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                    <text>e.ANO XIX. TOMO 11.-NUM.12.

~meo, Septiembre 22 de 1912

�cANOXIX.T1

�El Mundo lluatrado

Dietario Sentimental
Ya rny cruzando el trágioo cabo d e las tormenta:;;.
y 2,mo á las rosa:s jóvenes de mi jardín s ensual
,con las nuís y:i,,·as Ha.mas, las ansias más cnientas.
eon m'ás furia d e besos y má.3 sed de ideal.
Cruzo mis treinta años, r emate de mi hist-0ria,
y en IDi m elancolía gailante d e amador,
e incelo en un soneto mi penacho de gloria
con las catorce rosas del rosal del amor.
Raudos ,uelan los días d&gt;el 1lauro, y del romance,
y d el -claro d e luna; ya mañana habrá unido
'!)ara aie.mpre cl encanto románti-co d el lance
d e amor y galanías ante un balcón florido,
y_yo ,quiero gozar de la hora pasajera
y arrancarle á la vi·da su más dulce secreto,
y dejar esculpidas mi alma y mi quimera
en el joyal fragante de mi mejor sone to.
Ya hay entre mis ,cabellos una cana indiscreta,;
se va mi ju,·entud d e ensueño y de ventura
como una nube de oro, y mi amor de poeta
tendvá el dolor grotesco de una ca.rioatur.a.
¿ Qué me dare la vida eom-0 compen..ación,
al rodar r1o abajo, á la iignota r ibera
d el más allá, lejanas de ,mi corazón
las fragantes h erunanas Juventud y Primavera T
Kennpis lúgubre y mí.stico, nagra asceta que sabes
que se marc1ha el amor, lo mismo que las naves,
la.s nubes y las sombras ; ¡ oh la trágirca suerte,
ipor la ,que es la vejez más triste que la muerte!
¡ Oh las horas que vuelan cual negras mal'liiposas
y :rnarehitan fas rosas! ¡ Oh dolor de las cosas
¡por humanas efímeras! ¡ Oh la HQia pasajera,
que c onvierte é. la Venus en una calavera!
¡ Mi amor, dame rus IJ.a'bios; es el dulce secreto
¡para oh·idar la muerte, la laiceria, el dC1lor;
y yo eternizar~ tu nombre en un soneto
con las catorce rosas del rosal del amor !
EMILIO CARRERE.

s
MANO

~l\,t. AGNEL

8[LLEZA

L~S

s~;;,i::c,~ªnf;~ lal~n~neus"ªr!~~ftc.~r~asº~C:::~~ ,:r~~clb;,ftoc;r:r::~~::i~~e
AONE.L,

n : Mttt:)IISh,

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Los Granos y las Erupciones
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22

¡

(4o. &lt;le mes, 170. D. P. y 4o. ce
Septiembre). Santos Tomás ile Villanueva. Obispo Confesor, :Mauricio
y Compañeros Mátltires.-Oficio y
mi.;a del primer santo: rito doble y
ornamento blanco; se conme,mora ;a
I1omhli.-a y los segundos ~antos &lt;lel
ilía.
LUNE!J

los D E BILIT ADOS, los FATIGADOS
aquellos que tienen dliblles los PU LMONES y loa BRONQUIOS!
Un ANTISÉPTICO y un RECOIIST I TUYEIITE

2'.l

Santos Lino Papa y Tecla Virgen
Mlártires.-Rito semidoble como el
día 16.-Maitines en B elem. y misa
solemne á las doce de la noche.

1-iIlllIRfüTiuiB)Iffüfi1~ ¡Jij!

que en forma apropiada, reúne el antiséptico y el reconstituyente
poderosos, la Creosota y el Clor h idrofosiato d e Cal.

mu

Otoño.-Tio:v á. las 3 h. 33 m. ile
la mafiana, eornienza esta esta-eión.
la tªr&lt;'l'ra &lt;leJ a11o. El Sol pasa par
el Eeuador, y el tlía es igual á la
noche en :toda la 'fi erra. En todos
los puntos del hemisferio Sur, entra hoy la Primavera,

Constituye el remedio soberano contra los CAT&amp;RROS, las BRONQUITIS
crónicas, la GRIPE, el RAQUITJSMO y la ESCRÓFU~. .Aumenta el
apetito 7 lu fuer zas, agota l as secre ciones y previene la

TOBE!E!LOSIS

'f•'"'ªº'ªª·

C1ee1tQ
1o4•• •••
Ir, OOURBEVOtll-PAIUS, y tn

hermoso Pecho 11

: ::·~ : ~: ~.~io~oatrlsant H q~ 11

j

1

N uestra ,,-eñora d e la Merced, San
Pafnucio Mártir,-Función solemne ,:,o B™em, MercPd de las Hu,,1·_
ta,s, Sngrnrio y a lguna otra iglesia.
-En hi Basílica de Guadalupi&gt; fune ión de la Diócesis de Campeche.
MIERCOLES

25
Santa Maria. de Cer veHón Virgen,
Santos Cleofa.s, Bar·d omiauo y Ame·
lia Virgen 1'Iártires.-Comienza )a
110vena de San Franc isco d e Así.s.
JUEVES

26
Santos Cipriano y Justina Virgen
Mártires.-Ofk:o y misa de los Santos del día, ó el votivo del Santísimo, con rito sen,idoble, que p ermite también la. celebrac ión de misa~
privadas de difunto.
Ll 2na en Piscis, á. las l h. ,-,7 m.
43 seg. de la mañaua.- Húmedo.Eclipse parcial de Luna, v isible en
¡a República.

. PIPERACINA. MIDY
El ma.yor
disolvente del .Acido úrico
.~ar• abreviar y evitar Zas Cri•i• de

GOTA, ARENILLA, REUMATISMO
CÓLICOS NEFRÍTICOS
tomad al

na• medidas

r dia,

•

VIERNES
2'.i
Sautos Cosme y Damiáu henn"•
nos, Aclulfo ó Adolfo Má.l"tires.Hoy y mañana el l'ito es .,;e,rnidoble.
2:::

San W euceglao \Duque Mht1r,
Santa Li ova Virgen y el B. Simón
de Rojas Confesor.

0

Todos saben aue laopulencla de las tor·
mas del pecho es muy apreciada de los
orientales y aue sus mujeres enUenden
maravillosamente el arte de adQulrlr esta
111 adml1l6n eT\ los Boaplta~1:&gt;J
robustez, aue no siempre la da la Natude Parta, e:i..pllcan la bo¡a d t
raleza.
ese p roducto para lodos los usoa
Fuera del Oriente. un hermoso pecho es
lirualmente considerado en todas parte!,
del tocaJor : Cuidado• de l•
cual la expresión mil~ perfecta de la be
BO&lt;.!l i qu3 purifica, de loa
lleza. femenlnl\; ademá:s. es el signo apro
xtmadamente cierto de una salud flore
Cabello&amp; cuya calaa detie ne
ciente. ParK adaulrlr este de&amp;arrollo aue
Loolonea de las Crlaa, Cui
hace t11u elegante ~ tan seductora á. la
mujer. no hay nada má.s eficaz DI mejor
ladoa
lntl:.noa, etn
pua la salud aue las PJLUL118 0RrBN1-aconflar,e u hu f túat/lC4t1lr&gt;ra.•
TAL118.
'F,stas pfldoras tienen, eD
ot:N L Aa ,....,~MAc1 ,.._
efecto. la virtud de desarro·
A.¡ent..:Ougenhelm '1 ■11la re■q u1
llKr y de reconstit uir los pe•
~~·d~et!~~~~l'i~:r ~~ ~~. ~===A=pa=rta::d::o:606
= ·=M=~=•=ll'Q.=:==
huesosos de les llombros y
dedar á,todo el l:usto uua l- - -- - - - - -- - - - - - graclosa ,rord ur a
Oonvienen á. la joveD
, aue 11.11 desarrolla as{ co·
, , wo á. la mujer aue no ha
tenido qunca ó Que ha
perdido 11\ hermosllra del
vecho. Obran estlmu l1&lt;ndo l.a natura•
leza. y esto sin violencia: de abí su ac•
clón beRé6c11 sobre
la salud&gt;y también
la establlldad del result•do producldo,.el
cua.l se mantiene despué~ pet,féctnmeute
Las PILULES ORIEN&lt;rALES tleuen. por lo
demá.s,una nombra&lt;lla muy antl¡rua y un!
versal. (Ma.rca del)081tada segdn la. ley).
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POLVO FLOREINE,
JABON FLOREINE

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Gota, EDfermeclade1c1,1aP1edra
7 Aieccionea de la Vejiga.

Enfermedades dd Estómago.

P.ara t ener pechos hermosos, espaldas esplimdidas y pod er "se décoHeter" con éxito; ,p ara impedi,r el luciente d el
eutis, S'U color amarillo como •t ambién la abertura de los poros,
es :decir, para suprimir todas las impenfecciones f r ecu entes tle
esa parte .del cuerpo, es preciso •ha,oor antes el '' décolleta,.,.e ''
un ligero amaS'81Illiento con CREMA FLOREINA. Al últko
momento se pondrá en las partes descubi,ertas bastante POLVO FLOR:EINA.

,. -

NOMBBB

GRANDE·IRILLE Eafa1:a-:::.. del
HOPIJA L

FL.OREI NE
CREMA DE BELLEZA

az.

Jluutiale,'
del Bstado
FraD.c,,.

Son señales positivas de impurezas en la sangre y de torpeza ó imposibilidad en el hígado y los riñones para eli minarlos. Esos órganos eu
su estado normal y sano son los encargados de recoger y expulsar esas
impurezas ó venenos de la sangre; pero cuando por cualquier causa se
entorpecen ó inhabilitan, sus fnnciones, resultan deficientes y la natu.
r aleza hace esfuerzos por expeler el veneno por los poros, re3ultando
así la consiguiente irritación y formación de granos y erupciones en la
piel de la persona afectada. En ese caso se debe atacar á. la fuente de
la dificultad, ó sea el desarreglo del hígado y los riñones, con un tóm•
co restablecedor y no se conoce otro más eficaz que el de la siguiente
receta de un afamado especialist.1, la cual siempre ha dado resultados
enteramente satisfactorios:
Extracto Compuesto Vegehl Arvelina . . . . 15 gramos .
Jarabe Compuesto de Hipofosfiitos . . . . . .45 gramos.
Jara be Compuesto de Zarzqparrilla. . . . . . 60 gramos.
En las boticas ó farma&lt;!ias se venden estos ingredientes. :Mézclen·
se en una botella que se sacudirá antes de tomar c,ada dosis y tómese
una cucharadita de la mezcla después de cada comida.

Calendatrio de
la semana

Las .pinturas muralts y los
.microbios
E ~tá comprobado que las pare,}e,
pintadas son nnenos favo:ables p~ra lo-, microbios, que Ja., empapeladas. La euestión ha sido estudiada en Francia. y eu Alemai¡ia1 haciendo los siguie11tes exper!tnjlnto~ :
Pintadas las superfl,cies ~s diYer$aS tablas y de crista les cion pin,t uras div('lrsas, se pt, sieron á secar en
1111 medio estéri l, y después se ~embrab11n dichas superfi cies de mi('l'o·
bio3 conocidos, dejándolos expu"s·
tos á. condiciones iMnticas de humedad, temperatura y luz durante
un espacio de tiempo v&amp;1:_iable, p:!.·
sado el r ual s3 li,•upiaron \as ya r e_
petidas superfi cies con muñequilla~
· ele a lgodón esterilizado para colocar ésf e eu un raldo de cult ivo y
ver s i lo, microbios estaban vivo;.
Generalmente los microbios habían muerto, en parte al men os,
pues la mortalidad tlependfa tle los
colorns empleados. Con ciertas pinturas es más grande que con otr~s:
1as lacas y la~ p inturas ele e.,malte
son las más est erilizadoras. L o qu,•
iúu no está bien acfarado e&amp; cóern
&gt;bran las pinturas. ¿Son los proluctos químicos los que matan 'I
¡Son lo,s ra_yos lurninososf ¡,Es la
3equedad de la superficief Basta
'lhora. no han contestado á esbs
pregun tas los experimentadores.

�El Mundo Ilustrado

El humo antiséptico

mo-trado que en la atmósfera de
las graneles ciu&lt;lade~, existe una
cantidad notable de alclehido fórmi•
co, procedente &lt;le los hu:nos ele los
comhustiblM y euya present'ia pu~de 1·onsider:use como un prinC'ipio
de saneamiento del aire urbauo clel
que tan mal hablamos.
Entre lo, cuerpos cuya combus~ión despren:len más formolelehido,
fi~ran en primer lugar las materias azucoraclas ~- las re-inas, y precisamente las sub~tanrias cuy::.
eomhus'.ión ~e reromien&lt;la clesde a
más r~mota anti~iieclad parn el san~amiento. X:11la menos que en
tic&gt;:npO• ,le llomero se quemaban .Yª

Es im·ontestable que ciertos hu•
mos tienen propiedades antiséph•
ca-; la 1•on,-ervación lle las carnecuraclas al humo, eonstihtJ·e una
prueba manifiesta.
Pero ~e ignoraba ha,-ta hace po
·o, cuál era la ~ubstancia aeti,·:t
á la que debían los hu:nos ta!l pre •
rio,a propiédael. De los experimen•
tos realizaelos por :M. Trillet, resul·
ta que •licha ,uhstan&lt;'ia e, el :,_1,Jehido fórmico.
Como e·on,e,·U&lt;'nda ele esti• ,1e~.
cubrimiento. el mismo autor ha cle•

LINDO LUSTRADO

bayas de enebro y resinas en tie1•' ·
¡,o ,le epi,lemia, y todavía hoy ~t!
quema azúcar para desinfectar.
En nut&gt;&lt;Stro,; antepasado~. la no·
-:ión de la desinfeetaciírn ,•staha
íntimame,1te li¡?llela ¡-011 la ele la
eleoeloriza,•iún; fo principal era clet··
truir los malos olore,. El formoldehiclo tiene pre,•isamente la pro.
¡,ie&lt;lad de formar compuestos inodoros eon el hidróieno sulfnrac!c&gt; y
~ns ,leri,~a.10-., ~t ~\~Í, l!ui:ulo~ por i·i
obsen·aeión fundada en la dc.'sapa·
rici,h del mal olor. lo, aatiguos
eligieron fas substanrias que despre111le,1 má~ 11lelehielo fórmic•o, c:&gt;I
cual e, un auti--~ptieo podero,o.

Registrado como articulo de segunda clase en 3 de Noviembre de 1894.-lmpreso en pa.pel de las Fábricas de San Rafael.

México, 22 de Septiembre de 1912.

Año XIX-Tomo 11

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Número 12

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�JU5TO SIERRA
A Jesús E. Valenzuela.

oCa (8uttura 6e dusto &amp;ierra
'' EL 1fU¡\DO ILUSTRADO'', por su índole especial,
1lOr su t':uácter literario. tiene el deber ,le renrlir un homenaje, más d~t-enido que el bren• pésame il~ últin.a hora, Í'l.
serlo en ~u edición pasa.da, á la me,moria fle Justo Sierrn.
el iJustrn desaparecido, cuya a•1seneia enluta á .fa intel,,dualiclad mexicana.
A mi plutn.a d~ cronista ha &lt;iclo confiacl:i esa tarea qm•
ml' arredra, porque para ser fligna &lt;le aquel á quien ,;e trit•uta, deb~ría ser Y:t~ta, escrupulosa y largam('nte meditada, hasta la cabal madurez. En esa persona,Jida&lt;l ex.lraordinaria, habría que examill!lr al poe-ta en cuya •lira vibró ck-;de el romántico :.mor, hasta la solemnP o¡,,opeya; al novelista que cr¿Ó los conmovedores episodios de uos '' Cuentos
Rd:rlánticos"; :d pensador que sondeó en artícu1os y mo
uografías todos aos abismos d 0 la filosofía, y ascendió hasta sus ·vertigino~as cumbres; al historiador que convirtió la
cátedia que antes fuera la sede -de un cronista. e,n una ac:.i&lt;lemía de sociologfa, dt&gt; cn·isno y de a-lt!I étka; al humori,;ta tra-scenclental y '' sui g 0 n&lt;&gt;ns' ', ,)ll cu:-·:.1 rlPSCOilCPrt.antc
ironía rarecía juntarse como en la máscara. marmórlrn y
crh1¡,ada. del katro clá,ico antiguo. á tia blauca serc11i.,lat1
de Platón, el gesto jocundo a~ Aristófanes.
Cada uno de esos aspectos de&gt;bería generar un ,·asto ('S·
tudio; por e.;o el cmpeñ.o ele exanunar dignamente persona.
lidad tan comvlexa, tan eorusiderable y ~ignilicativa en -us vari:1• n1anifestacion&lt;'s es intimidan-te, y resultaría ,·ana y
frush.ánoo. intentada en estas breves coJumnas.
Algo, siu embargo, engloba y c0ntiene los grandes l)erf:les, el total arabesco de esta noble figura de fas letras na
ciovatles, algo que puede apuntar y sugerir la incductibl¡,
magnitud del todo.
Ello es la cultura exce·péional, extraordinaria, úni•·a tal
yez en uui!,,tro •n1edio que caracterizaba á Justo Sierra. Po&lt;lrán &lt;&gt;xi,gtir especialistas que la l)O~~an más intensa, par
ciaúmente; nadie la ha tenido más vasta y más armoniosa
en sn extensión.
De 11u~tr;1 civilización, de la cultura greco-romana. cuyuJ
veneros se ocultan quiziás en el viejo Egipto, como las fuentea mi~eriosas y fecundantes del sagrado Nilo, y cuyo
cureo á través de las naciones y de los tiem'})os, ha venido
á confluir, cuaján,dose ante nuestros ojos en ese enorme
diaur.a.nte de na ei,vilización que se llama París, poseía sil•
duda Justo 6ieua la más clara, la más preci,3 y diáfana
visión interna. Debe la evolución de los pueblos en la;
tray.ectori:13 del tieinro haber girado en eu pensamiento t::a
rUmicamcmtc y con tan transparente clarida'd eomo nu ,is
terna planetario de esfPras de erü¡.t:1d, reñido por p'lrábola
ele oro. Y tle esa armo:iía flotante, cósmica, ili.nitada,
aquel pens:1.11i2nto su~p-?nditlo en un éther abstracto, podía
¡lescencler á. la realülatl ~le un momento histórico. atN,.,
~1.uclo en la certitlumhre 1h u,ia rcalidarl, ,,Jeganclo Jas ala~
dc,l pensamiento tras del vuelo aquilino en un dolnwu

,~ruídico. en un pronaos h~haico. en un agora griego. Podía,
t•o11 l'J aplomo ele Strabon ~· la spgurirlrui de HProeloto,
tra:i~ihr por tlos Jaherintos &lt;le Dióspolis ::\[agua, y fra11quear las den puerta, ,te ll!'katompylos. Po,lía empu.ñct·
t•I timón Je 111&gt;:t na\'e feniria ~• hendl'r con 't'gura ¡irora.
fi.i:i l:l mira.,la et lo~ astro; de,! dl'lo gri~go, ia, sirte~ d •:
anhipiélago. Pofüa rl'corrc&gt;r t&gt;l Orht&gt; Romauo t·on c-1 segu.
ro '' i,n¡,eri1-m ·' tle un pro-magistrado ~lel Uésar. Y aislar
entrr los oros &lt;le un,i basílica biwntina, lo., rayos iniciales
tle,l bol ele Gl"(•:·ia, y &lt;les~ntrañ:ir lo~ ~ímholo, oculto;; enh'e
los follajes de piedra y el en-marañal nic:1fo bestial d~ ur.,1
catedrnl góli!l'a, y exhumar el alma de mecena~ ilustre, y
g1Jneiosos Comlottieri, sellad:t bajo lai,; pie..lras tlel Renacimiento iialiano en i,glesia,s y palaeios, en Cartujas y
Campanile,!
Todo Pr:1 po,ib.le á esa cultura in,ólita, que reC'reuba cc,Ln.o un demiurg-o y nzsudtaba C'nmo la imperio'a taumaturg-ia, con la justa prt&gt;eisión de üll ar&lt;Jueólog-o y el esplendor
im,•¡?inati\'o de un poeta.
Tocla,·la ,k esas m:t!!nitu&lt;les ¡1·rno1'Íbn11e:1s, ,1,, e-.&gt;as ,·ast?-s
per,peetivas arquitec·turale•, de &lt;'Ms vistas do conjunto, el
selecto .?spítitu podía descL111ler á perce&gt;¡,eiones m,;~ drtallad·as. á visiones más precisas y ju,tas.
As¡ ,b la cultura nuPr:imente füeraria ! lOs· ía un ,i1;icio
se!!ttrísimo. Cou )ficbelet poelía discurrir triunfaLmz-nte :;obre fa:; Biblia~ &lt;le la H11mauidad, y haeer relucir y bOnar
ante el a,,ditorio fascin:1do er su_ cátedra, las fo¡!at:.R d,,·inas del Zenda,·esta, las boscosas tl•ogonía3 y los caudaloso,
mitos cJel R-amaym1a, la epO']_)eya ctel Pe-ntaur, y del fabuloso mundo antiguo, aJ cllásico g•reeo-.romano y de-! A•potl'osis d,~l '' Ré,orgimento · ', á las edades modernas, pasa.ba
guiaclo ¡1or la C'Olumna de fuC'go de su numen yi(lcntc, sobre los ¡,ueute, de plata ,b ,u sólich sabitluría, bajo Jo;.
arco ➔ triu!lfales de su verbo ev.i gráfico
y tle su pala,bra
grancliloeuente!
Tal es la 1mriresión qutl guardo de la cultura el~ Justo
Sierra, y que hoy tle]Jot&gt;ito en 1zl ara clontle se guardará su
me-moria, como un homenaje, C(llmO un cx•v'Oto, cuyo meta:
si brihla, eo porque lo alub1bra un rayo ,de em númen que
como un astro, acaba ele tramor..tar en lll horizont;¡ de la
muerte, dejamlo en el cielo d,2 la in.tele-~tua'idad ratria
una penumbra, un pésame, un crepúsculo ...
0

Tarde por tarde, al obscurecer, pai:aba yo por allí, y, muchas veces,
ocultando mi admirativa curiosidad
y con la aparieneia de ua. transenn.te distraído é indiferente, deteníame junto al poste del telMon·&gt;,
é. ,la orilla de la banqueta, para arrojar de ,ez en cuando miradas el·
cudriñadoras al interior de la "Bo.
tica' ', y sorprender fragmentos de
con"t'ersación, frases sueltas, pahbras aisladas, ,que yo solía. unir á.
otras de mi cosecha, hasta formar
períodos, y, en rápida deducción,
darme cuenta de todo lo que eo
a.que! lugar se trataba y era objeto
de quietas discusiones ó de acaloradas disputas.
México se ,pone muy animado :&gt;n
esta hora crepuscular. Los carrunjes que vuelven en procesión de la
Refornna., los empleado&amp; que salen
de sus oficinas, los elegantes qu?
•' bule-,·arcean' ',
hermosas ·damas
que lucen su arrogancia, bueno.• burgueses que acaban de ,s,a,Jir de da
obscuridad de un escritorio, forman
un&amp; muchedulm,bre que va y viene,
por las ca1les principales, en todas
elirecciones, que se -d.?sgrana, sobrn
las rebosantes aceras, en grupos tumultuosos, en pelotones desordenados, de los cuales algunos apresuran
'.!l paso, caminan otros tranquilaanen.
te, ó bien tal cual,paseante aislado, va
'deteniéndose ante el cuadro de luz de
los escaparates de tlas tiendas. En esta hora. se mezclan y ,confunden e,J
ruido y el mo.vimiento; el rodar de
los coche!!, cuyo mariposeo ele ejes
pasa en vértigo loco an.te la mirada;
el ch(llque seco ele los cascos de dos
caballos sobr.e las ¡piedras del pavi
m 0 nto; la. -vocería incesante de los
pilluetlos vendedores de periódieos.
y, como acol:n.pañamiento que ~e
acerca y aleja, el rumor sordo y mt•·
nótono de ,di!ltintas chaJ1las en que
se perciben voces aflautadas y chi.
Hantes, roncO&lt;S si.labeos, risas de oro
de mujer, gritos de ave de niño, y
a,quí y allá, rápido hervor de ca"·
eajaclas, escalas de!Y.'endentes de tos,
las notas agudas de las trompetilfas
del tranvía y el rechinar de algún
carro que eruza perezosamen.te, cn,·
jiendo y cargado de mercancíaF.
Pero toida esta singular sinfonía,
toda esta agitación ca~eidoscópica,
no eran parte á clistraerme de mi
preocupación fayorita á tal hora y
en tales mOlmentos. Yo estaba allí
en delicioso acecho, desdeñantlo
cuanto me rodeaba, y sólo a.tento á.
lo que acon.tecia dentro de aque
Jlas dos -puertas que se a,brlan en la.
fachada azul! y sobre las cuales, :.Ll
reflejo de la. amarilla mariposa del
e;as recién encendido, -podia. leerse
gruesos caracteres blancos: "Botica Franc~sa' '· Mis m.iradas hacia es.te lugar eran furtivas, ele avergonzada rapidez, ,de apocamiento infantil, pero aba.rcaban bien ~l conjunto: en_ e,1
fondo, al fulgor clorótico ele un haz de qUln.
qués colgantes, se destacaban fuertemente, puestas en hiJJeras horizontales, las masas blancas de
fos frascos con su~ inscripciones -doraclas; en el
centro ~lel armazón, un poco más arriba de la
redonda muestra de un reloj, brillaba el marco
de un cuadro, en cuya negra tonalidacl solamente alranzaba yo á dis.tiuguir, en primer tórmino, el hábito de un monje arrodillado y la túnica ocre de un ángel en '))ie y con las alas extendidas. Ab~jo, sobre la mesa-laboratoric,
ah1·ían ,;u cruz unas pequeñas balanzas, erguían
su em1pa-pelado cuello aJgunas botellas. y á. uno
y otro lado, dos grandes vasos de cristal, llenos
de. una agua transparente, verde y luminosa, como las fantasías submarinas, manchaban la ol.,scura madera de fa cttbierta. ,del mostrador, con
una cinta foorica.
Allí estaban:. quiénes sentados en 'las bancas
laterales clel mo!\tra.dor, quiénes apoya.dos en él,
quiénes paseando á ·lo largo, quiénes, en fin, en
pie sobre los umbraJes. ¡Qué bien que recuerda

en

Retrato antiguo del maestro.
á. Peredito, al buen Percclito. corriendo de aqui
1)ara allá. siempre habl:rndo, siempre moviéndv·
se, con su expra,;i6n nuímica, un poco exagE'rad.1,
y st1 pecuJ-iar y continuo alzar de •hombros con,o
si le eseociese ó pin(')hase algo J)Or la espaMa!
Era incansable el cuer[JIO de Peredito; cum·po
flncucho, Hgniuo. muy l.,ajo. apri~ionaclo en un
terno incoloro, y que ya en dos últimos años c:wgaba, á duras penas y con YisibJes esfuerzos, el
vientr.e hiclróipico; 1iero ¡qué brazos aquellos bn
agitaxlores, tan 1&gt;ronto puestos en alto, como
ab2,tidos; ora tensos, en adennaues t,·ágicos. ora
rloblac1os eu cónúcas posturas! ¡qué manos tan
locas, t1e (ledos &lt;igi!es, que se cerraban en puño
y he ndían el aire imitando ed golpe Yiolento, la
lncl1a desel:l,perada, qtLe i,e abrían en palma fingiendo la súplica, que se juntaban im.plorando
perdones; manos tri6temente lacias, alegremente
inquietas, ya crispa,las -p(lr la cólera, ya suavL
zadas para fa caricia, fieles ruyuclant-e9 de un cerebro en ~bullición y de una 11alabra que corría emlpujando las voces para que ~alieran de
prisa! Pero sobre torlo ¡qné cara la de Peredito! Alargada, un 'J)Ol(lui1lo huesosa, de color de
bilis, con entonaciones ligeramente negras en los
pómulos; do abulhda y recta uariz sobre fa

cua1 galopaban los arillos de ac.ero de los espejuelO'l, tras cuyos cristaltes fulguraban las pupiJas de unos ojos pequeños, empapados en m.ali·
ciosa vi.veza; boca irónica tde labios delga.do~;
bigoti-Jlo cano; frente amiplia. Y aquel rostro
gesticulaba perpetuamente; era ed fiel !heraldo
de Ja. idea: bnlá.6cara risueña ó dolorida, mudable
á cada momento, burlona casi siempre, y casi
siem1pre con expresiones de gracioso comediante. El. P,1reelito, ern. el entre~enedor general, el
chispeante narrador, el regocijado cuentista. A
su a1lre&lt;iedor form&lt;ábase animado corro, del que
salíar,_ mal co:1tenidas risa,s y exclamaciones vivaces y enérgicas.
lCada vez que sobre la vía pública, firme en
m.i 1rne,;to, ec,h aba una ojeada á la "Botica'',
enarilecida m.i curiosidad -por alguna. frase picante ó aJ.,,&lt;&gt;'Ú.u nombre literario pronunciado en
alta voz, miraba Fin cansarJn.e unos mismos per•
sonajes; en fa penumlbra, el tra.nquilo semblante
tle Alfreido Cnave:o, encuadrado en la negra barba, agitando ~oa su ''tic'' nervioso las dora.
das varillas de los anteojos, sorbiendo eon de.lidosa frufoióu el ra•pé, que la mano avezada in•
tro-ducía en las vantanillas de la carnosa nariz,
y ocultándose á veces por un instante, en el

�rojo y amplio pañuelo de seda_; la cabeza ibeduina de Julián Montiel, sa-cu,hendo su romántica eabeNera gris; el cerrado parasol blanco de
Luis G. Ortíz, mo"\"ido aristocráticamente por su
du,eño ,que solía verle con aire de f~tidio; el
larao é imperturbable busto de Garc1a Cubas,
de&lt;¡' Cubetillas '' como le llamaba el Dr. Pere.
do; 1:1. satisfech~ curva abdominal d-e Mele,io
Mora\es.
y yo soñador entonces de dieciséis años, que
leía á Víctor Hugo y entonaba. endec,has á la luna sentía e!l presencia ,d,e tales 'Personalidades
un' extraño atoJondra.miento, asaJtábanme fu:rii!·
so~ deseos de presentárme\es, de decirles que yo
talm.bién ~críbía ,ersos. de hombreaTillle con
ellos y departir amiga.b!.eammte como con viejos
camaradas.
¡Debía de ser tan hermoso, tan bueno, tan instructivo lo que deeían 1
Había leído e11 "El Renacimiento" artículos
críticos el.e Pere«lo; había escuchado dramas dt
Chavero· me sabía de memoria algunos sone.tos
ue Orti;, de modo que mis aficiones literarias
m-e llevaban oí. aqu,el lugar tarde por tarue. Em
una cita que me daba yo á mí mismo y á la qu11
no fa}taha sino !muy rara vez.
Heme p-ues cerca ile los admirados, inYüihle
para .e,lÍo~, ~ro comprendiéndoles, mirandol&lt;'~,
cazando furtivamente palabras _suyas, sorpreu(!iendo en cada uno las distintas impresione;; é
ideas.
y allí le ví, no por primera vez,, puesto que
ya en diversas oeasiones me Je hab1a encontraclo en la calle en el teatro, en ,los corredorPs
v 11asillo, de 1; Escuela Preparatoria, en la entrada deil C0ngreso, pero sí Je ví á mis aueha;,
con la mayor atención, sin temor de qui, mis
i tllJJ)rudentes y tenaces_ mir~l;LS pudiera!1 ?fe •·
,derle, seguro de ,que m1 cunos1dad pasaria ma,l·
vertida para todos. .
.
Aquel era Justo Slerra; es dectr, 11,quellas
eran las estrofas 'qUe yo recitaba cou freeuencia, y que tomaban cuerpo, y, hechas hombre,
se me presentaban frente á frente.
Grande, r!'bnsto, atlético; con carnes mal contenidas dentro de Ja ajusta.da ropa; en los bra·
zos 'Y peirnas músculo; qu_e visiblement1: pro_
testa·ban de su estrecho enc1err~ cuerpo sm án·
gulos, todo él forma.do de cl.U"V'a:s que entraba".!.
ó salían con armónica desventura; y por coronamiento una soberbia. testa, de dimensiones
extraordi~arias, amplificada, sobria de lí~eas,
escultural de ,escasos 'CabebLos emblanquecidos,
á los lad~s de las sienes. Cuerpos c()lmo ese los
había visto ya ~n grabado y copias de pJntums
flamencas, y bustos así, recordaba t9:111b1én ha1,erlos visto en mármol; cabezas de dioses helénicos .de lhéroeil griegos,· de 0DlJJ)eradores romanos fil rostro era olím'Pico: amplia, serena frente, d5 larga bóveda eomo una 'Cúp1;1la _del Rena~
eilmiento: frente cargada de meditaciones qu~
traía á la memoria la frase del ipoeta: mucha
frent.e en un rostro es com~ mueho ~ielo en un
horizonte· no grandes los OJOS, hundidos, fulgura,uties entre la somJbra y bajo el perpetuo ce~o
de nas cejas; anehas las me~llas, corta la nariz,
alao socratica.· bigote y penlia ralos y encanecidos en red¡dor de la boca. desdeñosa, de labios finos, con el inferior '11ll poco saliente. .
Visto de ímprov;so, est.e hércules obeso me intíJmidaba un tanto· ]a estatura casi descomunatl
entre nosotros la.~ pwporeiones inusitadas, el
desarrollo estu~endo, la sangre, la vid~ y la 'Sa_
lud que 1:\9 desbordaban de aquel orgamsino, cau•
sábanme una temerosa admiración, oá mí, . qne
apenas llevantaba del sueilo 'UDOS cuantos codos Y
quJa tenía la palidez exan,giie y eó! a!!IJecto enfermizo del ,anémico.
Mas fijándome bien, c011te~1;1lando aquellas
tm.iradas lim-pias, frescas, acariciadoras, eou i;u
brizna de simpática ironía; ese1;1c.hando aqu._9lla
voz timlbrada en el registro baJo, de sononua.·
de6 de bronce de matices ricos de color, de tonos ,armonioso~ v 1'&gt;uav¡25; llllirando aque1los a.de·
manes tan francos tan sinceros, tan inteligen·
tes, sorprendiendo' súbitas radiaciones de ,pensamiento sobre a,quella cal&gt;eza, me comvencía. de
que allí dentro palpitaban fas "Pilayeras':, las
nostálgicas del mar, cantaban las estrofas a Colón con ruido de grillos y tumbos de ~la; f,Jot~ba la ,terrible ,"Ísión, el magnifico su.eno 'del vidente, el Dios entrevisto en nas nebulosidades
íntersiderales· al1í estaba el poeta que en un
instante de si::ibrenatural inspiración había oido
cantar á las estrellas, y en un rap,to de melanecfü'Ca t!'rnura lP había di&lt;'ho á la amada:
De oni alma hare una gota de rocio
¡para regar eon ella tu corola.
Cuando él habJaba., yo, desde m.í esconrute, po_
níame á atisbar con religiosa atención. otvídábame de las muecas de Peredito, del "tic" n,'.)r·
vioso de Cbavero, del IJ)arasol de Ortiz, de la rabell,era. de 1Iontiel, y sólo veía. á -aquel ho&gt;mbre

grande--más tarde había de -..-er al grande hombre-de quien ,recitaba. tantos Yersos extraños;
algunos ininteligihles entonces para mí. vigorosos, forjados á yunque, pleno:1 .le imágenes nue•
,-as. atre\-ida.s t confusas, con incru5taeion1Js de
metáforas vio!entas; pero palpitant,es de idea5
ei.bozadas, de emociones sentidas, de savia virgen y fecunda; poesía que cruzaba .el. pensamiento armada de garras y de alas eomo las
águila«, y que le ltwantaba sobre la monta~a de
fa vulgaridad has.ta perd,erse en ell ambiente
azul del ensueño.
Luego ... .era. preeiso que me fuese, y me iba
en efecto, rumbo á mi pocilga, un poco trist,&lt;,,
pero lmJás estimulado, con más esperanzas de po_
der alaún
día ser da la reunión, ffitrechar la maO
no de todos, y sentarme junto de Justo Sierra
para verle y oírle siu mortifieaciones ni disguatos.

-¡Hola, jowm! iHace usted versosf Mal oficio. . . mal oficio.
Y no vol,·íó á acordarse d.e mí.
Este frío recibimiento me dolió mu~ho, me
dolió como un9. herida hecha por una anano amL
ga; me desconsoló inm_ensamente, poi:que de la
propia manera me h:1b1an .hablado mis profesores el jefe de mi oficina, mis parientes, ,mis con~idos. El reproche era universa! y se illW venía encima.
--&lt;Mal oficio. . . mal oficio ...
¡Y yo qu.e esperaba encontrar refugio en Justo Sierra!
Por dos ó tres semanas huí de la rima, me esquivé del su,eño; la dije á la. imaginación: no estoy en casa; no -volví á abrir las "Orienlales"
oo Hngo, ni pasé las noches con el pálido hermano de :llusset.
Y transcurrieron los días, y yo, poco á poco1 como quien se aeostumbm á la obscuridad
y ,,em.&gt;píeza á ver surgir en ella los objetos claros y distintos, la maravillosa. aparición de las
líneas, eomencé á descubrir el sentido del re-proche. Era una. q11eja íntima, dicha tal vez á
la ventura, un dolor que s~ escapaba escondido
en una ironía; un puñado de recuerdos juveniles que asaltaban al poeta; una gota de hiel
envuelta. en risa.
,¡M.GJ oficio! Es verdad; me acordé de las crí.
tiras venenosas; de fas burlas cruentas; del camino recorrido en la frágil barca, á. toda vela,
sobre .el mar de la vida, lleno de perfidias y de
escollos sacudiendo un !manojo de estrofas:
- " ¡Eh'! miradlas; vuelan alto; tienen rico plumaje cantan el .Amwr, ,el Bien, la BeHeza; abrieron Ía.s aJas en mi espíritu y buscan almas en
que anidar" ... y ¡nada! apenas el pañuelo d,e una mujer que sal'llda á lo lejos, el grito de entusiasmo de 'llll joven tripulante ...
Pasan las naves empaivasadas, con los pasaje'l'OS mudos é indiferenfus. Mal oficio, es
cierto; un pedazo de oro con gotas de sa1.,.g.re, llevado ve11gonzosamente entre las manos, antle I\IIla multitud desdeñosa que se en'C-Oge de hombros 'Y vuelve la espaMa á cada. instante.
Tuvo razón Justo Sierra: ¡hacer versos! ¡M:&gt;.l
oficio! ¡Muy mal ofieio!

* * *

0

Retrato del maestro Sierra, hecho en San Juan
Teotihuacán. -Fot. Marst.
Dos año~ uespu6s--una uoch,e-fuí presenta,
do 1,n la Botic~. por Juan Peza. Los literato~
alllí reunidos rr.e recibieron cordialmente. Había
yo dado principio á lo que con 'Cierto énfasis Jlamaba entonces mi carr,ern literaria. Pez.a me
acababa de recibir con los brazos abiertos, y Sf·
mana á semana su periódico "El Lunes", publicaba. una sar,ta de "Versos míos. Peiedito me
felicitó, y con fraternal dulzura d.ióm.e 'Consejos; Alfredo OhavQro, sonriendo, me tendió la
mano; Luis Ortiz m,e miró con uu aire protectoo-, entre indotlente y distraído; Julián Montiel
me golpeó el hombro con su mano franca; García Cubas, con exquisita ooucación, se puso Íl.
mis 6rdt"lles; sólo Justo S1e.rra, eon burlona 'Cliferencia y con una intención ,que no alcancé {,
penetrar sino mucho tiempo más tarde, exclamó
con un acento de amar,go sarcasmo: ·

¡ Cómo llegué sin esfuerzo, y de admiración
en admiración, á buscarle, á comulgar con él, á
ser suyo, .enteram,ooite suyo, No acertaría á explicarlo; fué una augestión poilerosa la que 'llle
embebió para si8ll1pre en ese gran espiritu; una
fuerza deseouoe.icla la que me empujó hacia él y
puso mi alma muchas veces .die rodiJlas; un aietazo ·del genio, que me Ulevó allí casi sin conciencia ni voluntad. Hoiy, registrando mi memoria, me .encuentro con que ,era necesario. No 1l0·
'Clía yo pasar así, sin descubrirme y detenerme
por delante de esa ip~sonalidad intelectual y
moral, fundida en el amplio molde que conforma á Uos •buenos y los sabios. 1:liro para aitrv,s,
y le veo joven, robusto, y sano de alma y cuer.
po: ¡erguido, fisonoonía risueña, frente serena,
largo y ensortija.do cabello, ,tal como ha queda
do en el l'ápiz alegre de Víl.ilasana. Ya ama sere·
nal:nente Ja libertad como Enjolrás y canta versos á los astros eomo Juan Prou,·atrJ. Vícto;
Hugo es su dios. En él busca sus ínspiracion:es.
Y escribe con un desborda.miento de idea!&gt;,
con ·un torrente de im'Presiones, con una fulguración de fantasía., qt~9 deslumbran á trec.bos y
á trechos obscurecen 11n estilo predpitad/J que
voltea y ,ge disloca, para contener-¡con 11ué di•
fi~ultad!-un semillero de pensamientos. La fra•
se va incorrecta, h ec.ha jirones aquí y allá, pot·o
persiguiendo e ternamente á la formida,bte concepción para ,encerrarlla ,en la forma. A veces no
es muy fuerbe la urna para contener los gases
cal~nta.do&amp;, Suele la corriente azotar el cauce y
sa.lir de él :ion orgullosas rebeldías. Los prhmo1·os ¡escritos de Justo Sierra son como las ni&gt;bulosas, mundos en formación, gestaciones de nucvas 'Vidas, indefinidos y difusos, pero denuncia.dores d,e sistemRs armónicos en una 'Próxima
é ineludibbe evolución.
De entre a~uel enjambre de mueha.chos soña,
dores--'Acuña, Flores, (Juenca--snrge la pen-!'a·
tiiva. eabeza de Justo Sierra, tan 'Propia ;para
ceñir laureles.
No puedo seguir, paso á 'Paso, esta existencia; mas si.empre que lme ih,e encontrado lm,elias
suyas, iba fijado mi atención: versos, articulo!,
de periódico!!, boceio:1 de ai&lt;YVela, estudios históricos, lucubracíon¡es filosófica!!. El:los me han
dicho: ipor ahí, por ahí, y he seguido el ra~tro
s,in perderme, com'f)lacido con resucitar por mí
mismo, sin el auxilio de preguntas indiscretas,
todo el pasado de un ~r- querido.

•

Fígúrome en el comienzo de un período encantador, de estímulo, de lucha, de .efervescencia juvenil; oigo el 11¡&gt;lauso de un éxito brillante tras largo:;: días de trabajo; luego en anedio
oel Tuido d.e la gtloria., escueho un ¡ay! penetrante, desgarrador, angustiado, la caída de u ,1
cuerpo en una tumba.; observo con rapidez de
relámpago, con esfumaciones y vacíos de contorno, confusam¡emte perfilada J,a escena de un
drama sombrío; 'UD último adiós fraternal que
ya no pucd.e oír un cráneo roto; la IIDut.iilación
violenta. de una vida emno un árbol que &amp;e d~sgaja; después, la i;oledad die una pena honda, el
fatigoso bregar rui una aJ.ma en el caos; la profunda reflexión sondeando los abismos del estudio; en !l'!lgllida, tras ,esta lúgubre florescen_
cía oculta p•Jr tant.os años á la mirada investigadora del mundo, el maduro juicio, el método
preciso, Ja vigilante observación, el auálisi;
trascendente, la fantasía. purificada. y limpia, el
sev,ero anhelo de la verdad, menos alado, pero
con mayor firmeza. en sus vuelos; toda. una vida
que evoluciona y -estalla al fin en ,prodigiosos
frutos.

* • •

No lo olvido. Terminado el escándalo popu·
lar que acaudHlaban los estudian!¡es--los eter-

nos rad.icales--fué necesario qll'l el profesor de
Historia, el diputado iq~e había expuesto en la
t ribuna sus ideales 'POliticos, durante Jas irritadas sesiones de la Cámara, ,entrara en su c1a.~e
y dilese prineipio al curso. Los corredores de la
Preparatoria .e&amp;taba.n henebidos de escolares, e:&gt;.si todos niños, pero ya con la pasión política en
feronento, ya con ¡es,e deseo de combate que estaba en la. a.tmó-sfera y se respiraba como un
miasma. La mliltitud estudiantil aguardaba ai
leniliosa; ,aquella era una. iemboscada de colegie,,
un9. insubordinación á la disci,plina, una risiMc
é insignificante, pero á Ja v-ez injusta y dolorosa. venganza! Justo Sierra ,sntró seguido de sus
fieles discípulos: un gr,i.to unánime, ruidoso. prololllgado, con acomrañamiento de silbidos-. de imprecaciones de ira, y también de ademanes amenazado1·es, recibió al profesor de Ilisboria. El
numel"06o ejército de chicos r3Jbiosos no sabía lo que hacía; estaba impulsado por la contagiosa emoción de un !momento de arrebato.
Justo Sierra pasó junto á mí, que contemplaba todo ésto ron mudo :isom,bro, en una fila de
flamantes jacobino«. ¡Qué '\' Í en aquel semblante de desconsollada1111entl.;i triste, de inmensamente aflictiV'O. de iprofundaJ:nente apesadumbrado1 Ví la prote1-tta del hombn? bueno, clel que
anra-ba á todos a,quelJos rebeldes, del que se sentía. odiado un instante ipor u.na geD1•ración alorada é ingrata, del que llevaba inc6hime en la
conciencia la idf"ll del dehH cumplido. Pasó di?
prisa, pero no tanto que no alcanzara yo l.i sorprender [ágrimM comprimidas en los ojos, v
temlblor de sollozos 1rn lo~ Jrubios. Y aquel •h ombre que ,parecía caído, cuando se desvaneció la
t.el:n1pestad y }l)s corazones de la gtweración nue'"ª se vdlvñeron 'ÍL la luz, se alzó alto, muy alto, clllda vez más ~ lt o, con la 1m1letuosa ,poten.
cía do su poderoso tal):mto y de su bondad ~ufinita. Ahora. su figun. atraviesa. blanca y radiante, sobre el ,tumulto de las aJmas jóvenes,
como sobre un encre:,paclo Tfü3riades. Su palabra vibra.dora. conm'UBVI' en todas partes, y es
saludada coro un a,plauso, a 1 que -sigue un re,eJf?lnte as-ilencio: el discurso de la. cátedra, la oració:1 tribunicia, la orenga 11opular, entusiasman
y admiran ~ la juventud que pocos años autes
lo recabió con gritos edléricos, y que ihoy, al
zarpazo del! rem.ordilmiento, se a.gmpa alred,edol'
suyo, como diciéndiole:
-Padre; perdón; elttamos arr&lt;"J)entidos.

* * •

Un salón ext'i:'nro, c uadra.do, todo él ta.nizado
de estanterías cloncle se alzaban en m(1ltii:Jles y
paralelas verticaD.es, altos y bajos, claTos y obscuros, los lé\-:-rs'lS de nos libro3. Un rt"'ltrato del
viejo Hugo, colgad•o á poca alturn, y, bajo el
!l'etrato, un hermoso bronce de la subJiwe Venu~ mutila/la, &lt;&gt;n el entI1~año de nos balcones;
frente á ~los, un estrado de muebles verdes, sobre los cnal{e,s se distinguía un pequeño husto fo.
tográfico-;el ilustre ipa.dre del poeta,-y más
a:rríba, sobre una repisa, como separados con
-..-eneración, cinco gruesos y rojos tom~s: la obra
1!llllt11ra del gran rom:á.ntic.o franeés. En la tabla
de un est.11nte, una fotografía ·de Castelar, con
los garraprutos de una dedicatoria al calce; cerca, un pequeño Ga1D1betta ran bronce, y casi en
el centro del salón, una gran me.sa cubierta con
paño verde, 'Ulla mesa rewu¡31lta, llena de foJ.letos,
libros, papeles y ,periódicos, que a.penas dejaban sitio ,á. un tintero donde sa erguia la cab e.
za en miniatura de un Dante.
,Este era el mio de meditación y de estudio
para Justo Sij3rra. Mt,y rla•ro s,e notaba 'POr Ja
página señalada, por el ,,olumen entreabierto
por la :iot,a ¡:uesta en un margen, por la c uartt-

lla á. medio escribir, [a incesan.t\3 labor de U!l
cerebro jamás sa.tisfooho, la batalla cotidiana
de una. .'V'ida. sedienfa. de verdad y de b!zilleza.
AJ!gunas veces, en este tall,er inll?lectual donde
se forjaban tan hertmosas aTillladuras para las
ideas, Justo SiP.rra me leyó clos ó tr.~s de sos
maravillas poéticas. Una taTde, sobre todo, me
l:ta dejado una impresión de ·vaga y espmt1.t.al
ternura. Entraba •al sol, con insolencia primaveral, por los balcones abiertos; desde donde yo
estaba colocado se veía un gran pedazo de c:i,elo profundo y sonriente, bajo al que asomaban
las puntas de las copas :le los árbo~?s en el cercano paseo. Don Justo leía., cerca de mí, su
''Otoñal''.
' ' Es una de esas tardes oue vo adoro'' ...
Yo medit-«ba arrul'lado por la. - cele"stíal y pensadora mr1sica · ane hallaba muy lejos, imaginin&lt;lome "las grandes teogonías primitivas". De
improvi-o, suena con fuerza. una vidriera del lo
jano "gineceo"; vi¡9ne can lando una risa. ele
niño cosas dulces y extrañas; se entreabre la
puerta del estudoo, y una lindo¡, cabecita rubia
se asoma. entre risueña y te:nero&amp;a, preguntando
con los grandes ojazos azules: papá, ¡puedo entrarf
,El) poct.a deja de lleer, alza el rostro qne se
ilumina i111~ablemeate y abre los brazos y las

sus inspiraciones. Y siempre da con la nueva
cifra, con el neologismo, con la cambinaci-011
que precisa la idea y lo. exterioriza y le da existen'Cia. duradera. Su a'Cento nos presenta una
fantaslmagoría de visionario; vemos cuanto él
desea: orul.ear la luz, briUar la nieve, abrirse
los horizont'~. A veces la 'Palabra tarda en llegar, y observamos en los ojos del narrador, inquietos y ehispeantes, pasar un relámpago d~
formas y matices, y cuando llega el fin, inhollada y vwgen, no nos sorprend:e; ya esperábamos
á esta reina oriental desconocida. En su plática
íntima, en sus paliques, Justo Sierra se descabrt de,sil'e luego un esthliBta delicioso, grave, en
ocasiones, y ~otunld.o, con períodos ,qu-e arrastran
manto y llevan tiara, coino los ,emperadores
a.sirios; en ocasiones escultor de fra!(~s 1igeras
y desnudas, como diabas perseguidoras; artis_
'ta ,que levanta eatedrales, lapidario que pule
fae¡etru; en las piedms preciosas.
He aquí all ,escritor 'POCO académico, pero gran
hwbista.
El. 111111norismo de Justo Sierra es unico; eons·
tiiuye su pereonalída.d. Es un .humorismo épico.
pimlá.rico; suena ,á, od&lt;a.; es de alta enfonacii\n
y majestuosa sO'lmn.nidad. ,M,e parece un temp!o de griego y severo pórtico, de colum:nas

Ultimo retrato de Don Justo hecho en México, en la estación del ferrocarril Mexicano la noche
de su partida para el viaje del que no habla de regresar.
manos á la niña que llega corriendo, mariposeando su t!·ajecito blanco por junto á las estanverías carga.das de !ibros, se acurruca .en el
regazo paternal, y pone la rosada m¡?jilla, earno.
sa y blanca, para que le d~n un beso.
iEl poeta se inclina, cubre á su niña de caricias, y yo me ~uedo eontemplando ,por 1largo
,íempo, caído de ~a altura á que el pensador me
había elevado, cóm.o sobre aquellas cabczaS-la dorada y la elllJb!anquecida-unidas por un
ósculo, ponen un nimbo diáfano y persistente
los raiyos del sol!
Cuando Justo Sierra eouversa, nóta¡¡a un fenómeno extraño que r ecuerda la teoría de Taine
i;obre las '' il:nágenes '' y las ''ideas''. En 13fecto: Sierra con su extraordinario temJpera.meutn
de colonista, no puede sujetarse á usar sólo
las Y0Cl?S com'llnes y corrientes, de esas que el
ltombre moderno---,según la erpresión del crítico francés--eoloca en uu casilíl.ero ''etiquetado''
dcil cerehro, ~in que en la tela interior, en la
fantasía, se dibuje y coloree la forma á que
correEponde la palabra. Jus.to sufre l:tasta la fi e•
bre 1,or arrancar la ima,gi.~n, despertarla, y
'' arrojarla. al extoerior como un pedazo de su
propia víxla". De aquí esa aparente dificultad
de exp.resión fuera de la e,át,~ra, de la tribuna
y del ~ibro, cuando no esffi. sobrexcitado por

polícr01111as; 'de blan'Ca es:ealina.la de mármol: el
oque i;e ,acerca, c.i1ae ,que dentro está Zeus, en su
a,ugusto y o'Iím'Pico reiposo; p.3ro no; acercaos
un pO'C0 más y oiréis risas de ninfas, ,gritoe. do
faunos, •burlas y -sarcasmoR de sacetrdotes beodos, cre¡,itant),'l muc.hedumbre que profana el
'' lam,rium'' "Vacfo. El hulm.onisrno ele By.ron es
el de 'lln desesperado; él de Ileine, el de un ha5tíado; el de Voltaire, iara venenoso; el de Ritcher, triste. El de J ,u,,.to Sierra es sano, infantil
y dulce, traveSIUra. de mucJiacho inteligente.
¡Qué os arroja á la cabeza7 6 Es una piedra1
No, es un pañado de flores sallpicadas con hiel.
:Ma;; de ¡}routo riE'tSaparece el encanto del 1h umo11ísmo y aparece el creyento, el que arroja iá los
faunos .y las nin.fas &gt;del santuario, y torl'a á
levanta.r á los dios~s. Le Téís ofiei:tr como sacerdote, con religiosa unción ante todos los sagradoa ideales humanos.
\Aeaba el humorista. y empieza el pensador y
el poeta.

• • • • • •

• • •

• • •J

Luis G. l!R~~4.

�OORL{BDEL

MI MAESTRO SIERRA

INGO

•

En memoria de vn 9rnn constrvctor.
Fué como la caída ele un
{iguila que, ele»de la cumbre,
rotas las alas, se precipitó en
el abismo hundiclo en ~ombras. La rumbre quedó man••h:lda t'0n su san¡?re; prro el
soi, -e n ·la -:rloria &lt;le! tramonto,
nimbó ile oro aquella púrpura.
.El maestro Sierra ha mun·
to . _.\. tra.-és del infinito mar.
,·ino ba,•ia nosotro~ la doloros,L nue.-a...
El mae~tro ha
muerto. Xuestro grave temor
,e confirmó. Qui~o la suerte
qui' no .-oJ\'iéramo~ á estr,'•
&lt;·har aquena. noble mano pron_
ta á los generosos impubos,
que se abandonó á nosotro~.
la última. yez, en el silencio
angustioso que prere,le á lo~
,·iajes - terno; ... Huyó, dol-&gt;·
rirla. la Esperan7,a. En los pe•
numbro8o~ ámbitos de u·,
te':Il'plo
r emoto, tlerrámasc•
ahora la luz ele una lámpara
&lt;le bront'O sobre la marfileña
frente patricia, que antaii?
ciñó la corona ducal de la se·
reai&lt;latl.
¡Oh, ¡.:ran alma protedara
y Jlena de bondad! ¡Oh, patriaren. ,le las letras uue,tras!
¡ Oh, cou,tructor, que en de,iertos tl~ in~ania SOt'ial ~upiste formar intelectos, y &lt;la~
ámanos ansiosas las liras ele oro
&lt;¡ne e1J'.onaron a(·orrles el himno santo! t Qué -ele·
gí:!, pura ,·omo t'I m{u-,:nod que ama,te; ~agra.la
1·omo t'I :troma que se de,prende 11• los Yil'jO'.'
nlisales; grave, &lt;'On la gran•ilad &lt;le lo irrepara.
hle, voolrían decir -en tu loor los que admiraron
&lt;'U tí la ,·onjunrión &lt;le todas la'&lt; cosas be1:11s y
&lt;le to b, la, co,a'I buenas; la generación jo\'ell,
1&gt;am quiea tu palabra fué himno, y tu íé e,
curlo:
:--o rP1•0!.,ri(, la J&gt;atria su postr2r suspiro. No
la luz rlf, nuestro delo Yit'ron por última su~
¡mpila enYague,·i&lt;las po,·o á po&lt;:o, en el letal
CrE'J&gt;Úsculo. Ha sido E;ipaña, la tierna abui la,
la qu&lt;-. amorosamente, "ió 1morir en su rega,.o
al nie'.o dilecto.
... Déjame que pida
con los brazos -en cruz sobre la ,ida,
uua hora final pura y serena ... ,
había die•ho á una persona amada, en un retorno á su espíritu_,lleno siempre ele amplias
con,·e¡,c-iones, -en perpetua elabr,racióu ele i,lea•,
-1el antiguo sentimiento ju,·enil &lt;le! escapad"
110 colegio que l.'~cribió lo~ "Cu2ntos románticos"·
J.:i. Quimera 'OJ&gt;ló :í su oído la ,·oz toda ,ui~tc:&gt;rio, 11r('sagia.dora de las gr~ndPs extinciones.
Y él fué, por el 1mar en calma, rumbo á las playas azulosas. distante~, donde, a l modo de ,·e•
nerahle :írbol que se desgaja, l1abla do caer
f."xáuime aqu~l cu~rpo robusto, giganteseo ca"'i.
de Yaróa bueno y sabio. . . De i~ua l suertP. qu~
,lon Ju-1tn escribió, en un 1wólogo famosn, refi0

,

riéndose al poeta de las "O,las bre.-es", qm·,
ya. muerto, lo sentía. jauto á él, caliente -de jn_
,·entud y &lt;le cariño, así nosotro-, Jo,, qu!l por fl
tu,·imos Yeneraeión, no poilemos habitnarnes
aún -á. la idea ~le que el mae,tro desapar:?eió, y
qut! rle él nos devo1'·e1ú el mar-¡el mar á quien
lo entregamos. es cierto, enfermo ya, pero coo
,ida!-,,olamente lu~ '&lt;.le,::,ojos.
Somo3 víctimas dt' una garra que nos ,aeudi:
para saearnos -de nueRtro asombro. Y asombro ~·
dolor debernu :reflejar, por tanto, estas líneas
escrita, al Yuelo no bien se rel'ibió t'n \féxico
la tri«te noticia; que no cone1'rtado an:íli,is t'rÍ·
tico, ni siquiera rápido examen de Jo que el
maestro hizo y de lo que el mae-tro fué.
e

o

,)I éxico pierde, con do::i Ju~o Sierra, ,, su m:ís
et:ninente pensador y .al eseritor mús grnncle &lt;l~
fos qut&gt; re~i,tran su, anale3 litNarios.
)[ae,1:ro de tr!.'S g?uPr.idone-, ,u espíritu serú
inmortal porque no desapare;!e 1·00 él en el eterno silencio. Se ha infiltrado, ,·i,·e, palpita, am:&lt;,
cauta en otros muchos espíritus, asocia,Jo á ~us
amores, á sus dolores y á -ns :i.legría". en comunión con los propósitos graniles: el afán M
eclurar, el ansia de t'mbEilJecer. E, un componen~e &lt;lel almn. nacional en pleno ,proce~o de degarrollo. Germinará ·e.i. mil pri•na,·eras futura",
porque la mano bienh.?ébora derramó. en terr,•
no eriazo, rofree;cado más tarde por las lluvias,
la semilla de oro.
Obra de ¡.:ran constructor; obra en que el iden l
,&lt;&gt; asoció á Ja acción, fué fa suya. Xo un impasible; no, tampoco, un Pnfermo lle ioquietu,1 ful!.
Pt'n ,ó, y escribió, y educó. Su obra está t'n lr.,
11ombres, tanto ed~10 en los libros.
Para tener una idea de &amp;u per-onaliela&lt;l, me
nestt'r es "On-iclerarle. pues, bajo tres a,pectos
distintos: el penRa,l or, el artista, el edurnd.or.
,Tuvo clon Justo SiPrra el raro prestigio t1n
haber si.do siempre ol hombre más jo-Yen &lt;le su
tiempo. Aquel su t'splritu mostrábase fresco y
racliante éOIIIO su rarn. Tenía s~senta v cuatro
años, y, de oírle, cualquiera asegurase que mmra 1&gt;asó cfo la treintena, madura y prolífirn. No
había libro nuevo que no leyesr, ni iclea flama1•te que no exa:ninase, ni •en'&lt;acióu, ni !!moción
al¡{una que en su ánimo no tuYieran cabida. Su
v ida fué un:.i. con,;tante el e~·aci6n. ¡Qué rlistancia enorme meelia entre "Playera" v el "Di~
eurso á Prim!" Y, sin emba-rgo, cu':ín natural
el camino anclai!o; qué reno,·acióa nunca inte
rrumpida de la i lea. y ele 1a forma; qué es-trecha armonia entre ,ambas, con el correr del tie.11•
po.
Xunca se estancó. En torno suvo. no se resJliró jamás aire mefítico y enrareciilo. ~fantn \'O
abiertas las ,·enta nas del alma á todos los vier.·
tos. Así, da. e.-olución de su 11ensamiento, marc~dísima, se fué realizanelo desde los primeros
Cllentos y los pr imeros yersos, basta r-e .te:np~o
con strwilo con mármol de Faros que •t' .Jlama
",Juárez; su obra 'Y su tiem1io ". pasantlo por los
libros ·de historia y por la admirable sínte~is
de '' .:M:éxico y su e\'olucióu ~O(•ial' ',~•culminando racliosn. en sus últimas piezas oratorias-en
fos discursos elel Centenario,-·en los cuale3 •~

•

lanzó con raudos .-uelos majestuosos hacia lo,
horizontes ll~nos de misterio ele la raza.
La. tendencia á pensar, la tendencia á. e:nbeJlecer, 1a tendenda á pro¡iagar belleza y J&gt;en~amiento entre los demás, eran en él una misma
tenelrncia. El ideal docente nunca ,e disoci&lt;i, eh
el mae-tro, tle sus otros raros i1lea le'&lt;. Hubo en
su existt'ncia un Yertlatlero J&gt;aralc11 i,nw entr~
esa-1 tres orientariones. El estudiante es··a7,a,lo
del ,·olegio llegó á ser mentor de una juHntutl;
el poeta. parnasiano aeabó en ministro.
De ahí que. para a&lt;lmirar to.la. la !!rauilez.1
del ilustre &lt;le,aparericlo. sea mene-ter que n &gt;
sepan&gt;C·nos nunca al esait-0r tfol hombre.
Su obra la constituyen, amén ,1' los ,·uenfo,
Y noH•las, ele Jo,. deliciosos artít'u]os ele ,·ia,ie,
&lt;le los Yersos, de los :cJiscursos, de las síntesi~
socioló¡!icas ó histórica·; y de ílos progr:imas pe
dagógieos, tr?s generaciones &lt;le escritores qu.i
se acogieron, como á las ramas ele una eucin,,,
á su sombra bienhechora; una ~.-.ieraeión ele .ió·
Yenes y de niños que -ali~ron &lt;le las aulas du•
ranto el largo período de tiem¡¡o que regenteó
la instrucción pública; una institul'ión á la qu•
estún resen·aclos elestinos mag.lÍfico.s: la l·ni·
Yersidacl.

Po,lí:1. _mori~ tranquilo ya. H abía cumplitlu
una m1s1on. ~os legaba. un tesoro... ¡Y, sin
e:nba;go, cuúnta a1uargura &lt;le,1pirrta eu nosotros
la cai.tla de esJ gran peregrino cle ilusión, en mitael flel se:nlero. cuando todaYía fulo-uraba ante
sus pupilas unn. luz de ideal!
"'
Acuénlome ahora do su sano humorismo. que
todo hacía es11erar, menos la t'xtinción tota1J de 1
hombre fuerte en quien era pecwliar. N'o hac,
mucho tiempo, eu oca-ión ele! bwrficio elel maes
tro )Ienese~ en el Teatro Arb~u, que íle oí decir,
con su sonnsa buena, con su palabra sonora en
tanto que conservaban sus ojos un constlntc
y ju\'enil chispear de ironía:
-)[aestro, usted podría -er un gran pacifica·
dor. Yaya con su orqu&lt;-sta á combatir á los '' za
patistas_" ... ,Por qu_é no; ¡, H abrá alguno que
no se rrnda oyendo ,rnfon1as ele Beethoven f ...
}~ra así. Gustaba. de la nota irbniea, de la
bro&gt;:na. sal udable, ele la sonrisa, más que ele la
risa_. No de ~tro moclo le Yimos siempre cuantos
tunmos J~ el1cha tle conocerlo. Era. un joven de
sese!1ta anos q~e. 11oclía clarno, á los jóveu,..,,
lecc1oncs de opt11msmo. Su honradez inma1•ula_
cla, H1 amplio liberalismo en política--.liberalismo que en ocasiones tocaba los linderos cle lo
rci.11.:.íntico.-su natural bonelad, su sabiduría,
reflejábanse e.a la gran figura venerablt', que
no .,abíamo;, cómo llamar: «i do (•o1oso ó ele va·
triar ca.
Que duerma en })az ahora su noble sut'ño. No
Yoh·Nán sus ojo,, ciertamrnte, á bañarse en In
luz ,le oro del patrio suelo que dejó. Mas en
cambio. el fuego por s us manos encendido en
los a Itares de la belleza, del saber y del bien.
,;erá inextinguible y proy!'&lt;'tará sobre su recuP.r•
do una radiosa, perenne claridacl ele gloria.

Ha muerto e.l :llaestro ... Ha muerto Don Justo ...
Y los labios al musitarlo, at balbucir las frases dolorosamente, plegados en rictus de amargura. en gesto de honda fiiial tristeza; y los ojo;,
al entornarse para encerrar en la retina su ama
,la efigie paternaJ, eYocan en la mente un dul7.0r i,lo, i.lo definiti,·R..Jtente ,·on el aliento último de su Yicla.
Il a muerto ... ~}l ilogismo de estl' t'Xistü :,e
no, mue:;tra fatalmente 1·uantlo sabemos cle estas
1·a.tástrofe,. ~Iorir él, qm• Na uno ,le Jo,- alientos
Yitales ,lo e"ta patria, uno ,le&gt; los pilares más firmes llt- uue-tro e·lificio e-piritual, uno de los
ejemplos YiYiente, de altísi .na inteligen&lt;'iu. clt'
- noble sentimiento artístico, de Yasta cultura, lle
bondad sin tasa, aunados eu una figura Yenerable, !tena ,le maje~ta&lt;l sim¡,:'.itica ...
·E'&lt;ta., línea, tristes no so,,, no ¡,o,Jrían ,er ni
un esbozo siquiera &lt;le ,·rítit·a de su alta existen_
l'ia, Je su in,-igne obra 1lt' his.toríaelor, ,le liter:t·
to, Je oraJor, de e,luca,lor, de po-ta. El pe~ar
anubla los ojo; y pone -ólo en las puntas de ~.1
pluma un triste serutimiento, una honda dileccjón eYocante, una. melant'olía singular.
Apenas si la emoeión halla en estos instan!Ps
salida hada la luz. De :ni rei:.io interior, de las
sombras de mi e,píritu dolido porque veneró y
amó al Mae.;tro profundamente, sólo voces afectirns vienen á los labios y á. Ja at'eracla punta.
Y fo, recuerdo,. en copia singular, ¡ ugnan
p'lr acluPñaNP &lt;le mL ¡,or dominar e11 mi ánima,
por Yl.'ncer tU1&gt;s de otros. Y como toclos lo, que
{~ él se refieren son sua"e,, son dulces son buenos. mi ph,ma los I ecoge amorosament~ á toclo,.
sin concierto mnguno. -in cuidado ~iquiera. d2
1&gt;ergeñarlos lisan'e:ite ...
. Vien_en en trop 1, desala.dos, azoraclos, tal que
'-L tem~esen zJgo, y se al ogen luc~o, eomo dolí•
clo.,;, á mi alm11 que lo, recibo con fruitiva ,·oluptuosi1la-cl clo tr istt'zas ...
Son lo~ primeros aqu21los de l oH años infa'ltile-s, en &lt;Jue leía sus libros fáciles, su3 libros
1

Je nuestra historia, rebo!'llntes de patrio ámor
é iusriradores di? filial cariño. dP legítimo orgullo por nu~,tros héroe, ...
Entonces no lo C'Onocía aún, ni lo conocí después, cuanilo ya en •la Escuela Preparatoria, eu
los años urimero,, le ,eía;.nos ele cuando eu
eua.ndo ro:leaelo por sus alumuos, que l!e,·aban
cierta rara sonrisa cO'.:n.o el~ afeeto y de grP.
titud y de orgullo ...
~Iás tanle fuí su alumno. Y entonce,, desdo,
~ntoll(·e,. me pro,ligó generosamente, á manos
llena,, su amistad que ~e tradujo siempre t•r.
burn eo.1sejo, ·e.u prudente r sabia l~e·1ón, en
noble ay11tla. Orgulloso y reconocido á esa ambta,l -uya, he de tle,:ir aquí, junto á mi tristeza, l:.. i?tatit-i,1 ,¡n · para él gUll~.lé ,iempre, la
&lt;¡ne á su reeuerclo ,·o:1sagraré siempre . ..
1-'uí su alw1tno. Y clf' aquellas mara,·i!losas
r·la,rs de historia; de aquellas t'O]o-.:tlcs le&lt;:t·iones Je arte, de t·ieneia, ile aliento, ,le ,üh,
c¡u~ era1t su&gt;&lt; rfa,es, terminada ' in,lefodible
lll&lt;'1Üe t·on un. . . "Bueno. ,·ámonos ". . . die ho
con 'º , oz sonora v fresca, ('onsen·aré un ia1borrable r ~t'uer&lt;lo. Su cátedra fué sienpre, sin
duda, la más deseacla, la más gusta,la po~ los
alulll'üos. ,111&lt;' ,fo los labios del gran hombre íbamo~ á redbir enseñanzas nobilísimas, envuelbs siempre e.1 el m:1gnífico tui de sn ipalabr.!.
serena, eie¡.:ante, precisa, llena &lt;le ju,teza y
lle verdad.
¡Le queríamos tanto! ... Cuando •e llegaban
l.1-1 rinco dl! la tarde, en los días ele clase, nos
apudbía;:i,os á &lt;'~¡,&lt;"ra1le; y cu'.lnelo su venerablé
figura, circuítla ele t·ierta impoaente majesta,1,
ascendía. cou lentitud la3 anchas ese•aleras, s:.horeábamos ya el encanto ele su palabra franca, Jlena de uu ir(inico dejo, d.e una alegre )'
sutil burla amisto~:&gt;. para tollos. Jamás lo Yi•
mos triste ~" su cla-e. Su a,pecto grave y jo_
\'ial á un tiempo, cobraba Pn el salón de ~átedras paternal aposlnra, y &lt;lt'l pupitrl.' en que
profesaba. á Jos bancos d? lo.-1 e'&lt;!olares, se tendía -iem1,rr, eonstaute.nente, un \'elo de cortlialidacl, ,Je afectuosa terirnra, de espiritual
,•ontentamiento ...
)1ás tarJe. muy poco tiempo despué,, pasJ

NOTAS DE LOS

,.,

al :llinisterio y ~lejó su clase; pero ~eguía ~Í¿n
i.o el :llaestro, el :llaestro ,ent'rado. Torios h
Ua.mábamos así orgullosamente; y aun a].,.unos, LO habiendo teaido la dicha ·de ser ah;mn_os suyos, le Jec~an '' :llae3trt&gt; '', como si quiS1eran po 1er.se l•aJo t.ª'! p-ata ad\'ocación ...
Cuando, hace_ apenas cua:ro &lt;::neses, lo dejamo~ en la cstac1tfo. enfermo ,va del mal que ac:1bó con su vida, iba triste, adolorado, abatido.
Yo con•erYaré siempre, como un recuerdo sny-0, su frase última. con la cual me ilé,pidió:
'' Alejandro, usteel fué el primero que s ? acor_
eló &lt;le mi en l'., ta enfermedad terrible; 11 0 tengo 1111.\ly pres?nte ' '.. . me dijo al e:rlrediarrnr
carilioso, con su:l\·i&lt;lad, entre sus brazos. Sin
embargo, tuvo entonre,, aún, un moYimir;nto Je
?uen humor: á aiguiPn qut' ge de,;pedía de él
mm e&gt;&lt;lia,lami&gt;nl.e &lt;le;;pllié'! que yo, ilíjule una frase &lt;le cariñosa, ele chispeante y ,jo,·ial ironía ... . ;
era á un ''nodo'' eterno. de oél,o, (le diez. eP
Fa;be Dios qué años: '' que puecla yo ,·oh·er
dentro de tres ó cuatro años . .. y á Yer si PU·
tone es lo encuentro va casado'•. . . El alu&lt;litlo
consen·ará esa fra"'e • co1no un amable recuerclo
toda su ·yida.
J\Ii3 ojos, s.in embargo, se nnbJaron a I descender ,del ,·agón. Era la despedi&lt;la definitivP.
Lo sentí en e~us instantes... Recuerdo cómo.
(";]tonees, YÍ también ,·arios rostros en e&lt;e
tri•te gesto ele adiós definitivo ... Urbina, ,u
amaelo dise ípulo, vagaba en el anclén automá
tica.m.ente, como insensible; y es que fo lleoab:1
sin &lt;luda. el dolor. el do.lor inmenso de saber
que no lo ,c•ia má, ...
Así fué. . . Así 1ha suceelido. . . X o :o ve1 á
más ... Xo lo verC'!llOs más. Su ,·oz vate:·ual
no ,·ibra1á ya nunca en nneF-~ros oídos. Hu tigura Jlena de si: npática majes ta el no voh·erá
á aparecer á m:.e.stros ojos ...
Y aunoque s u obra, ,u mag11a obra quedará y
perdurará para bien de la patria, él, él á qui?n
amábamos s!) l.a i rlo, ,~ ha disuelto ya en la
tierra y en el éter .. .
·
¡Dios sea con él! . ..
Alejandro QU I JANO.

ESTADOS

.,,,,.

Carlos GONZALEZ P EÑA.
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Mayor del séptimo cuerpo rural, Franeisoo Cárdenas, herido mortalmente por los zapatistas en el Estado de Michoacán.-Este
valiente jefe faé el aprehensor del bandido §antanón.

�Amiga de la Ohrera", 1?Stimulan y consuelan.
Por su utilidad, esas existencias despiertan la
aanibición de aportar algún ornamento, ,añadir
alguna joya nueva á este bnmauo mundo, todos
los días aereceutado en belleza y en dolor.

• * *

Niña Ana Ortega Lebre, e n cuyo
honor se ha fundado la "Casa

Amiga de la Obrera" de
Zacate&lt;!as,
Nueva " Casa. Amiga. de la. Obrera." .-Protectores de los indios.- Eco de los patrios días.Ani versario de l a independencia. de Guatemala..
Una dama toda. ree!;itud y piedad, la aeiíor:i
Hortensia di~ Lébre, acaba. de :fuu,dar en la ciudad de Zacateeas una instiitución útil y bené·
fica, e~n la. mism,a denominación de la. esta.ble·
cicla en México hace muehos años, por la ino,-vidable y a.madísima señora. Doña Carmen Romero Rwbio de Díaz: la '' C:lsa Amig{). &lt;le la
Obrera''·
La idea de la fun~~•adora-lwninosa como todo
l o ,qU\2 es cllllentado 'POr el fuego santo de la ca,ridald,--lha sido se-cundada efica:&gt;Jmente por el
Ullm:o. Dr. Dc&gt;n Mig,uel de la Mora, Ob-isp,o &lt;le
Zaoatecas, y por 1a sociooa.d de aquella población, ai punto quo la institución ya presta me.
r itorios y a,bundantes servicios, a.penas el'eada.
CO'nsisten estos en cuidar ª'Pegada y a.morosamente á las niñas, bijas de tantas y tantas
olYre.ras quie, con pena y sacrifieio, las abandonan para acnéinr á la cuotidíana. labor; y en
proporcionarles alimentos, da.ndo á la vez nutrición á sus espíritus infantíales con el pan de
];i. instrncción y con !as p.ráeticas devotas.
iEl origen de esta obra pía es un gran dol,or.
Un querubín p6'queñit-o, una niña que era para
ru madre amorosísíma toda fa existencia cou
sus gafas y primores, se -p?rdió para siem11re
en loo confines azule, de su patria. No toiios lo~
ojos que lloran, ni todos los labws que gimen
saben de un gol)){' tan cruento . .. Las lágri,;na~
as aq-:iclla ma&lt;lrc, destilanclo en la profun&lt;la
herid:1. de su corazón, han subido al cielo convertidas en una. obra piadosa como la mejor
o.l\rel!da á la Virgen de los Desamparado:t.
Es el bálsamo que amana de la. iprop.ia herida,
es la historia de las rosas contada por los musulmanes: el!as naeían de las iágrimas vertidas
por Mahoma, á la. vista de lo., dolores de fa
humarudad. Cada ilág,dma que toeaba el sue_
lo se 'Convertfa en una rosa.
,V idas eomo la de la funaadora de lá '' Casa

Una a5ociacíón de hombre., &lt;mltos y avanzados, que no piensa -reclaima.r el auxilw del Eraiio públiro, porque cree bastar~e á sí sofa, viene proocup:á:::idose de mejorar la infausta rondicíón de la ella,sc indígena. Sus primeros pasos
se enea.minan haria un estudio completo y metodizado del complica.do problema del reparto
equitrutivo &lt;l/3 las tierras, una de las columnas
,1ue debe sostener el edificio suntuoso de la riqueza agricola y el principal eímiento para la
paeificaeión de la raza india en n®stro país.
En los últimos años de ia "oprobiosa .tiranía'', el señor Cree], siendo Gobernador de
Chihuahua, iuició la tarea regeneradora, abri)?ndo numerosas escuelas. para los indios de la
Sierra, é instituyendo autor.ida.des ele personas
ode fir~es principios mora;liza:dores, que los invitaban al ,trabajo y á la eoneorclia. Desgraeiadamente, aquella necesaria ,obra de caridacl
la interrum'Pió en ,su euna la llega.da. de los
ván,li.lo3 y quién sabe basta cuándo !&lt;e J1?alice
en toda ]a, magnitud qu.3 Ja ideó, aquel digno co11dn&lt;~tor -del ,pueblo de Chihuahua, á q uien tan
injusta.mente ofenden los malvados y los ,estultos.
!Las medidas que se mencionan son tim.bl'es
truás que suficientes para alcanza&lt;r el dieta.do de
bsnefactor de esa elase que r epresenta una eolectividad m31Yor que la mitad de los habitantes de la República y que, aletar ga-da. y som.no_
!Lenta, abre los br-azos ail cielo en una. vkta ele
desdieha, 1esperando que la &lt;reanimen y la salven Jos espíritus fuertes '' cuy,a. mayor señoría
es la de sí m ismos".
Jiay, á 'la verdad, en la suerte de aquellos
dlesgraciados, mueho ,que exc,ita nu estra simpa.-

tía y que turba. la calma de nuestros j,licios,
mucho que puede contribuir á l,acer disculpa
bles sus atrocidades, y 11111Uc~o en s\13 hechos que
nos arranca. una admiración involuntari,a.
,Qué puooe ba~r más melancólico que su
histO'l'ia, Parecen &lt;lestine.dos por una ley -de la
naturaleza á una. extinción lenta pero segun.
Llega á nuestros oídos tsl ruido de Sllil ipa,so~,
como el de fas bojas marchitas del otoño, ,que
pasan tristemente á nuestro lado y desaparecen
sin v(JllveT jamás.
iPa11~e que esperan resigna.d'OS el momento
de ir á clrucansar bien pronto á regiones tm:ás
hermo,.a.s donde el '' Sereno EspíTitu '' les prepara una morada, más allá. de las nubes &lt;ll~l
Ocaso ...
!St,ory, el eilllinente soeiólogo no11teamerieano.
ha bosqueja.do eon mano maestra el i njusto cuadro de Qos blancos fuente á l.os indios, abominados, pisotea.dos; y en mí'llima. proporción '-iU3
en Mléx.ico, se les vé pereeíen-do y anonadados
en el Norte oo\oso.
\Aquí, no han eo05'Ul:na.do aún esta obra dPdes-olaeión ni el hambre aytar, ni la. guerra des
pués, y ,hoy todavía. Pero tiene la pobr e raza
a,quí el mismo enemigo: el blaneo, que ha sido
su más pesado y fllexibl)3 ,azote.
iEn las tiel'ras que han de repart irse, debe
ante todo s6'IDbrarse la. similenite de la instrucción, 'porque son nuMtros iguales y tienen '(}3recbo á viviT como nosotros .. . : ¡ellos, que entre sí guardan menos &gt;distinciones ,que las que
se ven en nuestra mal Hrum:ada dean.oeraeial ...
:Oh, :Katnraleza ! Con distint!'s -reme'&lt;lios eu_
ras tú al hijo extra,viwdo y enf6'l'lllo, sobre él
derr 8!l1laS t us suavtes influencias, tus rayos de
sol, &lt;tius -e!lbeltas formas y t u dwlce calma, la melodía de tus bosques, 'Vientos y aguas.
¡Oh Soeiedad, oh Gobic,rnol También vosotros podéi~ hacer ,que cooa l a ignor ancia, la miseria y l a ignominia de esos ''viandantes''

h,n•m.anos nuestros á los que ahoga en secreto
da desesperación.

Educadlos, y más tarde consentirin en no ser
'' una eosa'' anómala. y idiscordante en la armonía de nues.tra ch•ílización.
Edueadlos, y los veréis, d-eshechos en lágrimas, ,que vueh-en sobre sus pasos, con .fuerzas
pa&lt;ra contribuir al preciado bien común y con el ,

J uegos hidráulicos estrenados el dia 16 en la

Alameda
corazón ya curaodo y apacible al benéfico influjo ele la caridad.

invñtación, mientras .Jas da.mas prineipales, ,estidas de negro y con velos que oeultaban el
dolorido rostro, mareharon so)emnes de dos en
dos--eomo una foctuo1Ja. tleoria de la desesperación--ipar:1. rega.reon flores y con sus lágrimas el
hlúsmo camino que en 1811 siguió Hidalgo, desde la to-rre de su prisión hasta. el lugar de su
sa.crifieio.
¡Por qué he evocado aqu¡el -suceso digno de
las matronas romanas1 ¡Ah!, es que ro 'Pasatlo
ob.:,curo of.reee anailogías eon el p11esente. Las
terJ1ibles ad,&lt;ertencias de una nube que erece .y
que no,, invade, uos ha.J:ílan de Ja noe,be de nuestra n,a,cionaJida,d. Es preciso impedir que se propa_
gue la eorriente del mugidor huracán . . . El
varón exeelso en quien ,tan ínt.i.mamente &lt;;1e
,hallaban armonizados el poder y la virtud, nos
ha seña.Jado ya el peligro, y el .hlarofante, más
que un hombre. parece un &lt;n"ácui~ sÜbli;.e con
ful:ninante voz.
A Ja del alba, á. la meridiana y.á_la bora .die1
crepw;,culo, aas len,guas tle fuego no desperta•'
ron las mismas añoranzas· queridas · y bendita~ ·
&lt;le otros años.
•Fueron miemos entusiastas los l'ecuerdo. ,Je la
iuvmta gratitud, por los que &lt;realizaron épicas
-h azañas para eonvertir á dos parias en hombres
libres.
'Las bocll.3 de llos cañones ,parecían ostentar

* * *
Cuando las legiones francesas ocuparon el territorio mexicano, en el tiempo que Napoleón el
Pequeño mantuvo •l a ilusión •dls poder im~taT á
su gigante tío, en su insaciable sed dominador a,
los días de luto se prolongaban sin presagiar
un fin p.róximo, tal cotm.o ahoro. 'Pareoo alargarse sin m edida la época de ruina y d,s inquietcdes.
!Entonces, apenas si en alguna pequeña eindad no sometida al invasor, se verificaban en
Sept~~mbre actos ai.3lados de conmemoración,
eon la rúbrica gobiernista, po11que las demás
clases soeia1'es no p8Usa.ban más ,que en la sub_
emencía ó en la ,huída, borra!das como estahaa
par.a todos 3a1S palabras de independencia y liber.tad.
Se recordará, mientras Obihua,hua exisk,
aquel 16 d-e Septie-m:bre ,ele 1866, cuando el G:?·
neral Yincourt, á la· cabeza de sus tro~s, in.vitaba á los J1abitantes ode aquella heróica tiJrra, ¡ob irrisión! á festejar la memoria de los
caudillos in=genbes. Un supremo ailencio de
de~dén, &lt;l.e parte de los hombres conbestó á la

En el P a rque E s pañol -Grupo de cabezu dos,
en la rom e ria del domingo,
los in.vita.dos á la reeepción ofrecida el domingo en la Legación de Guatemala, vestida coqueta.mente con ,los mejo.re.3 cJa,,,e,les, c,risantemos y
na.rdos de los jardimes de'l Va.Jle.
·
Se eongiregaron allí todo el ,mundo oficial y
el dipilomátiw, y mu~'l1as damas y caballeros ele
fa a.Jta soeiedad mexicana. Dlenaríamos una ,página eon sus n()l[llbl'l.."S.
Un "buffet" &amp;x,qujsito, á la v ienesa.
.En cuauto á la corc1ialida.d y contento. ya ;;e
sa.be: en eompañía odel cultí.s,imo doctor Ortega,
de .su encantadora esposa y de la graeiosísima
Cone'hita., se o\viJda e1l trá&lt;nSito odie ]11:9 .horas.
Francisco GANDARA.

J uegos olimpicos en el H ipódromo de la
Condesa el d ia 14.
la fa1D1osa divisa ;romana:

"Ultima ratio re-

gum''.

La.s callbs y las plazas, los hogares y los tea_
tros, 0lenáronse con el grito unánime de ¡VIVA
PORFIRIO DIAZ!
.
.
¡Doble grito de justicia y !le protesta!

Entrebainto, el pueblo ¡ponJe a.l pie de una popularidad fenecida , el mismo epitafio que ideó
Antipatl:ll' para la tumba de Orfeo :
'' Aquí yace el ru,ido deil viE:n.to ''·

El Ilmo. señor Obispo de Zacatecas oficiando en la función dedicada i la Vir¡eij

de Guadalupe por la di6ce1is zacatecana.

Jar dín artificia l, con s truido e n P alacio para
l a recepción del día 15.
•

El día 15 de Septiembre, _el Que'tzal guatemntlteco y el águila indiana, eai;nin,an juntos en
fraterna,! conjune-ión de allas--sinooimo de libertad.
Los salones eran re&lt;ducidos para eont-ener á

Concurs o de t rajea. - Con cuuentes al efe ctuado
en Valbuena, el d ia 16

�.Joyas

del

arte

escultórico

SÍELL~NJ)
Al poeta Justo Sierra
Cristóbal Colón
¡Oh, Colón! ,,ara haeer de tu renombrP
Eco digno mi~ páHdos eantares,
Yo necesitarla
Eneor:trar otro mundo en poe~ía
COi.1,0 l'I que tú encontraste fntr2 los nrn~,.,s
Xunca. tanto o,aré; si el arpa mía
Alzll l&gt;i:ru1os &lt;le alab:rnza á tu memoria,
Qumplo un santo ueber de americano:
Ave del Oeeano,
Gran&lt;lio;o pedestal de ti; ,,ictoria,
Plugo aJ cfolo inmortal uarn,e 11or nido
El nido ele tu gloria:
Por e~o tu r1,1•uer.do, enterue•iJo,
Llamo del ~euo de.l Se'¡&gt;Ulero adusto;
Surja tu sombra de ~us piedras santa,,
Y mi mus-.i. feliz, mendigo augusto,
Dol,l:lrá la roclilla ant,e tus plantas.
iQuién es.f ,Qué af!i.a le guíaf

t Qué busc.a e,,e hombre en los perfiles rojt&gt;&lt;
Del remoto Occidente,
,Por qué e3e eterno pliegue en cs3: frente-,
Por qué t?Sa eterna llama en eso, OJOSf
¡Un visionario, a:h! !&lt;L-Cuan~lo ha dejado
La son:bra un horizí&gt;nh·; cuan,lc&gt; aTanr.a
Del eorazón en lo infin-ito una hora,
Unyo de Ju;,: que basta á h e"pnanz:t
Para encender en el n16r su aurora.;
Cua.nclo aparece un astro en el Oriente
Mostrando a l hombre en el .dolor s u ruta :
Cuando bebe un anciano la eieuta;
Cuando el sol de dos Jibreil eentellea
Y un profeta agoniza en el Calrnrio,
Es que la augusta antorc~ de I_a. idea_
B rilla en manos de un póbl"e ,,s1onar10.
Hijos del &lt;1ufrimiento Dios Jo&lt;, hace¡Ineluetahli, ley! La vida nace
De la bnuerte, e,] amor crece en el llanto,
Nace la lucha ardie,nte de la calma,
De la tumba da miel que a~e1Hlra el lirio,
Y el pensami.e,nlo, del dolor del al-ma,
Y el hulllano progreso. del martirio.
¡ El genio es por ventura
Un signo de eXIpiaci(m sobre la tierra~
¡Hmrumida.cl! ,·iajera de las rnin:1s .
Sie1npre en vos &lt;le las huellas m1ster1os:1s,
De esa.~ grandes figu ra'l &lt;lo.loro~as
Coronadas de e,pinas;
'N1 ha3 sido su ·ver&lt;lugo--ellos vi ,·ieron "
Al calor ele tu hogar---ellos vertieron
En tu cáliz su san¡rre gota á gota,
Desde el dolor con lbnto de la tuna
Ha~ta el dolor sin llanto en la picota.
Llega después el poi,venir y eubre
Los insepultos cuerpos, con fulgente
:M.or&gt;taja de oro y púrpura, que iguala
A la -túnica roja del d dmenh•,
Y ,-6Jo enton&lt;e~ 311 &lt;le(•ir sus 11ombres
:C,entim0'3 t?n el pecho
Como un orgullo inmen3o tle ser hombre;.
Vosotros sed benditos
Por vuestra fé, por vuestro _puro _anhelo ;
Una ,lámpara es nuesti·a exLste-ncrn,
Encendida en la noche ele este .-melo
P,ará alumbrar -las gradas tortuosas
~ fa eterna e!!pira.l que sube al cielo.
Bendito tú, Colón, nauta arrogante
Que quisiste el abismo de tu alma
De,! abismo del !IU.ar poner delante,
Y escuchar de ese abismo en la pre,enc:ia,
En Jn, ardientes playas espaiíola,11
La gran revefación ele tu conciencia
:Me7,cJada con el ritmo de las olas.
De rodillas, atónito. aeepta~te
La. u nción del porvenit sobre tu frente,
Y rey te Je-va.utaste-

Y ios reye~ te dcron, peregrino
)Iostrar entra las olas encre,padas
El in,·j,ible trazo de un camino.
A tus e,paldas, sofiador austero,
En Yez de un muudo misterioso, vían
Las alforjas ,in pan del pordio~ero;
Y pediste en ,·ano
Un pufiado ele oro á su escareela,
Dando un reino perdido en l 'Oceano
Por una carabela:,' Para alzu tle la uochc uu hemi~ferio,
Edén de amore3 que la mar engasta,
J&gt;:idme un J&gt;Unfo d e apoyo, les dijiste,
(~ue la. palanca de la fé ,me ba~ta' '.-El eorazón de la mujer tuviste-y ten,Jienclo á. los vient,,s la anrha lona.
)Larchaste á pooir á lo ignorado
Tu ~ublime corona.El Oeéano ante ti tenuió admirado
De la fiera borrasca el ,·elo denso;
'fú ibas en pos de tu ideaJ soñado,
Sólo, tranqu, lo, io.menso.
:Nada te ,pudo detener, ni el hombre
lTni ando á la de,t mar su ;:;afia im¡1ía.
Cuando la aurora en el zafir mareaba
Uon rn agn_ja de oro tu agonía,
Tú en pie en la 11roa del bajel hispano
Clarnasr,e con acento sobrehunrnno:
'' En al :1ombre de Dios Omnipotente,
En cuyo arbitrio la creación encierra,
¡ Des¡,ierta, continente!''
Y ~omo un eeo enonne, de repente
f1rit6 una voz en lontananza: "¡Tierra!"
Qué más quieres desear, nauta atrevido
Las alas ele 1Ja muPrt&lt;' ya rerobra,
Hombre á quien el creador ha pern1iticlo
&lt;'olaborar en su obrn Graeia3 á tí, nue~tra incompleta e~fern,
Atomo de topacio,
Ha rt .endido ,u Yuelo en el espacio;
Orac.ias á. tl, los astros radiantes,
('(•l~ste Plor~seencb de la nochP,
Hon 11ara el mundo. en el dolor proscrito,
Holes girando en órbitas gig-antes
En un ¡mnto del éter infinito.Oiarias á ti, la lrnman ii!acl :w:rnza;
Y si se ale.ja Dios, si el ,~r oculto
A ! 'alma inlt&gt;Jig.-ncia
\'i\'e en la iomensiclacl ele \loa e.,peranu,
F:-.a e9peranza sola es la conciencia.Gracias á tl.-¡Qué rnás deseasf Tan sólo
l'na aurl'ola á tus rabello• &lt;'rulos.
La más noble de toda,, la má, bella,
La to111e ingratitud de Jo,¡ tirnnos.L:~ tm•iste ¡feliz! "uan&lt;lo premiaba
El cielo eo?\ nn mundo
•rus dolorosas penns,
El hon,bro te lig:ilia
Al borde de h tu&gt;,nha cou ?a,len:is.:Márt-ir pa,lr-0 ele América; el futuro
En la hora fata:! de su jn&amp;ticia.
•re hará salir &lt;l ? ~u sepulcro ob-curo,
Un '11imno e~tallará ele polo á polo,
Y ta Am/iricn entonces, sauto nnciano,
lfaTá de tn eorona ele Jt1artir10
El so&gt;!. a,, su C!poteiísi• sober:011•.Cuando lle¡ri,e c-~e instante,
Pone¡l eu la •balan?..a, grandell rl'yes,
Yuestro sol siu oraso, vu~tras leyes,
De vuestro nombre el omino,o eulto.
Yue•lra ju,fr·ia que era l• ,·enf!-:UJz'l,
Yne,tro ttiste pertlóu que c:ra !'11 insulto;
\' pón, historia humana escaruer ida,
Del otro hclo de la fiel balanza
Lo, grillo~ cl° Colóu.-Que Dio8 derida.
JUSTO SIERRA.
Muzo 14 dl'I 1873.

Ilrotó el sol ,l.! la Vida y alu:nbró los jardines
mhterioses del alma, y ensanchó los confines
del azul horizonte qu.i brillaba y ardía;
y ed "fiat" milagroso resonó: Se hizo el día.
Como un Oriente entonces, se abrió tu pensami ento.
La luz, en tu conciencia, como en un firmamento,
alumbró el in,onllablc mi¡,terio ele tas cosas;
y a1riba ro:npió en iris y abajo estalló en rosas.
Tu jan,ntrnl fué himno gran ,]io~o. un himno sant••,
una ¡,legaria ardiente; tu ju,·cotud fné un canto.
Prof1mtl, y tierno y noble soñador de beJlezas
icleOO.)S y puras, soñador de tristeza~,
soñador de dolores y biena,·enturanzas,
que fui,te por el mundo de1 .-amando esperanzas,
an,or y fe. ¡Oh poeta uel bien y ele! quebranto
tu ju,·entud fn/i un himno, tu juventud fué un canto!

Y tu existencia entera se abrió en lírieas flores
pletóricas de sa\"ia, de arom,i y lle &lt;·olores.
'l'u poesía fuerte, vigorosa. y loznua,
1le:,11ertó :nucho~ sueños, y fué como cami111na
que se agita en la torre que la ,maiínua dora,
convocando á fas almas, .:on •u lengua sonora.
T0&lt;lo Jo ·que era bueno fo elevaste en tus rimas,
l~Yanta-•te la frente, s efialaste las eimas,
y ,]iji•te: benditos, lo,, que sufren y Jlorbn,
el r¡_,ino de Jos cielos ,erá de los que im1lloran.
Y a~í -~n Jas ancha"! florPs de tu lírica, cliste
l'onsue.los v e,peranzas y piooad para el tri~te.

Tocla era 1117. y sueño y amor tu poesía.
Tu juventncl &lt;-antaba: ¡qué hermoso fué tu ella!
Hoy l'l sol de la Vida va tramontando; esplende
m{\s qn•' nunca en fa cumbre; el horizonb eucif'nde
(le mati&lt;!os suave-~; sC'lmPja el firmamento
una altJ. frente donde brilla un gran ¡&gt;en-amiento.
Y en la paz de la tarde se adormecen las cosas
y ,e rallan los vientos y -e cierra11 las rosas.
Y tiemblan en el seno de las nubes tranquilas
lns Pstrt.,l!:is lejana"', como du}ce~ pupilas.
C'uanclo llegue el mom.-nto, cae, buen sol, pa30 á paso
y. a~i, luz lenta y dh 11,a 'la g,lori.1 ele tu Ocaso;
que ,los prirna,·crale,s jardines de aquel día
hoy estlin lleno, de una &lt;·lara mel:incolia .. .
Pero no e~tán marchito~, conser\'an sus fre.scura,i;
los frutos son 1J116.s dulee::i, las flores son más puras,
y en el Sl.'rMJo ambiente ,e eleva uu himno santo
que PS na eco ele aquella ,i\l\·entucl 'JUe fué llli canto.
AquPlla f«&gt;rf il ¡~!anta, que ele jugos pletóric:,,
cargó una exuberante floración ele retórica,
y eu ella pu•o un suaYe perfume d&lt;' triste-za,
de amor y de esperanza, de bie11 y ele belleza,
&lt;'S hoy un fuerte ái,bol; una sagrada encina
qlle c-xtieude sus frondaje~ y eon piedad divina
lle sombra. ~• en sus rama~ qnc- fin!?en verdes naves,
las ilu~iones cantar. como celeste3 aves.
Feliz tú, viejo árbol, qne .mu da~ Pn el Otoño
al pájaro que 1]&gt;8Sa tu nielo, y al retoño
tu savia, y en el trigte y ed árido ca.mino
de la ,·ida, tu sombra de amor, al peregrino.
~fae,tr o: eres sagrada encina;
cobijea nuestro~ sueños, arrulleu
t•ist~za~; del futuro danos tú la
y danos el tesoro de tu fe y tu

que tus frondas
nuestras hondas
confianza,
e~peranza.

El i!-01 trab10uta, mira; pero más viivo c;rplende;
,:,n esas áurea, lumbres nuestro e~íritu enciende.
Y enton(·es, cuando ,·enga la norhe. ,lí: he cumplido!....
Nosotros velaremos tu men1.oria, hombre ju,to,
en nuestros corn.zone3, como en un templo augusto,
/y así la salvaremos del odio y del olvido.
LUIS G. URBINA.

1905.

APOXIOMENO DE LISIPPO. -Museo Vaticano. -Siglo IV (a C.)

...

�franJe-ra

Grupo de artistas reunidos al rededor Idel m!lestro _s~n::c~~lo;º~~ilg&gt;~f6o,
Estin en la fila del frente: Leandro zagu1rre, pm ;resós Urueta literaescritor· Manut!l Gutiérrez Nájera, poeta; el m1testrAk-As· Guillermo 'maz Duto· Luis' Urbina poeta y J esús Contreras, escu or.
·
·to
'
f 6o, J~an Sánchez Azcona y Dr. Manuel Flores, escr1 res .

A Justo Sierra

Arco levantado en la calle de San Francisco para las fiestas pat rias.
Por el pur o cristal en q ue su esencia encierr~
Y en que como el oriente de UD&amp; perla se mira,
Honrar al continente y enaltecer s_u tierra

Y todo ante la gracia cele!&lt;te de la lira

¡Son los má~ grandes cargos rontra Don Justo Sierra!
RUBEN DARIO.

Maestro y padre intelectual, y hermauo
;En e,l am~r al bien y á la belle_za,

•

,Por qué te vas, en noras de tristeza.
Para tu Patria, al perdurable arcanof

Para. muoho~ de nuestros lectores, quizás para la mayoría ode ellos, la noticia de la mll13rte
del general Booth no significará nada; efectframente, entre nos&lt;Ytros no se conoce su obra, muy
p~as p;lrsonas han oido hablar del Ejército de
SaLvación, y los que lo han oído tmentar, ha sido
en la mayoría d,e Jos casos en tono de burla.
Sin em.bargo, la obra de Booth no t iene nada
de risible, como no lo tiene '[Jara un hombre d.-i
talento y &lt;le buenoi rentimientos la. obra &lt;le Ignacio de Loyola, desde el punto a.~ Tista de sus
prime.ros 'llrincipios. El general Booth lo fué dP
un ejército que en ,1?z de abrir fas heridas las
restañaba; en vez de segar v idas en los campos
oo batalla, Jas recogía de los sitios peligrosos
y los llevaba 4í. sus asilos y tane.res, en donde
los ponía á cubierto de todo mal tanto físico como morat
iLa cantpaña uel Ejército ile Sah·a.ción en loR
Estatlos Unidos, contra el vicio y la.'! malas costumbres es proverbial; se Je l1a ridiculizado y
se '19 ha hec.bo aparecer como obra de locos atacados de misticismo agudo, pero creemos sinceram&amp;nte q\Je la. mayoría de los adeptos al -ejército d&amp;l bien, como se le llama., son séres conscien.
tes que en ejercicio d,e su volunta,d perfectamen-

te equiJibraila, S3 dedica á hacer ó procurar nl
bil&gt;n de sus st&gt;mejante-s.
·En un perióilico español hallamos un artículo
de Luis Bonafou:x:, del qt,~ reprodueimos lo que
~igue, por estar absolutamente de acuerdo eou
las iueas expresadas:
"La estadí!ltica designa e'!tas e i fras:
!l.000 so..·ie,latll""S locaJe~,
21,000 ofici:iies de pago,
3~.000 oficiai,e3 voluntario~,
117 easas de socorro,
l i .granjas sol'iales,
180 talleres, y todo un ejército de adeptos; y
como esta obra no es la de un Gobierno, sino la
,d;9 un hombre solo, se explica que el gPncral
Booth, generrul del Ejército de S&amp;.lvaei6n, haya
baja{lo al sureo en compañía. de ag-ra&lt;le!eímirntos, ,elogios y bendil'iones. Cuando se deifiea i.
generaleR qne ,lejaron 11or tocl-0 reeuerdo torrente-~ &lt;le ,mngi,e y fuego, ¡qué mucho que ~e rin&lt;la un honi.ena.J3 rle re~peto y gratitud (L quien
form6 UD ejéreito de paz para hacer eYangélieamente el bien!
Sin embargo, lOIS hermanos y las hermana;
que con~tituy:.&gt;u ,ePte ejército, mueven á risa !o'I
fahios del transeunte. Cue,stión de indumentaria
y ,le actitud; de actitud, ,sobre todo, porque est&lt;'s
nue,·os•hcrmanitos &lt;le la.paz y esta.i nueYas bPrmanitns de la caridad, no llevan los ojos bajos. Miran á la eara, y, como las hay muy guapas, na
pue-de uno fll&lt;ttraerse al deseo de aeompañarlaf
en .cualquiera maniobra arma.da. :Nosotros los
que ,):¡emos nacido ien el catol icismo no podemos
comprender que se haga eon carácter religioso
el bieu, .si las r(*.)resentan.tas di~ la Corporación

P aris, 1901.

¡Oh garra de Ja. :Muerte! es inhumano
Herir así, doblar esa cabeza.
:Majestuo33. de gloria_ y de no~eza,
Si tantas Jiaiy henchidas de ,aire va.no!
¡Ah! ¡los Di oses se -van!_. • • ¡Vengan las horuas
y destruyan alcázar es y ~1das,
lA la razón y á la c'lemencm sordas.1
L ~jos de nuestras luchas fratricidas.
¡ Feliz, excelso espíritu q u~ abordas
El ignorado más allá. • • si olvi&lt;las!
BALBINO DAVALOS.

Méxieo, 13 de Se,ptiembre de 1912.

Toast
Ser ilustre campeón de los ilustres juegos
(En q ue son semidioses y poeta$ hermanos,
i\',er en sueño3 temblar Ja gran lira en la_s manos
Del viejo rey de nmsas, ,p,rincipe ,de los ciegos.
Prender s u antorcha humana con l?s divinos ful'gos
mantener en nue;.tros bosques americanos
Al par que la frescura. de los mirtos r?manos
• El ver dor armonioso de los laureles griegos,
ty

IY, aJma tan transparente y sonora que admira

La .Agricultura, carro que representó los- int ereses agrfcolae en el desfile civico del dia 15.

El Lobo, cuadro del Sal6n de Paria de 1912.-M. S.

no van con l09 o,ios bajos, rnanilo 6 haciendo
que rezan. con tocas sinie.,,tras. La,, muchachas
del Ejército de Sa.kación tfünen el corazón re ligioso y los ojos laicos,
Bootb, genera,} de una. C0011pañía, como Loyola. lo íné &lt;le la de Je.sús, tuvo y reali/.í una. idea,
ejereió un a11o~tolado, ben.efició á la Humani.
ciad, fué alguien é hizo algo. Merece, pues, uu
recuerdo emoeionaaou.
Sí cree!llos que sea digno de un recui?rdo emoe ionad·o y de una respetu&lt;Ha. admiración el general de tal ejército, y mucho nos complace el
saber qu~ durante los tres días ,que el cadáver
del general estuvo expuesto, de•filaron delante
de él, más de ciento cincuanta mil personas.
El rey y la reina de Inglaterra, depositaron
coronas sobre su féretro, y más de ses.enta mil
per--0nas siguieron, á pie y con la cabeza descub ierta, su cailáver á la última morada.
J . M.C.

.JOSE MARTI
No ocultará por siempre á nuestra vista
tu cuerpo saero el arenal nativo,
¡ay! sin que mi IR1?1119nto fttgitivo
'&lt;liga el dolor que a,l corazón conbri&lt;;ta.
De una Patria empeñado en la conqui&lt;,ta.
,lOr tu heróico ideal moriste altivo ...
¡Quién pudiern volvernos J"~vi vo
l8il gran ipolata, al sobeTano artista!
.En la lira de América pondremos
tu cadá.ver, así Jo llevaremos
en nuestros propios hombros á Ja Historia;
En h paz de tu nochls funeraria,
acaso, como lámpara. de gloria,
'brille un dia. tu estrella solitaria.
Justo SIERRA.

�tuvo di~creta. 11uy bien los señore-s RomeM
Mailpica y :lliraele, y deficiente el tenor seño1·
~fondragón.
¡Ojalá que no sea esta la última vez que ei,cuc&lt;hemos la obra de Jordá! Merece ~er repetida. Los ''tlilettanti'' verían eon gusto que figurase en ilos programas d-e venideros conciertos.

* ....

La. Cantata. de la Independencia..-• 'Los Con-

quista.dores", de Santos Choca.no.-Despedi.
da. de Esperanza. Iris.-Breves notas.
Corresponde el sitio de honor en -esta crónica
91 poema sinfóniro y coral "Independencia'',
euyo estreno const1tuvr, uno de los números más
brillantes eon qn!' hubo de celebrarse nuestro
(f.;timo magno aniversario.
La cantata e, obra de los sañore. Mamiel CabalJerc-1 autor &lt;le Ja letra, y Luis G. Jordá de
la. música. De eorte se,v,ero y, á un tiempo ~i.,mo, deslumbra.dor, en razón de los modernísia.1,s
•proee.climi ~ntos ~e. armonización empleados, ca.u~ó honda 1ml're,1on entre quienes la e-scncharon
en 81 Arben la noche del 16 de Septiembre que no fueron muchos, en v,erdad, debi.do al 1~al
reparto de invitaciones que se hizo para esa velada.
Divldese 1-a. cantata en dos partes: la prime.
ra, puramente ,sinfónica, nos relata la situación que guardaba Méxie-0 antes de romper su
yugo de tres siglos; la segunda. sinfóniea y -coral, compr.end.e a&gt;lgunos trozos bel:lísimo3 entre
otros, el aria de La Patria y un magnifi~o concertan•te, que precede i.nmediatamente al Himno
á la Libertan, con que eoneluy.e la obra.
~l ''L_argo doloroso 11 es de una sorprendente rnte11S1dad. El '' Alllegro moderato'' en.otnsiasma por Ja l'iqueza ¡,,ollfóuica qu.e derroeha. 'El
"11:oderato", en fin, que eontiene un trozo fugado admirah1e, subyuga por lo -pin:torescamunte tumultuoso. P.ero si dramaticidad b-a,y, y muy
grantle, en todos y cada uno de esos tiempos,
mayor la -deseubrimos en las dos bellísimas ro
manzas para tenor y soprano, d,e la segundP
parte, y en el himno final ~-a eitado, en que el
efoo~o de coros y orquesta, con Jigeras remini~
c.encms d,e nue.,:tro canto patrio, resulta magoL
fieo.
Aunqutl no de gr!rn valor literario -por }a forma, el 4ioema del señor Caballero, sobre e; cual
bonló ~u •músi.:;a el mao"tro .J or&lt;lá, está muy bi-t?n
con-ceb1do, es de hermosas 1iroporeiones y ofrl}ce ancho campo al comentar io musical. Con el
t'Splé~dido q ue 1hizo ,el maP••!ro Joruá, se hn
ªC?'editado como compositor de singu:Jt,· valimiento. Más que las i.doos, vane aplaudir en ~1
el arte ipara -desanollarlr,s. La personal\,la.d de
J ordá no se revPla toda vi a en la "Cantata" en
toda su plenitud. F111lta aún el vigoroso s"llo
personal; ad,vjértense i •m.!'Dudo en ella ii.fluencias extrañas. Mas, de todas suertes, por el brlo
de que ha dado muestras, por •la fuerza que se
de.'borda ,en muchos trozos de la obra,-t'u~rza
que en ocasiones alcanza su grado máximo,-metece el maestro Jordá. la distinción del p~m10
qon que fué al~rutado eu su labor y el aplaU110
á. tod-as luc-e s s,ncero qu&lt;! el amlitorio no vaciló
en prodigarle.
La !)jeeución fu6 impecable. El mae~tro ~eu~~es puso su alma fen·orosa ele artista al ser.. ic io de la o-b.ra. Dirigió coros y orquesta con un
tino. eon una seguridad y un arte tales, qut la
a-c.lama.eión para é,1 y las mas-as orquestale. y cora,les que siguieron á su batuta fué ruidosa y
t-riun,fal. La señora ide Rocabruda cuya voz ha
ganado n,uchísimo de al..,ún tiem'po aeá -cantó
admirablemente la h-ermo"'sa aria de la ;eaand,1
ps,rte. La señorita Josefina Llaea, á qui~ lo
que sobra de voz falta de escuela de canto, e9.

~uestro distinguido huésped, el poeta ilon Jo•é SaDJtos Chocano, se ha dado á conocer entre
nosotros como autor dhmático. Su poema en
tre,s ::::tos "Los Conquistadores". qu~ hace algunos años representó Fernando Diaz de
Mendo:1.3 en ~1a&lt;lnd, fu(· estrenado por la eom.
pañía española del Colón.
Rabi.a interés en el público que asistió á esa
velada ie,atral,_ dad;t eu honor del vate peruano, ipor _oir recitar a éste el prólogo de su obra.
Desgraciadamente, el señor Santos Chocano euvió un~ ear_ta de . excusa, que no produjo, por
más seuas, 1mpres1ón fa-voraMe entre los e~casos espe-ctadores.
Y es lástima quP -el autor en persona no ht:·
y_a sido el que recitara esa parte de sn drama,
s111 du&lt;la algun,t la mejor y más sentida. Todos
sabemos qué honda i:ltensidad -comunica Chocano á sus produeciones cuando las lee, y Pl efecto del ,prólogo habría sido entonces, no cabe du ·
,la, más frar,de de -lo que fué, d&lt;1do que hubo
de resentirse por falta de preparación del señor
Muñoz, _quien! á últ}ma ~ont, y :;in previo repaso, se v1ó obhgado a dee1rlo ante el público.
Fuera del prólogo, qu_e, como afirmo antes, es
un agradable trozo Jir1co, el resto del dram,i
no cor.responde á la personalidad literaria. de su
autor. Es -endeble de factura, de asunto '\·ulgar
y poco -interesante, á despeeho del titulo1 y de
ninguna impor tancia teatral.
El nombre de "Los Conquist.adores II nos hacía esperar algo más que un simple amoreew.
Lmaginábamos, antes -de Je,vantarse el telón que
nos regalaría el poeta eon una bella s!nte.,--is·1
qu_e -el espíri_tu de la. conquista, fonmidab!o y heró1co; •las vu,tudes y vicios de quienes la r¡,a]i.
znron ;_ la .r~sistencia, el denuedo, bizarría y triste res1gnac1ón postrer a de los ,•,encidos tlarlan
ni bardo peruano motivo3 admirables 'par a ser
revestidos ,de púrpura por su ven;o grandilocuente.
N:i:da .de eso s,u¡,edió. Ni am.pli::.s pers-pccoti,·a ➔
históricas, ni caracteres, ni pasiones, ofrece:1
~.' L03 Conquistadores''· Don García, La Nusta,
~umnc, 'E! Inra, son personajes deseolor;dos in~igrificantes, sin valor dramático alguno,' que
pasan por el tablado en una sucesión mal tramada de escenas ún brillo ni color.
En cuanto al ambiente da época no le Ye-mos
apar~ce_r por niJ,guna parte. Si aquelloi. hé1·o!'s
no v1~.tieran del modo que visten, {1iríamos que
son homibres á la moderna: eon los mismos refi1,anúentos, con las miSlmas irleas, y hasta con
igual J.enguaje-lo:J cas.~ellano~, naturalmente,que nosotros. No se desprende de la ohra ese
olor de ª?tigiit,da.c1, fascinante y profundo, que
nos embriaga cuando reeorremos, por ejem'Plo,
las !páginas .de "La gloria de don Ramiro", de
Larreta.
Desca11tados el asunto y los personajes sGlu
nos queda la forma. Si !.!.O fuera por ella e~ v.er~lad os digo que nos aburriría solemne:Oente el
,lrama del señor Santos Chocano. 1Y cuenta ou•
lo¡;¡ Yersos de "Los Conquista.dores II adolect•n
de Jos mismo3 gra,ves (]efectos de los de la prim&amp;a "manera" d.el poi&gt;ta, y están á mil ]eau:i~
de la e1eganeia, virtuosidad y suprema belleza
de los -de "El Dorado!"
S::mto_s. Chocano es un fuerte poeta lírico, y
uu malllSilllo poeta dramático. Por eso, seguramente, ha abandonado el teatro. Hace bie:n.
¡ Con euánta mayor razón preferimos, á la~ sop·orlferas, infladas, declamatorias prote~tas de

amor &lt;le don García, la gracia exquisita, la tlelicade7.a. tle rri&lt;rtal de-1 "Five o 'clock! ''
De los iuté~lretes d,&gt; '' Loi; Conqui&lt;stadore:,' ·,
íinic:amente PS digno .le mención don :O,Lign•I
J,fuñoz, recitaJor mu,v cliscreto, al contrario &lt;le
los dei~1ás comedi:rntes que J.e roJeau.

Con "La princesa de los Balkanes I I nos di_
jo adiós Esperanza Iris, la deliciosa. diveta, que
abaudona ten,pora:lmente el patrio suelo.
iEra tiempo ya, confesémoslo. El repertorio
estaba agotado, y en el públieo empezaba, trai doramente, á in.filtrarse el tedio. Sin embargo
Esperanza Iris &lt;le,ja en nuestra e,cena un bue'.
co que no es fácil cubri.r. Su talen-to para encarnar esas frfro1as heroínas vienesas· ~'ll aracia ligera, e:;ipontiánea, alada; hasta s~ fiaucilla
de "biscuit ", tentadora. y picaresca, habl~n subido tanto en b. estimación de sus admira.dores
que con justlsima razón éstos la echarán ahor~
,le menos ¡Y nada digo de las exceleneias &lt;ie la
direeción escénica, de la. propiedad suntuOl'O
con que buen número de opaetas fueron estrenadas! En estos particulares, Miguel Outiérrez
ha h,echo maravillas, y bastante se lo hemos celebrado para. quo fuera menester continuar en
las a.Jaba nzas.
Cumple enviar un saludo -de despedirla á J-0·
sefin1:1 Pera I, ú Cabello, á Villa rreal, á Alfonso
Castillo, á L!auradó, que son los que más se distinguieron en b temporada que concluyó.
'Espe!anza Iris promete qu&lt;&gt; volvera pl'Onto,
itray,endo en los baúles nuevo bagaje,--lde repertorio, AY por qué no de compañía t ...
Deseamos viva.mente que a~I sea: entre tanto, "¡Far well!"

El estreno del Principal fué cubierto la ssma.
na pa~a&lt;la con el sainete en uu acto, ol'lginal
de don Mlanuel Pern-ández Palomero, músicr~ da
don Pa,bJo Luna y San Nicolás, iutituiado:
":.\falas PuJg-as 11 •
Nada nuevo añade esta producción á. !a historia del género creado por don Ramf.m de la
Cr'llz, A pesar de ello, no carece en absoluto
,le grada. Pasó, y nada má~.
En el propio tc-atro han sido m~,y bien recibidas Has her-manas 1'1uñoz, apel1idadas '' 1·einas de
la Jota", ,que son verclarlera',nPn•e uo~ablcs en
su repertorio ele cantos regional¿~ es1&gt;añoles.

**

*

I.a J11eTátiea Lydia rle Rostow, 1n gua¡,:i y ce-1
lebraclísima Conehita Yaliery (:i) "La TiN,ull.'
y dos niñas que res,pon&lt;len al nombce Je "La~
:\faseotas '', forman artualmente el personal artístico del Teaitro :.\[exir:1no, que al Jin abre sus
puertas eon una tem1,oralla de cinematógrafo J
variedailes.
MAESE PEDRO.

Comm. Alessandro Bonci, tenor.-Ester Toninello, so rano.-FranC'esc
mezzosoprano. - Irma_ J?alos~sy' soprano. -~alvatore SciarreºtiZ~~o~ej¡°~. -Fanny Amtúa? mezzosoprano. - ~ig. Galimbert,
Corruccm1 baJo cómico -Cantantes de la Comp' -- d lico.-Agnese Hamck, soprano.-Roberto
1
próximo en Arbeu.-Fots.ªs~ila~~=:. que debutará el martes

•

�EL DEPORTE EN LAS FIESTAS PATRIAS

'' EL MUNDO ILUSTRADO'' recobra hoy su
sección de Páginas Fem611inas, las cuales habíamos su,primido par.a obsequiar á. nuestras lectoras el periódico sem,a.nario '' La Moda y la Familia"1Al hacer esta rec-onstruc.ción, tenemos que ex1&gt;licar las razorues que nos guían: en primer lugar, "EL MUNDO ILUSTRADO" regresa á
sus antiguas tradiciones en cuanto á la forma,
y -en cuanto al fondo continúa en su costumbre
de COl:Dlplacer á. sus lectores.
En efee.to, hemos recibido muclhas qu.ejas por
pérdidu del periódico de obsequio '' La Mo.:Ia.
y la Familia", ¡pérdidas ,que nos son sumrunent-e
sensibles por varios motivos: en primer lugar,
por,que descompletan lllllestro semanario. y en segundo, ;porque se pueide :llegar á suponer que la
substracción se ha heeho inteneional!mente por
nosotros mi~os. Para obviar á estos inconve_
nientes, y con la seiguridad de .agradar á nuestras lectoras, renace la sección de Páginas Femeninas, siem1pr.e bajo la háibil y experta dirección de M.argarita.

Los consejos ,pueden -Se'l' como las medicinas:
benéñcas 6 nocivas en su aplicación. Muchas
opiniones han sido la causa determinante de
éxitos satisfactorias, 6, por el contrario, de grn,·es desgracias de famiJ.i.a, de dramas sentimentales y de catástrofes ñnancieras.
Y ,e n los destinos de -los ,pueblos, ¡ cuántas situ2.ciones desesperadas se han salvado, no por
un ejército ,que llega, •ino ipor una voz que se
levanta, una inspiración 6 un consejo que se
ooepba!
Los antiguos autócratas, colocados en la cumbre del pod~r, se inclinaban ipara oír á sus íuYoritos. Enrique IV no se desdeñaba de eonsul-

CRONICA
Cada vez que mis lectoras hne fa1vorecen con
su confianza, pidiéndome a1gún consejo para row1v6'1' eualquiera .situación dificil en que se
encuentran, pienso en 'la responsabili:dad más 6
monos grave que puede adqui.rirse con un acto,
al par1ecer de poquísima impontancia. Si el con~ejo no se act'lrta, na&lt;la se arriesga.; pero si sucede ilo -contrario, como acontece en varios ca_
sos, entonees ¡cuánto deble preocupar la partlcipación que se toma en esas resoluciones el~
grwves trascendeneias!
Sin embai,go, ,)ootoras mías, no todas las personas tienen estos recelos, que acaso -podrían llalmar;;e exagerados, y para oonvence'l'os d-e tal
'V61'dad, transcribire aquí unas lineas de cieri'l
escritOTa francesa, euyo nombre es notable entre ilos litera.tos de su país. Ali Jiablar de los
eonsejos dice así: '' En vu-estre.s col:nplicaciones
y en vuestras ,penas, , ,q ué os co.star&lt;á menos pddir, y qué se os ofr.ecem eon mayor faicilida&lt;l, ...
Los consejos, pues éstos son la moneda obligada
de la cortesía y de la benevolimcia· mundanas,
pero pocas veces aquélílos que os la ofrecen,
se ipl'eocupan como es debido del valor de esa
moneda. No se piensa si la opinión emiti&lt;la tiene e'l sello de la rootitmd, de la ,e:-cperieneia y de
la filosofía. La irreflexión, la iligereza y -la vanidad, que reinan actua,lm.ente, son las inspirad.oras de esos eonsejos, en •los cuales se t1·ata,
muchas -v eces, de 11"0SO'lv,er asuntos gravísimos.
Aquí, una buena señora, con el apilomo de una
eminencia de la Facultad médica, fu=ula un
tratamiento á algún aneiano valetudinario, que
por su misma debiJidad de carácter está dispuesto á e.tl-S~ar el p¡i.Jigroso trata~ento,
arriesgando así su propia vida.
Una mad;re ,de familia se deja guíar por las
crónicas de cualqtúer periodista de &lt;ludosa eond'Ueta, y lleva á sus hijos al teatro, á Yer pie_
zas inmorales, en tanto que su esposo se entusiasma &lt;por el proyecto de aJguna empresa que
cierto a~go le ha aoonsejado, empresa en la
e-ua.l éste perdió ya toda Sil fortuna, guia:do á
su vez por otro amigo, cuya opinión :fué tan
equivocada como ahora es la &lt;le él.

.
· s efectuados el dia 14.-Las tres siguientes al campeonat(! de bastball en
Las tres fotografias superiores se relacionan co~,
idu_ep;os oliii!p1col "Aguila ,. de Veracruz.-Las tres inferiores son de los Juegos de
la República, ganado por :!::f!a•~~~;8~gru~a-ci~~::~:iol~~:s, en ios o~alee venció el Colegio Militar.

lds

•

tar abiertamente á SulJy, y proclamaba que s,a
crific:tría sus 111§.3 caras afecci~nes por un amigo
semejante.
•A veces encontramos á un Sully en el camino
&lt;le nuestra vida, ya sea la lllladre, el padre, d
esposo ó la henmana, que tienen el ra1·0 don
del "buen consejo", al cual se -debe la felicidad. Al encontrar esta. persona, debemos ereer
,que tenemos nn doblo tesoro: el afecto y el apoyo.
As-i, pue.s, todo consiste en considerar '' á
quien" .se ipide un consejo; y si tantas preeau_
ciones han de tomaTSC para solicitar una opinióc, ¡cuántas más d·eben tenC'l'se para darlas1 ''
Ya ~•éis, lectoras queridas, eómo piensa la citada 1,scritora, y por ésto com1pren:cler.éis cuán

justos .son mis reoolos pam. aconsejaros en al~nnas oe vuestras clificnltades. ,Me concedéí~
la razón f ....

iModas.
Con las claras y frescas '' toilettes'' de estío,
se lleYan, sobre todo, lvs zll&lt;J)atos en paño gri&gt;",
blanco, beige ó leonado. Esto.s Zllipatos se anudan con lazos de un listón especial, que tiene
mucha consistencia, y en Jos ojillos de la parte
superior se .hace un moño muy graci01So y eoqueto, euya,s puntas no floten demasiado, ,para evitar una -caída al ,pisarlas, sin adivertirl&lt;J. También se usan much.o ·los zapatos "Derby ", ya
sea becihos en paño, ó en cabra ,blanca 6 de color.
Como •una novedad de última moda, seiía.laremo.s el calzado "Moliére", el cual tiooe zapatiUa de cuero negro, bairnizado, con una. grand!'
oreja que sube sobre el emlpeine del pie, y la
parte superior del zapato es de tela blanca, ó
de paño beige 6 gris, cuando ~a zaipatilla e3
de cuero amairillo. Loos mpato.s ñ.nos, propios
paa-a acompañar -las "toi.lettes" de alta ele.
,gancia, se ha,cen en paño 6 en cabra de todos
col ore.a, procurando que aT1Donicen eon el ,matiz dominante en el traje. Eµ cie'l'tos casos se
preooe que el color del calzado sea semejante
al de 1-os adornos del atavío, como son: ·l a cin
tura, las guarniciones, el .sombrero ó fta " ,e char•
pe"· Estos bonitos zapatos se •hacen, casi sieru',pre, muy calados en la pal'te superior del ipie,
con barreta.s cruzadas 6 tran.sversailes, y rectas,
1in-damen.te bordad.as de &lt;perlas de acero, botones de cristal, que imitan diamantes, 6 de acero
l abrado. Hay en estos artieulos una variedad
extraordinaria de encan.tadora,s y
originales
fantasías.
.Para Jos trajes de etiqueta, el z34&gt;ato bajo es,
colmo de costumJbre, el preferido ipor las damas,
y hruy iá. ese respeeto ve?'&lt;laderos primores de
elegancia: calzado de terciopelo negro, de satín, de seda glaceada, bordada eon pequeña,s perJas &lt;le oro, iplata 6 aJCero, y cuando el zapaJto ed
negro, se ,borda con '' caboc!bons'' de azabache,
6 con -diminutas ·}entejuelas de iplata oxidada.
Un ñno COTdón de seda, del color del calza.do,
•bord.ea. la, orii1la de éste, y tan bonito detalle
aumenta mucho la eleganda del zapato.
Hruy deliciosas zapaitiUas que recuerdan la
de "CendrHlón ", hecha-s en tlsla -de oro 6 de
rplata, bordadas de perlas, euenÍilllS de cristal,
turquesas, coral y esmieraldas. También ihay
otras de estilo oriental, guarnecidas con "caboohons'' y piedras de diferentes colores.
\A.lgunos zapatos ti611en aJltos tacones de in.-spiración Luis XV, ,boohos en madera negra, y
en aa.s puntas llevan ·hermosas lbebilla'S, incrus •
ta-das de ñgur.a.s simbólicas (!U~ representan 0111ble:nas, á ;veces guerreros, iá. veces amorosos, y
este bonito dista.lle se repite en ilos tacones, lo
e-ual es la. última. palabra de la eleganeia actual.
,Esto.s tacones y estas hebrnas, se vt8'llden por
separado en las e.asas comerciales de los citados artículos, así pues las bellas y coquetas
da,m.as, aifestas al ca,lzado distinguido, pueden
ad,quiár los eita'dos accesorios con la mayor
facilidad y á todo su gusto.
MARGARITA.

,,

�e

/1

"··'
,.,

&lt;''
R espuesta.

l\Iar¡rnrita CT1azi.ella: Po,•a, rartas me h:\11
i-ausa,lo tan profunda impresiím romo la su.ni.
.\ utes que to,lo. quiero ,lecirl~ que ,le-«le ahora
tiene ustt-d en bní la :uniia que de,;ea; ~-o eom_
partiré ~us pe,rn.,, la consolar~ en (•uantu ,e-.i po·
~ible, ,\' "i mi~ eonsejo, pue,len ,erdrle de al),(Ún mo,lo. -Riemprl' pstaré ,Ji-puesta íi d:írs~lo,
&lt;·on la ma~·or huPna vohmta,1 que pup,h hahpr
á e-,e re--peto.
iLe c•onsu~lau e~ta, ¡nom!'sa, &lt;le quien ya la
quiere muy ,le ,·eras?
En ,·u~nto í~ lo que me ,•onfía en qu carta,
le elige• lo ~i;.."ltit&gt;utl·: procure no in,·esti¡:a r nada
rruath·o Íl la 1·on&lt;luct11. ,le su vapá, puM 1ma jovencita ,•orno uste&lt;l. no debe conocer eiertas miserias ,1,. la vi,la, que sólo pu&lt;'clen ,li~culpar&gt;&lt;'
,·uantlo Ml tient&gt; experi!'ncia, y á los dieciséis
años no es po,iblt&gt; t¡,.1erla. Pt&gt;rilería el re:.11Pto
y cl cariño á '&lt;U pad r e. y su vida se haría má,
difícil e]¡, lo qm• ya es ahora.
Disc-u•pe -sus extravíos y haga oración por él;
las sú¡&gt;licas de uua alma inocente nunca de,jPn
,le ser e,1•uchailas.
Respt&gt;'l'to dl' ;;u nodo, -l él continúa buscánrlola ~- pas:in,l o por ca casa, c,eo quo podría u,t&lt;'il escribi11l? ti;rn carta discrela, en la cual le
1•r~untl• la t"\ll•a &lt;le s¡,guir Íl una sríiorita ,1~
quien ha hahla,lo tan mal. Ri él la quiere to&lt;la,·ía, conte1;tnrá dis,·11l1►án&lt;loso .v pitliéndok
(1ue reamulen ,;ns rC'l:teiones. _v ,i ya 110 la ann,
no conte«tará &lt;, lo hará en una foruna que no
,le.jo lugar á ,la ,luda. Y la du,la es el peor tor•
mento de las :i.Jma!I &lt;'namoradas; ,no lo c-ree
ustecl así f
D e todos modos, dMg-raciada ó feliz, sabe que
,·uenta con un corazón a migo, que aet&gt;pta agr:i&lt;kci&lt;l a su amist"Hl y la corr .:!•!l0nde sincera:n&lt;'n-

1•0,1 el manto. E,tá hc,•h:i. l'n forma &lt;le trt&gt;s gran•
,les abulloaaclo-. rrl¿ni,1.&gt;- por un &lt;'or,lí,n ilP s«•·
,la, en C'I mismo matiz, y á la orilla tiC'nl' t111a
µ:uirnaitl:• ,lo fi••n•~ d&lt;' sr,la hlanca.
Creo ')UC dicho, mo,ll'lo,; serán ti~ •u n¡:ra,lo

Para los insectos.

Laberes femeninas
Traje de ~stilo sa~tr:da~~c!~ bfe!ib::rtia~~• :~º·e1Lfaloª1f:_
lleva una túmca ter1:tn otivos de p~samaneria de seda blanquierdo por dos
~ontados un poco arriba del talle,
ca. Jaquet cob. a on motivos de pasamaneria. Un ancho cueadornado con teses Y
r una corbata de encaje completa
llo-cbal ~e. sedaCcer_rad1 d~ tul luciendo una pequeña corbata de
la guarn1c16n. am1s0 a
..
terciopelo negro y un broche de f1 hgrana.

fía.º ::

°

Cuello al crorhet.-La

bo¡.::i ele ,los cuellos

n1elto~. ya 8c&gt;an de em·aje, li11ó11 plissado, tul ti
¡:aM. ,igue obteniendo un éxito extraordinur10.
Dicho tejido es ele ejecuc-ió:i &lt;lifíeil, de mue ha d ,.
raci ón y d e lin&lt;lo aspc•to. La origi:lalidad d&lt;!l
dibujo, cuyo mc&gt; lelo damos, lo hace más intere
s:rnte. S e ejeruta eon hilo fino. blanco á crudo,

,..,

•iguiendo las indicaciones del detalle que acon• •
paña al modelo, la« ruales "ºn tan claras. qur
fafilita n extraordinari,¡¡ ;nen te su ron fecrión

&lt;'nrio-a: ~i prellerc :i!r:1er,e !í mi &lt;·onsejo,
eludo &lt;'n ineli&lt;•arlr que no asi,ta il fas &lt;·onferent•i:,s &lt;h.- 1:, ~?ñ(\ra S{ura!.!a, put."•s aun cuando
lo-1 principios reli){ioso, no fueran un impedi•
mrnto sufil'iente para negarse ÍL escuehir es:i
1'fla-c de i,l~a, la moral más tutltmentaria In
11r(lhibirí:1 de 1111 modo :1b~oluto.
Xunea cll'be ce,lrrse al impulso ,le la 1•uriosi,1a,I, que &lt;'11 ciertos casos, 1·omo en el ~uyo, ~1ioeo discreto y puede ser causa ,le d:iños importantes.
1.0

Diana: Gra~ias por el l'X&lt;¡uisito obsequio qu~
uw ha he-dio. e-nvián,l orne e.1 •chato de sn pe·
qu~ño A lojandro. Ha elegiclo ust('(l para su niño
un nombre hermo!'O y de recuerdos históricos. A l
pronunciarl,o, parece que so escuchan bélicos cJa
rines y confuso ruido de ann.as. Sin embargo,
ustrcl no quiere que su hijo sea Roldado, porque
dice, y en ello tirne ra1.ón, que bastante ha su·
fri,lo y b-ufre aún, ,·on lo, peli¡!rOR á los eu:iks
está e1qn1e,to continuamente su esposo. Este deeea que el niño ~iga la misma carrera, cua1ulo
llc&gt;gutl á la mayor e,la&lt;l; usted opina Jo 1·ontr,1rio, .v por tal •moth·o han tenido ya algunos clisl,'ltstos. Querida amiga. no ,za usted tan inex
perta y tenga má~ discreción. ¡ A qué fl n esas
di,cusione!J inútile,,;, dado el caso ,le que el niño no cuenta sino dos años. y esa re-·olución
se ha de tomar ha,.ta qur tiste sea grande! Aca,,¡ mismo se nieA"Ue á ~er m.ilitm . .v •n padre
no lo obligará por fn~rz:t á acept:ir u:i:i rarr crn
que no sea del agrado 11&lt;'1 jon'n. ¡La dda ea
tan incierta! ... / &lt;iuién C'Xi-tir(L mañana! l'or
ahora no S&lt;' opon¡!a á la determ inaciún ele su
rspo~o, y 1l•_je qui' Yista 11I niño de general ei
&lt;11' recluta, JlOC0 importa listo; al fin y a: «·abo,
&lt;•I p rqi;eño ¡,•s tan hermo8o! que re•ulta un pla
rer &lt;·ontC1,1J)larlo ostentan«lo su traje mil itar.
\' ueh-o á darle las gral'ias por su &lt;IC'lirado
ofrl'cimiento, y le ruego que M á .\ lejan lnto
lo:; mucho, i&gt;eso~ qu~ yo no puedo ofrc~crle d c.;dc lejos.

"º

Modelo.

..

Una. opinión.

Amistad incógnita.

t ('.
Patriei,t: Doy á ust&lt;'&lt;l el mo,l elo que se sir, ió pe.lirme &lt;le manto .v capelina para saii&lt;la,
,lo noeh&lt;'. El pr imero &lt;'stá hecho en fino ¡mño
«le matiz coral obsruro, forra,l o de ~E!'lla bhl,1ca.
El gran tuello YU?lto, e;, ele •atín en el mismo
to.10, y las mangas at.,van á. la 'lriJla igual ador_
no. El clclantero es li¡:eramento drapea•lo, y •e
cierra. con la a~·uda &lt;lo broches in,·isibles. La
,·apelina está confPcr-ionaila Nt seda L iberty,
color di' &lt;'oral obscuro, á ñn de que artmor.i,•t&gt;

Con este procl'1limient,1 C'On'&lt;e¡!Uir-.í. u,ted lo
qu~ clesea.

1111.

IC'~tia hL ch• los insecto, de que u~te&lt;l me hahlu, pero no lo creo tan irre:nediable 1·01110 ' ' las
plagas de E 6 ipto' ', según uste&lt;l dice. Es muy
eficaz ba~r~r las vieza ➔ diar iamente, mojauclo
.Ja ·•scoh:i en agu-i á la cnal se le mezcle rrcoli

MA R G-ARTTA.

�/

E l Mundo Ilustrado

LA ELECTRICIDAD
EN LA COCINA

Sombrero de seda gris, bordeado~~ !erciop~lo en
el mi~mo tono. adomado GOD dos 81gretes y un
nudo plano de list~n por el frente.

LJ. idea de utilizar la elec.trieL
dad para la coeina y los mos domé~tieos, es muy reciente, pero
basta ahora eonstituía un obstáculo la gran velo&lt;'idad de los motores eléctricos_ Era preci.3o disminuir el número de vueltas, de mouo que 'Para mover las máquiP11.;
domésticas, la velocidad de rotación no pasase de ochenta á cien
vueltas p01· minuto. Pero al fin,
después de numerosos ensayos, ~e
ha logrado construir un motor qut&gt;
llena bien t0clas las condiciones
requeridas.
El motor eléctrico en cuestión,
está rodea.do de una caja protectora. de ia cual sobresale el árbol
ó brazo destinado á mover la máquina que se .quiere emplear.
La adap~ión de da máquina 1J
motor se hace con gran faeilid,1d.
Una. de las grandes Yentajas ilel
motor doméstico, es ele poderse
transportllr de un lado á otr11,
!Jiempre que haya donde conmutar
loi&lt; hilos el-éctricos. A. '1a sombra
de este motor doméstico, han na
cid&lt;t, digámoslo ,así, mna ,porci6r,
de m'á.quinas destinadas á utilizar
la eleetrici.dad, ta les como el aµn•
rato de cortar pan, el de picar carne, el de mondar legumbres, el de
rallar, el de limpiar cuchillos, el
de hacer helados, el de batir, etc.,
etc. Hay también molinos de ca_
fé, prensas para frutas, y hasta
una m áquina que monda los gui. santes. Todos estos aparatos ofrecen 1a más completa seguridad p~ra que no pueda herirse quien los
usa, y además son muy bonitos ex•
terior,mente.
Con la cuchilla circular ,lel apa•
rato para cortar pan, la coánera
menos 'há,bil 'Puede cortar con rapidez desconcertante, el pan tierno en rebanadas finísimas 6 d~I
.grueso que eOJ1venga. La cuchilla
gira dentro de una envoltura protectora.
Las máquinas de picar tienen
aplicaciones numerosas, y sin·c:i
para la. carne, para. el pescado, para el tocino, para las verduras,
&amp;t4!., gracias á la facilidad con que
se ipueden cambiar la'.3 cuchillas y
modificar las aberturas d&amp; 2 basta
20 milímetros.
Los apara t os de cortar y ralla•
tienen tambores y aberturas diferen.tes y permit&amp;Ü fino y grueso,. y
cortar en trozos grandes y chico~,
largos 6 coi1tos.
E l mismo 'J)rincipio rige en el
molino de café; 'Pero la máquina
más curiosa es, in&lt;lu.dablemente, la
de limpiar cuchillos. Funciona d.tal suerte, ,que c.ada cuchillo es
frota,do meeánicamente por las dos
1·aras y ni siquiera exigen que haya u-na per.sona. atendien-clo; basta
1lejar alineados los cuchillos en
una bandeja ~?&amp;eial para que la
máquina los -vaya. eogiendo á rnc_
,li,la que "ª soltando los limpios.
Las heladoras reciben el mo,•;.
miento de rotaeión necesario para
congelar la m.asa.
Con nna débil corriente eléctrica y con ayuda Je esto~ apara.tit&lt;&gt;,,
na:da caro-~, queda r edueitla á b
mita&lt;l la mauo tlc obra en la cocina eléctrica. De este modo ya á
fOmenzar la edatl de oro de las
coeineras, pero sera preciso que
:ulemas
de recetas culinarias,
aprendan algo de mecánica.

mm

¿Por qué el Jarabe de Higos
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El Mundo Ilustrado
NO SERA USTED
engan.ado. Que @iempre hay fu.
llenas y fraudes en abundancia,
es cosa que todo el mund o sabe ;
pero rara vez 6 nunca se e~uentra que una importan te casa
cvmercial los cometa, Sel) cua!
fuere la clase de su giro. No
puede haber éxito permanente de
algun a clase, cuando esté basado en la malo. fé 6 engatlo. Los
q uo inten ten los fraude&amp;, son
sencillamente tontos y pron to
mfren el castigo que se merc.}en. Sin embargo, hay muchas
personas que t emen comprar
ciertos artículos anunciados por
temor de ser embauc2dos y ecganados ; especialmente se r esisten á dar confianza á las manifestaciones q ue se publican sobre
los méritos de cier tas medicinas.
El eficaz r emedio denominado la

una a,·alancha, los habitantes tlel
llano y los de la:, eabañas, ptml idas eñt re la'&lt; cimas, se p recipita.
ron contra las tro¡,a-, inili-,·i¡,Jinada,; que Yolvían á la l(Uariila; carga,los ,le botín y com¡,letament'.•
borracho~, trataron tle acogerse a
las murallas. Cuando rasi llegaban
va se eseucharon sus clamore,; de
~abia: el puente levatlizo ,e alzo.
la puerta rechinó al eerrar,;e y todos los solda&lt;los mercenario,., ren&lt;li
ilos, desalentado-., pereciero•1 hasta
el último.

1I

Fueron á bu•l'a r al clo,wel; ~~
'luejaron 1le que esta ,·ez no e ra un
á¡~uila la que venía á ◄l espojarles
«ino uno ,le eso~ 1-rrande,; gaYilane,,
1tri:,es y blanco-.., tle garras ..te oro
y ojos de azabarhe, que llaman '' la,lronl's de .-or,leros ' ' . Este era de
un tamaño fabuloso, arrebataba los
,·or,le r0-&lt; má~ ele su gusto. las ro!\ •
bellas pre,a-.. El jo,·en caballeM
eomprendi6 que un em•anta.mieuto
ma~ fuerte empezaba. Hizo una fle
cha e,, pecial, tan esbelta y tan du
ra, que él ,ólo po,lía manejarla. Se
embost ó. El :sol ,leclinaba.
Pero
otro "ºl lur ió en lo alto clel torre(&gt;n.
rn nimbo ele oro brilló; clerech·1,
con su hermosa tabellera, semeja 11•
te á un manto real, una mujer apn ·
recit,, lleYanelo en la e·abeza una
,·orona c\11 t•ristai.
En aqurl momento el g-avilán aparet•iti en el horizonte. Su tamañc.
ert'l'Íll por momento,. Jle,·aha un,L
oveja blanca entre las uñas.
,
Todavía, c\c.&gt;slumbraclo por la fanta'l·
tica aparición, el j11Yen hizo un gra'I
signo ele cruz y ,e et•hn á la cara
el art·o. Apuntéi: la flPcha parti,-,,
rebotó ,•ontra el pi&lt;·o &lt;lPl ga ,·ilán y
Yino á ,·aer. á los pies &lt;le la mujer,
eoloearla en lo alto ele la muralla.
Con su mano llrmL ,le petlrerí:J,
la ,lama se quitéi la 1lia1lc&gt;ma rle
cristal que sujetaba sn t•abellera ,.
la lan1.6 al espacio, caye o1lo sc,bre
la frente MI raballero. El grao
¡.ra,·ilán -iguió con los ojos la 1•aí1b
,le la joya; clesple¡.ró sus alns. •e
¡:re&lt;·ipitó como un rayo, y los pastores ,lespavoridos quo aeecbaban

es el Drenage del
ORGANISMO HUMANO

para Establecimientos

MUNYON , el Famoso Experto Internacional en Salubridad, dice:
• •Conserve usted saludable y en
perfecta circulación el fluido vital
del organismo y ria.se de los microbios ".

Y Casas Comerciales.

Xingún daño pueden causar los
mic robios y los gérmenes de las enfermt&gt;el adeq, se exterminan cuando
,e tiene la sangre limpia y circu.
lan&lt;lo con actividad en las Yenas y
las arteriaq_- En eqtas condicione~
cualquiera. persona puede desafiar
los microbios.
Alg,mos llaman á. la sangre ' ' fluido de la vida", pero por esto no
debe entenderse que la sangre es la
savia de la existencia. Sus funcio
nes son las de proteger y conser var
la vida. Cuando la sangre circúla
á perfección, el cuerpo está. saludable y acth-o, pues toda enfermedaJ
es simplemente el resultado de al¡,ina obstr neci6n en la circulación
ele la ~angre.
El Remedio de Munyon para la
Sangre es un. "3llificador purificant.r
de la sangre. Sus resultados son en
realidad sor prendentes. Cura tod'I
Jase de escrófula, erisipelas, herpes, eczema, granos, ba r ros, ef ectos
del mercurio y en general, todas las
impureezas de la sangre.
¡ Usted se siente malf--Sea cualquiera su enfermedad pida usteJ
la "Guia de la Salud", de Munyoi;
en las Droguerías tle los Sres. Julio
L abadié Bues. y Oo., Profesa 6, J .
Uihlein Sucs., Coliseo 28, J oh ansen
F élix y Co., Av. S. Francisco 4.3.
México, y una for ma para exa:men
médico al Consultorio Humanitario,
de Munyon.-iLos expertos Especialistas al frente de él, estudiar írn su
mal y le r ecetarán concienzuda y
desi uteresadamente.
:Munyon's 53rd and Je!ferson
Streets. Pbiladelphia, P a., Es. U s.

Pero el ca,tillo no estaba mue·to; al tlía siguiente ½os ¡,a-tor~s.
que se atreviero,1 á a1·erca1"se, vieron un hombre pa-eán,lose por latorres. Era el señor. una especie dt·
~alvaje, que había hecho atranear
las puertas y bajar la~ catlenas Jl.l·
r a no dejar á los ven(• ido~ la esperanza tle \'oh-er. Estaba sin arma-.
cubierto á medias por una capucha
que ea•i le tapaba el pelo y la b!!ba, la corona &lt;le oro fino que celllli
su frente le hacía p1ireeer uno ele
los tres reyes que vinieron {i adorar
PREPARACION de W AMPOLE al :Niño-Dio~. P ero ,¡us ojo~ brilla·
es un ru-tículo que se puede com- han t•omo los 1lel clemonio pintado
prar con tanta seguridad y garan- en la par ecl del pórtil'o.
Se callaba v esperaba. Sola,nente
t ía como la harina , artefactos de
e
le
en ·tiempo b rillaba_ su co;
seda 6 algodón, siempre que pro- ronatiempo
á los r ayos &lt;lel sol y m,ra_ba a
cedan de una f ábrica con recono- la montaña. Y lo- pastores n•·ron
cida reputación. No n os conven- on águila r evolotear en el l',ielo, clesdría exagernr do manera alg una eender formantlo mucho~ cu,•ulos Y
sus bueúas cualidae.h~s 6 repre- eaer en me&lt;lio clel rebaño. Cogi~ro11
a reos y hon1l as. P ero el ¡,á.1a1 t&gt;
sentarla. como con las quo no le sus
se remontaba ya, llevándose un ~orcorrespondan; p ero tampoco n e, tlero en sus g 11rras. Se e\e,·ó enc1~1·1
ccsitrunos de tal ardid. Es tan del castillo y ele repente se hund 16.
sabrosa como la miel y contiene Desde ese 1\ía los gana,los fueron
todos los principios nu tritivos y devastatlos. :Ningún pastor se atreá llernr sus o,·ejas á aq~ella•
curativos del Aceite de Higado via
¡
alturas en que el h eno es mPJor Y
de Bacalao Puro, combinados con cura á Jo,; animales {¡ los ~ace más
Jarabe de Hipofosfitos Co mpues- fuertes y feeuntlos. La me.1or earne
to, E xtractos de Mal ta y Cerezo tle lo~ rebaños era a rrebata.da po~
Silvestr e, y cuan valiosa debe ser las á:.i;uilas y lle,·ada al t·a_stillo. .
a pa r eció u n Jo,·enr!to,
tal combinación de est os impor- queE ntonees
venía de T ierra Santa 1l ecinn,
tantes reactivos medicinales, es ó tl e esos pahes fabuloso~ llenos tle
cosa patente á t odo el muudo. a n imales monstruosos y rico➔ en seEs de inapreciable valor en casos cretos.
.
,letrás de las ramas, ,·ieron al fo~ Una llama b rillaba en sus 0.10s,
do Anemia, Insomnio, Mala Dimidable pájaro coger, apr et a r y tle.
tan
claro,,
tan
gran~es,
ele
_tal
n~~gestión, Afecciones de la Sangre nera fi jos, que parecian mirar slll
positar á los ¡,ie-, &lt;le la eontlP➔a hay los Pulmones. "El Dr. F ernan- cerrar~e sus pár pados, el sol ele
da, al caballer o tlesmayado.
........................
do López, de ~(éxico, dice : Tengo agosto y la nieve deslumbratl.:irn.
Lydia
E,ta histo1 ia la r ?fie ren los , it·
el gusto de decirles, que conside- ll a bitalia un a peníns ula clel Rli 11
jos eampesiuos ele los montes de E nro la Preparación de Wampole de al lacio &lt;le una vieja (lamu. abu Ph
l!orencl, Micb., E. U. deA.-"Sufrfa iandine,
en !as largas noches de in
mucha u tilidad, para r estaurat de toda su raza, que esperú -u niel de leucorrea y sentla una picazón terri- vierno, á los jóvene ➔ reunidos al la
ta rezando sobre las tumbas.
ble
qu
e
m
e
q
u
&amp;.
el or~nismo por su flícil asimila.
Se hizo co.ltar las historia,; de r~maba; me parecta do de· la lumbre.
P edro GAUTIER.
ción . ' Do venta en las Boticas. 1iiiia p or los pastores, mi:ó el. l'!lStl·
como al mi interior
110 largamente en las m an anas hela·
estuviera descarnado, pues tan excesitl as y en las noches abrasadoras.
Personas que Padecen del Pecho
Se hi7..o un a rco ele fresno, qu e cn·
era la quemazón
y picazón. Creta
&lt;lureció al fuego, y flechas ele for
por lo mucho que
ma especial, que empapó . Pn ~Kua
Tomen el
padecla que me mobendita en. la pililla ele la 1glesrn.
rir1.a pronto.• Tomé Tonteo V fortificante sin Rivdl.
III
el Compuesto y usé
El castillo ~obresa líu. de la ro1•a,
Al día sil(uiente ,e escontlió ilPla Loción Sanatin,
,e confundía con eHa. La fachalla
t
r
ás
de
una
roca,
al
pie
th•I
castillo,
•.
Ja-yándome las ca.demil aba al Orien te, roja por la ma.
. ' ·
ras con alcohol y
La gente d e sentido común
ñana, tlestaeándose de las roca~ preparó el a rco, y esperó.
El "º1 t1e..cen11ía. De pronto, PI desde entonces nunca mú he sufrido
negras. A la entrada tlel tle ➔filade­
ro que la gente lle entonces llama- Señor , con s u cor ona de oro, apare- de eso. Escribo la presente confiando sabe apreciar lo bueuo. Por
ba La Vía Mala, entre los abismos 1•ió entr e las al menas. F n rayo dJ que otras mujeres sufrientes como yo
que se a breu en los &lt;los torren tes sol reflejó en la joya, y el á¡püla fui, presten su atenclón."-SRA.BELVA. eso t antos toman el
donde e forma el Rhiu, la~ mur:.- \'ino con u n cor der o en las iarras. E . EVISON, Morenci, Mich., (R. F. D.
Entonces una flecha. silbó, y la No. 2) E . U . de .A.
llas del fuer te se hablan incrust:.
tlo en la piedra y en la tierr a ele ~ran a ve, doblando el cuello con su
S. Luis, E . U. de A.-"Padeci
la montaña y los mi~mos Jíquen.-s J&gt;resa. reJ&gt;legó su~ alas ele prouto, blemente de dujo, dolor de espalda,
pesadez
y abatimiento. Tomé regularlas
exten&lt;lió
tlespaeio,
parc.&gt;ció
tamque b abia. en las rorns tlel ¡m.•ci¡,i •
cío estaban pegados á los muro~ balear-.e en el espado, ca yendo tle mente el Compuesto Vegetal, usando
. , la Loción Sanativa y cesaron todos mis
Jel castillo. Cu and.o ,•nía la llu,·i'I, t&gt; pahlas á lo': pies tlel viejo.
d Il' d d B
¡
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la, m ismas ('aseadas se formaban
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nes ó si las lanznban las fieras d\'
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escriba á la Sra. Pinkham, L ynn, cer la sangre .
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Cultura de Justo Sierra</name>
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        <name>El humo antiséptico</name>
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        <name>Mi maestro Sierra</name>
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                    <text>Capilla Alfonsina

BWi~ l h u ~

e.ANO XIX. TOMO II. -NUM. 13.-Méxic", Septiembre 29 de 1912.

:7ot. ".../1.ztec Í:and".

BIBL!f}TECA UNJVERSIT,
ALFONSO REYES"

FONDO RIC

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29

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Octubre). La Dedic.ación de San
~igui&gt;t Arcángel, Patrón principal
tle las ciudades di? Chilapa, GuPdaJajara :• Puebla.
Santa Gudelia
\'irgen.-Oficio y misa de la fi.est'l
del día: il'ito doble de segunda da·
se y ornam.eato blanco; s• conmemora la. DOQllínie.a.-Función en Catedra!, la Profesa, y titular en la pa•
rroqu.ia de San :Miguel _v en la de
Xonoako.~En la ,parroquia de San
Pal.lo funeióu á ¡\°uestra S~itoru ,le
la .Meree..l.

LUNES
Con placer y satisfacción declaro, que
la PERUNA me salv61a. vida. Después
San Jerónimo Presbitero, Pa&lt;lrc de haber padecido de los bronquios y de
y Doo!_o,· 1~~ la Iglesia ~atiu_a y San r esfríos q ue n ingún r emedio podía
ta. ~oft~ \1u&lt;la.-:--Fu1w16n tit;.nlar en aliviar ,medispuseáprobar l a P ERUNA
la ,gle!lla ,le! a¡mmer :;auto.
ysi entonohaberme r esueltoa.n tes. Con

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* Conjunción de da Luna Y Sa- cinco frascos d e Peruna r ecu per é l a
turno, á las 12 h. 46 m. de ia no- salud de q ue h oy gozo. Leonarda
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OCTUBRE

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sus m aravillosos rc&lt;;ultadoa, y por es o ea que se ha hec_ho la preterida del público. Basta u s arla u~a vez para tenerla siem pre en
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N:wi&amp;n Mexicana. La Dc-&lt;licaeión
de la Basílica. de, Santa ~iaría de
Guadal upe, (años de su consagra•
ción, 17). San Remigio Obispo Confesor.-.r'unci6n á X.uestra Señora
de la Merced en Belem y en la Par roquia de Ja Palma.-En todo este
mes solemnes &lt;'ulto:i en Santo Do.
mingo y Porta-Co!'lii, en honor ,le
la Santísima Virgen 1del R~~ario.

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nerale-s ú Jo,c:1,le~. !:le iwpi- ],, c¡n•' lo,
,,pera~lo~ •mfrau ilur:i:,to fa,; in'.er_
\'t"lltl&lt;'iO'lH.\~

q1.,irítrgicai;;;, ¡&gt;t.~r:&gt; una• y~z

¡,asa,lo l&gt;'l efeeto del !lll~s,í•s,r:i e,]
,!olor se prr,entu con violnt1,'Ía ,, •:e•
c·es.
Un míi&lt;lico inglés, ,e,1 &lt;loctor Forbe• Ro-,s, ~le&lt;'.Jara que es fácil sur1 imir este dolor post·opoeratorio. El
sistema es sencifüsimo. Mientr:is
que e,1 pa.l'iente ,e,,tá, bajo la influen&lt;"ia tle la anestesia genera!!, y antes
de ,pract icar la operacióón, 9e dan
nume-ro!&gt;3s inyeecio111!'S subcutáneas
de, una solución esteriliza.da de qui•

P ara esmaltar de n egro brillant e
los objetos de aéero, se Jimipfan muy
bien de orín y de grasa, y luego
s~ smnergen durante ,liez segui&gt;,1os
~n el baño siguiente: Sulfato de
robre, 10 partes; c,Joruro de einr,
15; ácido d-0,rrbíclrieo,
20; agua,
1.000.
Este baño se ilama. de bronc,e,aiio,
y se eon;plea en frío. Se prepara di1;olviendo el suffato de cobre ,e,n clos
veees ,;u 4,eso de agua. &lt;'.aliente, y
filtrando l:i ,olución, caliente :1l11,
en 1?1 resto del agua.
Luego se añade el áciilo clorhídrico y e;J tiloruro ,le cinc y se guarda e"ta mezcla aparte. Se 11repara
a.di~ un ;;e,gundo baño con 1.500
¡iartes de hiposulfito ele sosa, 75 dt&gt;
ácido c,J.orhhhi,eo y 1.000 de agua.
Det"J)ués de haber bronceado los
objet~, se lavan y ~e sume1·g.-n dura.nte dos ó tres aninu.tos en el baño
de h~posulfito. Se la.van con ag,rn
caliente y se s!'Can. E l •bano ,le hi•
posu.lfi to ·,1el&gt;e ,prepararse por lo •me·
nos clos hor,a,.¡ a.nt-es de usa¡;lo.

El TODICO
· . Mas
, Energ1co
, ·

Ji)J Seráfico ra&lt;lre San Francis,•o
nina y de -c,lonhitlrato de urea, t-0do de Asís, Confc-sor y funda.dor de la
.
. ,
alrededor &lt;lal punto don&lt;l:e se va.yR Ül'lden de Menone-s, Patrón pri1~c.ipal el m e1or nutn tivo y el r econ s á operar.
de la ciu~hcl de Campeche.-Funeión .,
E l efecto de esta Sólución es de- solemne en San DiPio y San Fer- t 1tu yente más poderoso ~s e ¡
t¡,rmnar una anestesia focal que dn- nan,~o. con indulg,z,ncia. plena.ria.- .
ra por Qo menos v,einticuatro hor :..s. ~01n1en2Ja 1~ novena de ::-.ueRtr_a Sey á vece5 ihasba sei_s días. No ofre&lt;e, nora d~l PiJa,r, en la. p.'l.rroqum de
ningún incon veniente para la cica San Mig¡uel.
trización. N.r. Forbes Ro5a l1aee observar ,que podía uti lizar&amp;e ventajl'•
* C?njunción de ,la. Luna y ).' C"p·
!lamente ~ fü1est0,ia olocal para tuno, ª las 2 h. 49 m. 1i.~ tarde.
d e Ext. de H ígado d e Bacalao
Jo&lt;; ~ujetos que pade&lt;-en fractura•
SABADO
y magullam~:;;itos. porque evitaría
Ferrugin oso.
No tiene r ival
los do,Jore!l tan penosos y tan pro5
•longados á Ye&lt;'&lt;'S.
Santa Ca.ritin~ Yirgen }Iártir. para la c u ra d e la t isis, escróSantos Atila.no, Froyhin Obbipo~ f
,
•
Co-nfesores y Pláeid-0 y Compaiícto- ula, anemia y es lo que d ebe
Márt.ires.-Oficio y misa de esioiEl nombr1~ oñci..•\I de ,la n•ue.rn re- úlHmos santo¡¡, con rito sirn,ple, ó t!'I tomar todo el que desee estar
pública. china, e n el i&lt;1ioma. c1 ..1 pais. votivo de la Tllilllacula-da Coneep•
.
l's: Chnng Hua ~[iu Kuo, qn~ ,ig- &lt;'ión con rito oomidobile, que pe,nni- f uerte, Vl&lt;Yoroso y en salud.
nifü·a : E,tado Centra,J del l'uebll) te tamlbién la celebración cfo mis:t• P' ,.1
•::,
l d
STEARNS
Fllorido.
privadM -de difunto.
J•.Jase siempre e
e
•

VINO DE STEARlaS
11

�Él Mundo llustr,do
UN CAMBIO

Un nombre fatídico

j

equhativo. Incuestionablemente
se realizan fuertes sumas de dinero por las especulaciones má-a
sencillas; pero las grandes fortunas proceden de los negocios
legítimos y de buena fé, en
que los efectos proporcionados
valen el precio pagado. Ciertos
afamados hombres de negocios
han acumulado sns millones enteramente de esta manera. Exactos y fieles en todo contrato 6
compromiso, gozan de la confianza del público y dominau
un comercio que no pueden alcanzar los competidores tramposos y de mala fé. A. lo largo no
paga. engallar á otr?s. Un farsan i.~ p11ede anunciarse con un
ruido semejante al sonido de mil
cornetas, pero pronto se le llega
6. conocer. Los fabricantes de la
PRBPARACION de W AMPOLE

,Eut.re los mi&lt;"mhro, &lt;le la fami_
iia rea\ rusa, no ha~· nombrll de
nntj.~r que se con.-siderc tan fa•í.Jico
••&lt;1:110 el &lt;le Alejandra. porque l!f•~de
que el em1,erailor Pablo, que gober•
nó en Rusia hacia fitP.s del si!llo
XYIII, tuvo una hija llamada /,'_lejandra, ha caído la desgracia :'Obr.·
todas las hembra, de la familia q,.e
lle,·aron dic.ho nombre.
Cuando tenía. diez y siete a.ñM l:l
hija. dl?l empera&lt;lor Pii.blo, se eon~s•rt6 su matrimonio con ci roy de .:3Je
cía. Llegado el &lt;lía &lt;le la bod&lt;t, PS·
cribe :Mistress :IL Eager, en su obra
'• Seis años ten la Corte Ru,a' ', la
novia se vistió, se dispusieTon las
mesas para la fiesta, reuniéronse le,s
invitados, y los ;-:tce.rdotes se pr~¡l'l·
raron pacra la. cer~monia, pero ile re·
pPnte el novio deefaró que no p0&lt;lía
ni quería ca~arse. '&gt;11, aco:npañante,,; l(' sunlicaron que no insultase d e
aquelh ~uerte á •la mujer olegida y
(1. la natión rusa, Jle.TO el r:~y era
hombre obstioaclo, y salió del palado •le Invierno ron su comitiva lo
más ,le pri-a posible. Imuediat:imen·
te se couc.2rtó una boda. para 1:. 110.
Un' y humilla&lt;l:t gran duquesa Ale·
jamlra eon un gran duque austriaco,
pero no consiguió reponerse c1e ia
impll?•fiión sufrida, y murió enfot1••a
llel corazón á los diez v nuev.1 aiios
de ec1atl.
Xicolíis I tr-mía una hija. muv be·
lla llamada Alejallllra, que casó crn
un .bi,jastro 1le Xapoleón Bonaparte
pe.ro murió de es,.•arlatina antes ,le
cu11~1)lir los ,1únte aiios ae ethtl. E,i
'fsarkoie Selo hay una he,rmo,;a estatua erigida. en ,m metmoria, :: un:,
pequeña y pre,ciosa c:t11illa.
•Al?.jau,lro II tenín. una l,i_;:i ,le
este nombre, que murió cu la i,iFantia. En otras r:tmas ,le la fandia
ha habi,lo Aileja11,1T:1s, •pl'ro 11rng 11·
na ha 11:isa&lt;lo de lo~ veintiún aiíos.

siempre han obrado bajo principios muy distintos. Antes de
ofrecerla al público, se cerciora1·on perfectamente de ~0;s méritos
y solo entonces perrmt1eron qt:e
su nombre se diera á la estampa.
Al público se le aseguraron los
resultados, y encontró que lo dicho era. la verdad. Hoy la gente
le tiene fé como la tiene en fa
palabra de un amigo probado y
de toda confianza. Es tan sabrosa como la miel y contiene todos
los principios nutritivos y curativos del Aceite de Hígado de
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Cerezo Silvestre. Ayuda á la digestión, arroja las Impurezas de
la. Sangre y cura la Anemia, Escrófula, Debilidad, Linfatismo,
Tísis, y todas las Enfermedades
Demacrantes. " El Dr. Ramon
Macias, Profesor en la Escuela
N a.cional de Medicina de México,
&lt;lice : He usado la Preparación de
Wampole con buenos 1esultados
y la seguiré aplicando comC' eficaz para enfermedades del pecho
y...de loa nervios." El desenga

UNDO LUSTUADO

UNA
CUBANA
CURADA

por detrá~. Ba,;ta que la línea no
esté libre para que el a,¡,arato !un_
&lt;'ione. Primeramente se o,·e un ,i).
bi,lo 11rolongado, que adYierte al
maquinista &lt;le que ha~· un peligro
Cnantlo la locomotora ha récorrido
otros dm metros. un silbido má,a~_rurlo ra,-ga lo, aire.,. Y lo~ freno,
-s,111 eebados automáticamc .lte, sin
que el maquinista ¡,ue&lt;la lenrntar·
los.
Los que han asistido á las pri,:neru~ ex¡~~riencias. l'-tán maraYilla•los. )Ir. Ant,ru~ hará un ensayo definitivo, nirJader::uneute ~ensac.io·
na!. A él asi,.tirán todos los direc
tores de las granJ~s Compañía,; ,in· con el Compuesto Vegetal
g~i.sas de ferrocarriles, y muchos '"
•
di,tinguidos ingenieros. Serán Jan· de Lydia E. P1nkham.
za.das, una contra otra, dos loromo·¡
.
toras á toda ,eloci&lt;la&lt;l. Apenas lo, La Palma, Consolación del Norte,
sean, los maquinistas ~- lo, fogone-\ CU~A:-"Deseo manifestará. Vd. los
ros se apearán ,de e,lla,. ¡,or medio suf11.m1entos que he pasado antes de
i];_, un proee,limiento. l¡ue impl"&lt;lirú
,_..,-.- ~ tomar su Co~pues..
sufran algún ¡¡olp!'. ¡,ro&lt;'&lt;'•li·•iiento
to. La ~a tnz ela.
quf' ha einplea&lt;lo ,·a muchas ve~e.;.
tenia ca1da,_ la S• .
·
palda a.dolorida., me
,·011_ e_x1to, :IIr. ..\_n¡rus.
. .
dolla el costado iz•
. ' . e_,te ,h,tenilra las ,los ma&lt;¡u1n:is.
uierdo la men sun¡,1,l1t•n,lo qnJ cho,¡nen, que e~ lu
iruaci6:i_ no era reque ,e ,les(•:th:L
guiar y sentia. s 1 nt o m a s de reuma.
, D u r ante lo s dos

Registra.do como artículo de segunda. clase en 3 de Noviembre de 1894.-lmpreso en papel de las Fábricas de San Rafael.

Año XIX-Tomo 11

México, 29 de Septiembre de 1912.

Número 13

¿Sufren los meHizos
r!~f~~º\fc~;;l. f~
simultáneamente? se-"lli!!ii~
~riw:r:~ia·r~~
me presentaron sintomas alarman~

. lJna jon•n , 11~ ,u·rn:llmente tii,in~ tes. Como ya c_onocla. _el Compuesto
1 s~ que,lí, soril•i-mu- Vegetal de_ Lyd1a E. Pmkham, e~~
,liez y st&gt;is aiio-.
,lti á los rlo, v unr,lio :•l tiempo U;) cé á tomarlo. Un frasco me aliVIó
.
• .
lta.nto que segui con él hasta curarme
mor,rE¡, &lt;le repe~t•.' un:i h~r.man:i, g~- radicalmente, dando á. luz un hermoso
me,l:J. suy:t. _La rn~·e.-.t,¡ral'l&lt;JU c~ent, niño y con a.bun&lt;l.ante leche para. crifi_cn. ha re, elado . ,1lguno, caso" cu- arlo."_ SRA. JOSEFA A. DE JAIMEno~OH &lt;_iue. pu,lleran llamarse ,1,, RENA t.a Palma,
del Norte, CUBA.
'' ~,1npatia' , l..ntre h !'rmanos ge-n1e,
•
•
los. Por ejemplo. ele treinta y rinAtienda este ConseJO.
co &lt;·asos oh,l'r\':ulos, en siete .,ufren Ninguna. mujer debiera. someterse á
amho, mellizos al¡ríin padeei,miento una opera.ció~ 11ui'.úrgica. que va.ya ar!f.'s¡;....-ial Ít otra p~•·nliari&lt;la.,l excep esgando su VIda, sm antes probar deb1rionlhl.
dameD;te el Compuesto Ve~etal de l!L
&lt;.!aso ,•uri&lt;&gt;so l'S t&gt;l tle &lt;los mucha. Sra. Pmkha.m. Esta acreditada. med1chas que á Ja e,la,1 ,le v&lt;'iute años cina., hecha de raices y hierbas sola.men•
rmpeimron á i;entir g-ran difieultan te, ha._probado ser_por más de SO~noa
¡)ara bajar la~ ('sca.lcras, eomo no el t6ruco y re~onstituyente I?ás valioso
flm,-¡~ muy lentamente. Dos mellizos para el orgam.smo de la muJer.
de veintitrés años fue.ron !atacado, La Sra. Pinkhamde Lynn,Mass.
üe ,l olor de muelas, y á los do" hu- E. U. de A., invita á las enfermas
bo ,que extraerles el misimo hueso que le escriban pidiéndole un
rn millonario ingl.;.,, •mister :IL de la boca. Ta111bién se han obser- consejo, el cual sera gratis, reeerA. R. Augus, ha inventatlo el me· va&lt;lo curios~ casos &lt;le coincidencia vado y siempre auxilia.
dio ,le parar automáticamente, en en la caída clol pelo.
0
plena marcha, lo, trenes, por gran•
/Gn mellizo murió ile la enferme- ran;do que el • pretendiente h
arriesgado
su
vida.
al
coger
las
flo·
dad
,le
Brig&lt;ht.
~·
siete
miese.~
de,;de qun sea su veloeidad.
Para &lt;lemostrar que su sistema es pués faJleeió su herman9 del mis res para la. tmu.jer á. quien ama.
En el Cantón de Glarus, tien?il
infalible, ha compra.do en Lomer- mo ,padecimiento. De los treinta )
set, ce:rca de Ta.untón, una banda cinco caso~ observados, en nuev~ otra costu,ubre. El pretendiente pono es imposible. En las Botica.a. de ten.,eno ,de cinro kilómetros de lo., •mlellizos enfermaron simultánea· ne en ¡,l alfeizar de la ventana del
mente de· la misma enfermedad aposento donde vive la joven prelongitud.
En ella. ha heeho tender una Yla aunque uo se habían infe~ta&lt;lo une tendida, cuando está ausente, u11
tiesto con una sola rosa y una rar
férrea. provista de canalización eléc- á otro.
trira, y sobre la 1misma ha practi•
Dar"1in menciotia ' unos melliz1;!- ta, y espera, durante varios días á
cado numerosos l."IlsayoR. El más cort· franeeses que Yivían &lt;1~pararlos, une veces, la respuesta. Si la. joven toge
chivente de todos fué el siguiente: en PaTÍS y otro en Viena, y que fue• la rnsa, el pretendien,te .entra re·
lan.zó una locomotora á. ,la veloeidacl ron atacados de oftalmía reumática suaLtamente en la casa y concierta
la. boda con }a familia, pero si l,\
&lt;le setenta. millas, y lll?•go movió w1 al mismo tie1mpo.
Este caso 1·ecuerlla eJ ,le otros &lt;lo- ¡,reten,lida. deja que la rosa "'e marrp..sort('&gt; coloca/lo en la misma.
El papel se impermeabiliza. imAnt•l '" que la. loeomotora hubiera mellizo•. hijos de ui. fabricante de chite y se seque, quiere deeir que
preg-námlolo por ambas enra., &lt;&gt;on !"&lt;'Corrido drn metros, se dl'tuvo, no Birmingham, que ,e querían entra· rechaza el noYiazgo, sin que la pa
una solución coJUpuesta ,le 1 parll' ohstante los esfuerzos deil m:iquinis· iíahlemcnte. Por ,21,-,7meio &lt;le cerca neja se cruce una sola. palabra.
ile gelatina, 4 ile ,igua. y 1 ,1&lt;' gli- ta parn. que f.'ontinuara la marcha.
de ,·einte a1ios vi vieron juntos, y
c~rina. llrspués i:,~ roag-u:la la gl'la,La inYención de )!!T. Angus no Jue¡ro •o tras1atló uno á Londres
tma sumergiemlo el papo! en una
sólo edta lo, &lt;·hoques debidos á dou,le Je m:rt-0 un ómnibus. En el
solución de 7;30 centí.m&lt;&gt;tros cúhi- equin,caeionl's é imprudendas, sino mi!!'llO momento d,3 ocurrir e.l fata
ros ,le aJrlehí do fórmi co en ;j litro,- que ~uprime to,lo peligro de des - accid('nte, según se l'Omprobó uesdeter■ivu y oioatrisant•• qu,
,\? agua. Re ,foja sO&lt;'ar &lt;'I parpeil a~í
truecitn die materi:ll. :\[erc·erl á etla. pués, el hermano que vivía en Bir
han merecido al
tratado. En estas condiciones qu,1'11 un tren en marcha puede ser prote- mingham. sintió agudos y Yiolento,
impermeable hasta para ed vapor de gido automáticamente por &lt;lelante y clolor1~ en la cabeza, y falleció po
agua.
cos días degpués ne una enfermedad
misterio~, que los mé,licos no pu
rlieron diagnosticar.
au admla16n en loa Bo■plta?~
de Parl-. bpllcan la bo¡a de
ese producto para todo1 101 u101
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Loclonea de la■ Crlu, Cui,le &lt;&gt;peraclones bancarias con bancos, comerciales, lndustrl&amp;l.es, orooletarlos y a,rrlEn las T!'mota, altleas alpinas
.iado■ lntl!.llo■, etP.
: ultores.
consrn·an curiosas costumbres tra_
aMrT• B01"08 o• CAJA de 100,500 Y 1,000 o~: sin cupón. oa,raderos á sets ml'llt&gt;R, g• - dici
ale8- "
¡¡ cl ,
3
O.aconfl«rN u 148 falaC/fClUl'-nando un interés de cinco Por ciento al año. Sobre Deoosttoa á olazo, cinco oor ciento . on
para e, 3:,ars P?r meftN LAe P'A~MACIAe.
~nual. En Deoósltoa á la vt1ta tres oor ciento anual, de St,O&lt;O en adelante.
d10 de las flores.~. S1, por eJemplo,
A,1nt..:Gu11nhelm y ■•larqqu,
0oRRIIIIPON8,u.m: Todos los Bancos de los Estados mexicanos, Deutscbs Bsnk, Ber
una joven ace¡~ta un ramo dr edell(o y aus sucursales en Londres. Hambur1«&gt;, Bremen. Munlch. Franktort. Dresden.
· , ~b b
·
• •
.!.parlado 606. M,:doo..
111etcbroeder. Berlín, Oom¡i~lr Nat.1onal ..,- Escomote, Parill. B. y Cfa., New York.-No.- _wei,s ""' un om r e, qmere 10d1car
tlonalOlty Rank. New York.-Flrat. Nattonal Ba.nlllerChmo IC&amp;i!O Voc.-Gnk, Cía que le aceptn. por no,·io, couside·

c.

Invente notable

a

H~lc~!~::~~~!~!l

..

Coaltar Sapontn8

LB 8BUI

BANCO CENTRAL MEXICANO

Declaraciones alpinas

9Jesl'ile de canoas con ofrendas, én la l'iesla floral eleclu.ada el dominqo pa~ad(! e(( ..,'tochimilco.

�LA FIESTA DEL DOMINGO EN XOCHIMILCO

:X(l('bilhuitl !'TI Xorhim1lro, e,:,'.o !',, la fie~ta floraJ en el
cam'PO &lt;le las flores. :'.\ada más fnlgantt', más frc-s,·o y lit'n.&gt;
,b mat1ee,-. má, primaYer.11 .'° p!&gt;rfuma(lo. Pero eil reei-entc,
festirnl &lt;le, Xo,:h~ niko sMo fué una fantRl-fa lle mis amigot;
Feli-¡,c Raro ·:, A~ustín Lazo; una hella fanta,ía con nomhre :17.t~'\. Xo Y:tya,1 á cre&lt; r u"te,le., lo que ciertos 'l'C?ióüicos han afinna,lo mu.,· serios, ni por un mo,mcnto piensen
•(Ul' a&lt;p1el bri!Jant~ fr~tival que dej'ó en la memoria ree-uer1\0-&lt; como una estela ,le flore:; de., ho.ta,las sobre el cri,-tal
«lt&gt;l lago; como un eco de su1LYe.! músi,·as; como una nébnla
,l~ copa! azul y perfmnatlo, disueltos en la l'iaridad •natinal,
ha.ni si,lo la reproducci,,n •le una fiesta azte&lt;l•a.
Hay que iles-ee,har e.,a. idea ,por mt&gt;&lt;lroso re,;peto á )a isombr.ía YerJa,1 hbtórica, y por no «le-·,·irtuar las ,p\áciilas y se.
n'i,ao; inteneior,e-&lt; 1le los amables organiz-adons Jel fpgtival.
.\Iái; Yale qi;.e esa fiesta ha}·a ,ii!o una fan,tasía, un ca1,•·i&lt;=ho, una nujarión sobr e km~s a?tec:1~ en uua "mise en
sc.'éne" ronYen,·ional, ar'ifieio~:¡, y &lt;le buscada tea-tra!i·Ja&lt;l ...
&lt;~ue si la Ye~tlatlera Xochilhuitl, la históriea fieo;ta de ·la,;
flore,;, hub;~rn a•omado ante nuestros ojo; moilernos, Joi.
e~¡,cctadore.~ hu'&gt;icrnn ratr0&lt;·!'&gt;-iido arrojados lejos &lt;1e aqu,•I
e,1,cctáculo por Jo,; &lt;lcm1oni(),$ tlol asco y cfol elfpanto!
Nada en cfedo existe en la Yi(la. az.t-&amp;-a que puetla exhumarse anto el l;~nti.mienlo de la hamanhla&lt;l ('Í\·ilizada para
en~Pnilrar um~ se1ts'\&lt;·i1ín ('•,tHi\'a. /\lll sentimic-nto armonioso
.,· poético.
Tulo era horror, t'-1,an,to, mue1-t.~, sangre y de,·a~ adón
Pn aquella Yida siniestra.
A .tra ,·és (le Ju, e-la,l~. aquelrla barbarie mon:;truo-a y
ho.nicida, redare trá¡úca.m~nt&lt;' romo un enorme y Yiscoso
,·oágt:lo ,le ~fülh•re sobre 1rna Yasta. pieilra gl11Jtliatoria; p.ir
totlos los re,.·qnic·io~ qne abre la piqueta d&lt;'l arqueólogo, ¿e
f'ºt:,pa un olor clP osario, y el histoi-iador sólo Ye ~obre é-1,
,pult&lt;':.r ll&lt;' una multitlttl a-l&gt;yeela y nüserable, abruma&lt;la por
Vali"ulas Y Xerones ele faz eobri1.a v e,mbrutedtla, diez.muda 1:or pc~t&lt;'s y heeatomb?s, sobre t;n acrópolis est•:rngu1a•
,,!o enlro 1111 muro ,le e:lllebras, en la aJ.tit ud donde vtras
,·idlizaéion.,,; hicieron arder l'l inC',go, b1i!J.tr el cr~sdent.i
"" la Ju-na, ó abrierc,n 10', brazos piadosos d,. 1la ,·ruz ó h id e ron flhvuear el oro .v la sc&lt;la clr los lábaro", en P.sa rnm·
h•·~, t,I e•11&lt;'ctador súlo ,li~tinguo la sart&gt;:\ de crán&lt;&gt;os lnuuanos &lt;id '' zompantli '', coronamicPto y pináéulo del t=plo.
La nü,;ma :Xochiquetzal, C'l númen tic los orífü•e,; y de lo,
nios:iicbtas en plumas ;;e e•.-eondía cdmo a,·ergonza&lt;la. en ~u
pan a ca,pilla á un la.do del inme'llso sagrario del t-erribh,
H,uitzilopoehtli. Era c~-no una perla en un charco ele san•
gre, como una plúmufa d~ cohbrí, cogida dentro de un bloque ,d3 obsidiana, como u,1a ro,,:i lle~pe-talándc;e entre la
eri~pación ,de un mureiélago ...
.;Cómo era X~hiquetzal! Un fraile crouista, nos lo (licc:
•' ... fi!:(urn de mujer moza eo11 una coleta de hombre eerce·
nada. 11or h fu1,te y por junto á lo~ l10mbr06; tenía zarei.
Jlo.s de oro, ~· en las uarice,; ,m .i&lt;&gt;.YPl que Je- &lt;•aí:i ~obre k
i&gt;o&lt;:a; t-enia en la &lt;:abeza una guirnaMa de euC'ro &lt;·o-lora&lt;lC',
t-&lt;&gt;jhla &lt;'n una trenza, «le la cual salían unos 1¡,luma,ies muy
gaílano, á. mane-r:\ de cuernos, y tenía los brazos tibiertos Ct'·
mo nrn,jer que bailaba"· Pero en la rcit~rada contrndieción
,h las antigu~i; crónicas, otro fraile en su re,Jato afirma qu~
la fiesta XocJ:ülhuitl tenía por númen patrono á )Iacuilxu&lt;'hitil "Cinco flores"··· Sólo en la prineilpal teremonia códi•
ces v cronistas están de acuero.o. La Diosa de 1as Flor~,
no por ser tal, dejaba de exigir el eterno tributo, el pertinaz sacrifido humano, y sobre la 15-eda de los cálices, s&lt;,bH
el oro del ,:&gt;ólen y el perfume de los nectarios, ciborreaba como siem¡pre, la e!!pesa y caliente sangre humana.
[ndudal:&gt;lemcnte, en esa fi.ll6ta como en cai.:;i todas las de•
más, lo,i miemhro~ ,fo las dcti-m-as hu;:nanas eran despedaza·
rlos ~- mn~·~atlo., ;í cil'rto nrnnja1· ritual, rr~n Pomidl}s por

los pridlegiaclos que gustaban una beatitud imponderable
al pra.dicar c,;,e mí,4ico canibalismo.
Tales eran los prindpales eipisodios de la }'ie~ta de k,
:F1Jores entre e-l pueblo azteca.
:En Yano c-1 padre Durán, ,leseaUtlo ateniperar -con alguna
suaYi1fa,l aque,lla ba,;áltica barbarie, &lt;lice que los mexicanos
eran '' l'll general, 1-em,'\lailíswo,; ~- aficionados, poniendo st•
felieid,l,1 y contento, en est-:in,e olien.Io todo el 1&lt;lía una ro~ita. ó un 11:ochj_tl • '· T:il efluvio de inocente mansrdu•ubrt~e cfo,ipa á poco ante un homid,la brillo ae "Íllex blandido
&lt;ton gesto be:&lt;tial de gorila, ante un Yasto rrnor de sanh'Tl'1
y el gemüde de las don.:ellas dego~l·adas ao-te Xochiquetzal,
y el 1ugiJo y ia deses¡.era&lt;la cclaA1p-ia. a~ los cientos d1•
niños que 'Tilalloe, como un Her0&lt;les encarnizado y testarudo,
abría en e.anal año por año. ,pidiendo diltzvios de sangre '.!n
cambio del aiua que él lanzaba ldescl~ el cielo, co,no dio,
de las lluYias.
..A. cada rengOón, en los in'liices tle las crónicas, \'eréis frases de matanza y ,hecatombe: '' ..\.,cl,veninúento tle Huitzi:oi&gt;OICbt.li' '. en el eual día. hab.ía un terrible y espantoso sacrifido de .hombres''·
"Fiesta de Toci, que era 1ll!adre ,fo los cliose,, había ,:n
~acrifieio espanto-o tle emq,alaclos' ·.
Y las con,;agra,•iones ele lo,¡ teim11.1los y la exaltadóu d1•
los empcra-lores y las fiestas grau.des y las pequeñas, deja.
han ,tras de "í c'\u,lalcs sangrientos, corazones desgarrados,
a~·cs df' ll!;(Onía .v c·ráneC'~ claY:Jdo, en c·l trágieo zootJ&gt;antli
- Aqu:illa .., ida se afiJ1:11a-ba. eon la muerte.se estret:neda en
un paroxismo homicicla, y la-'&gt; mareas de sangre enrojecían
el fango ll.o los lagos y sdpicaban con su reflejo !J. nie\',&gt;
a1ltísima de ]OI, Yokaues!
¡Ah, no! El último fe.stival -do Xochimilco, no ¡111110 1;er
una resurrnceión hb;tórifa, ni una r('('o11strucdó11 de la Ye1 ·
,a,ul, ¡mes para haberlo sido, la~ flore.., debían haberse can,•
biado por coá¡{ulo,,; ele ,sangre humana, ~· el co1tejo de, ca •
no,1•.; en fún&lt;.bro procesiún Ji! ataú&lt;le,,;.
l\lál; ,·aile que en Yez cl~ una rlX'.On!i-trucei(,n 1lel lóbr.ego
pasado, ba~•a sido una amable .\' ea1&gt;rie-hosa fanta.sí-a de mis
aJni¡ros AgtL&lt;;tiu Lazo y l'ríli,pe Haro ...
IEse prot.en-o y ·terrible pa»a·do no d~be res1rd.t.ar.
,hrnque alguien que cle,;¡&gt;ués ·1lc &lt;}lll' c-1 festi\·a-1 ¡¡asó re
gando flores sobre el diáfano cri,stal del lago, i:e~ r&lt;&gt;tardó á
sus márgenes, me refirió una cosa exi;raña:
Dice que sobre aqu~~los milagrosos es¡,rjos, que hada un
instant~ so C'3maltaban cubierto.; por pétalcis floridos y 11or
Qum,bres crepuscu}aros, sobre el lago ya obscuro, Yió una
man!Cha rojiza como cban:o tl2 sangre, y que t-emblanido a 1
eabrillleo, par('('ia crisparse como un enorme y trágico rostro•
íEra tal Yez el reflejo ,de 1lJJa fogata za•patista encendida
en los montes "·eeinOI.&lt;, pero mi amigo. aluüna&lt;lo, creyó Yer
c-0~as fatídi&lt;:as.
Es, me dijo, el, 11asa1lo que ,e a,oma y nos nmcncza, e8 el
ata.Yismo c¡uc 8nrge ele las profu1Hlidarle,, todo sangre, toó•,
ra,bia hom..i&lt;!i&lt;la y ckYa'-iailora. Yo lo h&lt;' Yisto a.~omar vengador y terribl&lt;', rom¡pienilo a~ a.parer&lt;'f~P, el cristal, el frágil crbtal que nosotros en na fiesta 1lJ nne&lt;4r.a (•Í\·ilizaci&lt;in
•mentirosa, hahíamo~ ¡ay! rega.do con c-fí~n&lt;'ras flores!

'

:in

DeSfltpde si:~no~s
roRen!ti·á la reina de las flores.-Jóvenes indigenas que formaron el cortejo de la reina Xochiltquetzal re I en e e a epu ica Y sus acompañantes en el palco oficial.-Desfile de .canoas adornadas.- Regatas en el lago:

' '

'tu
f

'

�- .\hora, -í e,,·u,lriii,i u-te&lt;I c ou a.teuci,íu ,¡- .
t!nguiní, allá lejos, en fu.pera montaña. una' ,.;;_
titda , le t~:ca. que ,e escomle entre er.orm.?S p~1
ñas~os roJ1zos ....
Oon ·-u traje encarnado, ,parece uua flor de
las peñas, flor de bi•naga.
• La Ye bien,
-Sí, sL
- , Y en aqueJla hu¡,,rta inundada de ~oi . ..
distrngue _una. mu,ji,~ &lt;le an,lar va&lt;• ilante, : orno el
de u_n e~no; d: eue1110 robu.«to, j1n-enil, &lt;;1J•1sua;,
Ye,;t«.la a ija g-riega ! i Yerda.1 que los abun·tlante~
y rubios cabel)os al :c&gt;ire, eeñidos con pál11panos.
parecen, de h?JOS, un haz de es,pi.gas maJuras atado r-0n hierba!
Es~a g~sta la. ru~yor parte del tiempo pa,·ean&lt;lo 1h-tra1da deba.10 de aquella eor¡rnlenta parra; &lt;le vez en cuan&lt;lo ('O&lt;,?e granos rua&lt;luros ,le
m·a ~·, &lt;·on d;eueite . exqui,;ito, gofosamente, los
,abarea cuando los aprieta y esprime eu Jos hhio~.
, l.\. _mí n_o 111~/~ &lt;lel_ to,lo inrliferente, más bi~n
E "" nu amiga.
.E,1nbna-gucz •' la llaman, á pe-..ar
de que alg-uno., rnn"&lt;·io.-.; se en11peñau en nombrar•
1&lt;, '' D~g~neraei&lt;)n' ,_
a,í fué el ''Leopardo'' nombrando v dest·nb1e11clo 11,10 á nno infini la·l &lt;le tipo" Ú •neuii:&lt;;.•, ~bortos e~trambóticos y &lt;li~eor,lante, de s·,
rn¡.re,n10 t(!rturatlo, aeha,·ándole á ,-a.ta uno forn1a." y •·uali-t_la;1l{:'s ajusta_,cl._f~ 6 en ,l·onsonanci.1
&lt;'Oll el non~l1re.
•
,La ~si:spa, por su ,·intura ,lelicada, l·a»i j,n_
per:·.E;ptible. · La Oolo,1•ilrina, la ,!el nwfo livero.
la rnco1lata,11_1 ?, la \'iajera in fatiga ble ." ,·el;i1los~, ~l•Y!&gt;~. n11los deshechos han qnetlado e-,,ar·
,·ido·-í y abarn,lonados por el mundo. La Luciérnaga, bermo'-ura que atrae, c¡ue fascina, qu•
tletllumbra, Jámpar:l d? los sC'n.leros, f0&lt;·o eléc~
tn,;o 1·011 alas, inestable, maaantial ,k• Jn:r. ei1
la,; tinifbllls &lt;le la d,la.
. La mirada- ah,orta y , idrinsa cl!'ll extasiado
1ha '-_11&lt;•t•.,i,·ame,1t.c pen·ihien,lo clihnjada l'll el
r&lt;··pa,:10. d_e man:ra real .v tangihl~. la l(iogi()n iutt&gt;rmrnable ele h¡,cs fC'm&lt;&gt;uiles c·o11fo1\.11e iba ,.,,
cla uno sie!ulo uombraclo y dl'scrito por el pi.-aro acompanant~.
-Por último,-,dijo éste,-altí está aquPlla
,enta11la en una hamaca que cu(Uga de frondo~o;
y C_'r;nlle~tos ¡.trana,los en fruto, Yivan11·ha, mo!'c'r.it:i, •·lu·.1mtin:•, que )l3y¡¡ ama1polas roja~ da,·:1.las ,•ntre el pt•lo. ¡ Xota u,tPd quP no., mira
,Ir una manera l'X.t.raña ! 1Iir~, qué bonita se le
pune la boca al rl'Ír. Tentadbn, Je di&lt;-en.
¡ \'t&gt;nla1 c¡u,, es hermo-a !
--:--¡Hí._.. ¡,·ómo '.rn! ¡Yo me la robo!-,¡n·o11usu
d 111t•,.~11-a,lo manhuano, extemlicado los br,1 ..
,-os hacia adelanttl y con la tara respla11&lt;l,cit-nte de júbilo.
, -Xo; no ~a tu¡ue. porque w pnoja )fariqnita
~ e11~c.11ees H qn:• l:! amolamos. Sobre todo, e,;a
c¡uo a ustr,l le ~r¡1st'.1 ('l., mi noda, mi prefe1·itla;
ahora le e,to." haeiemlo unos ,.a,patos 11~ raso
1·01_1 ta,·6a_ dorado, de pnri.tito lujo, .v el qun la
&lt;¡uirra, prnnrw se ha 1k ciar mw·has n11·hilladas

CIGARRILLO DE CANNABIS SATIVA &lt;1)
---()j:,!'l, siiior. ¡:th! ¡c¡n~ fil'IO IIH' l''"tO_\" pn·
nic.,:ulP!
Dijo un rti.«&gt; nut~,·o t•n la pri',1ón á otro a.1&lt;\t ..ttllº
r,•~hi:-,o, &lt;¡ll~ por inc.~Ofrt'g"ih1P ,·h·ía la nla_VOT p;Hte &lt;le! tietn¡,o en,·t•rra,Jo en ]os inmun,los ,·,dabo-

z.os.

Ht•a por p-..,·a-..~z •le r·-..tO"'i inquisitorial 's ◄ 1,,~•.11"·
tanH•ntos ,,,, el edifkio ,¡(' la éán•el ó ~-a por
af'luen-.·ia i 11tP-ita la. d·.. crin1i11.all":--, rl ll"a--o e-; &lt;tt•t·
in,lehi&lt;lanH'nh• hahían si,lo ,•1werra,los ,los in,h·
Yiclnos en aquel '' ta¡,a,lo · ·: vues e'&lt;tas 1·el11il1,i:11Jomits ,¡~ -,•r mde1·ialmente re,ltwid:1•.- --úio
mi,len 11n metro de andrn p,Jr ,JO', escaso., de lar·
~o,--&gt;..on h(nne(lns por t'star situa~las llajo el nivel 1,l•!l piso, ob,,1oras 1·omo eu ¡,L•na noche ."·
..·ohre tCN.1o, vohrísimas el~ !\ÍrP n~-..ph,,hlt·, pu!·qut• •10 cuentan con más ,·t&gt;ntil:n•ií,n &lt;¡ue la q.,.&gt;
11&lt;&gt;nnite1t uno
tliez agujrritos. pr:1,·tii•}l(los &lt; on
un da,·o l'll una la111inilla ,Ir hierro qt1t' da !,ara
~ ~-o~tntlo tl" 1n1a st'µ.un&lt;la &lt;·Pl la, t:unbil•11 ,·c-i·r;1da.
J.Yu·il es a,livinar (!\1~ á esht~ a11c.Hta1tts ri.'~i•lencias no ,pen:)tra voz exterior ni ruido ,le al1

,

1

gún género, y &lt;¡nt' el :iir:' "'in rPuu,·ar qu"ir. allí

-..C'

resvira. es inmun,lo, ,-¡,,jallo por C'l humor ,ll'
mile'.; &lt;Ir infP.lÍ't'~ que lwn p:·,a,lo por allí, t'll
t·u_,..a aparta,la .v antlhiµ-iéni{·a :-:o1edatl.-1l,,111ll'
no fnnt•i1,na ningún úrgnno ,~t' los ~cnti,los ~· !.ll
P,,¡,íritu. ,le•po,ja,lo d~ !;1,.os tC'rrC'stres, ¡1.1:~c,•
10,lJ:,r vrrti.~.dno~:un~nt.c en P! ,·itt·lo, fl'H ·1i1 in,;0111:1io si.1 fin.-m11d10,. has,h ,le los ,1,, eab~za. bi1'~1 .; ~nt•\fl:\, han penli•lo la raz«',n. ;•ontr:, ido ,.erias c&gt;nferntt•tlatles í, cle,pe,líclose &lt;lel m.rntlo
,lefinitiYarnt&gt;nt!'.
l&gt;t' los tlo, 1lelincul-'ntes que o.:u~J:than ,,[ '' :apa•&lt;lo" núnero 1·1. 11,10 C'rli hurnil,le ex·sanistitn.
pequeñín ilc cuerpo. a•lemanes eonh·itos, ojos
in,.c,¡,arable; ,\et ,ut.&gt;111, :H'lL"atlo •le homkulio ,•oi1
toclas las agrruvantes.

11 acía

1110

un

mes

escaso

1¡uc

hahía

,]P¡.rollati ~u ,pr01•in .v unit·a hija, ~le ,lo&lt;·t' afio,

(lt' e,lad; desipu¿, cnnt·urrien1lo él mis1no al

l1i1·

tierro &lt;le "lla, con las manos cruzada', sobre ~I
ped10, C(!I, a~ipel'to ,·om¡&gt;un¡{i&lt;lo y cara doloro-;:1,
,le ¡,a,lu inconsolable, que no sal'ia &lt;le clamar
, la ay11&lt;la om•pipotente clel 6elo y &lt;le todos los
~autos lmilagrosQ.-, n1á,;,; en bo!!P. para aJiYiar ~1
,lolor inme,r,o ele la irrc•parable pérfücla de uPa
hija. Para l'Omplrmento, e'~ afe.ctuosísimo p-t·
tlrC', entro Jágrima8 r sollozos, varias vet•es se
lia bía rlc sm I va&lt;io al regresar •lcJ &lt;·am•po,;anto.
vrovo::amlo así YeT&lt;ladcras exvto,,iones ,le 1ásti
ma y ,i•11patía,¡ en todo el eortejo fúnebre .
}.fas á pesar de tanta beatitu,l ''cristiana'' ."
de tau amarga afliccióu ~· de•eon,uelo, la ,lébil
justicia •le los hombres en&lt;•outrú. en C!--ta vrz,
indicios y mérito;; sufü·ie,,tes ¡,ara man1br a¡,T&lt;'
hender é im•omtioicar rigurosamL·nte al an¡{élic.·o ~\UCtis ..:10, l(.-"01nc únit·o presunto rf:-:J&gt;onsttble
,lel crimen espeluznante.
!El otro reo, crbünal nato, dos YN'C's sah·a&lt;lo mila){rosame.tte &lt;lel patíbulo, lleYnba extinguillos diez año.,,; ele ~!.t hnga condena, ~· ya
esta.ha adim,,ta,lo á los hori1.011te~ rc,lu,•irlos
que limitan Jo~ ·1lt0', mura)lones ,le la eán•cl.
Hus fn,~uentes insubordina'-'lones

Y

su-; riñ ·p.;

~• malo., comportamientos ,·on los eo~pañcros ele
1,resi-lio, le ~rranjeaban largas t:m pora&lt;las :-:in
1

luz v sin airn en lo~ inmuntlo; cuartuchos del
~npticio, tle clonde algunas Y0&lt;•es le habían sat:ado arra~tran•lo ituu1i,maao y

exangiie;

pu~~

arlcmá, cll'l cn,•ierro in,·ou·-itlera,ln á que se ]rs
sujeta. suele reha,iársele,; la frugal raciún á Ja
(1) )larihuana, cáñamo indio.

Planta que fuma.la, produce embriagu~z.

Es de uso frecuente en nuestro ba,jo pueblo.
sobre to,&lt;lo eu los eu:n-teles y pri,ione,.
Sólo la!'! inflore,.-em·ias femeninas i11f,eun,la,
,on las q•;e pOsC'en adiddad.

nrn Ita ¡,:n te ele la t·onüda oriliuaria. ,·a ele ~u,·,,
hit·!! e,é:i,a ~- nn ,le Jo mC'jor cnn,Jim~nt:11\a. ·
1E,tP C'.Í 1 mplar lonthrosiano. ,le oficio ?.n¡1.1tfl1&gt;.

po~t'e: hi~;1 arrai;rada. Ja pasión 1le la ,-a 1~ntía:
¡,ara él 110 hay ;_!ra1.:ia, honor ni tnérito en l~•
cnundo, ,·mno el de ~:.?r hombre, intrllpi,lo ,- u':-ioa1ln. l1ombrf• ae pelo c.'!t pl"~ho, pe"ro homln•c.) t•~ti•
In primiti,·o, t·i,11 ilnp111..:\t--; he-.tiaki~ ,v arrojo dt'

lfrra.

Por r,llfl hahía mat-culo 1los ,·l•J_•ps ,· tl-'"'t:,ha ;psn&lt;'l'to á matar &lt;·Íl'n 111[1.~ , si fuera p;·t~ ·iso, :111t Y:--i
&lt;illl' s\Lfrir la :tf1·1•1lt·1 '1~ ~er tad1a,lo en In míitimn de i!-rp·-,,1nt1J .,· pu•..i:l:\ni·11 ~. (.1hifla.lur \ 1í t':t~iün t·PHLO ,_&gt;tra rnatqnit'ra, e"' l'il'rtti; 1,e:-,&gt; iu_
\·ontt~-.;h~hll.'llH?nt(&gt; ·ln m-á.s peligrosa, )a JU(ls in-

l"Ot1\·~ni&lt;'nte tle t,,,la~ las hiunana..¡ .di ·innl

1

tC'1HIC'u~ia~.

~

,-

·

Por sus hahulroumla~ i11P(1nu'r~1, y llt(H sns
hh'n ma:·,·ado;, instin:.o-.. ~a·1}!uinarios l1;thia,?IP
.:djt1di,•a4lo el PXpresn··o nn!nhre lh) '' l..?opard11, '. t·on P 1 c·u:d ':'l"a. g,.. 11l'l'a :qH'HÍl' 11 &gt;sig-nado
1

por tocia la ¡,ri,-i,ín.
F::, n•r lio c!r aquel prnft1mlo ,,,;ill ntif&gt; y uh-.. ·uri'1ad lit&gt; tun1ha c.:1ra.la C'l '' LC'Op;u,1,'' 1)h--~·
qui() un ;.rrue...;o t•i~arro l'.'nYueLto en pa.p~..l tle est_ra,.a al abati,lo saaistán, que ~0.1 st:s nlll'.'
ho11flo:,; y rnido...:o:,., su~pin,~ p:u·Pt•ia q:1~,-..'r tai8..ir:"· los e·•pC'sos 111~1•o,; ,Jcq rN·into.
,A po:o ,le ([UL' el in,·auto 11v,·idn hul,o 1lndo
la, primPras fumadas, su" ojos C'Xtra,·ittclos, brilfa11t~s ."' rojizos amrrwzahan ;salir~l' ft1Pl':\ ,lr
las CUt)ura1, ú 1lP!-&gt;_J't'dir ~ &lt;•hi~pas ."' l'l':-.plan't.lort.&gt;s
fo.,fon·cC'1ltes, &lt;·onw ,.¡ fue,t•n ojos de felino gigante-ro Íl fo,·os l'l~..trieo,.; de forma .v ,le l'Olort's ·,·a•prid1osos. Fué ento1we,-, euan,lo acnrruca•l,1 rn c·uclillas ~n un rineún. cxdal11ó &lt;•on ,·oz
melif&gt;lna ,. lleaa lle terror:
-Oi¡!a; 1-iñor! ¡ah! ¡qué fiero me estoy ¡,onirn&lt;lo! :\[e &lt;ll'ja ,•omo &lt;'&gt;&lt;~aba cí llamo al impli:10.
-¡í~uido, quiL•to! Hespou,lió el truhán ('mtpC'_
1lerni,lo. qu~ tall familiariza,lo e-taba ,·on lo~
t'ft'~·tos d&lt;' 1:t &lt;lrog-n nd:-t(l'rio~:l, su in~t11par·lb!P
eHm¡ntñ~r:. ron la Yi,la solitar1a y 111on6tonn (l.,
antiguo pr&lt;.&gt;si&lt;liario, ]a hierha prohibi,h~ de los
tnilagTos, lan clifí,-il ,¡, obtener en la tán:e.t. 1·-ero hl úili,:a que le di-traía haciéutlole viaj'.lr
por paí•,es dC'Sconoddos, in,,pirán'&lt;lole exótico~
1

c-enti,rnipu·tos y raras ahteio:u·iones.

-i(~uieto, quieto! es }.[ariquita qu! lleg-a.
-¿tiuién es 11ariquita !~pregunt6 ,•I ,;anisti1n.
-Pues e~a que e,tá aquí, á su lacio. ; :--o la
,·e? ¡Ralú,lele!
~l tímido hombr?('ito exten:dió la mauo Pll
el Yacio, y haciendo adenün de quitarse respe·
tuC'-amcnte el sombrero. que no tenía, ob•&lt;leeió:
-¡Buenos 1clía~, ~iñora!--Y á poeo a:,{reg-ó:
-¡Ah! ¡Uhihuahua, qué fierotC' me sigo p•,nien,,lo¡ yo grito!--'1:2rminó ca4i lloran,lo.
-Xo ~rrite, ami~o, no gritr. 11ire esas mos·
&lt;·as ¡qué curio'-a&gt;-&lt; ! ¡d,mo vuelan sin alas!
Y el '' L~opardo'' comenzó á nombrar to&lt;h
, !ase ele bicho,; qui111t?ri,•os, mieutra,; el sacri,tún
inmí,d!, la mira.la fija, los 1·ahelíos eriza,los ¡,or
t•I :nie,lo, oh.,ervaha. &lt;'Oil •u fanta~ía i"n,·enen"•
ü;i, tr:1;:ar por h&gt;:i mm·o-, en horrible confusión,
hormi)!nean&lt;lo. el intennioable C'jéi-dto ele animalucl10s.
-1[ire. aquí lt:1y grillo,, •pinaeates. talca,&lt;·u,rne,. mc,nlullo!--, cuearachas ,·on &lt;·nernos &lt;le
ho1·rt•;,rn. arañas v~,nzonas y Ye~luda!-1, qu.? rl,,jan
mart·a•:lo "" &lt;·amino &lt;•on líqui&lt;lo vegajoso. gu-anas tll' tmlo~ colores con linternas 1·oloraclas e:1
los ojo-, tar:rntula~ &lt;·on uña,, pajaritos •·on alas
,le metal ...
-¡Ah! ¡q~ b:trbari&lt;la,l!-añadió el sacri,tán a,or? lo c·hilfa11do.
~Xo irite ni se n1ue,·a; ¿qué no ve que ~/'
eae en ese a~ujero?

--¡Ah ... .le Yeras! ¡qué ,io.rn t~r. ioo,1•,!
¡ Agárrctne porque me ,-o~- &lt;le puritita cabeza!

-:\o sC' va. )[ire ... allá lejo, ... ¿ cli,tiu¡p.1e
aqt."I ,·ahallo hlan,·o que \'iem• Yolan,lo entre el
hun10 ft~,J 4'Í;_!arrc,!

Y_

-::\1.
- ¡ l'Ut'"' J&gt;l't.lff ;lresl,. !u,";ntl•sl' ,v \"á,\'HS(' l'll él!

Y rl aln.-ina,lo l'Oml'nzí, á l&lt;&gt;nrntar un ¡,ie, ro
á hu:-.:ar (•l es~riho. v it tirar \'iolt&gt;ntas n1a•
notaila·' ctl air~ &lt;•onto ,;a~a sujt'btrsc 1le la &lt;'rin.
- ¡ Po-. 110 lt' p 11e,lo montar!-interrumpi,í

lllt)

fL:ti,·a IU(&gt;llh't ja1ler1utt' y su,lc,ro.•w. 1IC'-.pués ele
hae,.,. ,·a ::ias in frttl·.tuo~:ls trn1ativas.
-Purt•, ;)ntonr~'..:, c..i no ll' pnf'cL' montar. sll

~t

ha~,• en e-e 1·11lum~&gt;io ,te telarañas v ,léSC' ,-u~Li.
-onl~n,, el '' L&lt;eopanlo' '.
·
-¡Ah' ¡&lt;¡u~ ai!(ro•rnzo! ¡:\"o le tlé taa ju~•te!
-prnrrun. pi{, el ~·1ni -tán inclinamlo el bu.,to
hacia a,!elant¡1 ~· 1·erramlo fu&lt;'rtemente las ma111&gt;s 1·1&gt;mo si suj •tarnn las d&lt;&gt;s &lt;'uC'rclas clel columpio.
-)Jire'. fí.ir•e, &lt;·nmpaiirro ... pero ponga mu•·11i1la lo: t•uan. lo t'I 1·olwm1pio p&lt;.'ga al &lt;·iclo,
¡ ,-~ u-tc·,l la ,·orte ,le lfosa-María ó )laría-Jua-

C"Íll!
11a

!

·

-iUuál -,orle!
~E-e ejér~ito de mujeres ,ió\'!.incs y hermu::;a'"I .•.

-¡.\,·e 11aría Purísima clel Refugio!
-¡qu~ tiC'nP! ¡Xo les diga l\so ni ]e:; pon:.r~•
las crucrs' ¿ Xo not,l que las a•-11,ta? E,té~t'
1tuirto. ~ilt't1(•ito, ,Y \'t'rÚ. e{nno ::-~ ,lh·irrt.('.
Pri, nern nhst•n·,, aq11ella &lt;JU' on1pa (·asi rl
1entro.. tir11t' C'I pelo ,nelto, los oj&lt;&gt;s 1·olor d.'
ala d~, i.t;l.Y,.tt'. ¡.La n.&gt;/
-""'1,-;1.

-_\ (',a, por mal nombre. Jo,; lé,pl'ros &lt;liablc.·;
1~ han pursto '' La (lolona' ', 11or ser ciüre lodas la más; alta y for.li1la. ¡Qué blanca! ¡qué
lim1pia! }):; 1a ,·irg-en pa~ana, .Ja. 1na·lre fecunda
y (.'X.cc·lsa &lt;l .~ los ho1nbres; ~u c.uerro exuberante,
~nananii ...l &lt;1·• vida, fué hecho ('011 amor ci,.inüo
y 'lma,.;;ulo cuiclatlosament&lt;' ~on lágrima$.

- ¡ v.,rdatl que e~ simi,átil'a la mu,•.harhota?

l'OJ11Higo.

--&lt;Sí, mu:' simpátie~.
Y entre el p:ílitlo grupo de la izquierda, !I•'
1·011tornos imlefinidos, ¿n_?ta usterl á aqueJl:i,
q~ll' entr.' toda:i ¡¡ s eompanera8 se clesta~a, fina,
a .a, C'-helta .Y cuyo cuerpo. tran•-·,parente como
purí•imo t·ristal, ligero 1·01110 uubeeilla por el
:Üt?, t·a,minn, nt.Í:-i hi:en ~&lt;' 1les1iza, ~in tot'ar et

suelo •·011 los pie~?
_..;:,í, también l2 HO-I'ue.,, mire, 1·ómo á tra,·és ,te tela•,,
1~0:-1

(In

0

hue_

y d~ earn;.• :,.;::, le (hstiugue Pl r-ujuti&gt; &lt;'0ra-

zón ... tan bien, c¡ue 1lco-tle aquí potlríamo; contarle los latido,.
¡Fíjese! Sus ojo~, fuente,~ perennes de cri~h-JinaR gotas tle rocío, grb-.e',; &lt;"011.10 nn día sin sol,
dul,e1nent~ 1:1~lancóli&lt;-os. 1·on pena ~ost;cnen eatreahiertl•s lo,, p:1rpaclos f:,tigatlos.
~e!!Ún cuPntan, aunque lista y pers.pi.:az, e~
el" iu,lole retrai.la, a,lora C'l ,~lend,o y vi,,· ¡,erdidal1H•nte euamora,la, pero ui ella mi,;ma ,·a.be
,le ouién.
l':1ra mí ,pose(' un en-1·:rnto e-,pecial: es c·l retrato más ¡:areci•l11, la imag-m fiel y exat·ta de
mi ,·i·la; es ·•l~dr: de hrs tribula~iones i11finitas,
,le !h1 ,rn~TU,tia y la fatiga qu~ 1naltrat'ln ~; n
dc'• 1 ·a1!s0, 1le lo-; lutos sin ('On:::.uelo, {le las !_,eHa-;

siu re&gt;rle,1ció11, •kl :nnor sin ret·oirnpeosa!
¡ Yi ,la ele sueño. borda, la 1•on las má;; rh·a-, 1lusi011cs y promesas, pero infor:ues 1·omo ia brn111a; hatll-,!adorus n•~ printipio, J1()TO a1narg;ts al
fin por in-e;:lizal:&gt;1~,, sin c-peran7,:1s . .. hac~as.
vanas. estéril€., . i11tan!!'ibles!
E:1 la ;tlrgre .,· bulliciosa ct&gt;rtc: ele ,Ju,1Uita lh&gt;
da c--timau. ''La Diáfa·a a'', le di~en po·: unl
110,;nhr.-, y otros, má-· atina,lameute, le apo,:l.uon
"Af.li,·ción '', transfigurando ele este m:&gt;üo su
venla,lero uo111bre ile baut.i•mo &lt;¡ne es Consuelo.
-¡Pobre!

-_¡ l'os é~1tr_el~, pelao _roiio,o!-repnso incoutinentt el d 11nmuto sacn,tán, ref lc,ja1~,lo ('U su
n&lt;.&gt;~'l"é-t &amp;.:!tra uua fiereza ~ah·aje y bu'lcántlo·.,e
apresu~a\l:une.ltC' la ttndiilla eu la prctip¡1 &lt;lel
pa11talon.
T,u~go, ya_ calniados, el '' _J,eoparilo'' cxplil'ii
e11 tono c·onfitle1w 1al que :\lanquita, también :,amada la :\~o-ta )' la :\l-.1,c•ota, es mu;v su- •q·ti-1.Jtle,
al fin UJUJC'T &lt;lo _tcmp rame11to exquisito y refin:ulu, c·on &lt;:Ualqu1C',' maeca ,;,, excita; fá·:ilmente
se enoja, y es entonce, pérfida, ,•ruel, si,1iestrn1m,ente ,·engatin1. Por e.t contrario, cuanclo e,1'á,
de humor, es '-ingulm·mente deliciosa, se torna
qnatlre fentn&lt;la de goces inmen~os, &lt;'OUl'e·,le cual'
to se le pide,. a.,í seaa extnw,1gancias (, imposibles. 1laga ~1enhed1orn &lt;le las prisiones. pm,..
tra en las mas apartada•, tel&lt;liilas con su abun•
dante &lt;'argaimento ,fo suelios ele oro, que se cle~enlazan _en campos flori,fos ~' rielos ·e4rellados.
Auror:t 1nagotab•le tle hazañas mara,·iilosas, no,
hll&lt;·r _con,·er,ar con la~ persoaas más lejana.~.
rern .. ,t.a en, nuestr_a pre,-,en&lt;-ia los muertos qu·•
nos son ma.s q11er11los, y nos restituv?, una á
u~ia, las horas má, a,¡,a..:ihle8 y ventur·o--as &lt;le la
vi-da pas_a,la. Sust,rncia &lt;le los prodigios, bábauio hedll('eto y mara viHoso, pauaeea unh·ersal
~t&lt;·a las lág~imas que queman, adom1ece el &lt;lo~
,or. proporC'1ona paz, sO'-i ?go, letargo 6 sueñn
profumlo l'Ontra toda, las inquietu,les y t0&lt;los
lo.s pesar~ de la. Yida.
·
---:-Xo la ,lisguste; uo la . &lt;le,aire. Déle otra cln.pad1ta larga, larga . .. tré::,"llese to,lo el humo
.Y reténgalo mu.-!10 tiempo...
Así ... ' Así . ..
A hora espere un poco ...
¿ Ya no siente Íf&gt;O !
-Xo. ,;íüor, pero oi"O á su m n·é allá muv
lejos, &lt;:omo si tll\·iera Ía voz hueea ó etituYie;e
a.padrnrrad'o dentro lde un cántaro.
- Pues aborn sí es tiempo: le puede eom,n-

-

zar á ¡,r&lt;lir tcdo lo que ¡!U•tc á la bruja mi!a~~osa ~r omnipot~!ttP. . Yan10,, 1le•&lt;j&gt;ablles,:,, por
e,¡cm1plo: ¿ 1·011 qme,1 quien hablar/
-Con el _l'n•,i,'lente a, la Repúblii·a, pa1:1 qu&lt;'
no me afus!le11 e.-t&lt;1s ...
--Burno, 1n1e"' acf'r&lt;1uesc al rinl·t'Hl ~v tome el

teléfo110.
-Tilín, t.i!ín, tilín.
-lhga: ¡Li,to! ¡Uon quien hahlo!
. ---{.'áJ.!,~l', homhrC'. rálle·c, quo es I'] siñor Pr,•
stclt•nte.
-Bueno, bueno...
sí, ~iñor ...

sí. siñor...

~í, ~iñor ...

- ; Pero &lt;1né cliab:o, 1~ e,tá &lt;licieuclo?
--:..\spér: se, a,¡ére,e. Din• que ahorita no
pue,le Yeuir; pero que luego flUC se ,lesueu:1p
,-.~ntlrh á sa&lt;·rut ne ,k e'tl' infiern:¡ ele to.lit·o~
Jos demonio·,.
Así que el -acristú,1 hubo habla.to poi· Pl teléfono fidfrio, enumerando ,!E-~11ll:1dame1,l,- te
,las sus {'lli~.:-1s y t()1nore~, 111anife:--tó al s?fior

Pr.-., it1e.ite ,1ue con mueha ¡,ena cortaha la • to-

munh·a~ :ón. por sentir ya ·&lt;lf'Sfos in\'encib l,,.s ,i !

,101 "'ir.
-l'urs antes q11e ,e ,luerma,
''Lec,p1r&lt;lo'',

internunpi,í

_-i

á ent.Pnar á )fark1nit:~.

Y~l~nn-;

l'ara ,·ülo. el \'i('jo presitiiario, ren1rriÍ&gt; al ritn:i i ,H'osluml&gt;ra,lo: hiz,¡ un 1·oqueto ,·ajon.-i t'l dl'
,lora,lo ¡,a¡,el, en el qur. ,·on r~ligioso con.ti 1('11·
te, &lt;h'positú h colilla •le! l'ig-:trro ,le mar;hu'.111:t
é hizo un agujPrito en el suelo. á guisa &lt;1? S"¡,11lcro, don,le la enterr&lt;í, n-hátvloll' b&lt;'n&lt;lie',¡nPS
rel·it:lndol? Yet ~os po ¡Hl 'arP..-i, c,:,n --:0;1 ele :..·,~,;pon~
-;:¡,; y entonancln ,·aucioues plañiileras ,1 :\Jariquit;,_ La }.lnt;1, '.\hría .Ju:rn:t, Juanita, Ro~:\·
}.[aría, La )la-·aota. para que nunca le fu e~~ infieL y ~í !!r,11.a tr11l~, la yicla v. &lt;!C!llO &lt;·on1 nañcra
i,10ep,,rahle e:1 1·1~ infinitas ,ole&lt;hcles &lt;le la ,•álrcel, le infundi~sr, a,l¡,m{1~ ,lr ,ereni,lncl y ,·al'.lr
á h hora ,ld p::tíbuln, ~nnsuPlo en tÓ1lC\s los
tlesen~anto~. alegri:1 E"'n las tri••tczas, v· resigna1

ti,)n, oh·i(lo. ,·alina .,~ fe 11,·i •l·H1
~-a po~:os n101nento,..; 1L ::-u \'icla.

~n1•1·e1i10.-..

en

l&lt;H

1

Ignacio ALCOCER.
P,•nit&lt;&gt;n,·iaiíi, il~ gaJtillo. ,Junio ele Hll~.

�,•u

'.'-&gt;U.::;

fa c ulta.,h•~ natui-alc~ akanzal'ou un gr~¡_fio

si~••ular ,fo aproY&lt;~,-hamient.i tal, que le fué
oto~;,.!a1lo d pri nt:.r prenüo C'll el último año dt!
cant'o, eu,1sr-tente en una pensión para perfec1·ion.;.,r su" e '.'--tt11!io-, e-u };uropa. Y allá ful·, alenta&lt;la 1,or los aliento,, &lt;le e~e ilu,tre titáu cuya
ch'saparh·iún lloramos y lloraremos ~iempre, Do11
.fu-..1:o Siena. u,1,J ,1·~ ]os u1ás bueno~ y n1~ís s·t·

Catafalco en las honr.. s fúnebres en sufragio por el alma rlel señor don Trinidad Sánchez
Santos, efectuadas el lunes pasado.

Lauros de una compatriota.-Importación cie
dos infantes.-La Cniz Blanca Neutral bendice su bandera.
De ltalia, ,;11 patria s~ntimenhtl, su patria ,J,•I
&lt;J•¡&gt;íritu. lk·gt', ya l•'anny Auitúa. "¡13en,·enuta
la me,,sicana!" 11iré rn1&gt;iticnclo el saluclo cle un
,lilet:to (•ríti&lt;·o {t ]¡~ lll';r:ul,\ «le Ua artbta á }'lor.encia. \'ienc "fra uoi a portare un nuovo softiu
di vita n~l mo11tlo ue11 'arte e ad el&gt;prianerc i sent~menti ricchiusi nell 'anima sua, forto e buona
-e s¡,lenJorosa".
Dei-pués de una au,,encia ue ciuco años, nos
hace una breve \'bita, y llesJo su de,embareo en
playa.s mexicanas, es ac~gida por sus compa~r_io•
ta.-; cordiaJmente, entusiasta:mente. Es,a \'lSrt:.i.
,·ue:;ta á la insigne tluranguen:--o la pér-dida d J
cliez mil franco,., pena causa.da 1&gt;or ltt ruptura
ue u11 contrato que había firmado para trabajar
eu Barcelona en la actual estación. "La cstan,cia ••n mi ¡mtria bien ,·ale ese saicri.Jkio-exdama-v otro mayor, el da dejar á mi madre cu
:Mil~. porque iio he podido traerla á mi laclo".
La Ye1á )ta,-ta h\ prin1a,·era1 porquo---,grádl gulonclrina-la reela:ma entonces '']e pays oú fle11 •
rit J'orang2r 1 '.
¡ Y (·címo viene .l!'auny! La he \'h;to, me h t
(•onta,do algo lle sns imprei-ioaies, ue sus peuali_
,lade,;, ,le ~us triunfos. ).fo ha hablado tle Rom,
con férvida atlmiraeión, he aspirado sus laurJ
les, fre-~os t.xlos y con ese olor bal-ál,üco que
trascien.le á la gloria c¿rcana, la he oído ,•aJltar, por fiu, antes que Jo,; deunás, yo solo y fuera del te-a'tro.
l)eho. ptll's, ,le,·ir al¡._'l.111a cosa tle ,•lb en ('st1• liigar, ¡,01que s,' trata de un alt? ej~mplo
,l¡, lo ouc pu . ele u,1 dan, lall'nto u111clo a uua
fortí·-inm Yoluntatl; v si íla arti,ta a,parec.e :111·
mirahll-, la seiíorita 111&lt;.• recc l'l rc,¡,ito y la e~timación tic to-dos los que couo.:en las as1&gt;ere1.as
,le la vi,la y sabe-µ por qué cscabl"O&gt;•a y dura
sen,la ,J lle.!(a á la dma lumino,,a del éxito.
Pen'-ion:L,la por e.J G-obierno de Durango, er.
la é-poea it,,¡ señor Licen&lt;."iado Esteba11 Feruáoilez, la señorita Anitúa \'ino á 1Iéxico é ingresó
al Con•.t&gt;rnt,torio Xaeional lle 1Iúska, don&lt;le a!
cabo a! &lt;los años de uu culti ,·o tenaz y m etódi-

hio,; 1110,lelatlores ch·l aln1a nacional, c¡uc amó ú
}'anny tiliulmentr.
Apenas ll~¡,¡ada á Roma, en Julio du l!JOi, ~
,h,s¡mé; de una paci ente .1· ri¡.:urosa prueba, lo_
gró por V('ntura su~·a :--.•'r aceptada c-d·1hl discÍ·

¡,ul:l del eminente educai,.lor }'ran,ce~hetti, eJ
sJ\"ero maestro de la arbtocraeia romana.
}'ra1llC•el,d1etti a1)robó y ttn-o eXJ¡&gt;resione,:i elogiosas para Aiilrián Gui&lt;.•heué, el talentoso maestro en Méxi&lt;·o, tle Fanny, cmµlean,do :;or esa
razón mcnoo:t trabajo en prepararla. para la carrer-a d,el teatro á que la. Ua.mwban su arrogantísim.a figura, i.u extraordinaria. voz de eonbalto,
una inteli&lt;rencia
clarísima y un temiperamen.to
0
ardoroso y ~cnsibkl, cualidades en conjunto que
son la c&lt;.·ca}a del beduino Ja.cob para aiseendrr
por la altísilllla cuesta. dEil arte lírico dramático.
"&lt;Juan-do no quoo.ó ya región falta. de luz",~omo decia. Leonardo de Yinei de una mente
someti&lt;la, es-cla~·izada á las vibradoo-e,i de su
Jll'Cn:tor-.k'ran&lt;.:~oc111etti -consintió en que 811 bien
pronto predilo,'ta &lt;liscí-pula, se presentara pública&gt;men.te. Fué la. inoivid~ble hazañ:a de su b:iutil&gt;'mo &lt;le arte, la noohe del 27 de 1-fa.yo dP. 1909,
uurante una fie,,-ta. de be-nefi.cen'l'ia en t:I Teatro
N'a&lt;lional de R-0ma, patrocinada por SS. AA.
RR. }'an ny tomó parte prindpaq en el "Onfeo' ~
&lt;le Uluck, y la mbma. Reina E1ena. (como María:
"llena do gracia"), 1)Ul,O en sus manos un t r~feo de florc3, que un i;ano orguHo consel'\"11 &lt;l,se-cadas, jnnto con el '',porta:bouquet' ', ao_arieiado
por la aliviadora &lt;le Cai!a.hna y de Messin-a.
Des,13 enton-ces. animosa. y valien,te. inieió
uua. .serie &lt;le cootinua&lt;do,i triunfos que no se ha
int.errumpido, ¡&gt;0rquc ,-;,u ilustración vullJ.vese urás
súlicla, tie afina más ,u viva percepción v siCJ1_
le. ¡,or lo mi-.mo, cou más honda iuteusidad, lo
1¡ue canta. No sé ele mexi-caua. dguua que hiciera carrera tan r.íipiua, y ceñido 1a coron1 del
prestigio con tanta justificación, á los Yeintiséis
años.
Cuando rl eco de su ",debut" llegó á Mil.áu,
el 'featro Scala, que l'l&gt; el de las con.sagraci,,·
nes definitivas, le abrió sus puertas. Alllí ha
taatado á. la vez qne la Darc.Jéc y Tita Rufo.
eon grandes ruplausos del i,úblieo y alabanza&amp;
ca.lurosa,s de los críticos.
.Más ital'lle, ha. pbado los e.,;ecnarios de rcnom,
bre en las ci11dades priul"ipales Je Italia, é hizo
l'l afio pasa-lo un:, jira. á Buenos Aires, •iendo
rada 11od1e O\'acio!lada. kt '' bruna itali,1na de la
t i~rra azteca''.
Fa11nv ha. hecho couoicer en otros lu,gares los
te"''J•·os · de su arte, y re.cor-daré ahora los veinte
días que IPªSÓ ('In Parí•:;, á priuej¡pios del año aetual. l•:n la "YiHe,Lumiére" dió un m,plénf(}ido
,-une ierto con asistencia. &lt;le cien.to cuar-enta m_c-

xicano", los m.ás prominentrs é!e la eolonia. por
lo -que huelga d~ir que eooo11rrieron el amado
ex-PresidPnte de MéxÍ'&lt;'o _y "u eneanta,lora eompa.ñera, que llilOl'ho t&gt;Stianan y ,listin!!uen á l:t
señorita Anitúa. La fie-'lta fu{ en hoo:i. ,le ello,
y por !'410 fué brillante. "Lt" Fígaro", "Le Pe'.
tit GauloL&lt;1'' y \'arias r&lt;"''i&lt;1taq, pnblit:'aron erí1
nica.s eleganu-s y C'itaron nomhr"" ele g-l'an Y:J·
lí-a en lo'&gt; eítN1Joq S()l('i•al~s, artíqti,•os v ,!iplomi"\
ti,cos.
·
Fa.nny fué preferkn.t&lt;"mente invitn&lt;la á la &lt;'Pr~onia. de primera. comunión de la aiña Sofía
hija de Don Guillermo de Landa. y Eseandó.i'
y do Doña Sofía 0.,.10; y lo m,w, cAleb~ado &lt;le 1;¡
rE"Cepci-ón ofreei-da ron e~e motivo, fné la mfrsiea que ella &lt;'-antó, :u-ompaña-da al piano por el
,'"Cñor Limantour. un &lt;'OIIWIE'to virtuo.&lt;0.
A si1 r-egreso de París, ,·álebró'lc en Roma un fl'Sti,va.l cde arte, sobenbio, inmp¡i,qo, al que asistían to·das las ..-elebriilad0s ik-l Jk&gt;ino itR liano. Las ·&lt;lam:u
de 1:i. nobleza y la8 artist.a1, ;le fama que iwudlc
ron, éstas e~ialmente, llevaron consiao ,-u álbu.nt, en soli-cit,nd de autógrafos valios~ &lt;le loq
maestros mú~icos y de lo, ipoetas. Fanny iba á
d-es81J)rOV('(',ruar una ~asión felieísima rle aume!ltar su ri&lt;-a. posesión, por&lt;¡ue no lle&lt;vaba álbum.
D&lt;t IJ)ronto filé- requerirla por e,I rlukisi.mo Pao!o
To.iti, que tal vrz d.e.wa·ba dejar en rN'llerdo un
fra,gme-nto de su "Ideal". La artilrta. iba ii llorar de pena, de iangustia, !)Or la impo•,ibilicla,i
dP recogl'T un tesoro que S(' le ofre&lt;'ía; pero clP
pronto, en un arrnnqu, rle iu"Spir.'.Lrla. «aeú de
!&gt;u NU"&lt;'el de esbritiJ!a el mórbido brazo cxpri-mi&lt;lo por veinte botont&gt;-s, y easi diría que '' arro.:•í
el guante" :í. To~i. El. gal-ante, lo recogiú al
v,u!iJo y estampó su firma allí, rlara, pre,rLqa, ,IJ·
bre la ní,tida págin·a.
Lo imitaron luego--i¡'\•ed q11é homhre~!D 'Annunruo, PUll'dni, Ma!&lt;('a,gni, Franre&lt;sehe1,ti.
lllira, Pasearella y Rgam,&lt;batti.
Y ahora 1:i 1.t&gt;ne,mos aquí, la triunfadora eq
mu~stra, es la '' Jillc gaté'' rle nue'!tros enti,·
sia..&lt;mios, y yo, al igual de tan-tos otros, me
~iento ,ufano de ipocl.er apl-amlirla dentro ele me_
di:a. hora en e-1 A11be,u ... ¡A.h! y yo ~é hien
qu-e l"Sdi ruplausos resonarán en 1talia, devuc+
tos con lll!TIOr'Jl'a eort!'sía á esa tierra pródiga de
gloria-~ rlonde la artista me-xix'ana se ha formndo. El!ia !-Os tra•mitirá á los '' galanhiomo$'' ,le
añejos tít11los, en cuyos ,untuosos salones su vo7
ha. rau,s:ido la rftárida alteraciím rle n•n·ios y
(•orazonl'-!I¡ ni:rn•J ará e,;o.&lt;; :up~1111s1Js á cirrto Ce1;de Emilio, el "malineóni&lt;•o", it su amado m:tf'•·

..

I·

* * •
Dicen &lt;¡U·' Luis f'rrrl _v Tt&gt;r&lt;' Luján, _\' qu&lt;' L·1•
dislao·1.,.;pez Xegretl' .,· Ro,-ario Hernáncln, ,Joq
jcí,·enes matrimonios e,t¡ma,disimo:; rn la buena
sOl'ietla,l, a.,•aban 11? rrcibir-~por &lt;'l último trnsatlánti,·o lle!{aclo al ílolfo--,dos muñequitos ,¡ce

Pc1e3to de confettien la kermesse ef.ictuada el domingo en Popotla.
¡i:neja. Entii'ndo que es e"l'oeés. ¿ No son ,](&gt; E .,brsos.
eoeia. lo~ ojos aziile,;,?
Fn varón fué '' rl e1wargo '' lle ~a piirn,•ra
Los otros e~11()1•os 1·ecomentlarnn {t Anclaluría,
el enrl'Ío !le un:t 11iiía. Con ojo;; nPg-rr,~, natur:,!ment&lt;&gt;. No ha_v cl.) otros por allá.
:Mi crellulhla,d t'll pnnto á impmta,•i,ín cJ ., muñl'ros, Pstá mn_y lejos, tan cli~tantr ,i&gt;(}mo Jps ,Ji,,z
,aiíos clt' mi infarn·ia, clr maner,~ qnt' 110 ¡&gt;llPcl,,
ate-'&gt;tigna1 h• ¡,ro,·e-d eiwia. Lo &lt;1ur sí mP con,ta,
poNJue- lo he a,·nigu.a·ilo, ~- ~¡ne una ha,la madrinti, la Fo1tu11a, conch1jo rn brazos ,. ;os br.
bés de,clr el País de IR Qui,:11rra, qu • indndahlrntente es r1I rÍE)lo.
,Esperaba á NHla prt'111la un niditc1 tihio \'
,¡ ,erfumal(lo. ]h,!ant.r de él sr pasan la&lt;; horns 1,ino~·ísimos padres, mhí111cl0i'l' Íl la c·ara v temrr o;;os ele pel'cler el ,inicio por tanta ve,ltu1a ...
.¡Qué más cleho &lt;·owtar á ustedes? Xo 111.• C'Xtraiíaría qur n1:1üa11a se dijera: ¡rstrtn lo&lt;&gt;o~ clr
contP'nto!

~ns &lt;lnriJo,"., og1·os cle 1·ariiío, l'stán cl!',·ornn,lo...

r.

....

....

0

Grupo de pequeños vendedores en la ke1 mP.sse de la colonia italiana el domin_go último.
Expendio de boletos para el baile en la citada kermesse de Popotla.

iEl Comité dE' Dnmas ·clP la Aso1·ial"i611 :\lex1c:c11:i .fle la ('ruz Bla1wa ;,,r0 utra!, ha org:,nizad,J
11Pra ho,Y clon•;11go, íi las clirr. de la. nrnñ:111a, unn
fO!E&gt;mne funei6:t relig-i1&gt;-a qu o so &lt;&gt;frctuará l''l
rl Ragrario :\íetro,poiitann, ~- en l:1 qur sAr{t hr11-&lt;lN·ida In ln1nlera tia la as0&lt;•ia,·ión.
-A ¡,adrin:n:Ln r,l atto, eutre otras 1listin_g-uidas
persona;;, t'-1 °eñor Lil'. clon l&lt;'rimci,;~o Le,ín d,•
la Bana, doll Pern:mclo PimC'ntel 1· ~'no-oaga.
Doctor rlou Fernarnlo Zí1rruga. D011 Ernest~ l\fa,lero, don l'arlos .\ re•llano, don 11:anu&lt;&gt;l L l:mno~a.
Dr. '1011 .J(Y,-;é 'J'rr ré11, y ,Ja,; rl'sl)N•-t il"a, C'sposas
&lt;l" &lt;•,os 1•;,balleny,,
Para. e«a flllwíón SC' ha invit,1&lt;!0 :1 In 111,,s srle-do 1lc la so1·ie1la~l rnexi,•am1.
L:is señora~ que 1&gt;ntro1·ina,1 l:t t'ruz Blanra
Xeutral. rC':,rr,('ntan por sn almegadón )' por
•'ll fe, una &lt;l• las mf1q bella·, forma'\ &lt;le la Hermana ,Ir la ('arid::-,1. e-se fruto que no pue,lí'
ma,lurar m:1-&lt; qnr hnjo la infl-u¡,ncia de la R,•ligi6n.
Fra1,cisco GANDARA.

�rí:1. ('ar,,.., honita-. lns hahí:1 por trnlus parte...;.
El ~-in1.il:ir 1!~ lo.; lli:\.·1t:1nt&lt;~,, QU(' ahajo 1• .. ~aha
~perclon:..1.l la
-. xngeraeión-ar:iba a.¡,_are&lt;•':t
l'(,lltrnst:1 lo por '1 primor &lt;li, tr:1.1e, y rerna,los
,le moza, Y clamas. )\o fa,taba t:unpo~o la mancha h~;rnc&lt;.~ ele las pP.,·hera!'- l,lan1:ns, ,n una vert·:adt--ra inn1hlaeit'1n ae t'rac1ne.~. Y el nrru~a&lt;lo &lt;•t--iio y tompostura ,le los prh'ih•gia,lo: ,le la- :C'·
:,Ó&lt; ►.ltH;, h:ljns. t·otnpt"'tía 1:on el entui;1n_ ..1110 )~ J'lYenil Yerbosi,la,I ,le los habitante, ,le la~ t·ele-tl'"· .. ¡ Pna g:ra11 no~he, en fin! ¿ .\ (tUé tlc:--l'ri•
birla! ¡ !'ara qué reco1,lar ,l ta:\le, que totlos
\'ÍPron, y pretend&lt;'T cnl'errar en líneas nül im_
,re,innt&gt;, qne rehnyen. rn•c,lot.?an,lo. t·o no ma1
ri,¡,u•a', traYif'•as, á la ¡ilunú1 ,!el cro.1i-ta ~ Los
quP vi1.. rnl', 110 han lll~?H..... ter llr :--,e:n",iante ?i·
fuerzo; ,~ lo!'i qu._-. no ,·1c--ron, poeo o na,la g-annrían. en ·l·Uaatn :1,. pl.'rf-.,i.-~a jm11g.;."&gt;n ele lo -.:ut•~,h·
do, "t'&lt;l c-1 ::rte ,lesmaña,lo :,; prl'mio,c&gt; ,le C'str
rr-eiiaclor.
líablemo~. por tanto, sinl'er:i.ment~. ,lel c,pe.·t:ínilo lle la escena, y n,da más que '.h- t'~O.
. . . ~:' h.,,vantó el telón. llejan1lo a•lm1rar d
Yiejo, el t:rntas ,·,•ecs con•~em¡•laclo palac·io ,le!
n•~; ,le E;drto. La orqnc;;ta lrn1?í:~ hetho r-~sonar,
diri¡.:i,l:.t por el maestro Ang!ltm, ,lo~ ynm!'~Os
(•cmpa,es. Y u.10 á uno ~u~ron a¡,a,renenilo ,o~
:nti,tas: l~r,1?1,•l"•co Ze,rnt (Ra,lames); nue,trn
anti.,ua t•onol'i,la Lui-a Villani (.\iila); nuestra
gua1':'a pai,a,na 1-'anny Anitúa (.\mneris),. á q~il'n
,1e,,1,, aquí e,1do, eon hi ohliga,la .,· c·or,lw 1 b1?n\'l•ni,la á la tierni natal. un cariño,o saluilo; los
hajos A n,lrea Pere\16 ilC' . RPgurola )' :'\al vatm·,•
,li Oillllio, ." el barítono B1onC'.
Qni,;o la e.m11rzs•1 ;,,i,gal,li presenbrnos e,e
~u:tth-0--en 1'I que no sabem()';; por qué fué sub~tituhla la soprano E-thcr Tonint'llo, ele la que
~e a.mnl'ÍÓ que hahía si.Jo expre~amentl! contra
ta(la p:1r2 c::'ntar " ....\i◄la.''. "~or,:ua'! y "(Horon.la' •,-?n la. inmortal 6'¡1era \'erclrnnn. para
c¡ne el púhli,·o, que tan bien ,·onore e,a partitu~
,·a, pu,liera forman-e exacta i&lt;1ea c1e lo que t,1.
1

La inauguración de la temoorada lírica: '' A1da' '.-'·El Encuentro'', de Berton.-ConsL
deraciones sobre el drama folletinesco. •'Centinela ... ¡¡Jerta ! ''

0c

L'.t in:tu,:.ttrra:..-itm tle la _t,"nl.porada 1í .... i1a·:1
utoiiu ha .. jfin t)l :u·ontctinl"lt.'l~tn 111:t}.!HO ,1~1 •!ll~&gt;
~n :tc· ha:¡nt.' ,1 J ,·o•a ~ te:1 tr:lle .... El a.vnnn operat 1,·n q\w ,·t•ní:imc."i :-ufrien;;lo no t"l:l ¡1ara n1t•n 1ls.

l),·-¡,11 ·, de la • · ,aison · • ,le B:1rilii y ,lr L,
1lr••1lL.:J1:1·lí•.i:na 1h' F'u_:1,ntC':-.;, Ic,s gra,1de~ l'antan·
t~-.. &lt;.'timo ):\-5 trolondrinas (:-;...,itail vul~ar), hahíaP
('·!llÍ!.!r:t,clfl. • D,\n1lL' ~""tá
no:-, pre;_!u11táh:1tnll~. Pl
•rr•\~, lh" ,{,r,•hi. ¿Qu~ haC(• :\In;dni ('o]e-tti? ;, Y
Ía a,hnirablt· c:u~rrini /¿Y :\l:t"i',le ,¡,.. Lerma '··:·
1

Y nu?~tra inte1·rog:H•i6n an~u"-tiada ,le "-:?re:i pr1
vados ,L.• uuo th-. lo'.'- m{ts profun,lo~ ~o:ps tl:,,l

arti•, s(' pl'l'·lía in , 1 infinito _horiz!rnte &lt;lPI m:~r.
· Bienyt"•niilc-. .;ean, ¡.nr-;, ~1ga11lt y lo-.; i1rt1..;
ta~ &lt;[UP )o :H·nmpaiian! ¡Bil'nYeniilo.-.! Xo-"' tra:!n
una "it?nsaci(,11 míls tle &lt;lllé gn..;,tar; nna 1!1avor s•t·
111 a d, 11 nol·iún ,h~ la 'LUt' hahí.-nn.lS. qUt' ;Je11ar
¡,uNle nm•-.trn l'•'J&gt;Íl itu.
.
Antf:\s dt." emitir o¡,iniune:--, ,Y 1•on ..11ler,~ntlo en
F-.Í. en lo &lt;¡n~ .;i~nifü··l t'Otnn a:·oa,tetin1i,,,1to hr•
tí-ti,·o 1:1 actual ten~pora•la !le úpcra, no h;,? qLt~
rl'gatear el t'logio. 8e ha afron,ta,lo una empr?·
~,1 ,lifí,·il, confian,lo en la a,nula~,:o:H'euenét_H
natural .i.,1 bu-!'n g-usto,~il.el ¡,uhlié~ ,lr :.fe:xin1. M? han arri~!ó-·ga1lo C'li. un .1eio.:10 que no
l,:1·,•(.' trnl:•,·h ,los aiios ponía los pelos ,1(' punta
:~ lo .. ; c•111'pr~-.ario~, alg·unos milt\s ,h~ tluro~. ~r. h't
ex.-ruc-.-;tc.,:::u11bién una rC',pnta.ciúu, hasta a1u,rc1 l111,1•i:t. ,le e.1vpre ....ario. Y to1lo {•.to-:nL.. 11(114t"r ps eo.n.
fesarlo,-no mercr&lt;' rl ,li.·t,ulo ,I&lt;' ,-o~ii, eomun
v &lt;·orrient(': eS a1µ.o 11111.,· spno, que r:-c1ama l.1
;ná..; dilig-e,lb? at!'n,·iéln f la más é:ll :btttl~. ho1~:
r:1,,]('z artí,ti,·a para juzg-arlo. E,! ,·enor S1::iul•11
em.pil'Z'.1 por 1·one,pon1l!r al fayor &lt;l,:, los Lur1u"' :tfi~ionaclc-•, trayen,lo una t·ompa111a. ,le la~
n:,H nu:1wro•:t•, ru•a~o l:t má~ 1111rnrro~a 'j\ll' n_,•~
hava \'i.;it;tr1o Pll lo, pLinúltin10~ alln". A,le-masi
tr¡'os dt' hab?t .... &lt;'onf1 )rmatlo 1·011 l--i4~l·ritnrar :H·
ti~t:1s dt.. ml"tlh~no fl'IH)ll\hrt... .v, por (l;\d~". 11&lt;· pr.·
co prc,io, nos ofr~&lt;·c fl1~una ... ~str .. •l}a_s d&lt;' l:l~
,Jt, más esplén,li,lo hrillo l'n d ,·a•lo l_1rt•·o: _Ronc·í, s .. -,urnla, la 'l'oniiwlln, 1:au,lenz1... \ en
t·ua11to(°" :11 r pl't1torio. pnr m(ls C[lH' clPf·le ah,,r:i
110 -.:p pue-,la HY~nhnnr .tadn 1·it-. rto. t·ahl' '.t~ruar•
&lt;¡tll' '"''l yari:1 ln rn la mr,li,la cll· lo hu:n:t·
1.a,n,rnh' pci•ih\:', ,v, !--ohr.i todo, '(UP Pll nu 1l~ú
,le las oh ligada...:. pit~za" ¡_•on t[Ull: ""t' ne:, uh..;.l'"qn1a

.. u,ulrn \'nle ?t,mo conjunto. X tle lo ,111! l~s e;,H_
tan,,:&gt;, qu,, lo i1otr¡.:ran a,tí.&lt;tica é in1fix~c~u:1lm!'.1te r!'l¡,rcsen.tau. ·
1 11, 1uél-re:serYa,lo a 1 .¡ui 1:,·ipi?,-~e ,lc~J,or,lí, en una
C'lr,lial oYa,ión. al tp11.11rn:1r el 11~.¡ll!,t&gt;T
cua:.Jro. Y las o,·!&lt;ciones se re-piti~ron mh ~· nJá;
(•áli,l!l~. m:\-.. 'r m:ls rui1lo~:1s. [t. me:,litla. que se. f.tH•
oh~C'ivanflo ¡1ue no a•i~tíu:no,; _á una ,l~ tautns
"Aí,las ". Po1Qn~ hay &lt;¡ne ,1l•,.·1rlo fr:uH'amente,
la •primera ,le • • Aíc1a' '. como impre--ií,n ,le 1·011
junto, ha si,lo l'x,·e,lrnte. Arti,tas, c•o1·os,_. ur&lt;!nesta, bailaiina,. ,·el r.•parsería, t(«lo (•o:dynn'. al
but'n éxito.
¡ !lasta el «le.-oriulo, e,·plé111lulo!
¡ Jlas'.a la •' mb!'_en-scéne · ', c·uicl:i-,lí-i.na! Aquel1;1•, ma-as obC't!ll'eían á una úni,•,a y fuerte YOluntacl ¡:u&lt;'~ta al st'r\'i(·io. ,l_e ~n ~ran ent~si~ls·
mo: la .1~1 mae•'trn An~,,11.11, a c¡111&lt;'n &lt;'I puhlteo
tribu'6. jn-·t.:nnenlt• (•on los ,·,rnt:1nte,. una lllPrt'l·i,1:i sah :1 ,le apb•Jsos al final ,ll'l '&lt;&lt;')!llll&lt;lo-·1.-to.
· 1
¿ :.fe pr,•g-untúi- qué im,rrl.'•ilÍn 1ll'jaro,1 a,s. '1·
&lt;lame ate los arti-ta~ !
En prim&lt;'l' Jugar, ,·a~·a una &lt;·a.lurosa. alab.ti.n7:l
para ,\n,lrea l'l'1rllí, de ~e•gurola. E,. un a:nrnentí-imo bajo, 1111 in,igne ,·antante, &lt;lt' ri,·:&gt; voz ~
no inenos rica e'.'°'cuchL
l•'anny .\ nitíia yuc,1,·e he,•ha nn,, eolosal :ut ist:t. Ánte clh. e,! s('ntimiento patriótiro des1,ierta, &lt;'0n u.1 no ~é qué &lt;le justo org-ullo, á
par que la a·clmiral'iírn. Panny es ya alg-o mas
que una cantante tom.11leta. tlig-na &lt;le fi¡.:1~rt1r,. ,•orno figura, rn ¡,rimrra fila, l'S una ¡,r1,·1ll'g!a.rl:i
,·oz. u1rn domin:i,1ora ,le su arte ,V una exqm•17a
;·t'n;;itiY:l. ¡(Jué AmuC'ris la &lt;uya, realz:uht por su
hellc-za opule,1tn de \Valkiria! 'l'u~·o su¡,rem:i;, arrogan&lt;'ias y enl'.anta,foras ternuras; sub.vugo. hnto e-orno por la YOZ pastosa, ele fuerte ,·olum~n,
,]e lindo timbre, homogéaea en touos -us registros, por la brillantez inusitada con que la mune_ja y por la !luetidi_la.l l'0n que sabe 11onerl,,
al ~erviC'io ,le la emonóu.
A Bione, el jo,·en barítono, (•orre-~pon.dió !'1

!ª

1

1

,¡,.,.

1

1

trnlo., los aiins, ~l.. t•antt•ll ,\o~
jor :.; del rí'JH.."rtorio mo,krno,

t,

DJs escenas de "El Misterio del Cuarto Amarillo," inter;:iretado por la Compañía del Teatro "Dia2 de León."
tereer lug-ar en las preferen,·ius. l'n espléndiclo
órgano ,·oral, juvenil, fresco, propic-io á la realiza,• ióu ele to,lo esfuerzo, por superior qi:.e se le
&lt;·on1idNe, "'' lo que resaHa en este no,·el eantante.
Luisa Yillani tr:ihajó eon carmo, c·on fra111•0
cl&lt;'S!'O ele agra,1:11'. Xo !'staba !'ll su pa¡wl, ~t')..'\1rnt.nente. Lii e»11erábamo.s en la •' But.terfly · · Í&gt;
en "Bo·he,mia''; no &lt;:'n '' .Aída ". E~ utul 'ex«'í'·
lenfo soprano líric·o; una. ~oprnno lírko que nos
,,Jeleita por lo hermoso de la voz y la maestría
en ella caraeter!stirn para manejarla. Sin emhargo ,le que ,-antaha una ópera que no pertt'·
nt&gt;ce á ,u repertorio, ~npo ganarse algunos ,le
ilos más fl'rYorosos a•plaurns por su '' Hitorua
vi.i&lt;·itor'' &lt;1~1 ,~)J·in1er ac·to.
¡Lústin,:t del Ra&lt;lamés! Zenni-nna anogant&lt;'
fig-ur:l te;,tr,\l,~esbha ,,,.fp1•mo ~- lleno &lt;1,• tr1,nor. 8asi no ,·anti',: t,,mhlíi. Y ,,u miedo hul,n
,le :terC'ecntarse al Yer la re,·e¡&gt;&lt;·iírn hostil q:.11'
le hizo l.'11 púhlit-o. Xo dt&gt;he darst', entpcro, opiniírn ,letinitiva sobre este rant:1-1te. Es,peremos
:i quo se serene y goce de salud.
L:t enorme y por mnl'hOs c·on~rptos ,listingui·da 1·on1·nrrenda, saliÍ&gt; sati,fe,·ha.
Prodi~áh:•nse c-on ju:&lt;:icia grandrs elogios ú
f'i!ral,li, ¡,01 haber snli,lo niro,o ,le la primera
.,· rn,1:i prul'ha. lla eumplido sn palalu,1, nos
ofreee u.1a ,·ompaiiía de primer onlen.
....

tre:-. rlí' la,.;. nH~·
ulg:nn~l" &lt;lr 1a1-. •

t·tutie", aun {l pt-.-.ar fi,-. su,.;. tt&gt;nden,·1as_ anb!~''
rtfnrnta lnra~, h~ln t'ntr:,clo :n1 en la ,lt1:-1}.!na'. IIIH
,¡,, t•lú-i,·as: la, ,1,, \Va¡.:nl'r, por !'j •mpln. ".". la
rnnl st' Jltl.S :1nun,·i:1 l'l suhlimc- ''Loht..11;,rnn .
E:n11!'Z:ltl'lln. ¡,u11,. por !'I pritiripio, cid &lt;¡U&lt;'/"
;11, ,·t~uí:~ :tipartan«lo. "}-' \"oh·ie,n,lo á 1:i vne--:t· 11 11
,!l'l • 1 ,\dn-4"'' d\-..1 ,·u:ulrn clr:,, r.,átL·o ,lt.,, la contJ!:1·
iiía ,1,.. ..\rh1l11. rcpPtir~ &lt;l1,.1'' 1·1?Yi ...·tiú p1·op~r--·1011t-.s t"JIOI m.
,l~ ~,,l1•11111i,l;ul por (•1 entn:-,1n-.;mo
qUl' r,iinaha, por la 1:sl":,!:t itu~uit•tu1l ch" la,. l'''Jll"·
ra. poi 1:•_ i111lr::ih"L-. ,•--~e.:_bu·tt",n qn .. halu:1 he_
(•he) prt-..·:\ 1le tocios 1r•s anu1Hls.
l.:\ mnltihH! fnJ iilllH'llsa. Xn :•:lhÍ·\ en t-!
t,•·ür~us:111,lo de niw,tra fa,niliar fnhe,-'' 11:
u 1~ alfi1"'r' '. Da1na,, la, n1á~ cli ... t.in~ni1las 1lú
uuc,tra ,·c,,:ic,1:i·,l, ,li,•n,n hrillo inu,ita.l~ no sí,lo al patio, ¡,latt&gt;a, .,· l"'.l .. os _1,rimeros, :-1no h&lt;t,·
1
t~ ú lo-. sr-¡.ru1111l!l'.', y. &lt;}Uf" ◄lf'ell'. ha ... t:1 a l:1 :L:t ~

•

1

1 -.

--.-.11n eJ Teatro Dia,z de León.
Escena culminante de "El Misterio del Cuarto Amarillú," último estr_en,o
. ••:
·.... ~··· .

♦

....

.No hahríu1 u-tedrs olYi,ladn s,•gura,ncnte l'I
nombrr dC' Berton.
Aunque no figura on primeni fila entre los
•1ra,maturg-os franeeses, Berton goza &lt;11' grau,J,.
po,pi:.larida,1 íi rausa ,le haber siclo el qat', ('{&gt;·
la,boran,lo ,·on Carlos Rin¡on, e-,•rihi,í la ,lelil'ÍO•l\ y ya un tanto mano, adilla '' Zaza' ', que•,
ú la hor,~ pn•,C'ntP, ha da,lo la vu!'lta al mundo
l"n e-trl'no IIC' R~rton. l 1S, ¡,01· (•on"'i!.!UiPnt•\
mu-th o más t¡ur ju-&lt;to para ,1~-p?rf:ar h ,·uriosi lacl del mP.ws fogoso ,lt• In, '• &lt;lile-ttanti · '. Y
razón tu,·o la &lt;·ompaiiía ,lr,~náti&lt;'a ,lel l'olún
para e&lt;,perar que numeroso ,¡:úh!ieo aeuilil&gt;se ú
la prim?ra repre.&lt;eotaciún ,le '' El En&lt;'uentro ·'
(La Haneoñtre), ori¡!inal ,le aquel autor ~· rom!',lia aplaudidísima tle las mt· ·has l'•'tr!'u:1&lt;h &lt;
fn Parí.; e¡1 la tem1¡,or:ula clel aiio que pasó.
F.,-;. una IL..rmo:~:1 ,-omc,lia
'' 14~1 ~~nc·u~~ltro · ·.
.\~·unto '"iohrio, i,1:''°(lnsidatl, c·:tra1•,ft'l'Ps vi 1~oro~!"\·
mentf' dilrnjad,;,, ,1,. tocio h:1_1· en ella. ¡ha,;ta
0

malo, ~oma son alguru:~i,escena, demasiaclo largas!
Cualquiera diría, en eo,1seeueneia, que la ora
s.ión está más que pintada para hacer u:1a opor_
tuna nítica. Y oportuna crítica haré, pero no
de la obra, aunque sí &lt;le su interpre-tarión y mr&lt;lo de pre~?ntarla, ,¡me!; fueron &lt;?-tas tan mabs,
que mejor ,:iguanlo c&gt;po1::uni1la,L ele que alguna
&lt;·ompaiiía que, más se 'l'nide ,le importantísimo~
clC'hdles b rl")n·e~ente, para hablar de ella des,i,•
el ¡mnto ele Yista !i•erario.
iEn primer lugar, ninguno &lt;le los arti,tas tlel
Col.in c•:t:t en su papel. El seíior )[uiioz. ron
monotonía ,1ese,·perante, se nos ,tpareee aquí colllt.0 en tanta, otras obras. No aíia,le un ,natiz,
no estable,-&lt;:&gt; nna diferenc·i:H'ilÍn entre S~rYal, el
protagoni-.ta. y otros nHH·hos protag-011i---~ns iL&lt;•·
ro:-',

rusos,

alcmanr.i..

italiano-.. /, h(1n~aros.

L·t

sPiiora (1rif'!,'1 no C'nli!'n·de de "ehi,· " parisién;
carece d1' la ligereza, ,Ir l,i naturnl desen\'oltura de la pari,i.•n°e. Y m~ila digo dr la seiiorit.a
Rot'iaf-:., ni ,le los st...ñore~ Roto y Palat·ios, qur i~11orn11 ah,.•1lntamPnte la ma1wrn ,le prest•ntarsr
en un salÍ&gt;n; el rnollo ,le \'i1·ir, tle ha.blar, &lt;ll'
:1(·cion:\1·, 11P µ;c:-.ti,·ular tlt• lo~ :uh:lút·1·atas,-y no
111' los :irist6t'l'ata, de ,·nalquier ¡,nrtr, sino ,lP
los ,1" la mi,·mísi·ma 1·iud:ul lumiaosa. ,JU&lt;', t&gt;ll
ta lt's part ietda res, ,lifi 'l'l' &lt;IP ot r:t-&lt; mue.ha,; qne
no lo son.
Siempre hr adven'.i,lo ¡•11 los 1·omecliantes eq¡,aiiol,~, por cli&lt;ting-uhlos c.¡ue hean, una inl'apa&lt;·i·,l:ul total para ,·om1,render la;; obras franee•us. Es ju,to ,keh,ra,· que nuestra \-irgin ia Páhregas, qt~P nC\ rs nin~na e.rnin~n(·ia, e,,tiendt..
en prin ,·ipio mejo1· que ellos (.'SOS ,lelido,o, confli..to.➔ c1e qut&gt; tanto gu,-tan los autores &lt;lC' Pa1ís, ese :im.hientp ·,IP frh·oli'l!a,1,
ell';.!:llh'ia ...
:.las, aun ,·ou,·edi,•n,lo t!lll' la 't·om:¡mñía clel
Uolún fuera u ,rn PX&lt;'l'I"' iím &lt;'ntn• hs e-pañoh,
qne trah,tjan el 1·,•¡).•rtorio fra neés, hne-no , ,
a,·on~t&gt;jar al sl'ñnr ~ruñoz q1w, ,·mrndo ¡,,·(',;ent,·
t,hras de l'arís-í, ,i&lt;' :.fwlri,1, ,-, ,lr :\losl'oW, pe,,,
sobre to,lo ,Ir l'arís.-rehU)'ª clP la pohr&lt;'za &lt;lP
h '' mise-en-scéne' ·, ,1 • la r..npropir,la,1 a h,olnta, que· s(' hal' 0 mú, ." míis &lt;lo!Prnsa y patent",
,lehirlo Íl la l'arfr,·i:1 ,le murbll's y tra.i&lt;'' si,,uic•
rn ,e,1 ,lel'oroso-. lla,·e \'einte aitos, pas:1h:in !'ll
)léxico los lihrercs 1iii.::.11los tn-camrnte 1'11 la
1,ronia dr.-ora.. ií,n; las t·hinH'n as rn que el \'l'l'·
;1wÚ,,n ,·n1rí:1 11t1ri&gt;j:1, 1·on l'I 1·11lor ¡.,lomizo; lo,
&lt;·mtinaj,,, hedrn&lt; :t pitll'eladas hunl,1~. . Hoy

"'ª

no. Hoy no, seíior ~[uñoz. Hoy no, aeaso poique el público es me•1os ~~1ag-inativo ó menos
contentadizo. Por Jo que uste,,l quiera; pero la
\'e•·dad del caso ps que nadi', absolutamente
nadie, pasa por e•as substitul'ione~ (le, mal gu,to, ~• todos rrdarnarnos esl 111ueble. no pinta,lo
sino ele ln:.lto; la, &lt;·ortina,-. 110 &lt;1, cola ,v ,tiiil, ,::
no ele lienzo ...
Y lJlientras rl señor )fuiioz 110 sr 1·ompe1l(\b·~
,le (!,to, y mientra, en el Coliín se pe1·sista en
qu!'rl'r presentar ,,bras mo,lernas tal v cerno sP
prrsC'r,taba !tate -&lt;ei, lustrns '• La aln1011P1la ,1et
diablo", no ,., ¡,o,ihle tomar e:1 1·on,ider:v·ili11
esas ohi,H.
Los últimos Pslrt'no, YPrifit·,11los &lt;' 1 pl 'l'calrr,
])íaz de Leím, han sido el tlf'I 1u1:1 diminuta &lt;·o
mt•dia ,le )l;1rtín!'z t,ierra, '• El pohro(•:ti,
Juan•', ~· e.1 &lt;le nn dramón policia,·o, .,,;-trnlcin
dC' la po1,ul,u noye.'a 1lc Ua.s.tón L&lt;'rnux, n,titu1,ula •' El nü~terio &lt;le la c·ámara amarilla''.
La hre&lt;vo ·cctnc,lia 1le Martínez Kierrfl no ,,,¡
re&lt;'I.' ele la ,le,licadez,t in~é,1ita en la obra ,lel ,¡p_
li,·in,o na:rador de '' Hol dr lu tar,le' ·. K-tá-ho:·dada -;Qbrr dl• un tema. asaz -imple. ¡,er,, 1·on
~ingnhtr ingenio y ,c:•on arnplio &lt;•OJHwimiento tlr'
los recurso, ,le l:t es,•ena.
8n cuanto al tremebundo. húni,lo, for'l1i,lable
&lt;lramí,n polieia.t•o extraído ,le la noYela ,le Oastún Leroux, súlo rlir~ quC' sal'a ,le quicio á la
,•oll(•urrenda. qne le poue los pelos ,le punta ~·
le :tvi\·a la ,·urios11la,l :i tal t&gt;Xtremo, que, no
ob&lt;-aante lo Jarg-o &lt;le la pieza, ac¡u~llas gent,•,
e-.tán :d'anosas por oír y por sentir m'is, 1·on e,1
alma en 1&lt;11 hilo y los ojos aterrorizado,;. DMn1,:t
!',1 el !'artel "Fl misterio ,1,• la l'Úmara am:1ri!!a '', celnodman tt,•nu11•1C'nt~ e.1 lo, fo1ie•inesd1·
In~ diarios hs 1n1.·ulent,is nn1·&lt;'lone, df" l'ou~on
d11 'l'rnail, d,• :\1-Jnte¡,iu y ,]p ,loíia ('~rolina
l 11,·ern izzi o.
H&lt;'-,pe,•to ,le -los arti,,;as, mert&gt;.-en di~crrta al:.1hanza :\faría 1 ui•a \'ill~gas, 1',milia &lt;lt&gt;l ('astillo .'° Jn:N!UÍn ('o-,.
l' na. ,·¡,crt&gt;ta ins¡,ira,la rn a,-unto francé~,
'' ¡l'l'ntinela ... alerta!·· ,le los señores )fihnrn
r Oc,n,·:tilt... 7. rroro, mlt.~lt•:t ,le lo~ rnae-~tro~ ~a,.•o
clt•l \'ali!' y (lui,!ant, se estren,í el sábarlo •l,1
l:1 úlfima -Pma,,a rn !'I Prindpal.
MAESE PEDRO.

�.Joyas del Arte Escultórico

fillLANQ
Una pagina de poesía portuguesa
SONETOS DE ANTHERO DE QUENTAL

A LA PATRIA
{En días de guerra. civil).
Yi\·ifü•a,1t&lt;&gt; ho~n •ra lle &lt;'~li,·o, amor"';
J""flsil inman·E'sihle el• l''&lt;¡tiritnnle, Horr,.
in&lt;lefici('nt&lt;' 11ntor.-ha ,l¡, sa..ro,-anta luz:
altar ,Je alhura n;.ti,J.t. l'n rl r¡u(I tl-'pO•it,,,
r·omo vnliN,a ofren,la, mi amor &lt;tn&lt;' r, infinito,
mi amor que en mí 110 ,·abe, porqu&lt;' Jo alientas tú.

.._

Cnn,juo-to in:l!prt"&lt;·iahle llt' purns 1,erf?&lt;·rionr-&lt;;
maravillos:t fnentt'&gt; lle ca,tas emm·iones
que ,Je ¡,ntu-&lt;in,mo quPmnn rl nohlr rorn;,;{,u:
tu nomhrP í's la enrieia más grntn :1 nu!'strn ní,lo;
,luando "olmnne hrota, •·ual n1á,,:riro ~oni1lo,
infun&lt;lP f'lari&lt;la.le-~ lle- ;;onro,:ulo a1hnr.
Yo sé que l'n otros tien~po, ele lúg11hr' memori;t
quL«o in\'asor tira:10 mandiar tu limpia hi-,toria,
rn ..~ar tu rPgi:t Ye'&lt;~e, tn s1&gt;110 profanar;
y sé también que i&gt;nton,•Ps !11\'iste hijos amantE'.,
qu!' en épicas hazaña~, E'n luchas lle giiantP.;,
C'il tri,mfo &lt;•onqui-,taron. ha,·ién,lotP inmort11.I.

1

I
,Qné iénnenes btales &lt;114e;1tas e,n l'l «eno!
¡ Q11~ mano voh-ó e~ ánforn ro'lmada de Yt'neno,
qur tn ant&lt;'" pura at11nt'.sfer:1 lll' pronto infieioní,~
¿-.\t.•fi"iO, por ,41('-,·rt•to d(ll nunH"n '-lan:g1.1.inario.
Jrns tlP h:1llar i'n la 1·1nnhrn ,i,1ie--,!r:i ,lel Cn 1nnio
ign()minio~1 mnprte, '&lt;Ohrl' la en,hi1&gt;,ta eruz?
¡ :--('rá que- yn ,e, a,·~n·a &lt;le In. espin!'i(&gt;n el ,tlín?
0 8,r:i que ,·a íi ('ttmrplirse J:i horrihle profe,·ín
qnP nos :rn~nr:. lnzo, cll' infanw t'-si'lavit,1111 i

¡Oh, patri:t &lt;le ?1•,i•• pa,lre-! ¡Oh, patria 11P mi'&lt; l,;jos!
¡Oh, .pnttiR. pu la qup 1:.-11:::0 lll~-4 r&gt;('ns:rn1ie-ntos fi jn'&lt;,
,·on ans.i:1 &lt;1&lt;' 1nira:i-t~ glorio:--a. rP...:urgir!
¡;;¡ Jo, &lt;¡uP amamnnta,-.-tr c•on ju~o ,lr tus 8!'110~
no hrmo-&lt; clP r!ltlimirt•, vaJie,ntp.¡ y sl'rPnos,
t'n un hprúieo ~fu&lt;•r7,o tle nliento Yaronil;
,¡ lm ,le st'g111r hlan,Ji1•11tln la 1lie,-tra l'l\\'ilf,_.i,I 1,
hundiéntlola &lt;&gt;n tus r:,rues, rl a, mn. ~&gt;arrici,l:\,
con saiía qur Íl Joq pú&lt;tPros ha. 1](' &lt;·au'&lt;ar horror,
¡que ,lP unn ,·pz -trJ1~1ini, tn nterra•lor ~U]'i~t·io;
•·on,úmesP ¡)p un golpP tan duro sanifi&lt;-io,
·-y &lt;¡ne, no&lt; tomen ,•n ':11ta• la hmuani,Ja,el y llios!

E11 ópo,·a-&lt; neiagas, llorando sin ronsnPlo,
&lt;tu porvenir mira-,te tra, un htduo,o \'do;
baj-0 liUs pies brumaron abi:&lt;mos &lt;ll' clolor.
En congojoso, &lt;lla ➔• !'ternos y mortal{'s,
tu pe...!10 in1ma&lt;&gt;ul:ulo rasgaron cien 1miírulcs ...
por si!'mipre iba á extinguirse la :J11mhrP rlr t11 ,;ol.

Y fn¡,ron rtu.; du&lt;la.le, montones ,lr rninas;
y fueron E"11 tuq eampoF&lt; los vall!'s .Y ,·olinas
df :-nn·gre 111P.xi.,an:t rf'l{UPro rnrn}(),.;Í.

Pe1&lt;lonn, patria. mía, !;i pronun1•ió mi ho'a,
&lt;le i11&lt;1igna(•i(rn trpmant.e, por ?antas Íla'&lt; loca,
fnts!'s qur son ,prp~:tl-(i&lt;l ,Ir 1wr1lirión f:üall
¡D,•-1vemturatlo f'l ¡mr,hlo 1)11~ en horas ,ll' a.,(!Oaía
110 eohrn nuevos hríos, y temr, y clfl-,•o:1fín,
nrye-nrlo qn&lt;' l'S inútil los h:vlc'\ ,·ontrnriar!

En no,&lt;,hA J&gt;ll'\'Orosa trll{'~tron tn exi~tl'nria
1&lt;ombrns e-u l'l P"JY,v:io, tini , hla e,n ,)ri &lt;'OI\C'ienda ..
¡Cuánto tar,M tn nmroTn. .flr JJUP\'O l'n so:1rPír!

¡ Y,1 e,mpaiian nue,tra honra tus múlH¡,,'.rs niiHtir;o, :
'F:,,t,ítn hf'l•,lui- 1t11s plantas para vo,n1se rn lirio,:
1'c&lt;rt:í tu frPnt,, he1·lm para í,a1•11Jos ,Jp pnz!

EN VIAJE
Por estrel'ho eamiuo, ilonde injú~to
fuera eneontrar ni flor, ni ave, ni fuente,
A;no bruta aritle-z, un sol ,·an:dent.a
·" neia¡!'a fiphre .tle ar&lt;&gt;nal re&lt;lust.o,
por el ríl m·ino e,tre..Jto !'ntré sin su,to,
v sin susto en,·arén1t' frt'nte á frente
¿,oa fanta"ma;; Yen!&lt;los ele oc.cid~nte
á aeomet&lt;'r mi corazón robu-to.
t Quiénes ~óis, pere-grino., singulares 1
Dolor, 'l'e-,lio, Tri-,tl'zas y PPsa.res ...
])¡,trá" tle e,l lo,, In ~f ue-rtP m ncl:. e'lpía ...
Os •·01107,eo, mi-; 1-,ruía-. postrimerN,.
RienYe-nitlos, ,·nllaelos &lt;'Om,pniíeros: ,
Bit'n\'Pni,l:t tí1, ::\h1erte, :~:nLga mla!
TI

EN EL CIRCO.
::\fu_v &lt;listan!• ele aquí, ni yo sé cu:11ub
ui elón,le Pra e-,;e m1mtlo en que vivía ...
mas tnn lrjano, qut&gt; aun decir po,lría.
que &lt;'nanto a.llí ,·iví, vi,·í 'iOÍÍauclo ...
Porqnr tollo era. a~rPo, rlnli'l' y hlanclo·1
lúcida la exi,tenria :imauec.ía...
'y _vo ... leve, eua.l luz ... hnsta qui! un clLt
un viento mr l'mpujó ... \'ine rodan:lo .. .
Caí, y ham.ém~, de rppentl', enn1elt!l
e-n bestial lucha. sobre hostil arena
••loo.de nn hrUl'.o furor hramaba sueJ'-,'l.
RPmíme nae-&lt;.•r monstrno e-n esa horn;
.,J(' impro\'iso ,mr Yi &lt;'ambiaclo t&gt;u hien,a,
~· entr" Je-one-s ,·or rugi¡,n,Jo ahorR !
llI

MORS - AMOR.

En e,,.¡,, de 1m,.ionP.'&lt; ¡&gt;11.J0&lt;¡u¡wido e·oro,
era. t&gt;l honor l'S'(•arnio, cadáver rl rlP&lt;·oro.

Torlo lo noble, hdllMlo por hárlrnro troiu»I.
¡ Perd i&lt;la fa MJlPT:lnza !
f:\faq et milag-ro Yino!
Y flort&gt;&lt;•il'ron to,las ,!a-s zarza'&lt; rlel rami,no,
~ estr!'1la'&lt; tal'honarou lo'I antros elel no ~~r.
Honriga,1 ¡,roiliga~tP; lle11:1 •tt' )os gra,,wros;
tu festín ~entados hennanos y rxtranj1&gt;ros,
(l. todos cli-ó sus fruto¡¡ de bendición la paz.
Hubo e-n el r ~ o t"l]'ligas, v!'&lt;Tttura E'n lo, ho¡!;rM,
Ít. im&lt;Jml"&lt;O ,le 111. ioou...t1·ia &lt;-rug-ii:,ro1t los trlnrt&gt;,1.
y vino la abnMlan,•ia tus arras :1 rolmar.

BI\ tu, annl~ guarelll« &lt;'jl'!.ll¡plos ele /.(r:t:ll!&lt;leza,
e,~JIP1HlP11 c•omo faro.~, &lt;¡HP nimhan tn ,-a hna.
mo,trámlcmo, 1l a rnta qnr P'&lt; fnprza atrnvl'snr.

'&lt;!Uf'

Raj¡,mos cll'&lt;'ii•li·&lt;los [L •l:L ·,·:w&lt;"l'na oh~&lt;·ura
que 1l&lt;'111tro ele no"otros e.-,parce, su nr,grnra;
t·on mano Yigoro~'l. rojamo,; e&lt;I rPr,til
q1u• en m1t&gt;strn. sanl{Te alti-v:1. iny..-dn oclio infamanl&lt;':
rrhhuo-lo i1Hlign11ilos, tle tí, m:11lrt&gt;, ili&gt;lante,
~• ,·on ang-u~to g-e,to quehranta •·u •·Pniz!

,á

De"pui-1'!.. . torn,í fil pasrulo
c•on su n&lt;'~ror que atrrra:
ele mHwo !'~rf'mN'ie'ron las trmrupn, ¡]p 1:. g-nPrra;
.he-n,Hó &lt;lA:" nu¡,,·o e-1 airr J:nn&lt;'nto funi&gt;r:d.
}'ué •le &lt;-hru.•ale-s lm·ha la ,-riminal ,•o,1tiP11,,la;
,le foragidos ohra fné la hNaitomhe horrf'n&lt;la,
&lt;¡He ile, ruhor en tinte-s haiíé, tu tri4&lt;- faz.
¡Qué g?nio ,lrspi:tcla.,lo tn aito tli&gt;.-·,tino t.r111wa,
queriPn&lt;lo que tu e.-;tre)la no \'Ut'-h'a. á lu&lt;'ir m1u,·:1.
¡para quP p) muullo l'ntPro tP mue-&lt;rtrP &lt;'Olll1pn"ió11 !

Edua.rdo GOMEZ BARO.
::\1 /ixiro, ~Pptie-mhre, l !ll 2.

.;:

.

_").

.
,P-p;Cbii.' , -,. "'

JY

ANIMA MEA.

"'):-¡,:~~Si
..

ESf'I n1&gt;gro &lt;'Or&lt;'en, &lt;·uy&gt;1&lt;1 11i,ndas
e,,H·ut.ho Pll ~upiíos, y:1 cua1ttlo amn,n!"&lt;'r,
y en ¡{alo]H' veloz ~P me :1pare&lt;·e
.J¡, no&lt;"i1P, ,por fanrtástii'as ••aña,lns,
¡ ,]&lt;, 1ló.11lt&gt; viPnP? ... iqué lin&lt;lPs sagradas
y tPrrihles &lt;·ruzí,, qn;, así p,.11•e,c•e
t.enphro&lt;11l y sublime, y IP p.oil;rf'om!'(•e
JJO sé qué horrnr In.'! 1·rime-~ u,gi.uuJa;R7
Un r·ahalllero ,le ex;pre-sión ¡n1jant-l',
fonmi,lahlP arl&lt;:&gt;1nán v brnzo fuerte
•mas 1.tíleido ell' 'fl(ll1t(' y .¡]p 'lPmbla1;,te,
•r.nhalin. e-J ftno 11otro sin temor;
~, PI rorc·el np¡g-ro &lt;lir·t&gt;: -¡Ho_v •la Mnntel
Re-,pon,le el n1ha11Pro: -&lt;¡Yo, rl Almorl

.

... ,4;,

.

E~•taba allí la }fuerk, en pie. delante,
t&lt;í, clcOante rle mí, romo S!'l"Jli&lt;&gt;nte
r¡ue, tlorm&lt;i,da en la y('r,h a, &gt;!'le re,pl'nte
irg-uifras~ !t lf"s 1pies cldl caminanH.
¡ F.:ra ,do YPT la fírnehrt&gt; bar ante-! ...
¡Y qué t-Or\'o mirar, qué airP tlemrnt•e!
Díjc•le yo: -¿ Qui'&gt; bus,•as, inqmtlen,te,
,h:IJ:ll'hril'nta Joh:i por e) mun,lo errantP J
-¡)fo temn.~!-rMJIB111li(, (v una ironía
siniPstrampnt11 ex,traiía, :itroz,' en ralma
le rPtorcicí la b~a ,·rnrl y fría).
Yo no bns,•o tu c·ueq10 ... fut'r.a ofert~i
g-J.orio~a en cll'ntasía ... 1hu""o tu n.lma.
Y ~•o le re«pontlí: - ¡ )[i nlma e-stá. muerta!

Ba.lbino DAVALOS

RAPTO DE LAS SABINAd.-"Loggia" de las lanzas.-Florencia,

�La pro-crirdón de estas obras lle arte r·.ome:izó en 1888, eon motiY-0 lle haber llernllo al
Loavre una colección de retratos de artistas sa_
éada de la Escuela ele Bellas Artes, y tlespué,
eontinuó clurant2 floce años. {·on ligera~ inter
miteneias, lrn,'.a lll'gar al me&lt;lio millar l'I número &lt;le lienzo, pro•,·riptos. Ahora -e ,·a á ampliar el LouYr~. se ,·an á abrir a•l público nu~,·a~ salas; pero en ellas no se ciará rahi,l:! f1 eliL'hos c-u!tclro.;;; están &lt;le~Jinatla!-: á cerámieti, á p,.
t:1mpa-; japon::,as :,; cl{\si~•a~, á al.Zllno-, run.lroc.;

franJera

mo,lrrno, y :1 una coll'n·i,ín ,le arm:11l¡1ra,.
-Hr ,lirú t·11 n•,: q11r :1 nosotros na!la nos ,·a
11i ~Hh YÍPn, .. &lt;"&lt;'ll l' .. t:,s 1li•q1osieionrS; prro h·a
titnclos ..' ,lP
unh•&lt;);r:-;ah1 s,

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títnlo &lt;h.. eurio·

-i,l.ttl. me1·1'ee ,·1lli.si.:.!na1-~ c-1 hr"c·ho. Y lo m~n··
,·r t!rnto má &lt;, ,•uanto one la E'Xetu,i(,n ele los r&lt;'·
f2ri,los quinientos &lt;·11:1,h·os tie 1e algo ,le tl'111ll'n•·io -a; r han t&gt;•cor.,1i,lo &lt;ll' la d-ta tle! púh!icc'
,lr,tc-rmin:vlas &lt;'·l'l'Plas, ,·on la parti,·11lari11!\ll ,le
qnl' ést:is son prr,·i-,11n°nte la~ que &lt;·on m:ís
,lP.,,precio miran hoy lo~ compra\lor1.);..; dt' t·t1'.l.
1lrns pri\':t,lo"' llt' tenlo talt1nto :1rtí--;i;.•o, I&lt;"~ ri·
&lt;·ad10..; 11,,rtC:ta!tH'rir:1nos t¡tH' q1r~te~1,lí'1t ha\·etr pa·
sar su ,•apri,,ho por huen ¡._"llsto. Y ,·é:i,l' por
"it,nd~, l:t 1lire..-ritn1 de uno lle lo, prin11 ro~ mP·
•·eo-· lel mnmlo l:a rnbm ,lin:1,to su ,·oln~t.a,1 :1 la
&lt;I&lt;' lo, pseudnafL·i011ado,, comn J ndirrn ha~('n]¡,
rl último &lt;l¡, In, mr1.-a,·hiflPs.
ILa •'.•CnPla ti• Holnnia ha ,;,lo una ,le las
rr:'ts t.·a--tigada~.
I)(' noYe.1-ta r sil~te l·tut1lrl)~
&lt;lt&gt;l C:ni,ln, ,ie los C:1rr:11•,hl', del (;uer.-lii_no. 11~1
Do •niniquinn, ,,t./ . que Pxi~tl'n en el Lonn·e,
,etenta .,· uno han ,irlo retir:ulos &lt;lr la ,·i,·;a &lt;le,l
rúbliro. Ri'&gt;lo ,l il (:nielo, &lt;le ,lil'cinue,·c- si' han
rrtir:tdn once·, entre e!la~ '' fll Rapto ,le Elena••,
,·on si,kr:Hlo 1·0:no uno &lt;11' 11, nl''jorl's 1·u:1,lro-,
0

Ln muert.• ,lt• "u ,\l:Pza Rt&gt;al la infanta rloih
1laría 'l'erC'':l, ha ll&lt;'na,ln ,le 1lolor ,, la fomilin
r •al ,lt• g,p:1iia. _\' ,•nn Pll:t :1 tn,1a la n:irií,n e,·
1 aiiola.

,ll"• la- &lt;¡n:!•ll:unan la atPnrii",u
t' l la polítit·:1 d:'l JWÍ;.;.;
por .:1 ,·nntrario. sw pu ,Y ,·on11pr&lt;'n1li() t•l puP~to
que •lehía o,·u,,ar en la familia ren!, ." no •a•
lií, ,ll• él. sino &lt;[U&lt;' ,-o ,·01ituvo &lt;leutw ,le lo,; li
mites dPl ,•ampn 'llll' la ,•ti1111:ta pal:ieie¡!a 1

~u

tll\lPl ~,..

n:,

l'"'

por ,u... r:nti,.·1p:H.·iont'..,

hahía ~eiialailo.
lPt~ro ..-¡ no (wu¡J,

11i111-{ÚH

1

1111e:-.to ~n la pPlí-

ti1·a. sí lo ot·tq:ú, y muy alto t.•n la e-;timac·:(, 11

qui~n-"' veían en t!'lla il
tnt,lar a~ las tla.;e~ cle~,·ali,Ja,:. Ej&lt;'t ~itant&lt;' tlr la ,·ari.l:ul por un sen ti
!nirnto ,inrern, t11n1 ,irmpr? presta la palabr:1
(, la ohr:L que aliviar:&lt; lo, ,-ufrimien(os ,le su:
,pmejantl'~. Por ('sto es por lo que. ,i l:is &lt;'la•·•
c1le,·:11las l1a.1 llor:ulo su muerte en gran parte
¡,or ,·umpli1· con las ohligadon2:,; ,le l:1 PtifJU!'t·t
pala .. iega, en el dolor ,lel puehlo no h:iy 111·i,
qlH' la :-;inl•fri·tla,1 tLtH' sah('I tfln~r en to1·:as '-111'-l
1le sth

,('t I

t.tj1atriutas,

al:.ro como ctl án;,rel

0

El primer Presidente de China, Dr. Yuan Shi-Kai y su consejero americano el doctor
G. E. Morrison, llamado "P~king" Morrison.
Y l'I moYimiento •e hit exten,lido fu~ra ,le
los límite~ de la nadón e~paiíola; la;; na&lt;·iones
amigas. los ~ob~ranos elel nnmclo entero y los
jefes de E&lt;tado han puesto en su, notas de
('onllolencia algo más qu? las fra ,es huecas y
&lt;•a.,.entes rle senti&lt;lo que iiiden lo~ protorolos en
raso~ semejantes.

ntanif ? ... ta,· ion&lt;.~s.

l'n rn~·.~o hl'llo qne ¡,int:t la t&gt;stimaci6u en
que la~ ,. Jases po1mlares tenían á Ru Alteza, t'~
,,¡ heeho el~ qu~ la primera firma que ~e estamp6 e.1 el álbt\11 ,le •con,lcilencias, fué el riel gremio tlf' las &lt;·igarreras d~ 1Iadrid.
Como ,latos ,IC' su Yirla, ,las rr&gt;nicas &lt;l~ &lt;..:ort!'

~féxie·o hn ofreei,lo ya sns i·on,lolencias ofiria
le~, y á l'lla, qu eremos unir las 11uestr:1s, 4111'
son hijas s6lo &lt;le la 1t,l:nir:1&lt;•i6,1 que merpcc-n
los ,('l'e.q qu~ han sahiilo har('T el hi1•n ít sus srmPj:rntl's.
J. M.C.

nos clan los sÍJ..'1.liente"':

"La Infanta )Iaríl\ 'l'Ne-u Isabel

~:u¡renia
l'atro"inio
Di .,ga ,le Borbi'&gt;n, nadó en l'l Real
!'alado &lt;le )fatlrirl en 12 ,le Xoviembre rle 1S82.
En 12 &lt;le Enero ,le 1906 c•ontrajo matrimonin
r·on ,u primo ..,,1 I nfante &lt;Ion F~rnando &lt;ll' Ba_
vil'r:t y Borb6n, hi.io 1lel Príndpe Lui, ,¡¡, B.1-

r

S. A R. la Infanta María Teresa de España, t el lunes de la presente
semana, fotografiada con sus hijos D. Fernando y D. Luis Alfonsc&gt;.

"W~

,·i¡,r:1 ~- la Tnfanta Pnz.
I&gt;&lt;• ,,,t¡, 111:1t1·imonio han ,rn1·i1lo r11:1tro y:i.-·
ta)!O."'. quP ~on los Tnfant ·"( ,lon l..:lli-\ \lt'onso,
mu·wo l'll I:! ,le Di,·i,.nhrP ,le HIOG; ,Ion .Jo,~
En¡.;i&gt;nin, l' 1 :!G ,l~ )[arzo ,lC' l!IO!l; y las lnf:ln·
ta- :\furía ,le las :\[1•u·e,les. nal'i&lt;la l'n 3 el·• &lt;h·'. ulHl' de l!ll 1, .,· l'ilar. ,111~ tml:lYí:, no ha ,,,!o
hauti,::ula ." c¡111• n:1,·i&lt;'i &lt;•I día 1.í ,l!'l pr.•spnte

Bl rahle rlata 11 m1H•rtE• 1•omo ~i~11r:
'' A l ml'.lio ,lía d•l :?:! ilel a~tual, s&lt;' l~Y:tn1t', ,
y l'n &lt;'l mome.1to qu&lt;' er:1 \'l'•tida por sus ,lamas.
0

,·nfrit, 11n

lfllh~.

L:1 ,·icla ¡.úhli,·• ,lt• la lnfanta 1farí:1 '1'1&gt;1·1•s:1,
no tir,w n'lil"\' alinnn. llrrnrnna ,tri H,·.v ,Ion
.\lfonsn, ,r limití, :Í~&lt;·npar 1'11 la ,·nrt&lt;' t•l ptu•,
tn qtu,. p,•r "'tl ra11go IP eorre~pon(lí:.1.
lla•ua dobhl:1 tlP granel,~ virtttilf..", s(1o hn (lÍ"i·
tin},!ui:ln ... temprP pnr ~u honthl1l ·" por t·n c•ari4lnil inag-ota hl(".
l•:n- lns hanio, ha jns ,1? )[:11lri,l ~P adorah:1 :1
,la l nfanta por la, hon,l:11l1•s ~- m,•r:•p&lt;l,•, qu'
ro11..-tantc.mt'Utt-. prn,li,.!:lh:t ü lo" polln1os y Ú los
1lth.:.,·a '-ii lo~. l~ra pn·~1,lt nta tll g-rn .1 ní1m ro tll'
i11.:titu ·io111 s l11•n•~fi,·:h. :t1 fn ntt' dC' la, ,·nall
"'i~ &lt;·&lt;rnl'J :la~·ía t'n 4•111·v1ir la ,1 liea,la 1ni,itrn ,·a
ritati\'a :\ qu~ par!',·Ía ,le-tinada.
l'nst•ía la~ en11,ll'1·nrfü•ionc-s ◄ ll' llanrns Xohlt•,
,1t, :\larí:1 l,ui-:i, t'"l'ªñ&lt;)la; Or,lin B:l\·:n:1 .!•'
Thrn•si•, Or,h•n ,lt• ~anta ls:ilwl _\' ('ntz E,trl'll:1
1

1

• 1l:1 ,1,• .\u...tralia' ·.

1

1

11

1

.,

a·~~\'ane-L·intiPnto

que

pn-o rn

gran

alm ma á la serYi•h~ nhn•. 1¡ui,,u rliú aviso al
IPfantl' ,Ion l•'prirnn,1n ,J¡, lo q11&lt;' stH·e,lí:1.
1111111&lt;•1l,iat:11n!'nt
at•111lif'ron J•l 1dndor «l'ñnr
C'o.:,'1~ ,h~ ~an Die~o, otros mé,liros palatinos ,\"
,,1 l'rín .. ip&lt;' ,Ion l•'('rnandn &lt;1,• Ba,·iern. pa,lr.&gt; pr;líti,·11 ,!,• la allJ-"ll•ta ,lama ." tlovtor 1'11 111Prlil'i_
0

na.

A pPs:1 r ti~ to,los los cnitl:ulo, q&lt;H' ,e l • pre-taron. no ~&lt;' ln~rú reanimnr :t la 1nf:inta, la
~-ual mnri(l po1·os rninn~o-; 1le·•pt1~s tl~ sufrir C"

ataque•.
i:.;1 ('onetlt' ch' ~an l)i~!.!O .'" 1lt,m(,.,_ clot·b,rl~" quf'
1:1 :1~i~til'n1.1, 1nanif~ .. taron ,¡tH' nn habían oh·
y('r\'aflo

(\n

pl}a

-.iintoma

alarmantt:'

alg-u1H)

,v

l'on gr,u,,tlrs prN•:mci,,n&lt;':&lt; se hizo saher ,, la
reina ,loiia Cristina 1¡ur su hija se hallaba l''l
gravbimo ~«t:((]o. Lo propio orm-r,o ,·on el
rl')' ,lon Alfonso, q,w t,•nía ,·l'nl:11ll'rn ailorariú ,
por -su mall')~racln J,r11.11ana.
J 111n1,diatanwntP &lt;l&lt;'•1111és &lt;lr r•&lt;cihir la 11oll·
&lt;·ia, ,,, t1·a-l:nl:iron al palacio &lt;¡ne ,•n la ,•ul'sta
,Ir la \'pgn pos'&lt;' ,,1 Inf:111tr don P¡,nrnnelo, ~1•n,1,1&lt;lo lle¡taron, la Tnfanta ~•a ha.hía muerto.
L;\ esl'Pna qu&lt;' ,e pro lujo t'll :iquellos instantc-s. no putlo s~r rnit, &lt;·onmo,•p,llora. La Tein!\
ma&lt;lrr y ,n augn~to hijo, sp ahra7.aron al ":uFL
,·c-r 1kl s('r c¡ueri&lt;lo, antr ¡,l qui' 1lerrnmai·on
c•o1,io . . a!{ lágrima-.''.
l'ufrnto ~· ,·nin jn,to ,ltílor ,li• la r1•:1l f:11nili,i!
¡,·11,111,to ,\· cu,111 ju,t:~nentl' •«• ha ,·onmovi,1o E,·
¡,aiia t'nt,•rn anti, la profuml:i 1'&lt;'"ª 1l¡, sus ,.,.
lu:-rann..;, y ru;\nrlo los r~_v?s ~· t'l pltr-hlo "-&lt;' han
nnitka.dn l'11 un ~l'ntimiC"nto. an,HpH.' t. ste s(":l
,ll'l más humano ti, lo, 1lolo1·t&gt;s, Ps mu!'~tra de
e1ue los \'Ín&lt;·ulos r1ltr1' In, gobernantes y lo, in·
hl'Tn:t1los Yan má~ allá 111.' lo qui" m'l.r,•a las
1n?Ta"' ,·onYeniC'nrias gnh('ornnth·a~ y pre~erihl'n
!ns ,•:rnonrs &lt;l!' la forma ,h&gt; 1,!Uhierno.
-:
3

&lt;llll' ia ,•(,..,._.i,l}·r:1han en fran~•n eonYa]e,e(.'on·:ia.
La iinpre--.i(,n que- han t("l·ihiilo su p...-;1oso1 pl

lnfant&lt;' ,lon Fernando. los rp~·I', rlon Alfonso,
&lt;loñ:1 Yidoria ." &lt;loii:1 Crist\na ~· ,1 mús mi&lt;'m
hn,, &lt;1&lt;' la r&lt;'!tl familia. no ha po&lt;lido •t•r 111ª,ilolorosa .

LO QUE NO SE VE EN EL LOUVRE
To,los hahrfis oí1lo hahlar clrl Lou,·n•, 11111ha hrl-i, 1wt:11lo Pn l':i rís y lo hahr(&gt;is \'Ísita,lo; 1 n('s hien, si l:\ Yi,ita ha sillo postl'rior
,, Hlllll, ann los que en rl s.•gun,lo 1·a,o sr ha ll:111
,10 lo hahr:'111 , isto m:is que ít mC'&lt;lias. llay. PI.
,,f¡wto, :ulemús ,le 1111 Lonvrl' qu~ ~e \'(',' otrr
T.om·n, inYi,ihll'; hay rn la fa•:nn,:1 &lt;·11IN•1·ibn,
,Ir (JUO t:in orgullcsos -~ mnesrra11 con justic.1:1
los fi·ancese~, ,•ua,lros que fi;.turan rn los rntii.·
log.os, pe«l &lt;¡ul' nailil' puNle ,·~r. Y uo son ¡ ..)
•·os; no se trat:, ,le nnos n 1aatos lienzo, qul' ,&lt;'
h:rn alnt:!&lt;·PIHHlo por falta ,l• sitio í, por 1·ar rr!'•·

1· hos

dr m(lritn. l..10..; c·uadru, Pn t·\H,,st1ún, ~n•1 unos

quini~nto,. ,v rr·prí's!.)ntan miLs 1lt• ttn:l -.;éptim:1
part&lt;• ,le tn&lt;lo ~1 Louvn', puPsto qul' 1¡,- qu&lt;' seYen no ll&lt;'g:1&gt;1 ,, tres mil. .\ñáilase qul' totlos ('so,
&lt;·n:ulros son de 1111 Yalor inrliscuti-hle, y en n
m:,~•crí:1 &lt;l? Jo, m:is cÉlt'hrl's autor!'s. F,I hN•ho
f'" i'1ni1:o_ c-n Enr~opa, ¡.. in&lt;·r~íhlr t~n nn:, • ;11tlatl
qnr prrt'en,1" ser l'l ,-¿n•l11·ii ·,le! 11111111!0.

El dominio de Frélncia en A frica -El Cor. Charles Man gin recibiendo la sumisión de jefes árabes .

....

�OORL&lt;B DEL

NUESTROS DIBUJANTES

INGO

Augusto Strindberg
De ..-\n~nstn Rtrin,lh1'r~1 l"'l
&lt;lrai:naJnrgo s11P&lt;·o qn~ tuvimos 0t·n .;iún 1le t·onrn•er rn l.t

1-\e lt1 ha ,·on,i,Jc&gt;ra,lo ,·nmo un clf'",¡.(•f'n,lirn!t•
•l~ R-(m~~enu.
"PrM l"&lt;lt&gt;nte ,·omo é&gt;I &lt;l&lt;'ll pnehlo.-&lt;li&lt;•fl Boha·
•ltlla ;-&lt;lPmíwrata. ,·01110 él; apasiooaflo c•omo él;
t&gt;nfrrmo tomo él .l&lt;'ll &lt;le&lt;lirio perse-eutorio, agitó
las :ü.11:i_-; con su~ in-.ultos, con sus crítiras a,·erha-s, con -us c·onharlic,•iont&gt;s, eon su., crud~7-'l"
&lt;1-e es-tilo ... Pué un mi,-í,~ino, lo cual no le impi,lió rasarsi- trM \"PN'"· Una literota suet·n &lt;lr,,lara, sin emhar~o. qne ña,Jir am6 ta11tu :1 l:1
mnjrr ni .11:11li, ,·,n-,pirí, i,or sn pt&gt;rfeecionamiento ,·01110 t'I. .\1 tr:t\'é-1 ,le&gt; ,ns frase, am:ir¡!lt&lt;, ,Jcsn-; ••xplo-.ione,- ele odio, se oye latir ,u ,·ora•
zím ar&lt;lientt&gt;. Puso á &lt;-u país de oro y a:ml, y
,e lrnrló ele lo, m:h ,:u-tres es,:ritores de Sue
c·ia. Al¡tuno- ,le 103 ata,•atlos conte-staron con
:,,lti\·C'z, no •in sorprr,a ele quienrs no e,pc&gt;rah,¡¡1
&lt;!Ut' hon1hres ri~·os 1na'?Jtrata.:en ..:'t qni.~n ,i-(l'n1_
pl't• \'il'iií pohrc&gt;ml'IOte, a,g-ita,Jo por mil vi,·isi
tncJe.,' '.
Su, pa,lrei-, S&lt;",!!llll propia ,•onfr,,ii,11; fueron un
ruballero de bu : na ,o-ei"lla,l y su C'od11era. F:m
r.,lrohóli&lt;-o. A•la.rtleaba de ingratitud, o,lian&lt;lo ¡.
lo&lt;&gt; que Je hac·í::tn bien. &lt;:uan,Jo la Aea&lt;le'.01ia "uC'ea pedía para fl C'l Premio Xoht&gt;l, ◄lt&gt;elie6se 1·on•
t·it&gt;n&gt;udarn~nlt' ,~ inj11riarla ...
t Pue-,1~ rl~tr~E- '' orig-inn,1i,l ai'1
1n:1yor?

~•ena. rt'C•i¡,ot('tlllente, S!' 11:1
e'-l'r1t-0 mu,·ho y di'J&lt;'utido no
meno,. J:'lié un reb~lde y un
loco. Xo cabe nuda que hahía
&lt;'n "U rerfhro a-lg-o ne la unor•
m:1li ,l:1,l clcil ie,1io. Pno il,i
é"te, n,, tenía la ""fil :-&gt;:na. g'ritl\tle1.a. Hu ohra, mús hi!'n 1111&lt;·
,.0,1 Pl t·i'm'4lor &lt;1ur '" riPr11e snhr¡,, la. montaña, po,lría:no,
c·ompa11arla ,·on ol rayo que
e-n fnl¡Juran'~?" (l.igzag •ra'iga
lo, rie-los anubarra·,lo,.
"Era. un drjo tle ,•abe)los
h~.uultuo,os, hi):!ote eri7~'l&lt;lo y
mirn•la insole.ite .Y tirni,la á la
vez, miraela recelo&gt;'.'\ y frí,i &lt;le
a,lien:1&lt;lo' ·, esi•rih~ ~:milio
Bobadilla, que lo conooci,í .&gt;n
E-toko-:mo.
Hi Jeyen,lo 6 ,·ientlo repr&lt;•.
,,e1btar "1.l'l obras pretendiéSt&gt;•
1no~ i ma~inar ~u figura, nu.e~tro rC'tmto i,l~:11 e,tarí.1 ~eg-ur:11nente ,·onform&lt;' c·on la rt'a•
* • •
Ji,h.1] ilt&gt;.l n·trn'to. L,,s ojos
~~n cu:mto ft iclea -. -.u t·:the.za a nclaha bns'llpa~iona,los -,1-0 A'I fre,lo ,fo
t ante cl,·•~tor,üllatlr,.
Mu,iset se nos han apart'ddo
Parti,·i¡1&lt;í ele t(l,(IOs lo, criterios. Proclamó l.i
teoría ,larwiniana ,v el evolu,·ioni!'mo ele S¡~~nalguna vez, en el esplendor
lírico ,io "Rolla"; más al1:í
&lt;·er; se lns (-~hó &lt;lC' t•ientífü•o y d~,rués ele mísde Jo,, conflietos morales del
tico. Fre,rlt&gt;rik Brook &lt;li&lt;•e &lt;le su vi,la qu~ '' fué unn
1&gt;rín&lt;·i',)(' ~&lt;'k.Jiunoff, acii•:inn~t&gt;ri&lt;' rle. r-r0&lt;·esos-; contr:i lo• rlemá,, C'Ontra h
mos la faz ªl)Of&lt;tóli,·a .v ar1us"°''ifl 1:t,J y rontra i-í mismo".
ta. ,Je Le&lt;rn 'l'oh,toi. Y &lt;le iiual "uerte, ni má,
Lla111{111"1ose. eli~&lt;'Í!Jntlo ele 7.ola, pret&lt;'nrli,í ll&lt;'.
ni m-enos, sa bit&gt;n&lt;lo &lt;le s,1; parmlojas, dt&gt; sns
:ul tr,alro la fórmula natur:iilista. Buen rje,mte-si..•, ele sus per'lonaje.s, rl, -u vida, entrC'n•mos
1J'o ,J¡, ollo ,on "ra•,lrr ", c,l fuerte drama e,,h lmman'.l en,·o1tura ele Augusto !"..trinrll1e11g.
trenn«lo ('11 ~íéxi,•o noche,s pasarlas, "La srñoriM~irió no h:11•&lt;&gt; eloR lll\'!'P'&lt;, y, ec»no ps¡&gt; moti•
ta .•Julia'' y "Ac•rC'r,lorGs ''. Las tc·,is a-hi so-vo, el nombre del raro ,,._¡•ri-tor ha n&gt;sorrn,lo ,·on
lt'ni&lt;la, sohrC'pasnn rn atr'P\'imil'nto :• i:1, miís
mayor vi\'e7~\ que nmH·a. F)~ de ac-111::t~icla:I.
o~a,las &lt;[lh. ~t:' cono(•Pn.
:\f111w,• á críti,·os y 1·omPntarista, :l anali7~1rJ,,
Xin¡('Í111 11aclrr ¡1uP&lt;lC\ frner h s.C'guri,l.ul ,lo
y :"t. &lt;1r,pllmr1,.P. Rf' !-=-:"te·:tin á ln7. ~n Yifla y nh
srl'lo,-afirma Rtrin&lt;lht&gt;r¡.: por ho,·a ,Jel (':q,itán.
l·ihroo. i".{' J('ts rt&gt;l111•iona. Y todos t&gt;stúu d• MllPt'_
-;_(),. figuráis i,Jea 1.n:1s nvl'ntura,la~ PuM. :l p&lt;'clo PO una eo&lt;sa: ('n qu&lt;' l'ltrincthflrg, si eomo
sar c1,, to,lo, erl dnunah11·w, la &lt;'Xl&gt;lota 1'011 llll:t
homhre rll' ll'tr:1s no rpu~&lt;lr ¡,:1rngonarse 1•011 los
flrmPz;l, l'C&gt;n una sP~nridad~ eon un &lt;'onv~nl(: i1niet1~
ma,,~tros &lt;"·•·anclin;v.-o,s, t·omo revolul'ionario &lt;&gt;n
t,, ta 1t&gt;,, qu&lt;&gt; "" nns hie,l:t la ~al'grr ('!11 Jas YPi&lt;l~1.,; "&lt;' ll¡wa la pa,lma. ~o funci,í e--c·uC'la; no
1~n•. A \"!'t·C'&lt; nos pr&lt;'gnntnmo,; si m11jPr!'~ (l~l
k!.mí :\ su &lt;&gt;argo la d;&gt;fensa ,le- •U.Hl ):!r:in t•au.
jaez clr :t{Jt1f'll:t Laura, protaioni~tn
"l'n
~a; no rlijo, ,si ht'mos el¡,, sn fran,·os, n:11Ja lllH'·
,lrc-''. exi\.itirán r ;.."ail1mPnt.P. 'fo,lo""' !--,:thPmnq, c-s
,·o. )ii siqui•ra s11 1&gt;&lt;&gt;rson:~lid:11l Jit,•rnri:i, c•nn
t·.la•o, ile st&gt;ñor·\s &lt;¡u&lt;' rn lo to,•,1ntt&gt; Íl e·arftPt&lt;'l'
Ri'r tan original, nfrt&gt;,·P !'&lt;Os t:tr:u·tNt'&lt; ele C't!,~ in tendones mor:1il¡,,, «on pájaros; de&gt; i·uenta; naritmia, ele Jt,rmóni,·a majl"stad, e¡ui&gt; admiramos
cli1• hahr:. &lt;1ut&gt; no ~,• ha.1·:l encar,1110 ,ilguna ve,;
t'h lo,,; artist:1, inmortalp-., .\ía.,, no oh,tautt• qut•
, 1►n
,·e1,]11,&lt;lPros hn-&lt;iii,;i•o-. ,in h:nhas. ¡ PC'rh
ninguna dl'.I tah~ rosa~ hizt) ú futS, ~ll li~urn.
quifn p0&lt;lría ,Pña L'lnm, un ,·aso, no dig-.1t.11os y•t
nt}-i int.el"l"i:t. La exnmina¡.nos 1•011 In &lt;·urlo-i,la.1
i,ltnti,•o, pPro ni -iqniera paret•ido Mil tlr la hl'un &lt;tanto extrañada !'on que !&lt;e exa.mina el c·aroína &lt;le ~tri'•1&lt;!l,erg, que para &lt;·ons;en·ar á la hiso anonnn-1, E'l ff'nómN10 rpatoll6gi1·0. Leernos sn~
,i:i únie•a :l sn Ja&lt;lo é im']Wdir qne reeibieSt&gt; lri
obra'&lt; •·on "ernejant.~ clelPC·tacicí11 morhosa á h
c&gt;,,hiC'aeiún c¡i1r elp,«&gt;n ha 'lll pnrlrc- le fu.-ra imp:n _
qu&lt;&gt; &lt;-.11t&gt;ll'I •&lt;lt&gt;s•J)E',rtar Ptl nosotr(&gt;'; ·la. lP&lt;•tnr:i rle la .,
ti,la. en 1111 colPgio, '-&lt;' a,·us:t franeam('nte ,¡.,
••('onft.,-.:lon.e-"tt, &lt;L.1 Rou~-wnn t, ,le -las ''~[r.mr,:«lul,tPrio, 1¡,rodama ú ,·oz &lt;'11 1•uell,1 que la uiñ'.l
rias' ',l,e&gt; Jlé,·tor Rnlio?.. Por&lt;¡ne habéis &lt;l&lt;' salwr
• rs írnic·:unen·te su.1•1t, .v a,i,-tt&gt; •in pc&gt;sta1iear á la
que Rtrin,lbl"rg, si hit&gt;n no ,·o¡.upuso libro~ ,¡,,
••norm,' tortura di\ a-&lt;1ut&gt;J homhrl', :t ~11 lenta agoíndolfl autobiográ.fü·a, á la autobio¡.:rafía. rirllli&lt;',
nía, Mh•e~a )' tenible /
1)l~ito hvmenaj,, 1·ulo,·án!l-0St&gt; t&gt;n ,-u, novt&gt;la-; v
En uur-.tro• .p:1ísp.q &lt;I&lt;' sol y &lt;le , irtucles &lt;10drama« ,·o-mo pe1,sonaje principal; ,le tal mo.l~
iltfsti,·as son t.ota.Lmt'nte cle...·onoei&lt;la~ tales alique, en sus héroe,s rontor,ionaclos, degenerados.
maña,. ¿ Las habrú, :t.('aso, en Su.e.cia? :'\ o aet&gt;rte-rrib,le,,i, c.reemo'! ,·islumhrar freruentemt&gt;nte la
taría ,vo :l d~irlo, po11que jam.á.~ he saJirto de !os
si.l\1eta &lt;leJ :iutor mil'jmo.
p:ttriO'I lnT!'S. Y aun&lt;¡uP, por eonfronta~ionps he11

,·:,r

1

1

,¡.,

,·ha, 1·011 otra, heroína~ &lt;11'1 Ih,en 6 Bióm~on.
volnntario,'l-;, ,1,.gener~las, enfPrmas, DO me
rrltu!rri la tal Laura. deS("Jnejante ilel todo. mllR
mP indino í1 J&gt;(&gt;n~r que s.-a. ,proil-ueto del aenlora&lt;lo, hin·ien-te ea&lt;:um&lt;&gt;n ele,! misógino F:trindherg, que del :imbiente sue,eo.
En '' Al'reeilores'' topamos nul'lvamente eon
tan origina.le,; pers.onas. ¡ Y nafla digo de '' La
'&lt;etiorita. Julia'', t&gt;n que ,la Yigor°"a, tMribJe ern&lt;11'7~'\ ele.! dram:1t11r~o :i.l,·anzó lo~ &lt;&gt;onfin.-s de lo
in.-rpíblt'!
L&gt;\ som hra, sin emha rgo, t:i o,to t·omo ,u4 rare·
zas, la faeilirlad pasmosa que tení,i Rt1in'!lbt'1g
par:t ciar a•parienei:i hnma.na á &gt;&lt;u~ "hscabe&lt;)ladru;
tc-~is. Cmno á Zola, no le resulta la ama,12:arl':i
ele arte ~- eirnc:a rlo que tanto gusta. Robadilla
re.·ut&gt;rna Ja frase de Rrook: '' E&lt;! el herrero
que &lt;lt'•'l(•a,r¡.,-a. un grne,,o mart:V.lo C'0ll la eabeza
tan &lt;'alient!' c•N110 el hierro". ~!as, si eonl'leg1tti1no~ a,;·ortarnos fl,'." ""ll~ ahnicle-:,:; cieatíficos.
ele su-; para,loj:is enormes, y vemos so1a.mente
la l'l»truetura clr la obra, esa e$¡,eeie ele trahaz&lt;in que hncc&gt; d2 Jos varios ecpi~odio.~ un eo-n.j1n1
to de amr-lh per'ile.·ti, a; si, para neei rlo de
modo más c,Jaro, rijrumo.; nuE~ra atención E'n ..,1
pr~&lt;"&lt;lirnit'nto. rlc,senten,liéntlonO'I ne cuantas
ex&lt;•en&lt;trichfodPs pla.cí::t. el autor poun romo ejes
en &lt;lerrPnor &lt;le l,Y'I rua'l?s giraba,n sns ronct'-p·
eior.i,'I, a,h·ertirrmo~ qur Rtrin•tlberg e!! ln sen,·illn: mi,ma, r¡ue en las a.lmns abs-tracta-s que
c·re-:1. opérnse c1l ,milagro de la Yida. Hay en su
obra un no sé que de sólido, ele ma-cizo. E&lt;! hru•
tal, lmor(laz, eruel, C'Ontrardie,torio, tosco. Pero
~i al¡t1ín P&lt;Critor moderno '&gt;Upo ,lnrno~ la 1!€nsnci&lt;in ele ru&lt;lt&gt;za gl'nial, fu.é él.

* • *
De vez E'!n &lt;'nanclo, ronviene á nue!lt,·o pÍlh lieo poner~ en eon,tn('fo eon e'OS e;;píritus i·rre,·ert&gt;nrt.es, L1quip/to.s. E.~ romo si una garra !'11!&gt;1;.
tituye.,e á la cari(•ia de fiua mano l"llguaotan:i.
:'fuestro be-llo !t&gt;atro ]Mino: el in~port:ulo M
París, &lt;1&lt;' E;i¡,aña, &lt;1? Italia, hal&gt;la :i la. t&lt;-rnur:t
in·génit:i, cle,,·piert:a suavfl ('alor rlp t&gt;rnoc•i6n; p~ro no satuclP, no e,.c;truja, no cl('l--.~ar1·.a ... Y (\s.
to-; s:wu,limientos. estrnjon~• ,v &lt;li&gt;sgarradurn~
son salnna1Jl1~ ,porq11l'1 romnni,·an e-nt&gt;rgía, por•
1¡m' tonifü•an, por&lt;¡ui&gt; ,·uran &lt;lt&gt; ent&gt;n·amiento.
De 011linario, no r•o,1t1.•urrhno, al t.ea.tro dis! ur,,-.tos á pe,n,-nr, ni t:tm-p()('o, por más que !&lt;('
,liga, Íl moraílozarnos. ¡Vualqniera «e :\A'UP•1l .i d,•
,l a moral mirarulo :t una actri7. g-ua,p,a! C'onra1 rimo&lt;, :ti tc-atro rá ¡,asar e,l r&gt;tto, ít nar trl'¡nrn
á ,111 eoticli:rn01 labor, :• sc&gt;ntir y hasúa á llornr....
i Pero n:ula mc\s!
t¿n• no variaremos el!' modo ,le- srr, ni l'n lu¡.\:Or clt&gt;il ,-;enrt;imiPnto ,lare,~10, eu &lt;'1 tPMM &lt;'l sitio nl" honor ni ra_eiocinio, t·,laro est.-í. Pero IJ.11P•
no P'l que ,,or ¡•an10,ana_,l,:i, &lt;le&gt; vaeants vengn á
nue--tro JIB.Lc•o N•cénko un r!"belrle iLe ffio,q Qur,
,·orno Strindberg, a¡;-u_~ta á ,los mat,rimonios que
vh•~u en ~ana paz y armonía, Bueno es que {I
las eterna, e-,·enns (le. amor, 1•011 aeonupañrsmienfo ch&gt; prote~tas y so:llozo-s, en la rPja embaha•
111Ullda por el aroma. prnt'tra.nte ele ,Jo.q c.ltavele.i,
í, i&gt;ll la. tibia aleoba. su,•e-dan la..s trnmen,lamentP
fría..&lt;; y terribde~ rll'l clraana t-$1.•an-dina-vo, tray=&lt;lo á Ci\l.e&lt;nto prohle.mar, en los que num:·a ref,lcxionamo«, ,leS&lt;.'on,·ertándooo.i C'0n para,cln_:a..-c¡ suti,tec~, e-~tud.iamlo a.Jma• enfermas, abrie-n.do á
nuf&gt;S•tros ojO&lt;.'I hor-izoute~ no colullllbra.dos antes·
rleseubriérndono~, en iiulma, un mundo e.a.si fa.u'.
t&lt;ástieo, ~u.va. e-xi~neia, agiita&lt;la. y morbosa, est:áhamm lejos rJ¡,, ~oopoohar ...
Carlos GONZALEZ PE&amp;A.

Paisaje á pluma por M. Ogarrio, que figurará en el certamen de arte mexicano organizado por la Junta Española de Covadonga.

LA PRUEBA
Por Maria Enriqueta
Para. "EL )1UNDO ILU~'l'RAlJO''.
El relo,j estaba próximo á man~ar las cuatrn
elo la rtarde, y Jo,, en\1;leados del ba11co ,e a,pres.
trnban ÍL la ~li&lt;la.
Lukl y Gerlmán, que uo parecían dars~ cuenta
i1e la hora, contill'uaban c.barllan'&lt;lo en voz baja,
puesto el eo&lt;lo sobre la ca111-.cta. de paño Yerclc
que forraba la. extensa me-sa. ca~g.ada de pwpcle,;.
~.Aligo &lt;liera yo,-,dijo Luis &lt;·ontiuuando la
plcátiea,-&lt;a,lgo di.era. ponque mi mujer fu(ffi(! &lt;'O
m-o la. tuya: ajena á los celos. 11'arta me tien~
loco; &lt;le todo sospe-cha, ¡&gt;or todo le vienrn duilas ... No me deja un iu..tanto tranquilo ...
¡.-i DicJ1os-;o ,tú! .. ,-i&lt;li,io Gemnán en un amplio suspiro i1e ewvidia ;--&lt;lJoO'Nlue. . . verdaderamente, mi auujer, en cu·ffltión de celos, es mas
fría. que un granizo . . . Tres años tengo ya de
ca,sado, y aiu.n uo sorprenelo en Beatriz una miTaxla, u.na :paila.bra, un arrauqu.e cualquiera "ue
reH~len ni la más pequeña ,nanüc.-sta.cióu de ccUos. ... ¡l'or qttél me prc-.,:unto; ¡á qué obedece
ésto! ¡Es que Beatriz 110 me amaf ... A ve&lt;·t&gt;s
pientso en .,,;u orgurito (,nmy &lt;ligno ciertamente)
y entonc,e,s me iligo: quizá él la obliga á cscon&lt;ler sus ce!Oo1; sí, es que ella lo,i ocwlta. es que
no quiere dejánnelos ver. . . Y e;to me consuela. Pero luego vueilven mis dudas, vuelv4.'n
mili Nwilaóones: "¡si ~erá que no mo quit•rc! ...
¡si ~erá que le so.~ indiferente!'' ... Y C'n.t.onc,•~
sufro, y en,tonc&lt;-s me ~le,;e,,pero, y entonce, me
,·ienon idea..'! ¡¡;,abe-,;1 hasta ele probarlas ... ha~ta. de hacer la corte á otra mu.jer ... dolaote ,lt•
eJla, delante &lt;le sus ojos. . . Porqua he lleg-aüo
.,·a aJ ttlelirio, á la locura. . . Tut:-0 es como una
ol:,-.esi..ón que me pers.i,gue (lía. y noche ... como
una en,fermeelail ... Solo un temor me ha detenido parti DO llevar á cabo C'l proyecto &lt;le corte.
_jar á o•~ra mujer: eil tt,mor ele per.der á Bca·
triz, porqu~ es tan orgulilosa, que no me pe.rclonaría; no &lt;:reería nun,•a, aunque yo de rodilla,
se Jo jura:;e, que ese paso mío había si,do sólo
por probar su amor y sus celos; 110, no Jo creería; se rupartaría de mí, ,I' yo me voü.vuía boo, ponque quiero á Beatriz ... poi,qne la adoro,
la a.doro con toda el a\ma .. .
Germán lleYó su.. manos á Ja frente y lanzó

un suspiro ahogado que cm mitml dcs¿spcra·
ción, mitatcl dolor.
~Xadie está contento con la :;uerto 1¡110 le
tcx:a,-&lt;li,jo Luis;~ya. lo ves, yo me sentida tlid10so en tu lugar. y ,tú e,,,-tás codiciando rl mío ...
l'cro lo cierto es que no hay ra2,ón para qa'l
elu&lt;l&lt;-s tlC'l caritio ele Beatriz. ¡ A qué fin vendría.u
su,i 1·elos, ~i tú viv&lt;&gt;s ~le rotliJlas á sus pi~s L ..
¿ Cuáudo le has cla&lt;lo ocasión para que tema
un engaño? Lo que tú jw.gas e1\ ella ." fria 1·&lt;la&lt;l '', se lla1na ''~onfianza''··· Es prrc1so que
así lo c,n,tien&lt;las ... ; ta lo digo por tu bien.
Quedó t·a.Ua,Jo Uer111Ján, como si ci;tuviese me·
,Jit.a,mlo algo. Y pocos moinentos después, el redoj dió las cuatrn de la. tar.tle.
-Ya es hora,-dijo Luis 1:.&gt;nwt4!-ndose tlo la
silla. )' danelo una palma&lt;la afo::tuosa cu e!
honibro ele su ar.1,igo ;-¡ no;¡ marc·hamos !
Xo,-re1,pomlió Genmán abandonando su ponosa. aetit11d y tlis•ponién&lt;lose á tomar la pluma;aím tengo aJlgw1os a,punto.s pendien~s... llh'
iré más tarue.
~ n tal e.aso, te c,;,pcro en el Ulub¡ ya cha:·larem-0s largo. . . Ha..1:-a Jnego.
lJtds .,alió, y Gennán, fl'brilment-~, abrió 11110
de Jo;; ('a.iones de la mesa ,v sa-có un pa•1)el. lla.
llht tenido una inspira.cióu feliz: ,u•ababa t1e t•ncoutrar d ¡,royec-,to que d~ tiem1¡:,o atrá,i bus.caba; el proyedo único qu&lt;'. ,ü1 ex.ponerle al de;;q¡recio !le su mujer, serviría. para probar los C"·
los ele ésta ... ¡Oh, momento clil'hoso! ... AqueOlla ielea le había venido ele pronto, como relámpa.xo vivaz que alumbra ti! ci?lo ...
Mojó la pluma y, elesfigurando lo;¡ caracteres
de su letra. i,,,1·ribió sohre aquel papel esh'&lt;·u.a11itas pa.labras:

'' .\dora,lo Ucrmáu:
que nue,;tra -cit:t ele ayer fracasú. co¡.tficlllO'I en quo la de ,11añana será ta.u bella como
las otras. Con ansi.a te e-ipero. No te okides rle
tu
Y;i

Uobló t·on,·1rnil'nl2mcntc r~tc pa&lt;pl'l, ,,· se lo
guardó en el bol:.íllo. Después, tomó un pliego
gris donde e"1ta ba.n grabada;; su, iuleia.les, copió en él, con igual earácter de letras, lo que
aca,baba d~ e:;eribir en el pa,pel anterior, y agre ·
gó aJ fina:], ya sin de~figurar la escritura, estas
palabras:
"Copia exacta de la carta que de mi puño y
]otra escribl para paner á prueba los eeJo:, y el

canno &lt;le Beatriz. Esta copia queda gu:trtlada
cu el cajón núl!lero 3 de la me,;a 011 que traba•
jo, cl cual cerraré llení.ttdoone la llave. Una ve.:
que Bootriz elé muesti·as do haber sen,ti&lt;lo ce·
Oos, le entregaré -dh:ha llM·e •para que se cou.
Ycnza ele mi lealta&lt;l, abricn&lt;lo este c.ajón y leyendo lo que d:-jo escrito. }'inmo con mi nombre y rúbrica. Germán del Río".
&lt;JoncJuida c,;a carta la enwrró en el cajón,
ce han~lo la 1,Ja,ve á éste.
El proyecto do Chmnán era el si¡,'11iente: dt!jar caer en el ,-ucllo de la biblioteca. ~J pa1&gt;el
que había guardado e,n s,u bo:l};iJJo, para que al
otro día, á la hora &lt;le la6 faenas de la ca;;a, Beatriz, que tenía por eo,;tmnlbre dirigir personalnumtc las labon-,; üe la dom,éstiea. en ol ostudio ele Germán. viese aquella, carta, Ja Jovantarn del ,;uclo, y la leyese ...
El pfan no faíllaría. La mand1a e:lar11 do aque'
¡,rupel, se de-tacaría ,-~vamente sobro el fondo
oJ&gt;scuro de la alfom'lira. Beatriz vería esa carta;
B eatriz h~ leería. . . ¡, (~ué ocurriría después tlc
11quelfa ledura! ... Eso, e1;0 era lo que Germii.n
quería ~bl'r; e;;a iu.eógnita era. la que había
()uc 1le,vejar euwrnto antes ... Y la. dos,¡iejaría
¡ ,·i"e Dios! la elt•spe_jaría... ¡uá:,¡t,ima. que no
pudi·e&gt;·e hacerlo de;;de luego!... :Muy. largo le
,,arecía €11 tiempo pensau•lo que ha,;ta la maíiana siguien&lt;t:-&lt;' no ,podría llevar á cabo ,m proyecto. iLograría por fin ver celosa á su mujer/
¡Oh! eso sería un placer sin nombre ... Adelantaiba la esceua en su pen~amiento y mira.ha f~
Beatriz, la Cal'ta. oo la mano, pá!IÍ!da, ta.mbaileautc, lh~,·ántlose la &lt;lie&lt;Stra al corazón y ca.y-en&lt;lo
en la g-ran buta('a '&lt;le cuero, anegaila en lá.gri.
mas, aho,ga-&lt;lt~ por lo., soiJlozos. . . Euton&lt;Ces él,
que e,-taría tras tic la ¡merta del e&gt;ltudio, en·
trarí.t ¡,reeipitada,m4.'nte, ,•acría do rodiJlas ante
L'l ia .v le eliría souriem.l-0:
"¡ ~:s mentira, e,¡; nt~ntira! ¡No te engaño, no
¡me-&lt;lo engañarte 41011que te quiero. porque te
a-cloro! ... Sólo ha sido UD subterfugio, un ar&lt;lhl. . . He aq,ü la lla,ve que guanda las pruebas ile mi lealtaAl. .. ; ve á mi mc,;a, abre o!
eajón, ~a.ea. el pliego gris que C&lt;1tá allí, y Jc,c,
lee. . . a:~1or núo, vida mía! ''.. . Y siempre d«
rodil!,as, siempre en a&amp;iltutl cb a,doraúón, le ex,pliearía su.s du&lt;las, sus ca,vila~io11es, su dolor, la
eterna cpreocupaeión que le había emqmjaelo has•
ta poner en planta un proyecto loco, ese pr-0ye,cto que la había hecho -sufrir por a\gunos
instantes... Pero ya, ya había pasa.do todo:
nada -e!(.1 Yeidad, ui la indifereneia ,de ella, ni

�mic,lt ra~· llamaba precipitw l.un &lt;' llk 1~•ra •1ne la
~er d,lumbre salies.e á prestar a uxilio.
Los 1:ria&lt;lo- at'U&lt;lieron. v Ge:r!:luí.n fué tran, ¡¡ortado á su led10.
••
•De'llle aquel instant?. la confusión reinó en la
,.-asa. Una junta &lt;le médicos ,leclaró que ~e tra
taba. de la ''de,,.om~,e,nsación'' violenta del corazó;1, y que aqu?llo no t enía r eme lio ...
Oxígeno, in~vet:ei ones, sinar,i ;m os... t oUo •,~1
hizo. ¡&gt;ero to,l o pareda inútil.
Entró e&gt;l -acerclote, entraro-:i ron é.1 )os Hant:,,
Oleos, y la muerta comenzó tamhi6n á Jlrepara.rse )'ara penetrar en el cuarto, a eedia'1"10 raut 0 lo,·amente des«le la pu~n:a. . . Ya su hálito ¿n_
,·oh·ía la ca,a &lt;·omo una nie.!.&gt;'la fúnebre. Los
rostros &lt;le lo, visitantes ~e babían t orna,lo gran•s; Jo, labios hablaban ~11 sen1to; en lo, o,jof
de t odos había una sospe"ba me,lro,a ...
Beatri"-, arr0&lt;lil1a,la junto al lecho tll' (lt'rlJ·{u1. le besaba la'! manos, le ,liri¡..ría lo~ má, ,lul,. , , nombres. ,. rezalia interiormente. rezaba ...
La ¡,ia,losa \'irgeu t t&gt;n:lría ná,,.tim:l ele ella. ,¡.,
1 u hija ,llwo'.a que nin¡.ún día se ol\'i,laba ,l,.
p n ne•r ntu•,·as flore"&gt; en lo-; \'asns ... Xo, no (')ra
po..:iblc qtP fiennán muries~ ... ~ viviría. vl\·1•

ría. y aatonL·es, ,iuuto, los tlos, t·i uzarían
igl!'sia •ll' ro,lillas \' ,e ~legarían así hu~ta
¡;il's de la \"ir;.:en j,ara be-ar la fimbria clt'
manto )' llc,rar, llorar ,lt' ¡~a\'Pr. ,1,:, \'c nturn,
ag-r::Hlel·iu1iento...

la
los
su
&lt;l••

¡Oh, Hantísima Heíinra ! ¡r«'i•

mo había 1lt' •l'r ¡,o,ih'l' q1w errrasc sus oí,los
y no c¡ui,iera e-~u.-1,ar a')u!'llos humil,ll's y artlit·ntcs 1•up~os!... Xo, no p ltllía st.'r: la \·-irg&lt;'n oiría, la Yjrgen haría el ntila~ro .. .
Beatriz mojaba c:on sus }ágrim.as la" manos
tll' Hennán, y éste, qut' aún t·onser\'aha daro ,,•
,·erebro, se hacía rargo de aquel ,lo'1or. ¡(~ué
mejor pru!'ba para ,-u ,1,_,eonfianza! El &lt;lestino
le haliía pre,-entado esa prueba, má,; l's·pont:1·
nt'a. más ¡,al¡,a hit" y mú-. ¡n·oiüa de Jo que (,1
r••; ~raba ...

=

N

El Sr. Lic. D. F ra ncisco L de la Barra, presidiendo los fes tejos en honor de la Corregidora
Dominguez y el Líe Ve rdad, con motiv odel reciente a nive rsa rio patrio.

la i nli&lt;leli,lacl ,le él... Todo bahía si,lo ,·01110
lo~ malo~ s ueiíos: 11&lt;:ti:.'io, irn"al. L a únh·.-t.
la sola Yenla,l. ~rn q1w se querían, qu(' ,e ,rn1ahan, que l'l':l,l ,1id10,o - ...
(lermán. t·u_va ima¡dna,·iún r xaltada le hnhía
obli;:ado [t Yi,·1r e:--ta l" .. ._·ena, \'O)\'i&lt;&gt; ,h, pronto
Íl la realiila.11, y ~-e Pnt·o11t~r&lt;"&gt; ~olo, aut&lt;' su m..!:-.c\
,le traha jo. l'0n la frentl' apoya la rn la mano
.,· los ojo, ,·la,·a,lo, en la J arP-1. l "na ,·,•,1sat'Í6n
, le fr ío lP recorrió el cuerpo.. . He (.'.,trcme,·i,i
nen·io -amente. se len1nt&lt;i ,l e la silla, tomó ,Je,!
perchero HL &gt;Ol.nhrero ~- su ba,t,,n. ~- saliú á h
'&lt;'alle.
A l nuza'r la pu r ta y ,·erse en pleno ain·,
voh·ió á rt1ni•ar rn ~u p n ~yei.-to. y se- elijo : '':\[ añana . . . nta1íana · ' ...
,P l"ro ¿ quién e~ tap:1z tl e a--:."gurHr lo c¡ut' hará
m_iuian~, ,·uan,lo somos hoja- Ue,·a,hs por l' l
\'1€,ltO . . ..
&lt;;t_&gt;nnán. que 1•onl~nzaba á tlH"1l ir á largo~ pasos la ª"era, ,intif, ,l e pronto ,¡ue la re,¡,ira1:Í&lt;Íll le faltaba; un su,lor frío le bañaba la frent &lt;1', ,v ]as t.·o~as, ante su Yh•ta, p arr:.·ian huir,
a-lej,tr•E' ha,-ta empequeñecerse. hasta ,·oh·ersl'
111icro~eúpieas...
Sorrr~uiljdo, intentó b us"·ar
la causa lle aquello: levanró el rostro y fijó hUs
ojo,; e,1 la ¡,arte a'lta &lt;le las &lt;·a,as, pero éstas
pare~íun YC'nírst1P cn&lt;·irna ... T uvo enton,·es la
s-ea~·:h.-ión &lt;le1 Y~wío. )" se acen:ó á ]a par ed para
no l'aer.•Junto á él pa~aba un obrero. quien a,
,·&lt;'rle ¡,.álido .,· t·on la miraila extraYüda, si'
ae~ieó á ¡,re-tarle auxilio.
- lfa¡_(a la buena obra de a,·o,n,¡►añanne á nu
•·a,a.-.,líjole Germán trabajo,amente ;-me ,i~n.
to enfermo. \'i,·o en la 1·:tlle ,le la Pa7. , úmero H.
E l obten, le tom,í por ('! hrazo, ." los lo, "'
1Ydiaron á caminar hada allá. Por fortnn,1 1:1 ,•,ille d e l a Paz oo Pstaba lejos ,le! hanl'O, lhl pr:rnto lle;raroJ á elh. El ,·a,nino había -i,lo 1111 ,nl'll

l'orq~&lt;', t·irrta.m&lt;'Hlt&lt;',

t110

t'ra nna

mu,•,tra n•al dl• a111or ,i., 13(':ttri,. ,u¡u,•I 1lolor,
a11ud ¡.:ig-a11te ,!olor c¡u&lt;' bahía mata,lo &lt;'I ros·L
&lt;le sus mt•,iillas, qu • había enflaque&lt;ei•lo Pn lll'l'
,·r, minutos ,m ro·-tro. que había pue,to hielo ea
&gt;&lt;Us manos, temb1ores en ,u ruer¡,o, lá,grhnas
ahumla"tltes en ~us ojos! .. . Xo, no había rlnda
ya: B .' atriz me amaba inmensamente. )la,; ¡oh ,
nuel ,!CI tino! ahora que t enía la prueba plen¡i
clrl gran amor de B,•atriz, ho_v la mnell: l• que_
ría i~'.te1po11&lt;'r--c ('ntrC' los flos. queda :--~p:1rar·
le &lt; . . .
{h., rmán hizo un t\,.;fut'rzo para ('ntlC'l'l'Zur:~t• y
ahrazal' i'l ~u 11n1jPl', pC'ro ·no pudo c:1v;tnzar ~Tau
1·c, a ,lel sitio en q1w ('staha; 1¡ni1,o rntontt•s ;H·a·
ri •iar con s u-; 11u111ol, el ro-tro ,le BPatr'z, J&gt;l'TO
aqut!lla~ mano"', pl-.sa,las y duras, totna han otr,\
rutnbo ... l nt e~1t{&gt; tll"i:ir alguna c.·o~a, utas el halda no ai·u,lió á sus laliios ...
La t-aridc pn1era había 1,a..;a11o Ocir111Ú!l en e~a
lm ha ,·ruel. Luego ,·ino la nodt&lt;', y el fin 1m
l'f.'&lt;•Ía IIC'gar. l,o, méili('(&gt;i• ha híanlo di,·ho claro:
a'(Jlll llo Sl'l'Ía lll'C'\'l',

CRONICA
&lt;1011 m11th·o d o las idt':ts l(1T1' manift•-.té t.•11 la
t"r(;uit·a an1l•rior. l'll"'¡,. etu dp las µra, ·;,.1s trns·
l· e ndeui· ias (llll' pu ~t1t'i1 h'tH'l' 1~,s c.· ousPjo..; y opi
nionl'~ t·on lo"' c.•trn lt's .. t' i11t ~·nta fl .. '.'--&lt;ih·t'r UJl!t -.itn:h·it)n 11ifícil. rC'tUC'1liar n lguna pl111a t, a ~1•a:1~ar nn t•xito arcliPnt:•nu'niP tlc' .. L'a1lo. ht• r .:,·ih!,lo
Yari:.-ts t·artas 1lú 1ni:-· amahles Jt•,rtura,, en h,,
(llH'. pnr 111ayoría de• ,·oto-.., ¡irot stan t'nti-1'_!!• -. (,.
J11t•nh1 t'H t·outra dl• ,•~a tt' ol'Ía: di,.·it•n1lo t¡u,•
11u1u-a "SC' han arrepputi«lo ll.1 ¡l(•t pt ar Jos tut1,l'.
jo~ 11P ' ' .1 1..arg-arita' ·. pU(•:-- é-ta j·uuiis Jt•-. lia
inilh·a,lo nada &lt;JUP pu,liera serll&gt;, ¡,erjudi,·ial t1

funl'sto.
~o ~é t·útn o agr;l,h•e 'I' Ja l'X&lt;1nisita h 1n11l:ul
tlt• mis in,·t,guila!-s ami;,!:t'-, tanto .11(1 ~ euanto tJtlt\
t•s:1 anwhi::datl &lt;hi tlt•l ttulo i11111t•rt•c.·icla por rui

tt1t·1ou tlPI a 1 wu·. pue·s ant-11 cu11ot·it11i,lo lo !-- µé r mr11e:-;.1 t1 drsarrollo .,. la 111,,nitucl dl• 1"',l' sl•11 t;
poclría c 11t·11.1tr:,1 •l' t•l sprn to tlt.' 1lismi,; 1lt1 a11ic¡uilarlo por l'O n-

mi •'ntCl

1

l!t1Ír '.'-'U int.ensicl:tcl

¡,'do.
Jnfi11idacl 11P o¡,iniunls '."ó L' han 11u1nif,\~t:111o so·
hn' un it 1w, t:~n iuh,ni:-;anh.\ a.p1 : ~iúuclo!n ill' t 1:Jt'fl\llt1"."- 1no.-lo.;, l-if"~(1n las i1lC&gt;a, filo ...,·,tic.·as 1lt• los
dt fiui1lnrrs~ ¡,:-, ro ,va t}lll" (\1 prohlt ma ) ►l'l'1Hat11-... t•
--in :tclan,r. jur~:..1(.1110-.lo llni c;PHent P r11r ~: ·""
t."ft•..·to:..., 1.,s c·u:t lc.; t Í.?IH!l1 n:1, ·ha SL'mt•ja11za ,·011
1:is l'lllt nn , dacks f1 ...it.·Hs,
; ( 1-.. pH; t&gt;il't,) r,trn p-..ta t.·U np·tracic;n ! Pu:!~ r,,
1

ta ~OJit"itu(l y e111pe-ño; p ero ~u lrngu'l. cr:t 11n :.

,·osa inút il. nna pesa ,](' plomo que no quería
mo,·er.-;e. . . C:-?rmán tuvo p1 ir"1o . (.\un¡.~·1:11,111)
que a l·~o ;.rra \'e lC' o.:urría; pe~1só eu nu ;\taque
;, I l·erebro. en aJg--ún tra .. torno de "'Ot"tZ-iln ..

¡(~u5 violl•n,·i:l ,:ara que

lll

&lt;'nf.&gt;rmeclrvl

110~

a .. alte en C'l camino "&gt;" nos eehe cn&lt;·i1na su garra cl~spiac1ac1a! ... Hermán . eon sorprc..._a y (•on

angu,tia. mc·&lt;lía el tamaño d~ su mal. E l ten!•
bro guardaba perf el'to esta,lo. pero el l' nerpo
t&gt;ntero P. •'.aha en &lt;l&lt;'sequilihrio; los pi?s no oberle,·ían ,,a,i, el tacto faltaba en ,11" manos. (~uiso. Hl lil"g::tr a.) za~ruá n de su &lt;"asa, oprimir el
botón d!' ia ,·ampanill,¡, pero •us ,le,l o-&lt; no atinah·,n ~on el ,itiu prl'dso; Germán q uería &lt;lar.
les u.rn ,liren·íó n. y elilos SL' empeñaban en tomar otra.. . Esto a~ah,í de aeorhanlarlo. L a
fuerza moral que era •lo que ha,hía Yeni•lo sostcni&lt;&gt;n lolo, lo ahandonó por ,·ompl?to, ,v hubiC'ra
&lt;·aído en la ➔ balrlosas s i su acompañante, r¡uP
eia un hombrP r·or¡:uleo,to, no le hnbiese ,leten i0

&lt;10.

·En ('1-;e in:-.tantC', ~11 za.1-,.11.1án ~e abri6. y n , n
hermo-a mujer, alta, ,listin¡.(uida. 1·011 traje ,·
sombrero ¡.:ris perla, apare,·ió en el umbral : 'l'a
·Beatriz que ~alía.
l "n ronqnido ahol,!aclo tle G .'nn{u1 y un grit,l
lenetrante ,le ,u mujer, se mez!'laron trágica
in&lt;'nte e.1 el ,lintel ,le aqu~lla pu&gt;1ta.
El obrern px¡,lir,í el ra,o. UPrmán na,la po&lt;lía Pxpli,•ar, n,ula po,lía ,!e~ir; su, ojos de mira.la ,·aµa é jn,lt"e.i~a, :-;_:. daYaror en lo~ ,1e
s~atriz l'0n humildacl ,loloro,a.. . Y la pol•r,1
nu1jer, pre:-;a de una in111ensa an~u~i:ia, se hab~-l
arrojado sobre Germán ,·on los brn7.os abierto,,

Esperanza Iris en la estación de l F. C. N.
al partir para San Luis Potosi.

l'ar~-te inúhi ,!f."l" ir, que

¡:. .. t(,

rnoclt·l o

t' ~

muy

:,prv¡Ha,ln ¡,:ira una s ;•ñc r it.1 lrn,t a nk jo,,. n. y
si su ,·nlor es páli,lo, y su, rabt'llo s rubi n,, no
habrá nada que pt'dir c•n materia &lt;le b clie1,,1 .''
,lt&gt; e·leganl'ia. Otro nrodt•lo c·s ,Jt&gt; paja ele ~c,l:t
rn....:a su:n·c-i, .'" ,, ... tf. !.! ttc•-·nt•,· i1lo t· ,,11 IL•• tbn L ih erty

1

c·o1~~a 1 los prihlt'T&lt;'-; '' ~i!1tont·ls ·' do ,,~a •lolPneia tlt.:l alma: una
inquiL'tml os ~1!t .,)raha
y &lt;\n St';.,!UÍcla. t•l s11L ño -:,.· l'l :l•pt&gt;tito f1H ron hu•
yrn lo dP ,·p,otra~. 1 &lt;&gt;-- pri11t·ipios, t\l au:tu'11to ."

"ª~ª
1

1

la pl ! nit.1111 dt•I ;uu,,r. ~igu&lt;-.n ,,.¡ mi:-:1110 pt'cH.' l ' ~º
clt-. uua i1111i~posit·iiiu mat~rial. Eu h\:-. g-randl's
p asiunt•s t"l sufrimiento sup,'nl :e.ti :.roct•, y t n los
in-..tantl'S trí th.·os &lt;le )a cles&lt;:onfianza, los celos
.I' la ,le,·t11,j{,n, el d,&lt;lor ,¡u~ ,;e l'Xpcrimenb e,
1

tau profundo, llll&lt;' ba, ta para 1li•r•ulpar todas
las 10 .. uras _v aún los ,lelitos que por ese motiYo st' &lt;•ont&lt;'h'Jt. ¿ Xo lo l'Ul'llta a~i l a histor ia 1h.
ia ht11nc:1nidad !
Pues si l'I a111or l'', ú. \' ~t-es nna ,•11fl'l'llh'thu l
d,•1 e,¡,íritu. dl' r -1' 111u&lt;lo ,l,•bl.' tratarsl', y como el pr vlogo ,le 111i re,j1ue,ta ha sido tan largo,
os p icio, le.doras mías, una ex·,:u•a cotu¡,leta por
ha,bt'r fa t iga&lt;lo i,1útilmeute Yuo-.trn L.,euévola
,1tencitíu. ~· os ofre7.1:o l'om¡,lal'eros en la próxi.
m a ,emaua. tratan,lo ,·on mayor am¡,litu,l el
1ni..,;1no asunto.
1

iltll mi-.1110 lnatiz y eou cli111i11utas rusa.; ·' r oc:uc6
Cna. C' ,lt'é.Ul t ad on.l mujer mort•na. debe. at·eJ•1

,.

tar r .• lr bon ito mo,lclo, en tanto que una &lt;·a ¡,elina ,1., taffeta azu l 1:uarino, a ,lorn,,.la "º" flon,-; de• seda en ('\ nris1110 tono, t·on,·&lt;'tHlrá p t•rfeA:ta:na•nt&lt;' á nnu llama a~ t·i t.1rta edad. ~in :L' •
&lt;·ir por ésto qut' S l' trata d L' una pt r~o11a c11tra1

Modas.
tai·t&lt;'; ¡,,·ro, á fin ,le mo.4ra r mi gratitu,l tic a,1·
gún mollo , re-,¡,ondcr&amp; en fa pn.,·ente ¡.ág ina ,,
cierta consulta, que por ser mu,v difícil de conte,,tars,', había pensa,lo ",lc-,jar en &lt;'l tintc10' ·,
JlU&lt;'S la, l'!o·nlu,·ione, sobre algunos asuntos stielrn traer n'.- ultaclo, lamcntablrs, ,·uan,lo la )'t'rsona que atun•e,ia, t·arex·r, t~·no suce,le en este
&lt;·aso, de las fa .. ulta&lt;le,, necesarias á tal re;.pt'&lt;:to.
!'ero la citaJn tonsulta. e~ el "t rpo" car«c'('·
rístieo ,de las consuJtas fem~ninas, así pues, a;
re-4,onde1· á ella, nro que l' Ontesto á la geu~ralitla&lt;l de las preguntas he,·ha!; por m is )eeto ·
r a.s . E ..a pregunta es la ~igu1entc- : '';. Uón10 hacer para o!l·i&lt;lar á un hombre al cual no debe
a.1,:..ar.,C', ya s~~a por&lt;¡ne a,.; indigno de ese c:ariüu.
y~~ s2a porqu,, anu ,·ua11tlo lo merezca, no Jo co·
rrrspolllle, ó ¡,orqul' el imposilile se le\'anh,
,·orno una nrnralla in&lt;le-tructible t•ntre dos corazones qu2 ~e quieren! ·' .. .
Antes &lt;le ofreceros, amiga~ mías, la t:ór111ul:t
:naravilfosa para t·on-P¡.cuir un ob,jeto tan tl ifídl ,d? ser alcanza&lt;lo, ¡,rcriso es bus,ar la rl&lt;'fi.

s~ le e1~~or¡,eda. 11nb iera querido ,la~ la,
;.{r:t,·ias á aquel homhrP qu&lt;' lo lll'vaha. con t:111:.fU&gt;\

al ,lt'n ,•,lor ,J,,1 re,t ro.

1

1

plicio para (:,,r mán ; el piso huía hajo ,u, pi",,
('I aire Jp fa.ltahH mil, á cada insta nt&lt;', :.,· la lc:'11-

g1andes y IIPr?U:o'.'-as bridas q11&lt;.· t l t-ht'ol anutlar '.'-it'

L-as l apP1ina:; l':--láu 1le moda; l',t o t.!s indu1la
bit', _v para con,·encerse de tal n•rda,1, basta
Yt•r la. profusión de td las, representadas en los
n1ii1 s C'ileganh'i..;, modelos dr la-.. 1'l.._\.¡ _. . ~as europea,.
Se usan para to los )os ca~o~ .v &lt;·in:uust an:ias
dl• l;i vida sol'ial: para la 1·all&lt;', t ~atro, Jlaseos,
yjsita,, , aili,las rle noche. mando so a-i~tc á un
baile, rc,·e.¡:dóa ó t'onl'ierto . ." hasta para la:,
lix eu1 ::-iones al ca1npo, .,·a hCU á. r i .!. en t.:arru1,i~
ó en "auto".
No es posible negar el fa,·or extr'lonlinario
de cli" has ea1peli nas.
(:itaré á mis ledora, algunos modelos ,b ta,:
~1.a~io ... os acL"esorios, put:ts -.:in duda tendrán dt'
~eos lÍt' c&lt;.,no,·er las (Lltimas funta~ías d~ la 1J ,,_
,·h ,í e,e re-,¡,¿do.
l'na li11&lt;la &lt;·apelina para pa -eo. ,·a11o ó visib.
e.stá hecha l'n ]':l,ia ,Je ltulia, b lauca, advrnac!a
con la1.ns d(; tafe•ta a7.ul pálido ·" una guirna' ·
•·l a dt' p ,l&lt;!Ueños '· nnmroh-ide~' '. Ji;sta 1.fUirna1cl·t
ro,lea el frente &lt;lP la ,.-ajieliua, .,· l'I lazo c1ucila
1·Dlo,·a.do por iletrá -, .,· de allí ,e d .:,prt&gt;11,h•n las
0

da

e11

~:fio.:--.

J.ias l'apd i na.; de ~ran

lu,io,

pro ;,ias

pa1·,,

acompañar ]o:;, atavíos de etiquet a, son, ca .. i
-iempre, de l olores 1:laros, ó bla11t·os; t·omo ¡,or
ejemJilo, ~l m odelo que cito ,, couti,rnat·iúu: está tonfe~rionado e11 ~e.da gnte:--:a, hlaueo ma rfi ¡
tres ~rnu,les a,bullona,los for uau ~I gra,·ioso tonulo, á la oril,l a tiene una ,.,.. amia de ga•a hlan"ª· entr&lt;' la t·ua i s! ,·en pe&lt;¡ueiias f lores ,le st•da blanca, que imitan llelicatlos ja7.minc,. L11,
bri,las son de listón Libert)' , y un ,·ohP11ino, u
lazo, que s:,mej a. una rorn de un tamaño l'Xtraortlinario com.¡1leta el 1,onito conjun to ele este molle!o. !:,: ,;e ailmir:t d buen g1,,to en la e lt•rc iúu
,le la ''.toilette'' femenina , no ¡,o,lría menos ,~'
adr11irarse á lleta mujer, hlan r·a. sonrosa ,la y d e
~ahellos 1·astaiios, sobre los &lt;·uaJes se Yie~e e l
,n (l',lelo descrito. ¿Xo lo creéis a -í. amabl?s ] ctoras? Es JH'l'ti,o recordar que las damas ele.
gantes tiene n siempre á su \'i,ta, lo que justamente se }lama : "la norión rlel matiz".
0

0

MARGARITA.

�Original traje de seda negra, guarnecido
con un primoroso dibujo en punto
Traje para comida ó reccpc1on. hecho en ere
pé labrado, color malva. Falda drapea.da. por uu
costado, sobre una túnica de encaje. Corpiño
con fichú de encaj~. adornado con una rosa d&lt;'
terciopelo esmeralda.

de malla antigua.

1
1

1

lj

L___ _

---- --------

�. :.~r-~;o.

\'~...~··

{f:'~fl}!f;l';,;•vr!:,"''""' •s;:,ft\.

r:,,,-...":\.•Í'§~1~¡,·A'.:1i••f;:,.•:,b,.-..,.~...

tisfadoria. ) que calme lo~ &lt;lPHl•H de un c:iball·ro tan &lt;li¡rno ~le ~r feliz, ~o·uo ustl.&gt;•l !o t,.

Amigo infiel.

L agos y montañas.

Oor:i: '\"o m" llama la atPnvión 1o r¡11e •111•
rurnta ••n ,u c:1rta, ¡111•·- la falta ,IP lt'alt:"1 ,•s

~oi1a,dora: Tien~ :--u cart'a un

ntn,v fn•cu~nt.P e-ntr~ los qu~ !'::C llaman ;-1rni~-1·.
,v t"n rea:1 id:1 .. t no ]o ~on sino -e-n aparicn1.·i·\.

.Así ha ,u,·e,li1lo &lt;'n c'II ,·a,-o &lt;le u,-t('Nl. ¡,orqn~
M · a.nig-o íntiJuo,, 1,lc- su pron1e-ti~lo. tr·1ta «l•"
arr!'batar á ést&lt;' ,eQ amor lle MI futura cspo--a .
~- ustoo r.o ,ahP r1bto arn•;.rlar tan ,Jifícil aeui.to. Teme un •J c-.:,enlace f1.1nl·~to si ~~ ha:.·&lt;' •t14•l'Hd
tu·darn(·ión ~ohre c-il rai·t.it·uJar. n1u~ho ! Jl{t; tPniem,Jo ,•n cut&gt;nta. '-"I car,rnter Yiol,•nto ,lt· s.~ no·
vio.
1

La l&lt;•o1n1;lic-H1.'irln f'"' ~rave, no lo dtti,I,,, pt'ro
cr~o qu,~ ~i u,h"llli !tt:'r-,,:1!1\'t'ra en tra.tar ú r:-;t" "''-'·
ñor ton la !ri_al,&lt;l:111 y l'll&lt;'f'&lt;JÍ:i ,¡ur ,u ~011,l 11rta
1
mPre-&lt;·e. dt';.;.1st.1 ra dE\ sus prO\'C".J.:tos. ·I u2s 11 11 a
~pn~.-a at•,tnal :'·a. no tcnen1-0-;· ''1~t,h11line.;.'' qu,·
rC"sh,ta n ]os 1ll,.41rt"tios Y l:i. intlifert&gt;n~·ia '1t' i,v
mujer :uuacb. J.J-..as hd!1ant~s pror•za~ n1'l1riern:1
1·011 la B,la,l .:11e,,lia, y no hay in,li&lt;-ios ,lr r¡nl'
vuelvan á p r ,~~entars" Pn nuestro:-i t iempo..;..
Cuando_ 1t11 ho1uhr~ insi ~itt', rs ¡,or,1ue .a l~o v-.;~
prra, ~· "' espera e,s l'ºNIH&lt;' no se Jo ha. ,l,&gt;spNl•-

1 ►ret1lilC'eto,.

sus lihros

El ,piano, rlc tedatlo :una·

1

1

el

(•;nn'.lHl.

rsitanclo,

t•nmo r-st:llll(l~, C'"ll

~pOí':1

1lP

rr,·urltas _,. hn nd i&lt;la_jr.
Si llegan los ladro1ws á Ml quinta, •10 podrán
dp.frndt•r.Ia rl&lt;' C'llo.,. ni los eria,lo, anti~,1,,, 11i
&lt;'l perro firl, ni l'I piano rn narilleinto. sinCJ l:rn
t•arahi·nas ,lt~ Jo-.; 1nozo'.'-, «'&gt; las pi~:to}as .-t~ su~
prirnos. .\ ,·isc-, pu&lt;'s. ñ ~us tíos q11c los e:::,¡}t'fn
.,,on ,to,lo g-u~to, y su~ r (I ... , pero aeom,,,1ñ:i1lt
,Je pNsonas el(' 1·e,1:,c.to. t¡U(' JJU'-"&lt;h\Jl ayu,l:irla en
un raso difíciL

qLL' )ns tnanga-s, h.s &lt;·un!r-:-; s~1""l ha"'-

ta e.1 t·&lt;&gt;&lt;' e,.

MARGARITA.

DIRECTORIO
" EL MUNDO ILUSTRADO"
Director,

JOSE F . ELIZONDO.
Se publica seman aria.mente por la

COMPAÑIA EDITORA NACIONAL, S. 11.

Gerente General,
ALFREDO PETIT.

Oficinas:

Post al.
l)arío: ~[i-1 gracias por su lin,la post.al; ~~
conoce &lt;¡ue tiene uste&lt;d un exquisito gus'o ar
tístieo, ~· Jo felicito por p,-ta t•ausa.
·
En cuanto á su con~u!ta ~obre, amor, le ron-

Su acc10n, cuya eficacia se ha probado, reposa sobre todo en la propiedad part icular del Odol de penetrar en los dientes huecos y dej arse absor ver por las mucosas
de las encías que de cier to modo quedan impregnadas de él.
De comprender se la ímpor tancia enorme de esta acción sin precedente. Mientras
que los dentífricos, generalment e usados hasta hoy, no pueden actuar sinó durante
el tiempo muy corto de la limpieza de los dientes, el Odol impregna las mucosas de
la boca los dientes huecos con sus elementos antisépticos y cont inua todavía ejerciendo sus efectos saludables dur ante horas enteras.
De este modo se obtiene una acción ant iséptica prolongada por lo cual la dentad ura, hasta en sus pliegues más finos, es librada de todos los gérmenes de fermentación y putrefacción, que destruyen los dientes.
Ningún otro dentífrico posee esta cualidad pr eciosa, ni aun· de un modo aproximado.

,k,ip11és, ,·tmt-&lt;1:n1¡,la c,J c:un,po ilumina lo po1· la
hlaitea luz ,le la luna, v sueña ...
'l\i1lo €oto e-s nw,v beilo, q ueri,da '' Soüa,!01·.1' ',
l'&lt;'W temo que- t·C}ll e,I trwn-,·nr.,o rle los afio~
no ~f\ parl'- zt•a tanl~o; asi pue-s. .. ¡ prefic-re ~1te11l~!··
s" ú nti 1·tH1sC",io cr&lt;'o que ckihe a.r riptnr la. l.!&lt;nll·
1•aiiía ,Ir ~u-- p:1rúrntes, 1-nes a,,ll'&lt;l1UÍ'- ,!el lrnstín
&lt;·nn ,.¡ 1·-ual sufrirá 1lPn.tro ,k ¡,neo 1 j,,mpo p!1urs
intPn•.:a:--". nH' par?l' &lt;' 1u,,1ig-ro•n qur Yivn '.1ola tu

0

:ll.atilde: La mejor manera ele e,·itar que
e-1 ca,bello se caiga, es mojárselo desde la raíz,
con un cocimiento eoncentnudo de quina roja,
ali cual se le me¡¡cle un poco de aleohol puro.

OCOL

actúa según un principio completamente nuevo para un dentífrico.

rille·nto. e~ su tn~jor ami J.(o, "&gt;' en ]as n o1ehc, th~
luna t,wa á Bcrthornn, á 1 lo1,:ut )" á Chopin;

Ana :'li aría : Oe&gt;~· á. uste1l los modelos que de
,e-a. 1lf' tra,it&gt; ." p~in:ulo pan~ asi,1tir á mm re~1nión. 01 primero t'."'lá lwe-110 en !.!'&lt;la l,ih rl.Y.
,·rr,!e pálido. L a tún i,·a e, ,h, t u l ne-¡!ro. bord.irlo 1I&lt;' spda, y a,lornad.a rou tres hiC'sPs ele Lil&gt;e,
ty. _El ,lel,a_rnt&lt;'r o &lt;lrl . .('Uerpo ~enH'.ia for!~1a dl'
fkhu, .,· l'.'·«"1. g-uitrnl'nrlo ron h1eses '11" -~ua n~-

IE,te bonito ataYío ,-e com:¡:•leta. por naa h rga cintura de listóu Liberty, corta~lo en bie., v
c11 el lmlo izquierilo ,le! t.a;lr ostenta una Ji~da
r osa té, que haeJ un contra-,te de-licioso con la
i,.e,la negra.
:E}l peina,lo es muy seueiqlo y t'lega11tc. L a
d ia,kana. que lo adorna C'Stá formada por uu t
t·inta de ter riopctlo u~gro, cubierta por 1111 hilo
1l-t' perla s .
,Esipcro que lo.; citaflos mo&lt;lelos sean de su g· ~to.
:Receta eficaz.

EL

1

M odelo".

tlli!:-'1llo

,.,,.p_,·

,·, Jl'asi na,ht.
i.\"Í ¡,uP·s, ,·nmprt 1Hl o su f¡:;li,·i\latl "le vivir n.n
p.:.1• a,tt.Í}!UO ,·asrr&lt;)u t·an1pr:.:trC', rn&lt;ir-.atlo ,l e ár bc:1! ~s vir,jo,, y &lt;lC' rosa·s llll&lt;"'·as. a.("Ot11tpa ñ;t,l'\ ,o1:i mPnl&lt;' por :ulti¡!Uos rria,lo~, un fi'-"l 11eutJ, y

•lo "11h fin itinw tt•n.t&lt;''' como ,l ehe ha&lt;.•ersc c•,1
,·ierto.1 t'aso~.
Ojalá que&gt; '-U ,lifícil situa.·iírn teng-a. un fc: iz
,1,-nl·a,•e.

grH , l o

t'Ih·~nto

,·ial: parr,·r que dC' su• pá;!in:1s ,r ,le..,pren&lt;l •
un rnt,enso p&lt;'rfttm·· de flore, silve,;tre,.
¡ L,• iri1,-tan mudio Jo.~ bosques, los la¡!os y la~
1111,ntaiias~ l'ues 1,oeo, ¡?ustos será.n tan exquisit º" 1·1&gt;1110 el suyo, porque to,las ]a, he,l,lcY~'\s del
art,, ,l!',:tjlli.Tt:', ~n ,v se- empe,quefieeen ,!elante
de a' !Una hermo,-11ra rle la 11aturaleza. ¡ qué Y:l·
lt\ 1111 gran11lil1,...o n1onu1n(.\11to. junto del maT t,
1lP 1111 lwrmo,n ho-quc secular, ¡,oh-larlo 1&gt;0r aY-!'!-'
&lt;¡IH' ,•,ui,tan ~- flM:?s c¡u¡:, perf1rnrnn?...
)-aih,

t:--to lo siguierute: n unca he encoul ra,do la ra7'?11 de retardar la re&gt;&lt;pue,;,:a afirmath·a 6 n.\:.:rctiva á una car ta de e.,e géuero. S i l a seúorih
pret~lida no corre:,ponde a l afoeto que se le
11~a111fiesta, c~ebe ~ecrnlo con absoluta. franqueza;
s1 se _halla mdeeJSa, puede fijar un &lt;pilazo para
re-fileinonar sobre la resolut',ión de un asunto t.au
grave, y durante e,e ,plazo puede. como se ,:r,;:,1pre-nde fácilmente, definir sns sentimiento$ y
si, por el conr ario, su amor no a.drute du,i~ :_.
no hay ob,tá,·ulo,1 para que ese en1lace se verifique, 0á qué fiu redartar un:t res¡)UC'.-ta ,le In
cual d&lt;'1)enlle la cli&lt;·ha del homhre á quien am·1 !
Todoo e-;o.; proeedimientos son con·,t•nc,ionalis!ll(}S ridíeu!.o-s, ó mucs\ras tle ,po&lt;'a ~:1weritla1l:
a~í pues, &lt;'reo que eistá usted en ¿l rler~iho v
l1asta en e.1 deber &lt;de salir el.e uu,1 ,lll'l:i tan :.1iµ-u,tio,a, obli¡tan,lo á esa señorita, :,or m•1o&lt;li,1 111'
11na c:irta 1·¿~¡u~tuo~:a, fnt1H_
•a y ~u.-1 :gu,, á qut&gt;
dP á usf.e 4l '-tt r()S) ►UP~ta 11E.fiail.Í\'c.1 v Wl lo ha

ga. 1-ufrir tanto romo ahora lo atr'.rinf'nta.
OjaJá qnc c,a c,,nt~,:-lad,\u '&lt;M ,hl todo sa.

Cuarta Cnlle de Humboldt, número 52. :México,
D. F.-A]'arta&lt;lo Po~tal, 149.-Ambos teléfonos
48:5

Precio de subscripción (Pago adelantado) :
F n la ciudad, por un me~ . . .
Eu los Estados, por trimestr e .
En el extranjero, por trimestre.

. $ 1.00

..,

;1,7;¡
4 .."&gt;0

NUMEROS SUELTOS
En la capital. . . . . .
E11 los Estados. . . . .
En el extranjero. . . . .
Atra~ailos . . . . . . . •.

·*.,. 0.30
0.35
.., 0.50
.,, 0.50

Pa~a. l_a publicación de avisos en este periódico, dmg1rse á B. &amp; G. Goetschel Avenida 16 de
S_ep~iembre, 16. Sus age11tes en' Europa, la Soc1cte )futue.111" de Publfr ité H rue de Rouac0
mPnt, (!1 r).
'

NO SE DEVUELVEN ORIGINALES

Asfalto natural y
Asfalto artificial

La r'lrne !&lt;e c·o11't'l"l"a

fre~,"'l

,,n

ti..~lll)H&gt;
,•:duro...;o,
lh;pol\'ore.í.,11lo!;t
liou -,¡,a)\·aclo ~~ t·olgún,lula ("ll sit:,.1

fre •wo y "'l'l&lt;'o,

Dt&gt;spuf~ ,,Je pirar ,•eholla, o&gt;l cu·
&lt;"hil lo ,le-lw freg-arse ,·011 agu·t fría.
El :t).(,rn 1·:1-li-~nk no quita e:l ,,lor.

1

..

*

Lo.., hu,wos n1s1·a,los, se cuecen
1,erfeoe.tamento
envolviéndolos en
1111 pa-pel engrasado
.,\' atándolo~
eon 1111 hilo.

* * *

l'ar.a qu" la le,·IH" no ~e pP:!l!:', ~1"'
Pm·a qtw la~ ah-achofa~ -no ~e
!En ,·ario., ¡,aí,;es euro¡,eos, Cfpc·
Lo~ mnn_gos ,le Clll·hillo. lle marfil C'nguaja la ca1·erola c·on agua Jría y ll0ngan n ~gras .al l'Ol·eirlas, se erh·t
,·iwlnwnte en .\ustria, se fabrica Y y hueso, ~e blanquean frotítnilolos se le unta interiorme11te u11 poco de
un poco ele ,•inagre al agua.
sr usa el asfnl-to aTtificial. pNO hasmanteca fresca.
con tr:cmentina.
ta ahorn no se había ht'cho 1111:i
&lt;·&lt;nnparat•ióu ,lirecta ~101 pr.i&lt;l&gt;lc•t&lt;J,- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - ___________..,..._ _ _ _ __

n a.tura! y &lt;le! artifi&lt;"ial &lt;les(lO el r,unto 1lP vista puramentl~ quím;,•o.
Oaw:ulowski que ha a11aJi7.a1lo rP.
&lt;·iente-mente e-1 a,.faJto u-atura] ,In
las Barlmrla~, y el artificial, ha ob\.t..nido los siguienfüs resurta,1os. La
grnve•1la1l e,¡,edfira d el asmalto JIU·
turad e-s -.le 1.143, y la ele! artificin,.
1.3fl:l. La dureza tlel ,primero es a.~
1 á 2, y ~a. ,lel segundo de 2 á 3 Je
Ja esrala de 1Iohs, y ron arre,guo á
la esenia &lt;le Br,?ithaupt, &lt;le 1 á 2 lJ.
,lt&gt;l .1atura1I. v de 3 la tle.1 artifieia '·
El a-fa,lto ·natural se disue.ke ¡•on
gran fadlida&lt;l &lt;'ll el pe-tróleo, rnienti-as q&lt;ü la ,lisciludón del art.ifieia,1
se efect-úa eou gran difirultail. ~,,,,.
ta f- int'ompl-etame--ute. Lo ini~•nri
ocune respet•ti,·ameute &lt;·on ]a ,liso·
lución en bl,ncina.
El a•·fa',to naturaJ no se •li~1,Ñv~
en rera, pe-ro eJ artifirial sí, ta1 lrn·
&lt;lo •.le 5 ,í, i ,lías ~· dejan'&lt;lo un rc~i,hio paret"ido al ámbar. La. ~oiu&lt;"ión en J:r.:,nrina &lt;lel asfalto n'.l.tural
,le las Ba1,ba,1a,, cla una esp~~i~ ,l('
h:trniz ("n•·taño, que ~e seca en ~lóez
m:,1ulos pr6."1.i11"1ment". ·¡&gt;~ro ,•,iu el
asfalto artifirial no ocurrt' lo mismo, y l'ºr lo tanto ,lPbe ¡,refe.rir'I&lt;'
pJ pTimcro para horer C'l haniz.
P ara. escrib ir sobre hojalata, "~
&lt;lisue,J;ve una ¡iart,~ tle cobre metilieo en 10 de ácido nítrico. y lueg,i
se añaden ot.ras 10 de agua. Re es·
cribe con una ,p1uma or,linaria al
go dura. Si la hojalata e,tá engrasada, la tinta 110 ~1~ adhiere, en .::uyo
e.aso basta frotar .Ja .supe,rficie, d.-i;oc1e se ya.ya á e'«'ribir, con un tra.
¡,o ~"'JHl'h·oreatlo con blanca Je }!;s.
raña.

.

,

~ll.: ~UJflfll!I)

. .

D EPÓ S IT O GENERAL;

,

.

i~~~~~fi~.

�El Mundo Ilustrado
hahím, halla•fo l'l oro. Ello era 110
Jejo:; &lt;le la actua.l fron t ~ra rusa, en
el ,alle del A-lbazija, uno de lr,:;
afluentes &lt;lel Amur. El gobierno
chino reclutó uu Yer,la,lero ején.&gt;ito
t!J3 mineros, prinápalmente entr~ 1:!
gente maleante del imperio, y lo en•
,·ió á la región aurífera. Al p~in-•ipio todo fué bien; se constru;.ero,1
¡rnrn,le~ l.Jarraeo,1es, ,·'J enviar-&gt;:t fret'uentes eonYO:"lH tle aproYis·onamil'nto, y 1la explota,·i&lt;Jn .le los ri-

Una república de ladrones
Los junguses y su historia.

La nue,·a república -rbina no
la primera repúbli-ca. del Extremo
Oriente; ,lentro ,le los límites de lo
,pu~ en los mapa,, avarece á Yece:s
como China, en la ~lan.-huria. :;e
funde, ea t•pO&lt;Ca no muy r€1.nota una
repúl&gt;li,·a en miniatura lle la que
c•o:-. ,·w:i.uieutos 1uar..·hó CO'.'ll..&gt; un'.l
,,n Enropa s e ~abe muy poco. ~e-1la;
pe-ro Yino e-1 invie-rno.
b.1~t¡ue
ai-.ena~
fit,:rura
en
ning~1na obra 1,le geografía, y qu ~ los un¡,i,lieron h llegada &lt;le las ¡m,·
sin embargo ha. ,Je,12m¡&gt;t.&gt;ñatlo un -pa- vi••.ionC'-.. y de las p:..ga:-&gt;, el ~--l·or~,ulo
~P ,·ebí, en aq1i~:lilo, i,,ft'li,·es obrepel mu~· im1wrtnn-te en fa historia
1110,lerna .Jel Asia oriental. Esta re• ro"1 :!t -•1)1110 er~ de e--.prr~\r, pro.:1.to
eunt!ió t'I descontento ,. eome11zar,,11
pú_~lica es _la_ ,le Uh;ltuga, la repúlas ,le,-t&gt;n•iones. Trata~do ,t • Jmpe1, lit a. de lo&gt;- JUngu-1. ,.
Los junguse-., ao111 bre que á ,·ect-:-., 1 tl irln,;, el Gobierno dietó lt'Yo!s ~eY€tomándolo ,11~ obras francesas, se ha risimas para lo~ que aban,l&lt;,n,i;&lt;en d
tral)ajn, y p,jto en,1~.!orli la~ l"O~!l~L
!'c•,•rito en libro:; y pt&gt;rió,li,·os espa
.\ntt,,, ,le,ertaban lo-; oor~ros uno
iiol,e,'1 ''kl1unguses
ó ''huu:-,,ruses·'.
figuraron mud10, rOl.110 sin duda re- á uno: ~ho1·a huían en ,na~:\.; y CO·
cor,larán nue:;tros le-ctorPs, en la mo no podían huír hacia las ciuda,((llerra Tuoo-ja1,on e,-a, e outribu)l•n- •le&gt;&lt;, •londe habrian si.lo preso~ y
c-a"ti~n.ilo:,,;, r~fu~iábnn.se en !~5 n1,,1: ·
,lo no poco á harer insoportable h
l'xistencia &lt;lel ejército mc,,-codta en tafia-&lt; ,·t't'i nas dtil Uran .Jin;.(111. ,\
la ~Ianehuria. Se habló entoures estos prófugo.~ se les ,¡¡,., cnton•i es
mucho lle estas g,~nt~s, pintámlolas el nombre de '' junhruse,,• ', es decir,
unas Ye&lt;-es como tril&gt;u,, de latlronr~ h~:1tbrt&gt;~ fuern &lt;lt la J,..y, proscritos.
Al principio, hi ~xi,.t:in •:a •Je los
,. otras .-omo horilas de bandi,los
~in jefe ~- sin Je,y. Los jungu••!'S nü jungu-es fué ,difícil. Sin ~on•i•h, ~in
abrigo. sin más arma, Q11c Jas l,e"-Otl ni una co~a ni otra. Sn organi7,a,rión polí,tica e,; tan curiosa como rrandentas tlr&gt; 111ine-1·0, b~a1:i·1 '!l1tl
buscar,13 ,-;u susteuto en l◊s l.Jost1ues.
su llistoria..
Corría Ja primera mita,l del ,pa- Juc'halHlO ,·uerpo á cue:-110 c:&gt;n lvs fi,ira, ~- di,.pután,loles much:i.s ,·ece,
,a,lo sig'1o. cuan,lo &lt;h la 1&gt;r0Yinda
dlina de lle.Lung-Kian¡r, allá eu su presa. A ¡,t'!'ar ue lo,lG, nc¡uel11L
los eonfin{'s de 'la. Siberia, llegaron existencia Je;; ,:,ra más gr11.ta qu~ ei
á Pekín unos trafi-rantes que, a.&lt;le- trabajo de las minas; ·qu..,Ua. yiJ..i
más ue rieas pieles, traían eon.&lt;ngo independiente les atr..tia. Así, eua!lalgunas ¡J?11itas ,,le oro d_e gra_n Ya- ¡[,¡ el ¡.,ohin'lo trataba de cubrir ~us
bnjas por dl~rción, aclutando ~lor. Como la, leyes ,lcl 1m,pt&gt;r10 re'"n-ah:i•t al emperador la explota- cn,iantlo Úuo,·a, cseua,dras de ol.Jre
ción de los metale.,; &lt;pre.('iosos, los ros, lo únicu que ,~on. egnia ern. t:n.
traficantes fu:c-ron m.etitlos en la c·á1- ¡(ro~,tr la~ filas de los 1,1·os:.l'ito~ La
•·t•I, y 1lara obtener l:l libertacl tu- ca,ua,lidad quiso q11t• rierto día ~stos ilesrubdesen en la.s orillas del
vieron que ,leclarar e1 sitio tlon&lt;l
, .\, vu c h .. ugu., un nuevo yacimien!o
,le oro •mucho más ext•~nso y ma"
rico qu'e t'I que explotaba el Gobierno. Dc~tle aquel monu•nto cambió
,.,,.1 suerte. Y n, eran los junguS1•,s ri&lt;•os. En~pren(lierou eon ar,lor la. ex•
tr:1cci6n .!el rko mct:11, y 1non.to
0eudieron á el!los ,:omercia11tE.-, di!
ühina y tle la Siberia, qu~ Yenían á
ofrece~les, á cambio de aquel oro,

'-º~

1

'

0

Es Sl·n Duda Sorprendente

arm:i.«. Vl'Stidoo, ca.ha.llos, mujeres,
to,lo ao que aquel ejército tle Yagabun,los ruJce:sitaba para con \"C'rtirse
)a rapidez con que una solc1 en ,~n pueblo fuerte, 1aun &lt;-U~ntlo es:
tu,•rese fuera ,,le la 1t'Y. hutoneea
OBLEA de STEARNS cura fué ~uan-&lt;lo nlKunos 1niai11larine, 1¡ue,
&lt;'aí,lo-, en ,bsgracia, se hallahan ,ile~el más fuerte DOLOR de ca- tern1dos en la. ::\Ian-rhuria, hi&lt;-it&gt;ron
causa común ,·on los junguses, y babeza.
jo la ,lirPl'eión ,le estos homhrb dt•
Las NEURALG IAS lo mis- rn_lturn supNior_ tL J,i ,,uya, los Jll"Ot
,·nto&gt;&lt; st' organ1znron en una re¡m-

mo que el REUI\1A TISM?, bli~~to •crn en 1'!6,í. L1;,. jun¡¡uses :is_
la JAQUECA, etc., ceden In - cen&lt;lian entOlH'('&gt;; á unos l'll:ttro mH,
"'
pero s11 número aumentaba rápi,hmediatamente con el uso de la ,lamentt': en 18~{) pa,;aban ,le veinte, mil. Su organizadón era t&gt;minl!'n-

CU RA DE STEARNS:1~t~:i~1tu~~u~li;t~~

1

~!!~·~

~!1-t~itr:f
!lÍ pobr&lt;'s, tocios e mu tra t&gt;aj.i.lo1·rs.
El pro&lt;lil&lt;'lO clel tra.ha_jo •·omún ;;,a
para dolor de cabeza.
á nna raja ,·omún también, pero caNo se acepte otra que la de ,1:1. ,·nal redhía en pago •le s•1 tra.ba,jo un número proporcioual ,le ,·a!e,-;
STEARNS.
t, bonos. Yale,,lero:; por un año. :.
- - - - - - - - - - - - - - - - · - cambio ,le est03 bonos, el jun-

CONT3.A. la. TOS

las

BRONQUITIS,

10s

CATARROS CRÓNICOS

los Médloos más eminentes recetan las

CÁPSULAS COQNET
.Remedio in.superable conú-a 1. .

ENFERMEDADES DEL PECHO
'

PANS, 43, R11.e de Balll\onge, P.Al\18 Y p_j.JUliCIÁ&amp;

gús obtenía. de un depósito eo1nún armas, ropa~, YÍYeres. et ~.
La earitlad esta ba. p rohibid a, f 1
,¡uP. no traba.jaba, lo mistuo ,i era
¡,or enf,-nn ,.,la&lt;l que si Pra J'º~ hol~azan3rí:t, no recihía bono~, ::· ¡&gt;or
tanto, no conúa.
Al frente de la 11:,públiea hab:a
una asamblea de ,·einticineo miem bros. .e1legitlo..¡ •por sufragio un i , . .,~r~ail, ,•0.1 &lt;lo, ¡,resitlentti's •~· •lo, ;ueces. en,·argatlos de re,uietar .,· hncer
,·um;¡,lir la, Jeye:-. E.,ta, eran muy 1
se,·ern-; L•I robo ,!entro de la !'epú•
hli,·a. ei asesinato, la rt&gt;ht•liún. e,t:i.
bau ¡,rohibi,los. y para t0tlos estos
,Jolitos np hn bía más que una peaa:
1la muerto.
Los jungu,e, tl.-1 Gheltuga hn·ieron pronto imitallores. Xmwas ban1las ,Je mineros '1esertore,s fueroa a
eistablecerse en ,liferentt&gt;s !'unto,
,le la ~[a1whuria. La, 4uo tenían la.
~uerte de encontrar yacimientos auríferos, ;-e llediearon· á la explotadón; las otra.,, se ocupaban en 1.1
ooz,~ ó se eom;agraban al rnbo en las
alueas fronteri7.as. Todas e,Has i,opia.ron la. organización tle Cheltuga,
y totla, ellas se eon.si,leraron amigas y a lia,las. Com1irendienilo. que
to,la ,lise?1~ión entre etlo~ sii:rmtkaría su ruinn., 1los jnuguses no 1.e-lenn
entre ~í.
Pue-m lle hi Man&lt;'i1uria, ,•asi na,Jic había oíilo hablar ,fo los jnnguses, pero en 11quel ·¡ ,aís se les cono
cía. demasiado bien. A me&lt;lidn que
aumentaba su núnll"ro, fueron l"-'r1&lt;lientlo el mieilo v se atre,·ieron á
pen~rar en algÜna,; du,lades e '.li_
nas, al pare,•er para comerciar, pero
eh reafüla~l para robar llo que po•tlíau. En a,lgunas lornliilades, hash
llegaron á imponer tributo,; _á lo~
man,larines, qur no se atrenan a
clenunl'iarlos por mieilo á a~guna terriblt' venganza. Cierto dia, en 18~4,
se atre,·ieron á ap&lt;►ilerar,e ,IL~I rouYo~· imperial que anualmente l!e,aba á 11:uk,len los preseutt&gt;s que e-1
11 ijo ,lel Cii&gt;lo lu1&lt;·í:t /i los tem¡►l-OS
,Jerli&lt;"a&lt;los á ,rns antepasados. .\que- .
·llo era ya ,Jemasi.ailo. J,~l gobierno
chino clerrei-6 el l~xterminio 1\(' ]os
proseri,tos, ~· u11 ejérdto fo1·,11i,labl~
fué enviado contra elílos. E·1 vanonas partidru~ xle a.ventureros qubieron impc-ilir el pa;,o á los sohh ,lo~:
en vano la rt'púl&gt;liea de,l Chulte;::-~
quiso comprar á ,us jeft's of~eeién&lt;IOks montones ele oro. Los .1un¡~uses, acorra'la,los en su alilea, tuvic•·
ron c¡ue l't'nfür,n ¡lespués •ele un me-s
de &gt;1itio, y fneTon ,11asa'&lt;l&lt;H á ru:hillo &lt;, hed1os prL~ioneros y '1,•,!aprtatlosií Unos llo&lt;&gt; mil ciud:rdan.:is el('
Cheiltuia c·o11siµ:uieron huir Íl io mfis
inarre~ihl¡• ,¡,~ las monk1iías, 11,nde
~-l' reunit&gt;1·nr1 ,·on ln.s ,h•m:'ts frardo11es.
De al'lí, eonYerti,lo~ en ..jrn•tl'l ~ll'
sall1?atlores por la fuerza ,¡"" la-i. &lt;·n·
,•unst.anl'Í:ts, los 1·e,1:os &lt;le la anti~n.'l
re,púl.,lica bajarou á los llanos tau
p1·on,to ('OlllO se retiraron fas trop:i,
&lt;•hinns. JI o,·. son tolladr, e,l t;,,rror
,le los hah¡'tante:&lt; ilel ~ort-c ,,e la
1Ianehu.ria. C'u:uHlo Yie,1w Jt, no~he,
,.n las a1lch•as ,·e eul'ÍC'rrn to:lo el
;11111;,,lo et\ ~u~ &lt;·asa~, refo~,mn:lo
puerta~ y YCutanas. Los j•n;.;us-(cs
¡met1en llt'gur c·unn,lo meno~ ,e les
e,pel'a. l~ohnn, saque,rn. mat,ln y
,ll•sa,¡mre&lt;'en; &gt;" por pron~o q•te fa,
autoritla,lt's quieran east1¡¡-arlo~, y:i
1•,tiu1 furnL ,le su ,dcan,·l'. ocnlt,&gt;&lt;
t&gt;n sus monlaiías.

NUEVO REMEDIO
para el CATARRO
y la SORDERA

CATARRAL

Munyon, obteniendo :rr.agníficos
resultados con su tratamiento para
el Catarro, por vapor medicado,
centenares de personas en México,
de toda la República y de mucl:os
otros países, testifican los beneffcios que han alcanzado con este mo
demo método para combatir el Ca•
tarro y todas sus consecuencia,,
monopoliza.do por Munyon, el filántropo procura.dor de la salud de
la humanida.d.
Ya puede !curarse radicalmente
el Catarro en la cabeza. que, en lo
general, causa una sordera total, y
Munyon dice que se vanaglorili. de
que su Tratamiento para el Cata-rro, por Yapor 1fedicauo, sea uno
de los más notables descubrimientos de los Perfeccionadores de l.i.
Ciencia Médica.-:Munyon Jament::,
no haber sido él quien inventó ]p
fórmula, y se complace de hab11r
tenido y aprovechado la oportunidad de monopolizal' el citado mét:&gt;do, para ofrecerlo al alcanc.i d,}
todos: ricos y pobres.
EL INHALADOR DE MUNYON
proporciona un tratamiento cientí·
fieo eficaz para curar los resfriados, la tos, el catarro en la cabeza,
la nariz y la garganta, y todas la~
afeccio!)eS catarrales y pulmonar,.s,
impidiendo el desarról!o de la s,irdera catarral y de la tisis.-El Va•
por Medicado del Inhalador Munyon, llega ,á las regiones hondas é
internas á donde no hacen efecto
llls medicinas tomadas por la boca,
y, por consiguiente, combate y destruye el mal desde su raiz.
¡ Usted se siente mal 1-Se;, eualquiera su enfcrmeua&lt;l, pida ustt•d !a
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)' Cía., Avenida San Francisco 43:
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No. 6, y una forma ,¡,'lra ex,imen
l\fl&gt;ilico al Consultorio Humanitario,
de Munyon.-Lo9 Expertos E~p¿frlli,t:is :il frente de él, estudiar{m su
mal y le r!'ceta1·án eonrienzu,la y
rlesinteresadamentc.·
Munyon's 53rd :incl .Jeff~rson
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tre sí, inme-tliatamente empiezan (,
ro&lt;lar haría un centro común, &lt;10111113 ,e a~'l'u¡,an eomo los hut&gt;vos en
un ni'1o. Si se retfra uua de la• pie,lras á un nwtro ,le distancia, apenas ~ hi suelta, em¡1re1Hle el &lt;·amino hacia -el gru¡&gt;o con sorprPn•cleut&lt;&gt;
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Augusto Strindber</name>
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        <name>Cigarrillo de cannabis sativa</name>
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_._ j .· :.,.
;,,,-·
-¿-: . ;¡,
;-J?

c,,_,.;l'n /. tfonsiM

W~

e.ANO XIX. TOMO Il.-NUM. 15.

CUANDO LAS HOJAS CAEN ........ .
(Dibujo de A. Gedovius.J

('RaL7¼)

'$..

México, Octubre 13 de 1912.

��..

QUINA LAROCHE
TONICO-RECONSTITUYENTE-FEBRIFUG0
Debilidad, Agotamiento, Di1pepsia. Falta de

Vino fortificante, digestivo, tónico, reconstit~rente, de sabor
6Xcelente mas eficaz para las personas debilitadas que loa
ferrugin~os y las quinas. Conservad~ por el ~étodo de
M. Pasteur. Prescribese en las molt:stiaa del e_stomago, la
clorosis. la anemia y las con!alecencias; este VlllO_ se 1:4:comienda á las personas de edad, alaamujeres, jóvenes y a loan:inoa.

0 AVISO MUY IMPORTANTE. -

El IÍllico VINO auténtic.} de

s. RAPHAE,L, el solo que tiene el derecho .&lt;!e llamarse así, e~ solo

que es legitimo y de que se hace mencion en el formulario del
Profesor B0UCHA ROA T es el de M"' CLEMENT y C1• de Valence
(Drñme, Francia). - Ca.da Botella lleva. la marca de la U!Jlón,. de
lo f abricantes y en Jl pescuezo un meda.llén anunc1and" el
" CLETE.AS ''. - Los dema.s son groseras y peligrosas falsitlca.ciones.

Apetito. Convalecencias, Calenturas

Considero á la OUINA
LAROCH E ·como un ayudante precloao para loa
avladoroe.

BLERIOT
El célebre Inventor y
aviador francéa que prl·

mero atravea6 el Canal
en la Mancha en
plano.

T-RAPHAEL

■ ero'"'

Verdadera
Agua Mineral
Natural de

VICHY

Ma.na.ntialea .,
del Esta.do
Francés.

El Mundo Ilustrado

La salud·no tiene precio
Esa ~s una vxpresion muy coniente qur ~e o~•e eon frecuen &lt;&gt;ia ,v
tiene muy buen fundamento, pero su significado en cierto sentido resulta erróneo, por que en muchos casos la salud '' se puede comprar.'' Es
decir, que los medios para re,tablf'cerla se pueden obtener por dinero ú
otro ,·alor. Por ejemplo. la persona que padezca de las diYersas dolenl'ias propias del hígado y de los riñones, puede adquirir á precio muy
ínfi mo y en cualquier fa r macia, los componentes de una f ór mula eficaz.
'aprobada y en uso muy general hare muchos años, y mezclarlos para to·
ma rlos con fe y cu rarse radicalmente en poco tiempo. L a fórmula se il:i
á eonocer gr atuitamente, es decir, sin precio, y es como sigue :
Extracto compuesto vegetal An-elina . . . . . 15 gramos.
Jarab e compu esto de Hipofosfitos . . . . . . . 45 gramos.
Jarabe compue,to de Zarzaparrilla . . . . . . 60 gramos.
La encontraráu especialmente valiosa aquellas personas que por
!ll¡!ún t iempo hayan tratado inútilmente de librarse de enfer medades
que aún sin obligarles á guardar cama, son penosas y aflictivas en exi remo, proviniendo de depósitos nocivos en la sangre y de r iñones enfermas. L os ingredientes, que pueden compra rse en cualquier farmaciá
,; d roguería bien surtida. se mezcla n en una bot ella y se toma una cutuaradita ele la mezda rlespués ele cacla comicla. Agítese bien la botella
antes ele usar se.

BZBN BSPBCZlfZCAR BL NOMBRE

VICHY CÉLESTINS G;taÁf!:!t!:~dci!~:;!¡::~·
VICHY GRANDE•GRILLE
VI CHY HOPITA L

Erlfeíft;:::.ea del

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Quina Laroche
Apoderados Generales: Gugenhein &amp; Balaresque
Apartado 605. México
Depósito General: 20 Rue des FoHés. S1. J•cq•es, PARIS

[

FLOR DE BELLEZA

POLVOS ADHERENTES

r:u~f::,c~:~o:e~~e~dJu~~lbá!ºfousr:01o:::c~•os! vl osnR~~~~io
l r.~~: ~~e:~~~ª!~

.ab.soluta Son lo~ polvos de a rrol de las rein:i.s y
reyea de los polvos de :arroz
AGNEL, v •:11PUN ISTA. 16. Ave nue de 1'0_p4!:ra, PAR.IS

·R

LUNES

Sant-0s Calix to I Papa y Fortuaata Virgen ) lártirt&gt;s.

CAT.

Conjunción de la Luna y .Túpi•tel', á la• 11 h. :rn m. tle J:i mañana.

TEA
JUEVES
l','

VICHY.,tTAT

16
San t o, Galo Abad v Floreutinri
Ohi9po Confesor.-Offrio y rni~a d,
la fer ia ocurrent e ó el ,·otivo de Se
ñ or ::;an José, con rito semidoble
que permite tamb ién la celebración
a~ mi~a~ priva das de dif unto.

I

La Beata. )Iargarita )Iaría Ala&lt;·oque Virgen. Santa E,lwigis Viuda
(su fie~ta el día 22), y ::;an U er6u
Obispo ~l á1't ir.-;F11n('i(m eu Santa
Tné, y alguna otra igl~sia.
Cuarto crecient e en Sagitario, a
las 7 h. 29 m. 43 seg. de la nochr.Xublarlos.
VIERNES

18
Ran Lueas Ev1tngeli -ta .Y ::lan Ate.
necloro Obi·,po MártiJ·. -(P.).

Clltll.NOS, TUMO/tes. 11.LMO!tltANII.S, HelttDII.S, FUSTUl.11.S, LI.ACIII.S,
ULOeltll.S, QUeMAOUltll.S, FISTUl.11.S, ettUPCIONes, eTC., «TO,
DI! veNTII. eN TODAS'-"ª DltOQUeRtll.S &gt;' SOTIOII.S.

Depo-1

oon el pedido en sellos de oorreo t().80 ove. por !)ad&amp; 0&amp;j&amp; Y por dooen&amp; p.&amp;z,al
Slt, lfll.Fll.el. s. OltTECIA • .,.. CAi.Le De IIANltlQUC N'I ea,

elt&amp;rlo ¡rener&amp;l,

11.Fll.lfTADO 41S4r•

11ex100,

D, ,.,

~-----·----------------·-----,-----~

CREMA DE BELLEZA
Petra poner un peeho h ermoso, un hnsto espléndido v poder lucir ga llardam¿nte un e,;;cote magnífico así como para impedir c¡ue los poros se abran y el cutis se ,·e~ r eluciente ó amar illento. es decir, •pa ra eYita r todas las frecuentes imperfecciones d el h11st11, es prec iso que antes de ex1ponerse á exhibir el escote, ih' pro.:&lt;lda á un ligero ·'masa ge'' con CRE~IA FLOREIN'A. Al fina l de esta opn a eión se d eber'i:Í d erramar en las part es d olllle se haya usado la crema, bastante POLYO FLOHEl ~A.

CRtMA FLORE1NE,
POLVO FLOREINE_
JABON FLOREINE
De A, GIRARD, Bue d' Alesia, 48, París
paro

( Zo. de me,, :!0o. n. P. 1· 3o. de
Octubre). La :\laterniJacl de )faría
San•:ísima. Santo, Eduardo Re,
Confesor y Fau,to Presbítero ::l.fá:rt ir.--Oñei~ y misa de la fiesta del
día: rito doble mayor y orna,:nento
blanco; se conmemora la Domínica
y San Eduardo.--iFnoeión solemne
en la parroquia de San )ligue! a
Xuestra Señora del P ilar.
• Conjunción de llirt? y :ller~ u·
rio. :í las 10 h. 15 m. de la· noche.

::!anta 'reresa de J csú-. Yiraen v
San A utioco Obispo Coui'c~or .....:.
Función en el Carmen y am'lias T eresas.

siempre es eficaz. Millares de personas curadas por ella testifican
sus maravillosos rc&lt;;ultados, y por eso es que se ha he~bo la preterida del público. Basta usarla una vez para tenerla siempre en
prevención. Produce efectos segurisimos en

FLOR El NE

UNICOS AGENTES

13

lG

jt~,~~~8:~!~:.. ~~!~~ 11

INVI SIBLES

Fl~URA. P UREZA, PERFli~1E IDEAL. - Comunica al rostro uoa n1aruillosa

DOMINGO

MIERCOLES

1

TÓNICO Y APETITIVO
INMEJORABLE
PARA MUJER.ES-

MARTES

Enfermedades del Estómago.

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Calendario de la semana

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EDUARDO LICEAGA.
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des nerviosas,

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Administrador,

J. Lavista.

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Pureza
Esta debe ser la primera consideración
al escoger una preparación para el tocador .
Someter el cutis delicado á la acción irritante
decompos iciones químicas que son desconocidas es invitar los males.
El Jabón Bora ta d o y los P olvos ele T a lco Roratado de

MENNEN
no s olamente s on absolutamente pu ros. sino Que sus cualidades los
hacen Ideales para el c utis más Irritado y delicado. El uso c ont inuo de es tas preparac io nes dáa po r resulta do una tez más Jim.
pia, más saludable, m á s bella.
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Sa Calle de Tacuba 78.
·

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.

�E l Mundo Ilustrado
• Conjunción ,ln h L1wa _,. rr,¡no, á la, -i h. 4 m. ile la m a i•an:&lt;.

DB LA MOLTITUD
Que han usado n uestra preparación ó que la están usando
en la actualidad, jamás hemos
sabido de ninguno que no haya
quedado satisfecho del resultado.
No pret endemos nada que no
haya sido ámpliamente justificado por la experiencia . Al recomendarla á los enfermos no
t enemos más que haoer referencia á sus méritos. Se han obtenido grandes curaciones y de
seguro que se obtendrán muchas
más. No hay y podemos asegurarlo honradamente, ningun otro medicamento, que pueda emplearse con mayor fé y confianza. Alimenta y sostiene las fuerzas del enfermo iurante esos periodos en que falta el apetito
y los alimentos no pueden digerirse. Para evitar las falsificaciones ponemos esta marca de
fábrica en cada botella de fa,

"Preparación de Wampole" y
sin ella ninguna es legítima. Es
tan sabrosa como la miel y contiene los principios nutritivos y
curativos del Aceite de Bacalao
Puro, que ex.traemos de los hígados frescos del bacalao, con
Jarabe de Hipofosfitos Compuesto, Malta y Cerezo Silvest re.
Tomada antes de las comidas,
aumenta el apetito, ayuda á la
digestión, y vuelve á los placeres
y .tareas del mundo á muchos
que habian perdido ya toda es
peranza. " El Profesor Adrian
de Garay, dice; Con buen f xito
he usado la Preparación de WampolA en los Anémicos, Cloróticos, Palúdicos, en la neurastenia
y en otras enfermedades que de•
jan al o-rganismo débil y la sangro empobrecida, y los enfermos
ee han vigorizado y' aumentado
en peso.,, En todas las Boticas.

SABADO
19

La Ue,li&lt;· :ki 611 de la ~anta Ig-lesia Catethal de :\forelia ::;autos Peolro &lt;le A l,·[mt:.na l'uu f,•sor Y Taitle
1&gt;enitente. _F u1wiún t.." intlll~~rneitt
pl : --nnr ia en ~au Dieio.

o o o

UNDO LUSTUADO

H~lc!!!:.~~!!a~
deteralvu y oioatrlsaDt•• qut
ban merecido al

Coaltar Sapontnl

LB Beut

au admtal6n en loa Hoapitatb.l
de Parl-. e:a.pllcan la bo¡a de
ese producto para todo■ los u101
del tocador : Cuidado• de 1B0&lt;.!l '

QU3

purifica, de

101

Cabelloa cuya caída detiene
Lociones de laa Criu, cw:
jado■ lntl!.110■, etr.

E3 Sin Duda Sorprendente
la rapidez con que una sola
OBLEA de STEARNS cura
e l más fuerte DOL OR de cabeza.

Registra.do como articulo de segunda clase en 3 de N oviembr e de 189-i.-lmpreso en pa pel de l as F á bricas d e San Rafael.

Año XIX-Tomo 11

L as NEURALG IAS lo misA¡en:':oLu~:n;:.:;,~•~~~•¡••qu, mo q ue el RElJ:\TATISl\10,
6
,I nnovar l'S uno ,lt• lu,, :tllh,•l•l ~ ,le 't===.!=p•=r=ta=d=o=fl0/í.==M==ll'.=(oo.=====.P la JAQGECA, etc., ceden in los 1iorte,11nerin1nos. ,. no se daa · •
e]"
1
a '"ªl!ªr .hasta que 1t;111 11._.¡p.lo "
n1e 1atamente con e uso d e h

Arar la tierra para estudiar

ptodndr algo, auuqu ~ e~~e pru•hi.:tj
sea UDU to,Itería. Eutonee, il&lt;?; -,rnsau y se sonríen tle satisfac c:,j 1 enn
la ~doria alcauw.da.
l'ltimamente el presi clent~ ,le h
l'nhersida&lt;l de Prin•·&lt;'•on, ,John
Orier Ilibiben, dt&gt;(•laró q1w había
l',tableeitlo u,1a g-ranja ,Je euatro
hed:áreas tle rxtensión, ,lestiua&lt;la a
lo, e,ltmliante~ pobres qu.- a,piren
a. "cguir l'ursos !,:U])eriores y· que 1Jl0l'
sus pocos medios de subsistencia no
¡,uetlen ohtenerlos.
[,a granja está situada en la gra,1
extensión ele terre;Jo t¡ue rotlea la
l'niver~idad, v se le c\a1á mavor amplituil a me&lt;lirla que&gt; aumr,;ten lo.•
peticionar ios de e-e trabajo.
El Pregic]ente ele la Unil·-~rsidad
an uneió que lo~ estmliantes 1endrán
trab ajo per manente toclo !'I vera1,o.
cm·a estac·ión se cledirn en los E..;tado·s C'niclos á 1:.s vatai·io111•s e 0 eoh
re~.
:\[r. 11 ibben c-ree qne &lt;-acla estucl iante ¡,u ,h• g-ana r no ,nenos ,l e ,los
,lblarrs tliario,. obtenienclo c:i,lu
uno el procludo total ele su labor .
. \ ,í ,,, que el qne más e-fu~nos haga obi:encli á mayor es resnlta,l os.
Las t·ose&lt;-has se Yenc!?rán á la 1·0munitlafl nniY!'rsituria, )" á los ,·arios clubs for mado, por miembros
ele la m isma r ni\-ersi&lt;latl.
:\Ir. Hibbrn fli,•e que se l,a clN·L
,li,lo á a,loptar e,ta me,l i,Ja JJara
cle•·en11harazar á la l 'ni,·ersidacl de
Print•eton ,b la fa•:na que h:i adquirido rle ser refugio ex1·l11sil·o el e los
hijos de los r itos clel ,¡ ,aí-.
Quiere q ne tocias la~ clas2s Jrnt•·
clan obtener los mismos graclo~ científiro, y consicl era e,a lahor e ficaz
para aicanzar]o,.

Duconfforu

u

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r ara dolor de cabeza.
::\'o se acepte otra que la d e

,STEAHNS.

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meses asegura el duarollo y

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tt,u)oalgunoá Ja salud.Aprobado
¡,or l&amp;!ót notahllltlades medletai&amp;,
.J. RA.TIÉt P h«m,

5, P aa ■age Ve rdeau , Part-.

,~co coa a.astruceioo.s ea Ptris6'35
Mexico :
J_ U .BADIE, Suceooru yOII, -

-----

Número 15

México, 13 de Octubre de 1912.

¿j,os oeneraóos re~O$ ber maei:;h:o g&gt;ierra ar ,:,~•r reci6ibo::; en cr mueCte óe i1er&lt;lcru3
por Ca infoCectuaCibab me~ica:na: que CCora 5U muerte.

�ONI

Funerales

Los talisnianes del amor

del Maestro

Por má~ que ¡,retenJo indignarme no lo consigo ... A mi
,juicio el asunto de los TaJi,-,uaues Amorosos de la lndi:.
Popoca, que ha conmovido a Puebla ~- un tanto a la Repúbli~a, con más euriositlad jo,·ial que inclignaeión vcnla,lera,
no es un delito. Es una comedia de magia.
Y su autor, Enrique \"cn1osa. a quien conozco y aprecio
porque es J1onrado, • laborioso ~- culto, restaurador de un
arte industrial, la loza de Talavcra. y pint01· de talento, ja·
más 1mdo cre~r que cometía un acto ilídto, al ve111lcr su
fr,1gmeutos de ónix.
¿ Y cómo habría de pensarlo, cuando en el umbral de )a,
ii:rlesi:.~ d.:- Puebla y de tollo el pab y tlt&gt;l mundo entero,
habfa d,,to sin escán1lalo de na,He, industrias semejantes
• a la rn~·a, itiénticos mercatlos de amuletos y talismanPs ,Ji,.
prn,-,adores de p!"l•ligil'~as veuturas?
Los tali-manes de la India Popoca, ¡,rom.etíau á sus p•1
s&lt;&gt;ecloras. un solo fragmento ,le una felicidad engaüo•.:.
un poco de amor, y los amuletos eclesiásticos prometen todo
lo &lt;¡Ul' 1meclt: nahelarse: la s~lml, la prosperidad, la inmu
11i1l:id contra lrs ladr1Jnes. ~osa inar,reeiable cu los tiempos
quc- corren, el ¡•~rdón lle los peeados, co~a un tanto diso:.
Ye1•-k. y hasta In felicidacl eterna!
¿ Qué' son iunto á e,;os amuletos ,·u.,·a Yen ta. la autoriJa.l
•le toJo el mundo. tolera. protege y aun rodea de rierta
1·0:1sideral'iún re!-lprtuos:•, los n~ueño, trozos &lt;le teca li tic
la &lt;·statua lle Xnchiquet,rnl ! ...
Ri el señcr .fu•z que encarceló al .\riel augelopolitan,,,
pret c1,de seguir una eon&lt;lucta i:ls¡&gt;irada en lógica y justiciera rectitud, se va a Yer en aprietos, ~• la policía d • P1t&lt;'·
hl:I n&lt;, k "ª n ba~t!lr para lll"\·tu a cabo todas las a·prehen,iones que tan eelosa rertitud impondrá. Ri se toma eomu
hasr de los proc('(limL•ntos ,judiciales, la mayor ó menor
mi-tifira,·i(m que JleYa r·onsigo todo artículo que se vci.dl',
·" al ciue se Je atribu,ven propieda&lt;l~s y excelencias &lt;le qu&lt;'
Pn realidad carece, la labor del juez pohlauo ofu~eará rl
rsfue1 zo ti? los tr:,bajns hl'rál'leos !
1En las droguerías, farmacias r
botkas, encontrn• á montañas ,le ingredientes ~· suh-.tan&lt;'ia,; que prometeu aniquilar
to,lf,~ las formas 11&lt;&gt;1 sufrimiento humano. y que no sólo no
1•111rpl 'n lo nue pro•mcten, sino que en muchos casos ,·a usan
maie, mayores.
i1-:n 10° mercados lle v:tlcre,. ·yerá rimcroti, no ya rl&lt;' pequeños tecalis brillantes ? jas-¡,eaclos, sino de feos ¡,apeles
que&gt; prometen a su tenedor usurarios beneficios, y que tam•
poto realizan gus promesas.
En tiendas, fondas y ,·ariados establecimientos comer
dale~. el señor Jue.&lt;, si se empeña, encontrará algo que no
s6Jo e, mistifiraribn mP•~fí,'r~. -inn adulteración material
). rlaüosa. Telas de algodó!l t¡uJ en Yano prometen el abrigo
)' el calor de la lana que imitan; conservas alimenticias qur
laceran el estómago, cronómetros que andan para atrá,,
- zapatos ele deleznable '' papier mache'', artículos tollos qne
prometen sin cum1&gt;lirlo. al crédulo ~· optimista compra&lt;lor
1111 fragmento de bienestar, un instante de mínima satisfar _
1·i6n que al fin se desYan?ce en ese 'Perpetuo de!&gt;vanecimiento de ilu-ioncs y de esperanzas que se llama la vida huma
na ...

Y no hablamos al señor Juez de los bilbtes de lotería.
que prometen la riqueza, de lo, cinturones cléctrieos que
asegman la robusta juventud de Don Juan, y de los "pol
YOS" también ,para alcanzar el amor, como los tecalis de
Yentosa, que en lo~ mereados populares "'enden, desde los
tiempo3 precortesiauos, los" herbolarios'' indígenas a ,¡u1enes nadie ha pensado en mole~tar ...
:N'o, el' señor Juez, en Yez tle encarcelar a esa media huinanidad que en todos los climas y en todas la~ latitudes
engaña a la otra mitad, preferir:\. interpretando lu•nino;:.meute sus códigos, a m011estar a Yentosa, si lo t;en a
bien, dentro de los terrenos de Ja moral abstracta ) de 1:.t
étiea pum, p•1·0 no exagerar 1111 c~lo que hace más falta
,parn reprim,r l:1 a1wrquía, pnra evitar los atropellos, para
afirmar ]a ,paz .I' el orden qu~ la sn,·ie,lad anrhela, con an•
helo incoutrnstable, imperioso, Yital. . .
1Enrique Yen-tosa uo es uu desconocido. Los periodista~,
literatos y artistas, deben recordarlo gratamente. pul'-s ailí.
por el año de 1900, tuvo en esta capital, ~n la calle dr
San :Bernardo, cerca del templo, un restaurant que bajo
la enseña del "Ohat ~oir", reunía en ese hospitaiario re•
cinto e. poatas, pintores r músicos. Tenía aquella fonda 111
1lsonomía di' un "cabaret" artístico de Montmartre¡ lo
decoraban pinturas, graoba,lo~, esculturas, raros objetos d~
arte, que juntos a la~ vi:rn,las sana:l y sabrosas, hacian l!i
estancia da los clientes grata y diYerlida. Aili estaba el
dueño Ventosa, como un Ragueneau, como un ho.sU,lcro
artista, que a diferencia del de Rostaud. pintaba cuadros,
en Yez de rimar poesías. Los que allí conocimos á. Ventcsa.
lo , inios «iem'!)re laborioso unido a su familia, que trabajaba con él, siempre afable y s?rvicial y dispuesto a hacer

cr{&gt;dito y pequeño« sen-icios a lo, miembros de su clieu .
te-la. a quien : ,-, si les sohraba iugenio )' talento. les faltaba
en camll&gt;io i,I dinero. Xo es remoto que e~a genero~idad
11:!.?a obli¡:aclo al du?ño del "Clhat "'ºir'' poco tiem]H&gt;
l1es¡,ués a '• feru1e1· bouti&lt;¡nl' '·.
Enton c,' s marchÍ&gt; a Puebla. ,. en -us hornos cerámicos
l'ontinuú haci&lt;&gt;ndo esa loza de TahHera, seml'jante a la
ai:tigua, de suave fondo érema. l'0n decoral'ión azul obst•uro, que los turista~ a1nerie anos bu:-;t'~•n y 1•011111r; tn &lt;•on
l'ntusiasmo.
~e , l'. pues, que \'entosa no tiene la fisonomía de un
aYenturcro, ni dc un n1lgar petardista. E-, ro·no lo hemo.,
&lt;!icho, el autor ele una comedia ,Ir ma¡,..Ja.

Yo creo que los amuletos ." tafü,mancs, r&lt;'ligio•os ~- pro
fa1oo~. tienen una fuul'ión social de gran utilitlad, porque
en ¡,¡;estra triste época de incredulidad y de pc~imismo. rp
vi,.en la fe, reaniman la esperanza, hac~:1 posible el milagro.
Y la hnmanillad. hasta &lt;'n las épo,·as de •nayor escc']ltil'ismo, siente Ja neéesiJad de ercer en algo y no d,:,1·icliéndosfli á creer en el caos, en la nada, en la vertiginosa tiniebla que cada ,·ez ahondan más la ciencia .,· la fi)o',Ofía
modernas. prefiere ercer en el milagro.
Hasta los laborat01·ios de los sabios má, fríamente positivista,, comienza á llcgar como l1álito de un más allá mis•
tcrioso, no sólo b risas espirituales, ~ino las ''auras'' mi,_
mas ,le la teosofía. Allí está el caso típico del Profesor
Ril'l&gt;et, el anatomista. ,.¡ fisiólogo. l'l mismo qul' '' fntogr1
fió" los "lémm·es" ." lo, e,peetros &lt;1e,en&lt;'arna1Jo, de h
"''illa Carmen".
.\ pse estarlo de al na, sutilmente co1npr~ha&lt;io, r~, 1,ondió el lanzamir-nto a, merc·~&lt;io ,le los "ta lis 1n11H•s amorosos de la I ndia Popoca' '. J&lt;'ué una franca ofPrta que obe·
neció a una imperio'ª y t:'.idta demanda. Y la sutile1.a rsirológica consi¡¡t ió en e-te Paso en ofrerer lo~ c•ora zonPs &lt;Ir
tec31i ~ólo a las mujeres. no a los homh1es, qt:&lt;' "n mat.,
riii de talismanes para hacerse amar, sólo creen &lt;'11 IM ,1,metal, oro o plata. en su defel'to .. .
Las ,nu :1,j,:1l'e~, era t'laro, rcsipondi~ron di~na,11ente t1 e-.P
1 l:1m:1rniento que ~e l•nrí'l
a ~u intagin:tdún. a ~11 fe. R ~u
&lt;'terno y conmovedor deseo ele ser amadas ... Porque la,,
supcr•ticiones so11 las prim!ras en l l&lt;&gt;gar, y las ú'timas
en irse ele! corazón de las mujeres. Porque l'l sua ,.• corazón
fem€nino &lt;&gt;S el primer asilo ~ el último refugio d&lt;'I Dins.
¿ De cuál! D&lt;&gt; torln&lt;. 1/.orn~stro. ('rist11. ) Io&lt;hamet. Eros. Eros
sobre todo, el mismo de to~ fríos y duros corazones
mármol que Ventosa vendla, y qu&lt;' luego se entibiaban ."
~e suaYizaban al íntimo calor del seno anhcloso ,Je la 11111 ,ier que creía en ellos ...
Y quién ~abe, tal vez c~os talism:rne., ~ah aron ele la
desesperación y del s uicidio a mue.has amantes sin vent111 a,
que en el pequeño amulet o encontraron la manera de reintegrarse a la ,•ida, espera11clo que se operara el M'erto de las
milagrosas ,·irtudes .. .
. . . Luego Yino, si no el milagro, cuaudo nPnos la •&lt;'
renidad, y ya en la. atmósfera quieta, sin rá.fagas tC'mpcstuosas, fué posible Yolver á encender la lámpara de la ilusión
que al apagarse había dejado una. alma enloquecida l'll las
tinieblas.
A unque el señor :\Iagi,tr ado de Puebla mande hacer poi·
vo todah la,; canteras de tecali, las muj~res seguirán Cn\vcn,lo
&lt;'11 amuletos ·" en talismanes, y si&lt;&gt;mprc encontrarán un
altar donde adorar lo sobrenatural y lo misterioso, sohr•
lorlo en asuntos de amor.
La Condesa Suzana de Teodoro de Bauville, arrastrándo
,e de rodillas aute la Cartomaneiaua y ofreciéndole su Yi••
lla y su fortuna por un filtro para hacerse amar, es uu va-to
i.imbolo.
Y tila, la muj2r. señor Juez de Puebla, más que n) direc·
tor de escena encarcelado, es la deliciosa p1·otagonista de
aquello que m~ cmpeiio en creer, no un delito. sino uua
comedia de magia qn¿ tu,•n por tP.atro a la urbe angelopol itan:i. y qui? ~e ~epres2ntó bajo el lírico título ,lo '' Lo~ Ta
lititHanes del Amor".

Don
Justo Sierra

•

º"

•

El ataúd al llegar al panteón Francés.-Cortejo fúnebr e por las calles de San Francisco.-EI Presidente 4;le la Repúblictl
presidiendo los funerales.

Bl:J' ,,...
fOh.J

�•

LA NUMERO CUATRO
( Del libro '' Boceto, :Metropolit'.lnos' ').
Uuantlo la comlujeron al hospital era 11t1a h,, minosa y bPl!a m:iñ:m:1 dJI we~ ,fo abril. Los
eucaliptÜs med:rn blandamente sus copas al ,o:.,
de la brisa perfumada. La~ ro,as blancas, fingiellllo fruto, de nieve, desgajablln sus pétalo~
sobre d l1úme&lt;lo trébol de los praJos. Algunds
"aianadoras", limpias, sil&lt;'nciosas. iban de
:u¡uí para allá, pre1,arándolo to,lo. Los p:1jarra•
cos abr~v:tban jubilosamente eu la ¡,iletu vir,ja,
&lt;lesborclante, manchada por las verdinegras hinc.hazones de lama que brllaban al sol como grur_
sas v fofas babas de un monstruo submarino.
"El General" y "La Canela", los dos ju~uctones ¡,errazos del joven adaúnistrador, un
buen muchacho que siempre ostentaba su me
c bón de pelo caí&lt;lo sobre la frente, per,~guíau
a las gallinas flacucha~ que correteaba u espantadas, como una turba de escandalosas comadre~, por entre los tronchos ocrizos ~· po&lt;lrido,
del laborío salpicaclo de algoJones sanguinolentos, que semejabau grandes flores de fa. ~Iuer·
te. Un viejo convaleciente. euconvado, de mirada dulcemente triste. arropado cu su ''plaitl''
gris, contem1)laba el trabajo Lle otros &lt;los cou•
valecientes qur, vestitlos con largos camisones,
calzando torcitlos zapatos, dejaban ver sus es
cuálidos zirncajos al rnmover con las azailas la
tierra parila del jardín. )lás allá asoleábase un
recién operado, o,iero~o, dcmacrailo, huntlitlo en
una mecedora que movía con débil Yaivén. Dv~
'lJraeticantes bullicio~os bromeaban con Luz la
costurera, una am:ible señora que cui,laba d~I
consultorio; y a la herbosa orilla de la zanja
J1edionda y negru1..ca. sobre cuyas quieta, y me_
fiticas aguas zumbaban los mosquitos a millares,
dos o tre~ gansos níveos desengoru1iaban sus
espesas plumazones, ora graznando con agria
voz de ebrio, ora hollando la o-¡mlencia de los
lirios morados con sus membranosas patas d-•
azarcón.
'' . .. Pero, mujer.
mujer encantatlora' ' ...
Eran cinco o seis peones qne, inclinatlos trabajosamente sobre los hacinamientos de agrietatlos fangos, tarareando sus aires melancólicos y
apasionados, abrían un caño para introducir el
agua al naciente edificio. Y al mirarla pa5ar en
la sucia angarilla, tolla esquelética y l10rriblr,
con aquel temblor de martirio que eonYu1sionaba
bU cue1·po miserable, irguiéronse atónitos para
contem1&gt;lar eon estúpida,; curiosicladcs aquella
rnra d esgracia.
-Llé,·enla a mi sala,-dijo David Oonzúlez
el practicante do planta, uu acicalado estudiantillo, pedante y c.Jüsmoso como una quintañona
/Acurrucada a la manera de nn vam1&gt;iro-es1wctro, jadeaba ansiosamente, tlesgarráudose coa
desesperación las nmlosidades clel pee.hu cadavé
rico; y ue su s!ca garganta atormentada 1,or
la ataxia de la,. cuerdas vocales, surgía un silbido agudo, caduco, angustioso, terrorífteo, tal
como si tle la boca enorme v desdentada se des
lizara una colérica ser¡,ioute.
-:Xo se nos vaya a '' cJlispar · ·. Simón.
-1Xo, uo tengas "cuidao",-re,pondió el otro
camillero.
-Ya lle~amos, "siñora ...
-~í. . . -í. . . ¡ Alabado sea Dios!
.\ ella le parecía todo aquello una terribl!
pesadilla. El hospital, que muchos años antes conociera, cuando paseaba con su novio, recibíala
ahora ya vie,ja y carcomida. Los árboh~, las casas, los hombres, el Yalle entero danzaba en su
redor eomo en uu baile ,Jes~nfrenado, marahro
~- epiléptiro. Xo ern e)la la anciana atacada ch•
'' ta,bes !lorsal' ', ~arudida por ]os tremendos org-a,mo~ &lt;le totlos sus miembros. sino el eje i11:nó_
vil. extraño, '' fuera tle ~í mhmo' ', el que atraía
a la Xaturaleza con una fuerza centrípeta. Su
m~1luln ,lolori,la no perma.1e1•ía en calma ni un

tamente hacia delante, como si pateara al promomento. En , ece" ]~ parecía 4ue t&gt;l to ..bellino
metido que tau cruelmcute la había despreciado.
que giraba en toruu suyo, arra,trábala cou él
Y otra vez se atormentó con a4uel dulce ensuc
rn uu Yértigo fantástico. Su cuc1lo largo )- flaño de cinco años, durante el cual hasta babí:i
cm·ho, pretendía equilibrar constanteawnte su
llegado a o!Yiilar ~u soledad y su pobreza. La
cabeza de sapo, monstruosa. in&lt;tuicta como pelo·
memoria ele su familia entera, muerta
bo·
ta que rebota. A pesar de todo, acaso por mise•
rrá.base ante el soplo de la boca amada. Con_
ricordia del &lt;:ielo, por un fenómeno raro, tornañada, ni pensaba siquiera en un posib)(' cngafio.
ba á sentir, aunque ,le mo1lo pasajero, la inefaToJo el tc,oro de su cariño, largo tiempo acuble quietud física y moral que fuera su llclici;.
mulado Yanamente, era a la sazón para él, para
de pa,c1dos tiempos. Entonces hasta se aminorasu Benigno. Y éste, siempre amante, parecía co·
ban sus lant'inant~s dolores. Los miembros iufe·
rresponder con creces a la pasión de su noYia
riores no sufrfau el continuo toque eléctrico;
ingenua.
sus carnes ásperas y flácidas descansaban de
-)Iírame así. t~fo me engañas? ¿No me enaquella torsión eterna, de aquel perforamientu
gañas? ...
temible v tenaz cual banera de carnoma, de
~¡Xo, no, Agripina, no! '.fe amo más ele lo
aquell:1 isócrona quemadura que tanto la marti•
que piensas.
rizaba. Hasta el invbible torno que ap~2tab:1,
-Oye, mi Benigno: el día que por otra me
que macJ1acaba, que aplastaba su tórax fa•
o]\'ides ... yo no s6 qué será de mí. .. Creo qur
mélico y crujiente, ce,aba, condolido tal vez
me volvería loca ... Estoy segura de que eomcde tamaño infortunio, en su maquiavélico
tería algún disparate ... Tú uo me conoces de J.,
t-esón. Pero su clolorida cintura se retorque soy capaz... Yo misma me tengo miedo.
cía aún. so¡,01 tando los espasmos voluptuosos,
'fanto es lo que te quiero, tanto, tanto, que tú
gozándolos todavía eumedio a las ineoordin:v
estás siempre en mí, como el color en las flores,
cioues de Hl ser. Y así quedó cansada, hastiada,
como la sangre en los cuerpos. No me olvidcs,
con la pasividad de uu hilacho estrujado por el
vor Dios, no me oh·ides! ¡Piensa en lo llesgra·
dento.
ciada que me harías!
- ¡Ay, ay! ...
---,¡Qué tonta eres! .uómo había de faltar a
Dióse a recordar, semi-inconsciente, il)s ,tiios
mi jmamento, si yo también te quiero mucho/
trauscurritlos en la paz tle 8U ca-á ile wo.la·,,
--Si. .. eso dicen to&lt;los los hombres... que
cuando toLlavía joven y bonita habíase enamNa•
ia quieren a una mucho; pero tlespués la olvi
do prr,fuucltlmente del hombre que la ,m;.util,rá.
clan ...
Y mientras sus tr,rpe:; p111i:Jas apenas si apl&lt;'·
-1Yo no so,· de esos.
ciaban la tonalidacl verdosa de los árboles que
- ¡ De ycr:;s 1
asomaban sus hojas por la n1sta pu•rta, ereia
-¡De ve1·Jad, Agripina!
verlo pasar a su 0Hrb.1. !!Pg:indo a darle el sa~ 0 Piensas en mB ¿Pensarás en mí ahora que
lutlo cotidiano; tleliraba eu &amp;u voz que comen.
te vayas a tu trabajo, a la noche, mañana, siemzaba resonantlo beni~na y tierna, que arrullaba
bre?
después hasta adquirii' el apocalíptico acento
- ¡Siempre, si¿füpre 1
del huracán r¡ue muge cavernoso, de la ratarat-l
- ¡Oh, sí, mi adorado Benigno, piensa en mi
que ,e de,,.11eña aturdidora. del rayo que reviena cada ratito. y yo le pediré a Nuestra Señora
ta con rimbombeo espeluznante e,1 las concaYi!le Loreto que te bendiga y que nos dé pronto
clade~ de lo ignllto. Alucinad,,, ~in sentir la l'ila felicidad que ambicionamos!
talidad morbosa ,le su cuerpo espa~mó&lt;lico, inw--l¡ Qué buena eres!
ginaba dh·isarlo bien formado, &lt;1ec1dor, jovial,
--j¡:\li Yida!
con sus grandes ojos azules que s('mejabau asfe
-¡.-\cliós!
rillas di:í.fana~ de pálido 1,afiro, ojos de impo.,i·
-¡1Acliós!
ble muñeco que ella :1doraba porque acom11añ?.A-í se hablaban y se despedían, así, uni en•
ban con la. mansedumbre ele su~ efluvios a una
&lt;lo sus labios con arrebatatlos besos que precipi.
verba fresca y a1·m01liosa, que souaba en sus
taban la ruina geuésica de Agripina.
oídos con un tim,bre de sensualidad Yaga y 1,iiPero clesde que instaló un tendajón, y su so•
caresca. Por sus labios caroo~os &lt;le hombre sa.
bri11a Berta había ido a ,hacerle compañía, las
no, sombread•,~ por el bigotillo 1·ubio. brotaba
cosas cambiaron lauwntablemente. Sola va, sin
la lisonja que poco á poco iba eurec1ando su comás protección c1ue la de ella, Agripina pcn,ó
1·az6n ,·irgen t1e afecto. mauia tándolo. aprhio·
en lle,•arla a su latlo. Los primeros meses pasanáudolo para ya no libC'rtarlo jamás. 'I:' ella.
ron tranquilamente. Berta era juiciosa, muy be·
la garrida mujer paria, se :tliantlonaha n su
lla y trabajadora. Con tales prendas y :1tractiatracción con la grata languit!ez ele una ho_i,
Yos, pronto aument.ó el 11egodo. Los marchantes
madura quc&gt; cae ...
asedia,bau a la recién llegada ,·on sus requieXo sintió -hasta momentos &lt;lespués la palpa.
bro~, tentaciones y promesas. La aturdían, ha•
ción de Da,·i&lt;l, el fríyolo estndiantilio qne prn~déudole v~r la vida fácil v llena de cnt,lntos.
ticaba con 1·isible sc1·ieda,l el rcrnnocimicnttJ dr
Agripina estaba satisfeel,a y en bonanza. Xo p&lt;'·
sus ar~if•,1laciones atrofiada,, re&lt;·ubicrtas por vadía más; esperaba el plazo prometido para su
ricosidadcs :izulada•, tan h;ncltH•h&gt;\. qve simulaban enormes gibas. Entonces lanzó ª."e'- c¡u.i • casamiento. Su preocupación única consistía eu
los encantos p21igrosos de la sobrina, y en su
¡,artíau el alma. Sus dolores se recrmlecían. Sen·
raráeter que -e iba metamorfoseando paulatina
tía un quebrantamif•ntn &lt;le huP,o,. un 1les;.::nramente. Después de año y medio, a partir de s.1
1nio.nto ele entra11a~. un:t torl·~r1nrtt 41C ne1·Yio::; Y
orfanclatl, la muchacha pe?&lt;1ía ~u airn tímidc,
tle músculos, eomo si su organbmo todo estuvier'a
y adquiría la maneras. la soltura, la coquetería,
sometillo a un tormento iusoña,lo. ~u b•iu,x&lt;'
l'l imán irresistible &lt;le HU belleza primaYeral,
anudada emitía silbidos de YCntanón ,¡ue pug_
hecba para triunfar. Los mozos de arrabal andana por traspasar las resquebrajadura" ,le un toban cabizbajo, y locos por dla, y hasta el mis.
rreón ruinoso y lúgubre. Se asfixiaba. Luego
mo Benigno, ilc ,nyo formal y si ucero, Yeía' :,
perdió el couoeimiento.
con o,ios ele admiración y de placer.
-¡Pobrecita-gimió una niña que ocupaba el
-¡Qué guaJ)a es tu sohrina!--Oe tlecía a su
lecho contiguo.
1,rometida.
--Sí : está graYe,-1murmuró con sufü•ienda- ,•1
Esta. c-.11laba, ro~·éntlose las uñas ton-amente.
'J.lractkaute. ¡Segundo periodo!
Tale, hC'rhos rPmemoraha. Luego, cuando peCuan&lt;lo Yoh·ió en sí, comenzó a lia1· un ciga •
11nró el cluctor :'lfonuel Sáud1ez, un ho:nbrec-illo
rro. con marcada Yacilación. Arena, po:1ía rete&gt;·
"snob". ignorant~ ~· vlebe~·o, ale¡:rre como los
nerlo entre sus de1los intleci-os ,· rasi insensicur~is biografiados por Tackera~·, y muy finchable,. Su dsta turbada se c-lavaha con ,·agueda&lt;l
1l0 por •11 reputaeión ( ?) profC'sional; cuando pec&gt;n las pierna, eleva ln&lt; qne pro~·e.-t:ih~ ,·iolcn-

"ª•

•

n~tró a practicar la :isita acostumbrada, las pupila, saltonas y bonuas de la incurable fulguraron como dos perlas llenas de fósforo. incrustadas en los irritados párpados col!!'antes v despro,·istos de pestañas, engarzadasº a modo de
lechosos pedernales en un trozo de carn ~ congestionada y sanguinolenta. Girando espectralmente, proúguieron viendo las escenas borrosas de
s~ hht?ria: el idilio nocturno ~• traidor; la pa_
nente rngrata, sorprendida en los brazos de ~u
burlador, del no,·io Benigno; sus gestos de cri
minal deleite y sorpresa; la fuga ridícula del
perjuro, el arrepentimiento de Berta v su enfermedad nerviosa; el derrumbamiento ·c1e su felicidad, todo, todo!
-¡Ay. ª:'', a_v, doctor, me muero! ...
Los oíilos ele la anciana no escuchaban Jo,
ayes de los otros enfermos. sino solamente las
primeras carcajada, burlescas &lt;le los culpable~
qu&lt;', en un momento de mutuo d:iseo, habían
:w1argado para siempre su existencia.
l&gt;es1més, al aco,uodarse en la cama cubiert:I
&lt;:oa un zarap3 rojo de cenefas negras; al mirars~ e!I el somb1·ío y desolaclo salón de fríos y mi
serrnno, muros, de alto techo manchado por bs
goteras, sostenido por pilares desconchados; al
cout~mplar la pobreza y sucieda,l de aquel hos•
pita] naciente ~· desprestigiado, en el que oficiaban impotentes me&lt;liqnillos venidos a m~uos;
al ·p eriler su nombre vara ~er en lo sucesiYo "h
número cuatro'', vino á su memoria fatigadi,.
c,l tremendo instante de la Yenganza, la escena
muila y tenebrosa, macb?thiana, repugnant!',
enanito yeado sigilosamente de puntillas l1acia
el lecho de su sobrina enferma, calenturienta.
dormitla, vertió en el vaso ele las cucharntlas recetadas, -el venenoso bre,·aje ele estramonio que&gt;
debía l1acerlc pereler la razón. . .
'
¡Qué mirada la ele aquell:i infeliz rle,nente'
¡ Cómo can-aban e,pauto sus punzaut¿s anatemas! ¡Qué de an,ie&lt;la,les, ele tormento-, ele intri•
ga,, ele 1•niclados y ,le insomnios. para oculta1· el
crimen! Justo castigo: más tarde comenzó a
sentir los 1&lt;íntoma, mortal ~s ele su herencia
Contaba )'ª c,.iare,lta y tlos años. Xo volvió a
,ener noticias, ilurante aquel largo períotlo, de
Benigno. X o recontaba ~·a ningún tlctalle pre·
ciso. Había viYiclo c•nmo 'n sueños, sintienclo '' el
signo ele Rnmberg' ·, para ella misterioso, las
turbacione-; ele su ~encibilidatl. la ineoorcliuación, aquellos atroc·es clolores que la fnl«ura•
ban clespiadailament? ahí, en la paz alt~·atl·,
&lt;le su pequeña tien,la albergando la ala1·ma de
su sangre, Hiendo irrisión dC' las sacu,lidas bruscas, lle la zarpa ele la h renda maldita que e,·
trujaba su, nerYios, que se agarraba a sus en·
traiias co11 la tenacidad ele un arpón de hieno,
l,nitalmente, irremisibl~mrnte, para no soltarla
má.~ ... Y ella, tan avara ele ealma y de reposo.
aúu o,liaba, sin embargo, a. la intrusa cloncelh
que )'a pennaneda loca en otro hospital. ¡Sí!
Berta estaba ca-tig:ula. ¿Le había arrebataclo
el único ideal de ~u vida? Pues que sufriera.
Pern lo que le admiraba a la tía era la impuni·
datl en que totlaYía vida. De S?gnro qne ''aquello '' babía sitio t·ometido y ocultado cuit1auo-ainc.,te. Bien comprendía t·odo el alcance de su
t•riminal acdóa; escmhaba lejanos, ,211 lo alto
como Jescc.&gt;ntlienJo de lo infiinito. los gritos atenatlores tle ,u pobre víctima:
~¡' ría, tía, si,nto hueca la cabeza!
Y al oírlos, trágicos en las tiniehlas ele •J
contienda, agitaba los deRearnntlos brazos, tu·
)·os 11elle_jos c•olgahan &lt;"01110 escarrhas ele 1111
h'on&lt;·o iu,·ernal, para apartar la Yi-ió:i fatidica,
para no esrmhar aqu~l grito acusador. :\!:as a
¡►esar de su mal, no se arre¡wntía. ¿ Por qaé habían abu~aclo tle su canclidez? ¿Poi· qu:S aquelld
locuaz pariente suya la sumía en el dolor, pa
ganilo con -esta negra aeción sus hospitaliclat1es
)' su afecto ca,i maternal. por qué? ¿Quié:1 ordenaba aquéllo? i Qué clase tle sorierlatl permitía
tamañas infamias1 iQué gC'ntes eran aquellas
que 110 1&gt;oseían un ápic2 de mornl y ele respeto
al prójimo? ... Harto bieu se vengaba. Ella ven
dia su alma y sufría indeciblemente; pero s,·,
ri\'al estaría allá también apri~ionatla J)Or Jo,
muros lacrimosos de la ca~a fatal tle la f"auoa.
tarcajeánclose siniestram?nt&lt;' t·on su horroro,~
risa de lech uza po!'sca, ebria ele impudor y d~
maldad, desgarraULlo inconscientemente ,-us pobres vestiduras para mostrar a los ''loqueros''
la belleza toda,·ía Yictorio-a ele sus carnes qun
ya nunca, nuoca \'Oh·eríau a po,ler amar! ....
Carnes olímpicas, divinas rarnes, carnes avaza·
lladoras de Afrodita; pero que ílrnsta morir, pa'•
pitarían con las inútiles crepitaciones del hielo.
con -el espasmo sin sensación. ciego r vano, fle una
Ofeli:l sat.rnica! ¡ De qu~ sen·ía ,u hermosurn ?...
¡ Dúntlc e4aba el arr&lt;'hato que snbyu~a, si r!
t·er-! hro fundoua,la morbo,amente. tristemente
vacio como un palacio abandonarlo? Berta era
una flo1· tlel mal. caíila en &lt;'! mi,terio ele lo
inronsdente. 'Y ella, A,zripina. la arpía maltleeitla ...
0

•
r

~¡Tía, tía, siento huet·a la c·alina!
¡Su maliliriún!
¡Sí: maldita C&gt;lla; malditas ambas! Si nmaba
la quietu,1, la ~ercni,lacl, la inercia del hol.,ado
,·i \'ir; si le repug-11aha el l'arácter bullidos~ ele
su ~obrina, lle ac¡nclla hembra uervio-a romo cebra &lt;'11 brama; si su ensueño hahía si.lo yj,·ir
unirla a su B&lt;'1•i;{llO. adoránclolo man,amente en
la sole,la&lt;l clt&gt; un hogar silencioso y estc&gt;lario.
ahora se ,·eía. como rci·to castigo á su cielito
arrojada. aturdida en aquel horrible le ho qu~
a&lt;·aso sería sn tálamo ile mul'rte, reto re iéuclo;,
&lt;·omo nn \'il &lt;&gt;s1·orpi1111 ,obre a,nia, ~1 1ta111lo
e spasmó,lil'auiente ron las &lt;"onvulsioncs tle uo
batracio rlecapitarlo, rlespell.j:ulo ~- sala&lt;lo. ¡Co,,
qué terror ,a miraban en la sala' AquC'lla re
pugnancia pif11losa qup atl\'crtía eu los rostros
,1eurn&lt;·r:ir1os de las partnri~nta,, la ¡,ouía frené·
tira, ad ,·aba ,u &lt;liabólit-o mal: era ('0m&lt;&gt; si ea&lt;la mú,1.·ulo y n('n·io suyos estU\·ie.sen atatlos ,i
otras tantas cuer&lt;las rle las &lt;JUP tirahan con ira
y con pasión á un tie:n¡,o, las mano, amal'illas, exangii2s ~- s111lorosns ele sus compañeras
primíparas. Tal nuevo suplicio era muv peor al
,le sentir el contado ele su gro,ero roicl16n que
pareda arder inten,•ioualmrnte
para alnasar
sus n1n1C's fláci&lt;las. que apenas si aforraban lo,
huesos careaclos, la, articularioue, 1·ígicla~. en·
ga rahi tallas, los ternlones sujetos á un solo tem •
blor constante. inar·ahahle, in&lt;·m·ahle, tormPntoso, inicuo!
--1¡Tía, tía. siento hueca la eabeza!
¡Cómo e,taha enYej~cicla tlcsile cutonce~•
¡ Cuánto I iem¡,o pasad;, en el &lt;·aserón oliente :,
n.iseria, a féni&lt;·o y }l el olor!. . . ¡ Qué martirio
tan espanto-o el ,le ,·outar la, hora, minuto a
nlinuto, "'-.:~un,lo a ~e-guntlo, ago,1izantlo t-in 1·r·
me,lio ei:tre la hampa de la potlrec1umhrr ~· a,
0

las gestarionea imbéc-iles! ¡Cuán impiedosa tlchía ser la ProYitl•ncia! Ahora que miraba el techo sombrío, ne¡....-ruz&lt;,o y c,irl'omido del s:ilón, ele
su frígicla cárcel turbada apenas p.or los ayes
que,iumbrosos ele las enfermas; ahora que el
silbido 2ste1·toroso de su gnrganta se iba debili•
tando poco a poco; ahora que sus rótu las, filo·
,as ~- abruptas romo ~uijarros ele azteca honda,
,e empotraban ¡{Olpcamlo dc c·ontinuo su peludo
mcntón de bruja y su rostl'O achatado y rugoso.
ahora le rngHba a Dios que 1·estituy~se la razón
a Berta, r que ella, .\gripina. muriera de una
Y!'Z ...
-¡PrrM&gt;namr, Heñor, pertl(¡nam~!
('uanJo el &lt;lod or }Ianuel Sáneh2z llegó a '' J::
númno cuatro'·, ya no esc·uch6 el t·onstante sil
hi,lo &lt;le Agripina:
-¡Por fin!-murmuró •·&lt;»l pieda&lt;l fingida. sonriéndose i&lt;liotamrnte a im11ulsos tle ,n fi-onomía
de s?minarista renegatlo.
;y horas después, mientras conducían el cacláver al cementerio. en •in vrimaveral atarclee·er
t1·anq11ilo y g:lorioso. lab rosa~ blanea~. co1no un
otros 1na~·o,. fin~i ?1Hlo fruto:, tle nieve, drsg·1.•
jaban sus pétalos sohre el húmedo trébol d,•
los pra,los siempre Yenle,. l•na campana Yed
na ,laha con ternura su sereno toque, ? los eslU&lt;liautes jó,·enes -alían rien&lt;lo alegremente, ~ati,fechos a~ la Yida, mofán,lose en su interior
,lel eán,liclo viejo Ha,1ninrn11 -y ,le sus teorías
vanas, soñan&lt;lo más bien en los rojos labios' de
~u, novias ausentes. Todo era paz, calma y ale_
¡.tría. Solameut~ aquel senrillo ataúel negro, que
era llPYa&lt;lo a través ele la llanura verclP, manr haba lúgnb1·emente el paisaje espoh-orea,lo d~
oro, :· parecía l'etorcerse como sarmiento que
arel,. teml)lar cu:no si hubieseu eucerraclo en él
irn ,le,articularlo esqueleto Lle mercurio ...
:México, J902.
Severo AMADOR.

�~o)u. a la. raítla Je la tarJl', tuJ c-ncatniué a

1

cementerio para buscar aqu-.,il.1 tumb_a apcu~s
cerrada ¡,or las mano,; tlel amor 11ac1onal. );u
, 1uisc 1,or la maliana comp~accnn,' en la melancolía u~ suicidar los ,-us¡nros ~- tlc ahogar el
llanto en los sollozos ...
Como ,·u.:111tlo te l'enl'!ra casi furtinuncatc a
un templo ]'Ura recor,lar allí ,in testigos, l'.Oi.l
e\'ocadones místicas inaprcndidas. a los seres
qu~ridos que ya 110 existen, así_ lle!!_ué al Panteón a tributar mi culto &lt;le a,lmiranon y tlc tlolor1 lle cariño y .Iesco11,-uelo ·al varón cselarecido

y j usto, t]Ue y¡t no ern. nada y que,, sin t.'!llbargo,

todo lo es, lo s~rá. to1lo para los ntsta¡.(os de su
nombre, tk su corazón y de su l''-llÍritu.
Yo lo amaba, lo amo eomo tantos otros que
a,oui.úrons!'-siquienL iustant_áuea;nentc----1¡,or l.i
Yenbrna gótica tic aqu?llos 0.10s vivos, l'.ara cuntem]'hlr llll gran pe1laz~- de 1'.l &lt;'eleste bo\'c1la es
trelluda: lt• rutilante "\ 1a Ladea di_ su bunda~I
inmcu-a, confunclhla ,·011 su pcnsam1ento subh
lltl'.

...

De,-dc mu.v 111110, aprendí a amur y a sentir
en los '•Cuentos Ro111á11tit·o, ''. .\quel cristalino
an(bicnte de Yc-rsos, lle melodía y de éxla,is me
di6 a conocer los espejismos o Yisiouzs lumino"ªs en que re&gt;-piró su alma exquisita. alma á. i.1
yez !le fuego y de lan!-YUidez, de, entusiasmo ~•
de tristeza. de ju,·entud y de hero1s.mo.
.
::\lucho más tarde, couod al prosador é¡nco ) ..l
transformado en gloria mexicana y amado por
sus contemporáneos.
Cuaudo por vez primera me aterqué al '' nilio.
.,¡.,ante" (Altamira llamó así á Don Justo Sie~r~ en una íntima ¡,látil'a). el ilustre Pre,idcute
Díaz acababa de nombrarlo su couscjen•, para
que 11ro~iguiera---&lt;'.omo el más culto ~ infat:guble obrer~l modelado del alma nac10nal.
Una entr?vista de media hora me ~once11ió el
::\Iiui~tro de Instrucción Públi&lt;-a y Bella!&lt; .\rtes,
rnya geuer~sitla,l por ig?al sa?!ª pe1;clo,1~r u~:..
impertinenl'Ja que un cnnten. Llu YlYO rntereo

suocit.ú en mí :u¡uella plática ,\e treinta n,inuto-.
,¡1w ,k·-&lt;le tau inohidablJ ,lía ex.l'crimenté una
fcn·orosa v ,;Íll"'Ular adhesión a su pcr~oua, y
pugnaba por cO;lJlreudcr aquel múltipl? ,;ér que
al mismo tiempo o sucesiYamentc. era poeta
tl1btoriador. político: el amante, el contempla·
dor v el cimladano.
Destle entonces .:omencé a venerar lo qu«'
antes sólo me fa,scinaba. El orientalismo •1•· una
ituaginu~i(H\ no .:omrti&lt;la a Jlraginítt_ica-... 1!1e enseñó que el lenguaje &lt;le Don Ju,to era el_ rnstru·
mento armónico tle un órgano 1!'c11nclís11110 en
&lt;1uc resonaba (') s!utimiento que agita los cerazones e infla,na los Í\llin10,, con ,;íml;olo, Y
parábola,, con inu'.tgenrs ." de.,tello•, qui', son e.
dbtiutiYo &lt;le los espíritu, portentoso,. A,-1 ,~ Y!'
su estilo, lleno tic choqnPs y rel'11oques. que rom·
111• y ha"e e-tallar cu mil fra¡rm~nto". el ¡,·•rí?do,
,·irtién,lolo en olas espumant,•s de frast•s niro1·o~as que arrastran al alma en ]a estra,·a,..ación
tle sus hnpre."'ion "S 1)ara eon..:(lguir ~iu rsfnerz~&gt;
y ,sin artificio ¡oh mara,·illa! ,lar un rostro ,.
ias idea~, un noml,n• a los peusamieutos. uua i11t!idtlualida1l a las 1leduniones, un corazón a los
cákulo•. un al:na a la; teorías ...
Hi su lenguaje poético era plástieo 110~ ex
t'eleueia, su estilo oratorio sabía reprodunr uo
sólo coa arte, ,;iuo 1·011 pasión, el agente colorista más \"igoroso, porqu¿ no toma sus tinte,
en la palabra, sino que los encuentra en 11'1
propio sér.
.Su cxistencia puede ser considl'ratla co::no u_n
lar"'O y solemn~ dis,•urso en que no 11oco purt'._
dp~rai1 la persuasión de Demó,tenes. !'l e~tilo
a111zno y fiaurado de Vcro-niaud, la impetnosHh,.I
,le Miritbe:;'u, la cultura ~Y abun&lt;lanl'ia !le Cicl'.
rón y la elc\·ación de C&gt;Jpíritu de Bos-net.
8u lenguaje de historiador, más lapi1lario ~
e•·eultural que los t1emús, 11iscute ~- narra, instruve v mueYe funda dramas vh-ientes más qu~
si-temas histó;it'os, ,se dirige al eorazón y abo1tla al espíritu, abundando en pruebas sin prescindir de sentimientos.
Alli su alma es unher,al y aparee!' el ¡,~usac\or en toda su potcn1•ial11lad. El filósofo se
insinúa fuertl'UJ!'nte en 1rn horizonte sin fi u 11 !
éter azuludo v cri-taliuo 1lel que no separa la
mira ,la escruta,lora.
El elemento sobr~natural o maravilloso dehió fotrnar y cfectinun!'nte formó. la parte más
robusta de ~u natmal!'za. !:!in este mun,\o sobrenatural superpu~sto al de la materia, no hubh·
ran que,hulo satisfechas la i:naginación y l:•
piedad tle aquel hombre. \as ,·tutles justnment.:-

NOTJ\DEARTE

rt'clamabau ,1u, mundo, di-tinto,, ,-,i bi l'n 1·orr~lati,·o~.
Este • 'B~uto Cala,an;o.'' creyó mil veces co 1
más firmeza en el mundo in,·isible, porque lo
ren?lado por los ojo; de la intt;ligencia le 1~creda 1mí.s crédito qu! lo sngemlo por los OJOS
de la carne.
Las dos últimas produt'ciones suyas &lt;ladas a
luz son el suicidio ele la metafí,-,ica qu ! aut-•
la fe -l' anona,la . .-\lli estu Dante triste, en ew
soneto que escribió con la punta d ! un vuñal
a su Beatriz, antes de partir a E~paña. Allí e,t:1
la ticrnísima carta postrera que leemos lloran•
,Jo t'omo él ha de haber llorado ~:n Lounh~"- Bu
esa. l'Omo última y sublime oración, llega a
contraer lu ~olemnidad del sepulcro, al ,cual
"ª se acercaba. Lo Yemos a,·anzar hasta las
;uiuvcnes del abismo que cobijan los misterios
l'ristiauos. Asoma pálitla aquella cabeza de alaba,tro. como iluminada siempre por una lámpara interior ,le luz d! aurora, sus ojos &lt;.le,paYoridos sondean la couca\·ida,1 espantosa, el Y~rtigo arremolina sus potencias, ,v apenas halla al,,uu,1s palabras cortas e inmensa~ para rcspon•
derse a sí mismo: ¡)ladre, esposa, hijos!
•

•

Había entre los cuentos de la abuela que arrullaron mis sueños infantiles, uno que me inter.••
saba \"iYamen'te. La historia ele un caminante
extraviado en una selva-" agreste ~· sin Yereda
eon&lt;&gt;&lt;' ida''. eomo la &lt;le Alig,hieri-un pere,..arino
que, jadeante de fatiga J' angustia caía sobrl'
las zarza,, pi11iendo á la muerte su liberación .
t'na ha,la buena, una Jiada eompasi,·a, con-virh&lt;}
por milagro d¿ su varilla 111.ágic·a, un rincón di'
la «t'h·a en grnta ]10;:pitalaria, donde el viajer-0
halló una fuente que calmó su sed, y un lec,ho
que ofre-eió descanso á ;su icuenpo rendido.
La dulc2 e,·oeacióu del cuento infantil vino inconscientemente á mi memoria, mientras
&lt;'speraha con impa&lt;'iencia el momento en que,
la proml'sa de unos in-tantes de «uprnma frni•·ión espiritual, si' convirtiera en anht&gt;latla realidad.
Como el hada buena, una dama 11e b,llo ta lento nos ofreció, en medio de la sombra trágiea
de estos días tristísimos, unos momentos tle &lt;&gt;-oee exq1fr•ito.
"'
La s,ñora Luz (L C. de López, ha org-anizado unos conéiertos históricos interesan•tísimosflore,.s raras -en nuestro amhiente, traoplantatlas
de la noble AIE&gt;mania.-En honor de Bach, el
eolo•o de la músirn, s, hizo el primero, tliYino
ofic·io de arl:-t&gt;.
El mae-tro Julián Carrillo preparó el an11110
,Je los o_yentes 1·011 una conferencin, en que ha_
hló del excel~o ,músieo de Eis&lt;.'nach.
El pi:rni,ta Lni~ Alfonso )[,trrón,--tnexica1to
privill'giado 1¡ue tu\·o In fortuna de eurontnn·
~!' 1'11 \'ie,ia l'nan,lo Raner, abrió ¡,u el Conser\'atorio un cur~o unico de piano------fué el director artí,tiro del .fe-tival. :'\u di&lt;icí,pulo, e, j,iwn Ránehez Fría~. logr6. en la ejecución del
Preludio y Puga, arranc·ar al piano, sin usar
los ¡&gt;l"clalz~. el sonido seco y preciso dei clavccin.
La señora de López, con admirable pr~cisi-011.
ejet·utó en combinación con el maestro, la Pas
toral, que consen·ó. en virtud del intelige,1te
arrei¡do hec,ho por ·:\Iarrón, la sonoridad que t•1viera en ei órgano.

V

Con terror sagrado pongo mis miradas y el
pcJsamil•nto iornbcrente y confuso sobre la tierra que cubre los d~spojos de aquel maestro tic
elo.:uenáa, modelo cn ci,·ismo, ejemplo de mcn_
tores, ti110 de moral, dechado en la ideal perfccrión.

Sus últimas pompas no han sido para él un
eterno adiós. Significan el '' estás con nos otro,''
que en los instantes del eterno viaj~ tlecían lo;
griego, a su maestro.
'El llegó ya, gin ,paso desmayado. a los lugares donde " . . .. tout palpite et frisonne tlans
les jardins sileucieux! '', pero su memoria que•
,la formando parte integral de nosotros como
un trenio familiar, si -es lícito cxpresllf :,sí, uu
cvnfideute ele nuestras almas tuya pértlida sonará ,-onstante y dolorosamente eu el cornzón.
Al salir del Panteón toda mi mente era ocupada por el nombre de Justo 8ierra, .,· COlllO Lamartine, "suspiraba por los dioses caldo&lt; que se
a1·1a•r1lau ,Je! delo y \'u·,! ,·en a él'' ....
Francisco GANDARA.

La ,eñorn Emili:t CT. C. de Villarreal, e:1tonó dulcemente una tantata. y su admirable fra•
seo y sus profumlos eonm·~mientos ele la difícil téocnka ,le Bach, le ,·alieron un triunfo.

..

Presidencia de la primera conferencia sobre arqueología, efectuada el sábado de la semana pasada en el Mnsec Nacional -En el centro, el señor
Vicepresidente de la República, Secretario de Instrucción Pública; á su derecha, el señor Lic. Cecilio Robelo, Director
del Museo; á la izquierda, el señor Iog. Jesús Ge.lindo y Villa, sustentante.

La señora Yirginia (;aldn de Xa\'a cantó
con g-ran maestría tres arias y smpo llevar á lo,;
oyentes, del sobrecogimien\fl llel éxtasis al doloro-o arranque rle la queja_ y al arnlbafo de la
ale.gría. Su \'OZ tu.\'o maranllosas inflexiones,
sai-vantlo las grandes clifiru1tades de los interYalos de ~ptimas en la última aria, cuyo earáder ligero inspiró más tarcl!' más de una
\'ez al -gran )Iozart. La Ga\·ota en sol menor
á dos piano •, fué delicios:1. ,El tcL11a bucólico
tan bien Herntlo nos habló de pasajes risueños,
de horizonte-s elaros, de albas ovejas y de dul
¡•es idilios 1_)astoriles.
Y por últ,mo, el gran conrierto, el conciellto
erizado de clificultade, técnicas eon la bellí-ima
Cadenza rl!' Reinel'ke, l'n que el mae:-ttro 1Iarrón se rl"\·E&gt;ló un artista completo y un téenico
seYerísimo, liaciendo gala 1le su escuela perfecta.
)lientras la divina polifonía caía sobre nul'stros e~píritus eonmoYidos. n,i h1aginació11 e,·o&lt;'a!ba la augusta sombra de Baeh, del "músico
más !!'!'ande que ha proclueiclo la humaniclad' '.
y lo ~-pía asombrando á Federico ele Rusia, por
la far ilida,1 de su imtpro\'isacióu, eonsagrándose ahM\11t-amentc al estllílio para funcla.r Ja ba·
s? más firtne de la música motlerna y ... -¡tn~te es decirlo!--l¡_msando inaclvePtido para su~
eontemror.áneos que 110 supieron comprender al
genio que \'iYió con ellos en el siglo XVIII.
La señ-0ra I,6,pez ha tenido una noble idea a
or!mnizar estas audiciones que nos har-áu sen.
tir"' homlamente y nos ilustrarán en el di\'ino
arte.

La inteligente dama cumple con una obra el;)
misericordia. porque en la tristeza infin:ta qu.:nos enYuelY~ ahora, ha lle"ado un consuelo. Lo•
espíritus cansado, tle vivir en este •iglo "«in
alma ni poesía'', han leYanltarlo los ojos para
,·er filar una estrella en la obscuridad luctnosa
del cielo.

M. L. R.

....,__

•

~-.
,·

.A

t

~'
\
..

Sra. Elena Morales rle Garza y Señor Martiniano Garza. -Guanajuato 11 de Septiembre de 1912,

�R¿\LE·S
ta sin una Ya,·ilaciún ni un tropi,•;.o h~jo la tli•
r¿;,ción riel maes'.l'o T¡!n:1-·io 11&lt;'1 l'astill,1. •tU&lt;' oh·
tu\'O en esta ,·&lt;-"z un \'erda1lero ,~ sui..·e~o · '; h:tbien,lo si,lo fe,te,jada su labor con un llamamiento a-I e,cen:nirr.
l ..ua n1agnífita ''J3oh .. 111ia ' \ en re!-inn1en. Yolaban por Jos pasillos \'ie,jos ." (•onocidos no:n
bres: ¡~ina Pack! ¡Bnxmaun!... Pero totlo;
conYinimos en que la palma se la lle,·a est"

"Rohemin." &lt;le ahora, que ha,•~ ,·ibrar clormidos
l'nhisi:t"&lt;mos y rcfrest•a emocionrs ol\'idaila~.

* • *
Tras rle la ~riseta ele )fontmarlr~ Yino la
sempiterna enamorada ele L:1mmermoor.
Confesamo3 que esta 11eroí11a de Sir Walter
nos "ª eansa1Hlo ya un poco. D?s1le qui! Luisa

Veladas líricas: "Bohemia.", ''Lucía'', ''Gioconda." .-La. elegancia. y otras noveda-0.e~:
"El Marqués de Priola.".

•

El idilio rle ~Hirguer mti-it·atlo por Pnccini
tiene la Yirtud7 ,·a lo ,lic~n to,los los cro,1i-,tas. -el,:, tle-.;pertar en los que a~ij:ieron :1 su e~trl,,110
viejo, re,·uer,los ala,los, .,- de sn, al propio tiempo, amable al alma ,le los j(►,·enes, por ,u fres·
cura, por ~u sonrisa;-1fresn1ra que está en su
música de clelieiosa e,pontaneitla,l, sonr;sa que
ilumina los Yel'•os ro·nántic•o, ,Je Giacosa.
Xo recuerdo de temporada alguna en que ,,.
ha.Ya echa,lo ,,n oh"i,lo el lin,lo •' sp:utito' '. Difít·ilme,ite p,•rr1omtrno~ la nusencia ,le '' Boh¡,mia · '. ,·amos a oírla siempre ,·on ¡.."listo; nos so·
Jaza~ nos re~a)a ton uu par ele hora"' de g-eoui1u1
rama ntfris:110. Y ¡i.se a los sa!Jihon,los, a lo, que
se ¡n·cl'ian ele at!:nir,u tan sólo las rumbr.?s de
la. sinfonía, salimos, ¡,or lo que ataiic a la obr,1,
1·0111placirlos siempn' ele e-a aurli1·ió11 purtiania11a.
Xalural t~;;i. en &lt;·,,11-, 1·nenl"ia1 &lt;lue en punto a
n•¡,rest&gt;11taeiones ,le ''Bohemia·' hayamos eo110
1·irlo ti,• to,lo; l,u•uo, 111ediano y malo;-mediano
t•asi siempn•.-Y mú~ natural aún que, 1·uai1&lt;lo
apar('ce una "Bohemia·' 11? las qu'.! se tlan po_
¡,as en lihra, no ¡,uerla meno; el cronista c¡ue
t•onsagrarle :..tl;,!ún mayor e:'lpaeio qu el que r...'&lt;·lamaría llL br:Ye meu¡•ió,i que tle 01·ilinario suule Jiacerse.
La. ''Bohemia·· qut' se ha ta ntatlo reciente•
mente ¡,n .\ 1·beu, )' &lt;¡ne continúa 1·ant,rnclos~ eo,1
bene¡,lá~ito ,le lo,; afic¡onarlos, e-, sin ,lncla aiguna, por lo que a &lt;·onju,üo se refiere, la m[ts
acnbacla r¡u• hemos 1',1·ul'lia1lo. Otras -e habrán
Yisto en que, 1letcr111inatlas i11tlivi,lualitl:11les en·
tre las figurantes en el ¡,roirnma, tleseollasC'u
ac·a~o ma,,·ormente qn? las ,le ahora; pero ning-n.ia, de seguro, en que la totalitlael lle los in_
tlrpretes fuesen ile la talla ele lo, el g-i,los por
8igalili para la ópera de Puedni.
Luisa Yillani es una ('s¡,l2nrliela 11imí. Es,¡&gt;lénclicla, sobre totlo, por la Y0Z. La ,·o,: ,le la \'illani, de b~llísimo timhrl', de insinuante pastof'i_
rla,1. ,fo grato Yolumen, mane,i:11la ton un ex,qui
sito artl'. nos resuita la ,le una ~Iimí de ensueño, rupasionada y t1uke. A ¡,e-ar tle la interpretac·iótt un tanto fría del 1,ersonaje ~· tlel no mu~·
fuerte relie\'e que la arstista da a es:\ ~neauta1lora heroí,ia ele J'l:Jo, Luisa \'iJlaui ,leleita sin·
&lt;·erameiite v s.' haee admirar. Hu aria ")li
l'l1ianrnno ~Iimí '' ahnntla en &lt;leli,·arh•zas líricas.
• Y qu(&gt; cledr rle Gamlenzi l El arte rliledo
rle e~t~ jov~n ,•antante, re-Yelailo prinl'ipalment~
en el fraseo impecable. superior ton mutJrn a
la e:uieivn, culmina en el Ro,lolfo. Hiente y ili•
e~ admirablemente su ¡,arte; hace tlNroehe ,le
gala, YOC·alE-,, El públir·o, sorpren,litlo y ,,modo
nado, le es,·uchó atento eles,le el aria ilel primer arto, aplamliéll&lt;lolo ,·aluro,amente en el
euarteto.
El ba1·ítono Cam1mna, en el ~Iarcello, rlescolló
en el ,lúo con )fimí. Fe&lt;lerici, sobrio y el 0,,an•
te siempre en .sus interpreta.l'iones, 11ió al
Schaunard un valor líri,·o que no tiene tomúu•
mente. Se.gurola se cneargó ele eo:npE-:it en ,·1
C'olline c•on sus otros eompañeros; a instancia,
del públieo hi-,í sil ' ' Y~eeltia zimarra •·. arre·
hatadorn por su (lramatirirlacl.
•
La señorita Giann. estuYo aecpta-ble &lt;'n Sil pe·
queña parte de :Mu~setta. Los coros ~- la orques•

'l'etrazzini la desenterró haee siete u ocho años.
apenas pasa uno en que no estemos obligados a
enterarnos d~ sus lamentacione3 y locuras. ¡ Y
qué importa que In. melodía ¡Jonizcttiana conser
Ye tocla\'Ía su primiti\·a melancolía y gracia!
¡Qué importa. que ha~·a fra-ses que SO!l perlas
de Yisos riquí,;imo&gt;&lt;, si el engarce es mode~to;
más que modesto: insigniñcante. Si las Yieja,;;
óperas se reservaran para los conciertos, sería
mejor. Asistiríamos, sin duda, con más grande
com:placencia, a autliciones dosimétricas que no
integrales de '' Lueía' '.
YíLl!mnos al meno,, que ésta la cantó Edvige
Yacca';:i. L~ Yaccari es una genuina soprano li•
o-ero, de a!!'J'adable aunque pzqueña Yoz, y babi•
lísima. par.,.a manejarla. X o suscitan eutusias·
rno delirante sus delieadas florituras; no haceu
prorrumpir en aclamaciones estruendosas ~us
gorjeos de oro. Pero se la escucha con _delei,te,
y el rleleib va subiendo ele punto a medida que
ia (liva luce los primores de -su garganta; en l::t
e,cena céJ.ebre del tercer acto, sobre to,io. Fné
muy bien recibida la joYen artista. liará u:rn
clo1iosa Rosiua muy pronto, quizá~ ant('s de que
rsta crónica apare7,ea.
Con la Yaccari fué calurosamente aplaudido
Federici, que substituyó ª. Bione_ en el. Lord ~sh-ton. Xo así el tenor Sch1arreth. Sch1arrettt no
entra, d~cididamente, en las &lt;leYociones del pú•
blico, por intenso que sea ,u esfuerzo. Por su
voz y por su e,cuela &lt;le can!º·. :,e le clasifica. entre los artistas '' d~l monton . El Edganlo le
, ien!' mu.v an&lt;'ho, rle:nasiatlo anrho ...

.. *
La labor del mae_o;tro .\u~clini para pre~eutar
c·on unos rua.itos ensayos la '' Giocouda' ', e,
muv diana de tomarse en cuenta y de ala'bars!',
po; má; que la ó-p~r'.1, de Ponehielli no r~sultara,
en .rn primera aud1c1on, perferta, armomosa, ro·
mo de buena ":tna. quisiéramos v~r todas las
&amp;peras en esta temporada "seria". No e~ fáe(I
tarea. roncertar ta11 abn1madora construceón !··
rica. En la "Hioconda'' hay mue'ha música, mu_
rha dramatieidad, murho cauto-sin &lt;'ontar los
haile;; - Y dada su condici(m de excesiva, exte·
so ele• bu'en:i. yoluutarl hay en mae,tro y artistas
para llevarla a la escena rle moclo tau premioso.
Aplaudámoslo, sin _embargo_, pu?s que_ ~e la meeliana, acaso defie1eute primer~ audlc1ón, nos
,,om11en~ó la se,gunda, en que _,;irnos mayor segu·
ridarl. más completa arlaiptacion de los artistas
a la ohra.
La ])J't''~ntarión de la Roprano Esther Toni•
nl'llo hahí:i atraldo no eseaso número de curio•
,o~. Rebosaba el teatro. El ambiente estaba eal·
rleado por el deseo de volv~r a eseuchar_ 1a _ópera de Pond1ielli. Y la Toumello no desilusioné,
por cierto, a quienes querían oírla. No es, segu·
rame,nte, romo se ha afirmado, una ve'.dadera
RO'prano tlramático. Su vo:r., por su extens1?11, volumPn v timbre, más bien podría. clasificarse
corno i~termerlia entr.-,. el soprano dramático y
el líri,•o. Ello no ,quita, naturalmente, que se.:i
bella y que la señQrn. Toninello la ponga al se1
vicio' ele! arte con acierto, seg(rn pudo compro·
barlo con el aria célebre del último acto de la
ópera de Ponchielli.
.
Gaudenzi no PS el tenor apropiado para. el En
:r.o Grimaldo. Ese pap~l se antoja qui7.ás despro·
porciouaclo para su,i condiciones lírieas. Dijo, sin
embargo, aclmirnblemente. su romanza "Cielo e
1nare''.
lln excelente Barnaba el de Fredéril'i. Ador
y rantante ~e identificaron para revivi1 en la
escena el héroe d? trapo c1e Yíctor Hugo.
,A la señorita ]&lt;'ox le haeen falta condicione,
de emotividad· es ele una frialdatl de hielo.
1En el Al\'is~ Badoero se resiente Segurola por
sus deficiencias en el registro grave. De !llo nos
compensa, empero, con ~u bella ,man~ra ,~e decir.
Fanny .Anitúa a quem e,perabamos oir en la
Latll'a, cantó la 'parte de La Ciega ac?rtaclamen·

0

t~

.

a

Yaya. por último, _un apla1~so .ª Yittona a·
lim~rti, la guapa J&gt;rimera b~~lanna que se presentó con buen éxito en la Danza ele las ho·

rus".

0

Virginia Nevares, actriz española en cuyo beneficio se está organizando una velada dramática,

Estuvo bastante deficiente la. direceióu ele e,·
cena en '' Gioconela' ', y s~ría. de desearse que
en lo sucesivo se modificara.
También es de desearse que no se confíe &amp;
simples eomprimarios papeles de prima impor.
tn.ncia, como ~e hizo en la "CavaJ_leria" del do·
min"o con un
desastroso baritono llamado
'l'ru;chi. Tanto esa audición de la ópera de )Ias
¡•agni, romo ln de "Payasos·', desmere~iPro1_1
1111who t'On el eambio ele r~partos. Zenm esta
muy lejos de Gaudenzi en el ~anio; sin conta,·
con que su voz se halla todana _e?ferma, abu•
sa de ci-ertos recm·sos de dramaticidad ramplo·
na: entre otros,---por no cita~ má.~ q~e uno,-cl
clP pintarse la cara ele canmn su·bido al dar
muerte a Nedda, pna impresionarnos ... ¡Como

•

Vittoria Galimberti, primera bailarina del Teatro Arbeu y su profesor.
si el verdadero talento tlramático no tm·iera a
su aleanre otros medios!

• * *

Decitlillainent!, el --eúor ~Iuñoz no quierr
eonYeucerse rle que le condene ahand,¡1iar el
teatro francé,, la tomP1lia ari,toerátit':i tle •:i•
1611 parisiense.
Ahora se ha propuesto enojar a )f. Lanrlan .
de i"'ual sue,·t,, &lt;pte 11) hizo, días pa~ados, eon )1
Bert'"on.
Y no tanto por el aetor C'~pañol. cuanto nor su
malísima com¡,afiía, e, ¡Je censurarsJ "El ~[arqués ele Priol:1 '', estrenadn en el 'l'eal ro C_olón.
Este M:trqué, es nn Bímbolo ele elE-ganci~ s11pr~ma-acordáos &lt;le Ruggeri,~· el amb1_e~!~
que lo ro,lca re-11ira eso tambien ~ elega~c1a.i Prcci;:,mentc lo 'lllC falta al senor )bn,oz, ~muv señalaclam~nte a sus al'tores!-Aclemas-1,i
he 'repetido ~-a muchas \'eees,-mientras la "mise
en seéne'' continúe sieiulo como hasta ho~-atroz-&lt;'u el esreuario lle! Colegio de Xiñas, cons
titufrá cdtlente profa1 tación C'l que 0 e rep:~•~n•
tC'Jt obras que. a más de aC't~r~s _d, suma _,ust1n~
ti6l"., exizen decorado, mohihario y tra,ws ,1,
primer 01:clen.
Lo mismo 11uerle clN·irse resl'erto 1le "El .\ 11·
Yersario' ', ele ('apus, que sigui_ó a "El )[ar~u(&gt;;
&lt;le Priola ·' C'n la serie de asesrnatos dramáticos.

MAESE PEDRO.

En el ''Díaz de Le-ón" se celPhraron las

bodas de plata de ")lal valoca" con la
25a. rrp1•r,3entacióu de la gustada comedia
quinteriana, el estreno de "P.áhado sin
sol" de los propio, autores y un elogio en
bellos versos -ele Antonio )lediz Bolio, r ecita,dos galanamente por la. actriz señorita
Vill(.'gas. En la página siguiente damos a.
nuestros lectores tan h¡,rmosa poesía que
aquella noche arrancó nna sa 1va. de aplausos.

N. de la R.

mm

�JOYAS DEL ARTE ESCULTOR/CD

slÉLLJ:lNI:&gt;

Damas y eahallrros: El telón ha caído
hacr nn instante sohre nn mil»gro YiYido.
¡ Qnr no hay milagros? ¡ Cierto &lt;¡nr los h;l&gt;' tod11Yía !
Y hay dos hermanos brujos allá en An&lt;lalncía
•q ue .:ahen el srer&lt;•to, y que tienen la Yani
de virtud qne ohra hechizos ineomparahle;;. Rara
·eosa es que e,n cstP siglo se mire tal portento;
pero a p¿,;at· de todo no l'S fáhnla ni cuento.
Son c&gt;stos do;; l;l'Nmmos sobrinos de al~ún hada
&lt;¡uc les donó la ril"a mC'rced de una C'&lt;nc·antadn
IJ)andcreta ceñida de claYeles y rosas
y que por dis&lt;'os tiene alas de mariposa,.
1Est.í hecha toda de oro sutil y reluciente
y de trémulas fihra-s de corazón qne siC'ntr.
Cuando la pm1dereta repica entre las ma,nos
prodigiosas dr C'stos dos prínci,pes he1manos.
en la vida arrnouiosa dC' las co-;as sencillas,
se hacen eneantarnirntos y se ohran mara.,.·illas !
Así hemos visto todos ahrirse como una
tosa de suefio el dulc-e jai◄dín lleno de luna
por dondC' pasan locos y suaYes los amores
durmiéndose en las almas y hC'san:Clo las florPs.
El patio at,dido todo de sol y de ela \'C'l&lt;'.-.,
má,gicament.e lle-no de abejas y de mirks,
(un rovuelo de gracia y un correr de dulznrn )
y á veces una gota de divina amargura.
La callC'ja en que salta fugaz un gala'ntC'o,
se cle.sJiace un suspiro y se enciende un dC'sro;
el balcón C'nflorado de luz y de alegría
y en totlo una inquietante y honda mela,nrolín.
La canción a lo lC'jos, en la tarde rupaciblc;
una fuenite que llora por un vago .i-mposihlc;
nn tropel de muje.res que ríen y que aiman
y una lhwia de pétalos que al afre sC' clrrraman.
Fna tirrna y mmántiC'a.. y hon:cla poC'sía

y nna iMfa.hle graC'ia y nna loca alegría.
'J';1l los hrl'lnano;; lwnjos c·on su raro amnlC'to
ticmrn de C'stos hec·hizos C'I único sN•re.to.
Ileeho flor o earil'ia o pájaro o arrullo
todo el sutil misterio de la vida fné s11:,'0.
Así tenéis el h"llo mila~ro de esta amable
c•CMk&lt;lia que hahéis visto. Ri dejáis que ella os ha ble
.:;~ntiréis una queja. una lágrima, un grito,
una risa que ama. un amor infinito,
y ou·eis, temo un anoyo que murmura comnwlo,
-azul y c-ristalinó como agua de rielo,una cani•iún, in,1,lf'1ma, como nna voz de niño
mú,il'il ele alma buena c¡ne tiembla de C'ariíio.
Es c•l milagro de rsta mujer arisea y lo-~a
enamorada y lirn::la que nombran )falvaloea ....
Ya c·onoréis sn e~píritn y ya sah{&gt;i.;; sn historia,
¡, VPrclad qu&lt;' es un mi.lagro ele hrllcza y ele gloria'/

Ifahéis vivido horas de ternura y &lt;le cnranto;
agradrzrnmns todo., cstP divino canto
qn&lt;' nos C'nseiía el dnlre c1olor en nna hrrida
,que ai·ran&lt;•a mi"l y amor y gozo de la vi'&lt;fa.
La panderc&gt;ta rnágita qu,\ suena rntrr las manos
mara1vi,Hosas de estos dos prínt~ip0S he1•rnauos
~iiía otra rosa fre.:;ca, qne C'R la nueYa sonrisa
mec·ida en nue,tra alma, como por una brisa
de paz y de espera,nza, d&lt;' plácido contento,
c•ual si fuéramo-s niiíos y oyéramos nn cn C'nlo !
Agralclrzea.mos todos C'Sta m&lt;&gt;rceid divin~.
y d&lt;•mos un p1•rsente para el hada marlrinn:
"l'n rorxlrrito hlaneo, c•orona&lt;1o de rosa~,
y , sohrC' una azm•ena, nn par dC' mariposas.''

ANTONIO MEDIZ BOLI0.

1
J

l
l

Fuente del niño, de Ver.rochio, en el patio del Palacio viejo de Florencia.

�franJera
¡.\l fin ha e,tall:ulo la ¡!Uerra! El tt•n-ihh• ,•on•
flicto que pr! Ycía Europa e, un he,·ho, ,v 1 r:i·
nico que sintió el mere,ulo muuilial ante h ;
111;('ihabili1la'1es tle la ~onflagra:iírn -e ha acentuarlo con la initiación de la; ho,tilidalle,.
El clía e,1 que, ,igui , ,11)0 una bella .,· ,·aballere,ca costumbre, el príndpe Pe,lro, hij.i menor
,!el rey XicC1l:1, tle ::-tontene;rro, disparó el pr:mer tiro tle 1·aiión contra el e,jérti:o tun·o, di·•·
,paro que fué ,e¡:..,uitlo por un terrible cluelo &lt;le arli·
llel'ía, sr inil'iú para Europa una era de dificulta,!•~ ? tr:1,tornos, que no •e purcle pre,·er cómo ni c·uiinclo termine.
0

-Ron lle tal naturaleza lo, intereses que e•1tran, y lC"• que aún pue,len entrar en juego; r,
tan e-.pe&lt;-ial la ., itu:1dón !.(eo~r,dica y militar de
la rr!!ión t•n que se desarrollan la• host i licla,le,·,
11ue no hay nn'l sola &lt;le la, ;rran,le, pote11eias
ruropea~ qm• no esté uireda o intlired:,nwntP
inter¡,~acla en l'I fin o en la tontinua,•ión tle h
~uerra.
f\e tienen •-1,eranzas ele que sólo s¡,a ,Ionte·
nPl{TO rl país qu&lt;' tome ¡,arte aetin1 en el con
flido armado, porque en est~ caso, ann ~acriíi&lt;·anclo a ::-ronten¡,g,•o, se llegaría a un fin relatiYamente temprano ele la guerra. P~ro estas
l''&lt;peranzas no son muy funclailas, porque Bul¡?aria se ha absteniclo de clar la contestación a
la tardía nota tle las pot2neia,, comunitatla por
&lt;·on,lucto ele AuQtria y Rusia, y lkr., i,;te e! nomhramiento ,!el Zar Fernando co:110 ,iefe militar
tle los ejércitos coaligados ele los país2s bal·

El Zar Fernando de Bulgaria, jefe del ejército coaligado de los Balkanes, que hará la guerra contra Turquía. Aparece
el soberano bajo muy diversos aspectos: como campesino búlgaro, corno marino, como cazador,
etc. En la parte baja están sus dos hijos, los Principes Boris y Cirilo.

Fie&amp;tas del Centenario en Cádiz. -Kermesse efectuada en la plaza de la Constitución en honor
de los delegados de América.
kán il'os. La tartlanza en eontestar 5e con,itler'.'l
,-omo un re.·ur-o ¡,a1·a ¡,ocll'r mientra, rcitnir y
orµ:anizar los elem:ntos ele ;ruel'Ta &lt;le Bul;ra,·ia,
que no parcN•n hall.ns&lt;' muy di-puestos ¡1ara entrar en comb,,te. De esta manera, tomando p;u~
t' en la gnerr'l t~&lt;l&lt;'s los Balkane,, e~ Q('¡{ur1
que la guerra !lurarú murho más.
P&lt;'ro hay aíu una r·osa qne harú qu-? la ,n-

...

Fiestas del c·entenario en Cádiz.-Jura de la bandera en la plaza de la Constitución primer
número de los festejos.
'

eha S&lt;' prolongue intlefinidnnH'nte, .Y manche
con sangre a totlo el contin?nte: r1it'en los rabiegramas más reeiente~ que r'ranc·ia, ~· ron ella
toda Europa, temrn una 1l1&gt;,lealta11 cle ¡,artl' Rusia, la cual. di acuerdo con Austria, ha faltatlo
a la aiianziL franco-rusa ~• ha ohratlo l'll pro\·echo propio. Ri esto ~e arlara, &lt;liee el cahlegmma,
la conflagración europea no tartlarú muthoq rlías
en estallar.
Y si estalla, duraría mucho tiM1'J)o y costaría al vi~_jo continente mucJ10; años de e8tauca•
mie;1to en la marc,ha haria la civilizarión.
Pigmao, a Francia desligada de Rusia, y te·
niendo que reclamarle su deslealtad por m('(lio
de las armas. Figuraos a Ruqia apo_l'anclo a Turquía, eontra todos los rl?mús paí~es de Euro-pa
que pareeen simpatizar con los Balkanes. Fi.
gurnos a Alemania querienclo aproYc~-har el momento &lt;le cle.bilirlacl d~ Francia -2n pro',echo propio, ~• figuraos a Inµ-laterra riendo cle,c1 l su j y
la tle este elesbaraju,t.e eoutin?ntal, y aprover,hanclo de él para hacer subir sus valore; en la
bolsa europea, al mismo tiempo que clescan~a algo de lot terrible fiebre de eonstrucci6n naYal,
cle-'pertada en los últimos afio, por lns nmcnazas ue las potentias continentales.
Si este e,ta,lo &lt;le rosas es aterrador -2n los
tiem']los ele la paz armaua. una yez que so
rompa el equilibrio fi&lt;'licio que mantiene esa
paz, liabrá quJ confesar que Europa. sufre de
lon1ra. y que lo3 Balkanes le han pro\·ocado una
ele las mús dolorosas crisis ue su terrible enfeT·
rneua!l que tien~ un síntoma aterrador: el miJi.
taris!llo.
Por lo qu.? hm·e al fin y a las ron~renrncia,
tle la guerra, es a\'eoturarlo ha,·er •mposi1·ion °,,
pl'ro aún a rie~go ele hordar en el ,·aeío, ,e puP.
ele anticipar algo.
Suponiendo, como nos autoriza !l. quponPrlo
toc1o, que Turquía teng-a que enfr?ntnr sus tropn~

rontra las ele to.lo~ los paí-Ps bulkáni,·os coal&gt;
ga,los, es sr¡!uro qu2 la luehn habrit clr l'OStarlí'
tiempo, hombre,; y ,linero, en &lt;·antidael muy conúclerable. Si al fin llega a ohtene1· una Yil'lori:•
contará co11 la antipatía ele casi totlo rl munrlo,
que, como elerimos más arribn, ¡,aree·e simpat:zar con Ja i•ll'a ch• la inelepencleo,-ia ,lé
:\íarc&gt;clon ia. Quizás e,ta antipatía ~e 11 ·gu'
a tradurir por trastornos interiorPs, y el e~pcctro rle la des~1embración se lc,·antar{i aterrador.
Pero en el raso 1•011trario, si Tnrquía es e1errota,1n por los Balkancs, caso nada remoto, queda
1,i en una situarión na11a airo-a. Toclns las JH'(I·
Yincias el¡, Europa, Yista la relath·it facilidnd
&lt;·0n que halHá conse;ruiclo ~u inllependencia ~ra.
,·Nlonia, se qurrrún lanzar a la aventm·a lihertad01·a, y entonres el es-pel'tro &lt;le la desniembra&lt;·ic',n no scílo se levantará aterrador. sino qui' •~
imponclrá. como una consecuencia inmediatn.
Turquía lo eomprencle a-í, y por todos los me
flios posibles se apresta para sostener una lucha mela )' larga. Está hacienclo la paz con Italia ele cualqnier manera, sin más mirn qur tell&lt;'T su rjér1·ito libri:&gt; para concentrn1·lo "ª la
frontera .v tener ,linero, que huena falta le h'l·
,,e para el sostenimiento 1le un ejér&lt;-ito que ha&lt;lP lur· har contra más de mtl io millón ele· hnm.
bre·, que es lo que pa1·e~&lt;' que moYilizarán lo~
países coali~atlos.
Repetimos que nos parece qne Euro¡ia ha ('n
trnelo en una era muy difícil, ele la qne snl&lt;lr:1
,lrntro clr llllll'ho tiem110 )' eon graneles 1lifi&lt;'ult.11ll'~.
Y, pnra terminar. no oc,ultaremos que hemossi,1o innHliclos por la sim11ntía qne Europa &lt;ieu·
te en esta yez ¡;or esa re~i6n ele lo, Balkaue,,
tan satirizada últimamente, y 1¡ue no,; parece
que pelea por la causa ele la jn,tieia y la razón.
El tiempo rlirá ~i hemos e~tatlo acertado, en
nnl'stra apreeia,·i6n a ''priori''.
J. M.C.

Un.a anécdota de Rubén Darío
Ji.:1 g-rnn poeta nm&lt;:.riean&lt;l, Rubéu Dnrio, co:no lo sahl'n nuestros lel'lores. pa,ó alg-unos años
Pn l;l,ile, _v h:t sido en ese país tlondl' publiear:1
~11 lihro ·'Azul'·.
Pn6 :i!l,i por Ir,, aiíos l.~86 a l '!87, ruanelo Darío in;rre,aha al perio,lismo r·hill'no. como ,·r
dador del cli,nio ''La E1)0,•a'', que se editaba
&lt;'n ~antiago. ProntC" su talento se impu,o entre
la ju,·&lt;'ntucl intelectual de allí, y formó 1,art1•
de ac1ue l rarnillete fü, muc·liachos que ,lc,pué~
furron gn,n&lt;le~ escl'itores, pe1 iodista~ o poetn~,
&lt;'llÍI'&lt;' los (!ue figurnban: los Irrazíwal: nalo' y

aristorráti&lt;•o restanrant (:a¡{e. aún C'xi~t!'11te, )'
,loncle habían formaelo, porlríamos decir, ~ú renúr•ulo.
l'na tar,le en que \·arios ele esos amigos, entrr los qu&lt;' ,e ,•ontaba l&gt;arío, se eneontrnban en
h ¡,n?rfa ,!el cita,lo restaurant, at('rtó a pasar
por allí una jOYl'n que en tiempos anteriori&gt;~ había lenido amores ron uno ele Jo, clel círculo, a
que nos estamos refiriéndo, allí pr2sente en esos
-momentos. E,nR relar·ione, se habían cortailo a
c•a1ha rle c¡ue a 1,i ,jo,·en 1101· las fatalicladPs ele
In ,·ida, sr l ! podía n¡,licar el ,·e1·so ile Yíetor
lf ugo:
"Oh! n 'insultez .inmai, la femme qui tombc ".

r

Esta ,le~graeia
el momento en que la había
,·uel¡o a Yer. can-aron a 9U antiguo amante cier_
ta ti istern, ~• lo~ amigo&lt; allí presentes pidieron n Darío que improvisara uno, ,·ersos ni r!'s•
pedo. RI poPta fü•e ~clió al pedido ." rseribió lo,
,·r1so; qur despuéi; fueron 1·élehre, ,\' que ap:,
rN·i&lt;'rnn C!l su ohra "Ahrnjos ", publiracla poi·
P1,clro 13almnc.?1la y ,1ue 0 on le, siguieute•:

El z~r Fernando, su esposa y sus dos hijos.
.\.lfrl'1ln, los Hunneu-: Roberto y J orgc, Yict·n·
te Crez, Carlo,; Luis Hiibner, Luis Orrego Luco,
Lui~ Jzqui 1·,'c•, .\lb~rto Bl&lt;?st (hijn). Xarciso
Tondrean, Pedro );olasco Pre:1eles ~- entre tollo;
éstos, la flor tle la inteledualiclael y el carifü;
casi fraternal para el ¡,oeta Pe,hc¡ Balmaectla
Toro. hijo ele! entonce; Presic1ente tle la R1•1,ú
lilica c·thilc11a, don ~fannel Balmacccla, mu&lt;'~·to
cleRpués trágitamentc a raíz ,Je la re,·olución ,¡..¡
año l 991.
'l'o,las la, tareleQ los amigos inte]e¡,tnah&gt;s ch•'
porta se reunían rn uno el ~ lo, 1•:1fés m:'ts c·onturriclo~ ,\' .. entraJ,,, de Santiago, el famoso y

"('11an,lo la ,·ió pasar PI pobre mo2C"1,
~- oye que le tlijHon: ¡ Es tu amada!
lanzó una carcajaclu,
pi1lií1 una ~opa , · •~ hajó el emhozo.
;&lt;ln&lt;' im¡,rc,,·ise el po•ta! Y hahlí, lnrg-o
cl1•l :unor. 1lPI placer, rl&lt;' su 1lp,tino.
Y al aplaudirlo la C'mlwiag-n,la tropa
~e le rodó una lúglima ele fuel{o
,c¡u2 fuS n taer en el Yaso c·ristalino.
Despué~ tomó la c:opa
~, ~l" hehi ◄&gt;

la 1Íl¡!rima ·y el vino,'.

�A )VII )VIAEST~O

OORL&lt;BDEL

(Discurso leido por su autor en los funerales del

ma.estro Sierra).
El temor ,le perder en estos dolorosos instan·

te,¡ (') dominio &lt;le mi pensamiento, me ha obliga·

Vendedores de felicidad
Como el munclo es un vallP
,le lágrimas, en él prosperan
lo'&lt; vendedor!''&lt; de feli&lt;•iilad
iQnién no sueña con la fel1d1lad~ TodoA la hemo9 ,:ist:i,
nítida &gt;" n1poro"a como una
"ªé~rdoti,a de Tannit. Su
marfileña palidez, '&lt;U sonrb 1,
lánguida t'0mo ro-a mustia, la
,nirada de sus ojos, de art'ana
profundi&lt;lad, ilumina nuestr,1&gt;
no,·hes inqu ietas. ¡ Y qué importa que en el jardín ilusorio del misterio se d•s,·ane~ea, funrlién&lt;lose en na rayo de
luna! ¡La hemos visto! ¡La
hemos \"isto, con el an,ia demoniata con que la hija &lt;le
llerodías ansiaba be~ar la
testa fría del profeta, y la
perseguimos, la persPgui-mo"
siempre, constantemente, &lt;lt •
votalmente, con-agránclole toclos nue,.tros ¡no-amientos,
dedieándole todo nuestro esfueno, vi,·iendo de ella y parn ella!
En los cielos de octubre hay
nna radiatión melantólica ,l~
¡,speran,.a; ~0,1 como un sn~piro que evoca á. la priman•·
ra, pensando en su retorno.
.-\si en nue,tra, almas. La fe_
fü•idatl es nna tlesapar~cida
primavera quimérita cuyo retorno nos hace suspirar.
P~ro la felicidad, a l contrario ele la primavera, no vie,1e todos los años, y, a veces, cuando ha venido, no vuelve. Nos envía, sin embar
go, ~us heraldos. Nos envía sus heraldos. ¡Oh,
qué feo•, qué vulgarmente mercantiles, qué estúpidam-ente necios son ellos, ruines y de &lt;luro
ceño en ocasiones, eo:no Schyloek, de pupilas inyeetaclas y feroees como las brujas ele Mac·beth,
o bit&gt;n eternos ocul-tndores d? miseria tras ele lo,
sope-&lt;•hosos , elos de la exquisita rortesía, de
bs buenas forlmas, ele las elulee,:, muecas!
, Habéis oído ,hablar (le los vendedores de felitidad f
No son ~-a los alquimistas y hechiceras de
los vie,ios tiempos.--IDe aquéllos a,penas queda
rn la mente una borrosa silueta.-No son los
·magos ele inmensas barba, -blancas que habita.
han sombríos t'astillos en el centro de los bosques. Xo son las bru,ias que por la noeho ea_balgaban en r•alo~ de e~eoba. N"o son tampoco las
ruclas y astrosas hee,hieeras que acaso conocimos algunos, en suburbios ele pueblos oh·idados,
y que los e,hiquillo, apedreaban y conjuraban
las mujeres rnntiguándose.

E&gt;&lt;os ,·enlle&lt;lores ele felicirl:ul murieron ya.
Pntenp,•en u la li&gt;)·e111la o !l l "raso rurioso ".

Lo, de ahora pare,•en más listo, y amabies. No
se entierran en ca-'.illos ni en &lt;·hozas. No llevan barba, patriarcales &lt;le ar~nto, ní ,•ahalgan en palos rle eseoha. Xo condtan el o,lin
público, ni inspiran temor á los niño,, en las
,·eladas te,liosas en que la amenaza del •'coro'·
a~oma á los labios ,on rient&lt;' • de la nrn m:L ..
Alma, de mercaderes arraico, y &lt;le legendarias bruja, ~e albergan e:1 hombrps y 'l,ujeres
que visten ,·omo todo bicho, abren ofi.;ina-. ~,e anunc·ian en los periódico, l'll la sec,•ión 11('
'' eeonómit'os' '. La cartomancia, la quirornand,1
." demás ocultas sabidurías estún a la orden de
los ti&lt;'mpo;; presente,. Corre parejas con ellas,
naturalmente, o~ra que no pasa por c·ienl'ia, y
a l:1 qne llamaremos, por rle-YO&lt;·ión al con -onante. u &lt;'rC"'1u1aneia "' ... ~' ¡ 1'; t·osi Y:l il monclo!"
; C'on0&lt;·éi, a los \'('111le&lt;lores de felici,larl?

* • *
Si estáis cansa,los ,le los ch!-;mes par] 1mentarios rle que loq rqiorteros nos ,tau a diario por·
menori7~'l&lt;la c·u&lt;'nta; si no queréis saber ya po~
el eab-le, to&lt;h,s las mañanas, c·on qué tlesa.vuna
el señor ('analejas, o en qué ¡,ar6 la crisis rle
lo, Ralkanes. ahri,l 11,1 peri{ulico y empe7.a&lt;l "
Jep1Jo por la sexta plana. Allí traharéis ronol'Ími&lt;'nto 1·on los ma~os, pitou i 'ª"· hei hicrr,1,,
palmista, y &lt;li-m[t, .,·&lt;'rlr:is, qm• Yer11len fpli&lt;·idad
a razón de tanto., rluros la consult11.
.Esta ofre,·e qui' n•soh·erá du,lns amoro-;as,
por peliaguda, 1¡11e sean; t&gt;l otro que sohu·iona1.í toda suerte d&lt;' rlifü•ulta,les pe,'uniarias ro,1 l:t
tni•rna facili,hld ,·on &lt;¡ne se apura un sorbete;
la &lt;le más allá qu' aclh·inará n,e,tro pon·e.,ir
poniendo al interesa,lo en condicione,; ,le que
est&amp; a cubierto de los palos que lo amenazan.
Dinero, empleo,, amores, 11egoeio,, encumbra.
miento social o pol!th•o, guapas &lt;lamas qnr
aguardau a rendi&lt;los donreles. tesoros más inverosímiles que los tl&lt;'l p:ilncio de .-\Indino, todo, ab.,olutamente todo. está en mano, de eso,
señores y señoras.

" ¡Diantre !--Hirá al¡,ruien que tenga ;rn )lO·
co de lerdo;~¡pues '"ª-"ª si soy touto! ¡A naclie se le ocurre andar que-hranlándo~ la 1110•
llera por esos mundo, de Dios; en bu-ra •lr:
buena posición ~- dl' bul'nas señoras, si ésto, y
más todiwía, se lo brinilan a módi1•0, precio~
a la nielta de la (»quina! ''
Y se lan7,a, ¡•amino de la ofirina quirom{intirn
o eartománticn.
()ran,le e-tu1)efac•ción al llegar 11" sohrPeog,,;
por mm·ho que &lt;'ari&gt;z,·a. rle lu,·es, no se Ir
escapa. quP esoH quirorruíntil'os o &lt;·artomántieas
que torl o Jo tienen-·omo las manm11as de oro
de que hablaba el hidalgo manthego,--'nl aleance de la .mano, viYen algunos en infectos tugurios del barrio de Peralvillo. habitan otros desmedradas ;alu!'has en que silla·s y me&lt;ias se pelean enk~ sí rle puro eojas, y todos, ahsolntamente to,los, tiP111lt&gt;n ron :ividPz las manos ha-

pue ➔,

ria lo, do-; o trl"s m:u·hacantes &lt;le! á~ri1ila mexi,·ana a trueque rle los ,•tia!~, prometen millones ~- prinee,a-.
¡Claro que 1"I asornl;ra,lo &lt;lnna,lor ti!' r,os ,Ji.
nero, veri1. anda,1tlo los &lt;lías, que ,le amorl's sigue ayuno, que no goza ,le la privan7-'l &lt;le nin:.,,ún ministro, y que a pesar ele la~ oculta~ &lt;·ipndas picurlas, •u suerte ron·tinúa sienuo Lln perra como e,1 la hora y pu:ito en que la autora
rle su, &lt;lías lo echó a este mundo! ¡ Y claro y
naturalísi!ll() también que no vueh-e, ni ¡1or
vien~o, a asentar las pN·n&lt;loras planta, en taqn
tle los eni~111:i.tícos -errs qur le ofr,,cían Pl oro
y el moro. ilnntina,los por ,livinitla,Jrs tll"•«·onoei,las ~- tPrrihlr,!

El ataúd que cont iene los r estos del m a estro al ser descendido a l mu elle de Vera cr uz.

do a escribir, en una noche de lágrimas, e-stas
palnbras tlr 111i alma:
1I n hombre ilustre a quien el maestro consitlc ·
raba como su maestro,--siendo en realidad dos
espiritus gemelos por la m·angélica bondad d~
su; corazones que siempre consen·aron, con el
beso y la plegaria de madri?B piaclosas, el perfume de los huertos de Galilea, y por el ferviente lirismo de una filosofía intensament(' poéti·
ea. que al desgarrar con las fle&lt;:,has de oro del
arto heleno la tupida neblina de los dogma,,;,
dejó más lumino;o en la conciencia &lt;le la humanidad al Dios unrYersal y eterno; uu grande
homl&gt;re de Fra1a•ia que se asemejaba al grande hombre &lt;le México hasta en el cuerpo monta.
ñoso que so,;tenla la cabeza magi-stral de fre?~e
olímpica, perfeeta y pura como una concevc10!1
plástica de Fidias, de ojos ;iol~mne,, en cuya onrada barbían quedado ardiendo las h1spiraeiones
de la Sibila y de labios elocuentes en los que
una eleganta · ironía puso las sonrirns infinitas
de los mares de Grecia; el sabio pastor t mago
que cantó a Jesús un lbimno pagano en Galile_a
y a 1\liuerva un liimno cristiano en el Akrópohs

• • *
Pero !ns artes de los mo,lcrnos he&lt;•hicero, soa
ina¡rotahles ('ll punto a ingeninsos exp!'tli 'ntes.
y larga la credulidad humana.
Lo demuestra ampliamente el t·aso ,¡,, '' Thl'
)[alintzi Co.' ·
Xo Yay.íis {t suponl"r &lt;¡U&lt;' se trata ,le nin;(nna
,·ompnñía ya.1qui, explota,lora ,h, minas b ti'
fue na rléd rit·a, &lt;·orno pudiera &lt;•r('Pr~e, a juzg:n
por el título ,h, la negariacibn; ni tarnJ·0&lt;'O 11'
ninguna S0l•ie,,la,1 an6nima, n. tnnto la !H ,•i(rn,
1

ron promPsa de lrurnns ,lividrntlo,. Hr trata,
simplPnwnt ~. de rlos eahall('fos mu~• li,to'&lt; qur
e,1 Puehla s(' !lrdienron &lt;·on asoml1roso Í'xito :i
la Yenta de talism~ne.,.
'l'irnen lo.&lt; t:tl!'s la virtud &lt;11" ,l esp&lt;'rtar el a·nor
ine~istiblr, -i hemos de &lt;·re~r lo que rrzan t'irruh1res y folletos que en todas las lengua~ anuntiaron 111 nrnnclo el &lt;leseubrirniento magno. ¡To
da una hi,toria! Di1&lt;hos amuletos son nada menos que fragmentos do la m{ts antigua de las
pir:unitles azteca,, o bien trozos de una Yir_ja
e&gt;icultura lle la rliosn. Xoclliquetzalli, f11&lt;'nk tl&lt;'
amor y akgría. Aseguran los folletos que esas
•piedras las lll'nthan r:nujeres mexicanas cb la
e«lacl remota, las euales, gracias a ellas, roseían
mh atracti,·os que la bella Otero; y que cnan110 los tonqnistatlor.,s arrasaron los te-mplos, astuta, hechiceras rcl"ogieron y guardaron ln3 pi~.
drc&gt;&lt;·illa'I famosas, cuya existencia permaneciú
en secreto hasta hoy, que , , decicli{, a r&lt;', elarla
la india Popoca, que vi\·e en la 1folitzin.

Salida d e l fér etro de la E scuela Preparat.oria de México.

Pop0&lt;.•a, clesgraciadamente, no ha heeho mucha gracia que ,ligamos á las autorirla,les. Los
explotador~s ele su secreto piensan alrnrn en
el amor irre,~istihla &lt;les,le el fouclo rle uu &lt;·alahozo; ¡pl'ro, qué &lt;liahlo, Pstán riro~! '\'¡,n,lí:rn frli1·irl:11J ÍL rin,·o p(',•OS la ra&lt;·ión y ,lo, I:~ ronsulta.
Y no mP n:.&gt;garéis qut&gt; sNt prodnrti-vo el nrgoC'io, y que ya que la pálirla sacer&lt;lotisa de
•rannit 110 viene a nosotros, bueno e'! que los qui'
no Jogralno'I sus fa,·ore3 nos consag1·emos á. brindn1,Jos al prójimo ...
Carlos OONZALEZ P E&amp;A.

Llegada del cadáver á la ciudad de México.

Conducción de los r e s t os a l Ayun tam ientb de Veracruz.
-dijo estas hondas y dolorosas palabras sobre
la heróica resignación del santo Littré ante la
muerte: "La muerte es odiosa e insensata cuau&lt;lo extiende su mano friamente ciega sobr,e la
vi-rtud y sobre el genio. Una voz está. dentro
de nosotros, que ,ólo saben oir las alrnas buenas y g r andes, y esta voz nos grita sin cisar:
'' la verdad y el bien son el fin &lt;le tu vida; sacrifica todo Jo demás a ese objeto; y cuando, si1r11iendo el llamamiento de esta sirena interior,
que dice tener las proma;as de la v ida, llegamos al término en donde debería estar la recompensa ¡dh, mendaz consoladora! no la encontrarnos. E~'ta fl losofla, que nos pr ometía el se.
creto de la muerte, se excusa bal1bncientc, y el
ideal, que nos ha•bía atraído hasta los límites
del aire respirable, desaparece cuando en la bo·
rn -suprema lo buscan nuestr os ojos. BI objeto
,le la naturaleza se ha int~ntado; una vida admiralblo se ha realizado, y entouees, con esta
,·olubilidad quo la caracteriza, la pérfida ent'antadora nos wbanclona y nos deja en poder do
los parvorosos es,pectros de la noooe "·
No$ ,quedan, es verdad, para el lento con~uelo
de sus hijos, de sus discípulos y d3 sus amigos,
~- para el difícil consuelo ele la &lt;patria que fué
~iempre su mejor inspiradora, las lecciones el·•
verdad y el~ bellel'.ft que uos &lt;lió su palabra religiosa y orpulenta y las lecciones de virtud que
nos legó su vida ~jemplar y humilde; nos quedan los Yersos ar&lt;l1enbes y nebulosos ele su anunri~ión y los versos ~ere1.;o~, límpitlos y estelares
,•omo los astros cuando toeó ron Ru frente, como
Apolo. el zenit de la b~lleza; uo::1 quedan sus
"Cuentos Románticos" eu los que la lüstoria y

�la leyemla, la ou-ern1dúu y la fantasía. son
fondo y forma de creationes poétkas estup.,wdas en la plena juventud del amor Y tlel eutu~iasmo; nos quedan sus ,·astos y nutrido, t'stu_
dios de hi;;toria general. en los que el ,ernro
elasici,mo do Custius y de Momm,on se &lt;le,pe.ia
ron la claridad de LaYi.--.e, se ealdea con la pa-iún de llicJ:ielet y ~e agracia con la poesía de
Renau; nos quedan sus fragmentos Yen.?rables
de hi,toria patria, tan llenos tle ciencia, (le art •
y de amor, entre los que sobresale un tomito
para los niños, que si para. éstos es un t!ncanto,
es una jora para los viejos, ~- •u colosal retrato 1le Juárez, mejor tlíe,ho, ~u colosal e~~ultura
d&lt;&gt; Ju:írez-del tamaño de Juúr~z.-comparab:;?
tan sólo por la ¡rrandiosa ele Guillermo ~hakes •
peare. ele Yíctor llngo o al Yíctor }Jugo clesnutlo qu~ hizo brotar tlcl m,1rmol el ¡.:"t'llio titírni,·11
&lt;ll' .-\.u¡..rusto Ro&lt;lin; uo, que,lan sus a,lmirablt•,
obras tic sociología y ele política en ,·vncep'uosas n1onog,-afías ·y en gr..tntlilocuentPs tli-.;L•ur...,o.,
en las que armonizau y fonnan un toilt&gt; el it!Jalbmo del poeta, el amor del :nti-ta. el méto,ln
tlel escritor y la 11asión por la lib~rta,l ,le! ¡:atriota; ll0s quedan las piedras 11.11¡:rulare~ y loplanos grandiosos tle su obra más a.na,h v má~
amable, objeti,·o de tocla ,u Yida, r~m,;•e &lt;le
todos sus e-fuerzos, la reorgani~..arión de la e,11'('ación na.-ional, en la que puso to,lo su talen!,,.
to,lo su saber. to&lt;lo su arte r to,lo su roruz.;,. lle_
110 thl :unor a la patria en la má-., ticru::i v en
hi 1ná" augusta tle sus forma,;: cJ an101· al Í1iño,

al niño, c¡uc es la e-¡,eranza, que es el porYer.í1.
que es el ¡,rohlema Yi ,·o d~ uuestrns angustias ~t!e ni1estros iileales, &lt;1ue ya le m{i, que Jo, marisrales de .Xapoleón y qu? los sabio:-; de la ~orhona. porque lleYa en sus nwjillas las rosas de l;i
nuc&gt;nt prirnn ,·era, l'n sus hall,uc¡,o, los ranro~ lle
la uue,·a mar,,llesa, en sus manos el hilo ele oro
clel globo que H'fle,ja las nuen1s ilusiones ~- en ei
corazón la Yorrcita 11ue murmura: "¡ m::.•n,,'. ''
anto la m:ttlre enf~r:11a, y qtt&lt;' U;l '1ía.. gritará.
"¡ ma&lt;1re! '' eon el :wento n1ronil ,lel tlolor v el~
la rauia ante la patria :1111enaza,la.
·
·
Esto que ele su rlidno é,·.píritu no, (¡11ctla, eun inmeh,o ~- rcs¡,lamlt'c·iente tt•,oro. p, el d,rn
magnílit'o que el l{?nio tlt•I poPta mnerto &lt;lPYUel
Ye en obras tle perennc helleza a la raza inmortal que Jo clot,í con sus m,h rt•finailas v nobles c·uali&lt;lacle,. 1~-e tesoro c-piritual nos ¡;:1ree •
más ,·alio,o a hora que el maestro ha muerto, po1·que hay obras y homlires qne. a ~emej~nza ch•
los &lt;·olo,oti ,le Egipto, s(,lo pu1,,I '11 me,! i rs2 bien
&lt;·uauclo se han t!rs¡,lomaclo sohrc la ti,,ira. Sl
los o¡,resores de los puehlos qu"dau i11,lisolt1h;.,
ml'nte lig:1tlos a la tnígic·a fatali,hil &lt;IC' ln historia tlescle el momento en qu• rec·ihen t'l ¡,rimcr homenaje inr¡,erial, un ,le,tino más euvi¡Jia
ble por HI nohl:za. ('NO no menos true! por -u
inflexibiliclatl. pon(' Ja &lt;·ornna &lt;le rosas v ele es•
J&gt;inas, 1le luz _,- ilP fnP¡.to. en la frente ·,hl l•&lt;'ll
sailor to,·tura,lo ¡,or las inqnietu&lt;le~ de ~u sif!lo
y del poeta exaltaclo por las ~sperauza, ele ~11
raza. El maestro hun,lió tnnto '11 c·ora;,.,ín v su
11en-amiento e"n uue,-tra historia v anheló. ta,,
febrilmen-t¿ con los anhelos tlel ptieblo, &lt;;ue tulas dos ore,ias ele ln 11oesía-l"omo di.jo el
oráculo-, la que esn1c.ba la muerte ~- la que escucha la Yicla, y pmlo formar ron las Yoces d,·!
¡,asaclo las palabra~ salvatloras ,lel por\'enir; y
así eon10 Goethe con su arte ele hechitero saccí
intacta de las ruinas del mundo griego, la figur.1
ele alabaqtro de Helena para presentarla con su
sonrisa. de oro a la :faseinación del hombre mo1lerno, él resudtó y embl'lleeib :t los h~roes de
nue,tra patria, y sin arrancarlos ,le! mundo rea,
en douclo fueron a,lmiraclos y amado~ por uno~
~- negados y odia.los por otros, les ,1 iú la i,leali,lael simbólica que los C'lcnt hasta las e~frras inmaculadas d&lt;' la J&gt;Ot'sía, para ¡¡ur ¡m1&lt;1au sN· acl
mirado, y ama!los por to,los. Uonsi-ientc lle su
mi~ión de poeta, rumplió co11 ella:

"º

"0 :;óis ya,os tle aro:ua ht•thos ,le ar,·illa

y fui,!aZ ,·uestra e::; lucia ~e e,·apora.

o augusto si:,,ruo en ,·ue,-tra frente l&gt;rilla
t!e una misión, si heróica, aterrarlora,
¡ob ¡,oetas! mo,trar a lo, hermanos
t•l :Sol oculto que las cima, dora.
O consumís n,~~tra alma en aYC's ,·auo,,
o tlr la prosa, triuufa,lora im1:ía
rnl&gt;éis el ideal guardar ufauos;
lo exigís como antorcha en la soml,ría
realida.l. ~- llegáis a la riuera
&lt;le la gran noche,, con la fe en el día··.

(ln~ la-; mano, pia,lo,a, ,le los &lt;lbdpn!o, n'.
c·ojan los ¡,en,:uuientos tlel filósofo y las ut•llezas
dt•l poeta ~., los ,!iYulguen ,·on su amor ~- cou
su arte. continuando la santa. la redentora obra
dc&gt; la educación nacioual, como Platón y l,~uc
foute rceogieron y divul~aron las llivi~as pa~
labras ,le Só1:rate~, q111•. anilanclo los siglo-, hicieron floretC'r ,le ...-irtuiles el coraz.(,n tlc ,Jesús.
Al ,\tenPo de la ju,·entu,l le rorrespo!Hle una
hue:m ¡,arte- 1le e-ta ohra, la mejor quizá pos
bella y por frrnn&lt;la, la que se h:we con la in. ¡,iradorn embriag-uez del entusiasmo, cuan,lo Pla
tón e., toclada ,jon~n y se pas,a bajo los Jaurc&gt;Jc, ,Je la Aca,lemia, sonrien&lt;lo a la Yi1la y t·o •
ron-ado de viol¡,tas.
·
l'ero el t~soro es¡,irtual ti , ] maestro, tan grande ." tan rico para nues'.ra iateligell(·h. es en
t•.,tos instautes muy pequeño ~- muy pobre ¡,ara
uu¡,stro corazón. ::--os consolará. no nos con-uela,
no nos ,·on,uela. Lo Yernos a tra,·és ele las lágrimas.
Lo a,hnirarenws mañana. ho~· no po&lt;lemos. Quié:1
e, el fuNte o el insc&gt;nsilile que -e atreYa a re_
correr t·on la mira,la las mara,·illas dt•I ¡,alacio
t•1rn n,lo . el E npl'ra,lor ,Inerme ba,jo los paño :
funeranos .'" sol&gt;rt• t•I ataúd se abüen ias caberns ele sus hijo,! 1furho es lo que ha ,lej11,lo
a la Yi&lt;la; ¡,ero "" más Jo que se ha J!e~·ailo
a la m11t'rl1•. Otro t~soro, 111(1, helio tal \"l'Z. má·"agnldo sin 1h11la, el 1lP ~u YOZ viYn. el d~ ~t1
c-arjc•ia \'ÍYa, el th. . ,:,..th ;UJh•res vivos. el ,le ~u
inm&lt;'n-o eorazún ¡,al¡,itant~... ¡ay! ¡,,e ... ¡lo
he nos pcnlido para siempre! Tocla\"Ía, y por largos aíios, ¡,o,lrú ,lc&gt;IC'itarnos y eutusiasmarno.,
ton su, ,·Pr,os npa,innados ~; ,·on su, &lt;-láu"nla&lt;,
sonoras; toclaYía ¡,o,Jri1 ltarernos ¡,eusar hontl•t·
mente -.!ll el 1,asaclo ~- llen1n1os e,1 la punta &lt;le&gt;
su ala al pon·enir; ¡,&lt;'ro ~·a uo ¡,odrÍI amarnos! ...
¡ya no n(&gt;s ama! ... Di(•C un poeta que al pensar en la ,le-aparición espantosa ele tasi toda
la ohra d~ Esquilo retl1wi,la a c·eniza-; en el in,-~,1~tlio tle la hihliote&lt;!a. tlf' Alejandría ¡,or la tea
81111e,tra ,Je Omar, se sipute. ante tan enonn •
pérclida tle pen~a:nirnto. que se ha,·e el vado
en el ¡,,¡,íritu humano .•\ lgo míts anf!ustio,o hemos sentido no,otros c·on la tlC'.,aparirión &lt;lei
m:i,,tro: he,no- s!'uti,lo que&gt; sC' h:wín el Yatío
en unestros corazones; ~- para que ,10 se no, s~quen. para que no ,e uo, mueran. los ,,brimo,
á, ielamente a las plegarias ,l~ la e,posa, a la;
lan1C'11taciones de los hijos, a las lágrimas ele lo,
a31igos. a los $Ollozo, lle los disdpulos, mientras
el tiempo clement~ eon,·iPrte ¡,! rcc·nenlo en es •
peranza y el dolor e,1 resignar·ión. Entonces mi,
labios podrán •bendecir d&lt;' nueY0 la Yida, qu2 es
tan bella po1·que es efímera, y benclecir de nuevo
la mu?rte, que es tan bella porque es eterna, y
será clltble á mis ojos s2renos c·ontem¡,l:tr con
uu "ª;(º anhelo del "más allá". la ima¡ten de
mi maestro junto a la lle mis ¡,a,lres en el larario ,londe en•eñaré II mis hijos que el amor a In
Yer&lt;latl. a la _jnstieia y a la belleza, nos libra tl~
la le,1tatjón ,,· &lt;l·•I pecatlo de adorar la fuerza
n•rouacla ~oun' Pl lron,·o. y dirige llUc.,tro:-; pa·
sos y nnc-tr;1s alm:is al templo habitado ¡,or C'l
p,·píritn. pon¡nr los co11quist,11l orcs tle los puehlos .:ólo put&gt;&lt;kn a,pirar t•n la Yida al ,lcrccho
tlel trn·o1 y t'n la muerte al derecho tle los anatema,. t'll tanto que los tont¡nistatlon•s ,kl idial

tienen derec ho cu la ,·iJa y en la muerte al
amor t a las bendiciones de 1a humanidad.
,Si sentimos cou tan intenso Jolor la desapa.,
riciún Je! maestro. es porqne este filósofo, est,,
hittoriaJor, este po~ta, era. un hombre profundamente cordial, uu hombre más &lt;¡ne ,·irtuoso-la Yirtud es a Yeces fría o atorm~ntaJa,-"bont!adoso' '-;y la bondad es siempre caliente y
tranquil:i. Su enseñanz:1 f,,é tan efitaz v tau
fructífera porque antes de conquistar nu'e.&lt;tra:s
inteligencia-.., s~ ganaba nue::;tros corazones. He_
mos aumiratlo a muchos profe,ores, a ningun!l
hemos querido tanto como a él. Por eso le dimo~
un nombre de amor: el ~aestro. Los jóYen?s que
tengan la fortunu, como la tuYe yo, de encentrar en el cariño ,le un maestro el místico y
tierno reflejo del amor de la madre cuando uifios, serán si¿n111r~ f&lt;'lice~ t.'U la vida. Justo ijjcrra tenía Pn toda sn per:-rrna-,físita y moralun inYeneibll'mente. un po,lcr de atnu·cióa ~- de
fastinaciún _qut hacía que las almas fueran naturalmcute a él como a un abrigo, como :.1n n•J•l•so, como un'l l1P:fen-a. Se asemejaba a t'Se gi¡.tante ti: los rnentos tle iu\'ieruo. benévolo v
formidable, que permitía a los niños pulular
,iu~'l1etear sin temor sobre su cuerpo de ciuco
legua,. Hay ge,1ios ásperos, hirsutos, crueles,
c¡ue maltratan la, creencias ingenuas y arrancan
con &lt;lolor los errores, y los hay tranquilos, frío,,
inclife1entes a totlo lo que no sea su propio ¡iensamiento, ca11aces tle seguir escriuiendo míen•
tra,; la cólera del Yesubio ,lestruyc Pompoya.
l'nos y otros nos ahuyentan, no, dan miedo, porque son incompletos. Les falta. alma, amor, tliYi
ni,la,l. Se (' Uenta que en 1m Yiaje. cuando el
hareo (•aminaha sobr~ el 1·ío rumbo al m:.:r, u11
uiño acobar,la&lt;lo se asía fuerten~~nte a la mano
de ;,u pache; pero ~-a en pleno océano. se tl~s¡,re1111ió animo-o y risueño; el padre, en su asombro, l ~ prPguut6: ''¡Por qué tenías miedo en el
río y no tienes mieclo en t'I mar?'' J. el niño,
da,·a111l0 su, ojos azules l'll el hori7..onte Mml, :e
tonte,ttí: '' porque el mar ps muy grande!"
El maestro, como el mar, es muy grande.
Dir&lt;&gt; n,•tor lfo¡:ro que '' en la India los pa·
,!res co,1fían sus hijos a los elefantes. Estas boutlarl~s enol'!l1es Yigilan a los chieuelos. Tollo el
grupo ele cabezas blonclas canta. ríe y juega al
sol bajo Jo, á1·boles. La hal&gt;itación e~tá cerca.
La ma,lre está dentro, ocuvada en los trabajos
,loméstieos, ~in prestar atenl"ión a ,u, hijos. l-&lt;in
&lt;&gt;mbargo, confiaclos -:,· ale¡...,,·es, están en peligro.
~&gt;os helios árboles son traitlores. o~ultau ba io
sn espe~ura e•l•inas, garras. diente,. Alli se e;i.
el cartus, allí espía el linc.', allí se arrastra
la serpiente. Es nec•¡,sario que los niños 110 se
ap:ntcn. 1lá, allá ,le tierto Jímit? estarían per&lt;litlos. Ello•, entrrtanto, Yan y Yienen, se 11:;maa, se tiran, se arrastran, algunos articuluutlo
apenas ~- m:&gt;l sosteniclos por las clébiles pierna~.
.Alguna v~z uno lh.. !lllos se a,·p¡1h11a dema::;i..:.~
•lo le.jo-. Entom·C'S mrn trompa fol'millahle se
alar¡:a, coge ,11 11ec¡ueñnelo, ~· lo lleYa dulcemeate hacia la casa' '.-.\sí ¡oh ;,migo! ¡olt ma•-'~tro! n~a Yez c¡ue impíamente me de,\·ié tlel dehcr. en mi agitada juv211tnd, tú ine llevaste con
la ,1ult•e suavidad de tu fuena a. los pi¿s ,JL, 1111
madre, 'CJUC te bendijo en su infinito co1--1zún ...
¡Dios •11ío! ¡ya ll&lt;J pne,le, amarme'... ¡ya 110
me amas!... Qué bien decía tu hermano ,k
Prancia: "lín inmenso río de oh-ielo uos an-astra a un Ybrt.iee sin nombre. Oh abismo, tú eres
el Dios único. La,; lagrimas ele todos los 1,ueulo~
~on vertla&lt;l~ra..; lfigrim.as; los .;~~ño:-- lle todo~
los sal&gt;ios enri¡,rran una parte de Yerdad. 'l'o&lt;lo,
aquí en la tierra, no es sino símbolo ~· sueño.
Los dioses pasan C'omo los bomures, y no s~ríu
lrnt•110 que fuesen eternos. La fe que se ha teni,lo no ilehe de si1· nunca uua tat!ena. Se ha
,·um¡,li•lo con ella cuando se ht lrn e11Y11elto a
el ,udario tic púrpura en clondc du~rmen los dio-

y

"ª

!.-iCS lll\l('rtos ! . '

JESUS URUETA.

INF\S
CRONICA
Ho.v, l"0lll0 muchas Y-e&lt;:es, queridas lectoras,
sób Yosotras mismas las que me ;,.uministráis
asunto •para la presente crónica. En efecto. ,·cu
,obre mi mesa varias ,·artas, firmadas por diferentes no:ubres á cual má, sng,istivo: "Ofelia ",
'' Uarlota '', '' ~ugdalena' •, y otros muchos, que
~on como el síntbolo del cora7..ó11 que ha redaclatlo esa~ palabras.
l:loure la, blancas páginas se cle-taean las lineas nigras, formadas por difereutes l'aracte_
res de letras: YU es la menuda v reco 0 itla netamente femenina; ya la amplia' y abi~rta' que
tli~nota una voluntad firme, ya la fina y ala1·gada. que usan nuestras da!mas aristócrata•.
Y en toclas ellas, comentando lo que os he di,c,ho en mis anteriores erónicas, viene la eterna
queja, el constante sollozo coa que lloran la;
almas do tantas mujeres des.Yenturadas; unas
por el desvío y l.;l volnbilillatl de aquéllos que
les juraron un amor inextinguible; varias por la
lleficiencia. de,sesperante con que son que1·idas;
otras por el imposible que se levanta como una
muralla, cutre dos ro1·azones que se aman ...
¡Cuán triste es la l•etura de esos efectos infortunados!
Podéis cre~11.ne, lectoras mía,; os aseguro que
después de haber doblado el último pliego de
satinado papel, y al guardarlo lentamente dentro del sobre, una profunda tristeza envuelve
mi espíritu, así como las sombra• de la noche
bajan 1ioco á poco tlel horizonte entenebr-ecido.
y cnbren a la tierra con su manto de luto. E1:,
tonces, á fayor del silencio y de la tranquila soledad, la imaginación exaltada vu?h·e á reproducir las escenas descritas en aquellas cartas.
La. dulce, inocente y apacible '' Ofelia' ', aparee.e iluminada. por un rayo el.~ luna; tiene los
rubios cabl'llos destrenzados sobre su cuello de
paloma, los azules ojos llenos de lágri!:nas, y eu
las manos, pálida~ y suaves como los l)étalos de
los lirios, JL~va flores que ha ~ortado en el bos_
que, para. cubrir con ellas su cuerpo delicadu
que va. a sepultar dentro de la clara linfa tlel
río. No protesta contra la iuju,ticia tlc que ha
sido Yictima; no se levanta airada para juzgar y contl~uar a aquel a quien ama, y dd cual
ha reeipido el golpe cruel que lo ha hecho perder la razón; solamente llora &amp;u de,dicl1a abre
los brazos al amor y al martirio, se corona el.~
flores como una vícUna que se ofrece en holocausto, y muere ...
!Después Yiene ''Carlota''; contemplo su bello
rostro pálido, en tlonde brillan, ardientes y relampague.autcs, los grandes ojos negro•. Rclat'.t
su tlolorosa histol'ia y clama. contra. el insu¡;e1·a'ble oust:áeulo quc&gt; se lovanta para impedir
,u dicha. lAl prolonga,fa anseat'ia de su promeititlo, v el funesto cxtnn·ío de ...-arias cartas de
éste; causaron la tle~6-ratia tle ambos; ella se
l'011sidcró o]Yidada y ti-aitionatla; la mu11muratcib•1, unida a la envidja_ eonsumaro11 la h-remediable &lt;'atástrofe; ''Carlota'' aceptó un matrimonio ' ' ra~onado · ', y hoy, al vol\'Cl' á encou_
trar~c con el dueño tlc su corazón, ya no es lil&gt;re
para ser frliz, y sólo a11hela el ol\"ido, ,1 fin d'
hallar un con-uelo fe su ,lolor.

Y tú, pob,·e "'~Iagdaleua' ', ,nada a;ces, ni
liada ¡,i,les? De !us frescos labios rojos, que brindaron besos con tan loca pro,ligalidad, no ;,e es,·apa una palab~a de queja o de reproche ¡;ara
aquéllos que habiéntlote atraído hacia el abismo, te aLa!!donaron después, sin YOl\'er siquie,a el rostro para contemplar tu &lt;lesg:-,H•ia ,v
compadecerle? ... Xo; "~fa¡:rclalena ., no llora;
no se queja ni muri.nura; solamente sonrlc con
trist&lt;&gt;za, 1me-i sabe que debe sonrúr siem¡ire. r,1111
cuando su corazón se lle-troce bajo el peso ,le
un ~,,-an dolor. Co11oc~ el munllo y estii cierta
de que el llanto de las mujeres ni es crrído n:
enternece, sino que deforma la belJ¡,za .Y eYoca
en mayor grado el abandono: por ésto ahora,
a· nque ya arre¡,entida ele ,us pasatlo, exti•ayío-.
-onrí' to11 ,loloro,a ~- fidieia !ll~i::rí::; ya. tiene
la eostumhre de orul1ar la pena y el tle~e11,·anto.
Pero. ¡ á 1l,í111lc os lln·o. lertoms mía,/ Per-

tlonatl t•stc tle,ahogo a~ uü loe a i:nagiHación;
os he hc··l10 Yenir á mi aposento para lee1· algnuas cartas de mujcrres que aman, sufren y
pirlen un consuelo para. sns tristezas; e~tCl,V cierta tle que las habéis eompa!le&lt;:ido, y rle que no
o, &lt;'ausará tedio esta lectura, pues el ,Jolo1· es
bello t'n medio th su to,.· dblc grandeza. y es la
pri 11cipal causa de !o, actos más nobl~s y her-

moso,; ,¡uc registra la historia ek la h umanida&lt;l.
¿ Xv Jo crcis :tsi, anli:gas mía!'&gt;l

Modas.
St•~ún Yemos en las reYistas de modas, Yeni_
tl:1s del antiguo e,ontiv•nte, las "~charpes" tontlr:íu una priYanza extraordinaria durante el
otoño .v e1 inYierno del 1Jrcsente aiío. Debemos
r,br 1lc plácemes, lectoras mías. pue~ las citadas '' echaq,es'' son unas prenclas lindísimas tic
la ''toilette'' femenina. y tiene en sí misma un
&lt;'l1C',111tn llenn t1~ ~x 1ui,¡'ta coqneterfa.
Sin ¡,mb:ugo; la moda 1103 ofrece nueYos modelos a~ "echarpes · ·, tomo si quisiera añadir
nuerns gradas á la citada prenda. y estas noti('ia•, son las que cleseo hacer conOl'er hoy r, mis
lcl'toras.
Las Yueita- ele 1os ruellos, las pequeñas escla
Yin a~ ile encaje .Y los lindos "collerettes' ', desapap'ci , roa ~-a de la escena ele! mundo elegante,
,·omo friolentas mariposas blancas que tiende,i
el n1eio, al sen t ir las primeras bri;;a, del otoño, y en su lugar tenemos á las "¿charpes", oo
sólo á las que se confeecionan ron abrigadoras
piele-&lt;, sino tamhit&gt;n á las ele taffeta glaceada,
que -on mu_v lindas y confortables. Estas
"ediarpes ' · se hacen &lt;le tliferente, modos: en
taffeta tornasolarl a ó ele un solo color. cubiertas ele muselina ele secla ó bin traus-parencia ele
ningún estilo. aún cnan,lo 1as primeras son mutilo más artí,-ticas que la, sc¡:rundas. s~ realizan
Yerda(leros pri•nores ele iuYentiva a ese respecto.
Yemos u11 mo,lelo muy hermoso, &lt;·oufeceionallo
en taffeta tornasol:l.lla ele azul antiguo y negr,,,
cubieita por muselina de seda negra. En las orL
llas Ue,·a un abnllonaclo (le la misma mus~lina,
y las 1rnntas se recogen en dos graneles borlas
de serla az111 antiguo. Otro mo&lt;lelo es ele taffeta
tle un solo color, oro antiguo, ~- la transparencia se efectúa por meclio tle una. bonita muselina ele seda lila pálido. Sería imposible describ¡.la nnietlael casi iufin ita de 1110,hlos ele "echarpes '' que se hacen en este e-tilo. Citaré. por último, uno mu.v original y digno de elogio, hel"ho en s?da Liberty rosa ~,ie,io, cubierta por
gasa negra, ~- las bo1·Jas de la orilla sou cle
'' cabut-hons'' tle azabaeihe y perlas. La :M:01!·1
•ha itleaclo 11cm bonita reforma en fa...-or lle las
'' e&lt;:-haq1e::1' ', pues los cambio, impn,·isto, de la
t.em1Jeratura, ya sea la JluYia ó el viento impetuoso, haeen que &lt;lirhas prendas se agit en en
torno ñe la silueta y tle la cabeza ue quienes las
JJp,·au, con una ,·ertiginosidatl poco agradable:
a,í pues, hoy teneuos la a.yucla ,le un fino eor1ló,1 que se fi,ja en el reYés ele la "echarpe", a
fin d~ pasarlo por el frente _tlel busto, y conser,·arla en su sitio. Acle1:nás. la secla es muv fádl para desliza1·se, y es demasiado mole~to el
mo,·imil'nto que ,e nec2síta hacer para rnbir la
"echarpe" sobre los hombros. Por la c~palda,
un pliegue que se marca por medio de hábil2s
puntadas in...-isibles, les presta un gracioso as_
recto ele :tlbornoz ori~ntal, que tiene mut ho
'',·hit•''. E-tas son las últimas novedalles que
el otoño nos ha trahlo para la eonfecciún de la~
'' ctharpcs' '.
MARGARITA.

�•
Traje de baile formado por un vestido &lt;le
mmelina de seda verde Imperio, colocada en
diagonal sobre un corpiño y una falda de encaje.

-----~==~===================================::::::

Riquísimo manto de armiño, adornado con
piel de zorro, el cual esta en boga en París
con el nombre de "ringtail."

�""

El Mundo Ilustrado
-- -

Hace ru;ted bien en a eordars~
de tie mpo en tiem110 que tle todos los cuidados que el hom l•~•'
moderno ohser\'a para la conser
vm·ión de la salud ele su cuerpo,
PI tuiclallo perfec·to de sus ,li,•nt e, es casi el más imp.,•t::rnte.
Reflexione--las experiencL-í.s recientes han probado irrefutable_
mismo que los listones con los cuales ,e su-pen,1&lt;' l'I '• sachet · '. han rl • ser ig-uales :ti color
,·on &lt;¡ul' éste "&lt;' ,•onfrc1·io111•. ¡ues rle lo ,·ontrario los ,-on~ra,t:- no darírn burn resultatlo.
E-.,p&lt;'ro que mis in,licaciom•, le sen·irán &lt;le a J.
glln ntotlo, para t·ahnar la ansic-dn,l &lt;LlHi la uµ._ita por la e)C'1·cit.11 ,le estz obsequio tan importante.
-

Recepción.
Armida: I,a s('ñora y señorita, ,le la (·as·1
están obligadas á recibit· á ~u, iudtaelos y :l
presentarlo, entre -í, pues ,le lo contrario, la
fü&gt;&lt;ta resultaría mu.v fría y se,·era, dado el raso
el(' que la concurnnria es de extraños, los cuales sólo tieneu conotimiento con la familia que
in'\·ita. Así pues, tienen ustl'Jes que hac~r Jo inel itado, si &lt;le,ean ofrerer :l sus amigos un rato
&lt;le expansión y &lt;le :iJ,grí:i. 1·011 motivo del aai,·en;ario d-, las bodas de sus 1&gt;apás.
Como atradi,·o de dirho fiesta, elijan un ]&gt;&lt;'·
qneño co,wierto, deszmpeñado 11or artistas d&lt;&gt;
rrcono&lt;'ida fa':ua. La músh·a ,le cnenla. toca&lt;la
por un cuarteto de instrumentos de arro, ('s la
más a1lecuada IÍ ese rt's11e1•to. El profesor 8alo·
ma. sati,fat'&lt;'Tá las ª"lliraciones rk uste.IC's. pues
bien sabiuo &lt;'' que su ' ' cuartC'to'' es irrepro1•hahl~ y ('xquisito en la ejc1•u,•ií,n ,Ir la, obras
mu,i,ales que int&lt;'rpretan.

Para la tez del rostro.
('l:n·elliua: lAI tiuturn &lt;ll' l..ienjuí es mn.v efic·az. a fin d~ quitar las 1111wrhas y pequctia,
grauula(•iones ,!el ro-tro. l:lolamt&gt;nte que e- pr('_
tiso no usar esta substancia en gran &lt;.-,1n!'idad,
porque en 1· zz de mC'jorar ~u cuti~. lo irritaría r!C'masiado, y la pondría &lt;'11 peor ,·ornli,·ión
,le lo que ya l'stá. Diez g-otas me7,eJa&lt;las al
ag-ua &lt;'tt qu? se la,·c &lt;liarialn('nte, son ba-tantcpara 1·onsl'¡ruir el objeto que s(' 1n-oponl'.

Amistad incógnita.

Modelo.

la ,!C' u,tc,l,
•Lu.¿,,dda amig·a. t"'l1 las t·tntlt'ls la tentpc~tall t·nnstantc es su rh•m,•1lto, ,,· por tal 1·au-·1 nun&lt;:a
puecle e-tar tranr¡nila. rC'signada y (•onte1,ta. Hu
clC'~tino es snfrir una impre~iírn sc;_,¡1ida de otra:
Diana:

CarmC'n: no_v a ust~,J los modelos q ue des(':,
&lt;le mant?lillo para té, el nial, rmno 1·erá por el
presente rlihujo, está bordarlo a la inglesa. El
mo1klo di' c·ucllo &lt;¡ne ~e si1·vió pedirme, e, muy

Ha_,. exist('1wias

l'OlllO

,ol re;,plandesciente en el horizonte •le su rli&lt;•,ha. ,. ,·a la creía asegurada, cuand.J ...
h
aquí qu¿ vuel"·eu a presentarse los moti\·o, ,¡,,
,Ji-.;µ-u~to. porque el niño neee'sita :ser ,·01 t -~.!-'i,lr_,
y &lt;'•lm·a,lo, con la energía indispensab!:! ¡nir.1
reprimir su t'arárte1· imp2tuoso; ('se c:n:íder •an
semejante al de su ,joven y linda mamá. ¿ (\;1110
,,oclría permitir el señor su e,poso, que ese l-.&gt;Ta•
l'ioso l'hiquillo ,·iva. "a sos anehas ", seg-(111 vul·
garmente ,e dice. por el sólo hed10 ,h que '' no
d!'be hacérsele sufrir en tan tierna edau. después de haberle otorgado el gran mal de la ,.¡.
1la ~ q
No, querida amiga, el f,&gt;Tan mal consiste en 110
r,lucarl, y en Yoh'erlo inepto para la lut'ha de
la existencia; e-e sí es un uaño gravísimo qur
por lle,.:!raria muel1os padres hacen a sus hi,ios;
¡,ero el esposo ue usted. como •hombre ele juirir•
y de energ:ía, no es de esos padres consentid,,
rl's ~¡uc convierten -u cariño en arma peligrosa
para herir la felicida&lt;l de sus propios hi,ios.
PHmita que Alejanurito sea corregido y qur
l'eciba una buena educación; ~i no es así, en·
tonres él mismo le uirá á u;;ted algún uía que
le hizo el peor mal que puede ·ha.rerse á un sor
huma,10: darle la villa y no concederl2 los me_
dio, precbos 11ara adaptarse a la existen!'ia. N'o
(', un castigo eruel privar al 11iiio &lt;lcl uult-r
Pn la eo1nida;
á. Yf.&gt;'l•es estas µ-o)o~ina"i hacen
más ,laño que proverho. Así. puC's, 110 1·r~o á
su es¡)oso 1111 ''tártaro•'. como ustC'&lt;l lo llam:t.
Hra más razonable y akanzará J¡¡ 1Ji,·ha c¡n~
aún hoy tiene a -u alcant' •.
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Se publica sem311ariamente por la

COMPA&amp;IA EDITORA NACIONAL, S . t,.
sencillo ~- ell'gante, herbo en hatist.a 1,lan,·a ,
tamtbifo bordarlo a la inglrsa.
l)e,,eo ,qu&lt;' rliehos graba,los ,ran de ,u g-ustn,
.,· esto.v á sus 1irrl\'ll('s para to, Jr, ,·nanto quiera
1•nnsu Ita rn11• sohrl' sus rrla1· ionrs amorosa,.

Obsequio.
l'na acongojada : ~o 1·eo el motivo ,le su inrp1i!'tud, pues hay mUc,!Jos objetos útiles qu
Jfü&lt;'íl&lt;' obMequiar a su prometido ('11 el rlía ¡fo su
santo.
Uno dl' esos objetos es el siguil'nte: un "sa1'11et'' para g-uarclar corbata,, el t·ual se hH1·e
rn !¾'da acolchacla en la parte interior, y l..iorda.
,la o pintada en la ,;uperior. Se eoloca dicho
' ' saclhet 11, colgado de una fina varilla ele metal,
.va sea. dorada. o n.iquelada, sost-eniénclolo por me•
&lt;lio de presillas de listón, que se anuda en rrraciosos lazos. Los colores más propios para ~onfeccionar estos objetos, que son á la vez útil?s
y bonitos. ~erán lo, tonos dis¡•retos que tienen
los matice; apagados, como el azul antig-uo. t'I
Msa marchito, el oro Yicjo y el VC'nk s¡&gt;co. El
eordón ile seua que deb : ponerse C'n la orilla, l·•
0

su atmósfrra ('s la lueha, y al•aso -i se en-ontrasc en paz sentiría 1nayor 1nolcstia ron l.·t m.nnotonía ll&lt;&gt; una virla sin emociones.
De1Jpués de la última ret·onl'ifülción f!UC' tu,·,)
1·011 su esposo. ,•uamlo éste voldó ele aquel
mistNio-o daj •, usted se consicleraba feliz, ¡,e
ro no faltó Úoa ami.ga envidiosa de aquella ,11l'ha que inteutara sembrar la tlis('ordia en uu
matdmouio ,·enturoso. Para eonseg-uir este ob·
je'.o prestó á '' Diana 11 la hermosa comedia,
llamada ' ' La fiereci lla domaua' ', i,-•oé~uauclo
haeerle notar la similitud que parece haber :ntre la vrotagoni-ta ue la obra y uste,1.
La intriga &lt;lió uu resultado eficaz; uuo1"1~ re_
be"1ías se 1~,·antaron en el alma iuclrimit,\ \'
libre tle mi querida amiga, a quien sus a•lornd~res han llaimado siempre: "la bella \Valkiria · ·,
y al preguntarle su esposo la causa de tan tu dis-- -gusto, no obtuvo otra respuesta que un s1'cndo
alth·o. y luego la desaparición de la ofen·li-h
' •Diana''. Sin embargo; la incansable p:il'i~,wia
,le Fernando. hizo el milagro de efPetu-ir una
nueva rl'!'onl'iliación conyugal, ¡•on1·encie~llo it
ast~tl tle la tnala intención que e~a ami~.l r 1h·o
al prestarle el cit:Hlo libro. Otra ,·ez Jusi..\ un

Gerente General,
ALFREDO PETIT.
O.ficiuas :
Cu::irta l'alle ,le Humhol,11, 11í1mero :;~. :México,
D. P.-.-\ parta.Jo Postal, U!l. - Ambo, teléfonos
-!8,3.
Precio de subscripción (Pago adelantado):
Fn la ciudad, por un me,. . . .
En los Estados, por trimestre . .
En el cxt ran_jero, por trimestre . .
NUMEROS SUELTOS
En la capital. . . . . .
En los Estados . . . . .
En el extranjero. .
Atrasados . . . . . . . .

.$ 1.00

.,,

:t7,"i

riacones y arrugas donde el &lt;·e
)illo no entra. es nel'esario us'.l.r
adem~í~ del cepillo el ODOL, qup

penetra hasta las partes má~ es,·oncliclas tle la boca. ilestruyen,lo
,, eYacuando todas las materias
1ori,·as.

cll'má, dentífricos, es su particu·
lari{lad

2ara la publicación de avisos en este peri6ilico, dirigirse á B. &amp; G. Goetsehel, Avenida 16 de
Septiembre, 16. Sus agentes en Europa, la Societé Mutuellé de Publicité, H me de Rougement, (9 e).

NO SE DEVUELV:&amp;N OBIGINALEI¡

~ingular de cubrir to,lr

la ~a ,·iclall de la boca,

sé¡,ti,·as ~- fernu.•nte,dbles, que
,lestrn_1·en
los ilientes y que
.Ii:iriamente s? forman, se neu-

a

tlespuf~

,lel la vano, con una eapa micros&lt;·ópicamente delgada, pero :i l mis-

traliw n todos los ,lías. Para con.

mo tiem110 densa

s¡,.guir ésto se debe aplicar me-

que aun durante

llios que N°n1an

&lt;les&gt;pués prod ue ~ sus efectos. Es

:i

nn lailo tale~

y antiséptica,

horas

enteras

matPrias o que neutralizan por

1 ju,tamente e,te efecto duradero,

lo meno, sus efeeto, pernicioso~.

1f!UC'

Para evaenar mecáni,·nmente h•

j

,1wierla,les adherida,

a

ningún otl·o protlucto singu•

lar posee. el que pro11orcionn a la
p?rsona que usa el ODOL cli1~i 1-

los ilien

tes, sin·e hasta cierto g-rndo ,,¡

mente la seguridad que •11 bo,•a

c•epillo tl? clientes,

quecla ase~rada contra el trab,1-

pero

hash

jo rle los sépticos

,·irrto punto no más; pu&lt;'s como

¡Cincuenta mil iluros por una 110j:1 ele pa¡,?l! 'fa! es la re,•a111pensa
,¡ue ha.v ofrecida al que descubra
un codicilo ele te~trumento ele Sir
.Juhn 1forray Scotlt, euyo borrarlu
se ha encontrado entre los pap~les
de dic ho señor.
.i"\i pareciese este documento irí11n
á parar á. manos de un pariente clel
difunto, cineo millones lle durns que
awy cli8Jfl'Uta una señora. El papel
pue1le e'&lt;tar en cuaJ,quier parte, en
el bufete de un abogado. en un ban&lt;·o ó en alguna rasa que visita~e:
~iP John. También puclo pl•rderse en
la calle. De cnalf¡uier modo, ha.Y ('in·
,·ueuta mil ,lurlos esperando l l:t
Jl~l'sona que ent•uentre &lt;::au importante papel.
Po·ros tlías de;puls lle a,1un(•iarse
esta recompén5a,
::ipareci{) ,otrC\
anundo en 1111 periódico !le Louilres,
ofrecienrlo rincuenta \' dos mil 1111ro~ al que presente ·un te~ti:,:nento
que clebió ele ser otorgado por :\fr
J. A. Cog&lt;h.lan, quien después tle Yivir r011no uu r ~dnso por es¡,:u·io de
cincuenta afio~ en una casa ,le Hvue
Park Ganlens, murió en lSí:1 tle,]an·
do finens y:,Jora,ht~ rn 3.:,oo.r:oo ilnUíc·e,l' r¡ue estas sun las 1'!.'&lt;"()111•
gr:ln,lrs que r~t:'Uf'!'tla la
hi!'l:ori.1. aparte rlr una ,le 2,&gt; Ínilluues de pesetas .que -e a11u1wií, en el
'' Tim!'-; · · en 1869. por una ropia tic
la fe de bautismo de Robert ,fo.
miog,, narirlo en 1704, pero. en ge_
neral, nadie t01nt. é'll serio l.'l u11u•1·
cío.
~Iayor fué también la rer.:ü,pensu
lle 500.000 franeos que se ofreció eu
Enero de 1894, á quien diese razón
de un estudiante amerieano llamado Webster Conkling. que desapare
ció misteriosamente de París.

y

fern,e:it.)f-

- ~ que llestruyen la dentadura.

rl cPpillo opera sólo superfiria!-

Deseosa la marln• ilc que sus hijos, un nw,•lrneho y una muchad1a,
se erluta,en l.'n Fran&lt;·ia, ha•bía puesto casa en J&gt;a rís. en el mes cie Sep·
tiembre anl'.Nior, ~· mandó al hijo á
una esruela. El &lt;lía :lo ele Diciembr"
de l 8H:l el muchacho salió á Yisitar
{J. su hermana, que se etlucaba en
otro ,•oleg:io estableeirlo á pocos kilómetros de París. acomvañaclo ue
su profesor. Ya en la esta-eión, y po1·0 antes de tomar el tren, el maestro perdió ele vista al discípulo un
111omento, y c·uando quiso bu,carlt&gt;,
el d1ico ,había clesaparec·iclo como si
se le hubiera tragarlo la tierra. La
apenarla, maclre ofreció inm~diatament~ Ju re~ompensa me1wionada,
y el clinero úgue cle-positaclo en 1111
han1•0 lle París, pero hasta ahorn

no ha po,liilo ilar na,lie c·on &lt;'l ras·
tro ,lel muehac·ho.
C'u:wilo fueron i,sesinailos en 18R~
Lord l~ederii-k Ca\·eorlieh v ;,Ir. l'.
H. Durkt', secretario y vice.secretario. respccith·a111e11tc tle I rlanda, el
gobierno ing-lós ofreció ~incuenta
mil duros á qni&lt;'n descubriese á los
asesinos, y :11temás ,1 perdón al tle·
nunl'iante, -i estaba co:nplit•:i.do €n
el c•omplot, siempre &lt;¡ne no fuera el
ase;ino, amén ele la protección de
las autoridarles ~n cualquier punto
ele los dominios ingleses. Gracias á
estas seguridades, y al cebo del premio, hubo qui¿n delató á los c·riminales, ~· fueron ejecutados.
Durante la epidet,nia, dip;ámoslo
así, 1le secuestros clz hi_jos de millonarios, que ~e 1l!'sarrolló en .\m(\ri•

&lt;·::t hac:e t·in&lt;'.o o seis afios. s~ ofre·
cieron recompensas de veinticinco
mil y ruarenta n.il duros, y fueron
1agada, religiosamen-te. Los niños
pa reeían en cuanto se anunc· iaba la
recom~)ensa, por,que los setuestra&lt;lores no JI l'ab:i.n más idea. al secuestrarles, que &lt;:obrar un buen rescate.
Entre la, gratificaciones ofreciilas por obj?to; extraviados, quizá~
sea la tnayor la ele trece mil duro~
que ofreeió e:1 18-l-!, una ~nsa de
banca rle Londres, pero hay que te•
ner en cuenta que lo extra 1·iado. o
mejor dicho, desa,parerido misteriosamente, eran billetes de banc·o por
Yalor ] .í05.000 peseta~, y oro en
!'antiilacl rl~ :J0.000. rno ele los so.
rio~ rle la casa se habfa. uejaclo
pn¡,,ta la !la 1·e ele la raja de segu-

¿Por qué el Jarabe de Higos

es el Mejor Laxante Para Uso de las Familias?
PORQUE
Es puro.
Es
Es
Es
Es

suave en su acción.

agradable.
eficaz.
barato.
~ bueno para. los olflos.
~ excelente para. las sefloras.
Es conveniente para. los hombres ocupados.
'Es completamente Innocuo en cualqulerclr
cunstancla..
Lo usan millares de familias en todo el
mundo.
Los médicos lo estiman como un laxante
vallosfslmo.
SI Ud. lo toma, estará tomando el mejor
luante que se conoce en todo el mundo.
SH Ingredientes son todos saludables.

-L30

.$ 0.30
0.:15
.,. O.!&gt;O
0.50

Lo que distingun e~pe·

cialmente al ODOL lle to,los lv,

rti.•:iz únitament.• si las materias

!11

DIRECTORIO
''EL MUNDO Il..USTRADO' '
Director,
JOSE F. ELIZONDO.

en la mucosa ele la cavida.!1

~ le la boca, especialmente en los

1lo ~e imag-ina. P&lt;&gt;ro el cuidado
de los tlientes se puede llamar

por un documento
perdido

~

1tes

mente-que el estallo de l:t tkn·
tftClma tiene un influjo flrn•:ho
má, g-ranrl&lt;' sohre el biP&gt;Jestar ·
gl'ne1·:1l •h•l homhr • que el lYl 1n-

Cincuenta Mil Duros
.

- - - - - ~ -- --., :nente. dejando los gérmenes del posita,los en todas las demás par-

1►:;insns n1ás

1

Su acción es suave, sin efectos consecutivos desagradables.
Está enteramente desprovisto de sustancias deletéreas.
Contiene los prloolplos !anotes de ciertas
plantas.
Contiene los principios carminativos de
otras plantas.
Contiene lfquidos aromáticos de sabor airradable y refrescante.
Todos sus componentes son puros.
Están sabia. y clentfftcameote combinados.
Forman una. bebida deltclosa.
Para vbtener sus benéficos efectos, dtfüese
siempre comprar el legl timo prepuado por la
Callfornla Flgst.rup Company, San Fnnclsco, Cll

Arentee Grales. para la Rep. JOSE UHILE]N, Sucuorfr, Sra. Bolivar 26, Mex. D- F.

1

�El Mundo Ilustrado

JABON del AVELLANO
de la BRUJA de MUNYON
El Secreto de la Salud de
cutis en todas las ,Edades
y Eatacionea
Jabón que ca una deH·
cia á la vez que una necesidad en el tocador

rida,l, y Jo, la,lrone,· no t u\'iNon
que molestar,r )!ran ''º•" para lle•
,·ar~e lo qne ,•outenía. En rralirlatl.
la r,•com¡,eu,a ,p ofrnda ii l:1 per,ona ,¡ue ,e pre,~a-l' n negot•iar la de,·olm•ión ele los billetes, .'" aur,qu~ el
herho parezca - extraor,linnrio, tres
año-s ,le-pu,é, hubo quien rt&gt;r lnmó la
reeom¡,eusn. La ,·asa ele ban,·a entró
e n n~~&lt;&gt;l•jaciones

,·on

una perso:ta

,le,,·ono,• icla. \' re, obró lo, billete,.
'!)ero ,•1 oro 1, o. "-1 t'lll bar¡.ro, la rt•
&lt;·om¡wnsa fu€ ¡,aga ,la, .,· no •e hizo
oacla por ¡,n,nder {1 los ln,lrone~.
En l~Sl st' cou •tió un robo au&lt;laz
en una ofkina ,le eorreos &lt;Ir Lon•
,!res. Lo, Ja&lt;l rones ct'rraron la Jla ,·e
clel , ·outa.Jor ,lel gas, y apron•,:hau•
,lo 111 confusión qu' se proclnjo al
11ue,1rlr á. ohsruras to,las la, clepen
,lern:ia-... c·ogil\ron los saL·O:"I ,·ou

In

,·orrrs¡,on,le,wia certificada ." ase~ura&lt;la. Como nl¡rnnos ,le los 1•aquet~;
1·011tt•nían ,liamantes ." otros oh.ir
tos, ?! robo a,cemlió á 37.1.000 pe•
setas. La ,lirerdón de correos ,. la ,
&lt;·om¡,aiiías ase;n1ra1lora, ofrerieron
respedi\'amente mil y einco mil elu.
ros &lt;le reeompen.sa por el el ••rnhrimiento rle lo, ladront'•, ']'ero no ,·0:1signi(&gt;rOn nntla.

La mujer, el hombre, loe nifios, to
clos encuenéran en el Jabón Munyno
un atractivo especial.
La madre que lo upa en loe lavados
deau■ nifloe pronto se convt-nce de que
no importa cuán escaldaditoa ee hallen
6 cuán irritado tenga su cutie; en seguida, con el Jabón Munyon, ,e lee
voelveeuave como la felpa y perfumado como las rosas.
Lae eefloritae, aunque Eean muy br uitae, lnego obeervarán que eeteJab6n
las aumentaeua atractivos, dándoleeá
eu complexión un vialwnbre seductor.
La dama que no ee bonita, pero que
como casi toda mujer, desea eerlo, e1;contrará una gran ayuda en el Jabón
l\fonyon.
l;oa hombree que quieren afeitarse
ein molestia, di1frutar de eu baflo, 6
lavar eu cabeza, deben uear el J ABON
del A\'ELLANO de la BRUJA de
Ml.rnYON.
En venta en la■ D1¡,guerfae de J.
Labadle Suc■• y Cia. y en lae de
primer orden y en lae Farmacias y
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EL Pl!RFUIIE ROSE DE CHJRAZ

de la casa F. Wollt y Son. recuer,a la tr..gaacta suave de las rosas de Pcrsla,

Aviso al Pdblico
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,1" partiripnr á m;
elistingui&lt;la clientela en parti,·nlar v
ni pí1 blic·o en genernl, que ,lt•scle ,;!
(I'] ~H"-tO

,lía ¡,rimero ,!el eorri~ntl' h&lt;' ahil'rto
una Sueursal t'n la ,,a. &lt;'alle lle Tacu•
ha núm. '&gt;6 ,Je esta &lt;'apital, ,Jonelc
,e 1'11&lt;·011trará un surt iilo 1·mn pleh
cle to,los mis artfrulos, qu¡, ~t' ,. •n•
,lPrún ,1 prl'rios mny haratos. Espt•·
e·i:lli,l:ul en l'l \'Íoh•nto •fo~pa,•ho el r
p(\didns nrgt. nf3-:,., ,h, man.' os y postu ra ,!,• 111•,¡ueiios pe,li,los ,Je \'i,lrios,
~l(•xieo, Oetnhrr :1 1ll• l!ll~
C. PELLANDINI.
1

4}0 Lon•

nnn c,t;.H•ii)n frrroYfaria
,!re,. en l 'ii 4.

Esta ranti&lt;lacl ele 1·i11co mil duros
-e ha ofreci,lo muchas v ~l.'es por l:1
reeu¡wrución ,le joya, 1le,aparee1•
das. Eso ofreció la rasa TiffanY, elr
Xue\'a York. ¡,or unos diamant e,
que la robaron. y otro tanto prometieron en l!I0i la~ autori,la,les el el
castillo ,le Dublin. por la recupera•
dón ele la regalía ile San Patri,·io ,.
otras joyas, euyo valor total a,eeñdía Íl 150.000 cluros, roba,lo, de la
caja ,le sl'guri,lacl tlel ca,tillo.
En el mismo aiio ofrt',·ió i¡rnal
suma )[r. \Vzrtlleinwr por una,
obra, rle arte valora,las "" :J:ío.ooo
,linos, robadas ,Le sn l"asa, y dos
;¿fio, 1lespués ofre,·ió tar:uhién °e•i11co
mil duros el ('afé :\lúnieo, por las
joya, ole un ,·omer,·iante a quien ro•
baron el maletín •1ue las 1·out~nía,
hallírn,lose en el e-i11hledmiPnto, la •
,·{tnclu-..e las tuanos.

Cuan.lo las ha7.añas elt&gt; Jack el
Dr,tripador, -eu 1~8-l se ofre~ieron
,los mil ,Juros por sn l.'aptnra. y h
Direrci,,n ,le Poli.-ía ,le l,on&lt;lr,•s
ofren1 eon fre&lt;·uen,·ia Jll'('ntios ,le
ntil y mil &lt;¡uinit'nto, ,Juros •,or 1•1
11 -i.-..cuhr~·uien · o

al,

:l"-f"••dn,h.

oe·o
Ama de 30.000 criados
L:t zttrin~. (•0n\o 'l'ÚOra

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muy pooo tiempo el f■•or del 111.JNDO ELEGANTE

CL PCRr"UMC

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BELLO COLOR NATURAL A
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CREME LUXE, (sin grasa)).
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Cía. ~[éxico.

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]3. t·a

sa n•al rnsa, l's ama de eer&lt;'a rle ...
:rn.0011 niaelos, tlistribuí,los en lo,
111u,·,ho~ y di\'erso~ palacio~ que el
zar tiPne en el impl.'rio.
E-•t¡, ,·er&lt;l:11lero l'jérdto de sir•
dt•nt&lt;', e!'OtiL or¡{anizado co:no la tro
l'ª• por g-rnpoq, hajo t'I man,lo dr
una serie ,Ir ofieiall'&lt; tlc distinta
gracluadón. Ra,ta qnc la zarina ,),\
una. onlen á ~u ,lama, pnra que ,•1

BANCO CENTRAL MEXICANO

DIVIHIA
-,;;;;;,

&lt;'inN, mil ,!uro, •e ofreeit•rnn ta, n
1,i,;n al qu,, ,!e,·oJyiese las jo~·as ,lt·
la ,•nn,lesa ,Ir D111l1('\', rnh:11111« en

curata, ratlcatm,nt, ,oral

BRAVAIS
ANEMIA

Verdades
Sóbre La
.Maternidad
La experiencia. de la maternidad es
muy penosa á la mayor1a de las mujeres, señalando una. nueva era en l'\
'Vida de ella!!. Ape0
nas una mujer por
\)I cada. 100 se pre ra
6 entiende el cuitdo
debido que se requiere. Se supo1:c,
que casi todas la.s
mujeres tienen asiateucia médica durante el parto pero
Lv A E m1&lt;11
muchas ae aproximan á c!l con un organismo inadecuado
para las fuerzas que son menester y una
,ez pasado el DUsmo, todo el sistema.
recibe tal golpe que cuesta trabajo volver á que recobre. Después viene el
esfuerzo nervioso de cuidar la criatura
, un cambio radical sobreviene , la
madre.
·
No hay nada mú alegre que una
~adre saludable y feliz rodeada de sus
miíos, y en efecto, el alumbramiento
b!'-io condiciones J.&gt;ropias no pone á
nesgo ni la salud m la belleza. Lo inexplicable es que con un sistema nervioso quebrantado y faltas de salud á
causa de un estado mal preparado
haya mujeres que ~rsistan en pasar
ciegas por tal aflicción. No es porqué
este estado se les presente inesperada.mente, pues por el contrario sobra el
tiempo para prepararse, pero la mayo..
ria de las mujeres confían en el azar y
cumplen la pena. El Compuesto Vegetal de Lydia E. Pinkham es sin rival
entonces.•

~fr

Toda dama que desee un con1ejo particular ■obre esto, se lnYita cordialmente á comunicarse
con la Sra. Plnkham de Lynn,
Masa, E, U, de A. Su carta se

Koaraari con la

reaerya.

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111a11,lato sea ejeeutado por el imli•
vidno Íl (Jni en l? rorre'&gt;pon&lt;la ejt&gt;&lt;•n·
t:il'io.
B11 lo, trrrenos ,)¡, pasto~ rlc la
l'a-a imperial. ,e ,·rían 50.000 t·ah,•·
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La gente de sentido común
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con las lineas de vaJ)ores más rápidos y lujosos, y en San
Francisco cc,n las líneas· de vapores del Pacífico.

de Ext. de B ígado de Bacalao
Ferruginoso siempre que necesitan un buen tónico para
enriquecer, purificar y fortalecer la sangre.
No se acepte otro que el de
· '.3tearns"

Para mayores informes ocúrrase á la

Oficina de Boletos

FERROCARRILES NACIONALES DE MEXICO

�a

•

ELIXIR ESTOMACAL
(ESTOMALIX)

de Sáiz de Carlos
Hace quince aftos dimos t conocer esta especialidad farmacéutica A los médicos y hoy lo recetan en las dnco partes del mundo, porque es el tratamiento mts raciona! y se-·
g.uro para la curación de las enfermedades del ESTO.MAGO
6 INTESTINOS, aunque tengan una aotlgüe;1ad de treinta
aftos y no se hayan curado con otros medicamentos, siendo
sus efectos quitar el DOLOR y todas las molestias de la
DIGESTION, ABRIR EL APETITO Y AYUDAR LAS DIGESTIONES, TONIFICAR EL APARATO DIGESTIVO y laecooomla en general, pues el enfermo CO.ME MAS, DIG IE
RE MEJOR Y SE NUTRE.
CURA las ACEDIAS, AGUAS DE BOCA, EL DOLOR Y
ARDOR DE ESTOMAGO, LOS YO.MITOS, VERTIGO ESTOMACAL, DISPEPSIA, INDIGESTIONES. DILATACION
Y ULCERA DEL ESTO.MAGO, HIPERCLORHIDRIA, NEURASTENIA GASTRICA, FLATULENCIAS, COLICOS, DIARREAS Y DISENTERlAS, LA FETIDEZ DE LAS DEPOSICIONES, EL .MALESTAR Y LOS GASES. Es un poderoso
VIGORIZADOR Y ANTISEPTICO gastrointestinal.
Los niffos padecen con frecuencia DIARREAS mts ó menos graves que se CURAN, Incluso en la época del destete
y dentición, basta el punto de restituir A la vida enfermos
Irremisiblemente perdidos.
Con frecuencia muchos enfermos del aparato digestivo,
aunque no todos, presentan el siguiente cuadro de sintomas ó parte d, él: al levantarse, lengua suda, mal olor de
aliento, aguas de boca, estado bilioso, loapeteocl~, abatimiento y tristeza después de las comidas, eructos agrios,
gases, pirosis, vabldos, pesadez de cabeza, ruido de oIdos,
sofocación, opresión, palpitaciones al corazón, dolores al
estómago, vientre y espaldas, vómitos, extreftlmlento, alternando A veces con diarrea, el enfermo se altera con facilidad, estA febril t veces, se Irrita por la menor causa, evita
el trato social, teniendo por la noche ensueftos, sueffo
agitado y respiración dificil.
Nuestro ELIXIR ESTOMACAL cura el 98 por 100 de los
enfermos que lo toman y por sus propios méritos es cono-

cldo y de uso general en las cinco partes del mundo, para
las enfermedades del aparato digestivo.

DINAMOGENO

SAIZ DE CARLOS. Cura la
NEURASTENIA y afecciones nen-losas, siendo el mejor TOi'IICO para curar el RAQUITISMO, recettndolo los médicos en cuantos casos esttn Indicados el aceite de bacalao y emulsiones con blpofosfitos, tomAodolo lo~ nlftos con verdadero placer, A los que
transforma de PALIDOS y ANE.MICOS en SONROSADOS y
FUERTES. CURA la ANEMIA, CLOROSIS, colores pAlldos, por ser el mejor RECONSTITUYENTE para todas las
edades y ambos saos.

PULMOFOSFOL

SAIZ DE CARLOS. Cura
el CATARRO bronquial
a¡udo y crónico la TOS, la TISIS y ENFERMEDADES DEL
PECHO, produciendo los sl¡ulentes efectos: la nutrición se
a~elera, habiendo aumento de peso; los esputos, disnea y
fiebre dlsmtouyeu; la tos cesa y aumentan las fuerzas y el
apetito, notándose el alivio con uno ó dos frascos.

REUMATOL

SAIZ DE CARLOS. Cura el
REUMATISMO agudo y crónico, la GOTA, el ARTRITISMO y la CIATICA. Se ellmloa
el Acldo llrico, quita el dolor y aumenta la cantidad de orina,
torotndose de turbia y sedlmeotosa en clara y transparente.

SAIZ DE CARLOS. Cura el utreftlmleoto, pudiendo conse¡ulr, con su uso, una deposición diaria los enfermos biliosos y los que tienen lndl¡estlooes y atonla Intestinal. por
un ser tóolco-luante suave y eficaz.

PURGATINA

De venta en Farmacias y Droguerías. Pídanse folletos á
Carlos S. Prats, Apartado 468. México, D. F.

Pídase Catálogo Ilustrado.

7

Se remite gratis.

E

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>��El Mundo Itustrado

--------------------------------------lJ ~l o Uonungo
?Cl.UOlfO:

M~ XI CO O

SUCURSAL.E$

NUEVA Y ORK
PAR 1$,.

~li.,.,.,.;.,,

0ctt:ore 12 d P. Hll2

?o r la pres en te hacemos con star que eo los d1ferentee análts1a
:practioados por esta institución en les cervezas de la : ia. :erve csra
que l l eva el nombre de • ::-erv ec er!a ·~oc tez urna, i'.. A.• r:emoe enr.on tracto
oomo promedio oel alcohol que con.tienen e sos procti..;: tos, el s 1gu1en te:
!.'.arca
1d.

XX' ....•.• ...... . . . . .

• Sol'.

. ......... .

: • QQ 6~

(.3o. de mes, 21. D. P. y 4o. ,1~
Octubre.~finen-a) . La Pureza de
~faria Santísima, Santos Juan Can·
eio Confesor, Feliciano Obispo. Arte:nio e Irene Virgm .Mártires.-Ofi.
eio y misa de la fiesta del día : rito
doble mayor y ornamento blanco;
~e conmemora San Juan Cancio y la
Domíniea.-Full'Jión en la Basílica
de Guadalup• de ln Dióecsis ,le
León.--,(P .).

doce de octuore je mil n ovecien tos dooe .

LUNES

.9 (b

Mosaicos de Cemento, Granito yCerámica

d¿--=--~LGrr,-11U,

POR.

20

~ . 4&amp;e,

~,..,/-ª---~ ~.. "-" "'- ~

RECETADA

DOMINGO

A ped1mernto de los 1nteresa&lt;los expedimos el presente en ~'. tx1•~c, ,

é

Semana ,PER.UNA

DOCTOR.ES PROMINENTES.

Las ñPbres ó calenturas lentas y pertinaces como la. ea.racterística
del paludismo, afectan notablemente el hígado y los riñones v P.ntor1;'
cen el funcionamiento de éstos órganos; causando en unos casos diarrea. frecuente y debilitante debid;i á la mala digestión y ~n. otros, constante estreñimiento motivado por insuficiencia de la b1hs que debe
acompañar á las materias focales. El remedio más eficaz p_:1ra es~s ~ªbres es el cambiar de localidad; prefiriendo lugares _mont~nosos, o bien
haciendo un viaje largo por mar. Cuando eso sea unpos1ble hay que
r ecurir á los tónicos r econstituyentes y no se conoce uno más eficaz que
el de la fórmula siguiente, cuyo~ ingredientes se pueden obtener en
eualquier botica ó droguería, para mezclarlos en casa:
Extracto compuesto Vegehl Arvelina
. .15 gramos.
Jarabe compuesto de Hipofoafitos . . . . . . . .45 gramos.
Jarabe compuesto de Zarzaparrilla . . . . . . . 60 gramos.
Tómese una cucharadita de las de té ó café, después de cada co
mida ó sea tres veces al día.' Un vaso de agua poco rato después de ca·
da dosis, aumentará la eficacia de la medicina.

F

C:A lfEI 6:?!.3 ~e&gt;

1a:csso:i :2s3

LAS FIEBRES PERTINACES Calendario de la

15 ·

\u

Sa,1tas Ursula y Com11añeras Vh
genes :\[ártires ~- San Hilari6~
Abad.

PARA PISOS.

DOCTOR F. SUAREZ,

El facultativo que subscribe certifica:
que en varias ocasiones ha hecho uso
con buen éxito de "PERUNA" en afacciones catarrales del aparato r espiratorio. Y para satisfacción de su autor,
expide la. presente en Ponce, Puerto
Rico, á cuatro de Septiembre de 1007.
Doctor F. Suarez,
Ponce, Puerto Rico.

MARTES
22

Azulejos y Placas esmal ·
tadas para Lambrines de
Baños y Cocina~.
Cervezas como las de

-

Orai, ALMACEN

PAPEL TAPIZ.

Invitamos al Sr. Agustín Núñez, Presidente
del Centro Comercial de esta Capital, para
quedé aconoceralpúblico el alcohol que contienen las demás cervezas, SIEMPRE QUE EL
ANALISIS sea calzado por el CONTROL

MEXICO, D. F.

8anto, Pe&lt;lro Pasrual Obispo, SN·
vando y Germán hermano, :!\Iártire~.
o I gna.-io Obispo Vonfesor.--C'omien,,a la no\'ena d• las Animas 1"1
\'arias iglesias. •ienilo mu,v solemne
Pn la Profesa.
JUEVES

EUfifNIO TALLERI YCIA.
3a. Nuevo México 65 y 69.

24

San RafaPI Arcángel, Patrón &lt;ie
los médicos .v eirujano,. ~an 1fa1 tí;,
Abad.
1
1

QUIMICO INTERNACIONAL DE MEXICO
Y EL INTERVENTOR DEL GOBIERNO.

¿QU! El LO QUE NECESITAN

loa DEBILITADOS, los FATIGADOS
aquellos 11u1 Ut■1t1d,1111111ot PULMONES y loa IRONQUIDI!
Un AIITISÉPTICO y un RECOIISTITUYEIITE

m~us alcohólicas.

AUN PRESCINDIENDO DE SU CALIDAD SUPERIOR.

CERVECERIA MOCTEZUMA,

23

DE

de mayor renombre y consumo en la República, no pueden producirse con menor cantidad de alcohol, que equivale a la tercera parte'
de cualquier vino español o francés.

CERVEZAS MOCTEZUMA-ORIZA8A, Son lu

l

MIERCOLES

MOCTEZUMA==ORIZABA,

No!otros sostenemos que las

La Dcdieadón 1le la Santa Tgle~ia
('ntedral de Guadabjarn.- Snnh
Eduwigis Viuda (del clín li).-Santa Salomé Viucla, Aloclia o Eloclia.
Córclula Vírgen~s :\1lártires y SaP
Dona to ObisJlo Confesor.-R ito semidoble.

s. A.

1-i1] llléu[i]Ti:M[1Iiu1:) ~ ¡{ij 4

que en forma apropiada, reúne el antiséptico y el reconstituyente mú
podero101, la Creoaota 7 el Clorhidrofoa,at.o de Cal.
Oomtituye el remedio 10berano contra loe CAT6RROI, las BRONQUITIS
oróntou, la GRIPE, el RAQUITISIIO y la ESCftóFULA. .Aumenta el
apetito 7 lu fuU'A.9, agota 1111 ■eoreolonn 7 previene la

c..-,.e,,.,.

....,••_

TUBERCULOSIS
• ._ covaanoiz-•t.MS-, "'

-,e,••·
t&lt;&gt;&lt;I•' ,•• ,,fil'

VIERNES
25

Santos Ca.bino, Proto, Januario,
Cris¡&gt;in, Crispin iano, Cri,anto y Daría M-ártires. Oficio y misa de Saptos Crisanto y Datía con rito sim,ple, o el voti,•o ele la Pasión ele!
J Señor con rito semidoble, que p?r•
' nnite la relebradón ele misas priva.
.cJas de difunto.

l
1,

Un monumento
Lorrain

SABADO
26
( Vigilia ,le los Santos A116s:oleb),
Santos Evaristo Papa y Floro :\Iárti res.-Oficio y misa de la Vigilia
· con rito simple o el votivo de 1H
I nmarulada Coneepción, eou rito
semido,ble, que permit,? también la
celebración de misas p1·ivaclas de
, clifu:ito_

Jeao

Jean Lorrain. E3te supremo artista. es:e eom1&gt;1?jo pi-ecio,ista francés, últimamente ha sido honrado &lt;'11
París. A su memoria araban de &lt;&gt;rigirle un monumento e:1 Féeamp sus
mu&lt;·hos aclmiraclores.
J enu Lorrain ,2ra JU gran estilis.
ta, u11 pt·ofundo obS&lt;'1·va,lor, uu psirólogo de altos mira_jes, 1111 vigorll•
so rre,ul or ele tipos .1' un admirablP
11intor tle medios soc·ialrs.
J~n su;, libro~ reflej 6. no s61o In
rleca1l?11eia &lt;le su épora s ino, la ,I~
tofla la humanida1l. "El ,•irio errante'· e, un libro fiic1•te. ,.ama&lt;lo a
nv,r siempre. A01í' s2 de,c1;be, st•
pinta y hasta se ?seulpe, no sólo
el virio &lt;le su ti •mpo y el &lt;le Pn·
rí~, sino el ,·ido ·,miters11I, el ,·iri·_,

Marchita y arrugada á lo•
dieciocho

Joven y seductora
álossesenta años
La edad no lmoorta.--Ntnón de
L'Enc:-1011 tU'YO un
apaslon•doad•
mir dor cnando

·lr:i-~ 11, K~~í~~r1~j;~
.-=

j

_J

/j

· ','fJ! 11

..._.,._'"',
•.~.''""
,._.

el ruello1 la laxl•
tud del ousto los
c ..usa el de.~1&gt;rPn41mlento del cutis
y el reblaodecl-

.
'
f/.
. · ~~
ri::n!~~Jfln!eJ!:
-~~
Para e..-ltar todo
2 -• ~

Llena en Aries, ,1 las í h. 54 m.
1 ,.,g. de la nothe.-,Yiento •lélgaclo.

á

,:

eso Que env•J•ce l)OrQue de,truye la a1&gt;a•
rlencla Ju..-enil, nada tan bueno como la

Creme Sirene para embe-

llece.-

(des¡rrasada. l - Además de ser
un blirlénlco hermoseador sin hrual, soll•
dl8ca los tejidos, prnmueve una circulación , al udable y S• tura de un m•a-n~tlco
perf me volupto10,- Blanca para la rubla.-Rosa para la trl,iuelia 6 morena.TARRO OOJf INTERESANTES CONSEJOS$
COBREO CERTil'lCADO, (2.50.

- roa

2.25

Depósito~: JohansPn, Félix Co,
A ve. San Francisro 39 - J. Labadie
Sucs. Co, A ve. San Francisco 39 J. Uihlen Sucs., Ave. Bolívar 25.Máxibo.

srn1 ·orr.. r , , .
1

~

r

,..

�El Mundo lluatrado
El .Mundo Ilustrado
humano. Sólo así ,e explica que esa
obra haya ~ido traducida a vario3
idion.as.
J-ean Lorrain hirió a muehos con
su plum; corrosiva. Por sus libros
parnn fatídicas -ombras gesticulan•lo extraña, raramente. Y esas admiiables creaciones se parecían dema,iado a tipos de carne y hu?so que
!Se mo\'ian en el "todo Parí,;". De
ahi el océano '1e enemigos que tuvo
en ,·itla y que tl?spué, de muerto
pretendieron morderlo y aun eelip·
sar su nombre y SJ gloria, ~in conSE\!?Uirlo.
L'\. Lorraiu aunque artista de Se!l_
,ibilidad enf,?rmiza le estomagaba
la literatura patológica, la pern,r,a y diabólica literatura finisecular,
asi como el '' ra,tacueris:no '' parisiense, por eso pudo crear esos tipos tan comp1Jjos de "El Señor de
Phocas · •, obra que vivirá etern,,mente.
Yivirá '' El Señor ele Phocas''
porque es. co:no dijo Gómez Canill?
hace algunos años, un breviario cle
la de&lt;"adencia, no de nue--tro tiempo, sino de todas las épocas. En
•' ~Ionsieur de Phocas'' no son uno,
cuantos persoua,ies
representantes
,le un e-trecho universo los qu-? se

LO QUB HARA.

UNASENORA
DEPANAMA

mueven y hablan. Es toda una hu- odian todo lo nueYo. todo lo atrevimanidad de enfa!rmos, de d.isequili- tJo, todo lo raro, vivirán en la eterbrados ." viciosos, que gira alr,ede- na constelación d3 D. Quijote y
clor del héroe, el Duque de Frenea- Sancho Panza.
se, neurasténico roido por la idea 6.
Y Y'éase por qué rara coinciden·
ja: la alucinación de unos ojos ,·er- cia vengo a contparar con gran atre·
des, que lo precipitan en el tor- vimiento mío, a nuestro abuelo CerbeJ.Jino de las excentricidade,, y lo vantes, con el loeo. con el efím-ero,
hacen atravesar los círculos de to- coa el extranjero Lorraiu. Cen·'l:,dos los purgatorios en busca siempre tes se propuso matar con "El Inge·
del cielo da aquella clara mirada.
uioso Hidalgo'• los libros de cabaLos Señores de Phocas so., eter- Haría y lo consiguió. E...a es su fuernos. El alma de Barba Azul y de za. Jean Lorrain se ·propuso poner
Lydia
Donato Alfonso Francisco, ).!arqués en solfa el '' restacuerismo'' pari.
E.
Pinkham.
tease
de Sade, reencarna cl-a •iglo en si siense y matar la enfermiza literaLa Boca. Zona de Canal, Panamá.glo. Los monstruos malos como los tura finis•cular ? lo consiguió. He
" Mis dolencias eran complicadas ; la
monstruos buenos, 103 reproduce ahí, también, su fuerza.
.·
menstruación á veeternamente la Naturaleza. Fren~uces abundante y o¡Qué Cervantes fué más allá de
tras escasa;sufrta de
se simboliza los sufrimiernto, de un lo que ,e propuso? ¡Que Don Quijomucha pesadez alre~eu;itivo cuyos nervios carecen de te simboliza la critica de tocio ideal
dedor de 1 vientre,
eqniltbrio. Claudio Ethal simboliza exagerado, ~- Saaoho la d,a todo ma
estaba abatida; también tenia mucha
pJ go¡•p lúbrico, ya artístico ó epidé- terialismo igualmente exageradof
picazón y padecia de
mi"º• para con,aeguir el cual se ha- Lorrain también fué más lejos de
la vejiga. Atribuia
ce ¡,reciso ,, l tormento de algo, de lo que se propuso, r¡mesto que Fre
mis males á que era
estéril pues varios
un víctima imaginaria o real. Ethal neuse es la erítica de toda literatumédicos me dijeron
es una aherración del sentido gené- ra enferma, nociva, morbo~a. Y
que no estaba ba11sico pero que ,haya su goce en lo~ Etha 1 la ele tocio cle~o loco, exage- .___.......;:....J11.2.:.--J tante desarrollada
y por eso no podia tener una cria,Jolores qn' c·ausa.
rArlo y torturnntes.
tura. Me sorprendi grandemente desLa única cliferencia que ha_,. en- pués de tomar 8 frase os del ComY esos ti¡,os, mal que les pest á
los enemigos de Lorrain, mal que tre " E l Ingenioso H idalgo" y "E: puesto Vegetal de Lydia E. Pink.ham
le, pese a los clásicos qu,J no evo_ Señor de Phoca,' ', ?S que, mientras de estar en estado y apenas si lo podia
creer. Volvi á ver al médico quien me
lucionan, que no son tolerant&lt;'s, que al primero muehos crítico~ se empe- dijo que se me estaba formando un tumor. Mi e.sposo me aconsejó que no le
hiciera caso al médico y que me fuera
á mi ciudad natal-Kingston, Jamaica
-lo que efectué-Hoy tengo el orgullo
de decir que soy madre de una preciosa
niña de 7 meses. Apesar de haber estado casada 9 años si no hubiera sido
por el Compuesto Ve$"etal de Lydia E.
Pinkham nunca hubiera dado á luz.
Desde entonces lo he recomendado á
muchlsimas personas, tanto en Jamaica
como en Balboa."-SnA. ROSA ROSINA
DoNALDS, la. Boca. Zona del Canal.
Panamá.

CURADA

Con el Compuesto Vegetal de
su carta :

PREPARACION de WAMPOLE
se compra y emplea sin vacilacioi1es 6 dudas. Su buena fama es
la. sólida base en que se cimenta
la fé del público y el buen nombre tiene que ganarlo por buenos
res'Jltados. Para los fines para
los cuales se recomienda, es l eal,
eficaz y práctica, hace precisamente lo que tiene Ud . derecho
á esperar de ella. Es tan sabrosa
como la miel y contiene todos
los principios nutritivos
curativos d'3l Aceite de Hígado de
Bacalao Puro, combinados con
Jarabe de Hipofosfitos Compuesto, Extractos de Malta y Cerezo
Silvestre. Merece la más plena
confianza en casos de Anemia,
Escrófula, Debilidad Nerviosa y
General, Influenza, Impurezas de
l a Sangre y Afecciones Agotantes. "El Dr. Manuel Carmona y
Valle, Ex-Director de la Escuela
Nacional de Medicina de México,
dice: Conozco y empleo su preparación en todos los casos en
que es necesario reparar las fuerzas del organismo; teniendo la
ventaja de que los enfermos y
a.un los nifios la toman sin repugnancia." Nadie sufre un desen•
¡¡;a.no con esta. En las Boticas.

y

La Salsa

L·EA &amp; PERRINS
dá cierto picante y un sabor
exquisito á todo genero de platos.

La vt!rd.&gt;.dera Sal•a

BELLO COLOR NATURAL A
LAS MEJILLAS
CREME LUXE, (sin grasa.)).

y

eficaz en

el

~
VIOL1..
TAs RUS.AS

Proporci001a. á las mejfillas Y
DE
cooi.serva iese delioodo color natural, que· tam. atractivo iluvB al MIMOSAS
rostro de la mujer.
Suaviza,
.l
blanq_uea, hermosea y perlruma.
la tez y rla conserva siempre jo-

QUENTIN

para los amantes

alivi o de las N euralgías, Jaque- ven. Depósitos: J. La•baid~ei Su.
cesores y J ohla111nsen, F elix y
cas, Reumatismo y toda clase Cía . ::\féxico.
&lt;le dolores de cabeza.

Sd'OIUJ-

LA CUR~ DE STEARNS / ...1[\li(iE
para el

DOLOR de CABEZA

está preparada en obleas muy
fáciles de tomar

y

que se di-

suelven al caer en el est ómago,
·
d
'
f
· t tá O
,Sle n OaSlSUe eCtOinS an ne •
"'
No se acepte otra que la de

'•Stearns. "

i:ratuit.o.

origen d" V,ORCESTERSHIRE.

Vento al por m&lt;1yor por LEA &amp; PERRINS en Worcester, lnglaterT&amp;; r.nossF. &amp; BLACKWF.LL, Ltd., en Londres,
y por todos los EXllOrtndores en general.

.
S egura, rápida

La Sra. Pinkbam de Lynn,
Mass., E. U. de A. invita á las enfermas á que le pidan su consejo.
Ya bn ayudado ó. otras miles a
rccohrnr 1a s a. l u d. Este será

Sl e• para ''novta," p or(lue su sabor ce
lestlal le hará s118plrar Por un beso.-Sl es
embriagará su ternura. La "abR.tlda" es·
vo.a atraerá ásu marido con estas VIOLETAS, l)Or(lue la darán una boca ■ abro
Cura,., Dolar1s,R1tardo1
sa. Et Muido desamado con estas VlOLE
TAS
á ,¡u esposa, pues auo(lue
Supr,s/a/16s d• to, M1nstruos fumecomplacer,
ó beba licores. su aliento Quedará
...,......Ut--:¡¡;¡¡;;¡....,..,1 ..... ,...-. dAIICIOIIO, LAS VIOLETAS RUSAS DE
QUENTIN 110n el alma el aloca seductora
cte 1&amp; mujer y el espíritu con(lulstador del
hombre,-''OaJlta artística de aluminio".
La iustrucción y In educación son50cs, Oertlflc..da1&gt;0rcorreo60 cs,-En
dos elementos ligados pero distin- Méxlco,J, Labadlé Sucs, &amp; Oo. P_rofesa ~
,
• '
J. Uihleln, Sucs. 3~ de Bolívar numero %5.
to3 entre si. La primera corr-espon· Jobannaen, F6Ux " Co, Avenida.San.
de a los planteles; la segunda inde- Frauclaco,39,
fectiblemente al hogar, que es centro de ternura y de amor, cle felicidad y expansión.-Ha.roldo.

ñan en atribuirle un "sentido ocnl
to'', que ni remotam~11te p::isarí:i
por la mente de CerYautes, al extr!•_
mo de que algunos hall,m e1, '' El
Quijote" ideas, propósi tos e intenciones que harían reír, de :,pg-nro, a
nuestro abuelo, ::'Í existiera; mientras ésto ocurre cou '' El Qn ijote''
a '' .Monsieur de Phocas'' no se 1,,
atribu,ve nada, porque ese ('S u11
libro tan fue1·te, tan bi en PSC'rito,
que cle9Jmés ele leído pro1lm'~ calentura, deja en nuestra alma un ete1·•
no clescon,uelo, una sensación honrlJ
de muerte, de torturación e,;piritual. . . Pero es una obra artística,
humana y altarnente moral.
Y ahora que me excomulguen los
,·i,;arios &lt;1el inmortal Cervaute,.
Pedro A . LOPEZ.

l)&amp;ra un novio, l)OrQue au suave fra¡rancla

( 'ert·:i tle un !'t&gt;lllt'lltt&gt;rio de Parí•:,
hav una taberna titulacfa '• El re

greso del entierro'', ~• un a\'iso que
el ice: '' Hay ~uarto~ resel'Yaclos para
In, personas que clE'seen llorar R ~o
las".

•• *
El túnel de ferroc·arril má~ antiguo del mundo, está en Glenfieltl
(Inglaterra),- y totlavía presta ser
vicio

,

Una mujer compra una máquina de coser por el trabajo que
ejecuta. y no co:no un mueble.
Un hombrA lleva un relox para
que le indique la hora y no col'IlO inversi6n de un capital sovrante, y el mismo principio se
sigue en el caso de enfermedad.
Necesitamos la medicina 6 el
tratamiento que alivia y cura.
El tratamiento de una eniermedad no admite empirismos. La
gente tiene derecho á saber lo
que es una medicina y sus efectos antes de tomarla. Debe haber dejado conocidos antecedentes de beneficios en casos idénticos. una serie de curaciones que
prueben sus méritos é inspiren
confianza. Precisamente• porque
tiene tales antecedentes, es que la

•

EL PERFUIIIE ROSE DE CWRAZ
de la asa F. Wolft y Son. re acr·a la fr-.g1ncta sn1ve de las rosas de Pcrsta.

El misterio del Castillo de
Olamis
En Forfars.tli"re (Inglaterra), álzase el tétrico castillo &lt;le Glamis,
&lt;¡ne durante mut'hos siglos fué la
residencia principal ele los eondes
de Strat&gt;hmore. El edificio. con sus
muros de cinco JLetros tle grueso, e
uuo ele los más perfectos ejemplares
d? las fortalezas que servían de re.
sid1neia a los noble, cle la edacl
media.
Pero su principal interés está en
el hecho de contew?r en su sombrío recinto un secreto de naturaleza tan terrible. que, desda tiempo inmemorial, no lo conocen má,
que treR personas a la ,·ez. Estas
personas son: el conrl , . su hijo primogénito y el jutendente del patrimonio de la casa señorial.
A 1 heredero se h inicia en el misterio la noc.he que cumple los vei l'te años ele edad. Acompañado ele su
pacln?. el conde, y precedido del intendente, provisto de una palanqueta y ele unas llaves, el jo,·en recorre una serie a~ galerías ~, rinco_
nes orultos, se derriba un trozo ele
:abique y :-e le re\"ela el s?neto.

nió a naos cuantos amigos tan cu_
riosos como ella. y se llevaron una
semana entera registrando el castillo, con el propósito de descubrir el
aposento szcreto. Pero sus esfuerzos
fueron inútiles, e idearon otro plan.
Partiendo del supues'.o de que la
misteriosa cámara debía de ten2r
alguna ventana, fueron poniendo un
lienzo blanco en las de todas las
·habitacioaes, d-e tal suerte, qu'
examinando luego los muros del edi•
ficio detenidamente, se echaría clJ
ver si alguno de los huecos carecla
de señal, en cuyo caso se ha bríau
d-?scubierto las ventanas de Ja if(•
norada cámara. Hecha la debida
requisa, resultó que faltaba el lien•
zo blanco a siete ven tau as, lo cual
indicaba que eatre los macizos muros de la antigua fortal2za. babia
por lo menos siete aposentos secre
tos.

Pero cuando la agitación reinaba
entre los amigos de la condesa ante
S3rnejante descubrimiento.
llegí,
inesperadamente el conde, ~- lleno
de ira echó a todos los huénpedes
tie~pitlió a ,·eint? criailos que habían tomado parte en el complot, y
se separó para siempre de la condesa.
En Inglaterra corren mue.has his
Después se \"Uelve a tapiar el mu10 roto, ~· el intendrnte
sale del toria3 ac,3rca de este &lt;&gt;ecreto de fa.
castillo aquella misma noche, por milia. Asegúrase que en el cuarto
mala que esté o por tarde que sea. secreto está encerrado un sér mitad
No falta quien ,1iegue la exist~n- monstruo y mitad hombre de edad
cia J e semejante misterio en Gla- f 1bulosa, y también se cueuta que
mis, pero la gente a!:l!gura lo con- el ocupante de la cámara en cuestrario, y se recuerda que el prede- tión, es un sér del tipo d~ los vamcesor del cond-1 ac.:ual, que murió piros, que nace en cada generación
de la familia. Pero la historia más
en 1905, y que era un hombre se1·\o y enemigo ile fal,edades, dijo , acertada, y Ja que ofrec.2 más protrist:~:neutc y con toda solemnidad baoilidade; de ser cierta, dice qu~
a un amigo demasiado deseoso de un co nde de Glamis enczrró ,·arios
conocer el misterio: "Si pudiera enemigos en aquel aposento, y los
usteil figurarse la naturaleza de ese dejó morir de harn bre, y que ahora
secreto, caerla &lt;le rodillas y daría s~ ve el suelo lleno de huesos, y al
graeias a Dios por no tener nada h,unos esqueletos en una ¡iosicióu
que rernla que los desgraciados priqué ,·er con él''.
S.z han li&lt;'eho inuumcrnbl&lt;'s ten- •ioneros murieron comióndo~c la
tatin1s ¡,ara des ·ubrir el -ecreto. carnt de sus lll'opios brazos.
¡,ero uo lo ha con°eguiclo uadie.
.\ pronid1ando una ausencia te.11 JIOral de s · esposo, una de las an- Casas convertidas en lápices
tiguas condesas ti? Stratihmore reuEl cedro ro,jo que rla la mejor ma.Jcra para fabricar lá,pires, está tan
rx1,lolada que es(•a~ca y alcanza predos cxccsi\"os, ~i&lt;&gt;ro SJ ha eneontratlo :,hora rese,,,· as de esa madera
,!onde menos vodría c;,¡perarse. E o
,-i~rta, regiones ele Amérh•a, hay
muchas casas vit&gt;jas ron toda la ar·
111a,.óu de la prc&lt;•iosa made1·a, la
nial se empleaba también para la,;
&lt;'"''Palizadas de las granjas. En nsh el~ ésto. los fabricantes ele lapi·
P!'rns H&lt;' han apresurado á, compra,
Psa;; -rasas para dPrribarlas _y nti]i
r.ar el maderamen, y se prnpoueu
aC'a ¡,arar tocla.s la, C'mpa li7.adas \"it•
.ias de ceclr~ rojo, •porque el preeio
rle la madera re,pre~enta á \"Cf•es un
ni lor superior a I el&lt;' la misma gran.
j a.

000

La SANGRE
es el Drenage del
ORGANISMO HUMANO

MUNYON, el Famoso Experto Internacional en Salubridad, dice:
''Conserve usted saludable y 11n
perfeé\a circulación el fluído vit?,l
del organismo y ríase de los microbios''.

Ningún daíio pueden causar los
microbios y los gérmenes de las enfermedades, se exterminan cuando
se tiene la sangre limpia y circu_
laudo con actividad en las venas y
las arterias.-En estas condicione,
cualquiera persona puede clesa1ia •
los microbios.
Algunos llaman á la sangre • 'fluido de la. vida.", pero por esto no
debe entenderse que la sangre es la
savia &lt;le la existencia. Sus funcio
nes son las de proteger y conservar
la ,·ida. Cuando la sangre cir cula
:í. perfección, el cuerpo egtá saluda·
ble y activo, pues toda enfermedaJ
es simplemente el resultado de alguna obstrucción en la cir culación
de la sangre.
El Remedio de Munyon pa.ra la
Sangre es un sanificador purificanLr
de la sangre. Sus r esultados son et:.
realidad sorprendentes. Cura tod~
clase de escrófula, erisipelas, herpes, eczema, granos, barros, efeetos
del mercurio y en general, todas las
impureezas de la sangre.
i Usted se siente malt--Sea cualquiera su enf-ermedad pida u sted
la " Guía de la Salud", de Munyo¡¡
en las Droguerías de los Sres. Julio
Labadié Sucs. y Co., Profesa 5, J.
Uihlein Sues., Coliseo 23, Johansen
Félix y Co., Av. S. Francisco 43.
México, y una forma para examen
médico al Consultorio Humanitario,
de Munyon.~Los expertos Especialistas al frente de él, estudiarán su
mal y le recetarán concienzuda y
desinteresadamente.
IMunyon's 53rd a.nd Jefferson
Streets, Philadelphia, Pa.., Es. U s.
Q P~ra Recobrar la Salud y ·'
LosJk.lenos Colores b.ay que

-_--y::.:::.

Tomar. ; :. ,· .

- EL VINO dé STEARNS.

El Tónico Más Enérgico
e l m ejor nutritivo

el recons-

tituyente más poderoso es e1

VINO DE STEAR~S
de

Ext.

de Hígado d e Bacalao

Ferruginoso.

No

tiene

rival

para la cura de la tisis, escrófula, anemia

oeo

y

y

es lo que debe

tomar todo el que desee estar
fuert e, vigoroso

y

en salud.

Pídase siempre

el

de

STEARNS,

�El Mundo Uusk'ado

UN PROBLEMA IMPORTANTE

UNDO LUSTUADO

r

al e -fuerzo metódico. &lt;le ideal ,le
per fección en la s entrañas.
iQué nos imp or,a la sinfoní a
e rrant~ ! Dejacl que cante a ot r os
oí.d os, lleja&lt;l que c:icien&lt;la por ah í
fu lgores de a legría a unque dej e a
nuestro lado un tétrieo ,·ado de dolor ... ~-. sólo, a fuer &lt;l• buenos ar·
t istas, sepamos - r ntir hondamente
la ama rga c,r.briag urz dC' esP :loior
infinito qun opr im«- nue-t ro ¡&gt;rc'hO
.,· e uc res¡m el pe nsamien to de &lt;'•.1
gran t risteza lírica en la media no•
l"he t·allatla.

Registrado como articulo de segunda clase en 3 de Noviembre de 189-1.-lmpreso en papel de l as F ábricas de San Rafael.

Año XIX-Tomo II

México, 20 de Octubre de 1912.

Número 16

Osear P . ALACAN.

Peligros de la cocaína
que Pe plantea
en la convalecen •
cia de las enfermeda•
d es graves, así como en
casos de debilidad general producidos
por excesos, cambios de clima, etc., es la
elección d e un r econstituyente. El el egir
hoy día un recon@tituyente de probada
eficacia y apropiado á las indicacioneR
que presenta el enfermo, exige especial
cuidado, pues e~ta elección ha df:\ ser de
resultados transcendentales para el en•
fermo. Aparte d e ésto, hay un gran número de preparados que, sin base científica seria y sin la sanción de la experiencia, propagan por ahí sus bombos, que
nó denotan más que un mercantilismo y

SINFONIA ERRANTE
Un tropel de ilu,ion,•,
batalladoras en la charla de !los jóvenes q11c
liablau &lt;le .-\.1te a11t~ la
mesa de un café olddado. En las copas. un licor llyonisiaco. l1ai, poeta. h:;cc versos románticos para dc,jar la i ntertidumbr~. Otro, hace pequdía, prosas líricas.
Anónimo.
hay una gran tri,teza lírica en
la media not·ho callada. Es la tristeza tles&lt;'sperautc. Es el dolor iufin ito. E5 la ilusión mutilada. Y, sin
embargo, totlo silente. 1nagi; r un
peno ladre poblando la ruta de
ecos siniestros, y á. d~speebo ile que
un gallo iage ,mo ean:e su cauto d~
alba en la k,ianín.
Sólo mi p&lt;'n•ami&lt;'nto nh-curo. tic
fiebr e y lle anhelo, Yaga.
:::!ólo n,,i coraz.ón-on todo su mic.
uo, y todos sus presentimiwtos, y
todo su amor secreto e iacompr,•:,.
11id&lt;&gt;-1J,1alpita.
~i un beso tle mujer, c,lrazón,
aunque el dolor te oprima, ni un Yaso de Yino. suprema embriaguez d e
olddo. Ca'heza lota, ¡,arn cortar l:i

afán de lucro
reñidos completamente con lo que
la Ciencia exige.
Un preparad o de base rigurosamentE~
científica y cuyo valor esté consagrado
por los más eminentes clínicos europeos,
será el que convenga emplear en estos casos. El tipo d e los prepararl os d e e~te género lo constituye la Somatose, cuya popularidad es mundial y cuyos constantes
éxitos se vienen comprobando desde hace
muchos años en el mt ndo médico.
T éngase cuidado únicamente en adquirir el producto legítimo, exigiendo á
este fin el frasco original con la CRUZ

BAYER.

ola cacrcspa!la &lt;le tu p&lt;'nsamiento.
Eu la clistancia una ,infonía román·
t ica teje loca; flores de e11sueño. y
á su ritmo. iliviuam~ntc sens,ml, las
b0&lt;:as amantes mu;icalizau besos
largos.
Pero la cruel sinfonía errante. tan
honda. y tan intensamente emotiYa
-gozora de halagar oídos mediocr:is
qu ? no sabrán escucharla porque,
ella, al recorrer victoriosamente la
noc,be, diln_ye una grata melodía &lt;le
&lt;'mul'ño; el triunfo de la B ~lleza,
del Arte .,- el A mor--{,e aleja eomo
una gran señora altiYa.
Xada tiC'ue que esperar de los
vencidos, de los puños meugua&lt;los,
de lo, que no ,·encerán jamás, y ~ 1
eomplitce en halagar, co:1 la caricia
!1? Yoluptuosidacl má, com'.li eja.men:e pen·er~a. á los que ya ,·i aron la
bul'l!anan•ente glorios:t .Y apoteó'.ica
realización de sus ersueños.
¡Y qnó inútilmcnt3! Porque c,-:gran triunfo uh·ino sólo sal:ic comprenderlo, ~ólo es ,·apaz .de •entirlo.
el que espera o el que llora. aquél a
quiea el Dolor. sacerdote maldito.
enseñó al oído su amarga canción
de llanto, &lt;l~ duelo y de desesperan~ , pu3d para aquél a cuyo laclo Ve
nus diosa, la semi-desnuda, uace la
tocata errante, ésta uo tiene in1p ortaneia.

En cada corazún que ,ufro o q ue
espera hay un poeta, ~- t:I poeta
llora. o ~I poeta grita, o el poeta
canta. o, como auora, el poeta ha.
bla confiado ca vo¡,; alta. Las ,·iejas ilusiones tle los Yiejos días ¡ ,.
janos ~•ateo retorciclos en un aplastamiento brutal, mas (1 3 toda &lt;''ª
inmensa tri,teza Yertida que oprime
el p 2cho en la alta noche callada,
salta serena como gigantesl!a visión
&lt;le águilas optimistas, una ~ran fr
extraña rn e l porvenir.
La
t znC'r
tellos
Ye1 bo
rosas

noche dC'l pensamie nto ,l ebo
un alba. ,Y a sus páliclos desde oro ,·iejo de·pC'rla rá el
arrc,jatado que sepa despojar
lírica:nente.

Bienaventurado mi pc:1sam ien to
que rnbe asomarse a perspecth·as
insospechadas;
bieua,·entura,lo el
que Babe transformar cada nuevo
&lt;'b·táculo eu nu::-,·a C'Ucrgía vibran-

te.
Cninuu ente asi es que poucmo,
tonfiarlo todo sercnamcat e a la bondad soñada de los il!as lejanos por•
que ella envuelve la convicción, pro·
fundamente arraigada. (le que hemos aprendido a ser bien artistas, a
escuc,h ar el a-plauso de galería a la
mocla por sobre todo, d ? qur lle\'a.
mos r·omo una lumbre Yiva el amor

Jl o~- para l"Oll'ba '. ir el menor ro111adi¡,;o, ,e hallan cu tod:1 , las far·
macias poh·os ó pomadas con !IO:nbr&lt;', :nás ó menos estt'ambóti&lt;·o~, ¡·e·
ro unos ~- otras com1JUestas a basl'
ele cocaína. Este alcaloide tiene un
efecto vaso.constr ictor y anestési"º sobre la mucosa. que ali"ia rÍLpi•
damente; la ;úluencia serosa clbminu~•c, y la nariz cesa de !le•tilar
en algunos minuto~; la coriza ha
!lcsa1,arecitlo casi como por obra tl••
encantamiento.
J,o malo es que la cocaína no !:'Ca
un ageuk inofensi,·o, sino un alcaloi!le tóxito que andan do el tiem¡,c
obra como la morfina. Ciertos enfermos atatatlo, ,l e 111orfi110111a11ía. trn·
t:11los por la cocaína , h u~·crou de
~,-~·la para t·acr en L'arilJdis, lle-Jan
do a srr cot-ain61nanos,
mula e n C'I ,·amlJio.

::in

g-anar

lla,v que fi,jar;e en qt11' el uso in·
tcnt¡•est i,·o de &lt;licd1os poh·os por ht
narjz )' tlc taie~ po:nada~, nega á
ser un verdadero peli-gro: rnn el
ti :n1po, una per:,;oaa se habitúa a la
cocaína, no se obtiene el efecto desea do sino con fucr·\cs do,is ..'" ¡,oco
-R poco llega a absorber cauti&lt;ladc ,
prodigiosas que causan efectos de
plorablcs en la •alud.

•

* • *
!Dccididamcute. el gusto japoni: s
se impone. H ace nnos a ños, todo el
m uudo dc•caba adquir ir muebles y
poreclauas del Extremo Oriente. Es.
ta motla &lt;lcca,,·o por com¡,leto, y
a•ll()ra nuestras cle¡!antes no a!' t0II·
teutau con iu:;pirar~c rara sus '' tollettes' ' en las modas japon esas, .Y la
Oiaceu exteu:;i va al decorado de IH
me, a; por supu esto. en el ca mpo.
U no rl,; los modelos más bo,1itos de
ma nteles es de hilo a.:ul celr ., te eon
grupos de pájar os blancos y negros,
coa pieos amarillos. Otro represci._
ta las lll0Ut añas uc un paí, fantá~tico ~obre fondo de fuego, con flo
res &lt;lesconoci&lt;la-,; en nuc&gt;-tro pla'le·
ta.

000

01 p r ecioso alfar ma9or del templo de la &amp;nseíían::: a dura nte l a Ties t a cele 6 r ada por l a
c oloni a a ragone sa e n h onor de la ltir g e n d e l Pilar, e l s á6ad o a n t ep asad o .

�Un ideal de alta civilización
E-.ro , 11'ed,•rá cua.alo :a J atr:a ,le,piprte ,l' la ~an•
µril'ntn )'e-a.Jil111 quP la ahrunw. •·nau,lo la l11ena nocturna
y el ol,licuo jag-uar y el co"oanle puma ~- el ulu'.ant¡, t'hac-al,
,·u_ h·an a sth rem•,t:1, wa1lri;.!Ut,.ra--. y 3 ... u:-. tubile.. --ubt-P·
náneo!"'-: Y ento1u'es. l"Uau,lo t•I último raimán ha~..a tnrna,lo
a ,., t11n2al nath·o, ,. la \"i,la ,lei homhre. l11 Yi,la ,¡ ..¡ plá•
eitlo t,¡ •n·e,rar ,. ,Iel trat,:ijo hc,nra,lo, , ut&gt;h-an a st&gt;r po-il,le,
-ohre la fa·c ,le· la patria. : nton,·e, re,·er:tará e,a eclo.,i,ín d
t,n!.1 :•ri m~n·l·ra e-.plé-rnlicla, prinul ,·(\ra fil,, :i I y ai,húrea, .,~
priu,11\'('Tll taml,ién ,Je Arte y ,Je Belll.'za. Ento_nces !os J,!ér•
rn --ne~ ho,· nrr1•h,tta1to, por alu 1~-- de ,angre. tr1turn1to, tlC'u
tro ,lel ,;~lo ,1ue la Jurha e-.:arha, ,ofoca,los bajo la, pe,:t
,!a, l{1¡ii.Jas ,i.: tanta muerte, indner:11!0, entr,• las llamara•
t.!n-.. d,,1 in,·t ndin. 'Utonee-. e--os !!ér1npne, &lt;-·u..vu primavera
,.¡...,h.n hro :u ampo nu_!!nrat th' un séreuo no,~iluniu. •lar[tr.
·.ti iin t·ou otro!-, mi}. sus flon'!"I / sus fruto, .•.
E, u 1 -.ucño ma!!nífii-11. :.'. &lt;-·uva re:ili1aciú11 tenen10~ ,IcrP•
t•ho, )o .. que h "ntn~, lar;.tamentt• ~-ulth·atlo nu~,tras al.na.,. }&gt;U•
1a hact~rnch tligno, ,1t, la ,·ida ciYiliza,la y 1le los noble.i
¡,ridle_:.:ios d,• la ,-ulturu; t's 1111 pro,1·l'do qu,, tiell(' la_ ,n¡,rema :11nunía el• s('r hucno. ,le ,,·r he!lo y ,le ,,,, nt1l;
(', unu 111:\;.!ll:l obra 1.¡ue 'a p:,tria cl~berá rt&gt;ali7,:.tr para_ ~n
,,tl'I ia. a 1lt?sp('eho ,h~I ahye~·t,, za¡ at1s.mo •le la .. 1nuntanH~
~ de )a:-,. t·itHlail""i, J•&lt;'""t' a la 1h•ma:,rogia inl~pta. epil~ptira y
~•sti'1 il ..
1

En un lu~ar clel mariixiJlo.:u Vallt'. que :u·oge a 11ufstra
urhe y !a t·ifip t·on -cin•o ele ,·okane ....Y montaña..;, tlth' son
ardientt':-,. l'irt'o:.; al ful;!or 1h'I alba y crisole~ mara\"iHoso,
fle la:; pl clr~ría~ l·repll!--CU]ar.?,; PU un lugar 11~1 \"alli&gt;. qu ·
1

por sn ,•,pecial h,•rmnsur:i, 1?ll ,·milquiera otra tiu,l:11! n1Jt.1
del mun,lo, ya ,•sraría n1hierto ,le ald1zare,, ,le terraza,, &lt;ll'
f11r11tt1", monum( ntah's .'" tlt.i ht•Has e, ..tatnas. pero que eu
nuestra l:1&lt;·eria ,¡._. heol'io, e, sí,lo un yermo p11l(11Jicu. un e,tuariP pP· .... ti!ente y mal~ano; e;1 e"'tl lu~ar t&gt;n, que tollo lo
l,l•llo l" ha la•cho la :s;atur:1h•za. y ,¡u• el homl,re ha ile,pn•ciarlo eon ""l't·ular 1le.... ,Ién; en t'~til sitio 1h• pannr:1n1:1~
únitos, se levantará, por fin, :=:i el rit1no ch\ la t·iviliz:1.
,·ifln , u~h·e :1.
reanu,Iar ... e, t'n
nttt'stra vida. una in1a•
_!.tt'n 111n.111m\'ntal y 11:,?'re,t,• ile la• .-\lha:nbrns ile lo,
Kalifa,, del \' 'rs11ill,•s ,le lo, Hey..-,, 111'! Sehoemhnim ,1e
los Em¡ll'r:1&lt;lon'-, de los Parq11,•s, eu fin. que en las l'iu,la,le,
,·ultas han ,i,ln el &lt;·nraz,ín ,le poesía en ~l cuerpo ,Je las
,:iuda,lt•,, enrnl'iliu ,!el humo 1ll' r.arbí,11 y el trilfa~o ,le ma•
qum:nia y el •uilor mia.-1máti,·o y el ja,l~o ti!' obstin:ul:. lu.
l'l1a c¡nc ,•xh:11:t 1·11 torno ,le todo ,·entro urbano la amar){a y
1·onj{ojo:--.n Yitla humana.
Do t\""" luµ:ar ho.,· montaraz y salvaje. apt na~ s.' &lt;li~tin•
1

1

!!Uf:'n ias l"ran&lt;I•~~ línea:-\ t!e hellPza, las t'strut•turas ciclúp~a:--,
Í::, l&lt;•m:"" ti 1111,·a,. com,, i!is¡111t•stas p:ira r&lt;'dbir ¡,ula,•;o,,
eolumuntas \" :trealla~ l'n .... us t'norrn('s ba~am211to:-;, ,. a '"H~

pie, una ,--1~ta llanur:1 l'n i,u,vo &lt;'entro brota un ma·uantial,
una vasta llanura ten,Jida •·omo 110 e-ta,lio, ." capaz 1h• ,•011h•i,e1 a hs multitndl.'s qu• st ,·ongr('g-aran allí para :11l•1~·1ar e! iil·~--d profligio.
El ,·ar,1der ,1&lt;' la bclll'7.a ,Je aquel p•naj,, &lt;'S inl·umplet,,
trunru, no e, &lt;"thal cono en 11tro,, paisajes doncle una fúliri,·a lnunana ~ería una redundanl'ia o una profana&lt;•iún. Xo,
1•11 el luµar ,¡,, que hnhl,nno,, la Xaturaleza pareel' habe1
1H·11mnla1lo to,lo, los Plementos qu~ el arte humano ,Jebr
a pre, el'liar para hacer &lt;ll' eqn hnlleza fru~trúnra una ohra
h:irmí,ni,·n. La Xaturaleza ha hei:ho todo lo qu~ puedr favore,·er ni artt• ,!el hombre. El panorama es mara,·illo,o;
f'l lc·merío de fúcil al'C('so ,~ th•u,le en primer término. c·ono lo, anfit.?atros de Borrlighera o &lt;le .-\malfi; atrás ,le i.1,
Yerile- loma,. los rnontr, dJ orre rosa v las montañas Yiokta eurique,·en el colori,lo _,. fe,·un,lan 1ñ perspectirn; el manar.tia) hulle, reflejauilo en sus móvilt&gt;s ondas el espléntli1!0 ;:zul ,le nue,tro rielo. ¡Ah! pero en la~ lomas ,e somhrl.':rn piaras ,le ,·ertlos; lo, montes tal:1110, ha,·e ti:_,m¡,o. s~
disg-r'g:rn, y l'll rada esta!'ión 1le Iludas lanzan al Yal!t• ._.,.
li(1C' y art&gt;na: rl llano ,in tlrt&gt;nar t&gt;s un pantano. ~- C'n !'
llllll!:u,tial eri-.tnlino y 111urnrnr:11lor ,Je tlon1lr ha tiempo

huyeron las n111ras. ]a, in1lí:.:ena, 1lc Ja .. 4·en·aní:t--. l:t\·:tn a ...
quero,o- har:q,os. Es una ,·itla s1ír,li,la ~- aLyeda la '!lit' )'lit'
lila a&lt;1uel ,¡ w encaota,lor; a ton·:t d,b illdí:.:e11a ,J~ -tnn •
luía, uctiYi(latle!-1 zoc•l()¿..de:1-.., que no turbun -..inu ju-.. explo
~ione, ,le lo, ,,olJ .h', eu l:t• ht',ta, ,le ol,s,·nrn i1l11latría, h&gt;•lelirin, e--tUJitlfa .... iente .. t11~I I uJ.1uP
y e,¡h iit',:.rnrnt.lur!l'
•·aueinne, &lt;Ll rrepú-~1110 ~- dr la J rim.1 uoehe en ,¡uP el i111lio ,•xhala In ifü•ohen•nte aa;.:u•ti11 1h• ,ofn,·:1110, anh,•lo,. y
&lt;fue e,n la _:..omhra nueh1rnu "'li co11fun1le-n t·un
auf!ar •lt:
Jo..; co_,·ote, t•n la .... e•tribationC', (1~ l:t ... ¡Prru.
Tal paraje ·plénditlo J' profuo&lt;l11 se e-.rapn en el pueblo

,le Xati\·it:is, ,ecino a Xo~himill'&lt;,. .\llí til'11e l'sl:d,lel"i,la
la Oficina L·'ure•tal dl'scle h:JL'l' ,los :11'0• uno ,le -u- 1·i,p;·11,,
.'" •IP ullí -altln\ la nhra m:1;.:na .,· pro,li,.do,a ti~ &lt;' nhelleci.
mier,to, ,le utilida,l pública, •1•oral , m:iteriu1 a ,¡110 ,·eni
rnv, almlien,ln. D~I yi\·ero que ('11 ,1;,_ aiio, e,,-:iso, ha c·un•
\·ertifln acp1t1I .. rial f:111;.!0~o t,11 un J•Pc¡nellu J-a1aís11. 1lel vi.

'eri'. 1¡ue ~n .. ntn en In_ a~tuali,la,1 ;1011.0oo )'flJIIPiiu, {irboles
1:e 1uuum~rahir-.;. e..,p~c•Je,. &lt;JUt-:' 1le ulií ~:11~11 1 ara ir a rt'•
pohl:n _lo, monte, .'" )w,que, ,I,, l,1 Hl'pÍlbli,·a tala,lo• ¡,or ,,J
va1Hsa1i~mo, de _e""e ,·1\'tlro a~r -..te .v fruo,lo,,.... ,p e,Jn•r:i P--:'i
;,-r::11 oura ,le• htenl'star y ,le lil'llt&gt;za, •Jne i.1f uirÍI i~nulm&lt;.'n
te en 1·1 •ah1bri,la,~. 1·11 la ri,¡ue:~:1 y en In hernll•-ui-:i ,Ir la
l'iuda,l .,· ,le! paí,.
l,;} l&gt;irl'•·.tor •le la Ohéin:i ,¡,. Hn-qu:&gt;,, lngl'niero :'lli;rn,•l
~ueYetlo. tll'JJt&gt; el )'rnyedo ya ¡,1~11:1111,•ntt• 1·-t111lia,1" ,. m:1lurn,Io. ,le ,·on,·ertir "&lt;¡uel ,irio 11n ,,ilo en 1111 l,11-,¡tll' 'nado.
w1I, lo r111I ,,•ría útil, sino ,•n 1111 pari¡u,, púhli,·11. !(, 1•11:¡) ,~rá eniinentc,:1:l•nte _h,•llo. En l.1 aduali,la,l ya ha_,. plnnta,!11,
en ~.t(1ue] lu_!.!ur mas

11?

60.11011 {irholt"... 4.up ~·u :dt•gran n•.

su f1C'st·o n•nlor la .,·.rma •ah:ina .'" ,¡ur fnrn1ará11 lo, l,o,
(JUes dL• m:uiaua.
Pt ro añ:trti ?ndh l:1 h~&gt;Ht'Z~-t a l:t ohrn dt' ntilLlad. ,. aüu1lie11,lc, a la ohra (',tStit·a la 111oral 1111e ,·ntrnüa t1&gt;,l:1 1101,J,,
~·no1·i(,11 'lfrl'ei,la al espíritu. PI Din•,·tor ,1,, la Oñ~ina f'o ,
1e,tal. impnls::,lt ,·011 to1la di,·:1l'ia por ,,¡ .\li:ii,terin ,¡,, 1'11
me!,to, ,·oan•rtÍrÍI :1c¡uello ,. , un I ar,¡ue mouu 11111 11 •¡u••
te111há la, h,•lll'za, ari¡uite.-t,íni,·a, ,¡._. \'{·r,alll', ,. Saintl'lo11d, ,le Sl'11oe111bru111 ." d,•l Pa1 qnt• ,1t, 'l'riP,ti&gt;, ,;11 .\fira•
111:tr. \ h riqu,•z:1 )':lllorámica 'l' :uiudir,111 r11 nohle artifi ,
t·io las ar(.'a;la-- y lus c·olurnn:ltns 'lllt' cir;!ui11a, -.ohn• la 10 •
m:t dt• ~an Lor "'nzo, rP,·ortarún ~u-.. l'~reido-. )'t'rfile, sohrt'

,,1 oro ne¡,usrular; de la• lomas ile,,•p;11Jerú11 ,-a,cail:1,, rompiénrl(_....e t·orno t'n Hnint_C1Clu4l. t1n ,int\.!th ,1t, a.~11a y :-,;nrti,1r •
re-..; t'I manan~ial hoy tor~1io t cnct'nl'µ:a,lo, rt'tohraurlo ~u
l•urczH, a1i1nentará un gran lago .,· pic.•zas 1h• agua sf'1ne.1antes al "Bassin ,1 '.\¡,ollon · ·. La lla.111ra ,,, l'onn•rti1á en
un e:--t:ulio para jue;i&lt;h y fPllninne,. y lo... hn..,r1ue:-.. de liqui•
dán,b:tres tallarlos :1 la man•'ra tltl Lt•notre v ,le an,1110,ih
a'Orirún ~us a\·enicla~. "-ll' glorit'ti~ ... v ~u-- Jabt••

\·011íf()ra ... ,

rinto,.
La obra e, de hellez:, Ílni.-a .'" st&gt;1í1

,t._.

·
¡!ran 11tili,l:11I. Em-

he11e~Pr ~I~xi C'o serii (',1rjquP1•t•rio, s 1á afiadir a :-:u dima.
únit'o. prestigio-- que atraignn al tu1i"'imo ~'" al oro pr6,li~o

que en los iran,les ,·entros ,len¡.·una :, ,u ¡,a,11 la ¡,nbla,·ii"..1
flotan!&gt;. E,a obra no ~6to t&gt;, po,ible, ,ino «lllP e, 11t,..,.,,,.aria.
,v 1-omo tal 1leherá forzosaa:rnte realizarse tan pronto ¡ay'
como la patria ~e -ienta retlimi,la &lt;le la sa.1µrienta ." pan,ro~:i ¡ r,:ulilln que 1:1 ahrumn, ~- \"Helva a rtauu,lar,~ rl ritmo lle la .-idlizari&lt;in di-.lo,·:ida, ." n1eh·a la ¡,ohla,-it,n culta ,I" honra,1:L a recohrar l'I 1lt&gt;n•1·ho d1• ,·idr ia ,·i,la ,le lo,
puehlo, n1lto• .,· &lt;Ir la n•rrl:i,l ,,-a hum:uii,l:d mn,lt&gt;rna ...

I,AS FIESTAS ARAGONESAS EN MEXICO•. -Lacólonia aragonesa de la metrópoli, dirigida por la batuta del maestro
Gasc6n, celebró las fiestas de la Virgen del Pilar con grandes regocijos. Hubo desfile de Gig!lntes_ y Cab~zudos por las
calles verbena en el Parque Español y "jotas" en todas partes. En esta plana reummos 1mpres1ones
'
fotográficas de los animados festejos populares de los hijos de la "Pilarica".

�Incurable - -

Esa tarde, solo en el jardín, una ~ombra de
tristeza le embargaba, y sus alborotados pen&lt;samie-ntos, tenazmente encaminados a ~11 aiu fa,
encen&lt;lían en él relámpagos efímeros, y tN1íau
los ardores enervante,¡ de otros tiempos, algo ~1sí
como el rle;.pertn de "US lujurias, como el súbito
eireozor de una. ricatriz iloloror,;a, aunque remota.
BI estri&lt;lt&gt;nte ruillo de las hojas, que removÍl!n
las ra.rha'&lt; otoihlrs, Ir exnsprraba; sentía que
aquellas muert.as, se burlaban, Re reían de sus
ocultos pensamientos; que le habla;ban lle su;
,·iGj·1s aventuras, filtrando en su memoria recuer·
dos que a:bra.qa,ban, 1:&gt;esos que hacían daño ....
y se burla1b:m rl&lt;' él ~· se reían: seguramente flotaba un maleficio en la agonía de aquella tar&lt;le.

•

"
I
'l'o&lt;lo era iuútil, el su ~íío ao ,·enía. En la at·
mbsfera ,·aliente tle la akoba flotaba l'I mall'ficio, y Alberto creia Yer ,•ómo yagaba silencio'ª en la r ~numbra la inu1¡.ren del insomnio que
lo miraba lijá.nente. ,•on pupila'&lt; mu~· hondas
~- muy n&lt;'s::rns. amontonan,lo bil.i&lt;• la~ ropa, dr
,u lN·ho culebrea;ltes corpúsculos y tli-gre¡.t:'
,los hal'eS de ~J"ti¡.ras punzadoras &lt;' invisibles.
La n•la&lt;lora parpacleaba, l'Otno ¡,r6xima a extinguirse. Una. dos, tres veees la dbrante &lt;·ampana ,lel reloj había man·ado la rní&lt;1a ,1 ! las
lloras al old,lo, y Alberto. con 1~, ojos o.pretaflos fuertemente ~· la cabeza oeulta entre las ~ábanas, halbía escu,·lrntlo su retintín monótono,
haciendo esfuerzos impote1lte~ por dormir,e; ¡,e.
ro el ansiado sueño no venía, ., · la voz interior
que le te:1ía despierto, ~2guía tenazmente desgranan,lo re&lt;:uenlos _v recuerdos en su espíritu
ardoro,;o, l'OU la ,lesesp.&gt;rante monotonía ile las
lluYia.s invernales.
De pronto, anojó lejos de &gt;,Í las ropa,,. e,1cen1lió la lnz, después u.1 cígan-illo; -'' tomando un
libro, lo abrió al azar . pr.&gt;tentlientlo engolfarsr
en su lectura; pero también fué inútil, porque
sus o,jos que recorrían lentaml'nte los renglone~.
nada JleYubau a su e~píritu. alJi('rto s6lo a Jo,
IN·uenlos que lo arrastraban, despeñándolo ,·er
tigino~umente :: los ,lía-. a las hora, 1le una ,¡.
da de ¡,lacens y locuras. qu·e esa uoehe ~e agitaba en su memoria l'On tocia la lu~idez ,le un~
videnc·ia :,· la impa,-ible tena,•itlad ele una ob~~ióu iuquebrantabl?.
Xo re~istió más, cerró el libro de golpe, .v arre:t.fltado liureme,1t1• por el l"Urso &lt;le sus p.'ns.,
mientos. Alberto fué reconstruyenllo po,·o a poto su existl•t&gt;cia •lt• (·iu,·o afio-&lt;, e,a ,·ida lleua ,le
episorlios amoro-os, ele t·o1H111i,t,1s &lt;le salón, euyas memorias se ,·ruzaban en su mente COlllO
e,pcdro~. lle11á1,.lolu ,le te,l io profu11clí-iruo &lt;111e
&lt;liluyea en el al.na la naturalnn gasta,la y los
p!aceres satisfechos.
¿ Tl&amp;bía .-i,lo f&lt;&gt;li?. ! La ¡;~u!-e lo u.-eguraba así.
y él también tt1,·o sus icl.&gt;as de uo dutlarlo.
En los primeros de ,u ll()g:ula a la ciudad rle
•:\léxic-o, presentado eu los cín•ulos sot'iales de
más tono, en lo~ qu! fué ¡:alante111eute recibido,
¡.tracias a su rartern bien repl&lt;&gt;ta ele b~llete-. ~·
l1a~• que c•onfe,atlo in¡enuamt•nte. a su g;allanln
porte y su insinuante -impatía; el estrue•,clo ,1.,
las fiesta-·, la nue,·a YÍlla .,· las i¡.rnom,1-1, sen_
saciones lo arra,traron. ofuseánclolo; ." proutam~nte asimilado al mrclio en que Yi,-ía, lle,·ado
por la impetuosidatl ele ~u ,•aráder, no tardó en
,er uno ,l,, aquellos &lt;·uyas eala,·eraclas y fortuna se comentaban - en h&gt;s t'orro,. borilaclas y
acr¿cidas. las 111,í,, n•,·e&lt;a. por la ardiente imagi
nación de las mujeres.
¿Pero, aquel tliluvio ele a,·enturas y ha lag-o,,

ta, donde el hogar paterno se Je,·anta ti1C'uí,J,1
•le tapiale-. por r·uyos altos horrlt's, erizarlos 11&lt;'
,-a,co,; &lt;!(' botella. asoman . enrorn"in,lose, Jo,
,·or¡mlentos árboles del hu?rto; y allí tamhi(&gt;n,
la rubia aclole.;cente, muía ,·omo las mies('s &lt;'a
In sie:za y on,lul:mr2 &lt;·o.no ellas; la engentlrnelo
ra ,le sn, primeros ,ueños. ,le sus prim¡,ra,s d;thas: la blan,·a 11,wia, la i1uncnsnmeñte ea8ta,
:\larg-:u ita.
¿Por qué entr:iiia ob, ,si6n abn11,l on6 el iclilio?
¿ Xo estaba allí la &lt;li,·ha ! Hí, e-taha allí e-,ppi-i'tnclolo, lig-ada por las últimas promesas; por
hs po,'.1era, e~¡,er:•:izas; por ~I primer dolor
o,•asionado por la &lt;·&lt;'r~ana a11,e11eia; t'l&lt;taha allí,
es¡,crfindolo, trist,•mentP &lt;·onfintla. hcrm,)samC',1te &lt;'asta. . . _1· A Jlv rto, acari,· ia!lo blanclament&lt;'
por sus reru&lt;'r&lt;los juyeniles, cerró los oju~, para
m&lt;'_jor mirar e11 su pa,arlo, y ~e dnrmió, pensnn•
,lo: iré a bn-tarla,... voh·C'ré a mi pueblo ...
,í, ,-oÍ\"l'ré ... &lt;'Uan,lo la aurora venga.

Jp había h('cho fpliz en realiila,l ! D zsc]p hada
ya hupn tiempo un profundo ,·an~ancio, ,·omo l:1
ast·enill'nte marl'a ,le un mar mu.v frío, 1~ ihtt
iun1dien&lt;lo poco a ¡,o,·o el corazón, y a ea,h
nue,·o amor, -us sensationes parec-ían debilitadas, b, st11tí:1 ~norir. eomo si el háuito las ahogara entre ~us manos; y .sin embargo, allí C'Staba siempre, siempre rlispu : sto a re,•oger placerc,,; no aba1:&lt;lonuba el c·nmpo, y seguía. seguía
arrebatado por el medio y In costumbre. acapr. rando b:&gt;sos, que expiraban en lo~ labios sin bajar al &lt;·oraz6n; bo1·,lanclo frases no senti,l:i.s ja·
más, ~- aneg{rn,lo 0 e en amon~, que pasaban por
su villa romo la,, flechas por el aire. sin dejar
la menar hu · lla &lt;l&lt;' su paso. ,- Alberto recorclaln
cuánta,; Yeces, cuántas. la palabra repeti&lt;la en
iliv&lt;&gt;rsas orasiones hallaba igual re-;,uesta;
1·11ántas veces, a las curio-as ¡,r~guutas de sus
amigos tle tonlianza, man·aba el ,lía y la hoi-a tle
la futura reudi!'ión ; ." ~ic•mpre la secuela, la r:,r_
mula pre-&gt;erita; siempn la misma historia repe·
II
ti,la, con li~eras ,1tria,1h•, eu la forma. pero
'l'1,zs !lías hada ya ilel acontecimiento qn&lt;'
Pternameute i¡.rualcs en la ~sen cía; siempre el
albo1otó al pueblo de un 1110,10 ,l¡,snsado, al pi,1amor ráquítico y -u_jeto, sin e,pontaneiclacl, sin
toresco ¡,ue-blo ,lel Bajío. en el que .\lberto haYida; el amor reYesticlo d! oropeles; y Albert'!
bía r11í1lo como 1111 nlucl, inesperadamente, alboreh-oceclía, bajaba a lo pasado. y los dí as y la~
rozando a mudws .'' sorpnndiendo a tollos; y
horas e,·oeadas le hablaban, eomo un cantar
fuera inútil a~entar que en la Yetu-ta casa sola_
eternamente r ~petitlo. y sólo allá, en el fontlo, triega rl¡, •us pa lrC's, ,,1 júbilo llegaba a lo incle&lt;·ilos más Yie_jos retuerdos &lt;len-amaban un perfu• • 1!' ble, animi1ndolo t•(• 1 una r·•p-:eic &lt;le locura '[I'~
me &lt;le juv?ntutl y Yi&lt;la, tenían arrullos &lt;le pa·
todo lo i,ambiaba r1,, su -itin: qnn rra la _¡11,·cnloma y beso, i nmortales. Pero aquellos recnrrtud que llamaba brusea1nent(' en sus ,·iejo, ro,·1•los vidan &lt;le vi,la extraña, ~- ahondan,lo mih
z.on•?s, 1H&lt;&gt; ..,e ::u'lrnabun a :--u-: Ynt•f•;.;¡ y ¡,ar!\ rr~• más en su m~moria ; ante la ,·ista inmaterial
tC'nerla mntho tiempo junto a ~í, la apn•.:1ha~
ti~ Alberto, rompió ~u b1·o(•l1&lt;' 1m lirio y ,e atla•·on floH·Pientes mall:1,; ,le ternura y ea ln11:1s
rf&gt; el misterio, y ento1H'es comprendió, qtP aqul'•
inrompi•ble« el• cari,•ias y de nbrazos.
l'a vi,la que ani ·nuba. aquPI perfume que em·olEl ¡,adre imag-inaba ' foste.1os ." paseos. qn~,-ía su~ printl'l'Os amore.;, t•it:tdinos, ,.:=rnn la Yicl a
ri!'ndo &lt;Jll&lt;' aq1ll'I júhilu ,1ue 1,, 11,naba C'I alw:1.
). el JR)rf111n.&gt; Htesorado•~ l"•n ~u e~píritu, romo T&lt;'!le,bor1lado .v ,in t,ahas. lo rrcu¡:ic•rnn toilos, S&lt;'
Jiquias •antas rle aquel amor que IIPnÍI ,le ,'sreflejara .¿n todo,; qur ,u alPiría foe1·a :;leg-ría
peranzas y de Hl •iio, las sonrosadas hora-; ele su
l'om{rn, una ale¡r1ía del pueblo.
primera j uventud, pasada eutre ilusione, y caLa n1.acln\ lu-H·~\ndo-.a, inc•a:1~abJe. casi 1ocn ,1,,
ricias, en el ho¡¡ar bendito, ,lon,J, fundó sus
c·ontento. iba y ,·C':1ía. nrreglándolo todo, cli,amor o~os lares ia inoh·idable paz ele la existen.
¡,oniéndolo to,lo. ¡,nsundo de la alcoba a la ,'()&lt;-ia ram¡,esina. Y entom· .!s, en el fonrlo risueiia•
_.-ina y de allí al -alón, al huerto, a eualquiPr
mente azul il&lt;' sus reeuer,los, y Cl)mo contemplnparte, para mirar a su hijo. sonreírlc y \'o!,-~r a
clo~ d€t-tle lejos, All&gt;.•rto vol,ió a ,·er ~u pinto~11s labore~. 1'!'nía que estar e,1 to,lo. ¡Los rr:-~
n••to pueblecilio. c·on sus rasitas blam·as y sendos ~on torpes!
c•ill~s. agn1¡,adas en poético desorden, como banY en r·uanto a )fargarita, al encontrarse con
rla,h el~ palolllas e•1 repo~o; el espigado y ¡!rál"ÍI
Alberto, no ¡,rofi rió una queja ni una ¡,alabr.1
rnmpanario. erguido como atala~·a Yigilante l'n
,le reproche. Lo lrnbía prometido, y allí esta;ba.
ml'&lt;lio d,•l humil&lt;le casl'río; el rampanar:o b'.anru."lante t·omo sh,,,mpre, pnra. ser '-iu,,·a, para ~er
('O. en n:ya ,·rnz ll&lt;' ¡,i ,lra pr~ntlía fest.unl', ,1~
,lic,hosa.
oro ~- 111'•·1:lmbrantes ni:nbo, PI prime1· rayo il¡,i
Haría tres rlías de su 11 ?¡.taila, y Alberto,
~ol en la." mañnnas~ y ,ton,le. aleµ-r s CO!llrl n:
aturdi,lo e~1 n;1 prinr·ipio por las múltipl,•~ .v difio, re\'oltosos, las rampauas reían, reían s()nornYersas sen'."lneion("':-- '!'ll... en lo, priinei'J~ n10mente. cli~persan,lo las notas ar~entinas (lhf' , o111eutos saen,lil'r":i ~11 alma. no había porliilr cl11r_
1:iban inquietas a los tielos ,·entu1·oso~, le,·an•
~e ruenta exacta tle le, exlrniios prnsamientos
tar.clo 1'11 sus al,;s i11Yisibles, una impalpa:IJL, nn_
que pol·O a ¡;o,·o iban apo,leri111&lt;lose rle su e•;,í1,e ele r~p&lt;'ranzas y plegarias. Allí es:aban l:H
'rit11 y pohlánrlolo &lt;le n11~es ~- penumhr:1, qn~
r::ille_ia• hPrbo•a• y t()r&lt;·i&lt;las; la ?xtensa plazo]('
ob~,·nw,.ínn la azul ,linfanida ,1 &lt;le •tis rernercl,,,.

{

De pronto, Alberto pare(•ió serenarse. Por e l
l'xtremo opuesto de la calzada donde el jo,·e,1.
pa-ean&lt;lo la esperaba, perdido en tiUS extrañas
reflexiones, :Margarita apareció; y a su risueiio
a-.p~to, desbordante &lt;le vida. ,le juventud y cfo
inocencia, una caricia fresca, primaveral, pasci
por el e,;píritu de Alberto y t'ayó eu su alma, como esas lluvias que refre~can las cam11iñas abrasarlas por lo" ardientes sole,; del verano.
-Xo me podía esl'apar, Je dijo, llegaudo la
muc.haoha; ¿,has e,p2rarlo mu&lt;,ho, te has fastidiaclo ?-Xo, replicó Alberto, conversaba contigo. l'on
tu imagen, con tu recu?rdo. Ella sonrió, y tomados fan1iliarmente de la mano, sigui~ron la
calzada hasta su fin, donde se abría una plazoleta bajo la sombra de un nogal copudo, a cuyo
pie se a]?.a.ba, con,·idaudo al de,canoo, un ban
,·o rústico, en &lt;'l que, r-iempre cogidos de las manos, ~ sentaron, muy cerca uao del otro, los
dos j6'·enes.
!Allí fué donde .Margarita, dundo suelta a su
ternur:~
contenida,
refirió,
su~ fretnent•s
desaliento~, sus horas de tristeza, llenadas sólo
por el reru .•rdo del ausente; sus alegrías de loca al recibir noticias, su lenta pero segura
vuelta a la tristeza. cuando estas uo venían;
sns odio, pasajeros para aquellos que 1lucla-ba11
de la realización &lt;le sus quimeras. ¡Cuánta amar·
gura, cuánto desaliento! Pero ya estaioa allí su
Alberto muy amado, ya estaba a!H con ella, COL
ella para siempre; y la niña charlaba y ~o reía,
acercándose al joven más y mw,, romo bus~attclo
la palpable certidumbre de que allí Jo tenía. de
que era suyo. Pero Alberto estaba tristr, casi
sombrío, y aquel desbordamiento de palabrai
amorosas, qu~ ~acudían s1b, ner\'ios, que le acariciaba u c•omo sua ,·es manos femeniles; el contado de aquella carne vir.gen que removía en él
p , rYcrsas ,ernsacione!'I; la proximirlad de la jo,en, cuyo alie,ito ..,cntía en el rostro. como un
lw-.o furtivo, tollo lo enloqu~c·ín, lo calcinaba;
·" era una brasa roja que caía pesadamente en
-u alma, fu,tigaurlo a la enen-aela bestia, rrmovienclo en su espíritu las lujurias fatigaclas, ,..,.
mo pieclra quJ cae en la dormida charca alhorot:1 y remueve las escoria~ que repo~an en las
ob,curidacles de su fonelo cenagoso.

•

..

A Jberto estaba loe o, y comprenclientlo apenns
lo que hac·ía, bruscamente. brutalmente. cuear_
,-.-lú a la Yirgen en sus brazos, buscó ,us labio~.
~ imprimió en ellos un beso delirante, largo. interminablt&gt;mente largo; mientras sus manos la
oprrnuan, la estrujaban, la hacían daño· era
la misma lurha de otros tiempo,, brutal y enranallaela; la impr~scindible escena de vio'P!ICia.
fuyo final fornoso fué siempre el vencimeuto ele
las rlebilitaelas resistencias.
C'on u,1 &lt;'sfuerzo sobrehumano, con el vi~or

que ¡n:sta a ,·N·cs el pelign', )Iargarita se de-ató lle aquellos brazos, rol!lpió aquel beso; y Alberto la miró ilelante ,le él, &lt;,on los rubios cabe
1los en üesonlen, ,il~nciosa. muy pálida; úntió
que hasta lo íntimo lle su al.na. frías como un
mu&lt;lo reproche, penetraiban la- serenas mir:ulas
,le la dr¡.ren; ,1 , ,pués la YiÍ&gt; alejarse len·.amcnte ~· t'rl'.YÍI oír cómo ahogaba e;1trP sus lahios
un sollozo. Y las ho,jas 111ovi1las por el dent.,.
se reían, burlonan1eute se r~ían; 11na ratlha má.;;

fuerte que las otras, rastrean'&lt;lo por el .,nelo, le·
vant-0, eu su Yertiginoso remolino, las hojas esparridns, :,· las nzotú furiosamente contra C'l
ro,tro ,lel manrebo.
Aqu&lt;'llo fué como uaa re,·C'la&lt;·iún p~ra ~11 e,-

píritu; ." tomo si aquellas hojas fueran lú~ &lt;l?spo_jo~ de sus primeras ilusiones, &lt;le sus impulsos
sanos. agostados ¡,or Ja,; impurezas de su exi,_
teu.-ia li•bertina, mirnudo al negro fondo ,]e ~u
alma &lt;lolorosa, se vió perdido para siempre; sintió que el morbo estaba allí, en ~u ptu,amieuto,
en ~u ,·ida, en ~u orgnni ...:mo: inrtll'al&gt;le, eternamente contaminarlor; y una amargura, para í: .
,leseouocitla. pmrnaute y sonla, lo in,·adió como
un remorclimi-~uto.
La noche había sah-ado la mitad de su cari-era. y Alb~rto, cou la cabeza entre las manos, co
mo ·i,lavaclo en el baneo del jarrlíu, llonba to·
,lllYia, llnrnba amargamente.
\
¡tamón Adrián VILLALV A .

�Un temporal doméstico.- La crisantema y la rosa.--Gravedad de un eximio ciudadano.-Nota íntima.
Ha poéo fui testigo lle una tempestad ro,1~·11.
gal entre personas clecentE's, y me hizo n·ír tanto, que d~sE'aría referir lo3 pormenore~. Sería 1111
iD1lisneto y un ineducado c·opiando '' del natural".
)fas como en todo tiempo saben los cónyug,,,
'' lo"" c¡ue es can ~la'', &lt;lel diario de un n1nrino,
E'Onot'ido mio, recién casa&lt;lo, tra,nibo las ,;.
gnientes anotaciones, que refieren un temporal
,lo:né,ti,·o,. mn~· semE'j11nte al qu• arabo ele presenciar:
-Bue'Ilas no,·hes, pimpollo mío, aquí me ti~.
nf.'s. (~ereno).
- ¿ De &lt;lón,le \'ien~ usted a estas horas! (Cerrazón).
--/De ,·isitar a un amigo enfermo. a Pepe, que
E'l pobre tiene Yiruelas. (Intervalo lúcido) .
-,Con que sí, ¡eh I jDe \'eras! (Nublado).
---,~lujer, lo dices ron un tono. . . (Lloviznn)
-Con el tono que se me antoja ... (Relámpago).
- 0Qué te pasa, criaturaf (Aparatos tle tormenta).
~¡Infame! todo lo ,é. (T-rueuo).
-¿Qué sabe,, vamos a ver. (Bocanada).
-Que me tiene usted oh-i&lt;lada. por otra, señor mío. (Borrasca).
-¡Quién se ha atre\'ido a calumniarme? (Racha huracanada).
-¿Calumniasf desvergonzado,
me divorcio ele tí. (Rayo).

pillo, p!caro,

-..&lt;:nanclo usteil guste. señora. e,to_v ,l is¡nws·
to. (Temporal a palo «eco) .
---C\1? tle...-ueh·e u,tecl mi ,lote y se ae:-ibó to_
clo, t'aballero. ( Terremoto) .
-,Con que &lt;ludas ,le mis sagra,los juramentos? (Turbona,las).
-Tú _va no me amas, ingrato. (Sigue la lluYia).
-Tú Nes la que te tlejas engañar por infam~s enYiclio.,os ile nue.,tra fclit·idad en este nido &lt;le amor. Inocente palomita .. . (Apacigua el
tE'mpornl).
- ¡ Pero, por qué lo dicen, pues~ (Disminuye
la lluYia).
-Eramos tau fE'lices hace poeos meses en los
primeros de nuestro matrimonio, ¿ lo recuerdas·?
( Cesa el Yieuto):
-¡Ah! sí. Qué dic.hosos éramos, tú el pichón,
yo la. paloma. (Sal? el arco iris).
--&lt;Yo no fre,·ueniaba a mis amigos, ni tú a
tus amigas ~-, sobre todo, esa ama ,le !layes tan
enredatlora, es:l Encarnación tan antipática .v
tan coqueta ... (Ultima nube).
-¡Ah! ¡ pillín! mira cómo atliY inas ,le dón&lt;le ,·ienJ el golpe, ¡no? (Brisa fresca).
- i Quiéres harer una cosa, pedazo ele cielo,
hwerito mío, (Horizonte limpio).
-&lt;Lo que tú me Jigas, rey mío, manda. (Sol
radiante).
--Qu~ ya nunta más r iñamos. que seas mía,
mía, como yo soy tuyo, siempre tuyo. (Buen
tio,.n110 fijo).

"iApresuráos, apresuráos! Tejed en ~uirnal
das las rosa:, más bt&gt;llas, para ceñirlas a las ho·
ras que pasan''.
Francisco GANDARA.

F1otT de tamba
I bamos por los campos de la muerte
IIablúndonos tle amor con la mirada¡
Te veía ~n mi brazo reclinada
Cual yedra débil en el roble fuerte.

El Excmo. s e ñor Minis tro de E s paña e n e l s itio de honor del banquete que formó
parte de las fi estas a ragon esas.

Su s eñoría el ilustr ísimo señor Visitador apos t ólico oficiando de pontifical e n la fie sta e n
honor de la Vir g e n del Pilar.
En los festines, en los aclornos ele )a&lt;; ca,,1,;, en
el tocado ,l e las dama~-unas ve,·es sobre e'
volcán ele! pecho y otras aprisionadas en la cabellera-en totlas partes donde se trata d~ cau.
ti\'ar y se pone a contribución el prestigio de
las flores, aparece la c risant~ma en Jugar predilecto. ¡ Por qué e. la consentida esa flor sir.

aroma, extranjera \'enida clesde tan lejos, cuan.
&lt;lo en e~t~ riente Yalle ha.y tantas y suaves, olorosa,; y coloridas floresf Las demás aparecen como descleñadas, menospreciadas, lo cual es una
positi,•a injusticia que no deba prevalecer.
Así oí hablar, durante "El Barbero de Se,-:.
lla. ", la otra noche, a. una guapísi ma. y fascinadora mue hacha. que llevaba atadas al taJle unas
margaritas, y en la cara unos cJa.y,?Jes sevillanos
que, al pasar por la ' ' tier ra. tle María 8antísima' ', en la últi~1a priJllavera, ?e eon,·irt;.!ron en
labios.
Tiene razón, a fe mía, la. señorita bachillera.
Sabría :.i•o clarh mi opinió,1 que a,bunda ('•,
la suya, y cliría el t·ómo y por qué. l\fas prefiero que escuche el galano repror'hc ele nnestro
poeta Fernán&lt;l?z Granados, con que apostrofa a
la coqueta rrisantema.
' ' ::\farchita ya des&lt;le que nnrE's, mnE'rE's
En el tibor ele feml'nil estancia,
I dolo &lt;le poetas ~in sn'&lt;tanria
Y adorno de ri&lt;lícu las m ujer!'s.
)lá,, qu ? infeliz, más q ue insensata eres
Soñándote la flor ele la elegancia :
Mísera. flor, sin ju«o ni fracrancia
Que ser la reina'
las flo;es quieres ...

d&gt;

Cuando o-aste venir, vil extranjE'rn,
Ni t e miró Venus hermosa,
Y ele tí se rió la Prima,·era .. .
¿ Y así es como pretencles, amhi,·iosa,
Con esa alborot:ul a. cahrllcra,
Bajar llel trono a la elegant(' ro«a? ... •'

El E xcm o. s e ñor M i:njs tro de E spa~a y or g a nizador e s de las fies tas a r agone sas, espe r ando al S r.
V1S1tador apostólico á las puertas d el t e mplo de la E nseflanza.

"Una peaa. honda nos ,·onmneve. Noticias llegailas ele París. anundan que una nobl e existe"•
cia pe&lt;lnzo a pedazo ~e ron-mne, arrebah,la por
dolencia crudelísim:i.

::\Iuy le,jos de la patria está aquel l?cho en
torno ,lel . cual se agrupan los cariños •le una
familia amorosísima. como formauclo una asilo
impenetrable al trá¡tico espectro que avanza obs.
tinadament,~, reeata&lt;lamente, a dar el último
golpe.
Aprisa, muy a¡,risa. como Yan los muerto, en
la. balada. alemana, las penas han ido taladrando aquel magnánimo corazón, aquel alto y recto corazón que ,ólo la lealtad consigui6 &lt;loblegar.

Hablando a los hombres que han c·onodtlo
tl? cerca a quien nada más obedeció a la probilidad de su civbmo y al ardimiento de su opi•
ni&lt;Ín, esta. desgracia que se a vecina alecc ionará
·-u ánimo &lt;lolorosa.mente, pues no conocemosafirmal'ión absoluta-una sola gent,, que asomada al fondo ,Ju su &lt;lisciplinaclo espíritu, no ha.ya
amado y csti,u a tlo al señor Don Ramón Cor ral
como la efigie más cumplida del amigo y ele!
patriota.
Decorando el mérit o con la Yirtull y :ulorna nclo la ,·irtud con la fuerza, él puso su pens!lmieuto y su arción al ~~rvicio ex\'lusivo de su
pal,-. desdeñando la. popularidad co:no correspoiulc a un buen demí&gt;&lt;·rata.
iI,lcg-ó, palmo a palmo, sin saltos temerario~,
-hasta el scgu:ulo puesto de la R 'públil'a, ,\' Je
a,·ompaiió siempre el csrudo del honor y &lt;le la
fidl'li&lt;la&lt;l.
ITo.v, en paµ-o de tanta abnegación !/ fatigas,
¡~arcasmos 1Ll tlestino! a su exilio llegan los
''•horrhlu1n -~01nniun1 ·' tle la-.; tll'~,·enturas nal'ionales para asistir a su agonía, cnYueltos en
c·lámide tenebrosa.
¡Si ¡n11lic&gt;rn cahlear aqm•llos mic_mbros at •ri. ,
dos la hogm.'ra de nuestro amor! ...
, ;

s iones. tra,Yenclo -us alas tintas en pólen d~ 01·0
que a mi frente rozaban con dulee tibieza.
Cuando se cree llevar en pos el cuerpo de la
enfei·medad y la sombra ,le la muerte, cuán crudo es el contraste entre mis animaciones impetuosas _,. las c·alami&lt;lades m iserable,. Cae en
tonces ,lesalentado el fen·or y sub~n a los l abios palabras temerarias que puc&lt;len de improYiso abrir mi corazón cerrado y sorprender la
pena más o,•ulta y obligarlo a confe•arse.
Y al bendecir, triste y tarde, el rigor de una
v rolon:iacla. cli,;,•ipli na. b usl'O ali do y ,•onsuelo
en el consejo ,1~1 tiernbimo poet:i:

De pronto, de un arbusto que la suerte
Plantó en la tumba de tu madre amada,
Cortaste. toda trémula y turbada,
Esta flor ayer vi\·a y hoy inerte.
::\le la entr zgaste, y la. prendí gozoso
Al noble corazón que martirizas
Con infantil carácter caprichoso.
Y eu él yace con otras emociones:
¿ qué fué ayPr?-¡ una flor sobre cenizas!
¿ Y qué es hoy?-¡ una flor sobre ilusiones!
Juan B. DELGADO.

~

* • *
La exaltación del alma más allá de las consuetudinarias Jurhas humana,, parece ya no po·
tler dilatars&gt; rn un suprrrno ,-ielo ele bE'lleza
soñado tantas vr,·es.
.uuminatlas p1ir la intelig-encitL _v transfig-ura&lt;la,; por el deseo., ~-a no nielan hal'ia mí las ih.1·

....

B anq uete d ado e n Coyoacán el dom ingo pando para celebr a r la inaugur ación
de l m ercado C uau)lte moc.

�ua&lt;l in,u¡,erable de •' La ceua &lt;l! las burla-'',
que surge revestida con las galas preciosas &lt;le
una poe«ía inten:;a y jo,·-~n.
Toca a Catarineu, el celebrado traductor español. el honor de haberla Yertielo en nuestra
lengua. 1 si la traclu~dón tlel poema de Sem
Benelli dista mucho d? igualar en belleza rítmica al original, tieno al menos la' ,·entaja de estar en casteilano. y no en el ·bárbaro dialecto
COII c¡ue a menudo se suele destrozar el casticismo en los teatro, ele ahora.
¡Lástima que la interpretación no haya co_
rrespon,liclo en el esl'enario del Colegio el? Xiñas a la exeeleu,•ia de la obra! );inguno 1lc los

aria bbtórka el señor director tl~ l),Cl)ll,I ~)
Uau,lenzi l'anta &lt;lelieiosamente el Cavanüo~i.
~u ti Lbre ,le ,·o;r., -u' facultades líricas, h,l lim_
¡,io fras o. ,;e suenan en amable consorcio piua
&lt;lar al¡:ún valor a ese muñeco -ar&lt;louniano ''.
)[uv a:il,lailo l·'ederici en el $.·arpia. Tan -ü·
lo un; ,letalle afró -u intc-rprdac&gt;i(rn: el (le haber ,·a nta,lP
T,• Dcum del pri.l,er acto de e,pal&lt;las al altar. Y lo ha¡:o a,l\·ertir por,¡ue ~X·
traiía en la labar ,IJl ilistin¡rui&lt;lo hadtono, d,•
ur,linurio tan concicnzn,la. q11e la &lt;l~slnzean Inllll'U

e,

Veladas Jiricas: "Tosca.", "Ma.&lt;\a me Butterfly • ' . - Un uoema. de
Sem Benelli: ' 'La. cena. de las
burlas'•.- ''El Carnaval de los
niños" en el Diaz de León.-Breves notas.
]..,n sen1ana fué (•011 •agorada el1 la

'' ~ai:;oa t' lírita a P tH·1:iui. Apart~

&lt;le repetidone, sin cuento &lt;le "Lu·
cía'', ''Pa;:a~os~' ;t ''Can1llcria''
--&lt;\'antada esta útlima 1·011 gran
brío por Luisa \'illani,-sólo tlo~
ópera1:1 •' nue,·as'' aparecit'rot&lt; en ..1
cartel: • 'To,1,:1. ·' v '' :\Ia&lt;lame But·
terfh•' '.
·
(l~e ha &lt;le&lt;·recido la afidón que
,les.Je &lt;¡ue -e estrenó tenía el públi1·0 por "To~&lt;·a '', lo prueban las re1·ic11tes autlicioae, de esta ópera en
d A1•be11, lns Cu(!les, l"ierta:nente.
uo fueron ,Je las m,1s celehracla.~ ui
~us&lt;:itaron ¡(ranJe entusiasmo.
La ópera ,le Pu1·cini, con ,er tan
,intt,'.iea, aclolet·e de la misma invvn,·istencia cll'l clranm tle S,1nlo11.
l h vulgnr dram(m (·On efoctazo,
ouc &lt;lespiertan interés en las gale_
rías: he aquí lo que es la '' 'l'os&lt;•a' ·.
Xos deslumbró en un prineipio por
sn brillantez, por su in-trumental'Í(rn ruidosa, por la ocasi6u que
presta a los e•autantes para lucir CO·
mo aetores. Pero ha enHjeci,lo bi&lt;'n
próato. El terrible Barón S(•arpia.
el l(enero\&lt;o )fario UaYara.Jo,i, la
trá¡(ica .'" artificial 1"loria, que en el
pintoresco ambiente romano ele ec·le~iástica tiranía ele que se ile~tacau,
nos apasionalban no lrn muciho tiempo. pasan ahora por el esc·enario esqueletudos .,· anémicos. Xo b:1st-an a
hacerlos red ,·ir las dos o tres i&lt;lea,
musicale.s que apareeen e,1 to&lt;ln h
obra: la elelieadísima aria &lt;le ~fario
en el primer ado; la inte~npestiv·1
'' \'i-si ,l 'arte'' del se¡rnndo. y t'l
trozo clesniptin1 elel amanet•er ,'on
Ltlle el tercero principia. La ,·er&lt;la,l
es que estp "•partito" tlc Pucl'in1
&lt;'~ pobre ,k soll'mni&lt;la&lt;l.
1•:11 cuanto a la iutcrpretaciól'

cil. ap11rec10 un ;señor de impermeabl~, con CUL;·
llo ,. corbata a ia mo&lt;lerna! :\Iás que mi,embro cil'
la ¡,olicía papal semejaba honrado cohrador
ele algún almacén de ferretería.
,
¡Cuánto nwjor, en este pspecto de la indnmentaria y de la propieda1l escénica, e~tá la
"Butterfly! · •
•' )[adam:· Bntterflv '', como es bien s,.1bi,lo,
sig-ue en el orden de ia producciún ¡rnccinia·u a
•' Tos('3 · '. En ella se observa que lo que su
autor ha ¡ranado en ma-estría, en do_
mi,iio del ofitio lle compositor. lo h1,
pcrilido en espontan-ehlad y en in~piraci6n. )lusicalmente, es también
nnn: pobre e-a tragedia japonesa, ~•
.-ontribu)·e a. acentuar su pooreza la
monotonía a~l libreto ele llliea. Se
salva tan sólo por la instrumenta
dón admirable. verdadera labor de
orfehre, y por dos o tres moti.-o~
felic•e,. ¡ Pero cuánto más abajo está ,le "Boh?mia" v 1le ":\Ianon!"
Luisa Villani e; una subyuga&lt;lora, bellísima Cio-Cio-.San. C11lmina11
el talento de la artista, su ,uberbi,t
voz, su buena escuela &lt;le c,i'nto en
esa d lieada figurilla &lt;Ir gei~ha. l,,1
gracia de que aparee!' rc,·t'stida cu
el primer acto. transfórmasl' en pujante dramatkidad ,.•n el segunrlo v
tercero: primero contenida en 1111·1
suave v doliente mrlan1·olía. al fin
clr~bor,iante v aYasalladora. La h-~rmosa aria del seJ!uado ado ,·alió a
Lui..;a Yi1Jani una :,:--1a11 o,·acióu, lo
mismo que la es,·eua lle la t•al'ta. r,•·
ro (lonele el entusiasmo to,·ó sus ma·
,·ores limite¡; fué en la tlel suic id io,
bella,ncnte ~antada v se,itida. Herá difícil que nlgnicn s~1pere a la a¡,la1111illa '' prima&lt;lonna'' en •' :\iadamt•
Buterfly"; hace la Yillani dt• L''ª
ópera--1,in hipérbol,~,~u11 Yer&lt;laclero "t&gt;apola,·oro ". una creal'ión .
El tenor Sciarretti realizó u,w
proeza. substitu.v endo a últi:na hora
al tenor (laudenzi, ,v cantando el
Pinkerton sin cnsa."o al¡rnno eo1-.
atinada core&lt;:eión, aunque sin n•licve.
:Muy acertado l•'edl'tici en 1•1
t'ha r¡;L~ss,-&lt;pape I sin importane i:...
--&lt;Por el contrario, el bajo Creti e11~orde1•ió &lt;·on su easeado YOzarrón .'
sus arcl1:dramáticos gest(.ls en d
Bonzo.
Tributemos, por último. un aplau
so sincero al maestro Ang-2lini y a
la orquesta. Pno y otra salieron a,_
rosos ele la difícil pruclba, ej{'{!utan·
do de modo impecable y con sobriedad d,• .-olorill o ,. &lt;le matices Ir.
e·om¡ lÍl'aLla partitura.

•

más bien, un a&lt;lole,cenre al que, burla bm laudo,
antes &lt;lesprt.&gt;cia que oLlia.
Pero lo que alcanza los límites de lo malo ca
cuanto a interpretación es la Ginevra de la señorita Socía". Xo la coqueta deliciosa que ima;.dnó Sem Benelli. sino una «eYera dueña que infunde re-pecto v t mo~ en ella.

• ••
Xo ,e da punto de re¡,o,o Joaquín Coss en
la campaña Llrnmática que ha e:11prenditlo en
el Teatro Díaz de León. A Jos últimos estrenos
en éste verifka&lt;lo-. ha~· que añadir el de uu dra-

Quizás con ésto qubo substituir el autor la falta de movimiento. la escasa abundancia de personajes, la ausencia de baile,, y de m.usiquill.1
cosquilleante---tan grata al pfrblico,---lque se obs.,n·an en sn petipieza.
Carmen Segarra. la señorita Barrilaro y GaYilanes, :;e esforzaron en la me&lt;lida de sus capacidades y d-e sus gracias por sacar a,·ante a
'' ,,..h-a d¿ genio',.

•••
La guapa, delicada y un poquito sosa Con·
ehita Valiery. Yulgarmente conocida con el nombre Lle ' ' La Tirana'',· y la festejada, aunque ya
no tan "escultural" Lydia de Rostow, celebraron sus funciones ele beneficio en el Teatro :\le_
xicano. Hubo. como de costumbre, flores y palmadas.
MAESE PEDRO.

0

o ■
Enemigos · de la fama
■

0

,·011fiP.. n quP t'l-.;perahn ul;:ro n1ás t~i'
li; qne en rcaliLlad fué. de la 1-'lori:i
E l teatro de ::iem Benelli, quJ ta,,
de• 'l'i,ia Desana. Alabé 1·00 entusias~ingular boga ha llega&lt;lo a alcanzar
mo en la erúnica pasada la labor clt"
en lt:\lia, eoutau&lt;lo a la hora ¡n·pl'sta artista en la Sautuzza de la
sente con tantos o más partidarios
ópera de )la-c·a¡ini. Por el temp,•que el d2 D 'Annunzio, no es descoramento &lt;lramáti1·0 que enton~eh r~nocido en :\léxico. Xos dió o¡&gt;ortuniYel6, era, pue~, de a:.{uanlarse. qut1
,lad ele acl:nirarlo 1fimí Aguglia, la
sintiera. si no hon&lt;la:nent?. a1 1ni-inoh·iclable actriz sicilian&lt;i. l.'UYO
11os co11 al¡cún ar.lor. 11 la prohl¡!"nista ,l el nu•lodrama pu~.·ini,ino.
triunfo en el Giannetto de '' La cena de lle b~ffe' 1 fué resonant-e.
Empero no SU(•e,lió así. La seÜ'J:·,1
De las obras &lt;lel joven poeta e-;
Desuna no da 11in¡!Íln relil've ,1n,
Luisa Villani en "La Fanoiulla del West," la última ópera de Puccini:que
quizá e~a la que goza ele más clecitlimtitini a la ena111or:11la 11P C'a·,ara&lt;ln
próximamente se estrenará en el Arbeu.-Fot. Schlattman.
du faun. Xi "l-"'amorr ,lli trP rf:)''.
:-.i: pa'-aría iuat!Yt't'tid;¿, :a nn st'l' por
nan~s hai-l,1 , J_.jl,Jt,..., ,·01110 l'l t..J.llt· ~._..,-1all1.
ui "' ll ~l:.1utt•ll:u~doº'. 11l ,·11timam~11lt' ''Ro~«.
la ro1~auz:i 1l'l Sl"g:H11_ilo :11·to. •\ñ{ula-.p a '•,to ,1111•
1
T~tt µ-e-ner:11, la au,lición el• • 'J'o,.ca ·' ful· n t•·
111111111a ' · hau ¡,ro¡,01·,·io11aclo a Hem lw11(•1)i n•1a
la .._t..'nl&gt;r~t_ ~!&gt;r•,ar~:' ,·b~e t·on ah,nluta irup.:.·o 1 1,
di,,na. ~" ,•ak• iluda que la hi;r.,1 ,ksmerecer ;nuYictoria ra,1 completa :-· rui,losa 1·01110 el se·
:i,att en: , ~!''-:!a , 1yttt'ndu n_a,fla m~nos qu·'_ 1:11
cho la defidentísima. abo,niuahh• ,lir?ceión ilt•
;:run,ln de los poe:nas con qu! se dió a conocer
-en-lira,v~e: . . .
¡\
la an·1011 ]"'''~ en 1"&gt;00!
(h·t.•ena. ¡ .\l•,1mpafianr.lo a Rt•arpia c111110 :1Í:JL·:1en el t{'atro. Ello ciehe atribuirse a la on!!inali·
(¡..T11&gt;\ 11.,·uno anda il(' ronneimieutos en n1 :.n
1

,

Cuando Roald Amun&lt;lsen, el gran explora&lt;lo,·
noruego. regre!'Ó a su patria 1l~spués de habe,
ele-cubierto el Polo Sur, se mostraba más avergonzado que orgulloso ele rn gra:1 descubrimiento. Xo escribió siquiera a su h•rmano anunciándole el regreso, y antes de llegar a Cris_
tianía, se quitó la barba r asumió otro nombre .
Para "isitar al rey Ilaakon -~ntró y salió de
palacio por una puerta secreta, .v si ·el p11b;ico
•e enteró &lt;le su presencia en la ciudad, fué porque J., delató u:1 amigo que le reconoció clesdl'
lejos, pues a pesar de tratarse ele un amigo de
to,la la vida, al oír que le Jlama-ban, se hizo el
,or&lt;lo y saltó al primer tranvía qu? pasó por
,lelante, tem ien&lt;lo que la gente le conocirse.
Casos como éste, ,le horror a la publiciclad,
podrían citar::•? bastantes.
('uanrlo la prensa empezó a hablar ele! gran
novelista. americano ,Tack Lo:1don, ensanzando
sus obras, el público deseaha ,·onocerle y saber
cosas d,? sn vi&lt;la priva,la. pero el OOYelisto burló a los ubin10, repórter~ que pretendían asecliarle con inten·iews. to:nanclo pasaje e11 un vapor que iba a Alaska, ~- en aquel helatlo rincón
ele! 111u.1do se pasó seis meses.
Actualmente, cuantlo no ,·iaja vh·e modestamente ,rn una casita de las afueras de San
Francisco ele California. En la puerta ele su vi,·ientla. se lee este aYiso e:1 1los Jín?as:
"Xo se 11ermitc la entrada. más que a las
1••rsonas que tengan algo que hac·er aquí'', y
debajo: "Aquí no tiene naelie nacla qué l1acer,
má, que el dul'ño '·.
El gran no,·elista francés Anatolc France, ,.,s
i;.rualmmte enemigo de la publiei&lt;lad. Ha&lt;:e poco tiempo le tocó ser jurado eu la causa que se
seiuía contra una joven que había matado a st1
noYio, y con este motivo cayó una nube d-? periodistas ~obre la casa campe.~tre cloude vive. Eu
la puerta había un jardinero Yiejo arreglando
un:t eall•?, y en rústico dialrcto dijo a los intrusos que moasieur A,rntole estaba ausente, y 110
regresaría hasta el otro día. Los cJ,asqueaclos re_
pórters s, retiraron y el Yiejo quedó rióndose.
Era el propio novelista.
El difunto Wllbur Wright detestaba la fama
que le creaban sus mara,·illosos trabajos de
avia&lt;'ión. Cuaudo sus aeroplanos se hallaban en
21 período experimental, totla Amé,I"ica a¡isiah·t
noticias del ehiflado, que se proponía vol~r, pero traslaclaudo la escena ele sus operadoncs a
las desiertas coliuas d,J la costa elel Atl4ntico,
Wilbur Wright burl,; la pública curiosida1l todo
el tiempo que puclo, hasta que la gente vió
volar el aeroplano, r no hubo medio &lt;J¿ seguir
guardando el secreto. Los periodistas anclaban a
la caza del inventor, 1&gt;?ro éste, que &lt;lonnh siem•
pre en un cobertizo, al lado de sus máquinas,
exigió a ~us obreros juramento tle guardar el
~ccreto de sn id,enti&lt;lad. Más de una de la!! iutervie,,·s publicadas Pn los periódicos yanquis,
encabezadas con grandes letras. uo fueron sin•J
el refhjo de una conYersaeión sostenida por el
periodista con un m-eeánico ele buen humor que
,e hacía pasar por \Vilbur Wrig&lt;ht, porque éste
no liabló jamás con ningún periodista. A un en
Europa era difícil encontrar!!, pol'(]ue sabía es1·ondc,rse muy bien. La única vez que habló en
pfrblico fué en una comida a la que no pudo
menos ele asistir, y en aquella oeasión, el gran
Yolador, cuya nariz era francamente curva, prG•
nnnció el di~curso más breve que se recuerda.
Su~ palabras fu2rou é.sta,: '' Señores: no falta
&lt;¡uien dice que parezco una cotorra, pero ~•o no
hablo jamás·'·
0

Señor Ing D. Jesús Galindo y Villa, nombrado Director de la E3cuela Nacional de Bellas Artes,
arlistas ,le la l'ompañía española compr~uclc el
s,•,1tido &lt;le '' La teua de la~ burlas'·.
La señora Grifcll da al Giannetto una solcmnillail melo,lra:uáti&lt;·a que no tiene. Giannetto es
hágiramente Yengativo y cohar&lt;le; pero su cobanlía y su afán de venganza se disimulan tras
de la alegría, d?! iugeuio y de la risa. Imaginau
un ehiquil!o travieso y riRueño, pero de alir.a
diabólica, y tendréis a Giannetto. En esto reside prcci~amente la originalidad d¿J personaje,
v la ~eñora Grifell se la quita to&lt;la, ,lei&lt;d&lt;' el moiuento en que se propon? hacer ile él algo semejante a un héroe pomposo 1le CaJaerÍ!n.
E.1 parecido error incurre el señor )fuñoz en
el Xcri Ohiaramontesi, cua,Hlo en el primer
aeto apar{'c·e romo 1111 cnemi~o que trnta il-e
il(LWl a igual a Giannetto, ohid{,nllo-e Je qu~
tste, para. el matón florentino, no e; al p1·incipio un rival digno d~ teners,' en cuenta. sino,

ma de autor J)arisiense hasta ahora ignorauo P'l
nuestros esreuarios: Saint-Georg!s de Bouhclier,
intitulado "El Carna,·al de los niños"·
Xo so,bresale mucho que &lt;ligamos .M. de Bou·
helier del nivel comúu de lo,; autores "aceptados" por el público ele Parí,,. Un poco burdo,
un poco descosido .v asaz sentimental, su drama r.o nos el ice n::ida eu lo tocante a proced imiento y uo.-edad de ideas.
Por
labor se hicieron aplaudir }.fa.ría Lt!:_
sa Ville«a~ v Ernilia del Castillo; ilistinguiéndosc· también Co~s en el tío Artenio.
.

su

* • *
Son dema.;ia&lt;los cua&lt;lros para sólo un acto los
cu &lt;1ue don Ramón )Ionteuegro di,·itliú su zarzuela "Viva ch genio'·. c,trenaLla el s.ábado en
el Pi-iueipal. La ac·rió.1 re8nlta interrumpi&lt;l:i
constantemente p&lt;&gt;r el ba.jar ~- subir del telón.

•

�.

Joyas del Arte Eseultórico
p ARENTESIS.

CRISANTEMOS
(Del libro ''Esmeril,\.:::,... ,, .
Eu un.. p'.lisaJ·c
J e cahente
.
,·iejog
·t· sie1,a
.• • • l .1s ano, q w lloró el ot&lt;&gt;ño'
) _cual_ enorn1e y -.pñoriai tl'~tl}ft'J'
mil cr1santemo.o ev fiaganc.1~l
• j't~ua.
'

DE MI CARTERA
MATINAL .

:;11~ hovas
. ,. r,.. 1Je1 &lt;'11 ]'l'Ha .. "\
d·'Ya
tu por
e, •r
,
• • · ,-,l
,•
. , = .ª:Plll el sonrojado moño
'
) 1o .1carll'tall con su '¡&gt; .. - • - - _,
y lo engnirnaltlan lle •;.¡;,•1~11"•Jlll1•·
,
, •-'
· ·
l'ot· ~h"l.

Am:,ntc ríe tu nipo11a ris:i
&lt;'n el Edén donde tu hbio.. .
los flecos jalJcs coc i~uor

)laña.ia azul. En la ]0111·1
1:ay un cnx¡uis ,le colon•~,
tomo ya~os resplantlort's
,13 u1rn. tela• policrom,1. .
~,l. horizonte ya toma
;u~tes rosa,lo-. Las flon•s,
..,Itgres, saltan olores
;n el ~ampo. )li alma ,loma
rn1¡,ertmentcs ,lolores
Y canta al Amor.
.
Asllma
1os Pc,bo entre rubor&lt;.'s
anando ¡le oro la loma . '
lJll./ e, un rroqub ill' colores
&lt;le una tela polin·oma.

:1:~~t:,;
.

el· Ocaso
. purpuru1
,
Y Duerme
:i rti,ta
. . en ~u
hau1aca
_ •
· •
pienso. ¡magistral moti\'O
'
1.ira
una me~ll de brillante Jaca!
1

t~

EL CUERV O.
Ccn
el ho,co
J e u.t ,.11arol mo,leruo
que
refleje
bro Ju~tre
·
·
nccs en real limpieza
e 1 I'1umaje tlúctil del adusto et
'
un moaré simula de impe~ial

b:ri1;~;1.

...
AJ,&gt;UNTE.

¡&gt; Olddarte•• • • • v..,o, b'n·n JllÍOj
.., n e,',te ,auc·e I loros u
,·o.,· a. grabttr, :unorosu
tu nombre.
· '
.
ÍEll mi 1ll'•\"ll'Ít•
h~l'al _un be~o te ~nYío .
'
;\u·c, J1c~m.' :.t _ti i·atl~nc10.. u ...
• a utr.ts liunlo, amoro,u
tu dulce nombre ·
.
) . e 1 ·m10!

tf,

El divino lumen en rvth' 1
.
rt'giamente brinda su ··1.
e gloria
al lloroso calvo de fel~'.
ale_rno
memorH1.
1 z ea

·:M.a~ el ave al Xort• m·
..
-grazna ahí gimient - i_ra, Y con f1.1eza
cu su padre Poe
e, med,tantlo_. tierno,
Y en su gran tristeza!
PAISAJE DIAMANTINO.
. Parece d lago una
faceta de diamante
qu~ a encanto y b;illo aduua
sosiegos de calmante.

Van por &lt;'l aucho c:1111iuo

do~ tro,·adores risueño,
qu envuelven en dulct's ' 8 _
las nl"~ruras del Desbno ue1.Js
('.on alma seu,ible . t· ·
·•111
~ mo
' gu1ar, urden cm¡}eño,
de ~,,-¡~bar en sus ensueños
los paisajes (lcl camino ...
Aznbos sufre,1, ambos lloran
pero esta vez se coloran
'
ele ¡,Jacer.
L
¡Qué, raro cromo'.
a t•ampiña que bostez&gt;L · ·
~- una son.ata ,h ~omo
en un atnt de tri-te:ra!

..

EL BOSQUE.!°
In\"ie;te en él la luna
~u esquife de brillanto
que glisa como cuna
de plata deslumbrante.

J

Ha,ta
&lt;'l s·iu'ce
])
.ur•
~.
- que lllí" (.IU:·uula
c.,,1 un rm~enor, " c·rnt· &lt;
-¿ (Jué importa, mÍ ~1i~n
1 .
;r_rnbado tu nombre i,le;I
t •'.Jl'
st lle¡,,a u11 zeuzoutlc y tt,'jt•
cou tu nombre un ma'&lt;1rig'a1 '. ...

·~iu •

DEL NATURAL.

eu pújaro pecsatin,
e-u uu sauz c1ue ~.! iutliw1
al ~rto. Cabe uua eucin;1
un Jo,·e11 . lll&lt;'ditath·o.
lE, un ¡,rntor subji,ti,·o
&lt;¡ue en cnalquier 'sitio . ¡· •
un detall')
. ,ll I nna
e · E• n l a tolul'I
\'O~val~sciente un o)h·o .. '
ba,J~ el. cual una pareja
-p1tbon v túrtohi-;h• j·1
·je a:nor la huella "rn bt;,h
""'e
ove un " po t ¡,ourn
("\ .. , on1uc·-tal
en c'I b '
0 · &lt;1ue, Y la cascu,la
..
toca una man·ha uup,·ial!
€

~igromante rancio trovador 1 . .
an:obispo tor\'O que ~ S t' 1 'e iufieruo,
"ra· . . J • • •
a an e reza
" zna a 11 grnuente meditando t' '
-en su padre Poe Y en
' su gran
'
,tri~teza.
ierno,

t

•

EL L AGO.
(;lam·o
l -] , l la"O'
" · en 1a llUIIHlll:t
so e11
¡. . &lt;¡u1cbrns
•
los r·
. tus
. · on ',IS
ayos,-hra galana
.,de·¡ J u • de noc b es euhebr·ts
.i1 os de plata.
'·
Y celebras
tus_ pompas, cantando, ufana
~lit.! !_llardi:t wagueriana
'
~?11 tu orquesta ,le culeb1--1
un
payador
taeitur
o
''·
11
1
_cmpr_eutle Y'~ \'Íaje nocturno
,l tus _dom1n1os, galante
l'.~,,Judrns _un vals ideal,
,, omo •1un•n habh a. su amante
'')1 tono conlitlenc ial !
&lt;•

.

.-

Rafael VEGA SAN CHEZ.

•.Jléxiro. X·liJll~.

Dos álamos,--«acimos
de Júridas monedas_
retratan ledos min;os,

Metafisiqueos

. Y huye una sanlimL
t&lt;Jgnaudo. en olas quedas
~u Es.e d1amantiua.

MARTE.
Fi"lgen su ~•¿Jrno de im),erial ••ranatc
s,u anr-3: ele oro y el escudo ardi~ntc
'
) un~ diadema t~e balax, su frente '
sangra con glorias de feroz pr i,n.ate.
y a por ;l cielo como rruel orate
(¡ue
o-uerras .a h' 1rnmana gente
v suauunc1a
&lt;&gt;r
J b~
. . . ., an o o de crnabdo urente
'
~aust• que el Hombre su pot cncia
. acate.

Hijo de Juno Y del valor se a t .
eande~te cóndor ·cuyas férr~as al;~º·'ª
templo la sangre que el martirio

En
- una rntina
o. el
11 bo-qu·c . 11 ay
igu º'"ª que se empina
~lo. cant_a un gonióu tauoro
e u., o tn uo cu~a,va ser
•
una metáfora
oro
•eu ver•o de Bautlelairc!

¡D~ qué
Kant
s ·h~irvc '·11 tri st e la lilo~ofía!
,
.O. e OJll!n11aucr o Xiet· ·h
•' otalis1queos. . .
zc e o Bcrgson:
1
¡Eu tanto \ 1
,
t e me has muerto v ' O , • , i.a mm,
donde ha lle busc· 1; Y _no se loila\'Ía
e nu pobre razón!

DETALLE.

Xad'
b
·
ura tcona'
.que
', rnesasapobre
e nad:1 de natla ... -~1c·
ciencia coafu-· z , iº,",

de

o
a, en la calleja
Diva"ab·
dorl.&lt;' 1?~ sauces ,lormitan
Y º' ¡,a.Jaros m!'ditan
euan&lt;lo a mí llego la ;llll' ·a
de una romanza.
.J
l
,.
:Me inYitau
os llUJaros Que meditan
a rememora/ mi vieja ·
"5'. (amentahle ,J,...,¡r1·~eia

h.1.10 un saut·e, t·uva la-&lt;·i·t

S evero AMADOR.
'México.-191::?.

•

melena orulta un· llolor ,
1E
que ta mi 1,ec·i10, "rue
•
1. ~e ¡l'rarra
n auto que una guitarra"'
,olio za en tono menor!

ª

i '.\Ietafisiqueos' ·l'
1

,

nos altunbru el ·1lm
a ~ , .1c1a,
el secrct · t' '
ª como luz d!'I &lt;lía
,
o ins rnto del eterno .Amor! '

FURIA DO.AMIDA
i Xo hti tlc ha her abismo

que e,-.c amor no

Y :he ele hallarte! ¿Dónde? .1 Xo me importa
.
(ahonde
¡Cuándo? ¡Xo ml' importa
(dónde:
Hi ¡,regnnto a un s ª h'w.-1
. '.', 1&lt;ine
~iero_ te
sé hallaré!
~•o!,,_
Si pregunto a mi al:na.

1110
~-

(respond~.
,1.ice:-'' ¡Yo
sé!,,
Amado N ERVO.

Museo de las Tel'mas. - Roma.

,

�Canción tropical
Ya se o~·e eu los Yieutos. fehrile, de otoiío
La flauta ,lidna de un sátiro cruel,
Lo, faunos se alejan &lt;le! bo-que marchito,
Ya ll•~a Xocl.
Las niñas que -jue~a:1 ,le tard&lt;&gt; l'll la g1 :tilla
Por gracia ilel s,,¡
Y ,·an e,tos días entrt' los ,olan•,.
Por los naranjaie, y Jo, t:unarin,lo&gt;.
(fol"5as ~- rie:itl'~ ti! un íntima alb•, r;
X o t ienen ojeras,
Xi s~ben rle :tmor.
Las ranas en oro tle lo- sanlbillos
,\Jumbrau de alegre la huerta s!nil,
La, l'Ístra~ azules de flor de Yerano
.\ ñoran novenas y pascua infantil..
Los niños que juegan con ,ns papelofrs,
1iu~ tienen su, padres, que comprau d Jll'/1
Y tocan sus pitos en loor tle la Yirg-en,
&lt;111~ ofre1·zn lo- tlulc,•s y l'n,eihu su altar,
);o ~aben tle :rnsentias.
Xi csp 'Tan las Y(']as a orillas ,lpl mar.
L:l, uochcs de f1ío del mcs dt&gt; ,;idcmbrP
Recucnlan a IIerotles y Jernsalén,
l.a b(ulbica e -trella
Y el n•bo ele! buey:
Son noche, de tedio si ;.:ritaa lo, bulto,
Y ag-ohia un debl'r.
~i fa Ita una copa ,,n la 1·&lt;'11a
l) alguna mujer,

franJera

a

t
•_;

El pruhle. r,a balk:l!lÍ~o ~ignc ¡,r,·, 11 ;1., •Ídu ·L

.

Buro1&gt;a cou la uq.,rnt~ ucc: .:sitlad di! ~tua "'}L•luei6n •atisfadoria para los intereses de las po •
u•:1eias ~· para d Je,·oro del llamado t'Oncierto
europeo qu~ pl•hg-ra ¡,oncr- J en un triste riilh-ulo•
C&gt;I ca-o de 1111 po,h•r proport'Íonar esa solu·
tiún. ·"ª que la /!Ul'rra en lns Balkane, estaba
prc,·i,ta. o ,ll'hía , starlo. tl~s&lt;k haee un (•uar:

c,i

de '.'-i~do.

Y, dcdin1mcntc. la forma cn que los Balka_
ucs han ,·ontestallo la uota de las pott•ucias ~·
la altaneda &lt;l • los turt'os, ha,·,•n ¡,rc&lt;lec;1• la tli•
fídl. ~¡ no i.npo,ible sohH•i()u del conflic:,,, .sino
l', por metl io ,te las armas.
Ha.v un f:u•tor que ,lifi&lt;·ultará aún más el n•
,u]tailo ,ati~fal'torio, .'" es la facili,l.1,l ·ua '11"'
las fue'"rzas 1nontrnPgrina~ h{l,1 a,lquirido su"
prim i ro triunfo~, lo, ¡•uales le han ,lado ,·0111li•
1·iones '1,• una superiorida,l inilis,·utihlc, t:rn!o
,h,·dc el puuto ,k vis: a estraté;dco. 1·0 110 en l'I
llipl,,mático de la ,·uestibn.

l'or otra pnrh', las e.,ta,lísticas ,lau una ventaja notal1I!' a 'J'U1quía C'll t•l ofeeti\'o ,le ,u,
tro¡,:is l'll pie tll' )!'Uerra; s~g-ítn los último, in •
for:ne- publit-a,los, 'l'urquía ,·uenta ron &lt;·ien mil
hombr&lt;'s má- que C'l ejheito (•oali¡:arlo 1le los
1,aíst\~ balkúnico"', lo tual tons~itu~·e una µ-ran
\'l'ilta,ja en C'I trrnuo ,le los números. pl'rO habría qu~ con,irll'rar otros fa,·tores como son l.t
cdu(•:H·ión militar. C'I matC'rial dr guerra ·de qu'
se 1lispont' y el cst&gt;i,lo ,1t, e.•piritu de los combatiJnte~.
Xo h:tr ning:. na ~sta11ísti,·a ttt1&lt;• nos ,l{? ruen•

José OLIVARES.

El centenario de la guerra de Rusia,-lnauguración del monumento provisional levantado

en Borodino á los héroes de "la grande Armée. "

ta de é,tu. o a lo m~nos

110

1·011 la pn•,·i,ión •111&lt;'

ftu.•1·a de dt.•sl\ar, }J&lt;'J'O por ios tlatos &lt;tUl' t ·nt.•mos
po&lt;lemth hact.•r algo que se u~CIUl'j(• a un ba

lanc·!.
Por lo qu~ haee a mat-! rhd de gur·rn1 t.'a~i po~
,lemos 1"01{sid!'rar a los dos h1•lig,•ra11tt, a la
mi:-..na altura, ~in t~ner para ello más claio~ llU'

lo~ superficiales rle los informe, cablcgr:,fi(•os;
i--i •H•a.;;o hubiera alguna superioritla,l en el ar_
mamento 11~ alguno tle los países t"Oalig-·Hlo~ ~obre el ilC'I cjé11·ito turco, ('sta Yentnja ('stal'Í l
,·on1wn ,11la c,llt la infrrio1 ida,l de algún otr,1
¡,aís.
l'C'l'O si 1lrs1l ~ el punto ,k vista ma:erial po·
tlc1nos tOn!-iitlc-rar esta iguahhul, no ~uct'tle 1o

El centenario de la guerrR de Rusia -La multitud en la plaza roja de Moscou
esperando al Emperador para aclamarlo.

~e inclint! a fa ,·or de lu, ,¡u,· e,túu d,•I iado
J~ lo ju-ti'.

mis1110 ,ks(h• t•I ¡,unto dl' mira del l'stado tlc
animo. ~n eft•t·to, Turquía aeaol&gt;a de sostener
una ~uerra t·on Italia, la t·ual no le ha si,lo
mn,\' pro,·!eho-a; se ha Yisto ('11 la JH'Cl'si ,lad de
hust·ar la paz a cualquit•i· precio pal'a pod&lt;'r tk·
dil·ar sus furr;,~s todas a la nue,·(L µ-uerra. y f~ta se ha inida(lo con una serie tal de triunfos
de los ¿n&lt;'mig-os, que necesariamente tenr!rá c¡uc
,le~,-oncertar a Jo, combatientes tun•o~.

Como si ('i problen,a antrrior no fuera bastan
t,• para prn1·01·:tr 1•] &lt;'onflidu qu&lt;' ,¡uizáh rlé al
t ist,• t'Oll el ,•01wi,•rtu eurnp ~o. hay otro asunto
t·:'-,..i tlc tanta grct,·t.'dad ('Oll\O el H&amp;.ttcrior, el cual
ha quedado rcleg-:1110 a la s&lt;'¡{U111la fila por la pal
pitante actnalida!l tl~ los Balkan(•s. Se trata de
la toucentratiúu de la cstua,lra f1a1wt.':;:1 t.~n °1
.\kdit('rr,uH•o, mcdi ,la que. 1•01110 t', natural, lta·
lia no 1med' n•r ('011 bnenos ojos. pon111r si¡.rni•
fll·a un acto tle desconfiunz.a dC' parte flc 1~ ran l'Ía, ~· por lo !auto 1111 t'll'n1t•nto n•ás de diso•
ludón entre los t•lem ·ntoh l:ttino; de Europa.

Los Balka,es .se hallan pretisamente en l'I
caso opu?sto: hn11 estntlo haciendo sns preparati ,·os tle guerra durante un cuarto de siglo¡ SLh
actuales gobernantes di.~frutan entre ellos de uu
t·aráct,•r d! héroes o sc,nidioses, por haber sillo
su, Hbertailores. como eu el c::,o del Zar }'ernamlo tle Bulgaria. o sus reform:ulort•s 1•01110 l'll
,,¡ 1ll" los soberanos &lt;1!' :'.\lo11tenC'/!ro ,\' C:rct'ia. L·1
su¡&gt;rtc J' los nrnct•tlonios ha si,lo en un ticlllpo
-u propia surrtc, ,v saben lo que siguifica l',
férreo ,lominio 11e la Sub!h1e Puerta, comulgan
&lt;'11 id?aleR ~• aspiraciones con los oprim;¡los, y
han Ybto su ardoroso entusiasmo eorona1lo con
PI más lisonjero tle lo., éxitos al cmprtndcr la
inYnsión tlel territo1 io turco. lndu,lablcmcut¿
que e~te e,¡ta,lo dt• ,·osas tiene que t?nder a la
elC',·:H·ibn moral ,le! l"spíritu d~ las tropas mo11t~negri11as, ~- tomo conse1·ttl'nria nci:e... aria el a-,
la, &lt;l!' h&gt;s ,lemús países rle la 1•¿gió11 que. ¡11H
una parte, se sientcu a.1imatlos por los éxito,
de :'.\lontcnegro, y ¡,or otra \'('n en los ltcl'l10,
,le las tropas del rey Xieolás uu ejemplo quL
tienen qn? seguir y que igualar a toda eo,ta.
Xo ,abemos ha,ta qué punto haya podido influir en estas apreciaeiones la ·simpatía que eonfrsamos en nul',tr:t crónil'a antuior por los ¡mí
ses balkánieos. de n1ya parte 1103 parece estav
la ,justicia y la razóu, -:,· por eso es por lo que
,10 quisimos lanzar apreciadones
siu basarlas
Pn algo qul' p:.1re1•i('r:l rar.t&gt;n: ~¡ a p-e"'nr de esto h~mos int·u1·ri1lo en peraúo de entusia~m.o. .;,,e1:t rl' la mejor fe, y ereyen,lo. l'omo creemo.,,
que est:1 será ne las Yen s rn r¡ue el triunfa

Los barb~ros trasatlántioos

M. Sazonoff, Minh.tro de Relaciones del Imperio ruso, quien acaba de consolidar la triple
"entente" de Francia, Rusia é Inglaterra.
de los i11t,t•n1 se:-, latinos para a t&lt;.111&lt;ler a su:-, t.'vUL-

J'l'Olllisos 1•outraí1lus con antL-riorida,l. ¡,nes ~-a
,,. ,·um1H·.•1ulc qm• .\lcmania no (·011s,•11tir:1 en la
disolul'iú,i ,k la triple a lianza, di-ollH·iú11 l)ll&lt;' la
ai,laría por 1·11111¡,lcto t'll todo el l'Olllincutc.

•

J. M. C.

L:. profr•ión de barhc-ro a 1,ordo ,le nu lrn,•u
traus.atlúutito, es de Ju.; mfüs luL·rath·a..¡ qu,. .
t•xistl'u. Hace ]&gt;Ot'o, con moti, o dJ u11a cut•,liúu
jurí&lt;lit·a con uua eo1npa ñía ti .' UC'vega.·c ión. ill'darb un barbero :111'.c el tribuoal, que sus ganancias a bordo no bajaban de ,lo~ mil duros a•
aiio .

En los !{ntndes ,·aporcs el precio &lt;.Id sen ido
l'-i

tic una pes-·ta. vei'.lti~ineo &lt;·é11timos para lo..¡

¡.a~ajeros de primera y scgu111la clase. Los &lt;k
ten·era pagan media tarifa.

1

Y no e~ &lt;¡ur ,·1 hecho h-n¡ra gn111 trn~ec11·
dcncia desde el punto d .• vista n¡~val; no ,i¡r_
nifieH má, que un ahorro de tres &lt;lias en la 1110dlización dr los barcos franeese, en ea.,o de
guer1·a 1·011 Austri:Í &lt;&gt; ltalin. P zro ,¡ &lt;lrsde es('
punto de 111ira 110 tiPnc 11111,\'nr importan ,·ia sí la
ti('lll' l'll lo &lt;¡tll' 1·ont'ierne al aspecto p('llít ico.
~11 t'ftll•to. si l ra1u·ia &lt;lt'.ia '."in 1nari:1a l &lt;·a·
nal dl' h1 )lan,·lta ." 11,,,·.1 su C·t·uarlra al )lc,litt•·
rn.¼nN.,. th,;, porqttl' ,•onfía {'11 quC' In;.d·ttt.}1-r;.1 se t... 1111

l'arg-ará del cuidado d::- 1os inter('~th• ,le la~ ,los

potencia, t•n ?l Atlá~1ti,·o. mi(•ntra, que Fra ·1•
cia ('tlida ,le ellos en el mar interior. ,·o,1so]ida11_
do así la uuióll que 110 -ólo e, entl'c f'rnnt'i:I e
Inglaterra, sino qu~ 1·111'11ta t·on la participa·
&lt;-ió11 tll' Rusia. Le,, ,·iaje, d,• l'oinearé :, Husia
y ~us conferelH·ias ton 8a~onoff, srp.uir1os poi'
1:ts manifr-tat·iones na,·a]('s r !t"Íl'ntr; ;10 &lt;lcjan
liuda a es:e respeC'to.
1 •

Italh, 110 h;:1 manifpstailn ni11gnna ~orprt..}"'ª
anll' M IUO\ i1Hilint() fra11&lt;·t"-., pt'ro 1111 pt1t'c.l • dp
j:lr pa'.",a1· jn:uh rrti1.lo rlit·ho 1np,·i111it}11to, _v. lig:1da C'o.mo t.•stá "º~ A1C':nauia r . .\u,tria
.
por la tri•

ple alianza.

S('

,·erá en la nee?si&lt;l:111 ,le se1,arnr,r

Primer retrato del Emperador del Japón, Yuso Hito, con sus consejeros los Príncipes
Yamagata y Katsura.

�ROSA TARDIA

1000

Brutalmente. a empclloul' S, era llenula l:t
hembra para que caminara ... El mocetón que la
maltrataba. fornido y bruno, tenía los oio~ ,·i1·os, el pelo hirsuto, las manos callosas. El "ceñidor" apretaba el abdomen de alcohólico co1no una serpiente roja.... La camisa azuleaba,
110 sólo de limpia, sino por el '' azul de bolita''
,qno la planc.hadora mezclara al almidón. Bajo
fa.,; alas trémulas del _som?rero "chilapeño ", ei
rostro moreno estaba 1Jummado por un relámpa_
go de ira y de ebriedad.
-R ecorrieron así, entre empellones de él y resistcueias de ella, la mitad de la calle buliente,
hasta que al fin, cansada la mujer. se acurruc(,
en una pul!-rta, dispuesta a no ceder.
Era el crepúsculo. . . Había llovido, y en los
alambres del telégrafo y la luz, en las cornisa~
de las viejas casonas, en los pretiles desr,ort illados, en los baranclales de los largos balcone-,
tembl:&gt;•ban la.s gotas de agua. trasformadas en
hurbujas do oro, en ¡,ústulas fulgurante~. El milagro pasmaba, y los ojos podían engañarse fign·
rándose una maravilla. Los últimos ocres ve~pertinos reali1.aban el prodigio instantáneo,
pues a poco el cielo floreció en listas lilas co1110 un prado de Yioletás, y. luego a lo lejos, a,omó un astro tímido cual si fuese la punta dic1.mantina d2 un puñal esgrimielo por la mano de
un ángel.
J&lt;;ra el crepí1senlo ... La calle, como en s,tbarlo, hervía en un incesante vail-én de gentes
pobres. Desd•e el crucero de Portaeoeli, por

EL ESTOMAGO Y EL ARTE
Siempre he creído que el
l,arómetro (le la opinión 1 &gt;
constituyen, en buena parte,
los cafés. Aun -en esta ama1la ciudad de México,-&lt;que no
pierde todavía, a pesar del
afán de cosmopolitismo, ~u
viejo silencio colonial, su sPeular quietud,-por poeo qt1e en
los cafés s? escuche, y por poco concurridos que ~ean éstos,
ea relación con la enorme
aflneneia ele p{~blieo que invatle a sus similares tle Europa, no cabe duda que en ellos.
a las 1·eces, suelen cogerse al
vuelo charlas intere,antes sobr~ la llolít-ica. sobre la mo&lt;h,
la libnatura y el arte ... No
negaré yo que eso suceda d~
tartle en tarde, y que, en casi
toda ocasión, semejantes char _
la:1 sa de,vanecen en el '' tohubohu'' de los pequeños rhismed personales; de las exclamaciones, lle las risas y üel
tintineo de las 'copas. Pero, de
cualquier modo que sea, el
cronista, que de ordinario anda a caza de ''asunto;,'', sun
le encontrarlos, cuando meno~
lo a:zuartla. en una mesa vee in a donde una liuda mujer ~onríe o dos caballeros cambian
impresione~.
Cúpome a mí esta singular
fortuna no1:,hes pasadPs. Eatre sorbo y sorbo ll"
dos "bod,s'' al prineipio coronados de espuma,
discutían dos desconocidos sobro el arte y ta~
po,ibilidade:. que los artistas timen de vivir en
).léxico. Sostenía el uno que é...tos ,e e11cuentran aquí, ¡•o:no vul¡?armentr so die'. como el
pez e:i el ag•.a, y afi~maba el otro que ni ::,rtl'
ni artistas habrían de akanzar un completo esplendor mientras nuestro ambiente no les se'l
propicio, E;\!uché con oído atento, auuqu~ no
con ojo avizor, y de buena gana reproduciría
a-quí tau substancioso ¡,alique. Eu la impo•i•bilidad de hacerlo, quiero sin embargo tratar sintéticamente la cue~tión, danilo, 11or supuesto, la~
miís r .&gt;ntlidas gracias a quienes, por virtud (11)1
azar y sin que yo lo esperase, me brindan '' he_
c.ho" &lt;'l tema de e-te artículo.
B:11petemos por el 1&gt;riucipio, examinando el
criterio que acerca de los artistas tiene el eomím de las genws. Para ellas •el arte es un
simple "divertimiento'', cuando no un ob_jeto
de lujo, y quienes lo culti1·au pobres mortales
que, no pucli .&gt;ndo dedic~rse a co,a tle m,,_jor proY'2(',ho, &lt;•on~agrau sus oeios, cuando no '-U Yida
a la pueril tarea de 11intar euatlros, eomponp ,•
música o lrbros o estulpir estatuas.
De tal contei•io &lt;leriva otro no menos peregrino. Y e~ este: el arte es cosa vana!. innecesaria, y los artbtas poeo menos que séres inútiles, hasta nocivos, que nada o easi nach signiñean en el 1•ondt•rto dr la. Yi,l:1. Estima:nos ai
panadNo qu,, to,lns los ,Has, no bit•n h:~ a11tanc•·
cillo, nos envía rL• h última horn:llla los panecillos do1·ados ." sabrosos; al car¡.,intero que fa.
brica para. nuestro regalo lechos confor:nbles,

al mé,lieo que nos cura, al abogado que nos .le~
fieu.Je, al ingeni?ro que nos constru~·e casas ...
Los estimamos y les pagamos. :N'adie se atreYe_
ría. sebruramente. a pedir gratis un sucul~nto
bollo, nna sólida mesa, un buen alegato, una receta. . . Pero, ¡ cuán distinto el caso en tratán1lose 1hl artista! Al artista. fuera de una estimación problo:nitica y a az poco freeuentl&gt;, sú
lo le cone e&lt;lemos eI dereebo a la gloria. La gloria es algo ,·ag-o, ronfuso, n1isterio~o. s-lglln lo ...
entender('s ele las personas "serias"; algo que
si acertáramos a definirlo, con,i,te en un mucho de miseria, un poeo de fama y una e;tatu·1
para &lt;lespués ile muerto.
¡Y a~· ,le! que pida algo más que ésto! ¡PaJ.!:lr !l un artist!l! ¡J&gt;ag-~•r un 1ibro. 1.1na pllgin11
mu,ital! l,os "f\li ,teo~' ·, '!uaudo tal oyen, po111..'n &lt;:ara ele .1zoro.
0

Se Íl\l'urre con fre,·ul'llcia en el error ,te alzar,
entre el arte y el estómago. una muralla más
ineonm1msurable y recia que la legendaria de
China. Xaila tiene que Y&gt;er la bellPza ('On las
funciones nutritivas. ¡ Le pagamos al rubcñor que
canta~ ¿ Le pagamos al torrente que nos regala
con la más ilelicio~a de las músicas 1 ¡, Le pagamos al erepú~eulo que nos mara.Yilla con sus
irradiacionrs de oro, No, p·crda(l T Pues lo mis
1110 debe hacerse con los artistas. ¡Quién les
manda andar soñando con ciiear esa cosa intan_
gible que es la belleza, en lugar de la palpable
y serl'ible que satisfaga nuestraq nee~sidades
de ho:nbre,; que gustan de comer y digerir tien,
de usar bouüo~ mu2bles, de ,•ivir en cómodas
casas y ser defendidos, ruando ~e ofrezca. de 1as
añagazas que l'Onstantemente amenazan al género humano cl~sde los resquidos y vericuetos
de las ll'ye,,--'interpretació~ terrena &lt;le la alt:•
jusfüia!
"¡ )lal olia¡io, jOl'CJ\ ",~le tlecía ilon .Ju to
Ki rrn t\ Luis Urbina cna:i do supo (¡ne éste cri
]'Ol'ta.
Y es malo el oficio. ciertamente; aquí y e,,
toilas partes; r,ero aquí sobre todo. Porque, en
efecto, y ~·enrl071ue tiempo es ,Ya ile l1acerlo-a1
fon,lo de la cuestión. ¡ qné po,ibilidaeles tieue el
arti,ta de subsistir en )léxico, &lt;'.Onsagrntlo, co·
1110 es natural que lo &lt;le~e~. al ejercicio tlc su
arte~
Fuo de l~s inte1·loeutores a que al prinl'ipio
me refiero, ase¡,,'1.1raba que ningunas. El otro con,. ,nía l'll ello, aunqur añaclie111lo nuf'l•.ncntc q111J
nuestro pe\1ueño mu:1,lo está muy bieu or:-:anizado a-í. y que l('jos ile proporcionar a los artistas la manera de llegar, en u11 futuro remoto, a
Yil'Ír de su art~, debería ha,·er~ raso omiso d&lt;'
ellos ya que de poco o naila sin-w en el concierto de los JHogresos patrios.
El artista en )léxit·o, cualquiera que sea ,,·
gfnero que n1lti1·e, es u11a plauta ex6tira que ncre-ar iamente tiene que det.cnerse en 'll crecimiento por falta lle sa,·ia o morir. i Ima;.(inái5
qué hubiera sido de )Iauuel (h1!iérrez Xájera, si
en vPz de desgastar su ginio en una tre:neu1la
o,bra perio,lística para ganar el pan. hubiese vivi,lo ,le -us libros? ¡ Ruponéi--q1or ,·entm·a que aL
tos ilr-tinns hahrí:1,1 t•sta,lo rl's.:-rn1,los a aqu••l
,lintiuuto '' 11i~rós · ', qul\ cneanet·ió ante un pu·
vitre d&lt;' la. Tesorería, ~i hubiese continua,lo su
b ~lla labor de ob,ernu·ión 110,·elesca? • Y Felipe
0

Yillanueva: qui6n le pagó nunca ui cincuenta
duro~ por una comyosición, _ e1-i~antlo que rsP.
hundiera en el vac10 de la rnereia aquel potlero~n talen~o mn,ical ~ ¿ Y Ricardo Ca,tro: qué
imbicra ,ido ile él si un diario-' 'EI Im¡,ardal • ',---icon ienero,itlad que mucho lo enaltece,
no le hubie,e pasado durante un año una pe11sión, a fin ile que aj?-no a la terrible labor de
la enseñanza se consagrase a traba,jar en su arte, hal'iendo posible la realización de uua obra
tan admirable como la que :r~alizó, trun ·ada de
súbito por la muert~ 1 Ahora mismo, t clóncle
est[\ la obra ele don Justo Sierra; quién ha pensndo todavía Teunirla en volúmenes p_ara que uo
~~ pierda, tributando a-í el homenaje que tocio
pueblo eulto consagraría, de preferencia a cual
&lt;¡uier otro, a una mentalidatl que es rnotiYo de
nacional orbrulloi
Pero sería interminable si rontinuas~ la cn11·
ml'l"aeión.
Fuera del periótliC'o, ,londe lleva a calio una
labor tle muy discutible valor literario, por lo
incom1ileta y fragm,~ntaria. al escritor no se- le
paga en ).léxico. Fuera del ramo 1iedagógico,
uticido al yugo del profesorado, o del jacalón
de cinematógrafo o del e~cenario de zarzuela, no
se paga tampoco al eom1Jositor, al pianisla y a 1
canta•nte. ¡Y nada digo de los pintores! Diego
Rivera, aceptado en los salon~s y aplaudido por
la crítica de Europa, tu,-o que marcharse con
sus lienzos a cuestas, y lo mismo le pasó a An¡rel Zárraga. Se me clirá: ¡Los cuadros .;on mt1y
caros! :Mas yo preiunto: i ~o lo son tambiéu
acaso lo, automóviles?

Mercado Cuaubtemoc, inaugurado el domingo último en Coyoacán.
entre las cabezas un cargameuto de sillas y
ol:as ele alguna. vendedora de comida ambulaute
o se ,•t:ía a lo lejos una serie ele '' meca palero,''
llel'ando cajas y mundos de los comerciante, '1P
fruslerías, que, ya leYantado el puesto, mar_
ehaban a la vecindad lejana.
Subía un hPclor asfixiante. El sudor de la mul·
tituil -proletaria, los miasmas do los c·haréos C's·
tancados al borde de las aceras, la peste ele la!&lt;
cáscaras da frutas abandonadas, se mez,.laba y
ac;cendía. con el polvo. Gritos de tod~ las clases y en todos los tonog, se ~obreponían al rumoreo dP la muchedumbre: ora el pregonero de canciones populares y de relatos espeluznant~s di
toreros muertos y ~abecilla• fn~ilaclos, ora el l'O·
cero do perióilicos baratos, de hojas escritas rn
lenguaje tle ple-be, ora también el -ven(ledor clr
e~cobas o ele plum~l'Os o la miserable expendeclora ile "chid1icuilotes" alzando al eielo ~u grito gutural, Ulelancc&gt;lico y largo come su vida.
:Era el crepúsculo ... Pasaba y pasaba la gente: los rnfianes, los rateros, los tra bajatlores. De
tnando en cuando un or,ganaillo de boca hacía
mo!'ir una canción popular en el barullo 11rbano
o el ronco estrépito de una bocina de bieicleb
rompía las hileras de viandantes. A las postreras claridacles, trepado a una 1ailla hajo un
enorme 1,arasol de gajos descoloridos, un '' lllL'rolico '' lanzaba invectivas a los enferm-0s, .r
moqtraba un esquem:i anatómico ponderando
una panacea, ante el estupefacto corro, y al sor.
lle uua rota campanilla. Podían l'erse aún algu
nos puestos cer~a de las aceras: los de medias
.Y calcetines manchando con sus fuertes tono, h
Funcio:iarios que asistieron á la inauguración del mercado de Coyoacán.

¡_Las eausasi Son mue-has. ::ion mucJ1as y harto comp1'?jas: las uuas soeiales; psicolúg;eas 13;;
otras.
Primera y principaJí,ima la e,casez de culttt_
la &lt;lifundiila; JlU(',;tra toda\"Ía exigua &lt;·011,treiún
de puc1blo &lt;:ivilizado. Un país que aun 110 sabe
lee1·, es inca11az de tmer u,t artc; y los artistas
que en él aisladamente le tengan, arnn -en el
mar.

u2

Se-guncla .v también
enorme importancia el
tle~déu característico ea todo mexicano por las
eo~as nacionales y 11ropias. Yo he oído exclamar
a menudo: '' ¡Pero, ho:nbre, por Dios, e; tonto
suponer que pudi~nclo uno comprar por clos pe~os la última nonila ilc Aua,tole ]t'ran&lt;"e, va,ya a
gastárselos en a,lquirir los l'nl'ntos ltel pobre
'' llicrús! '' Y no saben los c¡ne tal ditea qu~ el
autor tll.'l "J erón1c Coiguard" es la ri¡•a ''. flor
latina'', prorlueto ele siglos tle aclmirar·i&lt;ln y
devoción ele un ¡uan pueblo por ,ns artistas.
¡ Qt1eréis ent,, raros ahoni lle cuále~ sei-íau lo~
1·emedios!
Per,lonatlmc; no soy m é,lico que pueda curar
1•~tas gra,·es clolendas ...

CAI!.LOS GONZALEZ PEÑA.

l

¡Jon&lt;lo pasaban en una fuga luminosa los '' eiéctrico,' ', hasta :Manzanares, la peregrinación no
ce,caba un momento. Por las aceras ambulaban
los menos ocupados. Las hetairas misera,bles, que
lucen el pie descalzo, envueltQs los bustos en
rebozo, de colores agresivos, los pendientes faL
sos en las ore_jas, las cabeza:., apestosas a •nanleca perfumada, con el cigarro eu la boca, !'El deslizaban en corrillos dejando una estela de pu]que y ele agua florida falsificarla; cruzaban tani,bién mujeres toeacl:i; con chales ralos, arrastran•
,lo el!' la. mano a. pequeños llorosos o inclinada~
al peso ele la canasta llena ele Yiandas; iuclíge·
nas doblegadas por el cargamento de legumbres
y la cría escuálida pegada a los pechos tostados
por el sol, el poh'o y la ventisca; señoras ,•enidas a menor con los retoños al lado, dependientes ele carnicerías "todos de sangro" hasta lo~
pies vestidos", panaderos enharinados romo
picrrots de una farsa de delirio, moclistillas dP
barrio qul' cansaban los o_jos en los aparaclore~
l!enoq de baratijas in,·ero~ímile,; soldados
ebrios, iendarmes que corrían, la linterna y el
,-a pote a I brazo, en busca del ''punto'' para la
velarla ....
,
Por el arrovo. el tráfico era más actil'o aún.
Los obreros
atropellaban, yendo junto,; como
para protegerse; los más pobres, envueltos eu
zarapes raídos, caminaban lentamente, con la
mujer detríis como una sierva. Una hilera d~
, carromatos quejumbrosos se abría. paso co•1 dificultad; un alquilón cargado de chulos y mujeres alegres rodaba perezosamente. Culminaba

~e

Puesto en la kermesse o·rganizada en Coyoacán con motivo de la inaug ,ración del mercado.

'.

�priugos~ biau~•ura ele la, 1nantas &lt;1tte itnpii.1 ~n ei

nailn, v. ~in ::,entirlo. -..in cl•lf'"l' cth~nta .

p~so al ,ol; l~s de hierbas medicinale, y e•pcnes. los le mr,·p, a¡,reta,los ,Je parro,¡uia. 1o,
11? rif:1, y hanptillos, ]ns •le- '' fritan:f:t,, ·. l~uYurltos ,Ch un hu·uo pi,·ant,, .'" llc·nos ,lf'l •·hirriar
,Je la ma:iteca 1•11 las :1rtt•ne, ahuma,l:h; lo, dt•
mu~hos otros efedo-., ,lesptruicius &lt;le la gran
,·i,1a m!'tropolitana: retazos de telas, listones.
t'llC:ijes. nomo,, ai,talerías heteroclit:h, fierros
, ·J~jo.;, ropa he,·ha~ ~onil&gt;rfl'ros ...
l'or ello. ¡,vr ('s:l eir.-un,t:iD&lt;·ia. por l:i hor:,
alg,1nos tra,i...t.'nnte~ se dPtu,·ieron a l·Ont.e1np]ar
la dis¡,ut:1 r·allej{'r:i. El mo,·etón trigueña or,I,•nab:i, ~- ella, la h~mbra, resistía sin dp&lt;•ir pa!:1
hra, ¡&gt;{'TO expre,an,lo en los ojo,- una fir:ne rpso·
lud,,11. El enar&lt;let'iolo, no pudo más, y tomán,lo1:i .Je L&gt;, hombros. la hizo ,lar una n1elt a v (•:t('r
al :--uP·u.
..
_.\.llí c¡u~d,, desmayaila .'" 1•ronto, .Je P•1tre l'I
c•:1heJ10, un hilo ,le ,,nn;._'1·t' to1nenzó a 1ln1·rer n,·
1110 una trp11111Ja ,-inta ,le coral,•s, a~Utlirron :· 1:,.!UUos r sujt•taron al Ll,hrio. e11 tanto &lt;illP Jlr~ahn L l ;.!'("llttnn1P. l'na muje1-. t·ompa~h·n, qnbo
ri',taiiar la ~angr('I ,le la heri,la y len1ntar a la
qne ra~·era. pero se lo impi,liaon varias ,·oc·e ➔
ai,ladas sali,las de Ja multitu,l: '' ¡Dejala. tléjala! ''
Llegó el ¡!l'111lar111e ~- con,lujo al hombre a la
~omisaría. Ella fué remiti,la al hospital.
El tr:ifieo se 1·eanuoló, y bi~n pronto la mar;
&lt;-lia &lt;lr ~ang-re que l:wrara ,·on su rojo ¡,urf&gt;Ú·
reo la a-,era \' fuera Yista con curio,irlacl por al;_'trnos. que,l,í horra,la por eompleto ...

Luisa fué d.isren&lt;lientlo hasta los bajos fondos,
vagabun.Je:mtlo de trabajo en trabajo, de veeill1ln•l en , erin,la&lt;l, ole amoríos en amorío-, eaan
,·l'Z peor-..,. ra1la ,·,•z 1:1enos nob]t',, ,-ada ·yez ntÚ""'
hrutales. Y un tlía-lo rl',·urtlaba bien nhoraallí, en esa. misma calle d~ la )ferced, el ru,lo
albañil ,le frazaila al brazo y ret'ios zapaton!',.
la tom11 ,!t'l brazo, la e.npujú a su casa ~- :,, prol'llso c¡1w 11' hidf'ra. ,-ompaiiía. .\eeptú. Ya s~ntía ,•1 e:111-1neio ¡,rpn1rsor tlt&gt;I otoiio . ..\ntt&gt; sus
,,jos ho\"ino, pa-,í la per,pe,·ti,·a ,¡., una , i,la
tran&lt;¡nila.
Pero se engañú. Pe,lro, el albañil. hit&gt;n ¡,ronlo
~!' hastiÍ&gt; tlc su ,·omp'lñ~ra. El era fu..:rre :: brin_
-o t amaba la adi\'idarl; qnelÍa una muje,· qu&lt;'
elllpinara estoi,•amente la ¡.,rruesa • · me,lirh '· y
n,1 n1&lt;·ilara ('ll in1mgitar,t&gt; dos litros ,le ¡,ulqu•·;
,leseaha i~nal brntalirlarl en la, cari,·h'&lt;, itlfnti•
c:t l&gt;e,-.tiali&lt;ln(l en el enrjño; algo q~H' ,1.,~~1rrara

0

1

0

II
En la 1·ama tlel Hospital Juárez, ella refl~xionaba... Ella h'nla uu nombre: ~farb Luisa:
otro más. Es¡,t'ranza. El primero tomado al azar,
,·uando, huyenrlo del hogar marital, se entregó al
primero qu~ la ufreciÍ&gt;. no cariño que ya no
bu•«·aba, sino casa, pan. ,·e,tirlos. El segundo,
el tle pi la, el que lleYó hasta la 1111t he de Ja tral(erlia ,·on.vug-al en ,¡ue ~n e,poso, harto de su pasivi,la•l ,loméstka, la arrojó a ¡,untapiés al arroyo. Era bn('na, era sumisa; ¡tl'ro &lt;'I hogar, a.,~de
hada dos año,. esperaba en ,·ai1C&gt; el advenimiento tle u•1 nu¡,,•o sér. El mari,t,,, al prineipio, se resi~no; lut'go exigii,. de-..pués ~e entrCf"lÍ
&lt;'ll brazos tle otra mujer, qui' le dió lo qu·e a••-

siaba. y má., tarde &lt;? ,·oh iú lwsro, hostil. ehri"
al fin. ·
·
E,¡,nanza Hosa)e,,-ü[aría Luisa ya,-,·h·i6
PU sC'is ,nesP, una \'iola ,le &lt;lelirio. )l'i era fea 1,,
tenía gra&lt;: ias, supn'mafl.

K' entreg-ó romo era,

flan1cha, morenilla, rle cabello castaiio. :1 rn primer prote1•tor; pero éste, tlespués de me,lio uño
!'n qu~ abrió a su, ojos tolla, la« tlora,las puertas del vil· io m-ás grose1·0. un día uo YolYió ya.
¿(~ué ha1·n 1.•. Trabajó ,·omo tosturera, ¡,ero le
,:alií, al paso un obrt'ro y vul\·ió a sus antiguos
desquiciamientos. A 1mrahn las Jt0streras gota·
del ,lh·ino falerno. qu &lt;lú nnev:unente abanel&lt;•

0

M:uí 1

,·om&lt;1 él 1lesg-arraha; nlg-o que t·au-.~ira d~1ño 1·0-

mo p). :\l:1s la infeliz. r.?-.i~na.Ja. nt• s:11,ít ,¡ul'-

n•r u,í. La p1•galm y el sile,11·io sellaln su~ la·
l,ios; la •naltratah:i y ,-:,_-ntía uua extmií~ vol11¡,t11osl'la,l; hubina queri,lo P:qwrinwnr:u ~iem¡,re
aquel clolor que extre1nt?ein. su,j '(;:lr112...;. Y snrr&lt;lió &lt;Jllt', en aquella pobre, hmnihle ahn,,.--solar

tle tit&gt;rra infenrnda amatiz:111:I t·on l,1¡.:rima, ."
mise1·ia~,-...u¡:edi&lt;)

&lt;JU~

un amor 1·nbio:-;0J

UJ1

amor terrible, e111pn6 a enraizar ~- ln•'go a fl.ir •eer como una rnsa tardía, c,,mo una ro-a oto•
ñ:tl. opulenta, ~· fa-.tuo,a e.i la melanrolía ilc O,•.
tubre.
Ro,a tartlía en~ aquella ¡,asiún; rosa 11., ensut-ño irrea]izado, ,le ilnsiúu marel1ita, 1le espera1._
za pPrdirla, 111' quimera trnm·a; pero al mismo
tiempo jo_vanh• y risueña, abierta como una urna ,·érka. plena ,le aroma y tle varia a la carh·ia Ia ...civa d~ la lu1..
_.\mó a l'L•tlro ín~imamente, itlolatró, má~ qu_t:il homhrl', al brnto que palpitaba en él, al pnmiti\'o que en las ho1·a, ,Je cora,ie se aso111:1ba al
l ,1lutado ónix el:! ~11s pupilas in,lígenH~- H~ hizv
1

nrás p:i~iYa aún, 1ná;,; pe.r1ueña, 111(i-.. insignHi&lt;•antt• para que pu,lit'ra patearla .'' befarla ú su sa·

hor. De su ,·ariño formií una alfombni para Clll-'
la hollara con ,-;11, pies toseo~ ,le alhañii.
Lo, instintos femmiles que dormían 1.'!l el alma de ~raría L11is-1, ,e 1•nc:1h.-it:1ron y la enl•i
,que1•iero,1. Y por su cerebro sin 1·ultivo, por l:i
noda~ tle ,u il-!noratll·ia, truzf&gt; un relámpago d~~
snngrJ: los r•elos ." la ternura se rle hi,:o en lá·
grimas ,:omo el rizo Iumiuo"'o de una fot,)fu;:rl
~e dt_1..,·.h:l._•e ,:.n g-otas fulgentPs en los t·elajes azll
les.
.An1{J a Pe,ln,, .v 11ara ést..! -..e hizo rntoncc-· insoportable. Lo ,·eló, lo espió, le siguiú ;os p:,.
"" hast:.\ eonvl'1tirsc en una obscsiiíu.
Y en 0,c c;.ába,lo, v e111ne1lio tle e.;.;e flrl)nú ..(" !P
•1ne moría, ),¡ enton°tró en la 1·allr eolg:ido de:
hr:uo ,Je una mujer7ueb. Xu le tlijo una pa!n•
hra, p 0 ro él la ,·iú ." 11'1 onl¡,nÍ&gt; ásper:tmente ti
0

re 6 reso. :--e rcsi,tió. ha~ta qu.; ~a:·6 al bMde úc
la acera, con una herida en la cabeza.
¿ Y ahora~. . . El infecto ambiente del hospihl fné rasga•lo por sei~ clar1:; campanada«·
anunciáhasc la ,·i-ita del médico. Se arrebujó
eu la sábana; ,e tocó la cabeza vendada y esperó.
~fientras tanto. su , pensamiento espon,ió h~
alas: c1a 1111 ¡,,1jaro ,Je ,,nJutatlo ¡,lumaje, áYi:lo
de ven!!anza. Pen,aba &lt;&gt;11 J&gt;,:,,lro, v si' nferrtÍ a
una últim:1 ilu-ión: tlarh• muer!&lt;'.·
•En la t,mlc ,-,1liú ,lPl &lt;'•litio'io. E:rrú algún tiem•
po 1&gt;or la ar,·aica pl:1zoleta y luego tomó el rum·
bo ,le la ~1.-rce&lt;l. UomPnz:iba a Jlnver v ,.:i dis•
grrgaha la mm,he,lumhre. E,: un eine1Úat6grafo
un orqurstriÍ&gt;n a,-e~inah:i música rle oporet:., de
mo,la, a,hogác,lose las notas entre el hclrar di!
U!la jauría c,•Jo,;a qu&lt;' 111:trdrnha tras la ete1!1't
l1embra.
Se a1•en·ó ha~ta ''El 1·p,•reo &lt;lr los ami~o~' ·~
pnlquel'Ía :t ,1011,le p,,.tro iba tlesput'&gt;H 1lel tr.1ba•
jo. .\ignil'n fa rp1•ono,•it1 y ln in,·itú a !}('he:·. F~:tn
:•ce¡,tú. t,entíase ,¡..,.faJle,•Pr, y la itl!':t vengati,·,1
le :tpretab:i el coraz(rn ha,ta hacerle ,alt'l~ chorros ,1e ~an!!re. ,·omo m,a m'\naza de hien-;i.
l'e!lro 'le~.í :il fio1. p.i1·0 ni siquiera ;'.\ ,i.í;
:ibraz:ttlo a los amigos bebítt alegremente, limpiánilose con el dorso de Ja mano el hilo -le! pulque que temblaiba ¿n sus labio~.
Ya l:i noc-11(' había eerrailo y la lluvia, fina y
tenaz, continuaba eucharcanelo el asfalto. De los
tencl:tjo~ saltaba a las aeeras J;i. luz, ponientlo
tri:iagulo!&gt; fulgurantes. Xa,lie se detenía a Yrr
los upara,lores. Alredor tle un puesto ile · 'eJo_
tes'', cuatro desarrapados tiritaban y mastica
!mu ruirlosameute Jo, grano,; humeantes. En la
e-quina, la linterna tlel gentlarme raoliaba cou
tinidez, y frPnte a un empeño . e 1les&lt;'ar¡!'Hba un
(•:1rro.
1(:1 ría Luisa. habia saliolo, ~· acompañada &lt;lr
al¡:unos ehrios. fumaba. sile1ociosamente pnmed,o
,1t, la c·alle. F:111p11ñaha bajo el rebozo un l'U&lt;'hillo, sin sa her ni t•ómo llegó a sus manos.
Pe,lro, al fin, abandonó la tahrrna. caminah'.t.
t&gt;utre su, amigos, lenta,11entP, diciendo chauzas
~ru~&lt;as. 1·11:11Hlo :\foría Luisa SI' le a,·ercó v le,·antó enl'i,ua tle su TO-tro la hoja Yen¡.,,a;lorr.
l't'dro retrol'e&lt;li,í rúpirla•n~nlt', •·nntemplú el cut·hillo. diú Uil fuertP golpe con el zarape a la '
mano que la e.,grimía. y el puñal rodó l!!jos.
Luego. tomÍ&gt; a )!,nía L1,i,a 1lPI l•r:izr,, la sa•
~mlió y la anojo', contra la parzd como una eo•
sa 1Je,preciable y molesta.
Se ,lirigi6 al genrlarme qne ya v!'nÍ:l. pri•-11_
ros.'l, ahrién&lt;los(' p:oso entre la multitul, y le cli
jo:
-1.lév¿sela por "ni:tlora · •.
\' le sefialó el eurhillo. En seruirla se alcj:,
din1Pnta1Hlo el ca-o 1·011 sus ami;:(t&gt;S. mient-ra~
ella. lloraha quedo. muy c¡uPolo, 1·amina11do hacia la rnmi,aría.
José de J. NU:&amp;EZ Y DOMINGUEZ

.... -.· ·.• ..• -·- ...
~

CRONICA
Sin duda alguna que mu.·has &lt;le mi, aurnble, leet&amp;ra,, haurán participaclo ti! mi o¡,inií,11,
a,egurando que, eu efedo, el ololor e, Jet·un&lt;lo
para. producir acciones noble" y grn111liu.,as. Aún
,in estudiar atentam':!nte la Yiila real. que es

,·os ,Ir fama. ¡ eon qnS recurso, habría~ combinado -su:-- ad nirahl::-. pnen1as arm1lnh.·os ~i no
('stuYiera a &gt;'U alea1we e! espasmo de tlolor &lt;Jn&lt;'
lanza a • · \Vt•rt her·' :ti sui.-itlio. y que impulsa
a la 1!111'-e '' Aí,la ·· ha1·i·1 el -ubtnráneo ,e:,
1l1111tle mut're por ella el hombre a qnien :ulora:
1

~in )as amarguras del torazún enan1ora&lt;1o; ~in

e·a. 1•11 ,lo:111&lt;• palpita la pasi,ín trí1gic.~ D l'n ,lon
,le ~-. olloz.H l\1 amor :--in ve11turn, Jll\ro no a,·ept,1
la ~ro,,r.rn ear,·ajada de los hi•triones. 11i el 1·:u1to ,·anall,•scn de las tipll's ,!el g{•:1eni ,-úmieo.
.\~í pu s, ._¡ la pt\na. e, ;.rr:1n1h) JhHtJUC su
orig,·t'n e..; cli\'i110. no os arrl"'pintáis. ll'('tora!'&gt; mín.:-=.
,Ir haiH'I' sufritln o ,Jt, sufrir por amor: gozad
1·011 \'Ut•strns tri-tezas. pu('' rl llanto ,kl alma,
t·uando 1ntt·t,. 111' !! .. a fut,ntf', hate 11a1·t'r flores
r¡ue ,mn,·a ~e m:tn•·hitan en t•I jardín mi•terioso
c1el rP~Ul'nlo, eso~ 1 'jar,liuc, iut(.}riore:s ·, de que
nos ha hl:1 uno tle n nPst rns m,•jores pot'!,H; flo·
r,•s &lt;[U(' súlo "' ahn•n al 1·ont:1do de la, l:í¡.,rri
ma, .'" 1¡11e 111•rfumau t'n la sole,la,1 del íntinro
rptiru. mientra, el coraz{)n rctro~e,le hacia el
pasa,lo. ,·omo los giraso le~ se n1eJ\•e:1, a 11,orosos
v firlrs, h:11·ia t&gt;l :1nlirnte .,· luminoso tli-ro ,!el
~ol.
,
Modas.
llo,· hablaré Ít mis lel'toras ,Jc, un a-t.nto en
t•xtr&lt;';no interpsante para la ,·oquctería frmPni·

0

DE LOS ESTADO~.-El señor Lic don Francisco L d~ La Barra recibido en El Oro por prominentes personajes durante
su jira ¡nlítica del domingo pasado. - Fot. Torres.

ü

\t\

ar,Ji,,nt:s 1:'i!!rimas ,l¡, la, pasion('s iufelic~.-:.
nada gran,le. noble ,. bello pue,ll' 1·ea1;zar•e:
·
a~í lo (':,seiia la Yid:1,·.,. así lo ,lemue,tra la i11-pira!'iún genial que tí?ne sus fuentes prndudo
·
\'
ras t'n PI reflt•jo ,le la humana existc•1wia.
~ . .
,1 ~ \
La-. aim:h d(• los ft'lices ~(&gt;11 e;.robta,, fría:-¡
"'

l:)s

.,· ,·uJ:,rnre~~ los sph·itus qup p:uh,,·en son ful'rttc~ ... y g-t."Htlro!-.O"': el arte --~ ali ncnta ton t'l fue·
µ-o ~agrado d~J dolnr, y &lt;1uit\,1 husea l-n1'1cione~
t' 1PYailu~. hu..;.l•:t PI i1ran1a. la 110,·ela ,. la •nn"1-.i_

en donde con 1navor e\'it1L~1u.·ia ,..e vé (lemos~ratla e~ta iclea, notan10s tlimhién, PJI )a, er~aeiones 11&lt;' artf la misma ten,lencia. ¡,ne, ta111 ..
Pn la música tomo &lt;'11 la literatura, -e t·ai:ta la
pena y no el gozo. LO$ compo.,itorrs se inspiran
en las lágrimas, pero no en la rba. ¡ Qué sme_
()., en la~ obras teatrales. ,•11 las no,·elas y en
los poema,? $encillame,ite que terminan. ~uan
do el •lesenlaee es venturoso, en u11 matrimonio,
cuyo porvenir ~? a,livina que será mu_v feliz,
pero este es '' el fin'•, co:no si se comprl"H!li&lt;'ra
ele antemano que allí ac,rba el asm1to ~ublime
~- comí. uza el vulgar, del que ni ,1)!ÚJ\ ar! ista
,Jcsc,a 01·uparse. lmagináo,, Jpdora, mías, si sr1í1 posible hacer un poema o una pieza Pscéni1·a, en lo• cuales se ,·a.va d?!:cubrien,lo p:iso :1
pasn. l'omo lo piile la literatura m,Hlern:1, la ,¡.
ola dic,bo-.bima de alguna pareja ele enamn~aclos.
que habiénclose uuido en matrimonio, de,¡1116, el'
gr!l~de, luchas y poéticos ~ufrimiento,. siguen
PI tranquilo curso de la existelll·ia, paseanclo,
~omienclo, gozando ele una ~u otra divnsiún.
e,]u(·au,1,, n ::;t!S nlfio~, ,~ preo·.!up{uulo~e --.oJ •mente ele anmeutar sus bienes de fortuna, Y ,t,,
,lar impulso a los aeg-ocios, para ofucer un· por
,rnir eómodo a su familia ... Ciertamente qur
ningún novelista, ningún músico. ni artista al;.{U!lO. aceptarían el proyecto ,le construir t"l ,L•
lica,lo m"'·anis,no dJ ,u inspi'ra~ió,1, sobre basrs tan ''sólidas•' _y bieu equilibratlas. Es pr,•tiso el relámpago de la tem¡,e~tad, el trul'no 111'1
ra.vo y el rugido el ~! Yiento. para sacm1ir los
11e rvio, del espectador. ¿ Qué habrían hecho Rófocl"s, E.➔quilo .'' todos los antiguos autores griegos, si uo hubieran tenido a su disposición más
c¡ue la ri,a y el gozo, como úniéos el~mentos para pro,hwir -ns grandes e inmortales trage1lia,I
Y los dramaturgo~ contempoÑrneos, Lno .Jl'Cesitan también del inagotable ir.anautial de las
l.ig-rima8. para &lt;·rear obras c·omo la ,le l!i~cn ."
ot~os gigantes del arte, que Jie?-en el secrPto . ~le
:a¡!'1tar las alma,. hasta el vert,go y la e111oe10n
,•011,·ulsi\·a qu(' prodm·e ·l espedá(•ulo ele la, entástrolPs ~r.1timentalrs, ya s~an efC'diYas o
,·ua11&lt;lo meno• np~r!'r,tes~ En cuanto a los músi-

l~etoras mía~. es el qne -e refiere a la ropa bl:11 ·
,·a. Ya está lejano ac¡uel tipmpo, en el &lt;'UU) ,.,
ignoraba la elegan1•ia ,le los "fontlns ". Al"tuaL
mP.lte pensamos que nada es indiferente ni digno de de-cuidarse en la ''toilette•' femenina,
~- &lt;'l tleliea,lo gnsto tle nue,:ra época u,:, sabr:,1

na, el nial pocas n•ees e,; atendido por las ac,nistas ,¡., moda-. pon¡ue su ,·ariedatl no ('S t:1:1
constante como la ,1e Jo, trajes, somb1·1•ros ·"
abrigos, pero no por esto debe clejarse a un la110, pues. ~01110 hemos tlicho, es u11 ca¡,Hulo mu.,·
atia1•ti,·o para' todas ac¡nPlla, dama, que 1lcHeaP
tener en su persona los ra,gos caraeterísti&lt;'OS
ele la verila,lera eleganda y ele la exquisita cli~ti,1ci,í11 que sellan el aspecto ele una mujer 1h·
buena socit'rla,l y la con,a~an con el 1•a1ificati
vo ele llama de •'gran mundo''. E,te &lt;·apítulo.

"4'

aelmitir ni una pc•queúa neg-ligenda a e,e resper\o. J'ern tampoco pculría ª"eptar que se 0 a1·rifi•
i¡up lo que se Yé por lo qne no se Yé, y esta es
la (•ausa 11&lt;' prefrrir los bajo, ele se,la, con lo~
niales -e forran Jo., suntuosos traje-; tle nuestros tiempos, y se 1·onsidere má, importante este t!Ptalle que el de lutir hermo,os refajos o
faldas intl'riores ,le finos g,~nHos blanros. Sin
l' ubargo; como hc-mos dicho ya. tan bonito refinamiento no quc,la en ohiclo, _v, por el contrario, qnizá nu,H·a l'Olllo ahora las prendas &lt;le
lienzo han si,lo adornada, &lt;·on tal riqueza y pre•
eio~:-1s µuarnh·i ont's, c.-orno ,· emps en los nHHlelos
l'lll'O)leO·.
La última moda impone para los • 'tlessous · •.
o fnntlos d&lt;' lienzo blanco, telas im)'alpables ,\'
li~t•dsima-. eo:no el liuÍ&gt;n, la bati~ta ,le. lino.
la bati,la de altoelón, sumamente fina, y tam•
hi{n (') Ya¡,oroso '' nausouk · ·. Como adornos p1·etlilecto.,, los encajes estún un poeo ol\'itlndos,
y se da la prefert&gt;ncia a los bortlaclos hechos
sobre la mi,111:i !&lt;•la. Lo;- rihct&lt;.', 1lr (•olor, en batista rosa.· Yioleta ,le J&gt;arma, azul Sajonia. ~otrns 111ati1·es disl'l'etos, tienen en e!!to, momento, un grnn éxito. ..\. Yeces 1·onstitu,re11 por sí
mismos to1lo el adorno de la pren1la, aunque ca. i siempre se le c•ompleme,1\a con una bonita
''reja·· de I-landia, cuyo au,·ho no excecle ele
:? ,i :l &lt;•entímt'tro.;. Ilaremo~ notar a nuestra;
11•&lt;-101 as c¡ne, fuera de esta fantasía. h ropa
intt&gt;rior, de color. 1•acla día ~e lleYa menos. ¡me.,
•e le han recono&lt;'ido vario,, inconvenientes: tan
linda y fresca c·o.nó e; cuando está. nue,·a, deja
,le ~er!o d,•srle la primera Javacla, ~, su •e&lt;lur•·ióu es tan efím!'ra, que se ha termina,lo po1·
no aceptarla.
1[udto ha~• que añadir aún sobre las di,·er·
r~s formas que ,e ha dotado a las prenrlas ele r•1pa blan_-a, pno, t·omo estas noticias Fquier"n
ta¡,ítulo aparte, me re~erYo para la próxima ~Pmana, en la c·ual tenl1ré el gusto ele ofre1•er a
mi, l('ftoras to,los los detalle, que &lt;'xisten sohrr
('Se asunto.
MARGARITA.

�Gran tocado de baile hecho en muselina de
seda rosa ribeteada de satín y cubierta con
una túnica de tul arnl, bordado con tubos y
abalorio azul y rosa.

Elegante traje propio para comida ó recepción por
la tarde, hecho en muselina vaporosa blanca con botones bordados y un cinturón de liberty negro.

�El Mundo Ilustrado

PARA TI
¡Con qué júbilo abro al amanecer
la ,·eutana tle mi alcoba!
¡¡Cómo se encienden las heridas
de amor ~ordaudo la gentileza. la
c-xpresión. los be-os del ;;er amado...
Tu ternura es de tan cabiJI :,an,l!'za, que · jamás 1·reeerán
ni zozobra, en el ,jardín

.~"~:~4-

«"
ti~)J.t~~Cgt~ir,tl~~&amp;t~
,1e pena• :-· ,le,eugaño,. han ¡,ro,lu ido e,1 u,t~cl

Rompimiento inespera-0.0.

00

:•r:.:t necesi,la,l ,Je l&gt;u,car co;1suelo a sus &lt;lr,Jor,,~

~I:nía: ::,u earta m¿ ha im¡iresionaclo profun&lt;lamente, y Yo~· a clarle mi opinión ,·on absolu:a
fr:rnqaeza, ""mo u-ted Jo tle-ea.
Creo ot:e su nodo
no le '\ien(' un afP,:tu
,ineero. ·y por e,to h;t bus&lt;·ado algún pretexto
1,ara terminar sus relacione:; con uste,1. Es u:1
¡.,rocetlimiento ba"tante conociJo eu la épo,•a actual el que ., u ·unigo ha usado en este é'lS",
pero una jo,·enl'ita de tlieciséi, años. ,10 po,lí~
,u¡,oner tanta falsía )" tan in&lt;ligno pro,•e&lt;ler. en
un hombre que se llamaba eabailero intachable.
Did10 proceuimicnto es infalible, ¡,ues ~ fin ,le
libertarse tle un ~-n¡!O m"lesto, co:nieuza el no,·io en cuestión a mostrarse ,le,con:fiado clel can·
iio que le denrnestra ,u ¡,rometi&lt;la. Poco impor:a
c;ne esa tle-confian7.a no tenga ba-es justas en
qué fun,lar,e, él sigue pon,leran&lt;lo su in,·erti
,lumhre y quejándose de ser poeo amatlo. hasta
"{1le sm•e,le lo que no pue,le dejar tle suceder:
la señorita ,e siente ofencli,la por esas '111'1as iri;iu-ta-, y al manife,tar su natural ,lesagraclo, Yiene el rompimient,:, ~- ~e ¡,one pu,,to final a la
triste hi,tori:i. El noble caballero se mm·d1a
,nur ufano. ,1e~pué~ 1lel trá;dco de~en1.t1•e, ~ju
¡,reo~uparse por la \'Í&lt;'tima tle su hazaña. ¿ '\'o
,ahía u,te&lt;l bl&lt;&gt;, querida amiga?
l'ues ya ,e lo a, iso, y pue,le creerme, porque
be ,·isto Yarios casos de este género. Lament,•
,u pena, pero le ase¡.(uro que no debe eurrj,te-•
eer,e ,lema,iaolo, pues u:ia jo,·en liu,la y amable,
,e,-1Yl11t u:-:te,l lo C'-"', l]e,-,;pertará en breYc a1nore:-.
y_;r,la,1:ro,, y no un afecto falsificatlo, tal como
el c¡ue le oÚel'ió su antiguo no,·io. y tuya pér,Ji,la Je ha llecho sufrir cruelmente.

"ª

en las prádieas religio-as ;-· ?n el amor ,lidno,
por cu~·a razón asi'te a los ejercicios piadosos
en 1a"" hdesias. Y ha~e freruente oración en el
interior ·.¡, ,u hogar. A e,to le llaman ,:is bcr1nauo~, ~ ~ 1110J.on1anía religiosa'·. . .
pues bien,
si ¡ refiere atenerse a mi-&lt; con~ejos, yo 1~ rue!!&lt;&gt;
c¡ue no haga -t&gt;l menor ca,o ,le semejantes ,li,parates; escuehe e,a~ burlas cou absoluta in&lt;lifereneia; nunca las conteste; el silendo t'n esto,
t·asos e-; :ná~ ~ficaz que las &lt;li•eusiones inútile:; ;:
enojosas. _\ l¡,"Ím ,lía se ,·ansarán .le molestarla.
pues la ·'fuerza ole inercia·' tiene una energía
mayoT que otra ninguun; ~i~a ,u nuHo4lo tl·'.' y:.
,la; ha;.:a buenas obras, pi,la eo su, l&gt;ra,iones ¡Nr
esos pOl!nes he1·manos suy&lt;&gt;s, ¡,articnhrm&lt;'nte ¡,or
,•I ma~·or ,le ello,. &lt;1ue trata ,le aJ1ogar sus &lt;l?eep_
L"ÍOi1e-.. antorosa-.. no e11tre nube..; 1le incienso, si1:?.•&gt;

en hotel!as ,1; alcohol _v tor¡Ji!, extra do,. qne
,ú!ll aumentarán -11 ,lPsilicJrn.
Le ,leseo nnh'ha ¡,e1·se,·eran!'ia en me,lio &lt;le,
t:rnta~ ,Jifieulta,1 -

tinguidos ~- amplitud de criterio. si no se freenenta la buena sociedad; así pues, es r,reciso
qu~ &lt;lt&gt;je usted a anu lado esa timidez tan !n'antle, y asista a las reunjones a don,lc rn fa~ilh
,lesea 11... ,·arla. Allí Mismo aprenderá ese trato
que tanto de~?a tener. y no sufrirá tan 11e11osa5
angustias como usted me dice, cuando se encuentra obligada a platicar con personas tlesconoci,las. En cuanto a los moti,·os de conYersación
n') st&gt; pr'ornpe por hallar "temas iuteresautes' ·.
pue.,; en salon{'S y centros de di\-ersión no es fá
c·il ofrecer '' &lt;'onferenl'ias artí-tieas o científi1·a,' ', a un público qu? sólo '"ª a &lt;listraerse un
iato. Basta con hablar de los espectáculos púbE•·os que ha:· en la. artuali,Jad; comentar la ópera,
el ,lrama y hasta el cinematógrafo, ,i es preciso,
y en el ca-o ch tratar con un inlerlocutor de talento y &lt;le cultura, lo imvortante es saber e,_
,·m·har ; así quedará él contento, y uste,l lo e,taní. más. porque hay pocos'' con,~ersadores '' en
nuestra época, y cuando se encuei1tra alguno ,k
ellos. es rnficiente placer, oír y callar. Un comentario brey,~ y oportuno, por parte ,le• ustetl.
hará el complemento ele! diálogo.
Estoy á su,; 6rclene, ¡,ara ofrecerle la~ in,li,'a
ci,mes &lt;]11!" tl?~ea.
P oEtal.

Darío: )Iil gradas por ~u bonita postal. Xa&lt;la hay tau bello como el campo, .,· e&lt;e bosque ,k
Ran Pedro. en Morelia, es 11110 de los sitios m:b
rneantadores que he Yisto. Gracias por el delicioso recnenlo que ha eYoea,lo en mí, ron e1. endo ,Je su tarjeta.
Postal.

Un libro.

Da1io: )lucho me alegro de que mi co:i;,•jo
le haya ¡irodueitlo nn éxito satisfa,•torio, puPs
la señorita a quien ama le ha cont2sta!ln qu••
eorresponde a su cariño. at?'l'tándolo como c~¡ioso.
•
La franqueza y la ,·oluntad resudb sou, c.,
si siempre, lo,,1 mejores elementos en estc,E a~untos; su amada lo ha visto bajo un a~n('eto simpático y sugestivo, a traYés de esa carta que le
end6, y por esta cau~a no ha. vacilado on &lt;'ntr~garle sin esfuerzo uinguno todo su CO!'az6n.
Ojalá que sea u steil tan dichoso c":uo inere
e~ serlo, por su caballnositlad, abne!,(ac1Í&gt;11 y delicada manera de querer.
Agrarlezco in:rnito su linda po,lal.

l'apá in,leriso: Tiene u,ted razón eu p1·eocu1':u,l' pon¡ue su hijita no lea no,·elas iumorahs;
e-t;i es un cui,lado digno tle un hombre juicioso
v retto.
· J'ero, co:110 al mismo tiempo. ,le-ea ofr~cerle a
,u niña al¡prna ,lbtracción eou la lectura de
una obra hermosa y correcta, ,leJ todo limpia en
... --u ~stilo ) ar~rt11nento, le ret·ontiJndo una, euya
entilla belleza deja la im¡n·esión suave, grata
y exquisita, de haber aspirado un ramo ,le flores sih·es:res. E-ta novela es &lt;le Enrique :llenén,lez Peia,vo, y ,e ]]ama: "El i,lilio ,le Rohle,la ".
&lt;'reo que ,li&lt;.,ho libro sati,fa,·en\ Jo, ,leseos de
u-te&lt;l.
0

Rerpue~ta.

Yíl:lor: Recibí su carta . .'" ,·on totlo gnstn
l1e hecho cuanto ea ella me in,liea. 1Ie parecil,
•011\·eniente eu,·iar su primera mi-iva, porque
en la segun,la hay algo que po,lría eutristecer
a sn a.na,la, ,·omo e, la opinión, justa p~ro sev,•·
'ª· que tiene usteil tlel Jlapá lle la sPñol'ita . .;Le
¡,are,·e que hice bien en esto? Por lo de:nás, creo
,¡ue pue,le u,te,l estar. tranquilo, porque la enfe1··
111e.Jacl ,le '' )Iargot '', no ,-erá gran•, y muy
¡,ro;1to ncohrará la salud y la dicha que había
¡,enlitlo.
¡Ojalá r¡ue pu&lt;liern ~-o eontribuir ole algún mo·
&lt;lo a e,te feliz ,le,enlate! Xo tiene nada (!U'
:,;!ra,le,·erme. y sal)e mis ,le,eo, porque amh,,"' e:1 u clic ho:--o~.
Monomanía. religiosa.

rna triste: Xo haga ustecl ea,o, mi e,tima•l:t
-eñori:a. ,Je las ]l:tlabras ,lespet·thas y burl~s..-as
,,.,1 que -ns hennanos la molestan sin cesar, Jlamún,l ola "hcat.1 Y fanática•·. Ellos son incré,lulo,. e¡¡ohta, r ,1e· mala con&lt;lu,·ta; ¿ cú:no P"'ir::·n
eom¡,ren,ler las ,lelica,1:za, sentimentales ,le una
alma, tal ,·ual e, la tle u•tetl?
Imposible; no ha~· que 1,edir a espíritu, n1l~ares, flore, ,1~ exl¡uisito i,1 iali,mo. r ,te,1 h.1
(!ne,la,lo huérfana ,Je pa,lre ~- ma,lre; 1111 homln·,·
Je ofre,·ií, amor v se dh·irtiú 1'011 el corazón tle
una muj,r cariñÜ..:a

~-

-..inl·era.

DIRECTORIO
"EL MUNDO ILUSTRADO "
Director,
JOSE F . ELIZONDO.

Te quiero JI0rque te nec ~~ito para
mi estereorizaci&amp;n re-pentista tlc Artista; te atlmiro por tu guapeza. te
amo, porque eres poeta, y tus tro,·a~ de oro sr { ruzan en mi ("a~nino
1

1·1rnl adalide, ile la misma causa eu
,•I Ya lle m i,terioso ~· JICrfuma,lo ,le
mi"- isueño-- ...

~~res mi amado .Jel alma; un tr~mulo ltilillo ti,• luz que ,Julce,a•nte
rNbala por e11tre las sombras i1~
mis deseucautos.
:11 ne ho celebras mis frase:&lt;, sua ,·emcntc enrieladas. tlie?-, de idealismo; ¡ah! ¿Sabes a qué se debe! A
la,; angustias que emborrasean mi
espíritu, y ese estilo q~ emana ele
no sé q_uo mara-,·illom fuente de
rni ser, es algo pareci!lo a un bálsa_
mo ofr&lt;'citlo por la uncio~a mente
a lo, ardor,?s de la úlcera irritada
de mi alma.

'fú, ¡oh, mi P0t&gt;ta! tienes tu alma infiltrada de houtla,l, y a mis
ojos ,le sibila, muestra ¡•eregriuos
eornstamientos. que a \'eres alejan
,1, pri•a mis i&lt;leas en los momento~
!'U que quiero hacerte
confidencias
l'n misrri,·onlio•a franqueza.
La melancolía
ta ,tt, la soledad;
pre estoy triste,
te csto_y sola, l'!l
mis ren1erdos.

es hermana augusacaso por !'•o ,ie:nporque etern,unen·
,,1 regio ah·í1YAtr ,le

E&lt;ta augusta dama

ha plantado

¡Oh, poeta! compren,!(' mi congoja,
_y }e~·anta la ,·opa ,le 1"alermo ...
quiere morir el corazón l'nfermo
destrozado por tí, hoja tras hoja.
Flor del LIBANO.

■

■

J,os que tengan interés en la tonservaei:,n ,1
1·abellera.----1y estos suelen ~er los cuyo ¡,elo
em pie7Al a e1H'ane-eer o a caer•e-tleben J,, ,·ar,l'
la ,·aheza con Pixia von. E-to es un ,jabón •le al•
quitrán líquido y sua,·e, al cual se ha 1¡nita·lo
por un procedimiento patentado el penPtr,rn; •
o,or y el eolor sucio propios del alq11it1•án. ~I
Pixia,-on no solamente limpia el pelo, sin•) aJ,•·
más prodne?, debitlo al alquitrán qt•e conti,•ne.
efretos extilantes sobre el cuero ca•bellu,l,1. El
tratamiento eo;1tin11ado dei cabello co:, Pix1a\'0n es. en efecto, el mejor m~toclo para ~,m~er·
.-ar y fo•tifiear!o.
El Pixiavon produre una espu:n« magnífica
que se quita fáelmentr Ja,·,rn•lo la cabeza ,·en
agna . St1 olor e~ nn.1.y ag-rail..11&gt; 1c-. Poco.;. Ia,·~tdo,
bastan ¡,ara ~entir sus efzdos l,enéficos.
~11

0

Los nombres de los niños
Entre nosotros la elección ii&lt;'l
nombre para uu rel'iiin nacido es ob·
jeto a Yeccs de preoL'upadó:1 y ,liscusií,n, pero ~n ciertos países esta
preo,·upa&lt;·1on se ha di,minuí,lo to,lo
lo po~ihle e-tablN·iendo destle tie•1t¡,o inmem!lrial c·iertas rc&gt;¡rlas qu,•
ayurlan a la deeción.
J.n, ma homrtanos . por c,jempln,
e•·nihen cin&lt;'o no-r,bres en o:ras
tantas tiras tle papel, y los III eteu
entre las páginas del Corán. D?s_

¡,ués saean una al azar y ,r da a l
niño el nombre que figura en di·
cho papel.
l,os gitanos ingleses cncicuUen
tr,?s Yelas, cada una. cott un nombre,
uno rle los cuales tiene que ser tle
&lt;·ai,ádC'J' bíblico, ." la ·yela que dura más es la que ,letermina el nom·
bn• del uiño.
Los indios dejan a la m:ttlre el
,·ui,hulo tic poner uombrn al niño
a los ,lo¡•e día, ele nat•~r. pero si el
nombre elegido no es ilel agrado
1lel patlre, éste eligr otro. se escri
b~ rada 1uo en una tira tle papel.
fe prenucn a la luz de una lámpara,
y por úlli no se adopta el 1,o•ubr&lt;'
,lel papel que artlc ,·on llama ma,
\'\\'¡\

.En China uo se comidera a las
nilias tH!('nas de nombr&gt;. y se la,
numera $e:1eillamente por orden &lt;.1°
nacimiento. .\ los Yarones no se les
roue nombre clefi ni ~ivo hasta cnm·
plir los ninte años. El nombre Jo
eligen los ¡.a,lres .

Se publica. semanariamente por la.
COMPA&amp;IA EDITORA NACIONAL, S. A.
Gerente General,
Modelos.

ALFREDO PETIT.

Anita: Doy a nste,l los modelo, quP ,lesea
,le estola y manguito. Son ele piel ,le zorro 11~;.:ro ,v ambos están forratlos ,le seda del mismo
~olol'.
Es¡,ero que ,liebos mo,lelo, será:1 ,le ,u agrario. pues -on la, últimas nove,la,les traí,las e,,
In, re,·i,'.a, euro¡,ea-, n-pe.. to de la, mn,las pa1a t'i otoiio.
P ara la caída del cabello
Lui,a: E1 n--~ ,1 l aleohoi es inmejorahle para
l'Yitar J:-t ,·aí,la •lel pelo, pero tiene el ineonH•
11i~11:e ,le t•ncane,·erlo ea lne,·e. Por e--to no lt&gt;
1·econ1h"nclo e,te r~1ne,lio. sino que V ;L:on:--ejo ]o
-i¡ruiente: láse-e el cabello &lt;·on lmstant ~ fre,·ne.ncia. y ,le-,,ué, ,le que esté li.n¡oio, en.1ná_gue_
lo eon UJ.1 ,_•ol."im.iento il~ n1ah·a. n1u,· ~~on1..·e11tra•
clo. y l'OB se;turi,larl con:-.e:,ruirá lo ,iu clc-..ea.
0

prefirinado l!l

cnantinsa ,loto: ,1,, ,,,a mujer ,1?-leal, a~ r¡uien 11,·
te,l me hahb. lle)!an,lo en -u ,·ruel•ia&lt;l. 'I inYitar·
la ¡,ara •1:a,lr111a ,le la uo,la. To,lo este ,•onju.lto

éf T~lOTCl.t.

-u tieucla de beduina en mi espíritu,
pero llegas tú triunfaut;, cu tu alborozo, y deflecas ante mis ojos
blondas madejas de caricias y de
alegrías, que apabullan .v desbara
tau la cauda ile mis pensamientn~
tri,b.:s.
Tú cambia, la decoración de mi
,·i,la. Bendigo cc,1 un beso, mi pr ·
sente 1·on fres::nra ,le oasis, .,· te
bendigo a tí que con nobleza ,Je
conc~ptos, ~· radiante tliáfanid.t•l
,le cariño, bas firma&lt;lo. en uu &lt;'hispa7..o ele ilu~ión ,-,ublime el documento legalment~ requi,itatlo por
la :&gt;1atnraleza que pone a sah·o la
bau,·arrota ele mi h~rmosura ...
Yh·o la ardiente Yida del p&lt;'osa
miento. por ello no será de lar)!a ,lurn,•ión mi pa·o ma,i!',tuoso por el
muntlo.
En un fermento de &lt;l;leile rin,lo
un a¡,lan~o y de,;hojo una r;or al
tornasol tle tu., alas ...
Yo miro corona&lt;la por el triunfo
m1 uoble y justa e,•peranza: no ne·
C'esito alimentar mi mcntalida,J n;
fortalee~r mi vocación con la bri
sa ,le otro clima y el aplauso ,fo
otras gentes que ata:'o exageran e\
brillo de mi Yaler t-ibutando iutien
so a lo que sólo pid, be-os ... en
ofuscatión pasional que dora esmal
tantlo, la majestad serena a~ toda
t1:1a cxi~tenc ia fut ra ...

Trato social.
Xinneta:

Es i.npo-il,:e a ,l qnirir modales ,li,-

Oficinas;
Cuarta Calle de Ilumboldt, número 52. :México,
D. F.-.Apartailo Postal, 149.-Ambo~ teléfonos
483.

Precio de subscripción (Pago adelantado);
En la ciudad, por un me,. . . .
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En los Estados, por trimestre . .
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En el extranjero, por trimestre. .
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En los Estados. . . . .
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En el extranjero. .
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. ,, 0.50
Para la publicación tle a,·isos en este periódico, dirigirse á B. &amp; G. Goetschel, A venida 16 de
Septiembre, 16. Sus agentes en Europa, la Societé }futuelle de Publicité, 14 rue ele Roncre0
ment, 1 (9 e).
NO SE DEVUELVEN ORIGINALES

El oro miate-rioao
¡;,..,

joyeros, los prest8,1isca•
murllia, personas que por la , lase (l.,
su n&lt;'gorio lil'nen qu mane,, ar meta les prerio~·os, l•,tán mu,- preocn1a&lt;las t·on la reei •n.te aparic·iún U&lt;'
un:i nue,·a amal¡!ama a la que los
re1itos han puesto el nombre ha.·
tan te aproJ1Ía1lo &lt;le '' oro misterio''.
Se¡,rún ¡.arece, Ju~~- ,Ya e:1 11 merrad.i
muchos objetos de joyería dPI nu{·,·o metal, que por su as11Prto •e
paree• exactameutc al oro ele dic7
,\' oeoho quilates. Ru peso eu propo-t·ión cnn la masa es i,léntico al ele]
oro le¡ótimo, resist{' al áeítlo y a
to&lt;las las pruebas c'iá,icas. y, en
una palabra, no hay otro mrclio rle
distinguirlo del oro g~nuino, fundirlo en un crisol, y separar los com.
ponentes.
Pero someter a semejante prueba
una cadena de r?loj o cual.quier
otra alhaja, es perder para siemp~e
la joya y el dinero, y naturalmente,
no hay quien se &lt;le1·ida a l1ac:ilrlo.
0

�•

El Mundo Ilustrado

La Venganza
contra las peligrosas diarreas estivales, debe ser conocida de toda ma·
dre que teme por la vida de sus hijos. Alimentándolos con "KuiekP.,"
~e cuentan las perturbaciones digestivas en el número de los hechos
muv excepcional e~. "KuiekL · ' es
de ·un gran valor nutritivo y hace
que los niños se pongan sanos, rnbustos v capaces de resistir á m,1chas de las enfermedades de la i:l ·
fancia.
Un coleccionista de Gante. ha dejado a su.; hereileros una colección
,le \)()tones que t&gt;mpieza por un botón de la túnica de Cario 1Iagno y
a,•aba por un botón ilel uniforme de
~apoleón.

llNIMENTO GENEAU
rorico
a.10

__....,,__
rMmplas.. Ja el

hago t ia dolor lll

cai4a 4•1 pelo. cara
raplda J ••l'Dr&amp; ••
lu CoJ•na. Eapen-

-roroe•..-u.etc..-ie.

..-,,o, .......

U.• ,amojoirúi..

flrla, 18&amp;. Ru1 S1.Jtonor61 tod.u rarmKIU

El eco ile la celestial melo,lía. llegó hasta los oidos de Carlos ...
Inconsciente aceleró el paso. . . Pa·
recia como si ,;u alma destrozada an•
siara saciarse de aqueBa música di_
Yina ...
Bien la recontaba... El lastimero quejido de '' Zazá' ', de la mujer caída realzada Juego al amo,
puro. llorando amarga!llent? su desencanto, al reconocer la inutilidad
ue su heroísmo.
Las embriagadoras notas proeedían de la iglesia cercana ... Carlos
empujó la puerta ligeramente entreabierta, y de-cubriéndose respetuo,.o hincó sus rodillas ante el Sagrado Tabernáculo. La capilla t&gt;staba casi á abscuras ... desi-~rta; débil lámpara de aceite con su mort~
cina llama, sola daba guardia frente la portezuela del Sagrario ..
Arriba, en e-1 coro. sordo murmullo
indicaba qut&gt; ensayaban ...
Xu,3,-a:neate el órgano ataeó la.
feliz eomposieión de Ghcrubini,
mientras angélica ,·oz de una mucha!'iha repetía la -alutaeión de Isabel.. . Pero á (;arios, apenado, antojábansele toda,via aqu?l!os cantos.
los dolorosos lamentos de Zazá, /
en lugar de Jas litúrgicas preces,
&lt;·reía percibir el desesp?ro ele la infortunada amant :
' ' Pe,isar que hay en el mundo cria(tura~

Libre-, del mal, tle la ilieha ll?1rns;
Que desconociendo el dolor y la
(tristeza .. .
Sólo la felicidatl ufana les sonríe ·' .. .
También, él, como ZaZlá. sentía
toda la crueldad del destino aciago.
También su corazón había recibido
fa más hororosa dect&gt;peión que en
el mundo cabe. Sbeero creía en el
candor de su amada, y de sus mismí-imos labios tu,·o que recoger 1~
triste re,·elación. . . Y ello, aquella
noche, la noche d? sus bodas, la qn··
se prometía la más feliz de toda su
vida!! ...
Duramente se recriminaba Sú ceguera; su tenaz oposición al consejo del buen amigo que prudente le
avisó: '' Carlos, no te cases con e,a
mujer; la conducta ele su madre, tli6
un tiempo mucho que hablar... y
de la de 1á hija. ya se eomie~za a
n1ur1nurar ·' ...
Y él, enamorado. apasiona&lt;lo, no
queriendo escut·bar reflexión ningu_
na, se arrojó en el abismo, hallando
en el fondo toda la crucleza tle la
•yerda-d. . . Otro había de'&gt;hojado ya
los pétalos !le aquella flor!! ...
Bn tropel, horribles ideas !le ven
gauza ac udían á •u cerebro trastor·
nado. . . Su lengua balbuceaba répr obas maldiciones: y sintiendo su
garganta ahogar, al traidor abrazP
,que le tliera la que hoy ya era su
mujer, sus manos con,·ulsas se
abnan, nispábanse sus declo-, y fe-

bril sentía estrujar. puh-erizar, aniquilar. aquel cuerpo tle igno:ninia y
pen·ersióa.
Instintivamente acarició el arnw
acabada de comprar ... El relucien·
te metal refl2jó sn faz aira-la, descompuesta. . . La ofensa ~ lama ba
eastigo. y éste, en su mano lo tenía ...
•Rápido ,e le,·antó para e.j·cutar
su, siniestros propó,.ito,;, pero al llegar al umbral de la puerta, los de.
licados acordes con que termina el
''~\.,•e-María·', hubieron (1¿ retl'
nerle un mo:nento ind~iso ...
La dulce ex-¡¡resión de perdón .,·
de oh·ido, que brota de aqu~llas últimas notas, fue,e filtrando sua,·cmente en el espíritu dJ C:nlos, t&gt;
iluminado, guiado por magr.ánima
inspirati6n, im•pelido por misteriosa
e irrt&gt;sistible fuerza. d~jó caer el rc~·óh·er dentro de la pila del agu·t
bendita ...
Luego. salió azorado, como si realmente hubiese cometitlo el crimen
conrebido, volviéndose re¡&gt;etidas ve•
ces temero-o de que alguien Je siguiera, le delatara ... y alcanzando
el pri-m~r carruaje que acertó a pasar, le gritó al a u riga:
-Al embareadero! ! ...

A poco de su llegada a bordo, el
grandioso trasatlántico leYaba au _
clas para rendir su periódico viaj~
al otro Continente.

Wenceslao LLUBIA ISART.

El Arsénico del Vino

La fotografía Auxiliar
de la Justicia
La fotografía puede ayudar mucho a la im·estigaeión criminal. Una
de las principales ventajas de la
rá.mara en lo referente al descubrimiento de un crimen, consiste en
permitir la conservación permanente ele detalllt&gt;S tem11orales, como
mancihas tle sangre y huellas de manos y ele pies. La eámara fotográfi.
,·a no registra solament.e las man•·has de sangre visibl~s. ,ino también las invi,ibles, y si se ha trata 110 &lt;le borrarlas, la fotografía lo re•
Yela.
'' 'Dbe
Amateur Photo_grafer ' '
menciona un crimen en el que dP ·
,·empeña papel importantísimo un
pañuelo que había tenido manchas
!le sangre. En aquel easo hubiera
si!lo inútil el examen químico, puesto que no había evicleneia visual de
los puntos del tejido donde habían
estado situadas las mancha.,, pero
se foto,:;-rafió ~I paimelo, po,liendo
un ecran azul obscuro al objetiYo, y
la placa reveló los puntos do11de había habido sangre, pe-r:nitiendo así
c¡ue ~ realizara con seguridad el
examen químico.
Muc:has pistas importantes se han
obtenido gracias a la circunstancia
de que en la fotografía los rojos se
intlmsiíican. Señales de estrangula•
l"ión invisibles a simple vista, pero
registra.das fotográ.6.camt&gt;nte,
han
serddo para demostrar que un cadáver sacado del agua había sido
arrojado a ella de,pués d? una Ju_
ciha.
8i se trata ele supuestas falsiticaciones, basta fotografiar dos eseri
tos, el que se supoue falsificado y
uno legitimo, ampliándolos pPra fa
t ilitar la comparación y hacer eviclente la inseguridad de los trazo,
del escrito falso .
0

La cuestión del peligro que puede en,·oh·er para la salud pública el
tratamiento arsenial de las viña5,
ha dado lugar a muehas coutrover.
sias, y los análisis, más o m~nos oficiales, efectuados en d.i\--ersas ocasiones por especiali~tas ele nota, han
dado lugar a interpretaciones bas•
tant-l' contradictorias.
)L )Lathieu, dil'l?dor tle la estación enológica de Beau:1e (Francia),
at·aba de dar a conoc-er los re•ultados o preparados durante el año
1909, que fué muy Jlu,·ioso y durante el d? 1911 de sequía excepciona'1
La uva no había recibido ningún
tratamiento arsenical, y los vinos
hechos con ella conte,;ían rastro.'
infinitesimales de arsénico.
El vino de 1909, preparado con
uvas .que habían T'?cibido arsénico
antes ele la florescencia, contl&gt;nían
algo má.s, a pesar de las abundantes lluvias que, según ciertos autores, lavan las uvas y las limpian
por completo del producto tóxico,
pero la ¡,roducci.:in era muy peque.
ña : menos de una décima de miligramo por litro.
Las uvas de 1911 acusaron 1120
de miligramo por kilo, pero según
los autores antedic;hos, esta eantida{l representa ,e,l máximum posible, y una gran part-e del arsénico
se que-da en la casca u orujo.

iLa fotografía descubre si un se·
llo de correos ha sido sometido a al
,gún traitanüento para bor rar las
huellas del timbre, y hasta la invisible impresión dejada en un papel
colocado de,bajo de otro, sobre el
cual se ha escrito con lápiz.

Vino fortificante, digestivo, tónico, reconstituyente, de aabor
..xcelente mas eficaz para las personas debilitadas que los
ferrugino~os y las quinas. Conservado por e l m é t odo de
11. Paateur. Prescribese en las molestias del est ómago, \ a
clorosis, la anemia y las co,n!alecen:cias ; e_s te vino_se ~comienda á las personas de edaa, a laa muJeres, jovenes y a lo• wnos.

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El único Y/NO a.uténtic.&gt; de
solo que tiene el derecho _qe llamarse así, e~ aolo
que es legitimo y de que se hace menc1on en el formulario del
Profssor BOUCHAROA T es el de M" CLEMENT y C" de \'.'alence
(Dr~me Francia). - Cada Botella lleva. la marca de la UnttJn " de
10 FálJrlcontss y en ,1 pescuezo un medalltin anunciud11 el
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El Mundo Ilustrado

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Ea,tja&amp;e la Marca de Fá brica: "• 81■0N -

. . . .%-

Los periódicos alemanes han eo1tado un gracio,o ca.o ocurrido Pn
uno de los principados del imperio.
El gran duque d1ó un gran baile de
má«caras, al que t-0dos los in\'itados
debían acudir eo:1 trajes de fant:1_
sía o con dominó.
En uno (le los salones de palacio
se montó un buffet bien surtido, y
lo3 ca:marero, no tardaron en hacer
comentarios clel apetito exl raordinario ele cierto i:witado que ile-bidamente enmascarado con un antif,i.z
y un lar~o y amp'io clominó, ingería
grarnles (':Jnt.ida(les de artículos s{,-

PAR18a

li&lt;los y líqui,los. Ob~en·bse que des1
~ ilA pn~s .•le pasarse vario, minuto, c,1.,.~-Cillli-■•r miendo y lrnbienclo, salí:\ ,lel huffet
y cl!'saparecía entre los bailarines,
para vol ,·er al pol'o tiempo a ataMauricio 1farcile, estudiante ,le
&lt;·ar a las pro,·isiones con más ape11edicina en París, hizo una cosa
tito que antes.
semejante para poder tasarse co,
Después &lt;le halber he{'!ho un reguCordelia. ,joven guapa y r ica. P ero
lar número de ,·i•ita~ al buffet, el
)farcile no tuvo el valor ele comett-r
jefe de comerlor empez,í a 1les1·onpi atraco ,oto. Con tres amigos s uliar y llamó la atención ele uno ,le
acecd16 la sali1la ele la novia y
los funcionarios de la corte, acerca
&lt;le sus pacl reR, y re·yól\·er !'11 mano
1le la~ traj!:aderas del invitatlo. Ei
exigió la entr ega de la jo,·en, con
funciona r io perma neció en el b uffet
la cua l ~e fué en un automóvil a
u nos minuto~, no muc4hos, porque
Bruselas, acompañ ado de los que 1,,
'' el t ragón'' se presentó pnntua !habían a,vuelaclo a l'Ometer su rapt1,,
mente al poco tiempo, y comió y be_
y alli se casaron.
bió ele lo lindo. Ya i,ba a retirarse,
c·uanclo el funcionario le cletu,·o.
Cipriano Yinrenzo, un jo,·en ita- P erdóneme. señor~,lijo._.'._¡ Tieliano enamorado locamen te ele u na
ne la bondad ele en&lt;ieñarme la tarjemn't•hat·,ha llamada Guilia, hija de
ta rle invitatión ?
un ac·aurlalado c·omercian&lt;te de Ro,~:1 elel dominó,, nmy aiitado, bu.in1a, -ni ,•er qne el ¡,adre QO la nuto('Ó la tarjeta en lo, bol,a.illos, pero
riza,ba. para ta-arse 1·on él, la cor_
t•omo no pareciese, el funcionario
t ó la cara con u na navaja. Esto le
aiíarlió con St&gt;nriclail:
va lió doce meses ele cárcel, y a; re-fl'enga la bonrla,l de quitarse el
t·obrar la libertad reiteró sus preantifaz y el domin(&gt;.
tensiones, que nat uralmente, fuero~
H abíanse ileteniclo Yarias persoreehazarla~ por el padre más enérginas a presenciar la escena, cuando
crumente que antes. \'ieen7,0, enton·
la ha:n brienta máscara se descubrió
ces, puso un cartucho rle d inamita
y sonó una carcajada g&lt;'neral. El
en la ca-a ele la no\'ia, cuya explo''invitado'' era u no ele los soldasión e,hn ·o a punto ele matar a t odo, ele la guardia!
cla la familia. Por est e delito f ué
El y sus compañ eros habían encondenado a tres años de presidio.
contraclo en el vestíb u lo un antifaz
y ahora los amigos ele la casa p r ey u n dominó, y se los ib an pon ienguntan temblando qué har:í. pi ena
do suce-i,·ament• par a subir a los
morado cuanclo ,·neh-a a ver ~e Ji
~alones y darse un rápido banqu ete
d cio.
en el buffet.

.-. .._
-~&gt;:r3:N-

-

•

La máscara hambrienta

-------------------------¡SU HIJA OLA VIDA!
Nuevos sistemas de conquistar
esposa•.

f;i un joven qui!'re

·"º"

,·a9:ttM'

con

U.Hl mnt•-htu·ha q11p ,lit·!' '' S i' ·. p!'ro

,u ,,aclr,, din• ":,.:o", ¿qu~ ,ld&gt;P ha&lt;'l'r 1

E ,te problema surge en la ,·i,la
real ca~i tan a men udo como en la
n o\'elas, pero mientras que en éstas
el gakín no suele confor marse con
la opinión ele! presunto su&lt;'gro, y en
el 1·urso de unos cu antos capítulos
•·onsig ue sali rse ron la suya, en la
virla r ea l el pretendiente tien!' qn&lt;'
agac,har las orejas las más ele l:1s
vPces y buscar o-tra novia.
Pero un jo,·en ele Ohar lottenbur_
go, apell idad o Schultz, que no per
t eneee a la clase el.e los tímidos, al
verse rechazado se apostó en una
1•arret~r a por donde solía pasear el
papá con su h ija, y en cuanto le vió
venir Je puso un re·vólver en el pe·
c.ho declar ando que si no le ent r ega •
ba la hi.ja le pegaba seis tiros. P '.1rali.:zado por el terror, el papá accedió en el act o, y la fel iz pareja
huyó ante s us baflbas, en un a u,:omóvil prepararlo al efecto.

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disolvente del .6.oido úrico
~ara a.brevtar T ev1tar i . . Crl•I• de

GOTA, ARENILLA, REllt1ATISMO
CÓLICOS NEFRÍTICOS
tomad al

na• medid&amp;8

r di&amp;.

•

OTOSO
49

UMATIC

Las capitulaciones matrimoniales
con¿ n a cargo ele los padres de los
t-ontrayentes. Al salir de la iglesia
hacen dar a la desposada tres vne' ·
ta~ en torno de una hoguera, de,
pués la sientan en una. silla, la Id "ªº los piis con agua tibia, y con
el lí,qui!1o que que,la en la bañera,
ro~ían la, cama,-, los mueble• y los
uten•ilios ,lel hogar ,le los rN·i~n
ca•ado-. De-pués frotan los labio~
,¡., la noda ron miel. le ven cl:111 lo,;
ojo~ y la ~ondtwen a su casa, a (•11ya puerta cleb{&gt; lla!Tlar &lt;·on el pir
tlereclho.
DBpués ele la cena, y a la hor.,
en que cleb¿n l levar a la l':t,a!la .1
la c·ámara OU[fCial. la ¡•ortan el cahello y to,los los ¡•onvidaJo, bailar
alrede,lor Je ella.

El primar robo
da un aeroplano
El primer caso rle robo de un ae•
roplano que puede registrar la hi,;toria ,le la :wia1·ión, surpclií, h:H·•'
poco en ~1 aero,lromo de Puu,·hem.
pu ) [1uic-h.
A l llegar una mañana él pi lot,&gt;
Belat, se en('ontró con la puerta clrl
hangar forzarla y sin el aeroplano.
De las investigaciones practi,·a
das r •~ul'.ó que \'aria~ per•o11as habían oí,lo el ruido !lel motor hacia
las tlo~ lle la madrugada. Incl u!lablemente al¡!ún a,viatlor atreviclo hal,ía
",·olarlo" con la máqu ina.
A visarla la poliría de los s uburb ios rle )fuoich, se pasó \'arios día,
mirando el c-ielo, pero hasta ahoru
no 1111 siclo recup•rada la máqui na.

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Cía. S ucs., obten er la fabrieaeión meeánrra . en bobinas. ,le
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tó y ceniza blai1ca, supera al t a n afamado ' ' papel oro1.uz
&lt;le tina · ', hetho a mano.
Para darlo a 1·ono1·er a n uestro, innumerables fa,·orcc t.
el 1r1;s, lo hemo, emp l a&lt;lo en estos l'i~arros. man·:t ' ' MEJ0:&amp;1:S' ', elaborntlos e n nuc-tras uneq1s máquinas DECOU ·
FLE, lle grnn ¡ircHlurtión, qui' son las n:á-; perfeL"tas. ¡,ue~
e l rell?no 1lel tahac·o se hate en forma s~mejantl' al ,le lo~
puTOS. ). el en¿!:trµolado 1lel ci~a rro es i nt&lt;&gt;Ti::&gt;r _v 1~0 tJ:O'•
t e1 ,or.
'J'abaco inmejorable c hi~icne ab-oluta.
l ' or contrato ,1,e~ial ·•m los refe1 i,1o-; t,;pñorc, f,, H:H,iou
)' &lt;.:ía. Sucs.. que son 103 fabricantes de papeles p na cigarrillcs, de más renombre :m el m :mdo, ,1i ,·ho pa¡,eJ l'' rxduú vameut ~ para El Buen T ono, R. .\.
¡EUREKA!.~Dr ¡,lá,·emc, rstá·1 lo, 1:umrrosí,iaw~ fun, a c.!c,re s q ue tienen ¡,reclile1·ti1'&gt;:l por el ¡,ap,I orozuz, &lt;(ll•~nes encontr,uún l'i papel PECTORAL CUBA sur"rinr a
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EL PRECIO DE ESTOS CIGARROS, NO OBSTANTE LA ALTA CALIDAD DE SU MANOF ACTURA Y EL
EMPAQUE DE LUJO. UNICAMENTE ES DE "SEIS
CENTAVOS' ' L..&lt;\ CAJETILLA.

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                </elementTextContainer>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>~NO XIX. TOMO 11.-NUM. 18.

(Por A. Gedovius. )

México, Noviembre 3 de 1912.
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FONDO RICARDO REYES
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Zacateca~.

28.80

H-:10

....,
.,

(l o. •le mes. :!3o. D. P.

"U ECONOMICA"

"LA ESTRELLA"

fragio.

L os

Santos Innumerable-

La. muy popular actriz fita. Fabregas
dice como sigue acerca. de la PERUNA :
Y misa de la fiesta ele! día; rito do. Tomé dos frasP,0s del gran r emedio, la
ble mayor y ornamento blanco¡ se PERUXA, y me sorprendieron su s mar a villosos resultados. . N o solamente
conmemora la Domínica y la Octa- desapareció el ca.tarr o, sino que sentí
tal aumento de salud y vitalidad en mi
\"3.
constitución que me hizo sentir mas
fuer te de lo que siempre he estaño,
LUNES
Virginia. Fa bregas de Cardenas,
Teatro del Renacimiento, M éjico.

para el

25

MARTES

COLORES

5

y el So;,

El B. 1Iartín ,l e Ponas Uonfe~or

DISTINTOS

de San .J u:rn Bauti-ta. Santos Galación y Epistema ::\Cártires.-Aniver•

ENVASADA EN BOTES DE 1, 5 Y 7 LIBRAS

oaJio en Uateclral y Basllica, por los
Señores Capitula1ea difuntos.

PIDAN MUESTRARIOS

MIERCOLES

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6
Uonfesor.-Hoy y

mañana r ito scmidoblc.--\.nivirsario en Catetli-al, por los bienhechores

México, D. F.

difunto~, tic la .\.so.-iaciún de

]03

Se·

iíorc~ Saccnlotcs.
JUEVES

&lt; 'nnjuud(rn

•¡

Re11~ resc,· J.,

1912
~º"'.embre G ele
·
( :--onembre -! de 1912.

Ferrocarriles_·Nacionales. de México.

l.i1] llIB[iffi1'1\"1],Xíji)~ ¡{ijfl

::!autos

n ,n'ula 110

y Erne,to Abad.-

Ljhra, a las 7 h.

t'll

:!~ m. l!J sr~. d t' Ja J1u1•,hr.-\ii"nto

frío.

¿ QU¡ ES LO QUE NECESITAN

aquellt1 que Ueaan d,b1111 101 PULMONES y 101 IROIIQUIOS t
Un AIITIStPTICO y un RECOIISTl1UYEIITE

* Co11_ju1ll'ió11 &lt;le la Luua y ~[;, r.
(,,, a fo~ G h. -3:! m. de la tarde.

D el 28 de Octubre al 2 de ~O\'Íembre de 1912.

1•"Del 30 de Üdubre al 2 de Xo\·íembre de 1912.
•

Sed siempre jóvenes
y bellas.

a las 8 ll . N m. lle la uoche.

los DEBILITADOS, los FATIGADOS

L"'1m·11e

Bur:ad los Años

y Basíli ca, por los limos. St&gt;ñoies
A I zobisµo, difuntos.

* Conjunción ,le ..\Iarte

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lo. d ,

:,fártires de Zaragoza, ( en E~paña).
Santo, lJ ih1rio Diácono :,lártir y
:Ma.laquías Obispo Confesor.-Ofici-&gt;

::ian Leonardo

f

,Y

Xodembre). Xuestra Señora del Su-

ta Virgen.-Anh·ersario en Uatedral

Ja. Nuevo México, 65 y 69.-Sucursal: 5a. Tacubs, 73.

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DOMINGO

~an Za.carías y Santa Isab 1, pa1res

*Jalapa.

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POR. LA STA. FABREOAS.

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Yidal y Agrícola ..\f:ártir ¿s y :,locles-

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la semana

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A

EL

cnmunmente llamado vahido, es una sensación muv desaaradabl&lt;, v
alarmante. ~- síntoma de muchas enfermedades. En ataques ~everos, !~,
p~rsona atacada puede llegar á pt'Tder el conocimiento enteramente. ó
h1en ~ntrar en el estado convu!sh-o. según sea el orirren de la molesti,1.
El Yértigo es sí~toma marcado ae i rregularidacl en ;¡ a¡,arato digesti,-o, y muy especialmente
de alaun3
afección del hí&lt;&gt;ado
ó de los r;ño.1 .
o
o
nes; en _cuyo u timo caso lo produ.•e el pouzoñamiento de ia sangt._,
ror las 1mpur~zas que aquellos órganos no han podido recoger ~· ;; ~ro•
,1ar ilel orgamsmo, y que, por lo t a nto, continúan circulando y hacirn
do estragos. Las connllsiones consiguientes pro\"ienen también d~ es~
esta-00 defectuoso ile los órga,iris depuratirns y de la infección iie la
sangre. Por consiguiente, el llamado mareo ó ~-ahído, es con razón aiarmante, y el ¡,aciente no deberí.1. demorar la aplicación del remedio á
la causa que lo motirn. ó sea la irregulariclad del hígano y de los riñones. Si se atiende á tiempo, una cucharadita dos ó tres veces al día;
de la fórmula siguiente, bastará para el pronto restablecimiento:
Extracto Compuesto Vegehl An·elina. . . . .15 gramos.
Jarabe Compuesto de lI'pof osfitos _ _ _ _ . .45 gramos.
Jara be Compuesto de Zarza.rnrrilla. . . . . . 60 gramos.
l,ímp_rens? separadamente los ingredientes, eu cualquier farmaci.l ó
&lt;l:oguena bien surtida, y mézcleJJ~e en una botella, que se sacudi~á
h1en antes de tomar cada dosi~. Tómese una c ucharatla de las de té 6 raf(, ,le esa me?,ela, después lle cada comida ó sea tres veces al día.

Obispo ..\lártir
.\. 11h·prsario

SABADO

Pll

Catedral. por los soi-ios tlifuutos ,le
hL .\sociación rkl Sautí,imo.

&lt;I

f.,a l&gt; ·,Ji,•;,,•ir,11 dP la n a.-!lira ,)!'¡
R:ih a.Jo;· Sa:.itos 'l't&gt;Pdnr11 .\Iárt ir y

~:u,tolia Yirgen.

VIERNES

que en forma apropiada, reúne el antiséptico y el reeonst ituyente máa
po~erosos, la Creoso.t_
a y _el Clorhidrofosiato de Cal.
Oo~títuye el remedio soberano contra los CAT6RROS, las ·BRONQUITIS
cronlo':', la GRIPE, el RAQUITISMO 'y la ESCRÓFULA. Aumenta el
apetito 7 lu fuerzas, agota laa secreciones y previene la

&lt;....~

TUBERCULOSIS

:.tc,••11e._

-

COtrllB!:VOIZ..?AMtl, 1 111

.....
,oe1•• t•• f•'"'ª

LINIMENTO
auu
.=.,. ....

8

La OctaYa de Todos !-;autos. Los
Santos Cuatro ::-.1,írtires Coro:iatlos:
Se,·ero, s~,-eriano, Uarpóforo y y¡,..
torino.

fesor.

'IOPZOO

.--pluawe 11
1iD dolor DI

~........
~o

C&amp;id1 d1I

pelo, CDJ'D

raplda , 1e,rara ••

..........
....._.....,.~
,~
luCo)ffle.~

;:,;in Willeha,lo ObisJ"' Go,,

1

IIYe lDllltjonble,

hrfs.18$, Rue S'-Honor6 JIOdu fum1C1u

�El Mundo Ilustrado
UNA JDEA ANEJA V TONTA.
Se creía antiguamente, qub una.
medicina era benéfica en propor •
ción á lo repugnante de su sabor
y olor; pero ya sabemos que tal
idea era un disparate. No hay
ninguna razón por la cual la medicina deba ofender é los sentidos más que los alimentos, y por
lo mfamo, uno de los triunfos
más grandes que ha alcanzado la.
química. en los últimos a.nos, consiste en lo que se puede llamar
la redención del aceite de hígado
de bacala-0. Todo el mundo sabe
cuan asqueroso es el sabor y olor
de esta droga en su estado natur al, y no es de extrafia.rse que la
mayoría de la. gente declare que
prefiere sufrir la enfermedad á
tomar el aceite de hígado de
bacalao puro. Ahora bien, es
u na de las leyes de la natural eza, que un remedio que es rep ugnante al olfato y al paladar, y
q ue tambien revuelve el estómago, no puede producir buenos resultados, pues el organismo se
r ebela en su contra y á gritos
pide deshacerse de él. E l mila.gro apetecido se encuer;tra en ia
PREPARACION de WAMPOLE
en la cual tenemos la parte valiosa del aceite, sin los demás elementos. Este moderno y eficaz
r emeciio es tan sabroso como la.
miel y contiene todos los principios curativos del Aceite do
Hígado de Bacalao puro, que extraemos de los hígados frescos
del bacalao, combinados con J arabe de Ilipofosfitos, Malta y
Cerezo Silvestre. T omado ántcs
de los alimentos, evita y cura la
D ispepsia Nerviosa, Afecciones
d e los Pulmones y todas las enfermedades que se originan por
las impurezas de la sangre. "El
Sr. Dr. F. Zárraga, rrofesor en la
Escuela Nacion al de Medicina de
México, dice: He usado la Preparación de W ampo}'), como tónico
r econstituyente, con muy buen
r esultado." Nadie sufre un desenga.no con esta. E n Boticas.

H~Iº~?!::!!!~!!ª~

deter■ivaa y otoatri&amp;auteaqut

b~n merecido al

Coaltar Saponlnl1

Los zahotríes
modePnos
Cómo descubren el agua.
)foi,es hizo ,altar agua ue una
roca ¡,ara aplacar )a r,I ,le los israelitas que atraYesaban el uesierto v todada hcw existen personas
&lt;¡u.e·:;~ creen má; hábiles que el bí·
hlico legislador en lo tocante a encontrar agua en terrenos falto, ,1~
to.Jo indido geológko ~- don.le fracasan los esfn ?r:r,os ,Je los sabios.
Estos modernos zahoríes o profetas
hidrológirns atribnyrn todas Slh fa.
cultade, aili\"inatorias a una varita &lt;le a,·rllano.
Hecientement ~ un sabio profe~or
de un colegio técnfro de Bristol, reunió a tres de estos sonueador2s profesionales y les hizo realizar una
serie de e:&gt;..,númentos que a pesar
de carecer de toda base cientíñca
dejaron p?rplejos a los mejores geólogos y a los ingenieros más exigentes.
La varilla adivinadora es sencillamente una varita o uua rama d ~
av•?llano generalmente cortada al
ras de la bifurcación de las ramas,
porque debe ser ahorquillada. Su
longitud no pasa nunca de 35 a 40
centímetro•. Su grueso y la manera
d~ usarla varia de i;n artista a otro.
Generalmente el zahorí la sostiene
sólidam&lt;&gt;nte entre el índice y el pul•
gar de cada mano con los codos pe
gados al cuerpo. Preparado de este
modo avanza paso a paso hasta que
la varilla comienza a retorcerse,
a,•isando que pasa sobre un mana::1tial mbterráneo. Este mo,·imiento
de la Yarilla es completamente in_
voluntario y a veces tan intens'&gt;,
que la romp'. La ma)·or ¡,arte tll'
los sondeadore,; afirman que en estmomento sienten una pirnzón que
0

irradia a través a~ los brazos y de
todo el cuei,po, y pretenden que por
el carácter de esta sensación ner\'io~a pueden prever la cantidad de
agua y la profundidad de la co
rri,~nte subterránea.
El profesor no quedó satisfecho
drl toelo con los experimentos Y sa·

El Mundo Ilustrado

eó la condusióu de que el moYÍ·
miento tl~ la yari!Ja sólo pueile atribui-rse a causas sub.jetint-~.
Pero según otro sabio que ha regbtrado los re~ultados obtenido;; en
seis años por dos ma~stros ue la Yarilla mágica, no hay duda de 11ue esta facultad es un tlon especial, 110
tale:1to partkular que nin¡,rirna teoría pul'd~ l'Xpliear. En muchos 1ea_
sos han fra,·a-a,lo ,;ondeo~ ha-ta ,Je
300 metros dirigidos por ingenieros
expertos. pero la varilla adi,·inadora ,le a,·ellauo lle un zaliorí in,licó
en yaria, o,·asiones la presentia del
agua cincuenta metros má, allá, y
jamás se equirnc·ií en el ~itio ni e·,
la profundidad.
Cuéntasc &lt;¡Ul' estos za.bodes hacen milagTos e~ la región de Cort.couailles. Alli han encontrado minerales en .;¡itios donar las mejores ingenieros Je mina,, con todos s•1s conocimientos geológicos, no descubrieron nada.
'.Algunas veces e-tos p rofetas bar:
descubierto, gracias a la varilla, yacimientos de oro y plata, pero la po·
tencia sobrenatural de dic.ba varL
lla no llega mas aHá de los cuaren•
ta o cincuenta metros de profundidad.
Un buscador de oro ha dicho que
lo que hace torcerse a la varilla son
las sen•aciones fí8ieas del zwhorí,
las cuales le afectan, pero, ,cómo
se explican e~tas sensaciones! Sólo
pueden ser el resultado ele un sentido de percepción especial, exaltado ha-ta un grado mu_l' :ilto en
ciertas personas como se obsen·a
más generalmente en los auimaJ~,,
y en los sah·ajes. Esta es por lo
menos la opinión de ba,tantes sabio~. Sea como fuere y a pesar del
excepticisrno y las burlas de muchos, todavía se ,c ree en el pocler &lt;le
ios zahoríes.

oeo
los sfn trabajo" japoneses
11

'Al tomar de la vieja Europa y ele
Ja joven Améri •a , u cidlizaeióa 1110derna, los ni1&gt;011e, 11n han recogiuo
las rosas solamente Si los obreros
v Jas obre1 as de Europa conociesen
miseria dl' su. hrr manos lo, ja

!ia

ponz~es, más ile una vez ti! ubearíau
ante, de declararhe en huel;;a.
Antiguamente todo el mundo vi
da con moilestia . .,· encontraba fád!meute trabajo. ta!lto más enante
que los nipones no tienen grande!&gt;
neces:idaue,,, J)ero con el empleo Je
las máquinas moilernas touo ha cambiado. &lt;Jada. máquina. llegada al pah
,le! 1:iol :-Saciente J,a quit:nlo el modo ti~ gan"r:--e el arroz a unos cuautos obreros, y naturalmente, el nú_
mno siempre creciente de 11nsonas
;.in trabajo permite eo:itratarlas ·t
precio- irrisorios.
Hay muchas industrias cuyoi, obre·
ro➔ no ganan mús que una peseta
l1iaria, y. aún temen la competencia
de las mujeres, qu2 aceptan el mi~mo trabajo por cincuenta céntimos.
Los oficiales za rateros ¡.!aaan J.::?.,.
,· lo~ plomeros l. i.3. Los obrercs
agrícolas no cobran más de 80 cé:1timos. y para colmo tle desgracia,
el preeio 11? la \"iua su1be sin cesar.
Desde la guerra ruso-japonesa, el
precio del arroz ha aumentado e!
50 por 100, y sabido es que éste es
el artículo principal alimenticio ele
la~ clases pobres.
Como no existPn li.'JP3 quP l'egulw
el trabajo, hay obreros que se 11a •
san veinte horas en el taller. En la,
grandes fábricas ae seda y algotló••
se trabaja ilesde las siet~ ele la ma•
ñana. hasta Ja,3 seis da tarde, con
sólo unos minutos al meclio clía pa
ra comer.
La vida de los obreros está tan
poco protegida. que mfts que a cc ,_
dentes ele! trnbajo, ocurren h zcatombes. Después de la guerra de ...
1904, se empleaban mujeres en l'l
arsenal de o,aka. para '"ªciar lo~
cartuchos \"iejos no usados. y todos
los días se producían expJosioDe,,
por consecueuda de las cuales mo
ríau a. YCt"e~· 1·i11&lt;.~o, clir.-z y ha•··ta do
,·e operaria~. En una Ot·a:-:ión nturir
ron n rarenta ~- nue\'l' t'll un solo
día, ~- los ¡,2riódirns se limibHou a
dar &lt;·ueuta tlc los caso~ sin ningúu
co_ueutario.
,La cansa de la emigracion japo•
nesa a las costa,; del Pacífico 110 si,
debe solamente al aumento ele ¡,o·
blación, sino a. la miseria ele ague•
llos ilesgrariados reci&lt;!n entrauos cu
la vida moderna.

LB Beut

lll admt1l6n en 101 Boaplta~b.J
da Parta, bpllcan la boga dt
He producto para lodoa loa uaot
del tocador : Cuidado• de •Boc.s , qua purifica, de lot
Cabello• cuya calda detiene
Loolonea de laa Criu, 0111:
dado• lntluaoa, etn
Dt1coriflcru ü
ltN LAe

14a ftlllttreaot-.
,-A.,.MACIAa,

Apn&amp;te:Gu1enhelm '1 l•lareequ,
Apartado 806. M~:doo.

~sE&amp;OB.6.S
EL APIOL DE UI$

IrJORET, IIJMOW

cura ,., Dotor1s,R1tardos
lupr,ston6s d, 'º' Manstruos
lalll.lll,Ut-:¡¡;¡¡;¡¡.,Pula,7 tew rana•.

La Salsa

LEA &amp; PERRINS
aumenta en extremo el !labor de
las sopas, guisos, salsas, etc.

La verdadera Saua
origen de \VORCESTERSHIRE.

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y llOr todos los Ex1&gt;0rt.adores en seneral.

UNA MUJER
AfiRADECI=
DA CURADA

q ue sooiien_en el ori:ren as_ iático. ,_le
la raza roJa y de la nnhgna cn , .
1
lizacii&gt;n americana. tienen nn "º,,.1
,lo ar.,umeuto en la 2xi,tentia &lt;le
los '' '"
lecco" • •. último rest o d e una
tribu de,conoci,l:t. aislado en la Yertiente oriental ,le los And.&gt;i boliviano.,. E),, sin embargo, d 1"f'1e1·¡ d ec,"d..r
si este put&gt;blo es un remanent e n)
·
adulterado de los primeros
pobla d O·
res d-e América. o si el r~&lt;;ult ado da

JABON DE VERBENA
CALENDULADO.

recen iirnorar
lo que es la eocci&lt;\n;
•
tC&gt;1lo lo comeu cruolo o asal1o.
&lt;Entre los leeeos. hombres
.
_ y muY

(Obsénaasa sus mallados damte dos se■aus)

jerzs se unen a los qmnce anos. i , ~
Exauislta ayuda en
no~~ atr~Yemos
a decir se ca-an, porel iocador. por&lt;1ue es
una clentfficacomblque aunque son católicos di! _nomn11clón de las vlrtudeR dnlclHcant•s de
bre (ya hemos dkho que 00 tienen
Verbena y de calenddll,
s,.. u.o en vocos días
reli.,&lt;&gt;ión), mu.v pocos contraen los
afirma las ca.roes Y
s:;.grados
,·ínculos co:iform~ al rI·
embellece la tez, lm·
,
partiendo la lozanía
tual n1·escrito
po_r_ la I glesia_. A "e
r
y una vtvifleaclón
perfumada, compace", un padre mis10n : ro ba.1a por el
r able sólo con la Que
río,
,.·
si
entonces
las
famiiras
tiese
obtendría de exalguna expedición malaya preco1om1
perto masaje dado
nen
·.cedios,
~-e
cekbra
la
boJa
Y
"C
i!0n
voluptuosos aceibina, cuyos mielllibros fueron gra.
tes orientales.
· ¡ as mon hace una ,1ITan
fi:sta; pero como hay
dualment? empujauos •hacia
Evita y cura la
caspa, los barros y
que pa.,
ar al sacerdote cerca de
tafias por los h a b 1·t an t fü d e1 pa1s.
0
las enfermed11des cu·
¡eecos 110 sabr'ian re· veinte durog ,v la tomilona sub,i.
táneas, vl11:orlza las
Lo5 m1~mo!\
rafees del cabello,
~
, cuesta t&lt;&gt;elada má•, el E&gt;~
delicioso para lavaT
S. Gabriel, Huehuetoca, México.- solYernos e,te problema etnológico¡ "Uiente
la
cabeza y bañar á
· s111
· ¡eyen- tar casado canónieame,1te, si bien
" Hará dos años que de resulta de una son un pue,blo ~in histor111,
los nlilos. Precio de
ca.id a al levantar da, sin trndi&lt;'ión, hasta ,111
1•
.
·
se
consiilera
como
una
gran
clisti.
la
vasillla $1 OO. P0T
Nh1
co rTeo certificado:
una vasijapesada de
ción,
es
una
\"ercladera
rar?z:-t.
En_
.
i
$1.25.
agua, senti dolores gión. E,1 su asperto y en s1,1s ••o.st u.H ·
de ingles muy fieros- bres difieren por co.npleto de lo, cambio, toclos los leccos están bauttRo México: J. Lab adle Bue. Ou.. Profe particularmente du- in!lio,. sutlainNicanos, y en cambio,
.
~ª 5-Joh 11nou•o, Féltx C o ., Ave n i da.
zac1os, Pe ro -e·" 1)orque puede bauti
rante el periodo-y ,u tipo y su g-ánero ,lr \"i&lt;la son ev,- zarlo•
Sai:i Franr.t.co. 39.-J. U,ht, t n, &amp;nora., &amp;a.
cualquier blanco que pa~e
Bollvar 25.
parecia como si me
hincaran con alfile- dentemente mala vos.
1por el río. aunque sea un cazador o
res y el caminar me
·
un trata:Jte en cauc·ho. Por regla.
era mu y molesto.
BELLO COLOR NATURAL A
•Le:·. IPCcos \"iven _.iunto ~I, río general, un miembro do la ~ri~rnlaMe someti á su tra- ).[op1r1, a unos tre .r1entos kilomv c;ón tl~ la balsa en ,¡ne v1a.1a PI
LAS MEJILLAS
tamiento que tuvo
CREME
LUXE, (sin grasa)) .
tros
&lt;lel
pue•blo
del
mismo
nombre.
blanco.
,hace
en
p,¡to,
c:
sos
ele
pnla bondad de indi1
Proporciona á las mejilllas y
1---_,...u...,.......
carme ; tomando el Uomo Jo,. in clígenas ,le las islas ,k drin~.
Compuesto y el Purificador de la San- la :Malasia, «on un pu!blo semiacua_ tLos leccos miran la muerte con c001.Serva ese delicado color nagre de Lyd1a E . Pinkham y me sor- tieo, que pasa gran ]'arte de su poco resJWto. Cuando fallece al!;a- tural, que trun atractivo hac-~ :il
prendi al sentir un alivio ~otable con
solo la primer toma: Conti!'lué con su ,•itla ,obre las balsas, consruídas 110, cuak¡tJier:i. d, su~ parientes io rostro de la muje1·. Suav1za,
medicina según sus mstrucc1ones y ~e general.11er.:e eon oc·ho tronros tle envurlv~ en un trozo de teh, ~e blanquea, hermosea y perfurna
curé. La gratitud es una de l~s V1r- la madera llamada palo ele balsa. A erdui. e! cadá,·er a t•ur,-tas ." 10 ~,, _ la tez y la eonserva si-empre jotudes más bellas de la hulJ!amdad, Y
ven. Depósitos: J. La&lt;badie, Suveces r?n:11'11 tres bal-as juntas, Y tierra en cualquier est:on,Eclo pa1·a·
por ella le escribo esta t estificando
Vd mi eterno agradecimiento por ha- forman un "calln¡,o", emha1·eaci(ln je del hnsque, ~in poner s,ñ:il niu- cesores y J oh1annsen, Félix y
ber~e curado tan maravillosamente." rt.&gt;spPta,ble qne puedp s&lt;&gt;sten er una »uua sobre In tumba. ~CiPnh-as los Cía. México.
-SRTA, MARINA TORR~NTERA, S. Gacar!!a
briel Huehuetoca, México.
... lle tr?s touelailas. Otro detalle ",·odios'.,, aun Jos cholos .y ,nest;zlls,
E l ' éxito del Compuesto Vege~l de que confirma su origen nrnlayo es su \"acilan un poco antes ,le pasar tlP
La, muc·bacha uo tenía doto en di•
Lydia E. Pinkham, hecho de ra1ces Y limpieza, que &lt;·ontra,-ta ,·on los há- noche por .tonel~ suponen ha~• :11ne1·0, mas no por eso era pobre. porhierbas, no tiene paralelo. Las ~ ujeres que sufran de desvíos, ulcerac1ó"!1 bitos de clescui,lo, por no cleeir .le, ••ui"n entena,lo los lt'{•tCJ.&lt; 11,&gt; mani- &lt;¡ue poseía ,loff sellos &lt;lo correos, clos
é inflamación, tumores fibr_oso~, a.~at1- :ro.&lt;·iedail, ,le ,us &lt;·obrizos vN·iuo~ fiestan el meno; Lemor a ('Stos :t1gal'jempílare~ rarí~-imo~ ele },fauricio,
miento, pesadez, flatul~nma. indiges- los a_v,naras y los quichúns. Pero su res, lli auu en la, 1100h~s n1ás tent•
qu, los filatélicos tasan o la~a,bn·1
tión ó postración nerviosa lo podrán fi~ouomía, sobre toolo, es ,h•ri,li,fa- bro,as.
emplear con entera confianza.
en cuarenta mil franco~.
Se han efectuado millares de cura- mente a,-ifttica: na1·iz recta ." auUo1uC' católíro~. los leeros son moEl , argento tenía entendido que
ciones. ¿Porqué no puede curar á Vd? eha, labioR muy finos, ojos estrechos nógamo~. Lns ·mujPr~., se diat:.1H~uen
el valor ele aquellos sellos aumenta•
Si desea un conse jo par ticula r, y ligPramen·• oblirun•, tuti51 oli\·á- por •u fideliclH'1 mientr:is ~l maririO !Ía rárirlam ;nte, v en ,ez '1¡, \·engratis, escriba á la Sra. Pinkb,m, ceo .Y cabello n e,gro y rluro. Los Jec,•umule sus lleh .,res conyug1l,1s; 1,e_
&lt;lerlos lo~ puso en un marro y los
Lynn, Ma ss., E. u. de A.-este
t·os 1\0 gastan pluma~ en la cabeza, ro t~n pronto ,·omo el homb:•p f,~lta
alempre socorre.
ole¡,o~itií en un banco lle Creta.
&lt;·omo todos lo, ilemás inelio~ ameri- a rlio, en cu:rlc¡niN "l'nti•lo, la es'(.'uanilo lle-gú 1a hora de la eYacanu-'&gt; ni IIPYa.n penelient~s ; una e~- ros:1 ~e eonc.:.i l,:1t•:i 1·el:,·:Hla. el~ !,,~ suc·uar•ión ele la i~la, fné al banco con
1,eciP de veutla alrededor ole la c•a_ yo.- y hA,·o ;-;u s~tnta ·,·olun!.a..l. ~ 'or
su 11111.iN ·i retirar lo~ sellos, y su•
be?,a, como la Jle\'an los clayaks ele lo genl'ral, :o~ hombres ~on ,· 0 ,ciaLos 1eccos y sus cost umbres.
rompañeros ele arma.• eseoltaron ai
Born eo y algtrnas tribus igorrotes &lt;lero~ e~~lavos de lo, can··he1·11s y
Los antropólogos e lü-.toriadorcs
matrimonio para que naclie les quide l!'ilipina;;, y un collar de cueut:!s romerciautes, pues romo i,lr¡ui¿ren
tase su tesoro.
multicolores, son sus únicos adorno~. de ellos telas, armas, etc .. _v 110 tieComo los malayos en genero!, YÍ',· nen dinero para pagarles, tr.- 0 pag:11~
ten ]os ~10.nbres pantalón y ramis:, con su trnbajo.
TODAÜASE 1&gt;E DOLOR Q[ (AQEZA, amarillos, ,blancos, azules o rojos,
Lo, Jeccos no son músicos; ea ;•p111ie,1tnis las muj,.re~ ~2 en•:uelven een Jiasta d• los má.-; primiti vc s insPÍDASE
1
' en amplios ropajes, y uno;i y otras trumentos. Tantpoeo tienen Jengaase muelan de ropa frecuentemente, a je escrito, ni jeroglífil'Os de ui,,g,L
Porque es la única legítima y vec2s, a di:frio, para presentarse na clase. En cuanto a ~n lrn;¡ua, exsiempre limpios. Gente pacífica y
la única en que se puede confiar alegre, les gusta beber, y ea fre traña y siu niuguna analo¡{la nm
las lenguas americanas, reeib ~ Je
euen t 2 en ellos la elll'briaguez, pero ellos mi,-mos el nombre de ·'•iidr:'llientras Je,, indios cobrizos se to1·• ki "; pero toelo;; ellos hablan a'lrm:'l.s
nan con la bebida traidores y tur- un mal raitellauo.
bulentos, en los leccos aumenta el
para el DOLOR d e CABEZA alcohol la _jovialidad y el buen huse p repara en pequeños ca.- mor. Sus borracheras son si?mpre
alegres.

l

Con el Compuesto Vegetal
de Lydia E. Pinkham.

=-.....-::==..,.,.....,.,

0

~=

a

Un puu·to malayo en América

1

LA°CURADE STEARNS ALIVIA

SIEMPRE.LAofSTEÁttijs'

LA CURA DE STEARNS

che ts muy fáciles de tomar que
se disuelven en el acto, haciendo así su efecto instan ti neo.
Cura todos los do!ores ncur:ílg:cos. reumati.;;1110, jaquec:1s,
etc.
:\o ,e acepte ,::r.1 ,;:.e !.1 (!.·

□■□

Las cabaiias en que lo• le•cos ,-i ven re-cuerdan también ]as &lt;¡UJ '-'"
c·ucuentran en la )Ialasia. A falta
rle Yerdaclero bambú, biiceulas &lt;le Sll
sucedán eo indíg-eua, el '' cliaro · ', y
generalmente las establecen a º' ,.
llas elel agua. Otro detalle curio,,o·
todos sus alimentos, incluso los plá_
tanos, los com~n cocidos. Lo~ indio,
sudamericanos, por lo general. pa-

Una dote filatélica
U.u sargentó francés, p~rteuecien-

México Optical Co. S. A. ·
FABRICANTES.

te al contingente de tropas ele ocn. La Casa mits GJ-Bnde y Mejor SurtldB de 11\
RepúbllcB. Tod" Cl,u¡e de Artfoulos
l&gt;aeión, lle-gó hace pocos año.; a Crede Optlca. Trabajo Ritpldo.
ta, aeompañado de su mujer, una
Vente a al por Mayor y Menor
hermosa criolla con quien se había Llen amc,s órdenes por Correo con prontl tud
Apartado 1722,
Av. Indepcndct:cla 2.
casailo J1a.llándose ile sen·icio en
M EXI CO , D. F .
una colonia. fran ce--a .

�El Mundo Ilustrado

El Nuevo Sistema de
Fotocromía
l~n &lt;¡ní.nieo ,la!'!(s. ~l. l'hrist lU:-'1.t,n .
ha de~cul&gt;ierto un ingenioso ¡,r P"dimiento µara obt,•ner un r;·ti,.,,J,¡
para. la foto~afüL en &lt;·olores.
.Sabi(lo es que la ¡,rin,·ipai ,Jiñ&lt;·ultad tlel ,ist •ma &lt;·onsi,te 1•11 l:t
combinaei6n ,le u,, rrtírulo qm- ¡ uetla fahrh.•an;,,e in1l11strialmf'nti:i . lAt:-.
pla•.-a~ anto,·rnm:1, ,le Lun1i,.. ~·,~ , ..,
ohtien~n por e,1H1h·or~amir!l!,1 1 lt..
g-rano~ ile f~1·ul:L eolor&lt;'nilo~; p~1f:1
otras placas ~I' utiliza un n-l••·11i.,
~pou1étrit•o ,uhr(l ~,1 c•u,il se di,tii_
buyL'n lo, t T(\➔ t olnrt"-;, por 1nerlio ,1,•
,letermina,lo, :irtifii·io,. :11. ('hri,t,,nH?u :w h:t inspi rallo 1 11 el métnilo ,lf'
l.nmiC'rr. p(•rn l'mplra mf•,lio-.. mn,v
1

difnente,.
El autor tiñe r('s¡, '1·tivam!'11t,• ,l!•
azul, ro.jo ). ,·pr1ll'. trr, ,ohwic,nl'-&lt;
conl't.l'ntr~l~las dl'

go11i:.1

l:H·a en a.11·0-

hol. Cada ,oluc-i6n ,r Yiertt• t'll .in
fra,eo '&lt;}U! ~ntiene 1'&lt;e1wia ,1,, tri'·
tnenti:aa y ~e :1~ita ,~igorosam•~nt~:

-

la. g-oma lara se emulsiona, 1livi~
dién,lose en una canti,la,1 ,Jp ¡rlobulitos sensihlrmentl' r ~gulare-·, &lt;JU&lt;'
,e depositan en el fonclo del fra-co
t·uan,lo se tle.ia r!'posar el líqui,lu.
Entonc es ,e rr~ogen los glób11los ti!'
&lt;·ada color, se mezela:i v se extiende la mezcla sobre la 11iata .
Los elementos coloreado., son un
poto más gruesos qu? lo&lt; !(ranos lle
fécula. de las antocromas, prro tie
nen una forma ligeramente poligo.
na!, que les permite yuxtaponerse_
exactamente sin ningún vatío.
Este procedimie;1to 1,0 ha salido
aún del laboratorio.

UNDO LUSTUADO

El fulgor de los ojos....

,
la armoo1a

suprema de las
líneas, no se consiguen con
las seducciones de la Moda, se obtienen mediantt! el
uso de un preparado que á
sus condiciones al tamente outri ti vas,
formadorde tejidos
y de glóbulos rojos,
reúna la bien apreciable de su perferta y fácil asimilación.

~trado como articulo de segunda cla.se en 3 de Noviembre de 1894.-Impreso en papel de las Fábrica.s de San R&amp;f&amp;el. _ _ _ __

Año XIX-Tomo 11

México, 3 de Noviembre de 1912.

Número 18

LA SOMATOSE
(en sus formas seca
y líquida) es el ideal
de los productos para niños y adultos
débiles, anémicos, convalecientes y eof ermo~.

Versos Sentirr,entales
1
Anoche antes &lt;le i 1 a mi casa lw tPniclo
la idra hienhechora de vagar ¡,01· rl c·ampo;
de andar por esas sendas que nunca he recorrido
y que son como brazos hermano~ que nos tiende
,·orclialmente la noche; dr hunclii me rn la Se'l'&lt;)llil
IHlZ de aqurlla h ora santa que &lt;&gt;l alma no;; t&gt;n&lt;•i.•nde
dt&gt; amor y de ,piooad por todo ln errado;
y de encontra1me lejo3, lejos dPl mundo entero
para hallarme otra vez con mi sn v&lt;&gt;rdadero.

lfahrá estrellas, luna .. . Yo he tomado el l'amino
má,; angosto, rl c•amino que llt&gt;\'a a la hondonada
y f'n silenc-io he marchado ron t'I alma apac-ibh•,
&lt;:Ointemplando los cerros y sin •pensar rn n:lda
más que en el alma amiga que ha quedado soñaudo,
t•n sus manos de santa y en sus oio,; y en toda
su persona que es pura como un niño rezando.

H
Hoy te traigo este lih1 o d,• íntim¡¡ p,i.•sía
,para que lo leamos durantt mi l'~taclía.
I;Js un Jihro profundo, de tan sutil C'Dl'anto
(JLLl' ha,lná de emocionar,nos hasta el llanto.

•

VPn conmigo a este banco qu,• c.~tá junto a h, p11&lt;•r-la
cfo tu l'asa, este banco que es una mano ahi,•rta
pani nul'~t1•a3 demandas dr enstH:'íio .v de dulr.ul'a,
- ,•ste hanc·o que es, creo, la llll'.ior l·riatn1-a
t•nt n• toda, las c·osas &lt;¡ne exi.~tl'n ,•n tu t·11sa_

l ,camos sin J&gt;Pn,ar l'll la gpntP q11 ,• pa~a
amHJlll' ella, con sus necios l'Olllt'ntari;_i.~ hu, lon.•s,
s,· sonría del trance de nuestros corazone,
dicie-n.'&lt;.lo: ya están esos eon su etrrna h•dura,
&lt;·on sns r-idiculeces y u lite1·atura ...

De este modo he andado yo no sé cuánto tiempo.
He cortado a la vna d1' la ruta unas flores
de madreselva que era.n clP un singular ,'rn·anto,
·mE&gt; h~ apoyado sobre una piedra junto a un aiTo~'º
y lw sentido mis ojos an?gados en llanto.

D&lt;.'jemos a E'3á gente con su espíritu acerbo
ya &lt;¡ne ell-ª no com¡n·&lt;&gt;ml,• la suge~ticín dt&gt;I V,•1·ho.
¡ Los lihTOS '. Nada ofrel'e tan di 1·ino~ asuntos
,para clos que se acloran e-orno lt•rr vpr~os juntos.

¡Ah! yo he Yisto la hora tan ll0na cL• infinito,
lw Yisto tan ae cerea. tan de eerca al huen Dios
que no he podido menos ·que extasiarmr en el &lt;·ielo
y ante el misterio enorme Pzar en alta voz.

Y Ps que en tales momentos t;1mhién somos po,•tas
put-&gt;s llenamM de inéditos \'(•t·so.~ la~ inl'Olll pldas
Pstrofas. ¿ Ves la tare!,, qtH' a let&gt;r nos i111ita
J&gt;-t'netrada de una sua•Yidacl infinita ·!

Y ¡ oh buen Dios! me lw emontrado entre mis al~g1·ía.¡
tan niño como en uno d e mis antiguos días
y tan contento y tan sano de corazón
que hasta me imaginaba qur era de mañanita

Preparemos el alma para estas l'X&lt;.:tll'sio1ws

Jia,,,ta, lo más p r ofundo de nuestros corazones,
y en este ha·n:co amigo que está junto a tu casa
leamos sin vensar en la gentP qn~ pasa ... _

-

¡ y que venía e11 l'Se mismo instante
de reeihir_1a ~anta ('omunión !

MANUEL GALVEZ.

..

Sn t erior d e l l e 01p lo d e ...Af.erced Je las J/uerlas dura n te la !"unción ,-el igiosa ce/.e6rada e l
domin go ú ltimo, p or u n g ¡,upo d e a l umn os

Je

l a 0scu .. /a ..1Vormal pap a ..Alaesfros,

en aeción de gPacias por el feliz é-rito del afio esco lar.

�-e fué acumulando allí como en la sartén del
minero. porque la arena. se marebaba eon el
agua.
De~1111és, al cabo de sabe Dios cuánto tic:n·
JlO, la corriente :;e secó o se abrió un nue1•0 cauce y el agua del lago poco profunda como era,
no tardó en e,·aporarse dejando el oro al dPs·
cubierto.
Y allí sigue todavía, o al me.ios gran p:irtJ ,IP
él.
Ea el otoño de 1858 una cuallrilla lle busra·
dores de oro, compuesta dé .-eintidó:. hombl't',
bien armados y equipado,, fueron a reconocer
ciertos terrenos del Noroeste del Arizona, y en
el camino encóntraron una caravana de apaches
nómallas que llevaban grau eantidad de oro en
pepitas y en polrn.
Al preguntarles dónde lo habían l'ogido, los
indios respondieron con evasivas, pero 1111 mes.
tizo mex:ieano, que iba con ellos, •e ofreció a los
blancos para guiarlos al sitio donde se encontra·
ba el tesoro, añadienllo que habla allí más oro
del que podían cargar en sus caballos.
El mestizo los hizo recorrer cuatrocientos cin ·
euenta kilómetros a través de una región de.
sierta y silvestre hasta un punto próximo al na•
cimiento del río Gila, donlle había tres monta·
ñas formando un triángulo. En la base ch'! pieo
que formaba el vértice del triángulo estaba el
lago seco eon su lecho lleno de pepitas y poh·o
de oro.
Los mineros recogieron con palas más de
200.000 duros en oro, lo pusieron en sacos, y do·
ce hombre,, elegidos por sorteo, se encamina·

~

. DNIC::
PAGINA DE NOVIEMBRE
~onme:noraeiún de lo, Jifuntos e,
remota; p~ro Jo que simboliza. Jo que no
pne,le arran~arse del corazún humano, l'S
la i,lt&gt;a, Yieja eomo el muu lo. le que los
muerto-- no están mu?rtos · ~.
Remy de Gourmont.
· · L,t

•La, ofren,la, fl,wa!i&gt;,. la , ,lt•1·ora,·iones
n1an1lo :ru..:e .... cor,11n,. ¡~alma-., ..;e amontouau

:nor:uor:as for-

en el

n1("rL"a1l

1l~ la~ fl(Jres.

~o:i las últimas eorolas ,lel otoño y 1nonto ,le ellas no
qneJaní. un solo ¡,Halo. pne, to,las habrán iclo a ,leshojar,e
a la, necrópoli, lejana,.
t·na multitml ,le compra,lore~ roclea el flmi.Jo bazar ...
D~ pronto nna mujer ra,liante 1le hermosura ." ,le elegan•
da que mar•·ha ,·o:i triunfal insolencia. t&gt;ntre dolentos perfn:nes y se&lt;l-osos 1·umores. ha bajado lle su au:omó,·il, y con
el extremo el~ -11 somb1·illa. señala imperiosa al lacayo, 13,;
coronas que elig-e.
.. .)oyen, rolm-ta, uella. baiía,la en una atm(,,feru ,le volop
tuosi,Ja,l, ,; &lt;1ué busca allí e,a formi,lable afirmación 1lc&gt; h
Yi•l:t? ¿ &lt;lné tieut&gt; 1¡ue n•r e-e ,e,lul'tor ¡,ro,ligio ,le \'itali.
,1acl, \!011 la mu:'rfe. l"On ,11-- ofr&lt;"n,la" y sus rito"l? ... Por l:1
~alle, al &lt;hilo ,le la banqueta, ¡,a,a un tropel ele i11,~ígeHa-,
furth·o-, a¡,rt,ura,lo-., atÍ-io-o, ,le ,·ol\·er por ñn al remoto ja·
cal 1¡11e para l&gt;ajnr a la ..i1,,la,l nbauclon:1ron ...
Lle,·an en las c'-.¡,al,la, ~l huacal, en l:h manos búearo,
lle, an1ari1Ja--. flore~ ~~ Yela-.. ,1~ ~-~ra n_,,~e,titlas ,]e ~c-.;an1anii
y orna,Ta, ,le flore, ,l! papel. ..
En un t-'l'llpo, Cf:lrea de 1ni. un nH,..:et(&gt;n l»~carnelje ~- hefa
:ll in,lí¡¡ena, habla11,lo ,le -u fanatismo, que le ha,·' ¡.:a,ta~
las mone,las ,Juramente ¡.mna.Jas, en la ofren,la mortuoria,
en :na, ,le una Yag-a i,lt&gt;a metafhi~a que no ,li -.ierne su
cen•bro ob--,•urn ... Pero he a,¡ní que otro in,li\'i,luo ,le! mis•
mo '-(ru¡,n. · ,1terrumpe :rnro1·itariament ! al ce1hor. ~-, ,on·
l'ien,lo ,nn ,le,,lén ,\' mirán,lolo &lt;le arriba a a-bajo. lo apos•
trofa:
-H:lbla"" l'Oll la temeraria nu,lal·ia tlel iµnorante; la
'' c:h:H1t•"u-.e'' ,¡ue nt·:1 ba1n1l..;, ,li Yer llenando .;,u auton1óYil ,le
l'Orona--. :rn lría. si lilosrnfara. tn mi,ma ~- abominable friYoli,la,1 .... Te parN·e qne el inrlio es irri,ú!'io porque ga~ta
en la ofre,1,la fúnehre t'l l'nhre ,linc&gt;ro ,le ,11- obscuras jor·
na,h:-. I&gt;i •¡,, que f ' fa:1,í;i,·o por una i.Jea metafi,i,·a que
no ,li,,•ierne. , Y tú, nln ,¡ué ,lered10 habla.,? ¿,lisciernee-a i,! a? ¿ r1ué ,al,~- ,le la muerte y ,le la Yi.Ja? lla~
Jeí,lo a Xi,,z.·he t a Caja! en ... el tranda ... ; tu, e,tn·
dio., fi,ioU1!!lco- no t, h:in lle\'a1lo más allá &lt;le la, estrur•
tma, e,lul:ue, ... ~- te cree,- un emaucipa,lo y hal&gt;hs ,·on
au'Pri,la,l ,¡., ,u¡,erhombre'
El in,lio rpe en&lt;·ie11&lt;l·' -u, \'elas y of1e,·e el a.•re aroma
,le lo., · · ✓.!mpo~zúchilP- · · ,. "1 mnrena ha1 ·n·, ,le lo, pa•n'&lt;
mortuorios a lo, e-píritth L1Yis.'Íbles de •us antepasa,los, no
l1ace más que ,·ont inuar h1l'11il,lemente un rito que la huma·
ni,la l, tle,;,le qu~ exi-te. jamús ha &lt;leja.Jo ,le ,·um¡,lir. Co,,
el Amor, la )1:1:c-rte e., el sentimiento que más imperi,&gt;sa·
me!lte nos -uh~ n~:l. )lús &lt;¡U, de Jo, YiYO•. Pste mnn·lo ,,,
,lt&gt; Jo, n1u&lt;&gt;1•tos, ~- ellos. lo- inYi•ible, y los •i lem·io,o-. 1,0,
!!Ohiernan !, 1 !!T::t lo ,h· ,¡11·" :1inu-uno 1le 11u2. . tro~ al'to:--, ,lcj:~
il~ 1.)ibe1lr,· 't a ,ti-. mtHlo-- m:1n,lato,.

ª"ª'º

,·;1ítnra nulimt&gt;ntr.ria 1me,le re&lt;conlar ese gisto etPrno &lt;le la
tri-te hnmani,la,l. El ho:nbre primitiYo, el ance,tro prógna.
t:1 ,le Jar¡¡os brazo,, re,·ono¡,ió ¡i )a deidad sombrí:i. y es,"
montone, •lt&gt; ¡,ie,lra &lt;le h prelü,toria, esas groseras inte,i' io·11'\., ari:rtiteetónica~, los '· do\n1ens 11, los ' ' n1enhirt&gt;s' ', lo:-i
• • ,·rnmie,·hs' '. ¿&lt;pté sí,n si no PI origen eonocido ,le! perdu·
rabie rito? .\ ,lon le quiera que nos JleJYe el peu-amie,,1,,.
l'nen(ntras,, ti !•rofun,lo bo 11enaje a la deida.l ,ombr,a.
·El Egipto mil?uario no, asombra, a traYés de las cen•
turia,, con l;i extraorrlina.ria fnNza de su idea fúnebre.
:,i¡,, cinila,l .., ,p hi~ierou polvo; J;cro sus ,11ecrópo;is pe:·
,Juran. ¿ (~ué s~ ,-abe ue la \'i1la de esa r~ina de nombre ar_
monioso &lt;¡ne se llamó Ar,&lt;inoé Filadelfa'
l'n su-pire, una e•rngoja ,le .&lt;U amor, se e:-chala en el
~-ambo &lt;le un poeta alejanilrino ... Pero si &lt;¡uzréis ,·erla. r&lt;'•
,liYiva, a~o nao~ a su regio •arcófago da lazulita y, tallatlo
f'ln matlfru t]¡,. :-ir.on1oro, Yeréis su su:ive rostro en la t·aja clt"
la momia, llemt rle epígrafes j~roglíticos y griegos ...
En me,lio &lt;le la. muerte, en el sarcófago de un ,1omarca
'1! la llt&gt;ptau{,mitla, el Egipto hizo un milagro que súlo
él po,lía. ha,·er: en la corola ele una flor, presentar a la luz
,le nne,tro ,iglo. una abeja llena ne pólen. . . ¡ .\ lpja, flor
y 11•ílen, teliÍ:.t:1 011:itro 11111 años!
¿ Pn,lo l:re.,ia ,Jeja1 '1,.. ,·.:r las pra&lt;leras de asfo&lt;lelos d,•:
Il a,1._,~ frío!
El tnnrnltu ,ie la Rom·t .Jec:.ilentc resona•ba ton eeos fúnehJ :, -.nl,re el suelo exca,·a,ln l'Or las eata:!umba, y ¡,or
ellas mina,lo. para acelc&gt;rar• el uerru;nbamiento final ...
Xo hay que insistir -obre la E,la&lt;.1 )fodia, porque los jar1lin , ,lel arte gótü·o son. en .-er1la1l, los jardine,; de l;i
111ue1te. El rito no -e interrumpe ni en el Renacimiento, en
qtH' r~suinun lúg-ul&gt;1·es lo, gol¡,es iiel cincel de :.\[i¡ruel An·
gel, tallan,lo la Capilla )Ierlíeea, ni en la Ella,l moderna
e,1 que la poe,ía, la músit·a, c&gt;I arte todo, expresión armoniosa ,le! ,entimiento h11111ano. haeen fastuosamente lo que
.1 l,umil,1,• in,lí,!!ena hacr obsi·nramente entre las ,ombras
~HH·a,lora, ,le&gt; la nod1c&gt; ,le ,lifnntos.
Y c&gt;I más emancipa do. ,,J '' esprit fort", el superhombrn
ir6nicn, :11 a¡,a)!:ar 'a luz y c¡uerlar en su alcoba a solas
eon•igo mismo, ab:rn,lonan,lo alarde,; y aetitulles ,•anas,
tl'ntlrá un instaure, aunque ,e:i un instante q11e se multipH,·:ná ,.i.1 el t·ur,o 1L~ ... u \'i1la. un recóndito, nn n1ístito st1nti111ientc&gt; ,le 1»n·or a1tt!' la muerte, y en el rostro esa angu ,.
tia ,le"&gt;la&lt;la ,lel m:í.s a 11:í tl ·s&lt;"onoi:iclo, esa congoja ,uprell!a
qu~ el mae,;-ro ,!e los.
Ca¡,richns ., g-r·lbó en ,,1 H!:!ll~ fa,•rt~ memor:1hle: ••;,:ihil'' ...

Me sa de honor en el lunch ofrecido en el Palacio Nacional la noche del jueves último
con motivo del aniversari&lt;i del natalicio del Presidente de la República.

El lago perdido del oro
El bu"&lt;'dilor de oro toma una ,·asija mny poo
,profunrla rle hierro, semejante a una sartén sin
rrfflfigo. la llena de srena aurífera y la pone a
una c·orri ~nte de a¡(na la cual arrastra la arena
y ,leja E'n el fondo del recipiente el oro por ser
más pesado.
Una Yez se le a,1tojó a la natural?za imitar es·
te sistema. e hizo el traba.jo en gigantesc'l esc·a.
la. Su recipiente, fabricado por la acci6u d 1
tiempo en ,ólid:l roea, medía. unos oeho kilóme·
tros de &lt;•ircnnferencia.
Por esta tlepresión, de forma semejante a una.
inmensa sartén, pasó llnrante mur-hos siglos una
eorrient!' &lt;le agua que iura8traba arenas earga•
rlas de oro de las Yecinas montañas, y el oro

1

'

Felici tación del Ejército al P rimer Magist rado
por su natalicio,

E- ·nchan,lo e-~ ,liúloc!o. 1,en,é &lt;¡ne. en efe,·to, ha-ta una

Gran salón del concierto f íectuado en el P alacio con el motivo citado arriba.

ron ron todo a Fort Yuma; que Pm el punto
civili1.ado más próximo.
Pero ni uno solo llegó a Ynma, ni ni11,..m10
volvió al la&lt;lo ele sus compañeros. Los npa';.he,
los cogieron y los asesinaron en un desfilarlern,
y sus esqueletos fueron encontrados allí al eahJ
,le un pa.r de años por una patrulla ele eaballe·
ría. de los Estados Unidos.
:\1ientras tanto otra bauda el• apache~. o la
misma, cayó ,obre el campamento 1le los min~ros que s? había quetlado junto al lago y mataron a todos mt&gt;nos a clos que en aquellos
momentos ,e hallaban en las montañas. Esto~
dos presenciaron la tragedia desde lejos y huy-2-ron al llesierto, )' allí los encontró casualmen·
te, poras semanas después, cuando estaban a
punto de morir, un escueba clel ejército llamado
Hi¡rgin,, el rna I los lleYó a Fortt Blis.
A pesar ele lo, cuidados que se les pre:staron.
11110 de los &lt;los murió quedando como único su¡ien·i"iente el otro que se llamaba ·Ad:tms, el
cual fué a San Francisco y organizó ,•arU1s ex_
p20 ieio11es en busea del lago de oro.
Pero no puclo encontrarlo. Su memoria estaba
c&gt;onfusa por efecto de las penalidades s,1friilas
y no tardó en morir, pero en su lecho de muerte juró solemnemente que era cierta su historia.

'

�un émulo ,ligno &lt;le Gutiérrl'Z Xájera, :ll}U ?l Yitleute de serena inteligencia, !le espíritu sensible. de ternura ele niño, que tan bOllita, cosas
no!- c-antaba. que entrete11ía nuestra imaginación, en1papando nuestra gran entraña ele lo.;
mis:no, afecto,, y emol'iones que a la SU.'"ª con- ,
u1ovíau.

Lirismos viejos, pero sanos. -What a. bea.utiful
w ea.ther !- Se hunde la. catedral. .. de la t an da..
l 'no ,le los arth-ulos ,le primera ne,·e,i,la&lt;I e ntre las filas del bien llama,lo Cuarto J&gt;,ult'r es,
sin duda alguna, el crítico, el rronista eríticu,
quien haga saber con razonzs, y razones expues •
tas con método, claridad y buen tono, cuanto
sea digno ele saberse en materia sorial, en ei
orden político. en achaques literarios, cu fin.
Se ha dado por lo ge1ieral mc&lt;liana importanda a uu papel que en sí tiene motivos ,le ,obra
1m rn atraer co11si1ler:1rión; pero en los tiem¡,os
aduah•, al.Junuau los razonamie,itos para justi fi car el des,lén ton que los cronistas son Yis.
tos.
Y &lt;&gt;fectinunente: los que ahora suponen levantar por enri ma rl ? todas las conc-iencias el
e,.tandarte de u aa misión, Rólo enarbolan el gallardete s ucio y mal pinta.Jo de -u egoísmo.
Mtu•,hos allos tran8turrirán parn 1..1nc- naz.ea

.\ quzl amado poeta , aquel erouí,;ta in-¡.[enioso
y sutilísimo. que enddiosamente cum¡,lió la
sententia &lt;le :\Icnan&lt;lro, no dejó por tlesgr;icia
ni un buen ,lisdpulo. 'l'oelos los apóst•.1les de
;1quel samarita:io ,J, la Yenlatl y del cariño, ele]
,!olor y &lt;le la ludia, &lt;le la tlelicade7.a y de b
fuerza. s~ tornaron Jutlas. Y qué mucho que
e -to liaya tle lamentarse, sino pocos ele aquello, que eomunic,1ban su intelecto con el pro.
1ligioso lle Gutiérrez Xájera, co:no él han poseído faculta&lt;le~ ¡iara el arte de bien decir, menos fo1l avía, eso ~í. ,que las de su fraternal
maestro. Por u11a rara c-onju:wióu han alimenta,lo en sus espíritus, _junto con u na faculta1l
ext raonl iuaria 1le a,imilación, un tleseo vehe..
mente ,le en&lt;·ontrar dru'ectos o moth·os de c-ensura e·i lo1lo. Esto no e., difícil para el que
t,bserva c-O11 la escrutaclora mirada del sociólogo
pero no t•11ela en el a r tífi te obligado a dulcifi car a gusto tle l lecto1·, a un los más ác ido~ manjares. Si ya sabemos que ha-ta el pailrc ele la
l uz tient&gt; manchas, ¡ a qué e~e prur ito, e•e af íi·1

Y si en una cabeza de c.horlito todo aturdimiento e imprudencia, se coloca una cantidad
lle términos inútiles-léxico de '' difícil facilidad'' adquirido en un día, coleccionando cua,1to raro y novísimo vocablo cou~ign..n las extranjeras reYistas--si agregamos muchos conocimien.
tos innecesarios y obsen·aeiones desagradables;
ul? adarme de lógica ''doméstica'' v una tonelada de inoportunidad, ya se tendr-.i un crítico
que daño hará-claro es.-1&gt;ero inñnit.-lmente
menos que si la maldad y la envidia no fueran
las determinantes de sus hechos.

inmoderatlo, &lt;le censurar cuanto se bate o ~e
deja ile Jiacert
Inquirir. esturlriñar y buscar despiacla~~mcn.
te la razón de to&lt;las las cosa•, para seguir un
proceso y dictar siempre una sentencia condenatoria, es conYertir Ja viila en una operación
aritmética, es con,agrar~e a una resta antipátif'ª en vez de dedirnrse a vivir la Yida. que es
amar ~- perdonar.
Di¡_(nos de todo · aplauso son, por lo contrario, los muy contados literatos que con honra·
da refleeción ob,en-an la entraña de la, t·osapara encontrar por doquiera materia de estudio ~- campo en que ejercitar sus depuradas facultailes perceptivas, consiguiendo así deleitar
el ánimo de sus Jectore-.
Xo es ahora la más propicia ocasión para
puntualizar con eje:uplos de personas y de •h ehos, la vercla&lt;l de cuanto he aseiitad o; pero que
e -tas líneas ~ean a guisa de a,·iso preven t iYo de
la i ntención sana que abrigamos JlOrque el afán
1le observación se tratl u7.ea en juicios crítico~
im parciales, para que el metlio, donde elabo.
ran. y al qn e s? deben los cronistas, los aplautla y no los de,prerie.
,Contra aquellos espí r itu, "superiores" qno
callan c uando debieran hablar y habla,1 siempre que debi?ran enmudet·er, se debe estar a
la tkf ensfra.

Y 0 i por uu. momento llegan a se&lt;lueir a tres
o cuatro ilusos las obsern1!'iones de cronistas
tan mal forjados, recuérdese como ha dicho
el genial Manuel Reina, que :

'' Siempre tuYo el e obarde audaz mirada,
l'iel sedosa y bri llante la pantera
.l. re$plandores la t raidora espada'·.

camina despal:io por sus raquíticos cau.:e,, yo
los ,·eo sin dar tregua a la dura faena diaria
)Jara alargar una existencia que 1rngua por en·
roscarse como aterida culebra. en busca de ca.
Jor.
Cuando, como ahora, se encr~spa el mar Yeraeru7..ano, cuando e, más deslumbrante la albura
del Popocatepetl y tbl Ixtlacihuar.J, los viento,
del Golfo mandan a nuestros pobres un hálito
de enfermedad. y con la cara vuelta al Yalle.
las mu das esfinges de nie,·e parec en conviclarJas
a morir en su seno.
La tierra-dicen los sabios~-e .e nfría poco a
¡,oco. La rt.mérita Central experimenta apenas
·el principio de los invürno~ que han de Yeuir.
erueles y devoradores como los ele las estepas
rusas. Con-uélenos ésto. Y más qu~ ésto, ~aber
que un opulento señor, árbitro ile graneles r iquezas en el país, cuando llega a~ Londres, gene ralmente e,1 Enero, exclama apPán&lt;lose &lt;le su
carro-¡,alal"io : "¡"What a heautiful weather ! "

* • *
('ru&lt;lo vic11to el que ha sopla,lo estos día,;
~Ionótona su caución, como la del grillo, '' en la
ún ica cuer da que e,tá en su Yiolín '', recuerda el
estribillo d C\l cuento de Yaltlemar Da2 y de sus
llijas, q ue oían. por su fort una avecinatlos al
l,ogar cre1&gt;itau t e y más rojo que un crepúsculo
de est ío, el eterno :
'' IIú, h ú, corro y vuelo, l1Ct, hú, J,ú' · ...

B stc frío Yiento, p reluuio !le un rutlo invierno, qu 3 ,h icla h asta l a; co njeturas-es ajena la e xpr esión-no es ya viento, va a con ver·
tir sc pronto en una al ma perdida que balbuceará. sollozará, aullará, lamentándose, pitlienclo,
l ln ma 11110, e n cogiéndose ...
Es el frío de los pobr es, que d,biera ser "ex•
clnsivamente" de los r~cos. Con ello, puede batallar.
Y entretanto se par te la carne d3 los infortun ados-su única vE'stielura a veres- y su sangrl'

ILei ,li•lamt·ntc el e-pedánilo tan,lófilo va el,·
ta¡,a caí,la-si bien nunca ha tenido capa, ni·
camisa, ni nada : ha Yivido al clesnuclo.-El Teatro l'rineipal, casi una iu-titución, cierra st1~
puertas ·a la tanela. Y en cambi~ \Ull buen cam
bio), -el público llena las treinta y clos salas &lt;le
cinematógrafo abiertas en la actualidad, rego.
ci,jámlose con las amenísimas escenas ch magia,
de costumbre-, ele v iajes, tle arte, te., '' acompañ adas" con un a músira no siempre ele " ,·irtuosos' ', pero música, al fi n, qui sustituye a
aquellos'' artistas'' ele la onomatopeya que ejercían tras la cortina blanca produciendo rui&lt;los
e xagerados y tliscorrlant.~s.
Ya no •P oirán en 1la calle con la frecuenc ia
ele ante,, los aire; d e la zanuela pornogr áfira.
silbados por el payo, por el a fi cionado y por el
pilluelo. T ampoco el revend clor realizará sus
ga nanrins ,le quinientos por C'it&gt;nto r-atla !&gt;áb a&lt;l ,,
a la hor:t !lr,1 C'strcno ni :.Z oirún en la &lt;'O:iver-

Retrato del señor don Emilio J. Párraga y su eaposa
la señora Maria Ofelia O. de Párraga, el dia
de eu boda.

.,

..

•ac,on y uJgar los "calembourgs" y retr uécanos
gastarlísimos con que suelen alardear de gracio•
0s los carzntes de "spr it ".
Pero el ''monstruo'' es Yeleieloso y ~cele al
engaf10. Ahora -e r zcrea sanamente, inocentemente, y a¡uende geografía física. No es difícil
que mañana b u~que un nu e\'o ester coler o y ,·uel.
va a eleclicarse aH estucl io ele otras geografías.
Que no Yueha, Señor. quz no v uelva.
0

Fran cisco GANDARA.

Corte de amor y grupo de invitados á la ceremonia rPlig iosa de la boda de la señorita Concepción,Lara con el señor don Edmundo Valade z.
Los despos ados a l ce ntro del g rupo.

Mes a principal del ba nquete ofre cido a l señor don J a v ierlcsza L anda, el s á bado de la semana pasad a
con motivo de s u próximo v iaje á Europa.

mm

�t¡ue uo a mi~ alabanzas en prosa t ,-cr,o, ni qu;zá. a mis prestigios per~onale~ en los que-¡ tonto de mí!-ya estaba creymdo, debía mi
buena suerte con Lina Altieri.
DP amar2·1s ,-avil~riones me sacó eila. Yol·dendo, como por ensalmo, a su jácara primern.
•rorné a oír el ca•cabeleo, ,·aeil:rnte ai10ra, ele
su risa; admiré una vez más sus andares, no ya
traYiesos, sino lánguido-, por la estancia. Db
nuevo s-? contempló en el espe_jo. Lue¡!''J, aproximándo~e a donde yo me quetlara «en~ado, m:.
mosa, acercó sus labios:
- ' ' Questo ''-me elijo,-'• é per té'·.

A Luis Castillo Ledón
IDi una vuelta en derredor de la mesa. Estaba
limpia y monísima; eon sus cubiertos, ,el uno en_
frente del otro, que pareeíau interrogarse; lu(•iendo la cristalería reflejo" ambarinos sobre
tlel nítido mant.t&gt;l ; las senilletaR, dobladas a capricho, enhiestas en las copas. Ya iba a orde.1ar
al camarero que se marchase en tanto ella venía, cuando me dí cuenta &lt;le que faltaban la~
flores.-¡Le gustaban tanto a Líoa!-EI diligente mu&lt;,hacho hubo de traerlas presto. Eran lirios, esperialmente encargados por mi. Púselos,
amorosamente, en búcaro fresco. Su nota blanc·a, añadiéndose a la del mantel, era un cpitala.
mio. Pareeióme que iba a efectuarse alli rumbosa comida de bodas; ~stu,·.e a punto de saltar.
lleno ele júbilo .. _ ¡Y lo hubiera ,bee:ho, a no estar presente el criado! Le despedl, pues, mandándole acudiese cuando llamara, y dime a saborear mi contento en aqu?l diminuto gabinete de
café_
1J&lt;;ra tau granile, que ango~to se me anto_jahn
éste para eontenerlo al de¡¡bordar,e ,12 mi pec·ho consumido por la inquietud de la espera.
¡Ella ,-enrlría, sí! ¡-:.fe lo había prometido!
,~~ndría, al fin, mi princesa rusa: que tal la
creía, Yi~tos lo inaHesible de -n rango galante,
el majestuoso orgullo que para quienes la re•
querían d~ amore~ mostraba, y mi in,ignifieante
pequeñez. Y era lo singular que ni siquiera ha.
b!a yo demandado tan insi~rne !llerced. ¡Lioa
Altit&gt;ri, la rliva eél~bre. la ineomparnble El,a,
la intérprete feste_jada de Ma1,on, tratándose a:
tú por tú nada menos que con Jaime Lázaro,
croni~ta novato, garzón pobre y no muy ~apiente en muutlanalitlad!-;l)íganme ustedes: ¿no es
extraño~
Recordaba sus palabra•: "Cenaremos _juntos
mañana'' ;-&lt;la~ palabras que ,ne ~u-urró, en un in~tante en que nos quedamos solos, en 8U camarín,
cuando fatigada y sonri ente limpiaba de afeite, su rostro. Y el musical deleite que tal evocatión me 1noducía, acentuaba el ansia de la es
{'~ra. ;Cuán perezo-o c-1 tiempo! Consulté el reloj, una. dos, tres veces, siu enteranne de l.1
hora.-¡. Yendrí.t !~¡Demonio ele situaciór1!-P·1.
seábame por la bomJbon~ra aquella, tle arriba
a abajo, sin cesar. Sentéme luego sobre ,le los
mue'&gt;les: 1uimero ,en el dh·án, que en un rinc(H
e4aba, bhuclo y sensual; en la sillo a mi da·
ma de,tñn:ida tlespi;és; al cabo en la mía. ).le cleYoraba la impariwcia. Una vibración de campanas pasó, fugitiva, en el aire. Sonaban la,
tli?z. Reí ele mi propio ,lesasosiego. Apenas era
la hora justa. Vuelta al espíritu la calma,
:1guardé tranquilo, fumando un arowátieo egi¡,c&gt;io-¡que hasta para tales lujo, me dí maña en
aquella oeasión!-Mas. bien pronto. la serenidad, que eu mí no ,era sino freno ,le! nerviosismo impaciente. l'U loea zozobra se trocó. Trans.
e·, rriel"On diez minutos; media hora ... ¡Y ni trJza Je ella!
¡Ah. las cosas qu~ me dije; las amargura, que
pasé! En aquellos crueles momentos, luego &lt;le
a,marla, ele desearla. de hacerla surgir, ayudado
por la loca &lt;h la casa y con erótica compla~en eia, casi la orlié! Xo me cabia duela: se había
burlado de mí. Lo confieso: sentía correr fuego
por las vena,; tenía la boca seea; un temblorcillo colérico agitaba mis manos... Quisz maroharme repetidas veces; pero un rumor lejano,
Yoces que asceudíau d~ la calle, TOC'e rle falcfas
sobre la alfo1nlbra ile la escalera, me con tu vieron. Maldije d~ mi nombre y ele mi ,unte....
Por fin. cansado, exhausto, 8in gana ya ~iquiera ni fortaleza para desesperarme. rlespués de
una hora mortal, me acodé en la ventana, inst&gt;n_
sible al hechizo tembloroso y cerúleo ,le la no&lt;'he ...

Quien me hubie•&lt;' ob,rrvatlo, juraría que. al
Yerl:i, raso d• nsi-,tir ella a l:i rita, hahrh tlc&gt;&lt;·

cargado sobre el te.-oro ele sn grada el ¡,r-o de
mi irritación. Xo era hombre vo ¡,ntont~" de tiquis miquis amorosos; m~ caracterizaba la brutalidad ,]el novicio. Hay que tener en cuenta,
ade:nás, que aquella era, en la historia tle mi
Yicla. la 1Himera a,,entura. y &lt;¡ne en mi cal;,latl
tle pobrete no pot•o, saerificios me había costa110 el arrostrarla.
jCosas extrañas de la pa,ión ! Cuando mayor
parecíame la hondura &lt;le mi de,es¡)?ranza, YÍ el
cielo abierto. Giró la puerta, a mis espaldas; escuc&gt;llé un paso menudo y coqueto, una soforacl:1
risa. Volvíme. !-;lla me t~ndió su mano, enguav_
tada.
--1 ' Caro, vi ho fatto aspetar tanto'' ...
\La dulZllra i:aliaua rle •us palabras me supo
a miel. ¡Casi protesté, indigua&lt;lo! ¿ Hacerme esperar• ¡Xo, el¿ ningún moclo! ¡Era _vo tan feliz,
11eu~an.Jo qu' venclria! ... Y apretaba rns manos. Y Yeía el contento de mis ojos reflejado en
el asombro risueño ele los suvos. Y mue.has Yeces.
en la suprema clitha &lt;le! moinento, pronuncié s 1
. no,:wbr&lt;', embelesarlo, sor¡,reu,li&lt;lo yo mismo tlel tintineo sot\oro y a,·aridante a~ aqnellas rlos sílabas repetitlak: ¡Lina! ¡Lina! ...
}f, dejaba hacer, ,011rie11te.-Ahora 1úenso
que la regalé entont·es ron :;cnsacione.-; que resultaban exótil'a, en el atunlimiento rle su Yi.
vir mundano y errabundo.~llizo arlemán ,Je quitarse el ;;ornhrero. Presuro~o, extraje el fistol
qu' ,1 su, rubios t·:ib:&gt;llos lo adhería. D~s¡,ojtsla
ta,11,bié11 ,lel abrigo y &lt;le los gnante,.-R~~uer&lt;lo
que tales prendas, asaz moilestas para la ::tlt•111nia de la cli,·a, par¡,ciéroame Iujo,as. Conservando la pt'núltima n mis manos, creía sentir el
blando halago ele armiño ,le la túnira &lt;le la rei.
na lle Sabba.
Y quedó' er. t•uerpo, más gentil y tc-utadord
que nunea, eon una li,·1 blu,a y una falrla negra, sin perifollos, qu~ por su sobriedad misma
ponían de relieve la elegancia ele líneas del talie
reneefio. Por un mo:nento, jovial. contempló la
mesa. f;olicit:non •n mirar los lirios blancos rlrl
bÍlcaro fre•1·0.-"Oh, i fiori! "---ex,·lamó. Y ¡,:1
el tellllblor ele su ,·oz. al aeariciarlas con la, bellas manos, a1li\'i11é su reeonocimiento.
R ?eorrió, con ,·ivo paso, el gabinPte. TTinc:1 ,1_
do una rodilla en el dh-án . mir6se al espejo que
&lt;'D el muro estaba. Luego fué a la Yentiurn. :,1
borozacla, riente, trinanclo en •u amoro·,a l ngua. Se a-omó, conte,1ta tle la elaridarl primaYeral de la noche. De-pués, friolenta, fingiendo
un castañet&lt;ar gracioso de su, llientec·illos, qll&lt;'
eran romo la melodía eánditla de su sonrisa, •e
e1·hó atrás, re~tregóse las manos ...
-·'~ai, hambino ·~ ''-me rlijn.-''Pa frerl,lo'' ...
Cauth·a&lt;lo por el sÍlbito tutPo, qui,• prC'1·ipi0

tarme a. t'errar ia,; , ·idrierai.;, aho1ninnndo c) p 11li
p1·evi~i(rn. Pc-1·0 c,l)a. lll(' ch)tU\'Cl; n:1lazil

e"i('~\.,¡:l.

mi c·u?llo; me besó, entre risas.
-"' ' La~cia' · ...
,\,],,ertí entont·es cuánto má~ con.,i ,teni.e~ qu'
las cadenas ele ,]uro hierro -on dos brazos blan eos, frá¡:("iles. carieiosos ,I? mu_jer. )Ii ,lelf'ite c,·r
hlfinito. -:.1e consiclerab", siu acertar a definirme. ¡ Quién era yo, y por qué art(', hab:a lle_
garlo a coo,~gnir que Lina ·Altieri, la cantante
fe•t~j·• ,la por s~ñorone-s lle ni enta, c¡ue nr1 bah:t
de obtener un ¡rran triunfo eu -:.léxico, me mostrnsc t:in ha 1agiieñ:i solicitutl? ¿Cómo 1cxpli,·ar
,que Jaime Lázaro, c·ronista incipi?nte. tan bisoño en a11da11zas periodístieas como galantes, huraño, ni de •obrt&gt;-aliente apostura. pero tamporn
de mal Yer, mediocre ?n el vestir. y algo meno.,
que metlioc-re e;1 el gast:u, ttn-iese a ~n merce,1
a a,quella sing11lar criatura qu? sabía. at·a~o . clel
oro de los ,luqurs ! ... Porque. no era una ilusi6n
ni turbadora fantasmagoría tlel sueño: ella estaba ahí; yo aspiraba -u fragancia: yo oía la ,•antilena lánguida &lt;le sus frase~, en vaguel'ida corno
a tran~s tle una niebla 1,or mi diseutible &lt;'onocimiento del idioma en que eran pronunciatlas.
rn :l\-nsall:1tlor ímpetu
senlí: &lt;&gt;l tle darle las
,

El :,ir~ trajo eon,igo, en una ráfaga tibi:.,
,·elac!os compase, de Ya1,. Se di,·¡,•tían !'n el
café. Teniéndola rogitl:i por el talle, _junto ,h ·:,

gracias, c·o.no un troYero a la. castellana alti,-11.
el prestigio de mis
.-ró.li&lt;:a, y rima,!-P.zro un reparo me contuyo ·
el de que Jesairailo era confesar, ante la coque_
ta -:.canon de la noehe autes. la insignificancia
,Je este nu1,·o Des Grieux que no tenía siquiera
en su ahono, a falta ele mejores prendas, la ,lel
ri:iismo.

pule~; d , 1 golfo azul; ele la bellPza lánguida il~
ls&lt;'hia.
Estando tan cerca, sufría yo la sen,aciírn de
su alejamien~o. A. CRtia rnim,to que pasa·b'l, cr~ía
verla ·,más v míis Iejo,,. Era tomo una Yal!:t, incorpórea forma. que e-capase de mis mano-. X ece-itaba l1acerla sentir mi c&gt;aricia., para co,n·e,,cenue de la realltlad ,le ~u presrnda. Zumhábanme los oído~; 11\s Posas iban tomando, ., mb
ojo, . perfiles fantástico~. Y una secreta timi,t,,z
-mi Yi?ja, mi incurable timi&lt;lez ele niño,-d,·a,
htente. impe,lí::ime ,hr ~ien,la suelta a las ¡-·alabras propfri-1,, para !l.li,·io tle n\Í quel,ranh1.
A los :1rrc~to, &lt;lonjuane,co, de po(•o antes. 1.:,bfa suc.erlido la cle,esperanza. Culpa tle ello t•·n.
,lrían, -prob'.!hlemente, el ,·inillo es¡lllmoso, o la
noc·he, o la actitud comeclirla ele Lina, tan contraria ahora a la ,le un prin('ipio. La ,-enlacl e~
quP mi cle, ?o de &lt;·olc-;.ti:11 naufraga ha en rl rn:ir
•l&lt;' mi in:'x¡,eri!'1wi;1.

- ¡ Era tal y tan poderoso

Cenó bastante y con buen apetito. •rriucó, golo,a. :Muchas Yeces el Ohianti empapó de púrpu•
1a sus labios; y a11ora el -:.Ioscato-¡ni quién pens:na en cordones ro,jos!-iuejaba perlas liquidas
en las comisuras que se contraían al reír un tanto e.,t"andaloso el~ mi dama,
Sin 1·e•ar de halagarla, y bebiendo tanto como ella, tra'llabn yo, '' in mente'', mefi,tofélic&gt;o,
pro_vectos. Porque no supondrán u,tedes que en
o,·asión ta11 propicia. con guapa mujer al lado
v no muy san,1s intcnl"iones dentro, iba yo a
~¡ue-1:nme: según el &lt;lerir ,·ulgar, "a la lu,;a ele
\"alencia ".
¡Xo, mu_v lejos de ello! .Jaime Lázaro abriga
ba el firme pro¡ ,ósito rle apr,W~&lt;'har su buena
fortuna. Comprendía que noches como ac¡uel:a
no h:ibría,1 de t·ontar-e por do,•enas en su vida;
y, burla burlando, cortés, diligente, a mNlio
rlespo_jar ti&lt;' la c·aparazó11 h6rrirla ele su t;,,nitl¡,z,
¡,or obn1 ~• gracia ele los dorados rac.imos qu••
años antes se habrían mecido en lo« Yiñeclos dP
Ron-euto, escuclriliaba, buceaba en los arcanos
de ~u flaca erurli&lt;·ión libertina, en po, ele un e,..-Jlerliente-el más 1áphlo y seguro-para rrnclir
a aquella que. si bien s? la miraba, más que for_
taleza, rel'into eclénil'O parecía, abierto al en"-

-

nía o a morir las ondas azules del mar; tl.i !as
noehes de luna, que tenhn fantásticas radiacion?3 blancas, en el PosiliJ?Pº .. _--Su Iincla car,1,
rica de expre~ión, animábase, dando color al rebto; la yoz henchfa~e -le un seneto temblor da
emoción.-'' E morto, lui, adesso' ' - .. -E~h le
abandonó. 110r seguir la earrera _del t~atro. lfa:
bía obedecido al lírico mauilato 1mpenoso. Paso
el tiempo. Recorrió muchas tierras. ~upo ~el
amor de la riqu?za, del aplauso ... Alla c¡ue,1aba s~ ju,-entud, en los girones q?-e i~a de_jaud.o
al pa•.o. Hacía poco que ws \'!Ctorias rueron
enlntad:is por la fúnebre noticia... .
Yí cómo sus párpados sa .bumed'8Cieron. Rozó
sua,·emente mi cuello su cabellera blonda. Lue"º• serenándose. &lt;lijomP nua,·amente que ,:ira, yo
para ella la re~urrecdón ele! pasado; :un fa!ltJ.s_
ma que salía a ~u encue'ltro: una viva m~m?ria. _ Al otro me :\,emejaba por el color de m1s
pupilas hecho de yao-n•?rlad, por el timbre &lt;l'pa•'.0
&lt;le mi ~-oz y por !a ~abeza juveni~; del otro tPnia también la timidez, la hurana tern-arn, la
afición a hacer v,arsos.
Yo estaba perplejo. Sus brazos desnudos •"HD
como dos ir:me1,sos pétalos de azucena que,. -~l
enlazarme, saturábanme del encanto de s:n mt1- •
,ln. Su, labios 11alidecian. POPO a poco, sin ~entirio, casi ~in clarme cuenta--.)' hasta eno qne
obeileciendo a un instinto qu? a.hora me pa,.ere humanísimo.---J1ubíamo$ ido retrocedie:1110.
Ella sonrió ...
Horas más hrde, eu mi cuarto de s'llt~l"t),
atusándome el bigote imberbe, en tanto que sa·
boreaba el recuerclo toda,·ia fresco ile aquel Ian__
ce. pc-nsé que no era aca•o improbable. en el ,1glo, la r·eencarnaeión de don J~an.

.....................
•.Asi nos contó ay,ar de sobremesa a Y;H\;J~
amigos Jaime Lázaro, el celeb~ado eronista. su
primera aventura. Y como peina canas, y no
hace versos ni presum1e de seductor ya, dállllol t
por vermica, le pregunté:
- t Y fué esa, querido Lázaro, el prólog:&gt; ,le
otras lll'ejores T
•
•
Una sonrisa plegó sus labios enJ_utos: _. .
~Si todas hubieran sido eomo Lrna AJ ,¡,,r: ...
¡ E:ngañifas de lo sentimental! Andando .,1 ti:'~po supe qu~ mi parecido eon el otro no era ~111eo, sino, más bien, como la fama de la iJp:a,
mundial. Imao-inó haber amMlo a un hombre, y,
a falta ele 1a" realidacl de ést•a, no le era difL
~il hallar su ''altlar-ego' '. Era morfinómana. E-taba aburriil~ ele los amantes ricos, de las .Í"Yª'·
y ele las cenas caras, con champaña ...

migo.

•roqué ,·arios manoseados resortzs a fin ele susc·itar nu e,·amente la cor1lialidad galante de ella,
:ulorrnrcida rlesde hac-ía un rato por la charla
.Jn~o~a. Y ¡oh mila¡rro!, torlo; dieron el n•sultado :wetecido. -:.fientras Lina me rel:ltaba sus correrías por t iena" IPjanas, yo busqué, encontr·,,
y apri•lo11é entre los míc,s su pi~cesito nervioRn.
lT11 momento hubo de ¡,\"Mal·ión de par-.ajes MI
~ilo, saturados &lt;le luz, en que r•ogí su diestra y
la. acarieie. Otro, por 110 citar más, rememorador
tle los primeros triunfos líricos. en qne, simuh\11rlo o ,intic,1clo-no sé-loco entusiasmo por tales proezas, c¡u 2 para sí Je quisieran los honora.
hl&lt;'&lt; miem,bros de la ''claque'', arrnhataclo
N·héme por ,-ima de la mesa, y pretendí besarla ...
Ella me ma,·c&gt;ó el alto, rienclo a carc&gt;ajaclas.
-''Ragazzo! La tavola! La tavola!'' ... gritó, tt•merosa ele mi brutal fogosidad, por el
ri S!(0 qup corrían los tra,tos.--"' :\I,1, vieni
r¡na! E meglio! Yieni qua" ...
No me lo hice repetir. Acerqué ·::ni ,.illa. L:t
]ilátic·a fué entonces má~ abundante _v sabrosa .
)fenudearon los rá1ices rebosantes, co 11 graY&lt;'
tletdmento de mi hacienda. Encantóme la fami liaridad ele Lina, su hechicera malicia. Emanab1
rle ella la s?durdón rrPJrnscular de la mujc-r
,le treinta afies. En el esplendor ele -u juYentu,1
maclura ha·bía racfü1dones ele puesta ,l? ~ol otolial.~)[e dijo rle su afüión por ,mí, desde aquella noche eu que me pr~seotaron a ella, ¡,n ,-11
c·amarin. Yo· le recor1laba mm·has rosas; ¡0!1,
tantas cosas rle su pa-a,lo! ... - Y al ciar paso a
tales reflexione.,. 11oté que s? ponía triste: un,1
luz interior, mu~• remota, anima ha sus &lt;'.jos circuidos por halos &lt;le sombra.
Confieso que me clesazonii ,el nuevo eariz ro mántieo que tomaba la aventura. Aunqn~ pica.
rlo tle la tarántula -entimental, en esos momzntos más me i1H·linaba a las sati,facciones ele la
materia, qne no a espiritualidades poco suhstanc-iosas; sin obs?rvar, en mi impericia, que fárilmente se '"ª a la rPalizacióo ele! ~oce 1,or e!
tnillatlo s¡,1ulero ele lo, .-iejos romantiri,mos. -:.re
el ,,•oncertó ae:iso el ,·enir en ,·onot·imil'nto de

Carlos GONZALEZ PEEtA.

1:1
RENUNCIACION
Para "El Muudo llustrJ.1o".
La hubiera amado con paúóu tau loca,
que, tal vez, insaciable. en mis exceso;,
hulbiera deshojado con mis besos
¡el cánclido capullo de su boea!
!)fas refugióse en el asilo san to
quo a las tlontellas m!sticm, ampara.
1Y la perdió mi amor. . . sin ,que alcauiarn
a besar ni Ja -fimbria ele su manto!

ventana, nos arrobamos los do3 en la du1cetlum1Jre in•M'able de la noche. ¡Cosas mías las ele ell
tonces! Cnmo un chiquillo a quien no han tlatlo
I,1 !.(Olosina ansiada, yo tenía gaua ele llorar. .
Pen&gt;'é en mi pcqut'fü•z. ¿ Quién ,•ol ,·ería a Vt'r1'1, ahora que c&gt;umplido ·~u tontrato di'p~níase a
:,J,-,ar el vnelo liacia un mundo destonoe1do para
mí 1 Nos tliríamos adiós dentro ,le un in"tante;
v mañana, la despedida sería para siempr,•. Ella
;;¿guiría su pngrinación de tri unfo en triunfo;
vo ea eambio, voh·ería a emborronar ~uarªl i1a's, lleno de cansancio ...
~fe torturó la angu~'.ia. S'nti anhelo fnrio-11
,le :iprisionarla. ¡,Sería el!o efecto ele una pa-iGn
naciente~
--f' Yedi · '-me iuterro;,tú, s¡,fialuu&lt;lll los p,1nHto~ luminosos qut'

(,;.!

,h•jahH;l

\TI', clist!tntr~.

!'ntre los úrhok~ de la Hl'forma. qur se 1•xtt,111lían a nuestros pie,, eu ·:1 plenilunio;-'· n:,li
quelle pie cole luce?''
.
Y me habló ele su paí,; tle las noches d .\a.
0

- ' 'Sei tristef' '---,pregun tó, ,·ol\"iéndose, intrigada por mi -i lencio.
Y lanzó una exclamación dP asombro 'l I n•r
}á~1·iinas en 1nis oJo~.
)fe colmó ele caridas. Había eu su vc,1/. un
1,cento materno ele pieclatl; nna ,-ibratiii 11 ins,jlita: ur.. no sé qué de ,·onsola&lt;lor. Sus Jl 11~ hra~
eran como una alliYinación milabrrosa el? l3S que
'"º quería decir. Consirleró;ne largamente. ¡Qué
;uiracla Ja ele sus ojo,, eu la penumbra!
-'''-{ai, caro',- murmuró;-"'sai per ch,·· ti
,-oglio ben e/··
\ escuché otra ,·ez la evocación del paí~ &lt;listaate; del iolfo azul; a..-. la:--. lá9:!{ni,1a-. n0c-~1c-s ...
-Habías! ena111or31lo, años atras, ele ü'l J0Y,'ll
t·omo vo. ¡H&lt;' 1rnre1·ía :1 mí tanto! ¡Bra tan 110·
t:ihl&lt;' ia s,,mej·1t11/.a! ... - )[¡, lt:1hl(: ,1° sus ('0•Te
1·hts rou el noYio por ,·ampcH llenos 11&lt;' ,,ol: ,1,
las mPrieuclas i:nproYisarlas, bajo de los c-111p:1.
rrados, no lejos de la playa arenosa, adon,L· ve-

H oy. si entraña un ensueño mi martirio,
se lo tlebo al rigor ile aquella l\Iano,
¡que arrancó ele las márgenes al lirio
para que uo cayera en el pantano!
Y, ya e n sosiego el corazón ardiente,
con~erva de su amor plácida huella ...
¡eomo la luz le_jana ele una estrella
en el fonclo tranquilo ele una ,f uente!

Samuel RUIZ CABAÑAS.
DI.'! libro próx;imo "La Yiela se de,1hoja!. .. "

o o o

�filLLANt:&gt;
Concluyo, ¡,or mi bien, que los amores
&lt;'on su corte 1le eelos y do!Or!'S
Tenninan como tocio ... en el olvi,lo.

•
Flores y espinas
A ''ELLA'•.

P:rra "El :llunilo Ilustra&lt;l1, ".
Xo busqu~s en la senda ilel munclo en que
(caminas,
La flor más atracti,·a ni el más bello rosal;
· Bns(•a la humil,l:' ro~a que nace sin ,espi~a:;
Y crece y ,·h·e, al beso de bri-a matinal.

Prefiere un ¡,obre ramo de p:'.didas do1das.
De e-;as que ~n su moclestia Yi,·en sin nir el sol,
Por-que ellas son humildes; las otras son co( quetas
Y tluran un inHante ... ¡las mata el arrebol!
J,as flores más hu~lil&lt;l~s mejor perfum2 exha.
(lau
Y :ulornan más el pei:ho donde prendidas Yan,
Y el hálito siiave ele sus boquital! puras
.\romatiza el aire d el prado donde están.
Busca psas pobres flore--; prcfiérelas, bien mío,
Mejm· que las coquetas hermosas que al nat·~r
Des¡1r~ian a la nube que las bri,Hló rocío
Y arterameule hienn si se las Ya a coger ...

C'uan&lt;lo a de,jar la infancia la juventud nos
(llama
Y brota en nue-tras almas sonriente la ilusión,
8entimos nue1·a vida qu? nuestra sangre inflama,
Sentimos que algo nue,·o nos llega al corazón.

Y es porque entonces nace con todos sus pri(mores,
(.'011 tollos Hug p~rfumes, con todo su esplendor;
J.!\ flor cltl sentimiento, la rC'ina (le las f lores;
J,a más hermosa y pura ... ¡la del primer amor!
Y ¡,\ corazón, dormido capullo, s2 abre rosa,
DespJcrta, v sus aromas se extienden por do·

•
( qui e,- ...
Amor es su perfume, su brisa es la amoro~a
1:-\onrisa &lt;le unos labio~ carmíneo.s de mujer.

Y se abre cuando siente llegar esa ~onrisa,
Pr('kdio miskrioso de nn cántiro de amor,
Lo mismo que se abre al b2s0 de la brisa,
E: broche alaba,trino de la dormida flor ...
¡Y son esas, mi cielo, las flores de la vida!....
En el verg?I del mundo los corazones son
Capullos ¡,n el niño, do la inocencia ani&lt;la,
Rosales eu el llnmbre, que entreabre la ilusión.
;,fas e~as flore, tienen también galas y es(pinas,
F.n Y?Z tic nédH tienen, también, amar¡.n hiel ...
:\o busques, pues, las flores más bellas 11 i más
(finas.
Qu:: aquellas más humilde~ te brindarán -su mir!.
La ro-a máq galana no tiene esencia aiguna.
Y tiene mm·ha, rn eambio, la que sin ~ala está:
Pr¡,fiere tít una. rl? ¡,,tas, mi virgen, que uing-una
Cuanrlo a tocarla Ya.vas, tn mnno espinará.

J:uuá~ bu....ques, "Yii..:.toria, en la en~año~a ,·icln)
Para adornar tu pecho. la má, hermosa flor,
Sino la humilde rosa clo inagotabb ani&lt;l~,
Tras la ilusión más pura, el ven1ndero amor.
Atenodoro HERRERA.
Cananea, Primavera de l!lJ'.!.

OPOPONAX
(D&lt;l libro "Esmeriles").
En el aire lene
to,lo tapiwolo eon
viv&lt;' el opopónax
tle las li,·iantl:\tles

ol? tu e:unnrín s·edeño
extraorclinarias trias,
volnptuosamente, olu ~ño
turbias qur en tu alma a11·
(hrlas.

,Cual taimado gnomo, con inquieta,lor 1•mpeño.
en los l!rocatel ss, en la, colgiuluras lela,,
,-ahe las urolimhrPs filtra su real beleño,
rl oprohio grato ele! que ,·anamente aprlas.
Tocia la fstrudura lle la venusinn ,·este
que tu, ~enos besn, c·on esplen,li&lt;lez renda
soporífero, honrlo efluYio &lt;lel aromn este.
Y cuunilo insinúo mis a1Hisonantes lnsos
en tu nu&lt;·a plena de oro. sientes tú que el ala
1lel &lt;luc·al perfume roza tus quemantes sJsos ...

REM.E.MBER.
,La tarde e-taba triste... En la arhoh•,la
Plaii.ia sus troyas de dolor el ,·iento,
Y al toque de oración sonoro y lento
Yistió la noc,he ,u luctuosa seda.

o

La Yibración de un piano vaga y leda
Despertó en mi angustiaclo pensamiento,
El eco Jnolvicbble rle tu acento
l'uan,lo tu YOz me acariciaba quetla.
Y as¡,iré, sin ,quererlo ... de esa historia
1·n pc&gt;rfnme de amor ... que en mi memoria

oo:

-1-:.

o

..

('omo en la flor al mart.hitarSC' ani,la.
Y me embringó de nnevo la ternurn,
Qur hrin,laha a mi anhelo tu hermosur:t

J

('nan,lo eras la esperllnza de mi ,·icl:I.

J

o(1)

OJOS GLAUCOS.

Des,·ubro en tu, pupilas, algo que altrra
Y llena 1le ansie&lt;latle, el ped10 mío,
Porque flota en su raro tinte sombrío
E-.• Yago hip:1otismo de la quimera.

Id

.o:

111

Yierten luz que es eflu\"io, luz heehicera
Que con,·ida a los goees y al ,J ,syarío,
Y ,J('slumbru _v ahuyenta mi viejo hastío
Y a mi alma es anuncio de prima,·era.

4

Ojos glatH·os .v hermo-os ele forma extraiía,
Que a la sombra tupida ele la pestaña
Fin,g&lt;'n nn.ígicos tonos &lt;le gemas bellas;

J

Y ilesviertau amores, chulas, p•sares

LIRIO.

He-i·ho n dia,lemas lle noda~ _,. s:tntoq,
h•jo es &lt;l&lt;' liiio quC' cnrnis alarg-a;
flor &lt;]¡, po~t'l, rn nítiila snrga ,
da ríen motiYos a fúlgido, cantos.
Fo~:nau sus pétalos, seis versos, llantos
&lt;le álgicln m u•a &lt;le- númen que amarg-n.
Céreo y albar, al ei'&lt;píritn cmhar¡:a
siempre qu e luce sus puros enrantos.
Yetllo eu lo, rarques: ,i brota en los mantos
verdes que lustra la luz rnn rle-lirio,
es c·omo e,rarcha qu? borola quebrantos.
¡ Ah, quién me rliera ser lirio, entn' tant,1s
}Íl~uhrrs brotes ele znr7as, oh, lirio
,hl'l'i10 a rliailemas ,12 no,,·ias ~- santos!
Severo AMADOR.
)l[(-xÍ('O. ]!))2.

Todo muere
Fué el niño de la veD&lt;la . .. el traicionero,
Qui en prestánclote rnras p erfee(·iones
Reclú_jome _va loco de ilusione~,
.-\. confesarte &lt;'011 ardor: ¡te quiero!
El fué también, señora. quien nrnií ~rn
Dotándome ('Oil torlas las pa,ionC's.
Forzóme en repetidas ocasiones
A ofriclarme por tí del muoilo ent~ro.

;,fa, ho~• que lento ha b-an«eurritlo un, aiio,
Y qur pen·ihn que aminora el ,laño
Que con ~us fll'di:t~ me eansú Cupi ,lu;

Id

Porqur tiemhla en su Yer,le como los marrs
J,;1 fulgor mi~terioso ole las rstrellas.
T irso N. CH AZA.RO.

o
U)

En mi boardilla

◄
&gt;
o.,

Para '' El Mundo 11 ustrado · ·
Llu~1·e . . . Gimen los Yi:entos otoiiales . ..
Y eu este rle~enea,1to que me aqueja,

l11111di,lo en mi si116n, tras los cristales
miro la tu1bia tarde. que se aleja ...
Este pálitlo sol sobre mi reja,
i viene a eomparleeer;e &lt;le mis malrs !
¡.\)', por ellos tal vez, en la callej,1
lloran copiosamente las canales! ...
¡ Oh, mis líricos sueños. . . en ocaso!
- Y IÍI, mi juYentllll: si ya no existes,

¿ qué memoria me dejas_ de tu pasot ...

Vueh·o en torno, ineonseiente, mis mirnrln°:
¡~• 1IE'~CL1bro un montón ele versos tristes

j unto a un ramo rle rosas cleshojnclrls!
Samnel RUIZ CAB.A&amp;AS.

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&lt;·ión nacional la r zcuastitución &lt;le Jo, elcme,,·
tos armado~; pero no ~e habían lle.,ado a cou
solidar los nue,·os proyectos.
"
"M.í.~ que la eficiencia del ejército gri¿go.
preoeupara. a los t_urcos su situación geográfica,
que les obhga a distraer fuerza., c1e la frontera
Yerdadera,::nente peligrosa, que es la de los Ba;
kanes. Los griegos cueatan !'on 192.000 hombres, y con un factor qn-e puede mucho en la
guerra : la venganza, el deseo d~ resacir•e de
las pérdidas sufridas en la guerra greco-turca.
"El ef1eetivo del ejército de Turquía, puecl••
alcanzar hasta l.450.000 combatientes, gente du·
ra, sobria, valerosísima y organizatla por ofichles alemanes. El material de guerra es abund~ ete y no malo;. la •moral militar, ua poco ray:t·
na en el fanatismo del valor, eleva el coe-ficien.
te de eficacia de estas tro1ias, que -i sus oficiales han adelantatlo algo desde la !!llerra grecoturca, harán un brioso papel en t;das las funciones parciales.
'' Turquía tiene en con,truccióa en Jog astilleros
de Inglaterra, dos drelli&lt;lnoughts de 23.000 to
nelaclas; 11ero no puede contar ton ellos ha,t:l

franJ~ra
■

-~·:",ª
,~-~

¡

~-----'::_7'-•

Hll3.

])ecididamente estábamos en lo justo cuallllo
Jlamamo,-, en nuestra crónica pasa•la, lo peor a
la gnerrn turco-balkánica. En efecto, durante 1,
guerra con Italia se registraron hei,hos terribles,
puesto que tirrible es la guerra de por sí. pero
uunca se dió t·uenta ile lo que nos han relatade
los cablPgramas de los últimos t.lías re,pecto a
los recientes en(•ueutros en los alreiledores o
l·en·anías de la eiudad de A,lrianópolis.
En lo., campos de batalla han o\'nrrido escena~ ,que apenas pueden ('re-:rse; se dice que du·
ra,lte la batalla que vrecedió a la toma de Ku·
mano,·a, los turcos formaron trine heras con l'a
dáxeres. El número tl? muertos, de los dos ejér.
l·itos, se calcula en la aterradora cifra &lt;1e Yein•
ticinco mil, y •i esto continúa así, esta gue·
rra será una de las más d2sastrosas en los últimos dos o tres siglos.
Y si en el campo rle batalla. se han visto esta,
aterradoras ese,was, el espíritu militar, el militarismo, ha hee110 también algunas víctimas
A¡tarte de las ejecuciones en el campo de batalla, que se than eontado por l' ~ntenares, en Cons.
tantinopla se fusiló a un príncipe de 1a. sanp·~
real ele Egipto. y a muc.hos de los ofieiales qu~
se hallaban a sus órdeu-e,,, por,que se vieran en
la ineludible necesidad de retirarse (l,i Kirk•
KillieS'h, ante el avanl!!il de las tropas mont
ueg1i11as y búlgaras. La necesidad de soMteuer
el valor y la discipliu,L militares lleva a esos
tt&gt;rribles extremos; el príncipe fué acusado de
t·obardía, juzgado por una corte martial, senkn·
ciado ,Y ejecutado en menos de veintit·uatro
horas. Son los acompañante¡, obligados del horrible ·espedro que se llama la guerra.
Y esto que ~•t• bien puede llamarse lu peor.
quizás tenga espantosas ,·011secue1H·ias, ,,, corno
todo lo hace esperar. al fi n s~ origina la ti-mi•
tla eonflagnwi6n europeu.

'' Grl'cia es la únil.'a potencia que ¡,netle oponer
•.rurquía algún poder naYal: posee cuatro acorazados, odio contra-torpederos y un submarino.
''' En cuanto a Bulgaria, no tiene máb que un 1
cañonera d~ iOO toneladas, transformada eJ
)'ate rnal, y seis torpederos de 100 tonelada~.
'' Uomo l-0 ,nás probablz es que 110 haya com.
bates naval :?s de gran importancia, to,los esto,
barcos, bastante antiguo~, quizá se limiten a
bombardear y a cooperar a las operaciones te·
rrestres ''.
Después ele leítlo lo anterior. no puetle uno
menos -que preguntarse: ¡dónde •está ese Pii&gt;raitv
turco! Porque si bien es cierto que la ,e•;;~t:1
citada concede superioriilad al ejér~ito ,l • lt••
Balkane• llescle el punto de v ista ele la or"a·
nizach.111, el número J1ace mu\' consiclerabl¿ ".ti
e-jército turco. Pero ya en eróni,·a anterior he
mos dit'Cho ·que e,te ejército por nUineroso que
sea, se halla bajo la impresión clepresi,·a ele sn
derrota ante Italia, y con el áni.110 decaído ante
las primeras ,·idorias de los montenegrinos.
No es aYenturac1.o predec·ir que s2guirán los
triunfos (le los coaligados. y se llegará la hora
de repartir ,el botln, hora en que seguramente
,·encl1á la anunciada interYención, y quizás vea·
mos la parte más aterradora de la «uerra que
par,ce ir terminando ahora.
"'
J . M.C.
a

j

0

-

Tipoe pint orescos de g uer rilleros y soldados m,on tenegrinos.

* ,. •

Heguro llUI' nun,·a ha esta,lo tan t·en·a t'I t·on
fli.-to ,·ontinental romo ahora. Ya sea l'On el
¡,retext-0 d,' impon,•r la paz, o con el 111otin1
ver&lt;ladero, que es el de participar a la hora d"l
reparto, ]as potencias han tl eclara&lt;lo abierta.
n!eate su intención de intervenir en el conflic
to armado tan Juego como se decida la campa·
ña en los alrededores ele Adrianópolis. Uuos di
een que se ha derrama.Jo demasiatla sangre&gt; ¡,a·
ra que se empiN·e a pensar en la paz. y otros,
más franl.'amcnte, tlel.'laran que Europa ne pue
,le ver cou indiferencia la desaparición de h
•rurquía Europea, sin procurar que las potencias tengan su par te eu el reparto de la po_
bre nación.
Pero los Balkaues, que han heeho la guerra
~in ayuda ninguna, que han sac•riñcatlo sus Yi•
das y sus capitales y que, según las si:npatías
uni versal2s, defienden la ca usa de la justicia, se
ha dk,ho que no tolerarán la intervención de Ja-,
rotencia-, mucho menos ahora que ya se trata
de ir viendo qué ganancia ha de sacar (•alla
rnal lh los países confederados para hacer la
guerra.

Este estado de ánimo se signe reflejando en
el mercatlo, y ahí es dontle duele. Los valores
siguen in.-eguros en Parí~ y en Londres. y con
tendencia a bajar; casi no ,h ay día que no s~
anote alguna baja &lt;le con8ideración en los valores reputados como los más -firmes, y ésto sen\. lo que ,Jtaga que Europa abra muy amplia•
mente los ojo,; en dirección al cer,·ano orientr
'fratándose tle valor~~. -:,·a se sabe que nadie
andará ele acuenlo, -:,- esa es la ¡,robabili,lad inminenh• ,kl t·onflictn armado ~n to,la F,urnpa
o en la ma)'Ol' p:nk ,le ,•ll:1.

...

Xo es menor motivo de trastornos el 11ue ],\
l'ictori:i se haya inclinado en fa,·or de los Bal_

' s oldados de infantP.r ía del ejér cito m on teneg rino que inició la serie de victorias sobre Turquía.
k~ucs. paí-es a )os que apenas daba Europa p2rm iso para servir de pretexto a lfüretistas tJ,
operetas ele Yiena.
Algunos ele estos países
t(enen en sus ejérdto, instrudores rle los ·ejér titos ele las graniles potencias, y en .este casó
no parece tan mal que éstos triunfen, pero si
s? ha ele lle-gar a la conclusión rle que lo, Balka·
nes serán moth·o ile temores para el equlibrio
contiu ental,-se explica que no se quiera crear m·
elemento
nueY0
que
complieará
••rar11lemenb la e,ta:bilidad del t·oul·ierto emop~o, c¡ue
ele tan poto ha servido en el caso adual.
IIablanllO de lo~ elementos de gu~rra que ca·
da uno &lt;le los behgerante, ha puesto en j u ecro
una revista técnica publicó en días pasados Ío~
siguientes datos:
"La guerra entre Turquía y los E~bulos baL
kánicos, ha de -er una luc,ha entre ején•:tos de
recientísima organizadón.
'' Bulgaria, en.Yos sohlados ya rlemostraron
en la guerra tun·o-rusa. qu~ tienen buen tempk,
ha organizallo su !';jén·ito completmnente a la

"E-it~ ejért'_ito será el nervio de la campaña.
Sus oficiales tienen la cultura necesaria al man
,lo, son de muy homogénea procedencia y los
generales y jefes, jóYenes en su mayoría, desean
demostrar qn2 no J.Jan sido baldíos los saer'·
fil'ios hee'hos por el país para mantener el ejér
cito a la altura ele su misión.
·
'' El ejér&lt;-ito servio está organizarlo en einco divisiout&gt;s, y &lt;·onsta el? 32-1.000 homlires. El
mater ial 110 es excelentr. ni la ofidalida(I ta1•
estogi,la como en Bulvaria. El rcv Pedro antil(UO alumno ,lel UoJegio :Militar ih Saint Uyr
l1a tlado a su ejér cito una orientación •1nu:/ frai/
ce-a. pero la vida, un poco revuelta de e~ta monarquía, no ha permitido perfeccionar mucho
,us organismos militares. Hace al,.,uno, año~
la disciplina militar en Sen-ia deja:ba mucho
que desear.
"•Montenegro pudo poner en línea 40.000 soL
&lt;lados. de poca con~isteucia como tropa regular.
pero de una eficacia notable ('Omo guerrillero-.
Será.i un auxilio poneroeísimo para el núcleo

mo1lerna: n114..•v~ 11iYi,iont"s i1HlPjH'IHlÍl"•Ü&lt;'s. c·ou
1uah"rial 11u,·ísi1110, hat·l1 1t un total dl• :100.00ll

1lr la t'0:11Íl·i6n.

hombres, hil•n instruíilo-, C'ntrena&lt;los por frernentes periodos tle grandes maniobras y co I
uu exc~lente espíritu nadonal.

zaciún ab~oluta•nente fran,•t&gt;sa. diri.,ida por otidales del Ejército francé~. Desde" la derrota
que le inflingieron los turcos, era una preocupa•

11

(in•t·i:t at:ah:1 ,lt' dar a su 1."'_j:Or1·ito una

•

t
J

or:,{ani•

E l rey Nicolás de Montenegro pasando revista á sus tropas, poco anles de que es t allara el conflicto con Turquía.

�INGO
JACINTO BENA VENTE
El insigne autor tle '' Lo
r11r,i'' y de '· La princesa Behé' ', ha ingresado en la Aca1leniia. Española, ocupau,lo el
sillón que dejara vacante el
ilustre don ~[arl'e)ino ~lenéadez y Pelayo.
,
Comúnmente natla ti:?nen ,fo
señalado
estas distinciones
concedi,la.; a los ·escritores. L:t
entra&lt;l'l en las academias. que
en -el pasatlo re,-estía una importaoeia excepcional y era
tenida casi por consagración
tle personaliuade~ relt&gt;vantes
ya. en la república d~ las le1ra~, no aleanza ho,· ,lia, en el
niterio de las ¡rei1u-s cul:as,
una con~i,leraeión tn u g-ran&lt;le. ~lm•hos literato, céll•brc;,
han nrn ?rto sin merecer los
honores ele aca,lémieos, y no
son pot•os. aquí )' en to,la,
¡,art!'s, los me,lioae~ que integra11 esa~ tlol·tas corporatiu-

nes.
La misma palabra "academia·' no, da itlea de cons,rvatismo v estancamiento. I mpe,Jir que la mentalidad salgn
,le tleterminailos mol,lcs preserito~, oponer a ln inno,·acicín
u1rn barr •ra in,1.1perable, ahogar to,ln ten&lt;lent'ia eacaminatla a renon1r: tal parece que
ha sido •·iempre la printipal
misión ,Je las academias. En Prnmia. &lt;'~pet'ialmente, no obtu\'iernn la~ vercles ¡,alma-, ,,i Bal •
zae, ni Flaubert. ni Yerlaine en taoto qn&lt;' ernn
conferida:,¡ a plumíferos (•uyo' nombre no ha pasailo a la ¡,1Jstrridacl. En •Espali;1, otupn uctualme•1te el sil!ón th la pre,itlencia, que fué new,110 al autor rle la '' Hi,,toria. de las idea·¡ e~iétitas' ', rlon Alejandro Pida!.
·J_fa,-,-ta ay¡,r al menos, Ja., acauemias ~eguían
la 1nquehrantabl política tle no a1lmitir en su
seno elementos de lo~ que pudiéramos !Jamar ui•
sokentes en literatura. Se acepta a los ¡,uris_
tas, a los escritores fosilizac10'3, a lo~ ¡,olítico~
eou fortuna, a los propaganelistas de ideas reli¡riosas; pero nunca al re,·olueionario, aunqur
se:1 genial.
,~Iilagro y ele los muy son:ulos ha sido que la
prrn,-a y la crítica, to11 sus continua•·l,,~ emhe•titlas. eonsigui~ran que las puertas di.' brolle&lt;'
tlel p&lt;'numhroso templo abriéranse a los ieouoc:las:a". ¡ \': ~in. embingo, P"itO ~e •hn.. hcc-110 eon
sob1·:1das reserva,! Cierto que Auatole Fra1we,
:L pesar d&lt;&gt; ser un rebeltle ~, un incré&lt;lnlo, ha
franqueado los umbrales ,le la Ac·arlemia J&lt;'rau cesa. Pero el autor de '' Le lys rouge'• es uv
impoluto, un dá.sieo de b lengua. Cierto también quz , la Real Espaiiola penetró don Ben ito Pénz (lal,lós. 1fa~ el genio 1le Galtló~ !'S tan
ine&lt;rnte-rtable. qnc ~in t'mbargo de "º •er 1.11
1·inrelaclor ele la Je:1-gna. ni pre1li&lt;·ar )as &lt;lo..trinas ,le la Hanta ::\fa&lt;lre ~[arlre T¡(lesin. ni ha_
hcrse l·OnYPrtulo en recia colu:nna ,le it• mona1q11ía. sino to,lo lo l·ontrario, los ffeleo.; gua r·
&lt;liancs de i,i pureza li,1giiística. se viernu ol1liga•
tlos a tender los brazo,: al no-velista.
Y e•• ahora olon Jacinto BenaYente. uno rle los
eseritorN menos '' aradémíeos '' en el real senti,lo t1e la pDlabra, el que romo por en1·,111to logra que las recias hojas del portón gir¡,n sobre
H1s chirriantes y enmo·hec-irlos goz:1es, ,lrjánelole
libre el paso.
Hac·e a!ieu::, alguno~ meses censurábamos a 'a
YenerablP t·orporación por no hahrr m·ogi1!0 en
su'i htr,,..; a nna rh:1 la~ ,-rloria~ mús genuina~ 11(_:1
la mo,lerna literatnr:i. e~pniiola: ,Joña Emilia
Pardo Ba1.;án. Doiia Emilia esnihe mrjor el ..astcllano y tiene más talento quP las h·rs cuarta~
¡,artes ele lo-, seiiore, a1·a1lémi1·0.,; ¡pet·o rs mu_
jer, y ante el enormr inq•&lt;'dimento ,]pi º&lt;'"º los
"inmortales'' 110 ,·e,lit&gt;ron un punto!

¡ Cuál no será, pues, la. ~en eral sorpresa, D 1
Yer que la Real a\,·ailemia, que tan dura ~e
mostró p:ira con la. autora .le '' San Francisco
,1e _\sh' · ,o,ireía con -u desdentatl:i. hoca al c 0 !('bratlo eomeolil►~&gt;Tafo, que si tan iuno,·a,!or en
l&lt;'tra, t•omo la con,les;l de Par,lo Bazán ha sido.
no merl.'ca como ella. en nunbio, el nombre
tle clásieo en l:i. forma!
La rnzun ,lt' rsta sinrazón es interesante ¡]p
explicar.

...

Du,lo que exista eo )léxico, e,itre lo~ afieionaclos a 1·0-ns teatrales, quien no se haya re1.• rparlo ,·ou las g~das tlel in~()nio. la fina ironía
'" el humano análi,i~ a~ almas uel autor &lt;le ''Lo,;
intereses erea,lo,' '.
Pero la alta ~;~rnifieadón literaria del nombre
ele Benavente uo r. si de en el primor ,Je ~us
obras in1!i,·i1lualmeute con ,itleratla,, sino en h
influelll·ia que las doC'trinas que las in~i,iraron
han tenido rn el fratro espaiiol. Bena,·ente aport,í a la literatura. dramática ,le su país nueva•
fórmulas;
rompí(► mohles vi~jos; se r,ro1Juso
rralizar uua labor propia. l'san,lo del mano-caelo ,ímil, ¡me,le afirmar--2 que ha abiert-0 -h orizontPs antaño no vislnmbra,lo,, y nadie como él
reclamar,, para sí. 1•011 mayor justicia,• el título

"e,,cenas mouernas" dideliuas en cuat,o acto•,
y 21 parecer no t!'nían aquéllas un estrecho ec.
lace: las uní.l nada más que un hilillo de oro,
tan sutil, tan ingeniosamente ocuMo tras de la:;,
peripecias mismas del diálogo, que los habitua_
,los a la coL1grnencia, redondez y desarrollo uramático al modo antiguo, no supieron si se trataba en realidau de una. ton1eilia, o &lt;le mundan:t
'' feerie '' en que el autor puso a prueba ~u habilidall sorprendente para el manejo de p~rsonajes. ,
J)e ahí arra.nea la nroducción bena,·entina -en
cuanto tiene de origin°al y sugestiva: desde ''La
gata de Angora". sobria y eleganti!, hasta. "E?
bombrecito' ', deliciosa por ,u risueiia. psicología; ,!esdc '' Lo cursi' ', &gt;-átira de costumbres a:lmirable, ha~ta '' Rosas de otoíio' ', d~ sua,·e sen_
timentalismo; descle la rara '' Princesa Bebé'',
,hasta esa diminuta joya del teatro espaiiol digna de Jlaraugonar,ie con las más pre&lt;:iaclas tle
siglo de oro, q 11e «e llama "Los interese!\ cr eados".
La prodü1•ciéin de Beuavente es tan abunclante como ilesigual, y por ello muy motlerna y, a
nn tiempo mismo, mu)' e~pañola.--'iPor ,·entura
no fueron abundautes y desiguales Lope ~' 'firso l~us corruetlias están hec,has de prisa, al calor
ele la inspiración del momento. Hay mue•hos
a~iertos, aunque no faltan lunares. Resultado naturalísimo si s~ pien,a en las eondicinnes en
que ha sido ela.bora&lt;la, y si se tiene eu cucnt.t
el a,nbiente en que se ha desarrollado y la vicl:L
misma que ha vivillo el autor, bo.hemio arist5·
ernta si los 1iay, convencido noctámbulo, y poriodista tle exc~pcionales actividades. ¡Luego,
ten•gamos presente la juventud "relativa" del
clramaturg-o! Don Jadnto Benavente no alean.
za aún la eiueuentena, y se envanece ya de una
obra harto más nutrida que la de cualquiera de
los productores dramátic·os españoles eontemporá11eos.

* • *

0

Don Jacinto Benavente, nuevo académico
de la Lengua.
ilr autor ,le l:i. evoiudón iniciada en rl teatro
español a fines del sig-lo XIX.
'' El ni,lo ajeno'' fué romo la clarinatla anun_
t·iador:i. ,le futnro triunfo en la esc·ena dontle
hasta entonces impPrÍ&gt; el talento deslumbrador
v rom:rnti,•o il~ don José Eehegaray. );o ,,¡, desiigaha 1,or cierto el uo,·el a~tor, · &lt;le nn mo&lt;lo
a,lp-oluto, en a,¡uella •n primera obra. de las
formas conragratla,,_ Extniormente, '' El nido
a.1eno '' ofreeia :llgun:is de la~ particularidade.,
&lt;le urotedimiento comunes a las romeclhs de ~n
é-poi·a: abun,la han Jo-, moné&gt;log-o, y los npartes;
&lt;·l ,Jiñlotro no P,taha rl&lt;'•provisto ,le lirismos.
¡ Pero cuánta fr,srura. en las es,•enas, qué senci11:z en el asunto, r•u{lnto cles,lén por Jog &lt;'fe&lt;·tos,
qu{l vi~oro'-;o Pl ,tihujn 11~ los eara11tt&gt;rf'~!
Ln eom¡,letn. r: h~l&lt;lía no llegó ,¡n,, hast:i &lt;lt'Spué.;;, C'll ''Ctrnt('- t.•,nJoril·t'', ]a romedia &lt;¡ue signP en orden de pro1h11•,·ión n. la qne antes m 1nciono. Br•1a,·ente claba a su obra el título 11'

Xo falta quien le acuse de francesismo, y has
ta de imitador ,le Bernard Shaw.
!Reflexionando serenamente, cabe ¡&gt;reguntarse si en la literatura. así como en todas las
acti,-idatles modernas, no se ha in filtrado cierto
espíritu de cosmopolitismo. Hay corrientes mídtiples a tra.-és de la producción ac,tnal; influen
ciM no soñadas; parentescos estrechos que
desorientarían al más erudito en geuealog!as de
ese jaez. iQuién niega, por ejemplo, el contagio
&lt;le Ibsen, ni quién ponilrfa en tela de juicio que
ha ,hecho escuela. la elegante facilidad, la verba
colorida. y frívola da los franceses! Empero, lo3
escritores touos, aun asemejándose, conservan
su fi$Onomía nacional, su idiosineraeia nativa.
Será fácil, de consiguiente, encontrar afinidades
,Je procedimiento, ele observación, lb.asta de asunto, entre Benav-ente y algunos comediógrafos del
otro lado de los Pirineos, mas resulta pueril obs• linarse e n no reconocer que, en los personajesl-lobre todo en las figuras de mujer,-en los am.
bientes, en ]os diálogos, en las situariones ele!
teatro bena.-entino pnlpita ·el alma española.
IBenavente inició la reforma ele] teatro ele la
Península. Consumarla .ésta, sería imposible volver atrfü1. Na&lt;lie piensa, ele Reguro, pisar a estas alturas las huella.~ ele mouelos tan acabados
como 'l'amayo o clon Allelartlo ele Ayala; ni menos toda.ria imitar a Ec•hegaray. Y en eso,
ju~tamente, reside el por qné de la entnda del
1:reador de '' El primo Román'' en la Academia
Española: en •que la. revoluci-0n la ha transformado en Gobierno,-oque diría un político al uS-O.
En el vetusto palacio ele la corporación por
mil títulos veuerable, se haobrá renovaclo la at.
mósfera, a raíz ,le! ingreso ele Bene\'ente. Aura~
de frescura. y de suavp fragancia hnn b?c-ho
drsaparecer el polvillo ,le oro ile los in-folios.
Las pálidas faers a&lt;lu.,1:as sonríen a umi jn,·er,11111 qll(' llega ...
Carlos GONZALEZ PE:i'l'A.

,•a.;;, ni por su e-,()u t,, pu?tle ~:tlir airo&lt;;o en un·,
«le e-:;as antigua~ uhr:1-. en qut" ''snla1nentc" ~l~
canta.
La señora Yiec,,rino gustó ;io~o en la Violeta;
mejor dicho: no gnsU1. Fuera ue•algunos trozos felices en el primer acto. en que fné jus.
tamente aplauuida. lo denás pasó en silen¡:io
Haré menriéln lle la escPna de la carta, que la

señora Yircariuo uiie en una lengua pareci,ln
al inglé.i.

El barítono Bione tampoco sabía ahora su papel. Ye,tido con una de,diehatlísima ledta, entró en escena sin darse cuenta ele la sitoaci6:1
del personaje. Pue&lt;le afirmarse que, en su ignorancia, lo único que salYa a este artist_a es ,su
,·oz prouigiosa, que da lástima no cultive.

V dadas líricas: "Fausto", "Tra.viata", "I'edora.' '.-La temporada deca.e.-Una. comedia
de risa..-Apuntes breves.

Xotítba,e sin&lt;-ero entnsiasmo entre los afü·ionailos por ver " l"aust.o' '. Se ,l. hía ello. mi't,
qu~ a la, hellezas un tanto man-bitns de h
6pera ,Je (lounoil, al cle-eo entonce., rt&gt;inante
&lt;IC' apl:nulir :1 Se;!urola en p] ~fefisto. Hegurola
lo ~n¡,o.-' '¿llul&gt; cantaré -en mi benefil"iof · '-se
,lijo.-"'Pues eant::tré ''Fausto" .. . -¡)T ali[,
v:1 '' 1''\'lu,to' · ¡,ara goce y recreo tle tliletantl's!
¡Oh, qué ''Fau.;to!'

1

Xi las vompañías qnP

heml&gt;s visto en el Orrin, a rauín de tluro y m '◄lio la hu tara; ni las farán&lt;lulas que eorren la
irgna; ni las familia, ,que dan a111licione, eu los
onomásti,·os ,Le los papá,, lo han cantado tan
mal.
Aquello fué, s?m·illamente, atroz. Un atentado, con sus ribet&lt;'s ,le falta ,le re,peto al pú
blico.
,l~mpere.11os por el ¡ninci¡,io:
De lah primera~ fi~uras. lo unll'O qu' v:di.'1
la pena--,hasta t·ierto puato,-fué el lwnefü·ia•lo. Jia¡•e un )(cfi,tMele~ nuevo en Ye,timenta
y artitu&lt;lt's. aunque bastante mediano en enanto a. voz: las facultades de Seguro la no le al·
ranzan .va para empresa, ele tamaña magnitull
La señora \'i&lt;·carino. cuva voz es en la actual
temporada inferior a la· que le conocimos hae?
un año, rantó con alg-ún e:npeño, logran,lo pasar. Al tenor SC'iarretti Ir dene mu_y lwl¡:a,!o
t-1 F':rns:,, El 1,arítcll'n Bion~ 110 ,,a1bía &lt;'l p;,_
pel: pen,li!'nte de la b11tuta clel mae,tro Angelini, vacilan,lo a c·acla in-tant&lt;', sufrió las de
Caín para hacer un Yal~nt.ín menos que me,]iano. Finalmente, la ;;eiiorita )Iontero ,lel C:ollado, eoL1trata,la a última hora para rantar el
Siebel, con dpsafiuac·ión de más o de mmos.
log-ró -alir avante.
]'ero, t·on ser tan mediocr!'s las fi¡(uras, rrsultan ad.nirables y 1•ua.-i ,Jidnas si hs r•omparamos 1•on el conjunto. La ópera ile G-onnod, 11
lo que parece, ,ubió a la escena sin u:1 so]o
ensayo. Lo, coros ~- hasta el cuerpo de bai!,•
caminaron ele desad erto en desacierto. Añá,lase
a ésto que el " l~au,to' · fné mutila,lo sin &lt;·ons i,!eración al¡runa; qur el decoraclo. por lo ,·iejo y pobre. corría 11:irejas ron -,,¡ Yestuario. y
se 1·om¡11Pn1lerá por qué el público salió jll"O_
d"un,lamente 11 isgustado &lt;le esa rcpres•ntacicín
quP no ,·orre'por11le, &lt;'n manera alguna, a la importnnt•in ele una tzmporacla lírica ele primer
or,len ... ni de tercero. Xo hastó a &lt;le.;arru~ar
su ceño ni el bufoneseo monólogo c¡ue el seih_·
8 :gurola, t•on intenri6n bnrcla que murho uestlire ele su nombre de artista, rrprcsentó.

• * •
'En ~1 ordPu &lt;le 1.. s frura~os sigue '' Tra via ta''

a '' Fausto:,.
Ln ~·a in,oportable úp2ra ele] mae~tro Y&lt;'nli
1-onstituy(&gt; uno de 11,s más feos lunarrs ele L.t
''saiHon°''. Creíamos que el ''Fau~to'' a qu ..
,Hr,s antes hahíarnos asistido !'ra .Jo peor. ¡Trist• eqni,·oca1·i6n ! "Traviata" Je -uperó. Ahí no
había ni in&lt;lividuali1la,les ni conjunto~. Gamlenzi tuvo en esa orasión la más• desdicha&lt;la ele
sus nor,lt e,. Xunea 1e habíamoa ,,i,.to tan mal
Y rs que e,t-, exc·elente tenor lírieo, qur entu
~iasma en la~ óperas del moderno repertorio,
ni por su voz, Di por sus inclinaciones artísti-

Srita. Enriqueta Sala, primera tiple del Principal, quien celebró su función de beneficio el
viernes de la semana pasada, con un buen éxi~ artistico.

�Y vamos ahora a lo priud¡,al, o - ea a la prl'·
,..~utacíón de la ol&gt;ra ,. a la rlire,·dón Je escena.
.Xo puede darse iinpro¡,íedad mayor que la
qu~ obserYamos con aso:nbro en '' TraYíata' '. E'
señor director de escena no •e fijó en que algunos de los artistas Yestían a la modernafrac los varone:; y traje escotado las ,lamas,y qua , otros del coro S'.&lt;Caron a relul'Ír esas extrañas vestimentas que hemos Yísto en las '' Giocondas' ', '' Rígolettos' ' y ''Lucías·' que ,e
cantan en ::U:éxíco desde hace Yeínte años.-Xo
a,h-irtíó tamporn el señor &lt;liredor de esceu:t
que eon los fraque, hacían terrible eontra,te
aquellas peregrinas copas de hojadeolata que Ju_
dan en las en¡.'llirnaldadas y Yacía, mesas, ei::
Yez de la erista'lería, que. en el 11re~ente caso
y por razón de época, e~ la a&lt;l2&lt;'uada.-Tampoco
¡,aró mientes el señor director ele escena en qu,·
las masa~ corales no se mo,·ían ·en muohas &lt;le la;
e,cenas en ,que deben mo,·erse-la de Ja casa ,le
juego, por ej2mplo ...
1Y yo digo: no hay re1nesentaeión posible,
cuando en el paleo escénico falta un director.
o cuando el director tlescoaoe2 ~u ofit·io al ex
trl'Tllo en que le desconoce el que actua ¡,m ente
d esempeña ese puesto en el Arlle u.
La razón ,le los fra,•asos que reseño, ,e de·
be, sin embargo,~hay que ,lecirlo en justi(•ia,-·
110 únicamente al ilirzdor de e-cena, sino a la
mala organíZ&lt;.ición ilel espectáculo. Con cuailro
tau reducido como el que ho;-· integra la ·om:,añía lírica. no es posible i!ar r zpresentatÍl}nes
diarias. La buena \'Oluntad v el talento &lt;l~I
maestro Angelíni están fuera ·&lt;le toda so,p~cll'l
en el ánimo d'21 público. Pero. aunque él se pro
pusiera hat'er prolligios, no lo conseguiría cier•
tamente. Supongo que las óperas, mu.v :-, pe-ar
suyo, van a la escena sin en,,a,\'os. To,lo,; sabemos, ade:11ás, que sin coros l&gt;íeu preparados
no e, posible &lt;"antar ópera, ,le! nuevo r!'p'rtorío; esto sin contar ('on que decora,lo y ves.

LA PROFESORA DE CANTO

-

l!:ra una mujer joven :' bonita; pe~o -u as ·
pecto gr:we y el ,lesprecio ele to,la cr,4uet&lt;&gt;n,1
f i m~níl &lt;le c¡ue hacía gala atenWlba la ¡rratia
,le ~u rostro y ele sus actitudes.
Cada semana iba al tole~io pensión ,lon&lt;lr ~-o
me educaba, a darnos letcíones &lt;le ,·anto. Puedo
as?gurar &lt;¡ue ile todas sus tliscípulas era yo la
;,referida.
Po,eía una ,·oz hermosísima, (1(, :,.•ran exten
Mión v &lt;le un ti:ul&gt;re v una pureza de nista;,
Todo· ol n.mnlo extrañ;tl&gt;a qu~ tenien&lt;lo tan excepcionales ,lote~ se resignara a vhír ,•n la obs•
curídall y con la escasez lle renusos que ,us 12,·&lt;iones le proporcionaban. Algunos emprc&gt;sarit"
le ha,1.Jíau 81e.-t10 magníficas y ten ta.loras proposi.-iones de contrata; pero si·em pre las había re•
chazado.
--i"'-'u atrae a usteil la gloria ni la fortuna?
-le preg-uuté 1111 clía.-Yo ,·reo que, de ten •r
las 1·ondi(•ioue, que usted pos-ee, 110 me t1rnformaría con vi,·ir tan mo,h•sbtml'11te.
Ella indin,í la cabeza ,·on 1111a expre~ítin ,lr
dolor.
--&lt;Expío un pecado . .. ¡ Quiüe u,teil que J,,
cuente nd hhtoria. querida )iarta ! Quizás 1rne.
da servirle de e,iemplo en un ,lía no l?jano.
Yo la miré con sim1iática curiorí,lad. satisfe•
cha por conorer al fin los tormentos que ailiviné
en su alma hacía ya tiempo y que ella se esfonaba e1i disimular a todo el mu111lo.
-jEs una b-ágica aventura-me dijo.-Cu:.inclo ocurrió tenía .ro Yeirute años. Vi,·ia por
aquel entonces ,·on m, padre en un pu2-blecíto
situado en la fahh ,le los Pirineos, eu ua Yalie
tendido al pie mismo de la montaña co:110 un
Yerde tapiz. Yo adoraba ardientemente la vida,
y todas las alegrías que en ella se pued •n cli,frutar. Estaba orgullosa. deo mi belleza y ele la
i..rlmir:.cióa c.¡u~ co,i ella s? despertaba y era mi
ma vor ambición el ser amatla. Esto, cle.,,pos se
rea.lízarou pronto.
l~nt.i·e mi· a111i¡;-1•s había ,los mucliacbos que
se habían pren,la,lo d' mí y que solicitaban mi

tuario fa'tan. Xo a otra, .. au,a, •e ,Jebe &lt;111 ~.
cou gran &lt;le,contento de los señore, abonado,,
la temporada se ha;-·a reducido a poco má, de
ocho o &lt;liez ópna, que no ofrecen interés alguno, y que, en lo futuro. estemos condenados
a se!!'llír e~cuchando ''Lucías ·' Y ' ' TTaYiatas''
p,;'r respeto al público. y a fin de no '' alrn·
yentarlo '' en futuros abonos, s~ hace preciso.
empero. trandormar el e.,pettáculo en lo que
resta ,le temporada.

•••
En m.,,Jio de e,¡,ina,-,lin• el refr-án,-no faltan tlore, ... ¡l'obres ele no,otro, si hub:é,emos
estado contleuado::; a '' ~.,au~to ~' v a '"I'ntYia
ta!,,
.,
1La '' Pe&lt;lora'' lle Oiorclaao fuP una -i,n¡,áti•
'"ª nota en me,lio &lt;le tanta, obrns &lt;le-agracia
bw-s. :Xo e~tá considerado ta.l "spartito'' entre
los mejores de- lo,; modernos. Contiene pocaí'1eas y un libreto ína,leenailo. Pero gusta -u
colorida í.1-trumen-tacíí,n; su tlramático dúo ,le!
, :.&gt;gundo ado, y tal ,·ual tema &lt;le los que ,lesarro
Ha la orquesl!t en el tercero. Fuera de los pru.
tagonistas, los demás personajes ,le '' F.i,lora ''
son 1 po.-o int~resante-. La señora Desana y (hrnclenzi estuvieron muy afortunados en su- ¡,arte,. La señorita Hiana no,, preseut,, una Olga
qur está en com¡,leto d esacuer,Jo (·on el libret J.
Los ,le,ná, cantautes cumplieron, ." el maestro
Anielini ,lirigió ton brío, re,ultan,lo imrecabl '
la parte o,questal.
/A fuer ele ,•ronista justidero, me 1·01111,lat'I'
afirmar que la '"l'osca'' que s? ,·antc"i t&gt;n la noche de la despe.lida de Gaudenzi, es una tle las
mejores entre las pot'a, buenas audiciones que
hemo,; admirado en el Arbeu.
:\·olví a ver a la 'fíaa Desana ile '' l'a,·allr·
ria''. ¡Con qué arte. con qué hermosura ,·oca:.
,·on qué es¡,lén&lt;lida belleza &lt;·:rntÍ&gt; en esta oea·
al uno ni al otro! ¿ Uuanla usted otro amor er.
,,J fonclo de su corazón? • Un amor oculto .I' ante el cual estaremos prontos a r 2tirar toda~
nuestras pretensiones, deseando sola:nente que
tal amor I! ¡,ro¡iorcíone la Yerila1lera feli&lt;'idad?
- ~o, no-les tontestal&gt;a rieullo.-l'ero nG
me apremien u,tecles ,le ese modo; clénm :.&gt;. uste,Ies tiemvo suficíent1 para eono(•erles mejor.
Y les miraba complaciente a los ,los, y a:nhos
se llenaban de esperal)za.
Puo aquella situación no po&lt;lía prolongarsP
111111"110 tiempo. llasta mi mismo paclrr ,lesraha
que hiciese una ,•lección :' reprendía mi conducta con ,iu:-tísima 8enricla,l.
-~Es una mala acción mostrarse ta:i coqueta.
Día llegará en que te arrepentirás de tu couducta. Es ína,lmísible que d i spués de tanto tiem.
po no hayas elegirlo entre los ,los-me &lt;leda.

,1011 la Fioria! _\.pasiona,la y ,vuri,•ule eu el
primer aeto; dulce en la pie,lac.l. y so:nl&gt;ría en
la ,l e-esperacíón en el -e¡,rundo; saturad.a, en el
tercero, de una intensa dramatic1dad. nos &lt;lió,
al fin, la •rosca que queríamos. Estaba aquella
noehe aclmirable d~ Yoz, v en sus dos dúos con
Ca,·arallo~i. v en la eon~eida romanza obtu,·o
grau&lt;les apl¡u,os. Y por -i algo faltara para
que su Tosca fuese com11leta, Yístió el personaje ton una propie,latl y un l&gt;u'n gusto que
realzaron su arrogante figura.
,Compartió con ella el triunfo Oiu~eppe C:a,1tlenzi en el ~Iarie. El púl&gt;füo hubo de ,les¡,edirk con uua calurosa manifestH&lt;"ión de aplau,,,.
Uau,lenzi ,Jeja bien puesta su l&gt;an,lera ,le ·uti-ta en l[éxíco. y en la ''troupe'' un ,·acío &lt;¡u "
na,líe llenará.
El maestro An:,.-elini, así cocno el l&gt;arítonu
Federící, participaron de la o,·acíún del !une~,
sien,lo llamados a ese, na.

...

Poco habrá •1uc ,Je1·ir ch• los lt•atro, ,Ir ,·0111e_
,lia.
• 'l'etit Café'•. 11ieza en tres a,·to, d~ 'l'ristán
Bernttrcl, h" hecho estallar grandes rí,otadas en
rl 'l'eatro Díaz de L ~óa. Es un sainete g,·acio,o,
,·alpira,lo ele bueno, efectos cómh•os, en que
lucen ~Iaría Lui-a Yil.le;.:as, la señorita (hl Castillo. l'oss y Kolares. Hará cartel.
•

o

{;011 muy hucu an1erdo el señor .\luiío,: velel&gt;ró su bcn Jfido en el Colón con '' El estigma'',
,·011od1lo drama de Ecbegaray. Las ex~elente,
facultades que el artista español ti?De para el
drama romantí,·o, eucontra'ron ocasión ahora de
mostrarse, ,·alién,lole ello nutl'iclos a1•lausos.
MAESE PEDRO.
-Pa1,á~respondía ~•o;--&lt;te juro no ~é vo misma sí e, ~lanritio o Pablo el qu ! más nie agrada.
1Ii ¡,ailre se encogía &lt;le hombros malhumorn·
do.
-,Entonces desengáñalos a los dos de 111ia
,·cz. Les Estás haciendo representar un papel nada oíroso y que jamás te podrán 1ierdonar.
¿ Oesengañar!o,i Por .nada del mundo lo hubiese hech6. Ambos me eran ínclíspensable~ y el
pon enír se me presentalla lleno de i'ncautos y
dulzuras \"ivien,Io unida a cualquiera de los dos.
P t ro como no qu .?ría di~gustar a 1ni padre, c.l
1

-

l'l h'a_ie tle alpir.i,ta que la uoi:he antes me h:i•
bían concluí-lo. Jamás me habla entontra,hl v••
misma tan bonita. Todo era alegría ~n tor;10
mío; ningún mal presentimiento turbaba mí es·
plri: u; sólo Yeía el esplendor de, sol .,· :.&gt; l azul
del cielo.
l\faurieio y Pablo no se separaban de mi hule,;
~e turnalban para ll"·ar mi t·apote &lt;le lana :'
las conteras ele sus b'lstonc:s •e apoyaban sien:•
pre en las rocas, junto a la mía.
,A vPces no, al~jábamos ele los clemá«, sin hu·
c·er t·a~o ele los prurl,•nte" cous~Jos que nos ehh:1:1 .,· tle l!ls imperiosas llamadas d• mi pa,he.
•: ,;endero tras sendero, llegamos los tres a la
entrada lle una gruta des('ul&gt;ierta hacía poco, y
tl z la que se contaban verdaderas maradlias.
Yo contemplaba a mis do, adoradores, que
escarpaban \'igorosamente la; roc·as pelallas t·:&gt;mo dos héroe'&lt; prontos a penetrar en la guarida ele un monstruo.
Y yo pensaba:
-Ha llegado el momento ele tomar una rle.
tnminación. 0 No me deparará la &lt;•asnali,lacl un
a('ontecímiento cunlquiern que pueelfl inili,·armr
rle pronto ,·uál ,le lo, ,los hombre, •'lle el •sti,1:1
l:i suerte~
Am1hos me ofre,·ían la mano para &lt;¡ne pu,lirs ~ penetrar ron ellos en la gruta.
Reinaba la ohseuricla ,1 en torno n11esl ro, ,·nn1t1
~i la nor11e nos envoh·iera ('On sus negros V&lt;'·
los.
--Cuirlaclo, que ha,y peligro-rlijo )fa11ril'io.
-Yov a encender luz.
La· llama ele una ,·ela brilló c·omo una alm!'n·
tlra rle oro en la oh,n1rida,l. Yo andaba &lt;·on mu
&lt;&lt;ho t•nirlado apoyada en los homhro,. Despth'S
,le haher cruzado una estrecha galería, l1?ga1ios,
por fin, a las ,·astas ron(•aviclitdes, so,teniih,
por pilastra, giiantescas, CU)'ª' pie1lras ele t·o
lores sem~jahan mosait•os, :' por los niales filtríthase el agua, iforman,lo pPqueñas 1·asea,la:;
y· ,lirninuta.; laguna~.

l'ariño.

En honor a la Yenla,l, ,lel&gt;o declarar que yo
uo sabía cuál ele ellos me agradaba má~. Ambos me gustaban por sus especiales coI1dicio_
nes de carácter. Complacíame verlos obstinados
siempre en hacerme la corte. y no podía cleci•
dirme por elegir a uno y ,Ie,prec iar al otro; los
dos me parecían igual.nente necesario;; a mi ale·
gría ~· diYersión... Ellos, por su parte, no s~
odiaban; esperaban resiguados la suerte 4ue pudiera eaberles. sin emplear me,lios \'ile,, y bajos
en •u hJC'ha fr:uwa \' lr:11. Amhns nfc lP1•ían
~it&gt;mpre (•on humilda,i:
- ¿ l'or &lt;¡Ué no, ,le.ja usted en est a im•erl ;.
,luml&gt;reT ¡ Por qué se mu ~stra igualmente amable con los &lt;los? 1Es que no nq.s ama usted ni

0

ti1li poner fin a mis ,ludas.
1Uu ella Yarios a1uigos organiza1nos uoa ex.
,•ursión a la montaña. P3'blo y ::\Iauricio forma ban parte de la expeclícíón. •
~ún r zcuerdo con qué lota alr~ría me Yestí

Damas y caballeros que tomaron parte en el programa del concierto efectuado en la Asociación
Cristiana de Jóvenes el sábado de la semana pasada.

El Presidente de la República recibiendo las felicitaciones del Cuerpo Diplomático el jueves
pasado con motivo de su cumpleaños.

-1Esto es magnífiro--&lt;&gt;xl'lamó ~[auri,·io.Dentro ele poco ll~garemos al torrente.
iQué loca idea me asaltó en aquel im,taute?
iQué espíritu maligno me indujo a formularh.
sin meditar antes las consecuencias que pudiera
tened
Llamé á los rlos hombres, y -eñalauilo un tro_
70 ele la montaña. Je, tlije: ·
--'¡Es&lt;•ogeré por mari,lo el m,1s intrépido el .•
los tlos. El qne es!'ale an t es aquel pi,·o ntravesanilo el torrent?, será el preferido.
¡Ah!, querida ~[arta, ape:1as hube pronun•
(•ia,Io a:quellas ¡,alabra,, ,·uando ya me habí,1
arrepenticlo &lt;le i'llas ron horror! ¡El peligro
a qne pre&lt;•ípítaba a aquellos ,los hombres que
me amaban, se apar,c-ió &lt;·on toda su Pnormí
dad! Parecíame que el torrente me lanzaba maldiciones y amrnazas ... rn paso rlado en falso
y raerían al abismo; encontrarían la muerte en
rlonde pensaban ballar el amor. Quise cl~tenerJe,, pero ya era tarde; uing-uno de ellos había
vacilado un momento; iban 'hacia el piro señalado ro110 si fuesen a co;1quistar un imp 0 •
rio. Al otro !arlo ele! prN·ipici o el amor les ten-

día sus lazos. No oían mis ,·o,·es, mis gritos de
terror y ,le remorclimiento: to,Io era inútil.
De pronto ví rodar una piedra sohre la cual

~[auri1·io hal&gt;í:1 puesto el pie y arra,trarle tras
ella. ~[I! que,Ié mu,la y paralizada ,l~ terror.
~[e asomé ansio,a al precipicio y le , 1 agarra,lo a otra ro('a .v (·olgado sobre el barranco, :,
c·uvo fomlo bullía el torrent~. ::le ín,•ru.,taba eu
la ·piedra lud1anJo con desesperación ... No quería morir; pedía so,·orro a ,·oces. Yo emp2-cé a
c•orrer por la &lt;·omisa y uní mis gritos a los su, Q.;

fumes de Estambult Yen, sirena mor ena, y olvida Ja acoginada alcoba de t u morisca alliam •
br::t eu ,lo111le sueñas eou zambras locas de azule, YC'lns ,- s .'cla, ,-hinas. 01\·i,la 1111 momento hl'
Jl(&gt;l&gt;eteros· humeante, ,le olores enen·autes y tu
¡¡anJereta alegre y tus ajorcas ele oro que riman
sones raros con su chocar sonoro. Yo olvidaré
los leone3 de mis ilusíone3 y la cala,·era de mi
cafetera ...
Princesita: ten compasión del Rey Sol. Ayúclalo con la oración de tu mirada. Las hondas
pupilas de tus diamantes negros se arrodíllen
al contemplar las maravillas sencillas del Crea·
dor.
• Yes1 Hacia la playa se encamina un fúnebre
eortejo. T odos visten de luto. Todos gimen. E!
ataúd está hec.bo con una enorme camelia. Van
pausadamente. Rezan. Lloran. iSabe,, t(1 por
qué lloran f Ofelía •ha muNto. La \'an a ente•
rrar. La Yan a enterrar en el fondo del mar. El
p .. Jí&lt;lo Hamlet reparte la harmonia de su llanto .
Tras él ,·a la sombra de su padre. Dime: t n.l
sientes an&gt;'ias de rezad ¡ No sientes la imperio_
sa necesí,lad de hacer la señal de la crm:, eon
tu, manos de roca, sobre las mustias amapola,
,le tus labíos1
Es la hora, es la hora sacrosante del Señor!
Orimos por la casta Ofelía. La noc.he nos envuelve. Recemos ante la cruz del Sur. El te-rr,·
plo es infinito. Sus cirios parparleantes "ºn los
a,tros que cuelgan d:-1 enluta-do azur. ¡Contémplalos! Tienen la mirada enclavada en la faz lí•
vida de Cristo crueificado. Los fuegos fátuo.-1
rezan. El gran órgano ele la selva y los tumbos lejanos d~J turbulento mar, entonan un ":.nie-tro Tedeum. En el campanario de mi a!,ma
por lo, ,muertos Yan a doblar. ¡Arrodíllate, qull
e¡¡ la l1ora sa-·rosanta del Sefior!
Sua, ,mente reremos por el alma blanra de h
blanca Ofelia. Oremos clul&lt;-emente. )iuy dulce_
mente ....
-¿ Y la Luna ·/
-La Luna ha :nuerto también. Estaba tísica,
tomo llarg-arita Gautier. Pierrot, buen Pierrot,
no llores, acércate. Recemos por ellos, por lo~
muertos, por los pobres muertos yerto,, or?mos :
'' Padre nuestro, Padre nuestro que estlís en
0

lo.; eil'l03" ...

R enato L uis GA RZA.

..

· Pablo nos o,·ó y corrió hac-ia él.
-Sáh·ele 1;ste;l-le grité-y seré ~u espus::t.
'Xo me &lt;'ontest6; miró 1\atia el abismo y l•.'
oí murmurar :
- ¡ Es imposible ! ¡Sería una locura! ...
~&gt;ero)ºº ª,º era ya &lt;lu ña de mi cor~óP, y le
:znté aun mas fuerte:
-¡Sáh·ele usteil ! ¡Sál\·ele usted 1
'Entonl'es me diri~ió una -:nira(la llena ele angu-tiosa ter:111ra, y tomando una heróira resoluC'ión, empezó a de.,cender po1 el preeipieío.
-Valor. Mauri &lt;·io-1&gt; (lecía yo.-Ya ,ienen
rn su auxilio.
·
Yo ,eguía eon la vista el cles(•enso ,le Pahlo.
¡Ah, qu0 mortal eternidad ~n t•a,la minuto! Per_
dí la no.-ión ele] tiempo ...
¿ &lt;Jué oeurrió C'ntont•,s ! Xo ¡merlo pretisarlo,
no he potlido ret·onlarlo nunra. Rblo guanlo
memoria ,le haher oí,lo un grito desgarrador, :rle haber Yisto la eaída ele los dos cuerpos al
t orrrnte. ~[' en!'ontr:uon ilesvanel'icla al bonl••
clrl ¡ rP(·ipirio.
M. L. de SAINTE_SUZANNE.

DIA DE MUERTOS
¡:\Tira. Yen, C'S fo hora sanosanta del "ieñ,n!
l,a lnz eanta ..\s6mate a la ,·2ntana ojin1l tlr !11
palacio. 'rr,istes e,tá:1 las enmbres. Yen, JIJ,..ir,•_
mos los ,lo;- la trage,lia del Sol. Concurrir~mo'
con los enluta elos cóndores al giganteseo s:&gt;p~lio
,lel Rey Oriental. La funeral campana dobla.
El padre Apolo está sanguinolento. Lo !in h~ri•
do mortal-ment,~ el hijo de la Par('a, el rl,1 h1rba
ne,·acla y g-uarlaña ton·a; el más viejo eriMi1n l :
el 'fiem1,o ...
1El Olvido Jo enc·errará ,lespué, C'll un f(&gt;rf' n&gt;
felpudo ,1, montañas. Luego, sombra,, m11&lt;'ua,
sombras .,· adiós. Lle.gará la mariposa 16brega,
Yiajera de los pi\?lagos de la na,la, en su carroza
,le perlas negras, tirada por murciélagos euo,
r.11e,; n1stodia,la por ci~n g¡,nios. caballeros en
cien buhos ,le ojos trágieos. Y más tar,le. las
rstre!las, niñas bellas tlel desierto ...
:\lira, la pelada roca se tíñ• de oro. Allá lejo~
muy lejo~, en tropel sonoro galopan los c-entau·
ro, a orillas ele la mar. Yamos a orar por C'l nH,nar('a muerto; vamos a orar y a llorar.
Xiña amalla ele mis sueños, &lt;¡ue con b ,sos y
c-aritias has calmado mi dolor. es la hora, es la
hora sacrManta &lt;lel Sefior!
¡, No -íentes un aire sunYe, muy •ua ve, t•oni.,
:ü~teos de ave, que trne en sn seno sen•nn per-

El maest ro Ignacio del Castillo.

Un Joven Maestro Mexicano
Grande y justísima aspiración de la gente
eulta h,i sido la ele que en ,·e nideros tiempos lle_
gue a constituirse la es,·ena lírica nal'ional, con
arti&gt;&lt;tas propios, y, hasta si es posi'ble, con obras
g-~nuínamente nuestras.
Sentatlos los anteriores co11c eptos, ¡quifn duela que la aparidóu ele un artista en el campo
_lírieo--,le un artista dotado de YOluntacl y d e
taknto.-)lO sea acont~címíento mereredor de la
atención ele la crónica f Descubrirle, emularle,
feguir paso a paso las Yicísitudes ele su carrera.
aplaudir siu reser\'as su empeño y alentar i'll
esperanza es deber elemental lle! publicista; de_
ber casi J)atríótico, en la más elevada concepción &lt;lel patriotismo.
Xo rle otra .,n~rte t•elebramos ayer el surgimirnto radioso ,le Riearilo ('astro, el :nten~o

�po!!l a del piano, pálido y fugiti,·o como Rudel;
las revelaciones de mondo sentimiento estéticc,
,le Pedro Luis Ogazón; el se,-ero meditar de Julián Carrillo en el campo de la sinfonía. De
igual modo hemos aplaudido ahora el arte di- }
lecto, el estro pujante, el original nacionalismo
d~ )fanuel l\I. Ponce; la presentación d.? Fann,·
Anitúa en la escena, y la consagración unánime ele un brioso y sostenido esfuerzo: el ü ~ Ignatio del Castillo, imponiéndose al :fin como ext,elente diredor de orquesta.
&lt;A Ignacio del Castillo quiero dedicar estas lL
,,ea~, que no son, en verdad, mas que la cristalización del común sentir y de la voz ¡,ública acer·
,·a tle su personalidad como conduttor de masas
líricas.
·

!No es un recién llegado al festín musical. Ha
lm·hado mucho. lla trabajado mucho. Ifa soña- do más. Y premio mer2cido a su con»tancia es
el ¡me~to ,que ahora ocupa y la consideración e11
quJ i;,e Je tiene.
(En plena juventud aún-,n.ació en 1Iazatlán el
1:¡ ,le febrero ele 18i7,~bállase ya en aquel P"·
1íotlo &lt;le la vida ai,tística en que las ricas flores ,le esperanza del jardín ilusorio se trausforman en flores reales; en que la per~on,ilidad
:se define, y en que el triunfo decisivo sólo de·
pende de accidentes que, más que en la volm,_
tad del artista, residen en la del pr&lt;ker.
,'Ignacio del Castillo hizo su~ estudios ~o el
Consen·atorio :N'acional de }Iú,;ira. Siguió los

fAb[rfAS fEMErHl[A5
Crónica

Sport. -Club "México", de foot ball, vencedor del "Ingleses" en terrenos del Reforma.
tle la i'loh·idable Luisa Tetrazzini; reconiPu1lo
después los más importantes t~atros de la Hepública, al lailo de la eminente &lt;lin1. Y, a 1,ar tir de entonces, Ignal'.io del Castillo l1ubo de -e ntreg:u,e a labor activísima, cuyo mejor frut,1
,ian sido las dos temporadas Jíric-as que en la
metrópoli dii-i¡.:ió no hac·e mucho tiempo, am,.,
de alguna.-, jiras por ~l interior. Hace algunos meses emprendió u•1 viaje r, Jo; Esta&lt;los
l'nidos con el exclusi\'O fin ele estudia: d~ cer·
ca a los grandes maestros: a To~canini entre
otro,. Y toila\'ía resuenan ios aplausos que e:
público de 1[éxico le tributó en las recientes
aucli,·iou,·s a,, "Bohrn1ia". que re~altan entre
las Yerificadas en la actual '' saiso11 ''.

fJ'an bren• ,•01110 hrillanll' ha siilo, pues, la
c-arran tlc Ignacio del l!astillo 11 el te:t1ro. ~o
pue&lt;le exigirse más de quien ~ólo se confió a ,u
personal esfuerzo.
Si ·rn justa recompensa a ~u iletlica&lt;·i6n \' reeonociclas aptitlllles-_y como •e ha dicho insistentem¡,nte,-el Gobierno lo envía a Europa,
para. que en contacto con medios arti,ti,·os stL
p eriores y al lado tle maestros eminentes per
feccione suq e$hulios y dé superior relie,·e a sn
propia ¡,ersonaliclad, tentlremos en él, no cal.,c
,ludarlo. a un poa~roso so~tén de nuestra ansiatla csrena lírica nar•ional.
0

Club "Ingleses," de foot-ball, derrotado el domingo último por el "México,"
~ursos de piano bajo la dirección insigne clel
maestro ~rueses, y ]os de violín con los niaestros Amaya y )fltrn7,ano, a. tiempo que el maestro Campa. lo inicia1ba en los secretos tle la Ila•·111011ía. T&lt;'rmina&lt;lo su brillante aprendiza.je musical, fué nombrado ¡,rofesor de la asignatura
primeramente mencionada en el propio plantf-1,
_v tlurante un largo período de su vida-por más
que no fuera esa su Yocación.-consagróse a fa
enseñanza J)ianí~tiea.
ISu vocación Jp inclinaba decididamente a h1
orquesta. La música dramática ejercía sobre él
completo llon.inio. Su anhelo -era el teatro.
Cúmo lll'gó a formarse una personalidad de
111a¡,stro &lt;lirl'&lt;·tor en un ambiente hostil, donde
¡,or lo ,·ornún ,ólo S! reconoce y acata al extran,irro, es lo que 1·onstitu.ve la me,jor prueba de su
¡,,•rsPYernucia. Solo y sin ajena ayulla de,licóse
n e,,huliar. mediante nimio proceso de observa1·iúu, a Jo;; maestros que año por año ,·ienen al
frente de las compañías italianas de ópera. Conoció el mecanismo teatral; la organiza&lt;·i6n in_
tt'rior &lt;le lns ''troupes''; los cletalles todo~ cuyo
cono,·imiento atañe a quien c•oneierta y clirige.
Al venir a :\féxi~o el mae,tro Giorgio l'oJarco,
11u bien ,e clió cuenta ele los empeños y aptitudes ele Castillo, sancionó éstos, nombr'i.ndolo
maestro de coros en Ja tem¡&gt;ora!la lírica &lt;le Hl03.
A los ~r.nos conRejos y n ln n m j,to~a nyn!ln ell'
l'oln,·ro ile-hP &lt;'n 1,ul'n:t par1" ,rl ,io,·l'n :irti,r:,
mexicano lo &lt;tlH' ha cunsegui&lt;lo en !'l t~atro.
\Eu 1905 hizo su aparición en el Arbeu conw
111ae,tro tlire1·tor y eoncntatlor de la compai11:I

Team "Ajax", vencedor en los juegos de primera fuerza de la liga de Invierno
jugadas el domingo pasado.
'

C. G. l'.

Siguiemlo mi antigua costumbre de con_unicaros mis impresiones más íntimas, ,queritlas lectora,, os diré hoy algunas palabras sobre la in·
tensa y dulce sensación que ha despertado en
mi alma. Ja hermosa obra del mael:i-tro Puceini;
la que gu,ta a toda clase de p2rsonas, ya sean
éstas ricas o pobres. alegres o tristes, jó,-enes ó
de alguna edad. Ya comprenderéis que deseo hablaros de "La Bohemia''.
:N"o intentaré. ciertamente, ,hacer una rróniea teatral, juzgando a la citada ópera bajo un
niterio cientifico, IJ)U6'3 ni mis mod;estas fa~ultatles
me lo permiten, ni e, esta la página destinatl'l
a tratar lle esos asuntos; solamente cleseo eompartir con Yosotras, pues sois mis amigas, la
profunda emoción que se experimenta al e.-c'J_
char la deliciosa producción del conpositor ita liano.
Según ha dicho un inteligente cronista, e .1
"La Bohemia" no se divide el encanto ,le la
heroína con el que inspiran los demás p&lt;?rson;ijes de la obra. '.l'odo el interés; toda. la simpatía, es para ~Iimí. ·Eila flota en esa. atmó-fer•,
ele sentimentalismo, como un perfume delicado y
sua,·e; es como una flor ceya sugestiva belleza
atrae toclas Jas miradas hacia sus blancos pétalo,;, que vibran al menor contacto da la brisa
pasajern. Porque 1Iimí abre su l'0razón al amor
con la misma facilidad con ,que las lindas y fr{J.
giles floretillas clel campo, se mecen al soplo
,!el viento. Una nocche de luna, mientras las cam·
panas de las iglesias anuncian la Navidad, ~• Pn
confusa alegría juvenil se agita tumultuo~o todo
el Barrio Latino; mieutras los estudiaut-es y las
modi!'ltillas pasean en hh calJzs, gozando, riendo
y amando, allá, en la pobre boar&lt;lilla del poeta, comienza el breve y triste idilio ... )Iimí se
siente enferma, ]Jama a la puerta del veeino ·.v
le J&gt;ide su luz para encender la ele ella ... ¡Qué
poético simbolismo! La friolenta avecilla solita_
ria, aletea en las puertas de aquel hogar, anhelando un poco de ealor y de luz; entonces el poe
ta, estrechándola entre •"11S brazos, 1° ofrece toda la luz de su pensamiento y toclo el fuego
de su corazón. Mimí. ama y es feliz; ya nunca
s&lt;'ntBrá. frío, ni siquiera el ele la muerte. pon:¡uc
su vida se extinguirá poco a poco. cerca d~
aquel corazón que tanto la ha amado; junto el~
los buenos amigos que sacrifican todo cuanto
tienen para ofrecerle algún alivio en su,:;, últi·
mos instantes.
Ella los llama a toclus; quiere tenerlos a su
laclo antes de a.banclonarlos para siempre; les pide que Je sonrían; oculta su; heladas y pequeñas
manos en el manguito que la generosa amiga le
l,a traído, ofreciéndole, también, Ja querida ilusión de que es un obsequio del amado; suplica a
éste que no la abandone jamás; y creyendo sentir un clulce sueño, muere silenciosa y blanda_
mente como un pájaro en su nido, .. Sí, lectoras
mía,'&lt;, es cierto; en esta obra Mimí lo es todo;
la inspiración genial brota de esa figura delicada y tierna, llenando la escena con el sugestho
eneanto ele una alma que sólo vive para amar.
tLa graciosa florista del Barrio Latino es el
tipo de Ja mujer sentimental, y por eso toda,
las personas, sean cnale.. fueren las circunstancias en que se encuentren colocadas, se sienten
i1oudamente conmovida-s delante del espectáculo
que ofrece la humilde modistilla, que en medio
tle su miseria mucre feliz, porque tiene la gra111lr. la ins11bstituible rique7~'l MI amor.
¿ No ei esta la imprrsión que os causa '' l ,a
].l(.,henüa '•, lectoras mías,

Modas.
:En el otoño comienzan las elegantes fiesta~
de sociedad: los teatros, los bailes y conciertos. Asi pues, e5 necesario apresurarse a confeccionar esos magníficos trajes que la :Mo1la ofre_
ce para tales circunstancias.
Las combinaeiones que se hacl'~ bajo ¡,,n
in,;pira.cióo, repres~ntan un verdadero primor
de arte y de buen gusto. No puedo menos d.•
citar a mis lectoras un modelo ele traje para
recepción o comida de etiqu¡,t{\, hec1ho en seda
fl'exihlr, ne-grn, ~· tnl '1el mismn ,·olor, comhin:1do c•on c,1eaj&lt;' &lt;le gui¡,nrc, ,l,lan"º· La fal,la &lt;"•
de tul, Jllissaclo mecáuicamcnte, y en parte está
cubierta por una drapería de seda negra, que
termina en la espalda en una cola t,emicorta.

El delantero e,tá bordeaclo por una franja d~
tul, cortada en bies, y a la orilla llern uu volante de fnísimo -encaje de guipure. L=i. ¡:,art~
superior de la túnica. que es de e stilo princ~sa, forma uu corselete que se abr~ en punt.:i;
sobre la blusa kimona, tle encaje de guipure,
forrado de ~ella blanca. El ,escote, hecho en punta, e,tá señalado por un bies de tul negro, qm.:
bordea los delanteros cruzados.
·
Otro hermoso modelo para tra.j? de 7eunión,
está confe~ciouado en '' charmeuse' ', blanco
marfil, Yelada por mu-elina de serla, con dibujos impresos. de .¡,stilo '' pompatlour · '. La faltla
es de secla y tiene la cola corta y cuadr'lda; la
túnica se recogP en ,u parte inferior, poi· m edio
de una elegante tlrapería que forma '' palliers · ',
v en la cintura se ciñe con una cintura ,le se•
~la, blanco marfil. que termina en un ramo de
rosa", hechas en mu~eliua. de
eda '' pompa_
clour' '. El l'orsé. confeccionado en'' charmeu-e''
v mus.zlina. se escota en re,lonilo sobre una ca·
~ü,ola de ·t ul blanco, plis,-ada en forma de ra~·os. Los hombros del corpiño están guamec'0

tlos con unas Yueltas de encaje de ..,.uipure y ele
¡,unto de Y euecia; y las ma:tgas, "que son ele
~orte kimo~a, st detiene~1 en el codo por ¡,equeuas drapenas, cuyos 1d1egues se ocultan bajo
ramos (le pequeñas rosas de muselina de seda
'' pompailour' '.
Como 'Verán nús lectoras. las transparentia,
y combinaciones de matices, aún siguen en el
fa,•or de la )Loda; no es posible cl zscribir la inJlni&lt;la,l de modelos que a ese respecto traeu las
revi•tati europeas; sin embargo, la privanza de
las túnicas de e:ll'ajc, promete ser la última p,i
labra en cuestión do ele¡?ancia, así pues, dPbo
hacerlo notar a mis lertoras.
MARGARITA.

�Traje de recepción hecho de terciopelo labrado en gris :;obre fonco azul con una ancha
echarpe de moirée azul. A la orilla de la falda
y delas mangas guarnición de piel de zorro gris.
Cinturon y cuello bordados.

Suntuoso traje para comida hecho en tul negro sobre un
fondo rosa antiguo, drapeado con encaje crema y adornado
con encaje negro á la orilla.

�El Mundo Ilustrado

Grandes Experimen,tos Guerreros

¿Por qué el Jarabe de Higos

es el Mejor Laxante Para Uso de las Familias?

Lo, t•jérc.·ito, ilt• Ja..¡ ;_!r n,1 ..; p:l·
tenc1a, hacen experimeato, ¡!Uerrt'·
ro, mu.'" .. ostosci-. En Okphampton
(Inglaterra) , s1 ,·on,truyt. hare pu•
co tiempo un ¡meble,.;ito l"OD el ex_
Su acción es suave, sin efectos consecutiEs puro.
clu,i,·o objpto ,le 1lestroz.1rlo a ~aiiovos desagradables.
Es suave en su acción.
Esta\ enteramente desprovisto de sustan1,azos para ver lo qne suc~lería _a
Es agradable.
Es eficaz.
cias dele~reu.
un pueblo de ,·erd:111 eg ,·ir~un,tan•
Contiene los principios laxantes de cierta.,
Es barato.
eia, semejante,,
Es bueno par&amp; los nUloa.
plant.as.
L'4 i1lea no e, nu,•va. Los alema•
Contiene los principios cannlnatl vos de
Es excelente para las senon.s.
Es couvenlent,e pa.ra loa hombres ocupados.
otras plantas.
nes la han ¡nrn,to rn prflrtie11 \ ' u•
'Eacomplet&amp;ment.e Innocuo en cualqulerclr
Contiene liquidas aromitlcos de sabor airrarias ,·ece-.
cunstanchi..
dable y refrescante.
En una oca•il,n ~ou,tru.'"erun un
Todos sus componentes son puros.
Lo uaa.n millares de ramillu en todo el
Esta\n sabia y clentlllcamente combinados.
mundo.
mod.. lo exacto u e,c-ala ,¡., la gra:1
Los médicos lo estiman ~omo un laxante
Forman una bebida deliciosa.
fortalna tle Spanolau. El modelo no
Pan. ebtener sus benéficos efectos, débese
valloalsl mo.
1
era uu ju~u~tr. ,ino una ,·er1la.ter ,
siempre comprar el leg1 timo preparado por la
SI Ud. lo toma, esta.rt tomando el mejor
fortaleza en miniatura, •¡ue Ol'upn·
laxante que se conoce en t.odo el mundo. .
cautornla Ftgslrup Company, San Fnuclsco, cal
SHs Ingredientes 1100 todos aaludablea.
ha bastante mÍls ,le n:1a d1eetáre11 d~
tl'rreno, y ,·uya con,trurtión ,•o-.t{
Se vende en tod- las drosuerl- y botlcaa
1;,:;.1100 ,!uros. Los muro,, lo, ba,to•
Arentee Grales. para Ja Rep. JOSE UHILEIN, SucEBOTEB, 3ra. BoJivar 25, Mei. D- F.
nes, los gla-is y los re.lnrtos, to,Jn
rra ,,,li,Jo ~- re3istente. l'n poh·orin
,·on nirios barrile, ti~ ról\·ora o,·u•
)'aba la mi,ma posil'Íón ,¡no (') ,1~ In
fortaleza efe&lt;"ti"ª· Hasta. la ton• - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - 1lel •linero ,le ::,;pan,lau, ,lon,lt&gt; S'
.r
!!Uar,lu 1IPstle l~il da ,,1ma ,le trt"in.
ta millo,1es ,I¡, ,!uros ¡,arn ea"• ,1,•
_ g-nerra, r,tabn r~pro,lueidn ,·011 '-ll"
:11t..·011tl.., llt)no." 1h• )ingoh'' 11e :H•ero.
l 'nau,lo to,]o ,•-tiwo ,]i,¡1111•,to, ,..,.
111en1&lt;í el homhnrtll'o. Lo, eaiion ,

PORQUE

Una carta.
Celia: Rel"ibí ,u ,·arta v 110 couh•,to a ell,1
particulurmeute. ,porqut&gt; exiravié ,u dir ~ciún _,.
no la re.: uer,lo.
(\le pareec que ha p•n,a,Jo ustc,l di,crL"talllP!I_
uj, re~olvit~n,io"-e a proeurar et oh·ido t•n ~u ¡•t•·
nn amoro,a; ojalú •1n.' pronto ,·on-i;w J,9rrar de
,u memoria ha~t~ l'I nombrt• ,!el in;¡rnto al &lt;·ua 1
&lt;l~he tanta- nmargurn,; pt.&gt;ro, ,¡ ¡,retiere at ner•
"'t' :t n1i ... intlit·aciont's. ~~.&gt; le ac.·on..;ejo &lt;JU.! no tit'·
rrt~ su &lt;'nr:1z,)n a otro .... aft1 , 1 tos. :.iu11C¡ue e-..ro ...
.. r-an in,i;.!'nitieante~ en sth prineipio-... Jiues qui•

,á un nnt&gt;,·o ,·:1Tiiio ,ea el único libertador ,le ,u
almn cntri,te,·i1h. Por r~¡.r!il ~,•neral pne,lt&gt; &lt;lt'·
,•ir...e qut1 no se ulivia un chtño 11e t'M' J?é1u.1 ro.
l111st:l ,¡ne ,e a~t'pta una nue,·a impre-i,in: 111it' ·
tra, el 1·or111.1,n está inaeth·o a e,e re,¡,ert11. no
t,..• tácil tl)Yidar la~ pa--.atla .. pt,.na\o,¡. A..;;i e, c1u",
mi estinuu1a. anliµa, ,lt',1íque~t&gt; a t•ui1lar -..u ,,en_
,ihilid:1rl, ¡,,•ro no a extin¡.!11irla, ¡mt•s oi ¡,o,lrí;1
Jo¡.rrar t',te ohj :o, ni e, jn,to atroti:ir fa1•ult:,
,Jt,, nohle,. ,¡ue 111{1, tar,h• ,erán ea11 •n ,le unn
,li,·ha i111•,¡1t'1"111la. ::11 neha, ,.,,,,¡,, la f&lt;-lil'itla,1 lle•
:,!a ,l~..;pué, dL' un !.!l"Ott pa•h~"·imiento.
L\li ,·ariiio hada u,te,1, ambiciona para rn .....
ru1:tt11 t'--~

\'entura

can tanto en el conjunto. ,•011111 la, pu11tt1tla,
n•á-.. u meno'i enrre('tU"'- ~on qut• una co...tur~ra
retiene lo~ t.•leg-nnte-.. pliegue-.. 1lt' una !lrtí ... tica
l'Ollft~tiún.
. •'-in embar::-o; -i u-.tcd ole-en con,eµuir lo que
me ,lit·t&gt;, le aeon,ejo lo ,iµ-ui,•nte : r . rnrlt• la
punt11 ,le ,us pe,tati11s ~- frt",teln, .-un at·1•ite dl'
1irino. roaa-.. ]a-.. uot-b ..,, aute, 1le :u:o,tnr:;~.

Modelo.
Amn lia: llo_v II u-.t,••I e: moddo &lt;¡ne ,e ,ir•
Yit; 1ie•lirme ,te traje pnrn et1ll&lt;.'. E-tú he~hu eu
lt•reiO)'l'lo •' l'&lt;hiffon · ·. l'Olor ,Je í1111J,ar. ;.:unrne•
riilo &lt;le -atín hlnnco.
E .... p,1 ro &lt;Jllt' di,·ho 1no1lelo -..t'rÚ 1h~ ~n n_~ra1lo.

lllientr .,, 1;:ual a la 11~ O ·ci,lt•nte: no ,e ,Jiferenda 111:'is ,¡u• i&gt;n h forma, ¡,ero ,,1 fon1lo e.•
-..if'mprt• el mi.. mo; pt•ro, e-.. inútil prote~'"ar ,·on
tru «11 C"'!l' l'O~tu.nbrc-,, &lt;r~~ •JD-..1le 1(,, tietnpo,
má•· remoto, ,e han ob,1 a,1'&gt; o In mayori:,
tle Ja~ nal'ioues; niejor fh re~i;!nHr-.;.-i qut• rcbrlar,e, pue, entou~e,, a,Jenuís .i,, R opre.,it.n, ,
,ut're .,¡ ri,lículo, ,•muo Je, pasa a In, mujt•rf',
f mini,t:1,. ¡ Xn Jo cree u-tetl u,í mi e,'im11&lt;h
· · Pro,·in1•iana ~ · ·
1

0

Reloj de plumas.
E,tudi:tnte: ¡l'uánt,, tit'111J)(I hur,· qne no r,•_
eihí4t uua (•art.a -..u,ya! Por fin lle-i~ti éstl,, :t l•t
,·ual 1·011t1•,to ahora . .'" 110 ¡,uetlu tl,•jar ilr 11¡.!ra•
de,:erle ,im·era111e11te. t&gt;I ruto tic ale:!ría qu, ,uc
1,rotlujo ,u lecturn. Tiene u,t~ll un humo~ cn,,i,Jiahlt•; ,·on razt.n ,lic,• &lt;Jlll' ja111{1,; ha ,·isto In
vitla t·on10 1 ' un ,·ulle ile Ji'l:,rrimas • '; ¡mrd nstt"'d
t'l 1uun~lo ,,~ una ~ran fit'!'&lt;lta et,mi,·a,... );o h
nía r&lt;'loj. ni quit•n lo ,le,pertara a ti¡,mpo ¡,ara
a,i,tir n ela~e; t·ompri'• 1111 J•áJ:iro. -..i~uieu,lo mi•
in,li1:nrio11t•s. ." el pájanl r z~u]tó ''muelo'·. &lt;..;on
ha,t:tnte, privu,·ioue..; t•nnsiguió nhtt.&gt;nt r un Jl('ri
,·o. ~- ¡;,ll• no ,¡ni,o h:ll•1•r el honorífico papl'i
,Je amu &lt;1~ r.a,:1 o tlt&gt; útil ,te,¡,ertu,lor, pues ,·hi
]la a to4la, horn ..., n1t no..; a la que r-. pr1.. ti"'io lt'
vantar,r para ir ll elas.•. J,;n cambio, cu:111,ln Sl'
,Je,lh·n n,te,t al e,tu,liu, ,u amahl' lorito ]E' ,·an ta la r,,treta ~- to,lo, los toc¡ue~ militare,. ¡Qu."·
iuu_•er ! ..• La. i·o-a e.., 1nuy --t'ncilla: ,·en,la u..,te,I
,, Jll rk,, en uu prt't·io alµ:o elt•\"~1,lo, ~· t•on es~
tlinern 1•11111¡,n• un 1110,lt•sto n•loj_tl•,¡H"rt:1110~.
nun l"Uan,lo ,ea un )'M&lt;&gt; u,a,lo. Yu ,eria unn
.-a,uali,la,I extraor1linaria •111e talll'bi,·n r! tlP,
¡tt•rtaclor r ... ,nltn ..t• ' · mu,ln · •.
• .\)!r:11leuo 11111&lt;"110 la amahilidail 1·011 qm• me
1

1

irn; 1fPYÍ~ .'L

1

1

Consejo difícil.
11 ng-l~nuo: Hu rarta rne ha prt.,oi•u¡mtln hun1la•
111,•ntf'. )'M&lt;¡ue la n•,olucit",n tlel ¡,rohlcma ,tU•
Ull' 1•r•-... e,.1ta ... ~ ,u111a·11entr &lt;leli'-·aila. i-;n ef 0 eto:
la rc~1wtah1t, ~eíioru, an1ig-a suya, no tieur ,·:1
Jur p!tr:l i1(1 ... pe11ir 1le :--u ca..:n n .......e hornhrt' in,oh•11tc y untlaz. q1u• :d&gt;u,antlo tle la ·bon,latl inaµ,&gt;·

tnhlt• ,Jt, la •Piiorn v ,te la, señorita,, no t~m•
,IC l''ª fa1nilia, t•on su.; ~rt"t'.
1os :ür •\'irnientos, qU&lt;' oeulta bnjo la hipMrit11
forl!la ,le t11: ,·arácter franeo y ,l'nl'Íllo, ¡Ojalí,
tJUl' la ,efü,ra, ha,·ien,lo a un la,lo to,la, la" r11D•
si&lt;lt rat"ion,• ... , .. ft',nnulas dr )a huena t&gt;,hu.·ación
iu,li,·ara a ,.,·. homl&gt;rt• que su amistad no le er·,
}.!rata! P:na ('On'-'&lt;":,tuir é~to. hay inuC'ho ... n1t!lio,
,1,• Jo, ('.Dnl,•, -.e ,al,•n la, ¡,er,omi- prullente,;
l"'r ej~mplo: ,le,·ir a los ,·ria,lo,, que c111mil11
vt•ugo.l t1,t&gt; in11i,·i,luo a ,•i..;itnr a l:t fa1niiia 1 J.:.
manifith•h'll i 1ue uing-una Jtt.'r..,on:\ ,h) t11la .. .! ,n1..
,·m·ntra ,•n Ju ca,u, ¡,ue, tculas han ,ali1lo. I&gt;t&gt;-·
¡,1u~, ,le ,~arins t1~;.!Btíva-.. ,lt• e--t• ¡.!l?nero. el indi
,•icluo 1111,Jt, .. t,, a,·abará por rt)tirnr,e. ~¡ tal pre,
Petlimi,•ntn no es efit·az. también st•r:t di-nel &gt;
,1ue la ..;-ei1ora lo rt. ~iha, ~in perrnitir c1ul~ ,a1µ .... u
,u, hija, a la ,11la, ¡,retextnn,lo rual&lt;¡ui,•1· ,•osa:
que han -.ali,lo a la ,•allP, &lt;JUP ,e ,ie,1ten nwl
-estítn n•,·og-illa- en su hahital'ión, a fin rlt•
dormir un poco; ,,n resumen, no ¡nu•1len fa ltn r
recur,o-.. p:.ra fle..,.p.-.lir ,le la
a unn pr.r-..nun.
,·u~·a pr! .. ~'Jll•ia uo~ e.;, insoportuh1r. E,1 °1 c·a,l1
d1• •¡ue no ,e re,uein1 la -etiora a tomar e,ta,
meili!la, ,l&lt;' prutlt•ncia, ll : hl' es,•ribir una 1·11rta
a ,•,e ,,•iior, a,·i'![1u,lole que no Je e, posible re•
eíhirlo ec ,u ra,:1. JH&gt;T ruzonb que no (!¿,en
manife,tar. ¡ ~o •t•rá usted, el ami¡.!O íntimo rl,•
,Jidia familia, el in,licallo :L pn•,tar ,n a.n,,1,
a la ,2iiora, para ,·on,eguir tan nohll' objeto, ~t• ·
mn es l'I ,lt• protl'ger t•I 1e&lt;'atn ~- la trnnquili,lac1
1h la..,. ,t tiorita-:-;?
l)~ (tn1lolt.• feliz tl-xito en ~u emprt•!--a, na' t1,
grato n..;eg:urarlt1 qu() teng-o n1ui·ho pl:l&lt;"er t'u
ofr&lt;-l·Pr1 .. 1ni n1och'~ta ayuda en "'-U ;.!-ra,·1- prt"o('U.
p:u·ié,n :1rual.

1

ofplltlPr i•l 1'&lt;3'l':\to

juzga.

Rerpuest?.

1

•~l~1r1¡ué, ,1 . 1 Lápi1.: Xu ,hr tenido el ;.:11,to
rle reribir nin;.:una otra 1·arta sur:1: qu1z:'1 "I
,•orreo hahr:í extra\"Í:1,lo. ,•-:1 a la t'tml ,e rt'fit··

re.
Con nn1cha -.ati ... f:h•t·it",n ,·ontt tan; a ~u, pn"
1

..

!!Unta ....

MARGARITA.

1

DIRECTORIO

.'ª

"EL MUNDO ILUSTRADO"
Director,
JOSE F. ELIZOWDO.

lºª"'·'

1

Se publica. semanaria.mente por la.

COMPA:fUA EDITORA NACIONAL, S. A
Gerente General,
Oficinas:
Cuarta Calle de Humbol,lt, número ,;2. ~léxico.
D. F.-AJ,artallo Postal, 14!1.-Ambos teléfonos
-1q,;

1

Usos de sociedad.

Para. las pestañas.
Trbt •: Xo &lt;lt'h1• u,t,•,I preo,·upar,,• u tal ;:rn•
,111, por&lt;¡ue ,us pe,taiin, no ,on lar~a- y 1 izn,la,;
In belle1.n ,te Jo~ ojo, e-tí, má, en la ,•x¡,re,i,,11
,lt• la mirn,la, qu&lt;' rn t•l cort,• tle los ¡&gt;Ílrpa,lo, u e1•
d eolor de la pupila. :llu,•ha~ ,·e.:e, ,·ontempla111t" alguno, ojo, muy bello, en su forma, ]tl'rC•
• ,¡ue no atra?n, ni &lt;le,1,iertnn ~impatía, ni ex
· pre~an na,ln, por lo ,-un! ha1•en la impre,iún dr
ser ojo, 11&lt;' muñN·a o ,le maniquí; pero l'U'lntlo -r
ttt~ne una niiraclA inten~a ~· ,u:!e,tiYa, f•unn1lu ......
,lieen ,le unos ojo, que fa,rina;1 ~- ,¡1u• e,1liri11.
~an, t~ntonet•s ya no ha)· 1ná-. qul l'l'1lir. ~- poeo
importa 111 ,•xtt&gt;n,i,ín de las pe,tafi:1,. o ,i ,on
lariu-.. t•1uno Ja, lh' w·,tetl: t'..;O~ detalle, -.iµ'nifi•
1

l'rt•Yinda1111: Xo •é ac·o,tumhra ir ni t,•:itro.
,·uan,ln la fnnci.-,11 e, tle nul"hP. ,in la con1¡,añi11
,le :11;.!ÚU ~eilor. aun cuan1ln ~-..te ~~n muy jn•
Yen: 11~ 1110tlo que nu po,lráu u,te,h·, a,i-.tir n
la l&gt;¡&gt;t'ra. ~¡ no es c¡ue 11ro1•nrt•n con ..~guir e,a
,•tnn¡,aüía ,¡ue el couY~u,·iC111a1i-.1n('I -..ocial t xigf'.
:-:¡ é,to Je, parece im)'o,il,Je. no Je- 1¡11e1la otr,
J&lt;'lllt'11io que e~perar la fu1H·ié,11 • • popnl:ir' ·. por·
&lt;Jlle í-,ta eomienza 11111~· tem¡,rann. y t!'tmina a
una hora. en la cual uun no es mal Yi,to qui·
an,t, n ,etiora, por la, ealle•. ,iemprr (¡u&lt;• t'.i,ta,
1111 •.e:rn ,le lo, ba~rio, má, lej 100, al Cí'1tro.
E, n•r,h,\; las muj1•re, , ~ n•n ,ujetas a to1l&lt;&gt;
:?t'.inern tle ¡,ri,·aeione,. ~- la socit&gt;,lad h•, impon&lt;'
un -..innúmero ,le lt'~'t'-.. iaju-..ta,: la tiranía Uel
1

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nph•atlo"' eran c·aiiont:h" rt&gt;alei..¡ pro•

vi"~º~ 1le un tuho t-... í'ct•i:d para e..tr~.-1,ar ,•I :tnima .\' ,li,parar gran:1•
1Ja.¡ JH''&lt;fllt'iias.
11 i,· i(&gt;1·,u1se n1atro.-ientos ,li,paro,.
Jwto ,.¡ polvorí.1 pt'r111:1111•ei,i int:H·lo.
au11111w ,., hizo to,]o lo posil,11' por
tle,truitlo. La torrl' cl~l ,linero q111•
,Ic; 1lt•~-..f'c..'ha, y .-1 te,...oro 1lispt11 r..,a,lo
t•n toila-.. tlin•,·&lt;"iout'..,.
{iu,'.11t:i..1• que t•n 1-~6!1. ,·uar,lo Ris
rnark y ~lolkJ p~n-aron atatar a
t'ru1wia, t·onstru_,·eron un 1111x](•lo dr
Parí,. n•pro,lnrien,lo rni,lat!o~ame,1tt&gt; loi J1l'i111•ipalps r•lifirio, y las for.
tifit-a,,;on,•s parn bomhar,lt•3rlo ,¡p,.
•lt&gt; ,Ji\'. r,as ,Ji,:aneia, .,· anotar lo•.
rt•sulta,lo"'. n., e-ta ~lll'rte, ('U:tnrln
do~ u iio&lt; rlrs)lués lleg-6 la hora ,Ir
homhar,lt•ar ,,¡ París YPrtlatl •, o, la
:ntillPría pu,lo 1·0!0,·ar &lt;ns µ-r:ina,las
1l1'11trn ,11• la ,·hula,1 t·on to,la prr,,
~·it'111, gr:u·i:ts ;1 lo..; t'XJH'rimt&gt;ntn, y
1·úl,·11lo, 1¡111• h:ihí:111 '"•~ho llll&gt; t&gt;I
IIIUt"'lo.

ALFREDO PETIT.

1

1

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Precio de subscripción lPago adelantado):
F. 'l cintla&lt;I, por un me•. . .
"' 1 tíO
En los Estado,. por trimestre . .
:1.,:;
En el extranjt•ro, por trimestre
-t..íO
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º·ªº

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.$
En los Estados. . .
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En el extranjero . .
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Atra~ados . . . . . .
Para la publiración &lt;le a\"isos en este periódi
eo, dirigirse á B. &amp; G. Goetschel, Annida 16 de
Septiembre, 16. Sus ngentes en Europa, la So•
eieté 2\lutuelle ,le Publicité, 14 rue de Rougement, (9 e).

NO SE DEVUELVEN ORIGINALES

E11 l "6~ hul,u t1-1a J..!r:tn a;.! Í~arión
rnpu':tr f'n 1 n:,.datC1'rra ¡,or,1ut- l"orrii',
t•l ru·uor (l" &lt;)lit' Jo .. Íltt'rt~ ... rt't·h'•n
,·011,truí1Jo, en P l_v,110111 h ,•ran in,·a·
pat•P.., 1l,1 re ... istir PI :ita 1ue •le 11°:-,,-.en:ulra hn~til.
Ln, opinionp, ,. ,
los )'l'ri!os tarnhi~n pstahnn ,lid,·.
tl:1,, y parn tranquilizar a t'.&gt;,lo,. •I
_!!ohirr.111 1lr1•i1ht, &lt;fUP htH)Uf'-. tl,• µ,~lt'·
rra ho111h:1r◄ h•a•l':1 uno ,lp lo, lnrrt ,.

La pru,•ba fné un ,:.xito p:1ra ) ,,
autori,l:11le, militare,, port¡ue 1,, fnrtalt•za 1l'eibiú f,oo gran:irl:t-., .,·
qui' qu,•,laron 1lestruí,l:i, to,la, la

ªº"·

obrtt-.c ext.?-riore .. ~ P1 intt"rior enn

"ll'-

('!l•a111at11s j,ara Jo, artilleros, los,•:,
ii0111•,¡ y 1•1 pol\'Orí11, no sufrirrou
ui11guua avería.

El Odol es el prime•
ro y el único dentifrico
pues que su acción antiséptica y refrescante
obra no sólo dlll'ante los
pocos momentos que
s~emplea sino dura esa
acci4n horas entera,.

Quien
tenga interés
en la conserva
cíón de su denta•
dura, debe acostum·
brarse al uso diario del
ODOL.

1

�•

El Rosal del Amor
I
Rosal de mis doncdlas, las hermosa,,
mi úniN&gt; tesoro, mi caudal;
&lt;:i a t-0&lt;10 el qne te pide fo das rosas:
i1(11t' me da1·ás para 0m amor, rosal!

::-:;¡ en t ns ro-,iH. s? hes:in las lwrmosa,;
lon · •1 as \1, "' •s lahios ~le ,coral:
_v todo r.l que te YC, lle\·a tus ro,-as.
:,- tr tlvja sin ellas mi rosal:

Cuanelo mi lblanca d~s;&gt;osada Heirue
.v a las &lt;·ari\•Ü¡.; Ol' mi ,tinor se t'lltrl~l&lt;'
~- s:&gt;a en los pensik?s misciior ...
~, t • pido 1ma flor para su:s sien~,;:
¡, q11Í' m,• dar.ís rosal, ,i yn no ti1•nc•,;
ni 1111 1·11¡,ullo q111• -;n~iic• harrr,-.e tlod ...

II

T-RAPHA

¿QUE ES?

Vino fortificante, digestivo, tónico, reconstituyente, de sabor
t&gt;Xcelente, mas eficaz para las personas debilitadas que loa
ferruginosos y las quinas. Conservado por el méto~ de
M. Pasteur. Prescribeae en las molestias del estómago la
olorosia. la anemia y las convalecencias; este viuo se re~mlenda á la, personas de eda&lt;i, álaa mujeres, jovenes y a 101 n 1ñoa.

0

Al!!!) MUY IMPORTUTE, - El úDico Y/NO a.ut8ntic.&gt; de
S. RAPHAEL, el solo que tiene el derecho de llamarse así, el aolo

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inmejorable y por tanto in-11h,tit11i•
blt•. Yo fui un pohre eufrr•no qnc
,·enía sufriendo, clb,le ha,·e más ,I•
:!O :iüos, ,le Reumati,11111 1Coto,u. llna
¡,er-is~ente t•nferme,la.J nerdo,a hizo que In elimina~ión clel áci&lt;lo úri
1·0 fu 2rn pu:lto ml'nos cle 11ula en
mi 1•er•ona; y ah! me tienen ,1ste,l~sufrien,lo eonstnnt1) u ente 11,• ,lesa
rreglo« gástricos ~-. lo que e• p~or,
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frimientos v dolor1·-.-inrluso, J,
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reJn'1a nra Diáte,is rrien. L1e:iné
,•así a 1•star parallti,·o. En \'ano fu~
•&lt;{Ut'' tomnra una -.;erie in,·o:1taL1e el:&gt;
m c,l icamento!&lt; m11·ionalPs ,. l'xtran•
.)· ero, ·, In con,Jicibn áeicla ;le mi nr•
..:nni•mn Fe mo,lifil'&lt;Í mn,v poco~- el reu•
mati,'TlO seguía • 11 mnn·ha tli•Ynstn•
dora. ha,tn que • e me on,rri,í tomar
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único mril O ele ll't';!Urar J:1 pr·.'~~ 11

l-'t"H clc•lnrt.,, r um{1ti,·th H' h:in rrti- 1udo. 110 i 1tpt•1lir 1·011 Ja,-, h·1la, ~u~
ru,lo t•omo por i.. 1u•:1ntn; 1," riiiuur, :lfi,·iotH', a l;t ,leprr'tla,·ifln 11 ¡ Pntr&lt;'_
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p1•rf.?cla .•\11ora 1111i&gt;1lo 1l1•1•ir t&gt;un lo• ~111e,·o•.
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p,icolngia han ~:lr1uln 11 hu vario;;;.
heoho"i no por Jtt---..¡11ri10..:. m "C"no!&lt;,, ru

rio-o•.
T,:1 memoria, por rjem¡,lo, lrah~j.1

mejor por
la
rn;1ñau11 1•11a11,ln
rl l'rrehro .-,tá de,pej,11111. l'or la uo
""he e, ... t·o:ta1l0 m~nor-r, son ,u-. fn•

1·11Jtades.
\"nría tamhién 1•1 o,tn,Ju ,I,• l.1
san;...-rrc-. 1-;n la, ¡tcr,ona~ noénii~a, o

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suel~

t. ~tar
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por debajo ,lel l{rDtlo normal
La memoria 111 'jorn eou el uso ,lo
t'stimulautc,. l'omo ¡,J ,·af~. pno ,,í.
lo temporaln11•11te. Los llll'tli~ana&gt;n
to, &lt;!'Cdativo,, corno el hro:nuro. pro•
,lun•u l.'tc~to 1·1111trnrio. I&gt; spnt's ,lt•
rel·etur ,lt" un 1110110 con ... tantr (•1
hrotnuro en cu ... o'!I ile iu ...nmuiu e in
quietud n,•n·io,n. Jo, méd,~o- tienen
qu, sus¡wnder la me,1'~11,·i,ín ali,tu
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1i,•s 1•01110

a11!una"'i fi Lbrt'"· Cítu,e t•I

,·a,o, fnrno.-o r,11 la histnriit médi~n.

,IP 1111 di,tin¡;:ui,ln prnfr-or. ']UI' •ft•,111,, ,t,, una, fiehre, pertio.tce,, 1
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funnh~a1lo ra.1ta a vrct.'s
c,rncJia,Ja, en la nifiez.
llny una ,•,pede ,Je memoria 111·
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El ,•lnroformo tamhién hnce r¡,_
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por e,pncio
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Ferrugi noso

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'ha co.11proha,Jo, es &lt;¡ne no old,l:tnw, na,la realmente. Todo lo que be
mos l1Pd10, visto o dicho ,h•stle nm•., .
tra 111á, tierna iofant'ia, lo &lt;'Oas•r•
,·amos alma,·en:1110 en al¡.rún punto
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la ofidna ,le hi¡óPne ,le Túnez.
La, inoc11la~io::ie, isc practi.-ahan
a la, cinco ,le la tarile y en ~enera',
do• hora,; ,le-pué,, los sujeto, sentían una iu,li•posieiún ha,.lantr análn¡.:a a uu acce,o d&lt;' palutli•mo que.
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~iguirntt'.

lAI •·aho ,1,• dit•z tlías, tres •lt• Ji"
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Jacinto Benavente</name>
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        <name>La diva errante</name>
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        <name>Nuevo sistema fotocromía</name>
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        <name>Rey Nicolás de Montenegro</name>
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                    <text>/

&lt;:.,ANO XIX. TOMO II. -NUM. 19.

México, Noviemb-re 10 de 1912.

!Recepción en el P~lacio ..Kacional con motioo del onomástico del Pre~idente· Je La f.Reptí6lica.

•

.

BIBL!PTECA UNIVfRSITARIA
ALFONSO RFYLs"
FONDO R c.nno COI/' Ri.JSIAS

�c:.,ANO XIX. TOMO II. f!lecepción

�by

a

7

--

·•·

El Mundo Hustr.ado

"1

ELIXIR ESTOMACAL

Los cambios atmosfericos
L os cambios de temperatura atruosférica, -especialmente si son repentinos, influyen mucho en el fU1Jcionamiento del organismo. Igual
sucede con la exposición á corrient¡;s de aire. Después de los bronquios, los riñones son los órganos más sensibles á esos cambios violentos, los que Cl)U frrcuencia traen consigo dolencias graves y dificil"'~ ele
t·ombatir ¡ior da ciencia.
Afortunadamente para r esguarclaree do osos peligros hay una fórmu ln, bien conocida y experimentada, que debería estar á mano para su
ueo inmediato en todo hogar doméstico, euy-0s componentes se pueden
comprar á precio módico en cualquier botica, y la persona afectaaa
puede mezclarlos por sí misma y t-imar una eucharadita de las de té ó
e:1fé tres veces :11 día, desp'ués de cada comida y al acostaree. con lo
cual ev!tará las complicaciones graves. La Fór mula es como sigue:

1

(ESTOMALIX)

Extracto Compuesto Vegetal Arvelina. . . . .15 gramos.
J arabe Compuesto de Hipofosfitos. . . . . .45 gramos.
J arabe Compuest-0 de Zarzaparrilla . . . . . . 60 gramos.

de Sáiz de Carlos

RECETA DB UN
MÉDICO
EMINENTB

CalendaPiO de
la semana

'J'al es la eficacia y por consiguicote la populariaad de esta fórmula,
que en muchas farmacias se agota1, repentinamente
los ingredientes,
pero como pueden comprarse por separado y uno mismo mezclados en
s u casa, no i mporta que sea necesal'io procurarlos en uno ó más establecimientos.

DOMINGO
10
(2o. rle mes, 240. D. P. por orden;

1

para el oficio 5o. d·espués de Epifanía, y 3o. ele Nodembre). E l Pab-ocinio

ele

)Iaría Santísima. Santos

Anclré, Avelino Confesor,
R-espicio y :N'infa

Trifón,

Virgen }Iártires.

-Ofüio y misa ele la fie,:a del día:
rito d()lble mayor y ornan~ento blan·

I

eo; se conmemora San Andrés A, e·
Hace quince anos dimos á conocer esta especialidad farmacéutica á los médicos y hoy lo recetan en las cinco partes del mundo, porque es el tratamiento más racional y seguro para la curación de las enfermedades del ESTOMAGO
é INTESTINOS, aunque tengan una ant,~üeJad de treinta
anos y no se hayan curado con otros medicamentos, siendo
sus efectos quitar el DOLOR y todas las mole~tlas de la
DIGESTION, ABRIR EL APETITO Y AYUDAR LAS DIGESTIONES, TONIFICAR EL APARATO DIGESTIVO y laeconomta en general, pues el ente,mo COME MAS, DIG IE
RE MEJOR Y S E NUTRE.

1
J

CURA las ACEDIAS, AGUAS DE BOCA, EL DOLOR Y
ARDOR DE ESTOMAGO, LOS VOMITOS, VERTIGO ESTOMACAL, DISPEPSIA, INDIGESTIONES DILATACION
Y ULCERA DEL ESTOMAGO, HIPERCLORHIDRIA, NEURASTENIA GASTRICA, FLATULENCIAS, COLICOS, DIARREAS Y DISENTERIAS, LA FETIDEZ DE LAS DEPOSICIONES, EL MALESTAR Y LOS GASES. Es un poderoso
VIGORIZADOR Y ANTISEPTICO gastrointestinal.
los nlnos padecen con frecuencia DIARREAS más ó menos graves que se CURAN, incluso en la época del destete
y dentición, hasta el punto de restituirá la vida enfermos
Irremisiblemente perdidos.
Con frecuencia muchos enfermos del aparato digestivo,
aunque no todos, presentan el siguiente cuadro de sintomas ó parte de él: al levantarst, lengua sucia, mal olor de
aliento, aguas de boca, estado bilioso, lnapeteocl'l, abatimiento y tristeza después de las comidas, eructos agrios,
gases, pirosis, vahídos, pesadez de cabeza, ruido de oldos,
sofocación, opresión, palpitaciones al corazón, dolores al
estómago, vientre y espaldas, vómitos, extreñlmlento, alternando á veces con diarrea, el enfermo se altera con facilidad, está febril á veces, se Irrita por la menor causa, evita
el trato social, teniendo por la noche ensueflos, suel!o
agitado y respiración dificil.
Nuestro ELIXIR ESTOMACAL cura el g8 por IOO de los
enfermos que lo toman y por sus propios méritos es cono-

cldo y de uso general en las cinco partes del mundo , para
las enfermedades del aparato digestivo.

lino, la Domínica 5a. después de
Epifanía y Santos Trif6:, y Compa_
ñeros.-Funcióu a la Divina. Infan-

SAIZDE CARLOS. Curala
NEURASTENIA y afecciones nervlo~u. siendo el mejor romeo para cunr el R~QUITISMO, recetAndolo los médicos en cuantos casos están Indicados el aceite de bacalao y emulsiones con b1poloslltos . tomtndolo lo~ nll!os con verdadero placer,• los que
transforma de PALIDOS y ANEMICOS en SONROSADOS y
FUERTES. CURA la ANEMIA. CLOROSIS. colores ptlldos, por ser el melor RECONSTITUYENTE para todas las
edades y ambos se:i:os.

1

DINAMOGENO

Todas las señoras cuidadosas
del interior de su casa

..

SAIZ DE CARLO~. Cura
el CATARRO bronquial
acudo y crODICO la TOS, la TISIS y ENFt!RMEDADt:S Dt!L
Pt:CHO, produciendo los slcu1entes electos: la autnc1ón se
acelera, habiendo aumento de peso; los esputos, disnea y
bebre d1smmuyeu; Ja tos Ce•• y a.imeotaa la• fuerza, y e l
apetito, notAnaose el alivio coa uno o dos tra,co1,, .

PULMºFosf OL

tita en el Sagrario

y

alguna otra

iglesia.

* Conjunción ele la Luna y Mercurio, a las 12 h. 14 m. del día.

USAN

LUNES

CL B.l\Ql'IIZ EXG~l...810R

11

''RUBE)LIN''

trón p1·incipnl ele la rintlad c1e Za·

Para re11ovar toda clase de

San ~[artín Obispo Confesor, Pamora. San }fenas

)[{ntir

y Sani~

Ernesti na Yirg2n.

muebles y cbjetos barnizados,
MARTES

como:

12

Roperos, lavabos, camas
Santos },fartín

SAIZ DE CARLOS. Cura el
REUMATISMO agudo y crónico, la GOTA, el ARTRITISMO y la CIATICA. Se elimina
el Acldo úrico, quita el dolor y aumenta la cantidad de orina,
toraAndose de turbia y sedimentos• en clara y transparente.

REUMATOL

d ! madera, escritorios, pianos,
sillas, máquinas de coser y de
escribir, etc,

Papa

y Aurelio

Mártires.--lRito semidoble.-Función
titular en San Diego, indulgen&lt;'ia
plenaria y eirposicióu ael Divinísimo cuatro r1ías.-En la Basílica de
Guadalupe Yisita de los Riete Alta-

SAIZ DE CARLOS. Cura el eztrel!lmlento, pudiendo conseculr, con su uso, una deposición diaria los enfermos biliosos y los que tienen lndlcestlones y atonta tntestlnal, por
un ser tónlco-luante suave y eficaz.

res y función de la Diócesis ele San

PURGATINA

Luis Potosí.

EUGENIO TALLERI Y CIA.
Ja. Nuevo México 65 y 69.

De venta en Farmacias y Droguerías. Pídanse folletos á

Sucursal: 5a. Tacuba 76.

México, D. P.

Santos E stanislao ,le Kostka, DiP_
go •Je A lcalá,

Ho.110bono

y Bricio

Obispo Confeso!'es.

Carlos S. Prats, Apartado 468. México, D. F.

Pídase ,Catálogo Ilustrado.

Se remite gratis.

g-cnio Obispo Mártir, Santos Mac:ov io Obispo y Leopolclo Confesores.

14
Rantos Josafat Obispo,

1

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DE RESERVA .. .. ...... .. .. ..... .. ........$ 7.5')0,000
Ha.ce descuentos y t&gt;réstamos con y Rln pl'enda. N egoc los en cuenta corriente, irlrOó

~ul~~i: BO!IOB n11: OAJA de 100, 500 y 1,000 1)81108; sin cup6n, 1&gt;a1tl\der os á seis meses. 11'•
nando un interés de cin co por ciento al afio. Sobre De1&gt;6sl tcs á plazo, clnco POI' cien to
anual. En Depó sitos á la vista t res p or ciento anual, d e $1,0CO en adelante.
00BBB8PONSALES: T odos los Ban cos de los Estados mexle&amp;ll08, Deu tscbs Bank, B er
línysus sucur~ales en Londres. Hambur,r(), Bremen. Munlcb, Fran k fort. Dres&lt;len.
Bletcbroeder. Berl!n, Oomptolr Natlonal y Escompte, París. B. y Of• ., New York.-1iatlonal01tyBank. New York.-Flrst. Natlonal Ba.ulllerObomo lcairo Vor.-Gnk.O{a

SABADO

.::,erapión

1[ártil'es, J ocu ndo o . Ju,·111Hlo Obis•

16

po Con fe•or.
í:!:in Diego ¡le Alealá Confesor (tlel

* Conjunrión ,le la Luna y Urano. a h h. 2;~ m. ele la tar&lt;lr.

1 cobros sobre todas la.~ pla.zas de la. República y el extranjero, y en iren eral toda clas•

de operaciones bancarias con ban cos, comerciales, lnoustrlales, prot&gt;letarlos Y a¡rrl·

No sólo cura en pocos m inu tos el dolor de cabeza, sino
también las Neuralgías, Jaque·
cas, Reumatismo y la menstruación dolorosa.

13

J UEVES

BANCO CENTRAL MEXICANO

CURA DE STEARNS

No se acepte otra que la d e
''Stearns. ''

MIERCOLES

f

E11tre tod os los remedios para el D OLOR d e CABEZA
no hay uno qu e se pue4a comparar con la eficaz

VIERNES
lfJ

ella 13) .-Santos Ficlencio ." Elpi·
/

rlio ~Lártires.--1Rito semiclohl2 comr,
el 1lía 12.
Cuarto ,·reeieute en Acuario, a las
4 h. 6 nl. 49 seg. ,le la. tarcle.-'l'em-

Sa11ta ClertrUtlis Virgen, San E11-

pb,1o.

�Caballos camaleones

NO SERA USTED ~
engafiado. Que siempre hay ·fu.
llerias y fraudes en abundancia,
Después de pasar una enfermedad
es cosa que todo el mundo sabe; l!ay caballos qu a cambian de color.
J)Cro rara vc1. ó nnnca se m1eucn- Una señora francesa que poseía un
tra r¡uc n 1111, import.anl.o casa magnífico caballo alazán, se eucon·
tró con que al curarse do unas fic
cvmorcial, los comet.a, sea cutt~ hres tifoirlcas echó lJelo negro in·
fuero la cla~o ele su giro. No tcn";o.
puedo haber éxito permanente do
Un votro negro ele carreras, que
alguna clase, cnanclo esté basa- s&lt;1 puso malo y hu'bo que llevarle a
do en la mala fé 6 ongafio. Los p;,star al campo y mecliciua1,le du·
algún tiempo, consiguió curar·
que intenten los fraudes, son rante
so pcrfeC1tamente, pei·o su pelo nesencilfamonto tontos y pronto gro azabad1e se trocó en rojo bl'i.
suf~en el castigo que se merc- llauk.
Una ,cñorita a ,ncrieana quo po
eeti. Sin embargo, hay muchas
personas que temen comprar scía 1111 ra,ballo alazán tostado. incu un colegio, y cuando volciei·tos artículos anunciados por grcsó
Yió a su casa, al c3'bo do algúr,
temor do ser cmbaucNlos y e1!- tiempo, sc cacontró con que su ragai1ados; especialmente so resis- lmllo "C rstaba poni 21Hlo como uu
ten á dar confianza á. fas manifes- tablNO de ajedrez, sin qnc la metataciones que se Jmhlican sobre morfo~is pudirra cxp liearse por
cnfcnncda,l.
los méritofl ele ciertas medicinas. ninguna
Los ,·et.1•1·inarios han ilatlo muy
El eficaz remedio denominado la ,liversas cxplicado nrs ,k estos camPREPARACION de W AMPOLE bios dC' rolor en el pelo ,le los caha1'los. lln pah'tlog-() ,]el Instit uto
es un artículo que RC rmcdc com- Pastcnr dt• l'a rí-·. opi '"' quo la 111:1.
prar con tanta seguridad y garan- teria ('o\orantc del pelo sufre los
tía como la harina, artefactos do efectos ele r·icrtos rnmbios por pcseda ó algodón, siempre q110 pro- quctios que sean, quo se ¡,ro&lt;lur·e•1
en 11110s diminuto~ ,. misterinoo~ ór•
cedan de una fábrica con recono- gauos
del abdó111cn· llnnrnclos ráps·1cida reputación. No nos conven- lns suprarrenales.
dr:a exagerar do mn.norn alguna
,En cierto mod() se oh$Cl'\':t rl missus buenas oualidadüs 6 repre- mo fenó:neno en la piel !n1111&gt;1 na.
sentarla como con las que no le Los obreros do la~ 111 inas rle coha1correspondan; pero tampoco ne- to sufre11 ca mbios ,le eolor cu ,,1 en
ti~ y en el cabello, y lo mismo 0('11·
cesitamos de tal ardid. Es tan ne en la, fáb1·icas !le t.iutcs, ilomlP
sabrosa como la miel y contiene el pelo ele los obreros ele ambos
todos los principios nutritivos y sexos toma un matiz azulado. A al.
curativos del Aceite dé Hígad&amp; gunos fundidores ele cobre se les po
de Bacalao Puro, combinados con nen la bar,ba y el bigotr venlps.
Jarabe de Hipofosfitos Compuesto, Ex:tractos de Malta y Cerezo
· Silvestre, y cuan valiosa debe ser
tal combinación de estos impor!El dia 20 del mes pasado, falleció
tantes reactivos medicinales, es
cosa patente á todo el mundo. en Constanee (Baden), Johann M
qua en 1879 iwventó ~1
Es de inapreciable valor en casos Schleyer,
Volapuk, idioma artificial que en
de Anemia, Insomnio, Mala Di- su época ~lió tanto que hablar como
gestión, Afecciones de la Sangre 1boy el Esperanto.
'El Vo-l'apuk fué el p1·imer idioma
y los Pulmones: ,." El J?r. Fernando L ópez, de México, dice : Tengo universal artificial que alcanzó ci~réxito. •Al eelebral",m en 1889 el
el gusto de decirles, que conside- to
tercer CongrGso del Volapuk, 1;,;
ro la Preparación de Wampole de con.stituyeron en diversas partes del
mucha utilidad, para restaurar mundo doscientas ochenta y tres 1,0el organismo por su fácil asimila. eiedades con el fin de fomentar el
dón." De ·v enta en las Boticas. uso del nue'Vo idioma.

El Mu.ndo Ilustrado

~

3

IL~ l~~!?:~.~m~=-:::~ ~~!~~ 1

El inventor del Volapok

siempre es eficaz. Millares de personas curadas por ella testifican
sus maravillosos rc&lt;;ultados, y por eso es que se ha he~ho la pre•
ferida del ptl.blico. Basta usarla una vez para tenerla siempre en
prevención. Produce efectos segurfsimos en

1

1

QRANOS, TUIIIIORE.S, llol.llllORRANAS, Hl!.RIDAS, ,.USTUI.AS, 1.1.AQAS,
UI.CERAS, QUEIIIIADURAS, FISTULAS, l!.RUf'CIONl!.S, l!.TO., l!.TO,
OE Vl!NTA EN TODAS LAIS DROQUERIAS 'I BOTICAS,

1
II

P&amp;ra loa lug~a ~:d::~:•::~~~~e:~ao~~:;e porte, enviando
oon el pectldo en aelloa de oorreo $0.80 on ~or !)&amp;d&amp; oaja y por dooena $2.62,al Depositarlo genel'&amp;i, SR. RAFAEL •• ORTEQA. s• CAILl..f! 01! JIANRIQUE N9 ea.
APARTADO 454t,
.. EXIOO,

1

O. P,

l

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e:itcelente, mas eficaz para las personas debilitadas que loa
ferruginosos y las quinas. Conservado por el método de
M. Pasteur. Prescribese en las molestias del ~stómago, la
clorosis la anemia y las convalecencias; este vmo se reco•
mlenda 'álas personas de edad, álaamuJerea, jóvenes J á loaniñoa.

O !I!U M.YI lMPORTlNTE. - El único VINO auténtic11'- de

s. RAPHAEL1 el solo que tiene el derecho _de l!a.marse así, e~ solo
que es legitimo

I, de

que se hace mención en el formulario del

Profssor BOUC AROAT eseldeM"CLEMENT y&amp;'• de Va.lenes
(Drllme, Francia). - Cada Botella lleva la marca. de la U!Jlón,,,rJs
10~ Fabrtcantss y en Jl pescuezo un me~a.llsn anu~c1an~11 el
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La Belleza
Es, en gran parte, un asunto del debido cuidado y atención.
Si.se desea tener el cutis limpio, bello y suave,
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cuero cabeiiudo completamente limpios, saludables y abiertos con el puro y legítimo.
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deberán usar los polvos de '!'aleo Roratado de
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~ud~r Y secrec10nes _vc_nenosas y 111antendrán los poros
1tmp1os l)ara que n o irriten el cutis mientras que s us propie dades suaves calmaran las irritaciones.

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Dr. A.. Ruiz Erdozáin

ANEMIA

I

No ihay en el mundo una person:1
que tenga el cabello tan resistente
como Frau Langer, la atleta capilar, como ella se denomina. Su debut en un music-hall de B erlín co,,~titu_yó una revelación sensacional. ·
1Ningu na acróbata aiabía presentaclo basta entonces un trabajo ~e.
mejaute. Atacla rlzl pelo u. una cuertla, Pran I ..~np-er o.scila ele un ~xtren~o a otro de la sala sonrieuclo, abanH•áuclose y moviéndose con una
gracia y una .soltura que enYicliaría
el propio Absalón. Pero el '' clou''
ele su trabajo extraorclin:nio es el
siguiente. El marido de Frau l,auge1·, J1ombre de estatura y peso r.-gulares, se e0lta en u,1a hama,,a cu.
yos estrcmos pentlen uno de ,rn poste y otro ele los cabellos ele la robusta alemana, la cual se pone en
jana-s e impJ'ime a la recl un m:i,imieuto tle balanceo progre3ivo !Jr,r
espacio de medio minuto largo. Des¡més rleja suavem.eute en el suelo a
su marido. Las mujeres, que saben
lo dolorosa que es la tracción de los
ca bellos, sz darán cuenta de lo qu~
signülca el "numerito" de Frau
L~11ger.
El que lo; t.abellos de esta señora
re;istan la fracción no ces sorprendente, pol'que el pelo es una de las
materias 1nács sólidas •que se cono.
een, y con ellos podrían hacerse eaoles irrompible;, pero el lado extraorfünariÓ del experimento es que
el c1!E.ro cabelludo p11eda soportar
el ejercicio sin de~pegarse del cráneo. Si lo jntentase una mujer cl..i
constitución normal, se quedaría con
la cabe~a limpia y moronda desde
el primer momento.

LAS AR"RUGAS
Desaparecen con CREME DE
LUXll: sin grasa. Esta crema no hace crecer vellos en el rostro. Conserva los poros saludables, deleita,
hermosea y pe,fuma la piel, evita y
desvar ece las arrugas, los barros y
las pecas, y proporciona lindos colores á las mejillas.- Depósito J. Labadié Sucs. y J . Félix y Cía. México.

eurada, radlcalnuint• por •t

BRAVAIS

J. Lavista.

Uoa atleta capilar

AGOTAMIENTO de las FUERZAS, etc

Médico encargado del departamento de enfermedades nerviosas,
Administrador,

Aúu quecla:J. peregrinos. En un
tiempo existió el pzregrino apasio·
nado que se llamó ~Ioréas, el,
quien ahora publican, algunos ami.
gos ¡,iado,os, n1rias peregrinaciones
sentimentales, qu ? no agregan nada
a su gloria porique está ella afianzada por columnas magníficas. Moréas amaba los libros: vivía muy
contento,--,fuera de sus paseos por
el bule,·ard y sus arengas en el café,-en su modesta habitación de
:Montrouge; tomaba u n volumen y
soñaba, declamaba comentando ,)i
libro con su pluma despierta e incisiva. Diversos estudio~, ele odio a
diez páginas, compo:1en el volumen
que acaba de npare~er, en lo~ cuale., Juan hloréas cle,jó, con su habjtual elegeneia ele sprit y ,rn ,·erba
cliverticla, certeros comentario; a loq
má,; conoritlos autores fnnce,cs.
¿ Qnión era rsa :Maria que Rou.
sar,1 amó e inmortalizó y aque;Ja
Lui~a Labbé, que conoció Clemente
Marot, y recomenzó en Lyon el trabajo ¡,oéti&lt;-o y galante de Safof Sobre los amores de Petrarea, sobre
1111 vi:1,jP de Joaqní:t &lt;lu Belhy a
Roma, solne .Anclr~s Obenicr, sobr~
Re my Bellau, Agripa d 'Aubigu_;'.
Felipe Deeport.es, sobre todo:, ellos
escribió reflexiones originales y pi
t.a11 tes observaciones.
.PoH¡ue Juan Moréas sabía muc·has eo,as. Era uno ch esos pxtranjeros enamorados del idioma frantés, y qne,-,com o D 'Annunzio,-lo
estmliaron desde sus orígenes y, ver.
,lacleros a.man tes, qucrí~n beber con
delicia en sus fuentes. Otro pere¡;rino apasionado es Emilio Beaumann, cuyo catol icismo se ex~lta al
describir y visitar tres estacione~
religiosas: Parnyle-Monial. campiúa
,le,ier.ta al pie ele] monte Oharoleis;
Sa.ntiago de Compostela, en h agreste y n1da Galicia española, y el
monte San Miguel, que fué grandioso y ahora no es más que pintoTesco y mundano: tres monasterios
1loncle la piedad aún puede smtirse
conmovida. La hi ,toria de estos
lugares que fueron santos, ba sido
contada con fuego cristalino por es.
te entusiasta per egrino.
Hay en sus relatos pocas anécdotas, po¡,que él es uno de esos viajeros obstinadamente serio que desdeñan el humor.
Pero, a pesar de todo, resulta delicioso el relato. Cuenta un caso qu,.i
uo deja de tener su intención: Eu
un vagón que iba a Santiago, una
anciana leía en un diario la traducción de Mauricio Barrés en favor
de las iglesias pobres: la coinciden-

cia me Jlamó la atencióu,-dice el
cscritor,-y estaba admimarlo la
llplicación ele aquella buena mu,je1·,
cuando ele pronto, el diario se es.
capó de sus mano, y la cabeza se
inclinó sobre el pecho. Estaba clor'ltlida. . . El señor Baumann no es
uu fantasista. Su estilo es si11&lt;·oro
y anliente como su fé.

FLOR DE BELLEZA
POLVOS ADHERENTES
1 NVISIBLES

FINURA. PUREZA, PERFUME IDEAL.- comunica al rostro una mara"V1llosa

~u~::~c~~~o:e~~':da":~a bJ~nr~r~f;:::C~ªos~ tnR~~~tºri!.~C: ~~~~;~~~~

absoluta Son los polvos de arroi de las remas y 1os reyes de los polvos de arroz
AGNEL, l'f.llPUMISTA. 16, Avenue de l'OP'ra, PARIS
f

�El Mundo Ilustrado

Los que tengan interés eu la conservación de su cabellera,-y és' o~
suelen ser los cuyo pelo empieza a eaca·necer o a caerse-debea lal'arse la cal&gt;aza con Pixiavon. Este e, un jabón de alquitrán líquido y suaYe, al cual se ha quitado por un procedimiento patentado el penetrante
olor y el cole&gt;r sucio propios d al alquitrán. El Pixiavon no solamente
limpia el pelo, si·no además produce, debido al alquitrán que contiene,
efectos excitantes sobre el cuero cabelludo. El tratamien•to continuado
del cabello con Pixiavon es, en efeeto, el mejor método para conservar
y fortificar lo.
El Pixiavon 'Produce una espuma magnífica que se quita fácilmente
laYando la cabeza con agua. Su ole,r es muy agradable. Pocos lavauos
bastan para sentir sus efectos benéficos.

Pasteur, popular especialmente
por su vacuna antirrábica, pero que
clió pruebas de uu genio muc.110
máti vasto, demostrando el papel ,1~
los microbios en todas las fermentacione,, putrefacciones y enfürmeclacles infecciosas.
iEdison, ingeniero americano, in•
vent or del fonógrafo, del cinemat ógrafo y de la lámpara lle incandesceacia, y autor ta1nbién ele perfec_
ciona:nientos muy fecundos en elect ricidad y mecánica.
Marconi, italiano que súpo aplicar las investigaciones de Branly a
la telegrafía sin hilos.
?.Iouillard, dibujante y obsirvador 11at11rali,ta, fra nc-és, que en su
obra "El impelio del aire", cletornünó las leyes tl2l vuelo tle las aves
y que fué el pruuero Oh construir
y hacer volar u n aeroplano.

[_"] ■ o

Mujeres astrónomos
Un cat álogo de las estrellas.

Los inventores que han
revoluoiooado el mundo
Al regalar ihacc pocas semanas
d iez millones de pesetas a la Sociedad ele Inv-estigaciones Científicas
lle Nueva York, l\1r. Anclrew Carnegie pronunció un discurso en el
cual hizo una relación de los vein_
tiún inventores que, en su opinión,
ha u rcvolucie&gt;naclo el mundo. He
aquí la lista:
Gutemb,crg, grabador alemán que
descubrió los caracteres movibles ele
i,nprcnta y la prensa tipográfica.
Volta, físico italiano que construy6 la primera pila eléctrica y descu1brió la electricidad dinámica.
íPapíu, físico francés que ilescubri.í la fuerza elá;tica del Yapor y
experimentó su utifü•;ación.
Los hermanos Montgolphi&amp;r, fa
bricantes de papel en Annonay
(Francia), que inYcntarou los glo
bos.
James Watt, mecáuieo escocb
que fué el primero en hac,2r comple_
ia,mente automática la máquin.a d'l
vapor.
Ric.Jiard A1·kwright, noble inglés
que reemplazó la rueca y el huso
por la máquina de hilar.
Jaccquard, mecániro lionés que
construyó el telar ,que cou algunos
perfieccionami entos se usa toda vía.
Lamarck, naturalista francés que
conciobió la teoría del transformismo
universal, sostenida después por
Darw'Ín.
,E l maI'qués de Jouffroy, francés
que inYent-6 realmente la naivegación a vapor, aunque este título se
atribuya frecuente111ent,a al americano Jilulton.
Jenner, médico ingMs que d.escubrió la vacuna contra la viruela, que
en su época ,era una de las plagas
más terribles de la humanidad.
Lavoisier, verdadero creadoi- de
la química rooder•na, guillotinadQ fU
la época del Terror, en 1794,

Moore, pintor y escultor americano que en 1832 inventó el primer
telégrafo .eléctrico.
Lebon, ingeniero francés quP
creó en 1786 el alumbrado por ga~
de ~ulla, cuyo sistema perfeccion5
el inglé, Murdock seis años después.
Steplhenson, ingeniero ingló., invcnto1· de la locomotora, y padre de los
f en-ocarriles.
Bcssemer, ingeniero inglé, que
imaginó el convertidor del acero y
revolucionó la industria m~talúrgi_
ca.
:'.lfortcn, médieo inglés qne descu•brió las propiedades anestésicas del
éter.

Eu el Obsen·atorio del Colegio de
Han·ard se -está realizando actua,mente la labor astronómica más
grande que s-e rc•cnerda. llash ahora el catálogo más ex.tenso y más
completo de las estnllaas, er:1. l'1 de
Draper, que r•egistra 10.000 e.,hclla;
con minuciosos detalles con-iern ,entes a su es,pzctro.
Dieho catálogo fué compilab por
la señora Williamina Paton F!llming,
en Harvard, antes de 1891, pero
desde a·quella época el aumento de
tamaño ele los teleseopios y lo~ progresos en l,. fotografía est.ú:r lwn
aumentado de tal motlo ·el número
;le estrellas que ,tparecí:lll '!!! hs
placas fotográficas, que se haci.:t 1ic,-

cesario ampliar el catálogo de l)raper.
La obra comenzó en el Ob,e1v:t_
torio ele Harvard rn Octubre del
año pasado y como había fallt1 ct,lo
meses antes la señora 1''leming, se
encargó del trabajo la señorita Annie .J. Cannon, la cual lo diri,g,J tan
hábihuent~. que se calcula lo :•Jtminará dentro ele rineo años.
Miss Uan uon ha organizado l.t investigación en dil'isiones y secciones, cac]a una de l:u r;uales está cli·
dirigida por una mujer. Con la cooperación da sus enadones de Cam_
bridge .v Amquipa . el Colegio ile
H arvarcl ha reunido una vasia colección de fotogrn fí as estelares .:iuc
constituyen u n registro conpl~to do!
firman1ento durante muchos años, ~'
da mater ial abundante para r-1 ~at álogo_

UNDO LUSTRADO
Re¡istrado como a.rticulo ·de seí\lllda clase en 3 de Noviembre de 1894,-Impreso en papel de laa Fábricas de San B&amp;tael.

Año XIX-Tomo II

México, 10 de Noviembre de 1912.

Número 19

La obra •eprescuta uua serie infinita d¡, cákulos matPmáti~os, catalogaciones pr ¡,.]imina1·es, anotacioUE'S,
mapas, etc., basados en el estuclio
'Y comparación de las fotografías,
para identificar •estr ellas, rletntrn,nar ~u grado ele brillo y las cualidades y cla&amp;as ele su espectro.
Según el profesor Pickering, el:_
rector clel Obs·en-atorio, las :nujeres
tienen aptitudes especiales para c~ta clase ele traibajo. Cada mus s~
catalogan uuas 5.000 rstrcllas.

00
El arroz es la substancia alimei:tioia que mis rn consu me en el mundo. De ella ·viYen centeuare.s de millones de senes humanos; una tercJ_
ra, parte, por lo men9s, de la poblacion total de:il muudo. El arroz es el
ali:nento principal de la I ndia, Ohina, J apón, Siam, Birmania y Cochin&lt;lhina, v se consume bast'.lnte en
A.frica y .en la Polinesia. El arroz
sirve también para hacer "sakí",
bebida fermentada _q ue el Japón fabrica en e anti dad de 600 millones
de litros anuales.

l'

•

($/ :Jeaf,.o Principal, que cer ró sus puerla.s e l maPles pasado, Jespués de una temporada IZO infe,.rumpida
de más de veinte años de género chico.

�~

DNI .

SOBRE LAS TRANQUILAS AQUAS DE XOCHIMIL.CO
. \.

Los espectros de la Tanda ylos milagros del Cine
Sin metáfora, la 'rantla ha muer,to y en e,tos últ1mos
,lías la ,prensa. solemnemente, ha le1·antado su acta de defunción . P ero no ha muerto de muerte natural; ha sido asesinada
por el Cine hoy entroniza&lt;lo.
Hablemos, pues, de ambos, &lt;le la l'íctima y ,Lel Yietimario.
:.\Ias de és{e como los buenos cortesanos que tras &lt;le anunciar
la muerte del rey ton ,·oz in'ilt'g:ura, la afirman para lanzar
estentóreo YiYa al monarta sucesor.
!lace ya algún tiempo rewer.lo Jiabl'r e-crito algo sobre
la agonizante Tan&lt;la, un fat al -,li'.\gnóstico ahora plenamente
confirmado.
Las Tandas se mueren. En torno del Teatro Principal flota
un olor ·c adaYérico formado tle relentes Lle fenol :· tle un a,~re
arcrna tle flores mortuorias q1ie se puaren. Por allí, por el Yestí,bulo del teah'o pasan y n1eh·en a ijlasar siluetas familiares
_v atribula-das. Es Gin-ilaues, cuya ,oz ya no re.pica en contagiosas careaja,laoc;, sino que graYe y ra,ernosa resuena ron
notas de "De Profuu.tlis "; es Bachiller. que ma;ca un puro
apa.gatlo collllo el numen antes esplentloToso tlel géuero ehico;
es la s2iíora Leretlo, Pilar rn inoso del e-&lt;.lificio que se tlesmorona y que como oración fúnebre canturrea 1 ' quan l 1 ·a,mour
meurt"; es P aco ~I artíuez, te,meroso de lo que el pon·enir
raser,e a sus diente, orifica,los .. . T oJo; e·so, e;;¡¡edros, ellos
y ellas, al pasar por uña e•qnina pintada lle ofensi-..-o eolor
rojo, ,donde suena uu timbre de alar•ma, el timbre de uu motocielo tle,boeado ique a cacla instante os .quisiera atropel1ar; todos los espectr os, ellos y enas, acto,·es, estrellas, acom odadores
y "n1elteros" con la Yoz de -las profunda; '"enganzas Y de
los infinitos tlesipecl1os, con ese gesto airado de Xemesis en
los rostros sañudos, lanzan un a-:iatema contra la roja e;;quina
que a falt-a de gloriosos tim!Jres suena un timbre de rabiosa
bicic Jeta.

Los espectro, tenían Tazón, cnan{lO ,pen sal&gt;an : 11 esto matará a aquello.·' En la uo,e la &lt;le \\' e1ls los ,microbios mat\ll'~u
a, los monstruosos habitantes tle liarte, in,a'Sores tle la Tierra. En nuestra ,i•la real, los cinematógrafos, ágiles y sntiles,
deYoraron al fornui,lable monstruo de la Tanda!
Triunfo inamlito de lo inmaterial ;,obre la to,c.a materia,
inesperada re,·a11cl1a ele un rayo lUJ!llinaso sobre la carne de
las ti-ples, reaccionando en la carne &lt;le la i111ulti!u 1l !
De un la,l o un ,·asto coliseo pletórico ,ele muelle lumbre, ealrlea&lt;lo al ro.jo blanco con ejérci tos Lle·estrellas y coristas, calla ,·ez 1llenos yestiJas y hálitos ,ele a1111izcle y frenesíes de
bacanal y estruendos de 01·,que§ta. . . . Del otro la~l o, un simple rayo ele luz l)asaudo a tra,·e, ,le la pelí,eula y ;proyecta1'.
todo un munido sobre un lienzo tau blanco como la re.de11~1on
que 89 consum~. Frente al Coliseo de la Tanda los "eines' ·,
aquellos pe1q11eiíos salones penumbrosos y llenos de fieles, e_ra 1
algo como las eata~u mbas Lle Roma llenas ele creyentes._m~en , ras allá en él Circo, el último histrión danzaba su nltuna
danza afeminada soibre un chane.o de. sangre inocente.

;º

cortejos de las ~lil y una X !Xlhes, toda la vit!a. todo el ensueño, torla la ilusión están ahi, en e,l Cine, en el lugar misti&lt;·o
y sombrío como una catacmnba. Los paí,ses exóticos se aecr·
can y toclos los climas y todos los paisajes, obedecen ~l conjuro y fuera del tiempo y arrebatados a:l espacio vibran y
resplande-ceu rápidamente au,e los ojos.
"Ver y cr,eer" dijo e1 aipó,tol escéptico y ,pne,to que todo
se ve, la tlu.&lt;la es una aberración. 11 Ten fe y la montaña ,·entlrá a tí'', dijo él Cristo y la mon,baña sustraítla a la enorme
graYitruc,ión ha 1lega•clo basta nosotros y fas tragedias más
emotinis, los stt~esos más fugare,, están ahí inmortalizados
y perenne:;.
La Yida ,e ha fi,j,a-clo y ese fantomático i-eflejo . ., ,a huma_
n~da'Ll ,que gesticula como entre e'1 fuigor azula,lo y hwar de
otr o _planeta, de un munilo de ensueño, de una co;iuarca Lle
Wells, tiene trna sulJ.)erior-idatl sobre 3a vida, porque es múltiple, p or.que penlura, y no perece en un i nsbaute y puede mul·
tiplican,e y repetirse hasta el infinito.
El 1pai,aje ·que te asombra o el gesto y '.la ,onrisa de la
mujer ·que te cautint están ahí; lo verás si!ean:prc que quie1a;
y cuantas ,·eces lo desees!
¡Ah! el sortilegio es hondo y •la seducción incontrastable;
el :presti-g.ioso suetio tle op.io está al alcance ele todas las fortunas. Abí -está el Had:1 sonrümte y toLlo,pci!lerosa para el bebé que abre los ojazos azu1es y cree en e:1Ia; ahí están los paisajes lejanos que nnnca hubieras contemplado, oh soña&lt;lor
sedentario que ntm-~a saldrás ue tu rin&lt;!ón ! Ahí está la mujer
í:dolo, la Dea que nunea hubieras contemplado. oh poeta poseíido de anhelos ,le,·ora l ores y tle fastuosas &lt;¡uimieras! Tuya
e,s su gracia que lo; magnates se diS1pntan ... Tuya es . . . .
desaltérate, masca tn ensueño, tleja macerarse tu alma en el
perfume de -u fa:ciuación. Des,;&gt;ósafe- con álla al fulgor de
pleniluui o ¡le esta fantasmagoría, a la luz espectral que
irradia un astro muerto sobre esa tierra e:wectral. Y castamente, ya que 110 puede; ha·c er otra cosa, hártate ele este impalpable rea1i~mo.
El Cinematóg1afo es el Zolá de lo fant,ástico .. ..
La Tanela ba muerto. De hoy en adelante, las velaJas tla
}I-éxico estarán ilnnün,a,Llas '¡'lor la foz de los "cines", sua,·c
y miste1·iosa como 1m elaro ,le luna.
Por esos ampo, pasan a•lgunas sombras enluta/das . .. . son
los últ&gt;mo, y pcrtinaces pés:tmes ,ele los tandófiilos, unos cuantos zopilote,; •que giran lentamente, mientras bajo una, lfupi,la
,le ohid o se ,li ~grega la Tan¡la, entre recu er~los sensualM
y eoncu,pisceutes, como entre turbios espejos y pesados collares yace el caJá 1·er de una reina bárbara ... .

y mientras la 'fanua agonizaba, todos los ,:irnulacros de h
yi,&lt;la, cpautoon imas grotescas de la reali&lt;.l acl o ñ ccio_ues Yisib~es
tle los Cu entos A zules; apisodios e;tupendos -del pa1s de .Jau.1a;

Escenas pintorescas del " pic-nic " organizado por la Asociación Cristiana de J ó venes, efectuado el día 2 de los corrientes en el lag o
de Xochimilco y sus risueñas orillas. ·

�~u palacio nomb11ándola K_ammer Yirtuo1;in; de
Carmen Sy lva, la R erua de ,R umanía; de M r.
Grover Cleveland, (le la Duquesa Constantino de
Hm: ia y de mue-ho.; má3.
No puedo rnsistir a la l;3nt;ació11 el e copiar aquí
uno de los pensamientos de ~uás mérito, de or.
gullo e11,·idiable para quien fué dedicado.
Reza así : "Madem()is.elb : Vous avez un
b?au talent, vous en f a.ites un noble usage, ,·ous
El ocaso de 1m a, artist a.-Hogar infortunado.étcs cneore un enfant et Yous ét,:.s déja un,?
" L a P astorcita" .- A. B. Z. (Fragmento de
rcnommé. Je YOus cn,·oic tous me~ aplaudisse.
una triste narración) .
ments et tcus mes 01omagg,3s.-Vietor H ugo ".l!'irmaclo. ·
.
Al c:.i,bo ,lle ,·arios me-es de no saber palabra
Cuaudo cstu\'o en México, fné objeto de ruide una arti~t:1 iU5i¡rn e, q113 fné lllUJ &lt;,elcbrada y
tlosas ovaciones eu los conciertos en qnc tomó
,muy bella, ,l a admiré l;t últhua vez en ol 'fQa- .. parte, no meno1; qu3 de la admiración de la sotro :Mt&gt;xitano, en la ve,lada luctuosa qne vrgl\ltÍ·
. de(lad por, sqs ·senti mieut·os píos y uc h gratizó fa Asociación de Periodistas, cu 1n~111oria ,ilt,
tml impcrcc~dcra de la familia de un conffen-aclo
sus infortuuallos colegas Herrerías y Strauss.
a 1uuc1;t.~.
Muy c:u11biada observó :ra catouccs a Esmcral.
Para tcrminm· c~ta nota, referiré sµ g,•nHo·
cla Cei·vante.s (" uéo" Clotik1o U.mla}, a quien
~a. acción.
·fui prescuta()o en los principios tlel otoño rlo
Era el segundo afio de gobierno clel señor
su existencia, cuan do vino por segunda Yez a
Oe112ral Díaz, cuando al 11egar Esme1·alda a la
México, en la. compañía ele ópera uonuc la escapital de la Hcipública, supo que el reo J osé
tr0lla española María Banientos, culmi naba.
~Iaría 'l'éllez, se encontraba en capilla para ser
H an trauscurrido siete añ os y, no '' siempre
fusilado al día siguiente.
igual albora como ayer'', acabo de ~aludar en
Ella, .en uno ch esos arranques de sublime
la calle a Esmeralda, ¿a ella p r•2 cisamente1 No,
clccisión, propios de las almas nobles, sin pérdi.
a ,Ja Sol!llbra de ella, al espectro de su gloria,
da de tiempo corrió acomipañacla de su madre
empaliélccido y melancólico. Iba a clar una cla
al Palacio Xacional y, arrojándose a los l&gt;ies
1
se a no sé qué liña de la ar istocrncia, Y, míenclel Caudillo, impetró con lágrimas ele nrclaclera
tras la profüsora llegaba al ;palaeip X, ella, que
pena, el perdón t.!e aquel desgrariado, t¡ue vacomo reÜ!a ele uu ar te sua,·o y puro, pisó tantos
namente habían pedido g 2 ntes de pro e inflneu palacios, yo me quedé e1·ocando algo de la 1hiscia,
toria de sns t riunfos.
Se alteró la firmeza d"l señor Prcúdente ante
,E smer alda Cervant2s ~r a ya, una a1·tista clP
acto tan magnánimo y con cedió -e l indulto, ha·
fama eui'opea cuando Yisitó por YCZ primera
ciénclolo sab.er a la simpá.tíca extrnnjera pocos
nuestro país el año de 1878.
111O,nentos después, en la ~ig,.iiente carta que
he teni&lt;lo en mis manos :
.
A~í fné. C &lt;)!l sus portentosas fa~ultat1es, &lt;·01111¡
" Correspondencia. particular del Ministl'O de
hizo una j ir_a trim,fal 1&gt;or París, Yieua, Londres,
Ju&amp;
'ticia e Instrucción.-)Iéxico, Ab1·il 9 ue 1878.
Threclo11a, _su ticrr:1 ,1at:tl; }fatlrirl, l ,i.;bua, la
--Señorita Esmeralt1a Cervantes.......,Presente..\. rgentiua y el Uruguay, · Estatl os Unidos ucl
)Iruy apreciable señorita : 1E I rno José :i\foría T6Norte, Habana, :México, Berlín, Italia, R umanía,
Jl.¿z l1a siclo int1u ltacio de. la pena capital; mañaGrecia, :Egipto, etc ., etc., recibiemlo en todas
ua se extenderán las órdenes correspondientes.
par tes homenajes lle Yalía y adulacióncs de
Sa.tisfacienuo usted sus sentimientos hunianita.
,efüinentes prócer es, de grande$ mac~.tros, ele liríos, puede d esde hoy comunicar esta noticia a
tenltos insignes.
los interesados.
•
Hojean&lt;lo s u iilbum, he üsto autográ~os d~
Lo d1go a usted por encargo del señ or Presiper,,onajes de fama u uirnrsal, como los de la
dente, y aproveeho la. oportunidad para ofrecer·
Reina Isaibel II, t1e Frauz Liz.st, de ,S. S. León
me ~orno su s~nidor afectuosísimo.--iFirmaclo,
XllI, uc Alfonso XII, de t1on Juan de HontalI gnacio Ramirez " ·
vo, a utor t1e los '' Siete Tratados'', de los duq ues de Saxc Coburg Got,ha, que la t u vieron en
1in \'iejo y querido amigo, Artul'o ~Ieyer, y

,,

ltt señora Dolor.es A1guilar, su amot·osa compa•
ñera de goces y c1e cluelo.;, acaban ele perder
un tierno e inmenso pedazo ele su ,existencia. Su
primogénita Gabriela, una pequeñita de azúcar
y ele lecihe, que habla·ba y l'eía con unos relu cientes ojazos y que enloquecfa con sus sonrisas
y balbuceos, le~ fué arrel&gt;atada por la implacable muerte. "En vano la implom,ban los lloro~os padres: con rigores a nada s-eimejantes, la
Cruel :se tapaba los oíclos, clejándolos gritar " ....
No es posible describir la all11.argura que cubre
aquel hoga1·, dos años hnninoso y sereno por
sa11ta dicJ1a, clesd3 cuaudo el ciclo lo premiara
eoin el t1uke don do la maternidad, cuyo principal encanto y má., grande f trnrza es el sacrificio.
Entonces, qué dé traui;port zs de nniño y rlJ

las lágrimas que caen ele mis o,jos,-allí fué clontlo 1a conocí cuando b aurora en su carro d~
oro •dno a depo,itar a la huérfana y abanclona(la pastorcita, sobre el flanco descarnado ele aqtw1Jr, triste colina. 1Lis padres la descubrieron du·
rante su pa~eo matinal, y eucantados ele! tau
precioso hallazgo, a sus voces de asombro me
hicieron despertar para reunirme con ellos. A la
invi tación heciha para levantar$e y seguirnos
ella se apoyó con tírnida mano sobre lP. roca,
levantó sus ojos al cielo, como si saludara a su
pa.tr ia, y deslizán,lose sobre la Q1úmed-a. tierra.
cual si la besara castament-3 con sus breve,

acariciando su cnello con dulce sa()udida de ,us
alas. Y aun me imaginaba, recordando el cuadro
búblico en que Eva aparece en el ,E dén y forma
rn aclorno c1e los más dulc:es objetos ele la naturaleza, que cerea ele la pa~tora dos leonP,S ,erau
retenidos por su atractivo y la cuidaban de todo peligro, jugueteaban con ella a rlt&gt;to.s y lamían sus pies desnu{los ...
Llegados al hoga.r, y cuando tuve la clkha ele
encontrarme con ella a solas, traté c1e inclaga··
el moti-vo de '-ll extraña aparición; pNO me
mostré tan contlwbaclo, q11e frecuentes suspiros
ele ineirplicable emoción aihogaban mis palabras,
del mismo modo que el ~·iento sa complace en
'-uicjclar su voz :tn•P el ruido del torrrente que
se precipita d 21 fondo de los bosques. Ella entonces, deja.llclo vagar al acaso sus mira.das ele
uesprecio a la tierra, y con su Yoz dulcísima que
nunca ha vuelto a extasiarme, "cantó" ,1olorosamente: "Vengo de otra tierra y de lejanos
elimas a buscar si hay en est os confines del
mundo un mortal que responda piadoso a mis
lamentos. Bu.;co a mis padres. mis buenos, mis
hermosos padre.;, que tanto me amaban y no me
besaron al dejar,nc. Por los lugarns de la terri
ble inundación, donde mis pies se han detenido
con tanto horror para buscarlos, sólo !w visto
negras .sombras, h: oído maldiciones y ruegos,
he sentido ganas agudas y filosas que me oprimían la garganta, y borns que se pegaban a l l
mía sedirntas de sangre, y lanzaban al cielo es)1&gt;.!llt osas blasfemias. He huírlo: la mano de Dios
sin duqa !lle ha sacado de aquellas tremenda,
revuelta• en la no,·he más profunda clel cielo y
tle las almas, ,, todavía, ¡ Virgea ele los cl?samparados!. no aparecen, no los veo, y "ºY a 11101ir ~in yerlos, oi11 su adiós. )[e voy, allá sobre
las aguns r1e ese mar, amarg:as con~? mi duelo,
ir6 a rogar por ellos, po1· mis b?nu,tos paclrP~.
hasta quo las oln me arrastrer al &lt;1bi-,mo, 'lleno~
tormentoso qne su nnseneia " ...
* * *
Ailí fué--YolYió a elecir mi infor.ttrna,]o com_

Niña Gabriel11 Meyer y Aguilar t recientemente
en Tacubaya.

S ra. Margarita Wrigh t de .Mirón, profesora de
p iano, q ue dió u na audi ción con sus discípulas.

Ve nced or en e l ju ego de polo del martes, pre -

liminar del campeonato de l Polo Club.
emb eleso con el ansiado querubín. Cuánto or
gullo en el alma de los padres, y qué de -esperanzas! Aiquel sér pequeñito como un juguete
lo era todo: eslabón inquebranta,bJe en la fue1·te
cadena del amor; asunto di ario e inagotable para soñar juntos en una perenne ,·entura; uelicia
)Jara. el presente, consuelo para el mañana, y
trasunto sie,mpre a la vista ele! sér con quien
se comparte una -existencia IJena ele atrae~ivos ....
Mientras llega la !hora ele renovar die-has tan
ciertas, pues que aquel angelito voló al cielo
para Mintegrarse a sns 1Jiermauos y manda1· otro
e n su lugar, los dolol'idos padres piensen cou
;;\1:alherbe, que:

" Vouloir ce que Dieu veut, est la seule science
Qui nous met en repos' ' ,
·

* * *

La Past orcita.-A. B. Z.
Era t&gt;l solemne atardecn ele un día muy frío.
Bordeaba paurndam~nte nuestro buque las cos·
tas fcracísinias de tma tierra para mí dcfrono·
&lt;:ida, mientras los sollozos cbl monstruo ccéa•no
retumbaban en las opulentas l'iberas. De pror.·
to, atrájome hacia él, un eon:pañero de viaje,
joven en.fermiw, alto y pálido, d3 mirar rústico
y perdido, que me tomó vor confidente suyo des·
de el prineipio de la trave,ía, a&lt;livinanclo quizás
en ,mi s ~mbla,nte lleno de sombras, la n'&gt;Stalgia
ae los goces idos. Nos detuvimos sohre cubiP.!'ta
y extendiendo a la altura ele su cabez,a un índi·
ce largo y delgado que s 2ñalaba el Occi,]ente,
iue habló de esta manera:
A lTí es c1onde yo uac.í, esa e, la hnmilclc mo.
rat1:t tloude so ahri~1·on mis ojos a la luz. La ye(lra abraia toda~•ía una ruina, ,el único resto
del lecho de mis abuelos. Allí fué ... -perdona

•

pjes elesnuclos, se dirigió hacia nosotros. ~o, j1.
m ás la belleza que una amante, virgeu to,1.,·
vía ele sus Jcseos ardientes, ve salir en sueños;
jamás la ,que el joven viuc1o evoca de la tumba para alimentar -sus penas; jamás, en fi n, la
ima•Icu, la secluctorn imagen qne se fo•:ma una
macb-e al llernr su dulce prenda, ig:ialó l os
utracti,·o, de ese ser encantador, que se ofreció
a mis rnirnda.s como una visión paradisiaca.
E ~tab'1. -en la cdacl en que, 1nóxima a marc.hit:trse esa flor de belleza que •haee madurar uua
prim:l\'era, parece i rw itar al amor a recoger !SUS
delicias ant es qm un día más tlesihoje ,u cáliz:
¡edad feliz ele la gracia y de la Yoluptaosicla.d,
que eonfunde eu una estación la prima vera y
Pl estío! La juventud rn?zclaba sobre sus labios
,·errado~ unn tierna palidez al brillo de sus 1·0
sa1; sns faecioues diduas veíanse ron.torneadas
ror una suave sombra, como la peluza clo u~
durazno; sus ojos :~zul~s, F&lt;u:·esÍ\':unentc Yclado~
eon fa cortina de !'SUS pe,tañas, dl'jaban escapar
lar&lt;•o&lt; relámna.,os, anunciando a las vccc&gt;s esis
ter~pestades 't1e" los e 0 píritus tristes, -~sas lágrimas que son la llu\'ia tan sóio fccundante d,i
,lolor; los globos acabados ele ,n seuo red onde~.
do 53 ehwaban b:ljo su .-elo con un soplo ma5
angustio1;0 y desigual .qtte tranquilo; ~· . sus rubio~ cabellos floh~utes, un po&lt;·o ob,ei.recr&lt;los como las espigas que ha trone1hado la guadaña,
c:tían •hasta ~ns rodillas en ant·h:1s ontlas.
BI blanco ,·efo, lJrOdtwto lle ~us ovejas, oprimía sn cuerpo élo alabastro, y bajando en largos
¡.Ji•g-ucs, clibujab'.l su soberbia estatura y V(:.nía
a confundirse con la yerba.
Xada alt'!'rnba el candor de sn marcial bolle·
;;:a, DesLleñando las engañadoras maravilht, d~
un falso ar te, ::io adornaban sns orej-a~ P,) óna·
lo ui &lt;'1 cor:tl; el rubí no clespetlía sus fuegos
clescle su freute; el oro no enlazaba su:, nudo•
en derrerlor de su ebúrneo cuello, ni los 1'esat10s
brazaJ.,te,. envicl1a ele zagalas r lujo ele ciuda.
,1anas, oprimí~n sn h1·azo nrn1onioso; sino qu• ·,
!'omo a,lorno úui~o no eompr:tdo, una paloma
favo1·iba l1abia veniclo a htl'tar amoroso abrig•)
sobre su blant1o hombro, abrigo que pagab:t

pañero.--8u inesperada presencia como áno-&gt; l
que desciende del Empíreo, y enti-e sus alas 1~0~
roha el alma, y rn desapari~ión repentina e infinitamente cl:scousoladora. como la imagen
de la desesperación, han endurecido y muerto
este cora7.ón, que antes rebosaba de dulces y
ardorosos sentimientos' '·
Al expresarse a -í, un ,hondo sollozo se es.capó
&lt;le su pecho, y pude ver elos arroyos de lágrimas
a las luces mortecinas de la tarde.
F rancisco GANDARA.

Sri ta. María Ve!as oo, discípu la de la señora
d e Mirón .

Sri ta. Ester Velasco, d iscípula ele la señor a
de Mirón,

�hiciera oír c11 al¡{unas t1l' las óperas t1c 11ue;_
tro tiempo: 011 "Bohemia" o cu ")fauoa ", pol"
ejemple&gt;!

D &lt;1eidiilamente, Bonci es un mago ele! '' bel
canto". Sus lauros alcanzaelos en "Favorita",
revei·d.!c~2a·on con "El elixir ele amor", esa vie_
ja ópera aburrida y banal del maestro Donizettt,
que figuró en ,el cartel la semana pasada.
Y digo que es un mago, porque cosa de magia,
-y de altísima magia artistica,-es c,ta d&lt;'
obligarnos a oír pacientemente una ópe!a que
por su corte, por la calidad de su libreto y de
su música, está muy lejos .de satisfacer nuestro~
an1ielos liricOl.S, y conseguir que, antes 11ue el
c11ojo por la obl'a. sufriJa, o anulando a éste,
culmine el ·entusiasmo fervoroso por el cantante.
E~}pecemos por ihacer un elogio chl macsti·o
Prauciui. afirmanelo que la ópera está muy biell
puesta. Los conjuntos resultan excel~nt2s, e int1iviJualmente consideraclo1, los artistas to,Jo,;
se hallan a la alttua reclamada por su pap,1l. La
señorita V.accari es una donosa y g~ntil Atlioa;
}'ec1erid un gallar•"lo B elcore; Pan ~iera, . un ehitipeant e Doctor Ducalmara, y Adalg1sa Giall"., una
seikctora altloaailla rubia. Por otra 1ntrte, la.
or,questa. &lt;1esarrolla·nelo los ntotivos pueriles c1e
"El elíxir &lt;le amor"~zarzuelesco.5 ele tan pueriles -da a la partitura un cierto colorido arcaico q~e le sienta a las mil maravillas. ¡Bien 1,or
,el mae.,tro Francini!
Pero aquí, cligá;moslo con franqueza, no hay
l?rancinis ni sopranos o barítonos que eloven
tanto l.'l nivel tle nuestras atlmiraciones co•no
Bonci. $u Nemorino está ll~no ele intención y
de o,tilo. Caracteriza al personaje con ingenio,
v lo canta ... ¡oh, lo canta como no suele cau_
brse a menuclo: ele un modo perfecto!

Y eso es lo excepcional en Alejandro Bonci·
la perfección. Su e;cuela d a canto dejatá huella
en la historia. Ante el maestro, no puede. uno
menos que descubrirse. ¡Qué t1icción! ¡Qué e misió n! ¡qué arte prot1igio:;o para t13:r a la T0Z
los más sutiles matices! ¡ Qué sencillez d3 110bleza tal, que nos tla l:t impresión no de t1Ut'
Bou-ci rauta, si no di que Bon ci thabla!
Fué aplaudido el célebre ,tenor en todo el
curso d-e la ópera. l\Ias los aplausos llegaron ,i
convertirse en aclamaciones triurufalas en la
popularísi1na romanza "Una .furtiva Jágr!n~a ",
qu,3 el a1·tista suspiró con dehcadeza exqms1ta.
¡Vale 1:i 1iena soportar "El elíxil' d~ amor"
cou tul de oír a Bouci!--ll'al era la frase conieute en los vasillos, cuaL1t1u terminó h amlición del "spartito '' tlonizcttiauo. Y qui ~11e-,:; h
cfocían uo se equivocaban. Bólo Bouci, c:ou su
arte imponJerable, con su p~tlerío de taumatur_
"º lírico nos hace pasar s1u protesta 1Jse repertorio que no tiene ya razón de ser, consicleratlas las actuales exigencias del género: los
protligios ele orquestucióu ,que habemos. menester
para emociouurnos, y st uo ~a 1hu11~a1~1datl pro·
funda, al menos d ,buen sen tul o a rt1st1eo e11 los
libretoti.
llagamos cemstar, »in embargo, en abouo_ clP
las antiauas óperas italianas, que nos permiten
tratar n~esb-o., nrgocios o cntr~tenor.nos c,n amenas charlas amistosas en tanto no llega la ,ansiaela romanza. PeTo. de todas suertes,. ¡ cuánto
no agradeceríamos al Co:nendat1or Bone1 que se

l~n aeha&lt;¡ue tle '' n&lt;Yvedatlcs'' líricas, aparte
&lt;le la ya mencionaJa, sólo daré razón tl~ "El
Trovador''.
•Esta vetusta ópera de Verdi, inspi1,ada en el
célebre drama español, es una de las muchas
"obligadas" en el monótono repertorio de todos 1°'3 años. &lt;Jomo perteneciente a la rrimern
'' m,anera'' Yercliana, tiene para nosotros sólo un
interés histórico. Aplaudimos y nos deleitan todaYía algunos números: las arias de Azucena y el
Cont1e ele Luna, y, sobre todo, la tle Manrique

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titulado ''ll ea~i110 tli ,·a111pag1ea '', origi11al ti ·l
toreógrafo seiior Uccehetti.

* * •

* • •

Veladas líricas: ' 'El elix ir de amor' ', ' 'Trova.dor' '.-Los tradicionales Tenorios.-La muerte de la t anda.

locoos o (•s1·amorea,lorcs o liipnotistas de ein?_
matógmfo ...
No es del caso inn'stigar en esta nota las cau~as ,le tal C'Xtiución. Ni s~ría 1&gt;osible hacerlo a
Vuela pluma y si11 tenc,r ~n r·ucnta mil factores
que lrnn. contrilrnírlo a rlar tal producto. Lo
cierto es quo el "gén~ro chil·o'' esta.ha e11 plena bancun-otH. ,lo éxito tfo.:de haec algunos años.
La empresa del Principal luchaba por reanimarlo añadiénelole el atractiYo ele las "varietés",
ex1Jnunanclo las viejas procluccione, diminuta•
anunciando tiples y mi1s tiples que, por desclie,ha,
no llega,b:rn. ciuienes se pr.~eian de po•eer el don
ailiYina·:orio, auguraban desde hace mt'ses la
desaparieión ele la zarzuela pequeña. Y la profe-sía. no l1a tarelac1o, como Yéis, en realizarse: 1:-i
tan,1a ha muerto.
'.L-0s diarios metropolitanos le entonaron ya el
De pro,func1is. Sonríen en la, anchas planas repleta·s d&lt;' notirierismo las figuras un tanto bo_
rrosa~ ya en el mi~mo clisé !le Fernancla Rus&lt;¡uelJa, &lt;le Luisa Ohreg6n. ile Rosario Sol&lt;'l', !le
Ohob C:oyz11eta.-Los rPportpros, rmlsi&lt;1erandv
que nu!l, que el juicio ,1e los críticos val" el de
los prnpios artistl1s C'll lo tornntP :1 la apreria-

\

\/
1

t
Doña Inés, María Luisa Villegas, del
Teatro Díaz de León.
e-11 el tercer acto. l\Ias, en conjunto, la obra no
nos in°pira ,entusiasmo, y d~ buena gana nos pasaríanws i,i11 ella, agratlccienuo a la cm¡n·esa
que la cambiase por cualquiera otrn &lt;le l:u; me
jores au•tiguas del propio V!rdi: "Bailo in mas~·hcra' ', para &lt;:itar aJguua.

Sobresalieron en la audición de '' El 'l'rorn_
dor " nuestra compatriota F'anny Anitúa, que
Juc ió gallardamente su hermoso r zgistro bajo;
el tenor Zeni, cuyo órgano vocal podero.;o y b~llamente timbrado gusta cada vez más; P~fünci él correctísimo barítono. L a señora Tomnello
&lt;·,:ntó la •Eleonora con visibles tlesrns ,1c agra dar.
La semana operática ha comprenilido también
una representación más tb '' Aída' ', e :-intan(~O
la parte Je protagonista 'l'ina Desana &lt;'0 n feh_z
éxito. a pesar tle no ser esa obra ,13 su_ 1 .1 _tess1tura". Atlemá.~, reseñaré una •nueva a~1hc1on d•J
"l&lt;'austo" tau mala o ¡ieor que la prnnara.
Vittoria' Galiihberti, la jo,·en bailarina . .hizo
derroche de gracia ea un pequeño "ballet" in·

l'on las primCJ":1S raehas tlcl iu,·ieruo, cou la,
11111stias rosas dcshojaclas sobr&lt;' las tumbati, coi n_
ciclo la aparición ilel Jzgonclario tlon Juan cu los
ese euarios metro poi i tan os.
Es ya tradicional--t.an tradicional como el
"pato" del YÍPrnes ele Dolores en Sal.!ta .\nita, .v
lo, atracones ele nacionales comiotrajes ~n G·,adalupe en los p1 imeros días il•acembrinos.-la npresen'tación del pomposo drama ele don José Zorrilla en noviembre.
¿Será nece;,ario cl2cir que ese melodr•ama ,hu ,••
co detilumbra tofüwía por la sonorülail cl!'l vcrF0, por la llaneza y vigor de la riu1a, y ua,la
ur:i~ qte !J0r esof De ordinario no vamos a ver
el '' '.l.'cnorio'' i;ino .a oírlo simplemente. Y sa_
hréis quizá de aficionaelos impertérritos que d!'
úios .~trás •no faltan a la audición poética anua,
con acompañami~nto de es1,adac•bines y aparecí
dos, coinendadores y abadesas. . .
Si les ¡,re¡:,untáis qué les gusta tlel "Don Juan", acaso
no sepan respondm-os. Van, porque sí, porque e,
eostn1nbre ...
Es.te año, tndmos "Teuorios" ea el Coló 11,
en el Dfaz el~ León, en el Lírieo, en el Jlitlalg, 1•
Pn el 11f.exicano ... ; y conatos ele "'l'enorio, ·,
en el Printipal, en el Brisefio y quizá en alguno
más ile esos,teatmfhos de barrio cuvo nombre ese•:tpa :l la memoria \le! cronista. ' l'oJos los act&lt;&gt;res se transformau a'boni en heróicos person.ujes
tle capa y espada, y blancas Yestitlurati euYuelY~n a las act1·ices,
haciendo que ~us pupilas
sonrían tlc amor ha.jo tle la misteriosa l.oéu ...
¡(1ué qaeréis! Es la costumbre. y, co:nu tal,
hay 11ue acatarla.

* *

los vestidos. Es algo sin pies ni cabeza. La ta,,da se c1evoró a sí misma . .El público pir1ió manjar~s fuc1tes y los auto1·es lo !lieron pi nirnta a
puñados, acabando con su p:1hH1ar ...
Conw e) personaje de .\folió.re, que hablaha e11
¡H·osa sin saberlo, la intcligento Etelvina ha hecho a·hora 1•rítica,-J.Y nítiea honrfa ....
* * *
Para resucitar hombres, la divina gracia; pa_
Tll re•ucitar 1eatrog, el cinematógrafo ... El &lt;'i·
nematógrafo resucita al Prineipal. Así lo c¡uier-eu los gustos, y ... también la ''largueza'' r1el
])Ílblico. Estamos en vfaperas ele la clesap,1ri1"ión
ele los géneros, por obra de Monsicur Pathé.
Ayer mismo inauguróse en el ex-coliseo i!P la
tanda un nueYo espectáculo: las películas aelerer,arlas con ''varietés''. La nueva ,empresa se
1nopone atraer a las familias, y, para 1ograrlo,
,ha -reunido los mejores elementos: clesd~ luego
un arlmiraJble manipulador, -~] más hábil ele la.
República: clon Enrique Rosas;-amé-n d~ tres
magníficos números de vm·i~dar1es: los dneti'ftas
Alegría-En hart y Florrnre y S 2lika, y las gallal'llas h,.rmairns )fuño1,, reinas tle la Jota.
MAESE PEDRO.

LA OPERA.--A MEDIA TEMPORADA
Las broves Jín&lt;':lS que siguen deben eonshler.arse más biea &lt;·omo una ün1ne,i6n que como
una crítica, tlesde el momento que la actual
temporaila lírica iha teuido eorr•o earáctcr saliente en sus com ienzos la presentación de artistas
distinguidos en obras ele renertorio bien eonoci&lt;lo por nuestro público.
Alhora bien, se han formado clo, partidos an.
tagonistas: el que dec lara sobresaliente la actual temporada, .'" l.'l que la ralifica ele median!i·ima, hasta asegurar que hemos siclo Yictimas
ch m, -timo.
En esto como en todo hay 4110 a,hondm im-

*

El aco11t(•cimieuto sensacional entre los mu_
chos aut&gt;taclos por la cN\nica desde hace alguJJos lustros, e·s hoy-¿lo adivináis~~ la clausura
del 'l'e,Lfro P !"incip:11 como tl.'mplo reconocido Lle
la tanila. El "género chico" ha mueI"to, acaso
definitivamente; aeaso-¡quiéu sabe!-1iara resucitar más tarde. . .
·
Al cabo de veinte años d 3 constante e.iercicio , la empresa Arcaraz dimite. Ella sostu,,o,
por tau largo períoclo de tieimpo, e;e espectáculo
que, en la época de su mayor -esplendor, absorbió completamen-te la atención del público mexicano, y que ahora, en plena clecatlencia, ofr~cía
a los ojos c~pantatl.o,; de lo-, cm.presario.; el temido ''Yacio" noche a noche.
Confieso que, a pesar de no ser yo '' tanJúfi_
Jo'', semejante s u ceso mo contrista. Piertle l\Iéxico, e'.ou la desaparición de la empresa Arcaraz,
una ele las pocas diversiones que coutra.rrestaban su colonial sileucio nocturno. Piercle una de
nuestras calles más típicas-la del Colisco,-rn
aspecto pintoresco, su bullicio, s u alegría. l'ierdzu también mucho,; &gt;1rtish1s, _v con ellos nwlti tutl d e oln·crus y familias ¡,ohrt•~, un llH'Llio dt•
subústeur· ia.
Eu el Principal ·han cu Ye,iecidu alguuos cometliantes que fueron o son aún 111Íluados ,lt l público lle l\1éxico. De la plena _juventm1 1hau Jle_
gac1o ahí a la vejez tediosa algunas pobres mujeres qm cantaban en el coro. AJbí también empezaban su carrera-¡una car.rera teatral qtu,
posiblemente se trunca aiiora!-algunas liutlas
muchac,has de ojos tentadores _v talles esheltos....
¿Qué 1h ará-se pregunta el público, fácil siem pre a la consideTación sentimental,--qué lta1á
toda esa gente a quien claiba vida una afición
ahora punto menos que muertai
Echarán a correr la legua uno..;; abandonarán
para siempre la.~ tablas otros; los más, proha!Jlc,mente, irán por eso, ,escenarios de Dios forman 110 cluotos y tercetos, o se convertirá.,1 en Yentrí-

,•ióu de tales fenómenos trntrales. &lt;lánsé' a ínve.stigar entre ello, las causas de lo suc2ditlo.
-¡l'or qué ha muerto la tanela ?-preguntan.
Paco Gavilano,, el fest~jaclo actor cómico
!!lle ha .het,ho reír a dos geueracioues, tlicP:
~Por falta t1e elementos t,rtísticos. E:1 Espaiía ya no hay tiples, y hs pacas que allí ti·::il&gt;:&gt;.·
jan cobran ocil10 o no,:ecientos duros españoles
por nnir. Son sueldo~ exhol'bitantes imposibles
de pagar en J.Iéxico. Por otra parte, lo, autores
españoles han descuidado ·1a producción, pue~
ron el alquilet· ele los archivos de la Sociedad :i
los doscientos teab'os que &lt;:&gt;xiste11 en España,
tienen j\ara viyir l1olgar1amen-te. La abundancia
cómita mató b producción a1·tístiea ...
Y Eteh·iua Rodríguez, la admirable rnractcrístira que muy pronto tenclremo3 ocasión ele
aplaudir en h comedia, Ya al fondo ele la enes.
tión, afirma-nclo:
-De "La viejecita' · a los últimos estrenos
hay una di,t.anria inmrnsa. Antes, aclemás ele
helJ09 núm21·os mu~icales había un argum()nto.
una oh-ama ing~nio,a y un 1·onj11nto armónico;
ahorn tot1os son bailes traíc1os por los cabello•,
coplas más o menos ranalh'scas y rolorines rn

go la tarea escabrosa ch las obnis antignas di!
la tradición netamente italiana.
-:En el cuadro ele ,hombres, deben e ita.rse Gauclenzi, Federici, Segurola, Bioue por su vor. ver_
c1ac1eramente :bermo3a, Zeni y Sciarretti.
Los demás, con más o menos cualidades voca
les han contribuido simpleme11te al conjunto.
La seiiora Villani, por desgracia ausente ya
de la ciudad, -l1a proba&lt;lo su exrelente talento
!12 artista, y la her.n,osura ele su voz rlramá.tiea,
timbrada, extensa, apa,,i&lt;&gt;narla, presentan!lo una
Butterfly conmovsdoFa, una G\Iimi gentil, una
Aída e:icquisita; ¡lá&amp;till\a grande que sn inespe_ •
rada partida nos •haya priYado del 11lae~r !le
esc·ueJiarla en la "}'anciulla del Wt'st ", que se
:-inuneió como novl.'dar1 de ruidosa import,1nrh1
lírica!
La señora De,ana, igualmrr.te artistn el? Jl!'i•
mera talla en h Compañh, y mu.j&lt;'r de herm!!Sf\
y galla,rcla figura, •ha rosec,hado laurele, nHJrec&gt;
dos por rn l'OZ •también rlramátirn, ext.ensn,
aterciopelada, de una afinación exacta, de un
timbre genuino tl e granr1es facultarles vorah•s
en lo tocante :,, extensión e igualdad ele registro~; en snma, una a1·tista &lt;le temperamento, ele
voz y ele talento.
Ha sitio además la heroína que ha llevado
aYante la tem1)orada, cles2mpeñaurlo con absoluta. corrección y arte !le muy bueua ct'pn, .&gt;bras
de géneros tan distintos como "..\ída ", '' Ca Ya_
lleria", "Toscá" y "Pedora", y a la que

"Snnsón y Dalila'' ausio,anwnt-e, porque en esta obra moderna, sugestiYa y admirable, pude
,lar reake a su voz y a su hermosura.
La ,señora Yaccari. que co:no antes advertí,
l,a desempeñado el repertorio melódico italiano,
merece también figurar en esta 1·apidísima enumeraeión, 11ues en obrns ro1nr, et "Barbero" .v
el "Elíxir rle auwr", ha vencido con absoluta
clisrree i6n los co~1promi,os &lt;le agilic:lacl y giinnasia vocnl que e,tas obra, cleman&lt;lan.
Gaudenzi nos ha dado la sorpresa de qne aún
existe!1 Ye,rcladeros tenores; no es umi Y07. nb_
soluta,n.:nte dramátirn, pern ,í ron to,1os lo,

Gaudenzi (tenor).
Francesco Federici.
pa,reialml'nte los hechos para llegar a h, Vl.'I"·
dml sin prej;1icios ni apasio:1amientos.
.l,a ,·e1·da&lt;l es que ·~1 cuadro JH'esentado lia
«itlo brillante ~· las primeras audieionc.'l selPc·tas: "Aícla", "C'avalleria'', "Bohem~". "Butterfl_v
"Barbero de Sevilla'\ "Tosra' \ "l?aYorita ".
.En cambio no puecle negarse que la rcpc tici6•1
c1~ o])rits Yetusta, romo la "Luc·ía '' y la "1'raviata ", sólo se resi,Jten 11o_v día interpretadas
por eminencia~, por Yoces excepciona les, ya que
en •~l1as por la. ·pobreza instrumental de sus
moldes, sólo queda la impresión ele los méritos vocales de los cantantes.
Sin embargo, en medio fle la exuberancia ele
la in~pirneión moclnna enyo, troquelp:, ~on al
p,wec•er inagota ])Jes ele novedad y paswn, r .~as
r►hra•s antia1rns suelen derramar ~u fre~rura 111g-P,rna y ~arnloroHa romo para. . equilibr:u las
e-11101·innl.', ,·ivas y ap:1~iona,1t?s ele! 11rama c•on_
t e-mporítn('O.
Ante totlo, hagamo, un resumen persor,al de
los artistas pre.-;entarlo.s, ya que sel(ún las pa·
labras autorizaclas rb Ros 0 ini. la conclición prin
cipal es la "voz'' para el artista lírico.
J,o.s artistas 'lue han descollado en el el~nco
son, po.r Jo que se nfiere a )ª, parte fen~enma:
la Vi llani, la Desuna, la Amtua, y en o. ro or·
den diverso la Yaecari, qne ha llevatlo a su car11

,

-

Tinna Desana.
apla,,tliremo., , según se dice, en la ")fanon'', la
")[ig'1on" y el" ..\ndrea Chenier".
De nuestra compat,riota la Anitúa. preqtigiarla ya. con el bautismo ele la Sea.la, [HHfomos
declarar que es _va üna artista de r eheYc. que ha
h zcho una l.'arrera notable y ·q ue ~u voz, su escuela y su tnlento le pro:neten Yirtorias merecidas. Tan sólo la he-mos escuchado en la A.mneri,
y la. ciega (lú "Gioconda' ', pero espernmos el

caracterrR ekl ·tenor lírico de "slaucio"; 'imhrr
sonoro .v hrilla11te, gran domiuio escénico, emi
sión rorreeta y vehemente, fraseo C'laro y co·
irecto, u11 sele&lt;·tí'&lt;imo tenor. 'L'odas sus obra,.
excepto tal vez la "Traviata", que no le cor1?spo11clía, han •ido para Gaudenzi trinnfos nwrPeiclos; ~u '' I~ohernia. '', sn '''fosca'', ~n '' Fe-dora", nos clejan gratas i:11presiones.
Scgurob, ya de prestigio munrlial, se reveló
como magnífieo arti!!ta y &lt;le voz perfectament&lt;'
c1lucarln: basta citar su Basilio &lt;lel "Ba1·h2ro".
en el '1UC c:rntó la ar;a &lt;le h Calumnin, rom,1
un r,erfecto maestro; RU 1\Iefi~t6ft'les, que• reYistió con toques genuinos de originaliflad; su Co!J,.
llC plástico y ~ugec&lt;;tiyo.
Bione comienza, y si estudia con empeño
y a,mor, irá lejos, sobre to do. cuenta con un verdadero te«oro de ,·oz; en nii s recuerdos evoe•1
vore, a,1gustas e inolvidables: la de Pog1ia,1i, h
1le Bellagamba, la ,le Willmann. la ,le Ba1•te)lomasi, la r1e Magini Colletti, y ¡_va es ,lesfilp
glorioso! no rerner&lt;lo haber e~ruchaclo c·omu
YOZ ele barítono, una tan aterciopelada. t~n pa
reja, tan hermosa co1110 la. de Bionc.
•Con toda intención lle c1ejarlo para el último
al barítono Jcerhri~i; •m rrece 11árrafo muy apnrtc ... Peder,á es entre los homhres a eomo 1 ,
Desan:i entre las ártistas mujeres; son los dos
que rhan lieYado el peso ele la -te-mporaaa, enm11lida, &lt;liscreta, valerosamente.
Feclerici tiene voz agradable, simpática, c-dn_
cacl si, perfectamente, pero, sobre todo, ¡ qué há.-

�semanarics y generalmente -maios ele 1a zarzue•
la a que nos hemos habituado; que en 5mna, en
J~{,ropa se sostiene una obra por Yario-; día,,
y que el pr\U)lcma por lo mismo es muy difícil
ele resolver en nuei,tra .\.mérica-o al menos así
tl0berá haber argüido-.
Por lo que toca a este reproche, el Empresario tiene razón en términos generales; eu efecto,
la repetición, tratándose de la ópera, es iaevitable; por eso es "ópera", es decir, algo selecto
en cuestión de arte que cada vez se .rnborea y
pondera más y ,más.
'A,hora bien, en lo que sí debe fijarse el citado Empresario, es en que nuestro público qu~
conoce sus esd'uerzos, acepta las repeticiones rlt'
obras más bien modernas, que ya está '1astiail:l
con ale-tinas inmortales vejeces, que en tempon,•
,tas fa~o5as tha oído con placer uu número in.
eoll'ta1ble de ''Bohemias'', qui a el mis1no /sigaldi, distin·guido tenor, Je aplaudió repetidísimas veces en obras como la "Ferlora", en compañía de Resalía Oh alfa; que Ja "~a non", el
" We1·t!her" el "Sansón y Da lila". el "Andrn?
Obenier",
"Hugonotes" (por cierto no mo·
derna), etc., etc., son obrns ansiadas, anheladas,
a catmbio &lt;le las del género de "TraYinta" y
auálogas que, naturalmeute, s~n perdurables, pero que para nuestra p 0 1colog1a actual rcsulta.1
incoloras.
Confiemos pues en que los hechos snti.-tfar.ín
e~te reproche.
El sevundo punto es más gral\·e; es r1ecir, ei
que se 1~fiera a la emigración &lt;le artista3 impor.
taintes; en efecto, la Villani, Segurola, Gauden·
ú y aun podemos contar a Campana, en '' Payasos" füiri3ron ,hace días sus maletas; quedando
como elemento ele vigor la señora D esana, el
señor Feclerici y la Fauny Anitúa.
'Por esto h e1mos visto cantar al señor Creti,
que es un modesto artista, el Mefist&amp;feles, y al
.seño1 '!'ruclhi, cou valor casi increíble y temerario e!,
función pOJJUlar. el escabroso papel d~
Tonio 8ll. los ''Payasos''.
·Por lo quo se refiere a Bonci, y a pesar ele
ciertas malevolencias injustas y pen·ersas, pO·
demos congratularnos ele haber escucih:ulo al
maestro del lbel cauto, no precisamente en de·
cadencia, como rlircn algunos que sin clULla sueñan en tenores paradisiacos, sino a ua -tenor
que domina en absoluto su arte, que tie,ne '!n_a
voz, si no voluminosa, ~ncanta•clora y afinactis1_
ma;. que es un actor completo .)' que. en
~ouoce a mara,villa y maneja con hab1hclacl rncli,·
cntible todos los reeurso3 del arte vocal, tod~s
las filigranas de la •3misió:1, todos los •~cre_t?s
del fraseo y todos los esr-ol lo, de la resp1rac1on
c1uo nicucrda la frase profética clel hlae~tro
L::u1tp e1,ti "cl1i sai 1·espirare sai c'.1nta,ro' '.
Para. concluir no debemos ,qneJarnos, es ta,1
1·e,moto que 1-0gremos oír buena m,úsiea _J?3 que
deliramos por ella, que coa alguna sohc1tud y
o-efü~.rosiclad crítiea podemos celebrnr que haya
~'1'.111 en nuestros tie,:npos ele exclusivo indnstria·
lis1no, quien nos proporcione momen_tos ele
Jaz; ratos en qnr. so rompe por. un 111,ta nfo la
madeja trivial e incolora ele ]a y1cla, para_ t!·ans·
form{l,r!a auil!que sea fugazmente en un t.Jsu clo·
raclo ele exeeltitutl y de ensueño.
E.lnearezcamos sí al Empresario, nos prPsente
r epertorio morlerno y algunos artistas que su.
pbn a los idos, y contribuyamos al estímulo
lento pell'o constante del arte musiral.
La cultura de todo género e3 costosa, pero h
perseveraneia vente los mayores obstátnlos, ~sobr~ todo, hny qne couqnis,tarla paso ,, paso,
es el me.jor termómetro para medir la temper~tura am1biente ele un r,i:t:o Yerda&lt;lernnwnte &lt;·1·
, viJizar.c,.

1:is

fin

"º.

El Excmo. señor Ministro de España 1augurando la Exposición de Artes Gráficas de la Junta de Covadonga_
bil. qué serio, qué clistinguidísimo artista, qné
respetuosa manera de interpretar toclo~ ,us papeles, tan di, ~rsos, tan nriaclos. tau difíciles!
Casi no h:i~• obra en la que no haya trabajado es el clemeuto más útil en este sentido en
Ia.'compañía. Ha hee'l10 el Allio, el ''Rigoletto'',
la "Lucía", la "Gioeonda", la "Tosea", el
"Barbero". la "Fedora", ,v, sobre todo, la
'' .l!'avorita ''.
•Merece consignarse la nrnnera admirable, el
arte eX'quioito, el clasicismo. si Yale la palabra,
ee&gt;n que interpretó Yocal y artísticamente el Rey
Alfonso, ele esta obra inmortal;
el r,citado
que precede a la gran aria, fu6 didio mara,·illosamente; en la gra,1 aria filó exquisitamente las cadenc ias, hizo como ua verdadero cantante las dificilísimas fe1'matas que exigen un
dominio pleno del bel muto; en suma, un clig.
no Rey al lado ch! ilustre Bonci, este es uu
elo,.,io que ahorra más encomios.
•I{ ec.Jia a ,·uela pluma esta enumeración, no
es nece,ario detenerse más en ella; los demás
artistas han procurado Clllmp:ir más o menos, se-

gún su Jea) sabe r ~ entemler, sin 111arcar huella
alguna.
'De esta hrp1·e descripción del ro•1ju11to ipuecle roncluíl',e que la aetnal temporada e; sobresaliente o es un timo/
En rigor po,r la euu11eraeión hreha hati,a aquí,
:1¡,a!'eee cou ¡¡alpitantr oYidencia q,1e los menciooaclos artista,; cons:ituycu un grupo distinguido y excelente, que por lo tanto !:=is obras
eu t1ue' han figurado mereeierou en justicia los
aplau.,os del ¡,úbl ico.
Ahora 1.,i,'.i, .los reproche5 se han clirigiclo ni
lnborio~o ." &lt;·orrecto Em,prosario: b repetición
constaTJ.te &lt;kl repertorio, y la r,q¡idez co,1 la qnl'
~ menos lle media ternporr,cla, han C!lligrarl0 los
ptincipales elementos ele la Compañía.
Signl&lt;li. a quie,1 no pueden uegar;&lt;e altas c,ial1dacles ele Em¡we:;ario y grnu conocedor del 'fea_
tro, eoutes,:a mh-irtienclo la forzosa necesidad
,le repetir la, obras. que cuesta n ta,1tos ifanes,
esfuerzos, ensayos y dinero; l1ace notar 11ue en
asuntos ele ópera sucede cosa muy distinta ele
la nociva costumbre que pri rn en los estrenos

a
, -:--

-~·~~-,~-~
~ ~ ,.~-

1
-

'

~7~euooJ7i
,JJe todo, los asuntos concernientes a esbi seecióu, ninguno tan importante cor~o la elección
ele Presidente en los Estados Unidos, pero ya
este asunto está tra.tado en otra parte ele este
número, y por lo tan to, que?a excluído c1e. est:,
srcción. Sin embargo, no de¡ar~mos pesar rnaclvertido el logro ele nu2",tros deseos, expresll;clos
en crónica anterior, los que se referian al tnunfo del partido democrático, ,el cual estimamos
como representante ele los principios puros ele
la democracia americana, principios que, de se.
llevados a té11mino, redundarán en beue:ficio ele
nuestro paí,, y ele todo ·~1 continente americano.
En otra rró,1iea anterior, también, hablamo,
del Embajador ele Alemania en Inglaterra, Ba·
1·6n Mar~hall von Bibersteiu y ele lo mucho que
so esperaba de su gestió,~ para el acerc~miento
ele In&lt;&gt;laterra v Alemama, :tan necesario para
los iatereses clel Kaiser en el continente europeo. Pero, eontrariaudo los deseos de sn ~obera.
no el nuevo Embajador 1murió, ele lo cual también hablamos en crónica pasada, y el pi·oyecto
iliplorruátieo ne Gni llermo II se quedó sin qui~n
lo lleve a c:ibo.
iAclemái,, la falta del hábil Emba,iador ha 1heetho posibles las conferencias ele! ~Iinistro ruso
Zazouoff tanto en Londres como ea el castillo
ele Balmoral&gt; conferencias ele las que s,gnramente sa!Jrá la consolidación Jc la .triple eñ.tente,
a menos que iha,ya circunstancias esJ.}eciales que
Jo impidan.
En este momento en que Italia tiene qmi
aceptar 1:1 paz con Turquía ])or medida ele humanidad· en que se acaba ele declarar la guerra
turco,bai'kánica; en que Francia ha trasladado
el i\Iecliterráneo s us acorazados; en que Inglaterra protesta seriamenta con.tra la preferencia,

Heridos en el primer combate entre turcos y montenegrinos, llegando al hospital
militar de Podgoritza.
contraria a los Tratados, que el Gobicrno ele
\Vashiuoton concede a S!.IS bal·eos mercant&lt;S res_
11eeto al paso ele] Canal de Panamá; en que Chi•
;ia se niega a ac•eptar las condiciones del em•
préstito que le ofrecen las seis graneles potentias y logra eoncentrar c.npréstitos co,1 banqueros da Londres que se atreven a desafiar el
poder ele las (',1.ncillerías; en que Ru 0 ia reclatr:\
la incorporación ele Teherán, la eapital ele Per·
sía, a su zona ele influencia.
La política (le sir Eclwuanl Grey favorn~lc
a la triple entente, es apoyada por el partttlo
conservador en masa, por la dereC'ha liberal y
por los intelectuales ,s indicalistas del "J&lt;},ve
Witness", la "New Age" y el "Daily ITe-

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FRANCK.

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ta &lt;&gt;uerr:1 no ha r.ambiauo ele cai·iz en los sie te dia~ ,c¡u~ ha!'l pasaolo clPscle nuestra Ílltima cr(,.
niea. Lo~ B:tlkanes siguen ele triunfo en triunfo; '.1'1.111quía esUt indecisa Pn si aceptar o negr,r
sn derrota, y las potencias siguen sin saber si
les conviene más intervenir en el conflicto o
dejar a lo~ bzlige1·antes ,que arreglen sus cuestiones.
También -011 o.,te asunto tendremos &lt;¡ne esperar para ver qué es Jo qiw nos tra~ una nue,a seinana.

LA CITA
(Para "El :lluntl9 Ilustr:ido ").
Dá la horn el reloj ... febril r ansiosa,
escucho la sonora campanada
y fijo cou ang1istia la ·mii·acla
por la desierta, calle silenciosa ...
¡Ila faltado a la e-ita! temblol'Osa
coa la frent? en mis manos apoyada,
e,·oco de su boca apasionada
fa caricia •l1echa nuel dulce v sabrosa ...
¡Sé que no ha de ,·enir!
que ,1 hastío,
p:netrando e11 el pecho de mi Amailo
tonrn &lt;it corazón cansado y frío ...
Y 31 peso a brumador ele mi &lt;lerrot:\,
sintiéndome mori,r, ,hoy he gustado
rle 11 Y irla rl ilolor. gorn tras .gota! ...

J. M.C.

sé

CRYSANTHEME.

ralcl"· vero Colllbaticla con más violencia que
nunra' por la masa del partido liberal y el par.
tillo· laborista. El día en que llegó Sazonoff a
la estación Victoria, ele Londres, hubo un su_jeto qu1 desplegó una bandera eu ,q ue se leía:
''¡Abajo Rusia!" Qui7.á se trate da un ma:1ía.
tico· pero el doctor Dillon iba recordado rec1e:1tem~ute el dicbo de M&lt;anshikoff : "Sólo cuando
Inglatena pierda la India, asegurará la paz con
Ru,ia' '.
Por lo que ,hace a Persia, no cabe ,laila ele
que los int?reses ele Rusia y ele Inglaterra son
aatitHieos. Rusia quiere avan7.ar haeia el
Sur en dirección clel Golfo Pérsico. Inglaterra
clesearía que no avance. En tanto que subsista
l:'-0rsia, no ,,~ realiza la perspectiva &lt;le qne acam]lf&gt;n frente a frf'nte co~acos e ingleses en· las
estepa~ clel Irau. Pero Inglaterra no se atreve
a oponerse al avance de Rusia; no puede oponerse, porque el ejército que tie_ne en la India
mi!"ma, 1iaís conquistado, lo reqmere.
,E,ta el'a la opor.tunidacl del Barón :\Iarshall
Y011 Biberstein. Su misión consistía en imponf'r
a Tnglaterra t•ua iut~ligencia ccm Aleinanin.,
e,1 condiciones favorableR para su país, .Y acept11bles para el Reino Unido. El Barón :Marsha l
era capaz de 1·ealizarla, y la iliubiera realizado,
p~ro le sorprenrlió la muerte, y quién sabe lo
que no., resen e el '1.lOr\'enir en cuestión ele ~01 _
presas diplomáticas,

m
Heridos conducidos por las calles de Podgc,ritza.

�se me antoja que llueven invisibles panales
en mis labios sedientos un g,ran chono de miel.
l-\.mbiciosas se !hunden mis manos gam.ousi-nas
en el rubio tesoro de !SU tibio metaL
Y siento la añora,nza de las lejauas :minas
y ele la5 Yetas de oro 'Cle mi tierra natal.

Un charro de fuente
/, Véis quién glol'ifica los JueO'OS :Ploraics
cual r,eina de gracia, con ojos q;1e soll
luminosos como ciclos provenzales~ ...
Yo tengo otra reina de primaverales
delicias: la reina ele mi corazón.
Qué rubio el caballo, qué azul la pupila
clo!lde eu llll luci001te Iba.je], la ilusión
por clar(\s caminos ele ensueño desfila:
Su dulce mirada rocíos destila
·e n las m'Uerta.s hojas ile mi corazón.
Cuando su voz-cauto ele alondra-me llama
sube por los aires un celeste son ;
l:\ vida serena su gesto de drama ...
Un cihorro de fuente refresca la rama
tan mustil!, tan seca de mi corazón.
i!líi oculta tristeza-negra mariposn-pierde en esa boca floral :su aguijón ...
Quién sabe ,qué buena mano milagrosa
súbitamente hizo brotar esa rosa
de la tierra amal"ga de mi corazón.

Destejida y brillante, yo la ví que soltnb,1
su opulencin en la púrpura de unn, antigua
(8idó11;
y flotante en las sienes ile la reina de Saba,
palpitó con los cánticos que e,rribió Salomón.

Es jüya de un orfebre de Bizancio. Retiene
y condensa las pompas de la luz ... mererfa
cliachmar las cabezas de Teoclora y de Irene,

y ungir.se con los óleos, bajo Santa Sofía.

i Ere., tú la elegida ,que tal don a tesoi-a i
¡ 'r u hermosura e, la clueñ:i ele esa gala sin par?
iQué, no fué Melusina, que te mima y te ador:1.
quien cc,rtó esos cabellos al paina1· a la Amora
eunnclo surg;~ tan rubia de las ondas del mnd

Qué infinitas las coms que esa trenza me diee
en los varios aspectos •que evoca su visión.
Yo la llevara al cielo cual la de Berenice
que relumbra en la gloria de una constelación.

Por estas co.3aS bellas que grabaron los suefios
en el áureo lingote de tu trenza solar;
por la luz temblornsa de sus 1hilos sedeños
que en SU'&gt; tramas captt1ran los fulgores
(risueños
ron que incenclia la Aurora, cielos, mont,zs y
(mar,
quisiera que imitases a la reina germ.1na,
y tener yo la gloria de su pa,je .raptor·
y aseender suspeniliclo de tu trenza galana,
y alranzar el bala'Ustre de tu altiva ventnna
eon nn beso en los labios, palpitante de amo'r.

Felices pascuas

Se a-bren en sus manos rosas ideales,
rosas de alegría, ros!IB de ilusión;
rosas prodigiosas, rosas inmortal,2s,
rosas que revientan sobre los rosales
ya de-sentP.rrados de mi corazón.

Padre, felices pascuas. ITay en tu Yiila Jar"ll

e¡ ~nrgo aliento ~íblico que l1nbo en la de Isr~el.
J a,1eees una ~'Dcrna con la florida car&lt;&gt;n,

Pienso que la pma luz de su sonrisa,
d,e antiguos pecados es la absolución:
La vida con cándida•3 tocas de clarisa
vuelve, cual los niños, a rezar la misa
de las nuevas pascuas de mi corazón.

de tus ot,henta inviernos sobre la tierra "amarga ..
Y son tus años, hojas de sombra buena y fiel.
Me vien,e de tus canas que viven en b!nncura
como el reflejo ele una eeleste claridad ...
1Ie acuerdo de los vi2jos cfo la Santa Escritura·
de c~audo era la tierra primaveral y p11ra... '
Respiro entre tus canas vientos de eternidad.

Envio :
A mi rnbia Ofelia, que enciende e'll la brasa
viva de su boca la eterna canción ...
Que "regando flores y cantando, pasa''.
Sol de mis otoños, sa hHl ele mi ca,a,
gloria, ritmo, sangre de mi corazón.

Como lle~·as la 1~a110 ~in _mácula ninguna,
tu, mano que no quiera ,Jamas decirme adió~,
--11llano 1nado,a y grata porque en su palma
.
(ncln11a
calor d ~ so] benigno con placidez de lunatu mano que reposa sobre la ley ele Dios,

Sueño en la rubia trenza

!Su bendición me alca,nza desde el solar lejano
rlescl3 aqnel!as montañas que me dieron su' Ju/
y hallo la YHb am&amp;ble y es su pt"'ligro Ytif,o,
'
pON¡ue sobre mí trazan los signos de esa mano
todaYía la mansa :figma de una eruz.

Mira toclas las cosas que halló mi poesí t
en la trenza más rubia que J1e podido euconh-ar;
tan profusa, ta'D oella, de tau alta valía,
que la sueño tramada por las ma-uo3 del Día
con los hilos más fúlgidos de la rueca solar.
De su caja en el fondo,
sobre el oro de un lirio,
cua.l la exótica dádiva de
que de Ormuz la trajera,

cual la luz del sol fla,·o
yo la ;Jie &lt;visto lucir;
algún rey luego esclavo
de Golconrla, de Ofir....

iEn un hondo deli,rio, mis quimei-as incautas
ele estos tiempos alejan su preclaro toisón;
y otra vez a la Cólquida boga'll los Argonautas
en pos del vellocino que buscara J asón.
'.La evoco derramándose por la pureza :iltiva
ch Santa Agueda, cuando la cubrió hasta lo.s
(pies;
o ya resplandeciente sobre Lady Godiva,
e-orno un fúlgido escudo para Sl'. de~nndez.
Y pródiga y magnánima de su ,hermosura pl ~na,
romo uu lienzo impregnado de un ungiiento
(imprevisto,
clesci ande de los blancos hombros de Magdalena
para enjugar las plantas dolorosas ele Cristo.

Sueño en la luenga trenza ele la r,?ina gcr(mana,
que en nna dulce noche, como escala de amor,
se tendió milagrosa rles1le ~u nlta ,·entann.
por lleYar a la bella su fiel p:1je raptor.

Rafael L6pez, el laureado poeta autor del libro
"Con los ojos abiertos·', del cual hemos
tomado las composiciones que
aparecen en esta plana.
En u na noche cálida -del estío, muy b ella
con erra,:!es l~ciérnagas y olorosa a benj!1í, '
ielescencl10 alguu arcángel ele] balcón de una
( estrella
con ese rubio lampo de oro y luz, para tí'I ...

t En qué Yalle, en &lt;qué prado, o en qué rarmen
(amigo,
espigaron los siervos ele Oberón con fortuna,
por traerte la ofrenela de esos lhaces de trigo
que tal yez eosetharon con la 11oz de la 1nna?

Ella par:!ce, cuando blandamente se en1·Nla
en mis manos morenas, tan lustrosa y tan fina,
el car,ullo que cuelgan los gusanos ele si&gt;tln
como el fruto supremo de las moras d 3 China.

Hoy que siguen las almas con un cnnt.o
.
.
(jorundo,
la ci;tr,zlla misteriosa que ilumina el Portnl,
y ~e ~-e_n enredados en las zarzas ele! munrlo
los ihvrnos Yellone3 ele] Corcl~ro Pasen~ l;
hoy que es buena la noclle, porque arelen los
.
(copa les
glon_O"-OS dt• los Uagos, y entre la abscuridacl
palpitan ele esperanza los astrns inmortales ...
Hoy qu_e la noche e, sa·n ta, porque las pastorales
ele la nieve celebran la dulce )fa'Vidad,
lc,auto_ hasta ~us canas las p11ras alP.g1ías
!le m.1 rnfane1a aun Yibrai1 en el roto ]a(ul...
Ql~1,uera al pa1· que el •hijo piadoso ele '1.'obías
1e_¡cr ec1110 _gu1111aldas si11 término, tns dí,1s,
y darle~ milagrosas e~encias ele salud.
qu,~

l'ern ya. ,¡n? no pue dP mi ternura infin ¡+~
i~ter1:umpir tiel tie_mpo la carrera veloz,·'
,a 1111 mu.,a a la nieve de tn frente bendita
ro1!- el ~ol_ d_e su~ años, como Ruth Ja moabita
füe a c&gt;ntib,ar los inviernos flC'l anriano Rooz ...

Y si rorren mis besos por sus brillos :i,tralr~,
y en elln se elisuehe mi amargura y mi hiel,

Rafael LOPEZ.

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�lnaJa ,.., , coja, esté ni, ''largada¡' por su ta,.nblén

- ,f'Wé;,
~ACIONALE5
JUAN PI RULERO·
-Por Severo Amador.

a la boca, y mordiéndolo de especial mancrn
silbaba bmle.scamente "la )fuerte seca·•,
'

(Del libro "Bocetos )letropolibnos"J.
---;¡ Ay, ay. ay, ay, Diosito, ay, ay, ay,
aaaaay!
J
-l"¡Pos'' claro! Lo he ele "o-oJpiar" má,
"pa" que no me ande d1iflando"'"La )fuert~
~&lt;'ra" a carla ,·ez que "m'iucuentra!"
-¡A,v, ''m&lt;11nita'', ay Dios, ay Dio-;! ...

-:-tOy?? "'l'ac-ha", cállate, "croque" está
gntanclo Juan ...
~¡Ay, ay, ay, aaaay!
--'Sí : él es. ¿Qué "Ji" habrá' "pasa'.l?"
--'A yer, tú, déjame ir a \'er a este mitotero...
La vieja Cruz, a quien e.,taba deslendrando s,1
h_ija ~1rnstas_ia, 1111!1' mocetona c,hata, qm pade,.,a lll ,teralg1a, eop, meehosa, de color r.c:l1oriza_rlo, ele ab_nndantí-,imos senos y J.engua des·potncada, S3 lió trenqueando al l'scnchar los -e sra·uclalosos chillidos que lanzaba su hijo menor.
'' el jocoyo te!' como ella Je dería eariño~nmente:
- " ~Qués, qués", hombre de Dios, qué tie_
ne.s", 1que "ti" han h~cho~
---"Pos" este "chamaco," "máma"
que
''nli'' ha ''pegao 1nune1ho'', que ''1n/,, ha
"cle.,eonchinflao" 11n tuadril \, que me Quería
cnea_jar es~ cur,hillotc que "tr{ü ái ! "
-t¡A1h cómo snás "aponclerati,·o" v "creminoso ", demonche ele muehaeho!
•
-¡De veras, '' máma'' Cruz; y si no, prz·gín•teselo!-/lfirmó Juan limpiándose con ei dor$1
ngrietado &lt;le la clies'.ra los lagrjmones que le
e'enrrían por su rostrn g~stero y c.haina&lt;&gt;oso.
- ' '¡,Jzque' ', Anselmo/ '' ¿lzque "'Olpiates" a
m 'hijoi
º
-1Je! ¡Cómo será hablador su hijo! A-penas
le dí ua empujón "pa" q112 no me an&lt;le cblflando "La )-[uerte seca" a cada vez ,que'
'' n1. 'jncuentra · '.

- " ¡ l'o,;" no "siñor ", muv mal hecho! Juan
ni e, tu hijo, ni tu burro, ui t"n 1mu_jer "po'' que
me lo ancles aporreando a cada vez que ts dn
la gann. ¿ l 'oyes1 Y romo sigas '' agorzomanclo ·'
a la" probe'' criatura, se lo voy a "cuiquiar"
a mi comarlu "0hona". Eila,-alma del cielo" in orante'' ,le Jo &lt;111c pasa, y ,tú, que ;va e~&lt;'s
un '' vrnlo la¡{{,n '' her ho y df:'reeho clánclote nielo c.011 el ino"cnt~ ...
¡Qué bonito!, ¡,noi: ..
"l.,.os'' no "~iiior", ni "ora." ni nun:-i:1.; .ra
hasta ele que abuses de mi "paeencia ", y ",,:·i_
ta mesmo" te me largas a cuidar tus vac•1s, ¿he?
Y si no ...
-!Sí, ¡inocente . .. jaorl'nte! XomíLs "si" lla&lt;·r la mosca muerta rlelanto ele "u•té"; pero n
qu&lt;&gt; no le dice qur me &lt;·hifla "La. ) fu2rte seea"
a r·,ul!l. Ot'a!liÓn•(JII&lt;' "m'inr·nrutra?"
~" ¡niirno, giieno! '',no" qul'1·0" más" nYe
rig-uatas, nntén !" Líu'gntr el&lt;' mi jnral o t? ...
-iO te qné1
~10 to ,loy una. zuna de Jo lin,lo!
- ( í no!
-¿ Y no? "¡Ora'' lo verús, diablo ele "es
(•nintle malcriao, lebr6n! ...
Y {toña Crnz, ardiendo en cólera, d&lt;!scalzów
una ehandeta ron la que propinó dos o tres golpes a Ja9 nalgas me(lio drsnuda; de Anselmo
Pnías el pastor, u,1 aldl'ano de trece aiiog, ele
abultaclo prolabio, de frente cleprimicla, flacu&lt;·.ho, hosco, modrego, dentón, ele zanc•.tjos en
forma rle paréntt'sis, que cargaba sim1pre un
1110ihoso desguince J1allatlo en el e,tercolero de
la fábrica, y c-on el cual amenazaba constante_
mrnte a su jurarlo enemigo Juan el "pirulero".
Alquél, al ~entir los golpes de la iracunda anciana, sal.tó Uoraudo la v.alla de pechuzcos pol·
Yo.sos que limitaba el terruño del chico, y éste.
miránrlolo Jrnír clerrotailo por entre las \'ecina~
magueyrras, Sl' puso a saltar contentísimo, al
mismo tiem1lo q11e llcvántlosc el ímlicc c1oblarlo

"Y estaba la :Muerte seca
sentad::t en un arenal'' ...
An,;elmo, desde lejos. tornó a amenazarlo con
su mellallo cuc.billo, gritándole:
-Ya me la }l::tgarás. Aeuérdate. ¡Esto no se
querla "ansina! ·'
Pero Juan, seguro ya en su casuca dc~'.erni
llábase y cantaba co11 voz de fal.sete:'
' ' ¡Diana, &lt;liana, chín, chín, chín !
¡ Diana, diana, chíu, ehÍll, c,bín!"
-¿A \'er qué t'hizo ese "chamaco?''---iut&lt;'•
rrnmpió ''&lt;-&lt;iñá '' Crnz luego que pujaudo se hubo calzado nuevamente aquella torcida carl~Hh1.
ra ele bota.
-¿iA mí1 ¡.Xatla, "máma" Cruz! Si ,r, unmás por "le\'antale" un falso,-eonte.stó •. el inte1·pelaclo semi pirarcsl'O y semi medroso.
--&gt;Con que na,]¡¡, ¡he/ "Alu:,tto" cómo "dirías'' que "ti" había "cleseonchiflao" un cuadril, em1bu.o,tero?
El ~oearrón se sonrió, y lc\'aatando su huacal,
lustroso a fuerza de mugre, llwo ele racimos sonrn,ados ele árbol del Perú. siguió a su madre
por _entre los_ cenicientos ;-· secos surcos que, caJdendo5 por 1mp!aeable sol de marzo, circuniía·
ban la casuC:ha miserable.
Esta era una IJaja choza (l? adobes gr isa,, gastados por las lluvias, l'On su inclinada tecihumbre ele acanaladas tejas rotas, cuyo color rojizv
armonizaba los tonos rnrdo,os y cálidos del paitaje lleno de luz y caliginoso va.bo; u ua casita risuziía, enana, con su Yentauillo de dovelaj3
desconchado, oculto por aterciopeladas salviac,
.r concól\'ulos azule~, que en un desven&lt;-ijado
cajón vegetaban para eolgar en aromados rami_
Jletes .sobre la galiinaza intercalada a lazcas df•
manzanillo, frerns, troncos ele alcrc2 y marcb itos tallos de acedera, todo lo mal lhozeaba. cou
hambre cauiua el único cerdo del pequeño lugarejo. Una puerta de e,casa altura daba entrad·,
al interior pobrisimo, ahumado, olient~ a mofeta
y a agria masa de maíz. A u,1 lado había un
¡•obertizo tec·hado por minas rle a,·eho ;, pa,ja
podrida, ,o.,teniiio por clos lustrosos puntale~ a
los que s~ amarraban lazos do11 d,e poníanse a
Heear los harapos ya lavarlos de la famiiia; las
enaguas moradas y de~hilael1adas de cloña Cruz;
los rk,teri(\]'ados camisones rle Anastasia; el "cotrnse' ', los desgarrados pa:1talones azules y el
za rape rojo a rh,YH:-i negraR clel (•a1Tero, ele'' tío·''
Hilario; la blu,ita nma,·illa, remencla,la con peclazo-~ de casimir ,·iejo, y los Palr.ollf•illos lastimoso;: ,lel 111pno1·. l)f'hajo, a In m-iila rl&lt;' un angosto arro_yn~lo que ~nsnrru-ha tiernamente Pnfr·}
novatlas ¡{Uijas, ,•aho.·nbas afiligr;111arlas y olorosos benos silvestres, •e. hallaba. una gra11 loza
gris que hacía las veres &lt;le laYatlero, una a larga_
da batea do ma&lt;lera amarillenta que S?rvía rle
abrevadero, un barril cle,fondado y ,lescinchado, una perniquebrada mesa atestada &lt;le cazu ?las y botellas \'acía.s, y algunaR granrle~ ollas
tiznarlas unas, lucienclo otras su mate color rl~
mazari nuern. En frente ele la pu2rtecilla, al
terminar nn ban-ido trecho &lt;le tiena siempre
regada, tristeaban al sol rnrios raquíticos troenos, chopos y peral~s, qne ya c·omenznban a reYentar en copos ele flore, delic-iosamente souro_
~aclas, brillando ufanas sobre el pródigo alfalfal intP.nsamente yerdr, si:lpicach por Lipúrid.-,-,
rnl~n1·es &lt;l? hnj:i,; YPrti líceas, al(rosticbs &lt;1eli&lt;'ada5
que temblaban al menor soplo ele la hri•a, y
neas mustias que 11icoteabau los gorriones zandungueros y las parda, ''viejitas''. )[ás alJá tle
los perifollales :húmedos, sabro,amente nlientes.
en un rincún tlesola&lt;lo se nbría la bocnzn obscura. c12l pozo, rodeacla por cnearnnclos r,,~tone,

rle aclormicleras &lt;¡lle fingían encendidos labios
&lt;le b_oca fa]a7,, bajo la intrincada sombra rle has_
ta crnco membrillos, a cuyos troncos accidentaclos fi!osa,bau, amarrados en día de fcr~a do,
mulos m-a niataclos, esqueJé,ticos: uno roñoso' casi
de,0 pellejado; otro clespalclillado, O\'ero
mPlancólico; ruin pareja que durante los ele trabajo tiraba &lt;lificultosamente del carro donde el
alcohólico Hilario ganába"'e la vida acarreando
cuiias para las obras del puebluco ,·ecinr,1. Una
estred1a :fila de mague.res poh·orientos en marzo, suzestivamente frescos ·por el otoño aisla
bau aquel nido de sufridas almas. 'y si ;
ésto se agrega el cerrado carrizal, siempre verd?, que car:turreaba fJé,biJmente meciendo sns
1'enacl10s sobre la espinosa aglomeración ele zar., .zps cárdenas y babosos nopales, se eomprencl~,i
qne aquel -estaba a salvo de mez,quinos llnrtos
y tl'Íqniñuelas. Pero Jo 1que sobresalía en toclo
el conjunto simple, tranquilo, de una rusticidad
encantadora a los ojos de un pintor de co~tumbres, er,i un alto, frondoso y vetusto "pirul " 1 S05tén, :imigo, mansión 1,~efnida ele .Tua11
Y ongea del a.podo con qne Jo había bautizal1o
la aviesa chiquillería clel lugar; un árbol año.
so q113 creeía entre enormes roca.s v.oleánicas
ele un color sangri0'Utame1~te ne&lt;&gt;ruzco.
0
- " 11Ai" viene Juan, ",ái" viene Juan!be!'l'eabn.,1 eu veces los rapac2s, alegremente.
-.;Qué Juan, :N'ic,ho'l-preguntaba Zenón Barrios, un pillete que tenía un J~bauillJ en la
región infra hioclca y qu~ siempre andaba pre·
guntaaclo poi· qué él no había nacido coch ino
para que lo cl~jaran dormitar todo el día ...
- " ¡Pos" Jnan, J10111bre, Juan "jiirulero!"
. - ¡ A:h !,-agregaba el nieto de cloña 'franquilina la curandna, "la bruja'' -Juanuc,ho e:
qne par2ee "pitacoc,hil"
'
'
__,'¡,Por qué "pitacochi, Cuijo?"
J'orq_u,; los domingos, "cle11de '' que amanece,
ya esta 'encaramao" en el "pirul" de ;,;n ca.
,·a, a la chifle y chifle romo si ''.iu~ra lJurrió,1 ''.
-¡Ah, si, ya "mi" acuenlo! Yi\'e "onde
_jnímos" a juga1· aquella tarde, el ,lía ele "a;.
juntos; ¿ wrdá, Ohano1''
-''.Elv~rdá''.
-Pero yo mejor quisiera ~er cochino ...
Efectivamen.te, nue'Stro protagonista pasábase las ho1·as enteras •hrn,quetaclo. cual moehn&lt;'IJ,
en .el centenario "1,irnl", ,livisanclo tri~temt&gt;11·
tt&gt; la. l~rumcs:, c· ill(lad fr:ul ida nllá a lo lejo,,
m:1y JeJos, anhelada, 1 rohihi,la para él, fantástic-a eomo ciudad de ensueño. l\(ientr as un robusto
pavo, dos pípilas, un gallo ,herpético y siete 11
0&lt;·ho gallinas "caucal&gt;an'', car,taha11, y cacareabti n J, nrgan&lt;lo la pajaza ele Jo~ exa ngiies mulos.
él. ,Juan, olvitlaba por momentos los rcncorf'.,
tl_C' Anrrlmo, sus .líns rlo hambre, ~u \':lgar con_
.:1}1,uo vor Jns &lt;·a)le,; Ycnclit&gt;1Hlo '' pirul '' pnm los
pa_¡aros; y snspn·:111,lo, rleseaha y('lhcm~nte ir a
,·iyi1: a la cintla,l, aprt'1Hl&lt;-r nll,-. un ofieio produrti,·o, clccC'nte, que Je 1wrrnitiera vf:'stir como
aquel jo,·e:1 111ccúnico que. una yez l1abía c1·11z3.
do iior el bdhio. Contaba ya doce años v 11i
''tío'' H ila1·io, ~u padre, ni doña Cruz s,1 jireo·
&lt;·upaban, enn1ecl10 de sn crasa ignoranci:i, ele l:t
si.quiera mediana erlucación del niño. Su progenitor, una vez termi1rnclas las penosas tareas ele
racla jornada., prose·guia -~mbriagánclose ilesas_
tro,ameute en unióu ele "siñor· Perfirio" su
inseparable amigo, el viejo cojitrauro que' po·
seía su hostezuela allá cerea de la ntusta eapi·
lla, en las prlm~ras elevaciones tle la ocr iza colina salpicacla rle mezquita~. Juan lo Yeía lJeo-ar
-ebrio todas las 11oclhes, bla.-feman do v malcl icienilo ele todo, golpeanclo crueJme,ite ~ ios pn&lt;'icntes nu,los cuya.• matatl111·1, sangrab,in micn_
ti·.as los desguarnecía entre regiieltlos e in&gt;ultos. En Yeees h&lt;t sta ,:rnometía a iloña Crn z ,. :1
Anastasia . Un clía &lt;¡ne ésta lo reprendió tími,lamente, le había luxarlo u,rn pi~:·1,a, con un bru•
tal cantazo. Ahí estaba ahora la infeliz ' ' arri-

vicio,o marido, sufriendo aquella. cruda enformcdacl tic l;t matriz, y, sin embargo, ayud.111do a
moln para obtener algunos recursos (!OU c¡ue
mant euerst•. ::;u patlrn se gastaba tollo el e:&lt;l..,.uo
jornal. Las galli~as dejaban &lt;le poner y ~/'si_
quiera se podía contar cou los ' ' m~.dios'' que
proelucían lo, bnll\'OS. El pozo se había ,'\'cado.
Apenas la poca agua ele la acequia bastaba a regnr el ~embradío. Ahí l':;.taban las coles, los l'Í.·
banos, la,-; lechugas, todo SP,cáuc]o,,e. Ki un pollo,
ni un blanquillo, ni una mala hortaliza q11e llevar al "tianguis" del pueblo. El "pirul" ya
no lo mercaba naé!ie. Aquello iba ele mal en
peor ...
Y ,luan, ,.crío, n,editaba pesaro,amente cu su
pon·cnir. ¡.Cómo no se había ele enti·istecer1 Y
~i _no, ahora, eu lunes, en pleno día ele trabajo,
nll, C'staba tumibado su padre, cuaa largo era, sobre los abrojal es del erial, roncando estrepitosamente como el cerdo, sotenaclo. sucio, borracJio,
arrojando asquerosas· babas del pulque diabí,Jico,
de la atroz bebida que dsgeueraba más y má,
a su agonizan.te raza . . .
E;;to pcn5,aJ.a cuando entró con su fardo.

ilar sn dda anioial: alet~os iurnarrables de la
imaginación, melancolías profundas, p2n-a111ien_
tos difusos quo le arrancaban lágrimas .le hondo lle~pccho, v:,ga~ Jlc,1,rcs lll• cc,nquis~ar eosao
q ue no potlía pl'C~&lt;:isa1·.
)fochas veces, a lo mzjor de sus juegos con la
chusma de los muchachos que iban a visitarlo,
quedábase taciturno y ele 1,ronto corría haría su
maclre para preguntarle:
- " ~fáma · '· u1or -qué naeemO$ "probe,?"
La anciana contestaba suspirallllO:
- ¡E2eeee! . .. porque ''ansina.'' Jo ''quijo'·
Dios Xue,ti·o Señor!
.Pero a Juan no le satisfacía ta) contestac-ión.
De ·segmo ,q ue eran pobres e ignorantes porque
así lo qu~rían ellos mismos, porque no rrocmaban salir de su esfera, porque ·s e buscaban mil
perjuicios con sus vicios desenfrenados.
Otras veces le p1·eguntaba :
-"¿Pa" qué se emborracha mi ''tata", ~'
'' siñor Peyfirio' ', y t(){los lo, hombres del rant·ho! Dicen c¡uc mi padrino no toma nunca .. .
No obstante, vadas tardes se Je adormilaba
todo el cáos que hervía · en su c2rebro, y volYieudo a ser el c,bi&lt;¡uillo campesino, primith·o,

Je la eterna .E'uerza entatlenatla por Ja Yoluuta•.l
tlel hombre.
---l'' ¡)l.at·{111ico! " - harbotaha
a solas.-¿Quó
'' &lt;p1cllr[L el icir" eso~. . . " ¡ M acáuico ! " . ..
J,a palabra le sonaba bien, le lle·naba la bo_
t:t, Je gu~taba . Ja s:chorPah~: c&gt;1~1 ecmo si pro11 a1a con fruid6n la ,lulznrn &lt;le una Pmpalagosa
golo,ina. E,ltonres YOl\'ía a sentir el ansia el&lt;'
irse rnn su 1mtlrino, tle ser algo más que '' J nan
el pirulero' ·, de menogpreciar a torlas aquellas
bestias beodas, que si la pasaban bebiendo la
muerte en cada sorbo cleJ odiado pulque .. . Y
tornaba a bacersa la ob,e"iona nte pregunta:
"Pa" qué ,e emborrarhm·án }os hombrt•~~- ..
- ¡Anclale, .J nauillo, bnjn 1-gritahan lns ansio~as pequeñas.
~ApéntP. Jnnnn(•ho, nquí e•tí1 ;,[atild&lt;', que
rlice qnc si y,l no te a&lt;•n('rcla~ rtn&lt;' e~ "tu !'11n-

-¿Ya "llegaste7-le preguntó la hermana.
-Sí.-rnntest6 él, malhmnoraclo.
-''¿Pos'' qué gritos ' ' traibas] ''
,Doiía Cruz explicó el caso.
El no qui~o ni responder. Pasarlo el n3ceso ,l,~
buen humor qne tm·o rcm motivo ,le la zurr:t
dach a A11selmo, arrojó los peco-:; centavos que
obtu\'iera de la venta, y tornó a, encerrarse eu
su constamte mutismo, pca~anclo siemp1·e en la
pícara Y ida que llevaba. "A Ecihar un taco~"
Nn, no•quería. :N'o sentía apetito . .. Mientrns su
padre Jle~ara en aquel estado, él se h,ibia de
''emperrar''· Ansial&gt;a otro género de e~isten_
eia. Deseaba ir a la escuela de la capital, aprender a leer, a escribir, a contar. a trabajar ev
:,lg-Crn ofüio qut lo quit:,ra de bestia.. ¡.P~r qué110 lo enviaban a casa ele su padrino, el honrado obrero que poseía, segú11 decfan., un talJ.er
de mecánica m11y linl})ÍO y muy bonito, en una
&lt;le las principales calles? Allá sent iríase bien.
~ O rretenüían Jiacer ele él un patán, como torlos aquellos ranebero5 analfa. betas ele la aldea?
¡•}fochas gracias! Xo, ya estaba hastiad.o. El
sentia bullir algo indefinible en su cerebro ineulto. ¿ Qué 'I No po&lt;lia e:-..'"Plicarlo. Se ,•eía n1do,
impot~ntc, asqueroso co11 aquella;; piltrafas.
-Existía "un algo'' que lo impul••aba a abando_

alt1gre, jugurtón, de 1)i1 ares~a 11:triz arren1anga-

da. fuertes mandíbulas y ojillos astuto3, P11tre_
gábase ,le lleno a sus cli versiones favoritas. S!1
&lt;·aJl\ar,Hl~ría astrosa y bullanguera como Ulia
par,vada de insolente, pa_jarracos, se daba cita
en su casa, i hl a b'.ljarlo rle su nic1o, de su
"cuarto", como él le llamaba, 1y que consistía
en un tablón horizo1,tal y podrido, alraYesado
en,tre las tres gmesas rama, del árbol, arrullado
con rlé'biles parecle3 ele carrizos amarrados, techado con el mismo follaje y con 1·amajos secos sobre los cuales se maduraban al sol clnco
o seis rllilacayotes. RugMas estampas manchadas de boñiga y prendidas con púas ele maguey,
adornaban su aéreo "gabinete", amén ele mil
chácharas recogic1as en todos los estereoleros y
bo,J1ío.,, tan diYtrsas, que producían la impresió1,
,le un nielo ele urracas. Allí era otro; 1m feli7.
solitario. iQué ,hada 1 Xada y toclo. ~Iieutra"
los turpiales tle peto grana, los sinsontes joviajes y las perladas torcaces glorificaban la Yida, él co1nbinaba hilos, groseras ruedas de cartón, palitos, tablas, clavos, trozos ele hoja de
lata, todo un ar~enal misterioso y grotrsco ele
objetos elhímbolos y extraños. ¡ Torpemente 1
Sí; Jlero había en sus manos burcl:is, en su intenso cerebro, en s11s ojillos febriles, el reflejo

ta banco. b Te ruadra ser púja ro? ¡Yo m &lt;'jor qui
siera .ser coe:h j no! . ..
- ¡Diz que c·orlcino!-,'ontc&lt;stnha 1·i211do Jné~.
la sobrina ,le )felqnincles )l°i&lt;ll'eno rl lechrro, 1111:1
vi\'aracha Yentruda qur 1·erogía toilas fas hoñ ¡.
gas del ganado.
-'¡Claro!-asentían l:t gunpa. }[atild2 y el
pecow "Cui,io". E-,to ¡,handro nomás "pa''
eso sin-e. No se parece a su "pá1m'' Rufino
tan trabajador, tan hombre, tau...
'
-'l'an borracho, el irás .. .
A tanto ruego, ,Juan _saltnba del árbol para _jugar con sus larlinos c~maradas, que Jo recibían
entra abrazos, palmo.teos y ,·ítores. Luego or¡{a_
nizaban e] corro en la plazolrta barrida v reg-a&lt;l_a, freute a la puertedta coroua&lt;la por janlns
1l2s1ertas y apaeburradas, ba,jo las ruales doña
Cruz y la enferma los mirnban brincar.
El sol clesemdía mansamente tras horir.on~ales pinceladas ele azarcón, semejant~ a una
mmen~a bola ele oro que fuera resbalando por
una escala &lt;~e fu2go. Sus ra~·os purpuraban e ;
Yalle tran.qmlo, saturado ele olores seh-átieos v
ele perezosas l11m1areclns, prestigiarlo por la'.s
arrulladoras oracione., ele las alon&lt;lras " &lt;le la
el"qnila que tañía dukemente. El ano.ruélo mm·(Continuarét).

t,1., ' ' ...

lína carcajada general estallaba et1 la parcrla aleo-rada por aquella parYada de arrnpie¡,,os.
~;,ja, ho.nbre, Juan,-snplicaba Zeuón BIL
rrios con vc,z con11Hrngi&lt;la. ¡Cómo "ti" hac~~!
Pareces! Pareces "burriúu ái" nomás e!:! tu so-

y

0

r

1

�OOia__~DEL

Parra entonees
(Para "El 1Iu11Jo llustratlo ").

EL TEMPLO ABANDONADO
El 5 de Noviembre de 1912
es una fecha que figurará en
la his-toria clel teatro en Mé_
xico. Señala el clía en que,
después ele veinte años de esfuerzo diario y constan te, ce
rró sus puertas al '' gén,ero
~hico" el Teatro Principal.
Son viejos ya los que, en
edad provecta, vieron aparecer la primera zarzuela en el
~scenario de la calle del Colisw, y pican ea los treinta
quienes aihora narran, entro
sus polvorosos recuerdos teatrales, la impre;ión que le&gt;s
causara, siendo niños, Pina
Penotti cantando "Doña Jua.
ilita "·
El Teatro Principal había
llegado a ser una institución.
En los reportajes se le desig_
naba con el nombre ele "templo de la tanela". Nuestras
costumbres estaban asociada,;
a él estrecihameute. Había penetrado muy :hondo en la vida de muC1hos. Por luengo~
años, todos los sábados, el
"estreno" del Principal formó par-t ,e integrante d(,l
pr&lt;Ygrama ele los noctámbulos;
ern algo asi como el obligado
platillo, o, si queréis, como e:
aperitivo tl3 los no&lt;lharniego·,
sabatino~... Todo lo ru::il no quiere decir que
ih ~eme,jantes noverlades zarzuelescas ,10 participara gente honesta y ile i1npolutos hábito~.
fié ele persona., que durante la larga existeuci;,1,
&lt;lel espectáculo que acab::i ele morir, asistiero,1
paciente y gozosamente a toclas y cada una ele
sus 11eripecias-: enten'.t,ronse de los breves pero
numer-0sos capítulos que forman su historia, y
antes faltaron a los deberes del santo estaclo
que a las primeras representaciones de los cen_
tenares ele petipiezas que en pleno esplenclor el~:
género apasionaban a todo :México, y que últimamente hacían dormir al mismisimo mae.,tro
(;:iscón.
Por el e~eenario clel Principal desfilaron cuantos act&lt;,res y tiples se han consagrarlo al género
rhi&lt;·o. Desde la guapa Fernan&lt;la Rusquelia y la
&lt;·él e])re ''Pata'', hasta María Conesa, la Peuín
sula pro\'it,vó ampliamente a las exigencias del
público, insaciable en punto a escuchar coplas
y aplaudir piruetas. Gavilanes, el actor cómico
münado, envejeci6 diciendo chistes aplicados a
las rontingenci:)s de nuestra villa pública, al
igual ,q ue la celebraclísima. Etelvina. Carlos
Obregón y el gigantesco Labrada, pasaron como
fugitivos meteoros por d consagrado templo. Y
::illí también Chole Goyzueta---qne todavía con·
serva la intensa luz de sus ojos negros,-y Esperirnza Dimarías, a,quella buena rn.oza que con
sns morbideces enloqueció a rnue,b as venerables
calvas, y E,peranza Iris, que aún ostenta su ,in·
ventucl y gracejo de pilluelo del arroyo metro_
politano, lucieron, más que •el primor de sus
voces, el de sus mh-aclas y sonrisas.
Juntamente con el recuerdo de los artistas,
surg2 la evocación ele las c,bras. A través clel
tie:npo, vagamente, lejanamente, percibimos el
aplauso estrnencloso que arrancaron las ¡,rimitivas: "La Yi ejerita ", "El señor don Luis el
'rumbón" . .. Sigue después "La verbena ele la
Paloma", c&gt;on su rortcjo de melodía, gcnuinament~ espaiiol:is _r 1n clásira gracia el(, ,u libre·

to. Codeándose con ella pasan "La •M archa ile
Cácliz", "Los cocineros'', "La fiesta ele San
Antón''. Emanadas ele un ritmo ondulante, son·
ríen y desaparecen, envueltas en nubes ele gasas, las "mariposas" ele "Instantáneas". Ofrécese después a nue~tra conemplación • el chule,_
co patio madrileño ele "La revoltosa", en el
que se mueven, disputan, gesticulan y alborotan
con calor y &lt;lonosura meridionales los personajes admirab1emente dibujados por los pinceles
ele López Silva y Fernando Shaw ... ¡Pero, he
aquí que entre la multitucl eb tipos de la villa
clel Oso o ele la soleacla A1ulalucía, se cuPlan ele
rondón en la c2lclilla ele los reeuerclos los caricaturescos ele nuestro Pierrot! Ahí esti'i Santa
Anita, con su pa,eo del Viernes c12 Dolores; ahí
Esperanza Iris, haciendo morir ele risa a todos
con su figllfilla desfigurada por la ve5timenta
astrosa y casi edénica clel papelero; ahí la suculenta Sana.vía, de curyas solemnes que se insinúan pese a la amplitud del ropaje tropiJal, y la
China poblana liailanrlo, azuzada por ]()S gritos hipantes de la garrulería plebeya, simbolir.acla entonces por Obregón ...
En el galimatías cronológico de la eYocación,
continúan insinuándose borrosas silueta,s. Son la,
"Carceleras" llenas ele sol; "El puñao de ro_
sas" sentimental. Y la nota cómica reaparece
con "San Juan de Luz"· Pasan veloces. como
un fugaz anibelo sensual, millares de muehacha,
lindas, semiilesnuclas, sonri.entes, destacándo•e
ele una marina de discutible colorido, con el
traje tentador y ceñido de la bañista, encerraclas las mórbidas, finas, &lt;arqueadas o es-pirituales
pantonillas en medias rosa que sujetan listones
ele vivos colores ... Contrastando con el bufonesco sainete. viYen rlespué!'! una intensa v Jelieacla vicla las creaciones de íntima y fragante
"racia de los hermanos Qui u tero: "La buena
~ombra", "·El mal de amores", "La reina mora'' ... Algo ele lo mejor, en el arsenal de fra.
ses y decires de los comediógrafos aullaluc.es está aquí. Con su vis cómica indiscutible e inago_
ta,ble, saludamos después a Arniches en "El pe·
bre Valbuena" y en "El terrible Pérez ''. XuP~tro saludo tiene algo ele despedida: más tar,cle
se inicia la cleeaclencia: burdos melodramas, re vistall sin o-racia, comeiliuelas pretensiosas monopoliz:111 el cartel. El género decae; está l1e1 ido ele muerte; agoniza ...
Del v1cJo arcón ele los recue1·clos, como gmnapos de desvanecido tinte, como flores nrnr~bitas
que un clía arrancalllos ele un ª:-rogaute pec,ho,
c·omo diminutas esquelas ele palidez de ma,rfil,
como ·viejos perfumes ele cuya_ ~lma sólo _resb
un efluvio van saliendo esas vieJas memorias ..
Mal'iana n~ quedará •nacla. Nada más .podrá coutrner el añoso arcón. Lo cerramos, y la tapa,
al caer, produce un ruido se~o, met~lico, romo
ile cosa que nunca más Yolvera a abrirse ...

* * *
La historia clel "género 0hico" en ,féxiro,
está, &lt;pues, est.rec,lrnmente ligada a la tlel más
anti&lt;&gt;uo ele nuestros teatros; abarca toda un:i.
époc~ de la existencia--si los teatros pue_den te11erla,-de ese coliseo ele abolen~o colonial, cuyos orígenes se remontan a los siglos en que e_o~menza.ron a rcpresentm·se en la Nueva Espan&lt;.
clásicas comedias ele Calderón y 'rirso, y cuyo
ma,yor esplénclor señálase c?n. el estreno ele l~
primera ópe1·a italiana en 1{ex1eo, la cual no fue
otra que el riente "Bal'\b~ro de Sevill~", del
extravagante, burlón y gema} don J oaqurn Rossini.
•rransrurrirán, de consiguiente, al_gunos lustro&lt;; autcs rlr que podamos apart::ir rle la m:,,me•

ria, pen8an,Jo en el •r~P.lro Princip::il, el recner{lo clel '' género chico''·
1Ie preguntaréis por qué un género que, como
el ínfimo, parecía haber hallaclo entre nosotTos
profundo arraigo, desaparece ele rn-onto, al cabo
tle veintidós años de activida&lt;l maravillosa por
Jo prolífica y no menos admirable por lo ('onq_
tan te.
La pregunta e;, hasta cierto punto, compleja, y ile ahí lo dificil que resulta dar una atin::ida respuesta. Sin eII1Jbargo, conviene afinna1·,
en p1·incipio, que los géneros imperan eterna·
mente si su pureza corresponde al genio en ellos
pues.to ele 1·elieve; y que equivalen a pasajera
mocla en tanto responden solamente a un cap1·iciho o invención ele! momento. Las trageclia3
y comedias moclernas vivirán, como géneros, como moldes en que 'h an siclo vaciadas creaciones
lll.?.estras, J)o~· los siglo~ ele los siglos. No se pierden aún en el olvido ";\gamemnon", "Eler.
tra ", 1li "Lear "; tampoco nos son desconocielas
'' úas prt"eiosas ridículas'' o '' La estrella ele
Sevilla"; nuevas generaciones aplamllrán a
'' Goetz ele Berlichingen' '; los entusiasmos p1'e·
sentes por "Cuando tlesperte,mos entre los muer•
t-0s" o "La intrusa", se prolongarán por luengos años ...
,En cambio, los géneros funclamentalmente hibri&lt;los, .formados por elementos disímbolos, f&lt;·
táu condc•naclos iri emed.iablementa a morir. f:111
• vicla tiene ,que ser tan breve y fugaz como 1:1
mocla que los creó.
'l.'al es ·el ca,o en que se encuentran, en nut"~·
tro tiempo, la opereta y la 2Jarz11ela. Carentes
ele unidad; reconocida~, por esto mismo, como
irnferiores, no pueden re,sistir un serio -inálisis
Además, por mue ho ,que nos ofrezcan, no surlen
mostrarnos, entre las obrns que lo~ componen,
una sola 1·epnsentath·a de cleterminada t enden.
ci a artística .
Así, ·hemos asi3tido a la desaparición de la
opereta f,·ancesa. en que hace cincuenta mios
triunfaban Offrmb:tch y Leeocq; d•1 igual mo.
do hemos visto morir la vieja zarzuela espr,ñola;
no de otra suerte aclYertiremos cómo maiian::i nadie se acuerda ele los fabricantes vieneses de
anodinas operetas.
La clecatl encia del llamaflo '' género ch iro ''
era ·ev ir1eute des.le hace ~l¡¡llno, años. Apar!e
de su clisrutibla significación · estética, le rorrorn
nn inmoderado afán com"rcial. SI:' producían zarzuelas ínfimas a destajo y por centenares.
~las, haciendo a un laclo la cuestión de arte.
y examiua:nclo el "géne1·0 e hico" solamente como ''espectáculo'', uo cabe cludar que ,h an concurriclo múltiples causas en su decadt-ncia y ex•
tincióu. Para escribir zarzuelns se había llegaclo
'&lt;l. una cierta fórmula invariable. Eran los mis_
mos tipos, las mismas costumbres, los mismo,
temas, la misma música; pesaba sobre ellas una
e1l0rme monotonía, y esto sin contar con que
el ingenio-que en el género asomó la fa&gt;1 nmy
pocas veces,~clesapa1·eció totalmente el e los libretos, produciclos por millures.
.Al '' género chico'' Jo ha matado también la·
fecundidad. ¡ Qué tal no sería ésta, si pensamos
que solamente en l\[éxico, en el teatro oficial de
la tanda, estr('náronse aproximadamente, 1040
"petipiezas! " ...
Carlos GONZALEZ PEÑA.

Um1niio el bew do la iMiu,erte me sorprenda,
cuando llegue la viaje1·a dolorida
y su~ pa&lt;1os repercutan en la sentla
ele mi vida;
ruando sientt1 &lt;¡tie mis ojos se ililatuu
y retratan
·sus inmó,·iles pu¡,ila8,
lJuscarán mi; pobr-cs manos iutra1111uilas
el caloa· y la ternm·a ele tus manos ...
y cu d últinlll estertor lle Ju agonía
ton un gesto de trist,eza y lle congoja,
,buscará mi boca fría
tu a&lt;loralla boca roja ...
¡ Vano anhelo!
no hallmt·é tus manos tibias ni tt,s laliios ¡,erfu(maclos,
Bentiró tan ~ólo el llUo
tic uno¡; lirazos tles,·arnatlos ..
y al nomllrartc, enh'e la• somliras du mi alcoba
(solitaria,
surgirá la faz doliente tle la pálid::i En1is:iriu! ...
CRYSANTHE-'l\íE.

Sport. -Campeón de "shot-put" en los juegos
olímpicos de la Asociación Cristiana de
Jóvenes, efectuado el día 1
d el actual,

°

&lt;1ue no empañó el cristal de n1estra all tir,1,
que se alejó muy lenta y al perllorse
la Yí eomó entre luz des,·an, cerse
en luz de atarclecer, mística y pui-a.
¡Oh! iquién no Jia visto cn::indo m1Lere el día
morir una i lusión: quién no ha s ~nti clo
que se Ya deshaciendo lo vb·ido
en una crnel y lánguida. agonía?
:No e,; la mañana azul de prinul\·cra
con su ruta ele -znsueño floretida,
por do llega la esencia de la Yiua
en el ágil corcel de la quimera.
K o es el reír it:genuo en quP tornarnos
de ·nuestra senectud a la inocencia;
ni la radiosa y franta aclolestcncia
en que por más dril la vida amamos!
Es que, como la luz, S•~ va la vida.
la viila que se Ya . . . que _ya no vuelYc,
que en un jirón cla tarde nos en\'uclvc
y al eterno cle8-{lanso nos ·Coll\· icla.
Cielos de atardec-ér: con vuestra lumbre
,j¡a dr vofrer a mí la dulce calma.
MietLtras se va la luz, florezca el alllla
como floree.en astros en la cumbre.
Sport.-Campeones de salto de altura con garrocha en los ¡ uegos citados arriba.

JY.(ientt1as se va le lttz

José Ignacio VERNAZA.

1'Iieutras se Ya la luz y .en otro maulo
trist~ y luctuoso se amortaja e: día,
es preciso soñar; la poesía
tiene, como el crepúsculo, su llanto.
'l'iemlila en la cauda regia il,1 ocaso
la primera legión ele los luceros,
y en el ·valle paree eu lo; e ord,2ros
nevados copos sobre el nrde raso.
El místico perfil del ram.panario
y la solarnne majestatl del monte,
~e cakan sobre el límpido horizonte
como el ¡,erlil lle un templo n1ill•nario.
!Cielos Je atanlec,¿r: yo ruáutas co:-;a,
os dije silendo-o y pensatiYo,
.
os conté ilc mi amor, &lt;le lo que n ,·o.
os ofrendé el perfum~ ele mis rosas.
_\ vues:ra luz, como palacios de oro,
forjé la excelsitud y la grandeza.
i;ólo bui;qué una tunada. la belleza
parn ofrenllarl~ en 1·imas un tesoro.
Ciel~ de atardecer: en el camino,
Llcjé mis canto; ilulce, y ~rraliundos
escuehallos no más por ,zsos m unclos
que os ilumina!l con fulgor divino.
¡ Vosotros no me o1stPis? ¿ l&lt;'crvorosa
no subió mi oraeiÍ&gt;n en raudo nielo~
Yo ,,í como pasaba por el cielo
una n11be sutil y Yaporosa,

Sport.-Principio de la carrera de primera fuerza en les juegos olímpicos de la Asociación,

�ELECCIONES PREStDENCIAlES

to.

De tres nne,·os presidentes electos e!! el continente americano en los últimos clías, twemos
que clnr cuenta a nne,tros lectores; nos referi_
1110, a la ekc·ción presidencial en los Estados
Unicfo~, e n Uuba 5' en el Perú.
InlludahlemPnt&lt;' que ele estas tre$ elecciones
la que más directamente nos atañe y nos impor·
ta, es b ele! primer Magi6traclo ele l&lt;&gt;s E stado~
Unirlos uel Norte.
El ti·innfo del p:11·ti&lt;lo ilemMrnta, después rlc
haber osta,fo en la sombra o &lt;lerrotatlo amante
más do Y~intc aííos, es asunto muy digno tle llamar la atención y üo 'hacernos recapacitar un
poco.
Es muv difícil hablar ele los defectos o cualidades de un rógi,nen ele gobierno que l1:1 caíelo
o qne está por caer, )' por Jo tanto, no nos ocupa1·emos a,hora ue e,-tudiar las tenelenci,is del
pa1·tido republicano, pero si diremos que la nuern oliC'nfación tle la polítita al Norte c1cl B ra1·0, ha de ser de benéficos resultados par:i. nues
tro país, o al menos nos lo hacen esJlerar las
tradiciones a~J partido democrático, q uo EiemJ&gt;l'l' h:1 sig-nihca,lo
Pu los Estarlo5 Unidos Jo,;
illealcs de la primiti,·a democracia ameri?ana'.
11'or Jo que haca a la personaliuad de~1gnada,
,-us a atecedentcs nos ·hacen también esperar mul,ho bue~o. Todos los cronistas nos lo pre,ent:rn
,·0111,i un hon:bre de gnH\ tal9nto, tl~ amplísima
ilustración y ,fo un ei.,píritu perfectamente er¡uiJibrallo. c·reycnte fülelís.imo d3 los principios
de su pan irlo, todo el muntlo ..cspera que se ape·
gLic a ello,;, Jo cual, ya lo tl1.)lmO;, :ha de ser ele
bupuos ,resultados para nuestro pa1s.
J&gt;ara que nne,;tros lettores se clen cue1)ta
per,·ona;je, repro,lu0irno;, algnaos c!atos bwgrafit·os del nue\'O .Jcf3 de E,-tado al :\01·te ele nues·
tro país:
.
,
,.
' ' Su reputa(• ión como cstudia:1te _fu,;i nrngndica
" da luces 111ny ,·!aras sobre ,1 carll.der del hombre. Hemos dicho ,¡uc se habfa ganado una re¡,utaeión como polemista y por lo _n~ismo se pr~scntó como (•andidato para adqu1nr el premH,
'' Lynd~'' uestinaclo para el mejor contr~ver,i,ta. :'\o contó, sin embal'lgo, con la lmespcda pues lo que menos esperaba era el tema n
qu~ debía sujitarse, y que era el '' Libre cambio contra el protcccio11ismo ''. A(¡nello fuó u!l
ob••tácnlo in,·e1H'iblc porque sobre c,;te punto
Wil~on Unía sus opiniones y estudios hl'chos
~·a , resultaml o quo L'rn llll apasionado l_ibrc·
,·ambi~ta v anu cua:i,fo to'!v,; .sus compnnc':os
c·rcí.0 n q~e; como ,imple ejcrcirio m'1ntal ~rnbiP•
1·a poelido hacer un foJJeto aun eu contr_a .'-'e sus
opiniones pa1·a obtener e( pr0;,n:..o amb1c,1rnado,
se Yió con asomb1·0 que rnscrito ya en el concurso rehusó tomar parte en los üebates' '.
Lo' anterior demue;tra una gran firmP.za ,1e
cdterio, y. t•or lo tanto, tenemos la scgu1;iJ:~,1. lle
qnc .será un fiel •.sostened?r de sus pnnc1pw~,
los ,.11,1les, repetimos. est1mamo~ ~uenos ¡,n~a
la marcha Lle! continente y especialmente oo

rh

n tte:-tro pa i--E.

CRONICA

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Señor don Guillermo Billinghurst,
presiden te del Perú.

Ya cu otra oca~ióu us he hablado, mis queridas leci&lt;•rus, de _!a, fon &gt;sta, y g1aves co11rncuen1·1as 1.:uc 1rnede traer el extra \'Ío de 1111a c3rta, y [,aTece uatural l'rtord:.11' est~ asunto, ahora
que en ]os aciagos días en los cuales nos encon •
t~amo,, a cat1;;a_ de las co1üinuas revueltas políticas, el s(•n·1e10 d~l correo está ·:nuy m3 I por
las frecuentes iuterrupcioue~ ele los cam;nos.
¡Cuántas amistades rotas, v cuán:os 1morcs
lJUC antes eran dichosos, hoy
.sienten lieridos
mortalmcntJ por el golpe ele u,1a clesilu•i611 impre,·ista! Y todo esto se debJ ú,iicamente al retarrlo o a la p6rdiela ele nna rarta, porqu~. como
dice uu antiguo 1·efrán: "las prqueñas causas
prothiccn ¡.,ri·an ues efectos' '.
•I-:chnundo ch Amicis. el sugc,ti\-o escritor sentimental. al hablar del consueio y e1 placer que
produ~e la lectura de una carta. venida de lejanas tienas en dorHb uu amigo se acuerda sie'mpre ile no~otros, dice frases tan bella, v sentidas, que no puedo me11us ele citarlas a mis Jectonis. Escuchacl al gran prosista italiano: '' ¡Cuánto placer nos producen la; cartas ele nuestros
amigos, ea meelio ele tantas tristezas 1· dolore;!
,Eu el lllO!llento de romper un sobr e, en rl cual
se rzconoce una letra que nos es conocida v
simpática, se prueba ~iempre una pequeña emÓC'ión lle curiosidad y de grata impaciencia que
nos hace sonreír, como si el? aquella carta ,lebiese surgir tle improviso la misma voz del a:nigo lejano, o s u ¡H·opia imagen, viYa y aninlacla .
¡Qué bien no; ~1aeeu e;as cartas llenas de
serenidad y ile afecto, esrritas por alguna persona ele cora;,.ón noble y sincero, que i ncsperadamente nos llegan en la noc,'be üe e.sos clí:is
sin ventura, en lo,;¡ cuales toclo nos ba resultaelo al revés ele lo que cles2ábamos, cuando hemos
vuelto a casa (•on mil alfilerazos eu el co1'azón.
envilecidos y elisgustatlos de todos lo, sfres y
ele tocias las cosas! iCó,no se f,steja su llegael:,,
y cou qué loca :ilegda 'º leen y vuelven a leer"ª, ea medio del camino, en plena calle, sin cuidarse Lle los empu_joues ele la multitud de transeuntes, ." sin edtar el psligro de los carruaje,
que )!asan a nuestro Jaelo! Aquellas breves Líneas ele un amigo lejano, nos ,·iene11 a tra:r hasta un país extranjero, entre los muros ele un:l
ciudaü desconocida, un vi ,·o 1·ecuerdo de la patria, qu~ por estar tan lejos de uo,otro,. la wmos más bella y nos es más amada.
¡Con qné sentimiento de gratitud, dulce y profunda, :se conserva entr e las manos e~c sobre,
en cloncle un ¡¡migo fiel, del mal nos creíamos olvidatlos, •nos enda un saludo desLle un extremo
ele la t,erra; una pequeña hoja ele papel, que ha
r econidv mil,s de Jeguas, atra1·esando lo., continentes y los m:u·es, para Yeuir a decirnos unas
11alabras aifectuosas!
¡Y cuántos nue\'O, a,¡pectos se descubl'en, ,k
la fisonomía moral de ese amigo!; ¡ cuántos tipos diver80s ele estilos epi stolares, se nos reve·
Jan en las cartas que recibimos, y qué amplio
campo de observacione; p,icoló.gicas se abren
ante nuntra vista, por este medio!
Son las cartas de nuestro_s amigos lejanos, las
que eaa: ~iempre ;;ostieaen \'i,·a nuestra fe y
ani:nan el ideal rnnsolaclor el~ la amistatl. Escritas. yor regla general, en nn momento de •benevoleneia, estond?n muehas pequeñeces clel alma; el amigo no está allí presente para desmentir coa ia expnsión ele su rostro, las pala·
bras ruco ;;ince-ras. Su carácter se embellece a
tJa\"és ele nues'.ra imaginación, contemplado
en e5•1·s páginas, en donde nos llegan sus iclea•
:-- rn~ Eenti ·nicnto; "re,· isatlo; y corr,gidos "·
Por esto los amigos lejanos, forman como un
grupo aparte en la jerarqu!a ele nuestros ilemás amigo,; fn ese grupo nos refugiantos 1·0:1
la m-:?nt.,, ~· nos sousolamos cuando est,nnos e,,,,
sado~ ~· tlesco.1tento, ele los a~1ig-o, qu&lt;' ,·i v,,n
ccrl'a el~ 110.;otros, así eomo el artista, de,ilusio•
nado ,Je! trabajo que tiene entre las m'.\nos, ~e

conforta ,ei1 el pensamieuto, con aquéllos de los
euales sólo posee en la imaginación un vago
'oucaptú.

Mr. Woodrow Wilson, Ptesidente electo de los Estados Unidos.
Cuba, fué el clel partido conservador, General
don Mario MlenocaJ.
Para preseutar a 11 u~.~tro; leetcre;; a esb ,mevo Presidente de Cuba, tra~1scribiremo, alguna~ ,fo !as p·omcsa~ de su ¡Jrogra:na po·,rneo.
1)ijo en é! que est,1 rr.su•ilto lt fl)spel ar y ha.
crr iiu,, se r~spr:tc b. l ,l"y. (i?ne Teorg:J.uiz:irá Ja
hacienda pública, u.? la cnai tau mal se ha hablado Pn lo.s último2 tie•,:11os.
En este ramo iliarú '1&lt;le totios iús gastos de
&lt;'trnlquiera. natmaleza que sJan, te:1ga,1 que r·on:prob}(rse "j' q11e co11s~.a1· •Je ante.11::111,i en los pre•
snpne~tos d~ la n:iciú1,. Que aun hahien,lo inte,:e,05 gr·111rle-;;, s1:pri:1il1•á to,la clase de connras y ele gastos inútiles para el país. Que fomcn
lará de preferencia las relncioues amistosas con
los E;;ta,los Uniclo', para pocl,r aprovechar con
ellas la situación priYilegiada de la Isla, y, por
último, qu e nomb}'ará una comisión especial pa_
ra que estudio y formule tarifas que tienclau ,1
estimular al comercio.
El uue,·o 'PresiLleute deJ Perú. señor dou Guillermo 'J&lt;']. Billing1hu!·st, que to"nó poseúón Lle la
Presiclwda del Perú, el 24 Lle l:icptieml.,re próximo pasa.do, es una de las pcrson:ilielades rná~
conspicuas de aquella nación, a la que ha servido eficazmente en la diplomacia, -en la política,
en la guerra, en el campo ele la intelectualidad
.v en todos los puestoB qu3 !ha ocupado con el
be.i.eplácito ele sus conciudadanos.
Ungido con el rnto popular para ocupar la
primera )Iagistratura de su país, la elección del
~~ñor _Billinghurst es al_ mismo timrpo que una
Y1ttona de la &lt;lemocrae1a pel'llana, una !J·1~e fir .
1nl' pa.1·a I rahaj:1r en pro del engra11deci1nie11b
,lci h 1,adún, por&lt;1u; el nnevo P1·e~identc pc,sco
cst&amp;s dotes ele gob1e1·,10 que sabra aproveehar
en el ejercicio de las delicada~ y tlifíciles fun-

c1ones que -e le ihau encolllendado. y ao dar,t
preferencias a los más adicto,, sino a los más
aptos y honrados para para que le sil"van de
buenos colaboradores.

Señor General Mario Menocal, electo
presiden te de Cuba.

correspondencias sin son1bras .Y sin vacilaciones,
esos bellos fautasmas ue amigo, sia defectos,
que nos hacen permanecer indecisos, cuando va
estamos 1)róximos a renegar ele la amistad co1i10
de una palabra vana. Y si tam,bién a~ ellos nos
eles-engañamos, queila esta ,·eutaja: que se vuel,·e a elis¡,enstll'los, co11 el ánimo dispursto a mayor indulgencia, porqu¿ ya estamos persaadido,;
ele que 110 son peore,; que los otros".
~.\sí 1ha1bla Amicis, lectoras mías; y después
ele liabcr O'Cnchado las 1mlabras que brotaron
ile un corazón tan amplio y ge:.i croso. ¡ cómo
pooría atreverme a deciros ftlgo, sobre el placer
que causan las cartas Lle los amigos 1. .. seguid
e1n-iándome las vua.strn.s; qne me son taJ. gratn ,, y e~e será el Dlejor comentario ele las presentes líneas.
Modas.

B~ta t:s la 1·az611 l;Or la lilH.' tleben ~o~teuer
,;e '-;ie1111·re despiertas, aun cuando sea &lt;.'.011 un
poco il:, esfuerzo, esa, amistades lejanas, esas

El iute11so frío con qur se ha annu!'iaclo el
otoño, iliace ÍlHlispensa.ble el uso ile los abrigos
." ele las pieles, ,; naves y arnriciadoras, para
defenderse el~ algúu modo elel rigor ele la tcm•
pel'atum. Siempre ba·n sido estos artículo~, uuo
rle los detaJles más i ntcresa1itcs el~ la "toilette"
femenina, así JJUe,. CTeo que mis lectorn.s ten_
drán eleseos ele conocer ]as últinias noveclauPs
que la 1:\Ioda nos ofrece a ese re 0pecto. Desde
lueg-o haremos notar u11a preferencia extraorüi .
nal'ia por el armiño con motas y sin ellas, pero
es esta Ji nda piel la que, colllo siempre, se lleYa
todo el fa,·or de laH dama,; elegantes.
::-{o por c,to s erá poco apreeiado el zofl'o negro, y la cibelina, tan ~uave ". brillante, figurará. includablemeute, entre las pieles de gran
lujo.
,La nutria gozará de relati,·a prúlilección, pero no tanta como en los aííos pasados. En cuan_
to a la piel de oso, sei·á llluy estimada.
Casi todos los a•brigo,; se H&lt;lornan cou estas
hermosas guarniciones, pues ni11gunas otras podrían ser más adecuadas para el objeto que ia
~Iocla se propone, es decir: abrigar y e1nbelleeer. El astrakán promete a las clautas elegantes,
una nueva época de privanza; se coufeccionarán
•con él, ab1·igos muy lujosos, como el qne teue1110s la satisfacción de ofrecer ,a nuestra,; lcctoIa&lt;;. Este senciiJo y suntuoso mauto, es ele astrakáu, adoruaüo solamente con grafüles bot,mes ele
pasam,auería.
Otro liudo modelo está. hec,ho ,en paño grueso
de estilo e.,cocés, a cuacl,ros Yerd•a seco y II egro,
;1 ,loruado con cuello, vueltas, y anchos p111ios
Lle piel tfa zorro negro. Las estolas se usan ele
diferéntes modos; pues unas son de taHeta o
seda flexible, guarnecidas con 1rna franja ele
dbeliaa o nutria, o se 'hacen todas en piel, !&lt;,
cual r,,o es menos '' ehic ''· Las estolas !le a1·_
1niño sin motas, son la última palabra ele la
&lt;'leganria a ese respecto. Los mangui tos siguen
la misma inspiraciÓ'Jl que las estolas: sa usan
1hec.'hos en taffeta o seda üe otro estilo. pero
;iempre •guarnecidos con piel. Los juegos tle
manguito y estola, confeccionaelos en armilio,
sou tau ex-qui.sitos que sólo las damas de gran
mundo pueden penniirse un derroche de tal género. AJ1n no est.á definido si los sombreros se
adornarán ~on pieles, 5egún Yimos el año
pa ~a do, pero es ea~i cierto que se e o~tim•a
iá usa1Hlo una
innovación
tan gracio,;a
como ,le bu2n gusto. No debemos c.lvi&lt;lar
aates de que terminen estas breves inrli_
caciones, al bellí"imo y rico terciop-elo; la tela
"re-gia ", según la llaman Jas modistas, y no eabe duda que €·se calificativo es muy exaeto, por-que ninguna otra tiene la hermosura y &lt;listin_
ción que ésta, la cual se emplea act.ual1ne11te
para confeccionar abrigos ele gran lujo, traje-&lt;
dr etiqufta y sombreros costosí,imos. Hay, ademá..s, otros terfiopclos más modestos para trajes d,, r·:111 ,, )' ile pa~ ~o; vero Lle este capítulo
trataremos en la 1míxim:1 ,emana, pues 110~• ne
sería posible ,barerlo.
MARGARITA.

�T

Traje rle µat-eo h11,·ho en terdoµelo azul marino
y punto dt, Venecia. Botoues de strass.
TraJe de blile. -Este originalísimo traje está guarnecido
en perlas totalmente, combinando perlas negras y azules para
formar moiré. El corpiño es de muselina blanca adornado
c:m ·perlas rosas y diamantes.

�El Mundo llu11trado

Sufrimientos
t:Edad Cri=
Un encargo.

Modelo.

C. E.: Ya tuye el gasto de contestar particularmente su carta, asegurándole que cumpliré
su encargo a la mayor bre.-edad posiJble.
Cuando ,e l retrato que u »ted desea se encuen.tre en mi poder, pienso enviárselo para que no
se extravíe en el correo.

Felisa: Dov a usted el modelo que se sirvió
pedirme de t,; .aje para reunión . Está hecho en
vele de seda azul pálido, adornado con encaje
rle g:.üpure y abullo-uados ele listón ele satín, en
el mismo matiz.
Espero qu e di&lt;l'ho modelo será ele rn agra clo.

Carta contestada.

Música y versos.

Antonio Q.facías Valadez: Hace una semana que envié mi respuesta a su amable petición:
creo que ya .habrá llegado esa e-arta a s u destino, si no es que el correo se encueuh·e iutenmnpido.

Aficionados: Es mu.v aceptable la idea que
ustedes han tenido ele org~nizar una ve.Jada
literaria y musical, como celebración clel ani-

Dos problemas.
Una dama p1·eocupada: Ant e todo, doy a usted las gracias por la bo-ndad con que me juzgl,
y con verdadera satisfacció-n cont,esto a sus
preguntas. Si el pretendiente a q uien usted
ama, no t-iene las cualidades necesarias para ser
1m b uen esposo, lo proba.ble, y casi seguro es,
que no sean ustedes felices cuando contraigan
matrimonio. El tiene• un carácter desigual, Yioleuo y domina,nte; usted es altiva, rencorosa ~exigente ... creo, sin emlbargo, que sí a su no.-in
lo juzga con exacta apreciación, según los ihechos que de él me re-fiere; en cambio us t eel se
calumnia injustamente, porque ha tenido mucha
paciencia y demasiada bondad para sufrir la,
inconsecuencias de su prometido. Per o, como en
el matrimonio temni•na la. ilusión y comienza la
realidad, acaso ya entonces no tendría usted para él e,;a ílimibda. indulgenci a, y los di,gustos
con,yugales vendrían a nul:Ylar la dicha con que
!1oy sueña. Me 'habla ,wited a_e ese lhermo&lt;-o cuento die Maupassant, llamado "La dic'ha "; en
donde el autor intenta demostrar que la Yentura consiste en teneT lo que se desea, clescubrienclo en su n arración, cómo una damn distincruida se enamoró de un pobr-e soldado y no va~iló en casarse con él, siguiéndole a la guerra
en remotos países, lejos de su familia, de su
patria, en la maryor po·breza y sin te-uer ningún elemento -de felicidad, sino fuese la posesión del sér amado.
El gran escritor francés, t i ene un gran talento .sugestivo, no cab e duda, pero todo, esos
magos de la palabra saben deslumbrar de tal
modo, con el enca.nto de su estilo y con los
efectos artí-sticos de sus producciones, que a
veces hacen cambiar los criterios más fil-mes.
Presentan la quimer a como indt~dable realidad;
el enb"Jleño se cornvierte .en una ventura pO'Sible.
y los a;b surdos se vueh-en tan ciertos como las
Yerdades matemáticas. Así p u es, el admira.b le
moralista finge una cliclha embriagadora y eter.
na en donde no podia existir sin o elesilusión y
an;argura, porque una mujer de clase ele\·ada,
jamás hallará ese pl'&lt;leer al la?o de un bo?Ibre
de origen plebeyo; la diferencia de ed~ca.e10nes
abre un abismo entre dos almas. Con sidere us.
tecl todo cua.nto le h e dic!ho, y con vendrá en que
tenrro razón; y en cuanto a su segundo "proble'llla?, no lo veo tan düícil como el primero, pue.,
'
'
,
si usted
es persona
-de caracte~·
~-rme y resue l t,o,
vencerá poco a 1poc~ la opo~1c10n que sus. padres t ienen paira que se. venfü¡ue su_ mat:imonio. Lo importante e_s ,q ue usted dec1d_a si ese
caballer o es capaz d&amp;· hacer1a tan fehz, como
merece serlo.

Sobre modas.
A n ita:
Las falclas se usarán, eluraute el otoño y el invierno próximo, algo más amplias ele
las que se han llevado ib.asta ahora, y . sin eluda
alguna, veremos las draperías fingieuelo ' ' paniet'S ", en los trajes de baile, reunión:· teatros.
Tal \·ez no se a.capten es,tos bonitos recogidos
para los atavíos de estilo Eastre, pero ::iún no
1,e el,efin e este asu nto tan importante en los códigos de la Moda. La tendencia ·¡:re-nernl ele loe;
confeccionacloJ'lfs más distinguidos del mundo
e,legante, es la de ampliar la parte superior
de la silueta femenina, aun cuando la p ar,t-e inferior permanezca tan estrec·ha como antes se
ha usado, lo cual no es muy •h,ermoso ni artístico, pero los caprichos de la elegantia no reconocen ninguna ley.
Tengo mucih o gusto en eon,testar a sus 1.re•
guntas, :· aot&gt;pto, agraclecicla, su bonlladosa simpatía.
MARGARITA.

tica Femenil
Curadas con el Compuesto Vege•
tal de Lydia E. Pinkham.
Nueva Orleans, E. U. d e A.-".Al llegar á mi edad critica, fui presa de la debilidad y del mar eo,
estando hinchada.
Amauecia muy cansada sin poder hacernada. Escribi á
la Sra. Pihkham y
tomé su Compuesto
Vegetal, convenciéndome que vale
lo que pesa en oro.
Ahora l!le sien to
~ ~ muy bie::;i."-SRA.
..tZ:::-,,,
DE GASTÓN BLON.... lr ,.,,
DEAU 1812 'l'c;rsichore St., New Orleans, La., E. :J. de A.
Racine, E.U.deA.-"Tomé su Compuesto Vegetal durante el Cambio de
Vida cuando hacia arduos trabajos,
fortaleciéndome y conservando buena
la digestión. Hará. 7 años que pasé
dicho periodo critico, pues cuento 55 y
est-Oy fuerte y sana."-SRA. CATARINA
KtrnIK, R. No. 2, PO. Box 51, Racine,
Wis., E. U. de A.
Ningún otro remedio para las mujeres ha r ecibido una sanción t an ext.ensa y completa; ni tampoco ha y
remedio conocido con tantas curas
realizadas á su fa.vor como el Compuesto Vegetal de Lydia E. Pinkham.
Por 30 aiios ha curado los padecimientos de la mujer , tales como: infla.
mación; ulceración, tumores fib rosos,
periodos i r regulares y penosos y postración nervioso. Es sin rival para la
edad critica de la mujer.

La Sra.Pinkham deLynn,lllass.
E.U. de A. invita. á toda mujer cm,
ferma á que le pida u~ co~sejo
por escrito. Este es gratis y s1em·

pre provechoso.

DlRECTOR.10
" EL MUNDO ILUSTRADO "
Director,
JOSE F. ELIZONDO.
Se publica semanaria.mente por la
COMPA:&amp;IA EDITORA NACIONAL, S. A.

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En los Estados, por trimestre . .
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En el extranjero, por trimestre . .
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NUMEROS SUELTOS

Para la tez.
Blanca: Es mu; con\·enieute que use usted
la tintura de benj¡Ílí para l avarse el rostro todas
las mañanas; ,¡¡&gt;ero "DO debe,mezelar al agua más
de diez gotas, porq'ue en tal caso su efecto sería contrari-0 a lo que desea.
Las anrugas desaparecen con la aplicac_ió~ del
masaje pero es preciso que este procedimiento
sea h~o por una persona eutendida en el
asunto, pues el cutis de la. mujer es co1110_ su
corazón: la brusquedad lo hiere y lo marclnta;
t, no lo cree usted así?

bla a un amigo suyo en favor del matrimonio.
enalteciendo las ventajas y las alegrías de un
enlace Yenturoso, ma,uifestanrlo, al mi,mo tiempo, las grandes clificultaeles y los peligros que
ofrece la ,·ida egoísta de los honvb1·es solte1·os.
Xada más pTOpio que esta págiu,a, pa•ra 0 er leí_
da en mia fesfrddacl del género a que 1:stelles
se refieren en su carta.
L os números de música pueeleu ser el! cua,·teto ele cuerda. ~• tarn!bién de eanto, pero sería
tliscreto ·que no eligieran ustedes música clásica,
porque tal Yez el auditorio ,n o sea com:·etente
para apreciarla. Ha,y entre nuestros compositore-s, producciones muy lindas. como son las ele
Yillanueva, Campa y ElorclUJ_v; muchas de ellas
no son ele un seYero cfasicismo, y, sin emba,rgo,
tienen una belleza indiscutible y ll&lt;na tle Pncantos.
Deseo que obtengan en su fiesta un éxito completo.

versrurio de sus bodas. El programa puede cubriTse, a mi entender, con diez n úmeros: cinco
de literatura y cinco de música. Lo que no en_
cuentro adecuado, es ,qu€ usted,es no admitan
producciones en prosa, sino solamente en ,e-rso:
;,aca so no €Xisten admirables fragmentos de
prosas selectas, entre nuestros escritores contemporáneos? Si d esean atenerse a mis mo&lt;le~tas indicaciones, les aconsejo que se lea en. su fiesta. cierta página literaria del inspirado y exqui sito escrit or, Gutiérrez Xájera, en la cual Jia-

En la capital. . . . . .
En los Estados. . . . .
En el extranjero .
Atrasados. . . . .

.$ 0.30
.. , 0.35
.., 0.50
. ,, 0.50

Para la publicación de avisos en este -periódico, dirigirse á B. &amp; G. Goetschel, Avenida 16 de
Septiembre, 16. Sus agentes en Europa, la So cieté MutueJle de Publicité, 14 rne de Rougement, (9 e).

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Loctonea de laa Crla■, CulJadoa 1Dtt:.ao1, etn
'.H•confltiru o ta. fllJ1tflcco,1tN LA8

P'A"MACIA8,

A1entee:Gu11nh1lm y lalar1aqu1
A putado Nll\. Mchlt'G,

El rayo y los tejados
[En El curso ile los quince año~.
el rayo ha causado en Bavie ra destrozos por valor ele doce millone;
y medio ele pesetas, de los cuale,
sólo un 3 por 100 cornsponden a
las ciuclacle,. De los 181 iu~endios
provocado~ por las !'Xhalaciones.
179 corresponden al campo.
Por otra parte, el 79 por 100 tlc
los ra)'os 'h an caído en las flecha,
de las torrzs o en las chimepeas, y
el 13 por 100 en Jas techumbres ele
los inmueble'. iEn gran número d•
casos los tubos tle desagiie de lo.canalones, y los ele descarga, han
protegido parcial o completamente
los edificios.
1De esto clecluce ,eJ ingeniero alC'
mán H err Ruppel, q ue las pjeza.
metálicas ique exi,,ten en toda cons
trucción, bastan casi siemipre para
llevar ,hasita el suelo la descarga
eléctrica, y por lo tanto, en vez el~
instalar en los inmuebles pararrayos eu comunicación con la ti€rra
sin conexión ro11 los cuerpo~ metá
licos del ediftcip, es má.;; útil y má,
De venta en los almacc:ies fotográficos y ópticos. Pídase el catálogo.
económico poner piezas ele metal e·
Talleres ópticos
los puntos q ue la experiencia señ·1
la como 1nás expuestos al r ayo.
En su opinión podrían unirse, po.
BERLIN•FRIEDENAU, 47
e,jemplo, los tubos de descarga y
(Alemania).
los ele los canalone,; de una casa po1
VIENA, PARIS, LONDRES, NUEVA YORK.
medio de conductores qu~ llegarí~n
Representante par~ México: DON PABLO VIAU. México.., P. F,,
!hasta las Clhimeneas. De este moclo
Sa Calle de Tacuba 78.
el rayo encontraría en todo~ Jo,
puntos pizzas metálicas su~ceptibles
de canalizarlo ,hasta tierra.
El Teléf( no en Pekfn
iHerr Ruppel r ecomienda el em
sean la:; tinieblas. Una de ellas conOhina se moderniza tle&lt;'itliclam1-mpleo de conductores for:nados por si~te en uua brújula ch bols.illo con
t e. En Pekín tienen ya teléfonos púhojas rl ~ ,hier ro g:i hanizado, qu,, l a rufera luminosa ; pero esta lumL
blicos. Ac!llban de instala rse dos cenofrezcan 111ta superficir bastante nosidad ef rlehida, no a una pintura
trales y ya cuentan con 6.400 arbogrande, y la coloración todo alrede- cs;ie\'ial t¡ue exija exponerla a l so;
nados, de los cuales cerC'a ele la mitad viven en los barrios chino y
dor clel edificio, a 30 o 40 eent-íme- dm::rnte el tlia, con: o ocmre c·on
tártaro.
tros de profundidad de una canalL •rsos re lojes lumino~o, que se enLas dos centrales mencionada;
zación a la cual lleguen l08 tubos cuen&gt;tran en el eCY:nercio, -sino a u n a
•han sido conmuídas por el gob ierno.
de descarga..
composic ión ele radio, que tiene la
·el cual se ha encargado también cJ,..
su explotación.
tE ! autor añade que no se pueden v entaja de retener su fosJ'ore,'CPn,Las lega cione, cxtran,j eras tenían
dar reglas precisas para la instala- cia constantemente.
ya clescle hace mucho tientpo teléfo.
ción de pararrayos, y que correspon!Es la otra no-n, dacl una p1ancha
nos particular es que aJhora ~e 1ionde al a~quitecto adoptar la dispooi- o placa lumi:.10sa que los ofidales y
drán en comunicación co:1 las centrales.
ción más con \·eniente en cada c::iso clases se ponen en la espalda, por
particular.
medio de unas correas, de modo que ., 01 llures y fraaos Asqaerosn Algaa,s Vrces
Afeadoa s 5iempre Candos u fiaca Dfas
a un en la n ocihe más olbsc ura. pueORElfA SIRENE CON·TRA LOS RARROS.
derr ver !OIS soldados a quienes ]P~
guían. La placa es ele cartón imperm ea1ble. cubierto de una espesa capa
de pintura luminosa. Uuando se euE'llcia, puede la,•arse con agua tibia, y dura su brillo muc1ho tie:npo
Placas luminosas y brújula~ ele
sin
que sea preciso re-pintarln.
radio.
Estos pe,q ueños inrnutos miiitare,En la eaballería drl ejército de se están experimentando ahora en
lo,s Estados UJJiclos, están a punto el fuerte de Oglethorpe ( Grnrgia),
PELOS DEFECTUOSOS
de adoptarse algunas· novedaelas -que y si dan el resultado que .se espera,
Los pelos antiestéticos. los bhrotes y la
barba
son
del hombre úolcamente. En
han de hacer más factibles las mar- se dotará de ellos a todos los regila mujer ahuyentan el amor y la dan ex presión
desagradable,
El R ..~, Extirpa
chas nocturnas, por profundas que mientos de la cabal lería yankee.
,1or -1e lo• v.-11.,s Snp•rfluo1 ''Slr.,,na
destruye en 5 m!n utns toda cl,.se d e vellos
en cualQu!era partA del cuerno y dela Dlel
l,mpla v bPll• .-Frasro $t 50,-Por 'corre~

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�E l Mundo llustraJo
apenas almidonado, pero muy f pero el traj~ tlebe componerse
los dos mil cuellos de Jf ro,brillante,
cuya flexibilidad e imper- pantalón de hombre, blusa sencilla
meabiliclad son tales, que el maestro y an('Jho ei•nturón.
Mascagni
puzde dirigir todo u11 acto de sus
Las Yendecloras ambulantes que

El Mundo Ilustrado

i\e 1

1El maestro Pietro ,Mascagai, aul or de la famosa "Cavalleria Rustil'ana ", e, quizás el mortal que po.
~ee más cuellos postiws y más corbatas blancas. Su criado_ tiene que
nlidar de que estos accesorios de la
indumentaria sean dos mil, riqueza
que no la po5ee ni Gabriel D 'Anu unzio, cuyo guardarropa tiene tan! a fama de ser el mejor surtido del
mündo.

i Por qué almacena el macsh'o se-

obras sin pare&lt;&gt;cr un ahorcado.
Uemos diciho un acto, poi,quc después ele tres cuartos ele hora de gesticulaciones veihemz,ntes, tiene neceúdacl de cambiarse de cuello, y ro.
mo es tan .nervioso, no es raro que
arrugue clizz cuellos y otras tantas
corbatas, antes de poder ponerse uno
terso, y sin arrugas, motivo por Pl
cual su criado lleva siempre al teatro un centenar de cuello-, y corbatas.

tien~n que subir
al cabo ele! clía,
con más soltura,
drían desempeñar
crJeridad.

muc,h:1s escaleras
podrían marcihar
y las criadas po~u misión con más

Para subir y bajar del trnnvía
y ele! tren las mujeres, que lbvascn
pautalón, no tropezarían con las di_
ficultaues con que tropiezan, •sobre
todo, desde que S3 extendió la moda
de las faldas trabadas, y además es
innegable que el pantalón tiene mue1has ventajas Jiigiénicas.
1

¿Debe usar pantalón
la mujer?

Decidida a vencer todas las o'bjc
ciones ,que se pudieran hacer ~ontra
el traje masculino, Miss Glasgow ha
resuelto predicar con el ejemplo, y
usa a diario un traje masculino, '.\l
Una doctora yanqui responde afir- cual sólo puede reproclharse su co·
mativamente a la pregunt,i. Las lor blanco, como poco práctico.
modistas trataron de lanzar hace
'.La falda-pantalón se tha estrellapoco esta moda, pero se consideró do contra las vieja·s tradiciones del
como una fantasía, y cayó en el ri- vestido femenino, p e.ro ¡eorrerá. la
dículo.
misma suerte la indumentaria de
Pero Miss Maud Glasgow, consi- trabajo,
1AileU1ás, como el" músico wda en derando la cuestión d esde otro puu_
abundancia, si llevase un cuello pos- to de vii1ta, ha pronunciado ante
tizo 'Y una cor1bata como los que una gran asarnlblea feminista un disusamos la mayoría de los mortales, curso proponiendo la reforma del
iría ~iempre como si lhvase una ca- ,estido de las mujeres que tra'bajan.
misa de dormir atarla al cuello CO'l La oradora opina que el vestido que
La ballena es indiscutibhmentr
un trapo.
lhoy llevan las obreras no es. apro
Masca,g ni tardó largo tiempo en piado para su traibajo, y thasta ofre- el mayor tlo los seres que pueblan
I
' el mar, pero ta1111biéu hay una espoder conciliar la elegancia co,n la ce vsrdadero peligro.
comodidad, y después de muc,hos en. ! La reformisma americana consi- pecie d3 tiburones que pueden com.
sa,yos y d3 mucihos fracaso~, conclu- dera que para los trabajos domésti- para·• •e ron ella cu tann;,.ño.
,Esto3 tiburones gigantes son muy
yó por adoptar un cuello muy lige-1 cos puede eonservarse el Jelantal,

ruejante cargamento de artículos
tan fáciles de adquirir a medida que
se necesitan f. . . La explicación es
muy sencilla. El maestro no puede
gastar los cuellos que todo el mundo ga&gt;sta. Es tan nervioso y se agi.
ta tanto cuando dirige la orquesta,
que un cuello almidonado por el método ordinario, se rompería y se do1blaría de un modo grotesco al seg undo golpe de batuta.

Tiburones gigantes

Con una
sola aplicación

EL VINO DE STEARNS
De Ext. de Hígado de Bacalao

Ferruginoso
es u na preparación maravillosa. Reconocid a por la profesión médica como el mejor de
los tónicos y el reconstituyente más enérgico. Estimula el
apetito, purifica y enriquece·
la sangre y cura tod as las enfermedades del pecho y los
pulmones.
Pídase siem pre el d e STEARNS.

a-aros, y se llaman vulgarmente tiburones ballena. Su longitud es de
,quince o diez y seis metros, y vive
en a,g uas de la India, Perú y Eaja
California. Ha,y otra especie de di·
mensiones iguales que vive en el
Oeéano Artico.
!Por raros que parezcan estos
monstruos son inofensi\·os. Tienou
los dientes rrrny pequeños y se alimentan de lo que flota en la su•
perficie del mar.

Cómo se divorcian los
chinos

Los pelos superfluos desaparecen
El bello sexo se
complace al saber
que una sola aplicación del Real

Extirpador de Vellos,, ' 'Sirene

es suficiente para hacer
desapa. r ec er e n
' pocos mloutos los
iielos dffectuoi os en cualquiera. parte del
cuerpo, ~In molestia, Irritación, dolor 6 Inconveniencia. -El cot!s queda. fre~cr&gt;, suave,
, llmDI0 como si Jamb hubiese es.tado cubierto de pelos 6 pelusilla - El Real

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Hermoseados, Fortificado&amp;

f.~ Pilulu Orientales
el unlco producto q ue en doo
m eses asegura el desarollo y
la firmeza del pecho sin causa,

dallo algunoá li1 salud.Aprobado
por i!'S notabilidades medicas.
J . !\ATIÉ, Ph••,

5, P a a, age Verdeau, P a rls.

Jraseo eoa iaslnlccioaes en Paris 6'35
Mexico:
J. LA.BADTE. Sucesores yQJa,

c.

I=&gt;ELLANDINI

Los c,h inos conocían y utilizaban
la impresión de l a huella de los de_
dos como medio de identificación
mueho antes que los europeos, y emplean ei sistema para firmar contratos y actas de divorcio, porque en
Ohina el divorcio es bastante frecuente, más que por la desigualdad
de caracteres d3 los e,posos, por las
crisis económicas durante las cuales
el marido se ve en la imposibilidad
de mantener a su mujer. Un cloeumento ele este género se]]ado con la
huella de la mano y del pie del cónyuge varón, publicado recientemen_
te por un peri.ódico inglés, dice así:
.El que esto e3cribe se llama
H ing-H in,g Wang, y tomó por mujer a Sim-Tc.lunang, th.ermana de LiuLao-W-ei. Pero a'hora se halla en ex.
trema pobreza, y caree-e de alimentos y de ropa. Por consecuencia, declara públicamente que consienle
en separarse de su esposa para qu¡,
ésta pueda entrar eI1 cualquier otra
familia m-ás favorecida y procurarsJ
medios de existencia. Puede rasarse
con el hombre que le plazca, porque
yo, Hing-Hing Wang, no haré ,nin
guna oposición. Y para ,que no se
desconfíe ele mi falta ele cun;ipli_
miento de esta promesa, escribo este
clocmn,ento, y le aplico la huella de
. mi pie y de mi mano en señal de
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eomo Estreñimiooto, Aéeidías con -elevo.lución Jal alimento a la 'b oca, PesaJClez 'después de comer, Entumeei1111ien to de-1 estóma,go, Palipitaiciones
del corawn y tod.as Jas aifoociones de
éste causarlas por la indigestión;
Ventosidad en el esitóinago. Erup,too
de aJimM1,to, Desgano, Debilida-d del
estÓll'Ul/go, Ci.roulación -deJ'ectuosa,
'Lengua cargada de ~ia;rro, .Cardi,a,1gía
o Pi.rósis, P unzaldias ;y Uooeraiciones
en el estoona.go, D6f.ecruci,ón dura, nudesa y dificil, Va.hidos, Flojedad,
FaQ,ta icle ener,gí,a, etc., et.e.
LO QUE DICEN:
Diee eJ señor Juan Oehoa L . de Ve:l'Mmz: "Me ale-g ro mu,c.!io de que
se presenJte la opor,tunida1d de recomerudar el R,emeidio Mu.nyon ,para la
Dispepsia. Seguramente que es un
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Berlín''. lfo lnrliviouo aspirante ;,
marido confiesa que "física.mente
e8 &lt;lefeetuoso",, y añade: "Com'l
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con gu;;to, deseo que ·mi esposa te~ga un defecto físico ,s,:l!J:11ejante. No
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CENTAVOS'' LA CAJETILLA.

.,

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>1

~LffiUDOO
.ILL6

v½NO XIX. TOMO 11.

México, Julio 14 de 1912

NUM. 2.

��QUINA
LAROCH~
TONICO-RECONSTITUYENTE-FEBRIFUG0
Debilidad, Agotamiento, Di•pepsia. Falta de
Apetito. Convalecencias, Calenturas

"Antes de un gran
asalto, mi costumbre
es tomar una copita
de' Quina Laroche.''
MERIGNAC.

El más ilustre profesor de la
Esgrima francesa.
15, rue d'Edinbourg,

PARIS.
Exíjase en las farmacias la verdedera

Quina Laroche
Apoderádos Generales: Gugenhein &amp; Balaresque
Apartado 605. México

T-RAPHAEL
Vino fortificante, digestivo, tónico, reconstituyente, de sabor
bXCelente, mas eficaz para las personas debilitadas que loa
ferruginosos y las quinas. Conservado por el método de
11, Pasteur. Prescribese en las molestias del estómago, la
clorosis, la anemia y las convalecencias; este vino se recomienda álas personas de edad, alaamujeres, jóvenes y a loa niños.

Ü AVISO MUY IMPORTANTE, - .El único VINO auté11tic.&gt; de
S. RAPHAH, el solo que tiene el derecho de llamarse así, el solo
que es legitimo y de que se hace mención en el formulario del
Profesor B0UCHAROAT es el de M" CLEMENT y C'• de Vale11ce
(Drfime, Francia). - Cada Bot ella lleva la marca de la. Unidn de
ID, fabricantes y en 11 pescuezo llll medallón a.11uncia11d; el
" CLETEAS •1• - Los demas son groseras y peligrosas falsitlca.ciones.

Combates Extraordinarios
En Xueva Iberia, Lui,iana. a,•n·
ba de verificarse una lucha que ha
llamado mucho la atención en este
país.
Los printipales eran "Angola",
un gorila muy joven que pesa 100
libras, y '' Terry' ', un perro '' bull
dog" perteneciente á George W .
Wi'.son, triador de pPrros de casta
pura.
'foda la población masculina concurrió á presenciar el combate, so·
bre cuyo resultado se cruzar,¡n
apuestas que ascendieron á cerca de
0.000 dólares.
El gorila fué encerrado en una
jauln. de doce pies cuadrados, rod&lt;Jll·
na por un anfiteatro con gradería
'de madera, y cuando el público e~tuvo sentado, se introdu_jo en la jaula al perro, que pesaba 75 libras.

Este, en cuanto lo soltaron, ~e
abalanzó al cuello del gorila, dando
un salto; pero ''Angola'', rápido
tomo el rayo, lo agarró en el aire, .v
mordiéndole la cabeza, le clestrozÍ&gt;
el cráneo, que quedó reducido á una
pulpa, incluso los hueso,. La lucl·a
duró apenas un minuto.
Como este hecho ha ocurrillo en
los civilizados Estados ünidos, Í,ien
podemos consolarnos los llamados
bárbaros. porque permitimos Jog
combetes de toros con otros animales.
El dueño del gorila ha publicarlo
ttn desafío en que apuesta dohle
contra sencillo en fa,·or de su m.&gt;•
110, contra cualquier perro que quie_
ran echarle.
Ilasta ahora no se dice Que las
autoridades ha_van intervenido parn
l'dtar que se repita el ''culto'' espectáculo.

~

~

1~l~~~~!m~~=:!M ~~!!~!!!~
siempre es eficaz. Millares de personas curadas por ella testifican
sus maravillosos rco;11ltados, y por eso ss que se ha hecho la pre•
ferida del público. Basta usarla una vez para tenerla siempre en
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1
1

QffANOS,

1

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I

A '.25 CENTAVOS LA CAJA.

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Pua loe Jugares donde no se encuentre, se deepaoba tran09 de porte, en, laudo
oon el pedido en sello• de correo so.ao on. por oada oaja y por dooena $2.62,al Depositarlo general, Sff, ffAFAl!L s. OffT6QA. 15. OALLI! 06 IIIANRIQUI! N 9 e:z.
F INURA, PUREZA. PERFUME IDEAL. - Comunica al roslrO uq.a niara\'illosa
belleu, una blancura perítc1a y un aterciopelado incomparable
Cu:ilro tonos en cada, una de los colores Rosa \o Raque.) Blanco de u na puuz.a
ab:soluta Son los pol\'OS de arroz. de l:u rein:is y los reyes de los polvos de ar roz
AGNEL...~RPUNISTA, 1.6, Avenu e de l'OJ&gt;'ra, PARJS

&gt;: dehcada

El Mundo Ilustrado

1

APARTAOO 4154r,

1

,

FLOR El NE
CREMA DE BELLEZA
LA CRE)IA FLOREI NE restituye al cutis la '.frescurn
.que los cainsancivs, las vigilias, las pesadumbre la enfermedad
Je han quit.ado. Las caras las más deslucidas ias más t iernas
las más marchitas, aún mismo ,que la decrepit~1d y la caducidad
,d e la edad, se encuent ra,n bien del uso &lt;le la CRE}IA FLORElNE. Su pr.esencia invisible eautiva todos los homenajes y desempeña en mismo tiempo qnc un perfume discreto 'Unas distinguidísimas gracias.
'
1

CREMA FLORE1NE,
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JABON FLOREINE
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Emilio ú'KANUEL ®. Co. Avenida 1G de Septiembre, 65.-ú'KEXICO

llll!Jf.100,

O, F,

~

Quinta de Salud
''R. Lavista"

----------------------

UNA meA A"NeJA v TONTA.

Calendario de la Semana

• Conjunci611 de la Luna _v 1{ercurio, á Jns JO h. 48 m. de la noche.
Comienzan los efectos de la canícula.

PERUNAFORTIFICANTE
MARAVILLOSO.

JULIO
Se creía antiguamente, qub una
medicina era benéfica en proporDOMINGO
MARTES
ción á lo repugnante de su sabor
14
y olor; pero ya sabemos que tal
16
idea era un disparate. No hay
(2o. de mes y 7o. D. P.). Nuestra
ninguna razón por la cual la me- Señora de Ocotlán. La Dedicación
:1\uestra Señora. del Carmen. El
dicina deba ofender á los senti- de la Santa Iglesia Catedral de Chi• 'J'riunfo de la Santa Cruz. San A tedos más que los alimentos, y por lapa. San Buenaventura Obispo Con· nógenes Obispo Mártir.-tFunción
esor y Doctor de la I glesia.-Ofi- titula r é indulgencia de Porciúncula
lo miemo, uno de los triunfos fcio
y misa de este santo: rito doblt• en el Carmen, que se gana desde
más grandes que ha alcanzado la y orname11to
blanco; se conmemora las primeras vísperas.---,}'unción soq_uímica en los últimos aflos, con- la. Domíuiea.-1''nnci6n en Catedral lemne é indulgencia de la Porciúnsiste en lo que se puede llamar i la Divina Pro,·ideneia, y en la '!nla en ambas Teresas, que también
la redención del aceite de hígado parroquia de Sau Pablo, al Señor se gana c1&lt;'8de las primeras vísperas.
de bacalao. Todo el mundo sabe de los Afligidos.-Vísperas en l\fon -En la Profesa, San 1',raneisco, y
alguna otra iglesia, función á Nuescuan asqueroso es el sabor y olor serrate.-(S.).
tra Señora del Uarmen, pero algu_
de esta droga en su estado natuConjunción en Géminis, á las 6 h. r.a~· Yee()S se traslada al domingo si·
ral, y no es de extranarse que la 36 m. 43 seg. ele la mañana.-H(11r.l'· g11iente.-Funeión en la Basílica ele
STA. P I LAR MONTEROE.
Gu!ldalupe, de la Dióeesis de Temayoría de la gente declare que do.
La p opular bailarina espafiola se
• Conjunción de ·1a Luna y Nep- huantepec.
prefiere sufrir la enfermedad á
expresa como signe acerN\ d e la
tomar el aceite de hígado de t uno, á las 7 h. 53 111. de la mañana¡
• Conjunción de Neptuno y el PERUNA : Con sidero la PERUNA.
y de la Luna y Venus, á la3 9 h. 2~
bacalao puro. Ahora bien, es m. de la misma.
Sol, á las 4 h. 24 m. de la ma.ñana; como el mejor lónico que he experimenuna de las leyes de la natura? de la Luna y ~arte, á las 5 h. 3~ tado. Para. los nervios d espués del canLUNES
leza, que un remedio que es rem. ele la tarde.
sancio es un for tificante maravilloso.
15
pugnante al olfato y al paladar, y
Me curó radicalmen te. Pilar Monterde,
MIERCOLES
que tambien revuelve el estómaTeatro Principal, Ciudad de M éjico,
go, no puede producir buenos reSa n E nrique E mperador Confesor.
11
sultados, pues el orgimismo se -Rito ,cmidoblc como el ,día
Función solemne en Monserrate á
rebela en BU contra Y á gritos San C3 milo.-..Vlsperas en el Car~antos Alejo Confesor y Mareepide deshacerse de él. El mila- men.
lina. Virgen.-Rito semidoble como
el día 8.--&lt;.Jomienza la novena d,,
gro apetecido se encuentra en la
Señora Santa Ana en ~u parroqub.
JUEVES
PREPARACION de WAMP0LEf~======~~~~==~~~:~======~===::======~1
en la.. cnal tenemos la parte va18
liosa del aceite, sin los demás elementos. Este moderno y eficaz
San Camilo de L elis Confesor v
fundador de los Clérigos regular&lt;'~,
_remeéiio es tan sabroso como la
mini~tros tlc los eo.fermos. Stos Armiel y contiene todos 1os prinnulfo Obispo Confesor. Marina Vircipios curativos del Aceite de
gen, Sinforosa y sus siete hijos Má,·Hígado de Bacalao puro, que extire~.-Comienza en Catedral el
traemos de los hígados frescos
triciuo del Señor del Buen DAspacho,
con misas cantadas á las ocho de la
del bacalao, combinados con Jamañana.-Visperas en la Conreprabe de Hipofosfitos, Malta y
ción.
Cerezo Siltestre. Tomado ántcs
de los alimentos, evita y cura la
VIERNES
Dispepsia Nerviosa, Afecciones
de los Pulmones y todas las en19
fermedades que se originan por
San Vicente de Pan! Confesor,
las impurezas de la sangre. " El
y fundador de la ·C ongregación lle
Sr. Dr. F. Zárraga, rrofesor en la
la :Misión y de las Hermanas de 1n
Escuela Nacional de Medicina de
Caridad. Santas Justa y Rufina VírMéxico, dice: He usado la Prepagene;; ~ártires.-Función é inllulgen,·ia plenaria en la Co,1r&lt;'1,ción.
ración de Wampol~, como tónico
reconstituyente, con mny buen
SABA.DO
resultado." Nadie sufre un desengano con esta. En Boticas.
20

Tlálpam, D. F.--Teléfono 16.

¡San Gerónimo Emiliano Confesor
y fundador de la Congregación tle
Sóma-sea. Santos Bulmaro Abad,
Elias Profeta, Margarita y Librada
Vírgenes Mártires.

Asistencia cientíbca de
morfinómanos, enajenados,
alcohólicos y quirúrgicos,
empleando los medios terapéuticos más modernos. Eficaz atención para los enfermos. Departamento especial para señoras. Instalación eléctrica completa.
Ray~~ X, corriente de alta
tensi~n, mecanoterapia.
Director Médico,

Cuarto creciente en Virgo, á las
10 n. 41 m. 55 seg. ae la noche.Aguaceros.

EL NUEVO BAILARIN

.Compra y C ambio
de postizos que ya no están de moda

EDUARDO LICEAGA.
Médico encargado del departamento de enfermedades nerviosas,

Dr. A. Ruiz Erdozáin
Administrador,

J. Lavista.

contra. las peligrosas diarreas estivales, debe ser conocida de toda madre que teme por la vida de sus hijos. Alimentándolos con " Kufek'l,"
se cuentan las perturbaciones cli·
gestivas en el número de los hechos
muy exr!'prionalcs. '' Kufek, '' &lt;'~
de un gran valor nut ritivo y hace
que los II iños se pongan sanos, robustos y capaces de resistir á m.ichas de las ;infermedades de la i:.i fancia.

en la afamada fábrica de postizos frenceses de

....-~ R. POKORNY
Av. San Francisco 45.

~
..........

M éxioo, D. F.

Pídase los nuevos estilos. · Ventas al por mayor y menor.
Ensefianza de peinados á precios módicos.

!,;;;====;;;;;;====;;;;=;;::===;;;;;;=====;;;;;;;==;;;;;=~

,Cuando os dispongáis á comer un
huevo, al cascarlo por la mitad, po
déis ser vi ros de la parte más pe·
queña de la cáscara paTa un juego
muy divertido. Primero hay que limpiar perfectamente la cáscara, dcipués humedecer bien el borde de un
]'lato .Y en cualquier sitio elel bonlr
poner la cáscara con la p110ta huei·,
ahajo, é imprimir sobre la palma
ele la rnano un movimiento de rota·
rión al plato.
La ilusión será completa rol&lt;Wa11•
,Jo e11 el fondo y centro tle la eÍl•·
c•:irl!. 1111 pedacito (le &lt;'oreho y ~ohrr
(&gt;l 11nn. fig-11rita ele cartón, c¡ne pue,1,• ,,•r una bailarina ó 1111 polkhi 111•1'1,
ut•slro gusto.

,t ,

�El Mundo Ilustrado
El Mundo Ilustrado

HOMBRE-IMAN
En Wisconsin (Estados Unidos),
acaba de ser descubierto un indivi•
duo que tiene la propiedad de se:·
una especie de imán, tan poderoso,
que sn influencia sobre las brújulas
y todos los objetos de acero se ejerce (í. más de treinta vara~ de distancia.
Como en aquel país á todo se le
busca utilidad comercial, una Con,pañía de Bayfield, en dicho Estado,
está aprovechando los servic ios del
hombre-imán pagándole t!n gran sa•
!ario para que descubra minas d11
hit!r;o, de las que abundan en Wis
consin.

El individuo en c uestión se llama
.August Orpe, y su poder magnético es tal, que como encuentre un
clavo en su camino, aunque sea á
uno ó dos pasos de distancia, el cla•
vo vuela hacia él y se pega á sus
Topas. Basta su presencia en una ha_
hitación ó en el castillo de un bu
que donde esté la brújula, para qi.:c
ésta abandono el rumbo Norte y la
aguja siga todos los movimientos de
Orpe.
Entre otras particularidades, po·
see la de quemar la piel de cua lquie•
ra persona á la cual frote dos ó tr.es
veces con la palma de la mano.
•En las montañas de Coyuna, don·
de se le ha empleado para descubrir

Huny~diJános
LA Mf JOR AGUA PURGATIVA NATURAL '

minas de ,hierro, -se ha manifestado
su podPr magnético en una forma
que á veces ha pu~sto en peligro
' su vida.
En cuanto llegaba á un sjtio donde existía hieno, le costaba mucho
trabajo levantar los pies del suelo
y mientras mayor dificultad tenía
parn and,,r, más ricos tlran los yaci·
mientos que se encontraban al esc·:ubar el terreno.
En la mina :nejor que ha de5CU·
bierto hasta ahora, estuvo á punto
de perder la vida, pues se había se•
parado de sus compañeros, y cuando
éstos acn&lt;lierou á sus gritos, lo encontraron tendido en el suelo y con
las fuerzas agotadas por los esfuerzos inútiles que ·había h echo para
incorporarse y volver á unirse eon
sus compañeros.
• La mina descubierta en esas cit·_
cunstancias ha resuelto ser una de
las más riias en hierro del Estado
de Wisconsin, y está producieucJo
una fort una á la Compaí1ía que la
explota.

"El Purgante
de
las
Familias"
Aprobada por eminmtes Médicos de México.
RtPUTACION UNIVERSAL. La Preferida de los Mtdlcos.

"El agua más rica en sales purgan- "El prototipo de todas las aguas
purgantes," ( T/1.e Lanut,)
t,s." (Justus von Liebig,)
"Muy precioso. Exito siempre rápi- "Una purga de efecto rápido, cierto
do y favorable." ( Yirchow.)
y moderado." (Moleschott. )
Hunyadi J ános se vende en las farmacias y droguerías. •

-----------------------••

JABON del AVELLANO
delaBRUJAdeMUNYON
El Secreto de la Salud ~e
cutis en todas las Edades
y Eitacionea
El Jabón que ea una deli·
cia á la vez que una necesidad en el tocador

V d. no puede obtener la hermosa
calidad de tono de la Víctor
Vi c tr o la en ningún otro
instrumento.

No puede decirse que goza de salud perfecta una persona que pa•
dece constantemente de jaqueca ó dolores de cabeza. Hay hombres y
mujeres que pasan la vida sufriendo horriblemente de ese mal. Recu•
rre cada semana ó cada dos ó tres semanas, y es atribuida ó á la
ocupación ó á. alguna causa inevitable. A la verdad que no hay cosa
más fácil que evitar la causa, y así lo ha descubierto todo el que ha
consultado 111n buen médico. El que esto escribe era víctima de esos
sufrimientos, y hablando con un médico amigo fué informado que el
mal radicaba en la sangre, y que una receta muy sencilla, que cualquier farmacia podía despachar, les pondría término. Pruebe la re·
ceta todo el que la necesite. Hela aquí:
Jarabe de ·zarzaparriíla compuesto . . . . . 60 gramos.
Jarabe de hipofosfitos compuesto . . . . . . 45 gramos.
Extracto compuesto vegetal Arvelina . . . . 15 gramos.
Se toma una . cucharadita de la mezcla después de cada comida y al
acostarse. Sacúdase la botella dotes de tomar cada dosis.

El Kaiser tal cual es

Moneda valiosa
El precio má3 alto alcanzado e&gt;1
estos últimos t iempos por una mo
neda, lo obtuvo una pieza de oro
de tTl's pPsos, de las acuñadas en
Sao Francisco de California en
1870, en la almoneda de la colección
numismática de Mr. William II.
Woodin.
La moneda f ué comprada en
1,450 dólares, por iMr. Ohapman, un
coleecionista de esta ciudad.
Se dice que sólo existen /los monedas de esa clase. pues el Gobier-

CONSEJOS UTILES

La mujer , el hombre, loe nifioe, to
dos encuenéran en el Jabón M unyon
un atractivo especial.
La madre que lo usa en loe lavados
de su■ nifioe pronto ee convence de que
no import1 cuán eacaldadltoe ee hallen
6 cuán irritado tenga eu cutis; en seguida, con el Jabón Munyon, ■e lee
vuelveeuave como la felpa y perfumado como lae roeae.
Lae sefioritae, aunque sean muy bonita@, luego obEervarán que este Jabón
lae aumenta eue atractivos, dándolee á
su complexión un vislumbre seductor.
La dama que no ee bonita, pero que
como caei toda mujer, desea serlo, encontrará una gran ayuda en el Jabón
Mnnyon.
Loe hombree que quieren afeitarse
sin molestia, disfrutar de eu bafio, 6
lavar su cabeza, deben uear el J.ABON
del AVELLANO de la BRUJA de
MUNYON.
En venta en laa D.roguerfae de J.
Labadle Sucs. y Ofa. y en lae de
primer orden y en las Farmacias y
Perfumedae.

Bs el soberano más madrugaJ1•r;
eree que una hora de trabajo ¡,or
la mañana Yale más, y es de mayor provecho que dos hora s Je la
tarde, lo cual no quita para que
también trabaje por la nochr, al ca·
!ir de la Opera, cuando se ,mcuen•
tra en su palacio coa teleg•:&gt;.:uas
importantes.
'A nadie sorprenderá. que el kai•
ser no sea fc-minista, cireuustaucia
que swni nistra motivos copio~os de
discusión entro el soberano y la
reina Mary ele Inglaterra. Un día,
luego de haber menudamente enu•
merado los conocimientos de qufl
c:ue,·!'n las mujer,es, añadió el so_
berano en tono desdeñoso:
-iQué queréis que entiendan de
política,
-Lo mismo, exactamente-con·
testó la reina,-que los hombres dtl

las cosas del hogar y de la edt~rntióu de los hijos.
Hay que advertir que durante
muchos dfas consecuti,·os el emper:rdor no se dió punto de reposo eo
la exposición de sus ideas acere;,
ele! asunto.
Nadie ignora que Guillermo II
alardea de compositor; nadie sabe
tampoco hasta qué punto su inspiraeión musical es fecunda, ni siquiera él mismo. En una expedición
marítima viósele de pronto interrumpir la maniobra del "Hohe!!zol ·
lern '', que mandaba, p:tra informar
fe de un trozo que tocaba la orqurs
ta. -Esa música tlS, en verdad,
estrepitosa,-dijo, y envió á uno ele
su3 ayudantes para que averiguase
el nombre de sn autor.
•E l director respondió, ,asombra·
do, que era Obl'a de S. M.; el ayuJante, al llevar la respuesta, no
podía contener la risa; por su partl',
el emperador, después de un indtan-

te de duda, resolvió reiT tamb16n, y
la pieza salió del repertorio como
había salido de la memoria dP- su
autor.
Guillermo II no se conforma con
eseribir; maneja también los pince.
les y pinta paisajes.
La reina Alejandra y la empera·
triz abuela de Rusia, han organizado en Copenhague un Museo, compuesto de obras ejecutadas por manos soberanas; la vez primera quo
enseñaron un cuadro del erupeni.dor
á su madre: Este-dijo la chmapuede mirarse y colocarse del derecho y del r evés; igualmente apre·
ciable resulta de ambos modos.

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tumbran ondearse
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Míster C. H . Coates, de Treuton,
padecía de cáncer, y había sido de~ahuciado por los médicos hace tres
años, declarándole éstos que no vi•
viria mucho tiempo.
Un farmacéutico de Filadelfia le
recomendó que probara el comer
a rena diariamente, pnes ese tratamiento había curado á muchos indivi'duos que se consideraban casos
desesperados de esa terrible enfermedad.
Mister Coates comenzó el tratamiento en seguida, tomando regu·
larmente dos cueharaditas de arena
todos los días, bebiendo un vaso de
agua encima, una por la mañana y
otra por la noche, y desde entonces
ha comenzado á reponerse, habier.•
do ganado 50 libras de peso.
Otro amigo, á quien recomendó el
remedio, ha sentido también una
gran mejoría, y los médicos están
estudiando la arena que ha usarlo
Coates, con objeto de ver si contie·

ne alguna substancia que cure ei
cá ncer.
Míster Coates declara que se ha
acostumbrado tanto á la arena, que
ya es un placer para él comerla.

s. Ulhleln

americano recogió el resto, menos
una, que fué colocada debajo de la
primera piedra de la Casa ele Mo_
necla de San Francisco, que so cons•
truy6 en aquel año.
JJO

No hay medio de copiar aquel
tono maravillosamente dulce, claro y
melodioso.
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En tanto que en cualquiera parte se encuentre cerea un gato, 1,0
hay necesidad de tener un r eloj,
puesto que los ojos del animal indiearáu la hora que es durante PI
día.
El primer europeo que conocí(•
el Pm¡,leo de un gato c:imo indicador del tiempo, fué M. Jluc, el cual,
en una obra que escribió sobre el
Celeste Imperio, dice cómo fué iniciado en ese misterio..
M. Huc, acompañado por varios
amigos, fué á visitar un~ institución
e~istiana en China entre los campesmos.
En &lt;'l camino :inrontraron un chino joven y, para proba r si tenía alguna inteligencia, le preguntaron la
hora oue era.
En contestación, éste miró al ci~lo, y notanclo que las nubes le ocul•
ta ban el sol y no pocl ia r.ontestar
á la pregnnta por esa circunstancia.
se d irigió de repente á una quint'I
cercana, volviendo á los pocos 1110•
mentos con un gato Pn los brazos.
Levantándole los párpados ron la
mano, dijo á JTuc que le mirara Jo~
ojos, diciendo al mismo tiempo qur
aún no era medio día.
Mientras ellos comentaban el caso ent re sí, el joven chino prosigui{i
sn camino.
Cua ndo los via.jero, llega ron á
la aldea, nreguntaron á los con ver.
tidos al cristianismo si podían decirles la hora por los ojo, rlPl gat i
y rómo lo hacian.
Inmcdi:1ta,,1cnte hubo una 1·cc¡ui,:1
de todos los gatos q11e pu&lt;li erou ul,tener e11 t·l veri nilari o, &lt;¡lH' fueron
traídos donde se hnllaban los Yia•
jeros.
Los chi nos l&lt;'s l1icieron notar que
las pupilas de los gatos iban gradualmente reduciéndose á medida
que el sol se aproxima al cenit, basta no Yérsele á la doce sino unas
lineas apenas perceptibles en lugv r
ile la -retina en dirección perpendi •
cular, volviendo á dilatarse aqueila
tlesJl'té~ lle esa hora.
rruc examinó los ojos de vario,
¡!atos y se eonven rió de lo que e!
thino les había dicho era cierto.

Suscripcione s

UNDO LUSTRADO

AMANECE

Reloj Felino

Amanece.
La noche se diluye en el éter en
confusas tonahdacles ele sombra, romo las últimas pincelaclas ele :in ~uaelro de Rembrandt.
Las montañas bosquejan ~us rontornos que se p.erfilan en el bori:&gt;:01:te
con formas indecisas, las pálil:ts l!S·
trellas parpadean con ténues destelleces. como postreras mir:::.dHs t!e 1,n
amante moribnnclo.
Las primeras claridades del nlb:.
tiñen las nubes que se aleja'l lentamente con los "llariantes colores cltl
prisma; y las flores rompen sus po·
lieromas eorola5, exhalando sus embriagadores perfumes como el ,aho
fmen-ante de un pebetero antiguo,
mientras inclinan sus cálices para
rPdbir eu ellos las diamantinas gotas de rocío, que resbalan por su,
delieaclo3 pétalos como cálidas lágrimas por el rostro alabastrino de
h ca~ta m,1g:1 &lt;le 1:1 norhe.
Las clormi&lt;las a\'CS rompen el ~ilen,·io tle la umbría con una eascacla
ele argeut inas notas, que se dif111!·
clen en melódicas vibraciones.
El sol ~on&gt;o ~in :·onelor ele brillan_
te plumajP, tiende su vuelo á la
rl'gión empírea y al remontarse (';i
ia celeste esfera, deja caer rns 1·ayos igneeentes como una lluvia sutil de pol vos de oro.
L a campana. rl~ la ermita c·on s us
melancólicos sone3 llama á la orat·i6r1 rnati:11tl, _v los labriegos al paso
de sus tarolo, buf."yes se dirigen á
su,; faenas ,·am1,estre~, los pastorc,
contluten al praclo sus rebaííos our
ha1·en sonar sus metálit·a, rsquih;
to11 alegre tintineo.
La virgen se clesespereza en su alc·oba al sentir le&gt;• cáliclc&gt;s ,rayos ele]
rey do los astros, y abanclonando el
lecho se entrega á. sus ensueños rl~
amor acariciando la~ rizadas guedejas de su trenza ebánica.
E l ardiente Febo envía sus más
tiernas caricias á su amada y fecunda en su seuo las simientes 1uc
asoman á su sup-0rfieie como un brillante reguero el e esmeraldas.
J. A . Ohoa.

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Año XIX-Tomo 11

Número 2

México, 14 de Juli:o de 1912.

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NO SE DEVUELVEN ORIGINALES

Una monjita, blanca entre la negrura del hábito, Julce entre la austeridad de las tocas, que
hace pensar en la monji;. golondrina de los ve1•
sos &lt;le&gt; Diaz :Mirón, ha Yeoiclo de la guerra y
cuenta con sus profundos ojos, llenos tod'lvía de
piadosa luz, las tragedias silenciosas del rau1•
po de batalla.
!El campo de batalla, cuando "se levanta " es
acaso más terrible que mientras cmzan por é1
los estruendosos estragos de la mu erte. Es en•
tonces la muerte silencio~a que llega á los cuer•
pos que. Yan enfriándose de la fiebre del odio,
bajo el ·caer apacibl emente tétrico del crepúsculo, quP viene á arrojar sobre la obra maldita de
los hombres que se asesinan como fieras, el man.
to mi~ericorilioso de las sombras, como si qui•
siera ocultar á los cielos el pecado horrible.
L a monjita, herma~a de los afligidos, cooso•
]adora de los trist~s, la que sabe que son bien•
aventur ados l os que sufren, vien e ele los camllOS de la guerra en donde sus pálidas manecitas
de lirio mistico se empaparon en la sangre d e
las heridas, en donde sus oídos hechos á las eas•
ticladns é!e la or ación y á la mú,ica angélica de
los coros, cseucha1·011 las imprecaciones de los
,¡ue morían odiaoclo aún, y los gritos de las blasfemas desesperaciones, y los gemidos de las an•
gcstias y los gritos de dolor. Allí, los qne estaban cerrando los ojos para siempre, sin que tin
ellos se mirar a el rostro celestial de la madre
lejana, de la novia ausente, del h ijo abandona•
do; los q ue se lle,an á la eternidad una últ.i
ma visión nostálgica de la casita campesina, del
hogar caliente y blando. destacado sobre las cer ranías en el azul de los cielos paterno,; los qu~
se despiden de la tierra junto al rifle homiciJa
que ~u~t:tuyó en las manos inquieta, á la lrnz
ó á la herra.mi enta de taller. todos estos cles,~uturados q,1e ·se desemgañan al morir y que mar.
chao al , eterno viaje entre las sombras de la
desilusió¡i arr epentida, más n egras que las som·
bras de la n qch e que cae encima del campo, to•
dos esto~ q ue necesitan consuelo, que suspiran
por la palabra de paz en la última hora de la
matanza, ha brán dejado. -i\u mirada JJOstri:ira, la
mirada de la muerte, llena. del misterioso resplan•
dor de lo infinito á que se entra, y de las trémulas tinieblas de l a vida de que se sale, en
los ojos profundos y tristes, inundados de m ise.
ricordia de la herm:111a de l:1 CariJad.
Quizás los ojos de la monja, que miran á los
_iiombrcs con .mirada pura y m elancólica, como
la mirada de las estrelhs, ha regresado de los
rampos de batalla, estremecida ~, dolorosa cor.10 l a '' relig iosa peregrina'' de Díaz 1
]\fi~óa, que

rezando iba y Yenía. atraYesada por terrihles
pensamientos de la tierra. El pecado de :Lis hombres no ha de haber atenaceado este corazoncito en donde acaso temblaban los deliquios ,pol,ticos de S11nta Teresa, y cnando ahora ¡,enetrC'
al coro, en el que se levanta el canto l'.:!peritu11I
ele las tórtolas del Señor, sentirá intlndáblemen•
te que s us nen·ios sobrecogidos del horror de
haber Yisto á Caín, y de la tremenda r,uoci,i11
de haber restaña·do l::t sangre de Abe! moribun·
do, rompen eu religiosos estremecimientos de
pavor del pecado, y sentirá que eu sus ojos, to·
davía espantados con el fuego de los relámpu.
aos fragorosos del combate, toda\'Ía parpadean·
tes con el desluñ1bramieoto hórrido de la con·
flagración criminal, se llenan ele lágrimas acerbas, .\· como las que en el camino del Calva.do
lloraron las mujeres santas, cuando el Jus to 1ba
á inorir por todos los pecados ele la tierra.
El al ma mística ele la monja que fué á los
campos de bataila, quedatá p:.ra ~iempre t6stc.
La saog1·e del Cir co Romano, leída en Jo~ 1·elatos del Martirologio, bajo los árboles de ln huer•
ta convental y meditativa, era hasta J:toy para
ella cosa de ens!leño. J amás ere.vera que sn;:. ma·
nos acariciasen para consolarlo, la frente de un
hombre, de muchos hombres, caídos, como los
cristianos de la persecución, despedazdtlos por
las fieras, algo má3 espantoso, por otros hombr-es
en fieras convertidos. Jamás pensó eu les reeo·
gimientos apacibles de su ,ida de paz, que ten·
dría que templar como una paloma extraviada
en medio ele una tormenta, cuando &lt;'U su rle!re•
dor la muerte pasase coagulando la ,aug-re en
los labios de las heridas y helando la vlda -en
los ruerpos atenaceados por el rlolc,r.
Esta monjita bueua y candorosa, no había cncontrai!o en las librerías de su casa de amor y
de dulzura, los vol,11ne11E-s de la "Divina Comedia". Las cosas clel espanto y del dolor. que recogiendo el dolor y el espanto de toda la huma.
nielad, i maginó en las torturas del I nfierno el
Florentino maravilloso, no habían hecho nunca
crisparse el pensamiento sencillo y bueno de la
monjita, que ahora está adolorida y pavorosa,
más que acabara de volver la última página.
Canto Y.
Y la hermanita dice acaso al oído de sus hermanas, cuando ~n ,el silencio de la noche vnd·
,·en á su corazón los estremecimientos y las con·
gojas que entraron á ella en los crepúsculos trágicos del campo ·de combate, todas las inquietudes de su alma, que no puede comprender toda•
vía porq ue los hombres van en bandadas á matarMJ los unos á los otros. .
Recuerda la monjita cómo inter rogó al morí•
h undo que caído al pie del peñasco, sentía ara•
garse en sus ojos la última chispa del sol de :;u
tierra ensangrentada. Recu er da la monjita cómc;
td guerrillero moribundo, abrazado al fueil, co•
mo si fuera el lazo que lo ligara con la , ;da,
respondía á las palabras de consuelo que le de
cían ...
'' JTerma no. espere en Dios . . . i P~ro ¡,or qué
habéis P,Uerido morir así f"
~ l gwirrillero respo ndía en un gemido: "1' ,,
sé por qué!" . . .
Y recordaba que al otro lado del campo oyó
r espc,nder á un b izano soldado que moría sobre
la cureña de un cañón, un soldado que había sL
do un JHS-:-oe, despedazado el pecho por la metraJla y rojo el uniformo por la sangre de :,US ,enas.
--H ermano. espere en la divina miseri cordia ...,
¿por qué mueres asíf 6 Por qué os matáis lo~
unos á los otros 1
L a monja inocente escuchó la respur;,ta del
soldado : -No sé por qué .. .
Y por eso la mon,iita cándida y mística, pregunta á sus hermanas ea los silencios apacibles
&lt;le la noche conventual, cuando sieutt! que sn
corazón se sobrc~alta y que sus ojos ele paz Yue!veo á empañarse coa las visiones de exterminio
y de muerte.
-Hermana, dime, ¿ por qué se matan los hom•
,bres los unos á los otros i

Así es la vida
P eregrinaban juntos la sabiduría y el sentido común.
E¡ cam ioar unidos obedecía á la casua lidad: casi siempre Yan por distintos senderos.
La sabidurí:i era una dama arrogante de mi_
rada y frente espaciosa, ruyos aclemant&gt;s denotaban austeriá.a◄l y sacrificio. El -sentido común era ur. bello donct:l de movimientcs ner•
viosos cual vibraciones de circunstancias.
Aquella, caminaba triste martirizando s u espíritu en honllas 1·eflexiones: soñaba con lo
que sus ojos no veían, y su mente apenas ace'rt aba á comprender. Este, saltando aquí, riendo
acullá, iba alegre -y juguetón: aspiraba de las
galas que la ~aturaleza espléndida les ofrecía.
Se hizo de noche. Terminaron los aleores
acordes del sinsonte gris y dieron principio
los -~onidos :1spiraJos del s1jú polícromo.
A lo lejos eiavó,e soñaóor cántico de ~almos
y preces. Partían de un covento '(].onde se ado·
ra1i:. !Í. Dios huyendo de sus obras. Nuestros
peregrinos siguieron de largo.
·Más adelante oyóse tiroteo de fusilería y
frases de maldición. Ahora partían de un poblado en el ,¡ue á título de progreso l uchaban do~
1·azas fraternas por ser humanas. Nuestros caminantes continuaron su marcha.
Por fin, tras un recodo del camino, vislumbra ron u~a lul'esita. qm• para ayuda del 1•xtra •
viado brillaba en la oscuridad. Estaba en u11
robre bohío donde con amor y moral habitaba
una familia.
Nue~ros canunantes se acercaron.
Penetraron en la YiYiemla y pidieron un le·
cho para clescansar. Recibieron una habitaci6!!
con dos camas: ambas eran muy cortas para
con tener sus cuerpos. Tenían el larao
neresario
O
para la mayoría de la gente, y la mayoría d~
la gente en a quel entonces de guerreros como
en este actual de aranceles no alcanzaba la al
tura de ninguno de nuestr~s ,,iajeros..
•
Al eocontr3:rse ante su cama, para ella probl~ma, la sabiduría quedó perpleja un instante.
tcomo acostarse si el área superficial del continente no correspondía á la longitud habirla por
el contenido? Acto seguido, transfiguró su 1-o~tro con la aureola del geuio : que ya dió con ]a
fórn ula solutoria!
De sus faltr iqueras, anchas cual ar andes bi.
bliotecas, uno á uno, sacó un metro "'un estucl;e
de co1npase., una pizana, y un pizarrín. To•
rnó medidas á s~ l?ers~na y á lo ancho y larg-o
de 13: cama, esenb~ó calcnlos algebraicos y trazó _signos geométnco_s, hasta que por fin, tras
vanas horas de segmdo trabajo, cuando comen·
zaba apenas á alborear, y sus ojos •se cerraban
rendidos por el insomnio, dió ya coa la fórmula
exacta.
Y al volverse ufana para comunicar á su
c?:uvañero el. resultado de sus ia\'estigaciooes,
v1ó con asombt·o q ue éste mal que bien se había acondicionado en una ele las camas rortas
y hecho un o,·illo, dormía á pierna suelta.
'

A. BARTOLOME.

Bajo los árboles
Arboles geuerosos cuya sombra
protegiera el ensueño de mi amada
y regaran sus flores eomo alfombra.
en la gleba esfo·al de la hondonada.
En el soplo que os cla suave frescma
aún parete que vagan los acentos
de mis Yiejas canciones de ternura ...
-Que mucho más coastantes son lo~ Yi~otos.

Antonio MEDIZ BOLIO,
X X X

Engalanamos esta plana coa una precio~a eró·
nic.a debida ,á la ;¡1luma del Lic. don Antonio
Med.iz Eolio. que bondadosamente la ha cedido
para nuestra publicación.
Y, ,á pro,pósito del galano literato yucateco
hem?s ~~cibido muchas felici tae iones •~).r ,¡¡
publicac1ou de su cuento La Mentira de Yala•
lael, publicado ea nues tra anterior edición.
Damos las gracias á nuestro amable colaborador, tanto })0r su crónica. como por su ,pri•
moroso cuento.
·

LA REDACCIO:ff.

Ramajes que sabéis de noches frías
~' de abriles lucientes y Yeranos
&lt;le fuego y oro: t dónde están los días
de aquel amor. mis árboles hermanos?
Bajo el acacio rosa me pa,-ece
columbrar su romántica silueta.
Quiero seguirla, mas se des\'aoece
como las ilusiones del poeta.

Y para otitigar el desconsuelo,
á la luz del crepúsculo indecisa,
huyo. contando mi dolor al -cielo
en--·versos-que se van como la brisa.
CARRASQUILLA-MALLARINO.

El cadáver del Dr. Parra al ser t rasladado del edificio de la Es,,u ela de A lto.i Estudios, donde se le rindieron los últimos home ·
najes, a l panteón donde fué inhumado.

Cro~uis ~rovinciano
No recuerdo ahora c11,111tos autores, er
clásicas páginas, ha II pondera1lo, 0le\'ú11do·
cloles al quinto cielo, los goces, dulzuras -y
saodades de la vida p rodociana. De se.guro
fueron m uchos. porque tenrn ;,s éste de
los más soeorri&lt;los. H ombres cansados de
las anda n zas d e la -corte. adoloridos por
cr ueles quebrantes, trueca n ú menudo su
,·i,'ir d e inquietud, de ,place.res y noc.harniegas luchas, por el quieto y b landamente
apacible del rincón donde toda tranquilidad tiene su asiento; al trocarlo, al pasa r
de ilas monumentales 'perspectivas-que por
la tarde. á la hora intensa, el crepúsculo
envuelve en sonrosadas y t ransparentes 110blioas,-á las callejas bumilcles y llenas tle
fresco.r campestre de la pequeña ciuda(l,
una honda emoción llena sus espíritus.
E l mío se ha llenado 'Cle una honda, de una
ama ble y melancólica emoción, Jertor. _E;;:cribo
esta crónica uesde un lugar ,le mi florida tierra ele J al isco.
,Mi natural vi,·o é impresionable ha C'llC'Outrado aquí motivos natos, moti,·os ele intimitlall literaria con que llenar artículos y cartas. i Comr.
que no podía ser de otro modo! Lejos ele mí
ahora los teatros, los libros nuevos, la mú~ica
flamante, la politica. la sociedad bulliciosa y tle
insuper able fausto de la metrópoli, si ele sincero
me precio en estas dominicales cha rlas, mene~ter e~ quo en la presente oca.8i6n, despo,jíindo·nc
de ll.s g-alas eulturales, estri ba ele cosas í ntima~
y modesta~, d&lt;' las cosas del terruño ...
Eu J alisco el cielo es más azul, más dorada In
luz. el genio du las gentes más gracioso, que en
parte alguna de las que yo conozco. El ánimo se
regocija y aquieta, saboreando la placidez &lt;fo
que aquí se ve rodeado. Sin entrar en vanos pa-

P r eparativos para hacer la m ascarilla del Dr. P a rra.- E l Lie D. E zequiel A. Cbávez p r onunciando
la or ación f úne bre en el panteón e l sábado d e la semana pas ada.
ralolos, es lo que en esta vieja ciudad de mis
may ores, he experimentado, algo semejante á la
ü11pri:-sióo que se recibe saliendo de un cuarto
!le hotel ·lujoso para entrar en la casa solariega
dC' lo~ abuelos, de recias y claveteadas puertas;
de a11chas estancias de muebles sobrios, luminosas; de patio dilatado; de ahumada cocina en
cuyo fogón, junto del tibio rescoldo, dormita el
g-ato. ¡Algo patr iarcal, tan sabroso como la cá.
li{la leche recién ordeñada, como el añe,jo que~o
lle! que en las despensas se hace provisión para
todo el aiio!
X X X

¡Tierra de recuerdos!-di,je, al b ·t,jar lle!
tren.
Cerrada era la noche y tempestuosa. En la estación solitaria y como perclida en los campos,
brillaban algunas luces, temblorosas en la obs-

curidad. Y cuando desapareció el largo convoy,
v el silbato de la locomotora tuvo eco en el siÍencio, echamos á andar, camino de la ciudad.
en un estrecho y cuasi primitivo tranvía d&lt;'l que
tiraban calmosas mulas.
Atravesé calles r etorcidas y mudas; Pntred
en fas sombras la enorme silueta de una fábrica; masa de follaje de un parque abaodonaclo
El tranvía, que á duras per,as transportaba á
nuestras molidas humanidades hasta el centro
de l:t población, descarri ló no bien entramos en
la anfigua Cal le R eal. ¡Cuántos trabajos para
encarrilarlo de nuevo; qué ansioso pujar el dP
aquellos homb1·es de pantalón remangado hasta
la rodilla y anchísimo sombrero ele palma, qur
pretendían llevar á término la faena! IIabía llovido mucho. Charcas re~plandecientes en el desi,,.ual empedrado, sobre las que caía la luz ama·
rillenta elcl farol ,q ue pendía en la esquina, indicábanme que acaso había amenazado á mi lu-

�1

gar nutal alguna nuc,·a inundación como tantas
otras que ha sufrido y continúa sufrienuo.
A l fin el carromato volvió á Todar sobre fo•
riP.les, y pa,o á pa,o, lentam"1ote, luchando de~esperadas las mulas por agarrarse con lus l&gt;l'ZUiias ,te las ln,mNlet•idas guijas. chn rlautfo y fuma111lo los pasnjeros, que no llegábamos á doca•_
na y media, arribamos á la pluza prineipal.
N'o habían sonado aún las nue,·e en el an:ait••J
1·elo,j &lt;le la Parroq1:1a, cuyas torre• c,,hcltas ~1
confundían entonces por Jo negras con el negror de las nubes; r, sin eml&gt;a1go, Ü11J'rral&gt;a:1
uua soled:1&lt;l y un sosiego tales, que me hicieron
pensar que sería media noche por filo. Una dar idad de amatista lmñab;\ á tt·cchos el arbola,lo
del paseo. En torno, sepa raclos por las estrechas
ralJes, portala&lt;lns y caserones se col umbral&gt;·1 ·1
apenas. Un sereno. ju.oto de su li nterna, pan.'•
t'Í3 dormir en pie; tal era su inmovilida,1.
l'isando recio sobre el eulosado de las l&gt;anquetas, sin cniclarnos de perturbar el eu aqm•l
momento ugradable sueiio de los veci no~. reco·
r rimos algnuas calles. ¡Y heme aquí, fi nalmente,
bien arrebujado en la mullida (•ama, en ntelto t'll
blanquísimas y olorosas sábanas, hojeando u u Ji.
bro de cuentos y pensando en la impresión qi.:c
reeil&gt;iré maña na, cuando la l uz ben dita lo i lu•
mine todo, y taras y cosas pueda verlas, aclara 1las por el bol, harto disti nto en su intensidad
,le esta ¡,atrian·al vela qtul me alu•nbra, mie11tras leo, voh-iendo las páginas con rumor me•
dr oso . . .
X X X

l'cro no :ison,6 la fa, rubi~v nda PI a;t, •J c1 ,1L'
por tanto tiempo empeñáronsc los latinizante,
en llamar Fel&gt;o, si11 reparar en qnP ,u nomür.•
eorrient e es ta n bre,·c v tan l&gt;onito. Un claror
01,a&lt;·o, Jh·ido, entraba ¡,or el 1&gt;o~li¡!o enlreal&gt;i~.rl o de mi recámara. E mpNo, cua 111l o ma,vor era
mi desesperanza y má grande mi afán por contemplar re.;plandeciente la tierruta, al,riéronsc
las n ubes, clisi¡,óse un tanto la neblina, y 1&gt;Uile
ver, de l&gt;uenas á primeras, el patio de la casa
ele mis a buelos bañado JIOr el sol.
¡Oh, los patios de Jalis(•o! Yo los he ernea,1 o
á menndo; los 1niré con f recuencia, en mome11_
tos de afioranz:,, con los ojos de mi :,Jma de ansente, ~- Jo,i rec·onozco ahora, con su corredor ae
reado y abier to, sn tradi,•ioual pozo de cles¡!asta&lt;lo bro1•al &lt;le cantera, en el qne el chirriante

'' canillo'' suspira la tristeza del agua profun··
da; eon sus macetas florecidas de rua•, as, de
Yeg-onias, de C'lavelüs, (i() miosoti,; (•011 sus , ie_
jo~ arriates ele los que arram·a el tron.·o ligero
y esbelto del naranjo ó la ramazón al&gt;igarrada
y negruzca del jazmíu que cubre ele un manto
de ,·erdor aljofarado de florecillas blancas los
muros recios y agrietado~.
R~conozco t,tml&gt;ién los sitio, todo, de la , •¡p.
,ja residencia familiar : el comeclor anchu roso,
qne antaño ostentaba las alaeenas rebosante~ ,I,•
cristalería; el patio interior ó '' de la cocimt' \
&lt;·on s u acostul&gt;rado poyo en l.'I c!uP se asiP11ht1!
panzudas tina.jas oile l&gt;arro, llenas de agn,1 azul;
el corral, que palomar fué, en los tiempos tl ~
la 11iüez, y habitual refugio de las ¡!allinas 1¡11&lt;'
la •eñora de la casa condenaba regularmente al
patíbulo para festejar á u11 huésped querido,
como bo,v á mí me fe , tejan; el pa,iar, tibio y
penumbroso, en el que los pies eucucntran al andar, para su regal o. blanda alfombra, y al que
•o sube por empinada escalera que las llu,·ia•
han tornado gris y que cubren brisnas de paja.
¡Todo está lo mi,mo, Dios 11úo, y ha pasado
tanto t iempo!
X X X

Las campauas dé las iglesias llaman á m isa.
en la dulzura &lt;le la mañana 111ima,·eral. Yo veo
i r, ¡,or l:ts aceras, á un lado y otro del arroyo
en que Yerdea la hierba, á m is li ntlas 11a1sanas,
t n,·uelto el tallJ en transparente chal. Son gtw•
¡,as. de u na atrayente gentileza , estas paisanas
mía~, de tez fresca, de ojos, la mayor parte dr
el las, grandes y r isueños, de labios en los q11c
,le ordinario n11npea la sonrisa, de manos de 1,alidez de marfü .:-n las que se anuda l.'I rohllrio tle
1·uc11t:•s de rouchu, y qut' oprimea el •limitLUto
libro lle tlc,·01·iones. Yi-tl'n. no al t•,tilo d"tº"''
, lo las ta¡iatí:is, sino 1nús rrt· a latlamt·utt•. 'rieu&lt;'n
nn habla i1hi11uantc ,. pi11tore,l'a, n1ancl,, se lo·
~ra arrancarlas de su zahareiío sil&lt;'ncio. ~Iiran
rápida ." profu nda •J1e11tr.
De buena g:u,a h~ si¡!Uil'fa, eu ,u pe1 e,rrinu1·ión piadosa ~las, á la Ye rd:vl
lo confiPoo-r
,lispénsenme la, &lt;le,·otas &lt;lama,, mamás de estas
niñas á quienes tanto e,timo,-me atrae mayormente ouc e! "sanco sa&lt;·rifi,.jo" el de,co de ,·a_
¡!al&gt;undéar.
Así, pues, recorro de arril&gt;a á al&gt;ajo. la ciu,Ja,l ;. Qué ¡,uc1l0 ,lcciro de ella, en poca$ líneas?

Qno all(lurn por ealle_jas c¡ue moYerían (1 cnYidia
la paleta ue un pintor; c¡ue vi el río creeido, espcjcaotc, coniendo dcsl&gt;ordado fuera dt' w 1·au
ce, lamiendo aquí los muros de un Yie jo ton,·ento, bañando allá los ¡,radoM tic esmeralda ele
un huerto. refle.jantlo más allá la silueta de u11
blalH·o molino. El arbolado es¡,lén,lido :iuquierc
&lt;'ftli!los tonos á la luz del sol. En la f lorida ve•
¡!a, lo, olmo, frondoso~, los sanees de amplias
cabelleras sueltas, los fresnos esbeltos, se alzan
:L uno v otro lado lle las a¡!uas que corren n •rt i ·
;{Íno-a;. l'na claridad dorada at_empera la t~iste·
za de las r ninas próxi mas : rmnas de antiguo;
torra!!',, ,Je modestas 1·a,m·as ... Y á la distanc ia. hasta lo; tonfines th-1 horizonte azul, la huerta inmensa, J:i '' otra ba11da '', se cxtieutlr ilimitada.
De esta suPrte he recorrido la ciuclatl v sus
t·ontornos. A aqul!lla mañana siguieron · otrob
días, t·on sus tardes grises de liuda. con sus noche, de ,ilentio. Los días pa,an footamcnte eu
cst:.i t r anqu ilidad monacal.
.\hcra, mi~ntra~ escril&gt;o, ante e! patio mojarlo
por la Jlodzna. mis ,·isione$ ac ucfon e11 tropel,
an~iosas ele quo la pluma las fije ea la. (•ua rti l!a
blar.ca. De mil amores lo hicie1a. Pero &lt;·~ tarde.
'J'icmpo hace que un t afi ido melodioso d(• campa·
ua,--el lle la" doc&lt;'.-se e41arció r&gt;or el aise,
J&gt;enlouadme. Soy un hrnedict ino. E11 la mPsa,
,ol&gt;re de al l&gt;eantc mantel, junto del l&gt;ut!'llón (1-.
llar ro oloro,o, la pita u za agnarda ...

BENDICION DEL TEMPLO DE LORETO
E l domingo proxuno pasatlo ,e l'fectu,í la ,olcmne bt•111litión tlt•I
tl'mplo de Loreto, notal&gt;lemente hermoseado por los ¡,a,lr&lt;'" capellant'i
que lo tienen á sn eargo.
.
El templo ha sido ol&gt;jt•to, ~le algún tiempo á esta parte, de tliYersas refornias que hacen &lt;le él uno ele lo,; más elegantes tle e~ta
capital.
L a pnreza de lineas arquitectónicas ,fo este hermoso edifil'io, im1&gt;rime en la parte exterior &lt;le él, principalmente, un aire &lt;le se,·era
dogmwia, aminonula l:n1entable111ente, por su marca ,la inclinacicín.
Los &gt;l&lt;'lÍOrrs 1·apella11es. presbíteros '1'0111:ís Robledo, Alonso l&lt;'eru:lll•
tlt•r, A¡!apito Oonzálcz ~l i¡.(111•1 J,1•1í11, (JllC' ,011 los encar¡!atlos de esta
iglt•,i~1. hau ¡,uesto toda su valunlad y entusiasmo, á fiu de consen·ar

Carlos GONZALEZ P EÑA

Receta
P erdices á la. Men agere.-Des¡,lúmense 1a,
perdices ,v Jímpieues muy l&gt;irn. en,·uéh·anse en
tocino y pónganse eu u n lcl&gt;rillo de harro :,J
fuego, en el cual •e babrá hetho dorar uua cucha rada d e ma ntequilla; u na nz la perdiz bien
dorada sP le pondrá un pedan. de reholla, una
za na·horia, sal y pim ienta y por último una taza de caldo. Se deja por tres horas que ~e hat!'ª á fuego lento. Se mela la salsa y se le po·
ne eneima. (Receta de cocina antigua).

~ N l evo altar mayor del t em pl o, b endecido el dom ing o último .

Reproducción de la Santa
casa de Loreto, transportada
por los ángeles, según la t r a-

dición ,

El S r. Presidente de la República, en ~I eqiftcio del P a r que de Ingenieros,

á donde f ué el mié rcoles an tepasado á inaugarar l.is m ejoras del local.

~- mejorar la construrción mencionada .
Entre las mejoras ma teriales
que han llerndo á cabo en estos
últimos d ías, 1iodcmos dtar cuatro hermosas pintura.1! que representan á los e,·angelistas; igual
n úmer o de altares laterales, artísticamente tallados, y la colocac1ón de •latlrillos finos e11 el
piso, que se ha de~endido cerca de un metro.
En Ja antig11a capilla ~fo San
José se colocó un fae~lm il Lle la
casa que habitó la Virgen :Maria, y que, según dice la trad ición, fué t r asportada por los ángeles desde la 'l'ierra Santa hasta Italia. Esta ca¡,illa se llamará la eapilJa de Loreto.

Grupo de caballeros qu e apadrinar on la bendición, y sacer dotes que la llevaron á cabo.

�Je tlh-e1-tlau mucho esas cosas y decía riendo :

!.a ausencia de Maese Pedro.-Los conciertos
del Maestro Ca.rrillo. -Manuel P once.-El fin

ele Carrillo como rayo de un .J úpiter directol" ele
los elementos.
Para terminar, nos permitiremos hacer una
obse rvación. Eu lo que hace á los instrumento,
ele cuel'da á los ele caña y de medio aliento creernos que :10 se puede pedir más. EJ eonjunto es
dulce, harnnonioso y expresi,·o; pero por lo q~,e
hace á los latones, nos paree1eron un poco nspiclos en el ,concierto ele! &lt;lomingo, risp_i~~,. que
mucho se había amenguado en la audtc1011 del
11:aestró Ponce. De~grnciadamcnte no podemos
hablar del concierto &lt;lel jueYes, por falta ele
tiempo, pero estamos srguros ele ~ue_ en él se
habrú corregido por completo esa .r1sp1&lt;lez.
#

de la semana.
y ol vemos !L dar á nuestros Jeetores el J&gt;ésame sentido. M.aese Pedro, el fl orido .cronista, el
que con su pailabra brhllante, con su estilo 1·ico
y vigoroso ha dado cuenta á los lectores de los
acontecimientos teatrales de la semana durante
Jos últimos años ode nuestra publicación, sigue
ausente. No le ha sido dado asistir á la inau~uración de los conciertos del Maestro Carrillo;
no ha podido presenciar la cariñosa glorificación
de Manuel Ponce. Recluiodo en las soledades de
su ipueblo natal; obligado por el duelo y por los
elementos perman ece alejado ode la vida nnctropolitana.
dentro de su alma sentirá el doble
ipesar de n~ poder asistir á los bellos aconteeilDlientos d~ arte r egistrados, y de no poder, por
do tanto, charlar ode ellos, con el donaire con
que él sabe hacerlo.
Perdonen nuestros lectores ú la desgracia, la
ausencia clol escritor galano. y pel'donen á este
serYidor, el atrevi.miento ele haber ocupado el
lugar.

*

~

ne grande, ele enomne tra~: cn&lt;leneia para. el
arto musical es Ja inaugura.:1011 &lt;le los conc1crtos uel :Maestro Carrillo, pero estimamos aún más
importante ila ¡Hcsentatión del 11:aestro Poncc,
quien por primera Yez ofreció al público su

y

•

•

o

Al fin se fo auguró la temporada ele couc iertos
de la orquesta Beetboven bajo la hábil y enércrica batuta del Maestro Julián Carrillo.
"' Los que sentíamos hambre de arte, del arte
grande que ooeva y dignifica, hemos quedado satisfechos, la promesa s e ha.hecho carne y hemos asistido al principio de su hermosa realizae ión .
Cuando los ejecutantes ocuparon sus puestos
~l &lt;lomingo ,pasado, en medio de la espectación
general, se sen tía e n el ambiente del teatro un
háilito ele impaciencia; se deseaba ardientemente
oir á la orquesta del Maestro, que se presentaba
con elementos nuevos y reforza,da en su personal.
Los .p rimeros compases de la obertura del
Freischutz ele Weber acabaron ele fascin ar 2.l
auditorio, y el 1111ilagro del sublim e arte hizo palpitar al unísono todos los corazones, signiendo
el movimiento cl ireeto.r ele la blanca batuta de
Carrillo que sul&gt;yuga ,por su CITTllpleto dominio
,ele la orqnesta, por la seguridad que la anima.
por el conocimiento &lt;le todos y cada uno de los
recursos orquestales que le comunica la mano
que la lle,·a y que ha convertido iá. ese pequeño
nu~eo de principiantes que se llama orquesta
Beethoven, en un cuerpo musical perfectamente
disciplinado y nniforme.
La m(tsica de '\~eber, patriarcal y sencilla,
fué escuc.hacla con el respeto que mer ecen las
cosas viejas y vener.aWes, y al terminar la ,preciosa obertura oyó la orquesta el primer aplauso, que, quizás por el en tusiasmo qne nos anhmaba, nos pareció algo más frío que lo que merecía el esfuerzo realizado.
El · concierto para piano y orquesta del Maestro Ponce, formó parte ele ~a audición del martes. y en la reseña eorresponcliente, nos J1emos
de ocupar de él.
La s infonía ''Fausto'' de Listz, cerró el
programa. y, nuestro earácter de substitutos, así
como el l1ceho de haber hahlaclo de ella a mipliame ote MaC'sc Pc.clro en época no remota nos
cohibe y nos impide OCllparoos ahora &lt;le la 'obra.
Sll ejecución fué muy perfecta y no,; aseguró una
vez onás en nuestras opi,niones a~rea de la mágica barilla blanca que fulminaba en la mang

El

Maestro Julián Carrillo, Director de la
Orquesta Beetboven.

obra musical, en un a sola audició n, para que
se le juzgara serenamente. con la seguricla&lt;l de
triunfar en la prueba.
Y efo&lt;Jtivamentc triunfó, to&lt;la la nocbt&gt; f ué
u1ta ornción calurosa y delirante ,p ara el artista; el público premió cariñosamente la labor meritisima del que con tantos tíhtilos se ,presentaba
á su consideración.
La primera parte del programa esturn eneo1menclada á la orquesta de ar.eo, bajo la dirección del Maestro Carrillo y se eonnpuso ele t res
"Cuadros Nocturnos": "La Noche", "En
Tiempos del Roy Sol" y " Dormi piccolo a.more. '' Entre el pr imer cuadro y el .scgu ~ ha_v
ta I antítesis, que su ejecución sue,esn-a d'né
una muestra de la amplitud y di,·et\Sidad de la
inspiración del autor. La berceuse que ocupó eJ
tercer lngar, es de una delicadeza y ele una ter:
nura infin itas, de esas obras que recuerdan la
dulce infan-cia á Jos jóvenes, y oá los v iejos las
bellas escenas del hogar, en las que oeupa"i, Jo-.;
puestos 1&gt;rincipales la cuna, el bebé y fa madre.
En la segunda parte se ejecutó el trío para
Violín, Cello 'Y Piano. al eu~dado, respectivameute, de Pedro Yaldés Fraga, Rnbén )fontiel
y el autor.
Empieza c.J trío con un '' Allegro Enérgico'',
Yigoroso y hril.lantc quC' fué SC'guido por el A nclante Romántico. Se inicia este tie mpo con un
~¡rimoroso dúo d e amor entre el violín y el ceJlo
acompañado por el piano. al que sigue un pre-

"1Cuánto sabo este animali t o sobre la cáfila de
pícaros que m1e rodean!" Desde entonces el rey
11uería tener todos los clí:!s un rato &lt;le ~on_v~rsadón con su loro y l'ednto le contaha 111f1111clad
ele .cosas.
Per¿ un uía, ,por tli~traeciún, por
-costumbre ó tal
vez ~ propósito, exclamó:
"¡Pero q¡,é feo es eJ rey! 1Qué feo! ¡Pe~o qué
feo!" Al oir esto el monarca se ,puso furioso Y
quiso tomar al pájaro con la m3:no, pero Peclrito voló un poco y escapó al regio 1_11anotón. _En
seou icla comprendien&lt;lo que el ambiente no iba
á ~erle' favorable en el futuro, eohó á volar y
se ,metió en el palacio vecino, que era el del
,primer ministro. En aquea momento el dueño de
casa estaba almorzando con algunos amigos. Peclrito se paró en mitad ele la mesa y gri~ó:
'' 1Pero qné ifeo se pone el rey cuan do se enoJal
¡Qué feo!" iLa fr,a~ fué recibida con una risotada cren&lt;'ral y Peclrito, enrnlentonaclo. agregó:
'' El :'e¡y se niete los dedos en las narices. La
rein.a no se ríe nunca porque tiene los clientes
picados. El rey cuando se enoja, de t ira á la reina de la trenza." El llllinistro y sus eonviclaclos
gozaban fo ind&lt;'scriptible ante talos manifestaciones y el loro se que-dó instalado en la casa
eomo an imal favorito del primer ministro.

cioso tema piani ·tieo que repiten ~· rnrían los
otros dos instrumentos; viene en segui,la el
Scberzo, -con su travesura pro,pia, y como fina!
üÍ"no ele tanta belleza, el Allegro ~fod erato dC'
de~arrolJo ampl io y brillante.
,
Cuando los ejecutantes cerraron el t n o .:on
el último acorde, el públieo prorrumpió en una
clelirante ovación é hizo salir á es.eena al autor
veces :y más veces.
.
En la tercera parte no hubo más eJecuta nto
que Ponce. quien ejecutó diez y seis obras s•yas. todas onuy ,bellas Y. muy si:nticlas.
.
Difícil nos seria segun· 1Jaso a pa so la eJccu·
ción y el análisis Je todas esas obras. Las qut'
más agradaron al público fu eron )as ,cuatro _-canciones mexicanas, el 'l'ema mex1 ~ano vanaclo,
, sobre todo. la Rapsodia )Jexicana que enti1·
siasmó hasta el delirio.
El maestro Man ·1 el Ponce al piano.
Ocupó 1la 11artc final la 11~ús grande !lo la,
obrns -ele Pouce: su gran co11c1c&gt;rto para p1a110 y
orquesta.
.
.
Objeto ele las más acalora:las cl1sc!1s1?11es ha
si!lo el ,c oncierto citado; no e n el pttbheo. que
lo aolauclió cariñosa y entusi•,~tam,rnte, &amp;i1w ehtre los músicos y los conocedores.
Ya s a,bemos que los ele la orquesta Beet.ho,·en
pronumpieron en un aplauso después el~ la pri_
mera audición, pero en cambio, hay quien ha~•a
criticado ace;·vamen1:e a l autor.
Secruro qu e uo será nuestra opinión la que
,,eng; á decidir la contienda; no pr~sumim_os
de autor1clades en música, y apenas s1 las e11·cunstancias nos han puesto en la n ecesiuad ele
informar iá nuestros lectores de lo que ha pasado
en los teatros.
Por ]o tanto, con el temor ele nu estras _insuficiencias, diremos que en general el concierto nos parece que r epre~enta un esfuerzo muy
•laudable y si no 3:bsolutamente logrado. no. cs.
ni remotamente un fracaso, como se le quiere
hacer aparecer. Se dice que es &lt;1:se~u!librado e11
el .conjunto y que reveJa al pnnc1p1ante, pero
si tales defectos existieran, leves como son, no
Jleoarían jamás á &lt;desprestigiar el monumento
ele "belleza y ele insp iración que for,ma el con:junto. En el segundo tiempo. sobre todo, nos recordó la manera ele T.chaikowsky, y nadie ha
acusado ú éste ele desequilibrio en -el conju nto
cuando deja en la segunda parte ele su primoroso primer concierto al pianista desarrollar todos los ,temas principales de la obra, como lo
hace Ponce on el final ele la segunda parte &lt;le su
bello concierto.
En generail, ,participamos del entusias,mo del
público, y s i el ,concierto tiene ailgún defecto
ante los ojos de los altos músicos, conf esamos
que 110 lo hemos notado, y es natural que así
sea, cla,dos nuestros pocos eonocimierltos. Ya
se considere nuestro aplauso como el del ignoraute ó como el del ent usiasta, no lo escatima remos, franco y si n.cero. .para Manue-1 Ponce.

Desgraciadamente, como lo hac.emos constar
antes, ,las necesidades clel periódico nos obligan
á uo ocuparnos ele los conci ertos ,iel jueves y
ele! viernes. El primero fué ele la serie del Maestro Carrillo, y el segumlo el recital dado por la
señorita Al,ba H errera y Ogazón.
Ojalá que Maese P edro esté en nuestra metrópoli para escueharlos, y de esa manera informe ele ellos una pluma más autorizada que la
nuestra.
J. M.C.

Las aventuras del loro Pedrito
Una 1·ez ltabía un obrero borrachón y pe:C'ador que tenía un loro, el cual sabía tantas
f rase; ordinarias y groseras y las decía con
tanta frc&gt;cuencia. que los &lt;le la veeindad ,del
domiei lio de s u dueño estaban constanfemente
atc&gt;rrori z.aclos y ruborizados. Una tarde, mientras el dueño ,del loro estaba, como ele costum,re, e n la cantina, bebiendo vino, el loro. asomado á la ventana dirigía palabras insultantes
6 poco menos, á todos los que pasaban . En e.;e
momento pasó el 1ev con un grupo ele cortesan03 y ol loro, leYa,;tando la -cabeza, repitió lo
que tantas vece, había oído decir: "¡Pe1·0 qué
f eo es el rey! ¡qué feo, qué feo es el rey" Los
cortesanos, al oír semejante frase, se quedaron
aterrados. El rey, tranquilo en aparien cia, no
dijo una palabra, pero al llegar á su palacio ordenó: '' \·a?an á casa elel hombre ded loro y emhalsámcnlo.' ' La oriten fué transm iticla ele bota en boca y á la tal'de, dos embadsamadores.
con todas Jas herramientas neeesarias, se presentaron en ,casa del obrero al qne encontraron
durmiendo eomo un tronco á co nsecuencia de
la borrachera.
-iEs este el hombre á quien debemos emhalsa,mnd-pregunt-6 nno ele ellos.
-¡No!- exclamó C'I otro.- iA quien debemos
eanbalsamar C'S a•I p{tj:iro!
- ¡De ningún rno,lo! - insisti6 el primero.La orden es t Jara: " \' ava n iít casa {le,J honthre
tlo ,lloro y embalsámC'nlo.;' A qui en hay qne embaJlsamar es al h ombre.
-,Tienes razón. Cumpla mos la orden.
-Sí. Con Jo que ordena el rey no hay qu~
anclar con bromitas.
Di cho y hecho. Sacaron al obrrrn ele l:1 eama
)' lo metieron e n unn bailadera dC' agua fría.
Allí, uno de los do~ le frot6 ron furrrn y el otrn
SP preparó á abrirlo. Pno cuando rl dc«graRiado sintió el fre~eo del :igun, ahrit, los ojos .r
preguntó:
- ¿Qué van !1 hacer nstedes conmigo~
--{'asi nada. \"amos ,1 embalsamnrte--lt&gt; eonte~taron.
- , Y eso les piu·rce rasi n::irla 1 t OC' clóu,lr
han sacado uste&lt;les semejante idea? Para em halsamarme debiernu uste&lt;lrs c!&gt;-pC'rnr :í c1won trarme muerto.
~ E s Yercl:111. Xosotrns siemprr hl.'mos embahamaclo muertos v no ,·iYos.
---..Tusto. Yo creo 'que &lt;lrhr-mos P.spera1· (1 qnr
cHté muerto- &lt;lijo el 11110.
-Yo-agrPp,1í el otro-no &lt;-rro nlhla. J){'TO
me parece que ,debemos ,·o lvl'r al pailacio del
rey á .p&lt;'clir instrucciones.
Salieron los emhalsam:1&lt;lores de la easa y en
cuanto llegaron al palacio .Y pidieron instrucciones, el j efe de la mesa lle e ntradas ]('s dijo
que •present:irnn un e~crilo nl re~prcto y toda,·ía-aún euanclo ~•a han pasado Yarios siglosno se ha tcrmina,lo la tra mitación ele la notn.
A toclo esto, el loro, que había iprcsenciatlo

aquella escena y que comprendió que á su patrón le iba ,á pasar algo malo, echó á volar por
la \'Cntana, dirigiéndose al pfulacio del rry clon1le sabía que be hallaba una pajarera enorme,
en la que daban bit:n de comer todos ilos días.
Aprovechando que la puerta de la pajarera estnba abierta, ·porque era la hora de la limpies.a, el loro se J11etió como por su casa, se paró
~n un palito y se quedó tan tranquilo.
• • o
Pasó algún tiempo .r un &lt;lía qu e fué el rey á
haeer una ,·isita á la pajarera. le llamo la atcntión el loro, y dió or&lt;len que se lo lleYaran á
su habitación. En cuanto so Yió delante del
rn_v, Peclrito-que era éste el no-mbre &lt;!el loro
-empezó á repetir todo fo que había oído á los
zortesanos que paseaban por el ;jardín durante
el tifrmpo que permanecía en la pajarera: "El
primer mini,tro ha reñido con su mujer' '-decía. ' ' El mayo1'clomo se quecla con la mitad del
,li nero que l e cl a n .para el mercado." "La h1J'l
del ministro de hacienda usa pelu~a. '' .\1 rey

•
$
o
Al poeo tiempo, un día en que el r ey estaba
con;iendo en casa ele su pl"imer ministro, Pedrito, que no le J1abía conocido porque se hallaba
si n cetro ni ,corona, se puso ,á hablar y elijo:
'' i Saben 11stecles que el rey toma, antes de &lt;:icostarse, un vaso grande ele whisky'/ " El ministi-o
se puso ,pálido, e-J rey no dijo ni palabra; pero
al día signiente le envió una fuente eon una ensal acl.a ele perejil y ,cicuta, con un letrero qne
decía: "O par-a tí ó para tu loro: escoge. "
La elección le parecí a fá.eil, pero i dónde se hallaba el loro 'I Peclrito habí a vuelto á los jardines reales y se J1abía metido ele nueYo en la pajarera. Allí, donde entre tanto pájaro podía pasar inadver tido, v i vió tran quilamente unos meses hasta que una noehe, al terminar un banquete ofi cial al que asistieron todos los ministros, el
r ey clió orden de que trajeran un Joro ;para diYertir á los invitados, y el encargado de la pajarera llevó á Peclrito. En cuanto se vió en la
mesa g.ritó 1ll loro : '' ¡El r ey se divierte cuan do
le hablan mal &lt;le los pillos que le rodeán!" Hubo un instante de silencio perfecto. Pedrito mi16 á todos y elijo luego: "J P ero qtté f eo es el
rey que se mete los dedos en las narices y la
reina que . ... " E•l rey tendió la mano en que
tenía un lar,g o cu.chillo y ele un solo golpe l e
cortó la ,cabeza al loro. En aquel -mismo instante surgió &lt;lel cuerpo del loro un vapor rojizo que
luego se tiñó de verde ·y después ele amarilfo y
ele en m edio del cnal salió un joven hermoso
que elijo: '' Gracias, majestad. Una encantadora
1110 había transd:orma.clo en loro para castigarme
por haber sido murmurador y c histoso y no podía recobrar mi ,primitiva forma hasta que un
rey me cortara la cabeza.''

Baile de los guajiros, número culminante de El País de la Machicba, último estreno del Principal

•

�Una esposa rifada

Ante semejante suceso, el rey y sus cortesanos se quedaron atónitos; pero el monarca, que
no quería perdonar al que habia herido su '.lmor
propio, clesterró al joven &lt;le la corte para toda
su v ida.
Salió el joven rle palacio y se fué á otra ciudad. Allí prosperó, se ra~ó y como estn ha cura(lo de sn feo vicio ele murmurar, fué muy
fel iz.
Rin embargo, enantlo uste~1cs &lt;&gt;ncu!'ntr&lt;&gt;n por
ahí g-entes ele e~as qne repiten todo Jo que oyen
~in reflexionar y ,1101· p uro gusto d11 andar con
rnen tos, pueden estar seguros &lt;le que deseienden
ele Pedrito, el que, clurante Ya.ríos años de su
vida tuvo alma y cuerpo de loro charlatfrn.

•

DINO PROVENZAL.

La Villa de oro
De la e,tación al H otel Byron la calle es
triste una estrecha calle que oprime y t ortura,
con ~us ca~as despolvorándose bajo el tiem110 y la monotonía provi ncial imperando en los
g1 upos rle cam.p-csinos que t oman el sol r,ecostados sob re das sol menas !le las plazas ó en Jas
mesas &lt;l&lt;'l rafé donrle los elega,~tPs locales juegan al dominó entre sorbos le ,café con lec.he:
sacnclido en el fondo del ómnibus del H otel, entre .do;; viajeros en sedas •Y un cu ra d e aldea,
pensaba en aqueilla mañana de sol, cuanclo lle!!3 rou en seis galeras doradas .con velas a-marilla s, veNles y rojas, entre legiones de inn_1en•
,os hon&lt;leros sirio.~, entre dos filas ¡le núnudos
envueltos en piele&lt;i de cabra, rodeados de :Min istros, Poetas y Sacerdot-es los dos bizantinos
monarcas. 'l'eodora y J ustiniano.
Ravena v ive aún en el siglo YI , en aqueUa
era de Arte y Amor, ,cuando Byza ncio poderoso
dominaba sobre toda la riva ele! Ad riático,
traía del Oriente fastuoso, toda Ja omnipotencia del oro y &lt;toda la gracia ,de la poesí a, desde
la~ laguna~ vénetas hasta las costas de .Sicilia,
la flota de '.l'eodorico y de Justinis no, llevaba n
expediciones de soldados y de artistas que .conquistaban embelleciendo y colonizaban con pom·
¡,a y explendor. Hoy la única eiuclad eu Italia
que eonserva la tra,clición bizantina y .presenta
in tactas sus basíli.cas, sus mosáicos, sus tumbas
y 6Us balcones, es Ra...-enna, la Yilla de Oro.
A tra,·és ele a quel dédalo de callejuelas es·
ti echas, O!lcuras, casi bárbar as, s orpren de la
gracia iemenll de una torre ó la llllajestad ele
un tem1ilo. Ravena ha sido y es a mazona heróica que ha conservado como rel iquia sacra, ,co,mo si ,conser vase eJ cora7,ó n ele Italia, el cuerpo de Dante AJ igh ieri. El sepulcro es un templete, cuyo fondo es uno de los muros del v iejo
conYento de San F rancisco: fos valientes frailes def endieron como leones él cuerf)o del poe-

La rifa ,de una anujer que anualmente se eekhra cu ,'3malensk, ha alcanzado gran éxito este
Hño, J)oniue se hau Yeucli&lt;lo todos los ·billetes.
Los organizadores de ,la curiosa lotería bus&lt;'an una jonm que se avenga á ser rifa&lt;la, y una
vez .encontrncla ~• cerrado el trato, la obligan í~
perman&lt;&gt;rer rlie:-. día, en sn -casa sin salir, para
rrcibir las ,·isit:1s de los can.didatos á su mano.
La Yrnt&gt;a dr !\000 billetes de que consta l a lotería c&gt;stiL intc&gt;rvenida por el Ayuntamjeuto.
Unan-do se han venclido todos los billetes, cuyo
precio es un rublo (5,70 pesetas) se c.elebra la
lotería, y el poseedor del número premiado tiene &lt;lerecho á casarse con la muchac.ha, á la cual
S&lt;' le da. como dote los 5,000 rublos &lt;le la venta
&lt;le• billetes, pero l3 rifada tiene también derecho á !'oeha:,,ar a,J juga-rlor afortunado si no es
ele su gusto, en CU?O caso tiene que partir el
dinero con é l.
Estas 0oterías se vien¡,n celebrando desde ha&lt;&gt;e muchos aiíos, y ha sirlo muy raro el raso de
que la joven rifncla se baya negado á casarse
eon el ganancioso.

Gracias

E l Presidente d e la República áespidiendo al 2° cuerpo de voluntarios "Braniff"

Aspecto del Teatro Arbeu durante la velada con que se conmemoró el "Cuatro de Julio, "
.
en .M éxico.
ta, cuando los flor entinos asaltaron á Ra,·enna.
El interior es simple, una plaquette &lt;le bronce
con el austero perfil del bar&lt;l o, y en t odas partes coronas, fl ores frescas que anualmente, Ir,,
Academias, los Oh1bs, los Colegios literarios del
mu ndo envían al poderoso autor de la D.i vina
Comedia.
~o creo que exista nada más bello, ni que
impresione tanto el ánimo eomo la basílica biza ntina de San Vitale, con toda aquella combinación de mál'm oles polícromos, de mármoles
, ercles, Yetados con toda una eonfu~ión pintoresca de unatices; las colu mnas rematadas por
anehos ca,pitoles bur ilados con todas las filigranas del estiilo; el ábside á manera ele arca de
~narlil for mando arabescos ñnísimos en un t rabaj o -&lt;le un a paeiencia de,·ota, y e n las medias
lun as ele las bóvedas fas magnific.encias &lt;le la
época, los mosáieos de fondo de oro, sobre el
cual se modelan las figu ras á clerecha, J usti nano ,con la corona clel Iimperio Oriental, co n el
largo manto prendido al hombro izquierdo por
regia fíbula de pedrería ele la cual peudet1 tres
dijes, está rodeado de tres )Iinistros, tres Sacer dot es v cinco soldados: en tan to hacienclo
pendant Teoclora con todas las joyas de Byzan-

cío, Ja gran corona ,de largos pendientes, el halo de orn, las sortij'as d e oro, entrega á un Minbt ro la Copa de Oro, mi entras el otro ,alza el
portiere por donde ha de entrar la soberana seguida por ,siete damas ,de eorte, fast uosas, soJc-mnes, cubierta,s de jo,vas, como si' f uesen dvas
llamas áureas que dejasen á sus pasos estelas
de líquido fuego blondo. Y todo el plaJ'ond es nn
inmenso mosaieo ,bíblico, los Prof etas, los Apóstoles, todo el E,,ange lio Aria nn o que es el tlfe•
cursor ele! cristiano.
Cerca de la .Basílica está la tumba de la E m110ratriz GaJla P Ja,eidia, cinco salones en forma
de cruz cubiertos de techos lÍ s uelo de mosaicos :
cuando se entra la l uz Yiniendo d e las pequeñas
nrntanas se transforJ1ia en u na claridad -de un
oro verdoso, una tibia l um inaria verde como
si entrase en una gruta ele crista les.
Y cuando la luna pálida se anir a en el canal,
donde Jas goletas y •los vapores se estr ooha n
como si f uesen á comenzar un-a noc.be de a mor,
nada más conmo,·ente que ver, entre l as altas
hierbas s urgir el mausoleo -del Emperador '.l'eodorico, cruel de alm a y herunoso ,de ~gura. Teodorico reinaba en el siglo YT, un reinado &lt;le
crímenes y ,·iolaeiones, amaba el A rte, la M u,ier y &lt;·1 Crinw11 con la pasión ele u n neurástico;
pero cuando en s u p!Llacio ele Ravenna presentía
que una tempest ad a menazaba la v illa eorrín
tembloroso &gt;L refugiarse en aquel minarete confiado en la :sólida pied rn semi-lu nar qu e le se rvía &lt;le teeho. L a leyenda-oh la .adorable y
~iempre eterna leyenda!-cuenta que Dios para
casti:gar al monarca Yiolento, hizo que el rayo
atravesase el espesor •d e Ja p iedra y .redujese á
cenizas al cr uel F.,mperador : a(m se vé la grieta
en el monolito por donde clirrn entró el rayo
Ye11gador.
1í ás moclprno y mr nos i mponPntc e~ el Qua1lripórtiro, á mf'dio ele la eiuclad &lt;londe reposa
la f:i,milia do aquellos guerr eros n•·venates, ,Jog
Hracciofor tc : e9 un patio -con su claustro, don de en urnas colosales duermen los fa mosos señores, mientra~ en cada .ángulo, un escuelo de
armas ornado ,le coronas y de esta ndartes
r11ent,an ele Joq &lt;lías do hier ro, cuanclo los B raceiofor t,r, calada la Yisrra y al Yiento las tre'&lt;
plumas simb,ílicas corrlan por la llan nrn &lt;le la
Romagnn en husca ele los Malate9ta y -de los
Dnq11rs de J•\•1Tm·a !
~---.:~ ;;t :. , . .~,. •

Ra vrnna es la ama&lt;l:L ,1,, lo, bal'ílos, es In. &lt;lontPlla orirntal que aún impera en el Adriát ico:

Asistentes á la r ecepción ofrecida por la señora L. de Pérez, en s u quinta de San P edro
de los Pinos e l domingo último.

IJante, huéspNI de ,(luido :Minore rla Palenra,
fué te&lt;;tigo del amor adúltern &lt;le P rance.'lca
aquella que '' brotó como una flor en me&lt;lio clP
t:rnto hirrro" y ,la inmortalizó rn s11 obra ; B_n on
rn su eterna mefanr·olía y pn '&lt;11 inconformidad
morbosa, viYió por mudio tic.-n1po adora ndo el
se,·ero claustro de San Yirale ó recogiendo en
los alrededorc&gt;s los cuentos y las historias de
nqnell a época cua ndo g iielfos y g~belinos, des-

de R im ini hasta Regio E milia, asolaban Jos
,campos al m nndo de Ottob110no '.l'erzi, -de Guido
Guidn.r-ell i y fle Gi anciotto :vt:alatesta, &lt;l etto lo
Sciancatto.
Y allá abajo queda la villa de Oro ,con s us
calles sucias, sus f anales de un gas triste con
,)os cafés de fa Plaza Vibtorio Ema.n uele, atestados de elegantes ofieiales &lt;le guarnieión , eon l~s
aristócra t!ls provincianos, bostezando sus aburrimientos a nte 1la taza ele café; apenas despierta
e uando el ,m agnífico teatro Alighieri hospeda
unos ele lo;i nnonumen tales spartiti de Wagner;
pero sin reeordarse que terca. el ,al ma ele l os .recuer,do.s, cle-1 ,glorioso t iempo bizan ti no, vive y
r-alpita, conmueve y llama en el esplendor fastuoso &lt;le los mo aicos, lenguas de f uego puro,
reverbera ciones de Golcon&lt;la, á me&lt;l io de t an ta
clesolación . .. . .. !
FR.ANCOIS G. DE CISNEROS.

m
Las modas inglesas
La s mo,las inglesas son mueho más elegan te~
)" distingu idas que las francesas. ITa blanclo, natura•lmc&gt;nte, en términos generales, y no comparando la« t oilettes ele las t uristas i ngilesas que
vrmos a qui con las que salen de casa de ~Lme.
Paqu in.
Pero comparando la manera de vestir ,de Jas
a1·ist óeratas inglesas con las parisienses que lucen, se nobará una .diferencia e norme á fa,·or de
las p ri meras; en cam bio, las clamas rlel faubourg Saint Germai n las superan, porque u nen
&gt;L la sen cr11ez inglc&gt;sa de sus wsticlos el ch ic
inna to &lt;le la nnujcr frn nc.esa.
En I nglatf&gt;1•ra se con&lt;'!'cle mucha má~ importancia á los trajP~ ele ca-a y dr sociNlad que
á ,los de ca lle.
En aquéllos se encuc&gt;n trnn tollos lo, dela 11 &lt;&gt;,
que la coquetería femenina combina eon a,1mirable habilidad, llin rec11ni1· áL jlX'trarngancias de .ma,l gusto '1 in correctas, mirntras que&gt;
en éstos se pre,einclr ,l e todo rn ohs&lt;&gt;quio el~
fa comorlidad p~áetica.
Un solo detallr -clemo•.tra11ÍL cu mpl idamrntr
hasta &lt;lóncle llega la Mlicadez!l rle las M1bd ita-1
cleil rey ,Jorge&gt;.
.Sn Santidad indicó 1&gt;! clcsro de que las ~eiíor.as cubriera n sus escotes en las comidas ó
fiestas ofieialc&gt;s á las cu ales hn·iese que asi:stir
rl X uncio Apostólieo, y para la Gran Bretaña
la inclicaeión ele Pío X fué una orden que se&gt;
npresur6 ÍL cumplir sin la menor répl iea.
,Como prueba el¡, ello basta recordar que .1:.
embajadora de Inglaterra, ,i ,p riucipios &lt;le invierno cl ió una comiua, fi gurando Pntrp s us in,·itados el Nuncio {le Su Santidad, r no habiendo tenido ti0111po de suplicar en las in ,·itacione3 el vest ido alto, preparó una bonita echarpl'
para eadn señora, que les fué entregada al
eutrar.

Caprichos de pretendientes
N"ada tiene de particular que un l1omhre muy
feo busque una 11ovia c iega pero lo que no se
explica es que exista quien, sin razón aparente,
y por puro capricho, busque una noYia qne tenrra una pata de palo y que para encontrarla pu1,lique en los periódicos anuncioq como ést~ que
publicó hac.e poco un diario ele Birmingham:
"Yiuclo de buena posición y buenas costumbres desea en/tablar rclacio)1 es matr imon iales
ron mujer &lt;le unos euarenta años, qne posea es.casos recursos y tenga una 'Pierna postiza.''
Y no se vaya á creer que es solo este indivi clno quien tiene gustos tan extraños. A toclo
hay quien gane. ¡Qué &lt;lirlan nue3t ros lectorc&gt;s
de cierto ciudadano de Connecticut que pedia
J'Or medio de un periódico ele sn tierra '' una
\'inda cuyo marido haya siclo electroruta&lt;lo ó
ahC1rcado á fin -de que no pueda pasarse&gt; la Yida
c&gt;n~,ilzando al difunto "l
H ay quien se pasa de exigent~, como un joven a~ner ieano que también por ,medio del am1r,cio periodístieo buscaba ' ' una mujer de unos
eincuenta aiíos, muy rica, sorda, muda, y que
detestase la música, los niños, lo, a~ imalcs y las
bebidas alcohólicas".
Este anuncio y los anteriores llPrnhnn ln coletilla de&gt; eaj6n: "Seri¡,&lt;la&lt;l absoluta. Sólo se
contestarán •las ca1·tas flrmaclas. ' '

Las damos muy cumplidas y sinceras á nue~tro colega " Novedades", por los galantes coucaptos que dedica á n ue.tro director, y los f elices augurios á nuestras publicaciones, l os cu:i.
les nos obligan profundamente.

Festival de caridad organizado por
" La Semana Ilustrada" á beneficio de las víctimas de las inundaciones del Bajío.
Con la cooperación d e muy valiosos elementos a r tísticos que generosamente nos
han p restado su concurso, y de acue rdo con
la "Junt a Guanajuate nse de aux ilios en favor d e las victimas de las inundacionea del
Baj ío, " estamos organizando una espléndida función t eatral que se efectuará en el
Teatro Arbeu la próxima semana, y cuyos
productos íntegros se destinarán á socorrer
á nue stros hermanos que sufren.
Oportunamente se publicará e l prog rama, que causará sensa ción por las novedades que en é l han de figurar.
Entre tanto, nos pe rmitimos invitar muy
cordialmente á la gene rosa y altruísta sociedad , mexicana á que nos prest e s u apoyo para el mejor éxito de l fin benéfico que
nos p•oponemos.
L a Redacción de

"La Semana Ilustrada."

S anta Ma gdale na predicando e n Mar sella. - Cuadro d e F . Mon t e nard, del Salón de Paris de 1912.

�dlalfaaar del cJilcázar
Bl'i~as clcl Bétis famoso
r:i•!&lt;!i~r(ln sn blanda ei;na
,prnstá1,do!P. en haz glorioso
ingenio, J.13tre y fortuna.
Y trazaron el ramino
que recorriera triunfal,
&lt;'&gt;onctos del Aretino
y l'pigramas rle Marrial.
Soldado y a.·enturero,
cumplió sus ansias marciall's
hla,1,liendo el hi dal~o ar·l'ro
~n las armadas rl'a les.
Con tonadillas sonm·ns
ele stn canrio11es Iigerns,
ali,·ió las tri~te; hora,
,lrl setvicio de galerns.
E; noble pecho rendido
tuvo propicio al querer
y fué mortalmente h,•rido
por m iraclas di' mujer.
iBie11 supo cou hábil mano
cultivar su cltÑce flor
en el huerto seYillano
tle los dominios ele Amor!
Así, galán divertido
,quitó á la vida su duelo
al sentirse mal ferido
por el rapaz ceguezuelo.

Y a.•í aliYió la jornada,
dando á la amoro3a lid
las sales ele una tonada
y las mieles de la vid.
Desdeñoso de la fama
que le era sierva y sumisa,
proclamó por dueña y dama
ele sus coplas á Belisa.
Y en la negra clesYentura
ele sus andanzas de amor,
buscó posada segura
pidiendo á Dido favor.
Dále gustosa quietud
el aljarafe frondoso
que brinda .sombra y salU'd
cerca del B étis famoso.
Y las aguas del regato
que discurren presurosas
mezclan su murmullo grnto
con canciones rlllllorosas.
Allí, al alba se levanta,
recorre el caz del molino,
compone versos y canta
á lo humano y lo divino.
Cata el rico tresaniejo
con que aplaca su quimera,
y entre un cantar y el añejo
requiebr a á la molin'.Jra.
Gusta aceitunas serranas,

y en la verde alameclilla
,recita coplas livianas
111'! veduño ele Castilla.
Y á la noche, en el mol ino
tiene una cena jocosa
eon saipicón, queso y Yino
tomo don Lope ele Sosa.
Viendo el mosto que se araba
dice en son de ponderallo:

"1E, to, Inés, sólo se alaba,
110 es menester al11ballo!"
A los campesinos lares
donde reposa apartado,
llegan los dulces cantare5
ele nu poeta enamorado.
Son querellas ele un amor
que pone por un mirar
en cada verso una flor
y en cada flor un cantar.
D escubren la aguda espina
qÍie clavó en el pecho odiado
una beldad peregrina
que tiene el mirar airado.

para entablnr ron amoro~o alarde
sus ,pl-áticas discretas;
y nua tar,cle i recuerclas, nna tarde
en un bosque &lt;le ,nardos y violetas
propicios á vibran te
caución ,el-el embeleso,
sintieron al deleite rlel instante
y sellaron rn encuentro &lt;'011 1111 be.,o !
) ' desde entonces cuánta
irle-aJliclacl rebosa en Ja ,colmena;
u in!lÚn dolor acerbo nos quebranta
ni ~nlutau nuestra atmósfera Serena
la negrura de fútiles resab10s;
jnventurl y plaieer e-;:; lo que llena
la ropa &lt;¡ne hnmecleecr. nnt'stros labi'JS!
Amémonos ·así, toda la vida;
tú á mis sueños rendida
como ante su más lírico espejismo ,
v yo á mi vez rendido ante el abismp
;1c· tus brazos ebúrneos y rerlondos! ;:··

oeo
cJ!umor de ondas
Oye dulce amor mío
que vives en mis reinos intl'riores,
este eanto ele lis con eJ que a11sío
enternecer tus ojos soña dorrs.
Cuando en ama,bles diálogos re;ponele
al eco ele una súplica hechicera,
t u alma en primavera
es un lago ele azúmhares por clo,n,11'
se rlesliw mi amor á la manera
de un esquife &lt;le seda;
ese lago no copia en sus eristales
sino aquello que pueda
encnrar como nÍY,eos idea.les
inspiración, diafanidad y ensueño ....
Mi corazón y el tuyo
con recíproco empeño,
buscaban el eneanto de nn arrullo

t:

,:)

~
e:,

Otro can to a,l amor mi musa intenta,
otro himno á la pasión jamás concluida;
yo eantar é al amor m ientras me sienta
ebrio ele jnv.entu&lt;l, &lt;l e sol y vida.

Tomó á Cri3to por blasón,
y olvidando lust1·e y fama
sólo dijo la oración
dosprecianclo el epigrama.
J osó MONTERO.

~

111

i:.

~

"l

::s

~...
......

Para " El Mundo Ilustrado."

Yo cantaré al a.mor porque él ha
mis únicos in stantes de ventura
y .sus recuerdos . restan en oni ,pec,ho
ele las horas amargas la amar.gura.

..s

~

Fué poeta y gran .señor
que partió su mocedad
en letanías de amor
y cauciones ele piedad.
Tuvo en el alma eneendida
del arte la augusta llama
y le endulzaron la vida
la oración y el epigrama.

Ilizo á sus pasiones guerra,
no vió en sus quebrantos duelo,
tuvo los 'Pies en la tierra
'Y la mirada en el cielo.

'

o
Bamo alamor!/ á la vida

:Mas supo limpiar el hueco
ele su morada interior
y •hacer de la vida un trueco
dando paso á un santo amor.

\

PRIMITIVO HERRERA.

1Ojo3 de dulzura llenos,
son como un dardo mortal
los ojos claros, serenos
del divino madrigal!

,Con prodigadas ventn~as
hizo del mundo un pensil
y en amorosas locu1·as
vivió una vida gentil.

'

L5
1

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hecho

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~

~

~...

Un suspi r o ,de amor es uu anhelo
que en la estr echez del cor azón no cabe
y ·buscando ampl itud s~ eleva al cielo
ron la misma ansiedarl que impulsa al ave.

~
....

Sus murmullos de besos son promesas
que traen al al ma clirlces e.mbalesos
¡cómo me gusta oír eu mis tristezns
l'Se suave murmullo da los besos!

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::i

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~

111

'\)

.Sus palabras m1•ás. t iernas, lenitivos
.pa ra el alma sedienta de caricias
que a ma el ealor de ,labios siempre vi vos
que vengan A ofrecerle sus primicias.

"l
i;:i
~

~

Sus jnrnmentos, los que ingénua el aforn
se forja eternos y con ellos goza,
pintan un ,cielo azul de dulce eaJma
y un bello amanecer eolor de rosa.
Yo cantaré a,l amor, fuego sagrado
que la muje1·, que es su vestial constante,
enirla de mantener siempr e· inflamado
dentro del corazón &lt;le.l hombre amante.
Es tan el u lee querer y ser q uerielo !
á una sola ·emoeión ligar dos Yidas

y soñándose siempre comprendido
dejar -q ue el t iempo ,corra sin m ed ida, !
Es tan dulce crnzar por el sendero
de la vida sintiendo la alegría,
la profunda alegria del viajero
que encuentra su más grata com,pai:ía.

Yo cantaré al amor, mientras aliente
las esperanzas que me dan la vicla;
esperaurlo se viv.e clnLcemeute
porque el ensueño rlel dolor se olvida.
Mientras s ienta en mis venas fuerte y sa na
savia ele juventud, rico tesoro,
y mañana .... quién 1)iensa en el mañana
si unos labios le dieen: ¡yo te adoro!

GUSTAVO F . AGUILAR.

j

�Sus ,·ocecítas pálidas se pierclen quedas en b

LA ULTlt\A NOv&gt;IA
Cnando el bueno de don Francisco ~a lió de ~u
casa, el sol de oro, que dnrante toda la maña11~
había estado oculto tras los vapo1·osos tules del
cielo, salió también, derramando alegre luz sobre la ciucbd.
•E rn &lt;Ion }'rancisro soltor:in, v icjt y ri c·o. ,por
añailirlura. Pasóselc la jnventntl en or::!;í:1', y c:t·
lnveradaH, por lo qne no llegó ít ,li~frnta1· &lt;1,• la
trnnquila paz del matrimonio; así qur, euan,lo ~e
dió menta, encont róse con la mit:i.cl del ,igio
cumplido, algunos años más dl' adorno y sin f'S·
peranzas de ,olver ít nacer ele nuevo.
Y corno tenía mochas hora·, libres en que 1':,.
cer vagar su imaginación, pens!\ba el buen hom·
bre que ya no era lógico el buscar mujer; inútil,
por tanto, el pretender hallar una compañera
con quien compartir los últimos rcsplandorPs
de su vida; las viejas no Je gustaban, claro está, y las jóvenes no le harían cn,o, y en sus
largas meditaciones pensaba en aquel magnífi
eo filtro que el di~hlo clió it Faust o r:ira haccrr.e amar de la enr:u1taelon1. 1\[ar~arita.
Su larga vida '&lt;le placer&lt;'s no hiriorou
más que llevarse bien ligeros los albores ele ,t1
bella juventud, y como las ho1·as huían Vl'loces
con sus días, y éstos con los años, cua n,lo lo vemos salir de su casita en la maíiana de Abril,
tiene ya la espalrla algo encorva&lt;la, la mirn1la
;in brillo, el bigote la,·io, y aquellos caboilos.
CJt otros tiempos negros y brillantes, converti·
dos hoy en blancas hebras de color de plata.
Conquistas ... las tenía aún. El dinero sab e
vencer vallas, ya que no ele honestidad, por lo
menos de puclibundec!'s y tont&lt;'ríns rll' fácil es
mujeres, que busc·an en l'l viejo su oro, para rm
c·ambio darle llll amor ñngido ~, embu3tero, qnc
&lt;'S de todos. Fin última nma11te le ilejó por u11
joven que, s i bien tenía menos dinero que él, 11&lt;'
vaha en cambio el :ltrnJtivo ele sn lazan:, 1110.
cedarl.
Ahora surgía en su cerebro un nuevo deseo
de conquista, reminiscencia tal vez de sus galanteos de antaño. Aquella noebe soñó que era joven, y como después de un agradable sueiío &lt;¡ne
nos ha deleitado durante las silenciosas horas
ele la madrugada, al despertar, en el r;tyar du
las primeras ho~·as de la mal'iana, se encuentra
el alma embargada aún en esos íntimos encantos de lo soñado, á don Francisco, el pobre V('
jete, le cosquilleaba lígeramente en su gastado
corazón el deseo de amar, y vcfa un horizonte
de bellezas en el que el ''Amor'', desde su pa·
,acio ele galas y ele flores, le brindaba con sus
encantamientos ,t gozar ele la vida y ele la nlrgría.
,Al salir, como er:i, domingo, 1,ió Jinrlns mu•
chachas que ,junto á é! pasaban, clerrama nclo lt1z,
belleim y lozanía, y olviclánclose clo que ~ns en·
helios eran ya blancos, irguióse presto, c;;tirósr
con cuidarlo sn "chaquet" marrón y, calándo1\e el somhrero á la antigua u;anza, miraba :',
destajo, pro&lt;inrando de dar á -sus o,jos el lucien·
te mirar de cuando entró con sus Yeinte prima·
veras en la rosncla sencla de la jtn·entnrl.
"Verdaderamente, se decín, para su interior,
hien pudiera aún hacer el amor. 1,Clne soy alp-o
viejo'! Eso 110 importn. ¡,J-Iahr:'i quien le ¡rusfr
la anrianidad?" Y e11 estas ra,·ilaciones iba
11ue3tro raballero tejirnclo trlas rlr color tie ro.
sa e n su rerebro, hulliclot· rl~ i,!r:ts.
Anclaba cl!'sp«eio sin &lt;hu·sr cu&lt;'nta. 1~1 jrtrclín
del Pino, enrlavnrlo ÍL poca di~tnur·i,t rlc aqurllos lugares, le ofrecía nncho rampo para s11
nueva a eaririacla ¡,mpresa rle nmor; lMSeo rppleto ele niñeras,\' ele ama, de c1ía, Ílnicl!s que
tal \'C'Z hicirrnn &lt;·aso i, su :ndirntr ,v soiiarlo ,l rSl'O.
Como era en ,prima\'era, el Yir:1te,·illo mnií,1nero perfurnrs traía de flores, rle c•ampo y ,le
frescos 1·egatos. El rielo era azul, el sol alegn·.
y rl corazón, al sentil' tanta lozanía, convidaln.
il. :unar y á deleitarsl' con e,e ¡wns'lmiento. ~quetÍase salir de su prisi,ín rle rar,1c. para vota~
libre más allíi de lo mun,lano y tle lo tenenal,
p:lra 1·er·oger tambi!'t: á su paso lu1., •ol, !'í'l'fnlllC'.,, alegrín, .Y tranqnilo amor.
Al pasar ¡,or l' I merr:irlo ,·ió sus ¡,nestN•illn,
(le flores il~nos de ,!alias, 111' violetas v dr rosas, y á rlon Prnnci~t·o snrgíal e l'l recuerdo de
-s us moceclad!'s, ruan,lo, ale~rr y nfano, iha en
bu,ca ele a lgún ramillete, con el que pensaba 0'1Feq11iar á h nrnjer :imada.
¡Cuántas habíanse rencli-do ante su figura arro•

gante! i Cuántas, ay, si ntiero11 en sus ojos E:
calor ele sus ojos! ¡Cuántas ·suspiraron por con•·
partir con él el cariño de sus amantes coraza·
nes! Y hoy, iocmriría igual que antaño~ Vauas
~speranzas del que sólo sueña.
Como quiera que algún arma debía. lle,,ar pa•
r:i. iniciar el ataqnl', pen,ó que algo había usado
l'II sus tiempos de muchacho. Paróse pensath-o,
y mientras que su cabeza meditaba en busC'l
de una solución, su mano, chiquita y re¡rorcletn,
rasraba en el bolsillo ele su chaleco rameado
en bu,ra del que allanaría el confl icto.
iE,1 la esquina de la calle había una tienda
de dulces, que lucia en sus escaparates lustro.
sos tarros de cristal llenos de confituras pinta.
da3, y alguna que otra cascada de caramelo~
1.ntados rle miel; pai·óse ante la tienda y, ,lespués ele un largo racioeinar, convino consigo
mismo que quizá fueran los rlnkes lo 1;.íu á
p1·opósito para el caso.
En el bols illo ele su "r·haquPt" cJe3a nnrC'l'i(,
la blanca raj ita ele rico, bombones, y cfo la misma m::ncm qne el hirlalgo manchego, haciendo
u11 gesto rle bravura, dirigióse presto al encu en·
11·0 ele la blanca manada de carneros, así clor,
Jl'raneisj'o so ,lirigió al jardín en busca de su
soñacla &lt;'onqui.;ta, luciendo también en su arru-

punzantes crítiras y no ml'nos l'SCabrosns conversaciones. Aparte, un solclaclito de Infantería
habla ele cerca con una robusta gallega de sonrosada tez.
Don Fr3ncisco sacude con su blanco pañuelo
la tapa ele mármol, sobre la cua l un robusto
árbol ha vertirlo 11na copiosa lluvia &lt;le semi·
llas. Siént~s,', no •, in re•·ogt'l' los fn.lrlones ,le su
''thaquflt'' rnan·ó11. y su~ (\:jos 1·ecOl'1'Cn Pi grupo de niñeras, pror urando llamar la. ateneió,1
con nna tosecil!n fingida que v morlo de c·arras•
pee salo de su garganta.
Nadi(l se ,ha interesado por su figurn. La~
criadas pro3iguen en su eonversación, sin cui,lnrse ile aqur&gt;l ~cical:1&lt;lo ,ejate.
La mañar.a ~e I,~3liza suave. Don Frnnci ~ro
pensa que ya no tiene la osadía ni el atreYimiento ele cuando e1·n ;jo,en; e:1tonces, todo el mundo reía y era si!'mprc p!'relonado por su juven·
tucl. Ahora, si se extralimitnha, le llamarían
viejo v,,1·&lt;lr ,, otrr.s ,·osns por ;,I r·., tilo. que Ir
llenarían rle ruhor.
¡Pobres ilusion es! Pué tan , 6lo un suríio. De
In n,ismn 111a1,era que murrc nn rlía, nsí iba a¡ro•
nizanclo en su alma el rN·uenlo de su soñar, dC'_
jánclole ea urt rrepú.;rnlo ele amarguras. Pensó,
con Yergiienza, en aquel paquetit o &lt;le ,lnlcrs &lt;¡uc

mañana ele Abril.
'' La princesita Leonor
tpnfa cabellos de oro'' ...

Y el sol, en tollo fül Psplen,l,,r, ,ti filtrn l'Sr
por entre las copas rle los ál'holes. dibuja co1o
sus rnyos per,lirlos mantha-1 rire11H1rrs ile luz
sobre la somhrenda arena ele su.~ paseos.

Los bombone,; qnr lle,·arn parn sus gnla nteos ele amor, han sal iclo á la rlarn luz dPI jar·
dín. T,os niños, que torlo lo Yen, han drja&lt;lo sns
juegos y Yan acPrcí1111lose poco á poc·o, con sus
manita, atrás. Lni~ita. una morenur·ha de ,lier.
añcs á lo sumo, quP lle\'a de la mano á un 1w·
queñi!l, rurhirhea al oírlo rl e éste:
-/Son bombones, Paqui to, y ,le ·1os &lt;le ¡rn¡iel•!3
dorados.
El ,primer duke, ele lujosa envoltura, ha salt·
do de la caja. Lo3 niños han acortado la di~tancia que les separa del viejo don Franr isco y
aguardan, como los patitos que á la Ol'illa clel
estanque esprrnn de ma11os del paseantr el tarugo &lt;le pan ron,·ertido en lluvia ele migajas.
Los homhonC"., son l'C'partidos en mrdio rl1•
nna gran a1,g-azfn$1. Las &lt;·riaflas H(• uclrn :l sPpH.
rarlr~ 1IC' aqurl buen seiíor, pucs, por ~u,; af:1n~s en 1·oge1· los dulre., , han lll'naclo las lustrosas botas ele innumerables pisoto,1!"'.",. Alguno,¡
muerrlen las manos rll' la, qu~ quieren ftpnrt:ulC'S de su JnjoM festín.
En la caja queda un grueso bombón, eaadrilateral, magnífico. 'foclos, con los 1·ojos labios nn·
tados de rhocolate, miran al último snpen·iviente con sus ojos golosos y tascinado1·es.
- Y éste--repuso dou Francisco-para la nifia que quiera ser mi novia.
La-3 criadas ríen la ocurrencia ele aqul'l si mpático vejete, y los niños, á quienl'S t&gt;l rubor
ha im·aclido, sienten no ser lindas rnuch~chit,,s

:t xer dueños ele la cll'sC'aLla golosina.
L11isitn, la morcnu~ha, se abre ¡rn,~o y abrnr.a
al bueno do clon Francisco.
- ¡ Yo, yo soy su novia!
f. S11 blanca mano de muñera arrebata con
ra¡&gt;idez el premio ele sus amores.
Don Francisco ha sentido en sn gastado corazón un leve con-,uelo, y su mano acaricia la
negra cabellera de aquella nov ia pequeñita. de
aquella niña inocente, sin picardía, ele la ú!tima novia de su \"ida.
para llrga1·

J,os niiios se han mnrrhndo. El ;jn1·rlín, lihr&lt;'

ele los gritos de la atoloruhada thiqnilll'ría, s~
ha sum itlo en un suave silencio. En las copa,
ele los árboles cantan los jilgueros y nlgu110'!
pardillos picotean los papeles que envolvieron
1·iea3 c hucherías. El grupo ele jóvenes regresa
por la íronclosa arnnida de álamos y, al per_
clerse á lo lejos, cle,ia vib1·ando e,1 el aire un
leve perfume de dichas.
Don Francisco se levanta ele! banco y cou paso tranquilo se dirige hacia la salida del jardín.
V a mefütando. Las hojas muerta·, ele sus ilusiones se han ido, batidas 1&gt;or el huracán ele la
realidad, y sus ojos se empañan con una lá,,rima furtiva, qne es algo así como un tierno ºrecuerdo para su perdida juv¡,nturl.
Ulises BIDON Y VILLAR.

CUADROS NOTABLES·

g~do ~ernbhnt&lt;' 1111 le,·e gesto de caballeresea

alti\'eZ.

lhhín nna fr:inr•n alegría l'•t el cui&lt;laclo y
V!'Nle ,jardín.
En los árl:&gt;oles, ele tupidns copas, cantaba•1
jilgueros .v alguno que otro rey rle las espesn1as, qur, cual caramill o de 1111 pastor ele la,
agre-:,tes montañas, lanzaban al aire sus rrielórlicos siibirlos de miel y cristal.
El ,jai·,lín tie1: t• un lngo que, por ~l'I' ele iar·
,lín, es vcNle, romo el ele los cupntos árabe~. En
~u linfa nadan ánz:uc-s ele blancas plnmas '"
pntos rhi'}uitos, eomo rit:H ¡:orcelanas rle u~
fcn"..t'ni110 toe:Hlc,r.
L~s lágrimnB que al amanecer vertiera brillan
aún l''l ]:•~ ,-r-..clt•~ hojas de los rosales ,,e Bengala.
Do,1 Franci,co ~~ mira en el terso e,pejo r!,las agua~ ~' créese jo,·ea nún, mágiro poder de
ln, 011,las rristali11as, que sólo rlibujnn la leYe
,·i lueta de su cuerpo.
·
Poi 1111n c,:lle ele álnmos camina hacia la ro•
1onrla 1·entral, en ,Joncle lr;s 11 iños juegan. J]I,.
vando ~ns eabPllos en desorden y •sus frc,1tes su.
rlorosas. F.n la rotonda hay un largo han~o circula1· en el qu e las niñeras, en franca re,rnión.
se solazan con sus lenguas viperinas, llenas de

babia comprado para iniciar el ataque al amor.
Del jardfo, en frondosa calI.e, surge un grnpo ele jóvene;i. Vienen cantando, y á ~u paso
llenan el ambiente ele alegría y de ,·icln . .\ 1 pasar jui1to al grnpo rle niñeras, hay ri,;as y al!(a·
z:nas, carcnjnrtas ~' piropeo•. J~;. In jm·e;1tn'1 ,qnc
pasa, y don Francisro se Yió también romo ellos.
lleno de fuerzas y rlo viua, y al pensar en é,to.
snrgí6 el rr,c•·,1p1•do de una 110\'ia rnhi&gt;' &lt;¡ne e11
sus mocedades tuvo. su ímiro y ,·enlarlero amor,
y luegn 'rn amor clPshrl'110, y ella unirla {t otro
hombre por ('] fuerte lazo ,lel matrimonio.
Un niiio patea sohre el han to .,· sns pieel'c-ito.;
le\'antan unn. le\'C nnbr ,le pol\'O q ue ;r pierrl('
cn el aire.
-Mira, Quico, qur Yas :'t llenar rle ti!'l'l'a nl
abuelito-di ce una de las criadas.
Y Quico ,,. b:•i:1 v por un :non:ento s,, queda
mirando :'t &lt;1011 l~rane iseo eon s us ojill(}, pita·
re,cos.
"Abuelito ... , repite su me,,tC';· sí. abuelit'l
sin nietos, abuelito t1·isie y solo''. Y por su
frente rlrsllla en silcn c·io toda la hi,to,·in ,le sn
pa,·arlo.
Lo.s niiíos siunen ronienclo· pa1·etl'n "'Ol'rione 0
al saltar sobre" la arena de Ía rotonda~ Taos niño3 son también piljaros •ele los jarrlines.
Las niñas, en grnpo a,pnrte,' cantan coglda;
de las manos, mientras que otr a con los ojos
vendados, dá vuelta·s en el cen tr¿ ele la rueda.

Leña de la selva, por F. A. Bridgman, del Salón de París de 1912,

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Parec·P que la hum:1:1i,la&lt;l se cncarma ,lrm.1 siaclo con las irleas YiPjas y caducas, ó que los
intere3es creados por las institu6ones vetustas
son tan gran~les que los beneficiados por ellas se
cle-fienclen á capa y e.,pacla, cuando llega el momento en que fatalmentr los ('OJHlenn (J morir la
tYoluc·ión rlP l0s puehlos.
No3 sng ierrn lo antedicho las últirn:,s noti &lt;'ias que ¡J¡, Portugal nos &lt;·omuniean los cablegramas do los periórliC'o, diarios. Según éstos,
lo:, partidarios tlel trono, eucarna,lo en clon Ma11ncl por ahora, no pue,len Yer totla,-ía con bue
nos ojos el establecimiento rle la República, y
como é .s tr no se está hac·ienclo t'n la hnena armonía {JUP era de &lt;'9JWr:11'sP, p,uece que Joq ,·cr.listas tratau ,le np1·0Yer•har se tle las di\'isiones Pn·
1re lo.'&lt; republi('anos pnrn 1·ecnpernr In primasía
qnf hall ¡,rnli,lo &lt;'11 el dominio tlC' la l·osn púhli_
c·n .
El ::i prgo ,le la humanitla,l á In, pr,1ctif/\S est:Lhlecirlas por los siglos no nos 11:rnrn mayorme11tr la ate111·i6n; no hay 1· a mhio ó tntnsformacié&gt;•1
qu e no siembre el pánico en el alma ile }os con&amp;ervaclores, que forman la mayoría de los lnllnanos, .v. á ellos ilebemo; el pro,·erbio que el ice que:
Más vale m tlo por ronocirlo. quP hue110 por conoen. Bnsarlos en este absurclo los que- han reu·
r.iclo u n capital ; lo., que ,lisfrutan de ciertas comocliaacle:, 6 nre\'en11Hs. temen torlo moYimiento,
lo mbmo en lo mateTial que rn lo moral, y cuaH·
clo la evol ució:1 ~le los pueblos picle que se modifiquen los proceclimirntos ile iobiernos establecidos. sienten el temor ,le qne la nueva organización no sea tan provec·hosn para ello, como lo
ha si cl o la anterior, y por lo tnnto, no consi,i,1teu en clesprcmlerse fáciim&lt;&gt;nte lle lo que le~
ha dado capital ó pre,·enda,.
P ero si no:' explitamos &lt;'SC' ,-onsrr\'atismo ele
los ricos y ele los aromorhulos, lo que 110 nos ex_
plicamos es como se hnrc !lel'!'anrnr la sangre po:·
rontrarhr un mo,lo el e Yicla que es bené'fico á toclas Jures, y que si¡::nifica un ¡nogreso para la
hu man i,larl, súlo por ronservar concesiones ó pridlegios i:Hlh·irlnales Í&gt; de ra~ta. iCuánclo clejarán de ser las palabras altru i.0 :110, ,·arillatl .v pr11gr eso. uniones ,le lrtrns, ~in ,ignific,1tlo y si11 objeto verdadero!

eu uu puerto tlel Bálliro. 1-le cuusidcrn de tal impo!·tancia la confereucia ele los clos jefes ele E~tado, que se asegura que ele ella tlepenclerá el
porvenir de la guerra ítalo-turca, y el clel mar
Báltico como sitio militar.
Y si hacemos un ligero esfuerzo, quizás j)OJamos Yer en em entreYista uua orientacióu absolutamente nueva en la política internacioual europea.
No es para naclie un secreto que la unión frauco-n1sa sólo existe de nombre, el oso rn.;o se cansó &lt;le la sua,·e mano Je su domadora, y, sin estropearla ni maltratarla, como hace,1 otras fieras, ha buído de ella, y procma baDaro~ lo más
lejos que pueue.
Ahora bien, si se aproYecha el Kaiser lle estas
circuustancjas y ofrece al oso una alianza que
parezca algo más 1irovec hosa y lle\'adera, e:, Sf'·
guro que Rusia la aceptará, y &lt;lejaudo á un laclo
las consitleraciones por su autigua aliada, se po
dría convertir, si no en su enemiga, en amiga de
uaa que lo es. Y entonces sería el caso ele ver
Jo que ,·ale la potencia tle Rusia cua1Hlo se incli1m de uno ó ue otro lado, cu cuestiones ·de política internacional europea.
Huy que tener en t uenta que la alianza que
acabamos ele suponer t entlda grautles Yeutajas
geográficas y topográfi cu.; á su favor .

J . M . C.

PRESENCIA DE ESPIRITU
Uu perióilico americano nos refiere un rasgo
,le sa:igre fría y ele presencia &lt;le espíritu admi_

rabie.
M r. Roberts, un joyero quo tiene su tieucfa
en ]a,- ,·eci nclacles de Madison S'}uare, cicdo día,
.-o e11contrnba -~olo trns de su mo~tralior , completamente abso1·bido cu el examen ele una al
haj:.i. cuando ele pronto se alzó ante él la fignrn ele un vigoroso sujeto ele aspecto feroz qt,e ·
Je hacía los puntos con un revólver ele gran cal ibre.
-A n iba las manos, le gri tó el bandido con
uu acento que no atlmitía réplica.
R oberts no ~2 hizo repetir la orden.
El te,úa también su re\'ól ver •pero estaba eleutrn del cajó¡t ,lel mostrador, frente á él y l:.L
a1,¡resiun habh1 sitio tall Tápida .Y la ortleu ta11
¡wrentoria, que le fué imposible tomar el ar.tna.

Ejercicio hípico de l ejé r cito it aliano, que se ha vi sto en los j uegos de Stockolmo.
¡Cnindo veremos á esa bendita república ele
Pol'tugal taminar l ibremente por su send&lt;&gt;ro sin
que se a t r av iesen á su paso los ocl:os y los renrore., ele los que n1C'rl nuon á la somb ra ele l~.-;
" ntigna~ prácticas y &lt;le las vetustas icleas1

Mod.ir niza ción dd e Jé r cito a f g an. - Jóv ene s nobles r ecibie ndo instrucc iones de un coronel
turco en la escuela mili t a r de K a bie l.

X X X

El problema &lt;le la sucesión pr~sirlenrial en lo~
]~,;tacl c,s Uni,lo~ clel Norte, rnya impoitan.cia p[. •
1-:~ nosotro, •·re~m()~ haber encarecido bastant,,,
ofrece un aspecto nnevo y sol'prenelente. Teodo10 RooseYelt, no contento con haber si do flp1·rotaclo en la convención del partido republicall'.1,
ha cfociclido fo1·mar un 1.mrticlo propio, de ten•
dencias persouales, y presentarse candidato por
sí y a ute sí, para· el próximo período presiclon_
cial.
Esta mieYa tentativa ele! imperiali sta coron°l
es menos digua ele tenerse en eonsi&lt;leración. ou~
su participo en la co:1vención republicana, ¡Íor
vana. razones; 111, pr1mern. es que habiPnclo sufrido una derrota, el pueblo ele los Estados Un.dos _ya no le tomar:í. en serio ni le secundará en
s us tentativas presidenciales; otra es que nu1:,':t
ha satisfecho programa ele teu rlencia puramentr
pe r~oual,_ y meno., en los Est.a,los Unidoo, y otn1
razo,1 mas &lt;'R que &lt;lemasiailo tendrán que hat~r
lc,s políticos de al!,,nde el B r:wo ron los particlos R Ppublitano ,v Demí,crnta, y no es probable
que tomen rn ~crin la ereaciÍJn de 1111 nu&lt;&gt;,·o pa1·tirlo q11e, al fin y á ia poüre. tienp, que clebjliL11
forzosamente á las clos formidabl es agrnpatione,
q_u~ han tencli rlo al dominio de Jo., negol'ios 1wlíticos tl¡, la grnn n:u·ión americana. Por torlr, é~to, r e1:etimos, no nos parece que tenga muelle,
ele sel'la la tentativa de RooseYelt, _v por lo tanto la lucha ~eguirá entre los republicano,. s'l,·
teniendo [t 'raft, y los cl ,:,mó~rn t as con Wilson.

El 1/,:11· ele Rusia y el E:111penulo1· dr Ale111ani·1
conferc.nciaron el &lt;lía cuatro de lo~, corrientes;

Alzó, pues, los brazos &lt;lotihnentc y Juego dijo cou tono negligente:
---De-be usted tenerme mu cho mieclo á m:
cuando ~e ha hecho acompañar ele otro par¡¡,
asaltarme c11tre dos.
A l oír estas palabras el 111alan,l rín ,·oJvió d
Ya me:1te la vista liada atri'ls pa1·a ver al segmulo persouajo ele que Robe,ts hacía mención,
¡mes él estaba sPguro ele que aquel golpe lo daba él solo.
t'P,ro por máe rápiilo que fué este mo\'imiento
clel asaltante, Roberts tomó, en estos cinco "
seis segundos, tiempo p:ua saca!' su revólver y
apuntarlo al hauclielo gritántlole:

Fabricación de flores artificiales en el asilo de ciegos de Londres, para vender en una fiesta
de caridad en el 490 aniversario del desembarco de la Reina Alejandr a de Inglate n a.
~AJ suelo el revólver ó ustecl es hombre
nnH•rto.
Un instante fuó suficiente para in\'ertir los
roles y Robrrts se snl\'6 gracias á su pre&lt;emin
ele ánimo.

CONSEJO
Nuestro amigo Poutdimcr recibe cierto clia 1,,
visita ele un jo\'Cn qu e iba á solicitarle uu co11_
sejo .
-Yo estoy perple,jo, le dijo el Yisitante, y
me !1e JH'r&gt;11ititlo contar con u~ted para obtener
11:1a inditaciún útil.
-líable usted, le dijo el interpelado.
-l-Ié aquí, auto usted, uu hombre indeciso.
Ust0cl no ignora que yo lloseo ciertas buena~
clispoúciones artí,ticas muy pronunciadas. Ahora le pregunto yo bá qué cree u st ed que rlebo yo
&lt;leclicarme, á la pi u tura ó á la rnú,icn ')
-A la música, responuió Pontdimer inmr.diatamente.
- P ero ustetl no me ha oído toear, repuso el
otro.
-Es ;-et•clad, l'C}llitó 11urst r() amigo; pero he
Yisto sus cuaL
1ros.

NOTA CURIOSA

La Procesión al aire libre, después de la misa especial de la orden de la Liga, ceremonia que acaban
de resucitar los reyes de Inglaterra, después de estar en desuso 250 años .

,So re¡Hesent..ba e11 el Teatro de la Princesa,
lle l\[adrid, una corneLlia de capa y espada .
E l galán joven, ante el público cou una melena eaorme.
Luchaba su [tuimo entre la obedien cia al rey,
que le ordenaba marchar á. la g uerra, y el amor
ií. la clama que lo retenía.
Llevándose la mano á la m el ena, soltó C'sta
redondilla :
"Si á mi deber sa ti~fa "º
pierdo de mi amor la pre;da :
en s ituación tan treme11da.
iqué -hago, Dios mío, qué hagof"
-Pélate-le gritó un especta dor ele la cazuela.

�Venganza criolla
ludiuú la rnbeza, Jp un golpe se C!ltajú el
ombrero ha,ta la n"!lca y, á grandes zancada,,
~e ,1part6 del grupo sin saludar, 11osco, sombr1 o .
.\sí, ,iompre con la cabeza bajo su yugo. llegíi
á su ca8a que estaba en la cuesta ele Coscochae¡1.
y entrando ,•n ,u ltabita.:iún, ador11ada con es·
tampas do color que representaban los episodios
uc la ~u&lt;:rra fr:1n(•~-alrmana, tumb,·•~c l'U el lt1-

1·ho, _v hundien,lo el ro,tro en la mugricuta al·
mohada, lloró largo rato. ,il(•nciosa, eall:ulaml'II·
tc. con hipido, mt•11udos.
J&lt;Jso ya no tenía remedio posihh·. La,; pala_
bra, d e C:lotil,h• hahía1? sido coutundontes: '' H,•.
rS no mils tu amiga, µero no tu mujer' 1 • •• ¡ Cri-,
to! ¡eso )-Í que no! El 1:t babia conocidv anh•-,
lle m~o-a, caando con los pie, desnudo,; iban :í
bu&gt;"car agua :'l la 11ila de Challapampa, dcteniéndo~e &lt;'11 el 1·1•11 Í7,al, para :1 rro,jar piedras á lo-¡
,·enlO" &lt;¡ue ho.-iquea haa la basura del río. Junto~
;_q,rencliPron ;Í 1,•er l'll hl C'~(·ucla, a.unque lk~pués, el ningÍln e,jen·icio y los rudos afanes Jo
la "i(b le; hici~rnn ol\'i1lar lo aprendido. Y ou
tanto que él, .Juanillo. 'l' fuera á la herrería de
sn padr&lt;' :'t tirar del fuelle y á achicharrarse la;,
1·anu.&gt;s \'OI\ las s,ol¡,i,·adnl'as del hierro cadente
batido en l'l yuuque, ella se había metido :'L scr,·ir rn la casa ,Jo un ri1·achú11, donde couocicra
al Chuugara, mozo ~le hotel unas ,·cccs, cochero
otras, ,·ago )as más. &lt;luc era rlcgaute el Chun·
garn y tenía mejor cara &lt;1ue él, sí, cierto; ))ero
¡,•aramba! ern un mozo no más, y él haliía hcrcda,lo (•I talkr ti c su padre, alll, en medio de
la l'iuda,I. en los liajos 1lc la 1·:1tedral, y ya cr-i
patrí,n.... 'l'n,las las n1riosi1laclcs salían ti,•
•·u~ 111a1w,: lirrrnjes, 1·hapas, rl'jas de Sl'pultn,s,
Jlan•s, cantlados. Entre sus 1·li(•1,tes estalJ:, 11:1da menos que rl prr;.id!'ntc tl l• la lkpúbhca, á
1·u.,·os cahallos ponía h!'rraje, ... i 1-;, qur acaso
1·011 sus N·ounmías ·" ahorros 1111 hahí:1 1·0111prad1•
(,sta su t;o,itn ,h• dos pisos, 1·011 jardín y corral t
¡Claro! Y -i él &lt;¡uisi\·r:1 y 11' apurast•u. aun J&gt;O·
drhL comprar una fiiu·a. porque alli, don•lll él so·
lito sabía. mu,,· oculto, guardaba, íntegro, el legado {le su madl'e: anillos co1\ &lt;lia1na11tes orej~rns !!Uarllt'cidas de ¡,e.-Jas, pendientes, cadenas,
t(;pos.... ¿l&lt;'1H'rZa• ! Y:l sus ,•nemigos podían
atestigua1· quo las knía do sohra, a,·aso dema
siada.i, ~· ta una vez estu\'o á punto tic ir á I;,
cárcel por h·iber inteat.1110 en una ,jarana. y pvr
apue,·ta, alzar de golpe á cinco ltomb,·r~ juntos: uno de ello1 había 1·odado con las 1•ostillas
hundidas. ¡Claro! No en balde se llega á los 3ll
años habiendo batiilo 1,3 el hierro... Todo tería él, Juanillo, meno; suerte para enamorarse.
J Pucba con su cara fea! Ya una "e¡: lo barri;,
la ''Bupa_va '', más ello 110 le hi¡:o mella: la 1·0·
uocía fácil v tornadiza \' la habría matado (l
puntapiés. Otra ve¡:, C:a~delaria, "U novia, se
rasó 1·ou el rivt&gt;I, cn tanto que él perc~rinaba e,,
romería por Copat·abana. Tamp-x·o le hizo mella:
C.:anclelaria tenia un l1ijo de un rirnchón Je h
ciudad, .v nll debía ~er bue!lo dar cariiío á hijo~
que no son ele propia hechura ... E« en Clol a qm•
pensaba. siempre, en Clota, la dtina que él vi6
rrecer, desarrollarse y llegar á hembra. garrida.
fuerte. Tenía no sólo incliacione3 por ella, sino
uerecho legitimo, porque la muy bribona Je había prometido casarse con él desde mocosa y antes de que conociese al Chuugura, y só!I) des·
pué:; ... ¡Dios! ¡eso sí que no lo permitiría jamás. 1)rimero les degollarla á los dos y Jespués
ti se mataría! ... Robar, mentir, cla\'ar una puñalad11 cuando se tiene cólera, romperle por &lt;letrás los pulmones á un enemigo, jurar en falso ...
bueno, pa~e; pero no hay que ,jugar con el corazón, ¡con el corazón! lo sólo que nos haee alngres, que lo feo vue!Ye bonito, dulce lo amar•
~o, bueno lo malo ... El corazón es cosa de 110
jugar; es como las andas de la Yirgen de la
Asunta, lo sólo santo ... Además ...
Aquí se cortaron la s meditaciones de Juanillo.
Algo tumultuoso y extraño sintió deutro de su
ser. un deseo impreciso de llorar ó hacer llorar...
Se levantó de un salto del Jecho, re-otregóse lo~
ojos, y fijándolos en la pared donde había cla,·ado un tnchillo mohoso, púso~e á pasear la reducida estancia ... Las manos le ardían, lP hormigueaban y sentía ,·ebementes au~ias Je ra' ·
maria, con el frío dtJ un acero. Queríu estrujar.
hundir las uñas en la carne palpitante, matar.
$u ingerta sangre de indio escla,·o, rebullía tu·
multuo~a dentro de sus venas. Y la idea de la
,·engauza, una sorda idea de hacer daño. com,.
ter 1rnn fea acción·, se le habfa rlnv:1110 fi,jamc·n •
ti' en 19. ronciencia.
"Ella" era su touo: nalla ronocla «ino el
amor ... ;y se lo quitaban! ... ¿ Por qué! ¡:N':.

da! Pon1ue el otro era má~ bonito y t nía me·
jor tara ... ¿Pero e;o ~61o le daba. derecho á
quitár~ela ! ¡ E~o sí que no! Se tiene dere1·ho ~o•
hn• lo qu,' u,10 se encuentra lle ba!IJ,,, por '',•so'·.
la ('lota. era &lt;ll' él solito. de él que la había ,..,_
110•·1Jo tll' pequeiia, criado, mima,lo ... ¡N'o, po:·
Dio,! Iría don,l e el Chnngara, le itabhría tle á
bnrn:i, :10 má~ para que no s1: enoje, 11' haría
eetler, y si no ... ¡Cristo! ¡Correrla la ~angrc! ...
¡La Yida! ;Para c¡ué ,in ella! Arrancó el cucbillo de la pared. emhozóse su chal de vicuña a'!
cuello y ... ¡:i la &lt;'alle! ¡á tasa del rirnl!
Ll' 1•111·ontró, Íl poto antlar. en la puC'rhL &lt;h1111:1 1·hí,·hPría, al pie 111is1110 de 1111 fo1•1J lle lu,:
l'lfrtrit•,i. Le lhnuí:
-Oí, ('hu11~ara; tt-11¡;0 &lt;1111• h,1hlal'l1• dos p:t··
lahrit,,s.
Bu Y0Z ruda _v :'1,1ll'ra. frmhlaba. ( 'h1111ga ra
se le acen·ú onrie.,du. 111ús 110 sin eiert a inc¡nil'
tud. ¡Yaya eon la eolor de la cara del tipo: ¡si
pare da que tu dern tert iaua, !
-¡Qué quiére,! Habla pronto, d1é; 111 'es¡l&lt;'ra
la Clota ...
-¿ La (.'lota! ¡Bueno; d 'rso \'l'ttÍa :'l'blad1•
.La c¡uil-res 1•n1lcn•ra, !
- ¡ Y{laa, PI tipo, ché ! ¿ at·:tso 110 .._a J,,,s ff\11'
m~' t·:.t~o tJ.'t la .\~uui:a !
A Juat;illo le di6 uu \'Uelo l'I ~01·az,í11. ¡Satt·
to! ¡ Y cómo a¡,retó la empniiatlnra tic ,11 n1ihillo fuerte111ente eogi&lt;lo rlentro ,!el bolsill,,!
-¡Conque la qnierrs entle\'en1s, chf! ¡Hu,·
!,o! Pt•l's yo también la quiero ... ¿Sabt•, /
Chuu;rara rctrot·ediú 1111 paso, lt•mero-o: habh
d,to pas.tr por los o,jo., tle s u riv::tl 1111 fulgor
(•xtraiío y ¡plll'l•a! había que anclar con ,·uid:ulo
1·011 ,Juauillo. á qui('n fácilmente lt&gt; subía la san;tre á la 1•:iheza. .\demás, fran1·amente, fl no h'·
nía \·onn11117.:1 (':1 el eariiio de l:t Clota. l,;, 11ot:,0

ba t'squiva. y aun destleiio!--a. ,~ no era n ~us iu!t•n •ion!", l"l~a,~e 1·011 &lt;&gt;lla, sÓlicitatlo 1·01110 s.l

,·eía por ~eutn qu&lt;• ,·:tlía mm·hí,imo mi,, C(lll'
la ('lota. N, a1111 ,·1111clrs1·rntlit"1te t•ru ahora con
rl. .\ntes, por Jo menos, ,·onsrnt ía en bajar á la
JHll'rb .Jr la 1·;1 lit• 1·nani!,, tt1&lt;lo el mundo ,lormía
&lt;'11 n1~:i tlt' sth p:tli-otH'~, ." ,·ouypr'""'ahau 1:iq{o ralo hash 1·oger frío en los ltue•os; pero cle•dt•
had·t algí•n tie•upo. no s1ílo 110 a&lt;·u,Jía (L 11intrnJIH

cita ,·iuo que evitatla encontrun,:p

[1 :-.ol~lS ;011

él, ~· jam;'.,s le decía uaila ele hll próximo matri n,or.io. por el que 1c pal'ecía to\los lo~ tilas mil,
alejaela.
- ; Y h• •1uien• (•11:t !-¡11·,·gu11lú ,,J ('h1t11Kara.
-.'lo ...,.\ p&lt;..•ro vo la quir10...
'l'e r.._lL•uenla·"'
1le I u ma~rt• ! l'uí'~ ~-o hl quiero 111á~ á la Clo_
ta. l'or C'lla ,·a he oln,Ja,lo reunirmr ,·0,1 Jo,
compim·l,e•, ~- mi, a.,·u&lt;l:trttcs me dicen ,¡ue llh'
pare-.tco á un auimal 1,nfermo. c¡ue perdí{• la calor. que 110 me río, ~• flUC d,~ho t~n,&gt;r mal•&gt;s pe·1~ar!"L .. Ella PS mi ,·ida, mi corazón, mis braz&lt;'s,
mi todo ... t Sahest El otro día la 'e visto rezando ante la mamita de la .\~untt,, en la i!!les:a
Je vhornha·nba y ... ¡endeYera~ te ju10.' thé

Cltungara! me·a pareeío mái, mejor. más linda
qu 'olla ...
~¡:N'o h:1bles :1,í, ché!-le i11terrt11UJ&gt;i6 ei
Cltungara, u,ustaclo por la blasfemia.
-¡Sí, ehé! inbistió Juanillo ton cou"iccióu
exaltada-¡Si, ché; mú,i linda y más buena ...
La quiero pa toda la vida y ... ¡oí Chungara! no
me la quites porque si 110 ... ¡te mataría!-~ollosó .JuaniJlo con el pec ho palpitante, y apretando fuertemente su arma hasta incrustar~e la3
uiíab en la pal:na. ele la nen·io~a mano.
He atemorizó el C:hungara, mas 110 quiso que
erryera que Je tenía miedo. Rcpn~o con ,·oz in-

- ¿ 1!:11tlcn•i.1s ,ji«~-, ché Ch n.,gara !-¡,l'egun.
Tú, temblantlo. J 11anillo.
-Ende,·eras.
Juanillo lcn111t1í la mano .r una cenll·lla se ,·ib
surgir de rila, r:1pilla t fugaz.
-¡ l'ues to:na ! ...
}'ué un golpe• brutal, ,ah·aj1•. La lw,óa Jll'·
11ctrú h'.1sta el 1·abo t•n el pctlw del Chungar·•
que, al ca l'1·, ,~(• a~i6 Íl h,s ropas de Juanillo, y
dió co.1 éi en el -uelo. C:na muj,•r que pm,al,:;,
Ílnico te~tigo del golpe, diú un grito h¡¡rribi1•.
Corrieron alguno._ l'Uriosos v '.'"ll'fnHaron á , i
\'IL fuerz;t (i los hum 1Jr1•s, 11u~ s&lt;' reYol&lt;-ah:w 1•or
tierrn. ,Ju:111illo s,• pu-o t•n 1•il' ,in hufa1:da ."
,in ~omhreru. l'hungara quiso h:H't'r lo mi-1110, y
,,ílo ak,.uzó :l poner una rodillu &lt;'11 1irna y :t
1•rgnir,e ,ohrl' sus pi1•raas d&lt;'bladas. Y mirando
1·011 ojo:, desorbitados it -u a¡:rpsor, ¡,u&lt;lo arti•·nlar rn medio ,le&gt; do, bol'hoto,ws de sangre nc¡;rn q1:E' so 1(, t••wapaban ¡,or la hora, ,~ñaland,,
íi su a~·e . . ino:

st•g-ura:

:Uátame, ,·hé; pero ~-o también la \fUitro ...
l'n !',lrl'tnet·imiento san1rlió el cuerpo de Jua
11illo. Y ton YOZ humild(• 1·olYió ÍL rogarle, cogiendo il Chu11ga1"1 :uuigablrmeutc por el hrazo:
-.\lira Chuugara q 'nci;toy rei,uclto á todv
No 1110 tientes, citó; me llolc~ía el corazón si te
hiciera algo porque ores mi amigo. 'fe jaro (Le~an&lt;lo la cruz lle la mano). te jnro por la ma.
mita de Copacabana, qu 'a de -~ucecler una des7r:11·ia. Anoche he soñado t·ou toros: ya sabes
e¡ '1•,o quirre decir sangre, y esta maüana ha salitlu, , ·c&gt;la llflo, uu "tapara,·u" ( ma1iposa neg1a),
de la ti,,nda ¡ y,L su bes que dice muertll ... Déjame la ('lot:•, Cbungara, y seremos amigos más
bil•n. Yos ¡,u,•des tropezar con otra más mejor
y 111:ls bonita: ya sal&gt;es que ha,v otras más mcjor1's ." miL➔ bonita~ que la C:lota; vos tiPncs
buc11a ,·ara, ,·i,tei, bien, eres futre, .Y yo sólo nu:
o!'IIJl!l do trnbajar para dar tle \'0mer á mis
giie,.fanitos, y no quiero más que á ella ... D:•.·
1116b, Cltuugara, y te juro que haigu ó 110 hai.,,t
-uerte en 111 i ,·ida. siempre te qul"()ré y te r;,~.
petaré, mil'ntras \llll' si me hl quitas, puetle c¡ue
tollo~ ,;e amos tle-¡~raci~11los. . . J\ií ramo bien
('hung¡¡ra, :u¡uí á la luz: estoy llorando, y y¡
~alws qu&lt;' las lágrima; de un hombre srn
'' kPnchas'' y traen desgracia... Déjame ser
feliz con la Clota y oí mi consejo: no te casei:
1·011 ella. \'o.i seguramente has de ,er munícipe
_v ,liputado despué,, ,Y entonces puede quP te ti.?
Hrgiienz,l la Clot!&lt;, qu'a serddo en las casas ...
.\rkmás, J'rancamentr, cité Cbungara YO creo
11m• tampo1·0 te quiere la Clota. A si ine lo 'a
llicl&gt;n endenante-.
El Chungara se sintió herido en lo más hondo
dll su orgullo, ." habría cedido, si el otr.:&gt; hublc:sc 1:onriuuado rog~!tdole l'0n _es~ t ~,uo amig:1b!e
y srn haCl'r menernn de su fracaso, pel'o aulló
-u , anidad de buen mozo al'ostumbrado á Jr,s
triunfo::; mujeriles y á las galantes conquistas de
geutt&gt;s superiores en rango á la. sirvientu. Y la.
illea lle Hr prodamada por el ri\'al la. Yergiieu:rn do un l'rchazo, '!1ortificó -su amor pr,,pio, y
repuso con arraganeia y desplante:
-¿N'o ~ne quiere, ~f(entes, ehé. Es á Y0f que
110 te qu11.+re c~a eoduna, y si aura está. h:i.blan,lo q111• 110 me quiere, es porque yo lai de~rre1·iao. E~ ropa Yil'ja ...

-¡E!'ie ...

~"'f!

m ·ea matao ... t:se!

Le \'ino otra horanatla dl. ..-au~TC' H&lt;'gra, ~~ ca·
,·1í de !Jrm•e:, al suelo.
· Juanillo l!'IÍV&gt; huír. pl•ro II t&gt;dia 1lol'l'lla dt• bra
zos lo dctu,·ierun. Alg-u,w~ transcuntcs, , ien,lo
que el hombre c¡ne yaC'Ía en e: ,uPIO ~l' ¡t&gt;torda
1·011 los hipos de la agonía, Je,·antarou los br:1zo,,
i111fürn,ulo-, ,·ontra Ju:u1illo. Eutvuees éste, i,11·linando humildemcnk la eabezu, los ojcs abo·
1

_i.rn do~ e1t tpn·or .Y la \'O;t; ttln,b!o11a. tlijo:
-¡Sí; ,·o Ju h,• mat:•o! L,a ('lota mc·a dicl•I'
lJlll' lü matt• . .. i i l,a Jll'rra! ! ...

Alcides ARGUE DAS.

ROMA

..

¡ l'rh,! i Huaia! ¡ún•,11w d.: antítr-i, 11ue S('
1•11trccho1·an 1•011t0 las olas! ¡:-\ubliutt• musa:,·o'.
¡Bizano manto de arlequín! ¡('illllad &lt;le ll'al'·
mol ." 1·iudael d,• lodo! iCiu-.J:111 lle solda.los, tk
¡,ríncip1•s &lt;l,·,trrraclos, d.: ,·apuchino~ y de 111011:•wiiorcs, tic graruleza~ sc,·C'nh, de rllln·b anti•
guas y de los 1',;plc11don•s '' ro,·oeo'' de la ar_
1¡uitectura j• ·uitica, ll~ io, pro,áiros uniforme~
ít la francesa do la, tropas de línea, y de los
magníficos trajes. estilo Renacimiento. tle los
guardias lle! Papa, armados de partesanas y ele
tla:n ea ntes e~patlas 1 ¡~lun,lo antiguo y muu1J,&gt;
moderno! ¡ l'aga11hmo .,· 1·ristianismo! iC!"-aris1110 ,Y papismo: idolatl'Ía sic111¡11·!'! ...
Las &lt;''\hu·iou('S de la t·ruz l'n la c.trl'Ha tleJ Coli,eu; la estatua ,lt• Han l't&gt;1lru ,ubre la column,l
'l'rajana; las almeuas gibPlinas sobre el mouumento funerario lle C.:el'ilia )letclla, y el Angel
exterminador eobrn la tumba tle [Iadriano (cal!·
tillo de San Augelo), que era un mausoleo )
que ban conYerti!lo &lt;'11 fortaleza. La l'asa el&lt;'
Hienzi a I Jailo del tC'III plo ,1 ~ la l&lt;'ortuna \'iri 1;
1111a 111:ulo11a á la eutl':lda ,le las ter111:1s ,le Cata,·alla; tiaras pontifi1·,ill•s ~· nm·e8 1·ristia1ca,
sobre obeliscos, cuyos g-eroglílfros re¡,ro•e11tan
al;tuna 1·erl.'monia del culto cJ¿ lsis; el Odeón
transformado ra•iglesia; lo, 1·imic11tos del teatro
,Jp Marcelo ,inie1Hlo clt• ha•l' para 1·a•a,; :;o~
pecho~as; capuchinos sobre el l'alatiuo , sohla
dos en la tuml•,1 (l,. lladriano; un 1·011,·ento &lt;le
fraile, limo,11ero, ,obn• t•I ,itio 1lel templo &lt;lrl
Júpiter Capitolino; Ha11ta .\laría de lo ; Angele~
,obre el lu¡pr &lt;ll' las termas &lt;ll' üiod(•1·i.1110; l:1
ba~íiica 1lc Ran l'edrn sobrr el rspacio orupac.!o
1-or los ,jartlL1es d,• ~er,,n.
En Homa rl ¡,agani,1110 sie1hprc de,ia ,•11tl'ij\'l'I'
lta,iv el cristianismo: (•I antiguo 111u111lo ce~áreu
aparel'c rontinuam·•nt • hajo C'I mun,lo papista
moderno; el l!:mperatlor Xerú11 era "Pontifo:-.
.\ ugu-tus · '; l'l l'a¡,a .\le_jan!lro \' l (Borgia) ~•;
llamaba '' l'os1.tifi&lt;•us Augustus · '.
El ~olwrano l'ontífü·e es infalible ('11 sus led
!,ionr."i ,ag-1at.las; C'I t:é~:,r ~ol,er:ino era infalihlt•
t·n sas criminales de-Pos: nu tlía ('aracalla, admirado ,Je la bell~rn ele ,u madn·. k dijo: '' \ :-llrm si Jicerct · ·. Y ),1 madre rl'~poncli,í: '' l,i_
l'l't, quouiam 11upt&gt;rator · .
¡Cuántas igle0 ia, ~- capilla~. palacio, ,. ", i
lla,·· e~tán (•o..;struído, , adornados con iu, pn"
cio:,os material?, tlel p~litei•mo, 1·011 el márnwl
1·011 que es:aba cubierto el tel'l10 del Co)i:,eo!
'' (~uo,J barb'lri nnn fe,·Pruut Barheriui fec :-e, ''
dice un latinista ,le) siglo X \"J. El altar ele la
iiJcsia del ",JesÍI" ü,tá for:naclo con los pedazos ck hro1we d:•I Odeón. 1,a~ t r&lt;.'inta \' seis co
lumnah j1ís1.icas dl' mármol bla111·u de
naY&lt;' 1k
Handa-)[aría•)lagg'iore pertenedan :ti templo
de la '' Juno Ludna ' '. Se ,·e la eabeza &lt;le Serapis sobre las c.olumnas de granito de "Santa
)Ia1 ía iu TrasteHre ''. El •arcófago antii,io de
Agrippa Firve de tumba, en la J glesia &lt;1r 8nn
.Tunn tll' T,l'tnín, al pnpa ('l&lt;&gt;rnr,1ll' XTI !
0

h,

.

Bajo los manzanos.-Cuadro de la vizcondesa de Astello.

..

Extraña ciudad que ha caminailo Clllll0 lr•s

,•augrejos; que, 011 lugar ,lo elcvai·se de la teoaacia á la antoc'ra1·ia, y tle la autocracia á Ju
tlemo&lt;·racia, ha caído ill'l ~obierno tlemoeráti,·o
,lo los primt.'rO~ siglos Je la RPpíiblica Hl•mana,
:d ~obierno autocrátil'o de los ('ésart&gt;~, y ,lt•I go·
bierno autol'Tátfro de los Césares, al gobierno
teocrático &lt;le los Papas, y que, sarcasmo supre
1110 de la fórmula y e ·tupidez de la etiqueta, ha
1·onsen·aelo á trn 1·és de todas suH transforniacio·
,.e:, políticas, las t·natro h•tras sagrada"! Je la a ntigua República: S. P. (~. H. "Sena tu"! populu~
que Romanus". Bajo los césares, el ¡,n .. blo no
l'l'i,·int!ica ."'L "11 parte tlt• gobiPruo, y rl Heuado no es más &lt;¡lll' un en.iambn• de a,lula,Jores;
~- sin emharg-o, los e,t:&gt;ntlar!t•s ronurnoti euarhol:111 ~iempn• PI H. ]'. (J. H. Bajo los Papas, 110
tie:10 ya ni su, cll•n•cho~ políticos, ." el H&lt;'nad,,
no es ya 111:'1s r¡ue un •olo ~eaa1lor, in,·esti,lo ,fo
11u cargo ¡,urnmente honorífico, y ,in embargv,
t•I e~cudo pontifical to&lt;laYia mnl•,tra esas letras
d1• t•r:rn&lt;leza y de libertad.
¡El 8ouaclo y l'I pueblo rornano! . . ¿Adon,h
(·stá ahora el Senado1 ¡, E :1 &lt;l611de l'stá l'I p11t•·
hlo! ¡ En tlóncle están los romanos! Húlo l:1 nu•_
lalll·úlica balada d1' Villon puede 1·ontcsta1 ,•-ta•
t,·:sft,..; J•H'~auta~.

....

Por sus a~pectos 111últipl~s. por su carácte r
'' cncíclico ''. }J0r las ideas contradictoria, qut·
inspira, Roma pre.•enta muchas dificultades para '!U llcscripciú:1, y mucho tiempo para co11occ rlu. Pa1 a analiza, Jo~ frescos de J.1s •:1tacumb,1,:
de ('allisto, las pinturas de las ('ú,111ara~. de las
Logias y de la Capilla Sixtina, lo, cuttdro, de h
galería Borghése quo tiene quinientas t1•las, y

gano, un historiallor cristiano, un teólogo, un
,liplom:ítico, un moralist.,, un poeta, uu füo~?fo;
,· n,1t1·hos má~ todal'ia. Para hablar co11n·1uc11tenH•ntc de Homa, se 11e1·esitarí,L ,se1· omniscio
y pl•tleroso, y ¡,o,lcr disputar como Pico de la
~lirnndola, '' de omni ro scibili et quibusuam
aliis'' Roma es el museo, la historia, la síntesis 1ll•I mundo; es el eje sobro el cual gira el
111111Hlo de &lt;los n,il :iiios acá; es el mundl&gt; mismo.
)lcmphis, Babilonia, Atenas, J erusalem. Biza1,l'io, París, Londre,, todas las ¡,rrandes ciudadc~
tli•I pasado .'" del pre.;enk se hallan con!Pnida,
, n Roma, n•.,sumi,1as por Huma. 'l'odns ella, gravitau alreclc&gt; lor de Homa. 1·01110 lo~ ¡,lau~ia'&gt; ai ·
red('ror dl'I ~ol.

Lo, monumentos de la antigua Roma inhpiran
110 la idea ele belleza.
Los ('é~are,. siendo monstruos, no podían ¡Jrotlul'Ír las obras serena~ ,le los griegos. La di\·iua
armonía. la soberana medida helénica, falta :í
lvs romanos. 1fa,Y algo de horrible y monstruoso
1•11 t'l ('olis1·0 ,\· e11 ,•I ~'úrum, romo en las 'l'crmas
ele Caracall:.1.
Igualmente los 111011:i1nC'11tos de la }forna tristiaua prodUl·rn una Í\]('a de grandeza ,\' maguifi&lt;'cnc ia, pero no una i•11prcsióu de belleza. Los
!1ármnle, pre1·io,1•~. la abundancia de :1tloruos.
t&gt;l oro que brilla en todas parte,, los colorrs ví ·
vi dos, los mosaicos, 1r,·elan ·más bien el teatro
ttuc el templo. Pero á caus,t de esto mi.smu ex_
eeso, e,tc e,plendor llega á ser grandioso. Con
1111 po1•0 menos de lujo y tle riqueza, el interior
(fo San P edro servirít para un ;ialón &lt;le bailo (t
la iMa ele wancleza, y

T~mplo de Santa Terepa en Querétaro, uno de loe más bellos de la ciudad, qLe estuvo á punto

de perderse en la inundación.

de la galería Sciana quu no tieno más t(UC sei,,
las &lt;-&gt;tatuas,
bustos y los pórtici&gt;s clrl Vaticano y del Capitolio, la, cascadas 1le las furutes
l'auli y 'J.'rc"í, •para descifrar las inserí¡ cione,
de los pilares y de las columnas ,le la '' \'Íll ap·
pia del Ya tirano''. para narrar los extr:.n-agan·
te, episodios del L'ar.1a,·al, para hact•r dPsde el
\'aticano ha,ta. el Coliseo. ele-de el P:datiuo
has!¡¡ el Pinrio, ,lcs,le el C.\tpitolio hasta la \"ía
Appia, de,,le t'l l':rnteúu hasta la \'illa :\16,licb.
,lesile la Iglesia &lt;le los Apóstoles hasta H¡¡uta
)laría ele los An¡rele-, rles&lt;le la \'illa de Pamphili hasta l,1 Farne,ina, ,lesde las Tl'rmas ,¡ •
l 'ara ralla hasta la Basílira tic San Pedro una
dr•cri1wión :iuto, izada. una críti,·,1 pintoresca
cl1• lo, mármole~ ." de las telas, de los bronce,
." de la tierra todda, de la~ ,·illas y de los pah·
dos, tic la etiqueta pontifh-al ~- de las co'!tumhre~ popul:tr&lt;'s. de las madouas y de l:B diosas.
de los santos y de los héroes, de los papas _v dr
los eésares, tle los jar!line, _v de las rloaeas. d~
lo, :ll'ros dt• triunfo y 11 .. las tumhas,-s&lt;' ner&lt;'•
silarían ,lit•z ,•),pl'l'i:distas reuui,los en un solo
hombre: un arqueólogo, un numi -1111:tlic·o, un pa
leógr:ifo, un críti1•0 de arte, un historiai!or pa-

'º'

para un teatro. 'l'al tomo es, parece un tabernáculo 1·olo~al que inspira una veneración re·J entina.

..
,.

La belleza, pues, está ausente de Roma. F.11
compensación, todo es grandioso en esta ciudad.
Aun. el mismo "rbcoco" del estilo jesuítico q¡¡e
domma en la mayor parte de las iglesias, presenta esto carácte~
E nrique HOUSS AYE .
Cuando ~e desea hacer un regalo, es preciso
frner en cuenta el gusto y las necesidades de
la persona ú, quien ~e ,·a á obsequiar. Unas veces, condene elegir cosas útiles; para otras,
basta &lt;;on 1&gt;reocuparse de que sea bonito. En
este último caso, recomiendo ios cueros repujatios, que son ,·erdaderas ohras de arte, y con
los cuales se arman ,marcos p,ara retratos, cajas,
rnbiertns pnra libroq y otrn infiniclnd de cosas,
1o,faq bouitnq.
::;e Yenden arma.Jns 6 en dispo•icióu do que
cada uno lo anne á su capricho.

�Él Mundo 11:::u::s.::
tr:::ª:.:d:::º:___ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ __

-------------~-----

Una partida de caz~ en aeroplano
Por Martinet y Legagneaux

Ir

A las muchas proesas que tliariamente realizan 1los a darlores, teuemo.; que agregar hoy
11na nueYa y encantadora. )[artinet y Legagncux, queriendo hacer ,más agradable su pe'.
maueucia en el campo de avia.ción de Corbea1
lieu. han ideado hacer partidas de eaza en aen
plano. Son ellos mismos lo, que Yan á referí,
á 11uestros lectores los intidentes &lt;le ~rna de
esas origill'ales paxtidas.
No hay que crner que uno 11asa su tieJ11po
como lagarto en lo; taimpos &lt;le a,·iadón; hay
mucho en qué o~upar,;e para preparar fos nielo , y tener expedito.; &lt;los aparatos ; sin embar-.
go, tenemos horas &lt;le descanso durante las cuales se fuman unos cuantos cigarrillos, salvo que
una partida ile bridge ó {le poker venga á darnos ocasión de ejortitar uueslro espíritu de
combinación.
~;1 otro día nos entn'teuíamos en esto, cua utlo sentimos la detonación de un clis1iaro, hecho
8i11 duela ,por algúu caza,lor.
-¡&lt;iue 1l11erma en paz ton nu poco do salsal !--articuló piadosamente )fartinet. Yerán
usteiles una linda caza que nos pasan por la
nariz.
- Y eso para alimentar á hombres de tierra,
á gusanillos. :mientras qn e 11osotros, reyes del

aire, nos regalaríamos eon un plato de estofado-replicó Legagueux.

. •.1.

,.:f_•'ff..

&gt;

..

. '.

~~~~--;:-•.•.
Inauguración de las fiestas francesas_ -Grupo de niñas vendedoras de conf eti
en la kermesse del último domingo.
n ihículo cuando cstu,vienL e11 111arcl1a; .Y to1110
rtnestro amigo Pan] Se11cicr, elcl J11tra11sigeant,
lrnbía Yeuiilo justa111e11te á ,·crnos, Je -dimQs esta misión de coutianz_a que_recibió muy complacido, co1110 couveuía.
Martinct en la tal&gt;la, Leg-a~uea11x dirig·ieutlo,
ScnciPr á J'l!taguanlia y partíme--=. ~I aéreo •:-e
e1,,,·ó como un pafiuolo y el paisaj e cumenzú (t
tle,filar ,á une ,tros pies. Hiplan se quedó i11móYil. lo único que le interesaban era11 los fusiles, que conoce por sus amigos eazacloJ·es que le
proveen de placeres.
Empezamos {]escribiendo un gran drc·ulo sobre la llanura y bosques de CorbeauJieu, rna nteuiéndonos á unos eincuenta :metros del suelo.
Abajo se Yen numerosos caza,lores, pohr~s gentos que nos ius¡,iran piedutl, Jombricillas ele
tierra, ¡polrn! parooen trabados los infelices!
Unos esperan el paso ,ch bantlas ele pertlices
que no aparecen muy apura.das IJlOr salutlarlos.
mi entras que otros más ,·aJerosos, se lau,an á
trandes saltos sigui endo á sus perro ; tras tlc
alguna liebre desgraciada que se les escapa. L e-

Este es el dentífrico, que ha conquistado el mundo!

El feminismo en el Japóu

gagneux les gJita :

Puesto de confeti en el Tivoli del Elíseo.

-i~o quieren un aéreo! Le, Ye1ulere1110,; uno
no nuy caro! y, entontes 110 se Ycrí111 obligadus
it ir á comprar la caza á los 111 cn·a,los con mueho dinero y Yoh·er cou las manos va-cías.
Empezamos á trabajar. :Martinet apereibió
una bandada de perdices que se calentaban ú
los rayos de l sol. llizo un s igno á Legagneaux
para qnP se acerrarn á tierra. Descendimos hasta quinee metros, algo a,sí como á la altura ele
nn cuarto piso.

p,ll'C~C ('SO .iusto ~
-~le piu-eee o&lt;lioso .Y re,¡iugnante y me pre·
¡-untó en qué pie11sa el gobierno.
--J&gt;ues bien, repuso :l.1artinet, esta fol'ma de
,·ida rn á te1 minar, el dh ele gloria l1a llegado.
¡Parémonos ." natla ele vacilaciones! '::-i fuéramos á tlar caza á a 11 i111:,/es de pluma ~- Je pelo ..... tqué dices tú de estot
_Jlay que con,·,enir, respondió ama:,Jemente
Legagnenx. que tú tienes por momentos centellas de ,lucitlez.
.
Y sin titubear dimos orden tle equipar, ele
saca.r del hangar y hacer anwzar nuestro exteleute biqilano, un hu nter capaz ele ganar en
ligereza á totlos los animales de pluma y ele
1&gt;elo y sobre el cual podíamos contar.
Martinet tuvo la feliz idea de colocar en la
parte tlelautera una tabla en ia cual se sentaría
el cazador_ co11 la~ piernas .colgantes, el fusjl
Eu _las ro1lJl1a~ .v rlP donde pudiera inspeccionar
meJor eJ terre110 para buscar la. caza, mientras
que ,detrás ,le él, el piloto estaba tlispuesto á
hacer todas ,las e,·olntiones aéreas y terrestres
necesarias para el a1muerzo en ex¡pectativa.
·
No nos faltaba. más que ir á buscar nuest-•os
fusile, y entona1· el aire eonocido :

- ¡ y (('

,

(

Allons ehasscurs. Yite en cam¡¡ague!
Para cazar se necesita un perro, nosotros teníamos justamente nuestro amigo biplan, uu
spaniel cocker a&lt;dmirablemente ejercitado en
estas corr-erías; s6lo que para JlcYar á Biplan
teníamos qur i,· tres el piloto. el cazailor ob ·cr~·aclo1·. y 11u p_asajero que ~os tendría el perro
11npaciente de sport, y le 111npediría saltar del

Otro puesto de confeti en la citada kermesse.

En el Japón-6 Nipón, como quie·
ren los 0&lt;reógrafos modernos que se
eliga-ha ocurrido con respecto al
progreso en toelas sus manifestaciones, lo que -s ucede con el alumbrado público en la mayor parte ,ele
los pueblos emopeos: que han pa,.ado bruscamente del aceite 6 ele la
ausencia total ele luces á la luz
eléctrica. Así sa ve que los japoneses tan atrnsaclos ,haee medio sigh
c01;10 puede estarlo Abisinia, han
adelantado á las naciones europeas
en algunos aspectos de la ~iYiliza_
ción
ffodaYÍa hace pocos años las recién casadas nipuHas recibían de su
marido el día de la bocla el "Ouua
Daigaku" ("La má~ gran&lt;l c enseñanza para lu~ Mn,1ercs"), un libro ant iquísimo, esperie de '' }\[anual rle la perfecta casa(la' ', escrito
por el moralista Kaibara Ekken,
~egú n los preceptos de Uonfuci~La máxima fundamental de este libro que aún reciben las clesposaelas
en todo el imperio. excepto e!l las
clases altas ele las ciudades más importantes, es la siguiente: "Obe~ece á tu marido como á tu señor; s,rvelo con devoción y 1:011 revero11&lt;·ia,
sin menospreciarle nunca, ni pon·
sar mal de él".
Desdo que el feminismo se ha entronizado en el imperio, las japonesas '' cultas desdeñan '' Onna Dai_
gaku'' y sus enseñanzas. El refo~mador Fuhuzawa, á quien se deb~
su extraordinario desarrollo, ha escrito un libro, el "Shiu Onna Daigaku" (" La nueva enseñanza para las mujeres"), en el que pl'oclama la igualdad jurídica é intelec-

t1111.l de los idos sexos y aconseja 4

sus adeptas rompan las r·aelenas
que tradicionalmente las han sujetado á los hombres.
Gracias á Fubuzawa y á algunos

discípulo, entusiastas, el feminismo
japonés ha consegui óo triunfos que
aún no ha logrado en la vieja Europa y eu la joven América; hay en

el imperio cle.l Sol Nac!ente vari'l~
Universidades para muJeres, y sólo á la de Tokío acuden 1,500 alumnas.
A la inoeente japonesa de antaño educada en el hogar, fiel á las
pricticas religiosas y tan humilde,
qne no sólo obedecía á ,s us padres y
á su marielo, '' sino tamb_ién á su
sue!rra" ha• sucedido la D1pona de
hoy: qu~ á los dieciséis años habla
ele filosofía, de literatura, de e nestiones cient!ficas y artísticas; que
obedece ó no á s,us padres, según su
criterio; que discut.e con _su marro?,
que se declara indepencl10nte y hbre y que no sólo siente, sino q Pe
afe~ta una absoluta incr edulidael
r.eligiosa.
(¡Encantadoras criaturas)!
Ha:;ta tal punto ha adelantado
el feminismo entre las cla~es cultas del archipiélago, y tan buenos
son sus efectos, que los suicidios entre las jóvenes del Japón han llega·
elo ,á, preocupar seriamente á los
aobernautes. Por cada ''dos'' fran_
~e, as que a t entan contra su vida,
hay ''dieciocho'' niponas que lo hacen ... más eficazmente.
El Gobierno japonés, aterrado ante semejante estado de eosas, ha
acuclido á un remedio que hará sonreír á muchos espíritus fuertes.
¡Solicitar de las naciones europea,
el envío de misioneros católicos en
gran número y proteger con pingiies
subvenciones á las casas ·d e religiosos -q ue alli existen! Y ¡escu~aoclo es
deeir cómo han recibido esta idea
la, 1,500 alumnas de la Universidad
de Tokío! 1Porque preciso conv.enir
en que cuando á las mu,ieree les da
por ser librepensador as y descreídas, llegan á un grado de radicalismo y ele impertinencia que poca•
veces alcanzan los hombres!

Para quitarse una esp ina de la
garganta, se chupa lentamente el
zumo ele un limón, el cual clisuelY~
la espina y alivia inmediatamente.

�El Mundo Ilustrado

El Mundo Uustrado

Cigarros que salvan la vida
Yendo un día de paseo por un jardín el conocido historiador francés
Mr. Guizot, observó que le se!nlÍa
un individuo muy mal encaraa°o y
de muy mala facha. A Mr. Guizot
le extra ñó el aspecto y la actitud
del sujeto, pero en vez de mostrarse
alarmado, se sentó tranquilamente
en el b anco donde tenía por costmn·
bre descansar un rato. El rufián sin
titubear se sentó á su lado, y echó
al historiador una m irada feroz qne
hubiera desconcertado al m~nos t:mido, pero Mr. Guizot, con gran despreocupación, sacó la petaca, tornó
u n cigarro y empezó á liarlo len í.a_
mente.
E l efecto q ue sausó semejantP ar,ción al ·desconocido fué notable. Le·
vantóse brusca mente murmurando,
" E l q ue yo quiero matar, no fu •
ma ", y se alejó con rapidez.
Una semana después el historiador leyó que el mismo ind ividuo había sido detenido por atentar contr~
la vida de un conocido funcionario
público que se parecía mucho á M r .
Guizot. E l famoso escritor, a l saberlo, se f umó u n soberbio habano :&gt;n
celebr aci ón de su milagrosa salva•
ción.
E l rey U mberto ele Italia era muy
afici onado al ta,baco. Un día, eu 8~•
j uventud, yendo e n coche por las 1·a•
lles de ,R,om a, se le cay ó aJ suelo u·1
cigar r o que a cababa de encender, é
inrndiatamente eorrió á r ecogerlo
un indivi duo de gesto melancólico
que estaba parado en la acera. Algún t iempo después el príncipe, pue~
todavía no habla subido al trono, recibió una car ta anónima, rerordánclole el accidente clel cjgarro, y el i_
ciendo que el que lo recogió esta il..i
deeifüdo á suicidarse aquel día . pe·
ro el inespPr:tdo cigarro le ru 1mó

LOS PERROS DE SAN
BERNARDO

La Salsa

Parece ahora que los perros da
San Bernardo tienen una fama usurpada. Por lo menos tal lo afirma un
pintor sui zo en la revista "Velhagen
und K lasing". Este pintor euyc
nombre es J ulio Voegli, estuvo hace
poro en el monasterio de los célebres monjes, con el ñn de pintar la
capilla. Ape!las llegado al estable·
cim iento, q uiso, como es natur al,
conoeer á los perros famosos, que,
según los periódicos, habían salvado
tresci entas vidas humanas: ¿Salvadoi preguntó el prior, será mordido,
pero no salvado"· Y el pintor p r l\nto comp rendió el motivo di' esta
rectiñcaci6n, cuando vió avanzar
hacia el hospicio á todo correr á un
desgraciado peatón escoltado ¡:e,·
una yunta salvaje de perr os que le
most raban los dientes y que hubo
neeesiclad de dispersar á fuerza ele
latigazos. El prior ha tratado ele
hacer amaestrar los perros; ,hasta
trajo especialistas para ello, peru
toclo ha siclo en vano. Muchos mercaderes han ap1·ovech ado la cirrun st ancia par a enviarle perros ele todas las razas, con la sola intenció1.
de poder imprimir en sus catálogos
el tí·tulo de proveeclores ele San Bernardo. A ñ nes clel siglo XVIU, lo,
perros ele] hospicio iban á buscar
manteca y leche para los frailes ele]
h ospicio. Tal er a su oñcio principal,
pero ya han p erdido la costumbre.
Saben, sí, encontrar la pista de un
hombre, adi vi nar los buenos senderos, aún cuando estén eubiert os clP
nieve, pero no ¡rnecl~ clejárseles 50·
los.

LEA &amp; PERRINS
dá cierto picante y un sabor
exquisito á todo genero de platos.

La verdadera Salsa
origen de \' ORCESTERSHIRE.

Venta al por mayor por LEA &amp; PERRINS en Worccster, Inglaterra.; CROSSE &amp; BL~CKWELL Lid
Lo d
Y por todos los Exportadores en gener:d.
·
•
·, en
n res,

los ner vios, y le hizo olvidar su siniestr o propósito y en la época quu
escribí.a la carta llabía co:iquistaclo
un.a buen a posición.
Bisn,ark puño (lar gracias al d garro, ya que no po i· salYarse la vida, al menos por haberle evitado
una manifestación de hostiJidacl.
De-spués de la entrada ele las tropas
alemanas en París, el Canciller notó que un grupo de ob reros franceses le miraba eon inemistad en
uquellas circunstancias, p ero Bis·
mark fué perspicaz y compr endió
q ue aquellos hombres n o iban á con·
tenerse con mirarle pasivamente, y
para evita r peores demostracim1es,
sacó un cig arro, y acercándose sin

A

titubear ·al grupo pi:dió lumbre. 81
lmbiera clado un cigarro á cada individuo, la oferta habría sido re~hazada descleñosamente, y por lo mismo, el Canciller demostró en a que..
lla ocasión s u talento. Pedir lrunbre
era otra cosa, y se la dieron sin inconveniente, pudiendo así seguir su
camino sin qu e los franeeses le silbasen como le hubieran sil ba:do s1c,guramente. s i no J1ubiera siclo por e!
inci dente de la lumbre.
.En algun os cines del extranjero,
se convida á t é á los espectadores,
y no ha faltado quien proponga dar
cenas gratuitas á l os eoncurrentes
á los teatros en día ele estreno, especialmente par a atraer al público

y lograr que no se muestre exigeote. Algunos dir ectores ele teatros
llan l legado á ,clar pmos á los concnn entes. 'l'rabajando en una p~&lt;¡ueña
población de los Estados Ua iclo~ e!
gran actor inglés E clwi n Booth, su
po quo una parte del 1iúblico partidaria del otro actor, iba á darle una
s ilba, y momentos antes ele alzarse
el telón se Je ocurrió repartir entre
los especta dores unos puros excelent,es, espe1·ando que si su trabajo u,i
les parecía bien, por lo menos ks
gustarían los cigarros, y obtuvo ur.
doble triunfo, pnes todo el mundo
salió clel teatro ensalzando la labc,r
y el tabaco d el actor.

á

clamen te la eseocesa, acariciando
las finas manecitas ele la abandona_
cla.-Eo. el retiro apasible de e~te
cuchitril, ol viclacla ele todos, hallarás la verdadera f elicidad '' .. .
'' Si, sí, vocifera el polichinela
con tono convencido. ¡Desgraciada
de tí si te quedas en el mundo de
los homb~es! . . . La huma.nielad eo
,·oluble como las mariposas'' .. .
Y canturreando este estribillo comienza á bailar una desenfrenada
danza haciea•do sonar alegremente
los cascabeles que adornan su ra Í·
do traje tricolor .. .

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Sentada en su dora.do cochrcito
la muñeca rememora sus clías dicho
sos cu ando se exhibía en el lujoso
aparador ele la rue de Rívoli.
Descollaba entr e las más herruosas por la gracia incomparable rie
todos sus movimientos.
¡Cuántos admiradores de su belleza!
P or fin, después de \Ser muy '' clis•
cutida'' pasó á las secleñag manos
de una minúscula personita que la
colmaba de mimos repitiéndole incesantem ent e :
'' Tú es la plus jolí ele las poupees. J e taime beauco11p " ·
Y al arrullo del icioso ele aquella
vocerita ele cristal soñaba que se&gt;_
ría feliz por siempre.
Ahora toclo ha cambiado.
Una vaga tristeza nubla l~ pura irradiación de sus bellos OJOS.
P1·evee un grave acontecimi enL,,.
iQué será 7
Lo ignora, pero siente que se
aproxima ...
El r umor de unos menudos pasos
hace latir v iolentamente su apesadumbrado rorazoncito ...
¡Dios bentHto! ... ¿Es una pesaclillai
Los brazos que era n pant ella b
más dulce cacleaa, estrechan a p asiomHlamente un pa,quete de cintas y
encajes que ehilla ele un modo ingrato.

Ante esa visión desoladora la de,cl.eñada poupée cierra los ojos.
Confusamente escucha las crueles
palabras que modulan los labios
adorados :
"Quitad "eso" clel coche" . .
Unas toscas manos profanas su
cuerpo... Siente que se Je va la
vida ...
Al volver ele su angustioso l etargo encuéntrase en el cleván. rode;,da de "cosas" inútiles y junto á
ella dqs raros personajes qu¡, la
contempla:1 compasivos: 1111:. esc ocesa cuya indumentaria revela una
vida miserable, y un grotesco polichinela no menos deteriorado.

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APARTA DO
/

509

�El Mundo Ilustrado

Sólo el perro es perfecto
Mientras que sus amos cambian
oponiones sobre los sucesos del día,,
los señores Flack, Dick y Tambor,
tres perros inseparables, se entregan, por su parte en el sencillo idioma de su raza á reflexiones concernientes á lo; hombres -seres que
ellos consideran muy inferiores.
Tambor (dirigiéndose á Flack).
- R ace al Oo-una, mañanas que 110
se le veía ea la Avenida. t Estaba
enfermo 1
Flack.--;~ó! Yo nó. ¡.Es el pa
trón!... ¡Siemprn Je duele algo á
ese hombre!...
Dick.-Los abusos sin duda.
Tambor.-&lt;Es cierto que esos desgraciados, desprovistos de razón y
que no tienen más ,que instintos,
cometen muchos abusos en las comi.
chs. E s algo qne repugna.
Dick.-Y sin embargo nos tratan de golosos.
'
Flack.-Hay que disculparlos pue~
he notaodo muy á menudo q~e se
cr een muy inteligentes.
Tambor.-¡Eso da lástima! Bast.1
pensar que no hay uno solo entre
ellos capaz de atajar una liebre.
1Dick.-Es verdad que los hombres cazan deplorablemente.

Con uoa sola Aplicación los Pelos
Supufulos Deupareceo.
El bello sexo se
compl11oe ,1 saber
que una sol,. aplicación del REA 1,
EXTIRPADO1,
o~; VELLOS "SIRENE" es &amp;ull cle ute P•ra hacer
desaparecer en
J)ucos mloutos los
pelos detectuo.os
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Plaek.-Y lo que les da el airl'
más cómico que se puede imaginar,
es esa piel bizarra eou que se 1·evisten cuando van á cazar.
Tambo;·.-¡Exacto!
~quí hemu~
. llegado a un nusteno rnsondable.
Có~no es qu e los ,~ombres ~ambiau
ele piel toilos los uias, qmtanuosela
en la noche y poniéndosela otra ,·cr
á la mañana siguiente!
Dick.-E; que son animales mal
hechos.
Plack.-Y venenosos ...
Pue~
también las serpientes cambian do
piel.
Tambor.- Nosotros, al meno,,
siempr~ _quedamos igu_ales ~ no,otros mismo;... Amigos 11110s, ¡el
perro es superior a! homb1·e!
D1ck.-¡ Es el rey de la creación!
}'lack.~Sin embargo, la mujer
del hombre no es desagradable . . .
Su hoeiquito es bastante gracioso.
'.rambor.-Y tiene también má5
dulce el ladrido.
Dick.~Eso no la hace valer más.
Flack.-D-e ella no nos podemos
quejar. Yo, al meno:s-.. . E s mi amo
quien debe encontrarla mala! . .. Figúrate que el otro día era dP morir•
se ele la risa cuando él Ja galante:.iba y daba vuel tas alrededor de ella,
ponicntlo blancos los ojos. De repente ella dejó caer el pañuelo S
íe elijo: '' Imita á Flack, •pásame el
pañuelo"·
JJick.-Vanidosa.
Tambor.-Coqueta.
Ji'iack.-Se lo pasó, doy mi pala·
bra. P ero era de Yer aquello ... Un
perro recién nacido lo hubiera heeho mejor.
Dick.-Es que los J1ombres s01;
muy torpes, no entienden de galantería.
'l'ambor.-Porqtie n o han llegado
á su completo desanollo . .. NecesL
tarán siglos de siglos para llega1· al
más alto gra-clo de la escala de los
seres.
Flack.- Es decir, á ser perro?
r:rambor.-¡Naturalme!l.te!... En
la naturaleza animal no hay nada
superior al perro ... El hombre está
abajo de la escala.
Dick.--1Y tienen la suerte de contar con nuestro apoyo.
Flack.-Por lo menos para com¡1a·
ñcros, porque son muy cobariles.
-Dick.-Y, no obstante, ¡ior en-

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, idia y como sabcH que no los hemo~ de castigar, se a rreYe,1 á ame
na1.arnos con el látigo.
Fbck.-Pero, no obstante, no~
llan lo mejor que hay. Los huesos de
co1·dcro, ].JOr ejemplo.
Dick.-Es que es preciso tener
uientes par:, comer un hueso ... Y
los hombres, á menudo, no tienen
dientes.
Tambor.-JLo mismo que •us mn·
jeres tarnpoeo tieoen pelo más qu•·
á ratos.
Flack.-Siquiera el pelo que tenemo3 nosotros
es pro¡,iamente
nuestro! ... Sin contar que nosotros
sabemos andar no sólo con las patas de atrás, sino también con la~
de adelante.
Dick.-¡Verdacl 1 •••
l'ero e~os
pobrn;i diablos están ta:1 mal cons·
tituídos, que no pueden caminar
cuando se ponen en cuatro patas pa·
ra imitarnos.
'rambor ( con aire ele clesprecio) .¡ Es la escoria de la naturaleza!
Flack.-Ellos no se dan cuenta
porque son más orgullosos que lo,
pavos 1·eales.
Dick.-Pirclea sa tiemJJo en ha.
cerse cu mplimientos. Nosotros sabemos que somo3 bellos, pero no I!,
,:ee imos it,cesantemente.
J;'laek.---,.'lus mu;jeres tieuen mal!ías ::sombrosas. La de nu amo no
sale sin haberse pintado con blanco y colorado y hasta con negro.
'l'ambor.-Es que las mujeres odc
los hombrea no se encuentran bellas
Es JJOr eso que se pintan para verse
mejo,·.
·
Uick.-Pu es yo, si alguna yez la
Diana, la. perra del l eehero, mi bue11a a111ig:1, ~e llegara á pintar, yo [f)
quitaría ele uu :·olo mordizco las
ganas de pintarse otra vez.
'fambor.-Hay mujeres que le pegan á. los hombres ... pe1·0 ésto no
los hace ceder.
}'lack.-En Ja casa, c.; la ~eñora,
como ilamau ellos á sus mujeres, la
que le pega al amo.
Dick.-i Y no la muerde ólf
Flack.---1AI contrario, parece que
la quiere más; porque después salen juntos. •
Tambor.-Pinalmente t para qué
sirven los hombresf E s lo que siempre me he preguntado sin púderlo
resolver.
Dick.-Para nada.
F lack.-Usted se engaña. Han sido puestos en la . tierra para ocu•
parse de nosotros. Nosotros, b~bemos, comemos, dormimos y 110 trabaj'lmos. . . L os hombres son nucs_
tros domésticos ... Y es por eso que
el los se consideran felices cuando
nosotros, á fuerza ele tanto l'ogarnos,- tenemos á bien ,darles la pata.
'l.'ambor.-'.Lo que yo quisiera s:tber es: ¡cómo hemos llegaclo á clf)minar á e,tos bípedos~
Fl.aek.-&lt; Fingie ndo obeuecerles,
sencillamente. Es el mejor método.
Estoy seguro. Es el sistema que usa
la m,?jer de :ni amo cuando ella no
le pega. Entonee.-; él se imagina que
manda y haC'e tocio lo que ell a quie-

SE SALVO
DE LA
OPERACION

i '

Pue curada con el Compuesto
Vegetal de Lydia E. Pinkham.
Elwood, Ind., E . U.de A.-"Vuestra
medicina me curó; solo necesité 6 frascos del Compuesto Vegetal de Lydia E .
Pinkham. Estuve
3 meses enferma sin
poder dar un paso,
sufriendo constantemente. Los médicos dijeron que no
podia curarme sin
someterme á un a
operación, pues
apenas pod!a soportar el dolor de los
costados, .. particu- larmente debajo de
' la pierna y del lado
derechos. Mejoré cuando solo habla tomado una botella del Compuesto pero
segui usándolo pues temia paralizar su
uso de pronto."-SRA. SADIE MULLEN,
2728 N. B.St., Elwood, lnd., E. U.de A.
¿ Porqué las mujeres se arriesgan á
una operación ó sobrellevan una vida
indiferente y enfermiza dejando de
gozar las tres cuartas partes de los
placeres de la vida, cuando podrian
gozar de salud con el Compuesto Vegetal de Lydia E. Pinkbam?
·
Por , 30 años ha sostenido el modelo
de los remedios para los males femeniles, habiendo curado miles de mujeres
i¡ue han padecido de desviación,inflamación y ulceración de la matriz, tumores
fibrosos, periodos dolorosos é irregulares, dolor de espaldas, indigestión y
postración nerviosa.
Si tuviere la menor duda de que
el Compuesto Vegetal de Lydia.
E. Pinkham, no le remediará, dirijasf&gt; á la Sra. Pinkham, Lynn,
Mass.! E.U. de A., pidiendole consejo. Sucartaseráconsideradareservadamente y el consejo gra.ti"
Un gato que los vio pasar. se r1C•
de ellos y dijo para ~us adentros:
Con esa nariz .que no termba, esas
orejas caídas y esa facha ridícula,
¡,reseubn un aspecto estúpido,
mientrng que nosotros, los gatos,
soll\os los reyes de la creación.
Jacques FOUGEOL.

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¿ QUÉ

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los DEBILITADOS, los FATIGADOS
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••ita•• OOORBEVOn:-PAI.UI. y ,n tod•• 1

11

f•t111•

Tambór.-Son astutas las 111ujeres.
Dick.:--Sí. Pero parece que, al
contrario de nosotro5. nu tienen f.
delidad.
,
Tambor.-Es una raza bien tris-

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Dirk.-Usted lo ha dicho.
E'lack.-Muy imperfecta... Poco
jnteligente ... , no saben saltar ... ,
ladrán confusamente. no tienen o:fato ... , son casi sin nariz . .. , 11n
error de la creación .. .
Dick.-Finalmente, la wnlatl eq
FABRICANTES .
que ...
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Hace quince allos dimos á conocer esta especialidad farmacéutica á los médicos y hoy lo recetan en las cinco partes del mundo, porque es el tratamiento más racional y seg.uro para la curación de las enfermedad.es del ESTO.MAGO
é INTESTINOS, aunque tengan una antigüeJad de treinta
anos yno se hayan curado con otros medicamentos, siendo
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DIGESTION, ABRIR EL APETITO Y AYUDAR LAS DIGESTIONES, TONIFICAR EL APARATO DIGESTIVO y laeconomla en general, pues el enfe1mo COME .MAS, DIG JE
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VIGORIZADOR Y ANTISEPTICO gastrointestinal.

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Los nlf!os padecen con frecuencia DIARf~ AS más ó menos-graves que se CURAN, Incluso en la época del destete
y dentición, hasta el punto de restituirá la vida enfermos
Irremisiblemente perdidos.
Con frftuencla muchos enfermos del aparato digestivo,
aunque no todos, presentan el siguiente cuadro de sintomas ó parte d, él: al levantarse, lengua suela, mal olor de
aliento, aguas de boca, estado bllloso, lnapetenc11l, abatimiento y tristeza después de las comidas , eructos agrios,
gases, pirosis, vahídos, pesadez de cabeza, ruido de oldos,
sofocación, opresión, palpitaciones al corazón, dolores al
estómago, vientre y espaldas, vómitos, extref!imlento, alternando á veces con diarrea, el enfermo se altera con facilidad, está febril á veces, se irrita por la menor causa, evita
el trato social, teniendo por la noche ensuel'ios, suello
agitado y respiración dlflcll.
Nuestro ELIXIR ESTOMACAL cura el g8 por JOO de los
enfermos que lo toman y por sus propios méritos es cono-

cldo y de uso gen!!ral en las cinco partes del mundo, para
las enfermedades del aparato digestivo.

SAIZ DE CARLOS, Cura la
NEURASTENIA y afecciones nerviosas, siendo el mejor TOi'IICO para curar el RAQUITISMO, receU.ndolo los médicos en cuantos casos están Indicados el aceite de bacalao y emulsiones con hlpofosfltos, tomándolo 10&lt;1 nlllos con verdadero placer, A los que
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acudo y crónico la TOS, la TISIS y ENFERMEDADES DEL
PECHO, produciendo los stculentes efectos: la nutrición se
acelera, habiendo aumento de peso; ·10s esputos, disnea y
fiebre dlsmmuyetJ; la tos cesa y aumentan las fuerzas y el
apetito, notindose el allvlo con uno ó dos frascos.

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SAIZ DE CARLOS. Cura el e.11:trelllmlento, pudiendo conseculr, con su uso; una deposición diaria los enfermos biliosos y los que tienen lndlcestlones y atonta Intestinal, por
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>��El Mundo Ilustrado
1

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I

1
1

DOLOR

AIIIIUS IIEBELD

pa y e11 las rl~iot1e.; t :?:npla,1:,s.

~[ f Mtt"Ú~o

LUBIN

Esta dolencia es, por supuesto, propia y común de los afectados
con tisis pulmonar, porque en ¡¡us esfuerzos de eliminación de los gérmenes en la sangre del tísieo, los riúoues mismos se afectan y se hacen
presa de los mic1obios. Pero aún sin existir la tuberculosis en otra parte del organismo, los riñones pueden ser afectados; y una vez que los
gl,rmenes se apoderen de su delicada y completa extructur a, se multip,ican con gr an rapidez y la destrucción de esos órganos es rapidísima.
En el estado incipiente tiene remedio ese mal gravísimo, según lo ha
demostrado un eminente especialista que ha obtenido los más halagiieiios resultados con la siguiente fórmula.

CalendaPio de
la semana

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En v f nta: J. L11badl e Fucs. :v Cía. Ave
San Francisco 43. J , Utbleln s,,ce,, Ave
Bo llvar 25. Jobansen, Félix y Cía. Ave
Sa.n Francisco 39. México.

cio habrá dos y quizás tres tnruos
de cajeros.
[,os nuerns estabhei mientos han
30
de prestar muy buenos servieios.
(F. S .) . San Andrés
M:11C1has casas quP. actualmente tie(P.).
non que guardar ,el importe de In
venta del día, durante tocia la nocJ.1e y durante to,lo el domingo, podrán depositar e-) dinero en e; barico al cerrar el e3t.ablecimiento -v no
necesitarán Yigi ]antes nocturnos ni
la. policía t endrá que Yigilar con
tanto cuidado.
Dentro de poco se abrirá en Lon·
,En Nueva York existen ya ban•
\res un banco eon servieio pel"llla·
cos de esta clase y prestan muy
1-eute y a su apertura seguirá la de
buenos S&lt;-rvicios. A las seis J1oras
varias sucursales.
de esta-bl•eeerse el servil'io nocturno
Estos nuevos baneos uo cerrarán
en el primer banco de servicio persus puertas en tod•a la noche, aparmanente ha,bían depositado más de
,e de los domingos, de suerte que se
100.000 duros, procedentes, princj_
:wdrá imponer y retir ar dinero en
palmente, de cafés, restaurants y
cual!quier momento. Para que se.l
, posib1e e3ta eontinuidad en el serví.• teatros.
SABADO

Apóstol.-¡

faocos abi, rtos
toda la noche

l • •

�El Mundo Ilustrado

----------------------------------·----La i&amp;ffuencia del
cinematógrafo

UNASENORA
DEPANAMA
CURADA

Con el Compuesto Vegetal de Lydia
E. Pinkbam. Lease su carta :

Segara, rápida y eficaz en el
a livio de las Neuralgías, Jaquecas, Reumatismo y toda clase
cie dolores d e cabeza.

LA CUR~ DESTEARNS
para el DOLOR de CABEZA
~stá preparada en obleas muy
fáciles de tomar y que se dis uelven al caer en el estómago,
siendo así su efecto instantáneo.

..

No se acepte otra 'que la de
~ •Stearns."

La Boca, Zona de Canal, Panamá." Mis dolencias eran complicadas; la
menstruación á ve.
ces abundante y o.
tras escasa;sufria de
much~ pesadez aire.
dedor del vientae,
estabaabatida; también tenia mucha
picazón y nadar!a de
la vejiga." Atribula
mis maie:s á que era
estéril pues varios
médicos me dijer-'J/l
que no estaba ba.s----'-11..L.!.---' tanta desarrollada
7 por eso no podia tener una criatura. Me sorprend1 grandemente des..
pués de tomar 8 frase os del Compuesto Vegetal de Lydia E. Pinkham
de estar en estado y apenas Bi lo podia
creer. Volví á ver al médico quien me
dijo que se me estaba formando un tumor. Mi esposo me aconsejó que no le
hiciera caso al médico y que me fuera
á mi ciudad natal-Kingston, Jamaica
-lo que efectué-Hoy tengo el orgullo
de decir que soy madre de una preciosa
niña de 7 meses. Apesar de haber estado casada 9 años si no hubiera sido
por el Compuesto Ve~etal de Lydia E.
Pinkham nunca hubiera dado á luz.
Desde entonces lo he recomendado á
much1simas personas, tanteen Jamaica
como en Balboa."-SRA. RosA RosINA
DONALDS, la Boca, Zona del Canal.
Panamá.
La Sra. Pinkbam de L:ynn..
Mass., E, U. de· A. invita á las enfermas á que le pidan su consejo.
Ya ha ayudado á otras miles ~
t·ecobrar la sa 1 u d. Este sera
\D"atuito..

UNDO LUSTUADO

El cónsul yanqui eu Bclgradn
(Servia), ha i1echo un_a obse,·~aeió11
tm iosa acerca &lt;le la 1ufluencia ele]
ubicuo e ium1atógrafo.
l)esde hace algún tiempo ~e nota
entre los jó,·enes ele die:Jia pobla_
ción, ul'a gran afición a las modas
am~rieanas. Los zapateros, los sombren~ros y los sastre~, tienPn qu.J
~ervir g-énero de estilo an12ricano,
por.que es el úniro que se ac-epta.
Hasta -~u las peluquería, se nota la
iufluemia yanqui, .v estas innoYa·
dones so11 cle&lt;bidas in1l i_,rutible111P 11
,te a la exihibición de p:lículas ele
origen a1nericnno.
.
F,n n.tP11rió,1 n ésto, !'I é6nsn1 1·1t:1do opina que , 1 ci11p111atóg1·afo Jlllf'·
ile ciar g-r:111 rr~ultaclo ,·omo propa ·
gantlista ,le modas y prolluc-to~ &lt;'X·
tranje1·os.

Registrado como artículo de segunda clase en 3 de Noviembre de 1894.-lmpreso en papel de las Fábricas de Sa.n Ra!&amp;el.

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lo cual supone, en - números retlo::ilns, una pérdirla annnnl de ,10 m ,.

La protección .,
de las lang-ostas

llón ele pesetas.

J:'::u-a protegzr la,s langos~as ,·~11
a estia,blecerse en Ji.s b,uhias mas
abrigadas. ociho parques ccn·ados
~londe se colocn rán 20.000 la~gos~:t3
ihembras a las cuales las l,eva1án
el alim;nto, consistente en i-est~s
de sardinas, varias canoas_ automo•
vil es. Al final el~ la cam_pana, cu_nn•
do hayan na.ciclo las c1·ías, se quitarán las i-edes de alambre que snven
cte cerramiento a los !'.arques Y las
h-i,mbras quedarán en libertad.

HL~lc~~!:::!!!~!~.~

f

deteraivaa y oioatrisant•• q ut
llan merecido al

coa/tar Sapontnl1

la Beut

admla16n e'I lo• Bo•plta!-..J
de Part-, e&gt;.pllcan la bo¡a dt
ese producto para todo• los uaot
del tor.aJor : Cuidado• da I•
B&lt;&gt;&lt;.!l ~ QUJ purifica, de lot
Cabello• cuya caida detleue
t.oclonea de las Crla•, Cul,
1n

iadoa lntlU1oe, et-,
)11sconf1t1.f'N
ftN

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cutis, su color amarillo como •también la abertura ,de los poros,
es ·dec.ir, par.a suprimir todas las im'Pertfeceiones frecuentes de
esa parte del cuerpo, es preciso ·ha(')e,r antes el '' décolleta,ge''
un ligero amasa miento con CE,Ei\fA FLOREINA: Al últilJllo
m_omento se pondrá en las partes des0ubre.rtas bastante POLVO FLOR:EINA.
.
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NINGUNA DIFICULTAD

Para extirpar los

Vellos y Pelusilla
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Las damas, principalmente, es~án muy
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cuando se mezcla con agua un ttOQulto de
este polvo y la. past\ta se attllca. á la. parte
peluda. dutante 3 ó 4 minutos, los vellos
defectuosns desaparecen y la. sul)erflcle en
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PAIS

-----

Número 21

�FIESTA DEPORTIVA DE SAN HUBERTO

;?TRES ReTRATOS~
Tres retratos ornan un muro do mi biblioteca: E ,lmuado
.,e Goncourt en la agua fuerte d,e Jeanniot¡ Gcorges Hotlonbacih 011 una fotografía de la pintura de Lovy Duhr.ncr,
y 'i'rititán Corbiér c en una auto caricatura con la irón;n~
loy.rnda: "Nosce te ipsum" .. . lla.cc ]argos años q1.10 es,,s
retra.tos están alli, desde tiell\,pos remotos en que los 1),,
Uoncourt eran discutidos y no comprendidos; en -:¡,1 lh_
denbach era desdeñado, y Co1,biére absolutamente ignorado,
no ya en M.-óxico, sino en su patria misma.
De los D~ Goucourt no hace aún mucho t.iempo me decía
con la solemnidad de una sincera conficlcncia un jovc11
poeta:
-Si u,ted supiera; los Goneourt "ya" 110 me sulucen .. .
¡yo pensé qu3 sencillamente ese "ya" clebía snbstituirs·i
por un "todavía", pues la cultura de mi interlocutor frente
a esa intensa y magnífica obra de arte, estaba más cerca
de la inganua ignorancia que de la cab al iniciación que
&gt;hiciera interesante aunque no legitimo tan liger-0 desdén.
Y a;lwra, eu consonancia con mi absoluta veneración pot·
los De Goncourt, que nunca necesitó de ajeuas coofirmacion ss, leo en un uno ele los últimos números de la autoriza•fa
"Rente Bleue", la siguiente opinión del ilustre Frank
Há.nis, jefe de la crítica literaria inglesa:
"Los ele Gonccmrt me parzeen infinitamente más intc•
resantes que Daudet, Zola y aun }'lanbert mismo. No podría reeler una. segunda Yez una novela d~ Dauuet, he re·
tirado totlo lo que podia ser substancial ilc '' Madame Bo·
Yary" y aun de las fa mosas "()artas". l'ero puetl~ hun,lirmc y 1·01\·ermc a ·hundir en el " J oumal des Goncuurt",
leer cincuen.ta piLginas de su grau l~bro sobre l os piutore1,1
frunce.ses tlcl siglo XVJIJ, mientras que '' La Maisou d ·un
Art1ste'' está siempre al alca!1C~ de mi mano ' '.
Por otra parte, e¡1 "L'Opinion" de Octubre último leo
un elogioso articulo lle le Carclovuel sobra 'J'1·istá:1 Corbiére,
cu.va estatua, obra del cincel el(}] escultor Bocertlelle, acaba
de s &lt;r erigida en Morlaix.
Por último, en número taiJllbiéu reciente del '' Mcrcurc ' ',
leo el auuu~io de la edición monumental. '' ne ,·arietud' ',
ilustrada por los mejores artistas belgas de las obras romanc€scas, líricas y críticas del gran George Roden,b ach.
t Por qué no confesarlo! Tales YOCes ilustres, tales hecJios
glorificado~rs, exaltando el genio tle ar tbtas que el dis·
cernimieuto de un seguro instin.to me hizo Yenzrar lliace
largos años, me J;ena de un sereno regocijo por esas memol'ias ilustres y por la firme seguridad de mi juicio juvenil.
Es la misma intensa y serena satisfacción de artista que
cxrerimento, cuando escucho ahora alguna de las unánimes
ahhanz;as a.l genio japonés, que antaño cuando yo comencé
en Néxico a re,-elarlo y &lt;?Xplicar!o, me \'alió cierta fama
de excentric idad caú ridícula ...

* * •
C,,mo al fulgor crepuscular., allá eu el muro, el retrato
de Rodeubach, sonrí.a, melancólicamente sobre el fondo ele
perfilts gótico; ele "Brujas la :Mluerta' ', recuerdo ha:ber
escrito algo sobre él, :., propósib do un pl'oycctado monumento que no se realizó sino mucho tiem1po después, y
abriendo un volumen lle mi" Diario íntimo" encuentro lus
siguicu tes líneas:
",Supongo que el busto será eu mármol. pues como Rodenbac1h mismo lo dijo, Brujas es la gran Ciudacl Gris, ln
ciu&lt;lad de los edificios arcaieos revestidos de patinas sombrías, de los hondos canales glauces, de los cisnes albeantes
que bogan en ,ellos; la. ciudad de las beatas, de las "béguines" que llevan como h·álbito un blanco lnt.o virginal. Flí,
será un busto marmó1·eo que quizás 8e le1·ante en el cstan,
c¡ue soñoliento llamado el ":Minnewater" qM duerme junio al albeante Beaterio, lago de amor cuy.as a7,uas llenas
¡le cbseuros sortilegios '' embov~an '' de pasión a to:;¡ no,

•

Yios, según la cróti&lt;,a leyenda, y eon su filtro sutil hace1:
que los amante6 5e adoren JJasb la muerte.
¡Exquisito poeta fué Rodenbach ! Aristocl'ático, refinado,
ultraH•nsible, su alma íué un crist:J.l ·.-ibrantc que refle,i(,
las más fugitivas luces c1e la pasión que ilnmiuau los oj0s.
los más diluidos reflejos ele íos m•ás Jcns crepúsculos sO·
bre el opaco estaño ele las cornucopias y de los espejos que
lucen en la per,umbra de las alcobas doncle YiYe el amor.
La obra poética ele Rocleubach está compuesta de frítgil c;
pinturas a I pastel que se deshacen .Y de m,a gníficas aguas
fuertes llenas lle claros de luna sobre ]os t erciope los de las
s01,, bras!
¡l'ara los De nuucourt, Uot!!'nbacb fué el Pol'ta! E,c l;i:1•
do es una consagración. . . Quizás para los excelsos ,,ros is
tas, ¡,ara los maravillosos estilistas de "Outamaro" y ";\Jan ette Salomon ", la iira de Rodenbac,h er:1. uu compleme;,to
,que, reintegrado en ellos. formll'ba un total de s uprema
&lt;'stética, uu todo harm&amp;nico ele absoluta gloria.
¡Queréis, en vista de los títulos que daiha Rodenbach a
sus poemas, juzgar de su refinamieHLo supremo, de su divina vaguedad? Ews 1,oemas se lla-man: "El Rúno del Silellde ", '· Las Vidas enclaustrailab ", "El Viaje en los
Oj~s", " L as 1,ín&lt;'as clr· la 1fano", "¡El Corazón de:
Agua!''
8i 'fristán Corbien1 c11 l:.t poética francesa es el Supremo
dcsesperauo y eriza tiObre el diseo lloJ t,na ilcsolada. 111ela11_
colía las các.teas y los abrojos cle ~us negro.,; epigramas, Rollen·bacJ1 es el l::iupremo resignado .... hwyc do los twnultos ret óricos y dJ lM , iolentias literariai,, $e refugia en el siJeucio impregnado ele incieuso de uua torre de marfil v
allá en los dto11tlos 8agrarios de "Bru,jas la :Muerta" 'm~
paroee coatemplarlo l!ora111lo al pie lle una }Jadonna de
}J]emling y mer,,;clando las perlas ele su ]Jauto con las cucn·
tas sonrbrías de su r~sano . .. Para Hod ?ubach el amor es:
" . el supremo anil1elo de 110 estar solo y ele doblarse Cll un
ser mejor que uno''· La nn1jer es '' la vidriera a tra Yés ,lo
hi cual coutempla1nos la l"ida' '.
temo macular con ruda mano los '' ~ac,het.s'' ele profun·
dos perfumes, los 1·cfü,arios milagrnsos, los lirios regauob
con agua bendita que form-an la poesía del divino, del excelso, del incomparable Roderubach!
¡Oh figu r a exquisita que melancólicamente pasó sobre
la triste vida terr&gt;ena, sereno eu su silencio, albeante en su
candor, como los cisnes pasean con sonámbulas blancuras
sobre los hondos y nocturnos canales de la m,uerta Brujas! ...
¡Oh excelso poeta que al conclu,ir el último de sus poe.
mas, presintiendo con vidente intuición su muerte tem prana, cerró la postr&gt;era es.trofa con este hc,mi~tiquio lapidario
y tombal:

..

'' ¡J 'ai somcil de mourir! ''

* • *
Y se clurmió en Ja muerte, para despertar; hay c¡ue esp , rarlo, hay que creerlo, en la vida serena y extática de la.
inmortalifad!

Escenas de la caza de la "zorra" Y 1uneb campes t re con que ce Jebró el día de San Hube;:°• e l do mingo pasado, el Club Hípico AlemánFots. de El Mundo Ilustr ado'' y del señor J . Tagle y Aguilar.

�,
Al margen de Emerson. -L a cuestión o brera.Urbanidad. -El reinado de las mujeres.
El ínclito filósofo americano Emerso·n , ex-pre•
só en es tos o parecidos términos la mi3ión de

Asistentes al baile campestre efect~ado el domingo últi'!1o en el "stand" de la Socie dad Suiza
d e Tiro, en Guadalupe Hidalgo,
las, sin otra virtualidad,_ demuestran ,el descu•
brimiento del Doctor Blau·, cu,yas tareas se lrnn
diriaiclo a Jiacer hablar a los monos. Aquellos
,hablan pre,&gt;cindieuc~o ele l_a yarte intelectual de
la palabra y atend1e1!clo u111camente al fe-nó meno fisiológico y fonético. Pero hablan .
Cuando esos -enantes y e.ternos fracasados pro·
fana u los altares ele! pensami.ento; cuando vucl.
can y rompen todos los vasos_ de las 0::encias
ideales, para buscar por cualqmer. t ranc-. el me ·
clro con la mentir a, la munnurac16n, Ja cal u~nnia el fraude y el engaño, a la Yera ,le nna ~•s·
1:ien'sa incomprensible; cuando s~ d1a cl~seen~Hlo
a un pozo ele degradación. C[ UC rmr-~cc. 1mpos1bl_c
que a más se baje, y .se l z~ Ye sahr ilesos poi·
que en él siem1_)re han respirad~; ?' _cuand? l?~r
eneima do todo ésto, una ley b10Jog1ca p r)1mt1Ya los impele a la &lt;1estrucció11 del semeJante,
y no d escau:an c,1 su tri_ste tarea, "labra que
Jabra el terron ", y toda na no yacen en llll de..
0

Señor d on P edro E nríquez, laborioso empleado de
la Dire cción General de Correos, que acab:1
de ser nombrado subdirector del ramo.

sier.lo de ruinas, sin v,zr a nte ú ningún camino
ni luz, cabe exclamar:
¡Vidas más tenaces y pestíferas!

• • *
¡BI obrero! ¡La cuestión obr-era! No ,e ha•
bla ,h oy dí a en todas partes de otra cosa.
.,
En nuestro medio, ha poco era apenas cuest1011
tratada nada más qu~ en los círculos_,cle ~co110_
mía socia,], en el seno de las compamas incl us·
triales.
.
Pero se sahe clemasiaclo qué truenos han sido
necesarios para· hacernos clespértar a todos : los
true11 os cle Orizaba, ele Cananea y de Puebla.
AJ ig-n:ü c¡ue en h~ _naciones ele E~1r~pa y
qu~ en los Estados l:n1tlos, ya en :r._rex1eo
inicia el cst:·ueuclo, 8e alza el vocerl(l . ele lo~
que sienten en verclacl o s2 fingen expolrnclos. Y
hay que. a e:11hulos con 1_ne&lt;1idas ele prnden~'ª'.
de jL1stie1a y de gen i rosHlacl . Hay que aho.,a1

la prensa: reducir a noble. acto toda la pot2u·
cia posible del intelecto; prunero especular ( en·
tiéndase en el r-ee-to sentido), operar después.
: .Este bellísimo apotegma tan •breve c~mo es,d tierno mirto embr igaba con sus efluv10s-:-con.
tien-e el secreto de las virtudes que se requieren
para cruiar la mardia de las sociedades y ~ons·
titu,y e"la norma de quienes lo pretendan as1 con
honra y desinterés.
• El füówfo exige -esfuerzo, inteligencia, idonei·
dad, conocimientos antes y después de to&lt;1o. .
' •R esulta de allí q ue la prensa tendrá lo~ ofi·
cios graves q~e clebe _tener p _a ra rnbres~Jir e~
los campos mas sangne~to?, co:no en las. fies·
tas más l•berales. Será optima por modo igual
e n entnsiasmai· e,jércitos, en aseso: ar gob~rn antes en declinar con honor o en trrnnfar_ s1? so.
be;bia ,e!1 Ja5 lides de la 1&gt;_olític~;, terciara s~biamente . las· corutiendas c11plomatH·as; _~ ontnbuirá eficnzmeute para proteger a los ar~:stas Y
a los sabios· s abrá, en una palabra, engir palacios a Jas 'nuevas ideas, i¡deúas a las buenas
acciones ,. hospitales a todos los -mfermos del
cuerpo ; del e~11fritu ...
Cuando a la11io no se as¡,ir~ o tal gl?ria no
se a 1)0tez&lt;·a. y cierta pren -a se d-iclare rncapaz
ele imprimir su voluntad sobre las multitncles
v de inclinadas baj o el y ugo -aua Ye, pero pod e·
~-oso de 1a opinión, esa pre~sa no vale na,la,
ni los días efímeros en que n,·e.
Pero existe algo mil veces peor c¡ue esa ~stc.-_
rilida&lt;1. Dcsc1frha&lt;1amcute rnbran h~y los e~ i m·
plos,da cómo la maldad y la estulticia, e_n sa.fko
wynntami1mto, están ca.usando graves danos a la
s ocieihcl. Ailnmdan los asentu reros que ~m? un
último 1·efugio so han encaramad~ en cier_'.ª
v rensa para dcsahoga_r su rabw. de 1:11potenc1,1,
,ns rencores v sus odios.
" En extremo análisis, s us tcnllencias malérn·

El señor ingeniero Eduardo Hay, presidiendo el banquete que ofreció a la comisión de prominentes
ciudadanos de Aguascalientes, que vinoá denunciar irregularidades en el Gobierno del Estado.

Banquet e e f ectuado e1 Sábado Último en Gam b rinus para celebra r la unión d el foro mexicano.

s:

en la garganta, no con la d'uer-za, sí con empe•
ño cariñosa men te huma no, el inmenso alarido y
clamor do odio qua quiere surgir alentado por
esa. ralea de malvados de Ja politiquería .. .
•¡Hay que prn,·enir tantos !horr ores!
Los r udos trabajos de todo el día pagados
con un jornal irri~orio.
Esas horas lle trabajo iles1uesmadamente prolongadas.
/
E sos abreros heridos, estropeados en el traba•
j o de la mina o ele la f wbrica, y luego arrojados
f uera como illli tiles tosas.
lEsos contratos constantemente violados por•
que ihu:vcn ele l a ley.
Esas medidas de trabajo a1,bitrarias.
,Ese trabajo que se desecd1a. para no 1,agar el
preeio lle-biclo y Olbtener luego mayor utilida-d.
(Esas barracas, esas cantinas, esas tiandas a
que p01· fu erza han ele aeudir los infelices trn,bajaclores, 'Y en q ue el patrón o el contrati sta
viene a quedarse con el jornal todo del obrero.
y aún a convertirse en u surario ae1·eedor s uyo,
vendiéncloie al fiado y a precio exorbitante,
comesltibles y mer cancías adulteradas.
E se COllllplieado engranaje, osa cadena qnP
empieza. en los p ropietar ios, ,5ocie,lades anóni·
mas, y sigue por l oll arrentlatarios, empr esar ios,
explotad ores, coutratistas, sob restan-t.es, cuadri_
lleros y capataces, para venir a. parar en l os
simples trabaja.dores; alejando lo más posible a
los más poderosos de los más necesitados, para
im,pedir su contacto.
.Esas mujeres llamad as al trabajo propio del
hom'bre, por que a ellas se les paga menos.
,Esos j óvenes, mejor diclho, esos pobres niños
aclm'iticlos al tra bajo, a Jos cliez ,y aúu a los ocho
años-.
Oj alá y q ue algo y más de todo esto ~n el
convplicadísimo pr01blema del obrero y ,;u mej ora.m iento sea ten ido en cuenta, hoy e¡ ne por
daqu iera se pregona n las r enovaciones y el cumpli miento ele utópicas promesa s.

maravillosos, por,que obliga al hombre a sar honrado. inquieta al codicioso, suaviza al brutal y
aparta al i mport u no. Sirve frecuentemente ele
carra de i-ecomenclación al h ombra y le procura
a veces más honor del que merece.
.:Pero como la~ apariencias suelen ser eng añosas. la exce5h-a urbanidad parece sospecihos3
al prnclente, porque no es cosa rara en -el mun .
do el encolltrar personas que llenan ele cortesías a aquellos a qui,enes tienen un mortal·
abonecinuento.
Yo c roo que el medio más eficaz ele medir la
nrb aniclad ele los otros, es ele proporcionarla
siempre cacla uno a su merecimient o, y no aceptar ele ella má.s que Jo que le corresponcla, miran do el 1,,sto como uu lazo que nos tienelen o una
burla q ue nos hacen.
El reinado de las mujer~, especialmente c uan-

clo son hermosas, es brillanti . Pero el tiempo
su-ele acabar muy p ronto con sus encantos fisicos, y eu un breve ata1·decer despoja de todas
las s uavidades qu ~ nos Sll'oyugan a esos áno-e.
les que tanto adoramos y a cuyo imperio ios
vemo~ ese la vir,aclos, sin más ley que su sola voluntad.
Cuando llega para uua mujer sólo en lo fís i.
co seductora, la estación rigurosa el e! ot oño Je
su vida, sin habe1· amontonado más recursos
q11e los ,que la veleidosa Na t ura diérale al nacer,
entonces, ¡ adiós lustre, 02lleza y adoradores!
Su imperio efímero se desvanece, y la que con
una sonrisa o u na mirada comunicaba aJegda.
o con nn capricilio hacía cl,sesperar a un h omb n ,
de bi en, no recibe más que el f río homenaje ele
la admiración : en lugar clel amante sincero y
sumiso que la idolatraba, le queda u n amigo severo que le dice la verda&lt;1. ¡Muy foliz aún si
ha sabi do conquistarse un amigo y conservar lo!
Las mujer es acostumbradas a reeibir incienso,
y qu-a no ha n hec.l.!o provisión de buen h umor,
de amen ic1a&lt;1, ile eclu cacióu intelect ual, y sobre
tocio de dulzura para empreniler ,~I v iaje a la
eclatl serena, llorarán amargas lágrimas, que nad ie pi·etenclerá enj ugar y que sólo J:ian ele secarse con ei lento fu ego del arrepentimiento.
,La Yirtucl cl ~ la mujer, cuanllo para ella han
pasado las ilusiones ele los años ju\'eniles, está
por mollo preferente en el talanto y en la bondad. Las gradas, las cua liclacles brillantes, pueden tener el l ugar de estos t eso1·os, pero después
se agotan y al llegar a aquella eclad, es pr eciso
q ue u na mujer ·haya aumentado sus don es naturales.
A nte las anteriores consideraciones, i,q.iién se
at1·eYeiá a hacer el elogio cumplido de la mujer
qne reuna en sí gracia, bel leza, talento y boucladi
Francisco GANDARA.
iLa madera lle los bosques perten eci entes al
Estado prnsiano, procluccu anualmente treinta
millon es de duros.
La l uz de los faros del canal de Panamá, será de acetileno.

L a m,ban i clad es un primor en los sob eranos
en la nobleza un adorno y una maravilla en p'.
conrú n de las gente&gt;&lt;. Es el fruto ele una •bue1rn
edueación y la s ~iial Yeriladera de uu noble na·
cimi euto; ella tiene la propiedad de ganarse a
poca costa la benevolencia de las ge nt es y h as·
t a la mi~ma rusticidad no sabe resistit-Ja sin
&lt;'onfusión. Por lo geuernl, dice uu Yiejo filósofo españ ol, '' se compra la b 3nCYoleuei a más eon
la. cortesía o.el trnto, que con el precio el ~I or') ".
Lo cierto es que la urbanidad produce efecto,
Sitio de h onor en el banquete ofrecido e l j ue ve s de la semana pasada al Gobernador de Guanajuato. ,

�•
lo~ má~ espléndidos triunfo;. E;,¡.,eramos
que en no lejano día, cuando la e,cena Je nu'~
trn gran 'l'eatro Nacional se inaugure, J!'anny
•~ 11itúa Yueha a Yisitar a la mailre pat!'ia, gozauc1o ya de mundial 1·enontbre, cons,1gr:1da por
cien triunfos.
Las aclamaciones ele que fué objeto en st,
función de honor así lo presagian. Lloúcrnn flo_
re,; y :1pl,rn~c.s

sQbre la a1·ti,ta n,exin1irn; ha-

l

Veladas líricas: Fanny Anitúa y su beneficio.
Bonci en "Rigoletto" .-Variedades y películas.-J.VIirando al porvenir.
cr~os aclmiradores y amigos de Fanny A,1itúa,
que. para honra de la artista son nm0hos, en•
couti·aron oeasión propitia ele aleutarla con su
aplauso cu la uocihe lle su b~neficio. La joven
mezzoprano se presentó e1t la Dalila lle la óp ~ra
de Saint-Saens, recibicn!lo !le sus compatriota,
uemostraciones cordiales que de seguro la esti_
mula1·án, dado qt1e constituyen la sanción misma
de su arte, otorgacla por aquellos que fuero11
los ·primeros en aplaudirla y emularla en su empeño ele iniciarse en la profesión uel teatro.
Por d ~sgT:icia-sea ello cul¡,a de la enfermedad que a la cantante aquejó en las últiwas se·
ma!\85, sea por deficiente organización ilel e~pectáculo lh-ico,-a :Fanuy no la hemOE v isto
011 1111 repertorio lo suficiente numeros o pura
aq11ilatar sus facuJtadcs y la pel'si~teucia ele su
esfuerzo. La Ammeris tle ''A.ida'', la Magclale1m ele '' Rigolctto' ', b Azucena de '' El Trovador'', y la Dalila, son ,los únicos papeles que lrn
e:rnta&lt;lc, con val'ia fortuna, y demostrant1o, ,otre todo en el primero y ú lti1no de ellos, que po_
see exc,e pcionales facultades para la escPna.
•roclos convieu~n en que la voz de Fanny
Anitúa es de primer c,rclen: voluminosa, -xtensa,
bellamente tim.bratla. Oelébranse tam biéu su dicción y su acción. Unicameute se le ha "Señalado
un dafecto iiuportante, sin Llutla, ])3 1'~ uo grave
lli menos aún irremediable: la dcsigualJad ele
$US registros. Sa!Yo, pues, tau pequeño lunar. aelmítese ,que nuestra compatriota es una cant&lt;1,utc
por ]os cuatro costados: joven, de rico .írgano
\"OCal y &lt;le temperamento artístico deeicliclo. Le
de la desigualtla&lt;l de i-egif!tros cosa es qu1i' la ~~­
ño1 ita Anitúa hará desap~recer en cuanto se l •
proponga, pues para eso y m.ás alcanzan sus do_

*

-!t

*

E,taba en el programn ele todos couvcer al
Duque de ~fantpa que no.,¡ pr esentaría Bond. La
h~rmotiura vocal de ese papel, las ocash,ne~ tle
Jncimíento que ofrece a,J intérprete. y. cu buena parte, la :.1fición que en México s~ tipne pnr
el famoso y ya viejo "spartito" ver&lt;liano, h i
r ieron qns se repitiese Jo que no ya milagro, sino suceso común ya siendo cuando cauta el ilus
tre tenor: que el teatro se llenase ele bote ru
bote.
Opinión general -es que Bouci cantó mejor
el primer "Rigo.Jetto" que el seguudo. En éste
1;0 pudo ocultar cier:to causa!1cio, y sólo logr&lt;i
suscitar una ve-rdade1·a tempest:1d ele aplau_
sos en la célebre aria &lt;lel tercer acto. Entonces
,í que la voz maravillosa por su delicadeza ¿¡ e
Alejandro Bonci cobró todos sus bríos re~.li zi.n·
clo Yercfocleros prodigios de :i1abili&lt;lad, dantlo
matices nuevos a la antigua frase, que de sus
labios brotaba insinuante, llena de frescura.
Sn Duque es un gran DuquQ; pero, sobr~ todo.
tu,rndo canta "La douna é mobile' ' ·
La señorita Vaccari cum'ple discretamente e'1
la Gilc1a; Bionc continúa agrada1~clo cou su ,·oz
espléndida. En cuanto a la señorita Ghrna, ignoro 'll-Or qué se le confió cl papel UC' }.fagdaleua,
que no e~tá dentro ele su '' tessitura' ', y qnC',
por lo mismo, deja qastaute que ilescar, au11,1ue
no por culpa de la jvve.n artista.
En vísperas de concluir el abono se anuncin
que Bonci cantará la '' Mianon' ', de Massenet.
No ca·be duela que el fo,tejado tenor será un Des
Grieux: Í!lsuperable: la tleliciosa melo&lt;lía masSf)·
netiana pare~e que .s,e thizo para su voz &lt;le oro.
t Y por qué, a la par que el repertorio de Bon•
ei, no se Yaría el de los demás elementos integrantes &lt;le &gt;la ,va 111eru~ada compañía líriea, ha.
ciendo que Zcni, por ejemplo, quo goza fama de
ser uno ele !os pocos tenores italianos qna cantau a Wagner, J!OS b1·iude con el " •L ohengrin1
Si a;;í' no sucedier•~, lamentarí amos que en el
balance de la eampaña lírica que está por concluir, sólo se anotara un intento en pro &lt;le la
alta. (;U!tura musical: el "Sansón".

Y entr,e proyecciones varias y maroma de má,;
o r•,hisk de menos, el público h va pasauilo ...

AJ,gunos ¡&gt;]'()te.stan contra tal iJl\·asióu dci ci,1ematógrafo, que amenaza dejarnos. para muy
pronto, sin espectáe'Ulos. Fúnda use en ntny poderorns rnzones: el irremediable atrnzo qne eso acas1 reará a nuestra eEcrna; la f,ieute ele ingresos
que desaparece para comediantes y músicos; la
decade.ii:cia ,q ue sobreYendrá ele la cultura tea·
tTaJ; y, por ,últimn, lo injusto que es que es.
pectáeu!os ele suyo caros como ]os del tentro, nú
'EncneutTen protección en el impu?sto que Jor,
equipare y los ponga en aptitud de luchar cr.•1
otros ,que, como el cinema,tógra&lt;f'o, apenas si
d ~manila gastos.
·En mi concepto, los }lrotestantes no dejan do
tener razón. Sin negar qua el cinematógrafo sei
un o~pectáculo culto, dlermoso, capaz &lt;le influir
en la educación pública, Yerdad es también que
el teatro le supera en belleza y trascendencia
culturnl, por lo mismo que es un estaclío de,
arte en que el que no sólo la mímica, sino ]a
palabra y la ;núsica conb-ibuyen a un fin : el d~
deleitar; el de enseñar.
Mas ¡,será posible grarnr con un impuesto
ele eonsicleración a las empres~s cinematográfi·
cas, a fin de tornar factible la competencia ele
los ilcnl'ás espectáculos con dJas1
En Alemania, cloucl e el "problema" ha preo·
eupado a ,g ente seria, s!' ha pedido así nada
m 2nos que al Congreso. En Francia, los '' ci·
nes" son caros.
:t Pero seria eon,·eniente un prot eccionismo en

esa forma1
Como el público mismo es el que indica cuáles
espectáculos son de su agrado y los sostiene, nr,·

María Luisa Villegas, primera dama de la compañía de verso del teatro ''Díaz de L eón",
cuya "serata d'onore" se efectuó el viernes último,
di e mejor que él est,, capaciLallo para s elecc: io_
narlos. S e debe proteger ofüialme1ite una escena
dramática y nna lírica, otorgando sub ve11 eione~
o determinadas franqui!'ias. ¡Pero, ele eso a regular los espectáculos, imponiénc1olos a las pr~&lt;lilecciones ele- qn•Pncs los pagan. hay lar ga cli_
fei·encia !

Lamocln , s l antornacliza y iugaz,que noen Y:t·
no se l a r ompara a una veleta. ¡Quién duela q;; ~
maünna o p1sa,lo empi ece a sent il'se el cansancio del cinematógrafo, cuando éste h aya agotndo Jos ren nsos &lt;le que dispone para delei t ar!

.La vie,1a caHe del Coliseo,-ccntro que fué
hasta ayer &lt;le la animación uoctuma en esta me·
trópoli silenciosamente colonial desde que clac
el toque de oraciones,~ha perdiclo su antiguo
encanto, su agitado ,·aivéu, su ruido. Por lo
visto, el ''cine'' no atrae a lo,s noctámbulos, y
a la difunta tanda la eclhan de menos.

Cecilia Quiles, tiple de zarzuela que celebró sn
función de beneficio el viernes pasado.

El inv•euto ele los hermanos Patlhé ha tomado
posesión por conquista ele la ma,yor parte, de la
ca~i totalidad de los teatros de México. No ~Oli
ya únicamente los "salones" de la Avenida de
SH II Fr:mcisco o los así t:un bién llamatlo~ de los
suburbios los qne brindan al transeunte las obli·
g:Hl~s series J e peliuila~ a ¡we&lt;' ios bajos y con
permaneúcia yo] untaría: de igual moc1o los tea•
!ros l1a11 tenc1ioo sobre sus e~~,e;1arios l~ hlanc·1

MAESE PEDRO.

Una granja de perros

• * *

t ~s.
ll.Tn hcr·noso ¡,on·en ir, limo ele p:·ome.s:•, a1,11 les, se abre ante rila. La senda que ha de :;~·
guir, trazatla está de antemano; y si no desmaya, si de su arte hace, como hastta aJJ.ora, uu,1
religión y su resistencia es grande, Fanny Ani_
t(rn ocupará !11 hl'e,·e un vuc-sto úe excepciJn
cutre las ,c antantes de ,u género.
Nos · dej'.I a sus compatriotas la s:1t i~fa"tió,1
,!o liaberla podido ensalzar siu que para ello 111t:rvinierau parciales motivos d~ raisanaje .
~'foestro aplau:so para su labor ha sido fnnco y
sincero, inspil'ado tan sólo en propios merec 1 ·
mientos.
Ahora n,elve F:.1,1.ny Anitúa a Europa, :1 cum·
phi· con una ventajosa contr.1t:i. eu el "Carlo
F'•.,!ire" dt~ G-3nova! emporio Hr!t?o ~Jir;-11 co11oei•
do, Prcixh1:1 ia clespedida, nos es grato augurár·

bientlo participado, &lt;&gt;on ella, tlel buen éxito, el
tenor Zeni. que cantó con muy feliz YOZ esa
noc:he el "Sansón", y el barítono Bion&lt;".

pautalla donde r&lt;'flejar~c pl1c,ian los 111i i Jan e\',
ocurridos {'11 los cuatro puntos canlinalC's.
i\fue1·.ta la zarzuela, el Principal se transformó
ya en centro peliculeseo y la prop ia suerte h a
eorrido el Coló-u, no bien el :;eñor )Luñoz lió las
lnuletas. ,E l M&gt;exicano está abocado a semejante
destino, y sólo nos falta que la ópera ]•avante
el vne.lo para que al vetusto Arbeu le ocurra ,Jo
mismo .. . D ecididamen t e, no va a Ju1ber ojos
bastantes para devorar tantos millones de me•
tros ele cintas cinematográficas.
¡Juntamente con el "cine", y quizá parn clar
1,n poco de animación a tau muuo ,espeetáculo,
sientan sus reales e11 t eatros y salúnes los ar_
t i~tr,s de varie·dacles: bailarines y bailarinas,
¡,,quilibristas, acróbatas, transformistas, J1ipnotiznclo1,es ... En el Principal, Powell, }.firall y las
J1ermanas }f1uñoz; en el Colón, el duetto Alegría·
En1hart; en el ITiclalgo, el cluetto Pa~tor-Crucet,
etc., etc .

Escena de " Mundo Mundillo", última obra de los Hnos. Quintero, interpretada en el "Díaz de León.' '

J:n los suburb ios de Londre.s. en
Grove PaTk, hay una granja dedica
da a la ería de perros dirigida por
u1la nrnjer. La espec ialidad ele Mr~.
SC'ott, este es &lt;el nombre de dicha
señora, la constituyen los perros e&gt;&lt;•
quimales a los cuales adiest1·a debidamente ante·s de ponerlos a la venta . El negocio es limitado, porque
110 se trata ele Yenc1er perros para
comer ni penos ordinarios, sino ele
perros para las expediciones a los
Polos.
.En Groenlandia y en Ala.~ka lia v
buenos Jlerros, pero' los de la primera de las rita&lt;las rpgiones 110 p,1e_
1len explotarse sin un permiso espe•
cial del gobiemo {lanés, y los perros
!le Alaska no son toc1o lo bueno,
qu ~ pueile desear el exploraclor ártico.
rno ele los principales defectos
del perro esquimal es su indisciplina, y aunque obeilee en al amo coi
r¡uieu se ha criaclo, éste tiene que
emplenr &lt;'On ellos la fuerza bruta.

�•

ZEL. OR/0
(Del libro '' Bocetos 1\1etropolit:rnos' ').
Julián Zelorio es el dia'blillo ma,yo1· de la.
escue,la. Sus compañeros le )laman Zelorio a secas, simple y sencillamente, porque ellos, tan fe.
cundos ,e u apodos, se han declarado ,·ene.idos:
no han encontrado 1rn sohr?nombre absoluto, que
pinte, a la escolar, se en-tiende, la complicadn.
psicología de esto eudia,blado camarada suyo.
Zelorio es el Rey del colegio, el César, el Papa, el Cristo. Aihí no ;iiay más Director •i«e Zelorio. Desde el nomjnal hasta la anciana portera,
-una otomí obesa, de párpados inferio1•es colgantes e irritarlos y de \'OZ aflautada, vcntnnlla,
1liabla&lt;~ora, que a diario se útúa en el z:ignán,
con su asqueroso puesto de chirrian,tes y sa¡Hosas frjtangas que fía entre "sns hijos",-todos
obede\'fen, respeta!!, admiran y festejan a Zelorio. ,~
Es el tal, un pilluelo de :iueve años, renegl'ido,
patizambo, con seis dedos en la siniestra y un
gran lnnar vellmlo ,en el pliegue nasal r1crec.ho,
caricaturesco y por ésto sarrlónico, taimMlo,
con llln amelonado cráneo de melena eriza, rebelde e indoma·b lc como la de equinodermo recubierto de ja balíneas crines. Sus ojos oblicuos de
sagaz ratoneillo hacen un raro contraste con las
pobladas cejas :1rquendas, unas cejas altM y
tristes rlc primit,ivo Bnciha. L::-. nariz ostenta Ju
curYa (le la picardía: es una ret,adora nnriz qnJ
r,e.elama, en fuerza rle ser insolente, el castigo
de un bofetón; bn.jo ella pa !pitan nos burdos
labios renegados, salientes, carnosos, heebos pn·
ra succionar la sangre paciente clel más inaltc·
rabl,e .Job. Sus pómulos prominentes tle legít1mo
:,apote,c a brillan, se contraen con la moYilirlatl
facial de un perfecto Caquelin. Su cuello áspero, mugriento, enemigo jurado del agua y ch
la esponja, en el •que bien se podría aguza.r la
dura punta de un lápiz "Faber ", se alarga.
como el de un avestruz y se repliega como el
clo u na tortuga. Sus manos, ¡ oh, sus manos son
el morlelo sin tac,h a ele unas manos n:1tropopitcea~! No les fnltri 1ü el largo Ycllo para ser bes_
tiales; ellas y h epulona boca, ni(]Q &lt;le stll'CH~,
mos, injurias, blaSJfemias, '1ieharaehos, .·rnécrlo·
tas y cuanto puede brotar ele unos labios huma.nos, constituyen las m,ás formidables armas
de este harapiento h ijo del arroyo.

iCómo es que semejante ealamidail fué admi
tidn en el estabicc1mi2nto de C'ducaci.í:d De
una m:rnera. muy fácil: besá.nclole, entre sollozos, la mano al Director, en señal de '' profunda admiración a sn tahnto " ... Porque Ze·
1orio, pesia a su edad, es un gran conoc&lt;'dor
del corazón humrrno; sab~ qne no hay n'.l.rla m~.
jor para domar a un hom&gt;bre, que la lisonja y el
llanto oportuuo. F.s demasiado inteligente. Es
un precoz Es 1.m cómico r¡,domnilo: Es ... Zelo·
río. ¡,Qué más se podría deeid
Orondo como un finchado emp'eraclor medioc·
val, sa.bedor de sus fuerzas, dicta desde su pupitre manchado de tinta y oliente a membl'illo,

leyes inapelables y supremas. Y todos lo obeclecen gustosos: unos por miedo, otros por cariño,
por sugestión aquellos, éstos por prudencia. El
día que Zelorio no concurre a la eseuela, es un
día triste. Precisa tener a la vista su corto saeo
azul de mangas grasientas en las que se descubren sendos ra,yone-s de tinta, roto de los codos,
remendado con grueso cáñamo, ele profuntlos bolsillos que, a semejanza de nidos de urracas,
guardan toda clase (le objetos y comestibles clL
símiles, desde la polvosa cort.eza de plátano. hasta ol pito ele carrizo y cur.ticla epidermis ele ga•
m11za liada eon hilillo negro : el legendario, atormentador y yu]gar pi to de los títeres.
iDe qué vive Zelorio! ¡Vive! iQ1iiénes son
sus padres~ ... ¡Nadie lo sabe, ni él! Cuando a
inscribirse fué, y el Director le preguntó cómo
se llamaba, contestó sollozando con socarrone·
ría:
--1Uios y la Virgen, don "Rafaelito "·
.....;¡No nngas a ·mofarte de mí!-protestó ira·
cunrlo el ,ebón rlómine.
-Zelorio le rlió do~ palma&lt;litas en el hombM
y agregó :
--¡,No bieu tligo? ... ¡Si no me burlo de "asté, s'iñor máistro"; pero no sé ni "quénes"
son; ''pa'' que es más que la ''verdá'' de Diosito!
-¿Dóude naciste, imbéeiU
-Dicen que aquí eu México, '' siñor máis•tl'O ", sobre una "r?fnnt11siosa" cuna ele "1m·
pare ia les" ...
-&lt;¡,Eres paprlero1
-¡Uómo no! "D'eso" YiYo: ventlienclo "El
Impircial", "El Diario" y el "'rilín-T1lí;1".
-Y Ye1Hles murl10s números1
-¡Las pilas, jef,ecito!
-¡,~uién es tu tutod
-fl'u, tu qué? b No bien digo1
~El que ejerce pat.ernidacl sobre tí, homibrel
,-..,lu\Jh, ''pus'' mí padrino Cornelio, uno de
San Mateo Zaca.tipán, no má.s que no vino porque "prcm , rn" i' si" las "jué" a " ichar ";
como se '' jalló una guanlamoneda'' ... ya sabe
''ast-~'', una. ,:c·omn.lada, 01·a" ancla como yo
er:i. "rliantes" ...

- ¿1Ias por qué no cleYolvió ese hallazgof
-¡A11cla l:t nocihel "Pns" a adi\'inar qué paró ...
-~ Y si lo arresuin los g-mdarme~ 1
-¡No "Ji" hace, compra:nos "máiz!"
----IDntonces ustedes no son honrados ...

-¡AJh, qué "Ohístráis!" iNo bien digo1 No,
"siñor Director", no Ja "raspe asté" ... 'i Qué
de verast ...
El Director no pudo rnpnmir una ,·iolenta
carcajada, y Zelorio fué admitido en el acto.
Desde entonees aquí lo tienen ustedes en '' el
tercero'', del cual año no ha podido pasar, no
por falta de meollo, sino por sobra de él para
perder el tiempo en graciosas travesuras y pnni!bles maldades. ¿Quién le puso una plarna de
gallo viejo a.! sombrero milenario de la '' señorita Ana María~" Nadia lo pregunta: fué Zelorio. ¿ Quién está arroja u do ha&lt;lia el cielo raso
bolitas . ele periódico masticado, con un muñeco
de papel ''Génova'' suspendido a un hilo y que
caraebariza al "señor del 5o. 'I" ¡Quién ha inte_
rrumpido el inquisitorial silencio de la clase
con i. . . Los alumuos vecinos, oprimiéndose las
nariees y lanzando un "¡fúc,bi ! ", gritan gangosamenbe;
-¡Señorita, iu.é este niño!
Y el niño Zelorio, aeremente reprendido, va a
ocupar, en calidad ele rigurosan1ente incomunicaelo, un ángulo del salón, de frente a la pa·
red, en la cual se dedica a escribir cuartetas con
feos adjetivos, a la señorita. Pero ni por -esas:
Zelorio es Ülcorregiblc. ¿Le juP.gan una mala
pasada! Pues él "no se parte". Se dejaría asar
los pies eomo Ccaulhbémoc.
--Oiga usted, "Zelóreo ", no está usted conecto--1Cxclama su pulcra maestra, la at,ra·bilia·
rirJ. vieja hi~térica, de voz !hombruna y pedante
,que, como cierta clase ridícula de pedagogos, so
preocupa hondamente por expresarse en su cou_
,,enación lhna, con todas las reglas ele la Arn,
demia Españoln.
-¿Que, qué'I
-Qne no estí, usted correeto, repito.

---Si yo no '' juí' ', señorita,-protesta el inte1·pelado, alargando los la:bios con el sonsonete
propio clel muclhacho metropolitano.

para t1erribar golo,,tlriua~ al ,·uclo por mcJ io
ele su "flecha" fabricada con mm horqll ~ta ele
troeuo, dos lig-a5 y un pedazo de "ohagri11";
11iuguno t•omo él para '' cJ1illar '' dos hormigas
'' arri.cras' ', ti-atándolas cual píldoras iíosimétricas para que se maten eu tenaz abrazo; ninguuo como él para recortar toritos y caballos
ele pa'l}el bajo lo~ cuales pngnan por desasirse po_
bres moscas pegadas de las alas, con cera de
Camipeeihe; ninguno como él para "salar" magist;almeute a un '' nurYo '' ...
Cura escolar, ha bautizatlo a cada uno con un
aclmirablc aporto. Se •burla de todo, no tiene rrspeto por nada, -en naela cree 1ii conoce el miedo: es un Yoltaire, un Petronio, un Hamlet, un
Bayardo ele nueve abriles. En la clase de Escri•
tura, gasta el papel ele las planas en jugar al
"Gato", o en redactar un diminuto periódico
panflc&gt;tario titulado "El tigre" : en él predica,
¡admírense ustedes!, la Jibertacl del pueblo y el
socialismo; en la ele Lectura, se dedica a declamar enfáticamente el ''Discurso del Vale Coyote", editado por el snper_ilnstrf poeta A. V«·
negas Arro,yo; en la ele Gimnnsi:l, le magu!la unn
coS1tilla al '' Giiero entelerido'', o le ¡1ropiua un
1mñetazo en el estómago a "La Pingüica", o le
pisa un c:tllo al ''Chapín'', ~ adorna con cuernos al grave Victoric:t, o le '' m 2te zaucaelilla''
al "Cacomíxtle clisecado "; ea la ele Historia
~atura!, pregunta sarclónico que si los &lt;!lefant~s
pou,e n hueYos como las gallinas; en la de Dibnjo, le dibuja una paleta y una ollita a un asno ....
¡y cínicamente afirma que ha c&amp;lcaclo la nrnestra, que a,q11ello es el retrato de un profpsor que
él conoció en la vetus,ta Academia de San Carlos!; en la de Solfeo, acompaña los coros con
remedo de platillos y tambora; y en la de Aritmética, jura y rejura qne "S mejor contar con
fri,jol0'S, según el conocido si5tema de su 111adri1,a; y todo conscient~ment3, deliberadamente,
11or ei afán de hacer rnbiar a propios y extraños. ¡E~ trrmeuilo! ...

Pocas noches ha que yo paseaba po~ el jar_
•clín de San Fernando, solitario ya. La ' luna s
mejaba un espejo empolvado, ,·ista a tra,·és del
ya,'10 rojizo ,lo la ci;idad. Los tran\'Ías eléctricos pasaban, zumhani1o, a intervalos. Un indio
gritaba melancólicamente:
-¡La ca~taña, la ca~t::tiia asad&lt;taaal . .
Alguno~ tra;noc.haclores yagaban en grupo.,·,
i,nos bamboleándose, ebrio~; otros. con sn~ querielas suci11~ y cle«,-~rgonzarlas; los de más allá,
ele prisa, tiritando. Ilacfa frío. Los cedros, los
plátanos, l:ls araucarias, los frambuesos y las
bugambi!ias -.usunaban tristemente, como quejándose del barullo cuotidiano. La campana d •
la torre sonaba las nuffe. La de S:w IIipólito
r&lt;'petía el to&lt;111e.
Recarg 0 clo eu un garitón, rntre las penumbra
0 -

,·iolúcea ele los árbol, s, tremando y mascusando
no sé qué rezos larrimosos, un miserable mendigo, ciego, encon·arlo, en\'uelto el cah·o crán eo
por un pañuelo &lt;le un rojo sucio, teuclía la Yiejísima gona en demancfa cl3 caridad. Largo
tiempo estuvo así. oll'iclado por el indiferentismo tle los escasos transeuutes. Por tiu una
sosp2ehosa dama opulentanrnnte ataviada, Yest L
da ele moaré negro y calzada con hermosos choclos d e color de ¡,aja, pasó de prisa, on rleando
su riea boá y arrojando u11a moneda ele diez ceuta vos en el som•brero del paria.
De pronto a,,auzó una somb1·a, taimacla•me:1te,
a pasos de raposa, y sin producir el 1uenor 1·uido, se aeercó por detrás al pordiosero. In,lucla·
blem?nte aq-:iel perverso iba a robar la moneda

redén ilada; pero antes. de verificarlo, como t ,_
111eroso de lo qne intentaba, se ase,,uró bien de
&lt;pe nadie lo ,·eí;, y metió Ja mano" en la invertida eopa. Mas idh sorpresa! Oyósa el retintín
de dos monedas iguales; el agradec ido ciego
murmuró:
._¡Dios se lo pague!

Y la som1bra ec•hó a correr a,·ergonzada de sn
n obl? aeción.
/Era ... Ya lo han ncliYi11aclo nstede,, ¿verdad.
caros leetores?
Era Zelorio.

Severo AMADOR.

~éxieo 1912.

.._,¡Horror! No se dic,e "juí ", "Zelóreo". ¡F,;H1 usted recaudo desastrosamente contra la
(1ramíitica!
Zelorio suelta una ri~ot.icla bmlesea y le da
nn eo&lt;lam a su mártir compañero (le pupitre.
- " ¡Zelóreo ", no sea usted expresi\'o!-vuelve a gritar roncamente la solterona estéril.

El silbante ''ex'' le hace muc,ha gracia a Ze•
lorio, quien se desternilla, sisea, tose, expectora
ruidosamente, fin~ asfixiarse y desmayar~, y
es al fin expu.Jsado del salón. Pero los dos lrne-¿No bien digo, jefei '' ¡IIonraos ! '' .. , Pero
,ndos e imrlumes guajolotes •que picotean al,¡rím
"¿&lt;¡urn" es "1ho1nao" en esta vida 1 "; J-Iondesperdigado "burrito" en el patio, sol~.zámloraos! '' Puras palabras y palabras.,. y lo demás
se baje, los jabalcones, frente al deseonc,hado cu"pa" Jlulqnc!
chitril del sastre-portero, la pagan. A poco ~e
-,Pne,, no: óyelo bien. Aquí te corregirá:¡__
oye un " ¡ can-cau ! " angustioso, que pide a uxipor metlio lle! estudio y de la cduca::;ipn, y si no\ )io e implora piedad: es Zelorio que ejerce con
es así, b im11onclré castigos muy severo8!
', f,Jas pacíficas a Yes la Yil mis,ión de los que la• piilaron a San Esteban ...
- 6Como cuáles, jefecito1

-¡Friolera! Entre otros.. . cinco, seis horas
de guarclin. con un fusil t.erc iado en cada brazo ..•

Para e,tB avieso no hay mmienda posible; todo lo deslroza, lo mntiriza, lo ridiculi1.a. Es un
egoísta, un filósofo acabado. Ninguno como él

BIBL¡prECA UNIVERSITAíll,\

.

1 GN

ALFONSO RL,-5"
L-

DO RICARDO COVA~Rl'RI

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JOYAS DEL ARTE ESCULTORICO
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¡OJi! i[aclrr d ? mi amor, rl ulce )larí:1,
prrucla segura ele! mortal que implor:i;
rn mis anrnrgas horas ele agonía
a 'l'i lrvanto el roraz{m, Señora.

La Casoi,a
A AlfOllSO Fernáud ez.

I
Casona, hoRpitalada casona, de,ja
(Juc pase tus umbrales, soy peregrino
1
cle ensueño, que to ama por sola y vieja,
y te canta eu la hoja de nn pergamino.
Como de tí, la ,·ida ele mi se aleja:
¡lle-ga, cuelga el rncuerdo, torna a,l camino!. ..
Que se a•bra la puerta ele la calleja
fcrrai!a y misteriosa. rlc noble· encino.
.\n1h2lo ckl pasarlo que te embellece,
~rlulcPs ti :cmpos de Ynlses, risas, amoros,lhablar, vieja en son a, si te parece ...
;En los ti estos florecen las mismas flor es.
en el huel'to la misma senda aparece,
¡m,ns cruzan ob·r.~ :som•bras los rorredorcs!

II
terraza altanera da a los jardines
que a la casona otorgan aroma y gracia;
¡•q ué il1álitos rb nardos y de jazmines,
ungiientos, parn el pec,ho, ele aristoernc,:1 !

[Ja.

·A los joyantes ciefos y amplios confinf's,
junto al aiio.,o redro ele ernhiesta aurlacia,
lo, sauc es,---ranciosos como muslines,suel,tan la cabellera clesnu rla. y lacia ...
Con salvaje pujanza sube la hiedra;
el alma en los recuerdos &amp;e emibJt1,ga. y boga;
y junto a la clesierta banca el.e pieclra,
la rui~eñora fn cl!te, "que me interroga''
y a cuyo a1np:no el pa1,que flo-rcce y nwrlrn,
con la brisn clivinamente diaJoga !

UI

...

¡Del enlutado cielo ch aquel pasaclo,
rnrf!e '' E!la' ', como hostia,. blanca eu:il una
luna llena, cual brota clel r.nluta.d(I
n•ciuto de la no&lt;,h&lt;&gt; la blanca luna!

DJ el arielad el pmique se ve poblarlo;
H I recaerclo el perfume floral es cu na:
·méce,e, a. las fragancias del ompa1Ta&lt;b,
y, a los air,es de Mayo, la azt1l Jagun:i.
''Ella'', que es serena como u na. cima.
rlr u na cum,bre de ensueño, con S\l presencia,
&lt;'I v&lt;'f,jel linajudo llena y anima:

Ri abre las nív(laS manos: ¡cn'ánta cl~mencia!
Si abre los ro;jo, !rubios : ¡ qué fruta opima!
Si abre los claros ojos: ¡qué r efulgern! td !

Oh, mamión que decoran ilustres done,:
herrumbrosas ventanas. lindas estancia~,
épicas aTmacluras, leyenclas rancias.
y flora en qno flor&lt;'cen hls ilusiones.

Y pomas, qnP pr&lt;&gt;gonan cxubernncias;
,blancas esta,tnas, somh1·as ¡fo ram:,Wn&lt;'s;
fuente que del pasarlo da resonanr·ia ~.
eornzón qnc cali enta Jo~ -eora:,;01w~.
A;:ilo rle añoranzas: Tu enreclarl&lt;&gt;rn
de bugambilias, tiene tanta poesfa,
qne resulta ¡m poema ele 11rinu1Ycra,
que pretende que arrol)c, como ban cl&lt;'rn
ele amo1·, a Jo~ libertos, n lo~ •qu~ un ,lía
¡rlejnron rl&lt;&gt; In 1·irln la roen aust&lt;&gt;1·n!
Emilio V ALENZUELA.
(Tn:•clitos. Hl12).

El ai;o

\

.

A 'l'í convierto los cansados ojos
~omo a •estrella del mar de mis pesare$,
.v nnte tu altar postr&lt;'.tndome de hinojos
tr clo,v entre rnllozoc; mis cantares.

, Verl, ya los sobrios, taciturnos unr.vcs
TTnrirtos al ara&lt;ló
Y lejos d2 las greyes
QuC'&lt;brantanclo elel suelo la firm&lt;'za:
Yan y tornan ta.u buenos y tranquilos
Como la encarnación de una p1 omesa.
iVe&lt;1los: su ararlo lenta ment~ esnibe
En e l húmedo seno de la tierra
.U na como centuria que rohi,br:
"Señaló la eosec,ha. un aiio iclo
Y arncl po!-que el siguiente
Dentro ele poco ya estará Yencielo".

Cuando recia tormenta se levanta
de mi alma -en ,:J silencio, conmovido
muevo a tu trono mi inseguTa. planta
y me arrojo en tus brazos, blanclo nielo

•

clonclo enruentra mi espíritu honanza,
rlourle luce otro cielo más ¡nopir·io;
nllí tlond•~ palpita la esperanza
trns la lucha tc-naz rlrl sacrifiri o.
¡ A,h ! euántas yeees al caer el clía
lfo.;de mi ,humild e celda, donde a solas
-•~ extingue d 3 mi vida la alegría
J1::1;11fragando en un mar ele t1ubias olas;

Vueh·e el año a pasar, jamás espe1·a,
)Ias no olvida regar en l:t campiña
::"&lt;i en la aug-usta extensión ch la pradera
El tinte del sa7,6n, para que tiña
Su fruto el ár,bol, la heredad sns mieses.

en alas clel amor cruzo el esp ac io,
y dejando eu e,~pfritn este s uelo,
llego a tu 111 is1110 r-!'le~tial pulacio
so,ten ido por 'l'í, gloria clel ciclo.

Y 1·a cont:mclo los ligero, meses
En su inmensll. camándula de estrellas.
Un mes en breve se desliza, eomo
Una salntació11,
.\. la vez 53 de~liza en el 1.ocliaco
Una con-stelaeió11
Y en segnicla se n firmnn los 1·ectienlo'!
!Cual si fuenn mmmullos ele oración .

O torno a tu santuario bend•ec icl o,
nqnel que fué mi plácido embeleso;
y ante tu vieja. imagen conmovido,
el&lt;• mi nmor entraiiable ·en ¡&gt;] exceso.
Con 1nis besos te rnbTO como el niño
que a su madre acaricia reverente,
ty ,m 1:t. YÍl'a Pxplosión de mi cariño
junt,o mi frente con tu e asta frente.

Oh segur &lt;le los tiempos que intimidas
Y que, tomo ele mies los troj?s lle,1ns
La triste eternidad ron nuestras vidas.

Y cuau clo al fin de tus clivinos brazos
me clespreudc el deber, )fa.dr3 querida.
-si rompo con pesar a•q nellos lazo,,
no siento ya fastidio el e la ,·ida.

Su-rgienclo van del aiio los domingos
K)on víviclos clamores
De coches y campanas;
Con sn corte gentil de galanteos
Sólo dice a que ra ~u las mañanas
En mol&lt;leac1os rncimos do •semnnas
A los hondos laga1·es
Qne surten el festín ele las etlatl:s.

:'&lt;nevo Yigor me anima; viva JumbrP
mi r,enclcro ilumina, y en mi alnrn
se clespiert:t :unorosa dulceclumbTe
qu 3 clcYue!Ye a mi espíritu la ealma.

Y eomo ayer postra&lt;lo ele rocliilf!s
ante tu imagen entonaba un eanto,
,hoy rueclan por mis pálidas mejillas
lágrimas ele placer ¡hmclito llanto!

Toclo lo -que e·, rfol tiempo es cosa tr:st,:
La grisácea patina con que ,·iste
Las fábricas en mina;
De los relojes el pausado ceo
y ,el frágil casc3bel &lt;1el árbol seco.

Y
qur
¡ 011!!
¡ oh,

Y las jó,ones muo,· en la r-aheza:
Pieinsan en la vejez y en el amor.
Y algo como un hilillo de tristeza
Va pmpapanclo el inquieto corazón.
Entonces al cielo la mirada vuelven:
;r en miles ele ojos las estrellas copian
Rn dulce eSllintihr que vive y arde.

Mas, los ojos se opacan y la ti : na
Un oeaso s:in fin les proporcinn:, ;
;En cam'bio ]as estl'lellas cada tanle
,Vuelven a aparecer tras ele la si erra.
D arío ROZO M.

..

1

osa es mi ofrenda de hoy; ese el pra$t')tlc
tn hijo te brinda en este tlía;
centro clr mi amor, ,ol esplenrlrntc,
Yirg-en rlel Rosario, ).ladre mía!
Jorge Arturo· DELGADO.

oeo
La voz jUpren,a
A Yece,,, a mis rnt::is ya cl esic1·tas,
fragante, dulc,?, Yolnptuoso y sano,
como uua b1 isa ele ja1·clín lejano
Yiene el ¡,erfumr de las horas muertas.
Enton&lt;·rs, a un raclúver: 111i E s¡wra111.J,
yncente aún drntro tlel alma mía,
cual ;¡ esús al hermano rle ~\laril,
yo I? &lt;li~o: ''l&lt;'\·:l11tnt&lt;' r a\·a111.a ''.
:\[as rir rronto un fantnsma s&lt;&gt; aparee~
me el.ice c·on ,·oz qu&lt;&gt; lllC' r~tremee J :
-No s&lt;&gt; }¡,1·a_ntn .. . porque _vo lo impirlo.
.Y

-1Pe ro. ¿aeaso quién Hes?-1&lt;&gt; pre;:(unto
ni mon~tn10 aquél., y me rnntestn al pnnto:
- ('nlln. pohl&lt;' mo,·ta l, ooy &lt;'l Oh·irlo.

l'. RESTREPO GOMEZ,

Monumento á Cola da Rienzo en Roma.

-..

.'
.

.•:,;-

�franJe.ra
CONSTANTINOPLA

La guerra ,empieza bien para la Liga cristiana. Los montenegrinos avanzan sobre Seuta,·i.
la clel hgo; los servios, sobre Uscub, cora,.ón clt
A-_!Jr,ceclonia; los búlgaros, sobre Andrianópolis,
en la Tracia; los griegos por el Epiro, camill(&gt;
de Salónica. La mirarla el~ todos con,•erge•1 hacia una meta icleal: Constantinopla. Pero al pro·
mmciaTse esa palabra callan los cañones y dice
-Olío, la musa de la Historia, su palabra seYera.
iPor,qne Constantinopla es hoy, como ayer, l::t
ciud:id de Constautino. Los turcos en su fak,l
esterilidad mental, no han logi-aclo ni siquiera
cambiarla lle nolllbre. Su St:unbul es Constan ti.
nopl_a mal pronunciada. De Constantinopolis hicieron Stanpol. El Is-lam ha trocado Santa So·
fía &lt;'n su lllez,quita catedral. En e-1 minarete so
dice la tautología de "sólo Dios es Dios", la
fórmula semítica rle la simplificación, que es la
e&lt;lim-inación ele los problemas. Pero Santa Sofía
la erigió Constantino para dedicarla a la Eterna Sahiduría. Santa Sofía &lt;'S flor ele Eurova,
que es dceir flor de compUcaei6n. fütjo sus ua
ves S&lt;i c,elebraron los granc1es Concilios en qu~
fos Padres ele la Iglesia func1ieron el saber da
l:i H ébcle eou las esperanzas ch Beláu en las
clispntas sobre la Trinidad. Decir Constantinopb y Santa. Sofía es decir pensamiento y dialéctica, ~utileza y -esp&lt;&gt;eulaci6n. Lo q-:is Emopa dis_
e ute aihora lo di sen,tí:t ya en l:l siglo IV Cons-

Cam pam ento d e p r isioneros turcos en P odgoritza , cuar t e l gener al d e las t ropas búlgaras.
tantinopla •con otrns palabras. La e11esti6n cic
la herencia se llamaba entono~s la ilcl per.auo
original; la disputa actual sobre los métocloR
clescriptivo. diP.léctico o trascendental era la que
clebatían anianos y atana,sianos, gnósticos y agnóstico~. Pero d·zscle hace cuatrocientos sesP,nta años no se dice otra cosa en Santa Sofía que

"sólo Dios es Dios". Las c1isputas se han aea
baclo y con ellas la vida espiritual.
!Como los turce&gt;s no han sabido llen1r vi&lt;l11,
nueva a la vieja ciudad, •el corto aliento que
aúu se agita entre el mar y las fortificaciones
es el que respiran aqueJla nútad ele sus vecinos
que no es musulmana. Industria y comercio eJ·

1

t{m cu manos ile cristianos. l~l l'atl'i•H&lt;,a c1c
Constantinopla podí.a YanagloTiar&amp;e hace pocos
años ele que su poder era supremo en la ciudad.
Los turcos no hacen sino cobrar las rentas y las
contribuciones a las tierras conquistadas; los
j udíos se dedican a la usura. El trabajo posihvo ch la ciudad, muscular y mental, Jo realizan
600,000 cristianos. El turco no hace más que
repaTtirse sus productos materiales. De los men_
tales no quiere saber uacla.
Europa d~ibe a ConstautinO'pla no sólo la teología cristiana y el DerecJ10 romano, que es má~
oizantino que romano, sino el Renacimieuto. Ing'l aterra, espooial mente, sus do:, libt·o~ geniales
de historia: "La decadencia y caíc1a clei lmre·
rio Romano", ele Gibbon, y la '· fTi!Storia de la.
Iglesia ele Orisnte ", ele! deán Stanley. Uonstantino¡J'la clió al mundo su l-;,ología, el Derec:ho dr
J ustiniano y los sabios que produj~ron el Rcn a·
cimiento e-n medio de la histo1·ia sangrienta de
sus veinti séis siglos y ocho capturas. No; no es
extraño que se trate de la cieclad ob,jato rle coJicias más violentas. Asia a un lado; al otro,
E uropa; no muy lejos, el Africa, le,antada en
el solar más grandioso el-e la Tierra, no es extrn_
ño que abandonar a por ella Cons:antino la ciudad del Tíber. Si el orbe llegase a constituir
alguna vez una unidad política, su capital sel'Ía
seguramente Coustantrn•)pla.
Para ello serí:1 tam.bién pr-0ciso que la habita1·a una mza cligna d~ ese honor. Los turcos 1,0
son ciertamen.te esa raza. ¡,Para quién será Constantinopla anclando el ti,empo~ ¡,Para los rusos~
Pero los rusos son aún semibárbaros. ¡,Para los
austriacosf Pero iqué es el Austria~ ¿Es Alemania~ ¡,Es Hunaríai ¡,Es Eslavonia~ Lo probable
es que llegue ~ ser para Jos b(1 l~aros. s ~•ía una
lástima, a menos que no la comvartieran con los
griegos.
Constantinopla debiera sel' para los griegos.
Si ya sí. Gibbon tuvo ra~óu enanclo nos demostró, con su mági~o estilo, que los griegos la
perdieron por su culpa. Si es verdad que &lt;1escle
el Concilio ele Nicea hasta fines ele! siglo VIII
no cesó de agi-tarse Constantinopla en el análisis o interpretación de los grandes misteri os, no
lo es m.enos que desde esa época hasta el fin del
Imperio bizan,tino dejó apagarse las controversias para sumirse on ciega obediencia al Patriar.
ea y al clero, y en abyecta renunciación al conocer.
,Esos siglos ele clecaclencia sólo fueron fec u n
&lt;1os en libros rlo historia. Los sabios congregados ¡.,or -el Emperador Basilio y por su hijo León
el Filósofo no hicieron más que Mmpilar l ey es
y Ja 1historia ele Greeia y ele R oma en iuacabvbles manustritos. Comentaron a H omero, puolicar on grandes dicci onarios, recogieron ]C&gt;s cU.scursos lle Demóstenes, los diálogos de Platón y
los tratados ele Aristóteles. La ConstanUnO'])la
del sio-lo XIII purlo disfrut?.r el placer, de~conoe iclo l~'lra los pueblos ele aihora, de leer l:ct histo_
ria de Teopompo, las oraciones de Ripéricles, la,
con1.e&lt;lias de Menanclro y las odas cltl Safo y ele
A.lceo v de realizar ll, labor, aún más di fícil,
ele re~o-nstituir y c1o 1,opnlarizar el idioma ele
Pe,ricles en su pureza clásica.
.
Adr ian6polis, ciudad cuyo a taqu e y sangrienta defP.nsa decidió la s usp ens ión d e las hostilidades e n Turqu ía. Pero pasaron
sus manos l~s riquezas ele
l. P uente sobre el río Ma r itz a, que da entrada á la ciudad. -Panoram a de Adri1mópolis,
sus antepasados, sin que las a DI mara su espi·
antigua capital del Imperio otomano.
ritu y sin que aumentaran el caudal herecla&lt;.lo.
"Leían, rez11ban, compilaba,,", clice Gibbon;
"pero sus lánguidas almas parec!an incapaces
de--acción y de pensamiento". "El Oriente, instatua credos; el -Oeeiden te, disciplina'', dice
Sta:uley. "¡IIeias! ", en su ueraelencia, se olvidó
el Oriente de instaurar nu:Yos credos. Callaron
las musas ele !a tragedia, la epopeya y la lírica; enmudecieron los púlpitos ele Atanasio y
Cris6stomo. Los güegos se perdieron en disquisicioues, ol\·iclando el contenido 1·eal de ]as Yie
jas disputas. Al rabo se acabaron d1asta las disquisiciones, para vivir una dela ele milagrel'Ía, en
lo 1n·mtal, y ele corrupeió;1 , en la moral. En ese
estaclo Je.s acogieron los turrns al entrar en Constantino¡-lla.
Los tcSOl'OS antiguos que habían conservado
cr:rn, sin em!bargo, lo bastante fecunuos para que
un Ficino encendiera el Renacimiento en Flo_
reucia, primero, y en Europa c1espués, eon su
traducción al latín de Platón. Así surgió la Europa actual. B !ro esos tesoros, t no son aún en
Constantinopla I La que lrn, heeho con los latinos
el pPnsamieuto &lt;le h Jfó!aile, hacernos renace··,
~no lo poelrí1 .hacer 1nás fácilmente con los grieg-os y con sus discípulos, los eslavos ele! Sur_
9~nios y búlgaros? 6 Y por qué no1
Xo basta la sutileza mental para' snstituir un
Estado morler,10; hace falta también el va!cr
militar, la organización, la disciplina. No es va•
lor militar lo i¡ue falta a los ¡rriegos ele a.hora.
afanosos !le Yengar ,;u derrota &lt;'!.el 97 . Pero si la
diseip'lina y la orga11ización la ponen los búlgaros, y los griegos, la sutileza. i110 es aún po~ible qu9 una Constantinopla greeo-búlgara
Soldados t urcos movilizándose en los alrededores de Adrianópolis, antes del ataque á la ciudad,
vuelva. a ser Jo que ha sido~
Ramiro de Il'IAEZTU.

Pº:

Mujeres montenegrinas repartiendo pan y whisky á los soldados, durante una tregua del combate,

•

�LA VELADA DEL CIRCULO

ITALIANO

RAFAEL LOPEZ
$1 mi a,lmirarión por el alto
poeta qur es Rafnel Lópe·z no
eargo ilel pupitre &lt;le alguna oñciua o ir a clesmisma dt· lns rosas, para contemplarlas desd a Jo
f~1era tan grnn&lt;le, yo 1·enuncia_
paehar garbanza en 1rna tienda ele abarrotes.
alto.
derlíc•ansp a pergeñar renglones cortos que intería a disntar frfrolame:it"
Y así pasa con Rafael López. Ve ahí su rrrp,arítn sobremanera a Jaq personas de la fam i_
rn e,tas ' ' Oh arlas'' ~obre su
pugnnnria hncin todo lo 9uc huela a confiden lia, q11ienC', Pstá,1 ni tanto rlp las hrchuras y conJll'irmr lihro. '' Con ios ojo:s
,,ia; ,12 a1bí s u Ílllj')PTsonalidarl en ruanto se 1·cn hiertos" (l) ha mPnes-tPr no
ting-Pnc·ias dC'] bardo llor6n, pero &lt;¡ne a los dC'/i¡,ra al dl'ama íntimo; de ahí su afiín de monuriel comentario fútil v clelez
míts n10rtalPs, ¡a Dio~ grarins!, no nos "alteran
mentalizar hast:: la~ rnsas flt'&lt;¡IIPíias, y s:1 amnable ele la cr,ínicii: antp,
ln higiene'·, como suele decir eierto cmericlo
amigo mío.
plio eoncepto ele la vida.
bien reclama el estudio serio
En sus ·,·erso~, armoniosamente y con un es&lt;lel crítico qne vislumbra en
Venh1rosamente, esb fuerte poeta nuestro no
píritu de modernidad harto di,·erso del peclan_
la nueva poesía flnmantp,
forma en la cáñ!a ele '' plafiideras '' que en tieorientnciones líricas.
tzsco de los "clasicones" ele última hora, surrras americ·anas 110s dejadau en ayunas todo•
gen rC'ntiniscencias de la poesía c.lás ira y de la
Mas-he pensarlo yo:-.,p,,r
los rlomingos, si no tuviéi-amos la prccauc·ión
leoycnrla cristiana. Es el dios J&gt;an, con su sa:r.,i
qué no l1e de Mtisfacer mi
rle ~aborear nuestro aromoso choeolate antc&gt;s d,,
emoeión, nacida al calor de
c·abruno que hnce temblar la maleza; es el
pasar los ojos por la hórrida sección de '' litelns páginas ele ese libro, de_
111tura ·e~&lt;•ogida" que clan a la estampa los pepa.'ltor gr iego que en el bosque sacro, antes de
jándola que se desborde en
1·iódico~.-Don Justo Sierra, al serle presentado
morir, da gracias a los cliose~ por haberJ.a co,1coqueteo~ croniqueriles que, si
hace años. Rafael López, pronunció esta frase
eeditlo que viera a las ninfas; es Ulises, que
nada dircn al hondo análisis,
memor able:--" Es el primer poeta "pelón" que
escuehn la voz ele las Sirenas; y Filomela, y
son al menos r ef le jo ,Je 1111
conozeo" . . . La cual deberían guardar en su alDafne; y Rut,h la moabita y el anciano B ooz,
Rincero pntusiasmo mío y de8mario mnrl1os de esos se11timentnles y corusy la pecadora 1Iagdalena, y Santa Cecilia, la elr
1&gt;Ntadores qnizá de ajen.os cnlas milagr osas manos sonoras ...
&lt;·antes fac,,dores de líneas bre,·es que creen q:111
tusiasmos1
las musas están rplii,Jas con Fígaro.
Adivinamos que nuc~tro po:&gt;ta es fáei t y cn uCon Rafael L.ír&gt;~z surP.clc uu
·Canlucr i, q ne maldijo a los incl isc•r etos que
&lt;laloso. Pero sólo lo adivinamos. Tales clones, n
caso poco frecuente entre e,con ,·anidad nunca lo bastante fu,tigada creen
las veces funestos, se encuentran en la poesi.1
rritores que dan al público la~
que la poe~ía Sj! hizo para confidencias domésti_
de Rafael, como briosos potros, domeñados po•·
primicias ele su ingenio : al pi..r·as, Ral udar ía Jlc&gt;no de agrado al a11tor de "Con
las bridas del buen gusto y de una exqui,iita
los ojos a biei-tos ".
blirar su primer libro es va
elegancia. Por eso él no incurre en lugares cou.1 gran poeta.
·
munes en sus ¡&gt;~queños poemas líricos, en los
Celebrarlo en los festejos ríele "tono menor" : ved, si no, "La vendedora
1·i&lt;'os, en los c~n{1cu]os liter-1,le flores" y el delicioso soneto a "M!lnon ".
/
ríos, en las mejores revistas
¡. Qué hay &lt;le nuevo y de helio Pn este libro
Por eso t am'bién, eu sus épicos cantos a los héque
m('
secln&lt;&gt;c&gt;
tanto!
del ContinC'nte, Rafael López,
roes, a la raza. y a la patria, no es un'' poeta grial firmar n.hora ese volulll en
Ha.Y, ante toilo. u11a amplia ,·isión de 1a Yirla .
tón", como hay tantos. ¡Qué suma de-lieacleza,
Al JlMta le detienen
que ojalá, sea el preludio ,lt•
pocas veces ,ichada a perder por el tono oratootros venidero~, no nos ofrenda los brotes ti&lt;&gt;r_
rio, descubrimos en '' La leyenda de los ,·oleP._
nos de una prima vera precoz, no solicita de
al oaso las sombras de la• cosos
nes" y en "La hestia de oro"!
nuestra sensibili&lt;lad que vibrl' al contacto de la
Qlle decor1&lt;n el I&gt;Ol vo secul1&lt;r del c11mlno ....
palabrn rebe-lcl~ y de la idea incierta, aunque
* • it
bella, del Jl:tladín que hace s11s primeras arma~
Interroga a las que henno~as le parecen, '' por
Rafael López es un supremo artífice del veren lides d9 poesía; 110, todo lo contrario : Rafael
ronoeer la clave de su arcano divino". 1Ia goso. De los poetas de la nueva generac ión, naL ópez brinda a nue,stra euriosidad emociona!
zado de las '' delicias del pecado romántico'' y
die construye tan p erfectas rimas. Posee et com•
u na obra acabada y perfecta, tan :mnoniosa en
suspira&lt;lo por el claro rle luna. ~n su poesía espleto clomiuio de la téenica; los versos salen de
S1ts linean&gt;ientos generales como sólida :1or su
tán los dolores '' que uu nea ha padecido'', los
sus manos redondos, acabados, plenos de armofondo; tan personal por los ¡,roce-'limientos que
"ra r&lt;los ilusorios", los "llantos quimé&lt;ricos ",
nía i nt2rior. No ad,·ertimos en ellos el retorciadopta o crea, como por los pensamientos qu•
l'l '' fingido tormento''. Su realidad es solamenmiento, la anemia, producidos por la lima que
reviste con galas de oro y ,le púrpura.
te artística y por eso nos parecen grandes. Se
á\"icla ele perfección acaba por esqueletarlos, por
Perdonadm ~ si eeho mano de este añejo y malanzó a Yivir con la flor de sus años "deshojar·ou ,·ertirlos en momias. El estro del poAta es
noseado símil. Pero es que al ,hablar de los verda a los soplos de una vasta en1briaguez", ~-,
por eso, el p02ta.exclama:
seguro y es limpio: está en consonancia con las
sos d2 Rafael López Tesulta poco menos que ine11a-bilidades del "virtuoso".
vitable la ,-i~ión de eosas principe.scas. Su !l.rAspira a que el Yerso lo exprese todo y toi!o
quitectura es alt irn; su concepeión ancha y l uIncesan te levanta la vfd,. en s us escombros
m i esoerimza. L a vida f ué todo m i canta r,
lo pinte; a que en él se reflejen, corno en clamino~a ; las rosas de qn ~ nos hablan, aunque peP
ara
s
us
~osas
bellas
la
f
lor
de
mis
asombros
ro espejo. los matices más sutiles, las vagueilaqueñas en nterlio de otras de singular grandeza,
slemore en 11br1J.... y un prócer eDcog,¡11&gt;1...,,o t'te
,lrs más tenues, Jos más fugitiYos relie,·C'~.
;&gt;rescntadas ele tal modo a nuestra contempla_
(hombros
a l os oerros Que ladran á la gloria lunar.
rión, que 110 porlemos nwnos de coueec!cr imporYo oerslgo un ver~o co:, b"ndas torturas.
tancia ma1y or de la que a n1rnudo concedem~s a
Persfiro el secrAto tle !11, Hnt&gt;as vuras.
Esa hierá,tiea impasibilidad eu el fonclo ele h
la Yeudedora de f lores que constituye un símboEl ora,-n Que rJir., l!UI 11rqultec~uras
amadas oor Ru,ktn ....
r•ual se agitan pasiones terribles, dulzuras de arlo, o a la dulc ., y sencilla mu_jer, qu~ es '' &lt;&gt;omr.
uua clara ÍIIC'nte de agua beni! ita " ·
pa antigua. incomparables temezas, uu amor i,1menso a la raza, cuya vic.toria so anuncia con
'Rafael López no es uno ele ta ,itos poetas fhir.
~Influenr ias 1 ¿ Afi nidades 1 ¿ Orígenest ¿Fuen.
les que ,·ienen a darnos cuenta y ra1.6n pormerlarinarlas ele oro;-impasibilidad comparable a
tesr Inútil que me preguntéis. Rafael López es
la~ aguas tranquilas del lago qnC' ocultan toda una
nor i7,ada de sus desazones amorosas. 'Pam¡l~Po
un rlernto de los modernos cantores. Algunos ele
se propone revehnnos que las hojas raell de los
misteriosa vida interna y reflejan sin i nm utal'sn
sus ncentos e,·ocan a D 'Annunzio, a Carducri, a
árboles en otoño, ni que en mayo los campos
cuanto asoma a su superfici.?, es la de que eonstiDarío; litnguiclas acuarelas nos haren recordar
se ponen Yerdes. L~ tiene sin cuidado que nos
tuye el mayor eneanto de la poesía de Rafael
otoñales paisajes &lt;le llenri ele Régnier.-Pero
López.-'Pero,
yo
mismo
n1e
pregunto
:
¿A
ésto
enteremos ele c¡ue sufr2 muc,ho, ele qu&lt;' ia virh
todo es suyo, todo tiene su sello personal;,y,
P$ para él iutolerablP, infiel&lt;is las muj~rPs, falp uecle llamár;,el a "impasibil irlad "f ¡,Ese tri un_
además, ya lo he insinuado antes: no hurgué en
sos y mentirosos los hombres, _v rruel el cl~stino
fo mismo &lt;le la virla en la poesía de López no
el arcón de oro del poeta con el propósito -:le
res&gt;01Tado a los señorps que en Ye?. de hacer~:,
nos está rliri2mlo QIIC' su modo de 'IN poétic'o lo
&lt;lesenbrir si los Yiejcs damascos, las recias arPS todo, menos '' intpasihle' '1
n1...1&lt;luras guerreras, los carcajes extr años, l os
( 1) "Con los ojos abiertos", de Rafael Ló8.í y no. .Para mí, la "irnpasibilidarl" poétih elios madrigal.es y los misteriosos libros de
p~z, se halla ele Yenta en lujosa edición en la
cn no consiste P•l el retraimiento a la emoción
riencia del vivir se asemejan a otros... M is
Librería ele la Yda. de Bouret. A,·enicla ele] •&gt;
al espectÍl&lt;•ulo del mundo; ni en la consideración'
1&gt;ecacloras manos revolvieron esos tesoros con
de (l\fl!O'o, 12.
fria rl~ a mbos. Es rnás bien-¿ rií1no cle,,:rlo?gesto hn mil ele, con un sencillo deseo : el de saun afán &lt;le eleva rso por cima de la realida,l
1ir in1preg-nadas ele áureo polvo de poesía ...

onm 'morar el natalicio del Rey Víctor
}'ara1 c1T el• Cfrc11lo Italiano ce¡eb ro· e t sfrba&lt;lo
'
1fa1ll1C
'
.
da.
uua
interesante
velada.
1 la semana pasa
.
.
f
le . . los salones &lt;le! Círculo clisl:111gu1das aJ,lcnai
.
•¡¡.15 on
mrx1c,rnas
Y ue la 0olonia Italiana, h:s
1111. l~s fueron galantemente ª:eudiilas por 1os
cu_a
nuem b ros de la Directirn, ll~\"andose de la fies1111 acrraclaiblc r&lt;icuerdo.
ta D" ó 'ésta
"
•
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con la representadón &lt;l~
~onuenz
.
i
t·
1e·
Can
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•i"
la
hermosa
corueiha
1
"u Can 1co r
'
· '
. , ,. t .
.
Cavallotti, qu2 tuvo por rnterp, e es a
de Fel1ce
. Gus.tavo Cu- ·t Amparo Roa y senores
la senon a .
Yalladares todos ellos mexicariel y .J&lt;'raUCIM'O '
'
.
] l•
11 . d., la Esc,uela tle Italiano e e 1
~~:ti~,.~:~:
~:~or: piofesora )!atilde E. Trueco.
0
Causó emoción prof un ela y grata
'
.sorpresa en,_
i
los italianos alli presentes. la rara 1nd'e,delicada "italianitá" eon que fué sen-

~?

::~: : i,1.ter¡¡retacla por ]os cliscípu lo.: de 1:e;~:
_
,
1 comeclia de Ca vallott1. La
norn rrucco a
f t ·o!I t ·t
• • R . bieu conocida ya en otros es &lt;'.l_ • ' •
nt:1 o.1,
ue como aficionada y con smgula,
trales cu q
. .
arrebató poi· su apa•
aplauso ha tomado JlªI te.
l '' l
' 10
.
.
· l r ecitar los lindos ,·ersos te . i
~ nanuento a
_ . C .· el
quien
r,
t·
de· Cantici ". El seno1 UI i , 011
-,a n ICO
l
, te
y UJ:'.a
. uu sensith·o temperam . n
b .
d
orlos alum nos d e la _señ ora
lleseu nmo,
.,
, ,s el teatr,J
"El Ca tar de los Cantare~"' de Cava l~!~o~~~~ó~ra!f n~ialicio del Rey de Itaha.
. teliorente con:pNns1on ,]e 1o ,q1 0
.
b
Una P~cena de
n
del Círculo Ita liano, en con
_, . , . ,.
in
" al amoroso 1héroe d e Cavallott1 con e·
, .· ·t·,
Trueco e n la velada
!' ·t· ... IC' la• ton1paur:1H tic ~'
1e, 15 10
t
.,
t·co•
ai·i·auqucs.
1 °
!"-\eo·ún 1:l-3 esta e Is h: ~1--; '
. tértnino metl101
llas "alas el~ ll .tcci·óII Y en t·s1as
•
J cou
:. rr-.: v1 ven po1
"
Valladares, en su ¡¡equeno pape ' . guro-,¡, la~ ,_nu.1et. que ]os botn1 r.;·-.:.
c:..P-i un tcn:10 tn.h
El
señor discretamente a formar un armou10Sl'
t r ibuyó
::: :;:: u

conjunto.
I'
por I l
t a la S.!IÍora ' rncco,
,
Honra altamen e
p·ira pll•1
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noblemente
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q11e .Je patri&lt;St1ca y
.
d S.i trn:ula labor que viene reahzan o.
t.
ienc, ·,
,· ~nvauecerla no ya como prn·
fo del sabaclo d oe
.
bl ue la leu•~ua
"
tal ,utosa e rneansa c
pagadora
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tae·tra
de interprc·
·
t . bién co•no 11 •
italiana, smo a:.n
, :
. a¡ilauclió con so
.
, ·ca Et publico 1a
. .
t:u•tóu escent ·
. .
• ,ora los 1tal!a·
br:i.ll,i justicia, y con efus1ón sine.

lna.

, ~ leu·ante de Parí.~, Jt-L¡, R,,,.¡!_,.. el actor
en;,. que ~eis 11111 dudara 4.ue ttcc?sita u~ a n1c "
U)" anualPs p:ira rora,

.:: (): *
.
·ciou )ri maría ele 'fog·
P.! profes•Jr de rn,tru _. . c1-'rector lle la hall _
(S.
·,
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adcm,1s
i
"rnburg
uiz, • · blo oroar.ista
&lt;le l a [M. Trl'
ik,.. d? bombero,
lllÚSica ,te! p~•e ~- airil"u ltor.
1cl0Jero . ,,..
c¡uu.

~ \le 900
En Inglat2rra hay •n1aR
- . OOO ch,1~ffe1u-s
con _título.

.
Trucc" c uyns Alum11os inSra. P rofPsora ~.ªJ:ldCantar d~ los C~ntares,"
t e r pr.,taron
da
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Círculo Italiano.
en la ve 1a
ex·
. ues ,·en ea l a , eñora Trueco a uua
.
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.
y de la ht. ratu.
1 1 'dioma
celc-nte c'livu:!-(a"ora ,.e
.
. ele su 1,atria.
·,
•0110']¡ 1
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C t ,·allotti siguw un n
A Ja comecha ue ·
- r \1 •i·llld:o
, ., rn rcci.tatlo por e 1 senv . , •
"º rle C,anuo
•
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• 1).J ·¡,ufs
al«uno~ ,artistas
' · lle la Uom·
d~ ::\ll'ZZJ.
•.'
.
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1 rmoso, trozos acum, 1 O rr·t l":tntaron ie
. .
.._,
pañia
le al 1' piano
_'
pañallos
poi. e,¡ ma:stro Ellu:tnlo ,,_
1

'l'ruceo. . , 1 &lt;ies•·1 con un 'animado bailt• hash
Ternunu
· " de la manan
- a clcl clominµ;o.
. er,1s
. a horas
las ¡,rim

Carlos GONZALEZ PE&amp;A.

La señorita Amp~El
Hadares en

•

Curie! ~V ...
i~~iartosd eseñores
lo s Cantares.

,I

Señor

- ·ta
sus personaje~ de
:~b
~~de Cavallotti.

Curie! Y1

Roa en

�---VOCES DE GESTA
(Fragmento).
Poema trágico en tres jornadas, por don Ramón
del Valle-Inclán.
.Jornada tercera.
'' Ladran los galgos tl2l Hey a u n !.,rufo 11erfil Lle
E
1
.
(l una.
,U e ocaso sang!·1ento ele una jornaclR gnerrer",
Y t res p_astores s1u _hato, se plañen ele la fortu na
Endur eciendo las picas en la luu~bre ele un:,
"i ' .
(1ho!{nera.
"' 1st1co Yuelo ele almas hace r,tligioso el Yiento
En la g r an noc,be del monte. Bajo la en~ina
(foral
Se oye un azac1ón, que ca ,·a la tierra con golp~ '
(lento,
Se 1·e la sombra agobiada de 011 viejo ron 11n
(sayal".

Grupo de señoritas profe~oras del kindergartPn de Ta cu baya, organizadoras de la fiesta
escolar habida en celebración del fin de los trabajos escolares.
El Versolari.
Y en el humo ele la hoguera

Yici·au mis o_jos triunfante la g uerra,
Y me enterrasen al otro clía .
¡ Ve in te año,; lle Yo en la porfía! . ..

Aú n más velada''·
Dunwtc las ,·elaclas de iu\'lerno, en esas lar-

Ginebra.
¡Buen Rey! . . . ¡Buen R ey! . . . ¡:Muéstrate
(a mí,
Como Cristo ..~ mostraba por veredas ele un
( Vilar !
¡La luz dll los ojos y un h ijo lozano te clí !
¡D egollada testa que guardo en. mi alforja t ~
( quier o ofre ndar !

Gundian.

.

.-.

.

bA dóncle es tu vía, mujer que das voCL's7

.
'

Ginebra.

l l. J

P erdí mi camino
Siguiendo la ~ombra clel Roy per egl'ino.

- -

·¡ T oda la noc he se llc,·an aullando! .. .

Oliveros.

c¡ueridas lector as, r eun irs2 en el pe,queño sa,ón
íntimo par a conversar con los a migos predilect os, clej autlo en libertad a la imaginaciórr, a fi n
tle que reconst ruya el pasado, viva en e~ pre
sPnte y sueñe en -el por Yenir !
LLas nocihes inYernal,s. iluminaaas por la iuz
acariciadora ele la l una, son a,quelJas en las &lt;·tHI·
les se estr echan con más firml'za lo~ lazos t1-,
la familia; ¡iliace tanto frío fuHa ,le ca,a y "1
tan suave el calor de la ,habitacióu ! . .. A favor
de esa atmósf era confor table los corazorres sp
ensanch an, y hast a las ilusiones qu 2 agonizan
tornan a la vitla; se c,·ocau las c~peran2as ausentes, y los 5ueños eutristeri,los niel1·eu a son_
reír tlentro ele! alma. como indec isas aurora~
que surgen umvament e &lt;le las tinieblas nocturnas. E s momento en el enal se hacen la, confiden cias más ~ecr etas, mientl'as en las calles so-

cha realidad. er,1 el su~ño convertido en dnlc¡i
CCJ·tiüumbre lo que estaba delante tlc Yosotras.
~f•as el ti~mp o fué p,asando, y cacla uno tle sus
instantes se lle,·ó 'lln fragmento de aquella il u
sióu . No; el prí ncipe ele la fábula ~n na&lt;h1
se pa-recía a ese hombre vol uble y erucl que os
hizo tanto daño; sin eluda el iL1eal llegaría má,J
tar de .. . Lo bahiíis esper ado muciho t ie mpo y lo
esperáis aún, ino es veTclad, amigas mías1
Al t?rminar las presentes líneas, veo q ue y,,
también en esta fría noeJhe ele otoño, precursora
cl el p róximo invierno, os h e reco1·claclo los be·
llos cuentos cla la infan cia; p e1 miticlme que
t r aiga a la, mem oria esas gratas quimeras, en
tanto que el viento azota los cr istales del ce
rrado balcón, y las estrellas cint i lan, resplau·
cleciente,;, sobre el obscuro y tranquilo hor izou
te de la noche.

Modas.
Pocas veces os he hablado, mL, a1n.aiblas lectoras, ,le los artísticos y he r mosos peinados que
las m odas de otoño ofrecen a las clamas elegan ·

El rastr o que cleja n sus hoce,s ,
Al R ey, agorin a.

Ginebra.

Grupo de niños, alumnos del kindergarten de Tacubaya, que tomaron parte en la fiesta escolar.
Oliveros.
Oliveros.

Gtmdian.

gas noL1hes de la estación fría, ¡cuán grato es.

ticas, a lo menos seme.Jante;;;, pen sa~teis en aqu~lla lincfa y buena muchaeha. a la cual se le hizo justicia, y también Yosotras esperaisteis lo;
cambios ele la loca fortu;1a.
P ero, ¿qué decir ele " L a bella cl.Jlrmiente &lt;1el
bosque?" ¡Uon cuánto afán des,abais ser esa
Jicr mo,·:1 prince:;a, qne al clespertar ele u n largo
sueño, enc uentra a sn lado al más gallardo v
amante &lt;fo toclos los príncipes! Poco a, poco, e,,
una mistt&gt;riosa adaptación. a( 1uellas sugestiva,

El Versolari.

~-.e :- - -~~

¡B ajaron los lobos a la llanura ! . . .

CRONICA

Cuando al Rey topé en la sierra,
iA.útt el bozo no me n acía.

:Mi noch e cenada.
N_o sabe de luna ni luz de a1boracla!
D iez años mendigo siguiendo sn senda
~icz añ~s que _tiene mi aJforja gu ar da da
l na espiga roJa, llara ,h acerle of renda
una espiga roja en sa11gre ba rbada. '

"Cruza la sombra encofl'ada
De una mujer plañidera,
E11 la basquiña tocada,

Cuervos y lobos tienen hart.1ra,
Con los caídos tle nuestro bando.

El Versolari.
¡ Cuá nta florida moceda d!

Gundian.
¡Como finó, finaremos totlux!

El Versolari.
¡ Guay, g uerr a negra y sin piedad,
S a ngr e y peste son tus moclos !
:Murió la viña, se h unclió el &lt;;:,rcado,
Veinte a ñ os cwnplen que no he sembratlo
Grano de trigo en mi herecla,l.
¡Guay, g uirr a negra y sin pietlad!

Gundian.
¡Campo c1e tojos es mi labranza!

Oliveros.
Yo quit.éle la reja al arado.
Por tener en batalla una lanza.

Juegos con aros e n la fiesta del kindergarten de Tacl'baya.

JitHrias cae el h ielo en in visibles eap as, y el
,· i-ento pa sa, agitad? y siniestro,. como un va,ga·
b undo si n hoo-ar , sin a mor y srn calrn•1 .
•Una aleo-rí¡ comu nicativa y jovial se esparce po r la ~errada, estanda, y de irupr oYiso u na
voz infantil pirl~ con i nsistencia, un cuen to . ..
¡Un c:uen to, queTitlas lector as! ... ¡,cuál de ,·ose,•
tras n o h a sentido l a influ encia t au g1·::1n&lt;le que
L
1C'j:rn en el espíritu, esas ~iaravi_llo.sas narra·
e iones qu e&lt;;~ escuchan en la m f anc1ai ¿Os acor.
,láis de las tristeza ~ de ''Cen icie nta ' ', enando
obliga da por su s crueles h enn~nas ,;e q1;1edab ,1
llorando junto a la apagada ch11ne~ea, nuentr~s
al lú, en ('[. p alario ,l e los rC',VC!'\ Yecrnos, C&lt;&gt;lehn1h asc un:1 espléwliLla fi C'sta pan, encontrar. en·
tre las ü ,unas lle la co r te, uua espo:;a digiia de.
p ríuc ipe heredero l
Quizá más tarde, en circun~taudas ;;i n&lt;, iLlén

1historias quedaron grabadas en nuestra mente.
y al llegar 1~ juvenh1tl, en esa hora iuelucliblc
&lt;:n J¡i cual se despiertan los ¡\rimeros anhelos
amorosos, esperabais al pr íncipe de los sueños
y al Yer transcurrir los días, los mese,, y quizá los años, sin qu&lt;&gt; llegue al fin el príndpe ga.
llanlo y amante, u na p rofu nda m2Jaucolía oprimió vuestros corazones. E ntonces comenzastei:&lt;
a llorar las primeras l ágri mas ele] desencanto;
esas c¡ue se ocultan ele totlas las minula~ ~· qu~
se deslizan -si len ciosamente sobre la almoha ua en
las interminables noches c1s insomnio.
Pero un clía, quizá c·uauclo menos Jo l'spera•
bais, el amor llamó a yuestm~ pu rrtas bajo la
forn,n Lle un g2ntil caballero c¡ue :se pa1·eeía rn
&lt;&gt;xtremo :11 prínripe enamorado de '' l·t bC'l1.,
dunuien U''.. . Y tollo Yuest ro ser ,e ,•onrnoYió con una l'moción intensa; era la ilus ' ón he·

tes; as! pues, trat a r emos ahora de tan im11or t a n·
t e capitulo.
~Iuc,has veces s~ ha. dicho, ~• JlOr cierto con
sobrada. razón, que el peinado es el mejor amigo ele la bcll~z:t femenina, y qu e a ú n los ros.
tros más insiguificantes pueden aLlq u irir ciertn
a t racth·o, cuando u n peinado tle buen gusto corona la cabeza cla una muj er. "El peinado hace
la cam ", dice un antiguo refrán, y ya sabéib
que los ref ranes Hon t an ciertos com o las vcrLlacles matemáticas.

MARGARITA.

�/}\
''/ ':_

.. ~--

.....

•: .. .· ·..

•

:/:::,:,..

Traje para baile ó recepcion hech( de terciopelo color naranja con drapería de tul gris
perla. El corpiño está adornado con encaje de
oro y plata y lleva á la orilla aplicaciones de
pieles.

··.....-_ ·.:.

·:··.::).)(~·

Traje para comida, de satín lil:o t y n1:gro.
Corpiño de muselina de seda sobre tela bordada en blanco. El drapeado de la falda va
sostenido con un broche del lado izquierdo.

�El Mundo Ilustrado
'

La industria
.. , de la
av1:ae100

-

La má~ bella edad.

Modelo.

Taiboser: Creo, mi l¡ueritla amiga, que e~tá
usted en uu error al pensar q·ue uua mujor ,le
veiuticuatro años ya uo e~ jov,•u.
Precisanrnnta e~ta es la edad más bella, pues
es cuando todas fa~ facultades ele und persona se encuentran en toda su plenitud, .", por tan_
to, e5 la época en q ue pu de gozarse ..J amor
la ·gloria, o cualquier otro placer. cou 111m intensidad absoluta. No son Ja,s ,io,·encitas tlP
dieciocho años, las qa~ han i,1spirado los gra11•
aes amores; él;tas caus,rn una risueña ilusión.
pero las pasior.es Yeu.ienieutes y arre'batadora~,
las ,que han siclo origen ele impNtautes acouk
,·imieutos en la vida sensitiva y social, esas bt,
han inspirado mujeres ya formadas, cuyo encanto intelz,clual, igu:&gt;.lc o supere a sus atr:wtivos
tísicos. Elena lle Grocia te-nía treinta v ocho
aiios, &lt;mando se declaró la guerra lle Tro_;,a, mo
ti,·ada por el loco amor qu~ inspiró a aquel célebre guerre ro. Y m uebos otros casos senwjantes
a é.,;te, poclTá usted 1ser en la historia ele la bu·
1r-aui,Ja,l
1
Así pues, todas sus quejas son infundada~
p011&lt;JUe se hasan en un grande error; e~ ustetl
jo,·en, y aún le quedan bastantes años. durautc
los cua'~s puede esperar la llegada del amor.
-v e1Hi1a, HO lo dud.:1; ~ acaso e~a tlicha. te aet--r •
rn ya a su corazón, ,que aibora se halla tao abafülo. De,e&lt;:he uste-d todas la s ideas fúue•bres ue
que me baob la. y tin1da las alas del ens ueño ha
tía el b l!o horizonte dr la PSJ:Wranza.

!Aurora: De&gt;.1· a 110.tetl el 111ollelo que des ~a de
tra,jo para Cd.lll'. Con\o ver:t, es utl •nodelo origiual y eleg:rnte de atado "taillcur", l'l cual
está re,ho 1'11 setla grue-;a, azul antil{tto; PI ia,qnct
1·a adornado •·011 un and,o curllo do pit&gt;l rl e oso.
lo miRmo que l&lt;! orilla &lt;le la túnica .v la~ vurltas rle las mangas. La fa lela es plissada, y en la
parte su¡&gt;ei·ior tiene tPt grati&lt;Jso mo,·imi~nt o d,•
clrapcría. Una frau.ia ,le piel atlorua el delan tc,·o por el frentr, y ~u el jaquel, ,·u_vu, tlela11 -

0

Sobre medicina.
Dora: La lectura ele su carta me ha imprl'•
sh11,·ulú Yívament?, .v puecli\ estar c·ierta de q ue
ú en mi mano estuviese poner 1·emedio a su
grnude pena, lo haría si u tardanza. Pero, com.¡
por dPsgrncia r~-to no puede ,e1, me limito a h;,cerle algu nas. reflexiones encaminatlas a calmar
la.
De ninguna ma1;na califiq ue uste(l de dure:r.a
de corazón, el hed10 de haber enviado al hospi
ta I a su prometido. tL fin c!J conseguir t;u cu.
racióu, pues si su llesdica1ada fam'ilia no tenía
reeun1os para sostenerla, es mejor. y hasta má:,
hm,1:u1itario, µroeurar ,,i&lt;·ha curad(,u por Cbalquirr medio. Además, ,e l esta.ble&lt;·i mieuto a qu•'
usted ;,e refiere, está b ien ateudido y cuonb
con bastaut21s elemeu.tos para p ro¡,oreio11:1r a los
,·11fNmo,; que en él so eucuentran, toda clase de
,·01110,lidadl's .Y medicinas; por tanto, hay rnzo·
nPs muy fu n dad as para cr zer que ,;u querido
en fcrmo recobrará la salud en breve tiempo, y
saldrá do allí clesea nclo cuanto antes ver a su
queritla Dora, siempre tan amautc y dulce para
con él.
Recurra a estos pen!'¡ami ~ntos cuando sienta
su pena acreeentada. y pondere en su imagi na1· ión el clolor que tendría si vi i.se '&lt;lile la enfer111cdad éle ,u amado no tenía ning ú u remedio o
•111~ habiP1ulo all{uno. no era posible aplicárselo;
¿ 110 es 1· erda&lt;l llUC ésto sería para usted mil vc1·Ps 1n ás ,loloroso qne el sufrintiento que hoy l·•
111c11ta ~
· Es¡ycro que la resignaeión vendrá en Sll ;iyu·
da y que meditando torlo lo que aquí le cligo, en.
c·ontrar á algún consuelo m ieatras llega el día
feliz en que ya com.pleta1nente sano, pueda vol·
ver a l'er a su prometido, viniendo a usted pa·
1a ofrecerle la dic!ba.
Así lo clesco muy de veras.

1

0

D os respuest as.
Art.agna!l: Dll carta mo ha produciclo uu ver.
dadero gusto, ¡,ues 1·eo que su conducta cabailerQsa hu tc,i ido un:, digna reéom1icosa.
Ureía u t ·d um.ar a do~ mujeres. ht8 cuales
tenían para '' Artaguan'' 1111 verdadero y grande afN·to; se cun,·cneió de que era in1posibl&lt;-&gt;
la rlualiuatl ec el amor. y procuró causarles a
ambas u!ia i npresión desagradable. a fin ele que
sus corazones quedasen libres de es-a pasión cJ.:s,·enturada.
Uoa,;iguió usted , su ob,jcto y ias ,los lo ol1·itlaron, 1,rro una tirn1stalll:iit impre1·ista- eo·
1110 suted! siempre con la felicidad--ilüzo · que
u11a de aiquellas señol'Ílas lo ideatiticase por medio (le esta págin.t, en la eual 1·ió la primera
consult.a 11uo: usted me diri)!ió. Y •·omo mujPr
iateligente y de ex~1uisita sensibilidad, supo
apreciar la abuegacióu de u:&lt;tell; fingió una iutlifersncia c¡ue no sen,tía, y, poco a poco, con esa
len.ta labor femenina, siempre fecunda cuando
tiene bases en que a,poyarse, logró cautinu ~¡
¡•oratón de ust~iJ, v hoy, tri:1nf::intt&gt; ~n su her_
mos:I empre,a. es ~-a su quenda y tlulc¡o cc-mpafiera; le ha re,·elatlo su noble secreto, .v ambo,
rla!l rrraria8 a "~l argarita". por l:i bPnéfica iufluen:ia que ha e_Jcl"'·ldo PII e~ta feliz hi~toria
No soy yo, cl&gt;iimado seiíor, quien 1ha evo~;,do la didta cerca de ustedes; es la generosa co11·
,lucta de su ele"ida,
y la noble lealtad ue ust21l,
0
las causas de es1 ven,tura, nero si en algtJ h,ubic~e yo con,tri&lt;buido, cr ea usted que ningu na otr:,
re&lt;&gt;ompensa me sería más grata. ¡Ojalá que sean
u!ltccles tau felic es corno yo lo deseo y como merecen serlo!
0

Af

MARGARITA.
DIRECTORIO
' 'EL MUN.DO ll,USTRADO ''

Conservación de frut a'5.
Uampesiu:~: Con muclio gusto indicaré a usted el medio de conservar frescas y sabrosas las
frutas a quo se refiere.
Se poucu on uua caja (le madera, la cual
tcl\"ª varios compartimentos. uno sobr e otro, y
sufi~iente cantidad de aserrín de madera, bici:
seco. Después se. colocan la-s frutas y se cubr~n
por completo con otra capa de ~rr:ín. Heiha esta operación, sa tapan con el s1gu1ente comriartimiento o cloble fondo, el cual se prepara ele!
mismo moilo que el anterior, hasta llegar al
último, que debe quedar herméticamente cenado con una tapa de madera.
La caja se guarfüt en un lugar seco y fresco,
pudiendo cons_1Jrnir,e las frntas por medio de
este procedinuento, hasta sei s meses.

mete eoncederme igual gus.to el día í1lti1110 ele'
aiío. " I ré con Fernando y con mi pe·queño Aic·
jaudro, a saludar a 1rne,,tra buena amiga "Mar·
garita"; yo le ilaré las g racias ¡,or sus buouo~
consejos, a los que sin duda debo conservar a
111 i lado al homb1·e a quien atloro; éste le dará
también las gracias, por la educac.ió n que uste·l
ha impartido a e,;ta loca r-eibelde, a quieu él tiene
un extraño e in;justiücado amor, y el niño ...
11' ciará un beso, que acaso 1~ será más grato
(Jue todos 11:.iestros agradcciuuentos' '. Es ver•
dad, n· i querirla Diana; _vo tendré ,1na inmens:i
sati&amp;facción en eouocer a ust,¡Hl ,Y en saludar a
,u cs¡,cso, pero a~uardo cou mayor a11sicdad P.1
·día p rollletido, para tener ~ntre III is hra:ws a
"'º p2queño tan lindo. tSerá usted formal cu su
amable ofrecimiento 1

,teros se cruzan, van co loca,los t:-ea boton()S de
estilo orie!ltal, hechos coi, perlas y 1, iedras
exóticas. ·
Dc.seCc siucen.1,mentc q ue ol citado modulo sc.1
de su agrado, y le aseguro que es la última pa·
htbra d~ elegancia, respecto tlc las modas el~
otoño.
Amistad incógnita.

Dio.na: E;; 3ic1'to que el buou ejemplo sirve
'tle estímulo a los demás, y así lo he visto con
usted, pues aniurnda por la bondad de mi am iga "Teoé!ora ", que ha deseado l1acerme unn
visita en compañía de su esposo, usted me pro.

Se publica seman ariamente por- la.
COMPAiUA EDITORA NACIONAL, S. A.
Oflcina.s:
Cuarta Calle de Humboldt, número 52. México.
D. F.-Apartado Postal, 149.-Ambos teléfonos
485.
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En la ciud,1d, por un mes. , .
. $ J.00
En los Estados, por trimestre . .
3.75
Bu el extr anjero, por tri mestr e. .
4.50
NUMEROS SUELTOS
En la capital. . . . . .
. $ 0.311
En los Estados. . . . .
0.3,3
En el extranjero. . . . .
. ,, O.i\O
Atrasados. . . . . . . .
.
. ,, 0.50
Para la publicación de avisos en este periócl i·
co, dirigirse á B. &amp; G. Goetscb.el, A venida 16 ele
Septiembre, 16. Sus agentes en Europa, l a Soc"ieté · Mutue.lle de Publicité, 14 rue de Rougement, (9 e).

NO SE DBVUELVEN O!tIGDiALEl,t

fE3 buen negocio la industria a2
la aviación? i H ay buenos mercados
para los aeroplanos y exc.ede la d!•·
man,la a la producción ele las actuales fá,bricas ele aerop!auost A estas preguntas puede contestarse afir111::r:.ivament?. sin tituhcar. T ,idos los
país('..&lt; (le,] mnnclo está1i equipancln
&lt;1P aer opla nos a su, cjÁrcito~ y a sn~
arnu11la-s. l _ns granclPs potencias están mo:1tanrlo fábricas para hacu
~ns máq11Íl1ils y bnsc-an, c·on ·c1npeiír-,
los m,ejore~ mo&lt;lelos, y se-gúu el "Times''. Jns potencias 1wqueñas como
'J'UTquía, Nor11Pgn . Rumanfa, Rel'\'ia,
f:rec;:-i, Chile, f! iam, et,·., ,sP oc 11 pa11
tamb ién rle ln nneYa nrma cll' guena y PllYínn oficinles a las iliversa.s
c~c-nelas ,k :n-iad6n ,l e Europa y ele
los F.st aclos U n idos para ,que pT::irV _
qnrn l''l ellas como pilotos.
~ íie-ntras las g1·ancles potenrias se
orupa.n actin1111 ente de la c•onfecfión de sus m,~quinas-1'1 grybierno
inglés dis,ponilrá ele cien aeroplanos
m-ás dentro ele &lt;loee meses-ias nac- iou,es p&lt;'queñas tenclrán que rout entarse, al menos p or nhora, ron las
ntálqui11as cxtr:injcrns. lo cu al dará
excele11 t e oe:-isi6n para gana• a las
fáb1·icas qu&lt;' p1·ocln2ran
máquinas
M rep,utac i6n.
m gobierno ingl~s &lt;·o:np,·ó harc
poro vari a.&lt;; fle la.s 111&gt;\quinas que tomaron parte en un conc1irso ,le aeroplanos, pag:-indo r in ro mil fl m os
po1· tn,ila. 111Ht, y enPn.rg6 v:11·ins m:\:_-1
il&lt;' los modelos m:e,jores.
Para clai· idea ele lo que sr gasta en
aero11lanos, bal'&lt;ta deci r que el añ.)
pasado fabricó Frnncia 1.3i'i0, ruvo
valor en junto, calcul:.rndo p &lt;Jr bajo,
pasaba ele iloce millones ele francos
Un biplano o un monoplano cuesl.a
gen era.J.m,ente de ~inco mil a seis mil
duros. Este ú ltimo precio es el de
un bip1ano Farman.
I ndudablemente el mayor atra.eti. vo ele la consitrueción de aeroplano&amp;
estJá en las ocasiones que ofrece ele
ganar r ecompen9as inesperadas. Una
idea nueva signifi ma mueiha.s veces
una pequeña e inm,ecliata fortuna.
BJ.eriot y Farman han vendido centenares de máquinas a diversos go_
biernos.
Apa1·te c]p los arrophn&lt;'• clestinados a las fuerzas dP mar y t i erra,
sie1rnpre ha,y muc,has personas que
desean aprender a volar, y en la~
escuelas de aviación se hace gran
muta de máiqui11as. P or todo lo expuesto, el capitalista que invierte su
dimro en la iudustria de la avi,, eión p uede estar seguro ele obtenJr
buenos beneficios, siempre que los
mocl-O!os q ue se exploten tengan cierto crédito.
Para sofocar l os ineeuclios incipientes se puede emplear una solución d·e 1 0 partes de sal d·e &lt;,ooina
5 ele sal de amoníaco y 30 de agua.
Se conserva en botellas. y en caso
de incendio, se tiran unas cuantas
al foco, con fuerza sufl.rieu te para
qu e se rompan.

Una sensación
de
bienestar Indecible

·-.:~"'-..

.

.
\

puede n prop orcionarse aquellos qu e adquier en la cost umbre d e e n j uagars e la boca con ODOL por las noche s
al tiempo de acostarse. EL ODOL impregna las membranas mucosas de la boca, Al r e spira r pas a el aire sobre estas membranas odoliz adas y adquie re una frescura ag radable que produce una sensación d e bienes tar
e nteramente especial.

�El Mundo Ilustrado
DE LA Mut.TITUD
Qne han usado n uestra pre•
paración 6 que la están usando
en la actualidad, jamás h emos
sabido de ninguno que n o haya
quedado satisfecho del r esultado.
No pret eudemos n ada que no
haya sido ámpliamente justifillado por la experiencia . Al r ecomen darla á los enfermos no
ten€mos m ás que haoer refer encia á sus mériLos. Se han obt enido grandes curaciones y de
seguro que se ob tendrán muchas
más. No hay y podemos asegurar lo honradament e, ningun o1ro medicament o, que pneda emplear!'!e con mayor f é y confianza. Alimenta y sostiene las fuerzas del enfermo '.lurante esos periodos en que falta el apetito
y los alimentos no pueden digerirse. P ara evitar las falsificaniones ponemos esta marca de
fábrica en cada botella de hl,

''Preparación de Wampole" y
sin ella ninguna es legít ima . Es
t an sabrosa como la miel y contiene los principios nut ritivos y
curativos del Aceite de Bacalao
Puro, que extraemos do los hígados frescos del bacalao, con
Jarabe de Hipofosfitos Compuesto, Malta y Cerezo Silvestre.
Tomada ant es d e las comidas,
aumenta el apet ito, ayuda á la
digestión, y vuelve á los placeres
y tareas del mundo á muchos
que habían p erdido ya toda es
par anza . " E l Profesor A drian
de Garay, dice; Con buen éxito
u sado la P repar ación de WampolA en los Anémicos, Cloróticos, Palúdicos, en la neurastenia
y en otras enfermedades que dejan al vrganismo débil y la sangro empobrecida, y los enfermos
i:;e han vigorizado y aumentado
en peso." En todas las Boticaa,

ne

tierll'po, pero ha resultado que el
nueyo producto no sólo es un bncn
sustituto del marfil sino que a&lt;le·
más puede pre1Jararse de modo qn :;
sustituya al ámbar, al asta, al coral, al c,,Juloiile y a otros prodi.;;tos sin que sea posibJ.~ distinguirlo
de ellos.
Como sucedáneo del m::rfil, puede
decirse que la imitaC'ión sup€r'.l
a la realiclacl, porque PI nne·
'"º producto no sólo es un bueu
sustitu-:o cl2l marfil sino que ade·
más puede prepararse de moelo &lt;¡u•
su,tituya al ámbar, a 1 asta, al c oral. al ~eluloi rle .Y a otros produ cto•
srn qtB sea posihlr rlistin_g-uirlo cl ·ellos.

Comamos avena
Los escoceses y los australianos
comen clesde tiempo inmemorial sv
Pª, el-a avena, pero fuera ,Je estos
pa1ses apeuas se emplea n,,,s que
para los niños pequelios, a ¡}esar ele
Itas mucihas t2ntativa3 que se h~ ·1
hec1ho para extender su consumo entre las personas mayores.
Sin embargo, la avena constituy-~
1;n precioso
alimento confortante.
tanto para el hombre como par~ rl
r:iballc. Entendiéndolo así, en ]?rancia s~ están hacienclo ensayos pnra
introrlueirla en la alimentación tlcl
,•olclaclo. La aYena tiene mal gusto
clebirlo a ln prrseneifl rle un ac·,il&lt;'
que sr e1na:H·in cu seg11icla, ;:iera s i
s? elimina rstP gusto por 1ne11io do
la torre,faec-ióu, toma nn sabor 'lg1·ndable.
'
Una rompnñía ,le inFnn tt,ría rle
línea cuyas plazas 1·omiPl"on 11na sopa rlf' a,·¡,11n por espar·io &lt;I? treint 1
rlías rouse-ruliYo.,, r..urnnte los, qnin·
re primC'l'lls ilía, rrMrrií, ·•~ ,) kilómetrM y rledir·ó l:1 s_ gun,la t¡uinc·e.
11a a man Jhhrns &lt;le l•'"llllJl", sin qur
en ilirho esp atiu &lt;le tiempo necesita~~ ~sis&gt;tenein mérlira ningún ~oldarlo. En rambio, Pn otra, tres rolll-pa
Jifas clC'l mirn10 batallón qne efertnrrh:i l:t!: mism.1q marcha~ v lns
mismas maniobras sin la rn,·ión ele
a vena, se registr:non dariamentr
&lt;loee a.,i~t&lt;&gt;nr-ias •11é,liras por trrmi110 nl&lt;'dio.
Varios iloctores han proclnm:uln
ya la superioridad clr la hr,rinn de
a,,~na ~CJbl"&lt;' la rle trigo. ¡,o,· f:n prnporció,1 ele matt&gt;i·ias grn~a, o a,rnn ,las y ele ác·iclo fosfó1·i ro.
n,i,lo•cl prl'cio artnnl ,le la ave_
na c·acla rneii'&gt;n &lt;le sopu ~:ile por
unos rlo~ réntimos.

Marfil de leche
Uno de los últimos rlC'scubrimientos rl-3 la químirn sintética es el cfo
la fabriraeión de m,arfil artifirial
emplea11tlo como primera matNia.
1ec,he de Yacas seneilla m-ente.
Lo n1á~ curioso es que lo~ ']llÍm icos al descubrü el moclo ile fa bricar ,este nuevo marfil, sólo .'e proponían usarlo en la confe.cción de te_
clas para piano y órgano, porque
conserva indefinidamente su color
original, mi entras que el marfil au téntico se pone amarillo con el

AguaMineral
Natural de

VICHY

.Ma.nantialea'
del .Esta.do
Francés.

BIBN BSPBCZinCAR BZ, NOMBRE

VICHY CÉLESTINS
VICHY liRANDE•GRILLE Enfe;;:::.
VICHY HOPITAL Enfermedade■

Gota, Enl~rmedadeade1~r1ec1ra
y Alecc1one1 de la VeJ1ga.
91

del

del Estómago.

faTILLES - SELS - COMPRIM~S

VICHYªÉTAT

RaqufficQs_y{nfermizos

tomad al

nas medidas

r dia.

•

y

muy buen e-mpeque de las

mismas para cualquier punto de la República.

CURA POSITIVA PARA LAS
ALMORRANAS

Coote1teciÓtn inmediata á les solicitudes

mm

ó ioformes que se me piden

por escrito.

niños

mm

LUNAS,
Espejos, Cristales,

Vidrios, Papel Tapiz,

Vidrios para piso y tragaluz.

Apartado 194.

VIAJESE
VIAJESE

¡

d. VINO d STEARNS

,1

MEXICO.

l 11pi1·,,s en donde h1 Historia ha escrito sns más brillante.,

páginas: entre los mnt-hos que hay ·descuellan las ciudades de

;l!éxieo. Pnehla, q,1erétaro. Cuautla, Oaxaca y ~Iorelia.
a sitios en donde la ::\'"aturalcza ha pintado con los más hermoso,;; eolores sus obras maestras en panoramas

y paisajes. r

que

¡¡hundan en Tolluca, Jalaq)a, Tampico, 0uadalajara, (Lago de
Chapala 1, Colima, )Ianzanillo. Cnernavac:a. etc.

s

VIAJESE

,1 puntos salutíferos de Pspartimiento y d escanso. en donde se
gozn al igual que de un dima cmhalsa ma&lt;lo. de aguas medicina-

ks. r·nya rfic:.wia esU1 hi&lt;&gt;n reconoc·ida: eomo TehnHcán, ~anta
Hosalía. etc.

Los l·'J~RHO&lt; '.\ HR lLE:-; ~ACIOX.ALES DE :i[EXICO

VINO DE STEARNS

m1 ma.yor
disolvente
del .4.cido úrico
."?a.ra
y
GOTA, ARENILLA,REUMATISM0
CÓLICOS NEFRÍTICOS
evi~ar las Criais ds

Pronto despacho de las mercancías

El frío •artificial y los

·•·IIIII

abreviar

En la actualidad vendo más barato que ninguno.
He reformado por completo mit Almacenes.

El Ungiiento de :\Iunyón para l11s
A,l,morr,anas alivja instanUuieaimente.
F.s 1111 nncvo método comrp1etaíln•f'nte
hmipio. m Ungiieno vien~ e1w11s.a,lo
rn nn tubo ¡Jo esitalio. E s e l ú nico
jnstrnme,n,to que •ha-ce llegar el mPrUcamrnto al origen de la enfer.mNJ.a&lt;l.
Con iliel10 tu,·o me.:liea nstecl las par-trs i nfl arna(las (¡ue no pnedPn ale,anza1•sp con los d e,do,. P1w·fo iíO tPntavos.
}Jn el Cong-r&lt;'.,O ,]el frío artificial Un Médico Prominente de H abana
r·el&lt;&gt;brarlo últimallll•nte &lt;'ll 'folonse,
testifica:
se ha ·prop,ne,to i,n,t int:&gt;rnsantc
"El que susc1·ibe, Médico Cirujano,
apliradón &lt;le la rPfrigeración .
etc., certifieo: Que J1e usado con huen
Partiendo del hee,ho de que la éxito en todos los d ientes que han
m'.lyor nvir-tali&lt;lad &lt;le los recién ua- padecido de Jfemonoi,d.e.5, el Ungiieuc idos s~ Jll"O&lt;luce en las épocas de ca- to de ifonyon par a las ,Almorranas.
lor y tenienilo en c uenta que el calor ,hrubieru:lo obte nido resuJta&lt;los i;atisno sólo favorece las alteraciones ele factoráos. Y ,para ,que conste, exipido
la ]('{:¡h2 .I' la reprodu&lt;"rión ele los la presente oo la lJab.ana, a oc,ho ile
ini&lt;·hohios, i;ino qn&lt;' ejerc·e una in _jnnio ele mil novecientos doce.-Dr.
fluear·ia ,lirPc-ta sobre el 01·g-anismo, José P . Dávalos."
el Dr. E. Aper t. mé,lico &lt;le lo, hos·
El Remedio pa r a el Reumatismo,
pitaks, opina qnP las habit~iones corr,ige en 11110s días el r eumatismo
oc11pnda.,; por los ni ñ os ele pcc,ho, eu tocias sns formas. 50 centavos.
pro¡,C'nsos o atnc-:11los de ~astroentt'- )[a,rca 3 X, $ 2.
1·itis. rle&lt;be ser enfriaua m-tifieiaL
El Remedio pa r a la Dispeps ia, aJiment:, porque tan lógic•o es en pa· Yia i-nstant-áneamente y en ra toda
tología como er1 fi,•iología enfri-ar clase de Dispepsia. 50 centa&lt;vos. Marias habitac.i ones en Hrano, r omo ca 3 X, $ 2.
c·n!dearlas en H1Yicruo. Por lo tanto,
El Remedio para la Tos, eura la
M . E . Apert re(•omirncla que duran- 'f os, los S.u,dores noohHnos, y alivia
te el verano se mantengan a baj:i los P ·llllmones. 50 centavos. Marea 3
temperntu•ra los a¡losf'ntos o las sa- x, $2.
las de hospital clond~ haya niños
El Remedio para el Estreñimiento.
propensos a la gastroenteritis
El más mode1·no, el más eientífico y
1 efiieaz para -esa enlfeJ·meda.d. En tubos, poi· !JO centavosEl Remedio par,a el Hígado, eura
r,ositivamemte la Bwiosiidad, la Icte''Niño
1·icia, el entor,pecimriento ,del Ilíga&lt;lo,
.- --~~; Se:P9Jjep'Robustos Y..
la sensación del Cansanicio y Agota· · -·;, -' '•Salüóables
.·
la Yentosida{l &lt;le1 Es,tómago,
1 lllli-ento,
Ti- ,
11 etc_ etc. 50 centavos. Ma,r-ca 3 X, $ 2.
~
El Remedio para la Sangre, extfrpa tod'-1s las impurezas de ,la sangre.
CUANDO L A S ANGR E 50 c.entavos. Miarca 3 X, $2.
El Remedio Líquido para la SanE STA PAL IDA Y P OBrt.E gre (en pastillas) no tiene igual pa•
ra las ,afecciones sifilíticas dP. Jos
AN DO E siente uno .huesos, las úleerrus sifilíticas y las ende' b1" l ca S d NO P UEDE femnedades Ou.t.éneas. Desarr aiga toY n a O
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>ADELIN \ TORRES,
~elleza sonoreose.
Año XIX.• Tomo 11.-Núm 23

Mé 1ico, Dic. 8 de 1912.

��a

n

El Mundo Ilustrado

ca

EL· VERTIQO,
comunmente llamado vahido, es u na sensación muy desagradabl1: y
alarmant e, y síntoma d e muchas en f ermedades. E n ataques severos, !a
persona atacada puede llegar á p&amp;Tder el conocimiento enteramente, ó
bien entrar en el estado convulsi \·o, según -s ea el origen de la molesti,1.
E l vértigo es síntoma marcado cte i rregularidacl eu el apa1·ato digestivo, y muy especialmente de alguna afección del hígado ó de los r;ñones; en cuyo último caso lo produ.ie el ponzoñamiento de la sangr.:,
por las impureza-s que aquellos órganos no han podido recoger y r. rr ojar del organismo, y que, por lo tanto, continúan circulando y haeiendo estragos. Las convulsiones consiguientes provienen también de es,i
estado defectuoso de los órganos depurativos y de la infección de la
sa.ngre. Por consiguiente, el llama.do mareo ó vahí do, es con razón alar,
mante, y el paciente no debed.e\ demorar la aplicación del remedio á
la causa que lo motiva, ó sea la ir regularidad del hígado y de los riñones. Sí se atiende á tiempo, una cucharadita dos ó tres veces al día,
de la f órmula siguiente, bastará para el pronto restablecimiento:
Extracto Compuesto Vegebl Arvelina. . .
.15 gramos.
Jarabe Compuesto de l!ipofosfitos. . . . . .45 gramos.
Jarabe Compuesto de Zarza.:iarrilla. . . . . . 60 gramos.
l-ómpr ense separadamente l os ingr edientes, en cualquier farmaci:.i 6
droguería bien surtida, y mézclense en una botella, que se sacudi~á
bien antes de tomar cada dosis. Tómese una cucharada de las de té ó café de esa mezcla, después de cada comida ó sea tres veces al día.

ELIXIR ESTOMACAL
(ESTOMALIX)

de Sáiz de Carlos
1

1

'

Hace quince anos dimos A conocer esta especialidad farmacéutica A los médicos y hoy lo recetan en las cinco partes del mundo , porque es el tratamiento mAs racional y seg.uro para la curación de las enfermedades del ESTOMAGO
é INTESTI NOS, aunque tengan una ant11¡,üe.iad de tr einta
anos y no &lt;,e hayan curado con otros medicamentos , siendo
su, eff'rtos quitar el DOLOR y todas las mol•~tlas de la
DIGESTION, ABRIR H APETITO Y AYUDAR LAS DIGESTION ES. TONIFICAR EL APARATO DIGESTIVO y laeconom•a f'n general. puPs el tnfermo COME: MAS, DIG JE
RE MEJOR Y SE NUTRE.
CURA las ACEDIAS, AGUAS DE BOCA, EL DOLOR Y
ARDOR DE ESTOMAGO, LOS VOMITOS, VERTIGO ES·
TOMACAL, DISPl:PSIA, INDIGESTIONES DILATAC ION
Y ULCERA DEL ESlOMAGO, HIPERCLORHIDRIA, NEU·
RASTENIA GASTRICA, FLATULENCIAS. COLJCOS, DIA·
RREAS Y DISENTERIAS, LA FETIDEZ DE LAS DEPOSI·
CIONES, EL MALESTAR Y LOS GASES. Es un poderoso
VIGORIZADOR Y ANTlSEPTICO gastrointestinal.
Los nlnos padecen con frecuencia DIARREAS mAs ó menos graves que se CURAN, incluso en la época del destete
y dentición , hasta el puntq de restituirá la vida enfermos
Irremisiblemente perdidos ..
Con frecuencia muchos enfermos del aparato digestivo,
aunque .no, to dos, presentan el siguiente cuadro de sin•
tomas ó parte:d.e él: al levantarse, lengua sucia , mal olor de
aliento , aguas de boca, estado bilioso, lnapetenct,, abati•
miento y tristeza después de las comidas, eructos agrios,
gases , pirosis, v,ahld9s , pesadez de cabeza, ruido de otdos ,
sofocación, opresión , palpitaciones al corazón, dolores al
estómago, vientre y espaldas, vómitos, extrenimlento, alternando A veces con diarrea, el enfermo se altera con facl·
lldad, estA febril A veces, se Irrita por la menor causa, evita
el trato social, teniendo por la noche ensuenos, suel!o
agitado y respiración dificil.
Nuestro ELIXIR ESTOMACAL cura el g8 por 100 de los
enfermos que lo toman y por sus propios méritos es cono-

Barniz al alcohol

cldo y de uso general en las cinco partes del mundo. para
las enfermedades del aparato digestivo.

''RUBOLIN"

DINAMOGENO

SAIZDE CARLOS. Cura la
NEURASTENIA y afecciones nerviosas, siendo el mejor TOiiJCO para curar el RA·
QUITJSMO, recetándolo los médicos en cuantos casos es·
tán Indicados el aceite de bacalao y emulsiones con hipo•
fosfltos, tomándolo lo., nll!os con verdadero placer, á los que
transforma de PALIDOS y ANEMICOS en SONROSADOS Y
FUERTES. CURA la ANEMIA. CLOROSIS, colores pálidos. por ser el mejor RECONSTITUYENTE para todas las
edades y ambos suM.

ES PELiaROSO
DESCUIDAR
LOS RIÑONES

DOMINGO
8

R.-(2o. de mes, y 2o. de Atlv-iento). La Purísima Concepción ,10 1Iaría Sanbísima, Patrona p riucipa.l dP
la América. San En-cario Obispo
Coufesor.-,Oficio y nü~a ele 1·t fie5_
ta clel dia: rito doble de primern
clase con Octava y ornament o azul;
se conmemora la Domínic:i.--J!'un
ción solemne e indulgencia plenaria en Catedral, oficiando de Pontifical el Ilmo. Sr. Arzobispo.-Fnnción titula.r en la Concepción, Je&amp;ús
Nazareno, Salto del Argua, Concepción Tequipehuca y Concepción Ixnalbuatougo.-'.l'am!J.ién l1ay función
en la Profesa, Corpus Ohristi, Sauta
Olara, Jesús }faría, San Migue:,
Santa Catarina, Señor San Jo,é, San
Pablo y otros mu&lt;!lhos templos.-'Eu
la Basílica función ae la Diócesis ds&gt;
Tulancingo.- Indulgencia plenaria
eu las iglesias que tengan el nomb,re de alguna de las advocaciones
de María Santisima ......:Vísp·erns can.
ta.das en Catoorat.~(P. S.) .

\

Conjunción en Escorpión a las 10
h. 30 m. 13 seg. ele la mañana.---ille-s-

MIERCOLES
11

Santoo Dáma,o Papa Confesor y
Victórico Mártir.----,A las tres y media ele la tarde se cantan en Catctlral y Basílica las YÍs,peras, sigu&lt;:
Ji¡ salv~, maitines y laúdes.

templado.

PULMOFOSFOL

SAIZ DE CARLOS. Cura
el CATARRO bronquial
acudo y crontco la ro=,, la TISIS y ENFERMEDADES DEL
Pt:CHO, produciendo los s1e:u1entes electos: la nutnclón se
acelera, habiendo aumento de peso¡ los esputos, disnea y
fiebre dlsmmuye11; ta tos cesa y aument an las tuerzas y el
apetito, nottndose el alivio con uno ó·dos frascos.

• Conjunción ele la. Lun a y Ve-

EN 12 COLORES

PIDAN

DISTINTOS

MUESTRARIOS

* Conjun&lt;:ión inferior de }Iercu- 1 nus, a las 8 h. JO m. de la 11C1Chp;
rio y el Sol, a las ,j h. l m. u~ la y ele la. Luna y Urano, a l1Jó 11 h.
41 m . de la misma.

tarde.

.TUEVES

LUNES

12

9

,Santa Lcocadia Virgen Mártir y
San Próculo Obispo Confesor.-Hoy
y los c1ías 11 y 14 l'ito semidoble.

REUMATOL

SAIZ DE CARLOS. Cura el
REUMATISMO acudo y crónico, la GOTA, el ARTRITISMO y la CIATICA. Se elimina
el ácido Qrtco, quita el dolor y aumenta la cantida d de orina,
·tornándose de turbia y sedl111entosa en clara y transpa•
rente.

Barniz superior de aceptación universal,
preparado pna uso inmediato
sobre metales, madera, cueros, paja, vidrios,
papel, cuadros,' etc.

PURGATINA

SAIZ DE CARLOS. Cura el es•
trelllmaento, pudiendo consee:ulr, con su uso, una deposición diaria los enfermos biliosos y los que tienen lndte:estlooes y atonla Intestinal, por
un ser tónlco-Juante suave y efica2.

• Conjunción de la Luna y Júpitl'r, a his 2 11. J!l nt. de la rnaíia1rn.
MARTES

10

EUGENIO TALERI Y CIA.

U:-a 'l'ransla&lt;:ióu de la Saub Casa
ele Loreto. San }Ielquiadzs Papa
)íártir.

Ja, Nuevo México, 65 y 69. • Sucursal: Sa. Tacuba, 73
México, D. F.

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de toda la América T,atina, por S. S.
Pl f':tpa río X, el 24 r1; Ag~sto de
1910.-Santos Sine,io· ,r Amonari:1
Yirgen 1.lúrtires.-Oficfo y mi,a &lt;le
la fie&amp;'.a c]p] día: rito doble &lt;1~ ¡&gt;ri·
mera clase con Octa,·a y onrnmento
blanco; se conmemora la feria ocurre:ite.--Ji'unción en cateclral y b ~ndieión papal después de la mi~a, qu9
da el Sr. Ca,p itular que la cante, ganando indulgencia plenaria los fie·

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�El Mu.ndo llust.rado

Es Sin Duda Sorprendente
la rapidez con que una sola
OBLEA de STEARNS cura
-el más fuerte DOLOR de cabeza.
Las NEURALGIAS lo mismo que el REUMATISMO,
la JAQUECA, etc., ceden inmediatamente ·con el uso de la

CURA DE STEARNS
para dolor de cabeza.
No se acepte otra que la de
STEARNS.

lzs que h1 reciban en ~sta,lo de gra_
cía, adcmá, ele la indnlgcuc::a t•oucediua por la Yisita que se haga a
la iglesia.~l&lt;'unción titular e indulgencia plenaria en la Basílica, oticiando de Pontifical el Ilmo. Sr . .', ,...
zobispo, que hace la ben die i.ín ele
ros:,s naturales, éle.-pués de la mi,·,
Función so,lcmne en el Sagrario!,
Cor¡,u~ Christi, San B .: rnanlo. Sa ..
-:'líiguel, Santa Catarina, la Profesa
y otras iglcsias.-1"11 la Basílica
también hay la Yisit:1 ele los Siete
Altares y visperas canta&lt;las, por la
tarde, lo mismo que en Cateural.-··-

(P. S.).
VIERNES

13
( .\yuno). Santas Lucía Yirgc,1
::\lártir y Otilia Virgen.-iEn la Basílica d~ Guadalupe siguen hoy 138
fnneiues y terminan el día 19.

El Mundo lluatrado

EL RELOJ
¡Tic-Tac! i Tic-'fac !
No existe nada tan implacable como el reloj: igual indifer&lt;'ncia tiene
en la horn del na,·imiento y en la
hora en que las flores ensoñadas d e
la jm·en1tud se deshojan. Cuando ron
quéis ante la mu erte, el rclo,i co.ut.irá, con ritmo lento .v seco, 'los soni
dos de agonía. En s.u fria cuenta sonará algo ou111jscicntc, como una fatiga de saber. ~ada le emocioi:,, ':
si queremos Yi,·ir, debc;lllo,; crearuo~
otros relojes pletúrieos cfa ,;.ensacio
nes y de i(leas, pletóricos de acción,
-para .reemplazar a esto;; relojes a ~or-.
mentadores, monótonos. que resuenan
fríamente, intachablemente, ,·erticu.do en nuestra, almas la langui&lt;lez.

SABADO

MAXIMO GORKI.

14

(Ay uno). Santos E,;,pirifliún y ~ica~io Obispos, Eulalia ú Olalla Vir_
gen 1Hrtires.
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CREMA DE BELLEZA
"Hel'mosa mano, blasón vale", decía Luis X I V. Para tener manos hlancas, hermosas, finas, -sin asperezas ni hl1medades iompo1•tt111as, para que las uñas estén tersas y rosad.as, corno
digno l'Oronamieoto &lt;le dedos graciosos, aconsejamos Cllie se
untelll durante algún tiempo, al 1icostarse, &lt;:On la CRB~IA }n;OHEINA, poniéndose después toda la Doch e guantes d e piel de
l)Crro, anehos y flexibles. Por este medio se coru;igue tcnel' un&lt;11o
manos bonitas y aTistóc1,átas.

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LA CONFIANZA
dijo un sabio, es una planta de
lento desarrollo. La gente tiene
fé en las cosas que vé, y hablando en sentido general tiene
razón. Lo que á veces se llama
fé ciega no es fé de ninguna manera, pues debe haber una razón
y hechos para tener en qué fundarse. Por ejemplo, en lo que respecta á una medicina 6 remedio,
la gente pregunta "¿Ha curado á
otros ? ¿Se han aliviado con ella
algunos casos semejantes al mio?
¿V{L en armonía con los descubrimientos de la ciencia moderna
y están sus antecedentes al abrigo de toda sospecha? En tal caso, es digno de confianza, y si al..
guna vez me encuentro n.taca?.o
de alguno de los males para los
cuales se recomienda, ocurrir6 á
él en la plena confianza de que
me podrá aliviar." Estos son los
fundamentos que han dado á la
PREPARACION de W AMPO LE
su alta reputación entre los médicos así como entre todos los
puehlos civilizados. Este eficaz
remedio es tan sabroso como la
miel y contiene los principios u.utritivos y curativos del Aceite de
Hígado de Bacalao Puro, que extraemos de los hígados frescos
del bacalao, combinados con Hipofosfitos, Malta y Cerezo Silvestre. Con toda prontitud elimina
l os ácidos venenosos que engendran la enfermedad y las dem(ts
materias tóxicas quo se encuentran en el organismo; desarrolla
un fuerte apetito y buena digestión, y es infalible en l'ostra0ión
-que sigue á las Fiebres, Tísis
y Enfermedades Agotantes. '' El
Sr. Dr. Dcmetrio Mejía, Profesor
en la Escuela N . de Medicina de
México, dice : Mi juicio respecto
á la íi·eparación de Wampole se
halla robustecido de tiempo, atrá.z, concediendo á dicha preparación todo el mérito y toda la
importancia que en realidad tiene
en«Ja terapéutica." E l desengaño es imposible. En las Boticas.

LAS AR'RUGAS
Desaparecen con CREME DE
LUXE: sin grasa. Esta crt•ma no ha·
ce crecer vellos en el rostro.. Conserva los poros saludables. deleita,
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desva, ece las arrugas, los barros y
las pecas, y proporciona lindos colores á las mejillas.-Depósito J. 1 abadié Sucs. y J. Félix y Cia. México.

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.A.1,11&amp;..: Gu1enhelm y

■alarqqu,

.!partado M6. Mbtoo.

Lo que distingue
de un modo especial el Odol de todo:; los demás preparados para limpia
la boca, es su notable propiedad de recubrir toda la cavidad bucal con una
ligerísima y miroscópica capa, pero sin embargo de gran i:oder antiséptico, que aún durante algunas horas después de haberse lavado la boca,
conserva su efecto. Este duradero efecto, que ningún otro preparado
posee es lo que asegura á quien usa diariamente el Odol, de que su boca
está protegida contra el efecto de las caries y materias de fermentación
que destruyen la dentadura.
bre Fray Candil, ,·ehc1nenteme11tP
atacado, por cierto; sz me antojr1
que eon su poquito ele injusticia; pe·
ro al fin, ~on sinceridacl y "OU valor: lo uno, para mí diseulpa lo otro.
También en muchas ocasiovell s¿
limita a glosar pensamientos aje·
nos. t Por qué hace u,ted eso, si
usteod tiene un caudal inagotable,
que llevando su estilo .v pe&gt;:ñlando
nl exterior .su fuero interno, impri_
mirfan más potente originali&lt;la&lt;1.
más relieve personal del que ya tiP·
nen-.¡y conste que poséen\o en alto
graclo---&lt;a las pá.ginas brillante• de
"La vida qtre pasa~'' ...

~le han gustado, entre to,das, El
"mardi gras", En el mnr. El poet::
&lt;lel mar ... No le parece1·á a usted
mu~· extraordinario. Algo de mi
temperamento conO&lt;'e usted. y S'.lb,:
que, si no por excelencias de métrica, ni sabil1onclerías precepti \'3S,
por el corazón tengo mu&lt;' ho ele poe
ta. Y en esas ¡&gt;ágiuas buenas, por
hellns. adivino en u;;ted un hermano en lns Musas. La \'iéla. '' al pasa r", tal vez ha C'rnzaclo en rnuehas
,lireeciones tajando y secciona nclo,
romo ho,ia aceracla, un espíritu que·
S&lt;' me figura lleno &lt;le i,l ealismo• .v
,Ir r nsueiio y ha arrebntnllo en uslN1, eomo ,e lle\'a rl ,·ienterillo ,ir
oloíio las hoja.~ !&gt;eras, rlrspués ¡ay!
,Je secarlas mtwhas earas tenclencia~
s!'ntirnl'ntales. Pero al tra,·és el&lt;' la•
aristas viriles, siméhi&lt;•as y r,~nclas
,](' su e-;plritu forja&lt;lo a cincr·l, flotn. romo una vaga poe~la. ami~n ele
soiiol ieutos ercpí1s.&gt;ulos y de srrc_
nas tar,l&lt;', ¡wnsati\'as... Ri '&lt;&lt;' r,;;
sincero, si ,e e, fuerte, '&lt;i se e,; poc-

ta ... ¿qué más para triunfar? "Del
ramino". . . que creo fué sus primicias literarias fué tan1bién su
consagración.
"La vida que pasa"... viene
a reforzar lo ya bien cimentado.
Siga usted espigando y recogiendo
y se lle,·ará ''del c amino'' y '' de
la Yida" mue.has cosas buenas, muchas cosas be1Jas, muchas cosa$ ,·erélrucleras: lo poco amable que \iay
sobre el '' camino de la Y ida'' ...
S. SALAZAR.

Cariño fraternal
Una gallina saca once pollos. 1'11
beHo ce,;to de piquitos de m,ufil. de
ojos viY0S e inteligentes, de ropajes como de fürciopelo de oro, dr
patitas amarillas ...
A los oeho días un pisotón del
a,na ele la pollacla, deja a uno cv·
,jo'; los deditos, "la tibia y el pero_
né '' quedan h'?elhos un pingajo.
IEl pobre bieho pía de dolor; su
ama le recoge, le cura la patita, le
da calor eu su pecho; luego le pone
unos granos d'? trigo, que el pollo
traga, y le suelta. Anda a saltos y
deteniéndose con frecuencia, apoyando todo el cuerpo en el sucio.
No pued1? seguir a sus diez hermanos, y la gallina-no nos atre1·e-

mos a llamarla madre desnaturali
zada-no sujeta su pnso al lle\ pobre impedido, que pía deses¡wrado,
·q!W corre afanoso con su pati ta &lt;'O·
ja. para llegar siem.pre tarde, &lt;'liando la madre cloquea indicando In
pitanza.
Y entonces ocurre algo eistnpenclo;
otro pollito se separa da los her_
man'Os y de la madre -para unirse al
inválido, y cles&lt;le entonces tor1os los
dfas y a todas )loras andan los do,
junto,;, llamando el sano al c·ojito
cuando encuentra los granos el•!
arroz, o d'e trigo, o el pan y el sal·
vado mojados ...
A los añeionados y est.udiosos el'
e«tas cuestiones, les diremos que ,..¡
~,echo es exacto ·rn absoluto 1· i\e
obserrnción personal directa. ·

¿Por qué el Jarabe de Higos
es el Mejor Laxante Para Uso de las Familias?
PORQUE
Es puro.

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1

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('onstipaci«ín, Biliosidael, Dolor de
t'abe1~'\ y toelos los p:ulec•imiento~
ransado, por eles«írdenes del Es:,&gt;
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lo, Brazos, en la espalda, la Rigi1]('/.
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organismo toclo p( Yeneno Reum:1·
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F,J ,ríior presb. P. Flore, Yal&lt;le•
rrama, A\'!.'. ele] Instituto, Puebl:i.
nos es&lt;'rihí6 rl lo. de Enero ,lr 1912:
'' El remr,lio 3X para el Reumati~11101 qnP YPncle 1,¡ rasa &lt;lr ustPcle~. &lt;'"
inmejorahle y por tanto insnh'&lt;tituíhle. Yo fui un pobre enfermo que
venía su friendo, d 2sde hnre más el.•
~o aiios, ele Renmntísmo :iotoso. l'na
¡,Pr• istente rnfermecln&lt;l nPnio,a h izo que la eli111inncií,n ,le! árido úriro fu ra punto m¡,nos &lt;l&lt;' nula en
mi persona; y ahí mr tienrn Jste,lr-,
«nfríen,lo constant!'ml'nte d~ llrs:\
rr&lt;'p;los g,'1strico&lt;; y, lo que e~ peor,
el&lt;' toclo e~l" rortejo tlP 1110,lpstias, 'IU·
1rimientos y cloilorr,,~inl'lnsos l"
,le C'ídrulos renales-¡ur tr:P apa•
rpjaela un:t Diátl'~Ís t· ri,·a. Lll'gu~
c·nsi a C'star paralítiro. En ,·:1110 fu~
qu&lt;' tomara una srrie inrontablc &lt;le
m •cl il'allll'llto« 1,a,•ionnl&lt;'• v &lt;'Xtran•
j&lt;'r&lt;&gt;,; la con,liC'íún áci,la cl&lt;' mi or·
gnni~mo •r mo&lt;lifir6 muy poco r el rcumati -.no seguía ,u ma r&lt;:ha 1l&lt;'Yastn•
,lora, ha,tn qur se me ornrri.í tomar
et rem!'clio 3X pr.•para,lo por el pro·
1 fesor :\f unyon
para esta enferme·
. clad. ('on este mecliramento m• he
1 &lt;·uraclo por completo en meno, ,lr
j clo, 111&lt;''-&lt;'• ~· ron sc',lo tres frasquitos.
• Lo, ilolor&lt;'s r ~umiÍ tiros •e han reti•
ra,lo romo por encanto; lo, ri ÍIOlll'~
1f111wionan muy hiPn, y la elimina•
ci(m del (u•ido úrico ('S romplrta ,\'
perf ,rt a . .\·hora puNlo &lt;lec&gt;ir eon toda sein riela,] y por experirnri:1 pr,1·
pia, que rl rrnmnlismo. l:t g-ota y los
l'{ilculo'&lt; rrn:1les son rurnhles ron &lt;'1
1 mag-nH\1·0 ml'c1irnm.cnto qn ~ ha &lt;laclo
origen .ª esta enrta.-P . Flore s V alderr am".".

Yilizaclo. 1·omo el mejor ,Tabí,n mctli·
rinal y una neresirlael para PI 'l'oca&lt;lor. ;;o renta,·o~.
Mun,yon tiene remed io; para ra,la
P.nLrmella'1, ,·asi todos al módiro
precio elr ;;o &lt;•enta,·os. Se ,venden en
toolas las farmacia~, o pue&lt;le hacerse
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Pi&lt;la usted la '' Guía ele la Ra
lucl'' ele :\funyon, l'll la, Droguería~
&lt;le J. Labadié Suc·. y Cía., Ave
Ran Fra,wisro, 43; ,T. rihlein Sucrs..
3a. Ave. Bolh·nr, 25; Johannsen.
Félix y ('ía., Av. San Fran&lt;•isco, 39;
Drogu?ría &lt;ll'l BIPfante, Ave. l -nhei
la ('atóli&lt;·:\, 6, y otrns. ('onsulta, por
rorrr~ponclPncia, ronficlenrinlrs y li
hrr, M toclo gasto.
Munyon 's, 53 &amp; Jef f erson,

i

i

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Un consejo modelo

lúaganrns es una pohlarión franr~sa ron Ayuntamiento, q11r c·u nt:t
hasta :;¡ alma«, •e)!Íln el ,•easo ele
1910.
Pero en Lagama, la, eall,•s, pl:i·
za«, plazul'lns, Ira ,·~sía, .'' c·allrjo
np, qu&lt;' forman las mora,las tle los
:;¡ h:tbitane,, t•on mú, la i;:(l!',ia ."
la Cnsa-Ayuntnmien'.o, carrrían clr
nombre.
Y uno &lt;le ellto, día, J a,a,los rl al·
raid'' &lt;'a,rií rn l:l &lt;•U('1il:\ el!' q1,r
nc¡nllo estab:1 mal, y "1·011 las mi•·
ma"''' t•on,·o&lt;·ú :, c;¡{'"i{1n &lt;'Xtraortli_
na ria clo '' ,•o n•ejeros nrnnie ip:ll&lt;', ·'
y propu'l-0 que los reunitloll no ~e s~
parasen hasta haher bautizado ron
nombrr '' sonoro, alt-0 y qigaifirati·
,·o'' ta._ cuatro ,·ía, púhliras qur
ron mu.,· buena Yolunta&lt;l poclíau prr·
ri,ars!' ,,n rl puehlo.
Di•rntió,r lm,!.:O ." teudiclr,, En
1 El R emedio para. la Dispepsia, prin,·ipio -sr 1·011, ino &lt;'11 que, efecti•
aliYin instantáneamente Y cura to. Yamenle. la, \'Ín, púhlié:H eran c•ua·
da ria-e de Disp~psia. 50 centn\'os.
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)fa rea :IX, $2.
,l)sspués sp acortló qur la m~no"
El R eme dio para. la Tos, &lt;'Ura In
Tos, los Rnrlons nort urnos y nliYia corta. &lt;'rll. un bnl&lt;'Yar; la que le s••
los Pnlmon&lt;'•• .iO C&lt;'ntnYos: )íarra guí:1. &lt;'n dimensione,;, una a ,·en itla,
3X, $2.
y tlos romo pas:iclizos entrn una &lt;•aU ngüent o para las Almorranas. sa, front~ra a la otra, eran ealles.
Xne,·o método romplctamente li11•
.Resuelta8 esta!'! c•ue'ltiones pre.
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positiva. 50 &lt;' ent:nos.
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ga&lt;lo, ln sensaeión ,1' C'nnsanr io v las miles, el&lt;' Rarah Rernhartlt yAgotamiento, 1n Vento•i&lt;l:111 ,lel r-:s'.
¡ horror!--.!. 1 Cel'(lo.
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!',ta maii:\lla Don l•'Plipe, ¡&lt;¡ur aho n•ngan lo!'! yankis.
ToclaYí:t estí1 el "Diario ele la :\fa
r:1 Yirn&lt;'n Jo,; anwril'anos!
t:\íir&lt;' fijam, nll• a 111 ¡ h:,ncl:i,lo,o rin:1'' lnmentantlo que se hubieran
patrono para , ntender &lt;'I srnticlo &lt;le ido, po:rqne tu,·o quP suprimir si:
la frase.
e&lt;li&lt;·ióu en leng-ua ing-lp,a y ~u afán
es re8tnhleeerla aunque contra ello
E•o clr que ,·iennn los ameri1•anos
prote,ten los amantes del idioma &lt;le
1me,le &lt;•irmpn&gt; ser ,le rloble senti,lo Cenantes y lo, enemigos (],,¡ neo·
y al:irmante. P ro para el ,h1•iío ckl
logismo, pongo JI0r ejPn\)llo, Don
mejor hotel ele h Hahana '' ,·enil'
.Tos(• }'. Pellón.
los :unC'rii·!l~1os · ·, quien.' ,lt~,-ir -..(,lu
Y el primero qu&lt;' quit&gt;re qul' ,·en.
c¡ne h:i llrga,lo el indel'n o .,· qu&lt;'
~an lo"' :u11P.rit·ano,. ('s €'1 ¡,rr-.itlen
Yit•n n Jo, tonri-t:1s 1·1111 In, holsi•
tl' 1 l1•cto ,lr l:1 H&lt;'píil,li1·:1, ílt&gt;nrrnl
llo, r!'pli•tn, ,I¡• billett's ,·,•r,lrs (¡11&lt;:'
'.\Cario ).l pn0t•nl, qui' lo~ trajo a &lt;:ha•
ll:\man '',•11nt'ncía, · • porque ,..,
)larra ." qu&lt;' mil'a porqne ~&lt;' ronsrren .,· ll&lt;'nan ,le anímaci,h a 1c,tru.,•:111 otros ,·entral(', &lt;lel mism&lt;'
romrr&lt;·ian•~'" c~paiíoles.
orclen con ,linero tlc Wall ~teet.
1'01qu&lt;' ser:, Yerila,l que los amP.
1En lo que a mí ,? refiere, J11&gt;br&lt;'
ric·anos
Jlt'&lt;atlo •, q11e hahl:1a una a gente clr viajeros ,1e uu gran ho·
1Pn)!t1'1 1lura1 que &lt;'d1aron &lt;lt&gt; aqn! te!, la ,·&lt;'uilla &lt;le lo~ amNicnuos
a F,,paiía, que h!ljaron la han&lt;lera que me a1h-irtiú clon Pelipe, tien•
-qur "' 1·og-ieron ésto t&lt;&gt;mporalmcnte , la per,p&lt;"&lt;'tiva &lt;le las ahn111lante,
qut:&gt; no, ohli~aron a h!11·er \\". C. y a pl'opiuas. Y si ,lon Felipe me hn
pol'l'r escnpicleras que no nos h-icfan puesto &lt;'n euiclado. ha si&lt;lo por su l'C·
!alta, que "-Oil h i¡.ú ,·1i!: -, CJC(' e:-,- c- 0111 n&lt;iac•ió,1 ele que al'rentliern e
t[111 \'Clan,lo la hora parn co;(erno, ingiés, )lar:• enten&lt;1,,~111e
con io•
clefinitirnmrnt.&gt; &lt;k nu~\'O, que ,on dajeros.
tlt&gt; otra raw. que no ~on huenos ca
¡Va,,·a que si lo he aprenrli,lo!!
tc'ili,·os, etcétera. ct&lt;·étera, e'.1•étera )le he trag-atlo un Yingut en e-to•
pero ,u, billete, ,·enl s -.on 111uy ~a- últimos seis mes&lt;"l y lo tengo l"ll l'l
hrnsos; pn¡(an pilo!! hos¡1e1l,1,1e, ro• estómago het'ho una bola. Lo di¡!ie·
1
nl('n mm·ha c·arne, &lt;lan huenas pro- ro l&lt;'ntamente y me salen la~ frapina, y compran como '' remembran &lt;1e~ en inglés romo '' re,quehlos' ' ...
l'f"S'' toclas las rueharita-;, cot•oc; ln,.\1 Jlrim.,r amel'ie:u,o ,¡ue mr c·ai.
hraclo,, abani('(1s y otras porqu~ría~ g:1 Pn ei muelle, lo refresro: le ln.n
&lt;¡ue II nan las YidriC'rn-&lt; ,lr R:,n Ra. zo nn atrnto "goocl moruin!!" ~· l&lt;'
l'a&lt;'I -:,.· ,lr Obispo.
t•ojo C'l '' money • '.

¡Vienen los americanos!

1

E lwood, Ind., E. U. de .A..- "Vuestra
medicina me curó ; solo necesit~ 6 fra.scos del Compuesto Vegetal de Lydia E .
Pinkham. Estuve
3 meses enferma sin
poder dar un paso,
sufriendo constantemente. Los m6dicos dijeron que n o
pod1a curarme sin
,.,u
someterme á. u 11 a
o pera c i ó n, pues
apenas pod!a soportar el dolor de los
costados, • particularmente debajo de
• ' la pierna y del lado
derechos. :Mejor6 cuando solo habla tomado una botella del Compuesto pero
segu1 u sándolo pues temia paralizar su
uso de pronto."--SRA. SADIE MULLEN,
2728 N. B. St., E lwood, lnd., E. U .de .A..
¿ P orqué las mujeres se arriesgan á
una operación 6 sobrellevan una vida
indiferente y enfermiza dejando de
gozar las tres cuartas par tes de los
placeres de la vida, cuando podrian
gozar de salud con el Compuesto Vege.
tal de Lydia E. P inkham?
P or 30 años ha sostenido el modelo
de los remedios para los males f~meni les, habiendo curado miles de muJeres
q uehan padecido dedesviaci9n,intlamaci1ín y ulceración de la matn z, tumores
fibrosos, periodos dolorosos é irreguXo hay mC'rraclcr e~paiiol por cnlares, dolor de espaldas, indigestión y
postración nerviosa.
t61ito,· raci,t:i ~- puri-ta en el iclio·
Si tuviere la menor duda. de que
el Compuesto Vegetal de Lydia. ma, qne no tleser todo el aiio que
E. Pinkbam, no le re mediará, di- ,·engan c~o, rubios gnstaclores: que
rüasr ,- la. Sra. Pinkham, Lynn, ,·&lt;'nl!Un mul' ho,, mu,·ho,. «in temor
Masi..• t .U. de A., pidie n&lt;lole consejo. Su carta sera considerada re- dr que lo, in,·a,so1·es nos "ab,01··
aervadamente y el consejo gratis. -han'', porque los muy bobo~ serún

Plateria "CHRISTOFLE"

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E l bello sexo sé
complace, l aabér
que un" sol,. a.pll·
caclón del Real

Extirpador de Vellos ' 'Sirene'' es &amp;uftclente p•ra hacer
desapa r ecer e n
· poooe mluutos los
pelos defectu050s en cualqulern parte del
cuerpo, Pin molestia, lrrltaclon, dolor ó In·
oonv~ntencla. -El eut!s qued, fre,c , suave,
1 limpio como si jamás bUblese estado cu·
blerto de peloe ó pelusilla -El Real

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rene 11 solo cuesta¡'.! 50 (Perfumado $3.00).
por correo c..-ttAcado 25 cts. "'As. Muestra
suficiente par a. una apl1caelóo 30 cta. Se en·
vi,. oor correo Cllr¡rando el fran queo.
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Aveflida S. Francisco, 43. - J . LABA·

DIE

Sucs. Co., A venida S. Fra ncisco

39. - J UrnLEIN Sucs ., Av. Bolivar

25.-MEXICO.
Lo-; libernlr, se re~ignnn. '' 1,0,
hel' ho~ eon-uma&lt;los", e~ una frn•n
reli:,th,-a. ~· ~ah·a&lt;lora.
Y el \'OC:tbulario políti&lt;·o sr re·
nm•,·a. l'at·a clejar ole ,er lihe•·:1le,
v fundir~,, eon lo, eon&lt;;en·arlore,
·( ?x.:,utonc mistns mo,lrraclo,. etc.).
que ,·om,batieron con lns arma~ en la
'rJh·incli,•:ulora ·, inventaron la pnla•
orll ''conjunción'' que Je, pone la.

Palla me ha!'e rell•nnrme &lt;&gt;] bol•
sillo porque con to&lt;lo e-o que ha pa·
"ª'lo M la~ eleceione~ y ,o• tirito•
en la aeera, los hoteles d el Parque
han e,taclo • 'romprimi&lt;los' '.
¡Quifn 8•' atre,·ía a parar en
ellos! El palo ele Dolz y ei t&gt;aú:,i,
tle F,•cl&lt;'ríquito hahÍ!ln s·mhrn1\o el
terror!
Pe•·o :11,c,ra !1abr:1 paz. Los con·
Rervn,lorc; y ash~rtista~
al µo·
hierno -:,.• ~on ya hombre, d,' ortl&lt;'n.
1
Les itil&lt;'I'
l!l hl11'111011Í:l ',O('Í'l l, ' F.,
Día·· e· am bia ,le tono. Yn no es
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lu MrmeU\ del J)f"cho alo cauta•

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J"')f' IAf' r,nto8bfll1 IAdes medlcaa.

J , RATIÉ, Ph••.
5 1 Pa11ace Verdeau, P arta.

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Mezico :

J. I.A BAUIE Sucesorts y (JI,,

�~,,

El Mundo Ilustrado
rnrtéa er, la mano. '' Con juncí~,
copulativa" (que cliria el mae,;tr(l
Justo P. Parrilla) parn los menoralistas, y ¡11h~nati1·a para lo~ zayistas..

-~

Ahora lo; liberales nos tra,,11 la
palabra '' reno,-ación '' y es Carricarte el que 110, trae ese '' carricoehe ".

El VINO DE STEARNS
De Ext. de Hígado de Bacalao
Ferrugínoso
es el preparado más notable de
los tiempos modernos. Contiene todos los principios curat:rns del Aceite de Bacalao, ade•
más una gran cantidad de hierro que e~ la base de la sangre, y su sabor es de lo más
agradable al paladar y sus
efectos rápidos y seguros en
la cura de ia tisis, bronquitis,
anemia, etc.
d!dase siempre el de STEARNS.

J'ues nada: a "renovarse'' ,Y que
nos supriman los e()hetes y voladores ya que el eañón de Federiquito se
suprime por el sileneio y p·or el or_
clen.
Yengan, pues, los hombre$ nueYOS y vengan los americano,. Los
primeros a sah·ar al particlo iibern 1
ele! desastre y a asegurarles futuras
Yictorias: los segundos no a cog~rse
la República . ni el tenitorio ele h.
Rr-pública eon Don Mario, sluo a
comprar cu(')iaritas y a darle pro
pinas abundantes :i. este bobl)_
Paco MANTILLA.
El Alldaluz.

UNDO LUSTRADO

ROYAL
BAKING

Rflgistra.do como articulo de segunda clase en 3 de Noviembre de 1894.-Impreso en papel d9 las Fábricas de Sa.n Rafael.

Año XIX-Tomo II

México, 8 de Diciembre de 1912.

Número 23

POWDER
(Polvos "Royal" para Hornear)
Para hacer pan, tortas, pastas, pastelería,
etc., ligeros, deliciosos y saludables.
Las instruccioaes para hacer pan fino, panecillos, tortas, pastas, y pastelería con los Polvos
Royal para Hornear aparecen en el 11 Manual
' Royal ' del Panadero y Pastelero," un manual
completo que contiene recetas para toda clase de
platos, y que se enviará gratis á quien lo solicite,
dirigiéndose á
ROYAL-BAKING POWDER CO., NEW YORK, U. S. A.

r9♦a

..................................o••······1

j

i\M~/ JARllt

j

DUSART
al Lacto:fos:fato de Oal

EL JARABE DE DUSART se prescribe a las nodrizas
durante la lactancia, á los niños para fortalecerlos y
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con sencillez, encantadora; pero Svbrc torl o. &lt;•on un criterio propio cara&lt;'terístieo ~uyo que, al pintar a
~'La Vicla que pasa" ...
otros, 1~ ,·a tlelineanclo a ustc 1l
Caiíellas amigo : Reeibí su libro.
mismo.
Gra'Cias. :Mueho ele él &lt;·onoeía por
-Pero-dirá usted-¿,qué pt\~O
,haberlo Yisto ?ª en perió&lt;licos de
cxti'll.ño gravita sobre m H A la maésta. ~o importa. Lo he leído, releí nera ele Washington en una ocurrendo, ,I' nrnlto a leer con el mismo in
te caricatura portorriqueña que pinterés e idéntico deleite al que la ¡,ri
taba a Roosevelt Jilipntieus 2 sobrr
me.ra lectura me produjo. Son págila estatua inconmensurable del gran
nas sinceras todas las do ·romh:i.t~
re-públfoo, pretendiendo subírsele &lt;''l
alguna. de Yigor otroo. de rPivincli
aquel tercer periodo, más bien secación · Yarias, y muehas tle un sua.
gundo que tereero, ya que el otro
ve y dulee tono poético.
fné parcial por la mue rt,e de 'Me J{iniLo que más se destaca en elias
lEl-y, en que quiso ser reelecto y en
es la afirmación vigorosa de su enér·
el que, al fin, cedió el puesto a
gica personalidad, eon el relien que
Taft. t Qué peso extraiío gravita socla la fuerza ele la franqueza y el
bre usted? Es un pigmeo, casi invi valor para substraerse a los i nte·
sib1e, de la literatura patria el qnc
reses creados, poniendo a plena luz.
se lanza a la a1·e ntura, grote,ea por
sin ,·acilaciimes ni temores, el prolo in,rerosimil, ele juzgar su obra.
pio pensamiento. Ji,bre de trabas
No, se incomode usted. Son irnenojosas.
presioms íntimas, desprovi~tas de
!Ha derribado ustecl. con ico?Jo• todo criticismo, libres ele todo pujo
clastia rebelde y, por rebelde, g... de dómine, nacidas ele la lectura itt'
llarda, muc-hO$ santones ele barro, de su ltbro. Son la exteriorizae ión el ,,
pie sobre altares que levantó e1 te- mi agradecimiento por los ratos tle
rror, semejantes a los fetiches d.-i
verdadero deleite, de sa,10 .'' puro
Africa incivilizada que tienen sus placer experimentado al compás de
cimientos en la cClbardía ingénita la lectura.
de la raza in.furior ...
Y si me perdona usted que me
J&gt;ero al mismo tiempo ha rendí atre,-a a. juzgarle, yo--que en totlo
do usted jus-ticieras J)leiteslas en e 1 soy siempre insaciable e in&lt;ionforrn"
templo del v-erdadero mérito; y si -Yoy a a(]elantar un paso más en
en algunos casos su natural apasio este camino ele atrevimientos. Una
nado y Yeh emente le ha lleYado n cuasi-·c ensura.
exagerar un tanto la nota del el&lt;&gt;•
,¿Por qué es usted tan mo&lt;le,to
gio, como han sic1o siempre éstos que no exterioriza sus ideas en 111u.
para quieneq nada puec1en rlal'le ni chas ocasiones &lt;'on la forma en qur
quitarle, aún sintiendo el lector que ellas snrp:en en su intel ~eto, y aprono está con el autor th !orlo en to- vee,ha tantas Yeees frases heehas rlr
do en absoluto aeuerclo, eomprencle, escritores menos Yalio•os que n&lt;;sin emba rgo. que éste se exprz.sa a&lt;;í terl? ¿ Por qué r ~pite un tanto la
por conYenti mi ento btimo y no po. fórmula "eomo dice tal", "como
equi,·oeaclas o int•res:ida~ o mc&gt;ree• &lt;lire cua l", "según rlice Pub:io' •,
narias sugestiones.
'' ~egún se expr&lt;'sa en tal di:1.l'io' ',
Xo es "la ,·iela que pasa" ... su ete., ete.?
libro; es usterl, pa.sNnt~ &lt;le la 1·i
Lo he notarlo eon lnmentahle fr . .
cln, qne no~ euenta sus impresiones . cuencia, s1&gt;bre todo en el ,inicio so-.

Crónicas sencillas

I

¡

../1 el'eclos

de los constantes &amp;lsmos que se han ref?lstraJo en GuaJalajara, últimamente m.uclzos edil'icios
han sul'ricJu serios despe,.fectos, contándose enlPe tale&amp; ed,flcios la catedral,
cuyo solemne interior r,produce esta pá(?ina.

p· '

11"\

,...,...

l '" " ,.
f ., :.sI

&lt;I

.. J COVAR.RUBIAS

�En Memoria de Con .José

eanale_jas

,

CON LOS OJOS ABIERTOS
"Aquí están los dolores que nunca he padecidr,,
Oos curdos ilusori&lt;,s que ignoró mi pisada,
y los llantos quiméricos y el tormento fingido
que enturbió ,•on el eco de nn ocioso gemi!lo
el dorado &lt;silcneio de la noch~ esh·ella,h ''.
Sella esta :ulmirable e&lt;;trofa cuvo último ,·erso es una
connotación magnificente de los m;sterio, y de los esplendo_
res d e la noc•he, el brllisimo pró)ogo que estampó pi poeta
Rafael López en las primeras pá.¡?;inas de &lt;su libro ,h poesías: "Con los o,jos abiertos"· En la arquitectura del prólo«o c~a e~rofa e~ el ara y en dla el \'l?rso final surge c·om~ una srdeña flor sombría de estambres de oro. Verso
que tiene la.s suavidades de los terciopelos nocturnos y 0 1
brillo de los brocados siderales, ,·erso e,·oca&lt;lor que sus¡,e..1de el espíritu sobre un ho:1do mi•terio ...
lEI relicario ·1&lt;' esa ~stwfa guarcla una 11aYe par:i fran_
quear el último l:lrario del poeta, e•eondido entre jardines
recol·o, se'.os, platabandas y a!'re,tes 13berintos de L;,uotr«•;
tras de ar«·ada;; y balaustres a las que el mármol greco-romano no es ajPno, aunque tallado por el cincel qu" de 1::
JHano de Gautier recogiera Ru,bén Darío.
iEI pecaclo romántico al claro tic luna sentimental; la t•mbria.,uez d' la. vitla y &lt;le la juventml en plena se1l del instint;; la inicial'ión en el amor sensual, pacle(•iendo el escnl'ial mall'fir•io y la últir~" amargura; la a1ltnira,•1ón a lo~ h(•roes tle la Patria, in,¡nran al poeta otras estrofas e inician
al lector en los móviles de su cstr0.
Otrn estrofa canta:
":Xnnca. supe ni quisP ta¡,arl!lP lo- oído,.
,·er y sentir fué todo mi nfán. Por los in,•iertfls
'bi?nes y males del instante, los sentido~
como mis :;ueñt,s, •b!l.l, coa los ojos aJiertos ''.
El armonioso prólo¡.:o e, exal'to y sincero, y sintetiza ju,·
tamu te el 1·aráder general de !a. obra poética a la que pre_
1•ctl.2.
En la pnte romántica "El Jardín Claro'' su?na u11a
música im1sitatla en lo; ritmos cas'.ellanos que imi,resinna
i·omo aquella otra. también inusitada en francés tld divino Fr•inci, .J amme,:
, 'To:1 réve est doux,---.,i doux qu 'il fait bau¡.:2r- tes lé,·rcs
Tout doueementt, tcut doncemente comme un baiser' '... '
, · Dulce )' ~encilla'' encierra diáfanas imágrnes tle ,·irgint.l fragti'lcia, sutilmeute sentidas:
f

'Sólo con ver la orla que termina tu enagua

y con oír el ritm.~ d• tu paso tan Ie,·e,
01,e das la sensa1•1on pura y fre,;rn del agua
y de l!l'&gt; cas'.i&lt;l:ulcs que haceu bla:ica la nieve"·

..

f • Leyemb'' es una ''suite'' de sonetos que con detrim.ento del autor, recuerdan a Lugones en esa obra ú1Lica en
la. Jéxi!'a moderna: "Los Crepúsculos del Jar11í11 ".
''La Vendedo:-a de Flores·• ;, 0 en ,·amhk ,u breYe ll(&gt;r:11:i,
mati?ado, fragante, musical, que dice deliciosamente una
,·ulgar y c~rna a,·entura.
¡En la segunda ~arte ilel v_olumen: '' El ,Jardín de la;
()f•endas'', la ·Ldnur~.ble técnic:1 que López ha de rouquistar y afirmar en obras sucesivas, (·omie.1za a manifestarse.
"Los Yer,os ind?mJes" revelan esa tendencia. en una be
Jla poesía, no obstante aquello de "mis cinco dedos arquitectos", que repugna porque e,·identenicnte la gran!leza arquitectónica. n_o -es obra iligi~al_. "Los Co~ores Je 108 Ojos"
luren bellas 1má.gene, croma.t1cas. "Sueno en una trenza
rubia'', a pesar del devaneo de citar entre las i•abelleras ru_
bias la c1.• l:l rern·i dr ,::bba (que pu1lo a. mejor título decla
rar 'azul), tiene bellísimos ,ersos:

N O obstante los dos prJmero5 versos de esta últimn estrofa. de :i.rbitrarios conson!lr:tes y hechos sólo ¡&gt;J.ra traer
los dos versos finales, éstos son muy bellos.
' ' El Mandato de la Primavera." es un epitalamio ardien
t,3 y a la, ,•ez lleno de freseura como una bri,a de estío sargñendo de un rosarium.
De las "Urnas voti,·as" amo "La Décima Musa", un r etrato ileno de carácter y de ambi~nte de la época, de Sor
Juana Inés; la segunda. poesía a. Julio Rucias, evocadora y
bien senüla, y el "Interior", íntima y piadosa evocación
de la madre del poeta.
Eu c,i:nbio l.l elegía. a Manuel Jo,;é Otll6a e,tá calcada
en su forma en la famosa elegía a. Verlaine, de Rubén Dario, y au ~1 el sentimiento y la idPología están saturadas por
la c,b,esi ón del gran Darío.
1L:~ úl t i111a parte del libro "Vitrales patrios" encierra
una poe ➔Íl: ' 'Cróaiea" que como la dedicada a Othón, e~
e.1 la forma una sumisa imitación de otra obra &lt;la Rubén
Da río. de la titulada: "1farcha triunfal"·
Esta últin,a parte del volumen encierra en cambio "La
Leyenda tle los Yo!canes", que a nuestro juicio con ti prtílogo ele! libro, es la que marea el más alto y eonsidf!rable
esfue.zo artístico realizado por el poeta. E:! este un poema
de líneas grandiosa,, rico de am1onía y de color, que pub!L
eallo cuan,]!) el Centenario de la. independencia patria, t.,._
mina así :
" \hí e«t{rn. Y cu J:1 gra:1&lt;leza 1lc su triunfo ~olitario,
en la ¡)llz y ,,n ,,¡ ,ilencio de su augusta etanidad,
ven que en un cuadrante insólito, un gran sol extraordinario
marta la hora memorable que d:i ,·ida a un centenario:
La !•ora sau1 a, la hora inme'lsa, la hora de la lib i rtad ...

_En su hermoso libro: "Con loi ojo~ abiertos", Rafael
Lo¡,e;, bH re~·ch,lo ser un poe:a exquisito, que, ,in-:éndo~e
«le la~ con f!lst'\s bech_as por !o-; poda'! m•)1lerni,tas qu, lo
11.aa 1 re,•etl11lo, ha ¡:o&lt;ldo crncelar verso• atlmfrables y ¡,.:&gt;e·
"'ª" que rara Yez dc'!luce un defecto. Su refinamiento es :i
v_cees '' preeiosí,imo'' y su obstinado propósito de perf(,~&lt;&gt;16n sofo~a a v!'res el senti111imto. Su ob•a parece una' mujer demnsiado a•a,·iada, cuyo:i diamantes exce'!iYO&lt;; ofuscan
el brJllo de las pupilas, y cuyos pectorales de pedrería abrum2n u~ :l~!lo ~nr no dejan ¡,alp: ar. Y si esa mujer suspira,
el suspiro se p1erile entre el rumor de las sedas profu~as q11 J
la envuelv('n ...
-~&lt;lfmás, la p~r~onalidad &lt;le! ¡,oeta sufre opr sores sortilegios.
nurnencH, Liwone&lt;;
Dai;o' le imponen sumisos
' . OtrJ,
'n
,
rerql:m1en ,os a) suyo propio. He citado el caso &lt;le ;as do,
11o•'s1as, la ded1~ath a Othí,n bi titulada ''Crónica'·. and.1
por ahí publicada alguna ot;a que no figura ell el p;esunto
Y:&gt;lunl(•n Y cn:-·a forma ..~ l'xact:1mente 19. misma de cierto
"Himno a Leon Bloy".
Po,hí't tlecir•e que los metros J)('rcen eeen !l quien nuiera
~1S,ll io-... Pero h_ay. C?m;bina&lt;• ion e,¡ especiales que tienen \ll'
rndeleble sello _mfündual que )lern en sí algo de creación
y que recorilaran siempre a qmen los usó primero ron menoscabo de la person::diilad de quien insista en s~ir u~án
dolos. E} sone~ de do, rimas, por ejemplo, recordará -i,iem:
pre a D,az Mirón.
Y he01os aventurado todas las anteriores reflexione-, porque un poeta de la significación de Rafael López, es acre,,.
dor ª. algo más_ qi~e una s1~perficial lisonja de frívolo y superfina! corr,pan~r.1smo. Qua~n como él ha llegado a poseer .
una for1~a exqms1ta y adm 1rabll', debe ser el héroe de un
nue,·o c1~l~ de lucha~, ~in má.o fin quo conquistar el abso
luto domrn10 de su propia personalidad.

R t to d ¡ eminente estadista asesinado cuando su patria esper~oa más de él.-~l niño Pepito, hijo mayor del señor Canalejas. e ra
e
'
La familia del Presidente del Conse¡o.

"En una. not·l(e cálida del estío, muy bella,
&lt;'On errantes lut•,érnal(as y olorosa a benjuí,'' ...
'', En qué v.1lle, en qué prado, o en qué carmen ami¡!o
espigaron los sien·os de Oberón con fortuna.
por traerte la ofren&lt;la de eso.$ haces de trigo
que tal v•z cosecharon con la hoz de l a luna t"

El cadáver del señor Canalejas, en el Ministerio de la Gobernación. - En el clrculo, Manuel Pardiñas, el as~sino.

�pala~ras, quo tienen a cambio de poesía Ja ing-e11u1dad con que las dicta el corazón 1 no re.
,·laman clácliva alguna; se ronformarían con , a
~ar ellas
'' entre el carmín ele los tus labios ter~os
rlonde s J bañan en amor los versos''.

" LE REGNE INTERIEUR".

,

Continúo espó.gando en el campo feracísimu
de Henry Bataille, que con hoz tan segura ha
recorrido el exquisito compilador Deuys Am ieJ.

-¡El Amor! Una sola palabra para tanto.
'' T ú me amas. yo te amo, nosotros nos amaro.o s''·
iLa humanidad disputa acerca de esta palabra banal y engañadora. 1Y deeir que si el idioma fuese más rico, habrfa quizá menos lágrimas
y dolores!

--,':;i a caso gustara;; ele atormentarme ¿compensarías el daño atonnentándome tod¡ la vida!

-•'E s e non piangi, iLi t:he pianger suoli' ·.A este vorso d•c I Danto, responde un cora:-16u: Y
si nu amas, dí que sueles amar.
-_. .. Una rosa sobr,c la
111a flotaJ1_t~o en gol!'o~ de
me parec1O la. penulhma
sus holllbros y su cuello
inmaculado que pugnaba

que nevara, uua palo_
nacarada espuma, tal
uoc&lt;he cuando cubl'Ía
de rosa-té un armiño
por adherirse más y

lUÚS • ..

-Habr~is notado algunas veces al atard-11cer
que en la !!anura se al:m un gran lamento de
bestia herida y que todo calla para escuclharlo.
Hasta las ranas y los gri11os permanecen si·
leneiosos, a fin de que nada turlb e la queja y de·
jo explayar toda su amargura. Diriase que la
naturaleza sur;pende el aliento, quizá por pena,
quizá por la curiosidad de no perder nilda de'
dnma solitarüo que allá, a lo lejo,s, se desarro·
lla ante el público atento de los bosques, los
pantanos y las llanu1·as.
iAsí es el sufrimiento que puede desahogal"se,
pero cuall'do eoonenzamos a comprender el nuestro, apenas se anuncia por un clébil grito.
-Hay sie-mpre una encrucijada don&lt;le las sen·
da~ más variad :is llegan a encontrarse: es la
encrucijada del amor.
~Una fuerza superior a nosotros mismos, nos
imtpele hacia ad·elante, y ésto cuando 98ría u,l
gooe inefable J,&amp;tener los minutos. Se les pro.
longa, pero no es la misma cosa.
,......,ciertos amores, no los más grandes o im·
portantes por ciel'to, dejan un resabio impereco•
dero, como sucede con algunos manjares que incitan más que por su swbor, por la esencia que
se 1'01! :,irve.
.-Diert:ts miradas de mujer piden suplicantes
que alguno las arranque del tedio consuetudina·
rio.
Parecen decir con lo-s ojos: "Ser todo, un,t
Santa Teresa, una perdida, una már,t ir, no im·
porta q1.1é, menos una mujer que se fastidia"·
----IT,as mujeres miran la naturaleza cuando
más desde un ferrocarril o desde un automóvil.

- ... ExLendí la mano por entre las rejas
para coger una flor acabada de caer-aficionado
a rnbuscar las es¡&gt;igas quebradas cerea ele la o-avilla-y la aspiré (;On em'beleso para poder ;,.
contrar entre sus pétalos una embriaguez más
pura que la del aroma.
Y ahora. guardo aquella minúscula flor para
qt)•e cuente _'.lncima del pe~ho cuántas veces paí¡J1ta un sueno que no poc1ra desvanecerse jamás ...

El señor Minist'!'o de Gobernación
·.,.

•

ry grupo de damas asistentes al té de carid. d

en el Automóvil Club. ·

----IT,as mujeres a los qlllince años susurr,rn su
amor, a los veintl, lo suspiran, a los treinta lo
exthalan, a los treinta y cin~o lo gritan, a los
cuai-enta lo balan.
---iPor más que se diga, las mujere;, nu11c2
sienten indignación por lo que en ocasiones el
amor tiene de ilícito, de escandaloso o de abyecto.
Bl hombre exclama: 1oih!; la mujer dice :
¡ah!
----,Es esto11boso tener :!-lma.
La oxistencia oscila entre el genio y el cretinismo. Unos dicen d-e tí: "es un alcornoque",
y los utros : "es un hontbre admirable ". Y en
el fondo, ninguno ui&amp;ne razón.
--¡()uántos séres h~y eomo los bareos. qu,:,
unos se hacen a la mar, y otrO'S permaneeeu en
la orilla. También puede decirse que hay corazones pesados y corazones ligeros: éstos flotan
y los otros se sumergen.
•En apariencia eran iguales.
--!El Teatro, siendo el arte más extenso, de·
be ser la naturaleza integral. Sólo 1?! Teatro

~- · · -·

·· =·

·

puede y debe reunir esta trinidad indisoluble:
la emoción del ,hecij10, del srntimiento y del
pen,mmiento.
He allí l:t n ueva r egla dr la~ tres uuidades.

EL REINO DE LA ESCLAVITUD.
·Del autor incógruito aludido en el número pasado, sigo las hue1las perceptrbles, ya que no
es ,posible seguir las que s,3 adivinan.
lLa nue,·a etapa, como la primera y como la
última y como todas, e.s ele subje,tiva accióu,
puesto &lt;;¡ue:
"Chac um •baise, en tremblant,
La main qni uous enchaine "·
-Los rá,psodas de )os poemas homéricos, cau
taban para recoger limosnas; los errabun·dos
trovad•ores ele la Edad Media, llamaban a Jos ca,•
tillo8 para obtener asilo y pan a cambio de su ,
juglerías; los poetas del Renacim.iiento ensalzaban a los príncipes, y por ello obtenían su protección y eran colmados de dones. Mis ~encilla~

~os ~&gt;,jos al ~ielo y ví eruzar tu espíritu, qur
1lumrnaiba m1 lób1,ega estancia. Brotó entonces
el germen ele una invocación. Venía de una fraRC tuya qu a guarclo y
guardaré siempre. La
beuclirión siguió a la plegaria en a,quel mo.
mento religioso y "oí" clistintanient,e las palabras eYocadas, con el mismo matiz melódico
tic tu vocesita infantil.
:Así se aquietó el incansable latido ele mi tristoza.

--Si mo haibla, la escuchan mis ojos más que
mis oídos. Si me escuc1ha, más que nü boca 1rn"·
nan mi$ ojos por hablarla.
"
-¿Puede se1· el am.or ,tan niño a los treinta como a los qu.ince años, Y más todavía, porqu3
•balbucea. al confesarse: m.ás ,q ue a hacerse traición, teme a las reprensiones.

-.Cacla noche me recreo miramlo su imagen
seductora en que aparece como una corderita
&lt;:á.nclida que busca aibrigo... y ella no sab~
que está en :iquellos instantes más e0rc:i, del co1·azóu que de mis ojos! El 1·etrato despierta Jne.
g?_ en mi espíritu un presentimien t o de protecc~on y de cousuelo, se doblan mis párpados, sus
1J1ro y me pongo a soñar: "Ya n,., estoy solo"·
Francisco GANDARA:

--lAdivino cuando ella va a llegar .. . ¿Se Jl/\ma llagar a estar sicmi,p;·e conmigo i
INo llegará, ya nunca, porque llegó para s.iempre una vez.

mm

--Cierta noc,be me escondí para enjugar mn
lágrima. Era una fledha arrancada del corazó:1
que se ,quebró a causa de una sonriRa.

\

--iFrívolo, soñador, maJtratado por el Destir~o, no sé, (Oll! mi "yo" del pasado, lo qu,•
,1meres de llll "yo" presente; pero cualouiera
tosa, que nle piclas, no sabré rehusártcla. Éxccnto que la olvide.
•

\

'\

~La füvjsa "Oola y :Mata" de algunos puña.
les cl2l medio eYo, la cambó.aría yo por esta otr~ :
"hiere como sus ojos"·

\'\
i{

-Amaba la vida por ella misma. Por "ella"
la amo aihoi:~.

~

r

1

\
-¿:1.le llamas mariposa 1 Sí, ahora lo sé. Me
bastó, tcmc.-arjo, acercarme a la coro1a que foruiau tus 1Joest.añas y mis alas Yersátiles que a11 tes escaparo11 ele redes y de fuegos, ya no estún ilesas. . . por tu cul[Ja.
·
-iAcaso me esforzaré inútilmente en c1 ,, jae
ittdclcblc surco en una n1emoria frágil ,que ha
de crnpaiíar el orín del o1vitlo1
......;l)¡ bujad ts lénucmcnt3 Yco las huellas que
ha drjado mn ahe_j:c al caminar bobrc los lirio~ .
des¡més de lig,erísimo baño ele&gt; añil.
~ ou las Yena,; de tus manos.

--111 i suplil-io mayor srrfa ern·ot,trar una Gcn1rna Donati. (Léase el canto XXXI tic! "1'urg·ttorio'', " _D ivina Comedia.").
¡ [&lt;;! mits truento castigo, hallatlo en la infüleli&lt;la cl do los recuerdes!
--{)omo crr,; e\¡ nilibrnlla, no gusta., ,le las !i.
s,rn,i::s. ~I :is nn te -e,1fatl~1l las palabr:is i'.:taltuladas en que la admiración y el r·ariiío s~ ('o,,
fuudeu. Bon h,dagns que so c,·tq1oran R la ma~
uera de uu perfume sobre una brasa. ~¡ por
Jortu11a. sus rnrnnaL·io11es son fra,gantc~.
~No t :.mas-di,-~ la r,isu.eiía esperanza.-l,o&lt;,
eflul'ios instantáneos, las chispas cléctt· ie;,s, los
re,lámpagos de so]. f~guii-úu e1nbria1gúndotC', s L •
,·tHlirndotf, cegándotr.
--!Hago proYisión &lt;le ensueñe, mientr&lt;u estoy
,·ont:m;¡,láudote _y-1:omo un a1·aro--'llegada la
hora de la soledad, me pongo a contar mis moneclas, una por una.
·

Grupo de iJ1vitados á la fiesta con que celebró sus bodas de plata el doctor don Manuel Leal.

-'lucedienclo ac un bienes,tar:,i{acífico que no
me hacía pensar en nad¡i,, .,1n'e ···agobiaba esta
noche un sentó.miento de •hl~1ancolia par ecido a
la tristeza, como la niebla· se pari:lce a la lluvia.
,De pronto, algp em.pez.ó a moverse en mi al ma, invadiéndome, ag,ittí.ndOlllC- vivament~. Alcé

Sra.

Paz Haro de Palomo,

presidenta de la comisión organizadora del té de caridad
l)fectuado el dor..ingo último en el Automóvil Club.

�1

Suplimos hoy esta página que habitualmente es de versos por esta que es
de poesía: un bello artículo del Duque
Job extraído del libro "Hojas Sueltas"
que acaba de publicar la señora viuda
del inmortal poeta.
¡, Por qué uo rnto eu el Uoucurso Lle B elleza 1

Amigo mío, ya cstüly ele n1eltt1 d2 es-e hermoso
país que cla flores a millares para que uosot1·os
las regalemos. l'nmero, los dukes; luego, la;
flores; después, las mujeres, y por último, los
niños, o la trist eza inteus,1 que en esta frase
hay : " ¡Ya volYí!"
/La caída de mi tarde, este auoe,he&lt;:cr de mis
1.leseos, no v iene con espesas nublazones ni cárueuos relám pagos. No, ¡lí,brel"le Dios de ser arisco con la iuspiradora de muchas acciones malas
y de casi t odas las acciones buenas! No podemo~
a mar a los hombres, y como el amor es obligato.
r ío, tel.lemos por fuerza q ue am ar a las mujer es.
El que h abla mal de ellas es porque sólo ha co·
nacido a una. Y no hablo de la madre por que
ésta no es muju : es madre nautt más, y las 1ua·
dres, como los ángeles, uo tienen sexo.
Esta misma afidóu mía a Jo n1e,jor qu~ hubo
en el Para&lt;í:so, me obliga, amwble tlirector, a no
votar. D esde luego, no cnticuuo la prC'.'.!Unta:
¡, Cuá1 es la más belJ,a?. . . Pues sólo puedo i·es·
ponder con más prnguntas : iLa más bella cuándo, en dónde y a qué edad/ Ya sé que hay ulla
belleza uniformada, r-eglamcntaua, una belleza
que sirve p:ua hacer estatuas. A esa bcllei:a la
admiro, pero no la amo. L a i mpaoibi1idau en ,
por ejemplo, !a con dición ~sencial de la belleza
en la estatu aria griega. Creo que Uomaban a esa
i•11pasibilidau, en estética .v en morn'I, "atara ·
xia" o "apkatia" : falta Je mo,· imiento, falta
(1,¿ ,pasióu. Y esa beUeza i:rniól'il qu e pueuo y
cfobo admirar en las grandes es&lt;:ulturas, no rue
"USta en la mujer. Que no sea r orrect a su her·
~nosura . . , ipara qué1 La ~aturaleza hace im·
provisaciones ueliciosas. ¡Oh! ¡Y hay defe&lt;:to~
sublimes en sus abras! L a nariz irreprochable
ele Cleopatra es cuasi diYi na; pero, ¡,y ht ua1·iz
ele Mimí Pinson 1... ¡Qué bonito pecado!
Querer proclamar una belleza superi or a to das
y darli! la dictadura, es antidem ocrático. N"
r ecuerdo quién propuso para México la tiranía
honrada. Pues bien, Jo que usted quie1•e es la ti.
ranía de una sola belleza. ¡Una! . . . ¡ Qué profanación! ¡La belleza pel'teneee al género f emeui.
no y número plural!
/Primero es, para nosotros, algo así .:omo el
h1llllo •q ue traza muooias curvas eu el aire, ..
como el rnlho formado por el aliento de todas
l as mujeres . ,. Es la neblina c1cl amor en el
amanecer de nuestras al1ILas. Después ,·ieue un
rayo de sol y el color reina en n u ,stros sueño,
amor o~os como déspota. ¿ Cuál co'lor 1 Un color
que suele ser muy color d-0 ro~a o nrny blauco,
o mt11y mol'euo, pero quo 8Íelll1ne es ''muy''·
Un color que no está e u el p r isma: el color de
mujer. Entone.es reposan nuestras miradas, co·
lllO eu blandos almohadones, en las figurns ,fr.
meninas, rozagantes y frescas , tic la pintura
flam enca. La urnjer s~ nos presen t a eu ,tocia la
plenitud ele su desarrollo. con la púrpura. iu tac·
ta d e su san;;re, como El'a se presentó a Adán.

tarta del Duque Job
Por qué no voto
Al Sr. Director de "El Universal".

T odo hombre que am:t por p-imen1 Yez es igu:1!
a l primer homba .
.Pero en seguida, y al pa,o que uo,; vamos iuternallflo eu la existencia. ¡cómo se va tornicnuo y complitaudo esie concepto u~ la belleza!
Llegamos a comprender y hab-ta a a mar volup_
tuosameute la belleza del dolor ! ¡Qué bien sabe besar una lágrima! ¡, Y la b t!leza ile la alegría?. . . Eso de coger una risa con los la
bios ¡qué b ueno es!
H ay quienes llegan a preferir las hermosur:;s
t1iáfanas, como si ésta les rec.oruara algún ángel
ausrnte. A. otros subyuga ll1 hermosura ele la
11\aldad . r no hay manera. ue poder señalar la
be'll uza Unici:. Uast:l alguna que ayer nos parecía fea puede maña na parecernos bella. . . si
ya h cmo~ aprendido a tratludrla.
¿No ha ~c11 tido usted jamás que la más bella
eutrc toJ:11; las mujeres e,; una l'icjol:ita '/ 0 \' cÓ·
lllO ~~ ha tic 1l:tr 1111 ,·oto CII el COJlC Ul'SO e,~ bclle:w a esa :u:riana de- cabel lo blauco, tocas
blancas y alma blanca/
L a belleza C'S un color qu~ tenc111os e n el al·
ma y se tiñ o Lle él lo que a. ella cutra. 1Qué fr.a,
se nos ponen allá adentro mmhas mujer es ti...uy
U.C'l'lllOSas! ' ' '
l!Iace ¡ic,·o r epasaba ,ro h lis•'. a c1ue c~t~ u,_
trü p11blira111lo. ¿A nül d o crns sefioritas dar:.,
el premio! ¡Qué prU1blcrna tau árduo y tau
inútil! ¡Lo peor. lo 111á, fastidioso y lo que sir,·e (le 1ncuo:,; cu Ja Yida e~ m~cower! Dios, &amp;e:gúu
el Génesis hi,o una rnla rnuj !r. pero porque l'P
esa sola 111 ujer la,; hizo ,1 toilas. L o que crió
fué una fuerza; fué el "c-tnno femcni uo". Pero Dios no hi7.o m rn sola flor, ui u na ~ola est rella, 11i uu,L sola a,·;_, , Y u, dijo a l h ombre : parn tí la mfrs b ella SC'nÍ. la margarita; la más
!1ermo, a. '' \"espcr ''; la m ás e,·IJC'lta. la oropéu ,loia.-1':loltó el gu;to tlo cada unn, &lt;:01110 se
&lt;leja libre a un niño en el jardín tt la hora de;
usneto. y le ,lijo : 1corre! ¡lia i lo que quieras!
lEutiendo yo qt1e es te eC'rtamcu d el ' ' Uui Yer,;al" es más bien rn.1, certa men de sin1,patias. No
cstfi a discusión, propiament e hablando, la bJ&gt;lleza el e las señoritas mexicanas . .Esa no se dis_
ente. es un artículo de su constitución. 'l'am,poco la que triunfe ejzrccrá el poder por uu período fi_jo Lle aiioo . . . Pues tY h1s que vivan
ocultas? , ..,_. las que Ye.ugau CO!l ,·estiLlo a1to
pal'a ll egar más aprisa l
¡ So tratará acaso d e escog~r rcalmeute / ¡ :;\l ucho mcuo- ! Escoger . .. i ¡,ara qu é'/ Escogemos
eutn, aquellas a quienes ,·emos y tratamos, t,
una por mujer, pero no ilecimos: Esta es la m[t f:
hcrrn.osa- ino- Jésta es la que yo quiere!
!Miro la lista y sicuto tC'n tac.ioncs de poner
"mi" 11om1bre aquí ... ·" all[1. .. .Y en esa otra
l'oluuma. Pero si al sa lir de casa, si al torcer
la c;qu iua, encuen tro uaa mu jer más bella que
esas tres'/ ¡No; yo no Yoto po r la dictadura!
Quiem el gobieruo de la hermosura ejercido por
todas l a,, hermosas.

;Me símpatii:.i, sin embargo,
esto concurso
porque comprendo la iúca de usted, ¡oh uirecto r ' ' ga]autuo1uo I ''
()!tu,o usteu, mhora que llcguo el inYierno ."
sou r arns las flores cubrir de rosas y gar,lenias
a las que perfuman gard enias y r osas ~ou su
aliento. Se propone µ1'2parar la primaYera uel
año entrant e .. . y allá , ·au flore.; a lo, labios
frescos para µe uirles u u poquito de perfum e.
Y a esos pá j aros que se J.i ama u poetas y :iurJ
qui 2re1.1 cant ar en jaula de oro, éste cu c;,a v eil·
tana, aquél, entre las cam pan il las del balcón de
allá. les a b rió usted las hoja , 'ho,,peuad1&gt;ras de
su dia rio, y ailí est&lt;á.1¡ ca11~a nuo las s impatías
y los cariñ os a las liermosa-S, a las ama das y a
las buenas.-¡, P or qué votas por ella '!~1 Por ou
s&lt;&gt;nrisa! -¿ Y tú por sus ojos'!-,¡, Y t ú, amiga7Porquc la a ma .-¿ Y u sted '/ -¡Pot•quo es muy
bu~na !
¡, Cómo lHtedcu computarse estos ,·otos uet erogéneos / ¡,Cüál es la más b-ella i Os Jo cliré s i me
decís lo q ue suman una violeta, una a loudra y
uua estrella . . . . . . . . . . , . . . . . . . . . . . . . .

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lle aquí por qué no ,·oto. a migo mío. E scoger
es rc11u11cia r a. todas meuos lL una. 8er fi el a ésta u a aquélla es ser iu•fi el a las &lt;.lemás. E so se
•hace o deb o hacerse a l easars,· ; pero no se hace
más que una sola vez.
A m i j uic io el coucurso no t iene más que
único defecto : el do que por fu ~rz.a ha de aca _
bnsc. M.ien tras ,eamos el uoru br e &lt;le t odas ¡qué
al!'gría J}U-l'a los ojos! Pero al qu edar el J e uua
sola .. . ¡cnáutas a usentes!
Vcno eso yo lo dejaría incompleto como esa.s
melodías q ue aca1b a11 eu la or-qu esta , cont inúan
~n ol cauto y ~iguen después si,1 terminar,e
11u11ca, en la nl'emor ia y en las almas de los
que las cryaeron .
¿Sabe usted lo que yo haría en lugar de ustoc1f P ues &lt;lecir a esas b.ermosas y b uen as seüurita s:--IU:stedes no h an menester ele flor es .. .
¡tienen tantas! S us nom.bres figuran en todas
las ravistas de salón, circuíclos por guiruald11 s
do ad,jetivos galantes. Pero a la h ora en que
"El Universal" m11y d e m añana Jle,ga a las
puer tas de las casas o palacios en que ustedes
habitan ; a la hora en que t odavía esos ojos están alullllbranclo el m undo de los su eños, corren
por esas cai'lcs, y frío-lentas, y con el tápalo raido muchas que son t a mb ién buen as, bonitas, pr ro que están a ol&gt;scuras porque son muy pobre, .
Vau a misa, va n a su tra,bajo, "ª" tal vez a cm·
prñar el ú ltimo vest ido bneno de la pobre mamá. E sas n o t ienen flores . .. 1ino les da mos és.
tas?
¡Y como t oda, sou m uy b uenas, las darían. As í
110 lia bría una reina, no haibr.í-a, ceJ,os, no ha bría o)l·icl os: las her mosas eanéforas llevaría!.!
sus rosas y jazmin es al ar a de la " ignota idea",
de la h erm osm a desconocida.

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�dos partes contratantes están contentas ele Ja
parte que les tocó, o al m2uos quieren ostnr
contentas, lo cual equivale.
Francia dice que las ventajas obteuiJas sobre Es,paña en Marruecos, lo indemnizan ele h~
pél'C1iclas que A12mania le hizo sufrir en e' Congo. España no sabe qué es de lo que se ha indemnizado con sus ventajas, pero sabe q,,e no
es Francia quien ha llevado la mejor par te, y
las dos pregonan su habilida,1 para concluir un
tratado que no resulta desventajoso rara naclúe.
;ya decíamos más arriba que para que un tra·
tado sea duradero es necesario que las partes
contratantes -quodeu conformes, y como ese es
tl caso en el tratado franco-español, esperamos
,que ha de dura1· muclho cu vigor para bien &lt;l~
la paz y de la tranquilidad universa le,.

-franJera

* • *

Dos firmas 11aman nuestra atención pl"lucipalmeute .wtre los recientes acontecimientos en
el mundo extranjE&gt;rn: la primera, y que n0 va•
cilamos en considerar corno pdncipal, es la (lcl
armisbicio entre turcos y balkánic&lt;&gt;s, y la seguuda es la del tratalbo franco-'español sobre
Marruecos.
!Cou·c edemos el primer lugar a la firma del armisticfo entre las tropas behlgerantes q(le pi&gt;·
lean en Tun:¡uía tanto en razón de la urgente
11ecesic1ad de resta blece1· la paz despnés de tan_
tos •horrores, como por el gran triunfo que re~u!taría !'ara la causa de la paz univer~a] en
caso de qu,2 llegara a un tratado que al mismo
tiempo satisifaciera las poderosas razones que
los Balkanes tuviernn para declarar la guerra
y no h~timara la dignidac1 de •rur,quía, pues
ya sabemos t¡ue las naciones qu,2 sienten •herida
w dignidad en un tratado, lo acc1)tan ante 1a
nrcesidad c1'&lt;ll momento, pcr·o pasacio algún tiem po, reaccionan en contra de él, y ele esta reacción resulta un e~ac1o de gnena constaut.~, ya
sea en su forma brutal die matanzr. o P.u la de
paz armada que ta11 funesta ha sido para Ei1ropa.
1Pero ll!s circunstancias e~peciales en las qn~
~e ha formado el armisticio, n,os hace temer que
esta tentativa en favor de la paz oculte intenciiones posteriOl'es ele los vencedores, y vaya a
haeer fracasar la'S primeras y puras intenc~onRs
de los aliados.
Los cables de la prensa diaria nos han hee&lt;ho sa1ber que Grecia se ha negado a firmar el
armisticio, y ésto (según dice el g0tbierno grie_
go), no con el deseo solam!ente de continuar
b guerra, sino impulsados por un justo sent,imie1ito de repu1sión hacia los que han desvirtuado los fine~ húmanitario3 que se persiiguier,ou al iniciar las operaciones militares.
!Aseguran los griegos que sus aliados se retiran ele la lucha er1 el momento en que más
debieran continuarla, en vista ele l&lt;&gt; mucho que
se ha logrado por ]a fuerza de las armas, y, por

Pueblo turco de las cercanías de Mustafá Pashá, incendiado por los aliados vencedores.
(Mientras tan&lt;to, los horrores de la guerra siguen aterrando a todo e1 mundo. E.J núruern
de muertos ,e cuenta ya por las centenas ,le
rniHar; las tropas turcas, lo mismo que \·1s i!e
los aliados-con exrepcióu de Grecia,--se hallan
E&gt;n ta1 E&gt;staclo que es Jmmanamenw impo~ioie
c¡ue si~an luc,hand&lt;'; rl príncipe Danilo, h~recb_
ro de ln corona rle Montenegro, está heriJo tll
Pl vientre y quizá pierda la vida, y si realmente los aliados han abandonado los idea.les pm'Os
que ies alt&gt;ntaron ",hacer la guerra, y convierte
la lt,cha en una ele finc&gt;s nwrcanti!e~, habrá ftUe
estar ,le part.~ ele Jo; gl'iegos para renegar d9 les
que han heeho eorre1· ríos de sangre sin m?,s ob·
jeto que ensanc1har nn poco sus dominios ton:,toriales y adquirir gloria y renombre a costa ele
ln snngre q,1e corr-e por los ca rnipos y de las iál{l'imag y los ayes ele dolo-r de los que han sufrido con los horrores de la guena más espar.torn ,:¡ue se ha registrado en los últimos doS&lt;',ientos años.

La. otra finna, la clel tratado franco-espitíi.o\
si no es ele tanta mg,eneia por el momento, no
deja ele tener una im&lt;portanC'ia capital en la
co11sP1Tarión rle la paz europea.
Tanto iEspaña como Francia han tomarlo el
trata.do por el lado del optimismo, y las ,los ua·
eioncs nsegur:m haiber obtenido las mayon,~ 1·cn_
tajas. Tanto mejor así; eso quiere decir que las

La renovación de la Triple Alianza, anunciada
•en el Parlamento italiano, y ]as declaracione3
c1el Canciller del Imiperio alemán, de que Alemania está dispuesta a defender los intereses de
esa alianza hasta llegar a la gnena, inti-oduccn
un nu-evo eletnJento perturbador de la paz. Eu
efecto, no es un secreto para nadie, que Austria
moviliza sus t,ropas; según uno·~ para defender
sus intereses amenazados; según otros, para es_
tar en el campo a la hora de la repartición.
De todos modos, si se lesionan los intereses austriacos, o Austria estima que se han lesionado.
la Ti-ip!e Alianza tend~á que defem1erlos, y en·
tonces quién sabe lo que sucederá.
Term'Ínamos reiterando nuestra confianza Pn
la prudencia de la vieja Europa.

J. M, C.

mm

•• *

Inscripción de prisioneros turcos en el roll llevado en los cuarteles búlgaros de Stara Zagora, después de la derrota de Kirk Kilisse.

Casas destruídas por las granadas búlgaras en las cercanias de Mustafá Pashá.

lo tanto, lo mucho que se poélría exrgir ele Tm&lt;¡uía en favor tlel ideai de la guerra qno fué
la Hberacióu clel Or1en te Clll'O])eo del dominio
odio~o ele los tnreos. Desp11és acusan a los países que han firmado el armisticio, ele haber cambiatlo esos ideales que erau grandes y nobk3
11or ambiciorueis vulgares y deseos inmoderados
de ex:pansióu terri&lt;Lorial, los cuales han op:w,_
do toclo deseo en pro de la civi1ización.
Pero ha,y que tJ¡ll),er en cuenta qne esta acusr.ción qu3 en su Í9J'.Í11a parece tau c.uerda y- t;,:,
1·a~onada, p~o!;.e-de.-:~
Atenas, y por lo tanto
es :1nobab1e· tjue-"'' !'l.eíÍ algo pareia\ en fa vo1· ilc
1os, beleilos:·'?f,elegráma.s proceelent2s ele focnt~s
turea3 c1ic~'q't!{l Gi-ec•ia continúa la ;:;nerl"l por·
que. n&lt;l .est~- r'ql¡forme cu' 11ne las bases del armisticjo no -le'._f-avo1·ezcau y quiere obtener nl&lt;&gt;:t·
nas ventajas "'militares para pocler apoyar ~us
pnetensi ones.
'8e dice que Grecia exi..,ía,
antes ele que se
O
firmara el armisticio, que se &lt;lec·'larara ·a ren·
tlición ele la plaza de .Janina, que está sitiad:\
por· sus tr:opas, y qne se le rccouoc·iera la prnpir_
dad ddlnrtiva ,1., las islas Chio y Mitilenr.
_Sea de ello lo •q ue fu~re, lo cierto es qnr lo-;
altados se han dividido y ya sea q1w la ra7,ón
e~té de parte de los paeifistas o de los parti,1:1nos ele la guerra, ésta seguirá hasta llegal' qui_
zás al tan temiclo conflicto europeo.
'Los búlgar-0·s han vuelto ya sus· nrma, ron·
tra los griegos; se ha pensado en sep:irnr a
Grecia ele la liga balkánica1 y todo hace pen·
sar en que dados los nuevos &lt;'1&lt;,mentos que ha'l
tomado parte en la luelia armac1a esta se c-0nti01.1ará indefinidamente.
-'·-

·Por lo que hace a la t.emida couflagrneié,n
rle Europa, no creemos que esté m u,y cerea.
.'rnrqHía hace muchos años quo mmjó, como
todo el mundo musulmán. Turquía desaparn.~erá ele Europa a,hora o má.s nclelante, siegib de·
t,ermineu cir~uustanci3s que 110 t'lepentta't a e
cTia, y aunque 110 cl.esa;pareciere a,hora, ,r1edará
un hcnito1·io considera.blemente mermado por lfl
formación de nuerns Estados balkánicos y ampliación ternitorial de los actuales.
Pero en Psa desaparieión está el peligro. Si las
poten,cias 110 cousigu!ln que se firme la paz y
los búlgaros entran en Constantinopla, la situación puede llegar a ser crítica.
iNo estando pr~parada para Ja desaparición
de Ti.n,quía hubiera siclo preferib1e y más prudente que Europa hubiera exigido a Turquía lr.
autonomía da :Macedonia, la ineorporación de
Creta a Grecia, y garantías de seguridau para
los c1·istian&lt;&gt;s que viYen en el imperio turco, y
a cambio de ésto obligar a los Estados balkán icos a p~rmauecer tranquilos. E, decir, aplaza/
el problema de la clesa.parieión de Tlmquía enrc;
Dea has-ta que las circunstancias fues~n paT'\
el1o más pro.picias y menos peligrosas.
No ']t\Íere esto decir que la conflagración el'·
rop?a sea tan fácil como los pesimistas se fi,gu
ran al darla por ciE&gt;rta. Todas las potencias, ab·
soluta·mente todas, harán lo posible y lo imposible para evita~lo. Es indiscutible que ])llCda
prorlucirse; pero para ello es preciso que ~urja
ele los aeontecimi2utos mismos sin que a nadie
puec1a hacérsele responsaole, pues si en cualquier momento de ese proceso elepende de &amp;l·
e-ui,m de cualquiera ele sus housbres de carne
y hu~so, la paz ~ la guer,ra, ésta no teudría
lu!!ar 'Porque nllclie es capaz de cargar sobre
sus hoÍnlbros con la responsaibilidad ele nnn he·
eatorube, qn,;i ta1 vez de¡¡pués d,a la invasión c1e
los bárbaros en el siglo quinto, fuera la mayor
que haya caído sCYb.re la humanidad.

Soldado turco auxiliando á un compañero herido, durante la retirada de Lule Burgas,
la cual se ha comparado con la de Moscow hace cien años.

�OORL~VEL

11\lGO

EL GRAN G UIGNOL
)'a lo han elicho en todo~
los tonos, y &lt;·on las gallardías
,1&lt;' e:-;tilo imaginables para dar
noYeila&lt;l al tema obsesiona!'•
te. los cronistas del mundo
ente-ro: la Yiela moclerna está
hec,ha de inte-nsidacl y de violencia; viYinws el sueño fugi_
tivo y esplendoroso ele la llama; nuestro paso po,r ~! munrlo sefiálase con rauilo aletro ..
~Qu ién no ha sentirlo-,:
Yive en las urbes de hoy.esa formiclaiblo rapidez el&lt;'l
pe•nrnmiento .Y ele la aeci611
morlernos, que se trammite a
ruanto nos rocha, que nos &lt;li•lcita, que nos tortura, e1ue nos
agota, y que nos lleva con V('•
In paso del mi51terio O('l aclYenimiento al misterio ele ln
•extinci6n r
J.,as cieneias se renue,·an;
ensaya:, ln.; :,rte., 01·i&lt;'ntn&lt;·io•
nrs extrañas

y

vari,1s;

las

e·on&gt;cliC'iones ,le! Yi,·ir se t1·a11s.
f orJ11:lll. Todo cambir., tollo
surge )' rlesap,uece e11 torn o
11ue'.,tro : las ro,as serias y las·
rosas fútil&lt;',. ~urstrc,, 11¡,1·YÍO,'l están enfermos de tanto
vi,br:1r. Lkgamos, rom-0 e,
Paolo 'ra,rsis de h1 novela el~
D'Annunzio, al extremo de
h sensación . ¿Po1· quét 0E,
nuestro espíritu el que iufun•
&lt;lf' , h, eo9as ~u :id:án ,le tr:lllsform,ir,:ef ¿Sou
las cosas, el ambienh q ue respiramo,. los qirn
nos lrncen e!ler eu e.."lta doliente pesadill2 ele vivir harto de prisa, que en1c quece a, los e1ne
i.in cons&lt;&gt;guirlo pretenden huir del mundanal
ruido~
/
Todo es pasajero y raudo: :rn e.,tras pasiones,
nuestros gu&amp;tos, nu :,s,tras ale~rías. nuestro dolor. Sí111ibolo del mocle,rno Yivir es la moda
c-0&lt;queta. De igual suerte que elila cambia ver_
ti&lt;ginosamente, con Yertiginoso r odar van por
los caminos polvorientos Jo-s autos trepidante,;
r con la mis1na rapi elez que cu el rostro ile neurasténica. l1eroí na se diluye la srnrisa, pas:111 por
el aire, en fornliclable n1 ~l~ de pegazos, lo•
héroes moderno3. \'eneeclores de las águila,;.
Y si tal a&lt;caee e en mu{•hos ó-rdenes de la .::.ctividael co·ntemporánea, iCómo suponer que no
habría ck pasar o,tro tanto con el teatro. plano
de reflexión cld dranna humano, fiel espejo en

el que cada época va. dejando. impreso~ para
siempre, sus gestos inmortales1
'N'o gustamos ya de los vi2jo, dramas románticos de papá Dumás, c•n ocho artos y otro,
tantos cnad1·cs, cor. título doble. En materia. de
efecti~mo, juegos inocentes ele niño no? par~cen los artilugio·., de Sardou. Habemos menester d~ algo más fuerte, más impresionante, más
terrible; de al1?0, sobre todo, más corto. Nnestrn estragarl:i. sensibilidad rf'clama. el látigo.
F'm.tigarno,, :itc,norizarnos. harernos "~ntir la
tremenda ernooión ele un instant&lt;'. hrt siclo, pues,
&lt;'! ielenl &lt;le nn nuevo 1?6nero : r) Gran (1uignol.

Al fin el nuevo género se impuso. P ,1só h ,
frontera~: se ha a·elimatado ya. en Itali~. y altm:1nes, ingle-ses y ru~CY:-; se vuelv~n :1hora loros
también con &lt;',e miste1'ioso Grnn Ouignol, encant:Hlor juguete', qu&lt;' pl'Oclurn cf : eto S&lt;'mejr. n te al
,10 un:t &lt;':ll'!'era :1utomovilfatir·a o sensación p ~:·N·i,l:i a ln ,le. nn nwlo &lt;'n :l&lt;'l'Olihno, con o
sin scñnra,-nunc¡u·~ lo segundo es mejor, srg-ún pudo comprnbnrlo &lt;&gt;I arompañ:in te ele la
in fol'tunael:t ;li i~s Quim•by.

g-1osse.

jXo han Mrrirlo mue.hos aíío.~ rlese12 entonces.
Osrar :'&gt;Iét&lt;énier alr-anzó un éxito resonante co1,
sm pequeños y esp:,luznante-s dramas que se
llaman "Lni" y ":Mlle. Fifi ". Por el reeinl-o
clel Granel Guignol pasa toclo el París elc&gt;gantc
y pensante. Las butacas se rntizan por Ias nube~. Las clama, 1&gt;e asustan y los caballe1·os son·
rí:&gt;n temhlando. ¡Y se ha. elaclo &lt;&gt;I caso-no ra~c
En ninguna parte, por más señns.--lcle que mien•
tras :Mounet-8ully recita. a Sófo~les ante fa
sol•eclacl, u na mue hedum,bre á ,·icla y nora da a sis
te en el Grnnd Ouignol a los episoclioo breves
y tfemeudo,; de '' La.s noe,hes ch! ITa&gt;npton.
Club''.
El repertorio de,J nuevo teatro, asaz exiguo
en un prindpio, euenta ad1ora con centenares de
,1 ran¡as y come&lt;lias en un acto en que todo está
subordinado a In perentoria necesidad de Ea,cu
clir rápidamemte los n&lt;'n-Ío3 del público. A O.srnr ;\Iéténier sigui·, r on ~fax ~Iaureo/, Courte,Jine,
.Pierre Weber, Lo~rain, :1.l irbeau y Francois d,•
Nion; per-o ninguno, a lo que se dice, '' batió
rl "reeonl" en punto a poner carn~ de galliú:l
a la co:1curren!'.i:1 ~omo André de Lorcle; :1
quien J.legó a dars(' el sugestivo título 'ile '' prír.~
&lt;· i pe rlel t?rror' ' .

( 0 &lt;'1 libr !J "Boeetos ~[etropolita•1os") .
Yo esta,ba muerto, vardaderanlente muerto.
]as cuatro ele la mañana vino el doctor
.Tnl ián 1\fortí a&lt;&gt;z y le el ij o a mi hermana ·ua.yor:
~su her mano ,Jncobo ha. d e jado de exi.~lti r .
Y ~P fué ta n frrsco después de robrar los clos
rl nro¡¡.
o&lt;\

' ' Aterrori.1.{w,loO',, ron moviéndoos, haci/\n cloos
1eír, el '' Gnn Ouigno,l'' C'xhibe vuestras mise.
J'ins ":- enstiga Yll&lt;'-~tras enlpas".
iXo qu¡,rrmr,s m:ts psirologías h11boriosas; nos
,li·,gusta lrt obs¡,n·arión m 2n11ela. Han pasado
rle moda la, cari&lt;'ias alafias, les snspiros r,:,má.ntieos los discreteos de salón. Asomémonos al
abi&gt;mo de las pasiones humanas; examinemos
el ojo s:111griento d 2l Yclr•áo; trans;formc1nos las
caricias en golpes, los suspiros en gritos, íos di-s.
rrct'eos en hecnto1nbe·s; ha gamos que al espee·
tailor, &lt;'n menos oe cinc·o m inutos, ~e le pnreu
lo~ pelos ,le punta ...
•Así dijeron los apósrolcs &lt;1&lt;' la nueva c•seuel:i
al fu.nela•r en Parí~ &lt;'n 18fli el climinuto teatrn
rlel '' Grnnrl Guignol ''. r•onyir til'ndo en sala el e
e!'&lt;pectác·ulo, &lt;'1 an'.ig1io tnller el&lt;&gt;l pintor Rochc-

¿MUERTO?

'Tal es ol l~ma qur ampnr:1 las labo1·es el&lt;' la
Compañía Sainati, c uya apaririún Ycrcmos muy
pronto &lt;'11 C'l Colún.
1Alfre-clo Sainati es un grnnrlC' actor ital ia uo.
S u hoja de servieiof!, largn y brillante, n'l cl &lt;'.S·
lllCl'~ce, en J)a,r!Jicular opinión de quienes ]P, ha n
vi,;to y ele In críf.1iea, al l:l&lt;lo ile la que otros
nct"1·es ele Italia ostcnhn &lt;-on or1?nllo. Prendarlo
ele! flamante génNo, Saiuat¡ abanilon6 la "trou•
pe" eómica a que pNt,~nería, y cousagró~e a i mplanta,rlo en Jtalin, formando nna compañía es•
pecial en la. qu(' figura. &lt;'11 primer término B ella
Rt~1·nre Sainati, su Psposn, y hatiónclose trad ucir el rt'pe1·torio franeés, al nli',mo tiempo que
ineita-ba. a los dramaturgo~ ele- su patria a q ue
eultiYasen la nueva fórmula.
.El triunfo n•o fué esquivo. ni tardío. A h
vueiJ.ta de clos años la, artistas ita llanos hacían·
se aplaudir en arnhos eontine1ttes, y es~ritores
ele la talla. ele Roberto Braceo, Grazi!t DcJ~dd a,
A ntona_ Traver~,i, Sa lvatore el i G inromo y ~i
propio D'Annunzio. cnriquerían &lt;&gt;I cau,dal cfo
obras.
En )[ilán, en Roma, en Buenos Aires, C'n 1\fo·
&lt;lricl, la compañía Sninati ha. revolucio1rndo las
aficiones del público;-y ~s por el1o que un l'lll·
¡wesa1,io muy du('lho, el -señor Gaspa,r ele .\Iba,
cleeitlió presentarla en ?.Iéxico.
J3ainati estrenará aquí. apa:rte d e las obra~
antes r.itadas, ()nt,re hs cnales elescuella por lo
terrible '' Las ll'oeih as ele! Hampton-C!ub' •, otra8
no menos intensas por la hilaridad o por el terror : "¡Pasa la ronda ! " "Calvario", "En h
:vrorgue", "A.parecido". " ·Papá Gournas" y
"El sistema del Doctor Gouelron ".
Oon que. ya lo srub? la gua.pa. lecton: ., prer,ai·nr el pomo de sales . ..

iCarlos GONZALEZ PE:&amp;A,

1¡Ha dejado M ex isti r! ... Pero, señol', ¡c11:~
e•túpidos soll los méd ieos! ¿Acasn es posi,ble
"dejar ele existir?" ¡Claro qu2 no! La prueba
es q ue yo, a pesar ele haber falleeido, ''ex isto'',
y p ueclo ¡,scribir. como obediente hijo, a mi origi nal morlo, se ~ntien de, e9tas ligeras i mpresiones c1P ultratumba. ¡Cónto? ; Ah, es m i S?Cl'l'to!
Permítan me ustecl!'s, lectores qucrirl os, que no
se los revol~ taclaYía .
Natnrn,Jmente ,J nanita, qi:e :1sí se llam a 1111
pobre l1ermana, se elesató en anuirgo, sollo7.0S
al escueihar tan tr('m~ n,lo fallo. Y no le iba en
zaga Mati1clr, la m rnor : ambas lloraban a ríos,
abraza·c1as n m i cuerpo frío; pero con un gesto
ele ta n eúmica. clese'&gt;p&lt;'raeión, qu &lt;' n o pud&lt;' mc11os ch soltar una. jovial carrajada. . .. p:1ra mi~
aden tros, pues, aunque soy algo b romista, ust&lt;'&lt;les eomprenclerán que s ienclo el d e Ja mnerte
un acto tan serio, no 2s b ien ,-isto, po1· aquello ele la ru tinaria. eostumlbre y ele! prinripio rnligi oso, eso de que los muert-os se rían . Algo el&lt;&gt;
mi a1egría, si n embargo, cleb? lurberse inmoYili_
za&lt;lo &lt;'n m i rostro, porqu &lt;' u na YC7. ralmnr1a la
elC'~olarión ele] primer momento, )[atilcl(' exr·l:1
TflÚ :
-¡Pobre hermanito! ¡~f.ira quó r isu!ña que•
rlcí su cara ! ¡ H a m uerto en santa paz!
íl,a ,·crrlad es que. la risa me brotaiba por toclos los poros. ¡Qué quieren usterle$! So:v impresor, y, por consiguie:1•t2, ele un bnen humor q~rn
enranta; lee nno tantas cosas eurios:as que proilueen los señones literatos! . . . Así , a no haber sido por mi rigidez, y por este enorm ¿ vientre mo1esto, hinclhado como una bota a reventa1·
ele agua (morí hidrópico), hasta. me ltab~ía caí_
,lo d el ataúd : tan coo \·ulsa er;i mi risa interior.
A hora me con,gratulo de tal inmovilidad, poi-que el cajón y los cirios pudieron haber~e quehraclo, y mis clesvzntu radas herm ana,:, a más de'.
consig u iente susto, no habrían teTiido dinero para eomprar otros.
iDirán ustedes que soy muy perverso, puesto
qu :! ele ellas me burlruba en sus pro,pias barbas.
Pero yo digo q ue si es cierto quo mis hennanas
romo casi todas las solteronas que oyen misa
rle-1 allba a la. noeihe, t i men banbas y muy luen•
g-:1~, C'&gt; m:í~ derto aún que el único móvi l de m 1
risa e_ra ''verme'' con vertido en cac.Jáver . ..
No, no se mofen ustedes de esta extravagan cia mía. Algun a vzz le dije a un amigo, qu e mi
buen humor Jo llevaría hasta la tum,ba y he
cumplido mi pala·b ra. Porque \'rtmos a cuentas :
0qué se gana con se1· una irnli'l,-iduuli&lt;lael triste
en la Yirla, y ver el mun elo a tra'l"és el? un lente
~om1brío! ¡:-rada! ¡Vi\'a la 1·isa! He aQuí mi
&lt;'terno lema. Yo h e reí do siempre : de toclo y por

toclo. A mí me antipatizan lo, temperamento~
"apasionaelos". Nn ~o_v un ' · bi lio,o". S~r ,1esprcocupac!o y alegre soy. Mi, com pañeros de
ta!.ler me diC&lt;'n "El loro". ;Loco~ Sí: debo
estarlo. Pu~-to qu:, "píen.so" y "siC'nto·' c1iferente n lo« rlC'm,is homhres. so.l' un &lt;l&lt;&gt;se-quili hra .
elo, ya q n:&gt; la coi-c!11rn s_, l!arna f'Orel ura porqne
~l mun do ha i nY&lt;'ntac1o r,-ta palabra para clesig
n:1r 1111 rstaelo el!' conrien¡•ia ~emrjante ni su_ro.
'l'odos los S&lt;'1·es anormal!', fs'.án f uera :lr 1~
ley: lue¡:(o so_v un loco . .. murrto. P or ej&lt;'m,plc,:
&lt;•! munclo cr{'(' en ~l ~mor. Y \'can us•eiles lo
que ~on ln~ &lt;·o,'ls; yo :1 fil·n10 qur el 11mor es
un oclio, que el amor no ¡,xistr, y qu? esb mun110 P,tíc remat:,clamrntP loro j'Or ereer en murhas meutil-as atá vic•a~. Ürf'! aelC'm,,, C'll la existpnria y e,1 rl triunfo de la ,•irtud. Yo trunhién
c-reo en Plla si~mprf' qup no 1»1~&lt;' rl2 ,Pr una
,-r0rnr!n C'rt'c}ne~. Ur0&lt;1 -::n l:l justicia rll\•in:t y
hnman a. Y _yr, cligo: In justiri:1 ,ólo pxis'.e &lt;'n &lt;'I
Diecionario. Urrr en ,,J llamndo Dios . . . ¿Cuítl?
Ar:1ho tlr morir y tocla,·ín no veo :i ninguno.
Sigo ,. ¡,,g-o. tQur ha? ,l&lt;''spués ele la yi,l!l? Otrn
Yicla; es clerir, h 1nuert&lt;:', una C'ontinnnrión in•easihlf de &lt;'!&lt;ta píc:1ra rxisteneia; pPro i11111atrrial, clelieiosn, clrscansacla. ::,q-aaa es, ." sin
embargo, la única Yerclacl es la Nada. En ella
yi,·o, que es com9 si viviera e,1 el Toclo. 1lu6ranse u~tedes; no conoeerán a Dios porqne Dios,
t:1I romo lo eonr iben todas la!'! religionC's no
rxi,te : muerto el hombre se muere "su" Dios
,-011 61. Pe1·0 es'.a virla no Yivida es feliz : ~iqui2.
m no ,e ven hombre, ... ~ ( uéranse ustecle.•, ~
aunque no haya Dios barbado, sigan ,ie11Clo bue110s relatiy,imp1ltC' . . . .v no ha,v de qué por &lt;'1
c•on~ejo.
En fin, &lt;·uerclo o loco o muerto, me llnmo ,Jacobo Bu?nrostro, para serv i r a ustedes. . . ele
r~torbo o ele a,bon'o. ViYo en la Calle An&lt;lha
número 13 112, es dec .ir, aquí habitao mis hermanas, a c¡~ieues espero que no irán ustNl,s a
cortejar. por ser mu,y feas y muy fanáticas .. .
F uí un ,·ivo y soy nu muerto ~1onrado. Durante
to,b mi Yiel::t trabnjé cerno c:1jis:a eu la casa
ele Sat i¡!ny y C:a. \'iví en paz con el nurndo y
co,1 nti conciencia. Tocio el dinero que g-;1 naba.
iba a dar íntegro a manos ele mi hermana m~
~·or, para. la manutención ele los tres. únicos
huérfano5 de mi gra n familia. ,J amás b~bí sino
ag,ia. tanta, qu? ya lo saben ustedes: he siclo
drtima de la hidropesía, prosaica en.fermerhcl
que les aconsejo no tengan .
Los rlom ingos, mientr as las mucthac·has rezaban su rosario, yo, pul,anclo la guitarra, entonaba mis cancio nes favoritas, o me i•ba d• pase,,
:1 comer dulces. al canLpo. Era. y soy rl1cboso.
Ha.~•, pues, dereciho a reírme. Tm·e, sin embargo, dos grandes defectos : rascarme todo l'I tlfa
la,i pantorrillas y ser Ycihrb!e. El primero. por
abunclar las pulgas en el húmedo piso de la imprenta. El segun do, a causa de que, como no
fuí tar, feote q11e &lt;ligamos, mús ele cuatro mozas
en tre eanijas ~• rollir.as, enamorá.roos&lt;' &lt;le n&gt;i
persona, de mi buen humor, ele 111i ho1n:11l&lt;&gt;z. ,ll'

,

mis big-otazos eslavog, y t,ror qué no decirlo?,
rle mis mártires y p iroteaclas pantorr illas; pero
yo muela-ha ele novia como de cam i~a en tiNr~
r:ilicla: dos veces al día. El amor, que jamás
ha rxisticlo en la tierra, 11,¡ me lo teng:t en cn?ll·
ta a la hora ele mi . .. ;Qué memol'ia ! Iba a clc&lt;·ir '' ele mi muerte" .. .
,Pero cl~jé&lt;mono~ clr rliva,g aeionPs y prosigan1os.

PuPs seíior, ¡,qné larga y fastidiosa la velada
aquella! Tl&lt;' aquí el triste ruadrn : una pieza
rna&lt;lrarla, 1lesnuda, p&lt;'queña, pintada il~ azul
c-laro, Nlll sn gastado pavim&lt;'n'to ele lad rillos rr.•
jos ~· su tragaluz rubil'rto por corrediza pantnil:l horizontal; u n catr&lt;' ele latón, mi único lujo,
rnme'tlio; ruatro graneles cirios, los ele ordena;:z:1, en la;; esquinas, rn1hi&lt;&gt;stos y trágicos so_
hr?- nnos canrlchtbros mortecinos, v ie;jísiir os, re•
lnrientc, rn f uerza &lt;1&lt;' hab&lt;'r ~iclo tallados con
limonr~ .v ren iza; yo, r-:icláv!'r, yacien&lt;lo &lt;lnr antc
&lt;¡uinc·e horas con las manos exan&lt;giies en actitud ele mlstiea con~punri ón, rru1.'lclas sobro mi
,·oluminosísimo abrloml'n, wstt&gt;nienclo mansamente en tre ellas nn diminuto crueifijo ,lC' oxidado cobre; In cabellera i n domable h:1sb e]rspués ele la nuw1·te, clescansanclo sobre una almr.haelilla o-liento a. alcanfor y a ácido fénico; mi;;
]}ics. c1esc-alzos, ePg-ara,bitaelos por e'l reeien le
clolor qu2 así los dejara , ru:biertos tínieamcntr
por &lt;-alcetines en forma. ele miton¡,s; y de&lt;bajo
ele] lerho, a un lado el atai'icl listo ya pnrn 1·¡,_
cibir m is "mortales" rlespojos . . . Lu:,.go. u,1:1
purrta que -~on&lt;luce a la ah umada cocineja clon&lt;le en reYue1to clesor rlrn el? co1c·hones, netarns,
,le•armaclo~ e:1tres. trastos, esteras, y to&lt;ln la
'' menage1·i~'' ele la pobrr casn de u~tedPs, llornn, sentadas tristemente sobre sillas de asientos ele tule, mis her manas y hasta. cinro viejn~
r1el vecindario que clesde ahí me miran con ojr-~
(}lle pugnan por der ramar i maginarias lágrima,.
-¿ Con que . .. clic~ "asté" que no s,, ~011fesóí
-1No, Tulita.
- ¡.J esús, M aría y ,f osé!
- ¡ Ha muerto en pecarlo mortal!
-Sí : e~os libros. esos !i,bros ,le mis rr&lt;-:-·
dos! . . .
¡La gnitarra, mi querida. guitarra _vace rc,ventacla sobre la máquina de roser ele :\Iatil,1e. ::,.,r¡
JJerro, ún ico ser a quien 111110. m:ís q11e a mis eles.
am1paradas hermanas, eehado sobre mis pa,1talones azules pintarrajeados ele tinta gras:1, eere"
ele bot~llas C')n re5tos de medicinas que a l;,
fuerza ingnrg-ité. gruñe ~or,1,u!lente y me contempla también; pero con pupilas desoladas, eo
las que S€ traduce el más sincero elolor. Af era,
en el corred::&gt;r a lto ele la vecindad, se agolpan
los vecinos euriosos; unos me compadecen; otro.,
pasan de prisa. cou sus paiiuclos aplieaclos a hs
naric2s. ¡Cursilones! ¡:'so huelo mal todaví a ! . . .
NauseabunJo olc•r a. cera, a pez quemada
a c.loruro de cal; he1Tir de pésimo café en la
'11ai·m ita; e1h'1poteo ilc agua :ülá aba.jo, rn la
fuente; to,~s ríspidas y sexage11,uu1s¡ lejanos

�•
chiiliclos ele •rna cotorra l'ebelde al sueño; alharaca de mucJia0lros q ue j uegan a la "Víbora, víbora ele la mar", y a quienes l zs impo1ia uu
comiuo mi fallec im iento; pasos tar dos y a,bl'ir y
eenar clo pucl'tas; desa,&lt;inado piano quo :,in temor a h sombl':i. u-e n uestro genia,! Vi'Jlanueva,
toca el "Wals poético" al modo de un j;1rabe
tapatío; y n ada más.
'J'odo ó~! o lo escuc.ho, lo veo, lo aspiro y io
prcs.i er.to perfectamente. ¿Por qué~ l'orquc el
muerto es mi cuerpo; pero "yo", sigo vivienelo
:.ún. ¡ E n clónele'I Tal v-ez en el País ele la Idea.
"Yo, el mismo de siempre, existo, r-eal o ficticio" ..M:.i alma, ésto que los señores psicólogo~
llamau alma, prosigme fl otando trarrqu i'am ente
en s us imaginarios s itios favoritos. I magínense
usteile-s que cstv~' ilormido, y que ~ueño to,lo Jo
&lt;¡U&lt;' arabo de nanar : esa es la muer te,· t a n temida. "Yo, ya n o estoy en mí; mas no he cleja•lo
d!' ser yo".
A poco, Jev,rnta nse mis hermanas, cnehic.bean
1111 momento, y ay.udadas por lits v i~itas, me r e_
mojan eon agua bendita, rez.an y me encajonan
en aquel estrec1ho y bajo atnúd que includa,ble ·
mente n o fué construí do para mi volumen y es·
t atura, y en el cnal permanezco todavía. hastii,
1,l atardecer. ¡Qué fastid io! ¡ Qué i ncomocliclad !
¡Sr.b-rn todo, para mi Yientre ! Pero éste no la
~iente. Y a mí me liaee nu;cha g racia el esfue1··
zo quu n:~a de las viejas gasta par-a oprimir mi
c-nc.rmo estómago. t R esistencfa.s a ella1 ¡Zas!
Ur,uje ]a ta1)a, arrojo una violenta bocanada, ele
t nrbio y agrio lrquielo, resuenan u nos sordos
mortillazos, y heme aquí pzr.fectamente empaca110 para el etern'o viaje.
----l" Ora" sí. Dios Nuestro Señor lo saque de)

-!El mismo.
·El mismo es colocacl·o violentamente en la carroza fúnebr? que es.pera en la csquin:i :ttestatla
do bonae'bos, _v como no me aromp,1ííar{u1 rni~
deudos, si1to únicame11tc el gmtifi catlo portero.
que Ita i,-ido e; eueargad·o ele toclo, sube al eléctrico, S? arrellana al pie ele mi féretro, Jlev:in,fo rn °11s n1a,:os una rruz senc illbima de mH·
,lera, nPgrn., co lg-an&lt;lo y bal:ínceando su~ 1·oñoso.; _I' peluclos za•1cajo~. Rnena u n tim.brazo ; 11:1:t
chiquilla enteca salta asustada al otro hdo ele
la vía, r el servidor ele u stecles es llev:idc a to.
da elrct ricidacl rumbo al panteón de Dnlores:
110 hay tiempo para desperdiciar.
iRoclar de coc,hes, gritos ele voceadores callejer os, e.hoques ele vasos en las pu}qnerías, riñas a
granel, tremar ele oxpresses, ]ad i nos timbrazos,
in+N_jec·ciones, bufidos r1e nutomóvile.s, e11~01-drce1lor barnllo. vida ca6tira, silbi&lt;1os &lt;le :iuri.gas,
to-do ésto me atnrde y me rec1wr,ln mis nííos clr•

bo y zum'biclo aspérrimos ele monstruoso morcardón interrump? la imponente calma ele la Natnrn}ez:i baña&lt;la por la inoi11ble luz crcpuscu
lar.
Uua pa.raua: c~la nws 011 ,,J "Uambiu Llo Do!o1,es". iCambio de Dolores f . .. ¡Demouio! Ya
me '"ª entraudo el miedo al presentir la mur alla
larga con su negra fila de tiesos cedros qnc- seme_jan esque-letos amenazador es y hoscos. ;\(i l'i
sa, mi clá,ira risa clescleñosa. sa extin,gno forn o
la ele un bravucón reo que es empujado rle fiP iti,ramente a su celda. Un con ductor le pregunl a
al mío :
-¡,De qué a11clas '' ora mero, ma11ito1''
-"Pus" ya lo ves: ele San Camilo: eneam:1rnndo a1mas .. .
-¿A guión llevas "ái1"
---&lt;A un "roto, man ario"·
---1¡ Ya le toró1
___;, iBimón!"

T&gt;ul',gator io.

Esta l)e1Hlita señora debe se r muy práctica en
:,sunbos macabro~ : tiene prisa por despacharme
al r!'mentl'rio. ¿Qné mal le habré segu ido1 Pien~o y pi?nso y f orzo mi memoria lúcida, y ... ¡ah,
vamos ! EH una jamona ele no muy malos higo·
tes, a la que ena1n oré y engañé a los oeh o días.
·r iene razón. ¡Pero cómo se lo a g radezco! Este
oJo,- de clorn·.·o y este constante lloriqueo rr,e ¡,o_
nen :1lgo nen·ioso . . . metafísica mente.
,A,1emás, ya com ienzo a oler mal. ¿Acabare_
mosi . . .
J,legan p&gt;01· fin cu atro agente,s ele Gayosso;
trnsciea den a a leo h ol y a azafétida ; me lcYantan brutalmente y me sacan, en ho1111bros, d.i_,
a&lt;¡nel 1·isueilo cuarto don ele pasé los mejores
años ele mi vid·a. Uno de estos lfrgubr es a.vechucihos exclam a jadeante y con voz fo rzada :
,---.Jgnala el ¡,aso, tú, que yii, se me va " cb ispando".
-¡Qné f eo :11wst&gt;1 !-.,xc]amó otrn.
Y oti·o:
'-11 Está

II pasao

gu~-

· · ¡_,Ú·, · v;;1;0,i! · U~tcci~; p~1:do·,;e·n ·1;1 · b;-~,;1a·: · ~~~,
m1 mito, un motiYo, "ua muerto literario" qu·e
Reílo ha existido en la imagiuació11 del a11t01·.

El Presidente de la República y altos funcionarios en la repartición de premios
é imposición de condecoraciones á los alumnos del Colegio Militar y marinos
ameritados. Este acto se realizó el último domingo en la
Tribuna Monumental de Cbapultepec.

A JOSIE. IF. IE.lillONDO.
(E nvián'dolc m i libr..i).
'Pras la cleclicatoria cordial que aqu í te escribo
mue hos Yic jos pecaLlos resu cita mi aJ':í,u .
Los 0:xlh umo algo triste porque sólo perci,be
los harapos de púrpura en que ennteltos est.ín.

,La maravilla, la '' ete1·namente joven'' Sarah,

Jioy qn~ apuntan las rachas ele] otoño v con elias
el clormü·,e temprano sin mira1· las estreilas
namñ-agar en el alba según nuestra h abitucl.
te envio estas r·eliquias de los d ías risueños,
de )as noches azules p erfumadas ele sueños,
ebnas con la divina miel ele la juwntnd.
RAFAEL LOPllZ.

A IRA.Ir&amp;EL ILO!P'l El.
j11'"entud, &lt;' nan do siendo dependiente en "La
(Jova.clonga' ', enamoraibn a unn morena estan,qnillera, m u.)' simpática, de por el rumbo de
Belén. Luego cesó &lt;'l r~1ocante y cruel ruido
elo la ciu 1la,J. Ahora v:unos por el rampo, entr1
frc.s cas alarnPC1as de fr,•snos y de saúre~, rozanrlo fas nu1·gni·itn~ silvestr¡,s y los albohol: s qu,,
treoen a la vera rlC'l camino. Las f'Spérnla~ y filirénrlulns im·arlen olorosamrnte la ví11. Los p:1jaro., g-orjP_an &lt;lei;&gt;pi&lt;lienclo al sol cl&lt;'s1l~ Joq álamo,; hlanco,, eu.vo fo,llaje remeda un r:l&lt;'imo
&lt;'IWrme de platea11Hs mon('rlas. \ f ugen In~ vnca_
,las levaiit[rnrlose perezosamente &lt;le la grama, lrn .
mcclecic1a. L os gansos mirlan silenciosa111Pnte en
rl agna fangosa ele las zan,jas, entre los j:1nralc-s
y los azules lirios. Los cerdos rehunclian en Jr,s
porrales. U u viejo tronC'lha verdes coles con sn
bo7. mE',llacl a. L aq parejas ele inrlígenas regresan
a ~ns p11eblnros. Uno que otro tren con su sil-

¡ ;.fajaderos! Si yo no estuviora muer to, cas
tig~ríP. a esto&lt;, insolentes emplPa clos que me trntnn ron tanta gro~ería.
"San Camilo" torna a em-puñar la manija de~
motor; silba un alegre aire, el tango de "E1 ;'l.
pie&lt;&gt;ro' ', y ascendemos la t&lt;'miclii, rnl ina: hemos
llega,lo al cc-mc111erio.
"l\ír ih•~r·argan con rapidez. :\fo registran los
r111plNHlo,. Qniw.i ~PU yo nn "pelel e" ... Pern
no: nri portero ontrrga, el c&lt;'rlific·ado ele] doctor
Vnrtínez. Un jov?neito ano:a mis grnerales rP
rl pcsaelo libro ele re,gistro, y ]uf'go exlien•l&lt;'
" •ni recibo'' y ela una placa con "mi núme1•0''.
Después, p 1·eeediclo por Pl humanitar io (7) po~tero, cruzamo:s e'.1ll?s y calles en arenadas y bo1'eleacla5 por 111nbrosos árboles c¡ue gimen triste_
me11te. Las torcaces cnrrucan sobre las cr uces
rarromidas. Por fin, tras un11, larga caminata
soy conducido a la númern 3,456 1¡2, sexta cla-

(Cuando me enYió st1 l ib1 o).
!Es tu libro a mi memoria como dulce Epifanía
ae momeutos en que n ucstl'a juventud dbró en arpe,,io
y tus Ycrsos son amigos que ha.ce tiempo no vela :
e
'
me parece que saludo camaradas ele e·olegio.
Un ra.),ito ele sol entra a la alcoba ensombre:ii da
y en él bullen .l' se agitan muc•l10 átomos disper sos.
Así bullen y palpita1t mn(']tns co~ns rlc m i v i cla
en •el rayo lnm,inoso ele tus versos.

Cnsas c1e otros l,ne'1o~ tiempos, 1·eme1n.br:rnzaf! c¡ue u.os &lt;lejan
sabor a cosa viejii, y g u stada con. alar de;
alegrías que se han irlo, y que ho visto que se alejan
eomo hr vi sto mue•,bas veces la caída rle la t anle.
Yo también, como tú, siento esa grau m~lanco lí:L
clel otoño. Sopla el viPnto. C11,e1, las hojas. Hace frío.
Yo tant)1ii~n como tú YiYo una vi&lt;l11, que no es mia
y ('Ontemplo ~'a muy lejos tod~ aqu~1lo que fné mío;
!porque sa,be: que en mis días ya ()bseurecc más temprano;
que al ir a coger las flores miro el ternblor de mi mano;
qnc de 1rni Yi?ja :llegrfa no quedan más que destellos
~- h rueca r1c l:t luna em¡,·i eza a hilar mis cabellos.

1111

JOS1: F. ELIZONDO.
Diciembre de 1912.

La nueva jira de Sarah Bernahdt
que por m ed io siglo ha ocu-paelo la esceua fran -

IMa.s tam,bién algo alegre, po1,que siento que v irn
otra vez, los instantes que ya no ,,olvcrÚ,11.
cuando iba mi deseo soibre el lomo ele un ebivo
con guirnaldas ele hiedras a las fiestas de Pa11.

de t.ueste!"

1El cuarto nada dice : J.&gt;iensa en que hace poco, él mismo llevó a entet'r ar a su madre ...
Da1n'os la vuelta ai corr edor, entre sucia gent e qu-e inten umpe sus la,bores par a ver pasar al
"dijuntito" don J aco-bo; las cabezas se descubren y ]as bocas rum ia n rezos maquinalmente.
1\Cis hermanas quedan ahí, llorando a. lágri ma
viva. Una de e,Jlas, J n anita, se accidenta; hasta
mí lleg-au sus gritos entrecor tados y at~plados.
¡Pobrerillas ! iQué va a ser ,1e ellas~ ¡P5A'J1it!
Al a fio, cuando mnciho, me olvid arán y . . . se
id1,n ron enalquirr raritntivo curn en ralidn.d rle
"sobrin as" ...
Desee11 clPmos la rsc-slern . T,a viej&gt;1 hH•1·h1
c¡ne ven&lt;lc fritangns Pn rl zag,1áu, pn,·gunta, sign:ín dose :
-"Quén" es ci "llijuntito1"
-íE, el seiior B a ~nroslro, el cajista ele] JG,-le ro~,tesla nn astroso chiquillo n quien yo le
reg'.1.laba catálogos ele la '' American T ipe Fo1111cl-ers Company' '. ,
-¡Válg:nne la Purísirna Concepción ,'le :\farla! tEl "siiior" q1ie todas las noclbes rr.e compnba tamalitos de patoi

se, mi fosa, que humildemente me honro en ofrecer a las respetables órdenes ele ustedes . . .
Dos harapientos sepultmeros me bajan, en·
tr-r ¡ru_jir1os e in-;ch•nrias, a rila. ¡Qué frío hace
aquí!
---,b Va?
- ¡Ya!
-"¡Ora!"
,Se oye el rí~¡,iclo rorr ¡lo las p:ilas contrn ln
t,i.~na llena d~ grava, y cae una soaora paletnd,i sobre mi ataúd, y lnego otra y otr:1 más, y
muc,lia.s... ¡Uaracoles! Ya no escuc•ho ningún
ruido exterior. Esto se va ponien do serio. ¿ Qué,
ve1·daderarnente h11..b ré muerto'! Un frío atroz,
raro, ,extralhumauo, se apodera de mi al ma.
Denso ,·elo ele ob~cmicla.d entenebrece mis icle.-s.
:\fe asfixio. Los recuerdos se esfuman en mi me·
111oria. Q1ü2ro gritar y mri. voluntad ya no me
ni.}Nlecc. Parece que han transcurrido millones
de ~i,2"los. 'l'odci lo que oí, ví, sentí, aspiré,
té e hice en la Tierra donde rubora reposo, me
J&gt;~ rPre un suJño loco, extraño e insensato. N G
,é ya quién soy, ni dónde estoy, ni a dónde iré,
ni qué será üemí.. .. Una pre:guuta, una sola, t-r•emenda, espeluznante, jamáe, fonnulada por hu_
manos labdos; que me produce un e~panto in·
&lt;kscriptible y me congela. hasta la médula de
los ·huesos, aeósame con tormentos infinitos, y
"' ésta :
"¿In-emisiblementc" b~br é mue1·toi . . .
¡ Alh, Dios mío, ahora sí creo eu Tí ! .. .
l'cro fi he m1ierto. n,or qué me siguen ato;•mentanclo la,, pulgas1 ¿Cómo es que pueelo escrihiri ¿Qué c•e1·ebro extrnño ha ocupado mi erá·
neo~ bQué mano mueve mi mano y nü pluma
pnra tr azar c~tos renglones? ¿Quién Roy~ i Qu ién
soy? . . .

cesa, y cuyo non11bre er,-t,á asociado a la hhitoria
del teatJ·o contemporáneo, empreue1e nhorn nna
nueYa jira por l os Estados Unidos.
/F}l día. primer o de este ml"R, llegó a Nueva
York, con sns setcuta y piro de años a cu estas.
-¡,Setenta años!-cxclamrá alg,(,n incrédulo.
-1i Seteuta añ os, y r&lt;'pr&lt;' sentanclo todavía h
:\1largarita !le "La clama. !le la&lt;, ramelias ' ', y la
'reodora ,le! drama de Sarrlou, y ht Gem•gina, de
"Divorei,é monos", y el h&lt;'llo y páliel-0 pr íneipr
ele " L 'A'iglon" !
¡Ni más ni m,enos que siete décadas, sí señor'.
Sarllih Berua:brclt aun clesl um.bra con su genio
potente. ~ada han perdido eu pre-stigio el gesto esoultóreo y la misteriosa, sonora y br illante
vnz, el!tnc1he do oro de mágicos al!'janclrinos. A 1
gírn cronista 111.alicioso, viéndola trabajar en
('ijJicago harc nn afiio, la Hamó ,,ieja con inanrlito atrcyinüento, y (lijo ele el-la que antes que
a la escena, cleberí•ii, rousagrnrse aiho1·a a hacpr
relr&lt;'ta y rn iíla1· ele lo~ nietos.
¡ V ieja Rarah? ¡ Vieja ella, la ro,;a in1nort.al,
&lt;'l lir io opulento, el l:rnrel siemp1·e -fre-;ro, en
torno al cual revolot!'/1.n t·omo mar-ipo,;as las m u.
'&gt;as r1c los po1tas? ¡)lo mil veres!

~',i lo fuPse; s i la glo1·ia no Jn roronara romo
h&lt;'rn111a pre&gt;&lt;ente, vi \'Íe11te, ¿ cre1is qu.e los ya nq uis halnínn ic1o ent usiastas a re-cibirla ahora
en los mu2l l es rlcl la rnonstrnosa urbe, aclon,k
llegó a bordo ele! ":Hanritania"? ¿C1·eais que
la contratarían a razón cle 25.000 francos por
norhe, para. recon¿ r los teatros todos ele la
Unión?

�Despedida de la compañía de ópera.-El balance de la temporada lírica.-La baratura er:
el t eatro.
'' Mignon '' y '· Aírla'' ,lie1·011 término n l:1
YP.lllpornda l-írica el,~ l!ll ~,E] Con!{'ndaclor Bonr·i Pn Jn rleliciosa ó¡,ern
clP Ambrosio '.ílhomas, y un núeleo ch artista,,
•qne d,esrle hncc dos mese!&gt; ,·enimos esruel,anrlo
r·on la O'bra maestra rl e V•2 rdi, eneargáron;e M
r errar~FO•n bror·hl' ,le oro?--,Ja "saison " . n~
hrr &lt;'S ahon, por tanto, rlcl ,-,·rrni~ta,-ya qnr
ron anterioridail hn hablado ,le la int':&gt;rpretar·ión de am,ha, prndnrciones.-qne haga. 1111 ,brrvo 1·es11m~n: l'l lrnfanc&lt;', p:ir clerirlo así, ¡], !1
tem,porada ,lr ópera italiana que nos ofreri/,
f?l '?1npr0~rio -~PñA1· Rignlrli.
1Haga·mos a nn !arlo, por snpnP-''.o . lo• :-r-snltadois pPenn inrios el&lt;' ella. Dr «ohrn sabemoF ,pe
fueron exrcl•~ntcs; pero a nnsot rns ;cílo 110g in.
cunvben los artísticos.
Die,ho resumen racionalmente debe constar
rlo dos suPrt:s de apreciación: nnn acerca del
1·rp('rtorio qne ~e nos dit., y otrn sohre los ar·
tist:rn que rlt&gt; él se (.'nrargaron.
,Por rnant&gt;o 11tnñe a l1t prinu, r:,, afirnrnré si1&lt;'mpari10 qn&lt;' el repertorio fué pobrísimo. En
,lo, n,c,~es no salimos rle fas SC'mpi ternas {,¡¡&lt;'ras
a qnt' nos tthnen ronrlC'narlos las cm-presas, af~
r-or aiio: ópera-, viP,j:1s, qnC' ya no intl'r&lt;&gt;;an a
n:Hlie-, eiomo ''Lucia'\ ''"'rroYaclor", ''1'raYiata' '; í,p~ras modern:1s que prddu&lt;'en n la hora
present·? una intoleirable sensae i6n de cansancio:
'' B&lt;Yhem,ia 1 ', "Ca vallería' '. '"l'osen '', '' Paya·
sos". '!'odas ellas, por de contado. repetidas ha;•
ta el eausancio, pues ele la de Puccini citada e:!
prim•er lugar cliérons? nada menos qne onee au,lirionPs.

rabeza; Italia mi&lt;m1a, cnrnta eon una gene1·a•
c icín rl~ rompositorp'l, de lo, rualC's apenaq ~i
1:0&lt;1 son r,r.nocidos los 11omlncs.,. i Por qué, puc~,
rse empciío rle no Knlir•e un pnnto ilPl reperrol'io anqnilos~tlo, tNliooo, qn&lt;' no ~ll&lt;leií a nada
po1'qne toilo lo , ha rn seiíaclo ya. y qui' cl elC'ih
1 oeo porqur torlo ,l eleitr tiene su natimil límite f
1A¡,artc de "Sans6n _v Dalila", no vimos r.:
&lt;'1 A rbeu na ,la qtll' clPspertas :&gt; rl entn~insmo drl
:1firiona1lo culto qne, jnn tainr1,tr ron •lrnc-nos ar1 istns, c¡uiHC' non m('nos huenas ~hras. La famo
~:1 "l-'anriulh !l?l WC'st". rttyo e~trt'no sr pro.
mrti6 &lt;'n los elrn&lt;·os, no ::i,,nrerií., nqí como
1amporo ''BianrnfiorC' ", ohrn, tl(' 11n mi&lt;,i.erioso
ronrlo ,ll'I qu&lt;&gt; s61o Yimos el título rn h lish
,l? mae~"tros dirertorcs.

O tro 1·eparo, f11 rr:1 &lt;lrl ,,onc·rrnirn:.r al l'&lt;'per7orío, t(•ngo &lt;1~ hn~fll', 1,0 m~no~ importn!1te: "l
qu3 S&lt;' l'Pfir1·r n, !:. 011gn11 iiadr.n rlpl P&lt;,pectáenlo,
q11r ahorn. fu(, clistinta el ? b nrn,tnm,hrar1n cntr(I n&lt;r&lt;;otros.
En ningún teatro rl el mun rlo--kon10 1~0 SC!l.
en C'l 1frtropolit:1n ele Nueva Yo1·k que iicnt' a
su -,&lt; rvi,,io t uadros 11U111C'r-0sísimos,-se rl:Jn 1"9·
presentarion('s &lt;lia1·ias el!' 6pern. 1\fcno, poilrínu
clarsr nquí ... Rin embargo, Hr &lt;liernn, ¡ y con
f]lll' rPsnlta,lo&lt;,? La ma~'OTÍfL ele las obra., ,que
vimos C'stnvirron mal ('nsayaclas, y defiricntes,
rom,:&gt; es natPra l, en su interpretnci6n. 'l'orlo por
r nl pn no d::- los artistas, que ponían evidPnt..~
afán en enmplir con su deber, ni de los mar•·

tros directores, que humanamente no eran capaces de hacer ntás de lo que hicieron; úno
por el empeño famoso de dar a ltdic ioucs coti•
diairn~, imposibl,•s de , ,wificarse con t0Jo3 los
re&lt;quisitos artístitos dcuidos, cl-isponi : nJo tlc
personal tan corto y sin ticn1po bastante a per·
feccionarlas de telón adentro.
S ingularmente se elest1tCan, en la ''troupe''
lírica que a•horn conocimos, algunos cantante~
do valía.
Conespoudc el sitio ele honor a Bouci. Bonci
es algo que uunca habíamos escudmdo los elJ
la generación presente: el sumo ~acerdote ,lcl
"bel causo"; 11u prodigio d~ artista.
•Al lado de esa. única eru:ill1l11cia hay que ti_
tar a. Luisa Villa.ni, ht cncauta.dora soprano lírico, en h que concurren. a más de facultades
excepciona.les lle artista, una precisa vc,z, y
una juYentud ,que presagia on ella a la futur::
triuufador,t en los escenarios de primer rnng0
ele Europa y .\.m.érica.
(huscppe Gauclenzi, el Lir ioso tenor a1&gt;laudido en '' Bohomia'' y C!l. '' P ayasos'', fué elemento magnífico entre los que integraron la
com;pama. Sobe1,bio órgano Yocal, couclicioue6
excelentes de escuela y de escena b distinguen.
'Seguro la y Campana, dos astros declin3ntes.
Toda.Yía uos alcanzaron sus últimos d:steHo$, y
con eso uos dimos por sati~fceihos.
IEu cuanto a }'ederici, ¿qué puedo c,cribir. como no sea. que el público bo·c.lo reconoció ('n él
a un admira1ble artista, cm!):ñoso siempre y ávido do comlplacer a quieu le escucha f Feclerici
tlPj::t huella imborrable. A sus dotes tl! cantante concienzudo, serio, dot ado más ele excelencia,;
ele cscueht que tlo voz p ot1zi-osa, reune mt gusta
exquisito, que le hizo c.le~:acursc e1¡ primera
línea, al nil·c1 mismo cb Bouli.-aconlaos d e
'' .Pa ,·o tita' ',-en l:l temporada.
,El tenor Zcni, jo,·en cantanfr clc Yigoroso

6rgano vocal, se gauó eu bu~na lid una gran
simpatía artfatica. Zeni t ien e un noble concepto tlel cauto.
,Nada añadiré a lo asentado acerca do l'auuy
.\.utúa. Nn2stra c:om1¡atriotii h,L triuufar1o; la
aguardan mayores victorias e irá a conquistar_
las,

Hasta aqui las figuras de ;&gt;rimcr ordei:. ]fo .
gamos ahora mrJ1cióu de las de segnntlo:
¡l!;n primer lugar está coloca•la Tina Do-s:rna.
Ki J:.,, voz ~· la cscueb de la ~eñora DcsaHa fur rau iguales a ~u bellez.t y temperamento, no vai:ila1ía yo cu ponerla al lado ele las grauclns
~opranos lírico~- Desgrnciaclamenlc no »uceclc
así, y por ello me concreto a afirmar de ella qnl'
cunqilió cou decidido empeño; qu,, agradó mu cho, ¡,ero que 110 1n·o1·ocó siempre entusiasmo,
En '' Caval!eria' ', s iu emba11go. aplanse, un,áu imo y estruendoso coronó rn labor.
La signe Biou 2, el jo·,en barítono. Bionc es
uu cantante de porvenir, pero no tlc '' presente''· Por aihora sólo hay ,1ue ala-bar su 1·oz. L o
,l emás r 2sulta clc.ficic,ntc. Sí estudia. llegará.
La señora Va~c,1ri se acreditó por su tliscrc•
ci6n.
No gustó !a ,eñora 'l'oninello. A pesar de qn,•
su voz es de primer orden, no 1·econocea,os en
ella :.iquel '' Yirtuosismo' 1 artístico que clcrn a
los cantantes a la cúspide.
'La. guapa AüaJ.gi:sa Giana e~ una 1nag11ífi&lt;:a
comprimaria. pero no una primera .figurn. Coi.10
t'Omprimaria, la C:iana pu 2de ingresar eu cu:1 ·.
quier compañía de las mejores.
1La labor ele lo, urnestros tlircctores no pu~tlc :Lpr:c iarse ucbitla.mente eu e l sentido artíst;.
co, elrhido a la precipitación cou que S3 vicroi.
obligaclos a ['l'Cscntar las úpcras. J&lt;~mp 'ro, ha;
que aplaudirle al maeqtro Angeli•1i una "But,tcrfly" magpífica, ;-· ci Igaado d2] Castillo. el
bra,·o e inteligente maestro l:'P,icauo, una cs-

pléndida "Boh emia". El maestro Francini se
distingue como · 'rnaestro'' i111pu&lt;&gt;~to por Bouci. Conoe'l al gran tenor como a las palmas ele
sus mano~, y :isí le üirige : a satisfacción.
l'l'al es e l concepto que, en general, lll() me·
rece la tem porada lírica que acaba de te1·minar.
~Inchas consideraciones podrían ~iaczrse y mu.
chas moralejas ele ella sacar~e. para a livio une,·
tro y mejor tnltura •.l!l ¡níblico r&gt; u las Y,Jniclcras¡ pcro todo eso lo tle,io para otra ocasión, limitándouie a iu ~istir en qne, si en lo futuro lo;
programas ti~ las compañías de ópera ,;ub1·cnciouadas no sou sometidos a prc\'ia censura en la
form.t que lo fueron los de Barilli, el tan el :
cantado problema de la educación music:il co11tluuará. siendo una incógnita.

Pululan en los Leatros c1e :\léxico, co nrngrados h•llº al in,·:!nto 111ara1·illo,o de los herma.
nos Pathé, artistas de varictlacJes que atraen
.t lo¡¡_ aficiouaclos empedernidos. Las luchador .. ,;
.vanquis en el Uolón, Jos2fina Gómcz en el Pr¡ucipal, y algunos más de cuyos uo111'bres no quic·
ro a.cortlarmc, hacen el ga,;to ele piruetas cu los
tablados de tlomh sr ause'.aron comct!i:inles y
t iples.
Los precios ele eutracla sou bajísin~os. ¡Y cual&lt;1uiera se p r egunta si esta fiesta Beb1-e de teatro
rarato q ue ahora nos consume, 1w acabará ¡,or
eom,nrn ir tall!bién al teatro!

MAESE PEDRO.

mm

¡Con,·engo en que, por la presencia misma r;'
Ron&lt;'i, que es un especialista en ·el "bel canto", se im,ponían "Favorita", "El elíxir d~
amor" y "Rigoletto ". f:l[as C'ómo justificar
artí~tiearnenite la ir,si.,tt,nc-ia d? la compañia r,n
cantar l'os rlemás "spartitos" e1n·ejecidos y de·
rrépitos f
1Por otra parte. ;, a qué lkvar a la e,r,,na lrr,
ú¡,, ras más sobarlas ele }tascagni, Puccini ~T,eon C'avallo? ¿ Es que el r opertorio modC'rno s3
reduce ,L es'); o, por el contrario, qt1e el públi.
ro nuestro solamente gusta de la meclia dor('na de obras qu3 cle;;tle su estreno se cant:rn
:,nualmente en los escenarios ele México. sir:
C)Ue uaclie proteste, ¡1ero bostezando toclosi
,Francia o-fre·ce nn repertorio exeelc~lte d¿
óperas nuevas, desronociclas para uosotros¡ Rusia _::llbunda eu protluc&lt;!ión lírica qn~ es en In
nctnnlidacl pasmo &lt;'lo Ennopa; Alemania ront in-(ia ocn pando lugar preferrnte con WagnN n lu

La eminente Sara Bernardt que acaba de llegará New York para hacer una temporada dramática.
Mimí Desla, bella tiple cantante qre debutó Pn el Teatro Lfrico con éxito lisonjero,

�LA

INVASION

DEL CINE

CRON I CA
l:;in dud a alguna t¡ue mis ,1111ahles lectoras se
eucontr.1 rá1: ~o•imovidas y apenadas ¡,01· las úl
timas de'&gt;gracias que se lamentan en las cerca ..
nías u! 'l'oluta, a causa de Jos es¡,auto~os tc111
hlores, por los cuales se han rodueido a i,seom
bros . ,·arios pueblos de aquel.Jas rcgiouos. Sieu1pre hallau eto en los corazoir:.s femeninos los
lamento, de ,quellos que padecen. Asi ha sucedido ahora, porque ya algunas damas éaritatiq 1s han comen~ado su benéfica labor, orgauizauclo fiestas rn fa,·or de las infelices yíttimas
de los terremotos que hau ac,~bado eou el ¡rnc.
b'o de A,·ambay.
Y estos caritativos esfuerzos no salen do alntás frias. illlpulsadas solamcnt2 por la idea lle!
ilcber; no. quHidas lectoras¡ e,; el fuego del
cuino ha ~i:.t los lle,,&lt;licibados, el prittcipal factor
ue ~sas nobles emp resas, po1•que la c.ompasión
es una de la s formas más bellas del afecto, y
a es-te prepósito, os ruego que esc1wheis las sintidas palabras que ,lice uu aclmi.raibl-e escritor
italiano en a lguna tl c sus obras, res-pecto (]¿ la
~iu4patía que in spi1·a11 los :;eres llesgraciados.
l la bla :,~í: '' (,luien clesee clasificar la simpat í~,
de,bc l'Onced 2r el primer .l ug,u· ,i la simpatía
"trist-e ", nacida de la piedad quP en las al ·
mas nobles brota co,t muciha frecueu&lt;:ia, y esh1s simpatí~~ sou las ntás sincera\:! y profuudas
"ll toda €dad d e la vida. Abraza este sentimiento uua familia muy numerosa de gei,tes c1c
•·ualr¡ui e1 clase y &lt;le eual quie1·..i &lt;:ontlición, cu
la cual ,;e enru2utran personas descvnocidas
q ue solemos hallar eu determinados lugares; a
derta hora, y siem1no C(\U aquel ~e llo de dolor
inmóYil "'obr? el rostro ; almas solitar ias, YPu1·idas eu la Yida, r¡uc ha11 depuesto ya tocias la,
.irmas .v que nada ]Jid~,t al mt11•1ln; qne cerlen
el paso a to,lo~, humildes, como gentes qu~ ~~
tiene u por 1111a rw,va iufcrior a los demás. y que
tratan de hacerse perdouar aún su proµia -exis.
teneia; rostros que reflejau una alma 1·esigua &lt;lii
desde la infancia con uua rnerte inic ia ; :iln1·1,
r¡ue tienen toda la delicadeza sufic ient-e par a u
frir, y uiu¡nina fuerza 1iar a deJenclersc ele la,
rn,iusticias de sus semejantes. y que parzccn nu
per.ir otra cosa a quienes cncueu t ran lL ,;u pa·
so, siuo es qu~ no so les hiera ele alg,ún moc1 o.
8011 también l'Íctim:1s mauificstas ele Lluras tH,, •
11ías doméstica~ : enfermeros pacientes y cariño·
sos de pmlres paralíticos tle 111t1chos años: m n·
,· hachas hoa-e,ia,; y dulces, mu c,haclütas eu J;1
flor ele su villa, sin conocer el a m or por estar
;,J senido ile madres egoístas¡ pobres seres
tolerados a pouati en su pro pia ca&lt;,;a, doncle eo
mcn el pau de la lrnmillaeión ,v son el escar.
nio ele todos. DesYenturaclos padres &lt;le famili a,
para los cuales la easa es un infierno y ht ea
lle un r efugio; em.pleadillos ti-istes y Yejado•.
q uienes p or el terror ele perder el pan. s.c ha t?
~ometitlo a una sumisión, que ;junto con la es•
¡,alela. !2~ ,ha doblegado l'l alma noble y buen,1 ·
soldados iuge11uos y humi klcs que &lt;liceu co-1
8US ojos e,tt.ri~tcl'idos, ,·ómo ~011 la burla y 11'·
1nártir~s de sns compañeros; pobres jóvenr•
afead.os por algúu clcf2cto fí sito que h:wc rnnreír a los que pasan junto &lt;lo ellos; maridos tor·
turados; esposas infelices; e&amp;elavos agotados
por o! trabajo; grnpos de 'hombros oprimido,
por la sociedad o por la fortuua, y los cuales
co11,;en •an, sin embargo, eu l:1 dulzura lle su mi1':lda. la nobleza de uu corazón que no ~e h a en·
&lt;lurec ido por ht cles\'Cutura. Y nosotros lo&amp; re·.
r onocemos al f'ntOntrn rlos en hi 1·alle, adivinamos quióne., son, o volvemo~ a pensar en cl1o5

Hoy que la metrópoli tiene por rey de espectáculos al 'cinematógrafo, damos á nuestros lectores esta página donde figuran principales intérpretes de
lag peliculas que á _d_iario vemos. Nadie baste ah?ra entre.no~otr_os se ha preocupa~o. siquJera ~e averiguar, los n~~bres de esos artistas que, sin embargo, no son fam1hares. En esta plana descubmnos esa rncogmta sacando del anommo a varios d e los "mas exh1b1dos" actores y actrices del espectáculo en boga.- De izquierda á derecha, Mlle. W alter, Ivette Andreyor, Susana Gran dais, Mlle. Davriéres, Afüia Tissot y Miss Nelly.-Aba jo los se,
ñores Luguet, Keppens y Jean Ayone.

n 1a1tdo est:.imo~ lejuH¡ tiinticu,lo por totlos un:.,
s impatia Jlt',m de piedad, 111á~ de piulad ,1e
amigo, o d! hermanos, a la cuai le es peuoso no
poder manifestarse en actos y 011 palabrns, y
110 poder lrneer otra ~osa cuando estamos a su
h du. que l&gt;e,mrlos en la frente con uua mirada ' ' ...
_\quí termiua d gcucroso es~rit or, lectora ,;
mías, pero nuestras clamas compasivas, tomau
do ma.vor i?11.¡m lso en su.; noble., ,eutim 1entos,
ayudarán con sus acciones y cou sus p:1labras,
a lo,; pobres seres que sufreu el hambn. el frío
,I' toda daso de miserias, en tanto que Jo, egoís
tas y los iudifereut·ts se olduan ele la~ 1,euas
ile sus hermanos.
Modas.
,El impo1 t&lt;1utbimo..,t\npítulo de los tr,1jes de
uoehe, es actualmente' el prefeiidu por las da

i

1
J

111as ~legantC's, las cuale, se euruentran an,;io·
~as por ,;ab,,r la, uovetlatl es que la )foda lrs
prepam para r c.dzar .&lt;us enr,rntos eu teatros
.r salone,. Por tanto, uo dejaré lle uar a.lguno~
apuates a ,·stc respecto, a fi•1 de s:ttisf:,cer la
justa cu r iosidad de mis lectoras.
'Según parece, po~as n&lt;:es se había ,;sto ta:
diversidad de moc1elos y de inspiración perso.
n al, como l::t qu e hoy se observa en los atavíos
¡,, que 11 0s r eferimos, p ues cada eonfecrionador
(}niere implantar la suya¡ pero de uu m0do "e
nernl podremos decir que 'las drap2rías son " e,
p unto in1portante ;;obro el cua.l so IJa,;a la in110' aciúu prin('ipal ile Ir:,; tra_jrs de uod1e. Yemo,.
l'll cfc~to, rn ucJ,os movimientos uc &lt;lrapcría, 3

m:1ucra de túu ica,, ¡,lauas por el J're nl e, corta~
y J'ru1tcicl,1s tiOhl'O las caderas o vtte ltas a levautar !,or delante con nn mot i 0:o, l&gt;urla o heIlota de p:1siuuan,ría. A pesar tle lo~ inevilaules
pliegues de las c1rap31·fas, el conju'lto uo pro·
&gt;enta, de ninguna nwnera, amplitud eu l as fal
(las y túnil·as. tennininqo.;;2 aquel:as, mny fr ~(•nPntcmente, ron bandas &lt;le piel que baj&lt;1n has
ta bonlear la eola. Esta se lli;,po,1() en un p,·
qucño paño suelto, ile la mauera nuí.s gracios:1
po.,iblc.
Ha blarc,mos un uoeo &lt;le las telas que tien e11
el papel más im¡1ortante en la confecci6u de
estos trajes. Los brocados flexibks, los crespones de la China. Jamados de oro o plata, las te
!:is de jaspe, bordadas ele p¡,rlas de 1Jro, ~a~
dibujadas eon perlas ele color·es, los tules e1t
ternmente e111biertos ele perlas ele cristal, lo,
bellos '' moi res' ', los terciopelos la.brnclo, , h.aquí los -elementos con que s.e ejecut arán e,tos
lindos trajes, los cuales consen•ará11 tocla su 1m·
reza ,•lá~iea ele línea. Entre las telas más sua
,·P,s y ligeras qu1: las meucionaclas arriba, s~ñalarem os en primer lugar el encaje de Ohantilly,
iw)l;ro o blanco, ? el de Malinas, pues éstos so:1
los ,que intluclablemente triunfa~án en el próxi.
nto invierno. Contribuirá deliciosamente a su
éx:to, la &lt;:oopcració1i ele la muselina &lt;le sella
vercle. en todos sus mat iees.
-A. fin d~ afirmar lo que vamos clitün&lt;io, rita
1é a mis lPetor as un encantador mo&lt;lefo de tra.í~, confeccionado eon los elementos ele que ha1.:lamo~. SobrP un fond o d? satén blanco ,;e ve11
tlos lJ.uchos vo lantes tic C.h:mtilly blaa&lt;o, repo
sando sobre un tercer volante ele muselina de se·
lb ve!'lle ·? ~nter.1lcla. L a clrapería lle! cuerpt•,
hctha también en Ohautilly, se ernza graciosa '"e1, tc sobre una t1-a11spa rcuci:t tle gasa eolo1· do
l'arne, y se pitrile bajo una cintura de terciopc·
lo Psmeral&lt;la. Este modelo es de una origi 11,1.
lidad y belleza supremas.
X o dejaré de citar también un liadísh,o mu·
d :lo de traje, hec!110 e11 muselina ele sea.., blanca, :ib~olutamente eubierta de bordados ,J,~ perlas. La túnica que Yi!la e.stc ata,·ío es de gasv
h la n "'ª smntunPnt? li~era, y lle,~a movi tnient o~
de tlrapeifa, recogidos ro1t motiYos de rerlas .
I•:l cuerpo lu~e " la orilla ,Ie l rs&lt;•otc, u11,1 berta
de ~,,rnj t• bordado &lt;·011 per las.
Por ú!tin10, u11 lujoso traje ,le hllilP t&gt;st:L h&lt;'·
•'ho en hrot·ado bl'auto y verde. La falda. 1·011
lar,:xa. cola, c,tá·rlra¡,ead~ sob1·~ d ,·ostad!l 11 •ret ho, 1ceo~i611tlth::C )·)..: pJir~u~s c:nn una g·¡·a~1 rn~:t &lt;le se,la Yel'(!I.' pálido. El cuerpo llc1·:t un;, .,,.
¡,rcic tle boforo.kimono ele rnu~elina de s•'.da
Yerdc, t(,!rmin·:1&lt;10 en las orillas por vohtu t~s ele
museli•1a pliss,1da en &lt;· 0111bi,111c•ióu &lt;"Oll f!cquil1&lt;1s
de perlas &lt;le C'l'is:al \'erdo y oro. Pu g-ru1,o d,•
ro~a&lt;; ,le •ed,1, ¡,uesto en 21 lado irquiri-do ,k'
&lt;·orpiíio. atTib:i. tlnl talJe, tennina este lujorn y
artístico atavín.
Se,gu1·n111Pnt~ ao pndda . tlr ni11g·ún UH.)l{P, ·11
estas ecJrh!!-:. líue~s. cl·1r una idea a ,nis ,,)dora.:
dr 1 odas 'ª"' noHda dP-; .1· neal'ion s que la i10&lt;la o fr~ee en e=itos 111on1rntns a las chunas l'le•~:-ill·
üs, ¡,01· lo cu a I m~ reserYo pa ra ir haiblanrlo po·
co a po(•o &lt;le todas ellas. Parn ren•ar c&gt;stos :1JJUJI·
tes. diré qne, las r·olas para l os t rajes ,le baile.
se hacen aú11 muy puntiagudas y mucho más largas, ~, su~l()n drapearse, reteniénlloi;e a la fal,Ja lOll un rnoti,·o de pasamanería o do aplicación bordada. L a mayor parte afectan !a for_
111:i. tlel plie~uc ''Wc1ttPat1 '', l,lstrf"&lt;•1ho 1 lh~ mau" ·
1·a que la 1í11ea pC'rmauccc ~11 t1nl;1 ~u 1·lá•i1":
,;~i:c•ilkz.

M...4.RGARITA.

�:i.,.,.......c,.. ... ;:,.:-'"'....

1.,, "'"""

l . - Manto hecho de oposum orlado con piel de
zorro.-2. Gran manto de leopardo con orilla de
nutria sostenido con un broche del lado izquierdo.

Damos en esta página dos hermosos modelos de
abrigos de piele_s, de gran novedad en París. El primero es de terc10Ji)elo color chinchilla con orilla y
cuello de zorro. El otro es de nrmiño con cuello de
zorro blanco.

�El Mun.do IJustrado
EL PERFUME ROSE DE CHfRAZ
de la casa F. Wolft y Son. re. uma la fr;.gancla suave de las rosas de Pcrsla.

Quinta de Salud
''R• LaVIS. ta"
Una carta.
1Celia: Ya tun el gusto de contestar poi·
correo su carta, pel'O temiendo que ésta se extravíe, le digo aquí cuanto en la mencionaJa respuesta le marnifiesto. a propósito de su consulbi
amorosa.
Si e l joven que le pretende de un modo tan
c1iscreto y constante, le inspira alguna simpatía
creo que debe fomentar ese afecto, mostrán.dose
amable con él. aún cuando no sea sino en la ex_
]iresión de h mirada, animándolo así para qu-•
se declare francamente.
1,N"o podría bace1· llegar a sus oídos una bu~1:a opinión por pa rt-e de usted en favor suyo~
¡ Ojalá ,que asi sea! ¡ recuercle un antiguo r efrán.
el eual ,dica: "una herida de amor con otra nue. . ._ Ya se cura". Si ot1·0 cariño s--e a'podera ele s u
corazón, puede jnz;ga1·se libre de la pesada cadena que hoy la oprime, y la más dulce ventma
Ye1Hlrá a sonreirle, haciéndola olvidar a - ese
honcbn ingrato y ,·oluble que tanto la h;i. h ech o
sufrir. i~o desea la negada de esta dicba, de~¡més de un cauti,·erio ta11 prolongaao como h a
padecic1o1
Por mi par te, e~to es lo que d eseo para us&lt;ted,
pues a? Yerdad la qmiero.
Receta.
Amalia: D oy a ust,~,1 la r eceta que de~ea para preparar una IJomada a fin d e suavizar la tez.
Se mezclan veinte gramos de •gl.iczrina ~imple
con dos ,gramos de borax y aiez gotas a~ tintunt de benjuí
Luto.
!En111gelina: Siento sinceramente la pena dP
us~ecles, y deseo que tengan algún cousaelo en
su justísimo pesar.
Los sombreros de luto, ya. sean grana~s, m e_
dianos o pequeños, deben adornar se con crespón
inglés, ~, las bandas a que usted se refiere, son
da granadina o gasa opaca . Doy a usted el modelo ,que desea para confeeCiionar un sombrero
ele este .estilo. lo Le. parec e bonito?
&lt;El terciopelo no se u sa cuando se llwa luto
riguroso, así pues, no creo que pueda ·usted po·
nerse las prendas de {!U2 me habla.
rrampoco es admitido el envío ele mutuas felieitaeione,, en el caso en que ust edes se encuentran, hasta después que pase el primer año
d,e luto. Si las personas a que usted se refierP
son de la familia o amigos íntimos de la casa,
no hay inconYeniente en hacerles una visita, eligiendo otl'o ella c¡ue no sea el de la fi~sta, a fin
de cle,jarlos en 1~bertad para divertirse como
gusteu.
.Sabe usted que me uno a su pena, ofrzci{Jndom e a sus órdenes para -todo cuanto de mí soli.
cite.
Una duda.
'María del Consnélo: Con todo plac,er contest o a rn pregun.ta. Si la m.an1á de usted no se
opone a 'Jo que su novio desea, debe dar gusto
a éste, acom.pañan.clo a la señora su madre, mier,·
tras é l cst:í, ausente. Se comprenue por este detalle que es un buen hijo, y tan noble cu alidad
es muy escasa en nuestra época, en la cual ü'nperan el egoísmo y la inrliferenúa, hasta en el
mismo seno de la familia.
No no ningún obstáculo en que usted le en·
ví e a su prometido algún ob:,e&lt;quio; así verá de

un modo indudable la constancia y el carmo con
,que usted Jo recuerda, pues la distancia, el
tiempo, y el poco halago en las palabras, son
prnf•has q:1e clifícrilmenta resiste el cor:izón femeruno, sino es c uanclo e~tá dominado por un in.
menso y ver dadero amor.
.,

Sobre medicina.
Lilí: Me 11arece que su afeeción es nen·iosa;
hasta en el estilo ele su carta se nota una exci·
taeió11 que no es normal, pues de otro modo se
rnostraría contenta por la vic1a de diversiones en
la cual se e•1cuentra, y mucho má• aúu por el
g1·~urle afecto ron que su •esposo la cuitla, rorleán,1ola &lt;le toda clase ele atenciones y cumplie.nr1o afanosamente rns menores caprichos. En vertlar1 que mue has m11j ,res cagac1a~ i]es,earían J;,
suerte de usted. estimada "Lilí"; acaso su ca1ácter sufre tantas y tan raras alterncione5, porque le falta a su corazóa "algo" que le es n ere.
sa1·io. ¿ Cuál es ese ''algo~''
So lo sé, ni podría decírselo . . . u sted cliee que
ama a ~u esposo ; tien? una fortuna cuantiosa
~- buena salud; sus padres \'i,·•en toc1avla y la
quieren extraordinariamente ... Siendo así, ¿qué
p uede causar esa pena tan p rofunda, a la cua!
uo l~ es posible oponer reústencia, y po1· esta
causa se dedica a llorar, durante largos ratos,
sin encontrar consuelo a su dolori
Tal vez le sorprenc1an mis palabras, per o, te·
niendo en c uenta la ex,quisita sensibilidad que
se ac1i,·iua en sus frases, creo que s u· eorazón
nece,;jta del amor m aternR1, y si nunca ba dP

ser qu~rido. Por tanto, creo que su novio la engaña, tanto en asegurar que la ama, como en
las disculpas con las c uales intenta explicar sus
largas ausencias. En camJbio, el otro jo\'en que
pretende a usted, ue1nuestra querercla muy de
veras;, su fidelidad está bien probada, y sin clu_
da .alguna que es un hombre capaz de hacer dichosa a una mujer, cuando ésta le enti·egue po:
completo su corazón . ; Por qué no procura usted
lib e1·tarse de la esclavitud de ese cariílo llesven·
turado, dando lugar a otro afecto más digno de
su alma tan nc1ble y generoso?
Confidencia.s.
Miguel: E sper o con interés las delicadas confid-2nr ias que me promete hacerme sotb1·e sus di·
ficultarles matnimoniales y sus fraeasos 1Jo]ític0s.
pero, si he r1e hablarle cou sinceridad, creo qJ.J
podr•é ofrncerle algún c011suelo rrnpecto de 1as
primeras, más no a sí en cuau to a los se~undo.,,
porque mi umco consejo a propósito de estos
asuntos, es el ch hacer una " 'h onrosa reti,·acla",
a,bandonando en lo absoluto ese fu:1esto escenario, donde sólo pueden repres-entarse comedias
repu gnantes para lo~ espíritus leales, ~- en donde suele pe~clerse la honra, la entereza í1el ca·
rácter y basta la misma vida.

MARGARITA.

Cuarta Calle el e HunLbo~

D. F.-&lt;Apartndo Postal, 149.--Ambos teléfonos.
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Tiene 3:! Yí-as y numerosos and~ncs

zig.

ti 111po 13:3 ,·agoues ti: tune u.
Los set'Yicios técnitt•s

Dicha estación, que es la má:;

han ~.•tlu

gra rHlc tkl mundo, ha recnq1lazadQ

ins talado; en

a las cuatro estaciones que 2ra n uti-

zig. La estación ha cousta&lt;lo 130

lizadas actual111ontc cu la tiutlad de
Sus c1imzusiones

millones ele pesetas.

sou vcrtlallera-

111entc colosalrs. l::iu fa t hatla es ti•
300 metros tic ancho por 1111;1 altu
ra 1n·opon·iunal.

afueras ilc Leip·

millones c1"J rnan ·os, es &lt;1ecir, casr
)90

las célebres ferias.

l:1b

¿Cómo prefiere ud. que

La ua,·c ,·eutral

lo maten?

ticu'! :l'.?O metros tic lo11gitm1.
l,a estaci ón, sia sus tlepe11tleucias
accesorias. ocupa uua superfic ie d~

Es prob:tble que tl Jn tro ilc ¡,oec

Médico encargado del departamento de enfermedades nerviosas,

ll6.000 metrGs c uadrados. 'l'ieue 1-l

t odas sus op~racioncs de embarquP

pena cu los Estallos Unidos puc:lau

Dr. A. Ruiz Erdozáin

y desembarque de Yiajcros al mismo
tiempo y sin cstorba1·se. El scn·il·io
de meu~ajerías ha sido instalado

c•seogcr el género Uc ntucrti

Administrador,

J. Lavista.

andenes

'! ll

.v

26 tnues pueden realizar

los subterráneos. Y esto hace

t icm¡,o los coudenailos a la última
qu~

pr,:fieran . Eu todos los Estados de
la
lll

l1'ellcracióu

se inicia 11 u

tHOYi

icnto ,b opi nión en tal scnli,lo.

,Dct,pués t1e totlo-diecn,-con la!
dL\ que... . un triminal de"-'ap:,rez&lt;·a

paños en el
No Use Mas Pecas
rostro el cu el lo
Bragueros
o

la menor excusa
para cont inuar sintiéndose svergonzada y humillada
de tener pecas ó
paños en la cara,
pues PXiste - muy
bien expe1 imentada por cierto la

Creme ''SIRENE" contra
las pecas,

han podido. Yo no uso emplastos, unguentos, que desvanece positivamente toda
no uso arneses. ni engaños.
claRe de paños y pecas en ~1 rostro,
Aplíquese durante unas cuantas noches al acostarse y obsérvE&gt;se que
aun las rnás obstinadas desaparecen,
quedando el cutis limpio y alabastrino, Frecuentemente un ~olo tarro
basta. $2.50. Certificado por corre&lt;&gt;,
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u1cuns &lt;¡lle ptnl e

h•

1

&lt; onct·,1ér,eJ,,

,•~

qu~ escoja el IIL(•din mú, r¡'.q,id o ,,·
mcuos doloroso de morir.
En el E,t,lllo ti~ X c-1·ad,1 ac:• l,a d!'
,·utarse uua lt•.,· o~orgnuclo a los

&lt;·011 ..

tleuc.11lv::: l l C'Ü\;_!ir c11t.1·e la hon·a o el
1

fu~iiarHi ento.

l·:a d

de

l'tahse ll'l

tl'! _jatlo siempre libre c&lt;a elecc ión a
Jo.s sentcnciaLlo,;. ob~cn·á11úo8e

t¡uc

el fusil es mujho m ás "popular"
,¡uc la hona. De quince ('jccucionL's
capitule:; :sólo se registraron dos 1,or
este último 1irocedirnic11to,

y, aú,1

así, por un ohido tl ! l jue,.. que pre,_
tiuc1i6 lle eonsultarlcs a lo~ intrr~-

satlos.
Eu g'Cllera],

1M

co111lcn,dos

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11 0,·io no tiene por usted un amor sincero. y todas las escusas que le da, respecto de sus largas
ausencias, no pu e&lt;l?n convencer a Dinguna perso11a que sa'be cuántos y cuán penosos sacrificios
~1aeen los enamorados, a fin de estar cerca del

quc&lt;laudo abierto al ser dcio públi-

YO ENVIO 'PARA ENSAYO

Se publica semanariamrnte por la.

ment:~.

para ,·iajt•ro:; de la eiudatl 11·.• Lcip-

EDUARDO LICEAGA.

Pida V. á este Prifesor
que l,a su vida.

ra que ei público circ ule cúmoda·

co, la nueva estación ferro\'iaria

Si U, ha ensayado antes todo y no ha conse•

" EL MUNDO ILUSTRADO "

Unz. opinión.

El primero ele :'lfayo se inauguró,

DESPUES DE SO DE EXPERIENCIA HE
HECHO UN APARATO PARA HOMBRES,
MUJERES Y NIÑOS QUE CURA LA HERNIA.

DIRECTORIO

que stl disponga t1c grau espado p,t·

ral hay adosada otra destinada úni-

Ya no queda ni

mm
llevar en sus brazos un hijo propio, adopte uno
ajeno, el cu'll llegará a se•· suyo por los vínculos clel cariño. ¡Hay tantos niños huérfanos y
wbaudonado-s! 6Por qué uo hace usted esta prueba? Acaso sería la felicidad de varias personas:
la de su es:poso, qu~ virn triste al verla siempre afligida; la de sus papás, que sufren por
igual causa; la de usted, y la de algún po.bre sér
üesventu rado, que al recibir la dicha la ilevolY,ería eentupl.icacla a todos sus bienhechores. Un
hogar sin niños es un nido vacío; procnre usted q ue un alegre pajarillo lo llene con sus
cautos, y usted nunca volverá a llorar; se Jo
aseguro. iN o cr ee que tengo razón 1

Una estación que cuesta
190 mil Iones

Sírvase escribir claramente,

T-RAPHAEL
, Vino fortificante, digeaUvo, tónico, reconstituyente, de sabor
11:iXCelente, mas eficaz para las personas debilitadas que loe
ferruginosos y laa quinas, Conservado por el método de
11, Pasteur. Pre!lcribese en las mol~atiaa del estómago, \a
clorosis, la anemia y las convalecencias; este ,rino se recoPlienda álas personas de edad, álaamujeres, jóvenes 1 á lo1n.iitoa.

) A!.!10 M.YI IMPORTANTE, - El único Y/NO auténticJ de
S. RAPHAEL1 el solo que tiene el derecho de 11a.ma.rse así, el solo

que es legitimo y de que se hace mención en el formulario del
Profssor B0UCHAROA Tes el de M,.. CLEMENT y c 1• de Va.le11ae
(Drfime, l'ra.ncia). - Ca.da Botella. lleva la marca de la Unldn rts
lo. Fabr/cantss y e11 Jl pescuezo ll1l medallé11 anu11cia11d"• el
" CLETEJS '', -Los demas son groseras y peligrosas /alsi.icacfo.1Jes.

Mlles de oerso
nas de todas las categorías soc I a 1 es
h &gt;&lt;ll obtenido beneficios de los tlonsejos ñe este P rof P sor, Quien dice á V,
de lo Que es V. c,.paz. como puede V,
obtener éxito.Quienes son sus aml¡ros
y s11•enemlgos, y le
describe los buenos
y malos períodos
de su vida,
Su descrlvclón de
los aconteclmienLos pas,.dos, presentes y futuros dejará • V. sorvrendldo. Cuanto le es
necesario conocer
es: su nombre (es•~---=
c ,lto vor V. mismo 1, la fecha de su nacimiento y el sexo, cuyos datos le servirán
tn,ra guiar •u trabajo. No es necesario dinero. Menclónese el nombre de este veriódico y obtenorá una lectura de prueba
gr11tulta.
El Sr. Paul St&amp;hman, experimentado
Astrólogo de Obar Nlewsadern, Alemania,
dice:
"El horoscopo oue formó vara mí el
Profesor Roxroy resultó rompletamente
conforme con la verdad, siendo un trabajo lntellgente y concienzudo. Onmn :vo
mismo •o A•trólniro Px ..mlné cutn»uo•amente •us r.álcu lns Pl~nPtHrloR 1ndlr.,.r.tnne•, encontrando que el trabajo era
~ o en todos sus detalles y aue el
mencionado Profesor conoce perfectamente los adelantos de su ciencia, Mr,
Roxroy es un v rdadero filántropo y todo
el mundo debería aprovech•ne de los ser·
vicios del l'rof•sor. t&gt;ues. con ello vueden
obtenerse muclH•• ventajas,"
La Barones" BlanQuet, una de las más
lntel!¡:entes señoras de París. cllce:
"Le agadezco su Petudio completo de
mi vida, que es vPrdaderarnente de una
exactitud extraordinaria, Ya había con·
sultado ant"'s á otros astrólogos, vero
nñnca como basta ahora me ban contestado con t1&lt;nta verdad, ni me han dej ,do
completamente satisfecha. Con el más
sincero agrado le recomendaré á mis amigos y conocidos, por cre"r seguramente
que haré una buena obra dando á conocer
su r.tencla maravlllosa"
El Rev, G. O H. Ha.Hkarl de Pensil va•
nla. E •tados Unidos, Pn carta al Profesor
Roxroy le manifiesta:
•· Efl ustPd, á no dudar, el esoPciallsta y
maestro más l!'rande, aue existe de su
vrofeslón. Todo aquel aue le consulte se
marAvlllará de la exActltud de sus detall•dos estudios Individuales y de sus conspjos y recomendaciones. A tín los más
p,scét&gt;t lcos, le consultarán una y otra vez,
después de comunicarse con usted l)Or vez
vrJroera "
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de su nacimiento (escrito muy claramente) 1nd1Que su posición (señor. señora. sefírrlta) Y C01&gt;1e también el slgulen te verso
con su 1&gt;rop!a mano:Su consejo es útil,
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Pua ser dfrhoso.
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Con los ojos abiertos</name>
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        <name>Don José Canalejas</name>
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        <name>El gran Guignol</name>
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        <name>El reloj</name>
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        <name>Le regne interieur</name>
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        <name>Sarah Bernahdt</name>
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                    <text>Vonsina
nivel'3itarl,a

"..,ANO XIX. TOMO II.

.N UM. 3.

México, Julio 21 de 1912

r

�e

-

t..,ANO 2&lt;

�T-RAPHAEL

QUINA
LAROCH~
TONICO-RECONSTITUYENTE-FEBRIFUGO

Vino fortificante, digestivo, tónico, reconstit~rente, de sabor
"xcelente mas eficaz para las personas debilitadas que los
ferrugino~os y las quinas. Conservad~ por el ~étodo de
M. Pasteur. Prescribese en las mol~st1as del e_stomago, la
clorosis, la anemia y las con!alecenc1as ; e_s te vmo_ se r~comienda á las personas de edad, a las mujeres, jovenes y a loa nmos.

0 AVISO MUY IMPORTANTE. -

El únjco VINO autéptic4:' de
el solo que tiene el detecho .&lt;!e llamarse as1, e~ solo
que es legítimo y de que se hace menc10n en el formular10 del
Profesor B0UCHAROAT es el de M" CLEMENT y C1• de Valence
(Drfime, Francia). - Cada Botella. lleva la marca; de la. Uf!lón r..dB
to, fabricantes y en 11 pescuezo un me~allon a.nu~c1an111 el
"CLETE.AS ''. - Los demas son groseras y pelJgrosa.s fals1tlca.c1ones.

Debilidad, Agotamiento, Dispepsia. Falta de
.
Apetito:_ C~nva.lecencias, Calenturas

s. RAPHAEL,

Entra los mlllaraa
da
testimonios
da
aorobacl6n con que á
diario se v.i honrada
y favorecida la QUI ·
N, LAROCHE,y que
nos seria lmooaibla

El Mundo Ilustrado

rf uberculosis de los riñones

rec,roducir equí, o•t•--

C:,, Verdadera

Agua Mineral
Natural de

•·Jamás podré decir ni repetir lo delid iso que es la "QUINA-LAROCHE".MARIA LUISA DERv AL, du Théatre Michel 19 Ba Males herb e ,. -París.

Esta dolencia es, por supuesto, propia y com(~n . de ., los afectad_os
con tisis pulmonar, porque en sus esfuerzos . de ehm111ac1on de los ger•
menes en la san&lt;&gt;r e del tísico, los riñones nusmos se afect_an Y se hacen
presa de los mitioblos. Pero aún s in existir Ja t uberculosis en otra par·
te del organismo, los riñones pueden ser afectados; y una vez que l~s
gérmenes se ap.oderen de su delicada .Y coonpleta ,extructura, se. ~~lhpücan con gran rapidez y la destrucción de esos or~a?-os es ra_r1d1s1ma.
En el estado incipiente tiene remedio ese mal grav1s1mo, segun lo . )1
demostrado un eminente especialista que ha obtenido los más halag11e·
ños r esultados con la siguiente fórmula.

ª

.l5 gramos.
.15 gramos.
.60 gramos.

Estos ingredientes son obtenidos en cualquier botica ó farma cia
bien surtida. Colóquense en una botella que se flacudirá bien antes de
tomar cada dosis. Esta consiste en uua cu char adita después de cada comida ó sea tres veces al día.
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VICIY GRANDE•GRILLE EnfeB~;:::."
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Apartado 605. México

siempre es eficaz. Millares de personas curadas por ella testifican
sus maravillosos rt&gt;.&lt;iultados, y por eso es que se ha hee:ho la pre•
ferida del público. Basta usarla u~a vez para tenerla siempre en
prevención, Produce efectos segurfs1mos en

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ULCERAS, QUEMII.OURII.S,. FISTULAS, ERUPCIONES, ETC., ETC,
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,-Exrco, o. ,.,

El c-ontacto de }a p REl\IA FLOREJ~A, untuoso sm ser
graso, procura ,a l cutis una sensación ac:rradable de frescura
~

'

de flexibilidad, de bienestar y le recubre de una capa delgada
y protectora que facilita su función sin trabarla, y anmr.nta
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1
1

su terciopelo y su diafanidad.

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morfinómanos, enajenados,
alcohólicos y quirúrgicos,
empleando los medios terapéuticos más modernos. Eficaz atención para los enfermos. Departamento especial para señoras. Instalación eléctrica completa.
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tensión, mecanoterapia.
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De A, GIRARD, Rne a• Alesia, 48, París
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EDUARDO LICEAGA.
Médico encargado del departamento de enfermeda., des nerviosas,

Dr. A. Ruiz Erdozáin
Administrador,

J. Lavista.

SABADO

23

27

Santos Apol inar Obispo Mártir y
Liborio Obi spo Confesor.
* Conjnneión de la Luna y Jít;,i•
t er, á la s 1 l h. 36 m. de la noche.

Santos Pantaleón Médico, Aurelio y Natalia Mártires.- Hoy y el
29 dto semidoble.-Comienza la no·
vena de Nuestra Señora de las NieYOS en la Profesa,

JUEVES
25

F. S.). Santiago el May or Apó~ ·
tol, P atrón principal de la ciudad
de Qnerétaro. Santos Cri!¼tóbal y
'.l'coclomiro l\fártires.- La D eclicació1o
de la Santa I glesia Catedral de
Ca'lll,peche.- Func ión en Catedml.-

Tlálpam, D. F.-•Teléfono 16.

CREMA DE BELLEZA

MARTES

(V igilia de Santiago). Sari FraH ·
cisco Solano Confesor, Santa Cristi ·
na Virgen Má rt ir y el B . Antonio
del Aguila Coufesor.--Comienza el
solemne nove nario de
uestra Señom de los Angeles e n su santuario.
• Oposición de Urano con el Sol,
á las 12 h. 24 m. del día.

Quinta de Salud
''R• ta·t"
VIS a

FLOREINE

Hoy entra la Canícula.

Zenit de •México, á las diez horas
cinco minutos, tres segundos de 1:,
mañana.

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~~ao~~;~•e porte, enviando
oon el pedido en sellos de correo $().80 ove. por oada oaJa Y por docena $2.62,al Depositarlo general, SR. RAFA.EL s. ORTEGIA, ,SI/' CALLE OE MANRIQUE N 9 fl2.

(3o. de mes y 80. D. P.-Miner•
Ya). El Divino Redentor. Santus
Juan Monge, Daniel Profeta y Praxedis Virgen.--Oficio y misa de la
fi esta del día : rito -doble mayor y
ornamento blanco; se conmemora la
Domínica y Santa Praxedis.-Fuu.
ció n solemne en Catedral al
Señor del Buen Despacho, proees1on
con el Divinísimo antes de la misa,
sermóu é indulgencia plenaria.F unción titular é indulgencia plenaria en la capilla del Señor de la
E spiración.-En algunas iglesias,
que oportunamen•te se avisa, fun·
ción á nuestra señ ora del Carm,m.

Santa María Magdal ena, ilustre
Penitente y San Pla tón Mártir.Función en algm.as iglesias.

VICHYytTAT

Quina Laroche 1~ '~~~~~:~~~-~~~!!~~!~

21

22

Enfermedadea del Estómago.

Exíjase en !,as farmacias la verdoadera

DOMINGO

LUNES

del

~ASTILLES - SELS - COMPRIMtS

ES PELIOR.OSO --¡:¡
• DESCUIDAR
LOS R.INONES

JULIO

Extracto compuesto vegetal Arvelina.
Jarabe compuesto de Ilipofosfitos . . .
J arabe compuesto de Zarzaparrilla. .

remos el siguiente:

Calendario de la Semana

(P. S.).
*Mercuri o 0 11 su mayor elonga·
ción Oriental , á las 8 h. 24 m. de la
mañana.

VIERNES
26

El tipo mú perfecto y más acreditado deo todaa
las aguas purgantes naturales contra:
Oonstipación habitual, congestiones, obesidad, obstrucciones del bajo vientre, hemorroides, etc.
"Sus efectos rápidos y seguros, suaves y m oderados se dejau sentir sin
cólicos ni molestias, sin repu~nancia en el gusto, ni perturbaciones gástricas,
ni cansancio consecutivo." '€$ Ull rcguladcr y 110 Ull dtbllltaatt." "Hnnyat!i
-János es, por excelencia, el purgante de las mujeres y de los niños." "Es el
laxante de los extreñidos y de los congestivos, el gran remedio de los sujetos
sedentarios y para los trabajadores intelectuales, en los cuales regulariza las
evacuaciones alvinas y calma los síntomas dispépticos; es el específico de los
afligido,¡ polisárcicos."
(Dr. E. Monln,Parf•.l

..,

De1confie1e de la, falaificacionea.

Hunyadi János

S'3

vende en las farmacias y droguerías.

(F. S.). Señora Santa Ana. Madre de María Sautí.sima. San Erasto
Obispo Mártir.-Indulgencia plena-r ia en Catedral.-Funeióa titular
en la parroquia 'd~ Santa Ana.-Co.
mienza la novena de Santo Domingo de Guzmán en s u iglesia.
El Sol pasa por el Paralelo del

OOMPLEXION NACARADA
Lozanía Prímaveral
Se:losida~ y Perfume á Ja piel

Creme "SIRENE" para Embelleeer
Lo aue l{ener almente ofrecen algunas verfumerl as al BELLO
SEXO con el nom bre de cremas, no
son sino ordlna·
t l&amp;S .,CREMAS Plll·
LIGROSAS" Que
,.jan el c utis y

destruyen los t ej! dos subcutttneos. Por eso,
i cuántas arrul{as
y cuántos vailos
en la cara I Las
vartícul as de
esas lnescruvulosas "POMA.DA S'
penetran en los voros; allí se corrompen
y lueg&lt;&gt; las repulsivas erupclon~s y la~
manchas cuticulares en el rostro. ··lQUÉ
HA.CJDR?", diréis vosotras, bellas bijas de
Eva, º'lENHARINARNOS COMO PIERROT?"

Mejor serls eso; mil veces mejor aue en•
venen..r vuestra epidermis con las llama·
das cremas ,.ntl-bla-iénlcasy destructoras
de la tez, si no cont..rals con la Creme
SIRBN~ para Bmbellecer, cuyas
virtudes emolientes y cuyo verf ume de
fr••cas lilas lleva en sí la lozanía de una
radiante edad primaveral, aue se lmnarte
desde la primera anllcaclón á toda mujer
aue la usa. "Hace Innecesarios los polvos
y oculta las huellas de las viruela..•."
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Certlflaado por correo $2.60,

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Johenaen, Féllx Co., Av. S. Fnnctaco 39
J. Ulh!eln Suc1, Colino 3. México

�UNDO LUSTRADO

El Mundo Ilustr"ado

UNA
CUBANA
CURADA

¡Realidad, realidad!, ya llegaste.
Adiós mundo. Adiós corazones ,humanos: mentiras, van idades, miseVoy á morir. Ya estoy en el
gran convencimiento de la agonía. ria-s é hipocresías.
Adiós, alma de las almas . . .
Veo pasar ante mis ojos todo el pa·
Rogelio Femández de CASTRC.
sado de mi existencia y en veloz
carrera dirigirse al porvenir.
¡Oh, ilus iones de un día! Aque·
Página d~ amor
ilas qn-e con tanta fe alimenté, y
que de flor en flor volaban pro·
Era una tarde dulce y apacible,
yectando s ublimes sombras; aque11:is que creían en la sana prima una tarde brumosa, de emneño; la
vera y que al calor de débiles rayos tarde que nos hace presentir André~
, jugueteaban co11 el gusano de su Bello en su tierra '' Oración por T o· da! Ya no volverán! Las veo huír . dos".
Caminábamos cogidos d,,il brazn
¿Por q~é me abandonanf No se va- por la polvorienta carretera dando
•
yan; aun quedan algunos segundos
1 en el gran r eloj de ceniza. E 3pC· «ortos paseos.
Los pinos que bordean por un hrad.
La Pal~a, Consola~ión del Norte,
¡Ay! y t ú también te quedas go- do el camino musitaban la plegaCUB.A.- Deseo manüestar á Vd. los londrina de mi ho"ar! Tú mi úni- ria de sollozos y suspiros que cansufrimientos que he pasado antes de co bien, permite qºue yo, ;ólo, des- 'ta el aire al pasar entr e sus flex:tomar su Compues- ciend·a al '' in pace'' et-erno Y Tú, la bles ramas. Plegaria tri-,te, canción
1
~~iaL~a~!.tI~z e1:. compañera de mi alma, t..ev~ndott de adiós.
El sol m oría, y al e:iviar sus ra-:
palda adolorida, me e11 l~s mome_ntos que yo desciendo1 ~ os postreros doraba con áureos to
dolia el costado iz•
No, m1 . bien. ~o p11ede ser. E s nos las siluetas verdi-negras de los
A solicitud enviamos gratis un Libro
quierdo, la mens. le.y que n11 corazon i:1º puede cum_ 1árboles y el gris ribazo d el camino.
truación no era re. phr, Y q11e co11 hornble sarcas:no
completo
de recetas de cocinar tituCerca pasaba un arroyuelo que
guiar y sentia s 1 n. bDrla.
,
.
lado "Manual Royal del Panadero
to mas de reuma.
Ve n. Arrod11Jate ante m1 lechJ )·umoreaba entre l:H piedras sus en_
Durante 1os dos mortuorio de manera que mis la- 1dechas compuestas d e be,os alados. y Pastelero," que contiene instrucciones completas para el u so de los
primeros partos ca- bios coincid-irn con los tuyos; que (le mariposeo voluptuoso.
Dulce y triste era la hora; todo Polvos Royal para Hornear en centenreci de leche¡ la tus ojos cierren los míos, y que tu
criatura pereci . En apague mi aliento aliento. Sl; ve11. tenía el sello de lo que no vuelve ares de recetas, para hacer el pan más
'
el último embarazo no te detengas, amor. Despójate de ~e lo efímero.
Me hallaba á su lado y sentía su fino, tortas, bizcochos calientes, buñse me presentaron sintomas alarman• esa máscara que al nacer te puso
,tes. Como ya r:onocia _el Compuesto la Sociedad y sin vel'giienza algu \nirada posada en mí con insisten- uelos, etc., sencillos 6 ricos. También
Vegetal de Lyd1a E. Pmkham, empe. na abrázame. No mires esa turba ia, s u mfrada melancólica de Jo., varios centenares de recetas para toda
cé á tomarlo. Un fi'asco me alivió aristocrática que critica la razón y f!Ue aman y aman casi un ideal.
chse de alimentos desde Sopas basta
tan~ que seguf con él hasta curarme que ampar a .las desvergiienzas. Fi- 1 Sn aliento perfumado saturaba Poi;tres. Dirigirse á
r~~calmente, dando á. luz un hermOS!) ja tu v ista en Dios, en los ángeles la atmósf era que nos rodeaba con
mno y con abundante leche para en. y en el Cielo y lue"O ha· ¡0 qu un vaho de vida, de calor ...
arlo." - SRA. JOSEFA A . DE JAIME- .
'
,
o
z
t
Ibamos ·tan juntos que el aire al
ROYAL BAKING POWDER CO.
RENA, La Palma c. del Norte CUBA. ello_s ~e orc~e.nen. I ensad q :.e este es 'agitar su caballera azotaba á la vez
'
•
el umco mrnuto verdadero. L o marNewYork
Atienda este Consejo.
! ca el reloj Eternidad. En este mó• lni rostro con imperceptiblr., lat'gazos.
Ninguna mujer debiera someterse á me11to todo es r eal ; grande; sunA la vez que todo se -sumía en esa
una operación quirúrgica que vaya ari. t uoso. E ste es -el intervalo más su:
esgando su Tida, s in antes probar debí- blime que tiene la vida del ser soña- !orada neblina del atarde~er, que
odo se hundía en el misterio del
dame°:te el Compuesto Ve~etal de l?, ,lor; _del ser b uen o; del ser Dios.
Sra. Pmkham. Esta acreditada medí.
Mua~ya se acerca la .l uz. ¡Qué erepúsculo, se hacía más -p oética é
cina, hecha de raices y hierbas solamen• hermosa! 'l'al parece el lucero que j mp_alpable su silueta dulce y ado·
DE QUENTIN
te, ha _probado ser.por más de SO ~ño1 en otros tiempos co utemplábamo$ rada.
Era una hora azul y una hora
el tómco y re~onst1tuyent.e J'.!lás valioso desde el postigo de tu casa.
Mli\\OSAS
para los amantes
para el orgaw.smo de la muJer.
1 Ya nada fa lta. Ven, pronto. Co- g ris. Azul por la poesía. Gris p or
H
recuerlo.
LaSra.Pinkhamde Lynn,Mass. rred para que sean tres luces la,
La vida y las pasion es tejieron
E. U. de A., invita á las enfermas que alumbren , en esta noche de a bpara nosotros un manto ele añoraná que le escriban :pidiéndole un 'sol uta obscuridad, el inmeclible ñ:r_ ~as
y recuerdos, y en esa hora gris
consejo, el cual sera gratis, reaer- mamento ...
vado 7 siempre awcilla.
- - - - - - - - - - - - - - de atardecer nos eu volvíamos e11 él
bon santa unción ...
Juntarnos es recordar y los 1·e
cuerdos aún de alegrias tienen un
&lt;lejo amargo. Juntar nos es entristecern os.

La Dernier Voyage

Regist rado como artículo de segunda clase en 3 de Noviembre de 1894.-Impreso en papel de las Fábricas de San Rafael.

· Año XIX-Tomo 11

México, 21 de Julio de 1912.

Con el Compuesto Vegetal
de Lydia E. P1nkham.

f

VIOLETAS RUSAS

Para obtener un

hermoso Pecho

-

Todos saben Que la opulencia de la.q for·
mas del pecho es muy apreciada de los
orientales y aue sus mujeres enWenden
maravlllosamenteel arte de adQulrlresta
robustez, aue no slempn la da la Natu•
r"leza.
Fuera del Oriente, un hermoso pecho es
lirual mente considerado en todas partes
\ cual la expresión más verfecta de la be•
lleza femenina; además. es el signo aproximadamente cierto de una salud flore
ciente. Para adQulrlr este de&amp;arrollo aue
1hace tan eleirante y tan seductora á la
. no hay nada más eficaz ni mejor
1mujer
para la salud Que las PILULES ORIEN·
TALES.

' La tarde decli1,ó :
' Brilló la luna é incó,..nito cantor
alado saludó su ·oisro. º
Era una hora de en.sueño, que sólo almas poéticas ó románticas com,Prenden.
. Tuvimos clara noción de la partida que nos separaría é instintiYa ·
m ente nos apretamos con nervi oso
movimiento, como querien do desafiar
el destino á que nos arrancara á
uno de los b razos del otro.
Un beso ·inucho tiempo conteniclo estalló con frenesí, con locura.
Y el arroyo se unía ca n•tando su
canción ele besos, amasados con lá _
grimas á esta eucaristía del amor . ..
D espués. . . nada; otro recuerdo
para otra hora gris, nostálgica y de
atardecer de ensueño y de poesía . ..

'Estas pfidoras tienen, en
efecto, la virtud de desarrollar y de r econstituir los pechos, de fortalecer los tejl
dos, de borrar los relieves
huesosos de les bomhros y
de dar á todo el tusto una
1rraclosa20rdura
FABRICANTES.
Convienen á la joven
Que se desarrolla a11í coLa Oas" más Or"nde y Mejor Surtida de In
ltepúbllc11. Tod" 01...•e de Artfoulos
.; moáli•mujerQueno ha
tenido nunca ó aue ha ,
de Optlca. Trabajo Rápido.
perdido la hermos1ua del
Ventea al por Mayor y Menor
vecho. Obran estl•
LJenam"M órdenes por Correo con vrontltud.
molando la naturaleza, y esto sJn vioApartado 1722,
Av. Independencia 2.
lencia: de abí su ac ·
MEXICO, D. F.
clón benéfica sobre
la salud y también
l:L establlldad del resultado producido, el
cual se mantll'ne desvués verfcctamente.
l,as PlLULES 0RIENlrALES tienen, por lo
demás, una nombrad la muy antlirua y unf
DE LOS
vnsal. (Marca deposftada seirún la ley)
Tratamiento de dos meses aproximadamente, fácll de seguir.
Precio: El frasco con noticia expllcatl ·
v:,, 6.35 francos.
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SI e• vara ·•novia," poraue su sabor ce·
l•stlal le hará suspirar i;,or un beso.-SI ea
para un novio, porQue su suave fragancia
embrla¡rará su ternura. La ''abatida" es·
oosa atraerá á su marido con estas VIOLETAS, porQue la darán una boca ■abro
se.. El Marido desamado con estas VlOLE
TAS complacerá á .;u es.l)OSa, vues aun Que
fume ó beba licores. su aliento auedarti;
dellclosn, LAS VIOLETAS RUSAS DE
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de la mujer y el espíritu conaulstador del
hombre,- ''Oajlta artística de aluminio",
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Número 3

�natal, faltu . ... . Siu caYilar un instante, ~n~erezo, pues, mis p1sos, rumbo á la easa de 101 tia.

DIBEOTOBIO
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Directo.:,
.TOSE F. ELIZONDO.
Se publica semanariamente por la
COMPA1UA EDITORA NACIONAL, S. A.
Gerente General,
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Oficinas:
Cuarta Calle de Humboldt, número 52. México,
D. F.-Apartado Postal, 149.-Ambos teléfonos,

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Precio de subscripción (Pago adelantado):
En la ciudsd, por un mes . . .
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. ,, 0.50

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s:ptiembre, 16. Sus ag~ntes en Europa, la Societé Mutu.elle de Publicité, 14 rue de R ouge·
ment, (9 e) .
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LA TERTULIA.

Llámase esta señora doña Joaquina Puente
Yiuda de Haro. Es de subido linaje; posee hacieutla reoular y ·b ieu saneada, una lrnminosa easa,
muy ;éntriea, frente de solitaria plazuela en .Ja
-cual ,·ése un tomplo de una sola torre, y-¡horror !----en el centro ;rodea,do de -cuadros de hierba
fresca un monum~nto á Juár,ez. T•a mbién tiene
mi tía' una ,perrita ,y un gato á los que quiere como á las niñas de sus ojos, y una criad-a gruñona.
Me deteno-o en la puerta. Doy tres diseretos
toques, que tienen ruidoso -eco, allá dentro. Momen t-0s -después, el .anidar .Jleno 'Cle. ,presteza de
unos pies -descalzos sobre -del enJadnllado del za"uán y el consabido "quién f ", al que respondo
'.:..re,;puesta inútil :-Yo.
Heme aqtú en un zaguán, en el cual anchas m~cetas de begonias florecen. Una lámpara eléetnca pende del techo del corredor, desparramando
v,ivo claror sobre el patio. Ea "huele de noc-he"
y las "estrellas" embalsaman el aire.
Tras de mi sor,presa por haberme encarado co~
una oriadita de '' no malos bigotes'', como se dice ,por acá; con una de estas fáJmulas jalisciences tan limpias, tan anodosillas y á Jas veces tan
risueñas, en lugar de tropezarme eon ~a ,pecadora
humauidad ele la criada gruñona, recibo otra no
menos feliz: 'la de sa,ln-dar allí mismor á la hija
lle mi tía-mi tía también, porque es de advel'tir
que la tía de que .antes ,he venido ha.blan&lt;lo, madre de ésta, fué hermana de mi abuelo, y parienta próxima de un viejo canónigo que llegó á
dean de 3a Catedral •de Guadalajara y murió á la
edad de ochenta y pico de años, á &lt;Conseeuencia,
seo-ún al!mnos, ,de "vejez "-y esto es .Jo más ,probable,-y, al decir de otros, !de una indigestión,
porque ca,be añrm.a:r que al ¡pariente de .mi tía
abue-Ja .piada en ex.tremo el aromático chocolate
del que le regalaban v~_inticuatro libras cad;1- año
&lt;las jacarandosas monJitas de Santa M.an a de
Orncia.
'l'oaas estas genealogías excar.abajeáronme el
&lt;magín cuando Lolita H.aro, con extr-emos cariñosos, que mucho dlle honr-an, apretaba mis manos
entre las s uyas.
Lolita e3 una solterona de ,buen parecer; muy
sua,·e, muy -discreta. Se ,q uedó par-a vestir santos
por acon1pañar á mi &lt;tía en -su -aneianidald.
-P.a,sa,-me dice:-pasa, que mucho se alegraJ"á mamá ,de verte tan grande .... ¡Viálganne, pero si qué grande, qué gr-ande estás!

En las ,calles de la pequ'eñ.a ciudad, .res~~na el
úJ.tinno toque -de oraciones. Sólo el que v isita la
pequeña ciudad sabe lo que este canto de ca,mpanas tiene de mrlancólico y de grave. Se va extendiendo, lento, por ilos ámbitos. Baja &lt;le las torres quieta.mente. La-s torres color de -rosa, desvaEn la sa.Ja saludo á doña Joaquina Puente viunecidas ya en la ,penumbra del tramonto, lo moda -de ]faro. La sala yace en J-a 5emicilari-dad temdulan suave.mente respon-diéndose unas á otras.
blorosa que e~pande una lámpara d-e petróleoY va en ,el anoch ~er -de Jnni-0, rumoroso, -dulce, • á mi tía no Je agra•da la luz exe,esiv.a,-'Col-0ca&lt;la
impregi;i.ado el aire de un olor de santidad. .
en un velador lleno de ehucherías.
Se han eneendido ya las Juces. Una ,clamlad
- ¡Hi_jo!-exe,lanna mi tía.- ¡D1chosos •los ojos
mortecina baña en fas esquinas el empedrndo
que ,p ueden verte! 1Ary! nunea creí, á mis años .. .
irregular. En la~ tien-das, •;efléja~e la luz s~bre
Me .mira curio'&gt;a á través de lo~ espejuelos de
las armazones exiguas. Aqu1 y alla, en Oas plazueoro, con sus ojillos eansados. Me •wcaricia las malas, ;palpita con ex traño temblor, ~n ~-ª somb~a.
nos. Sonríe. Diminuta, exangiie, enluta~a, diríaLos templos están cerrados. Los Jar-dmes estan
sela perdida en el amplio ' 'confident e. ''
desiertos.
- ¡Virgen María! ¡Pero .si qué cr ecido estás!
Se escucha sob-re las baldosas de ,las aceras,
¡Eres un hombre! ¡Y yQ que te ví, tamañito así!
algún paso m~droso. Es una viejecilla, embozad_a
Señor, cómo pasan los años .... tY t u papáf iY
hasta las narices en ill negro ehal; son dos eh1tu manná f i Y Miguel, mi -sobrino, ,Jo ha,s visto T
e uelos p&lt;&gt;bres que pasan; es una linda muchacha,
Anda, siéntate, que tenemos mucho que platicar....
de gallardo andar, descu.bierta la iea,beza •blond~,
iMe presenta á una viejezuela amiga sn_va, de
que, seguida de su eriada, encaminase á una vifaz
enjuta y rugosa. Llámase ést a -doñ a Lugat··
sita ó torna de ella á casa ....
dita Robles. Ambas, así como Lolita, me aeo;;:1:1
Ha oesa,do el toque de oraciones. -Sonaron las
á preguntas.
seis. Una ;radiación !de oro viejo, del oro de los
4Y cuánto hace que no venías por aquí~--antiguos retablos, ~arpadea en el ocaso.
dice Lolita.-iLO aburrido que debes de e~tar'.
i Dónde están, me digo, dónde están los mora--Claro,-añade mi tía.-No hay muchos Médores de fa. pequeña ciudad,
xicos.
-Están, me respondo yo mismo, de _tertulia alY!) escudriño en derredor. Arriba del estrado,,
"Unos en las tiendas, en sendos equipales, á la
hay un cuadro del Sagrado Corazón; retr-a tos de
puerta, eharlall'do al aire Jibre y "obstruyendo'•
familia, diseminados por las paredes; sobre de
el ;paso; otros de visita en )la casa ,d e alguna anlas rinconeras, figurillas de porcelana. El mue_
ciana tía, ó prima bonita, ó cuñada .amable, ó leblaje es de bejuco. Un péndulo de r eloj 'lllurmujana amiga ó parienta; otros l!Ilás,-iIIluy poeos,
ra su monót:mo decir, al fondo de la estancia .
tan pocos que podrían eontarse con aos dedos -de
La perrita, que por ilililagro no salió á ladrar
la diestra,-rondan el apaeible refugio de sus
cuando en-tré, dormita en la-s piernas de mi tía.
novias, aguardan-do el momento de -la ''reja''; el
L laman entonces á la puerta. Son tres golpe~
resto, sobr~ torlo si son mujeres, dedicanse á los
secos: "trae", "trae", "trae". . . La perrita
engorroso..q deberes de su estado.
endereza las orejas, y gruñe, Doña Joaquina murLa sombra va 5ien-do ,cada vez más -densa. El
mura:
perfil ondulante de las fachadas se reviste de u11
--Quieta, "Jolie " .
color difuso de penumbra. Hay una secreta trisLolita, volviéndose, grita:
teza en las :rosas .... - ,Qué haeerf--&lt;torno á in-¡Paulaaa, tooocanl Vaya á ver quien es . . .
terrogarme,- á esta hora IIllistica de los ~ueblos;
Lnego, rn]:&gt;orosa, agrega, dirigiéndose á mí:á dónde irf
Y en aquella zazón me viene á Jas mi.entes
E stos eriados ... ¡cómo son! ... ,verdad'?
la memoria ya un poco confusa de una .antigua
Oyese, en el corredor, un fuerte garraspeo.
ti¡i, á qui en ,) ia mucho tiempo no he v isto.-Yo
Entra en la sala un señor gordo, alto, trigueñc.,
también- me digo,-tengo tías á quienes visitar;
ele escasa b*rba giis, Sah,1da ~ravemente. M·
tia l e dice;
·
~-o, tiue t~n-tos años ~Col! que -de aquí, mi cj11ila&lt;l

· -(No recouoce usteil á mi sobrino, don
Juanl
Don Juau Uollautes me contempla. Enarca una
ceja, primero; luego se da una palmada en la
frente. y exclama :
- i Pero hombre, eres otro! , ¡~aray !
, .,
l\Io reo-ala con un apretad1simo abrazo. Sien
tase juut":i á
S_aca del ~olsillo t•n g; a_n p~~u~lo rojo con dibuJOS ama111los,-el. cla~1co paliarate;, ~ reflexiona, tornando a mirarme:
,
.
-Has' crnciclo
una barbandad!
1C'omo corre
el tiempo, eh, Y nosotros,_ ~n la higuera! sin
acordarnos de que somos v1eJos, ¡no es c1ertv,
doña Joaquinaf
Lugardita asiente, risueñ~.
.
¡Sabe usted doña Joaquma,-d1ce don Juan,
- que la inundación estuvo anoche á punto do
llernrse un arco del puentef
- D e eso hablábamos, don Juan'tfntes ~u~
sobrino Jlegara. ¡ Y es grave el
estropicio 1
-Muy serio, sí, señora.
.
-Pero reparable, seguramente,-d1go yo .
Don Juan Collantes se agita en su asiento.
Enciende un cigarro: fuma; se acaricia. la baTba:
-¡Como no lo repare el Espíritu Santo!
Lolita inten·iene :
- Dicen que el Gobierno ...
-Al Gobierno le importa,mos un pito ...
Mi tía, ,que ha si.do siempre muy conser v.ado
ra exclama:
' -¡Válgame, don Ju·a nl ¡Usted lsiempre tan
enemigo de los poderes!
-Pero, J oaquinita,---;protesta d_on . J u!tn,--e!
río crece que crece, y el puente que se cae ...
¡Cuándo ha sabido ust-ed que el Gobierno s••
preocupe ,
·En este instante, y sin haber llamaclo, porque el zaguán ,sin duda quedó abierto, penetran
en la sala don Antonio Siiuen•tes, su mujer y
su hija. Don Antonio es hombre de madura eda&lt;l_
un tanto calvo ya; se distingue por su gran nariz aguileña. Doña María Engr acia, su mujer,
que frisa en Jo·s cuarenta, diríase hermana mayor de Luisita, su hija, una joven esbelta, ,le
negros y pensa.tivos ojos.
Pónese de pie elon Juan, con grandes extremos.
-Amigo don Antonio,-exclama,-nos había
hecha do usted tierra encima . ..
Yo pensé que haría años que, don Antonio no
aportaba por aquella casa. De.&lt;!pués, en el transcurso de la charla, supe que había estado la an_
tevíspera. Era miembro invariable de la tertulia de mi tía; y, ya ,se sabe, cuando en provin
cias se es miembro de una tertulia ...
Saludóme cortesmente.-Nos habíamos en
contrado el día antes.~ Me ,presentó en seguida
eon -su mu jer y su hija; luego, volviéndose á
doña J oaquin•a :
-¡Qué crecido está!, , verdad 7
Don Juan Collantes vuelve á enceuder otr•i
pitlllo, y encarándose con don Antonio Sifur.1~tes, le dice:
7 Qué hay de nuevo, don Antonio l
- ¡Cómo!, ino sabe ustedf- exclama don Au·
tonio.-Que el río estuvo á punto anoche de
arrastrar dos arcos del puente ...
--No, lo han engañado á usted; no fueron dos
arcos: fué uno solo.
-Permítame, don Juan; fueron 'd os.
~Don Antonio, repito á usted -que fu~ uno
nada más ...
:Se enr edan ambos en una diecusión formidable. Las señor-as, al prineipio interesadas, son
-después extrañas á ella. Doña Lugardita -cuent a cómo un zenzontle que ·h abía compr:trlo no
hacía aún dos semanas, quebróse aquella mañana una pat;;i.
-1 Ay!-,exclama Lolita, candorosa.mEcnte.- ¡Pobre animal !
A propósito de quebraduras, doña MaJ"fa E ngr acia habla de lo travieso que es uno 11'1 sus
niños, el más pequeño. Mi tia escucha atenta.
Luisita clava sus ojos pensativos en el patio . ..
Y corre el tiempo. . . Suenan varia-s campanadas ·lejanas. Son 1as oeho. Uno á uno, l/Js visitantes se despiden.- " Hasta mañana, s1 Dios
quiere",-dicen á mi •t ía.
Los últimos en ·marcharnos somo; don Juan
Collantes y yo,-Mi tía me dice: "Que vuelvas
pronto' '.-Lolita nos acoq¡.paña hasta el freseo
zaguán invadido por el aroma del '' huele de no-ch e ".-Atravesamos la pla~uela solitaria. La
ciudad duerme, callada. Don Juan me dice:
- ¡Qué tereas son algun as gentes, iverdadf
mire usted que sostener.me que fueron dos ar
cos los que. . . Mañana tendré ocasión de pro])ár~elo •. .

LAS INUNDACIONES EN EL NORTE

m!.

:~i

Ca.rloa GON~ALEZ PE:&amp;A.

Aspecto de los alrededores de la ciudaci de Irapuato después de la terrible tromba que inundó e l Bajío.

Zaqueo el humilde
POR M ARIA ENRIQUETA

Para " El Mundo Ilustrado"
Momentos antes de entrar J'esús á Jerkó, el
pueblo, en ona.sa, estaba ya reunido ,para verle Jle•
gar. Todos querían contemplar su rostro. ver !'l
color de au~ ~ahellos, ver s us ojos, ver su man to. Una inm!'n~a curiosi,\acl f!r&gt;tal,a sobr e aa11,~lla muchedumbre tendida á lo largo -del cam.ino
¡,or ,londe iba á pasar el Señor.
Las palmeras se agitaban lánguidamente con
el viento, y el sol pintaba el cielo de ua doraLlo mate.
- , Viene ya 1-nreg-untaba la muchedumbre
impaciente, r emoviéndose como las olas del mar.
- No; todavía no,-re.,ponclían algunas voces.
-Aun uo aparece ...
Y la impaci et:cia ponía anúas eu los ojos de
aquellos hombres é inquietud en sus pies. Y to
,los muct~oan de sitio. pareciéuuoles que el que
guardaban no sería el más á propósito para ver
bien el paso del Señor.
Bandadas de pájaro3 cruzaban el cielo y piu laban en el aire líneas caprichosas que se ex_
tendían dirigiéadose hacia el horizonte. El vient,;,
suave y tibio, prendía un susurro armonioso en las
copas de los árboles .....
- Aun no ,·iene,- exclamaban alounas voces·
- pero no tardará, y entonces le ve~emos. Dicei~
que su manto es azul, y que es incomparable la
dul zura de sus ojos .. .
- De su voz S3 c ueulan co.,as peregrinas,-díjo una mujer alta y bella. sal iendo ele entre n n
apretado ¡.!ntpo.-'Dicen que, en hablan rlo él, las
peiins se &lt;les hac en ...
- Sí,-ex~lamó otra;- y cuentan tarnbi~n qufl
ct:ra á los ciego; y que hace anclar á los paralítiros ...
-Pero ies que veudrá, por fin 1- prcguutaba
1,na vieja an•iosatrente.
- i'lí. sí, de venir tiene; se sahe bier!;--rrsnon,lí:rn los hombres.
· Y toda.s aquellas gentes Re erguían , levaulaban las cnbPzas, ~e empinaban rnbre la punta d e
los pies, para poder mirar por encima de aquei

mar humano que ii \"eCes se leva ntaba eu oi~aje altísimo ...
En mp,lio de esta muchedumhrr, había nr,
hombre qu2 sufría tormentos indecibles: ern Zaquao, el public-rno. La -suerte uo había queriuo
favorecerle dándole la estatura que tienen los
demás, y Zaqu eo casi tan bajo de cuerpo como
un uiño, iba y Yenía e:itre la gente, con impaciencia dolorosa, lle no el corazón de angustias,
desolado, comprendi endo que aunque hiciera subrehumanos esfuerzos JlOr erguirse, ni vería ai
Señor, ni e,te justo pondría sus ojos en él. .
~:.VIás me hubiese valido quedarme en casa,clamaba el buen hombre yendo y v iniendo por
todas partes con suprema inqui etud;-porque será mucho peor haberio tenii!o cerca y no verle,
que estar lejos de él ...
No había acabado de proferir estas palabra.,
el buen hombre, cuando el grito de '' ¡Viene!
¡viene ya!" ... , se ext endió entre el geutío.
T e-das las cabezas $e a lzaro'.l en u·,a gran a s·
pirar.ión, como. corola; que se levantan ,lespuc&gt;s
que pasa el '"iento. y uu s ilencio solemne se hizo en todas partes ...
Zaqueo, hundido, ahogado en el fon do &lt;le aquella ola •h umana, no intentó siquiera tender S'l
cu ello. iPara qué ese esfuerzo inútil, L !evós,,
las manos al corazón, y clavó los ojos en ti.erra .. . Pero en el movimi ento unánime ele la
muchedumbre, y por algunas voces que se atr•!·
vían á romper el s il encio, adidnó que el Señ or
avanzaba, que era h ermoso, que eran rubios sus
cabell os. que su manto era azul. ..
Lágrimas sinceras. nacidas ele) foiulo d,, su
alma. gotearon sobre las manos ele Zaqueo . ..
-Pasará junto á mí-se di,jo angustiosamente,-y no podré ni siquiera besar la orla de su
traje . ..
El corazón de Zaqueo palpitaba fuertemente.
- ¡Ya viene! ¡Ya viene cereal-gritó con la
voz anhela:ite un e hiquillo que estaba á horcajadas sobre el cuello de un hombre.
-Sí, sí, ya viene,- dijeron con entusias,110 va_
rías voces.-No habla con nadie, pero tiene una
gr~n paz en ('l semblant e ... "ivlira&lt;l qué hermoso
es ...

Zaqueo, en u,1 .ímpetu loco, avanzó con trabajo alguno pasos, y ll egando á una higuera que
alzab a sus escuetas ramas muv cerca del cam1·
no, trepó de prisa por s u viejo tronco ...

---.Aunque 110 xne uuja el señ-or con e.1 bálsaimo
ele su mirada, s iquiera podré verle yo,-1)en.sab,
Zaqueo mientras subía precipitadamente al ár·
bol, te:neroso de Hegar ani ba cuando ya Jesús
hubiese pasado y estuviera lejos .. .
Más de una vez, el vie inexperto de Zaqueu
resbaló por el tronco de la vieja higuera, que
parecía oponerse al anhelo inmenso ele aquei
hombre. Pern era ta n poa.ero,a &lt;la volu ntad de éste, que al fin pudo ll egar á la copa.
En aqu el momento ¡,asaba Jesús frente á la
higuera. Zaqu!'o, palpitante. le vió con avidez....
Y entonces sucedió una cosa inesperada: alzó el
Señor los ojos hacia el á rbol, y anegando á
Zaqueo en una mirada suavís ima y profunda, Je
1lij1, con tranquila vnz :
-Baja del árbol, que voy á hospedarme ea
tu morada ...
Zaqueo, mullo ele asombro, deseentl ió de la higuera y ca.minó hada J esús, t rémulo ele em oción, mi entras la :nultitutl, sorpr-endida, le abría
paso cov. respeto ...
Y eu ese hermoso dí a. el pueblo entero lle Je·
ricó pudo asistir al triunfo de uu humilde, mie utras J esús consagraba con sus pies el polvo de
aquel camino, y el viento a lzaba un "hossana''
!'n las copas de las pa lmeras ...

Variedades
::\1r. Charles W. ~force, de Boston (Estados
Unidos), ti ene el conv,encimiento de que la tierra es plana y ha d epositado en uu Ban,co de la
población 1,500 duros par.a 'la persona quA .¡rneila probar á su satisfacción que el g lobo terníqueo es redondo.
Los suaneta.s que ha.bitan en las ,montañas
que r,e alzan entre los ,mares Negro y Caspio
son qui,á el pueblo más •holgaZ&lt;án del mun,do.
Su ·civHización no ha progresado casi na-da en
~,ooo años. Para e11os son ,fie.stas -euatro ,días ,
de la semana, •a parte ele las fiestas ~e los santos.
,I

�\j

edremec_e fuertemente, el ca.netero ,pierde el
equilibrio y {'.80 al suelo, y apenas cae cuando
la rueda que Je seguía, que ,pa.reeía acecharle,
le ,alcanza y le destroza. Ni tiempo tuvo fa víctima ele lanlear un grito. El gana·do, soñoliento
bajo el sol, ajeno á la tragedia, continúa an dan,d o, anel-arrclo . ...
·
Y hay en el fin obscuro de ese hoonbre ,l a
elocnen,eia ele un símbolo. Es el fin de los r-evolucionarios, de los artistas, de los •conqnistaclores, a;plasta,dos bajo la grandeza de s11 obra.
Ellos dieron la voz ide la rebelión, originaron
el movimiento, y cuando quisieron •d-etenersti
fueron alcanzados . pór su idea y muertos por
ella . La humanidad rueda í'mpasible sobre cadáveres de hombres; es el •earro que sigue . . ..

En la carretera
.... El ,carretero-han &lt;licho los peri&amp;dic~
- tuvo la desgracia de caerse -0el sitio donde
iba sentado y una de las 1ueilas del carro le
pasó por encima, dejándolo rnuer,to ....
iRccomponéi3 la escena 1 .. .. No puede se1
más nilgar, y, sin embargo, hay alrededor de
€'lla uu silencio augusto, una im1&gt;asibi.li,dad
fría, una mue-ea tan evidente ,d e hecho irrevo•
e.a-ble y ,preciso, quo s-entimos el roce de la fa.
tali clad.
La carretera gri~, polvorie.nta, &lt;:on sus mon·
tones de grava r everberautes bajo la furia del
mediodía y el ca lor pern sobre fos l1ombro1 del
sol, se aleja zigzagueando por entre la opulen,c ia verde y oro &lt;le los campos enlti ,,ados. Es
caminante. El cielo azul tiene 1ma li,mpi-dez
cruel. A largas ;]istancias, interrumpiendo la
monótona esmeralda de los ;;embrados, hla,1quean los bardales de una huerta, ó la clli-:nenoa de una casita tle paredes enjaílbegadas y
techumbre be1meja, lanza al espacio, eomo un
grito de hogar, una peque1ia -c olumna •de humo.
Presta severidad al 4)auorama la melan(!o,í.a de
los oli,·o•, plantados en los declives del terreno.
Borrachas de luz, .las cigarras repiten su canción mo-norrítmiea, estridente y suicida. Estremecidos por fa brisa, inunda.dos 1de sol, los rubios trigales que las amapolas salpicaron de
sangre on-dulan, amrnriJ.lo, y rojos, c0&lt;mo una
bandera {le Oasti_lla.: Ni -ladridos, ni éantares.
Todo reposa, to,fo, duerme, en el bochorno ori ental ele la siesta.
Unieamente, á lo largo idel camino, el carro

Edua.rd o ZAMACOIS.

En busca del jardín

del Edén

Un vi aj e d e exnloración á la tierr a de Adán y

-

Eva.

Este verano -s aldrá una expedición quil ca-s i
seguramente ha de despertar más interés que ei
descubrimiento d~ los polos. El objeto de los
expedicionarios es descubrir una tierra descono-

tante difíciles tlo explicar, pero es curiusa la
circunstancia de que muchas de ellas están acordes en el hecho de -qne en los tiempos pasados
el hombre vi ví a en el círculo ái·tieo, cer ea del
polo Norte.
'A lgunas ,de est as leyendas hablan de estre
llas girando en el firmam ento en dirección ho rizontal, en vez de salir y ponerse como nosotros las vemos. En el polo Norte el sol, la Inna y las estrellas se mueven alrededor de l ciP01 0 horizontalme nte, pudiera decirse porque e n
el círculo ártico, los cuerpos celest e~ salen v se
ponen una vez al año, y hay seis meses de' noche.
Por otra parte, los h ombr es ele ciencia están
conformes en declarar que en épocas lejanas e:
remoto Norte no era el frío desierto que hov
es, ~ino -una tier~a cálida, casi tropical, donile
, babia aves y ammales, y donde florecían las
· 1 rlantas como hoy en el Sur de Europa.
Nadie ha podido determinar el orioen de Jo,
esquimales. ,M uc hos los ereen descendientes degenerados de r aza,s que vivieron antio-,iamente
en lugares como la 'fierra de Croeke~ cuando
el mundo estaba libre de hielos y de nie, es.
Al cambiar paulatinamente el clima, much os
de aquel los habit ante, primitivos fuer on desce~dicndo ?acia el Sur, m ient ras -que otros siguieron all1 y ,se aclimataron al frío. Todas las
razones inducen á creer que los e-s quimaies soo
cleseenclientes &lt;le los que se quedaron en aque
Ilas r-egiones.
·
La próxima expedición á la Tierra de Croc kcr
irá provista de los más modernos instrumentos
para investigar las teorías que se han rnst entaclo hasta ahora, y toilos sus esfuerzos tenderán
á descubrir rastros de los perdidos habita:.1tes
del misterioso continente.
La exreclición ei!tá hacier.d'l p reparativos para permanecer en aquellas desoladas r-c,,.iones
dos años por _Jo_ menos. Si ·como ,parece probable corona el exito .Ja -empresa, la expedidón será una de las más famosa.s, porque 8c habrá encontrado el jardín del Edén.

Sr. L ic. D. Jus to Sierr a, jefe de la misión que
r epresentará á Méxi ro en las fiest as
de l primer centen ario de las
cortes de Cá tiz e n
• España.

S r . Dr. Gregorio Mendizábal, otr o de los m iemb ros
•
de la dicha m isión.
•

Sr. D. Salvador Díaz Mirón, miembro
de la misión citada.
cargado de saeos de harina avanza lentamente
dejando tras sí &lt;los surcos ,profundos, y tan
pronto se inclina á un lado, ,c omo á etro, según
!as -desigualdades d-el terreno. Jfasta seis mulas, poderosas y cubiertas de sudor, tiran de él,
y el estrépito de sus colleras vibra á comipás.
El carretero, sentado en una ,,:J.e las barras las
piernas inertes, un b-razo •a.poya,do sobre el redondo cuadril de la ,mula primera, va medio
domlido, que el sol marea y aturde ,como el
a.Jcohol.
A interva.los, tm estremecimiento más ru•do
del convoy le despierta, y s us ojos reconocen
el paisaje y se detienen iute~igentes sobre el
ganado. No todos los animales ponen en el trabajo la ,misma voluntad; los hay ,p erezosos y
ladinos, que se reservan y encomienclan al compañero su ,parte &lt;le dolor; -las correas del tiro
lo indican; y aquello no está bien: hermanos
son todos y ,por igurul !deben fatigarse.
La voz ele! -mayoral resuena, justiciera y niveladora:
- ¡Arre, Pint ada!... . ¡Arre, Delantera! ... .
Y por ,dos Yeces el látigo restalla aguijador.
Ahor a el convoy va subiendo una ,cuesta; crece el a-binen ele •los animales, cuyas ),irgas orejas se balancean isócronas sobre el fondo ceniciento ,del ca,mino. D etrás del mayor-a l, muy cerca, una de las ruedas &lt;del carro, bruñida por el
áspero roce .del piso seco, adelanta amenaza-dora, sin tocarl e nunca. El homibre, tranquilizado
por la bondad de fa '!'arretera, satisfec.h o tal
Yez de lo que hizo aquel ,lía, se ha clor1nielo. No
teme narcl a, no se acuenla de la muerte que va
á su lado, en aque,1111 rneda poclerosa, brillante,
que avanza tras él . . ..
De pronto, al .pasar un bac.he, el conYoy se

Sr. D. Juan B. Delgado, forma parte
de la repetida misión.

cicla que sólo ha siclo vista y á distancia, por u:i
hombre blanco, por el comandante Peary.
En un viaje al Polo Norte, en Julio de 1906,
el famoso explorador vió la desconocida tierra
co-n un catalejo de gran alcance desde cabo Tho.
mas .Hubbard, que es el punto más septentrional de una de las islas que hay al.Norte i!el continente americano. A esta tierra desconocida
se la ha bautizado con el nombre ele Tierra de
Crocker, y la próxima expedición lleva el propósito de explorarla.
Lo má.s extraordinario de la 'fierra .ae Crocker
es que se eonoc.ía ,su existencia antes de que la
hubiese Yisto ningún ser humano civilizado. El
cloctor R. H. Harris, conocido especialista en estudios marítimos, estaba perplejo ante ]a~ curiosa,s corrientes del mar Artieo. No podía ex,plicarlas ninguna formación terrestre conocida, y
por lo tanto, sqlo podían ser debidas á la existencia de una tierra mi steriosa al Norte dti
América y Siberia.
En Julio de 1906. según queda dicho, el comandante Peary vió esta tierra á distancia, pero de ahí no pasó, porque el Polo Norte, el centro de su ambición se baila en otra dirección .
El doctor Harris no sólo predijo la existencia de- la Tierra de Crocker, sino que expresó su
tamaño aproximado por lo,s cálculos de las conientes oceánicas; esta misteriosa tierra ártic t
debe de tener cerca ele medio millón de milla.;
cuadradas.
Hay muchas razones de peso ,para suponer que
la desconocida tierra fué la cuna ele la raza hu_
mana. Ca.d a nación tic&gt;ne sus leyendas y tradidones, desde los chinos hasta los griegos, en lo
tocante al sitio do:ide vivieron los hombres
primiti~•os. Algunas de 0$tas 1eyenclas son bas-

La "grande kerm esse" del 14 de Julio. -Gru po de niñas vendedoras de confetti. -Una ua a vended
,
.
' , niijos-en los trajes característicos del ¡ra~ General.ora ambulan t e.-Napoleon, Cónsu l y Emper ador ;

�LA LEYENDA DE SANTA ISABEL
(Consideraciones sobre tma obra d e Franz Lis1,t)
('!'raduccjón especial pal'a '' EL
ILUSTRADO'')

J)l UN DO

F.s hermoso, aunque atrevido á las vec.e,, d·:fiuir las palabl'as. l:;i lo que en el artista se llama genio, implica una inconsciente y divina irtuición, que descifra espoutánea:nente la natura.
leza y descubre poco á poco los arruoniosos secreto~ de sus síntesis. necesítase, sin eluda, mayor suma de genio ,para ser 1111 Manet que pal',l
haber sido llafael. Lo que parece probable, en
todo caso, es que no son siempre los más raros
ge:1ios los •que producen las obras perfectas. Pa ·
ra la mae.;tría integral, un Debnssy es una excepción quizás única, en la línea ele los innov·1clores.
Francisco Liszt. fué más que u n ,precursor, y
si se descubre boy con estupefacción, en su obra
por tanto tiempo d&amp;,;eonoci&lt;la, el modelo ó &lt;&gt;I
germen ele cuauto quedó rle la música que hubo
,le seguirla, encuén•tran- e también en ella bcllPzas dignas de una admirnc-ión intrínseca y rnuy
aita. A este hombre poseedor de los dones innatos más extraordinarios, que fué niño prodigio y
0

Señor Don Fernándo González Roa, nombrado
secretario del Gobierno del Distrito.

ardiente, su pa;ajera dicha ó sus rristc7.as no
se revistieron jamás de egoí,;mo. Servía á l&amp; g lo•
ria de los otros antes que á la suya propia, y,
hasta el último día, no parece haber pensaJo 8!1
sí mismo sino cuando los demás le dejaba•1 tiempo ¡1ara ello. Su obra resiutióse á causa tle Í'stos, uo cabe tluda, porque eran mucho.;; y . la
amista] ele Liszt fiel tanto CO'!llo infatigable. En
suma: que tantas fu eron las afecciones fl~ Psto
artista, que tuvo demasiadas patrias, demasuu1o,
hogares, y domicilios simultáneos y suce:;1vo~.
El huésped habitual tle su.; lares, era s-:.i malc_
ta de viajero; arrnstró su obra, en post1 ó eP
vagón , de Pad s á Weimar. de Roma á Butla¡,c;t,
y á Viena; por todas partes. Po~que, .;ri tl6n:le
110 iba Liszt, que no fuese acog1clo co,1 transporte ó respeto, morador efímero ó familiar ,l,1]
albergue, del palacio ó del clau;troi

Si las Cl'eacio1ies del arti.sta han .mportad,1
quizás. aquí y ahí, el tlaño que le6 h,1,,~ían las
múltip.les atencjones del hombre, admirase un·J
más bieu de que &lt;&gt;l quebranto no haya ,ido mayor, y de que este nómada impenittJ&lt;11'3 i,aya !o. grado la posibilidad material de una fecundidad
tan maravillosa en sus resultados. No menos que
el contenido específico de su obra, su fe cha, el
momento y las cond iciones en que fuó elaborada, testifican el a1]mirable genio ele! músico. Había Quizá en Liszt la mateda diviua de un Gocthe 1uusical, ele &lt;¡uien la vida, nefasta ta!.l.to por
sus favores como por sus inclemencias, nos robó el esplendor su¡¡rn:no en la absoluta perfección de la obra maestra.
Mucho hay de •incomparable en lo que nos
queda, y nada que no ,,ea ó haya sido precioso.
Prueba de ello es "La leyenda de Santa I sabel-". La intuición genial de L iszt lo ba renovado todo en el art e sonoro. Liberó ia harmonía
y las forma s iustrumentales; rnalizó la sinfonía
cí clica, y, en tanto que Mendelssohn agotaba
un pedante oficio parodiando á l\fozart y á Bach,
Liszt supo, en sus ''Misas'' y en ot1·as obras,
emancipar y transfigurar la '' música re ligio.
sa ", L1troduciendo en ella, con el uso de los to
mas litúrgicos y el ''leitmotiv'·' emanarlo de su
desarrollo musical, una amplia y á men -tclo a u' daz libertad de estilo y de poiifonía. Creó, en
; fin, el tipo del oratorio moderno, y ,sugirió con
él todos los géneros. Si las "Beatitudes" ele. , ri\-au manifiestamente del '' Cbristus' ', ' ' Elisabeth" po-c!ría pasar, por más de un título, co
mo un esbozo abandonado de '' Parsifal "·
No solal.llente el corte ele! drama, la naturale·
za y expresión de lo; senti mientos abí distrib uidos, incitan al paralelo : también .muchas curiosas analogías ele detalle hay, que anuncian ....
claramente, entre otras cosas, la marcha fúnebre
tle 'l'iturel y algunos coros del Graal. Subsisten,
no obstante, clifereacia,, profundas, en oc:isiones
esenciales, y quizás significativas. Com•J antes
el amor, el misterio. el tabernáculo y la liturgia, no son más que un pretexto de '' Parsi-

Notas nupciales
distinguida.~
de la semana

Señor don Gonzalo Mane10, nuevo contador de
Glosa de la s ecretaria de Hacienda.
fal "; el mus1co se contenta con éxplotar el carácter decorativo ó sagrado en ,servicio de su
propia y clorninaclora inspiración.
Parece que Liszt sometió la súya á su fe. La
composieióu intermitente rle "EJisabeth' · se coloca entre 1858 y 1862¡ y vi:1iendo justamente
despuf's de ella el brío, el espíritu fogoso y las
temeridades ile los '' Poemas Sinfónicos'', la
obra sorpren.de por la serenidad del pens:tmiento y la sencillez de los medios empleados.
Es que el artista concibió ahí, más que una
tragedia vivida, la idealización mística ele sn
san·t a heroína, una plegaria que es tanto eoir.n
una apoteosis. Por apasionaclo que se considere
el fervor que 1a anima, vemos la piadosa, ajena
á todo efecto profano, aun á trueque ele ine11rrir en nt0:10tonía, tomando su lenguaje propio
ll e los himnos del culto.
Sereuiclacl tal está quizás dema,; jaclo lejos de
nosotros para que la si n-támos en la audición
tardía ele una obra escrita hace medio siglo, y
no nos es fácil decid ir si, como en otra parte el
corazón del hombre, la fe del cristiano 110 indujo aquí á menudo al artista á una a b negación excesiva.
.Tea.n MARNOLD.

renovó,-jugauclo como quien dice,-el '' virtuosismo" de su -tiempo; que aguardó casi la cuarentena para compon er y dictó súbita,mente el
progra.ma del arte ele una época, no l e faltó aca ª?, pa1·:i, ser desde todos puutos de vista, el mús1c_o 1_n~s gra~de &lt;le] pasado siglo, que, bacía los
vernt1crnco a n os resbalar eu una cáscara v romperse una muñeca. Y é,to no pol'que el i)ianist 1
haya _caus_ado cu él serio perjuicio al creador, si_
no mas bien por el renombre ele éste y su buen
éxito inmediato.
Tan sólo en lo que Ljszt escribió para su ins
trumento, pueden tlescubrirse á veces las traz:i .,
del triunfo resonante. Pero el ''virtuoso'' aclamado por las ·turbas, adulado por soberanos ~p_r~ncipes, . halagado por el gran mundo, conó
no den~asiaclo tanle y asaz ,poco el aislamiento
necesano para la eclosión de la oura ele arte.
l!'altóle acaso haber sido menos -. ;eductor, menos
&gt;"Sensible y menos geuernso.

Sr D. Miguel de la Cruz Escamilla y Srita. María Carmth
Araujo, firmando el acta matrimonial el día 14 de los corrientes.
Ceremonia nupcial en el m a-

~n su europea existencia de 1msiones, de v1t
t~nas, &lt;le tidelidacl y ele apostolado, dúdase que
L1szt baya experimentado jamá.;, con el obscuro apa_r·t:imieuto de lo6 seres, la durable quietucl exigida pai-a la "énesis de la obra maestra
completa. E! amor p;;r ,vagncr no ern más quP
un pretexto de '' Tristán ''. La hipérbole desenfrenada ele sus cartas á l\fatilde, traicionamejo·r dicho,-una especie &lt;le ,serena furla, 11~~irnplacable ineliferencia á totlo lo que 110 rs ,11
genio, s us pl'oye&lt;:tos, su esfuerzo.
Liszt tuvo un corazón asaz humano, y nad,i.
que á él se refiera le fué extraño. Compada-!ió
basta el exceso, sin r eservas, y de todas las maneras. Tras de haber prodigado una jtncmtu·i

t rimonio , eligioso del Sr. Escamilla y de la Srita. Araujo,
efectuado el domingo último en
la capilla de Guadalupe del templo de la Profesa.

·
t es a I b anque t e d e bodas del Sr.
As1sLen
El señor don Fe{'nando Roa protestando como Secretario del Gobierno del Distrito.

D. Benjamín
Molin&amp;
y la Srita. Margarita Pe;áez, ef~ctuado en ChapultPpec
el 12
del actual.

�Cu~otos Naciooales
LOS OJOS BRUJOS
Por Antonio Mediz Bollo

Al Lic. Manuel Sa les Cepeda,
Maestro en decir y en pensar.
S u parlre f ué 1111 ára be buhone1·0, musculoso
y atezaclo. Su madre fué una alemana rubia como un lirio, y frágil eu su juventud como el al-t
&lt;le una mar ipo,3a. Se llama Sara y había nacido de aquella unión híbrida y pasajera, por uu
azar de la suerte, en la fresca ciudad de Valladolid, perla de mi terruño yucateco. Creció libre
y contenta en un florido r incó!l de barrio y, co_
mo todas las mozas del pueblo, sabía ir á. m isa
los domingos, coqueta y sonriente, ,arrebujada la
encantadora cabecita en el rebozo azul y ágiles
los pies diminutos dentro de las zapatillas de

raso; scLIJía ir por agua al "tenotl'" eon el cántaro sobre la rotunrl,t &lt;·a,lcra. y el cast:uio pelo
suelto á &lt;·borro~ sobre la tentadora espalda, y
sabia ta~b ién, en las tardes azules y plácida•s,
sentarse a su puerta ron la guitarra entre los
brazos opulentos y soltar al a ire cauciones comarcanas, ton una voz maravillota que le había dado fama y no:nb1·e y que detenía en la
cane embobados á lo· mozos. Era un.a nota d.'
exotismo entre 1,t gente n1lgar y sencilla de b
buena ciuclacl de Valladolid aquella chica primaYera,I, que era como todas siu ser como todas, á
la vez, y que liabía hereclado ele] paclre una
oriental opulencia ele carnes. y de la madre
el delicado dibujo de su rostro y la melancolía

(le su al:ua, inquieta y nebulosa como lo, cielo;
ele! Norte. Las der.; razas habían dejado gallard~~1ente sus. huellas en la gentil criatura, pero
hicieron al Juntarse un verdadero prodigio en
sus ojos, traros,
rarísi mos,
in·com.: ,rensibles.
Eran grandes, abierto,,, profuu.dos; miraban fi.
jo y eran como una noche en cuyo fondo relamf)agueaba uua extraña luz ele luna. Otras veces
parecian claros, rn ponían casi azules y e!l el
centro de la redonda pupila fulguraba uu punto de fuego rojo y brillante, como un rnbí herido por un rayo de sol; de mañana á veces pa •
recíau esmeraldas, obscuras, encendidas por
dentro; de noche deslumbraban y chispeaban como brasas. Aquellos ojos e ran infernales, bru·

jos, sobrehumanos, y ¡~onían t~na \!lquietucl. en
cada espíritu y una ansiedac1 m1ster_10sa _en ~ada
corazón. Los ojos de Sara no ten1an 1gua1 01
parecido ~iquiera. ¡Quó ójos había dado Dios á
aquella criatura!

Cho,10 Roura era dueño en Valladolic1 ele una
de esas admiraciones ele aldea, iuconclicionales y
profunclas. Nadie tan popular como él. To¡los
contaban una historia suya, llenos de orgullo
regional y l le".J.03 de envidia á Yeces. iQuién co_
mo Chono Roura f En toclo el Oriente no había
nadie que como él corriera un potro man?arróu
á sabana .abierta, ni eruzara á nado seis veces
el ''cenote'' ancho como un río, ni pusiera una
bala más eerteramente en el cor,azón de un ciervo, ,ni se a rrimara con más suerte á hembra ~ás
fa.mosa, ni se gastara. la plata con los a1mgos
mas á gusto, ni tuviera más garbo, más alma y
mas fortuna, que aquel bravo mozo, moreno_ y
fuerte, generoso y altivo1 ,que ,antes d~ los vernt icinco años había conqmstaclo la glona.
Era propiet ario de un paraje cer cano á Valladoiid, y en él se ¡iasaba la ,semana _e,itera, sól_o
eutre Jos sivie.ntes, viai]anclo
las milpas y eu•
0
dando los ganados. A qu ella heredad constituía
el fruto de seis años sufridos -e n el fonclo c1'
]03 bosques, en los cortes de palo ele tinte, y en
las monterías de chicle, .desafi,anclo las fiebres,
y anda:1do á ti r os con los indi~s. De allí había
reo-res'ado á sus lares con la faJa reP'leta de peº y había comprado
' "Los rN ara,nJOS
· " , aque 1
sos,
pedazo de tierra de donde sacaba en cada cosecha buenas caraas ele maíz y cada mes una yt,nta de toros, qt;e veudia en VaHaclolicl á los comereiantes y á los '' abastecedore.3' '.
,
L os domingos, muy temprano, se.. le veia en·
t r ar por las calles Yalizoletan,as, Jrnete en su
"Demonio", un potro negr o, fino y .relucie~te,
sobre el cual se erguía su figura arrogante, simpática, y desde cuya sill_a , como en_ un, trono, tomaba copas con los a.nugos, cletemdo a 1:t, puertas de las t iendas, y ajustaba cuentas con loR
neo-ociantes á .Jas ori llas dei mercaclo. Almorz::i_
0
b,a con su 1~rndre, salía por la noehe á ignorado,
amorío-3, y á Ja mañanita, ya estaba otra vez
cami:10 de "Los Naranjos", alegre co:n o un
dios.
Por el pueblo se contaba que Chono tenía quebrade.ros de cabeza con los amores ele Sara, la
muchacha aqueila hija ele! árabe buhonero y de
la a le.mana t-r iste. Un-a y otro reían cuando se
les hablaba de ésto, y ambos .seguía:1 s iu novia y
novio conocidos, como -si los clos ejemplar es más
bellos de la -comarca hubieran de ser etern'.lmente solteros. Alguien llegó á decir una vez que
El "Demon io" amanecía toclos los lunes atado á
la puerta de la casa ele Sara, y que ele allí arrancaba al aalope, e ntre las bru mas ele la matlrugada, por la carretera que conducía á '' Los Naranjos''· Pero nadie aseguró má3 despu.és d~
lsto.
Un domi:1go ~n el med io día, u n grupo cl_e cazadores discutían anirnada·mente en Ja tienda
de dcm Pedro P.lore.s, la más frecuenta da ele Valladolid. por ser punto ele cita ele la gente moza
y principal. Entre &lt;iopa y copa, se hablaba ele
la expedición q ue iba á emprenderse. Un tigrP.
e.norme había aparecido por el rumbo, merotlea1'.clo por los corrales ele las hacienda.; , l levándose
los becer ros y matando piezas mayores. Un vaquero había siclo asaltado por la fiera, en mitad
de un camino, y se le había encontrado eon el
corazón ab ierto ele un zarpazo. L-as gar ras del
animal clejaban huellas e,1ormes en el polvo de
las vereclas. Naclie r ecordaba u n ·tigre ele esos
tamaños. Por eso se iba á clar una baticla por
t oclo el monte, para matarlo. L os cazadores est aban animo:,os y alegres. Aqueilo era una fünta. ·
Sald rían al ano2hecer, llevando magníficas escopet as, soberbios rifles y varios perros acliPs
traclos.
o Yolverían á Yallacloiid sin la p ie'
del tigre.
' ' Volveremo,, pronto, decía:1. ¡ Va con nosotro,,
Cho no R oura ! ''
Y se hablaba del muchacho como ele un Cid,
ponderanclo su bravura, su agilidad y su pun·
tería, aquél ia extraordinaria punte.na que hacía roclar golondrinas al vuelo. y pavos monteses
en ·las tinieblas ele la noche.
Iba con ellos Chono Roura. ¡El tigre no s~
es~aparía!
La partida salió ele! pueblo cuando -sonaba
el '' angelus'' e n la vieja torre parroquial.
Eran más ele veinte, toclos á caballo, con la.
armas en ba ndolera y seguidos de los perros. En
el cen tro del grupo caracoleaba elegantemente
el ''Demonio'', y sobre él reía y charlaba su
amo, el cazador más famoso de todo e-1 Oriente
yueateco.

Por la carretera sombría, bajo los árboles
euorrnes que enlazaban sus ramas de un lado
al otro, · iban lo~ cazadores, r?cleando á Chono,
que aquella ,·ez estaba conn1111catn·o como nunca. R-espondiendo ít puyas y á inclirPctas, les habló al final de Sara. La curiosidad aleteó en el
grupo: Sí, qué diablo, Sara Je gustaba mu_cho ~
Uhono. Sara era una mujer, tocla una mnJer. Y
aquello de estar solo en el mua(~o, era un atraeti ,·o más. Acaso Cho no se ca sana con ella, 6 a 1
menos acabaría por hacerla su "compromiso'':
EHa era buena aunque parecía loca. ¡ Aquello~
ojos! ... Pero toclas las mujeres son nn aibur.
La que sa.le buena, ,sale buena y es como un .;.
lo-tería . ..
-Sí, hombre, Chono, resuélvete. Es la niña
muy ouapa y te querrá, ¿ por qué no te había rle
quere~'I ¡Bso, si ya no te quiere, pícaro!
Cho:10 se pon ía ¡wnsatiYo y comenzaba á sus
pirar.
•
La animación fué languideciendo, hasta que
todos callaban. La caba·lgata siguió caminan,l'l
lentamente, bajo la sombra y el silencio.

-¡Ahí va!
-¡Sí, míralo!
-1,En clónde'I
-Allí.. . Mira suJ ojos como brillan en lo
obscuro . .. ¡Allí, á la derecha! .. . ¡:xl:íralo, Chono! ...

-Voy.
Cho:,o se afianzó á la silla y tendió la e.,eopeta. Los dos ojos que fulguraban en las tinieolas, el esa perecieron ele pronto, y se oyó un desgaja miento de ramas. Bl tigre daba un salto y

leucio ele la noche. Luego, un estruendo de ladridos y ac lamariones. Los cazadores llegaban . •

En el juzgado de Valadolicl:
-Diga el ciudaclauo José .r;ncarnación Rotll'a,
lo que tenga que exp,liear.
-Señor Juez. Yo no tengo la culpa. Ella e,taba en "Los Naranjos", porque quiso ir aHá
á vivir conmigo. Esa noche era la primera que
pasaba en mi paraje. Yo perseguía al tigre. E!
tigre se metió por la manga y se perdió. L~ego
ví brillar sus ojos junto á ia casa y lo mate . . .
¡Yo he matado al tigre, señor Juéz! ¡No á ella!
¡Esto es cosa de brujería! .. . ¡JVle han hedtiz'.ldo, señor Juez! ... Y si elia fué la muerta, t por
qué le pusieron ojos rle tigrei ...

Todo ValladoJicl quedó asustado. Sara est(,
enterrada en el cementerio ele la ciudacl. Al h~cerle Ja autopsia, el médko le extrajo una bala
ele rifle, que ,la había roto el frontal, i:1crustár,rlosela en el cráneo. También creyó encontrar
en las retinas, casi imperceptibles láminas ele
fósforo. Una anomalía anatómica ... 1Si hubie_
ran podido autopsiar el alma!
Chono Roura está eu Ja cárcel. El "Demonio'' se veaclió, con el ''paraje'', para los gas·
tos de Ja clefensa, que fueron inútiles. Y el ti·
gre sigu ió robando reses y asesinando vaqueros.
Na.die lo pudo matar. porque nadie era Chono
Roura.
A nt onio MEDIZ BOLIO.

ll!Ua.

- ¡ Va:mo3! Sean hombres.
:i: el tropel, enti-e los ahulliclos ele los perro:,

rn lanzó tras la fiera.
El tig1 e huía, acosado. No tenía hambre. E n
la mañana había fa;tado una res en los corrales
rte '' Los Nam:1jos' '. De pronto la fiera quedó
á la Yista en un escampado. 8e agazapó, haciendo frente á los eazaüore-s. 'fodos Jevantarnn la~
ar.mas. Pero otra vez la fiera volvió grupas y
saltó por en·tre los árboles.
I ba haeia el ''paraje''.
Cuando se precisó el rumbo que seguía el tigre, Chono koura palideció un instante, pero
nadie Jo pudo Yer. La noche era cerrada y ne_
gra. Luego, ciava"1do la•s espuelas al '' Demonio", salió á la carrera tras el felino. Prnnto SP.
adelantó á los demás. Sólo Ohono Roura ,,eía
€-1 bulto elástico de ia fiera, dando saltos, y los
clos ojos fo~fore.,centes como dos carbones encendidos. El tigre llegó hasta la albarrada ele los
corrales y pasó sobre eila. Saltó rletrás el ¡,otro
negro, pero euanrlo Chono, dentro ele! cor ral,
tenrlió la vista por tocias partes, ya no clió con
él. i Dónde se habría meticlof ¡Ah! Alli entre
los cocos. En ,los brinros estaban allá caba!Jo y
jinete. Chono amartilló su rifle. Otra vez. junto á la casa, brilla1·on los clos fupgos &lt;le las pupilas. El t igre esfaba quieto.
Chono, oculto entre el . cocotal, apuntó cuicladosamente, para qu2 la ba la se clavase ei:me.dio ele los ojos. ¡Las balas ele su rifle no se
perdían nun~a! Sonó el tiro, desgarranclo el si-

Una poa,ra de la Reina Elena
de Italia
Elena de Montenegro cuando, era .simplemcu:;
la prometida del Rey Víctor )lfanuel-hoy s,1
esposo-envió una revista ele San Petersburgu
bajo el pseudónimo ele "Mariposa Azul", una
linda poesía que fué publicada sin que se descubriese el verdadero autor.
Una revista italiana la publicó uo haee marho tiempo, y nosotros queremos traducirla aquí,
porque nos pareeen muy sentidos y de,lieados
los pensamientos de esta simpática Reina tan
univerrnlmentc admirada· por sus al.t as &lt;lote.,
,le c·aridaíl, 1le S!'nrillez y &lt;le -~ ería cultura.

Esperando á los pescadores, cuadro de R. Ravant. Salón de París, .1912.

�.

,

En m1 eamat1a
E s una siesta ardorosa·
verdes persianas echadas '
velando la luz brillante
cla paso á la brisa mansa.

El Gaitet10
Y,i, se está el baile empezan&lt;lo,
y el gaitero ¡dóndo está?
-Está á su madre enterrnn&lt;lo
pero en seguida ven&lt;lrá.
'
Ca!!!:9oamo:.:.

I
'' No te marches, padre,

t no ves que me muero~
t No ves que estii a11gustia
&lt;¡ne tengo en el pecho
me ahoga, me a llrasa,
que quema por dentro'?
Por la Virgen del Carmen lo pido;
no te vayas que •me estoy murie::ido ''.
La pobre muchacha
cayó sobre el lecho
cansada. rendida;
quedóse en silencio¡
su, ojos vidriosos
,lirigió hacia el cielo
que, cubierto de páiidas 'nuhes
parecía tener sentimie~to·
'
y oró fervorosa,
'
sin duda pidiendo
perdón de unas culpas
que nunca existieron.
'' Padre-elijo-dame
el último beso".
Y expiró, cual la flor oue se ~eea
&lt;lel estío á los rayos dei fnego.
Anegado en llanto
·
el pobre gaitero,
al ser adorado
que yacía yerto
b esaba a-n helante,
con ansia, creyendo
que á aquel ángel daría la vida
fi amante calor .de sus be•M.
'' Si no te abandono
-decía gimiendo.¡ Despierta, hija mla ¡
¡ no ves que me q uedo
velando á tn lado~
¡ Responde, Consuelo!"
Y en lugar ele la voz de la niña
respondióle el gemido del vie-nto.

III
Ya entrada la noche
y en sombras enn1elto,
con ,pa~o in seguro,
sombrío el aspecto,
á su triste casa
regresa el gaitero.
Ni una lágrima hacer brotar puP&lt;le
de sus ojos hundidos y secos.
Y al abrir la puerta
J ver aquel cuerpo
&lt;le su hija adorada.
s u amor, su Consuelo,
tan frío, tan blanco,
tan solo, tan yerto
no pudiendo sufrir más' la pena
Se arrojó sobre el fúnebre lecho.
!Lloró largo rato,
y, alzándose trémulo,
se acercó á su oído,
y con gran misterio,
como si temiera
turbar el silencio,
que á las alma-s sencillas y purns
les infunde ,pavor ó respeto,
la dijo: "Hija mía,
Ya á t u lado vuelvo;
rasgándome el alma
me gané tu entierro·
mela fué la prueba, '
grande el sufrimiento"·
Y la uiña, en un rayo ele luna,
su sonrisa le envió clesrle el r ielo.

Oscilan luces de ialesia ·
&lt;le iglesia hay silencio y ~nlma¡
mu!'ren rosas en un vaso
y a I morir incienso exa Jan.

t

lJ

E ,1 un diván auietamente
&lt;'speran la suave· almohada
~ienes que en dichosas tarrles
sus pensamientos descansan.
E l iil:iro abierto esperando
está una am~ble mirada;
sobre la mesita turca
los eigarr ilios aguardan.
Aguartlado han mucho tiempo
los labios como granadas
para besar ardorosos
bora que mi amor inflama.
El canario á ratos trina
algo que gimiendo acaba
en susurro entristecido
como 1a dicha que pasa.
Mi guitarra á un lazo Yiejo
cuelga, emplovando tonadas ·
amorosas que compuse
para mitigar tus ansias.
Fueron mis cantos alegres
sombra como mis ,pestaña,3
•&lt;loncle oculté mis tristezas
al ocultar la mirada.

D emetrio BLANCO CA STEJ ON .

·•-•~
Arlequín enamorado

n
Al santo patrono
festéjale el pueblo.
iLas mozas, alegre.,;
los •mozos risu eños,
forman ancho corro
~le la ~,laza al centro,
seme.)ante a una in men,a colmena.
seme.1ante á un copioso hormiguero.
'Podo es aluazara
bullicio, co;tento.'
-E~ta, ruborosa
á uu galán ap~e,to
dirige miradas
ele amoroso empeño.
•J'Ol'(}Ue allí donde hay 111ozos v :T!07Ps
nunca puecle Cupido estar quiÍ..to.
Aquella, enoja da,
pide al ,1ovio celos,
ya que amor relo,o
l'S el ver&lt;ladero.
La otra, lucir quiere
sn vestido nuevo;
.Y unos y otras están impacientes
porque el baile aún no h11 &lt;lado comienz:i
Entre tanta bulla,
entre tanto estruendo,
una voz resuena:
"¡Ya vtene el gaitero!''
Todos se amonton11n
y aplauden riendo.

Misterioso claro-oscuro
envuelve la fresca estauc:a, .
suspirando languideces
las horas -s in ruido pasan.

¡De la gaita el sonido estridente
aquel día parece un lamento!

Hace un gesto Arlequín á la Luna,
Loca ri sa su rostro revela·
Su laú&lt;l va rima,1do, una á 'una,
Larga, notas de un son que desvela.
Pill e él que á su ruego se ablan&lt;le,
Pues su amor tris-te senda pers igue,
Que en su pecho la herida es muv o-rand"
1Y tPrrarla, _ja más lo consigue. · b
•

;\fas lo diee ron ri .,a tan lora
Y es su gesto &lt;le tanta alearía
1Que la pena que clice sn b;ca '
La de3miente su gesto á porfía.
Hare un gesto, le pide á su &lt;lama
A_lbo ? eso ... e l cortejo de astros
Rr e, r,e ... y la Luna derrama
Alha risa, sin rniclo ni rll?tros.

'I'odo está quieto, muy quieto ...
111as no es la muerte que llama;
me late una vida oculta
1lentro mi desierta eámara.
1

Es mi lámpara aue reza
mi_te el altar; 110 sé a paga.
Mi corazón encendiola
lrn tiempo en la viva llama.
Apagarla no pudieron
•&lt;le,amoT ni anseueia lar"a ·
c¡ne el . sile?cio no inter~rn'ipe
,le la 1glesrn las plegarias.
Mis 1·osas aquí muriendo
su alma ,le aromas reaalau
•
O
el órgano solitario
'
eseon&lt;le notas callarla,,.

t

'

. No tema~¡ si á ti te aleja
rngrato olvido, mañana
ante el altar, eomo siempre
rezará por tí mi lámpaTa. '
Carmen CASTILLO.
Mé-ricla.

Mas por rlentro Arlequín está tri~te
~ nn ri¡:n{]o con plácido gesto,
Con su rostro, ,que graeia reviste,
Por la mueca gentil descompuesto.
Si s u boea deslíe la risa,
En su yecl~o, por dentro, es 1fll lloro;
Arl!'qurn tiene aquesta dh·isa:
Ríe llorando, y su risa es ,le oro.

Jesúg S, SOTO.

Joyas del arte escultórico. -Puerta principal de l Bautisterio de F Iorencia, por Lorenzo Ghierti.-Primera mitad del silgo XV. -Renacimiento italiano.
t

�nizarse tle lo mucho que han sufriclo, tan injustamente.

.a

franJera

T,a idea republicana ha recibido un gr:in im
en Europa ante las declaracione3 de Francia y de fowlaterra, de que fstán dispuestas á
harer que E~paña respete al gobierno de la Re_
pública Portnguesa, por ser éste legalment,:,
constituído.
Desde luego el efecto do tal declaración será,
ssgnramente, el de hacer cesar las 1;evu~lta~
realistas que se fraguaban en su mayorrn, s1 no
en su totalidad, en territorio español, y Port uga,l podrá elesarrollar sus elotes gubcrnativg•
1 ara probar al mundo que ha llegado el tiempo
(1e que el pueblo ,lusitano se haga cargo ele su3
necesidades y las resuelva por su libre albedrío
y s in tutela de nadie.
P ero si desde el 1&gt;nnto de vi,ta del caso iudividnal de la República Portuguesa es de ce·
lebrar~e el paso dado por las potencias, much:&gt;
más io e3 por su significación moral. De hoy
en a.delante, cuando uh pueblo de Europa sienta que ha llegado la época de su emancipación
politica y moral; cuando se sienta capaz de re·
cfr sus propios destinos y quiera, en ejercicio
de sus derechos de mayor edad, ad:ninistrarsP
y gobernarse por sí mismo, sabrá que, por débil que sea, se respetarán e,os derechos, se le
dejará oozar en paz ele sus libertades conquistncla,,
si alguien trata ele impedir el libre
e_jereicio de las sagradas facultades que concedP
c,1 derecho de gentes, los grande, pueblos, los
que tienen á cuidado el cum¡.limiento del derc1 ulso

• *

,Je

•La celebración del centenario de la bat:illa t]e
las Navas, ha dado motivo para que el pueblo
de Pamplona rlé muestras de su eariño al rey
de España,
El joven monarca, que al principio no pareeía muy simpático, ni en su país ni en el ex_
tranjero, ha ganado los corazones de sus súbditos, y es seguramente uno de los jefes ele Estado más amado3 y más populares.
Los festejos que se han hecho en Pamplona, á
juzgar por lo que de ellos dicen los telegrama;.
no han sido los oficiales que se organizaa y s•
confeccionan en las salas de los Ayuntamientos, el pueblo ha tomado en ellos parte muy
principal, demcstrando sinceridad y verdader o
respeto en las manife,taciones de cariño por PJ
soberano.
,;{o somos ele los entn3iastas admiradores de!
rey ,don Alfonso, pero sí nos alegra que, míen·
tras madura la idea republicana en l!:spaña, el
pueblo esté de acuerdo con su monarca y I•
quiera eomo á una reliquia de los tiempos parnd,Js, como ~e guarda un rosario que no, legara
anciana pariente, para tenerio como r.icnerdo,
pero uo para rezarlo.

La muerte tlel aviatlor Latham, nos prueb,1
euan cierto es que no se muere nunca antes del
ella. Después de haber eYolucionado por el aire
ron aran atrevimiento; .después de haber cruza·
clo h~ atmósfera en todas direcciones y de haber
hecho los más e mocionantes descensos, J,atham
fué á morir al Africa, bajo los cuernos de u n
búfalo, como cualquier héroe de reclondel.
Lo cual quiere clerir que si el peligro no quie:
re venir á vernos, es en vano que le vayamos a
hu •CRr.

J . M C.

y

El lazo de Búffalo
Fl corC1rel ameri1Jano Coily. ha divulga.lo un
_juego ó pasatiempo llamado el "lazo ele Búffa.
lo'', á propósito para los jóvenes. Este ejercicio se ejecuta al airn libre, y en terrenos planos y li ,,cH. Es un juego de destreza, y se eJecuta lanzando una cuerda rematada por un nu_
do corre.dizo, que tiene que encajar en un palo
clavado en el suelo, alrededor del cual se tra
zan á distanciai desiguales, tres 6 ruatro circulos concéntricos entre sí.
Los j ngaclore•, en número incleterminado, ele•
~ignan á la .s uerte $11S puestos, situándose uno
frente á otro, cle~ignánclose eomo primero de fi.
las al que ocupa el número l , y da el ej ~mplo
recorriendo la pi,ta más reducida, gritando ¡Al
trote! ¡Al galope!
C:1ando cla la ,·oz ele ;Lazo!, todo5 los .iugado1·es lanzan sus cuerdas ,l irig i&lt;'nclola~ a l pa lo centrtd.
1'3i uno de ello., ,1tic&gt;rta ;,a-&lt;anclo el lazo 1:lr~c1cdo1· del poste, le susti :·u ye como pl'i me1·0 de fi.
In, y continúa el _juego, rerorriendo la seguntln
pista, y así sucesivamente hasta la última que
s~ haya 1:iarcado en el suel¡¡.
Los jngadore3 cleb~rán guardar cierta separación pa::1 no molestarse ni confundirse, reeibienrlo el premio aquél que llemuestre mayor clestre-

Tumba de J uan Jacobo Rou seau, con motivo del centenario de su nacim i,mto que se acaba
de celebrar en Francia.
cho internacional, los que pueden, por su fuerza,
hacer que e~e derecho no sea un mito. aeud:rán en ayuda del pueblo nuevo y le llevarán por
el c·amino má, fácil y menos escabroso hacia
el único estado perfecto administrativo y gubernati ,·o en los tiempos actuales.
Quizás algún pesimista nos objete que Francia
é Inglaterra han de llevar algún inter és, cuando
interv:e;ien á favor de Portugal, y nosotros. que
en cuestione., de derecho internacional siempre
descc:ifiamos de 103 más fuertes, quizás concedá_
mos a lgo de razón á los pesimistas; pero aun
cuando así •ea, aun cuando de~rás de la laudab,le acción haya escondido algún interés, no
podemos menos ele simpatizar con la actitud de
las potencias y estimarla como muy bella, sobre
todo, porque se trata ele auxiliar á un pueblo
débil y á. una forma de gobierno digna de todo
respeto y cousideración.
Huberto Latham, célebre aviador franrés que
murió tragicamente el mes pasado
en Africa.

La entrevista del Emperador de Alemania y

el Zar ele Rusia, paree!' que no ha tlndo toclo e!
resulta&lt;lo &lt;¡ue se esperaba; la guerra italo-tur ca sigue su c·urso y pa1·eee que no terminará nu.,,.
pronto.
El gabinete tle la Sublime Pu erta, no ouiere
transigir, y, confiando en el triunfo, desea l:.l
continuación de las hostilidades. Quizás en el
foudo con ,·engá:no; en que tiene razón. Si Italia
dió origen á la guerra; si _se fu6 á proYocar ;¡
~e arrastró á un conflicto ~angriento á la Tm·qnla, muy _justo e, que, si ésta tiene la seguriela&lt;l, ó al menos vandes probabilida,le, ele triunfar en la luc ha, tlebe obtener todas las ventajas que pueda aportarle ese triunfo.
Xo es de humaJidacl el estar sacrificando y¡
das humanas, rero ya que se empezó y se nió
al mundo el terrible espectáculo de una guerra,
que el sacrificio de vidas sea compensado con
el honor y el prestigio de la victoria. Si la causa de la humanidad picle la terminación ele la
guerra, la ele la justicia pide que no termine
sin haber dado ocasión á los turcos ele ind ern-

Teodoro Roosevelt. El fundador de un nuevo partido polltico
en los E&gt;stados Unidos.

El coronel Cody, llama rlo nilgarm?ntc '' Búffalo Bill' ', es· un empedernido y ex&lt;·elente caza_
dor y amante de todos los sport,, y según él, este nuevo deporte de origen americano, se implantará y se divulgará en todas partes del mundo,
por su escasez de coste, (puesto qne está al alcance de tocl,i.s 1as fortunas). por la originalidatl
ile tirar el lazo, y por último. por la DO\'e&lt;lacl,
por lo higiénico, y á la par instrncth·o é inofensivo.

Derylermitnk~.

�El tercer concierto del Maestro Carrillo.-' ' L a
Cura de Amor" .-Una opereta, en el Principal: '' Canto de Primavera.''
.... Y he a quí , discr eto y amable le~t or, que
nielYo de mi terruño,-donde Yi vi ,por aliunos
clías una "ida de apacible silen~io,-dispuesto
á trocar ahora patriarcales goces por los mun•
danos é inquietos del teatro. AJ entrar de nuevo en las salas revestidas del oro de la luz, sufrí nn rl eslnmbramiento. Aún creía respirar el
0
Pncillo olor de la hierba fresca, el aroma de
lo;; d a\'eles de 111is patios j aliscienses, y al •pe·
netrar en aquel ambiente i,ofoca-clo de -los teatros, como los pastores de los cuentos que ,por
pr imera vez pisan alfombras palaciegas, creí
d~s,·anecerm e.
~o pasó de ahi la cosa, sin embargo, y por
&lt;&gt;llo clo.v gra~ia.➔ • Y las doy también porque ten·
go ahora orasión de volver á charla,r contigo,
lector. En Di os y en mi ánima te j uro que hart.o srntí no haber oído Ja deliciosa música de
P once, ni asistido al recital de Alba H errera.
T'~ro, s i hermosos temas ele c,·ónica perdí, ho,v
~e ofre~en otros, para fortuna mía, á la consi&lt;leración atent a.
l\Ie refiero, en primer lugar, al concierto de
ia orquesta '' Beethove11 '', que tuvo verificat i,·o el ,rlom ingo en el Arbeu.
Fué una gran fi esta de arte. Grande por la
índole rlo las obras ejecutadas, y ,por la interprdación que algu nas &lt;le ,eJlas aleanzaron.l'n ica ment,E\ fal tó .... isa,béis quéi El público.
-Cierto que la tarc1e estaba lluviosa; eierto
t an1bién que la in1nen~a mayoría ele la gente

Dut:to cómico de "Canto de Primavera" obra
estrenada con éxito satisfactorio en el
Principal el último sábado.

•
Escena dt&gt; conjun o de ·'Canto d" Primave1 a."

:::.

se pirra por la ppereta, y que si poco l e importa
Schubert, bastante más le seducen Strauss (el
ele 1los valses) y Leh'.lr .... Pero~me pregunto,
- i no hay por _v_entma una minoría selecta y
numerosa, ~rna elite amante ele íla buena música 1 i Dón,de estaba, pues, aque-l día 1 i Dónclef
Paréceme deplorable que los elementos de la
naturaleza ejerzan sobre nosotros tan fastidioso dominio. Además, si t ene.:nos -en cuenta que
en s u temporada de conciertos el maestro Car~~llo_ ha clecicli•do no consagrar má,s que una audic,on a cada obra de l~s ~nunciaclas en los ,programas, r esulta que, el publ!~o, .perezoso ó esclavo &lt;le
la_llovizna, se ,pierde ele es,~uchar a·lg~111as ele las
m_as hermosas proilnccione:, musicaíles, que en Méx1_co no tenemos á men udo oportunid,a,el ile admirar.
La-s qu e formaron el programa del domi ngo
so,n de. aquellas. que, por sí sofas, satisfacen a 1
mas e~igente diletante, y, r eunidas, tal y ,co,mo
a.parecieron, en atinada gradación -producen en
el ,áni.mo, impresíonánclolo profu~damente, in-

ten so scutimio11to ae éxtasis ante la beJleza
que, ·sobre regocijarnos e;pirituafmenw, ,nos
enseña.
Figuraha en primer término Ja Sinfonia incompleta, de ScJ1 nbert. Bien sabido es que esta
obra, entre las inmortaJ es que •de,jó el poeta &lt;le
los lieders, encierra algunos de sus nnás b ellos
pen.samientos musicales. El estilo, flnído y am:plisimo, tiene maral'illos.as irraclia,ciones. La
ternura ba,bitual en Schubert d1á:llase allí eugranc1ecic1a •por un uo sé qué ele severamente
nústico. Yo conLpararía e.;ta obra-si compara•
ción alguDa puede caber en concepciones tan alt a,;,-con las Harmonía.s de Lamartine, el ,b ar•
ilo con qui en el gian compositor tiene tantos
puntos ,fl e contado, &lt;•01110 M11sset 1los tiene co D
Cll(\pín y ll eine con Schnmanu.
¡, Y qué decir ele la e,jaeueióu de la Sinfonía
incompleta? No cabe eluda que la orquesta'' Bee·
th oven '', ·formada hace apenas algunos años por
' JllJlián Carrillo, es ya, á la hora .presente, una
cor.pora.eión musical digna del nombre que Meva.
Tiempos hubo, de 1a ob-ra de Schu,ber t, en q ue no
parecía ~ino que el impulso dirigente del maes·
tro identificába~e ton el o e los &lt;lirigidos. Gran•
des aplausos pr!'mi a rou tal labor.
lJa señorita María !Ju isa Espinosa, quien re•
c iente.mente obtuvo t'i p rim e r •premio e n e.l con ·
-eurso •de -canto do! Con servatorio, encargóse
después ele cantar Absance, ile Berliotz, y una
n&gt;cmanza ele Hcrodiade, ele )[assenet. No estuvo
la señorita Espinosa tan feliz e omo otras v-eces.
Su voz encontrábase visiblemente enferma: ele
ahí que sus interpretaciones de los tlos hermosos
frag mentos se resinti eran. llubo &lt;le celebra.r;;e,
al menos, su buena voluntad y el visible esfuerzo que .])USO en el desempeño ele s u labor.
De ,los modernísimos compositores rusos
Tschaik owski es el que ha encontrado en Mé·
xico mayor y más entusiasta simpatia.-Y con ste que _n9 110 cligo por la ruidosa, tel'l'ible obe r tura "J812", que tantas ,·eces .ha est a-:l o á punto de r ompernos los tímpan os.- Lo digo ,por la
Ca.tse-Noisette; .por los soberbios Conciertos
.para piano y orquesta; por la Serenata en do
mayor, final.mente. Dos tiempos ele esta obra,
principalmente, nos nnuestran á su autor elevado á .muchos palmos del patriotismo extrennoso.
El Moderato, e n tiempo de va.Is, y el L-arguetto
el!-giaco están satura-dos, el uno de gracia afada
y m elancólica, de íntima emoción triste el otro.
El FinaJ, que contieu e un ·popular tema ruso,
desanollado ,con la habilidad peculiar eu
T schaikowski, cla térnnino brillantemente á Ja
sonata.
1''ué tocado .í. -conti nuación el Concierto pa•
ra .piano y orquesta de Rubfostein, teniendo á
ni cargo la parte ele solista el sefior don E duardo Muñ oz. Abunda tal concierto -en páginas hermosísimas, tra.tadas con la severa elegancia que
estamos acost um bra dos á ver en Rubinstein.
Fué 'lllagistr almente e,iecuta-clo por la orquest a. E.l s oli sta señor Muñoz, a unqu e posee una
t-&amp;cni ea .rara por su fuerza, carece en c ierto
modo de aquella habilidad que sólo puede acon·
&lt;tejar -el •h ondo sentimiento estético : la de dar
relieve á lo que ejecuta. Muchas ele las frases
encomendadas al ,piano, :pasaron en esta oeasión
inad,·erticl.as; esca¡, áronsele ál pianista no pocas clelica·de;ca.s ,ele. matiz indispensables e n dete11minados pasajes. En cambio, se distinguió en
el final-ruidosísimo por más señas,-y hubo de
com1&gt;ensarnos de algunas pobres impresiones
con la valentía ele su esfuerzo y 1lo rudo ele s u
aliento; demasiado rudo segnraunente .....
El eon~i erto-y aquí viene a e perlas la mano eada frase-hubo de cerrarse con -broche da
oro. La ,prod igjosa obertura ,de Tannhauser hizo
pasar por el caldea.do ambiente una ,poclerosa,
nua divina sensa,ción -de arrobaimiento. No ex a·
gero mucho si digo que .poea¡; serán las veces
que hayamos tenido aquí oportunidad ele ver
levantarse ante nne,tro áni:no asombrado eJ ,má~ieo pórtico de la obrn tle Wagner, con tan l!Ila•
jestno~a grandeza c omo en el eoinierto que re·
~eño lo vimo;. Fué un mom ento iu01h·idable; un
momento que uos hace grata la re,wnoú&lt;la maes·
tría de intérprete de ,fo li{w Ganillo.

*

No supera esta prnducci'ón líri ca á su hermana mayor ayer aplaudida e n el Arb eu ; pern t-anupoco &lt;1-esmerece &lt;le ella. 'l'ieue escenas interesan·
t es; aligo de trama que despierta curiosidad; dos
6 tres valses agradables . . . . E speranza Iris,
como sjempre, muéstrase ,pródiga de graeia y
movilidad coqueta. Su Nelly gustó •mucho. Alfonso Castillo saca parti do de su salado pa,pel
de Benjamín Black . ~o así Uicl, á quien, por lo
d.sto, no .acomodan los papeles de barba. La
F ,lora ele E nriqueta Fabregat es una Flora muy
g uapa; lástima que no la ayude, completándola, la Yoz, que en esta artista es azas ingrata.
Y no hay pa.ra qué decir que la impresión de
,conjunto r esultó exce·lente. Sólo una cosa echa-

~o dutlu quo el Canto de Primavera sea supe·
1ior, con mu cho, á las petipiez-as ,con que -de al·
guno3 meses acá nos ha brintlado el Princjpal.
Goutiene algunos episodios bien J:talla,clos, y no
faltan números musicales bonitos.
De la compañía- que, según lo hemos obser·
,·ado ya otras veces, uo ~e ajusta á las ex igen·
das ilel género,-;;ólo remitan en el Canto de
Primavera, Amparo Garrido y Pastor .
MAESE PEDRO.

EL RECITAL DE LA SEÑORITA HERRERA
Y OGAzo:r,,·

Cuando entramos en la sala creímos halJ en,o,

* *

l o he did,o :va, y, si no lo &lt;lije, Jo reJJito: e u·
tre los compositores de opereta que nos ha dado
á conc·cer E~peranza Iris en su a-ctnaJ tempo·
rnda, Eysler es el que ha logrado una ipo.pulai idatl ,·errladern, tan \'ercladera como la que merecio Franz Lelwr. La música ele Eysler se tot·a ya en los cafés con la mi j ma f)-ecuenc ia ate•
rradora con que autes se toe~1.ba La Viuda Alegre. ~os s2be,mos ele ,memoria El Vals de Amor,
.Y no está le,iano el rlía en que los orgauillO&lt;l se
lo se.pan también.
Al_ anunciarse en rl Uolón La Cura de Amor, y
uo bien se entera ron ,los impen itentes aficionados á la música frívola, de que el .autor de la
obra era E clmundo Eysler, el teatro se llenó de
bote en bote, como por encanto.

Sra Matilde Cires Sánr.hez, prim era dama de la compañía dramática del Xicoteucatl.

mos ae meno, en La Cura de Amor: el buen &lt;le·
corado. ¡Culpa del señor Gutién ez, que nos tiene acostumbrados ya á una magn ilieen ci:t de la
tual, á estas alturas, no pouemos prescindir!
La compañía del Principal Ynelve á la brecha J i$puesta á imponer la c·pereta, ahí 1loncle
•por tanto tiempo reinó la tanda. Nos dió á conocer el sábado ,de la última semana el Canto
de Primavera, obrilla ,ele algunas pretensiones
debida á los señores Luis Pascuaíl. Frutos ( eÍ
libretista) y Pablo Luua (el músico).

equivoca_clo; era la hora señalada en los progr:,
mas, y a pesar de ello el teatro estaba vacío.
l\Iás que sala en la quP iba á efec'.uarse un co11
eierto tuyo programa estaba lleno do atratti·
,·os y cuyo fin era altameate patriótito, pare
cía que iba á efectuarse el fu aa1al tlel 0"Usto ar••
tístieo ele nuestro públ ico.
Xo bastó el nom bre de la pianista más pr~,tigiad,. de México y quien 111ás títulos tiene, ,para reclamar l a atención del público capitolino ·
no bastó el selecto programa pnra sacudir l;
apatía ele los indolentes; no bastó qu e se s,,li.

�Cuando temiaruos que sus manos estuvieran
tan fatigadas como nuestro espíritu, terminó el
precioso estudio con el himno triunfal, c•on qu~
concluye, ,Y lo dijo con tal brillo y energía, co
mo si no hubiera tocado nada antes. La o,·ación
fué delirante. y. correspondiendo á ella, la señorita Herrera, mostranclo otra yez la tluctivili_
dad de su espiritu y de sus manos, toce\, corno
'' encore' ', un nocturno melancólico y sentido.
Para terminar, ,·ueh·o á dar el pésame á los
que 110 oyeron esta preciosa autlición.

J. M . C.

Srita. Alba H errera, y Ogazón.
t·itara ayml:~ para un fin patriótico. l,a ~·ala
e:1 t_odos sus departamentos estaba vaC'! a, y así

s1gu1ó por toda la noche, salvo honrosisimas exceptiones. Los que asistimos al recital ele la señorit~ Herre_ra y Ogazón, no éramos seguramen_
te mas de c,en personas.
Lo sentirnos por los que no asistieron; se han
penlitlo de una oportunidad quizás única.

Ante esa sala triste y fría, salió á tocar la ejec·utante, y clescle e l primer mo~1e:1to se sobrepuso á esta angustiosa situación; su alma de artista se elevó en alas del sentimiento, y desde ]os
primeros instantes ejecutó con un brío y un cariiio que seguramente iban inspirados más por
el a1uor á los altísimos com¡&gt;ositores que formabae1 el ¡&gt;rograma, que por el desdén del escasísimo público que va eu M:éxiro á los conciertos.
El primer número del programa : el Largo rlc
Beet hoven. fué dicho con un profundo respeto
por el mar:willow maestro de Bonn; sentido y
expresado profnndamC'nte, :urastró sus lentas notas por el teelado tlel pia~10. hal"ieuclo sentir el
alma tranquila de su autor, la sencillez dificilísima ele su factura, el alto rnntimiento artisti-•o
de su ejecutante.
El número siguiente del programa, fné de
prueba para la riani,t:i, por su contrastP coa ~l
anterior; des1:ués de las solemnrs no-tas del La ·.
go, las agitadas clP la Giga de Scarlatti sacaron á lo,.; oyentes de su respetuoso estupor para
admirar la soltura y fatilidad ele la ejacución
Si al termi~rn r el número anterior se aplaudió i
la iutérpr"ete, al terminar el segundo se ovacionó á la ejetutante.
En el tereer núne ro se pudo apreciar al mis_
mo tiempo el alma de la intérprete y la habilidad y la discreción ele la ejecutante.

La segunda parte del programa estu,·o ue,11cada á Cho¡ in, y se compuso rle una }fazurka
un Nocturno, el Largheto y dos estudios; e11
ellos tuvo oca•ióa la seiiorita Herrera de manifestar al mismo tiempo que su habiliclacl pjanística en la eje:mción, la seusibildad delicada
de su es]Jíritu ,Y ;;u fac·ultacl exeepcional do interpretaeión.
Junto á la la•1guidez del nol·turno se hací..1
notar la ,·i\·acidad ele los estudios y la :nelancolía ele! largheto. A I terminar la última nota ei
púb!il'o. subyugado enteramente por la m;gi 1
del arte, i,ron umpió en coluro,o a¡,lauso lleuu
Je ag-raderimien!;o para ouien Je hac í·\ .rusta,·
de tales d elicias.
..,
l.,:1 parte final del couciei·to era esperado con
ansia. La J astoral ,·ariatla de Mozart ¡,asó c•1
medio de h impacienl'ia contenida; se esperab:.L
el grandioso e~tucl:o de Liszt.
Nuestras e,perauzas eran muy funcladas·
l\Iaze¡,pa había dP acabarnos &lt;l e ,nbyuo-ar v ele'.
vamos á la r egión ,lel arte celestial. Las ,irnno,
tle la ~eñorita H 3rrera y Ogazón. paseando pn
el teclado, nos arrebataron y nos lle\"aron en la
dese:1frenacla rarrera del caballo que ll e ,·a ba á
cue,tas al co•al'o qu&lt;' ofendió á ~u amo. El galope tlesenfrenado nos poseía, sentíamos la sangre que esrnrría ,Y bañaba piedra por piedra ele,
camino, nuestro espíritu flotaba torturado entre
las angustja, ele Mazep¡ia, y el febril mo\"imieoto rle lo, de&lt;lo, ile la rianista.
1

~a'', co mo la ra,na Pierre Loti, desnipció:i que
acaba &lt;l e !Jacer en "Vida Femenina", una cul
ta ,·ia_j era europea. Y la pintura de esta dudad
es tan interesante, que d eja en nuestros ojos una
\'isión muy risueña y muy agratlable.
"Casas, palacios, iglesias, mu•eos, escuela',
hospitales, todo color de rosa; un rosa 1 áolido,
un rosa antiguo co:1 listicas blancas que quitan
la monotonía á la tinta uniforme.
¡Qué impre,ión ele belleza, cle alegría. de arte: ¡Qu,5 co,a tan nueva, qu•5 idea tau simpát,
ea, qué gusto fino . este color de rosa que brilla
como una aurora boreal!
Calles larguísi nas, limpias. fresca~, llenas el,.
gente _v ac rni tlo
La J laza centrai está toda animada por la,
ralomas negras que á centenares vi3nen á bus
car la comida como en Venecia en la plaza de
San ~!ateos.
Elefantes y camelios se encuentran á cac1a ,
paso montados por hombres co:1 grandes turbantes rojos. Una muchedumbre cle personas por
donde quiera, como si las casas fueran odiosas
{, jnútiles.
Los naturales de aquel país viven casi siempre en la calle; al sol, al aire, en el polvo, e:tre el ruido, entre el humo; y comen, beben, ca11
tan , bailan, compran . venden, fuman y rezan en
público como si formaran una inme:isa familia
que no tiene misterios, ni pudores.
Simpática y bella es la arquitectura del palacio del Naharaja.
Por un capricho del JJríncipe lo han pintado
ele a:narillo y blanco, pero afortunadamente l'i·
tá tau escondido detrás del doble cí rculo de mu
rnllas, de modo que esa fea combinación ele lo~
dos colores rasa inapercibida.
No está permitido á los curiosos \'isitar el 11;1_
lacio. Sola m ente el jardín tiene libre la ent'rada y c,tá adornado con flores, fuentes y terra1/.as .Y es poblado ele pavos reales, ele tórtolas y
,le papagallitos.
A I lado elel_ templo Incln ;e.parado del palacio
¡,ero en el mismo terreno real, desca,1sa un pequeño lago verrle que contiene muchisimas tortugas .Y pequeiios &lt;·ai:nanes, lo, cuales á la voz
ele! custodio, se acercan l'on lentitud y mistP1·io~amentc á la orilla.
Pero es el color ele ro,a que en,·ueh-e á l.1
r iutlad c·o 1110 un velo diáfano1 lo que más su
gestiona y nos hac·e pensar en u:1a etern:1 sonri,·a lle la prirnavern: ¡ no es asíf

iio ror m uy b1 edsimos iu;lantes. tle,·ora crut+
mente á nnos cuantos pretendientes.
Corno tipo de estas uniones fantásti~as Y. c_riminales nin"UDO C()lll0 Pl cl9 la '' mant1s reltg10sa", la má.°cruel entre la familia cle las iangostas, que parmanece siempre con Ja3 pata3 dela uteras elevadas en actitud ele estar reza~ clo, y ('U_
yas alas rnmejan al finísimo velo ele una religiosa. En tanto el macho, loco de a:nor, e,tre-~ha
contra su cuerpo á la adorada, ésta aprovecha es~
frenesí para ir deYorando leutamente al ena.i••·
nado amante, ,,asta que ao quedan el e él más r¡n,;
las patitas. Puetle decirse que esta hembra se
eome durante el período de sus amores, á mfui tle
c ie:i aspirantes.
Otros iuscl)tos lleYan el amor basta las ¡mPr·
tas de la muerte, por exceso tal vez de feEci (!n·l
y sin ¡&gt;ractiear el canibali mo.
No pocos pierden su configuración con el
amor; á e,~ta pertenecen las osmias y el pavón.
A las p1·imeras se le llilata de tal modo la bo••:;,
que l lega i1 adquil"Ír rasi el tamaño ele todo •~u
cuerpo. En cambio, el segundo, ó sea la ma5
grande de nQestras mariposas nocturnas, encoge
.sus fauces hasta el pun to dr !10 ¡,oder comer, .Y
mudi:.1.s sucumben á esta metamórfosis extraiia.

A. LANDI:N.

Grupo de per3onas que toma.ron parte Pn la fiest11 efPctuada el miér, oles pa.Fad" en Je ciudad de
Guadalupe Hidalgo, á beneficio de las víctimas de las inunciaciones del Norte.

Los árabes inventores del papel
'l'odo l'I mundo 1·0:1v iene en que los árabes han
tran,mitido de la l ndia á Europa las cifra3 que
llevan su nombre; pero lo que casi todo el mundo ignora es que les ~omos deudores, según todas apariencias, ele clos descuorimiento, que h:rn
modificado la condirión literaria, polítita y ruili!ar del orbP entero: á saber, el papel y la póL
,·o:a.
Los sabios de todos los pulses han trntadu ,ic
determinar en largas dirnrtacioncs, á quién &lt;lebimos, eu el •iglo Xl, el p.pel, al cual ~e clehe
el renacimiento ele las letras así como la vri ,·aci&lt;ín del '' p:q,ym5'' egipcio habí~ s iclo una ,1c
las principales causas que dieron moti,·o á la

crasa ignoran~ia de la t•clntl 111Nli:1. '1'ra'1•1ti en d o
autores árabes, ha descubierto Ba,iri el ,·ertl:Hle
ro origen de este beneficio. Desde tiempo inmemorial era conocido el panel en la China, donde
fe fabricaba con seda. El año 30 de la Ejir,1
(Mediados del siglo VII), se estableció en Samarcanda una fábrica de panel ~emejante, y ei::icuenta a ños después. un tal Jouref Amron, ele la
Meca, bailó el medio de fabricarle con algodón,
producción más comím que la sedr. en .\.rabia.
esto está ¡-roblclo ~on evidenria por un pasaje
ele Mohamed al Oharalv.
"El año 98 clr la Ejira, dice un tal Jos?pf,
Amru i:1ventó el napel en la ciuclacl de la }foca,
y enseñó su us'I á los árabe;".
Otni prueba &lt;le que los árabes, v no los gri&lt;'·
:ro~ 1·om&lt;' se h:1 puesto, son IM in,·cutore-; &lt;lPI
·p anel ,le al¡ro&lt;lún, es que un sabio griego, cni:ar·
ga,lo &lt;l e formar el catálogo rle ]os manus~nto~
antiuuos de h biblioteca real de París, en el reL
nad;' ele Enrique II, le llame siempre '' papel clP
Damaseo". La invencjón posterior del parel de
li :10 ó cáñamo ba originado iguales ,lisnutas.
Faffei y Tirabosehi ae la han at.ribuido á Italia, y Scali.jero }furray á Alemania; ¡:pro ninguno JJrc•ent a monumento alguno anterior al ~i~lo XlV. En "Francia el más anti!!uO es una ca1·de Joill\·ill e á San Luis. escrita ee1 1270, a;
paso que en España se usaba el papel moderno
un ~i~lo ant•s. lle lo eual es pruPba el tratad&lt;'
de 1,az entre Alfonso de Aragón y Alfonso IX
ele. Castilla, que se conserva en los archivos de
Bareelona, v -11!•,,a l:J fecha tle 11 i8. Estr papel
,procedía de los árabe,, v las primeras fábricas
fueron establPl'idas e11 Játil,a. ciu,la,l célPbre en
la ant4!iiedad, y de la que diee Edr.,·~y: "Ailí
Fe fabrica un papel excelentP é incomparable''.
Yal:mcia iuYo poco cJe,Dués fítbricas rle papel,
como igualmente Cataluña . El uso del papel de
lino no se generalizó en Castilla hasta el reinado de Alfonso X, á metliados del sig-Jo XIII. D e
allí sin eluda pasó á Francia y á Alemania.

ta

Sr. M11yor don Manuel Castro jefe
del d1&gt;partamento del detall, de
la Sría. ele Guerra, muerto
recientemen te.

,¿ Cómo nacieron los curiosos signos matemáticos que usamo.; á diario~
Para expresar la adició:1 se empleaba la palabra htina "!,lus ' (más) . 1, ero m&gt;\S adelantl'
se ponía sol:i.m·ente una P., que trazada de prim
t enía en mucha, ocasiones el aspedo Je una crucecita, y por úlrimo rn adoptó ésta como signo
ele la Hlllla.
El .üg-no ele la ~u5traeci6n se dfriva de la palabra minus. Est:i u~ contrajo y ~e escribía solamente mus con ,rna rayilla horizontal en-cima JlP ·
ra indicar la contracción. como se ve en muchos
libro.; antcriorc~ al XVlTJ . .v por /in, se omitieron las letras y qneuó la ra.va 1,oh1, tal •·orno hoy
so enq·l ea.
·
La divi~ión se intlicaba primeramente ponien_
clo el clividenclo sobre una lbea horizontal, y rl
divisor debajo, mas para ahorrar espacio en los
li bros impresos, el dividendo se colocó á la izquierda y el dh·isor á, la derecha con un simple
runto entre ambos.
El signo igual dícese que Jo usó primeramentP PD 15i\7 un n,atprnáticú co,uo sustituto •le las
palabras "igual á " .

EL AMOR Y LOS INSECTOS

La ciudad color
de rosa
íCuántus \'eees leyendo la clesmipció'1 de un país para nosotro, desconocido, no hemos rrobado un fuerte
deseo de volar lejos, á ciudades y
rr;donrs 11u~,·as, tic conoe&lt;'r clP ccr&lt;'a la~ costu mbres ele otro, pueblo,
de Yer en fin, todo este \'asto mundo!
~fágico poder este del pensamiento que puede transportarnos tlon,le
oueremo,. .,- dar las alas á nuestr:i
fantaaía.
He aquí una g-ratiosa tles~ripei(~
ele la ciutlad de Jeyporc, una de I:: ➔
más características ciudades de la
I!'ldia, '' !a ein,farl Cl'lc.r de r--.-

-Los signos mc1temáticos

Sr. don Guillermo Pous. prestigiado candidato al
gobierno de Veracruz.

S ..ñor ~Jay"r don Luis G. Garfias,
nuevo jefe del Estado Mayor
Presidencial.

La cantáriela inieia ·eJ perio&lt;lo el e sus amorp~
~ouortando la hembra una paliza Que con loco
furor le Fnministra el macho l'na yez consuma_
tla ósta "caricia", el pretendiPntr crnza sus patitas .v permanece en éxtasi5 ~ontemplan&lt;lo á la
hembra, hasta (!lle surge el amor.
IJ'oclo lo contrario acontece l'0n la langosta
Yerde, sieuclo la hembra quien ~e distingue po1·
n, crueldad .Y por rn fuerza. Para llegar á una
unión todo amor v ternura, comienzan nr2,·iamente á luchar maeho )' hembra, r muchas ,·eces perece el pretendient-e ~in log-rar ron ,·en-~H
á su adorada de qu o en él es más poderoso el
:imor quo la astucia ¡&gt;ara la lu~ha.
Los eseorniones de Languecloc se une•, amorosament&lt;' -in lucha pre,•ia . 11ero el himenro suele terminar eon un be;o fatal quo con &lt;'i aguiji\n
le da la hembra al mac·ho. Est&lt;' muere &lt;le&gt; resulta, del beso criminal.
Otra hembra terrible e5 la araña. que nntr~ e·~
cleciclirse por el ,que ha rle ser objeto d!' su cari-

Sr. Ing. don Eduardo Hay, nombrado SubSecretario de Fomento.

�..

~

~

~

cia ... y ella te rl irá si alguien más que yo ~'-'
uoce la a,·entura ...
-Es que no o!l·ido Ja mala pasada de Lamo·
Jou .. . Figur áos que estábamos una noche eu el
balneario rodeados de pollos, que, hartos ele
charlotear, comenzaban á aburrirse. Mis dedc,
no estaban ya para nada; pero, á fin de que hs
muchachas baiJasen, tecleé unos cuantos valse:.
del año de la Nanita .. .
--De &lt;mando tú eras jo\'en .. .
-,y á tí se te indicaba ya para el decauato.
-¡ Bravo, tiíta!
-Piropo por piropo. Claro, los pobres chicos
me aplaudieron á rabiar; eran corteses y agra·
decidos, y entonces, á mi graciosísimo espo_so 1,,
da la idea de decir á aquellos muñecos : "i\li m\t·
jereita-¡ya véis qué cl!riñoso!-uo está ya para
pianos . .. En cambio, ¡si• Ja oyeran ustedes cantar!" "¡Canta la marquesa'?" "¡Como una
afondra! Pero no cantará ahora; no quiere can·
tar nunca .. . ¡_l!;s tan modesta! ... "
Ya véis, hi jos, ¡cantar yo, que aprendí el sol
feo sin entonar, porque las Madres me de_jaron
,por imposible á cam,a de mi pé.simo oído! .. . Figuráos mi sofocación. "¡Marquesa. por Dios.
una romanza! " "¡No sea usted cruel, mar,qnrsa!" " ¡Concédanos usted este gusto!" "Pero,
hijos de mi alma, ¡,si yo no ,aldna ni para se•
reno!" "¡Eso es modestia, marquesa! ... " E•, ·

==---.. .--~. . . . . . . . . .--¡¡,:

---::~4i.·•..;•;::..r;..✓...

Saliendo d ~ la visita á la Planta Eléctrica.

SEVINO
¿ Hablaba usted de mi pleito! ¡Aquí traigo lüQ
papeles! ... "
-Eso es : "En nombrando al ruín de Roma,
en ~eguida se asoma''·
'--1Por Dios, marquesa! Que nadie ha pensado
cosa semejante . . .
-El refrán. hijo mío, el refrán. Me saludan
ustede~ ~on uno y les contesto con ot ro; soy castellana vieja . t Hablaban ustedes de míf
Pues aquí me tienen. ¡ Qué 63 ello i .. . Un be·
so, Lilí; otro, Amparito; otro tú, feísima ...
-'-¿Y yof iNo soy de Dios ·:¡o?
-También tú, hombre, a pesar de t us higo
tazos. ¡Ea, ya estáis todos iguales!. .. Dame
u na tacita de té á cambio del beso, y vengn1:
esas cosazas. Sepamos.
-Tío Jua n hablaba de yo no sé qué aventura maravillosa que te ocurrió dias pasados ...
con un " ,p erro grande" ...
-¡ Una aventura d e diez céntimos, tiita! ...
Cosa melodramática ... " ¡La venganza de "S )·

l

y

vino! .. . :,

.,.,,

-¡Vaya! E sas son cosas de abueJito, i no9
-¡Eh, Marta, palabra de honor que no he sido ;vo C'l pregonero! ... Con3lllta rou t u ,'Gnc i,.:1

t

1

El tren presidencial en las cercanías de Necaxa.

t

fin: ¡con deciros que el seiior gracioso se vi.\
y se deseó para convencerlos de que todo el''I
babia sido una broma! . . . Sí, sí, ¡ya pueden us_
tecles reírse de la gracia, lo que yo no la olvi- ·
do! ...
-Bueno, pero en lo ele] perro no he tenido
yo arte ni parte ...
~No. si no me importa. E $o Jo ocurre á
cualquiera. Y, además, no deja !le tener sa,ero y hasta sus ribetes de filosofia baratita. iRo
cue1·dan ustedes Íl ' ' GPntleman ''1
-iAqnel perro ele aguas tan iuteliveutc y
tan cariñoso 1
"'
- El mismo. No sé si saben ustelles cómo lo
aclquirí. H abíamos ido á pasar unos días á Po·
mares, y allí, en la ca,:;a clel admini,trador, tenían una hermosa perra que amamantaba á su,
pequeñuelos. Entre ellos descollaba uno, todo
n~iro, menos la, pechuga, que era blanc&lt;i, y m •
d10 por ver eu el un caba,l lerete vesticlo de frac
con su nítida pechera corrcctísi:na. Me gustr&lt;,
me lo ofrecieron, lo acepté y le puse '' GentlP·
man" por uombrc. Luego, toclos u3tedes Jo ha~:
conocido .. . Un poquito grande, pero ' hermoso
listo, cariñosísimo. . . B autista, una· tarde qu;
lo sacó á pase:u, volvió sin el perro. 'l'uve U3
verdadero disgusto. L o anuncié. ofrecí ha llaz¡!b ...
Nada. "Gentleman" no vol vió á parec~r. Sus
hermosas l anas rizada.s, peinadas con ta~to ,'smero. su pompón, ,Jas pulseritas de sus pata:',
su rojo lazo de seda. . . debieron excitar la ambición de alg,'m capri-0hoso, que se 011~11-i ~on
"Gentleman" y yo sin él. L o eché m1Íy 11n f,~1ta -los primeros ,lías. pC'ro luego me fui a~osium hr:rntln ii no l'C'rlu ,v, f'raJJ,•an,rnlf', arab~

,.

.1
UNA PAlilNA DE HISTORIA PATRIA.--LAS TROPAS
FEDERALES TOMAN POSESION DE LA CIUDAD
DE CHIHUAHUA.
Voluntiarios en las calles de Chihuahua. -I.a columna
militar llegando al Palacio de Gobierno.-EI General
Huerta y su E:stado Mayor entrando á la ciudad. -Infantería federal entrando á la ciudad.-Vanguardia de
la artillería feder al.
Recorriendo las instalaciones y dinamos,

\

..

�uú ingratitud más quo ·&lt;le los -p~rntapiés brutail~ recibidos de la cJrnsm-a -en el rnmundo tabernueho. . . Ten ta.da estuve de echar á correr
tras -é l. ..
-&lt;Para ofrecerle una repar.a-ción, tüta i
-Sí aunque te rías, hijo. Para presentarl e
mis ex'-cu'.las, para pe,dirle perdón por mi ,·i leza ... para quitarme de encima ~ s:ambe1üto tle
e"'OÍS1110 y de ingratitud con que yo misn:no me
h:bía infama-do. .. -siquiera ,para que Gentleman no formase tau bajo -concepto ele su autio-ua ama ... ¡Ea, par.a no tener que avergon~arme yo ,¡le ,mí, ,delante de ,mi perro! ...
-'J.'iíta, te ~&gt;ones trágic.a ...
-Y estuve á .punto de ponerme tambiéu e11touces s i no me swca de mi r epentina toute:·:1
la Yoz' agnard ientosa de,J veterano, que exe.Ja.:11ó
oportu nisimamente:
- ¡Miá qu'es listeza .Ja suya! ¡Amor., que tié
esto la ma.r .de gra,cia! ... ,l"Mesa hecha, compañía deshecha." ¡Lo mesmo que la~ preson-as! ...
Como usted no tié más qu.e -dar, .pues no quié ya
na con usté ... y ahora M ,·a _con sus crías ...
-¿Con sus crfasf ... Pero Se~ino-tart-amudeé yo-, iuo es un -perro1 ...
-,¡Ca, 1;eñorita! ¡Es una perra ,más grauJe
qu e una casa . .. y antier ha tenido cin co caihorricos!.. .
.
,
Vicente DIEZ DE TEJADA.

oeo
Coadro princip.1I del altar mayor dd ,c mplo de Ch:ipu: tPpcc, inaugurado e l domin¡;-o I arndo.
casi por olvidarlo ... Anteayer fuimos á u l!'rn311eda, y de regreso, en medio del camino, •'¡panne! ''
_.cosa rica, en despoblado ...
-Y riquísima, en pleno "aduar", donde ac ,1den los curiosos eomo moscas, donde los ~hi,¡ui·
llos ,se acercan á uno, y lo rodean, y lo estrn_j'.1n
para tocar ·las colitas de los armiños de la estofa, como me ocurrió á mí. Del icioso. La aYcría era seria. lenta r eparación. Mis nerv;os estaban todos de punto. Mi marido y yo ded'.lirnc•s
guarecernos en u n ventorrillo que no iej,,s se
divisaba, y allá nos fuimos. Os hago gr:i~ia ,fo
su descripeión. El ventero nos prese!ltó u•rns hotel-las de cerveza, de -gaseosa, de qué sé yo qué;
y de un horrendo frasco de ,·idrio, tapado 1:011
un tr ozo de periódico, extrajo con sus _¡¡,·opias
uña.s unos almendrados anted i.Juvianos ' ' para
la señora": para mí. .. Y entonces fué ,}Ua:ido,
haciendo mil cucamonas y dando 6altos .de contento, .se presentó ante mis espantados ojos el
mismísimo "Gentleman", mi perro querido ... ,
¡pero en qué estado! .. . Con las la!las apeñuscadas, pardu?,cas, sin esquifar, informe bajo la za.Jea enlodada, con los bigotes pringosos, con las
pata-s llenas de barro, con los ojos perdidos entre la maraña de sus rizos, s in aliúo, djvorci:idos del cepi,Jlo y de los peines ...
- ' ' Gentlema!l' '!-exc.Jamé · al vei-lo.-¡Mi pobre "Gentleman"!
Y él, enloqueciendo de alegría, ladraba, gruñía, hopeaba, y si ·n o lo evito, salta sobre mis
rodillas como en sus buenos tiempos ... ¡:Mi po.
bre perro!. . . ¡Mi que1·ido '' Gen U e man''! ...
-¡Marcha!-le dijo el ventero, &lt;lreyendo que
me molestaba con sus caricias.-Tuso, '' S eYino "f
-¡Se ... qué'1-le ,pregunté yo.
- '' Sevino ", señorita. L e llamamos ' ' SeYi
no, velay" por qué; porque "se ,·ino" un día.
y aquí "s 'ha quedao"·
- ¡ Pobre '' Sevino 1''-contesté.-i Creerá usted que este fiel animal me ha reconocido d espués de mucho tiempo 7... Fuó mío y se perdió..
-Ya podrá ser ... Por mí. ya se lo puede usted llevar si lo quiere. Aquí no sin·e más qu
ele estorbo ...
¡Llevármelo! .. . IJJe,·ánm elo otra ,·ez ... así,
tan sucio ... Ll evármelo, cuando ya no me acor-rl aba de él; euan-do su ausen-cia me había hecho ver que, realmente, era un poco molesto ...
iNo han oído ustedes nunca hablar de uua ,boda de.s1h-ec:ha, ,porque al regresar e,l novio de las
tierras lejanas, en las · que cambió su juventud
•por un ,puña,elo de pesos, halló en su novia, no
la muchac.hita beilla y gentil que dejó al partir, y á quien !!iguió viendo invariable á través
del tiempo 'y •ilel espa,cio, sino á la mujer prosaica,mente a¡rnºstaila, a jalda, en vejecicl:a por los
añosf .... Es •la R eali&lt;lad asesinando &lt;á la llusi,í-i: -l a historia eterna... Pequé, pequé t-arn, b;¡;n yo. No fuí tan le,'ll como el ,p&lt;&gt;bre perro, á•
quien no quise acoger en mi auto flam ante, tapi7ado tle seda &lt;perla. . . Cerré á Sevino, e,l feo ,
mi, salones cubiertos de alfombras mullidas.
~e-·"'h.r-:,rlo.~ de bibelots delica..:los, en los que el
l•rl!o Gentleman ,c:111só estropic ios sin rucnto , ..

Pequé t:runbién por· el negro ,p ecado &lt;le la iugratitn•a ... y dije al ventano, reeogiendo vefas:
-~o. llevármelo no, ahora no; pero guárdelo uste-d, que enviaré á buscarlo . .. Se lo llevarán á Pomares ... de donde no debí sac-arlo ja111..ás ...
Gratifiqué á aquel hombre, y tomantlo fos almendrados roqueños, se los fuí aJargando á Gentleman, que se 1·elamía &lt;le gusto .. .
-Ten, pobrecito, ten... y per.cJónaune. Soy
una ingrata . .. El ,mundo es un inmenso avispero tle in_gratos ... No puedo 11Jeva.rte conmigo ...
estás sucio. eres feo, grandote ... Y e ntonces
ocurrió... eso de la Yenga nza. Gentleman se
quedó mirándome muy serio, y pareció decir-

''Vision''
'' La madre dijo á la hija: '' i Queréis sab~~
cómo está heeho •el mundof ¡Abre los ojos! "Y
la joven Jos abrió. Vió así montañas sobarbias v
dominadora~ vió vaJJes llenos de e!lcantos y
sol resplandeciente; vió; las estrec1las que eent eHeaban, vió las olas rev ueltas del mar, •l os ríos
interminables, las flores con sus perfumes tan
variados y suaves.
"Vió los pájaros de ,ligeras plumas, y las 'lS·
pigas de oro de la cosecha.
Después cerró los ojos ...
"Y vió entonces, vió entonces qué hay de más
bonito en este mundo: la imagen del amado q¡¡e
vivía en su alma, la imagen del amado quién a!
amor corre.spondía con el amor!"

;1

ime:

-¡De modo que tú también eres como los
&lt;1emás1 .. . ¡,También tú me aban-donas ... por
,pobre y ,por feo f ... ¡Pues ahora verás tú cosa
-b u~na y euán •de balde has peeado!
Tomó el último almen,drado entre los clientes,
rezoug-ó nn poco, y, desprecián.cJome con gesto
olLmpico. mal'chóse sin mirarme siq1úera. Sentí
remoJldimienito. C1°eí firmemente que el pobre
can, comprend iendo mis intenciones, se retiraba .. . tc&amp;mo diré yo?... ofendido, doliclo .cJe

-'' La mujer l legará á ser una ,·erdade1·:1
"fuerza" el día en que la muchacha, la joven,
se con vencerá de que si el hombre es u n trabajador, la mujer es una misionera, y que en las
complicaciones de la vida moderna es pr ecisJ
~aber mucho. aún para llegar á ser una simple
hermana de la caritlall.
A. De Guberna.ti~.

0

El Mundo Ilustrado

LOS DOCE ANCIANOS

La cabellera más hermosa

Esto fué en mi muy lejana y ado ·
rada •tierra. austral.
·
El santo obispo Solar, el Jueved
Santo les lavó los pies á doce ancianos.
¡Qu-é ceremonia tan emocionante!
La catedral estaba llena de gente .
devot'1, Yo me fijaba en los seminaiistas, unos muchachos con. casulla~
blancas que resaítaban en el negro
de las sotanas. Hubiera yo querido
ser seminarjsta.
Sentado 8!1 el reclinatorio de mi
madre, -todo lo observaba con áv;.
da mirada.
Después, de un silencio muy grand e, subió al púlpito el canónigo don
Domingo Guzmán, el mi;;mo qu·i
queríamos -t anto los muchachos, y
que temiamos porque al encontrarnos en la calle jugando á las bo!1
tas, 6 al trompo, nos amonestaba y
nos reprendía.
El debía explicar la santiftcaeión
del hermoso símbolo católico. El ya
sabía, cou un mes de anterioridad,
lo que tendría •q ue decir.
Pero estando ya en el púlpito
blanco y con una ancha orla negra,
se Je olvidó su discurso aprendido
de memoria, en seguida de decir:
-Hermanos míos ...
Al olvidarse, sacó de la mauga el
grau pañuelo de yerbas, se enjugó
el sudor de la fren te y dijo de nu&lt;'.
vo:
-Hermanos míos . . .
Hay que imaginarse la angustia
del ean ónigo puesto en trance ta,1
difícil. Viendo ya que Je era imposible r ecordarse, al obispo, que estaba majestuoso eu su sitial, bajó
el palio, bajo el gran cobertor de
felpa, así añadió con adolorida voz:
-Señoría Ilustrísima. . . se m~
ha olvidado!
Y descendió del púJ.pito grav ➔,
gordo y triste. Hubo un cuchicheo
cutre los fi eles, y antes que pronune iaran las risas, el obispo se levantó de su sede y •habló muy sencilh
y elocuentemente.
Uoncluída la ceremonia, vinLero 1
las monjitas por los doce ancianos.
Pero don Silverio no quería l evan·
tarse de su asiento.
Dou Silverio era viej ito desmarrirlo, cegatón y ile muy pocas palabras.
Las monjitas llevaron á los ancianos á la sacristía, en doucle les tenía n preparadas unas buenas onces
Don Silverio al recibir los -p latos .ele
las manos más hermosas, ele las más
bellas y distinguidas señoritas de
Ancucl, -decía;
-Muchas gracias, señor obispo.
(E[ pobre cegato creía que se prolongaba la ceremonia del la va torio.
Y icómo nof cuando se había qneclndo tan impresionado!
Al llegar mi prima, que Dios ten.
ga en los cielos rogando por mí, con
el café, clou Silverio repitió s u •muletilla:
- Murhas grac ias, señor ob i;;po...

adquiere aquel que la cuide de la manera mejor, es decir, de la más conveniente y más
natural. Esta consiste en lavar la cabeza metódicamente con Pixiavon, un jabón líquido y
compuesto de alquitrán, desprovista de su
olor y color por un· procedimiento especial patentado. El Pixiavon no sólo limpia el cabello; sino por el alquitrán que contiene obra
directamente excitando el cuero cabelludo.
Da una espuma magnífica que se quita fácilmente del pelo lavándole con agua clara. Después de los primeros lavados con Pixiavon ya
se empiezan á notar sus efectos bienhechores. El Pixiavon puede considerarse como un remedio ideal para la higiene de la cabeza.
Un frasco de Pixiavon dura varios meses •Y su precio es sólo
ne $1.50.

* * *

Fieles ee,liendQ qe la capilla de Ghapultepec el domingo despu~¡¡ di) la inau~ura1:ió!J:

Después salieron los doce ancianos, rumbo al asilo. Don Silverio, al
tomar la mano de la monja pair.
apoyarse en ella, decía:
-Muchas gracias, señor obispo...
Llegaron al asilo. Ya en la tarde .
¡Qué espléndida belleza ele puesta
de sol ! Moracla era, roja era, y tam
bién de oro. Atardeciendo fué. Y el
lncerito arriba como una miracla ele
consolación y de anunciación de lo.;
misterios ele las sombras. Y el viento suave jugaba con las trinitarias
y los car&lt;lenales, y con las yedras
del patio.
En el patio los ancianos contaban
sus ilhpresiones del día. Unos se
acordaban de la vida 1&gt;asada.
Don Silverio, el cega,tón, soñaba
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pero rara vez ó nunca se encuentra que una importante casa
comercial los cometa, sea cua!
:fuere la clase de su giro. No
puede haber éxito permanente de
alguna clase, cuando esté basado en la mala fé ó engatlo. Los
que intent en los fraudes, son
sencillamente tontos y pronto
sufren el castigo que se merecen. Sin embargo, hay muchas
personas que temen comprar
ciertos artículos anunciados por
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los méritos de ciertas medicinas.
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PREPARACION de WAMPOLE
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tal combinación de estos imp ortantes reactivos medicinales, es
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y los Pulmones: " El Dr. F ernandoLópez, de México, dice: Tengo
el gusto de decirles, que considero la Preparación de Wampole de
mucha utilidad, para restaurnt
el organismo por su fácil asimila1.1i6n." De venta en las Boticas.

do encontró á don Si lverio inm6vil,
pre t r iunfante, con su perra vida d3
taciturno en la sombra.
muchacho pescador, con la ola inVamos, clon Silverio.
quieta. tranquila, velei dosa, pen
-J\fothas grnrias, señor obispo...
que él ,iempre domi naba. La ola y
llizo a&lt;.lemán ele levant arse, exdon l:li!ver io se querían co1t entraña·
t cn&lt;1ió las manos y se sentó dti nue·
ble amor. .Ella f ué la que le llevó
YO, lleno de un pavor, de u na an·
en uua hora de ventarrón á la punta de Agüi, la misma que volcó á gust ia repentina :
-Señor obispo.. . No veo . ..
dos chalupas marine1·as; también fué
iQué será i ...
ella la &lt;¡ue le llevó por las Europas
-Si yo soy, don Sil verio, 1a hery las Asías . . . ¡,P ara ,qué casarse en·
tonces1 L a mar no era, aca~o, casi ¡ mana Clarisa.
más que unn esposa, Y así en veje· 1 •N uevo ailemán del anciano; e~fuerzo inútil. Vuelt o á caer ánonació. De aq ue l gran golpe en los ojos
dado en el asiento, dijo don Silveque le dió un gringo, al h und¡u..i,
r io con la VOZ más débil que la de
é.l, la pun ta del corvo en el eorazó:i,
a penas se acordaba . . . El i as,•~iao 1 un herido á traición:
- Creo que estoy ciego, señoi
¡No podfa ser ! iPor qué un chileno
obispo.
en su def ensa no puede meter á un
•••
gringo la ,punta -del corvo 1 .. •
Y, efect ivamente, había cegado.
Así pensa ba don Silverio en el
pa tío de las trinitarias, en ~l a:&lt;ilo
Antonio BORQUEZ SOLAR.
de los doce ancia-n os, cua ndo el luceri to estaba arriba, y poco despn,~~Picó entonces la campan-i p:1r:1
llamar á comer.
EPIGRAMA
Unos tr as otros los a1ician:is se
levantaron y fueron.
José de la Luz Tronera
¡Qué t r i3te caída del Angtlb, de
era hombre de mucho mundo,
la torr e vecina! B a j ó como una go_
y jura ba furibundo
londrina que t uviese una ala rota,
por la más simple friolera.
r ota y sangri enta.
••
-iDon Silverio!-llamó la herma•
Y el b uen .José de la Luz,
:il j urar por cualquier cosa,
n ita.
- Don Silv-erio . . . - rspitió el 1\C()
decía, toca ndo á su esposa:
en la soledad cenicienta del p a t io.
'' ¡ Por ésta, por esta cruz! ''
Y la .monja llamando y busc:1,1•

•

La SANORE

'

Ningún daño pueden causar los'
microbios y los gérmenes de las enfermedades, se extermina.u euan dfo
se tiene la sangre limpia y circu.
]ando con actividad en las venas y
las arterias. -E n estas condiciones
cualquiera per sona puede desafi a1·
los microbios.
Algunos llaman á la sangre "fltú·
do de la vida '', pero por esto no
clebe entenderse que la sa ngre es la
~-avia de la existencia. Sus funcio
nes son las de p roteger y conservar
la vida. Cuando la sangre circula
á perfección, -el cuer,po está saludabl e y activo, pues toda enfermeda &lt;1
es simplemen.te el resultado de alguna obstrucción f'n la cir culaeióc.
do la sangre.
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Sangre es uu sanificaclor purificant,,
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>En busca del jardín del Edén</name>
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        <name>La Dernier Voyage</name>
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        <name>La tertulia</name>
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        <name>Leyenda de Santa Isabel</name>
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        <name>Los ojos brujos</name>
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        <name>Zaqueo el humilde</name>
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                    <text>��......__......
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�El Mundo Ilustrado

Calendario de la semana

La salud no tiene precio
. Esa es un.&gt; expresión muy corriente que se oye con frecuencia v
tiene muy buen fundamento, pero su significado en cierto sentido rcsuita ~rróneo, porque. en muchos casos la salud '' se puede comprar. ' ' Es
decir, que los me?ios para re,tablecerla se pueden obtener por d inero ú
otro valor. Por eJemplo, la persona que padezca de las diversas dol en~ias propias del hí~ado y de. los riñones, puede adquirir á precio muy
rnfimo y en cualquier farrnac1a, los componentes clo una fórmula eficaz,
aprobada y en uso muy gen_eral haco muchos años, y mezclarlos partt tomarlos con fe y curarse radicalmente en poco tiempo. La fórmula se da
á conocer gratuitamente, es decir, sin precio, y es como sigue:
Extracto compuesto vegetal Arvelina. . .
.15 gramos.
Jarabe coml)uesto de Hipofosfitos. . . . .
.45 gramos.
Jarabe compuesto de Zarzaparrilla.
. 60 gramos.
La encontr arán especialmente valiosa aquellas personas que por
algún tiempo hayau tratado inútilmente de librarse de enfermedad~s
que aún sin obligarles á guardar cama, son penosas y aflictivas en extremo, proviniendo de depósit os norivos en la sangl'e ,y de riñones enfennos . Los ingredientes, que puedcm comprarse en cualquier farmacia
ó droguería bien surtida, se mezclan ert lllla botella y se ton\a una cucharadita de la mezcla después de cada comida . .\gítesc bien la botella
antes de usarse.

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sus maravillosos rc~ultados, y por eso es que se ha hecho la pre•
ferida del público. Basta usarla una vez para tenerla siempre en
prevención. Produce efectos segurisimos en

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DISTINTOS.

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Ferruginoso

Santos .\polinar Obispo Confesor y
Teófilo Diácono Mártir
Juevm; 9.
Santos Julián y Jocundo o Jucundo
l\lártires.
VIERNES 10.

Santos Gonzalo de .\marante Confc·
sor y Nicanor Diácono l\lártir.

PA-RA

SÁBADO I l.

CATA

Santos H iginio Papa '.\1ártir y l'alc·
món .\bad.

Son infinitas las artimañas inventadas
por los contrabandistas para pasar sus
mercancías a través de las fronteras.
Todos los países tienen sus tipos de con·
traoándistas, y, por lo tanto, siempre
puede citarse a lgo nuevo en este ramo
'·del comercio."
Los contrabandistas de la frontera
ruSO·illemana tienen contratadas una
porción de mujeres que franquea11 la
frontera dos o tres veces al dia para ir

a Alemania. Al salir de Rusia \'an cu·
biertas de- harapos, y al regresar en ferrocarril o en coche vienen lujosamente
Yestidas. De este modo no tienen que
pagar nada eu la aduana, y las últimas
modas entran a Rusia sin abonar dere·
ches.
Pero lo más cómico es que estas señoras se han declarado en huelga, por·
que han comprendido que los patronos
las explotan demasiado. Su sueldo es de
cuatro pesetas por "iaje. y ellas quieren
seis, alegando que se exponen a ir a la
cárcel si !:is prenden.
,\ última hora sabemos que los patronos se han rendido, y la sociedad de
contrabandistas ha dado a las socias ordeu de reanudar el trabajo.

La pureza Je la PEPTONA CHAPOTEAUT {p,
la ha hecho adoptar por el
.,.-_ _.,
INSTITUTO PASTEUR

VINO DE PEPTONA

"RUBOLIN."

EN

De Ext. de Hígado de Bacalao

'.\h~RCOLES 8.

Contrabandistas en huelga.

--------_---_._..----------_-::::::::::::::::::-_____

fl VINO D[ STEARNS

¡.

1

ea.

_·:...-

:\!ARTES

San Luciano Presbítero '.\'lártir.
Se a bren las velaciones.

1

____...1

o. ,,,

La Epifanía o Manifestación del Señor.- La Adoració n de los Santos Re)'es. Baltasar. Gaspar y l\1elchor.-Nues·
Ira Señora de Alta Gracia.

Sanies Arcadio y Tigrio Presbítero
Már tires.

A 25 CENT A VOS LA CAJA.

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Cabello■ cuya caída detiene
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I.Ae

Máquina de escribir silábica.

El calambre de los barberos.

Un periodista de Bruselas ha ideado
una máquina de escribir muy original,
porque en vez de letras sueltas. su me•
canismo permite estampar de umt vez
sílabas enteras.
El teclado está hecho de modo que
se puedan oprimir simultáueamente dos
tres o más letras correspondientes a una
sílaba . Las letras se estampan por su
ordeu, y un mecanismo especial hace
avanzar el carro el espacio necesario para la sílaba, con tal exactitud que al imprimir otra sílaba no se
monta nunca la primera letra en la última estampada.
Con este adelanto la máquiDa permite
escribir de 125 a 150 palabras por minuto.

En la Policlioica del Dr Pur\'es
Stewart, de Lo11dres ha sido sometido a
tratamiento un barbero que se ha visto
precisado a dejar temporalmente su
ocupación a consecuencia de una enfermedad muy poco corriente, conocida por
el nombre de "calambre de los barbe·
ros."
El periódico profesional " Hospital"
describe los caracteres de dicha enfermedad y dice que sus manifestaciones
son semejantes a las del "calambre ele
los e_scritores." Estos calambres, según
explica el Dr. Stewart, no son debidos
a una fatiga muscular sino al cansancio ~e cier_tos centros del cerebro que
presiden ciertos grupos de movimientos.
El único sistema curativo de esta afección es la abstención total del trabajo
durante algunos meses para que el cerebro descanse.
El barbero al reanudar su trabajo ha
co~enzado a emplear una navaja desegundad, cuyo uso requiere una acción
del cerebro algo diferente.

La "piedra" de los encendedores mecánicos.
La administración de contribuciones
indirectas de Francia ha prohibido, co·
~10 el ministerio de Hacienda de Espa·
na, e l uso de los encendedores mecáni·
cos, y los franceses protestan contra se·
mejante prohibición ealificándola ele ca·
pricho extraño ele las autoridades que
toleran el encendedor de yesca. el eléctrico y el ele hidrógeno. Tocio el mundo
cree más lógico allí como aquí imponer
un nuevo tributo al nuevo metal de
chispa, cuya naturaleza ignora la gene·
ralidad de la gente..
Todo el mundo sabe que el en cendedor mecánico tiene la forma de una ce·
rillera y que oprimiendo un botón se le
vanta la tapa determinando el choque
de una rueda dentada contra un diminuto bastoncillo de uua materia especial
de la cual salta uua chispa que encien·
de nna mecha impregnada en alcohol,
gasolina, etc.
El metal de la mal llamada piedra ele
los encendedores es una ele las a leaciones pirofóricas ele hierro y metales ra·
ros lanzadas por el doctor,\ uer en r9o6.
Esta liga que produce al menor choque
unas chispas muy calientes se compone
de metales céricos mezclados con hierro en proporción de 2 a 30 por 100.
Un gramo de aleación puede encender
de cinco a seis mil veces una mecha, y
se vende el kilo a 250 francos, aunque
su costo no llega a 6o. Un encendedor
consume de 6 a 1 gramos de aleación al
año.
Hay otras ligas de metales que dan
resultados semejantes como las de cerio
y magnesio y las de antimonio de hierro, silicio, boro y titano, pero tienen
propiedades diversas. En general, todas
e~tas aleaciones son muy alterables al
aire y a la humedad.

"'"'~MACIAa,

.!aentel: Gu1•nhelm y ■al1reequ1
.!partado l!06. .Mb;loo,

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Picados los ingleses a l ver que los jefes de cocina de los grandes restaurants
y de las casas ricas son franceses, van a
~tablecer en su Iustituto de Artes y Oficios una escuela culinaria a fin de remediar este estado de cosas, contrario a
su interés y m?rtificante a la vez para
su orgullo oac1onal. Pero es posible que
no consigan nada. El arte culinario es
ha sido_ y será siempre francés, porqu~
los cocine~os. franceses han adquirido
esta supenondad sin esfuerzo, a tra\'és
de los siglos y su maestría, fruto de nn
trabajo clarividente y razonado, uniclo
a sn genio natural ha desafiado siempre
toda competencia.
Según los historiadores de la cocina
numerosos y apasionados, el renacimien'.
to cu_linario tuvo lugar en Francia bajo
el remado de Francisco I, al mismo
tiempo que el renacimiento artístico
pero es pre~iso franquar muchos años
llegar _al re1na_do del Rey Sol. para que
la cocrna comience realmente a hacerse
importante ocupando un puesto entre
l:ts preocupaciones de los espíritus distinguidos.
Conocido es el apetito insaciable de
Luis XIV. "Ya no sabemos comer como
nuestros antepasados-decía, -nosotros
n'o .hace_m~ más que pizcar." Y según
Saint S1mon, el monarca engullia de ordinario, para cenar, cuatro platos de sopas diferentes, un faisán entero una
perdiz, una ensalada, dos grand~ lonchas de jamón, un trozo de carneros con
ajos, un plato de pasteles, frutas y huevos duros.
En aquella época las legumbres comenzaron a ocupar un puesto eo la cocina. EmJ?ezó a cuidarse ele la limpieza
y elegancia de la mesa, y se generalizó
el _u so de las cucharas y de los tenedores, que en la Edad Media eran artículos de lujo principesco.
El ilustre Vatel, que se suicidó porque no llegaban los mariscos, esde aquel
tiempo. El drama se desarrolló en Chaotilly. donde el príncipe Coodé daba en
honor de Lnis XIV fiestas qne le costa·
ban 6oo,ooo francos, Yate), que habla
pasado la noche sin dormir, desesperado porque no llegaban los correos con
el pescado, creyó que no llegarían nunca, y se dió tres estocadas, "no queriendo sobrevivir a tal afrenta." Sn amo le
lloró, J\1me. de Sevigné le consagró una
carta, y su nombre se hizo famoso en los
fastos de la gastronomia.
Pero el verdadero siglo de la cocina
es el xvm. El regente es un gourmet
emmente, y todo el mundo se ocupa ele
recreos culinarios, y la gastronomía se
pone de moda.

y

Ave. Independencia, 2.
Ap. 1722.
MEXICO. D. F.

JABON DE VERBENA
CALENDULADO.
(Obsérvem sus resultados duraate dos semanas)
ExQu1slta ayuda en
el tocador , J)OrQue es
una clentfflcacomblnaclón de las vlrtude• dulclflcantes de
Verbena y de Cllendijll,
Su u.o en oocoe oías
&amp;flrm a las ca roes y
embellece la tez, lm·
Partiendo la lozanía
y una vivlflcaclóo
perfumada, compara ble sólo con la Que
se obtendría de experto masaje dado
eon voluptuosos aceites or ientales.
Evtta y cura la
caspl\, los barros y
las enfermedades cutáneas, vl¡¡artza las
rafees del cabello,
delicioso para lavar
la cabeza y bañar á
los ntilos. Pr~clo de
la 11astllla SI 00, Por
correo certificado:

$1.25.

En México: J . Lab11dfe Soe. co., Profe•a, 5-Jnh1tno•,.n, Félix Co., Avenida
San Francisco, 311,-J. U,hleln, &amp;oc re., 3a.
Rolíl'ar 2J.

El rey Luis XV es uo tragón de pri•
mera fuerza; la reina María Leczinska•
que es tan g lotona como su padre, Es·
tanjslao de Polonia, da su nombre a los
bocadillos "a la Reina," y los más grao·
des señ~res, imitando tan altos ejemplos
se apasionan por las cosas referentes a
la mesa. El príncipe de Condé da su
nombre a una sopa; Subise inventa un
sistema para guisar las chuletas, el d u·
que de Richeliu imagina la mayonesa
(antes mahonesa por la ciudadela que
asaltó,) Ja marquesa de Pompadour pre·
para filetes de ave a la Bellevue, y los
mismos filósofos, y los literatos, Diderot,
La Harpe, MarmQntel, Fonteuelle, etc..
se muestran tan gon rmets como las glo·
rias de la corte.
Los cocineros franceses se hacen famosos en toda Europa. Se los disputan
a peso ele oro, los señores se humillan
ante ellos, se emplean ardides para re·
tenerlos y para robarlos de otras casas,
y los señores más empingorotados tiemblan ante sus "cordon bleus." Algunos
cobran sueldos de ministro, y oo es raro
que los grandes "chefs" perciban eo
Londres y en París salarios de 20,000
franco~, sin contar la~ sisas. Est¡,s grandes artistas no se consideran como miembros de la servidumbre. Uno de ellos,

�BIBL!~'.~&lt;:A UNJV[P"!TAJ?IA
I ()" ' O F ' · o.;''
FONDO klCARuO LOVARRUBIAS

El Mundo Ilustrado

SI SU SENO ESTA BLANDO Y CAIDO

Si su Busto es Delgado
Para remediarlo hay un medio
Y la señora Helene Duroy 1 de París, posee sola el secreto de ello.

¿Por qué motivo ha tenido, cerca del sexo femenino, un tao grande éxito mi maravilloso descubrimiento para desarrollar
y endurecer el seno? ¿Por qué a despecho de mis numerosos imitadores (los cuales procuran siempre infundir confusiones para
su provecho respectivo) es a mí Helene Duroy, de Paris, a quien se escribe, a quien se viene a ver y a consultar para conocer
mi método y expt:rimentarlo? Es porque mi tratamiento ha hecho sus pruebas, es porque toda mujer cuidadosa y recelosa de
poseer o conservar un busto gracioso y bien formado, conoce o ha oído hablar de mi maravilloso descubrimiento, el cual (como
tantos otros) no tiene de descubrimiento sólo el nombre; mas habiendo probado en mí misma su eficacia rápida y durable, ha
procurado a millares de señoras, en Francia y en el extranjero, lo que más le faltaba.
El éxito de mi método hace distinguir lo verdadero de lo falso, lo bueno de lo malo; mi método es el primero, sino el sólo,
verdaderamente serio y eficaz, capaz de transformar un busto delgado y liso en un busto bien formado y hacer recuperar a un
seno estropeado por la edad o por cualquier cansancio su garbo y su turgencia de antaño, y eso con un principio natural y sin
emplear procedimientos exóticos (algunos hacen de dichos procedimientos la base de su método,) Me atrevo a afirmar que mi
entusiasmo para mi descubrimiento es de lo más justificado y fundado.
Si tengo la satisfacción de poseer ahora, gracias a sus admirables efectos, un busto cuya perfecta simetría es de envidiar,
si un miembro de la Facultad de Medicina de Paris, el doctor Ceccaldi, ha querido honrarlo con su aprobación, considerándolo
"no solamente de una inocuidad absoluta, sino también muy eficaz para el desarrollo y la belleza del busto de la mujer," ¿qué
hay más elogioso y elocuente que las numerosas cartas de agradecimiento y satisfacción que recibo a diario? Usted, querida lectora, cuyo seno es blando y caído, o el busto es delgado, las que deseáis un pescuezo y una garganta más regordeta, leen detenidamente lo que sigue:
La señora F. P., calle Ma.qués del Puerto (Bilbao), dice: &lt;Como ya le dije en mi carta anterior, el resultado de su tratamiento es más que satisfactorio, pues mis pechos se conservan muy duros y bonitos.&gt;
La señora F. P .. calle Magallanes (Santander): &lt;Estoy muy contenta de los efectos de su Exube r Buat Developer.
Ocho días de tratamiento me hao logrado un aumento de tres centímetros en cada seno y van poniéndose duros como los tenía
antes de criar.&gt;
La señora E. L., Est. Molle (Uruguay), escribe: &lt;Recibí su tratamiento, Quiso antes aplicárselo una de mis hermanas, la
que lo hizo y con sorprendentes resultados.&gt;
La señora J. V., calle Aguiar (Habana): &lt;Tuve el gusto de recibir su tratamiento Exuber Buat Developer, y he tenido magníficos resultados.&gt;
Las señoras escépticas y desengañadas deben dirigirse á mí sin demora: mi descubrimiento las transfor!?lará; yo quedo gerente de sus buenos efectos.
,
Usted ha tardado demasiado y debe poner un término a ese hoy mismo y enviarme en una carta franqueada con 10 centavos el cupón adjunto, destinado especialmente a las lectoras de este periódico.
Enviadlo a Mme, Helene Duroy , 421 B , 12, Chauasée d'Antln . París.

PAPELETA No. 42 1 8. PARA INSCRIBIRSE AL METODO DE Mme. HELENE DUROY, PARIS.
La

aeñora . . .................................................. . .............. . . ............. . ...... . ...... .

Calle .......... .. ............. . ............... No ............ Ciudad y país .............. . ................ .

Confiada en el éxito de l método ele usted, y deseosa de aplicarlo, le ruego me envíe gratis los informes relativos
a su descubrimiento.

Cyr-Ajame, criado primeramente del
cura de Issoudum, concluye en jefe de la
cocina del grao Federico, que le guardaba muchas consideraciones, y declaraba que no comía a gusto mas que
cuando guisaba el "maestro francés."
La cocina se eclipsa en tiempos de la
Revolución, durante :.1a cual, escribe el
ilustre gastrónomo Grimod de la Reymere, no llegó un buen rodaballo al
mercado, y añade amargamente: '·Esto
basta para juzgar una época."
Bajo el consulado y el imperio los cocineros recobran su cetro. Napoleón,
con su sobriedad, y estimando que tres
francos diarios deben bastar para la visa de un hombre, reconoce y proclama
que saber ser "gourmancl" es una cualidad muy útil y que debe tenerse muy e11
cuenta en diplomacia. Cambaceres y
Talleyrand ponen en práctica laopini61J
del jefe, v sus comicias son verdaderas
maravillas.
En casa de Talleyrancl empezó a servir el famoso Caréme, el más célebre
quizás de los cocineros, que luego estuvo al servicio del emperador, del gerente de Inglaterra, y, finalmente, del zar
Alejandro I, quien en 1814, declaró a
Talleyraod que Caréme no le saldría
nunca caro, porque "le había enseñado
a comer." Aquel gran hombre dirigió
también las cocinas del emperador de
Austria, y regresó a París maravillado
con su genio.
En la época de la restauración, Luis
XVIII se muestra muy gourmand, y la
cocina francesa brilla resplandeciente,
conquistando pacíficamente a Europa.
Numerosos escritores la celebran, entre los cuales sobresale el gran Brillat
Savarin, autor de la "Fisiología del Gusto," es decir, de "todo lo que tiene relación con el hombre en tanto se nutre," libro único, en el que se encuentran máximas definitivas: "Dime lo que
comes y te diré quien eres." "Unos postres sin queso es una mujer bella a la
que le falta un ojo."
En tiempos más modernos no pocas
personas distinguidas se entregan con
ardor a los trabajos culinarios. Pueden
citarse a Rossini y a Dumás, ambos cocineros extraordinarios, y Carlos Monselet, que escribió al cerdo un soneto
en cuyos versos, traducidos literalmente dice cosas como éstas:
"Todo es bueno en tí: carne, tripas
(y grasas
Gustas en galantioa, se te adora en
(morcilla

Registrado como articulo de segunda clase en 3 de Noviembre de 1894.-

Impreso en papel de las Fábricas de San Rafael.

- - - - - - ----- - ----- - - - - - - ----- -------------- - -- - -- ------ ----Año XX. ---Tomo l.
MéxiGO, Enero 5 de 1913.

•

Cerdo adorable, animal rey, ángel
(querido..."

El cabeceo de los
buques, suprimido
Las personas propensas al mareo se
alegrarán al saber que un ingeniero alemán ha añadido un nuevo sistema a la
ya larga lista de inventos contra la referida molestia. Pero esta vez parece que
no se trata de una de tantas fantasías,
porque el aparato se ha probado en dos
transatlánticos, quedando demostrada su
eficacia para reducir el cabeceo de
los barcos,
El periódico berlinés "Lokal-laozeiger" dice que en el congreso de ioge·
nieros navales el emperador felicitó al
ingeniero hamburgués Herr Frahm,
inventor del "tanque contra el cabeceo"
y expresó la esperanza de verlo pronto
instalado en todos los buques.
Herr Frahm leyó una comunicación
demostrando con un modelo los efectos
ele su invento, el cual consiste en unos
tanques en forma de U, colocados en el
centro del barco, de babor a estribor.
El agua que contiene estos tanques oscila al cabecear el buque y neatraliza
el movimiento rítmico ele éste.
La compañía "Hamburg·América Line" lia decidido adoptar el nuevo siste·
ma en un vapor de 6o.ooo toneladas,
que está construyendo para el servicio
de Europa á Nueva York.
000

Lea Ud. La Semana Ilustrada

Las mujeres de Birmaoia son muy
aficionadas a darse en el rostro una ere·
ma especial que hacen con la corteza
de cierto árbol ele la región, reducida
a pulpa, y mezclada con un poco de
agua.

"Año Viejo y Año Nuevo. 11 Dibujo de Ant. Gedovius.

Número 1.

�DIRECTORIO

ja ni un desmayo, ve_n ciendo jornada~ increíbles, a través las que se pul:rlicaban, era una lástima el que no se pude los arenales desiertos, abriendo brechas-en las maledieran co~serv_ar por_,él mal estado en qué se recibían;
zas hostiles, curtidos por el sol ele los trópicos o por las
par.a ob,·iár ese ,inconyeniente, .esos artísticos dibujos se
ráfagas heladas del Norte, si n pan a veces, a veces sin
d.:irán en el inte(Íor \!_el periódico e_o planas especiales.)
SEM.\ X.~RlO DE .\C'.!'UAL(l)ADES, .\RTE y L11'El&lt;.\Tlll!.\.
c~lzado, siempre con snfrimientos y con privaciones,
E11_la parte int~ior del perióclico~eocontrarán los lecsiempre con valor.
tares una colabor~,_ció1) abundante y selecta ele las prinDIRECTOR PROPIET.\RIO
Los habitantes ele la ciudad no les han visto sino' en
cipales firmas de nuestro' mundo literario, firmas que no
L tC. ERNESTO CHAVERO.
la inacción de la paz , y no pueden ser testigos ele sus solo se conservar~n, si"no que se reforzarán con otras
claros merecimientos..\penas uno que otro domingo, pade n_o menos renombre que las que aparécen en este ní1OFICD&lt;AS:
sean, al cmdado de un oficial y formados en hilera. su · · meró.
·
ingenuid~d ruda y sonora de campesinos que estalla en
El uso ele los colores en el adorno y composición ele
3~ \:.al\~ d~ la Rinconada d~ San Diego No. 4 r.
risas a cualquier propósito; o en las vistosas paradas cívilas plana.~ les da un realce tan notable, que no eludamos
l elefonos:-:-Mex1cana, 20-85 N eri ·
cas desfila.o. átezados y sudorosQs, por las grandes a\'e•nien considerar esta reforma como una ele las más impor_ Ericsson,' 14:51
das, al redoble de los tambores y bajo la sombra de la
tantes para la publicación.
.\panado Po~tal 149.- México, D. F .
bande~a. En ocasiones, llenan el tendido ele la plaza ele
,\ tocias las secciones dedicamos nuestra atención , los
toro_;; o las galerías _altas d_el te,i.tro en uua solemuiclacl
teatros, las modas, el sport, la crónica social, y atende PRECTOS DE SUBSCRIPCION MENSUAL:
militar: a veces forman en corro a la puertá del cuartel
remos con especial empeño la inforr9-ación gráfica ele
En la Ciudad. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
$ r.oo
en donde la música del batallón riega en el aire ele la
los principales acontecimientos nacionales y extranjetarde las notas ele valses y pasos-dobles.
ros.
(pagadero por adelantado.)
En los Estados ............................ $ 1.25
Pero esas son sus únicas alegrías. Fuera ele ellas,
f:a _sección de J?amas encargada como siempre á la
( pagadero por trimestre adelantado.)
·
las filas con sus múltiples exigencias, la ordenanza con
espmtual _Margan ta, tendrá una nueva presentación en
sus preceptos de hierro. la subordina-ción con sus mansus planas de modas, que -se ha modificado en beneficio
En el Extranjero ......... ·.... . .. . ......... $ 2.oo
datos inapelables; toda una vicia ingrata hech·a de paside sus -habituales le~toras, quienes con.tarán con más fi(paga.clero por semestre aaelantado.)
viclacl y de desprendimiento, oscilante entre el ocio forgmi~es qu_e an_tes, &lt;iolocados. artísticamente· y con elezoso del pa~io_y las durezas agobiadoras ·del servicio. ::-Si
gante apanenc1a.
.
~_lJ:'liEROS SUELTOS:
famjlia, ni h~gar: una ·mujer descuidada, agresiva y fiel.
. Tod_o esto y algo más encontrarán nuestros lect¿res en
En la '&lt;?apita!. .. . .. .
$ 0.30.
p&lt;;&gt;r_ i;ompañe_ra;" un chiquillo clesmeclrado, lagrimeante y _el pres~nte número y a su fina observació'u remitimos lo
En los;:Éstados. . . . . . . . . .
. ........... . ., o:35 .
suct&lt;?, por h1¡0; la prom1scmdad ele la cuadra por casa · qt1e hayamos podido omitir así como otras varias mejoras
En el ~xtraO:je¿o. . . . . . . . . . . . . . . , . . . . . . . ." 0.-50
...... eso es todo lo que el •'juan" tiene para su·. vida ·· que iremQs ofreciendo á _nuestros lectores en los próxi.\trasaclos ....................... .
" 0 . 50
afectiv¡i.
·
mos números las cuales esperamos sean de su agrado.
oo o
· En- nuestro_~uplemento Musical que repartimos una
_Para la publi'c.ación ele ~visos e~ ~;t~ periódico, di"riEl soldado ele 1~ tradiciones.de.! P.L~eblo. el que vi-· vez al mes, colabórai-án' los maestros ele más renombre
g1rse a B."&amp;\y. Goetsch~l, .:.!\v~~iqa, _1 6 -de · -Septiefr!bre..,
ve en los _cantos ·y las leyendas_ de las cl,ú,és'-infe¡1riores. , c,on_ píeias en su inayÓÍ:í~ ii:i"écl.itas· ó de gran ,boga e n el
16. Sus agentés en Europa, hi Société·· 'M utnelle ele Pu-·
el ~'jurrn..,'_.de n1éstras nar~aciones bélicas.· no es_" bello. _ ¡:&gt;~blico. ~cl:~ás,. cada me_s n_uestros subscriptores reciblicité, 14 rue · de Rougement~: {9 ef ', ,·
,· 1
_/ c1ertamen!e. N0 se_ :iseme¡_a a los palad1_1~es que eu .cua- •. b~·án_ una tncrofnía, 1;1ontad~ en elegante pas.~e--partout,
dr_os prestigíqsos _fi¡o _e l p111cel del rec1e_o muerto De-- . . y ot-rqs obsequios -.qt'fe tenemos proyectados, de los que
);O ~E
'D:!iVU:ELY:F.)\~
. ;.·O~IGIN.\LES:
.'"\ - , ,
ta1lle; no f&lt;_&gt;rmana en la falange gallardís1ma que. como
no haóla¡nos aún por no tener ultimada la manera como
uil hurac_;ín _ele victoda. Pª!\ª pó( las páginas_ emocionan-. deberán ha~hse'. : .-'
-. l
t&lt;;s de GeQrg_é s d ' Esparbés. tendid&lt;¡&gt; el airón del dsco al ·
Hablando -de ia parte admi~istrati\14, 'tenemos tambiéu
viento de la epopeya y reflejando en la acerada coraza
una grata noticia: el precio de nilestrh 'semanario no ,·ael sol del triunfo. No vigoroso si_no recio, más bien periará, seguirá siendo el mismo.
· ·
~¡uepp ele estatura, moreno ha~ta el exceso, con el rostro
De esta manera los ·foctores de -EL MU&gt;IDO ILUSv~c1il.do en el _mo_ld_e del grupo étui_co indígena, no
TRADO tendrán ilt&lt;luda_blemente farevist¡i. mejor y más
de segt'.r?, el rnd1v1duo de tropa mex1ca~o la fign:a mas
barat'; d_e la América Lati~a; correspondierpo al favor
-,► a pro~os1to para decorar los hermosos libros de 1mágedel pubhco que es el que nos ha Jlevaclo a éste envidia nes que. envueltos en papel de seda, van en estos días a
ble puesto.
.,.
-... ~·,- ~ - :Y ·Fugaz y rápido, tomo , empujado pof las curiosida contar a los niños ricos las hazañas del Gran '.\apoleón,
des ioquie\as y las esperanzas anhelantes que espiran, con
111 lograría se?ucir la imaginativa ele un pintor de bataNUESTRO SUPLEMENTO 'MUSICAL
la llegada del nuevo año, el advenimiento lleno-de enllas para que Je escogiese como modelo.
cantos de lo ·aesconoéiddt el mes de diciembre ha
Pero colocadlo en pie en la portada de nuestra hisCon el presente número repartimos a nuestros lecto terminado, cjes¡\e¡lido por el alborozado movimiento ele' toria militar; dejad allí de guardia, para custodio del
res una linda "GAVOTA" escrita -por el conocido maeslas posadas, por e!-ti'adicional regocijo ele la Noche Bue- acervo común de lágrimas y ele sangre. al "riflero de Gatro Don Rafael Gascón, titulada " iQUÉ' LI'.'\DA!'.'
\
.
na. por el repiqué 1de las campanas ele San Silvestre, por leana" al_indómito zacapoaxtla de pies descalzos y petoda esa alegrí&lt;!,, clflsbordante que, en la última quincena
cho descnhiérto, y veréis qué soberbia cariátide. Es él
del año, brot&lt;!, _e•í1, cánticos y villancicos, chispea en las quien con su humildad y con su arrojo, con su padeci'·
\
lenguas de fuegqde las lumbradas populares. florece somiento y con su intrepidez, con su sangre plebeya y pró·
(Para " El Mundo Ilustrado")
bre el azu/ profu~do &lt;;!el cielo en la lluvia de oro ele los diga y su carne de cañón desnuda y dolorosa, ha hecho
cohetes, a rde en todos los ojos y canta en tocias las el pedestal sobre el que se asienta el prestigio• del ejérbocas.
cito nacional.
Hace ya mucho tiempo que ella huyó clf. mis predios,
En fech&lt;.!_S como" éstas, diríase que la felicidad-amable
Refiere de Goncourt en una de las efemérides de su
y sin embargo no he podido olddarla. siempre, aun cuando sea la modesta y efímera-debiera "Diario" que el comandante Riffaut--que hizo en MéYo era un pastor sencillo y manso cori¡._o mis ovejas.
dejar de ser egoísta privilegio de unos cuantos, para con- xico la campaña intervencionista y que había visto fusiY eran entóÍlces mis ovejas como mi:;. ilusiones: blancas.
,·e rtirse en ris'ueño patrimonio colectivo. Parece como lar a individuos de todas las nacionalidades-le contó
Alegre y jovial apacentaba mi req¡iño, y en él cifraba
que, enorme'·o pequeñísi,mo, estruendoso o recatado, el que los hombres que, ante el pelotón de ejecución mostodos mis cariños. En las tardes, me ·reclinaba sobre un
júbilo hubiese de corresponder, por derecho propio, a
traban el más estupendo desprecio de la vida, eran los
tronco musgoso y tocaba en mi caramillo una sónata cotodos, para que lo mismo los selectos acostumbrados a la mexicanos, en quienes, más todavía que en los árabes,
nocida de mis ovejas. Ellas se me acercaban presurosas;
abundancia que los humildes desposados con la escasez, era imposible descubrir ningún signo ele debilidad huyo empuñaba mi cayado y las llevaba al apriscó.
mana,
ni
siquiera
la
casi
imperceptible
palpitación
de
recibieran el don supremo de serenidad, de paz y ele
Sucedió que una tarde, bajo el último-desmayo del
consuelo que, p&lt;ir _bréves instantes, daría a muchos, por la arteria del cuello que él había llegado a sorprender
sol, a tiempo que llevaba mis ovejas al redil, apareció e n
en
los
hijos
del
desierto.
lo menos el cel~t1al olvido del desencanto y del dolor.
•mi camino una pastora, más blanca ella qbe los velloPues unid ese valor indómito que desafía el peligro
Un seµtim¡ento ele justicia instintiva, de equidad no
nes ele aquellos animales. Y seguidos juntqs por el mismeditada, intenta borrar los absurdos distanciamientos y no se altera ante la muerte a la inverosímil resistencia
mo sendero, y una sóla fueron nuestras almás, y nuespara las marchas forzadas, al vigor corporal que reta al
sociales, que resultan impíos en ocasiones semejantes. y
tros corazones uno sólo. Y desde entonces fueron de
finge acer~r. siquiera en espíritu, al que disfruta de to- hambre y a la sed y no se cuida de las inclemencias del
ella mis rebaños: mi rebaño ele corderos y mi rebaño ele
cio y el que nada posee.· La divina Caridad, que es el clima, a la obediencia ciega y el respeto sin l_ímites para
ilusiones.
amor en la más bella de sus formas, suele llegarse al el superior jerárquico. prendas todas que en el curso de
Yo no conocía el mar, pero en sus ojo~ pude adivinartugurio del deshereda¡lo, al lecho del enfermo, a la celda nuestra atormentada tragedia nacional ha puesto de relo, y naufragué en ellos muchas veces.' Tan bella era
del preso. lle,·anclo la dádiva generosa en las manos y la lieve constantemente el soldado mexicano, y decid si no
que hasta mis ovejas me olvidaron por ella. Ya sólo a
sonrisa ele la sinceridad en los labios. Infelices hijos del es acreedor a que el sentimiento público ofrezca de vez
ella la seguían, y la voz de sus labio~ era para ellas más
arroyo hay que por algunas almas buenas tienen en es- en cuando una muestra de afecto. a quien tantas ha dadulce que las inás dulces notas de mi caramillo.
do de una virtud guerrera que va sin vacilar hasta el
tos días vestido para su desnudez, pan para su hambre y
Cuando ella apareció en mi sendero, éñ los campos
un juguete p¡ira su tristeza. Porque aun hay sobre la tie- holocausto.
lucía el verano la magnificencia de' sus galas. Los árboPara el hombre, que por los demás lucha y mnere,
rra amarga q_ui,.nes con la inefable Bondad endulzan la
les estaban cubier tos de frutos, y los, rosales de rosas, y
negra corriente de la aflicción humana. No son legión; para el "juan" olvidado y glorioso, e l aguinaldo que se
les niños de pájaros.
pero exist,n y pueden contarse, seguramente, entre los le envía no puede ser una recompensa de sns esfuerzos.
Mi a lma estaba ·uena de ilusiones b lancas y mi coraAcaso, acaso no sea más que un merecido tributo y una
más dichosos de este mundo.
zón de mansedumbre.
pequeñísima compensación.
' o o o
Se fué lentamente el verano. La campiija se cubrió
De esa pie,da,d qu~ improvisa satisfacciones risueñas y
de tristeza; las rosas, ya marchitas, rodaron por el suelo.
FRANCISCO
M.
DE
OLA.GUIBEL.
Y las avés abandonaron sus nidos. Y una.tarde-qué dofiestas ele intimidad para . los que sólo conocen el lado
negro de la existencia, nació la idea del aguinaldo del
Jór me da ese recu"erdo!-la pastora blanca, más blanca
que los vellones de mis corclérillos, se fué por un recodo
soldado. A toda prisa han venido arreglándose cincuenta
de la sierra, en tanto que copiosamente caía sobre mi
mil paquetes, destinados a otros tantos hombres, con caespíritu una lluvia de sombras.
jetillas ele cigarros, un puñado de golosinas y algún obSe •fué como~una golondrina a quien sorprende el injeto que pueda ser útil en las penalidades de campaña o
vforno. Mis rebaños también se fueron tras ella: mi reen la tediosa vida de gua1nición. De esta suerte, el año
"El Mundo Ilustrado" en su último número cor responbaño de ovejas y mi rebaño de ilusiones. iQué tánto la
nuevo brindará alguna dulzura al abnegado servidor de
la ~ación, alejado-del nativo terruño y rendido de can- diente al año de 1912, ofreció a sus lectores grandes meam!(rían mis ovejas que, por seguir en pos'de ella, abandonado y triste me dejaron al borde del camino!
sancio por una, lucha prolongada , Y cruel: así un halago joras, y consecuente con su promesa, las inaugara desde
Yo fuí bueno con ella; yo no la hice mal ninguno ....
de cariño irá ~..tffre~car la fatiga de los que brava y si- el presente número.
Como verán nuestros lectores, la presentación del seMis esperanzas tambioo huyeron apresuradamente. Y
lenciosamente· se sacrifican en las desoladas estepas sepa medida que anochecía solire los campos, se inundaban
tentrionales o en las abruptas serranías del Sur, sin más manario ha sido notablemente mejorada, tanto en su aspecto
general
como
en
su
formación
interior.
ele tinieblas las soledades de mi espíritu. Sólo y tacitursatisfacción en el diario-combate entre hermanos que el
Por Jo que hace al forro, ha sido cambiado con dos
no me quedé en el sendero. V¡,lvieron después muchos
apego a la c\i$~iplina_inexorable y el cumplimiento mudo
objetos:
en
primer
lugar,
el
forro
.
de
papel
blanco
es
· veranos;_ las campiñas se inundaron de galas) y en vano.
del deber.
·~
'·
.
.
muy·
debil
y
no
proteje
·al
periódico;
esta
protección
de-·
con los..ojos inmensamente abiertos, he explorado el ho¡Pobres §ohlad9S u.uestros, desconocidos y esfóicos!
rizonte.
•
·
i Pobres héroes aoóriill)Os S!P lauros y sin gloria! Con la be ser u no de los objetos principales ele la cubierta, y
esta
reforma
responde
al
deseo
de
la
mayoría
de
nuesElla no ha vuelto a aparecer en mi senda ..... .
resignación ele una raza impasible,· con la sumisión de
tros
subscriptores
foráneos
que
recibían
sus
ejemplares
quien lleva en la sangre muchos siglos de obediencia.
F. RESTREPO GO~lEZ.
aceptan la inmolación obscura y van a ella , sin una que- en mal estado. (Además, dacio lo artístico de las carátu-

E_L MUNDO ILUSTRADO

.

,,

~

_

..

e:

-,.EL .AGUiN,ALDO DEL SOLDADO.

GEORGIC'-A

1.

•

H abla Abril: ¡Hiende! .... ,. itaja!. ..... no des tregua a tu brazo hermano mío; bien pudiera suceder por nuestro mal que diéramos cima demasjado tarde a nuestra empresa; resta mucha nieve todavía ...
una desesperante blancura nos envuelve, oh Marzo, y Jo temo todo del In_vierno. Paréceme escucharle; creo
mirllr cómo rebota ele copo en copo el siniestro ulular de su elegía ...... ¡taja! ¡hiende!
T'tl vez bajo el cristal que la cubre nos está escuchando. Deseadalcomprendes? quizá sigue nuestra faena
paso a paso. temerosa de morir si nuestros brazos desfallecen. ¡Sentir la proximidad de la vida! escuchar, como escuchará de fijo, que los primeros nidos y las primeres flores la llaman; se apresuran a celebrar su advenimiento . . .. . . iy no poder moverse, contestarles! ¡y consumirse de temer si no podremos destrozar el velo
de nieve que la cubri:! i&lt;:S horrible! No des tregua a tu brazo: la sola duda la matará en su broche.
Es cosa terrible mirar la extinción de los viejos; yo he visto otra ocasión languidecer la Primavera, al
Estío y al Otoño, sin blasfemias; una extinsión doliente, sí; pero sin transiciones ni odios; en tanto que el Invierno. En Jo alto del ventisquero Je ví, aferrado a la vida su cuarpecillo canijo; a la vida que por momentos se
le escapa, y arrojando con increíble actividad puñadas de nieve como si quisiera sepultar para siempre a mi
prometida ...... más .... . . más ... _.. ¡Loco!/ Que haría la tierra .... . . que harían las mariposas sin su
Hada Benéfica ...... s in la Primavera? No Jo sueñes Invierno; vela por ella el Sol ele quien es hija; el Sol
que, anciano como es, ama castamente a la Tierra, anciana como él. Se aman, se besan ...... iy ese beso
engendró a mi desposada! Arroja tu ventisca ...... ya vendrás fatigado, cuando mi Bella Durmiente en un
amplio ademán de sus brazos salude a la vida, a pedirla un abrigo para la ruina de tu cuerpo ...... Entonces, entonces .. . ... como la fe l icidad y la compasión son gemelas, ¡implacable Invierno! lecho de rosas ten·
drá la r uina de tu cuerpo. Será nuestra venganza y tu mejor castigo.
Marzo, hermano mío /te sientes fatigado? idame el zapa-pico! yo no conozco el cansancio; cuando mi
labor termine, veré a mi prometida enjugar mi faz sudorosa. Después ...... el primer retoño, la primera
flor y el primer nido en donde se agite la vida, susurrarán en mi oído el misterio de la creación. ¡Venga el
zapa·pico! Aúd ...... aúcl .. . .. . aúd .. ... .
No Invierno; no cejaré, pues no tiene eco en mí la paz de que habla tu elegía; soy joven y mis venas,
mi ser entero se agita en espasmo misterioso al solo anuncio de la Primavera. Maestro de la engañifa. ¡Venga tu ventisca y recúbreme si puedes! como ser quien soy te juro que estás l ibrando tu b.italla extrema; y si
Deseada me. cree, o será eterna de hoy más, o se interrumpirá la creación en plena epifanía ele Primavera.
Venga rápida tu ,·entisca. que también vá de prisa mi azadón. Aúcl ...... aúd ..... . aúcl ..... .
En las ramazones de los á r boles escuetos, como en inmensa pauta se prenden ya las últimas notas de tu
elegla doliente ...... ¡canta! icanta! que yo siento a mi vez en cuanto me rodea la nueva vida; en la yema,
en el retoño y en el broche, vagando van los prístinos acordes de la sinfonía primaveral. ¿Sientes palpitar la
nieve, hermano mío? es que la Bella Durmiente los escucha también ...•.. Aúd ...... aúd ..... .
¡.\ leluya! ¡mi amante P rimavera despertó! ¡Háblame Deseada! háblame que aunque todo lo que rodea
te nombra. a tí, solo a tí he ele creer. Mira ... . .. sobre las ondas se acercan las eternas, las jocundas golon·
clrinas y en sugestiva parlería te dirán como siempre, yo no sé qué discreteos, iOh mi Bella Durmiente! el
"madrugador," el "cardenal." el "zeutzontli" y e l "turpical" escorzando sus cuerpecitos preludian para tu
regocijo sus canciones criollas ... . .. Ven Primavera, que tu día llegó ...... ven ..... .
Invierno, ipobre abuelo! be aquí q u e la nieve que para sepultarla destinabas, convertida en arroyuelm&lt;
va despertando por las sementeras a la vida adormecida. ¡Pobre abuelo . ... . . bien castigado estás!
Pero ¡qué! ¿es que tiemblas aún mi Primavera? ¿suspiras?., .... se qimprende. Rememoras el Estío que
deshojó tus flores y el Otoño que march itó tus galas; rememoras acaso el-girar de las bojas secas que precedió a tu sueño; el velo níveo q u e amortajó tu cuerpecito cuando aqnel día de diciembre musitó en tu oído
"Duerme; ya vendrá abril a despertarte ...... " pues abril soy ........ posa en mí tu cabeza; de hoy más te
juro que o has de ser eterna. o se interrumpirá la creación en p lena epifanía de vida ..... . ¡oh Primavera'
;\l éxico, 1913
Para "EL:\l U:--DO ILUSTRADO'
MARCEL!t&gt;,O DÁvAr.os.

�Vamos ppr el jardín.......
Para "El Mundo !lustrado."
Ebrios de luna ,·amos por lrt seuda
florida del jard(n, entre e l marchito
oro otoñal de la hojarasca .. . . Un ~rito

CtrA:Sf)O E:&lt; LA CAU.AU.\ XOC HE, OIG,\S LE\'E RUIDO·
XO TE\IAS, QUE ES EL ROCE DE UN BE~O QUE TE ENVIO. DESDE EL LEJAN O DESTIERRO EN QUE jAY 1 PEN,I NDO \'l\'O,

El, te dirá las ansias que tengo de \'Olver, para admirar tus gracias, rendido de placer: él, te dirá mi pena , mi

..

Señores abogados y notarios que celebraron con un banquete-el fin de año.

.;·

Señor comodo r o don Manuel Azueta, quien acaba de ser condecorado por la sociedad Vera cruzana como reconocimiento á su lealtad
y cariño al puerto .

de pájaro se"escucha . . . . La leyenda
de la eterna ilusión en tu alma toca.
la penumbra complica tus sonrojos,
y a l múrice divino de tu .boca
se u(\e la noche inmensa de tus ojos.

-~ u estros cuerpos se juntan en uu ansia
de connubio; mis manos dan tortura
a "la alba ininia1'ura '
:
de tu mano, y las flores en los rostros
ponen sus latigazos de fragancia ..... .
Sonámbulos, sintiendo que se abren
en n uestros seres todas la.~ quimeras
t·omo los ast ros todos en el cielo.
deteniendo a las horas pasajeras.
vamos por el jardín .... . . Un mismo anhelo.
un gran anhelo excita mi fiereza,

Un hermoso momento de la Kermesse de caridad efectuada a beneficio de las víctimas de Acambay.

agrava tus-·asombros
y ocu Itas. tu cabeza
én el nido candente de mis hombrGs . • ..
Vamos por el jardín que no importuua
ni un paseante, ni un ojo zahareño . . ... .
Vamos por el jardín ebrios de luna
como se va a la g loria: 1 •
cogidos d e la mano del ensueño .... . .
]OSÉ DE

J.

lucha infantil con confetti, en la kermesse de caridad.

tristeza y desconsuelo-cuánto sufro en otra tierra, cuánto lloro eo el destierro. Las horas que transcurren, a
siglos se parecen, las m ujer es y las flores para mí encantos no tienen- los pájaros no cantan , los prados no florecen- y- todo es tri5te y mudo en mi soledad perenne,
cual árbol abatido, que ya ni hojas tiene.
Yo sé, que tú me dirás. que también ,·ives p1&gt;nando:

NúÑEZ Y DO~IÍNGUEZ.

pero yo, ¡estoy tan lejos!- y tú, siempre está.~ mirando
los lugares y veredas de mi suelo idolatrado, los riachuelos y las fuentes_ que juutos miramos y donde ;ay! te recuerdas tantas siestas descansamos.
Hoy que mustio y desolado, tras el mar sufriendo ,·ivo,
soy espectro del pasado, soy la esencia del martirio: soy
la sombra del misterio que a l imenta mi ilusión- y que
existe para amarte }' que anhela retornar, hacia aquel
suelo divino, con deseos de mirarte, de quererte, ck b esarte, con frenético cariño santificado de amor.
1'Iientras tanto, si la brisa te besa con dulce anhelo, es
mi alien to, que acaricia la hermosura de tu rostro con
un beso: desde la distante playa, ea que a diario te envío ese grato mensajero.
Jamás creas qne te olvido, ui que te pueda olvidar - porque todo mi cariño es tuyo y de mi hogar, porque todos
mis anhelos los cifro en recordar tus encantos y prodigios. que deseo nuevamente contemplar- como a.ntes para q uc se harten mis ojos de ese constante aohela'r.

f

-

.,-✓

El sé ño r Lic. don Fra nci s co L. de la Barra y un grupo de caballeros , del distrito de Chalco , ~u.e le ofrecieron un banquete por su feliz
éxito en las elecciones de gobernador del Estado de Mex1co.

'
Grupo de niños participantes en el concur so de belleza infantil que formó parle de las fiestas de caridad efectuadas
el domingo último en el tívoli.

Caballeros organizadores de las fiestas de caridad
. \sí que uo temas nunca que muera tu recuerdo porque vivo junto a ti aunq ue llore en el destierro: porque
la sombra tuya delante siem pre lle,·o, como ángel de mi
guía y móvil de mi anhelo.
Oiré gemir en celdas. a hombres inocentes- -y mientras el asesino se burla de sus penas, como sarcasmo eterno a pobres indigentes; romo inicua afrenta a los que
nada tienen.
Todo eso yo verf. por donde quiera que vaya. que la
justicia es la misma, desde el tiempo de Sesostr es y será
mientr as la haya. Mas no temas que te olvide, dulce ausente enamorada; que estas mismas injusticias me hacen
llernr la mirada. hacia algo noble y santo. que es tesoro
de tu alma , que es recuerdo de mi vida ,, esperanza d e
mi ansia
JOSE RODRI(;lTEZ F.\TLDE.

�EN HONOR
DE LOS

MARINOS

-·fRANCESES
.\sistentes al 'baile ofrecido en el Círculo Francés,
en honor de los oficiales y cadetes de la marina francesa que visi!aron. nuestra
capital la semana pasada.

LA SUl]'RTE
•

-.-Señor comisario: Voy a matar a mi esposa con la misma tranquilidad que ella tuvo para engañarme. Le es·
cribo porque deseo -dejar constancia de mis propósitos.
La causa que me o~liga a obrar así, excluye;- después
de bien comprobada, todo género de razooarr¡ientos. Por
eso ni siqúi'era h11 'peilsado en hacer lo que Bergeret, de
"El Maniqui de mimbre," cuya _risueña· filosofía sólo
puede concebirse teniendo eñ cuenta su ambiente y su
edad.
•·
_
Yo no soy víejo,- ni soy profesor.ni tengo hijos. Es má~:
yo no cometo el crimen porque haya visto mi ideal degradado; oi porque me haya sentido cubierto de oprobio..
:\fato senciJlamente porqu~ me han puesto eo ridículo.
Esto le explicará a usted quizás el aspecto ecuánime de
esta carta ,c1.úi, ·.a pesar de su oaturnleza, tiene la tenuidad de UD hálito.
Quierctque se¡fa usted también que yo me casé con
mi mujer porqu., la amaba mucho. Ella sabía, cuando
contrajo·matrimonio, que yo no la imponía más obligación que ui:ia: no dejarme en ridículo. Como era rica,
joven y. heonosa, resultaba en todas partes la más simpática, la más ''.-chic,:• la n:ás interesante. Viví feliz con
ella cinco años. Hasta.hace poco que recibí uD anónimo
delatándola. El anónimo es lo de meuos. Lo peor es que
,mteayer- entre a una agencia·a cbmprar billetes de lotería· se habí.airacabado. Un señor se llevaba el último. Era
el ; 8,854, · Por_la noche al llegar a casa lo ví en manos
de mi mujer. ,'N'ó cabía duda de que me engañaba.
Ya lo sabe ustetl t&lt;&gt;&lt;l'9. ¡.\h! se me oh'idaba decirle que
los detalles de este drama íntimo no quiero que trascien·
dan , aunque he"de suicidarme y después de muerto me
importa un pito d~ la humanidad. Le estrecha la mano.
- JORGE Lu1&lt;Cl).&gt;,'l'EL.
Escribió- el sobre y se disponía a llamar un mensajero
para mandarla carta a su cl~stino, cuando_ oyó que se
abría la puerta del dormilono. Era Engeom. Vema con
un vestido ~e bebé. ~ medio hacer en la mano. Dijo bulliciosa:
.,
- Ven aqui, querido. Tengo que darte una _buena noticia. Pero ¿ qué es eso ? ¿qué C,Lra de reo llenes hoy &gt;
¿Te duele algo? Habla ...... Por Dios, ¡habla! En seis
años de ma'.trimonio-,mnca me has mirado asi.
Le tomó la cara entre las mRnos; le dió un beso. El
estaba pálido., mudo. La sangre le subiét ;1 las ~ienes. le
ahogaba.
•
.
Ella continuó, sentándose en sus rodillas:
..
- Te ;idoro, Jorge, y la menor de tns preocupaciones
constituye para mí un infierno. Hace días queteenc_uentro muy serio, desprectal!rn, brusco ..\yer para pedmnc
un pañuelo me asustaste..\hora ,·engo a verte. a pregun- ·
tarte qué fé pása y no me contestas. .-\hora ...... que
vamos a tener un hijo.
Se echó a llorar inclinS.ndo la cabeza sobre su hombro.
.\sí esturn largo tiempo. Jorge sufría horriblemente . i Lo
que era la hipocresía humana! De un golpe_ la arroJÓ al
suelo. Corrió a buscar el revólver que hab1a de libertarlos a ambos de aquel suplicio ,. tropezó con un pcrió-

•!'•·

-~
-..
~; ·: ·.

Especial para "EL MUNDO ILUSTR,\DO ..

,,...
l·.l Comandante Grasset, jtfc &lt;lel buque-tScuela "Jeane d'.\rc"'. de la mariua francesa que ancló en
aguas de Veracruz la semana pasada. - Oficiales)' cadetes rlel ·'Jean e d'.\rc' '.. que
dsitaron 11t1&lt;;slra ca pita l.
dico que Eugenia guardaba bajo las almohadas de la
cama. Una fnerza irresistible le impelió a fijarse en la
lista de la lotería. Vió que el premio ma_,·or correspondía al 18.8.)4· Se serenó acatando ,rquello como una fatalidad salrndora
Volvió al comedor. .\ún estaba r. ngenia tendida a los
pies de la si Ua. Preguntóle ·
- , Por qué no me has dicho la rnrdacl? ;Infame!
Eugenia ignoraba de qué se trataba. .Repuso sila beando:
-Yo venía a decirte que. me perdouaras. He 4uerido
conocerte mejor, a costa de sufrir las consecuencias del
procedimiento. El otro día fingí un anónimo escarneciendo mi honra para prob:tr tus celos y con &lt;:!los s1 realmente me querías. • Venía a decirte esto y a decirte
también que nos ha tocado la ¡¡rancie. Te amo. Jorge, te
amo .

111

uiu11111111111111111111111111111111111111111111111111111111

Jorge recordaba a aquel hombre misi!!rioso que necesariamente tuvo que haber dado el billete a Eugenia y
nuevamente se sintió morir. ¿ Para qué quería el dinero
si todo el mundo lo sospechaba ? Eugenia exclamó:
Si. nos ha -tocado la lotería. .\quí tengo la prueba.
Trajo el diario, Señaló las cifras con el dedo. Losojos
dé Jorge, sin saber cómo, se fijaron en una noticia que
;,staba i11sertada más arriba y cuyas titulares decían:
·· Falsificación de billetes." Leyó un párrafo. Se rió. El
billete de Eugenia era uno de los falsificados. Ella, al
saberlo. siguió llorando. Él siguió riendo. No se compreo&lt;lían. Por fin, Jorge sacó la carta del bolsillo y la
rompió, pensando que sin tocarle, le había tocado la lotería . .\braz6 a su mujer y bendijo su suerte.
j E.

BAHANDA lcAZA,

-

E~ la estación predilecta: la que más se ama porque se acuerda largamente con la más bella edad de la
vida; el marco florido adonde se encuadra bien el cortejo purpúreo de la alegre juventud. Es un arco de triunfo levantado en las lindes de los tiernos jardines primavera les y que mira hacia senderos tenuemente velados
por la melancolía de los otoños pacíficos toda,·ía lejanos y cuyos crepúsculos parecen demorarse en horizontes de sneño, con la vaga angustia de un deseo que no quiere morir 'No encuentro. para caracterizar con
fortuna esta briosa juventud del año, nada má~ expresivo que esas alegorías portentosas de los coloristas venecianos, en cuyas telas es tan pura la 1oz, que finge recelar en su quietud extática, el temblor de un dinamismo irrefrenable, y adonde el aire es luminoso y ligero, propio para echar a volar las mariposas mnltiala·
das de la esperanza y de la fantasía.
Así se levantan las alondras de los snrcos recién abiertos en jonio y parecen desenredar con sus patitas.
en la fuga del vuelo, los hilos de oro de la ilusión, de las dulces promesas, de las risueñas esperanzas jamás
cansadas. La actividad ele la tierra, generosa y fuerte como una madre fecunda, traza en todas partes afirmaciones de vida que estimulan a imitarla. Toda se convierte eo arrullos, en trinos y perfumes. Las mañanas
se antojan tocadas de azahar y la pervinca erige sus moños azules para el traje blanco de una ideal desposada; las noches abren sus cien mil ojos diamantinos y bendicen con sus miradas los suspiros de los enamorados, el conmovido silencio de los amantes felices, el perfume de las rosas que blanquean en la sombra de los
jardines como senos que se ofrecen, mientras el hermano ruiseñor, borracho de aromas y de luna, ejecuta
una sonata de Beethoven en las cuerdas invisibles de su violín.
Pero las favoritas de la gloria estival, son las nubes, las maravillosas nubes que B1tudelaire amó tanto
Son las buenas nodrizas de la tierra y por ellas se cubren los campos de rosas y de mieses, en tanto que los
vientos modelan sus arcilla~ multiformes, ricas de floras y de faunas antropomorfas. Saben trabajar y agradar:
son J¡¡boriosas y decorativas; saben desquitarse de su tarea; son Sulamitas y Samaritanas. En los yermos refrescan las cuencas enjutas donde los caminantes pegan los labios mustios de fatiga y de sed y todavía tienen
tiempo para -vestir de sedas lujol'as las lejanías de los ponientes pensativos y de armiños impolutos la frente
solitaria de los volcanes.
'No hagáis caso del mal de otoño mientras viváis en la estación .florida, mientras reflejéis en los ojos algo
de su luz, mientras sintáis en el corazón uo soplo de su ardiente alegría. Es la edad casi divina por excelencia, plena de juventud. de entusia~mo, de amor, de todo lo que hace grata la vida. Con razón el enorme
Shakespeare pone en los labios de Titania, estas palabras aladas como las de las diosas: "Soy un espirito de
rango superior y un perpétno estío reina sobre mi imperic ..
RAFA&gt;:r.

LoPi-:_z.

�1. _.,.

El señor don Gilberto :\-Ioraigoe era uno de los hombres mas estimados en la comarca. Se amaba a sn familia en aquel r inc6u de hella tierra de Lorena; se hablaba con respeto del "Castillo," la gran casa rosa que, de
lo alto de nn montículo verde erizado de grandes encinas, dominaba los campos y los bosques de los alrededores ele Fresnes. Jamás se había sabido que se fuera
con las manos vacías un pobre que pegara su cara a
los barrotes de la verja de entrada. Las señoras Moraign~, como se llamaba a la abuela, la madre y la hija,
tr_es siluetas :11ta5 con los cabellos blancos, g r ises y rub10s, respectivamente, no se ocupaban más que de obras
de beneficencia: cuidaban a los enfermos y recogían a
los huérfanos.
La uni6n de esta familia era completa , edificaba a
todo el mundo; los pueblos y las ideas vecinas se sentían orgullosos cou la proximidad del "Castillo." Cuando, para elogiar la santidad de nna mujer o la bondad
ele un hombre se buscaba un punto ele comparación, se
decía: ¡Como los l\Ioraigne! _\ la historia se unía la leyenda: se decía que el señor Gilberto se había arrojado
a la cabeza ele dos caballos desbocados y los había detenido a dos pasos de dos niñitos, los cuales hubieran
siclo muertos infaliblemente sin su socorro. En cuanto a
la señora Moraigne. la abuela, había chupado el veneno
de una picadura de culebra en la pierna de una leñadora. Ademas, el señor Moraigne, que formaba parte
del cuerpo de Franco-tiradores en 1870, había sido herido por nna bala en el pecho, y la cinta de la Legión
de Honor, que llevaba en el ojal, cubría el sitio preciso
de la herida. marcándolo, con una mancha de sangre
roja.
Una noche, el 31 de diciembre de 18 .. , el señor cerró las maderas de las puertas ele su biblioteca, cuyas
ventanas daban al jardín lleno de luna, revisó las puertas de la casa para asegurarse de que estaban bieu cerradas, y, con e l paso firme de un hombre ele cuarenta
años, que procuraba dulcificar para no despertar a la
señora, se dirigió a sn • recámara. Despues de.. desnudarse, se bañó en agua fría según el método del padre
Kneipp y se metió a su cama, pero uo pudo dormir.
Una gran mosca, cogida en los pliegues de sus cortiuas,
susurraba; y ese susurro cootínuo llegó a importunarle
como el va y ven de un pensamiento fijo. Se levant6 y
abrió sn ventana, esperando que el insecto saldría, pero
no [né así, y lo peor fué que no podía distinguirla ni
c~n la vela encendida. Cerró de nuevo la ventana, por
que la humedad le producía en la espalda una sensación
de estuco fresco. Vol\/ió a acostarse y oyó de nuevo a la
mosca; zumbaba como un trompo alemán; debía ser una
gran mosca.
Sus ideas, excitadas por el insomnio, se pusieron a
batir las ala5 y a zumbar al unísono. Llevaron al señor
Moraigne, por una sucesi6n de ideas muy natural, ~
hacer un pas·eo al rededor de sí mismo y a pasar revista
a sn jornada. No estaba satisfecho ele ella; había sido
uno de esos días vacíos y estériles, vividos sin bien ni
mal, pero empleados siu ningún esfuerzo en favor del
bien ni gran trabajo, y que dejan la sensación y casi el
sentimlento del tiempo _perdido. Trataba de encontrar
una compensación, una pequeña euergía puesta en acción, una orden útil dada por él, una lectura saludable,
o tan solamente un paseo prolongado e higiénico, como
los que se imponía a menudo, pues reconocía sus deberes para consigo mismo, y colocaba en primer sitio la
conservación de su salud viril y fuerte. Pero no hallaba
nada que valiera la pena de ser recordado; y esto le humillaba y le apenaba no poco, porque tenía un alto s~ntimiento de la responsabilidad individual; creía en e l
bien y lo quería activo, constante, desinteresa.do. C'lo lo
mezclaba con ninguna sanci6n religiosa, sino que era en
él una intuición ca~i ferviente del deber cumplido por
él en primer lugar.
Meditó, y mientras tanto la mosca invisible . zumbaba
continuamente:
"Soy muy rico, muy feliz en mis afectos, mi viejo padre y mi madre vieja viven aun; tengo t11la buena salud, mis bie11es son grandes; no debo nada a nadie y mi
independencia es ¡tbsoluta, puesto que qe rehusado todo
cargo político. N_o soy un mal vado; lejos ele eso. Tengo
defectos, sin duda, como todos; pero i-esutnienqo no
tengo mucho .que reprocharme. ¿De dónde viene entonces que esta ·noche, después ele un día como- cualquier otro, s~ento este mal~tar que no me es ,:!esconociclo, puésto que lo he senticlo en otrns noctíes ele in-

somnio semejantes? Por qué estoy triste, por qué me
siento solo, por q11é me descubro repentinamPnte dp•:graciado!"
La mosca 1l0 7.tu.nJiaba p. Tendió la oreja, espiando,
como si hubiera ·po-clji't,¡i oirlas, las respiraciones de su madre; de su mujer Y-~~n hija, detra5 de las paredes; sintió
una placidez que le enterneció. De el las no le venía
más que sonrisas, gracia reconforwnte y \'irt11d serena,
ernn sus "Santas" como él les llamaba, Reposaban en la
paz justa, irreprochables. El continuó:
"Por mí sólo, por mí sólo sufro y no por los demás.
Siento el alma pesada como si hubiera obrado mal. ¿ Pero es que no vivido hoy, poco má.5 o menos. como los demás días?"
Entonces, hizo sn exámen de conciencia correspondiente al tiempo transcurrido entre la hora que se levantó de sn cama y la en que volvió a ella, buscando escrupulosamente manchas y agujeros en la trama de aquella
jornada. Descnbría aquí y allá cosas dudosas, esas huellas _que dejan en el alma los gu iñapos de los ma los pensamientos:
.
"En primer lugar, dormí demasiado esta mañana. En
vez de levantarme con el sol me estuve desperezando
debajo de mis sábanas; es cierto que ayer me había fatigado en demasía, pero eso no es una razón. Me sentía
de mal humor, con la cabeza pesada y los ojos turbios;
me encolericé con el jardi11ero por que no había tapado
un agujero en la barcia comunal. Soy llevado por impulsos. la s;ingre me snbe a las mejill,1s; me dejé llevar por
la irn y empleé palabras dnn1s que ahora lamento. El
pohrP hombre. que me es tau de\'oto, ni siquiera osó levantar la cabeza y se alejó ;,rrastranclo su pierna coja.
Esa pierna se le quebró en labores a mi servicio, hace
cuatro años. Pagué al médico, la enfermedad y la pierna,
pero las malas palabra5 no se recompensan con dinero y
humillé a ese pobre criado sin necesidad.
De regreso a mi gabinete de trabajo, tenía cuentas
que arreglar, un gran trabajo ele números; en lugar de
ponerme a hacerlo, como era debido, lo dejé para mañana. Quise leer, pero mi pensamiento no me seguía.
Pensaba en nuestro pleito con los vecinos, los ele Gaurelys, por la faja ele tierra que limita mi bosque de haya~. Me dije con un placer malsano: "Puesto que quieren un p roceso. Jo tendrán, y ya veremos quién es el que
ríe al último!º' Pensando e n esto, movía la cabeza con
un a;re ele desafío rabioso; me parecía ver pasar en s11
gntn lancleau al conde de Gaurelys con su sonrisa impertinente, su mujer tan clescleñosa, sus dos hijos que
parecen pavos, y hasta su c.-iado grueso y su lacayo con
los pies rígidos como estacas. Y mi descontento, en el
fondo, venía de una picadura de en,·idia y ele vanidad
herida, por que esas gentes son más ricas que yo, y a
fuerza ele billetes de banco me han quitñdo tocios los
prados de Lermont que estaban de venta y que yo quería adquirir!"
La mosca apareció &lt;lé repente, volaba de un lado al
otro del cuarto, y rebotaba como si fuera n na pelota de
goma elástica. Se pos6 en el techo y permaneció inmóvil por un tiempo; el señor continuó:
- ".\ las diez hice enganchar y fui a la estacióo a esperar a nuestros amigos, los Dossut, que venían a almorzar. Mi perro Tom quería acompañarme y, pegado a la
reja, volvía hacia mí una mirada suplicante. Le grité:-Tom, vete! Y otra vez:-,Quiéres irte? A la tercera amenaza le dí un golpe con el fuete y lancé los caballos; su
gemido prolongado me hizo mal en las orejas y en el corazón. Aun cuando me sobraba tiempo. azuzé a los caballos que llegaron tres cuartos de hora antes de la llegada del tren a la estación, cubiertos de espuma; los hice esperar a la sombra de unos árboles, lo cual podría
haberles hecho daño. Esto es estúpido; y yo que cuido
tanto a los animales que me sirven.
"Los Dossut llegaron ; yo no habíñ visto a la señora clescl_e el _año p_asado, me sorprendió su elegancia y su apanenc1a de ¡uventu&lt;l. Llevaba un traje claro, un brazalete de oro tintineaba en su brazo y olía a "new-moonhay." Yo conservaba de ella la impresión de que era moren";, y encontré en su cabello reflejos aleonados; quizás
se ptDte. Haqlaba alto y rápidamente con una risita que
me llegaba a la nuca dándome una impresión ele frescura y acidés. Mi amigo Dossut me pareció envejecido.
;\'[is "Santas," con su simple y eterno vestido negro, esperaban a las visitas en la puerta ele la casa; nunca me
había sorprendido tanto su parecido, tenían la misma. mirada y la misma sonris;¡ rxact;imentc.

"Se sirvió la comida, me sentía morir de hambre y co·
mí demasiado. ::11ientras que mis "Santas" toca~ao apenas los platos y se abstenían de la carne, por ,sobriedad
y por escr úpulo de almas puras, a las que horroriza la
sangre vertida, la señora Dossnt y yo hicimos expléodiclamente honor al filete ele buey rociado con· vino de
Borgoña. Dos.5ut, que sufre ele gastritis, no bebía más
que agua. Se sirvió en seguida aves de mi corral; obligué a la señora a que repitiera el platillo y yo me atiborré con una vanidad inepta de propietario. Tomamos
el café en el jardín; tres mendigos pasaron sucesivamente por la reja y los tres fueron socorridos, pero esto me
clisgust6 porque Dossut sonreía como diciendo: "¿Ustedes socorren il: esos vagabundos? ¡como si no pudieran
trabajar! Llevé a_sn mujer a visitar mis invernaderos;
estaba encendida y sus ojos brillaban; olía a vida sana y
a carne fina; al perfume de "oew-moon-hay" se mezclaba un perfume de flor tibia cuyo nombre yo no podía
encontrar, porque no existe tal flor; era ella misma que
florecía en medio del calor del Est;o. Me prendé de esa
mujer, cinco minutos, bajo el fuego bru¡al de un golpe
de sangre que me .zumbaba en los oídos y en las sienes.
,Se di6 cuenta ella? no lo demostró, solo me dijo:
-:'11e parece que buscan a usted.
Un criado venia a decirme que el señor cura deseaba
hablar conmigo. Conduje a la señora Dossut al lado de
su marido y de las señoras y me dirigí al salón. El padre
Potereau-quiero bien a este viejo sacerdote. pero en esta vez me molestó mucho- me habló largamente de no
hospicio que quiere establecer para viejos y desvalidos,
la comuna ayudaría, pero se necesitaba mucho más dinero. Tuve la tacañería de hacerme sordo, y, como él
insistía, le objeté que mis gastos eran muy graneles y el
tren ele mi casa demasiado pesado. Con los ojos bajos y
las manos juntas, él escuchaba sin decir pala hra: al fin,
insinuó:
·
--El señor y la señora ele Gaurelys han contribuido y
son nuestros primeros su hscri ptores.
-¿ Por cuánto&gt; pregunté.
Me dijo la cifra y me hice inscribir por el doble. El
padre me saludó en voz baja y partió. Descontento de
m~ me reuní con la compa~ía; Dossut, separado de las
seno!·as, fumaba gruesos cigarros puros, me ofreció, )'
turne durante una hora, envolviéndome en una atmósfera azul y em~rollando mi espíritu: mi digestión me pesaba. Repentrnamente Dos.5ut se puso-a hablar de política. y, nada más tonto, tuvimos una discusión: me encapriché, apasionándome por cosas que me son indiferentes, y estuve _violento y agrio. D~ssut se sostuvo y yo tuve
que ceder, siempre sucede lo mismo con él. Felizmente
las s~ñoaas se mezclaron a _nuestro pleito para hacerlo
term1_1;ar; el_ coche estaba listo y yp los reconduje a la.
estacwn, feltz ele poderme separar de los Dossut al menos por seis semanas, puesto que no nos visitamos con
mayor frecuencia. iCómo es disparatado todo esto!"
La mosca, despertada, paseaba sobre el techo su sombra agrandada, se des¡&gt;reudió y \'ino a r evolotear al rededor de la bujía, vrr! vrr! El señor :\foraigile trató en
v~n?: de cogerla, y no pudiendo, echó un ,•aso de agua.
v1rt10 en él u~as g?tas de e~encia de menta y dió unos
tragos, Su ~ohloqmo, chstra1do por el insecto, continuó,
per~ la llllldad, el hilo, había sido interrumpido. Además,
s:n_!ta una necesidad el~ dormir. Lo que le venía al esp~r!tu no eran "?ás que ideas confusas, pero cierta ilaci6n
log1ca, la conc1e1~cia de que lo que tenía que reprocharse h_oy de mezquino, de brutal o de algo vil, lo había comeJ1do axer, antes-de-ayer, casi todos los días; lo comet~na manana, tocios los días, todos los añas, sin fin! Jos!1ut_os de per,?~• de cólera, de envi(lia, ele gula, de Iu¡una, de av_a n::1a y de orgullo, granos de pecado, germinando en 21zaoa en medio ele buenos sentimientos y sofocandoª. menn_do buenas voluntades. Se representó tocias
las sugest_1ones 1nnoblts que hubieran podido, a pesar de
toc)a su _virtud, _despertar en su alma al soplo de un capncho 1 n_consc1ente, capricho de imaginación; quizás un
cl~seo animal por una campesina vista con la falda recogida. o quizás e l haberse dicho, pensando en la vejez de
s\i¡&gt;~dre: '_'Con su herencia me haré construír nna casa. También aquellas limosnas egoístas, tan insnficient t cuando se 17s considera bien, toda aquella fortuna est n 1 q'.,e do~m1~ ~n papeles y documentos en su caja
fu_erte, la lllJ11stic1a de su prosperidad y de su dicha,
1et~ª~ que tantos obreros morían &lt;le hambre frente a
as á nea?_cerradas._ Y se le llama)&gt;a. bu.pno, generoso;
la_ven:rac,o_g esparcida sobre siu¡ tces "Santas" se había
extendido hasta el; todo el mundo le saludaba; el otro

r

día una mujer a quien clió una limosna tic cinco francos ¡., había
besado la mano! Cinco francos; en contraposición de una \'ida de
miserias, ¿Creía compensar de esa manera'
La humilcÍe mirada de su pobre perro se le apareció, 1xmi.uc s,;
asemejaba a la de la mujer; y pensó en toda esa multitud de seres
inferiores que satisfacían su despotismo caprichoso y colérico a veces. No solam:nte tenía a su servicio gentes, criados a quienes p.iga
ba, cuyo traba¡o explotaba pagándoles sueldos crecidos si se les compara con los de los otros patrones, pero muy módicos si se les compara con el trabajo que se les exige; o solamente hacía trabajar eÓ
su l~ga; a sus semejantes; ~ino también a animales a los que no
retnbma más que con la pitanza, y que debían sufrir su ley y obedecer a sus fantasía~. Pensó en sus caballos empapados en sudor y
record6 que no era la primera vez. que había abusado de esos dó1
ciles animales. Y, quizás por un recuerdo de su copioso almuerzo
pensó en la crueldad, adquirida por herencia, de nutrirse con la
carne de animales sacrificados, y gozar con el jugo chorreante de
la carne fresca bajo el cuchillo. Todo lo que hay de bárbaro y
mal sano en el hombre se le impuso, bajo el barniz de la civilizaC'ión, bajo el lavado de las aguas y los afeites, bajo la hipocresía
de los vestidos que cubrían su desnudez, y apareció ante sí mismo
feo, repugnante y despreciable. Hasta las tristes funciones de su
o rganismo, hasta las miserias de la materia se evocaron en su espíritu: la carne miserable y putrecible, el cuerpo muerto que se
extendería alguna vez entre dos lienzos, como en esa ocasión, con
la eterna noche en los ojos. Sintió despertarse en él un espanto
misterioso; el sentimiento de una vida mal empleada y la certidumbre de la muerte que se cernía implacable, le enloquecieron.
Oyó palpitar algo en el cuarto y crey6 que era la mosca que daba calabazadas contra los cristales, pero la mosca no había ca! lado,
y sólo su corazón palpitaba con fuerza en el silencio de la noche.
"'Dios mío, dijo angustiado, ¿por qué vivo si es que vivo ? Sí, vivo y me siento vivir, y seguramente que moriré, y, entonces ¿de
qué servirá que haya vivido? Todas mis pequeñeces, todas mis villanías, todas mis mentiras para con los otros o para conmigo mismo, mis instintos de bruto, el lodo que se me pega a los pies y los
sapos que mi corazón nutre, he aquí mi alma tal como es; así soy,
y el resto no es mas que máscaras y caras falsas. ¡Por qué soy un
sér tan bajo y tan abyecto, Dios mío! ..... .
Pero a esto no hall6 más respuesta sino que tocios los hombres,
aún los mejores, son así y que lo que podría reprocharse con la
mayor amargura, vomitar con el mayor disgusto, sería lo que haría con más frecuencia, el camino vergonzoso por donde transitaría, el vómito a l cual, como la bestia de la Escritura, regresaría
siempre.
Por mucho tiempo revolvió estos pensamientos a la luz pálida
de la bugía, sin encontrar soluci6n satisfactoria ni esperanza de
consuelo. Al amanecer, sintió que el sueño hacía pesados sus párpados; se levantó para apagar la vela y vió que la mosca, que hacía mucho tiempo no zumbaba, se había ahogado en el vaso de
agua.
Así pasó la noche del 31 de Diciembre de 1S .... , el señor ?,foraigne, cuya santidad era al mismo tiempo la edificación y el orgullo de sus vecinos.
PAUL M.\RGUERTTTE.
(Traducido especialmente y arreglado para el número de .\ño
:"&lt;nevo ele "EL MUNDO ILUSTRADO."
llustraciones de J-Ierran

1

111111 lll 111111111111111

Sólo tú has tenido
Para "El Mundo Uustr,ulo."
Sólo tú has tenido rosas ele ternura
para el bardo impío que te vi6 llorar.
Sólo tú has podido, entre tu amargura,
sonreír humilde ante el criminal ....
Tus manos ideales, tus manos albeantes.
bondades tuvieron por todo sn ma 1....
Se alzaron silencias, sumisas, amantes,
llenas de cariños, para perdonar ....
Tus róseas mejillas, tu pálida frente.
los ósculos locos recuerdan de ayer ....
(iLos besos amantes, que impiadosa mente,
te legaron torpes, pesadilla cruel. ... !)
Sonríes y tienes, para el seductor,
un gesto de ingenua, sencilla pasión ....
Y guardas tan sólo del conquistado1-.
suspiros de pena, tristeza y dolor .. ..
Nadie te acaricia; nadie va a tu lado
por la negra vía que te señaló el Dop Juan ....
Silenciosa vives, amando el pasado,
que es todo tu anhelo y es tocio tu afán ....
El pasa y te mira, tal si viese una
fácil conquista que antaño logrcí ....
(i Tal vez no le traen los rayos de I una,
ninguna añoranza de aquella que amó .... !)

Pensamientos

y tú, humilde sigues tu obscuro camino,
sin más pensamiento que aquel de su amor,
que puso en tu alma el fuego di,·ino
de una inextinta, sublime pasión ....

No va le la pena repetirte cada día c¡ne eres mortal: ya te con,·encerás por ti mismo.
Todo hombre, aún el más estí1pido, el más tímido, tiene en su vida un momento ele suerte, un momento en quelos demás hombres parecen colaborará su triunfo, en los frutos vienen a ponerse al alcance
de su mano para que los tome.
Esa hora, triste es decirlo, no es ni el trabajo, ni el coraje, ni la paciencia quien nos la da. Suena en
un reloj que no vemos y en tanto que no ha sonado para nosotros es inútil todo el talento y toda la virtud.
~o somos más que una brizna.

J.

Octubre,

1912.

AllTOl/TO URBINA.

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O Locura o Santidad
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P.\R¡\ PX.\ \'JO.\, X ..\D.\

P\RTID.\

- T ono

EX LA ETER~Tr)..\11 .

Un año nuís de vida es para el nino un hecho
que ostenta satisfecho, con altivéz quizás.
Para el joven es sueño de ambición y cmoC'iones
cambio de corazones, sin rédito. a la par.
comercio de demanda nivelada la oferta.
mercado en cuya puerta, se lee: Quién quiere amar.
¡Cuán distinto en PI viejo un año má~ que pasa!
.... Es gota que rebasa. la copa e n que vivió!
¿Qué vale una existencia para lo interminable'
¿qué somos ?-Deleznable polvo en transmigración
ni siquiera una arena del proceloso Oceánnpara la ciencia arcano: problema si~ plantear.
~ i el conjlrnto de ,•idas de nuestra raza entera
dejan de ser quimera para la inmensid¡¡cl,
ni los años en serie dejan de ser un vuelo
ele los a.~tros del cielo. hacia l.1 eternidad ............. .
,Cabe dentro del Cos111os, la luz que lo ilumina:
¿ la caótica neblina, pudo ciar la creación?
¿ de dónde partió el gérmen de la naturaleza'
Si el mundo nunca empieza. ah-eterno existió?
Do reside lo eterno?-En la inmanencia estable
del orbe interminable en edad v extensión.
Eso inmenso que existe es lo.imperecedero
y en su conjunto entero. sólo hay transformación?
Si en la materia existe la fuerza y movimiento
¿ cuál es el elemento que los pone en función?
pues si ese movimiento contínuo, siempre ha sido
entonces ha existido en ese11cia cual Dios.............. .

......... ·........................................... .

En dó11de está Jo ignoto. en dónde el infinito
acaso son un mito, metafísica ideal ?
no podrá nuestro espíritu trabajando con tino
llegar a su destino si el alma es inmortal.
Hay que seguir ahondaudo de la vida el ~rcano
Si el hombre es soberano y rey de la creación
debé llegar el día en qne al Eter \'Olanclo
va vamos penetrando en sn existencia. real ........... .
·.... Lo eterno sólo cabe dentro del infinito
pues si esto fuera mito .... ¿dónde podría caber
en el átomo acaso-ese último baluarte
la más mínima parte, do se refugia el ser
hay quien crea que ese átomo, inenc~:,ntable hasta ahorli.
en que la fuerza mora, es el nudo vital. ...... . ....... .
Pe}o qué? los primeros principios ge existencia
pueden ser consecuencia. de átomos que jamás
deben ser para el hombre, no sólo imperce~tibles
sino hasta incompatibles con nuestra humanidad.
Quien llegará más pronto '.1- d~scorrer el ve!~
qne la tierra y el cielo de¡a s,n comprender.
¿ Cuál es el infi11ito? ¿Todo el orbe estelario?
¿ Jo Eterno es a1 contrario, un átomo inmortal'
Si en ambos fines reside la trinidad portento
de Fnerza- )fovimiento-y Principio ,·ita!:
Si esas causas dan vicia, y nunca cesan e !las
.\tomos ó Estrellas, es eterno su ser.
E l que usando de fuertes. mic_roscópicos lentes
investiga las fuentes del pnm,11.vo ~er
clavando sus pupilas la cabeza mchnada

en busca de il!norada y oculta pequeñéz
o el que por el contrario aleja sus miradas
en torno a esas mi riadas ele soles con fulgor
ese atrevido astró11omo que lanza a lo lejano
su anteojo soberano para encontrar a Dios.
Quien mirando hacia ahajo dentro ele J;i materia
,·e podrida miseria, la descomposición
de organ ismos 'fo mélicos r¡ue siempre ,·an huyendo
a la vez que comiendo, cual única función.
a fuerza de fijarse en seres tan raquíticos
con sus miasmas mefíticos su mente envenenó
en cambio; quien alti,·o la cabeza le,·anta
hacia grandeza tanta ..en soles y esplendor
su espíritu hahitua a lo inmenso y grandioso
volviéndose animoso, caracter luchador_...... .

. ............................................ ~.' .... .

.\hora viejo el poeta, que cuando vmo al mundo. ·~
trajo el gérmen fecundo, de noble inspiración
su nunca ya cansado, tropieza con problemas
que son cual anatemas de su insaciabl~ unción
y al \'l'r que en su cerebro, se va exti11guiendo el foc~
en r¡ue acaba? es un loco, suicida 6 santurrón ... . . .
¿Qné es para el tiempo u,1añó?- la unidad de medida
todo para esta vida,-nacla en la eternidad.
Diciembre

31

ele. 191 i.
DR. GREGORIO ORIVE.

EL REINO DEL DOLOR
( Para "El :\fundo Ilustrado")

En la efusión ele auroras, es sangriento escarpdo.
Un collar de turquesas de la tierra ante' el-cielo,
Y es una inmensa lágrima en la faz del vofcán!
~o \'es cuil se atavían las selvas con su manto
De perfumadas flores de a~peclo encantador? ....
La~ nubes vaporosas regaron con su llanto
l,.,a tierra, y de sus lágrimas ha nacido el encanto
. Que llamas Pr ima,·cra: génesis del amor'

La~ nubes son espíritus, que ,·uelan al espac&gt;io.
De linfas.sepultadas en turbulento mar;
Y ora for man los pórticos de r(istico palacio.
En bellos arco-iris. o en copos de topacio.
El lecho arrebolado del sol crepuscular!
· Has visto allá en los campos. en tardes otoñales.
Los frutos madurados que mece el aquilón? ....
Son coágulos de sa,1gre: hirieron mi) puñales
La tierra. Y.se cubrieron los surcos de maizales.
Y las vides tuvieton racimos en sazón!
Contempla las colmenas de reluciente poro:·
Contempla-sus nectarios pletóricos de miel,
Y piensa que es de sangre virginal su tesoro:
De corazón de flores en cuyo cáliz de oro
Cebaron las abejas el aguijón crüel! ~
Trasciende por los bosques la brisa perfumada?
Imprégnase el ambiente de aroma sin igual?..... .
Es porque la azucena-la flor inmaculada:'.llos dice en sus perfumes que vive aprisionada.
Y se marchita y muere circuida ele un zarzal!
:\Iás hay seres que guardan silencios de proscrito:
.\sí son los volcanes que aparentan f~ialdad:
Así son esas rocas gigantes de granito .
Que en su mentida calma co11templan lo infinito.
Cuando en su torno ruge la bronca tespestad !

Esos seres blindados tienen cuitas hura.ñas
Tan grandes, que no pueden mostrarse a J·extcrio1:,
Y entonces iracn11dos estremecen montañas,
,
O dejan que el barr.eno taladre sus entrañas
Que en oro y pedrería cuajáronse al dolor'

En el fatal concierto de la ~atura leza,
Todo sufre y demanda compasión y piedarl!
Es angustia infinita la sideral belleza,
Y por doquier se escucha la voz de la tristeza
Que en explosión de efluvios llena la inmensidad!

Tú piensas que la vida palpita por doquiera.
Cuando la noche rasga su lóbrego capuz? ....
Te engañas, no es la vida; la muerte es la que impera,
Que mil seres se agitan convulsos en la hoguera.
Y el fuego los clestrnye para e11ge11cl rar la luz!

Huma11idacl doliente, que envidias por felices
.\ los seres que bregan en redor de tu cruz:
Cua11do, a I hender las sombras, sobre los cardos pises,
ReAexiona: sin llanto, en la Aor no hay matices
Ni aromas: sin martirio, en los astros no hay luz'

Y la luz-ese llanto postrer de su agoníaDerrama en las auroras su púrpura imperial.
Y nos habla de e11cantos, de amor, de poesía, . ...
Y todo es entusiasmo, y todo es alegría,
Cuando baña las selvas el sol primaveral!

Porque todos los seres y cosas tiene n alma
Que padece, que llora, que se ri11dc a l dolor;
Y el efluvio que sientes te acaricia o te ensalma.
Es un grito de angustia que a tí vuelve la calma
Transformado en murmullo. en trino y en fulgor'
Has visto allá. eu las peñas cómo la linfa brota?.
Es un raudal. que mana ele herido corazón,
Que fluye eil"tre guijarros, y que el barranco azota
Para colma.r~las fuentes que traen en cada f(Ota
Caricias de las auras en c1greste cc1nción!
Y es la sierpe argentada de algún manso arroyuelo
Que desgrana cadencias ele la flauta de Pan ;

Así los seres todos en la Naturaleza.
Están pidiendo siempre compasió11 y piedad;
Es angustia infinita la infinita belleza,
Y por doquier se escucha la voz de la tristeza
Que en explosión de efluvios llena la inmensidad!
ENRIQUE
~1éxico -r912.

C. OLIVERA.

!'ara "EL :\I L":--DO ILUSTR \DO ."
\ lgu ie n dijo: "morir eu primavera es lo mejor Yo pienso que lo mejor será morir en Oto.ño.
.
Finge el viento responsos en los árboles; los ruiseñor es e11mude_cen; llora la torcaz; palidece.el c~elo:
tiemblan las arboledas al sentir los primeros beros fríos que trae el cierzo; las estrellas se velan misteriosamente; las neblinas comienzan a ensayar su fantástica danza; por la tarde. el toque del Angelus suena más
tristeme11te: y las hojas secas esas mimadas del Otoño,--rompen al fin las cadenas que las ataban a los árboles, y emprenden la marcha por los caminos en curva. ansiosas. ávidas de wr otros valles y otros horizon
tes ..... .
~forir, mejor que vivir: libertar el alma de las cadenas terrestres. v libertarla al unísono con las hojas
secas. ¡qué mejor!
-iPobres hojillas!-dice11 quienes las \'en caer del árbol.
-iFelices! - he dicho siempre cuando las miro lanzarse al viento como pajarillos ansiosos de cruzar el
espacio.
.\ves enjauladas son las hojas en primavera má.~ el Otoño. el suave. el amado Otoño. llei:(a a libertar•
las ......... .
Primero, para entretener las ansias de vuelo que las hacen temblar con impaciencia, comienza Otoño a
pintarlas ele rojo, ele amarillo, de dorado, mientras las acaricia y les repite la santa palabra: "Esperad, espe
rad . . ...... " Y a poco, desata con sus dedos amables el lazo apretado que las detenía, )' las deja r¡ul' buvan
alegres. enloquecidas por la rlicha del que estaba preso y ha recobrado su libertad ..... .
Entonces las hojas se alejan y vuelan cantando .. . . ,Que su canto es triste? Por eso es más hermoso. peri&gt;
no es que estén más tristes ellas. Ved que en e l momento de r omper sus lazos, es cuando empiezan a ,·i,·ir
a 11tes eran presas, eran esclavas a fuerza (por que la esclavitud voluntaria es la más hermosa de las libertaºdes); y ahora tienen propio y libr e albedrío: suhen. bajan, se arrastran. se detienen. ruedan. huyen. vne
Jan .. . .. .
iOh! no os compadezcáis de esas pequeñas almas libres que se llaman ''hojas secas." porque. ,·oos lo ase
g uro, son dichosas.
.
.
.
.
Cuando en los ca.minos grises me acompañan un buen trecho murmurando su m1stenosa canción no ad,
,·inada, yo sonrío con dulzura, v alzando los ojos hacia el paisaje tranquilo. digo sencillamente:
-Buen Otoño, amigo de Iás hoja.~ secas, ¡quieran tus vientos fríos herir dt! muerte mis sienes. y caiga mi
cuerpo bajo la mirada mustia ele t u cielo empañado, m ien tras llora la torcaz su mansa pena. mientras finge ~l
,·iento responsos en los árboles. y las amarillas hojas. libertadas al par que mi alma. huven en p&lt;Y.; de h1m1
nosos ,·al!es! . . ... . . .
Porque eres compasivo. amigo Otoño, ;no te falten nunca gloria y cantos!
Llue,·an, para la Primavera, rosas: para tí, divina estación de las neblinas. lluevan lágrimas· toda.~ las
q ue lloran los poetas románt icos. todas las que vie rten las mujeres tristes! . . ....... .

�--:

r

considerarlo como la iíltima palabra de la cultura tea·
tral h~y ~111 abismo, tan profundo que para saltarlo se
necesita ignorar la esencia de las obras esén iccas su
fuerza intuitiva, y los resortes que debe u tilizar, .'
La madre que roba al hijo, el hijo que·ma~adre,
h~_amante que se venga de su amado prostituyendo la
h1Ja. el~ este, el general que muere axfi.xiaclo por Iá bella.
que citó en elegante gabiaete de Restaurant a mister io·
sa c(ta; el hijo que asesina asu madre en una taberna ele
marineros, por haber sido robado por aquella:
l_a amante del apache que lo entrega a la just1c1a por haber visto en un brazo ,le él. la~
huella~ ?e un mordisco dado por la víctima
del cnmmal, cuando éste la mató· el centinela
q~1~ quita la vida ele 11n tiro a
prisionera,
d1c1enclo que 1ba a escapar, cuando viene la
rond~, para r¡ue le asciendan, después de haber sido el amante de un momento de la infeliz mujer ; y otros asuntos no menos sensacionales, pueden ser e&gt;.ateria dramática, pero de
la manera que el "GUI GNOL" los presenta
en obras cortas, comprimidas, b uscando el fina l
rápido, fuertísimo, violento, no es en manera
alguna progreso teatral sino retroceso manifiesto, y visible.
·•
_ Con respecto a la Compañía los elo¡rics son
¡ ustos, sobre tocio s1 nos referimos a la distinguida actriz Starace Sainatti, que lo mismo
encarna la ~ran d_a'!rn, que la mujer del pue·
blo, la cnmrnal v1c1osa, que la "entretenida"
de moda. Exterioriza con sumo arte los sentimientos del alma, taato más fácil. cuanto que
e n_ las_ o):m,s del "GUIG):'OL" no hay proceso
p~1colo¡r1co. La cleclamaci6n la sustituye, viviendo el personaje; y la pasión emotiva del
momento se_ manifiest.l_en_ras¡ros_ y detalles de

a

TE.\TRO COLOK.~-"GR.\:-.ID GUlGNOL"
, Con éxito creciente está trabajando la Compañía del
' (?RAND. S,UIGNOL" en México y antes de manifestar
m1 1~pres1on sobre esta clase ele trabajo escénico, debo
consignar, que no hemos visto lo que se decía de horro·
res, escena5 fuertísimas, correr la sangre y otros realis~os por el estilo. En los dramas de Echegaray y ele
S_ardou, en "LA LUPA" y en "M.\LIA" del teatro sic1hano, en la_ misma "FLIGL\ DI JORTO" encontramos
momentos mas pavorosos, más terroríficos, más fuertes
que en el repertorio del "GUIG)IOL.''
De mo10 que las señoras que no acuden a l Colón. por
las patranas que cuatro noveleros las han contado ele lo
que ocurr~ en los pequeños dramas que Saioati nos pre·
senta, deben concurnr y verán algo que les ha de inte·
resar seguramente y por lo nuevo, por lo se nsacional, y
hasta hay que decirlo por lo bello.
.\hora bien, 'ocurre preguntar: ese teatro ¿es nuevo, es
un progreso, es un ac)elanto? Creo que no; por retroce·
~o lo ten¡ro. Presc1ochr de la psicología de los persona¡es, de los ~stud10s de los caracteres, presentar sólo es•
cenas, real_1smos de la vida, películas habladas, no es
adelanto 1)1 ~rncho menos, niego en fin que sea espectácu_Io artistico._ Claro q11e hay fuerza dramática ; esto no
sp mega, a la vista menos perspicaz salta: pero de ahi a

•una fuerza exprcs·iva inmensa. Subyuga al espectador,
lo esclaviza, y nna vez dueña ele él. lo ,\soma al fomlo
de su alma donde 111 venganza, el amor, el crimen, la
delirante pasión rugen como fieras encadenadas. :...::. -~
La figura arrogante ele Bella Starace la ayuda mucho
ep. la ~ecución de las obras, pues la mirada , el gesto de
~quella mujer, fisonomía tan variable, tap ductil para
retratar todos los seotimtentos, toclas_~las emociones, to·

1;

Castillo que reune excelen_t~s condiciones para.,,e l teatro,
ha de procurar meaos ficc1on y más natur alidad, pues
por det~cto grande se j uzga, e l subrayar todas las frases, ~ac1endo el papel relamido y demasiado refino. ¿No
es cierto g ue dado el talento de la linda elamita joven
se han de corregir ciertos defectos? El señor Barreiro
que a uo dudarlo tiene afición decidida a la escena h a
de procu~ar ,?uir ele las exageraciones. E l tipo ele :'Jor•
ge ~e~clieta en la _c omedia de que me ocupo oo es tao
anhpáti_ca como el ¡oven actor lo hace. Diciendo sin
a.fectac,ón lo que el autor ha puesto e n los labios del rico pre~u~touso, obasta y sobra para delinear el ca;racter.
.\ lgo dma de alguno otro ú otros actores, pero espero
que la Compañía se reforme con artistas de más valía
que los que no quiero nombrar ' ¿no es cierto seña;
Coss?
Y cou esto )' alabando la buena medida de hacer guerra fran_c a y sm cuartel a los renovadores, aunque cues!e agresiones cobardes y criminales, resulta que el TEAf RO _MEXICANO m~rece ser el preferido y no es ele
extranar q ue las func10nes se vean concnrridísimas por
selecto y numewso público.

das las tormentas de sn corazón; transportan el ánimo
del oyente a los mundos ideales de h. fábula escénica.', •I
El p r imer actor y director ele la compañía. señor Sainatti, posee buenas condiciones en cuanto a voz y a ener·
gías pasionales, caracter izando los tipos con verdad su·
ma. E l aplaudido artista conoce los secretos del génerc
que cultiva, y ciñéndose a ellos hace una labor buena
dentro de esos límites y en esa esfera como acabode se·
ñalar. Quizás ahondando un poco, se viera al artista ele
recursos siempre iguales y ele efectos parecidos; pero co·
mo el "Grand Guignol" presenta las ficciones teatrales,
casi siempre iguales, resulta que el autor tiene que amol·
darse a idénticos recursos.
No tengo por tanto que examinar cada una de las obras
que vemos todas las noches, pues en el vastísimo repertorio del ''Grand Guiguol" no es fácil difer enciarlas en
su esencia. Ya sabemos que empiezan plácidas, q u e el
interés va eo aumento, que a veces se suceden las escenas, sin hallar la razón de todo aquello. y ele proato, por
un a frase sola, por un gesto, por un grito, todo se ¡:;one
en claro, cayendo el telón rápidamente. El espíritu ha
sufrido más que tortura, curiosidad; el espectador ya sabe que en el ambiente aletea el delito con su vuelo cr iminal, da por descontado este factor, solamente anhela
saber cómo será, en qué formaybajoquécircunstancias.
De manera que hasta cierto punto, el momento terrorífico es un accidente; lo esencial, lo nuevo, lo que se busca con ansia, son los detalles, los pormenores, las causas,
los antecedentes de todo aquello que arma la mano para
matar o para. matarse.
Solo me resta tributar alabanzas sinceras a tocia la
compañía, que dominando las obras por completo las interpreta bastante bien .

TEATRO LIRICO.

TEATRO MEXICANO.- "L.\ POESL\ DEL
M1STERTO."
Con este título hemos visto el estreno ele esta obra deb ida a la fecunda pluma de Tristán Bernarcl, autor de
gran ingenio, que si bien a veces recurre a efectos n o
. muy artísticos, presenta sus comedias con bastante verdad, cubriéndolas siempre con delicadas sutilezas.
Viendo "La Poesía del Misterio" título en verdad muv
bello, decimos, esto no pasa siempre, pero cuando pas.;,
¿ no es cierto que es muy hermoso? La fábula que pue•
de asemejarse a la tentación ele un Mefistófeles moderno
de frac y de "monocle" sobre el alma buena de un mu·
chacho pobre, sencillote, inocente, quep refiere volver a
su modestísima posición de pintor ele muebles, " casarse
engañándola con "Berta Miranda" millonaria. no cabe
duda que es una fábula interesante por cualquier larlo
que se la mire. Y, como al final bastante precipitado,
violento y falso, triunfa al fin el amor, la impresión de
la comedia es buena, sobre todo en los dos primeros ac·
tos. En el tercero ya se busca el hacer reír, y la verdad
aquella mezcla de burla y de romántico cariño, en una
mueblería, entre juegos de recámara y sillones y sofás.~.
y compradores que entran y salen, por grotesco lo tengo,
y palidece por tanto el efecto artístico. Quitado esto, el
d iálogo interes.1. los &lt;los carac-ter,.s de la obra están de·

i
1

'1

la ·cifra

Teatl'o Colón . • Una escen a de

"M~!eli&gt;--de buenas costumbl'es, " representada por ei..:i.h:i,rand Guig~:1. " • B ella.-,Stara'ce. S ainati, \pl'imera a ctl'iz del "Gl'a nd G uignol "
·- - ·
"" __ •

.r··. - .

.,_

T e atro Coión.-Una escena de la obra "Un
modelo de buena s costumbres"· -Una
escena de " Pasa la Rond a."

linea dos a maravilla, y la comedia es humana. qu&lt;' no es
posible negar esa tendencia ele la vol untad a lo poé1ic-o.
" lo fantá~tico, a lo q ue sale de lo vulgar y rutinar io.
La interpretación fué correcta por parte ele los prin·
cipales artistas sobresaliendo l\laría Luisa \'illegas que
hizo un.i "Berta" muy digna ele los aplai.lsosque recibió.
Mutio y Solares estuvieron a buena altura y la escena
se puso con esmero y elegancia. ,\ lgo diré de ciertos In·
n ares, pues no todas han de ser alabanzas. La señorita

Gran parte ele l;, Compañía que cu ltivó el género chico en el Teatro P r incipal se ha refugiado eo el L írico,
formando un cuadro muy bueno en el que alterna la zar·
zuela grande con tandas, y alguna que otra vez la opere·
ta, esto por fortuna en cor to número, en lo que se hace
perfectamente.
Ultimamente se presentó ~l popular Gavilanes, gran
refuerzo a no dndarlo, y que ha de ser elemento para
que veamos hL~ bueuas obras estrenadas del género chi·
ca en Madrtcl, que bien merece que las coaozcamos en
:\léxico. Hasta ahora. la verdad, en la escena. deJ Lírico
no se ha presentado nada que valga la pena, cuando hay
tanto nuevo, y no he ele hablar de las bufonadas del día
de Inocentes que por una vez pasan. El cronista espera
ver buenas tanelas, pues cuando hay tiples bonita5, acto·
res ele buena cepa y actrices como Eteh·i na Rodríguez
de '.ª~ta valía y tan querida de nuestr o público, h ay que
dec1d1rse co1:1_franque~a por las_taudas y darnos lo que
en_ otra ocas1C?n produ¡eron deleite. Así lo espera el p ú·
bhco de ~1éx1co y creo no se han de ver defraudadas sus
e speranzas.
Del resto de los espectáculos semanales nada hay que
decir, la variedad triunfa y solo mirando al futuro, diré
que terminadas las tres funciones de Opera en el Arben dadas ayer sábado. hoy domingo y mañana lunes,
veremos un transformista, y después allá, para primeros
de Febrero e l insigne Borrás vendrá a l teatro citado,
con un nuevo y admirable repertorio español.
LU IS OE L.\RRODER.

�",.,.,

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,:, · ,;•1- .

•

Una Grande

E:\' EL

"Country- _C-lub"_'
La nota social de mayor dintiución y que dejará recuerdo mas perdurable en
nuestros círculcs elegantes, entre las registradas con motivo del fin del año prox1mo
pasado, es sin duda la "grande soirée" con que el "Country Club" obsequió ·a sus socios la noche de San Silvestre.
·
En el gran salón del edificio del club se reunieron los trajes más bellos de todas
las épocas fielmente reproducidos y gallardamente llevados por b~llas damas y apuestos caballeros.
Las joyas y enc~jes de gran valor de nuestras aristócratas familia~, recibieron su
justo tributo de admiración .
Damas y caballeros ele todas las edades y naciones alternaron con fracs rojos y
negros de irreprochable corte inglés.
L:t calzada que circunda el edificio fué pequeña para contener los magníficos automó1·iles que conducían hasta el pie de la escalinata del vestíbulo a las familias.
.\ la media noche, cuando los silbatos anunciaron la muerte de un año y · nacimiento del otro el entusiasmo y animación fueron extraordinarios.
El baile no cesó hasta las primeras horas de la mañana en medio de la mayor
an in1ación.
Hubo quizás algunas notas que deslucieron de lo que debía haber sido un conjunto perfecto; recordamos la venta de boletos a la puerta del club, venta que permitió
que se mezclara entre la selecta concurrencia alguna menos selecta, pero este pequeño lunar no fué notado, y rr:ás vale así.
, .
La falta de corriente eléctrica por la mañana no era posible preverse , y qi6 al
desfile de trajes de fantasía un caracter muy pintoresco que hará que no se olvide en
mucho tiempo.

G-rupos de· elegantés trajes de fantasía y correctos de etiqueta lucidos durante In
·•
- sóirée del "ConnfrJ Club"

Para "EL l\IU).;D0 ILUSTRADO
Envuelto en sus neblinas cenicientas, deja caer d,cspiacladamente sobre las florestaS--las amadas predilectas del Sol-innumerables ráfagas sutiles y heladas que se desprenden a su paso, y las pobrecitas flores,
antes de entumecerse, oscilan medro.iamente sobre su tallo humedecido y no creen, no quieren creer que
aquel reinado sombrío trae entre sus liturgias el mandato inexorable de la destrucción y de la muerte ..... .
y entonces, la vivaz campiña, la incubadora ardentísima de los perfumes inviolados, la que provoca orgías magnificentes con los colores que ocultan cautelosos Jo, botones. aband6nase a la más incurable languidez y a la primera lluvia casi impalpable que la escarcha finge, y q_ue incesantemente cae como dúctiles vellones, conviértese en extenso yermo del que huyen los rebaños hambrientos, las aves ateridas y los amantes
que fueran en busca de las sonrisas del Sol
.
En el pelo argentado del Invierno se acurrucan las melancolías con que el Otcño tiñera sus tardes radiosas de majestuosos crepúsculos ....
De~pués, cuando bajo un cielo triste y huraño adquiere al fin todo el poderío de su glacial soberanía,
arrebata los áureos reflejos que el blondo rey enviara en sus dardos y se corona de plata en los picachos que,
a semejanza de los ideales. acechan eternamente al infinito ....
Entonces ...... se acallan en luctuosa extinsión los parloteos nerviosos de las fontanas, enmudece también el arroyuelo que en bullanguera coquetería ha descendido de la pendiente y en vertiginosa fuga de reptil camina trazando meandros y. a veces. retardando su curso. se solaza en los herbazales, mientras cae sobre
sus límpidas ondas el trémulo y apasionado reflejc, de la luna .. . . Y cuando, en el rodeo de un ribazo, extremécese de goce supremo porque escucha la turbulencia de un afluente. experimenta en su elástica linfa el
cautiverio frígido del Invierno y al fin, perplejo se detiene y, perdiendo sus bríos. resígnase bajo la invencible coraza de hielo que le subyuga.
·
¡Oh. tot\'O Soberano! La Primavera decora los campos con apretadas filas de joyantes lirios; préstales
vida y calor, provocando el incendio de las rosas y señala como índice excelso al p61en fecundo los miríficos
senderos del amor .... ¡Y tú. la senectud del año, haces que agonicen de sed los flexibles nenúfares, despojas
a las frondas de sus lucientes arreos, entenebreces los nidos amantes de las aves, impides la explosión de la
prolífica simiente; con el cierzo bramador vuelcas las corolas que avaras guardaban el dulce néctar del Estío, cristalizas las espumeantes ondas del Bósforo y del Danubio; y. a semejenza de la muerte, exhibes implacable, eu toda su desnudez, las escuálidas formas de los troncos. que se contraen, nostálgicos de los verdores
tiernos y de los renuevos que glorifican el paisaje .... !
¡Con razón las almas tristes. las almas de los protervos. las que no pueden derramar sus expansiones en
las tibias veladas ne! hogar, estremécense al choque de las primeras saetas invernales y, dilatando en ellas
sus dominios híf ubr ,s·el invencible hastío. se agitan desesperadas en el mar infinito de la amargura! ,.
Empero, las almas blancas, las que han sabido conservar la insólita frescura de las ilusiones en flor, sorprenden los encantos y seducciones del viejo rey que nos conduce a la Primavera, y, a la par que la lluvia
entona sobre los cristales sus monótonas serenatas, entregándose. en medio de una unificante y poética placidez a sobornar al buen anciano. entre el rítmico crepitar del lecho que moribundo se retuerce en las garras
igníferas que purifican y alientan!
Allá, en ese reducto infranqueable, des!ízanse las horas envueltas en los goces purísimos que da la virtud
y tienen. con la algazara infantil. el himno más grandioso y santo de la creación: ¡el himno del Amor!
.\GUSTÍN ALFREDO NÚ5:EZ

�"PA-Z

el antro que servía de prisión al Amado. Los centinelas,
desde las almenas. la habían visto de noche. empinada.
atenta, pegado el oído a la tapa de la cistema para escuchar siquiera sus sordos y febriles pasos de león enjaulado. ¡Y siempre "El!" ¡Siempre su rostro encrespado, sobrenatural y salvaje! ¿Por qué no la amaba' ¿Por
qué la había despreciado? ¿ Por qué la insultaba con
aquella voz de trueno? ¿Qué clase de invencible castidad
era la suya? .... Estaba despechada. herida en lo más
hondo, celosa de aquel Jehová que se interponía en su
pasión bramadora. Su flexible cuerpo de pythón voluptuoso temblaba como una hoja constelada de rocío. Su
divina cabeza, de pelo sujeto con tirillas azules y bellotas de esmeralda, abatíase sobre el triple collar de amuletos caldeos que brillaban en el pecho, y sus raros ojos
de inverosímiles fijezas fosforecían como diabólicas ágatas estriadas de oro.
_ Así perrn¡¡.neció por largo tiempo, inmóvil, trágica, reconcentrada en las fluctuaciones de sus pensamientos borrascosos. Las bocinas de las torres interrumpían isócronamente el silencio de la noche con sus épicos canglores.
Entonces alzó el nardo azulado de su frente, arrancó y
tiró al gran patio su corona de anémonas marchitas, y
en actitud hierótica tendió los brazos para invoca r a la
luna; pero en aquel momento, del lado de las cisternas,
resonó una voz cavernosa, implacable, terrible, de sonoridades extrañas y tonantes que infundían pavor:
-iAy de tí. hija de víbora, hija de incestuosa, hija de
Babylooia! ,\sí como e l basilisco se retuerce en la llama;
y el podrido sarmiento en la hoguera que lo purificará:
.Y el escorpión del desierto en un horno caldeado, así tti
caerás blasfemando en las brasas ele tus abominaciones;
y el Señor no se apiadará de tí por cuanto has· permanecido sorda al llamado ele los arrepentimientos. Y se
derrumbarán como borrachos los muros ele tu casa: y las
teas ele tus enemigos incendiarán tus ciudades: y las serpientes que arrojaron en mi foso resucitarán v se revolverán contra ti, mordiéndote el calcañar: y de tus carnes
libertinas, que d ila tan con lujuria las narices de los paganos, sólo quedarán, por mandato del Eterno. montones

Por él sendero de la vida
Que nos conduce hacia la' paz
De los sepulcros (siempre blancos
-De una blancura sin igual- ,)
Por el sendero en donde a todos
Nos es preciso caminar
Para alcanzar al fin del viaje
Siquiera un poco de piedad,
Vamos camina que camioa
Sin comprender adonde van
Nuestra envoltura desgraciada
Que nada tiene que legar
Y nuestros sueños e ilusiones
Que tienen algo de inmortal .. ... .
Vida monótona y tediosa.
Vida sin causa ni motivo,
Que es para todos una carga
Y para muchos ur. martirio,
Vida suspensa entre dos series
De cinco puntos snspensivos
Como un misterio siempre abierto
A las preguntas de los vivos,
De los encantos con que halagas
A los viajeros del camino
Que van cansados y dolientes,
Sólo el sepulcro es lo que pido:
Allí la paz no será un sueño.
Y paz es lo único 'que ansío,
Pero una paz total y eterna
A la que siga un negro olvido ..... .

Aurora
(Para "El l\1undo !lustrado")
\'en .... La nostalgia que me hirió es profunda.
\'eámos juntos apuntar la aurora;
Quiero un rayo de luz, roja y jocunda,
Que todo lo ilumina y lo colora.
Tengo miedo a la noche iconoclasta;
Al rodar ele los mundos siderales;
Me atormenta la comba, negra y vasta,
Y agonizo en las horas vesperales.
Ven, acércate a mí, tierna y-amante;
,\huyenta m i dolor duro y sombrío;
Da calma a mi razón febricitante,
Que siento el alma tiritar de frío.
Ya la noche agoniza: en el oriente
La luz descorre su nubloso manto,
Y ya la aurora, plácida y sonriente,
Irísase en las gotas de mi llanto.
El horizonte empápase de grana.
Y la luz tras el monte centellea.
Ya llega el despertar de la mañana . ...
;.\cércate. mi bien .... . r¡ue yo te vea'
:\1írame: así, que tu mirar fulgente
Convierta en flores mi pesada cruz.
.\rranca las espinas de mi frente ....
¡Que la sombra se acabe!. ... ¡Que haya luz! ....
Sacude tu !eta rgo y tu bel~iío . .. .
El cielo se arde con fulgores rojos . . . .
De tu amor y tu espírit,, me adueño ... .
¡¡Se hizo la luz en tus divinos ojos!!
~1.\:---UEL TOl{RES OROZCO.

El Presidente de la República recibiendo y correspondiendo la felicitación del Cuerpo Diplomático en ocasión del año nuevo.

N·oche Galilea
. \scenclió un escaño y se detuvo pal pitan te. Desfallecía.
Su nuca se doblaba perpendicularmente a sus,espaldas.
Su cabellera leonina colgaba hacia atrás como un quemado chorro de líbica miel. Llegaba de la sala de los
festines donde la habían ensordecido. hablando del pro·
feta Elías y del Mesías esperado. las discusiones de los
sacerdotes fariseos y saduceos, ele los estoicos esenios y
ele los galileos amigos del Tetrarca. Llegaba maread,,

Spo~.

Juego de baseball entre los teams Williams y Challners, en Agrlcultara, el domingo pasado. el
·
vencido y el vencedor.
-

La opulenta clanzadc. ra acarició a su favorito, untando
con el perfume del incienso )' del gálbano y aturdida
pon•l sua,·e y tibio clorso''.sus afilados clec_los ungiclÓs con
por los aromáticos ,·inos ele tamarisco y palma que ,·eel bálsamo de Galaad. sus frágiles dedos cuajados de
nían de Byblos )' Safet .\nhclaba la frescura del ai.-c
sortijas cuyas piedras preciosas cintilaban con ,·isos estulibre. la calma nocturna, la paz de la soledad. Le rependos: luego. sonriendo con imperceptible amargura.
pugnaban aquellas caras demasiado conocidas: la del jecomo si besara la hermosa boca de "'El." con sus pequefe de los pastos. la del babylouio Iasim, la del maestro
ños labios chupó apasionadamente, largamente. su pico
ele las escrituras. la del administrador de las salinas.
sonrosado. y quedóse pensativa ante el azulado humo del
.\demás. había escuchado de nuevo ··su \'Oz," aquella
cinamono que ardía en cuatro pebeteros ele pórfido.
melódica voz espantosa que a través del disco ele bronce
En vano. a la hora ele tercia, sus esclavas la rlivertían
sa.lía de las profundidades de la tierra para lanzar hotocándole la flauta. los címbalos, el arpa y los crótalos.
rrendos :,natemas. La brisa que soplaba del lago de GeElla huía. burlando a Herodes. para rondar sigilosamente
nezaret, de los cármenes ele Engaddí. del valle del Hebrón, ele los viñedos de Sarek y de los huertos de granados. higueras y sésamo que manchaban las lejanas ciudades ele Cafarnaum. Tiberiacles y Xazareth. la refrescó
un peco: pero. no obstante, tintineaban las cadenillas de
oro de sus ajorcas, en el cutis blanco de sus tobillos, bajo los negros cafzones bordados regiamente con mandrá·
goras ele cimotanas traídas de la Persia. Tuvo que apoyar
su crispada mano pálida sobre la bruñida balaustrada de
sicomoro donde espejaba la luna su luz amiga. miste1;iosa y fría. A lo lejos. eu redor. la sacrosanta Sión do-'mía
vigilada por la ciudadela de '"~áchoerus" y por la formidable torre Antonia: dormía entre sus profundos valles
salpicados de olivos, sus murallas almenadas y sinuosas.
su azufroso mar Muerto y las innumerables cúpulas do- ,
radas de sus templos y sinagogas. toda vagorosa como
una fantástica ciudad de opacos alabastros. Ella la contempló un instante con sus rasgados ojos de capelardentes joyas en cuyo interior parecían brillar dos llamas,
lanzó un suspiro de cansancio y permaneció indecisa.
reprochando dulcemente a la luna que enfermaba sus
nervios .. ..
De pronto la rozó una sombra alta y seca. medio desnuda. tocada con una peineta y armada con broncíneo
cuchillo que despedía lúgubres fulgores. Se estremeció
como si huhiese visto al demonio Magog que tanto anunciaban los nazarenos. Era Mannali el verdugo:
-,Dispensad, princesa!
Y elástico y silencioso a la manera ele macabro mono.
se perdió por una calada galería. en dirección de las
cabal l!lrizas subterráneas.
Al verlo, tuvo ella un fatídico e infantil presentimien·
to; pero ya repuesta del susto, siguió ascendiendo lánguidamente. con perezosos vaivenes de palmera. por la
amplia escalinata de mármol ele Naxos que conducía a
la terraza del palacio. A medida que subía. su respira·
ción hacíase fatigosa: sus breves pies, calzados con chinelas de pluma~ de colibrí. se pos."lban fuertemente en
las los.is, para no caer; sus duros senos de virgen cananea transparentábanse a través de su verde y finísimo
brial de tornasolada seda imbricada con láminas de plata; las calcedonias ele sus orejas n acaradas entrechoca·
bán Iei•emente. y ele vez en cuando se desprendía algún
pétalo de las rosas de Arabia que ensangrentaban sus
delicadas sienes. ¡Estaba imponderablemente bella!
Por fin llegó. Los cien pavos blaneos de Hercdes An·
tipas despertaron alargando sus cuellos y sus coronas de
á:rmiño. Había noches calurosas en que dormían plácidamente sobre los inmaculados florones de piedi-a marmórea. atropados con amor. semejantes a cráteras de nie·
ve, aspirando los acres y deliciosos aromas de los myrthos,
de los jazmines, de los arrayanes y de los laureles-rosa
Sport. Posse de jugadores del Williams; al bal y'
que susurraban allá abajo en el jardín maravilloso.
en la caja.

Señor Director de la Escuela Correccional de Tlalpam
donde se efectuó la fiesta de premios á que
se refieren los grabados adjuntos.

ENTONCES
.\1 galano poeta Don Enrique
Fernández Granados.
(PARA " EL l\h;:rno lLUSTRADO")
Será una tarde triste, dolorosa,
cuando mi cuerpo pálido, ya inerte,
al fondo bajará de humilde fosa
para dormir el sueño de Ia_~uerte.
Allí, tal vez tu mano cannosa,
compadecida de mi amarga suerte,
irá a dejar, solícita, una rosa
cuando en tí mi recuerdo se despie rte·
Entonces .... ¡ay!. ... quizá transfigurado
en un suspiro, volveré a la vida
para besar tus labios y tu frente . .. .. .
¡Entonces, de mi amor infortunado
yo te hablaré con voz tan dolorida,
que ha de vibrar en tu alma eternamente!
JUAN CASTRO.
\Téxico, D. F., r9u
El señor doctor losé Terrés. director de instrucción
primaria, presidiendo ia fiesta de premios de
las escuelas de Tlalpam. en la Escuela
correccional.
de gusanos asquerosos que hen irán en la ruina de tus
pecados!
. .
_
-ilaskanann ! ¡Iaskanan! ¡!rtto espantada la pnncesa
y su precioso cuerpo de culebra incrustada ele plata
rebotó retorciéndose, dislocándose. coruscando, enroscándose, azotando con espasmos de odio y ele pasión la
blancura del augusto mármol. .\ lo lejos so oían los sones funerarios de una guingra ....
Cuando el sol de Nizam doró con sus rayos el orgu11oso templo de Jerusaltm y volaron hac_ia el yeme_n_ los
primeros alcotanes. H erodías la encont_r~ tendida. hv1da,
desmayada bellamente como un gran Jmo de seda.
E ra Salomé, princesa de Judea.
SEVERO .\:11,\DOH.

..

Gru110 de alumnas de las escuelas de Tlalp,1n, que tomaron ¡iarle en la fiesta de 11remios.

�1r•~~lf'.~ptt~7i1~~7~77;:~;~;-~;ffl,~;1r1t-~·•
Gllit: -~

,

J~~~

L os Reyes Magos han llegado ya, mis querida:s lectoras; su venida es deseada ansiosamente por los niños que
esperan ver raalizados en este día venturoso, todos los
anhelos por los cuales han suspirado, quizá durante un
año entero.
Mas no es solamente a los niños a quienes traen obsequios los buenos Reyes del Oriente; su prodigalidad se
extiende a toda clase de personas. ¿N u nea habéis recibido de ellos algún favor, lectoras mías? Pues no perdáis
la esperanza de obtener sus generosas concesiones; y si
queréis saber hasta dónde se extienden éstas, os referiré
una breve, interesante y hermosa historia, que leí hace
tiempo, y cuyo sugestivo encanto aún no se debilita en
mi recuerdo. El poético relato nos cuenta cómo una joven y linda desposada, no obstante amar inmensamente
a su prometido, sentía, sin saber por q ué, un gran temor
de no encontrar la dicha en el matrimonio. Su alma inocente, pura y tierna, nada conocía de la vida; educada
desde sus primeros años en un colegio de religiosas, tenía toda la frescura de una flor recién abierta, Acababa
de volver a,su casa, una noble y lujosa residencia, en
donde era adorada por sus padres, de quienes era la única y querida hija.
•
La bella protagonista de esta narración, amó y fué
amada; su feliz existencia no había te11ido, por tanto, ni

~ l t i;;4i?r n;J~; )t¾;,!;il

una sola pena que atormentara su alma; pero con la instintiva clarividencia de los espíritus refinados, compreod(a que esa d icha no había de ser eterna, y pensó, muy
d iscretamente, en la justa compensación de penas y
alegrías q_ue se observa en la historia de la humanidad.
Entonces, comenzó a temer por su próximo cambio de
vida, y un tenaz presentimiento de ser desventurada en
su matrimonio, la atormentaba sin cesar, haciéndola sufrir largos y crueles insomnios. No existía, sin embargo,
ningún dato para fundar debidamente esta penosa inquietud; su prometido era un caballero intachable; joven,
rico, leal y generoso; ¿a qué fin, entonces, estos presagios
fatídicos? ...... Mas la bella desposada no podía tranq uilizarse, y una angustia indefinible la hacía padecer
sin descanso.
Llegó. por fin, la víspera del día de Reyes, y durante
esa noche lumioos;¡,. mientras la suave claridad de la luna, acariciaba al mundo que dormía en una calma profunda; en tanto que el castillo señorial permanecía silencioso, y en las grandes habitaciones desiertas se respiraba aún la atmósfera de la fiesta que acababa de concluir, nuestra interesante protagonista se levantó de su
lecho; envolvióse en una bata vaporosa y blanca; cruzó
las estancias solitarias, en las cuales se marchitaban lánguidamente las flores que habían ofrecido su perfume y

~

jante a lo., piadosos Magos, que en esa poética noche,
víspera de su fiesta, vienen al mundo para traer a los
mortales a lgún dóo precioso, cooio es la ilusión, el consuelo o el descanso!

i"'N~)

su belleza, durante la espléndida recepción ...... La
desposada fijó en ellas sus ojos, pensando con inmensa
melancolía en la brevedad de la dicha; llegó a un salón
én donde se ostentaba un suntuoso tapiz que representaba a los Reyes Magos, caminando bajo el fulgor de la
estrella; llevando entre sus manos los preciosos dones que
iban a ofrecer a l Divino Infante.
La joven los contempló largo rato, y i uego,,arrodillándose delante de ellos, pronunció esta sencilla oración:
"Santos y queridos amigos míos, desde pequeña tengo la
costumbre de acudir a vosotros, siempre que he sentido
en mi alma alguna inquietud; ya véis ahora cuánto temo
por mi felicidad; el amor que llena mi corazón ¡me hace tan venturosa! ¡La dicha humana es tao breve! .... Si '
sabéis que mi felicidad no ha de ser duradera, lle'i,adme
con vosotros para acompañaros en ese viaje sagrado que
todos hemos de emprender a una vida mejor" ..... .
Después de haber dicho esta inocente plegaria, la desposada sintió un sueño profundo; se recostó en un diván
que estaba próximo al maravilloso gobelino; cerró suavemente sus párpados, y se durmió. para no despertar jamás ...... Los buenos Reyes del Oriente, se la llevaron
antes de que conociese el desencanto.
¿Verdad que es bella esta historia, lectoras mías?
:cuántas de vosotras pedirán desde ahora un_favor seme-

I

Ya que en las crónicas pasadas hemos ofrecido a rutestras lectoras las noticias más recientes que la Moda indica para la confección de los elegantes trajes de baile
y los suntuosos mantos que acompañan a las lujosas " toilettes" de ceremonia, hoy debemos hablar de los hermosos y artísticos peinados con que deben complementarse
cltchos atavíos. Inútil parece decir que el peinado es uno
de los mejores elementos para realzar la belleza femenin~, ~o nos cansaremos de repetir que el Arte y la Moda
estan siempre de acuerdo en las diversas manifestaciones de ésta última, Vemos, en efecto, que el cuidado de
la línea, la disposición de las telas, los dibujos, la trama
y el colorido, tienen toda la comprensión del sentimiento artístico, siendo él quien preside las creaciones reoo,•adas cada día del adorno y "toilette" femenina. Con una
poca deobservacióo encontraremos la "Poesía;" el hada
encantadora que realza maravillosamente la belleza de
la mujer, idealizando cuanto toca con su varita mágica.
Es de esta manera como el Oriente trágico y turbador,
nos presenta en el momento actual el esplendor de sus
telas Jamadas de oro o plata, sus draperías envolvieotes,
de muselinas sedosas, y sus pedrerías cintilantes y deslumbradoras. Los pesados brocados, los da.mas·
cos de seda, mezclados con hilos metálicos, empleándose para los sontuosos mantos de noche,
los trajes de baile con todos los primores y re·
finamientos de que ya hemos hablado. los "aigrettes" colocados sobre los cabellos, retenido~
por "cabochons" de piedras preciosas, pueblan
los salones modernos de encantadoras "huríes,"
bellas griegas o cabezas bizantinas. de un estilo purísimo que da a las reuniones actuales
un carácter particular y ,·erdaderamenteatrac-

- ---.

mente las mujeres muy jóvenes, las cuales, comprendiendo que la juventud es una diadema que embellece todo
lo que se le :1cerca. se atienen a ella para disponer sin
temor su pernada de noche. No hay que fiarse de nada
de esto: lectorll;5 mías; es mejor consultar la opinión de
~10 hábil conse¡ero, a fin de obtener e l peinado que meJor convenga a la fisonomía en general.
. La ondulación de los cabellos es indispensable para
e¡ecutar cualq111er tocado moderno, pues es imposible
negar qu~ no hay gracia ni arte posible, empleando los
cabellos s111 ese-requisito. La disposición de la cabellera
después de ondularla convenientemente, es hacia atrás,
para formar . el nudo griego, todo vaporoso, o·eg1igentemente recogido. que tanta gracia presta al conjunto en
general. Todos estos peinados se adornan con múltiples
creac10oes, a cual más linda y artística. Ya son redes ele
pedrería o de hilo .metálico, rematadas en los lados por
dos broches de filigrana o de piedras preciosas, los cuales sirven para sujetar la red bajo el nudo de cabellos.
a manera de barreta. Del primer broche se desprende
un segundo, unido a aquél por
- ·medio de cadenillas de perlas
o de diamantes. Este último
broche se coloca en lo alto del
peiuado, casi sobre la sien, y
las cadenillas o sartas de perlas caen a los lados del rostro,
prestánd~le un encanto indecible. También se usan mucho
las diademas de pedrería en

-·

tivo.

Estas artísticas fantasías tienen, no obstante
sn indiscutible hermosura, un peligro real que
debe evitarse a toda costa. Dicho peligro es el
ele caer en errores de estética, por uua audacia mal interpretada de las tendencias modernas. En este error pueden incurrir más fácil-

'

.

Traje de paseo.

lana, y a la vez flexibles, que
abrigan y no pesan. Lo único
que es preciso tener en cuenta al elegir el género es que
sea un tejido muy compacto,
para evitar que las ramas se
enganchen. ·

La forma debe ser senc'illa,
cómoda y confortable; ·1a fal·da corta, a r5 centímetros' del
suelo, exige cierta amplitud;
2, 10 metros es suficiente. · Por
los costados se recoge el vuelo en dos tablas hechas hacia
adeñi:ro,. pespunte·adas hasta la
rodilla, y sueltas después, Si
se quieren sujetar mientras
dure el descanso, pueden ponerse dos trabillas con bbtoElegante peinado para soirée.

forma de ·espirales o anchas cadenas, luciendo medallones de filigrana o pied ras preciosas en lo alto
de la frente y a los lados
del p~inado, coloca.ndo en
el izquierdo un alto "aigrette" de plumas.
MARGARITA.

Por el momento, el "sport" que priva es la caza. Algunas elegantes dicen que teniendo la escopeta en la
mano, se olviélan de todo, menos de la "toilette" a propósito para tener la escopeta.
Hay tres clases de trajes para caza: el de la verdadera cazadora, la amazoná, de la que sigue a caballo las
peripecias de la batida, y el vestido de las que pacíficamente se dirigen en coche al -sitio donde se sirve el al-.
muerzo.

Toilette de gran lujo para recepción.
Abrigo salida de teatro.

Traje de baile

Abrigo de nutria y terciopelo para paseo.

L as primeras eligen tonos tierra, verde de otoño, marrón verdoso o verde obscuro, de terciopelo "cotelé,'-'
que se llama " Chásseur," como .parece lógico dado su
,,bjeto. Las rayas son anchas y de bastante relieve, y tiene la ventaja de que la lluvia no le estropea. El terciopelo "cotelé" puede mojarse dur ante varias horas sin que
se chafe; es un tejido sólido y resistente a toda prueba.
Además ele los terciopelos se usan las telas gordas de

nes.

Una precaución indispensable es poner a la falda de caza un falso ele cuero
finito, con el doble objeto de perseverarse de la humedad y de las espinas, que suelen introducirse traidoramente.
E l gabán tendrá la forma de un blusón, completamente suelto, con un cinturón flojo que no dificulte
e l movimiento de los brazos, y dos bolsillos para llevar el pañuelo y esas mil pequeñeces que siempre
son n ecesarias.
Las mangas, bastante anchas, se sujetan a la muñeca con trabilla y botón. El cinturón es de la misma
piel que el calzado, el cual será degamuzadura, con
suela de cornisa, tacón bajo y media polaina.
Algunas cazadoras intrépidas prefieren las botas
menos altas, y las bandas envolventes, llamadas "leggins," que llegan hasta la rodilla.
Los sombreros son de fieltro flexible, completamente encajados en la cabeza, con una cinta alrededor
de la copa, una tira de cuero o una ala tendida hacia
atras.
Los guantes, anchos, pero no finos, son de manopla
sin botones, y se ponen sobre lamangadel gabán. Un
problema difícil es el cuello. Los almidonados son
incómodo~. y los que se arma o con bailenitas, muy
frágiles.

�r
.....

r

E:I Mundo Ilustrado

EL MUSICO
Del libro "Tristezas Humildes "
en preparación,de Pedro B . M¿ _
ralea y N icolás Guille rmo Mellado.

Todas las noches le encontraba camino de su bohardilla; siempre con la melena flotando a impulsos del viento y en
la diestra carg~nd&lt;;&gt; el estuche que guardaba todas las 1lns10nes de su vida. Un
Stradivarius legítimo dormía por minutos en aquel ataúd forrado de negro. En
el semblante del músico había siempre
un sello de melancólica tristeza· una
tristeza suprema, una tristeza qu~ sólo
desaparecía cuando las cuerdas del violín comenzaban a lanzar sollozos al roce de las cuerdas del arco que manejaba admirablemente el artista.
. Siguiendo por los arrabales de la gran
cmdad, llegaba al fin a su bohardilla,
que para el pobre músico era el santuario de su arte_, y una vez en aquella pieza ~e convertía en otro; desaparecía de
su rostro todo asomo de melancolía y
sacando de su ataúd su Stradivarius, comenzaba a arrancarle lágrimas, lágrimas del alma del músico, con lágrimas
de algún nocturno de Chopín.
•
El músico permanecía largas horas ante
el a'ril que sostenía el papel pautado.
~ura nte ellas su espíritu dejaba de habitar en aquel cuerpo para vivir con el
espíritu del autor favorito del artista.
Muchas veces los primeros rayos dorados que rompían las tinieblas de la
no~he, lo sorprendieron allí, frente a l
atn\, con su Stradivarius descansando
bajo la barba, mientras el arco manejado con la diestra seguía arrancando lágrimas,
Así eran todas las noches del pobre

CUBIERTA PARA MESITA DE CENTRO o DE LABOR. Este benita cubierta está hecha en etamina blanca, crema o
cruda, guarnecida con un entredós y una puntilla tejida
al crochet, combinada con frivoleté.
Las ruedas tienen el centro de éste último, formando
una estrella compacta, recogida en el centro por medio
de una cadenete de catorce eslabones, Dichas ruedas se
tejen cada una aparte y se unen por cuatro de sus extremidades en la última vuelta, de la manera que verán
nuestras lectoras en el detalle que al efecto publicamos
e n esta página.
Si este encaje se teje coD hilo fino puede servir a las
mil maravillas para adornar servilletitas para té, en cuyo caso el modelo de cubierta que hoy damos puede
convertirse en pequeña servilleta, la cual debe hacerse
eD tela de lino. Para obteDer el juego completo, se adornará el mantelillo del mismo modo, aumentando solamente el número de ruedas, o bien, tegiéndolo con hilo
más grueso o poniendo dos entredoses en vez de uno.

RESPUEST.\.
GITANA; ¿ Cree usted eD la "buena ventura?" Pues no
comprendo cómo pueda tenerse una convicción firme
en aquello que no está comprobado de una manera absoluta, y todas esas predicciones del porveDir no se basan en nada sólido. ¿Por qué, entoDces, dar crédito a
tales embustes?
" Los .acontecimientos de la vida no pueden explicarse
solamente por la casualidad," dice usted en su carta.
Es cierto; pero si no se acepta esa explicación, cuyo
sentido abstracto no convence, ¿qué superioridad admite usted a las razones-si es que tal nombre se les concede a las teorías de los adivinadores-sobre la frase en
extremo vaga de "casualidad y misterio?" No intentaré
demostrarle cuánta vulgaridad y torpeza se encierran
en una fe tan absurda, pues creo que es usted una señorita inteligente, ilustrada y de recto criterio; así pues,
sólo le ruego que no siga consultando sus dudas y sus
recelos, con esas mujeres sospechosas, venidas de lejanos países; gentes bajas cuyas costumbres y conducta no
inspiran confianza, y que nada más se guian por su insaciable sed de dinero, porque, semejantes a las aves de
rapiña, gustan de lanzar su fatídico graznido anunciando
desdichas, al mismo tiempo que fijan, anhelantes, su rapaz mirada en todo lo que brilla, como el oro y la plata
con que usted obsequia a esa turba de harapientos y sucios gitanos.
Me pide usted una opinión sincera y no puedo menos
que cumplir sus deseos.

POST.\LES
TEODORA: Le agradezco infinito el envío de sus lindas
postales y correspondo cordialmente a sus amables deseos por mi felicidad en el presente año.
Con verdadera ansiedad espero la visita que me ha
prometido hacerme en los primeros días del mes entrante, pues su personalidad es tan sugestiva y simpática,
que siempre sentí deseos de conocerla persoualmente, lo
mismo que a su esposo y al hermano de éste. ¡Era tan
interesante la historia de aquellos amores infortunados!
Por fortuna todo se solucionó del modo más favorable, y
hoy, las dos parejas son felices y nada nubla su ventura.
Inútil me parece decirle que los acompaño de todo corazón en la vida tan dichosa que hoy disfrutan, pues tengo por ustedes grande estimación.
DUD.\ .\MOROSA
LIDIA: He leído su carta con toda atención, y después
de reflexionar seriamente sobre lo que me consulta, me
decido a darle mi opinión, deseando que usted la encüénl:re justa y oportuna.
Es cierto que su pretendiente es un_ joven_ caballeroso, trabajador, inteligente y de un refinamiento sent,mental, extraño en la presente época, ta~ escasa. en
ideales puros, pero. . . . sobre todas estas ex~raordmarias cualidades que, ciertamente, le convierten en un

príncipe de la leyenda, está la poca simpatía, o mas bien
dicho, la repugnancia casi inconsciente que dicho joven
le inspira, sin saber por qué ..\unque a primera Yista
pudiera aconsejarle que ensaye a vencer esa repugnancia, puesto que no está basada en ningú o defecto de rn
personalidad moral, y que procure amarlo, ponderando
sus bellas dotes espirituales, no me atreve a hacerlo,
pues tengo la seguridad :!e que en materia amorosa, jamás
resultan bien las imposiciones ni los trabajos forzados,
sino que debe imperar una absoluta y completa libertad
de espíritu.
Comprendo muy bien la complicación de afectos en
que usted se encuentra, pues deseosa de coroceT el
amor y no habiendo experimentado aun dicho sentimiento, por ninguno de aquellos a quienes ha tenido
cerca, hoy que una alma tan noble y levantada llama a
las puertas de su corazón implorando penetrar en él,
usted desearía abrírselas de par en par y ser dichosa
con hacerlo a él, pero yo le aseguro que no logra ria más
que representar una comedia innoble, cnyo desenlace
tendría que ser un rompimiento inexplicable o una confesión penosa. Así pues, si prefiere atenerse a mi opinión, le aconsejo que retire toda esperanza al infortunado galán, hablándole ~inceramente.
Tal vez no esté lejano el día en que usted encuentre
lo que ahora busca sin poder encontrarlo, y entonces ,·erá que no se duda sobre la resolución que debe tomarse.
.
Deseo para usted en el Nuevo Año, tan venturoso 'encuentro.
OBSEQUIO.
Mucho agradezco sus amables frases, deseándole igualmente todo género de felicidades en t 1
presente año.
.
Creo que será muy propio para obsequiar a la señorita su novia, corno recuerdo de Año Nuevo, un juego c'.e
tocador, una caja de perfume o una lamparita artística.
FERNÁN:

..

:••··········~···················
·············••:
i Aun los or"gani,mos más resistentes y mejor cons- 1
1
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•

tituídos sufren serios trastosnos en estos días de
•
inconstante
temperatura.
Estamos en la tempora.da de mil enf.erme&lt;lades, si no gra,ve.s, sí mol,estas y no excentas de peligro, si no se acude
oportooamente á preivenirlas ó curarlas, es decir, á atajarlas ,3n su acción dañina ó destructora. Ocurr,e que, bien por
efecto del sol á ratos parece que penetra en el cerebro por la fuerza de los rayos que quennan, bien por la humedad de
que ge impregna súbitamente el ambiente 'Y por el estado lodoso diel piso, son pooo.s las familias en que ahgwno de sus
miembros, ancianoo, adultos ó jóvenes, no se encuentra at~cado de ,catarro, de dolores noorál,gicos ó neumáticos, ,de -cólicos·
alarman:f:ies.
Pero acontece que, no obstante lo que lamentamos la más auínima alteración en nuestm salud, nos cuid-amos relativaimente ,po~o de -conservarla, viviendo, mientras no nos asalta una d-01-encia, en la más absoluta tranquilidad y el más risueño de los optimismos.
Todas las persorra-s precavidas tienen siempre á mano UJil. preventiivo que entone y ,e.qu&lt;iJ.ibre el organismo al :primer síntoma de ma,lestar, ry en toda muestra República -el popular y benéfioo rec-0nstituyente conocido con el nombre de

1
VINO·
DE
SAN
GERMAN
•
e

•
•

MARGARIT.\.

•
•
••

nunca falta en infinidad el e hogares qu,e, por propia exiperiencia, saben los m,araviUosos efectos que produce, así en la
cmación radical ele multitud de enfermeda.des, e-orno en oponer resistencia á las que constantemente nos a11Uenazan.
ACEPTEN USTEDES ESTE BUEN CONSEJO : En todas las buenas droguerías y boticas se h&amp;lla ,de rvienta el
iantiguo y acreditado tócnico fortificante VINO DE SAN GERMAN. Usenlo en las dosis que se indic~·1 en lo8 frascos y ex'Perimentarán la inefable alegría de ver aleja,do iel ipeligro ·en mo.mento que se crean ,presas de cual:qni-:i· d-0lencia.
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reiumi\tic.os, a,néanic-os, neurasténicos y, en general, á cuantos ipadecen de achaques nerviioso-s.
Para las señoras, &lt;durant·e el ¡período d,e laetan.cia, es ·un fortaleciente incomparable.

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�El Mundo Ilustrado

El Mundo Ilust rado
rius, que había quedado aba ndonado
junto al a tril que sostenía noche a noche
el papel pautado.
Lo que pedía e l • pobre músico le fué
llevado al hospital. Cuando vió la pequeña cajita y el ataúd forrado de negro, donde descansaba su amigo inseparable, hizo un esfue rzo, un esfuerzo
inaudito y se incorporó en el lecho. Como se Tecibe a dos seres quer idos, extendió sus brazos, recibió las dos cajas
y casi con lágrimas en los ojos volvió a
acostarse. ·
El pobre músico ya no estaba solo;
tenía allí a Jo suyo, a lo que constituía
su familia. Los demá5 enfermos de la
sala miraron todo aquello con extrañeza;
pobres seres ignorantes que no sabían
que en la cama número diez una mate ria humana donde se agitaba un espíritu
gigante, luchaba entre dejar la vida,
despedirse de su arte o regresar a él
más amoroso que antes, con más energías, para seguir llorando noche a noche
en compañía de su querido amigo el
violín.
E l músico se moría. La enfermedad
era terrible, iba rompiendo todo a&lt;)ltel
organismo enfermo.
En las noches sacaba del ataúd a su
amigo, intentaba hacer sonar sus cuerdas, todo era e n vano. La debilidad de
sus brazos y de su cuerpo le impedían
entregarse al placer de hacer música.
Llegó al fin el terrible momento. El
músico, el pobre artista, estaba desahu-

músico. Dura nte el día se le veía por
todas par tes, siempre cargando el ataúd
en que guardaba a su compañero. L os
chiq uillos del barrio le llamaban el músico, su nombre se había borrado de la
memoria de aquellas gentes y había quienes antes de buscar la figura humana,
busca ban el pequeño ataúd negro donde
descansaba e l mejor amigo del artista.
C ie rta mañana, la ventana de la bohard illa donde h abitaba el músico 110 se
abrió. Pasa.ron dos y más días y todo
allí contin uaba bajo el mismo estado; los
sollozos que noche a noche arrancaba
del violín, se habían dejado de escuchar
y fué e~tonces cuando se di e ron cuenta
de que e l músico estaba ausente de su
bohardilla.
No faltó quien se interesara por el
músico; se le buscó en sus clases, en el
fonducho donde solía comer, pero en
todas pa rtes se extrañaba la ausencia de
los dos amigos inseparables: el violín y
el músico.
Su desaparición bahía causado extrañeza; todos se interesaban ahora por él,
todos q uerían saber el paradero de
aquel a r tista.
Una mañana no faltó :quien recibiera
una esquela. Era del músico, era del
pobre bohemio que enviaba a decir que
se encontraba enfermo en un hospital y
que por caridad abrieran su cuarto y de
él sacaran una pequeña caja, santuario
de 's us recuernos. v le llevaran también
a su amigo inseparable a su Stradiva-

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Un caballo forzudo.

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ciado, su enfermedad no tenía remedio.
El lo comprendió así, y la noche aquella, noche e n que se divorció para siempre de su Stradivarius, al notar que la
vida dejaría de ser en él, muy pronto,
haciendo un esfuer zo supremo se incorporó en e l lecho, sacó su Stradivari us y comenzó a hacer sonar con más
sentimiento que nunca, las cuerdas de
su viejo amigo.
Las notas de Chopin se escucharon
en aquella sala como notas de t risteza
innnita. El músico cobró ánimo, desaparecie ron de su rostro momentáneamente los síntomas de la agonía, y a medida que lloraba el instrumento, lloraba
con él.
El nocturno estaba para concluir. La
muerte fué terrible: el pobre músico
cayó pesadamente sobre la almohada, y
en sus convulsiones su pobre amigo quedó con él, mientras la cajita, al compás
de aquellas convulsiones, esparció los
papeles que guardaba.
En el lecho quecaban en significativo
consorcio un artista muerto, un violín,
las cartas de la novia y el retrato de una
viejecita que tenía las facciones del pobre músico.
Amorosamente, Selene, envió e l aceite
santo de su luz sobre el cadaver pálido
del artista, e iluminando el retrato de
aquella viejecita, par eció que ésta lloraba; las cartas de la novia se agitaron en
el viento y fueron a caer esparcidas por
el suelo como si una bandada de palomas fuera a hacer compañía al cadáver
del artista.

Pocas personas se imaginan la fuerza
que pueden desarrollar los caballos de
tiro, ni la carga que pueden soportar.
A fin de documentarse sobre este punto un parisiense ha recorrido las casas
de transportes de París, que son las que
mejo res caballos poseen, y ha visto, entre otros caballos notables, un per cheron de ocho años, que lleva tres dedicado a l transporte de piedras de talla, y
que tiene fama de ser el caballo más
forzudo.
Este animal ha a r rastrado él sólo un
bloque de piedra de seis metros cúbicos, de IZ,ooo kilos de pe.5o. colocado so
bre un carr o de cuatro mil kilos, o sea
un total de 16,000 kilos. carga cuyo transporte requiere seis caballos generalmente.

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nos escribió el lo. de Enero de 1912:
'' E l remedio 3X para el R eumat ismo, q ue vende la casa c1e ustede-s, e~
inmejora,ble y por tanto inS'llbstituible. Yo fuí un p obre enfermo que
venía sufriendo, desde hace más d~
20 añ os, de Reumatismo go-toso. Una
per:s-istente e nfer medad nerviosa hizo q ue la eliminación del ácido úrieo f u era punto menos de nula en
mi persona; y aihí me t ienen ,1stecles
sufrieuclo coustante,meute da desarreglos gástricos y, Jo que es peor,
de todo ese cortejo ele m olestias, su frimientos y clolore;,----':i.nclusos l• s
de Cálculos renales--que trae aparejada una Diátesis Urica. Llegué
rasi a estar parnlítico. En vano fué
que tomara una sede incon table ele
m edi camentos nacionales y extran_jeros; la condición ácida ele m i organismo se modifi có m uy poco y el reu mati s mo segura su marcha ilevast ~oora, ~iasta q ue se me ocurrió tomar
el remedio 3X pr epar ado por el profesor M unyo n para esta enfermedad. Con este medicamento me he
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·b res de todo gasto.
~unyon 's, 53 &amp; Jefferson,
Philadelphia, E. U. de A ,

Cuando entré en el jardín estaba envuelto en una semi-oscuridad confortable. H abía comenzado el espectáculo, y
el rumor de la orquesta mezclábasepersistiendo dulcemente-a. otro rumor
que venía de la calle próxima. donde
resonaban las frases confusas de la multitud del domi ngo, y e l chirriar de las
paralelas de los tranvías, rodando hacía
más lejos.
Desde mi sitio contemplaba el cielo
tachonado de estrellas, y su mutismo
eterno penetraba en mi espíritu, con
invasión más fuerte que los ruidos de la
muchedumbre que me rodeaba, y un
silencio pesado caía sobre mi vida aquella noche.
El soplo cálido del ambiente envolvía las espaldas descubiertas por las escotad 11 ras de los trajes, con un largo
beso de fuego.
A intérvalos la brisa susurraba eo las
plantas del jardín, y un rumor que llegaba de afuera, producido por el ir y
venir del o leaje del golfo, hacía pensar
en las p:Lrtidas hacia países distantes,
donde la temperatura del verano es más
benigna que bajo el cielo del trópico.
En los palcos del jardín, a lrededor
de las mesas, bajo la luz de los bombiUos eléctricos, conversaban las parejas,
formando grupos, y en la semi-oscuridad relucían los brillantes de las damas
como si fueran estrellas desprendidas de l
manto del cielo, y se veían risas discretas asomar á 1os rostros.
La concur rencia estaba alegre. Parecía q ue en todos los grupos reinaba la
verdadera felicidad, porque la risa es
contagiosa, y en sociedad es preciso cubrirse el rostro con una máscara que
no deje asomar en é l las incertidumbres
y las tristezas de los corazones.
Al fondo del jardín, en un g rao lienzo suspendido del suelo se desarrollaba una cinta cinematográfica, y e l aparato que la desenvolvía atravesaba con
un reflejo pálido la semi-oscuridad, y
simulaba un rayo de luna cayendo de
lo alto.
D esde mi asiento recorría con la mi-

rada todos los palcos. B uscaba un rostro her moso de mujer, uno cualquier a ,
para deleitar mis sentidos admirándolo.
Inconscientemente vino á mi el recuerdo de una mujer que algunas tardes he visto cruzar en automóvil. Es
pálida y es rubia. De su persona emana
un reflejo de idealidad. y cuando ella
pasa va dejando en pos de sí una estela
invisible de radiante gloria.
El crepúsculo de esas t"lrdes en que
la veo tornasola su cabellera dorada, y
forma a lrededor de su frente un halo
misterioso. Ella es Jo único bueno, lo
único fecundo y a nimado que se levanta en el desierto de la vida.
De repente descubrí en un palco unos
ca.bellos rubios, un rostro pálido . .. . era
Ella. Se destacaba su imagen más bella
y más interesante c¡ue otras veces, como surgiendo de un cuadro que iluminaba una luz roja, y en las medias tintas del ambiente se confundía todo a su
al rededor para dar más realce a su figura.
Cerca de Ella conversaban otras mujeres, y a su lado estaba un hombre ,
que a ratos adelantaba e l busto, sa liendo de las medias tintas, como pan oír
mejor las palabras de E lla, y entonces
yo veía su cara de imbécil y de bueno.
Sin duda él se esforzaba por aparecer simpático, y Ella reía con una ris,,
de infinito desdén, que abofeteaba en la
sombra el rostro de su compañero, y
éste reía también, pero con franca risa
de imbécil,
Acaso él pensaría aquella noche que
era el más feliz de los mortales; acaso
él la enamoraba, y sentíase dichoso porque imaginaba cercana la caída de
aquel corazón femenino: Pero un observador cualquiera, al verlos juntos, se
hab ría dado cuenta de que estaban eternamente separados, como están separados el talento y la estulticia, lo verdaderamente original y la vulgaridad, de ta 1
manera que si algunas veces las conve niencias sociales los confunden en un
mismo salón, pronto el impulso espontáneo de la vida los vuelve a separar.
M ientras Ella y él reían, cada cual a
su manera, yo recordaba, recordaba incesantemente, abstraído, con la barba
apoyada sobre e l pecho.
Oh, aqnella mujer me traía recuerdos

¿ QUt ES LO QUE NECESITAN

los DEBILITADOS, los FATIGADOS
aquellos que tleaen débiles los PULMONES y los BRONQUIOS t

Un AIITIStPTIC.O y un RECONSTITUYENTE

~i•1!HilfIffi~ijªj¡jij:l~ ;Jij ~

.quo en

forma apropiada, reúne el antiséptico y el rec onstituyente más
poderosos, la Creosota y el Clorhidrofosiato de Cal.
Con~tituye el remedio soberano contra los CAT!RROS, las BRONQUITIS
cronlca_s, la GRIPE, el RAQUITISMO y la ESCROFULA. Aumenta el
apetito 7 laa fuerzas, agota las secreciones y previene la

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fASTILLES - SELS - / ,COMPRIMlS

VICHY·lTAT

sin que nunca hubiésenos cruzado una
sóla palabra..
.\que! rostro flotó por primera vez en
mis sueños de adolescente una noche en
que dormía, perdido en la soledad de
una montaña, con mi hamaca al aire libre. colgada de dos árboles.
T a n fuerte impresión me produjo,
que lo veí_a después en mis horas más
turbulentas. Conservaba sus líneas d ispersas en la imaginación, y lo reconstruí
con facilidad siempre que quise a partarme un momento de la prosa de la vida y vagar con e l alma por un ciclo de
purezas.
Con qué afán lo he buscado por el
mundo en otros días, cuando era mucho
más joven, cua ndo soñaba despierto cos,,s dulces, y me creía capaz de una ternura inme nsa .

Oh, lo busqué, Jo busqué sin cesar en los tiempos en que aún oo era
inconmovible, y no reinaba en. mi corazón este pesado silencio de ahora, en el
fondo del cua l no se oye ni siquie ra el
lame nto de una esperanza, ni siquiern
una débil queja de dolor, ni et eco de
un suspiro . . .. nada . ... nada.
Diríase que ha muerto el corazón. Sí,
lo he matado por egoísmo. Lo acostum\:)ré poco á poco a que callara, eduqué
mi voluntad en la lucha, me auto-sugestioné diciéndome: "soy sereno," "soy sereno," y he concluído por tener hL impasibilidad de un mármol. Y para que
nunca más vuelva la turbulencia de mis
antiguas pasiones, la invasión del análisis cae en el fondo del alma, como una
ducha de h ielo, sobre e l ardor de las
que intentan levanta rse.
'rengo á mi pesar como lema la inconsecuencia. No puedo estar más de
tres días bajo la impresión de un mismo
sentimiento. De mí se pudiera decir que
soy un hombre impasible contra mi voluntad.

..¡·oh:~~~-;~~t~~::: ·.·¿~á~t~~ .

~¡

~~~~~.
caer en los brazos de una mujer en donde creía encontrar una vaga semejanza
con él, he sentido en mi corazón las furiosas aldabonadas de su recuerdo.
Largo tiempo Jo llevé en mi alma creyendo que no existía en el mundo.
Un día, de súbito, veo cruzar fugazmente un sombrero con negras plumas,
y ?ªJº el sombrero e l rostro pálido de
1111s pasadas evoca ciones, de mi sueño
en la soledad de la montaña .. .. P ero
era tar de. Lo vi perderse a lo largo del
paseo, y aunque sentía e l escalofrío de
la impr esión recorrer mis venas, me
contuve. En otros días lo hubiera tenido para gritarle: "yo te adoro. "
Oh, ese r ostro .. . . Cuando lo veo algu':'as tardes me digo resignado y t ranqn1!0: "pudo ser si el río de mi vida
no hubiera torcido su c urso brusca mente."

··L¡v;,:~té-¡¡ ·~¡b~~~ · y. ~iri ·h;~;a- ·;,;
palco. E lla, destacándose del cuadro que
iluminaba una luz roja, reía con una risa de supremo desdén, que abofeteaba
el rostr o de su compañero, y éste, que
adelantaba el busto, saliendo de la sombra, para escuchar mejor las palabras
de Ella, reía también, pero con franca
risa de idiota.
L a película llegaba a su fin , y las últimas notas de la orquesta se estiraba n
lánguidamente con vibraciones que pa recían sollozos _.. . . .
Hicieron luz, y s in volver a mirarla
me confundí entre la multitud dominguera que llenaba las calles de la ciudad.
s. QUESADAS TORRES.
Octubre, 1912.

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Las muertes repentinas de
los automovilistas.
Se acab a de hacer un descubrimiento
que sirve dt explicación a ciertos casos
de m uerte repentina ocurridos entre los
automovilistas y aviadores. La gente
atribuye estos acciden tes a una enfermedad del corazón, pero los médico
saben que muchas veces no es así. La
investigaciones realizadas han demostrado que no pocos de esos bruscos fallecimientos de automovilistas y voladores
se deben a un enven enamiento por
ácido carbónico causado por la presión
del aire sobre la boca cuando el vehículo. sea terrestre o aéreo, marcha con
mucha velocidad. Esa presión impide
la expulsión del aire respirado, e l cual
puede decirse que una vez den t ro de
los pulmones no es sino ácido carbónico. Moviéndose normalmente este gas
no encuentra dificultades para salir, pero marchando a gran velocidad se forma delante de los órganos de la respi·
ración una especie de muro de aire que
no sólo impide la salida del gas nocivo,
sino que lo empuja hacia atrás, obligán·
dolo a ser respirado de nuevo y produciendo en el sujeto la especie de sopor
característico del envenenamien to por
el ácido carbónico.
Para evitar el peligro lo mejor sería
que los automovilistas volviesen la cabeza con mucha frecuencia para respirar, pero como esto expondría una falsa
maniobra, el mejor remedio es un guar··
daboca en forma de U, colccado horizontalmente delante de la boca y de la
nariz.
El envenenamiento por el ácido carbónico no siempre se produce de pronto; a veces se va manifestando poco a
poco. El peligro es mayor en invierno
que en verano porque los órganos respiratorios tienen un mecanismo que impide la entrada del a ire demasiado fr ío
y por lo tanto es más lenta la renovación del aire de los pulmones.

Con este nuevo descubrimiento puédese
prescindir de las recomendaciones de dieta
generalmente prescrlptas y de todo lo que

aparte de la vida. regular de los n egoctos.
Siga como de costumbre, y coma. c uanto
guste y apetezca. AdemA.s es un inofensivo
r em edio para. el sistema más delicado, pues
no contiene aceites, emuJslones, nt alcohol.
Es solo una pastll1a concentrada. que puede
tomarse sin que nadie se entere. Sus rn(1.s
prO:a:lmos a migos no n ecesitan saber lo que
Vd. toma. h ast a que queden asombr ados de
fiUS adelantos en peso y hermosura.
La excesiva delgadez, es tan mortifican te
como el exceso de c arne, Los hombres del-

gados tropiezan con grandes dlflcul tades en

el camino del éxito, y si tuvieran dinero
..nunca aparentaran ricos.'' L as mujeres
huesosas, rara. ,·ez son populares y aunque
vistan e1egantemen te, los ricos adornos no

pueden disimular el con torno del rostro y lo
prominente de los h ue~os. Tome sin pérdi-

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ácido bórico y el ácido acético, en determinadas proporciones, se convierte
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marfil, y hacer, por lo tanto, estatuas,
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Mucho ruido 110 convence. Razón, consistencia y la entonación
natural del hombre que cree lo
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hombre son discretas y racionales
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creerle y á colocar nuestros intereses en sus manos. Pero
nuestra salud es una cosa demasiado preciosa para que se confie
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hacerse cargo del hecho de que la

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Aguinaldo del soldado</name>
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        <name>Arte de la cocina</name>
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Calendario de la semana.

Los Gérmenes

•n e
Sl

La ciencia ha descubierto que cada enfermedad del cuerpo humano procede de su
correspondiente gérmen llamado microbio o bacilo. Los ha estudiado y clasificado
LUNES IO ,
acertadamente como resultado de repetidos experimentos prácticos.
Esos gérmenes existen en el organismo en estado de inercia mientras los diversos
Los Santos Cuarenta Mártires y San Ma·
órganos funcionan con regularidad y armonía; pero al desordenarse algún órgao~, lo cario Obispo Confesor.
que lleva consigo el consiguiente trastorao general, los gérmenes se agitan y com1en·
zan su tarea destructora, resultando luego una o más de las enfermedades que repreMARTES II.
sentan. Con preferencia atacan y envician la sangre, cuando los riñones, por cual·
quiera causa, se entorpecen y no cumplen debidamente su trabajo depurativo y defeSantos Eulal io Presbítero Mártir y Cons·
cador. Así se comprenderá fácilmente la gran importancia que hay en conservar sa·
tantino
Confesor.
'
nos esos órganos. Para ayudar a la Naturaleza a ese fin, debe tenerse siempre presente y disponible para su uso, la siguiente valiosa fórmula invariablerr~nte eficaz
MllfR C0 LES 12.
en cualquier desarreglo de los riñones: Extracto compuesto vegetal Arvehna, 15 gra·
mes; Jarabe compuesto de hipofosfitos, 45 gramos; Jarabe compuesto de Zarzaparrilla,
Santos Gregario Magno Papa Confesor,
6o gramos.
.
,
Padre
y Doctor de la lglesia Latina y Teó·
Estos medicamentos pueden comprarse separadamente en cualqt11era Droguena o
Farmacia, sin necesidad de presc r ipción facultativa. Tómese una cucharadita después fanes Confesor.-Función a S:&gt;n Francisco
dé cada comida, teniendo el cuidado de agitar el frasco primero. El resultado será Javier en la parroquia de la Santa Vera·
siempre satisfactor io.
cruz y alguna otra iglesia. -En la Basílica
de Guadalupe Visita de los Siete Altares
y función de la Archidiócesis de Michoa·

I..AguaMineral
Verdadera
:Natural de

~

i!I: 6

J!anant/ale~
Francds.

·

BJBN BSPBCJ.-JCAH BL NOMBBB

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VI CHY HOPITA L

del

Enlermedadea del Eatóma;O.

VICHY ..lTAT

f'8TILLES - SELS - , ,COMPRIM~S

JUEVES

del Estado

IJ ,

Santos Leandro Obispo Confesor, Rodrigo P resbítero, Salomón Mártires y Eufra•
sia Virgen.-Vísperas o maitines en lapa• Raymundodlj' Fite ro Abad, Longinos y Nirroquia de Santa Cruz y Soledad
candro Mártires,-Función titular e indul·
gencia plenaria en la Piedad.- Tercera Ce•
remonia de la Seña en Catedral y Basílica
Festividad de los Dolores de !\1Jaria Sao· por la mañana, después de vísperas.
tísima. Santas Florentina Virgen, Matilde
Reiua y el B. Leonardo Quimura Mártir.
-Oficio y misa de la fiesta del día: r ito do·
ble de segunda clase ~ ornamento blanco;
se conm~mo ra la fena oc_urr~nte, cuyo
Evangeho refiere la determ1 nac1ón de los
Pontífice, de quitar la vida al Salvador.
SÁBADO 15.

¿ QUt ES LO QUE NECESITAN

spes

fu~:~~

PARA
:L CATARI

cáñ.

cao!a en la bendición de las Palmas.-La
Comía a veces, tendiendo su mano desPas160 de Nuestro Señor Jesucr;st0 seg6n caro~da en el veotanHlo de un figón, uo
San Mateo, es e l Evangelio de las misas de bodno, u_n mendrug?, de pan;. y vagaba,
este dfa.
va_gaba s~empre, triste y mustio: falto de
alientos, rncapaz de rebelarse, inerme para
--hacer fr en te a ague ¡ d est1no
·
d espiada
•
do
q:1-e i? co~denaba en lo más flor ido de sus
anos_1uveniles, a ser un paria inútil, re·
puls1vo, huérfano de todo vínculo, desli·
gado de todo estrecho lazo de cariño o de
amor.
.implacable, tud.
Declinó la ta rde con volu Pt uosa 1en 1·t·
ar
e
avanza
a
rumosa,
b b
friaLa .I d
.
Julio Heredta. el bohemio vencido pa·
La luz en aquel brumoso crepúsculo se
seaba a lo la rgo de las calles inc iertd • fué esfumando en el cuadro de sombras
• fija dirección, impulsado por una
de la_ noche vencedora y cada casa que en·
obscura y poderosa q ue le impelía a mar· cendia sus_ lámparas, mostrando a través de
char sin descanso, como obedec iendo a u
la entreabierta puerta los seres que forma·
~ald_ició n a la cual su esfuerzo, Q.l el ~: bao el hogar; cada una de aquellas escenas
ntngun otrosér humano, pudiera sustraerle reveladoras oe un amor, de una dicha, de
Vagaba asf de largos días en aquella ciu~ una_paz que su alma doliente ansiaba tan·
dad h uraña, vorági~e insaciable que le vol- to Sin lograr h_allarla. parecía°:le sarcá~titeaba en su torbellino sin darle paz ni des· cho~ apóstro_fes. doblada la cerviz, y, los OJrncanso.
aJOS, conunuaba su marcha dolorosa su
perP.grioacióo incansable.
'

D01111SGO 16.

Santos Abraham Ermitaño y Heriberto
Obispo Confesor. - Oficio y misa de la Dom[nica; rito semidoble y ornamento mora·
do; no se conmemora ningún santo. -En
las misas privadas se lee al fin el Evange·
lio que refiere la entrada triunfante del
Salvador a Jerusalem; en las solemnes se

~~a

Y cuando la noche envolv"ó e
t ·
maoto oegro la dudad enter~. y
ét:~~~
ta semejó un bastión formidable inefpu .
nable valladar que defendía un' presen~e
de tranquilos goces el pobre tro
'
te, el sin fortuna soñador
la espvero
Id erran•
cada, el busto hundido la~ mejill:s fl~ e_~ar•
miraba aquellas puerta's que jamás h~~r3s,
de abrirse para él y pensaba
llá
an
mente conturbada , en su m~nt:
de sombríos faotafmas, si por encima de
la malda d d e Ios h om b res y de Ja impiedad de~ destino no habría algo más despia•
da_do aun y aun más cruel: la existencia
misma.

po~faJ:

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e
el aceite no reciben un sueldo fijo, pero se
les paga de acuerdo con una costumbr·
muy antigua en la Siria. A estos recolec
tores s~ les da un_ cinco por ciento sobre
la cantidad de olivas que recogen, en tan·
to que a aquellos 9ue la ~uelen se les
compensa con un diez por ciento.

Olivos antiquisimos

El largo vivir de los árboles de las se_!·
vas ~s asunto que con_ mucha frecuencia
se discute entr_e los c1entkos; -pero casos
r'.1-ros se han citado de árboles frutales cu)hvados que han tem_do una vida ext~aord1·
nanam:n.te larga. . S10 emb3:rgo, se ~•ce que _ _ _ _ _ _ _ _ __ _ _ _ __
en la S1na hay olivos que tienen siglos de
•
vida y sobre los cuales no cabe ninguna
0 0 0
duda del tiempo que llevan de existencia.
¡Y, a lo lejos, aquel presentimiento de
La escritura. que han descubierto y la
Costa Firme; miraje encantador que aña· q~e fué extendida ~ace cosa de unos 499
día a la belleza sin par d el paisaje en tor- anos, hace referencia a un huerto de 490
nol
olivos que se halla situado en la ciudad de
·
Trípoli de Siria. En la actualidad estos
árboles producen olivas en abundancia y
0 0 0
de una excelente calidad, no obstante que
De tiempo en tiempo, un r elámpago di· sus troncos y las ramas s~ hallan ll~nos de
bujaba sobre el inmenso lien zo del espacio nudos, y representan el tiempo de vida que
Matachin, Zona del Canal, Panamá. infinito, los contornos de la alta Cordillera llevan. A pesar d: todo, las_ esperanzas son
- "Muchos años lle•aba sufriendo de de la costa, cual una sonrisa fugaz que va· de que su fecundidad conllnuará por mu·
dolores en las es- gara por s,)bre la faz medrosa de la sierra. cho más.
Los cultivadores de frutas en la Si ria
paldas y fatigas.
reconocen el valor de sus huertos, y ellos
Probé varias medisiempre siembran nuevas plantas. Ultima·
cinas sin obtener
beneficio alguno pe.
Las olas besaban suavemente la tímida mente en Beyrut, uno de los centros inro después de haber pendiente de la orilla, sollozando casi. Y, dust~iales, se se~braron 3 0 0,000 olivos en
tomado el Com. a l retirarse )as aguas, serenas y tranquilas, la misma extensión que_ ocupa una manzapuesto Vegetal de oíase así como un frou-frou discreto de na de casas. Los habitantes dtl pais se
Lydia E. Pinkham guarátaros inquietos y desnudos, tiritando conformaban antes con una sola cosecha
recobré completa de frío . .....
de oliva c_ada tres años, y además tenían
COGNAC
la creencia que esto era todo lo que po·
mente."-SRA. CA0 0 0
drían producir dichos árboles; pero con la
TARINA DIX0N ,
Matachin, Zona del
¡Oh, la tristeza que entonces me invadía: intr&lt;;&gt;ducción d: métodos europeos en el
u....;;.¡¡......ll..:~:J..::.t.::..1u Canal, Panamá.
y qué de pensamientos cruzaban por m~ culti_vo, los ohvares dan una abundante
Culebra, Zona del Canal, Panamá.- mente! ¡Eras mi amiga, la hermana de m1 cantidad de fruto en cada cosecha. Es muy
" Mensualmente era un suplicio lo que primer amor, confidente de esa p asión do- proba~le que la cau~ de q ue la cose~ha
aufrta de la espalda, estando abatida y lorosa que abrasaba todo mi ser ~n una su- sucediese cad'.1- tres auos haya sido debida
fatigada. Alguno me habló de su fa- Prema aspiración hacia lo Impos1blel ¡Y t_u al método antiguo de apalear las ramas del Ninguno tan delicioso como éste.
moso Compuesto Vegetal y comencé á voz, tierna y cariñosa, murmuraba a mis á r bo 1 para coger e 1 f ru t o ..
usarlo. Ya hace algún tiempo que llevo oídos distraídos, dulcísimas palabras de Los que recogen las olivas y preparan
tománoolo y he recibido un gran alivio. consuelo inaudito, semejantes a un can.to
1Ojalá! que todo el bien que Vd. me voluptuoso de sirena que me atrajera hacia
está prodigando continue siempre."- las hondas p rofundas d el olvido!

-,¡~UBIAS

¿ Recuerdas, Lolín, nuestros paseos a la
luz de la luna por las playas de Guaraguao,
a orillas del mar Caribe?¿Quétristesy me·
lancólicasaquellas playas, y qué imponente
la sombría silueta del Morro, destacándose
... . allá . .. . en la penumbrosa lontananza
del horizonte!

.-~-'ª~

prEcA UNJVER5

Registrado como artículo de segunda clase en 3 de Noviembre de 1894.-

Año XX.-Tomo 1.

1mpreso en papel de las F ábricas de San Rafael .

México, Marzo 9 de 1913.

Número 10.

ºº º

oor eL

&lt;&gt;i&gt;,OBACION DE LA ACAOfOM

o o o

p..-

Tardó largo tie:npo ese consuelo en llegar, más vino a l cabo, vertiendo mieles so·
bre la hiel d e mi existencia, envolviendo
mi alma en una como larga y silenciosa no·
che sin nubes, precursora de un a lba sonriente y r eparadora ....

ººº
Han pasado desde aquel tiempo muchos
años y muchos desengaños, pero el recuerdo de nuestros paseos a la luz de la luna
por las playas de Guaraguao: a orill_as del
mar Caribe, surge aún en m1 memoria con
el vaivén paciente de una ola ..... .
AURELIO PALMA.

~

••1/-4

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ALFONSO RE YC
FONDO RICARDO COVARRLE.1!,J

Con el Compuesto Vegeta)
de Lydia E. Pinkham.

SRA. DE TOMAS MILLINGT0N, Culebra,
Zona del Canal, Panamá.
El dolor de espalda es sintoma de de·
bilidad ó desarreglo orgánico. Sl Vd.
siente dolor de espaldas no lo descuide.
Para lograr una curación permanente
se debe siempre atacar el mal en su
raiz y con nada mejor lo logrará Vd.
con tanta certeza como con el Compuesto Vegetal de Lydia E. Pinkham.
Escribá a la Sra. Pinkham de
Lynn, Mass., E. U. de A ., pidien,
dole un consejo particular. Su
e arta será tratada reservada.mente y no. le cobran. nada

'"l' "IC'RSIT
ARIA
-5''

FONDO RIC.

EL MUNDO ILUSTRADO

Camafeos

J

MR. WOODROW WILSON,
Presidente de los Estados Unidos, quien tomó poses tón de su puesto el martes pasado.

�DIRECTORIO
EL MUNDO ILUSTRADO
SEMANARIO DE ACTUALIDADE!', ARTE y LITERATURA.

DIRECTOR PROPIETARIO
LIC.

ERNESTO CHAVERO.

OFICINAS:
3'l' Calle de la Rinconada de San Diego No. 4r.
Teléfonos:-Mexicana, 20-85 Neri
Ericsson. 14-51

Apartado Postal 149.- México. D. F.
PRECIOS DE SUBSCRIPCION MENSUAL:
En la Ciudad. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . S r.oo
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Para la publicación de avisos en este periódico, dirigirse a B. &amp; G. Goetschel, Avenida 16 de Septiembre,
16. Sus agentes en Europa, la Societé Mutuelle de Publicité, 14 rue de Rougement, (9 e).
NO SE DEVUELVEN ORIGINALES.

,

Queridas lectoras - porque os supongo mujeres y a
mayor abundamiento, hermosas,- me encuentro en un
apuro que casi tiene las proporciones de un preblema.
El director de "El Mundo !lustrado" me pide que me presente ante vosotras "comm"il faut," es decir, amable,
gentil y discreto, para departir finamente en nuestra preciosa compañía y 1'111!!1'!'ros risueño el despertar del domingo, con una charla breve e inofensiva, como la que
sueltan los mirlos de nuestros jardines eu estas mañanas
ya primaverales por el derroche de claridad suspensa en
el luminoso azul. Y bien, soy tímido por naturaleza y
este defecto me impide seguir el vuelo de una "causerie" ondulante y ligera, que pícara en todos los asuntos,
como una mariposa en todas las flores, y que como ésta,
os acariciara dulcemente sin fatigar vuestros íntimos pensamientos. De aquí mis apuros,
Los tiempos, por otra parte, no son propicios para cosechas de cosas amables. El mejor decoro para vuestra
belleza, sería o rosas y cantos, más las rosas quedaron
aplastadas bajo el casco de los bridones de guerra y los
ruiseñores enmudecieron entre las frondas sacudidas por
la tempestad. Hasta en la superficie pulida de esta última luna de febrero, más brillante que el espejo de Ateoa, parecían retratarse los gestos dolorosos y las trágicas
muecas de los que caían, en vez de las cabezas inclinadas de los amantes, cruzándose dulces promesas en el
silencio nocturno, bajo la concordia y la placidez de su
luz. Habrá que esperar, pues, que la vuelta de. la primavera, limpie con sus rnauos luminosas el vapor de
sangre todavía alzado en los horizontes, y que su perpe·
tuo renovar tienda como siempre sus clámides de flores
sobre el viejo dolor humano.
Entre tanto, y si no fuera mucho pedir, quisiera bordar mi crónica con los prestigios de aquellos juglares
que entretenían antaño los ocios de las castellanas,
mientras descansaban los trovadores después de haber
recitaao algún largo poema. Así preferiría las canciones
de amor, como las únicas que interesan a las mujeres.
Las cantaría suavemente, como cuando apenas se desea
desflorar un misterio, y tal vez sorprendería un bello secreto tras la palpitación d e un corpiño o en la leve sonrisa d e unos labios de grana. Buscaría aquellas que eu
los versos más armoniosos hablaran del amor y de la
muerte juntamente, de choques de espadas y de besos,
de idilios arrullados por el espantable fragor de aquellos tiempos de hierro. Esos antiguos layes y esas viejas
canciones, serían más gustados ahora seguramente, en
que hemos sentido rodar la muerte sobre nuestras cabe·
zas, dándonos ese sentimiento el justo valor de la vida
en todo Jo que tiene de amable y risueño. Pero todas estas son fantasías y hay que tornar a nuestro tiempo, un
tiempo curioso en que las castellanas son sufragistas en·
veoeoadas de feminismo agudo, y en que la juglaría más
flamante anda en automóvil y se expresa en lengua vulgar.
Más vosotras, indulgentes lectoras, no estáis atacadas
por esas enfermedades del siglo. Veo la gloria de la juventud y e l atractivo de la belleza asomarse a vuestros
ojos y besar vuestras frentes, que yo quisiera ceñir con

los alados pensamientos de una conversación delicada y
sutil. Decididamente, no sois fem:o·stas. Bien puede stguir la crónica, encendiendo y apagando sus fuegos de
artificio en vuestro loor. Y corno quiero poner mi tarea
bajo la protección de las musas. es justo que recuerde
aquí y rinda un homenaje espontáneo a la memoria del
Duque Job, príncipe de cronistas y señor de poetas
Nadie como él para engarzar en los hilos de la c1óoica las gemas multicolores de la fantasía; nada más ligero que sus alas para posarse con suavidades de insecto
sobre las corolas más frágiles de las flores de la imaginación. Era una libélula por la transparencia de los élitros y lo imponderable del duelo. Una libélula que hubiera coocluído su curso de literatura y sacado tres P.
B. en humanidades. En sus crónicas, que es d·e lo único
que aquí quiero hablar, se junta el color de Gautier con
la pompa de St. Víctor, el mioiaturiomo de Bauville,
con la elegante frivolidad de Catule Mendés. Católico
a semejanza de D' Aurevilly, se llegó a codear con la duda, pero jamás con la blasfemia, y la's estridencias que
algunas veces traicionan el teno juego de su pluma, no
son porque la moje en filtros corrosivos de mandrágoras o de euforbios, al modo de los decadentes; sino porque su aristocracia intelectual, fué originariamente blasonada con el sello de una temblorosa inquietud y con
la sombra de una tristeza que como la de Raquel, no
quiere ser consolada.
No lo puedo imaginar de otra guisa que como un
mancebo del Malabar, asombrando con equilibrios funambulescos, el gusto espeso de las multitudes, acostu mbradas a los movimientos tardos de don Enrique Cbávarri, el fiel cronista de "El Monitor. " El estilo del Duque era rápido y brillante, como la luz y el ingenio
chisporrotea bajo su pluma en una pirotecnia interminable, con una variedad de matices tan infinita, como la
que detalla el sol sobre un islote cubierto de conchas
marinas. E igual que su ingenio, fué el gracejo de fina
cepa gala, tao gentilmente derramado en su copiosa labor.
La gracia-afirman los doctores de la Iglesia,-es una
virtud cardinal y fuera de ella nadie puede salvarse. Gutiérrez Nájera, en olor de santidad como un solitario de
la Tebaida, la poseyó naturalmente, sin esfuerzo, en su
forma más exquisita y alada. Puck y los demás silfos
que cruzan las noches eoluoadas de Shakespeare, piruetean en la gracia del Duque, siempre grao señor p~ra conservar en ella ~u noble apostura cortesana, y el
gesto donairoso y gallardo. Esos genios hacen tao suprema esta cualidad de su estilo, que bien podemos pensar
que el apóstol de nuestro gentilidad literaria será salvo
y estará sentado a la derecha del Padre.
Gutiérrez Nájera fué nuestro director espiritual. Aún
lo sentimos cerca de nosotros, palpitante en las arterias
de nuestras ideas y en la sangre de nuestro pensamiento. Bajo su amparo, abrimos los ojos a la v:da del arte
y guiados de su mano encontramos el camino de Damasco, que en esta vez fué el camino de París. Nos
anunció la buena nueva con videocias de precursor, y
sus crónicas inimitables, a las que todos debemos alguna
cosa, pasaron por las hojas volantes de los periódicos,
como los vientos de Marzo, sacudiendo sobre los yermo_s las alas cargadas con los pólenes de la futura primavera. No es posible olvidarlo. Y cada vez que el
escritor se eche a ..:agar por los senderos amables de la
crónica, verá planear allá sobre una alta montaña, un
egregio gerifalte ducal, borracho de infinito y de azul
cuyo vuelo se pierde en maravillosas leiaoías. Por lo
cual, yo que voy con paso de oruga sobre la tierra, me
pongo a la sombra de sus alas con la esperanza de vislumbrar otros cielos. Los cielos que él volvió canoros
con la variedad de sus ritmos y brillantes Cflo la esplendidez de su plumaje.
Era pues, justo, que me acompañárais en esta rorr.ería votiva, a colgar de un ciprés una corona funeraria,
favorable como una ofrenda doméstica. Era oportuuo
que yo pusiera bajo vuestros ojos algunos de los prestigios que circundan ese glorioso nombre, a fin de que
su evocación me sea propicia como un talismán, y grata
como un peoate familiar. Después de este breve paseo
hecho en torno de una alada memoria, parece que los
seres pierden su densidad, que se llenan de luz las cosas opacas, que los s ueños se materializan sobre el
enorme corazón de la vida.
Volvamos a ella alegremente con estas buenas bendiciones y gracias, lectoras, por vuestra florida compañía.
Muy buenos días.
RAFAEL LO PEZ.

ñascales, se da el placer de saltar guijas y de formar
espumas.
Otro río, el Sambre, tambilo melodioso y ondulante,
viniendo del oeste, le sale al encuentro, y en la confluencia aguda como punta de cuña está el peñón de la
estampa vieja, y está la fortaleza sobre el peñón, y hay
cuatro puentes que cru2ao los dos ríos y que unen a la
vieja ciudadela, una ciudad flamante: esta es Namur.
¿ Creéis acaso que al viajero español le importa poco
detenerse junto a las arrasadas fortificaciones, hoy convertidas en square Leopoldo, o junto a los nueve fuertes
modernos?
Seguramente, si mirando a las aguas de los ríos que
correo sólo hubiese de recordar las hazañas o las galanterías del Rey Sol, que la sitió en r692, el tesón de
Guillermo de Orange que la volvió a sitiar en 1695.
Otros nombres hay en tierra de Flandes que parecen
sonar más ho~do a la fantasía un poco encandilada por
la gloriosa mentira histórica. •
Pero es que Namur guarda de España más que un
nombre de hazaña o un blasón de victoria: guarda un
corazón español.
iUo corazón! La fuente y la flor y el canto de la vida
surten, florecen, cantan dentro de los corazones; la fuente es viva, la flor es roja, el canto es entusiasta, si es español el corazón.
Figuráos cómo cantaría y qué rojo sería el de la flor
y cómo la fuente surtiría con ímpetu en este corazón
de España, que Namur guarda como tesoro desde hace
cuatro siglos, ya que no es otro que el corazón romáoti.co de Don Juao de Austria.
El bastardo español, vencedor en Lepaoto, murió en
esta tierra el 19 de Octubre de 1578; llevároose el cuerpo a El Escorial, a la custodia de las frías piedras que
la voluntad austera de Felipe ordenó para inevitable
sepulcro de la raza.
Pero el corazón se quedó -en tierra libre, acaso a 1
amparo de algún recio amor, de alguna noble amistad,
para nosotros ignorada.
Dicen los guías, mostrando el monumento, que fué
erigido por Alejaodrn Faroesio.
Esta es la historia oficialmente ; soñad la leyenda en
ese corazón.
La figura del bastardo es propicia a los devaneos del
fantasear: /Quién no ha oído del amor que el padre le
tuvo, del rencor envidioso del hermano, que la sabia
historia intenta ennoblecer con nombre de prudencia
política?
¿Quién no ha visto la frente aureolada por sueños de
grandeza un tanto melancólicos, y no se ha complacido
en llevar la leyenda heroica de España por derroteros
tal vez más lumioo~os, poniendo el centro de Felipe II,
el cauteloso, en la mano de Juan de Austria, el osado?
Dicen, no sé si romanzas o consejas, que ese fué el
sueño del emperador; que su sangre impaciente, malavenida con las tortuosidades para él incomprensibles
del espíritu de su legítimo sucesor, latía a compás de la
sangre ambiciosa de su hijo.
Hay en el Museo de Bruselas un cuadro muy grande
y muy malo que representa la abdicación de Carlos V;
Felipe, vestido de su luto eterno, recibe de rodillas la
investidura imperia l y real, y el abdicaote, para cooferírsela, se apoya en el bastardo y mira, bien pudiera
decirse desoladamente, la cabeza rubia, que se inclina
ante él.
Juan de Austria, sosteniendo con fortaleza un poco
estremecida la presión de la mano paterna, mira también al que tuvo la suerte de nacer para rey, sonríe
apenas con tanto de añoranza como de lealtad, y sueños
de ambición revolotean en la luz de sus ojos.
De este cuadro había yo, no pocas veces, pintado en
mi mente una anticipación, naturalmente con pinceladas
a la moderna, desprovistas de toda pompa histórica, con
un poco de romanticismo y bastante melancólica: más
que monarca por monarca, al sentar a Don Juan en el
trono de Don Felipe, habría querido substituir corazón
por corazón, porque para mí todos los monarcas del
mundo son bien poca cosa, y un solo corazón es el cielo
y la tierra y soñaba en esta fantasmagoría, no cambio de
batallas sino de latidos.
Por eso en Namur, a la sombra que la c iudadela tiende sobre las aguas, bajo la cúpula que guarda !a reliquia, me he detenido con emoción respetuosa y callandito he suspirado pensando en España, y he creído escuchar que el corazón que dejó de latir lejos de ella,
después de soñar para &lt;!lla tanta gloria, suspiraba también.
MICHEL ROUJON.
S OY J AROC HO

En pueriles recuerdos de historia batallona, allá por
los tiempos heroicos que van de Carlos V al V Felipe,
saltando a Francia en el intervalo para pasar por el recuerdo novelesco de Luis XIV y de sus mosqueteros,
¿no os ha quedado en la memoria un eco que dice Namur?
¿No habéis visto, en la visita a algún palacio en algún
sitio real, acaso en la revuelta de un pasillo, una estampa vieja que lleva por leyenda este nombre y que tiene
una erguida fortaleza sobre una roca. por encima de
un río?
Este río es el Meuse, que silenciosamente, en amplias
ondulaciones melodiosas, serpea por los campos del país
valón.
Algo al sur de Bruselas se encajona entre recios pe-

Fanfarrón, camorrista, franco, altanero,
porto al cinto "moruna," bebo aguardiente
de "oaoche" en tosco vaso, y eternamente
en mi boca encendido "ch upo" un veruero.
Uso burda "cotona" y ancho sombrero
con toquilla de plata resplandeciente,
y ninguno es más ágil ni más valiente
en las rústicas lides del herradero.
Y en las cálidas noches, cuando la luna
bogando lentamente semeja una
ideal navecilla de porcelana.
recostado en la hamaca con mi trigueña
entono alguna dulce copla costeña
al compás indolente de mi "j~raoa "
RAUL A. ESTEVA.

�.CASTelLANA
rr"'·

.:f
...
ház que hasta mí con sus ru~ores ,;abios
llegue el "Enja mbre de tus nmas.

Ll'llO
Para "El Mundo Ilustrado."

P a ra A lfredo Arvelo Larriva.

Fortaleza de San Carlos.
Querido poeta;
No porque un día un vate castellano
afirmó por capricho que la prosa
·•es la jerga animal del ser humano;"
mas porque siempre que mi numen osa
un párrafo zurcir, lucha y se estrella
en su "facilidad dificultosa,"

Por él sabré tu duelo, tus agravios,
tus odios y esperanzas... hasta el día
en que yo vaya a oirlas dt: tus labios.
¿ Cuándo será? No sé ; que t9davía
ineludible obligación refrena
ese perenne afán del alma mía.

Mas a si a tan duro caso me condena
inviolable d eber, más cada hora
mi alma por ti de admira ción se llena.

la prosa aparto, desdeñoso de ella,
y esta misiva familiar te envío
en el lenguaje de la rima bella.

De admiración y gratitud; que ahora
tu inglnita bondad mi nombre engasta
en un joyel de luz deslumbradora.

- Te hablo de 'tú" porque el "usted es frío
y el "vos" ceremonioso, y porque advierto
que ya tu amigo soy, y lo eres mío.-

Fino joyel que modeló tu vasta
y rica inspiración; estrofas de oro
con que mi obscura pequeñez contrasta.

/ SILVA el poeta, el escritor discreto,
' me nabJ6 de tu prisión y de tu arribo
a ese ominoso y desolado pu~rto.

-

'

Me habló de tí -con sentimiento vivo
de estimación, en generosa esquela
.•,que al fina\ de la mía te trascribo.
_jQu~ bondadoso corazón revel¡,.
'en su discreta epístola ese hermano
en f.etra~ de los dqs! ¡Y cómo vuela r
mi espíritu hacia tí, cómo me afano
desde entonce¡;, poeta, en el anhelo
de visitarte· y estrechar tu mano!
La manp, sí, del que en amargo duelo,
en la aridez de solitario islote
sufre su mal "sin demandar coosuf'lo."
Del que levanta bajo el rudo ":zote
de formidable azar, la frente altiva,
soñando en sp ideal como el Quijote.
Y se dobló mi afán y fué más viva
el ansía en mí de platicar conti¡¡';'.,
cuando llegó a mis manos tu m1s1va.
¡Qué inefable placer- Dios me es testigoqué inefable placer y qu~ conten~o
trajo a mi alma tu me nsaJe ª~Jgo.
Con la primera luz que ,a l · fi_rmamento
despide el sol. tu carta peregrina
penetró por la reja en mi aposento.

y me aco rdó la amante golondrina
que, en los días de ab_ril, cad~ m3:ñana,,
cruza esa reja y en m1 estancia tnna.
¿Por qué como tu epístola gala na,
los pá ja ros divinos d e tus ver:'°s
no hao .venido a canta r en m1 ventana?
fé que m archaron tris'.es y dispersos
con varios rumbos, al de1ar el mdo
donde ,rizaban sus plumajes te rsos.
Más•sé también que e n lid contra el olvido,
tus rimas, como abejas l~boriosas, . ,
se juntaron después. ¿Ado ndt ha n ido .
¡Viéra las yo, vibra ntes , rumorosa s,
atravesar los toscos ba randales
&lt;le mi fardío, donde florecen rosas;
en torno revolar de mis rosales,
y entre las mieses de mi huerto, opimas,
el tesoro esconder de tus panales!
T ú que eorumbas su vuelo y las animas,

Te miro en ellas frente al mar sonoro,
que muge y salta y contra el muro embiste
a la manera de salvaje toro.
Te miro pensativo, si no triste,
perdida en el espacio la mirada,
bajo la tarde que de azul se viste.
Evocas en la orilla desolada
una "visión de Porvenir y cielo:"
mas calla el tiempo como esfinge helada;
sordo, impasible. el anchuroso velo
que llena con su azul el infinito,
nada responde a tu ilusión en duelo;
y de tu afán de soñador proscrito,
parece que se burla el mar cerc:a.no
con su profundo, interminable grito.
De formidable enigma el hondo arcano
pretendes descifrar; pe ro te agitas
y te impacientas por rasgarle en vano.
Y junto al ma r en cólera, meditas,
bajo la tard e a z ul que en lontananza
se puebla yá de sombras infinitas.
Y piensas que e l rigor y la asecha nza
del Mal no son eternos, cua nd o es fuerte
el corazón y fuerte la esperanza.
Y tu mirada al tuyo se conviert&lt;l
y le halla sano, vigoroso, rudo,
presto a luchar con la contraria suerte.
Y al "Grao Silencio," impenetrable y mudo,
de cielo y Porvenir, muestras potente
de tu esperanza el luminoso escudo.
Sonríes a l espacio indiferente
y al Futuro en mudez, y altivo y fiero
tu orgullo ante el enigma a lza la frente.
Canto noble y viril, canto sincero
ese con que me honraste; fiel trasu&lt;1to
de tu altivez de bardo y caba llero.
Gracias, poeta, gracias. Mas barrunto
·que ya mi estilo desmañado y fr ío
ca nsará tu atención .. . y pon go punto
con el ingenuo a brazo que te envío.
U . A. PEREZ .

Manos languidecidas por la pena,
maoecitas de "Mater Dolorosa,"
que tenéis palideces de azucena
y la sutil fragancia de la rosa.
Manos como de cera, manos frías,
idolatradas manos liliales,
que verté is mieles de ternuras pías
en el letal acíbar de mis males.
Manos, que en el temblor de una ca ricia
de amor, ate30ráis tantos co nsuelos,
manos que sóis mi pereonal delicia,
manos de unción, trasunto de los cie los... !
!Ob, manos plenas de bon:iad!... divinas
manos de virgen misericordiosa.
que quitáis de mi frente las espinas
con delicada ingenuidad piadosa.
Manos ungidas por los óleos santos
de la piedad que lenifica penas;
manos a ugustas porque enjugan llantos.
ma nos consoladoras, manos buenas
Si d el templo en la nave silenciaria
es alzáis eotreuoidas e implorantes
con el hondo fervor de la plegaria,
cual dos lirios enfermos y anhela ntes,
el beatífico arrobo os magnifica,
y su místico influjo os transfigura
en célica visión que santifica
un hálito de Dios desde la altura.
Cuando ma riposéais sob re el teclado,
en un vibrátil y ne rvioso vuelo,
y de su alma canora brota a lado
el ¡ay! doliente de "La Voz del Cielo, '
quién sabe que nirvana misterioso
e n mi espíritu vierte su beleño
y alumbra mi sendero te nebroso
con e l rayo de luna de l ensueño.
Por ocultos y mágicos arcanos,
todo, a vuestro conta cto, se embe llece.
al estrecha rnos, milagrosas manos,
la esperanza en mi espíritu florece.
Con vuestras lenidad es exulta ntes
prodigáis inefables embelesos,
y es mi anhelo mayor, ma nos sedantes,
empapa ros de lágrimas y besos.
Manos inmaculadas, yo os adoro
y al invocaros con pasión, quisiera
que enjugáseis mi lla nto cuando lloro
y q ue cerréis mis ojos cuand o mi:e ra ...,
JOSE !BARRA OLIV ARE S.

Era, hermano, una pequeña, una gentil muñequita.....
Cada vez que recuerdo estas palabras, veo reír en e l
pasado dos pares de ojos medio cegados por la eda d,
C?º una e:"presióo de amor, ele compasión tr_anquila y
smcera; oigo dos voces tremulantes de ancianos afirmando ambos que "Ella" era una pequeña, " una gentil
muñequita" ..... .
Yo venía de las estepas, más a llá del. Don, y volvía a
Voroniéje, cuando encontré a los dos viejos peregrinos'
Eran casados y podían contar ciento cincuenta años en:
tre ambos. Marchaban de una manera tao lenta y tao
torpe, arrastraban tan pesadamente su calzado eo el
polvo caliente del camino, y tenían sobre sus vestidos y
en sus rostros algo tao particular, que inmediatamente
se tenía la impresión de que venían de muy lejos. .
.-Llega~_os del _g';'bierno de Tobolsk, con la ayuda de
D1os, me_ ~110 el v,_e¡o, co nfirmando mi suposición.
Y la v1e1a me miró con sus buenos ojos, que una vez
habí_ao sido azules. Sonrió amigablemente, y añadió
suspirando:
- Somos de la a ldehuela de Lissaya, de la fábrica
Nikolsk.
- Entonces debéis estar muy fatigados de vuestra peregrinación. . . . . .
.
- l Fatigados? no mucho. .... toda vía resistimos.... .
"Uno" se ª:rastra suavemente con la a yuda de Dios ... .
- l Habéis hecho alguna promesa, o es el celo re ligio•
so el que os empuja?
- Hemos hecho una promesa, hermano, una promesa
a los santos de Dios, en Kief: ir en peregrinación a S olovetzk,
- Sí, continuó el anciano . .. . Vamos. madre; desean·
semos un poco, agregó , volviéndose hacia su compañera.
-Si queréis! ....
Y nos se_ota mos los t;es, a la sombra de un viejo sauce, a la orilla del cam100. Hacía calor; el cielo esta ba
sin nubes; e l grao camino se perdía delante y detrás de
norntros, en la lonta nanza velada por densos vapor es.
En torno, todo era triste y solita rio. A ambos la dos del
camino, se extendían campos de centeno, inmóviles y
desecados.
- E l cente no viene ma l! dijo el viejo, ala rgáodome
algunas espigas que acababa d e arrancar. Aquí bao
completamente agotado el sue lo.
Hablamos de agricultura y de la esclavitud en que sP.
halla e l campesino respecto a la tierra. La vie ja oía
suspirando y, de tiempo en tiempo, arrojaba una pa la·
bra sensata en la co nversació n.
-iCuánto le agradaría esto a ouestr;J. pe queña, si vi •
viera todavía! d ijo d e p ronto, la nzando nna mira da rn·
bre los agostados campos de centeno. Aquí , e lla habríi
sabido enseñar!
·-,
-Sí, habría hallarlo med i'&gt;s pa ra 'sacar de apu ros a
los campesinos de este país! dijo e l '.viejo, moviendo la
cabeza.
Después. ambos calla ron .
-/De qniéo habláis? pregunté.
El viejo contestó bondadosamente:
-De una .... que ya oo es.
- Ella vivía con nosotros, en la aldea .... Era de noble estirpe, agregó la vieja
Eotooces se pusie ron a contar, primero con le ntitud,
después más y más rápida mente, fijá ndome los ojes obstinadamente, hablando alternativamente.
- Era una pequeña, uoa gentil muñequita .... .,
- Había sido desterrada a nuestro país .... Allí la habían llevado las autoridades ... . Ella quería. parece, el
bien pa r a todo el mundo .... para los pobres .... Lo cual
no era permitido .. . . Y la desterraron .... la dulce niña . . ..
-Cuando llegó a casa, estaba enrojecida por el hielo
y temblaba de frío.
-Era muy pequeña. como una muñe ca ....
-La habíamos instalado muy cerca del fuego ....
-Y nuestro hogar es graode, y caliente ... .
- Luego la habíamos dado de comer ... .
- Ella reía ....
-Y sus ojillos eran tao negros como los de un ratoocito ....
-Y cuando descansó, se puso a llora r : "Muchas gracias, honrados campesinos!" dijo.
-Sin embargo , inmediatamente se puso a traba jar!
d:jo el viejo, riendo muy fuerte y bizcando d e gozo.
-Héla ahí que rueda por el a posento como una pelota, y que todo Jo a rregla : "la palangana, d ice, es preciso saca rla." Y la lleva ella misma, en sus bracitos. a l
pati:&gt; .. . . Y los lecho nes también tuv ieron que a bando nar el a pose nto ; los tomó, los besó e n e l ho ciquillo y les
puso afuera ....
-Já! já! já!
· Ambos reían a g arganta abierta y a penas podían toma r alieoto.
- No ha.bía coocluído la semana, cua ndo tod::, lo había r evuelto.
- Lo que nos ha hecho sudar!
·
- Ella misma reía, bromeaba, escandali zaba · con sus
piesecillos . . ..
- H asta que, d e p r::mto, se tornó sombría y tuvo miedo.
- A toda costa que ría morir ....
- Llo ra ba, siu cesar ...... Nos inquieta mos Y' le p regunta mos: " ¿Qué tienes ?" Era para no comprender . P or
último, sollozábamos también nosotros con ella , sin saber por qué . . .. la acariciábamos y llorábamos los tres.

Carnaval e n Mérida, Ca rro de "La Araña."
- E ra como nuestra p ropia h ija. L a amábamos tanto como a nuestros h ijos, dijo el viejo.
-Vivíamos sólos en nuestra cabaña .... T enemos un
h ijo e n tre los soldados, e l otro trabaja en las minas de
oro, agregó la vie ja .
- Ella pod1ía tener die z y ocho años, no más
- P a r ecía que no tenía sino doce!
- Vamos, qué dices tú, madre ? ella era muy rob usta. ·
E ra peq ueña y no pod ía más ....
- No le he dicho pa ra censurarla . L o menos que he
quer ido! replicó la vieja .
Luego, a mbos callaron y permanecieron sumid Js en
rns recuer dos.
- Y, entonces, qué aconteció? p r egunté yo al c 1bo d e
un momento.
- Lo que aconteció? Nada, hermano, d ijo el viejo e n
uo suspiro. E lla .. . . ya no es .... la fiebr e· se la llevó!
, Dos lágrimes corrieron por sus mejillas arrugadas.
- Si, hermano, ha mue rto. Estuvo en casa solamente
dos años. T oda la aldea, n o, toda la comarca la conocía!
Ella sabía leer y escr ibir, y enseñó a n uestros paisanos .... . . Iba a las reuniones comunales y habla e n
ellas . . . ... ¡ Ah , cómo g ritaba a veces! ...... E ra m uy i nteligente , y más que eso, u na ve rdadera alma d e niña,
un a lma d e ánge l! Para todo tenía corazón, todo la conmovía! iY lo q ue sabía de agricultura ! ¡Sabía de todo!
"¿ De dónde sab es tú tanto, mi vida?" le preguntábamos.
"Eso está en los libros," co utestaba.
-Era tao pequeña, p equeña , y, sin embargo, para
nosotros e ra u n a ma, una consejera . Cuidaba también
los enfer mos. E n e l día, en la noche, iba a verlos, les
daba los r emedios, les hablaba tao suavemente, con tanta boo?ad! Y ~e '.'-quí q ue , de pronto, ella cae enfer ma,
yace s10 conoc1m1eoto y delira . ..... Y m ientras que í bamos a buscar a l sacerdote, ba muerto, la l;)uena , la
santa!

A aq~ellas palab~a~, nuevas lágrimas corrieron por
las me¡1llas de la v1e¡a , y yo e nton ces exper imenté un
extraño sentimien to de bienesta r , como si ella hubiese
llo rado por mí.
- T oda la a ldea vino a n uestra casita ... .. . "Es posible q ue ya no seal" g ritaban las gentes. ''¡Ah, pobrecita!'' T odos la q uerían tanto!
- E ra u na niña muy dulce . La comuna e ntera siguió
a su ataúd. Quince días después, justamente en Cuaresma , decidimos e mprender una peregrina ción a fin de
;.ogar por ella. i:-,os vecinos t~mbiéo nos lo a consejaron.
. Idos, nos ha~ d icho, no tenéis nada qué hacer, sois vieJ?s, y e n e l cielo os será descon tado!" Y entonces, partimos • .....
- 1Y ha béis hecho el camino a p ie?
--No del todo, hermano. Somos ya demasiado viejos
par a eso .... Cuando a lguien nos lo ofrece, vamos eo ca·
rreta; l uego, d e nuevo, a pie, lenta mente, como sea posib le ir ...... ¡Ah, si tuviéra mos "sus" piernecillas, sería
otra cosa!
Hacía dos ho ras que estábamos sentados cha r lando
cuando un pe queño r uso nos a lcan zó con su carreta'.
Contestó n uestro salucto, tosió u n instante y gritó a los
viejos:
- iSu bid, vieje citos ! Voy a llevaros hasta la próxima
~~L

.

T omaron asiento a su la do, y desaparecieron t ras u na
nube de polvo.
Yo me levan M y los seguí len tamente.
P or mucho tiempo aún. pensé en aquella vieja pareja,
q ue había atravesado millares de verstas, para rogar po r
u na niña q ue había pasado por casua lid ad por sus vidas,
y había despertado en sus corazones, e l sentimiento de l
amor.
MAXIMO GORKI.

�Coostaoza Fordyce entró a su preciosa alcoba, perfumada suavemente con rosas pálidas, como si hubiera olvidado la cercana época en que no llevaba engañadores adornos de listón que le quitaban lo menos diez de
sus cuarenta años a la luz incierta del cuarto. La pobreza era para ella como un sueño del que había despertado sin sorpresa a las riquezas y a una especie de lujuria
intelectual que le parecía propiedad suya por derecho
de nacimiento.
Nacida en casa de alta alcurnia, 'había conocido la
lucha en toda su amargura, sintiendo perfectamente su
sórdido aspecto. Después su tía, en quien tenía tau pocas esperanzas que casi no eran ningunas, murió repentinamente y en su extravagante testamento dejo a Coostaoza segura de consideraciones permanentes aún de
aquellos que solo respetan las cosas por su peso en
metal.
Cinco temporadas londinenses había pasado desde esa
hora que había sido de g rao alivio para ella, puesto que
había ocurrido inmediatamente después de que el hombre a quien ella había creído amar, y de quien se qabía
obstinado en creer cosas que realmente no merecía, se
había casado tranquilamente, brutalmente, por dinero.
Había sido la muerte de sus ilusioces y sus esperanzas,
y la primera pérdida fué mucho más sensible que la
segunda.
Al principio de su nueva vida, le parecfa que las únicas palabras que se presentaban a sus ojos eran: "Demasiado tarde," pero, rica y bien nacida, pronto comprendió Coostaoza que podía rodearse de un delicioso
círculo con encantadora facilidad.
Esta noche sonreía ante su imagen el espejo, y sentía
el estremecimiento consciente de su éxito, el cual es siempre, o se considera real, cuando concede felicidad pasajera a un espíritu ambicioso.
Había comido en Granville y había hecho un discurso en francés para saludar a un g rao novelista de París
que había despertado entusiasmo en el mundo literario
de Londres.
Sabía que había hablado atinadameote y con gracia,
y que se había hecho acreedora al aplauso de los hombres, y quizás a la envidia de algunas mujeres que habían visto opacada su belleza por el deslumbramiento de
la inteligencia.
No podía reprocharle su camarera, la incomparable
Paulina, el que la hubiera tenido nunca en vela a las
1 altas horas de la noche, pero esto no era debido exclusivamente a su bondad.
Dos años después de que hubiera tomado posesión de
su nueva residencia en Berkeley-cresceot, había conocido al capitán Hesseltioe, y dos años antes de que él
partiera para la India "º servicio activo, ella había consentido en un compromiso nupcial que no era conocido
en sociepad.
Mañana volvería a verlo, herido y distinguido por sus
actos heróicos, los cuales habían hecho bastante ruido para que su regreso fut&gt;ra todo un acontecimiento.
Allí, en pié, confiada en sí misma, recordó todas las
noches en que había acabad-;i por escribir al hombre cuyas ambiciones igualaban la suyas. En razón de una secreta debilidad, de la que ella misma se reía, procuraba
escribir, cuando tenía la conciencia de parecer bien;
cuando su espejo no 1~ gritaba de,piadadameote: "El es
joven y tu no. El quizás crea que te ama, pero ¿será
duradero esto? Hubieras obtenido un éxito plausible si
oc hubieras sido ayudada por circuostailcias especiales
por ese medio encantador de que has sabido rodearte?"
Las cartas enviadas a la solitaria estación, le habían servido de mucho. El las apreciaba; aún más, estaba fascinado por ellas, con sus toques de ironía ligera, sus delicadas indicaciones del amor que al fin había vencido escrúpulos lentamente. Por que Constaoza no eta ciega ni
estaba desapercibida en tales asuntos.
Nigel Hesseltiae había sido obligado a sitiar la ciudadela mucho tiempo antes de su capitulación.
"La amistad con la gente de talento es la manía de
Coa,tanB," decía la s~ñora Way-Donoistborpe -una
de esas señoras que gustan de hablar a todos por su nombre de pila, cuando tienen bastante dinero para que tal
intimidad ofrezca ventajas.- "Colecciona hombres de
talento como nosotras coleccionamos perlas o estampillas
de correo. Todo ello no le significa nada. El haber rehusado a Lord Gleomire prueba que no tiene deseo de
casarse, y con la reata que tiene, ¿cómo va a mejorarse
si no es con un título?"
Coostaoza supo siempre esconder ante el peoet:ante
ojo femenino que había un toque de romanticismo sentimental bajo aquella máscara tao cuidadosamente llevada. Supo también hacer justicia a Nigel Hesseltioe ere-

y~ndo que no seguía fines bajos en sus aspiraciones amo- saba su deseo, casi su empeño, en contraer matrimonio
con Leticia Delahaye.
rosas.
"Es lo que todos esperábamos; lo que parecías deSi bien es cierto que al principió llegó a pensar en el
sear. Parecía que Je dabas ánimo para su empresa."
peso que su fortuna tenía para basar en ella una carre"¡Parecía!" Si dijérais que hice todo lo que pude para en cualquier ramo, después dejó a un lado tales ideas.
ra hacerle comprender que quería comprarme, estaríais
Aún se llegó a permitir el pensamiento dt: que su intemás cerca de la verdad."
ligencia y su gracia natural pesaban más en la balanza
"Muy bien, será como quieras: pero ¿a qué vieque el fugaz atractivo de su fresca juventud.
nen esas lágrimas? Alguna vez has, dicho que harías
En cuanto a Hesseltiae, por muy hermoso que fuera,
no era ni con mucho lo que la mayoría de las gentes todo lo que fuera necesario por tener tiaras y automóviles y un sitio campestre como Pentrepol, Ahora son
pensaba de él; pues era capaz de ocultar sus habilidatuyos, y toda mamá con bijas casaderas te va a detesdes para que no fueran conocidas del vulgo. Una mujer
estúpida babía creído hacer un elegio de él diciendo: tar mañana en Lóndres, lo mismo que sus pobres hijas.
"No parece ni taotito inteligente." El se daba cuenta Te felicito! Procuraré que el "trous~eau" esté a la altura de las circunstancias." En el fondo de sus palade que era comprendido por Miss Fordyce, y esto era
bras había algo de desdén mezclado de compasión, penun nuevo atractivo. Admiraba su gracia y su confianza,
sando si en sus días de pobreza no se hubiera rendido
y especialmente su variedad de maneras para hacerle
ella a tales teolacinoes.
ver que ~staba a su altura intelectual.
"¿Qué haré?" susurró Leticia coa un acento de amarSiempre sabía interesarlo, y como la mayoría de las
gura profunda en la corta oración.
jóvenes habían causado en él un efecto precisamente
"Tomar de buena manera el regalo que los dioses te
contrario, en muy corto tiempo, al principiQ se dijo que
este interés era sólo apreciación, y finalmente, una no- envían," dijo Coostanza, para quien todo el mundo era
che que Paulina la camarista había hecho maravillas de color de rosa en aquellos momentos.
"No puedo. Y sin embargo, lo necesito tanto. Porque
habilidad y Constanza puso ea juego todo su material
no creo alcanzar nunca lo que tanto deseo."
de ataque, comprendió que la amaba, y se empeñó en
"Es decir que quieres a algún otro?"
probarle que por ella, y sólo por ella, él era capaz de
La niña se irguió. "¿Que si quiero? He querido por
hac~r el papel de mendigo ante una "Reina Copbecerca de tres años a alguien que nunca me ha dirigido
tua.
una mirada, que ni siquiera se daba cuenta de mi preHubiera parecido a ella horrible el que los malos
sencia. Me ha herido tanto que a veces he pensado
pensamientos hubierall 1evaotado sus cabezas de sermorir.''
piente en la exqui~ita e inesperada hora en que habría
¿ Y es ésta, pensó Constan za, la chiquilla en c uyos
querido olvidar todo, excepto el radiante hecho de que
su vida no había sido uu completo naufragio. Dar a ma- pensamientos creía yo poder leer como en un libro
abierto? "Si eso es verdad, Leticia, deberás rehusar el
nos llenas era un placer inefable para una persona amofrecimiento de Mr. Birkenhead; pero primero adquiebiciosa que toda su vida ha estado privada de poder.
re la seguridad de que no tendrás que arrepenti rte de
Como recordaba ahora todo: el baile en Chatbam, a
ello A tu edad los caprichos no son muy duraderos" ....
donde llevó a Letticia Delahaye pot: primera vez y que"Hubiera p~dido soportarlo, si él hubiera seguido au dó encantada del éxito de su presentada.
Recordaba perfectamente el retrete perfumado con sente; pero esto será peor que antes."
Había tal angustia en la voz, tal expresión de lástima
lirios y la figura uniformada delante de ella. No le dió
ea la pálida faz encuadrada por los desorden'ldos r izos,
entonces una contestación definitiva, pero le dejó lleno
que la simpatía de Coostanza se sintió profundamente
de esperanzas que pronto convirtió en certidumbre. Caconmovida. Entonces ,·ió en el suelo algo que la hizo
si inmediatamente le fué nombrado servicio para la leponerse intensamente pálida,-era la hoja de un periójana India, y ella se empeñó en que el compromiso permaneciera secreto. Entonces llega"t'oo los dos años más
dico vespertino con un mal retrato de un soldado con
uuiforme y los siguientes títulos: "Regreso del mayor
felices de su vida, cuando las cartas fueron y vinieron,
y cuando su latente feminidad despertó un verdadero
Hesseltioe. El héroe de la campaña de Fierestao. Recepción entusiasta. El carruaje aplaudido por las ca·
orgullo ea él.
Ahora ya no se trataba de un caso de "Reina Colles," Sintió su cuerpo recorrido por un horrible temor.
phetua," pensaba alegremente, mirando la fotografía que Su compromiso con Hesseltine había sido tao secreto
hacía entera justicia al Ca.Pítáo; él estaba enteramente
que Leticia no se pudo dar cuenta de él.
cambiado y traía medallas, honores, en aquellas manos
Recogió el papel con aire de descuido, y preguntó con
que él se empeñaba antes en mostrar enteramente va- voz firm~: " ¿No se trata del mayor Hesseltioe, Leticia?"
cías. Se sentía en uao de esos radiantes momentos en
El s1leoc10, el rubor dt las mejillas de la niña contestaque su cara le contestaba con una sonrisa de satisfacron mejor que nada "Repito que tendrás que rehusar
ción desde el espejo, y sintió no tener que escribir aholas perlas y los diamantes si quieres ser una mujer honra una carta. No se sentía con ganas de acostarse. Pre- rada."
fería bajar al salón y buscar el último libro que le haLeticia habló entonces con ese estremecimiento de
bía interesado. Seguramente que a esta hora Leticia voz que muchos hombres habían hallado tan peligro~aestaría profundamente dormida después del baile.
mente dulce. "Nunca pensé en casarme con él, mientras
Pero al pasar por la puerta oyó un ligero ruido y se
que .... " Se detuvo repentinamente.
detuvo a escuchar. Casi había -a.doptado a aquella chi·'rv.tie~tras que bailabas una ocasión para atraerlo,"
quilla paupérrima, que estaba haciendo furor en los sa- pros1gu1ó Coostaoza.
lones por su especial belleza, y por lo tanto se creyó en
"Ob! No, no comprende usted que está mucho más
el derecho de e ntrar a su cuarto sin llamar a la puerta.
Leticia, vistiendo aún el blanco traje de baile, con los alto que yo? ¿Qué vale mi despreciable belleza? Si nadie habla más que de su talento y de su valor? Podría
brazos y el pecho desnudos, se habJa echado sobre su
morirme por ser digna de él, pero no lo conseguiría."
cama escondiendo la cara.
. El amor perfecto puede deshacerse del temor porque
No había oído los ligeros pasos a su lado, poseída cosiempre cuenta con un b uésped rligoo y alto. Coostaoza
mo estaba por su dolor, que por ser el primero era el
no
dudó más. Una frase de Sbeley la h irió con su promás intenso. puesto que nuestros primeros años no se
funda verdad: "El poder y la belleza se unen." Sus años
conforman fácilmente con el sufrimiento. A los veinte
~ismos le qui\abao ventajas, y todo en aquella cara deaños protestamos enérgicamente contra el dolor del
c1a un dolor srn esperanzas. ¿Con qué derecho iba a
mundo.
A los cuarenta, si somos prudentes, Jo recibimos con apoderarse ella ~e lo que debía ser patrimonio de la jutoda la paciente filosofía de que somos capaces, y si aún ventud? Por un impulso de ternura, debido a la denesomos más prudentes, procuramos aliviarlo basta don- gada maternidad se inclinó hacia Leticia y la besó en
la frente.
de nos es posible.
Coostaoza esperó un momento y después habló: "Le"Siempre hay esperanzas. El mayor Hesseltine ya no
ticia, ¿qué pasa?"
e? _el hombre que hemos conocido. Escribe tu contest-La niña miró hacia arriba con una expresion de des- c100 '.' Mr. Berkenhead esta noche, firme, pero amable:
esperación en los ojos y dijo: "Nada."
preparate par_a que todo ':_l mundo se burle de tf, y ve a
Coostaoza no hizo caso de tal contestación, y conti- acostarte. Quiero que manaoa estés radiante como nunnuó: "Dime, siempre acabas por decirme, y siempre ha ca. Te pondrás el traje de tul color de clavel con adorº?s de encaje de valencieaes. " El final que parecía prosucedido que yo baya previsto le que me vas a decir."
pio de la frivolidad femenio~, tenía su razón de ser,
Por toda contestación Leticia mostró un.. carta en por~ue ya sabemos que los listones y los encajes habían
papel de grao lujo. "Lea usted." La carta era muy cor- tenido su ~arte en la tragedia. Había sido la firma de
ta, y el fuerte olor a tabaco acusaba a su autor. En su seoteoc1a de muerte, la concentración de todas sus
pocas palabras, Dudley Birkeohead, millonario, expre- dudas en una resolución final.

~egresó al cuarto ele las rosas y de ia media luz que
le pareció perderse detrás de un mar de años. ¿ Dónde
estaba la magnífica creatura que había sonreído ante el
retrato de Hesseltine; de ese lejano desconocido que había empreodirlo su viaje al polvo de oro del pas~do para no volver más?¿ Dónde estaba su triunfo y su coufi~oza en sí misma? De todo ello no quedaba nada. Los
hilos de perlas de su collar parecían las cadenas de un
convicto de horrible crimen. Había sufrido tanto antes.
¿Volv:ría al sufrimiento ~e?pués de un descanso que le
p~rec1a tan corto? Su dec1s1ón, obligada con tal violen·
c1a, su definitiva separación de ese jardín de ilusiones
en el que había mantenido sus ensueños como una madre mantiene a su hijo enfermo, la necesidad de volver
a caminar µor un desierto que ahora estaba enteramente vacío, le horrorizaban .
. Puso su 1:1ª1:'º sobre el c?razóo, tomando por dolor físico su sufnm1ento. No existe el extático seutimieoto del
propio sacrificio; o ella no lo sentía. No era de esos
santos que vuelan a otro mundo superior en los momentos del martirio. Sólo sentía una cruel soledad combinada con la certidumbre de · que no había má; que un
camino. No se podía volver atrás.
La vista de aquella juventud agonizante no había sido
tolerable para ella; tenía que remediarla a toda costa.
Y aun cuando no pudiera separarlo de sus pensamientos. ¿qué sucedería si alguna vez la niña se revelaba
ante Hesseltine ea un momento de ab1ndooo? ¿ Podría
él resistir al llamamiento de la belleza, y no sólo de la
beB~za? Por9ue Const~oza comprendía que la niña lo
ha~1a merecido reouac1aodo a las riquezas y a la coquetena con tal de no tener un amor bajo, y eso cuando no
podía abrigar ninguna esperanza.
Cuando la mañana se inició, lluviosa, con un cielo
gris y los árbo)es em~apados, se dió cuenta, después de
una noche de 10sommo, de que no eran necesarias ciertas disposiciones que había previsto. Paulina podría arreglar sus cabellos coa un supremo arte; podría componer
su traje con estudiada sencillez. El sufrimiento la había
sellado con su imborrable huella. Bajo sus ojos había
líneas que no había visto antes. La esperanza se había
llevado consigo toda su radiante personalidad.
Una o dos horas más tarde leyó su definitiva sentencia
en la mirada sorprendida de Hesseltioe en pie frente
de ella, más grande, más bello. Inconsciente de su revelación, permanecía frío al lado suyo. ¿Le engañaba acasos~ memoria?¿ Era aquella la misma Coostaoza que
babia estrechado entre sus brazos en otras ocasiones en
aquel mismo cuarto? La lealtad y el honor estaban en
lucha con la duda, él no quería oír más que la voz de
los primeros.
Entonces ella se dió valor, porque en los grand.es momentos las mujeres verdaderas saben siempre encontrarlo. "Tengo algo más qué pedir de usted, de usted
que :ne ba concedido tanto durante su ausencia. Quiero
que me devuelva mi libertad."
Gravemente, ansiosamente contestó él tratando de esco,,der algo que sentía como un alivio. -Había estado
frente a frente coa la muerte, y todo lo veía desde su
verdadero punto de vista Estaba en el pleno goce de
su fuerza; no necesitaba ni de dinero ni de influencias
para hacer su carrera, todo Jo había ganado con la puo·
ta de su espada.
Si Coostaoza se había imaginado recurrir al subter
fugio de uua artificiosa mentira, tenía que desistir de
su idea. Ante los ojos de aquel hombre de mirada de
aguila sólo la verdad tenía valor.
Ella puso su mano valientemente sobre un hombro
del soldado y le dijo: "Habéis sido muy bueno conmigo
y lo agradezco profundamente, pero no puedo casarme
ahora, soy demasiado vieja,"
El c0razón de Nigel, tocado en una fibra sensible
casi vibró en tono de verdad cuando negaba las palabras de su novia; y por lo mismo que sabía que ella tenía razón, tanto más se afanó en convencerla de que no
la tenía
·
Después de sus cálidas palabras hubo un largo sileu-cio, y al fin se abrió la puerta. Fresca como las rosas
que llevaba, sonriente y amable, entró Leticia en e l
cuarto y pareció entrar con ella la primavera.
Constaoza habló con grao serenidad: "Ahora que
nuestro~ asuntos ~~táo enteramente terminados, Mayor
Hesselt10e, perm1!idme que os presente de nuevo a Miss
Delahaye, a quien supongo que no habréis olvidado y
con quien bailásteis en su pri,ner baile."
'
La mirada de_ alegría que Leticia no pudo ocultar,
aumentó la magia de su belleza Coostanza comprendió
que todo había_ terminado, y al mirar distraídamente por
la vent_ana hac1"; la verdura del parque, comprendió que
lo 10ev1table tema que ser.
Ya no tenía nada que ver con la alegre tierra de promisión que se llama juventud, aun cuando se había forjado el sueño de reconstruír el palacio con lo que quedaba de él El sueE.o se había desvanecido, pero al menos había hech? si: rendición honorablemente, y al fin y
a l cabo su saci:1fic10 hab1:i, de traerle la pa:,;. Y, por otra
part_e, ¿no babi~ rogado, 1mplorado, el poder hacer fe li z
a N~~el Hi:ssel!ine? ¿Qué culpa tenía la suerte de que
hubieran sido oídas sus súplicas?
ROWLAND GREY.
(Traducido especialmente_Rara ''El Mundo Ilustrado")
. - ·-:

!P&gt;w@ ~®ll!l®!l"

Th&gt;l!ll~il\

Wilmn&lt;tl!«i&gt;

No se oculla a la:' _m_u chacbas, de las grandes capitales ~bre todo, l? ~hf1c,I que va haciéndose el contraer
las JUS!as y amb1c1onadas nupcias, sin que nos metamos
a averiguar sus causas.
Lo cie:to y_positivo es _que cada vez se realiZdn men os ma_tnm_on1os, cootranando los mandatos de Dios y
las obh~a~1ooes que la religión impone.
Los vicios por una parte, la desconfianza por otra·
los temores a obligaciones tao grandes y sagradas com~
las que ac_arrea e l co~stituir una casa y familia nuevas
y las crec1e?tes neces1dade~ de la gente 500 motivos pa ·
ra que el numero de casorios haya ido en progresión
descendente y que hoy sea más difícil pescar un marido que tocar la luna con las manos.
Deben, pues, las jóve?es mostrarse humildes modestas, con escasas asp1rac1ones y dispuestas a l sacrificio
en aras del amor.
. T~das, en sus ~?~ juveniles, sueñan con el impresc10d1ble y merec1d1s1mo pdncipe r_uso; después acaban
C?oformándose con un temeote de 10fantería o un es ·b1eote.
en

~o necesit~ré _re_cordar la frase tao sabida de que Jas
mu¡eres al pn?,c1p10 de_su vida y sus ilusiones piensan
de este modo:_ ¿con quién me casaré yo?" para acabar,
andando los anos, por preguntarse melancólicamente·
"¿quién se casará conmigo?"
·
Los hombres son tan asustadizos y fácilmente se espanta~ ante una novia sin fortuna-que suelen ser la
mayona- y ~o caudal. ... "de pretensiones." Además
los hom~res neos pocas veces consienten en unirse a
003. mu¡er pobre, y los de escasa fortuna no se arriesgan~ compa;tirla con una adinerada por temor de que
aodan_do el _!iempo ésta les eche en carasu superioridad
metálica, n~ con u~a de igual capital, convencidos de
que las muieres exigen coa usura las comodidades a
que se creen merecedoras por el dote que llevaron y
con una desheredada por miedo de aua:entar ed el
mundo el número de desgraciados.
Deben_ las m~chacbas pensar en serio enresolver del
modo m~¡or posible y sin aspiraciones que asusten a los
~retend,eotes, su estado de soltería, recordando que el
tiempo p~sa veloz, que la juventud no vuelve y que la
coquetena :s _la madre ~e la mayoría de las desgracias
del ,sexo, ong11:ando e l tipo de la solterona, que sólo
queda para cunada, arrullar a los sobrinos y vestir imágenes.

�•
..... Como un jardín, como una muJer.....

1

Hace de esto veinte años. Asistía yo, siendo 0100, a
las fiestas del séptimo centenario de la Universidad de
Mootpellier. De todos los horizontes del universo acudían sabios, estudiantes y maestros. Todos los pabellones del mundo civilizado flotaban sobre las jóvenes cabezas. Las gorras chatas de Oxford y Cambridge se
unían con los botones rojos de Barcelona, los casquetes
brillantes de Bolonia, los feces de Constantinopla y de
Alejandría; había allf estudiantes de Helsigfors, de
Bruo, de Heidelberg, de Moscou, de Filadelfia y de
Manila .... El último día, un inmenso cortejo histórico
se desarroll_ó en la vieja acrópolis de Rabelais. Figuraban las diversas épocas de la Universidad de Mootpellier. Se veían escolares y pajes; cien mil espectado·
res formaban barrera a su paso. Todo esto lo veo como
aquel día a las cinco. Frente a nosotros, en un balcón
del bulevar de la Explanada había una joven arlesiana,
un hombre de barba rubia y otro hombre con fieltro de
mosquetero, vestido de gris, con bellos ojos y una pera
a lo d'Artagnao. He sabido después el nombre de los
tres; pero la gente me enseñó ese día el del hombre del
grao fieltro.
El cortejo había desfilado casi todo, cuando un estu·
diaote levantó la cabeza, percibió al maestro y gritó:
iMtstrall ¡Viva Mistral!
Hub? un estremec..imiento El cortejo osciló. Ese primer gnto fué como una llamarada en un campo de trigo seco. Corrió, se amplió en avalancha y un rumor
de tempestad, una ola tronaote de aclamaciones subió
hasta el balcón. Todos los acentos se confundían. La
juventud intelectual de veinte pueblos saludaba en un
solo grito al poeta de "Mireille."
Yo ignoraba quién era ese hombre. Se me respondió:
-iEs un poeta! Es "nestro" poeta ..... .
He leído "Mireille" ocho años más tarde y entonces
he comprendido!. .....
o o o
Otra vez en las arenas ví más aún. Era el supremo
minuto de la corrida de toros; e l momento en que el
matador se adelantaba a matar. La espada desnuda escondida debajo la muleta escarlata trata de fijar, de encuadrar á la bestia para la estocada final.
Veinte mil espectadores se inclinaban ansiosos sobre
la escena, conteniendo la respiración, cuando una voz
desconocida dijo muy a lto:
¡Mistral! ·

" .. . . Los caraqueños amao locameote a Caracas .... " dice mi comarada,
mientras yo: Caracas, ante el verde harmooioso _de los Parque&amp;: Caracas, ~l paso de una transeúnte: Caracas, cuaodo el orga01llo desgrana sus notasestndentes. al pie de balcón.
.
.
Acaso piensa también eu aquel poeta que llegó uoa mañana 1overnal; odió
sioceramente a loglaterra: y regresó a la Plaza Bolívar, obseso de amores Y de
añoranza.

Caracas-Venezuela (París-Francia, Loodres-Grao Bretaña) Son las ooch~s
cálidas en que vibra la alegría como besos en labios _de mujer; y las ooc~es mas
tristes eo que al toque de sileocio -eo la caserna i~Jana- _c?mo un artista devoto y galante de la Edad Media, graba Luis Cburnóo la v1s1ón seráfica de 1~
luna y la visióo marcial de los chaguaramos, en el escudo_de_ oro de un soneto,
es la sede vacía, que aguarda por nosotros en el círculo d,ano, doo_de se habla
de literatura y se gustan unas "cuartillas," como panales de ensueno; son .. las
avispas de Aristófaoes, que vuelan de la fantasía popular y zumban, Y ~gu 11an
y matan; son las tardes de oro bajo el follaje de los bambúes; y el _odio Y el
amor, y todas las pasiones y todas las decadencias con que está fabricado nues•
tro espíritu.
En mi sede marítima no todo es triste ni brumoso.
Lo austero se reviste de gracia por e l encanto de la fuerza y del vivir_. .
~o siempre son los coros de psalmistas, a l pie 'de los mooume_ntos pub_h~os
cantando versículos monótonos a compás de músicas gang?5&lt;1s; 01 la cootnc1ón
de Jc,s fieles, mientras chillan los predicadores contra ~I nesgo del _pecado, los
ojos de las mujeres languidecen tras los espejuelos, y silba la Iglesia ambulante algún granuja irreverente.
.. .
El Parque, ese jardín inglés que establece la honda fam1han~ad con la naturaleza, perceptible en el hombre del Norte, difunde en av~n1das las su3:ves
aguas de sus berilos, y sobre el verdeguear de la hierba lluvia de rosas Y ¡azmioes de los árboles en flor.
.
La ciudad inglesa ama el aire libre, la vecinda~ d~I bosque; toda la sen~1llez decorati"a de un pájaro o de una planta, que 1m1ta el arte y que está leios
del arte.
La ficción-pincel, máscara, pluma,-mata la imprt&gt;siiín; ~s como el traje de
las cosa::. que disimula la belleza y la transforma en elegancia. .
_.
La vida es aquí ruda y hermosa; pasa, como una deidad arcaica, descemda
y triunfante.
Y ama la leyenda, ese cofre de sándalo que perfuma la vida del hombre Y
la vida de los pueblos.
En la vía pública el carro eléctrico atraviesa bajo e l arco normando, que ec.treabre la angosta ojiva como si los reyes desaparecidos temieran franquear las
puertas de su Corte al torrente humano del día.
_
Hacia los muelles, donde steamers y veleros turban el sueno de las aguas, cañones antiguos y paredones que fueron murallas y palacios de Monarcas.
En un fondo marino y crepuscular fijó Turner un lienzo d~ rumas; la oosalgia de las goletas y el crepúsculo de las cosas en la desolación le la tarde.

Grupo de asistentes al banquete ofrecido el miércoles pasado al señor Iog. don Alberto Robles Gil, con motivo de
su nombramiento como secretario de Fomento.
En esa palabra había un poder magnético, pues todo
ese pueblo entero se &lt;lió. vuelta de la escena, se levantó
y se unió en una exclamación frenética: ¡Viva Mistral!
¡Viva Mistral!
o o o

Para concluir, citaré un episodio más: sobre ese camino de Maillane, que es como el gabinete de estudio
de Mistral, delante de la casa del poeta, pasó un regi-

miento, una mañana. Era el Ir de dragones que se iba
del pueblo vecino donde había estado de gu,-roición.
Mistral estaba en la puerta de su casa.
De pronto una voz de mando se oyó:
¡Presentad las armas! ..... .
Los hierros brillaron al sol, y ante el cantor de
"Nerto" todo el regimiento desfiló sable desnudo, colmo ante un emperador ..... .
ERNEST GANBERT.

Niño Agustín del Campo Iourriteguí, hijo_ del, señor Ceferioo del
Campo y la señora Magdalena lourntegui de del Campo.
Gárrulo y callejero puebla de cantos la quiet~d
vespertina de la hora, y me habla de un suburbio
remoto, dorado de polvo, y dorado de sol donde
un perro ladra, y una muchacha asoma la flor del
rostro a un ventanal: la visión de Caracas, turbadora y bella como un jardín, como una mujer.
¿ No es cierto, poeta cuya alma padeció de añoranza y de amores en los pálidos días invernales?
Un penique corta al aire y tintina sonoro en el
pavimento.
El organillo vagabundo se aleja con sus harapos de música, tarareando un cantar.
LEOPOLDO LANDAETA.

Da,ras y- caballeros, miembros de La Cruz Blanca, qt:e hicieron una colecta el domingo pasado a beneficio de
la institución.
La poesía es una abeja de oro y fabrica sus pa·
nales en las grietas de los templos derruidos; en
las viejas almenas Que purpuró la sangre de los
héroes; en los viejos palacios donde estalló la cólera de los Reyes, o se alzaron al cielo, como lirios eucarísticos, blancas manos de Princesas.
La yedra tiene brocados sobre las úlceras del
tiempo, y cubre los hombros seniles de las rotas
murallas que se doblegan hondamente al peso de
remotas memorias.
¡Si Caracas fuese más grave! Si el camino de
hierro no echase al olvido el camino de piedra
que conduce ¿a París? A las cosas que fueron;
al abolengo ibérico, cuya senda por la tierra es
un jardín de. proezas; cuya senda por el cielo es
un jardín de milagros!
El crepúsculo i:rrnere sobre las aguas violeta y
siembra de rosa&amp; descoloridas los arcaicos paredones. El treo pasa. Un vapor tizma de humo el
ópalo de la tarde; el reflejo de las lámparas en
Ja ribera es un lloro de fuego; la onda de Shakaspeare medita no sé qué malignidades a la sombra de los muelles.
El organillo, como un arrapiezo, tarar~a un
aire popular.

Unas gotas de glicerina en el almidón aumenta
el brillo del planchado e impiden que se agarren
las planchas.

Un momento de la colecta de la Cruz Blanca.
Sala del teatro "Colón" durante la fiesta efectuada el lunes último a beneficio del mooumeoto que se levantará a los aspirantes muertes durante la pasada revolución.En el palco intercolumnio están los señores generales Mondragón y Díaz y varios personajes prominentes de la revolución,

�.A L,e
Como se ve por el asunto, está mal llamado sainete a
este juguete cómico, pues ni la pintura del ambiente, ni
la fidelidad de observación, ni los caracteres, justifican
título tan preciso.
El público no mostró su entusiasmo por la obra ap_e•
sar de que los intérpretes, lo mismo la señorita Castillo,
que Coss, Barreiro y demás, procuraron sacar el parti·
do posible de aquellas cómicas escenas.
TEATRO PRINCIPAL
Después del fracaso del "Encanto de un vals," fraca·
so por la mediana interpretación de todos, por aquella
"Franzi" hecha por la Zoada sin gracia ni arte alguno;
TEATKO MEXICANO.-"LA ~ICOTINA
por aquel "Niki" que Fiori se encargó de hacer peda·
zos, después, repito, de todo aquello incluso los cortes de
opereta tao linda, se :representó "Fatioitza" de Suppé
Con este título se ha estrenado en este teatro un sainete
hace mucho tiempo no puesta en escena, y que no es en
de los celebrados autores españoles Muiioz Seca y Pé·
manera alguna digna del autor de "Doña Juanita," de
rez Feroáodez, que por esta vez se hao apartado del
·'Bocaccio" y de la famosa obertura "El poeta y el al·
género de comedias andaluzas que hasta la fecha ha·
deaoo."
bíao cultivado, escribiendo una obra regocijada aunque
Hay sí, en la obra, preciosas melodías, pero en cam·
un poco antigua en su procedimiento.
J?io los motivos escasean, la instrumentación es lánguida
Los lectores que hayan tenido bastante fuerza de vo·
y carece de aquella gracia y malicia que son las carac·
Juntad para quitarse el vicio del tabaco, y hasta lqs que
se hayan limitado a intentar alguna vez quitárselo sin terísticas de estas producciones Iiricas.
La acción de "Fatioitza" se desarrolla durante la
poder conseguirlo, se darán cuenta perfecta de la situa·
guerra de Crimea, en la frontera turca.
cióo cómica de un personaje a quien el médico acaba
Un pelotón de soldados rusos espera órdenes para
de prohibirle fumar. He aquí el caso terrible de don
asaltar las posiciones enemigás.
Bartolomé, ilustre abogado en ejercicio y protagonista
En esto llegan algunos cosacos que traen prisionero a
de "La Nicotina." Obstinase el Galeno en que el taba·
un italiano, el periodista Giuliano Dort, acusado de es·
co le hac-e a don Bartolomé un daño horrible y le ha
pionaje.
acarreado perturbaciones sin cuento en su salud. Y
Presentado el detenido al comandante de las fuerzas
nuestro pobre héroe necesita contentarse con asomarse
rusas, bajo la garantía del teniente Vladimiro que ya lo
. al balcón para aspirar el humo del cigarro del vecino
había conocido en San Petersburgo, lo dejan libre con
de abajo. No hay nada que le compense del placer perpermiso para seguir al ejército ruso como corresponsal
dido. Dicta a su escribiente y tao lejos de su trabajo es·
de un periódico italiano.
i tá que le hace escribir mil barbaridades. Cierto que el
Conver sando con el teniente, Giuliano Je recuerda
escribiente, por su parte, acaba de ser abandonado por
una broma que aquél hizo en Sao Petersburgo, en la
, la novia y está hecho un palomino atontado, como suecual Vladimiro, enamorado locamente de la princesa
' le decirse.
Lidia, sobrina del general Kanciukoff, para poder acer·
Pero don Bartolomé ha hecho algo más que el firme
carse a ésta se disfrazó de mujer, presentándose en ca·
, propósito de no fumar ya nunca; en garantía de su pa·
sa del general como dama de compañía, bajo el nombre
1 labra, le ha regalado al médico las cajas de habanos que
de Fatioitza.
1 le quedaban.
Habiéndose enamorado el general de la fingida mu·
La casualidad logra que don Bartolomé se entere de
jer, quiso conquistarla; pero Vladimiro, después de mu1 que su médico, no solo fuma mucho, sino que fuma gra·
chas peripecias, viendo que las cosas se complicaban,
tis. consumiendo el tabaco de los enfermos a quienes
huyó, dejando al general más enamorado que nunca....
,1 quita el vicio, de lo cual se regodea y alaba luego en el
Giuliaoo, para distraerse de las monotonías del cam·
1seno de la intimidad. Y don Bart,.,lomé se pone tao fu.
po, propone a Vladimiro y a otros oficiales que repre1 rioso que termina por convencerse de que el tabaco no
senten una comedia que reproduzca las bromas de Fai le hace daño.

tinitza, en la cual el teniente Vladimiro tiene que re·
presentar un papel femenino.
El general Kaociukoff, pasando una inspección en el
campamento, eoc~~ntra al teniente disfrazado de mujer
y _recono"e a Fah01tza. Lleno de alegría ruega a Fati·
01tz~ que se refugie en un sitio menos peligroso, no
pudiendo él acompañarla porque tiene que dar la señal
de co?1~ate. Una cuadrilla de Basch-Bouzu sorprende
a Fat101tza, que está acompañada de Lidia, y lle,·a a
las dos mujeres al jefe turco Izzed Pachá
Encerradas ellas en el harem. estudian el medio de
escaparse.
Giuliaoo, enterado del dolor que aflige al general, le
manda una tarjeta con el sargento Stéfano, diciéndole
que salvará a las dos prisioneras, y se presenta al Pa·
chá, logrando su intento.

BAJOS

Por tal razón y por aquellas
noches en que Sagi Barba nos
e levó al quinto cielo, cantando
como solo él sabe, las operetas
vienesas, entiendo que no se de·
be traer a México ese repertorio,
si no se quiere ver el teatro va·
cío, como ahora sucede noche a
noche en el Principal.
"La Princesa de los Balkaoes"
ha sido un triunfo para la Gattioi, que cantó bien y puso toda su
gracia en la protagonista de la
obra.
El tenor Fiori hizo cuanto pudo para salir avante, y lo que
más me gustó fué que dirigiera
la orquesta el propio Aogellini,
pues la oímos con una igualdad,
con unos matices, y con tal arte
que~asi nos pareció nueva.
La obra se montó bien, y los
coros, con tao buen maestro, de·
!ante del atril, estuvieron como
nunca

MM. Coiglio, Bernard, Lalle·
maot, Cassis.

Además, 40 coristas de ambos
sexos, 40 profesores de orquesta
y un cuerpo artístico muy bello
de 16 bailarinas, para poner las
óperas con todos los detalles ne·
cesarios.
El repertorio de óperas es de
lo mejor que hemos visto, contán·
.&lt;lose las siguientes:
La'Africaine, Les Hugueoots,
La Juive, Aída, Rigolletto, Lo·
hengrin, Le Trouvere, Maoon,
Carmen, Migooo, Faust, Tbais,
Luisa, Le johgler de Notre Da·
me, ¿Quo Vadis?, La Bobeme,
Les Cootes d'Hoffman, Romeo
et Julliete, Traviata, Werther,
Rolaod a Ronceveaux, La Nava·
raise, Lakme, Caballería Rustí•
cana, Mme. Butterfy, Paillase y
otras.
Y como operetas oiremos L a
Mascotte, Mis. Helyett, Les Fetards, Mlle. Trompette, Veroni·
que, Les cloches de Coroeville,
Les 28 jours de Clarette, Le
Jour et la Nuit Tosephioe veo-

'rEATRO COLON

LA PROXIMA TEMPORADA
DE OPERA Y OPERETAS
El sábado 22 por la noche y

El general, confiando en la palabra del periodista, es·
pera a la fingida Fatinitza en su palacio de Sao Petersburgo. En esto se presenta su propia mujer. Carolina,
quien es conducida al palacio por el espía búlgaro
Wulki.
El periodista aprovecha la confusión del general para
poner término a la falsa situación del teniente y decide
al general a dar su consentimiento para la boda del teniente Vladimiro con su sobrina Lidia.
La interpretación fué pasadera nada más. Ningún artista traspasó las lineas de lo discreto, y es que está pro·
bado, que en las obras en que no trabaja la Gattioi, y
Angelioi, no se vé nada que merezca la pena de consignarse. La presentación escénica, buena en el segundo
acto, que representa el harem de Izzed Pascia, en los
otros regular.
·
El público escasísimo,
::-.o podía faltar "La Viuda .\legre" en el repertorio
de la Compañía Gatioi·Aogelioi y la verdad que sin e·r ocar recuerdos de otros artistas no estuvo mal ni mucho
menos la interpretación de la conocidísima opereta.
Anita Gattioi encarnó con arte el personaje de "Ana
de Glavari" siendo aplaudida en la romanza de la "Ninfa del bosque." El tenorino Fiori hizo gala de su voz,
pequeña pero bien timbrada, abusando de los recitados.
Baldi fracasó en la romanza del acto segundo, por carencia de facultades, y Aogelioi en cambio como siempre admirable. Nada diré dela manera demootarlaobra,
pues si bien estuvo lujosa, se hace difícil no digo competir sino ni llegar a lo que nos ha presentado la Com·
pañía de la Iris.

..

SOPRA:S:OS.
:\'Iines. Therry, Charpaotier,
Yerna, Avely.
MEZZO SOPRANOS
:\,!mes. Cortez, Bertici, The·
zillat, Boyer.

El chá de Persia tiene el tesoro de joyas más rico que se co·
noce ; en é l guarda su grao sable de ceremonia, cuya empu
ñadura y vaina están totalmente
cubiertas de brillaot€.s de grao
tamaño y magnífica pureza.

MM. Affre, Putzani, Luca_z au,
Fraoces, More!.

BARITO)&lt;OS
MM. l\Iontano, Combes, Brunat, Aveoieres.

-

LUIS DE LARRODER.

TENORES

'.\1me. Avely.
Mlle. Charpartier.
Mme. Therry Falcon.
De la magnífica Compañía Francesa c;le Opera, O.pera cómica, y Opereta, r¡ue actuará en el Teatro Colón desde e l sabádo 22 del corriente.

li1~

clue par ses Soeurs. L a Vie Parisienne, Mlle. Nitouche, La filie
de Mme"'.' Aogot, Le Conte de
Luxembourg, La veuve joyeuse,
Reve de valse, La Princesse des
Dollars.
El abono se presenta magoífi·
co, y sabemos que las familias
más d istinguidas bao tomado los
palcos: de manera que las vela·
das del "Colón" se presentan
con una brillantez inusitada. Por
los precios puestos por la Empresa vamos a oír obras que otras
veces hao costado el doble, pues
tanto la prensa de la Habana co·
mo la de Nueva Orleans hacen
elogios entusiastas de la manera
de interpretar las óperas y del
lujo con que están puestas.

con la hermosa ópera "Los Hu
goobtes," debutará una grao com•
pañía francesa de Opera, Opera
cómica y Operetas, dirigida por
:\f. Ju les Layolle, que promete ser
un grao acontecimiento, digno de
la cultura del público de Méxi·
co.
En el elenco figuran nombres
todos de grao prestigio en e l
mundo lírico. entre los cuales se
encuentran los siguientes:

Gr:to Guignol.- Uua escena de •·La Ultima Tortura.-Priocipal.-Dos escenas de "Nitouche"

�-iHuyamos!
-Las minas de Courrieres, el terremoto de San Fran·
cisco, el matrimonio del rey de España.
- i Huyamos!
- Es extraño: en Madrid y a fin de Mayo, la bomba
estalla sobre un hermoso paisaje de nieve.
-El caso es que haya víctimas. Veinte mil, treinta
mil. ...
- iHuyamos! Huele a sangre.
E~ que estamos junto a la barraca de Corta-Cabez~.:
-:-iRespetable público: la decapitación de un hombre
vivo, a golpe de hacha: completar¡lente auténtico: no
codfundir con el antiguo y desacreditado "true" de la
guillotina!
- i Huyamos!
-La ejecución comienza en este instante.
-iHuyamos!
-Entremos. Phso franco, verdugo.
-iCómo paso franco! A franco la entrada.
- iAh!
-iOh!
-1 Quieren ustedes que muera un hombre gratis con
lo cara que se ha puesto la vida?
-Cierto.
-La 'líctima tiene derecho ....
-A todo, a todo .... Linda ostiaria: rubia como los
trigos, con labios de amapola, con ojos de borraja: todo
un mediodía de Agosto. ¡Salve, viña!
-Cuidado, señores: hay un escalón.

\

G. MARTINEz:srnRRA.

{ 1n

SPORT.- Team " W illiams" vencedor en el
juego de baseball efectuado el domingo

¡Viva la noche! ¡Viva la feria! ¡Y Su Gracia el
payaso cuando loca y tradicionalmente se desga·
ñita sobre las tablas del leproso escenario que
apenas le quiere sostener! ¡Viva la noche! Estas
fiestas de noche son una rutilante faotasmago·
ría.
-1 Por qué aquellos faroles s~o rojos? Yo los

quisiera azules, azules, azules, bajo e l azul del
delo; porque así deben ser todas las rimas, azul
sobre azul. ¡Y son rojos! Pero miradlos bien: en
su carmín hay. como un dejo violeta; sí, hao sido
azules como pupilas, y se han enrojecido a fuer·
za de llorar.
-Alma loca , voz necia ¿de llorar dices? ¿No
sabes que la feria es la fiesta del gozo y de la
risa?
- Lo sé, lo sé.
__¿No oyes los organillos cómo cantan con la
voz más chillona?
-Melancólica voz.
- /No ves rodar con todo vértigo, con todo rui·
do, con toda locura, los caballitos desenfrenados?
¡Música! ¡Música! ¡Ja, ja, ja, ja!
-Pobres caballitos, pobres caballitos, que quieren estar locos, y estáp. presos; que quieren ser
de vértigo, y apenas son de palo; que quisieran
volar en e l galope, y están atravesados por el hie•
rro, como mariposas de colección sabia; que co·
rren, correo, corren sin mover las patas y sin que
el'vieoto les mueva las crines.
- jLas crines! ¿No las ves, desdichado, oodu•
!antes, pomposas, agitadas?
-E inmóviles, como frondas de cuadro malo
que el pintor ha querido mover, pero que no ha
sabido inquietar.
- iinquietar! ¿Quié n le pide inquietud al mo•
vimieotol Esta es la feria: movimiento y quietud,
ruido y quietud, vértigo y quietud ...... Es decir,
alegría.
-iOb! íOh!
- Es decir, alegría; de la vieja alegría, de la
sana alegría, en que los ojos miran, los labios
gritan, la boca besa, las palabras estallan, todo el
cuerpo se ríe.
- Y todo el alma duerme.
-Dejémosla dormir. ¿ Por qué nól Hartas
amarguras nos tiene ya causadas con su vigilia
sempiterna. Duérmete, niña; dnérmete, dijia ....
y déjanos reir.
- Afortunadamente ha salido la luna.
- Afortunadamente sube una nube gris del
río.
- La luz la desgarra.
-El polvo de la feria la zurce.
-Vuelve a brillar la luz de iris y nácar.
- Una idea. ¿Por qué no enviar e~ un suspiro
e l a lma a la luna?
-iHecho!

''

..._

_

......_, ... ...._
.. ...
Casas, pitcfier del: "'\-Vtllta:nís" ~- Uo catcher
;

Sport.-Juegos de polo en el hipódromo de la Condesa el viernes pasado.
del bosque; y como era intrépida, allá se iba por los sitios más agrestes, por los riscos más musgosos, destaca·
da fugazmente, sobre setos y masiegas, su gorra de soque aleteaba loca de libertad al viento cálido, y derramaba, como una cesta invertida, entre las rosas juvenil
los del rostro virginal, los estambres de oro de las mechas mezcladas a las bridas de faya rosa.
Claro es que se había encontrado con Melchor, porque éste hallaba siempre modo de andar por la~ iome·
diaciooes; asi su timidez le obligaba a mantenerse comuomente oculto con el tormento de no ser visto, pero

momento del juego.

- Una mancha en el rostro de Pierrot.
- Una centella más en la luz.
--iAh!
--/Suspiras?
-Descanso. G ran cosa es mandar el alma a
paseo. ¿ No sientes como si en el cerebro bullese
toda la espuma de una buena botella de cham•
pagoe?
- - Cierto.
-Y como si gritase una ,·oz ....
- /Viva la vida?
- ¡Viva la feria!
- iLa feria! Faroles, puñales, carreras, músi·
cas que cuando hace un siglo sonaron por prime•
ra vez fueron casi románticas.
-Ahora son sencillamente alegres.
- Sobre los caballitos ....
- i Cocottes!- iWalkirias!
- Y soldados: el pobre soldado de París con su
cara de bobo.
-Y estudiantes.
-Y niñas pálidas,
-Que gritan.
-Que cantan.
- Que besan.
- iPim·pam! La carabina que tira la bola que
baila. e n la fuente.
-iPobre _fuente! ¿No .es casi una blasfemia
que todas las perla;' de un surtidor suban y bajen
y se desgranen y digan su clarísima canción sólo
para sostener una bola roja, delicia de un bur·
gués que la quiere cazar a tiros de carabina?
-Reflexiones, nó.
- 1Entonces 1
- Carcajadas.
- iOh, carcajadas! ¿A tí te hacen reír los pa·
yasos?
- /Por qué nól
-Porque ...... ¡Cielos, un antro!
-Nadioa la bruja.
-_Consultémosla. _Hace tiempo me inquieta mi
desttno / Tendrá mt dicha por venir ojos negros
o cabello rubio, o boca halagadora? ¿ Suena mi'
s•1erte a oro? ¿huele a sangre? ¿Pasa en el aire
de los años que bao de encanecer mi cabeza, rui·
do de viento sobre laureles? Nadioa, responde.
_-N~dina, señor mío, no sabe adivinar. más
m,stenos que el color de la paja de vuestro sombrero y el de las monedas de vuestro bolsillo.
¿Oro, cobre, plata ? Nadioa, responde. Cobre, se·
ñor. ¿ Es la verdad ?
-La verdad. ¡Oh, deleznable bruja! ¿Par¡¡. qué
necesita la verdad el corazón abrumado de ver·
dades? Aprende a mentir, bruja; a mentir bella•
mente, remotamente; prométeme .... para cuan·
do las olas suban a las cumbres, júrame, como
~lá en el Corán, por el higo y la oliva, promete,
¡ura montes y cascadas de ilusión, de riqueza, d e
besos, de versos, de laurel, de diamante ..... .
- Señor, dice Nadioa que el sombrero d el s e·
ñor es de fieltro.
- iHuyamos!
- Las más grandes catástrofes del mundo.

Un momento interesante de polo.

también con el sobresalto dulcísimo de ser descubier·
to.
No sucedía esto con frecuencia, provocando en el
chico, cuando ella se alejaba ya.irremediablemente, hondas recriminaciones a la estupidez que le invadía, entre llantos y tarascones de rabia a la hierba, hasta en·
saogreotarse la boca presa de la mayor desesperación;
pero cuando el encuentro se efectuaba, Melchor teníaesto era in varia ble-algún guijarro o iosectillo curioso,
alguna flor extraña para la señorita.
Había llegado ésta a cobrarle mucho afecto, causándole infinita gracia sus tonterías de enamorado que to·
maba por rudeza campestre; pero Jo cierto es que el
veraneo terminaba y que Melchor se sentía literalmente morir de pena y de pasión.
Etelvina prolongaba sus paseos Voluntariosa y libre,
entre la perpetua pasividad de una madre paralítica y
el desamor de un padre calavera que aprovechaba las
vacaciones para archivarlas literalmente en la estancia,
distraía con aquellas excursiones a la amigable sole·
da:d los indecisos anhelos de su juventud en plena flor.
La ambigua situación creada por el abandono pater·
na en esa desgracia que más bien entristecía la fortuno, excluyó a la joven de fiestas y ocasiones donde hu·
biese podido encontrar otro cariño.
Hermosa y rica, bien comprendía lo injusto de su
destino, sin resignarse a él, no obstante en el silencio de
su dignidad; y la madre paralítica recordaba con estupefacción penosa una respuesta suya, cierta vez que la
mucama salió fugándose con el cochero:
-Y bueno, mamá, ¡qué tanto lamentarse! ¡Hao hecho
bien, por último, si se querían !
o o o
Llegó la última semana.
Una tarde, Etelvina descansaba al pie de arbolados
peñones, resguardándose del sol, picante todavía, Claro
es que Melchor, roído de mortal tristeza, estaba oculto
allá cerca, contemplándola.
De pronto las ramas moviéroose muy cerca de la joven, y un arrogante toro que ciertamente no la veía, a l·
zó el testuz formidable, recogiendo al azar del viento
alguna emanación de lejanas terneras.

L~ icon~uis &lt;.a de 1:1
$~fiorñta
Melchor era un pastorcito huérfano de padre y ma·
dre, que contaba catorce años; pero desmirriado por
azarosa infancia, nadie le ,habría dado más de once.
Resultaba, eso sí, bien macizo para esa edad; tenía aun
mofletes colorados y colita en la nuca; d os ojazos de
liebre, a la vez azorados y melancólicos, prestábaole
una extraña simpatía; y en su boca matinalmeote fres·
ca, las comisuras arqueadas hacia arriba determioabm
esa picarezca ingenuidad que ilumina la sonrisa de las
doncellas.
Aunque muy quemado por el sol, era más bien dora·
do que moreno; un dorado de pan que armonizaba asaz
delicadamente con sus cabellos castaños.
Vestido con las sobras de los muchachos ma)oresque
él, podía. parecer gracioso pero no ridículo. Su mismo
sombrero enorme y agujereado, asemejábale a u n silva·
nillo campestre.
Pues aqu,el chicuelo, que apenas disfrutaba de una
pequeña superioridad sobre los perros de la estancia;
aquel gorgojo bastardo, aquel salvajucho todavía nene,
habíase atrevida-es iocreible la audacia de estos pequeños paisanos-a poner !os ojos en la señorita E telvína,
la hija mayor de los dueños de la finca.
· Melchor estaba enamorado, pero ocultaba temerosamente su pasión. No sólo p0rque la señorita era su pa·
trona, lo cual cavaba entre ambos un abismo iosalva·
ble, sino porque contaba los más rubios y soberbios
veinticuatro años.
Habíase prendado. sin querer ni advertirlo, de aque·
lla muchacha tan elegante con sus trajes siempre blan·
cos, tao olorosa y tan bien calzada; sorprendiendo a favor de su apariencia infantil que hacía ciertamente des•
deñable, pequeñas, torturadores secretos- de- la lindá.
pierna, de la fina garganta.
Sin ser romántica, Etelvina experimentaba la poesía

Señor Pliego en traje típico de jugador de polo.

�dec.ía ia anonada.da joven-desapareció cuesta abajo.
Entonces Melchor, en un deslumbramreoto, sintió que
Etelvioa rompió a llorar en sus brazos.
-Me.lchor, pobrecito, Melchorito, Cborito .... ~-•.· ·,.
El no supo oa:da que hacer~ aturdido se echó a llorar
también.
-Chorito, pobrecito, ¿qué puedo darte por tu valor?
i Ah! él podía estar llorando allá sobre la mejilla ard?rosa y ¡cuán suave! de la señorita, pero no había perdido la malicia de su rusticidad; así es que, sollozando
más fuerte:
- Deme un beso .... de despedida .... niña Etelvioa . ... un beso ....
Posó en los de é l sus labios con la despreocupación
de quien besa una criatura, y el moreno silvanillo púsose a cosechar ávidamente allí
Más, de repente, una angustia tiernísirna hinchó el
corazón de la joven; una desconocida dulzura se derramó en su seno como inflamada miel, de los labios pastoriles.
E;ra aquello, acaso, el amor. la conquistadora dicha de
la tierra, que nunca habían sabido hacerle concebir
con su cháchara los frágiles tontuelos de salón?
Y grave, en la plenitud de armonía que forman con
su sér la soledad campestre, la montaña fresca, la tarde
enamorada, dió su alma de señorita rubia, humilde ya
como una espiga de los campos, en un beso de mujer, al
pequeño paisano. ·

WOODROW WILSON PRESIDENTE EFECTIVO
DE LOS ESTADOS UNIDOS

LEOPOLDO LUGONES.

Señor Lic. don Jesús Garza Galindo, nombrado sub-secretario de Justicia.
Pocos momentos después, su mugido agudo y largo se
~ncumbró a las montañas.
Sus pezuñas rasgaron el suelo haciendo volar el polvo
y la hierba.
Etelvina se consideró perdida: y aunque había resuelto permanecer inmóvil, el apasionado bruto llegó a ponerse tao cerca de su matorral, que no pudo contener
un grito.
Y con el grito estuvo Melchor ante ella, una rama en
!amano, rndiaote de heroísmo.
Fácil heroísmo, después de todo, pues bien sabía él
que se trataba de un manso animal.
El momento, sin embargo, fué dramático. Ante el muchacho con su rama levantada, el toro se había erguido
en. una inmovilidad de altanero bronce.
Pero la rama cayó valerosamente sobre sus cuernos:
oyóse un crujido, un despatarramieoto, y el mónstruo-

Señor Lic. don Ezequiel A. Chavez, nuevo director de la Escuela de Altos Estudios.

Había una vez-no es cuento-un empleado de una
gran casa de cobre, en Londres, que tenía buen corazón. La espantosa miseria que reina entre la población
del "East End" londinense debía coomoverlo, y en efecto le conmovió Pero no tenía bastante dinero para ali·
viar esa miseria. Entonces jugó con el dinero de sus
superiores. Y perdió ese dinero: sus pérdidas se elevaron exactamente a 6o5,250 francos.
Naturalmente huyó ; pero como no tenía suerte, fué
arrestado en Liverpool. Esto sucedía en el mes de Agosto último.
Después de esa época, los jefes de la casa de cobre
han sabido qué móvil excepcional y verdaderamente

des_ioteresado indujo a las infidelidades y a las especulac1ooes de sufiel y caritativo empleado. Pues bien, también ellos tienen buen corazón, un corazón muy bueno,
y lo han demostrado.
Primeramente, compadeciéodos-e de la mujer y del
hijo del culpable, les han regalado 20,000 franco!/. Pero
esto no es todo. Hao explicado ante el Tribunal "que
el abuso de confianza del procesado debía ser considerado como un acto de "locura filantrópica" más bien
que como un delito positivamente reprensible."
¡Locura filaotrópica1 La frase ha agradado al Tribunal y se ha contentado con condenar a un año de cárcel al filántropo imprudente ..... .
Porque también el Tribunal ha querido probar que
tenía buen corazón.

El Partido Liberal Democrático, ofrece al señor G1;oeral don Félix Díaz su candidatura a la Presidencia de la República.

El día 4 del corriente, o sea el pasado m;rtes, se verificó el traslado de poderes del Presidente Táft, al Presidente Wilsoo, últimamente elegido por el pueblo de
la América del Norte.
Ambas figuras soo por lo tanto en estos momentos de
completa actualidad extrangera, y he de trazar las siluetas de ambos, i?teresantes por todos conceptos.
Después de la-silla de San Pedro no hay lugar más
alto y grande para uo hombre que la presidencia de
los Estados Unidos de América: ser elegido para representar a ochenta millones de habitantes; para encarnar
las aspiraciones y potencialidad de milloots de seres libres, activos e inteligentes; para ser el símbolo de una
civilización con caracteres propios cuyo arrollador mercantilismo no ha enfriado su piedad, ni secado su eotusia.smo,; n.l debilitado sus virtudes; ocupar el sitial desde el cual imprimieron su carácter a los a-:ootecimieotos de su época y difundieron sus virtudes, Washington,
Jefferson, Lincoln. Grant y Roosevelt, es gloria bastante para cualquier hombre: tan grande, que iovoluntariameote se asoma la plegaria a los labios y se eleva en
las alas de paloma al Ser que rije los destinos de las
naciooes, para que el mortal para labor tan magna escogido, sea d igno de su misión y pueda salir triunfante
de la tremenda prueba a que ha de ser sometido en el
cumplimiento de sus deberes como ciudadano y gobernante.
Nació William Howard Taft en Ciocinati, opulenta
ciudad de Ohio, el r5 de septiembre de 1857. Graduóse
en la renombrada Universidad de Yale en el 78, terminando su carrera de abogado en Cinci oati, en 1880.
Al año siguiente, fué nombrado fiscal del condado de
Hamiltoo, y en 1882, jefe de impuestos de ese distrito.
Desde el 87 al 90 fué juez de la Audiencia de Cincinati, y poco después elevado a formar parte del alto tribuual que periódicamente se reune en los diferentes Estados de la Co&lt;1federación norteamericana, para resolv_er en difinitiva, todos los casos pendientes de fallo en
las Cortes de los respectivos Estados.
.
En 18~~- fué llamado a ser profesor de una cátE-dra y
decano de la Facultad de Derecho de la Universidad de
Cincioati. Dos años después, Me. Kioley le nombró presidente de la comisión encargada de establecer el gobierno civil en las Filipinas, y aquí puede decirse que
su labor fué eficacísima desde el momento en que ocupó el puesto de Gobernador Civil de aquel Archipiélago.
El Sr. Taft estableció el régimen civil en todo el territorio de las Filipinas; organizó un sistema de instrucción pública con mil maestros americanos y dos mil quinientos maestros indígenas; 11evó la instrucción pública
a todos los puntos a su alcance, y con tanto éxito, que
antes de seis meses, existían escuelas bien organizadas,
surtidas y atendidas en seiscientos de los novecientos
pueblos de las Filipinas: también implató el sistema judicial compuesto de quince tribunales y un tribunal supremo: el departamento de sanidad basado en el que rije en los Estados Unidos, y su eficacia fué inmediatamente reconocida, pues rápidamente cesaron las fiebres
y epidemias que desde tiempo inmemorial habían azotado esas islas y diezmado su población. También introdujo muchas reformas en todo lo que respecta a servicios públicos.
En el asunto delicado de las relaciones entre la Iglesia de Roma y los Estados Unidos, con motivo de las
propiedades de los frailes, demostró tal conocimiento en
la materia y tanta mesura, discreción e imparcialidad,
que el Papa dirigió una muy expresiva carta al Presidente de los Estados Unidos, elogiando las altas dotes
de Mr. Taft como jurisconsulto y estadista.
En 23 de Diciembre de 1903, fué 11amado por el Presidente Roosevelt, para suceder a M r. Roo! en el puesto
de Secretario de Guerra, cuyo cargo asumió en 19 de
Febrero de 1904.
Poco después emprendió su viaje a Panamá donde
o_btuvo una fácil victoria, resolviendo, tan pronto pisó
tierra, y con entera satisfacción de ambas partes, las
graves cuestiones allí planteadas.
Pero ahora que ya no es Presiaente digamos airo de
su vida íntima de cómo vivía "Billy," según se le llamaba por las personas de su familia mientras tuvo aquel
cargo.
Gran amante de la gimnasia, eo cuanto se levantaba

Mr. W. H. Taft que dejó de ser presidente de los E. U. el martes de la pasada semana.
h acía var ios ejercicios hasta sudar copiosamente y en
seguida a la ducha.
Cuando Mr. Taft ha tornado su ducha, se dispone a
desayunar.
Compréndese que después de semejantes aperitivos,
su apetito es bueno. Pero allí está el doctor que vigila.
La consigna es adelgazar y debe contentarse con su
plato de "oatmeal" (harina de avena), con las rebanadas tostadas y la taza de café con leche que integran el
menú.
Este primer desayuno, como las demás colaciones, las
toma en familia, al lado de la señora Taft, de su hija
Elena y del más joven de sus hijos, Carlos.
La jornada oficial empieza.
A las nueve, el presidente está instalado e n su despacho, dispuesto a recibir a sus secretarios de Estado, para tratar de los asuntos urgentes o para celebrar consejo con e11os.
Enemigo del aparato, como conviene al jefe ele una

democracia, aparece ante sus ministros con un traje de
interior rr.ás o mllJlOS usado, y a lgunas veces en zapati11as, sobre todo cuando no ha de dar audiencias públicas y se propone montar una hora a caballo.
¿Habremos de decir que el jovial presidente, cuyo
buen humor y cu ya sonrisa era,n legendarios antes de su
elección, sabe mostra r también los dientes a sus colaboradores, en pleno consejo 1
Los que habían predicho que Mr. Taft sería en el
poder uu "good-oatured fellow," una "pate molle" se
hao convencido después de su error.
Tenaz en sus opiniones, aunque di~puesto siempre a
reconocer que se engañaba, cuando el caso lu requiere,
sabe oponerse a que sus ministros haga n política de
partido, cuando va en contra de los intereses de la' oacióo.
Cuando no hay consejo de ministros, Taft daba un
paseo a caballo por lo~ alrededores de Washigto11 re-

�~

gresando para encerrarse en su despacho para abrir la
correspondencia.
Cada semana consagrá. tres mañanas a dar audiencias
privadas, semipúblicas o públicas.
En las audiencias privadas, el presidente se muestra
el hombre menos ceremonioso que darse pueda.
Un industrial francés, muy conocido, ha contado CÓ·
mo fué recibido por el jovial Mr. Taft.
Esperaba su turno en un pequeño salón, en compañía • ·
de un senador que se ofreció a hacer la presentación,
cuando, por !a puerta entreabierta, oyó un refrán popu·lar silbado alegremente.
· -Extrañado de que alguien osara, en tal lugar, semejante cosa, el francés interrogó al americano. Este
contestó:
-[Mejor! Esto prueba que "él" está de buen humor:
Y viendo el aire admirado del extranjero, añadió:
-¿No sabía usted que uno de los talentos de sociedad de que más se enorgullece el presidente, es el de
saber silbar a la perfección?
Las audiencias semi ·públicas están reservadas a las
delegaciones políticas, y especialmente a los "officeseekers,' a los solicitantes de empleos.
El presidente es maestro consumado en el arte de
despacharlos, sin descorazonarlos ni ofenderlos.
Al revés de Roosevelt, que tiene más de un punto de
semejanza con el famoso Numa Roumestao, guárdase
muy bien de formular promesas a los cazadores de prebendas, pero sabe suavizar con una sonrisa o responder
con una buena palabra a la más importuna de las soHcitudes.
Haciendo cola, los visitantes desfilan ante el gigantesco presidente, quien, erguido, les impresiona ya por su
estatura.
Sacude vigorosamente la mano que tímidamente Je
tienden, y presta atención a toda solicitud.
Hay ciertas audiencias a las que el pr~sideote les tenía horror, son las que en América se llaman familiarmente "hand·sbakiog" y que no tiene equivalente en
Europa.
'
Llámase así la interminable procesión que, en determinadas fe'chas consagradas por la costumbre, forman
los delegados de las provincias y que invaden Washington y la Casa Blanca, con el solo objeto de estrechar las
falanges presidenciales.
Cuaodu estos delegados no se cuentan por centenares,
el "haod shakiog" es sólo una ceremonia desagndable.
Los empleados de la Casa Blanca y los detectives les
hacen poner en fila. ¡En marcha y de dos en fondo! Y
las pobres gentes apenas tienen tiempo de tocar, como
, si fuera una reliquia, la mauo del primer magistrado.
. Pero cuando los delegados son a millares. como sucede
-al día siguiente del de año nuevo, el presidente pasa por
; un verdadero suplicio ....
Las fiestas de Pascuas constituyen otra época de
"haod-shakiog" también temible. Es necesario organizar
entonces trenes de placer, para trasladar a la capital a
los innumerables provincianos que quieren aprovecharse del retorno del buen tiempo, pira estrechar la man,
· al grao jefe, y volver al pueblo con el orgullo del musulmán que vuelve de la Meca.

]

oom W@lf W. &lt;e©&gt;~ cdl~ !!&amp; A&lt;C©l~H lflf•~:

~~

~

muy mal recuerdo de mí. ..... Créame usted, debemos
separarnos, no vernos más .... Y tratar de olvidarnos;
es lo mejor tanto para usted cc.,mo para mí ..... .
Transportado por este dolor tan sincero, el poeta se
arrojó a los pies de Nelly, insistió, suplicó. juró que la
amaba, y lo sintió al jurarlo. Pero ella fué valiente; tuvo bastante fuerza de voluntad para no ceder ni un solo
beso; movió la cabeza excépticamente ante todos los juramentos; y. cuando él partió, casi despedido por ella,
en el colmo del enervamiento y del consuelo, ella pudo
esperar-o temer,-que no volvería más.
VII
Y volvió el día siguiente, volvió todas las noches; y
e lla le recibió, fué buena y tierna para él, pero sin ce-

der en un punto a sus deseos, ,sin concederle siquiera
esperanzas de que pudiera ceder alguna vez. Y, como
sucede con frecuencia en las historias de amor, todo el
mundo fué desdichado.
Todo el mundo. Primero Nelly. Ahora te:iía la seguridad de que el poeta Pstaba Joco por ella, y decidido a
abandonar a su amiga. Por su parte, nada le e ra más
fácil que romper sus compromisos; y los d os podrían vivir de cualquier manera, como amantes pobres; alimentándose con su amor y agua clara. Pero tenía un fondo
de generosidad. Le repugnaba la idea de que su felicidad causara la desgracia de alguien, que fuera la consecuencia de un acto cruel.
( Continuará).

(Continúa)

o o o
Después al medio día a comer. Los íntimos de Taft,
: estaban conformes en que es grao gastrónomo. Pero domina su apetito y exige que se retiren los platos, así que

~@v~!l&amp;

El naufragio del "Verooese·• en las rocas de Boa Nova cerca de Oporto (Ponngal).
ya todos los comensales se hao servido, para evitar la
tentación de repetir.
No se crea por esto que Mr. Taft sea un "gourmet."
En tiempo normal, su menú es. de una sencillez que haría sonreír a un gastrónomo: carne asada, legumbres,
"hotcakes," setas que, según costumbre norteamericana,
se aliñan con un espeso jarabe de jugo de arce. Una o
dos tazas de ligero té y a menudo un vaso de agua después de la comida. he aquí las bebidas que están admitjdas en _la_mesa. familiar del presidente.
. El empleo que Mr. Taft hace de las tardes vo/ía ya
mucho más, según las exigencias políticas.
Después de dar un paseo a pie por los jardines de la
Casa Blanca, el presideute da audiencia a los diplomáticos o a los personajes políticos. Pero suceda Jo que suceda, es preciso que tenga su hora de golf o de .lawotennis, deportes que profesa a la perfección.
Gusta también ir a caballo hasta el aerodromo militar'
de Fort·Myeres, cuando sabe que los aviadores hao decidido volar.
. .
.
Si el día no se termina en el círculo íntimo de su familia y. de sus fami liares, el presidente pasa la veiada
en el teatro.
.
Raramente acepta invitaciones a comer, Jo . cual no
quiere decir que tenga horror a las distrácciones mundanas.
Participa activamente en los bailes que organiza la
señora Taft, y_ los invitados se admiran siempre de l_a Jigen,za y agilidad del coloso, cuando toma parte en un
boston o en un cake-w·a lk.
.Tal fué l,a vida .de Mr. Taft sobre poco más o menos
en el tiempo que rigió los destinos del gran pueblo americano.
¿Cómo será la de Mr. Wilsoo? Esperemos que la indiscreción nos la manifieste.

El nuevo presidente de los E. U. Mr. Woodrow Wilsoo, su tsposa y sus tres bijas.

M.A.

Y con esa intención llegó a las ocho de la noche a l
camarico de Nelly.
Fué una escena de caricias locas. Ella se puso de rodillas ante él y le besó las manos.
-No tienes más que decir una palabra y pongo al
duque a la puerta, y seré tuya, sólo tuya ...... !
El poeta tuvo todo el valor necesario para hacer su
confesión.
Ella se irguió con un g ran estremecimie'nto.
- l Tienes una amante?
• Ante esa actitud Juan sintió miedo. Empezó a hacer
explicaciones. Sí, una chiquilla que se había portado
muy bien con él que se hallaba tan sólo y tan desgraciado. El la había amado más por gratitud que por otra
cosa y no sentía hacia ella más que una buena amistad.
- Y esto, que antes era una mentira, ahora casi era verdad!-Nelly no debía admirarse de tal cosa. ¿No tenía
ella misma un amante? ....
-iMi amante! exclamó Nelly, lo despido .... Deja a
la tuya.
Tanta lógica espantó a Juan. Con sinceridad emprendió la inútil e insigne locura de tomar la defensa de una
mujer ante su rival. Jamás podría abandonar a Marietta de una manera tan repentina y brutal! Sufriría tanto la pobre! Pedía un poco de tiempo para prepararla
para esa separación. De otro modo, sería capaz de to·
do; Jo amaba tanto!. .....
A los ojos de una coqueta vulgar Juan hubiera quedado irremisiblemente perdido.. Pero Nelly amaba profuo·
&lt;lamente y además tenía buen corazón.
Bajó la cabeza y susurró:
- Tienes razón. La pobre chiquilla debe adorarte ...
Entonces el poeta se reprochó el haber sido tan iogé·
ouo. Abrazó a Nelly por la cintura y Je habló al oído
tiernamente, ardientemente. ,
-lY qué nos importa tu duque? ¿Qué nos importa
Marietta ?. ... ¿ No podemos amarnos a pesar de todo? ..
Pero sentía que Nelly permanecía fría e inmóvil e..itre sus brazos, y volvía la cabeza en otra dirección.
- Nelly! ¿Qué tienes? preguntó con inquietud.
Y al volver con sus manos la cara de la bella artista
vió que sos ojos estaban llenos de lágrimas.
Creyó haberla ofendido e imploró su perdón. Pero
ella le cogió nuevamente las manos, se las besó, las roció con la lluvia caliente de sus lágrimas y en medio de
su llanto le dijo todo Jo que Jo amaba. No! ella no le
deseaba ningún mal ni Je reprochaba su fidelidad, al
contrário, ella era la que debía ·pedirle perdóu por no
ser más que una desgraciada mujer que no merecía nada y que sin embargo se había forjado la ilusión de a lgo mejor y más alto: de un sentimiento verdadero. Ella
se había forjado, como todas las mujeres de su clase, el
sueño de la redención por e l amor. Pero ahora se daba
cuenta de que había sido una locura. El no era libre.
-Tú me engañas, o te engañas a tí mismo, cuando
pretendes que no amas a Marietta .... Ella es tu primera y tu única amiga; · ella que te ha consolado en tus
días de amargura.... Ciertamente envidio a esa feliz
mujer, pero ¿sabes? te amo hasta e l punto de ponerme
a amarla a ella también; a ella que ha sido tan buena
para contigo, y no quiero robarte a ella .... Escuche
usted amigo mío, continuó, calmándose un poco y dejando de tutearlo, por un repentino pudor .
Dios sabe que me arrojaría en las llamas para conseguir un poco de felicidad para usted; por el éxito de su
pil'za por ejemplo. Pero no tendría la debilidad de ce·
d er a sos deseos sabiendo que ama a otra, que no siente por mí más que un capricho vulgar; porque no podría
ofrecerle nada más que un pobre cuerpo desolado y llo·
raría entre sus brazos toda la noche, Jo cual Je dejaría,

En un golpe de cartas .

�son: el azul antiguo, el azul cuesvo, el heliotropo obscuro o el
"violeta púrpura," que por cierto
es un tono elegantísimo y de suSe anuncia muy formalmente, lecprema distinción. Los "paños" de
toras mías, que en la estación primaestos jaquets, también se pliegan
veral van a usarse las faldas bastante
como hemos dicho, formando
más amplias de lo que hoy se llevan,
"paoiers."
y sin duda que esta noticia ha cauTambién se usan mucho las
sado buena impresión entre las davestes· de estilo "Luis XV," las
mas eleg:mtes, pues no puede negarcuales tienen un aspecto muy
se que los trajes son más artísticos,
gracioso, lindo y coqueto. Estas
mientras menos exageración presenvestes se hacen en muselina de
tan su conjunto, y la extrechez exseda,'florecida de "bouquets pomtraordinaria de los atavíos actuales,
padour," sobre fondo blanco, verdejaba mucho que desear en cuesde agua, verde Imperio, y el astión de buen gusto; sólo la costumbre
pecto que tienen es muy semeJos ha hecho admisibles y soportaiante al de las antiguas telas de
bles.
Jouy.
Sin embargo; hay una discusión acalorada
Las sedas brochadas, muy flexientre los "leaders" de la Moda, porque unos
bles y con grandes dibujos de
confeccionadores están decididos a mantener
ornato, están en los días actuales
la línea recta, con una intransigencia absolumuy en favor de la Moda; no
ta, y otros se proponen introducir nuevas forpodéis imaginaros, queridas lecmas en sus creaciones, por medio de la flexitoras, cuán lindas son las citadas
bilidad envolviente de los pliegues y la gracia
telas, cuyos matices son verdadearmoniosa de las draperías, conservando, a peramente exquisitos: el rosa pálisar de esto, la fina esbeltez •de la silueta. De
do, el verde limón, blanco mar¡rntemano creemos que la aprobación de la
fil, azul antiguo, y otros colores
mayoría de las mujeres distinguidas, estará a fade alta distinción, ponen su nota
vor de esta última reforma, y es fácil deducir
delicada en tao bellas "toilettes·•
que tan simpático eclectisismo, prevalecerá.
de etiqueta.
Desde ahora ya se predicen, en algunos modelos netamente parisienses, y en los cuales
Hay una variedad originalísihay el sello de un verdadero "chic," la introma en dichos atavíos, y es la siducción de dicha reforma, aunque ésta se preguiente: se frunce la falda versenta con exquisita mesura y notable diplomaticalmente en toda su altura, y ts'
cia, tal vez para no sorprender la vista de las
te ligero abullonado hace, . como
damas intransigentes, que no aceptan desde
es natural, que en la orilla resul
Juego la llegada de una novedad audaz.
te un "vacío," semejante al que
En los modelos cit,•dos, cuya procedencia
separa entre si los dientes de un
está firmada por uno de los más hábiles confestóo; el hueco dicho, deja ver
feccionadores de París, vemos algunos en que
hasta el tobillo, pero se llena con
la túnica, muy corta por el frente, se recogen,
el vuelo de un encaje que cubre
con ligeras y graciosas draperías, un poco más
en toda su extensión la abertura,
bajo que el nivel de la cadera, y siendo, como
y de este modo se atenúa la auson, muy largas por la parte de la espalda, tan
dacia de este movimiento de ia
largas como la misma falda, adelgazan en exfalda.
tremo la silueta y la hacen aparecer en toda
La Moda predice, con grao sesu fina prolongación. Las transparencias de
guridad, el advenimiento de las
encaje, guardan, ciertamente, una caída vertúnicas de tul negro, sembrado
tical sin movimiento de drapería, pero las túni- Sombrero de terciopelo adornado con lazos de listón.- Abrigo maoto para salida de teatro. de aplicaciones, hechas con encas de satín, de charmeuse o de crespón de Chi- Traje estilo "demi-taillenr" hecho en terciopelo o paño ligero.--Sombrero
caje crudo, las cuales se colocan
na, que se estrechan en la parte inferior y por
de fieltro blanco, fin de estación.
sobre un fondo de satín blanco.
la espalda, retornan hacia arriba y suben coEstas lindas túnicas se estrechaquetamente, dibujando de este modo un marcado estilo
rán al derredor d~J talle, por medio de un aocho galón
lo,"
o
bien,
terminando
en
bellotas
de
seda,
se
les
recode "paniers."
de oro, que bajará después a Jo largo de la túnica, terge con una jal'eta muy amplia, y oculta a la vista de los
minando en bellotas de oro o en flecos de perlas.
Otras túnicas, abiertas por el medio y en toda su altura,
admiradores de tan bellos atavíos. Para acompañar a
forman anchos pliegues al derredor del talle, y las
los trajes de satín blanco se hacen jaquets de seda en
Otras túnicas se harán en fino eccaje blanco, abiertas
puntas se anudan artísticamente en "esquinas de pañueun sólo color, y los matices . preferidos a ese respecto
por un lado y recogidas a la altura de la cadera, como

CROi\JICA

formando allí un pequeño faldón.
Del otro lado bajan libremente
hasta el nivel de la rodilla, cortadas en punta, en la cual lleva
un volante de tul liso, plegado;
pero Jo que hace notablemente
original este género de "toilettes," es que toda la parte de la
falda en donde reposa la túnica,
es blanca, y el resto, a partir del
volante de encaje, es de uu color
vivo, como rosa, cereza, verde
luz, azul turquesa, y rosa de Chi·
na. Esta misma combinación se
observa en las túnicas de Chaotilly negro, el cual se transparenta sobre seda negra, pero la parte inferior es de satín violeta,
azul antiguo, rosa marchito y violeta púrpura. Ioútil parece advertir a nuestras lectoras, que tan
a !revida y elegante disposición
de los trajes de noche, requiere
un gusto exquisito por parte de
los confecciooadores, pues de lo
contrario resultarán unos atavíos
extravagantes y ridículos, dignos
de un teatro de última clase o de
un circo de plazuela, p0rque las
a udacias de la Moda son como
esos rasg"s geniales de los grandes artistas: no pueden ser falsificadas por talentos mediocres,
sioo que requieren una inspiración elevada y fecunda.
Esta observación es de todo punto iodispeosable, lectoras mías,
al tratar de los bellos trajes que
la Moda primaveral nos ofrece,
para asistir a las reuniones eleg antes y a los bailes de gran lujo.
MARGARITA.

S~ncillo y elegante peinado co~ la raya a 1~ derech~ y el pel_o ondulado.- Sombrero-toca de terciopelo, de media estac1ón.- Pe1oado para baile o recepc1ón.- Ongrnal tra¡e de paseo.-Ultima creación para traje de calle.

En el siglo X VII la pañoleta hizo una aparición sensacional. Aunque a veces se le llama "Embustera" cu. bría realidades tan liadas que tenía el derecho de defenderse de la impostura.

En el reinado de Luis XV la pañoleta, según la moda
importada por la reina María Leczinska, se llevaba sobre la cabeza y se ataba debajo de la barbilla, entonces
se parecía más a una cofia que a una pañoleta. Después
vino a parar sobre los hombros, por Jo que tomó más
importancia y bajo Luis XVI fué el complemento de los
vestidos.
Sobre los grabados de aquella época vemos damas con
enormes pañoletas que se atabao por delante; esta moda
fué iniciada por la reina María Antonieta.
Hacia fioes del reinado, cuando la Hevolución iba
anunciándose ya, la pañoleta se ató detrás del talle. El
Imperio la amplificó más aúo, entonces era casi un chal.

De sencilla que fué
al principio se convir•
tió en lujosa y se hizo
el confidente de la mujer que ya no podía pasar sin ella; y llegó a
cometer locuras por ese
atavío ligero de encaje,
la gasa, la muselina, el
lioó y el organdi formarou su fvodo y los
encajes más lindos vinieron después a juguetear a su alrededor.
palpitando al menor soplo con emoción encantadora.
El papel de la pañoleta después de 1830
fué muy secundario.
Aun se llevan y se•
guirán llevándose pa·
ñoletas, auoque les hemos variado e l nombre
substituyéndolo por el
de fichús que se confeccionan de todas clases: de seda, de gasa
de color, de muselina
de seda con franjas,
con encajes y con frescas guirnaldas ribeteando sus bordes. Se ha.
ceo grandes, pequeñas:
medianas; e l eterno
juego de va ivén es familiar a esta prenda
que se sostiene a pesar
de las revoluciones del
trapo, y aunque la grao
pañoleta Luis XVI no
es ya el complemento
indispensable del .tocado, sigue sieodo, a veces, un lindo adorno eu
los trajes de ceremonia o reunión.
Las vestes de encaje
son un derivado de es•
te lindo accesorio.

000

Por lo genera l, la gente frívola habla mucho. Suele
no carecer de cultura y a veces posee una erudición insoportable, con que os abruma de una manera despiadada. Meaos mal cuaodo la eru:l.ición es de algo serio e
instructivo; pero si es de cosas que no inte resan por su
frivolidad o insulsez, al escuchar esa palabra que nos
persigue implacable, aborrécese la sociedad y se pieosa
.:on fruición en el desierto ..... .

�EL MUNDO ILUSTRADO

VALS
I
"QUAND L'AMOUR MEURT"

DIRECCION

AMERICAN BEAUTY: Su carta ha llegado con tanto retraso, que tal vez ya no es oportuna mi respuesta.
Ruego a usted que si aún le es útil, se sirva darme su
dirección particular, a fin de contestar ampliamente a
su pregunta.

BUENAS NOTICIAS

CLAVELLINA; Me informan ya respecto del joven por
el cual usted me pregunta y afortunadamente no tuvo
nada qué sufrir en los terribles acontecimientos, ocurridos durante "la decena trágica." ' Reciba usted mis felitaciones por tao feliz suceso, y puede creer que éste es
un verdadero _milagro, pues los alumnos de la Escuela de
Aspirantes se encontraron en gravísimo peligro en el
transcurso de ese largo combate, cuyo recuerdo no puede borrarse aún de nuestra memoria, en la que ha de
jado impresas hondas y dolorosas huellas.
Su novio es un muchacho valiente y patriota; así lo
juzgan sus amigos y maestros; usted debe estar orgullosa de ser amada por él, y si no le ha escrito últimamente será, sin duda, por el exceso de sus ocup?ciones, pero nunca por desvío hacia usted. Espere con calma, y
acaso a esta fecha. ya habrá recibido la carta que con
tanto afán espera.

DOS RESPUESTAS.

CURIOSA: Me pregunta usted ¿ por qué las almas tristes son más afectas al drama, y las alegres a la comedia
el sainete o los espectáculos risueños y ligeros, cuand~
debía ser lo contrario, por un justo instinto de compensación? ...... Para contestar debidamente a su pregunta
sería preciso darle razones filt)SÓficas cuya profundidad
no está a mi alcance; pero, considerando el asunto de
u~, modo genera_!, le diré que la causa de esa predilecc1on es muy fácil de comprenderse, porque las aficiones
i~tim&lt;!-5 s~ deducen del propio temperamento. Los espír~tus rnchnados a la melancolía gustan de tener expansiones de ese género, y por eso la contemplación de las
escenas dramáticas les sirvee de grato desahogo en vez
de hacerlos sufrir. Lo mismo sucede con las personas
de buen humor: necesitan la risa y la alegría como un
elemento en el cual se sienten más satisfechas. y por eso
buscan 1~ diversiones ligeras, cómicas y graciosas, pues
la tragedia y el drama repugnan a sus gustos interiores.
En estos casos la compensación se convierte en esfuerzo penoso, y por tal motivo se rechaza francamente, como todo lo que molesta y no hay urgencia de sufrirlo.
Si usted es alegre vaya a ver comedias y sainetes, sin
preocuparse porque sus amigas le llamen inculta y tonta, en vista de su resistencia para asistir a los dramas
emocionantes.
Es preciso tener firmeza de criterio y libertad en los
actos personales, ¿no es cierto?

MODELO

AMADA: Doy a usted el modelo que desea de traje para calle Está hecho en sarga café obscuro, y por único
adorno lleva angostos galones de soutacbe, en el mismo
color, y botones forrados de seda en un tono más sombrío.
Espero que dicho modelo será de su agrado.

RETRATO PERDIDO

UN PINTOR: ,El caso de usted es muy difícil de resolverse, pues flota una atmósfera de misterio en todos los
hechos que me refiere con tanta exactitud.
Tenía usted en su taller, colocado sobre el caballete
de pintura y ya casi terminado, el retrato de una hermosa joven que le sirvió de modelo, y este cuadro, juzgado
por personas competentes como una obra de grao mérito, ha desaparecido de su sitio y no se ha podido encontrar en ninguna parte. "¿Quién se lo ha robado?" ....
Esa es la pregunta ansiosa que usted me hace, y para
esclarecer un poco e l misterio, se sirve darme los siguientes datos: su esposa es una dama de exquisita educación y realmente virtuosa. Sin embargo; a pesar del
dominio que tiene sobre sí misma, usted ha comprendido que sufre mucho y en silencio por los celos que le
inspira la citada modelo.
Varias veces ha evitado conversación sobre ese punto, y
cuando usted le ha propuesto ir al taller para contemplar su cuadro, compartiendo asi el justo entusiasmo que
su éxito le producía, ella, con hábiles pretextos, ha eludido ese compromiso y nunca ha querido acompañar a
usted en tal visita.
Por semejantes datos teme que su esposa baya hecho
desaparecer el retrato, pero también recela que la misma muchacha, cuya belleza le ha inspirado esa obra de
arte, sea la autora del robo, porque siendo como es, profundamente codiciosa y teniendo tan malos sentimientos
como hermosa figura, es muy posible creer que haya cometido tan fea acción, para obligar a usted, ya que tan
empeñado está en hacer dicho cuadro, a pagarle nuevamente por otra serie de sesiones, y así gozará de dobles
honorarios.
Esta es, a mi entenrler, la explicación aceptable del
misterio que tanto preocupa a usted; es imposible que
su esposa sea la autora de un hurto de ese género, pues
su talento, su virtud y hasta su educación, se sublevarían al solo pensamiento de tan innoble conducta. Las
mujeres honradas y decentes, sufren ocultos martirios
por los celos, y cuando ya no pueden ni deben reprimirlos. saben mostrarlos con noble ;;ltivez, retirando su
corazón de quien así lo ha herido, pero nunca toman

MODAS PRIMA VERA LES

BLANCA: Ya tenemos muchas noticias sot,re algunas
novedades que nos traerá la Primavera, respecto de
modas y confecciones. Desde luego le digo, aún cuando
me causa pena contrariar sus esperanzas, que las faldas
se usarán algo más amplias de lo que hoy se llevan, y la
privanza de los "recogidos,'' harán más notable esa innovación, pues las telas fruncidas darán un aspecto marcado de "paniers" a los trajes femeninos. Ya era necesaria esta reforma, porque la estrechez de los actuales
atavíos, es no sólo fea, sino completamente indecorosa.
En cuanto a los guantes, pueden llevarse de hilo, siempre que sea para salidas de mañana, a la calle, a paseo,
o a visitas de confianza En cualquier otro caso deben
preferirse los de cabritilla o piel de Suecia.

POSTAL

TAHOSER: Mil gracias por su linda postal; más, no reconozco su letra y creo que es usted otra persona de la
que me ha escrito bajo ese nombre.
MARGARITA.

venganzas ruines que no caben en almas rectas y levantadas.
Procure usted obligar a esa mala muchacha a que
diga la verdad, y sin duda recobrará su cuadro predilecto, lo cual sinceramente le deseo.

Para mondar las manzanas con facilidad, bast« remojarlas en agua caliente.
o o o
Para cortar fácilmente el pan tierno basta calentar el
cuchillo metiéndolo en agua caliente.
De este modo se pueden cortar rebanadas muy finas.

Zusette abandonó el salón sin ser vista .
Trémula y nerviosa entró en el jardín y re•
clinóse junto a un gran árbol.
La oscuridad era completa.
El silencio, profundo.
Zusette estaba intensamente pálida y una
angustiosa fatiga se apoderó de su hermoso
cuerpo. En un instante cruzaron por su
mente las ideas atropellándose en enorme
confusión: el traidor dando el brazo a la
señorita de X; después la carcajada cruel
y burlona de las marquesas, una frase satírica, otra de despecho, unos que acuden,
otros que preguntan, que se rien o que se
asombran y ella c;ue, llena de dolor y de
ira, de rabia y de angustia, escapa por una
puertecilla.
Allí, en aquel fastuoso salón, nacían alegremente las ilusiones. Aquí, en este oscuro jardín, morían con muerte desgarradora; ali! la alegría matutina, aqui el véspero
languideciente; allí lo que empieza, aqui lo
que fenece.
Allí, allí se rie y se goza, como se goza
y se rfe cuando surge el amor, mientras
~quí todo está triste ~. nostálgico como
cuando el amor muere. . ...

II
"ENCHANTÉE"
Aquella linda calandria nunca había salido de su dorada jaula. Arrancada desde
muy joven a las caricias maternales y a la
libertad del bosque, fué conducida al castillo para servir de distracción a sus dueños. No conocía a las flores, no sabía cantar el himno de la mañana; nunca había corrido por la pradera ni volado de árbol en
árbol en e l bosque frondoso.
Había llegado el tiempo de la emigración
de las aves hacia el Norte. Bandadas de
pajarillos cruzaban el espacio en busca de
otros climas. Aquella tarde pasaron muy
cerca del castillo varios jilgueros. Uno de
ellos se apartó del conjunto, se introdujo en
el patio y posándose en la rama de un arbusto entonó una melodiosa canción de despedida a la Primavera.
Aquella fué la más dulce y arrobadora
canción que se !:aya oído. La calandria la
escuchó embelesada y batió sus alas de alegría.
¡Fué el único instante feliz de su vida!
Como todas, su dicha fué corta.
El jilguero tendió el vuelo y fué alejándose en el horizonte.
La calandria quedó como petrificada observando el sitio por donde habla desaparecido el tierno cantor; sintió ansias de seguirle, anhelos de acl•mpañarle, pero estaba presa y ...... no pudo.
Quedóse mirando fijamente al horizonte,
pero con ojos sin vista, quieta, inmóvil, encantada . ....
III

"VALSE TRISTE"

Su salud está en el suelo.
Su cabeza, en "pose" romántica, cae sobre el diván.
"Ella" entra furtiva en la habitación.
Llena de ternura estampa un ardoroso
beso en los labios del poeta, que en ese
momento sueña con ilusiones irrealizables
y quiméricos anhelos.... ..
Y mientras el bardo sigue en su plácido
sueño, ella se retira cautelosamente con el
pecho abrasado en •·amorosa" pasión.

La luna lanza sus melancólicos rayos sobre un paraje ~litar~o y sombri&lt;;&gt;, imp~egnado de g~and1osa tristeza: ~IDa isla desierta en medio de uo mar glacial.
Todo está muerto en aquellas misteriosas
soledades.
.
.
.
. Los grandes hielos seme¡an árboles SID
vida.
La noche polar reina en aquel pasaje de
grandes moles heladas Y de témpanos floV
!antes.
Un aire frío cruza por entre los hielos
silbando entre las grietas y las ranuras y
"LENTEMENT"
produciendo una música lánguida y quejumbrosa.
Desfallecido, extenuado por tao horrible
El aire pasa y llega veloz a la vieja Eu- sufrimiento, se había arrojado en un siropa llevando entre sus ondas las melancó· llón.
licas notas de un "vals triste." muy triste,
El dolor oprimía su pecho, las lágrimas
de una tristeza desoladora......
asomaban a sus ojos y "lentamente" resba!aban por sus pálidas mejillas.
IV
En aquel momento despreció la vida,
amó el no ser y mientras su mente febril
"AMOUREUSE"
se entregaba a los más extraños pensamientos, las campanas de la vecina iglesia doEl trovador duerme junto a la ojival ven- blaban "lentamente" por el alma de la jotana.
ven que acababa de fallecer....

Era su adorada, su bella adorada, linda
como un botón de pétalos de Aurora y hermosa -:orno una tarde prim.iveral.
"Lentamente," el Sol hundía en el horizonte su hermoso disco de fuego.
"Lentamente," caminaban varias personas llevando un féretro cubierto de flores
hacia un sitio triste y solitario... .
"Lentamente"......
VI
"LA VIUDA ALEGRE"
El "chamoagne" se ríe de las grisetas.
Las grisetas se rfen de los hombres.
Uo buen rato habíase pasado entre galanteos de gomoso.y gazmoñeríasde coqueta.
El salón está alegre, festivo, ruidoso: pero la orquesta modula algo que a un tiempo sabe a risa y a pesares.
Apágase el bullicio por un momento y
entra "Veinte Millones."
Hay murmurios de admiración y adulaciones de vasallaje.
Todos se inclinan con interesado gesto.
Solamente el "caballero preferido," en

ra.•go de sinceridad, continúa durmiendo
traoquilamenle.
·•Veinte millones" cruza triste en su ale·
gría.
.
.
. .
. Las rnevitabl~s leyes del sentimiento empiezan ª cumphrse.
El Amor y la Música se dan el brazo y
traen al Vals, que es el carro de rosas conductor de los amantes.
"Veinte millones" deja de ser "Veinte
Millones" para convertirse en corazón que
siente, en mujer que ama con ternura, en
Ana perdidamente enamorada de Danilo.
Es el triunfo de la sinceridad, que va a
gozar de su ventura a la terraza, lejos de
la mundana algarabía .
Allí, entre el claro oscuro de la penumbra adivínanse las ondulaciones rítmicas de
una pareja que se entrega al va ls.
En medio de la ténue melodía pareció
oirse un chasquido juguetón y confuso. suave como chocar de labios que se codician ....
· · · · Es la copa de "cha mpagne" cooque
celebran su criunfo los enamo ra dos.
F AUSTO GARCÍA RIVERA.

�,

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO I L:::U:::S:::T:::::=R=A=D=O===============~~=======

DIOASE LA VERDAD.

~. Allan Armadale, " refiero el
Señor Wilkie Collins, " decía la
verdad á derecha y á izquierda
bajo todas circunstancias." E so
le ocasionó algunas veces dificultades con cierta clase de gente,
pero le dió una reputación que
hacía su palabra tan buena como
el oro; para Allan, era lo más
natural, decían sus amigos "porque no sabía hacer otra cosa."
El hábito de decir la verdad era.
tan bueno para él como para
los demás. Si se desea establecer
un negocio que dure aún después de que el fundador desaparezca, véndanse buenas mercancías, y dígase la verdad sohe .
ellas mientras se pued1t mover la
lengua. Desde el primer momento de su introducción, nosotros
.hemos dicho la verdad acerca de la
PREPARACION de WAMPOLE

y ahora el público la compra, sin
hacer ninguna pregunta. Se ha
descubierto que efectúa ahora y
siempre lo que nosotros prometimos, y así se confía en ella
como un hombre tiene confianzu
en el sólido y vetusto puente de
piedra que ha sostenido el tráfico
de varias generaciones. Es tan
sabrosa como la miel y contiene
una solución de un extracto que
se obtiene de Hígados l'uroS' de
Bacalao, combinados con Jarabe
de Hipofosfitos Compuesto, y
Extractos de Malta y Cerezo Silvestre. Tomada antes de las
comidas aumenta el apetito y es
completamente distinta del nauseabundo aceite de hígado de
bacalao y de sus emulsiones. En
casos de Anemia, Debilidad N erviosa, Tísis y las Enfermedades
Agotantes, ha merecido la confianza que en ella ponen los doctores y el público de todas partes.
El Dr. G. Parra, Profesor en la
Escuela Nacional de México, dice:
'' Esta magnífica preparación produce excelentes resultados en
numerosas afecciones del aparato
\'espiratorio.,, En las Boticas.

Las Voces de la noche

-

Las miradas de la luna, blancas y suaves
como los jazmines, po!len albura en la dilatada extensión de los campos.
Y el silencio de la soledad, claridades en
los sentidos.
Discurriendo por los senderos en la noche, bañados por la luz de la luna y esclar ecida el alma por la paz que nos rodea,
sentimos solicitada nuestra a tención por
diversas voces; profundas y sabias, misteriosas y prudentes, voces de la soledad, del
agua, del corazón y del camioante Y escucháodolas, nuestra alma se hace lumioosa, como la luna , y como el silencio diáfana, y así cual si fuéramos camino de la
eternidad, perdemos toda pesadumbre.

Ninguna voz tan llena de ritmo, ninguna
otra voz tan -rica en sonoridad.
Oyéndola, fluye a nuestro corazón la sana alegría, y en nuestra alma resurgen los
locos afanes de nuestros ensaeños.
Voz del sentimiento, de la armoníá y de
la perseverancia, de la libertad y del anhelo, es la voz cantarina del agua corriente
en las zarzas y los rosales. sobre techos de
peñas duras o de arena blanda y como de
oro.
LA VOZ DEL CORAZON.

las piedras menudas de los arroyos, copiando la plata rutilante de las estrellas; a quejumbre de guitarra cuando entre peñascos
·se deshace simulando eñsartas de perlas; a
rugidos de leones cuando salta en la torrentera, coronándose de espumas.

~~~~P!jl!!~

Era a principios del mes de julio cuando en mi alma se iofiltró la sublime visión
de que lo iba a ver, de que iba a hablar
con Rolando. ¡Oh, consoladora esperanza,
tú traes al alma transida de dolor, destellos
de sublime ventura, momentos de fantásti·

QlfANOS, TUMOltll.S, ALMORRANAS, Hl!!RIDAS, PUSTULAS, LLAQAS,
ULCERAS, QUEMADURAS, FISTULAS, ERUPCIONES, eTo.. eTO,
011. VENTA EN TODAS LAS DROQUII.RIAS '/ BOTICAS,

A 25 CENTAVOS LA CAJA.
110 ae enouentre, ae despaobatranoo de porte, enviando
oon el pedido en sellos de oorreo S0,80· on. por 9&amp;da oaJa y por docena S2.62,al Depositarlo general, SR, RAFAEL •• ORTEQA, .,.. OALLE De IIANRIQUE N9 ea.

Para loa lugares donde

Al'AltTADO 484f,

1

Usted no Qnlere es·
pe r ar Indefinida•
mente para que de·
sap..rezcan esos b .. rros, irranos ó erup·
clones en su car.. 6
,,, en su cuello. Lo
, aconsej.ble es cu. rárselos pronto.• · Quizá en 1.. semana
próxima, usted tentrá oue concurrir á
alirun baile 6 banQuete Y sin dud.. usted
no Querrá Que sea repulsivo el 11specto de
su rostro. Convénzase Ud. p0r si misma
de Que un tarro de Crema Sirene

IIEX.100,

D, P,

El :m.a.yor
disolvente del Acido úrico
~ara abreviar 7 evilar laa Criala de

GOTA, ARENILLA, REUMATISMO
CÓLICOS NEFRÍTICOS
r
comad al unas medida•

dla,

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Los poro~ del cutis Y del. cuero cabelludo deben mantenerse siempre
limpios y abiertos con el legitimo y puro .Jabón Boratado de

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Esto devolve_ri\ a l ci¡tis su limpieza natural y al cabello sus
suaves ondulaciones. Después de vestirse y después del bailo
siempre deben usarse los Polvos de Talco BoratadodeMennen
Ambas vreparacloaes son absolutamente para,y suaves, mi~ntrasque sus cu."
alidades calruantes los hacen ideales para el cutis mas suave y delicado.

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Ser Bella
La belleza es la g loriosa corona de la
mujer. El don más apreciado y más
deseado. Y toda mujer puede aumentar su belleza de una manera maravillosa dándole el debido cuidado y
atención. No se debe poner nunca
en el cutis nada que no se sepa que
es pnro y suave. Nunca debe de
usarse nada que obstruya 6 esmalte
los poros.

J. MU~OZ SAN RO MAN.

l~~~~a~=m~~}p:~~:e
siempre es eficaz, Millares de personas curadas por ella testifican
sus maravillosos re~ultadoe, y por eso es que se ha hecho la pre•
ferida del público. Basta usarla una vez para tenerla siempre en
prevención. Produce efectos segurísimos en

1

Afeadores Siempre Curados en Cinco Días.

Esta voz, que es la que más constantemente oimos, siéndonos la más desconocida,
nos dice así en ~¡ silenci~, en la sole_dad y
en la noche: Criatura, de¡a el paso hbre a
tus deseos. Ellos son la fuente _de tu vida,
el por qué de tu acelerado cammar.
Tú eres de la eternidad, y es tu deseo un
contra los Barros, 101 extirpa en
aoticipo de tu vida eterna.
Un átomo de tu existencia eres en el pre- pocos días y de Que no h•:V granos, erupLA VOZ DE LA SOLEDAD.
ciones
:v barros Que no se curen con certesente; el mayor tiempo fué y será.
n con esta m .., ..vlllos• p0m,.d1t.. cur..tl·
¡ Cuán profuoda es esta voz 1
Er~s un eslabón de la cad~na, un segui:ido v"• antiséptica Y bermose..,1or" -TARRO
Nace de las entrañas de )a tierra, hechas d?l di:t, una rosa. del rosal. no eres DI el f,!.00.-POR OOBREO OERTU'IOADA $2.:15
En México: J. L• b ,dlé Bues. Avenida
de fuego por comulgar con el sol en cada d1a, DI el r_o~al, 01 la cadena.
San Fr..nr.tsco 43.-J, b•nn,en, Fél!z y Oo.
dia, y de )as misteriosas regiones del cielo Haz re,v1v1r ea cada m~mento tu espe- Ave. San FrllDCISC0 39.- .T. Ulb1eln Bues.
purísimo.
rai:iza, as1 como el sol revive, y renace la A ve, Bollvar 25.
Voz es de consuelo en la honda pena Primavera.
que mortalmente oos hiere el corazoo; de
Pon en el logro de -cada esperanza_ un _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _, _
a liento en la esperanza, y de conformidad esfuerzo de tu voluntad, y te harás digno
ea Ja aciaga fortuna.
de la !ida.
.
.
ca dicha, que al quererla palpar, el genio
Oyéndola, nuestro pensamiento se r eplieAspira a ser hbre como el v1eoto; más del desengaño nos la deshace.
ga en sí mismo, y es así como solemos co- libre que el rey.
El iba a pedir permiso para disfrutar de
nocer nuestra debilidad o nuestro poderío,
No te aprisionen otras cadenas que las las delic:ias que dan los paseos y de los
la fuerza de nuestra fe del sioiestro sar- del Amor, porque en su prisión se labra tu placeres que proporciooa una noble famicasmo de nuestra duda.
victoria cootra la muerte.
lia, y tal vez si llegara hasta mi distante
También apreciamoJ más seguramente
Sólo en los brazos del Amor se es libre pueblo, hasta mi humilde hogar, pero no
la direccióo de nuestros pasos hacia el des- y generoso.
sucedió así; todo fué uoa faota~ía de mi
tioo, y el corazón es entonces cuando meFortifica tu fe de amor ea los dolores, mente loca, un sueño ilusorio de mi aturjor nos marca la ruta de nuestras vocacio • que ellos son las aguas milagrosas contra la dida imagioación que se borró con las
nes.
impureza.
crueles realidades del desengaño, con la
El espíritu, que se cree con alas para
Y nada como ser puro para alcanzar el dura prueba de la verdad, porque el tiemvolar, se halla dueño de sí, sobre la tierra, logro de la inmortalidad.
po en su veloz carrera marcó el término
tan espaciosa a la luz del día, como red.udel permiso, y él fiel cumplidor de su decida en la nocl:e, encontrándooos libre en
LA VOZ DEL CAMINANTE.
ber tornó de nuevo a su oficina, con lamenla soledad.
te llena de ilusiones y el alma embriagada
Esta voz tan sabia y tan profunda, por
De lejos nos viene un rumor acordado, de placer, sin recordar tan sólo por un mo-·
quien fuere escuchada no dejará de ser en- tras él una queja, en seguida una copla.
mento que la desventurada y fiel Beci lo
teodida.
Es la voz del camioante: música, senti- aguardaba impaciente, y que en esas lar-Todo hombre ea la soledad es como un miento, alegría. Música de uoos labios sin- gas horas que eternizan la impaciencia de
poeta. cuya alma sabe del eoigma de todos ceros, queja de uo corazón a p asionado, ale- la espera, ella había forjado la ilusión ele
los misterios, y niogún misterio como el de gría de uo alma sana y joven.
un casto idilio, del que tuvo que sen,ir el
esta voz que así nos habla del pasado como
A los oídos llega esta voz con ternura de estruendo de su caída, porque el haber
del porveoir.
plegaria o suspiro de amante
pensado verlo era uo nuevo dardo agregaVoz que es silencio, lo más solemne y
Nos trae, sin embargo, inquietud y zozo- do a su coroca de "mártir del amor."
grave de la vida.
bra.
Cuaodo se ama e l sufrimiento tiene no ·
Como si acariciaran coa espinas nuestro se que ardor heróico y sólo entonces se cocuerpo, así hiere nuestras carnes la saeta nocen las dulzuras del sacrificio, porque si ·
del cantar.
así no fuera, si ea medio del dolor no se
LA VOZ DEL AGUA.
Porque ella nos advierte de que no esta- encontrara alguna idea que oos consolara,
En la grandeza de la coche, suena a ri- mos solos, q~e un hombre se acere~, y con al~una f_é sacr~saota que ?ºS salvara, mi
sas de niños el agua que se desliza entre él el dolor viene a hacernos compaD1a.
ex1stenc1a hubiera sucumbido a las duras

l.~
1

Los Barros y Granos
asquero~os algunas
v~ces

épocas.

SALUD

DE LAS SENORAS

CEREVISINA
(Levadura seca de cerveza)

La CEREVISINA da maravillosos resultados en el
tratamiento de los furúnculos. En los enfermos que padecen de psoriasis, herpes ó eczéma, produce el mejor
éxito mejorando rapidamente su estado general, asi como
en el acné, la urticaria, etc.
i&amp;di..:;o:::::===P=A=R=I=S=,=8=,::::ru=:e=V=i=v=ie=n=n=e=y:::::e;:n=:to=d=a::s::l=a=s::F:::a::r=m=a=c:::i::a:::s:::::~:&gt;~

Ad ministrador,

J. .Lavista.

_Lea usted "La Semawa lllustradaº"

leyes que el Destioo me ha impuesto; y sin
embargo, este rudo combate ha templado
mi alma, ha solidificado mis sentimientos, me
ha convertido en sincera al extremo de no
poder ocultar lo que siento, de no poder
dejar de rendir culto en el templo de mi
corazóo a la imagen pura y digoa que recibe todos mis homenajes, de la que mi espíritu conservará eternos recuerdos que
por siempre serán los soberanos iovisibles
de mi pensamiento. ¡Ah! si nos fuera dd.ble arrancarnos el corazón, dejar de amar,
hacer que la razóo domioara a los sentimientos.

Cúrese Vd. en su domiGilio

¡Oh, Rolando, hoy que has dejado atrás
el placer, que se hao borrado de tu mente
las lisonjeras fra,es que de labios que no
te adorao oístes, hoy que festás triste, que
sientes la nostalgia de ayer, en medio de
la soledad que es donde el alma habla, re·
cuerda a la blooda, a la ilusa Beci, que
desde niña te amó, y dime si en tu conciencia no sientes el remordimiento de no haberla visto, de haberla despreciado por la
halagadora falsía de las que nuoca te serán
fieles como ella, que desconoce la traición,
la infidelidad, la veoganza y que para poderte amar por una eternidad, da a tu mal
cumplimiento la excusa de tu inoccocia por
lo joven que eres.
Por fin. ella, que tú ni aúo quieres ver,
será tu fiel defensora y en tus penas y contrariedades el dulce consuelo a tus dolores, y por taota abnegación sólo te pide
que no la olvides, que cuando tu a lma sea
removida por lúgubres peosamieotos su figura se alzará y disipará las visiones de tu
cenebro.
No importa que en este permiso tuyo no
nos hayamos visto y que ea otra suceda
igual, he peosado verte en otra mansió o
más sagrada y en presencia del Omoipotente, pues sólo en el cielo obtendré venturas, vine a la tierra a sufrir y amar.
DAFNE.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>��-

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lll

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

La estructura de los riñones

Calendario de la semana.

PERVNA FORTIFICANTE
MARAVILLOSO.

Esos órganos tan importantes del cuerpo humano, se componen de innumerables
tubos o duetos diminutos, por los cuales cir..:ula la sangre, de la cual recoie el exce·
LUNES 17.
so de agua y las impurezas de la misma, en su procedimiento admirable de filtración
y expulsión. Como se comprenderá sin gran esfuerzo, si por cualquier causa esos
conductos delicados llegan a obstruirse parcial o totalmente, ese trabajo que se aseSantos Patricio y Agrícola Obispos y
meja al de un alambique con su tubería en espiral, se dificulta o imposibilita, y el Confesores y San José de Arimatea discíresultado inmediato es en muchos casos una general perturbación. Muchas son las
Ofi ·
· d •1 f
I d 1S 1 d
causas que pueden motivar esa obstrucción, que lleva siempre consigo un resultado P~ 0 e a va or.- . cio_ Y ~isa e ª ~grave y hasta fatal; pero como no es posible que todo el mundo las conozca para pre- na, hoy y en los dos d1as s1gu1entes, con n·
venirlas, queremos indicar la manera de suprimirlas cuando aparezcan ó se mani- to simple, pero nn se permite la celebrafiesten. Al notarse, pues, la menor novedad en esos órganos, procédase inmediata· ción de misas privadas de difunto ni cualmente a corregirla, lo que se obtendrá siempre con el uso de la siguiente fórmula,
.
t
f
'
O
que nunca falla en tales casos. Extracto compuesto vegetal Arvelioa 15 gramos, Ja· quiera ra vo iva.
rabe compuesto de hipofosfitos 45 gramos, Jarabe compuesto de zarzaparrilla 6o
MARTES 18.
gramos.
Todas estas sustancias se pueden comprar en cualquier Droguería sin que sea
preciso llevar prescripción facultiva. Mézclense bien y tómese una cucharadita des·
San Gabriel Arcángel. San Cirilo Jeropués de cada comida v otra por la noche, teniendo cuidado de agitar bién el frasco
.
.
antes de usarlo. Siguiéndose estas indicaciones el mal quedará cortado en poco solymitano Obispo, Confesor Y Doctor, (su
tiempo.
fiesta el día 20.) Santos Braulio Obispo
Confesor y Narciso Obispo Mártir.

of\OBACION

¡,..-

DE

MEDICINA DE PARIS

Píldoras

'Y

Jarabe·

BLANCARD
12
DOSIS

LOUVRE
l?ARIS

Vista General de los Grandes Almactnu 4el Louvre

Los GRANDES ALMACENES DEL LOUVRE, cuyos amplios
ensanches han. sido un aco¡ltecimiento memorable no ~ólo en París, pero
en todo el mundo, han dado mucha má, importancia á sus secciones de
mercancias, así como á todos sus servicios.
Las expediciones y remesas para todos los paises se hacen con má&lt;;
rapidez que antes. El acopio y selección de los géneros son mayores, y lo,;
productos más selectos de las grandes industrías de lujo están representados con inmejorable profusión.
La clientela aristocrática de todas las cortes y capitales. asi como de
las ciudades más importantes, hacen sus compras en el lindísimo Palacio
del gusto pa:risiense, y la Sociedad selecta de América se dirije á los
GRANDES ALMACENES DEL LOUVRE, porque allí todo es
más elegante y más barato que en los demás almacenes.
OFICINA DE PEDIDOS, CATÁLOGOS Y MUESTRAS:

ft'IE:lICO

La. popnla.r ba.ila.ri na. es pafio1a se
expresa como signe acer&lt;·a do la
PEl'tU::-iA: Considero la PERU:N"A
MIÉRCOLES 19
como el mejor tónico que he experimentado. Para los nervios después ele! canLa Conmemoración solemne de Señor
sancio es un fortificante maravilloso.
Sau José, Esposo de la Santísima Virgen Me curó radicalmente. Pila.r Monterde,
María, cuyo oficio se traslada al 2 de Abril Tea.tro Principa.1, Ciudad de Méjico,
como á su cede propia. -En Catedral y
Basílica quinta y última ceremonia de la
Seña por la mañana, al cantarse el Himno
de vísperas.-Por la tarde a las cuatro co·
mieoza el oficio de Tinieblas, que termina
a las siete de la noche.

Para obtener un

hermoso Pecho

á 6 Pildoras
1 á3 Cuchar

GHANUE8 ALMACENE~ DEL

Jlvenida Gineo de lY!ayo, 32. Oespaeho 414

Apartado postal 1908. Mexlco D. F., Telefono Erlc 1612.

STA. PILAR MONTEROE.

JUEVl!S 20.

La Cena del Señor o sea la Institución
del Santísimo Sacramento de la Eucaristía.
Sao Cirilo Jerosolymitaoo Obispo Confesor, y Doctor (del día 18) cuyo oficio se
suprime, por no tener ya derecho a la traslación.-Saotos Cutberto y Vulfraoo Obispos Confesores y Santa Eufemia Mártir.En el templo de Sao Felipe de Jesús, por
privilegio de la Santa Sede, se celebra una
misa privada antes de los oficios del día,
entre siete y siete y , media de la maña-

na.
VtERNl!S 21.

La Parasceve. Nuestra Señora de la So·
Jedad. Sao Benito Abad, fundador de los
Benedictinos, cu yo oficio se suprime, porque conbrme a las nuevas disposiciones
de la Santa Sede, las fiestas de rito doble
mayor no tienen ya derecho a la traslación
cuando eu su día no se pueden celebrar.Oficios en todas las iglesias. En Catedral
comienzan a las ocho de la mañana y oficia el Prelado Diocesano.- De las doce
del día a las tres de la tarde ejercicios de
las Agoofas del Señor o sean las Siete Pa·
labras en la Profesa, Santo Domingo, Santa Teresa la Antigua, Santuario de los Angeles y otras iglesias.
SÁBADO

22.

Todos saben Que la opulPncla de las for•
mas del pecho es mu.r 1&lt;pr.-cl1&lt;dH. de los
oriental e• y Que sus muJ..res enbtenden
maravlllosan,enteel arte do, adQulrlresta
robu•tez, aue no siempre la da 11&lt; .Natu•
raleza.
Fuer a del Oriente, un hermO!'O pe&lt;'ho es
Igualmente con•ldera lo Pn todas partes
OUH.l l&amp;bx1&gt;reslón mil~ perfecta de la belleza femenlo,.; adem~ es el •lgno aproxlmad1&lt;mente cierto de unH. salud floreciente Par1&lt; adoulrlr este de.arrollo oue
hace tan elPgllnte y tan ~ed uctora á la
mujer. nn hH.Y 01&lt;da má&gt;i flflc•z ni mPJnr
Pl\fll \&amp; salud Que lllS PlLULES 0BIJINTALE8.
"Estas píldoras tlenfln, en
efecto, la virtud de desarro11..r y de recnn,tltulr los pechos, de tort1&lt;\ecer los tell·
dos, de borr1&lt;r los relieves
huesosos dA les bo., bros 7
de d,.r á todo el tusto una
gr&amp;elosalf()rdura
Oonvtenen á la Joven
;tw~Wl&gt;... Que se det11&lt;rroll1&lt; ..,.r co. · mo á la muJflr aue no ba
teotdo nuoc&amp; 6 oue ha
perdido IH. herrno,n,r1&lt; del
pecho. Obran e•tl·
mul!lndo ¡,. nl\tnralPZM. y e.•tn sin vto•
lencl1&lt;: de ahí su M.O•
clóo benéfloK sobre
la Hlud y también
1a est1&lt;hll1d&amp;d del resu\t,.dn prnductdo, el
ou1&lt;\ se m1&lt;ntl1&gt;ne despné.• pertect1&lt;meote,
!,as P1LULES OaJENTALES tlPnen. por lo
demá•,un,. oumbr•tlf,. mu.l' 1&lt;otlguH. y unl·
ver•1&lt;l. ( M..rc1&lt; depo,ttH.dH. según ¡,. ley).
Tr!lt1&lt;mlentn de dos meses 1&lt;proxlmad1&lt;mente, fácil de seirulr.
PrPr.tn: El frasco con noticia expllcatl·
v ... 6-3.~ rr ..oeos.
Dlrlirtrse al seiior D. J. R&amp;tlé. Carm"Céu tlco do, prlmerK OIH.Se, 5, Pllli•"l(e Verde1&lt;u
(Faubourg Muntm1&lt;rtre) Puís.
En México: J. L&amp;b&amp;dle. Buera.

Santos Octaviano Mártir y Catalina de
Suecia Virgen.- Oficios en todas las igle·
sias, aumentándose l.1 bendición de la fuente bautismal, solo en las parroquias y vicarias -Procesión solemne del Santísimo por
la noche en la Profesa y en alguna otra
iglesia.
DOMINGO 23.
Pascua de Resurrección, Santos Victoriano y Fidel Mártires, Santas Pelagia
Mártir, Herlinda y Reinalda Vírgenes.Oficio y misa de la fiesta del día: rito doble
de primera clase con Octava privilegiada
y ornamento blanco.

Oía.

PELIOROS

ile la juventud.

Desgrac:-adamente, el marino encuentra con
frecuencia los escollos más peligrosos en, las aguas
tran"uilas
d
'1
,
y vemos ª. menu o buques qm
escaparon mdemnes de las furiosas o~as ~el Ü?éano, chocar y
hundirse a la nsta del puerto y
de la }Jatria. En el mar de ltt
vida, el golfo entre dieciscis y
treint~ es especialmente peligroso,
y el numero de naufragios es incalculable. Es en ese p~ríodo
cuando las afecciones de los pulmones, de los nervios y de la sangre recog•m su presa, y las semillas de las enfermedades que estaban adormentadas desde la niüez,
brotan y se desarrollan. I~n el
joY_en la _ambición sobrepuja (i la
res1stcnma, y en la muchacha
la. misteriosa transformnción que
1a convierte on mujer, está llena
de especiales riesgos. .En es.1
época-para ambos sexos-un rcmouio y un prevenliro como la
PREPARACmN de WAMPOLE
se requiere con urgencia. Ayuda
á la digestión, limpia la. sa.igrC',
y con ~ns propiedacles tónica~
arira ht acción de cada órgano
y de cada .función del sistema.
Es ~an sabrosa como 'la miel y
conti\'Ue una solución do un extracto que ~e obtiene &lt;le HígaJos
Pnros de Bacalao, combinados
con Jarabe de Hipofosfitos Compnesto, ~xtractos de ;\falta y
Cerezo Silvestre. Es un científico ant íuoto contra las cau&amp;1s do
Clorosis, Debilidad, Desórdenes
do la Sangre, Escrófula, y las
Afecciones de los Pulmones. El
Doctor D. Orbaflanos, Profesor
en la E scuela Nacional de i\Iedícina de México, dice: "He
usado con el mejor éxito h~ Preparación de W:i.mpole en los ninos débiles, linfáticos y anémicos,
en las personas convalecientes y
en Jas afecciones de las vías respiratorias." :Nadie sufre un desengaño con esta. De venta en
todas la;; Droguerías y Boticas.

NA·Fé
LANORENI
la

contra
Tos, el Catarro

la Bronquitis

Cada año, al regreso de los parisienses a

rn qu':rida ciudad, junto con el afán de los

Para saber si un negro puede volverse
blanco, lo primero que hay que saber por
qué es_negro. El color d_e la raza etiópica
es d':b1do a_,una subst~nc1a colorante.. d&lt;;·
nomrnada m':Jaoum, compuesta pr10c1palmeote de hierro. }!'.l ~echo de figurar
este. cuerpo como pnnc1pal compooente,
ha sido la clave para resolver el problema.
Hoy: un negro pu~~e volverse blanco por
í?ed10 de la electnc1dad_; los rayos X coasht_uyen la forma de aplicación de la cornente.
. .
.
.
~¡ descubnm1eoto ha sido debido al
éxito del empleo}e l~s r~yos X para hacer
d~~parecer los aoto¡os, del rostro de los
nmos b_lancos.
~n vista de que de esta m~nera se destrma por completo la materia colorante
que _producíll: la señal ~el nacimiento, un
médico austriaco ha aplicado los rayos X
a un muchacho negro, resultando que todas
las partes expuestas a los rayos, quedaron
blanqueadas Los rayos X queman lamateria colorante. y entonces la piel queda
de un color blan_co de crema bastante agra·
dable. ~arece, sin embargo, que no sería
convemente tratar de blaoqu~ar _por completo a un negro, pues la aphcac1ón de los
ray~s para este fin podría ocasionar graves
accidentes. Con todo. podría llegarse a hace~ muy poco a poco, de modo que cualqu1e~ negro que te_n~a paciencia y dinero
su~c1eote para ~es1st1r y pagar una larga
sene de operac1ooes, puede convertirse en
b!anc?, respondiendo así, por medio de la
c1eo?ia, a la pregunta bíblica de si podrá
el etiope cambiar de color.

COGNAC

0

negocios, se encuentran con la noticia de
alguoos robos seosaciooalt,s perpetrados
por los señores bandidos cosmopolitas.
Ninguno tan delicioso comu éste.
Los comerciantes más particularmente
damnificados son los joyeros. los que, en su
mayor parte, son simples depositarios de
riquezas que les son confiadas a título de
VINO
depósito por los grandes fabricantes.
Son conocidas las hazañas de los escalad?res de murallas, y a los cuales la ciencia provee de métodos perfeccionados y de
útiles irreprochables, tales como el "canutill~ de pyrósforo," que les permite cortar
rápidamente la forradura más sólida de las
cajas más fuertes, para robar los valores
que contienen; pero, lo que el público conoce menos, son las innumerables y pequeñas est:a_ta~emas in_geniosameote empleadas
en per¡mc10 y detrimento de los iofortunarecetados en
dos joyeros.
He aquí algunas:
la Tists,
Un gentleman de pelo ya cano, de noble
apostura y C:ºº una roseta roja en el ojal,
la l]rlppe,
desea--exphca al atento comerciante--ofre1a Anemia,
cer a una nietecita, que está en vísperas de
contraer una dichosa unión, una sortija
la Neurastenia,
guarnecida de perlas y diamantes, de la
mejor calidad: no Je importa el precio, y
las Conoalescencla•.
solamente quiere algo bueno; y dicho esto,
E.tigir 111 firma ·
al momento tiene ante sí el mostrador lleno de anillos, delante de los cuales está sentado nuestro respetable anciano.
Para juzgar de ellos, se coloca dos o tres
eu sus dedos y eleva la mano arriba para
En todas las Farmacia&amp;
v~r ':l efecto que producen, y al mismo preciso mstaote, la otra mano, que la tiene
colocada en el mostrador, se apodera de un
Una colecci6n de
anillo que no le interesa, y con la ayuda de
-Papá, ¿ahora los vigilantes hacen la
postales. Para gasun pedacito de goma especial, arrastra el primera comunión ?
tos de correo envíenos 20 cts. en selles sin
anillo ocultado hasta el borde del mostra- l Por qué, mi hijo?
dor, apoderándose de él.
c:mcelar. A los agentes regalamos diamanEste movimiento tiene que haberse he- Porque come, "ªº con una ,·ela en la te;, pianos, maquinas de escribir, eic.
cho rápido y perfectamente ejecutado por mano....
SURAM MANUFACTURING CO
el especialista, que un instante después se
BOX 1.
BROOKLYN, N.
Y.
retira perplejo, asegurando que volverá al
día si_g~ieote con su _nietecita para elegir
defimt1vameole, y el Joyero, recogiendo su
mercadería, se viene a percibir- siempre
ta~de- de que ha sido víctima de un "grinch1sseur a la baoque.'.' El otro ya está leCAPITAL SURSORITO .................. $ 30.000.000.00
jos, y aunque se le atrapara, no se le enDE RESERVA ......... . ...................S 7.500.000
contraría nada.
Be.ce
descuentos
y vréstamos con y 11ln pre11da. Negocios en cuent&amp; corrten'8. ,rll'OII
Mientras esto pasa. una señora modesta·
y cobros sobre tod&amp;S latt pla11LS de la Reptibllca y el extranjero. y en 1reneral ioda clase
mente vestida, llega a comprar un lapicede &lt;'peraclones banoar!&amp;S con bancos, comerciales, lnaustrlales, proDletarlos y acnro de pl:ita, que paga re!igiosameote, y peszultores.
JIJ(lTJI BONOS D1' CAJA de 100, 500 Y 1,000 D88(ll,; qfn cut&gt;(ln, p&amp;g&amp;derns á 84'118 me11e11.
ca también en la confusión el anillo que ha
nando un tnteré!I de r.fneo por o!Pnt.o al ailo. Sobre Dep6,¡itrs á p\uo, cinco por ciento
quedado pegado en el reborde del mostra•
anual. En Depósitos á 1a vlata tres por ciento &amp;0u1&lt;\, d1&gt; $1,tv o en aelehUJte.
dor.
OoBBICSPONSALJIS: Todos los B..ncos de to,, EsiadUII o,.,xtc,,eos, l&gt;eu~clls Bank, Ber•
lío y sus sucursales en Londres. Bamburll'O. Bremen. llfunlch, Fra.nkfort. Dreeden
_"El tragatodo" es _u_n señor grueso muy
8letcbroeder. Berlín, Oomptolr Natlon&amp;I y Escompte, París. S. y OfH .. New York.-~a:
tlonalOlty Bank, New Y'ork.-Ftrst. Natlonal Ba.ulllerObmo !cago Vo&amp;".-G'nk.Oia.
miope, que desea utilizar un anillo antiguo
para colocarle perlas o diamantes; se le
presentan las piedras cuidadosamente envueltas en papel de seda. Se las acerca a
- - - - la cara para verlas bien y en un instante
preciso, de un lenglieta zo, pesca a lgunas
perlas. que se traga antes de retirarse sin
Marchita y arrugada á loe haber comprado nada.
"El golpe de cigarro" necesita aún más
- --- ---1ec1oc O
destreza: se practica por un elegante gen1
::ci~ªnfsi~
la~~"~ªn:s"ªr!:~.n:r~asº~C:;:~
tilhombre que se pres':ota al joyero con un
AGNEL, .-.-:101u11n..... t6, Avenue do J'Opére., PARIS ~
puro extra en su boquilla y, fumando, examina con el 1T ayor interés las piezas que se
~
le van presentando y de un golpe, en un - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -- - - - - -- - instante, le viene un fuerte estornud0-de
La,t:~~~Nr,,ºód'cY; lo que no e~táo librt: los más bien educa~ '
i'fEnclo• tuvo un dos-y env1a bruscament~ un'.'- humareda
ap aslonado ad olorosa a los OJOS de su vis a vis, al mismo
mlr•dor cuando
f
d
·
b
· contah&amp;
90 ailos,- 1e:npo que _un poco e centza cae so re el
Las&amp;rrug-1,s, la flo pano o terciopelo del mostrador, y excu·jedad d" las c&amp;r- sáodose y haciendo ademán de botar la ces1smpre es. eficaz. Millares de personas curadas por ella testifican
o iza, toma algún anillo, que por casualidad
sus_ marav1llos~s rc'l11ltados, y por eso es que se ha hecho la pre•
',;; .
/r,,; • iud del busto los queda siempre cerca de su mano, y luego,
fer1da d~l público. Basta usarla una vez para tenerla siempre en
1
:..¿
oauS&amp; el desprPn· con desagrado, se retira manifestando que
prevención. Produce efectos segurisimos en
,;,~ , "'--= 1U:,\en;~h1!~8~~¡~ nada le ha gustado.
QRIINOS, TUMORl!.S, 141.MORRIINIIS, Hl!.RIOAS, PUSTUl.148, I.I.IIQ/49,
- ~~- ~
miento de los tellMuchas otras maneras audaces de robar
UI.OERIIS, QUl!.MADURIIS, l"ISTUl.14S, 1!.RUPOIONES, ETO,. 1!.TO,
......,,_--.._
.._..,.
dos
,
· ¡·1stas
7 ""
P•ra subcutáneos
evitar todo pe d riamos
c1'tar,. pero, estos especia
01!. VENT/4 EN TOO/IS '-"S DROQUERl/48 '/ BOTIOAS.
eso Que env•J•co, porQue destruye la apa• que hemo~ descrito, bastan para demostrar
rtencla l uvenll, nad&amp; t&amp;n bueno como I&amp; con qué infinidad de ingeniosos pillos tieA 25 CEN A VOS LA CAJA.
Creme Sirene para embe- neo que hacer los joyeros.
Para los lugares donde no se enouentre, se despacha tnmoo de porte enviando
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sitarlo general, SR. R/41"141!.I. s. ORTEQII. &amp;• 0141.1.I!. DE MIINRIQUE N9 fl:l
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�BIBLJOTECA UNIVERC,ITAíllA
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FONDO RICARDO COVARRUSIAff
EL MUNDO ILUSTRADO

La Lección
Era muy hermoso ...... Por entre la obscuridad de los árboles añosos y tupidos se
destacaba la majestuosa silueta de la anciana sentada en su banco rústico de piedra. Su cabellera plateada e ra un nimbo
de luz. Y mientras pensaba, con sus manos
temblorosas tejía una corona de rosas, de
blancura nítida, para la frente pura de su
nieta que correteaba, correteaba sin cesar ..... .
Y er¡t. bella la nietecita. Se parecía mucho a 1~ virgen de Judea a quien todas las
noches rezaba con su a lma hermO!,a de diez
años.
•
La niña seguía corriendo, cogiendo mariposas, estrujando sus alas doradas y esparciéndolas al aire tibio y perfumado.

Registrado como artículo de segunda clase en 3 de Noviembre de 1894.-

Año XX.- Tomo 1.

Impreso en papel de las Fábricas de San Rafael .

México, Marzo 16 de 1913.

Número 11.

o o o

Era tarde ya, las sombras de la noche lo
envolvía tod'&lt;&gt; y la luna asomaba su cabeza
de vieja melancólica.
-Hija, hija mía, gritó la abu_e la, ven que
ya es tarde.
-Querida abuelita, toma un beso, toma
dos, aquí estoy ... .. . iy qué bien he corrido!
-Has hecho mal, hija mía querida, te
has sofocado ¡Mala... • Mala!
- Perdóname, abuela; pero mira ¡becogido tantas mariposas, sus alas parecen nubes, abuela!
- iMentirocilla! ¿Y dónde están?
-&lt;Dónde e~táo .... dónde estáol¿Tú me
perdonas? Toma un besito . . .. Era tao bonito .... que .... desbaraté sus alas doradas
al Sol.
-Mala .... ¡qué mala! Has hecho como
los hombres: veo a las niñas de almas de
oro y se las estrujan y mueren.
-iPobres niñas de alma de oro!
- Es la eterna lucha; mira hija, eres un
ángel. .. .
-&lt; Y vuelo 1
-Vida mía, tu alma es una azucena, pura, cándida y perfumada. Oye mi lección.
El mundo está formado por hombres y los
hombres, escucha bien, hija, son fieras ... .
Témeles, alma mía, témeles. Tu madre no
lo sabía .... ¡se lo enseñaste al nacer!
- ,Yo .... abuela?
-Sí .... Hija .... Témeles . .. .

UNA BUENA DIGESTION
es la base del bienestar.rSi el estómago no trabaja .s uficientemente las
sustancias de la nutrición y extrae incompletamente de los alimentos
las que son útile~ a ella, el organismo entero sufrirá las consecuencias
de este trastorno, apareciendo fenómenos como pérdida de fuerzas, dolores de cabeza, mala gana. nerviosidad y mal estado gener"al. Para
fortalecer a un estómago debilitado, mejorar la digestión y llevar el
apetito y las fuerzas a todo e l organi smo, los médicos recomiendan
siempre la universalmente conocida SOMATOSE.

000

Aquella noche y coaodo la abuela dormía profundamente, el ángel de aq·.iel hogar rezaba, sollozando y murmuraba ..... .
- iPerdóoame mi virgeocita, perdóname
por haber roto las alitas dora&lt;las a las mariposas! ¿Yo soy mala? Sí, como los hombres ...• ¡pobrecitos!. ..• perdónalos también. Mira, mi virgen: yo les voy a decir
que no sean malos con las oobres niñas de
alma de oro y que recen y que lloren. Y
riendo y bebiéndose sus lágrimas, se durmió ..... .
o o o

El tiempo se había tragado cinco años, y
con ellos había estirado el cuerpo de la
cándida nietezuela
La linda joven salía al campo al tender
la aurora su manto diamantino sobre e l bo·
rizonte blancuzco.
Buscaba flores para su virgen, y uo
día . .. . un día se encontró un joven her·
moso, cual la misma aurora, que se detuvo
a contemplarla con éxtasis amoroso.
-Señor, señor, ,p::tra qué so,s m;i_los con
las niñasl - Le preguntó cándidameáte
asiéndolo por un brazo.
-¿llfalo? ¿ Malo? ¿Quién os ha dicho eso,
lindísima joven?
-Mi abuelita. que dice siempre verdad.
-Señorita: oidme bien, pero ...... ¿quereís que nos sentemos bajo la enramada
cerca, doode los ruiseñores entonan canciooes de amor?
- Oh, sí, para que me expliquéis......
¿Pero, qué es amor ?
-Amor. no se puede definir. porque es
muy grande, muy hermoso, porque nace de
Dios, es lu~, es som~r~, es alet~o, es arruY.º• es tºes ia, es mus ica. · · · • · 1el amor se
s1ent_e.... .
1
- 1 i\h, qué bello es el amor.
-El amor es el beso .... ¿nunca habéis
besado?

-iSí, sí, a mi abuela!
-iOb, es muy diferente!
-Y .... ,por qué?
- Porque .... porque .... pero dadme uno
y lo sabreis ..... .
-iNo! ¡no! ¡porque si abuelita losabe!. . . . . .
-Uno ... . ¡por vuestra virgen!
- iNo! .. .. jno!
- Os lo pido de rodillas .. juno!..... .
- iCómo me tiembla el corazón! ;Tengo
deseos de llorar!
- Ese es el amor que se anida en tu alma de virgen, esa es la pasión que nubla
tu cerebro, ámame, ámame y que yo apure
contigo la copa del placer, y qu,; yo beba
en tus labios el néctar ddicioso.. ..
-i El beso .... el beso! ... ,
- iOh. por Dios .... Sí!

llorar todas las noches a la enramada de sus
amores ....
o o o
Agonizaba el Sol y la niña.
La abuela lloraba y rezaba ante la Virgen Dolorida.
- Abuela .... Abuela ... .
-Hija .. .. mi hija ... .
- Oyeme bien .... yo .... mu .... mu....
ero por .... que .... no .... me .... a ......
pr"º· ... preo .... dí. ... la . . .. 1.-c ... lec ...
cióo .... que .... me .. . . dis .... te .... En...
se . . . . ña ... . bi ... . en ... . a .... a . ... las...
ni. . . . ñas .... la ... . lec .... ción .. .. oo ....
Son .. . . Son .... fie .... ras....
Su alma voló......
o o o

0

o

O

y el idilio prosiguió .... .. a la Juz de Ja
luna y junto a la euramada ...... donde los
ruiseñores entonan endechas de a,nor.. ...
y el viento en sus giros llevab;i_ el eco de
un beso, de dos, de miles y de un adiós
muy tierno, muy ;i_pasiooado....
El demonio triunfó ...... la eterna historia .... é l se fuJ .... y la pobre niña iba a

Hoy cuentan las parejas enamoradas que
pasean por el bosque donde la cándida niña recibió la lección, que hay siempre seo!ada junto a los sombríos pinares, una vieJUC'l loca que en cuanto las divisa canta
con voz temblorosa:
_
.
.
Yo tenia una 01etec1ta
muy booit;¡_
y so; murió.
Ay, ay, ay, ay.

Porque no aprendió
mi lección.
MARGARITA DIAZ.

El nuevo sistema de refrigeración por
medio de pastillas de carbón parece que
dará fin a l uso del hielo para el objeto.
En uua exhibición en Alemania expusieron un nuevo refrigerador notable por su
simplicid~d y bajo precio de operación.
El aparato coos1a de un recipiente de
doble pared de lata con un espacio entre
las &lt;los de una pulgada por todos lados.
El ácido carbónico se introduce en la
base entre las dos paredes; después de teoer lleno el espacio comprendido entre la
caja de laca interior y la exterior, se presenta la entrada del ácido a la caja por
medio de un tubo en cruz, llevando a efecto la acción refr:geradora del ácido por
medio de la expansión.
Tao eficaz es el aparato que el agua se
puede congelar en menos de un minuto.
El ácido carbónico se mantiene en los
depósitos o cápsulas de hierro acostumbra•
das.

S. S. M. M

Elena I y Tomás de Rueda, Reyes del Carnaval en Mazatlán,
el presente año.

�"Como albo pecho de paloma el cuello ;
y, como crin de sol, barba y cabello ;
y como plata el pie, descalzo y bello."

DIRECTORIO
EL MUNDO ILUSTRADO
SEMANARIO DE ACTUALIDADES, ARTE Y LrTERATC:RA

DIRECTOR PROPIETARIO
LIC.

ERNESTO CHAVERO .

OFICINAS:
3~ Calle de la Rinconada de San Diego No. 41.
Teléfonos:- Mexicaoa, 20-85 Neri
Ericsson, 14-51
Apartado Postal 149.- México, D. F .

PRECIOS DE SUBSCRIPCIO:s! l\IE::S-SUAL:
En la Ciudad. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
(pagadero por adelantado.)
En los Estados ............................
(pagadero por trimestre adelantado.)
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NUMEROS SUELTOS:
En la Capital ............. : ....... - . . ..... $ 0.30
En los Estados ..... .. ... . - . . ................ 0.35
En el Extranjero .......... . .............. ., 0 . 50
Atrasados ........................ . ......... 0.50
Para la publicación de avisos en este periódico, dirigirse a B. &amp; G. Goetschel, Avenida 16 de Septiembre,
16. Sus agentes en Europa, la Societé l\lutnelle de Publicité, 14 rue de Rougemeot, (9 e).
NO SE DEVUELVEN ORIGINALES.

En verdad os digo q ue los viejos cultos nos abandonan. Año por año no se hace más que comprobar esta
triste verdad. Porque es" triste considerar que la vida
de hoy nos aleja definitivamente de muchas cosas que
amaron o reverenciaron nuestros padres, en las cuales
c&lt;&gt;rrió su alegría y su dolor, su entusiasmo y su fe, sus
dtcepciooes y sus esperanzas. Hoy nos arrastra rápidamente el río del vivir. Apenas puede· enr_edarse en las
arrugas de sus lienzos agitados, un poco del celeste azul,
estático en la renovada belleza del paisaje en fuga.
Esas cosas eran graves y iolemnes, algunas. Las religiosas, especialmente, tenían la pesada solemnidad de
su grandeza tantas veces secular. Requerían calma y
tiempo para ser contempladas y servidas. Eran lentas
y ceremoniosas como respetables abuelas, como la sociedad de antaño que se complació e , honrarlas larga
y pomposamente. Hay razón para que se hayan ido de
estos tiempos en que la lucha alucinante del dólar devora todos los minutos. Desde los eléctricos y los autos
nos olvidamos de descubrirnos al pasar por enfrente de
las iglesias, y la cancillería americana podría hacernos
una grave reclamación. Porque seria causa de cootlict0
internacional, bajo el nuevo evangelio del "Time is money," que se cerraran las casas comerciales durante -la
Semana Mayor y dejaran de v~oderse los borceguíes y
demás artículos que nos vienen de allende el Bravo,
por motivos de recogimiento y cristiana piedad .
Me inclino ante las exigencias de los días presentes,
y melancólicamente retrocedo a los tiempos de mi primera juve::,tud. Cuando la parroquia de la lejana provincia se llenaba de flores y de pájaros que soltaban su
cauto llano en loor del Dios que los crió. Un Dios que
yo veía con ojos límpidos, porque aun no habían mordi do mi fe ni los helados razonamientcs de Straus ni las
elegantes negaciones de Renán.
Era e l mismo Señor del universo el que se identificaba en aquel Niño que recibía los presentes regios de los
Magos. Las estrellas de oro se inclinaban a verlo desde
sus balcones de cristal y el lirio de los campos, mejor
vestido que Salomón en los días de su gloria, le perfumaba el aire de la tierra. Departía con los doctores y les
enseñaba la ley bajo los olivares de Judea, y las aguas
del Cedrón recelaban prodigios, desde que cayeran sobre esa cabeza consagrada al más fecundo de los sacrificios. Lo identificaba por su planta ingrávida sobre el
Tiberiades cuyas olas se sosegaban bajo la sombra flotante de su manto; porque hacía brotar la fuente de la
vida del corazón de los muertos, volvía ágiles a los paralíticos y encendía la luz en las pupilas de los ciegos.
Aún lo veo en la vieja estampa de un libro infantil,
ocultando su divinidad humanizada en la figura de un
hombre cuya hermosura ideal recuerda el terceto diamantino del poeta:

Está sentado y envuelto en un manto de color escarlata. La mirada, luminosa y profunda, condensa el azul
de las tardes de Saróu. La boca, de labios finos y un
poco exangües, parece entreabrirse aún con las palabras de perdón y de paz que refrescaron largamente
la costra seca y dura de la tierra La mano que multiplicó los panes, recoge un poco los pliegues del manto
a fin de que María de J;letania le unja los pies con la
grata esencia de los nardos cortados en las campiñas
de Engaddi. La pecadora de mi vieja estampa. con las
rodillas en tierra, se ve en los momentos en que coucluye su tarea maternal, enjugando con la suelta suavidad de su cabellera radiante, esos blancos pies que
conocieron los guijarros de Cafarnaum. Por último,
detrás de la divtoa cabeza- divina de serenidad y de
dulzura-una luz cruda y fuerte baña en dorada bruma los picos de las montañas y los techos de las sinagogas.
Y. el divino maestro, que todo lo sabía puesto que
todo lo perdonaba, iba por las sendas de su amor infinito, tras el suplicio de la crucifixión. Me pasmaba que
un Dios hubiera muerto enmedio de dos ladrones, con
la mas horrible de las muertes, sin que los mares se
hubieran salido de sus abismos y las estrellas chocado
contra el planeta; sin que el sol, como una lívida antorcha, alumbrara escasamente el mundo deshecho bajo
su propia iniquidad. Qué distintas esas manos agu¡ereadas de cuando trazaban en el aire la ofrenda suprema de la bendición, de cuando se alzaban con el
manto, como-siguiendo el vuelo colombino de las parábolas, llenas de místicas alegorías y consoladoras enseñanzas; qué distinta esa cabeza trágicamente corona da
de espinas, caída al peso de un inmenso dolor, de cuando se inclinaba, en la entrada de Jerusalem, bajo las
ramas y las palmas de triunfo, dulcemente tranquila,
con el aire del pastor que ve juntas sus ovejas y que
reconoce las más queridas en las que lucen más blan co
vellón. No podía yo creer que tao generoso amor y tan
amplia bondad se'¡:&gt;remiaran con el hiP.rro de Longioas
hiriendo el divino costado, y con la esponja impregnada en vinagre y hiel. ¿En dónde estaba la virgen d e
Samaria que no acercaba su cántaro ahora como en
el encuentro de la fuente? Era preciso que la grao tra·
gedia llegara a su término para que se cumplieran las
profecías; y para que todavía, en estos tiempos en que
la ciencia ha alejado definitivamente el cielo de nuestras cabezas, volviéramos a la vieja iglesia de provincia, le,·antada en la quebradura de una montaña, buscando con ojos vagamente adoradores, el árbol misericordioso de la cruz, cuyos brazos abiertos parecen cancelar todos los odios de los hombres.
Porque en verdad os digo que los viejos cultos nos
abandonan, y hasta su recuerdo se aleja de nosotros cada vez más. Necesitamos, para comulgar de algún modo
con esas inefables ideas, remontar el camino de nuestros mayores y reverenciar los lugares en donde cayeron de rodillas rindiendo g racias por haber guardado
intacto su tesoro. Ellos eran ingenuos, estaban exentos
de inquietud y tenían fe. Por eso pudieron exclamar
como los peregrinos de Emaus: "Él está con oosorros. "
Fueron los más felices y les tocó, indudablemente. la
mejor parte. Nosotros ya no tenemos fiestas de guardar,
somos poco amigos de la contemplación, y emigramos
al campo en estos días memorables, tras el oxígeno que
nos hace falta. Eso será más higiénico, si queréis, que
inmovilizarse frente a l ara, suplicando en vano a un
sangriento Jesús, aparentemente sordo a nuestra angustia por la inmensidad de su propio dolor. Pero convenid en que con el olvido de los antiguos cultos, hemos
destruido la brillantez de su magnificencia y la grandeza de su pompa, todo el grandioso ritual que constituye
la levadura sublime del a rte del Renacimiento. Sin contar con que un poco de misticismo hace agradable la
vida. Sobre todo, en estas épocas huérfanas de bellos
ideales, y en las que, por más que inquirimos, no encontramos a Aquél que condujo a María egipciaca por
caminos de salvación y de salud. D ecididamente, los
tersos estudios de Renán, nos obscurecen ¡,sos caminos
por donde las divinas sumbr:as se alejan. Extendemos
la mano a la c lámide de color escarlata- aquella de
la vieja estampa-y sólo hallamos las figuras irreales
que fincan los espejismqs con el polvo del desierto.
Pretendemos que se refleje en nuestro interior, el místico temblor de alguna blanca rosa florecida en moradas de sosiego, y el"río del vivir nos arrastra tumultuosamente. Apenas put:de enredarse' en l&lt;1s arrugas de sus
lienzos agitados, un poco del celeste azul, extático en
la renovada belleza del paisaje en fuga. Pero en estos
días. propicios a la piedad y a la me-iitacióo, no hay
que pensar en las filosofías destructoras.
Pensad, a l contrario, en vuestra vieja estampa y la
encontraréis más expresiva que los libros de los sabios.
Os aconsejo también el "Cántico Espiritual" de Sao
Juan de la Cruz. Es un libro en donde el pensamiento
del inefable Doctor, arde como cera de altar, en una
perpetua oblación, y en cuyos himnos sueltan aves maravillosas su canto llano en loor del Señor que las crío,
como en la clara iglesia de mi cuento.
Y no olvidéis. por último, que Dios- según un p onderado decir- r e nace cotidianamente en la ,ierra por
el esfuerzo de las voluntades sinceras.
Amé n.
RAF AEL L OPEZ.

ltllil ll!lllil

AIIThillllllilil

Especial p&lt;1ra "El Mundo Ilustrado."

Para "El Mundo Ilustrado" ,
Merece perdón. señora
Hegir por vos mala pluma,
Puesto que es carga que abruma
Cantar a una encantadora.
;\las ya que el temor ;e inclina
Ante súplicas constantes,
Permitidme besar antes
Yuestra mano marfilioa.
Así. ... respetuoso y quedo,
Así .... con aliento suave,
S uave y quedo como el ave
Que besa a un lirio con miedo.
Que ese beso que temblando
Llega a vos humildemt ate,
Es un beso que se siente
Al tiempo de estarse dando
¿Sonréis1 Hay muchos besos
Que sé dan sin ser sentidos,
Besos que ni buscan nidos
:Xi están ni hao estado presos
Pero perdonad; ahora
Que vuestra mano he besado, ·
Comprendo que es un pecado
Importunaros, señora.
Pues será inútil tarea
Elogiar vuestros encantos,
Cuando tenéis tantos cuantos
Palas, Juno y Citerea

1

Y al miraros a mi frente
La inspiración agitando,
Unicameote estoy dando
Que reir a vuestra mente.
¿Heplicáis que no ' Galante
Sois también por lo que mi ro,
Porque bién se que deliro
Como ante Beatriz el Dante .

No soplan ya los vientos invernales en la Naturaleza.
Los pájaros mudos ayer, comienzan a canta r alegremente y aquellas hojas que el otoño pusiera lívidas, tristes,
marchitas y que el invierno despiadado arrancara cruelmente de los árboles; como una nueva esperanza, sonrientes y halagüeñas renacen a la vida.
Es que la hermosa hada Primavera con su varita mágica ha vestido al mismo tiempo con el magnífico verde
que deleita, emblema de la esperanza, de la alegría y
de la felicidad, los campos y jardines, y una brisa suave y tibia como el beso del amado acariciándonos dulcemente nos embriaga y eleva a mundos ideales y desconocidos y nos hace olvidar momentáneamente la
e xistencia de un crudo invierno que a muchos no ha
llegado aún: el invierno del alma; la duda, el deseogaoo y el dolor. . . . . .
.
No soplan ya los vientos invernales en la Naturaleza.
Los pájaros mudos ayer, entonan su alegre canto, las
hojas siguen brotando y las golondrinas amorosas y risueñas, como siempre, regresan a formar su nido en
donde vivirán felices otra estación.
La Primavera es la novia del amor, por eso llega radiante de hermosura y loca de alegría 'derrochando besos de luz, perfumes y esperanzas en las almas que ignoran que la Primavera como todo lo bueno y como
todo lo bello tiene su rival: el [ ovierno que, ocultándose
bajo la blancura inmaculada de su nieve llega y con su
soplo destruye campos y j;¡ rdines, flores e ilusiones, besos y esperanzas: pero mientras, las almas que ignoran
la existencia de este Invierno impío y cruel, que rían,
que gocen y disfuteo de las ilusiones, de las esperanzas,
de las efímeras alegrías y de los besos que les ofrece la
hermosa hada, la novia del amor, y que exclamen con
júbilo: ¡Salve, Primavera!
.
Nosotras, las almas tristes, las que hemos sentido el
f río d e la duda. el hielo del desengaño y la nieve del
dolor, llon mos solas la huída de las golondrinas d(l al-

Carroza Real en el desfile del carnaval de Mazatlán.
roa que en vano esperamos; lloremos en secreto la muerte de las flores del jard ín de nuestra alma muerta también y no perturbemos el goce de aquellos que imagi-

nao que la Primavera será eterna. Q_u~ rían, que gocen,
que sueñen ...... ¡Es t,m corta la fehc1dad!
CLOTILDE V I LLEGAS LEAL

Y aunque deseara poneros
En esta página ingrata
Una azucena de plata
Despidiendo aroma de Eros,
Serían vanos mis antojos
Porque si el plectro batalla.
La inspiración sólo calla
Turb;-da por vuestros ojos.
Ojos de princesa nubia
Q ue dan oscuros destellos;
Y que resaltan más bellos
En vuestra carne de rubia.
Luceros que resplandecen,
Y a sus miradas de hoguera
Gozan de la primavera
Corazones que envejecen.
Vuestra boca ¿ quién pudiera
Decir lo que es vuestra boca,
Esa gloria que prnvoca
A incendiarnos en su hoguera.
Vuestros brazos ideales,
S urcados de azules venas,
Son milagrosas cadenas
Porque c laman los mortales.
Y ¡oh manos que a los humanos
Uois en paz y concordia,
Llenas de misericordia
Y de gratitud ¡oh manos!
Yo os adoro más que todo
Por vuestras manos, porque ellas
X o son solamente bellas
Sino de amor un tesoro,
Más, ¿ para qué repetiros
Lo que otros con dulce acento
Han cantado lo que siento
y que yo no sé deciros &gt;
¿Para qué, si más que amada
Por tales excelsitudes
Lo sois por _vuestras virtudes
De mujer inmaculada?
Justo es pues abandonaros
Y al abandonaros, justo
Que me perdonéis el gusto
Sing ular de molestaros.
Por vos perdí mis temores
De verme ante vos perdido,
Y por vos colgué mi nido
En medio de tantas flores.
Y aunque manché a vuestro ruego
Esta página, su vida
E s ceniza, que escondida
D entro de vos será fuego.
U LISES CES.\ R SCLVA

Carnaval dt: 1 913 en Mazatláo - S.~- M. M . los reyes E lena I Tomás I y las princesas, señori\as;- !
Levels - 2 . Adela Abasolo, acompañadas por sus pages.

Teresa

�Aquí, a pesar de toda la vergtienza que se experimen·
te al confesarlo, las cosas han llegado al punto de que
no se puede mirar a estos desgraciados sin ver en ellos
los peores enemigos.

o o o

Sr. Coronel don Gusta,o A. Salas, nombrado director de la Escuela Militar de Aspirantes.

-1 Cómo 1 ¡ Hambrientos otra vez? ¡ Hambrientos! ¡Refectorios públicos! ¡Hambrientos! Pero si eso es muy conocido. Ya teoe·mos bastante!
Vo,otros. en Moscou, en San Petersburgo. tenéis bastante; pero aquí, desde la mañana hasta la noche, "ellos"
se mantienen bajo nuestras ventanas y a nuestras puertas, y no podemos atravesar una calle sin escuchar siempre las mismas frases:
-Dos días llevo sin comer .... He matado mi (tltimo
carnero. ¡ Qué hacer? ¡ Será menester enlences reventar? etc.

Me he levantado muy temprano. Clara mañana fría,
de rojos matices en el cielo.
La nieve cruje bajo los pies. Bajo a l corral contando
con que no hayan llegado aúo y con que podré pasearme un rato en paz.
Pero oo .... Apeoas abro la puerta cuando distiogo
dos. El uno es uo mujik, alto, fuerte, de rostro flaco y
alargado ( todos tieoeo rostros flacos y alargados, por lo
cual estos rostros se hao convertido en e l tipo específico
de la fisonomía del "mujik.") Está eovuelto en uoa semipelliza corta y lleoa de desgarrones, calzado coo "laptis"
destalonados y lleva un saco a l hombro Un mozo como
de catorce años Jo acompaña. Este no trae pelliza
ninguoa; no está vestido más que con un traje hecl:o jirones, calza también ·'Japtis" y lleva igualmente un saco
a la espalda.
Trato de pasar inadvertido. Vano esfuerzo: los saludos y los discursos habituales principian. Me resigno y
me vuelvo hacia el vestíbulo. Me siguen.
-IQué deseáis?
-Hablar a vuestro Hooor ..... .
-Habla ..... .
-Vuestro Honor . . ... .
-/Qué es lo que quieres?
-Es para un socor ro.
-1 Qué socorro 1
-Pues ...... a fin de vivir.
-Sí; ¡pero, q ué clase de socorro?
-Nos morimos de hambre .. . ... Ayudadnos.
-/De dóode vienes?
-De Zatvornoié.
Conozco esta aldea de miserables, en la cual no hemos podido abrir aún. un refectorio.
Los meodigos vienen desde allá por docenas, y, por
una asociacióo de ideas, coloco este hombre entre los
mendigos profesionales. L o creo principalmente porque
arrastra en su compañía a uo niño.
-Entooces, qué es lo que pides?
-Que penséis un poco en n ue~tra suerte.
-1 Cómo q uiéres que lo haga? Aquí no podemos nada. Nos ocuparemos pronto en remediar vuestra aldea.
Pero no me escucha.
Y principia de nuevo los mismos inter minables discursos cien veces repetidos, a los c:uales ter mina uno por
no prestar ninguna fe.
-La tierra no produce nada .... ocho niños a quienes
maotener ...... Soy el único que trabaja; la vieja murió
en este verano .... La vaca abatida, e l último caballo
reventado .. Yo, pase aún .... son los niños los que piden que comer .... Hace tres días que no han comido
nada.
Siempre las mismas lamentaciones
Espero, a ver si termina pronto. Pero continúa:
- Espero siempre poder salir de apuros. Estoy en el
último extremo de miseria. No he mendigado nunca; y
ahora Dios me ha obligado a hacerlo!
- Vamos, está bien, está bien. Iremos a vuestra casa
y veremos, le digo, dirigiéndome a la puerta.
Pero al pasar, advierto al muchacho.
El niño me mira con sus hermosos ojos castaños, suplicantes, llenos de lágrimas y de esperanza, y una gota

Sr. don Javier lcaza Landa, nuevo presidente •del
Ayuntamiento de la Capital.
;;

clara se desliza a lo largo de su mejilla y cae en: la, ,.tfombra de nieve.
Y el rostro cansado y encantador del muchacho, en·
cuadrado por el toisón de or-0 de sus cabellos enrizados,
se contrae en reprimidos sollozos.

..

Las frases del padre son para mí una vieja y fastidiosa machaq uería.
P¡¡,ra e l niño es el nuevo comienzo del terrible año
que vivió con su padre, y que vuelve a pasar ante sus
ojos en el momento decisivo en que al fin llega hasta a
mi, hasta el socorro tanto tiempo esperado.
Y yo, yo tengo ya bastante; y no pienso más que en
escaparme a mi paseo.
Para mí esto esto es viejo; y para él es terriblemente
nuevo.
Si, tenemos bastante.
Pero ellos, ellos tienen siempre hambre, quieren vivir siempre, creen siempre en la fe licidad, en el amor,
como me lo decían los encantadores ojos llenos de lágrimas, llenos de uoa ingenua piedad de si mismo, del
bueno, del desgrae:iado niño.
LEON TOLSTOI.

Hay cosas tan frías que queman los dedos y ¡:or eso
se las cree ardientes.
•1

~1

...-~--

Una cosa que se explica deja de intercsarnos,,"1Qué
se proponía aquel Dios que sugirió al hombre la fra~e
de "conócete a ti mismo?" 1 Por ventura quería d~cir:
"deja de mirar a ti mismo y sé objetivo?" Y Sócratts?
Y el "hombre científico?"
·'El instinto."-Cuando la casa se arde se olviáa él almuerzo.-Sí; pero luego se asa el almuerzo en las ce·
nizas.
.,..
Las mujeres ocultan en su vanidad personal un fondo
de desprecio hacia las "mujeres."

ª! J;iajle efectuado en el Ceotro Asturiano el domingo pasado,

A la Señorita M, B. R.

o o o

Aquel que se desprecia a sí mismo, se aprecia poi ern
sólo hecho.

Concurrenci&lt;t

Ofrendas florales llevadas a la tumba del General Reyes el domingo último
al cumplirse un mes de su muerte.

"Cor.t',;ón encadenado," espíritu libre:-Cuando se le
ponen cadenas al corazón se le da mucba libertad al
espíritu . Ya lo dije yo una vez y nadie me quiso creer,
por más que !odos están convencidos de ello.

1 Lo recuerdas? .. . . aquella noche nada hacía presumir la erupción volcánica de mi corazón convertida en
apagada lava, pero pronta a inflamarse al contacto de
la primera chispa.
Juntos habíamos tomado la frugal merienda; el cariño
fraternal con que siempre nos veíamos no parecía denotar en mi semblante, / lo recuerdas? ninguna extraordinaria emoción. Sin embargo, yo me bailaba flechado
por el aguijón del amor, en silencio te había estado
amando sin que el respeto que me merecías, me permitiera externar mis sentimientos ni manifestar mis deseos.
Yo reclioaba mi cabeza en una humilde cama, téndido boca arriba, con la mente preñada de ideas,mirando
al cielo raso de la estancia; la ilusióo nublaba mi vista
y el deseo vehemente de poder transmitirte mi pensamiento, me obsesionaba; mi corazón agitado palpitaba
sio cesar con rapidez inaudita .
Tú, de rodillas, a un lado mío, con la cabeza entre
tus maoos y reclinada sobre tu cama, orabas, llevando
tus plegarias y tu peosamiento hasta Dios. ¡Cuánto peo·
sé en aquellos supremos instantes adivinar lo que tu imaginación estaba creando!
En el espejismo de mi propia fantasía, pude verte
convertida en "Diosa de la Belleza," radiante de purísima y virgioal hermosura; te coocebí en aquellos momentos luminosos para mi espíritu, la "úoica creación"
de mis ilusiones y anonadado, confundido por tantas
']Uimeras, me a rrojé, ¿io recuerdas? ciego por la en:oción. sobre tu cuerpo femenil de cándida paloma y te
besé en el rostro varias veces, te besé con frenesí. con
~ebre loca. y hubiera deseado en ª'luellos dulcísimos
10stantes, dejar todo el pólen de mi existencia, en e 1
cáliz pudoroso de tus labios purpurinos y sensuales de
virgeo, con que Dios te ha dotado y que, en mi arrobamiento no pude profanar.
Si es verdad que es un crimen el amar, yo te amé P.n
a'juellos dichosos instantes, te amé como 110 criminal
empedernido, con aosia, con delirio i11sano, con loco
frenesí; mi corazón se abri6 para llevar al tuyo todo ei )
néctar del amor que ahí existía; mi pensamientn se hi- ·
furc? _Y en mi .~:nte que~6 aprisionada una sola y ú11ica v1s1ón: la vtston de tu imagen; en mi alma experimenté un solo y único deseo: el deseo de besarte. de
besarte mucho, qe besarte con ardor .... de besarte
eternamente
Y en la retina de tus ojos negros como la noche de
mis quimeras, proyectóse la visióu de mi cariño · inmen-'

Un orador ante la tumba del General Reyes en la manifestación
del domingo.

so, cariño que tú no rechazaste e hizo que tu corazón,
insensible como las rocas y frío como una montaña de
hielo, al fin me cqmprendiera por más que siempre lo
hayas querido negar tií.
Yo te quise como a nadie y te amé como a ninguna
mujer he amado; tú no desdeñaste mi cariño ni ultrajaste mi amor. ¡Los dos nos comprendimos! ....
Así pasaron varios meses, yo poseído del delirio que
produce la fiebre del amor, y tú. resignada a veces, a
veces esquiva, pero siempre cariñosa conmigo.
Pasó el tiempc y amenguó el cariño aparentemente,
las dulzuras de la ilusión trocáronse en amarga realidad; tu ausencia creó en mi mente nuevos pecgamientos y, por fin, comprendí que fuí "uu gran culpable."
un soñador iluso cor, amarte.

Hoy, sin póder olvidarte, aborrecido por tí en todas
las formas, maldecido en todos los tonos; en el ostracis·
11?º de _mis desengañ?s, derrotado en mis ilusiones pueriles, sin más remedio para los males de mi alma que la
resignación y el olvido, llevo en mi mente, como un
estigma, como una maldición de Dios, el recuerdo perenne de aquellos días venturosos para mi siempre idos,
y en mi corazón el dardo puozante de la amargura,
producto de mis remordimientos por haber amado con
ciego frenesí, a una mujer que jamás, jamás, debía per·
tenecerme. En mis ratos de positiva angustia moral que
soo mucbos, oigo una voz que me grita de lo más recóndito del alma: ¡OLVIDA! ¡OLVIDA!
México, Marzo 4 de 1913.
E . W. GOUL.

r
'-

Los amigos del General Reyes apte su tumba, el d.o{llingo
pasado,
.. próximo
.
. ..
.

~

�c==========_J

==-.l
A Jesús M. Escudero.
Yo nací no sé cuando; por consiguiente, ignoro la
edad que tengo, aunque juzgando por las cosas que he
visto y me han pasado, me figuro que debo llevar ya al·
gunos años en la vida. Más si no puedo precisar la fecha exacta ni siquiera aproximada de mi nacimitnto,
en cambio me es sumamente fácil recordar el sitio en
que por vez primera abrí mis ojos a la luz del sol.
' Fué en las ruinas de un convento. Allí, en una tapia
obscura, revestida de verde hiedra con campanillas azules, en el profundo hueco de dos carcomidos sillares,
colocaron mis padres el nido de sus amores y vieron
crecer su prole, nada escasa por cierto, pues éramos
seis los gorrioncillos que aquellos abrígaban con el ca·
lor de sus alas y cuya subsistencia atendían con amoro·
so anhelo
Gracias a que la campiña en donde las venerables
ruinas se alzaban, era harto fértil, poco tenían que fatigarse nuestros progenitores, para encontrar el alimento
que en su pico nos traían y nosotros devorábamos con
singular apetito, alargando nuestros cuellos y sacando
fuera del nido nuestras menudas cabecitas.
En los ratos de ocio, cuando nuestros buches estaban
bien repletos, acurrucaditos en el fondo de la redonda
cuna, recibiendo las suaves caricias del sol, nuestro pa·
dre, que era todo un señor gorrión, orondo y de mucho
talento, solía entretenernos refiriéndonos largamente la
h!storia y vicisitudes de aquel Jugar, en donde por grac ia y voluntad de Dios, nos había tocado nacer.
- l Véis-nos decía-estas paredes mudas, abandonadas y ruinosas? ...... Un tiempo fueron morada de santos religiosos y templo donde continuamente resonaba
el eco de divinas alabanzas ¡aún podéis percibir el aroma del incienso de que estas piedras quedaron impregnadas, y que los vientos y las lluvias no han llegado a
borrar completamente! Aquí nací yo también. A la sombra del gentil campanario, discurrieron mis primeros
días, felices y tranquilos. Aquellos hombres de blancos
h~bitos y escética mirada, que aquí tenían sus habitac10nes, ¡amás pensaron en hacernos mal antes al contrario, nos querían y regalaban. ¡Cuánt~ veces en los
días de riguroso invierno, cuando el frío era tan intenso que cougelaba la superficie de los charcos y Jagunillas del cammo, y el campo se arrebujaba entre la niebla, salían _el_los a echarnos las migajas del pan de su
mesa, acariciarnos y bendecirnos.
Eran muy buenos aquellos hombres. A nosotros nos
miraban como a herman.:is suyos. ¡ Lástima que no estén
aquí todavía!_. ... Veréis lo que sucedió: Un día grupos
ele gente vociferadora y airada. pusieron fuego al conve~to, derribaron la torre, destruyeron las celdas y redu¡eron el convento a lo que es hoy, un montón de ruiuas y escombros. Ignoro lo que fuéde aquellos hombres
de blancos hábitos y ascética mirada. Ante el horrible
estrépito y confusión de aquel día, la nube de pintados
p~j~rillos que a la sombra de aquellos sagrados muros
v1v1amos, huimos amedrentados a escondernos en·el vecino boscaje, en medio de un torbellino de alas a alga·
rabia de píos.
Cuando volvimos creyendo que íbamos d encontrar la
d u le~ -paz. de los antiguos tiempos, todo había cambiado.
Un silencio de muerte y una imponente soledad reinaban _en estos lug3:res, por los que asoladora y terrible,
babia pasado la ira de los hombres. ¡Ya no había ni to•
~re, _ni campanas! El órgano cuyos dulces acentcs nos
1~sp1raba a nosotros el tema de nuestros gorgeos y canc10nes, estaba mudo para siempre. ¡Cuánta desolación
y cuánta tristeza!
Nosotros escuchábamos las palabras de nuestro padre
con _re!igiosa atención, y sentíamos como un vago estremec1m1ento de terror, que nos hacía apretarnos unos
contra otros en el fondo del nido.
• Otras veces, mi padre, hablándonos muy bajito, casi
al oído, nos daba sabias y prudentes lecciones acerca
1e cómo debíamos conducirnos cuando fuéramos mayorcitos y saliéramos por el mundo, a fin de no exponernos a serios pe! igros.
-Hijos míos-nos decía-huid de los hombres y evitad con gran empeño a esos armatostes pulidos y brillan~es que lanzan el plomo y el fuego. En los campos
la vida ~s más segura, agradable y tranquila. No se os
ocurra ¡a~ás tender el vuelo lejos de aquí, ni acerca·
ros a las ciudades, donde no tendréis ni alimentos ni
cama, si?o escaséz sobresaltos y peligros sin cuento. ¿Me
prometéis hacerlo así ?..... .
-Sí, sí, sí ...... respondíamos nosotros con chillona
algarabía. Mi padre entonces nos besaba uno a uno y se
iba a traernos nueva comida.
De este ~odo fuimos creciendo mis hermanos y yo,
alegres Y. s1~ ~reocuparnos por nada. La fina pelusa que
e? ':1º pnnc1p10 cubría nuestros cuerpecillos, íbase conv1rhendo en hermosas y finas plumas, y nuestras alas se
alargaban y fortalecían de contínuo. Nuestros padres

n?s ensayaban ya en el ,·uelo y una vez nos sacaron del
mdo. iQué emoción y alegria la nuestra al sentirnos en
el aire, devorando con nuestras alas el azul del espacio,
la verde campiña, y extendiéndose ante nuestra vista dilatados horizontes! Aquella noche ni mis hermanitos ni
yo pudimos pegar los ojos, aguardando con impaciencia, ver los tonos opalinos de la aurora, para repetir el
ensayo de la víspera.
A la indecisa claridad del amanecer y cuando a lo
lejos sonaba en las torres del pueblo cercano, azules y
esfumadas por la distancia, el toque de alba, Fridisl
que era el menor de mis hermanos, se encaró conmigo
y muy ufano me dijo: ¿A que no te atreves a hacer lo
que yo haga?
-,Qué piensas hacer, Fridisl? le dije un poquillo intrigado y curioso.
-/Qué? Llegar volando hasta aquel frondoso nogal
que está junto al río. ¡A que no te atreves tú ?
- 1Pues no he de atreverme, infeliz!-le contesté con
arrogancia.
·
. Sio pedir permiso a mis padres y aprovechando unos
mstantes en que habían dejado el nido para ir a buscarnos qué comer, me encaramé al borde de la cuna y de
un vuelo_ me planté en la copa del nogal. Mi pobre hermano quiso hacer otro tanto, pero ¡ay! flaquearon sus
alas y cayó al suelo, piando JastimosamentE'.
A sos tristes y prol_ongados pí~, acudieron mis padres llenos de turbación y aogusha, y tomándole por las
alas, le volvieron al nido.
Por fin, y para no alargar demasi&gt;&lt;do esta historia, llegó un día en que los seis hermanos abandonamos los patrios lares, para no regresar más a ellos. Desconozco el
rumbo que_ siguieron mis hermanos. Sólo puedo decir
que yo, satisfecho y orgulloso de verme ya independiente, marché a confundirme con una numerosa pandilla
d~ alegres compañeros, que en unas huertas vecinas, habtan plantado sus reales.
Allf se vivía bien, ¡vaya si se vivía! Las ricas frutas
~e los árboles, las doradas mieses del campo, las cristalmas aguas de los arroyos, los innumerables gusanillos
que vi~í:'-n entre la yerba .. :. todo era nuestro! ¡Qué
tranqu1hdad ! iQué abuudanc1a y qué vida tan regalona
y descansada!
_I Cómo pudimos cansarnos de tanto bien y desear cambio alguno en nuestro modo de vivir? ¡Veleidades de la
familia gorrivoil, sólo comparables a las de la humana
familia!
. No recuerdo cómo ni de quien partió la malhadada
idea. Ello es, que una templada mañana de Octubre,
halláodo~os parados en los hilos del telégrafo que esta·
bao tendidos a Jo largo de una vía férrea, y en que los
alegres rayos del sol ponían un beso de oro en las altas
c_o~as de los árboles; teniendo ante nosotros el campo
tibio y aro~oso: las magueyeras alineadas y perdiéndose en el horizonte: las madreselvas trepando por los
muros del blanco caserío y media oculta en la espesura
una fábrica cuya chiminea rojiza lanzaba negro penacho de humo, entre la alada tropa de'mis hermanos inicióse un estrépito bullicioso, que no pudo meoos de excitar mi curiosidad.
-:-i9ué ocurre?-pre~unté a un gorrioncillo chillador,
?ov1c10 como yo en los azares de la vida y que se espon·
¡aba alegremente a las alegres caricias del sol.
-No lo sé-me contestó-dando uu saltito y viniendo
a ponerse cerca de mí.-Parece que muchos de nuest~os compañeros y hermanos, hartos ya de sol y de roCIC&gt;~, de soledad y de c~mp!ña, tratan de emigrar a otras
reg1_ones, ~eseosos de ver !lerras nuevas y gozar distintas I mpres1ones.
En esto, un gorrionazo panzudo y viejo nos dijo: voy
a poner el asunto a votación.
- A votar, a volar-dijeron mis hermanos.
La unidad de parecer fué tan completa, que termina·
da la votación batimos nuestras alas y nos pusimos en
marcha.
Algo fatigados llegamos a una ciudad, cuando ano•
checía. De los altos campanarios subía a los cielos y
descendía sobre la tierra. una lluvia. de sonidos lentos,
v!~rantes y tan m:lancólicos, que parecía una invocac1on y una plegaria. Abajo, a lo largo de las calles, brillaba un regue_ro de luces que ahuyentaban las tinieblas
y daban a la ciudad un aspecto de claro y diáfano día.
Jamás habíamos visto cosa semejante. Hasta la altura
del_tejado verdinegro y sombrío, en el que habíamos detenido nuestro vuelo, llegaban rumores de canciones,
frases entrecortadas, de silbidos y de músicas calle¡eras_, que nos hacían e~tremecer de júbilo. ¡Qué diferencia eotre nuestra vida pasada y la que aquí nos
aguardaba!
Pasamos la noche siu novedad. C reo que la emoción
~ el 1:ontento no nos dejaron a ninguno conciliar el suen?. S!n en:i?argo, el si lencio fué absoluto, nadie se mo·
v1ó m abno el pico en toda la noche.
Al amanecer, los mismos sonidos vibrantes de la vis-

?e

pera, vinieron a herir nuestros oídos. En bandada deja·
mos el tejado hospitalario, primer albergue y refugio de
la noche, y de un vuelo nos plantamos en la torre de la
vecina iglesia.
. De allí baJamos a las cornisas inferiores, y sin pizca
de reverencia, nos paseamos por los hombros y cabezas
de uoos santos de piedra, que, inmóviles, en la fachada
d:I templo, leían y leían en unos libros, de piedra tam·
b1én, que en sus manos tenían abiertos.
Por fin, descendimos al arroyo, y sin separarnos mucho unos de otros, comenzamos a buscar entre los adoquines del pavimento, algo que nos sirviera de desayuno que harta falta nos hacía, puesto que desde la maña·
na anterior no teníamos alimentos en nuestros desfallecidos estómagos.
Pronto nos convecimos de que habíamos equivocado
el_ camino. La calle estaba limpia como una patena.
Diez o doce hombres, armados de largas escobas, esta·
ban encargados de hacer desaparecer hasta la señal de
cualquier cosa en que nosotros pudiéramos solazarnos o
al menos entretener el hambre.
- iMal empezamos!-dije yo para mi capote-iMe
parece que esto dista mucho de ser Jauja!
Por indicación de nuestro guía, de allí nos fuimos volando a un jardín lleno de árboles, los cuales daban
s?m~ra a muchas bancas de hierro, ocupadas por un
srnnumer_o de gentes. Pero tan pronto como llegamos,
u?a mult1tu~ de mo~albetes oyendo nuestros alegres
p10s, se pusieron en pie y la emprendieron a flechazos
contra nosotros.
Una de las piedras con que armaban sus flechas alcanzó a un lindo gorrioncito, hiriéndole en el vientre y
derribándolo en el suelo.
¡Pobre compañer?! ¡Pobre Guidelin! ¡Con qué profundo horror y lástima le contemplamos de~de los aires,
en manos dc- aquellos desalmados y crueles muchachos!
Sobrecogidos y temblorosos, nos refugiamos e n el primer tejad'? que :&gt;-1 paso encontramos y mudos de terror,
permanecimos sm saber qué hacer.
Pasó una hora ...... dos ...... La ciudad se animaba
por momentos, y todas las calles se iban llenando de
gentes y rumores. Nuestra hambre aumentaba al par de
aquella animación.
U:°o de los gorriones volvió atrás la cabeza y en el
alféizar_ de una ventana abierta que daba al tejado, vió
un apetitoso mendrugo de pan. ¡Oh momento de satisf~cci_ón y alegrí~! Todos nos lanzarnos a él, y a picotazo
hmp10, nos lo disputamos con verdadera furia. Debo
confesar que no fuí yo de !os que peor librados salieron
en el reparto del improvisado botín.
Las i_ncrep3:~iones, los insultos, los gritos de amenaza,
las qu~¡as y noas, fueron la natural y obligada consecui:nc1a de aquel reparto, en el que el egoísmo brutal
se 1mpu5? ~ todo generoso sentimiento y la astucia y la
fuerza h1c1eron las veces del compañerismo y la justicia.
- Haya paz-gritó nuestro jefe viendo el mal sesgo
que las cos~s tornabao .-Haya paz, que a nadie Je faltará su ración. ¿Véis allí dentro, detrás de la ventana
una mesa cubierta con blanco mantel? O mucho me en'.
gaño, o lo i¡ue sobre ella veo, es un hermoso pan que
nos está brindando con el más expléndido y abundante
festín, que jamás soñar pudieron nuestros desfallecidos
estómagos. No hay oadie en la habitación .... venid ....
todos adentro!
Y_ de un vuelo, grandes y chicos, jóvenes y viejos, nos
metimos por la obscura boca de aquella abierta ventana
que er~ como la entrada de un soñado paraíso. ¡Nunca
lo hu~1éramos hecha! Así que todo el regocijado bando
estuvimos dentro, la ventana se cerró con estrépito detrás de nosotros, y uoa mujer y un hombre empezaron
a darnos caza, alborozados de alegría. ¡Allí fué Twya!
iQué confusión en el cuarto! !Qué tropezarse los unos
contra los otro~ en _el aire, huyendo de aquellas manos
y trapos que, sm piedad, nos perseguían! ¡Qué ruido de
alas y qué sentidos lamentos!
Yo caí desgraciadamente en manos de uno de nuestros
pe:seguidores y _fuí a reunirme con algunos de mis companeros en una ¡anla grande en que nos metieron.
Algunos de mis hermanos murieron debido a las con·
tusiones que sufrieron contra las paredes de la pieza.
J\l cabo de algun_os días, nos sacaron a los tres que vi·
v1amos y nos pusieron a cada uno en jaula distinta A
dec2r verdad, nunca nos faltó qué comer, pues todas las
man~nas la mujer que nos hizo prisioneros, lavaba nuestras ¡aulas y hasta nos ponía algunas golosinas con que
solazarnos.
Así transcurrió mucho tiempo. Siempre pensando en
nuestros campos, en las ruinas que ahora, perdida la libertad, veíamos como un sueño tanto más hermoso como
imposible de reali2ar.
•
. ¡Cuántas veces nuestras miradas perdidas en el azul
del cielo. que se divisaba entre los alambres de nuestras
jaulas, pensábamos en otros tiempos; en nuestras correrías a través de los campos y las huertas; acariciados

por la_ ligera bri~ que plegaba las flores y conducía a
las bnl!antes mariposas; en los crepúsculos en que la
11!ºª te¡ía una red de mallas de plata sobre las aguas del
no y lanzaba su luz pálida sobre las tumbas y cruces
del cementerio, que se alineaban como soldados dispues·
tos al combate!
De vez en cuando, venían a posarse en la citarilla de
la azotea, algunos gorriones que tenían sus nidos en los
árbole~ aq_uellos en que cayó moribundo nuestro hermano Gu1dehn, y al yernos prisioneros, nos traían con
suma cautela, _gusamllos y pedacitos de trigo, t,ara mitigar nuestra tristeza.
Por fortuna, una mañana, la mujer que nos cuidaba
al colgar nuest~as j~1;1las en la pared, se olvidó de cerra;
la puerta de m1 pns1ón.
Una vez qu_e se hubo ido nuestro carcelero, empujé la
puerta con m1 cu~rpo, y haciendo supremos esfuerzos
porque u_na ?~ mis al,as se hallaba trabada con los barrotes de m1 prisión, sah por fio y me fuí volando hasta
la copa de un eucaliptus gigantesco ,que
alzaba enfrente de la casa en que tanto sufrí.
De allí p3:rtí por en~ima de chimeneas y tejados, hasta verme le¡~s de la ciudad, en medio de la amplia y solead3: cam1;1oa, y tomando rumbo a las severas y hospi~alanas ru1n~s donde ví la luz primera y donde risuenos y tranqmlos se deslizaron los días de mi infancia
Cómo sentía_ palpitar mi corazón a medida que me
acercaba ~ !ª 1::mensa vega, donde pasé los días más alegres de m1 ¡uventud.
_Yeía pasar bajo mis alas las espigas doradas de los
trigales tachonadas de rojas amapolas: las huertas de
manzanos y perales; los altos chopos y frondosos álamos,

se

Ejercicios ele tiro al pichón por "The Coapa Pigeon Club'" el sábac1o pasado.

Copa ofrecida por el señor don Alejandro
del Hoyo al mejor tirador.
Grupo de caballeros que forman "The Coapa Pigeon Club "

que al soplo de la brisa, parecían doblar sus copas y enazar sus ramas.
Más lejos distinguí la cúpula de azulejos de la iglesia
y la chimen'!a rojiza de la fábrica que ya no lanzaba su
penacho de humo, por encima de las ondas obscuras e
inconmovibles del pedregal ..... .
, Cuando llegué a mis inolvidables ruinas, la tarde mo·
n3: desan~rándose en un crepúsculo encarnado, El gri
gn del grillo frotando sus élitros contestaba la estriden·
te y . monótona canc!ón de las cigarras, que era como
un h1m_no de despedida al sol, padre de la fecundidad y
de la vida.
iCómo me a~ordé entonces de los sabios consejos y
prude1;1tes lecciones de mi buen padre! ¡Ojalá los hubier:i ten!do :1resentes en la memoria! ¡ Sabrán mis hijos,
s~ alg:un d13: llego a _tenerlos, aprovecharse de mi expen~nc1a? iD1os lo quiera! Para ellos principalmente, escribo_ estos renglones, mojando la más larga y lustrosa
de mis plumas, en el zumo rojizo del fruto de una morera que se encuentra a un lado de las ruinas y que de
seguro plantaron aquellos hombres de blancos hábitos y
mirada ascética, que conoció mi padre. Hoy su sombra
benéfica cubre a esos pobres santos de piedra derribados por el,sue_lo, y t:1-n mutilados, que difícilmente los
reconocena m el mismo Papa que los canonizó.
MANUEL \V. JIMENEZ.

Selior don Delfin Algara, ganador del trofeo en los tiros del sábado, llevado en hombros por sus consocios

�TEATRO MEXICANO.-"LA REVOLUCION DES·
DE ABA]O,"--"LAS CACATUAS"
Hay que convenir que. apes:ir del talento de ciertos
autores, .Y Sioesio Delgado lo tiene a no dudarlo, cuando
se olvidan de que los tiempos correo y no en ba!de: y de
que el arte de hacer comedias progresa, e_l pubhco s~
muestra frío e indiferente, coa sus producciones, precisamente, po~ est~r ~echas c,:io- viejos patrones que en
su época tuvieron éxito.
·
.
_
•·La Revolución desde abajo" hace unos qurnce anos
hubiera sido un éxito redondo. Ahora_ape°:as llega a escucharse la comedia coa algún deleite, srn que la ale·
gría ni el gusto rebosen ea el ánimo de_! espectado_r.
¿Será porque no tengan !(racia aquellos _tipos del v1e10
verde, del joven tonto, y del calavera necio? N~: ea m~nera alguna. Pero como desde "Los Hugooote_s de Miguel Ecbegaray, ·hasta nuestros días,. hemos v1st'? semeja ates escenas, siéndonos muy conoc,_d~s las muieres al
estilo de "Paquita" que por su maltc,a y belleza trastornan 00 digo a uoa vecindad como en el presea te caso

sin,) hasta un Reino, resulta que si el ex-director del
"Madrid Cómico" ha retrocedido en vez de avanzar,
volvieoc10 por los éxitos felices de "Las Modistillas" "El
Grillo" y "Paca la Pantalonera." No, yo, hu~iera deseado ver algo más debido a la pluma de S10es10 Delgad'?,
pues si bien en la comedia de que me ocupo hay téc01ca moderna, el espíritu es viejo, y me parecía_la noche
del estreno que iban á salir a la escena la Gorr~z, la R?·
dríguez, la Val verde, Zamacois, Riquelme, Rubio y Rui_z
de Arana, pléyade ilustre de art(stas que fueron ea mis
mocedades ¡ya lejanas!,... los 10'.érpretes de obras semejantes.
La interpretación fué muy correcta por parte de María Luisa Villegas que hizo uoa "Paquita" de perlas,
viéndose uo grao adelanto en la manera
representar
de actriz tao excelente; por Coss, admirable de naturalidad, de gracia y de intención; y por Barreiro, al que
deseo meaos ficci6o en sus tipos, buscando los efectos no
en la violencia del personaje, sino en detalles que ape-

?e

Los artistas que ioterpretaroo la obra t;abajar'?o coa
cariño, distinguiéndose la Villegas que hizo un hpo de
madrileña de cuerpo entero, bordando su papel con fiaos detalles: y la Otazo que supo dar la verdadera "vis"
·cóm ica al tipo de uoa de las Cac,ilúas.
TEATRO PRINCIPAL
La rebaja de precios ea las localidad~sparece_que ha
dado mayor aoimacióo a las operetas, s10 que por eso el
público se dé por vencido, pues la_ ép?ca c~a;esmal que
atravesamos y el representarse ea 1tal~aoo, 1d1oma extra·
ño para la mayoría de l;,s gentes, motivos soo muy poderosos para que la sala nunca se vea lleo~. Y, créanme
los que dirigen el negocio teatral del Coliseo de que me
ocupo, oo traigan espectáculos en que no se bable_ el_ español. Mi larga prácti 7a de escribir so~re el mov1m1ento escénico de esta capital. me ha ensenado, que fracasa siempre, con alguna rara, muy rara excepción, todo

ja y picante, por Íos tiempos en que esiuvo cie moda, y
que ahora nos parece inocente y hasta candorosa. De
ahí"resulta que apenas se oye con ilusión, oo dejando
por esto la música de gustar siempre. La Zoada estuvo
sujestiva ea el personaje dl)l satírico escritor, la vimos
trabajar coa más entusiasmo que otras veces, y en el
"duo" con la Teheran del acto tercero escuchó justos
aplausos.
"Las Niñas Michú" que por vez primera las vimos
cuando Scogoamilia trajo aquella b uena compañía al
Arbeu, ea que la Gatioi y la Perretti hicieron nuestras
delicias, hao vuelto a presentarse ea el foro del Prio•
cipal, coa más mediana iote(pretacióo, dicho sea ea honor de la verdad.
La opereta de que me ocupo tiene música de Messager, iospiránc!ose el celebrado músico en el siguiente
argumento, El marqués Des Ilfs, a raíz de la revolución francesa de 1792 se vió obligado a abandonar el
país, deiaodo ea su castillo a su esposa en estado interesante, la cual, no pudiendo acostumbrarse a la ausencia
de su querido esposo, murió al dar a luz una niña que
fué entregada al cuidado de un matrimonio honrado, de
nombre Michú aldeanos de Lisieux, y que también tenían una niña que nació el mismo día que la del marqués.
El señor Michú hombre muy distraído, un día que
b1ñaba a las dos n iñas juntas, no habiendo tomado la
precaución de señalarlas para reconocerlas, no pudo saber cuál era la suya y cuál la del marqués.
Pasó mucho tiempo sin que los Michú recibiesen noticias del marqués Des llfs y resolvieron educar a las dos
niñas como gemelas, poniéndolas ea el colegio Herpio,
en París.
Durante veinte años los pobres Michú sufrieron los
remordimientos de su imprudencia, no sabiendo cuál
era su verdadera hija; pero siendo amba~ niñas de muy
buen corazón, habíaoles tomado cariño a las dos.
Un día, despul'.s que el marqués había sido nombrado
general por su heroico comportamiento ea las guerras
na poleóoicas, regresó a su tierra y buscó a su hija, sabiendo que los Michú se habían trasladado a los alrededores de París. El había prometido su hija ea matrimonio a un oficial de su regimiento, Gastóo Rigout, salvador de su vida ea una batalla, y mandó a su ordenanza
Bagoolet a casa de los Micbú ea busca de su hija.
Los Michú estuvieron muy desconcertados, y decidieron separar a las dos niñas cada una en un cuarto, y
h~cerlas ver al general, una después de otra, esperando
que la voz de la sangre se hiciese oír.

Teatro Priocipal.-Una esr.eoa del acto tercero de la opereta "Las Niñas Michú."
Una casualidad hizo que el general viera simultánea·
mente a las dos niñas, y mandando llamar a los Michú,
les exigió que en el término de media hora le dijesen
c •1ál era su hija. Los Michú, no sabiendo cómo hacerlo,
decidieron hnír, llevándose a las dos niñas al extranjero, y se fueron a su casa a tomar el dinero necesario para el viaje.
En este momento aparece el capitán Rigcut, conocido ya por las niñas en el colegio, por ser sobrino de la
directora, y preguntándole el motivo de su presencia
allí, contestó que venía a casarse con la hija del general. Las dos niñas tenían mucha simpatía por Gastóo y
deseaban ardientemente ser la novia del capitán.
Blanca María, de sentimientos nobles, imaginando que
su hermana no viviría por el dolor de no casarse con Rigout, se sacrifica Y. declara ser la hija de los Michú.
Más no podía acostumbrarse a esta vida de comercio
que llevaban sus padres, como María Blanca no se acostumbraba a la vida aristocrática. Un día María Blanca
encontró en e l salón de r ecepciones de su casa un retrato
de la fallecida marquesa y notó que aquella fisonomía era
muy parecida a la de su hermana. Entonces re&lt;;:oooció
ser ella la hija del aldeano · y se fué donde los Michú.
Darmolet hizo poner una peluca blanca a )3laoca María,
de modo que cuando el general la vió fué sorprendido
por el parecido que la niña tenía coa su inolvidable esposa.
El marqués recupera a su verdadera hija, Blanca Ma·
ría quien se casa con Gastóo, y Arístides, dépeodieote
del señor Michú, que había querido a las dos niñas sin
poder decidirse, pide la mano de María Blanca y le es
concedida."
La interpretación delas "Niñas Michú" fué correcta,
trabajando coa deseo de agradar las artistas Zaira Teheran e Ida Zoada que hicieron los papeles de las gemelas coa bastante gracia, La orquesta y el resto de los
intérpretes cumplieron, y nada más.

sa de la Verdura, viuda de un campeón llamado Héctor, especie de H ércules de barraca.
La viuda le confiesa que su primer marido no era el
tal valiente de tanta fama y se muestra apasionada y ardiente, inquietando al barón, que se hab ía forjado ilusiones de tranquilidad y de paz, casándose con una viuda fea y desposada con un hombre hércules.
Durante esta situación llega al castillo su primo Bertraodo de la Palisse, de tránsito para Sevilla, donde va
en representación de Francia a un Congreso de Emba•
jadores que debe decidir si la langosta es un pescado
perteneciente como tal a los pescadores, o si es una av
que corresponde a los cazadores.
Bertraodo, que viaja coa una amante, Doretta, cantante de la ópera, !lega a visitar a su primo para que su
compañera le conozca. Sucede que el primo, gran calavera y enamorado, al correr detrás de una joven a
quien quiere abrazar, se cae, torciéndose un pié.
Imposibilitado para cumplir su misión diplomática,
propone al barón ir a Sevilla en su reemplazo, adoptando su nombre. El barón, por salvar el honor de la familia a la vez que librarse de su novia, pa rte para Sevilla ea unión de Doretta q ue pasa por esposa suya, En
la ciudad de la alegría se hospedan en la casa del gobernador, que es un tipo de hidalgo farsante, tramposo y
grao explotador de gente rica.
Doretta, viendo la castidad del barón, incapaz de engañar a su primo, seduce al gobernador y alborota los
antojos dd personal de la corte, mientras que e l barón
se enamora locamente de Inesita, sobrina del gobernador, muchacha viva, locuaz y llena de la gracia andaluza.
Percatada la muchacha de las "dotes" del baró n. conviene en un rapto y se trasladan a un hotel de la frontera franco-hispana, donde se aclara el enredo."
LUIS DE LARRODER.

Teatro Principal - Una escena final de la opereta "Las Niñas Michú."
MONSIEUR DE LA PALISSE
sar de parecer nimios: ºº. lo son para e~ r~sultado del
personaje. Es necesario mirar meJ...os al p11;bhco, no preparar los chistes, y sobre todo en comedias coro~ esta,
no recargar el carácter. Bueno que se haga en sa1oeto·
aes como "Las Cacatúas" en que cabe toda clase de sales por muy gruesas que sean, pero ea manera alguna
en obras cómicas delicadas.
El resto de los artistas cumplieron, sin que hasta ahora merezcan elogios de ninguna clase, las artistas n~evos Angélica Mendez y Concepción Jurado, muy media·
na

.

Para fin de fiesta se estrenó un sainete de Enrique
García Alvarez y de Antonio Caser_o ti!ulado "1:,as Cacatúas" cuyo primer acto es un d1luv10. de chistes de
mejor y peor gusto, y el s~guo~o es s~n_c1llameote ~bomioable. Yo creo que la d1recc160 arttshca del Mexicano debe meter tijera a la obra para hacerla más breve
con lo cual quedará ea mejores condiciones de que el
público la celebre, y si la quita del cartel proot_o,. no se
habrá perdido nada. tao to más, cuanto que se esc_n~1ó por
los celebrados autores citados, para e l 24 de I'1c1embre:
es decir para el día de Navidad, en que hay costumbre
que en los tf&lt;atros, se pongan patochadas para pasar e l
Teatro L.olón.-Grao Compañía de Opera-l'l'!Jle, Cortez: rato y nada más.

lo que no tiene como base el idioma castellano. Presea·
ten buenas compañías dramáticas españolas. qu~ las hay
muy b uenas; presenten graode_s "ball_ets" con luJO y s?o·
tuosidad; traigan el género chico, bien cantado y b~en
puesto, el pobre "género chico" que nos hemos emp7nado en decir que no gusta, y lo que no gustan son artistas
malos, obras cortadas, pésima elección en escogerl~s, y
todo lo que produjo la decadencia en México de dicho
espectáculo, y arreglando bien el teatro por lo ,menos
con comodidad, el éxito coronará los esfuerzos as, desarrollados.
Déjense por tanto de italiano, francés, etc., etc., ea es·
pañol hay mucho y bueno, y si a e~to se une algo nuevo,
como por ejemplo, las representac,ooes_ con elocuentes
conferencias sobre el teatro, o sobre la 10d~le _de lo que
se va a representar, Jo cual se hace cons1gu_1eodo que
vengan literatos de nota al efecto de orga~1z~r estos
trabajos, tendremos que la Empresa del Pnoc1pal con
buenos elementos financieros puede hacer_al~o bueno
de provecho para sus intereses y para el pubhco ea ge·
oeral.
y escrito lo que precede, cambio de tema, para o~U•
par~e de la representación de "Bocaccio" opereta v1e•

Teatro Colóo.-Gran Compañía de Opera.Mr. Affre, notable tenor.

Anoche tuvo efecto el doble b eneficio d e la Gattioi y
de Aogel\ioi poniéndose en escena la linda opereta
"Moosieur de la Palisse" estando a cargo de los beneficiados los principales papeles.
Dicha opereta, nueva en México, tiene música del
maestro Claude Terrasse y libro de los conocidos autores Hobert de Flers y C. De Caillavet, los cuales idearon el siguiente argumento:
"El barón Plácido de la Palisse, descendiente del célebre señor de la Palisse, cuyos aforismos hiciéroose populares, vive en su vasta propiedad, pasando sus treinta
años entre los inocentes placeres bucólicos y la lectura
de los gloriosos hechos de sus antepasados. Las labores
campeitres son las ocupaciones favori tas de este hidalgo
campesino, filósofo simplist.a de hábitos modestos. El
amor, sin embargo, lo inquieta y lo aterra a la vez; se
aleja instintivamente de las mujeres, ea quienes sólo
cree adivinar perfidia, intriga y engaño.
Por eso su única preocupación consiste ea evitar los
enredos que puedan prepararle las mujeres, comprcmetieodo su candorosa ingenuidad. Para salir de esta situación embarazosa resuelve casarse con su prima Eloí-

No me importa que pregones
que me has olvidado ya:
¡se dicen tantas mentiras
por callar una verdad!
Quien quiera vivir dichoso
y tener tranquilo sueño,
que viva ea el mundo amaneo
al amor, sin conocerlo.
En vano quemé todas tus cartas
para tu nombre no ver ..... .
¡Ah, si pudiera el corazón qi:emirse
como se quema un p apel!
ANDRE&lt;; PELAEZ CUETO.

�DEPORTES DE LA S~NANA
Los siete días transcurridos desde
la publicación de nuestro número
próximo pasado, se hao distinguido
por la profusión de acontecimientos
en el mundo de los deportes.
El que podemos considerar como
primero de ellos, puesto que oues
tro semanario de hecho se reparte
los sábados, fué el tiro al pichón
efectuado el sábado de la semana
pasada en la hacienda de Coapa por
el "Coapa Pigoen Club," agrupación
cuyo nombre, no sabemos por qui en
inglés, indica perfectamente su fin:
tirar al pichón en la hacienda de
Coapa.
Para la sesión de tiro del sábado
pasado ofreció el señor don Alejandro del Hoyo una copa trofeo para
los mejores tiros, y de allí que al
atractivo peculiar de esta clase de
deporte se uniera el del campeonato
por el citado trofeo, el cual fué ganado po.r el señor don Delfín Algara que fué quien hizo los mejores
impactos.
En otra plana damos información
gráfica acerca de este suceso deportivo.

ooó
El domingo siguiente hubo 0 dos
acontecimientos de primera importancia en el mundo del deporte; la
fiesta con que el Club Hípico Alemán celebró al mismo tiempo el aniversario del natalicio del Emperador Guillermo y la inauguración de
su nueva pista, y la iniciación del
"paper-chasse," deporte que no se
conocía, o al menos no se practicaba, entre nosotros, y que fué iniciado por el Junior Club.
Tanto una como la otra de estas
fiest?s deportivas habían despertado
grao entusiasmo en los círculos deportivos correspondientes y por lo
tanto estuvieron muy animadas y
concurridas.
En la fiesta del Club Alemán hubo también una novedad: unas cuadrillas a caballo bailadas entre caba- ·
lleros vistiendo de húsares y damas
de amazonas; lo vistoso de los trajes aumentó mucho a la animación
de la gallarda fiesta.
El "paper-chasse" o caza de la
liebre, se asemeja mucho a la caza
de la zorra, con la diferencia de que
la cacería se hace a pié y no a ca- •
hallo y que las "liebres" van marcando su camino con un reguero ele
papeles o confettis.

Aspecto de las c uaclrillas bailadas a caballo en la fiesta del Club Hípico Alemán el domingo pasado.

Cuando Bertaud, el colono de Graod-Bulsson, pagó su
salario a Gertrudis, la pequeña huérfana Que cuidaba
las vacas, la niña abrió asombrada sus inocentes ojos
azules.
El patrón había apilado sobre la mesa de la cocina,

La fiesta deportiva del Junior Club.-Jugador.:s de Teoois.-Partida de los cazadores de liebres.-Las "liebres "--Un momento del juego de Teonis.

muchas monedas de
cien centavos, agregando a ellas una más pequeña que relucía con
fuertes destellos. El año
tocaba a su término y
aquel primer dinero
que recibía no poclía
menos que intimidar a
Gertrudis.
- Tómalo, tómalo,
hijita, dijo con rudeza
Bertaud, es tuyo!
Ella levantó con sus
dos manos el montón
que se deslizó en el
bolsillo de su delantal
con ruido claro.
Después se dirigió al
cuarto que le servía de
habitación, detrás del
establo, para contar su
fortuna.
En aquella obscura
soledad, donde crecfa
la alfalfa, pasó de una
mano a otra todas las
monedas que le pertenecían.
Su alma ingenua se
regocijaba y turbaba al
contacto de aquella
materia suave, brillante y sonora.
Pronto el ruido cesó:
Gertrudis miraba con
gran atención aquella
moneda amarilla más
brillante que las otras
y que desde el primer
momento la había fascinado: más pequeña y
de mayor limpieza el
dibujo, parecía también

más resistente. La niña la daba vueltas con alegría como a un nuevo juguete.
Sobre uu lado del luis de oro estaba dibujado en relieve, el rostro noble de un hombre todavía joven.
Cabellos finos caían sobre sus sienes.
De la frente a la barba, la línea del perfil, la mirada,
el gracioso pliegue de sus labios, parecían soñar, vivir y
sonreir en la abrasada luz del mdal.
Nunca, ni en el Almanaque de Bolteaux, ni en las imá-

genes de la iglesia, Gertrudis había visto un rostro tan
hermoso.
Y desde e ntonces soñaba continuamente con él.
Había penetrado en su vida como un rayo de so!.
Todos los días a la hora en que sus pacíficas vacas
erraban por la colina, la niña se quedaba largo tiempo
sola con su misterioso amigo.
Una muda conversación se entablaba entre los dos; al
fin suspiraba diciéndole:
-/Quién eres tú, tao hermoso ? ¡ Dónde estás ? ¡ Te ve·

El "springarteo" del C lub Alemán durante la fiesta del domingo pasado.

rá a lgún día Gertrudis ? .. ... .
Contemplaba su fina
sonrisa, su mirada perdida, su serenidad altiva y el inmenso sol de
los campos caía sobre
la moneda de oro rodeándola de rayos y
haciéndola aún más lumiuosa que los santos.
Cuando al atardecer,
las praderas se embalsamaban con el perfume de las verbenas y de
la menta, llevaba ella
en sus ojos más v:vo
resplandor que las primeras estrellas en e 1
crepúsculo.
En la noche, después
de la cena, cuando terminaban las faenas y la
alquería reposaba, la
niña se recostaba en el
jergón de paja: el silencio sólo era interrumpido por la vibración lejana de los grillos.
La luna proyectaba
su pálida luz y Gertrudis permanecía inmóvil,
los grandes ojos fijos en
el techo, de donde pendían telarañas y ramas
de heno seco.
Un pensamiento la
obsesionaba.
S u s arrobamientos
permanecian en ella
sin expansión y sin palabras.

�El Bríndis de Sileno.
A ROMERO FLORES, poeta.

El festival de la impudente tropa
de ser es nemorosos, fué en el seno
de una selva de Fóside.
Sileno
.tambaleante, levantó la copa
donde un rayo de sol, se desleía
en el á mbar de célica ambrosía.
Y dijo;
"A la salud de las doncellas,
d escorchemos mi r iadas de botellas.
Por Citeres divina;
Por Helena, Casaodra y Moemosina .
Mu jer: tu imper io dominante vemos
del austro al septentrión: por ti. ¡libemos!
Y por e l Arte indeficieote y trino,
es deber escanciar vino, más vino.
Es delicia de dioses del Parnaso,
del Falerno, volar en el Pegaso.
En el templo de Amor, junto a la viña,
a la vera de plácida campiña ....
¡no sé! más, embr iagaos, que es embeleso
sentir dentro del alma el dulce beso
del mosto que mitiga los dolores,
o riega luz si deshojamos flores.
Libar , ya que la vida es un ludibrio;
un eterno y fatal desequilibrio.
Chocad las copas y brindemos todos,
¡por la gloria inmortal de lós beodos!"

. . . . . . .. . . . .

.. .

. ..... ...... ..... .
................. ······· ······ ..... .
.

Del bosque profanado por la orgía,
ebria la turba se perdió en el seno,
en tanto que del Sol, en agonía,
un rayo de carmín se desleía
en las heces del vino de Sileno.

J.

SOBREYRA ORTTZ.

P~ra "El Mundo Ilustrado."
Has de surgir del ritmo de mis versos
Con la belleza de la augusta Palas,
Tus rizos en turbión caerán dispersos
E n tus hombros magníficos y tersos,
Hechos para el arranque de dos a la;!

El Club Central '·Félix Díaz" ofrccieudo la candidatura presidencial a su candidato.
¿A quién hablarle de su amor? ¿No la tomarían acaso
p or inocente?
Una mañana de Marzo que comian la sopa en la co·
c ina, el molinero llegó a pagarse. Bertaud hizo sonar
las monedas de oro sobre la mesa; la pequeña levantó
cur iosamente la cabeza. Sí, él estaba allí, sobre los luises brillantes y spnoros. El molinero los dió vuelta y
dijo:
- Es hermoso nuestro rey, ¿verdad? '
-Po.ra Pascua nos visitar4,f'.l;¡f)ntest.f Bert,rnd.
--:Sí, pasax:á por aquí, dijci""i;J_ otro, metiendo en sus
b ols1llos .-1 drnero.
,
·
•
Gertrudis salió para ocultar su soórojo: amaba a l rey:
al rey a quien Dios había d ~- poder, sabiduría, justicia y bel)eza, a quien todos respetaban y veneraban.
Muy pronto iría a Grand-Buisson, en medio de los cam·
pesinos y de los pastores,
La noticia se divulgó por los campos con un rumor de
alegria.
La Pascua se aproximaba.
.
Al borde del camino real levantaron hermosos arcos
de verdura. Mil banderolas llevaban el nombre de su
amado.
Gertrudis vivía u na fiebre de felicidad. Jamás sus puros o jos habían brillado como entonces: era la dicha sobrehumana la que esperaba.
E n Grao· Bui~oo prodigaban las cintas y los oriflamas.
,
Situada en un extremo del pueblo la casa de Bertaud
día por día se engalanaba. Gertrudis la adornaba con
blancas guirnaldas y bandas de seda con flores de lys.
Las ventanas y los umbrales estaban tapizados con eglantinas.
Y f ué como lo habían anunciado: un Domingo en la
mañana,
Todo el pueblo se reunió en la gran calle plantada
con tilos.

Las cofias b lancas se inflaban a l ligero soplo de Abril.
Gertrudis vestía una falda de satín color cereza, un corselete y una cofia bordada; también llevaba medias negras y zuecos blancos.
El rey venia aún muy lejos; mas el c«mpanero lo había visto: las campanas de Grao-Buissoo se agitaron y
con ellas el corazón de la niña.
A l éabo de un momento se divisaron por el camino
cuatro heraldos de armas, con dalmáticas escarlata, sob re caballos enjaezados; por intervalos soplaban en largas trompeto.S de cobre; en seguida venían los arqueros
y treinta caballeros, señores sin duda, con grandes capas
y sombreros con plumas.
Entonces una conmoción corrió en el pueblo. Solo,
a pocos pasos de su escolta, un hombre joven, con traje
de terciopelo obscuro, caperuzóo violeta y cadena de
oro, venía a caballo.
Gertrudis lo reconoció al instante: hermoso, con nobleza divina y más hermoso aún que en ei oro donde
ella tantas veces lo había adorado.
Hacía caracolear su animal e iba de derecha a izquierda saludando y sonriendo a los que lo «clamaban.
Gertrudis no respiraba, blanca bajo su cofia y con la
garganta apretada, no podía articular palabra; juntó sus
manos y fué así como la mirada del rey distinguió en
primera fila a la hermosa figura pálida y extasiada. La
niña sintió llegar hasta ella la gran claridad de sus ojos
azules; cerró los suyos y, cosa maravillosa: su frente
inocente sintió la impresión viva y tibia de unos labios.
La llevaron desvanecida. Desde aquel día h u bo gran
prosperidad en co.Sa de los Bertaud; de todas partes
iban a ver a la que llamaban la novia del rey. La huérfana jamás permitió el beso de otro hombre; jamás tuvo
para otro una sonrisa, una mirada y después de muchos
años la viejecita y la sirviente, murió viendo siempre
aquellos hombres que un día la habían deslumbrado y
que fueron el único sueño de su vida.

GABRIEL CLOUZET,

LO

beres, el cual es alabar a los dioses . . . . ~s también la
r.adre
todos los debates, la fuente de las diversiones
1 se dice que es el órgano de la verdad también es eÍ
delderror, Y lo qu':' es peor aún, de la calu~oi4 . Con ella
se_ ~struyeo las ~mdades y se compele la gente al cum¡hmi_ento de acciones perversas. Si por un lado alaba a
dos ?'oses, por el otro profiere b lasfemias contra su pode['º-~ · • • • Leed la vida de Esopo el Frigio, imitada
e gnego por Juan de la Fontaiue.
. Para terminar debería darles un consejo a los que se
s1_e~ten can~ado_s de ver tauro papel enborronado. Les
d,na: Sed b1bhofilos y leed libros. Pero no los toméis
de toda~ las manos. Sed delicados, escoged, y como aquel
persona¡E: de las comedias de Sbakespeare, decidle a
vuestro hbrero:
"Quiero que estén ricamente encuadernados y que hablen dt. amor.··

?e

d Muchos se burlan de los bibliófilos; y tal vez, después
e todo, éstos se prestan a la burla: es el caso de todos
\ºs enamorados. Pero más bien sería menester eovidiar~s, porque han exornado su vida con una larga
c1ble voluptuosidad. Se cree confundirlos dicié~d~!~
que no )een sus hbros; pero uno de ellos ha respondido
a esto s10 embarazo:
-é Y us(ed come en su vajilla de porcelana?
Se ha dicho que no eran prestamistas. Lo creo p
no me atrevo a hacerles ese agravio
• ues
¡No! E l ª!11º.r de los libros no endurece las costumbres y los b1bhófilos son los hombres más amabl d 1
mundo. ¿ Qué acción puede haber más honesta
c~locar, como lo hacen ellos, libros en un armario Esto
recu':':da mucho, en verdad, la tarea á que se entre an
los ornes cuando e~ifican p irámides de arena en la ~rilla dPI mar. Traba¡an en vano y todo lo ue
rrá_destruido_ pronto. Sin duda ocurre qasí ~~~s::?:o~
ecc1ones de hhros y de cuadros. Pero no
d
sarse de ello pue e acu1 b
mas que a 1as vicisitudes de la existencia
y a a revedad de la vida. El mar se lleva los montones te arena; el comisario dispersa las colecciones y
no o stante eso, no puedE: hacerse nada me ·or ue
montones
. l a qlos
t Dde¡ arena a los seis años, y colecc1ones
seseo a. e '? que hacemos no perdurará nada. y e l
amor de los ¡uguetes no es más vano que los demás
amores.
B':'ndigar!los los libros, si la vida puede discurrir en
med10 de ellos en una larga y dulce infancia. Pero o
conoz~o. a más de uno que .tiene mucho bello que le~r
r-;scnb1r, y que no por eso está más tranquilo Si los
i ros llev~n ¡~ paz a los pacíficos. turban en cambio a
las almas inqmetas. Un libro es una obra de bru ·ería
de la cual ~e. escapan toda clase de imágenes que Jturba: f?s espt ~1tus y trastornan los corazones. Diré ma.s
to aVJa: el hbro e_s un instrumento mágico Ue nos
transporta en med,o a las imágenes del pasado qo entre
somfras fantásticas. Los que leen muchos Jibr~s son como os comed?res de hachisch: viven en un ensueño
El v~neno sutil que penetra sus cer ebros los torna in:
sensibles al mundo real y los a rroja cual una resa
fantasm_as terribles o encantadores. • El libro efel op'i~
de Occidente: nos devora.
Amemos los libros como la enamorada del poeta amaba su enfermedad. Amémoslos; b ien caros nos c uestan.
Aémmoslos, por que por e llos morimos. Sí, los libros ncs
matac. Cre':'dme a mí que los adoro, que me he entrega·
do a e)los s10 reserva. Los libros nos matan. Poseemos
t&lt;l_emas1ados, y de u n número de clases distintas exce. 1vo.
Sí, el_ libro nos c~esta caro. ¿ Pero qué es' Jo que no
vale? S1 por él morimos, por él vivimos también. Se Jo
debemos todo . Es algo de qut- se puede decir que es
como la lengua, la mejor y la peor de las cosas
«E~
el bién de la vida civil, la llave de las citncias: ~j órga. no de la verclad y de la razón. Con ella se instruye y se
persuade, y se cumple con el primero de nuestros de-

i~!

ANATOLE FRANCE.

"Chillen Thy prison is á holy
place aod thy sad floor an altar. "
BYRON.

. De todo el lago Leman, tan rico en bellezas, niugún
rincón más hermoso que el que ocupan los tres poblados de Clarens, Veroex y Territet, que colectivamente
se llaman Mootreux. Allí el paisa je se agiganta, y las costas del _lago se al_zan en abruptas montañas, las primeras cu~1e_rtas de nea vegetación y pintorescas casas, como
un nac1m1ento y en el fondo picos nevados como las crestas blancuzcas y brillantes del "Dent du uid'"
1 (D. ·
del medio día.)
'''
1erte
Más allá del T:rritet, destacándse sobre el verde os~u1 ro de la ¡nontana, se levanta a orillas del lago en un
1s ote, el castillo de Chillón.
'
El espíritu se sumerge allí en el triple encanto de la
naturaleza, de la J?0esía y de la historia, Dos nombres
saltan a la ~emoria: el de Lord Byron, que urdió una
f~bula poética a lrededor de sus murallas, uniendo para
Siempre su nombre a l de la fortaleza con su '·The p ·.
soner of _Chillon;" yel de Bonivard, el héroe ginebri:~
que sufrió dura_n~e seis años la tiranía del Duque de sa'.
boy~ en las prisiones de Chillón. Au n se puede ver Ja
prisión del h~róico descendiente de Guillermo Tell: un~
l~rga sala humeda y oscura. abierta en dos naves por
s1:le columnas, a una de las cuales estuvo unida cuatro
anos la cadena d~ _Bonivard. Hoy las cubre un laberinto
de nombres de v!a!eros, algunos famosos en los varios
campos de fa act1v1dad humana. en el tercer pilar se descu~ren t~áavfa las_ cinco letras de su apellido que hace
casi un siglo lrabo Byron, y deseminados por paredes y
$-

Cuando al reclamo del amor te rindas
P intaré tus mejillas pudorosas
Con la vívida sangre de las guindas,
¡Y serán flores de pasión que brindas
A mis besos, locuelas mariposas!

Sr. Lic. Miguel V. Av~los, nombrado director de la
Escuela Nacional Preparatoria.
calumnas se ven los nombres il~stres de Víctor Hu o
Dumas, George Sand, Edgar Qu10et, otro poeta In Jls:
Shelley, y el del guerrero alemán Motkle.
g
Después se visita la grao cocina del Castillo h
.
completamente restaurada a su aspecto
d'.1 oytas1
gran sala de Justicia; la del Duque; Ja cám~~a ~:v:o~t~~
ra,
. a f uera 1os
hu los torrevoes
d'de defen&lt;a
. • abriendo ha eta
eco~ q_ue un t~ vom1taroo sobre el enemigo plomo
pez hirviendo; y ¡unto a las prisiones, el Ju ar de 1!'
ho~ca, con una ventana sobre el lago para hu~dir misteriosamente en sus aguas el cuerpo del ajusticiado
Al sahr del Castillo, oprimido nuestro corazón ....
tenebrosos recuerdos aunque sublimad
~o_r
tu por el
b'
f '
o nuestro esptn·
.
am ,ente eudal de poesía que en todo él se
respira, toma_~os un bote en que ir a buscar al centro
clel lago un s11to más lejos de las iniquidades h
en plena comunión con la naturaleza La tard umanas,
rena • un a déb
·
· gasa velaba
e era se. t· 1 ne bl ,na
como velo de
un
'.~ito las gig~ot.~scas montañas, las cumbres nevadas del
eot d u M1d1 se erguían en las alturas la
b .1
Y _e! castillo se perdían a lo lejos, cerca de ¡f~o~~ ~~
d1v1saba apenas la blancura majestuosa de los c·
1
Jºl se escondía, y en medio áel lago, en la sol:::tdad
~ aq~ella hora, reinaba un silencio y una soledad d
m1Sst_eno. La naturaleza entera parecía un altar
e
. • olo el vuelo de una blanca bandada de
: ···
do recordarnos la vida, hacia la cual volvía~~~o~i ~udo serenamente sobre la superficie tersa del 1ago
' .....
g, n-.
]OSE DEL VALLE MORE.

Tu frente nimbaré con los detellos
De los amaneceres tropicales;
Pondré en la profusión de tus cabellos.
De mi elección los lirios, los más bellos,
Símbolo de purezas virginales!

Pensamientos.
. Conviene ?espedirse de la vida como Ulists a" N
s1caa, más bien bendiciéndola que enamorado d e ee ¡¡a.au-

Con pétalos de blancas azucenas
Formaré de tu cuello la hermcsnra,
Y la azulada sangre de tus ven.is
Sonrosará su tez, en donde apenas
Radía de tu veste la blanbura!

Aún hasta delante de nosotros n ·
fi .
mucho más sencillos de lo que som;~s~;sest ng1n;fs ser
cansamos de la fatiga que nos produ~e el pr~H:.o.º des_No es su amor al prójimo, sino la impotencia de este
mismo amor lo que les impide a los cristianos el quemarnos.

Serán dos madrigales tus dos ojos,
Rimados por el dios ciego y travieso,
Y, - ioh divino ideal de mis aotojoslDe múrice ornaré tus labios rojos
Con la suprema excelsitud de un beso!

S1

Gracias
· ·
¡as pasiones encuentran goce en
•
a 1a mus,ca,
mismas.

C':'rrar_ los oídos a los argumentos contrarios
t:rc;~~~~~ de carácter fuerte: pero a veces ¡0 es

Pulsaré en horas de pasión propicias
Las liras prodigiosas de los bardos
Para ensalzar tus manos,- dos cariciasy entonces. del jardín de las delicias,
Tus manos surgirán como dos nardos!

s:1!~

c· ~o existlend fenómenos morales sino una interpreta100 mora e los fenómenos.

Serás un cáliz de pasión fecunda,
Y al rendirte mi vida y mi a lbedrío
Palpitará tu juventud jocunda,
Que luz de gloria y de bellez? inunda,
Con el fuego que inflama el amor mío!

el delincuente no está a la a ltura desu
d l'v!uchas
1 t 1 veces
¡
e t o: o ca umnia y lo empequeñece.
El hombre predestinado más a conte~ lar
creer, considera estrepitosos e impon
p 1 que a
.tes y huye de su contacto.
unos a os creyen-

]OSE MU'ÑOZ FE RRO.
San Francisco del Rincón.

El. Club central " Félix Díaz" ofreciendo la candidatura vice-presidencial
' d " ¡a R epu'bl.,ca a ¡ senor
de L a Barra.

Donde no hay amor ni odio
mediocre.
• e 1 arte de la mujer es

�este terno de brutales y estúpidos asesinos del doctor
Araujo, han confesado el sangriento plan preconcebido
para llevar a cabo su nefando crimen.
Las autorida:les respectivas están, pues, en posesión
de la verdad de los hechos, y tanto los dirigentes que
concibieron y desarrollaron tan horripilante crimen como los viles instrumentos que lo consumaron, están ya
,eñalados con el estigma del oprobio.
La vindicta pública pide que caiga robre esos chaca-

EL EMBAJADOR DE ESPAÍ'lA EN EL VATICANO
Bien sabido es que desde tiempos del difunto señor
Canalejas, la política de España con el Pontífice Pío X.
sufrió ciertos entorpecimientos debidos a las reformas
que se propuso llevar a la práctica el distinguido político.
Ahora al sub:r al poder e l Conde de f\omanones se
han vuelto a reanudar las negociaciones con el Vaticano, pues parte delos planes de Canalejas se quieren rea·
lizar, como por ejemplo, el que no sea obligatoria la en·
señanza del catecismo en las Escuelas.
Con tal motivo el gobierno de Alfonso Xlli ha nom·
braco Embajador cerca de la. Santa Sede al señor don
Fermín Calbeton ex-ministro de la corona varias veces,
y que lléva el encargo de reanudar las relaciones diplomáticas interrumpidas con el Vaticano.
El debate de la "ley del candado" y la actitud del Vaticano, puesta de manifiesto, al aprobarse aquella ley,
fueron causa de que el entonces embajador español, señor Ojeda, se retirase del Vaticano, alegando un motivo
de enfermedad, para ocultar la verdadera razón: la tirantez de las relaciones entre la Santa Sede y el gobier·
no de Canalejas.
Posteriormente, las manifestaciones de aquel jefe demócrata, relativas a sus proFósitos de llevar a las Cámaras la ley de asociaciones, aumentaron el disgusto en el
Vaticano y se habló de una ruptura comoleta.
La política interna absorvió la labor del gabinete español y quedó olvidado aquel proyecto, manteniéntlose
la situación en un estado anormal, desde el punto de
vista diplomático.
Se habló últimamente de enviar como embajador al
señor Navarro Reverter, pero el Vaticano le puso su veto, teniendo en cuenta las tendencias esencialmente liberales de aquel político.
No hace muchos días el conde de Romanones, anunció que el cargo de embajador, sería ocupado no por un
diplomático, sino por un político, indicación que ha sido
confirmada, con la deJignación del señor Fermín Calbe·
tón para dichó puesto.
El nuevo embajador es una figura en el parlamento.
Juró el cargo de senador vitalicio en 1903.
Forma parte del consejo penitenciario y _de la junta
general de prisiones, a donde llevó iniciativas unánime-·
mente aplaudidas.
·
En la formación del primer gabinete Canalejas, fué
nombrado ministro de Fomento.
Ha sido diputado por Cuba y San Sebastián en varias
legislaturas y senador por Guipúzcoa.
Como político, militó siempre en las filas del partido
demócrata.

Durante el armisticio.-En los alrededores de Andrianópolis -Bailando la danza búlgara "gaida.''
rante tres días, por el fallecimiento del excelso extinto que
supo erguirse al pináculo de la celebridad latinoamer:cana
El de Guatemala, durante cinco dias, decretó duelo
nacional.
El eximio patriota y probo ciudadano don Carlos Meléndez asumió la presidencia de la República que legítimamente le corresponde en concepto dil Primer De·
signado.
La incertidumbre y la zozobra se han desvanecido
gradualmente y todo el ejército permaneció leal al nuevo Jefe del país, obedeciendo así a la disciplina y poniendo a gran altura el pundonor militar sa(vadoreño.
Don Carlos Meléndez ha dado pruebas inequívocas de
su gran competencia en los más peliagudos asuntos de
finanzas, de honradez acrisolada y de genuino patriotismo.
En la época del gobierno del inolvidable general Me·
léodez, comisionado por este Gobierno, fué a Londres,
don Carlos Meléndez a negociar un empréstito el cual
se llevó a cima en magníficas condiciones para e l país.
El expresado Gobierno para premiar tan plausibles gestiones, le comunicó al señor Meléndez que tenia dere·
cho a una cantidad de algunos miles de pesos, pero el
incorruptible patriota se negó abiertamente a aceptar la
oferta; el general Menéndez le rogó que siquiera acep·
tara los gastos de viaje a la capital inglesa, lo que tam·
poco fué posible que aceptara la persona que hoy rige
los destinos del pueblo salvadoreño,
El Gabinete puso su renuncia en esta forma:
"San Salvador, febrero 9 de 1013.
Honorable señor don Carlos Meléndez, Primer desig·
nado al ejercicio del Poder.-Ciudad.-Vinculados al
ilustre doctor Araujo, más que por motivos políticos por
lazos de entrañable amistad, su muerte nos coloca, de

golpe, fuera del campo de la pofitica, del cual nos alejamos con hondas descepciones en el alma.
Es por eso que hoy formulamos, ante usted, formal e
irrevocable renuncia de los cargos que desempeñamos
eu el Gabinete de Estado, deseosos de abandonar la vida pública, para llevar a la vida prhada el fardo pesa·
do de nuestros dolores.
Protestamos a usted nuestra amistad personal, y conocedores de sus altos merecimientos, seguros estamos de
que su obra gubernamental se encaminará por la senda
luminosa que le trazara el cerebro y el corazón de aquel
gran patricio.
Con muestras de la más respetuosa consideración, somos de usted seguros servidores.
M. Castro Ro., Ministro de Relaciones Exteriores;
Teodosio Carranza, ministro de Gobernación y Fomento; José María Peralta, Subsecretario de la Guerra; M .
J. Iraheta, Subsecretario de H acienda y Crédito Públi·
co: Gustavo S. Barón, Subsecretario de instrucción Pú·
blica; Alfonso Quiñones M., Subsecretario de Beneficencia; David Rosales, hijo, Subsecretario de Justicia."
El señor Presidente Meléndez no admitió, por segun·
da vez, la renuncia que hizo el Gabinete que con tanto
acierto y patriotismo colaboró con el inolvidable doctor
Araujo; en tal virtud, excitó otra vez el patriotismo de
los señores secretario de Estado para que continúen pro·
visionalmente en la obra de regeneración emprendida
por su antecesor, que es la misma que se propone seguir lle no de los más puros y legítimos anhelos.

o o o
Virgilio Mulatillo, Ferrnín Pérez y Fabián Graciano,

EL ASESINATO DEL PRESIDENTE DEL
SALVADOR
En el pasado mes supimos que había sido asesinado el
Presidente de la República del Salvador, Doctor Manuel
Enrique Araujo, y ahora bueno es reunir algunos datos
sobre tal suceso, sacados de la prensa de aquel país.
En el Palacio Nacional, en el Salón Azul, fué expues•
to el cddáver del señor doctor Araujo, en capilla ar·
diente.
La procesión fúnebre salió de la mansión presiden·
cía!.
La concurrencia pasaba de cinco mil pecsonas de todas las clases sociales.
Durante los tres días que estuvo en la capj]]a ardiente, hiciéronle guardia de honor los miembros del Poder
Ejecutivo, Legislativo y Judicial y la Escuela Politécnica.
Durante este lapso desfilaron por la estancia mortuori~- más de treinta mil almas para ver por última vez al
brioso paladín de la democracia y al ilustre repúblico ya
sin vida, entre una montaña de coronas, crespones ne·
gros y el chisporrotear de los cirios.
Después fué trasladado el cadáver del eminente extin·
to a la Catedral, y previas las religiosas ceremonias se
inició el desfile rumbo al Panteón Naci.onal- eran las II
a. m.-en medio de compacta muchedumbre.
Las calles por donde iba a pasar la •procesión fúnebre
estaban plenas de gente de todas las categorías sociales.
Las azoteas de ·,a casa parecían hormigueros humanos y el féretro, nos hacíamos la ilusión que ib"- nave·
gando en un mar de cabezas.

Capitán Robert Falcon Scott, explorador del Polo
Sur que ha muerto en la expedición.

~-

les todo el peso de la ley para desagravio de la colectividad honrada.
Aunq1:1e el doctor Belisario C. Suárez no es una palom1ta s10 hiel y su nombre se iergue muy alto entre los
hombres malvados y crueles, la declaración primera que
hizo el asesino M ulatillo, en la. cual aureola al doctor
Suárez, es inexacta.
C . F.

El Presidente de la República del Perú recibiendo la protesta del nuevo Ministro del Interior M. Mon:ez.

,

.

Calcúlase que la concurrencia pasaba de cuarenta mil
almas.
De los departamentos d~ la República llegaron a la
capital millares de personas.
La pompll: y suntuosidad que revistieron los funerales
no admite pa.rale'o en la historia centroamericana en ac·
tos análogos.
En los templos católicos las campanas tañían triste y
dolorosamente; las bandas militares, precedidas por la
de los altos poderes, hendían la pesada atmósfera con
sus raudales de notas fúnebres; el ronco tronar' de los
cañones rasgaba los aires para ir a repercutir sus doloridos retumbos en nuestras gallardas y reverdecidas
montañas.
Aquel acto fué la exp)osión más viva y más sublime
de protesta y dolor profundo por el nefando atentado
que cortó el hilo de la existencia de una de las figuras
más conspicuas de la América del Centro.
El orden del cortejo fué el siguiente: Gabinete de Es· tado, Estado Mayor y Escuela Politécnica, Presidente
del Poder Legislativo, Presidente del Poder Judicial,
Cuerpo diplomático, Asamblea Nacional, Magistrados,

Cuerpo Consular, Gobernación Departamental, Municipalidad, Contaduría Mayor, Universidad ::,;Jacional, Colegios, Escuelas Públicas, Delegaciones Municipales,
Departamentales, a ltos empleados públicos, cvrporaciones y particulares.
Pronunciaron oraciones fúnebres el doctor Manuel
Castro Ramírez, ministro de Relaciones Exteriores, a
nombre del Poder Ejecutivo, el diputado don Carlos Ja-,:ier Guerrero, a nombre del Congreso Nacional, el doc·
tor Cayetano Ochoa, en representación de la Corte Su·
prema de Justicia; el doctor Víctor Jerez, en representación de la Universidad Nacional, y don Emilio Aragón,
a nombre del Estado Mayor Presidencial.
Después hicieron uso de la palabra en el Panteón Nacional de Hombres Ilustres, muchas personas en carácter particular.
Todo el país está de riguroso luto. Los teatros continúan cerrados y toda clase de diversiones públicas; la
bandera nacional permanecerá a media asta durante nueve días, el Ejército guardará luto dura!lte treinta días.
Los gobiernos de Costa Rica, Nicaragua y Hoodnras,
declararon duelo nacional en sus respectivos países du-

Los Jóvenes Turcos protestando contra los excesos de la dictadura de la Sublime Puerta.

Como e l opaco, impenetrable velo
De la lóbrega noche, en un instante
Corta fugaz, iluminando el cielo,
Con gran fulgor un bólido radiante.
Tu nombre así al oír. dulce Maria,
Pues su excelsa virtud a tanto alcanza;
Ráfagas dando del color del día
Cruza por el Infierno la E speranza:
Yaute la luz que esplende y se derrama
Y un momento a su faz apena s brilla,
Absorto: " ¡Salve!" ~atanás exclama
Depone el cetro y dobla la rodilla.'
FELIPE TIJERA.

�Gaité

Lyrique.-Reprise de "La
bour Majour"

Fille du Tam-

La celebrada ópera cómica del inolvidable Jacques
Offenbach, ha vuelto a París con la misma frescura, co·
mo si no hubiera pasado el tiempo, como si las modernas corrientes musicales, nada influyeran en los gustos
del público.
Y al mismo tiempo que se veía la vieja obra en la
"Gaité Lyrique" en la Opera Cómica, subían al escenario "Los Cuentos de Hoffmann" y "La Bella Elena" y
"La Gran Duquesa" y casi todo el repertorio de mediados del siglo pasado.
¿Que si acudió público? dirán los lectores Ya lo c reo
que sí; y tanto más cuanto que la ''mise.en scene''. fué
magnífica, como si se tratara de un estreno; y la . 1nter·
prelación deliciosa, por Mlle. Favart, estrella bnllante
para esta clase de obras, por Mme. Zelie V\leil cuya gracia es proverbial hasta en los bulevares, y por otros ar·
listas de no menos fama, cuyos retratos publicamos.

THEATHE HEJANE.- " ALSACE"

Los celebrados autores· G«ston Leroux y Lucien Camille han escrito una obra que con el título de "Alsace'
se rep,resentó con éxito últimamente en el
lujoso teatro Réjaoe de París.
• Juana Orbay v uelve de Alsacia después
de cinco años de destierr•&gt; y de haber cantado ella y su marido la "Marsellesa" a voz
e n grito.
El hijo de ambos, "Jac&lt;!jues" seha casado
con una alemana, Margarita. Schwartz, y
no es feliz ni mucho menos por la dife rencia de la raza, po r los prejuicios histó ricos,
por esas razones de patriotismo que a veces
amargan la intimidad de la vida conyugal.
También hay un abismo entre la suegra
y la nuera, por idénticas causas, dando motivo a varios incidentes trágicos.
La lucha del joven que por una parte se
siente francés, y por la otra su corazón se
inclina a una mujer alemana, es un estud io

M. Joseph Leroux (Herr Profesor). M. Gorby (Schwartz)

Mr. Gilly, "Griolet."

M. Féraud de St·Pol (Monthabor). Mlle Edmée
Favart (Stella) e t Mme. Zélie Weil
(Duchesse della Volta). M . Víctor
Henry (Duc del!a Volta).

muy bien hecho y de honda
filosofía.
En el segundo acto los re·
c ién casados han ido a vivir
a la ciudad de Margarita, y
aparecen bastantes tipos parientes de la familia a lemana,
como el pretensioso capitán
Karl, que a menudo hace alusiones al esporn de la joven
sobre política francesa, molestándo lo con ese motivo.
En este acto hay una escena emocionante: un viejo servidor alsaciano, ha facilitado
la huida de un joven soldado
francés, que ha pasado la
frontera s in permiso, siendo
maltratado brutalmente por
dos policías, y el agredido
pronuncia aquella frase atribuída a Cambrooe, lo cual pareció al público y la crítica
un poco fuerte, traer a colación semejante palabra, sin
que fueran las circunstancias
las misma!', puesto q ue no se
trataba de la pérdida de un
batallón.
La guerra ha estallado¿qué
Mlle. Diris. (Mariette.) hará "Jacques"?
Su mujer le dice, eres alemán por mi ; su madre,
eres francés por nacimiento y por mi ca r iño.
Al principio duda , pero finalmente grita: ¡Viva
F rancia! .... va a las barricadas, lucha con denuedo,
y muere en brazos de su madre que exclama: ¡Al fin
eres mío por completo; venid alemanes a quitármP-lo! ..... .
Se trata, por tanto, de una obra patriótica, parecida a otras muchas ya ,ooocidas en París, como "La
Llama," " Corazón de Francesa" y la misma de Maur icio Barrés titulada "Colette B audoche," lo cual no
ha impedido q ue el público se baya entusiasmado
. tanto más que la propiedad escénica ha sido mucha
y la interpretación admirable por parte de artistas
tan conocidos como la Réjane, la Maure!, la Mill er
y Gory, Leroux, y Dalleun.
Los caracteres e n general están hechos de mano
maestra, y hasta los personajes secundarios son fotografías de tipos alsacianos en los tiempos de la guerra franco-alemana.
Hay, pues, dentro de la inteosidad dramática, algunos toques de fina ironía y de sar casmo que el públirn no ha visto con de,agrado, contribuyendo es·
to último bastante al éxito de la obra.

A propósito de nada-en un golpe de cartas,-se le puso
a la puerta. Sin embargo, él no era exigente, fuera de
su partida de cartas de seis a siete no pedía nada Se
alejó discretamente, y con él desapar ecieron los billetes
de mil francos. Eso no impvrtó a Nelly, puesto que
amaba.
Sin disminuir nada de sus gastos, vendió sus tra jes
• uno después de otro y vivió a l día como todas o la mayoría de las mujeres galantes.
Por fin se representó la "Noche de Estrellas" en el
teatro francés.
¡Aun se recuerda el triunfo! El público de las primeras representaciones, en su mayoría hecho de viejos, lloró de ternura. Esto les r efrescaba y les hacía bien. El
idilio fué pa ra ellos como la to.za de leche que los trasnochadores van a buscar a los barrios después de una
opípara cena en el mejor restaurant.
Desde el día siguiente de la rs!presentación el nombre
de Juan Delhy fué a hacer el viaje de los periódicos, es
( CONTINÚA)
decir, de todo el mundo, glorificado. Con la cara aun
polvosa por las cariñosas felicitaciones de sus intérpreDe ningún modo se hubiera atre,·ido a ordenarlo., tes, fué asaltado por Beer, el editor judío, q uien le comNunca h ubiera dicho a Juan : "Termina con tu Mariet- pró en e l acto el manuscrito y le puso en la mano cinco
ta." Sin embargo, si él hubiera venido a decirle: " He
mil francos.
terminado," se hubiera a rrojado a su cuello loca de enEn la primera representación, en e l palco de M. Catusiasmo. Pero él no lo decía, y entonces se p reguntaba duc, Nelly Robio lloró de alegría y rompió su abanico
si no sentiría por e lla más que un gusto brutal y pasa- a fue r za de aplaudir y, en el fondo de la platea conce·
jero.
dida al autor, Marietta se desvaneció de emoción en los
Marietta también era digna de compasión. Cada día brazos de una compañera de taller que ib~ con ella.
que pasaba, Juan se volvía más huraño e indiferente.
H ay que desconfiar de la felicidad. Hace mejores a
Cuando ella se quejaba, él tenía siempre la disculpa de
los buenos, pero es peligrosa para los egoístas, y el homsus ocupaciones, pues iba todas las tardes a la Comedia- bre del éxito c ree que le está permitido todo.
Francesa a dirigir los ensayos de su obra. Pero la chiEl día siguiente, a la hora de su tardío despertar, en
quilla no se equivocaba. Advertida por su instinto, se- su mansarda de la calle de Saint Michel, Juan recibió
guro como el de todas las mujeres que sienten disminui- de parte de Nelly Robin, una carta embriagadora y un
do e l cariño para ellas, se a larm¡.ba por cualquier movi·
paquete de periódicos humeantes de gloria. Era célebre,
miento brusco o cualquier palabra dicha en tono de voz
amado. Todo a la vez. ¡No! Porque no tenía a Nelly.
poco acostumbrado, y su corazón temblaba diariamente
Había un solo obstáculo: Marietta. Vió entonces los bien espera de algún acontecimiento extraordinario o al- lletes de banco que le había dado la víspera Beer, y
guna catástrofe.
que, a l llegar a su casa, había arrojado sobre la mesa.
Juan sufría también. Constantemente espiando a Ne¡Dinero! ¿No es con dinero como se rompen generallly, con todas las torturas de Tántalo, vivía con los sen·
mente las relaciones de los jóvenes enamorados del batidos irritados, y, luego que veía a Marietta, era presa
rrio latino? Cinco mil francos eran una fortuna para
de un terrible sentimiento de lasitud y de compasión,
una pobre obrera. una base para establecerse, casi una
pues, sin resolverse a ello de una manera definitiva,
dote, quizás el origen de una grao fortuna. Y pa ra él
pensaba siempre en separarse de ella y se asustaba de esto significaba su rescase, su libertad. Después de todo
antemano de su cobardía y de su ingratitud.
no se le podía acusar de haber seducido a una virgen.
Todos eran desgraciados. Sí. H asta el duque de E yMarietta no le había concedido más que dos años de su
lau cuya aristocrática y fastidiosa persona tenía ahora el
vida, lo cual estaba perfectamente pagado con cinco mil
don de exasperar a Nelly en grado sumo, y quien no
francos.
comprendía nada de las impaciencias de su amante ni
¡Y pensar que Juan Delhy no e ra un malvado! Todade los graves e rrores que cometía a cada momento en el
vía la víspera, en medio de la embriaguez del triunfo,
juego de cartas.
había abrazado a su póbre_ amiga que le esperaba tímiEl pobre duque fué, la primera víctima de la situación. damente por la salida de los artistas! ... . .. Pero un deseo irresistible le cegaba. ¡Oh sequedad y dureza del
corazón humano!
Marietta había de venir a verle a la mayor brevedad
seguramente; quizás aquella misma mañana.
Se vistió a gran prisa, escribió la carta de adiós. Pedía a Marietta que le perdonara, pero ya no la amaba.
De ese día en adelante la vida sería para los dos un sufrimiento. Y, para ofrecerle el dinero, el hombre de letras halló una frase halagadora, casi tierna.
Colocó sobre la mesa, en sitio bien visible, la carta y
el dinero, salió, y al pasar dijo al portero que si venía
la señorita Marietta le dijera que arriba había algo para
ella; saltó a un coche de alquiler y se hizo conducir a
la casa de Nelly.
H acía algunos días qua ella no trabajaba en el Vaudeville, donde acababa de terminar su contrato. Algunos meses a ntes rehusó renovarlo en vista de algunas
ofertas ventajosas para ir a Rusia.
Después había aparecido Juan, y no quería separarse
de él: la víspera todavía, había admirado al agente teatral que insistía, sin comprender la obstinación de una
actriz que se niega a ir al país de los rublos.
- iHecho! dijo Juan al arrojarse entre los brazos de
la a rtista. Todo ha terminado.
Nelly se arro¡ó a su cuello desde luego que le vió entrar.
El relató, con espantosa alegría de egoísta, la acción
baja que acababa de cometer.
Nelly, hija del dinero, a pesar de todo, lo admiró, se
sintió orgullosa y conmovida al mismo tiempo de que
hubiera sacrificado sin vacilar, por ella, los primeros
puñados de dinero que la fortuna había puesto en sus
manos.
- tYo también soy libre! contestó abandonándose sobre su hombro, soy tuya, me entrego para toda la vida!. ... Este lujo que me rodea we caµsa horror, , . , Eres

altivo y tienes razón de serlo, ... Bueno, tranquilízate. ..
He vivido hasta ahora sin darme cuenta: de nada; hace
quince días que despedí al duque, quien iba a pagar
mis deudas . .. . .. Pues bien, muebles, cuadros, espejos,
todo lo dejo a mis acreedores ...... Y tú tendrás una
compañera tan pobre como tú ...... Diga usted, señor,
¿amará usted a su amiga en traje de griseta? Ba! no hace mucho tiempo todavía de q ue cosía mi ropa yo misma y me preparaba la comida .... Abandonaré el teatro,
¿quiéres? Tú has de ser muy celoso y no estarías contento si permaneciera en las tablas .... No, yo quiero
ser tu administradora, y ya verás como no lo hago tau
mal; te prodigaré toda clase de cuidados mientras que
tú escribes tus lindas obras ...... Ahora vas a ganarte
la vida apenas. No serás rico ...... Los poetas no hacen
fortuna. Pero yo seré razonable ...... Vaya! todavía nos
quedará algo para hacer algunos disparates. Pronto tendrás que pagarme mi primera joya .... broqueles de a
diez sueldos como los que me causaban tanta envidia en
casa del mercillero de la calle Menilmootant cuando
era chiquilla .... Oh! Juan mío, cuanto te quiero ....
El la estrechó ardientemente.
-No, dijo ella, no quiero que empecemos aquí nues·
tro idilio. Aquí todo me recuerda mi pasado, todo me
disgusta . .. , QJ:, ! perdóname, no te había conocido, no
sabía lo que es amar .... No, esta noche iré a tu casa, en
ese tugurio en el que has vivido tus miserias. Iré para
no salir más de allí, y no quiero llevar más que la ropa
que tenga puesta .... ¿Quiéres? .... Ahora ve a tus negocios .. ,. E s necesario que te aparezcas por el teatro, que

Arrojó al fuego
des gracias a todo el mundo, a tus intérpr etes, a los periodistas que acaban de titularte g ran poeta, hay que tenerlos contentos, yo conozco eso ... . Mientras tanto, yo
voy a liquidar todo esto; no necesitaré mucho tiempo.
No conservaré siquiera los pocos luisee: que llevo en mi
bolsa de mano .... No faltan desperdicios para los pobres ...... Espérame esta tarde a las seis, y para comenzar nuestra vida común, iremos a comer a l figón con los
cocheros; allá a donde conociste al buen Saint· Firmin .... Quiero compartir un poco contigo tu grao miser ia!. .. .
Juan partió embriagado por el orgullo de haber insp~rado tan gran cariño, provocado tao grandes sacrificios.
Nelly, luego que quedó sola, se puso a destruir hasta
donde le fuera posible, todos los recuerdos de su vida
galante, tomó de una gaveta algunos paquetes de cartas
y los arrojó al fuego.
Los miraba arder, e iba a llamar a su camarera para
comunicarle su resolución, cuando entró ella y dijo:
--1 Pudiera la señora recibir a una obrera de casa de
la modista? .... Está abajo y trae el sombrerito que mandó hacer la señora hace ocho días.
-Hazla subir, respondió maquinalmente Nelly.
Mientras que subía: la modista, pensó:
"Un sombrero de cinco luises! Seguramente que no
llevaré ya muchos de estos, y este mismo tendrán que
pagarlo los embargadores después del remate .... Bah!
me lo pondré esta tarde para ir a la casa de Juan."
La obrera entró con su caja.
-Vamos a ver, dijo Nelly.
Se colocó delante de su espejo, ajustó sobre su cabeza e l coqueto sombrerito y, solamente entonces, se fijó
en la cara de la obrera, reflejada en el cristal.
(CONTINUARA.)

�Voy a hablaros hoy, lectoras mías, de los elegantes atavíos que la Moda llama "d'aprés 1Didi," o seán trajes
para salir en la tarde a paseo, espectáculos o visitas de ·
cumplimiento. Estas bonitas "toilettes," que requieren
una distinción especial, pueden servir también para almuerzos, conciertos en la tarde, reuniones de cierta confianza, y otros muchos actos de la vida social.
Los modeh ,s europeos nos muestran a este respecto
una gran variedad de creaciones. Algunos de ellos son
simplemente, elegantes "tailleurs" de seda, hechos en colores discretos como gris acero. amaranto, café arena, y
heliotropo obscuro. Estos trajes sastre se llevan con grande éxito en las citadas ocasiones, y para acompañarlos
debidamente se usan unas lindas blusas de encaje blanco, sobre el cual se coloca una audaz transparencia de
tul negro, ya sea cubierta toda la blusa o nada más parte de alla; por ejemplo; el canesú es de encaje blanco
como sirviendo de escote, y todo lo restan.te de la blusa
está cubierto· por el grueso tul negro. Las mangas son
de encaje blanco y el tul los vela discretamente, dejando ver en las orillas volantes de encaje, lo cual es en
extremo "chic.'' Al borde del escote se coloca casi siempre, un galón de aspecto vistoso, como son los de pequeños ' cabochons" de azabache, o los de estilo oriental, griego o romano. Estos galones son muy bellos: algunos se componen de franjas de perlas, combinadas con
diminutas medallas de plata antigua; otros semejan pedrería de diferentes colores: turquesas y rubíes; esmeraldas y topacios; en fin, toda una riqt1eza de estilos
y de matices se ostenta en la confección de dichos
adornos.
Para compleiar estos elegantes trajes de tarde, también se usan mucho unas vestes de encaje, las cuales
son cortas por la espalda, pues sólo llegan a la cintura y
por los lados bajan en punta, prolongánc1ose bastante.

El encaje preferido para estas vestes es el _ingles o el d_e
guipure, pero hay muchas clases de encaies que se utilizan a este propósito.
En las "toilettes" de terciepelo o de satín, el corsé se
hace, por regla general, en muselina d~ ~eda, con ado~nos iguales a los que lleve la falda. Inuhl p._i.rece decir
a mis lectoras, que estos trajes son más propios para espectáculos que para visitas o paseos en la tarde,
Las camisolas o "guimpes" se hacen lisas, en tul muy
fino y sin ningún pliegue ni guarnición ; lo más elegante
en estas camisol«s de actualidad es la sobria sencillez
con que se confeccionan. Casi todas son bastante escotadas al derredor del cuello, y, por tanto, los grandes y
severo! cuellos altos; esos que suben rectos sobre la nuca· hasta más arriba del nacimiento del cuello, se les
va ' dejando en olvido de la Moda, y damas distinguidas
no gustan de ellas.
Y si tales escotes, aunque sean reducidos, se usan para los trajes de la tarde, sobre todo si se asiste al teatro,
¿qué decir de los suntuosos atavíos de noche? En las últimas revistas europeas hemos visto que los modelos para los vestidos de teatro, todos se hacen con escote, no
sólo cuando se ocupe un Jugar preferente en palcos, plateas o patio, sino también para presentarse en algunas
localidades altas.
.
Estas magníficas "toilettes" se completan con lujosas
ech~rpes de piel, de tul bordddo, de gasa entretejida con
hilo de oro o plata, cubierta por exquisitas aplicaciones
de bordados h.-cbos con perlas, lentejuelas y tubillos de
cristal. No debemos olvidar al referirnos a estos trajes
y a sus hermosos accesorios, el papel tdn importante que
desempeñan sobre el particular los "tocados" que adornan los cabellos, pues si no hablásemos de esta nota de
elegancia, sería tanto como suprimir uno de los detalles
más lindos q ue la Moda actual nos ofrece. Se usan mn-

chas clases de "tocados;" unos son como diademas en las
cuales se coloca, por un lado, atrevidos y elegantes "a ig rettes." Otros semejan un gra cioso bonete de redecillas
de oro o plata, combinados con perlas, medallas exóticas y pedrería de estilo egipcio, romano y oriental. También se llevan anchos "bandeaux," ya sean de listón o .
terciopelo, adecuados al color del traje.
En este capítulo, lectoras mías, se necesita tener una
discreta elección, pues de ella depende que el éxito de
la '·toilette" sea completo o deje de serlo. Hay que tener
en cuenta un sinnúmero de finos detalles, como son: el
color de la tez y de los cabellos; el matiz del traje, y hasta la edad, estatura y aspecto de la dama que va a llevar
el citado accesorio, porque todo este análisis, al parecer insignificante, es de suma importancia para la belleza del
conjunto.
En otra ocasión trataremos de los " tocados" con mayor amplitud, y os diré, lectoras mías, cuáles convienen
a las rubias, cuáles a las more nas o de cabellos castaños,
haciendo la debida apreciación que el buen gusto exige,
sin olvidar ninguna de las reglas establecidas a ese respecto por su Majestad la Moda, cuya soberanía es absoluta e indiscutible.
MARGARITA.

f

I
I

/

I

La educación y la cultura de la mujer elegante
Esta exquisita elegancia, y delicade za no es innata en
las personas, y una g ran parte de ella se adquiere por
la educación y la cultura.

\

..
Tres originales sombreros muy propios para el principio de la P rimavera

mejor timbre de glor ia en el de trabajadoras y hacendo
sas.
L a mujer ae hoy
quiere serlo todo,
abar ca una esfera
más amplia y está
en posesión de todas
sus atr ibuciones.
La ociosidad obligada, a
que estuvo en machas cosas
sujeta, se reemplaza por la
actividad, y en los momentos
de soledad o descanso se e ntretiene en a lguna labor o arte agradable alternado con el
impr escindible estudio que
continnamente necesita cultivar.
Hay personas que pasado
un cierto tiempo de preparación, se creen saber y abandonan los estudios, pensando
que de ese modo pueden elabora r mejor su propio pensamiento y ser más or iginales;
pe ro al poco tiempo e l cír culo de sus ideas se estrecha, se
agota y en las que exponen
existe algo de anticuado, y
hasta llegan a coincidir con
teorías q ue desconocen, creyéndose se r originales en su
inconsciente repetición.
Las personas que estudian
siempre, por el contr ario, ven
ensancharse el círculo de sus
ideas, abrírseles muchos horizontes ; tienen mayor suma de

L a educación es lo princ ipal, puesto q ue es la que
dirige el sentimiento hacia
la belleza y e l bieri, inclinándonos a obrar correctamente de un modo natural, y la cultura sabe darnos los matices dulces y
necesarios para avalorar
la condncta y saber hacernos agradables.
Del mismo modo q ue se
cuida el cuerpo, adornándolo con todos los a de la ntos de la moda yde la fantasía, hay que seguir el
consejo del sabio ~riego y
adorna r cada día e l espíritu con algún conocimiento o bondad n ueva, que
viene a aumentar la gra cia,
Comunmente se cae e n
el e r ror de c r eer que la
educación de la muje r elegante ha de ser más frí vela qu e sólida.
Durante mucho tiempo
se ha tenido por "una señor ita bien educada" a la
que sabía saludar, baila r,
Traje para paseo estilo fin de estación.-E!egante tocado para señorita o señora joven propio para coescribir con pocas faltas
mida o recepció n. -Toilette estilo sastre para calle o campo.
de or tografía, tocar uu poco el pian.o y hablar un poco el francés. L as labores y
a ntaño, no podría seguir hoy un diálogo de los acostummateriales para elaborar sus pensarr..ientos y saben huir
los trabajos de aguja se c reían impropios de e llas; apebra dos en los salones modernos, respecto a ciencia, ar- de las imitacones par a vestir con galas n uevas sus franas se toleraba a lguna labor de .tguja de adorno, yse hutes, política, moral, etc , que antes eran tema de conver- ses y sus ideas.
b ieran avergonzado de ocupa rse en la cocina o la lim- sación de hombres o de d iscusión en las academias, y
No q uiere esto decir que todas las mujeres se dedipieza de la casa.
hoy se generalizan entre todos.
quen a estudios sistemáticos, para los que suelen estar
Por fortuna, han sobrevenido, con e l buen juicio, la
Pero a l mismo tiempo que la necesidad de cultura es
pocJ preparadas o faltas de tiempo.
reacción saludable, y hoy la educación de la elegante
mayor , la razón, más desenvuelta, encauza mejor las faSi alguna mujer de disposiciones extraordinarias se
no consiste en la instrucción frívola y en las apariencultades, y la m ujer no se avergüenza de su misión de
dedica a la especialidad de una carrera o un arte, el escias deslumbradoras, sino que se busca la solidez de los
madre y dir ectora de la casa, sino q ue armoniza estas
tudio se impone para ella en la misma forma que para
conocimientos, para'. hacer- un buen papel en la societareas con su elegaocia y sus distracciones, de un mode
sus compañeros del otro sexo, pero sin abandonar por
sencillo y natural, sin ocultarlo y sin hacer alarde de
eso su graciosa feminilidad y los cuidados propios del
dad.
Una mujer frívola, de las buenas conversadoras de
ello, como sucedía a nuestras abuelas, que cifraban su sexo femenino.

�RAL
AMA .
ll~A OPINION
MARI MORENA: Es indudable que el rojo es un color
apropiado para hacer resaltar la belleza de una mujer
morena, pero siempre que ésta sea sonrosada, pues de lo
contrario, en vez de favorecerla, hará más obscuro el
matiz de su rostro; ¿ no lo cree usted asi 1
Ya que me distingue al consúltarme sobre el particular, no vacilo en indicar le que e lija su atavío para asistir a esa reunión, en un tono suave como el azul pálido,
el rosa o e l blanco marfil. También sería conveniente,
si desea usted preferir un color fuerte, el rosa antiguo
o el rosa coral. Y en cuanto al calzado, si la reunión es
de etiqÚeta, es más elegante si se lleva del mismo color
del atavío; solo que la fiesta sea de relativa confianza,
pueden usarse zapatos de piel o de ante, en colores obscuros. Los guantes deben ser blancos, de cabritilla o piel
de Suecia. El tocado es un verdadero problema, del
cual hacen poco caso aún las damas de buen gusto, pues
no se nola que lo elijan con el cuidado y la atención
que tan importante asunto merece.
Varias lectorás me han suplicado desde hace tiempo
que hable yo a ese respecto, y asi lo haré muy pronto,
más por ahora sólo doy a usted reglas generales, a las
cuales puede atenerse para escoger su tocado. Si es alta
y delgada no use largos "aigrettes" que aumenten demasiado su estatura; si es baja y gruesa no acepte los voluminosos "pompones" de plumas, sino los citados "aigrettes." En el caso de que sea pequeña y delgada, lleve una diadema angosta, luminosa y discreta, a fin de
no poner de relieve, por medio de toques llamativos en
su "toilette," la atención de los espectadores de intuición artística, pues aunque los señores no comprenden en
detalle las leyes de la moda, sí las aprecian en su conjunto, y si usted desea, como me dice, causar buena impresión en la fiesta ya dicha, es preciso que no omita
ninguno de esos detalles tan importailles para el fel iz
resultado de un atavío.
Creo que he procurado complacer sus indicaciones,
dándole minuciosos consejos sobre sus preguntas a propósitos del referido asunto, y espero que sus deseos estarán satisfechos.
PIANO MUDO
MIMÍ: Su carta me ha causado sinceraa:egría, porque
veo el éxito inmediato y venturoso que ha obtenido usted con e l silencio de su piano.
Ya no hay la menor duda, querida amiga; su vecino
la quiere y desea tratarla personalmente, pues de otro
modo no se habría decidido a interrogar a la sirviente

sobre la salud de usted, infor ~ándose, preocupado, por
la causa que ha hecho callar ese piano en donde él encontraba poéticas respuestas a sus declaraciones amoro- •
sas y musicales.
Después ...... un ramo de flores, depositado en el dintel de la puerta de "Mimí;" los paseos frecuentes por la
pieza, que indican la nerviosidad del inquieto vecino; el
oportuno silencio de su piano, como si quisiera decir de
esa manera que sólo tocaba por complacer a usted; en
fin, todos los detalles indican, como ya le manifiesto.
que el vecino la ama y pronto recibirá "Mimí" la declaración definitiva, con la cual sueña todas las noches.
En cuanto a su conducta actual creo que no debe modificarla: siga esperando las sorpresas del futuro, pues
cuando un hombre está "realmente" enamorado, no hay
más que dejarlo avanzar; él llegará, no lo dude usted ni
por un momento.
En tales casos la mujer no tiene otra cosa que hacer,
sino es observar, tranquila y afectuosa en apariencia,
el natural desenvolvimi.-nto de los hechos.
Así es que continúe por el mismo camino y sin duda
alguna la situación se resolverá en breve plazo, pero no
cambie usted de actitud, pues todo lo ganado se perdería.

popular tiene mucha ironía pero poca verdad. El citado cantar dice así:
Cuando el amor agoniza,
Dale una toma de celos;
Si ves que no se reanima,
Avisa al sepulturero.
·
Por desgracia en tales casos es preciso avis&lt;!r al sepulturero, porque esa prueba sólo sirve, a mi entender
para certificar "que el muerto está bien muerto " com~
dE:cia 1;1n ing~?uo_c:i-m~~sino. Cuando el amor ~goniza,
m1 ~sttmada Afügu:l¡a. hay que sepultarlo tierna, silenciosa y devotamente en el fondo del corazón. Acaso
allí_. con ~sa potencia irresistible de la vida, siempre
activa y s iempre fecunda, de esos tristes despojos brotará una nueva existencia sentimental, de donde surgirá

EL ODOL ACTUA SEGUN UN PRINCIPIO COMPLETAMENTE NUEVO PARA UN DENTIFRICO
Su acción, cuya eficacia se ha probado, reposa sobre todo en la propiedad particular del Odol de penetrar en los dientes huecos y dejarse
absorver por las mucosas de las encías que de cierto modo quedan impregnadas de .@l.
Es de comprenderse la importancia enorme de esta acción sin precedente. Mientras que los dentífricos, generalmente usados hasta hoy,
no pueden actuar sino durante el tiempo muy corto de la limpieza de
los dientes, el Odol impregna las mucosas de la bocá los dientes
huecos con sus elementos antisépticos y continúa todavía ejerciendo
. sus efectos saludables durante horas enteras.
De este modo se obtiene una acción antiséptica prolongada por
lo cual la dentadura, hasta en sus pliegues más finos, es librada de to dos los gérmenes de fermentación y putrefacción, que destruyen los
dientes.
Ningún otro dentífrico posee esta cualidad preciosa, ni aun de un
modo aproximado.

)

MODELO
E UGENIA: Doy a usted el modelo que desea para confeccionar un fleco, hecho de "macramé," el cual podrá
colocar a la orilla de las toallas que necesita regalar a
su amiga, en el día de su santo.
También tengo el gusto de ofrecerle el modelo de traje para primera comunión.
Es de muselina "princesa," adornado con grupos de
alforzas.

Pero e l señor Thomas Spencer Jerome, ejemplar, abstinente y laboriosa. Cuando la memoria de Tiberio, y al efecto ha da·
Las BOdas en MarrUeCOS agen~e
consul_ar de los Estados Unidos en fué a vivir a Capri, contaba muy cerca los do una serie de conferencias en la EscueCapn. ha temdo sus dudas respecto a la setenta años; ahora bien, no parece proba-

PARA LA TEZ
RosAJ..1NDA: Use usted la siguiente fórmula y conseguirá lo que prdende. Se mez&lt;;:la _una cucharada d,e
agua de Colonia, con otra de ghcenna neutra;_ despues
se le añade el jugo de un limón, y se agitan bien estas
substancias, basta que forman un líquido transparente.
Luego se moja en él la piel del rostro y de las manos,
secándolas después con un lienzo sumamente fino.
UTILIDAD DE LOS CELOS
AFLIGIDA: No es posible, querida señorita, dar. a usted una respuesta que vaya de acuerdo con s?s tristes y
vacilantes esperanzas. Deseo, ante ~od?, se_r s10cera con
quien asi se confía a mis modestas 10dicac1ones.
.
Los celos nunca son útiles ni oportunos para reammar
un amor que se extingue; de modo que el cantarcillo

una dicha inesperada. ¿ Acaso no brotan flores de las
tumbas, en las cuales descansan los desaparecidos/
MARGARITA.
SOPA DE MENUDILLOS DE AVES
Divídense en pequeños trozos los menudillos, poniéndolos a cocer en agua con cebollas cortadas en ruedas
_y trocitos de tocino. Se machacan en el almirez garbanzos del cocido, pasándolos al caldo que servirá para la
sopa.
Cuando ya está e l caldo en la sopera se le agregan
los menudillos ya cocidos, procurando no echar la cebolla, y se les añade un poco _d e vino de Jerez y unos
pedacitos de pan, después de fritos en manteca·de vaca.

Extrañas y curiosas costumbres las de
estos pueblos que ni por ei contacto con
otras costumbres y de otra civilización
abandooan su antigua y raras costumbres.
En Marruecos, por ejemplo el µaís tao
discutido por algunas potencias Europeas
existen algunas costumbres que no se hao
modificado en nada por el contacto con los
europeos. Las mujeres de Marruecos se casan ordinariamente cuando llegan a los 14
años de edad.
Una esposa cuesta al marido desde 500
basta 5 ooo francos. En algunas tribus el
esposo llega a poseer a la esposa fingiendo
un robo de la misma, o sea llegáudose a la
casa del suegro y llevándose consigo a la
esposa, sobre un caballo ricamente adornado y escoltado por cierto número de jinetes.
En otros puntos es costumbre que la esposa sea llevada a la casa del marido por
algunos hombres armados que la presentan
a él.
La ceremonia matrimonial se desarrolla
de este modo. Sin que la joven lo sepa el
pretendiente a su mano se llega a &lt;!onde
está el padre de la joven y la pide en matrimonio, y si la contesta es afirmativa el
Kadí escribe el acta de matrimonio cuya
firma es precedida por las palabras testua·
les que pronuncian respectivamente el novio y el suegco.
- "Yo te cuento la suma convenida para
comprar a tu hija."
- "Toma a mi hija, te la doy por esposa."
El matrimonio iieoe entonces lugar y el
día siguiente hay un gran baoquet" cuya
importancia depende de los medios de los
novios, mientras hay casi siempre baile y
fuegos artificiales.

,.Un Emperador Calumniado
No se trata ae ningún emperador vivo,
como por ejemplo Francisco José o Guillermo U, sino de colega que vivió muchos
años ha.
Todos hemos oído hablar del emperador
Tiberio y de la vida disoluta que llevaba
en Capri. Es una historia aceptada por buena y trasmitida de generación en g-eneración.

veracidad de cuanto se atribuye a Tiberio,
Y ha dedicad~ sus ~cios_. que al parecer son
muchos, ? la 10vestigac1ón de ese punto de
la historia romana. Ha estudiado concienz~dall?ente cuanto se refiere a la vida de
Tiberio._
.
.
Los_ historiado~es admiten que antes de
su retiro a Capn, había llevado una vida

ble que un hombre que ha llevado setenta
años una existencia morigerada y dedicada
a grandes empresas, pueda y quiera cambiar en un momento de vida, convirtiéndese en juguete de los mayores extravíos.
El _Cónsul Americano, contrariando las
formidables acusaciones de Cornelio Tacito y de Suetonio, ha querido reivindicar

la Americana de Estudios clásicos, establecida en Roma.
Las autoridades de Capri hao felicitado
por sus reinvindicadores estudios a Mr.
Thomas Spencer, y se proponen colocar
una lápida en la -cual serán estas palabras
del calumniado Emperador: "Pido a! género humano que, cuando yo ya no exista,
haga justicia a mi memoria."

�'
EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

sual el señor Maggior Des B laoches, embajador de Italia en Wáshiogtoo, habién·
.
.
.
dose apresurado a pu blicarlo en la prensa
H ace tiempo que un médico de barco americana. He aquí cómo se verificó el
publicó en cierta revista profesional todos hallazgo:
las remedios preconizados durante un año
En uno de los numerosos viajes efectua1
"ód"
t
·
... f r
por ..ºs pen 1cos ex rao¡eros co~o ID a 1· dos por el diplomático de refe~eocia, enble:; para curar el mareo; el numero de fermó éste del mareo hasta al punto de
dichos remedios ascendía a 126, todos ellos preguntarse sipo Jría llegar vivo al puerto
a cual más complicados y engorrosos. Lo de destino. Eotreaogustiasybascasarrojóse
d I
t
·
,
.
peor e _caro no era es o, SIDO _q ue, segu~ de la litera, y casi á rastras se dirigió a un
observación personal del susodicho méd1· espejo, sin d uda con objeto de ver la fisoco, ninguno de los sistemas curativos del nomía que presentaba un representante de
mareo servía para maldita la cosa.
Italia en el estado en que él se hallaba.
Ahora, no o b sao
t t e, parece que va d e
E l efecto de aquella contemplación fué
v~ras Y que se h_ª. dado en la_ clave de la maravilloso é instantáneo. El mareo había
dificultad. El nov1s1mo remedio contra e l desaparecido radicalmente.
mar eo lo ha descubierto de un modo ca·
Sin saber cómo explicarse el fenómeno,

El mareo curado por el espejo

Efecto inmediato
ANEMIAS - CLOROSIS
CONVALECENCIAS Dll'ÍCILES
ENFERMEDADES d e los HUESOS
y del SISTEMA NERVIOSO
PRETUBERCOLOSIS

TRIXYL
FRAUDIN
Reconstituyente ideal
Una sola cojo de 60 cYlmp1·imidos es suficiente
1"-"'ª m~,01·a~uo geue1·ol.

Laboratorio E.FRAUOIN. Boulogne (pres Parls)
g

CN TODA.S L AS PAR)U.c u .••

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Tomad tos ClG~~¡i~{
:, los PAPELEASNDREU • :
_, del DR.
·

~neos

lSM

R epresante Gener al en México,
Octavio Sarti, 1~ Donceles 32.
BOCA. D E LICIOSA., F R A.GANC.IA.
en el A.LI ENTO c nu la•

VIOLETAS RUSAS
Perfuman los
labios y da n á la
boca sabor de am·
br&lt;&gt;•ía, avaslon,m

le~~&lt;;r:
12!~1:i~:~
t es.
La eR'l)()Rl&lt; que
us" las Putlllu de

S
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Vloltt■ s

do Rual1, de

Quontln, gPz" de la
ternur " desu ma•
r ldo. Todl•pensable para los
Que "man las exQulslteces. Cajita
artí•tlCl&lt; de aluminio, 50 cvs. Por corrpo, rntlflc•da, 60

cv•.-Eo :11.éxlcn:J~ht&gt;nnun. FtJ,i,:r, &amp;; Oia., Av.

San Franwco, $9.-J. Úo/Jo.rlú Sv,c,,. &amp;; nn. Pro•
feaa, 5.-J. '(hh.kin, ~ucrs.• $a. Bolfvar t5.

HL~1c!!!:!!n°!!!~.~

cleteraivaa yoioairl&amp;allteaquc
han merecido al

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e1e producto para todo■ 101 u101
cdel~ t ocador : Cuidado• de 1~
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A..,ent..1Gu11 i'lh■lm

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■alar..qu,

.A..partado 805. M,xtco.

pero dando gracias a D ios por el beneficio
dispensado, encaminóse el señor Des Blao•
ches a l •'restaurant" y se atiborró de fiam·
br es con objeto de compensar pasadas
.
cua nto forzosas vacuidades de estómago.
En vista de que, a pesar del "cargamen·
to," la mencionada víscera seguía como si
tal cosa, y deseoso el diplomático de hacer
nuevos experimentos, asió un espejo de ma·
no y recorrió la toldilla aplicando el remr.
dio a los numerosos mareados que allí se
encontraban. El éxito coronó sus ensayos;
a todos los atacados se les sentó el estómago en cuanto se miraron unos segundos en
1a brillante superficie. D~cirnos que todos
los atacados curaron y decimos mal, pues
hubo dos excepciones: fueron éstas dos señoritas muy guapas que, temerosas de verse
,
la cara t_a l como_ se las hab1a puesto el mareo, fingieron mirar al espejo, apartando
de él los entristecidos ojos.
Tomen nota de este descubrimiento a quellas de nueS t ros lectores que hayan de ha

éstas en barritas que se rodeaban con madeCra.
f é
añt • lé
orno u muy caro e I g r o mg s, no
se tardó en Alemania en emplear toda
clase de sustancias para sustituirlo. Al
principio empleaban preferentemente azufre y grafit~ molido, '!1ezclado con una liga. Los primeros lápices asf preparados
fueron fabricados en la aldea de Steio,
cerca de Nurenberg, a principios del siglo
XVIII.
.
Por es.t a misma époc':'- fueron de_scu~ier·
tas también en Alemama y Austria mmas
de grafito, de modo que la confección de
lápices no tardó en hacerse en fábricas
adecuadas. La p r imera de éstas fué instalada en Stein por Gaspar_ Faber. .
.
d Una
J Já ·gran refor
J - ma sufnó la fabncac1óo
e
p1z en e ano 1795, cuando Jacques
Conté y Joseph Hardtmuth empezaron a
mezclar e l grafito molido con arcilla, con
lo que obtuvieron par~ el lápiz . diversos
grados de dureza y vanas graduac10oes del
color negro. Desde entonces no se ha re·
gistrado ningún progreso esencial en la citada industria,
Est~ ha tomado gran_ des_arrollo en ~odos
los pa1ses; en Alemania tiene su asiento
principal en Nureoberg, donde existen más
de 30 fábric;;.s que producen unos 300 millooes de lápices anualmente.

Cúrese usted misom en
su casa

_J
Se Debe Curar Toda Clase ui,
las Enfermedades de la Sangre.
;'-íingún daño pueden causar los microbios; y los gérmenes de las enfer·
meda.des se exterminan, cuando la.
sangre está limpia y circulan.do eon,
actividad en las venas y las arterias_
En estas condiciones cualquier a persona pue.de desruiar los microbios.
Las funciones de la sangre son las.
de proteger y conservar la vida.
Cuando la sangre cirenla a perfección, el cuerpo está saludable y activo, pues toda enfermedad es simplemente el resultado de alguna obstrucción en la circulación de la sangre.

El Remedio de Munyon para la.

u~ Wil~ ;/ jp&gt;©)~ Aira~

Recientemente comisioo'cls de geodesias
y topógrafos de los Estados Unidos bao
examinado muchos centenares de pozos a
lo largo de !ª co~ta de Virginia y . ban notado que, 1Dvanablemente, el nivel del
agua es más alto y el caudal que rinden
mayor en el período de la marea alta que
en el de la baja.
~si mismo los perforadores de pozos artes,aoos aseguran que cuando éstos se hallao cerca de ríos afectados por las mareas
cer un viaje por mar y sean propensos al o de golfos y ensenadas, siempre experimareo; mas no nos exijan responsabilidad mentan variaciones al compás de los mosi por acaso la receta les fallase, puesto vimientos periódicos del mar.
Estas variaciones se han obser vado en
que nos hemos limitado a copiar con el rigor por todo el globo, y Jo general ha simejor deseo lo que dice el señor Maggior do atribuirlas a comunicaciones directas
Des B laoches,
existentes entre los pozos y el río o ense·
Sólo añadiremos por nuestra cuenta que nada de las cercanías.
Sin embargo, en muchos sitios tal comue l remedio puede tener explicación cientínicación directa no existe, y en el carn de
ca recorda.Jdo que el doctor Loiset, de la costa de Virginia, antes indicado, se ha
Parfs, atribuye el mareo a perturbaciones dem~strado que es imposible por la prodel nervio óptico producidas por el moví- fuud1dad de los pozos y la naturaleza im.
.
.
per meable de las capas terrestres e n don•
miento aparente del. honzoote visto desde de los pozos se hallan abiertos. Lo que deel barco, perturbaciones que cesarían fi. be ocurrir es Jo siguiente:
jaudo la vista en un espejo.
Las capas terrestres impermeables 00
dejan pasar, es cierto, el agua a su través,
pero no por eso dejan de contener entre
sus poros algo de agua y como ésta es prác·
ticamente incomprensible, cualquier variación de nivel en el río o en el mar próxi,nos aumenta la presión ejercida sobr"l el
El jubileo del lápiz
líquido que rn albergue en los lechos te·
rrestres adyacentes a esta presión se trasEl lápiz, uno de nuestros más íntimos mite íntegra a los pozos vecinos.
amigos, acaba de celebrar su 2 509 anive r·
De suerte _que cuando se ~erfora la tiesario. No es posible fijar la fecha precisa; rra para abnr un pozo ~r tes1aoo y se llepero, según todas las probabilidades, fué ga a alumbrar e! ~g~a. esta se el_eva hasta
inventado hace dos siglos y medio. Tuvo s~ punto de eqmhbno, pero el mvel flucuna serie de predecesores, siendo el "prae- tua.;o~forme lama~~ del Oc~aoo aumenta
ductal" de los romanos el padre de todos. 0 d1-miouye _la pres1on que e¡erce sobre el
Consistió éste en un disco de plomo que agua contenida en los poros de las capas
solo servía para trazar líneas, y cuyo uso terrestres adyacentes al pozo y a los le chos
se conoda aún en la Edad Media.
pern:ieable~ por donde fluye e l caudal sub·
En el siglo XLV se confeccionaron los terraneo que surte a éste.
primeros lápices, destinados exclusivameo·
Y cerno la l_uo_a es la q~_e priocipalmeo·
te al uso de los artistas; para mayor como- te da los i_nov1m1eotos penod1cos dE:I mar
didad y limpieza de los consumidores se que coos!ttuyen las mareas, a la acción de
les rodeaba de madera. E l plomo tul re- nuestro satélite sJo por consiguiente debíemplazado entonces por mezclas de metal, d~s en último término las variaciones de
generalmente plomo y estaño, que podía mvel Y de caudal que en muchos pozos se
borrarse. y con este '·Jápiz plomo" están obsen-an.
ejecutados los dibujos que se conservan de
Durero, Holbeio y otros.
En e1 año 1665, al encontrarse en J{eswick, condado de Cumberlaod, una mina
de grafito, material excelente para escribir, se reemplazó con éste la mezcla de
plomo. El procedimiento primitivo para la
confección de los lápices fué muy complicado, pues el grafito, después de extraerse
en bloque había de cortarse en capas, y

r:::::'---=========1?

San gre, cura radicalmente todas las
i,mpurezas de la Sangre, -los Bariros,.
la Complexión defectuosa, Herpes,
Eczeana, y to&lt;los los desarreglos dela Saugre. 50 centavos, M-:mia 3 X,

$~
.
El Remedio Líquido de Munyon para la Sangre ( en pastillas) no tiene
igual para las Afecciones Sifilíticasde los Huesos, las Ul.ceras Sifiliw.cas
y las .enfermedades Cutáneas y Escrofulosas; desarraiga todas fas impurezas de 1'a Sangre. P r eeio $ 4.
Un Testimonio Entusiástico.
"Habana, Julio 3 de 1912.
'' Pe.ndone la dilación de este testimonio, el que le ruego acepte unid()
al mayor reconocimiento y más profunoa gratitud. Coono usted sabe, desde hace m:ás de dos años el estado .demi sangre ha sj¡do bastante desfavorable, mami.festándose iparti,cularmente en el rostro esta descoan,posición,.
tan peligrosa como molesta. Las pocas dosis del remedio '' Líquido parala San.gre", por Ud. a mí recomendado con tanto a.cierto, han sido suficientes p:u-a el completo restablecimiento, io.elus-ive la curación de la.
piel &lt;le! rostro, cuyas buenas eon.diciones, obteni,da.s con su efi,c a z reme•
dio, ane obligan a recomendarlo por·
consideraTlo un deber, tanto ,por gra•
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El señor Forst era un hombre bueno en
el fondo; pero sumamente miserabl&amp;, } en
tratándose de perder una peseta, olvidaba
hasta los más elementales deberes de caridad.
Este señor vivía con su esposa y su hijo
Antoñito, niño precioso de siete años ....
que era la alegría de la casa y a quien
quería con toda su alma, en un pueblecito
de Bélgica, doode era dueño de una grao
fábrica, que le daba mucho dinero y en
donde trabajaban multitud de hombres.
Un día ocurrió en ésta una desgracia lamentable. Uno de los obreros, al cruzar el
patio, fué atropellado por el carro de traos·
portes, pasándole una rueda por encima
del pié. El pobre hombre estuvo enfermo
mucho tiempo, quedándose sin tener que
comer; pero no fué esto lo peor sino que
quedó inútil.
Sin embargo, en cuanto se pudo mover
fué a casa del amo a suplicarle que le colocara por compasióu en algún puesto de
poco trabajo, aunque sólo sacara para man·
tenerse miserablemente; pero el señor
Forts no se dejó mover a compasión, y se
negó duramente a pagarle su salario que,
dadas sus pocas fuerzas no podría ganarse.
Frac ( este era el nombre del obrero)
insistió y suplicó; pero todo fué en vano.
El pobrecillo, desde aquel día vivió erran·
te y sin abrigo donde guarecerse, alimen·
tándose de lo que las buenas gentes le da·
bao.
Transcurrieron varios meses, y una noche, estando cenando los señores de Forst,
oyeron gran estrépito en la casa mezclado
con gritos de ¡¡fuego!! ¡¡fuego!! Aterrados,
se echaron sobre la puerta para ponerse
en salvo; pero cual fué su angustia al ver
que aquel paso les estaba ya cortado por
las llamas. Entonces desesperados, y sin
ver lo que hacían, se precipitaron por la
ventana, sin acordarse que estaba a bastante distancia del suelo.
El señor, al caer, quedó desvanecido de
la fuerza del golpe; pero su mujer, más
afortunada, no hizo más que lastimarse un
poco en la caída. A duras penas consiguió
la pobrP-cilla libr«r a su marido del alcance de las llamas y hacerlo volver en sí.
Cuando éste abrió los ojos estaban rodeados de los criados, que habían tenido
tiempo de ponerse en salvo. Eotooces la
madre miró un momento, angustiada, a su
a lrededor, y un grito desgarrador salió de
sus labios: "¡¡Mi hijo, mi Aotoñito, se ha
quedado dormido en su cuarto!!
A los gritos de fuego, babia acudido multitud de gente, que miraba con ansiedad e l
trabajo de extinción de los bomberos; pero el fuego no cedía, y ahora entre esas
horribles llamas que todo lo devoraban,
quién se iba a atrever a correr una muer•
tP. segura por la probabilidad de salvar la
viña de un niño.
Más de repente se ve a un hombre macilento, pálido y desencajado, que se precipita, y desafiando la voracidad de las llamas, trepa como puede por la pared del
edificio y desaparece por una ventana de
la ala izquierda, que todavía está en pié.
¡Oh, milagro, a los pocos momentos, vuelve
a salir, arrastrándose medio asfixiado por
el humo, con el niño en brazos!
Apenas había soltado su preciosa carga,
cayó desmayado; pero ya el Sr. Forst se
precipitaba para ver quien era aquel hombre intrépido que había estadn a punto de
sacrificar su vida para salvar la de su querido hijo. ¡Oh acción sublime! ,Quién dir,é is que era aquel hombre tao lleno de
abnegación y valor? Era Frac el pobre
obrero, a quien en aquella misma casa no
hacía mucho habían negado el pedazo de
pan que pedía para vivir.
El Sr. Forst, al reconocerle, conmovido
ante tanta grandeza de a lma, y avergonzado de su conducta pasada, cayó de rodillas
ante él pidiéndole perclón por su antigua
crueldad y dureza, y por un momento se
juntaron en un estrecho abrazo el hombre
rico y poderoso y el pobre humilde, pero
de hermoso corazón.
' Hoy nadie reconocería al pobre Fraok
de aquella noche. Ha· sido nombrado capataz de la fábrica, y gracias a los cuidados esmerados de un buen médico, ha
vu.-Jto a recobrar su vigor perdido.
Vive en casa del señor Forst, donde todos le guardan eterno agradecimiento, so·
bre todo Aotoñito que no olvida que le debe la vida.

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Las Reinas y S::iberanas dictan las leyes
en lo que se refiere a las modas femeninas,
y a la "toilette."
Así vemos a la Emperatriz de Alemania,
la seria mujer que tiene por lema: "Iglesia,
niños y casa" que no descuida su toilette,
y que a pesar de ser siempre muy sencilla,
no carece nunca de buen gusto y de gracia. Cuanto a perfumes ella usa una loción
de agua de rosas, de nuez y de coco, pero
su perfume predilecto es el heliotropo.
La Reina Guillermina de Holanda prefiere el agua de Colonia de la que hace
mucho uso. Ella no se pone ninguna crema., y piensa que el baño sencillo es el mejor medio para conservar fresco y lindo el
cutis. La Reina Madre de España prefiere
el perfume de orquídeas y la ex-Reina
Amelia usaba, antes de dejar su Portugal,
una finísima esencia de rosas; mientras que
la Emperatriz de Rusia prefiere el perfume de la "violeta" que manda a buscar a
París.
Sabemos que los perfumes ejercen cierta influencia sobre nuestro espíritu, despertando sensaciones más o menos alegres
o melancólicas, según el principio de que
se componen.::;:-:- .
Sabemos también que los perfumes van
usados en pequeñísima:. dosis y que acaban
por entrar en la psicología de nuestra persona.
1 ¡Cuántas veces un perfume ha despertado en nosotros la visión de una escena o el
recuerdo de una perso)Ja o una impresión
más o menos agradable!_

La antigua granada de mano, la que hizo dar el nombre de granaderos a ciertos
cuerpos de los ejércitos europeos, está llamada a ocupar de nuevo un puesto importante entre las armas de guerra.
Durante la campaña ruso-japonesa, las
tropas nipouas hicieron frecuente uso de
las granadas de mano, en aquellos casos
en que había que atacar de cerca, y los
fusiles, por su trayectoria plana, resultaban
inútiles.
.\.hora. en los Estados Unidos, se va a
imitar el ejemplo.
Teniendo en cuenta que los yapquis sou
grandes jugadores de "base-ball," un juego
en el que la pelota se arroja como las antiguas granadas de mano, se proyecta organizar un cuerpo de jugadores de pelota.
llamémoslo así, que en caso de guerra se
transforrr.arán en granaderos.

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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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          <name>Título Uniforme</name>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1913, Año 20, Tomo 1, No 11, Marzo 16</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Aforismos</name>
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                    <text>��~~r~=~=~~~=======-~~zr~~ª~======~~====~====~

t l MUNDÓ ILUST ÁADO

Calendario de la semana.

El Hígado y los Riñones

El funcionamiento r egular de estos dos importantes órganos del cuerpo humano
es necesariamente {otimo porque dependen el uno del otro. Por eso al entorpecerse
uno de ellos, por cualquiua causa, se resiente el otro, resultando un desarreglo general que interesa todo el cuerpo. En estos casos, que son bastante frecuentes, conviene _un tónico estimul;.ote y suave, pero enérgico, par:, restablecer el fuocionamiento reciproco y regular de esos órganos. Hace muchos anos que se conoce una fórmula
farmacéutica de gran valor para este objeto, la cual está afortunadamente al alcance
de todos. Cualquiera puede obtener los componentes y mezclarlos por sí mismo, sin
necesidad de receta facultativa. La fórmula es como sigue: Extracto compuesto vegetal Arvelina 15 gramos, Jarabe compusto de hipofosfitos 45 gramos, Jarabe compuesto
de Zarzaparrilla 6o gramos.
Tómese tres veces al día, después de cada comida, y, si se quiere, por la noche an·
tes de acostarse. Pronto se palparán los resultados. No se olvide agitar el frasco antes
de usarse.

ES PELiaR,OSO
DESCUIDAR
LOS R.IfiJONES

L UNES 24 .
San Epigmenio Presbítern Mártir. -Hoy
mañana oficio misa de la feria, con riY
. Y
to doble de pnmera clase.
MARTES 25.
. .
•
, .
La Anuoc1ac1óo de Mana Saohstma y
Encarnación del Divino Verbo, cuyo oficio
se traslada a l día 31 como a su sede pro·
.
pta.
MIÉRCOLES 26.

Marchita y arrugada á loa

.

. • h
d leCIOC
O

San Dimas el Buen Ladrón Confesor y
San Cástula Már tir. -Hoy y en los tres
días siguientes, oficio y misa de 1,. lofra
Octava de Pascua, con rito semidoble, que
DO permite la celebración de misas privaLa edad no lm- das de difunto, ni cualquiera otra votiva.
J;&gt;Orta.-NIDÓD de
L'EoclOA tuvo un
JUEVES 27.
apasionado ad·
mirador cnaodo
contaba 90 ai'ios,- Santos Juao Damasceno Confesor y DocLas arrua:as,
llo t or d e 1a 1g1esta,
· R uper t o Ob'1spo y c oos·
jedad
d., lasla
car-, nes en el rostro Y taotinopolitaoo Confesores

Joven Y seductora
, }
a os sesenta anos

CÁPSULAS DE

MORRHUOL
CH APOTEAUT
EL MORRHUOL

suprime
el gusto repugnante del
aceite de hígado de bacalao

el cuellobla laxttud del usto los
c1&lt;usa el despren~.:,v~::w,wcllmlento del cutis
y el reblandeclmiento
de los tejl-

EL MORRHUOL es mucho
mas eficaz que el aceite,
del que contiene

dPoasrasuebcTltuatr"ºtoeodso

todos

eso ciue envejece J;&gt;OrQue destruye la apar lencla juyen11, nada tan bueno como la

sus principios.

Creme Sirene para embe-

EL MORRHUOL es popular

llecel' (desgrasada.) - Además de ser
00 higiénico hermoseador sin hrual, 8011•
álfica los tejidos, promueve una. circulaclón oaludable y satura de un ma,rnétlco
pertume volu11toso,- Blanca para la rubla.-Rosa para la t rlgueiia 6 morena.TARRO 001' lNTlllRESANTES CONSEJOS$ 2.25
1 Pon C0KRE0 CERTlli'lCADO, $.2.50.

para curar los resfriados,
la bronquitis y los cata rros.

PARIS, 8, rur. Vivieone y en todas las farmacias.

.&gt;.N 0"'4~1:,,2

CREME .SIMON
La Grin

Ma,rc, de las Crem.,s de l3ellez,

Inventada en 1860, es la más antigua y queda superior
á todas las imitaciones que su éxito ha hecho aparecer.

POLVO

DE

ARROZ SIIIION
SIN

JABÓN

. .

Á LA

BIS M U T O

CREME
·-

SIIIION

EtD{Jase la Marca de Fábrtca : U. Sl ■ON - PARIS.

~ ~~»~-

'

VIERNES 28.

Al mismo tiempo significó potencia y autoridad y los obispos españoles Jo adopta·
Iofra Octava de Pascua,-Saotos Juan ron como emblema d e su a 11o cargo.
de Capistraoo y Sixto III Papa Confeso·
Hasta el final del siglo XVIII los guantes
cooservarou su alto prestigio.
res.
,
~
Para los caballeros no era este un objeto que amparase del frío o del calor , sino
2
- - - -.
SÁBADO 9·
que tenía casi UD alma.
-----·
Significaba dominación y batalla: las dos
~~ ~~!~' a de Pascua.-Saotos Aoas- ideas principales de la Edad Media.
tasio o Eustasio Abad y Bertoldo Coofe•
En los siglos XV y XVI los españoles so·
bresalieron en el uso de los guantes; guaosor.
tes con perfume de violetas.
.
Más tarde fueron casi privilegio de los
D OMINGO 3o.
Médicis.
,
En otros tiempos se decía: "Para hacer
Santos Juan Chmaco Abad Y Régulo un buen guante se necesitan tres países:
Obispo Coofesor.- Oficio y misa de la Do- España para preparar las pieles; F rancia
minica: rito doble y ornamento blanco; no para cortarlas e Ioglate,rra para coserlas."
se conmemora oiogno santo.
Tres naciones para un guante!
.
Hoy son los 10gleses los que dictan la
moda de este sencillo y elegante objeto de
toilette.
Y también para el guante existe una de•
licada y graciosa leyenda.
-Un valiente gue rrero había obtenido
.
después de muchísimas ansias, el afecto de
Desde los !tempos más re_motos se h~bla una bellisima dooce!la, quien poseía tamd~l guante, y~ sea como ob¡eto de lu¡o o bién unas manos muy lindas y finas,
bien de traba¡o; empleado unas veces en Varias veces el a rdiente caballero había
h_azañas de honor y otras veces en desa· pensado que aquellas blancas manos podían
ftos l'. venganzas.
ser el objeto de una viva admiración, y el
Ast Homero representa a Laerte traba- ansia llenaba su a lma.
jando eu su jardín con _las manos cubierLlegó el momento de tomar parte en una
tas de ~nantes para evitar el contacto de batalla, pero, antes de partir, pensó rega·
las espinas.
.
lar a la novia una tela preciosa en formio
I:os romanos- 1;1os cue~!an las crómcas de saco para que ella ocultara sus cándi·
antiguas-se serv1an tamb1eo de guantes en das manos en su ausencia.
sus trabaj?s rústicos.
La joven obedeció y cuando su amado
En el siglo IX se empezaron a usar los pudo regresar, fué el primero a quien Ja
guantes de malla de ac~ro Y de~~e entoo- joven enseñara las lindas manos, hechas
ces formó parte del u01forme m,lttar.
aún más blancas y suaves.
Y más tarde la feliz espasa usó los sa•
quitos que su prometido le regalara y que•
dó siempre agradecida a quien, en un ex·
ceso de celos, había logrado hacerlas más
lindas y blancas.
Esta la poética leyenda. Pero a unque
más prosaica es más probable que la invención del guante se deba a la necesidad de
proteger la mano del frío y de otros peno·
sos contrastes.
De todos mndos, la leyenda no deja de
resultar bastante graciosa y muy fácil de
imitar ....

~:~-===-=-

_____

o

·~

•

La Salsa

LEA &amp; PERRINS
aumenta en extremo el sabor de
las sopas, guisos, salsas, etc.

COGNAC
La verdadera Salsa
origen de WORCESTERSHIRE.

Ven\a al por mayor por LEA &amp; PERRINS en Worcester, Inglaterra; CROSSE &amp; BLACKWELL, Ltd., en Londres,
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N inguno tan d e l icioso como éste.

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO
,

•

H e h echo bien en venir. no escuchando
más que mi estimación y afecto por el sabio y el amigo. Fui a Anti bes buscando reposo Hace ocho días tuve una crisis vio.
. .
.
lenta y característica. Estudié mi caso. Es
_El profesor J?1d1er Muchois, uno d_e los claro: arterio·esclerosis complicada de alm1en:ib_ros más ¡óvenes de la Academia de buminuria Si el próximo ataque no me
Med1c10a, e':'contró aquel día, entre ~u co- lleva, vendrá el reblandecimiento, mi desrrespondenc1a, una carta d~ su amigo_ el trucción fisica, y eso no lo quiero, no lo
doctor _Dalvy. ~st~ _le anunciaba su partida quiero a ningún precio-repitió con sinie:,de Antlbes y su v1s1ta tan pronto como lle- tra energía en la voz y en los ojos.
gara_. ,
.
- Nadie puede asegurar eso. Dalvy. ¿EsN1ngun detalle daba en cuanto al ob¡eto tá usted seguro de que su diagnóstico es
de su visita, pero las pocas lineas de ~al· exacto? Lo dudo.
vy reflejaban un estado de alma angustiada
_y0 no. Además, no soy un enfermo ory parecían hacer un. llamado desesperado dinario, mi querido Muchois; sé mirar de
de socorro y protección.
frente el mal como si se tratase de otro.
I:'idier Muchois no acertab~ a explicarse Soy un homb re condenado, pero conscienqué podía sucederle a su amigo Y se abru· te de su situación y resuelto a intervenir
maba en conjeturas.
. en ta hora suprema. Es por esto que necei\!uchois quería bas!ante a Dalvy, m~di· sitaré de usted.
co ¡oven y reputado g1necólogo, conocido,
Muchois aparentó no entender.
además, por notab1es trabajos t~cnicos Y -Usted va a comprenderme-agregó
q_ue avanzaba,. rápidamente, hacia la glo- Dalvy.- Tuve siempre el orgullo de mi inria, _contento siempre con el apoyo de Mu- teligencia. Me ha dado las más grandes
cho1s.
,
.
alegrías de mi vida Sé ,hora que mi inte¿Qué P?d1a haberle ocur rido a Delvy?
tigencia se hundirá en la sombra repentiMucho1s se hacia esta pregunta por la namente después de una nueva crisis. Es
centésima vez, cuando el criado anunció a una e~ atroz cuyo horror me mata, anPedro.
gustia mis noches, trastorna mis pensamien-Hazlo e ntrar-c~ntestó el maestro.
tos incesantemente. ¡Es menester que usted
Y Dalvy entró, rápido, asegurándose con me libre amigo mio a todo trance! ¿ Comuna ligera mira_~a de que Muchois estaba prende ~sted?
•
solo: después d1¡0:
Muchois no comprendía. Dijo lenta·
-&lt; Ha recibido usted mi carta, querido mente:
amigo?
-l Y e ntonces? ..... .
- Sí. ¿Cómo está uste~?_Meheasombra-Entonces mi próxima crisis debe ser
do de su _vuelta_ tan prec1p1tada.
.
la última y el fin En donde me halle, usy a l_mismo tiempo qu~ hablaba, fi¡aba ted será llamado inmediatamente y usted
en su ¡o_ven colega una mirada penetrante irá y me aplicará una fuerte dosis de mor·
y reflexiva.
.
fina.
Dalvy. por su parte, miraba al maestro,
-Con peligro de matarlo.
~on _oio escudriñador, para sorprender su -!Para matarme!
10tu1c1ón._ .
.
-iY me pide que lo asesine!
Pe~o D1d1er Mucho1_s. no na de 1os q?e
-Pido a su amistad, a su antigua amisse de¡an leer. Sabia d1s1mular una 10q_u1e· tad, que me ahorre la tr isteza ine,¡plicable
~ud grande tras una máscara de serenidad de caer tan bajo como el bruto. ¡Cómo! ....
imperturbable.
.
.
. . ¡Imposible! Mis facultades serán y quedaDalvy babia cambiado. El ¡oven ciru¡a· rán abolidas, mi cerebro no será más que
no tan galla rdo y r?busto dos meses a~tes, un caso. Paralitico, un ser abyecto, objeto
.,f\08ACION
~~
DE
o_rgull~ de sus_ muscule~ como de su inte- de piedad o de risa, he ahí lo que usted
MEDICINA
hgenc1a,_ tranq~1lo y ardiente_ en la lucha permitida que yo fuera, a pesar de mis súpor la vida, fehz con_ sus triunfos Y lle_0 ? plicas y r uegos. ¡No! Usted sabe con qué
de esperanzas, parec1a ahora un desequih- ardor trabajo en mi libro sobre los progrebrado.
. .
sos modernos de la ginecologla. Esa será
Los efectos del mal tran visi~les, mal ta obra de mi vida. Es preciso que la terfísico o moral; ambos a la vez. quizá.
mine.
-Veamos, nada de grave, ¿no es asi?-Pues bien, terminela sin asustarse por
preguntó Muchois.
fantasmas.
-Sí, amigo mío: estoy J?erdido.
-Ese temor no puedo abandonarlo y enDOSIS\ 2 á 6 Pildoras
- l Cómo, Pedro, qué füce 1
.
torpece ya mi cerebro; mientras que la so.
11 á 3 Cuchar
-:-Lo que oye, maestro, Y he vemdo a la promesa de to que le pido, Muchois,
pedirle un favor.
.
bastar!a para darme la calma y serenidad
-Puede contar conmigo en todo, Pedro. necesarias para continuar b ien mi obra.
- iAh, maestro, cuá1..to consuelo me dal
_ ¿Quiere usted obligarme a aceptar el
compromiso de ser el asesino de un hombre que quiero entrañablemente?
-En nombre de esa afección, sí, Muchois; usted substituirá por la muer te rápida la agonía lenta, atroz, sin nombre ....
-Sea, puesto que usted lo exige.
Dalvy penetró la restricción mental.
-Gracias-le dijo;-pero júrelo usted.
-'-Jurar .... Yo prometo; que baste eso.
-No. Júrelo por la cabeza de su mujer,
de sus hijos. ¡Oh! ¡Jurel-exclamó Dalvy
en una especie de paroxismo; si no memato aquí, inmediatamente, a su vista.
Había sacado un revólver y lo apoyaba
El contacto de la CREMA FLOREINA, untuoso sin ser
contra la sien.
-iLo juro!-exclamó Muchois en tono
graso, procura al cutis una sensación a gradable de frescura,
áspero, exasperado por aquella ansia de
de flexibilidad, de bienestar y le recubre de una capa delgad a
muerte y por la violencia que se hacia a
su resistencia.
y protectora que fac'ilita su fun ción sin trabarla, y aumen ta
Y se levantó diciendo.
su t erciopelo y su diafanidad.
- Ahora, Dalvy, váyase. ¡Ah! váyase.
- No sin manifestar antes mi agradecimiento y pedir excusas por mi importunidad,-contestó con sangre fría, como si
aquel juramento le hubiera devuelto la
tranquilidad y aun la salud.
Los dos amigos se abrazaron y se separaron sin hablar nada más.
Después de esta entrevista, Muchois,
hondamente impresionado, principió a sentirse neurasténico, pero logró sobreponerse
al mal.
De A, GIBABD, Bue ti' Ale"l\a 48, París
Pasaron los meses. Los dos amigos no
habían tenido ocasión de volver a verse.
UNICOS AGENTES paTa la Repáblica Mmcana
Muchois sabia solamente que Dalvy trabajaba con un ardor que inquietaba a los
suyos. Se negaba a ir a los teatros y rehusaEmilio·
e&amp; Co.
ba toda clase de salidas y diversiones. No

El juramento trag1co

0

Píldoras

y

Jarabe-

a ·L ANCARD
FLOREINE
CREMA DE BELLEZA

CREMA FLOREINE,

POLVO FLOREINE.
JABON FLOREINE

c,KANUEL

Avenida 16 de 8~ptie11bre, 65.-üKEXICO

UNA MUJER

pudc, sin embargo, eludir una invitación contrastes, y fundirse al cabo en una armoDIOASE LA VERDAD.
de su maestro, el doctor Branc~e.
. nía. De ah! la amplitud de_l espíritu belga,
Allí se encontró con Mucho1s. Como s1 que se reconoce en la rela!lva modestia con
Allan Arma.dale, " refiero el
uno y otro hubieran olvidado su última en- que habla de su "petite Belgique," en la
Señor
Wilkie Collins, " decfa la
!revista, los dos amigos conversaron sin ha- facilidad para aprender toda suerte de idiocer alusión alguna: pero la esposa de Dal- mas (de los cuales puede decirse que has- verdad á derecha y á. iz4.uierda
vy, viéndolos conversar, se acercó decidida ta el beti:a más ignorante y misero conoce bajo todas circunstancias." Eso
a desafiar todo y dijo.
y habla, por lo menos, dos: el flamenco y le ocasionó algunas veces dificul-Usted ve, doctor, que mi marido tiene el francés. y cualquier belga de educación tades con cierta clase de gente,
mal semblante. Prohibale, se lo ruego, que mediana, tres o cuatro); "en el mayor catrabaje comc- lo hace, noche y día
nocimiento de la geograf{a que la mayor pero le dió una reputación que
-Su esposa tiene razón; es cierto . .. . parte-de los europeos;" en la estupenda y hacía su palabra tan buena como
- comenzó Muchois.
puede 'decirse, armoniosa mezcla de inten- el oro ; para Allan, era lo más
Pero, e_l cir?jano_. con ".ºz ~rtante, dijo: so misticismo e intenso sent_ido práctico que natural, decían sus amigos "por-Inut1l, m1 amigo; m1 mu¡er no hace se observa, con estupefacción, en la literaque no sabía. hacer otra cosa."
con eso sino que irritarme sin convencer- tura, expresión fiel del alma nacional.
ne.
Basta fijarse en otra literatura mayor, la El hábito de decir la. verdad era
La señora Dalvy, confusa, se retiró dir i- francesa, y ver la marca patente que, aun tan bueno para él como para
giendo una -?lirada desesperada y suplican- después de "afrancesados" y adoptados, loa demás. Si se &lt;!esea establecer
te a Mucho1s.
traen a aquella los grandes poetas y escriS. Gabriel, H uehuetoca, México.- En ese momento anunciaron su comida. lores belga-franceses: Mreterlink, Verha- un n egocio que d ure aún des" IIará. dos afios que de resulta de una Era una de esas comidas intima~. en que reo, Rodebach, Albert Mockel. ... Puede pués de que el fun dado1· desac a ida al levantar ~a co_nversación, entre gente de cultura afirmarse que son hoy, en Francia y tal vez parezca, véndanse buenas meruna vasijapesada de 1déo1tca, llega pronto a hacerse general._ en toda Europa, Mreterlinck el gran poeta cancías, y dígase la. verdad sohe
agua, senti dolores Dalvy tomó_ par!~ con un calor excepc1?· de la muer te y sus esplendores y misterios
de ingles muy fieros- na!. con los o¡osch1speantes. el gesto febril, y Verhaaren, e l gran poeta de la vida. Y ellas mientras se puedA. mover la.
particularmente du- el espíritu agresivo. Y repentinamente, co· ambos son místicos en el fondo, como lo es lengu a. Desde el primer momenrante el periodo-y mo un_a ve_leta cuyo hilo se hubiera roto, el alma belga, que está en Brujas, flameo- to de su introducción, nosotr ob
parcela como si me se ext10gu1ó su voz. Transladaron e l en- ca, más bién que en Leija valona y activa
l1e mos dicho la verdad acerca de la
hincaran con alfllea una pieza Permanecía mudo, pe- y culta Verhaaren, poeta del progreso y la
res y el caminar me fermo
r~ sus ojos, si_em~re fijos e n los de Muchois. moralidad, ha aceptado, y muy magnifica- PREPARACION de WAMPOLE
era mu y molesto. o¡~
_extraordmarios, llen~ de dolor, de an- mente exaltado, el progreso, porque se ha y ahora el público la compr a, sin
Me someti á su tra- gust1a
y de voluntad, suphcaban y ordena- formado de él un c;oncepto a rdientemente hacer ninguna pregunta. Se ha
tamiento que tuvo bao a 1~
vez
trascendenta I y místico.
13 bondad de indidescubierto que efectúa ahora y
\
a..-...S:.DU:...J.....J..J
car me ; tomando el 50 ;-Dé¡enme solo con él-ordenó el profe· Mets en accord ta force avec tes destinées siempre lo que nosotros prome·,
.
Que
la
foule,
saos
le
savoir
Compuesto 1 el Purificador de la San- _\ una vez solos, aphcó I'.'- morfina fatal Promulgue, en cette nuit d'dangoisse illu- timos, y así se confía en ella
gre de Lydia E. Pinkham y me sor(minée, como un h ombre tiene confianza
prendi al sentir un alivio notable con B1en ~ronto quedó _tra nquilo Dalvy, pero,
.
. .
clama en "La Foule." Y cosntantemente.
solo la primer toma. Continué con su a medi:' º?ch~, munó.
en el sólido y vetusto puente de
medicina según sus instrucciones y mo Al d1a s1~u1e~te, ;Mucho1s, s101te~do re- Sensual como buen descendiente de tos niedra que ha sostenido el tráfico
morder
su
conc1enc1a,
fué,
a
comunicar_
s?
Rubens
y
Hals-sensuales
ingenuos,
y
mís•
curé. La gratitud es una de las virtudes más bellas de la humanidad, y falta al ~e~•no de la Facu,tad de :\Ied1c!· ticos a su manera,-"ve" con visión apoca- de varias generaciones. l!:s tan
por ella le escribo esta testificando á na ~I v1e¡o maestro escuchó todo en s1- líptica a las multitudes de las grandes sabrosa como la miel y contiene
.
ciudades, y las pinta con tonalidades sobe- una solución de un extracto que
Vd. mi eterno agradecimiento por ha- lencio Y después agregó: _
Comprendo sus escrup?los. Le¡os de ranas, inolvidables; p'ero siempre, siempre,
berme curado tan maravillosamente."
ce obtiene de Ilígados l'uros de
-8RT.A., M ARINA T ORREN'TERA, S. Ga- condenarlo por habe: ~umphdo ~u _P,alabra aun en él, poeta, lb repito, del progreIlacalao, combinados con J arabe
~~ ese caso, lo fehc1to , au~ s101tendolo. so moderno, de las muchedumbres y las
briel, Huehuetoca, México.
E l éxito d,el Compuesto Vegetal de Siento el dolor de quf: ha sido tea!ro su máquinas, lo que más le atrae hacia aque- de Hipofosfitos Compuesto, y
Lydia E . Pinkham, hecho de raices y c?razóu. Usted ha tenido valor y piedad, Itas es el misterio de su alma gigantesca y Extractos de Malta y Cerezo Silhierbas, no tiene paralelo. Las mu- virtudes hermosas en nuestra profesión Yo enigmática·
vestre. Tomada antes de las
·
jeres que sufran de desvtos, ulceración lo apruebo, l\1uchois, amigo mio.
lágrimas corrieron por las mejillas
Que! océan, ces cceurs?
comidas aumenta el apetito y e.\
é inflamación, tumores fibrosos, abati- deDos
:\1uchois.
Quels nceuds de volontés serrés en son
miento, pesadez, flatulencia, indiges(mistére ? completamente distinta del nautión ó postración nerviosa lo podrán
se pregunta_. atónito ante e l espectáculo de seabundo aceite de h ígado de
PAUL L.\COUR.
emplear con entera confianza.
una gran ciudad, en "Les villes tetaculai- bacalao y de sus emulsiones. En
Se han efectuado millares de curazes," del ~ismo modo que Mreterlinck, la casos de Anemia, Debilidad Nercl\mes. c, ¿Porqué no puede curar á Vd?
otra gran cima del pensamiento y las letras
franco-belgas, tras de inclioarse dilatada· ,iosa, Tísis y las Enfermedades
Si desea un consejo particular,
mente y con amor sobre el misterio de lo Agc~antes, h a merecido la. congratis, escriba. á la Sra. Pinkham,
Lynn, Mass., E. U. de A.-ésto Bruselas es la capital política. Malinas pequeño Y ~in.palabra, de los insectos y las fianza que en ella ponen los docelempre socorre.
la capital católica, sede del Arzobispo, co· flores, va_ a dar al cabo, para interrogarle. tores y el público de todas par tes.
mo _Amber_es es "el puerto," por antono- est~emec1do y el&lt;:&gt;cuente, al otro g ran misE l Dr. G. Parra, Profesor en la
ma&amp;ia, y L 1eja el gran centro iodustrial, y tena que los encierra todos para nosotros,
Lstende f:1 gran r:entro de placer, y Brujas el más profund&lt;;&gt; y tenebroso y, por lo mis- Escuela Nacional de México, dice :
' ' Esta. magnífica preparación pro-Y también ~ante-la gran ciudad antigua, mo, el más fascinador:. el _de la muerte..
evocadora e intensa, como tal vez ninguna
La apa_rente contrad1cc1ón y el atractivo duce excelentes r esu ltados en
otra E:º Europa. ¿ Esta nacroncita es, pues, del esp1ntu flamenco en especial, están en numerosas af ecciones del aparato
un microcosmos? Ninguoa otra, en espacio este cont~aste de aparente amor desborda·
tan reducido, encierra variedad tal, ni tal do a la vida material y de vértigo místico \'espiratorio. " E n l as Boticas.
plenitud, ni tao asombroso conjunto de t.is Y cu~iosidad invencible y palpitable reve·
más disímiles manifestaciones de ta ener- r1:nc1a ante lo Ignoto. El alma belga ha !e¡:ía del hombre. La peq ueñez del territorio Dldo, como pocas. y tiene, ol sentido de lo
hace resaltar más, por contraste, la grande- llamado Real y el sentido de lo Invisible,
za de la nación, gr,rndeza innegable. y, en desarrollado de modo que casi desconcierp;ut~, ignota acaso a los mismos belgas. t~: Colocad.a la nación en una como encruRepresante General en México, Mahnas P&amp;lá a un cuarto de hora de Bru- c1¡ada de Europa, a horas de Francia, de
se las: Amberes, a un cuarto de hora de Ma- Iaglaterra, de Alemania, de Holanda, se
Octavio Sarti, 1~ Donceles 32.
lioas, y a media hora de Bruselas. Gante hallaba destinada á recibir y a asimilar las
Liej,. Amberes, Brujas, no distan tres ho'. más opu_estas influencias, perder su genio
ras unas de las otras Ostende - la sociedad propio, 10ev1tablemente, si no tenía vitali- se halla a una estación rle Brujas- la so· dad extraordinaria. Y, lejos de perderlo, to
DE LOS
ledarl -y en su propia provincia......
ha afi_rmado y aun ha influido en los otros, y
1
~onozc_o este pequeño gran pals, para- co_m_pllen con el~o~ en los más diversos does
do¡a admirable y sorprendente, quizás más mimos de la acllv1dad: comercio, industria,
y mejor que ningún otro de tos que he vi· poesía, pintura. ....
Cura laa
sita do. y esto a causa también de su propia
l No es, pues, un microscornos. y no es
de los
reducida extensión. Conozco un poco el uno de los más grandes palses de esta EuF•• SEGUIN, 166,l.S¡:¡j'.;;;;,.,Parl1.7 le4u 1,,.-..
campo, algunos pueblos y las grandes ciu- ropa ~ompleja el pequeño país donde cuadades, y a las gentes; y. en verdad procla- tro millones de flamencos y tres millonesde
moque no me inspira admiración menor, en walones discuten, se unen, se fecundan y,
su co1Jjnnto, Bélgica, que ninguna nación mútuamente. dan al mundo, en suma, e! esde las mayon,s Esta es una nación "com- pectáculo de su multiforme potencia copleta," con pasado, presente y porvenir: con lectiva ?
de
literatura y arte. cosas esenciales para una
LUIS RODRIGUEZ EMBIL.
UNA OBSERVACION
nación; con comercio e industria prepotentes, con luchas de ideas también, y lucha,
LA :\1AYOH SABIDURJA DE LAS MA·
¡ay! , de razas, y luc.ha contra la igoorancia DRES ES LAQUESEMANIFJESTAEN
•·
y_ su _representante legitimo y n~tural e l ele- EL ACERTADO REGIMEN ALIMEN·
L~ f~m1ha _debe ser _como una pequeña
ncahsmo, y con defectos y cuahdades como TICIO de sus hijos al darles la "KUFE- repubhca-d1ce un mando filósofo - ; cada
contra
todo lo humano; per? ~o conjunto, repito, KE," sun:iamente enco'!1iadapor tas prime uno de sus miembros de'.&gt;e t ?n!lr parte en
y dentro de la_ relat1v1dad de l?do lo hu- ras autoridades de la c iencia y tan útil pa• el Gobierno.
la Tos, el Catarro
mano, una adm1rable y gran nación.
ra la alimentación del niño de pecho ma•
•
laBronquitis
En lo materi~I como en lo intelectual y y:ircito, sano y sobre todo del que padece - Si- ana~e un amig~- ; lo malo es que
lo moral, e ~ ciudades, ge~tes, productos, del estómago O del intestino que así se entre el mando y la mu¡er hay siempre un
ofrece Bélg1c_a tal comple¡1dad, q~e en su comprende que todo el mundo ta acepte y litigio constante porgue los dos aspiran a
carácter nac1vnal tenían que refle¡arse los que cada vez se generalice su Uli&lt;&gt;,
)a presidencia. de la república.

AORADECI=
DA CURADA

Con el Compuesto Vegetal
de Lydia E. Pinkham.

SEÑORAS
EL APIOL

D JORET, HOMOLLE

Ootores,Retard.os
Supresiones
Menstruos

NAF~

LANORENI

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�BIBllOTt:"rA

•·) .

11

1\JIVERSITAíl!A
1

FON DO k

EL MUNDO ILUSTRADO

til de macera que ellos supieran conmover· fundir eo su alma el calor de la esperao· uoa simpática corona al rededor de esta
se y compreoder el valor de la belleza y za.
_ pura y ºº?le reina y de la gallard~ figura
de la virtud.
Y él confiesa muchas veces su agradec1· del rey N1c?l_ás l ; y no es de extraoar _que
Muchas veces eo uo círculo de amigos miento diciendo que "le debe a su esposa de e-sta fam1ha de_ costumbres tao seoc-1llas
él leía sus cuentos en voz alta y era esto toda la fortuna de Mooteoegro."
y rectas haya sahdo otra dulce figura _de
C.ANDERSEN
para él uoa de sus mejores alegrías: ponía Es que la prio_cesa Milena supo com~r~o- madi:e y de So~eraoa que tao to se a_dm1ra
eo su lectura todo el buen humor y todo el der y sabe ejercitar noblemente su m~s160 Y e~ttma; la princesa Eleoa, la rema de
No hace mucho que Dioamarca acaba calor de su corazóo sereoo y alegre.
de ~posa y de soberana; e lla es la amiga Y !taha.
de celebrar el ceoteoario del oacimieoto
Las veladas las dedicaba casi siempre a la iotima coosejera del esposo Y el ángel
del "amigo dt. los niños," de C. Aoderseo, familias de amigos eo las que estaba seguro caritativo al cual los infelices Y meoe~te·
y con uoa solemnidad que pareció uo ver· de ballar algunos niños.
rosos ouoca se acerca o en va~o- _
dadero suceso oaciooal.
Este hombre sin familia y sio niños suLa belleza de la reina ha sido siempre el
De aquello que se tiene se debe usar, y
Aoderseo era uo hijo del pueblo, pero yos, probaba una necesidad iomecsa de objeto de la admiración de su pueblo Y ~ué cuaoto bagas hazlo segúo tus fuerzas,
los hooores que le riodieroo, fueroo uoa ser amado y de amar a los niños ajeoos
cantada por varios poetas y reproducida Uo sepulcro es uo mooumeoto colocado
verdadera apoteósis grandiosa y magoifi"La vida misma es la fábula más bella" por algunos artistas.
eo los límites de ambos mundos.
ca.
- dec!a Anderseo en su optimismo ioagotaLa vida que se ha llevado_siempre )'. que
o o o
El sostuvo grandes batallas eo_ su largo ble, y quizás peosaría en esos momentos al aún boy se lleva e~ el Palacio de Cetugoe,
Los hombres disapruebro, por lo comúo,
apostolado de boodad, de sereo1dad y de- niño de uo día quieo pobre y solo había es de las más patriarcales.
lo que soo iocapaces de ejecutar
dulzura, sus libros traducidos a casi todos llegado a adquirir fama universal.
Allá oo se coooce el lujo de ?tras cor·
o o o
los idiomas hao recorrido el muodo entero Su libro de memorias se titula precisa- tes, y sio embargo, eo ese pala~10 se ~~o
La calumnia mata á tres hombres: al ca·
llevando dondequiera el perfume del es· mente: "La fábula de mi vida."
educado seriamente las cuatr? hadas hi¡as lumoiado, al calumniador y al que escucba
píritu humilde y sincero del gran amigo El supo vivir la "fábula," vivirla ooble· de los príocipes, que hoy bi:1llao por su
o o o
de la niñez.
. mente con alma sereoa y cándida: como los gracia y su boodad en las me¡ores cortes de
La muerte de los que amamos no acaece
Soñar y pensar eo la soledad fueron ll s oiños, para quienes escribió sus bellísimos Europa.
.
precisamente cuaodo dejan de existir, sino
placeres más gratos del oiño Aodersen, cuentos.
Lc.s oueve hijos formabao ahora tiempo cuando dejamos de vivir con ellos.
por eso cuando llegó a los catorce años de
edad q uería dar la vuelta al mundo eo bus·
ca de fortuna.
P r imero pensó dedicarse al teatto; pero
luego un .;eñor le pagó los estudios y él pu·
Jlanantiaiea-~
do dedicarse desde eotooces y para siem·
Verdadera
del
Estado
pre a la literatura.
Agua Mineral
Franctb.
Viajó muchísimo y las impresiones de sus
Natural de
viajes él las anotaba luego eo sus libros
BlBN BSPBClVlCAR BL NOIJ4BRB
ricos de uoa gracia exquisita.
.
Sio embargo, quedó siempre un gran oi- Hoy eo ~ue tao\o se repite el nombre
ño, siendo su seosibilidad verdaderamente d~l pequeno Y valiente Moote~egro es_ tam·
iofantil.
b1~0 grato record_ar ~ la Rema M1leoa,
Poseía esas dotes psíquicas que nosotros quien ha comparttdo siempre con ~u espovemos florecer en las al mitas de los oiños; so las_ luchas y los pesares del gob1eroo de
1
la imagioación y la iogenuidad; y tuvo un su Pª ~·
.
.
.
don aún más precioso: el de hacerse niño
Nacida y crecida el:' med!o del ru1clo de
para hablar coo ellos.
las ba~allas ell~ estudió c;1s1 sola y fué y ~s
Estómago.
Eo sus cuentos supo dar un alma a todas la me¡or coose¡era del esposo, el rey N1·
las cosas más ioertes; él peosaba que "de colás. .
, .
.
la realidad se pueden sacar las fábulas El mismo p_n_o~ipe ¡epite q~e en los ~omás bonitas."
me otos más d1f1c1le~, en las c1rcu~staocias
Y. como D'Amicis- "dice uo crítico- más graves de su vida, los conseios de!ª
..\odersen fué poeta, un gran poeta, puesto es?OS:'_ le ayudaron a ;º~ontrar una fe)iz
que supo como él hablar al mundo infan· ~oluc1on Ella lo a leoto siempre y sabe ID·

~O(J BIAS
I t.l,A u1,1 ~ L
"AL FONSO REY L

8.,.Uv

ONDO RICARDO COVARRU8 "'

Reg i str ado como articulo de segunda clas e en 3 de Noviembre d e 189 4 .-

Año XX .- Tomo l.

I mpreso en p a pel de l as Fá bri cas de San Rafael .

México, Marzo 23 de 1913.

La reina Milena de Mon-

tenegro

VICHY CÉLESTINS G~tair!!!~::~dci!~:;~;::~
VICHY GRANDE•GRILLE EofeBi;::!." del
VICHY HOPITA LEnfermedadea del
fASTILLES - SELS--: COMPRIMtS

vi::s"

VICHY ..lTAT

I

PERFUMERIA

Coro de monagos el domingo de Ramos en la Catedral.

Número 12.

�DIRECTORIO

en los encajes y en las blondas, en los juegos de agua
entre los hombres. En vano se argüirá que Mercurio,
que en este momento cantan himnos joviaoos en las
el conductor de sueños, ha muerto, vencido por la efiEL MUNDO ILUSTRAD O
fuentes. Los chorros esbeltos se desgranan en la melocacia de las ondas hertzianas. Allí está, como en los días
día de la mañana, armoniosamente, como un comentaalcyooeos, rápido como un pensamiento, dispuest0 a
SEMANARIO DE ACTUALIDADES, ARTE. Y LITERATURA.
rio imprevisto a la música que ejecuta la _Banda_y cur eanudar su alada tarea. Por el momento descansa, después de haberle prevenido á la Aurora que se desper- yos sonidos parecen dar forma a las cosas 10defio1das y
bellas, a los vagos deseos que bogan en la caricia del
tara esta mañana más temprano, que echara en sus ána i re. Cerca del mujerío que encanta los ojos, elegante
for&lt;Ls del más puro rocío, y esparciera en el _cielos~
DIRECTOR PROPIETARIO
y florido, hasta los dioses se olvidan.
más claro esplendor, a fin de sembrar la alegna de ~1Y me alejo sin pena de lá olímpica compao1a, penvir en los corazones. Pero ya va a reanudar su traba¡o.
LI C . ERNESTO CHAVERO .
Sólo un pie se posa en el pedestal que lo sustenta y su sando que a la h ora en que este periódico circula, 130vibrante ademán revela que tal vez es ahora portador d r á comprobar quien quiera si las imaginaciones del
cronista encier ran algo de verdad. Los dioses son comdel mensaje de u n dios. Y, como 1~ se_rpieote _en s~ c ..duceo, se enreda mi sueño en la 10m10ente 10qu1etud p lacientes y cualquiera puede dar fe de su resurrecOFICI~AS:
ción: sólo se necesita un poco de buena voluntad.
de sus alas.
Más adelante. está Neptuno sentado en un trono de
3~ Calle de la Rinconada de San Diego_ No. 41.
RAFAEL LOPEZ.
caracoles gigantescos, sosteniendo con . ambas manos su
Teléfooos:-Mexicaoa, 20-85 Nen
pesado tridente. El dios marino medita, y su_ actitud
Ericssoo, 14-51
más p arece la de un filósofo que la de un seoor que
Apartado Postal 149.- México, D. F.
quebranta la tierr&lt;L con el estallido de _s u cólera Qu izás
se siente humillado al ver que se espe1ea en las aguas
de una pobre fuente, el divino bastí? de su_ grandeza.
La señorita Ana Landor y una cigüeña, vieja ya, sin
PRECIOS DE SUBSCRIPCION MENSUAL:
Quizás se cree desposeído de sus abismos y tiene la º?~talgia de la inmensidad. Tal_ vez se acuerda, melancoh- fuerzas para emprender el vuelo hacia los trópicos, eran,
En la Ciudad ....... .. ........... . . ·. . . . . . $ r.oo
cameote (abundan tanto los ingratos) de uno de sus me- desde hacía muchos años, las únicas habitantes del parque, librado del abandono.
(pagadero por adelantado.)
jores actos de bondad: de cuan&lt;;10 ~mpujó la barca de
Por descuidado que estuviera, el parque conservaba
En los Estados ...................... •••••· $ I. 2 5
Ulises suavemente a la playa m1sencord10sa en donde lo
una belleza severa, con sus avenidas de castaños, sus
(pagadero por trimestre adelantado.)
esperaba Nausic&lt;1a, la princesa de los brazos níveos. PeE n el Extranjero .................. .. . ... • • $ 2.00
ro no. Los inmortales ignoran los venenos de la melan- camioitos tallados, sus prados, su estanque de negras
(pagadero por semestre adelantado.)
colía, y el fue rte Poseidóu es e l mismo. Si está_ pensati- aguas, bordeado de musgosas piedras, exhalando el conjunto un penetrante olor a hojarascas y rosas marchitas.
vo, es porque el dios de los. cabellos azules piensa en
Sobre un montículo de verdura se levantaba un pabenuevos naufragios para castigar al rey de Itaca. Poderoso y brutal como es, le disgustan los ~rdides y 1~ -:s- llón imperio, habitación de la señorita Ana.
Con el tiempo, ésta se había vuelto maniática, no adNUMEROS SUELTOS:
tratagemas del griego sutil. Sí, es el mismo. Cootln!-'a
reinando sobre las olas innumerables y de sus palacios mitía n inguna visita y no toleraba que ningún criado paEn la Capital. ........... . ............. • • • $ 0.30
de esmeralda son las algas q ue se veo en su cabellera. sara la p uerta de su habitación.
En los Estados .................. . ......... . "0.35
A veces, a la puesta del sol, se apoyaba en el alféizar
De su espuma salada renace eteroam~nte la du_lce AfroEn e l Extranjero ...... : ....... ........... . "0.50
dita y siguen agitando sus barbas fluviales los vientos le- de su ventana, y creía oír a lo lejos el eco de la campaAtrasados . . ............. • . •• ... ••••••••·· "0.50
na o el silbido de la sirena que ponía en libertad a los
geo1arios de la Odisea.
En otra glorieta, la más concurrida del paseo, surge obre ro3 de la ciudad
Para la publicación de avisos en este periódico, diriSalía dt.spués a l jar dín. sola, y llegaba hasta el estanVenus, Ven us la bella. Una figu ra convencional y falsa,
girse a B. &amp; G. Goetschel , Aveni~a 16 de Septiembre,
casi anacrónica en estos .tiempos de las faldas estrechas. q ue, donde solía hallar siempre a la cigüeña
r6. Sus agentes en Europa, la Soc1eté Mutuelle de Pu-Negro y blanco, decía; tú eres un páiaro de luto.
E n una concha, exigua para contener la s?berana h_erblicité, 14 rue de Rougemeot, (9 e).
Y es por esto que me gustas. Tu nido lo tenías en nuesmosura, y que sugiere la idea de qu~ los ~,oses t:1-mb1én
se ocupan de hacer economías, la_ 10veoc1ble _d1o~a se t ro jardín, y un día7 .volando, te caíste y te mutilaste.
muestra de pie. Tiene la cabeza hgerament': 10chn:tda Esto t uvo lugar el día en que mi padre se suicidó! Era
NO SE DEVUELVEN ORIGINALES.
y el manto que le baja desde un hombro de¡a la mitad mi mala amiga.
Este d iscurso irritaba a la cigüeña, quien, con la~ alas
de su belleza en tinieblas. ¿ Percibís la suave luz de una
estrella tras los~crespones de las nub es o el esp_lendor del tendidas, parecía querer lanzarse sobre la señorita Lanplenilunio cuando lo cubre la sombra de la tierra? La dor y herirla con.su largo y rojo pico. Y ésta, miedosa,
Venus de la Alameda deja algo que desear por no ha- huía de ella.
Una tarde, la señorita Ana v ió a la cigüeña al borde
ber sido su autor, amigo de la escuela ática de Scopas
El tran vía que sale de mi Colonia a las once de la
y Praxiteles. A primera vista, no se podrían aplicarle del estanque que torturaba entre su pico a uca larga cumañana, no se parece p recisamente al M~t ropolitano de las palabras q ue hace dos mil años dijo ~linio en loor de lebra.
París; pero me lleva a la ciudad en medio de mu¡er 7s su hermana de G oido. "De todas las regiones del mundo
Dió un grito de espanto y corrió a sn habitación perh ermosas y que h uelen bien. E,tá repleto y con t raba¡o
- exclamaba el sabio-se navega a Goido sólo para ado- seguida por la cigüeña que se irrito al oír el grito de su
puedo colocarme en un asiento lateral en donde a poco
ama. Y en su habitación sufrió un desmayo. En efecto,
rar la estatua de Venus. Y sin embargo ....
me e ncuentro a mis anchas No abun do e n carnes_ y un
En este domingo vibrante de primaverales perfumes, la señorita Laodor se debilitaba cada día más sin que
sitio modesto me satisface a cond ición de conquistarlo las ..guas en donde se copia apenas un t rasunto remoto por ningún estilo qui~iera admitir una persona expresapor e l propio,esfuer zo. Tampoco me ag_rada o mucho
de la suprema hermosura que cautivó a Anquises, pare- mente á su cuidado personal. Le gustaba la soledad.
los asientos delanteros, en los cuales se siente con _más cen salir de su estrecho pilón y derramarse hasta adonUna tarde se sintió algo conturbada, bajo la caricia
brusquedad los sa cudimientos a la hora de d escarrilar.
de la vista alcanza. extendidas en curva y sonoras como de los rayos del sol poniente, como una niña a quien
D ígalo la política. En todo caso, no hay q u e ser exigenuna cítara. Es el Egeo y su espuma vuelve a fecun.darse aturde el azul y la inmensidad del cielo.
te cuando se via;ia, máxime si se va en agradable cJmHasta sus oidos sintió llegar el roo roo de las ruedas
con la sangre de Urano. Brisas de Corinto y de Pafos
de una fábrica cercana.
pañía.
encarrujan sutilmente las ondas De repente, é~tas s_e
E l hallarme a- las once de la mañana respirando en aquietan y los horizontes se doran. Es que la diosa siDurmi6se. casi, y se sintió llevaba a otros tiempos,
"plein air" la lib_ertad y la 11:_z, me demuestra que es do- gue alegrando la tierra con su per petua juventud. Tor- j uzgándose princesa
mingo. Es;,.s gloriosas companeras sólo saben revel_arse
De pronto surgió ante ella la cigüeña
na a aparecer, radiosa y triunfal, como en las edades en
en ta l día, risueñas y cor diales, a los q ue ~eseot1~?s que la gente g riega la veía avanz:i,r sobre su concha ma-iAúo el pájaro de luto! murmuró.
más d irectamente la maldición que nos_ tra¡o el v1eJ?
Dejóse caer sobre una silla, la cabeza inclinada.
rina deslizándose en la superficie de las aguas, absorAdán . Y si no bastara ese profundo seotim1eoto de liLa cigüeña la miraba fijamente. Viéndola inmóvil la
tas como la naturaleza toda. Su influencia sigue mosbertad que se de_rrama pród~ame~te . en el aire, projuzgó inofensiva. Las alas extendidas, avanzó hacia ella.
trándose en la savia que vivifica los retoños y en el esb arían que es dom10go los puoos hmp1?;5 del co~d_uc- plendor fecundo de la primavera. Hace germi nar los Con el pico, la atacó a la frente. La inacción de la setor que cobra el pasaj_e. Est._a d~mostrac10n es dec1s1va,
árboles y las espigas y no se canFa - de sembrar en el ñorita Ana la sorprendió. Reiteró el ataque y, exaspe·
con permiso del Jabonoso gremio.
.
corazón humano, junto a las inquietudes del deseo, la rada, se echó con furor sobre ella. Cansada al fin ,
y es domi ngo de Resurrección, además. La a)egna generosa simiente del amor, suprema y consoladora ra- levantó la cabeza, victoriosa, cantando un himno de
de las pascuas floridas_chisporrotea.eo _el sol y circu la
triunfo.
zón de vivir.
por las arterias (le la cmdad. Desde m1 traov1a veo las
Volvióse . ... Detrás de ella relucía el cañón de un
Con razón nacieron flores bajo su planta. Y con racalles henchid.as de traoseuotes, entre los que se destafusil.
zón basta evocarla al amparo del bronce decorativo que
ca bravamente tíll cual indumentar ia provio~iana, que
tan mediocremente la representa, para que el agua que
ROBERT SCHEFFER.
pone uoá sonrisa de dulce piedad en los l~b1os de las
la rodea se extienda como el mar antiguo, resonante cogentes de bien. \A duras penas cruzan taxis, ban d-:ras
rno una cítara y llena de claridades mediterráneas. El
colora das y azules, próceres coupés y carr~s _repartido·
dulce imperio de la victoriosa deidad, resucita día a día
r es, cuyos plebeyos tiros l ucen en las guar01c1ooes y las
en los ojos azules que alcanzamos a vislumbrar tras una
cascabeleras, guías d e flores y adornos de p:i.pel. En al- ventana entreabierta y su influjo es manifiesto en las boguna bocacalle ;¡ ea balcones fronteros está s~jeta la cas adorables que tartamudean deliciosamente el lenguaje
cue rda de la que todavía pende u':'a representac1on ~a- siempre nuevo, del poderoso amor. 1\o, no ha. muerto;
Una vasta quietud de cementerio
cabra del traidor apóstol, cuya ruidosa e¡ecuc1óo ~izo
y cada vez que los labios se juntan en la efime'.a emreina en los campos que la tarde &lt;lora,
ha poco la delicia de las multitudes. _- La mañana he~e
briaguez del beso y los con,zooes se desposan ba¡o la fe
y en grave acento por las almas llora
la frescura de la· juventud y está vestida como las diode una mutua promesa. cada vez que dos miradas se
la esquila del antiguo monasterio.
sas, con un peplo de color de jacinto..Y es imperioso el
truecan los tesoros de la ilusión, y dos manos temblorodeseo de dejarse saturar libremente de su clara luz, de
sas se cambian las riquezas inagotables de la esperanza,
sacudir los músculos bajo su influencia, de echar a voEn su recinto, bajo el dulce imperio
cada vez que en el flanco y en el surco, errumpe la vilar las alas de la fantasía e n su a~re ligero y amable. da con doloroso estremecimiento, se confiesa su p resende cristiano fervor, la pecadora
No es p 9sible resistir tantas insioua7iooes. Y abando
grey, en humilde procesión, implora
cia divina, y se proclama la solemnidad de su culto. Innando el tranvía en la próxima esqu10á., me encuentro cesante p reside sus misteriosas liturgias ; la primavera
cantando a los acordes del salterio.
en la florida vecindad de la Alameda.
enflora sus altares e invencible y risueña, lleva como la
E l v iejo parque fundado por el yirrey don Luis de
Vierte místico aroma el incensario.
reina del poeta, la alegría del mundo "º la sonrisa y la
Velasco también canta las a leluyas de pascua a su ma- eternidad bajo los arcos de las cejas.
Los ecos de un responso funerario
nera. Marzo ensaya su verde t ierno en las ~ojas nuevas,
resneoao en el ámbito sombrío ..... .
y sobre la gram;,,, las primeras rosas comienzan a exo o o
tender los gayos tornasoles .de sus tapicerías. Llego.ª
Entretanto, los más anchas calzadas del parque deY en tanto, mis extintas ilusiones
una glorieta y me detengo indeciso frente al ~ercuno
Desfilan en dolientes procesiones
que Juan de Bolonia- sorprendió en la aud..c1a de su sarrollan el desfile pintoresco de los que pasean. La luz
de marzo hace una sinfonía de colores prodigándose gapor el lóbrego claustro de mi hai tío.
actitud y la ligereza iocoerci~l': de) vuelo. H.ay una
verdad tan artística en el prod1g10so impulso y viola las yameote en las trajes claros que entonan con esplendileyes de la gravedad tao soberanamente, qu_e n? _dudo dez la perspectiva alegre del paisaje. La luz de marzo
RAUL .\. ESTEVA.
desfleca vellones pascuales en las mejillas .femenin,as
que loe dioses hayan resusitado para seguir v1v1endo

La Resurrección de los Dioses

Paradoja sobre la originalidad

los mismos anhelos.. ,. ¡Esta es la ilusión del lenguaje!
En realidad, cada una de las cartas deja tras sí un sentimiento único, una originalidad, un estado de conciencia, uo caso singular que oo podría ser substituido por
los que dejan tras sí ninguna de las otras. Sólo que la
palabra, (y sobre todo, la palabra fijada en el papel por
manos vulgares) no tiene medios con que acusar esos
matices infinitos. El lenguaje, instrumento de comunicación social, está hecho para significar géneros, espfcies,
cualidades comunes de representaciones semejantes.
Expresa e l lenguaje lo "impersonal" de la emoción;
nunca podrá expresar lo "personal" basta el punto de
que no queden de ello cosas inefables, las más sutiles,
las más delicadas, las más hondas.
Entre la realidad de mi ser íntimo a qne yo doy nombre de "amor" y la de tu ser a que tu aplicas igual nombre, hay toda nuestra disparidad persocal de diferencia.
Apurar esta diferencia por medio de palabras; evocar
por medio de ellas, en mí la imagen "completa" de
tu amor, en tí la imagen "completa" del mío, fuera intento comparable al de quien se propusiese llenar un es
pacio cualquiera alineando piedras irregulares y se empeñara en que no quedase vacío alguno entre el borde
de las unas y las otras. Piedras, piedras irregulares, con

Hablando de la originalidad literaria, me dijo Górgibus, el interesante removedor de paradojas:
-~ada más raro que la originalidad en la expresión
del sentimiento; pero nada más común y vulgar que la
originalidad del sentimiento mismo. Por 1« man era de
sentir, nadie hay que deje de ser original. Nadie h, y
que sienta de modo enteramente igual a otro algu no.
La ausencia de originalidad en lo que se escr ibe uo es
sino ineptitud para reflejar y precisar la verdad de lo
que se siente.
F igúrate ante el más vulgar de los casos de pas:óo;
ante el crirr.en de que hablan las crónicas de cada día.
¿ Por qué mató el criminal; por qué robó; porqué manchó una honra? ¿Qué fué lo que le movió a la culpa?
¿ El odio, la soberbia, la codicia, la sensualidad, el
egoísmo? .... No; esas son muertas abstracciones. Di
que lo impulsó "su" odio, ''su., soberbia, ..su'' codicia,
''su' sensualidad, ICsu" egoísmo; los "suyos,'' cosas úoi·
cas, únicas en la eternidad de los tiempos y en la infinitud del mundo. Nadie odia, n i ha odiado, oí odiará absolutamente como él. Nunca hubo ni habrá codicia
absolutamente igual a su codicia; n i soberbia que con la suya pueda identificarse sin reserva. Multiplíquense las
generaciones como las ondas de la mar;
propáguese la humanidad por mil orbes; nunca se reproducirá en al~a creada un amor como el mío, un odio como
el mío. Semejantes podrán tener mi
amor y mi odio; nunca podrán tener
iguales. Cada sentimiento, aun el más
mínimo, de cada corazón, aun el más
pobre, es un nuevo y diferente objetivo
en el espectáculo que_ el divino E~pectador se da a sí propio. Cada mrnuto
de mi vida que cae al abismo de la
eternidad rompe un molde que nunca
volverá á fundirse. ¿ Y qué te asombra
en esto? .... ¿ No sabes que eo la inmensidad de la selva no hay dos hojas
enteramente iguales; que no hay dos
gotas enteramente iguales _en la inmensidad del océano? .... M ir .. las lu ces
del firmamento, cómo parecen muchas
de ellas iguales entre sí como otros tantos puntos luminosos.. Y ca_da una de
ellas es un mundo; ¡piensa s1 serán desiguales! .•. . Cuando e l pens:tmiento de
tu pequeñez. dentro del c0n1unto de lo
creado, te angustie, defiéndete con esta
reflexión , tal vez consoladora: tal como
seas, tan poco cuant? viva_s, eres, ~n _cada i ostaote de tu ex1steoc1a, una uo1ca.
exclusiva originalidad, y representas _en
el inmenso conjunto un elemento ID·
substituible; un elemento, por insubstituible necesario al oraen en que no
entra 'ot ra cosa sin s'!ntido y objeto.
Jamás un seotimieo,o real y vivo se
reproducirá sin modificación de una á
otra alma. Cuando digo "mi amor,"
cuando digo "mi odio," refiriéndome al
sentimiento que persona o cosa determinada me inspiran, no aludo a dos
tendencias simples y elementales de mi
sensibilidad, sino que con cada una de
esas palabras doy clasi_ficación a un
complexo de elemeoto_s interno~ que se
asocian en mí según c1ert.:. finalidad; a
un cierto acorde de emociones, de apetitos, de ideas, de recuerdos, de impulsos iocooscient&lt;::s, propios e inseparables de mi hi;toria íntima. La tota 1
complexidad de nuest~o ser ~; reproduce en cualquiera mao1festac100 de nuestra naturaleza moral, en cualqueira de
nuestros sentimientos, y cada uno de
ellos es, como nosotros mismos, un orden singular, un carácter.
Fijando los matices del heroísmo _antiguo, notaba ya Plutarco cuanta difeSEMANA SAN T A . -Misa de R a mos en la C ated ral .
renc ia va de fortaleza a fortaleza, coro~ de la de Alcibíades a la de Epamioondas; de prudencia a prudencia, como de la de Temístocles a la de que intentamos cubrir espacios ideales, son las r alabras.
Arístides; de equidad a equidad, como de la de Numa
a la de Agesilao. Pero para que estas diferencias exisLa rnperioridad del escritor, del poeta, que desentratan no es necesario que el sentimiento que las maoifies·
ñan ante la mirada ajena el alma propia, o bien, que
ta sea superior y eLérgico, ni. que esté contenido en la crean un carácter novelesco ó drarr.ático, manifestándoorganización de una persooahdad poderosa. Basta con lo de suerte que sobre el fondo humano que entrañe se
Que el sentimiento sea real; basta con que esté eutre- destaque vigorosamente una nota indvidual, de donde
cruzado en la viva urdimbre de un alma.-iCuáuta monazca la ilusión de la vida , está en vencer, hasta donde
notonía. aparentemente, en el corazón y la h istoria de
lo consiente la naturaleza de las cosas, esa fatalidad del
unos y r.tros hombres! ¡Qué variedao infinita, en realilenguaje; está en domarle para que exprese, h&lt;lsta dondad! Miradas a la distancia y en conjunto, las vidas hu·
de es posible la "singularidad individual" , sin la cual
manas habían de parecer todas iguales, como las reses
el sentimiento no es sim, un esquema a bstracto y vacío.
de un rebaño, como las ondas de un río, como las espigas Consiste el triunfo del poeta, ~n agrup, r las palabras
de un sembrado. Se ha dicho alguna vez que si se nos de modo que den la intuición aproximada de esa origiconsintiera abrir esos millares de cartas que vienen en nalidad individual del sentimiento, merced a la sugesun fardo de correspondencia , nos asombraríamos de la tión misteriosa que brota del coojunfo de las palabras
igualdad que nos permitiría clasificar en unas pocas ca- que el genio elige y reune, como brota de la síntesis quísillas el fondo psicológico de esa muchedumbre de docu- mica un cuerpo con nuevas cualidades; un cuerpo que
mentos personales : por todas partes las mismas situacio- no es sólo la suma de los caracteres de sus componennes de alma, las mismas penas, las mismas esperanzas, tes.

Si todos los que escriben arribaran a trasladar al papel de la imagen clara, y por lo tanto, la nota diferencial, de lo que sienten, no habría escritor que oo fuera
original, porque no hay alma que no sienta exclusivamente "suyo" delante de las cosas; no hay dos almas
que reflejen absolutamente de igual suer1e el choque de
uoa impresión, la imagen de un objeto. De aquí que la
originalidad literaria dependa, en primer término, de
la sinceridad con que el escritor manifiesta lo hondo de
su espíritu, y en segundo término, de la precisión con
que alcanza a definir lo que hay de único y personal en
rns imaginaciones y sus efectos. Sinceridad y precisión
son resortes de la originalidad.
o o o
Por la "llegada" de un grao escritor, de un gran poeta, se determina siempre la revelación de nuevas tonalidades afectivas, de nuevas vibraciones de la emoción.
Es que ese hombre acertó a expresar con precisión maravillosa lo "suyo": otros experimentaron ante el mismo
objeto estados de alma oo meaos ricos acaso de original idad; no menos fecundos acaso en interés; pero por no
ballar modo de expresarlos, los condenaron al silencio,
o bien pasaron por mediocres escritores y poetas, sólo porque no supieron.
como el genio sabe, traduci r en palabras
"casi todo" lo que sintieron, ya que
"todo" hemos de entender que excede
de la capacidad de las palabras.
Si la substancia de la lírica y de la
psicología novelesca está libre de la posibilidad de consumirse y agotarse con
el transcurso del tiempo, débese á la
complejidad y originalidad de todo sentimiento real. Porque au:ique cualquier
manifestación de la humana naturaleza haya de contenerse, basta el fin de
las generaciones, dentro de cierto nú•
mero de sentimientos fundamentales y
eternos: aunque e l último poeta muera
cantando lo que el primero cantó en la
niñez florida del muodc, siempre cada
sentimiento tomará del alma individual
en que aparezca, no só lo el sello del
tiempo y de la raza, sino también el sello de la personalidad' y siempre el poeta del genio, al convertir en imágenes
la manera como se manifiesta un sentimiento en su alma, sabrá hacer sensible ese ··principio de iodividualizacién," esa origi11alidad personal del sentimiento.
JOSE ENRIQUE RODO.

El Alma PreGiosa
del Rabbi.
Por toda Palestina Norte, por la fresca y cordial Galilf,a. gloriosa romería
verificaba en épocas antiguas un distinguido y amable carpintero llamado el
Rabbi Jesús de Nazaretb. Su raza: la
raza pálida y distante desprendida en
Canaán de dos tristes tribus- simíticas
en siglos fantásticos: raza lírica de profecías y va ticioios, que a impulso de estimarse selecta en cultos y costumbres tuvo espléndidas oportunidades, esperadas antaño por el beduino melancólico
como una avisada lluvia de oro.
El sol que abrillantaba los empinados perfiles del Carmelo, las lentas aguas
del mar Muerto, y el marmoreo panor.ima de Jerusalén, era el mismo que
alumbraba su ignorado villorio; pero todas las bood,des de ese sol repartiéron·
se en e l alma del nazareno sentimental.
Su espíritu sutilísimo lab raba con
pulcra paciencia de orfebre la idea de
un reino ideal.- "Yo soy el nuevo pan superior al maná"
-decí~. Y su alta cultura individual sublimábale; y su
lengua¡e lleno de músicas y misericordias vibraba :ntensamente como un bimno.- "La buena nueva legada á
los mansos,"-"EI Mesías pronosticado por Daoiel,"pronosticaban los labios plenos de certidumbre y esperanza.

·

Alma libérrima y fuerte , odiaba cultamente las instituciones contemporáneas y el gesto imperativo de los
gobernadores. Sus imágenes multiformes. sus parábolas
graves, suaves, sus bromas discretas, decían más de belleza y grandeza que todas las lúgubres sabidurías revt:ladas en el Templo por canosas sapiencias de escribas.
Varios bueocs aldeanos, los más pescadon·s y labrie-gos, presos en el misteric de su conversación conmovedora, seguíanle por cuantos parajes eligiera; y sus Jugares acostumbrados eran todo poesía; en el amplio lujo
de Primave1a, por granjas y éras, riberas y colinas.
atravesaba el Rabbi con su cortejo fraternal, como . un

�de esas fortalezas marinas entre dentro de la curiosidad
de las gentes.
A nte todo es preciso que la cala del barco tenga por
base un sólido armazón de hierro, que ~ostenga todo,
pues sobre é l han de ir los rieles, sobre los que han eje
correr las gruas numerosas que la electricidad y el vapor han de mover en todos sentidos. Despuls de esto se
traza el barco que se expon e en la sala correspondiente, para su exámen por los ingenieros técnicos, y des·
pués el ministro dá la órden de empezar la construcción,
habiendo visto las piezas una por una, cuyas piezas han
de unirse en el llamado "montaje." Si todo está bien
combinado, bien previsto, la operación adelanta visiblemente, con una regu laridad completa.
Por los grabados que damos se comprende. el desarrollo de la construcción del "Juan Bart" que es u no de
los modelos pertenecientes a la marina francesa.
L a quilla es lo primero que se hace y como sobre ella
ha de flotar el casc0 del barco, p recisa mucho su solidez, los puentes de la misma manera se suceden piso
por piso, y cuando todo el exterior está acabado se procede el lanzamiento a l mar. Es un momento de espectación, pues si en algo hubo error de cálculo, peligra la
estabilidad del acorazado, y la masa interte se irá al fondo, entre la crítica acerba, y dura para el gobierno,
y para los ingenieros navales, En caso contrario todas
son aclamacion es, p lácemes y el cañón suena en señal
de alegria.
Cuando el "DANTON" se lanzó al agua, en presencia del ministro de Mari na que fué a Brest para la ceremonia y de muchos personajes del elemento oficial el
nav(o rehusó _sostenerse a flote, perdiendo el equilib;io,
habiendo habido necesidad de reconstruir su linea de
flotación obteniéndose p or fin el éxito.
Una ve~ lanzado empieza lo que podríamos llamar el
acorazamiento, el poner las torres, y toda la inmensidad
de material que ha de llevar sobre el casco. P ara ello
hemos de tener en cuenta que si antes en tiempos pasa·
dos, no había los adelantos de ahora para la const ruc-

rima elegíaca de las claras estrofas que formaron e! poema de su vida.
Visionado por tides placas de oro, un rudo de I&lt;erioth
a quien decían Judas. inte rrumpió trágicamente el sueño de Jesús de Nazaret para recordarle los días nazaren os y las faustas entrevistas de Bethania; y por e nt re recuerdos y pesadumbres se iba tórciendo como un h ilo
el análisis-hermano del llanto- que denuncia la importancia del dolor, en horas de súplica y de luto.
.... Y las ocho campanadas de las Bienaventuranzas
vibraron en su alma como há tiempo vibraran sobre las
estupefactas multitudes del Tiberiades.
Con fatigado p aso de garza, encorvado por el peso de
maderos cruciformes, subió el Rabbi nostálgico sobre el
tibio lomo de) Gólgota, detrás el bárbaro ruido de la
chusma invocando castigos; delante, construido por su
imaginación potente, el Reino de Dios: alcázar de cristales, de trovadores y de nubes.
En lo más alto del Gólgota, víctima de imposibles
torturas, murió el excelente galileo, invadido por fiebres
y delirios, pensando en generaciones de siglos, en medio de la deploración de los buenos y de las mujeres
tiernas que le signifi caban angustiados adioses desde las
terrazas de Jerusalén . .... .
MARIO TORRES RODRIGUE Z.

&lt;

S. M. el Rey Jorge J. de Grecia. asesinado el pasado martes en Salónica.
dócil rebaño, a veces irisado por el sol o plateado por
las lluvias dilatadas y frías. Ruiseñores en marcba sonora obsequiábanle al paso sus mejores a rpegios, mustias cigüeñas hacían genuflexiones, ovejas le miraban
cariñosamente, y los torvos -iromedarios de los arenales
pausaban las pisadas para que el polvo no empañara
las pupilas del viejo pensativo.
Acaso su lirismo visionario le hiciere sentir confidencias patriarcales entre el susurro de l~s hojarascas, y en
las dolientes estancias del viento la erótica melodía del
" Cantar de los Cantares" o las lamentaciones de David
el poeta. Acaso en nocturnas frondas distinguiera las
barbas plateadas de Abraham y la punta mi:agrosa del
báculo mosaico.
·
Maravillosamente caminaba el Rabbi por · el rubio
paisaje galilM ofreciendo infinitas dulzuras y prome~as.
Cualquier grano de mostaza o trigueña mazorca era
motivo para una parábola, cada parábola propicia a una
enseñanza, y cada enseñanza un cristalino concierto de
frases admirables.
Galante y cortés con las mujeres amábalas cual nadie. Cuando en la her mosa declinación de aquellas rosadas tardes, tornaban las galileas, más gratas que los
lirios del Jordán, sombreadas por el tono esmeralda de
olivares y v iñedos, a l hombro racimos y vajillas, en el
cuello lujo de ajorcas, y en sus túnicas delgadas la brisa
certificando formas; el Rabbi las deten ía con el prodigio de su fisonomía, las conversaba de amor, de las superioridades de su sangre, de inmediatos aconteceres y
de los rojos sortilegios de Satán; e llas se prendaban del
decente incógnito y ponían mil besos nuevos en su cabellera trémula.
María, alegre y notable mujer magdalena, gustadora
de fiestas y caprichos, trocó d istintas caricias y sensaciones por una sola pasión firme, dispersó la aromatización de sus gracias, y se oculló como una mariposa de
invernáculo en el fino follaje de sus prédicas ~imbólilicas.
Jesús de Nazeretb prodigaba eficaces exo,cismos a
los d esconsolados y pacienfes: al influjo sugestivo de
sus tranquilas bendiciones las d escarnadas viudas sonreían nupcialmente, los rígidos paralíticos corrían de
emoción, y los ciegos abrían sus ojos de estatua.
Raras veces alargaba provechosas· excJrsiones, y dejando a espaldas el cálido horizonte de predilectos burgos, partía a extranjeros territorios con todos sus discípulos y todas sus ilusiones. Ante el fatuo brillo de máximas
ciudades, la fran ca democracia d e sus ideas le hacía inve·rtir su frecuente jovialidad por una mueca repulsiva y
áspera. Del florilegio de paganos cultos no tronchaba ni
siquiera una flor para cultivarla en el ja rdín de su al·
ma; jardín todo albo y t;,rso, todo exquisito y frágil co·
mo un verso. Cuando a su atención refinada cautivaban los mármoles triunfales, bajaba los párpados pru
dentes en presencia del acecho lascivo del Fauno y
las blancas actitudes de las d iosas que decían cancion es
de Amor y Vida con la pura e intacta especificación
sexual.
Por amenos días de Pascua visitaba los enemigos valles de Judea, do!:de a cambio de abundantes odios y
crispados puños fariseos, tenía, como en su a preciable
Galilea, atentas finezas y perfumes profusos.
Las brum.is judaicas, contemplaron al fin la última

Al cerrar este número de EL MUNDO ILUSTRADO llega la n oticia de la muerte del Rey de Grecia Jorge l., víctima de un asesinato en Salonica.
Parece ser que paseando el Monarca por una de las
calles de la citada ciudad. dos desconocidos ocultos desde una puerta Je hicieron varios disparos de revólver,
cayendo herido por los proyectiles, muriendo a la media hora. Añádese que uno de los asesinos era griego
llamado Alesko Schoinas, y que estaba demente. También se asegura que pertenecía a una asociación socialista; el Rey al sufrir el atentado dijo ¡¡Me han herido!! .... y ya no pronunció más palabra.
Nació Jorge I, Rey de los helenos, en Copenhaguen,
el día 24 de Diciembre de 1845, habiéndosele dado en
la pila bautismal los nombres d e Cristian, Guillermo,
Fernando, Adolfo y Jorge. Contaba actualmente , pues,
68 años de edad.

Sr. don Pedro Serrano, nombraclo secretario particular del dire ctor de Instrucción Primaria.
Era hijo segundo del Rey Crislian IX, de Dinamarca.
Educóse en la Marina de su país. habiendo llegado
muy jcven a obtener el grado de Almirante.
En 31 de Enero de 1863, contando por consiguiente la
edad de 18 años, fué p roclamado Rey de los h elenos por
voto unánime de la Cámara Nacional de G recia.
Jorge I, de Grecia contraje matrimonio en 27 de Octubre de 1867 con la Gran Duquesa Oiga Constantinowia
hija del Gran Duq ue de Rusia, Constantino, y sobrio~
del Emperador Alejandro TI.

Colocación de la primera p iedra de un "Dreadnougt"
en presencia de un vicealmirante, de un prefecto marítimo, y del alto personal del arsenal.

Vista del esqueleto, después de cincuenta días de trabajo viéndose las trasversales que soportarán
el primer puente.

(C~llllil©&gt; ~ lln@® lllllfü 66~@lmi©&gt;IJ!lgllnit99
S i en las guerras por tierra cada día se inventan o se
perfeccionan los armamentos, para hacerlos más terrib ~es, en las luchas por mar sucede lo propio, sobre todo
en lo que toca a las corazas de los barcos que han de
entrar en combate. De ahí el que las unidades marinas
que se conocen bajo el nombre de "DREADNOUGHT"
sean hoy por hoy la últim;; palabra en cuanto a conrlic iones de inexpugnabilidad, habiendo hecho una verdadera revolución, su estructura y su fortaleza, como se
p robó en la guerra ruso-japonesa, basta el punto de que
Inglaterra, Alemania, Francia y Austria, se hayan provisto de barcos de tanta potencia y valor.
En los momentos actuales sólo se construyen en los
arsenales, barcos del tipo del " DREADNOUGHT" con
su poderosa artillería, pues el número de cañones que
ellos sustentan, sólo los pueden llevar los acorazados de
ese tipo. De ahí, el que, saber como se construye una

servicio, habiéndose tardado unos tres años e n su construcción, lo que es un gra n progreso, pues antes ninguno tardaba menos de seis u ocho años. Costará alrededor de unos 60 m illones de francos, de manera que aun
las naciones más r icas, no podrán construir muchos, Inglaterra posee seis, Alemania cuatro y F rancia dos.
Para terminar diremos, que para formarse una idea
del poderío de la a rtillería de esta clase de acorazados
pueden en el primer minuto de combate enviar a l ene'.
~igo una avalancha de obuses representando 70 a 75 ,000
kilos de acero La evocación de los mayores combateJ
navales, que registra la historia, se quedan atrás ante
este poderío tan enorme,:que parece ser la última palabra
en la ciencia de destrucción y de muerte.

El barco cae ,en el mar. ¡Es el gran día! El "Juan
Bart," toca por vez primera las ondas marinas,
recibiendo sus caricia,s.

-

Sr. doctor don Manuel de Araujo, presidente del Salvador, asesinado
recientemente.

Las vércebras del "Dreaudnougt" sobre las cuales va
su esqueleto.

ción de los metales, hoy se hacen más resistentes y sin
embargo menos pesados. En la actualidad existe lo que
se llama el acero al "crome," y a l nikel que se hacen en
las casas Harvey y Krupp, para el blindaje de los barcos. Los progresos de la metalu rgia permiten ya hacer
corazas hasta de 27 centímetros que c¡s la que lleva el
"Juan Bart" último modelo aun más perfecto que el
"Carlomagno" que solo alcanzó acero de treinta centímetros. Para completar la seguridad de los fondos, por
debajo de la línea de flotación, todo es invulnerable, bajo el sistema del acero.
Las torres que lleva el "Juan Bart" son unas especies
de f? rtines, de fo!ma cilíndrica. L a parte fija y la parte
movible de las mismas pesan en total, hasta 300,000 kilos
y sin embargo todo ello se mueve con suma facilidad,
por una rueda volante a voluntad del pontonero que recibe las órden es del que dirije el combate, el cual las
dá por un teléfono o portavoz. Un eminente ingeniero
italiano M. L orenzo d'Adda que asistió en una torre de
un acorazado japonls a la batalla de Tsoushina, cuenta
que c3:da tres o cuatro minutos había que reemplazar á
los artilleros que estaban en los cañones, en negrecidos
por el humo de la pólvora, sordos por el ruido de la
metralla, extenuados por la fatiga dando el espectáculo,
d ice d'Adda, "del fuego en la furia."
Bor lo dicho se, comprenderá la terrible ofensiva de
los "DREADNOUGHT" debiendo añadir a todo esto
los tubos lanza-torpedos submarinos instalad os debajo
de los puentes, los cuales sin que haya medio de evitarlo y sin que se sera de donde viene, lanzan numerosa
metralla, que hace estragos enormes en el enemigo.
Para _e l próximo octubre del año en curso se cree que
el "Juan Bart" estará terminado, pudiendo entrar en

Instalación de la artillería en el "Juan Bart. "-Momento de colocar uno de los cañones que han
de hacerle apto para la luch a.

�~Il ffillllJ@V© Mll"©

"Cantiones del Medio Día"
POR BLANCA DE GOLTA COLANCO

El poeta ama caotaodo;
el corazón canta amando
para llorar o reir ..... .
y las coplas del presente
traban con hilo dorndo,
a cantigas del pasado,
canciones dei porvenir.
De aotigua trova otra nueva
el viejo ritmo renueva
en cada ser que nació!
Y es dulce procedimiento
que en la suerte que le quepa
cante el mortal lo que sepa
con la voz que Dios le dió!
Sueoa a hora mediodía!
Baña a I valle J;,. armonía
de himno inmenso de color...
y el verjel caota de aromas
sooatas maravillosas
a las liadas mariposas
que lo entontecen de amor!
Medio día!
Alegremente
va besada la corriente
por la reverberacióu!
Y no hay pena tan sombría
que el fulgor de este momento
no le dore un pensamiento,
nu le evoque uoa oración!
Medio día! Medio día!
Arroba la hechicería
de esta luz meridional!

y en la ardorosa hermosura
de su brillo inmaculado;
el corazón deslumbrado
sabe amar a Pmtugal!
Portugal!
Campo de flores
que el sol matiza en colores
y en prismas refleja el mar!

'

Alma que gime ea cantares
un amoroso tormento....
y en cada bandera al viento,
.:,iete Castillos a izar [r].
BALBINO DA VALOS.

[ 1] Se refiere a los siete castillos de la bande·
ra portugnes;,..

P,ua "El Mundo Ilustrado."
Hay horas de quietud ea que las alas
del recuerdo fe liz de mis amores
rozan temblando con sus mustias galas
de la vida las hojas y las flores.
Siento en el alma una ilusión esquiva,
una caricia que solloza y hiere,
y pasa ... como oota fugitiva
que vaga sola, pero nunca muere...
¡Noches tranquilas de tristeza y frío
en que a la calma la ilusióo se aduoa. . !

i~oches de insomnio sin pesar ni hastío,
noches de tibia claridad de l uoa... !
Allá... la sombra que ocultabá iocierta
mil escenas de plácidos amores;
la hiedra, que enredándose en la puerta,
daba a los muros de la alcoba abierta
el peremue ornamento de sus flores...
Muchas escenas que en la calma austera
de esta brega iocesante y tormentosa
se agitan como ayer ... en primavera
aunque estén en la senda penumbrosa •......... .
Hoy que ya tengo la esperanza yerta
enmedio de nortalgias y embelesos,
llevo en e l alma la ternura muerta
con e l tibio cadáver de mis besos.
CESAR CAMACHO.

Il~ Il@ll\l~

,

cual caricia sagrada
de dulzura y de calma.

Cabeceaba la barca, sio velámen y rota,
de las olas tranquilas ea el lecho de tul;
iba lenta, muy lenta, como herida gaviota
contemplando otras aves en el límpido azul.
Impulsada en silencio por la brisa süave
que traía los perfomes de un cercano pensil,
reflejaba en las aguas la fantástica nave
de la altura en la popa, mascarón de marfil.
Y besó lentamente de las playas soñadas
las arenas ideales, que en solemne quietud.
le brindaban abrigo entre flores sagradas
en los ~ellos jardin~s de eternal juventud.
Entre nubes rosadas y girooes de bruma
esfumase la barca corv-o en bello arrebol;
se perdió entre las conchas que besara la espuma,
y en la dulce caricia de un gran rayo de sol.
LUIS G. V ALDESPINO Jr.

!]&amp; ~WtCffiooooo

A la inteligente y distinguida Srta. Josefina Murúa, en
su onomá~tico

Para "El Mundo Ilustrado."

Para "El Mundo Ilustrado."
QUE TAlS'fE . ...

I
Yo miraba en la calma
de m is horas tranquilas,
la grandeza de su alma
en sus bellas pupilas.
Iba lenta la barca, se esfumaba en la bruma
cual gaviota, dejando en las olas dt:l mar
una estela adornada con los copos de espum.i ,
copos níveos, tao blancos como flores de azahar.
El crepúsculo de oro se bañaba en las ondas,
y en la luz postrimera de los rayos del sol.
jugueteaba en las aguas cual fantásticas blondas
que bordara. en colores un soñado arrebol.
Se éscuchab;,. tan solo el eterno murmullo
de las olas inquietas ea su blaodo cristal:
parecía que las aguas ea angélico arrullo
se aprestabao al sueño de la paz nocturnal.
Y la barca esfumada en la gran lontaoauza,
se perdió. cual fantasma de lejana visión ...
Iba en pos de la dicha. con la ingenua esperanza
de pasar sin peligros sobre el mar de Ilusióo.

II
Y sentí de mi vida
la profunda tortura
de esperanza perdida,
en un mar de amargura.

iQué triste aquella tarde! La neblina
abarcaba los amplios horizontes,
y apenas se miraba de los montes
el pueblo a cuyas faldas se reclina.
Moría el huracán cual si con mohioa
murieran dominados mil bizootes,
y hacia el lago dos grandes Aquerontes
descendían ya en paz de la colina.
iQué triste aquella tarde! En el camino
que va a dar a tu huerto peregrino,
te encontré con el fardo de tu pena
llorando tu ilusión, que se perdía
cual la barca, que en honda lejanía
encallaba sus remos en la arena.
OYE
Oye: cuando tos manos marfilinas
hundes en mi cabello alborotado,
y tus ojos. de oscuro noguerado
me señalan humildes t us espinas,
cuando silente, con pasión te inclinas
a recibir mi beso inmaculado,
y después, en mi pecho destrozado
como flo r en su cáliz te reclinas,
¡quién me diera tener tu alma de lirio
para evitarte el singular martirio
de soportar la sombra de m i pecho!
iQuiéo me diera tener entre mis brazos
no el corazón que tengo hecho pedazos,
sino el c ie lo-tu cielo-para lecho!
ULISES CESAR SILVA.

Iba inquieta la barca, la azotaban furiosas
gigaotescas oleadas entre horrible capuz;
parecía que las velas contemplaban medrosas
el timón destrozado en la estela de luz.
Y los cielos obscuros en su gran parpadeo
engendraban al rayo de terrífica voz ..
Tras los truenos prefuodo, infernal centelleo,
y en las olas, la imágen de las iras de Dios.

Un beso de mis labios apagados
Flotaba bajo el toldo de los cielos,
Buscando entre tus labios sonrosados
Un beso que saciara mis anhelos.

Y los mástiles rotos de la frágil barquilla
semejaban dos brazos implorando piedad,
y b~san la estela que dejara la quilla,
como símbolos sacros de infinita ansiedad.

Sediento de placeres divinales
Corrí tras la penumbra caprichosa,
Buscando con afáo del labio eo rosa
La cristalina miel de los panales.

Entre sombras profundas de uoa lenta agonía,
a la luz tormentosa y entre horrible fragor,
alejóse la barca en la noche sombría,
como negro fantasn,a en el mar del dolor.

De~pues de aspirar el suave beso
Que despide la brisa vespertina,
Consumí desde el mirto hasta el cerezo.

IlI

Penetró su mirada
hasta el fondo de mi alma,

___.,,

El néctar de tu boca purpurina.

¿ Y después? ..... .
Tú lo sabes quedé preso,
En el fondo de tu alma peregrina.
LAURO G. C .\LOCA.

El actual distrito de Sageofeld era hace mil años u o
reino pequeñito, 110 reino de juguete.
Kor turbaban su paz los odios, las envidias ni las guerras tao comunes y frecuentes eo aquella remota y belicosa época, porque sus pobladores eran pacíficos e in·
capaces de hacer daño a oaElie y gozaba siempre de un
sosiego profundo, de un descanso ideal, porque el orgu·
llo , la maldad, las desgr•cias y los crímenes no se daban
en el interir de sus fronteras.
Al cabo de un largo y venturoso reioado murió el Mo·
narca que regía aquel dichoso país y subió al trono su
h ijo Huberto, e l cual era tao bueno, tan sencillo y tao
noble, que el &gt;1mor que las gentes le profesaban se con·
virtió eo pasión, casi en idolatría.
Los astrólogos leyeron en las estrellas su porvenir y
d.-scubrieron en aquel libro maravilloso la siguiente
p rofecía:
"Cuando Huberto cumpla los catorce años ocurrirá un
su ceso importantísimo.
El anim'l.l cuyo canto resuene con mayor dulzura en
los oídos del Rey le salvará la vida, y mientras su casta
sea honrada en el reino, la antigua dinastía no carecerá
de herederos, ni las guerras, pestes y miserias se apo·
sentarán eu el país. ¡Evitad toda elección falsa."
Aquella profecía causó profunda sensación, y a medi·
da que se aproximaba la fatídica fecha , iba coovirtiéo·
dose en tema exclusivo de las conversaciones.
¿ Cómo había que interpretarla?
Según las primeras frases del misterioso documento,
el animal que debía salvar al Rey se presentaría sin ne·
. cesidad de que le buscasen y en el preciso momento en
que hiciera falta: pero la última frase indicaba, sin dejar lugar a dudas, que el Rey debía elegir antes y decir
qué cantor le placía más.
La salvación de la dinastía y del pueblo dependía de
que su elección fuese acertada.
Respecto a este asunto se formularon en Sagenfeld
tantas opioiooes como habitantes; pero la mayoría delos
sabios era de parecer que el Rey" debía escoger por adelantado, y cuaoto antes mejor.
Dictóse, pues, una real orden, en cuya virtud todos
los que poseían animales cantores debían presentarse
en compañía de ellos eo la sala más grande del real pa·
lacio el día primero de enero del décimocuarto año de
la vida del monarca.
Cu mplióse al pie de la letra y cuando todo estuvo dispuesto para la ceremonia, se presentó el Rey, vestido con
los ornamentos reales y seguido de los altos funcionarios
palatinos en traje de gala.
Apenas se hubo sentado el Rey, exclamó:
-Los animales cantan todos al mismo tiempo. ¿ Cómo
voy a elegir el que más me guste? Que se los lleven y
los traigan uno a u oo.
Uno tras otro deleitaron los oídos del Rey los alados
cantores. Volaron los minutos.
La elección resultaba difícil, sobre todo pensando en
)a pena que iba a acompañarla si e ra desacertada.
E l Rey dudaba de lo q~e oía, sentíase presa de gran
agitación, y las preocupaciones q ue le embargaban se
reflejaron en su rostro, .
.
..
Los ministros, que le miraban fi1ameote, d11eron para
sus adentros: ¡Se acobardó, perdidos estamos!
Una hora permaneció el Rey sumido en profundas meditaciones. De pronto exclamó:
-iQue traigan oueva_roeote _al mirlo!
.
El mirlo lanzó sus tnoos mas agudos y comphcados.
Ya iba el Rey a levantar el cetro para iodi_car que su
elección estaba hecha, cuando se detuvo, y d1Jo:
-Es preciso tener seguridad. Que traigan el chorlito
y que cante en competencia con el mirlo.
Las dos aves recrearon el oído del Rey con melodías
sublimes, y pronto se notó que Huberto se había decidido por fin.
La esperanza renació en los corazones, los Ministros
respiraron, el cetru se levaotó lentamente, cuando ....
ocurrió un incidente deplorable.
Oyóse en: la pue~ta de l~ sala un ruido análogo a un
estentóreo 1. ••• a, 1. •• . a, 1. .•• a.
Los presentes palidecieron y se esforzaron en ocultar
el espanto que aquella interrupción les producía.
Uoa oiña aldeana de uoos nueve años de edad, preciosa y delicada como_ una flor _silvestre, eo_tró en el reg io salón coa el entusiasmo mas s10cero pintado en el
semblante.
Al ver aquella majestuosa asamblea y al notarla cóle·
ra que reflejaban las caras de tan nobles señores, la niña se detuvo, bajó la cabeza y ocultó su arrebolado y
geotil semblante en el tosco delantal.
Nadie le dió la bienvenida; nadie se compadeció de
ella.
Algo repuesta de su primera impresión, paseó la mirada por la sala, secó sus lágrimas y dijo con voz tré·
mula.
-Señor Rey: perdonadme si me atrevo a oreseotarme ante vos. No tengo padre ni madre; mis únicos bie.
nes son una cabra y uo asno; ellos son mi felicidad y
mi orgullo. La cabra me da una leche dulcísima, y mi
asno me deleita con sonoros rebuznos, El bufón de Vues·
tra Majestad me ha dicho que el animal que mejor can·
te salvará la patria; me aconsejó que trajese a mi asno,
y héme aquí ....

La típica vendedora de amapolas el Viernes de Dolores en ' 'La Viga."
La corte entera, desde el más alto hasta el más baio,
soltó la carcajada, y la niña avergonzada y temero,a,
huyó lo más de prisa que pudo. E l primer minist ro
ordenó con la mayor reserva que la expulsasen de pala.
cio J( le prohibiesen terminantemente la. entrada del
mismo, y la ceremonia cootiouó. Los pájaros rivales hicieron lo indecible; pero el cet ro no se movió, y la esperanza fue poco a poco extinguiéndose en el corazón
de los presentes. Veloces transcurrieron las horas. A la
rñañaoa siguió la tarde y a la tarde el anochecer. La
muchedumbre estacionada ante los balcooe de palacio
se perecía de miedo"y zozobra. Las sombras fueron es·

pesándose; en la regia sala el rey no distinguía ya a sus
cortesanos; reinaba un profundo silencio, la prueba se
había venñcado con lastimoso éxito, y lo que todos deseaban era ocultar en las tinieblas el miedo que se reflejaba en las caras después de haberse aposentado en
el a lma.
De pronto, en medio d e la obscuridad y del silencio,
se oyó un cántico magnífico, una melodía celestial: el
ruiseñor cantaba.
• -Arriba los corazoues!-exclamó el Rey.- Maodad
que repiquen las campanas para que el pueblo sepa que
ya hemos elegido a l cantor y q ue nuestra elección se

�Sr, Lic. Francisco de P . Cardona nombrado Sub-secreta·
rio de Hacienda.
acertada. El país se ha salvado. De aquí en adelante el
rniseñor será honrado por los siglos de los siglos. Anunciad a nuestros súbditos que todo el que se permita matar o hacer el menor daño a un ruiseñor, morirá en la
horca. ¡He dicho!
Entonces todos dieron muestras de la más ruidosa alegría.
El palacio y la ciudad lucieron aquella noche lumi·
narias espléndidas; repicaron a todo vuelo las campa·
nas, y en las calles y en las plazas hubo canciones, músicas, bailes y fuentes de vino que llevaron a su colmo
el alborozo público.
El rniseñor fué desde aquel instante un ave sagrada;
los pintores, los escultores y los poetas le tributaron el
homenaje del arte, y su figura adornó las columnas de
los edificios, las torres de las iglesias y las fuentes públicas. El rey le nombró de su Consejo, y diz que nunca tomó resolución alguna sin consultarla con él, inter·
pretando cuidadosamente sus arpados y melodiosos trinos.

II
No todo ha de ser felicidad en este mundo.

Domingo de Ramos.- Los canónigos de la· Catedral con sus palmas en el coro,
Un día de verano salió el Rey de palacio escoltado
por un lucido séquito de gentileshombres provistos de
perros y de halcones. Iban de caza.
Al cruzar un tenebroso b0sque, se alejó el Monarca
de su acompañamiento, y queriendo alcanzarlo se lanzó
al trote de su corcel por la primera senda que se ofreció a su vista. No debía ser la más apropiada, pues ca·
balgó una hora y luego otra, sin ballar a sus gentileshombres ni a ~us perros.
La noche le sorprendió perdido en un paraje solita·
rio y salvaje.
Llegó la hora de la catástrofe ..... .
A la luz mortecina del crepúsculo se vió en medio de
un espeso zarzal, y queriendo salir de él rodó a un precipicio oculto entre la maleza.
El caballo quedó muerto y el Rey con una pierna rota, solo y sin poder valerse. Las horas le parecían años;
su oido recogía atento los menores ruidos; pero en vano,
porque sólo interrumpían el silencio los poéticos rnmo·
res de la selva; hasta él no llegaban los ladridos de los
perros, ni los toques de los cuernos de caza. Comprendió que estaba perdido y exclamó:

La procesión de palmas a la puerta de la Catedral el Domingo de Ramos.

- iPuesto que ha de venir la muerte, que venga pronto!
En esto se oyó, en medio de medroso silencio, el can·
to dulcísimo de un ruiseñor.
- iSalvado!- gritó el Rey.- i Estoy salvado! ¡Es el ave
sagrada, es el cumplimiento de la profecía! Los dioses
me guiaron al elegirla ..... .
Su júbilo era inmenso, y no tenía palabras con qué
expresarlo. Creyó oir los presurosos pasos de sus salvadores ..... pero nó; el auxilio no patecía por ninguna
parte, y las horas transcurrieron lentamente mientras el
ruiseñor, impávido, cantaba.
El Rey sospechó que la elección que había hecho no
era buena.
Al clarear el día suspendió su canto el rniseñor; llegó
la mañana y con ella el hambre y la sed, pero no el
auxilio. Pasó el día y tornó la noche. De repente resonó en la enramada el canto del mirlo, y dijo el Rey:
- Este era el pájaro que debí elegir; los salvadores
tardarán poco.
Pero no llegaron, y el Rey perdió el conocimiento.
Al volver en si cantaba otro pájaro.

Sr, Prof. Leopoldo Kiel, nuevo director
Primaria.

-Esos animales no pueden salvarme--dijo el Rey;mi pueblo y yo pereceremos.
Y se recostó para aguardar la muerte, que le hacían
desear sus tormentos.
Debió perm~necer mucho tiempo sin pensar ni sentir,
porque al abrir los ojos alboreaba la tercera mañana.
¡Qué hermoso le pareció todo al Rey en aquel despertar de la naturaleza!
El amor a la vida era cada vez más fuerte, y dirigió
a l cielo apasionadas plegarias. Entonces creyó percibir
un rumor lejano, débil, pero qué grato,, .. I..,, a, i ....
a, i .... a ....
- iEsa voz! ¡Oh! esa voz- exclamó el Rey-es más
armoniosa que la del rniseñor, porque, no sólo intuode
esperanza, sino que promete salvación .... El sagrado
cantor de la profecía se ha presentado él mismo, y mi
casa y mi reino se han salvado. ¡De aquí en adelante el
asno será objeto de los mayores homenajes.
La voz que tao deliciosa parecía al Rey fué acercándose más sonora, más ruidosa, y el que la profería bajó
hasta el fondo del barranco, no ~in detenerse para arran·
car sabrosas matas de hierba.
El cadáver del caballo y el trágico aspecto del Rey,
debíeroo producirle gran admiración, pues se quedó
embobado contemplándolos.
Huberto le pasó la mano por el hocico y el asno !e
arrodilló como solía hacerlo para que su ama le montase.
Con gran trabajo se subió el Rey sobre su lomo, aga·
rrándose a las ort&gt;jas y el dócil animal le llevó a la ca·
baña de la joven campesina, la cual le cedió su lecho,
le &lt;lió a beber leche y salió en busca de los cesesperados palaciegos.
El Rey sanó de su pierna, y cuentan que su primer
acto de gobierno fu é proclamar la santidad e inviolabilidad del asno, nombrarle consejero suyo y mandar substituir con su imagen la del ruiseñor que en todas partes
se veía. Luego manifestó que era su voluntad casarse
C"n la leñadora, y lo hizo.
Esto reza la antigua leyenda de Sagenfeld. Su conte·
nido explica por qué los ruinosos muros, torres y columnas de aquella ciudad ostentan la figu ra de up asno;
por qué durante más de un siglo ocupó un asno p uestos
eminentísimos, y por qué las proclamas, pragmáticas, libros y poesías de aquel reino que hasta nosotros han llegado comienzan con las significativas sílabas: i .... a,
i .... a, i .... a.
MARK TWAIN.

Revolucionarios, damas y caballeros que asistieron al día de campo ofrecido a los primeros el lunes pasado
en Xochimilco.

Entre las var ias fiestas organizadas con objeto de ha·
lagar a Pascual Orozco y a sus compañeros en la revo·
lución del Norte, el día de campo organizado por var ios
diputados independientes y otras altas personalidades
de la administración actual, y llevado a cabo el lunes
pasado en Xochimilco, es una de las más simpáticas,
tanto por el medio en que se desarrolló, genuinamente
mexicano, cow.o por haberse excluído de él toda idea de

de Instrucción
Revolucionarios y damas en' Xochimilco, el lunes ú ltimo.

función oficial y J:aber permitido de esa manera las más
francas expansiones propias del carácter de cada uno.
Buena muestra de lo que decimos es el detalle de haber reído el antes wmbrío guerrillero, con franca y
abierta carcajada, risa que recogió en sus columnas a l·
guoo d-i los diarios de la capital y que es un síntoma de
los tiempos indudablemente.
Nuestro fotógrafo recogió en esa bella fiesta las fotografías que damos a nuestros lectores, las cuales serán
vistas con agrado seguramente, como se ve todo lo que
se relacione, directa o indirectamente con la pacificación nacional.

�actrices que tomaron parte en el desempeño de la obra,
Coss magnífico en el "cantaor" llamado "El Venus,"
Barreiro. Solares, Mutio, a muy buena altura.
En resúmen, un éxito completo, dentro del género a
que ,pertenece "Carambolas de Amor," por cuyo motivo
huelgan todas las críticas sobre si los caracteres del sainete son inverosímiles, sobre si las gracias son vulgares,
sobre si los personajes pecan de necedad. Todo esto lo
sabían majar los autores, que los que los censuran, de
manera que s:&gt;bran comentarios fuera de la realidad.
Los sainetes y juguetes cómicos todo lo sacan de su qui·
cio, para provocar la hilaridad o se figuran los que olvidan esto, que en piezas de esta naturaleza hay profun·
das enseñanzas, serios dogmatismos y filosofías trascenTEATRO PRINCIPAL
El beneficio de la Gatini y de Angelini, lo único que dentales? En manera alguna; Mario y Sandoval se pr:&gt;·
vale en Ja compañía que actúa en este teatro, estuvo pusieron divertir al público y lo consiguieron con cremuy animado, recibiendo los beneficiados muchos rega· :::es, de modo que su triunfo estriba en las sonoras car·
cajadas de la concurrencia.
los y muchos aplansos.
En cambio de este regocijado sainete y comprendienYa en mi crónica anterior di el argumento de "Mon·
sieur de la Palisse," opereta que se estrenó en México do la acertada dirección artística del "Mexicano," qt&lt;e
la noche a que me refiero, y sólo me resta añadir que es necesario alternar, en su repertorio, a estas horas se
sin entusiasmar, ni mucho menos, al público, oyó con ha~rá estrenado una comedia del celebrado autor Mar·
gusto la música original de Claude Terrasse, graciosa, tíoez Sierra titulada "Mamá," con la que se inaugura la
melódica, lo mismo en los pasajes graciosos, que en los temporada de Pascua, que promete ser brillantísima.
Se trata de una comedia deliciosamente sencilla. El
poco5 dramáticos, que hay en la obra, la cual, por cier•
efecto que me produjo su lectura fué de cierto optimisto, estuvo bien montada.
mo en la vida donde siempre debiera triunfar el bien.
TEATRO MEXICANO.-"CARAMBOLAS Dt.
Martínez Sierra ha planteado en "Mamá" el probleAMOR"
ma de la bienhechora influencia del amor maternal paCon gran éxito se ha estrenado en este teatro un ju- ra la salvación moral de las mujeres.
guete cómico en tres actos titulado " Carambolas de
En un ambiente de alta burguesía nos pone el ilustre
Amor," original de los autores españoles Emilio Mario escritor en contacto con la protagonista de su obra. '
y Domingo de Sandoval.
La encumbrada dama, jugando hace muchos años, en
Pocas veces se habrá visto en una obra teatral, un en·

Esperanza Iris que anoche debutó con su 'compañía
de Operetas vienesas en el Teatro Arbt:u.

honduras y filosofías La trama es sencillísima también.
La técnica de Martínez Sierra se distio·
gue por esto; por una sencillez quizás exagerada.
A fuerza de buscar el natural, acaso acaba por perderse la naturalidad.
Tal el caso presente. Pero la victoria de
Martíoez Sierra no ha sido tanto de hom·
bre de teatro como de hombre de ingenio.
Ha vencido con las armas de una prosa
encantadora, de un diálogo muy humano y
de un gusto literario impecable.
De seguro que todos mis lectores (y sobre todo lectoras) que vean la obra, han de
pensar como yo, saliendo del teatro con
esa impresión dulce, que causa la victoria
de lo santo, de lo tierno, de lo bondadoso.
Ahora a ver cómo se interpreta esta joya
teatral, que seguramente será de una manera acertada, y el autor de "Canción de
Cuna" habrá obtenido en México un motivo. más para su celebridad.

mar.rachadas, acudió a los tendidos.~ hete
aqu1 que unos cuantos cantantes (a qué citar nombres) salieron a pisar la arena y a
que (os. ?Ye_ra no sé quién, pues aquello se
~onvir.tto bien pronto en gritos, en risas, en
¡olgono, exclamando la gente ¡¡que salgan!!
iique salgan!! ...... no los artistas, sino los
bichos de Piedras Negras, y como esto era
lo que se esperaba, la ópera se cortó por
donde se pudo y "Carmen." "Don José,"
los contrabandistas y todo el personal de
coros, incluso los soldados con casco a lemán, desaparecieron del "Teatro de la Naturaleza," saliendo Luis Freg, que era lo que
se deseaba ver.
Y, basta de comentarios a un espectáculo que sólo merece el olvido, por bien del
arte y por bien del sentido común.

TEATRO ARBEU

No se _creía q~e la compañía de Espe•
ranza I~1s vendna a México, pero por for·
tuna ah1 e~tá con su hermoso repertorio de
operetas :-11enesas: modernas y en español;
sin resu_c1~ar antiguallas ni querer impooerno~ 1d1om~ extranjero, que para nada
necesitamos 01r en nuestros escenarios.
La coi:ripañía viene muy bien reforzada
con Ennqueta Sala, que si como coupletista no resulta, a no dudarlo canta zarzue·
las y operetas; con e_l tenor Alarcón que
estuvo antes en México con Sagi·Barba y
me pa rece que ha de gustar; con el barítono Parera, de r econocida fama; con Ricardo Pastor, y con unas bailarinas inglesas que por su hermosura y arte ha de ha•
cer que más de cua_tro bailen de cabe•
za.
El repertorio es vastísimo y hemos de ver
las operetas de más fama estrenadas en Europa, puestas como sabe ponerlas Gutié·
rrez, maestro en eso de lujo, de rico decor ado y de propiedad escénica.
De manera que las veladas del Arbeu se
han de ver concurridísimas, pues la incomparable Esperanza Iris es a dmirada por todo el público de México, y por todo el público que la ha oído y oye.

"CARMEN" EN LA)'LAZA DE TOROS
El cronista que debe hacerse eco, de todo lo que sea teatral, se ve precisado a decir algo, muy poco, (que siempre será mu·
cho) sobre un espectáculo o mojiganga en
términos taurinos, que tuvo efecto hace
ocho días en la Plaza de Toros.
Se dijo que íbamos a ver el llamado teatro de la C'iaturaleza, y claro qué más naturaleza, pensó el flamante empresario, que
el redondel de un circo taurino. Y como
en la conocida ópera de Bizet aparece un
torero, la consecuencia era lógica, ¡:.ues que
se cante "Carmen" en la arena que han
pisado "Machaquito" Gaona, Fuentes y demás celebridades en el arte de Montes.
Claro que nosotros sabíamos que el teatro
de la Naturaleza no era precisamente eso,
ni mucho menos, sino aquellas lujosas re•
presentaciones _q ue se verifican en las are•
nas de Nimes y en otros sitios análogos del
sur de Francia. Más quién se para en eso,
ni mucho menos, ¿rlo-hay sol, calor o frío,
-cielo, etc., etc., todo elfo obra de la naturaleza en el coso de la Condesa? Sí; pues
entonces le sobra razón al organizador del
espectáculo, para llamarle como le llama,
y por tanto las críticas no son justas en es·

Teatro Principal.-La Gatini y Angelini en la noche de su beneficio, con los regalos que recibieron
redo tan complicado. un'l.s situaciones tao graciosas y
unos tipos tan ridículos, dentro de cierta seriedad, que
; precisamente da más interés a la , obra. ~e hace difícil
seguir la fábula en todos sus deta,les, y s1 alguna mora·
Jeja se pudiera sacar del sainete, sería que los celos en
, -él matrimonio, solo dan di~gustos y ocasiones para po·
! •nerse eu ridículo. El público rió hasta cansarse, con la
'intriga complicadísima, pasando el rato muy agradable,
¡ pues el desempeño del juguete nada dejó que desear.
M_aría Luisa Villegas estuvo perfectamente. interpretan• do el tipo de lá esposa digifa7qüe por accidentes imprevistos se ve metida en una intriga de amor. Matilde Ci•
res Sáochez la vimos discreta, igualmente que las demás

un casino extra_njero, pidió un préstamo a un afortunado vecino de juego cierta cantidad, la perdió
y no pudo pagarla.
Este hombre ha querido sacar ventajas de ello,
asediándola con pretensiones amorosas,
La dama es frívola pero no de vicioso instinto.
Flirtea y se deja querer tal vez demasiado,
pero es incorruptible, decente, honrada.
E l libertino no se conforma con sitiar a la ma·
dre. sino intenta también poner cerco a la hija.
Felizmente, el amor maternal triunfa de todo.
Ya veis que en el asunto de "Mamá" no hay

L UIS DE LARRODER.

-to.

El tenor Ramón Alarcón de la Compañía Esperanza Iris.

No estaba muy convencido el público de
lá lógica del empresario, y sólo la gente de
buen humor, de muy buen humor, pues
,muy bueno se necesita para ver ciertas ma-

Varias escenas de la ópera "Carmen" representada en la Plaza
de Toros el pasado domingo,

�Recuerdo haber visto el cuarto de una princesa, y no
olvidaré la impresión que me produjo la cama. ¡Qué
maravilla de buen gusto! Todo era blanco, la colcha de
faya mate, y las almohadas, como las sábana , guarnecidas de Valencienoes, con el escudo y la coroca borda·
dos sobre un fondo que parecía tul, y era un primoroso
calado hecho en la misma te!&amp;.
Las colchas de color ya no son admisible;, oi mucho
menos que cubran las almohadas.
Como modelo de suprema elegancia puedo citar el
cuarto de una gran dama fraocern cuya bondad es legendaria. Nada de suotuosidadesaparatosas,simpiemente una cama de bronce dorado, con la colcha de batista
blanca primorosamente bordada sobre viso de raso color de marfil; las almohadas y el embozo bordados formando guirnaldas rnbre la tela y el encaje de la guarnición, y todo ello semicubierto por una ga,a " chiffon,.
de un sólo ancho, rematada por un jaretón de diez centim~tros de ancho, hecho de vainica.
l Puede idearse nada más delicado, ni rtJim miento
mayor de lujo?
Esta aparente sencillez representa, por lo m€ocs, renovar la gasa todos los mese,.

Viernes de Dolores.-La "verdura" en Jamaica.
delante de todos a la muj.,r que adoro! ¡Que io•justo eres
Señor. con haberme dado tao sólo corazón, corazón nada más! ....
En mi alma vivirá latiendo siempre el recuerdo de
aquella encantadora tarde, la primera en que los dos del
br.ízo, suspirando y con las caras rebosantes de alegría,
porque esto era el colmo de la dicha: nos paseamos por
las calles de la Ciudad.
No sabílfmos que decirnos, el gozo ahogaba nuestras
palabras; paso a paso caminábamos por la acera y con
el pensamiento y con el alma y con la vida, hubiéramos
querido hacer larga, muy larga la calle! Hubiéramos
querido que nadie transitara por allí, para podernos decir muchas cosas, porque nos parecía que los transeuotes nos miraoao con envidia y acaso pensarían en arre•
batamos nuestra felicidad!
¡Qué delicioso sentía el apoyo de tu brazo! De vez en
cuando me volvía para mirarte y se encontraban nuestros ojos y sentía que tus miradas penetraban hasta el
fondo de mi corazón y me apretabas y te apretaba yo,
como queriéndonos acercar más, como si no estuviéramos tao juntos!
Soplaba un vieotecito suave y frío; caminábamos los
dos del brazo, suspirando a cada instante; la calle era
muy corta ¡qué desgracia! ¡qué poquito duramos el uno
junto al otro! ¡qué poco pude oír la armonía que formaban el latir de tu pecho y el frú-frú de la seda d~
tus vestidos!

México,

12

de septiembre de

1912.

FRANCISCO SANCHEZ MARIN.

La AiGoba
En las casas modernas, el cuarto de dormir debe ser
el que esté mejor orientado, eco mucho sol, mucho aire,
y que t.,oga toda la amplitud posible.
Las paredes de laca blanca permiten que se laven
frecuentemente con una esponja, y sobre el "parquet"
bien encerado, se pondrán tapices sueltos.
En cuan.o a la cama, que es el mueble principal, el
refinamiento de buen gusto tiene libertad para fantasear cuaot0 quiera.
Pero es preciso oc confundir el refinamiento con las
pretensiones, cosa demasiado frecuente entre las personas que cifran su valor en la ostentación y el lujo.
La ornamentación de la cama, como todos los detalles de la casa, tienen una elocuencia muda, que revelan los grados de delicadeza y buen gusto de su dueña.
La cama de una burguesa rica no puede ser en nada
semejante a la de una archiduquesa de Austria. La de
la primera desaparece bajo una magnífica colcha de finísimo encaje, muy bonita ciertamente, pero un poco
teatral, mientras que la de la segunda es de una sencillez y de una distinción, que no por carecer de valor
deja de ser regia.

El sueño es la imagen de la muerte; pe ro de una
muerte a las cuales nos acostubramos duYaute siete u
ocho horas diarias. y todo aquello que ,·ieoe a perturbarlas resulta muy desagradable.
Entre las cosas que no dejan dormir bien a la mayoría de las personas, podemos contar la luz, en cualquiera de las formas acostumbradas, empezando por las artísticas y suntuosas lámparas de alcoba y concluyendo
por la modesta lamparilla, o la todavía más :nolesta funda de papel con que se cubre la bombilla eléctrica cuando se carece de otro aparato; pero como también es
molesto 1:0 saber qué hora es, si se despierta uno durante la noche, y dar la vuelta a la 112ve de la luz parece
un esfuerzo sobrehumano cuando se está medio dormido, creó muy útil recomendar el reloj fosforescente.
Es bastante grande, y los números de la esfera, así
como las manillas, son de una substancia fosforescente.
Está encerra¿o en un bonito estuche de piel, y se pliega como los relojes de viaje. Bastará con exponer la
esfera a la luz durante el día, y al ser posible, al sol
para que brille intensamente en la obscm idad.
o o o
La novedad sensacional del día la constituyen los trajes pintados a mano.
Durante la temporada próxima van a hacer furor.
Son de raso blanco, con un velo de muselina blanca
también.
El vestido estará pintado, lo más delicadamente po:ible, con hojas verdes y frutas rojas. Rematará el vestido
un cinturón de seda verde amarillento.
Estos trajes, que han sido lanzados con enorme éxito,
están pintados por la señorita Maggie, quien ha hecho
una verdadera revolución en el arte de vestir bien.

EL HIJO DE LA VIUDA
Tarde o temprano se hace justicia a la virtud, a la
honradez, a las bellas cualidades morales .... Los triunfos aparentes del vicio son como fuegos fatuos al lado de
los de la bondad y del deber cumplido, que brillan como la luz del sol.
- l Sí? ¿De veras tiene usted formado tan optimista
concepto de la humanidad ? Yo creo, por el contrario,
&lt;¡ue ea la grao batalla de la vida logran estupendas victorias lo ilegal, lo impuro, lo malo. La maldad y vicio
no atacan con fuegos fatuos, sino con bala rasa, y derrotan a sus contrarios ea toda la línea, quedándose definitivamente en las posiciones conquistadas .... Tiene
más fuerza explosiva un gramo de mala intención o de
astucia que una tonelada de bondad y honradez ....
_¿y siempre es así ?
-Casi siempre .... Hasta para hacer el bien hay ocasiones en que es preciso fiajir el mal, pidiendo influencia y recomendaciones al vicio .. ,. /Quiere usted que
le ponga uu ejemplo?
-Venga.
-Es una historia que pe.dría titularse "El hijo de la
viuda;" óigalo usted:
"Tuve yo un amigo de la infancia a quien quería yo
como a un hermano. La discreción a que estoy obligado
por tratarse nada menos que del honor de una dama, me
impide declarar el nombre de aquel amigo inolvidable:
supongamos que se llamaba Pedro Garcillán .... Pues
este amigo, oficial del ejército, murió en una guerra colonial, dejando una viuda joven y un niño de once
años.
"La peosioo de aquella señora era tan e~igua que no
le era_ ¡,osible dar carrera a su hijo, a quien quería hacer militar y cuando el mocito cumplió quince años, la
viuda de Garcilláo solicitó una plaza gratuita en cierta
academia militar.
"Por entonces vine yo a la ciudad, y la viuda de mi
pobre amigo apeló a mis buenos oficios. Yo no sabía una
sola palabra de aquello; al enterarme de lo que solicitaba tan eficazmente me quedé admirado .... iCómo!
¿Era posible que el ministro no atendiera a tao justa
demanda? Parecíame inveroslmil; supuse que ni habría
llegado a sus manos la solicitud de la viuda, y como
afortunadamente era yo también antiguo amigo del ministro, a quien tuteaba, no dudé un momento en que obtendría éxito, y me precipité un poco asegurando a la

viuda q ue podía conta r desde luego con el apoyo oficial
para da r carrera gratuita a su hijo.
"Al día siguiente hablé con el mi01stro y le expliqué
el caso con toda claridad. Se trataba de un hué rfano de
militar muerto en campaña; era de extric ta justicia la
roocei,ión de lo que se pedía, etc .... El personaje me
oyó con afabilidad, se mostró deseoso de complacerme....
pero no le era posible ; faltaban ciertas condiciones y
requisitos indispensables, porque según el articulo tantos de tal ley, y el cuantos de o tra, y el reglamento cual
y la ordenanza tal, no estaba autorizado para e llo, ni t, 1,
ni el gabinete en masa, y sólo las Cortes . . ..
"En fin, que me lo negó .. con la ley en la mano; y
aunque yo no desistí, co nvirtiéndome en un pretendiente tenaz y pegajoso, todo fué inútil. Estaba ya desesperado, y echando mis cuentas para ver si podría, de mi
bolsillo particular, atender a los gastos de la carrera del
hijo de la viuda, cuando un día ....
"Un día se me ocurrió una idea, que al pronto deseché por absurda. . . . no, más que por absurda, por indigna o .... canallesca, pero que luego fué echando raíces en mi espirito... . Recordé que el ministro había
tenido fama de terrible seductor, que su vida galante
había sido borrascosísima .... sus duelos por motivos
amorosos se contaban por docenas, y dado su temperamento erótico era indulgente con los pecados de amor,
y hasta consideraba caballeresco prestar auxilio a los
pecadores ..•.
"Decidido a todo, fuí a verle. En su despacho hab1a
mucha gente: dos o tres generales, otres tantos diputados .... Al verme entrar, frunció ligeramente el entrecejo. pareciéndole, sin duda, que era ya mucha pesadez
la mía. No me arredré, y al adelantarme para estrechar
su mano, le dije:
-Cuatro palabras, nada más que cuatro palabras ....
"Me llevó cerca de un balcón, y allí, casi al oído, le
espeté con la mayor frescura las cuatro palabras.
"Al oírlas me miró con expresión indefinible, me echó
un brazo por el hombro y me contestó, también en voz
baja:
- Cuenta con ello.
"Aquella misma semana llevé a la viuda de Gucilláo
la_ f~usta nueva .... ¿No adivina usted lo que le dije a 1
m101stro ?
-Quizás . . .. ¿ que aquella señora era amante de usted?
-Más aún .... que el muchacho era hijo mío.
RAMIRO M. BLANCO.

E l señor Iog. David de la Fuente protestando como
secretario de Comunicaciones.

li::::fo¡¡~ilr'© ~llllJFiil~llililt.Sffili © llilill!ll~n"Il
Con el presente número repartimos a nuestros lectores una preciosa pieza de música, original del celE-brado autor Luis G. Jordá
F.'
Lo artístico de la carátula a colores y la valía de la
pieza, ha de ser estimado por las personas de buen ¡¡usto. que apreciarán la valía del obsequio que hace EL
!v!U NDO ILUSTRADO.

Especial para "El Mundo Ilustrado."

Te dije: ¡basta mañana! y tuve que alejarme prootc
de tí, porque me hubieras visto llorar! La primera lágri
ma de este amor que me roba la calma y me quita la
vida, cayó ea el dintel de la puerta de la salita donde
tantas carcajadas han sonado en nuestros ratos de ale
gres conversaciones y donde tantos juramentos nos he·
mes hecho entre miradas y suspiros! ¡Hasta mañana'
voy a dormir con la tristeza y el dolor que me producen
al saber que sufres por quererr:1e! ¡Pobrecita! Voy a
dormir y que los párpados de mis ojos si se sienten can·
sados, se entornen, se peguen con una de las lágrimas
que ruede de ellos! ¡Quisiera que tu imagen pudiera separarla de mi lado en estas horas de angustia, para que
mi llanto no fuera a mancharla! ¡Quisiera que tu recuerdo se borrara un instante de mi frente, para quA en este, en que escribo con el corazón manando sangre, no
se confundiera con el pensamiento de que tus ojitos estarán acaso inundados de agua! ¡Que voy hacer si este
corazón de "niño" no lo hao podido endurecer las penas, porque nunca las ha tenido, si es muy suceptible;
si es realmente un corazón de "criatura!" Tienen razón
los que dicen que quieres a un "niño," porque los veiotidos años de mi vida, no me han permitido adquirir esa
"experiencia" tonta.del mundo, que no quiero tenerla,
prefiero que me llamen "niño" que así podré tenersiempre mis sentimientos vivos! El corto tiempo de mi exis·
tencia, no me ha permitido conquistarme eso que llaman:
"una posición social;' más vale, así no me manchará la
ostentación, ni me invilecerá la vanidad!
¡Dios del cielo! ¡qué injusto eres! perdóname si te impreco, no debiera hacerlo; ¿por qué ao me has dado lo
que el mundo pide y exige para que pueda llamarla mía

Banquete ofrecido a l jefe Orozco en S ylvain el sá bado último.
Viernes de Dolores. - Las señoritas en el paseo matinal.

Banquete efectuado el domingo último en el Casino de Mixcoac pa ra celebrar la
instalación del "Club Liberal" de dicha c iudad.

�que los hombres abandonaran a sus familias para ir a
traba¡ar al Norte, obligados por el aguijón furioso de
las deudas; oi sabíamos que existía en el mundo tal ::,;-orte y casi todos se moría n tranquilos en el mismo rancho donde habían nacido y se habían criado, hasta q ue
las cuadrillas de compañeros humanitar ios los llevaban
eo un "tapeiste" al camposanto del pueblo.
Entonces el señor don Dimas nos mataba cada domingo un novillo y un puerco gordo y con nuestra ración
y nuestra siembra la pasábamos sin zozobras por el mañana. Al terminar nuestra diaria tar&lt;'a, que nos parecía
leve a fuerza de costumbre, nos reuníamos en el corredor de la Hacienda para rezar el rosario, que siempre
encabezaba el patrón. y nos dormíamos después rodeados de nuestros hijos hasta ser despertados por el beso
de la aurora.
Al terminar estas pala b ras el viejo narrador, bajó a l
suelo los ojos húmedos, como queriendo revivir con su
mirada las plácidas lejaoías de aqut:l pasado.
o o()

Ahora la hacienda de A. , .. ha desaparecido dejando
en su lugar hasta una decena de granjas que dedican a
diversos_ cultivos de regadío sus actuales po~eedores,
descendientes de los hacendados de hace medio siglo.
El caserón semid.,rruído que se asienta a un tiro de
piedra del río que cruza el valle como arteria de vida,
ieJe aún una parte sana y h¡,hitable donde vive con su
bija única, don Enrique G ., nieto de don Dimas, el señor que traía siempre un puro en la boca y que montaba su caballo árabe
E; don Enrique un hombre como de cuarenta años,
sano de cuerpo y de espíritu, de marcado temperamento
altruista y :¡ue divide su tiempo ent re sus trabajos de
horticultura y avicultura, sus libros y periódicos, la enseñanza rudimentaria que imparte todas las noches a los
campesincs que quieren aprovecharla y su bija Consuelo. una p reciosa joven de d ieciocho reales y vivientes
primaveras.
Viven en el campo permanentemente porque el espír itu filosófico de don Enrique lo hace ver con horror e l
giro que toman las modernas sociedades, llenas de vicios y meutira, y además porque él es un ejemplar exótico en el medio ambiente que lo rodea. pues allí donde
todos son supersticiosamente religiosos y apegados a tradicioJles bastardas y a las viejas costumbres, él ha llegajo a ser un convencido del positivismo materialista q ue
sabe ligar con nudo lógico a una moral recta, fundada
en la simpatía natural para todos los seres.
Consuelo participa de las ideas y sentimientos de su
padre sin entrar j;¡más e n discusiones acaloradas con
nadie, posee un taleuto claro como el agua que le ha
proporcionado una tlustración sana y abundante y es
muy solicitada por amigas y para reuniones sociales por
su exquisita urbanidad y delicadeza y su alegría franca
y llena de sprit.
Ella había nacido cuando su madre abandonó la vida
y es desde niña e l encanto de cuantos la conocen, por
su carácter suave como un capullo de seda, su cultura
refinada y su belleza soberana y radiosa. Sobre todo,
les campesinos y campesinas del valle de A . . .. ven e n
ella como una especit: de diosa venerada.
Hace a penas unos cua otos meses no habían tocado a
su alma todavía las exquisitas vibraciones del primer
amor; pero durante la última temporada que pasó en la
próxima ciudad, conoció a su pari"!nte Arturo G ., guapo
e inteligente joven que estudia tercer año de medicina
eo la escuela de la metrópoli, quien logró despertar su
corazón para lanzarlo a través de la vida a cumplir el
destino misterioso de todos los seres.
Pocos días después, é l regresó a sus estudios pensando
en ella, y ella volvió a su valle querido, que ya sentía
la nostalgia de su presencia, pensando en é l.

En
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El capitán Rooerto Falcon ~cott, jeje de la expedición antártica quie n murió después de ha b er
descub ie rto e l polo Sur.
m undo civili zad o, ha llenado de dolor , en primer lugar,
los hogares de los desaparecidos, y Juego a to_do _e l mundo capaz de sentir e l inmenso valor del sacrificio llevado a cabo.
Los ú ltimos momentos de estos c ua tro homb r es deben
haber sido horribles. Después de la gloria de haber llegado a la meta, se ha llaron con los víver_e~ q ue tenían,
no alcan zaban p a r a el regreso hasta el_ s1t10 donde hubiera provis iones. Uno de ellos. el cap1t~ Oa~~s, salió
de la tienda con el p ropósito de pasear , segun d1¡0, pero
verdaderamente para ir " mori r fuera y no causar su
p arte d e gastos en la alimentación.

((

E l teniente Bowers, la esposa del capitán Scott y e l
capitán Oates, a bordo del " Terra Nova" antes
del viaje del que no habían de volver
Te
de tí,
ma de
vida, e
tantas
gres c
mesh
voy a
al sab
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sados,
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p a ra r!
milla,
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pre m
tencia
"una I
ostent,
¡Dio
p reco,
que el

o o o

UN DRAMA EN EL POLO SUR.
E l terrible esp ejismo de esa cur iosidad científica que
se llama el polo ha he cho nuevas víctimas. L os hielos
polares de la región a otánic.l; han sido n u_evamente teat ro del horrible drama, casi u na tragedia, en que u n
grupo de hombres valerorns ha n perdido la vida por
ilustrar a sus contemporáneos acer ca de los pocos p r~b lemas de interés que se resolverán con el des.cu bnm iento del· punto preciso que ocupan las extremidades
del e je ele la tierra.
.
.
Las graodes heroicidades de los hombres de c1enc1a
moder na cuentan con cuatro nombres más que agregar
a la lista de los sacrificados en aras del interés cieotífido más puro. Porque los descubr idor_e~ de mu~dos o de
continentes contaban con la probab1 ltdad, casi la seguridad, de que descubrieran eno~mes riquezas . que se
unirían a la fama para hacer el triunfo más ~fect1vo, pero los que van en busca de los polos de la llerra, ya saben Jo que van a ver; saben que por el i:i:iomento sus
trabajc,s no van a ser de una utilidad práct~ca, y que la
sola recompensa que les espera es la gloria de sus hechos; tales son los verdaderos heroes, lo~ que mueren
solo por la gloria y sin buscar provecho ntnguoo.
Así murieron el 29 de Mar zo de 1912, probablemente,
que ni eso se sabe, d capitán Roberto Falcón Scott, el
doctor E . A. ,vilson, el teniente H . R. Bowers y el c-apitán L E . G, Oates, despuls de haber llegado al polo
Sur .
y este acontecimiento, que se acaba de saber en e 1

Señor ingeniero don Enr ique Zepeda, nuevo Gobernador del Distrito, en su despacho.

La expedición del capitán Scott en sus trajes polares.

,\ JosÉ Luis VELASCO.
Hácia el norte del Estado de Jalisco, no tan lejos del
camino de fierro q ue dejen de oirse en las mañanas nítidas los musicales si lbatos de las locomotoras y entre
dos cascadas pintorescas, artific ial la primera y natural
la segunda. se extiende el valle de A .. , onduloso, mult icolor y opulento
En una de sus hondonadas más bellas y a u n tiro de
piedra del río que Jo cruza como arteria de vida, se
asienta uo c-aserón semiderruido que fué en un tiempo,
hace apenas medio siglo. e l centro laborioso y activo de
una antigua hacienda ganadera.
Aún recuerdan aquella opu lencia, como ellos la llaman, los más viejos habitantes de la comarca y hasta los
del pueblo próximo, que lleva hoy el título ar.:ipulQso de
ciudad.
i Ah! me decía complacidos uno de aquellos buenos
viejos a quien se le humedecían los ojos a impulsos del
r ecuerdo: aquello era de lo bueno, señor, cuando eran
los patrones los señores Isidros, don Isidro grande y don
Isidro chico y, sobre todo. su sucesor y heredero el señor don Dimas. iToda,·ia me parece verlo montado eo

su caballo árabe (x) y siemp re con su puro en la boca.
Y aquellas e ran fiestas, señor; los her raderos que duraban ocho días con sus coleaderos y corridas de toros
en que se lucían don Pedro, don Santos y don Narciso,
los patrones chicos; la música de aliento, traída de San
Juan y la de La Laja con tdmbora y redoblante ; los bailes y comedias en el corredor de la hacienda, y mucha
gente, señor; médicos, licen ciados y la mar de muchachas deve ras bonitas como ya no las hay ahora ; !qué las
iba a haber! si la madera de que estaba hecha la gente
de aquel tiempo ya se acabó
Y las fiestas I eligiosas de San Isidro, santo patrono de
la Hacienda, con su danza de todo el día y toda la noche; donde se quemaban ocho gruesas de cohetes, y había corredores de pólvora y un castillo de les bonitos
fabricado por los cc.,hPteros de Jales. ¡Ah! señor, de todo eso, équé queda ? Sólo omotros que vivimos todavía
y no lo hemos olvidado para contárselo a ustedes, y el
pobre Sao Isidro relegado al abanclooo en una rinconera de la sala de doña Pepa, la última hija del señor don
Dimas
Y sobre todo, señor, eran aquellos 1iem¡:os menos malos para nosotros los pobres: entonces no era necesario
(x) Un caballo norrrando comprado a uno de les
franceses de la ioterveD&lt; ióo.

Era imposible que esta rosa-reina del valle de las
cascadas; que este tesoro para las intimidades del hogar, intangibles y sagradas como el ara santa del santuario; que esta promesa de felicidad hecha carne tentadora y hecha alma luminosa; era imposib le, repito,
que t'sta mujer tao superior a las demás mujeres que
la rodeaban, dejara de tener lo que aquí se llama• muchos pretendientes: Eugenio Rodríguez, joven agricultor y propietario en pequeño, con marcadas tendencias
a la ilustración y a la pulcritud. que le había mandado
., Consuelo dos cartitas por medio de una vieja sirvienta; don Luis Estrada, solterón ya maduro que gozaba
de la estimación de don Enrique, d., maneras distinguidas y progresista industrial en harinas, quien inútilmente había hecho a la joven alg unas insinuaciones muy
formales ; Carlos Rivas, jovencito insig nificante, hijo de
un hacendado vecino, enamorado tímido y platónico que
no pasaba de simular encuentros con Consuelo y contemplar de lejos su silueta encantadora , y otros que no
mérecen mención: pero entre todos se distinguía Francisco Rojas por su insolente audacia d e ranchero adinerado Es éste un muchachote vulgu de espíritu y de
cuerpo, que no tiene intimidad más que con vaqueros
y rufianes, hijo de un labriego enriquecido que posee
una granja vasta y productiva a corta distancia de A., ...
Desde hace como dos años que perseguía con insistencia a Consuelo, procurando interesar el alma refinada y estela de la joven con los valiosos caballos que
montaba, sus trajes churriguerescos con boto~aduras resonam~s y sus spmbreros galof)eados.
Cn dfa comprendió, sin embargo, que sus deseos y

�sus demostraciones amorosas a su:manera, iban siempre
a chocar con la fría indiferenciaJ de Consuelo, y juró
robarla.

ººº

Una tarde del último mes de Octubre, de esas en que
al retirarse el sol del horizonte es arrastrado por una
cararata de fuego, maravillosa y fantástica; una de esas
tardes otoñales en que el ambiente tibio, quieto y per·
fumado, invita a las meditaciones solitarias bajo la fronda de algún árbol secular ó al margen de un arroyo
murmurante, salió Consuelo d8 su casa, sólo seguida de
Tauro, un hermoso perrote de brillante y negrísimo pelo, y entre las bendiciones de los campesinos que la
veían pasar. Se dirigía al Salto del Tigre, lugar preferido por ella para sus excursiones solitarias. que hacía
algunas veces, cu3.ndo su padre no podía acompañarla
a pasear en coche o a caballo.
Es el Salto del Tigre una cascada deliciosa en la tem·
porada pluvial, que desciende espumeante por peldaños
irregulares sobre el lecho rocoso y erizado de un arroyo
sin importancia.
Al pie de la cascada se extiende un pequeño lago de
forma casi circular, de aguas muy profundas y siempre
tranquilas y bloqueado casi eo todo su perímetro por
enorme&amp; acantilados de granito.
¡Oh! el Charco del Tigre es de mal agüero. Por eso
los bat-itantes de A ...... ven con zozobra que la niña
Con~Lelo vaya con frecuencia a ese lugar..
La tarde aquella del último mes de Octubre que sali6
Consuelo de su casa seguida de Tauro y entre las bendiciones de los campesioos que le veían pasar. ya casi
llegaba al objetivo de su paseo, cuando súbitamente
apareció ante ella Francisco Rojas, el pretendiente que
juró robarla, escoltado por cuatro vaqueros de faces
carcelarias y armados hasta los dientes.
Los ojos de Rojas, congestionados de sangre y dardeante s de deseo, pusieron alarma inusitada en el alma
de Consuelo, que corrió desatentada y loca hacia el fon·
do del arroyo, rodeando uu grupo de arbustos que había al rededor del camino. Cuando llegó a la orilla mis

I

líl@v~!LID

V
OO!l°ltífil ~ll"

w &lt;e@~ cll~ !LID A,«:@]cl[~- Wll"~llh~o
o

~~~=========~~~

( Continúa)

Colecta de caridad llevada a cabo el domingo pasa·
do por los clubs reyistas de la capital.
lo, pugnaba anheloso por arrastrar de las ropas el cuerpo de su ama que se debatía con los sufrimientos d~ la
asfixia. Y entonces el más joven de los jornaleros, v1go·
roso como un atleta y ágil para nadar como un pez, de
tres brincos vajó la escabrosa vereda, se precipitó nadando al charco pavoroso y de mal agüero, tomó por la
cintura el cuerpo de la joven que se abrazó a su cuello
y Jo sacó a la orilla con increíble destreza, donde lo recibieron sus tres compañeros, tomándolo en sus brazos
con reverente delicadeza.
o o o
Don Enrique no se separaba ni un momento de la alcoba de su hija; en los corrillos de los campesinos supersticiosos sonaba el nombre del Charco del Tigre como si fuera una evocación infernal; un carruaje p;,rtía
a toda velocidad por el camino del pueblo para traer
un médico, y la luna llena acababa de aparecer sobre
el horizonte, indiferente a todos los dolores humanos y
rielando sobre la superficie pulida de la corriente del
río.
ALFREDO L. GONZALE7

¿Qué ten.la la pobre chiquilla de cabellos de cobre?
¿Por qué estaban llenos de lágrimas aquellos ojos de color café? ¿Por qué se apoyaba con aire desfalleciente en
el respaldo de una silla?
Era Marietta quien había llevado el sombrero.
¡Que contenta había salido del taller aquella mañana
con su caja debajo del brazo!
.¡Pronto, a la casa de Juan! Debía haberse levantado
tarde después de las emociones del triunfo. Le encon-

- i]uan!. ... ¡Mi Juan!. ... me ha abandonado!
¿ Su Juan? .... Nelly ! intió el corazón oprimido por un
presentimiento. Varias veces, con una cur~osi~:lad ,?elosa.
había interrogado al poeta acerca de su ~rn1gmta: ¿He~rnosa, no?" Y, ahora que veía esa cara mundada de la·
grimas, tan cerca de la suya y esa cabellera en desorden, esa frente en la que había estado a punto de colocar sus labios ccmpasivos, la comedianta no pudo me·
nos de recordar la respuesta de Juan: "Una rubia con
los ojos color de café."
-iUn pesar de amor! Ya me lo figuraba dijo Nelly
con voz alterada. Vamos a ver chiquilla, cuente usted
corno ha sido .... En primer lugar sepamos cómo se llama una niña tan bonita y que sufre tanto.
.
- iQné buena es usted. señora Me llamo Manetta!. ..
La mano que oprimía la suya se heló, el b.razo que ce·
ñía su talle se soltó. Pero Marietta no se d tó cuenta de
ello. Una voz compadecida le había pedido que diera
rienda suelta "- su pesar y ella se deshizo en quejas Y
sollozos.
.
-Mi Juan .... Tanto que lo quería .... Si usted sup1e·
ra! ....
Y, dejándose caer a los pies de Nelly, reteniendo en
sus manos la de la bella y caritativa dama, la besaba de
cuando en cuando mientras bacía su relación. Marietta
contó en detalle sus dos años de amor en los que no habíá. un solo minuto que no estuviera dedicado a Juan, en
los que cada golpe ~e su aguja en e l taller iba ~campa·
ñado de un pensamiento para su poeta. Se hab1a. lleg~do a figurar que él le amaba, pero no era. tonta m vamdosa.. Comprendía bien y se lo decía var,1as veces; que
una chiquilla ignorante como ella no pod1~ ser el u~1co
amor de un poeta; si~ duda alg~na ~l hab1a de sen_ttr. el
atractivo de otras mu¡eres más mtehgentes y le sena 10tie!. Todo pasa en este mundo. Pero esperaba que al
menos le guardaría un rincón en su cariño, que conser·
varía alguna ternura para ella que había c?m~artido
sus horas tristes en la juventud. El se lo babia ¡urado
muchas veces. Si pudiera al menos estar cerca de él,
poderlo ver y cuidarlo cuando estuviera enfermo y contentarse con una caricia al pasar como se concede aún
a los perros. ¡Pero no! Abara la arrojaba cruelmente,
brutalmente. ¡Malo e ingrato! Y todavía, como último ultraje la arrojaba dinero, aqi;el innoble dine;o! No necesitaba nada. Su Juan le hab1a roto el corazon y ella moriría sin remedio. Y si la muerte no venía por sí sola,
todavía corría el agua por debajo de los puentes y'babía
carbón pira hacer brasas, en la casa de los carboneros!

Bruscamente Nelly Je puso la mano sobre la boca Y
no la dejó continuar.
-Pero qué está usted diciendo, desgraciada! .. • •
Postrada ante su rival, Marietta cayó y no hizo más
que llorar y llorar sin descanso.
Viendo a sus pies a la niña desolada, Nelly se sentía
invadida por una inmensa compasión. Aquel dolor que
tenía a sus pies era obra suya. Había que confe:ar qu.e
la primera vez que arnab~ sinceramente no. babia te_?I·
do suerte. No podía ser feliz más que haciendo dan?Y, al mismo tiempo que compadecía a aquella pobre 01·
ña sacrificada por ella, la envidiaba. Ella no había conocido nunca aquella pasión sincera, aquel dolor P.uro Y
grande. Lo menos malo que había pasad:) en su vida, Y
esto ahora le causaba risa, habían sido sus años al lado
de Larnorliere, su deiicación servi l para el viejo actor.
Marietta; después de todo, podía morir satisfecha. 1-jabía
vivido y había amado; había tenido una ju:,rentud corta,
pero encantadora· ¡Oh!. ... ¡Cómo le env1d1aba Nelly sn
sueño aun a costa de tan terrible despertar! .... Pero,
considerando de nuevo a su vfctima, agobiada por el
llanto, el buen corazón de Nelly se sintió poseído repen·
tinamente por un vago desprecio por ese Juan, por el
poeta egoísta y seductor a quien ~e había_ ~ro~ettdo de
una manera tan imprudente, a quien hab1a msp1rado es·
ta acción tan baja, y quien pronto ;.cabaría por hacerla
sufrir también a ella, puesto que lo amaba.
-Bueno, y ¿sabe usted por quién es abandonada?
¡Ay! no, responbió Marietta. Hace tiempo que me ha·
bía dado cuenta de que J uan no era el rriismo .para m!·
Pero tenía tanta confianza en él! Rechazaba mis suposiciones y aún me las reprochaba a veces .... Pero.la existencia de Juan cambió pronto; va a los escenarios ahora. Allí es donde creo que habrá encontrado a alguna
bella actriz. mucho más amable que yo, con gran toca·
do, lujo, rodeado de admiradores, sabiendo hacer ca·
queterías y encelando a todos los hombres por ella ....
¡Oh! Con esto yo sabía que estabaperdida. Porque yono
sabía má~ que amar a mi Juan como una loca, y no po·
día ofrecerle más que mi pobre corazón! ....

......no hay que llorar de ese modo.....
traría al salir de la cama, a su poeta, a su bien amado,
feliz al fin. Pero no, ya había salido!
-Puede usted subir, señorita, dijo el portero, arriba
hay algo para usted_,
.
Lo que había arnba! Buen Dios! Er.a la carta y. los
billetes que rechazó desde luego Manetta como s1 le
quemaran la mano. Así es que todo había acabad?· Juan
no la amaba ya y la despe?ía pagánd?la c_omo s1 ~u~ra
una mujer de la calle. Ro¡a como s1 hubiera rec1b1do
golpes en la cara, con el corazón muerto y la sangre subida a la cabeza, huyó llorando por las calles.
y en ese estado de ánimo tuvo que ir a la casa de
Nelly a entregar el s?mb.rero nuevo.
_
.
Marietta no la hab1a visto nunca, hab,a conocido su
nombre la misma mañana. Sin darse cuenta una ni otra,
las dos rivales se ha llaban frente a frente.
Ante la cara de la desconocida, ajada por el dolor,
Nelly se sintió invadida por la compasión. Muy buena
por naturaleza, ese día se sentía aún más, debido a su
propia felicidad,
_¿ Qué tiene usted, pobre niña,
Pero Marietta, agobiada por el peso de su pesar, de·
masiado grande para ella, se dejó caer ~n el diván, con
la cabeza entre las manos. N elly, acariciadora, se acer·
có a ella y la envolvió en un gesto maternal.
_¿Se trata de un gran pesar entonces? ...... Vamos
a ver ni::ita; no hay que llorar de ese modo ...... Usted
00 me conoce y por lo tanto "º podrá ten~~ confianza
en mí, pero yo quisiera serle de alguna utilidad .... De
todos modos, dígame lo que le pasa.
La confidencia es una necesidad tan natural, y esta
bella señora parecía tan iodulgente l Hacía dos horas
que Marietta erraba, por París, ahogada P'?r la desespe·
ración. Entregó todo su secreto en un gnto en el que
imploraba compasión.

Damas y caballeros que hicieron la colecta.
ma del Charco del Tigre, vió que Rojas y uno de sus
compañeros la seguían aún enfurecidos, y sin vacilación
alguna, como un padre que se apresta a la salvación de
su hijo, como el náufrago que se aferra a lo primero
que cae al alcance de su mano, ella se lanzó a las pro·
fundidades del pequeño lago, cuyas aguas sobresaltadas
la cubrieron instantáneamente, separando para siempre
su cuerpo escultural e inmaculado de los intentos brutales de aquel ranchero adinerado e inculto.
Este y su cómplica de faz carcelaria, retrocedieron
espantados ante el resultado inaudito de su ataque; montaron rápidamente en sus caballos y emprendieron fra·
gorosa carrera por entre los peñascales de la colina inmediata.
Aquellos movimientos extraños de los hombres de a
caballo, en relación con la llegada de Consuelo, no pasaron desapercicibidos para cuatro jornaleros que trabajaban en una sementera próxima, y llenos de temor
por Jo que pudiera haber ocurrido a su niña venerada,
y a todo correr de sus ágiles piernas, llegaron a la cima
de uno de los acantilados dos minutos después de haber
comenzado la inmensa catástrofe.
Aquellos espíritus ingénuos y cariñosos quedaron anonadados ante el espectáculo que se presentó a su vista:
Tauro, el hermoso perrote de brillante y negrísimo pe-

Los automóviles que condujeron a las personas que hicieron la colecta.

El portero subió con una carta....

�El abanico, compañen.&gt; de la mujer desde !a más
remota antigüedad, puesto que su origen se atribuye a Venus jugando con los Céfiros, ha tenido una
gran época de decadencia, en que muchas elegantes
lo repudiaban.
Esto era sólo una consecuencia lógica del abuso
de abanicos de mal gusto con que el Japón inundaba la Europa y del pésimo gusto de los abanicos vulgares, en que industriales sin arte aprovechaban los
sucesos de actualidad, como lo prueban esos abanicos con retratos, con escenas de zarzuela, el "Chanteclair," los aeroplanos, etc.
Contra esta invasión, las damas distinguidas opu-

La primavera ha llegado ya, lectoras mías, semejando
una linda peregrioa que trae eo su bagaje nna inmeosa
variedad de telas ligeras, ciotas, encajes, abanicos y
sombrillas claras que adquiriráo más brillo y esplendor,
vistas a la luz del dorado sol primaveral. Las pieles y
pesadas telas, con que en invieroo se 'han confeccionado coofortables abrigos para las bellas friolentas, dormirán su largo sueño de varios meses, hasta que las primeras rachas del vieoto iovernal las despierte y coloque
sobre los frágiles hombros de las elegantes damas, a
quienes han de defender del tiempo inclemente. Dejémoslas, pues, en su obligado retiro, y pensemos un poco
en las nuevas galas que la presente estación nos trae consigo.
Como fácilmente comprenderán mis lectoras, las telas
:flexibles y tenues obtendráu un éxito completo, pues si
durante el invierno no se abandonaron por los terciope·
los, paños de seda y seda brochada, mucho menos ahora
que su reinado es casi obligatorio en el mundo elegante.
Vemos, por taoto, el tul, la gasa, la muselina de seda y
el velo de seda y de algodón, empleados en lindas "toilettes" de ceremonia, recepción o paseo, a cual más ori·
ginal y elegante. De un modo especial se usarán estas
telas, para coofecciooar los atavíos de señoritas.

En:cuanto a los matices, ch..ro está que los medios to·
nos y los colores claros son los preferidos en estos casos,
pero se usa siempre la combinación de dos, y algunas
veces aun de tres colores, sobre todo en las túnicas, las
cuales se hacen de un tono diferente al del fondo que
han de velar. Uo lindo modelo de este estilo es de seda
Liberty rosa pálido, y sobre él cae un "voilage" de muselina de seda azul celeste, bordado tono sobre tono, luciendo uoa ciotura de listón de terciopelo negro. Otro,
muy hermoso y ele~ante también, es de satén blanco, y
lleva encima una túnica de muselioa de seda salmón,
finamente plissada, terminada por un galón de perlas.
Por detrás luce un paño suelto, de tul negro, fijado al
talle por medio de un gran "chou".:y descendiendo luepn hasta el borde del trl&gt;je.
7o"ae"jaré de señalar como 'muy sugestiva~ y encantadoras, las "toilettes" hechas con una túnica, en donde
hasta la altura de las caderas es de tul incrustado de fino encaje bretón muy ligero, y el bajo de muselina de
seda blaoca. Un cordón de pequeñas flores recoco y una
fraoja de perlas y tobillos de cristal, marca la unión del
tul con la muselina. Bajo esta inspiración está hecho un
modelo de seda Liberty rosa aotiguo, velado con una
túnica como la que acabo de mencionar. El cuerpo, hecho en seda rosa, está rodeado de un entredós de eocaje bretón que pasa bajo los brazos, y va velado con muselina de seda blaoca. Sobre la cintura, hecha de tafetta azul cielo, se cruzao, por el frente y por la espaldados grandes puntas de tul incrustado de encaje bretón,
que formao como una prolongación de lo alto de la tú,
nica. El borde del escote está delineado por uoa guir·
nalda de pequeñas rosas de seda. Camisola de tul.
Para aquellas de nuestras lectoras que prefieran sobre
estos trajes de una elegancia tan frágil, algunos modelos
más prácticos y sencillos, podrán confecciooarlos con
crespón de China, "Flor de seda," "radium," con dibujos impresos de estilo Pompadour. A estos se añaden el
vuelo y el crespón de algodón, los cuales tienen la ventaja dP. ser accesibles a las fortunas modestas, y presentan tonalidades deliciosas en los matices claros o en
el blanco.
El velo de algodón, de una extremada ligereza, es casi tan transparente como el velo de seda, y se presta a
las mil maravifü.s para toda clase de plissados. No dejaré de citar un lindo atavío, hecho con esta exquisita teh, en el cual, la falda de crespón bl,inr.o, termina por

los IV y María Cristina. A los primeros los distingue su severa ligereza; a los segundos sus tres
medallones con los lazos de la época, y a los terceros el varillaje corto y la vitela bordada en
líneas rectas.
De los españoles, los de Carlos IV, llamados
también goyescos, son de calada gasa con lentejuelas centelleantes; _los de llfar!a Cristina se dis- .
tinguen por los figurines de su tiempo estampados
en las vitelas.
En todos estos accesorios no ~e puede dar regla fija pa.-a su empleo; por lo cual hay que recomendar el · cuidado exquisito al elegirlos. No
hay nada tan grande como esos detalles que nos
parecen pequeños, porque de e llos depende el
conjunto armónico del todo.

una ancha banda de velo salmón, como de ocho o diez
centímetros, plissada en acordeón en toda su altura. El
cuerpo, en forma de veste, adornado con dos grandes
vueltas. se abre sobre una camisola de tul plissado, y
los faldones, redondeados por el frente, caen sobre la
falda semejando una pequeña túnica. Las vueltas y todo
el derredor de la falda, están bordados con algodón "similisé," rosa salmón. Una cintura de tafetta en este mismo tono, se cierra por detrás bajo un pequeño nudo
plano sin paños. Este atavío es de un gusto y un refinamiento exquisitos y se verá muy lindo, lucido por una
joven alta y de tez pálida.
Antes de terminar diré una palabra sobre los sacos
de mano, pues la moda ha implantado en ellos algunas
novedades. Se llevarán, generalmente, en forma de por·
tamonedas, largos y planos, provistos de una vuelta que
disimule la cerradura. Los largos cordones, tan en uso
no ha mucho, serán reemplazados en los sacos de cuero, por una correa bastante corta o una empuñadura
plana, colocada por detrás del saco, en el cual se mete
la mano.

Dos trajes de paseo.- Modelos de tocas de última moda.

MARGAR! rA.

sieron sus abanicos antiguos, verdaderas joyas, y los originales abanicos de
encajes o pintados por grandes artistas,
ilustrados por poetas, que se hacían valiosos y difíciles de obtener.
Las que no pudieron aspirar a esto
renunciaron a los abanicos, y de aquí
tuvo su origen la gran decadencia de
tan amable comJ!laiiero de la mujer.
Sin embargo, las que tenían abanicos
preciosos continuaron usáodolos, pues
las mujeres, sin la linda coquetería de
su abanico, se quedarían como mariposas sin alas El les servía de compañe·
ro en sus discreteas y hasta por medio
de movimientos convencionales les han
servido para sus citas y sus ''flirts"
Ahora el abanico vuelve, y aunque la
causa de su alejamiento no ha desaparecido por completo, las elegantes saben usar sólo los abanicos en que el ar·
te suple al valor o las bellas imitaciones, no vulgares, de .abanicos d~ época.
Es mejor pagar caro un abamco que
tener muchos vulgares y comunes.
El conocer las épocas de los abanicos no es difícil. Los de remota antigüedad eran en forma de dos alas y se
hacían de madera, de metal y hasta de
hierro calado. Las romanas llevaban
abaniquitos pequeños, colgados a una
cadena, y la industria moderna nos ha
inundado de todos esos abanicos de que
hemos hablado, y de los de plumas, ma·
dera y marfil, mientras que los orienta·
les nos envía bao los de hojas vegetales
y los conocidos de China y Japón.
Los que se conserva u en la moda, y
por lo tanto los que nos interesan, son
los Luis XV, Luis XVI, Imperio, Car-

000

Entre los últimos refinamientos de la
moda, que incesantemente descubre
nuevos dtractivos para la mujer, es hoy
una de las novedades que solicitan la
atención del público femenino guantes
y medias bordadas para las "toilettes"
de noche. Los guan tes son de seda finísima, de color blanco, y están bordados
en caprichosas lentejuelas de colores.
Las medias, también de seda muy sutil, llevan como adorno lentejuelas negras y páj«ros bordados en realce con
sedas de variados y elegantes colores.
000

Traje de mañana.-Toca de terciopelo con pluma.-Lujosa "toilette" de visita.
Traje estilo sastre. modelo de París.

Uoa cosa trae consigo otras varias;
los manguitos inmensos que tapan los
brazos hasta el codo no permiten el
uso de los bolsillos grandes, que se llevan colgados de la muñeca, y ha sido
preciso buscar otro medio cómodo de
substituirlos sin prescindir del pañuelo,
las tarjetas y otras pequt:ñeces indispensables,
La cartera para manguito reune todo
cuanto se puede desear; es de regulares dimensiones, muy aplastada, con un
d ..partamento para el dinero, otro para las tarjetas, un tercero para el pañuelo, sin olvidar el espejito, amigo inseparable de las oonitas, y el estuche
con alfileres, horquillas e imperdibles.
Todo ello tan bien colocado, que abulta poquí~imo y puede llevarse sujeto al
forro del manguito, por medio de un
muelle, encima de la mano, la cual pa·
sa por una pequeña correa colocada
sobre el bolsillo.

�RAL,
AMA
CONSlJLTAS
DOS RESPUESTAS
MARÍA DE LAS MERCEDES: Con mucho gusto contesto
a sus preguntas, permitiéndome antes felicitarle por su
admirable carácter de letra.
Los guantes de cabritilla o piel de Suecia se limpian
con solarina, sumergiéndolos en dicha substancia y frotándolos hasta que se cons:gue limpiarlos por completo.
Después se ponen a secar al aire libre, para que pierdan
el olor desagradable de la solarina.
Doy a usted el modelo que desea de cubierta para mesita; está hecha en seda ligera o en etamina de color
crudo, las flores se bordan con seda rosa ea diversos tonos, haciéndolas de "confitillo," y el follaje es de matiz
verde seco y verde esmeralda.
Espero que dicho modelo sea de su agrado.
SOBRE HIGIENE
!RENE: Los baños fríos son, por regla general, mejores
que los baños tibios, pero las personas nerviosas deben
adoptar de preferencia estos últimos, pues el agua fría
es un tónico pod.,roso que excita a los temperamentos
propensos a la oeur~stenia. Así pues, sería más conveniente que consultase a ese respecto con uu médico acreditado.
En cuanto a las fricciones coa agua de Colonia, creo
que no le perjudicarían de ningún modo, sino todo lo
contrario, pues dicha substancia es benéfica al organismo y a la piel, porque la suaviza mucho. Lo que sí debe procurar es que la agua de Colonia sea fina y de
buena marca, pues las falsificaciones son funestas ea estos casos.
Le recomiendo la crema "Sirena" para blanquear su
cuello y sus manos, pero éstas sin duda requieren un
cuidado particular, por lo que creo discreto o, por mejor decir, indispensable que rtteurra usted a alguna señorita "maoicure," a fin de entregarse a sus atenciones
y conseguir el objetó que se propone coa tanta razón.
¡Son tao bellas las ma,µos blancas y delicadas!
Por último; las pestañas crecen largas y rizadas cuando se les ·recorta la punta coa frecuencia y se pone en
ésta un poco de aceite de ricino.
Con verdadero placer contesto a sus preguntas, agradeciendo la inmerecida y bondadosa opinión que tienen
de mí, tanto usted como la simpática "Violante."

ga sufrir de vez en cuando a aquel a quien la quiere,
porque de otro modo se expone a ser víctima de otro
"fastidiado" de la bondad femenina.
iEllos se lamentan de esto, y, sin embargo, obligan a
las mujeres a que los retengan a su lado por medio de
la incertidumbre y de la inquietud!
POSTAL
DARÍO: Gracias por su liada postal y por su afectuoso recuerdo de tao lejanas tierras. Si mi respuesta llega
a tiempo oportuno, le ruego que visite ea mi nombre el
célebre museo en donde se conservan las momias de los
Reyes y Reinas del antiguo Egipto, pues en .algún libro
de Loti he leído interesantísimas relaciones sobre el particular.
MARGARITA.

Cual trágico despojo que el mar enfurecido
abandonó en la playa, vése a una barca vieja;
y, hundida entre la arena que la amparó, semeja
hidrópico cetáceo por el harpón herido.
Ella que fué sustento y albergue preferido
de dos generaciones hoy en su vientre deja
que habiten los cangrejos, y que la araña teja
maravillosas redes donde formar su nido.

iOh v1e¡a barca, símbolo de la existencia mía!
Yo, como tú, di a todos también lo que tenía:
piedad, amo r, ternura.... cuanto en mi sér existe;
Y ahora que no tengo qué dar, ya que es un vano
y estéril sacrificio, voy rumbo hacia el arcano
igual que barca vieja, desamparado y triste.

lLíUil~ ~Il
(Evocando a Novelli).
Ea tenebroso abismo de crímenes hundido,
c~mo la zorra astuto y en la crueldad maestro,
perfidameote late su corazón siniestro
bajo los viejos oros de su jubón raído.
Falaz, taimado, sórdido devoto corroído
por místicos terrores, y en' represalias diestro,
urde suplicios bárbaros o reza un padreni:estro
¡:ostrado ante su gorro de efigies guarnecido.
_Su vida es una antítesis; su sér un hondo arcano.
Rival del feudalismo, quebranta su tirano
poder, y en todo triunfa su espíritu vidente.
.SI im!&gt;ada d~ un extraño fulgor de sangre y gloria,
su e 1u1voca silueta desfila por la historia
como una pavorosa contradicción viviente.

RAUL A. ESTEVA .

CARTA CONTESTADA
Co:-mESA MARY: Ya tuve el gusto de contestar particularmente su carta; espero que habrá recibido mi respuesta a su debido tiempo.
UNA PENA DE AMOR
Lu1sA: Su carta me ha causado una tristeza profunda,
porque en ella se manifiesta la exquisita sensibilidad de
una mujer tierna y sincera que ha sido víctima, como
tantas otras, del egoísmo y del carácter veleidoso de la
mayoría de los hombres. ¡Cuánta verdad y cuánto dolor
expresa este párrafo de su carta: "Mi abandono proviene del exceso coa que amé a mi novio, pues nunca le dí
un disgusto; nunca falté a una cita; jamás quise contradecirlo en sus opiniones, ni le reclamé varias inconsecuencias con que me hizo sufrir mucho; por esto dijo él
qoe era yo "muy monótona," y su hastío llegó al grado
de querer despedirse de mí, como fo ha hecho, sin tener el menor remordimiento por el gran dolor que me
ha causado."
En efecto, querida amiga; el hombre tiene, casi siempre, espíritu de conquista: la dificultad lo impulsa y el
obstáculo lo enardece; es preciso faltar a las citas; dejarles adivinar desvíos reales o fingidos; no aceptar
siempre sus opioioues, aún cuando sean iguales a las
nuestras .... en fin ; procurar que no conozcan su absoluto dominio sobre el alma de la mujer, porque entonces sus anhelos de combate y de triunfo tendrán que
emplearse en otra con(\uista.
Así pues, yo le aconsejo que no se entregue por completo a su dolor; tenga esperanzas de ser feliz dentro
de poco tiempo; su retrato me dice que es usted joven
y bella: amará y será amada; pero va lo sabe: ha-

Una hermosa boca de mujer es el mayor de los atractivos. Si r viendo la boca de intérprete a la inteligencia y al~amor, su hermosura tiene
tanta importancia para la mujer como los ojos. P ero mientras q ue la hermosura de los ojos no depende de nu estra voluntad, depende felizmen te de nosotros corregir los defectos de la boca. Para est o es preciso dirigir nuest ra atención a los labios y, ante todo, a los dientes. Una boca
grande, que nada tiene de estético, no desfigurará el rostro si, al abrirse, deja ver dos hileras de perlas blancas. A l revés, una boca, por eleg-ante que sea su forma, pierde todo encanto cuando una sonrisa descubre algunos dien tes dañados, y más aún si da paso a un aliento féti do.
La atracción que antes ejercía puede cambiarse repentinamente en asco, repulsión y completo desvío.

Quien tenga interés en la ¡;onservaliión de su dentadura, debe awstumbrarse al uso diario del O DO L.
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rapidez que antes. El acopio y selección de los géneros son mayores, y los Apólogo de Franz G. Friedman y tú entonces me hablasfe enseñando con
largos, pálidos dedos, uo sueño, que se diprod uctos más selectos de las grandes industrías de lujo están represenbujaba en la frági l neblina del bosque. Y
NOSTALGIA
tados con inmejorable profusión.
dije: ioh, detente, quédate, no te vayas así!
Pero él se fué corr iendo tras una larga
L a clientela a ristocrática de todas las cortes y capitales. asi como de
las ciudades más importantes, hacen sus comp ras en el li ndísimo Palacio Al lado de la lar ga carret¡,ra llena de vía de árboles, y desapareció tras los a ltos
troncos del bosque.
del gusto parisiense, y la Sociedad select a de América se dirije á los nostálgia y de ensueño, está una fuente.
E l ~gua pura b rota de la piedra so~re la
La Etiqueta y una Reina
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Exijase10,YERDADEROS GRANOS de SALUD del D'fRANCK

sobre cada pieza.

PIPERAC'
tomad al

c ía, tuvo que pasar algunos días a lgo tristes por c¡1usa de la rigurosa etiqueta q ue
reinaba en v.,rsailles. La pobre reina lloró al principio, pero luego con su carácter
alegre y juvenil, fué acostumbrándose a los
honores y cargos de su altísima posición.
Dícese, pues, que un día cabalgando sobre un burro caprichoso la joven reina cayóse por suerte sobre la yerba y quedó allí
sentada.Damas y caballtrosque la acompa- b an corrieron
·
na
para levantarla, pero ella
los detúvo con ademán afable y di'o
1 rnnriendo: "Uo momento, mi's damas. y mis
· ca _
balleros. Consultad primero la etiqueta para saber precisamente q ué es lo que hay
que hacer
cuando una Reina de F ranc1a
·
.

Contra el ESTREÑIMIENTO

M EXJC O · ~USER v 7.lVY -,, r.••-

A cotón comparada

México, D. F.

r d ia.

Bolo TOPZCO
reemplazando el

Fuego aiD dolor ol
ea.ida del pelo. cura
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. laa Cojeraa. E spara•
Tanea,Sobrebueaoa.
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DE ESPAÑA

CURESE UD. MISMO EN
SU DOMICILIO
EL REUMATISM.U SE PUEDE CURAR

Ua periodista italiano, publica en la bella revista de Turín, "La Mujer" una entrevista que poco antes de su trágica muerte tuvo coa el Presidente del Consejo de
España, don José Canalejas.
Y la conversación de Emilio Zaozi después de tocar algunos puntos de política,
pasó a la vida de familia, para la cual tenía el ilustre Ministro, una iatensa predilección.
Habló así, de sus hijos, de su esposa, esa
"bendita ama de casa" como llamábala
quien cuidaba de sus niños con alma apacible y fuerte.
Luego habló de libros, de las llores, de
la infancia miserable, de la mujer; y habló
como un poeta, con uo sentimiento delicado, con un profundo deseo de bondad y de
elevación.
Pero en aquella entrevista, de lo que
más habló fué de la Heiaa 'niña" de Victoria.
Y E milio Zar zi, oos transcribe la conversación del insigne hombre del Estado.
-La Reina Victoria,-quien ha ascendido al trono eo la hora terrible de un
atentado-dijo-es un ver dadero y completo tipo real.
Inglesa, e lla no sabe lo que es el miedo; mujer ella no se ocupa de política; mujer práctica limita ~us cuidados a pocas
iaiciativas porque ella quiere ser útil y no
decorativa.
Después de un año de reinar , puede decirse que en Madrid, por su cuidado directo ya no había casi niños abandonados; el
hospicio de los niños es magnífico y siendo
e lla misma la dibujaate, ha sido también
un poco la directora de esta institución.
La Reina Victor ia siguió diciendo el
ilustre Mini~tro-110 a laba la Corte. Dice
casi siempre pan al pan, vino al vino, tonto al tonto. Se comprende, pues como esto
no llegue a gustar mucho; para algunas damas españolas el inglés de la Reina es muy
claro, demasiado claro, y eso molesta.
Sin embargo, e l pueblo la quiere mucho.
Cuando después de sus bodas ella pasaba
r isueña, tranquila y linda por las calles de
Madrid, la gente del pueblo quedábase admirada de la buena son risa de la extranjera. "Ella quier e a todo e l mundo y sobre
todo a los niños infelices y abandonados."
Cuanto a religión es falso lo que se dice.
Ella es piadosa nacida protestante, su catolicismo es como el de los grandes convertidos ingleses; profundo y correcto. No
es una religión hecha de escapularios y de
medallas; es una fé rica en virtudes cristianas.
La Reina es un poco mística, puede de·
cirse basta esto. Gusta de los libros de filosofía religiosa como, los de San Fraacisco, de Santa Teresa y de su iaglés Newmann.
Uo día,sabiendo que me dedico con pre•
dilección al latín, quiso que le comentara
el "Stabat Mater."
Yo me lo sé de memoria, este himno sublime. Se lo rezo católicamente y coa fervor a mis hijos yo que paso por un anticlerical. Se lo recité a la Reina y se lo comenté.
T ambién dijeron que la Reina no tiene
ninguna simpatía por la Mantilla. D iré
que ua a vez eo la "Plaza de los Toros" se
ofreció una corrida en honor suyo.
L a joven soberana fué con la Corte, venciendo su repugnancia; pero cuando vió
el toro tirarse contra les caballos de los
picadores, ella que oo teme los atentados,
cubrióse el rostro con el pañuelo y se retiró del palco.
El populacho, y no solamente el populacho, corrió y gritó protestando.
Ahora la Reina no va casi ouoca a estas tragedias crueles, y si va, la gente ya
no grita.
Yo también-concluyó el ilustre Caoale·
jas-deseo que con el tiempo pueda la Reina quitar ~sta bárbara costumbre de las
"cor ridas.''
-Y más tarde, refiriéndose a la Reina
Victor ia, hubo de exclamar una frase muy
justa y aplaudida:
"Ua buen Rey-dijo-es útil a la Patr:a:
una buena Reina es para la Pa tria la bendición y la glor ia."

====~

.
_j
Deseo que todo el mundo se¡,a qu.·
mi Remedio para el Reumatismo ali
via los Dolores en las P iernas, en
los Brazos, en la espalda, la Rigidel
o Inflamación de las Coyunturas, y
Cura en Muy Corto 'riempo. Nen•
traliza los ácidos y echa fuera de,
organismo todo el Veneno Renmá·
tieo. 50 centavos y un peso. Mar·
ca 3X, $2.

AQUI ESTA LA PRUEBA:
El señor presb. P. Flores Valde·
rrama, A ve. del Instituto, Pue-bla,
nos escribió el lo. de E ner o de 1912.
" E l remedio 3X para el Reu:natis·
mo, que vende la casa de usted-e s, e,
inmejoraible y por tanto insubstituible. Yo fuí un pobre enfermo qu•
venía sufriendo, desde hace más d.a
20 años, de Reumatismo gotoso. Una
persistente enfermedad nerviosa hizo que la eliminación del ácido úrico fu era punto menos de nula en
mi persona; y aJhí me tienen 11stedes
sufriendo constantemente da desa ·
rreglos gástricos y, lo que es peor,
de todo ese cortejo de mo-lestias, sufrimientos y dOilores,~nclusos ks
tle Cálculos renales---que trae apa•
rejada una Diátesis Urica. Llegué
casi a estar parnlítico. En vano fuá
que tomara una serie incontable dP
medicamentos nacionales y extran
jeros; la cond ición ácida de mi organismo se modificó muy poco y el reumatismo seguía su marClha devastadora, !basta que se me ocurrió tomar
el remedio 3X preparado por el profesor Munyon para esta enfermedad. Con este medicamento me hr
curado por completo en menos de
dos meses y con sólo tres frasquitos
Los dolores r eumáiticos se han reti
rado como por encanto; los ríñone,
funcionan muy bien, y la elimina·
eión del ácido úrico es completa y
perfecta. ·

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�EL MUNÓÓ ILUSTRADÓ

Quinta de Salud
''R• LaVIS. ta"

La Educación Anglo Sajona
.
.
.
S1 leemos las revistas de educac1ón, en·
coutramos siempre muchos ejemplos de
métodos iuglesl's y alemanes, sobre todo
por lo que_ se refiere a las es~uelas.
Y esos sistemas que no obhgau al discí·
pulo a ~star por mu&lt;:has horas ~eut~do eu
uu P1;1~1tre 01 a seguir las exphcac1ones y
defiu1c1ones abstractas, hacen que el niño,
jovencito, de_sarrolle su fisico y su espí·
ntu al ~us~o. tiempo..
.
Los e1erc1c 1os de g1~uas10 se alte_ ruan
e
1 h
d
t d
¡
t
d
ou _as oras e es 1:1 10 y as ma enas e
ensenanza son escogidas de tal manera que
llegan a. ser una verdadera preparación
para la vida.
Entre las mejores escuelas de la Gran
Bretaña se cita como modelo la de Edim·
burgo.
La.escuela elemental gratuita depende
de los ciudadanos y no del Estado, y es un
gran edificio de liuda arquitectura con mu·
chos locales espaciosos y llenos de aire y
de luz; tiene también uua palestra, una sa·
la de baño, una cocina práctica, un !aboratori'? y una sala de historia natural.
Vanos halls permiten el descanso y el
recreo y dan un aire de elegancia al severo edificio.
· JD.11"
e "Mus1ca
n
es grand e,
L a sa1a dl
alta, llena de sol y de flores, pues a menudo se tienen allí exposiciones de las flores
que los mismos muchachos cultivan.
, Hacer mucha gimnasia, aprender a nadar; en la cocina las niñas se entretienen
con algún plato, mientras una maestra en·
seña algunas recetas y reglas de economía
doméstica y de higiene.

Tlálpam, D. F.·•Teléfo~o 16.
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morfinómanos, enajenados,
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~11111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111~111111

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HIGIENE TOCADO

En el taller los muchachos, en mangas
del
de camisa, hacen de carpinteros, de mecá·
l.a1 oualldade1 antla,ptlo•-.
nico¡; y fabrican varios objetos de utilidad
cleteraivaa yoloa~Jaant.aaqut
práctica. A las niñas se les enseña también
ban merecido al
a coser.
Todo esto, unido a las lecciones de lite•
ratura, escritura, aritmética, geografía, bis·
toria y ciencia, hacen de las escuelas in·
glesas e irlandesas como una inmensa fa.
milia en donde reina el buen humor y la
111 adml1l6n en 101 Boaplta~iw
buena voluntad.
de Parla, e:itpllcan la bota de
Es una educación verdadera y no una
e1e producto para todo• loa UIOI
simple instrucción.
d l t
d
C
Esos niños, futuros padres y madres de
e oca or : ..utdadoa de lBO&lt;.!l A qua purifica, de 101
familia, aprenden allí a trabajar y a lu·
Cabellos cuya calda de'•lene
char.
•
A veces leemos que se encuentran por
Lociones de la1 Crlu. 0111:
las calles de los países del norte, muchos
Jadoa IDU!.11.oa, etn.
de estos "boys," fuertes y alegres con su
D,,oon,rcrH '- ku f•llf/l04le,_..
bolsa con los libros y el bastón del criket.
ftN LA8 "'""MACIA8,
Ellos van a la escuela con la misma buena
A.pute1:Gu1enhelm J ■alareaqut
voluntad con que irían al campo del jue·
A.partauo M~ M,:dco.
go. Para ellos, aprender a leer y a diver·
-~-.
tirse son dos cosas que en sus espíritus se
U
¡ · d
van confundiendo, y cumplen este debe1
na co ecct6n e
con mucho agrado y serenidad.
postales. Para gas-A más de estas escuelas, existen en In- tos de correo envienos 20 cts. en sellos sin
glaterra-como en todos los demás países- cancelar. A los agentes regalamos diamanotras escuelas secundarias que allá toman • ·
·
d
·b·
el nombre de "Public Schools."
te,, pianos, maqumas e escn u, etc.
La mayor parte de los muchachos de SURAM MANUFAC_TURING CO.
b uena f ami·1·1a rng
· lesa, d espu és d e hb
BROOKLYN. N
a er BOX 1,
. . _ Y.
cursado las escuelas primarias o prepara·
Hay entre los yro(esores Y los ~•sc1pu·
torias, ingresan en las "Public Schools, )os una g ran sohdar_1dad Y co~un1dad de
después de la que entran en a lguna Uní· rntereses; éstos no prnnsan por cierto en re•
versidad.
helarse a una autoridad que reconocen y
Por lo general el sistema de educación respetan Y _que_ algún día habrá él mismo
de la "Public School" tiene por base la de sab~r e¡ercitar.
..
.
confianza de los profesores, la lealtad y la
Los ¡6venes que salen de estas Pubhc
libertad.
Schools" conocen el valor de las palabras
El principio fundamental es éste: que el justicia, v~l.or, lealtad, y sa_brán llevar las
jovencito, en aquel período de vida tan di· responsa b1hdades en el camrno que habr~n
fícil que va desde los 14 a los 20 años, tie- de emprender.
ne que convencerse de que la lealtad es
o o o
la primera calidad de un hombre que quie·
ra llegar un día a ser un miembro digno El pensamiento acaba siempre por matar·
de la sociedad.
a su verdugo.
Es, pues, su deber, tutelar e l honor de
o o o
la escuela, y para esto es preciso dejar de
El que no concreta su dicha en la posiuu lado esa severidad y fuerte disciplina sión de las riquezas se hace superior a las
que engendra el espíritu de rebelión.
desgracias.

coaltar Saponlnl
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
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          <name>Título Uniforme</name>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1913, Año 20, Tomo 1, No 12, Marzo 23</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Alma preciosa del Rabbi</name>
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        <name>Jorge I Rey de Grecia</name>
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        <name>Musa castellana</name>
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        <name>Paradoja sobre originalidad</name>
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        <name>Resurrección de los Dioses</name>
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        <name>Un amigo de los niños</name>
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                    <text>��EL MUNDO ILUSTR A D O

LA VEJIGA

Calendario de la semana.

La Vejiga es el depósito de los orines o del líquido heterogéneo destilado por los
riñones; por lo tanto forma el complemento de estos órganos. La figura de la vejiga
en el hombre es redonda triangular y su tamaño el de una náraoja grande, cuando
dilatada por su capacidad entera de orines que es de unas 16 onzas; pero en su estado vacío está aplastada. Es un órgano delicado, muy susceptible a los cambios atmosféricos y siempre expuesta a infección por las materias impuras expulsadas por los
riñooes_y contenidas _en los orines. _:&gt;U irritación se advier!e en segui~a por el escazor o dificultad al or10ar y es la sena! de alarma para aplicar remedios prontos aotes de que pa,,e al estado de inflamación y de gravedad.
Una cucharada tres veces al día y a l acostarse, de la siguiente preparación quejamás ha fallado, restablecerá prontamente ese órgano a su estado normal: Extracto
compuesto vegetal Arvelina 15 ~ramos, Jarabe c,impuesto de hipofosfitos 45 gramos,
Jarabe comFuesto de Zarzaparrilla 6o gramos.
En cualquier Droguería se consiguen estos medicamentos, los cuales pueden comprarse sin necesidad de prescripción facultativa. Téngase cuidado de agitar el frasco
antes de usarse.

•

L UNES

PERUNA RECETADA
POR DOCTORES EMINENTES.

31.

1

La Anunciación de María Saotísima.Santos Amós Profeta, Benjamín Diácono,
Félix Mártires y Balbioa Virgen.-Oficio
.
.
.
Y misa de la fiesta del d1a: nto doble de
primera clase y ornamento blaoco.-Fuocióo en Catedral y vísperas cantadas por
la tarde.--Fuocióo titular en la Encarna.
, .
c160 Y en la Bas1hca de Guadalupe, la que
corresponde a la Diócesis de Tepic.

;!/!i!f!!!!;!~t::1:,: !:t~t':•.·.

ABRIL

MARTES 19.

Santos Melitóo Obispo Confesor y Teodora Mártir.- Rito simple.-Funcióo so.
lemoe a Sao Benito Abad en Sao Juan de
.
.
.
D10s.-A~1versano en Catedral y Basílica,
en sufragio del a lma del limo, Sr. Arzobispo Alar cóo, en el quinto aniversario de su
muerte.-Vísperas en Catedral,

or espacio de cuatro meses estuve
p adeciendo de expectoración y esputos
d e san gre, debido á la congestión del
p nlmón derecho, T omé infinidad de
;ar eparaddos Y cuan do ya perdía l as espen zas e curarme, el eminente Doctor
D on Rafa l s
B
e u a r ez r uno me r ecetó la
P ERUN A. Cu átr o f r ascos me curp .-on.
Armando J . Perez, Galiana 75, Habana
'

M1itRCOLES 2.

La Conmemoración solemne de Señor
Sao José.-Sao Francisco de Paula Confesor y fundador de los Mínimos, Santa María Egipciaca Peniteote.- Oficio y misa de
la fiesta del día: rito doble de primera clase y ornamento blanco.
JUEVES

3.

COGNAC

Ninguno tan delicioso como éste .

Santos R icardo Obispo y Benito de Palermo Confesores.-Rito simple.

,.

•

Píldoras

y

Jarabe

BLANCARD
12
DOSIS

á 6 Píldoras
1 á3 Cuchar

Agencia de Inhumaciones

EUSEBIO GAYOSSO
MARISCALA 3.

Contra el ESTREÑIMIENTO
y

Recaudación de Panteones, Cajas Mortuorias,
Servicio Fúnebre por Ferrocarril.

sus consecuencias: Jaqueca, Malestar, Pesadez Gastrica, etc.

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�BfBllOTECA

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RE Y - 5-''

EL MUNDO ILUSTRADO

VIERNES 4.

O RICARDO

CURE SU

PELIGROS
Sao Isidoro Obispo Confesor y doctor de
juventu d . D esgraó:ida- la Iglesia.- Comieoza la ooveoa de Señor
mente, el marino encuentra con Sao José eo el templo de la Sagrada Fafrecu encia l os escollos más peli- milia.
SÁBADO 5.
g rosos en las aguas tranquilas,
Sao \'iceote Ferrer Confesor y Santas
Tlálpam, D. F.--Teléfono 16.
y vemos á menudo b uques que
Emilia e Irene Virgen Mártir.
Asistencia científlca de escaparon indemnes de l as furiosas olas del Océano, ch ocar y
Do11m,Go6.
morfinómanos, enajenados, hundirse á, l a vista del puerto y
La Saotisima Madre del Divino Pastor.
alcohólicos y quirúrgicos, de l a patria . En el mar de l:l. Nuestra Señora del P ueblito. -La Beata
empleando los medios tera- , ida, el gol fo entre diecisei~ ,. Juliana de Coroillóo Virgen , Santo; Sixto
, péuticosmás modernos. Efi- treinta es especialmente p oligrosÓ, I Papa :.Iártir, Celestino Papa y CelsoObisCon el Compuesto Vegetal
caz atención para los en- y ql número de naufragios es in - po Confesores.
ciü culabl e. Es en ese r,eríodo
de Lydia E. Pinkham.
fermos. Departamento es- cuando las afecciones de l os pulEstampillas
balkánicas
Matachln, Zona del Canal, Panamá.
pecial para señoras. Insta- mones, de los n er Yios y do l a san- - -\
- " Muchos años llevaba sufriendo de
La guerra de los Ba lkaoes, a pesar de
lación eléctrica completa. gre r ecog•m su p resa, y las semidolores en las es.
horrores, ha tenido sus ventaj as para
,\ paldas y fa t i g a s.
Rayos X , corriente de alta llas de las en fermedades que esta- sus
. . .. filatélicos.
,J, Probé varias mediban ador men tadas desde l a n ii1ez, losSe
acaba de a ouocia r la próxima apar itensión, mecanoterapia.
:;: cinas s in obtener
br otan y se desarrollan. E n el ción de n uevas estampillas e o las provinbeneficio alguno pe.
Director Médico,
j oven l a ambición sobrepn ja (t l a cias conq uistadas, emitidas por los estados
ro después rle baber
tom a d o el Com.
resisten cia, y en l a muchacha aliados. Las estampillas será n del mismo
para los cuatro países, siendo idénticas
puesto V egetal de
la, misteriosa transformación que tipo
asimismo, eo cuanto a formato, composiLydia E . Pinkham
m
con
vier
te
en
mn
jer
,
está
llen
a
ción y oroameotos; sólo la viñeta central,
recobré completa-Médico encargado del deespecial es riesgos. En esa. que repr esenta e l pa norama de cada uoa
mente. "-SRA. CApartamento de enfermeda- de
TARINA DIX 0 N ,
época- para ambos sexos-un rc- de las c uatro capitales, cambia rá según los
Matachln, Zona del
des nerviosas,
metlio y un pr ern1,liyo como la paises
Los estampillas búlgaras preseotará o la .....,__..:..,,.....,:&gt;...;~..:.:!.a.:il.l Canal, Panamá.
PREP ARAC\ON de WAMPOLE vista panorámica de Sofla, de Belgrado la Culebra, Zona del Canal, Panamá.se r equiero con urgt:n ria. Ayuda de los ser vios; las griegas teodráo a Ate· " Mensualmente era un suplicio lo que
y Cetigoe, las mooteoegrioas.
sufrla de la espalda, estando abatida y
Ad ministrador,
á l a d igestión, limpia la sa.1gr r , oas,
Sobre las ciudades citadas, oodea uoa fatigada. Alguno me habló de su fay con sus p ropiecla,les tónicas nube luminosa, donde se lee esta ioscrip· moso Compuesto Vegetal y comencé á
a,·irn la acción de cada órgano cióo: " lo hoc sigoo vioces." Es uoa verda- usarlo. Ya hace algún tiempo que llevo
tomándolo y be recibido un gran alivio.
y de cada función d el sistemn. dera estampilla de cruzada.
idea se inspiró eo las palabras fi nales 1Ojalá! q_ue t odo el bien que Vd. me
Es tan salll·osa co mo l a miel y delL adespacho
dirigido por el Rey Jorge a está prodigando continua siempre."conti,,ne una solución d e un ex- los soberanos a liados, y e l dibujo ha sido SnA.
DE T0llIAS MILLINGT0N, Culebra
tracto que se obtiene &lt;le H ígados hecho por el director del museo numismá- Zona del Canal, Panamá.
'
Pnros de B acalao, combi nados tico de Atenas.
El dolor de espalda es slntoma de de·
b!lidnd ó desarreglo orgánico. Si Vd.
con Jarabe de llipofosfitos Com¡:iente dolor de espaldas no lo descuide.
Un acto heróico
puesto, Extractos do )falla y
Para lograr una curación permanente
Cerezo S ilvestro. Es u n cjeulíSe cuenta uo11. sabrosa anécdota de la se debe siempre atacar el mal en su
fico au t ídoto contra las causus de batalla de Kumaoovo, ganada por los ser· ral.z y con nada mejor lo logrará Vd.
Clorosis, Debilidad, D e ·órdeues vios de~pués de largas horas de combate con tanta certeza como con el Compuesto Vegetal de Lydia E. Pinkham.
Efecto inmediato
de l a San gre, Escrófula, y las contra los turcos.
Uo
r
egimiento
de
iofaotería
servia
,
lande l os Pulmone&lt;:. El zado al ataque contra uo reducto enemigo, E scriba. a la Sra. Pinkbam de
CLOROSIS DAfecciones
octor D. Orbaflanos, Profesor diezmad&lt;• por la metralla turca, estaba por Lynn, l\Iass., E. U. de A,; pidicn•
CONV ALECENCU S Dll'ÍCILES
u n consejo particular. Su
ENFERMEDAD ES d e los H U ESOS
en l a E scuela Kacio11al de :Me- retirarse cuando un joveo soldado israelita, dole
r, a r t a será. tratada. r eservada y d e l SISTEMA NERVIOSO
Abraham Levy, tomó la bandera de manos mente y n o le cobrara n a da
d
icina
do
)
l
éxico,
dice
:
"lle
PRETUBERCULOS IS
u sad o con el mejor éxiw fo. P re- del portaestandarte, que acababa de caer oor el.
moribundo, y g ritando ¡Adelante! condujo
paración de Wrrnpol e en los n i- al
ataque a sus camaradas y el reducto fué
nos d ébiles, linfáticos y an Gmicos,
ornado. Después de la victoria el pr íncipe
en las personas co1walecientes y theredero de Ser via visitó eo el hospital de
en las afecciones &lt;le las vías res- san)(re a Abraham Levy, que había resul·
herido, y le r egaló ¿oo francos. El
Reconst i t uyente ideal
de
pi ratorias." Nadie sufre un des- tado
joven explicó entonces coo simpática franU n o solo cajA &lt;le 60 o~m1wim 1do8 es suflclent.e
en
gal'io
con
esta.
D
e
venta
en
queza, que su acto heróico era el fruto de
J&gt;Ul 'O Dl'"JOl' B ~.ei,t.a.110 general.
todas l as D roguerías y Boticas, uo simple cálculo: Cuando cayó el portaLabol'at.orio E.FRAUDIN. Boulo~ne (pres Parls)

Quinta de Salud
''R• LaVIS. ta"

rl.e

la

DOLORDE
ESPALDAS

R eg istrado
como a rt ículo de seg und
a clase
'3 d_::
--~ ~=-~:;--::----:--------_:__
_____
:.:.=_~e=:r_::_::
e_:__:
N'..:o~v~i:_
e:m b re d e 1894.-

A ñ o XX. - Tomo l.

1m preso en pa pel de las Fáb ricas de S an R afael .

Méxi co , Marzo 30 de 1913 .

Número 13 .

•

EDUARDO UCEAGA.

Dr. A. Ruiz Erdozáin

J. Lavista.

ANEMIAS -

TRIXYL

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siempre e s efic az. Millare s de personas curad a s por ella t estific an
sus mara villosos rcc;11lta dos, y por eso es que se ha hec ho Is pre•
fe rida d e l p1fülico. Basta usarla u n a vez para tenerla siempre en
prevención. Produce efectos segurisimos en

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sitarlo ¡ eneral, SR, lf.tl,.AI!&amp;. •• OlfTl!QA.
APARTADO 41541,

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estandarte estábamos a ¿OO metros del reducto enemigo. Esta distancia se podía re·
correr en dos mioutos. Bieo es verdad que
dos minutos bastan para que lo mateo a
u oo; pero para volver a nuestras posiciones necesitaban recorrer 800 metros eo
ocho minutos, es decir, coo una probabil idad cuatro veces mayor de ser muerto.
Fué esta coosideracióo la que me hizo
marchar adeh,ote, y a Dios gracias, oo saqué de la acción más que uoa ligera herida.

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Agua Mineral
Natural de

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de l Estado
Francés.

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Gota, Enfermedadeadel~~l• dr•
y .lfeccionea de la Ve¡1ga.

VICHY CÉLESTINS
VICHY liRANDE•GRILLE
VI CHY HOPITA LEnfermedade■
F&amp;STILLES - SELS - ¡ ,COMPRIMtS

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EnfeBi;::: .

del

del Estómago.

VICHYªÉTAT

COVAR RU BIAS

El señ or L ic. don F r anc isco L eó n de la Ba r r a , n u evo Goberna d or Constituc ional d el Est ado de México des p ués de s u protesta c o m o tal

�DIRECTORlú
EL MUNDO I LUSTRAD O
SEMANARIO DE ACT UALIDADES, ARTE Y L1TE1tATU RA.

DIRECTOR PROPIETARIO
L I C.

E RNEST O

C HAVERO .

OFICINAS:
3~ Calle de la Rinconada de San Diego No. 41.
Teléfonos:-Mexicana, 20-85 Neri
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1.00

la primavera, es indudable que escucha las rogativas cuya pureza, casi hierática, daba al viejo jardín una digque se le dirigen, siempre que se teoga corazón de pa·
nidad casi sacerdotal.
loms. para hacérselas. Es de natural compasivo y amaY cuando la corneta de la piadosa hermana se perdió
ble y no puede ser más franco el resplandL r de su in- en la enramada semejHnte a una gigantesca mariposa, el
extinguible sonrisa. Lo corroboré así la mañana en que sol, que como un ilurninero medioeval se había ocupado
c.i.ntat&gt;a el ntiseñor. Bien es verdad que éste se había hasta entonces en esmaltar minuciosamente de verde tierescapa.do de la jaula que habitaba en la ciudad, per- no las hojas de los árboles, sin importarle un bledo que
diendo el alquiler anticipado y evocaba a la mag., en el yacieran rotas, en la arena. los diáhnos tapices y los ,·e·
lugar má, propicio, en un viejo jardín, mitad ciudada- los orientales que colgara de las ramas; el sol, decimos,
no y mitad campesino, que hacia, a fines de todos los regoc ijado como un abuelo un tao to libertino y de buen
marzos emplea sus economías burguesamente, estrenan- humor, proyectó con su miradil risueña, tras el banco
do traje nuevo y flamante Nada hay como un viejo jar- de nuestros conocidos, una sola sombra, en la que se
din para que la primavera se presente con toda su es- descubrían, muy juntas, las dos cabezas que acababa de
pontaneidad, sin acordarse de disimular sus deliciosos bendecir la primavera con sus gloriosos dones.' Y desde
aturdimientos. Es en esto semej.i.nte a uoa muchacha un rincón, el jardín sonreía. Sonreía con el aire socade quioce años, que no puede ocultar su preferencia rrón de un viejo fauno bondadoso, lleno de tolerancia
por el tío cincuentón que la halaga finamente con ga- en medio de su dilatada sabiduría.
lanterías siempre oportunas y la entretiene agradableComo se ve, el ruiseñor estaba en lo justo y el tratu·
mente, haciéndola morder con parquedad ea el fruto de
miento de la primaven es infalible para determinadas
su exp&lt;"rieocia mundana. Así la primavera-se·mostn!'b¡¡:-· -·afecciones Tiene la mano monji l para auscultar e-ora.en el viejo jardín cou más libertad que una 5olegia:Ja • zones dolientes y sus filtros y sus nepentes están preen asueto, aunque dicho sea de paso, con menos coqueparados a base de esperanza y de ilusión. Uoicameote
teda. Sólo llevaba lo indispensable para 'tornar má.~ hay que apurarlos con método y medida. Porque de lo
perfumada. la guir'lalda de su fn,sca bellt:za, y también contrario se corre el peligro de caer ea las profundida pará dar ánimo al ruiseñor, que era tímido y vergonzo- des de la melancolía.
RAFAEL LOPEZ.
so, como suelen serlo los buenos poetas

Decíamos que la dulce diosa es amparo de almas entristecidas y de, corazones enfermos, y es verdad. A
pesar de su juventud, y quizás por ella misma , tiene la
2.00
mano incansable para preparar sus filtros y sus electuarios maravillosos. Esa mañaua, después que cantó el ruiseñ~r. pudo vérsela salir de un macizo de flores, acompañando paso a paso a una pobre alma que. según el
verso de Carducci, estaba enferma de un mbterioso y
NUMEROS SUELTOS:
portentoso mal. Era. probablemtlnte, uoa alma inquieta
y lleoa de ansiedades. agobiada con el peso de indt:ter En la Capital. ........... ...... . .......... $ 0.30
minados presentimieutos y d.: deseos confusos. Como en
En los Estados ...... ... . ...... ...... ........ 0.35
las princesas de, los cutentcs, no atinaban su mal los docEn el Extranjero ........ .. .. ..... . ..... ... ,, 0.50
tpres y se consumía lentamente a lo largo de sus nc&gt;ches
Atrasados ... . .............................. 0.50
sin sueño La primavera se s«ntó con su enfermita en
na banco fo rmado toscamente con trozos de árbol, y la
Para la publicación de avisos en este periódico, dirienvolvió matérnalmente en el terciopelo de la mañana,
girse a B. &amp; G. Goetschel, Avenida 16 de Septiembre,
del color de un violeta profundo. El viejo jardín res16. Sus agentes en Europa, la. Societé Mutuelle de Puplandecía Estaba gozoso de que el ,ol lo h ubiera sacablicité, r4 rue de Rougement, (9 e).
do de su somb1ía alcoba invernal, doode se quejaba valetudioar_io. Todavía ayer, lleno de murrias y de achaNO SE DEVUELVEN ORIGINALES.
ques, veia cómo eoero colgaba sus días grises en las ramazones de los álamos y de lo; naranjo;. Las fueotes
apenas se atrevían a cantar y en cuan10 a los rosales,
ce eraban cuidadosameote sus floridos l'lbios de escarlata, de miedo de atrapar una pulmonía. Ahora era distinto.
-Todo vivía en la beatitud de la luz. Las rosas cortaban
púrpura nueva para sus ropajes principescos : las fuentes
silabeaban un verso de Sbelley coa sus flautas melodioYa los vientos germio;les, ya los vientos adivinos, de sa.s. los álamos sacudían doblones recién acuñados en sus
las ro,as inminentes, dicen las epifanías; ya las maoos
hojas y los naranjos ofrecían azahares impolutos para
iuglarescas de los hálitos marcinos, llevan a la flor, el
alguna fiesta nupcial.
polea, a los pájaros, los trinos, y en el aire despar raman
El alma enfe rma, se daba cuenta vagamente de esta
milagrosas profecías.
En las liofas-como espejos deslumbrantes- se reve- profunda p1lpitacióa de vida En la embriaguez de alelan los secretos de Afrodita. Y se adorna con hiladas - g ría que penetraba a la naturaleza. entera, parecía tener
de diamantes temblorosos en sus hojas albeantes, la pro- el vino tri.te, como la paloma torcaz. De repente, asomó por una callecita, con el inquieto ademán de un silfética sibila margarita.
Ya retornan las volubles mariposas, a embriagarse vano extraviado, la figura de un mag,o muchacho vesticon la miel de los nectarios, fulgurando , vivas gemils do desa liiiadamente Creía tal , ez, que con el esmalte
luminosas, en los pálidos satines de las rosas, agitadas, de la juventud que lucía en los ojos obscuros no necesitaba en rigo r. un "complet" de Dreiohafer, para cosecomo leves incensarios
chu una dulce sonrisa. Y tenía razón. Cuando se acerMes de marzo, de esoeranzas y de amores; mes de
trinos y de eclógicos frondajes; mes de luz, de alegrías có al banco ea que descansaba la eofermita, lo detuvo
y rumores; todo llenas de sonrisas y colores: las campi- · d.,Jiberadamente la Primavera y le cedió su lugar. Pero
ñas con tus clámides de flores, y los c ielos de zafir, con aotes de a lejarse, la buena enformera fué pródiga y misericordiosa hasta el final Tuvo un largo coociliábulo
tus celajes
con el jardín. A oo estar tan distraída la pareja del banMes de nidos y canciones y de rosas; mes propicio al
co, la hubiera podido sorpreoder. Desde allí se alcandespertar de las quimeras, que del almas,: levantan
zaba a ver su corneta blanca hecha de la copa de un
cual tus locas agoreras, las risueñas mariposas, anunfloripondio y su blanco delantal bordado por las finas
ciando que ya vienen las gentiles primaveras.
Si revives con tus fuerzas infinitas, del viejo árbol las manos de hs mosQuetas Se inclinaba de vez en cuando
desnudas ramazones, las escuetas ramazones ya mar chi- y siempre qne se inclinaba parecía correr un hondo estremecimiento que iba a morir a los pies de los enamotas; mes creador, mes juveoil, mes de benditas esperanrados. Primeramente echó en los pebeteros de las rosas,
zas, mes de, sueños e ilusiones.
incienses de capitosa aroma, ajustó el coselete de los in Acaricia m i esperanza con tus vientos adivinos y de
sectos y espr.lvoreó oro molido en las alas de las mariamores imprevistós dime las epifanías. Da a las aves de
posas. Puso caociones de epitalamio en las gorjas de las
mi sueño tus canciones y tus trinos; y las manos juglarescas de tus hálitos marcinos, trazen ea el cielo puro aves y colgó muchos nidos bajo las frondas. En seguida
cargó los nectarios de miel para avivar el zumbido de
luminosas profecías
Un ruiseñor, qu'e está pendiente de los equinoccios y las abej~s y separó las ,n«rgaritas que encierran un ho·
róscopo fatal p ara los amores nacientes. Sólo dejó las
que merecería ser socio honorario de la sociedad astrohvorables. las que responden afirmativamente a las prenómica. pues no se equivoca nunca sobre la llegada de
las Estaciones, me enseñó la sonata transcrita. Natural- guntas imposibles. Después ,opló en las yemas que esta·
ban a punto y las flores se multiplicaron. Las había blanmente, la cantaba :en llave de sol mayor. La decía uncas, rojas, amarillas, bermejas, purpurinas, azules. Unas
ciosamente, como si fuera una oración, y la recomendaba a las almas anliosas y a los corazones iuquietos como eran suavemeote rosadas como las r edondas mejillas de
los niños; otras tenían algo de hialino en las corolas que
remedio eficat para la curación de ciertos males. No
sé si está hecha la copia con fidelidad. La mañana es, sugería la mano de un artista de Murano: éstas e ran setaba tan hermosa y viajaban tantos perfumes en el aire, dosas y purpúreas, como hechas de estofas insignes y de
prec iosas telas; aquellas estaban teñidas con azules de
que yo padecía distracciones frecuentes. Quizás en el
original, la letra era más clara y con menos retórica. tanero, con el azul plácido de ciert&lt;1s pupilas cuyas miLejos-de toda influencia literaria, aún de la mejor, la radas pacifican el aire y el corazón; ess.s otras que iban
vestidas de amaranto. rf'cordabao. orgullosamente, las
salutación del ave tenía una sencillez profunda y su
más expresiva significación istaba oculta en la música rubias d e color eucend;do, las tintas fuertes de una aurora juliana, el oro viejo ne los .crepúsculos septembrimisma, ea las notas del himno alado, cuya armonía apeaos; y las b lancas, algunas de formas tan exquisitas que
nas podría compararse a un canto de Ve:laine, del Verlaine ya librado de los anillos saturniaoos, pero conser- parecían juguetes de marfil. solicitaban para ser acar;vando en su siringa de cristal, todavía,"el · inaudito rit- ciad-as, las manos de un niño o de una mujer. Todas las
mo de las armonías siderales. Esto dicho, de lo único gradaciones de la blancnra en iofioitud de matices, coque se puede responder es de la buena fe de la transla- rrían por sus pétalos: el alabastro, la plata mate, las alas
ción Allá el ruiseñor sabrá si en la mala copia pe,mi- de los cisnes, e l esplendor de las perlas y la. seda de la
luoa, se mezclaban y coofundían en la nevada floración,
te que demoren las virtudes de su canto. En cuanto a
1.25

¡¡LESBIA!!
Especial para "El Mundo Ilustrado"
La puerta se abrió bru'scamente al tiempo que se escuchó un ruido provocado como por algún cuerpo que
caía. Era una mujer con aspecto de ébria o semi-loca.
el cabello sio peioar, los vestidos ea desórdeo y joven
aún. Se descubría sin embargo, a través de su desarreglo el sello de uoa bueoa ec.ucación. Me acerqué a ella
y entonces me dirigió una mirada profunda, triste, conmovedora.
Eter, más éter, balbuceó la infeliz y tomando una botella que llevaba, apuró aquel fatal líquido. Después, me
tendió la mano y dijo: "teogo aún otra moneda, dime la

a~uró el líquido 'ltte quedaba y salió gritando éter,
mi;entras vuelve e l amado .... éter . ... más éter. . . . . . ·
o o o
Sin ~uda que aq?el amado ingrato no volvió porque
poco_ t1ern_po despue; supe por la prensa que una desgraciada ¡oven que sólo pudo decir que se llamaba Lesbia y que vagaba µor las calles preguntando a todo el
muo?o por su amado, había sido internada a un manicomio.

~hora amigo mío, adivinarás que esta es la bistoria del
r e!1cano que ha despertado rnnto tu curiosidad. En aquella noche memorable para mí lo encontré bajo la mesa.
Tal vez en el momento en que la infeliz Jo besaba con
más vehemencia se desató la cadena que lo sostenía y
de ese modo pudo llegar a mis manos.

1

•

_¿Qu_e por q~é lo llevo siempre conmigo teniendo uoa
~1st~ria tao triste? iAy amigo mío! .... no lo preguot"s
1,1 mas ~onfórmate con_ saber que yo sufro y siento la
ausencia de t,Se amado 10grat~ como la misma joven de
aquella coche, que le llevo siempre conmigo con la esperaoza de encontrar al_ original del retrato que encierra y ofrecerle s1 es posible la mitad de mi vida a cambio de la _felicidad de mi amiga cuyo nombre está grabado aqut en la tapa "Lesbia."
i:\1íra_lo bien! /te sorpreode el retrato? ¡Ah! le conoces .• amigo mío! no pronuncies su nombre, no me agradana saberlo .... ~o que creía que era imaginado solame1;11e p~r aqut:d la ¡oven. pero .... ¿existe, amigo mío ?
,existe ? ,es posible que bajo la dulzura de unos ojos
tan apacibles se ocnl_te un corazón tan malo? ¡Oh! entonces guarda_ esta historia como un secreto, no la cuentes ouo~a, SI alguna Vt:Z le encuentras, dile solamente,
que ali.a !e¡os del bull1c10 de la ciudad, enferma de dolor, qu1za todavía en un manicomio o bajo una tumba
le espera "Lesbia."
•

r

CLOTILDE VILLEGAS LE.\L.

ventura"

En la casa contigua vivía un;i g itana que era v isitada
por mujeres de todas clases, aquella había equivocado
la puerta y de ese modo llegó hasta mi habitació n, confundiéndome con la gitana.
Dime la ventura, prosiguió mi descooocida, después
yo misma en tu presencia me echaré la baraja para que
digas si ya lo hago bien: empieza.
Me conmovió hondamenie aquella joven; el dolor que
se leía en su mirad&lt;1 me hiÍri sé_n tir por ella cariño, quizá una decepción la obligaba'·~_! vicio y había que perdooarla. Le torné la maod'que ·me tendió olorosa a eter
pero suave y delgada, pa(ecí:{ más bien que para apurar aquel líquido y bariijú ' las cartas para acariciar
dulcemente una fina aguja o "el marlíl de un pia~o. Dí
qué línea nueva aparece hóy.'l!'e dijo ¿ no hay ninguna
esperanza ? ¿volverá el amado; á quererme como ayer?
dime, dime pronto amiga, yo~11"6 cometí más crimen que
el de haberle qnerido tanto como él no imagiaa\)a ¿y por
eso me condena hoy tan severamente? ¡oh gitana! ¿volverá? .... ¿ vol verá?
Sí; le cootesté conmovida; volverá. la nueva línea
que aparece hoy en la mano lo indica pero es necesario que óo tomes más eter.
Sólo este, me dijo, jes tan poco ya! .... Aquí está la
moneda que me queda, ahora la baraja, prosigu ió, es
viernes día en que según tú, saldr? cierto lo que diga:
voy a empezar y sacó u oa baraja vieja que t.,ndió sobre la mesa ...... ,ves? la misma mujer de siempre cargada de oro, ese maldito oro que ha servido de imán al
corazón de mi amado. ¡Junto de ella él, .... le habl;,, le
mira ¡oh Dios mío! ¡la besa! ¿ves? éter, más éter. Has
mentido gitana, todos los viernes la baraja dice lo mismo, ..
siempre junto con ella, siempre .. . . siempre .... éter ....
más éter .... ¡no volverá! ..... .
La desesperación más cruel pareció apoderarse de
aquella i nfeliz a quien e l amor había conducido a uno
de los vicios más abominables. Barajó y arrojó varias
veces las cartas sobre la mesa, se cubrió el rostro con
la mano y lloró amargamente. El éter había logrado su
objeto y la infeliz sin conocimiento, hablaba en momen tos con desesperación, con ansia después, eu su mirarla
se leía el terrible sufrimiento de que era presa . . .. estaba loca. Quién sabe lo que sentía en aquellos momentos dentro de su cráneo, tal vez algo muy hondo, muy
terrible, pues hundienrlo sus delg;,dos y blancos rledos
eotre los cabellos se maltrató oerviosameute hasta arrancarse a lgunos y cayó al suelo sin sentido.
Cnando abrió los ojos era de noche y su primer impulso fué llevarse a los labios un relicario que llevaba al
cuello y que hasta entonces había permaoecido oculto;
lo besó con efusión, con ansia, con delirio, y mostrándomelo dijo: Es el amado, gitana. Contemplé aquel r etrato larro tiempo. ¿Quién era él? No importa, hombre como todos .. .. Me tomó la mano entre la suya que apretó nerviosamente, mientrns me decía ¿qué lees ea sus
sus ojos, g itana, ¿volverá? .• ,.¿volverá? Sí, le repetí;
volverá, sus ojos me lo dicen, ¡volverá! ....
Fué tan graode la alegría que se retrató en su ro~tro
que volvió a llevar a los labios el relicario que besó
profunda y apasionaaamente: sacó de nuevo su botella,

La Semana Santa -En el atrio del Calvario de
Ixtapalapa la mañana del Viernes Santo.
- i Sabes, Josefioa, que teogo un eso?
-,Un om? No me extraña, Margarita. ¡Eres
tan guapa! Pero, cuenta, mujer,. cuenta.
-Pues, chica, te advierto que mi oso es un
gran _tipo. Figúrate: alto, rubio, de ojos azules,
amplia frente , dorado y altanero bigotiJlo. Hay
algo en él que revela tristeza y eoergía. ¡Si vieras qué h~nda, qué tierna y qué triste es la mirada de m1 oso!
L e~!or, a tu perspicacia no ha ~scapado el aire
pensa.ivo d~ Marganta al terminar el retrato del
oso de lo~ o¡os azules. Mal negocio, lector; pero
muy ma,o, porque ya sabes que cuando una muchac~a se mete a psicólogo y descubre -ternuras
y tnstezas t:n el mirar de un pollo y -luego se
queda_ pe?s_a.11va: es que Cupido anda muy cerca.
Pero, 1ch1toa! oigamos la réplica de la morena
Josefioa:
-9ué suerte tienes, Margarita. Ya verás có•mo tu encadenas esa fiera.
-No_: no lo creas, que cuando se ha caído y
l":_verguenza de la caída ha cristalizado en un
h1Jo ......
Pero perdona, lector, que n o sigamos escuchando estas sabrosas coofülencias femeni les· ya
ves que un camarada importuno me toma del 'brazo y me lleva coosigo.

Esperando las "Tres caídas"

Para "El Mundo Ilustrado."
Margarita y Josefina son íntimas amigas. Sn amistad
se remonta a las épocas de su infancia, y desde entonc es a la fecha han dádose mutuas pruebas de devoción
y de cariño.
No hay secretos entre ellas. Placer tienen en confiarse sus amarguras, sus ilusiones, sus placeres; de tal modo se h.;n identificado, que puede afirmarse que en la
dualidad encantadora que ambas forman, hay una sola
alma repartida ea dos gentiles cuerpecitos.
Míralas, lector, cómo saleo juntitas del almacén en
que trabajan; cómo van de bracete entre el maremagnum de las calles capitolinas, comentando los incidenttes pequeños del día. Para las dos constitu}"e un placer
iufioito ir así tan juntitas, trotaodo con ágil paso rumbo
al lejano arrabal en que residen.
Acerquémonos a la par,,ja y escuchemos su charla,
que no por pecar de indiscretos hemos de quitar un so·
lú átomo de felicidad a estas dos criaturas; si lo contrario fuere, oo me atrevería a invitarte.
Bien. Ya -estamos tan cerca que podemos oír la cri,talina voz de Margarita que dice a su inseparal,le ami¡;a
coa tono medio se:rio, m~dio picaresco:

De rodillas a pagar la "manda."-Un gruro típico en la parroquia de Ixtapalapa.

�ll

Han pasado varios días. Nuevamente salen muy juntitas Margarita y Josefina del almacén en que trabajan
y emprenden la marcha con coqueto y alegre taconeo
rumbo a sus respectivas viviendas. Nuevamente te invito, lector, a que escuchemos la plática de las dos
amigas.
Es Margarita la que habla:
-Soy feliz, mi amada amiga. Guillnmo me ama con
toda la fuerza de su alma, y yo, te lo he dicho ya, le
adoro. iEs tan bueno, tan generoso! Le he contado mi
vida toda, sin ocultarle nada, nada .. . . ni mi afrentosa
caida .... ni la existencia de mi hijo ...... :
-iAy, hija; qué barbaridad has hecho! interrumpe
Josefina.
-No hay tal, responde impetuosamente Margarita.
Guillermo no es un hombre como todos. Cierto es que
le ví sufrir horriblemente cuando escuchó el re lato de
de mi vida; cierto que noté las sacudidas nerviosas de
su cuerpo; pero también es cierto que cuando yo esperaba oirle desatarse ea improperios, sólo abrió los labios para decir cosas muy dulces de olvido y de perdón. Nada: ¡que me quiere! ¡que yo le adoro! ¡que será
el padre de mi hijo! Soy feliz ..... ¡oh!. .. . . !soy tao
feliz!
-Guillermo, Guillermo ... . ·Y Guillermo. Nada me
dices de tu hermano que, según me anunciaste anoche,
habrá llegado hoy; d ice Josefina.
-Ea efec;to, hoy llegó; pero esta misma noche tiene
que salir incorporado a su batallón, que parte a combatir al zapatismo. Apenas tendré t iempo para presentarlo coa Guillermo, y por cierto que mi güero va a
llevar una sorpresa de l~s grandes, pues nada le he
anunciado de la llegada de mi hermano .....•
II I

•

'

Esta casa que aquí ves, lector paciente, es la vecindad ea que tienen sus hogar es Josefina y Margarita.
Las puertas de sus modestas habitaciones se encuentran frente a frente y sólo separadas por la angosta y
lóbrega calleja que dejan entre sí las dos galerías de
viviendas. Permite que yo sea tu Virgilio y que te conduzca a través del quinto círculo de este infierno q ue
en México 113.manos piadosamente casa de vecindad.
Por la puerta entreabierta de una vivienda veo una
modesta sala iluminada; allí está Margarita. iMirala!
reposa sentada en un pobrete sofá y abandona una de
sus manos entre las fuertes garras de un oficial, quien
ya supondrá~ tú que es su hermano. Charlan confiada
y calurosamente.
Resuenan pasos varoniles que rompen el pesado sile ncio de la calleja; una sombra avanza. Debe ser Guillermo; ocultémonos ea el hueco de esta puerta. Pero,
,qué silueta es esa que detiene al recién llegado y que
le hace entrar en la habitación frontera a la de Margarita? ,Será Josefina? Ella es; la he reconocido.
Pasan los minuto.; en medio de mortal silencio ....
E l hermano de Margarita consulta repetidas veces su
reloj. Ella parece inquieta, nerviosa. Al fin el militar
se levanta de su asiento, cálase el kepís, p réndese la
e,pada y abre de par en par la puerta .... Un estrecho
abrazo se dan los dos hermanos, resuena un beso y entre las sombras de la calleja desaparece la marcial figura del hermano que va presuroso a su batallón próximo a salir.
Minutos después sale de la vivienda de Josefina un
hombre; si no está ébrio lo parece, pues abandona la
calleja dando traspiés.
Vámonos, lector, que nuestra curiosidad nada tiene
ya que hacer en esta vecindad en que vegetan Josefina
y Margarita
IV
Margarita está enferma, Ha recibido una carta cruel
de Guillermo en que le dice que lo ha visto todo; en
que se llama a sí mismo idiota por haber creído que a
fuerza de amor podría salvarla. Carta atroz ea que la
insulta y que termina con estas o parecidas palabras:
"Te amé, te odiaba., te desprecio" .... . .
Josefina, la siempre fiel amiga, trata de calmar la insensata desesperación de la infeliz enamorada y le dice
mil y mil veces:
-Así son ellos, Margarita; todos son lo mismo: crueles y vanos.
Y yo, lector amigo, con profunda pena c¿nfieso, queda, muy quedamente:
iASI SON ELLAS!
México, Marzo 14 de 1913.
F. DE LA FUENTE.

No existe un fundamento legal, ni lógico ni político, ni moral, ni sociológico en que apoyar la razón, de
la sinrazón. para negarle a la más preciad'a mitad del
género humano, la mujer, el voto electoral.
El ú nico fundamento que existe, descansa, dentro de
un círculo medioeval y vicioso-en nuestro egoísmo
y en nuestra petulancia, que nos hace creer superiores
a la mujer, en estas cosas de jugar a la república o
a la monarquía.

Monumento que ostentó el altar Mayor del templo de San Felipe de Jesús el "Jueves Santo" del presente año.
Pedimos el concurso de la mujer, para todos los actos _q ue tiendan al prog reso y felicidad comunes, considerándola, entonces, como necesaria a la existencia
colect iva; empero, les concedemos el valor de lastre
social inútil, faltando así a los principios más elementales de la sociología contemporánea, al llegar al ejercicio de los derechos ¡: o líticos.
Negarle el voto a la mujer. nos parece un absurdo
sin justificación racional, puesto que, siendo el sufragio
una función pública, como lo es, no se comprende,
en buena lógica, como es posible que al analfabeto y al
inconsciente, incapaz de discurrir a propósito de la importancia del acto que realiza, con la libre emisión del
voto, se le conceda éste , y, a una mujer que posea títulos académicos o universitarios; que sea maestra de
escuela, modeladora de ciudadaooE, se le niega el de·
recho al voto, cuando lo habría de depositar, sin du
da alguna, con más alteza de miras y de principios, que
muchos de esos hombres q ue lo escamotean o lo venden, con una inconsciencia verdaderamente desconrnladora.
Por otra parte, si a la mujer alcanzan punitivamente las leyes; si está obligada a tributar, como el hombre, llegándose a despojarla de lo que posea pa1a que
pague lo que al estado, provincia o municipio le deba;
si paga contribución, repetimos, por ejercer industrias,
comercio, arte o profesión, lo mismo que por las propiedades que tenga, justo y muy equitativo es el que se
le conceda, cuando meaos el derecho de elegir a los
que han de exigirle parte de lo que posea, para el sostenimiento de ese estado, provincia o municipio.
l Cómo es posible que la mujer esté en derechos políticos a la altura del idiota, del loco y del encarcelado
criminal?
Rusia, la despótica y tiráoica Rusia, fué la primera
que. con Pedro el Grande y Catalina II, inició a
principios del siglo XVIII, un gran movimiento de réivindicacióo para la mujer.
Ese movimiento, emancipador, fué recogido, brillantemente, por las colonias inglesas y norte-americanas;

más tarde, propagado, con nuevas orientaciones, por
Erasmo, Rousseau, Furguot, Stuart-Mill y defendido
con la elocuencia de su verbo, por Condorcet en la
Convención Nacional francesa.
Desde entonces, las naciones que de progresistas se
precian, han ido concediéndole a la mujer más libertad
civil y política, adquiriendo coa e llo, más prestigios
sociales.
En muchos países tiene la mujer actualmente, voto en
las elecciones municipales, y es fama que su acción política es esencialmente moralizadora.
Nosotros pedimos también, para la mujer, el voto,
no tan solo para la vida municipal; sino para la prodncial y nacional, creyendo, firmemente, que su acción política ha de ser altamente beneficiosa para la
vida de la patria.
El día, pues, que la mujer pueda, como el hombre,
ejercer sus derechos politicos, ¡ah! ese día le daremos
un adiós de despedida a la Edad Media, y saludaremos,
sombrero en mano. a la civilización en toda su grandeza y a la Libertad, en todo su esplendor.

o

A. MONTO Y SERRANO.

La tribu de los indios orages es riqu1s1ma
Aunque sólo consta de r,ooo indh·iduos, tienen Pn la
cuenta corriente del Tesoro de Washington 53 millones de pesetas y poseen cerca de 6oo,ooo hectáreas
de terreno fértil en Oklahoma.
o o o
En la cárcel de Raugún "India" constituyen las ratas
tal plaga, que a los presos se les rebaja un día de prisión por cada rata que matan.

La sociedad "Empleados de Comercio," para festejar el vigésimo aniversario de su
fundación organizó una animada y simpática fiesta que se efectuó el domingo último en el
•
El programa de las festividades que abarcó todo el día, estuvo formado por una parte
oficial que se desarrolló por la mañana, y una familiar y rncial que tuvo su verificativo por
la tarde y la noche.
.
El programa de la ceremonia oficial fué el siguiente:
!.- Obertura por la orquesta típica Velázquez. 11.-Lectura del acta de la constitución
del centro por el secretario de la sociedad. 111.-Informe rendido ·por el presidente de la
corporación, correspondiente 21 período social de 19n a 19r3. IV.- Pieza de m úsica.-V,
- Discurso oficial por el socio activo del centro, señor licenciado Manuel Rivera Vázquez.
VI.-Lectura del acta de elecciones y toma de la protesta a l señor procurador del centro y
miembros electos de la junta directiva. VII,-Pieza de música. VIII.--Poesía alusiva r ecitada por su autor el señor Carlos Gaviño. IX.-Marcha , por la orquesta típica Velázquez.
Por la tarde el amplio jardín del tívoli se vió invadido por los niños que se entregaron
a las delicias del circo, la prestidigitación, las cucañas, etc., mientras que los jóvenes se en•.
!regaran al placer del baile y los mayores se extasiaban ante el contento de sus familiares.
La animación no decayó un solo momento en todo el día y los asistentes al agradable
festival guardarán de él un gratísimo recuerdo.
.
A él queremos contribuir con la publicación de J;;s fotografías que durante la fieita tomó nuestro fotógrafo,
tí voli del Eliseo.

Grupo de niños que asistieron al baile infantil del tín Ji. el.. dcmin!lo ¡.1arndo. Mesa directiva de la sociedad "Empleados de Comnc10, organizadores del
festival.-La Kerme~se.-Eo el circo.

�Cl

-

Ascendieron la escala,
desclavaron el cuerpo,
y en el santo sudario
con amor le envolvieron:
a la usanza de entonces
derramaron ungüentos
en las carnss de Cristo.
Y José y Nicodemo
le tomaron en brazos:
y llevándolo al hnerto
donde estaba el sepulcro
-primitivo y estrechocaminaban mny tristes,
caminaban muy lento
con el fardo divino.
Y en el blando silencio
de la noche se oían.
como asfixia de un eco,
el rumor de sus pasos
y el crujir de los huesos.
Levantaron la piedra,
colocaron el cuerpo;
y al cubrir el sepul ro
-primitivo y estrecholas mujeres y niños
del eséaso cortejo
~ilenciosos lloraban.
Y José y Nicodemo
caminando muy tristes,
con su escaso cortejo,
se cubrieron el rostro
y dejaron el huerto.
\

Los sayones cuidaban
el sepulcro, severos;
sin hablarse, sin verse,
como mármoles negros
que adornaran la cripta
del rabí nazareno:
pero vino el cansancio,
se filtró por sus nervios,
y a la hora del alba
derrotado su esfuerzo.
los soldados dormían.
Manahem, uno de ellos,
tuvo un sueño muy raro,
un magnífico sueño:
II
Vió una selva, la Selv.r de la Vida,

y en medio de la senda florecida
hierático, sereno,
y radiante de luz, al Nazareno
cun dulce tribulanza.
Y era toda la selva una esperanza ·
porque todo era fé; lus largos brazós
de todos los arbustos
se elevaban ansiosos, como justos
prodigando el amor de sus abrazos;
las flores, inclinadas,
observaban tranquilas
como abiertas pupilas
fijamente clavadas
en un punto cualquiera del paisaje,
destrozando su cáliz transparente
para _hacerlo surgir completamente
sobre el brusco desorden del follaje:
en lo alto, las floridas ramazones
agitaban sus largas cabelleras

como una multitud de centuriones
tremolando banderas:
y arrastrando sus cintas por el suelo
como la abnegación de un desconsuelo,
el agua tumultuosa
apretaba sus aros en la odiosa
esclavitud de los estrecho~ flancos
de las márgenes rudas
formadas con espaldas de barrancos
y con peñas agudas;
sombreadas por los árboles inmensos
de los bosques extensos
y tranquilos,
con las ramas enhiestas, como filos
de puntiagudas lanzas,
o más bien expresando sus anhelos,
cual una imploración hecha a los cielos
por una larga tropa de esperanzas.
III
Y el ansiado llegó; Jesús cumplía
la bienaventurada profecía
de la resurrección de entre los muertos;
y como en la ciudad de los suplicios,
cruzaba entre las palmas de los huertos
con hosanas de broncos precipicios.
Y se apagaron todos los rumores,
y se inclinaron todos los ramajes
para escuchar su voz: todas las flores
salieron al dintel de sus follajes
bruñidamente bellos
como finas cabezas entre cuellos
de tupidos encajes;
callaron el clamor de sus congojas
los sudarios de hojas,
el agua descendió como un bautizo
sobre el erial del suelo,
y en la selva se hizo
la magestad suprema del consuelo.
Y habló Jesús y dijo:
"Triste está mi alma hasta la muerte ....triste!
La túnica me viste
como una rosa mustia;
soy una flor de angustia
y estoy triste, muy triste.
Porque vengo del Reino de las Cruces;
porque soy luz de luces
y los ojos, rebeldes se han cerrado
por no mirar mi luz: soy la ternura
y en mis labios pusieron la amargura
de una esponja con hiel. He f)redicado
la humanidad en todo, y tengo heridas.
Soy el amor y están adoloridas
mis carnes sin pecado.
¡y Judas, el buen Judas, me ha salvado!

Vengan a mí los vientos sin aromas;
Vengan a mí los árboles hambrientos
de alimentar sus pomas;
vengan a mí las flores con sarmientos
y los valles y lomas
que se hallaren sedientos;
porque yo soy amor, y traigo ungüentos
para aliviar carcomas.
Que con mi voz, el viento habrá perfume
que la selva sahorne.

Y los árboles, flores
que embriagarán de olores.
Y el valle se henchirá. Y todo monte
dejará contemplar el horizonte
porque será abajado
a una línea común. Y así el collado.
Y el camino fragoso.
Todo será armonioso
cuando todo sea igual y humanitario:
las hojas cubrirán como un sudario
los árboles escuetos
y vestirán sus largos esqueletos
con el rico follaje
que hará sombra y frescura del paisaje.
Esta frescura alcanzatá a las flores
más distantes y solas
y en aquel desamparo en que han vivido
darán a cambio del frescor sentido
e l mejor perfumar de sus corolas.
Todo se fecundizará pródigamente:
el agua del torrente
bajará por el llano con su fino
chorrear; y en el camino
brotarán floraciones estupendas
que han de alfombrar las sendas
para el paso de un ,:nevo peregrino.
Nada será mezquino
y todo bueno
cuando todos se amen. Porque el ámor redime:
Yo soy el Redentor
y soy sublime
porque canto el Amor.
Sed como el sol, que todo lo ilumina
con claridades blondas.
Sed como el mar, que teje su cortina
con recíprocos besos de las ondas.
Cuando todos se amen, la armonía
será como encantada melodía
que llevarán los vientos
a todos los oídos.
Y serán redimidos
todos los irredentos.
iOh Amor! iOh santo Amor! Tiende los brazos
y vengan tus abrazos
como una redención.
iOh Amor! iOh santo Amor! .... Mírame; triste
está mi alma hasta la muerte .... triste!
La túnica me viste
como una rosa mustia.
Soy una flor de angustia
y estoy triste,
porque vengo del Reino de las Cruces!

t

•

•
Los señores gobernadores entrante y saliente, t:~trechándose la mano.-EI señor de La Barra
y las comisiones que lo felicitaron.

El Sr. Lic. de La Barra toma posesión del gobierno
del Estado de MéxiGO
El j~eves de la "Semana Mayor" protestó y tomó
pose~10n del _pnest? de gobernador del Estado de
México el senor Lic. don Francisco León de la Ba·
rra, se_cretario de Re laciones Exteriores del gabinete
del_ senor general H uerta, en medio del delirante entusiasmo de sus nuevos gobernados.
Las ~~ó~icas ~e !os enviados y representantes de
los p~nod1cos diarios, dan cuenta de las brillantes
festividades con que los habitantes de la ciudad de
Toluca manifestaron su contento por la designación
de_ su nuevo gobernador y la toma de posesión del
primer puesto administrativo de aquella entidad.
Todos los gr~mios y ~o:poraciones de la capital
del Estado enviaron com1s10nes, tanto a la estacióna_ saludar al señor de La Barra a su llegada a la
cmdad, como a la ceremonia de la protesta en el salón de la cámara de d iputados del Estado.
Después _de dicha ceremonia, el nuevo gobernante
fué obsequiad~ ~?n banquetes y recepciones, y en
todos ellos ;ec1b10 nuevas muestras del gran aprecio
e_n que le henen los que han encomendado sus des·
haos ?' su pericia administrativa, corrección y caballerosidad, cualidades que todos nos complacemos en
reconocer al señor de La Barra.
Indudablemente, el recuerdo de estas tiestas inaug:urales durará mucho en la memoria de los que asisheron a ellas, tanto por su suntuosidad como por la
a~ta significación que tienen para el Estado de Mé•

IV
Una brusca invasión de francas luces
alumbró la espesura
que la niebla embozaba con sus chales
y desgarró la altura
con el filo sutil de sus puñales.
Manahem despertó. Y aquellas luces
continuaban hiriendo su retina
con igual lucidez. Y entre la fina
•claridad de los huertos.
vió un cuerpo que ascendía
coronado de luz.
Jesús cumplía
la bienaventurada profecía
de la resurrección entre los muertos.
JOSE F. ELIZONDO.

XICO.

_¿1 señor Lic. de La Barra J la comisión de la escuela de Jurisprudencia de To!uca que le acompañó du·
rante su protest!.-El senor de La Barra y su antecernr Ing. Medina Garduño.-El señor de La Barra
y_sus acompanantes en la plataforma del tren asu llegada a. Toluca. Fots. Roqueñí y Pichardo de Toluca.

En esta plana hallarán n uestros lectores varias
fotografías como recuerdo de esta fausta ocasión.

�JNS1Cii'ITO
Por las seculares olmedas del parque, cúpulas vivas
henchidas de gorjeos, paseaba el veterano general las
rebeldes reliquias de un furibundo ataque de gota,
amenizado por los ferinos ramalazos de la ciática. Apoyábase en su bastón de ~aña de Indias con muletilla y
contera de oro, que ya pedía reposo en el asilo de una
vitrina, y al llegar junto a las ruinas de la capilla románica, evocada allí piedra por piedra para confusión
de arqueólogos futuros, detúvose contemplando algo que
rebullía en la arena del paseo, pulidamente barrido,
sembrado de lunares áureos.
Huésped era el inválido general de la condesita viuda
de los Volmires, cuyo difunto esposo, prócer artista,
babía trasladado a los jardines de su castillo de Pomares la vieja iglesia que en sus estados de Izarilla se desmoronaba roída por los siglos, joya de alto valor, apFisionado entre los concéntricos arcos de su severo pórtico, y los relieves un tantico livianos y e~catológicos, de
su famoso ábside, contemplados con picarescos guiños
por los escrutadores ojos de cien generaciones de cristianos. No quiso el finado conde restaurar la maravillosa joya arquitectónica, sino, simplemente, guardarla,
conservar!~, protegerla, alejándola de toda profanación;
y al erigirla de nuevo en el parque de Pomare~, ceñida
por la yedra, desmantelada y carcomida, aumentó la
serena belleza del templo humilde, permitiéndole conservar su aspecto ruinoso y venerable, pátina impresa
en sus seculares piedras por el cansado avahar del
aliento de los años
Allí se detuvo el rnarqu.;s, , istiendo su traje matinal

Señor Lic. don Antonio de la Peña y Reyes nuevo
Oficial Mayor de la Secretaría de Relaciones
con grado de Ministro Residente.

Es¡a,ecial para "El Mundo Ilustrado."
¡Mañana triste de mis amores!
Que entre tus nieblas tú me trajiste:
Penas muy hondas, cruentos dolores!
Caía la lluvia menudita y fina,
Y allá en la altura jugueteaba loca
La parda enamorada golondrina!
Mi rubia Virgencita, corno el cielo
También lloraba; al comprender mi enojo
Que lo engendraba mi furioso celo!
.¡Loco y torpe tenía yo el pensamiento!
Si acaso fué la causa mi torpeza
De tu hondo dolor y tu tristeza:
De rodillas imploro tu perdón;
Ya que tengo tao duro el corazón
Que nunca de lo que hago me arrepiento!
México, 30 de septiembre de

19 1 2 .

FRANCISCO SANCHEZ MARIN.

Los colores demasiado chillones, son los que más
agradan a los salvajes y a los niños. En cambio, las personas ilustradas gustan de to0&lt;,s suaves.
La mujer verdaderamente distinguida, no trata pues
-de llamar la atención de esta manera, y escoge, espe-cialmente para andar en la calle, tintas más adecuadas.
Una mujer vestida de blanco, inspira al hombre más
respeto; está como rodeada de una aureola, cuyo círculo, no se atreve él a franquear. ,
El color blanco, es el que mas gusta al hombre ver
en la mujer.
Es un color luminoso, sin ser llamativo.
El ropaje blanco tan celebrado por todos los poetas
del pasado siglo, sienta en toda edad.
Por lo menos, puede llevarle hasta el propio umbral
d e la vejez, y ni aún se puede criticar, Jo lleve una anc iana' siquiera sea para andar en casa.
Es el color símbolo de castidad, que igual viste en la
gentil doncella, que en la digna rna&lt;;lre de farnili_a, que
en la venerable anciana.

¡Qué poquita cosa sois las mujeres!
-iEhl ¡Alto ahí, caudillo victorioso, ganador de .... !
¿De cuántas batallas .... ? ¡Ya he perdido la cuenta ... . 1
-Mira, muñeca, yo sólo, no te diré que haya ganado
ninguna; pero yo con los rníos,imás de ciento! ¿ Looyes?
¡Más de ciento .... ! Y no me tires de la lengua ... . . .
-Bueno, pues corno usted ha declarado que yo lo
domino, que Jo subyugo, que Jo tsclavizo, resulta que yo,
tan poquita cosa, he dado jaquemate a todo un "vencedor de cien batallas .... " En ciento, ¿no ? ¿No ha dicho
usted en ciento .... ?
- i Marisabidilla!
- .... Y como contribución de guerra, condeno a la
plaza rendida a que no se marche hoy tampoco. ¡Se
quedará usted aquí, esclavizado, toda la semana!
-iEb, niña; que eso no vale .... iQue estoy muy atareado.....
- Sí, estudiando la vida y costumbres de las lagartijas de Pomares .... iAy, pobre animalito .... !
¡Si está inválido también, mi general!
-Esto es lo que miraba yo. Alguna piedra ha caído
sobre él, y ya Jo ves; mientras la cola se habrá quedado
por ahí "echando rnaldiciones"- corno dicen los chiquillos-, él. con sus patitas derrengadas, se agita aquí haciendo desesperados esfuerzos por huir, por escapar . ..
-Asust"-do por su glorioso bastón de usted de mariscal de Imperio.....
-Impulsado por el instinto, hija mía; por el espolean·
te instinto de conservación, superior a todo cálculo, a
todo deseo, todo empeño .... Es la vida, la que habla y
se rebela, y grita, y se defiende .... El ansia de Yivir :
·•Ja obligación" de vivir que combate en lucha abierta
con el dolor, con los ayes, con la muerte misma .... S i
yo te contara ..... .
- !Si yo te contara! ¡Si yo te contara! i Pues es claro
que me Jo contará usted! ¿No sabe usted que yo "me
perezco" por sus cuentos?
- No es esto cuento, precisamente.
- Mejor que mejor .... Aquí, en este banco .... , poé·
ticamente cobijados por este dosel de jazmines ... ¡Ajajá!
¿Va mejor esa patita ?
-Va mejor, zalamera, va mejor; siquiera para poder
huir de tí. ... ¡dominadora!
-Coleccionaré el piropo; recojo la flor, la coloco entre las hojas de mi álbum, cierro, la aplasto, coloco endma todo el peso de mi reconocimiento .... y pregunto:
¿Se trata . . .. ?
-De .... irni suicidio!
¡Pum ... ! Pero, general, por Dios, ¿cuándo se nos ha
suicidado usted? ¡¡Y sin avisar .... !!
-No, no; vayamos por partes, Ya te lo he dicho yo
con mi retintín .... No es que me haya suicidado yo ;
es a¡ue ......
- /Suicidó usted a otro?
- iHas dado en el clavo ?
-Y a usted la dará la academia con la badila en los
nudillos, el primer día que apronte usted por allá, señor
inmortal. .....
-Pero, hija mía, si no hay m,;ido de expresarlo Pn
otra forma .... ! Yo no maté, no :,.sesiné ... . "suicidé'
a un infeliz en medio de una carretera .... Iba yo con
Juan, en el "auto" de los Frontori ....

Sr, Lic. Salvador Urbina, nombrado agente del Ministerio Público adscrito a la procuraduría de
Justicia.
de blanca franela, ligero y confortable, y allí lo halló la
eondesita viuda, ataviada de blanco también, con airosa
falda de piqué, blusa de seda, zapato de hilo y graciosa
"canotiére" de paja de Italia. Traía en su mano una raqueta y la higiénica sesión de "sport" había encendido
las rosas de su rostro aniñado, ingenuo, adorable.
Acercóse con tácitos pasitos cautelosos al absorto general, sumido en sus investigaciones curiosas, y al ver
rápidamente qué era aquello que tanto llamaba la atención de su viejo deudo y amigo, adoptando un gesto y
una actitud cómicamente severos y petulantes, recitó,
blandiendo la raqueta, como si de la palmeta de un fie ro dómine se tratára:
"Vió en una huerta
dos lagartijas,
cierto curioso
naturalista" ....
- i No es eso, general ?....
Y estalló en áurea carcajada cristalina.
Sorprendido el nuevo Buffon, respondió a la bella
declamante :
- No, chiquilla, no ; no tan así; pues ni yo soy naturalista, ni este espléndido parque es una huerta precisamente, ni esto son dos lagartijas, sino una, y, si me
apuras un poco, ni una siquiera: un poquito más de media, escasa -como dice el chascarrillo.-Mira.
- /Asquito, general ?
- jNo," lonta! ¿Por qué ?
- i R epugnantito, marqués ?
- iPues no mires, ea .... ! Te Jo e xplicaré yo ....

-El de los 400 H-P. mal contados .... Adelante.
-El carromato aquel, modernísimo, en su tiempo,
que les ha dado tantos disgustos .... Hay días en los
-que parece que á todos sus caballos un gitano bellaco
les ha puesto perdigones en los oídos, y el día de autos ..... .
-El día del "auto" ..... .
-Sí, bien puedes llamarlo así; el día del auto era uno
~ie ellos. El armatoste de Frontori estaba imposible.
Ibamos por las pendientes de Fresneda, a buena mar-cha,, pues yo tenía prisa, y al doblar un recodo, en Jo
más alto de un repecho, al iniciarse una rápida bajada,
.a cien metros de nosotros vimos un hombre que ,caminaba en la misma dirección nuestra. Ya sabes Jo estre-cha que es la carretera en aquellos sitios; lo alto de los
taludes que la encajonan ...... El hombre caminaba
abstraído, zigzagutando un poco, con la cabeza inclinada sobre el pecho y las manos hundidas en los bolsillos de su pantalón, preocupado, fuera de este mundo...
lbamos a echarnos encima de él, íbamos :,. aplastarlo ..
Inútil fué tocar la bocina hasta destrozarla, inútil darle
-voces .... Aquel hombre debía de ser sordo como una
'tapia .... Avanzábamos, nos precipitábamos .... Probamos el freno, y, efectivamente, le da por funcionar, por
-andar premioso .... Y enton_ces, Juan, jugando el todo
por el todo. y en este todo nuestras vidas, se lanza por

Organización de la comitiva ciclista al pie del monumento de Carlos IV.
pués de examinarlo, dirigióse a mí, y medio en serio,
medio en broma, me dijo:
-Mi general, es usted quien ha matado a este hombre.
- /Yo?
-Ni más ni menos. Vea usted.
Y me enseñó un revólver y una carta hallados en uno
de los bolsillos del muerto. La carta era la consab ida
súplica: "Señor juez. No se culpe a nadie de mi muerte" .... firma y fecha: la del día, la del mismo dia aquel,
cuya mañana transcurría aún.
- Este infeliz ha salido de su casa dispuesto a quitarse la vida .... Perturbado por este negro pensamiento,
absorto, fuera del plano de este mundo, no se percató
de q ue la muerte galopaba hacia él, libertadora, y al
verla pasar a su lado, rauda, "inevitable," el instinto de
conservación, despertando despavorido, le ha causado
una conmoción tan honda, tan intensa, que ha hecho innecesario el empleo del revólver. . . . Como el ser
más enamorado de la vida, este desventurado ha muerto "de miedo a la muerte" , a la muerte, a quien él iba
a buscar animoso y decidido. . . . A este hombre, mi general, "lo ha suicidado usted! ...... "
VICENTE DIEZ DE TEJADA.

Los ciclistas listos para partir.
entre el hombre y la cuneta echando venablos. . . . . • A
pesar de la rapidez del instante, pude ver cómo el boro
bre, al sentir el auto encima, dió un violentisimo salto
&lt;le costado, sin que el carruaje Jo tocase, y, como si éste Je hubiera dado un topetazo, salió despedido del camino y cayó como un fardo al pie de un bardal, a un
fado de la carretera.
Al terminar la pendiente, detuvimos el coche y retro-cedimos para cerciorarnos de que ningún mal habíamos
-causado a aquel mentecato.... Tendido estaba en tie,rra, donde yo había visto que caía .... Llegamos á él,
Jo llamamos, lo zarandeamos ... . estaba muerto ....
- / Muerto?
- iMuerto .. ! No me engaño yo en estas cosas .... Le
reconocimos someramente .... ; nada, ni una rozadura,
ni un golpe .... ¡y muerto .. ! Aquello era espantoso.
'Tornamos a Fresneda; dí cuenta al juez de lo ocurrido
y en el mismo auto condujimos al Juzgado al Jugar de
la catástrofe ....
Registraron al difunto y los documentos que encima
llevaba corroboraron la declaración de los alguaciles,
-que al punto lo reconocieron: un desventurado vecino
&lt;le J, resneda, presa de una terrible enfermedad, cróni•Ca, incurable ....
Algo entregó uno de los alguaciles al juez; y éste, des-

E n " posse."

EXCURSION

Señor general c'on Arr.oldo Casso López ascendido
a general de Brigada recientemente.

Rumbo a l "Cristo."

AL "CRISTO"

Los clubs ciclistas de la ca pital organiza ron el domingo pasado una exc ursión a la hacienda del "Cristo" para ofre cer sus respetos al señor general don Félix Díaz,
jefe de la re volución pasada, quien reside habitualmente en dicha hacienda, como se sa be.
A las sie te de la maña na del citado día, los miembros
de la excursión se reunieron al pie · de la estatua d~
Carlos IV, en la plaza de la Reforma, y poco después
emprend ieron el viaje a la finca de campo.
D esgracia damente los ciclistas no pudieron cumplir
con su pro pósito, pues el señor general Díaz tuvo q ue
asistir el domingo a l ba nquete ofrecido al señor general
Blanquet, del que damos cuenta en otra parte, y no r,udo recibir el saludo de los "sportme n;" pero si desde el
punto de vista social la excursión se puede decir que
fra casó, desde el deportivo fué todo un gran éxito, y
como tal debe consignarse e n los anales del ciclismo.

�TEATRO MEXICANO.-"MAMA."

El estreno de la preciosa comedia de Martinez Sierra titulada "Mamá" fué un completo éxito, un triunfo
en toda la línea, pasando el público boras deliciosas gozando de una obra escrita galanamente, con delicados
pensamientos y con un fondo de bella moral.
Por el argumento de "Mamá" que dí en mi crónica
anterior, habrán visto los lectores que se trata del triunfo del cariño materno sobre las realidades de la vida,
sobre la manera de comprender la existencia de aquel
rico fabricante, que, como todos los que amasan capitales, se figuran que la dicha y la honra está en el voluminoso libro de Caja. La comedia es altamente teatral
en su conjunto; puede que en el segundo acto se diluya
algo el asunto, quizás la misma sencillez de la fábula
perjudique el interés, pero de ahi a decir que tan linda
comedia no es teatral, comn alguien ha dicho, hay una
diferencia enorme, que solo se salva teniendo un concepto muy raro del teatro.
La interpretación fué muy acertada por parte de todos en general. María Luisa Villegas estuvo admirable
de naturalidad, de intención y de ternura en el acto
. primero. En el final del segundo tuvo frases muy bien
dichas, e igualmente en la escena con su esposo, cuand o resalta con el arte supremo del autor toda la psicología de la obra:
Muy bien Emilia del Castillo, que supo imprimir al
personaje de "Cecilia" la delicadeza, el áogel, el puro
matiz de la niña que hace poco salió del colegio y siente por vez primera la caricia del amor en su alma virginal. En la escena con el cínico seductor estuvo a muy
buena altura, y cuando sabe que el mismo hombre también habló de amores a su madre, a "Mercedes", dijo
con inspiración aquellas frases, reveladoras de terrible
desengaño.
Joaquín Coss luchó y triunfó con el desairado papel
de marido desconocedor del mundo y supo darle el matiz verdadero a un tipo de por sí incoloro y nada sugestivo. Mutio bien. sobre todo en las escenas de pasión,
aunque pecando de cierta monotonía en las mismas, y
no debe seducirrn igualmente a una casada que a una
casi colegiala. Cervantes, perfectamente en el viejo
mundano, calavera, que hace de la noche vida, que sufre las groserías de su yerno con cierta filosofía de buen
tono. Fué muy aplaudido el vetei;ano actor.

do sobre sí la atención, destaquen las bellezas inmortales y cubran con su autoridad los pasajes que repugnan
a las modernas tendencias y procedimientos del drama
lírico.
¡Qué de artistas evoca mi memoria al tratarse de interpretar "La Africana." En tiempos no muy lejanos el
colosal Gayarre, aquel tenor sin segundo en los anales
del mundo lirico. Con anterioridad Tamagno, oído en
México y del que nada tengo que decir, puesto que se
le conoció aquí. Y en fin, épocas muy remotas, por la
Fricci, Steger, Giraldoni padre y Medini, un cuarteto
sublime, según asegura crónica que relata el estreno de
la ópera de que me ocupo en la Scala de Milán ¡Qué
estreno tan desgraciado! El día a que me refiero-cuenta la cronica mencionada-que era el 19 de Mayo de
1866 el público se aglomeró en las puertas del paraíso y
de ta platea varias horas antes 'que empezase el espectáculo.
Varios trajeron sillas plegadizas para sentarse en la
calle, durante el tiempo interminable de espera, y muchos pensábamos todavía traer con nosotros el almuerzo
y una botella de vino: la plaza de la Scala se había convertido entonces en un espacioso "salón comedor."
El espectáculo, segun las costumbres de aquellos tiempos, empezaba a las 7.30 p. m. y
terminaba al dar la media noche.
i Seis horas precisas de permanencia en el teatro! Aquel público gastó bien su dinero .... Pero
el ~xito no fué igual a la expectativa.
El preludio del primer acto
tuvo un gran suceso; pero G iraldoni fué herido de una imprevista depresión de voz.
El segundo acto fué todavía
aplaudido, pero el tercero, para
el que era inmensa la expectativa debiéndose ver en la escena
el buque, a causa del infeliz re!;ultado de los mecanismos, obtuvo un suceso de desilución.
También el tenor Steger, como
Giraldoni, en el cuarto acto sufrió una depresión de voz; los
coros, además, desentonaron bastante, la orquesta tocó con desgano.
El crítico Cielo Arrighi, que
más tarde fué el fundador del
teatro dialéctico milanés, dijo
cosas tremendas del espectáculo
y de la ópera, provocando vivísimas polémicas en pro y en con-

tra de "La Africana." Felipe Filippi la sostuvo a más:
no poder, otros reputados periodistas, León Fortis en el
"f'ungolo," José Rodani en la "Gazzetta di Milano,"
rompieron lanzas contra el "ultramontanismo musical"
(iqué escribirían ahora después de la aparición de los.
Strauss, de la Debussy, de los Charpentier, de los Wagner, etc !) y en favor del arte indígena.
Sin embargo, la ópera quedó en el repertorio por varias temporadas consecutivas, y el público se entusiasmé&gt;
por el final primero, por el dúo de amor del cuarto acto, y por los famosos diez y seis compases del quinto
acto.
"La Africana" es de las óperas que en México apenas se conocía por la generación presente y por tal motivo la Compañía que actúa en el Colón merece ser elogiada por haberla puesto para presentación de parte delos artistas.
No he de ser, por tanto, exigente en el juicio que hede emitir sobre la interpretación de la partitura de Meyerbeer que, en conjunto obtuvo aplausos. Mlle. Therry
hizo una "Selika" muy buena. Su voz de timbre muy
dulce, extensa, de volumen igual, se presta a los papeles.
dramáticos, y por tal motivo fué muy celebrada la manera como cantó todo el acto segundo y la brillantez;
que dió al dúo del acto cuarto, esa página musical vibrante, melodiosa como grito del alma enamorada e impregnada de un ambiente exótico admirable. Como artis-

Teatro Mexicaoo.- "Mamá."-Una
escena del acto III.- Señorita del
Castillo y señor M utio.

Teatro' Mexicano.-"Mamá." -Una
escena del acto II -Señorita del
Castillo y señor Barreiro.

TEATRO COLON.-"LA AFRlCANA"

No, no está vieja la hermosa partitura de Meyerbeer,
a pesar de ser la más desigual de todas, pues los arregladores combinaron con poco tino las cuatro orquestaciones que había compuesto para el disparatado libreto de Barbier y Carré.
Yo quisiera convencer a los que se empeñan en expedir la papeleta de defunción al repertorio meyerbeeriano, de que las obrAS principales, salvo ''La Africana,"
cuya representación póstuma tuvo lugar el año 1865, se
~trenaron en el primer tercio del siglo pasado, y, por
consiguiente, vale la pena de meditar si debemos rechazarlas por malas o por anticuadas.
Si el propio Meyerbeer retrasó el estreno de "El Profeta," y no consiguió ver representada "La Africana,"
precisamente porque no encontraba artistas dotados
de las extraordinarias facultades y de las especiales
condiciones de voz y de estudio que su música requiere,
no es extraño que hoy, convencidos todos (yo no lo estoy) de que los cantantes escasean, debamos limitarnos
a escuchar, con el respeto natural, distinguiendo de
épocas y procedimientos, éstas que antaño se consideraron obras maestras y hogaño sólo deben ser representadas con repartos de autoridad indiscutible que. atrayen-

oicas mi opinión modesta por ser
mía, pero razonada en cootra de la
referida partitura. Véamos ahora algo de su interpretación.
Mlle Carpentier hermosa si las
hay, sujestiva como pocas, escultural entre sus téoues velos de gasa,
obtuvo más triunfe, con la plasticidad de su belleza, que con la frescura de su voz. No obstante supo
dar mt1cha expresión a las frases salientes de la partitura: "Yo soy Tahis, el ídolo frágil que viene por la
vez última a sentarse en tu mesa enflorada. Mañana va no seré para tí
sino un nombre ...... sólo un nombre." A lo que replica "Athenael"
con voz severa: "¡No, no! ...... Yo
aborrezco vuestras falsas embriagueces .... No, no .... aquí sello mis labios. Pero a tu palacio iré yo mismo oh pecadora. a llevarte la salvación y estoy seguro de Vencer al infierno al triunfar sobre tí."

"primissimo cartello." Su voz fresca, bien manejada, extensa, se mostró en la plenitud de su arte, por
cuya razóo desde su salida en el acto primero, hasta el final de la ópera el público le prodigó ovaciones.
La caoción de "Adamastor" en el
actc tercero la oímos perfectamente
interpretada, y en el cuarto, cuando
vacila ante el juramento que ha de
hacer. veocido por el amor ioteoso
que profesa a "Selika," supo expresar sus vacilaciones con un fur:&gt;r y
una intensidad dramática, que produjo gran efecto en el público.
Siempre ha sido el personaje de
"Vasco de Gama" un gran escollo para los tenores de manera que había
viva curiosidad por ofr a M Affre
en el personaje del navegante por·
tugués, y la verdad es que no defraudó las esperanzas del público.
Caotó bien el primer acto y lo mis-

Teatro Arbeu.- Enriqueta Sala, la noche desu presentación en "El Conde de Luxemburgo."
ta nada dejó que desear, demostrando que posee mucho teatro y que se personifica con el
personaje.
La "Inés" que interpretó Mlle. Charpeotier
fué discreta nada más, conociéndose que la tesitura de su voz no es precifamente muy apropósito para esta parte de la ópera de Meyerbeer. No obstante, en el famoso "septimino"·
del acto segundo compartió los aplausos con,
los demás cantantes.
Teatro Arbeu. La Peral y Pareva en El Conde de Luxemburgo
El barítono Montano hizo un ".'folusko" de-

roo el segundo luciendo sus cotas
redondas y sonoras en el "septimino" del segundo. Y, donde lució todo su mérito, fué en el acto cuarto
en la romanza famosa "¡Oh paradiso .... !" que cantó eon arte suma
filando las notas con delicadeza sentimental, y dando profunda expresión a todo el recitado. El tenor de
que me ocupo posee excelentes facultades, y por tal motivo no es de
extrañar que el público lo aplaudiera con entusiasmo, como igualmente
ha de hacerlo en "Aida'' y en "Los
Hugonotes" óperas que canta como
uo verdadero maestro.
El resto de la interpretación de
'·La Africaoa"sepresta a pocas alabanzas, ni el co,o del acto primero
resultó con tan poca gente, ni el ves· ·
tuario de aquellos indios con botas
americanas produjeron sino risa, ni
el abanico "japonés" con el que
"Selika" refresca la cara de "Vasco" dorrr.ido, resulta, oí en fio, ¿ a
qué seguir? todo ello, sólo críticas
acerbas merece.

Y así en toda la ópera la hechicera cantante nos sedujo no dejando
apenas que se oyera el juicio severo que nos advirtió la hermosura de
un sol que se pvne ya como cantante, en los horizontes del arte.
En cambio radiante, luminoso, potente, en todo el vigor de sus facultades triunfó el barítono Montano
interpretando la parte .de "Athenael" de uoa manera irreprochable.
En las escenas culminantes, ~upo
dar al tipo, toda la unción mística,
toda la penitenc:ia, valga la frase,
con la cual consigue la victoria del
bien sobre el vicio. Largo sería seguir al notable cantante en todas las
escenas que fueron premiadas con
aplausos contínuos; baste decir que
su voz fresca, dulce, perfectamente
manejada, sólo alabanzas merece.
Los demás intérpretes cumplieron
bien, sin que nada notable tenga que
· señalar el cronista, y las bailarinas
también recrearon nuestra vista.
¡Qué lástima que no salgan vestidas
con trajes de la época!

ººº
No tiene en -Méxic~ grandes partidarios la ópera "Thais" del maestro Massanet y ya en otra ocasión,
hace años expuse en uoa de mis eró-

Teatro Mexicaoo.-"Mamá."-Una escena del acto 111.-Señorita María Luisa Villegas
y señor Coss.-Teatro Arbeu.-Josefina Peral en " Geisha."-Teatro ::\lexicaoo."Mamá."-Uaa escena del acto IIL- Señorita María Luisa Villegas y señor
Mutio.

LUISmE LARRODER.

�trara con tal que fuera biieno y decente. Ahora se le
presentaba una ocasión y era horrible desaprovecharla.
El seguía estudiando el p rocedimiento más eficaz de
comunicarse con ella que cada minuto le parecía más
inasequible.
Al llegar la noche ella todavía permanecía en el balcón y él logró divisar a uo mensajero. Por u n peso le
llevó aquel papel portador de tantas emociones. Ella lo
recibió temblando. Contestó otorgándole la entrevista
que le pidió, al día siguiente, frente a una tienda de
modas.

El Tango Brasileño

•

El"baile se impone a hora más
que ouoca; el baile triunfa por
todas partes, y si leemos las descripciones de la vid&amp;. alegre de
París, de Londres, de Nueva
York, de Madrid, etc., etc., nos
encontraremos coo que al café
cantante, ha sucedido el café,
danzante.
A las palabras generalmente imbéciles de a lgún cantante ebrio,
que grita coplas obscenas e n uoa
taberna nocturna, ha sucedido la
danza, esa poesía muda como decía a ntes el v iejo g riego S imóoi·
d es. No hay a hora un sólo "restaurant" de París, desde el ¡nás
e legante hasta•el último sitio donde es permitido cenar, si uno se
respeta, que no tengan sus danzantes. Son españolas eo su mayor parte.¿ No es España e l país
por excelencia de la danza?
Se cena y se bebe champaña,
mientras que jóvenes y lindas
muchachas, con corpiño escarlata salpicado de lentejuelas que
1..s asemeja a insectos deslumbrantes, danzan fandangos o seguidillas. Después, como hay un
contagio de la danza, muy pron,
to los concurrentes suceden a la
compañía del establecimiento.
Y se ve a mujeres elegantes
valsar, y danzar el tango brasileño, que no se precisamente si se
bailará e n el Brasil, pero es un
hecho que con este nombre se
conoce por toda Europa.
De todos modos, el tango sólo,
o a dos, hace furor en este momento. Se ha visto hace algún
tiempo instalarse en París, profesores de tango. Tienen muchos discípulos y están en camino .de hacer fortuna. Esto durará
hasta que una nueva danza, haya
destronado al tango.
¿No ha habido un tiempo eu
que el "cake walk" el pobre "cake walk" tan olvidado hoy, hada
furor? Se bailaba en el teatro y
eo los salones. Está d ifunto ahora el "c:,.ke walk." Era divertido,
sin embargo, y casi simbólico.
Los filósofos, en efecto, con sólo
ver divertirse la gente, juzgan
las c ualidades o los vicios de una
raza.
"¡Cuántas cosas en un minué!"
decía e l danzante Marce!. iQué
e nseñanzas no había en esa "nigger dance!" El "cake walk," en
cierto momento, hace siete u ocho
a ños, se había convertido en la
" locura del día," como -se decía
del vals en tiempo del Directorio,
Y como lo exótico arrastra t ras
de sí muchos entusiastas. de ahí
que el baile a que nos referimos,
o btenga un éxito completo. No
es feo, en verdad: por las figuras
que presentamos comprenderán
nuestros lectores, que reune finura, gracia, a rte y delicada e legancia. Quizás no sea a propósito
para los grandes escenarios donde triunfaron la Essler, la Montes, la Nena, la Rosita Mauri, y
hoy soo adip.iradas la Taglioni" y la Merode, pero en los
salo~es, .º en los pequeños teatros de los espectáculos
a l aire hbre, e l Tango Brasileño, es un descubrimiento
más bello, que otras danzas d e estos ú ltimos años, que
.al descoco unían la fealdad, la carencia absoluta de estética.
Este vals a la moda no exige preparaciones especiales, no h ay torrentes de fuego, ni luces fuertes de bengala, no se descalzan los pies al estilo de la Duncan,
cuyas danzas acaban de ser prohibidas eo Alemania, sino que alardeando de corrección aristocrática, y al compás de una d ulce inelodía e l cuerpo se mueve con pi·
ruetas muy bellas, la pareja se desliza en giros veloces,
y la m ezcla de tango voluptuoso y de vals caballeresco,
nos seduce y encanta.
El vals a la moda pronto ha de venir a México, e l
c uerpo ductil y a rrogante de la mexicana se p resta para esta danza, tan sutil, tan ligera, tan llena de ensueños en sus vueltas rapidísimas.

o o o
Se conocieron, se desengañaron. Para ella resuJtó él
un truhán de siete suelas. Para é l,era e lla un poco cursi y sumamente interesada.
Apenas se habían hablado d urante ua mes y ya t rataban de buscar un pretexto para romper sus relaciones.
A los padres de la chica les costó un disgusto. No h abí_:1
modo de solucionar ni de resolver el problei:na. El siguió solo y ttiste sin apartarse del celibato en que su
suerte le colocaba para "in eternum."

o o o

Mesa de honor en el banquete ofrecido el domingo p~sado a l General Blaoquet con motivo de su ascenso a
divisiona rio.

f

Los a rtistas que se presentan en
esta página bailando el Tango
B rasileño son Mlle. Arlette Dor•
gére y M. Duque. Ambos de g rao
fama e n París, presentan las div~rsas actitudes, de baile tao g rac ioso y que en la actualidad es
la moda en los salones del mundo e legante.

Como nave batida por el viento
Luchando sin cesar por el destino,
S igo incierto y sin rumbo mi camino
B uscando la quietud que ya no encuentro.

Nervioso_. esbelto, la a ctitud apuesta,
fin? pluma¡e y tornasol golilla,
all!vo como un rey de horca y cuchilla
e l noble gallo a combatir se apresta.

La vida sin a mor, es cruel tormento
Se torna por amor el S er d ivino
'
E n un hombre mortal que a l mundo vino
Tan solo .por salvar a l irredento.

Llega el rival, y su arrogante c resta
- que nunca el miedo en e l combate humillaorgulloso levanta; m ientras b rilla
curva navaja e ntre sus patas puesta.

Ojalá en tu alma se despierte
Ese a mor inmortal fuente de vida,
Amor que torne en p róspera mi suerte

Mír~se de hito en hito los campeones,
y esgrimen con furor sus espolones
hasta que alg uno a su enemigo h iere ;

Y me devuelva la quietud perdida,
Amor que desafiando hasta la muerte
Sea baluarte de paz apetecida.
HECTOR NUMA JEULLU,

porque de p ronto, en púrpura teñido,
a u~o de ellos se vé, que, a l fin vencido,
vacila, canta, se desploma . .. . y muere.
R AUL A ESTEVA.

SAJERO§

N o era lírico; era soifador, por exceso de honestidad
y de buenos sentimientos. Nacido de nobles quedó huérfano a los qui nce años. A los veinte estaba a rruinado y
emigró de su patria como quien va a dar un paseo, en
p rimera de un buque alemán que hacía su viaje inaugural coo la p roa empavesada, luciente y magnífico.
C uando el joven viajero llegó a Buenos Aires se instaló en u n hotel.
·
Rápidamente encontró colocación en u na casa introductora de vinos. Escribía a máquina, cobraba y llevaba
los libros.
Por espacio de un año su existencia se deslizó p láci·
damente, sin otros quebrantos que los d el trabajo tan
poco halagador y llevadero. S in embargo, lo soportó, lo
sufrió, fué mártir, fué casi héroe.
Con p rofueda melancolía recordaba sus correrías por
Europa, lleno de brillantez mundana.
El aventurero regocijante se había convertido en mo&lt;iesto oficinista, sin a mbiciones ni envidias.
Un domingo por la tarde, caminando por la calle de
J uncal al llegar frente a un balcón, se fijó en una s:ñorita que jugaba tras los cristales con varios perritos sobre u n diván. Pensó en aquellas mujeres que había conocido e n París, mujeres de pecado; en aquellas q ue había conocido e n Escocia, como abadesas t ristes; en aquellas de Italia maternales y alegres, siempre frescas como
rosas de amor en e l hogar, bajo e l dombo azul del c ielo
latino. Pensó en hallar una mujer con perritos o sin
e llos que le comprendiera y le subyugara, que fuera para su alma un consuelo y para su pecho uná pasión. Se
casaría. Amaría por primera vez con locura.
Por la noche, en la soledad de su cuarto, volvió a filosofar sobre su destino.
Se arrepintió de haber pensado tanto aquella tarde en
tas mujeres. Ninguna merecía la pena de ser querida.
Todas eran egoístas y engañadoras. Los santos padres
q:ie tanto abominaban de ellas, tenían razón.
La ¡:nujer e ra, según no sé qué escritor, enemiga de
lo~ fuertes.
¿Qué fué de Fulana que engañó a su esposo y huyó,
dejando una huella de dolor y de sangre? /Qué fué de
Menganita y de Zutaoita coque tue!as y cursis cuyo afán
de denigra r a las coristas de opereta adquiría aspectos
de emulación ?
La mujer de casa modesta y callada, la mujer ideal
i nteligen te y laboriosa, no existía; todas se pirraban por
los t ra pos, por las joyas. por la vanidad, por la seduc·
&lt;:ión. Eran monstruos en figura de ángeles; e ran demonios vestidos de terciope lo, eran fieras que bajo la farsa
de su gracilidad y belleza, escondían. a la muerte.
B enítez, con estas ideas, no podía dormir. Bajó a la
bodega, tomó anís, cogoac, y se emborrachó. Ante la última copa , lloró amargamente. La bestia e ra él y no
aquellos perritos ni aquellla señorita que al pasar había
vuelto la cabeza, mirándole sonriente y dulce.

pecios de una distim ión y r iqueza demasiado encumbradas, a donde jamás la voluntad de un pobre oficinista
podría subir. Una medalla de oro '•signe" Vernoo flotaba sobre su pecho ebúrneo. Rubios eran sus cabellos,
verdes y grandes sus ojos que se paseaban indiferentes
a lo largo de la calle sin posarse en él. iQué hermoso
llegar a ella, amarla y merecer su amor! ¡ Cómo sería su
nombre ? ¿María? ¡ Esther ? /Carlota ? ¿Amparo ? Amparo
era el nombre q ue más le gustaba porque lo que significaba se identificaba con la aspiración suprema de su espíritu.
La mamá de la muchacha dijo desde adentro:
-Entra, Petronila. Estás llamando la atención de la
vecindad.
E lla, de mala gana, volvió al comedor y se puso a coser nerviosa.
Petronila tenía diez hermanos y sus padres se d edicaban a negocios de aceites.
Uno de los chicos advirtió que Petronila "afilaba." El
padre preguntó con quién y a instancias de la mamá sa·
lió al balcón a ver al oficinista. Les pareció buen tipo.
Todos empezaron a echar proyectos. ¡Qué dicha si la
chica se casara! Hacía falta p rocurarlo para ir quedándose en casa más reducidos, pues la carestía de la v ida
la iba haciendo imposible.
La mamá agregó que el oficinista miraba mucho a Petronila y que ésta con disimulo estaba en el deber de
corresponderle.
Obligároola a que saliera al balcó n otra vez. Así lo
hizo reparando en que su admiradcr escribía una tarje·
ta y se la mostraba. Ella aparentaba indifereacia absoluta y e n e l fondo de su corazón sentía no poder bajar
a buscarla. Deseaba casarse con el primero que encon-

Llegó fin de año. Ambos volvieron a encontrarse la
noche d el 31 de Diciembre en Palermo. Paseaban por
la avenida de las Acacias oyendo músicas y tomando e l
fresco de la noche. Pasaron el uno junto al otro y no
se a percibieron. Ambos iban pensando en que aquel
año había sido muy adverso, y en que quizás e l Año
Nuevo f uera para sus esperanzas más grato. Iban abu·
rridos.
A las doce de la noch e debían estar en la cama para
levantarse temprano al día siguiente y trabajar. ¡Ni siquiera habían comido aquella Navicad los magníffcos
panes obscurecidos con pasas las anchas cortezas! Sus
tortas estaban amasadas con t ristezas y desilusiones.
No les había tocado la lotería y el árbol, constelado
de globos de vidrio dorado y azul, era para ellos de incomprensible simbolismo.
A esperar otra vez, a esperar siempre ... . . .
J. E. BARANDA IC AZA.

Para "El Mundo Ilustrado."
De pie en el herrumbroso barand a l·
Te vi silente, triste y descreída
Llorando los p laceres de la vida
Que huyeron con el fuerte vendaval.
No comprendo tus penas de mortal
Ni tu gárrula de ave fugitiva;
Tal vez sufras, angé lica cautiva,
La herida de un beso c riminal.
En tus ojos de virgen ca ndorosa
Se dibuja la inmensa lejanía;
Dime: ¿por qué esa calma m isteriosa
Aumenta tu enfermiza fantasía ?
- Porque sufro cual Marta Dolorosa
L a fiebre de una pérfida agonía.
LAURO G . CALOCA.

o o o
Al domingo siguiente, volvió a encontra rse, frente a
-su balcó n.
•
La vió vestida de blanco y se quedó mirándo la en la
esquina. Le pareció hermosa. Bajo el sol de la tarde
estiva l surgía de entre un marco verdoso de hiedra.
Pasión -hiedra sería su pasión si pudiera cooocr-rla. Pe·
.:o tanta felicidad le parecía irrealizable. E lla tenia as·

'

Jefes y oficiales del ejército que asistieron al b a nquete ofrecido el domingo último al gene ral Blaoquet.

•

�Poh1ca1r~ a ate$ d® ser

xima el día II de Febrero : ahora se va acercando a la
Tierra, y alcanzará su mayor brillo el sábado 22 de
Marzo. La fase más brillante de Venus corresponde a
la posición en que el planeta dista 39º y medio del Sol.
Esto ocurre 36 días antes y después de su conjunción
inferior.
Es tan grande el brillo de Venus que eo mochas ocasiones el planeta es visible a la simple vista, en pleno
día, a pesar del fulgor del Sol. Se .refiere que Eneas
en su viaje de Troya a Italia veía constantemente a este planeta a pesar de la presencia del Sol.
Eo el año de r794 cuando el General Boo~.parte se
dirigía al palacio de Luxemburgo, notó con sorpresa
que el pueblo veía al cielo en lugar de mirarlo a él.
Preguntó qué miraba la gente y le dijeron que uoa bri. liante "estrella" que se podía distinguir con toda facilidad al medio día. Era el planeta Venus.
En el invierno de 1908 observé muchas veces el planeta Venus a las dos de la tarde cuando cruzaba el meridiano, y con el telescopio podía yo apreciar su fase
característica. En el mes de Enero de 19ro, en muchos
puntos de la República Mexicana, la gente se detenía
en las calles para ver al hermoso planeta, a las 3 de la
tarde. La luz del Sol no impedía ver a Veoi.s; tan gran-

.Prresid®nte

•

No se puede negar que cuando uo hombre llega a la
cúspide social, eo cualquiera de las manifestaciones de
la vida, hay cierto deseo de saber lo que era antes, como si investigando ese pasado se viera uo camino seguro para ascender a la cumbre que el predestinado ascendió.
Veamos por tanto algo de lo que ha sido el nuevo Presidente de la República Francesa, Mr. Raymond Poiocaré. Su casa natal en Bar-le-Duc aun se conserva tal
y como era eo Agosto de 186o, época eo que nació el
hoy Primer Magistrado Francés, perteneciendo en la
actualidad al doctor Enard.
Es pues Poiocaré de pura raza !arenes, y por tanto
enérgico, reflexivo, de músculos vigoro~os y cerebro sólidamente organizado. Dos años tenía el Presidente actual, cuando perdió su padre, que ful enterrado a la
sombra de la vieja iglesia de Nubécourt, en el pequeño
cementerio de la aldea. La infancia de Poiocaré fué de
niño estudioso. A los ocho años entra en el Liceo de
Bar-le-Duc, y antes había aprendido las primeras letras
coo uoa institutriz, Mlle. Eugeoie Maret, ,iguieodo los
cursos con un maestro de escuela llamado Mr. Forget,
a cuyos estudios asistía igualmente su hermano Luciano. Los premios de aprovechamiento recompensan las
aptitudes de Raymond y eo 1876 obtiene diploma de
honor eo retórica, el segundo premio eo discursos en
francés, y el primero en traducciones latinas y griegas.
Ya tenía condiciones de orador y cuentan sus condiscí·
pulas que en cualquiera ocasión o momento subía sobre
los bancos de las aulas y empezaba a improvisar piezas
oratorias, ante sus camaradas encantados. En dicho Liceo fué condiscípulo de tres personalidades ilustres de
Francia: de Paul Broochot, hoy en día uno de los magistrados más eruditos del Tribunal de Apelación de
París; de León Oudioot, que murió siendo censor de estudios en el Liceo Buffoo; y de Henry Bobo hombre de
estudios profundos como filósofo.
Terminados sus estudios pasa al Liceo de Luis el
Grande en París, como interno, donde está un año. Adiós
a los largos paseos por la campiña lorenesa, adiós a las
bromas coo los compañeros por las calles estrechas de
Bar-le-Duc, todo esto tuvo que terminar ante las altas
paredes del tradicional Liceo que ahogaban arrebatos
juveniles. De nuevo se encuentra a Poiocaré en el Cuartel Latino viviendo en uoa habitación junto a la que
habitaba su primo Heori, el grao matemático, y en Octubre de 1879 al terminar su segundo año de derecho,
hace su voluntariado en Nancy.
Termina su carrera de jurisprudeodecia y desarrolla
en el acto de su licenciatura uoa tesis de suma dificultad, con fácil palabra y profundos cooocin::ieotos. El
más distinguido de los abogados de entonces Mr. Signorioo, nos presenta al jovt-o jurisperito, con la cara imberbe, sus ojos claros y de mirar intenso, el ademán noble, actitud distinguida, cautivando al concurso por la
brillantez dP. su verbo.
Apenas había cumplido los 25 años cuando sus amigos
del cantón de Pierrefite le ofrecieron una plaza en el
Consejo General, del departamento, pues ya era bien
conocido en el país.
Acepta la candidatura y su contrincante a pesar de ser
dueño de grandes propiedades, cede e l puesto al joven
abogado e ilustre orador.

Mr. Poiocaré a los 22 años cuando terminó su carrera de abogado. -La casa donde nació.
A los tres meses de nacido en brazos de su madre.
El día de su primera comunión.

Madame Raymood Poincaré,

Ultimo retrato de Mr. Raymood Poiocaré.

Poco tiempo después solicita de sus conciudadanos
sus votos para entrar en la Cámara y bien sabida es su
biografía política, pues a los 26 años en 1886 es ministro
por vez primera, desempeñando la cartera de Agricultura; en Abril de 1893 es ministro de Instrucción
Pública; en 1894 de Hacienda; vuelve ·a dirigir la
enseñanza con el gabinete Ribot, en 1895; es elegido
vicepresidente de la Cámara; y en fio, después de ocupar otros altos puestos es llamado últimamente por Fallieres a formar el ministerio que dura basta la elección
presidencial.
Los triunfos de Poiocaré eo el bufete de abogado, y
eo la vida política, no le impidieron dedicar su talento
al estudio de las ciencias, hasta el punto de que la Academia Francesa lo llamó a su seno en 18 de Marzo de
1909 reemplazando a Mr. Emile Gebbart.
El 9 de Diciembre siguiente es recibido pronunciando el discurso de recepción Mr. Ernest Lavisse que entre otras cosas dijo: "Vos sois, señor, un verdadero jefe
de opinión, uoo de los principales representantes políticos de la Francia, y en ello nacibimos grao honor, con
teneros por compañero. Eo vuestro talento desborda
siempre la politica; como se ve en la importante obra
"Ideas Contemporáneas," en cuyo libro lo mismo se admiran los estudios financieros y políticos que los capítulos consagrados a Arago, a Bhertelot, a Juana de Arco,
a Gouood, a Lafontaine, etc., etc."
Poincaré y Thiers han sido los dos únicos Presidentes
de F rancia que hao sido académicos y hao llegado al
elevado puesto después de haber entrado en el seno de
los Inmortales.
La personalidad de Mme. Poiocaré, la que va a ser
presidenta de la República, inspira también gran interés.

Es una dama mucho más joven que las otras damas
que hasta el presente ocuparon ese puesto.
En punto a distinción y a elegaucia, resulta una verdadera parisiense, y en el Palacio del Elíseo advertiráse
pronto su gusto exquisito.
Llamóse de soltera Mlle. Benuci, y después de roto su.
primer matrimonio con M. Bazire, ca~ó. no hace muchos años, con M. Poincaré.
·
Serán los primeros presidentes de la República que
llegan a ese puesto sin tener hijos.
Bien puede asegurarse que Mme. Poiocaré, después
de Mme. Casimir Perier, será la más bella de las presidentas de la Repúolica francesa.
Las posiciones que ocupan los descendientes de los
Presidentes de la República prueban que ninguno de
e(los «busó de las ventajas del Poder en provecho propio.
El hijo mayor de M . Loubet, Paul Loubet, es consejero substituto del Tribunal de Cuentas, y el yerno de
M. Falliéres, M. Lanes, que antes de su matrimonio era
secretario general de la Presidencia de la República,
es tesorero de las oficinas de Hacienda de Versalles.
Pública ha hecho su decisión M. Poincaré, de modificar el protocolo, que se le ofrece como una amenaza
de esclavitud.
Hasta ahora los Presidentes de la República hao gozado en Francia de menos li,pertad que la mayoría de
los monarcas de Europa, para su vida personal.
El nuevo jefe del Estado se propone hacer lo que hacen los reyes: salir a pie y salir solo, viajar de incógnito y aceptar invitaciones de sus amigos.
Por de pronto ha anunciado que asistirá a todas las

comidas que ya tenía aceptadas para después del 18 de
Febrero.
~¡Sabido es que en París, pór ser muchas las invitaciones para toda clase de fiestas, se reparten esas invitaciones en particular, cuando se trata de comidas, largo
tiempo antes de la fecha en que han de celebrarse.
Demostrando el aprecio en que tiene el título de académico, figura entre sus propósitos el de asistir personalmente, con toda la frecuencia que le sea posible, a
las sesiones de la Academia Francesa
El nuevo Presidente de la República ha tenido, hasta
aquí, dos personalidades.
En su despacho de abogado era un hombre frío, seco,
escaso en palabras, casi desagradable.
•
y ese mismo hombre, cuando se apartaba de sus tareas profesionales y se acercab_a a la vida de relación,
lo mismo en los ¡;entras políticos que en los literarios,
que eo los salones mundanos, resultaba persona atrayente, simpática, realmente ama~le.
.
. . .
En esa segunda manifestación de su peculiar 1d1os10cracia brillaba sobre todo, su exquisito ingenio.
Muy amante de las letras, que cultivó siempre co_o_señalado éxito puede coosiderársele fuera de la pohtica,
como un excelente literato.

Observación telescópica del planeta Venus el martes II de Marzo de r913, a las 6 h. 30 m. p. m.
por el P rof. Luis G. León.
de era su fulgor. Cuando Venus es lucero de la mañana y no hay Luna, los objetos proyectan fuerte sombra
al ser heridos por la intensa luz del planeta.
El martes u del presente mes, aún las personas más
indiferentes por las cosas del cielo levantaron los ojos
para ver la conjunción de Venus y la Luna. En el globo lunar se percibía con gran claridad la "luz cenicienta."
Observado Venus coo el telescopio presentaba un aspecto semejante al de la Luna en su vigésimo segundo
día. La porción iluminada de Venus tiene que ir disminuyendo en extensión, pero en cambio el diámetro
aparente del planeta aumentará por la menor distancia
del refulgente astro a la Tierra.
·
Es grande lástima que en nuestras escuelas se dé tan
poca importancia al estudio práctico de la Astronomía.
Todo se vuelve teoría y rutina y los telescopios duermen
tranquilamente eo sus cajas cubiertas de polvo.
México, Marzo de 19r3.
LUIS G. LEON.

El Lucerro de R~ Tarr~1®
Como hermosísimo diamante trilla actualmente eo el
cielo de occidente, después de la puesta del Sol, el p laneta Venus, cuyas bellezas fueron cantadas por Cicerón y por Homero.
,
.
,,
Los Indios llamaban a Venus ' la bnllante y los hebreos la denominaban "esplendor del cielo." Es, en verdad, el astro más resplandeciente del universo. .
En el "Museo Británico" de Londres t uve ocasión de
ver, en Octubre de 1912, unas tablas de arcilla, que
contienen una observación 'de Venus, efectuada por los
astrónomos de Babilonia, en el año 685 antes de la Era
Cristiana.
Teniendo en cuenta que la órbita del planeta Venus
es interior a la de nuestro planeta, presenta el refulgente astro fases análogas a las de la Luna.
Antes de que se inventara el anteojo, los filósofos qu~
no aceptaban el sistema de Copérnico, decían que s1
este sistema fuera cierto, Venus debería p resentar fases.
Copérnico al escuchar esta objeción dijo que Dios revelaría a lgún día esas fases.
.
En el mes de Septiembre del año de r6ro, Gahleo
observó las fases de Venus y dió a conocer su descubrimiento a Kepler en un anagrama, que, convenientemente traducido, decía:
'.'La madre de los Amores sigue las fases de Diana."
En este año (1913) Venus alcanzó su elongación má-

C~njun ción de la Luna y Venus el martes
Marzo de r9r3 a las 7 h. p. m.

II

de

Ríe bajo el sol el agua en los canales de la patria de
Cárlos V; porque Gante tiene, como Brujas, canales de
aguas quietas, donde se miran temblando, acaso de vejez,
las fachadas floridas en gótico, contemporáneas del bdicoso emperador.
El dique de la Hierbas es una maravillosa agrupación
de estas casas-fantasmas: al estremecimiento supo comunicar a la piedra la mano del artista al labrar columnas, arcos y rosetones, que oo se sabe si son más realidad o más irrealidad las fachadas mismas o la imagen
que de ellas hace temblar apenas el agua.
El sol dora la piedra y enciende chispas e n el espejo
hondo: la luna pone en la piedra y en el espejo su fantasmagoría lírica, pero cuando hay que ver estas fachadas, a la orilla de estos canales, es en las noches negras, cuando en la obscuridad cada ventana es un foco
de luz. y el temblor bermejo que se enciende detrás de
los vidrios va a caer eo el agua suscitando uoa lluvia
de estrellas.
En España, al encender las luces cerramos las ventanas: aquí más generosamente, cada bogar da a la noche
una centella de su intimidad, y así las calles están vibrantes y como asaetadas por estas flechas'.que hablan de
amables y pacíficos secretos, de insignificantes aventuras sentimentales, de vigilias con frutos de estudio o de
ensueño.
Y si la calle, sin dejar de ser calle, es un cana l, a esta
hora más que ouoca silencioso, un canal que presta la
complicidad negra de sus aguas a estos rayos de luz,
ellos adquieren una vida nueva, la vida de toda línea
recta que se quiebra, de toda claridad_ que se estremece, de toda luminosidad que se destrenza.
Ya he dicho que estas luces que caen de las ventanas
son como lluvia de estrellas sobre el canal. Ya sabéis
que cuando corre una estrella es e l momento propicio
para levantar un deseo. Pensad cuántos deseos podrán
echarse al ;,gua en las noches de Gante, sentado el viajero a orillas de uo canal.
Y si los deseos que echamos a volar aire arriba en las
noches de España y de Agosto llevan buena ventura en
su camino I cómo no han de llevarla los que vao agua a
abajo, camino del mar ?
Pensad bien: primero se encuentran con la imagen de
uo noble edificio; luego con la sombra ensoñadora de un
puente; más tarde con la sombra, que es a un tiempo
rumor, de unos sauces; acaso junto a los sauces hay una
barca amarrada y dormida mas allá cae sobre la corriente el místico reflejo de una torre.
Y toda esta hermosura que el deseo ha ido encontrando en su camino, 1 no ha de darle efi cacia 1
Y si llevado por las aguas acaso llega al mar, 1llegárá
en uoa noche romántica o en un amanecer teñido en rosa, o en uoa hora regia de puesta de sol, cuando sobre
el agua se tienda y se rice la seda policroma de la luz
moribunda, bandera h echa de todos los colores heráldicos, grande porque es del cielo y del mar, incomparablemente soberana porque oo es emblema de patria ninguna?
Si llega al mar I creéis que no podemos llamar a este
deseo que echamos a navegar sin nave rr.il y mil veces
afortunado? Váyase coo él nuestra esperanza y esperemos en paz ..... .
Propicia a la paz es la ciudad de Gante; caminando
llégase a la paz de unas ruinas; la antigua abadía de San
Bavón tiende en el musgo sus piedras rotas y se deja
abrazar por la hiedra.
El claustro, el refectorio, el huerto, el pozo, filigranas de piedra y de hierro. Un guardián viejo para contar la historia de las ruinas; sobre todo ello el silencio
y en el silencio las alas que nacen para imaginar.
Pero ¿ a qué imaginar pretéritos monásticos, fantasmas
de hábitos, de antífonas, cuando a dos pasos nos está esperando rumor vivo de tocas?
Las palomas de cabeza blanca, las beguioas, son sombras familiares en las calles de la ciudad exguerrera.
Dos beguioajes hay en Gante, y cada uoo es como
una ciudad dentro de la ciudad, nidos de mujeres, hormiga;; o abejas.
Las alas de la teca, que por nítidas y por rumorosas
siempre darán idea de anhelos místicos, de inquietudes
de alma, de r¡,,vuelos apasionados en torno de la llama
de los grandes amores, son casi uoa contradicción sombreando los rostros sonrosados y plácidos de estas buenas beguinas que trotan las calles coo apresuramiento
de dueña de comedia, que entran, que salen. que cuchichean en las esquinas, que dentro de la ciudad mística, donde cada piedra está ungida con un nombre de
santidad, están atareadas en barrer, en lavar, en regar
el césped, en coser ropa blanca, en labrar encaje, en
venderle, en ofrecer al visitante la colección completa
de tarjetas postales.
Y a la luz de la luna, el centenar de casitas humildes,
las calles silenciosas, la puerta de ojiva, el muro lleno
de austeridad, el soo de la campana que impone silencio, el poder formidable de las palabras vuelven al beguioaje la poesía de su misticismo,yel que pasa y mira,
por poco forjador de fantasmas que sea, bien puede
imaginar que bajo cada uoo de los tejados puntiagudos
vela el alma embriagada de amor y dolor de uoa Teresa de Jesús.
EMILE FOUGUE T.

�L©&gt;~ z¡:rmi&lt;tll~ y Iloo ~~íilíoo mil!lfi~©&gt;~
&lt;tll~ ~ lfilu\l!l]ff
Desde tiempo inmemorial disfrutan los animales del
privilegio de ser los mejores amigos del hombre, sin exceptuar aun a los mismos humanos, que en la mayoría
de los casos son los peores enemigos de sus semejantes.
El gato, el perro, el caballo, todos los animales conocidos comunmente con el calificativo de domésticos, han
acompañado al hombre en sus habitaciones desde hace
siglos. Pero la extravagancia del hombre, y especial•
mente la de la mujer, han ideado nuevos compañeros
para el hogar y aun para los actos en que más molestos
parecerían tales compañeros a primera vista.
Recordamos a una señora habitante de una de las
ciudades del Estado de Veracruz que tenía en su casa,
y se servía de ella como de un perro, a una pantera domesticada que era el constante asombro y temor de sus
visitantes, quienes no se podían conve{\cer de la per fecta domesticidad del animal.
En a lguno de nuestros anterior es números hablamos
de Mlle. Marto, artista francesa que no toca a gusto el
piano más que cuando está echado sobre la tapa del
instrumento su león favorito. El elefante es también
objeto de p redilección de algunas damas europeas, por
más que su tamaño lo hace un poco estorboso.
Si descendemos a escalas inferiores en la escala de
los animales, encontramos predilecciones poco explica·
bles también. Mlle. Fussier, artista del teatro Antaine,
de París, tiene un hormiguero dentro de un nicho es·
pecial, y pasa horas enteras contemplando a los traba·
jadores animalitos; y no es la única dama que siente
predilección por estos bichitos.
El mono, a pesar de su semejanza con la raza huma·
º'.'-• e~ un hu_ésped poco grato por sus travesuras y loca
v1vac1dad; sm embargo, goza del favor de muchas da·
mas de Europa, y principalmente de los Estados Uni·
dos.
Los grabados que acompañan estas líneas dan cuenta
de algunas de estas predilecciones raras y extravagantes.

-::::::::============= ========---===~-:::-)

(CONTINÚA)

El 1frriunfo (({Je la Vejez
Las arrugas son entorchados de la edad, y por a lgo
la divina mano del Misterio unge la frente de los ancianos con las insignias de generalísimos de la vida.
Más por si quedara duda respecto de la predilección
de Dios por los viejos, para corolario, al encanecerlos,
les ciñe una corona de plata en derredor del cráneo ...
La vejez es el estado sublime de las cosas. Lo que es
viejo, es señal de que ha resistido triunfador el sum·
mum de las adversidades, la marejada tormentosa de la
lucha. Lo viejo es olímpicamente venerable, pues que
en el destructor boxeo de la vida contra la muerte, en
la cancha de los años, ha tenido la honra de vencer al
tiempo.
En el Coliseo de la Tierra, al triunfar en la ciclópea
olimpiada de la vida, ha merecido ser consagrado hércules del nervio y del espíritu; 1qué octogenario no es
un campeón del sufrimiento, un Romanoff del dolor?
La vida es la cuesta de un Calvario, en cuya cima
hay nieve, o sea canas y frío. Y a la difícil cumbre de
esos Andes sólo llegan los v iejos que triunfan.
iLoa a la senectud, pontificio de la experiencia! ¡Veneremos lo que valetudina, sobreviviendo, aunque mohos-:i y feble, embelleciéniose, por ende, con la pátina
de los lustros!

a

Mlle. Napierowska y su perro, que comparte las ca·
ricias de la artista con un mono.
¡Adoremos, por ejemplo, las pirámides de Egipto, por de las pujanzas y de los ímpetus pretéritos. ¡Dichosos
los viejos centenarios que hao saltado triunfales por la
sobre cuyas cimas, eternamente eréctiles, en vano galopean hostiles los siglos!
comba de oro que señalaron ec el azul del cielo trein·
ta y seis mil quinientos soles! Han sido acróbatas del
000
placer, del amor, del dolor ....
Lo viejo es más de pro que lo joven; ya cumplió su
FRANCISCO DE LA ESCALERA
deber; ya realizó su misión laboriosa.
Una "cosa" cualquiera, que tenga siglos, un monumento, una piedra, un tronco de árbol momificado, son
materias adorables.
Porque en balde la destructora orgía de los vientos y
de las tormentas intentó arrollarlas y destruirlas.
Por junto a ellas desfilaron los dramas de la vida, y
ni la catapulca de los elementos, ariete que todo lo ataca, lo aniquiló. Incólumes superviven.
o o o
Hay una secta en Asia que ama lo añoso con idolátricas preferencias.
A los hombres viejos los venera por su experiencia,
maestra de vida; y a un centenario lo considera un super-racional; lo inviste con la realeza de gerarca y lo
unge de cierta acomodaticia divinidad.
Ha creado la aristocracia de las arrugas, y resulta más
linajudo y preeminente aquel que haya visto apagarse
más aoochecere3.
Sí; Dios sanciona la supremacia de lo viejo sobre lo
joven, Si es ínclita la mocedad, sencillamente porque
está en plena pujanza y en pleno ímpetu, es perínclita
la ancianidad, pues que una cabeza blanca es '.1 glosa
Miss Tagliafero con su elefante favorito.

Mlle. Mistioguet y su huistití.

IHllffiiílW© A [L,,A JJUVItWíf\UID)

~lile. Fusier observando su hormiguero doméstico.

Y mientras que Marietta seguía dejando cc,rrer su dolor, Nelly sintió nacer en ella no deseo; un terrible deseo que le hace mucho mal, pero irresistible, imperioso.
Quiere renunciar a Juan y devolverlo a la pobre chiquilla. Conoce la vida y sabe lo que abandona. A los
treinta años, amaba por primera vez, y esto era delicio·
so. ¡Ah! es muy duro arrancarse del corazón esta tardía
floración de amor. No retoñará nunca más, lo sabe. Y
no sólo siente Juan, sino también el sentimiento que
abrigaba por él. i Sí, es muy duro! Pero la bella señorita
ha atravesado todas las corrupciones sin perder su fondo de generosidad popular, de equidad plebeya.
Nelly había hecho levantar a Marietta y la había sentado a su lado.
-/Quiere usted ahora, hija mía, que le dé un consejo?
-Seguro, señora, pero permítame que le exprese mi
arrepentimiento, tardío, por haberle contado todas estas
locuras; le pido perdón por lo mucho que debo haberla
fastidiado.
-Dejemos eso para después. Ya habrá ocasión para
que me dé las gracias .... La brutalidad con que la ha
abandonado su novio, es la mejor prueba de que al ha
cerio obedecía a un capr icho de momento .... ¿El no es
así generalmente 1 1 no 1..• •
- iOh! ¡No, señora; siempre ha sido bueno conmigo!
-Pues en ese caso es necesario que le vuelva usted
a ver. iVayal yo conozco a los hombres. En estos momentos ya siente lo que ha hecho, Jo juraría; se arrepiente
de haber sido tan malvado; porque ha debido regresar
a su casa y habrá encontrado su dinero ... , Hay que volverlo a ver lo más pronto posible .... ¿Puede usted aho•
ra mismo? ....
- Podré ir, como lo hacía otras veces, a las seis, cuan•
do salga del taller.
-Pues no hay que dejar de ir; /me lo promete us·
ted 1...• O ese Juan no tiene corazón, o tendrá que son•
rojarse, de haber hecho tanto mal, ante ese rostro ajado
por el dolor .. . .
-iAy. señora! ¿ Lo cree usted? ...... ¡Oh, no soy muy
exigente y me contentaría con que me concediera toda·
vía un poco de cariño, por compasión .... Pero no me
atrevo siquiera a creerlo.
- Pues bien, chiquilla, yo tengo casi la certeza de que
recibirá usted una buena acogida .. . . Queda convenido
,que irá usted e,ta tarde .... Procure no llorar de aquí
para entonces .. .. Y ahora deme un beso, yo espero po•derle probar hasta qué punto me ha simpatizado.
Despidió Nelly a la niña con un beso en la frente, y
Marietta se marchó confortada por una ligera espe·

Los lebreles, los más antiguos y queridos amigos
del hombre.

¡Juventud, mater procreadora del Futuro!
Es el lozano florea! de la vida. Es brava planta de
carne, exuberante de savia. Lo joven es lo potente y lo
dominador; ante elb todo es esclavo: resulta mil veces
superior a lo viejo, pues que lo viejo es lo declioador y
lo muriente; no es nada más que uua hoocrable impedimenta. Ciertas tribus de Africa inmolan a los ancianos,
en holocausto a Juvenal, Príncipe de la Vida.
En la República Argentina se refrena la inmigración
de lo senecto, considerándola improductiva.
Así como existió un cruel Herodes que degolló a los
niños en aquella cruzada cinegética contra Jesús, así yosupongo que, con e l transcurso de las luces de la lógica,
haya de nacer otro Herodes que, enamorado del símbo·
lo de la potencialidad, degüelle a los ancianos. Lo viejoes lo inepto. La carne viva decrépita no es nada más
que un tibio rescoldo palpit.'.&gt;.nte. El dios Egoísmo-divinidad que resulta indiscutible, aunque feamente en prosa,-desdeña a Matusalén.
Hasta Cupido-diosecete recooocidamente bueoo,-'cifra sus predilecciones e n la juventud. Los muchos
años son un antídoto contra el Amor. Y hé aquí po.r donde Himeneo gusta de vestir de clown a lo senecto, caricaturizándolo con un gorro de dormir.

ranza,

Al entrar a su casa, Juan había hallado sobre su mesa
·10s billetes que dejó Marietta. "iBa! se dijo, ya la $abré
hacer aceptar este dinero," pero en el fondo sintió algo
•de vergüenza.
Al mismo tiempo no pudo impedir el siguiente pensa·
miento: "Pobre chiquilla, me quería de verdad."
Después, tratando de separar de él este recuerdo poco
-oportuno, había arreglado un poco su cuarto, y, nervioso, con el corazón palpitante, caminando como fiera
-dentro de su jaula, había esperado la hora tan ardiente·
meate deseada, el instante triunfal del amor en que Ne·
lly se uniera con él.
Pero a las cinco y media de la tarde, el portero subió
•con una carta que un criado acababa de llevar, sin pedir contestación; y, con el corazón atravesado por un
-estremecimiento de espanto, Juan Delhy leyó las siguien·
,tes abominables líneas:
''No me espere usted esta noche, mi querido poeta.
:Ni esta noche ni nunca. Tráteme usted de coqueta. de

miserable. Desprécieme usted, ódieme, pero no puede
ser.
''Esta mañana, después' de su partida, compreadí la
inmensa locura que íbamos a ser los dos. Y confieso qne
fué un detalle insignificante el que me sacó de mi sueño. Mi modista vino a traerme un sombrero de cinco
luises, y todo lo demás. Se ha equivocado usted lastimosamen te; yo no soy mas que una mujer de la calle, pero
bastante honrada para evitarle una desilusión.
No procure usted volverme a ver. Acabo de firmar un
contrato para Sao Petersburgo, en donde quiere verme
de cerca el gran duque que me admiraba el año pasado
en el Vaudeville. Pero antes de entregarme a las bru·
mas del Norte, quiero darme un baño de sol y parto esta misma noche para Niza, a donde consiente en acom·
pañarme el duque de Eylau a quien abandoné tan injustamente. Adios y buena fortuna. Espero que, dentro
de poco tiempo, después de un poco de reflexión, no
odiará usted a una mujer que ha tenido la fortuna de
facilitar su debut en el teatro, y que no dejará de interesarse por los éxitos posteriores que seguramente ob·
tendrá.
"Sigo siendo vuestra amiga a pesar de todo.
NELLY ROBIN."
Esta carta que Nelly había escrito en medio de la fiebre de su bueu pensamiento, pero con el corazón lleno
de pesar, Juan Delhy la releía por la décima vez, presa
de todas las torturas del deseo incump!ido y del amor

propio herido en Jo más vivo, cuando entró Marietta .
Aunque la llave se hallaba en la puerta, la pobre joven optó por llamar discretamente como si hubiera sido
una desconocida. Pero Juan, en medio de su desesperación, no había oido nada. Ella apareció repentinamente
delante de él, llena de timidez y levantó hacia el ingrato una mirada temerosa como de perro castigado.
La buena Nelly no se había equivocado. En un re·
lámpago del pensamiento, el hombre de imaginación
comparó a las dos mujeres, a los dos amores. ¿ Cómo había podido renunciar a esta joven sincera por una mujer
vanidosa y perversa ? Sintió horror de sí mismo. Marietta llegaba a propósito, era el consuelo.
Juan corrió hacia ella y la estrechó apasionadamente.
-iPerdóname! Je dijo con voz vacilante. Perdóname
Marietta mía. Tu eres el candor, tu eres la franqueza,
tú eres el amor sencillo y verdadero! Y yo que llee:ué a
pensar abandonarte por una mentirosa, por una miserable! ... , Pero ahora ya todo terminó, te lo juro! .... Y como de hoy en adelante no quiero esconderte nada, lee,
continuó tendiendo la carta, y vé qué clase de loca ha
estado a punto de hacerte sufrir tanto y por la que iba
yo a cometer una horrible cobardía!
Marietta, ebria y estupefacta por la felicidad, se sentó en una silla; y mientras que el poeta, arrodillado, escondía su frente roja de vergüenza en la falda de su
amiga, ella leyó la extraña carta y su firma: N elly Robin !
(Concluirá.)

�La mujer educadora

En una de mis pasadas crónicas, ofrecf formalmente a
mis amables lecto ras que muy pronto les daría algunas
noticias sobre los ··tocados" o adornos que se usan e n el
p einado para completar los e legantes y suntuosos trajes
de etiqueta. H oy cumplo con todo gusto esa promesa,
satisfaciendo así los deseos de mis lectoras.
· Como ya os he dicho, los
tocados deben adaptarse al tipo y a la fisonor.:ía de cada
mujer, pues no todos convienen a todos los rostros, y hash la estatura ha de tenerse
en cuenta para decidirse a esa
elección tan delicada, y que
es asunto de estética.
L as damas pequeñas y grues.as h an d e preferir un tocado
lie:ero, alto y fino, como por
ejemplo: los airosos "aigrettes'
y las hermosas ''antenas" si•
mula,pas con hilo de oro. plata, pedrería exótica y cabochons de exquisita delicadeza. Estos b onitos adornos aumentan la estatura de las mu·
jeres p equeñas y alargan su
s ilueta, lo cual es una ventaj;,.
q ue no tiene para qué elogiarse, pues se comprende fácil-

ro, basta y sobra para convertir a una linda mujer en
caricatura de sí misma,
A las damas delicadas y a las j-.ivencitas de poca edad
les convienen los tocados finos y discretos, como sen las
diademas an¡wstas. ya sean de listón. de redecillas de oro
e plata, los hilos de perlas o las diademas de estilo antiguo: romano. egipcio, griego, ~- n etamente oriental.
Las medallas de plata oxidada o las figurillas de es·
malte, en colores vivos, son una deliciosa nota de ele·

ganci.:. para esas circunstancias. Pero veo, lectoras mías,
que sólo os he hablado de este capítulo, y aunque es
muy importante en cuestión de modas, no ~ejaré de
ofreceros algunas noticias, siquiera sean breves, sobre
los bellísimos trajes de desposada que actualmente están
más e n favor de las mujer"s de grnn mundo, Las revistas europeas nos traen a ese respecto lindos y poéticos
modelos, de los cuales os citaré dos. pues acaso son los
más notables.
U:o de ellos está hecho en
seda brochada y en satín,
blanco marfil. La falda, de
satín, es de cola corta y c uad rada; la túnica, que es de seda brochada, tiene una graciosa drapería por el frente,
r ecogida con una guirnalda
de flores de azahar, y se pro·
longa sobre .-1 corpiño, formando un peto pequeño y original. L as mangas, que son
larga, y cortadas de una sola
pieza con el cuerpo, llevan a
la orilla un pequeño volante
de gasa p lissada. El corpiño se
destaca sobre una camisola de
tul blanco, liso.
La cintura, de satín, es un
poco drapeada y se anuda en
la espaida ¡,¡or • medio de un
bonito nudo "mousmée," que
te rmina ea d,,s largos pa-

mente.

=----------

ño5.

El otro modelo es de "charmeuse" blanco mate y tul de
seda. La falda de " charmeuse," tiene la C•&gt;la en punta, y
la túnica, que está hecha en
fino tul de seda, se cruza un
poco por el frente y finge una
ligera d rapería a causa de un
ramo de azahares que recoge
uno de los lados de la túnica,
para ocultar estos pequeños
pliegues bajo las simbólicas
flores.

En cuanto a · las:!'_¡;eñoras o
señorit;.s, cuya e!'eyada talla
ret:n e los "ncantos que indica
e l código cfo labelleza, deben
aceptar &lt;;té preferencia los tocados anchos. tajo, y volumi·
nasos. i:omo son los "pompo·
nes" de plumas, los lazos de
listón' qne forman alas o coca~ en los lados dr.l peinado,
pues en una mujer alta la cabeza no ha de ser demasiado
pequeña, porque forma un
coutraste poco armónico con
el resto de la figura. En casos
semejantes la modista debe
dar su opinión personal.
Respecto de las damas delga:das, cu ya "toilette" es sie mpre más difícil de arreglar
qu1da de cualquie ra otra si•
lueta, es conveniente inclinar
se los términos medios, porq u,, de lo contrario, el peligro
d e los contrastes es inevitable
y d e [~nestos resultados para
e l conjunto.
Figuraos. lectoras mías, una
mujer m-¡¡y delgada que llevas e sobre los cabellos un largo
y fi no "aigrette." el cual pareciese haber sido puesto allí,
con el exclusivo y maléfico
objeto de señalar la semejanza que tiene coa su infortunada dueña ... . El desastre no
pu.,de ponderarse bastante, y
la imaginació n representa es
te d i,p,irate de buen gusto con
tanta vivacidad, como si en
efecto lo tuvié,emos a la vÍsta. Y si pensamos en e l desa·
gradable aspecto q u,e ofreceri a u n 'l dama en extrem:) adelgazada ostentando en su pein ,do un voluminoso grupo de
plumH, no podríamos menos
que confesar la ser.reta analogía que existe entre los detalles v el conjunto. pues un;i

E l cuerpo es d e estilo Kimono. hecho e o Hcharmeu~e"
velado por tul, y se admira en
este modelo la gracia con la
cual ,:l corpiño semeja una
blusa, cuyos pli~gues se sujetan por medio de una c intura
de satín, cubierta con muselina de seda, plissada Los delanteros del cuerpo, cruzados.
y bordeados por un pequeño
volante de tu l, se abren sobre
un "plastrón" de tul plissado,
que se escota en redondo y
deja ver libre e l cuello, adornado con u o hilo de perlas.

a.

·•iosi~uificancia'· de ese:: géoe·

La influencia de la madre educadora no se detiene en los limites de su hogar. Quizás sin darse cuen·
ta de la importancia considerable de sus enseñanzas,
ha trabajado para la sociedad educando hijos para
la lucha por la vida, haciéndolos capaces de aumentar el patrimonio d e
las tradiciones y de ser los
deposita rios de las virtudes domésticas.
Toda la fuerza vita l de
un país, su prosperidad. su
honor, su grandeza nacional radican en germen en
la familia y se fecundizan
por la educación. La madre aparece entonces más
grande en su papel, porque
más allá de sus hijos que
crecen, puede ver la patria
que confía en el!os y los
espera.
Ella es la proveedora de
sus fuerzas vivas, de sus
anhelos de prog reso, de
esas vastas organizaciones
que tienen por objeto la
dicha del pueblo y aseguran su duración:
G loriosa y a la vez temible es esta misión, y p recisamente porque fué olvidada, hay tantos males que
crecen sin cesar, devastan
n uestro organismo social y
comprometen la seguridad
del mañana.

Las mangas son largas y van
veladas por tul fruncido; en
la o rilla lleno un plissadode
de tu l. Sobre la cintura se
ostenta u n ramo de azahares.
En a mbas "toilettes," el ve!-&gt;
no cubre el rostro, sino que
se coloca sobre el peinado.
casi suelto, retenido solamente en los lados por flores de
azahar, y Pn uno de ellos, se
ve una frági l guirnalda que
corona la cabeza de la desposada, lo cual es de un e fecto muy artístico y por tal causa lo ha cemos notar a nuestras lectoras.
M .-\ RGARIT.-1.
Toilette estilo Imperio de g ran e legancia y originalidad, propio para receP,ción

Sencillos y elegantes tra jes para teatro 6 paseo.
A los niños les ha faltado esa tormación moral que
hace h ombres útiles y celosos ciudadanos.
Los hombres a su vez sólo han aportado un mínimo
contingente de virtud, de energía y de caridad.
L a gran asociación humana tiene todas las debilidades y todas las faltas d" la familia, como el gran r ío es
enturbiado por la m 1ncha de caia gota de agua que
constituye su corriente
Su acción es de una importancia inmensa, y los efectos de su influencia se eKtie nden indefinidamente, se ramifican y se p rolongan en lo p orveni r y afectan a los
intereses gen era le s d el género humano.
¡Ah, qué p'atria tan hermosa tendríamos si todas las
mujeres quisieran aceptar su responsabilidad y penetrarse del p rincip io !)Vi.d ente de 'que tanto vale la familia, tanto vale la sóci"edad.!
·
¡Si comprendieran que tienen en sus manos la salvación, la regeneración, la redenc ión! B i.staria para ello
que dieran a la patria "caracteres," y, convencidas de
q ue n ada es t;in hermoso ni tan bueno como esto, par a
la grandeza de una nación. p repararle hombres y mujeres de valer. g&lt;'nerosos adalides qu" i.o temen ni la
carga de una fami lia numerosa, ni los cuidado; de una
profesión que exige esfuerzos animosos.
¿Cuándo sabrán, pues, las madres ver a lmas e n los niños que mecen, es decir, fuerzas, esfuerzos, luz para lo
porvenir ?
H e aquí cómo define la condesa de Diesbach la misión social de la muj~r moderna:
"Dios le ha deparado un puesto de reina. un hogar

doméstico para q ue ejerza
influencia, no sólo en él.
sino también en la sociedad. Tal es su ley, que ·ella
debe conocer a fondo, que
debe con.venir ea e l pan
cotidiano de que ha de vivir.
"Nadie, excepto Dios,
p u ede a p reciar e l tesoro
de ternura y de inteligente solicitud contenido en
el corazón de una madre
digna de su misión. Necesita valor, porque con mucha frecuencia obra a e xpensas de ella misma; pa·
ciencia, porque su empresa no termina nunca; perseverancia, porque su acción so cial comienza a l
pie de la cuna de sus hijos, la continúa sin interrupción, y su influencia
se nota. no sólo en las g randes decisiones que debe
tomar en lo referente a la
escuela, a la carrera, a los
establecimien·os de i n s t rucción, sino también en
esos mil detalles de la vida, causas segundas que
hacen de nuestras existen·
cias lo que son.
" .... Estemos seguros de
que el día en que la familia r esponda al fin que se
propuso Cristo al fundar
la familia c ristiana, nuestra patria no volverá a estar:enfer,na."

�8RA L
AMAS
BODAS DE PLATA
Lrno : Mucho· agradezco a · usted que me favorezi;a
tan bondadosamente, al juzgarme capaz de hacer el
programa para su simpática fiesta de familia, para la
cual deseo un éxito completo.
Creo que podrían ustedes preparar un concierto íntimo; es decir: una velada musical en la que tomaran
parte algunos de nuestros mejores artistas, como por
ejemplo: e l cuarteto Saloma. Y si los recursos pecuniarios con que ustedes cuentan no les permiten elegir a
dichos artistas, entonces acudan a sus amistades, y quizá entre estas personas encontrarán quienes con todo
gusto contribuyan a que se verifique dicha fiesta.
Si la realizaoión del concierto se dificulta, ¿ por qué
no representan ustedes cualquiera comedia de los hermanos Quintero?; hay entre éstas verdaderos primores
de arte y de ingenio, como son las siguientes piezas:
"Amor que pasa," "Vida íntima," "Puebla de las mujeres" y "Vida que vuelve." Ninguna de estas obras encierra en su ejecución escollos insuperables del arte
escénico; así, pues, bien pueden ser desempeñadas por
aficionados inexpertos.
En ambas fiestas sería conveniente terminar con una
c ena ligera, cuyo "menú" sea el que cito a continuación: cocsomeé, pavo frío, sandwichs, jelatinas y dulc es. Vinos: blanco, rojo, y, si es posible, el último brindis se hará con "champagne." Alguna persona competente debe ofrecer la fiesta a los señores sus papás, en
una breve, pero afectuosa alocución.
MODELO
AMIGA MISTERIOSA: Decididamente, entre usted y yo,
querida amiga, han de existir misterios indescifrables
que no dependen de nuestra voluntad. ¿Le ofrecí, acaso, un modelo diferente del que me pidió, o dejé de
cumplir sus deseos por una distracción en la cual no
puse, indudablemente, nada 'de mi parte?
Pronto Je escribiré particularmente, y sin duda tenc;lrá que reirse con el relato que voy a hacerle, respecto
de las novelas que me inspiraron sus cartas misteriosas,
e nlutadas y sin ninguna dirección.

USUS SüClALES

'.\OTIC IAS

UNA E uROPEÑA-Verdadera emoc ión me ha causado
su carta venida de tan lejanas tierras. Cuando vi en el
sello del correo: "Manchester," creí que habría algún
equívoco en el envío y que esa carta no era para mí.
¿ Con que tengo una amiga incógnita en aquellas apartadas regiones? ¿También allí hay un corazón femenino
que se acuerda de "Margarita" y quiere consultarle sus
dificultades? ¡Gracias, querida amiguita!; no sabe cuánto gusto me ha causado con su misiva.
En respuesta a su pregunta le digo ,io siguiente: al re-

ANA DE AusTRIA.-Si tuviese tiempo de qué disponer
tomatía yo informes sobre la pregunta que me hace usted, pero como me recomienda que le conteste a la mayor brevedad, y muy a pesar mío carezco de dichos informes, creo que los obtendrá usted ;,mplios y detallados si se dirige a las damas del Sagrado Corazót1, o a
una persona cuyo nombre daré a usted si tiene la bondad de darme ~u :iirección particular.
MARGARITA.
A l:{REGLO DE LA CASA
Para que los más elegantes
y lujosos trajes luzcan como
es debido, necesitan de un
medio ambiente apropiado; el
traje más al corriente de las
últimas modas perderá mucho si no se hace que el medio sea apropiado.
A la señora de la casa toca
preocuparse por este arreglo
y a ella es a quien dedicamos
estas líneas y el modelo que
va al pie de esta página.
Es un comedor estilo Re·
geocia, sencillo y elegante a
la vez, digno marco para las
toilettes más ricas y distin
g uidas.

Precioso a~aoico antiguo: época de Luis XV, montado e n concha nacar y esmaltada; de estos abamcos se hacen preciosas imitaciones ·m uy propias
para llevarse con los trajes directorio.
gresar de un largo viaje se acostumbra repartir esquel~s impresas, anunciando el cambio de residencia y ofreciéndose a las personas amigas en el nuevo domicilio.
Para las amistades de confianza, se usa escribirles una
esquelita o hacerles una visita, c uando ya se ha procedido a instalarse debidamente en alguna casa, hotel o
habitación provisional.
Le deseo un feliz viaje, y de~de ahora le e nvío un
afectuoso saludo.

Cuando se casó María Picci, la sobrina de León XIII,
éste le regaló todo el "trousseau" y dió terminantemente su_ opinión acerca de los colores que juzgaba más
propios para la mujer. Encargó que todos los vestidos
de la novia fuesen blanccs, negros o azules. "Son los
colo res que mejor armonizan con su edad,-afirmó el
soberano pontífice.-El gris, marrón y demás colores
oscuros, son para las ancianas; y en c uanto a los otros
colores, no me gustan."

RES PL'EST A DIFICIL
LE0NTOPODIO.- Muy pocas veces, estimada señorita,
había yo recibido una consulta como la que usted me hac e, ~n la_ cua! es tan peligroso emitir una opinión que
pudiera mflmr de alguna manera en la resolución del
conflicto. Hay contestaciones que, si se atienden, pueden traer en un asunto graves trascendencias; la de usted &lt;is una de esas preguntas en extremo difícil para ser
respondida con acierto. ¿Puedo yo presumir de tenerlo ?
Sin embargo; como nunca he tratado de evadir
una contestación, mucho más, si quien la solicita es
una persona tan inteligente y amable .:orno usted
lo es, intentaré ahora darle alguna luz soLrn su comnlicada situación actual.
Ya que el prometido de la hermana de usted, no ama
a su futura esposa y así lo ha confesado con franqueza,
aún cuando sea a una sola persona, ésta tiene "por obligación" que avisar al párroco al cual han comparecido
los contrayentes en su presentación, a fin de que se conozca esa circunstancia y se tome en cuenta, pues quizá sea un impedimento para que se verifique tal enlace.
Esa persona es usted, y creo que debe aceptar la indicada resolución, por supuesto que toma ndo todo géne·
ro de precauciones para realizarla bajo una conpleta
reserva.
En cuanto a la segunda parte de su consulta n,ás g rave aún que la primera. sólo puedo contestarle' con otras
preguntas, que son las siguientes: tendría usted valor para aceptar el amor del prometido de su hermana, causándole así a ésta una herida tan cruel y una decepción
tan dolorosa como inesperada? ¿ Podría usted otorgar su
confianza a un. h&lt;?mbre, cuya lealtad en su conducta y '
fineza de senhm1entos y de carácter, dejan tá nto que
desear? ....
Usted mism~ debe contestar a estas preguntas y obra r
en consecuencia.
¡Ojatá que su razón predomine sobre sus e fectos!
~fodelo de comedor estilo Regencia.

~o es a ven turado a firmar que ex iste entre estos dos adornos de la
cara humana, un indefin ido y misterioso lazo que tan estrechament e
les une , que la hermosura de los unos se realza con el brillo de los
otros. Tal vez de este fenómeno dimane la creencia popular de que la
pérdida de los cól millos, llamados '' d ientes del ojo, '' tenga por correlativo una d isminución de la vista;-creencia que no t iene fundamento
científico alguno, pero q ue demuestra ha sta cierto punto que el fuego
de los ojos pa rece apagado por una dentadura que a fean algunas mellas .-¿ Puede darse el epíteto de encantadora a la sonrisa de una hermosa mujer, si sus ojos no brillan y sus dientes no resplandecen de
blancura? Nuestras mi radas est ablecen instintivamente est recha c::irrelac ión entre estos dos órganos esencialísimos, y se sien ten h eridas por
los defectos de l uno o del ot ro. iCuántas veces ocurre que defectos de
esta índole, al parecer imperceptibles, sean la causa de que nos alejemos de las pe rsonas a las cuales aquejan, y aun si ntamos por ellas una
repu lsión injustificada!
Es ,·erdaderamente extraño que se conceda a todos los órganos
del cuerpo mayor atención y cuidado que a los d ientes! ¿ Vie ne esto de
que los dientes pueden cubr irse con los labios? Es probable. Hay tam bién gentes que li mpia n sol::tmente lo que se ve: el vestido, las manos,
la cara y la parte del cuello que sale de la ropa: todo lo demás, lo que
está oculto, queda s uc io. Una cosa es casi c ierta: los q ue no cuidan
s us di entes, tampoco cuida n del aseo del cuerpo. Pocas veces se equivocan aquellos que t ienen por dejados, s in energía y de pocos alcances
a las personas que dajan que se les pudran los di entes. A estas personas se les puede desear que caigan en la cuenta de que es mucho más
importante cuidar los dientes que lavarse las manos. L a naturaleza no
nos da una dentadura completa, sino una vez en la vida, Del estado de
los dientes depende toda la d igestión, por consiguiente nuestro bienestar; luego. en parte tambié n, la duració n de la v ida.
Si la limpieza de los dientes exigiese u n trabajo difícil , imponiendo al cerebro o a los múscu los un gran esfuerzo, se pod ría comprender
el miedo al aseo. Pero ies trabajo tan corto, fácil v cómodo! Todo
cons iste en acostumbrarse a lavados antisépticos de la.boca diariamente con el Ocio!. Aunque no fuese más que por la sensación de refrige-

u

rio y de bienestar que sigue inmediatamente a estos lavados, todos deberían practicarlos. Estos lavados antisépticos (llamados baños antisépt icos de la boca) se hacen guardando primero en la boca un sorbo
de agua odolizada por espacio de 2 o 3 minu tos, para que el antiséptico del Ocio! penetre bien por t odas partes; seguidamente enjuagándose
bien la boca con un segundo sorbo, de modo que el líquido pase por
entre los dientes, lavándolos luego con v igor; y finalmente haciendo
gárgaras: esto es lo que se llama odolizar. Los que se odolizan con regularidad por la mañana, la tarde y la noche, protegen en absoluto
sus d ientes contra las caries y purifican su boca de todo hedor. Por
tanto aconsejamos con buena conciencia a cuantos q uieran conservar
sanos sus dientes, y exenta la boca de malos olores, se acostumbre a
lavársela con el Ocio!. Las personas que tienen muelas picadas serán
las que más especialmente experimentarán la influencia benéfica de estos lavados: en este caso es cuando su acción es rápida y sorprendente. Acostúmbrense, pues, todos a lavarse con regularidad la boca con
el Ocio!. L os que sigan nuest ro consejo nos lo agradecerán más tarde.

'V@'ll"M.i&lt;Cll©llll ©líill!lll"IlMl ©!®Il !filM:l~= tada permanece sensiblemente en r eposo de veinticuatro horas del magnetismo, cuan- más grande en verano que en invierno y
durante la noche.
do no hay aumento sensible del período que ella es independiente de las capas inllll®\lll~Ilílil© 11®~\llf®
Esta influencia solar subsana una d ificul- magnético de doce horas producido por el feriares donde el poder ionizador de la r a-

M. Schuster ha demostrado que la variación diurna del magnetismo terrestre procede de una causa exter ior a la superficie
de la Tierra.
La hipótesis invocada por Schuster, es
que las variaciones son debidas a corrientes inducidas en el aire conductor por sus
desplazamientos en la porción fija del campo magnético terrestre.
Los cálculos demuestran que las variaciones diurnas y semi-diurnas son :iebidas a una oscilación de la misma naturaleza que la q ue produce las variaciones barométricas.
L as var iaciones barométricas y magnéticas están separadas aproximadamente de
una hora y tres cuartos y es imposible que
esta diferencia de fa z no pueda provenir
de una incertidumbre sobre los datos expe·
rtmentales.
· El p roblema está determinado si las variaciones barométricas son conocidas y se
puede calcular e l or den de magnitud de la
conductibilid&amp;d que sería necesaria para
producir los efectos magnéticos observados.
La conductibilidad que así se ha hallado es considerable.
Se puede observar siempre que las co·
rrientes eléctricas que producen las variaciones, circulan únicamente en las capas
superiores de la atmósfera en que la pr es ión es muy débil para obrar sobr e el barómetro.
Las dos variaciones tienen su origen en
las capas diferentes que pueden oscila r independientemente con cierta diferencia de
faz y una amplitud diferente.
No puede efectuarse el cálculo, pero la
conductibilidad debe ser todavía muy grande si no queremos ser conducidos a una
amplitud inadmisible.
El análisis matemático es simple hasta
que se suponga una ionización uniforme.
Por lo que sabemos de la ionización en la
s uperficie de la Tierra, es necesario hacer
intervenir una fuente extraña; e l sol es emás indicado y se sabe que las variacione·
magnéticas son mucho más grandes en ve)
ra no que en invierno, y que la aguja imans

tad que proviene del hecho de que la variación barométrica es una variación principal semidiurna, mientras que la variación
magnética es sobre todo diurna.
S i la conductibilidad es más grande durante el día que en la noche, se puede demostrar que el período de doce horas del
ba rómetro produce un período apreciable

peTiodo barométrico de veinticuatro horas.
La .hipótesis que de la conduc.tibilidad
es proporcional al coseno del ángulo de
los rayos solares, puede explica r completamente el aumento de amplitud de la variac ión magnética en verano.
Se puede suponer que la oscilación es

diación solar es incompletamente determinado por la posición del sol.
El aumento de amplitud durante los períodos de las manchas solares, se explica
por un aumento de conductibilidad correspondiente al aumento de actividad solar.
Todas las observaciones indican que e l
sol es la fuente ionizadora y la radiación

�EL
ultra violeta par ece ser la causa plausible
de ello
La observación de las variaciones mag·
néticas en el ecuador, permitiría pulsar el
valor de esta teoría: las variaciones presentan un término que no depende del tiempo

del TOCADO~
11
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..... cualtdade1 antte6ptloaa.

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Cabelloa cuya calda detiene
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P'Al'IMAOIAa.

..&amp;.,-atee: Gu■■ llh■ lm

Á.pa~Jo 11()5,

■alar■aqu,

1
!iU:dco.

MUNDO

local, pero sí del tiempo del meridiano que
contiene los meridianos geográfico y magoético, y este término no tiene la mayor
importancia en el ecuador en el momento
del equioocio.
Un estudio de los efectos de 14 Luna,
puede también conducirnos a interesantes
conclusiones, puesto que deben explicarse
por algún defecto de la marea.
El valor de la conductibilidad necesaria
para explicar la variación diurna, depende
del espesor de las capasque son asiento de
las cor rientes.
Si E es el espesor y R la conductibilidad
de la capa, si la amplitud de la oscilación
de las capas superiores se supone del mismo orden que la de la que se deduce de
que la variación barométrica, se encuentra
R~~3 por 10.
.
. .
81 E es de 300 kilómetros, la conduchb1lidad sería_ d_e_3 por I0-;-I3, mientras q~e
la cond~chb1hdad del a1r~ ~n la superficie
de la Tierra en las cond1c10nes normales
es del orden de 10-24 a una altura en que
la presión está reducida a un centímetro
cuadrado, la conductibilidad sería de 10-r8,
· do que e 1 coefi ciente
··
d e recomb'1supon1en
'6
· d
d'
d 1
naci n es ID epen tente e a temperatu·
ra y que la producción de iones permanece constante.

•• •

¿ QUÉ

ES LO QUE NECESITAN

los DEBILITADOS, los FATIGADOS
aquellos que tienen d6blles los PULMONES y los BRONQUIOS!

Un ANTISÉPTICO y

un RECONSTITUYENTE

•i•lllIBf,ffl:i!fii'iliJ:J~ile~

que en forma apropiada, reúne el antiséptico y el reconstituyente más

poderosos, la Creosota y el Clorhidr ofosfato de Cal.
Constituye el remedio soberano contra los CATARROS, las BRONQUITIS
crónicas, la GRIPE, el RAQUITISMO y la ESCRÓFULA. Aumenta el
apetito y las fuerzas, agota las secreciones y previene la

&lt;....

",...

TUBERCULOSIS
"•eitGe•

•º'''·

-

COURBEVOIE-PARtB. y tn

1oc1•• "

1

f • 'f(I

ILUSTRADO========================

V tlTR ')tJ!n~es
d i di
O

.

Es casi seguro que no haya en el mundo
un general más joven que el sobrino del
anterior shah de Persia.
Es un jovencillo que aún no cuenta catorce años de edad, y ya tiene el grado de
capitán general de los ejércitos persas.
o o o

AGNEL,

n·:ttt't:)USTA,

16, Avenue de l'Opéra. PARIS e'}

FLOREINE
CREMA DE BELLEZA

El contacto de la CREMA FLOREINA, untuoso sin ser
graso, procura al cutis una sensación agradable de frescura
de flexibilidad, de bienestar y le -recubre de una capa delgad~
Y protectora que facilita su función sin trabarla, y aumenta
su terciopelo y su diafanidad.

· CREMA FLOREINE,
POLVO FLOREINE_
JABON FLOREINE
De A, GIRARD, Rne d' Al~o¡,a, 48, París
UNICOS A GENTES para la Repáhlica Me,ricana

La 0·1speps'1a se cura .
El n,medio de Munyon para la Dispepsía cura toda clase' de indigestiones y males del Estómago, tales como Estreñimiento, Acedías con devolución del alimento,
Pesadez despué5 de comer, Entumecimiento del estómago, Palpitaciones del corazón
y todas las afecciones de éste, causadas por
la indigestión; Ventosidad en el estómago,
Eruptos de alimento, Desgano, Debilidad
del estómago, Circulación defectuosa, Lengua cargada de sarro, Cardialgia o Pir6sis,
Punzadas y Uluceraciones en el estómago,
Defecación dura, nudosa y difícil, Vahídos,
Flojedad, Falta de energía, etc., etc.
LO QUE DICEN:

En Louisville, Estados Unidos, se ha
constituído una sociedad que se denomina:
" L iga de casamenteros."
Al ingr esar en ella se comprometen los
solteros a contraer matrimonio en el término de un año, y si no cumplen la promesa, además de ser expulsados ignomi·
Dice el señor Juan Ochoa L., de Veraniosamente de la sociedad, tienen que pagar una multa de r25 duros, dinero que se cruz: "!he alegro mucho que se presente
la oportunidad de recomendar el Remedio
emplea en obras de beneficencia.
Muoyoo para la Dispepsia. Seguramente
o o o
que es un remedio maravilloso; no tengo
frases suficientes para decir cómo me curó;
Los dientes postizos de marfil montados Y me complazco siempre en recomendar un
en oro no son, como generalmente se cree, remedio que es tan beneficioso."
invento relativamente moderno.
EL REMEDIO PARA EL REUMATISMil años ¡in tes de Jesucristo había den· MO, corrige en unos días el reumatismo
tistas que construían dentaduras postizas en todas sus formas. 50 centavos y un peso
tan perfectas como las del siglo XX, según Marca 3 X,$ 2.
s~ ha podido comprobar examinando mo·
EL REMEDIO PARA LA TOS, cura la
mias de cadáveres enterrados hace mu- Tos, los Sudores nocturnos, y alivia los
chísimos siglos.
Pulmones. 50 centavos. Marca 3 X, $ 2.
UNGUENTO PARA LAS ALMORRA·
NAS, Un nuevo método completamente limpio. Alivia instantáneamente. Cura positiva.
50 centavos.
EL REMEDIO PARA EL ESTREÑIMIENTO. El más moderno, el más cientíy eficaz para esa enfermedad. En tulomad los CIGARILLi~, fico
bos, por 50 centavos.
EL REMEDIO PARA EL HIGADO,
los PAPELEA&amp;
cura positivamente la Biliosidad, la Icteri., del
cia, el entorpecimiento del Hígado, la sensación ;del Cansancio y Agotamiento, la
Ventocidad del Estómago, etc., etc. 5c centavos. Marca 3 X, $ 2.
EL REMEDIO PARA LA SANGRE,
todas las impurezas de la sangre.
Representante General en México, extirpa
50 centavos. Marca 3 X, $ 2.
Octavio Sarti, 1i!- Donceles 32.
EL REMEDIO LIQUIDO PARA LA
SANGRE (en pastillas) co tiene ig ual para las afecciones sifilíticas de los huesos, las
úlceras sifilíticas y las enfermedades Cutá·
neas. Desarraiga todas las impurezas de la
sangre. $4.
EL REMEDIO PARA LOS RT'.ÑONES,
cura prontamente los Dolores de Espalda
y todos los males de los Riñones. 50 centavos. Marca 3 X, $2.
LAS PILDORAS DE PAW PAW (Papaya), son las mejores que se conocen par~ el est6m~o e hígado y un positivo y rápido remedio para la Constipación, Ictericia, Biliosidad, Dolor de Cabeza y todos los
padecimientos causados por desórdenes del
Estómago e Hígado. Estas píldoras contienen las mejores virtudes del Tónico Paw
Paw, y están preparadas del jugo de la fruta Papaya. 50 centavos.
EL JABON "HAMAMELIS" DE MUNYON. Recomendado por el Mundo Civilizado éomo e l mejor Jabón medicinal y una
necesidad para el Tocador.
Munyon tiene Remedios para cada enfermedad, casi todos al módico precio de
50 centavos. Se venden en todas las farmacias o puede hacerse el pedido directamente.
P ida usted la "Guía de la Salud," de
Munyon, en las Droguerías de J. Labadié,
S1;1cs.. y Cía., Av. San Francisco 43: J.
U1h_lern s1:1cs., 3a. Av. Bolívar25; Johannsen,
Féh~ y Cia., Av. San Francisco 39; Dro·
guena del Elefante, Av. Isabel la Católica
6; y otras. Consultas por correspondencia,
confidenciales ;y libres de todo gasto.MUNYON'S 53 ANO JEFFERSON, PHILADELPHIA, E . U. de A.

ACUDID
DR.

s~:;~i:~:l~nfl~ la~~n~3neutf!~ª1ri~rfas"~~~;:tª1l::r~:ct:~iÍloc;r:r:,;-:~c:~:.~~e

Cúrese Vd. en su Gasa

El cálculo está basado e n la hip6te~is de
que los iones que transportan la corriente
s?n idénticos a los que se obs_ervan a pres1on~~ elevadas cuando es posible que sus
mov1hdades sean mucho más grandes.
Pero haciendo intervenir todas estasprohabilidades, se llega a la conclusión de que
debe existir un age~t~ _ionizador poderoso
que da una conduchb1hdad elevada a las
capas superiores de la atmósfera, según M .
Moulin.

Emilio üKANUEL e&amp;. Co. Avenida 16 de Septiembre, 65.-c:JKE XICO

r:~~U •:

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO I L USTRADO

Calendario de la semana.

El abuso de las bebidas

Ensueño muerto

EL TÓNICO PARA
DÍAS CALUROSOS

El buen vino de uva y las demás bebidas alcohólicas, cuando soo puras y se toman
coo moderación, fortalecen y soo beneficiosas. Pero si se abusa de ellas, obran como
L UNES 7.
uo veoeoo activo que va minando el sistema poco a poco basta consumar la d~struccióo completa de los tejidos o de los órganos del cuerpo. D e éstos, los más directaSao Epi faoio Obispo Coofesor.-Rito
mente afectados y dañados por ese abuso soo los riñones, sobre lo_s cuales recae la la boriosa eliminación del veoeoo alcohólico. Por lo tanto, al resentirse esos ó rganos de simple.
ese mal t rato, lo que se nota por los sfotomas bien conocidos, lo primero que debe
:.\IARTES 8.
hacerse es supender esa estimulacióo excesiva y ayudar a los ri::ooes a recobrar su
estado normal y sano. Para esto oo hay mejor r emedio que la_bien experimentada
Santos Alberto Patriarca de Jerusa lem,
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compuesto vegetal Arvelioa r 5 g ramos, Jarabe compuesto de h1pofosfitos 45 g ramos, Amaocio y Dionisio Obispos Confesores.Jarabe compuesto de zarzaparrilla 6o gramos.
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y misa de la fiesta del día: rito doble de
p rimera clase coo Octava y ornamento
b lanco; se conmemo ra la Domínica. Se suprime este año el oficio de Sao Herme oe gildo.-Fuocióo e indulgencia plenaria en
Catedral vísperas cantadas por la tarde y
después procesión en la que se reza el rosario y termina con la letanía y salve.

El estiércol para el

E x&lt;1ulslta ay uda en
ehocador , wr&lt;1ue es
una clentfHcacomblnaclón de las virtudes d ulclflcaotes de
Verbena y de Clltnddll ,
Su u•o en -oocos dfas
atlr m a las ca roes y
embellece la tez, lm·
o artleodo la lozanía
y una vlvl8caclóo
oerf umada, com1&gt;arable sólo con la Qu e
se obtendría de ex1&gt;erto masa je dado
.:on volu1&gt;tuosos aceites orient ales.
Evita y cura la
cas1&gt;a, los barros y
las en termedades cutáneas, vhzorlza las
r&amp;fces del cabello,
dellcloso 1&gt;ara lavar
la cabeza y bañar 11.
los nlilos. Pr ecio de
la DAStllla $!.()(), Por
correo certl8cado:

EUSEBIO GAYOSSO
MARISCALA 3.

Recaudación de Panteones, Cajas Mortuorias,
Servicio Fúnebre por Ferrocarril.
TELEF0N0S: ERICSS0N, 836.
MEXICANA, 1006.

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la ha hecho adoptar por el
INSTITUTO PASTEUR

E n México: J. La badle So c , Co., P roteRa, 5.-Johann ■.,n, Félix co., A venida
San F r ancisco, 39,-J, Ulhlelo, Sac ra., 3a,
Bolívar 25.

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CHAPOTEAUT

de

Peptona adoptada
por 1/ Instituto Past1ur.

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Contiene la carne de vaca digerida por ia pepsina.
Se recomienda en las enfermedades del estómago, las
digestiones penibles y la in~u~ciencia de aliment_ación.
Con él se 11utre á los Anemicos, los Convalecien tes,
los Tísicos, los Ancianos y á toda persona desganada,
á Ir. que repugnan los alimentos ó no puede soportarlos.

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EL APIOL DE LOS

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Cura las Oolorss,Rstardos
Supresiones d, los Menstruos

F" SEGUIN, 16&amp;,l .Sl•H;rntté,Parls,y ttdu rara...

•
sara.?
- ¿p or qué te nes,
- Abuela, me acordé de uo sueño que
tuve anoche. 1Dime, ¿ tú crees acaso e o los
sueños?.. ..
Uoa aociaoa que se encorva bajo el peso de ocht:ota años, sentada eo uo canapé
antiguo, adornado c-:,o uo paisaje borroso
y desteñido, hila eo su rueca que, bajo uo
impulso de los dedos apergaminados, voltejea vertigi nosa, mientras su nieta Sara,
que ha cumplido quince primaveras, seotada a su lado escarmena uoos copos de
algodón _. . .
El día es uo triunfo glorioso de luz. F lo·
ta eo el ambiente u o suave p erfume de
flores mañaneras. Uoa e n redadera sobre
la tapia del jardín se tiende voluptuosa
salpicada de campaoillds azules. Hay alegría de sol, y alegría de almas bajo e l ensueño de la mañana. Es verano. Eo la CaAnécdotas Taurinas
tedral las campanas dao uo repique dominguero, y como a uo conjuro mágico
r esucita corazón adentro la alegría del vi"Lagartijo" (el grande, el auténtico), era
vir. • • • •
.
.
.
uo hombre discreto y, dentro de aquella
- i!\buela! Soñé que. mi p nmo Luis me rudeza, más ap a reo te que reaJ, ocultaba
ofrec1a flores ea este ¡a r dio • · · · Mu_cbas uo ingenio rudo y peregrino que lucía tao
rosas bli&gt;:ocas: Y muchos claveles r o¡os Y sólo en ocasiones oportunas. De él st. cueomuch_os Ja_zmu~es. • - • Y par ecia que todo tao anécdotas graciosísiruas, y otras que
estuviera _1lu m1oado por uo rayo de sol. ··· 00 lo son, y hay moti.os pa ra c r eer que
Y}'.º seol!a. • • • ¿adóoce~ No lo sé, p e ro estas últimas son apócrifas.
!e ¡ur~, abuela, que seot_ia uo _ no sé q~é
Dificil es referir anécdotas de "Lagarti·
10exph_7able, qu':. oo habia sentido _m ,oca ... jo" que 00 sean conocidas y hasta vulgares
-H1¡a, tu s~e?o _es uo i:ioco peh~roso.... en fuerza de ser repetidas. Hay algunas,
1
--;--I PGr qué.__1'.\Iira. Si me da nsa. · ·• · sio embargo, completamente desconocidas,
Lms_estaba distinto de lo q~e es. Te01 a y de esta clase paréceme que son las silos o¡os mu_y 1:1e~ros y las _me¡11las , ch~pea- guieotes:
das como s1 v101era _de _tJe~ra fna. !.Qué
E o el período álgido de la memorable
bue? mozo ~staI;&gt;a mi pnmo. ESt a manaoa competen cia entre "Lagartijo" y " Frascuelo v1 y me. d1ó nsa el contraste · · · ·
.
lo,"muchos a migos y partidarios del priL a anciana se ha qu~dado 1:ensati va. mero Je ofrecieron uo banquete.
Ell~ a lg~oa vez tuvo quince '.'-00s, Y uo
Cuando llegó la hora de los b rindis, se
sueno as1, aunque r eal Y ~fechvo. · · · El levantó uo individuo y dijo:
: ecuerdo de uoos amores le¡ao_os, muy le-Brindo por Salvador , que es mi mata¡aoos, pasa rozando su memo ria coo ale- dor predilecto. Soy, pues, el único "frasteos de ternuras ya m uertas . . . . Y sus ma- cuelista" de esta reuoióo.
11 oos des?arnadas se _posa?- _sobre la cabeza
A Jo cual contestó "Lagartijo" eo e l acto:
de su 01e~a, com? s! qu1s1era defenderla
-Se eq:iivoca "usté," amigo: yotambiéo
de las pnmer~s 1lus1ooes del amor .... E l soy "frascuelista:" 00 está "usté" solo; sosol ha ido subiendo Y. traza u_oa _raya de mos dos los "frascuelistas" de esta reunión.
oro, que parte por mitad del ¡ard10.
. - Abuela, estaba lo más buen mozo!.. . .
o o o
Un gato, b lanco y negro, juega coo unos
Al señor Curro Cúchares, que eo muc':'pos de algodón, que ruedan por e l suelo chos casos ignoraba el valor y significado
dispersos, hasta que cansado! llega, eoar- de las palabras, le d ijo eo cierta oc..sióu
cado el cuerpo, a roz'.'-r su piel s~dosa coo- uo amigo suyo:
tra la _falda ~e la aoc1aoa y a tirarse des-Ya está usted viejo y cansado; los años
pués a los pies de Sara, perezo"."mente... - 00 pasan eo balde, y el mejor día los toros
E st'.'-..'. a ratos suspende su traba¡o, Y pasa pueden darle uo disgusto, 00 por falta de
canoosa uoa de sus manos blancas por el
lomo del animal que abre los ojos. la mira
uo momento, y torna a cerrarlos poco a
poco ruoruoeaodo cadenciosamente . ... . .
-/Eo qué piensas? ¿Acaso te ha enojado mi sueño ? M ira, ya o i me acuerdo. .. ..
-El amor es uo sueño ....
-lY qué es el amor, abuela ?
-Ya te he dicho que es uo sueño. U oa
cosa que no existe, hija mía! El fantasma
de uoa ilusión. Ver la vida t riste cuando
Asistencia científica de
es alegre, y alegre cuando es triste ... .
morfinómanos,
enajenados,
-Yo quiero sentir e l amor .. . .. .
- La vida es larga y é l viene con la
alcohólicos y quirúrgicos,
vida ... . . .
empleando los medios tera- L a abuela está filósofa ... .. .
Han llamado a la puerta cautelosamenpéuticosmás modernos. Efite. Sara se pone eo pie, se alisa el pelo
caz
atención para los ennegro y sedoso que cae sobre la espalda
eo ondnlacioo de caricia, s,¡cude los copos
fermos. Departamento esde algodón adheridos a la fa.Ida y se encapecial para señoras. Instamina hacia la puerta .... De pronto estalla eo uoa risa sonora eo que parece d islación eléctrica completa.
tinguirse uoa mezcla de llanto o de a leRayos X, corriente de alta
gria.
Uc joven alto. c'.elgado y moreno sonreí
tensión, mecanoterapia.
ante e l cuadro que se presenta a la vista.
Director Médico,
-Sara, buenos días! Abuela. ¿qué tal?
-Buenos días, Luis. ¡Milagro!
-&lt; Milagro? Ya voy para santo .... Hoy
vengo a darles uoa noticia. Al salir de mi·
sa te vi a ti, Sara, y no pude decirte nada
Médico encargado del deporque apenas me volviste a mirar uo mopartamento de enfermeda.
mento .... Pero, ¿por qué te ríes? Parece
que estás muy cooteo ta ..... .
des nerviosas,
- La abuela me daba clase de filosofía ..... .
-Tú me contabas uo sueño .. ... .
- l Y se puede saber?
Ad ministrador,
-Cuéntanos tú primero a qué debemos
el gusto de verte tao de mañana ....
-1 Conocen ustedes a Carmen Gómez?
- iVaya que sl!

l..---=============================:=---J
~

$1.25.

alumbrado
El doctor Calmette, del Instituto P osteur,
ha hecho experime ntos para sacar del estiércol gas para alumbrado.
Aparte d el ácido carbónico, del estiércol se desprenden amoniaco y numerosos
carburos de hidrógeno que arden ceo uoa
llama que sirve para el alumbrado. Una
tonelada de estiércol produce grandes cantidades.
Según parece, bastaría encerrar e l estiércol de manera que los gases que se
desprenden de é l pasaran por uo conducto
especial q ue los llevase a uo recipiente
lleno de agua acidula da. Dicho recipien te,
cubie rto con uo gasómetro, servirí" para
almacenar que podría distrib uirse desde
luego por m edio de tuberías.
Además de su economía indiscutible, y
gracias a l agua acidulada del recipie nte
la vador, eo la casa donde se empleara este
alumbrado se podría recoger el amoniaco
que se deja volatilizar ioútilmeote y utilizarlo como abono líqnido dejando precipitarse las sales amoniacales.
Es de desear que se ponga ea práctica
esta innovación coo procedimientos que la
bagan fác il, sencilla y barata, porque con
ella se obtiene uoa aplicación excelente de
la qoímica a la utilización de uo producto que abunda e o tocias 'las graojái.

Agencia de Inhumaciones

(Obsérmu sus resultados durute dos semanas)

I l.

Sao J ulio Pap~ Coofesor.-Rito simple.
- Eo la Basílica de G uadalupe Visita de
los Siete Altares y función de la Archidiócesis de Guadalajara. -Vísperas cantadas
eo Catedral.-Maitioes solemnes ea la iglesia de la Santa Familia.

contrae1ESTREÑIMIENTO
sus 'Consecuencias:
etc.

JABON DE VERBENA
CALENDULADO.

-1 Pues les aviso que me caso!
-lCoo quién, Luis?
-Coo Carmen.
Sara se ha puesto p álida como uo lirio.
Y otro .lirio,
blanca
. la cabeza
b
· t de la aociah
º'.'-• se ID&lt;:11';1ª so res~ Die a co~o. s1 ub1era rec1b1do uoa puoalada_ a tra1c1óo ....
~ºª, nube negra ha os~urec1do t:l sol, y el
¡ard10 ha tom~do uo tinte sombn o ....
-lY tu sueno, Sara ?
-No merece contarse. . ... .
._
Y _las tres personas se hao 9ued~d'? s1
leoc1osas, pre~cupad'.'-s con motivo d1stiot'?·
La 31buela a o ora. tiempos pasados, L~1s
soone a su por venir, y S'.1ra,_ coo los o¡os
clavad~s eo el fondo d_el ¡ar d10, rememora
uo s~eoo que se desho¡a. . . . . . .
_
. -_1 Ab~ela! Parece que estuviera el ¡ard10 ilumrnado por uo rayo de sol. ...
J. A. SANCHE Z GARCIA.

¿ QUl ES LO QUE NECESITAN
los DEBILITADOS, los FATIGADOS
aquellos qua tieaen dibiles los PULMONES y los BRONQUIOS?

Un ANTISÉPTICO y un RECONSTITUYENTE

~i•]!II8füTl~X1IfdiJ:1~;{ijj

qua en forma apropiada, reúne e l antiséptico y e l r econstituyen te m5.a
p od ero sos, la Creos ota y el Clorhi drofoslato de Cal.
Constituye el remedio soberano contra los CAT~RROS, l as BRONQUITIS
crónicas, la GRIPE, el RAQUITISMO y la ESCROFULA. Aumenta el
apetito 7 laa fuerzas, agot a las secreciones y p reviene la

&lt;....

..."~

'4(1ee,.

TUBERCULOSIS
-

Ge, couaanom-PAJ\lS, 1 "'

•º'ª'

1o&lt;1•• 1••

f•f"'

Quinta de Salud
''R• ta·t"
VIS a
Tlálpam, D. F.-•Teléfono 16.

EDUARDO UCEAGA.
Dr. A. Ruiz Erdozáin

J. Lavista.

�BlBL!PTECA

........--

UNIVER!IIA .~

ALFO.NSO

Re-v~s

FONDO RICARDO Ct)V~t(RUt31AS

• tos
,ten
frinnde..-,
S
deU
Ed
t
a , a
• F rl il
tlea emen

EL MUNDO ILUSTRADO

habilidad , sioo de facultades ¿ Por qué oo
se retira USted?
- Porque quie&lt;o, si puedo y Dios me da
"salú" y vida, dejarle uoa fortuoita, "ao·
que" oo sea más q ue uo pasar, a mis "aotepasao,,"-contestó el señor Curro " Cúchares''. coo toda la gravedad q ue el caso
requena.
o O o

De aquí que casi todos los oradores se
muestreo a última hora impacieotes por
acabar; soo como el mozo de cuerda que
está deseaodo soltar la carga tras de correr
con ella una larga distancia .
La mujer, en cambio, no se cansa tan
pronto y parece que nunca tiene gana de
acabar de hablar.
de!!t:o~=~t:!~/.:itt~:!~ot\ed~a.\:~i:r::~s~

MUCHO RUIDO
n o convence. Una. a firmación no
es más dig na d o f e p orque osté
i mpresa e n t ipos gra ndes y ocupe
una plana en ter a d el periódico.
M ncho ruido no con vence . R a zón, consüitenc ia y l a e n ton ación
n atu r'll d e l hombr o q ue cree lo
que dice, son el alma. de un a rgumento. S i l as p al abr a,; de lm
h om bre son d iscretas y r acion ales
y s u r eputación está l ibre de críticos, n os sen t i mos inclinados é.
c ree r le y á col ocar n uestr os int ereses en s u s m anos.
P e ro
n uestr2 sa l ud 03 una cosa demas iado precio&gt;'a par a q ue se c onfie
á l os charlatan es. L as per sonas
afligid ,s con u ua enfermedad
ambicionan s u p ronto alivio y
c uración ; y a&lt;Jegurarles q u e so l es
p ued e ayndar sabiendo q ue es
i mposible , n o es jus to. IIay q u e
h acer se cargo d el h ech o d e q u e la.

Para torear en una becerrada benéfica, aparato vocal.
uo aficionado, amigo del " T ato," le pidió
Para hablar, es p reciso que el aire pase
a éste, prestado, un traje de luces. E l [a. por las cuerdas vocales con una consideramuso torero lo lle\'Ó a su guardarropa y le ble presión E l hombre, cuyas medidas to·
dijo:
das son por lo general mayores que las de
- Aquí está todo lo que tengo Escoja \a mujer, tieoe tambiéo una laoringe más
usted el \'estido q ue más le guste
grande.
El hombre empezó a ver trajes, los vió S i enviase a través de ella la misma can·
Curadas con el Compuesto Vege• todos,
y, con cierta cortedad, acabó por tidad de aire que emite una mujer en la
tal de Lydia E. Pinkbam.
decir:
·
COO\ ersación ordioaria , el resultado sería
llueva. Orleans, E . U . d e A..-"Al llr- - Todos son muy ricos y muy booitos; casi imperceptible.
gar á mi edad c rit ica, fui presa d e la e,. pero .... ¿ no tiene usted alguno que no Para q ue se le oiga bien, necesita el hom·
:"
bilida d Y d el m areo, tenga rota la chaquetilla por el lado de· bre emitir cuatro veces más el aire que la
mujer, y si quiere hablar tan alto como és·
_
estando h in chada. recho ?
·
• .A.manecia. muy can•
A lo cual contestó el "Tato," con la ma- ta, oecesita esforzarse más todavía
· sada
cer nada
sin. pEoder
scribi
h a..á yor naturalidad:
Pocas personas tienen idea de \a ~nergía
la Sra. Pihkham y
-No, no tengo ninguno: eso es de "es que perdemos al hablar.
tomé s u Compuesto trecharme" con los toros y de entra r por E l doctor Marage asegura que, para las
V e ge ta. l, con ven- derecho a la hora de la verdad. Pídaselo personas que su fre o de exceso de traba jo,
ciéndome q ue va1e usted a mi suegro, que ese tiene siempre mucho mejor que un cambio de clima es
lo q ue pesa en oro. los trajes " nuevos" .... por "viejos" que uo cambio de idioma.
- Ahora. m e sien to seao.
Ir a algúo país cuyo lenguaje no se en·
muy bie :i." - SRA,
Sabido es que el suegro del "Tato" era tienda, y doude solamente se emplee la bo·
_,~......
DE G AST ÓN BLON• "Cúchares," y que a éste jamás le rozó el ca para comer , es el mejor remedio para
1 ~ _ ,
DEAU, 1812 'l'&lt;lr sich- cuerno de un toro. S iempre que iba a to· devolver la energía al que padece de de·
ore St., New Orleans, La., E . :J. de A.. rear, le decla a su mujer :
bilidad cerebral o de otros padecimientos
Racine, E.U. de.A..- "Tom é su Com--,Las chuletas, á las siete.
aoálogos.
PACO EL MALAGUE:S:0
P\Jesto V egetal duran te el Cambio d e
Vida cuando hacia a rduos trabajos,
Huelga de leprosos
fortaleciéndom e y conservando buena
la diges tión. Hará 7 años que pasé Por qué hablan tanto las mujeres En el Japón ha habido últimameote una
dicho periodo critico, ¡mes cuen t o 55 y
huelga extraordinaria , porque los huelguis·
estoy f uerte y sana."-SRA, CATARINA
tas eran leprosos.
KUBIK. R. No. 2, PO. Box 61, Racine,
LO QUE DICE L A CIENCIA
En Kameyano hay un hospital de lepro·
W is., E. U. de A.
sos bajo la d irección de unos padres fran·
Ningún otr o remedio para las muNadie podría esperar que el ser las mu· ciscanos franceses, los cuales, consideran·
jeres ha recibido una sanción tan ext.ensa y completa.; n i tampoco h !l. y jeres más charlatanas que los hombres, tu· do c~n razón que el pad~cimiento que
aque¡a a los asilados no les impedia hacer
remedio conocido con tantas cu ras viese una explicación científica.
Sin embargo, el doctor Marage, el gran algu~os _trabajillo~ de poc~ importa ncia,
r ealizada s á s u favor como el Com
puest o Vegetal de Lydia. E . Pinkh am. especialista de la voz, acaba de demostrar les d istribuyó van as ocupaciones señalán·
Por SO años ba c:•.rado los padeci q ue si los homb res no hablao taoto como doles una remuoeración muy pequeña, pe·
mien tos de la. m uj er, tales com o : i n fla las mujeres, se debe sólo a que les es cien· r? no !auto como a primera vista pa rece,
mación; ulceración, tumores fibrosos tificamente imposible.
s1 se tiene eo cuenta la pequeñez de los
periodos irregular.es y penosos y pos~ ua odo un orador hace esfuerzos para jornales e1;1 el Japón.
tración nervioso. Es sin Tival para la de¡arse oir de su auditorio, el ejercicio que La cantid:d no pasaba de unas cinco
suponen el paso del aire por su laringe y pesetas al ano y los leprosos de(;lara ron
«iad critica de la mujer.
La. Sra. Pinkbam de Lynn1~Iass, la serie de gestos que acompañan a su ora- que era poco.
E .U. de A. invita á, toda. moJer e.n.• toria, es tao graode como el que se hace Los padres franc iscanos se negaron a
aumentar 13: cifra y estalló la huelga con
fenna. á. que l e p id a un coPfe;u transportando un baúl mundo.
~r escr ito. Este eff grati8 JBl eDl• Para una mujer, decir el mismo número tan mal cariz que huto que recurrir a la
de pa labras eo alta voz oo supone más íuerza pública, ante 1~ cual se r indieron
\'re provechos o .
gesto de energía que lle\'ar un ligero saco los alborotados huelguistas a las cuarenta
- - - - - - de mano.
y ocho horas.

FLOREINE
CREMA DE BELLEZA

El c ontacto d e la CREMA FLOREINA, untuo so s in s er
graso, procura al cutis una s ensaci ón a gra.dable de fre s cura
de flexibilidad, d e bie_n_e star y l e r ecu b r e d e una capa d el gad~
Y protectora que fac1hta su funci ón s in trabarla y a u men t a
su t erciopelo y su diafan idad.
'

CREMA FLOREINE,
POLVO FLOREINE.
JABON FLOREINE

Registrado como a rt iculo de segunda clase er 3 de Noviembre d e 1894.-

Año XX .- Tomo l.

..

1mpreso en pa pel d e las Fáb ricas de S a n Ffa fael•

México, Abril 6 de 1913.

Número 14.

..
,.

P REPARACION de W AMPOLE
no se ofreció al llúblic o en genc1·al b ast a q ue se p robó d ebida.m ente en un gran número d e
casos d e ¡,q LLellas m i s m as enferm ed ades llara l as que se recomienda sin vaci lació n . En c uanto é.
s u s compon entes, ni si q uier a se
h a n mantenido en secr et o. K;
tan sab rosa como l a m iel y con tie n e una sol ución d e un extracto
que se obtien e d e Hígados Puros
d e Bacala '), combina.dos con Ili p ofo, Hto~, ) falta y Cerezo S ilvestr e.
E s um\ m ezcl a m edicinal d e la
m ayor eficaci a p a r a l as I mpur ezas d e l a S a n gre , y A fecc iones
d e la Gar gan t a y Pulmones. El
Dr. L u is E. R u iz, Profesor do
Hig ien e e n la. E scu el a. Nacion al
d e M ed ic ina de M éxic o, dice :
" L a Prep a r ación d e W a mpol e
reconocida ya en todo el mundo
y a ceptada por t o dos l o3 méd icos
ilustr a d oJ, es á no d udarlo un
p o d e roso r ecurso p ar a com batir
muchos estad os patol (1gicos así com o p ara p revenirlos ." E :J L'l fruto
d e la c ien c ia m o d e rna. y no pue d e
d a r u_n r esu ~tado inefica z . No h ay
engano posible. En 11\s Boticas.
BOCA D ELICIOSA. FRAGANCIA
e n el A LIENTO e - lae

VIOLETAS RUSAS
Perfuman los
labios y dan 1i la
boca sabor de am·
brosía, apasionan
y hace n divino el
beso de los amantes.
La 88'1)()8&amp; a ue

-o

S•

US&amp; las Putlllu
Ylolot u do Ru1i1, do

Quontln, ,roza de la
Ít
ternura de su m&amp;•
&amp;-"
rldo. lndlspeosable para los
aue aman l as exaulslteces. Cajita
artística de &amp;\ u
minio, 50 cvs. Por correo, certificada 60
&lt;;_vs.- En :'tléxlco :Johannun. Ftll% d.: Cia. '.1.11•

.san })'aneúco, SG.-J.

Labadú Suu. d.: Co Prore,a 5. -J. Uthttin, Stu:r• , -'&lt;&gt;. Bolloor ts.'

COGNAC

•

l
!\

Sr. General Por f ir io D íc&amp;z, H é roe de la gloriosa jornada del "2 de Abril," que acaba de con-

De A, GIBABD, Bue d' Al131\a 48, París

m e morars e por primera ve;i: como fi4'st.- nacio na l.

UNICOS A.GENTES para /a Rcpáb/ica Muicana

Emilio ú'KANUEL e&amp; Co. Avenida 16 de Septiembre, 65.- ~XICO

N i ng uno ta n d e l ici oso como éste .

�DIRECTORIO

EL MUNDO ILUSTRADO
SEMANARIO DE ACTUALIDADES, ARTE Y LITERATURA.

DIRECTOR PROPIETARIO

LIC. ERNESTO CHAVERO.
OFICINAS:
3~ Calle de la Rinconada de San Diego No.
Teléfonos:- Mexicana, 20-85 Neri
Ericsson, 14-51
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41.

PRECIOS DE SUBSCRIPCION MENSUAL:
En la Ciudad. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 3 1.00
(pagadero por adelantado.)
En los Estados ............................ 3 1.25
(pagadero por trimestre adelantado.)
En el Extranjero .......................... 3 2.00
(pagadero por semestre adelantado.)
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En la Capital ................ ... ... : .
3 0.30
En los Estados ............................ . "o.35
En el Extranjero .................. ... . ... . "0.50
Atrasados ............................... . "0.50
Para la publicación de avisos en este periódico, dirigirse a B. &amp; G. Goetschel, Avenida 16 de Septiembre,
16. Sus agentes en Europa, la Societé Mutuelle de Publicité, 14 rue de Rougement, (9 e).
NO SE DEVUELVEN ORIGINALES.

HAR
Es tan conocida para los asiduos de A. France, como
lo fué para los filósofos libertinos del tiempo de Constantino. Sólo que éstos no la oyeron cantar, como nosotros la otra noche, meiodías cálidas de Massenet. Les
bastó, para enloquecer e interrumpir sus eternas disputas, verla en los gestos de la mímica, en las palpitaciones de la danza, o bien tocando aires fáciles en la doble
flauta. Les bastó, para olvidar su sabiduría y presentarse en los jardinas de la cortesana coronados de violetas,
admirarla en la simulación de las pasiones, tan soberanamente expresadas por los poetas griegos con la magia
de los símbolos, representando en los teatros de Alejandría, las voluptuosidades prodigiosas que la fábula atribuye a Venus, a Leda, a Pasifae. Les bastó contemplarla en la colina funeraria, aplacando la sombra irritada
de Aquiles con el sacrificio de Polyxene, cuyo dolor
tranquilo ponía un sello trágico en las líneas egipcias
de su semblante, para que, copiando a Melantho, esos
sabios repitieran: oh Thais, necesitomos de tus auxilios
hasta para demostrar las propiedades de un triángulo.
Júzguese si Massenet, que no fué géometra, amaría a
Thais y si le estaría agradecido. El solo recuerdo de la
radiosa cortesana ( meretrix regina), Je permitió escribir
un bello poema musical. Por lo demás, sin negar la afirmación de Melantho, a primera vista puede creerse que
hay más simpatías entre Apolo c itareda y el arte de
amar, que entre una sonrisa y una ecuación algebraica.
Bien es verdad que Thais era también bailarina y aplicaba los principios de la Geometríd. a los movimientos
de la danza. Y es probable que el griego se acordara
de esta circunstancia cuando confesaba tan paladinamente la influencia de Thais en la definición de un problema científico. Pero yo no tengo autoridad para opinar sobre nada y abandono la exegesis del pensamiento
de Melantho a la penetración de los matemáticos. Prefiero irme con Pafnucio a la casa de la pecadora y antes de entrar en la "Gruta de las Ninfas," suspendo una
guirnalda de flores en el umbral, con la venia del escéptico Niceas y del propio anacoreta sañudó.
o o o
Fué en los días heroicos del cristianismo, cuando el
desierto se poblaba de capillas y monasterios y a lo largo de las riberas del Nilo se levantaban las cabañas habitadas por los solitarios. Todavía demoraba en la tierra la gentilidad moribunda, y no era raro que algunos
ascetas, más perseguidos que otros por las visiones malignas que dieron precio a la fervorosa piedad de Antonio y Serapión, se encontraran por la mañana, cuando
se dirigían a sus iglesias, huellas de centauros y de egipanes sobre los caminos que frecuentaban, ramas quebradas por las ninfas que corrían a ocultarse entre los
bosques, temerosas de los monstruos equinos, y otras señales semejantes que servían admirablemente para que
se' afirmara en el corazón de los cenobitas el sentimiento de glorificar al nuevo Dios, por medio de una v ida
ejemplar, consagrada al ayuno y a la penitencia.
Entre otros venerables varones, se distinguía Pafnucio, asi llamado en las Vidas latinas, o Serapión el Sidonita, que es el nombre que lleva en los manuscritos
g riegos. Con los altos ejemplos del gran Antonio y del
piadoso Efréo, del sencillo Palemón y de Macrino, rico
e n virtud, Pafnucio había fortalecido su fe y robustecido su piedad. No teoia la Tebaida e ntera un solitario

que llevase un cilicio de cerda más áspera, que resistiera más días sin alimentarse y que se flagelase más duramente. Bajo el tosco sayal ocultaba un jardin de sufrimientos y mortiticaciooes, y en frente de su celda, con
el claro de luna, solían verse siete chacales, inmóviles y
silenciosos. Se cree-agrega France-que eran siete demonios que él retenía en el dintel, por la virtud de su
santidad. Como se ve, Pafnucio era un digno sucesor
de Antonio, y se esperaba que cuando el Señor lo llamase a sí, vendría un león del desierto a cavarle, con
sus garras, la sepultura de los elegidos.
Cuando el fraile, antes de vestir el hábito, vivía la vida del siglo y su corazón ardía en la caldera de las falsas delicias, como él mismo afirmaba, conoció a Thais
en un teatro de Alejandría. Deslumbrado como los demás. por su belleza, que los poetas declaraban de esencia divina porque les mostraba la perfección de la forma, estuvo a punto de delinquir. Alguna noche de claro
azul, lo vieron las estrellas rondar el barrio de Racotis.
con la intención de entrar a la casa de la cortesana.
Quizás se tropezó a la sombra de los terebintos, con el
poeta Calícrato y con el hermoso Aristóbulo, que salían
borrachos de allí, repitiendo algunas elegías paganas en
cuyos versos celebraban la hermosura y el arte de la
cómica. Pafnucio tenía entonces quince años y poco dinero, circunstancia esta última que aumentaba la timidez natural de su edad. Pasó, · pues, de largo sobre la
tentación. Mas ahora, en la soledad de la celda, sintiéndose purificado por las aguas lustrales de la penitencia,
veía con horror ese recuerdo juvenil y le obsediaba la
imagen de Thais. La volvía a contemplar como la viera
en la noche de Alejandría, "tendida en un lecho transparente como una agua marina, c,,n la cabeza ligeramente levantada, los ojos húmedos y plenos de luz, las
narices palpitantes, la boca entreabierta, . los senos en
flor y los brazcs, frescos como dos arroyos." y un hondo
sentimiento de piedad lo poseyó, considerando que esa
obra maestra del Seíior continuaba mancillándose con
,odos los vicbs, inutilizando así el fruto de la sangre divina que corrió en el Calvario para la redención de los
pecadores.
Resolvió, en consecuencia, el heroico Pafnucio, abandonar su desierto y marchar a Alejandría, cou el santo
intento de detener a Thais en los caminos donde esta
pobre oveja perdida, iba dejando las más blancas galas
de su vellón. Parecía tocado por una fuerza invisible y
habían desaparecido las visiones inquietas que cruzaban
por sus meditaciones, llenándole el corazón de turbación y de duda. Sin entrar a t1ioguna iglesia de Alejandría , parque sabía que estaban profanadas por los
arrianos desde el destierro del patriarca Ataoasio, se
dirigió a la casa de su antiguo amigo Niceas, actual
amante de Thais, y le solicitó una túnica perfumada y
unas sandalias doradas, para no asustar a la cortesana
con el rudo sayal del cenobio.
"Teme ofender -a Venus-le dijo Niceas sutilmente,
cuando supo los motivos qne le llevaban a Alejandríasu venganza es terrible." Pafnucio no le oyó lleno como estaba del espíritu del Seíior, con el corazón henchido de uoa infinita piedad, hacia la bella culpable cuya vida se proponía rescatar ayudado por la divina gracia. Y alejándose del irónico amigo, se perdió en el mismo barrio de Racotis, donde diez años antes, las rosas
de Alejandría parecían más perfumadas. con el nombre
de Thais, Thais, que arrojaban sus temblorosos labios
de adolescente a los soplos de la noche Solo que aho ra,
fuerte ya contra los deleites y el atractivo del amor, se
encaminó sin miedo a la Gruta de las N iofas, en donde
Thais seguía hundiéndose dulcemente en las blanduras
de la voluptuosidad.
La iconografía de la época, no nos ha dejado los rasgos del monje, cuyo nombre, saliendo de los desiertos
de la Tebaida, se extendía como uo aroma de santidad
en el aire dorado de Alejandría. Así, yo imagino al cenobita algo semejante a mi Chucho Urueta. Un Urueta
erguido y barbudo, de color de ladrillo, los ojos brillantes por ti centelleo de las arenas líbicas, seco y nudoso
como un sarmiento y con nidos de páj~.ros en los cabe·
llos. Y considero el asombro de Thais cuando lo vió y
oyó su voz. definiendo con significaciones misteriosas la
expresión de un amor que la cortesana, eo su gentil ignorancia de las cosas místicas, creía de la tierra. Acostumbrada al meloso bordoneo y a las ironías sutiles del
perfumado Niceas, a los reclamos de los poetas que la
enamoraban con rimas artificiosas, a las conversaciones
de los filósofo$ que hablaban del amor como sofistas,
Thais h¡,_ de haber sentido el deseo irrefrenable y casi
doloroso, de ec:harse en los brazos del anacoreta, de colgarse a los cordones de su sayal y cr:izar con ese pastor
de elefantes, los duros caminos del desierto, dócilmente,
como una gacela de la Tebaida. Por eso se presentó con
él eo el festín de Cota y lo sentó a su lado orgnllosamente, provocando las envidias de sus compañeras y las
burlas, también envidiosas, de sus amigos, bajo la mirada tolerante de Niceas. Todos creían que su hermosura
omnipotente. había hecho salir del fondo del desierto, como una fiera de su espelunca, la bronca figura de Pafuucio. Y obediente y pasiva dejó que el monje destruyera
las telas preciosas. los mantos de púrpura. los estrigilos,
las tbeorbas y las liras, todo lo que recordaba su vida
de disipación y de pecado. Apenas se atrevió a abogar
melancólicamente por la conservación de un Eros de
marfil, regalo de Niceas. Era inútil. Nada fué per donado, y Pafnucio pudo ver, alrededor de la cabeza purificada de Thais, que se encendían los lirios de la mañana eterna y las rosas de la Jerusalem celestial,
Pero la profecía de Niceas tenía que cumplirse, porque Venus no permite que se dude de su poder. En

Tiene las ventanillas disimulac:'as.
ocultas a la vista, acaso por verdadera disposición de su anatomía,
acaso por efecto de luz. Y así, me
parece un órgano extraño e incomprensible. Apenas cabe en mí el
pensar que con aquella excrecencia
se puede oler; ni nunca llegué a imaginar que un órgano pudiera adquirir en ningún ser un aspecto tan intensamente grotesco, hasta conver
tirse en extra-natural.
En esta nariz extravagante encuentro un estímulo para emprender la
marcha curiosa a través de esta
compacta muchedumbre, cuyo olor
desagradable y complejo marea, cu-

vano el estilita, alojado en una columna, luchaba por
matar el recuerdo de Thais. En vano su perpetua qracióo subía al cielo, enredada en la lluvia que mojaba
sus huesos o'en los horribles fuegos de sol que aridecían sus labios. Seguía bajo el sortilegio de aquellas horas alejandrinas, iluminadas por la sonrisa y los ojos de
violeta de la pecadora. Por esto, cuando · esa sonrisa y
esos ojos se velaron con la sombra de la muerte, Pafnucio conoció que la vida lo maldecía y que Dios despreciaba su santidad. Y como no e ra humiidé, murió
atrozmente, como un réprobo, con todas las sierpes del
orgullo clavadas en el corazón.

o o o
Sacado de una novela de carácter psicológico, el libreto de Galle! resulta carente de interés y de fuerza
dramática. Hay que noner la música de Massenet sobre
el loto, el papiro y el eoforbio, que son como los manuscritos palimpsestos en los cuales estableció el maest ro France la verdadera historia de la cortesana, Así,
cuando el Athanael del libreto; dice la invocación:
"Voilá done la terrible cité .... " o cuando, después del
diálogo: "Nous nous sommes aimés une longue semaine .. .. " sigue el largo dúo en que Athaoael se esfuerza en convertir a Thais; cuando ésta pide gracia
para la estatuilla de Eros: "L'amour est une vertu rare . . .. " con un seotiniento de casta melancolía y de
fina gracia, nosotros únicamente hemos visto al Pafnucio descrito por la sabia pluma del maestro, a la Thais
que se complació eo cincelar en el más puro mármol
de su estilo. Vamos de la Tebaida a Alejandría, entre
los hermosos paisajes del Nilo; sentimos la tristeza del
helenismo que concluye al lado de las costumbres severas de los primeros cristianos y una emoción honda y
sincera nos acompaña, recordando las últimas frases de
Thais moribunda, cortadas por las blasfemias del infortunado Pafnucio y expresivante cantadas por Masseoet
o o o

..

Thais es dos veces ilustre por el símbolo que encierra

y por el talento de France que embalsamó su figura con
los perfumes de un arte supremo. Es verdad que el escritor francés, con su profunda penetración humana,
suprimió un santo de las antiguas hagiografías (muchos
siglos después de la muerte de Thais, los á rabes indicaban a los viajeros el 1ugar donde dormían el sueíio eterno, la Cortesana y Pafnucio, muertos en olor de santidad). Ea cambio, rinde parias al soberano imperio del
amor, reconstruyendo la verdadera · vida de Pafun :io,
en cuyo corazón puso las debilidades y !a$ pasiones que
hacen excelsa a la virt(ld. El infeliz anacoreta, por su
parte, no sabía lo que los padres de la iglesia han llegado a descubrir pósteriormente: que la piedad es a veces, el primer paso hacia la concupiscencia ..... .
Conque lectores, no seis piadosos. Es peligroso. Seguid también el consejo de Niestzche; haceos duros.
Acordaos del pobre Pafnucio.

yos inexplicables vaivenes son como
un enigma de movilidad. ¿ Qué descubren en las formas de su nariz estas personas congregadas en una plaza pública con el objeto de impedir
que los demás oigan la retreta y contemplar los fuegos de artificio?
Dejándome llevar por el flujo de
la multitud me pongo a observar las
narices de la gente con curiosa atención. Procuro desligarme por completo de la visión de todo lo demás;
desasirme de toda influencia ajena
a la nariz misma, no mirar a los ojos,
que son los órganos más hábiles para influir sobre nuestros nervios y
torcer la justicia de nuestros conceptos; concentrar únicamente toda la

RAFAEL LO PEZ.

l\JARICES
Hoy, día de fiesta pública, todo el mundo está en la
calle. Por las avenidas corren le!ltos ríos de gentes, En
los bulevares el tráfico se aumenta hasta hacerse difícil,
y ya en la plaza "Bolívar es imposible dar uo paso sin
mue?º esfuerzo. La gente medio sofocada se empuja,
se pisotea, resopla, como una manada de bestias sedienta, cabe el abrevadero.
Me repugnan estas aglomeraciones indignas y siento
el malestar de la muchedumbre, prisionero por azar entre sus mallas móviles y constricroras. Resígnome a dejarme llevar por la marea humana, que comienza a jugar conmigo como las ondas del océano con un leño
náutrago. Me lleva el flujo de un lado para otro, con
veleidad de mujer histérica.
De repente, me obligan a hacer una estación. La gente no av_anza oi retrocede: quién sabe qué espectáculo
presencian los que están delanteros, por.que mis vecinos estiran el pescuezo y se alzan sobre las ~ untas de
los pies con la avidez ardiente de ver algo curioso. A
mi lado una señora corpu lenta, de sotobarba fornida,
sigue con una pueril atención, regocijada, el vuelo de
los cohetes, y sonríe y resplandece de gozo en esta inocente contemplación.
Creo que no se le impo~ta u~ bledo que la magullen
y atropellen las personas 10qu1etas que se agitan ,. su
lado con el ansia de ver. En el oleaje de la muchedumbre ella está casi inmóvil, cual una gruesa mancha de
aceite sobre las olas turbulentas de un lago. Salta un
cohete y allí están persiguiéndolo sus ojos. El cohete va
elevándose, en curva graciosa, como lenta falárica de
ero, que deja en su curso una estela de fuego, una cauda de chispas.
Silenciosamente, porque la batahola y el tumulto impiden oír la detonación, se deshace eo lágrimas grue~as
y policromas. La señora tiene en este instante un aspecto de perfecta satisfacción. Y es entonces cuando
vengo a parar la atención en su nariz, ¡:.or la cual corre un lago y violento temblor de placer. Es su nariz
co~o u1:1 grueso tubérculo irregular; y más que órgano
ord1o;i-r,10, parece una verruga enorme, una fungosidad
patolog1ca en su carota sana.

atención de mi espíritu en el espectáculo nuevo y sorprendente de una colección de narices. Nuevo y sorprendente
resulta el espectáculo hasta un punto
que jamás h!!biera pod ido imaginarme.
Es pasmo lo que siento ante la inesperada e infinita variedad de formas, que
puede adquirir un órgano en la especie
humana. Aparatos enormes, corvos como armas, eri1.ados de vellos que asoman un bosquecillo rudo por las ventanillas amenazadoras, en donde diríamos que se cautela una celada. Narices
tenues, sutiles como lámioas,que parecen rehuir el comercio con el aire, adel gazándose en una desdeíiosa repugnancia de todo olor. Narices gordas, afables, benévolas, que parecen sonreir con indulgencia dulce a toda emanación del
ambiente. Narices nerviosas cuyas alas se crispan denunciando emociones agudas:
narices delicadas, ágiles, móviles, sensitivas, que tiemblan como pétalos de flor es·
tremecidos por el tenue hálito de los pulmones laboriosos.
Gruesas narices aplastadas de negritos, que parecen sufrir bajo la constante presión de un invisible puñetazo.
Narices romas y redondas como papas de ca roe. Largas narices, tristes, que testifican propensión al sentimentalismo gemebundo.
Naricillas llenas de gracia, cuyo provocador arremango delata la coquetería de
una señorita risueña, que pensando en su novio sonríe a todos los hombres.
Dóricas narices de matronas incorruptibles: narices dignas, taciturnas y circunspectas que parecen predicar moral con sus apariencias solemnes.
Unas se encorvan con brusquedad injuriosa, despreciativas y ávidas. Otras ondulan blandamente como una onda rizada por la brisa dulce.
Estas, rectilíneas, parece que están augurándonos un ceíio adusto; aquéllas, con
las alas ampliamente escotadas tienen un talento belicoso, un aspecto de cólera
y de crimen.
La gente no imagina siquiera que la nariz puede revelar sus pasiones. Todos
llevan la nariz con una naturalidad simple, enseñá ndosela a todo el mundo como
una presea: y oo se acuerdan casi nunca de que poseen una nariz que debían
vigilar cuidadosamente, cuyas congestiones son i nfieles, cuyos temblores p regonan
denuncias, cuya exhibición resulta, en ocasiones, insolente. No es, para los más, un
ó rgano vergonzoso, porque no tiene funciones ni relaciones sexuales. Y sin embargo, caben en ellas más vergüenzas que en los demás ó rganos.
¡Las gentes, qué van a pensar en sus narices! Miran complacidas la fuga luminosa de los cohetes, se molestan unas a otras con impertinencia maligna y sudan
con admirable buen humor.
De súbito me quedo parado, absorto y perplejo, como delante de uo prodigio.
Tengo enfrente una nariz suntuosa, de proporciones descomunales, una naríz
luenga y grave, digna del soneto de Quevedo, una nariz insólita. Dába ome ganas
de preguntarle al propietario, a manera de excusa, mientras por medio del tacto me convencía, como en el cuento de Poe :- "¿Son naturales?" Con admiración
curiosa las escudriñaba, admirando sus montículos, midiendo las curvas. calculando dimensiones estupendas.
Pero mi atención resultó imprudente de sobra. Un coro de r isas me sustrajo a
la noble contemplación. La gente que nos rodeaba advirtió mi curiosidad y la suponía premeditada burla.
El narigudo, q ue había dado eo la cuenta de la fisga, me miraba colérico, refunfuñando feroces palabras, y no en sus ojos advertí la ira, sino en su nariz; su
nariz temblaba como la hoja de una espada amenazante, enrojecía, se erizaba, se
erguía, hc~til y procaz. Escapé d iscretamente, prodigando codazos.
JESUS SEMPRUN.

•
Escenas de los juegos de prác tica, el domingo pasado en la escuela Industrial.El "team" de baseball de la escuela Industrial de Huérfanos con su nuc•
vo uniforme.

E l domingo próximo pasado estrenó uniformes ,Y jugó sus primeros juegos de
práctica el team de baseball de la Escuela Industrial de Huérfanos.
Con e~te motivo se organ izó una sencilla fiesta deportiva en el interior del edificio que ocupa la escuela en la plazuela de Santiago. Los jóvenes alumnos, portando sus uniformes, jugaron algunos juegos en los que demostraron una habilidad
impropia de una agrupación que está en vías de organizar:e.. Por lo que hicieron
los nuevos jugadores, se desprende que con un poco de practica el team de la escuela Industrial será uno de los mejore~ de ~u fuerza.
Publicamos en esta página algunas fotografías de los jugadores con sus nuevos
uniformes.

�A mi amigo Carlos Toro

Para "El Mundo Ilustrado."

-Bueno; pues ahora quédese con Dios, que yo voy a
ver dónde anda el ganado.
-Que te vaya bien, Pascualillo.
o o o
Aquel campesino mocetón, robusto, lleno de vida,
echó a andar por la campiña con tal pena en el corazón, que creía no llegar a donde estala su ganado.
T riste y encorajinado tiraba mentalmente todos los hilos
para salvar el honor de su amigo Isidro y la honra de
su prima Teodora.
Hasta entonces la vida había sido para él un sueño
dorado; algo (\Ue le pertenecía por derecho divino y
que nunca! .... así, nunca! se opondría la desgracia en
·e ) sendero que andaba día a día.
Envuelto por las sombras del dolor, buscó en el más
allá la salvación de su linaje; pero entre más pensaba más se le ofuscaba su espíritu paciente, pero indomable.
Cansado de luchar con sus negros pensamientos, a
voz en cuello echó al aire esas canciones qui, son la
expresión del dolor, que a veces calman las penas más
hondas del corazón.
El viento de la pradera arrastró con las quejas de
aquel que sufría profundamente, yendo sus lamentos a
retachar en los delicados tímpanos de Isidro que ya
andaba en busca de su amigo Pascualillo.
Is:dro, ansioso de charlar con su buen a migo, echó
el silbato al aire, el cual fué contestado inmediatamente por Pascualillo y ambos corrieron a reunirse.
Después de andar un poco por los vericuetos de la
serranía se encontraron, y con más cariño que él que lo
inventó, se abrazaron fuertemente, notando Isidro tal
tristeza en Pascualillo, que presumió que a lgo muy grave le pasaba a su buen amigo, y preocupado por aquello le habló de esta manera:
-/Qué tienes, Pascualillo?
- Nada, hombre.
-,Cómo nada? Yo noto en tí algo que te hace sufrir;
vamos, dime, , qué te pasa?
- iQué he de tener, Isidro, una poca de flojera y muchos deseos de platicar contigo!
-/De veras?
-Como lo oyes.
-Bueno, pues echemos una cana al aire.
- Dime, Isidro, ¿cómo te ha tratado la Teodora?
- Pues .. , . ,.
- , Pues qué, hombre?
- Bien, bien; uomás. que \ioy noté en ella algo que la
hace sufrir,
-Quizá le habrán contado algún chisme de tí.
-Tal vez, pero más bien creo que uo se trata de
cuento, sino de una pena venida a ella, uo sé por qué
motivo.
-Vamos, Isidro, 1cómo has notado tan semejante cosilla?
-Pues mira, siempre que voy con ella me dice que
me quiere, me habla más que una cotorra, me mira derecho y muy macizo, una que otra vez juega con las
barbas de mi jorongo y de cuando en cuando se divierte con los botones de mi chaqueta, y a l despedirnos, me
dice con tal gracia, con tal monada, que no me vaya a
emborrachar y que vuelva pronto á verla.
-IY hoy no hubo nada de eso?
-Nada .... absolutamente nada; las palabras se las
estuve sacando a fuerza, me miraba de una manera extraña y siempre que buscaba su cara, bajaba los ojos,
teniendo la pobre cierto temblorcillo, que la pura verdad vengo hecho una miseria y harto confundido.
-Tú no lo quieres creer, pero a mí me parece que
algo malo le han contado de tí.
- No, Pa~cualillo, yo al verla tan triste, la supliqué
me dijera si algo le habían contado de mí; que por qué
estaba tan triste, que si ya uo me quería, en fin, tanto
le pregunté, que me dijo que no tenía nada y que me
quería más que antes y que era mía y muy mía.
-Entonces, tú estás equivocado.
Pueda ser; pero . ... hoy encontré triste a mi Teodora y. . . . también a tí.
-Vamos, Isidro, no cargues e l juicio, entiende que
hay días muy tristes y su tristeza nos contagia.
-Tal vez .... pero yo no puedo convenir en lo que
hoy he notado en ustedes; yo quisiera adivinarlo y despachar muy lejos esta duda que se aferra a mi mente
como uu lobo hambriento; además, me parece extraño
que mi Teodora esté triste en vísperas de casarnos.
-No cargues la pena, no pasa nada; ya verás que
esto no llega a arroba-pueda ser.-Ya verás como pronto nos pasa esta tristeza; además,
la Teodora te quiere y tú la~ puedes en esta ranche-

-Señor Pedro, señor Pedro.
- ,Qué, hombre?
- Pues .... vaya amacizando las mandíbulas y preparando el estómago, porque muy pronto tendremos
boda.
- Vamos, Pascualillo, vamos; /quién es ese que intenta aumentar la prole del villorrio?
·
- / Cómo quién?
- Si, hombre, sí; di pronto, que ya sabes cuánto placer me causa que nuestros mozos hagan formales a
nuestras hembras
- Pues Isidro el del Bajío.
- 1Y con quién se casa el muchachón?
- Con la Teodora.
- /La hija de la señora Gertrudis?
-Con la misma.
-Muy buena me parece la pareja•
- Ya lo creo.
- Sin embargo ... . . .
- /Sin embargo qué ?
- Pues se dice que el amo Buenaventura le hace el
oso a la Teodora.
- IY eso qué?
- Pues .... na da menos que el amo se opondrá a ese
matrimonio.
-Qué se va a oponer, y menos cuando se dice que
tiene novia pedida en e l poblado.
- Ya ves, no!; pero .... estos patroncitos no son de
los que se andan por las ramas; pues en cuanto les
cuadra una mujer, ni ....
- - ,Ni qué, señor Pedro?
-N i les importa la honra de nuestras hembras ni les
preocupa los compromisos que tienen allá con los suyos.
- i Usted cómo lo sabe?
- Anda, hombre, qué burro eres, qué uo ves que a
mí se me ha acabado el pulmón en puro cargar la pena.
- l Luego usted ya ha vi,to que los amos se opongan
al matrimonio de los nuestros?
_._y muchas veces.
- Pues lo que es por hoy me parece que el amo no
amarra.
- Pero .... /por qué ?
-Porque Isidro es muy hombre y la Teodora muy
honradota.
- Ya lo ves, no!; pero a l señorito de seguro no le
faltarán mañas para hacer su gústo y menos pretextos
para despachar a Isidro a la sepultura.
-Ni lo mande Dios, señor Pedro, porque yo soy el
menos y de verdad que d amo moriría en mis manos.
-Calla, Pascualillo, calla, que las paredes hablan y
el amo fácilmente te puede despachar al otro mundo.
- Qué desventurados somos los pobres, señor Pedro;
trabajamos de sol a sol como bestias de carga, comemos
dos veces al día un poco de " esquite," dormimos a retazos, y tanto nuestras mujeres co¡no nosotros pertenecemos a esa gente sin conciencia.
- Qué quieres, así es la vida.
- - !\1uy cierto, señor Pedro; pero .... yo siempre estoy en las mías.
-,Cómo en las tuyas?
-Sí. ... lo que es por esta vez el amo uo hace su
agosto en el matrimonio de Isidro; pues juro a Dios y a
toda la corte celestial medirle mi espada al amo en su
santo •lomo. Además, tenga usted por seguro que Isidro
no es de los que tragan el santo a fuerza; no, lo que es
Isidro las puede y si no, pregunte a todo el mundo y
verá qué condición se carga el muchachóu.
-Sí, hombre; ya sé que es muy valiente.
--Pues tau valiente es, que donde raya nadie brinca.
--Dios no lo permita; pero .... en ochenta años que
tengo de vida he visto mucho. y no obstante que en mis
mocedades fuí el "pantera" de estas comarcas, un amo
que ya murió, manchó mi honor.
--1De veras, señor Pedro?
--Como lo oyes.
--i Y usted no se vengó?
- Iba a hacerlo cuando por orden del patrón me llevaron a la cárcel del poblado.
- IY por qué?
-Pues .... dizque porque me rob•ba las borregas
de la hacienda del señorito.
- 1Y cuánto tiempo duró encarcelado, señor Pedro?
- iSeis años, Pascualillo, seis años!
_ y cuando volvió todavía encontró a ..... .
ría.
-No, hombre, ya había muerto la pobrecita de pura
-Pero muchas veces las patrañas pierden al hombre
pena.
de resolución,
-!Ah, señor Pedro, cuánto me puede eso!
-Dices bien, pero cuenta conmigo y vive seguro de
- Calla, Pascualillo, calla, que cuando me acuerdo mi amistad.
me dan ganas de no sé qué,
-Bueno, caminemos hacia donde está el ganado y

conduzcámoslo al abrevadero; pues .:¡uiero que esta tarde me acompañes al poblado, para que entre mi madre,
tú y yo escojamos las donas que le he de dar a m i Teodora.
-Andemos.
- Pascualillo, ya que de donas tratarnos, dime, ,cómo
crees que se vea mejor mi Teodora, vestida de blanco
o de color ?
-Pues a mi me gustaría verla vestida de color.
-Mi madre cuadra contigo, pero quisiera vestirla de
blanco.
-Se vería muy linda ; pero mejor pregúntale a Teodora por su gusto en cuestión de colores.
-Platicando me ha dicho que le encantan los lienzos
color de rosa y muy cargados de flores.
-Entonces ni qué andarla hay; además uo imites a los
amos, sino a los tuyos, que las novias vestid~s de color
parecen reinas cubiertas con las flores de nuestros campos.
-Dices la verdad: de color y con más flores que las
las que se dan en el bajío.
o o o
M ientras Isidro soñaba en la mujer amada, Buenaventura tramaba la red para hacer caer en la ignominia a
la buena de Teodora. Prolijo sería mencionar los ardides
de Buenaventura para saciar su amor brutal eu aciuella
campesina que e ra la más bella de la comarca; sin embargo, diremos, aquellos que forman el prólogo de uu
drama verdaderamente trágico, Cúntado todavía por los
campesinos de aquella comarca con penosa tristeza.
El señorito Buenaventura comprendió que nunca cedería a sus iosiuuacioues brutales y que a l mismo tiempo no había otro recurso que e l ganarle la ventaja a Isidro, pidiendo eu matrimonio a Teodora. ·
Por varios días estuvo estudiando la manera de celebrar un matrimonio ficticio; y después de echar mil hilos, encontró la solución del problema.
Cuando Buenaventura estuvo seguro de su plan, se
presentó en casa de don Diego, padre de Teodo:a, en
solicitud de la mano de su hija.
El buen Santiago, que debía favores al amo, se vió
obligado a decirle que contara con su voluntad y que
podía casarse con su hija, siempre que ella le quisiera.
Buenaventura vaciló con la contestación de Santiago,
pues no contaba con el cariño de Teodora; pero pronto vino a su mente la manera de poner término a los
amores de Isidro y Teodora.
Pascualillo, que hasta entonces había creído imposible que e l amo le robase la dicha á s u buen amigo, se
convenció de la ruindad del señorito desde que éste pidió en matrimonio a Teodora; pero uo obstante lo sucedido, él tenía la esperanza de que su prima le cumpliese a su buen amigo, entre tanto, Isidro que ya sufría la
osadía del amo Buenaventura, contaba aún con el cariño de su amada, quien como de costumbre salía con él
a platicar.
En esa hora de profundo dolor, Isidro llegó a su amada y la dijo que la amaba; pero que era preciso terminar, porque sabía que el patrón la había pedido en matrimonio, y que también sabía que se le tenía preparada
una trampa para castigársele en caso de que no abaudooara sus relaciones.
Teodora, a l oír aquella resolución, rompió en llanto,
sin poder expresar la intensidad de su dolor y avergonzada de una perfidia de no era cómplice, le dijo a Isidro:
:._yo siempre seré tuya.
-Entonces, ¿por qué has consentido en casarte con
ese .... Buenaventura?
-Porque ha dicho a mi padre, que si no me uno a él,
nl.'s despide de esta comarca donde uací y viven todos
los míos.
-iY qué importa eso! ¿acaso no podre;nos vivir en
otra parte ?
-Dices muy bien; pero,. ,, cómo dejar a toda ern
gen te que es !a nuestra.
-Tienes razón,
Una tristeza indescriptible se apoderó de aquellos dos
seres que se am'lbac con delirio y sin decirse nada se
miraron ... , ¡mucho, mucho! y después de apreciar su
desgracia en todo su valor, Isidro le dijo a Teodora:
Mañana cuando Dios amanezca habré partido a otras
tierras donde pueda olvidar la afrenta, más uo a tí que
te quiero como a todas estas tierras que amé desde niño y donde se quedan todcs los míos.
Un adios tierno, doloroso, hizo brotar de los ojos de
aquellos seres que se amaban con frenesí lágrimas de
dolor; pero no obstante lo que pasaba, ellos- presentían
ser el uno para el otro.
Isidro montaneo en su caballo alazán é hincándole las
espueh,.s en los ijares, echó a correr por la hondonada,
donde muy pronto se perdió a la vista de Teodora que
se había quedado r ecargada en la barda, viendo alejarse
en violencia de barrer;,. al hombre que le perteQecía e¡¡
cuerpo y alma.

..,

•

-1 Cómo vamos, Pascualillo?
-Bien, señor Pedro.
-/Qué razón tienes del buen Isidro ?
-Ayer estuve en el bajío con sus padres y me dijeron
que estaba bueno y sin novedad, trabajando en un mineral.
-Pobre Isidro. ¡y la Teodora?
-Dicen que dentro· de tres semanas se casa con el
amo, en el templo de la Hacienda.
-Pues .. ,. ya tendrás amacizadas las mandíbulas y
preparado el estómago para la boda, /verdad ?
- i Lo que es yo .... ui en broma aporto por !afiestecilla!
-¿ Por qué Pascualillo ?
-iCómo por qué ! pues porque yo uo asisto a la fiesta de los malvados.
- l Luego tú estás siempre en las tuyas ?
- Claro. Y mire señor Pedro, no pierdo la esperanza
de que el amo la paga doble y redoble.
- Calla hombre, que a esos amigos el Diablo los proteje.
-Ya ve, no! ; pero hoy "mismo salgo para el p~blado,
con la santa intención de ponerle una carta a Isidro.
-Pues Pascualillo, mucho cuidado, que en estos casos hay que andar con cautela.
- Entre tanto Buenaventura se había marchado a la
ciudad, donde en compañía de los suyos, es decir, de
los vagos, platicaba la aveuturilla a esos que la dan de
tenorios afortunados.
La peripecia fué celebrada con entusiasmo por la caterva de perniciosos y entre copa . y C".Pª se tramaron
los medios de llevar acabo el matrimo010, quedando este arreglado de la manera siguiente:
El tenorio afortunado la haría de cura. y otro no menos audaz de Juez de lo Civil.
Tirado el hilo de aquella ignominia partieron oportunamente para la hacie:::da, donde se celebraría el matrimonio ficticio.
Llegado el d(a señalado para el desposorio, Isidro, que
había recibido la carta de Pascuahllo se encontraba ya
en el bajío, dispueito a jugar la vida con el amo por su
Teodora que no había olvidado ni un momento.
Verificada la ceremonia, los desposados partieron a
un Jugar de los más pi~to_resc&lt;;&gt;s de la haci_euda, y allí
se comió bueno, se bebió suficiente y se bailó harto.
000
La fiesta había pasado sin novedad; pero los aldeanos
dudaban de que todo aquello fuese de verdad. Los ~omeutarios iban y venían de boca en boca, los mozos ¡urabau vengar la afrenta del valieutre ;si?ro, los viejos
pronosticaban algo fatal, las mozas env1d1abau la suerte
de Teodora y las matronas renegaban de aquel intruso
que se había mezcladú entre los suyos.
La noche había entrado velada por los rayos de la luna que medio se ocultaba en el dombo de ~esadas nubes
que parecían extenderse por todo el espacio.
A las dos horas más o menos de que marcharon los
desposados se oyeron disparos_ ~e armas de fue~o ; las
detonaciones pusieron en mov1m1ento_ a los vecmos d_e
Ja comarca y se preguntaban el mohvo de aquellos tiros.
No había pasado una hora cuando se supo por toda
la ranchería que Isidro había asaltado _al amo Buenaventura y quitádole por la fuerza a su 1doladrada Teodora.
·
d
·
El hecho fué comentado por todos, reman o cierta
alegría en los campesino~.
.
Al siguiente día ocurrieron muchos vecinos al lugar
de tos acontecimientos encontrándose en él a l cadáver
· del Cura, de Buenaventura y a un invitado.
000
-Señor Pedro, ¿ya sabe lo que hay de nuevo ?
- No Pascualillo.
-Pu;s dicen que en el arenal del bajío se encontraron a tos cadáveres de Isidro y Teodora.
_¡ Cómo, Pascualillo!
-Sí. ... sí!
- /Pero cómo irían a dar allí? .
.
- Pues la verdad aquello es un m,steno.
- iQué horrible! con toda seguridad que allí hubo
una mano criminal.
-Sin duda; sin embargo ....
- Sin embargo qué?
- Prométame señor Pedro no denunciarme y yo le
cuento todo.
-Ya sabes que lo que entra eu esta cabeza no sale
ui a palos.
.
- Bueno. Bueno; pues hay tiene usted que Isidro
quitó por la fuerza al amo a la Teodora, montándola en
su a lazán echó a correr por el °:º:'te hasta -llegar_ al
río ; allí, creyendo que aun le seguman, o nos segn1nan,
porque yo también andaba _con él_. desmontamos y eut_i_:a
mos en una canoa , con la mtenc16n de. llegar al ba¡10
arrastrados por la corriente ; pero hay llene usted que
00 habíamos caminado ni m_edia _legua, cuand~ llegó la
creciente qoe con frecuencia ~a¡a de la serra01a, arrastrándonos por donde se lo auto¡a~a. Nos.otros al _ver e l
peligro luchamos por remar hacia la orilla del ri&lt;;&gt;, pe·
ro uos fué imposible darle dirección a la canoa; ".'eudo
que peligramos Isidro a~eguró a su Teo~ora y mehénd_ola debajo del brazo se hró a nado, haciendo yo lo m,s-

m~or mucho rato ví a Isidro que luchaba con el agua
a brazo partido por salvar a su Teodora; pero.la corriente arreció y yo apenas pude_ llegar_ a la 0~11la del
río, sin saber qué suerte les hab1a corrido a mis comp;.ñeros.

~

..

Retrato de sus hijos, por Rul eus, Museo de Lichteustein.
1

-Pues lo q ue sucedió Pascualillo, fué que la corriente los llevó hasta los arenales del bajío.
- Pues sin duda, porque allí resultaron.
-1 Y cómo estarían?
-Dicen que muy bien muertos y abrazados.
-iiPobrecitos!!
-Sí señor, Pedro; pero .. .. a mi ni me puede, porque
al fin Isidro y Teodora fueron el uno para el otro y el
señorito murió como lobo cazado por los valientes de
estas montañas que donde rayan nadie brinca.
El lector se preguntará por qué se le puso a esta historia los novios perdidos y uo otro nombre que siotetiiase el fondo y trama del cue11to,

H_e aquí la razón:
.,
.
.
L~s campesinas del ba¡10 o sea la ti_erra de . Pascuahllo, denominan e l lugar donde aparecieron b1e_u muertos y muy abrazados Isidro y Teodora, con el ht,ulo que
lleva este cuen to, quizá porque allí se encontraron a
aquellos dos seres que forman hoy día el abolengo de
aquellos rancheros que no permiten que extraño alguno mancha la honra de sus l¡embras demasiado hermosas y bien formadas.
Zacatecas, Noviembre de

1912.

LAURO G, CALOCA.

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. -. . , , ,; s
' ,,''tt¡¡,

.

,.fCASTelLANA
~f
Y al fio, ante tu cuerpo ya de hioojos,
bajo la sombra que cubrió tus ojos
t:&gt;do tu amor lo comulgué en uo beso!

I

A Fra•ncisco Cuevas Arguello
El montuno crapípedo ululando,
de Siringa iba en pos,
sintiendo dentro el alma la tortura
del puñal damasquino del dolor;
la ninfa se mostraba desdeñosa
al feo semidiós
que a sus fuerzas de másculo confiaba
lo que no pudo darle el corazón.
En los ojos de Pan, babia tiotes
de roja lumbr"rada de arrebol;
era el Deseo que locura eogendra;
de criminal molicie, era el furor.
Al fio, porente la velluda garra,
en la seda del músculo se biocó
y la virgeo detúvose temblando
como tremen las froodas a la voz
del crótalo gigante que sacude
furioso el aquilón.
Despliega de tus labios la a¡napola
- Pan, dolido clamó.y déjame que libe sus licores
más dulces que las mieles de Helicón,
hasta rodar beoda, en el nectario.
la abeja de mi amor.
En mis dominios tú serás la Reina
y a tus plantas pondré mi corazón;
mas, bríndame tus besos y tu encanto;
acalla tu de~déu...Escucha: yo
apelaré a mi clásico hibridismo
-mi empuje es de ciclóny mía tendrás que ser, ¡sólo mía!
cediendo a tu bondad o a mi rigor.
Y Siringa revueltos los cabellos
más rubios que las mieses en sazón;
el ónix de los ojos con más brillo
que un carbunclo, ¡detente! murmuró.
Y rechazaodo el atrevido ultraje
de la bestia, la garra separó
del seno y rauda c:&gt;mo el alado bólido,
po_r eotre el musgo de la selva huyó
gritando: ¡Socorredme, socorredme,
oh buen padre Ladón!
El viejo rio dormitata undoso
y oyendo en sueños el filial clamor
el espinazo de cristal eoarca.
,
prorrumpe en un rugido de león
y en sus propias entrañas deposi'ta
de Siringa el honor.
Después .... sobre la felpa de las aguas,
su guerrero penacho desplegó
una caña, gentil metamorfosis
de la ninfa que amara el semidiós.
Y desde entonces junto al viejo río,
Pan, lleno de dolor,
en los siete carrizos de su flauta
solloza sin tener cousolacién.

J. SOBREYRA ORTIZ.

Prrimav ,lr7\I
Para "El Mundo Ilustrado,"
Cuando llegué, tú vida sonreía
después de la nostalgia de mi espera
y fué el abril florido, Primavera
que en tu dulce mirar resplandecía.
El sol, como corola que se abría,
trazó en el infinito su carrera
lleuaodo de reflejos la pradera
donde locuaz pasara tu alegría.
Tuvo el parque sus músicas de agua
al llevar en las ondas la piragua
a nuestro amor ardieote como preso ...

DANIEL ROSS

Del Cemeoterio del Olvido
Tomé estos versos. iQué tristeza
me dió exhumarlos de sus tumbas
Ya coofuodidos con la yerba!
Allí, eo sileocio pavoroso,
Bajo una sombra siempre negra:
Estabao todos como hace años
(iQué du!ce paz la de la tierra!)
Estabao todos. Los he visto
Con su hermosura cadavérica
Resucitar a mi coojuro
E ir al diotel de mi conciéocia
Para clamar a graodes voces
Misericordia por sus peoas....
Y bien; si acaso oo les oigo,
Si acaso mi ánima altanera
Los deja hundidos en la sombra
Por evitar falsas vergüenzas,
Quizá más tarde me persigan
Sus melancólicas ideas,
Y ya sio vida yo, me nieguen
Dormir en paz bajo la tierra.
Por eso quiero hacerles caso,
Y destilarlos eo hileras
Ante los ojos de los hombres
Que en este mundo nada esperan.
Hoy como turba de murciélagos,
Como lechuzas agoreras,
Ante la luz de la Esperanza ·
Sin too ni son revolotean.
Después serán como esos locos
Que acurrucados en sus celdas
Tienen temor de que los maten
Los que por lástima se acercan.
Y allí estarán mis pobres versos,
Mis pobres versos de poeta
Gritando cesas incoherentes,
Mirando luz en las tinieblas.....
ULYSES CESAR SILVA.

Pata "El Mundo Ilustrado,"
Con la carga eternal de mis querellas
seguí la senda de la lucha impía,
euvue)to en el fulgor de las estrellas,
y camrnando entre las sombras bellas
en el esquife azul de uoa armonía ....
Miré en la cumbre un resplandor de gloria.
y seguí pertinaz por mi camino,
fascinado quizás por la victoria
o impulsaao tal vez por mi destino.
Miré la cumbre enhiesta
levantarse hasta el cielo, prepotente
sobre un límpido azul como los mar~s.
sobre un límpido azul resplandeciente
alumbrado por rayos estelares.
El halo de la luna parecía
triunfal corona de la altiva cumbre,
en cuya mole gigantesca había
el lumínico rojo de la lumbre.
Con la dulce sonrisa entre los J;,.bios
me. detuve en la senda fatigosa,
olvidé mis agravios,
y extraje de mi angustia quejumbrosa
un esfuerzo de amor, sin los resabios

de la pena incesante que me acosa.
Los vientos impetuosos que gemíao
por campos y Jlanuras,
quejumbrosos lameotos parecfan.
Y después .. .. el silencio misterioso ....
la sonrisa de todos los querubes
que mirando mi paso silencioso
desgarraban el seno de las o u bes . . ..
Me detuve otra vez. Mis pies caosados
esquivaron la lucha de amarguras,
y débiles, y exhautos, y exteouados
se riodieron, al fio, eo las alturas ....
Siotieodo los anhelos de la Gloria
y la garra implacable de mis males,
de la pálida e incógoita Victoria
oo traspuse los fúlgidos umbrales.
Uo torrente de espléndidos fulgores
hirió mis ojos en la ooche umbría,
y, presa de fatídicos temores,
grité eo la calma de la ooche fría ....

...

¡Caí despavorido,
llevándome los lazos
de uo espléodido amor desvanecido,
y el débil corazón hecho pedazos!
CESAR GAMACHO.

BESO
¿Te acuerdas? Fué en la tarde moribunda:
en el poniente el sol chisporroteaba:
nuestro amor era dicha en ese instante,
luz en nuestras miradas,
latido en nuestros pechos
y dulce fortaleza en nuestras almas:
mienltas que a legrando el viejo parque
de encinas centenarias,
de fuentes bulliciosas,
de hojazón verdecida y rosas blancas,
era el Zeuzoutle siogular Poeta
que un madrigal rimaba.
Y entonces me dijiste: ¿qué es un beso?
y el arrullo calló de tu palabra
y anhelante y curiosa en su defecto
me siguió interrogando tu mirada.
Yo no supe decirte qué es un beso
y respondí para calmar tus ansias:
no me preguntes más, tómalo y calla ....
y al estallar el beso en nuestros labios
quedaron desposadas nuestras almas.
Después, el sol rodó como un escudo
rojo, por la montaña,
y aunque el beso había muerto en nuestros labios
nos besamos aún con la mirada.
Han pasado los años,
y en esta auseñcia larga
sin fe que nos apoye,
sin tiempo y sin distancia,
s i vuelve la pregunta que me hiciste
a exacerbar tus ansias
adorables, por tuyas,
no la formules, calla,
y recuerda esa tarde moribunda
e~ que el occiduo sol era una ascua,
m1€ntras que a legrando el viejo parque
de encinas centenarias,
de fuentes bulliciosas,
de hojazóu vtrdecida y rosas blancas,
era e l Zeuzontle singular Poeta.
que un madrigal rimaba.
GREGORIO DE GANTE.

Siguiendo la costumbre tradicional, e l jueves de la semana próxima
pasada se celebró en el templo del
Carmen de la ciudad de San Angel
la festividad consagrada a dar grac,as al Supremo Hacedor por los dones de la Primavera, la cual festividad se conoce comuomente con el
nombre de fiesta de las Amapolas.
. Conservando las costumbres_ antiquísimas, hubo una misa solemué, pro·
cesión de las amapolas en el atno del templo y la típica feria de flores
tanto en el templo mismo como en sus alrededores.
Desgraci~dameute la cantidad de _amapolas que se ha dado este año
en las cercamas de San Aogel no ha sido tau abundante como en años anteriores, y en vista de esto se tuvo que suprimir la lluvia de amapolas que
es un~ de los detalles más pintorescos de la fiesta.
. Sin embarg&lt;&gt;, la festividad tuvo todo su sabor típico y para los no iniciados en ella, tuvo el g ran atractivo de la novedad.

AU
A la señorita Sara Prado,
Era el atardecer de un día del mes de Junio, era una de esas tardes
tristes, te~iosas, en _que inmensos nubarrones negros y sombríos encapo
tabau el cielo y cubnau las crestas de las elevadas montañas. La tarde era
triste y mi alma participaba de esa tristeza, sentía la indescripible pesadu_mbre que debe de seotir el que se encueotra completamente solo en
medio de un desierto, y acudían a mi mente como para hacer más dolorosa_ mi l?eua, lo_s recuerdos más felices y r isueños de mi vida, sintiendo
con rnfimta ansiedad la nostalgia de la ausencia y de la felicidad esfumada,
Pensaba_en ella: Pensaba en el querido terruño donde pasé mi juventud; el terruuo querido donde la conocí, el simpático pueblo internado allá
en las abruptas montañas de Jalisco, allá donde fué la cuna de mis
amores y donde al candente sol costeño, nació un amor tan ardiente como

él.
Pensaba en la ausente, y al pensar f'n ella me 1.-. .forjaba en mi mente
como en aquellos felices días en que ambos en alas de la fantasía nos for!11ábamos ideales risueños, creábamos días llenos de vt-ntura y felicidad
imperecedera, recordaba aquellos ojos esmeraldinos que muchas veces
m~ miraron coi; i:riirada lánguid~ y apasionada, aquella boca que al sonre1~me me hacia rnmensamente dichoso, y que al dejar escapar de sus
labios de grana palabras de amor, su voz de argentina y rítmica cadencia
hacía palpitar mi corazón de emoción inefable. ¡Ah! entonces era dichoso ; -las policromas mariposillas de la ilusión poblaban ttis dorados eosueños, entonces º? pensa?a e~ !_as luchas de la vida, no había para mí
más mundo, más vida, mas felicidad, que ella; todo se reducía para mí en
aquel sérque amo como a mi vida y todo en mi redor era dicha · era felici•
dad ; era ilusión.
'

La feria de las a mapolas. -Tres "estaciones" de la procesión en el atrio del Carmen.

�TRISTE NOCHE
Especial para "El Mundo Ilustrado."
!Qué fría estaba la noche! su frío parecía que no sólo
h elaba nuestros cuerpos, sino que pretendía hela r nues·
tras almas con enfados, tristezas y dolores. ¡Vano intento! las almas como las n uestras, en las que hay primavera con su canto de pájaros, con su brotar de hojas y
su besar de brisas matinales. en ellas donde hay vida,
calor y luz, no puede haber invierno, desolación y tris(€.zal Los mantos azules y de color de rosa con que la
Hada vistió a Cupido, no pueden tornarse en los mantos
blancos, anémicos y pálidos con que la muerte vistió al
Invierno! Almas como las nuestras: sólo tienen una es·
!ación; la Primavera, sonriente y acariciadora, envuelta
en rayos de sol y en rosar de a las de golondrina pardal
Las frentes donde han hecho sus nidos los ensueños,
donde se han grabado imágenes queridas, no pueden
tornarse jamás en cavernas tristes, monótonas, obscuras
y desleales. Los ojos que han brillado para mirar otros
ojos: no quieren permanecer cerrado" y esquivos! Los
labios que hao temblado trémulos y acariciador es para
besar a otros labios: no pueden tener presa la bandada
de besos que juega en ellos, parlera y bulliciosa! Los
suspiros y el aliento de dos almas, no pueden mirarse en
el viento a islados y sólos, se hao acostumbrado a que
se les mime y se les recoja, no les gusta ser errantes
mensajeros del amor, les agrada y les encanta que se
les dá entrada y se le~ abrigue en la morada donde hay
calor, mucho calor: el corazón que siente y amaJ
¡Qué horas tan tristtls nos hacen pasar nuestras nimie·
dades y tonterías de humanos! Hacemos que nos vamos
a dejar de q uerer, cuando es una verdadera, sublime y
honda adoración la q ue nos tenemos! He pasado una
noche de insomnio, una noche en la que por mi frente
han pasado en funeraria procesión tristezas y amargu·
ras. No pude dormir, me aburría en la cama, me des·
esperaba; recordaba con pena tus oj itcs medio húme·
dos, q ue fijos me miraban en el teatro; recordaba con
dolor la calle sola y callada, en cuyo trayecto no me
d ijiste nada; ¡qué distinta manera de caminar el uno a l
lado del otro en ocasiones anteriores, en que hemos ha·
blado mucho de amor y caminado del brazo! ¡Ay! no
q uiero acordarme más de este contraste triste! E n me·
dio de mi desesperación hubo un rayito de alegría, de
gozo, de satisfacción, que me aliviaba y me alentaba un
poco: el apretón de manos que nos dimos al decirnos

m.rtVItffiJllt
Una vez más, Amor, van mis letras a tí.
Y van comu siempre, también, a hablarte de viejos
motivos nuevos y de nuevos motivos viejos. Porq ue de se·
guro tú habrás comprendido ya que en materia de amor,
toda frase que tiene el aparente aspecto de la novedad,
es fundamentalmente antigua, y toda la que una consideración juiciosa encontraría caduca, es raramente nueva. f'.or eso nada anormal, nada criticable, nada punible
es m1 deseo de exaltar u na vez más, tus hechizos cor po·
rales y tus hechizos almos, con mis viejas frases de
ayer, con mis nuevas frases de ahora, con mis frases de
siempre.
Te he dicho una y mil veces q ue no podré olvidarte
nunca. Nunca, ¿ lo oís? Tal como si dijera que a través
del tiempo, y de la ausencia, y del o lvido, mi adoración
por tí per manecerá inmutable. Porque eso y más te me·
reces. Cómo no corresponder con ese pequeño esfuer•
zo de constancia, al gigantesco tuyo, de bondad y de
amor ?
.
Cuando en un lejano día -pero no por lejano menos
bello,- el a lado y desnudo Sagitario me disparó una de
sus adorables flechas, de rodillas caí a tus r eales plantas,
oh, Mía, rendidamente enamorado y cuerdamente loco. Llevaba el corazón poblado de ilusionadas mariposas, y el cerebro henchido de puras y embrionarias esperanzas, y los l..bios cuajados de estudiadas palabras
e róticas. ¿ Lo recuerdas?

.

.

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C'.7.

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.........
... .'!;.

_!

r ..

F iestas de primavera en Tlacotalpam. alegórico de la Primavera.

Carro

son azules, y sacratísimos, y mansos como los de Palas;
que la línea y la forma- la línea y la forma que eternizaron a Veous,-caotao en tí, en toda tú, el admirable
y abrasador himno de la perfección y de la atracción.
Admirablemente resumes las características de estas tres
diosas. Eres, por lo tanto, tres veces divina.
Humanamente, tres veces d iosa eres . . ... .
JULIO OROZCO MUÑOZ.

''hasta mañaoa. 11

•

S r . don Sa ntiago Ballescá, distinguido comerciante español m uerto recientemente

¡Hasta mañana! y vino el nuevo día trayendo en sus
alas de luz nuestra a legría que fingimos por unas cuan·
tas horas, no desearla ni quererla, cuando estamos con·
vencidos q ue sin ella la vida nos es amarga, muy ama r·
ga, fastidiosa y cansada, muy cansada!
Nuestra alegría la hemos asegarado aún más esta ma·
ñana, olvidando n uestros enojos de anoche, sin hacer·
nos reproches, sin refer irnos vanas reminiscencias, sino
que en un a rranque sublime, cuando ya no podías fingir
tú, ni yo disimular los enojos: busqué tus ojos, nos miramos mucho, y a l poco rato el ''t,hiquitín de las fle•
chas" brincaba sonriente de tí para mí, de mí para tí!

En el hermoso y pintoresco puerto de Tlacota lpam se
efectuó el día 23 de marzo próximo pasado una entu·
siasta fiesta para saludar a la diosa Primavera. En el
programa de dicha festividad figuraron toda clase de di·
versiones públicas y privadas, pero la más prcminente
de todas fué el desfile de carros alegóricos a rreglados
con gran gusto y originalidad, y en los que tomaron parte señoritas distinguidas de la localidad.
Debido a los esfuerzos de nuestro corresponsal en'dicho puerto podemos ofrecer a nuestros lectores en ;sta
página algunas fotografías de los bellos carros de1 desfile.

FRANCISCO SANCHEZ MARJN.
Ahora estoy muy lejos del sér q uerido, muy lejos del
pueblo donde la conocí, las mariposillas de la ilusión
han huído, la felicidad tantas veces soñada se ha esfumado, y sólo que dan, en mi memoria m uchos recuer dos,
en mi alma mucho a mor y el dolor de la ausencia! Así
pe nsando, había llegado la noche.
La lamparilla t léctr ica susp endida sobr e mi escritorio, a l encende rse súbita me despertó de mi marasmo,
y la luz dió de lleno sob r e la blanca tarjeta con la efigie de mi amada; la contemplé largo tiempo; allí estaba retratada con su traje negro que la hace más bella,
con su gracioso rostro al que quisie r a darle vida, animación ; ¡oh ! qué diera por que esos divinos ojos se posaran
e n mí como antaño, y que sus labios dejaran oír dulces
palabras, llenas de amor, de poesía y de encanto. Tomé
el r etrato y lo llevé a mis labios con fervor, imprimieo·
do sobre aquel rostro impasible un ósculo de amor, co·
mo queriedo con aquella caricia ardiente, darle vida.
Y seguí p ensando en e lla .... en la bella ausente, _qne
allá muy lejos, q uizá es dichosa y es fe liz. Afuera, la
lluvia sin cesar caía monótona azotando los cristales
del balcón, e l re lámpago fulgía y el trueno tremaba con
ronca voz.
Yo. a solas con m i espír itu.

Carro de 'L¡i.s diosas ~1itológicas' en las fiestas
primaverales de Tlacotalpam.

Tú me miraste iogéo uamente, en tanto que en el rosa
de tus mejillas florecían las rosas rojas del rubor. Luel
go, inclinando tu soñadora y blanda cabecita, suspiraste,
más bien que murmuraste, el anhelado monosílabo que
era toda una afirmación. El mismo que ha sido desde
entonces el amuleto de mi culto, la aurora de la noche,
la primavera de mi vida.
iOh la ausencia! Ella es el obstáculo fatal que me impide contemplarte diariamente, con estos ojos pecadores
como en un éxtasis beatífico; ella es el océano de pro·
bauza que las circunstancias han puesto entre tu continente de cariño y el mío, de cariño y fervor; ella es el
purgatorio expiativo que me hará merecer la ambicionada posesión de tu a lma, ese incomparable paraíso donde no ha morado hasta hoy la serpiente del mal. Ma5
visto bien , con tu amor, con tu voluntad, con tu simpa·
tía de mi parte, hay ausencia posible? De hecho estás
muy lejos de mí. Pero tus cartas son tao tuyas, me hablan tan cordialmente, me penetran tao hondo, las siento vivir tan intensas y sinceras, que prodigiosamente re·
vocao en mí todo el desierto de la separación, acelerando
y embelleciendo las horas tr istes y tardas de mi existen·
cia. Además, como una sola vez no ha atravesado el es·
ceoario de mi mente, la dolorosa y trágica visión de
Otelo, e l espectro de la ausencia se ha convertido para
mí en uno de aquellos rubios muñecos con los que tú y
yo solíamos distraer nuestros frecuentes ocios iofao·
ti les.

"SYDNEY. ''

Pastel de alondras o de conjugadas
Desplumadas y soflamadas las aves, se abr en por el
dorso y se destr ipan, para r ellenarlas con una prep;.ra·
c ió n hecha con los mismos intestinos de aquéllas, picados y maja dos con tocino rayado y con finas hierbas. En
una cazuela o en un molde se adereza una pasta y se
guarnece el fondo con tocino, sobre el cual se colocarán )as alondras, sazooándolas, capa por capa, con especias finas, para cubrir la última capa con las hojas de
laurel y manteca, adaptar la capa luego y cocerlo todo
en horno durante dos horas y media próximamente.

Concurrentes al baile efectuado e l último domingo en el Centro español.

¿La condensada apología de tus encantos ahora ? Qué
más podré exalta rte si te digo que tu luengo cabello está, cerno el de Ceres, hecho de seda y oro; que tus ojos

" La Uoióo," carro que figuró en la fiesta del 23 de marzo en Tlacotalpam.

Fots. Diego F. de la Peña.

�En los altos círculos diplomáticos de Europa, en las
principales cancillerías de las naciones, en fin, en el
seno de la poderosa familia reinante alemana, no se habla de otra cosa que del matrimonio de la Princesa Vic·
toria Luisa, bija única de los Emperadores de Alema·
nia. con el P ríncipe Ernesto Augusto de Cumberland.
No hay para qué decir que los preparativos para la
próxima ceremonia uupcial son magníficos, y 9ue una
vez más veremos la descripción de joyas valiosas, de
vestidos fantásticos por lo brillaotes y lujosos, y en una
palabra, de todo lo que en casos a nálogos, sale a relucir en estas circunstancias, y tanto más cuanto que se
trata nada menos que del poderío y la prosapia del Kaiser alemán.
Más dejando este aspecto mundano, el cual ha de darnos motivo de amenos artículos caando tenga efecto la
boda de los citados príncipes, hemos de ver en estos
momentos, algo de la importancia de estas nupcias bajo
el punto de vista diplomático, por terminar con el citado
matrimonio, la rivalidad entre los Hoheozollern y la. casa de los guelfos, por ser el novio, nieto del último Rey
de Haonover.
Más de medio siglo tiene por fecha ese antagonismo,
y si bien el Duque de Cumberland, padre del novio, no
expresa su completa renuncia a la corona de Haonover,
que ahora es del Kaiser, que es Rey de Prusia, como
saben nuestros lectores, no cabe duda que al casarse su
hijo con la hija de Guillermo II, el futuro yerno renuncia a todo lo que no sea en pro de la casa reinante a la
que pertenece su novia.
Se comprende que el actual Duque de Hannover no
pueda renunciar a los derechos a la corona de este Reino, dados sus antecedentes y dado el tiempo en que fué
her€dero de la misma; pero su hijo, al casarse con la
Princesa V ictoria Luisa, mata las pretensiones de los
guelfos, desde el momento en que es oficial a las órdenes del Kaiser y está ligado por la disciplina militar
y por los lazQs de parentesco.
Desde que el joven priocipe vist, el uniforme p rusiano, se reconoce como tal y es súbdito alemán.
El partido guelfo apenas ha representado estos últimos años en la provincia de Hannover un gran papel.
De los 590,000 votos emitidos en tal provincia en 1912
para las elecciones al reichstag, obtuvo únicamente ....
79,600, esto es, un 13.5 por ciento, o sea, ni siquiera r -7
de votos.
El putido llegará indud,1blemente a ser un cero a la
izquierda.
Si los partidarios guelfos, con su insignificancia, a penas constituían un pelig ro para la existencia del Imperio Alemán, sin e mbargo, formaban un cuerpo extraño
en él, hasta cierto punto.
Bajo el aspecto político interno alemán, es de desear
que tal cuerpo extraño vaya desapareciendo.
No deja de tener importancia el noviazgo de la política exterior, pues con é l han de ser más íntimas las relaciones entre las cortes de Berlín y Londres.
Lo mismo la casa de Hannover que la de Hohenzollern, están emparentadas de ce rca con la casa reinante
inglesa.
El antagonismo entre los Cumberlaod y los Hohenzollern tenía que ser, por lo tanto, muy desagrarlable a
a los comunes parie ntes.
L a reconcilis.ción llevada a cabo, fomentará también,
por consiguiente, la intimidad entre la corte berlinesa
y la londinense.
Por lo demás, la novia reune grandes condiciones físicas y morales, habiendo recibido una educación completa, como todos los hijos del Kaiser,
Domina la bella Princesa los principales idiomas europeos, es una grao entusiasta de los " sports" y t iene
fama de e legante. Y, ya que de elegancia hablamos, d iremos que, según se asegura, no se ha mandado a hacer
en París ni un solo pañuelo para el "trousseau" de boda,
siendo todo confección alemana.
o o o
Ya que hablamos de la familia Imperial de Alemania,

las filas del ejército alemán, áuhque por corto tiempo,
un gran núrrrero de jóvenes oficia17s turcos? .
Para hacer una guerra se necesita, en pnmer lugar,
dinero; eo segundo lugar, dinero y siempre dinero.
L. Turquía, desde hace años, carece de este importante medio; hasta hoy día sufre, por ello, de las consecuencias de su última guerra con Rusia.
Eo vista de las economías, sus preparativos bélicos,
tanto como su instrucción eo tiempo de paz, co se han
efectuado conforme a los adelantos de los actuales
tiempos.
Estas son las c,1usas por las cuales ha sido batido el
antes tan valiente ejército turco.

ER

La Princesa Victoria Luisa, de Alemania.
El Priocipe Ernesto Augusto.
Que próximamente contraerán matrimonio
presentaremos a Guille rmo II bajo el punto de vista cie
Hace, por tanto, de Caden, una fábrica de arte y al
industrial y agricultor, a cuyo efecto tiene un dominio ·mismo tiempo, una fábrica de reproducciones de obras
en Caden.
extrangeras que son célebres ya y las cuales se venden
No hace mucho tiempo, en un discurso p ron unciado
a buen precio en todo el mundo. De manera que de
por e l Kaiser ante el Consejo de Agricultura, habló dt: · aquellos talleres salen bustos, estatuas, cabezas artístisus aficiones al campo y el desarrollo que había dado a
cas, copias de medallas antiguas, denominándose así el
diversas industrias e n la finca de Caden. Dichas palaKaiser un protector de las artes y amante de Jo bello.
bras tuvieron resonancia por tratarse de un aspecto nue- Y un almacén abierto en uno de los sitios más céntricos
vo del Emperador que cultiva cosas tan diversas; y e l de Berlín, expone los modelos y la cerámica de Cadiasombro creció al saberse que cerca de la residencia cinen, y el dueño Real de todo esto habla siempre con entada hay una fábrica de mayolica y de cerámica, que e l
tusiasmo del negocio y hace la "réclame" con el mismo
Soberano casi dirige, para lo cual pide modelos a los ardor de un comerciante a su clientela.
artistas y profesons de Berlín de sus obras más salien·
Igualmente en Cadinen hay un amplio y magnífico estes para la fá bric"- Real.
tablecimiento agrícola, que constituye un modelo en su
género, hasta el punto de que en cierta ocasión, hablan·
do G uillermo II de los animales que alli hay, dijo:
"Verdaderamente, los e.;tablos de los puercos que tengo,
son mejores que las casas de los obreros que trabajan
en el campo en las faena,, agrícolas." El deseo del s~berano ha sido probar que en Alemania se puede hacer
,f
que sea verdad el mejoramiento de la cla~e obrera por
medio de la riqueza de cereales y por las comodidades
de los jornaleros que emplea en el campo, los cuales viven cómodamente en "cottages" a la inglesa. habitando
cuatro familias en cada una de estas casas.
Es por tanto Cadinen una verdadera colonia por la
aglomeración de industrias, de labores agrícolas, de obreros, de agricultores, etc., etc. Situada a l oeste de Prusia,
levantada en un sitio donde hay abundancia de agua,
mucha vegetación, bastantes casas, escuelas, iglesias,
cementerios. En el discurso antes citado, añad ió Guillermo II: "Mi propiedad no está todavía a la altura que
deseo y pienso regir, por mí mismo, mi propiedad,''
La mo ral de esta pequeña historia de la residencia de
Cadinen, es que hay dos cosas en Alemao ia a las cuales
no es dable tocar, una es el amor propio profesional y
otra, la solidaridad corporativa.

1

454;
El Emperador de Alemania iospecciooando sus establecimientos agrícolas en Cadioen.

I'

El bombardeo de Adrianópolis .. .. El primer cañón que rompió e l fuego, contra la plaza al ssberse la ruptura
del armisticio.

AW~!fül&amp;W©&gt;IP\G)!Lil§ &lt;cAY©&gt; rtW !P'©l
~rtm. ~rt !L©l§ IBU!L~A~©l§

0

Nuestro grabado representa el primer cañón que rompió e l fuego contra el poderoso baluarte de los tu_rcos,
ya en manos de los búlgaros, después de hacer prisioneros a 38,000 soldados que había en la plaza.
De seguro que los lectores conocen ya detalles de todo esto por la prensa diaria y sólo hemos de h~cer consideraciones acer ca de la derrota del Imperio 1 orco, tan
poderoso hace más de un siglo y hoy vencido y humillado.
Se han querido explicar tan continuadas derrotas por
la inferioridad de los armamentos.
La Turquía ha confiado demasiado en la i?tervención
de las grandes potencias en el problem~ oriental. para
evitar una nueva guerra. Esto fué su primera falta.
El comando superior del ejército no estaba preparado para la guerra. ~sto f~é su seguoda gra? falt~.
En vista de su mov1hzac1ón retardada, fue obligada.
d esde un principio, a tomar la defensiva estratégica, y
con esto cometió la tercera gran falta , cuyas consecuencias son las ac:uales derrotas.
La Turquía quiso cerrar la entrada a sus territorios
a cada uno de los aliados, con ese objeto esparció sus
tropas en todas direcciones. Co&lt;1 esto ha marchado ~n
oposición al proverbio fuocfameotal de la estrategia:
"Quien mucho abarca poco aprieta."
Hasta ahora la Bulgaria ha sabido aprovechar enérgicamente los éxitos obtenidos por mectio de una ofensiva
r-in consideraciones. Por consiguiente, ha obrado con
acierto, tanto estratégica como tácticamente.
·
Las operaciones ejecutadas por los búlgaros se basan
sobre las hazañas de la historia militar, que actualmente
es propiedad común de todas las naciooes, y que coosis-

te en conservar en buen pie los ejércitos en tiempo de
paz y vela r por el perfeccionamiento en la instrucción de
los oficiales.
Por consiguiente, estas enseñanzas no son privilegio
exclusivo ni de la escuela alemana ni dt: la francesa.
No se puede formular cargos a la táctica alemana, si
durante la batalla de L ule Burgas, que duró varios clías,
los soldados turcos _han caído agotados con hambre y
completamente caosados, y se han rendido en grao número para obtener al fin un poco de alimento.
Ni la táctica alemana ni las fábricas alt-mana8 de a rmamentos son culpables de que en repetidas ocasiones
los turcos han disparado con municióo a fogueo, en vez
de tiros de guerra, y alÍn se han presentado casos en que
las municiones han faltado completamente.
Finalmente, la táctica alemana no tiene participación alguna en el defectuoso despliegue estratégico, al
comienzo de la campaña. Esto es cuestión de estrategia.
El único responsable de esto es la dirección del ejército turco, que en su irresolución parece que ha dejado
que los hechos resulten como lo quiera el destino.
Se había previsto que para todos los errores que han
sido cometidos, se buscaría y se hallaría "quien pagara
el pato de la boda."
Según not;cias turcas, se-achaca todo a la introducción del paso de parada prusiano. Este no tiene nada
que ver con el despliegue estratégico, con la táctica, oi
la defectuosa a limentación, ni el escaso amuoicionamieoto; pero es el mejor rr.edio para que la oficialidad
tenga alguna influencia sobre la tropa, y que ésta se
acostumbre al orden y disciplina.
Cabalmente, en vista del estado dt desmoralización
en que se halla el in:perio otomaoo, el orden y la disci·
plina eran muy necesarios al ejercicio turco.
¿ Quién puede asegurar que esta catástrofe no se hubiese producido antes, si el ejército turco no hubiese tenido instructores alemanes y si no hubiera pasado por

Pequeño presbiter io, de alegre verde, con tus golondrioas en el verano y tu nieve en el invierno, pareces
siempre rodeado del soplo de a las agitadas 6 de los cooos turbillonantes!
· No tienes como los demás presbiterios, árboles verdean tes que murmuren y canten en torno tuyo, y serías
el desierto absoluto si no tuvieras, para animarte, las
golondrinas y la nieve.
Cuando te contemplo, me siento conmovido: estás tao
pequeño, tan claro, tan solitario sobre el "fjelde," y tan
valientemente le bates contra la soledad!
Pero no te ocurrirá quejarte, porque no tienes árbol
eo tu compañía: te consuelas pensando que tienes más
golondrinas y más nieve que todo, los presbiterios del
país; y te has unido tanto a aquellos camaradas, que casi eres alegre como un pájaro y sonriente como un dominguillo de nieve.
Pareces q ue has venido de un país más alegre, de haber sido hecho para una villa cuyo corredor d;ese hacia las olas murmuraotes y dulces.
Aquí, tu corredorcillo, sepultado en montones de nieve durante las tres cuartas partes del año, parece casi
una parodia, pues durante el breve estío, cuando las
golondrinas hacen su nido bajo tu alar, hace a menudo
demasiado frío para sentarse a tu sombra.
Pero yo no quiero que destruyan tu corredor. Yo no
quiero que cambien nada a tu fisonomía,
Así como estás, te amo por los recuerdos que evocas,
recuerdos de villas alegres, como corredores cubiertos
de verdura, cayendo sobre olas murmurantes y dulces;
y te amo, sobre todo, porque está, ahí, tao bravamente
sobre el fjelde,
¿Quién tuvo la idea de pintarte de verde, de ese vf!rde a legre de los retoños de primavera ?
Sin d11da fue una jóven mujer de pastor, una de esas
mujeres pálidas y silenciosas como hay tantas en nues·
tro país de piedras y de nieves!
Yo no hablo de mujeres de pastores acomodados. de
las ricas regiones del Sud: ell;,s pueden ser regordetas,
redondas, alegres; yo pienso en las que están proscriptas al Nordland, a la región de los fjeldes,
Alguna mujercita pálida y triste se encontró aquí en
la nieve, y miraodo en torno suyo las montañas blancas,
se sintió completamente helada!
Quizá fué al fio de mayo.
Experimentó un deseo infinito de yerba y de hojas
verdes, luego agotada su paciencia, se revoltó. Sus miradas cayeron entonces sobre el pequeño presbiterio, que
debía ser blanco como es costumbre; y no pudiendo r esistir toda aquella blancura. golpeó la tierra con el pie
y dijo·a su marido:
-Vamos, es preciso pintar , a lo menos, el presbiter io
de verde!
.. -~
.
Acaso estaba ofuscada cuando lo ~lJJO; pero su mando, conmovido por su ardiente deseo de ver alguna cosa verde, hizo como ella quería.
Lo cierto es que el presbiterio es, verde: desgraciado
el pastor que osase jamás pintarlo denlanco!
Tendría en contra un ejército de mujeres encoleriza-

La residencia imperial en el dominio de Cadinen.

�l'-J"qe-\/ ci&gt; _r~o bflritad r d'lA

E.§i~©l~ d~) H'idal~,,

Acaba de tomar posesión de la primera Magistratura
del Estado de Hidalgo el señor don Ramón M. Rosales,
designado por la voluntad popular para dicho puesto.
La toma de posesión y la declaración del congreso local estuvieron llenos de peripecias, pues los enemigos
de la candidatura legal quemaron parte de los expedientes electorales, pero afortunadamente se salvarou
los comprobantes de la elección del señor Rosales y por
lo tanto el congreso pudo hacer la declaratoria y dar
posesión¡ de su puesto al electo.
La toma de posesión se efectuó en medio del entusiasmo general y cou beneplácito de las gentes sensatas
del Estado,

Señor general don Samuel García Cuellar, nombrado Gobernador del Distrito Fe~eral.
das, las·que han vivido aquí y las que vendrían, pues
no es poco ser llevado adonde no hubiese sino piedras
y nieve.
Se siente el hombre inmediatamente helado, porque
este blanco no tiene nada de los colores vivos de la
vida
Por fortuna, vienen las golondrinas para consolar.
ELEN LASSEN.

Para emplearla sabiamente, hay, ciertamente, que ser
un sabio.
Uno de los más serios obstáculos al prog reso de nuestra raza; es la caridad hecha sin discernimiento,
Para la humanidad sería preferible que los millones
de los iicos fuesen arrojados al mar, en vez de servir
para animar a los perezosos, los borrachos, los indignos.
De mil dollares consagrados hoy a las "soi-disantes"
limosnas, más de novecientos cincuenta están mal dados.
Sirven para producir los males que se trata de aminorar y curar.
Un muy conocido autor de libros filosóficos, ha reconocido recientemente que había dado un cuarto de dollar a un hombre quese le acercó a pedirle limosna, en
el momento de ir a entrar en casa de un amigo.

Teatro "Bartolomé de Medina" en Pachuca, donde
fueron incendiados los expedientes electorales.
Ignor aba las costumbr es de dicho mendigo y e l uso,
que haría de su dinero, Tenía todas las razones posibles para pensar que lo gastaría mal.
Este escritor hace profesión de ser un discípulo de
Herbert Spencer. El cuarto de dollar que allí dió aquella tarde hará, probablemente, más mal que bienes produjera todo el dinero que pudiera gastar en limosnas
bien entenclidas. Se dió gusto a sí mismo y se evitó un
mal rato.
Ese fué, probablemente, uno de los actos más m:,.los
y más egoístas de su vida, ya que, bajo todos los demás
puntos de vista es un hombre excelente.
El ,Punto importante, tratándose de caridad, es el de

ayudar a los que quieren ayudarse, de procurar a los
que q uieren mejorar su situación, una parte de los med ias necesarios para esto, dar a los que quieren elevarse
los medios de conseguirlo, de existir, pero jamás o raramente hacerlo todo.
Las limosnas no hacen mejores ni a los individuos ni
a la raza.
Es raro que sea solicitada la caridad por los que son
dignos.
Los hombres de verdadero valer no han recurrido
jamás a este extremo; exceptuando en caso de accidente o de cambio de fortunainesperado
Cl:uo est!i que todos tenemos ocasión de conocer gentes a quienes un auxilio temporal produciría un verdadero bien y se lo debemos conceder.
Pero el montante de las sumas que un simple particular puede, con prudencia, dar a otros particulares, está
necesariamente limitado por su ignorancia de la situación de éstos.
Sólo puede aspirar al título de bienhechor el que va
con tanto cuidado para no socorrer a gentes indignas como para auxi liar a las que lo merecen, debería decir
que se toma más, ya ql\e la limosna concedida al vicio,
es más perniciosa, que útil la que se conceda a la virtud.
E l hombre rico se halla, así, casi reducido a los ejemplos de Peter Cooper, d'Enoch Pratt de Baltimore, do!
senador Stdnford y aun de otros.
Estos hombres saben que el mejor medio de ser útiles
a sus compatriotas, es colocar a su alcance " las escalas
en que los que sientan ambición de entre ellos puedan
ascend,:ir"-es decir, bibliotecas públicas, parques, medios de distracción favorables al cuerpo y al espíritu,
obras de arte que procuran goces y refinan el gusto, y

.~
.,.
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• - ••
ver el problema de la riqueza y de la pobreza,' y a conducir sobre esta tierra e l reino de " la paz para todos los
hombres de buena voluntad.''
ANDRES CARNEGIE.

(Gtl!lfillll~©&gt;

Illl y

11m

ffi.®Ilnifi~Ilil

El 9 de Febre ro se celebró en Berlín el Ceotenario
de la independencia y la liberación de Prusia.
Coa tal motivo, el emperador pronunció un discurso
ante los estudiantes de la Universidad, en el cual dijo:
"El pueblo prusiano no volvió a encontrar su grandeza moral hasta que volvió a la fe, a la religióo que
regula las relaciones del hombre con Dios.
"Hoy sólo se quiere.creer lo que se puede ver, demostrar y tocar.
"Nuestra generación muestra pocas aptitudes para la
filosofía trascendental. Esta generación que vuelve la
espalda a la religión, tiene necesidad de un guía para
que le enseñe el camino de la vieja fe de sus padres.
"Acordaos que el pueblo prusiano vió derrumbarse
todos sus pilares en 1806 porque había perdido su fe
poco después del reinado del g ran F ederico..,.,.Hay que
ver en esto la mano de Dios y no la de los hombres.
De aquella crisis surgió la nación alemana.
"Gracias a su fe eo Dios, ese pueblo vió realizarse
el renacimiento de toda una nación, prodigio único en
la historia. Esa no fué una acción humana, fué la acción de Dios mismo."

Señor don Ramón M . Rosalis, nuevo gobernador del E,t ,do de Hidalgo; a su derecha, el señor don Amador Castañeda, su probable secretario, a su izquierda el
secretario del gobierno saliente.

las instituciones de diversas clases que mejoran la situación general del pueblo,
De esta manera, restituyen a la masa de sus compatriotas el sobrante de su riqueza, bajolaformamásapropiada para presta rles ser vicios duraderos.
He aquí cuál será la solución del problema de las relaciones entre ricos y pobres.
L a acumulación y uso de las riquezas quedar án libres.
El individualismo será respetado pero el millonario
no será más que el depositario del pobre.
Tendrá, durante algún tiempo, e n custodia una g ran
parte del aumento de ids riquezas d_e 13: comunidad_. y
dispondrá de la misma, en su favor, rnfi01tamente me¡or
que hubie ra sabido o podido disponer é l mismo.
De este modo los espíritus mejores llegarán a un grado de la evolución de la raza en e l que comprenderá n
que, para los hombres previsores y serios, el único medio de d isponer del sobrante de su riqueza, es el de consagrarlo, anualmente, al bien de todos.
Vamos viendo ya ocultarse la aurora de este día.
Teniendo los hombres sus capitales comprometidos en
grandes empresas comerciales de donde no han querido
o no han podido retirarlos, capitales de los que aquéllos
legan la mayor parte a obras de interés general, pueden
todavía morir sin estar expuestos al desprecio de sus semejantes.
Pero, no está lejano el día en que el hombre que muera siendo poseedor de millones de los que podía hab~r
dispuesto en vida, se irá "sin lágrimas, sin honores, sin
cánticos," sea cualquiera el uso que haya hecho de las
escorias, que no ha podido llevarse consigo a la tumba.
De tales hombres es de quien se dir~: ··El que muere
rico, muere deshonrado.'·
Tal es, a mi entender, el verdadero Evangelio de la
Riqueza.
Siguiéndolo es como, un día u otro, se Jlegará a resol•

Al pié de J.,s pirámides .- El stilcr Min i~ho de In~truccióo y sus.acornpaüantes-En el rr.usw de Teotihuacán _
Fots, del día de campo ofrecido por el señor Ministro de Instrucción en San Juan Teotihuacán, el 2 del actual.

�tra de niñas, y_ de "Alberto" discípulo de aquel maestro
celebrado, recibe al pobre enfermo, Jo cuida con esmero, y todos están convencidos de que los ingresos de las
ºº".el'.'-s y obras escé':1i~as de Quirós, bastan para el sosten1m1ento de la fam1ha. Este engaño se descubre bien
pronto, resultando que el discípulo es el que sufraga todos los gastos con e l fruto de sus labores literarias lo
que da motivo a la esposa, a "Emilia" para que le diga
que salga de la casa, pues como ambos se amaban con
pur~ se_ntimien_to, puede atribuirse a otras miras aquel
~acnfic1~.del ¡oven. Cuando se están despidiendo y
Alberto v3: a besar 1'.'- !11ªºº de "Emilia" los sorprende e l paralfhco sobrev101eodo la escena consiguiente de
grao tensión dramática.
En el último acto el marido averigua que 00 hay nad:1 deshonras,, en la conducta de su esposa y de su disc1pnlo, los llama, les exhorta a que se amen expone
una at~evida teoría sobre los que en el mundo• ya para
na_d'.'- sirven, y son obstácul_o. a la felicidad ajena, y se
smc1da apurando una med1c1na que el facultativo dejó
~ara que la tomara solamente en gotas durante cierto
tiempo.
En pocas palabras tal es el argumento de "Sobrevivirse," drama atrevido rebosando verdad en lo del aban~iono de todo el mundo, cuando la fama deja de proteJeroos, obra en que se mezcla cierto romanticismo moderno, podría decirse, y que deja una fuerte impresión
de realismo atormentador.
J?i~enta, prefiere pres~ntarnos sobre todo el orgullo
artishco de su héroe, de¡ando para segundo término el
otro aspecto no menos interesante. La dea de que viva

TEATRALE~
TEATRO ARBEU
El público acude con entusiasme• todas las
noches a ver las preciosas operetas vienesas
puestas con un lujo fantástico y cantadas cor;ectameote El nombre de Esperanza Iris, es
s1_empr_e reclamo a la brillantez del arte, y no
bien pisa la escena sentimos el influjo podero•
so, que una maga hechicera produce con los
secretos del filtro de sus encantos.
"La P~incesa del Dollar" como siempre gustó mucho; los intérpretes
ya c~noc1dos cos_ec~?ron 3:plausos, y un tenorioo nuevo Alarcóo, gustó.
Las Blossons G1rls co':1s1guieron que los gemelos de los espectadores
no ~e apartaran de los o¡os, en tanto que se oían frases encomiásticas de
la hg~reza, de la gracia, de la juventud rubia de las danzarinas. En fin
un éxito completo.
•
En "El Con?e de Luxemburgo" se presentó Enriqueta Sala, la tiple
del género chico que p~rteneció a la última compañía del Principal.
Después tuvo el mal ac_1erto de ser cupletista, y recuerdo con pena sus
fi::acasos, que no todas sirven para género tan difícil aunque por fácil
se tenga.
Ah~ra,_ como cantante de opereta vienesa, puede ocupar un Jugar de
los pno~1pales u?a vez que deseche malas escuelas adquiridas en otros
e~cenanos. Y, as1 lo comprendió el público, que celebró su presentac ión ~on palmas, en las_ cuale~ iba el deseo de animarla, junto con el
premio a m~s de una pieza bien cantada. Cabello, a quien todos admiramos traba¡ó con ganas, y la opereta de nuevo se impuso.
Y: como no puede faltar "La Viuda Alegre" sirvió en esta ocasión de
mohvo p~ra que se,presentar_a un oue".o tenor, R_ica;do Pastor, que 00
gustó al sob~rano. Este, senor de éxitos y de 111d1scutibles fracasos,
pu::° en camb10, buena cara al barítono Parera, un gentil "Conde Daoi1?. Vo~, e(egaote presencia, fina manera de cantar y de valsar (esto úlhm~ es 10d1spensable) y el público se entusiasmó, llegando hasta hacer
la vista gor?a a cierto retraso en la entrada del conocido "raconto."
Se anuoi:1a el ~streoo de la opereta "La Hija de Príncipe." ¿Será esto el comienzo
de u~a )sene no 1':1terrumpida de triunfos, como los que presenciamos en la pasada temP?ra ";· El ;r?o1sta lo celebrará muy mucho, pues desea que sacuda el mards:no la
d1recc1ón arltshca de la Co~pañía "Esperanza Iris" presentándonos motivo de ·ue •nos
ocupemos de sus representac10oes como en justicia merecen.
q

de nuevo su glorioso pasado,
de que se refresquen los laureles alcanzados por "Cesar"
c_onstituye su principal obsesión, más dominadora más
inquietante que los cel~s nacidos de la proximidad de
"Emilia" y de "Alberto."
Verdad que e lsol dela fortuna se nubló de repente para
el mísero, después del fu lmín1:o ataque de hemiplegia suindo durante una fiesta cele-

brada en su honor, y que la misma rapidez desu anulación avivaba los anhelos de recobrarse,más también es verdad que cuando el deslumbramiento de la generosidad ajena le determinaba a aceptar el
cariño adúltero presentado, con la eliminación por el suicidio, nos parecía vislumbrar una obediente
renunciación literaria, impuesta por la implacable crueldad de la parálisis progresiva, y no un sublime acatamiento a la felic idad ajena. ¿No reaparece, en fin, la sed primordial, reduciendo el alcance
de los celos conyugales sugeridos por la pobre mujer perennemente desdeñada al ser contradichos
rotundamente por la honda amargura que produce la noticia de la defección de Felisa, la ex-amante, la orgullosa primera actriz, olvidada ya del ídolo que se derrumbó?
Si Dicenta hubiera igualado ambos lados de su construcción literaria entiendo que el efecto dramático hubiera aumentado el doble. El tipo del escritor nos hubiera manifestado todo el alma del
hombre comµletáodose en ambos aspectos, y dándonos un relieve enorme, del personaje, emocionante en grado sumo.
No digo nada de algunas obras que
recordé, viendo "SOBREVIVIRSE" y
no precisamente por el fondo de este
d rama, sino por el procedimiento, algun tanto antiguo, pero hay que decirlo
muy bello y sujestivo. Los tipos que se
mueven al lado del infeliz escritor , están hechos con arte, simpático y fino en
extremo y nos interesan desde el principio. Y, dicho se está, caro lector, que la

prosa del drama es maravillosa, que los
pensamientos son hermosos y se prodigan con genial desenfado, y que una vez
hay que proclamar el talento de Dicenta.
La interpretación estuvo correcta.
Maria Luisa Villegas lució lo flexible
de su talento, rayando a buena altura en
la escena del acto segundo con "ALBERT." Bien la Otazo, la Cires Sáochea y la Villa. Coss lució su talento
en el protagonista de la obra, siendo
aplaudido al final de todos los actos; y
Solares Mutio y demás actores estuvieron bien. En resumen, un triunfo más
para la estudiosa Compañía del Mexicano.

" LA BOHEMIA" tao admirada siemprr, tan conocida, se nos presentq no precisamente nueva por la interpretación
musical, que perttctamente cantada Ja
hemos oído en México, sino, por el derroche de "vis" cómica que todos los
artistas hicieron.
Qué detalles tau peregrinos los que
nos presenta.ron aquellos cuatro artistas
no "comprendidos." iQ ué "Mnsette" tao
alegre tao simpática, tan verdaderamente griseta la que e ncarnó la Cortez .... Eso de que los bohemios estén
tris.t_es por las dificultades que pasan en
la _vida, es un error; y. en él, hao incurrido muchos de los mtérpretes de la
'·Vida Bohemia" que Murger nos ha relatado, en páginas inolvidables.
En lo que toca al canto diré que la
"Mimí" de M me. Yeroa gustó sin entusiasmar ni mucho menos, demostrando
que dicha simpática artista sufre la altura de México todavía; quizás aclimatada obtenga mejures triunfos. Montano
el barítono celebrado fué el héroe de
noche, cantando de una manera notabilísima su "Marcel." Y de nuevo tengo
que censurar la medianísima manera de
poner la obra de Puccioi. ¡Cuánto descuido, cuánta pobreza en los detalles y
cuánta impropiedad!
La Compañía de Opera que actúa
igualmente en el Colón, está dando
muestras de muy buen gusto y de elevado arte en la manera de interpretar
las varias obras que hasta ahora se hao
puesto en escena. " Mam'Celle Nitouche" se presentó más bella que otras
veces con los adornos del francés que
la hacen aumentar sus encantos, ya
q ue en ese idioma se escribió. Además,
co~o en esta Compañía hay cuerpo de
baile, resulta que cuando se necesita
de las seducciones coreográficas para
brillantez de las escenas, como pasa en
el acto segundo, el público nada echa
de menos y aplaude con entusiasmo.
La Cortez hizo una "Dionisia" muy
buena y muy sujestiva, y Joubert resultó a maravilla en el intencionado ·•celestino."

¡¡

TEATRO MEXICANO.-"SOBREVIVIRSE."
.. Ha~í~. tiempo que Dicen:ª no ':scribía para el teatro. Recuerdo que su último drama
J?amel se estrenó hace cmco anos en el Teatro Español de Madrid pa b
fi · d
D~az 11e M~ndoza, y ~ecuerdo t_a~bién las protestas, las censuras, J¡s di:~ri~:se i~~tr!
o ra ena_ e at_re_v1m1_entos soc,ahstas, aunque muy bella en su forma
El dcromsta d1s1Jogu1do, el prosista brilJaote, había abandonado al parecer la escena
cu~o o ºº. bace apenas dos mesei: los carteles del teatro que acabo de c itar adonde Ira'.
ba¡an _MatJlde Moreno, y Paco Fuentes bajo la dirección artística del eximio Galdós
3:ounc1ó el estreno de "Sobr~vivirse," drama del insigne autor de "Juan José'' al oc~
h~mbli;X&gt; !ah Empresa del Mexicano nos ha dado a conocer producción tan bell~ qu~ el
pu 1c:&gt; a celebrado como se merece,
•
"César Quirós" literato insigne mimado por la suerte, en una fiesta que da en su h •
nor 1ª·¡ Coo~esa Paula, sufre un ataque de parálisis, y queda inútil para siempre El h~gar e escritor famoso cor1~puesto de su esposa de la cual apenas se ocu aba ~lvidáodola en brazos de otras mu¡eres; de sus hijos, de su cuñada, que da Jeccioo~s como maes-

TEATRO COLON

ººº
Con el nombre de ·'El Husar" conocíamos la opereta de H. Raymod y Anthony Mars, música de Víctor Roge r titulada " L os 28 días de Clarita " que se
ha puesto en e l Colón con g rao é xito
teniendo por intérpretes a la Cortez, a
Joubert, Brunat, a Gamy y a otros artistas no menos distinguidos.
Tea~ro ~olón.-~oa _escena..de "Manen L escaut" de Massenet.- Mlle. Battag1, pumera ~?danna en Manan Lescaut."- Uoa escena de "Maoon
Lescaut por la soprano Mlle. Yerma y el tenor M r. Pitzaoi.

Teatro Colón.-Mlle Charpent ie r en la "Reina Margarita" de " Los Hugonotes."-Mlle. Charpentier y el tenor Affre en
el duo del acto segundo de "Los Hugonotes"-Una escena de "Los Hugonotes" en que figuran " D e Nevers" (Montano)
"El Paje Urbano" (Mlle. Cortez) "Raul" (Affre) y "Saint Bris" (Bernard.)

LUIS DE LARRODER.

�BALADA
Especial para "El Mundo Ilustrado."
-Lesbia, ábreme, soy el amado de tu corazón, aquel
que te jurara amor eterno una tarde hermosa de crepúsculo maravilloso .... ¡ Abre me, Lesbia!
-No conozco tu voz, el amado partió para no volver
jamás. Me hablas de una tarde hermosa de crepúsculo
maravilloso y no la recuerdo, el tiempo me ha ofrecido
solamente tris~ezas; en la eterna noche de mi vida líe
visto sombras, muchas sombras, obscuridades y negruras.
-Soy el amado de tu alma que llega en busca de calor ...... y tengo frío, mucho frío; estoy herido y desde
que mi corazón te abandonó para buscar alegrías y placeres ha encontrado sólo desengaños, desesperación,
tristeza, llanto .... ¡Abre!
-El amado partió para no volver jamás, así lo dijo en
su última carta que aun conservo clavada como un pu
ñal; vete y no intentes hacerme creer que el amado
existe ....
-Pero mira, yo soy, ábreme, tengo frío, mucho frío,
el invierno me mata y vengo a tí animado por el recuerdo del amor profundo que me ofrecieras_ aquella tarde
otoñal ...... ¿recuerdas? ... ... iAbrel
-No te escucharé más; mis oídos se cerraron con la
última frase que el amado pronunciara antes de su partida.
-Abre, amada mía, abre, yo soy aquel que dijera esa
frase .... "¡Te amo!" .. . . "iTe amo!"

=:::::::::::::::=======================~::..-(Concluye)

Así es que era por Nelly por quien la había querido
abandonar su Juan, y era a la misma Nelly a quien había hecho sus confidencias aquella mañana! ....
Y, comprendiendo al fin la generosa mentira y el sacrificio magnánimo de su rival, Marietta se sintió conmovida basta el fondo del corazón.
VIII.
Treinta años han pasado desde entonces. y las dos viejas amigas que me contaron la histor ia, sentadas en un
banco de la explanada de los inválidos no son otras que
Nelly y Marietta.
Salidas las dos del pueblo y de la miseria, hao regresado a ellos en sus últimos años empujadas por su mala
suerte.
La fama poética de Juan Delhy fué un meteoro. Brilló un instante y desapareció en seguida. Poco tiempo
después del sucesos de la "Noche de Estrellas" y de un
torno de versos que prometió un grao porvenir, el poe•
ta cayó minado por la tisis en brazos de su amante Ma·
rietta y no volvió a trabajar más. A la edad de veinticinco años apenas, murió, y, egoista hasta el fin, no legó
su nombre a su amada. Esta trató de sostenerse con los
pocos recuras qut- dejó el poeta y estableció un taller
de costura, pero como no era ni buena comerciante ni
obrera muy babi!, no hizo fortuna. Con unos cuantos
francos compró un gabinete de lectura en e l que vendía periódicos. Sus sentimientos habían muerto a la ca-

becera del lecho de Juan durante las largas horas de velada y su corazón se agotó con el último suspiro del
poeta. Además, sus encantosfemeniles, derivados princi·
palmente de su juventud y su frescura, pasaron pronto.
Poco a poco, por el lento trabajo del pesar y de la po·
breza se envejeció y vistió la toca y la pelerioa.
Nelly, por el contrario, permaneció bella hasta más
allá de los cuarenta años, continuó su vida en locuras
en Sao Petersburgo, hasta que se sintió atacada de parálisis. Su decadencia fué pronta y terrible. Regresó a
París casi impotente y vivió algún tiempo con los restos
de su fortuna y los productos de una función de beneficio. Pero como no era previsora conoció pronto la miseria. Los adrniradors habían muerto o se habían dispersado. Tuvo que conformarse viviendo algún tiempo
a merced de antiguas amigas que le daban de vez en
cuando un traje o un franco de limosna, pero estas limosnas disimuladas acabaron y la miseria se presentó
en toda su fuerza. Entonces sacó poder de su de~esperación y se acordó de que alguna vez había vivido como
hija del pueblo y había comido chorizo picado en la casa del carnicero, Como antigua actriz, tenía derecho a
una pensión de la Secretaría de Bellas Artes, de esta
manera podía contar con algo mínimo pero seguro.
Vendió sos últimos trajes galantes, alquiló una maosarda en un barrio lejano, cerca del Campo de Marte, y se
r esignó a vivir corno una pobre, pero sin ignominia.
Un. día Nelly, con su aspecto de cardadora de colchones, se presentó al kiosko de la "Madre Marielta" como

Bellezas Veracruzanas-Sritas. Adriana Díaz, Ana Cosa y Fala Cbabat.

más .... ;Ay! es demasiado tarde ¿no sientes que los la·
ti dos de mi corazón se hacen cada vez más lentos? ....
Es:ucba ...-.iAy! siento que la vida me falta .... es una
fe 'icidad muy grande, amado mío .... acércate y mírame
con esa mirada de ternura ... . sólo una palabra .... deja
que recline mi frente sobre tu hombro .... así. ... asi. .. .
Sr. don Moisés Sáeoz, quien dió una coofueocia en la dame un beso tan dulce como el primero .... ¡oh! ¡qué
feliz me siento! i ...... Es muy tarde, amado mío! pronAsociación Cristiana, el último domingo, sobre:
to este corazón dejará de latir ¿oyes? ...... ¡Bendito
"La juveotu:! y nuestro porvenir social."
seas! tu último beso me ha matado ...... ¡Bendito seas!
-1 Sueño? .... ¿Estoy despierta? . . ; . Parece la voz del
amado .... ;Yo te amo! ¡yo te amo! ¿será él? No: el amado partió para no volver jamás.
-Abre, amada mía y mira un instante el amor que
sie nto por tí retratado en mis pupilas .... iAbre!
- Desde que mis ojos recogieron la última _mirada
del amado se cerraron para no ver más: é l, par!Ió y no
volverá, así lo dijo en aquella carta impía y cruel que
aún está clavada en mi corazón ....
- Abre amada mía, yo soy: Escucha una sóla vez
aquella frase que te hiciera estremecer de gozo ..... :
¡Yo te amo! deja que tus ojos recojan amorosos la mirada de mi alma como entonces o por lo menos permite que mis labios depositen en tu mano un beso dulce y
suave que te haga conocer que soy el amado.
-No; vete, el beso último que el amado depositara
en mi mano como suave caricia aun palpita y desde entonces es lo único que me alienta y me da vida ..... .
Vete y déjame morir feliz, me basta para ello su últi.ma mirada, su frase amorosísima y el beso que palpita
aú n en mi corazón.
- Por un sólo momento; abre, amada mía, he sufrido
crueles decepciones, mi corazón está herido, desgarrado
por un dolor muy graoae, sangra y busca un le nitivo
que cree encontrar ~n tu alma, abre ama~a mía y escucha mi voz que te pide perdón y que te 1m1_&gt;lora, ~bre
amada mía ...... ¡¡sufro tanto!! tanto como tu en m, ausencia y en mi olvido, abre amada mía, abre un momento y verás como desfallezco y casi muero!
_
-iSi eres el amado que sufre!...... ;Entra! Aqm
está mi corazón que permanecía cerrado ~esde ~u p~rtida: aquí está mi alma que te espera con 1mpac1eoc1a.
¡Entra! ...... Apoya tu cabeza sobre mi pecho y escucha los latidos de mi corazón- que dicen: "Aún te
amo" .... . . ¡Qué felicidad tan grande! ...... A~ércate
más amado mío y deja que te ame por una etermdad.
Sólo hoy porque sufres ouedo creer que me amas....
Esta felicidad es muy grande para ser duradeta; acércate más, quiero sentir el beso puro de tu alma, y que
la última frase que pronunciáras al partir sea hoy. la
primera, dí que me amas como entonces y acércate

CLOTILDE VILLEGAS LEAL.

-"Cuando estés en medio de la muchedumbre pro·
cura no perderte a tí mismo."
- " El hombre cuanto más posee, tanto me nos se po·
see."
-"L a virtud no consiste solamente en la obediencia
al deber, sino en buscar y dictar aquellos deberes que
no nos son impuestos por los demás."
HODIE.

Caballeros que contribuyeron a la parte musical de l_a conferencia y reunión social e n la Asociación Cristiana
e l domingo pasado.

Tríptico ele Sa¡¡ Udefo¡¡so. -Rubens.

se le empezaba a llamar en e l barrio, a comprar su pe·
riódico.
No se habían visto más que una vez en su vida, pero
en qué circustaocias, y, a pesar de lo ajado de sus rostros, se reconocieron al fin.
-Pero .... ¿no es usted la amante de J uan Delhy?
-Sí, iy usted es Nelly Robin!
Las dos ancianas se besaron con emoción, y a partir
de ese día se vieron diariamente para hablar del pasa·
do. Marietta contó entonces su inmenso agradecimiento
hacia Nelly por haberle cedido a Juan, y Nelly pudo
confesar que aquel amor, cedido ante la desgracia d e su
rival, había sido el único verdadero de su vida.
Después de algún tiempo de vivir amándose ante la
memoria del difunto, decidieron vivir juntas para consolar mutuamente sus miserias. Marietta enseñó a Nelly
sus costumbres de orden y fué una afectuosa enfermera
para la pobre y vieja comedianta que en otro tiempo
había incendiado las salas de los teatros con sus mira·
das.
-No se puede usted imaginar, señor, me decía Nelly
al terminar su relato. Pero esta Marietta es un tesoro. ..
¡Tan ingeniosa y tan económica! Con nuestros cuatro
céntimos no nos falta nada .... Y nunca profiere una queja, ni una impaciencia, por más que soy una enferma
poco cómoda. La madre más amable no sería mejor con
su hija ...... ¿Y todo por qué ? Porque una vez, hace ya
mucho tiempo, la vi desgraciada y tuve buen corazón,
por eso se c ree obligada . . ... .
Pero la otra vieja la interrumpió, y no olvidaré nunca
el dulce acento con que aijo las siguientes palabras:
- iSí, te estoy obligada para siempre! Tú me dejaste
un día lo que podías haberme tomado, y que tú no has
tenido nunca .... No lo olvidaré jamás, y jamás pensaré
haber hecho bastante por tí .... Porque, mire usted, señor, un poco de amor dichoso durante la juventud, es
todo lo que tenemos de bueno en la vida nosotras, las
pobres mujeres.

FIN.

�modelo lindísimo, hecho en paja de seda, blanco
marfil; la copa es _de bola y el ala muy recogida
y vuelta hacia arriba. En la copa lleva, por único
ador~o, dos alas de paja en color rojo obscuro, y
tao vivo contraste es del mejor guste que puede
imaginarse. También se aceptan, con verdadero
entusiasmo, las fantásticas "antenas," hechas con
plumas de pájaro del Paraíso, o con alambre forrado en terciopelo o seda de colores sumamente
obscuros, de _preferencia el azul acero, el café
bronce, el gns y el negro. Estas antenas se colocan_ sobre el s~mbrero, como en figura de interrogación, y en ciertas fisonomías femeninas graciosas, traviesas y picarescas, producen u~ efecto
sugestivo y encantador.
El terciopelo, la tafetta y el satín son los elementos más adecuados para forrar las citadas
"antenas" que representan actualmente el gran
"chic" parisiense. Los som1:&gt;reros de tagal azul 0
café arena, son muy apropiados para las joveoci-

CRONJCA
Sin duda tenéis deseos de que os hable de los sombreros de primavera, l no es cierto, queridas lectoras? y
atendiendo a esta justa curiosidad, voy a daros algunas
noticias que sin duda os serán gratas,
Después de haber pasado por esa época de transición
que antecede a todas las innovaciones de la Moda, después de haberos hecho constar las dudas y los misterios
que han flotado sobre las confecciones con las cuales
nos había de sorprender la bella estación primaveral,
he aquí que al fin podemos ofreceros indicaciones precisas y ciertas, como son las siguientes: es un hecho que
los grandes sombreros van desapareciendo del mundo
elegante. La primavera ha consagrado el triunfo definitivo
de las pequeñas formas, cuya copa es de bola; unas son
redondas con marcado estilo "bolero;" otras, con el ala
levantada o vuelta, muy retirada de la copa y ligera·
mente abierta en el borde, por el frente, de manera que
forme una pequeña punta saliente. Estos modelos se derivan de las tocas, pero con modificaciones y cambiantes que les prest¡,,n un sello de gran novedad.
Otros de estos modelos tienen una copa bastante alta,

y el ala o borde es muy estrecho; y aún cuando las citadas formas son en extremo elegantes, no nos atrevemos a recomendarlas a nuestras lectoras de un modo general, pues a pocas fisonomías harán favor semejantes
sombreros, que a su notoria excentricidad unen tan indiscutible audacia. Varios modelos afectan una forma os·
tensiblemeote alargada hacia atrás, y tienen el ala levantada por el lado izquierdo. Estos sombreros son lin·
dos y graciosos.
En cuanto al material con que se confeccionan las formas ya dichas, es ahora muy variado, pues se usa mucho
la paja de seda que tiene una extraordinaria flexibilidad y una encantadora ligereza: también se lleva, con
grande éxito, el tagal, la paja de arroz, la crin de diversos colores; y en cuanto a los sombreros poco lujosos;
podemos citar los que se hacen en paja inglesa, paja
"picot;" tagalina y "crino!." Casi siempre, en estos bonitos sombreros primaverales, la copa y el ala son diferentes entre sí; aquélla es negra, Jo más a menudo, y ésta es de matices vivos como el verde esmeralda, el oro
antiguo, el azul turquesa, rosa coral, blanco, y otros muchos tonos de este género. El contraste resulta muy
"chic;" no puede negarse que tal idea viene de la imaginación parisiense, la cual, como es bien sabido, tiene
el don de inclinarse siempre a lo más bello, con una in-

te al derredor del centro, la amplitud de estos pliegues
semeja un gracioso "béret" o boina, pero hay en ella
bastante moderación para evitar que la parte inferior
resulte drapeada o abullonada, ni tampoco debe caer
sobre el ala. Como guarniciones y adornos, recomendamos a nuestras lectoras una excesiva sobriedad a este
respecto: es el último dictamen de la Moda, y, ya lo sabéis, amigas mías, ese código nunca es poco respetado.
Pero precisamente en la sobriedad de adornos es donde ha de residir la gran novedad, y, aún si queréis, la
extravagancia eleg-ante de los sombreros.
Cuando éstos deban acompañar a los severos trajes
"tailleur," bastará rodear la copa con'una estrecha franja de terciopelo o con un angosto y bonito cordón de
seda adecuado al color de la forma; -por ejemplo: un
sombrero de paja blanca se vería muy •·chic," adornado
con un "passepoil" de seda rojo vino, azul antiguo o rosa de China.
También se guarnecen estos pequeños sombreros con
fantasías "Mefisto," o sea unos arrogantes "aigrettes" en
colores enérgicos como verde esmeralda, azul zafiro o
rubí obscuro. Se usan mucho las " orejas" o paletas de
fina paja en diversos matices, y a veces estos simpáticos
adornos resultan extraordinariamente atractivos, pues
semejan alas que van a tender el vuelo. Hfemos visto un

sajadas en la corte de las "tuileries."
La gracia deja sentir su predominio aún en el hombre mas indiferente.
Ahora bien, esa gracia depen·
de mucho del carácter y del buen
o mal humor.
Las mujeres mundanas, suelen
poseerla, porque están siempre
sobre sí, estudiando cuanto les
sea conveniente, para conservar
su encanto y ocultar sus defectos
y malas pasiones que las harían
sin duda insoportables, descartándolas de su lamentable vida.
El mal humor, es pues in, ompatible con la gracia.
Ved cómo cambia enseguida
una mujer mal humorada,
Cubre su rostro cierta especie
de velo o niebla, su frente se contrae y se frunce su entrecejo,
avanzando su boca en desagradable mueca, y su voz, y el acento,
es duro, seco, desagradable.
¡Cómo pierde su gracia en

rada expresiv1l;, una hgera atención o una palabra afectuosa pronunciada oportunamente, y el aire todo en eneral,
g_
1-- el tocado y otros .mil detalles, en fi n, que sena
P IJO e°:umerar, ~ontribuyen en gran manera, a la rac1a especial y _particular de cada mujer.
g
Suele_ ocurrir con _frecuencia, amar con más pasión a
una ~u¡er ~uy graciosa, que a otra que no lo sea aunque s1 excesivamente bella.
'
La gracia se manifiesta especialmente en. 1. manera
d e hablar
• ·
ª enc,mto
. y en 1os mov1m1entos,
con un cierto
que cautiva
Quien posea ese don, más codiciable aún que la hermos!lra, suby':'gará casi siempre.
S1 esa cualidad es nativa en la mujer, resulta más
agradable, pues es como un conjunto de dul
d
honda~ -l' natural elegancia, de buenas formas s:1:;":llle:
Y exquisito gusto, con una distinción en todas ~us maneras, que arrebata.
~~chas mujeres, sin más que ese atractivo, reinaron
casi e un_ modo absoluto en muchos corazones
La Valhére era tímida, algo reservada y no 1~ que se
pueda llamar una mujer espiritual; su belleza no era de
las más perfectas, pero ponía cierto graci.:iso encanto
era bue~a, Y aquel rey a quien se comparaba con el sol'
se postro a sus plantas.
'
La C~ttin q~~ tanta fama adquirió, entre 105 romanos, ten,a un fis1co bastante vulgar, y fué amada no ob,·
tante, de uo modo tan violento, que dos hombres se ma·
taron P'?r ella (lo cual no es por cierto muy envidiable
P!!es que tales i?cidentes deben cubrir de sombras
vida de una mu¡er )
Y e~ fin, la pr(ncesa Paulina de Matternich, era fea:
lo sabia y e!la misma Jo decía con frecuencia.
Más pose1a _una tal gracia y distinción, cautivaba de
tal modo su viveza Y era tan exquisito su arte en el tocador, que fué una de las mujeres más buscadas y aga-

:º

..

¡;

tas de poca edad, pero ya trataremos de este capítulo en la
próxima crónka, pues por ahora
temo haber cansado la benévola
atención de mis lectoras,
Cuatro elegantes-sombreros, últimos modelos parisienses.

tuición que le es del tcdo característica y particular.
También goza de una gran privanza el contraste de la
copa y del ala, por la manera de hacer una y otra, porque la primera se confeccicna en tafefü,. glacé o en
crespón de China, mientras que la segunda es de paja,
pero siempre de un color diferente al de la copa, la
cual unas veces se forra en la tela lisa, y en ciertas
ocasiones se cubre con el género fruoicdo circularmen-

MARGARITA.
-l

La gmia en la mujer
Las gracias son tres divinidades griegas, que se representan
en absoluta desnudez, para indicar sin duda, que la verdadera
gracia ha de ser ingénua y sencilla.
Muchas son las causas que concurren para formar un natural
gracioso; un movimiento, una mi-

Grupo de sombreros y tocados conforme a los más recientes modelos de la ciudad Luz.

aquel momento, y cómo la
perdería en absoluto si los
accesos de ma l humor se
repitiera o!
Se comprende desde lueJ?O, que aún a la persona
de mejor carácter le ocurra el exaltarse en un momento dado por alguna pa·
labra ofensiva, o por una
acción injusta.
l Pero no es bien injusto
dejar sentir sus efectcs sobre aquellos que en lo
más mínimo nos ofendie•
ron.
Cuando ocurra un Cóso
así, lo mejor será buscar
refugio en la soledad del
gabinete, mientras se calma una, y vuelve a aparecer ante los suyos otra vez
tranquila, sonriente y con
su gracia habitual.

�RAL,
AMA_
UNA SONRISA
C OLOMBINA: Aún cuando es usted muy joven no debe
ser tao inexperta, pues las mujeres estamos obligadas,
casi desde la infancia, a conducirnos con modestia. La
sociedad es implacable para juzgarnos; la mei::or falta,
la más pequeña debilidad eo una dama, se comenta entre los hombres con una dureza inflexible; así pues, no
olvide que todos sus actos hao de ser criticados con una
severidad extraordinaria, y quizá ya hoy mismo es usted
objeto de burlas o de comentarios maléficos por parte de
ese caballero.
¿ Cuál es su falta ? .. . ... Bien disculpable por cierto;
haber sooreido a un joven que la sigue en la calle, a l
cual le ha ocurrido la extraña idea de vestirse "de fantasía," porque usa unos trajes blancos, muy elegantes para asistir a fiestas campestres o a deportes de buena so·
ciedad, pero. transitar por nuestras calles con semejante
atavío: sombrero blanco, zapatos blancos, traje del mismo color, y, por último, aquella rizada y brillante mde·
na rubia, que flota bajo las alas del "canotier," es motivo muy suficiente para despertar la risa en una jovencita de quince a ños, que tiene un carácter alegre, bullicioso y agradable. Usted se ha reído ligeramente al ver
al "hombre blanco;" .!l se cree correspondido en su
amor, y notando que usted no se decide a darle una res·
puesta definitiva, comienza a indignarse y a criticarla
duramente, llamándola "coque ta, ligera" y otros epítetos
p0r el estilo.
¿Pregunta usted a "Margarita" la manera de resolver
esta difícil situación ? ...... No hay más que un remedio:
de jar de sonreír, · aunque sea a costa de un grao esfuer·
zo; responder negativamente a · esas cartas amorosas,
y . . .... resignar.se a ser ·víctima de los juicios acerbos
del hombre vestido de blanco, porque sería imposible
evitar esto, y, además, el tiempo todo lo borra; él olvidará su rencor y la dejará en paz. Solamente le reco·
mieodo que te nga mucho cuidado con sus sonrisas indiscretas, ¿ lo hará así ?
DO S RES PUE S TAS
U NA SUBSCRITORA TONTA: No debía firmar su booit~
carta con tal nombre, estimada amiga; tiene usted muy
delicados sentimientos y los e xpresa fácilmente.
Respecto de sus preguntas le digo lo siguiente: creo
que podía regalarle a su esposo, en el día de su santo,
un elegante tarjetero de paño obscuro b:&gt;rdado con cadeneta y flores de seda. Hay dibujos y modelos ya co-

menzados, que indican hábilmente e n la misma labo r,
el modo de t~rminarlos. Encontrará usted estos objetos
en "La Grao Sedería" o "El Paje. " También sería con·
veoiente que le hiciera una carpeta para su mesa de es·
cribir. Esta carpeta se puede confeccionar e n paño verde o azul obscuro, bordado con sedas matizadas en color
de oro antiguo. Por último; si los regalos indicados no
son de su g usto, haga una colcha de raso y encaje, un
"sachet" para corbatas o una pantalla para la luz, entre
éstas hay verdaderos primores de arte y de buen gusto,
como son los que se hacen con cuentas de colores, com·
binadas con flecos y con hilo de o ro o de plata.
~ En cuanto a su segunda pregunta, me parece que la
capita de su niño quedaría muy linda si la hace en seda
o en paño ligero, bordada con un angosto cordón de se·
da, o bien con aplicaciones de encaje grueso, como es
el Irlanda o de guipure. Si desea algo menos costoso le
r e comiendo el piqué, guarnecido con trencilla y con en·
cajes de bolillo. En ar,1bos casos, la citada prenda debe
ser blanca, pues es el color más apropiado para vestir a
los niños. Si elije que la capa sea de seda, ésta no debe
ser brillante sino opaca.
Tengo mucho gusto en contestar a sus preguntas, y
deseo que mis indicaciones le sean útiles de alguna manera.

í Historia de una Aventura]

Antes de r eferir esta historia, galla rda
y sentimental, he de hacer una confidencia: aborrezco los retratos. Me producen
malestar esos cartones en que se fija un sólo gesto del rostro, el q ue ha querido po·
ner quien delante de un aparato se coloca
y lleva la premeditada intención de aparecer con este o aquel otro aíre, en tal o
cual postura, digo cuando deja hacer el fotógrafo. pues por lo común, es él quien
dispone, a r regla , dirige, y &lt;le ahí es;,s posi•
cienes in variables en que la dirección del
rostro es la misma, esos fon dos decorati·
vos que no cambian casi nunca y sirven
igual para un triste como para un al.:gre,
para un viejo como para un joven ....
Vistos a cierta distancia de tiempo, los
retratos producen impresión dolorosa y algo cómica: los vestidos nos parecen ridículos; las maneras, convencionales; el mirar
estúpido, y por lo que hace a mí, piense
que ha de ser algo ingenuo quien encuentre esp ecial placer e n hacerse retrat4r a
menudo con el exclusivo objeto de obsequiar su fotografía al primero que se la
pida.
Pe ro no siempre yo he pensado así. Fué
la siguiente aventura que me dió tales ideas
del r etrato.

·~.Al
;.t.~~·- ~,
&lt;

1

1

000

RENCOR INF UNDADO
MAGDA: ¡Cuánta tristeza me ha causado su carta ! Y
es que en ella se lamenta y llora un corazón d estrozado. P ero no se entregue usted a esa pena con tan absoluto abandono, querida amiga; hay muchas razones filosófi cas que pueden consola rla en su dolor. E s c ierto;
debe sufrirse atrozmente al ser abandonada por un hom·
bre a quien se ama tanto, y no puede calcularse la
amarg ura que se experimentará cuando éste mismo diga
a la mujer que así lo quiere: "mi sensació n se ha ago·
lado; no te amo ya y no quiero engañarte." E sto es lo
que su novio le ha dicho; ¿ no es cierto ? Pues bien, si
desea saber mi opinión, se 1~. daré con franqueza. Su
prometido ha sido leal y no merece el enojo que usted
s iente hac ia é l. ¿Có mo había de casarse sin amarla, y
cómo, tambié n, había de continua r esas r elaciones que,
por su part~, ya no eran espontáneas ni sinceras ?
Q uerida ·'Magda;" el amor e!; una dicha tan grande'
es una revelación tan alta pa ra las almas, que nuuca ~e
ha de g uardar rencor para el hombre al cual se debe
e l conocimiento de esa felic idad. Las horas de ventura
que él proporc ionó a usted, no pueden borrarse d e su
recuerdo; son un tesoro, una posesió n q ue él le ofreció
con " ver&lt;lade ro y hondo a mo r." ¿ Po r qué , e nto nces,

Lujoso r incón de s:ila de recibir o hill .
gua rdarle r encor y desear ej ercer una c r uel v.:ogaoza
contra el perjuro?
No; sea prudente y agradecida ; tenga la más sabia de
todas las filosofías, q ue es la de estima r los bienes y no
olvida r a l bene factor ; su novio la h izo in mensamente
feliz, mientras le fué posible ha cerlo; hoy es sincero y
se a leja .. . . ¿qué impo rta ? Así se aleja la rá faga del
viento primavera l, después de habe r besa do a su paso
una flo r que languidecía, devolvié ndole la vida , la ale·
g ría y la espera nza. Esa flor ama rá al viento pasajero
y no le tendrá rencor, pues siempre le debe rá a q ue l
d ulce instante de d icha .... ¿No lo cree usted así?
M ARG ARITA.

De todos los muebles de la casa, ninguno merece taulo la atenció n de la mujer como e l costurero y e l peina dor ; estos mue bles son objeto especial de su predilección y en e llos pone un espec ial cuida do.
Y esta preferenc ia se explica perfectamente, sobre
todo por lo que hace al costurero, pues en é l g uarda sus
útiles de trabajo, sus bibelots preferidos y en muc hos
casos a ún su correspo ndenc ia.
Por lo tanto, además de estar en juego el costurero
con los demás muebles del budoi r de la dama su propieta ria , debe estar tambié n en relación con sus g ustos.
En el g raba do adjunto damos a lgunos modelos de costureros, muy gra ciosos y elegantes, los cua les esperamcs
serán del agrado d e n uestras lectoras.

\

Cu:itro elegantes y originales modelos de mesas de costura.

Consecue ntes con las ideas que expresamos en nuestro
numero a nterior, ofrecemos hoy a nuestras lectoras un
primoroso r incón de sala de recibo o hal l.
Todos los muebles que figuran en este modelo son de
una refinada e leganda y son mucho menos costosos de
lo q ue a primera vista pa r ecen.

El Odol es el primero
y el único den tífrico pue s
que !;U acción antisépt ica
y refrescan te o bra ·110 só- ·
lo d urante los pocos mo- ··
mentos que se emplea s inó dura esa acc ión ho ras
enteras .

Quien tenga interés en
la conservación de su
dentadura, d e be acostumbrarse al uso del
ODOL.

Cuando contabayo 15 o 16añosde edad,
gozaba de la vecindad de dos preciosas
muñecas, hijas de un honrado dependiente de comercio. L lamábase Esther la una,
la mayor , y Julia la otra, y ambas tenían,
con poca dife r encia, los mismos años que
yo, y e ra morena la una y rubia la otra y
de ahí q ue no se las creyese perman~s.
pues por lo gene ral, se piensa, no sin ra zón, que los miembros de una familia hao
de ser todos pa rt-cidos como los granos de
una mazorca.
E ran de humilde condic ión las chicas y
vivían modestamente con el sueldo que el
padre, D. Tomás L una, ganaba, y el cual
sueldo, aunq ue reducido, les permitía vestir _c on decenc ia y gasta r cierta represen·
tac1ón ; pero no la ambicion ada por ellas,
pues eran algo pr esuntuosas y hacía n consistir su sue rte, como casi todas las mucha- ·
chas, en t_ener var iada colección de trajes,
plumas, crntas y joyas.
Se engalanaban siempre con dijecillos
baratos q ue por lo limpios y lustrosos parecían de or o, pe ro eran de simple y vulgar
cobre. L o sé esto, porque hasta ahora guardo un pendiente que una de ellas me obseq uió, como r ecuerdo.
F r ecuentábamos su casa pocos amigos,
pero buenos. Esto de buenos, entiende le
d igo por los otros, cuyos nombres y pa~ticulandades meracen los honores de la cita , y lo exige, para mejor testimcnio, la veracidad de esta historia.
Eramos: D. F acundo Soliz, erudito maest ro de escuela y respetado ex·profernr
nuestro; merced a su admirable persever~ncia sa bfamos escribir, e llas y yo, en bomta letra mglesa, nuestros nombres; Alír io
Mootoya, prec?z y fecundo poeta, cuyas
estrofas se rec1 ta ban con alborozo en los
salones que la familia acostumbraba frecuenta r ; Dem.etrio B el mon te , el diestro cam
peón de los juegos atléticos entre los
hombrecitos de n uestra edad, y yo.
Este Belmonte era un tipo singular: su
car.S~t~r belicoso unido a una sorprendente ag1hdad de puños, le habían dado r enombr e de batallador en el barrio y era
respetado y por lo mismo querido por todos.
Sentía por mí esa semipiadosa conmiseración que experimentan los fuertes hacia
los débiles y me llamaba, un si es o no es
envidioso, "el letrado," pues sabía de mis
aficiones litera rias, pero me r endía cierta
conside ración q ue yo bacía lo posible en
acentuar con él, h ablándole siempre en
esas frases de los románticos personajes de
las novelas que me entreoía en devorar .
A su~ ojos pasaba yo como chico de grao
por vemr y no pocas veces puso sus puños
en defensa de mis holla dos derechos. Yo
!e profesaba inmensa gratitud y no menos
rn~enso r espeto, pero a solas no dejaba, a
m1 vez, de burlarme de su comprobada torpeza para los estudios.
Todos estos excelentes amigos les habían

�EL MUNDO ILUSTRADO

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bellecer el rostro
y voluptoeear las
carnes de l•s mujeres del Harem
Inventó la fó rmu1, de la Crema

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~

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mlte á la epldér'ff._.J-~
mrrane:io t~~~~.~
l)Orosa, bijas de las leyend&amp;&amp; del Rbln Oada unlL de las Imperceptibles :r adbe·
rentes partículas de la CREME SI RENE se
lncru•ta y se asimila en et cutl•, nutrléndole de f rescura JuTenll Y dttn4ole transvuencla alabastrlna •aturada de ms,.né•
tlco perfllme oriental - L■ Creme '•I·
rene" ro••· recomendada para la muler
trl~uei'ia ó moran&amp;, di!. , la tez suavidad
de azalllL y el tinte seductor de las voluptuosas ftor8" del gr&gt;&lt;ni\d.o.-Oon e: uso de
estas cremas la mujer burl..rll. l11a ailo• Y
couth•arll.11. lo~ hombres más soi11Ldorea Y
exigentes, - TARRO CON INTERESANTES
CONSEJOS $2.25. - OERTrFICADO POR 00·
R~~P~s~os: - J. J,1Lbadle Sucs, Oo. Ave.
San F r1&lt;nclscooo.-Ulhl"ln Sucs., Ave. Bo•
lfvar 2ó. -Jobannsen, Félix Oo., Ave. Sa.n
Francl•r.n 39.

'ltl

obsequiado sus retratos a l~s muchachas. Se lo di, pero antes, eo vPz de mi Dombre,
menos yo, y ellas oo se ca osaban en pedí.r· puse en el dorso esta sóla frase, sacada de
melo: especialmente la morena Esther se no mé acuerdo doDde, acaso de una de las
mostraba empeñadí~ima eo tenerlo
seDtimeotales novelas que acostumbraba a
Confieso que s1· no se lo d1', no fué por leer, frase vulgar e inadecuada :
"i;ecordar es sufrir: dP. aquí el olvido,
falta de voluntad sino porque los n,trntos
t
ta 1·
· d ¡
cues an eo es
ierra uu o¡o e a cara Y cu ya acción nada puede retener "
Inmensa fué la algazara de las chicas al
entonces mis recursos se reducían a lo que
buenamente me daban mis padres los do· r ecibirlo Me dic:rou las gracias con efumingos y días de guardar, que no era mu· ~ión uo fiogida, y as..g uráDdome DO sepa·
rarse nunca de él, tras prolijo exámea. lo
cbo.
Sin e mbargo. y tras algunas privaciones colocaron primero eu un marco de cartu(dos meses de oo ver carreras, cioemat6· lioa en cuyo borde había pintados lirios y
grafo. oi circos, oi cancha de pelotas,) lo- mariposas, y lt¡ego eDCima del piano, de
grl a lcanzar la entonces inmensa dicha de maDera que lo prímero que saltaba a la
...;..;.E;.;L;.;.;.P_E_R_F_U.M•-E-R_O_S_E_D_E_C_H_I_R_AZ
__ colocarme aute uo objetivo y tres días vista del ejecutante. e ra mi rostro de adodespués de ver la primera prueba de mi lescente. huraño y triste
Los amigos, al notar semejante distinde la casa F. Wollt y Son. recuerda la fragan- retrato, tiré.da ,ob1e papel brillante, de to·
cióo se me resiDtieroo, pues los suyos esta·
cla suave de las rosas de Persla.
oalidades suaves, discretas.
El primer ejemplar que me dió el fotó- bao prosaicamente clavados con tachuelas
grafo se lo llevé a ellas. orgulloso de ha· en la pared. hacia los áDgulos.
ber salido admirablemente bien, y se lo di.
Por aquel entonces en mi país los asuoaunque oo sin experimentar cierta vaga tos políticos no marchaban muy bien: las
Bolo 'Z'OPICO
inquietud. pues no olvidaba la suerte que luchas y motines de cuartel se sucedían
reemplauodo el
hego , io dolor D.l
correo allí algunos retratos: los colocan bo· con alguna precipitación y hoy mandaba
caidt1. del pelo. cara
ca abajo, eo la cocina, cuando el que lo don Pedro de los Palotes y mañana don
rapida y ae,rur.&amp; di
laa Cojerao. Eaparadió, por cualquier circustaocia, se aleja Mariano o don Hilarión, y 00 era raro que
'ftlln,Bobrehae-,
del trato de los que lo pidieron.
Torcedura1.et.c.,eto,
un individuo pobr~ y obscuro hoy día, maIndudablemente esto no deja de ser una ñaoa resultara gobernador o ministro, 00
--::111■
tontería, pero se comete con frecuencia . más por su filiación partidarista aunque
Parls, 165, Rue S41onoré J todas Fumaciu
fuera pobre de méritos, pues por sabido se
tieoe que los méritos oo se cueotaq para
nada donde impera la pasión política Uno
de estos cambios algo iott mpestivos c~odu·
jo a don Tomás Luna de gobernador a las
ricas regiones del Norte y p.)CO después de
coosul general a un país lejano.
Sola y Unlca Calidad
, .
_ .
. Iouul es ~?adir que_se fué llevan?~ consigo a sus h1¡as, y su mespe~ad~ v1a¡e fué
ca~sa de _que yo saborease m1 primera congo¡a seottmeotal, porque, francamente, _Es.Para conseguirla
y el Nombre ºCHRISTOFLE"
the~ ... . me gusta~a mucho. Fué ~(la quien,
a~ uempo de partir, me obsequio el peosobre cada pieza.
EXIJASE esta Marca
diente con algunos de sus cabellos dentro.

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tomad al

Ull&amp;II

medidaa

or dia.

o o o
Y pasaron los años. CiDcO .... ocho ....
diez, oo sé, no me acuerdo ; pero fueron
muchos, tantos, que eu el transcurso de
ellos }o me hice hombre.
De mis viejos amigos, don Facundo se
murió; Mootoya, desengañado de las musas, CODtrajo matrimonio con una mucha•
cha aDémica, pero rica; y Belmonte se fué
ignoro d ó nde oi por qué: acaso a tentar
fortuDa, quizás a correr aventuras. Adquirí nuevos a migos. corrí mundo, perdí oo
pocos de mis juveniles entusiasmos y supe
(¡gallardo saber!) que la vida no siempre es
pródiga en alegrías como algunos aseguran,
igDoro si con fundamento.
Mis variadas lecturas, ya que oo ciencia.
~e volvieron suspicaz, irritable y melaocóhco;. desarrollaron eo mí el gusto a la sotedad Y al encogimiento, Y era mi afán hac~r
minucioso análisis de mis inquietudes internas, nacidas por mis propias desilusio•
nes, Y, c~mo todo hon:ibre, aooré lo pasado
p~r consi~erarlo me¡or Y_ más _P&lt;&gt;éhco; de
~is pr?saicas aventuras hice o~¡eto ~e fe~oroso culto Y las rode? con cierta 1dea!1d_a d ageoa_ en ~llas al tiempo de producirse, es de~~r, hice lo 9ue todos, cayendo en
errores h1¡os del ego1smo, del orgullo exaltado. · ·; ·
.
.
Uo dia de esos (entonces, repito, miraba
yo el pasado al través de·mi experiencia de
ho?1bre he~ho Y derecho Y añoraba mis
primeras. iogeou~s aventu~as seotimeotales.) la vida ~pacible de m1 pueblo natal
fué sorprendida con la deslumbrante aparición de don Tomás Luna y de sus bijas.
Deslumbrante digo. porQue a poco de llegar se rodearon de un lujo algo ostensible
para ser acostumbrado en ellos.
Yo no me apresuré eo saludarlos, porque
supe que oo conservaban huella de recuer·
do de sus viejas amistades y mostraban cierta contrariedad cuando se les hablaba del
pasado.
Como e n todas partes sucede, y particularmente eo grupos reducidos, la sociedad.
eDtusiasmada. recibió a las muchachas ea
su seno y a poco eran citadas por todos como modelos de distiDción y buen gusto. S us
nombres aparecían siempre e o las crónicas de los periódicos mundanos. Cuando
una tarde de primavera yo las ví eo un
paseo público, radiantes de belleza todo
mi pasado se me ,·ioo a la memoria.' y, eo
un arranque iocooteoible, me llevé las manos al sombrero para saludarlas con el cariño que me merecían, pero ellas se hicieroD las distraídas (acaso lo estarfao) y p a·

Enfea:;::!." del

Enfermedadea del Estómago.

fASTILLES - SELS-¡ ,COMPRIMtS

VICHY·tTAT

saroa de largo, dejándome eD posición al·
-?fo sé: en el dorso debe estar el oomgo ridícula.
bre.
Me dí por ofendido. y. por una especie
-Xo está.
de reacción inexplicable. sentí vehementes
- Es extraño, pero "ese·• 00 tiene cara
deseos de "volver a conocerlas." Pedí a uno de filósofo; acaso sea más bien un poblade mis amigos, [mimo suyo, me llevara a oo,
casa de ellas.
-Cie rto, pero UD poblano algo singular.
Y fu_imo~.
.
porque, en vez de su nombre, que ltoy no
~l º!r m1 nombr~, m_e tendieron_ la ma- evoc_arfa_ en nosotros ningún recuerdo, ha
oo m_d1ferentes y d1stra1das, c~al s1 fuese e~crito s1mplemeute una sentencia, vulgar
1~ pnrr:era ve~ que lo oyera~. 1Me_ han ol- sto duda, pero que no deja de hacer ver un
v1dado. pe?sé, y ~a rato de 10genu1dad la- amable escepticismo oo comúoa los poblameotable, 1mprop10 de mis años y de mi nos.
experiencia, giré los ojos en torno del sunY dando vuelta al cartón, leí, acentuando
tuoso salón ~o que me encontraba, creyen- bien la última parte:
do hallar m1 retrato y los de _los viejos ami- - "Recordar es sufrir ; de aquí el olvido,
gos, per? en el salón no babia másque uno cuya acción nada puede retener."
al óleo, 1omeoso: el de don Tomás Luna.
-éEso dice?
Ostentábase de pie, el bueoseñor, apoy•do
- Xi lDás ni menos.
el braz" sobre una c~lumna rota y lucieDEntonces rió, con risa cascabelera, mi
d? en la solapa el ro¡o de una condecora· amiga, y acaric iándome con la mirada de
cióa • • • • • .
sus ojos, profundamente negros, dijo:
-Los filósofos, mi amigo, encuentran
particular satisfacción eo decretar la vuloºº
nerabilidad de los efectos humanos. HeCon perseverancia, galanteos y finuras, chos a analizar eo sus propias pasiones, a
llegué a posesionarme ¡otra vez! de la casa desmeDuzar sus sentimientos, sólo sabeo
y eo mis largas y frecuentes hor2s de visi· ver e l lado risible de las cosas. Antes que
ta háblábamos de los menudos hechos dia- a los filósofos, hay que creer a los poetas:
rios, de viajes, de literatura y arte, pues por lo menos, tienen éstos el mérito de haeran entendidas ea estas materias, pero cernos creer en la eternidad de las pasiosiempre cuidaba yo ,Je oo tocar el pasa- oes, y ya es algo para idealizar la vida.
do.
Por lo demás, usted bien · sabe que hay
Ellas eran ya mujeres. Esther no podía sent;mientos indestructibles: así el Amor,
ocultar una arruga harto acentuada sobre la Amistad ....
la comisura de los labios. pero Julia estaba
Volví a colocar la fotografía eu su sitio
fresca aún y de ahí sus numerosos galantes. Habían recorrido toda Europa y habla-.
DE:5CONF1Altf:8
ban francés, auDque arrastrando mucho las
O.E LAS i'ALSIFICAflO:'iEf: ll IMITACIONES
"erres·' y exagerando la pronunciación. A
veces fiogíao adorablemeote no poder eocoot!ar ciertos términos eo castellano, y se
Exigir la
serv1ao de aquella leDgua, con lo cual gozaban fama de eruditas entre sus compaFinna:
ñeras. Por lo demás, su trato era excelente
e inmejorables (as reuniones que daban eo
~u ~asa, y como eran frecueDtes, las amigas
1os1ouabao que buscaban DOVios.
Un_ día de e~os en que el aspecto adusto
del cielo_ convida '.1- hablar de cosas leja·
nas. y mientras Julia esforzábase por iDter·
pretar eo el piano uno de los valses póstu·
mos de Chopín. y Esther bordaba eo un
pañuelo de batista, ví debajo de una mesa
U? álbum de fotografías ligeraoneDte cu·
b1erto de polvo. Lo agarré y sacudiéDdolo
me colo9-ué juDto_ a la lumbre. y al abrirlo,
eo la primera h o¡a me sorprendió el ·retrato de don Facundo, el viejo y difunto profesor que a ellas y a mí nos había eDseñado a dibujar, eo bonita letra iDglesa, oues·
tros nombres. Creció mi curiosidad pues
supuse que también estaría el mío. '
Alli _estaba, eo_ efecto, pero el ú !timo. roto. sucio, con evidentes señales de haber
servido mucho ti.,mpo de lecho a las mos·
cas. Algún chicuelo,- uo precoz artista sin
duda.-había dibujado en el margen del
ca;ló~. con_ tinta roja, árboles, casas y, rara
co10c1d_eoc1a, av_es, lirius y mariposas.
(Sin Cop,ii,1 - ni lnyeccioaes)
Una idea traviesa me atenaceó el espíri·
tu La llevé a cabo
ó
Saqué la fotografía de su marco y aproxi·
máudome a Esther, le dije:
Cada
~--1-l_e_v_a_e_
I _•_
-Aquí tiene usted, amiga, e l retrato de
uo adolescente filósofo. ,Quién es?
cápsuia de este Modelo nombre:
Echó Esther una rápida h ojeada al cartón y. encogiéDdose de hombros, coDtestó:
PARIS, 8, R~: lltltDDI J II lldl" 1a, Wmaclu .

--··-··-

~

..-.~

~

.. ~:-::-

.-.

@[~g

PERFUMES

~0811\i
,

GRANDES EXITOS ACTUALES
BOUQUET GREUZE _ PAMPRES D'OR
ENIGMA_ SOLA MIA

Inolensivo J de una Pll!'eza absclnta

CURACION
RADICAL
v RÁPIDA

de los Flujos Recientes Persistentes

"ºY

�EL MUNDO ILUSTRADO
y sentándome junto al hogar, ya cubierto
de cenizas, dije:
- Tiene usted razón .... La amistad no
se olvida: es un sentimiento eterno .. . . ¿Es
que usted, Esther, me olvidaría?
Y ella, con voz de arrullo, respondió ,
prodigándome una de esas sonrisas que hacen dichoso por mucho tiempo:
-iJamás! ¡jamás!

Ra lioactividl\(l

Cúrese.usted en su
propia casa

Nosotros Jramos cuatro hermanos, y a los
cuatro nos encantaba montar a caballo, pero ~ólo nos permitían cabalgar en un viejo
alazán que se llamaba "Noble," porque los
otros eran animales de mucha sangre.
Un día, nuestra madre nos &lt;lió permiso
El doctor Alberto Coan de Aeildelberg,
para ir a caballo, y los cuatro cor rimos ha realizado pacientes estudios y experiapresu_r,adamei:ite en ~irecció,? a la c~adra. mentes para establecer en qué medida los
Ap&amp;.re¡o u_n criado a N::ible, Y el primero órganos del cuerpo humano están dotados
que monto fué_ el hermano mayor. El ca- del poder radio-activo.
o o o
balgó mucho _he~po. And_uvo por el P;ado,
Para sus investigaciones se ha servido
en torno del ¡ardtn, y mientras volvia, le del "emanómetro" Berker un instrumento
Desde entonces, aborrezco los retratos. gritábamos: "¡Ahora galopa un yoco!"
. extraordinariamente delic~do, que permite
Nuestro hermano, co~ los pies, Y ~?stl- apreciar los vestigios más tenues de radioALCIDES ARGUEDAS.
gán~ole con la fusta, hizo galopar a No- actividad y de medir en intensidad.
ble, pasando por d elante de nosotros.
Ha examinado cuarenta órganos, perteDespués subió e l hermano segundo. Taro- necientes a doce personas distintas. ~ada
bién cabalgó un buen rato, y a fuerza de órg~no, antes del exame~, era reducido a
fustigar a "Noble," le hizo correr. Como cemzas y se colocaban seis gramos de esas MARAVILLOSA CURACION DE UN
pretendiera. continuar, mi tercer hermano cenizas en el "e~anóm_etro:"
ANTIGUO y HONRADO PERIOTeníamos un criado viejo que se llama- le rogó que Je cediese el puesto. El tercer En todas sus 1nvesl!gac1ones el doctor
DISTA
ba Pimen,
hermano, como los otros puso al galope a Coan ha constatado la presencia de una
. ~cn~aba ya_ avanzados oc~;nta años Y ·'Noble." Cuando el pobre bruto regresó sustancia que conve;1-~a al aireen bu~n conv1via sm traba¡ar, en compan1a de un so- a la cuadra iba copiosamente bañado de ductor de la electnc1dad, lo que siempre
brino.
·
sudor.
'
constituye una propiedad típica de los
. .
Era todo curvo, caminaba apoyándose .
cuerpos radioactivos. No ha podido deter- ~ l decaoo_ de los periodiS!as cubanos, el
en un bastón y arrastrando los pies despaLlegó mi turno, y, con gran sorpresa de minar si esa sustancia era el radium, pero sencr Arsemo _F~;aández Cárc&amp;.va, de H acio, muy despacio.
mis hermanos, comencé a terribles fusta- todo hace creer que se t rata de un cuerpo bao~, nos escri?,1º c~n fecha catorce de
zos y espolazos con "Noble," que por nada radioactivo.
Abril de !9II: Escribo a usted_ con g_usto
del mundo quería abandonar la cuadra, y
Los varios ó rganos humanos no poseen para mamfesta rle que sus pr~c_1osas p1l~omucho menos galopar. Caminaba a l paso y el mismo grado de radioactividad. El más ras de Paw Paw son~º-ª bend1c1ón de Dio~,
volvi&lt;:?ndo la cabeza de vez en vez.
activo es e l cerebro, después los pulmones s~bre todo para los vie¡os como yo que d1Yo, colérico, r abioso, le golpee furiosa- y en menor grado aún el corazón y el hí- gteren mal por. falta de den~dura Y de
mente, pero todo inútil. "Noble" se resistía gado.
trastorno~ gastncos. Tengo 69 anos de edad;
a mi gobierno. Entonces volví a la cuadra La posición social, la profesión y el sis- ~e padecido mucho de las_muelas, cuan~o
y pedí al criado un látigo más fuerte. Pero tema de vida ejercen poca influencia so- ¡oven, Y unas me las extra¡eron lo~ denllsel servidor me respondió:
bre la radioactividad delosórganos. Por e l tas, Y_~tras me la~ arranqué yo mismo; no
•
contrario la edad ejerce una influencia permitiéndome mis escasos recursos el po-Ya habéis cabalgado bastante, bajaos.
' • bl
t
á
nerme una dentadura artificial Estuve bas¿Por qué atormentais al animal?
mduydaprecia ;: cua n odm s sde_avat~za edn !ante tiempo utilizando el Bi~arbonato de
e a , se acen1ua e 1 po er ra ioac 1vo e
Me sentí mortific-:1do, y repuse:
los órganos,
Soda P'.3-r~ ayudar a 13: digesti~n; pero este
Oa6arollados, Roconstítuídos1 i
Hermoseados, Fortificados
, --:-l Yo ? iA;penas _si he monta~o! Dame un
Por ¡0 que respecta al origen de la sus- procedimiento me obhg_aba a !r aumentanlal!go de mas castigo, verás como le hago tancia que hace radioactivos a nuestros ó r- do gradualmente la dós1s de B1carbon3:to, y
f.~
correr. .
.,
, ganos, o, para ser más precisos, la vía por tacto he tom3:do qu~ ~mpecé ª senl!rm~
El servidor mov10 la cabeza, y exclamo: la cual esa sustancia penetra en el orga- ~al, y d_etermmé susl!tmrlo con sus pro~1la firmeza del pecho sin causar
.
nismo, nada todavía se sabe de cierto. g~osas pildoras de Paw Paw, tomando d1adai!o algunoá la salud.Aprobado
-No tenéis corazón. ¿Para qué hacerle ¿p
.
d 1
t
.
.
.
namente al acostarme una de dichas pilpor l.!'• notablllclades medicas.
galopar ? El caballo tiene ya veinte años. Jºt«:ºe e as s~s anci~\Ju~ tng~nmos doras· hace de esto dos meses y observé
0
Está rendido, muerto de cansancio. E s lo ºA eb aihr~ 9ue. respirdamos
? . sa emosl. que die encuentro bien y hasta he engor5, Paaaage Verdeau, Paria.
¿Tú habrías m as ipo1es¡s pue en conci 1iarse con e d d 0 U
1 .
.
rrasco conillslruuiones en Ptris 6'3~ q ue ocurre al. vie¡·o Pimen
•
·
hecho,
que
puede
considerarse
definitiva- 3: · S? 3: _mismo he_mpo su excelente jaMexico :
maltratado a P imen, obl¡,gáodole a correr?
t
t bl .d
•
•
boa, y m1 f1s1co ha me¡orado mucho."
1
J. LABA.DIE, Sucesores y Clll, ¿No hubieras sen tido compasión?
lll:en e es a ec1 o por a c1eoc1a, que a medida que aumentamos en edad, crece el
LAS PILDORAS DE PAW PAw (PaMe acordé de Pimen, y, obedeciendo, poder radioacti'I'.º. de nuestros tejidos. Las paya), so~ las mejores que se conocen padescendí del caballo.
mayores pro~ab1h~ades est_án en favor de r~ el estom~go e hígado y un positivo y rá•
Y cuando le ví cómo respiraba fatigosa- la sep-unda h1pótes1s, en vista de la gran pido remedio para la Constipación, Ictericia, Biliosidad, Dolor de Cabeza y todos los
mente, dilatando sus narices con fuertes radioactividad de los pulmones.
resoplidos, cómo moví... abatida mente su co- También ignoramos cuánto se refiere a padecimientos causados por desórdenes del
la, sin crines, desnuda, lo comprendí. Y las funciones asignadas a la sustancia radio- Estómago e Hígado. Estas píldoras contiedesde aquel momento sentí tanta piedad activa en la actividad vitad! de las célu- nen las mejores virtudes del Tónico Paw
Paw, y están preparadas del jugo de la frupor "Noble," que comencé a besar su cue- las del cuerpo humaoo.
ta Papaya. 50 centavos.
llo sudoso y jadeante y a pedirle perdón.
Desde aquel día, cuando veo atormentar
~ ~ 0 0 alll\l&lt;tll©Jlfü&amp;~ &lt;§1®
EL JABON "HAMAMELIS" DE MUNa un caballo, pienso en lo que me dijo
ll&amp; jp&gt;~~
YON. Recomendado por el Mundo Civiliaquel hombre, y me acuerdo de mis dos
M hO
h
•¡
d
t
zado como e l mejor Jabón medicinal y una
amigos: de Pimen y de " Noble."
uc se ª es~n .º acer~a e_ 10~ . ~o- necesidad para e l Tocador.
vadores y del mov1m1ento hterano m1c1aRepresentante General en México,
LEON TOLSTOJ.
d? por ellos, s_in que ningún autor haya
EL REMEDIO PARA LA DISPEPSIA
Octavio Sarti, 1'!- Donceles 32.
v isto con claridad el verdadero, carácter
. mstantáneamente
.
.
a ¡·1v1a
y cura toda clase'
.
.
d e aque11os errab un d os poet as-musicos, cu- d
ya
cuna
fué
la
soleada
Provenza,
allá
por
e
Dispepsia.
50
centavos.
Marca 3 X,$ 2 .
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

Calendario de la semana.

Enfermedad
El término enfermedad significa cualquiera desviación del estado normal del organismo, ya sea mental o corporal. Cnando la estructura o el funcionamiento del organismo difiere marcadamente de su estado normal, existe enfer medad, que podrá ser
orgánica o sea con lesión de uno o más órganos. o funcional que significa solamente
alguna alteración en el funcionamiento de uno o más órganos. En cualquiera de los
casos, esa desviación o falta de normalidad. afecta el organimo en general, porque el
funcionamiento de los diversos órganos es mútuo y unisono
Igualmente, en cualquier caso la circulación de la sangre sufre alteración desfavorable, la que de por si constituye enfermPdad Además, esa misma alteración o cambio desfavorable de la sangre, puede causar cambios orgánicos o funcionales en alguno de los órganos. Esto demuestra la gran importancia de conservar la sangre pura Y
sana, para evitar esos males y las complicaciones consiguientes. Observando cuidadosamente las leyes higiénicas, se pueden evitar esos desarreglos y las enfermedades;
pero al sentir el menor síntoma de alteración anormal, conviene fortalecer el organismo en general, y por lo tanto la sangre, con un buen tónico reconstituyente, y se
recomienda la bien conocida eficacia, al efecto, de la fórmula siguiente cuyos componentes se pueden comprar en cualquier farmacia : Extracto compuesto vegetal Arvelina, 15 gramos; Jarabe compuesto de hipofosfitos, 45 gramos; Jarabe compuesto de
zarzaparr illa, 6o gramos. Mézclense bién y tómese una cucharadita después de cada
comida Agítese el fr:&gt;sco antes de usarse.

,~:;.;~::=;~:.::;;;~;; \1
I

A 25 CENTAVOS LA CAJA.

l---------------·---.:

Para loe luaa.rea donde no ee enoneotre, ae deepaohatranOO de pone, enTl&amp;ndo
oon el pedido en aelloe de oorreo eo.ao on. por O&amp;da a&amp;la., por docena. P,5Z,&amp;l Depoaltarlo reneral,
,.A,Al!L •• OlfTl!QA, 8" OALLlr o• 1t1AN,.1Qu• N9 ea,

ª"•

•

•

l

JUEVES 17.

Oon placer y satlsfacci6n declaro, que
la. PERUNA me salvó la. vida.. Después
de haber padecido de los bronquios y de
resfríos que ningún r emedio podfa
aliviar, me dispuse 11 probar la. PERU:s' A
y siento no haberme resuelto antes. Con
cinco frascos de Peruna r ecuperé la
salud de que h oy gozo. Leonarda
Barrera, Las Placetas, l\Iexico.

San Aniceto Papa Mártir y la Beata María Ana de Jesús Virgen.-Hoy y en los dos
días siguientes, oficio y misa de la Infra
Octava de Señor San José con rito semidoble. que permite la celebración de misas
privadas de difunto con ornamento negro,
en todas las iglesias del Clero Secular•
dentro del Arzobispado de México.

Pecas panos en el
rostro o el cuello
Y no quedan
la menor excusa
para continuar sintiéndose avergonzada y humillada
de tener pecas ó
paños en la cara,
pues existe-muy
bien experimentada por cierto la

VIERNES 18.

D, "•

Santos Per fecto Presbítero Mártir y Gal-

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dino Obispo Confesor.
SÁBADO

19.

Santos Crescencio Confesor, Elfego Obispo y Expedito Mártires.

f

~
fj

D0M1SGO 20.
Los Go20s de María Santísima (su fiesta
el 14 de Mayo). La Octava de la Solemni·
dad de Señor Sao José, Esposo de la San·
tisima Virgen Maria, Santa Inés del Monte
P ulciaoo Virgen y Sao Crisóforo Mártir-

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Enfermedadea del Estómago.

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eº

M1fRCOLES 16.
San Benito José Labre Confesor, Santo
Toribio de Liebana Obispo Confesor y
Santa Engracia Virgen y Compañeras Mártires

Se parteo los pichones en dos mitades a

Las madres deben obligar a sus niños a las alas. Sazóneose bien de sal y p1m1enta
conducirse con sus herm:i.nas, como ten- y háganse cocer en 125 gramos de mantedrán que hacerlo más tarde con todas las ca a la que se incorporan cuatro cucharamujeres en la sociedad. Por ejemplo: dar d37 de keite. Vuélva~se varias veces y
su libro o su juguete favorito a la berma- dé¡eose cocer una ~ed1a hora a fuego leona menor 11e,·ar le sus libros a la escuela lo Retireose las mitades de la cazuela y
cederle eÍ paso para entrar en una habita'. déjense enf_riar. Echense en la cazuela
cióo, y ceder en las discusiones, cuando donde se frieron dos cuch~radas de setas,
Con el
Compuesto
Vegetal
de
Lyd·a
e11a tenga la razón de su parte, son cosas una ~e chalotas y una de hierbas finas, to.
1 con que el niño debe mostrar su cooside· do picado menudamente. Cuando esle ade• Pmkbam. Lease su carta : ra.cióo, porque él es el más fuerte.
rezo esté bien cocido, viértase por ambos
ELa B
z d C
p
Otro acto de cortesía, que no es muy ob- lados de cada medio palomo, y envuélvase
"Mis d~1ª' _ona e ana1• . anamá.- servado por los muchachos es el quitarse cada mitad en un papel aceitoso. Así dis_;::;;..;,..;~ enc1as eran co:ph~da¡; la el sombrero para saludar a las señoritas de puestos, van a la parrilla donde están me;,,
men\ uadCl 1}_ ve. sus propias familias cuando se encuentran dia hora. Retirense y sirvaose empapela' ,.
etas a un an..., Y O- con ellas en la ca11~.
dos. En una salsera, aparte, sirvase tam·
',
ras ~scasa;~ufrla de Todos estos actos de cortesía pueden ser bién una salsa rnbia alargada cc&gt;n medio
mudc "pesa ~z ªtre.
1 de tal manera impresos en el carácter del vaso de vino blanco y media taza de caldo,
or de
-- que 11egueo a formar casi. una segun- sazonad a con sa,
1 p1m1enta
· ·
· de e tab
b 1t·-'v1en
t re• orno
y una cuc haras
aa a 1...a; am- d •
da de i agr
1
. ·. bién tenia mucha a natura eza.
_
.
v o e.
¿
picazón y padac!a de . Las ~adres deben. de ensenar a sus h1ii!1¡;¡, · la vejiga. ~ Atribuia ¡os e h1¡as a q~1~ se sirvan mutuamente.
.
• mis male:i áque era En las_ fam1has nu~~n,sas_ ocurre con
REPOSTERIA
estéril
varios frecueoc,a
que predilecta
cada orno aehge
entre
sus __ B0L1TOS OE. HARINA DE MAiz.-Dos tac1.édi pues di'
her.nanas una
quien
confía
m
cos mtaeb Jebr'ln tocios sus pensamientos y' con quien com- tas de harina de malz y una de harina de
,..__ _...:.....11.;·l.!..-_¡ '&amp;:etenodes
ªas- parte tristezas y alegrlas
trigo, tres de leche agria, una cucharada
nte esarro 1ª· a
Cuando comienza el chico a ir al cole de azúcar o de melado si se prefiere, una
ner una cria- .
h d' d
d
t d
1
n o podiagrandemente
por Me
e s Osorprendí
ura.
des- g10 la hermana pierde parte de su cooñan- cuc ara ita e so a .Y o ra , e sa
pués de tomar s frascos del Com- za.
~ézclense _muy bien azucar, sal y las
puesto Vegetal de Lydia E, Pinkbam ;..Entonces debe obrar la influencia de la harinas de tr~go Y de. maiz. Bátanse los
de estar en estado y apenas si lo podia madre.
huevos muy hgeros. D1su~lv~se la soda _en
creer. Volv1 á ver al m édico uien me' fE11a debe hacer que la hermana escriba dos cucharadas de ag~a b1rv1~odo y anádijo que se me estaba formanao un tu- ;¡I hermano austnte, y recordarle que el dase a la leche: revo\".1endo bien y se agremor. Mi "sposo me aconsejó que no le hacerlo puede tener mucha influencia en ga a los otros rngr~d1entes, echando deshiciera caso al médico y que me fuera el concepto que el último habrá de tener p~és los huevos battdos Y se bate tocio muy
á mi ciudad natal-Kingston Jamaica de las mujeres. Por esto la joven 00 debe bien. Se echa en tarteras. engrasadas 11e-lo que efectué-Hoy tengo el orgullo rebajarse nunca en ocasiones ni en pala- náodolas como nn~ Y media p~lgada Y se
de decir que soy madre de una preciosa bras delante de su hermano.
ponen en horno vivo unos i5 minutos.
nHi.a de 7 meses. Apesar de haber es- Las condescendencias tontas de parte de
tado casada 9 años si no hubiera sido las madres y hermanas, hacia los niños,
por el Compuesto Ve!Jetal de Lydia E. vuelveu a éstos egoistas y faltos de caba11e·
El duque de Parma es el príncipe euroPinkham nunca hubiera dado á luz. rosidad hacia las mujeres. «Un hombre es peo que tiene la familia más dilatada.
Des.ie _entonces lo he recomendado á lo que la mujer hace de él,&gt; es un antiguo De su primera esposa, una princesa de
muchls1mas personas, tanto en Jamaica refrán, y el amor de la madre puede for- Barbón, tuvo nueve hijos, todos los cuale~
como en Balboa."-SRA. ROSA ROSINA mar en su hijo un nuevo «Sir Galahad&gt; viven, a excepción de la mayor, que fué
DONALDS, la Boca, Zona del Canal Que tenía la fuerza de diez hombres, por- princesa de Bulgaria.
Panamá.
que su corazón era puro
De su segunda esposa, una princesa de
La Sra. Pin k 11 a. m de Lynn
***
la casa de Bragaoza, ha tenido otros nue, e
Mass., E, U. de A. invita á las en:
Cosa natural
hijos, el menor de los cuales cuenta poco
fermas á que le pidan su consejo. F"
M d 1
·t . d.
d la más de un año de edad,
Ya ha ayudado á otras niiles a _ 1¡ese, ag a ena, gn a 10 1gua a
recobrar la salud. Este será senora,-que tocias las si11as están cubier
o o o
Hablan el malayo mas de cuarenta m1gratuito.
tas de polvo·
•
- :--o sé por qué se asombra usted, seño• Bones de persona. Dícese que es muy fácil,
- - - - - - - - - - - - - - - - - rita. Naturalmente, si todavía no se ha sen- puesto que casi carece de reglas gramalltado nadie en e11as ......
oales.

MARTES 15.
San Justino el Filósofo Mártir (del dla
anterior.)-Santas Anastasia y Basilisa
Mártires.

Pichones a la papillota

UNA SENORA
Mi~J,:'_o;,.1:S:11::::;e~,::~'.:":~:t ~ii!~lk:4:~ié~~f:r.~:~gi~I
DE PANAMA

LA PERU/\A MB
SALVÓ LA VIDA.

Santos Pedro Goczález Telmo Confesor,
Justino el Filósofo Mártir (su fiesta el día
siguiente.) Santos Tiburcio, Valeriano
:\1áximo Mártires y Lamberlo Obispo Confesor.

prevención. Produce efectos segurtsimos en

Q"ANOS, TUltlO,.•S. ALltl01t"ANA8, H•"IOAS, ,.USTULAS, LLAQAa,
ULOlr,.AS, QUlrltlAOU,.AS, ,,aTULAS, .,.Ul'OIONl!B, •To•• l!TO.
01! VlrNTA •N TODAS LAS O"OQUl!,.IAS 'f •OTIOA8,

d educar
anera e á los Niños

LUNES 14

I

sus maravillosos re'!ultadoe, y por eso es que se ha hecho la pre•
ferida del pó.blico. Basta usarla una vez para tenerla siempre en

\

M

DUSART
al LactoCosfato de Cal

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•

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jillas, rch:itando la sangre en las venas de l a cara y ocasionrundo á esa última nr baño de vapor permanente é inteDlipestivo,
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desaparecer. ¿ A cuán las persOI
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aceite de hígado de bacalao ?
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cosas más repulsivas en el mundo.
Algunos lo toman indudablemente, pero sólo porque se les dicEI
que debe tomarse." ¡ Pensar que
-un medicamento precioso no puede emplearse cuando es necesi11·io,
sin repugnar y molestar al paciente! Y, según el público declara,
las emulsiones son pi:-co mcno,1
ofensivas que el aceite al na! urnl
Pero el reinarlo de.l terror pa~ó ya.
La cie~cia vino a.l fin al re,cate.
Ahora puede usarse una medicina
eficaz sin que su olor y sabor cansen repugnancia. Porquo en la

t&gt;REPARACION de WAMPOLE

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se tiene el resultado
un irinn·
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merecido . Es tan sabrosa como 1,,.
miel y contiene una;;olnci(m dC' un
extracto que se obtiene d&lt;'
ígados Puros &lt;l13 Bacaho, com hin,.clo,;
con Jarabe de Hipofosnto · t' •mpu;}.:-t-o, Extractos d e i\Ia lt ~·, y
Cerezo i::,i] vestre.
Estimula las
secreciones ele! ~ugo gástrico y es
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Nacional de }Iedicina de Méxi&lt;'o,
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hígado de bacalao , es prescribiendo la Preparación de Wampole, de
sabor agr adable y perfectamente
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Yo la receto hace muchos año!',
con el m ejor éxito." La 11 ue!\tra
satisface á l os más difícil e,,, porque cumple lo que se espera de
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. Al.margen de la Vida

RECTOR DE SAAVEDRA.
No hay duda a lguna de que la murmuración es un agradable pasatiempo, y que
la casi totalidad de los mortales nacen con
admirables disposiciones para ejercerla.
Esta inclinación humana, esencialmente
del mejor y más perfecto de los animales.
tiene su origen en el sentido crítico que
cada individuo posee o de que se c ree do·
lado, y aunque alguoo3 filósofos la radican
en la envidia, haciendo notar que jamás
se es severo ni se buscan los defectos eu
las personas humildes y que nos son iofe·
riores, es un hecho que las cosas ajenas nos
interesan poderosamente, no por la cofa en
si, sino por el que la representa.
En el círculo de nuestro mundo social,
relativamente pequeño si se compara a la
esfera de acción que en otras capitales
existe, tenemos oportunidad de ocuparnos
con mayor frecuencia de asuntos que en
otros países pasarían desapercibidos y que
aquí pone de relive el trato casi íntimo
a que estamos obligados, y por el cual nos
enteramos de los menores pasos que en el
discurrir de la vida ertda cual tiene que
dar.
Ello nos lleva a cosas bien extrañas, co·
mo por ejemplo: a ioflueocia_r voluntades
libérr imas para que contraigan matrimonio,
porque se nos ocurre q.ie tales o cuales
personas deben casarse, y nos incomodamos con e llas si no lo hacen con quien quisiéramos, o si simplemente tardan en elegir, como si esperásemoi que se nos quitara un peso c!e encima.
Del mismo modo observamos con ioquie·
tud lo que nos parece un asedio a deter·
minados personajes, cuya prominencia pone de relieve la situación, y que vemos
preced idos y seguidos, constantemente, como los r eyes de teatro, de una nutrida compañía.
T odo ello es bien h umano, y así como el
difamador p ierde su tiempo, las más veces,
porque e l que escucha hace en su interior
el juicio del que habla, del mismo modo
aque l q ue n o puede moverse sin tropezar
con e l a migo oficioso, lejos de agradecerlo,

ALFONSO REYES"

piensa en la buena, la)oconmensurable dicha de andar solo!. ...

Los pies y la inteligencia
Las españolas y las francesas suelen reírse de las inglesas y de las alemanas, a
quienes acusan de tener los pies muy grandes. Los neoyorquinos hao emprendido una
campaña semejante contra las mujeres de
Chicago: pero mieutras que las alemanas
y las inglesas han soportado las sátiras con
resignación, las chicagüenses hau devuelto
la pelota.
-iQue tenemos los pies graodes!-ex·
clamao.-Es posible y hasta evidente, porque no se puede negar lo que afirman los
fabricantes de calzado. ¿Pero qué prueba
esto? Pues sencillamente que somos muy
inteligentes. Sepan las neoyorquinas que
el desarrollo de la inteligencia es propor
ciooal a las dimensiones de los pies. Las
mujeres de Nueva York, con sus pies menuditos no son más que muñecas frívolas;
las de Chicago, con nuestros buenos cimiento~ gozamos de mejor equilibrio.
Las neoyorkioas han oido esto como
quien oye llover y se atienen a la pequeñez de sus pies, porque lo c reen bonito, y
dejan que las de Chicago se enorgullezcan
de sus circunvoluciones cerebrales.
o o o
UN SASTRE CONOCE EL PAÑO

E l cliente.--&lt; Cómo, señor, me manda
usted juntos el traje y la factura ? Esto lo
considero como un insulto.
E l sastre.-iQué quiere usted! Tengo un
nuevo encargado que no conoce todavía la
cliente la y le ha coofuo i ido a usted con
los parroquianos que no pagan.

FONDO RICARDO COVARRUSIAS

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Registrado como artículo de segu n d a clase e,. 3 de Noviembre de 1894.- Imp reso en papel de laa Fá bricas de San Flafael

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en San Luis Pot osí.

Número 15.

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EL MUNDO I LUST RADO
SEMANARIO DE ACTUALIDADES, ARTE Y LITERAT URA.

DIRECTOR PROPIETARIO
LIC .

ERN E STO

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Teléfonos:-Mexicaoa, 20-85 Neri
Ericsson, 14-51
Apartado Postal 149.- México, D. F.
PRECIOS DE SUBSCRIPCION MENSUAL:
En la Ciudad.. .. . . . .. .. . .. .. . .. . . . . . . .. . $ r.oo
(pagadero por adelantado.)
En los Estados ........ . ................... $ 1.25
(pagadero por trimestre adelantado.)
En el Extranjero .................. .. ..... $ 2.00
(pagadero por semestre adelantado.)
NUMEROS SUELTOS:
En la Capital ............. : .............. . $ 0.30
En los Estados............ . .. .... ......... . ,. o 35
En el Extraojero ......................... . lt 0.50
Atrasados ........................... . ... . "0.50
Para la publicación de avisos en este periódico, dirigirse a B. &amp; G. Goetschel, Avenida 16 de Septiembre,
16. Sus agentes en Europa, la Societé Mutuelle de Pu·
blicité, 14 ruede Rougement, (9 e).
NO SE DEVUELVEN ORIGINALES.

MANON LESCAUT
Es una antigua conocida, pero que no envejece nun·
ca. Al contrario, cada vez que se la encuentra, asombra
con el oro siempre nuevo de sus cabellos blondos, con
la risueña luz de su mirada, con la ternura de sus mejillas frescas, con el sonido de su risa donde se traiciona
la alegría de una indestructible juventud. Somos noso·
tros los que al saludarla en esos encuentros, nos halla·
mos más cansados y viejos, con una sombra de melanco·
lía en la frente y en el corazón,'un poco parecidos a des
Grieux, cuando retornó solo a París, solo y triste, acompañado únicamente con el recuerdo de sn admirable
amante. Somos nosotros los que nos hemos vuelto un
poco prudentes con la madurez. El aire se enfría en los
boulevares por las noches y por las madrugadas y Ma·
non quiere que se la lleve a los teatros y a los bailes fre·
cuentemente; que se pierdan algunos doblones en las
mesas de juego, que se le obsequien aderezos y braza·
Jetes de oro, donde chispean los fuegos fríos de los diamante:-s y que se premie a los cocheros con largas propi·
nas. También los años vuelven mezquino a uno y tama·
ñas exigencias inquietan. Y si eso fuera todo, acaso se
podría contentarla de vez en cuando. Hablo de los célibes. Pero Manon es una loca. No le importan las cosas
serias de la vida y se encoge de hombros en su presea·
cia adusta. Para agradarla hay que reñir con la familia
y con la policía, instituciones que no se dejan burlar fácilmente. Y sobre todo, hay que ser joveo, hay que te·
ner en los labios la miel de los veinte añof; que ella gusta tanto de las riquezas como de los dulces besos. Lo
demostró de sobra, puesto que por eso fué a morir en el
corazón de una lejana selva americana.
Es frívola, es coqueta, está llena de caprichos, es ado·
rabie. Es pérfida. además, pero con tanta ingenuidad,
que no se puede menos que perdonarla, como hizo el
gentil caballero. Y por eso, justamente, oo envejece. Li·
bre de los encajes y los falbalaes de su siglo, fuera del
cuadro de la sociedad exquisita y refinada, sutilmente
libertina, en donde le tocó vivir, se yergue Manon con
su perpetua juventud, dando pábulo a los sueños y ali·
mento a las quimeras del amor. Los hombres corren
ahora tras de su belleza, moldeada en las inquietantes
angosturas del traje sastre, como la seguían cuando gas·
taba tacón rojo e inflado tontillo. Está por encima de
las modas y de los madrigales alambicados. Es la ilu~ión
y todos los días se enciende una sonrisa en su boca y
una risueña mi rada en sus ojos para los des Grieux de cabellos negros.
Pero también es la realidad y el buen caballero, que
era muy joveu, en vano se desesperó cuando algún des·
engaño cruel vino a recordárselo. Contemporánea de
los amores pastoriles de St. Preux, Manon no llevaba en
la sangre, por cierto, las abnegaciones de la Nueva
Eloísa. A la rústica alfombra del campo prefería las al·
cobas bien tapizadas, al murmurar de los arroyos, el
ruido de las áureas monedas, a los colores de las rosas,
e l fulgor de las piedras finas. No, ¡¡o era bucólica y ca·

recia de cultura humanística para penetrar el sentido
estético de las églogas. Mas tampoc? fué una criatura
extraordinaria, como pensaba des Grieux. Era__muy na·
tura! que Maoon, siendo por naturalez:i, exqu1s1ta y de·
licada, quisiera rodearse de sedas y de Joyas &lt;Jºe poseen
con largueza esas cualidades, y m~ natural aun, q~e no
le importase conocer cómo se acuna el oro y la d1ficul·
tad que cuesta adquirirlo, sobre to_do ~ los e~aroorados.
Tales deseos no vuelven extraord10aria a 01nguna mu·
jer. El amor es el lujo de.. la vida y rec.lama la _caricia
de las cosas bellas, entre las cuales es más capitoso su
perfume. Manon lo sabía por i~stinto y le gustaba ?cul·
tar su5 amores en nidos de terciopelo, como una Joya.
Abrillantaba la cornalina de sus uñas, inconscientemen·
te felinas, en blandos cojines, sin darse cuenta de que, a
veces las hundía en el corazón dE su amante. No pod1a
prescindir de i?s ha lagos ~e la riquez_a y su desgra~ia
fué que des Grieux careciera de medios para alcanzar·
sela. Eo el delirio de sus amores, eu pugna con la poca
fortuna del caballero, rodó por cárceles húmedas y som·
brías, por celdas de conventos desmantel_adas y silencio·
sas, fué deportada a América en la senltna de una em·
barcación, al lado de una docena de lamentables mere·
trices, ella, la delicada y exquisita criatura, que bien
pudo, del br azo de un Richelieu o de un Orléaos, _ale·
grar con su gentil presencia alguna fiesta de_ Versa1lles
y lucir picarescamente en las cenas del Pala1s-Royal. .
Lo extraordinario fué que la rosa del amor se arra1·
gara tan profundamente en esos limos y floreciera des·
bordante de aromas y colores. La abnegación, el dolor
y la ternura, regaron sus raíce5 y la gracia, 1~ b_elleza y
la juventud corren por su t;,IJo como una savia mcesao·
te. La voluble muchacha, que tao fácilmente se olvida
de sus juramentos y cuyos frívolos caprichos pare~en
ser la única ley de su corazón, se salva del oprobio y
de la vulgaridad a fuerza de pasi6nyde dolor. No pue·
de ser más patético el drama que se desarrolla ~n el fan·
go social de París y que co_ncluye e~ el ~est1erro y al
muerte, la única que pudo imponer s1leoc10 al amoroso
dúo de los amantes. A veces se interrumpía la doble
canción; más era para reanudarse con nuevas melodías
y nuevos arrullos, con notas tan límpidas y tan puras,
con un sentido tan hondo de los secretos. del corazón y
de los misterios del amor, que por ella se conquista Ma·
060, un lugar entre las grandes heroínas de la vida y de
la fantasía, entre esas creaciones inmortales que pare·
ceo sonreír desde el fondo de los siglos animadas por e l
soplo genial de un Shakespeare y de un Goethe.
Lo extraordinario fué que la música ligera del clave•
cioo, a cuyo sonido se bordaban las cortesanas figuras
de la gavota y el minué, bubiera encontrado en sus no·
tas ese elocuente himno de amor y lo expresara tan so·
beraoameote. Como todos los que escriben libros mara·
villosos, el Abate Prévost, no supo que forjaba una obra
maestra, cuando modelaba a su Manón, tal vez con el
recuerdo ingrato de su joven querida, linda y voluble
como aquella y que un día le dijo sonriendo:, &lt;Adi?s,
me voy; at!lo a otro.&gt; El Abate, seguramente, solo quiso
consignar la memoria de un episodio juvenil, con la me
lancolía &lt;del que lleva en su corazón los rastros de sus
antiguas penas.&gt; Y resultó una admirable hist?ri~ de pa·
sión, de sufrimiento y de ternura; un breviario par:i,
amantes felices y infortunados, un dulce poema sentl·
mental para los corazones sensibles, Saint Beuve se ad·
mira de cómo puede despertar emociones tan hondas,
la llana relación del Abate, escrita en sencillo estilo y
con parca r&lt;itórica. Es que la poesía, e l sentimiento, la
gracia, están en la pareja misma, en esos dos mucha·
chos encantadore~, llenos de inocencia y de juventud,
no contaminados, sino idealmente, de la profunda corrupción de su siglo. Les basta su amor, para salvarse
de toda mancha, y si eso no fuera suficiente, allí espía
la muerte, que subraya, santificándolos, los extravíos de
los desgraciados amantes.

Otra vez hemos visto a Manóo, y con qué encanto, sus·
pirar su canción amorosa en uno de nuestros proscenios.
La hemos encontrado en la silla de posta de Amiens,
camino de París, todavía toda aturdida (Je sois eocore
tout étourdie) por el amor del Caballero que la lleva a
los placeres y la ruidosa alegría de la gran ciudad. Le
hemos perdonado su primera inconstancia, cuando se
presenta, palpitante de esper~~za de remo:dimieoto~,
en el Seminario de San Sulp1c10, 10terrump1endo el s1·
leocio del claustro con su vencedora voz de sirena, que
desde la primera hasta la úl_tima nota, coo~e.rva e l ton?,
la exaltación, el vuelo entusiasta de un d111rambo. Ft·
nalmente la hemos acompañado en su destierro, despi·
diéndonos de su juventud piadosamente y de su fragili
dad con un oculto sentimiento de simpatía. Porq!}e no
queremos que se convierta; la aceptamos tal como es y
sólo se siente no ser bastó.ole júven para seguirla ale·
gremeote en sus correrías. No olvidemos que el am_or
es el lujo supremo de la vida y nunca se paga demas1a·
do caro si se alcanza. Todo es poco para agradar a Ma·
n6n. Y si somos algo felices en este pícaro mundo, lo de·
bemos a esas bellas mentiras, donde algunos espíritus
escépticos, colocan al amor e n primera fila.

r

RAFAEL LO PEZ.

test

ridelidad ...:
(inédito).
(Para &lt;El Mundo llustrado)
De todo y todo lo que yo h~ amado,
solo las 'Rimas no me hao deJado:
Conmigo moran bajo la tienda
o vuelan ágiles a mi lado,
mientras claudico, ya fatigado,
por agria senda.
Doliente, triste .... mas resignado
a que niogu':10 mi mal coml?renda,
en el Misterio me he refugiado ....
En la comarca de lo Soñado,
frente al castillo de la Leyenda,
vivo ignora:lo....
.
Pero las Rimas no me han deJado:
Conmigo moran bajo la tienda!

•

&lt;Vae solil»-dice, rugiendo airado,
el Viento, en torno de mi vivienda:
«Vae soli!&gt;-aulla, desesperado!
Y yo, le grito (para que atienda):
-&lt;No estoy tan solo, Compadre ':"lado:
Te::go mis Rimas; ':1º me _han deJado:
Conmigo moran baJo la henda!&gt;
AMADO NEHVO.

El canto del Ruiseñor
Los dos escuchamos, mirando hacia el jardín. . .
El jardín se había confundido en una masa v1olacea,
rota aún por el relumbrar de la fuente.
.
Una zona de luz persistía, en los confin~s del cielo,
una larga zona tricolor: sanFuíoea en_lo baJo, luego n~raojada, después verde, de un verde de vegetal moribundo.
, 'd
f
En el silencio crepuscular, una voz hqu1 ;a. y uerte
sonó.
,
Cantaba el ruiseñor.
-Está en el sauce-susurró Juliana.
Los dos escucháb:1mos, mirando hacia la zona extre·
ma que palidecía bajo las cenizas impalpables de la
tarde.
.
· d
¡
Mi alma quedó, en suspenso, ca_s1 ..:orno s1 e aque
lenguaje esperase una alta revelación de ~n_i~r.
.
¿Qué probó en aquellos minutos de aud1c10n, a m1 lado, la pobre criatura? ¿ A qué encumbrado dolor alean·
z6 la pobre alma ?
El ruiseñor cantaba.
Primero fué como una explosión de júbilo me~odioso,
una lluvia de trinos fáciles que cayeron _en_ el aire con
un sonido de perlas saltando sobre los vidrios de un ar·
monium.
Sucedió una pausa.
.
Un gorjeo se elevó, agilísimo, prolongado extraord1·
nariamente, como probando su fue_rza con un _ímpetu
de arrogancia, para desafiar a un rival desconocido.
Una segunda pausa.
. .
.
Un tema de tres notas, con un s_eo~1m1ent~ 10terrog~tivo. pasó por una cadená. de . variac1o?es hgeras, rep1:
tiendo la pequeña pregunta cinco o seis veces, como s1
fuese modulado en una tenue flauta de cañas, en una
fístula pastoral
Una tercera pausa.
.
El canto volvióse en un tono menor, se dulcificó co·
mo un suspiro, se debilit~ co~o un gemido, exprimió la
tristeza de un amante sohtano, un deseo desco_nsolado,
una vana espera; lanzó un ll_am&gt;ldo final, repentino, agudo, como un grito de angustia; se ..pagó.
Otra pausa, más grave.
,
Se oyó entonces un nuevo acento, _que no p~r~c1a saliese de la misma garganta, tan_h~m1_lde, era_ !1m1do: débil. tan parecido al piar de los paJantos recten nac1d?:&gt;,
al piar de un pequeño gorri6?: luego, con uo3; volub1hdad admirable, aquel acento 10genuo ~e mudo e? una
progresión de ~otas si_empre más _r~p1das q1;1e brillaron
en vuelos de trinos, vibraron en 01t1dos gor¡eos, s~ des·
plegaron en pasajes osadísimos disminuyeron, crecieron,
rayaron las a lturas soberanas.
El cantor se extasiaba con su canto.
Con pausa tan breve que !_as notas casi no tern_iio~bao
de apagarse, difu?día su ebriedad en. una mel_od1a s1e~pre variada, apasionada y duke, sumida, y_ v1brant~, h ·
gera y grave e ioterru~pida ora por deb1les_ ger~udos,
por imploraciones lasttmeras, ora por repentinos 1mpe·
tus líricos, por invocaciones supremas.
.
Parecía que hasta el jardín escuchaba que el c1el? se
inclinase sobre el melancólico árbol, desde cuya cima
un ¡:.oeta, invisible. vertía tales efluvios de poesía.
La selva de flores exhalaba un suspiro profundo pero
tácito.
.
Algún reiumbrón amarillo, titubeaba en la z~oa occ1:
dental, y aquella última mirada del día era triste, casi
lúgubre.
Pero una estrella despuntó, muy viva y trépida como
una gota de rocío.
GABRIEL D'ANNUNZIO.

•

Presentamos en esta página los retratos de la señora nposa del Pre~ideote de la República y también de las esposas de algunos mioistros.-En lo alto en el medallón de enmedio, la señora Emilia Aguilar de Huerta. A su derecha, en primer té rmino, la señora Rdugio B orneque de de La Barra, esposa del mioi~tro de Rela·
ciones; y en segundo té1mino la señora Carmen Morales de Reyes, esposa del ministro de ]usticia.-A la izquierda, la señora Maura Torres de Esquive! Obregón, esposa del ministro de Hacienda.-En el centro de la plana, la señora Mercedes B. de Mondrag6o, esposa del ministro de la Guerra.-Debajo la señora María Luisa Sou,a
de Robles Gil, eswsa del ministro de Fomento.-Y a su derecha la señora Amelia Salas de De la Fuente, esposa del mini~\fQ qe &lt;;:o¡quq¡gacioq~~.

�..

Sr. don Francisco Díaz de León, Gran
filántropo mexicano,
Hoy hace diez años falleció el señor don Francisco Díaz de León, hombre bueno, honrado y
gran amante de la humanidad. Con su desaparición perdió nuestra patria urio de sus hijos más
preclaros.
En aquella ocasión dedicó a su memoria la
Elegía adjunta otro hombre bueno y honrado
quien, a su vez, pagó su tributo corporal a la
madre naturaleza en las postrimerías del año
de 1912.
Como homenaje a los dos publicamos la com ·
posición poética.

ltLlt(G!!A
A la memoria del esclarecido filántropo

~mí~ W!mfü~~

ID)!í~2' ~ ~mi

Si una Julce memoria
l:s el !-tUJarlo en que ~e envuelve el nombre
Entonces, al dejar. mezquino el suelo.
Astro se surge, en la reglón del rielo!

La sagrada memoria de 103 séres
Que c ruzan por la mísera existencia,
Revelando doquiera su presencia,
Por dejar á su paso bendecido,
Lauros inmarcesibles, de sus sienes!
Ejemplos de virtud, en todas partes,
En todas partes, bienes;
De esos heróicos séres la memoria,
Ornato de la edad en que vivieron!
Velada, e n su santuario por la gloria,
Durará eternamente,
Sin que pueda por ella ser temido,
El infierno execrable del olvido.
o o o
Los que saben hacer de la existencia,
La sublime epopeya del trabajo,
Y constantes, y nobles, y esforzados,
No cejan en la lucha,
Sino cuando de la implacable entre los brazos,
E l último ay! de su existir se escucha:
Esos,.... tienen derecho
A que al llegar a su mortuorio lecho,
Aquello~ qne apreciaron las lecciones,
De su labor preciosa,
Vengan a protestarle~ que su ejemplo,
Hallará dentro el alma pesarosa
Indestructible, magestuoso templo!
o o o
Los que supieron dedicar su vida
Con el ardor que la virtud imprime,
A brindar un consuelo al que padece ;
A calmar del q ue sufre los dolores;

El llanto a restañar, de aquel que gime,
Esos, .... tienen derecho,
.\ que al llegar a rn mortuorio lecho,
El que estim"r sus dones ha sabido,
Venga a bañar su nombre bendecido,
De gratitud ardiente con el llanto,
Q ue deja al qu • lo vierte satisfecho.
JI
Y así fuiste!
Varón esclarecido!
Y así pasó preciosa tu existencia!
Y allí están los talleres,
Q ue de tu esfuer zo y tu constancia al grito,
Vinieron, a poblar nuestras ciudades,
Cantando con su eterno movimiento,
Tu constante anhelar al infinito .... !
Sacrosanto anhelar que preconiza
Tu gloriosa labor de medio siglo!
Y hoy que podemos pregonar tus hechos
Sin que de tu modestia el denso velo,
Venga a empañarles el sublime encanto.
Q ue la Justicia y la Verdad les brindan ;
Trancida e l alma de mortal quebranto,
Ante el golpe terrible de tu ausencia,
Con profundo y eterno sentimiento,
Venimos a jurar a tu memoria
Q ue en medio de las faenas del traba jo,
Serán las cifras de tu santo nombre,
Que tanto bien, con su labor nos trajo,
El cantar que reanime nuestro aliento,
Y en la hora del triunfo y del contento,
El galardón mayor de la victoria!
o o o
Y así fuiste!
y no encuentro,
De nuestro suelo amado en los confines,
Plantel en que se asile la. desgracia.... ;
Lugat a que se acoja el que padece.... ;
Empresa que hacia el bien lleve sus fines,
Que no contara siempre entre los suyos,
Con el apoyo am:inte de tus brazos;
Y an.te e 1 grato recuerdo de las horas
De calma, de consuelo, de ventura,
Que en olvido dejando la amargura,
Con que luchaba en su penosa vida,
Debió a tu santo empeño el desvalido,
Ante la cruel verdad de tu partida.
Por el dolor el pecho comorimido,
Y presa el alma de mortal congoja,
De gratitud y admiración traocido,
Con el llanto que mana de sus ojos
Enternecido riega tus despojos.
o o o
Y así fuiste!
y por eso,
Así te acoge con amor la historia;
Registra entre sus folios imparciales,
Con caracteres de oro, tus acciones.... ;
.\ plaude tus lecciones..... ;
Deja sobre tu fosa sus laureles,
Y consigna tu nombre, a donde guarda,
Los nombres de sus hijos inmortales.
Mé,ico, Mayo de 1903.
ANTONIO CóllLLAR y ARGOMANÍZ.

Canción al modo italiano
I
Canción: dirige a eternidad el vuelo,
que se te cumple ahora,
sio tú forzarlo, el contenido anhelo,
de cantar, una vez, a tu señora ;
más ni la voz ahuenques, di•currieodo,
ni en trío órdenes la cadencia cana ;
que está vivieote, de quien vas diciendo,
lo ete rno toca sin salir d~ humana.
II
Com'l ella h•ce sus obras de la Vida
y esta es &lt;leida~ que se nos niega, oscura,
le ha puesto Dios, en toda la figura , •
un impulso inicial de acomtlida.
El arte suyo es dar en una presa
con tan certero instinto de domioio.
que de ella misma pasa a lo que expresa
una inefable unción de vaticioio...
Como conserva el agua los re5ab;os
de haber corrido en cési,ed de monta"as,
verso que contuvieron sus entrañas
de ellas guarda, al pasar entre sus labios;
a todo alcanza, porque asf se ignora
y hace tal donación de sentimientos
que tiene cuando ruge o cuando llora,
el alma en Dios, como los elementos

Entre Telones

llI

Como hija suya que es, humanizando
de su perfil el fatalismo griego,
un día, el Sol, la penetró, pasando.
y es ambarina en la color, mostrando
que lleva dentro un éxti.sis de fuego.
IV
No ·hace su arte; lo vive.
Y esta vida que un afán incansable despedaza,
se apura, en holocausto, consumida
de todos los dolores de su raza.

V
Y así, Canción es justo
que el pueblo Je abra paso, conmoviao
porque ve en ella como un dejo augusto
de las almas que en el'a ha conocido.
No es carne de mujer. ! ino sagrado
relicario con vida, esta mejilla
por donde esencialmente, han resbalado
lál!'rimas de una reina de Castilla;
la zarza en matorral de su melena
se agitó en las leyendas ance&lt;trales
y, regresando al mundo, quedó llena
de un resonar a muertos vendavales
no sólo tierra de hoy, para su gente
en ella hay luz de la inmortal q ue expresa,
y r ecogió esta luz divinamente
el nimbo, que quedó sobre su frente,
del rostrillo y las tocas de Teresa...

•

Vi
Ella, entretanto, al incentivo tierno
de su arte, cuando crea
nuevas almas, parece que las vea
en fervor de génésis materno;
cada nueva figura en su regazo,
honores tiene de recien n&amp;cida;
no en 1igidez de estudio, en un abrazo,
dirías que les da toda su vida.
Sabe cómo serán, presiente el brío
de sus almas el tinte de su cara ;
sólo están al nac"r, y las prepara
tocado, ciotas, joyas. atavío...

..

Si entrete~ido y agrada~le resulta todo espectáculo
teatral, cons,~erad? éste. simplemente en su principal
caráct_er de d1vers1óo, sin detenernos a profundizar en
los abismos del arte, mucho más entretenido y mucho
más divertido es generalmente ese otro espectáculo que
se desarrolla entre telone3, y al que oo llega. el ojo escudriñador del público.
En verdad que muchas veces sería preferí ble pagar
aunque fuera doble dt:l importe de la localidad pan..
abandonar ésta y pasar a ver la función entre bastid,,res. Pero esto no es posible. Aunque un espectador se
presente con dos eotradas, le valdrán, sí, para traspasar
los umbrales de la puerta principal del teatro. Pero al
llegar a esa puertecilla que existe a uno de los lacios
del escenario y que sirve para comunicar a éste con la
sala _de espectáculos, ~e encontrará con aue un no muy
gentil cancerbero le cierra el paso, hac iéndole ver, si
no lo vió antes. el cartelito que hay pegado subre la
puerta y que dice: &lt;De orden municipal se prohibe la
entrada a toda persona ajena al e;:cenario &gt;
Y el curioso espectador se verá compelido a acomodarse en su asiento y no eoterarse de lo que ocurre detrás del telón, mientras por el agujero de éste la gente
el~ allá d~ntro puede cbservar a su sabor las caras plácidas o tristonas, largas o redondas, juveniles o madi.ras
del respetable público.
Primitivos y o riginales rayos equis soo éstos que el
artista puede usar en su favor.
Pero al espectador oí e50 le queda para satisfacer su
natural curiosidad.
Roetgen no dió a su luz maravilloaa poder suficiente
para tr33p~sar aquellos cuerpos opacos.
Y es lástima, porque las esceoas que allí se desarrollan son en verdad dignas de verse, y más interesantes
muchas veces que las mismas comedias.
En l_as tablas, durante la represeotación de las obras,
se exhibe a l espectador la ficción de la realidad.
O~trás de aquellas bambalinas y bastidores, está la
realidad de la ficción. iQué pintoresco es todo aquello!
Los artistas andan entre bastidores con la caracterización y los trajes apropiados a los personajes que representan, y así se podría ver el cómico contraste que

r~sulta de uo viejo ~chacoso que camíoa jovial y alegre
p1ropeandu a las artistas, de un cojo que echa a correr
con las muletas al hombro, de una monja que detrás de
un bastidor está en ardoroso &lt;flirt&gt; con el galán joven,
de uoa santa virgen que se preocupa de dar la manutención a un reciente vástago, o de un joven paje que es el
portador de las luces, sin llevu ninguna en su cerebro.
Uo rey rico y poderoso discute en un rincón con un
si~ple a_labarde~o por cuestión de unos centavos, y una
altiva y Joven princesa vese reprendida agriamente por
uo viejo portero de palacio, que es su padre. Todo es
allí ,aro, original, estrambótico.
Si la razóo no estableciera lo contrario, dijérase que
aquello era una sucursal dt:l manicomio. Los unos con
las barbas en la mano porque en la cara les molesta, esperando ser llamados a escena para ponérselas; los otros
paseando febriles, leyendo sus papeles, mal sabidos y
peor ensayados; aquel guerrero sentado en un rincón
coo la lanza en el suelo y el casco en las rodillas, porque ambas cosas le pesan demasiado; esta dama viendo
por la primer caja los guiños que la hacen los pollos del
&lt;avant·scene;&gt; aquella otra enojada y nerviosa con su
traje de gran cola, que todos se lo pisan; aquí dos mamás dormitando; allí una feliz pareja que no dormita;
el empresario que en ninguna parte para y por todos lados gruñe; el bombero de guardia que a veces pierde
~u gravedad; los carpinteros que acaparan todos los aguieros de los telones para ver la función; los comparsas
que llenan las cajas; el maquinista atento siempre al timbre del apuntador; el traspunte con el libreto, dando las
salidas a los artistas, sin necesidad de la vela que hasta
no hace mucho se usó, todos, en fio, forman un conjunto estrafalario, digno de la más pagana fiesta que se haya conocido.
Todo ese movimiento de entre telo1fes se produce en
medio de uoa diversa cantidad de tablas, bastidores,
rompimientos, forillos. lámparas, muebles, armas, cachivaches y útiles de todas clases y formas, que son el
complemento de las obras teatrales para su representación escénica.
No citamos los clavos porque generalmente no son vi sibles, pe~o los hay, y bien p~ntiagudos en tablas y bastidores, siendo_ la desesperación de las artistas, que más
de ?ºª ".ez deian en ellos restos de sus trajes.
1 amb,én hay otra clase de clavos, y son las artistas
celosas.

Mas que clavos son &lt;escarpias&gt;, sín aludir al personá·
je de la &lt;Tosca&gt;.
Una artista celosa ve en cada compañera una rival y
conviértese por la menor nimiedad en protagonista de
edificantes y graciosas escenas de pugilato.
También en los ensayos se veo escenas curiosas y extravagantes. Sobre todo en los de conjunto, cuando se
trata de obras de espectáculo.
Débese a lo mejor ensayar un asalto en una nueva
opereta que asi lo requiere, y empuñando las armas todos los artistas tomao tan a lo vivo su papel, que se dan
la gran paliza al son de la música.
Y ya que de música hablo, quiero terminar refiriendo
lo que le sucede a uno de estos &amp;.rtistas de opereta, que
hasta para ensayar al piano se viste con el traje de la
obra que tiene en estudio.
- , Por qué se toma usted esa molestia ?-le pregunt/
-Porque si no estoy en carácter con el persona,
que interpreto, no puedo dar una nota-me contestó,
Misterios del organismo, ... ,.
EUGENIO DE LA RTVA.

VISION DEL SENDERO
Por entre los ensueños de mi vida
el crepúsculo asoma su melena
de viejo gris, que todo lo envenena
con el fastidio de su luz vencida.
Fuiste la enamorada preferida,
la visión cariñosa de mi pena
y el lábaro que luzco en mi condtna
y la flor que aprisiono entre mi herida.
En mi dolor de amar lo que se aleja,
y salmodia en el árbol de mi queja,
grabé tu nombre azul de pereg rina,
Es mi suerte, lo sé, más siempre lloro
cada vez que se aleja lo que adoro
bajo la gran tristeza vesper tina.

PA IS

VII

Si el áureo bronce de sus trazos fijos
quieres ver que palpita snavemeote,
contémplala una vez c uando su frente
se descansa en les hombros de sus hijos;
y verás, Canción mía, la eficacia
de la materna hoguera en sus destellos;
su fuerza, abierta en una flor de gracia,
su alma en renuevo por la infancia de ellos.
¡Vivo poema en viva poesía!
Son un descanso y han de ser su historia;
les dió su sangre uu día,
darles quiere, además, toda su gloria
¡no acabó de engendr•rles todavía! ....
Vlll
Cuando los tiempos de hoy hayan pasado
y los futuros hablen de inmortale_s,
de Ella dirán : &lt;es Una que ha encerrado
toda su raza en fórmulas orales&gt;.
¡La virtud de la voz!, .. Más exoresiva
virtud no atañe al barro de los hombres,
Dios hizo de la. voz esencia viva
y l~s cos•s creó, creando nombres.
Ella también. Si España. sucumbía
del tiempo y itel espacio en l'l distancia
por su voz, palpitando seguiría
de un verso en la inflo ita resonancia....
Y en l;i desierta eternidad, borrada
toita traza de patr:a, toda huella
de cosa nuestra, toda luz de -,sr,•da,
todo aparato de conquista, s i Ella
cantaba un verso en la tiniebl" fri•,
al oro y sangre ell que su voz se baña,
la tiniebl• irreal se ª"imaría
iy otra vez, resonante, surgiría
toda Castilla y lo demás de E spaña!

o o o
Canción: dirige el vuelo a tu Señora
y, mensajera tú del que te canta,
mi devoción ahora
deja con estos versos a su planta;
y dile : «si me envía agradecido,
mira que le tenías obligado;
que, porque tú eras antes, él ha sido,
y, porque tu cantabas, ha cantado.&gt;
EDUARDO MAR\¡UINA . ,

Baños pG.blicos en Colima,

I

OSVALO BAZIL

�~

'

-......,,,,_-;~~J

~-e. . . . .- . . .,.~,fe-u-.~~--,E~w=-_,:$-;
.
......¡ ~
Especia l para &lt;El Mundo Ilustrado&gt;.
Era el mes de Noviembre, de luto, de sombras, de
tristeza. El astro rey majestuosamente se hundía entre
nubes de oro y grana. Los pajarillos arrullándose cariñosamente doblaban su piquito para dormir ese sueño
delicioso de los que aman.
Sentada allí en una banquita rústica admiraba la !in•
da puesta del sol y absorta en mi contemplación no hacía caso de lo que sucedía cerca.
El r uido q ue produce el pis;,.r de hojas secas hizo que
despertara a la realidad. Una parejita de enamorados
interrumpió mi sueño.
El, un jove~ como de veintidós años, alto, blanco, pá·
!ido, de pelo y ojos negros, parecía muy triste y c«;&gt;n e5:1
e xpresión del que sufre, nunca se borrará de la 1mag1nación. Su mirada, elocuente y soñadora; su cabeza
ensor tijada, cabeza de artista; su porte, correcto y elegante. Ella, más joven aún y no menos simpática, era
Emilia, la amiga de la infancia que parecía contenta y
feliz. Disimuladamente dejé mi asiento para tomar otro
no muy lejano, y entonces aquellos jévenes ocuparon el
que abandoné. Después, se creyeron solos porque me
pareció escuchar un beso suavisimo y más tarde su conversación amorosa.
- ¿Me quieres?
-Y lo preguntas; ¿acaso no lo sabes?
_,_s¡, pero .. . . me gusta cirio de tus labios, deseo q ue
lo digas siempre, siempre, Armando querido . .... ¡Soy
tan feliz asf! Mira , a unque es una misma palabra, cada
vez que la pronuncias me parece nueva y cada vez la
encuentro más hermosa.
-iOh, si, te amo, te ad:&gt;ro, soy tuyo, ¿qué no ves ese
amor retratado en mis pupilas? ¡Soy tan feliz así. .....
tan feliz!. ... Pero dime, amor mío, di que me amas
como yo a ti, que nunca me olvidarás, y con ello mi
dicha será completa.
El chasquido de un beso dulce, tiernisimo, que se
confundió con los arrullos misteriosos de aquella tarde
color de rosa, fué la respuesta que d{ó Emilia a su Ar·
mando.
¡El astro rey majestuosamente se hundía entre nubes
de oro y grana.
Los pajaritos dormían ese sueño delicioso de los que
aman, y él se alejó de aquel sitio de promesa~ y arru·
llos, de suspiros y besos, para volver a la realidad que
presenta una ciudad iluminada y con movimiento.

o o o
Sentada allí en la banquita rústica, contemplo como
de costumbre la hermosa puesta del sol y al mismo
tiempo recuerdo aquellas pro~~as de amor de _Armando y t:milia. Entre tanto los 0100s de la aldea ¡ugaban
alegremente, y tomados de las manos formaban un circulo extenso y girando al derredor de Rosita, niña que
dirigia el juego, cantaban alegres:

'

Doña Blanca está cubierta
De pilares de oro y plata,
Romperemos un pilar
Para ver a doña Blanca.
De pronto aquellos niños formaron una gran algarabia, se desunieron y gritaron con fuerza: &lt;Hay viene la
loca. . . . la loca. . . . la loca&gt;.
Yo, al tiempo que quise huir tuve deseos de verla, y
pálida, muy pálida semejando cadáver, Emilia se pre·
sentó a mi vista. Sí, era Emilia, la amiga de la infancia
a quien hacía tres meses, ale~re, contenta y al par~cer
feliz, había estado ali! precisamente en aquel mismo
lugar.
Al principio me llamó cariñosamente su Armando y
me besó con efusión. .
¡Pobre Emilia! Después, como pensando en algo triste, fijó su mirada en mi; tuve miedo, quise alejarme,
imposible, pues asida fuertemente de mi brazo lo im·
pidió.
Un rayo de luz quizá cruzaba por su cerebro y apre·
tando nerviosamente mi mano contra la suya, me dijo:
«¡ Ali{ viene! .... ¿La ves? .... ¡No me dejes sola, amiga querida! mirala alli viene&gt;.
Volv{ la cara hacia todos lados para buscar a la persona de quien me hablaba Emilia y no la encontré.
U na palidez mortal cubrió su semblante.
Después de algunos minutos y _quizá en un 1?º1?~nto
de lucidez, pues me habló por m1 nombre,. pr_10c1p1ó a
contarme el origen de su locura, de la s1gu1ente manera:
«El calor era insoportable. Salí a la ventana de mi
alcoba para tomar un poco de fresco. La obscuridad,
y ese ruido que produce el viento al encontrarse con
las ramas de los árboles me obligó a cerrarla de nuevo.

(
~,,,_..,..,.,._,,,,,=-_,,,,~.....

!Estaba yo tan nerviosa! ...... ;Qué triste era aquella .
noche!; parecfa que sus brumas lúgubres envolvían algo
siniestro. Un terrible presentimiento se apoderó de mí,
y queriendo alejar de la imaginación aquello tan terri·
ble, busqué la cama, pero no pude dormir. Despierta
veía mil visiones, mi cabeza con esa fiebre propia del
insomnio y una jaqueca espantosa&gt;.
&lt;La campana de la vecina iglesia sonó: doce campa·
nadas se dejaron escuchar lentamente y a intervalos y
después no sé si sería efecto del estado nervioso en que
me encontraba, o realidad: oí algo que me pareció una
carcajada irónica, burlesca y entonces mi sueño por
completo huyó. Tomé un libro para abreviar el tiempo,
deseaba que la aurora del nuevo día llegara y con ella
mi tranquilidad, pero léjos de conseguirlo la lectura me
puso aún más nerviosa después de haber leído un párrafo que dice: &lt;La joven recibió una carta que besó
con delirio y abrió con ansia ¡Desdichada! Había puesto como sello a su desgracia un beso puro y más tarde,
loca, sin conocimiento de lo que hacía, con el rostro
descompuesto y los labios temblorosos murmuraba estas
palabras: El ¿es posible? .... ¿muerto? .... cuando hace unas cuantas horas me estrechaba contra su cora·
zó:i!&gt; .... No pude leer más, amiga querida, hacia unas
cuantas horas él, el amado de mi alma me estrechaba
del mismo modo contra su corazón ...... Si, sí, me estrechaba contra su corazón.&gt;
&lt;Arrojé aquel fatal libro sobre un.;. mesa y me entre·
gué a tristes reflexiones.&gt;
&lt;La campana de la vecina iglesiadió el toque de «An·
gelus,&gt; los pajaritos anunciaban con sus cantos la llegada del nuevo dia.&gt;
&lt;Abrí la ventana de la alcoba y entonces me entre·
garon un mensaje que desde la tarde del d!a anterior
me babia llegado &gt; &lt;Un frío intenso invadió todo mi ser
al terminar de leerlo, decía: &lt;Armando grave. Ven pronto.&gt; Lo firmaba su hermana. ¡Imagínate querida amiga,
después del presentimiento de aquella noche el efecto
que produciría en mi ánimo la lectura de aquel mensa·
je l ... . No esperJ más, busqué pretexto para salir y tomé el primer tren que partió para la ciudad.&gt;
&lt;Por fin el tren se detuvo. sólo dos calles y había llegado, y me estrecharía contra su corazón; unos cuantos
pasos y le vería, segui caminando pero, de pronto sentí
que mi respiración se hizo acelerada, la sangre se agol·
p6 a mi cerebro, mis piernas flaquearon, un sudor viscoso y fr{o cubrió mi frente; quise decir a lgo y mi labio
enmudeció: una nube obscura lo envolvía todo: mis ojos
no podían. mejor dicho, no quisieron ver Aquella nube
estaba formada por las ondulaciones de un gran Ja7.o
negro que flotaba misteriosamente en el aire como queriendo burlarse de los que en é l fijaban su mirada.
Aparté la vista de allf, quería engañarme yo misma haciéndome creer que no era la casa de Armando. Después no supe como me encontré frente a su habitación
y entonces, querid.;. amiga, sabes lo que vieron mis ojos ..
¿sabes? ...• ¿sabes? Muchas flores que cubrlan una cama .... cuatro cirios que alumbraban con una luz macilenta, una joven triste, desolada, un anciano lloroso
que oraba por él y más allá, en un rincón, una vieja
alta, flaca, impenetrable, irónica, que al verm&amp; prorrumpió en terrible carcajada y. . . . me arrojé con fiebre,
delirante, sobre aquellas flores que, apartándolas con
furia me mostraron el cuerpo frío y sin vida del ser
amado y estrechándole fuertemente contra mi corazón
como é l lo hizo dos días antes al despedirse, permanecí
inerte como él no sin dejar de oír aquella terrible carcajada siniestra de la vieja irónica que se burlaba de
mi dolor.&gt;
Al llegar Emilia a esta parte del relato, su fisonomla
tomó una &amp;xpresión de terror, la vista fija en un punto
como si concentrara la mente en un recuerdo triste o
como si viera algo real.
Su aspecto me conmovió hondamente, quise decir al·
go a la amiga querida, no ~ude, las lágrimas ~~otaroo a
mis ojos. Me levanté del asiento para que Em1ha no me
viera llorar; pero antes que yo pudiera evitarlo se arro·
jó a mi cuello que rodeó con sus brazos juveniles y me
besó cariñosamente. Me creyó su Armando porque estrechándome contra su corazón murmuró a mi oldo es·
tas palabras: «Armando, dr:l0r mio, no me dejes sola.
¿Verdad que no has muerto ? ¿Verdad que todo ha sido
sueño? ¡Searr.os felicesJ. . . . Pero mira, Armando, allí
viene la vieja irónica ¿Ves? Se burla de mi dolor y se
ríe sarcásticamente de mi asi: y la pobre Emilia pro·
rrumpió en un ¡ja! Jja! ¡ja! ¡jal espantoso que me hizo
temblar y como si alguien la persiguiera se alejó corriendo.
Los niños de la aldea reunidos nueva mente jiraban
a l derredor de Rosita y cantaban alegres:

'

•

1

Doña Blanca, está cubierta
De pilares de oro y plata ;
Romperemos un pilar
Para ver a doña Blanca.
El astro rey magestuosamente se hundía entre nubes
de oro y grama.
Los pajaritos dormían ese sueño delicioso de los que
aman y Emilia corría deteniéndose de vez en cuando
para repetir aquel ¡jal Jja! ¡jal ¡jal espantoso,
Sentada ali{, en la banquita rústica y poseída de la
tristeza infinita que me causara el relato de Emilia,
no sé que tiempo permanecf. Cuando abandoné el lu·
gar era de noche; el viento silvaba fuertemente y en
mi~ oldos resonaba aún el eco de la carcajada siniestra
de la vieja irónica que había arrebatado a mi amiga al
ser querido.
CLOTILDE VILLEGAS LEAL.

Al S r. Lic. D . Feli pe T. Contre r as

Para &lt;El Mundo I111str11do&gt;.
Canta la lluvia con su voz sonora,
el cielo esconde su glacial pureza . ...
Todo invita a soñar .... Se llega la hora
de una dulce quietud... de una tristeza.. .
El viento, en los boscajes
que levantan sus frondas solitarias,
les arranca, al pasar por sus ramajes,
el rumor de las férvidas plegarias,
Se escucha lastimero,
en la inmensa inquietud de los alcores,
el grito postrimero
que lanzan, caminando, los pastores.
Los vientos quejumbrosos,
en la cúspide azul de las colinas,
dejan sobre los árboles añosos
la blancura sutil de las neblinas.
¡Qué enorme laxitud! ..... .
Todo parece
c¡ue solloza y se muere.
En la niebla tenaz se desvanece
la ilusión que la vida nos ofrece
un poco de placer cuando nos hiere.
En medio de esta paz, triste y austera,
el fulgor de un recuerdo candoroso
me muestra una distante primavera
llena de ensoñació n y de reposo ..... .
!Oh amada inolvidable. . . . Lo sombrío
me recuerda tu amor y mi ventura;
eres voz querellosa en mi desvío,
eres muerta ilusión en mi amargura .... !
Si la lluvia temprana
quiebra las ramas de la selva umbría,
nuevos retoños surgirán mañana
en medio de bucólica alegria.
Mientras que en mi la noche penumbrosa,
Y el sufrimiento que me roba calma,
no vend rán en la vida fatigosa
a dejarme un amor dentro del alma.
CESAR CAMACHO.

Al dejar a uu amigo, siempre corremos dos probahili·
rlades rle ao volver a ver: nuestra muerte y la suya.

o o o
El mundo es para el dialéctico una idea: para el artista una imagen; para el entusiasta un sneño ; sólo para
el sabio es una verdad.
o o o
Nada más común que el nombre de un amig&lt;&gt;; nada
má.s raro q ue la co~a misma.

El tren inaugural de la línea de Mexicaltzingo a Zapotitlán.
-La comitiva oficial recorriendo los terrenos adyacentes
a la vía y admirando sus productos.- La comitiva oficial haciendo el recorrido de parte de la vía a pié.-Regreso del
señor Ministro de Hacienda y del señor General Díaz.

Un nuevo ferrocarril
El domingo último se efectuó la ceremonia ina ugural de la línea férrea que, partiendo de l~s cercanias de Mexicaltziogo, recorre los terren~s que ocupó en otros he'!1pos el lago de Chalco y parte del de Xochi·
~•leo, y cuyos puntos term10ales son en el cita do Mexicaltzingo y Zapo·
t1tlán.
A 1~ och~ de la mañana del d~mingo antedicho partió de frente al
P~lac10 Nac1onal un carro especial de gran lujo en el que tomaron
asiento: el señor representante del Presidente de la República, el señor
general don F élix Díaz y demás invitados oficiales a la fiesta inaugural.
. A; las nueve llegó el carro a Ixtapa lapa, donde se trasbordaron tos
10v1tados al tren ~special que recorrió la vía por primera vez.
Pasados los antiguos terrenos de los lagos, que empiezan ahora a ex. piolarse, se llega a una región muy fér til y pintoresca que fué admirada_por los viaje ros.
. Al llegar a Zapotitlán los excursionistas fueron saludados con entusi~smo, y en la estación terminal se sirvió un banquete; el señor general
Dia~ 'j el señor ministro de Hacienda, que también formaba p~rte de la
com1hva, se excusaron a asistir a la comida, y regresaron a la capital en
un automóvil.
~urante 1:t comida reinó eÍ mayor entusiasmo, se brindó por la prosperidad_ nacional y especialmente por la de la región que recorre el fe·
rrocarri l _y se deseó_el renacimiento de las actividades naciona les q ue
tan atrofiadas estuvieron en los últimos años.
Por la tarde regresaron los viajeros en el mismo tren especial hasta
la metrópoli.
Desde el mismo domingo quedó e5tablecido e l tráfico de pasajeros y
carga por el nuevo ferrocarril.
. Nunca preguntes al que lienel;he~e lisa , porque es ~eñal de que
Jamá.~ r eflexiona.
o o o
Toda victoria innecesaria es un é rimen.-La Harpe.

o o o
La fal!&gt;a ciencia es una ignorancia adquirida. -Helvecio.

o o o
El espíritu humano avanza de contíouo, pero siempre en línea f'~pÍ·
ral.- Goethe.

�El señor director de la Beneficencia Pública imponiendo insignias y condecoraciones a los alumnos. -Ejercicios de bastones en el patio del
estaplecimieoto.-Uo clario y un tambor del minúsculo batallón escolar del hospicio

Premios y recompensas en el
Hospicio de pobres

Ilmo señor deo Ignacio Montes de Oca y Obregón, ( Ipaodro Acaico) Mantenedor
en los Juegos Florales de Sao Luis Potosí.

LA BELLEZA DE LA MUJER
El criterio de apreciación de la belleza es eminentemente individual y cada sujeto tiene su fórmula a este
respecto, impuesta por la orientación de su temperameo·
to. E llo no excluye un concepto objetivo de la belleza,
porque puede descubrirse, al menos basta cierto punto,
cuales son las cualidades susceptibles de provocar un
sentimiento estético en la generalidad de los individuos.
Pero en la emisión de los juicios de la belleza en la vida corriente, siempre queda un amplio margen confiado al factor individual de la sensibilidad que diversifica
las opiniones en relación con el mismo objeto.
Dentro de estas referencias muy generales va conte
nido el motivo de la diferencia y hasta de la oposición
de los juicios acerca de la belleza de la mujer, al extremo de que, salvo casos excepcionales de coincidencia,
cada sujeto tiene su modo de ver y de apreciar la belleza de cada mujer, con un criterio muy propio, imperativo, excluyente y hasta universal.
Desde luego puede observarse que en la apreciación
de la belleza femenina es tanto mayor la 11niformidad
cuando el juicio se limita al dibujo o al color de la figura y es tanto más diverso cuando se refiere a la expresión. En efecto, la relación de las líneas es más precisa y objetiva, mientras que el concepto de la expresión es muy subjetivo, pues depende de la inteligencia
y de la sensibilid;,d de cada individuo y espectador.
Todos bao de hallarse conformes en que son bellos
los ojos r..sgados verdes, negros o azules, porque tal impresión se impone ante el elemento sencillo y objetivo
del color y de la línea, pero las divergencias comien·
zan al juzgar el valor estético del movimiento de esos
ojos y la seducción de la mirada. Hay muchas mujeres
dotadas de hermosos ojos, que no sabeo mirar y que na·
da expresan con ellos.
Para el individuo dotado de una sentimentalidad es·
casa, sin tonalidades, sin música interior, esos ojos serán
bellos, y al reconocerlo así, sólo tendrá presente su ca·
rácter pictórico, pero el sujeto dotado de una fina, variada y exigente sensibilidad tratará de interpretar su
lenguaje.
Si es amoroso pedirá que hablen de amor; si dulce y
cariñoso que le hablen de ternuras; si es sensual buscará en ellos la fijeza honda y ardiente de la mirada; si
es soñador necesitará que le procuren la evocación de
en~ueño, la noción de un alma que se pierde en el misterio.
E n una palabra, el sensitivo relacionará la imagen de

El domingo próximo pasado se efectuó en el patio
principal del edificio que ocupa el Hospicio de Niños
Pobres en la calzada de T lalpam, una hermosa fiesta para premiar la aplicación y el adelanto de los educandos.
El señor director General de Beneficencia Pública
presidió la fiesta e impuso insignias y condecoraciones a
los alumnos que se hao distinguido por su aplicación y
aprovechamiento en los últimos cursos escolares del
plantel.
Ademá.~, el señor comisario de la inspección de policía del cuartel correspondiente obsequió a los mismos
niños con dulces y golosinas, así como con donativos en
n umerario.
Completó el programa de la fiesta la parte literaria
de la misma que se compuso de r ecitaciones por los
alumnos o los profesores del establecimiento, y. terminada la parte oficial, los mismos educandos hicieron a J
guoas evoluciones militares y ejercicios gimnásticos en
el patio donde se celebró la ceremonia.
En la presente página insertamos algunas fotografías,
como recuerdo de la hermosa y simpática fiesta esco·
lar.

I:oo Julio A, Delgado y Corona, Poeta premiado con la Flor Natural en los
juegos florales de Sao Luis Potosi.

esos ojos con su sensibilidad, y si no la conmueven, si
no la despiertan, si no la hacen vibrar, quedará indife·
rente, sólo sentirá la perfección matemática de la línea,
emitirá la opinión de que esos ojos no son de mujer sino de estampa, y permanecerá tranquilo ante la belleza
de esos ojos que para él no dicen nada.
Lo que b usca el hombre emotivo en la hermosura de
la mujer es una causa de emoción sentimental y aun
cuando atribuya a la belleza exclusivamente pictórica
el valor que tiene, no puede desvincular el rasgo, la línea, el color, la figura considerada en parte o en conjunto de la expresión de a lgún sentimiento dominante y
c.aracterístico cuya revelación ajuste con los suyos para
provocar una grata exaltación de su propia sensibilidad.
Como puede comprenderse, estas r eflexiones no se
aplican únicamente a los ojos sino a todos los rasgos de
la fisonomía y del cuer po de la mujer.
Hay mujeres cuya fisonomia carece de lenguaje, pero
cuyo cuerpo provoca emociones estético- sentimentales.
Para el que sólo aprecie lo primero, esa mujer será
fea o insignificante.
Para el que sólo o de preferencia apre-::ie lo segundo,
esa mujer será hermosa o por lo menos interesante.
En realidad, tiene más partidarios la belleza expresiva_ que la del dibujo, y ello se explica, pues wr poco
exigente que sea el sujeto en materia de sentimientos,
siempre lo es en algún grado.
Para determinar la índole de uno y otro género de
belleza podría decirse que hay que distinguir entre la
mujer bella y la mujer seductora.
La primera tiene desde luego la ventaja de poseer un
ele!11ento de seducción que se impone y que adquiere
relieve por poco que vaya acompañado de expresión de
sentimientos, pero, en lucha de situaciones, la seductora
biE;o definida tiene más probabilidades de atraer y con·
quistar que la que se halle dotada de una belleza fría,
inexpresiva, o sin originalidad, dentro del corte ambiguo que imprime a las mujeres lo que se ha dado eQ llamar conveniencias sociales, entendida en el sentido mezquino de la moda en los vestidos, en las ideas y en los
sentimientos, que se traducen en u.na uniformidad y re·
petición desesperante del mismo tipo, con los mismos
gestos, ignal horizonte, idénticas frases, de tal manera
que casi todas adquieren idéntico aspecto dentro de las
fórmulas de .un ritual que no tiene más que una medida.
Pero la mujer que en la sumersión igualitaria dt esta
atmósfera destaca una personalidad propia, individual
y caracter ística, posee un elemento de belleza superior a
la línea clásica de las estátuas, admirable en el mármol,
pero de un valor mucho menos exclusivo en las personas,

cuya definición envuelve un concepto complejo de hu•
maoidad.
La mirada, el gesto, la actitud, la sonrisa, el movi·
miento, la frase, son factores que aliados a no grado,
aún modesto, de belleza de dibujo, pueden provocar
una emoción más completa e integr;¡l de hermosura que
la línea más perfecta. S i se observa que, a mayor abundamiento, es rara la belleza perfecta en la mujer, puede
juzgarse de la importancia de la expresión par;,. realzar
y valorizar un grado relativo de encantos físicos. Sin
embargo, sólo de estos Ílltimos se preocupa la mujer,
tal vez porque la expresión es más difícil, y sobre todo,
porque para expresar con éxito es necesario sentir vivamente lo que haya de expresarse.
Una mujer fría y poco inteligente no hallará en su
repertorio expresivo la mirada envolvente ni el gesto
discreto, pero irritante, con que se hace valer una forma; no encontrará la frase velada y sugerente que va
en línea recta a despertar la pasión ; no sabrá la ciencia
del encanto terrible y delicioso que sacude y esclaviza,
que hace «vibrar como un arpa&gt; el corazón del hombre.
La mujer incapaz de hondas ternuras tampoco sabrá
el encanto de las sonrisas celestiales, ni conocerá el secr eto de la actitud protectora y maternal, ni obtendní
de su corazóu las frases de consuelo, de caridad, de
simpatía, que reconcilian al hombre con la existencia
en la visión infinita del cariño.
Pero aun sin poseer una personalidad sentimental
descollante, puede hallarse dotada la mujer de una ex·
presión relativa, y es la influencia de sus sentimientos,
a través de su envoltura física que con ella se funde
para hacerla más seductora.
Seguramente, no pretendo confundir en el sentido filosófico el concepto de la belleza física con el de la
calificación de los sentimientos, sean cuales fueren, con
tal que tengan un valor emocional, pues hay motivos
para separar una cosa de la otra. Sólo he tratado de
demostrar que la variedad individualísima de los juicios
acerca de la belleza de la mujer no se debe tanto a la
diversidad del concepto estético puro d" cada sujeto,
sino que deriva de la orientación de su temperamento y
se in~pira en la influencia orgánica dominante de su
propia sensibilidad.
CARLOS BAIRET.

ose;

,..

�TEATHO CO LQN
&lt;La Mascota&gt; es digna de verse por la manera admirable de cantar de la Bertieri que hace una &lt;Fiametta&gt;
incomparable de lo mejorcito que hemos visto por acá
La voz de esta cantante es muy buena como extensión y
como timbre, mereciendo que el público la estime en
todo su valor. La Cortez no es de mi agrado, la &lt;Bettina&gt; que interpreta n,, pasa de mediana, en cuanto a la
]Parte de canto. Ea cambio, como gracia,
üateacióa y malicia está a buena altura.
Muy bien Bruaat ea la canción de las Mascotas; y la orquesta por lo geaeril descuidada, supo brillar ea la obertura de la opereta, que fué ¡:uesta coa pobreza e impropiedades censurables.
&lt;LOS HUGONOTES&gt;

profundidad del pensamiento poético q\le entraña, hacen de ella una de las obras más completas y perfectas
que el hombre ha producido y que al mismo sea dado
crear.
xico por la obra grandiosa de Meyerbeer, la cual como
Los tiempos pasan, las corrientes musicales toman disucede coa los viejos edificios de mérito universal, siemrecciones diversas, y todo ello no es lo bastante, para
pre se encuentra ea ellos algo grande y bello que admique nos resulte pasada de moda, la sublime ópera que
rar y que se había e!capado a sus anteriores pesquisas,
coa grao ac ierto se ha puesto ea escena ea el Colón, y
as! ea la creación meyerberiaaa , tao rica de detalles y
filigranas finísimas, cuanto más se estudia y se oye, más ' que aun cantada ea francés resulta coa toda la hermosura de lo sublime.
se admira y más se descubren bellezas sin cuento, que
La Tberry supo encarnar coa arte la parte seotimen·
antes pasaron desapercibidas o poco meaos.
tal de «Valentina&gt; Discreta ea e l coccertante final del
Admirable cuadro histórico, prodigio de verdad, de
acto segundo, bien ea el dúo coa el bajo, del acto tercero,
inspiración y de saber profundo, los «Hugonotes&gt;, por
mucho que el arte avance, por distintos derroteros que
tome, no ea,·ejeceráa nunca, y si no escaparán a esa fat~l ley que a lo huma?º preside, por lo meaos quedarán
siempre como grandioso monumento del arte líricodramático del presente siglo.
Tal vez, dice uno de tantos admiradores de Meyerb.-er, estn. ópera no conmueva, al oirla por vez primera.
tao profundamente como &lt;Roberto il Diavolc&gt;; pero,
observándola atentamente, estudiando con cuidado sus
páginas, se ve la distinción de la forma, la pureza de las
lineas, el esplendor y brillo de la idea melódica, y la

&lt;licción irreprochable, aunque no resulte a los oídos
iamiliarizados con el italiano, triunfaron ea toda línea.
La concurrencia aplaudió; Raúl entusiasmaba. Y así de
-victoria ea victoria, lo vimos galante en el acto segundo,
-caballeresco ea el &lt;septimiao&gt; y por fin enamorado,
magnifico, coa ardorosa pasión ea el último, luchando
entre el amor y la muerte y haciendo gala de sus faculiades vibrantes y sonoras.
Puede estar satisfecho, el exceleote cantante de como interpreta el tipo del ~aballero hugonote. '
Montano, como siempre a grao altura ea el &lt;Nevers&gt;
_y nada hubo que decir del &lt;Marcelo&gt; interpretado por
Coiglio, y del &lt;Saint Bris&gt; de Beroard.
Los coros me_parecie:º ª pobres d_e personal, resultaa&lt;lo, por tanto, sin el reheve necesario, el de la disputa,

Mlle. Charpaatier estuvo admirable encarnando a maravilla el personaje de la joven pura, que por vez primera siente el amor ea el fondo de su alma. Cantó muy
bien el dúo del acto primero con la Cortez, pieza musical de una vaguedad dulcísima y ea la cual se babia
de ir a los jardines a coger lotos azules y a sentir las.
frescas brisas del lago. Después, cuando ve a &lt;Gerard&gt;,
al hombre que amará coa idolatría, cuando le increpa
por su conducta y le pregunta: &lt;¿Qué Dios sostiene tu

audacia?&gt; contestando él: «¿Qué Dios? .... el Dios de la
juventud, el Dios de la primavera, que nos acaricia con
sus ardientes besos; el Dios por quien se abren toda5 las
mañanas los cálices de las rosas .... ¡el Dios amor!. ... &gt;
la figura de la bella caataote se idealizó y escuchamos 5U
canto apasionado y encantador, arrebatando las almas.
Ea el segundo _acto el triunfo de la Charpaatier fué
como soprano ltgera, caataarlo muy bien la famosa
&lt;Campaaella&gt; o sea la &lt;Leyenda de la Hija del Paria&gt;.
Su voz dulce matizó con arte soberano las es·
calas difíciles que el compositor puso para lucimiento de la cantante, y limpias, puras, cristalinas, oímos las notas que emitió la garganta
de la celebrada tiple.

La sala del Col_6n repleta de gente, demostraba el entusiasmo del público de MéUna ovación entusiasta fué el premio a la·
bor tao hermosa.
E a el acto tercero &lt;Lakmé&gt; recoge el cuerp&lt;&gt; moribundo_ de su amado, al q ue coa un puna! había hend0 el padre de la joven india y
lo deposita en una choza de bambus, ocuÍta
ea el bosque. Toda esta parle la representó
la soprano de que me ocupo coa mucho talen·
to y tuvo frases muy bellamente dichas, alcanzando a dar el verdadero relieve a su pena,
cuaodo se ve abandonada por &lt;Gerard,&gt; que
no quiere beber el agua del misterioso manantial que une para siempre las almas enamoradas. El público entusiasmado aplaudió a la
cantante, que en ninguna ópera se ha mostrado a la altura que ea la bella partitura de
Leo Delibes.
Muy bien el bajo Beroard ea la parte de
&lt;Nilakaatha&gt;. Ea el segundo acto fué aplaudido por la manera brillante como cantó toda
la parte ea la cual ansioso de v,~agaaza, coutra el hombre que su hija adora, la obliga a
cantar, para descubrir de este modo quién es
el que robó el alma de &lt;Lakmé.&gt; La Corlez
como siempre bien, y lo mismo el resto de los
intérpretes, si se exceptúa el tenor Mr. Lucazeau, cantante mediano, de voz engolada, y de
escasas facultade•. Los coros cumplieron· lo
mismo que las bailarinas, y cosa rara, el' autor de danzas p reciosas, compuso para el segundo acto de esta ópera, unas de ritmo confuso y nada bellas. La orque.;ta mediana únicamente; el Director que no fué Mr. Alloo,
(aunque los programas lo aouaciabao) no estuvo acertado ea la &lt;Campaaella&gt; y me pareció que echaba a los instrumentos sobre el
canto de la soprano.

el del &lt;rataplán&gt; y el soberbio y maravilloso, de la bendición de los puñales.
Cuando se escucha esta página musical tan grandiosa
se piensa ea lo injusto que estuvo Reine al decir de
Meyerbeer sentenciosamente: &lt;Este hombre será inmortal, mieotras viva ..... . y,.¡tun dos o tres años más, pues
paga por adelantado&gt;. N ir, caaado se escriben obras como &lt;Los Hugonotes&gt;, se vi,·e toda una eternidad ea la
mente de las generaciones.

Teatro Mexicano. El actor
Joaqu!a Coss, ea la obra
&lt; Sobrevivirse&gt;. - Tealto
Colón. El bajo Mr. Beraard , ea &lt;Lakmé&gt;.

Teatro Colón -Mme. Therry Falcoo, soprano dramática.

remontó su vuelo_~ª el final de la ópera, ea aquel duó del que
Blaze de Bury d1;0_ que &lt;tenía _inspiración sublime, •ea la que
ª? se sab~ qué ~dm1rar más, s1 1« expansión de la idea melódica o la 1ctens1dad de la forma, haciendo pensar tal vez en
Mozart, ea Shakespeare&gt;.
El público aplaudió coa gusto a la simpática a rtista.
La Cbar_peatier, hizo un~ &lt;Reina Margarita&gt; muy bella y
elegaat~, siendo 01da con s impatía ."ª el acto segundo, bajo las
frondosidades del parque del casttllo de Cheaaaceau Bien
n_iuy bien, ~¡ paje que. interpretó la Cortez, y Jo di 5o como ¡~
siento, ha sido para m1 una revelación e l oir cómo supo con
talento vencer las difi~ultades dia1?&lt;5licas que puso Meyerbeer
ea_ esta pa:t.e, más propias ~e una tiple de &lt;Diaorab&gt; por el
lu~o de ag1hdades y_ cadencias, que de una cantante corriente.
Mis plácemes e ntusiastas pua la citada cantante.
El tenor _Affre era esperado coa ansia por el público. Los
buenos afic1oaados desPabaa cuanto antes escuchar el &lt;racoate&gt; del acto prim~r.o, el relato de la &lt;a,·eatura singular&gt; y las
sombras de Mass101 y de Stagao, las veíamos surgir ea ala,
del recuerdo.
El ~elebrado cantante francés cumplió como bueno, y su voz
maae¡ada coa talento, dulce ea los momentos necesarios, y su

Paso por alto una mediaaísima representación de&lt;.\i ·
da&gt; e a que solo Therry y Affre fueron dignos de alabanza. y daré cuenta del estreno de &lt;Lakmé&gt;, ópera de l célebre maestro francés Leo Delibes, y la cual obtuvo una
buena interpretación.
El reputad,, autor de &lt;Copelia&gt; no es tao conocido
como debiera ea los teatros de ópera, y ea México sólo
por la referida ópera se le conoce, ópera que se pone
coa largo espacio de tiempo .
La primera opereta que Delibes compuso después de
un largo calvario ea su carrera de compositor, se titula
&lt;Dos sueldos de carbón&gt;, quizás como recuerdo de las
angustias y miserias que por aquel entonces, ea 1849,
pasaba
Después se estrena otra obra suya llamada &lt;Los dos
viejos guardias&gt;, y antes de escribir &lt;Lakmé~. es decir,
antes del año 1883 ea que la conoció el público, había
compuesto 23 óperas, muchos &lt;ballets&gt; y basta una misa
que se cantó, por cierto coa poco éxito, ea la iglesia de
Saint Deois
&lt;Lakmé&gt; tiene como asunto los amores de una india
coa un militar inglés, ea los cuales se mezcla la superstición de los ritos brabamáoicos, coa la pasión ardiente
de la joven hija de un Grao Sacerdote. El autor se ba
inspirado ea aquella naturaleza enervante, cálida, de
lujuriosa vegetación, para llevar a l pentagrama aquel
combate de sentimientos y hay que confesar que lo consigue coa dulces melodías, coa una orquestación sobria
y siempre apasionada, y coa el desarrollo de motivos no
muy variados, ea honor de la ,•erdad, perc muy bellos e
intensos.

•::•¾:· *

Teatro Colón.-Mme. Charpaatier, ea el último acto
de &lt;Lakmé&gt;.

No gustó al público ea general &lt;Miss Helyett&gt; y si ea verdad su música es una delicia,
y así la hao juzgado todos los críticos europeos cuando se estrenó hace más de veinte
años, el asunto no es muy simpático, el libreto
es inve rosímil ea exceso, y quizás a esto se
deba el frío recibimiento que obtuvo ¡,or el
público del Colón ea la noche del último pasado lunes.
Además digaoslo coa justicia, ni la Cortez,
ni Brunei, estuvieron a buena altura ea sus
respectivos papeles de la protagonista, y de
«Paul Laadrin.&gt; De manera que coa tao medio,:,re interpretación, no fué raro que dicha
opereta, deseen todos que no sea de las que
se repitan, pues con una vez bast'I. y sobra.
LUCS DE LARRODER.

�silve~tre bienestar, resuc ita bajo los trajes abigarrados o
ambiguos.
. El baile tiene la gracia sensual y sutil de los mejores
d1as.
La pesadumbre h1&lt;brá ido a refugiarse lejos de las
plazas sonoras, lejos de las vías inundadas por la multitud_ cla~orosa y alegre, en quién sabe qué tugurios de
cavilación, de quebriJnto y de silencio.
Venguémonos a lguna vez del dolor, olvidándolo.
Q ue permanezca solitario en sus recintos funestos.
Pronto saldrá de nuevo de su escondrijo para apresar
entre sus dientes insaci2.bles al lastimoso animal humano.
S urgen y reviven amables personajes
~ierrot está alegre como unas flores y salta como un
pá¡aro, enseñando bajo la luz artificial su rostro de yeso, sus ojos sagaces, y la crispatura amorosa y ávida de
su boca bermeja.
Colombina ríe con frescura matinal Y los personajes
g rotescos, graves, somb ríos, ridículos, se confunden en
una batahola rápida.
Las murgas dan un alarido jovial. El aire se satura de
un acre perfume de gozo.
, La naturaleza también se place con la alegría de sus
hijos.
V iste de un azul de prodigio su cielo, lo abrasa con
crepúsculos sanguinolentos y áureos y su sol bondadoso
desparrama una lluvia festiva de luz. incendia el aire
con llamas de oro, aumenta la risa múltiple de los colo·
res violentos y fermenta un vino de juventud impetuosa
y vivaz en los corazones.
Unicamente la luna tendría derecho a ponerse un poco triste.
Unicamente la pobre luna ausente y piadosa, a quien

odia el antruejo, acaso porque turbaría muchos de sus
misterios que reclaman umbría de alcoba o de selva
como las nupcias; acaso porque la luna ha mantenid~
intacta en su celeste reclusión la túnica de la castidad.
Dionisia y Cipris le guardan rencor a la doncella solitaria.
Y co será en las noches de carnestolendas, doradas
de amor y de vino, y nunca por su resplandor de melancolía, cuando contemple el cortejo de los Pierrots fatigados, _que sonríen con malestar y tedio, casi arrepentidos, mientras muere la noche del martes y la ceniza se
apronta e n los altares del Cristo, para signar en el rito
de las purificaciones las frentes sembradas de besos de
pecado y llenas de hartura y de silenciosos fastidios ....

. o de cartas postales con la caricatura del futuro Presi- . yedañ nos parece una leyenda, mi ánimo se conrnueve
respetuosamente, cuando mis groseras botas de plebeyo
dente posible; en estos días de Jliebla y de sombra en
que a las once de la mañana brillan aún tristemente los pisan ruidosamente las blancas graderías de mármol d_e
la «gran escalera de la Reina», por donde en otros simecheros del gas en la atmósfera !urda y húmeda: en
estos días de invierno, ~in calor y sin sol-¿por qué no glos sólo trajinaban príncipes y princesas de sangre
viene el sol de América a prenderse como una rosa dé azul, cuyos tacones eran rojos, rojos como un símbolo
fuego en el sudario gris de este cielo de muerte?;-en de sangre ..... .
Y republicano de mi República-(bendito seas, generoestos días que parecen larguísimos crepúsculos, París
es odioso para los que venimos de Bretaña, donde toda- so terrón fértil, donde todas las ambiciones florecen como
vía hay un poco de luz, donde podemos andar libre- un jardín en primavera!- autosugestionéme _re.tli~ta
meate por las calles, donde podemos sentarnos en un (realista en poesía) calcéme de coturno y de b1corn10,
café a leer los periódicos, sin que nos asfixie la tangible eché sobre mis hombros mi capa milagrosa, regalo de
humareda de estos cigarros de Francia, más venenosos un Aladino misterioso, y en perfecto cortesano-poeta;
que el _o pio, y . contra los cuales nadie protesta, acaso cortesano! peregriné en la suave colina del realengo
porque son hechos por las manos augustas del Gobierno. palacio, donde amontonó magnificencias la fantasía po~yer, Parí~ estaba intolerable. A causa del «vergla~» tente de aquel gentilhombre, rey, y ademas, !rov~dor.
A:¡uí el dormitorio real. Hé ahí la balaustrada mac·
que había puesto jabón en el pavimento, el pavimento
' estaba resbaladizo como en el cuento de Blancafl01·. cesible, excepto a Boutemps. e l fiel valet de chambre;
· Los carruajes· iban lentos, muy lentos. Los pobres ca- hé ahí la chimenea, junto a la cual todavía en traje de
interior recibía Su Maje5tad a los que gozaban del raro
ballos, débiles, se caían no obstante, y el timón roto del
riacre que ponía en los groseros labios del cochero una privilegio del «petit-Jever;&gt; hé aquí el salón de «J~s
blasfemia, era en los ojos lacrimosos de la noble bestia grandes entradas: del «grand-lever,&gt; donde ya~ medio
un lánguido iris de contento, pues ese timón roto sería vestir recibía Luis XIV a los «grandes de Francia&gt;, con
para la noble bestia el descanso de unas horas en el aquel solemne ceremonial que provocó la sáti~a de Luís
pesebre sin pienso, pero sin nieve, sin esa nieve de ale- Courier: «La etiqueta es la muralla de Versa11les.&gt; Por
vosa blancura que cae en l.t pupila ami- de-acero de aquí desfilaron-favor muy especial-mariscales y genelas bestias, y deja en ellas, después de su caricia de al- rales, cardenales y obispos, gobernadores y presidentes
de Parlamento, y aquí entraban, sin previo anuncio, caba, la negrura eternal de la ceguera.
Ayer París estaba intolerable. Los caminantes a pie si familiarmente-loo eran ellos más monarcas que el
hatíamos de poner en cad:t uno. todos nuestros cinco rey mismo?-el trágico Racine, el clásil:o Boileau, e l
sentidos para no caer en las aceras jabonosas. Imposible cómico Moliére, (Oh! la palabra «cómico,&gt; cuánto se
ir a los Museos: no hay luz. Imposible permanecer en ha envilecido!)
Aquí el apartamento que habitó la viuda del poeta
el Hotel. Ah! el Hotel! Vivir casi una vida en los estrechos cuartos de un Hotel! En todos el mismo deco- Scarron, luego esposa del poeta Luis.
Y caminamos de prisa y los recuerdos se aglomer.ado: un reloj que no marcha, un espejo empañado, una
chimene~ sin lumbre, un armario sin llave que parece ran. Y cada mueble es una página. Leamos.
E~te magnífico reloj qúe sonó las bellas horas de una
urna de pie; sobre el Jecho donde ayer noche durmió
tal vez un tísico, una lilografía vil, sobre la chimenea gloria, hoy mudo de vergiienza y de tristeza, sintió en
dos candelabros de hierro dorado, en un ángulo el to- su mecanismo el andar inteligente de las augustas macador, un tocador de escolar pobre, frente al balcó n nos de su augusto Señor. Este berbiqui fué manejado
una mesa, sobre el tapiz marchito un tintero sin tinta, por el rey, cuando ocioso de política, se dignaba fabriuna pluma mohosa, a un lado un sillón. Confesemos que bar pequeñas cosas de carpintería. Este listón de cobre
tendido sobre el entabfado, frente al sol, fué colocado
un cuarto de hotel a 3 francos 50, no es atrayente para
por el mismo Luis, quien presuntuoso de astronomía,
permanecer en él.
Y yo h uí de París fúnebre. y de mi Hotel trágico, y arreglaba él mismo, al meridiano, sus relojes.
Y sería imposible seguir leyendo ~na a una cada_ páme fuí a Versailles.
En la Estación Saint-Lazare, p.tra utilizar el tiempo gina. Saltemos de r ,715 a 1774; prescindamos de Lu1sel
que el indecente ferrocarril del Estado emplea en re- Bien-Amado. que no lo fué tanto, y leamos las páginas del
corr er los 18 kilómetros que separan a París de Ver- pobre Luis XVI.
Aquí vivió la noble austríaca. Aquí soñó Maria Antasailles, compré un libro que habría de ser mi cicerone
nieta sus grandes sueños ampulosos. Cómo este esqueleen la antigua residencia de la Monarquía francesa.
El palacio de Versailles es la c;.sa de Luis XTV, co- ta de un pasado feérico todavía es bastante sugestivo
para suponer su muerta grandiosidad! Dios mío! Me
mo la &lt;Comedia Francesa, es la casa de Moliére.
El Estado soy yo, dijo el gran rey. Versailles soy yo, asombro de mirarme e n este gineceo, en estos sitios que
fueron sagrados para el público mismo de la Corte, enpodria r epetir desde ultratumba.
Ningún otro Luis dió a la Corte de Francia más ra- tre estas lujosas paredes cabe cuyo íntimo misteri? la
Reina y la mujer se armaba de cálculos como Rema,
d iante esplendor.
para vencer, y aderezaba su belleza para subyugar coUltrajado por la barbarie de la República, en 1789,
aniquilado por la barbarie de la Convención, en 1792, mo mujer ..... .
Aquí su sala de baño. H é ahí las huellas de su bañavilipendiado por la barbarie prusiana, en 181 5, devastado otra veú por la barbarie alemana en 1870, todavía dera arrebatada .... lJn día Napoleón para halagar a
Versailles es como un templo, sin dioses, pero intacto María Luisa, acaso para halagarse él mismo, cometió la
en su antig uo prestigio evocador de un reinado glorio- miní1scula rapiña ... .
H é aquí el «gran gabinete&gt; de sus audiencias -rarticuso, de un pasado grandioso que parecía deber durar
lares. Aquí en este elegante claro decorado, entre este
por toda la infinita eternidad de los siglos!
buen tono blanco y oro, donce aladas esfin ges desparra·
Republicano de una República donde la democra c ia
es un instinto, mi espíritu se recoge en llegando a la man una primavera de rosas; aquí donde María AntoPlaza de Armas, junto a la gran caballeriza construida nieta conoció todas las inefables alegrías del poder y de
por Mausart, y en cuyas cuadras se alojaron hasta 2,500 la gloria, virtió Gllick por muchas veces el armonioso
caballos, Republicano de una República donde la re- raudal de sus músicas divinas, y Forestier hizo como un

J ESUS SEMPRUN

En la Gasa de Luis XIV
Llt,ga un momento e n que París nos fatiga. En estos
días de pascuas y año n uevo en que los ferrocarriles
a~rojan s•&gt;bre
boulevard ~na_ incontable peregrina·
c1óo del extran¡ero y la provincia; en estos días en que
la Prefectura permite la· instalación de esas innume rables barracas tendidas sobre las aceras en bohemia teor ía desde la Magdalená hasta la Plaza de la Nación, y
e n .::1yas barracas, donde venden juguetes y curiosidades, se aglomera el público para ver el mecanismo de
un muñeco o para escuchar la chispeante charla de un
camelo!: mercader de jaboues para quitar toda mácula,

e!

Señor Lic. don Rafael de Alba, notable literato y
poeta, fallecido recientemente.

·Tristezas apócrifas
Solemos agregar un escolio lúgubre a la página de
gracia y de sonrisas en que el Carnaval prodiga sus claras locuras.
.
El comento luctuoso suele turbar la canción de ale·
gría, tal como un crimen brusco el exultante frenesí de
los joropos.
Una siniestra cinta de luto remata las rosadas y frescas vestiduras del alborozo.
Tras la hora rápida en que el alma se nos cubre de
ilusión y de regocijo, como un arbol de flores en efímera primavera, y pron unciamos el contento en frases sonoras, nos acordamos sin remedio del sombrío Dolor
hum¡¡.no que ronda y cautela su intención bajo los velosluminosos de la a legría; nos acordamos del viejo Dolor
que late en la frenética algazara de la muchedumbre,
como un pulso de muerte, trágico e irónico, en la momentánea ventu ra de un enfermo incurable.
Así mismo caen sobre el espíritu, ..:ual una tiniebla
mortuoria, el disgusto de l:l. vida y el tedio de los goces
difuntos, cuando agonizan las últimas lámparas de la
fiesta, exhalando un humo fétido y sordo, en vez de la
lumbre propicia a los deleites .... . .
La muchedumbre corre al vértigo del goce en un impulso unánime, ebria de vivir intensamente y acaso con
embriaguez menos pura y nobie.
Reside en el alma de esos seres el sedimento oculto
de pesares que suponemos escondido en todo corazón
de hombre ?
Cubre e l vivo color de las vestimentas de alborozo y
de extravagancia a la nefasta calavera que ríe con una
risa sardónica y cruel, apuntando los dientes como pu·
ñales pérfidos, a los corazones en que el placer rebosa
y donde ensayan las campanillas del antruejo un repi·
que hilarante?
Fantasías melancólicas de poetas; cavilaciones egoístas del hombre desencantado .... Triunfa e impera sólo
el placer, con el ardor de un monarca de reinado muy
c orto, que pretendiera gozar en contados días, tras un
destierro doloroso, todas las dulzuras del poder.
Ni anticipa ninguno el grave pensamiento de la ceni·
za en medio del estruendo locuaz de la fiesta.
Los matices ardientes y fogosos rompen la obscura y
monótona vulgaridad de los trajes corrientes.
Reinan los colores de la vida, los colores del entusiasmo, del deseo y del júbilo.
Esa sinfonía de los colores expresa la a legría profunda de los espíritus, canta silenciosa y ásperamente el
raudal de risa y de música que surge en los espíritus a
la hora de la fiesta pagana.
La harina es en las caras como un jalbegue de extraña virtud, que exalta el anhelo furioso de la vida plena.
Las bocas pintadas de c rudos carmines dicen una ardiente hambre de goce.
En los rostros abren las risas sangrientas rosas y las
muecas anormales son como de una epilepsia risueña.
Las cabriola~ tejidas por. calles y plazas, forman un
himno desenfrenado y jocunio.
_¿Donde ~st~la pesadumbre? No veo sino que predominan los rnstintos de fuerza y de salud, los instintq~de
la libre naturaleza.
La carne se venga anticipad.t y furiosamente de la
c ua resm_a católica, opaca y rígida.
Los_dioses fuertes y risueños del paganismo le roban
a l pálido nazareno tres días de rein.tdo feliz.
E l aotiguo fauno hambri~nto de vida y fecundo eu

'

Retrato de Lord Ph. \\harton, por Van D)ck.
De sociedad.-Bautizo del hijito de los señores Llamosa,apadrinado por el Sr. Gral. Dfaz y esposa.-Fot. Me lhádo.

Sr, Lic. Sebastián Hernández Serrano, nombrado
Juez tercern correccional.
Benvenuto, de cada cerradura un pooma de cobre, de
cada clavo una joya, de cada friso una bordadura de
minuciosa filigrana.
¡Cómo ser posible el consen·ar en la memoria tánlo
detalle esplendoroso!
Y esta puerta disimulada e n el muro? Esta puerta me:
nuda que pasa inadvertida ante tánta rica puerta coronada de arte ?
Ay! Esa puerta! Esa puerta es como una herida en el
corazón de Versailles! Por esa puerta se escapó el alma de la Monarquía asesinada por la República Por
ahí se fugó María Antonieta en busca del socorro de su
esposo, cuando el Pueblo irritado invadió furiosamente
el mal Palacio, vilipendiando al último Capeto. Esa
puerta al abrirse señala un fondo obscuro: diríase una
tumba . . ... .
Ya viene el prematuro crepúsculo. Estoy casi solo en
la inmensa «Galería de las Batallas,&gt; larga de ciento
veinte metros. Los primeros tiates de la noche dan a los
lienz0sguerreros una siniestra sombra de pavor. Me siento
fatigado de espíritu. Contemplo con embotamiento y con
premura desde el «San Luis en Taillebourg&gt; de Delacroix, hasta el «,Vagram&gt; de Horacia Vernet; leo los
nombres de ochenta y dos héroes muertos por la Fran·
cia en los campos de batalla, y aquí revividos por el
mármol. Lo antiguo y Jo moderno se barajan en mi estrecho pensamiento, y buyo.
Esta grandiosidad no es para tolerada impávidamente, de una sola vez, por la simplicidad de una alma rústica.
Y prometiéndome una nueva vista me alejo r eflexivo.
El aire de los jardines, como una caricia, me hace
b ien.
Aspiro ese aire voluptuosamente. Sobre los árboles
desnudos la niebla cuelga una túnica blanquísima.
El fiacre que me espera a la puerta de la gran reja
de la entrada me parece un pobre carro funerario-jcómo eran bellas las lujosas carrozas que se apostaban
otro tiempo frente a esa misma reja!-Antes de subir
torno los ojos al patio enorme de arena, y al famoso pequeño patio de mármol bajo las ventanas principales
del palacio, y viendo esas ventanas, mientras mi cochero rechoncho y rojizo me pregunta: adónde vamos?
pienso que como este cochero debió ser Santerre; y
vuelvo a ver aquellas ventanas, y revivo el 6 de octubre
de 1789, y veo al pueblo ebrio de estrafalaria libertad,
y veo la monarquía miedosa de la ira popular, y contemplo el bello gesto marcial de Lafayette, y siento que
en mi criterio libran una ruda batalla mis convicciones
republicanas y la sugestión que me inspira la distinguida y noble belleza de una brillante reyedad, comparada. bajo el punto de vista estético, a esta fealdad de la
moderna democracia ..... .
&lt;Lo bello en política es la Monar quía!&gt;
La hermosa frase del poeta me preocupa, casi me
gusta, estoy tentado a otorgarla ..... (Oh! literatura,
eres cosa de Mifitol)
Es ya de noche. El fiacre se desliza sin ruido por la
avenida húmeda, Los faroles del gas, velados por la
niebla arden sin brillo en una hilera interminable. A
través de los empañados vidrios del carruaje veo pasar,
recogidas hasta la corva, las obreritas que vuelven apresuradas del taller: las manos en los bolsillos, el cuello
del sobretodo levantado, los obreros que vuelven de la
fá brica. En la puerta de un café, bañada de luz, un
pordiosero, desnuda la cabeza canosa, arrodillado sobre
la acera fría, él sombrero en actitud ele sébila, suplica ,
una limosna, en tanto que a su lado una chiquilla canta,
como si llorara, acompañada de un acordeón. Todavía hay parias! Llego a mi hotel. Y cuando en mi Hotel, que fué vivienda de la Marquesa de Pompadour,
entro como en propios dominios por el derecho de unos
cuantos francos, una alegría infantil me subyuga, y me
dan violentas envidias de prorrumpir en un ¡Viva la
República! estentóreo, que repercutiera con estrépito
en la mía, donde todas las ambiciones florecen como un
jardín en vigorosa primavera!
RAFAEL SILVA,

�F.

-

..

p1aza &lt;!:tyó en su pnder, pt'oducieodo hoodísitna impre•
sión eo todo el mundo la derrota de los turcos.
000
La aviación ha sido utilizada por vez primera en la
guerra de Oriente, coo medianos resultados. El teoien·
te avi;.dor Mootoussio. de la armada de los griegos, al
romperse las hostilidades eo Lerneos, IJegó coo un hidroplano francés, con el objeto de prestar sus servicios
a las tropas reunidas eo Gallipoli. El aviador tuvo que
elevarse a ~ran altura, más de 1,300 metros, para evitar
los proyecllles enemigos, desapareciendo a la vista de
los ejércitos que iban a combatir.
Algúo tiempo después desciende y laoza una bomba,
buscan~o en un? de los barcos de su país refugio, por
no ma?10brar bien el aparato; más como no le hubiera
dado llempo, y como hubiese reventado un tubo del carb?rador, ca_e sobre el fuego de las baterías turcas, per•
d1eodo la vida, Tal ha sido el desgraciado éxito del primer hidroplano que se ha usado en los combates, lo que
prueba que se necesita aun mucho perfeccionamiento
para obtener triunfos con este nuevo elemento de lucha.
MARCONI CONDECORADO
. El gobier~o italiano acaba de condecorar a l célebn,
10ventor Gu!IJermo Marconi con la gran cruz de la Corona de !taha, ~r los valiosos servicios que prestó duran!~ !ª guerra_ 1talo-turca, en la organización de un
serv1c10 de radiotelegrafía para uso de los barcos y las
tropas combatieutes.
Vuelve a ser de actualidad la figura del sabio emineo-

te que a los 20 años empezó a ocuparse del estudio de
las ondas de Hertz y de los detectores primitivos que
se conocían, siendo el primero que trató de utilizar las
ondas electromagnéticas para el uso de comunicacio·
oes, y no tardó mucho en perfeccionar el cohesor de
Bramly, que hasta entonces no era más que un simple
instrumento de laboratorio, y convertirlo en sensible
&lt;relai,&gt; de capacidad suficiente para ser utiliza do eo telegrafía.
Fué después de esto que hizo conocer su gran descubrimiento consistente eo la anteca y en la conexión a
tierra del circuito productor de oodas electromagoéti·
cas.
Encontrándose en loglaterra, eo 1896, y habiendo darlo como definitivos los resultados de sus experiencias,
en las que fué eficazmente ayudado por la dirección
general de correos y telégrafos de la Grao Bretaña, pidió su primer patente de invención, y simultaoeamente
hizo una serie de demostraciones ¡,úblicas en el canal
de Bristoo, obteniendo comunicaciones a través de la
eoorme distancia [para aquella época], de siete millas.
Esto, que provocó congratulaciones de los sabios del
muodo entero, tuvo, sin embargo, una nota fria. El profesor Slaby, se presentó con rccomeodaciooes de altas
autoridades alemanas, pidiendo presenciar las experiencias eo el interés de la ciencia, y consiguió que le facilitaran todos los elementos, a fin de hacerle conocer los
detalJes de los aparatos empleados y los métodos de
usarlos.
El profernr Slaby, de la famosa uni, ersidad de Charlottenberg, escribió en el &lt;Century Magazini,&gt; después
de su visita a las experiencias de Marconi, entre otras
cosas lo siguiente: &lt;Era evidente que la producción de
las oodas de Hertz, su propagación en el aire, la construcción de su ojo eléctrico, todo esto era sabido aotes.
Es verdad; todo esto también era sabido para mí, y
sin embargo, nunca pude comunicarme a más de cien
metros.&gt; Y termina diciendo: &lt;Con este método sencilJo,
pero extraordinariamente eficaz, Marconi centuplicó el
poder de radiación de las fuerzas eléctricas&gt;
Considerando que la radiotelegrafía cuenta tan sólo

rra de alguna importancia, que no lo cuente entre iUS
elementos de seguridad.
Después de todo esto la vida de Marcooi se desliza
eotre el perfecciooamteoto de los inventos, y como ellos
sirvieron en gran manera en la guerra de Italia con los
turcos, de ahí lo justo y equitativo de la condecoración
que de ahora eo addaote brillará en su pecho.
Q. T&lt;.

OTOÑO
A la S eñ o rita B . R. R .

El inventor Marcooi que acaba de ser :ondecorado
pnr el gorierno de Italia.
con catorce años de existencia, su notable adelanto demuestra que no puede, por el momento, fijarse límites a
sus aplicaciones y desarrolJo futuros. Ya ~e ha hecho
auxiliar forzmo para la seguridad de los buques, al mismo tiempo que instrumento de valor creciente para la
vida comercial y social.
Es factor nuevo y de mérito inestimable eo la guerra
ofensiva y defensiva, y está en camioo de facilitar y
abaratar las comunicaciones entre las naciones. Ha llegado a considerarse necesaria e indispensable su insta·
)ación a bordo de todo buque que navega en el mar; y
puede decirse, que oo existe vapnr mercante o de gue-

Todo es silencio, somLra .... el núbil rncerío
Gemebundo ha calJado, la última cantata
Expiró, las estrellas y la luna de plata
Acuden al entierro del ardoroso estío.
El árbol se desnuda sin pudor de sus hojas
Cayendo amarillentas, cual tristes ilusiones,
Las ráfagas soo frías, los acentos tristones,
Las tardes melancólicas, tardes pálidas, rojas ....
Ya se apagó ese fuego que con ardores rudos
A mi ilu,ión doraba de dichas eternales ... .
i Loca ilusióo! Otoño te hizo dejar la vida . .... .
Ahora. .... sombras, silencios, sed, árboles desnudos,
Frío, IJanto, tinieblas, tristezas otoñales ..... .
Acuden al entierro de mi ilusión suicida.
J. S. G.

Con el presente oúmero recibirán ou estros suscritcres
una preciosa tricromía que, según costumbre, obstquia
&lt;EL MUNDO ILUSTRADO&gt; todos los meses. Es uoa
copia de un cuadro célebre que por el asunto y el colo·
rido seguramente ha de gustar,

Galería . artística

Delante de Adrianopvlis.-L:t oieve rodeando a
dos centinelas.

Todo lo que se refiere a la guerra de los búlgaros y
:le los turcos tiene interés en estos momentos; y es objeto de comentarios de todas clases en el mundo entero,
Siempre la guerra es horrible; pero lo es mucho más
cuando el clima y los elementos de la naturaleza se deseocadenao, y los que combaten tienen también que lucha.r con la intemperie.
El grabado que presentamos da una idea de lo que
ha sido la oieve eo la guerra a que oos venimos refiriendo Los centinelas eran como bloques de hielo pe1nficados. estando rodeados de nieve por tedas partes.
Los cañones se enterraban igualmente en la tierra cubierta de blanco armiño, costando un trabajo inaudito
,.J que funcionaran. Las tempestades destruían los cam¡nmento, de los sitiadores, pues los vendavales traían
cantidades inmensas de nieve que todo lo arrasaban.
Las trincheras obstruidas también por la oieve, requerían que aotes se limpiaran para que sirviesen, para el
combate; y en fio el frío hacía que los soldados sufrieran de una manera iocre!ble. Apesar de todo oada re·
sistió el empuje de los sitiadores, y al fio y al cabo la

La aviación eo la guerra de Oriente.-El hidroplano del T eniente Griego Mootoussio cae al mar después
de haber volado sobre Gallipolis, siendo remolcado cerca de Lemnos a 20 nudos pnr hora.

El Castillo de Bentheim por Ruysdael,

�tero puede impunemente fastidiarnos con el voceo chillón y ~stridente de sus productos, el escritor debe tra·
gar sahva y hacer lo que las solteronas: resignarse.
Granulillo.-Me parece que exageras . ...
Agustioi.-Y aun las mismas solteronas resultan con
mayore~ ventajas, pues tienen para ir secá ndose un santo a quien rezar, un Joro para educar y una humanidad
contra la cual vociferar. Y esto ya es algo en el agrio
vinagre de sus días.
_9ranulillo, _lírico. -Y el escritor tiene su alma para
sonar y su altivez para no desfallecer! Y eso también es
algo.
Agustioi.-iBravo! Muy bien dicho.
Larguía.-iJe, je, je!
Agustín, iodigoado.-1Hombre, Ud. parece un anteojo
de señora!
Largufa.-No sé por qué ..... .
Agustioi.-Por lo impertinente.
Largufa.-No val5 la pena de enojarse. Cosas de la
vida ... . IJi, ji. ji!. .. .
Agustioi, furioso. -E s lo único que faltaba, que se rie·
ra Ud. en i, después de haberlo hecho en todas las demás letras! Parece Ud. un abecedario de la risa ....
Larguía.-Abelardo, señor; Abelardo Larguía, para
servir a Ud.
Agustioi, fuera de sí.-iVáyase Ud. al demonio!
Graoulillo.-No, de ning una manera; quédese Ud., Sr.
1:-3,rguía. Me va pareciendo que Ud. es lo que yo oece·
s1taba para un cuento.
La:guía.-Y dale con lo mismo .... Pues yo, sin tanto
tra_b~¡o, tengo para un cuento cada día, y aun más s i
qu1s1era ..... .
Granulillo.-¿No lo decla yo? Pero me sorprende no
ver nada suyo en ningún periódico .. ..
:1,argufa.-Naturalmeofe; ¡como que yo no soy esc ritor !
Graoulillo.- Pues, ¿qué diablos hace Ud.?
Larguía.-iYo soy procurador!
Agustioi, a Graoullillo.-Hé ahí tu artículo.
G raoulillo soorieodo.-iClavado! ( A Larguía.) l\li
buen amigo, Ud. es una persona ideal. Tome otro bitter....
Larguía.-¡Ja ja, ja! Me alegro de haberle sido útil.
Ya veo Uds. que, los asuntos, como los clientes, aparecen
cuando uno me nos se lo imagina. Toda la cuestión está
en saber sacarl~s el jugo . . .. ¡Je, je, je!

El incendio de Roma.
Nerón en el circo.

í

El Festín.

XA VIER XIMENEZ.

:--'upcial- Señora Elena Mo~eno de Cruzado .\bril ¡ de 191 3.

Como se hace un cuento
PERSONAJES:-GRANULJLLO, literato ; AGusnN1,
periodista; L ARGUÍA, ambiguo.
La escena pasa en el salón chico del Cocktail- Bar a la
hora del aperitivo.
Granulillo, después de una pausa- ¡Uf! ¡Qué pesadez! ...... Hace cuarenta y ocho ho ras que busco asunto para un cuento y no encuentro nada .... T e ngo el cerebro más vacío que el estómago de Astorga.
Agustioi- Te compadezco, querido. Yo también conozco ese martirio. Ha habido veces de llegar el momento de dar mi crónica semanal, y no hallar oada•que
pudiera sacarme de apuros. En tales momentos de c ruel
infecoodidad he llegado hasta pensar que todo e l planeta no vaHa un cuento ....
Graoulillo.-Coo la circunstancia algo triste de que
tampoco un cuento tuyo vale el planeta, ni mucho me•
nos ...... ¿No tomarás a mal esta pequeña advertencia
eh?
'
Agustioi.- De ninguna manera. Mi vanidad. con ser
muy grande, no llega a ser tao planetaria. Me quedo modestamente en mi barrio ....
Larguía.-tJa, ja , ja!
Agustioi, incomodado.-¿ De qué se ríe usted?

L~rguía.-De nada.: .... Estaba pensando en algo muy
gracioso q ue me ocurrió ayer en La Plata con el Dr,
Perrupato: Es u? detalle sin impo rtancia. Continúe.
A_gushn_1, con_hnuando - En este siglo de vanidades, la
vanidad hterana es la que menos prospera. Al cándido
que pretende comer dos veces por semana en casa del
presidente de la República, mientras que lo que real·
mente hace es comer dos veces por semana, se le llama
snob. Al e nriquecido vulgar que desea deslumbrar a todo el mundo con e l brillo chabacano de su rumbosidad
grosera, ~e le llama rastaquoére. Al escritor que, con
razón o s10 ella, pretende tener tale¡ito, se le llama simplemente zonzc ...... Y esta pequeña vanidad del escritor, ingenua o legítima, no sirve en cualquie ra de los dos
casos más q ue para perjudicarlo en su profesión. Se le
desvía, se le aisla. Es casi un boycott.-Y esto, naturalmente, llega hasta indignar, p ues que ya pasa de largo ....
Larguía, ioterrumpieodo. -Larguía, señor. Abelardo
Larguía, servidor.
Agust!ni, fastidiado,-Pues no pareciera que tal fuera
su apellido. . .. ·
Laiguía._¿ Por qué, señor?
Agustioi.- Por lo .... corto.
Largufa.- iJe, j e, je! Cosas de la vida ....
Granulillo, contemporizador -Continúa. Me divierten
tus lamentaciones. Quizás, sin pensarlo, vayas a darme
asunto para un artfculo.
Agustioi. -Pues nada, querido; que mientras el zapa•

-

t(\:
...

(Teló n)

Se toma una senda que corta un matorral de saotama rias, esa pequeña crisa.n tema dorada de nuestros
campos, donde se estacionan brillantísimos insectos.
cual chispas de berilo, sobresaliendo la cocioela, to rtuguita de un nácar purpúreo matizado de perlas negras.
Las mariposas, cegadas del esplendor, van y vienen,
sin detenerse. S uaves rumores anuncian dulces secre•
tos.
La senda sube a una colina boscosa. Las ramas aca·
ric ian el cuerpo, y la luz, al penetrar en haces, finge
pulverizados ópalos. Abundan ciertas ranitas de vivos
colores, que saltan por el suelo. Unas son rojas, con dos
rayas amarillas en el lomo, que e n otras se cambia en
una mancha negra alrededor de los ojos y de las pie r
nas delanteras. l!.l más lindo ejemplar vive en los á rboles, de un he rmoso verde, con una lista de naranja con·
torneada de violado en la cabeza,
Sobre una roca que ha partido el esfuerzo de uo molle '.1-1 criarse, _aparece un ser pequeño y deforme. El
hocico es puntiag udo, los ojos salientes y brillantes.
P!esenta en el lomo tubérculos y asperezas y to&lt;la su
piel verde obscuro se halla cubierta de un humor vis·
coso, que le sirve de barniz. Tiene la cabeza en alto
el cuerpo levantado sobre las patas anteriores. El p ech~
blanquecino palpita como si paladeara una presa. Sencillamente es un escuerzo.
Toda su g racia está en la fiereza de su actitud. Si se
le teca la cabeza con la punta de un palo, se agita con·
vulsivo, abriendo sus largas patas posteriores. No pretendiendo hacerle daño, se Je deja ir a grandes. saltos;
pero un l!lovirnieoto de c uriosidad obliga a repetir la
operación. Esta vez rev uelve los ojos chispeantes que
la nzan espuma y su cuerpo se hincha inflamado por de·
)eté re o fluido, ha sta e l extremo que las rugosidades de
la piel bao desaparecido y sólo se mueve una bola ver·
dosa, con dos patas deformes, que arañan la roca. Si se
le piocha revienta y se recoge una inmundicia.
(La e?vidia toma esa actitud y tiene esa aparienc ia.)
Volvéis las espaldas. Sonríe la divina luz e n el aire y
una golondrina, como un pensamiento dominante, se re•
monta hasta perderse de vista en el azul c ristalino.

"QUO VADIS'' EN PELICULA
Nadie ign:,ra los progresos del C inematógrafo,
su utilidad para la enseñanza de la historia y la
aceptación del público para esta clase de espectáculo. Los sucesos cu )mio~ o tes de la vida se reconstruyen en la película, P"san las fronteras de
los pueblos. se divulgan, y con un espacio de tiem·
po muy corto, sabemos, mejor dicho, vemos lo que
ha pasado en sitios lejanos, y hast~ las leyendas
de los países se nos pr esentan con todos los colo·
res de la vida.
Decimos esto a propósito de la película de la
célebre novela de Sienkiewiez &lt;Quo Vadis,&gt; que
una casa de Roma ha presentado con una verdad,
con un realismo, con una fuerza dramática tao
sugestiva, que PS la admiración de todos los que
la veo. Para ello no se ha escatimado nada que
pudiera redundar en beneficio de la propiedad
escénica L os profesores, los más eminentes de la
Academia Romana, trabajar'on pa ra !a reconstrucción exacta de trajes y del decorado de las escenas: dos mil personas tomaron parte en el desarrollo de la película, y has~ 25 leones que fueron
indispensables, se trajeron para que nada echara de menos,
Los papeles principales han sido desempeñados por los artistas más eminentes de Italia y e l
grao actor Novelli, encarnó el personaje de Vini·
cío. Para dar a la película la más grande exacti·
tud, la Casa que la hizo transportó su &lt;troupe&gt;
a todo lo largo de la Vía .\ppia, a las Catacumbas, a l Coliseo, al monte Janículo, etc., etc., a
todos los sitios más principales donde la ac ción
de la novela ti€oe efecto. En fin, ccmo detalle último, diremos que la película, cuycs princi pales
pasajes damos en nue~tros grabados ha costado
3 00.000 francos.

1

..~A"-'. •1•"

Las catacumbas.

JOSE MARIA PERF.Z.

4)41
El beso de Euoice.

El foso de los leones

Ligia salvada.

�de seda, la cual se redondea en las orillas, simulando
una pequeña veste que cae sobre la falda.
Un grao nudo &lt;americano,&gt; hecho en listón de terciopelo o en satín, nudo gracioso y sencillo, plano, extendí·
do y casi cuadrado, se ostentará en el frente del delantero, y las mangas jopooesas, largas, vagas y rectas, disminuirán poco a poco su amplitud al bajar del codo,
hasta que lleguen a estrecharse bastante en el puño, pvr
medio de ua volante.
Los jaquets que acompañan estos trajes, justifican también su calificativo de atavíos &lt;tailleur,&gt; por la sobria
elegancia de su corte. La m'.lyor parte de ellos se abro·

ci«JNilCA
Mieotr;.s más av;,.oza la estación primaveral,-mis queridas lectoras, más favorece la Moda el movimiento de
las draperías y los graciosos efectos que en la &lt;toilette&gt;
femenina producen los &lt;paoiei-s &gt;:
En vano ha sido que algunas modistas afamadas hayan
anunciado la desaparición de los &lt;recogidos,&gt; pues aún
para los mismos trajes &lt;tailleur&gt; se usan esos bonitos

pliegues de las telas, en los cuales puede manifestarse
toda la fantasía y buen gusto de los confeccionadores.
Sólo los verdaderos &lt;trotteurs&gt; conservan la seocilln
y cooeccióo en la linea, circunstancias que, por otra
parte, se imponen en los citados atavíos por la naturaleza misma de las telas con que éstos se hacen, pues hay
determinados géneros a ese respecto, como son: el cheviotte, el &lt;homespuos,&gt; el &lt;cover coat,&gt; les paños &lt;mezclilla&gt; y otros por el estilo, que si bien se les ha cooce·
dido un lugar importante entre las colecciones de pri·
mavera y del próximo estío, y que se ha llegado a darles
una ligereza relativa, guardan, sic embargo, un espernr
inconciliable con la fantasía de las grandes costureras.
En los trajes sastre, hechos en tela de lana fü:xible o
en sarga fina, la falda tendrá un delantal del que se des·
prenderá, casi a media altura y por cada uno de sus la·
dos, una sardineta plegada , cuya amplitud se debe es·
trechar en los costados para extenderse por la espalda,
formando así un bonito estilo de &lt;paoiers,&gt; aunque es
preciso advertir a mis lectoras que esos recogidos no
hao de ir abullonados o en hueco sobre la falda, sino
completamenl'c! adaptados y ceñidos sobre ésta, a fin de
no alterar la línea recta, elegante y sobria de la silueta.
Algunas veces estas sardinetas son plissadas.
En otros modelos de &lt;tailleur&gt; vemos que por el freo·
te de la falda se ostenta un pliegue libre, es decir, no
planchado ni marcado fuertemente, del cual se deduce
una amplitud que forma las draperías o &lt;paoiers:&gt; éstos
van a perderse en la espalda bajo un pliegue semejante
al que se ve en el frente de la falda. Las esquinas de
los recogidos o draperías. cambian mucho: unas son redondas, otras triangulares y algunas tienen una forma
cuadrada que sorprende por lQ muy original y gracioso
de su figura.
Inútil parece advertir a mis amables lectoras que los
trajes sastre, hechos en moaré flexible en c respón de seda, en satín-crepé y en crepé de China, las draperías
serán más amplias, los movimientos más acentuados y
más eovolvieotes, por decirlo así, porque la seda es el
género propio por excelencia, para hacer los pliegues
más artísticos y bellos que puede haber "º cuestión de
confecciones. Estos bonitos &lt;tailleur&gt; de seda tienen una
falda de seda flexible que sirve de fondo: del talle se
desprenden dos elegantes draperías que· se crazao por
el frente y por la espal&lt;la, pero siempre ceñidas sobre
la tela del foodo, a fin de que no aumenten demasiado
las proporciones de la silueta. Otras veces esas draperías se hacen del modo siguiente: bajan del talle un po·
co, luego se levantan en los costados y van a la espalda
formando un ancho pliegue liso o placo, como le llaman
las modistas; el cual semeja una bonita estola que, drapeada y plegada sobre sí misma . caerá como una coca
plana a media altura de la falda.
Los corsés, con mangas largas, montadas sobre el hombro con una ligera costura, se abrirán sobre un chaleco
de muselina de seda, cuyo frente se adorna eco una hilera de pequeños botones o con una vaporosa pechera
de encaje mny fino. Otros corsés, hechos en estilo kimono, con las mangas cortadas de uda pieza y sin costura·
en el hombro, se cortan por el frente en dos amplias
sardinetas que se de~tacao sobre un fondo de muselina

El color rosa por e l contrario, da cierta belleza y
tir de blanco? Ese color tan poético, es a la vez el más
frescura al cutis, que el sufrimiento ha demacrado y
práctico.
El blanco no cambia jamás como el rojo, azul o vio· empalidecido.
Desvanece el tono acre y vuelve casi linda a quien lo
lela.
Se lava con suma facilidad, y queda siempre nítido, adopta.
El color gris u oscuro, es el que mejor encuadra a
inmaculado .... . . inmutable.
unos cabellos rojos.
.
El amarillo atenuado, o sea el color crema, es tam·
El color ardiente de esos cabellos y el cutis lechoso,
biéo muy elegante y tiene la ventaja de no oe:-cesitar
que
a
los
cabellos
corresponde,
no
puede
tener
marco
mucho adorno.
más apropiado.
Ese color, como el sol, atrae el gozo y la alegría.
Cuando se llega a cierta edad que se califica de &lt;meEl velo que llevaban las romanas cuando se desposa·
diana,&gt; se requieren con mayor motivo colores que no
bao era amarillento.
Amarillo también el traje de los budhistas cuando se sean muy fuertes.
El violeta es muy apropósito, y da corno suaves refleretiraban para entregarse completamente a la perfecjos a una tez descolorida.
.
.
ción.
Las jovencitas deben usar, en cambio, matices claros
El color crema sienta admirablemente bien a las moy suaves como su cutis delicioso, sus ojos brillantes y su
renas, si bien pueden llevarlo también impunemente las
aire de candidez.
rubias.
El negro no llega a ser color, es la anulación de toContribuye a esclarecer el color cetrino y verdoso del
dos los colores, y sienta muy bien a las mujeres robustas
cutis.
y exuberantes de salud.
El azul es un color dulcemente delicado. Suaviza to·
Una mujer de tez blanca, fresca y con mucho color
da excitación y por eso será conveniente lo usen las peren las mejillas, está admirablemente con un vestido nesonas irritables y nerviosas; pues desarrolla los sentigro.
mientos tiernos y afectuosos.
1 Mas creeréis que ese color va mejor a unos cabellos
negros que a una rubia?
Esta última, no puede usarlo impunemente, si no tiene
muy rojas sus mejillas.
El verde, color de las hadas según los escoceses, no
se puede usar así como así.
Una grao frescura en la piel, una blancura de nieve,
se requiere precisamente para que no desfavorezca.

charáu por un lado, y tanto en la espalda como en el
delantero se fruncen ligeramente en el talle, aproximándose así a las blusas rusas que en pasadas épocas hao
gozado de grao favor. Los faldones serán, casi todos,
redondos y abiertos por los costados, en el talle se fruncirán bajo una &lt;gaose,&gt; mas esto solamente por la espalda. Otros jacquets se hacen muy abiertos por el frente
y cerrados por un solo botón a la altura del talle: los
faldones, en e,tos jacquets, son redondos y por el frente
se abren mucho, siguiendo de este modo la iospiracióu
con que está confeccionada dicha prenda. Otros, en fin,
afectan una bonita forma de bolero por el frente, y por
la espalda se prolongan en un faldón bastante largo en
relación al frente, pues dicha prolongación comienza
bajo la costura del brazo y continúa aumentando en la
espalda, hasta formar un faldón cuadrado o redondo.
Estos jacquets se abren, generalmente. sobre unos chalecos de bordado de aplicación o de bordado inglés, los
cuales son muy graciosos p ues se hacen cruzando uno
sobre otro los delanteros.
Traje propio para paseo, en r aso de seda.
éste con manteca derretida, y con fuego encima
y por debajo, se le hace tomar calor.

MARGARITA.

?l©&gt;Il"m~

Traje y cubrepolvo de paño ligero - Original sombrero de verano

El color blanco, es el que más gusta al hombre ver en
la mujer.
Es un color luminoso sin ser llamativo.
El ropaje blanco tao celebrado por todos los poetas
del pasado siglo. sienta en toda edad.
Por lo menos, puede llevarle hasta el propio umbral
de la vejez, y ni aún se puede criticar, lo lleve una anciana, siquiera sea para andar en casa.
Es el color símbolo de castidad, que igual viste en la
gentil doncella, que en la digna madre de familia, que
en la venerable anciana.
Una mujer vestida de blanco, inspira al hombre más
respeto: está como rodeada de una aureola, cuyo circu·
lo no se atreve él a fraoq uear.
El canciller Bacon afirmaba, que las cosas inanimadas. influyen de una manera poelerosa en el alma huma·
na por medio de latente y secreta sim pt!a
El color blanco parece rechazar los malos impulsos y
las malas ideas. Ilumina las tinieblas, y es, según dicen
los sabios, no un color, sino el conjunto de todos los colores.
El blanco encierra en sí todos los matices del prisma,
y vosotras debéis saber, que cada color tiene un significado místico, una influencia bienhechora.
Los poetas aman ese color porque son algo clarividentes.
De blanco visten a los seres sobrehumanos, diosas, ninfas, hadas y santas.
Las vestales y las druidas, llevaban blancas túnicas,
cuyas orlas, rozaban la menuda yerba de los bosques
sagrados.
En fin ; ¡queréis un motivo más para auimaros a ves-

wi~•

Quitar las plumas, vaciarlos y rehogarlos en
manteca con sal, pimienta y aguardiente; encender el alcohol con una cerilla. Cuando se apag ue,
ponerle juego de carne, algunos granos de ginebra, trufas cortadas, un ramito compuesto y dejar
cocer. Después de cocido, ponerle los zorzales
en medio y echar la salsa encima.
Elegante tocado propio para teatro.
El encarnado en todas sus variantes, es el único color
llamativo que no resulta desagradable; salvo ese color
rojizo y anaranjado, tan sumamente antipático, que no
creo lo escogiera ninguna de mis lectoras.
Por lo demás, el grana, color fresa y granate, resultan
casi siempre bien, si la moda no los presc1ibe en absoluto.
El azul marino, es color que, como el negro, jamás
pasa de moda.
Nunca podrá encarecerse bastante, la importancia que
una mujer de buen gusto debe dar a la elección de colores atendiendo siempre al matiz de su tez, pues se
puede asegurar, sin temor de caer en exageración, que
el éxito de la «toilette&gt; depende de este punto prioci·
pal.

_ Traje para calle ó paseo.

Cortado el pescado en trozos, se saltea con una buena
salsa de chame!: se agrega un trozo de manteca, p'c!rejil,
setas picadas, pimienta y nuez moscada; se engrasa un
plato que resista al fuego, se echa en él un poco de miga de pan, y se coloca el bacalao formando montón. El
plato se guarnece con coscorrones remojados en huevo
batido: se echa miga de pan sobre el pescado, se riega

Mondadas y despedazadas las plantas, después de cocidas en agua salada, se rehogan en una cacerola con
manteca hasta que se pongan rojas; se remojan con el
agua en que· s~ hao cocido anteriormente, pudiendo
agregarse igual cantidad de caldo, las especies y sa l cor respondientes y miga de pan, y así que con una cocción debidamente prolongada se •ha.ya convertido todo
en puré, se sirve éste .
,

Desplumadas y soflamadas las aves, se abren por el
d?rso y se destripan, para r~llen~rlas con una preparac160 hec~a con los m1~mos 1oteshoos de aquéllas, picados y ma¡ados con toc100 rayado y con finas hierbas. En
una cazuela o en un molde se adereza una pasta y se
guarnece el fondo con tocino, sobre el cual se colocarán
las ~1oodras, sazonáodolas, capa por capa, con especias
finas, para c ubrir la última capa con hojas de laurel y
manteca, adaptar la capa luego y cocerlo todo en horno
durante dos horas y media próximamente.

,

�Talma
¡Cuán lejos estamos de aquellos tiempos
en que los cómicos eran vistos como seres
gratos a los dioses e inspirados del Olim·
po!

CONSU LTAS
UNA CARTA
MANIA DI:: LAS Mt.:R CEDE::i: Recibí su última carta, tan
bien escrita como la anterior; nunca había yp visto una
letra más linda que la ~uya.
Al mismo tiempo me es grato manifestarle mi simpa•
tia y afecto, agradeciéndole mucho la bondad con que
me juzga.
Celebro que le haya gustado el modelo que le ofrecí
eo algunos de los números pasadbs.

VARIAS RESPUESTAS

EVA'. Con toda satisfacción contesto a sus preguntas.
No creo que t:ea propio bordar un traje con bordado roca·
ca, pues dicha labor no se emplea para el oroato de los
atavíos. En cambio, el encaje inglés es sumamente dis·
tioguido y elegante a ese respecto .
Las formas de los sombre-ros se u,;an chicas; casi pue·
de asegurarse que no se llevarán para nada los grandes
sombreros que siempre han gozado el favor y la predi·
lección de ]as damas de buen gusto. Asi pues, le reco·
mieodo que mande componer su forma de gasa para

que se la hagan pequeña, porque esto es ahora lo más
c:chic.&gt; En el número correspondiente al día seis ::le
este mes, se publicaron en nuestro Semanario, varios
modelos de sombreros de última moda ; quizá alguno de
ellos le guste para elegir el suyo. Desde luego le hago
notar uno muy lindo que tiene la copa en forma de boi·
ca.

Eu efecto; el modelo que me adjunta ya es pasado de
moda, y por tal causa no creo que le convenga hacer su
sombrero bajo esa inspiración .
El grupo del cual le hablo esdigoo de llamar la aten·
ción. pues representa las novedades más originales y
bonitas que nos envían las revistas parisienses.
'.SORPR ESA GRATA

LEONT0PODIO: Puedo asegurarle, querida señorita,
que todo cuanto me dice en su carta ha sido para mí
extraordinariamente satisfactorio, y, más aún le digo: he
recibido con sus noticias una grata sorpresa, porque juzgué bastante•dificil que usted renunciara a ese cariño,
el cual se presentaba con síntomas tao alarmantas, que
ya iba ofuscando su criteri::;, hacié ndole ver aceptable
y posible lo que nunca debía admitirse, como es corresponder al cariño del prometido de su hermana. Ha he·
cbo usted muy bien en abrir ca tiempo&gt; los ojos, y pa·

ra consolarse de su noble renunciación, piense que, si
se casara con ese caballero, no podía tener la menor
confianza en la sinceridad ni en la firmeza de su amor. ,
¿Existirá la dicha sin la fe en el hombre a quien se
ama?
¡Ojalá que tampoco su hermana se deje aprisionar en
· e~ traidoras redes!
CONTESTACION

AMEI0CAN i:3EAUTY: Ya tuve el gusto de contestar par·
ticularmente su carta; ¿aún no recibe mi respuesta ?
Espero que en ella encontrará los consejos que tuvo
la bondad de pedirme, aunque ignoro si le parecerán
demasiado audaces. Sin embargo; en las situaciones obs·
curas y difíciles, lo más conveniente, a mi entender, es
&lt;despejar la incó_¡rnita.&gt; \"a que me dirijo •a usted eu
términos matemáticos le haré esta pregunta: ¿puede resignarse a seguir indefinidamente en e~ cfalsa posi·
cióo?&gt; No hay problema más fastidioso que éste; así
pu~s, no vacile eu seguir mis indicaciones.
MARGARITA.

¡Cuán lejos estamos de otrcstiempos me·
nos remotos en que eran despreciados y
perseguidos\
El estigma que sobre ellos pesaba por la
mala fama de unos pocos, ha sido borrado
por el genio de unos cuantos.
Los prejuicios de la burguesia han huído
entre la luz del arte, y hoy son los cómicos
amigos de los reyes, se sientan a la mesa
de los emperadores y se tutean con los pa·
laciegos; sin contar que la hermosura de
los artistas fué siempre dueña del co razón
de los príncipes.
Entre esos cómicos geniales, Talma se
contó entre los más ilustres, y bien merece
el monumento que en un pueblo del Norte
de Francia acaban de inaugurar con gran
pompa.
Los parisienses ya le habían concedido
los honores del mármol.
Yo recuerdo aquel ocho de Marzo de
mil novecientos.
Era una tarde diáfana y alegre. De repente, por la ciudad voló la noticia del incendio de la Comedia Francesa, y los que
amamos aquel noble-teatro hacia· allá nos
dirigimos tristemente.
El vestíbulo se caía al contacto implacable del fuego, y algunos hombres corrían
como locos, en medio de los bomberos para
salvar una estátua: la estátua de Talma,
obra admirable de Davidd'Angers,qu~mucbos solían confundir con la propia estátua
deLa
Napoleón.
semejanza del célebre trágico con el tarde e llos rayos de luz que iluminan la
No es menester particularizar, refiriéo· de dtstrucción. Al poc~ tiempo dejan bueemperador es proverbial, y aseguran que escena.
dose a los chiquillos, a los mendigos y a los co el árbol que escogieron por albergue,
él le enseñó a llevar las insignias reales y
No sé qué magia existe en la voz de este pastores, que suelen ser enemigos y no pe- destruidas y muertas sus ramas y roída toalgunos ademanes nobles.
hombre que desde los primeros acentos queños de la arboricultura, los unos incoas- da su frooda.
Talma fué_ el verdade:o creador del arte despierta la s!mpatía del corazón.
c1entemente o por perversión, aunque la
La ~ayor parte de las ma_riposas que. vede la tragedia en Francia.
¡Qué conoc1m1ento del corazón humano mayoría de las veces por coger los frutos, mos, ttenen a su cargo la vtda de mu1tttud
La reforma del traje teatral es obra suya: demuestra en el modo de interpretar sus los pastores y los mendigos por sacar leñas de árboles, pues solamente de lepidópteantes de é l los actores se vestían para re- papeles!
y cayadas.
ros que se alimentan de las raíces, las bopresent~r los personajes grie~os y romanos
El es un segundo autor, por sus acentos,
Enemigos formidables son, sin duda, esas jaso las ~amas de los ~rbo~es_. se conocen
con tra1es de la época de Lms XIV.
y por su fisonomía.&gt;
bandadas de mariposas que invaden los más de .crncuenta especies distintas.
Introdujo la toga y la clá~ide, el uso del
Su autor predilecto fué Shakespeare, eo bosques y los campos, y los animan con sus
Los árbo~es que más enemigos tienen encoturno, y la peluca aprop1ada a la ac- cuya obra veía la naturaleza entera, y la tonos brillantes y sus matices variados; y tre las mariposas cuando éstas se hallan en
ción.
más viva forma del drama, aunque admira· enemigos son esos verdaderos enjambres de su primer estado de orugas, son loS frutaSe ocupa~a de l~s. detalles de ~- ba e.l heroismo de Corneille, y la poesía de bichillos que hormiguean por el suelo, por les, los chopos, los_ olmos, los sauces y los
da obra, qu~neodo rev1v1r la época que 10- Rac10e.
los troncos, ramas, bojas y frutos de los ;ir- almeces.
terpretaba, cosa hasta entonces secundaria.
c:Hamlet,&gt; c:Otelo,&gt; c:Syla,&gt; c:Bruto,&gt; boles.
Mientras las mariposas en su estado priLos espect&lt;l:dores, buscaban la emoción cE~ipo&gt; y tantas oti:as _obras de fuerza, de
En apariencia, ni unas ni otros pueden mi!ivo destruyen el tronco, las. ramas o las
y la belleza sin pensar en la verdad.
pasión y de amor, s1rv1eron como pedestal causar daño: ¡son tan diminutos, tao insig- hoJas, los coleópteros Y los hemtpteros roeo
En cuaoto a sus dotes de actor, Madame a este grao trágico, honor y gloria del ar- nificantesl Más coa todo, y sin disponer de las raices, Y. eotre todos consuman la obra
de Stael decía: "Posee los secretos de to- te de la escena.
sierras de acero, de hachas, de cuchillos, de destrucción.
das las artes.
de piedras ni de otra clase de instrumentos
La obra de la Naturaleza no se detiene
Sus actitudes recuerdan a las más bellas
PEDRO CÉSAR DoMtNICI.
como los enun~iados, tienen a su alcance jamás
estátuas de l_a antigüedad.
.
uo arma; aún cuando no fuera más, que
Contra esos_ perjudiciales insectos, hay
La expresión de su rostro, la desu mira!!Mmmfi$@®
SllrTh:xti,Il vale por todas : la perseverancia. En todos otros que persiguen a aquellos con verdada, deberían servir de estudio a todos los
estos bichillos se cumple rigurosamente dera saña Y los devoraq ..
pintores.
además la Verdad que encierra el lema de
Entonces entr3: en ac~16n ~1 hombre, y....
A veces, aparece con los ojos casi cerraque la unión hace la fuerza. Un ejemplar se come 3: los p~1:3-ros, SID cu1~rse más 9-ue
dos, y de repente, el sentimiento hace hroEn general, el mayor enemigo del árbol cualquiera de éstos no podria por si sólo éstos de st son uules o no; m~nodo ú!31caes el hombre, por su afáñ de devorar cuan- destruir un árbol, porque. pronto represen- mente que le resulta un mao1ar apetitoso.
to la Naturaleza produce
taria unos cuantos agu1entos pequeños, al·
•
gunas ramitas perdidas y unas hojas o unos
.
frutos dañados. Pero anida, por ejemplo, - Papi,-dtce el hijo de Gedeón,-he
una familia de c:barrenillos,&gt; la hembra de leído ec una revista que hay plantas que
cada uno de los cuales pone cincuenta hue- se mueven. ¿ Puede ser eso verdad?
vos, y éstos producen otros tantos indivi,
·
,
duos que, a su vez, contribuyen a la obra . -S1, hombre, s1. Las plantas de los
ptés.

~

mil

El Odol es el primero y el único dentífricÓ pues que su acción
antiséptica y refrescante obra no sólo durante los pocos momentos
que se emplea sinó dura esa acción horas enteras.

Arreglo d e las h2.bitJ.ci,mes,-Prec icso rincón de hall estilo Regencia.

�EL MUNDO ILUST~R~A~D~O~~======-===== ============
fles&gt; de relieve, y esto era todo; ¡pero qué do _de vosotros mismos para comprenderos

EL MUNDO ILUSTRADO

---------•---------■: todo!
. de si misma,
.
Los ctrefles&gt; y tulipanes de la plata y de meJor:
Olv1dad1za
no _se p reocupa

\ Medalla de oro Exposición Universal.

)loso de su memoria, merece figurar en el
libro de oro de las celebridades.
Un día, en una reunión, pidió a uno de
sus a migos que le leyese en voz alta uno
de los grandes diarios de Nueva York, ele·
Entre los hombres de las edades primi- gido entre varios, y una vez llevada a cabo
tivas la memoria ha tenido un importante la lectura, Malkin repitió el diario, palabra
por palabra y de memoria.
papel.
No terminó ahí la aventura, pues para
Antes de la ioveoci6o de la escritura se
confiaban a la memoria las tradiciones na- demostrar el poco t rabajo que le había cos·
cionales y religiosas, las leyes y usos y la tado semejante hazaña, manifestó que era
capaz de repetir el mismo diario al repoesía.
Hoy día el arte de recordar está casi v~s.
Asi lo hizo sin la menor vacilación ni el
perdido, aún cuando goce aún de cierta
consideración en las diferentes religio- menor error.
oes.
Los libros santos de los Budistas son innumerables pero existe una especie de en- Los refinamientos del hogar
ciclopedia tibetana conocida con el nombre
de &lt;Graodia, y que se compone de 108 volúmenes que todo sacerdote budista debe
En sociedad y en la calle nos encantan
saberse de memori_a.
.
las grandes elegantes por el aspecto exteTodo letrado cb100, digno de ese oom- rior de sus &lt;toilettes&gt;; pero para conocer·
bre con_oce a fondo los únicos_ libros de las y apreciar los refinamientos de buen
Coofuc10, que con los comentarios de Meo· gusto que atesoran, es preciso conocerlas
cios forman por sí sól?s. u~a ~iblioteca, y en la intimidad de su hogar.
es hacerles una grave IDJuria citar_ más de Hay muchas señoras que se visten bien :
una o d~s palabras, c~aodo se. quiere ha- pero no las pidáis el menor detalle en su
cer alus160 a un pasaJe c-ualqu1e ra de estos casa, ni mucho menos en la mesa; esas &lt;pelibros.
.
.
queñeces&gt; las consideran inferiores a su
Entre los hbros sagrados de la India, el categoría de amas ele casa, y creen que
&lt;Rigoeda&gt; es el más antiguo y los mi_llares deben quedar a cargo de los criados ¿C6·
de brabamaoes conocen de memoria los mo pueden pretender que los criados sepan
diez mil vers{culos que contiene.
Jo que ellas mismas desconocen ?
La Biblia es indudablemente el libro Cuanto más elevada es la posición de
Agencia de Inhumaciones
más conocido de todos los sagrados.
. una mujer, mayor suele ser su cultura y
Muchas personas cooo1;eo de memoria su~ aficiones al arte, bajo todas sus faces,
paisajes muy extensos y los anabaptistas, en lejos de desdeñar lo que la ignorancia llaparticular, tienen por una gloria aprender ma pequeñeces, se complace y goza mar·
de memoria el mayor número de versículos cando con un sello personal cuanto la ro·
posiblo!s.
dea.
Se cita a este p ropósito el nombre de una Una bellísima Soberana , causando el
MARISCALA 3.
joven señorita americana de la Carolina asombro de ~us servidores, coloca las flores.
del Norte, Mar y Williams, que en Marzo de la meso siempr e que d ispone de tiem·
Recaudación de Panteones, Cajas Mortuorias,
de 1905 y a la edad de doce años tomó po, y hay quien asegura que las flores coparle en un concurso organizado po~ el rrespoodeo a las caricias de las manos re·
Servicio Fúnebre por Ferrocarril.
reverendo F . Breodelle, pastor de la 1gle- gias, inclinándose sobre ellas para derra·
sia anabaptista,
mar su perfume.
TELEFON0S: ERICSS0N, 836.
Obtuvo el primer premio recitando d~ Para un observador no pasará ioadveruna sola vez 12.236 versiculos de la Escri- tida la ioterveoci6o directa del ama de la
MEXICANA, 1006.
tura, comprendiendo el nuevo T~stameoto casa o de sus hijas en el decorado de la.
que por si solo está compuesto de 7950 ver- mesa c uando reune algunos. amigos a cosículos y 190.000 palabras más de pasajes mer Fijándose en todos sus detalles se
elegidos al azar en el Génesis y el Antiguo verá que ninguno es casual, sino que, por
Testamento.
el contrar io, cada uno representa una ma·
La historia nos propcrciooa numerosos oifestacióo de arte, e,uyo resultado es un
ejemplos de memorias célebres demasiado conjunto mil veces más diffcil de obtener
conocidas para que merezcan ser citados que una &lt;toilette&gt; espléndida.
de nuevo.
Sobre las maotelerfas se puede decir
CONVALECENCIAS DIFÍCILES
No obstante, parece ser que en general mucho; las hay ideales.
ENFERMEDADES de los HUE S OS
se ignora el nombre de Antonio Magliab e- Recuerdo una preciosa, que fué premiay del S ISTEMA NERVIOSO
cbi, que merece ser indicado.
da en no sé qué Exposición.
PRETUBERCULOS18
Nacido e n F lorencia en 1663, de padres Era de Venecia, de puro estilo veneciamuy pobres, Magliabechi, sentía desde su no, no francés; ambos se diferencian sola·
más tierna infancia un gusto singula r por mente en el dibujo.
todo lo que era impreso y sin saber leer
Calando sobre la batista, o sea formando
hojeaba los libros.
una malla a fuerza de(sacar hilos y bordan·
.\ los doce años entró al ser vicio de un do encima, tenía cuatromedal Iones, reproReconstituyente Ideal
R
t t G eral en México librero que le enseñó a leer y fué entonces ducieodo monumentos célebres de Venecia.
Una sola coja de 60 01mpr1m•doe es auOclente
epre~enSan ~ aenD
' cuando se descubrió su p rodigiosa memo· de ma nera tan admirable. que parecía enJ&gt;O l'O m eJ.:'\r e ~~La.Jo gener o l.
Octav10 art1, I ·
once 1es 32 .
ria.
caje finisimo. Estos medallones estaban
Retenía cuanto leía y conservaba e n su unidos entre sí por entredoses del mismo
Lobol'alorio E.FRAUOIN. Bouloane (prés Parls)
&amp; ICN T OD-'~ u • P ._IIIU.CIAI•
cabeza libros enteros.
estilo, entrelazados con guirnaldas de flores
Se cuenta a este respecto una anécdota bordadas de relieve. Sin la menor exage·
interesante,
ración, puedo asegurar G!Ue parecía una
Un día un sabio de FINencia le di6 un obra de hadas.
libro manuscrito, Magliabechi se lo devol·
He visto ot.-o de Cambray, con una gre·
vi6 a los pocos días Al cabo de algún tiem- ca de Venecia, figurando tulipanes y &lt;tre·
y su• consecuencias: Jaqueca, Malestar, Pesadez Gastrica,etc.
po el autor 11egó muy triste y contó al joven Bes&gt; entrelazados; las servilletas e1 a n igualibrero q ue se le había perdido ellibroma· les, naturalmente, y todo el decorado de la
de
del
ouscrito que le h1.bía prestado.
mesa bacía juego con la mantelería Los
PURGATIVOS, DEPURATIVOS v ANTISEPTICOS
Lo lamentaba más aún por ser el fruto cubiertos, de forma DirPctorio, teoian unas
T . LEROY, 96, Rue d'A.msterdam. PARIS 11 tod1u l o, Farmacia,.
de muchos años de minuciosas y laboriosas guirnalditas cinceladas, con pequeños «tre
investigaciones.
Emocionado ante el disgusto del sabio,
c1e1
:\1agliabechi le consoló diciéndole que no
lo lamentase tanto y que él iba a ensayar
.tu cualldadH utia6ptlcia11,
reconstruir el documento perdido.
deteraivaa y oloab'L&amp;anteaqut
Se puso a escribir y rehizo el manuscririza el
ban merecido al
to entero tal y como el autor lo habla con·
los
y
cebido.
Magliabechi tenía memoria para los de·
asi como
talles.
El gran duque de Florencia le encargó
10 admt1l6n en 101 Boaptta~-.J
los
y
que le procurase cierta obrtt y el joven li·
de Parta, bpllcan la bo1a de
brero
Je
Tespondi6:
que suelen coineae producto para todo• loa u101
- Imposible, Monseñor: No existe .más
del tocador : Cuidadoa de 1•
cidir con las
que un solo.. ejemplar de esta ..obra en todo
Boc.s , qua purifica, de 101
el universo y seJia.lla en -poder del sultán
Cabello• cuya calda dallen•
de Constantinopla. Vos podéis verlo en la
t.oolon•• da la1 Crlu, cu1:
biblioteca del palacio; es el séptimo libro
.iadoa IDU:.a.oa, etn
de la séptima fila de la derecha, según se
o.,ao~rN ü la faul(laM,_..
entra.
otN LAa ~Al'IMACIAa.
En nuestr os días un periodista norteame.lp11te11Gu11l'lhtlm J ■alareequt
ricano llamado Malkin, a justo título orgu-

la mantelería volvía a figurar en la orna· del efecto que podrá p roducir sobre los
mentaci6n flor al de la mesa, la cual con- demás; _nada ~e parece nu!1ca e n e ~la a la
sistla en tulipanes japoneses, amarillo oro afectac16n, 01 a u_n gesto v1ole~to, 01 a una
- : PARIS 1900.
estriados de rojo y negro , y los ctrefles&gt; ro· máscar a. Es sen_c1l_la y armo01osa en cada
sa con sus cor respondientes hojas verdes. uno de sus mov11!11entos,_ en toda S':1 manera
Dos candelabros, con diez buj!as cada uno, de ser. )'. c?n:o llene_ la 10tehge~c1a del ~oreflejaban sobre )a mesa su luz rosa y do- razón mulhple y variada, pero s1empre_s1n·
rada, gracias a la ingeniosa combinación cer a, sabe dar a todos algo de su_ espiritu.
de las pantallas, hechas con seda transpa- . El ye_rdadero encantodelamu¡erno con·
rente de ambos colores, que amortiguaban s1ste un1cameote e_o la gravedad del alma,
la intensidad de )as bombillas eléctricas en la bondad o delicadeza del corazón Pa·
No creo preciso decir que varios focos co· ra s~~ p~rd_urab_le debe corresponder a un
Jocados en el techo iluminaban el comedor, equihbrio 10terior.
CURA POSITIVA PAR ,\ LAS
pues sólo con los candelabros hubiese re·
Y es por eso que algunas mujeres poseen
.\I.MORRANAS
sultado medio a obscuras E l viso del man· y difunden alrededor de eJlas a_l mod? de
te! era de seda tornasol. dorada y rosa, pa· una atmósfera de paz. Entran é 1nmed1atara completar el conjunto.
mente se siente uno apaciguado, su sola
Para concluir, citaré la mesa preparada presencia. disipan las tormentas qul: ame·
para tomar el té por una señorita alem_an~, nazabao el airE;, reti~ne en los la_bios las El Ungüento de Muny6n para las Almoque tiene alma de artista. Sus ¡:,adres 10v1- palabras demasiado v~vas, los términos ~e- rranas alivia instantáneamente. Es un nue·
taroo a varios amigos el día dela Pascua con masado vulgares que iban a ser pronuncia- vo método completamente limpio. El Un·
objeto de que viesen el arbol ~~ Noel, Y dos. Hay tanta ternura ensu voz, taot4 dul- güento viene envasado en un tubo de esta·
primero )es ofrecieron té y exqu1s1tas golo· zura en sus ademanes. que a su cootact? ño. Es el único instrumento que hace llesioas clásic:.s en su pals.
nos sentimos mejores, más serenos Y feh· gar el medicamento al origen de la eofer·
E l mantel, de batista blanca, bor dado a ces.
medad. Con dicho tubo medica usted las
)a inglesa, r ealzaba su bonito dibujo sobre
La seducción de tales mujeres es extre· partes inflamadas que no pueden alcanzar·
un viso de seda, ver de claro; e n el centr~ ma. Sus menores gestos, sus menores actos, se con los dedos. Precio: 50 centavos
de la mesa ha~1a un cacharodro de poJ\'f'ª sus palabras más sencillas son exquisitas. UN MEDI CO P ROMINENTE DE HA·
.:!a fo111erie
na, lleno de crisantemos,_ Y t O ª 1re e or, La edad O el infortunio, en vez de alterar
BAN.\ TESTIFICA:
en gracioso y bien estudiad~ deso_rd eo, ra· su encanto ¡0 hace resaltar. Una aur eola
,.
•
·
· ·
mitas de e ncina con sus hoJas brillantes Y d b
•
•
d
el
E l que suscribe. Médico C1ruJaoo, etc,.
1
p icudas de tono~ calientes, como dicen los e _e11eza 1as cir~n a, ¡~ed ~ ~~ Y r· certifico: Que he usado con bue~ éxito en
pintores con un cr isantemo rosa sobre ca- deSht~ tornand;
resp an ec es ~• r~ &gt; todos los clientes que han padecido de Heda una. '
. que a JUVentu e sus cor azones e e e
mor roides, el Uogüe!1to de Mu_oy6o para
No puede idearse nada más sencillo 01
las Al11;1orr ao•~• habiendo obtenido result~tampoco más elegante.
dos satisfactorios. Y para que conste e~pt·
No temáis, amables lectoras, ocupar vues·
do el presente en la Habana, a ocho de ju·
tro tiempo en «pequeñeces&gt;; las pequeñe/f' ~ ~IR\~
(C©)~~
nio de mil novecientos doce.-DR . JOSE
'l;Jll"i!.•;;;N,/1-wl
F. DAVALOS."
Se \'ende en todas las casas im- ces forman sólidos cimientos, y evitan que
el hogar se derru:nbe por falta de atrae·
EL REMEDIO PARA EL REUMATISti,·os.
MO, corrige en unos días el reumatismo
portantes del ramo.
_ Los pr incipales enemigos de los ci- en todas sus formas. 50 centavos. Marca
elisias e n la India, son los mosquitos. no 3 X, S 2.
solo porque pican a los hombres, sino por·
EL REMEDIO PARA LA DISPEPSIA,
que agujer~ao los neumáticos.
alivia instantáneamente y c ura toda clase
de Dispepsia. 50 centavos. Marca 3 X,$ 2.
EL REMEDIO PARA LA TOS, cura la
o o o
nunca
Tos, los Sudores nocturnos, y alivia los
La reina Victoria no se quitó
e 1 Pulmones. 50 centavos. Marca 3 X, S 2.
EL REMEDIO PARA EL ESTRES:ILa infanta Eulalia de Borb6o, que tanto a nillo nupcial.
MIENTO. E l más moderno, el más cientl·
Higiene. --- Belleza.
di6 que hablar con su_ libro &lt;Au fil d~ la
o o o
fico y eficaz para esa enfermedad. En tuvie&gt;, tiene en preparación otro que SE; titula «El E n canto&gt;, del cual st ha publicado En un cuatre nio, han muerto de peste bos, por 50 centavos.
EL REMEDIO PARA EL H IGADO,
como primicia un capitulo a l que pertene· bubónica solo en Bambay 52,270 personas.
ceo los siguientes fragmentos:
En el año actual en vez de dismin uir, ha cura positivamente la Biliosidad, la Icter i·
cia, el entorpecimiento del Higado, la sen«Si es cierto que una mujer in!eligente aumentado esa cifra.
Av. 5 &lt;fuJOO©lY~ ~~­
sación del Cansancio y Agotamiento, la
no puede ~er bue':1ª• n_o es rr_ieoos cierto qu_e
Ventocidad del Estómago, etc., etc. se cenla mujer nea en 1ntehgenc1a puede consho o o
tavos. Marca 3 X, $ 2.
Madame O. Liesta. tuir el más decepcionador ejemplo de va·
La medicina emplea hoy catorce pr epa- EL REMEDIO PARA LA SANGRE
oidad, de egoísmo; puede interesar y aún
raciones farmacológicas de la sangre.
extirpa todas las impurezas de la sangre'.
apasio':1ar a ~os ~intor~s y_psicól?gos, pero
50 ceota..-os. Marca 3 X, S 2.
ni su ttnte fno , 0 1 su OJO vivaz, 01 sus mao o o
EL REMEDIO LIQUIDO PARA LA
nos afiladas, ni, por fin, su sonrisa ambigua
contienen el menor poder de e ncanto.
.
.
SANGRE (en pastillas) so tiene igual pa·
E ncanto equivoco, encanto perverso, pe- A fines del verano el suel~ de Sibena es· ra )as afecciones sifiliticas de los huesos, las
ro encanto a pe~r de to~o, ~e. me podrá ta hel~do basta una profuo d idad, ?e metro úlceras sifiliticas y las enfermedades Cutá·
objetar . Ahora bien; el eJerc1c10 más ele· Y medio, Y se bao exhumado c:;ada,eresque neas Desarraiga todas las impurezas de la
mental del encanto implica una alegr ia cla- llevaban un siglo enterrados s10 n~t~rse en sang~e $ 4 .
ra.
ellos la menor señal de descompos1c16n.
EL REMEDIO PARA LOS Rl~ONES,
Esta alegría y esta plenitud, los difunde • - - - - - - - - - - - - - - - - - cura prontamente los Dolores de Espalda
y todos los males de los Riñones. 50 ceota·
Asistencia científica de el encanto en nuestro interior en la misma
medida que el aire fresco dilata Y embriavos. Mar ca 3 X , $2.
morfinómanos, enajenados, ga
nuestros pulmones. La mujer verdade·
~
LAS PILDORAS DE PAW PA\V (Pa\ '·
paya), son las mejores que se conocen pa·
alcohólicos y quirúrgicos, ramente eocantadcra es buena. Su eocan·
es la irradiación de su bondad. E l en•
·
ra el estómago e bigado y un positivo y ráempleando los medios tera- to
canto es siempre una victor ia vital. Tolstoy
pido remedio para la Constipación, Icter idice
en
&lt;Guerra
y
Paz&gt;,
a
propósito
de
esa
CUANDO
OTROS
FALLAN
cia,
Biliosidad, Dolor de Cabeza y tocios los
péuticos más modernos. Efiberofna que ha tratado con tanto amor, la
CONSULTE A
padecimientos caus.'\dos por desórdenes del
caz atención para los en- condesa María, símbolo viviente de la no·
L OS MEDICOS INGLESES
Estómago e Hígado. Estas pnd9ras contie(ESPECIALISTAS EXPERTOS)
nen las mejores virtudes del T ónico Paw
fermos. Departamento es- bleza interna:
«La fea condesa María se embellecía Ellos tratan v curan toJa clase de enfermedaJes Paw, y están preparadas del jugo de )a frupecial para señoras. Insta- siempre llorando. :-:o lloraba nunca de su- Crónicas Y Nerviosa, especiales.
enfermedaJes ta Papaya. 50 centavos.
· · tO DI· de despecho • sino •de dolor
y de
la EsterllldaJ
San¡:-re en yel toJa
hombre
y en
mu¡er. es¡,eclalmen•
te la
cla,,e
de In
enfermedades
denatu•
EL JABON "HAMA:\tELIS" DE MUNlación eléctrica completa. f rimien
piedad. Cuando llor aba sus OJOS brillan- raleza dellcada en ambos sexos_ que requieren exre- YON. Recomendado por el Mundo CiviliRayos X, corriente de alta de
'
u~
encanto
·1rres1
·
st1ºblt
&gt;
riencla
"h&gt;billJad.
Una
curaclon
Radical
y
Perma. Jab6o medº1c10a
. 1 y una
.
nente e; GARANTIZAOA en caJa caso.
zado como el meior
t es ten1a0 u
He ahí bien caracterizada, ~o su forma Si no ruede presentarse a su consultorio, sírvase necesidad para el Tocador.
tensión, mecanoterapia.
más elevada, el encanto femenino, que es enviarles un timbre Je a cinco centavos. para un traMuoyon tiene Remedios para cadá enDirector Médico,
una mezcla de compasión, de simpatía y de tes
tamlento
a Jomlclllo. Han curado yaa muc~o, paclen- f ermed a d , casi· t o dos al módºco
precio de
de esa maner:t.. a qulene~ no han visto Jamas.
1
amor.
h , b
Sin embargo, una visita es preferible en cada ca- 50 centavos. Se venden en todas las farmaLa fea condesa María se ~cia e 11a por· so.
..
cias O puede hacer~ el pedido directaque &lt;lloraba de dolor y de piedad&gt;.
Una cauoon de $500.00 oro. se da a cualquier rert
·
d d
t
t d
sona cuyo caso sea tratado sin éxito.
meo e.
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t e1n ucs.,
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6·, }. otras• Consultas por correspondencia '
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Francisco. No. 23c¡.
comprend eros m~Jor.
.
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NOTA ESPECIAL:
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. Cuand_o os mira. º? hay e~ sus OJOS 01 E! Prof. W. H. Hale, Presidente de 13 lnstituclo~. MUNYON' S 53 AND JEFFERSON, PHIironía 01 ,·ana curiosidad, y s1, sola mente ~sta ahor~ a cnr¡?O Je nuestra oticlna rrtnclpal en Me- LADELPHIA, E . U. de A
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.lpa~do 806. Mbloo.

,

�ELIXIR FSTOMACAL
(ESTOMALIX)

de Sáiz de Carlos
.I

Hace quince anos dimos á conocer esta especlalidad far_macéutlca á los médicos y hoy lo recetan en las cinco partes del mundo, porque es el tratamiento más racional y seg-uro para la curación de las enfermedades del ESTOMAGO
é INTESTINOS, aunque tengan uoa antigüedad de treinta
anos y no se hayan curado con otros medicamentos~ siendo
sus efectos quitar el DOLOR y todas las molestias de la
DIGESTION , ABRIR EL APETITO Y AYUDAR LAS DIGESTIONES, TONIFICAR EL APARATO DIGESTIVO y laeconomla en general, pues el enfe1mo COME .'\\AS, DIG IE
RE MEJOR Y SE NUTRE.
CURA las ACEDIAS, AGUAS DE BOCA, EL DOLOR Y
ARDOR DE ESTOMAGO, LOS VOMITOS, VERTIGO ESTOMACAL, DISPEPSIA, INDIGESTIONES, DILATACION
Y ULCERA DEL ESTOMAGO, HIPERCLORHIDRIA, NEURASTENIA GASTRICA, FLATULENCIAS, COLICOS, DIARREAS Y DISENTERIAS, LA FETIDEZ DE LAS DEPOSICIONES, EL MALESTAR Y LOS GASES. Es un poderoso
VIGORIZADOR Y ANTISEPTICO gastrointestinal.
Los nlnos padecen con frecuencia DIARREAS más O menos graves que se CURAN, incluso en la época del destete
y dentición, hasta el punto de restituir á la vida enfermos
Irremisiblemente perdidos.
Con frecuencia muchos enfermos del aparato digestivo,
aunque no todos, presentan el siguiente cuadro de sintomas ó parte d, él: al levantarse, lengua sucia, mal olor de
aliento, aguas de boca, estado bilioso, lnapetencit, abatimiento y tristeza después de las comidas, eructos agrios,
gases, pirosis, vahfdos, pesadez de cabeza, ruido de oldos,
sofocación, opresión, palpitaciones al corazón, dolores al
estómago, vientre y espaldas, vómitos, extrenfmiento, alternando á veces con diarrea, el enfermo se altera con facilidad, está febril á veces, se Irrita por la menor causa, evita
el trato social, teniendo por la noche ensuenos, suel!o
agitado y respiración dificil.

1

Nuestro ELIXIR ESTOMACAL cura el 91! por 100 de los
enfermos que lo toman y por sus propios méritos es cono-

cfdo y de uso general en las cinco partes del mundo para
1as enfermedades del aparato digestivo.

SAIZ DE CARLOS. Cura la
NEURASTENIA y afecciones ner,losas, siendo el mejor TONICO para curar el RAQUITISMO, recetándolo los médicos en cuantos casos están Indicados el aceite de bacalao y emulsiones con blpoloslltos, tomándolo lo,; nfl!os con verdadero placer, á los que
transforma de PALIDOS y ANEMICOS en SONROSADOS y
FUERTES. CURA la ANEMIA, CLOROSIS, colores pálidos, por ser el mejor RECONSTITUYENTE para todas las

DINAMOGENO

edades y ambos se:a:os.

PULMOFOSFOL

SAIZ DE CARLOS. Cura
el CATARRO bronquial

agudo y crónico la TOS, la TISIS y ENFERMEDADES DEL
PECHO, produciendo los siguientes electos: la nutrición se
acelera, habiendo aumento de peso; los esputos, disnea y
fiebre dlsmlnuye11; la tos cesa y aumentan las fuerzas y el
apetito, notándose el alivio con uno O dos frascos.

SAIZ DE CARLOS. Cura el
REUMATISMO agudo y crónico, la GOTA, el ARTRITISMO y la CIATICA. Se elimina
el ácido 6rico, quita el dolor y aumenta la cantidad de orina,
tornándose de turbia y sedimeotosa en clara y transparente.

REUMATOL

PURGATINA

SAIZ DE CARLOS. Cura el u-

trel!lmleoto, pudiendo conseplr, con su uso, una deposición diaria los enfermos blllo1os y los que tienen Indigestiones y atonta Intestinal, por
un ser t6nlco-luaote suan y eflcu.

De venta en Farmacias y Droguerías. Pídanse folletos á
Carlos S. Prats, Apartado 468. México, D. F.

Pídase Catálogo Ilustrado,

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Se remite gratis.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>��CAP I T AL: $rn.ooo.ooo.oo.

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Apartado, 1336.
MÉXICO, D. F.

Teléfono Ericsson,

1501.

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

Calendario de la semana.

Las afecciones de la piel
Soo ionumerables y p roducidas por d ifereotes causas. Muchas de ellas y las de ca·
rácter más leve, provieoeo de iofeccióo exter ior por parásitos animales o vegetales.
Por ejemplo. las picadas de iosectos. o el contacto coo. alguna planta veoe_nosa, o el
roce casual con materias iomuodas o pútridas que contleneo gérmeoes ooc1vos. Esas
soo geoeralmeote afeccic-oes locales relativameote fáciles de curar ~i no llegao a ioteresar la sangre.
Las de gravedad y usua lmeote muy pertioaces. sao las causadas por las impurezas
de !a sangre: por ejemplo, la sífilis. la escrófula y las herpes. El tratamiento exterior
de éstas p:ld rá aliviar uo taoto los sufrimieotos del pacieotf': pero p-.ra efectuar su
curación es forzoso ateoder a la depuracióo de la saogre como (ueote de donde emanan.
La farmacopea cootieoe muchas recetas de depurativos de la sangre, y alguoos de
sus iogredieotes sao ,eoenos que a veces hacen más daño que beneficio al orga?ismo;
e l mercurio es uoo de e llos, del cual se abusa ·mucho y suele traer coosecueoc1as fu·
nestas. A continuación se hace cooocer la fórmula de uo depurativo recr:-ostituyente
que siempre es eficaz y s€guro. porque fortalece y ayuda la acción depurativa de los
riñones. y. no cootieoe veneno a lguno. La fó rmula es como sigue: Extracto compues·
to vegeta I Arvelina, 15 gramos; Jarabe co:npuest'J de hipofosfitos, 45 gramos; Jarabe
compuesto de zarzaparrilla, 60 gr¡¡.mos. En todas las boticas y farmacias se consigueo
estos medicamentos. Mézclense bien y tómese uoa cucharadita después de cada co·
mida. Agítese el frasco antes ele usarse.

.1... Verdadera

Agua Mineral
Natural de

VICHY

Vl·cHY CÉLESTINS

DE aRIPPB
LUNES 2 l.

Sao Anselmo Obispo Confesor y Doctor
de la Iglesia.- Comienza la oovena de Santa Catalioa de Sena eo su iglesia.

Saotos Sotera y Cayo Pootífices ~[árti·
res.-_Hoy y mañana rito semidoble, que
permite la celebracióo de miSas de difunto

Manantiale':'J
del Estado
Francés.

Gota,
EnfermedadesdelaPiedra
y Afecciones de la Vejiga.
91

Enfeuu:::::.

1

MARTES 22.

BIBN BSPBCllflCAR BL NOlJII.BRE

VICHY GRANDE-GRILLE
VI CHY HOPITAL

USADA C,ON MUCHO
ÉXITO EN CASOS

del

MIÉRCOLES 23.

Santo3 Jorge y Adalberto Mártires.
JUEVES 24.

Saotos Fidel de Sigmaringa, Alejaodro,
Leoncio Márti rc::s y Melito Obi,po Coofe·
sor,
VIERNES 25.

Sa..., Marcos Evangelista y San Her·
m1010 Obispo [ Confesor.-Procesión de
las letaoías de Catedral al Sagrario a las
nueve de la mañana; misa de Rogación en
esta iglesia, coa asistencia del V. Cabildo,
y el personal del coro, así como tambiéo
de todo el V. Cler o q ue se preseota. Terminada la misa. vuelve la procesión a Ca·
tedra l, daodo fin con el canto de preces y
oraciooes acostumbradas.- Eo la Basílica
.
.
.
.
y otras 1~les1as también _hay la p~oces1óo ~e
las letamas-Indu lgeor.1a pleuana y V 1s1ta
de los Siete Altares en Catedral.

te de· que tan elocueotemeote nos habló
Lainartioe.

II

La vida de Diderot es de las más sim·
ples. Nacido en Laugres, eo 1712, fué edu·
cado por los jesuit_'.1S- Al terminar, brillantemen te, sus estudios, tuvo que escoger una
Enfermedades del Eatómagó.
profesióo. «No quiero ser médico-escr ibía a su padre- por que oo tengo inclioacióu
para el homicidio. No quiero ser procurador, porque no me gustao las embrollos.
No q uiero ser comerciante, porque oo teo·
SÁBADO 26.
go coodiciooes para los negocios &gt;-&lt;EoNuestra Señora del Bueo Consejo. San- tooces-le cootestaba su padre-lqué quie·
tos Cleto y Marcelioo Pontífices ?.[ártires res ser?&gt;-&lt;Nad'.'--fué la respuesta,-Amo
.,
el estudio; estudiaré. Amo la verdad; trata(su fiesta el r3 de Mayo.)-Func100 eo la ré de buscarla, desde luego para mí, y en
Basílica de Guadalupe de la Diócesis de seguida la comuoicaré a los demás. ;i[o se·
Huajuapam.
ré ;,lguoa cosa, pero seré alguieo.&gt;
Fácil será adivinar cómo acogería el pa·
Sola y Unlca Calidad
dre de Diderot, cudr illero en Laogres, homDOMll':GO 27.
bre p ráctico ante todo, la profesión de fe
::S-uestra Señora de los Desamparados. de su h ijo. L é creyó perdido, y a fin de co·
Santo Toribio de Mogrovejo Obispo Coo· rregirlo, comeozó por suprimirle la peosióo. R~ducido Diderot a sus propias fuery el Nombre ºCHRISTOFLE"
Para conseguirla
iesor, Sao Aoastasio Papa Márti r y Santa zas, vivió durante diez años Jo que ,e ha
sobre cada pieza.
EXIJ ASE esta Marca
Zita Virgeo, patrona de las sirvientas - dado en llamar vida d e bohemio. Comía
Oficio y misa de Santo Toribio: r ito doble alguna vez, ceoaba por azar, pero trahaja\.1 P Y, ,,r,
'R A TISF.'R v 7.TVT v r.,•
de segunda clase y ornamento blaoco; se ba sin payar. Su mis~ria llegó a ser tanta,
_
que uo d1a cayó, casi muerto de hambre,
coomemora ouestra Seuora de los Desam· delaote de la p uerta de una frutera, bueoa
parados y la Domínica.-Fuoción a Santa mujer que lo recogió y le dió de comer.
Zita eo Jesús María y alguna otra iglesia. &lt;~ part(r de aquel día- ha escrito Di~eroty sus consecuencias : Jaqueca, Malestar, Pesadez Gastrica, etc.
h1ce el ¡urameuto que en taoto tuviera un
pedazo de pao, lo partiría con los que su·
de
del
freo&gt; Jurameoto que cumplió escrupulosaPURGATIVOS, DEPURATIVOS v ANTISEPTICOS
mente.
T . LEROY, 96, Rue d 'Amsterdam. PARIS ti todas las Farmacias.
Un hecho bieo curioso mostrará toda la
boodad y grandeza de a lma de Diderot.
Cierto día, un iodividuo de bastante mala
facha se presentó en casa de D iderot, llevaodo en las maoos varias hojas de pape l.
-Tomad y leed-dijo al filósofo .
D iderot tomó las bojas y leyó un innoble
libelo cootra su persona. Se le ultrajaba .
.
.
,
.
vilipendiaba y ridiculizaba en su per,ooa
D1derot, t'.1-n umversal como \ olta1re .Y y en sus ideas.
meaos retórico que Rousseau, les aveota¡a
-Esto es.abominable. ¿Lo habéis escripor su or iginalidad y su verbo. Fué e l cr ea· to vos? Y bieo, ¿por qué me mostrais es:t
dor de la critica de ar!e coo sus famosos igooraocia?
&lt;Salons;&gt; el q ue coutn buyó a la transfor·
-He pensado, señor-replicó el misna·
mación del teatro francé_s con _s,us &lt;Ensa· ble-que os sería agradable impedi r la pu·
yos;&gt; el que reoovó y re¡uvenec10 la filoso- blicacióo de ese libelo. Si me dais un poco
fía y la cien cia por medio de la Encielo· de d ioero ..... .
pedia y de sus lib ros tao profuodos acerca - Comprarlo-dijo Diderot, sonriendo. la «Inter pretación de la Naturaleza&gt; y el Os dedicáis a uo oficio vil, y lo haceis bas·
&lt;Sueño de d'Alambert.&gt; Ta_mbiéo le se· tante mal. Yo soy muy pobr e y no vs po•
mos deudores de uoa ob_ra dialogada. tau dría pagar esta ignominia eo lo q ue ella Vd·
bella como l_as más admirables de Shakes· le. Mis eoemigos serán más generosos. Aquí
peare, la litulada &lt;Ner eu de Rameau.&gt; tenéis la dirección del más r ico.
Sus cartas a Mlle. Volaud son tan pi nto·
Y Diderot le &lt;lió el nombre de uo acaurescas como las de Voltai re a la señora de dalado fioaociero b ien conocido El corsa·
Sevi_goé.
, .
rio de la pluma iba a retirarse, cuando de
D1derot, ese hombre de esp1ntu tau re- momeoto añadió:
fi~ado y de tan m aravilloso saber, fué tam-Señor Diderot, vuestro eoemigo, que
bien uno de los más bellos caractere~ y uno cooozco bieo , exigirá que le ponga al libe!o
de los corazooes más nob_l?s de sn l!em~o. uoa dedicP.toria, y coofieso que me veré alAmó a la.verdad con pas100, y pa_ra s_erv1r· go embargado para redactarlo.
la oo vaciló en e".ponerse a la miseria _Y a
--No os apuréis por esc-~espondió el fi.
la cárcel. Defendió con esa ternura ard1eo- lósofo.-Esperad uu momento

~STILLES - SELS-¡ iCOMPRIMis

VICHYªÉTAT

·Plateria "CHRISTOFLE"
La Mejor

a

contrae1ESTREÑIMIENTO

Exijase101VERDADEROS GRANOS SALUD D'f RANCK

Diderot

PUENTE DE CONFIANZA.
Debe habl1i,rse bien del puente
que le conduce á uno con seguridad al otro lado. Asi dice un
antiguo adagio, y en él se encierra
la h onradez y el sen tido com1ín
de los tiempos. La mujer que
ponía una vela encendida en su
ventana durante las noches oscuras para guiar á las gentes quo
Yiajaban, estaba poseída de un
.-erdadero sentimient o filan tr ópico, y más de un viajero la r ecor dará con gratitud. P er o acaso el
más profundo y durader o agradecimien to y obligación se siente
por aquellos que n os h an ayudado
en momentos de dolor y de enfermedad . P orque : ¿QuéalivioeG
mejor recibido que el alivio de un
sufrimiento? P or desgracia son
muy pocos los r emedios que pueden &lt;iar tan grandes y precioso::;
frutos. Y aúl". imtre ellos, miles de
personas dan el primer lugar á, la
PREPARACION de WAMPOLE
E n olla se hallan los mejores
r esultados. de las investigacion es
científicas y experimentos. Contribuye á la absorción de los alimentos y estimula todo el sistema
nervioso. Es t an sabrosa como
la miel y contien e una solución de
un extracto que se obtiene de
Hígados P ur os de Bacalao, combinados con Hipofosfitos, Malta
y Cerezo Silvestre. El gusto
nauseabundo, y el olor del aceite
quédan completamente eliminados. Este es un t r iunfo de la
medicina que nunca se había obtenido anteriormente, p orqtie en
esta forma cien tífica y original,
el sistema se nutre en seguida y
se refresca. Su acción en las Enfer medades Escrofulosas, Debilidad y Afecciones de los P ulmones
es convincente. El Dr. G. Mcudizabal, P rofesor de la Academia
Nacional de Medicina, de México,
dice : '' He usado la Preparación de
Wampole con los mejores r esultados, para entonar constituciones
debilitadas y pobres de n utrición."
No puede fallar. ~n las Boticas.

HIGIENE TOCADO

Y en uo saotiamén escribió la dedica·
-/Qué hacéisl- le preguotó sorprend ido
toria.
Gimro.
t1e1
-Escucho a esta flor. Me habla.
l.a1
oualldadea
anti8'ptloa-.
JU
-1 Y qué os dice ?
dat.er■ivaa y oioauJ.sant•• que
.
.
.
-Me habla del Dios Uoiversal de la Na•
han merecido al
. D1derot, hgno de dmero, pero rico de turaleza,
COGNAC
1de'.'-s. daba a sus amigos consejos e inspi·
La política de D iderot era tao elevad~,
rac-1ooes. Aquel homb~e dulce y geoeroso, como su filosofía era delicada y profuoda,
era ~o peosa?or atrev1~0. Eo filosofía, d e- dos cualidades que oo se excluyen en los
fe nd1~ uo de1smo ampho, mejor dicho, el graodes caracteres.
111 admt1!6n en 101 Hoaptt.a!1o,~
paote_1smo. Fué él quieo ':scribió esta grao
El autor de la Eociclopedia se contaba
frase. &lt;Engrandeced a Dios.&gt;
eotre los más ardieotes partidarios de go·
da Parta, e~pllcan la bo11 dt
Durante uo pas_€o que ha~ía po~ los al· bierno popular y de la libertad más am·
He produclo para todo• 101 u 1o 1
re~;dores de Pans coo su amigo G1mm. se plia.
del tocador : Cu tdadoa de ¡~
Ninguno tan delicioso como éste.
ba¡o para recoger una flor , '.1-!Jte la cual se
Fné de los primeros que pid ió el desar·
80(.!I 4 qua purifica , de 101
abismó eo muda cootemplac100.
me de la nación: &lt;Un país uo es libre es·
Cabello• cuya caiaa detiene
cribi6- sioo cnaodo cada ciudadano tieoe
Loolonea de lu Crtaa, Cui.'
eu su casa dos trajes: el tr:tje de soldado y
Jadoa tntt:ii.oa, et"
el de sus ocupaciooes habituales.&gt; Fué tam'&gt;#a1Jonpar•• ~• la • rmL•t/\t'larCN'\.a•
bién Diderot uoo de los primeros en glori·
..,~ 1.. • • ..- APIM A. I" , ,.. •
ficar el trabajo maoual, protestao:io del
Ap11tea
: Gu9 11,r,e1m T ■• • •" •" " '
prejuicio que hacía coosiderar como eovi, pa r i. Jo ,v •h \1 •,. l • 'U,,.
l~cedoras a cierta~ profesiones. A sus ojos,
siempre es eficaz. .Millares de personas curadas por ella testifican
s?lo erao envilecedoras la pereza y 1~ meo- ~~~---~
t
su~ maravillos~s resultados, y por eso es que se ha hec ho la pre•
fer1da del público. Basta u sarla una vez para tenerla siempre en
1 t1ra.

Coattar Sapontn8

LB 88Uf

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prevención. Produce efectos segurisimos en
QRANOS, TUMORES, Al-MORRANAS, HERIDAS, PUSTUI-AS, l-l-AQAS,
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OE VENTA EN TODAS r..AS OROQUERIAS )' BOTIOAS,

1

A 25 C ENTAVOS LA CAJA,
Para loa lugares donde no se enouentre, se deepaoha traooo de porte, enviando
oon el pecttdo en sellos de oorreo $().80 ove. por nada oaJa y por docena $2.62,al Depositarlo general, SR , RAFAEi- B . DRTEQA, 5 '1&gt; º"'-'-E DE MANRIQUE N 9 ea

"IP"IRTAOO 4541,

•
l#E 1UOO,

o.

f',

1

SEÑORAS-

EL APIOL DE LOS

OresJORETvHOMOLLE
Cura las Dolores Retardos

Supresiones d,

,;s Men struos

F" SEGUI N, 166,i.S1-H;n~,Paris,ywdas fuou . 11

.

.VINO ARDUO
CA~NE • QU, J$ A _

•t- 1 o.,,~

,,,c.: ca ...

¡"~

~;.c.t•er:,no e-o

Hv. &lt;'fAl5lllU\'COIC-

Enierto P,d¡;ld~.. &lt;: '1•:::\ E8-t~

~ f\

ooai:o y d~ I&lt;&gt;" lntest mos.Con•·•Jll'&lt; eoc•a~.
CootUlu &amp;( lQn d&lt;: Parto~. M o vu.0 11•ot~i,.
febr\l&lt;:&gt;s é lnOuen,1.0
c.:i11t• n, r 11&lt;'1iPt1. t► . ,~Jn_~.
T1 q

,._

t- 4 •• , ,A• •

,.

�BJBq ~rr c A UNIVERSITAíllA
ALFOf SO REYES"
FONDO Rl CARDO COVARRUBIAS

EL MUNDO ILUSTRADO

CONSEJOS.

FIESTAS DE BODAS

Cuando en 176o Federico I de Prusia
desposó a la Princesa Sofía Dorotea, baila·
ron de ig ual modo entre doce antorchas
sostenidas por Generales, Ministros y camareros de la corte; más tarde, sólo los
ministros conservaron aquel privilegio bas·
ta que cesó el uso.
Pero _e l_ últim? ~mperador 9uiso resucita r la v1e¡a trad1c1ón cuando celebró su boda en 1881.
También en la del actual Príncipe heredero se ha seguido la costumbre de bailar a la luz de las antorchas.

Hay entre las fiestas con que en todos los
pueblos se celebran las uniones, algunas
universales, por el sentido simbólico que
e ncierran.
Entre e llas figura, como la más antigua,
la costumbre observada hoy aún en muchos
pueblos, de arrojar confites sobre los recién
casados.
El simbolismo PS evidente: e l sacerdote
uoe a los esposos en la iglesia , deseándoles
todo género de bienes en la vida, y los con·
files y grnnos que se les a rroja son una de·
mostración de la fecundidad y riqueza q ue - - - - - - - - - - - - - - - - se apetece para ellos.
· En Ioglatnra existe la costumbre de
bombardearlos con granos de arroz a la
fflaS vuelta de la iglesia. Un estadista calcula
que la cantidad de arroz gastada con este
objeto r epresenta unas 900 tone ladas al año.
_ _
.
Las mujeres del archipiélagogriego a rroA las senoras 6 senontas qu!' s~fran jan sobre las nuevas esposas, semillas de
de alguna enftirme~ad _,;;e le~ 1Il1'1 ~:i. á a lgodón, y en las nupcias israelitas se bomponerse en comumcac16n mmed1ata bardean a las novias con semillas tostadas. Todos saben &lt;1ue laopulenclade las forcon la Sra. Pink.ham de Lyn-1, Mass., Entre los símbolos que la iglesia ha he· mas del pecho es muy apreciada de los
E. U. de A.
cho entrar
Y Que sus
mujeres
enbtenden
. en el santuario
.
• se encuentra el orientales
maravillosamente
el arte
de ad&lt;1ulrlr
esta
Sus cartas serán recibidas abiertas del cambio de anillos.
robustez, aue no siempre la da la Natuleidas y contestadas por mujeres." Un~ Esta moda es relativamente nueva: En rale1a.
e:,
mujer, por lo tanto 1:\ antigüedad oo se cambiaban, se ofrecían Fuera del Oriente, un hermoso pecho es
0 :JI~ puede asl exponer á por el novio como precio de la compra de lirualmente considerado en todas 11artes
11:
V,
N
cual la expresión más perfecta de la beotra con entera fran- su esposa.
lleza femenina; además, es el sliroo aproqueza sus padeci- Ya se sabe que en el derecho primitivo xlmadamente cierto de una salud ll.orem ie n tos priv~dos el futuro debía indemnizar a su suegro con ciente. Para ad&lt;1ulrlreste de,;arrollo &lt;1ue
"' ·
·d d
•
. . hace tan ele,:ante y tan seductora 11. la
mujer. no hay nada más eflcaz ni mejor
E s por esto á que se una canh a por pnvarlo &lt;le los serv1c1os para
debe la gr an confi- que le prestaba su hija.
la salud &lt;1ue 1118 PILULBS ORaN,., .,
~ anza que tienen las
Más tarde, entre los romanos, se introdu- TALBS.
"-' ·•¡-:r '..-1 mujeres de .América jo por primera vez, el hábito de cambiar
Estas píldoras tienen, en
V'&lt;=&gt;
~"ll
en la Sra. Pinkharn. anillos, cc,mo prenda de fidelidad recípro·
efecto, la virtud de desarro·
~v "" .•
&gt;&lt;H
á la cu~l ella siempre ca.
llar Y de reconstituir
los pe1
ha sabido. c_orresponder: Jam~s ha dado La iglesia adoptó, santificándola, esta
á~°'.'·d~e~~~~~ fo:r
:á 1~ publicidad un t~stlmomo 6 se ha costumbre, y hace próximamente un siglo
huesosos de los aombros 7
-valido de una carta sm antes provee rse que se añadió a la ceremonia la entrega de
de dar 11. todo el busto una
del consenti.miento
por
craclosa,iordura
~t
b escrito
· "dde la
I monedas.
Convienen á la joven
Relativamente moderna es también la
, &lt;1ue s11 desarrolla as{cofi rman.,., y ampoco a perm1tJ o a
Compañ!a que la correspondencia se costumbre muy extendida e n F rancia, e
'· · mo á la mujer iueno ha
Jleve fue~a _de su poder, lo que se puede Italia, de ofrecer medallas de matrimonio.
~~h~~o~!~~!mos~!dhe~
¡probar fac1lmente P?r los millares de Eduardo III de Inglaterra, enamorado
pecho. Obran estl·
.cartas que hay archnadas.
de la Condesa de Salisbury, elevo las ligas
mulando la natura. ·d d d o d
·
¡
1 ·
leza, 7 esto sin vioDe esta vasta expe1iencia, al alcance ª l ª d igm ª
e _r en na~iona · Y e s!·
lencla: de ahí su ac-de la Sra. Pinkham, es m ás que posible g~o XV a~enas r ecibía una ¡oven la ?end1clón ben611ca sobre
que cuente con el conocimiento n ecesa- c1ón nupcial. se le arrebataban (as hga~.
la salud y también
rio para darle un consejo sobre su enTodavfa en las cortes de Prusia las hgas a estabilidad del resultado producido el
fermedad. Nada pide en cambio y solo de las 3ecién casadas se dividen en pedazos eual se mantiene después perfectamente.
desea
vuestra buena
voluntad-sus
LasásPILULJCS
tienen, ypar
lo
·
•
.
. con . pequenos,
· · · ¡ d cadaduno- de
. dlosdcuate, lleva las d em
,una nomObRIEN:rALES
radia muy antl,:ua
un!·
seJos han soc orrido á rrales de muJeres. rnicia es e su ?ena, es e 1 793 esI ª cos- Tersa!. (Marca depositada seirún la ley)
Es casi seguro que toda dama, pobre 6 lumbre está esenia _en e l prot&lt;&gt;C?lo. .
Tratamiento de dos meses aproximada~
rica, se alegrará de este gener oso ofre- En . las e remomas del ma_tnmomo del mente, fácil de seguir.
cimiento de auxilio. Dirijirse á ]a Sra. Príncipe heredero de Alemania, se repar- Precio:
6 35 El frasco con noticia expllcatl·
Pinkbam c/o Lydia E . Pinkham Med- tieron pedazos de seda azul, como perle· vaD,i ·1 1rranco
s. ¡¡ D J
· C 'L
l'T d •
;
1 r
d ¡ p ·
c ·
r ,: rse a 1 se or . . Rat16, tarm11c6u ·
~ec.entes a as igas e a
nncesa eci- tlco de primera clase, 5, Passa.ge Verdea u
teme o., ynn, Mass., E. . . e A•
ha.
(Faubourg Montmartre) París.
En la casa reinante de Brandeburg toda
Cfa.
fiesta de boda termina con una danza a En México: J . LabRdle. Sucrs,
la luz de las antorchas.

6RATIS A

LAS DAMAS

Para obtener un

Se asegura la

hermoso Pecho

rigurosa reserva.

~

~

l~1!!~;

-- ,lj~~C)~=~;;;~;-..- _____
Año XX. Tomo 1.

RegiSt rado como artículo de segunda clase er 3 de Noviembre de 1894.
.:.=_::.=_:..:_:::.:.._~ ~ i i = ~ ~ ~ ~ ~ ~ ; ~ ; ~=~l~m~p~re~s~o~e~n~p~a~p~e~l~d~e~la~s~F~á~b~r~ic~a~s~d~e~S~a~n~~~a~f~a~e~I

M:.:..:e·x=-•:..:·c:..:o:.'..,__:::
A~bril 20 de 1913.
- - - - -- - - - - - - - - - ~

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LA CRE~IA J&lt;'LORr~l ~..\ no eontien e ninguna subst an cia grasosa y está con11bin ada · c·on sujeción ú la más completa
y rndical higien e del cutis. Su uso. ~-a uninrsal. está indicado
para prevenir, reta 1·dat· y t-urat· las div ersas imperfecc iones de
la cara y el busto.

CREMA FLOREINE,

luleasin J de nua Pureza absoluta

POLVO FLOREINE.
JABON FLOREINE
De A. GIBABD, Rue d' Al~11\a, 48, París
UNICOS AGENTES para la República Me1ticana

Emilio ú'KANUEL e&amp; Co. Avenida 16 de 8eptiembre, 65.-úKEXICO

CURACION
RADICAL
Y RÁPIDA
(Siu Copaiba - al laytccious)

de los Flujos Recientes ó Persistentes

~

Cada
lleva el •
cápsuia de este Modelo nom b re: IIIOY

PlRIS, 8, Rqi m1m 1 J en 110,· •as r.rmaclu

Limosnero en el atrio de Catedral. - Estudio de Tostado.

- Número
16.

�anhelo. y como nuestro anhelo, son ellas frágiles y queembelleciéndolas, y no necesita más decoro que el de su
bra.dizas.
alteza moral, para fascinar los ojos y el corazón de
Tiemblan como la. gota de agua, suspensa en la hoja,
\Verther.
Por
eso
ningún
pensamiento
sensual
calienta
cuando cesa la lluvia. La gota, al fin, cae pesadaEL MUNDO ILUSTRADO
la frente del amante, ningún voluptuoso deseo mancha
mente.
la franca pureza del idilio, y las notas epistolares en
SEMANARIO DE ACTUALIDADES, ARTE Y LITERATURA .
El anhelo se ha que}:,rado y las fantasías que lo inte·
que \Verther nos refiere su mal, son las estrofas inge·
grabao han caído pesadamente como la gota, haciendo
cuas de un poema de niños enamorados, cuyas almas
de súbito la claridad en el mundo re.al de los objetos te·
DIRECTOR PROPIETARIO
ignoran la inquietud de la tentación.
·
·
Ciertamente, no necesitan conocerla para ser felices. rrerios.
Ese tremante anhelo es el lirismo, y el que sabe fijarL I C . ERNESTO CHAVERO .
A Carlota le basta· oir a - Klopstock, recitado por su ami·
lo en p":llabras ritmadas, el que puede detener la gota
go, para sonreír divinamente al través de sus lágrimas. en el momento mismo de desprenderse de la boja, ese es
En cuanto a éste, tiene con su embriaguez interior, im·
el poeta.
OFICINAS:
pregnada de un platonismo cordial, para sentirse fut!ra
Sería una investigación interesante la de por qué en
del mundo y del vasto universo. Todas las cosas que hanuestra literatura abunda tao poco la poesia verda3~ Calle de la Rinconada de San Diego No. 41.
bía visto Carlota, conservaban para él un sortilegio sinde ramente Hrica.
Teléfooos: -Mexicaoa, 20•85 Neri
gular; aún las más opacas, resplandecían. Eran- diceEn estos últimos años han surgido algunos poetas que
Ericssoo, 14-51
como la piedra de Bolonia, que puesta al sol absorbe
bao dado a nuestro tesoro literario trozos de iodiscuti•
Apartado Postal 149. - México, D. F .
sus rayos y luego a la noche, centellea en las tinieblas.
ble lirismo.
Por lo demás, su amor se alimentaba perpetuamente con
Menos, sin embargo, de lo que generalmente se pienhallazgos imprevistos de sensibilidad que recogía avara- sa, y no todos los que ordinariamente se estima.
PRECIOS DE SUBSCRIPCION MENSUAL:
mente sobre el corazón de su amada. y que daban páEn las obras de Rubén Dario, de los Machado (sobre
bulo a la llama creciente de su locura . Una noche, en todo de Manuel), mézclanse, con momentos de verdadeEn la Ciudad.... . ......... . ........... $ 1.00
que
la
luz
de
un
manso
plenilunio
hizo
a
Carlota
acor(pagadero por adelantado.)
ro sentirr.iento, otros puramente descriptivos, plásticos,
darse de su madre difunta, habló de ella con el deseo en los cuales, por decirlo así, pretende suprimirse el vaEn los Estados ............................ $ 1.25
de
parecérsele
y
con
la
esperanza
de
volver
a
verla
al(pagadero por trimestre adelantado.)
te y dejar que la poesía mane de las cosas mismas. Este
gún dia.-¡Si la hubieses conocido!-le dijo a Werther es el fermento positivista de los parnasianos. Ellos quit:En el Extranjero. . . . . . .
·
$ 2.00
apretándole
la
mano.
Eta
digna
de
que
la
conocieses.
(pagadero por semestre adelantado.)
reo reproducir la emoción particular.
Jamás se ha pronunciado-exclama \Verther-unapalaMas la emoción particular no es otra cosa que el tonu
bra m.is grande y magnifica en mi elogio. Estas eran las sentimental que colorea nuestras representaciones, la rtaltas
regiones
del
sentimiento
en
que
planeaban
las
dos
NUMEROS SUELTOS:
lacióo que éstas mantienen coo la íntima subjetividad.
almas afines y acordadas por su naturaleza idéntica,
Por eso, aquellos escritores limitan su tarea a darooo
$
0.30
para
confundirse
en
un
solo
sonido.
Y
había
otras
que
En la Capital. ..
con la más exquisita y brillante exactitud, la visión real
"0.35
tampoco
les
estaban
vedadas.
Werther
entretiene
su
anEn los Estados ....
del objeto.
,, 0.50
siedad y descansa en los intervalos de su fiebre, aspiranEn el Extranjero ..
Pero de ese modo agotan el lirismo en su fuente; uit.. ·,; . "o.so
do el alma de las cosas: la vida universal parece fluir
Atrasa.dos ........ .
ganse orgullosos a entregar su persona a la &lt;plebe carcomo de una fuente de su propio corazón y todavía él
nicera&gt;, esa persona en donde está, sin embargo, enct·
Para la publicación de avisos en este periódico, diriquiere beberla en la copa de la eternidad; &lt;tiene la ale·
rrada la llama viva de la poesía.
girse a B. &amp; G. Goetschel, Avenida 16 de Septiembre, gría del hombre que sirve a su mesa la col que él mismo
Porque el poeta es quien crea la poesía.
16. Sus agentes en Europa, la Societé Mutuelle de Puha cultivado, y que le recuerda la clara mañana en que
Las cosas no son poéticas por sí mismas; poetizalas el
la plautó, las tardes traoquilas en que la regaba, el plablicité, 14 rue de Rougement, (9 e).
lirismo que anima al visionario rimador. Cuando éste,
cer que sentía viéndola crecer&gt; Nunca más amplio coen un alarde de técnica, presenta ante mis ojos. con la
NO SE DEVUELVEN ORIGINALES.
razóo se acercó a mujer más digna de ser amada, y nunacuidad de lo real, el retrato del Caballero de la mano
ca un dec:tioo más cruel sopló vientos contrarios para
al pecho, o labra en palabras de mármol el bajorelievi;,
separar dos flores generadas por no mismo tallo. Se qui·
de Hércules domeñando al toro, o pinta en fina miniasiera violentar la fatalidad y desterrar de los seoderos tura el gallardo ademán del aventurero soldado de loo
idílicos la sombra de la ooche, que se avecioa ; se que- tercios, admiro su maestría y su paciencia; mas no sienrría alejar la nube que se conden$a sordamente sobre
to en su verbo el hálito de un sentimie1..1to verdadero.
plácidos horizontes, y ea cuyo seno se forja la muerte : No es la emoción parti cular la que coosti!uye el contt:se desearía que el soplo trágico no sacudiera rudamente
nido del lirismo.
estos castos amores que se deslizan entre las rapsodias
La emoción particular-como el objeto particular a
Masseoet sigue de moda en el «Colón.&gt; .\yer nos de- de Homero y los cantos de Ossian, entre el risueño re- que está adscrit0--es discontinua, discreta, momentáleitaba con la música deliciosamente apasionada quepo- cuerdo de Nausicaa, la hospitalaria y los infortunios de
nea.
ne mieler. inebriantes de juventud en los labios florales
Fingal; se querría, finalmente, que la misma piadosa
Lirismo, en cambio, pide continuidad y persistencia.
de Manón, con las melodías vibrantes que hacen coro fortuna q_u e unió las manos de Hernán y Dorotea bajo Ni relatos ni descripciones, sino desbordamientos de la
oportuno a las palabras amorosas y a los suspiros del
la bendición de sus padres, en el dintel del hogar ale- intimidad, confesiones del alma inquieta y atormentada,
inquietante idilio, con el ardiente dúo pleno de arrullos
mán, renovase su gesto amable en favor del desgraciado son la materia de la poesía lírica. Esta es emineotemen·
de paloma, armoniosamente entrl!:COrtado por las risas,
\Verther, cuyo corazón ardió basta consumirse en su te subjetiva, individual.
las lágrimas y los besos de los primaverales amantes.
propia llama, basta destruirse a sí mismo en el esfuerzo
Brota de lo más hondo del ser y ha de buscarse en las
Hoy nos emocicna con las elegías sonoras que subra
fatigante de rechazar el peso del destino.
soledades del alma, cuando, ocupada consigo misma, se
yan los sufrimientos del joven \Verther ; nos encanta con
Hay que convenir en que tal desenlace, lisonjeando a
desarrolla en interiores diálogos, ricos en sorpresas, eu
la plácida canción de Carlota, que parece conservar en
las almas sensibles, habría hecho del ·w erther una obra vaguedades y en contradicciones, que se resuelven, sin
rns notas, algo de la honrada ternura, del candor leal,
maestra solamente, como tantas otras que legó el autor embargo, todas en la unidad continua del desbordctmieode la inocencia tranquila y la sencilla bondad de la ad- del Fausto a la admiración de una inacabable posteri·
to pasional.
mirable figura goethiana. Id a oir la música pintoresca
dad Pero fué algo más que eso. Sintetizó en un moHay ea las poe!iias de don Miguel de Unamuoo ( poede Massenet. Magistralmente Sd.cado de la novela epismento dado la expresión de un sentimiento universal, y ta éste de verdadero lirismo) una que lleva el título de
tolar del Wertber, el libreto proporcionó al maestro todavía responde a los cansancios de ciertas oaturale· «Denso, denso,&gt; y que expresa con sentida aceleración
francés, por el sentimiento escénico y la habilidad con
zas enfermizas que no tienen fuerza para reaccionar. este anhelo lírico:
que están arregladas las situaciones, la ocasión de desHay ~ituaciooes de alma que son más terribles que la
arrollar de un modo terso y sostenido, el acompasado
miseria física, que las angustias mismas del hambre, que
Y cuando sueltes la espita
vuelo de su inspiración. Le ofreció en los dos primeros las feas enfermedades que atormeotao la carne; y como
que cierra tu sentimiento,
actos, desde la escena en que Carlota da de cerner a los esos estados psíquicos no claudican, el espectro lamenque en tus cantos éste mane
niños, la oportunidad de iniciar esos bellos motivos que
table de Werther sigue ofreciendo a los desesperados
denso, denso.
con tan suave emoción traducen la poesía apacible , flodel amor, el arma homicida ; dando razón a Mad. Stael
tante en la luz hogaril del tranquilo cuadro familiar, y cuando afirmaba que la lectura de ese libro causaba
que luego se magnifican en una exultante alegria en la más suicidios que la más bella mujer del mundo. Suele
M_as, ¿dó!3de encontraremos el prio_cipio que unifique
invocación de \.Yerther a la naturaleza, aotes que ésta suceder, a la hora actual , que nuestros \.Yerthers con·
la vida pas1ooal y confiera la continuidad a la emoción?
se empañe con sombras de desesperación y de muerte.
temporáneos no quieren irse solos a la tumba, y a veces Ese yo poético, medula del lirismo, esa continuidad senEl nuevo dúo de \.Yerther y Carlota, en el cual parece
matan a la que adoran. Pero eso tal vez. tiene su expli- timental, espiga del alma, que en el alma crece y del
latir la voz de un presentimiento fuoesto, tiene una in· cación en una estética instintiva; quizás esos imitadores alma se nutre, no es uo individuo verdadero si no se reteosidad de expresión sorprend~ote. Pero yo no pretenquieren superar al modelo perfeccionándolo y embelle- fiere siempre a una segunda persona a un tú sentimenC.o sugestionar a mis lectores con un elogio que la músiciéndolo con ese nuevo rasgo. ¡Somos los mexicanos tan tal que entienda su habla y penetre su sentido. El hal::.la
ca de Massenet no reclama. Sólo quiero acordarme un
del alma lírica es habla de amor.
poco de ese pobre Werther, que sin embargo de haber artistas!
Sin amor andan las emociones sueltas, espárcense los
RAFAEL LOPE Z.
muerto célibe, ha dejado en e l mundo uoa descendencia
sentimientos en atómica multiplicidad y piérdense en el
numerosa y que aún no se acaba .
fluir de la vida indefinida. Sólo el amor puede anudarPocas veces el obscuro camino que lleva a un corazón
los y robustecerlos. Solo él puede levantar el ánimo basenamorado hacia el suicidio, estará bordeado por más
ta la belleza y la poesía.
gratos paisajes: pocas veces se iluminará con más dulce
El Eros que Platón en el banquete elevó a la digniluz, el sombrío sendero de la tragedia ; pocas veces redad suprema de principio plástico fundamental, es la
celará la muerte su mueca glacial tras las cosas más
condición primera de todo lirismo y hasta de todo arte.
amables, más inocentes y más puras de la vida. En Car·
Quién cantó sin ar;nor y sin dolor, creyó, en verdad, ha·
lota, la amada de Werther, se persouificao las virtudes
Un amigo mio, poeta, me explicaba una vez la esen- ber dicho alguna cosa; mas sólo articuló sonidos vanos
de la esposa, antes de serlo. Pertenece al número de las
cia misma de su arte, diciendo : &lt;Yo uso las cosas como que se pierde n en el viento.
vírgenes prudentes de que habla la Biblia; tiene su lámtrampolín, para saltar por encima de ellas&gt;
Pero este amor no es un amor satisfecho y for zoso,
para constantemente encendida, y para que nada falte
Efectivamente, hay momentos en que nuestro ánimo
al complemento de su belleza moral. se muestra a los se encuentra como deprimido y al mismo tiempo, sin em- sino amor doloroso y anhelante.
Satisfacción de amor es una emoción particular, ioap·
ojos adoradores de \Verther, en medio de un gracioso
bargo, exaltado.
ta, por tanto, para ser la fuente, el principio de una
grupo infantil. que da a su pura juventud el aspecto de
Un velo de bruma parece correrse sobre los objetos.
sentimental.
una inefable maternidad . No pu ede negar que es herPierden éstos algo de su actualidad , y ante nuestros ojos, continuidad
La unidad emocional no la confiere el amor más que
mana de Lilí, de Clara, de Federica, de Dorotea. De la
desmesuradamente abiertos, huyen las figuras precii;as, como movimiento, principio de movimiento, deseo y anprimera es el canario que picotea en sus labios la migaja
redondeando sus ángulos y esfumaodo sus rígidos limiconstante.
de pan ; Clara le dió la sencillez y la bondad; se cubre
tes. Pero a esta disminución de la realidad exterior co- helo
La lírica transforma e l amor en amor del amor, en
el pecho adolescente con el corpiño blanco de la gentil
rresponde una exaltación interna.
perenne inquietud, en tendencia infinita, hacia. algo más
Federica, y de Dorotea tiene sus simples y sanas virtuEn la borrosa neblina que cubre a.hora el universo ,
y supremo.
des, esa fuerte salud espiritual. que se delata en activi•
distingue nuestra mirada perdida contornos nuevos, for- alto
Así se nos presenta siemp re e l verdadero temperadad laboriosa, en el cumplimier.to de todos los deberes
mas irreales, increadas, fictivas.
y en la aceptación de cualquier sacrificio. Es µn angel
Tras ellas va nuestro deseo; ellas viven en nuestro mento lírico.
familiar, c uyas a las pasan por !a::; faepas Qomésticas,

Uo:1-s veces es apasionadísimo, violento, como en Cardl!cc1. Otras veces es añoraote y soñador como e v .
la1ne.
•
n er
. E:n este último, adopta el deseo mil formas diversas
distintas y heterogéneas, desde la sensualidad más a ud '
hasta la más sublime religiosidad que registra Ja poges·,aª
francesa.
Don Mi_g?el d~ Unamuno, nuestro poeta más verdaderamente hnco, tiene_ no lirismo ascético, severo y prof?ndo . En sus «Poestas&gt; y en su «Rosario de sonetos líneos&gt;, ha cantado el quejumbroso vagar del espíritu en
busca de su amado.
t Ydno :~ encuentra nunca p:)rque lo lleva siempre deo·
ro e s , mas lo va_ ~ncoo!rando al par que lo va bus·
cando_, pues su esp1ntu mismo es amor y es querer siempr e, sin aprehender nunca. Por este amor eolázase
Unamuno co°: nuestros místicos, que algunos de ésto~
han ~rprend1do _el secreto de la lírica y hubiéranlo sor·
pre1;1d1do tod.?s s1 pudieran librarse de precauciones dog·
máticas que 10teJectualizan a veces en demasía su puro
anhelo.
Un joven, que acaba de dar al público la más halag~eña prom~ de . futuras perfecciones, José Moreno
Villa,_ en ~u hbro titulado «Garba&gt; siente profuodamente la 1oqu1etud creadora.
Por t~d~ el t?mo corre, como uo motivo preferido, la
teodenc_ia 1nfin1ta e indefinida, la penetrante y dolorosa
progresión, el amoroso vivir del deseo:
_

DIRECTORIO

Vag~ anbe~ar en mis entrañas prendo
Y a la myecc1ón de caridad revivo.

•

Auu en aquellos trozos en que, frío y Parnasiano,

quie~e d~scubrir la brillante realidad, desvíase la. vena
poética siempre hacia sus imágenes y sentimientos ínti·
mos: Su Aoda_lucía es tan suya como su poesía toda .
IQuién sabe s1 no será, por eso mismo la m4s verdadera Andalucfa!
'
;:&gt;eseo, siempre deseo, anhelo y amor. El aliento que
an1ma_los psalmos y el cantar de los cantares, el ardor
de pastón que consume a nuestros místicos y a nuestro
l!namuno, el arrebato y la aspiración que templa exquisitamente el alma del soñador aventurero Verlaine son
los eternos motores y motivos de la poesía lírica'. El
poeta, ~ste poet~, pasa por la vicia viviendo eo constan·
t~ tensión~ cnaJáodola en perenne ritmo. ¿Hay acaso
vida más digna y más sublime?
MANUEL G. MERENTE.

Ojalá e1;1 tu alma se despierte
ese amor inmortal fuente de vida,
amor que torne en próspera mi suerte
y me devuelva la quietud perdida ...
am~r. que_ de~afiaodo hasta la muerte,
redima m1 existencia aborrecida.

Caminas como diosa despatriada
del Olimpo, trayendo a los mortales
un torrente de trinos celestiales
con que endulzas la vida ac iba~a-!a.
Provocas con tu voz apasionada
tormentas de afecciones inmortales
y s~ yergue en el mar de mundanales
pasiones de figura inmaculada.

Como oa_ve batida por el viento,
lucbanrlo sin cesar con. el destino
sigo incierto y sin rumbo mi cami no
buscando sin hallar, quietud y aliento.
1

La vida sin amor: es cruel tormento;
traosforn,.a el amor al sér divino
en humano ex)'.)iador que al mundo vino
tao solo por salvar al irredento,
'

Así como en la sierra la medrosa
trepadora encuentra en la maleza
un arbusto que apoye a su reate; a,
presta seguro y la levanta airosa:
un hombre encontrarás en la azarosa
contienda, que acrisole tu belleza.
HECTOR NUMA JEULLU.

WERTHER.

I

SOBRE LA POESIA LIRICA

Grupo de niños, alumnos del Coh-gio de los Sagrados Corazones , que 111c1eroo
· ·
su pnme
· ra comun ión
d .
de los Sagrados Corazones recibiendo su p . e I Comrng~ pasado en el ~ernolo dt; tqreto.-Los niños del Colegio
nmera omuo1ón.
f

�ro

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u

1~1_ __,;......iH\;,.____..:.·1.1'"_ _ ___,nL_ _ _--'1,i.._

Cabellos rubios

o

En prosa pretérita , a 13: que quise dar. la coosagracióo gloriosa y serena de
1?S mármoles. cent~ el prod1g10 de tus pupilas submar inas; que soo como crisobenlos que d esfalleciesen apenas en la tonalidad láctea de un ópalo.
Y ahora, ante la perfumada opulencia de tus cabellos r ubios, que haceo re&lt;'?rdar ti verso de Byron y la canción de Afrodita,-pienso eo lianas de oro pal·
pttantes en las aguas dormidas de los diminutos lagos verdes.
Por tus espaldas descienden, en uoa ficción de casco de Minerva coo el es·
plendor de un tri~al maduro por un campo de rosa.
·
Ellos cooverlldos en cuerdas, {ueron himno en la lira de Apolo y gemido eo
el arpa de David.
Tienen el mate mor ibundo de una moneda antigua: y parece que sus hilos se
trenz~ro~ en 1~ albura de un maoto de virgeo o en el foodo sangriento de una
clámide imperial.
. . Coronado por ellos, tu rostro es como una azucena milagrosa en la que cada
p1shlo fuese un rayo de sol.
Húmedos del baño, realizan el encanto de uo oro que se d isolviese en dia·
mantes.
Tieoeo entooces la frescura de una aurora que oo se ha ruborizado todavía.
Y semejan hilos de miel de colmena que las abejas hubiesen extendido sobre
una corola ... . . .
Yo quisiera apretar la l!'agnífica mata rubia sobre mi corazón, mc.ri~me de
besarla y desfallecer de aspirarla.
Ella me abrigarla con. el_ a'.oma de todas las cosas santas, de tedas las a ogéli·
cas, de todas las l,,zaoas v1rg101dades
Refrescar~a mi frente hundiéndola eo ese á ureo r (o luminoso que desata las
ondas de sus rizos por un suave cauce de mármol y de rosa .... . .

~..:.:;,·;:~:::::::~::::::::::
..
31:·~1:.:.:.:.:.:.:.:·:.-: .:.:.:.:.:.~,::.:.:.:.:.:.::;:::::::::1c:::::::::~n~;:::::::~1:r:::::::1J}
1

Juana se irguió daodo uo a larido que oada teoía de
entregárselo, pensando que era uoa a r ma preciosa en
-Es hora ya-dijo Luciaoo levaotándose coo pena.
humano; pero eo el mismo momento sus rodillas se do·
un camino largo y obscuro; pero Luciano ya había de·
Cooservaba eo sus macos las de su oovia y se ioclinó
blaron, y la hermosa niña rodó junto a l cadáver, uniénsaparecido en un recodo.
dose los dos rostros en uo beso sangrieoto que la muerte
para besar dulcemeote sus cabellos.
-1Si supieras qué pocas ganas teogo de dejarte!
hizo eterno.
- agr egó. -Me sieoto muy d ichoso a tu lado, JiJaoa mía :
JU.u; DE LUZ.
quisiera que estas horas sin testigos fuerao eternas para
poder sacia rme en tu contemplación. Pero no; no lo
conseguir ía : cuanto más te miro más bella me pareces y
Muy temprano, los c r iados circularon una 0011c1a sicada nuPvo be~ me despierta nuevas ansias de besartP..
niestra; unos vecinos habían hallado en e l camino, junJuana se levaotó y le ofreció temblorosa sus labios; to a un espeso matorral, el cadáver de uo hombre des·
luego, reclinando la cabeza rubia en el pecho robusto conocido, con el rostro hor riblemente desfigurado.
del joven ·
Debla haber sido asesinado la última noche, pues la
rLuc iano!-suspiró.--l Me querrás siempre como
sangre estaba fresca aúo.
ahora, verdad ? !Ah! S i un día me olvidaras . .. .. .
Nadie sospechaba quién pudiera ser aquel desdichaUo sollo zo la interrumpió, y apretáodose centra el jo·
do, al que hasta las ropas habíac. quitado, quién sabe si
,en pareció implorar piedad para aquel amor suyo tan
C uando el Rey de la G rao Bretaña, Eduardo Vll. era
por robar lo o para impedir una identificación inmediaPríncipe de Gales, hizo, muy joven aún, el viaje más he·
grande y tan confiada.
ta. Sólo se vela que era un hombre joveo y vigoroso.
- INiña!-dijo él coomovido. -Te adoro tanto que un
llo de que se tieoe noticias.
día sin verte es para mí la mayor desdicha: no te alejas
Visitó todos los dom inios del floreciente imp~rio colo
Juana, que había madrugado después de una coche
un instante de mi pensamiento y tu imagen arrulla siem·
nial británico y fué recibido en tedas partes con un io
intranquila , se estremeció de horror al escuchar los es·
pre mis ilusiones y mis ensueños. Arrostrarla por ti los casos detalles del crimen, adornados por la fantasía de tusiasmo y uoa magnificencia t-xtraordinarios.
más grandes peligros, jugar!a mi vida si_n vacilar si ello
Los rajahs salían a recibirle montados en elefantes
los criados.
fuera necesario para conservar tu cariño. Tú bien lo sa·
Instantáneamente penfó que el muerto podía ser Lu- blancos, sobre trenes de marfil, resplandecientes de pie·
bes, Juana, pero quieres hacérmelo repetir.
ciano; pero luego r eflexiono que su oovio era fuerte y dras preciosas, y le hacían presentes aladioescos.
-Sí, amigo mío~ dímelo otra vez, mil veces; q u iero
Las ciudades se engalanaban de sedas; desfilabao an
valeroso, y que, por otra parte, no tenía eoemigos eo la
oirlo sin cesar de tus labios ¡Ya ves! ¡Tengo taota fe en
te e l Príncipe cortejos históricos en fila s interminables
tí, salgo tao confiada a tu encuentro! Si me engañaras, comarca
de paqi.idermos, y efectuábaose ante él maravillosas
- Es una locura-se dijo Juana. Siempre se me ocu·
Luciano, moriría de dolo r . . ... .
da o zas sagradas.
rre imaginar lo peor. Luciano estará a estas horas durEstaban ambos en la edad dichosa de las heroicida·
Eduardo Vil escribió el relato de este viaje, edicióu
miendo tranquilamente. ¡S:o embargo, si fuera é l! ...
des y los sacrific ios románticos: ella, en la plenitud de
por cierto muy difícil d e encontrarse hoy, y por ende
sus dieciocho años, soñadora y apasionada, sin la va ni·
La pobre oiña se cubrió el rostro con las manos, pre· valiosísima para los biblió maoos, y que entre otras cosas
dad de una espléndida hermosura; él, vigoroso y gallar· sa de una hor rible angustia.
peregrinas refiere lo siguiente:
do, segu ro de sí mismo, enamorado tanto del adorable
Eo Bombay, en el palacio de la r esidencia, llevaron
Recordó que Luciano había olvidado el bastó n, su úo i•
candor como de la belleza de Juana
al rey un fakir que era el más r enombrado de la India
ca defensa en la soledad de la noche, y entonces se in·
Se veían diariamente en el jardío, vasto y sombrío, a
por lo que de él se refería
culpó la muerte del joven, como si ya no hubiera duda
la hora en que de la playa cercana comenzaba a soplar
Ni de Simón el mago se contaron jamás tactos milade que el cadáver encootrado era el de Luciaoo.
una brisa refrescante que amortiguaba lo; ardores del
En unos seguodos Juana sufrió los más atroces tor- gros como de este indio extraordinario.
Coog regáronse el príncipe y un inmenso cortejo en el
estío.
mentos: se imaginó a su a mante asesioado,iomó,·il eo un
La casa de Luciano estaba a media legua, en la falda
charco de sangre, extinguida para siempre aquella vida salón de hooor del palacio, y el fakir se presentó desnude una verde colina boscosa, en la que serpenteab;,. el
do, sio más que una baoda de lienzo enredada en la
tao adorada.
camino flanqueado de paraísos y cinacinas.
cintura y llevando en la diestra un saco, uoa piedra y
Corrió a su cuarto y se arrojó lloraodo sobre su leTodas las tardes el joven tomaba alegremente su bas·
un bramante, y en la siniestra a un rapazuel:&gt; como de
tón y pensando en su amada e mprendía la mar cha, can· cho.
ocho años.
turreando mientras castigaba las hierbas que se alzaban
Sí, debía ser Luciaoo el muerto; ella lo veía bien, lo
Saludó a su Alteza con una ágil y elegante revereo·
reconocía entre las hierbas del camino, apesar de estar cia, paseó luego una mirada de obsidiana sobretodos los
a su paso.
Merecía plena confianza a la familia de Juana, vincu· desfigurado ; el que e ra rlescooocido para todos no podía
coocurrentes, entre a ltivo y curioso, y en seguida ató la
Jada a la suya por uoa antigua amistad.
piedra a uno de los extremos del bramaote y la lanzó
serlo para ella.
De niños, los dos habían jugado juntos muchas veces ,
hacia la cúpula del gran salóo.
Y se arrancaba los cabellos huodida la cabeza en las
y cuando hombre ya y terminados sus estudios Luciaoo almohadas empapadas de lágrimas.
La piedra quedó fija, a cierta altura, en el vacío, peo·
volvió a su casa par a pasar el verano con sus p•dres
&lt;liendo de ella el bramante.
Despué,.
tomó
una
resolución:
iría
al
sitio
del
c
r
imen
;
antes de establecerse e n la ciudad, encontró a Juana con·
Hecho este primer milagro, el fakir a lzó al ni ño en
vertida en una bellísima muchacha y oo tardó en eoa· iría, si era necesario, hasta la casa de Luciano; oo po·
vilo e hizo que éste se asiese de la cuerda.
día
continuar
eo
a1uella
duda
desesptrante,
y
se
levao·
morarse con toda la fogosidad de sus veinticinco años.
El niño empezó a subir, hasta que desapareció en la
.\hora se amaban tiernamente y debían pronto unirse tó decidida.
lejanía de la cúpula, tornando a aparecer tras de algu·
La madre de Jua na dormía aún, y la joveo, eo un mo- nos segundos y desceodieodo por la misma cuerda con
para siempre.
mento de reflexión, no se atrevió a incomodarla.
símica ligereza, hasta llegdr al suelo como si tal co·
Pero sin vacilar llamó a una muchacha del servicie, y sa .. . .. .
Tomó e l fakir al niño e introdújole en el saco. Cerró
se hizo acompañar .
El sol ya estaba alto, y eo el camino muchos campesi· éste, lo ligó coo la cuerda y retirando de la banda que
- Debo irme, Juana-dijo Luciano.- Es tarde ya y en
nos comentaban el triste suceso; unos había n visto el ca - le ceñía los flancos un puñal, empezó a apuñalear eo
todos los sentidos ..... .
casa estarán inquietos por mi ausencia. Hasta mañana, dáver misterioso y formulaban los más diversos parece·
El niño se revolvía, a ullaba desesperado, y por los poamor mío.
res; otros iban a verlo, atraídos por la misma brutalidad
ros del costal brotaba abundante la saogre.
Se separaron del banco rústico en que habían estado del c uadro que todos describían con lujo de horrores.
Los numerosos espectadores lanzaron un grito de ho·
sentados la rgo rato y cogidos de la cmtu ra buscaron la
Juana marchaba con rapidez, dejando a trás a su a com· rror y el fakir sonriendo, abrió el saco y extrajo al oisalida de una obscura aveuida.
pañante ; oo tardó en d ivisar un grupo de gente eo una
El sol ya se había ocultado tras las lomas vecinas y vuelta de l camino. Se aproximó con la muerte eo el al· iio .. . . bueno y sano y tranquilo.
E l Príncipe de Gales, queriendo conservar recuerdo
las sombras se extendíao rápidamente sobre los campos ma, pero con gran valor; uoa mano piadosa había teodi·
gráfico de todo lo que veía, hacíase acompañar siempre
d il&lt;Ltados, misteriosos y solemnes.
do un amplio pañue lo sobre la cabeza del muerto, de- por uo excelente fotógrafo, el cual, esta vez, como de
Mil ruidos susurraban en e l jardín, en la orgía de los feodiéodolo de los insectos y de los ardientes rayos del
ordinario, había tomado algunas negativas de los prioci·
insectos que se embriagabao devoraodo las flores, eo el
sol.
pales actos ejecutados por el fakir.
desordeo de las hojas secas que el aire leve hacia rodar
Los vecinos, que conocían a Juana, le abrieron paso
Al dla siguiente, al revelar las placas, a parecía en tosobre la arena.
Luciaoo y J uaoa se detuvieron e o el liode del jardío. respetuosamente. Se esperaba a la policía y a l médico das, absolutamente en todas, el fakir en medio del saEntonces fué ella la que cogió las manos de su amado: del pueblo cercano; mientras tanto el cuerpo de la vícti· lón. . . . . sio niño, sin saco, sin puñal, sin bramante y sin
piedra. Inmóvil, rígido, clavando siempre en los espec- Luciano- le dijo- me quedo de•olada y ansiosa· oo ma no había sido tocado
Juana tuvo un desvanecimiento, pero logró re ponerse tadores las flechas de obsidiana de sus ojos ..... .
sé por qué .... pero siento que hoy te amo más que ~u oLa sugestión había hecho Jo demás ....
ca. iTeogo miedo por ti, querido mío : mira qué triste y haciendo un supremo esfuerzo; e n seguida, coo un valor
que asombró a todos, q uitó el pobre sudario que cubría
profuoda es esta hora y qné solo está el campo!
AMADO r-ERVO.
a l muerto. Retrocedió e spantada, al ver una cabeza
-!Qué miedosa eres!- repuso él con despreocupación
- El camino está hoy igual que siempre y únicame ote la cruelmeute he rida , en la que era imposible reconocer a
uadie. Indudablemente los criminales la habían desfigunoche ha avanzado demasiado. Juanita, hasta maiiao...
La estrechó entre sus brazos por última vez y al de·
rado de intento.
sasirse ella se arrancó de l seno uoa soberbia rosa e ncenJuana contempló el cadáver atentamente : uoa inmenPENSAMIENTOS
dida y se la ofreció
sa angustia la aoonadab•. Ella habría reconocido inme-Guárdala-le dijo - Mañana quiere- ve r si sabes con•
diatameote las ropas de Lucia no, pero el c uerpo había
Nada altera tanto el organismo social como las mediservar mis flores.
sido despojado ... . Retrocedía ya, ,·enc ida por el terrible das restrictÍ\ as que un Poder oponga a la esfera de acLuciano besó la flor y se :dejcí, aspi raodo de cuaod o
espectáculo, cuando llamó su atención una ma no del ción de los demás.
e n cuando su delicioso perfume.
muerto, c uya blancura resaltaba sobre la hierba verde
o o ')
Jua na se volviií apresuradamente y al pasar junto ai
como una mancha siniestra. Se inclinó rápidamente y
Un pueblo instruido es un pueblo salvado que deja de
banco donde habían estado sentados ootó que Luciano
cogió la mano llvida y pesada : una rrsa e,icaroada se ser uo sofisma en e l concurso intelectual de las nacio•
había olvidado el bastó n.
deshojaba entre los dedos crispados del mue rto.
nes.
Ioquietada por un extraño presentimie nto corrió para

EDUARDO VII YEL f AKIR

•

1La Nueva Letanía
To_?as m_is olas se elevan a tí, como otros tantos brazos s•1plicantes, maris stella
q11e banas m1 seoo con tus dulces claridades·
Scella matutina que palpitas en el azul ;maoecer de mis ensueños· diamante
celeste q~e eres como una gota de rocío sobre e l botóo primaveral de ~i espíritu;
.
Turns_ e~urnea q~e ha~es resaltar la ideal arquitectura de tus blancos eoca1es en los hm1te~ de m1 honzoote·
. Blanca torre de eocaoto hecha de lirios y de cosas castas a la que van todas
mis caravanas y sobre la que mi ilusióo hace revolotear sus pájaros;
Casa de oro _que fulgu'.as como uoa ascua de gloria ;
Puerta del cielo que giras para dejar pasar un haz de las inmortales clarida·
des y una r~faga de las eternas armonías; puerta que te entreabr es para dar paso
a un peregrioo que en sus noches de iovierno busca el coosuelo de una llama de
amor.

.,

Boda aristocrática eo Veracruz. -La desposada entrando al templo del brazo del
señor su hermano.

Ceremonia nupcial en el enlace de la señorita Rosario Goozález de Castilla y el
señor don José Lastra.- Veracruz.

�,,

Empleártinle, tomo " traio·boy,'' en llna línea de fe.
rrocarriles, para que vendiese a los viajeros ilustraciones, cigarros y frutas.
Él les vendía otra cosa más, las últimas noticias, en
un periódico, "The Weekly Herald," que redactaba,
componía y tiraba eo un furgón, con el tren en marcha.
Lo, viajeros se admiraban de aquel esfuerzo, no comprendiendo como un niño de doce años, sin instrucción
casi-estuvo ocho semanas en el colegio-podía ser periodista, tipógrafo, maquinista y vendeder a un tiempo.
Él, serio y grave, aprovechaba los descansos para leer
los "Principios" de Newton, su iniciación científica, y
ejercitar sus habilidades manuales, aprendiendo oficios
con que asegurarse el pan.
En el nuevo invento está seguro de arrancar al enigma su secreto.
Sólo quiere la vida para conseguirlo. Pide al hado algunos meses más, a fin de lograr la victoria que anhela.
Luego morirfa tranquilo y dichoso.
Y cuando expire, sus ojos, curiosos, que no tuvieron
miedo a nada, que penetraron hasta lo más hondo, que
atravesaron el velo de la esfinge, mirarán todavía; mirarán a la muerte amiga, sin recelo, sin tristeza, reuniendo en sus apagadas pupildS toda la ardiente interrogación de la Humanidad, de esta Humanidad, que, gracias
a los Argos del pensamiento, sube poco a poco su mon•
taña ....

de tierras del Emperador. Todos estos rasgos generoso,
tan oportunos, ha producido en las masas populares una
gran corriente de simpatía hacia la dinastía reinantes
1.JUe en las fiestas se ha visto siempre aclamada con entusiasmo.
En las catedrales de Sao Petesburgo, Moscou y Kief,
como en las más humildes capillas, hao tenido lugar nu
merosos &lt;Te Deum&gt; en acción de gracias, celebrándose
igualmente oficios sagrados, en los que se han elevado
preces por la felicidad de la familia imperial, asistiendo a estas ceremonias todo lo má5 saliente de la milicia, de la nobleza y de la intelectualidad moscovita,
En San Petesburgo el Czar y los grandes-duques han
asistido a las principales ceremonias religiosas, y se ha
visto, como cosa rara, aparecer en un coche descubierto a la Czarina Emperatriz y a toda la familia impe·
riil que con lujo y rica pompa fueron a las funciones
verificadas bajo las naves de la citada catedral. Una
multitud enorme llenaba las calles principales por las
cuales el cortejo había de atravesar, y las casas se vie·
ron lujosamente adornadas, en señal de regocijo, ondeando las banderas y gallardetes con los escudos de
los Romaoof· Por la noche el golpe de vista era saber·
bio, pues toda la ciud;;d, iluminada, presentaba un as·
pecto fantástico, pudiendo decir que millones de luces
eléctricas se han utilizado para ello.
En la sala de Malaquitas del Palacio de Iovierno tuvo efecto una brillante recepción, a la que asistieron
todos los altos cuerpos del Estado, las elevadas dignidades religiosas, los patriarcas de Oriente, los de Antia•
quía y el metropolitano de Servia. Y junto con este
cortejo y el de la nobleza, se vieron a los príncipes que
dependen del Imperio, como el Emir de Boukhara, el
Khao de Khiva y otros muchos dele¡(ados mongoles. La
familia imperial toda completa recibió los homenajea
debidos en este acto palaciego, y el Czar y el sucesor
a la corona, lucieron uniformes de grao lujo con el grar..
cordón de San Andrés. No faltaron los representantes
de la Duna, habiendo pronunciado el Presidente de la
misma un discurso patr iótico en alto grado.
También hubo otra recepción para los delegados de
las provincias que en grao número asistieron, y no hay
Hay aún en Rusia una devoción leal por el trono, para qué añadir que en todos los días de las fiestas la
ardiente y mística; una devoción popular, digámoslo as{, afluencia de forasteros a San Petesburgo ha sido enorme, habiendo un gran número de festejos populares en
lo mismo en los pueblos que en las ciudades, igual en
las aldeas que en el campo, y todo ello se ha manifes· todos los pueblo5, por apartados que hayan estado de
la capital moscovita.
tado con ocasión del tercer centenario del poderío de
los Romanof, de su elevación al trono del Imperio moscovita.
Las grandiosas fiestas de Jubileo tan solemne han
empezado en el pasado mes de Marzo, en medio de un
entusiasmo general y con una especie de éxtasis religioso, pues bien sabido es que el Czar reune a su alto poDe nuevo el nombre de este sabio maravilloso vuelve
der el de ser jefe de la Iglesia, lo que le da un caráca sonar para anunciarnos que en breve se habrá conseter sagrado.
El 6 de Marzo hizo precisamente 300 años que Zems- guido lo que se está intentando sin resultado práctico
hasta ahora.
ki- Sobor en una asamblea nacional, ofreció, después de
Nos referimos a unir la voz humana a las películas
un largo período de anarquía, a Miguel Feodorovitch
Romanof, fundador de la dinastía, perpetuada en el tro- cinematográficas para que se realice la ilusión por completo de ver y de oir al personaje que aparece en la
n o con nombres célebres en la historia por su heroísmo
pantalla.
y pujanza.
No es aventurado pronosticar que e l éxito ha de satisCon motivo de fecha tan señalada, el Czar Nicolás
ha publicado un &lt;ukase&gt; o decreto de amnistía, el cual facer todos los deseos, pues bien sabido es que Edison
era esperado con ansiedad, pues no se había otorgado consigue lo que se propone y que ha admirado al mundo con inventos sorprendentes.
otro igual desde el nacimiento del heredero en 1904.
El "brujo de Menlo Park," que nos dió la lámpara de
Un gran número de delitos políticos han sido comprenincandescencia, la prensa eléctrica, el telégrafo acústico,
didos en la referida gracia; a los cooden~dos a muerte
se les ha conmutado la pena por 20 años de trabajos el dinamo generador, el megáfono y el fonógrafo, todas
esas maravillas que aprovechamos indiferentes, sin penforzados en las prisiones de San Petesburgo,
sar en las vigilias y en los esfuerzos que costaron, no es
Diez millones de rublos han sido acordados para la
Fitlandia para el mejoramiento de sus .IJ.stablecimieotos raro que consiga lo que otros han intentado en balde. ~
El Edisoo de hoy, anciano y célebre, inspira admirade asistencia, y 50 millones también de rublos se han
dado a la P&lt;:blacióo rural, con el prod:icto de la_ venta ción.
El Edisoo, niño de doce años, inspiraba :tsombro.

misma isla de Creta, y serios descalabros la aventura
de Macedonia. A causa de ello y de las confabulacio!les militares, vió en peligro su trono y estuvo a punto
de abandonar con su familia el reino.
Pero en los últimos años le sonrió de una manera increíble la fortuna. Pudo amansar el ejército, tan airado
antes contra él, que se había negado a que sus hijos
tuviesen mandos efectivos, mejoró la Hacienda, dió
apariencias decorosas a la representación nacional,
creó una Marina, y al estallar el conflicto de los Balkanes, se encontró, gracias a su primer ministro, Vanizelos, en condiciones de desempeñar entre los aliados
un papel de primer orden.
El balazo de un degenerado ha puesto término a los
halagos de la loca fortuna.
Del atentado, n&amp;da se puede decir más que para lamentarlo, ni en lo que concierne a los presuntos motivos, ni en lo que atañe a las probables consecuencias.
En el asesino, que no es búlgaro, como dijeron los
. primeros despachos, sino griego, no se ve rasgo alguno,
cuando menos por ahora, ni del fanático ni del anarquista. Puede suceder que luego se descubran, si así
conviene a los intereses del Estado.
En 1867 el rey Jorge contrajo matrimonio con una
sobrina del emperador de Rusia, la gran duquesa Oiga
Coostantinowua, hija del gran duque Constantino.
El rey Jorge no había abjurado la religión luterana,
que profesaba antes de su advenimiento al trono de
Grecia; pero sus herederos, con arreglo a la Constitu·
ción, han sido educados en la religión griega ortodoxa.
De su matrimonio tuvo cinco hijos: cuatro varones y
una hembra.
Constantino, el primogénito, y por tanto heredero del
trono, ha llevado hasta ahora el título de duque de Esparta. Nació en 21 de Julio de 1868 y casó en 27 de
Octubre de 1889 con la princesa Sofía de Alemania.

I.

....s'W"t""t
~

v.

La realidad de la vida
-Oye linda niña, ven a contarme tu historia, ven a
disipar con tus encantos esta nube de tristeza que empaña mi frente, ven y enjuga con tus manos blancas el
llanto que brota de mis ojos. Ven...Veo ...
Xo puedo, no pnedo determe, voy a muchas almas
que me necesitan como tú una ocasión ¿recuerdas?
No, DO lo recuerdo.
- ¿Ves a una jovencita a lo lejos del camino?
.No la veo.
¿Ves a un gallardo joven que se encueotracerca de
Pita?
La luz del sol me lo impide.
¿Quieres acompañarme ?
El andar me fatiga,
Q • Aun es tiempo, reanudaremos la amistad ¿no quieres?
¿En alguna ocasión has sido tú mi amiga? ¿quién
eres ? No te conozco y temo que me engañes.
- ¿Ves a la jovencita y al gallardo joven sentados a la
orilla del camino? Pues mientras tú desconflas de mí
ellos me llaman como tú en otro tiempo.
- Dime, dime, ¿quién eres?
- i No has notado una venda en mis ojos? .... pues
soy la Fé. iAdiós 1•••• ¡Adiós!
o o o
-Oye linda niña, veo a contarme tu historia, ven a
disipar con tus encantos esa nube de tristeza que empa-

El más grande de lo~ inventores, Thomás Al"a Edisoo.
ña mi frente, veo y enjuga con tus manos blancas el
llanto que brota de mis ojos .... Ven ... . Veo ....
-Imposible detenerme, debo repartir lo que llevo en
la alforja que cargo en mis espaldas ¿la ves?.
-Sí, es muy grande /qué no te cansa ?
- Un po&lt;,;0 ; voy a darte lo que lleva y entonces podré
detenerme.
- Pero estoy cansada y me fatigaría esa carga.
- i Ah! .... te fatigaría, y ¿no recuerdas que en otra
ocasión fué tres veces más grande el fardo que te regalé y que recibiste muy gustosa ?
- iQuiéo eres?
_¿ No me conoces ahora 1
-Tu belleza me deslumbra.
- ¿No recuerdas que me llamabas tu diosa?
- No recuerdo.
- Fíjate un minuto eo mi vestidura, tal vez por su
color sabrás quien soy.
-Tu traje esmeralda sólo sé que te hace más her·
mosa.
- En vano he perdido el tiempo. Me voy porque aún
t&lt;!ngo que andar mucho para repartir lo que tú no quie•
res.
- Dime antes tu nombre ¿quién eres?
....,Soy la Esperanza .... ; Adios'. ... iAdios! ....

JE!L IIWVJEffir©IP-&amp; JEID&gt;Il~©W

El Czar y su hijo, el heredero, saliendo de la Catedral de
Kazan, después de la ceremonia religiosa.

La Familia Real de Gretia
El criminal asesinato del Rey Jorge I de G recia hace que en estos momentos sea de completa actualidad
todo Jo que se refiere a tao querido monarca, cuyo
nombre se había hecho famoso últimamente por la gul!rra de los Ba!kaoes.
Jorge I había nacido en 24 tle Diciembre de 1845. ·
Era el segundo hijo de Cristián IX, rey de Dinamarca, que hizo estudiar a Jorge para marino y Je nombró
luego almirante.
Tenía este priocipe dieciocho años cuando los grie•
ges, después de haber expulsado al rey bávaro Otóo,
comenzaron a buscar un rey en las familias reinantes
extranjeras y pusieron, al fin, sus ojos en él.
La Asamblea Nacional Constituyente, reunida en
Atenas, le proclamó rey constitucional de G recia en 31
de Marzo de 1863, y Francia, Rusia e Inglaterra acogil!roo favorablemente la elección.
Por un protocolo firmado en Londres el 5 de Junio
siguiente, la G rao Bretaña cedió a los griegos la posesion de las islas Jónicas.
El príncipe Jorge aceptó oficialmente la corona, y
después de haber renunciado a sus derechos eventuales al trono de Dinamarca en favor de su hermano menor, embarcó para Atenas, a donde llegó el 30 de Octubre de 1863.
Se dedicó en seguida a restablecer el orden, altamente perturbado en Grecia.
Llamó a Bulgasis a la presidencia del Consejo de
ministros; dió una amnistía a los militares condenados
por causas políticas, y el 28 de Septiembre de 1854 juró
fidelidad a la nueva Constitución.
Cuando estalló en 1866 la insurrección de los habitantes de Creta contra la dominación de Turquía, e l
Gobierno del rey Jorge no dudó ni un momento en fa
von,cer un movimiento que tenía caracter esencialmente nacional
Esto produjo una ruptura de relaciones entre Grecia
y Turquía. Entonces, Francia, Inglaterra y Rusia se
concertaron a fin de poner término a las diferencias, y
decidieron en 1869 celebrar en París una conferencia
para dirimirlas. Pero en la primera sesión, el ministro
plenipotenciario helénico, Raugabé, no habiendo conseguido tener voz para las deliberaciones, mientras que
Turquía gozaba de ese privilegio, se retiró.
La conferencia no por eso interrumpió sus deliberaraciones y adoptó medidas encaminadas a la terminación del coo~icto, y el rey Jorge dió su adhesión a las
medidas adoptadas por las potencias.
Grandes contrariedades le proporcionó más tarde la

--

Especial para "El Mundo Ilustrado.'·

o o o
-Oye linda niña, veo a contarme tu historia, ven a
disipar con tus encantos esta noche de tristeza que empaña mi frente, ven y enjuga con tus manos blancas el
llanto que brota de mis ojos . ... Ven .... Ven ....
-No puedo, imposible, tengo quP correr, correr siempre y pasar junto a los mortales, pero sin detenerme
jamás con ellos.
- Entonces dime quien eres, cual es tu nombre...
-Soy lo que tu deseas .... lo que desean todos, lo
que no se puede alcanzar nunca, nunca ni aún estando
cerca. Soy t~o fugaz como la luz que sucede al rayo,
como el suspiro, como el amor .... Soy la fe licidad ... .
i Adiós; .... i Adiós!
o o o

•

Un aspecto de las tropas formadas entre el Palacio de Invierno y la Catedral de Kazan.

La fa:nilia Real de Grecia. -En primer término el Rey Jorge I. asesinado y su esposa.-Detrás el actual Rey
Constantino.

-Oye hermoso, niño, ven a contarme tu historia, veo
a disipar con tus encantos esta nube de tristeza que empaña mi frente, veo y enjuga con tus manos blancas e l
llanto que brota de mis ojos .... Ven .... Ven ....
-ilmposible!. ... ¿Cómo detenerme a contar una his•
toria tan larga? Imagínate que existo desde la creación
del mundo y ahora estoy cansado. He jugado tanto, tanto .... y eo este día aún más, hoy quedan en mi aljaba
muy pocas flechas ¿las ves? Me sentaré un ratito a tu
lado para descansar y emprender eu seguida mi camino, Se me ocurre una cosa ¿sabes? como soy niño 00
puedo esta~ seot3;do mucho tiempo y voy a seguir jugando contigo. Mira, esta flecha que colocaré en mi arco es .... para clavártela en el corazón ¿quieres?
-iOb niño! ¿tendrías valor de hacerlo?
-¿ Acaso ignoras que eso es en lo que yo me ocupo?
No seas tonta, déjate y eo cambio te haré una concesión muy especial, la clavaré en la fibra más sensible
de tu corazón y en la del amado y les haré sentir a los
dos lo más bello y sublime, un amor intenso, puro, infi-

�nito, interminable ....... ¡¡Imposible hacerlo!! ...... .
-e Por qué te pones tan pensativo niño ? ¿estás cansado ?
-;-No; triste. Por la primera vez desde que existo he
¡&gt;odtdo ver el efecto de mi juego en tu corazón; quizá
en alguna ocasión cayó sobre él una de las much-s flec~a~ que arrvjo al acaso y sin consultar, perdóname, es
m1s1óo a la que se ~e ha destinado, perdóname, yo no
soy el culpable. ¿ De¡as que vea otra vez tu coraz6o ?
¡Sangra ! .... ¿Sufres mucho? .... ¡Pobre alma! .... y
pensar que aú,:i está c lavada aquella fl echa .... perdcíoame .... perdcíoame ....
1 Perdonarte yo, por qué ?¿ Por qué entristeces y lloras niño lindo?
- Cómo no he de llorar ... . i Cuántos y cuántos corazones _sangrarán como el tuyo por causa de mi juego!
:S:o q u iero ve1 más tu sufrimiento .... iAdios! .... ¡Adiós'
- T u nombre, hermoso niño, tu nombre, dime quién
eres ....
-S~y como dije antes, juguetóo, travieso, iocaosable;
con mis juegos produzco lo más terrible en el corazón
human~, po_r mi se . c_o ~eteo cr!meoes horrendos, guerras, su1c1~1os, hom1c1d1os: ~u.elos. Esta aljaba, flecha y
a_rco son s1g~os de exterm1010 y de sangre. ~lis alas me
s1~11e~ para 1r a todas partes y esta venda que tienen
mis o¡os es para no ver los estragos que hago .... ya ves
cuan malo soy .... sin embargo sin mi no habría humanidad .... Soy el Amor i Adiós! .... Adiós! ....
o o o
-Oye hermoso joven veo a cootarme tu historia veo
a disipar con tus encaotos esta nube de tristeza qu~ empaña mi frente, veo y eojuga con tus manos blancas el
llanto que brota de mis ojos .... Veo .... Veo ... .
- Dime antes q:1ienes hao pasado por este camioo.
. -;-La Fé, la Esperanza, la Felicidad, el Amor y alÍn se
d1st10gueo a lo lejos¿ ves ?
-Sí, si les veo. Me seo taré juoto a tí para seguir adela~te. Voy a ofrecerte lo único que puedo; es algo muy
tnsto.;, muy bello, muy suave y que en momentos te dará
lo que deseas, lo que desean todos; la Felicidad, ésta
será ~om~otáoea pues en seguida solo quedará la tristeza 10fin1ta que hoy te abruma, los deseos de vivir en
1~ soledad, la melaocolía la desesper acióo, el marti-

rio....

-iNo desfilan en este momento por tu mente, cual
bandadas de aves, las ilusiooes más bellas de tu vida
que te hicieron soureir; los jurameotos y promesas del
amado, los sueños color de rosa, las alegria, la Fé, la
Esperanza, el Amor, la Felicidad... ? Esto que te ofrezco ahora te dará vida y matará al mismo tiempo. Toma,
es el recuerdo.

o o o
Respetable aucia110, la tristeza iofi o ita que se ha
apoderado ?e mí al recordar la felicidad perdida para
s17mpre, mt fe desencantada, mis esperanzas muertas y
m1 amor sepultado en el olvido, con un corazón huma·
no me haceo que anhele la soledad y el retiro. Huye de
mí, huye ?e mí, de_seo que nadie me perturbe. Esto que
me ha deJado ese ¡oven que pasó poco antes que tú ts
el Recuerdo y quiero quedarme sola con él. . . . Yete ....
Vete ... ,huye de mí. ...
- Imposible, no puedo dejarte ni un momento.
-IQuiéo eres tao bueno y cariñoso?
-Soy !ª huella de todos aquellos que hao pasado por
este cam100 .... el tormeoto amargo y cruel del corazón
humano, lo más duro que puede existir; me acompaña
la duda. la desesperacióo, el llaoto, la tristeza, la amar·
gura, lo negro, la desdicha, las lágrimas, e l martirio ....
Soy el amigo fiel del corazón lrnmaoo, me llego a él y
me aferro a é l como la hiedra al tronco, le sigo como
1~ sombra al cuerpo y soy suyo como el fr!o es del inv1er,:o. . . . Soy la realidad de la vida. . . . ¡¡Soy el Dolor!!. . . .
·
CLOTI LDE VILLEGAS LEAL.

El animalejo
ya sube ya baja,
tejiendo a faooso
su tela de plata.
Con grao diligencia
los hilos afianza,
los une. los cruza
formando una malla,

Galería

y, donde convergen,
haciendo su casa,
colócase luego
astuta, la araña.
Y espera tranquila
la mosca confiada;
que vuela, ignorante
de tal acechanza.
Si acaso del viento
la pérfida rafaga
deshace traidora
la red argentada;
de nuevo el arácnido
asiduo trabaja,
recorre su tela.
los males repara ;
y vuelve a su sitio,
e inmóvil ;iguarda
la hora propicia
de hacer nueva caza.
Si llueve se oculta
detrás de una rama
del árbol en donde
está su morada.

•

Y fingen diamantes
las gotas del agua
que tiemblan, sujdas
del velo de gasa.
La araña es amiga
del hombre: le ama,
la araña campestre
que teje y trabaja;
aquella que al-aire
la:vida se pasa, haciendo labores
con su(ocbo. patas.
FRANCI SCO X. AZC'OITJA.

artística

LA ASOCIACIACION DE DAMAS
··CARIDAD Y PROGRESO"

..

Los Síodicos de Drapiers, por Rembraodt.

En la asamblea general que las socias de
esta institución celebraron el 12 del actual en
el teatro Bero.rrdo García, resultaron ele ctas
para el desempeño de varios cargos en la Mesa Directiva de la misma Sociedad, las señoras y señoritas siguientes, que pertenecen a
distinguidas familias de la Colonia de Santa
María:
Presidentas honorarias, señoras doña Emilia A. de Huerta, esposa del señor Presidente
de la República, y doña Beatriz González de
Hernáodez, que fué la primera presidenta
efectiva de la Sociedad.
Presidenta efectiva, señora doña Dolores
Muñoz de BarreiN; Secretaria, señorita Sole·
dad Martíoez Baca; Protesorera, señora Carlota Rodr!guez de Vigil; Vocales, señorita Luz
Huerta. señorita María Zavaleta, señorita Lucfa Zavaleta, señorita Luz Pérez Gallardo,
señorita Dolores Noriega, señora María lcaza
de Díaz Barreiro, señora Raquel Díaz de Torres Torija, señorita Rosa Martinez Baca.
En la misma asamblea se acordó nombrar
Consejero de la corporación, al señor Estebao
S. Castoreoa.
Se facultó a la Directiva para que diera a
la ociedad la organización que se creyera

conveniente, a fia de procurar su rápido engrandecimiento.

Mesa directiva de la sociedad ·•caridad y Progres:i··
durante la sesióo del sábado pasado.-Parte de la concurrencia a la sesióo .
Grupo a la puerta del teatro
Bernardo García

A esta junta, que foé muy importante, con·
currieron las siguientes damas:
Señora Emilia A. de Huerta, Margarita M.
de Díaz Barreiro, que presidió la asamblea;
Maria !caza de Dfa.z Barreiro, Ana D. de Ra·
mos, Concepción Garay de Loaeza, Carlota
l~odríguez de Vigil, Dolores Muñoz de Ba·
rreiro, Carmen S. de Ramfrez, María de Jesús
S. de Labastida, Odooa M. de Ruiz Saodoval,
Luz M. Laodero de Rubio, Elena Combaluzier, viuda de Piedras, Raquel Díaz de Torres
Torij•, Virginia C. de Rosales, Guadalupe V.
de Lira; señoritas, Luz Huerta, Soledad Martioez Baca, Luz Ruiz Saodoval, Elena Muñoz,
Luz Pérez Gallardo, Maria Zavaleta, Lucía
Zavaleta. Elisa Mart!ne~ Baca, Eugenia Ba·
rrei ro, G raciela !turbe, Dolores Noriega, Ame1ia Delgado, Rosa Martíoez Baca, Carlotita
Hodríguez \ 'igil, Fraocis Riveroll y otras muchas.

~
~

�•

Coa de las fachadas de la Secretaría de Comunicaciones,

MlElL&amp;~&lt;C©lL!IA~
Al señor L ic. don Ernesto Chavero.- S;oce ramente
A los pálidos fulgores de la tarde agonizante,
aparecen las estrella5 en la obscuri, inmensidad;
se reflejan en las aguas del arrollo murmurante.
destacándose del cielo en la negra obscuridad
Juguetean entre la fronda suspirando entre el ramaje
los murmullos cadencioso~ de la brisa de la mar;
y las aves se estremecen en lo espeso del boscaje
a los rayos moribundos de la luz crepuscular.
Interrumpen e l silencio de la selva solitaria,
las campanas del coovecto con su toque de oración ;
por los largos corredores murmurando una plegaria,
van los monjes lentamente como sombras de expiació n
En los viejos barandales del ruinoso campanario,
apoyado un joven monje ,·e la noche aparecer:
del cordón de su cintura pende el místico rosario,
como símbolo sagrado de su mudo padecer;
Al morir el son postrero de las fúnebres camp«oas,
dobla el monje la rodilla como mártir del dolor

Cuadro de distribución de las baterías.

Despacho para el público.

U§ Nll!l(e)Vm ©&amp;~ ~ Il íi~Il~~ «i&gt; Wm w&amp;1Il
Es el palacio de Comunicaciones. soberbio edificio, que se levanta pregonando
su grandeza. El público quP. se entusiasma ante su grandeza, apenas se da cuenta, oc
visitando el interior. de las bellezas que encierra. Pasada la primera impresión producida por el magestuow frontispicio, se experimenta aún más intensa al penetrar en
el vestíbulo de lineas severas, sobre el cual luce el exquisito &lt;plafood.&gt; Del fondo parteo los dos ramales de la escalera principal describiendo graciosa curva. Moderan la
sombría entonación plomiza de la piedra, unos medallones de cerámica a vivos colores y algunos discretos toques de oro en los capiteles de las columnas y filetes de los
frisos y artesonados.
Desde que el público pone los pies en la sala de mensajes para enviar un telegrama, admira lo hermoso del pavimento, lo artístico de la parte que separa a los empleados de la gente y lo bien combinado de los compartimentos, para que cada uno
sepa a donde depositará lo que desea que se trasmita fuera de la capital.
Es, en fin, el edificio un modelo de lujo y de arte, y por tal motivo debemos coo~igoar un r ecuerdo a tanta grandeza, ahora que se a caban de trasladar al Palacio de
que nos ocupamos, las nuevas oficinas del Telégrafo Federal.
Por los grabados que presentamos comprenderán nuestros lectores la magoificen·
cia de las oficinas de que nos ocupamos y el progreso implantado en ramo tao impor•
taote para la vida de l)(l país.

Oficina de aparatos de recibo y trasmisión de telegramas.

Un aspecto de la Secretada Particular del Director General de Telégrafos

E scalera que conduce a las ofic inas altas de telégra fos.

Parte de la galería alta donde están las secciones ele Telégralos

y fijando su mirada en las nubes más lejanas,
articula una plegaria para el Santo Hedeotor.
Y en las sombras de la noche que se extienden lentamente
por los ámbitos inmensos de la selva tropical,
las luciérnagas se encienden, y el murmullo de la fuente
interrumpe con su ritmo el silencio sepulcral.
Y los órganos preludian en las bóvedas sombrías
con sus notas semejantes a los ayes que exhaló,
el fantasma misterioso de las negras nostalgias
que al pasar por el convento una lágrima dejó.
Los fulgores macilentos de las lámparas doradas
iluminan los altares con medrosa palidez,
y parece q;ie se agitan las imágenes sagradas,
inclinándose ante el Cristo y besándole los pies
P or las puertas carcomidas de la iglesia del co nvento,
van los monjes penetrando con solemne lentitud :
al posarse sus sa ndalias en el sacro pavimento,
interrumpen "el silencio y la mística quietud.
Y los cánticos se escuchan cual salmodias funerarias,
pareciendo que solloza de los órganos la ,·oz ;
¡ Son suspiros del que sufre traducidos en plegarias,

Baterías de acumul:\dores.

Parte del cubo de la escaleta principal.

Motores eléctricos para cargar los acumuladores.
que se alejan de este mundo elevándose hasta Dios!
¡Son suspiros de las almas que recuerJao el pasado,
presintiendo los rigores del ob,curo porvenir,
que contemplan en silencio su dolor agiga ntado
y que van sonriendo siempre suspirando ha5ta morir!
¡Son suspiros que se escapan de los pechos doloridos,
que la vid~ van pasaodc. como lámparas sin luz,
con las hQndas amarguras que han dejado convertidos
sus ideales venturosos en fatídico capuz!
¡Son espíritus que vagan en las celdas conventuales,
que se extinguen lentamente ante un Cristo de madi.l .... !
¡Son cual lotos marchitados por los tiempos inve rnales.
son los mártires que inspiran la tristeza del pensil!
¡Son imágenes rnor tuorias!. ... ¡Son fantasmas de la ,·ida
que vagando viven siempre en la triste obscuridad ....
transitando por e l mundo como una alma que perdida,
va penando en esta tierra sin hallar la eternidad!
Los perfumes que se escapan de los viejos pebete ros
se condensan en las nave~ cual fantástico arrebol,
donde vagan los suspiros que exhalaron lastimeros
los jesuitas, que rezaron al morir la luz del sol.
Y las lámparas se extinguen en la iglesia solitaria,
a los últimos tañidos que llamaron a orac ión .... .
y en las celdas conventuales murmurando una plegaria
van los monjes penetra ndo como sombras de expia ció n.
LUIS G \ ' ALOESPIXO , Jr

Aparato para medir la resistencia eléctrica d" los conductores.

�De luz y armonía ....
Soo la melodía
Más bella del orbe, por eso le halagan .. .. !
o o o
C'\O importa que alieoteo eo tosco bohío
Albeaote pureza
Su alma embelesa
Cual rayos que esmaltan las flores de Estío.

o o o
Llenos de candores de polluelo implume
Sueñan coo arrullos ....
Soo cual los capullos
Que iocubao las galas de rico perfume
o o o

Dejad que los niños Jevaot~o el vuelo
Que cual aves heroas
Soo rimas eternas
&lt;.)ue suben del mundo, fulgentes al cielo.
.\GUSTIN ALFREDO :::--u:S:EZ.
Sr doo Agustín Alfredo C'\Úñez, inspirado poeta fallecido recieotemeote. Eo homenaje a su memoria publicamos la siguiente composic:óo inédita que fué eocootrada entre sus
papeles.

,C laro de Luna

EL ARTE DE CONVERSAR
Hace tiempo venía quel'iendo hablar_ de esto, lec(or
atentísimo: del arte de conversar, y quise tener contigo
uoa cooversacióo donde el precepto amplio y el ejemplo eficaz e imitable se bailasen juotameote.

Sr. Coronel Francisco H. García, nombrado Gobernador Interino del Estado de Sonora.
Dejad que los niños-avecillas tieroasLevaoteo el vuelo ... .
Y ílegueo al cielo ... .
Al cielo eo que flotan las rimas eternas .... !
o o o
Dejad que anhelosa vislumbre eo su meote
La vida, al reguero
de luz y uo sendero
Esmalte de flores la dicha espleodPote ....
o o o

·- Dejad eo sus almas la prístina esencia
De níveos candores ....
Los bañan fulgores
De luz argentada que da la iooceocia
o o o

Pensad que ellos tieoeo del á ngel las galas
Mirad los destellos
De sus ojos bellos
Mirad el empuje de sus níveas alas.

A tí y a mí nos gusta, nos deleita mucho ~b~r babla_r
cosas hermosas e ioteresaotes y tener coooc1m1eotos diversos y líneas generales de todos los asuntos.
Eo las horas de sosiego, nada hay más dulce que conversar.
_ . ¡Cuáo pocos soo los buenos conversaciooistas!
El conde de Cbesterfield era uo lord muy atento y
muy noble que recreaba coo su amable presencia y
agradaba coo su cooversacióo erudita y puntual; tenía
uo hijo, solo un hijo, doncel de rostro ovalado y cabello _
de oro; era el príncipe azul del pintor inglés, escribíale
uoas cartas blasonadas y cariñosas; leyendo las ya atenuadas líneas he aprendido cosas muy beJJas y útiles.
Nosotros oo somos niños y muchos pasamos de jóvenes, más siem¡&gt;re es loable recordar Jo que aprendimos
o aprender Jo que tal vez ignoremos.
«Infórmate, dice el buen conde a su hijo, del carácter
y circuostaocias de los -coocurreotes.
El referir casos o contar cuentos, debe ser muy rara
,·ez, advirtiendo sean oportunos y cortos.
S r. Lic. Carlos M. Saavedra, nombrado Secretado de
.\dapta tu conversación a las personas que trates, porGobierno del Distrito Federal.
que no has de hablar de los mismos asuntos a un obispo.

o o o
El silencio, dh·ioizado por Ma~terliock, es el tónico
supremo para las almas tristes, brumosas como los cre·
púsculos.
Para el ,imor, la pasión matriz, el silencio tiene reservados exquisiteces inexpresables. ¡Qué bello el amor
ele dos seres que jamás hablan de él, y que sin embargo,
sus.corazones lo saben, se comprenden! ..... .

silencio exparcido aquí y acullá del cm&gt;.! los per i6dicos
nada dicen. Eduaróo Zamacois habla en «Punto Negro&gt;
de ese amargo silencio, que no es porque «la labor inmensa que el genio o el artífice r ealiza en la sombra
durante muchos años de peoo5ísima brega .... El libro
que no se vende, el artículo que ningún periódico quiere publicar por atentatorio a su alambicado criterio, el
drama que no lle ga a representarse, los versos destinados a quedar inéditos por toda la vida, el cuadro pintado que se quedó 5in vender, todas las miserias inoÍlmeras que forman e l avinagrado calvario artístico, pasan desapercibidas para la generalidad cerno cosas baladíes, como silencio de principiante&gt;.
Nada tan conmovedor, nada tan tierno como el silencio de las almas.
Yo sé de un poema sutil, de un delicioso poema de
dos almas perdidas, de dos almas segregadas para siempre en ese delicioso período en que la voz de la oatu-

SABCNO DE AYALA .

El Cultivo del Silencio
Las abejas trabajan en la obscuridad; el pensamiento no trabaja
sino en el silencio, y en el secreto
la virtud.
M.

M AETERLINCK.

¡Oh, si lencio! Gran Imperio del
f'ileocio! más alto que las estrellas, más profundo que el reino
de la muerte ....
El artista supremo, el verdadero artis1a, no necesita
hacer ruido para que se le escuche. Las ideas, como
las religiones, sinceramente profesadas, las ideas- fuerzas o las ideas- estatuas que sean producto de un temperamento fue_rte o de un temperam~oto bi~erestético,
no tiene necesidad de exaltar las ba¡as pasiones de la
multitud-siempre mutable - para imponerse, para
triunfar ..... .
El silencio activo es más provechoso al artista, que el
aplauso del ru_do atleta, del soberano. Demos.. Porque
el silencio activo es el que traba¡a como la abe¡a en la
sombra, en el misterio y la soledad .... El artista su·
premo, el verd_adero artista, necesita pen~tra~ en el
reino del ~ilenc10 para sorprender la palp1tac1ón del
alma de las cosas, para escuchar los clamores lejanos,
oir las palabri,.s dichas en voz baja por el agua, la bri·
sa, las flores, el cielo. . . .
. .
Oh, Silencio! Quien no te ama con exqu1s1ta sensualidad es porque no tiene los sentidos suficientemente
rP.finados para poder percibir la suti lidad de tus vibraciones.
o o o

Coo dulces caricias de paz se iluminen
sus almas auroras
Y azás vibradoras
En brega incesante las penas fulmioeo ....
o o o
Que ignoren que el mundo acerbos rigores
Prodiga a raudales ....
Coo los ideales
Que eo su alma aoidao, a tad los dolores

o o o
Dejad que eo l:.s redes de plácido.s sueños
El bieo los cauti,·e
Pues su alma recibe
El póleo fecundo de castos ensueños ....
o o o

Haced que se eleven .... Borradles los rastros
Que deja. la lidia
de mísera envidia ....
Haced que los bañe la luz de los astros .... '.
e o o

Mirad cual despliega.o el ala vibrante ....
Huyendo a las brumas
Entre olas y espumas
Xavega su esquife veloz y radiante!

o o o
Los niños aohelao llegar a la cumbre ... .
Cual águilas, bieodeo
El éter y prenden
Sus nob!es ideas del sol e n la lumbre .
o o o

neos, sacerdotes de la Euritmia, tienen su espíritu abier·
to siempre a todas las complejas sensaciones, y en la
exaltación de su mistici~mo son capaces de «transformar en sonidos los matices, poblar de extrañas vidas la
penumbra, dar un sentido a todos los ecos, una voz a
todos los silencios, un alma gemela a tedas las cosas&gt;. ..
SublimtJ panteísmo que nos conduce «a la sabia certidumbre de que es voz divina toda voz, perfume divino
todo perfume, emoción divina torla emoción!&gt;

CARLYLE

o o o

Soo seres bendit:&gt;5 que a nsiosos se e mbriagan

que a una mujer; a un fi!ó;ofo, que a un palaciego; a
un fraile, que a un militar.
No te metas a con&amp;ejero, si el consejo no te fuese pedido.
Si observas verás que son más apreciables en la sociedad las personas que se presentan en una sala, con más
gracia, naturalidad y desembarazo; las que se manejan
en todo con aire fino, soltura comedida y noble agasajo~
El conde de Chesterfield, aconseja muy bien, porque
él era un caballero muy linajudo y considerado en todas
partes; nosotros debemos estimar sus hermosas~máximas
estando seguros de que al guardar una sola de sus reglas, habremos alcanzado mucha perfección en el arte
de conversar.
Varía, claro está, la conversación, según muchas circunstancia,;, la región, el Jugar, la familia, los acontecimientos; pero nosotros hablamos ahora de la conversación amabie y erudita de los salones y reuniones. Una
fiesta elegante con una converrnción frívola es una joya
de oro sin piedas finas.
Donde se habla con entretenimiento de diversas cosas exquisitas y selectas, nunca faltarán concurrentes.
En los salones antiguos se hallaba muy bien y con
grao divertimiento, cuando de lances amorosos, cuando
de lides 1rnerreras, ora de juegos y cañas, después de
pr!ncipes y trovadores. Hoy, por ventura, se oye en labios de una señora la palabra «poesía&gt; y ellas tienen un
alma sensible y perfecta para ser delicadas y llenas de
sentimientos.
Cuando la conversación faltaba, presentábase el buf6n de arlequinado traje y sonantes cascabeles; con sus
historias y chistecitos hacía sonreír y luego reír, y por
fin, alegrarse estrepitosamente.
El juglar era llamado en otras ocasiones cuando se
apetecía una recreación más serena e instructiva, entonces hacía sonar su arpa o el clavicímbalo de caoba
antigua y los nobiliarios caballeros escuchaban desde
sus sillones ojivales y Juego conversaban acerca de lo
que habían escuchado.
.
Hoy no tenemos tales medios de coove1sacióo y si algo pretendemos, tenemos que salir a públicas rec reaciones.
Son nuestras salas más monótonas y menos instructivas que las antiguas; pero hay en ellas ciertas melancolía y continuidad que algunos a man mucho.

.\lmuerzo e n Ja r:eremonia de instalación del Club Central Obrero del Distrito Federal, efectuada el
domingo último en Tacubaya.

El culto- del Silencio!-Compreosible únicamente
para los espíritus refinadamente sensitivos, para los
temperamentos capaces de sentir los estremecimientos
de las cosas innominadas «en la ci,.lma de las horas
muertas, en la pensativa actitud de las cosas inertes&gt;.
En el gran templo del d ios Silente sólo ofician los sacerdotes de lo exquisito, de lo imperceptible y de lo
impalpatle: todos los quinteseociados, todos los estetas,
todos los sonámbulos de ideales .. . .
Díganlo si no- entre los ilustres muertos--Alfredo de
Musset, Edgard Poe, Leconte de Lisie, Stéphane Mallarmé, Teófilo Gautier, Enrique lbsen, Julián del Casal, George Radembacb; .... entre los vi,·os Mauricio
Maeterlinck, Remy de Gourmont, Henri de Regoier,
Camilo Mauclair, Emilio Verhaer en, Eugenio de Castro Gabriel D'Annunzio, Ramón del Valle- Jnclán, y
M;x Heor!quez Ureña, Regino E .Boti y José Manuel
Poveda.
Todos estos artistas, todos estos poetas contemporá-

Las dos hermanas, cuadro de Horpner
No hay silencio más dócil-dice Maeterliock-que el
silencio del amor, el único que verdaderamente nace
de nosotros. Los otros grandes silencios, los de la Muerte, el Dolor y el Destino, no nos pertenecen.
El Oriente, sensual y maravilloso, hizo del silencio
amoroso un rito
Para el espiritual autor del «Tesoro de los humildes&gt;
hay varias c lases de silencio: el silencio activo, el que
trabaja en la quietud, en las horas profundas en
que sentimos el espíritu apto para recibir toda impresióo de belleza, idóneo, de manera extraordinaria, para
admitir la visita rngrada de las ideas; el silencio pasivo, e l del suefio, la muerte o la inasistencia; el silencio
material, el de los arfistas o escritores que durante las
horas lentas, las horas tranquilas, trabajan vigorosamente para más tarde obtener el fruto material de sus crea·
cienes artísticas o de sus esfuerzos intelectuales; el silencio inmaterial, el que experimentamos frente a l dolor, a la muerte o al amor....
Pero hay un grao silencio por ca~i todos ignorado, un

raleza, tao imperiosa cerno callada, despierta la seo•
sualidad,
Los protagonistas de ese poema intenso, de ese poema
ignorado, son dos seres dulces e inofensivos que se movían haciendo el menor ruido.
Dos almas que desconocían la alegría. Drs almas quP.
amaban y suh(ao en silencio. Un mismo ideal las aleotaba. Idéntico deseo !as hacía mover. Una misma pena
las hermanaba y una misma ptna las conmovía.
¡Pobres almas de infortunio! separadas cuando para
ellas todo empezaba a ser fresco, amable y sabroso ....
«¡Oh, Silencio! ¡Gran Imperio' del Silencio! más alto
que las estrellas, más profundo que el reino de la Muer
te&gt; .... Eres el acicate más eficaz de nuestras facultades y sentimientos.
¡Oh, Silencio! ¡quien no te ama es porque no tiene
los sentidos suficientemente refinados para poder percibir la sutilidad de tus vibraciones! ..... .
PEDRO ALEJANDRO LO PEZ.

�gracia y de ingenio. El asur.to basado en uoa herencia
en América, en México precisamente, que tiene un hambriento, sablista bastante cíoico, da motivo a situaciones
muy cómicas que hacen reir al público de todas ganas.
La obra gustó en extremo, siendo aplaudidos sus intérpretes, especialmente Coss que caracterizó el tipo de
«Don Calixto&gt; con mucho talento.
«LA PROSA DE LA VJDA:»

TEATRO ;\1EXIC.\:-;O

«PU~TO c\EGRO&gt;-&lt;TRAMPA Y C'.\RTO),&gt;
Dos obras eminentemente cómicas se han estrenado
en este Coliseo, y ambas fueron del agrado del público,
la uoa más fina que la otra, hay que confesarlo, pero
ambas regocijadas, alegres y bien interpretadas.
&lt;El Punto Negro&gt; es una comedia catalana vertida al
castellano por los señores Luis Piana y Juan Auli, que
salieron avante de su ~mpeño. El asunto fundado en las
palabras de Spencer, de que &lt;todos tenemos un punto
negro en nuestra conciencia,&gt; da motivo a escenas muy
cómicas, sieodo protagonistas de ellas el viejo &lt;Don Joaquín&gt; que tiene una buena fe excesiva, que es sencillo
y que todo lo cree, y que a todos les dice la frase &lt;lo sé
todo&gt; para descubrir la oscuridad de su alma. Y, como
resulta que la esposa del su&lt;;0dicho personaje ha tenido
algunos coqueteos con un joven que la corteja, resulta
que a ella precisamente no se atreve su marido a hacerla la trascendental preguntita.
La obra ha gustado mucho y merece muy sinceros
elogios el actor Cervantes que estuv':1 a gran alt~ra. Los
demás intérpretes coadyuvaron al éxito, y es lástima que
la distinguida actriz María Luisa Villegas no tuviera un
papel más brillante para lucirse.
«Trampa y Cartón&gt; es[un sainete de Muñoz Seca y
Pérez Feroáodez, cuyos solos n0mbres son garantía de

Esta comedia de Ramón Aseosio Mas no es, por su
factura, de las que han de pasar a la posteridad, si bien
algunas de las situaciones, como los finales de los actos
segundo y tercero, merecen ser elogiadas. El acto primero adolece de languidez diluyéndose mucho el asunto que, a mi juicio, pudiera haberse presentado en do~
actos sólamente. La moraleja de que para vivir hay que
dejarse de ideales y de representar obras elevadas, sino
puro género chico, sobre todo si es sicalíptico, oo merece grandes divagaciones, ni profundos pensamientos,
además de que es falsa en muchas ocasiones, es decir,
en muchos autores. Podrá, en el caso preciso de &lt;La
Prosa de la Vida&gt; ser cierta la tésis, pero hay que observar que si fracasa &lt;Mootoya&gt; en el estreno de su primera comedia, no es precisamente por su falta de talento, por su carencia de facultades, sino que ciego por su
pasión a &lt;La Navarro&gt; ha
quitado y alterado mucho de
lo escrito primeramtnte, y de
ahí Jo inconexo y falso de la
producción escénica, y así lo
declara él en uno de los momentos más críticos, cuando
conoce la falsa pasada que le
ha hecho aquella mujer. De
manera que si bien no siempre se puede vivir escribiendo obras serias para el teatro,
muchos de eso viven, por la
sencilla razóo de que poseen
talento, y sobre todo, por uoa
sola vez:oo se puede juzgar

de las cosas de la vida. Todas estas falsedades de la
obra de Asensio Mas han sido, a mi juicio, motivo~ has
tantes para que el público no entrara en la comedia todo lo que se pudiera desear, lo que n? fué obstáculo para que se aplaudiera en algunas oe:a5~one~.
,•
La interpretación excelente, d1st11~gu1én~ost! Ma;1a
Luisa Vi llegas en el personaje de_ &lt;A01ta,&gt; mllad cómico
y mitad dramático, que supo matizar con _talento amb?s
aspectos. Bien la Cir~s Sánchez y Dora Vil~ mu)'. gent~l,
lo mismo que la Castillo. La Otazo en &lt;Tia ;\f1lagro.&gt;
acertada en grado sumo; y de los a~tores merecen alabanzas Coss, un portento de naturah~ad y de finos det?·
lles, Mutio, Barreiro y trabajador 10ca~sable Solares
cumpliendo discretamente el resto de los intérpretes.
«LA DE LOS OJOS DE COLOR DE CIELO&gt;

Enrique López Marí1;1 posee la rara habilidad d~ condimentar un guiso exqms1to y sabroso con 10gred1e ntes
vulgares y antiguos, que ya gustaban los paladares de
nuestros gloriosos antepasados.
,.... Nada hay viejo en el mundo, con tal de que el pre;entador sepa remozar y atildar con su ingenio las cosas
ve!ustas y agrietadas por el tiempo. El público se divierte, ríe y aplaude.
Eso sucede con el juguete cómico &lt;La de los ojos de
cielo.&gt; que se estrenó en el :11:exicano con éxito francamente satisfactorio.
La obra, como queda apuntado, ¡:,ertenecía al antiguo

Teatro Colóo.-Dos escenas de la ópera &lt;\Verther,&gt; por la soprano señora Therry y el teoor señor Putzani.

régimen; pero la trama, graciosa y sencilla, y su desarrollo
hábil y ligero, revelan en el notable escritor un conocimiento
de la escena que sorprende, y una pasmosa segu'.idad ~n. los
efectos cómicos, que forzosamente han de ser bien rec1b1dos,
sin apelar a frases duras y de mal gusto.
El Dr. Villaverde acaba de llegar a su casa de Madrid. En el
ferrocarril ha sido el héroe de un cómico lance. Una mujer
sola, guapísima, de &lt;ojos de cielo,&gt; entró en el departamento
donde el médico viajaba. El doctor Villaverde quiso tomarse
algun:is libertades con la viajera Esta tocó el tia:bre de alarma. El tren se detuvo. El escándalo que se promovió entonces
no es para dicho. Y el doctor Villaverde fué detenido por la
policía, habiéndole costado grao trabajo, al llegar a :\1adrid,
que le permitieran trasladarse en libertad a su casa.
Pero lo más grave del lance es que los periódicos lo publican.
La viajera en cuestión es uoa amiga de la niñez de la esposa del médico y está cas..da con un fotógrafo, que la esperaba
en Madrid, donde acaba de instalarse en el piso de al lado del
doctor Villaverde.
Todas estas coincidencias dan lugar y ocasión a los mayores
enredos y a las más divertidas peripecias.
Las situaciones cómicas no son de mucha fuerza, pero sí de
efecto seguro. Los chistes surgen fácil y frecuentemente de la
conversación, y han sido celebradísimos algunos de ellos.
Así. por ejemplo, un personaje dice:
-Los médicos tenemos muchos enemigos eo este mundo.
Y otro personaje le interrumpe:
--tEn este mundo nada más?
Y los espectadores aplauden.
La frase no es muy sorprendente, pero es muy de teatro.
La Castillo, la Otazo, la Vila, acertadísimas en sus papeles,
comprendiendo muy bien la psicología ameoa de los mismos;
Barreiro y Catalá con tendencias a la exagerdción. que sería
bueno corregir, y Solares, perfectamente, obteniendo una ovación en cada escena en el tipo del italiano celoso &lt;Stefano Golfoni.&gt;
Anoche sábado se estrenó, supongo que con éxito, la última
obra ae Marquina &lt;Cuando florezcan los rosales,&gt; un primor·
• de estilo. Como se ve, sigue la Compañía del Mexicano dándonos los éxitos teatrales de España, con una premura y perfección, que hace que el público acuda con entusiasmo a tao
elegante teatro.
TEATRO COLON.-&lt;WERTHER&gt;
No podía faltar la obra de Massenet en el repertorio de la
compañía que actúa en este teatro, y como ya está juzgada 'ante la crítica seria como una de las partituras medianas que se
representan más por haber en ella motivos de lucimiento para
los artistas, que por el mérito musical ; resulta que no he de
pormenorizar detalles, que, por otra parte, en mis crónicas de
otras veces, están indicados.
Estoy conforme si que en esta ocasión se ha presentado la
ópera tal como es, sin variaciones ni adaptacionee de nioguoa
clase, y por eso me he aferrado más en mi opinión ele lo mediano de la misma como son medianas las hechas por el celebrado maestro, a lo menos las que conozco.
E ran los intérpretes principales en e~ta ocasión las can\an•
tes Therry y Yerma y el tenor Putzani, que sin entusiasmar ni
mucho menos pasaron sin pena ni gloria. como vulgarmente se
dice.
LUIS DE L ARRODER .

Teatro Colón. -Dúo final de &lt;Romeo y Julieta&gt; por la Charpentier y Affre.-Una escena del último acto por los mismos artistas.

�Las Grandes Báilarinas Modernas
de músicas seodllas, de diversas canelones de 1ogeouO
matiz criollo, que cantaban Isabel; :\lada, Lola, Hosa,
Eglé......
.
.
Ignoraba, hasta hoy, que yo llevara m, cemeoteno ro·
mántico en el alma . .. . . .
Amores muertos, músicas oidas una vez, ambiciones
marchitas, flores del alma agitadas por el viento de la
perfidia . ...
Enhebro historias que luego encuentro inverosímiles:
y siento qut el espíritu se me va poniendo como un ha·
rrio en el que hubiese llovido por la tarde.
Para ahuyentar mi tristeza, interrogo a la abuela
-¿Tú me quieres, abuela?
,
Ella levanta los ojos amorosos, se soone y me contes·
ta ¡&gt;lácidameote.
.
- Sí te quiero, muchacho .... Y te qmero más porque
eres huérfano ....
Su voz tiembla de amor al decirme estas últimas pa·
labras. Y me acuerdo de la cariñosa voz de mi madre,
ya apagada para siempre; y recuerdo que en un~ ~t!·
gua butaca,-tao amablemente cómod_a para la v1e1ec1ta delgada y buena que es el relicario de la casa-me
esperaba angustiosa y triste, fiogieo_do estar e~ojada, i:n
las noches en que yo hacia bohemia por alguo barno
lejano.

Estra¿

oficial y cuerpo de profesores de la Escueh. Libre de Derecho que asi~tier?n a la fiesta inaugural
del segundo período de labores escol3res, efectuada el 15 de los corrientes.
de las rosas; y mirándolas tao felices bajo el sol que los
enrubia, no acierto a saber si ellos se ríen como las rosas o las rosas como ellos. La brisa agita las flores y
desordena el cabello de los niños. La enredadera es un
milagro de florecillas azules Bajo su fresco verdor, la
L a casa se ríe con una higiénica risa de limpieta. La
abuela da la idea de una aparición. Un rayo solar que
abuela, .,,1 verme, viene hacia mi con nnos tamaños ojos
se filtra a través de los árboles. Sentada en una bu•
preñados de alegria, y al de~irme cbue~os d(as&gt; ~e da
taca de cuero, vieja como ella, se entretiene y sueña,
tiernas palabras en su afon1smo lánguido de anciana.
zurciendo la ropa de la casa.
¡Pobre abuela, tan buena y tan alegre!. P'."rece una de
A veces, en sus ratos de alegría, canta una canción
esas indispensables muñecas de los nac1m1entos de Pas·
de antaño, trivial y lánguida, que dió é xitos de amor
cua.
quizás a barítonos baratos y a tiples parroquia les.
La paz de mi espíritu y e.st:i- paz ?el hogar, son una
¡Quién sabe si esa canción es más vieja que la abuela!
bendita recompensa a ese v1v1r calle1ero, afanoso y vil.
Debe ser muy curiosa la historia de esa canción!
Y es más dulce esta paz del espirito y más buena la paz
Dime canción: ¿para cuántos corazones fuiste 1« llave
de la casa, cuando uno la siente como UD"- mllsica silen·
á urea que los abriera al amor? ¿Tú oo prendiste una
ciosa, muy cerca del jardín, bajo una bonach~n'." tran·
flor en el alma de la abuela?
quilidad de conciencia. y en ?ºª absoluta pas1v1d3;d de
Me quedo pensativo
ansia~, ruando sólo se llenen ideas b lancas y sensaciones
Y me imagino la vida como un largo, interminable
a 21 ules. Pienso que después de esta paz. sincera y gran·
rosario
de misterios oscuros, y a la vez como un brevia·
de, que abr aza el alma en el hogar, no hay otra que se
rio de palabras de estrellas.
le parezca en su dul_zura sino esa ot_ra lejaoamente_ páAhora soy yo quien canta.
lida de los cemeotenos, que se trasciende eo el pnmer
Me he acordado de una canción que cantaba Carmen
luceco de la tarde, se distiende por sobre los melancóliy de otra que cantaba Sofía,
cos sauces largos y vive como una paloma huérfana de
De súbito oigo dentro de mi un suave despertamiento
~uel~. sobre los brazos abiertos de las cruces.
Los chicos corretean en el jar dín, riéndose al igual
0

PAZ DEL HOGAR.

Señor Coronel don :\1anuel Goozález, hijo del ex-presiden·
te de la República, general del mismo nombre,
muerto el 9 del actual.

Gropo de caballeros asistentes a la ceremonia conmemorativa en el tercer aniversario de la muerte del señor
Líe don Ignacio Mariscal, l\lioistro de Relaciones Exteriores.

Y me recooven!a con amc.r, pagándome con caricias
mis locuras tri\'iales.
La abuela los re prende desde su amable butaca pro·
visiona!.
-lQuiereo ustedes estarse quietos, bandidos?
La voz de la abuela, que ella quiere hacer áspera,
resuena en la casa con esa úoica harmonía que tienen
sólo los padres dentro del corazón para hablar a sus hi·
jos.
El más grande le responde:
-Bueno, abuela, no gritaremos, pero ¿ y si las ros.is
del jardín nos llaman?
La anciana y yo nos reímos.
Y así va pasando el día, eo una pa1 pura y buena,
que no puede describirse.

Yetta Rianza.
Ha sido el gran éxito en la escena d-, la Opera Cómica de París
la aparición de la admirable bailarina Mlle. Yetta Rianza, en sus bai'.
les Slavos. Lo piotoresco de sus actitudes, la or iginalidad de su co·
reogra fía. la gracia de su cara, la infinita varitdad de sus pasos, en·
v'.1 eltos eo un encanto indescriptible, los trajes en fin, de tipo mO!C0·
vita que lu&lt;:e, hacen de la danzarina una figura de grao belleza, que
atrae las miradas y cautiva los espíritus.
Discípula de Mme. Mariquita, la célebre maestra de baile del cita·
do Coliseo, puede decirse que Mlle. Riaoza, ha convertido el a rte
coreográfico de la primera, en algo nuevo y moderno, en algo poético
que todos los que lo ven, lo califican en suprema noveda d eo el muo·
do de la danza.
La 1:elebrid:'-d rodea la figura de la famosa bailarioa, y la ccítica
Pocom1a el éxito de la misma, eo la «Sylvia&gt; que bailó en la Opera
de Moote Cario, y en la «Bailarina de Pcmpeya,&gt; que acaba de
ser una, d_e sus felices creaciones por lo escultural de la figura, y por
una estetlca que podríamos calificar de tanagriense Los bailes rosos
en los cuales se pueden calificar las danzas que baila Mlle. Ri«oza
hao tenido un grao éxito en París, no habiendo sucedido lo mism~
en Italia, adonde fueron muy criticados. &lt;Ayer noche- escribió un
critico de Roma-un público selectísimo llenaba de bote en bote la
sala del Cos1aozi para asistir a la primera representación de la Sociedad de bailes roses.
«Tengo la convicción- y me apresuro a maoife~tarla-que los es·
pectadores, como yo mismo, se habrán discretamente aburrido asietiendo a danzas tao distintas de las nuestras, y en las que domina una
a'llplia monote-oía.
«Los argumentos soo insulsos y sin interés: vale la pena de recordarlo.
«Decíase qne estos bailes se diforeociabao de los nuestros de un
modo completo y absoluto, y que, a diferencia del baile italiano eo
el que la acción se ioterrumre a cada instante para dar lugar al ~&lt;'D·
sabi_d? cooveocioo~lismo de actitudes,_pasos y contradanzas, en estas
oo,·1s1mas coocep1,1ooes del Sr. Fok10, música, mimica y danza sP
fuo?!ªº eo una admirable unida~, _dando viva expresién plástica a la
acc,oo. En ,·e~d~d. esta caract~ns!•c:i- no apareció aoocbe por oingu·
oa parte. La uo1ca caracterisllca 1ue .. , . la del aburrimiento
«Estos ru~s bail~~ admirablemente, con ligereza extrao;dioaria,
con eleg~n:1ª exqu1s1ta; y todos wn notables, desde los primeros ar·
11stas al ult1~0 soldado d~ fila N_o hacen el acróbata, sino el artista.
«Ya es s.1b1do: en Rusia el baile es muy considerado, y para él
existe una escoela sostenida por el Estado. Se ingresa en ella a tos
nueve años, y el número de discípulos es limitadisimo. Salen a )os
:li~z y seis y tienen !omed_i;'ltameote plaz_a asegurada en el cuerpo de
baile de les teatros 1mpenales. A los treinta y seis años salen del teatro con una pensión que les asegura una vida comodisima.
. «Las admisiones son muy rigurosas, para comprobar bien que el
1oveo alumno presenta, en efecto, todos los requi~itos para llegar a
ser un gra1;1 bailarlo, P!ofesióo qui: es estimada y respetada por
todos oo Rusia. Basta decir que la pnmera bailarina, la señora Tamar _Karsavio, es e.,posa ~e un egregio funcionario del ministerio de
J-!-ac•e~da, y sus demás COl~pañeras están casi todas casadas coo fuoc10oanos del Estado y oficiales del Ejército.
«Por lo taoto, supuesta esta pasión por el baile y el estudio consiLa ba:larioa Yetta Riaoza eo las Daczas Slavas, luciendo trajes típicos
guiente, los rusos bailan bien, como mejor oo es posible imagioárse·
del imperio moscovita.
lo; per? en cuanto_ a la característica antes eiluociada. oo la hemcs
descubierto por 01oguoa parte.
T rocárase tu pesar
cEI primero y el segundo «balleto&gt; oo están com,ti- coot!_alto, _una romanza para tenor, uu cduetto&gt; y una
en un donoso reir,
tu1dos sioo casi exclusi"ameote pos nuestro antiguo «paproh¡a ana de bajo a ntes de llegar al baile final.
soñando eo campos de azahar
so a dos,&gt; en el que los bailarines, uno después de otro,
, «Esta escena danzante final es verdaderamente grao·
allende el Guadalquivir.
lucen su destreza. La mímica, la expresión plástica, diosa. Los más difíciles ejercicios y las más or iginales
confieso francamente no haberlas encontrado.
danza~ rusas están__reproducidas con uo arranque, una
Y eo los ponientes rosados
«El mérito de estos bailes es la música magnífica que
faotas,a, uo freoes1 impresionante.&gt;
al agonizar el día,
los acompaña, y ya que los mayores maestros ruso,, des·
besara el sol los brocados
de Rimsky-Korsakow a G lazuoow, desde Glinka a Boro·
de tu almaizar de Almería.
dio, no se hao_descle~ado de escribir_sus mejores páginas para el baile; as, es que esas acc1ooes coreográficas
se veo comentadas pcr una rluma musical verdadera·
C.:;rdobesa, moro soy.
mente artistica, deslumbrante de colores, rica de or·
ltffil
~~ &lt;fil® ~
Y si en lugar de nacer
questacióo , elegante de forma.&gt;
e~ _la muerta edad de hoy
El articulista italiano prosigue después describiendo
v1v1mos eo la de ayer,
alguno de los espectáculos corecgráficos que ha visto a
los artistas rusos
fueras, logrando tu ideal,
La nieta de Abderramán
« Aye r noche, sin embargo, excepto «El príncipe lgor,&gt;
reioa en gentil mirador.
oo se encontró nada de eso
Yo... !moro de sangre real
Cordobe,a, moro soy.
«El primer baile tiene una música sin interés y sin
de las huestes de Almaozorl
Por eso oo hallo placer
valor, compue~ta por el maestro Tcherephio, profesor
eo la guitarra de hoy
de composición en el Coose1vatorio de Sao Petersbur·
MIGUEL DE CASTRO.
como eo la guzla de ayer.
go, y que dirige la orquesta.
«El segundo baile esta formado por alguoos valses de
Chopio, orquestados, y con escasa genialidad. Ahora
Debi ser yo poseedor
bien, una tal profanación artística es para protestar en
de aquel patio de arrayán
voz alta contra uo sistema antiestético que recae en des·
donde lloró su dolor
prestigio de eMa compañía, que se anunciaba como
el último Abderramáo.
guiada sólo por oobles ~eotimieotos de a rte. La música
de Chopio, escrita expresameoto para el piano, saca
Y tú cordobesa de ahora,
únicamente todo so efecto del equilibrio a r mónico de
flo~ de leyeod~ y poesía,
ese instrumento, de sus timbres especiales, del especial
tuvieras de estirpe mora
~·rancia, ~on sus derrotas gigaote~cas, sus cien mil
empaste de ellos,
galanes con bizarría.
«Y, ji.demás, la música de Chopio oo está hecha sólo
vahe~tes ~~•dos en los campos de batalla, sus trescieo·
de notas; es el alma del gran art'sta, interpretada con el
t~ mil pns1ooero_s ll~vados a tierra enemiga, sus cinco
famoso «tempo rubatto,&gt; y cuando se presenta reprodumillones de cootnbuc,óo y rescate, sus ciudades arroi•
Eovidiarao lo 4ue vales
cida con el ritmo acompasado, iodifpeosable para la
o~das, sus fort~lezas desmanteladas, sus provincias perlas musulmanas priocesas
danza, pierde todo su caráctt,r y su peculiar interés.
dida~. a los quince años de tao grao desastre, se halla
en los torneos reales
«El baile tercero, es!o es, la tercera parte del espec·
en pie! más ~erosa, más adelantada que ouoca eo
de las noches cordobesas.
táculo, no es otro que el segundo acto de Borodio. Aquí
artes, rnclustna, leye, y todos los ramos de la sabiduría
la música aparece llena de carácter, magnífica eo la
que son el · fundamento
de la prosperidad
y grand eza
Y_ haciendo ele tu amor prez,
E
.
forma, expresiva, ardiente, avasalladora: más .... ¿qué
del as oac,ooes. s porque en medio de su cataclismo
alguo rey te llevaría
el alma de e~te pueblo babia permanecido eoter 0
significa ese acto, truncado, sin preparación, que nos dé
sobre un potro de Jerez
h3;biéodole alcaozado sino al cuerpo los golpes delª• ~
idea exacta de la ópera del grao maestro ruso? Dos
por tierras de moreda.
m,go.
ene
tercios del acto están ocupados por un coro, un aria de
0

�jer tiene que prescindir de su natural co ·
quetería y amoldarse a las obligaciones
que impone el cuidado y dirección de una
casa.
Una señora que/Viva bien, no tiene que
ocuparse materialmente del arreglo de la
casa; pero debo inspeccionarlo todo, inclu·
so la cocina y el departamento destinado a
los criados, si oo quiere que el desorden
reine eo su hogar y que nadie cumpla coo
su deber.
Cuando los criados saben que la señora
no se ocupa, poco a poco vao aficionándose
a la holganza, y acaban por oo ser sopor·
tables.
No hay trabajo penoso, cuando está bien

CRONICA
Parece. mis queridas lector01s, que los sombreros pequeños y la tendencia de las draperías serán las novedades más importantes de la estación actual, pues según
os decía en mi pasada crónica, el estilo envolviente que,
tanto las draperías como los 4'panier&gt; imprimen a los
trajes, se verá hasta en los severos 4'taitleur,&gt; los cuales
por su naturaleza misma parecía que deberían quedar
excluídos en esta inspiración.
Inútil creo que será añadir la preponderancia absoluta con que reinará el citado estilo para confeccionar los
atavíos de paseo, ceremonia o t:eunión. En efecto, lectoras mías; los trajes de calle y paseo se har2n drapea-

dos en forma de «paniers&gt; abiertos por el frente, los
cuales descenderán por detrás ocultándose bajo un lar·
go paño que formará una pequeña cola, pues otra de hs
novedades que la moda nos trae es la de llevar estre·
chas colas en algunos atavíos de paseo.
En otras 4'toilettes&gt; la falda se fruncirá al rededor del
talle y será estrechada en el bajo por una ancha banda
de tela lisa o cubierta de encaje, sobre la cual la parte
fruncida caerá con cierto aspecto de abullonado, o, más
bien dicho, de túnica abullonada.
En algunos modelos serán los faldones · quienes impriman amplitud a las caderas; éstos se barán redondos,
abiertos por el frente, cruzados sobre un lado, desiguales en sus dimensiones, pues el izquierdo se hace más
largo que el derecho, a fin de que al cruzarse finjan
una caprichosa drapería, pues según dije antes, estos fa).
dones son plegados al rededor del talle. También vemos
lindos modelos en los que estos faldones, que semejan
más bien túnicas o 4:paniers&gt; de original corte, son más
largos por detrás que por el frente y terminan cortados
en punta de chal.
Estos trajes se hacen, generalmente, en sedas flexibles,
corno crespón de China, crespón de seda, 4'piel de cis·
ne&gt; velo o «satín crépe.&gt; Lo,, pliegues de las draperías,
sabiamente combinados, producen en estas telas efectos
verdaderamente deliciosos y de una gracia extrema. En
efecto; en este género de encantadoras4'toilettes&gt; hemos
visto un modelo en donde la exquisita sencillez, que oo
excluye uoa suprema elegancia, permite contemplar la
armonía de la línea en toda su belleza.
Dicho modelo está hecho eo 4'satín crépe&gt; gris topo,
luciendo en 1a cintura un listón &lt;Jscocés verde, azul y
blanco perla. Este listón se anuda en un lado, c asi por
el frent.¡, y cae en dos pequeños paños o puntas. El
cuerpo se abre basta la cintura sobre uoa camisola de
punto de espíritu, recubierta en parte por uoa cascada
de encaje valenciano que se desprende de cada lado del
cuerpo, al cual está cosida por los bordes. La falda lle·
va unos faldones o «paniers4' abiertos por delante, pro·
loogáodose por detrás eo punta de chal.
Otra elegante 4'toilette&gt; está confeccionada en eres·
póo de China color de jeráoio. La falda está drapeada
en el bajo, y sobre ella cae negligentemente uoa túnica
abierta sobre un lado recogida con pliegues drapeados.
El cuerpo, escotado en punta, luce uo cuello-chal he·
e ho en fino listón bordado el cual se recoge un poco por
el frente sobre la punta del escote que está terminada
por un nudo de satén negro. Cintura de terciopelo oe·
¡¡ro coo dos largos paños cayendo hacia atrás por el lado izquierdo.
_
.
No dejaré de señalar aúo, la elegancia sobna y d1s·
tioguida de uo modelo hecho eo crespón de seda color
de bronce. Este atavío está hecho en forma de grao cascada drapeada y cruzada, guarnecida toda al rededor
en el borde con fino plissado en tafetta del mismo tono,
abierto eo el delantero sobre un delantal de la misma
tela, adornado con un motivo eo bordados de estilo búlgaro de vivos colores, puesto en el bajo.
Este mismo adorno se repite en el cuerpo en el cual
e l pequeño escote deja ver una camisola de encaje ere·
ma. Uoa cintura drapeada, en crespón rosa antiguo de
un tono igual a alguno de los matices empleados eo los
bordados, completa muy liodamaole este traje e_o . el
cual la discreción encantadora compite con la d1stln·

La falda, en velo, será fruncida en la cintura al rede·
dor del talle, n,cogida en el bajo hasta la altura de las
rodillas por medio de una ancha b1oda de sarga o pañc,, igualmente bordada de soutache. Un jaquet de sar·
ga o paño con faldones redondeados por el frente y un
poco proloogad0s por detrás, guarnecido con soutache.
completará estas «toilettes&gt; de uoa elegancia sencilla y
práctica.
Se preparan, así mismo, para los paseos en el campo
y las quintas veraniegas, gran variedad de trajes hechos
en crespón blanco guarnecidos c00 seda pé11iké blanca
y de color. La falda, cerrada po'r un lado, lleva sobre
el borde. bajando de la cintura hasta la altura de la~
rodillas, pequeñas almenas bordadas con seda pékiné.
El cuerpo se abre sobre un chaleco de seda pékioé. El
jaquel se adorna con cuello, vueltas, carteras en las
mangas y pequeñas bolsas de seda pékiné.- MARGARITA.

De París
Dado el lujo de la "toilette" moderna, todo cuanto a ella se refiera
es interesante, y cada hora del día
tiene su traje especial. No se asusten ustedes; no crean que la moda
las obliga a cambiar de vestido diez
y seis veces por día, ¡qué horror! Al
decir que "cad• hora" tiene su tratraje especial, me refiero a la mañana, el almuerzo, la tarde y la noche;
}'. dentro de est?s cuatro períodos de
tiempo caben 10fioitas combinaciones.

Por la mañana, a primera hora,
hacen falta dos batas: una de piqué
blanco, que se pone al terminar la
primera parte de la "toilette" antes
de salir del cuarto, y otra de lana de
lo~ Pirineos para hacer la visita de
inspección, indispensable en toda ca·
sa bien organizada.
Más tarde, al volver del paseo matinal, antes de almorzar, es muy
conveniente cambiar el "troteur"
por un traje de casa cómodo, sin
grandes pretensiones, e l ''tailleur,"
encantador al aire libre, resulta "eti·
qué'' y mezquino en casa, y además
molesto quedarse con el vestido irn·
pregnado de humedad o de polvo.
Las señoras prácticas reconocen
que el traje de casa, sobre ser bonito, es económico, porque duplica la
duración del vestido de calle.

ción.

Para los días un tanto frescos de la estación primaveral se preparan gentiles trajes hechos eo sarga lige~a,
mezclados ceo velo de lana o paño muy fino en el mis·
mo color. Sobre el cuerpo, hecho eo velo, de forma ~imono y un poco amplio se aplicarán, a partir de la _c10tura, unas quillas de sarga o paño, bordadas vertical·
mente con fino soutache. Las extremidades de estas qui•
llas se perderán bajo una pala o aldeta que forma horn·
brera.

Riquísimo traje para comida o recepción.

El punto de Alencon, especialmente
si es antiguo, enloquece a las duquesas
francesas. Los encajes hereditarios se
conservan con las alhajas de familia.
¡Qué alegría tan altiva debe sentirse al
extender en randa el encaje con gue
una hermosa antepasada se presentó an·
te la corte de Luis XIV, o que procede
de la dinastía de los abuelos! ¿Quién
sería capaz de decir la edad de tan
aristocrática reliquia?
Los encajes góticos raros y auténticos
se pag, o a precios fabulosos por las americanas. Constituían la pasión favorita
de Isabel de España, que poseía una es·
pléndida colección, adornando con ellos
en ciertas ocasiones sus trajes de cere·
monia.
Muchos encajes, casi todos [y lo mismo los negros en caso de luto]. sirven
para guarnecer e l pañuelo de bolsillo,
que muchas veces es todo de encaje,
porque casi nada representa el pequeño centro de batista, que apenas si pue•
de cubrir la punta de uoa nariz blanca
y soo rosa da.
Los Valenciennes y guipures blancos
están indicados para la ropa blanca, así
como todos los que sou fuer tes y resis·
ten el lavado. Con ellos se puede guar·
necer también la ropa de cama y mesa,
las cortinas, colchas y toallas.
Los encajes que sirven para la ropa
blanca y para los muebles, suelen usarse tambié n en prendas exteriores. So·
bre ropa de balista y fina seda se ven
guipares y Valencieones; el encaje de
Luxenil adorna cuellos y pelerinas: así
como volantes de cortinas; el de Irlanda sirve también para varios fines.
Los magníficos puntos de Italia han
guarnecido ropa de mesa y tocador con
tanta frecuencia como trajes dogaresa.
El encaje fué el lujo predilecto en
tiempo ele Luis XIII. Las carrozas y
hasta los caballos, se adornaban con
punto de España (encaje de oro). Pal·
cos y lechos enteros se adornaban con
encajes que Venecia producía para
adornos de mobiliarios, en oro y plata.

Sombrero de paja de media
estación .

Original toilette para paseo o visita.

Pasada la hora del almuerzo en familia, y después de
haber descansado leyendo, haciendo labor o buenamen·
t~ tendida eo la 4'chaiselongue,» hay que pensar en ves·
t1rse para la hora del te.
Esta «toilette&gt; puede ser vir para comer, exceptuando
los días que haya convidados de cierta importancia, o
que sea preciso ir al teatro después, en cuyo caso es
preferible vestirse antes.
Ahora podemos detallar un poquito las diferentes
«t_o ilettes&gt; de que vengo hablando.
La bata V S de S, como decimos aquí, debe ser de un
género lavable y muy sencilla de forma, con objeto de
que resulte cómoda.
Las de piqué blanco con entredoses bordados, o enea·
je _gordo de Almagro, con mucha más amplitud que el
«kimono&gt; verdadero; pero de ese mismo corte, son in·
substituibles. Algunas señoras se inclinan a las de bri·
llantina; yo las juzgo demasiado lijeras para este tiempo,
aunque se tenga el cuarto muy caliente.
La bata de trajín (llamémosla así) será más práctica
en forma de gabán, con mangas y abrochada delante
con doble fila de botones.
A esta hora es quizá el único momento en que la mu-

Yo estoy eocaotada coo su reaparición, porque la
considero precisa para que uoa mujer resulte elegante,
aunque oo llega mi entusiasmo á creer que ella por si
sola baste para hacer elegante a la que oo lo sea.
Del traje 4'd'interieur&gt; de lujo, ya he hablado otras
veces; pero corno la moda camt.:'l. coostantemeote, pue·
do decir algo nuevo.
Hoy se iospirao los modistos para la creación de esta
clase de 4'loilettes&gt; eo los trajes del Renacimiento del
siglo XXVIII, reproducidos coo cierta faotasfa que no.
deseotooe al lado de algunos detalles de extraordinaria
fidelidad.
También hay gran tendencia al gusto oriental, coo
esa amalgama de coloridos diversos, bordados de oro y
plata; pero para atenuar su excesiva brillantez se cu•
bren con gasa negra bordeada de piel.
CONDESA D'ARMONVILLE.

La última creación en traje para soireé.
organizado. y por grande que sea una casa;
si se maneja bieo, en dos horas se ha revisado de arriba abajo, y dado las órdenes
necesarias para todo el día, con lo cual
terminan los deberes de mujer hacendosa
y empiezan los sociales. A las once, corree·
lamente vestida a la inglesa, se sale a rlar
un paseo higiénico y a recorrer tiendas.
Ustedes me figuro que visitarán diariarnen·
te la Exposición del Trabajo de la Mujer,
donde, según he oído decir, hay preciosidades.
Corno traje de casa para almorzar, pue·
do citar dos estilos. El estilo severo, y otro
mu~ suelto, _con cola de c1espón negro; la
«gmmpe,&gt; s10 cuello, de tul blanco, y una
«écharpe» de gasa «mauve» o celeste echada sobre los hombros.
Para una señora joven y bonita nada
mejor que un vestido también flojo y largo
de vuelo blanco. La cola, relegada desde
hace tiempo, es hoy indispensable.

Precioso sombrero de paja adornado con plumas.

�CONSULTAS
USOS SOCIALES
A CoRNELJA: Las señoritas pueden tener tarjetas en
hs cuales se imprima su nombre, pero "º su domidlio,
pues no les toca a ellas ofrecer la casa, sino a sus padres ·o hermanos.
El tamaño de dichas tarjetas debe ser pEqueño, lo
mismo que las dimensiones del nombre impreso.
En cuaoto a la pregunta que me hace sqbre las Ces·
lumbres del luto, le digo Jo siguiente: éstas varfau mucho según sea el duelo que se lamenta, pues depende de
las personas por quienes .se lleva el citado luto. Si ~s
muy próximo, como por ejemplo: de padres, esposos, ht·
jos o hermanos, a los seis meses aún se u&lt;an telas opacas adornadas con crespón, y el sombrero debe guarnecerse con gasa opaca o con crespón inglés, pero si el luto no es de persona tau allegada, puede aceptarse un
traje negro, hecho en diversas telas, como es el velo, el
paño satín, lana flexible y otros géneros por el estilo. En
estos casos, los sombreros se adornan con plumas, lazos
de terciopelo, taffeta o liberty.
Es muy propia la toca con velo largo para una seño·
ra de cierta edad, pero esto en las circunstancias de que
tenga un luto riguroso.
Mucho agradezco su bonda&lt;l para juzgarme, y correspondo cordialmente a su amable ~impatía.

MARIA DE LouRDES: Esperaba yo hace tiempo sus confidencias; así pues, he tenido verdadero gt.sto al recibir
su carta.
Hace usted perfectamente en obedecer las iodicacic·
ues de su familia, ta oto más cu.mio que tienen completa razón en oponerse a que usted se case con un joven
sin porvenir, y, lo qne es peor, sin deseos de formárse·
lo ni de emprende• ningún trabajo o negocio.
Esta obediencia l,m penosd la enaltece a usted en sumo g rado, y aun cuando por ahora sufre tristezas iude·
cibles, yo le aseguro que con el trduscurso del tiempo
encontrará consuelo, y tal vez muy pronto un nuevo
amor vendrá a quitar de su corazón ese afecto que hoy
tanto la atormenta. Sin duda alguna, su buena dCCión se
sabrá, aún CUdndo usted la oculte, y un.t dtmósfera de
si mpdtía Id rodeará como una aureol,t lumiuo~,t. hacien·
do que todos CUdotos J,, conocen la estimen en lo que
vale, y &lt;lCaso entre esas personds se encuentre algún
pretendiente, del cual recibd la felicidad d que es tan
acreedora por su rectitud y docilidad.
Respecto de sus demás preguntas le digo que use la
«Sudvisiua.» para quild.T de su tez esdS espinillas o barros. Es una prepc,ració n excelente que sin duda le da·
rá buen resultado.
En cuanto al modo de drreglar l&lt;1. habitación de que
me habla, creo muy apropiado el color fresa cl,tro, pues
de ese modo las cortinas, muebles, colcha de la ca.md y
demás accesorios esta rán de acuerdo con el l&lt;lpiz de l"pieu.
Tengo mucho pla cer en contestar a sus consultas, y
sabe que siempre encontrará en mí una amig"- siucerd.
LITERATURA
A NGELINA DOMO DI GORCE: Su composición es muy
linda; ya Id remití a quien corresponde para que, si fue•
re po!ible, se publique en las páginas de este SemdOd·
ria.
Me juzga usted con gran benevolencia, por Jo cu&lt;1.l le
doy lds más sinceras grd.cids.
BODAS DE PLAT.\
L1:so: ;\lucho celebro que le h"-)'d pdrecido bien el
progrdmd de Id fiest" que tuve el gusto de indicdrle:
ojalá que ésta resulte muy bouit"-, pues el objeto de ella
no puede ser más simpático.
C reo que a la señor"- su mdmá debían obsequi"rle una
medalla de plata , con la fecha de su matrimonio en un
lddo, y en el otro. el del aniversario que van .l celebrar.
A su papá, seria más propio ofrecerle un reloj con igual
inscripción. Ld. vajilla de plata es un detalle muy lindo
y elegante en la fiesta, pero ~i sus recursos no les per·
miten este derroche, creo q ue bastaría «doruar el co-

medor con flores blancas, como si nuevamente se cele·
brar...u ...quellas nupcias, formando con dichas flores,
sobre el follaje, las dos fechas ya iudicadds.
Ya sea en el brindis de Id cena, o en un intermedio
del cóucierto, deben ofrecer la fiesta a sus P"-PáS, por
medio de una ~entidd alocución.
Les deseo un éxito completo en tan conmovedora• solemuid"d doméstica.
MODELO
Ai111GA. ill!STERIOSA: En el pasado número me fué im·
posible darle el modelo que se sirvió pedirme. Le ruego que me dispense esta falta involuntaria.
Dicho modelo está hecho en raso crema bordado con
sedas de diversos matices y listón azul pálido.
¿ Recibió mi carta por correo?
INDICACION
JOSEFINA: Es digno de sincero elogio su caritativo deseo de ingresar como socia a la institución de la Cruz
Roja, la cual, como es bien sabido, goza de un justo crédito en todos conceptos.
Si se sirve darme su dirección particular, tendré el
gusto de ofrecerle algunas indicaciones sobre la manera más propia de solicitar su ing reso a la citada asociación.

CONFIDENCIA l"'TIMA
\,VALKIRIA: ¿Por qué tiene usted ideas tau raras, que·
rida amiga? Se muestra sorprendida a causa de mi res·
puesta a «Magda,» pues le parece indigno en una mu·
jer que conserve gratitud hacia un novio, del cual se
ha recibido en pasadas épocas el supremo don del amor,
y que ahora, por una involuntaria velP.idad de senti·
mientes, ya no se presta a continuar el dulce idilio, que
sólo pertenece al recuerdo.
Pues si en el afecto legítimo la priocipal condicióu
que se requiere es que sea sincero y fiel, ¿como se hau
de un:r en matrimonio dos seres, de los cuales uno de
ellos no se siente dispuesto a tener por el otro ese ca·
riño leal ?
Y, si no tiene las honradas intenciones de casarse,
1 para qué, también, prolongar por más tiempo esa comedia innoble en la que ni placer se encueutra ?
Del cambio de sentimientos nadie es responsable, y
lo único necesario en estos casos es ser franco y leal; el
novio de «Magda» lo fué, de modo que no existe ningu·
na indignidad en ésta, si recuerda con encanto y con
agradecimiento para ese caballero, sus pasadas veutu•
ras.
El caso de usted es rr.uy diferente: su novio la enga·
ñaba; tenía otro afecto en el corazón, al cual sacrificó
la dicha de la noble y generosa «Walkiria,» que hoy
se ha propuesto vengarse de su antiguo prometido, aun·
que sea a costa de su propia vida .... «La venganza es
el placer de los dioses,» decían los romanos de otros
tiempos; es cierto, será un· placer para los dioses del
paganismo, más nunca para las almas cristianas que sa·
ben sufrir y perdonar. Olvide ested la ofensa, y, sobre
todo, olvide al ofensor; esto es muy fácil cuando ya no
se estima a un hombre, y usted no puede estimar «al
traidor,» ¿ no es cierto? Pues bien; olvídelo, y, lo que es
más aún, olvídelo por otro, el cual sea digno de uu:i
mujer tan inteligente como usted lo es.
Esa será la mejor venganza, y para «vValkiria,» la
más grata; ¿verdad?
POSTAL
TALI0SER: ¿Aún se acuerda usted de míl Yo le creía
muy ocupada en su viaje de recreo a través de la bella
Italia. Mucho le agradezc~ que se acordara de "Margarita" en las catacumbas de los santos mártires; esa
oraci6n es la más dulce memoria con que podía favo·
recerme. Pero, no puedo menos de asegurarle que su
letra no es la misma de sus primeras tarjetas; éstas te·
oían el sello de una legítima feminidad, y las últimas
poseen un carácter netamente varonil, sobre todo por
su laconismo. Un notable escritor tuvo la feliz o desdichada ocurrencia de llamar a las mujeres: "el sexo elocuente.''

Por eso me llama la atención el cambio de su estilo;
pero. en fin, no tengo derecho para abrigar esa duda, y
me despido deseándole un feliz viaje y un pronto regreso a la patria.
PARA L AS U~AS MANCHADAS
Luc1LA: Procure usted quitarse esas manchas, usan•
do el "pulidor" con bastante frecuencia, pero si no con·
sigue lo que desea, póngase esa pomada roja que presta
a las uñas un bonito color sonrosado; así no se verán
los feos puntos blanco, de que habla, los cuales la tie·
nen tan triste y preocupaca. En este, como en otros
casos de la vida, amable señorita, cuando una mancha
no desaparece, lo mejor es ocultarla de un modo hábil,
pues lo más torpe es hacer ostentación de ella.
CORRESPONDENCIA ROTA
UNA AFLIGIDA: Quisiera yo, simpática señorita, darle
una respuesta que pudiera consolar su pena, pero cuan·
do ~e recibe un" confidencia debe corresponderse con
absf)JUtd sinceridad, y así Jo hago respecto de su pregunta. Si ese caballero la amase de verdad, babría insistido en escribirle, más aún si juzgo que usted se había ofendido por su declaración ; si no lo ha hecho de
ese modo, sino que, por el c.:&gt;nlrdrio, é l mismo propuso
romper la correspondencia epistolar que antes sostenían,
a usted no le queda más recurso que aceptar esa proposición y procurar que el olvido venga poco" poco a
quitar de su corazón un afecto que tacto la hace sufrir.
MARGARITA.

Lo que disti ngue de un modo especial al Odol de todos los demás
preparados para limpiar la boca. es s u notable propiedad de recubrir toda la
ca,·idad bucal con u na ligerísima y microscópica capa, pero s in embargo de
gran ·poder antiséptico. que aún durante algunas horas después de haberse
la,·ado la boca, conserva su efecto. Este duradero efecto, que ningún otro preparado posee, es lo que asegura a quien usa diariamente el Odol, de que su
boca e3tá protegida contra el efecto de las caries y materias de ferrne1úación
que destruyen la dentadura.

EL ARTE DE BAILAR
BIEN
Hay que confesarlo, nuestra prosaica
época cootamporánea, que lo es de tantos
danzantes, resulta una negación respecto a
la danza.
Si el hada encorsetada y barroca del minué, cubierta de encajes y polvos de arroz ,
acostumbrada al re,,peto religioso de sus
partidarios, viera lo que hoy suced~. vol ve•

ría a hundirse en su bombonera esmaltada
por Wateau.
Hoy se baila mucho, se baila en todas
partes, pero se baila mal.
Al parecer, nada más fácil que sacar a
bailar a una señorita.
Con cogerla de la mano y ceñirla el talle asunto concluido.
Eso haceo muchos osados, lanzándose de
cualquier manera entre los que bailan, introduciendo la confusión con su marcha loca como aquel cañón terrible de Ja noveJa 'de Víctor Hugo, «El noventa y tres,»

desprendido de sus amarras y balanceado
por los vaivenes del buque.
Aquí arriman un pisotón; allí sacan un
ojo con el brazo. convertido en un palo,
allá sacuden un cachete al dar la vuelta;
y a todo esto, la «pareja» sudando en po·
der de tal molinillo, y haciendo la triste fi.
gura como la ninfa que se llevara un ogro.
Nada más sencillo que moverse con ele·
gaucia y armonía.
He aquí la actitud debida: el brazo iz·
quierdo del caballero debe estar bastante
extendido, para imprimir al brazo derecho

de la dama, las diferentes direcciooes del
vals, )'. el hombro derecho de aqué l no debe deJar_ de per1;11a~ecer constantemente
perp~nd1cular al 1qm~rdo de ésta
As1 colocados se evitan los encoutrouazos que ~os reclutas º? saben impedir.
Conocida y~ la actito~ de los bailarines
no huel~~n ciertas máximas de exquisita
correccwn.
En el vals, la señora es la que debe ro·
gar al caballero el de~canso.
Es~a es la regla universal, salvo en el
Brazil, e~ que es él el 9ue la propone.
La muier no debe mirar nunca al hom•
bre a la cara, ni llevar los ojos bajos, sin
fijarlos con naturalidad en cuantos pu~tos
se le presenten al girar.
Conviene evitar lo mismo la gazmoñería
que el descaro.
Si el valsador es tímido, no es mal visto
que ella comience la conversación.
A veces una joven en el rigodóo habla
con el bailador que tiene a su lado, y que
es el de otra pareja y no con el suyo.
Es un acto incorrectísimo.
En cambio no lo es (i la vida es uua pa·
radoja!) .,¡ escurrirse de la reunión sin des·
pedirse de nadie
Para conducir al «buffet» a su pareja demostrará el caballero su buena crianza, pidiendo permiso a la madre de la jovencita
y a ella misma, no invitándola de hecho,
como se acostumbra. Un detalle inapreciable.
Los hombres deben llevar las dos manos
enguantadas, sobre todo para bailar.
La mano desnuda puede sudar y manchar el guante y el talle de la dama.
Las señoras irán provistas de un «car•
net» para apuntar los bailes que se las pidan y del abanico tau necesario e importante en la mujer, rn puñal o su varita de
virtudes.
La mezquita de Santa Sofía en Constantinopla es, según una autoridad competente, la iglesia más perfecta y hermosa erigida por un pueblo cristiane-pues, se sabe,
era iglesia cristiana antes de mezquita
mahometaoa En particular es imponente
el interior, con su maravillosa cúpula de
107 pies de anchura, diseñada eu un plan
hasta entonces desconocido. Hay en o cer·
ca de Constantinopla a lo menos c ien mez·
quitas que son imitaciones más o menos
aproximadas de la de Santa Sofía. El solo
rasgo característicamente maht meta no en
estos templos es el minarete.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Mc1rchita y arrugada á loa
dieciocho

Joven y seductora
á los sesenta años
La edad no !m
:oorta.-N!nón de
L'Enclo11 tuvo un
a p a s!on ado ad·
m!udor cuando
contaba 00 aiios,Las arrugas, la flo
jedad dd las carn es en el rostr o y
el cuello, la lax! •
tud del b usto los
c ..usa el despr en4lm!ento del cutis
y el reblandecl•
miento de los tejl·
dos subcut áneos
Par a evit ar todo
~o Que envej ' Ce porQue destr uye la ap ariencia Juvenil, nad a tan b ueno como la

Creme Sirene para embe-

llece.-

(desgrasada.) - Además de ser
un h igiénico hermoseador sin Igual, sol!•
d!flca lós tejidos, promue ve una circulación salu dable y satura de un magnético
p erf~me voluptoso,-Blanca para la ru·
bta.-Rosa par a la trlguella 6 morena.TARRO COK INTERESANTES CONSEJOS$ 2.25
CO8REOCER'l'Tló'10•DO, $,2.50.

- r oa

PRODUCTOS

DERMATALIS

EN LAS M I N As
Luis R. se desper tó después de una pe·
sadilla que duraba desde algunos horas.
Encendió un fósforo, miró el reloj: las siete, las siete de la mañana. Estaban prisio·
ceros desde tres días.
A la luz del fósforo, Marcos s. movió
las pestañas, abriendo luego los ojos como
un loco
Temblaba por el miedo y por la fiebre.
Antonio L. no se :iespertó.
- Duerme-murmuró Luis. -El puede
dormir!
Volvieron a entrar en las tinieblas.
-Ayúdame, Luis,-dijo Marcos queján·
do~e. agarrándole una mano en la obscu·
ridad.
-/Que yo te ayude?-La voz de Luis
sonó áspera, casi feroz.
-No q uiero mori r, Luis-lloró el joven·
cito-tú sabes tantas cosas! Busca, busca,
encuentra algo......
--L o pensé toda Ja noche-dijo Luis, con
len titud, como hablando a sí mismo.-Acabar así como un ratón. y 0 era fuerte, yo
era inteligente. H ubiera llegado a ser e l
jefe. Malditos todos! Malditos todos los vivos!
- / Moriremos, Luis?
-Como ratones.
Marcos se levantó de pronto. Una piedra
cayó despertan d o el eco d el su b terráneo.
-No te muevas-gritó Luis.-Te tiro al
agua si te mueves; te tiro, por Dios!
El otro volvió a acostarse lleno de miedo.
-Marcos-murmuró L uis, después de un
momento. Buscó en la obscuridad la mano
a rdiente del muchacho, Ja estrechó entre
las suyas.
La voz débil le contestó:
-Luis, sálvanos tú!
y volvió a reinar el silencio. Pasó otra
hora. Se oía siempre la respiración fuerte
y tranquila de Antonio L. que dormía.
-Qué respiración caliente!-murmuró
Luis.-/ No sientes qué aliento?
Marcos tembló como si despertara de
improviso; se movió c0n trabajo.
_y0 quemo,
-/No sientes el aliento de :\ntonio? Es
como fuego.

m•:º

-Yo he bajado en el agua esta nochedijo después de un momento.-He nadado
hasta la entrada de la segunda galería. El
agua baja siempre. Desde allá siguiendo
por la galería, virando a la derecha y después a la izquierda se puede alcanzar el
pozo. Si trabajan de aquel lado hay modo
de hacerse oír .... - Había hablado lenta·
mente, cerno si estudiara en su idea el ca·
mino que había que llenar.
-Quiero tentar -añadió.
Podíase casi oír los corazones que latían
como martillos. Antonio r eflexionaba: su
cerebro era un poco torpe.
-Dices, /virando a la derecha, después
a la izquierda? He comprendido, voy yo.
Se puso de pié.
-Dénme antes qué comer.
-Come-dijo Luis-y toma un sorbo de
agua. Después te sentirás mejor .
Rió con la risa silenciosa.
-/Hay todavía mucho pan?-preguntó
Antonio.
-No, dijo Luis. Y tampoco de aire hay
mucho. ¿No sientes?
Antonio no pidió nada más. Comió despacio, muy despacio. Era alto, fuerte, enor·
me: un coloso inocente.
-Pero-dijo cuando hubo acabado de
comer y de beber-no veré. ¿Cómo haré ?
-Es una empresa difícil-dijo Luis.Iré yo.
-Yo nado mejor que todoS--observó An·
tonio. Tenía vergüenza de su misma ham·
bre extraordinaria y quería ser útil a lo
menos.
-Dime otra vez el camino. Primero a
la derecha, después a la i zquierda.
-No vayas!-gritó MarcOS--no vayas,
tengo miedo.
- / Miedo de qué?-dijo Luis; y le estre·
chó la mano hasta hacerle daño.
'
-Antoni?, Antonio, no vayas!- sollc2ó
Marcos, quitando con fuerzasu mano de la
otra.
-Se quedará .\ntonio, voy yo.
Y también Luis ~e levan!&lt;&gt;.
:\tarcos sintió en la oscuridad que los
dos hombres estai)an de pié, uno al lado
otro. Abrió los ojos ·para mir~r: le parecía
de tener una necesidad de mirarlos en la
cara. Y no vi-'\ más que tinieblas· Sintió en
los o¡·os un dolor frío. una punzada; los

volvió a ce rrar, volvió a caer cansado, mur- el agua que había bajado por la noche y
Más ta1de, en las iglesias, las esculturas
murando:
que desde la mañana crecía, crecía con ra· que adornaban coros y capillas, represen·
-No, Luis, tú no....
pidez, misteriosamente. De allá no llega• taban personajes desnudos o en camisa.
Antonio empezaba a bajar, arrastrándo- ría nadie más: ni la salvación ni la muerte.
Los primeros eran los condenados, los
se. Cuando llegó al fondo se detuvo.
¿ Dónde estaba Antonio? Nadaba a tien· segundos los justos.
CUANDO OTROS FALLAN
-1 Cuánto tiempo se necesitará ?
tas .... Su aliento cálido, su hambre terri·
Conforme fué pasando el tiempo, la caCONSULTE A
-Nadando despacio, descansando a me· ble, vagaba para siempre en una oscuri- misa cambió de forma, abandonando la
LOS MEDICOS INGLESES
nudo para tocar la pared, se necesitará tal dad sin fin.,....
de túnica para convertirse en una prenda
(ESPECL\LISTAS EXPERTOS)
vez media hora. La vela puede du1ar aún
.... Y los periódicos hablaron después de graciosa elegancia.
Ellos tratan v cur.111 toJa clase Je enfermedades más. La dejaré encendida para la vuelta. de Luis R., quien había velado nueve días
Crónicas y N erViosas especiales. L:1s enfermedades
-Eociende! .\h! he visto la segunda ga· y nueve noches sobre la. vida de Marcos
de la Sangre en el hombre y en la mujer. especialmen Al margen de la vida
S., el pequeño minero de su pueblo; y to•
te la Esterilidad y toda clase de enfermeJaJes de n~uu- !ería.
La vela que Lu is tenía bien alta, alum· dos supieron cómo, calentándolo sobre su
No deja de ser curioso que en cierto
raleza delic.a&lt;la en ambos sexos que requieren experiencia y habilidad. Una curnción Radii:al y Perma- bró la gruta profunda, cerrada por una ga· pecho, dándole el último pedazo de pan, elemento femenino se haya iniciado &lt;el
nente es GARANTIZADA en cada caso.
culto del hombre», como dice con mucha
Si no puede presentarse a su consultorio, sírvase !ería. Antonio se sumergió entre el ruido lo hubiese devuelto vivo a la luz del sol.
gracia el escritorTery, cuando se pretende
enviarles un timbre de a cinco centavo~. v un cuestio- ligero del agua ; la voz repitió alta, lejos:
nario l e ser.i enviado para un trm.1.miem(J a Jomicilio.
-La segunda galería! He llegado!
TERESAH.
saplantarlo en sus funciones ¡:olíticas, y
Han cumJo ya a mt1chos pacientes de esa man~ra, a
Ac;tonio pasó la cabeza debajo de la ga- - -en cambio continúe la mujer, con su en te·
quienes no han visto jamás.
Sin embar~. una visita es preferible en cada ca- !ería; dijo:-entro!
LAS PERSONAS DE EDAD MUY ro beneplácito, sometida a la más impla·
so.
El coloso desapareció.
AVANZADA es muy frecuente que se que• cable de las tiranías, ejercida despóticaUna caución Je $500.00 oro. se Ja a cualquier per-/Cuánto tiempo empleará?-preguntó jen de postración de fuerzas, y debemos m~te ·por el elemt-n_to masculino.
d á
sona cuyo caso sea tratado sin éxito.
Marcos temblando.
esforzarnos en proporcionar a esas perso· q or pocof q~1e se p1e nse, sed compren e :
I:\'STITUTO :MEDICO BRIT.\NICO
Luis levantó los hombroF. Dejó encendi•
¡'6
· d
fá ·¡
ue nos re enmos a 1a mo a en e 1 ves1,r,
n~s u~a a ,mentac, o vana a ,
_c! mente que ha .llegado
a los límites extremos de la
da por algunos instantes más la vela sobre digestible y que a la par sea nutritiva. En .
.
H
h'
.
ta. Calle de L&lt;)pez, 8
el abismo, y después la apagó.
estos casos conviene ensayar alguna vez el rnconsc1e~c1a.
e a 1 una_ mu¡er que se
México, D. F.
i
Por
qué
apagas?-preguntó
Marcos.
KUFEKE,
que
reune
a
estas
propiedades,
rebela,
airada,
contra
la.
,mcua
conducta
Horas de Consulta: Je 9 a. m. a 6 p. m.
-Para ahorrar-contestó Lu is. Y espe· un sabor agradable, y que ha rnrvido ya en de lo:; hombre~ que la pnva de derechos
Domingos: de 10 a. m. a I p. m.
raron en silencio. Pasaron muchos minutos algunas ocasiones como alimentación exclu· q~e en_ su sentir la pert~necen, ~. vemo~- a
OTRAS OFICINAS EN:
lentos, angustiosos, fúnebres.
siva de personas ancianas que digerían con esla m1sm'.1 hmu¡der sorne edr.set a ,schrec,oln
Puebla, Pueb. Po rtal Hidalgo No. 5.
ME\riJa. Yuc. calle 61, No. 5I4Marcos seguía con el pensamiento el mu· dificultad.
a os capn~ os e un mo 1s o, .9ue oy a
Gufüfab ,jara, Jal. San Francisco, No. 235.
do viaje en la oscuridad. Primero a dere·
Pídase en farmacias y droguerías el Li· presenta h_mchada como un bun~e)o_y ma•
cha, después a izquierda .... Tocar siempre brito de cocina KUFt:KE que contiene nana 1~ f~Jª como a u~ tamal, hm1taodole
NOTA ESPECIAL:
la pared por no equivocarse ... . y mirar más de roo recetas de cocina muy ó.credi• el Emov1mt1ento dte las p,e_rónas.
t
I
El Prof. W. 11. Hale, Presidente de la lnstitut:i6n,
s con ra es a opres, n con ra a que
está ahora a cargo Je nuestra oficina principal en Mé- bien! L;i galería tieue otras salidas; se en· tadas
x i co. D. F.
tra e ntonces ~n un laberinto negro... . .
·
debía, en buena ley, iniciarse l;i rebeldía;
-iAn tonio!-gritó Marcos de pronto.
pero oo es aií y contemplamos, sooriendQ
Y el grito desesperado resonó terrible.
LA CAMISA
sarcásticamente, como haría Moliére, e l
EL PERFUME ROSE DE CHIRAZ
-iAntonio, Antonio, oh, Dios mío, An•
hecho de que el hombre, por especulación
de la ca~a F. Wolll y Son. recuerda la fragan- tonio .... !
.
.
y con entero desprecio de las gracias fe.
Luis tembló.
Esta prenda rtel vestuar_10 femenrno e_vo• meninas, cambia la forma de los cuerpos,
cia suave de las rosas de Persia.
_ 1Que te pasa?
ca desde luego las telas ligeras; la batista rectifica la obra de la naturaleza y hasta
BOCA DELICIOSA. F.RAGA:SCIA
Marcos movía los brazos, mirando asus- transparente, envolvie nd o los tesoros de supr ime, por hacerse original, las formas
una plástica impecable.
en el ALIENTO c o n Is■
tado el precipicio.
que f ueron ¡a o b ra maestra y e ¡ encanto
La camisa aparece en nuestros días ele· d e ¡ os mas
, e él e b res escu¡!ores. D e ano
- en
- Tú lo mandaste a morir! No era aquel
- en guerra a b'1erta ¡os sen
- ores pon h'fi·
el camino. Tú lo sabías, no era aquel. ¡ An· gante, contrastando con la rudimentaria de ano,
nuestras lejanas antepasadas.
ces de la moda, se exprimen cada vez más
Perfuman los tocio, Antonio!
¿ C uándo se comenzó a usar camisa?
labios y dan á la
-Cállate-dijo Luis, con un grao tem·
e ¡ cerebro para presentar nuevos &lt;modeboca. sabor de am·
, Nos cuentan que la virgen tenía camisa: ¡os». p ara e ¡¡o suprimen
e ¡ ta¡¡ e, e ¡ pee h o
brosía, apasionan blor;-se apercibirá de la equivocación.
-No puede apercibirse! sollozó Marcos aun se encuentran fragmentos de ellas en y quién sabe cuántas cosas más, convir·
y hacen divino el
· d o a ¡a mu¡er
· en a ¡go muy d'1st1Dto
·
beso de los aman- desesperado-no ha trabajado nunca por ciertas iglesias, donde se veneran como !len
a ¡o
tes.
santas reliquias auténtic.,.s.
, . que reprodujeron Fidias y Praxiteles en
La esoosB o.ne ese lado. Tú, sí, Luis, tú sí.
Es casi seguro que antes se llamó tun1•
d · bl
E
d d
¡
usa las Putlllu de
En
horror quiso huír. Precipitó. Luis ca después fué camisa.
sus a m,Ea es esta~u~s- s ver a que a ·
Violetos de Ru sia, de
y le estrechó con fuerza.
R 1 .
•
h
h h gunas senoras cont10uan mostrando, basQuentln, goza. de li. le -cog10
1
- Mar cos. Marcos, óyeme.
evt, ac,ones se1:1saciona es s~ ª':' ec O tante apretadas y a despecho de la moda,
ternura de suma•
- Tú lo has mandado a morir, sollozaba et n ebste reshpecto, vwlat nddo el mis_tenod de la algunas partes prominentes del individuo;
r!do. lnd!spen'é
d
,
.
um
ra o mom1as e mu·
•
,
b
d
sa ble para
los Marcos, volv1 n o~e ng,do entre los bra· . r a·' se
¡ . ao encon
'd
. s
d' . p_ero_ ~s 1o cierto que aun. no se a pensa_ o,
Que Bman las ex- zos
de
Luis.
Y
Lms
sentía
el
horror
en
el
l
~
et
s
eég
pcias,
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as
con
cami=,
en
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s1qu1era,
en
una
buena
hga
por
e
l
sentido
o.uls!teces. Cajita
1ID as ¡:ocas.
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d
,
artística de alu
pequeno cuerpo prepara o para escaparse.
Las .
f
.
h h
F
. comun.
minio. 50 cvs. Por correo, CArt!tlcBda, 60
, -Y él,di_l?OrLq~é nos siguió ? Yod no que· fueron ;:;:~;~ªrc;~~~:ivatc s~~/~e ~:n;~~
cvs.-En :l.léxl&lt;l&lt;&gt;:Js/u111ns.m, Félix&amp;, Oía. A -v.
RECTOR DE SAAVEDRA.
d'd
b
¡
·
f
San Franci8co, Se.-J. r,obad.te Suc,,. &amp; Cn,. Pro• na .... . 110 u1s con voz apaga a.
No habló del pan que había robado, D'J , o sa ~r que as mu¡eres ran_cesas usar,sa 5.-J. Uihltin, l'iwrs. Sa, Bolívar t5.
dijo q ue había rechazado a otros
bao cam,sas_con ba'ldas carmes1.
L os sollozos d e 1 mue hª~h 0 se e~1ma ban. ta Hasta
siglo la
VIropa
aparece
claramente es·
prendaelentre
femenina.
Poc_o a_poco el cuerpo se ,ba enfriando, se
En el siglo VII se comenzó a usar la ca.
hacia hgero como un trapo. Después un cam • d d
·
E 0t
t ,
¡
esca.lofrío lo embargó todo y fué creciendo: si'glo,saXIIIe ormt •~re e.s epofca Y '?
,
, 1os ra¡es mascu1rnos y emen,Cuando estoy triste, veo en cada una de
a h ora M arcos tem bla b a, mas no por e I f no nos , 1
dí
d
t- ·
·
ni por la liebre.
. so o compren .ªº os un!cas, una ID sus traves11ras la imagen de una desgracia
é
•
,
L
.
Q
tenor
y
otra
exter10r.
La
primera
se
ha•
que puede sucederle, y me pierdo ea mil
1
-:-¿Q u piensas.-mur~uro 1!1s---1 ,ue cía con telas demasiado burdas.
qmera deshacerme también de ti?
E 0 ¡ · ¡O XIV ¡
· f é
, presentimientos dolorosos.
tos ClGARILLOS y
d
13
El cora?óa de Mac eos tuvo un latido .
e s,g
ª ca?1 ª u ya mas Rompe una pierna a un títere, y yo pien·
i orna
AZOADOS
f
t
digna de envolver las gracias femen10as.
so: ¿ Se romperá una pierna en una caída?
tos PAPELESNDREU
ueNroe. d'¡·o L •s
L h h h
Se cuenta que Isabel la Católica, cuando Juega a la pelota y me p regunto: ¿Será un
1
,
u, -no.
o e ec o para 1 't' d z
h'
d
del DR.
los dos. Si lo hubiese hecho para mí solo, e si
e arago~a, izo voto e conser· jugador? Cuando hace sonar su tambor,
sería un asesino. Pero lo hice para los dos· var puesta la cam1s~ qu'? llevaba ha~t!'- que me imagino que puede morir en la guerra;
¿entiendes ?
· s~s arm_as fue~en v1ctonosas, y el sitio du- cuando derriba un altarcito, temo que lle,•
gue a ser un escéptico; cuando lo veo ac uMarcos no comprendió. Su corazón la· ro . · ·· id~s anos!
.
,
tía, latía, vivo únicamente por el susto. y . La camisa de dormir_ que apareció en el rrucado en medio de dos sillas, me parece
también en aquel corazón cansado los la- siglo VII no tuvo éx,_to, probablemente, que un día puede ser arrojado eu una pri·
Representante General en México, tidos se volvieron temblorosos.
~orque después se de¡ó de usarla mucho sión. ¿El? Son sueños.
Octavio Sarti, 1~ Donceles 32,
N 0 d..
d
á
L .
b
tiempo.
.Hastd que yo vi11a no le acontecerán des·
•
,¡eron na ª m s.
u,s pensa ª en
En esas épocas lejanas, las mujeres, tan gr_acias. Le seguiré como la sombra al cuervestidas, recubiertas como castillos, de la
cabeza a los pies, durante el día; las princesas, las reinas, todas, se acostaban des·
DE
nudas.
POLVOS ADHERENTES
La delicadeza femenina actual se espanINVISIBLES
ta ante esta ausencia de traje nocturno que
hoy es riquísimo y seductor , mucho' más
FINURA, PUREZA, PERFU~lE IDEAL. - Comunica al rostro una maravillosa
seductor que el cuerpo desprovisto de to•
l:u~f~c~:~o~e~~e~~•&lt;!.~~!abJ~nfousr~oro:::c~aost tnR~~~~ºfii~~~ ~~~~~~a~
da cubierta y adorno.
absolnla Son los polvos de arroz de las reinas y los reyes de los polvos de arroz
Todo el siglo XV se pasó sin que las mu•
AGNEL. PP.Af'UMJSTA, 16, Aven ue de l'Opéra, PAR.I S
jeres se cubrieran para dormir.

VIOLETAS RUSAS

~!

S'

L~

Higiene. --- Belleza.

Perfumería Francesa.
Av.

E L MUNDO ILUSTRADO

-Moriremos sofocados-dijo Luis sinies·
tramente.
Antonio se movió; ,·iróse de lado, suspi·
ró fuer te y volvió a dormir respirando con
la boca entreabierta.
Callaron.
-Estoy bien-dijo de pronto Marcos le·
vantándose sobre las rodillas Tenía algunos momentos así de delirio.
-Luis, /no sabes que estoy bien?
En la oscuridad Luis rióse con los dientes cerrados: pareció la risa silenciosa de
. n a. Después se levantó, encend1'6
una h 1e
otro fósforo, exploró el ca.m ino.
-Voy a buscarte un poco de agua.
Se dejó caer, arrastrándose ágil y atento
com~ ~º.ª ser pi~nte. Lleg~n1o al borde, del
prec1p1010 apoy~~dose al ultimo escalon y
est~ vez encend_10 un pedazo de vela que
trata en _el_ ~ls1ll?., M1:6 las aguas neg:_:1s
del prec1p1c10,
fi¡amente, escudnnó
con~tenc16n; susoios centellearon. Después
volv16 a subir llevando la botella llena de
agua.
-Toma-dijo.
Y Marcos bebió con avidez.
-Ahora sí-dijo Luis. Y volvió el silen·
cio otra vez. Pasó quizás otra hora, eter·
na, tristísima.
Antonio L , se despertaba al fln.
Oyeron la larga respiración del sueño
que acaba; el coloso tendió los brazos, en·
contró a Luis, se levantó sobre los codos,
aun medio dormido.
- Ah , -dl·¡·o- cómo dorm1'a 1· so-naba que
estaba en mi casa. ¿Qué hora es, Luis?
- N o t engo fós foros Para botar- Contes ·
tó Luis, malamente.
-Serán .... ¿Qué hora será ? Tengo ham·
b re.
•
-Tú siempre tienes hambre.
Entonces rióse también Antonio; pero su
risa fué gruesa y abierta, y tranquila como
su respiración.
-Para comer hay ; de tomar hay tam·
bién. Valor, Luis! Pronto ,·endrán a darnos
la libertad.
- / Los oyes que vienen? Desde 15 horas
00 excavan ya.
-Vienen por otro lado-afirmó Antonio
'd d
con segun ª ·
- Del lado del agua, ¿dices&gt;
' pero vienen,
·
¡ os h e o1'do.
- N o se,
· ca ¡¡o• me d't
L u,s
1 an d o.

~ ©J@ liW@y© ~(9).

DEL ALBUMDE UN PADRE

Madame O. Liesta.

ª

A CUDID

Quinta de ~alud

''R• LaVIS. ta"

A

Tlálpam, D. F.--Teléfono 16.
Asistencia científica de
morfinómanos, enajenados,
alcohólicos y quirúrgicos,
empleando los medios terapéuticos más modernos. Eficaz atención para los enfermos. Departamento especial para señoras. Instalación eléctrica completa. •
Rayos X , corriente de alta
tensión, mecanoterapia.

~

,

'º

[

Diredor Médico,

EDUARDO LICEAGA.

FLOR BELLEZA

4

Acción

Médico encargado del departamento de enfermedades nerviosas,

..

El mayor
disolvente del Aoido úrico
.'Para abrevlar y e vitar laa C ri•i• de

Dr. A. Ruiz Erdo1.áin

GOTA, ARENILLA, REUMATISMO

Ad ministrador.

.l. f.avista.

CÓLICOS NEFRÍTICOS
tomad alguna• m ed ida.t1

/

or día .

UMATI
•

LINIMENTO
GENEAU
".-:!~"~
118

Sol o TO P I CO

reempluando el
hego oio dolor nl
caida del pelo, cura

rapida y teRurA de
_lat Cojera■• E1para....,ea,Sobreh11e109,,

Torceduraa.etc..et.o,

Re-.111.i-.o • ll'MOlo&amp;1-.0 aumejórablo.

Parls, 165, Rue S1-Honoré J !Odas Fumacias

�EL MUNDO ILUSTRADO

~

po. Seré su amigo, su confesor, su cenline·
(( l.1. ¿Pero después?
-~{:•~-:-

i Ah! el peosamieoto de dejarlo solo en
el mundo, me aterró., tengo miedo de la
muerte, me he hecho pusilánime. Quisiera
vivir un siglo, quedar decrépito, ciego, paralítico, a rrodillado perpetuamente en una
silla, para que en los días de dudas y de
peligros pudiese aferrarle la mano, tocarle
la cabeza, suplicarle, si no coo la voz, al
menos con los gritos y las lágrimas, que jamás se aparte de la senda del honor.
Y siempr e me detengo eo el-peosamieo·
to de la belleza.
No creía que uo padre además del afee·
to que todos comprenden, pudiesP. a limen·
tar por su hijo un sentimiento tao semejan·
te al de un escultor por su estatua. Yo tam·
biéo espío, con trepidación, el rostro del
que lo mira, interpreto las sonrisas y co·
mento los cumplimientos como uo artista
incierto de su obra.

Agencia de Inhumaciones

EUSEBIO - GAYOSSO
MARISCALA 3.

Recaudación de Panteones, Cajas Mortuorias,
Servicio Fúnebre por Ferrocarril.
TELEF0N0S: ERICSS0N, 836.
MEXICANA, 1006.

L===========~

Cada una de sus bellezas me parece un
mérito de mis manos; cada una de sus imperfecciones el efecto de una negligencia
mía.
Cada dia se me presenta en un aspecto
diverso.
Lo miro y lo remiro, de frente, de perfil, adelante, atrás, de arriba, de abajo; corrijo con los ojos ciertos de sus rasgos,
quedo perplejo, pero coocluyo siempre por
darme una refregadita de manos, y decir
que es un bello trabajo.
¡Son grandes niveladores del corazón
humano los niños!
Una pobre mujer con un niño en los bra·
zos, sentada en el umbral de la puerta, ve
pasar una señ&lt;,ra en carruaje, con un niño
en las rodillas.
El chiquitín de la señora e~tá vestido de
terciopelo; el suyo está vestido de andrajo;
aquél tiene un sinnúmero de juguetes; e l
suyo nunca ha tenido juguetes; aquél come
confites; el suyo roe un pedazo de pan negro.
Y sin embargo, de las miradas que cam·
biao las dos mujeres sobre sus propios hijos, la que expresa un sentimiento de eovi•
dia es la de la señora.
La pobre mujer lo observa, y exclama
con un estremecimiento de orgullo:
- iEl mío es el más bello!

Hoy le he hecho tomar un baño, y viéo·
dole desnudo y bello, chprreando agua y
rieodo, pensaba:
- Y sio embargo, a estas pobres criatu·
ras la fiebre las consume, la viruela las
ciega, la tos convulsa los sofoca, el crup
los estrangula, y es preciso ver las ponerse
negras, debatirse, revolver los ojos llenos
de lágrimas, pedir socorro agitando las ma·
oecitas y quedar rígidas; es necesario ver·
las encerrar en 1;n' (.'ajoncioto, ver que las
llevan envueltas ea un paño negro y las
arrojan en un foso y las cubren de tierra y
piedras, y después r egresar a la casa de
une pensando que quedan allí solas bajo la
nieve, en medio de un campo lleno de esqueletos; y al entrar en casa, ver de nuevo
sus juguetes y sus trajecitos, la cuna vacía,
la sillita vacía, la habitación vacía, todo el
uuiverso vacío. y sentir resonar en aquel
horrendo silenr.io la risa de los niños de los
vecinos!
¡Ah! cuando esto sucede me parece que
no se puede hacer más que un&amp; de dos cosas: o destrozarse el cráneo contra una pa·
red, o caer de rodillas y permanecer per·
petuamente con la frente inclinada sobre
la cuna.
Desde que mi vida está ligada a esta
criatura, no me aterra ya el pensamiento
de la muerte, o no me entristece sioo eo
cuaoto se relaciona al de su porvenir.
Pero si por su vida debie~a sacrificar la
mía; si con la seguridad de salvarla, debie·
ra hacerle escudo de mi cuerpo. y defeo
derla sin defenderme, inmóvil con ella en
lo~ brazos, y diez asesinos a mi espalda:
¡oh! tiemblo con no sé qué voluptuosidad
feroz y soberbia ante ese peo~mieotol
Creo, sieoto, juro, que me dejaría acribillar a puñaladas, cubriéndole la cabeza de
besos, sin abrir la boca pata gritar :- ¡Piedad!-y sin derramar una lágrima sobre mi
destino ..... .
EDMUNDO DE A'.\IICIS.

.

Cúrese usted IDISIDO en
su casa

.J

Se Debe Curar Toda Clase de

las Enfermedades de la Sangre.
Ningún daño pueden causar los microbios; y los gérmenos de las enfermedades se extenminan, cuando la
sangre está limpia y circulan.do con
actividad en las venas y las arterias.
En estas condiciones cual.quiera persona puede des-afiar los microbios.
Las full&lt;lionés de la sangre son las
de proteger y conservar la vida.
Cuando la sangre circola a perfooción, el cuerpo está saludable y activo, pues toda enfermedad es sNJ14&gt;lemen te el resultado de alguna obstrucción en la circulación de la sangre.

El Remedio de Munyon para la
Sangre, cura radicalmente todas las
impm,ezas de la Sangre los Barros
la Complexión defectu¿sa, Ilerpes;
Elczema, y todos los desarreglos de
la Sangre. 50 centavos, Marca 3 X,
$2.
El Remedio Líquido de Munyon pa.
ra. la. Sangre ( en pastillas) no tiene
igual para las Afecciones Sifilíticas
de los Huesos, las Ulceras Sifilíticas
y las eniermedades Cutáneas y Escrofulosas; desarraiga toa as Jas impurezas de J.a Sangre. Precio $ 4.

Un Testimonio Entusiástico.
"Haba·na, JuUo 3 de 1912.
"Pendone la dilación de este testimonio, el que le ruego acepte unido
al mayor reconociJuiento y más profunda gratitud. Coauo usted sa•b e desde hace más de dos años el estado de
mi sao.gre ha sido bastante desfavorable, man,üestándose ,particulaT&gt;meote en el rostro esta descomposición
tan peligrosa como molesta. Las po'.
cas dosis del remedio '' Líquido para
la Sangre", por Ud. a mí recomendado con tanto acie-rto, hao sido suficientes p:.ira el completo restablecimiento, inclusive la curación de la
piel del rostro, cuyas buenas con.di:
ciones, obtenidas con su eficaz remedio, me obligan a recomendarlo por
c?usiderarlo un deber, tanto ,por gratitud a Ud. como 4&gt;or .humanidad a
mis semejantes; teniendo particular
placer en contestar lo que cuak¡uiera
persona interesada, se ,s irva interrogaT&gt;me.'' Ateot3Jlllente. Eduardo
Cardona.-S ¡c. Hwbana 151.
El Remedio para los Riñones, cura
pront-amente los Dolores de Espa&lt;Lda
y todas las enfermedades de los Riñones. 50 centavos. 3 X, $ 2.

El Remedio para. el Estreñimiento.
El más moderno, el más cienti.fico y
eficaz para esa enfermedad. En tubos, por 50 centavos.
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clase de Dispepsia. 50 centavos. Mar•
ca 3 X, $ 2.

Ungiiento para las Almorranas.
Nuern método completamente limpio. Ail.ivia instantáneamente. Cura
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El Remedio para la Tos, cura la
T os, los Sud.ores nocturnos y alivia
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Labarué, Sucs. y Cía., Ave. San Francisco 43; J. Ui!blein Sucs., Ave.
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del 'Elefante, Ave. I sabel la Ca,tólica, 6; y otras. Consultas por correspom:1.encia, confidenciales y libres de
todo gasto.
~funyon 's 53 aud J efferson, Phi.la•
tlelphia, E. U. de A.
·

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Asociación de Damas Caridad y Progreso</name>
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        <name>Cabellos rubios</name>
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        <name>El invento de Edison</name>
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        <name>Poesía lírica</name>
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        <name>Tercer Centenario de Romanof</name>
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                    <text>��EL MUNDO ILUSTRADO

LA BILIS
Lll bilis se forma en el higado y es substancia que hace un papel muy importante
en el procedimiento de la digest i So En un adulto sano la cantidad de bilis destilada
cada 24 horas es de un litro próximamente. No solamente sirve para a yudar a la digestión y la absorción de las substancias alimenticias, sino que impide que éstas fer
menten o descompongan durante su pas-:&gt; por los intestinos. También regulariza y purifica los desperdicios, o sea las materias fecales hasta su expulsión final. Se compone de un número de ingredientes, algunos de los cuales representan productos impuros recogidos del organismo. Si esas impurezas no se recogieran por el funcionamiento
hermanado del hígado y los riñones, sobrevendrían dolencias de carácter grave. Por
lo tanto, es muy importante conservar esos órganos en est~do sano. Al efecto y al notarse alguna novedad en esas regiones del cuerpo, conviene ayudarlos con un buen
tónico estimulante y no hay ninguno mejor que el de la siguiente· receta de un especialista de New York, que ha dedicado muchos años de estudio a esos órganos. He
aquí dicha fó rmula, que es bien conocida y está en uso general: Extracto compuesto
vegetal Arvelina I 5 gramos; Jarabe compuesto de hipofosfitos 45 gramos; Jarabe compuesto de zarzaparrilla 60 gramos. En todas las droguerías se consiguen estos medicamentos. Mézclense bien y tómese una cucharadita después de cada comida. ~o de·
je de a¡¡itarse el frasco antes de usarse.

Verdadera
Agua Mineral
Natural de

VICHY

Manantialeá;
del Estado

Francés.

BIBN BSPBCZlflCAR BL NOMB:RB

VICHY CÉLESTINS
VICHJ liRANDE•GRILLE Emü't;:::."
VI CHY HOPIJA L

Gota, Enlermedadead,taPi1clra
1 .ieccionea de la Vejiga.

clel

Entermedadea cltl Estómago.

hSTILLES - SELS-, ,coMPR1Mis

VICHY·lTAT

Calendario de la semana.
San Pablo de la Cruz Confesor y fundador de la Congregación de los Clérigos
Pasionistas. Sao Prudencio Obispo Confesor, San Vidal y su espos.1 Santa Valeria
Mártires. -Hoy y mañana a las nueve, va
la procesión de la letanía de Catedral al
Sagrario, donde se celebra la misa de Rogación con asistencia del V. Cabildo y el
personal del coro, as! como también de to·
do el V. Clero que se presenta. Te1mioada
la misa, vuelve la procesión a Catedral,
dando fin con el canto de preces y oraciones acostumbrads
MARTES 29.

DR B. 11/DALOO.
Sao Pedro de Verooa Má rtir.-Vísperas Sres. Peruna.Oo.
en Santa Catalina de Sena.
Muy Srs. mios : -Certifico que he
empleado la Peruna en los Ca.tarros,
Grippes, Menstruación Doloroso. y
Mn'!RCOLl!S 30.
Debilidad General, obteniendo un
resulta.do mara.xilloso, los cuales no
La Vigilia de la Asencióo del Señor, me han prestado otros medicamentos
s:;;;,;:;Catalina de Sena Virgen, Sofía Vir- que paro. iguales enfermedades estaban
-indicado.
Dr. E. Ilida.lgo,
gen Mártir y San Amador Presbítero Már- Avenida de la Independe ncia. No.146,
tir.-A las nueve de la mañana procesión
d';° la letanía en Catedral y concluida se
canta la misa de Rogación.- Función titular e indulgencia plenaria en la iglesia de
la primera santa. -Vísperas cantadas en
Catedral.
CONVALECENCIAS Dn'ÍCILES

Efecto inmediato
ANEMIAS - CLOROSIS

jUl!Vl!S 19.

sus maravillOBOB resultados, y por eso es que se ha hecho la pre•
terida del páblico. Basta usarla una vez para tenerla siempre en
prevención, Produce efectos eegurfsimos en

1

1

Q/tllNOS, TUIIIO/tl!!S, 11.LIIIO/tltll.NII.S, Hl!!ltlDll8, l'USTU&amp;.A8, &amp;.LII.Qll.8,
U&amp;.01!!/tll.S, QUl/!IIIIDU/tllS, l'IBTULII.S, 11!/tUl'OIONIEB, l!!TO., 1"'0,
011! Vl!!NTII l!!N TODAS L"IS DltOGIUl!!/tlllS 'f •OTIOll8,

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oon el pedido en eelloe de oorreo to,IO OTI. por oada oaJa y por docena P,52,al Depoaltarlo pneral, ·"· ltll.l'lll!!L •• 0/tTl!!GIII, 8" 011.L&amp;.I!! DI!! WIIN/tlQUI!! N9 •••

111'11/tTIIDO 484t,

1

,..1000,

O, I',

1

DB CIBNFUBaos. CUBA.

LUNl!S 28.

MAYO

,~.~~~~i=~!.;;.,;~~

MB01co PROMINBNTB

La Ascensión del Señor, Santos Felipe y
Santiago Apóstoles y Sao Jeremías Profeta.
- -Oficio y misa de la fiesta del día; rito doble de primera clase con Octava y ornamento blanco. Se traslada la fiesta de los
Santos Apóstoles al díasiguieote.-Fuocióo
en Catedral, Sagrario, Basílica, Señor San
José y otros templos -Exposición de su Divina Majestad por cuatro días en Regioa.
- La Hora de ldS doce a la una en Catedral, Basllica y otr as iglesias.-Desde hoy

ENFERYEDADES de loe HUESOS
y del SISTE~ NERVIOSO
PRETtJBEl\CULOBIS

TRIXYL
FRAUDIN
Reconstituyente Ideal
Uno &amp;ola caja de 60 o-&gt;mprlm'doe "" auOclenle
µara meJt,.""t'l~Jo genera).

Labo,·atorio E.FRAUDIN, Boulotne (pres flarl,)
&amp; ■K T OD.álll LU r.t.n11,cu1.

w

CÁPSULAS DE

MORRHUOL
CHAPOTEAUT

FLOREINE
CREMA DE BELLEZA

EL MORRHUOL suprime
el gust o repugnante del
aceite de h ígado de bacalao

EL MORRHUOL es mucho

LA GH.B.\L\. FLOJ{ElNB restituye al cutis la frescura
que los ca,nsancivs, las vigilias, las pesadumbres, la eniermeda&lt;l
le han quitado. Las caras las más deslucidas, las más tiernas,
las rnás marchitas, aún onismo que la decrepitud y la caiducida&lt;l
de la €dad, se en cuentrrun. bien del uso de la CRE1\lA FLOREINE. Su presencia invisible eautrva todos los homenajes y desempeña en mismo tiempo que un perfume discreto, uníls distinguidísimas gracias.

mas eficaz que el aceite,
del que contiene todos
sus principios.

EL MORRHUOL es popular
pa ra curar lus resfriados,
la bronqui1isy los catarros.

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/

" ALF0",..0 RE'l' S
FONDO

EL MUNDO ILUSTRADO

Contra el ESTREÑIMIENTO
y

sus consecuencias: Jaqueca, Malestar, Pesadez Gastrica, etc.

Exijase101YERDADEROS GRANOS de SALUD del o·fRANCK
PURGATIVOS, DEPURATIVOS v ANTISEPTICOS
T . LIROY, 96, Rue d'Amsterdam . PARIS 1/ todas las Farmacia,.

hasta el día 31 se practica el bellísimo ejercicio de l Mes de María, en San Bernardo;
San Francisco, San Hi¡:ólito, Santa Clara,
Jesús María y otros templos.
VIERNES 2 .

Santos Felipe y Santiago Apóstoles (del
día anterior. ) San Anastasio Obispo Confesor, Padre y .Doctor de la Iglesia Griega.
SÁBADO

3.

La Invención o el hallazgo de la Santa
Cruz. Santc.s Alejandro Papa, Evencio,
Teódulo Presbítero, Diódoro Má rtires y
Juvenal Obispo Confesor .
DOMINGO 4 .

Santa '.\lónica Viuda, madre de San Agustín·, Sao S ilvano Obispo y e l B. Ricardo
Reynolds Mártires.-Oficio y misa de la
Domínica; rito semidoble y ornamento blanco.

Medalla de Oro Exposiciión
Universal.-Paris 1900

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OoBa•P01'!1At.•: Todoe loe Bancos de loe Estados mexlcaBD■, Deut■cha Bank, BerUn 7 ■111 aucunales en Londrea. Hambarvo, Bramen. Munlch, Frankfort, Dresden.
Bletchroeder. Berlín, Oomptolr Natlonal y Eecomvte, Parra. B. y Ofa., New York.-Na·
'1onal01tyBank, New Yorlc.-Flret, Natlonal BaulllerObrno Icaco Voc.-17nk,Ofa.

r---========i)

f. WOLFF &amp;SOHN
KARLSRUHE

Se vende en todas las casas importantes d el ramo.

NEOLIOENCIA FATAL,
Una tremenda mayoría de los
males eu este mundo proriP.ue de
mera negligencia. Las peores enfermedades que sufrimos, aquellas que acarrean la muerte, penetran en nosotros sin que lo adYirtamos. Una herida que sangra&lt;&gt;
un repentino dolor agudo no3
hacen coner en busca de un ali\·io
inmediato. Pero la pesadez do
cabeza, pérdida del apetito, tristeza y depresión sin causa especial,
¿por qué nos hemos de preocupar
por nada de eso? Seguramente
que se disiparán esas cosa~, y uno
se encontrar(L bien otra vez. X o
encontrando oposición y comprendido sólo á medi&amp;s, el de➔arreglo se propaga hasta quo
llega á convertirse en una lt,.fecciu local orgánica, difícil do
curar; en enfermedades mantenidas por alguna condición exteuuan te del sistema nervioso, ó
en alguna forma de debilidad que
p oco á poco consume la vida.
Eso puede evitarse usando la

Reg istrado como artículo de segunda clase er 3 de Noviem bre de 1894.-

Año XX.- Tomo 1.

impreso en papel de las Fábricas de San ~afael

México, Abril 27 de 1913.

Número 17.

México artístico y Monumental

PREPA RACION de WAMPOLE

Medalla de oro
Ex osición universal Paris 1900.

~

,
RICARDO covARRIJDIAI

¡

la cual, al fortalecer, limpia segura y r[1pidamente la sangre de
su peso mortal, estimula el apet ito, pone el aparato digestivo en
plena acción, y pronto renuev.1
todas las cosas. Pero no hay que
descuidarse :í uno mismo por mií~
tiempo, no hay que confiar en fo.
suerte. E ste eficaz 1·emedio es
tan sabroso como la miel y contiene una solución de uu extracto que se obtiene de Hígados
Puros de Bacalao, combinado~
con J ara be de Hipofosfitos Compuesto, y Extractos de Malta y
Cerezo Silvestre. El Dr. J . Valenzuela, Miembro de lás Facultadei
de México y París, dice : " La
Preparación de Wampole tiene la
ventaja de ser tan inocente como
los nií'ios, para quienes estít dest inada, los que la aceptan con buena voluntad."· No puede fallar
y obra desde la primera dosis. El
desengaño es imposible. De venta en las D -:-ognerías y Boticas.
Seductora belleza

Jabón de Verbena
COGNAC

Calendulado

( 'f'
-.

Purl fic.t. hecmosea, perfum:1
dulcificn ,. embe -

llece la p-lel. endurece las carne~
restableciéndole.,
su frescura cuando se han marc hitado.

Evita v cura la
caspa, IOs barro'&gt;
y las enfermeda des cutáne.1s, vi -

Ninguno tan delicioso como éste.

Agencia de Inhumaciones

EUSEBIO GAYOSSO
MARISCALA 3.

goriza las raíce')
del cab~llo. delicioso para lavar la cabeza y bañar a
lo-. niñ')s. L-. pastilla es grande. sólida y dum muchv
ti-emro. $1.00. P or correo certificado $1.2;.

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Detalle de la fachada principal del templo anexo al convento de Tepozotlán.

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Suaviz3 la piel '/ la da una blancura nacarada perfecta, y cv.ra radieal111~ot1:
ir...itaaones y nb:anonu ForhHca In unas y las da brillo 'J transpaNaca.a.
AGNEL, "'u"..:~nn.-.. to, A.venue de l'Optn, PA.11-18

q

fot. Kh~IQ,

�Damas distinguidas

DIRECTORIO
EL MUNDO I LUSTRADO
SEMANARIO DE ACTUALIDADES, ARTE Y LITERATURA,

DIRECTOR PROPIETARIO
LIC.

fruto quemado P?r el ver,rno, no podía cuajarse eo las paooj...s, Ella eode;ezaba tas espi·
gas -~º~ 1~ Uu~ias enéficas Y como una Ceres compa5iva, proveía al sustento de ta comuoi a · ~ao o a guo~ peste 'lmeoazaba con sus horrores y la muerte pasaba aullando
como u1;1a.1o ª r r la ciudad espaot~da, todos los ojos suplicantes la imploraban y con
~n mov~m1fºt? e su mano purificaba el aire y conjuraba los maleficios Cuando los
ao_cos e a herra se es!remecíao y _temblaban como en el parto de un m~ostruo a ocaliphcto, apl3:dcabaddla horrible coovu!s160, poniendo sobre la cólera del terremoto 1.i elemeo
e su planta iográ
' con sns manos taumaturgas encerraba
b6e suav1 a
. vi·dª·. Y tod av1a,
ª 1 ~eas en su~ cavern_as glac1ales y pintaba el arco iris en el manto de la tem estad·
extrciz3:bda 13:s 10flueoctas funestas de ciertas señ~les astrológicas y destruía las bimbre~
Y ;s epi em1as que arra~trao en su cola los cometas malignos.
pc-r est"as
de milagrc, que pal~itao eo su veste de azur, y las misericordias que
00 se caos..n . e arecer en sus manos 10agotables, por las cosas buenas ue si ue a a~=ovtaoto ~á0?1d~f eote en lo~ plácidos ja~dines del Señor, la angustia de qlos m!xica~os
~e ve ac1a e ."- par3: decirle eo un grito de suprema esperanza: Virgen de los Re~~~!:~ e~ cr~e\tº5 antiguo pa~e_c7 haber resucitado y la sangre de la República vuelve
l d 0 P dra de los sacnf1c10s. Voces de rabia y muerte se oyen por todas partes
dpaka n el cdanto d 71 trabajo eo las sementeras, el ruido de las máquinas en las fábri'.
cas, e1drumor e la vida
.
eo los talleres. U na t remen d a 1oqu1etud
·
·
como nube de borrasca,
se co~ eosa en los cielos del Norte, cargada de amenazas. No consientas Señora que se
~ea 3: a~da u:a soberanía 9ue tieo_e en su tronco insigne, regado con la ~aogre de aquel
er6ico uau temoc que tu coooc1ste, los nombres de Hidalgo y de Juárez Im ide ue
~os ~ombre~se i:;a.teo entre si; desarma los brazos fratricidas; vuélvenos a. los pcarr?les
e 3: paz. ;
eies que el culto sangriento vuelva a manchar tu veste glorio•a de tequecigudata.1 torna a encadenar a Huitzilopochtli, ya que el respeto de la vida humana
es uno e os sellos supremos de la civilización.
'

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ERN ES T O CHAVERO.

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°

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RAFAEL LOPEZ.

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girse a B. &amp; G. Goetschel, Avenida 16 de Septiembre,
16. Sus agentes eo Europa, la Societé MutueJle de Pu·
blicité, 14 ruede Rougemeot, (9 e).
NO SE DEVUELVEN ORIGINALES.

La Virgen de los Remedios
La historia de la Virgen de los Rémedios merecería
escribirse en uno de esos romances maraviJlosos del
medioevo, eo donde la tradición se confunde con la leyenda, y la realidad parece esfumarse eo lontaoaozas
de fábula. Un romance de alientos épicos, de grandeza
sencilla y ruda. que dejara una impresión de canto de
gesta eo medio de su requerido misticismo y cuyas asonancias fueran uo eco de los episodios extraordinarios
eo los cuales está encuadrada la venerable y milagrosa
imagen. El marco de la crónica, hecho de cor rientes y
efímeras maderas, e~ indigno para contener su leyenda.
Necesita el oro castellano del romance antiguo; el oro
y el hierro eo donde está encerrada el alma de la raza
con su gesto feroz, cabaJler~co y heroico; reclama que
esa fragante flor del idioma se deshoje a sus plantas y
que su llrico perfume la acaricie eo estas regiones del
nuevo mundo, bajo cuyos cielos sostuvo el empeño de
los Conquistadores y levantó sobre la triste suerte de
·1os vencidos la dulce esperanza de no paraiso ultraterrestre.
Porque vino con aquellos hombres que desde la bor·
da de sus embarcaciones velan surgir ante sus ojos
asombrados &lt;sobre cielos desconocidos, estrellas nunca
vistas&gt;; conoció el astrolabio y oreó su frente la frescura de los alisios que cantaban leyendas rle gloria en las
velas latinas fijadas a los mástiles de los audaces barcos;
desembarcó en el Continente y vió cómo se desdoblaba
por delante del bridón de Cortés, la grao planicie azte·
ca como si fuera una prolongación de la Jlaoura caste·
llana; vino al frente de esa galopada homérica en la
cual parecen resonar los cascos de Babit&gt;ca, el bravo
palafrén del Cid y de Rocinante, el egregio cuartago
de Don Quijote, y muchas noches, después de alguna formidable tarea, enjugó con sus manos embalsamadas de
promesas el sudor de la ccoquista que oo cesaba de
mojar la frente de los aventureros insignes. Fué no ..
virgen batalladora y guerrera, una Peotesilea celestial
de esa iliada del siglo XVI en la que riñeron hombres
y dioses, haciendo retoñar la epopeya de los remotos
tiempos de llión.
Ahora la veneramos en uo santuario. cuyos vitrales
dejan filtrar con parquedad] una luz amortiguada y apacible; embucaramos sobre el ara y en los ángulos de su
altar, algunos pobres ramos de flores cuyas aromas la
incensan discretamente; depositamos en honor de su
culto alguna mísera moneda que nos sot¡ra en el rincón
del bolsillo. Entonces tenía por altar el tronco de una
ceiba y ramajes milenario!; eran su baldaquino; la luz
difusa de nuestro claro cielo pooia eo los pliegues de su
manto más resplandores que los que brillan eo las doradas lamas que la cubren, y una flora ignorada y espléndida derramaba a sus pies los dones imprevistos de
las primaveras aztecas. Sus joyas eran los jades, las ágatas, los chalchihuitls esmeragdioos, que pareciao conser·
var en sus aguas verdes un aspecto quimérico de oues·
tros lagos y uo reflejo de los maravillosos tesoros de
Axayacatl. Y sos limosnas eran los pueblos, las aldeas,
las ciudades domeñadas, que al mismo tiempo que se
engastaban como perlas eo la imperial ,;qrooa de Carlos

Señorita María Franyutti, gala preciada de la sociedad metropolitana.
V, y daban orguJlosos blasones a sus súbditos, lucían en
su pecho de ctequeciguata&gt; (gran señora) como los exvotos fabulosos todavía manchados de lágrimas y de san·
gre que el misticismo sombrío y formidable de sus ereyentes, la ofrendaba con la cruz de la espada.
Eo vano Huitzilopochtli, nostálgico de corazones hu·
meantes, exigia victimas para el esplendor de su culto y
la voz de sus sacerdotes reclamaba la sangrienta contri·
bucióo de la que siempre estaba sediento el terrible
dios. El ciclo de las &lt;guerras floridas&gt; que teñiao de ro·
jo la piedra de los sacrificios, estaba a pui:to de cerrarse y la legendaria imagen no tardaría en recibir las primicias del copa! perfumado y las resinas olorosas, cor,10
un signo de su triunfo sobre los dioses sañudos del Templo Mayor, que presidian en medio de espantables liturgias, los destinos del imperio teocrático y sacerdotal.
Pero todavia, para verse reverenciada por los nuevos
catecúmenos cuyos ascendientes oo habían muerto por
cierto en las Catacumbas, tuvo que presenciar los extremecimientos supremos y las furiosas sacudidas de la
religión moribunda. Ella misma se aparecía eo t-1 fragor de los combates y luchaba al lado de los suyos, como Santiago en las huestes de Pelayo. Asi decidió la
victoria de Otumba, tan imposible, que precisa creer en
su intervención para explicársela, y con la toma del
Templo Mayor, seguramente inspirada por ella, dió fin
al politeismo de Tenochtitláo, substituyendo a las horreodas hecatombes que disponían los bárbaros ritos, el
sacrificio incruento de la misa, adonde sólo por las pa)apr,is de la coosagracióo, se hace vino de la sangre y

pan de la carne del Salvador del Mundo. Los indios oo
son teólogos y les pasa lo que a ciertos poetas profanos:
aman el misterio sin preocuparse por demostraciones me·
tafísicas. Por eso desde luego rodearon a la Madre de Dios
y le ofrecieron las beJlas rosas de sus bosques, desagra·
viándola con sus homenajes sencillos, de la impacien·
cia que reveló Moctezuma H, cuando el buen padre
Olmedo trataba de explicarle, por medio de intérpretes,
las cosas profundas contenidas en estos inefables misterios.
Desde entonces la Virgen pe regrina de su santuario
a la metrópoli, cada vez que alguna grave conmoción,
provocada por la naturaleza o los hombres, aflije a la
histórica ciudad lacustre. Calleja, que era un Cortés
sin genio y sin la penetración política del grao capitán,
vió a la Virgen de Guadalupe eo la bandera del Cura
Hidalgo y se apresuró a lev:uitar en la suya la imagen
de la Virgen de los Remedios; pero ya Nuestra señora
no era realista y permitió que el movimiento iosurrecciona! llegara a feliz término en los tratados memorables de
Iguala. Se equivocó, pues, el sanguinario soldado de Venegas y los indios, por su parte, se sintieron más cerca de la
buena madre que había vencido a su Huitzilopochtli, y
como a una madre bondadosa y llena de clemencia la veoeraroo. Después hubo motivos para que su culto se acre·
ciara en piedad y devoción. Si los primeros pasosque,iió
en la época de la Conquista, se señalaron con ioeoarrables prodigios, oo fueron menos extraordinarios los hechos
que realizó posteriormente. En los años malos, de sequia, cuando el hambre llamaba a los hogares porque el

El general
I d fRubio
t ;s;avarrete
¡
d y su Estado Mayor·-Una
' pieza de grueso ca l'b
I re emEstrella -La artillería tomaod 0
· ·
¡
P aza a 1eo e a cerro e la campo
de maniobras.
posiciones en e

Maniobras de Artillería
El jueves de 1'." semana pr?xima pasada se efectuaren eo las cercanias del cerro de
la Estrella ~nas bnllaotes maniobras de artillería ideadas y dirigidas por el señor geoeral Gdon Guillermo Rubio Xavarrete, jefe del departamento de Artilleria de la Secretaría
'
d e uerra.
Obedeciendo al plan de operaci?oes, se _supuso que el enemigo se hallaba al lado
Sur, del ~erro por lo qu~, co'!1o medida prehm1oar de las operaciones el mayor de artillena, seoor Alberto Qu1roz, 1ef~ de la guardia presidencial, se presentó eo la hacienda
de la _Soledad, desde donde envió un destacamento para que reconocieran todo el cerro
meoc1003:do a fin de que no quedara eo él ninguna persona y poder!e hacer libremente
las prácticas
Una vez que se logró esto, se dió aviso a la columna del general Hubio Navarrete
que av3:nzab3: por la calzad~ de Tlálpam, que podían dar principio las operaciooP.s, por
~o que 10me?1atame~te se dieron las órdenes necesarias para que la infantería, acampanada de vanas secciones de ametralladoras, avanzara por uo punto denominado la Zanja
con el fi.o de atacar por el _13:do Norte el cerro de la EstreJla, mientras que el resto d~
la columna tomaba sus pos1c1oo_es en los terrenos de la Hacienda de la Soledad en donde fueron empl~zadas cua!ro piezas de artillería, sistema Scheoeider Canet, '
Las operac1ooes term1oar_o11 a l¡¡s c11alr&lt;&gt; de la t11rge.

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:::::1

Era una vez un rey, mozo y valiente, stñor de un reino abundante en ciudades y mesnadas, que partió a ba·
tallar por tierras lejanas, dejando solitaria y triste a su
reina y un hijo, que aun vivía en su cuna, dentro de sus
pañales.
Aquella luz que le viera marchar, llevado por su sueño de conquista y de fama, comenzaba a menguar, cuan·
do uno de sus caballeros apareció: con las armas rotas,
negro de sangre seca y del polvo de los caminos, trayendo la amarga nueva de una batalla perdida y de la
muerte del rey, traspasado por siete lanzas entre la flor
de su nobleza, a orillas de un gran río.
La reina lloró magníficamente al rey. Lloró también
desoladamente al esposo, que era bello y alegre. Pero,
sobre todo, lloró ansiosamente al padre que así dejaba
al hijo desamparado, en medio de tantos enemigos de su
frágil vida y d~l reino que sería suyo, sin un brazo
que le defendiese, fuerte por la fuerza y fuer te por el
amor.
De estos enemigos el más temible era su tío, hermano
bastardo del rey, hombre depravado y a udaz, consumido
por groseras codicias, deseando sólo la realeza por cau·
~a de sus tesoros, y que hacía años vivía en un castillo
sobre los montes, con una horda de rebeldes, a la manera de uo lobo que, de guardia en su cubil, espera la
presa.
,
iAyl La presa ahora era aquella pobr e criatura, rey
con mamá, señor de tantas provincias, y que dormía eo
su cuna con el cetro de oro apretado entre las manos!
A un lado otro niño dormía en otra cuna. Pero éste
era un esclavito, hijo de la bella y robusta esclava que
amamantaba al príncipe. Ambos habían nacido en la
misma noche de verano. El mismo ¡:,echo los criala.
Cuando la reina, antes de dormir, venía a besar al
principito, que tenía el cabello rubio y fino, besaba también al esclavo, que tenía el pelo negro y crespo. Los
ojos de ambos relucían como piedras precill!'as. Solamente la cuna de uno era magnífica y de marfil entre
brocados, y la cuna del otro, pobre y de madera.
La leal esclava, sin embargo, para los dos tenía igual
cariño, porque si uno era su hijo, el otro sería su rey.
'Nacida en aquella casa real, tenía la pasión y la religión de sus señores.
Ningún llanto había corrido más sentidamente que el
suyo por el r ey muerto a la orilla del grao río.
Pertenecía, pues, a una raza que acredita que la vida
de la tierra se continúa en el c-ielc.
El rey su amo, de seguro, ya estaría por entonces reinando en otro reino, más alto &lt;i¡ue las nubes, abundante
también en mesnadas y ciudades. Su caballo de batalla,
sus armas, sus pajes, habían subido con él a las alturas.
Sus vasallos, los que iban muriendo, no tardarían en llegar a aquel reino celeste para rendirle de nuevo su vasallaje. Y ella, un día, cuando fuese su turno, remonta·
ría por un rayo de luz a habitar el palacio de su señor,
a hilar de nuevo el lino de sus túnicas, y a encender de
nuevo el pebetero de sus perfumes; sería en el cielo
como había sido en la tierra y feliz en su servidumbre.
¡También ella temblaba por su priocipito! !Cuántas
veces, con él colgado del pecho, pensaba en su fragi lidad, en su larga infancia, en los años lentos que corre·
rían antes de que fuese por lo menos del tamaño de uo9.
espada; y en aquel tío cruel, de faz más tenebrosa que
la noche y corazón más tenebroso que la faz, hambriento
de trono, y espiando desde la cima de su roquedo, entre
los alfanjes de su horda! Con mayor ternura que nunca
le apretaba entonces entre los brazos ¡Pobre principillo de su alma! Pero si su hijo lloraba al lado, hacia él
corrían sus brazos con un ardor más feliz. Aquél, en su
indigencia, nada tenía que recelar de la vida. Desgracias, asaltos de la suerte, nunca podrían apartarle más
de las glorias y bienes del mundo de lo que ya estaba
allí en su cuna, bajo un pedazo de lino blanco que r es·
guardaba su desnudez. La existencia,
verdad, era
para él más preciosa y digna de ser conservada que la
de su príncipe, porque ninguno de los duros cuidados
con que ennegrece el alma de los señores rozaría siquiera a su alma libre y sencilla de esclavo. Y, como si
le amase más por aquella humildad dichosa, cubría su
cuerpecito gordo de besos sonoros y devoradores, de los
besos que hacía sutiles al ponerlos en las manos de su
pr!ncipe.
Entretanto, un gran temor llenaba el palacio, donde
ahora reinaba una mujer entre mujeres.
El bastardo, el hombre de rapiña, que erraba por la
cresta de las sierras, bajo a la llanura con su borda, y
ya a través de las aldeas y los caseríos felices, iba dejando un surco de matanzas y de ruinas.
Las puertas de la ciudad habían sido asegur;i.das con
cadenas más fuertes.

"'º

En las atalayas lucían hogueras más altas. Pero faltaba la disciplina viril.
Una roca no gobierna como una espada.
Toda la nobleza fiel había perecido en la gran batalla.
Y la reina desventurada apenas sabía correr a cada ins·
taote a la cuna de su hijito y llorar sobre él su flaqueza
de viuda. Solamente la nodriza leal parecía segura, co·
mo si los brazos en que estrechaba a su príncipe fuesen
murallas de una ciudadela que ninguna audacia pudiera trasponer.
Pues bien; una noche, noche de silencio y de obscuridad, cuando se disponía a dormir, ya desnuda, en su
cama, entre los dos pequeños, adivinó, más que ofr, un
leve rumor de hier ros y pendencia, lejos, a la entrada
de los jardines reales. Envuelta aprisa e n un manto,
echando los cabellos hacia atrás, escuchó ansiosamente.
En la tierra aireada, entre los jazmineros, corrían paws
pesados y rudos.
Después se oyó no gr uñido, un cuerpo cayendo blandamente, sobre arena, como un fardo. Descorrió violen·
lamente la cortina. Y allá, en el fondo de la galería, divisó hombres, una claridad de linternas, brillar de armas .... En un instante lo comprendió todo: el palacio
sorprendido, el bastardo llegando a robar, a matar a su
príncipe! ....
Entonces, rápidamente, sin una vacilación, sin una
duda, sacó al príncipe de su cuna de marfil, le llevó hacia la cuna pobre de madera, y, sacando a su hijo del
lecho servil, entre besos desesperados, le colocó en el
lecho real, que cubrió con todos sus encajes.
Bruscamente un hombre enorme, de rostro iracundo,
con un manto negro sobre la cota de malla; surgió en
la puerta de la cámara, entre otros que sostenían linter·
nas. Miró, corrió a la cuna de marfil, donde lucían los
brocados, a r rancó de a111 a la criatura, como se arranca
una bolsa de oro, y, ahogando sus gritos bajo e l manto
s..!ió furiosamente.
El príncipe dormía en su nueva cuna. La nodriza
permanecía inmóvil en e l silencio y en las tinieblas.
Pero gritos de alarma atronaron de repeot~ el palacio. Por las ventanas pasó el largo flamear de las antorchas. Los patios resonaban con el batir de las armas
Y desgreñada, casi desnuda, la reina invadió la cámara,
entre las damas llamando a su hijo. Al divisar la cuna
de marfil, con las ropas maocbadds, vacía cayó al suelo,
anegada en llanto, deshecha.
Entonces, en silencio, muy lenta, muy pálida, la nodriza descubrió la pobre cuna de madera .... El prío•
c ipe estaba a llí, quieto. dormido, con uu sueñoque le
hacía sonreír, que le iluminaba todo el rostro entre sus
cabellos de oro. La madre cayó sobre la cuna, con uo
suspiro como cae un cuer po muerto.
Y en aquel instante uu nuevo clamor extremeció la
galer ía de mármol. Era el capitán de las guardias y su
gente fiel. En sus clamores, habÍl sin embargo, más tristeza q ue triunfo. ¡El bastardo murió! Tomado, al huír,
entre el palacio y la ciudadela, cercado por la fuerte
legión de arqueros, sucumbió él y veinte de su borda.
Su cuerpo quedó allí, con flechas en el flanco, en un
charco de sangre. Pero, ¡ay dolor sin nombre! El cuerpecillo tierno del príncipe quedó ..IJí también, envuelto
eo un manto, ya frío, rojo aún de las manos feroces que
le hablan extraogulado.
Por eso tumultuosamente lanzaban la nueva cruel los
hombres de armas, cu"ndo la reina, deslumbrada, con
lágrimas entre risas, irguió en los brazos, para mostrarlo,
al príncipe que habla despertado.
Fué un esp,,nto, una aclamación. ¿Quién lo salvó?
¿Quién? .... Allí estaba junto a la cuna de marfil vacia,
muda y yerta, aquella que le salvara. ¡Sierva sublime y
leal! Ella fué quien, para conservar la vida de. su príncipe, dió la muerte a su hijo . . ..
Entonces, sólo entonces, la madre dichosa, saliendo
de su alegría estática, abrazó apasionadamente a la ma·
dre dolorosa y la besó y la llamó hermana de su corazón. . . . Y entre aquella multitud que se apretaba en
la galer!a, salió una nueva, ardiente aclamación con súplicas, de que fuese recompensada magníficamente la
sier va admirable que salvara al rey y al reino
Pero ¿cómo ? ¿Qué bolsas de oro pueden pagar un hijo? Entonces un viejo de casta noble propuso que fuese
llevada al tesoro real y escogiese de entre aquellas riquezas, que eran como las m"yores de los mayores tesoros de l&lt;t India, todas las que su deseo apeteciese.
La reina tomó la mano de la sierva. Y sin que su rostro de má rmol perdiese en rigidez, con un andar de
muerta, como en un sueño, fué conducida hasta la cámara de los tesoros. Señores, damas, hombres de armas, seguían con uu respeto tan conmovido, que apenas
~e oyó e) rozar de las sandalias en el suelo.

Las espesas puertas del Tesoro giraron leotámente.
Y cuando un siervo abrió los ventanales, la luz de la
m'adrugada, ya clara y rosada, entrando por las rejas,
prendió un maravilloso y fantástico incendio de oro y
pedr erías!
Del suelo de piedra basta las bóvedas sombrías, por
toda la cámara, relucían, rebrillaban, refulgían los escudos de oro, las armas cinceladas, los montones de diamantes, las pilas de monedas, Jos largos hilos de perlas,
todas las riquezas de aquel reino, acumuladas por cien
reyes, durante veinte siglos.
Un largo «¡ah!&gt;, lento y maravillado pafó sobre la
turba enmudecida. Después hubo un silencio, ansioso·
Y en medio de la cámara, envuelta en la refulgencia
preciosa, la nodriza no se movía .... Apenas si sus ojosbrillantes y secos, se habían erguido hacia aquel cielo
que, más allá de las gradas, se teñía de rosa y de oro.
Allí en aquel cielo fresco y de madrugada, era donde
estaba ahora su hijo. Estaba allí, y ya el sol se levanta,
ba, y era tarde, y su pequeño Jlora_ba de ~eguro y bu_s;
caba su pecho! Entonces la nodriza sonrió y extend10
la mano.
Todos seguían, sin respirar , aquel lento moverse de su
mano abierta. ¿Qué joya maravillosa, qué hilo de diamantes, qué puñado de rubiés iba a escoger?
La nodriza extendió 1.. mano, y de un escabel próximo, de entre un montón de armas, agarró un puñal. Era
un puñal de un r ey antiguo, todo incrustado de esmeraldas, y que valía una provincia.
Agar ró el puñal, y con él apretado fuertemente en la
mano, apuntando al cielo, hacia donde subían los primeros rayos rayos del sol, encaróse con la reina, con la
multitud, y gritó:
-iSalvé a mi príncipe, y ahora ...... voy a dar de
mamar a mi hijo!
Y se clavó el puñal en e l corazón.
ECA DE QUEIROZ.
Mons. H&lt; rnán lez y Rodriguez, en el trono episcopal
dutaote la ceremonia de su consagración.
Para &lt;El Mundo Ilustrado&gt;.
Ojos sin luz, los ojos de los muertos;
Ojos que con fijeza indefinida
Parece que nos muestran entreabiertos
El epílogo triste de la vida.
Ojos que ccntemplaron arrobados
Angelicales rnstros de doncellas;
O lloraron amores desgraciados
A la pálida luz de las estrellas.
Ojos q ue reflejaron tristemente,
Una tarde plomiza de misterio,
El dolor infinito que se siente,
Al llevar una madre al cementerio.
Ojos que se entornaroc con delicia
Una tarde de amor, en primavera,
Al sentir de la novia una caricia
Y lloraron de amor por vez primera.
Ojos q ue con tristeza aterradora
Vieron morir sus blancas ilusiones,
En la mar que se mece atronadora
Al impulso fatal de las pasiones.
Ojos sin luz, los ojos de los muertos;
Ojvs que con fijeza indefinida,
Parece que nos muestran entreabiertos
El epílogo triste de la vida.
LUIS G. V ALDESPINO, jr.

Sobre un ánfora de vino griego
De la noble Acaya agrícola y guerrera , de la almenada Pairas, que mira en las ondas la nostalgia de una
extínta gloria, trájomela un poeta amigo.
Frente al verde Jonio, alzando los ojos al cielo griego, fúlgido aún de mitos, columbrando aún, lejana en
la. historia, la sombra augusta de la Liga ; descifrando
sobre el suelo, vasto palimptesto vivo, los siglos bizantinos y los de la hermoH Venecia, y por último, el timbre cruento del Islam, el cual, entre las ciudades de la

En el centro el Ilustrísimo señor don Antonio Hernández y Rodríguez, nuevo obispo de Tabasco, cuya consagración se efectuó recientemente en la catedral de Chilapa, Guerrero. -A la derecha, Monseñor Campos, obispo de Cbilapa, consagrante; a la izquierda, Monseñor
Herrera, obispo de Tulancingo asi~teote.
Hélade, fué Pairas la primera que lo lávó con sangre
impávida, bajo el estandatte azul, firme en la altura del
torreón adusto; eot~e memorias tales y tao peregrinas,
ella recordó al amigo :=tusente, al amigo adorador de la
Belleza helénica, siempre florida ..... .
Entre tanto, en la tarde de oro las muchachas griegas venían a llenar sus cántaros a la fuente, con el mismo gesto rítmico y airoso de las princesas de Sófocles
y de Homero ....
Y hoy, ceñida de rosas, Ji rios y verbenas, está el ánf~ra sobre la mesa grata; y al fresco aroma de los jardines se une el •roma cálido del vino.
Hag~mos la libación ritual; y hagámosla con pensamiento relígiofo. El ánfora encierra una virtud arcana
y un sagrado prestigio ....
Pues el alma de los héroes y de los númenes, cuando
los hombres degenerados la pierden, se esconde en la
tierra genitora, habita en el bosque, en la pradera, en
la viña.
i Dioses! Q ue el vino puro no nos inflame en ululante
furor dionisiaco, en el hórrido deliric- formidable de la
pitonisa de Delfos.
Pero que cree en torno nuestro suaves y claras visic,nes, cc-mo aquella de Fausto en Tempe, contemplando
la flor más bella de la más bella estirpe, gloria de un
mundo, Helena!

lH!A~1iil©
Es un spleen profundo que me tortura,
es un hastío infinito que me anonadá:
spleen y bastlo, caudales de la amargura
de que toda mi vida se halla impregnada.
Desecho todo anhelo; ni una esperanza
abrigo en mi abandono: las ilusiones
huyeron, y no llega ni la añoranza
hasta mis lares . ..... ¡Ya ni las decepciones
me dan su cruel acíbar, no amo ni espero:
vivo, porque no puedo desear la muerte
ni marchar en su busca: así es mi vida,
como invernal estepa, sin un sendero,
sin punto fijo a donde me guíe la suerte ....
Oh! el hastío infinito que en mi alma anida!
CARLOS PADILLA .
Banquete ofrecido por Monseñor Campos, obispo consagrante, a Monseñor Hernáodez consagrado,

CARLOS MAGAl,HAES PE AZEREDO.

�Galerías de l segundo y del tercer piso del pat:o pr incipal, con parte de la escalera.

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Vista general de la casa de Correos de la ciudad de México, abarcando
las fachadas Norte y Oeste del edificio.

La Casa de Correos de la Ciudad de México.
Xuestra capital puede preciarse de contar, si no con la más bella, ~í con
una de las más bellas casas de correos del mundo entero.
El precioso edificio que se levanta en la esquina de la flamante calle del
Teatro Nacional y la de Tacuba, es un ornato digno de cualquier capital del
mundo, y en ninguna de ellas haría papel desairado.
Su fachada, de la que da idea la fotografía adjunta, es de estilo italiano,
anterior al renacimiento, se ha dicho, quizás con algo de razón, que es el palacio de los Dux de Venecia con la galería arriba. Con efecto, algo recuerda en
sus lineamientos generales la encantadora construcción veneciana, pero ni es
copia de ella, ni mucho menos la inversión que se quiere ver . La &lt;logia&gt; que
corona el edificio no es remedo del corredor bajo del palacio ducal, y si el coronamiento recuerda el estilo flamígero, está notablemente modificado, y es
más un encaje de piedra labrada que un resto de las a lmenas estilisadas de
una fortaleza como parecían ser las flamas de los edificios llameantes.
Fuera del terreno de las comparaciones y de las semejanzas y considerado
el edificio e n sí x. por sí, es original. elegante, a iroso y de una gracia que se recuerda en cualquier parte del mundo a donde se vaya.
Si es cierto que sobre la puerta principal de la fachada Norte hay dos ser ies de ventanas que recuerdan algo las casas d., Venecia, en niogún edificio
de la ciudad acuática vemos nada igual; si en la fachada Oeste hay una serie
de puertas coronadas por sendas ventanas, que re cuerdan quizás a algunas casas de Bruselas, tampoco hallamos en la capital belga un original dt:I que se
pueda haber copiado Jo nuestro. Y si esto pasa con las fachadas, el &lt;pan coupé&gt;
es original en todo en sus detalles, lo mismo que en su conjunto; la puerta sobria y severa con sus dos toros y su marquesina, la graciosa ventana que está
sobre ella, coronada a su vez por un par de ventanillas lindamente bordadas,
y como remate el relox en medio de su campo de primorosos labrados, dan una
idea tal de armonía, de gracia y de sencillez al mismo tiempo que es muy difícil olvidar este detalle cuando se ha admirado a lguna vez.
¡Cómo quisiéramos dar una idea medianamente aproximada de todas las
bellezas que encierra la preciosa fachada; pero ni el tiempo ni los conocimientos lo permiten, y tendremos que conformarnos con hdcer que nuestros lectores admiren en fotografía lo que tantas veces hemosadmiradoen el encantador
origin , 1.

..
Uno de los elevadores para pers: nas en el patio principal de la planta bljól.

Crugia occidental de la plaLta baja, con lz.s ve ntanillas de despac ho para e l público.

�El antiguo edificio ocupado durante mucbos atios por
la Administración de Correos en la calle de la Moneda,
había sido ampliado cada vez que la creciente importancia del país lo requería, las obras de adaptación se
sucedían casi sin descanso y cada día se notaba la necee
sidad de un edificio que, al mismo tiempo que estuviese
apropiado para los servicios del transporte, fuera digno
de los rápidos prcgresos de la capital de la República
en los últimos años.
En las postrimerías del siglo XIX se acentuó de una
manera muy notable esta necesidad, y al fin se pensó en
satisfacerla, para lo cual se pidió al arquitecto italiano
Adamo Boari un proyecto para la casa de correos de
México.
Presentado el proyecto, y aprobado por la secretaría
del Ramo, se dió principio a las obras el primero de
Enero de 1901. En Septiembre del mismo año, terminada la cimentación, se colocó la primera piedra del edificio.
Acerca de esta primera piedra hay un hecho muy curicso; depositado dentro de un cofrecillo el tesoro, con·
sistente en piezas de moneda de la época, medallas conmemorativas, el acta de la colocación, los periódicos del
día, etc., se puso un velador para que vigilara el dicho
tfsoro; este tentó al propio velador, quien se llevó todo
lo que había de valor dentro del cofrecillo. Fné aprehendido pocos días después en las cercanías dt Tula y
se le recogió parte de lo robado; se repuso el tesoro y
te dió curso a la obra de construcción.
La dirección general del enificio quedó a cargo de su
autor, e l arquitecto Boari. La parte de io¡¡eoiería civil
se encomendó al ingeniero mexicano don Gonzalo Garita. Las canteras y mármoles son todas mexicanas, con
excepción de algunos detalles de mármol de c ...rrara, y
trabajadas por obreros mexicanos. La parte de bronce
se fundió en la fundición del Pigeooe, Florencia, Italia.
Todo el resto de la decoración se hizo en México.
El edificio se puso al servicio público el 17 ce Fe·
brero de 1907, y desde entonces ha sido motivo de admiración, lo mismo para nacionales que para extranjeros.
LOS PRELADOS Q U E HAY.

He aquí el número de prelados que tiene en la actualidad la iglesia católica:
En Italia hay 286 obispos y arzobispos; en Francia,
84; en España, 56; en Austria-Hungría, 52; en Rusia, 13;
en Portugal, 12; en la Turqaía europea, 7; en Grecia,
7; en Bélgica, 6; en Flandes, 3; en Suiza, 5; en BosniaHerzegobina, 3; en Rumanía, 2; en Dinamarca, Bulga·
ria, Luxemburgo, Servia y Mónaco, r para cada nación;
en Irlanda, 28; en Inglaterra, 16; en Escocia, 6; en Malta, 3; en las Indias Orientales, 32; en el Japón, 4; en la
Turquía asiática, 3; en Persia, i; en el Canadá, 26; en
los Estados Un;dos, 93; en Terranova, 3; eo las Repúblicas Centro y Sud Americanas, 130.

Ju nto a diáfana linfa que serpea
entre guijas volcánicas su encaje,
rodeada de bucólico follaje,
como un nido, dibújase la aldea.
Cumbre glacial en el azul albea
por encima del rústico paisaje;
y el sol va recogiendo su ropaje
detrás del horizonte que pardea.
Esfumada la iglesia se descubre,
borrosamente, entre la niebla cana
con que la envuelve la frialdad de octubr.-,
iVésper va a descender a las colinas .
Y se escucha la yoz de la campana
que convoca a las prácticas diYinas.

·Ha prendido la noche su negrura
allende las regiones siderales,
y ha volcado los fúlgid"s cristales
de las estrellas por la vasta anchura.
Selene emerge rutilante y pura
cabe d!'l arroyuelo y los juncales;
y ululan pa,·orosos los chacales
hambrientos en Id lóbrega espesura .
El soplo de las gélidas montañas
entumece los miembros, y el poblado
se abriga en sus pajizas espadañas;
y cruza varonil por la calleja,
garrido mocetó n con desenf;ido,
y se detiene y $ilba ante una reja .

Modula taciturna serenata
un bardo rui,eñor eo la arboleda :
rechina la ,·eotaoa , y la vo7 queda
vibra como la música más grata.

Parte del patio principal y de la escalera de bronce;
en el fondo se ve la puerta de entrdda
de la fachada Norte.
El interior corresponde en magnificencia ccn la fachada; una feliz combinación de mármoles y bronces le
da aspecto de severidad;_los adornos y labrados de las
rejas que separan a los empleados del público, no des·
entonan del sabor general, y el conjunto, destacándose sobre la techumbre blanca y el piso de mosaico de mármol
produce una agradabilísima impresión; aquí tenemos
que lamentar que ni nuestra pobre descripción, ni la
fotografía puedan dar idea del precioso conjunto, pues
si bien es cierto que se apreciará la belleza de la forma, no se podrá tener idea de la feliz combinación del
bronce con e1 mármol, destacándose sobre el fondo claro.
Entrando por la puerta de la fachada que ve al Norte, se halla uno frente a un pasillo muy amplio, formado por los dos elevadores, y al fondo se ve la hermosa
escalera de bronce que lleva al piso alto y que ocupa la
planta baja del patio principal.
Este obedece en su estilo al general del eóificio, y
dentro de él es donde más se siente el ambiente netamente italiano, parece que de cada uno de los arcos va
salir la fig•ira de algún señor úux o va asomarse alguoa
Julieta a esperar a su Romeo.
En las platabandas de los arcos que rnstieoen el primer piso, hay inscripcioDes relativas a los progresos del
servicio postal en la República, y el cornizamento de la
parte alta está adornado con los escudos de todas las
naciones que forman la Unión Postal Universal.
Ya dijimos anteriormente que ni el espacio ni los conocimiento nos bastarían para describir una por una las
muchas bellezas que encierra el edificio; para el éxito
de nuestra tarea tendremos que seguirnos refiriendo a
las bellas fotografías que acompañan estas líneas, y que
forman parte de la gran colección del señor Khalo. En
ellas encontrarán nuestros lectores todo lo que falta en
nuestra descripción.

Para "El Mundo Ilustrado."
Para "El Mundo Ilustrado."

El disco de la luna se dilata,
y su luz deja el brillo de la seda
sobre de los arbustos donde enreda
arabescos miríficos de plata.
Un beso largo, apasionado y fuerte
dos vidas ha enlazado hasta la muerte
fundiendo eo una llama su albedrío.
Si me amds, dice el mozo, abre la puerta.
oo temas. que la calle está desierta,
y desfallezco de pasión y fria.

El boscaje suspira El viento tiene
cadencia de sollozo. El gallo toca
su límpida corneta .. iUoen su boca,
y ensueña la romá ntica Seleoe!
- Abre tu puerta, amor. que el alba viene,
tu cHicia de fuego me provoca;
si oó diré que cual la dura roca
tu pecho inconmovible se mantiene.
La doncella resístese medrosa .... !
el mozo implora el amoroso asilo.
Se pliega la ventana silenciosa;
a,·iva Diana su lustral derroche:
la puerta se ha entreabierto con sigilo ....
¡Plenilunio nupcial viste la noche!
ALOXSO G. DE CASTILLA.

Fotograf[a tomada desde la puerta de la fachada Norte.

Fots. Kahlo,

En las noches de invierno,
Cuando ruge sin tregua fuera el vient&lt;',
Y no brilla eo el ancho firmamento
Ni uo átomo de luz, acude a mi alma
Débil, llorosa, sola y maltratada
Por los tristes recuerdos de mi vida,
Tu imágen refulgente; y de la herida
Que punza el corazón, nunca cansada
De manar sangre roja y encendida,
-Se exhala suavemente,
Como el murmullo triste de la fuente,
Como el canto dulcísimo del ave,
Uo suspiro de amor, tan dulce y suave,
Que más bien que s:ispiro es un lamento
Que nace, brota y vuela con e l viento,
Entonces cariñosa,
Acude tu alma a consolar mi alma,
Y eo uo estrecho abrazo confundidas,
Encuentran juntas la perdida calma
Llorando juntas las venturas idas.
Y creo resucitar pasados tiempos
Soñando con vivir horas pasadas,
Y oigo el arrullo suave de tu acento
Dominando el rugir rauco del viento,
Y ve-0 brillar la luz de tus miradas
Eo la bóveda negra de los cielos,
Y renacen mis íntimos anhelos
Con nuevas ansias y con nuevos bríos,
Y creo rasgar del porvenir los velos
Por ver eo ellos los dolores míos,
Entonces a mi mente,
Acuden eo tropel, randas, aladas,
Cual bandada de alondras mensajeras.
Mil memorias de amor, nunca olvidadas,
Recuerrtos mil de dichas pasajeras.
Resurgen amorosas
Del alma las .perdidas ilusiones,
Y me transportan eo sus alas suaves
Eo el rítmico vuelo de las aves
Que emigran eo tropel a otras regiones.
Y siento el ansia de vivir ....Y sien,o
Surgir deotr:i de mí, cual de la nube
Surge el sol como pálido querube,
Desde el fondo del alma, el pensamiento.
Y acude a mi memoria,
Con la nostalgia de los días pasados,
Nuestro idilio amoroso, nuestra historia,
Cou detalles precisos, oo olvidados.
Y destellos olímpicos de gloria! .. ..

......................... ... .......... . ......
Te acuerdas de esas tardes,
Cuando eo el Occidente,
El sol muriendo de esplendor rodeado
Por su larga carrera fatigado
Reclinaba la frente,
Mientras que lentamente,
Envuelta en gasas y sutiles velos
La mansa luna aparecía en Oriente,
Como una estrofa blanca, que Dios mism:&gt;
Estampara en el fondo del abismo
O eo la página muda de los cielos? ....
Recuerdas nuestros líricos ensueños
A la pálida luz de las estrellas,
Que brillando en el tul del firmamento
Iridiscentes, lánguidas y bellas
Oyeron nuestro ardiente juramento? ....
Imposible olvidarlo!.., Los aromas
De las silvestres flores.
El tímido arrullar de las palomas
Y el nocturno trinar de ruiseñores,
Los ecos de las fuentes
Los cánticos c\olieotes
De los bubas diciendo sus amores,
El cielo sirr.ulaodo obscuro broche
Con sus abismos negros y profundos,
El misterio insondable de esos mundos
Brillando eo el silencio de la noche,
La grao ensoñación de l infinito
Que 'fingía uua alcora prodigiosa,
Todo era para mí maravillosa
Cr 111estaci6 0 de inescrutable mito!...

Mas ya todo pasó! .. sólo el recuerdo
De aquellas horas, dulces y amorosas
Ha quedado flotando en mi memor ia,
Con los destellos de perdida gloria,
Y las ternuras de pasadas cosas! ....

Afuera el vendaba! de furia lleno,
Con rabia insana sin piedad ahuyenta
Las aves de sus nidos, ruge el trueno
Dominando el fragor de la tormenta!
El viento entra en mi estancia
Agitando cortin•s y tapices;
Relámpagos de pálidos matices
Iluminan el fondo semi obscuro.
Si mulaodo sangrientas cicatrices
Que recortan sus bordes en el muro.
Me acerco a mi ventana,
Y entre mis manos mi cabeza ardiente,
Con tristeza letal y honda congoja
Reclino amargamente! ..
No siento el agua que mis sienes moja
Ni la lluvia que corre por mi frente!
Sumérjome eo profundo
Ensueño misterioso de atonía,
Mu;- lejos de este mundo,
De sus pompas, su gloria y su alegría!
Y así, de mi ventana
Reclin•do en b abierta celo~ía,
Me sorprende el fulgor de la mañana,
Y me encuentra la luz d el ouern día.
G . F U ENTES

J.

A Luis G. \'aldespioo, jr,

Sinceramente.
Como pá lidos espectros
Van pasando ante mis ojos,
En sus rostros demacrados
Se revela el sufrimiento.
Sus espaldas encorvadas
Se me antojan viejas arcas a rruinadas
Por la incuria de los tiempos.
En sus ojos ya sin brillo,
Cuantas ansias iofioitas se revelan,
iCuá o inmensos sufrimientos!
Sus cal&gt;ezas \'e oerables
Con la o ie,·e de los a ños
Se hao cubierto,
Y en sus rostros macilentos
Hay arrugas m:1y profundas,
Cual si fueran de la vida
Las señales del tormento.
Pasan, pasan los ancianos
Como pálidos espectros,
Fatigados por el peso de los añ&lt;&gt;!',
EocorYados, sin aliento,
Al mirarlos, eo mi pecho
Siento inmenso desaliento,
Y en mi mente sus siluetas
Blanquecinas, esfumadas las contemplo,
Y murmuro quedo, quedo ;
¡ Cuando llegue yo a ser viejo !
Pasan, pasan los ancianos.
Como pál idvs espectros ....
PA B LO :\l. SOSA.

�Justamente orgullosa se halla nuestra capital con su paseo fa,•or ito. Chapultepec, considerado por los que lo han visto,
como uno de los sitios de recreo más bellos del mundo, es digno objeto del orgullo citadioo de los habitantes de la metrópoli
mexicana.
En alguna parte h.:mos leído que Chapultepec reune para nosotros al mismo tiempo, un «Bois de Boulogoe&gt;, una «\Vhite
House&gt; y un «\~'est Point&gt;. Y efectivamente, el precioso bosque, que no es tan grande, pero sí tao bello como el de Boulogoe, borda la falda de la colina donde está la Casa B lanca de '.\léxico, la suntuosa rt:sideocia presidencial, admirada tanto
por su suntuosidad propia como por sus recuerdos históricos, y el Colegio Militar que no cede en nada en importancia ni en
tradiciones gloriosas a las demás instituciones similares del mundo.
Nuestra Primavera, que dura todo el año, da al bosque un aspecto bellísimo; bajo la sombra de los añosos y Yiejos árboles, los veteranos del bosque, 5e levantan los arbolillos de los últimos años, y debajo de ellos crecen las hierbas y plantas que
están brotando constantemente o las plantas de ornato que los jardin,,ros cultiv¡¡n con gran facilidad, gracias a la dulzura
del clima y R la feracidad del terreno.
.
Cuántas veces, recorriendo las calleci!las alineadas y tersas, oyendo en las. calzadas principales el ruido y modmiento
de los lujosos trenes, de los automóviles y de los peatones, hemos cerrado los ojos y,r,os hemos transportado a bosques muy
lejanos. Nos ha parecido que nos vamos a encontrar al abrir los cjos con el gesto risueño del guarda que se ha plantado delante de nosotros para decirnos «Pardon monsieur&gt;; salvo este,alle, todo lo demás contribuye a la ilusión; los domingos
por la mañana, especialmente, se diría uno transportado al «Bo ».
T renes y automóviles de gran lujo: restaurant confortable y ien servido, lago con botes y guapas muchachas remando,
y hasta un remedo de ja1 dín zoológico nos hace pensar en siti
recorridos hace muchos años y que se hallan a muchas
leguas.

....
Parque de Jos venado; en el jardín z'lológico. - Restaurant a la entrada del bosque.-El embarcadero del lago.-El lago.-Oycndo la música a la sombra d.: los ahuéhUt:tes.-Un aspecto del paseo do:nioical.-Un guarda de la policía especial del bos ¡ue,-- Otro aspecto del paseo de trenes los domingos por la mañana.

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lumbres o problemas sociológicos nacionales, siempre
niones, y en los consultivos por lo profundo de sus estuEl gobierno i_nterino constitucional de la República,
con acierto.
dios y lo luminoso de sus dictámenes.
ha tenido a bien designar al señor Licenciado don EmiEn cuanto a estudios jurídicos, meramente tales,
Ha ,·iajado el señor Rabasa por Europa y los Estados
lio Rabasa, para que ocupe el puesto vacante de embaUnidos y en sus viajes ha observado y ha estudiado, escribió el señor Rabasa el año de 1906 su libro scjador de nuestro país ante e l gobierno de Washir Jton,
bre el artículo r 4 constitucional, y, más tarde, en
aprovechando siempre. En el año de 1897 representó
designación que pronto surtir:I. sus efectos, y qu._ na si1912, escribió un estudio profundo, intitulado: « La
con brillo a nuestro país en el Congre&lt;;0 Comercial Pando reci bida con aplauso por todas las personas que coConstitución y la Dictadura;&gt; hemos hablado de la com_
Americano que se reunió en la ciudad de Ph1ladelphia.
nocen la idoneidad y pericia del designado.
petencia jurídica del señor Raba~a. y
~o podía ser de otro modo, puesto
por lo tanto huelga decir que los dichos
que la vida política del señor licenciaestudios son concienzudos y brillantes.
do Rabasa pronostica, no sólo un cumAdemás de sus conocimientos en deplimiento extricto de los altos deber es
recho nacional jurídico, el futuro señor
que implica el primer puesto diplomáEmbajador es un perito en derecho intico de nuestro país en el extranjero, si
ternacional, y seguramente no será este
que también una era de muy acertada
mérito el que menos le haya calificado
gestión, que indudablemente redundará
para su designación al puesto de Emeo bien del crédito nacional y el afianbajador, pues el conocimiento de las lezamiento de las buenas relaciones inyes internacionales es sólida base para
ternacionales entre. los dos países veciuna gestión acertada en la noble tarea
nos.
de fomentar el buen acuerdo entre dos
Con gusto aprovechamos la oportunipaíses.
dad que esta ocasión nos ofrece para
dar a conocer " nuestros lectores alguo o o
nos datos acerca de la labor llevada a
cabo por el señor Rabasa durante su laY ya que hemos visto al hombre des·
boriosa y fructífera vida polftica.
de el punto de vista de su valer en el
mundo de la ciencia, de la actividad
Nació nuestro biografiado eo Ocozoadministrativa y gubernativa, ahora lo
coautla, Estado de Chiapas, él año de
consideraremos desde el punto de vista
1856, terminados en su lugar nHal sus
social.
estudios primarios. pasó a la ciudad de
Hace varios años que el señor licenOaxaca, donde continuó los preparatociado ocupa, con su honorable familia,
r ios y los profesionales de la carrera
una casa situada en la alameda de Sandel derecho; obtuvo su título de abogata María; es reconocido en toda la ciudo· en leyes el año de 1878 y se dedicó
dad el «savoir faire&gt; y la distinción de
por algún tiempo al ejer cicio de su prolas familias que habitan en la colonia
fesi ón . .
de Santa María, y todas sus fie~tas soEmpezó su carrer a política en su Esciales tienen el privilegio de despertar
tado natal, con el caracter de Síndico
entusiasmo y animación aún en los badel Ayu1..tamiento de Tuxtla G utiérrez;
rrios y colonias más apartadas de aqu&lt;!l
fué en seguida d iputado a la legislatura
centro ; pues bien, dentr o de ese núcleo
local, por elección hecha el año de 1881,
la honorable familia del señor Embay el año siguiente ocupó el puesto de
jador futuro ocupa y ha ocupado siemDirector de Iostruccion Pública del
pre un sitio distinguido; tanto es así que
Estado.
al s~berse la designación hecha por el
El año de 1883 se radicó en la ciudad
gobierno en favor del señor Rabasa. se
de Oaxaca, donde contrajo matrimonio.
pensó en toda la colonia en una fiesta
En la capital oaxaqueña desempeñó
de carácter social para despedir a la
los puestos de Juez primero de lo Civil.
honorable familia.
secr etario particular del Gobernador
Circunstaucias ajenas a la voluntad
del Estado, General Terán y Diputado
de los organizadores de la fiesta han
a la Legislatura local.
hecho que esta se aplace por a lgún tiemVino a radicarse a la capital de la
po, pero no se ha dejado la idea de haRepública, y aquí sus dotes tuvieron
cerla; gracias a esta idea la familia Ramás amplio campo para manifestarse.
basa tendrá una muestra de lo mucho
Durante cuatro años, recorrió toda la
que es estimada y de los lazos de amiscarrera de la Guria de los tribunales,
tad que h1t formado e ntre sus vec inos,
empezando por el carl(o de defensor de
gracias a su amabilidad, tino social y
oficio; fué después Agente del Minist~distinción.
rio Públi&lt;io; en seguida Juez CorreccioOjalá q~e 1~ fiesta que se prepara pa•
nal, luego Juez primero Criminal: pasó
ra despedir dignamente a la familia del
al Tribunal Supremo de Justicia, con el
señor Embajador sea de ta I naturaleza
carácter de Magistrado, y finalmente
que deje un recuerdo imperecedero dell
fué Procurador de Justicia del Distrito
c~riño con que los mexicauosque apreFederal.
ciamos las dotes excepcionales de nuesEn 1891 fué electo Gobernador del
tro futuro Embajador, confiamos ec sus
Estado de Chiapas, puesto que desemmanos la representación más alta de la
peñó hasta Marw ele 1894 Solicitó por
Patria, la cual seguramente sabrá conentonces una licencia indefinida, y mienservar 3: 1:i, altura que exigen sus glorioSeñor Lic. don Emilio Rabasa designado por nuestro gobierno como futuro
tras disfrutaba de ella fué electo Senasas trad1c1ones y sus no menos gloriosos
embajador en Washington.
dor por sus coterráneos, a los que ha
recuerdos. Felices l&lt;is hombres capaces de recibir un
En el mundo de las letras tiene tambié n nuestro biorepresentado desde entonces en la alta cámara.
depósito de tan gran importancia con la seguridad de
grafiado un lugar prominente; fué fundador y primer
Tal ha sido, a grandes rasgos, la carrera política del
que entre sus manos no sólo no sufrirá ningún menosdirector de «El Universal,&gt; el primer diario verdadero
señor Rabasa; huelga decir que en todos los puestos cicabo, sino que :i,d9uirirá mayor valor y aquilatará sus
que hubo en nuestra capital. Por los años de 1897 y 1898
tados ha demostra do gran talento y habilidad, habiénenormes merec1m1entos.
escribió c.uatro novelas que fueron muy gustadas y que
dose distinguido en los puestos administrativos por su
hicieron bc,ga, tanto por su estilo literario como por su
iniciativa aguzada siempre en bien de sus gob ernados,
fondo político social. En ellas se estudiaban usos, cosen los judiciales ¡;or la fereoidad de sus fallos y opi-

Del álbum setreto del mar.
-¿ Que, ins iste usted en que le cuente algo de mi historia retrospectiva ?- le preguntó Blanca a su acompañante, fijando en él con dulce complacei:icia sus hermosos ojazos meridionales.
- Sí, sí-contestó José María con voz entre imperativa y suplica nte.
-Bueno, pues le contaré: usted me inspira ya cierta
confianza. Con tal de que no me arrepienta después ....
-¿Arrepentirse ? .... Es usted injusta conmigo. No,
no, la estimaré más; ¿~abe ? ¡la estimaré más!
· Mimoso y rendido llegaba hasta las vertientes de la
ribera el mar. La arena de la playa, t inta en semidorado por la luz del sol, parecía una a lfombra rubia Blanca y José María paseaban por la orilla el triunfo p~rsonal de su mutua juventud.

- Pues bien: ya que usted insiste, le contaré . .. .
Aquí Blanca se interrumpió, distraída, porque una
gaviota magnífica que o ndeaba en la seda del aire, pasé
casi por junto a su sublime r ostro femenino, como queriendo hacerle una caricia, con el plumaje, al pasar.
-iOh, qué linda! ..... .
-La gaviota - ingrata- se fué ..... .
- Y decíamos .... - continuó ella, haciendo con los labios un bello mohincito interesante.
-Decíamos que en su niñez .. . .
-iAh, sí! En mi niñez .... ¡Oh, qué dulce y qué amargo
al mismo tiempo es el profano atrevimiento de desenterrar la niñez!
Blanca suspiró. Un s,uspiro de mujer, por lo venerable,
es una hostia ne aire.
- iPor Dios! ¿Se emociona?
-Disculpe; s•. Pero no importa. ~ecesito tacerle esta confidencia: el alma se alivia cmndo con:unica sus

se_nsaciones. Mire, José María: yo soy de origen humilde; ¿sabe? 1 Pero no me desconceptuará usted por
eso?
- iQué cosas dice! i De,couceptuarla a u~ted ?
-Muchas gracias. Pues sigo. En Slntauder, cuando
yo era niña, recuerdo que mis padres eran trabajadores
del mar. Braceros; pescadores. Vivíamos en una choza
pobrísima con el producto 1ue lograb:t m i padre de la
pesca. U n día, salió y no volvió: un temporal lo ahogó
entre sus brazos de espuma y entre sus garfadas de tormenta. y quedamos solas, en el mayor desamparo, mi
madrecita y yo ....
Emocio nada Blauca, se detuvo. José María la invitó a
tomar asiento en una ~oca saliente del paisaje. E l mar
llega~a, ci:n voluptuosidad humilde y felina , casi hasta
los p1ecec1to_s de la joven: la ofrendaba, rompiendo ante
ella unas brillantes espumitas juguetonas.
- :'los amenazaba la miseria, esa fiera im·isible q 1e

El Presidente de la República en la escalera del Jockey Club, al salir del banquete
que este centro social le ofreció el lunes pasado.
g?sta de la carne pobre. Pero mi mamá, heróica, intrépida, por salvarme a mí, su niña de su alma, pidió trabajo al patrón.
-iPobre!
-Y recuerdo que, tan sufrida era, y trabajaba, por
mf, con tanta fe, que en las faenas de la pesca de la
sardina rivalizaba, en resistencia física, basta con los
pescadores más ..vezados a las labores e nervantes del
mar. La pesca de la sardina, en Sant~nder, es una faena inte~esante. Desde antes de desµertarse el sol, allá
van braceros de la playa a preparar las redes para internarse Cantábrico adentro. A hombro, a pulso, lanzan
los botes pesqueros al agua: luego, en fila la traíña, se
abre y boga, avante, avante ..... .
- i Con ser usted tan niña entonces lo recuerda tan
bien?
- iCómo no? Hay páginas en el álbum de la vida, que,
se nos quedan en la imaginación como grabadas al agua
fuerte. El difumino de los años, no las borra, y la película del detalle, queda indeleble. ¿Usted no tiene acaso
dentro de la memoria, como los tengo yo, menudos tatuajes de color?
- iOh, sí! Y qué bien se expresa usted, Blanca!
- Y recuerdo que al ponerse los soles de aquellos días
al temple, mi madre regresaba con la traiña traginan&lt;io
bravamente como un hombre. Ya en tierra, la sardina,
al sacarla de la red, palpitaba como _plata viva, formando montones de olor acre é intenso. ¡Qué contentos estaban entonces los marineros! Lógico ; como que, efectivamente, era plata lo que sacaban del mar.
- iVerdad!
-iOh, sí! Sigo: mi mamá, como la· gentetoda de ma r,
le profesaba a la virgen del Carmen cierta avasalladora
veneración. Pues un día, se quitó del cuello el escapulario sagrado y me lo dió. Estaba emocionada. «¿ Por
q ué me le das?&gt; preguntele inquieta. &lt;No sé,&gt; contestóme. «Es un presentimiento. Pero si me pasa lo que a tu
pobrecito padre que esté en gloria, aunque mi cuerpo se
pierda, quiero que el escapulario lo conserves tú.&gt; Recuerdo que yo entonces me puse a llorar .. .. y que ella
me agarró en brazos, y me b esó, y lloró también ... Se tranquilizó un tanto, fingió la amable &lt;pose&gt; de una
sonrisa, se enjugó los ojos y siguió:
-Fué así; ¿sabe? .... _. Mi pobrecita mamá, más tarde se fué con mi" padre al Misterio, a los corales del
fondo del Cantábrico, a la otra vida ..... .
- Sufre usted, Blanca; no siga, por favor. Otro día
concluirá.
___¿ Por qué? .... Hay dolores que consuelan ; aunque
a u sted le parezca rara la paradoja, mi dolor es así. Yo
siento a livio eo mis confide ncias con usted. Y sigo. Pues,

El general den Félix Díaz saliendo del edificio del Jockey Club después del
banquete efectuado en su honor el lunes pasado.

se~or·. ··· .. ¿En qué ,t amos ?.•· ... ¡Ah, sí! Y me quedé
sohta....
igme~on alll1ando José María Y Blanca, ya de regreso a _la cmd ad. Se ponía la tarde. Era lo que aún los
marineros llaman la hora de la oración. Blanca se desab:ocbó un botón ~;1 vestido, sacó el escapulario y lo
oe.ó. Luego se volvw, le echó, con los deditos perfumarhs color de . rosa, un beso al mar, y, decidida, siguió
uudando hacia el elegante caserío, asiendo del brazo a
su enamorado acompañante .... Su elegantísimo vestido

s· ·

blanco, acariciado por el aire, detallaba el precioeo escorzo d e su escuItura gentil.
'.'.'. cuando_ regresaban, el mar protestaba rugiente y la
gaviota volvió a cruzar ante la joven, acariciándola de
nuevo con las alas al pasar.
- )Pobrecita ave del mar! ¿Ve usted? Quizá me trae
recuerdos de «ellos,&gt; amables memorias de otro mu o•
do ..• .
FRANCISco:DE LA ESCALERA.

Grupo de empleados de la Contadurí~ Mayor· de Hacienda, que ofrecieron un b
recientemente nombrado.
anquete a su jefe,

�coros internos evocadores de la trágica leyenda, y la deliciosa, apasionante frase final, el canto de amor y de dolor de Romeo, que aparece como preludio
del cuarto acto, y cuando el infeliz amante lleno ele dolor besa a la que ct ee
mue~ta; después, en _el primer acto cuyas danzas tienen un carácter netamente
verd1ano, el académ1.:o pero gracioso vals de Julieta, y el exquisito dúo madrigal de ésta con Romeo.
En el segundo acto, que traspira poesía desde la primera hasta la última no-

TEATRO COLON

BENEFICIO DEL TENOR AFFRE - «ROMEO
Y JUUETA &gt;

No puedo entrar en la crítica de la interpretación que
esta ópera ha obtenido en el Colón sin consignar algunas reminiscencias de una obra que, si no ha llegado ni
mucho menos a la celebridad del &lt;Fausto,&gt; del mismo
autor-, figura en el repertorio de los buenos cantantes
hoy en día.
No erró un escritor francés al afirmar que las tragedias de Shakespeare están llenas de música.
La idealidad poética y la music~l, en verdad, mejor

que en las obras del escritor inglés, no podrían aspirar
a un más feliz connubio.
La prueba elocue nte está en los numerosos ejemplos
ofrecidos por los maestros de todos los tiempos y de tocos los países.
Para dar te a mi aseveración, citaré las óperas que
me vienen a la memoria en este momento: &lt;El ensueño
de una noche de veiano,&gt; de Meodelsrnbn; &lt;Rey Lear,&gt;
de Cagoooi; &lt;Ricardo II[,&gt; de Rasori; &lt;Amleto,&gt; Je Faccio y de Thomas; &lt;Otelo,&gt; de Rossini y de Verdi, q¡¡ien
también puso en música al &lt;Macbeth&gt; y el &lt;Falstaff&gt;
tornado de las &lt;Alegres comadres de Wiodrnr,&gt; terna
que también sirvió para;la brillantísima ópera dellalemán Nicolai.
Y los maestros que pusieron en música la tragedia pasional de &lt;Romeo y Julieta,&gt; son casi una legión. He
aquí algunos nombres: Steibelt, Ziogarelli, Bellioi,
Vaccai, Marchetti, Gouood y Ma!i!é. Berlioz se inspiró
en ella para su muy conocida grandiosa sinfonía. y
Tschaikowski para una bellísima «ouverture.&gt;
Todos esos artistas sufrieron el encanto d., la conmovedora leyenda de los amantes de Verana, e n quienes el

sumo trágico inglés casi comprendió la psicología y la
filosofía del amor.
Comprendieron que ningún otro tema podía abrirles
la inagotable fuente de la inspiración artística, como lo
pudo hacer el amor ardiente de la bija de Capuleto y
del hijo de los Mootecchi.
Pero no se puede afirmar que todcs hayan salido bien
en su empresa.
En cambio, es cierto que, pur ejemplo, Bellioi y Vaccai obtuvieron éxito muy feliz.
Ellos, en sus dos óperas, amontonaron verdaderos tesoros de inspiración melódica.
Mas me parece que la obra de Gouocd supera a la_de
lo3 dos italianos, tanto por la mayor elevación de sentido
estético, con que el músico se propone ilustrar la famosa tragedia, como por una mayor deferencia a la producción sbakespeariaoa.
Algunos pretenden ·que «Julieta y Romeo&gt; no sea otra
cosa sino una incorrecta reproducción del &lt;Fausto.&gt; Yo
no soy de esa opinión.
Acaso más que en el «Fausto,&gt; hay en «Romeo y Julieta&gt; una pintura más colorida, más cálida del amor.
Este sentimiento está expresado con frases ardientes.
con suavidad de melodías, con voluptuosidad espiritual
del alma, con gran efusión de poesía al priooipio, y después con tembl,1res de pesar, de congoja, con explosiones potentes de desesperación.
Es una música que ilustra todo este coojunto de goces
delirantes, de dolores profundos.
No sólo las voces y el canto de los dos amantes, sino
la orquesta susurra frases paradisiacas, expresa toda la
angustia, la desesperación de la pareja desdichada.
Sin entrar en más detalles recordaré como piezas mu·
sicales salientes el bellísimo prólogo sinfónico, con los

«Carmen,&gt; Mlle. Cortéz.-&lt;E~camillo.&gt; señor
Montano.
templar viva a su adorada. Affre estuvo magnífico como artista, expresando aquella pavorosa pena de morir en los comienzos de la dicha El público aplaudió con eatusiasmo al distinguido cantante, que según noticias nos abandona.
Mme. Cbarpentier hizo una linda&lt;Julieta&gt;venciendo en la parte musical las dificultades naturales a su voz algo quebrantada.
No obstante, siempre se la oye con gusto y se
la admira con placer.
LUIS DE LARRODER.

Teatro Colón.-&lt;Carmen.&gt;- Una escena
del último acto.
ta, el preludio, recuerdo el aire del tenor, el
segundo dúo suavísimo. envuelto en la paz, en
el éxtasis que los jardines italianos pueden
ofrecer en una noche encantadora de primavera.
En el tercer acto es memorable la hierática
ceremonia nupcial. y la trágica escena de la
disputa entre los Capuletos y los Mootecchi,
de sabor meyerbeeriano. El cuarto acto ostenta el encantador dúo de amor llamado de la a londrita, el pat&lt;!tico, emocionante episodio en que fray Lorenzo presenta el narcótico a Julieta. Saber·
bio, desde el principio hasta el fin , es el quinto acto, empezando desde el
delicado y patético preludio sinfónico: &lt;El sueño de Julieta ,&gt;que Mascagni
recordó para el preludio del cuarto acto de &lt;Ratcliff,&gt; basta el dúo trágico
de l,,s dos protagon btas.
En este acto Gouncd vuelve a presentar las melodías más hermosas de la
partitura, y las pre~eota con nuevos primores armónicos e instrumentales;
escudriña las íntimas fibras del corazón con la más sentida elocuencia de la
música.
Es una de las páginas más felices del teatro melodra!l'ático moderno.
o o o

Teatro Mexicaoo.- Escenas de la obra "Cuando Florezcan los Ro~ales," que se h a estrenado con gran éxito.

La interpretación de &lt;Romeo y J ulieta» en el Colón, fué de las mejores
que hemos visto en este Coliseo y el tenor Affre debe estar satisfecho del
éxito redondo, completo, que obtuvo encarnando el romántico personaje del
infeliz amante de Verana.
La noche del beneficio de tan notable artista la sala estaba brillante en
prueba de afecto al mejor cantante de esta compañía. Toda la noche hizo
alarde de su buena voz, sonora, extensa, de tonos dramáticos, manejada -con
arte. Dijo frases admirables en el dúo de la alondra, y en e l final de la ópe·
ra, cuando siente el venenn que en los momentos en que era feliz por con·

Escena final de la ópera

�©l® 1m hw.g:i o

amor, en que hemos llorado juntos;
yo también como tú lloré mucho, porque yo también como tú soy todo alma y corazón! Perdóname que haya
provocado tus lágrimas; pero esas lágrimas que mirándome dejaste caer
de tus ojitos, no caen en corazón esteril, caen en corazón como el mío
que ~s cual uoa mustia sensitiva que:
con sólo tocar lo con frases duras, con
miradas tristes, dobla su&amp; pétalos y
siente que va a morir!
Ya oo estés triste, olvida mis desvíos, olvida que has llorado por mí,
para que yo pueda o lvidar este remordimiento: haberte hecho llorar!
Las lágrimas cuaodo vieoeo de unos
ojos como los tuyos: ¡ay! cuanto duele ver las caer!
Voy hacerte aquí uoa coofe~ióo
de mi alma, que acaso oo debiera
hacértela saber: teogo miedo, mucho
miedo a los ratos de eofado eotre tú
y yo, porque quieo sabe _si eo alguo_a
ocasión de esas nos dom mara la vamdad y pretendiéramos dejarnos de
querer! No por Dios, que eso no
suceda nunca, porqoe no sé qué sería de mí si me faltara tu amor, no,
00 lo quiero v yo haré todo lo posi-

El estrado principal en el grao salón
ciega, puesto que nunca habías querido como quieres a tu pobre Bohemio, qLe
no te sabe querer y ha llorado por tí!
México, 12 de Octubre de 1912,

Fachada del Palacio, habitación del
señor Lic doo Francisco L. de
la Barra, Ministro de Relaciones Exteriores.

FRANCISCO SANCHEZ MARIN.

La consideración para con las mujeres es la medida del pro¡;reso de la
oacióo eo la vida social.-GREGUIRE.
Especial para &lt;El Muodo Ilustrad,~
Es imposible teoer uoa grao pasióo y allegar fortuna; el verdadero amor
cierra todas las vías a la opuleocia.-Mme. DE RIEUX.

En estos reoglooes, que como todos los que he escrito desde que para dicha mía te entregué toda mi alma y mi corazón entero, quiero dejarte vida mia, no uo r.,cuerdo de
tristeza, sino uo remordimiento; de

Eo amor, los corazones justos soo los primeros eo ser veocidos.-SE"sANCSU.

El Comedor y el Hall.

t

este remordimiento, acaso tú tengas la
culpa porque me has hecho abrigar para tí un amor y una pasión deseofreoados, o por mejor decir: me has vi;elto loco! Has hecho de mí un idólatra
completo de tu amor, me has acostumbrado ya a vivir pensando eo tí; cuaodo
me faltan uo momento tus palabras, tus
miradas y tus caricias amorosas, sieoto
que me voy a morir! ¡Remordimieoto,
decial sí, remordimiento grande y sincero por haber hecho que: esos tus ojos
de los que me has hecho dueño, los hubiera visto esta mañana nublados por
gotas de agua pura y cristalina!
¡ Qué ocasionó esa tristeza y ese dolor I mis celos tao grandes y tdo profundos como el amor que te he entregado!
Tengo celos, muchos celos, hasta el aire
que respiras, de las violetas que al dártelas por las mañanas las prendes en tu
pecho, de la luz que reciben tus ojos,
de los sonidos que llegan a tus oídos,
de la almohada en que por las noches
reclinas la cascada de oro que baña tu
cabecita; esto y nada más que esto, fué
la causa de que hubieras llorado tú y
de que también hubiera llorado yo!
iQué mañana! exclamaste pensativa y
triste. iQué mañana! repetí yo; fueron
del ela las primtras horas de nuestro

El portierey un elegante rincón del
salón priocipal,-El señor Ministro en su estudio.
ble para evitarlo, cerno que ceo
ello t:vito mi muerte y desgracia!
¡Quiero llamarte siempre mía, pero
mía só!a; quiero que nadie más que
yo, sea dueño de tus caricias, de tus
miradas y de tu aliE:oto!
El juramento que una tarde inolvidable me hiciste y que me lo has
repetido muchas veces, es mi fe

�U n~ de ellos, propio p~ra paseos en el campo, es de
c respon de lana azul pá}1do ; la fal?ª• lisa, recta y ceñida, es bastante cor ta; asi, pues, deja ver el calzado de
gam~tz~ blanca, adornada con anchas hebillas planas,
de hston grueso. E l cuerpo, con marcado estilo de bluaa, se recoge con una banda de taffeta del mismo e-olor
del traje, anudándose en e l frente con anchas cocas que
aumentan bastante el talle, por lo cual recomendamos
este modelo par a u na jovencita de silueta fina y delgada. En_ la espalda ~el c ue rpo se ven dos largos paños o
&lt;_recogidos&gt; que bajan basta el comienzo de la rodilla,
simulando unos faldones muy originales. El cuello, bastante escotado, se adorna con un ao.cho cuello de eccaje valenciano o de Cbaotilly.
Otro !iodo modelo, muy &lt;chic&gt; para excursiones en
auto, está hecho en lana esponjosa. gris palrima. La falda tiene un delantero que cruza sobre el fondo semejando una túnica. El corte de dicho delantero 'es elegante y novedoso, pues tiene forma r edonda, pero alargada,en ¡.,_ or illa, y se cierra con tres grandes br tones
de nacar obscuro, completados con presillas de soutacbe
·
de seda gris palom.... El c unpo es flojo, y siempr e con e l
sello de blusa que requieren
esk,s a tavío•. En el frente lleva por único adorno, una lin da y ancha pechera de tul
blanco, plegddo. el cual lleva
a las orillas, angostas franjas
de terciopelo negro. La cintura es de t ...ffeta gris palomd y se cierra por un lado,
sin nudo.
En cuanto a los sombreros,
parece inútil decir que son
pequeños, muy pequeños, y
poco adornados; pero ya hablaremos sobro este capítulo
con la extensión y los detalles que su importancia reclama de nuestra atención;
¿ no es verdad, queridas lectoras?
MARGARITA.

CRONICA
El principal objeto de la moda actual es el de evitar
tod~ tentativa q~e _pueda ser funesta para la graciosa
delicadeza y arhstica es~eltez de la silueta femenina, y
esto. a pesar de la 10vas1óo de las draperías, por Jo cual
no es raro ver, mis amables lectoras, que las jovencitas
hayan adop(ado las faldas rectas y ceñidas, acompañadas
de esos bonitos cuer poS-blusas, que forman pliegues al
derredor del talle, dejándolo en toda libertad de sus
flexibles y coquetos movimieo•os.
Esta liber1ad es de todo puc to necesaria para los juegos de &lt;sport&gt;, y como dichos juegos están en pleno favor de las jóvenes aristócratas, por esto se observa que
los !todos corpiños con forma de blusa se acepten para
· la confección de los atavíos netamente juveniles. Por
otra parte, el aspecto sencillo y elegance de las &lt;toi. JettP.s&gt; prim•verales. parece convenir de un modo particular a las finas siluetas de fas
jovencitas de poca edad.
Par a ellas, también , se bao
c reado, indudablemente, esos an·
cbos cuellos de ángulos rectos,
cayendo sobre los hombros y recogiéndose en el frente por medio de una bonita corbata de satín.
Nada más juvenil que esas pequeñas vestes de color con faldones fruncidos o aun plissadcs,
que se colocan sobre un sencillo
traje de muselina de seda impresa con dibujos de inspiración moderna.
Una cintura de taffeta, en colores vivos y frescos, un cuello
redondo o cuadrado, bajando por
el frente como una vaporosa pechera. y adornando así!el busto, es
lo suficiente para completar esos
encantadores atavíos q ue la Moda actua l reserva para las jovencitas.
Las transparente&lt; muselinas,
tao deliciosamente embellecidas
por el arte de los d ibujantes, se
veo más lindas aún, c uando se
guar necen con esas guirnaldas
de flores, hechas en seda o en
lana muy flexible, simulando flores, frutas de relieve, como cerezas, grosellas o pequeñas manzanas que r odean graciosamente
e l talle. un poco a lto y ligeramaote señalado. Esta novedad, lectoros mías, es d igna de todo e logio.
El borde de la falda se adorna
con un angosto ribete de seda del
mismo colur de la guirna lda que
rodea el talle, y tan lindos atavíos
no son costosos, sino todo lo contrario: muy fáciles de confeccionarse por cualquiera joven de
mqdesta posición
1

IL,ai fufüi~Il~ ll!l~©I
~llíli~ ~ ]~V~llíl~

•

!:,as faldas plissadas, hecha5 en telas escocesas, acompanadas de la flotante y poética &lt;vareuse&gt;, que se hace
en tela de un solo color y con cuello marino, cerrado
por el frente_ C&lt;:&gt;n un nudo flexible, constituyen . actualmente e l traie ideal para los juegos de &lt;sport&gt; y se disputan 1&lt;1; privanza de las jovencitas elegantes, con el
f~moso j~quet. &lt;Norfolk&gt;, el cual tiene un aspecto muy
hgero y jUveml, con sus grupos de pliegues dispuestos
de ~ste modo: dos en el f!ente y tres en la espalda, recog1~os ?e un modo negligente por un «martinga!P.&gt; 0
medio cinturón de cuero barnizado, del cual se despren_den .dos bonitas bolsas de cuero realzado, que formaran, s10 duda, el encanto de las jovenes. amazonas 0
cazador:is, pu_e~ en dichas bolsas pueden g uardarse muchos objetos otiles en esa clase de expediciones. Es seguro que esta novedad gozará de larga vida en los có-

Precioso· traje para baile o recepción.
digos. de la Moda, pues reune la gracia a las ventajas
prácticas.
~it~remos á 1:1°:estras lectoras a lgunos modelos de los
mas hodos y ong10ales que las revistas europeas nos
ofrecen a ese respecto.

Una joven, ddemás de conocer los secretos de la cocina y del ...rreglo de la casa,
debe cultivar su espíritu con
el estudio y la reflexión.
Si la ha dotado la Naturaleza con ioteligeoci" bastante para hablar con su padre
de ciertos asuntos y par« razonar con sus hermanos, será
un elemento más para el bienestar de la familia.
No solamente porque su
intervención puede ser útil,
sino porque será un punto de
atraccióa y acercara a todos a la casa, reteniéndoles
en ella algún tiempo más.
Por otra parte, de las conversaciones set ias con su padre y hermanos mayores, sacará provecho, porque muchas cosas se g rabarán e n su memoria sin esfuerzo alguno, y esas ideas y juicios discutidos y rectificados por inteligencias superiores, no tao sólo adquirirán
firmeza en su espíritu, sino que desarrollarán en él sentimientos de justicia, T ao es así, que si nos adelantára~os al momento de la vida en que nos ocupamos, dinamos que más tarde , como esposa y como madre, podría ser un auxiliar útil a su marido y una prudente
consejera en mome ntos dados.
. Debe, pues, una joven hacerse cargo de cuán veotajOSo será para ella, poseer un juicio recto y una cultu,-a
extensa.
En la edad madura, en la vejez, agrupa rá e n torco
suyo a muchas personas inteligentes, atraídas por e l en-

Traje de paseo.

Toilette propia para)eatro o soirés.
ca uto de su palabra, la firmeza de sus juicios, la oportu?idad de sus recuerdos y la originalidad de sus pensamientos.
S i no llega a contar número entre los «intelectuales,&lt;
de fijo será menos frívola que el resto de las mujeres
ocupadas, tan sólo de sus trapos y de sus frivolidades.
Per o también es necesar io que conserve los encantos
femeninos, y q ue se mantenga a igual distancia de la
pedantería que de la frivolidad, que no sacr ifique a la
ser iedad la gracia pr opia de la mujer . Para. ello, aun
suponiéndola convencida de su superioridad, procurará
ocultarla modestamente, dejando a los demás el trabajo
de descubdrla.
Resulta insoportable una mujer discutidora, contradiciendo por sistema las opiniones de los hombres. Podrá
ganar admiración por la ser enid;,d y acierto de sus juicios; pero segurame nte perderá simpatías, y éstas valen
más que a q ué lla. Tampoco quiere esto decir que sea
hipócrita. El silencio es también elocuente.
Si la preguntan, dará su parecer, de modo franco, natural y sencillo ; siempre con du lzura. Las disertaciones
la rgas y las contestaciones secas, son siempre reprobables. Su misión será persuadir a los demás, no imponer
su juicio, creyéndole mejor. E l hombre rarns veces
perdona la violencia que excita so org ullo. Al contrario. le place encontrar una mujer sin pretensiones,
amable, de espíritu abierto y cultivado. Una mujer con
la buena costumbre de pensar, será preferible a la que
dedique el tiempo a leer novelas y limite sus estudios a l
tocador
No ha terminado la educación de la mujer, cuando
sale del colegio. Necesita pensar , reflexionar, aprender
sin maestro lo q ue nadie puede enseñar.
En esa época de la vida, ejerce lo que se lee una
gran influencia en el espíritu, siempre predispuesto a
engrandecerse con las lecturas escogidas. L a literatura
frívola o inmoral, que no debe conocer Ir mujer en ninguna fase de su vida, puede ejercer influencia perniciosa en una joven y debe rechazarla.

ge;

Aquí la lira,
el joven poeta,
Una siringa y una paleta
Allí el ensueño,
Mi jardinera,
Una casita y una palmera.
Aquí y dl!í .. . .
¡Muchas ternuras,
Nuevas promesas, viej as locuras!
i Cuántas cosillas
Niña hechicera
Guardan los silfos en la pradera!

¿Quieres conmigo
Correr los llanos,
Libar las mieles de los bana nos?
Coge mi brazo,
•
Salta ligera,
Vente conmigo, huella la vera.
Mi ra la fuente
Mira ese cielo,
iCuáoto celaje bajo su velo!

Sombrerito de paja propio de la Estación.

¿ Te gusta el campo,
Las mariposas,
Las golondrinas. las chupa rrosas?
Todo me encanta,
Todo q uisie ra ,
Pero mi amado . ... i cuando yo muera!

P a ra "El Mundo Ilustrado."
Aquí el p encil ,
La novia hermosa,
La dulce calma, la fuente umbrosa.
Allí e l buril,
La triste queja,
La Venus blanca junto al« reja,

Vuelve silente,
Vuelve callado
Sobr e la senda y enamorado
Buscami q ueja,
Busca mi acento
Sobre las alas del suave viento.
LAURO G. CAL OCA

�Al margen de "Sur l'eau:·

Consultas
DOS RESPUESTAS
AzucENA: Le agradezco mucho el envío de su lin9a
postal, y más aún el ofrecimiento af_ectuorn de ~u a_m1stad que correspondo y acepto cordialmente. 1Sera usted' más fiel que otras amigas incó_gnitas?_ .
En cuanto a sus pregu11tas, le digo lo s1gu1ente: uso la
crema &lt;Favorita» que, a mi entender, es la más ª?ecuaJa para el caso a que usted se refiere, -pues suaviza ex.

.

..

ción se toque el órgano o el armonium, pero nada más
en ese transcurso de tiempo y no a la entrada y a la sa•
lid1. del cortejo nupcial.
.
De ninguna manera sería propia en este caso la orquesta o la música de a rco. .
.
El matrimonio civil debe verificarse en la misma forma que el eclesiástico: con 1~ asistencia de las familias
de los cónyuges y de los testigos.
.
No es conveniente que después de esta ceremo01a
ofrezca u~ted un c:lui:ch&gt; o cena a los invitados, porque
esto ya tomaría el carácter de una fie~ta y estaudo de
luto no es discreto hacerlo así.
L'c! deseo mil felicidades en su nuevo Pstado.
MARGARITA.

.

UNA COSTUMBRE QUE DESAPARECE

L as siluetas que se ven en el grabado adjunto mues•
tran cómo ha ido evolucionando, hasta desaparecer, la
galante costumbre de que el caballero of~ezca el brazo
a la dama que le acompaña. A fines del siglo XVIII vemos las elegantes figuras que parecen sacadas de un
cotillón, unidas fOr el brazo del galante cabdl1'1ro; al
finalizar el primer tercio del siglo XIX, a pesar de la
crinolina, la dama se apoya en el brazo galante. A me•
diados del siglo la pareja se estrecha más; pe ro en el
siglo XX el único rasgo de unión entre e l caballero y la
dama es el perrito.

Nuestro inolvidable y tierno Duque Job,
ese «parisiense mexicano&gt; como alguno con
justicia lo llamare, nos bab(a,_ en uno ?e
sus más bellos capítulos de v,a¡e, de vanos
escritore, franceses de su época. Entre
otros, cita a Pierre Loti , l1 Paul Bourget,
a Tbeofile Gautier y a Guy de Maupassant.
y a todos, con insuperable buen gusto, les
dedica un elogio lleno de cariño, de bondad y gentileza.
Así, hablando de la «Sinfonía en Blanca
Mayor,&gt; de Gautier, exclama con entusias
mo: «¡Qué deslumbrante blancura la de
ese trozo pentélico! . ... &gt; Y sigue hablándo·
nos del &lt;Apolíneo Theo,&gt;-como llama al
cantador de la belleza pagaoa,-y, en un
arranque de sentimentalismo, tan natural
en su alma de violeta compasiva, exclama
de este modo: &lt;No, la poesía de Gautier es
el paraíso de mis ojos; pero cuando cieno
éstos para recordar, para soñar, para oír
las voces de mi espíritu, busco a los poetas
que han sufrido y han amado, y a los que
hablarme sabeo de esperanzas.»
Y entonces abre un libro que a la mano
tiene. Es un libro de Guy de Maupassaot:
«Sur l'eau &gt; Y en él trata de encontrar el
análisis de su propio estado de alma. Y Jo
lee .... Y por fin compadece al poeta de la
eterna inquietud. Y exclama: «¡Oh, pobre
Maupassant, que estabas sólo! .... Ya.
Tu alma es un castillo solitario
Que habitan los fantasmas&gt; .... !

*"*

La obra de Maupassant, escrita en francés, y que lleva por título «Sur l 'eau,&gt; está
traducida al español con el nombre de&lt;En
el mar.»
«En el mar&gt; es un libro, en efecto, des·

t;,

f2

Jumbrador y maravilloso, impregnado de
tedio, de belle~a. de soledad, ~e inctifereocia, .de sensuahda_d, de desa_sos1ego, ~e nostalg1a y ?e filosof1a. Es u~ hbro escrito con
los ~erv1os, con el co_raz?º·. cooel alm_a. Es
un hbro de melaocohas 101lmas yde_ s10gulares desah~gos .. • , Maupassant, aqu,, es ~n
hombre oc?1deotal, un hombre del m~dto·
día, traba¡ador Y muodao~, Y a l mismo
tiempo e~ un rey, un r~y oneotal, uo rey
con omn1pote~c1a de dios, un rey despreoe upado y vele1dos&lt;;&gt;, que ve al mundo con
una mueca de !áshma _Y de horror. Todo _le
parece pequeno Y m1Serable sobre la herrá. Y al pensar que é l formlt parte ~e ese
todo, se siente descorazona~~ Y débil.• : •
«¡Ah!-exclama-lo he cod1e:1ado todo ~10
gozar de nada. Habríanme ~•do _oece~ana_s
la vitalidad de una raza, la 10tehgeoc,a d,versa diseminada en todos los seres, todas
las fac:iltades, las fuerzas todas Y una reserva de mil existencias, porq~e llevo d~ntro de mí todo género_ de ape_lltos Y cun?·
sidades, y estoy reducido a mirarlo todos10
tocar nada.&gt;

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y por eso, poco después, observa que el
único digno de compa~ión es é_l. él mfsmo,
que tiene la grao desdicha satisfactoria de
ser perseguido por el dolor, dolor que no
tiene por causa már, que el pecado de haber nacido poeta, de haber nacido vidente.
Su alma luminosa y aladd se transporta en
su vuelo frenético hacia la región etérea de
la luz, y en tanto su cuerpo humano y miserabie, va dejando la huella por el cieno en
que se arrastra . ...
- iY qué tristeza infinita, qué desesperacióo horrorosa embarga el alma del poeta al
reflexionar que el único yugo que tiene al
espíritu en su vuelo, e~ la vida corpórea y
material!....
Por eso el libro de Guy de Maupassaot
es tao triste. Sí ... . tan triste y a la vez tan
dulce. Encierra en sí Ja dulce y triste me•
lancolía del vivir . ... Encierra en sí la tr iste y dulce melancolía de los crepúsculos
teñidos de colores fugitivos......
P AB LO RUIZ DE LA PEÑA.

traordinariamente la tez y le quita lo quemado por el
sol.
.
Ld encontrará de venta en las p rincipales droguerias
de esta capital. Su precio es mode rado.
Doy a usted el modelo de peinado que se sirvió pedirme.
PARA UNA MORENA
M ARIA DE LAS MERCEDES: Los matices obscuros no
favorecen a las mujeres de piel morena, así pues 1~ recomiendo que su traje azul marino lleve una camisola
de tul, gasa o encaje ligero, de color crema o blanco
marfil. porque esta nota clara junto al_ rostro, hace que
no perjudique el tono sombrío del tra¡~.
.
Muy agradecida por el fino ob,equ10 de sus hadas
postales, be contemplado con delicia ese jardín de aspecto netamente oriental, en donde las esbelt•s y melancó·
licas palmas que rodean e l bonito kiosko, evocan esceOdS poéticas de lejanos y misterioso_s países.
.
•
En la tarjeta que representa la crndad_~a vista de pajaro&gt;, sumergida en un mar de ve~etac1on exuberant_e
y rodeada por una tranquila extensión de . aguas dormidas, busqué con el pensamiento la cas~ de «María de
las Merceder&gt;, para hacerle desde aqu1 una afectuosa
visita.
USOS SOCIALES

.,r-

JUANILLO: Coa todo gusto contesto a sus preg untas.
El matrimonio religioso puede efe~tuarse a la hora ~n
que me indica, siempn, que sólo asistan a la c~remon,a
las personas de la familia, pues el luto tan reciente que
usted tiene, impide hacer invitaciones par~ este acto.
No hay inconveniente en que durante la misa de vela·

~

Hablaba de la caridad. Sus ojos ardían
La Parábo Ia deI Leproso pestañas
como soles entre la sombra obscura de las
Sobre su túnica blanca con frao.
_
jas cenicientas, flotaban, desmelenados, los
Resplandecían las le1aoas montanas en· cabellos.
vueltas en la polvareda de oro del sol de El viento de la tarde bacía estremecer y
~izam. Largas caravanas de camellos se ondular sobre el pecho su larga barba de
perfilaban lentamente en los arenales. Gru• Nazareno, puntiaguda y acaracolada
pos de mujeres. con el ánfora_al hombro, -Sé geoeroso- decía,-pero no humiregresaba~. cantando, de las cisternas.
lles al d~svalido con tu generosidad. CuanUn ágmla negra, una de esas vora~es do des hmoso¡l, no mandes tocar delante
ágilas que anidan en los altos _promontorios de tí trompetas de p~ata, como hacen los
de la Judea, cerniéndose ma¡es!uosa en el hipócritas en las sio¡;¡;cgas y en las plazas
azul, proyectaba sombras movibles sobre Socorre en secreto. Aqu~l que oye y ve e n
la tierra.
.
secreto te recompensará.
Jesús, en compañía de tres de sus rl1scí- Su voz era lenta y suave. Las mujeres
pulas, iba a Bethletheem, llamado_por u_oa se paraban para oírle, mirándole con los
pobre viuda, cuyo único hijo ago01zaba 10· ojos húmedos de ternura. Los niños acuvocando febrilmente el nombre de aquel díao sonrientes a besar • las orlas de su
dulce Rabí de Galilea, tan amigo de los manto.
niños. a quien viera una tarde junto al bro- Desde los sembrados próximos, les labracal del pozo de Jacob, curar C?~ el sólo dores le saludaban, agitando los brazos.
bálsamo de sus palabras, a ua v1e¡o pa~tor
-iSe están cumpliendo las p~ofesías!
de las Idumeas, mordido por una serp,eo· ¡Hosana al hijo de David.al enviado del
•e venenosa.
señor! ¡Hosana! ¡Hosana!
Jesús continuaba:
-No seas como esos ricos licenciosos y
avaros que alimentan a sus siervos con las
sobras de sus festines. Sienta lo~ deshere·
dados a la mesa de tu corazón y parte con
ellos tu pan y tu vino. Si ves a tu herma·
no llorar, no intentes consolarlo con prudentes palabras .... Llora con él. Esta es la
verdadera caridad.
Caminaba lentameole. Bandadas de ci·
giieñas chispe~bao al sol como · flechas de
oro. Los rebaüos sesteaban a la sombra de
los olivos polvo_rientos.
Un pastor tañía un rabel, a compás de
una mooqtooa canción patriarcal, en la
que se hablaba de tiendas plantadas en mitad del desierto, noches de luna, maná del
delo, leche de camellas y vírgenes Prudentes que encienden sus lámparas para
espeorar la llegada del esposo prometido.
Atravesaron camp0s sembrados, viñedos
en flor, donde las tórtolas gemían, jardines
cubiertos de lirios. De pronto se detuvier on a orillas de una fuente que brota ba en
un hilo trémulo y quejumbroso, entre la
hendidura de las rocas.
En el recodo del camino, al pié de una
choza, cubierta de hojas secas de pa la, un
leproso, de~garradas las vestiduras, iomovil y de rodillas, aullaba lastimeramente
con las manos y los ojos elevados al cielo.
Su rostro lucía al sol como un bronce
antiguo carcomido por la herrumbre. La
frente era una sóla llaga. Los labios se
caían a pedazos lívidos y purulentos.
Mateo el Publicano, uno de los primeros discípt•los, que era rico en viñas y en
ganados, y tenía, además, una tienda de

�EL MUNDO ILUSTRADO

Quinta de ~od

''R. Lavista"
Tlálpam, D. F.--Te16fono 16.
Asistencia científica de
morfinómanos, enajenados,
alcohólicos y quirúrgicos,
empleando los medios terapéuticosmás modernos. Eficaz atención para los enfermos. Departamento especial para señoras. Instalación eléctrica completa.
Rayos X, corriente de alta
tensión, mecanoterapia.
Director Médico,

EDUARDO LICEAGA.

Médico encargado del departamento de enfermedades nerviosas,

Dr. A.. Ruiz Erdozáin
Administrador,

J. Lavista.
Los Barros y Granos
asquero~os a]gunas
veces
Afeadores Siempre Cura•
dos en Cinco Días.

Usted no Qu1ere es·
,,,, per ar IDdefüilda·
,¿. v..;(1 mente para que de·
se.parezcan esos be.·
rros. granos ó e~up·
clones en su cara ó
;"en su cuello. Lo
iacons.,Joble es cu.. •rt!;rselos pronto.• Quizá en la· semana
próxima, usted tentrá que concurrir á
algun baile ó banquete Y sin duda u~ted
no querrá que sea repulsivo el aspecto de
su rostro. Convénzase Ud , par sf misma
deque un tarrode Crema Sirene
contra los Barros, los extirpa en
pocos días y de Que no hay granos, erupciones y barros Que no se curen con certez~ con esta ma~avlllosa pomadlta curatl·
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de la ca,a F. Wolft y Son. recuerda la fragancia suave de las rosas de Persla.

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J&gt;aris.

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.
,
perfumes e~ el atno del , te_mplo, saco de
entre los pliegues
de
la
tu01ca
una
mone·
¡ ·
á d
•
d a Y, d ~sd e eios, vo 1te O O1ª en e 1 aire, se
la arro¡ó al leproso.

Pedro, el más rudo y hábil de los pesca·
dores de Capharnaum quitóse del brazo el
• •
'
cesto d e prov1s1ones
que
llevab a para e 1
camino, y andando cuidadosamente, le colocó junto al umbral de la cabaña.
Juan, el más joven y bello de los discípulos, el predilecto, aquel cuya cabeza de
niño había sido tantas veces acariciada por
manos divinas, desprendióse del manto de
lino que flotaba sot re sus hombros. Todo
pálido y trémulo, andando con la punta de
las sandalias, y extendiendo temerosamente
los brazos, le dejó caer sobre la espalda
del leproso.
Sólo faltaba el óbolo de Jesús. El sol empezaba a trasponer, coronando de rosas
sanguíneas, las montañas vecinas. Unos
mercaderes se detuvieron a dar agua a sus
camellos
El Rabí avanzó serenamente Su perfil
aguileño se destacaba a:ajestuoso, nimbado
por un rayo de sol.
Cogió entre sus manos sagradas, la cabe·
za monstruosa del leproso, inclinó la frente
y Je besó los labios.
el Compuesto Vege- Los discípulos quedaron inmóviles. Los
mercaderes, espantados, cayeron de rodillas con las manos tendidas al cielo .... y
Nueva Orleans, E. u:de.A..-"Al llP hasta los camellos alargaron hacia Jesús sus
gar á mi edad critica, fui presa de la dr melancólicas c2beza~ pensativas, en cuyos
bilidad y del roa re&lt;\ belfos temblaba un hilo de agua.
estando hinehada.
FRANCISCO VI LLAESPESA.
.A.manecia muy car..
sada sin poder ha.
cernad.i.. :Escribi á
la Sra. Pihkham y
tom6 su Compuesto
V e ge ta 1, convenciéndome quo va:e
lo que pesa en oro.
Ahora me sien to
En otro tiempo, cuando Rostand trabamuy bfo;:i." _ SnA, jaba, cuando era el poeta de cámara de
_,~-.
DE GA.STÓN BLOX· Sarah Bernbard, cuando llevaba todos los
-" ~ ~ ,
DEAU, 1812 '.l.(orsich- días un proyecto de comedia a su amigo
ore St., New Orleans, La., E. -:J. de A.. Coquelín, cuando para contestar a un poe·
Racine, E.U. deA.·-·"Tom6 r,u Com- ma de su mujer escribía un torno entero
puesto Vegetal durante el Cambio d1! de versos-en un &lt;otro tiempo,:,, que aún
Vida cuando hacia arduos trabajos, no está lejos, y que, sin embargo, parece
fortaleciéndome y conservando buena remoto-los periódicos hablaban de él a
la digestión. Hará 7 años que pasé menudo Y lo cubrían con frecuencia de flodicho periodo critico, pues cuento ó5 y res.
elltoy fuerte y sana."-SRA. C.\TARINA
Pero aquello no era nada, si se compara
Kmnx, R. No. 2, PO. Box 61, Racine, con lo que pasa hoy.
W'is., E. U. de A.
Hoy, en efecto, no tiene Rostand necesiNingún otro remedio para las mu- d-id de trabajar para que se hable de él.
jeres ha recibido una sanción tan ex- Su silencio ba~ta.
tensa y completa ; ni tampoco b 3, y
Los periódicos, las revistas, los libros, los
remedio conocido con tantas curas diccionarios, están llenos del rumor del
realizad.as á su favor como el Coro gran descanso.
.
1&gt;uesto Vegetal de Lydia E. Pinkham. De vez en cuando un enviado extraordi·
~ Por 80 años ha c:uado los padecí nario va a Cambo, seguido por dos fotógramientos de la mujer, tales como: infla fos, y hace una información minuciosa y
mación; ulceración, tumores fibrosos, apasionada sobre el oficio del maestro.
periodos irregula.res y penosos y pos- El maestro reposa. El maestro medita.
tración nerTioso. Es ain rival para hl El maestro calla. El maestro sonríe. El
edacl critica de la mujer.
maestro no dice nada. &lt;Pero-concluye diLa Sra. Pinkbam de Lynn,.MáSS. ciendo siempre el &lt;repórter:r&gt;-t:l maestro
E.U.de A. invita. á toda mujer e.n• -prepara tal vez una sorpresa.&gt; Y la gente
ferma á que le pida un con~~;(! piensa en aquel &lt;Chantenclair:r&gt; comenzan"°r escrito. Este ei, cratu J 1iem• do hace diP.z años, y que Coquelín espera,
yre provechoso.
con objeto de salvar de la ruina su pobre

Sufrimientos
t:Edad Cri=
tica Femenil
Curadas con
tal de Lydia E. Pinkbam.

El descanso del genio

- - - - - - - - - - - - - - - - - teatro.
La sorpresa aparece hoy. Pero no es
&lt;Chantenclair&gt;. Es otra obra. Es un &lt;Fausto&gt;.
- iUn Fausto de Rostand!-exclama la
gente de teatro.-i Ahora sí que van a saber
CUANDO OTROS FALLAN
los alemanes Jo que es un &lt;Fausto!:r&gt; Porque
CONSULTE A
entre nuestro poeta y el poeta de Weimar
LOS MEDICOS INGLESE-. )
la diferencia es grande. Nosotros somos un
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inmejorable y por tanto insu.bstitui
ble. Yo fuí un pobre enfermo qu~
venia sufriendo, desde hace más de
20 años, de Reumati;;mo gotoso. Una
pe1,sistente enfermedad nerviosa hizo que la eliminación del ácido úrico fu era punto menos de nula en
mi persona; y alhí me tienen ustecle,
sufriendo constantemente da desa
fl'eglos gástricos y, Jo que es peor,
de todo ese cortejo de molestias, su
frimientos y dO'lores,--,jnclusos lo.~
de Cálculos renales--que trae aparejada una Diátesis Urica. Llegué
casi a estar paralítico. En vaho fué
que tomara una serie incontable de
medicamentos nacionales y extran
jeros; la condición ácida de mi organismo se modificó mu,y poco y el reu
matismo seguía su marciha devastadora, -hasta que se me ocurrió tomar
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curado por completo en menos de
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��</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Casa de Correos</name>
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        <name>Chapultepec</name>
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                    <text>��CAPITAL : S10.ooo.ooo.oo.

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�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Los Paliativos
Cada enfermedad tiene su origen o asiento eo algún órgano del cuer po; pero mu·
chas de ellas proceden de sangre impura. Para combatirlas eficazmente hay q~e ~tacar la fuente de donde proceden o sea &lt;la causa&gt; de la enfermed..d Los paliativos
exteriores p:&gt;dráo aliviar los sufrimiento, del paciente ; pere &lt;no curan&gt; y a v~c~s son
hasta perjudiciales y cootraprodu~entes. En los casos de enfermedades que tieoeo
su origen eo las impurezas cooteo1das eo la saogr~, debe procederse a atender _Y auxiliar la :1.cción de los riñones que son el &lt;alambique&gt; de la _sangre Conseguida 1~
eficaz depuración de ésta, la enfermed~d cesa. ~or_no depurativo potente y reconstt·
tuyente sin igual, damos a conocer la formula s1gu!ente _que l'stá hoy en uso general
y en diferentes paises por ser adecuada en cualquier chma: _Extracto compuesto ve·
getal Arvelina, 15 gramos: Jarabe compuesto de zarzaparrilla, 6o g ramos; Jarabe
compuesto de hipofo,fitos, 45 gramos. Estos com_ponentes pueden ,,bten~rse en _cual·
-quier botica. Mézclense y tómese uo:i. cucharadita después de cad,1 comida, temendo
el cuidado de agitar el frasco antes de usarse

bilitados que están en el camino de la lo·
cura y que de seguro llegarán a ella, si no
es que encuentran, por decirlo así, otra
puerta de salida.
Si los locos auténticos se matan menos
que los demás hombres es sin duda porque
hao pasado ya la mayor parte al lado del
suicidio, lo hao dejado atrás, más debilita·
dos, en lo sucesivo, o más desequilibrados,
de lo que es menester para darse la muer·
te.

EN USO CONSTANTB
HACE MAS DB
TREINTA AÍVOS

o o o

Se poede, pues, considerar el estado de
ánimo del suicida, como una locura, y no
me parece que sea preciso encaminar por
el sendero recto, la opinión v·.1lgar en este
punto.
En conjunto es verdadera, suficientemen-te verdadera, si se piensa cuán elástica es
la palabra &lt;locura&gt; y cuán dificil dar su
defioicióo;-y es además muy saludable
por cuanto es una de las mejores y más
fuertes represiones de la maoia suicida ;
muchos hombres, o algunos por lo menos,
El número de los suicidios se ha cuadr u- se detendrán en su designio, ante la idea
plicado y aun quintuplicado en Europa de pas_ar, después de su m_ue_rte, por_lo~os:
desde hace un siglo
la vamdad humana es e l ultimo seotim1eo·
Luirns s
Europa se mata. El odio de la vidd au- to poderoso que nos acompaña hasta el se·
menta en ella sin cesar con fulminante ra- pulcro.
pidez.
. ~e.mi-locura, u otra cosa, e~a. ~aoía de los
La Conversión del Grao Padre Y Doc·
Como los progresos de la c ivilización C1V1hzados qu~ se llama su1c1d10, ¿cuáles
tor de la Iglesia Sao Agustín. Sao Pío V. material hao sido de rapidez extraordioa· son las cood1c1ooes en las cuales se en·
Papa Confesor y Santa Cresceociaoa Már- ria, exactamente en el mismo lapso de tiem· cueotra como en el terreno más favorable
po, algunos hao concluido, casi &lt;a priori,&gt; a su desarrollo?
tir.
por suponer que el suicidio es una eofer·
Desde loego, y esto cc~fi_rr_na 1~ q~e pre·
CUANDO OTROS FALLAN
medad de la civilización, y la civilización cede, las atmósferas de c1V1l!z'.'-c!óo intensa
CONSULTE A
MARTES 6.
la causa general de la ioclioacióo al suici· soo aquellas eo que el su1c1d10 abunda
LOS MEDICOS INGLESES
dio.
más.
(ESPECJ.\LISTAS EXPERTOS}
este puoto es que la &lt;;pioióo de todos El_sui~idio es mucho más urbaooque ru·
Sao Juan cante portam Latioam&gt; o sea esEn
unánime.
ral, 10fio1tamente
más.
Ellos
y curan toJa clase de enfermeJaJes
• •d
Crónlc:t~tratan
y Nerviosas especktles . L:,s enfermed:1Jes
el Martirio de Sao Juan Apóstol y Evao·
Ahora hay que entrar en ciertos porme·
E 1 su1ct io alcanza su mayor actividad de la S.,ngre en el hombre y en la mujer. e&lt;¡&gt;eelalmennores.
en la región central de Europa, donde la te la EsteriliJaJ y 10Ja clase Je enfermedaJes de natu_gelista. Sao Evodio Obispo Mártir
La civilización desarrolla el suicidio sim· vida civili2ada es más activa; y es menos raleza
en ambos
sexos queRaJIC3l
requieren
exrerlencl.:tJellcada
y hablllJaJ.
Una cumclón
y Permaplemeote
porque,
salvando
a
un
número
común
en
los
países
del
norte
Y
del
sur
de
nente
e,
GARANTIZADA
en
caJa
ca&lt;0.
MtbCOLES 7.
mayor de personas débiles, las deja en se- Europa.
SI no pueJe rresentarse a &lt;u con,ultorlo. sirvose
uida solas
en la lucha con las dificultades
y¡ más todavia:
en los países
septeotrio·. env!arles
un_ timbre
Jerara
a cinco
. Y aunJomlclllo.
c~,stlo.
·d·
•
nano le sera
envlaJo
un centavos
tr:u~mlenu.,
La Madre Santísima de la Luz, Patrona gde la vida, a las cuales sucumben)
na es Y men 1ooales, las regtooes más próx1- Han curado ya a muchos padcnte&lt; Je esa manera, a
Es, para mi, ¡,. principal razón.
mas a la Europa central, son también las quienes no hnn vl,to Jam:is.
t&gt;riocipal de la Diócesis de León Santos
En el estado de barbarie los débiles son más fecuudas en suicidios.
Sin embargo, una visita es r referihle en caJ• C.'.1.•
Estaoislao Obispo y Flavio Mártires.-Fuo·
suprimidos por los fuenes; en el estado de
J\Sí, el it~liaoo se suicida en e l norte de ' ºuno caución de $soo.oo oro. &lt;e da a cu,lquler percióo en el Sagrario, Santo Domingo y a l· civilización se suprimen asi mismos; y la It~ha Y el toglés en el sur de 1:1 Grao Bre· sona cuyo caso sea tratado sin , xito.
~una otra iglesia.- Eo la Basílica de Gua· implacable ley de Darwio continúa siem· tana, Y el belga al sur de Bélgica.
I~STITUTO ~1EDICO BRlT,\NICO
Del mismo modo, los países~~ _iostrui·
&lt;ialupe, función de la Diócesis de Cuerna· pre siendo verdadera.
, a. Calle Je López. S
En el fondo, si es la principal razón. La dos son aquellos en_ que más ~u1c1d1os ocuMé,lco. D. F.
civilizacióo es una aput&gt;sta contra la oatu· rreo: las clas~s soctales.~á~ instruidas pa·
Hora, Je Consulta: Je Q a. m. a 6 p. rn.
raleza y no podía ser otra cosa, y es cues· gao mayor tnbuto '.1"1 smc1~10.
Domingo,¡;¡: Je 10 3 . m. a r r. m.
JUEVES 8.
tióo de honra ganar el par1ido: peroesevi· ¿~s culpa _de la !ostrucc1óo~
OTRAS OFICINAS EN
dente que no puede ganarlo siempre.
);o se advierte bien la relación que pue· Puebla. Pueb.
Portal HIJalgo No. s.
La Octava de la Asceosióodel Señor. La
Por una parte, llamado el sér débil a la da tener u?a cosa _con otra.
.
.
Mérida, Yuc. calle 61. No. 514.
Pe_ro la 1ostrucc1óo es,.a un. n:11~mo hem· GuaJalaj.1r.1, Jal. S:m Francbco, No. 235.
Dedicación de las Catedrales de Colima y vida y manteniéndolo en ella durante un
NOTA ESPECIAL:
Zamora. La Aparición de Sao Miguel Ar· tiempo bastante largo, resulta victoriosa, po.. signo y c~usa ~e_ l_a vida c1v1hzada más
pero por un instante, y en la decadeoci.. activa, y 1~ vida c1v1ltza?~ ~s como un cal·
El Prof. W. H. Hsle. Pre,IJente de la Institución,
cáogel. Sao Acacio Mártir.
deplorable de ese ser débil, del cual ha do de cultivo para el su1c1d10.
es tá ahora a cargo Je nue..-.t ra oficina principal en México. D. F.
hecho un reproductor, es derrotada, en de·
o o o
VIERNES 9.
fioitiva, de una manera vergonzosa.
Por otra parte, la civilización no sólo
expone e l sér débil a las luchas con las diEl celibato y el matrimonio también tie·
Sao Gregario Naziaoceoo Obispo Con- ficultades de la vida, sin poder indefinida· neo, por último, su influencia sobre el suifesor. Padre y Doctor de la Iglesia Griega. meote ateouárselas, sino que !o e.,pooe tam· cidio.
Los celibatarios practican el suicidio con
- Comienza la novena de la Santísima Tri· biéo al peligro de los placeres de la vida,
para despreciar los cuales es demasiado mucha más frecuencia que los casados
COGNAC
oidad.
débil: y se convierte, por ejemplo, en un
~o es esta la única razón por la cual las
alcohólico o en un eterómaoo, o simple· personas casadas alcanzan edades mayores
mente en un desequilibrado; y el suicidio que los célibes; pero es sin duda uno de
SÁBADO ro.
lo acecha y es demasiado débil para resis· los motivos; y se puede considerar el ma·
tir a sus gestiones
trimooio como una suerte de seguro de lar·
Santos Antonio Obispo Confesor Gordia· Un Dios celoso quiso que cada progreso ga vida y como un preservativo contra el
E imaco Cirioo Mártires, Job Profesor de la civilización huma°:ª tenga su precio, suicidio.
'
.
que cada paso dado hacia adelante tenga
El matrimonio es bueno, como dice la N i nguno tan del icio so como éste .
00' P
y el Beato Juan de Av1la Coofesor.-Eo su contrapeso en un paso dado hacia atrás; opereta, de~de todos los puntos de vista.
Catedral, Basílica, parro-quias y vicarías, se y lo que es peor, que no podamos calcular
Esta opereta es tao buen sociólogo como
repite la bendición de la fuente bautismal, nunca, si hecho el balance, hay en defioi- buen moralista.
con la misma solemnidad del Sábado de tiva
g~oaoc!a,
.º compe_osacióo
Laaun
inmunidad
quealelhombre,
matrimo·
Ese Dios
existe ?pérdida
Sería bien
malicioso. De? oio,
sin hijos,relativa
confiere
no _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ __
B OOA DELICIOSA, FRAGANCIA
la concede del todo a la mujer cuando el
Gloria.-Vísperas cantadas en Catedral hoy tollos modos parece que existe.
en el ALIENTO con las
Pero esto es aún muy general. Los débi· matrimonio no tiene hijos.
en los tres días siguit!otes.
les se matan. Sea. Pero en qué precisa·
La mujer casada y sin hijos no solameomeote son débiles ? Cuál es la naturaleza te se mata tanto como la célibe de la misde su debilidad? Son loL-os?
ma edad, sino que &lt;se mata con más freDOMINGO 11.
Parece que no. Los locos no se matan, cueocia &gt;
Pascua de Pentecostés o Venida del Es· Por lo menos los locos auténticos
Esto, señores, oo resulta, por cierto, en
No se suicidan con mayor frecuencia que nuestro propio honor.
píritu Saoto.- El Beato Juan de Avila tos demás hombres: ha.;ta se matan en me·
Probarla que no somos nosotros los ca·
Confesor y cuyo oficio se suprime este año. oor número
paces de hacer a la mujer feliz, sino los
- Santos Máximo Mártir, Mayolo Abad y
La locura, la locura auléotica y catalo· hijos; y que, sin ellos, es más de~graciada
Francisco de Jerónimo Coofesor. -Oficio gada, sería más bien un preservativo.
con nosotros que si permaneciera solte·
d d d'
·
Si alguien tiende a conservar la vida, sa· ra
Y misa de la solemoida
el ia: nto doble brá lo que debe desear
·Por lo demás, estoy convencido de ello;
de primera clase con Octava pri,·ilegiada Y Sin embargo. se nos dice que los suici· y no se requiere más que un poco de cbornameoto eocarnado.-Fuocióo e iodul· d«s son neurasténicos, y ciertamente que servacióo, de buen sentido, para ,·er no se·
:gencia plenaria en Catedral y Basílica _ los neurasténicos no son locos, pero son lamente .¡ue es así, que debe ser así, siro
enfermos, y enfermos de una enfermedad también que-aun cuando no supiérarros
que así es- deberiamos estar persuadic!os
También hay función en la parroquia del que p redispone a la locura
Se puede, pues, considerar, sin temores de que no puede ser de otro modo.
Espíritu Santo y en las iglesias de la En·
Lo que mata es la soledad.
carnación, Jesús Nazareco y alguna otra. de engaliarse, a los suicidas como seres de·

--------------- - - - -

Calendario de la semana.

- - - ----

Sobre el suicidio.

·R

oNtCO N

RAELCATA

VIOLETAS RUSAS

Ahora bien, la mujer casada y sin hijos, ri;a y me tendió una mano larga y fina,
está más sola que la mujer célibe.
donde el metal ha dejado su marca, una
La soltera, o vive con su fa~i_lia, Y es el mano de obrero, de hombre que ha mane·
caso más frec~eot_e, o aun v1vtendo_ sola, jado el martillo y la lima, mano sucia y su·
está ~eoos sohtana que la esposa pnvada blime; mientras sus ojos rientes preguntade h1¡os.
.
tao mi nombre y mi arte, y yo tenia ansias
:~ede ro~earse de. relac1ooes.
de arr odillarme ante aquel anciano y besar
r1eoe_ amigas, vec10as, c?m~~sales. Es humildemente su mano sucia.
n~cesano contar c&lt;;&gt;~ 1:1 soc1ab1hdad feme-No Je vendo esa cama porque la oece·
moa, q_ue no p~rm11tra que le falte o u oca sito, fueron sus primeras palabras.
compani3; y amistades..
..
.
Casi sordo. El silencio en que vive lo
La mu¡er casada y s10 h1¡os no tteoemá~ aisla del banal ruido para escuchar mejor
que a su marido, el cual, por sus negocios las voces ocultas de su cerebro fecunda·
o por sus placeres, o únicamente porque dor.
e_llo está en Id naturaleza del hombre, está
Oigo lo que quiero- me dijo entre car·
siempre fuera ~e casa.
.
. cajadas, cuando mostré, inocente, mi sor·
Pero ~é aqu1 el punto prec1~-e_l man· presa ante su defecto fisico,-pero fuerte
do, º'? diré_ que ~r ~u preseoc1~, s100 p_or en mis sesenta y seis años. Consagro mis
su ex1~teocta, le 1mp1de a la mu¡er relac10· energías a la perfección del fonógrafo y
narse. . .
del "kioetophooe."
~o qms1era, c~aodo llega, encontrar la
y a Ja sorpresa del vocablo, su locuaci·
~ llena de vec10~, o no eocoo~rar a su dad fué sorprendente. Tomó mis brazos
mu¡er porque estuviera de tertulia en la con su brazo fuerte y comenzamos una se.casa de enfrente.
.
rie de paseos a lo largo de la bibliote·
Resulta de esto que el mando no es com· ca
·
pañero sino &lt;un aislador&gt;.
· Esa es mi última manía! He logrado
:--o le forma una sociedad a so mujer, y unir a la acció n fotográfica, el sonido, con
le impide hacerse de ella. Permanece ais- tal precisión de tiempo que al terminar el
lada, predispuesta al pesar.
movimiento del labio expira la vibración
de la palabra. Todo sonido ~e reproduce
EMILIO F AGUET.
fielmente en la película, ya sea el disparo
de un cañó n, ya sea el eco de un suspiro.
Trabajo hasta las dos de la mañana y co·
rooaré con el triunfo este deseo. La fiebre
Fué el primer día de nieve de este ama- del éxito me embarga, como hace años
ble invierno. y los edificios de un color ro- cuando l~gré por vez primera en e_l mundo,
jo oscuro se apretaban unos contra otros r~p~oduc1r la voz humana o refle¡ar el mo·
como para calentarse ; abrimos• una puer- v1mteot&lt;;&gt;- Yo no descanso un momeot~, _ca·
a y nos encontramos en la biblioteca de d~ m~s taozo al mercado uo ~parato util y
1Tomás Alva Edisoo.
aun s1e?to en el f_oodo de m1_ cabeza e~a
Entre tanta cienc ia, entre tanto recuer· pugoi3~1dad d~ m1 raza amencaoa, de tr
do, entre tantos planos y modelos, entre más e¡os, de ir hasta el fin ..
.
escritorios rebosantes de documentos, cer•
y su_ braz~ ~pretaba el n_uo, en una d1·
ca de un bloque de cobre de dosciee:tos sooaoc1a dehc1osa, pues mi.entras hablaba
kilogramos de peso, al lado de una caja coa e1 c~lor d~ un cooveoctdo, no ~~ba
de cristel con un cilindro impresionado por de reir 1of_aot1l~~ote, rebosando de ¡ub1lo,
la ardiente palabra de Gladstooe; un lecho de salud, ce fehci~a~.
_
de campaña trata de ocultarse tras una es· . Frente a cada ".1tnoa me ensenaba alg_o
ta otería de libros de física : es el Jecho don· 10teresaot~, los primeros telé!ooos, los pn·
de el sabio duerme las pocas horas que su m~ros _tooograt~s'. ~us estudios en la fa.
cerebro se ¡ permite
bnc~ctóo de c.d1[1c1os d~ cem~oto, su per·
0
Aquella cama de hierro. estrecha y fría, fecc1óo_ telegrá~ca, sus 1nv~oc1ooes ~el _fe·
me pareció un altar un secreto tabernácu· ~r~carnl eléctrico, y )a simple maquina
Jo.
'
'd1ctograph" para el _dictado?~ ~artas
Piadoso contemplaba la almohad:l donde
-Yo creo qu~ sera un per¡u1c10 para la
la cabeza que ha pensado tanto ~ueña des· estenografía; m1lla_res de e~pleados ~esará o
pierto O piensa soñando: oculta fuerza tras ~ la labor mecánica que 1~veotó S1_r Isaac
a lgo que nadie ha percibido, deseo impe· . 1_ttmao, ante esta máquina terrible y
rioso de escudriñar un infinito invisible a util.
ojo humano v de apoderarse de un ele-La humanidad no puede ser seotimeo·
mEoto desconocido del cual ningún sér tal. Hay que simplificar y renovar. Si el
sospechaba la existencia,
emplea:lo sufre, el propietario gana. Yo in·
Y en esa contemplación me sorprendió vento para el mundo, no para favorecer
Edisvo.
una clase!
teda discusión
Se adelantó rápido, con una 5'lorisa casi
Diplomátieo.meote evitó

FLOREINE
CREMA DE BELLEZA
"Hermosa mano, blasón vale", d ecía Luis XIV. Para tener manos blancas, hermosas, finas, sin asperezas ni humedades importunas, para que las uñas estén tersas y rosadas como
digno coronamiento de dedos graciosos, aconsejamos que se
unten durante algún tiempo, al acostarse, con h: CRE~IA FLOREINA, poniéndose después toda la noche guantes de piel de
perro, anchos y flexibles. Por este medio se consigue tener unas
manos bonitas y aristócrátas.

CREMA FLOREINE,
POLVO FLOREINE,
JABON FLOREINE
De A, GIBABD, Bue ti' At~,,a, 48, París
UNICOS AGENTES para la República M~ricmno

-

El Trabajo de las
Mujeres No Tiene Fin
• En la mayoría de los casos, ésta es
la pura verdad. Las mujeres trabajan
desde por la mañana hasta por la nochE:,
cocinan, barren, sacuden, van al mercado y regresan á la casa con multitud
de paque t e s para proceder luego á preparar las comidas. Todo esto significa
un desgaste de energías nerviosas las
cuales el delic:ido sistema de la mujer
no debe perder.
P e ro el trabajo tiene que hacerse
y el cuerpo debe estar en buena condición, y para esto las mujeres deben de
tomar, cuandc, están malas,

EL COMPUESTO VEGETAL DE LA
SRA. LYDIA E, PINKHAM
HE AQUI UNA PRUEBA.
Providence. R. l. :-: "Le escribo para darle cuenta del mucho bien que
me ha he cho su med1cma y p:1ra que otras mujeres sepan que pueden encontrar ayuda en este remedio. Hace unos tres años estaba sufriend~ con
dolores tirantes hacia abajo, menstruacion irregular constipación y dolores
de cabeza. Estaba muy triste todo el, tiempo. Co~encé á tomar el Compuesto Veg~~l de la ~ra. Lydia E . finkham, las Píldoras del Higado y á
usar la LOCJon Sanativa y al poco tiempo estaba curada y tan bien como
estoy ahora. Tengo una casa de huéspedes y trabajo todo el día pues yo
soy la que atiendo_ á los hue sped~s_. Confío en que toda mujer que sufre
pruebe sus remedios. Sus med1cmas hacen esposas y madres felices.' ' Sra. .ANNA HANSEN, 579 Potter Avenue, Providence, R.I.

Si está Ud. sufriendo al~nna de estas enfermedades y desea un
consejo especial, escriba confidencialmente á Lydia E. Pinkl1am MediSu carta será abierta, leida y contestada por una sefiora y considerada estrictamente confidencial.

cine Co., Lynn, Mass., E. U. de A,

eogarzaodo en su frase netamente ameri· miran dos máquinas parlantes; e l foo6gracaoa, dicha con ese acento nasal del ·•yan· fo de Edisoo Y un gramófono de una coro·
vocabulario tao ama· paEñílagprariovaadªc·a
•• como aolt·
.
dkee"d y ese pintoresco
bl
o I o O gurna
e 1 o¡o
" e .este pue o.
.
.
e ipación de la sorpresa, ataca .-s u defectuoPasamos a \r"".és de 10fi01to~ talleres so oído al cuerpo del gabinete ; un disco t'S
donde ra ras ma quinas ~oo maoe¡adas por colocado, y el fonógrafo- canta una meloobreros de dulces soonsas.
día suave, redonda, poderosa, como si en
Por las ventanas se veo otros edificios de el interior de aquella caja de ma dera necinco y seis pisos, todos en labor, todos gra, viviese el hada barmooia; es una pleperfecciooaodo los inventos de este hom· garia de una ópera italiana, y la artista ha
bre sobrenatural: a un lado la fábrica de impresionado aquel disco con una sublime
baterías eléctricas, todas clasts de aplica· devoció n de arte.
ciooes domésticas; a otro el cinematógrafo
A la última nota, una nota grave y relicoo sus enormes chimeneas de ladrillos y giosa de contralto, Edisoo levantó la cabesobre todos la nieve lenta, blanca y tris- za mientras en una perlada risa me dice :
te....
· - Verá Ud. la diferencia- y tomando su
Llegamos al salón de audiciones, un pe· silla, va a la máquina rival que entona la
queño anfiteatro, donde frente a frente co· misma plegaria dicha por una artista del
modos pugilistas prontos a un combate, se Metropolitao Opera House.
es la misma sonorida d mística es un
canto vibrante. raspado, chillón , do¿de las
notas agudas tiemblan y se arrastran metálicas, mientras el final grave se pierde
en un rumor ronco como el estertor de un
asmático.
Y de una máquina a otra, Edisoo comienza una ~rie de. ".iajes deliciosos, juzgando su disco, cn hcaodo cada sonido
como si pudiese contar la millonésima par:
te de una vibración, frunciendo el ceño
cuando la menor aspereza alterase la me•
lodía, deteniendo el mecanismo para eoco;,trar la deficiencia.
- Vea U d., en mi fooó~r'lfo no se necesita ca~biar la aguja. La punta que tiene
es un diamante que dura para siempre. Esa
otra, y aqui sooreia mostrando el gramófo•
no donde un animal doméstico escucha la
vo z de su amo, es hija mía tambié n : pero
de ese alumbramiento de dos hijas la una
me ha salido perfecta, la mía ; la otra, muy
defectuosa.
T ímidamente Je mostré mi deseo de conocer el "kioetophe,oe" y su sonrisa se
agrandó aún má~ al complacer mi c uriosidad, como si tuviese piedad de mi sed de
ciencia, de mi profana impertinencia en
penetrar en recinto aún cerrado al filisteo.
- Dentro de diez díaz , arios teatros de
:--ueva York presentarán el ioveot&lt;; y ya
una compañí'l me ha ofrecido medio millóo de pesos por la e xplotación de esas
pellculas en la ciudad de \lueva York.
F. G. DE CI5~ERO S.

Emilio ú'KANUEL ~ Co. Avenida 16 de Septiembre, 65.-~XICO

"'º

�BIBL!!)TEC.11 UNJVl='Pc;fTAíll~
ALFO'' O R
EL MUNDO I LUSTRADO

Carta a un Amigo
Consejos Para Adquirir La Belleza
Se debe usar siempre un jabón que se se¡,a que es
sua1•e y ¡,1110 que limpia perfectamente eu lugar de
obstruir 6 abrillantar el cutis.

(Juerido a migo: •
Me parece ver tu rostro entre pasmado
y risueño, cuando te imagino leyendo estos
renglones. ¿Que por qué te imagino pasLo. mejor manera de mantener el cutis limpio y
sa1uda0le es usar sólamente el puro y legitimo
mado? .... La razón es muy sencilla: t:'.1,
como todo el mundo, al abr ir una carta, lo
JABÓN BORATADO DE
primero que tratas de leer es la firm«: y
¡cl:tro! cuando convertidc, en Ch~mpollion
has podido descifrar aquellos garabatos
que quisieron ser letras y hubiste leído:
Rui Gal, te has pasmado porque conoces
perfectamecite a es,;i seiior y sabes que es
perezoso para e~cr ibi r .... ¿Que por quií
te imagi no sonrient,;i ? Pues .... ¡vamos! he
Después del bai\o ydespuésdevestirscdebcn
de usarse los Polvos de Meneen de 'falco
sido franco al principio y lo seré también
Boratado. Absorve::i el sudor y otras secreahora. Te imagino sonriente, porque, pociones venenosas. mient:-as Que sLc:; cualidades
niéndome en tu lugar, creo q ue yo sonreisuaves calman cualquier irritación.
ría de contento al recibir la carta de un
El u so continuo de estas dos famosas preparaciones
dán por resultado un cutis más limpio, más salu~able.
amigo a quien quiero : y como yo me vanamás bello. C.rhard M....en Chem. Co., Newark, N. J.,[. U. de A.
glorio de ser amigo tuyo y de que tú me
A gen.el&amp; pan. la.d.l1tribuclon., eu lfextco· LA BOTICA NtrEVA,
llonterre7, Nuevo Leon. Se ven.den ea. tod.u la.a
quieres bien, creo que sentirás contento al
bottcu y f&amp;rm&amp;ciaa a 80 cen.tavoa plata la c..ia
leerme.
Y pues soy perezoso para escribir, g rave debe ser e l motivo para que, &lt;tomando
las ocios..s plumas&gt;. (al revés de Don Quijote) emprenda este viaje, no por los e:-teosos y conocidos campos de Montiel, como el enamorado de D ulcinea, ese &lt;geoey sus consecuencias: Jaqueca, Malestar, Pesadez Gastrica,etc. roso loco a quien la cuerda realidad ,·a
moliead o a palos y puñadas,&gt; como dice
Gregario Martíoez Sierra; sino por los diPURQATIVOS, DEPURATIVOS v ANTISIEPTICOS !atados vergeles de la imaginación y las
-■--•-----■T■-■LiíiiilEiiR■OÍoY■,111196;,;•:,;R;,;,;;u¡;;e.,;d¡¡,',¡;Am_,a;;,t¡¡e¡;r,.d¡¡a¡;m;,¡.
· 111P,¡&amp;¡¡R¡¡l.¡8¡¡.¡1f.,;l¡¡¡odll¡¡¡¡¡';,;'¡;;ª;
' ,¡F.;a.,rm_;oc;I¡;;ª;
' ;.
· _ , extensas llanuras de la razón. La causa es
~
esta: Leí un trabajo tuyo que me gustó
mucho. y no pudiendo estarme quieto, tomé la pluma y me preparé a darte mi opinión- aunque no me la pedías-a sabiendas de lo desautorizado de ella.
En ese tu artículo, nos presentas e l genio
inmenso de Laplace formando mundos.
Nos transportas a épocas geológicas para
Sola y Unlcá Calldad
mcstrarncs a la tierra en su infancia; nos
la haces ver después en su juventud, y nos
narras todas las peripecias de su vida. Xos
babias también de ese otro genio maravilloso, que con su libro &lt;Origen ne las esPara conseguirla
y el Nombri ºCHRIITOFLl"
pecies&gt; imprimió vigoroso empuje a la
EXIJASE esta Marca
sobre cada pieza.
ciencia del hombre y señaló brillantemenL
te • l período actual, según frase d el ilustra&lt;!o profesor. Nos babias luego de la
MEX/CO • ll&amp;USER y Z1VT -,, C ...
evolución y estoy confcrme. Yo también
creo que la existencia en este muodo no
es sino un tramo de la jornada q ue emprendemos hacia la m.. ta que es la perfección: un ,·iaje de retorno hacia un espíritu
p erfecto. C reo que la muerte es tan sólo
un descanso. El sér fatigado de caminar,
se sienta a la vera del camino, para dessiempre BB eficaz. Millares de personas curadas por ella testifican
pués levantarse transformado, ,·igororn, y
I sus maravillosos re&lt;Jultadoe, -, por eso es que se ha hecho la pre•
continúa su ma rcha; vuelve a caer y torna
ferida del público, Basta usarla una vez para tenerla siempre en
a levant?rse en otra vida cou ma)or esprevención, Produce efectos segurisimos en
fuerzo, y después de muchas caminatas y
Q/IAIVO8, TUMOlll!!.11. AI..MO/1/IAIVAS, Hl!!.IIIDA8, ,-uSTUI..AS, 1..1..AQAS,
muchos descansos llegará a la meta ambiUl..01!!.IIAS, QUl!!.MADUIIAS, ,-,sTUI..AS, 1!!.IIUPCIONl!!.8. l!!.TC., l!!.TO,
cionada. .
01!!. Vl!!.NTA l!!.N TODAS L.11S D/IOQUl!!./IIA8 '/ 80TICIIS,
Y bien , querido amigo, puesto que estoy
hablando con si nceridad, voy a hacerte un
A 25 CENT A VOS LA CAJA.
r¿proche.
Para ¡ 08 ill&amp;"ree donde no ■e eno11entre, as deapaohatranoo de porte annaneo
¿ Por qué escribes tan sólo trabajos ciendon el pedido en &amp;ellos de oorreo 1().80 on. por oada oaJa y por docena 13.52,al DeJl()1lt&amp;r10 reneral,
0/ITl!!.QA. s• OAl..1..1!!. DI!!. ••N"IQUI!!. N 9 e:,,
tíficos? ¿ Por qué cuando tus amigos te piA,-A/ITADO ,s,r,
den un trabajo literario, de imaginación,
te excusas diciendo: O científico o nada?
•e1uco, D, "•
Ya sé lo que me vas a responder: que no
puedes: y yo te respondo: sí puedes, pero
- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - &lt;.
no has que r ido Es cierto que la ciencia
es muy hermosa: basta para ello que sea
una mujer rubia, blanca y de ojos ,-erdes
P ero tú estás perdidamente enamorado de
ella, y no te fijas que cerca de tí pasa, entre otras muchas, una muje r no menos bella: la Poesía.
!!:ntrégate a esa mujer, querido amigo,
de c uando en cuando; ella es ternura, es
sentimiento. Cuando aquella mujer rnbia
de q ue hablé al principio se muestre esquiva cuando estés fatigado. cuando estés
triste, la Poesía, mujer hermosa, tendrá
palabra~ caric iosas para consolarte. Xo es
una mujdr vulgar: es recatada, es pudorcInve11lada en 1.860, es la más antigua y queda superior
sa, mas no se entrega a ningún quidam.
&lt;La Poe5ía, señor Hidalgo, dice el cláá todas las imitaciones que su éxito ha hecho aparecer.
sico, a mi parecer es como una doncella
tierna y de poca edad y e n todo extremo
DE
hermosa .... No quiere ser manoseada, ni
SIN BISMUTO
traída p~r las calles, ni publicada por las
esquinas de las plazas, ni por los rincones
oñe los palacios .... Habrá de tener, el que
Á LA
-la tuviere, a raya, no dejándola correr en
Et»ijase la Marca de Fábrica: ~. SIMON - PARIS.
torpes sátiras ni en desalmados sonetos.
•
..111.. ~~
Conque concede un poco rle ame r a la
poesfa. );') se necesita ser pceta para amar-

Contra el ESTREÑIMIENTO
Ex-u·ase1o.YERDADEROS GRANOSdeSALUDdelD'fRANCK

:.Plateria "CHRISTOFLE'''
La Mejor

m

I·~l~~~!!~:M ~~!~=
1

ª"· ,..,.,..,..,. •.

1

m"-

CREME SIMON

Registrado como articulo de segunda clase er 3 de NOviembre de 1894.-

Año XX.- Tomo 1.

lmpreso en papel de las Fábricas de San Flafael

México, Mayo 4 de 1913.

•

&lt;La poesía, pug na sag rada,
Radioso arcángel de ardiente espada,
T res heroísmos en conjuncióu:
El heroísmo del pensamiento.
E l heroísmo del sentimiento
Y el heroísmo de la expansión.
RUI GAL.

JABON DE VERBENA
CALENDULADO.
(Obsérnm m multados darute Os se■am)
Ex&lt;1ulslta ayuda en
el tocador,wr&lt;1ue es
una cleDtíflcacomblnaclóo de las virtudes dulclflcantes de
Verbena y da Clltnddll,
Su uso en -pocos días
afirma las cunes y
embellece la tez, Impartiendo la lozanía
y una vtvltlcaclóo
perfumada, compara ble sólo con la Que
se obtendría de experto masaje dado
con vnluptuosos aceites orientales.
Evita y cura la
caspa, los barros y
las enfermedades cutáneas, vlirorlza las
raíces del cabello,
delicioso para lavar
la cabeza y bañar it
los niños. Precia de
la pastilla $1.00, Por
corren certificado:

1
1

.:&amp;f

La

FONDO RICARDO COVARRUBIAS
la, como no se necesita ser Narciso para
amar la belleza .... ¿ Poeta he dicho ?
Esta palabra me trae a la memoria un
a rtículo de nuestra amigo Florentino ....
Ya ves, Florentino, estudiante corno nos·
otros, cortejador de las ciencias como nosotros, en un momento de expansión, en, ía
en su artículo na beso a la Poesía. Nos
habla de los poetas, de esos afortun,ldos
amantes ele la mujtr que tanto queremos,
y que tú también quieres, aunque debes
quererla más. De esos graneles hombres
que si son Homero, son historiadores y
geógrafos; si son Eurípides, son psicólogos;
si son David, son legisladores; si son Dante, son filósofos. Dice Sbelley: &lt;Los poetas son hierofantes, de una inspiració n incomprendida; espejos de las gigantescas
sombras que el porvenir a r roja sobre el
presente; trompetas que llaman a la batalla; legisladores desconocidos del mundo&gt;
Ahí tienes maravillosamente descritos a
los poetas
Pero .. .. creo que dije a l empezar est;¡,
carta que era yo perezoso para escribir, y
como no quiero que se diga que soy mentiroso, aquí termino, recomeodácdote que
tu próxirao artículo sea literario. Tú, amigo mío. eres luchador, eres investigador,
eres soñador a fuer de joven: pues bien, la
Poesía es luch.. ; en e lla encontrarás na
campo de investigación; también es esperanza. Oye ahora lo que dice uu poeta
xicano:

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~~~:.:irii~t/~~':!~~I=.
,J. RATlÉ, Phe~,
5 1 Passage Verdeau. Parts..

Fraseo 001 ilstruuiones en ParisG'35
Mexico:
J. LA.BAll!E, Sucesores y ()lo,

Monumento a doña Josefa Ortiz de Domínguez en la ciudad (:le Querétaro.
Obra del Ingeniero Carlos Noriega,
- - -·

Número 18.

��Es fábula corriente, sobre todo entre los turistas de
allende el Bravo, eo la que creemos a pie juotillas, que
nuestro país es uoo de los más bellos del mundo, tanto
por lo que hace a sus bellezas naturales como por Jo que
coocieroe a sus mooumeotos.
Y efectivamente lo es, la fábula descansa sobre hechos
comprobados y sobre observaciones hechas por personas
que han demostrado por México más cariño que nosotros mismos, Pero si preguntamos a muchos de esos turistas y al noventa por ciento de los mexicaoós dónde

están esas bellezas, seguramente que nioiruoo de ellos
oos sacarán de dudas.
Nos citarán frases hechas, nos dirá n que México es
el &lt;Egipto de América&gt;, que hay un Popocatepetl y un
Ixtaccibuatl y que en nuestro museo se cooservao preciosidades arqueológicas que la mayoría de ellos no entienden.
Y si a los que tal dicen pedimos que oos sirvan de
guías para contemplar tales preciosidades, seguramente
que no sabrán por dónde empezar. Algún explorador

fy~rta ge 1a casa de) seijor ~osendo Ri vera eo Querétaro,- Fot. Kahlo

alemán escribió acerca de nuestro México desconocido
y lo hizo coqsistir en los paisajes de la zona de los bosques cerca de la costa del Pacífico y las costumbres de
las indiadas nómadas que viven y recorren esos bosques.
Y, desgraciadamente, no es eso lo que se desconoce
de nuestro país; todo mexicáno sabe que hay muchos
indios eo nuestro territorio, y en Europa apenas si se
sabe algo más si no que somos un país de indios semisalvajes. Pero nosotros hemt'S contribuido eo grao parte
a entretener tal idea, ¿cómc queremos que los extranjeros tengan de nuestro país uoa idea favorable si DO!'otros mismos oo la tenernos mejor ?
S i nosotros no podemos enumerar siquiera sea someramente las grandes bellezas que encierra nuestro país, ¿cómo
han de llegar éstas al cooocimieoto de
los extranjeros?
Aparte de las preciosidades naturales, eo que abunda nuestro I\Iéxico, desde el punto de vista arquitectónico, sio
citar otros puntos, tenemos monumentos que enorgullece rían a cualquier
país; ¿por qué oo los conocemos ? por
pereza y por apatía.
Tenemos a pocas leguas de nuestra
capital la joya más grande quizás que
pueda hallarse en América del arte churrigueresco: el convento de Tepotzotláo; las vías de comuoicacióo son rápidas y fáciles; el sitio es pintoresco, y
sio embargo, cuán pocas personas se
han tomado la molestia de visitarlo. La
preciosa fotog:afía que publicamos en
la primera plana de nuestro número
anterior llenó de admiración a la ma·
yoría de nuestros lectores que no sospechaban teotr el alcance de la mano
un tesoro de belleza tan grande.
La ciudad de (Juerétaro encie rra
templos y patios de uoa riqueza y de
uoa belleza iocalculables; apenas hay
quien sepa de ellos. La catedral de TaxC'&gt; es uo primor; pocos son los q¡¡e la
conocen siquiera de nombre. La parroquia de Dolores, donde se proclamó la
independencia nacional, es bellísima y
oo hay quien lo sepa. El templo de Santo Domingo de Oaxaca bien merece un
viaje desde cualquier parte del mundo,
solo para verlo, pero nosotros no lo hemos hecho.
Sería tan larga la lista de edificios,
monumentos, etc., que pudiera citar, que
no cabrían en el poco espacio que debe
tener esta nota. la cual tiene por objeto
tratar de aficionar a nuestros paisa nos
a que conozcan nuestro país para que
puedan hablar de él cuando los extranjeros preguoteo dónde está su decdntada belleza
Hueoa muestra de lo que venimos diciendo soo las fotografías que ilustran
esta página y la frontt:ra.
Confesamos iogénuameote a nuestros
lectores que nosotros mismos, que ta nto
hemos visto, desconocíamos la casa del
señor Rivera en Querétaro, y sólo recorriendo la bella colección fotográfica
del señor Kahlo, nos dimos cuenta desu
existencia. La puerta, c ..racterísti ca de
la época. colonial, subyugó nuestros ojos
desde luego que la vimos, y los patios
entretuvieron nuestra atención por un
buen rato. Esperamos que nuestros l&lt;ctores encontrarán dignas de su admiración ias fotografías que ofrecemos de la
casa del señor Rivera.
Y, puestos e n este camino, iremos
ofreciendo, con la mayor frecuencia posible, fotografías de todo lo bello que
vayamos encontrando en nuestro país."
Ojalá que de esta manera C?~tribuyá-· ·
mos en nuestra esfera a que se quierá'
a México, por lo que en realidad es: y
no por lo que dicen las fábulas. El galante título de ciudad de los Palacios
que dió Humboldt a nuestra capital, se
encontrará casi justificado, y no se hab lará ya de él con sarcasmo. México, a
prin cipios dt:I siglo XIX, era una de las
capitales más bellas y más ricas del
mundo.

•
..

•
Piso alto del patio principal de la casa del señor don Roseodo Rivera, e n Q ueré taro. P lanta baja de la casa del señor Rivera .

F ots. I&lt;ahlo.

�"Rosa Musgo."
Especial para "El Mundo Ilustrado."

A mi distinguida amiga la señorita
Luz Aj&lt;1ria.

¿ Sabréis, señora, un remedio
para curarme este mal?
Pues que vos me Je habéis dado,
vos me Je haréis de quitar.
.... Yo no sé que haya en el muodo
tao cruel enfermedad.

,

¿ Diz que esto celos se llaman?
iStñora, y qué malos son!
¿ Y diz tambi.3o que los t¼les
son vástagos del amor?
iAy! iQue no sé si vos quiero,
y tengo celos por vos!
Bien me acuerdo de un domingo
de Mayo, en que fui a ruar,
luego de misa de doce,
sefor de mi libertad,
más finchado que un virr,.y,
la calle del Arenal.
Cruzaba por los Coloreros;
y hube de topar con vos;
guardábaos una dueña.
y babiais por rodrigón
un vejete avellanado,
que enfadoso me miró.

No parl yo grandemente
en vuestra rara beldad.
y cierto que si no oyera
al momento de pasar
decir: "Aquesa es primera
ea lo~ Caños del Peral."

¡juro a Dios! que a la hora desta
no hubiera aqueste escozor
que siento insistentemente
por tierras del corazón.
Que yo no sé si vos quiero,
y tengo celos por vos.

No había moza vistosa
ni almibarado galán
que atente&gt; oo vos mirara
al momento de pasar;
ella, muriendo de env!dia;
el, muerto de amores ya.

Y viendo que vos miraban,
empecé a miraros yo;
y vos, viendo que os vía,
mandásteis al rodrigón
que se vos pusiese junto
por velar vuestro primor.

¡Bienbaya la sireoica
de aqueste amoriado mar
que llama a los corazones.
y cuando cerca los há
húyese hacia la ribera
para verles naufragar!

Dígame la comedianta
(no me ande en cábalas yo),
s i es que maodóme en secreto
alguna vista de amor,
que yo no sé si vos amo.
y tengo celos por vos... ,
DIEGO SAN JOSE.

Ante una estatua

¿Qué llevas en la urdimbre de tus rizos
Y en tus labios.de nítida bl,lDcura,
Que la luna al hundirse en la espesura
Te bañ:t con sns célicos hechizos ?
¿Qué misterio se oculta en tu pupila
Y ea tu pecho de Diva candorosa,
Que Castalia al mirarte se perfila
:Cn dombo de la onda quejumbrosa ?
¿ Acaso eres celaje levantino
O presagio de triunfo perenoales,
Q ue engarzando lo humano y lo divino
lJeificas el ideal de los mortales 1
Quién pudiera expresar tu idealidad
Y arrancar de los labios de las olas
El dulce ritornelo de las violas
Para ensalzar tu augusta magestad!
¡Ah!, dicen que en tu cuerpo marmolioo
Se ocultan los pesares de los muertos,
Y que llevas cual viento peregrino
La queja que murmuran los desiertos.
¡Tal vez! porque silente y pensativa
Te mantienes al pié de los umbrales,
~eñalando el principio de la vida
Y el fío de los dolores mundanales.
LAURO G. CALOCA.

Para "El Mundo Ilustrado."
Deja que cante el himno de los amores
en la lira divina de los ensueños,
deja que tu camioo riegue de flores,
virgeocita hechicera, luz de mis sueños.
Deja que tus recuerdos vaya rimando
al compás melodioso de mis canciones,
deja que tus quimeras vaya cantando,
· tus dulces esperanzas, tu3 ilusiones,
Adorador rendido de tus encantos,
admirador ardiente de tu belleza,
para ti son, Oh Amada, todos mis cantos
cual sencillo homenaje de tu pureza
Eres de los jardines flor deliciosa,
que triunfa en los combates de la hermosura,
eres, Oh princesita, joya preciosa,
r eina por tus encantos y galanura.
Como un trofeo galante para mi dam'l
a tus pies deposito mis madrigales,
mi corazón r endido sn amor proclama
en rondeles galantes y arias triunfales.
Q uisiera yo en mi lira de amaute bardo,
caotar de tu belleza mis impresiones,
al sentir de tus ojos el dulce dardo
que pasa dominando los corazones.
Reina de mis ensueños. dueña :le mi alma,
virgeocita hechicera de mis amores,
tus frases cariñosas me brindan calma,
y alejan de mi pe.::ho los sinsabores.
Eres dulce sonrisa de p rimavera,
arrullo delicioso, flor sonrosada,
alba de mis amores. dulce quimera.
priucesita adorable, niña encantada.
Llevas en tu alma pura rico tesoro
de bontlades, amores y sentimientos,
y por eso rendido, niña, te adoro
y te ofrendo sincero mis pensamientos.
Por eso te proclamo reina y señora,
y p:tladio ~alante de tu belleza,
mis líneos trofeos, Oh eocaotadora,
son sincero homenaje de tu pureza.
Deja que cante el bimoo de los amores
eo la lira divioa de los eo~ueños,
deja que tu camino riegue de flores,
vi rgeocita hechicera, luz de mis sueñlls.
PABLO M. SOSA.

Yo conozco las crueles amarguras,
Que acibar;io las noches y los días.
Y las hondas y leotas agoofas,
Que siembran en el pecho las tristuras.
Por eso guardo en mi alma las ternuras
lomeosas de las grandes elegías,
Consolaciones de melancolías
Y bálsamo eficaz de las torturas.

¿Te arropan en su manto las Tristezas? ...
¡Yo oo quiero que sufras! Seca el llanto
Al limpio fuego de mi puro amor:
C ubriré tu pesar con mis ternezas,
Mitigaré tu duelo con mi canto
Y uogiré tu dolor con mi dolor!

Cuando nos tratamos por primera vez ¿recuerdas?
Nada hacia tí me atrajo; tus virtudes que boy conozco,
la sencillez que te caracteriza y tus bellas cualidades
ptsaron inadvertidas. Estaba en esa época en un estado
de iocoocieocia tal, que casi oo vivfa Un golpe terrible
sufrido eotooces, hizo que cambiara. Al saber que tocabas, (dispeorn, querida amiga, la franqueza) sentí disgusto y voy a decirte por qué. Yo amaba ioteosameote,
como se ama la primera vez; permite que te haga esta
coofideocia, amiga mía; quiz.i con ello cometo una falta,
pero quiero que hoy que me has hecho sentir algo muy
hondo y muy triste desahogar en parte esta pena que me
llevará al sepulcro, pena que sólo tú debes conocer, tú
que has sabido recordarme la época más feliz de mi
vida.

Era el mes de octubre.
Soplaba un vientecito helado.
Sentada_ allí junto a la ventana, deshojaba ioconscieotemeote ue&gt;a margarita para saber si él me quería. De
pronto y sorpreodiéodome, apareció él, el amigo de la
infancia y sin que se lo pudiera impedir, me quitó la
flor y siguió diciendo: si .. . . no .... si no, y al terminar
dijo tristemente ¿ves? ella no me quiere. Entonces comprendí que él como yo amaba en silencio. ¡Qué dulce es
amar así, querida amiga! Es el amor más puro y sublime
que existe.
Después, como pensando ea algo triste, dijo: ¿Qué im-

porta que la flor diga lo contrario, si al fin sé que ella
me ama!
Veo, voy a tocar un wals que estudié sólo para quetú
lo escuches, y tomándome la mano, nos dirigimos hacia
ti piano y tocó•
.
Nunca hasta entonces había oido música tao melodiosa y elocuente. El amor no se define, amiga mia, pero
si alguoa vez en un atardecer de otoño, cuando el sol
magestuoso se hunde eotre nubis de oro y gran:1, y !as
hojas de los árboles se desprenden para rodar s1len~10~as hasta el abismo que las sepulta en el eterno olvido,
cuaodo tu pensamiento esté oc upado por alguien.ª quien
amas, y cerca, muy cerca de 1í se encuentre, q!-11zá sentado junto al piano el sér querido, para deleitar a los
que oyeo; eotoncess, amiga mia, habrás sentido el amor
tal como debe ser, el amor no descrito aúo por los poetas, el amor que dá vida y mata al mismo tiempo, el amor
que convierte; e l amor que hace estremecer de goz~, el
amor intenso y puro que oo se acaba ouoca y que existe
auo después del más allá ..... .
Y tocó en aquella tarde otoñal el sér amado, y enviándome una mirada dulcísima, que oo olvidaré jamás,
murmuró en voz baja: ¡Te amo como tú a mí! Aun cuando tus labios nunca han pronunci;ido esa frase, sé que
me amas tú también, tus ojos me lo dicen y perdó name,
pero ...... iTe amo!. ..... ;Te amo !
Ante aquella coilfesióo inesperada no sé qué sentí, y
mientras con su maoo izquierda oprimía una de las mías,
con la derecha seguía tocando aquel trozo, que cual
marcha nupcial ameoizó la fiesta en que se unieron dos
corazones en un juramento de amor eterno. Y ea aquel
divino éxtasis permanecimos no sé qué tiempo, mudos,
sin oir más que la música que brotaba como eosueño
misterioso, como promesa de angel.
Uoa voz iofantil oos interrumpió; era mi hermana que
abrazándome cariñosamente me dijo al oído: iQué bonita pieza! dí que la toque otra vez. Y se dejaron oir como antes aquellas ootas que debían ser más tarde a la

vez que ml tormento, ei recuerdo dulce de la tarde más
feliz de mi vida.
El piano enmudeció ..... .
Llegó el mes de noviembre, de sombras, de luto, de
tristeza, y la irónica, esa a quien llamamos muerte, envidiosa de mi dicha y haciendo lujo de crueldad intensa
me arrebató al ser querido.
Hoy, al escribir tstos renglones es la media noche y
para desahogar en parte mi pena te bago esta confideocia: todo lo que me rodea duerme, el dolor solamente
vela conmigo y en mis oídos resuena aún el eco de la
música de aquella tarde y que tú con esa sencillez y
ternura que te caracteriza ejecutaste tao admirablemente hoy, sin imaginar al hacerlo que en ese momento sufría el corazón de quien tanto te quiere.
Pero olvidemos todo, querida amiga, ya que tú solamente has sabido hacerme seotir lo que el amado ejecutando el vals &lt;Rosa Musgo,&gt; que amenizó la fiesta en
que se unieron dos corazones en un juramento de amor
eterno.
C LOTILDE VILLEGAS LEAL.

UNA TARDE DE MI MAYO
Este era, en otro tiempo, el mes de los poetas y de ios
enamorados. Buena viejecita, viejecita de cuento de niños, que veo allá enfrente, haciendo calceta, detrás de
las vidrieras que desempolvan las primeras lluvias, ¿dime si no es verdad 1
En tus mocedades, decir mayo e ra como decir alegria.
Me acuerdo aún. en mirándote alzar y abatir la mano
con la aguja enhiesta, o subirte, sobre el fino dorso de la
nariz borbónica, las antiparras &lt;siglo diez y ocho;&gt; me
acuerdo de las amarillentas estampas, de los antiguos
grabados, de las viejas aguas fuertes, que representaban

AGUSTIN MANUEL DOMINGUEZ.

VIllt~fü)© IL.A IL.VUVITA••.•
Parece que las pupilas
En estas tardes de lluvia
Se dilatan contemplando
La más espantosa duda.
Parece que a nuestros ojos
Se asoma nuestra alma y busca
Detrás de los hilos de agua.
Lo que la existencia oculta,
Parece que ya presiente
Que más allá de la tumba
Se perderá nuestro espíritu
Otra vez en conjetur:ts
Que una contínua esperanza
Las mantiene y las perdura
Pero sin que nadie sepa
Si son o no son basura....
Parece que ya soportan
Desde hoy la inmensa tortura
De conocer que el descanso
No ha de ser posible nunca
Y que después, como ahora
Y como ayer, nuestra ilusa
Prisionera ha de agitarse
Viendo luz en la penumbra . ...
Espíritu que áomioa
Sobre todas las alturas
y a los problema~ bumaoos
Diz que les prestas ayuda,
¿Por qué te enredas en vanos
~ilogismos cuando escuchas
A "el más alla" de qué viene
Acompañada la lluvia?
¿Porqué sufres cuando la oyes?
¿Qué te hiere? ¿Qué te asusta?
¿ Acaso la propia sombra
De tus perennes angustias?

La lluvia sigue cayendo,
Y a cada rato es más dura
Nuestra expre~ión, que revela.
El pesar como oioguna.
Sigue la lluvia cayendo,
Y cual los vidrios, se nublan
Nuestros ojos .... una cosa
En nuestro cuello se anuda ....
Gemimos .... y en nuestro rostro
Deja su trazo otra arruga ....
iOb música mooorítmical
¡Oh monoritmica música!
ULYSES CESAR SILVA.
"Williams" al bat.-Team "Williams," vencedor.-El "Marte" veocido.-El pitcher del '·Marte"-Recuerdo del sensacional juego de baseball
del domingo pasado en terrenos de la Gacetilla.

�bailes campestres, correrías rústicas, paseos aldeanos,
juegos de jardín, y eo donde muchachas y garzones traveseaban eotre la yerba risueños y pulcros, y sentados
eo bancas musgosas conversaban jovialmente, o bajo uo
pórtico neoclásico, formaban parejaslde amaotes, como
en los frescos de Corot y en los paisajes de Boucher.
iPrimorosas estampas, símbolo y clave de uoa poesía
fresca y atildada que hizo latir aceleradamente el corazón de nuestros bisabuelos, a compás de la música martilleaote, de la melodía pura de las odas de Carpio y de
los sonetos de doo José Joaquín Pesado!
Eotooces, en la primavera de aquellos años, los pue·
blecicos de los alrededores eran como caoastillas colmadas de rosas y violetas, por entre cuyas hojas y follajes,
como por entre uoa verde y tupida red, asomaban sus
cabecitas, fragantes, las chicas del lugar, como adorables
flores animadas.
El bullicio y la algazara en cármeues y puques co
rría de cuenta de los jóvenes, abajo; y ar,iba, de cuenta
de las ramas y de los pájaros.
Calles solitarias y húmedas, sitios de sombra, fragante,
rincones escondidos por cortinajes de madreselva, ro·
toadas con sus fuentes de brocal bajo y pulido que io·
vitae, como los sofaes en el estrado, a coofideacias y cuchicheos; por todas partes lugares de amor y de misterio:
eso fueron , eo tus remotos mayos, los pueblecitos de los

alrededores, bueoil. anciana, de las manos secas y de los
ojos con antiparras.
Nuestros mayos no parecen los mismos, no soo los tuyos. Parece, buena viejecita, que el alma está fatigada de
esperar y de amar, y la tierra, como dijo el poeta, can·
sada de dar flores. Se diría que el hastío ha contaminado los gérmenes y envenenado y debilitado las savias.
Ya no hay fiestas campestres como antaño, ni de lo invisible y supuesta lira de los versificadores, salen los
versos en alabanzas de los lirios flamantes y de las azucenas recién abiertas; la Naturaleza, como contagiada
de la humana melancolía no tiene el regocijo de hacer
estallar eo pétalos los jugos de la campiña, oi el júbilo
de deshacer en alas el faogo de los nidos, ni la gloria
de abrir a la esperanza el corazón de los hombres.
No había, en tu tiempo, primaveras tristes, blaoca
viejecita de cuento; oo se leían eotom:es libros escépticos, ni novelas experimentales, ni filosofías de alienados.
Y has de haber visto con esos ojos que hoy guardan, como flores en capelo, los cristales de las antiparras, esos
lienzos de Watteau, doode pastores y pastoras forman
coro al desnudo y regordete amorcillo, 'que aljaba a la
esp3lda y arco al brazo, apunta, impaciente, a los corpiños de seda y a los jubones de encaje y blondas.
Esta tarde, mientras yo escribo, tú coses; haces calce.
ta, y con la calceta, recuerdos, y con los recuerdos, vi.

da, porque . ..... ¿me nguro o es cierto que te veo sonreír? Sí, alzas la cabeza que bien merece la confía en·
listona:la de una abuela legendaria, y tras de los cristales de tu ventana, desempolva-los por la lluvia, miras él
cielo.
Ese sí que es el mismo, inocentona. Ese sí ·que no ha
cambiado, como los jardines que ahora son menos floridos, como las rosas que ahora son menos fragantes, como
las gentes que ahora son menos buenas.
Sonríe, blanca viejecita; este crepúsculo de mayo, que
tú y yo nos hemos puesto a contemplar, es hermoso. En
el horizonte rosado y dulce puedP.n perfilarse tus memorias y desleírse en claridad mis sueños.
Somos dos rezagados de la primavera; somos dos antiguallas del mes de mayo; tú eres la enamorada y yo el
poeta.
Cose, cose, &lt;mamá&gt; Ilusión, yo escrito, escribo, en
tanto que la sombra que viene de fuera y la que sale de
nosotros, se unen y compenetran para obscurecer tus
recuerdos y mis devaneos.
Y, a manera de estribillo de balada arcaica, sigue
cantando mi corazón esta frase corriente: &lt;en otro tiempo, mayo era el mes de los enamorados y de los poetas .... &gt;
LUIS G. URBINA.

Temblaba la niña de miedo y de frío.
sintiendo del dento los soplos helados ... .
Lloró mucho, mucho, su duelo sornbrío ... .
Lloró como lloran los desventurados.
Para "El Mundo Ilustrado."
Tomó entre sus manos la mano del muerto,
besó con ternura su frente marchita;
los tristes aullidos del perro, en el huerto,
hacían más profunda su pena infinita.
La luz de los cirios, temblante y medrosa,
le daba a las cosas un tinte sombrío;
silencio en la estancia, quietud parnrosa,
quietud impregnada de muerte y de frío.

El viento soplaba moviendo las hojas
de aquella ventana, donde ella y su amante
sintieron la vida p&lt;J.sar sin congojas,
en gratt,S ensueños de amor delirante.
Ali\ traoscurrierou las horas más bellas;
allí sus dos almas, fuodidas en una,
soñaban mirando las blancas estrellas,
bajo una caricia de un ra}O de luoa.

Quedóse la estancia ~in lu z: dando tumbos
murciélago negro sintiendo delirios
de sombra y misterio, buscando otros rumbos
mató con sus alas la luz de los cirios.
Oyóse un ¡¡emido, después un sollozo:
quedóse en silencio la alcoba sombría ;
el negro ,·ampiro como ebrio de gozo,
paseó entre las flores su cruel ironía
¡Que triste cortejo! .... Llegó al campcsanto,
abriéronse lentas sus rejas de fierro:
t&lt; do era tristeza, tristeza sin llanto ... .
Los deudos: la niña, ya loca, y el perro.

.. ......... . .•. . . . . . . ........... . .. . .
............... ' ..................... .
¡Oh pobres dementes que miran sin calma
las luces ignotas de mundos lejanos;
son sombras que buscan la sombra de otra alma:
son se,es que:encierran profundos arcanos!
LUIS G. VALDESPJNO' jr.

Un halcón fe familiarizó tanto con su dueño, que tan
pronto como éste le llamaba acudía colocándosele en•
cima de los hombros.
E 'l cambio. un gallo propiedad del mismo dueño, huía
de él apenas le veía acercarse.
Cierto día el halcón le dijo al gallo:
-Vosotros los gallos no sois agradecidos; pertenecé is
a una raza se rvil y sólo os acercáis a vuestros dueños
por el hambre. ¡Cuán diferentes sois de nosotros, aves
salvajes! Somos fuertes, nuestro vuelo es más raudo que
el ,•uestro, y no ob,tante. no huímos de los hombres; al
contrario, nos posamos en sus manos cuando nos llaman ;
oos acordamos siempre de que a ellos les debemos el
alimento que' no~ dau.
A lo cual el gallo replicó:
Xo huís de los hombres, porque jamás habéis visto un
halcón asado, mientras que nosotros vemos constantemeotc gallos en la cazuela.
LEOX TOLS'f{Jr_

AIH la estrechaba besaodo sus manos;
los dos escuchaban cantar a la brirn.
allí descifraban los graodes arcanos,
que encierran los labios en uoa sonrisa.
Allí vieron juntos, crepúsculos de oro:
allí contemplaron oacer bellos días;
pasaban las aves cantando en grao coro
un himno a la vida, con mil arn:onías.

¡ Ab! pero la vida tiene sus intermiteccias de dicha y
de pesH! ..... .

I
Como de costumbre he ido hoy a visitar a mi amigo
predilecto.
Le encontré taciturno, melancólico y pensativo.
/Qué le pasaba?
Sólo él conocía la causa de su estado de ácimo, sólo
él sabía cuáles eran sus recónditos pesares!
Su serenidad habitual y su amabilidad caracterhtica
habían desaparecido para dar lugar a la meditación, al
ensimismamieoto.
Le hallé sentado en uoa silla mecedora, pero sio re·
costarse, ioclinado hacia adelante, coo los codos sobre
los muslos y la frente apoyada en las palmas de las manos.
Mi primera ioteoción fué interrogarle sobre el motivo
de su estado; pero me detuvo la idea de que tal vez en
aquellos momentos su imaginación vagaba por ignotas
regiones, y le causaría mucha pesadumbre que mi interrogatorio le volviese a su estado normal.
Tomé asiento algo lejos de él y esperé.
Mi temperamento es de tal naturaleza, que no me permite permanecer inactivo por mucho tiempo, y sentí la
necesidad de moverme, de hacer algo, de hablar y .•..
tosí!
Mi amigo levantó la cabeza y coo semblante demudado y lágrimas eo los ojos, me dirigió uoa mirada extraña, indescriptible y profunda.
- /Qué te pasa? articulé, algo intranquilo, viéndole
los grandes surcos que tenía eo la cara y que denotaban
uo-. larga y penosa noche de insomnio.
-· .Acerca la silla y escucha.
Le obedecí. Cuando me tuvo muy cerca de él, se expresó en estos o parecidos tJrminos:
II

i Mi esposa es uo ángel!
Yo ,s iento por ella una pasión intensa, rayada en idolatría; y, ¡bien se Jo merece! .... ¡es tan amable, tan buena y tan cariñosa! iah! cuán feliz me siento a su lado!. ... junto a ella, el mundo con todo su cortejo de
maravillas y de bellezas es nada para mí, ella lo constituye todo.
Tú sabes, amigo querido, que hará pocos días tuvo mi
amada esposa, la galantería de brindarme un angelito
que ha venido a llenar de alegría y de esperanzas halaglieñas, mi hogar.
Esa criatura que lleva en sus venitas sáogre de mi
sangre es hija de ella y .... ¡oh, dicha inefable! es también hija mía .... ¿Jo oyes? ibija mía! Su persooita angelical en medio de nosotros, semeja un lazo fuerte,
indestructible, que nos uoe más, que nos estrecha más y
más.
Si antes de que ese angelito viniese a mi hogar, yo
amaba con pasión a mi adorada esposa, ahora que mis
brazos balancean dulcemente ese cuerpecito de oro,
siento por ella, por la madre, uoa verdadera idolatría.
Un pequeño gemido de mi hijita es un golpe rudo,
doloroso, asestado en medio de mi corazón; pero su inmovilidad, su sueño reposado y tranquilo me causa también dolor, porque me parece que se ha quedado dormida y que así estará siempre!
Velo sin cesar .
Cuando ambas reposao, yo cuido de que nadie ni nada interrumpa la calma .... ¡Así soy e l más feliz de los
mortales!

III
Tengo un año de ser casado.
Sin embargo, c reo que aun no ha expirado el día de
mis bodas.
A ella la contemplo todavía radiante de hermosura,
con su velo de novia, blanco como el alma de un ángel.
Su semblante ideal, su albo vestido y una aureola de
virtud y castidad la hacen aparecer aote mis ojos, tan
,leslumbrante, como una sublime visión creada únicamente para inmortalizar mi amor.
Nada ha turbado mi felicidad porque son cortos, muy
cortos los momentos que para mí han transcurrido desde que tengo la dicha de llamarla &lt;esposa mía&gt;.
Ella me ama.
Y de~de el primer momento, mi alma y la de ella,
unidas estrechamente, confundidas en una sola, vagan
por mundos desconocidos, por regiones etéreas, en pos
de un ideal también desconocido.
¿ Cuándo tornarán a nuestro sér?
Lo dudamos. S in emt&gt;argo, ello no, proporciona una
indecible felicidad.

cunda mi hogar, todavía virgen de toda concupiscenci
Pres~nto que algo doloroso me espera.
- iAmor mío! exclamo con ansiedad indescriptible.
Ella sonríe y .... elevándose poco por poco va llegando hasta tocar coo su corona de a zahares el techo de la
habitación.
Siento ligeros vértigos.
Y extasiado la contemplo. Mi é xtasis llega al colmo
cuando con ojos espantados y llenos de admiración, veo
que el techo de la casa se abre y deja libre el paso a
mi amada esposa que se va, que sube, siempre sonriente.
Se eleva, se eleva y se pierde en el espacio infinito:
¡ya no la veo!
El cuervo negro, muy negro, tan negro como una no·
che de hambre y frío, vuelve a cruzar ante mis ojos, en
raudo vuelo, el espacio infinito.
Presa de un terrible vértigo, mi razón se escapa y caigo desplomado sobre el lecho de flores en donde estuvo
de pie mi amada esposa.

l\liró tritsemente los ojo~ del muHto ;
be~ó con ternura su boca entreabierta.
los roncos aullidos del perro, •n t:l huerto,
rompían el silencio cual grites de alerta.

V

Pasa un año.
Hay un jardín cuajado de bellas y perfumadas ftores
en donde se respira un ambiente fresco y aromático. El
IV
jardín está circundado por una verja de hierro pintada
de azul y blanco. Ocho avenid:is diagonales conducen
Es el día de mis bodas.
al centro. en el cual se destaca un monumento.
La veo aún sorprendentemente hermosa, una hermoSobre un lecho de musgo, de violetas y de no me olsura ideal, sin par; su corona de azahares colocada, por vides, se levantan imponentes y majestuosas cuatro comanos delicadas, en su cabeza de angel, sujeta el blanco lumnas de mármol blanco que sostien una especie de
velo que, al cubrirla toda, indica, denota la pureza de urna sobre la cual está un ángel en actitud de alzar el
su alma y la castidad de su cuerpo virgen!
vuelo. Con una mano señala el cielo y con la otra, el
La veo aún al pie del altar en donde ha pronunciado lecho de flores.
el ansiado ¡SI!; hace unos instantes ha jurado ser mi esEs la tumba que guarda los restos vírgenes, de mi
posa!
amada.
Aun repercuten en mis oídos las promesas de fideli- ' · A corta distancia hay una pileta circular, pintada tam•
dad que escuché de sus labios de jazmín.
bién de azul y blanco; sobre los bordes, se pasea una
El aromático humo del incienso aun nos envuelve y garza blanca~muy blanca, tan blanca como el alma de
las dulces y alegres notas del &lt;te deum&gt; resuenan por mi amada.
todos los ámbitos del Templo.
La garza se entretiene en r evolver el agua cristaliLa misa ha concluído. Y ambos, precedidos de las na y pescar de vez en cuando los pecesillos rojos y azu¡::.ersonas que nos acompañan, salimos de la Iglesia.
les que temerosos se esconden debajo de las plantas
Llegamos a la casa, la fiesta empieza, sigue, continúa acuáticas que embellecen la pileta.
y entre los expresivos brindis y los aplau~os que nos
Todos los dfas recorro las avenidas, contemplo los narprodiga la amistad, el día termina y con é l se concluye dos, admiro las adelfas, olfateo los estefanones y corto
la fiesta y la concurrencia se despide.
las azucenas para irlas a depositar al pie de la tumba.
Estamos solos, ¡solos! ¡al fin!
Allí postrado de hinojos, mi alma se desprende de mi
i Cuánta belleza!
cuerpo y traspasando los límites del universo infinito, se
Ella está de pie en el centro de la sala, al fondo, hay transporta en raudo vuelo hacia el lugar donde mora el
una puerta medio cubierta por una cortina de tul, al alma de mi dulce amada.
través de ella y merced a los resplandores del sol que
E~ta vez teogo en mis brazos la garza blanca, muy
debilitados penetran en la alcoba, se distinguen los mueblanca, tan blanca como el alma de mi amada. Es man·
bles y en medio de ellos ...... el &lt;lecho nupcial de mis sa y se deja acariciar.
amores!&gt;
De rodillas aote la tumba elevo preces y acaricio dulTorno mi vista hacia ella y la veo deslumbrante, con cemente la garcita blanca que semeja el alma de mi essu blanco vestido y su albo velo, los cuales caen per- posa.
pendicularmente sobre el piso que se halla cubierto, a
De pronto mi espíritu me abandona, mi alma se va!
su rededor, de nardos y adelfas, de azucenas y de esteY presa de terrible vértigo, estrecho fuertemente confanotes cuyo perfume exhalad-o con prodigalidad, la
tra mi pecho a la gar za que, dañada, lanza un quejido,
inunda.
un quejido que es un grito de ángel, grito que resuena
De pronto el cielo de mi dicha se cubre de densos c laramente en mis oídos y que me hace volver a la vida.
nubarrones.
Despierto y contemplo a la hija de mi corazón que
Al través de las ventanas veo cruzar el espacio, en
llorosa yace en mis brazos!
r a udo vuelo, un c uervo negro, muy negro, tan negro ca·
Durmitfodola, me había dormido! He velado tanto!
mo una noche de hambre y frío .
A. RAMIREZ P .
Mi espíritu se conmueve y un hálito de tristeza cir-

Inauguración de la capilla ele\ obrador para pobres, dedicado a Nuestra Señora de
la P,.z, iodngurado ti domiogo último.

S, ñorita Teresa Iturbide y señor Alfonso Castelló, que contraerán matrimonio el
· día 8 de mayo próximo.

�LA METROPOLI MODERNA
La antigua )léxico, la señorial urbe, asiento de IO!&gt; pode~es qu_e representaban a ~u
Católica Magestad el Rey de España, la que guarda las preciosas ¡oyas del arte colon!al
que hicieron que el barón de Humboldt, en un rasgo de_ entusiasmo, le llam'.1-~ª la Crn·
dad de los Palacios, conserv.i. mucho de su sabor monástico. La transformac1on que le
ha impreso el avance de la civilización, en algunos casos benéfica, pero en muchos d~sastrosa no le bao quitado por completo ese sello que hace recordar la España de Fehpe II., con todas sus grandezas y su arcaísmo.
_ . .
Pero al lado de esa antigua capital se ha levantado otra en la que nunca sonó s1qme
ra, no digamos ya don Luis de Velasco, pero ni siquiera el galante barón al~mán que
tan .pomposo título dió a nuestra metrópol'. Si abandonamos el centro comercial de la
ciudad, si dejamos la abigarrada avenida de San Francisco en la que, sobre los oropeles
.,,..de:los'escaparates de los modernos almacenes, se descubre de vez en cuando restos de
•. algún edificio señorial o conventual, si huyendo del bullicio de la ciudad, de l:1-5 comp~as
y las ventas nos dirigimos rumbo al occidente, llegaremos a las llamadas colonias, barn~das enteramente modernas que nos dan la impresión de haber sido tr'.1-5pasados rep~nt!·
namente a una ciudad de civilización mc,dernísima nacida a fines del siglo XIX o princ1·
pios del actual.
Las calles de estas barriadas son perfectamente alineada¡;, pavimentadas con asfalto
y con banquetas de cemento botdead.i.s pcr fajas de pasto inglés y con arbolillos a las
orillas. Eslas calles están limitadas por palacetes o verdaderos palacios, según sus proporciones, dignos de la más refinada civilización. Habitan estas casas palaciegas hombres
acomodados que pasan el día en el munda de los ne~ocios y que se recogen en sus horas
de descanso en estas preciosas posesiones Jrbanas que forman el conjunt~ más bello que
se puede imaginar.
•
·Para solaz de nuestros lectores publi ~mos en esta página algunas fotografías de esta bellísima parte de nuestra ciudad.
f
Casa del sefinr don Guillermo de Landa y Escandón en la e¡quina de las calles de las Artes y Ezequiel Montes-Costado Sur- Oeste de la plaza de Dinamarca en la colonia Juárez.--Monumento a Washington erigido por la colonia americana de México.-Calle de Berlln en la colonia Juárez.-Una residencia característica en la colonia J uárez.-Call~ de
Liverpool.- Lado Sur- Este de la plaza de Dioamarca.-Una calle en la colonia Roma.-Una parte del paseo de la Reforma.

�y preciosa que ví hace años en una exposición zoológi ·
ca.
Luego comprendí que en ambas se daban juntas, y en
proporc ión análoga, la ligereza y cierto aspecto de animalillo juguetón y cruel.
De pronto, la niña echó a correr h:cia el opuesto extremo de la sala y se paró ante un cuadro que repre·
sentaba un desafío. Dos caballeros se batían en mangas
de camisa y espada en mano : uno, acometiendo con furor; otro, colocado a la defeusiva.
Lugar de la escena, un jardín; en segundo término,
los padrin~; más lejos un coche envuelto entre la neblio~ gris de uo amanecer de invierno; los árboles, secos, y el suelo, tapizado de finísima escarcha.
Sin un gesto trágico, 5io una gota de sangre, el cuadro era horrible.
La niña lo contemplaba con indecible curiosidad, y
yo a ella con creciente interés, cuando vino a colocarse
a su lado una señora ricamente vestida.
Entonces la muchacha se apoyó en ella, rodeándole
con un brazo la cintura, y extendiendo la otra mano
hacia el lienzo, pronunció con acento dulcísimo estas
palabras:
-Di, mamá, ¿es así como se matan los hombres por
nosotras ?

Ba silencio sepulcral fué la respue~ta.
L a pobre niña repitió llorando:
- i Mamá, mamá!
Pero la madre no respondió: la g uadaña insaciable
de la Muerte había cortado una existencia llena de mi·
serias.
Ante tal cuadro de dolor. una lágrima brotó del pe·
cho emocionado de aquel hombre, y rodó por su de·
macrada mejilla, yendo á parar a la pálida frente de la
infeliz muchacha, donde se difu ndió en un eterno beso
de misericordia.
Y a rrodillado aote el cadáver, aquel hombre que solo
a nte el vicio se había doblegado, con voz trémula y vacilante balbució:
-&lt;Creo en Dios padre, Todopoderoso ...... »
Y su oración se confundió con los ar.gelicales sollozos
de Blanca.
. E ntre t«nto, el vi~nto silbaba su canción pasando iod,ferente, y un abe¡aruco negro se posaba en el apolillado marco de la puerta .... . .
México, Abril de r913.
ARMAX DO C. AMADOR.

JACIXTO OCTAVIO PlCOX .

BLANCA

Señor don Joaquín Pita, nombrado Inspector Gener a l de Policía del Distrito E'ederal.

Sangre ·Fría
Cuando entré en el salón me fijé e n aquella niña pálida, esbelta y ~lacial ; luego supe quien era, cómo se
llamaba y que asistía por primera vez· a un baile.
Estaba elegantísima: el traje era de gasa blanca, rizada en menudos pliegues desde la cintura basta el suelo;
por único adorno, una rama de jazmines que partiendo
del pecho, llegaba en preciosas curvas casi al borde de
la fald~; honestamente ~scotada, sin pendientes y el pelo sencillamente recogido en un moñete graciosísimo,
formado con estudiado desa ire.
Era rubia, blanca, fina, delicada, de manos aristocráticas y pies preciosos, semejante a la figura que pudiera
concebir un grao novelista para personificar todas las
suavidades y dulzuras que caben en el alma femenina
durante ese primer p_e ríodo de la juventud en que la
ingenuidad y.·,la-.inocéocia tienen aiÍ o mayor encanto que
la· gracia y,-1&lt;! belleza. . . · ·
Pa~écía el ·prótotipo de esas vírgenes tao niñas que
alejan del peo5amieoto la idea de la maternidad.
Sin embargo, en sus ojos grandes, azules, claros de color y misteriosos de expresión, había algo indefinible
que daba miedo.
Tenía la boca correctamente dibujada, de líneas p ur ísimas, pero s in esas suaves ondulaciones que, si.,ndo
apenas perceptibles cuando la fisonomía está tranquila,
bastan para indicar la ternura de la sonrisa y la dulcedumbre del beso.
Sus miradas parecían curiosas, ávidas, insostenibles.
pero incapaces de piedad; sus palabras debían ser astntas, cautelosas pero frías.
Sin que el recuerdo pudiera justificarse por la semejanza de las formas ni por nada, yo, al ver a aquella niña, me acordé en el acto de uoa pantera jovencilla, ágil

N_acida en la miseria, vivía en un apartado ba rrio de
l,i crndad. E n el mundo no tenia más amigos que lamendicidad y el ~ambre. Vagaba por las call"s todo un día,
para conseguir un mendrugo de pan que lle\'dr a los la bios temblorosos y febriles de su moribunda madre.
1Su padre ? No lo había conocido ; hija del crimen
había sido arrojada en medio del arroyo sin más protec:
tor que el frío y sin más bie nhechor que el hambre.
Désde muy pequeña la recogió una mujer: su madre,
plrque !e hab~ía cobrado afecto; su hermana, porque las
d,s hab1ao salido del mismo lodazal. Pero a pesar de
todo tenía un grao corazón; si conseguía un pedazo de
_pa.o, acallaba los_gritos del hambre para llevárselo a su
protectora Era 10oceote; a pesar de haber vivido en
medio del fango, había salido pura, con una pureza inmaculada.
Pasaba horas y horas con la ma no extendida, para
que al fin de tantas fat;gas, alguna voz ruda le dijera a l
pasar :
-iT rabaja!
Y qué había de hacer ella, debilitada por el hambre
y acosada por e l_ fño l Sem i cubierta de harapos y piltrafas, con los pies ensangrentados de tanto a nda r inútilmente y la boca seca de tanto balbucir a media voz:
-i Uo pedazo de pan para mi madre! ....
P~r la ooche, cuando rendida y palpitante e ntraba en
la miserable choza donde tendida en un jergón, sobre ~l
húmedo suelo yacía su miserable madre, no se atrevía a
hablar; d.e su exaogiie boca, sólo salia, atropellada y tímida, una palabra:
-iMadre!
Pero en su acento se leía todo el acerbo dolor de su
corazón; y sollozante, pálida, se dejaba caer sobre el
húmedo suelo, teniendo únicamente como abrigo el
agujereado techo de la infeliz choza.
'
Así vivió; en la desgracia, despreciada de la vil sociedad que no quiere manchar sus oropeles con el polvo
sutil de la miseria.

La ,·ida contemporánea es uoa ~ala inmensa de en·
fermos, que se retuercen víctimas de toda clase de enfermedades.
l\lAX. 1\0RDAU.
El honor y el provecho no se encuentran siempre en
en un mismo costal.
JORGE HERBERT.
Los grandes habladores son como los vasos vacíos, que
hacen más ruído que los que están llenos.
FOC!ON.
Los hombr es de carácter son la conciencia de la sociedad a que pertenecen.
EMERSON.

o o o

. Pero una tarde, cuando su madre estaba dormida, salto a la_ calle C•)ll. el fin de eacootrar algo q ue llevar a
sus a rdientes labios. Se paró en una esquina, esperaodo
que pasara por enfrente la Caridad; más la Caridad no
llegaba,_ y la muchacha cansada de esperdr, ya se ponía
e n cammo de su casa, c ua°:do acertó a pasar por ahí un
ho~bre elegantemente vestido, arropado P.D un hermoso
abrigo. Entonces ella balbució casi inconsciente :
- iUn pedazo de pan para mi madre!. .. ..
Detúvose el caballero. Era alto, bien formado, pero
en su demacrado rostro se adivinaba una vida viciosa y
disip1da. Miró a la mendiga, y adivinando entre sus lágrimas unos ojos negros y entre sus temblorosos labios
un~ dientes bla ncos y pequeños, la contempló con de te01m1eoto.
- i Cómo te llam«s?- le preguntó.
- Blaoc..,- susurró tímidamente la muchacha
- l En dónde vives?
- :\luy lejos.
- iTieoes familia ?
-iSólo a mi pobre madre moribuoda!- exclamó sollozante.
-Eres bonita.
Blanca lo miró atón ita.
- Y muy inocente
- tfo sé qué queréis decir.
- Pues bien,- exclamó el hombre,-llévame a tu casa.
La muchacha echó a andar tímidamente. El la siguió.
Atravesaron calles y más calles; por fin se detuvieron
frente a uo:i puert:3- c~rcomi_da y sucia. Ella abrió y el
hombre se mtrodu¡o s,o decir nada. Blanca se dirigió a
s u madre, e imprimiéndole un beso e n la marmórea
frecte, le dijo:
-:\famá, aquí te habla un señor.

SEMBLANZAS JOVIALES
RUBEN DARIO
¡El genio! tEl grao poeta\ iEl inimitable! Se lo han
repetido tanto, que Maese Rubén de?e sentirse a ratos
indigesto, como tras una de esas comilonas con que acos·
tumbra el vate poetizarse un poco más. Por ello, por
pleooástico ya, no le tocamos el bombo, que pocas veces
ha sonado después de todo, con tanta justicia.
Un verdadero tipo de gerente de hotel, a la francesa.
Ahora según he visto, ha resuelto eliminar la pera y el
bigote. Y es un perfecto canónigo, con lejanías taurinas.
Tímido como un cervatillo en la práctica, es un león en
la teoría, digo, en la copa. Junto a él, el propio Verlai•
ne, que en eso de meterse ei. el litro era un especialista, resulta un corderillo pas~ual. El ruiseñor &lt;wisky
and soda» le llamó un bromista. ¡Qué ruiseñor! ¡El ágm·
la de todos los licores!
Y. sin embargo, qué alcohol tan correcto. Bebe como
un lord, a sorbos, sintiendo cómo dentro de su ser van
despertando muchas cosas d?rmidas. Ha?la en fr'!-ses
cortas, semi-bruscas, como s1 la palabra 1~terrump1era
el mecanismo interior de su genio expectativo.
Un poco burgués, a pesar de todo, con el grillll del
del protocolo, ensayando postales diplomáticas donde
resaltan a veces genuflexiones de conserje .. , . y en el
fondo de todo eso, un punto dolientísimo e n toda la per·
sena, una especie de inquieta melancolía, como la de
un pájaro que le han deshecho el nido.

Discreto, bondadoso sin aspaviento, lleno de una silenciosa energía y con una urbanidad que ya la quisieran
para sí muchos de nuestros diplomáticos de zarzuela; la
urbanidad que se bebe junto con la leche en los pezones
de la madre.
Así es Nervo. Un Luis Churióo, pero con una cara
de Sao Luis Gonzaga.

criada lo llama a la mesa, el héroe ha recorrido toda
Europa, sin exceptuar a Turquía. Y todo esto sentado en
una mecedora.
Goce por muchos años de esta felicidad tan económica Santiago Argüello, mientras llega la Pelona y se lo
lleva a v_iajar por los siglos de los siglos. Amén.
ANDRES MATA.

Si se hubiera tratado de hacerlo presidente de la Re•
pÍlblica, no hallaría Andrés Mata tantos votos como para
primer poeta de Venezuela. De que lo es, lo es! Su fama de poeta es tao sólida como la del ferrocarril inglés.
Ahora lo tenemos hecho todo un periodista. Es el direc·
tor de &lt;El Universal,&gt; diariodemuchacirculación ycon
avisos económicos. Desde ahí tiraniza que es un gusto,
se retrata en posiciones sentimentales y alterna en el
mundo elegante.
Pero está verdaderamente in&lt;;0portable. A los que va·
mos a venderle una que otra crónica para no caernos
muertos de hambre en la calle, nos hace pasar por entre
media docena de porteros y otra media docena de puer·
tas. Al fin aparece con un gorro, como el Sultán de Ma·
rruecos, y un sobretodo viejo. Habla recio, como Guz•
mán Blanco, para asustar a los tontos. Se queja de mal
es que no sufre, de enemigos que no tiene, de ocupa,ciooes que no ejerce, y termina sonriéndose, como_.quieo
dice:
-iMe estoy desquitando!
·
Culto, donjuanesco, soñador, esclavo de sus caprichos,
poeta antes que todo, ya puede irse preparando unos
versos por el tono de los del gran Rubén:
Juventud! divino tesoro
que te vas para no volver ... .
e Por fortuna, la ciencia de teñirse el cabello está mu•
cho más avanzada que la navegación aérea.
Y cuando la &lt;pata de gallo&gt;, no hay como los masajes
eléctricos.

DIAZ MIRON

Este es el épico. A fuerza de tomarlo por lo tr ágico,
los amigos y admiradores lo han hech_o ir dos vece~ .ª
presidio. Lo conocí en Veracruz, dooae no pu:de v1v1_r
tranqnilo. La llegad~ del grao poeta es_ una senal de_h·
ros en el puerto mexicano que se gloria, cuand&lt;;&gt;_ · D1az
Mirón está ausente, por supuesto, de tener un h1¡0 tao
ilustre.
Cuando ésta o aquella circunstancia lo hacen ir de
Xalapa, donde reside, a la ciudad oativ'!-• los veracr?~anos, que quisieran verlo y;, en la Eternidad para erigirle una estatua, sacan del baúl el revólver casero y se lo

Sr. Lic. don Luis Pérez Verdía, nombrado ministro de México en G uatemala.

EMILIANO HERNANDEZ.

URSINA

Pequeño, algo rechoncho, coa un aspecto completo de
conserje. Ese es Luis G. Urbina.
Visto de espalda parece un baúl andando. Y ¡qué humorista, fuera del adorable poeta que cada día gustamos
con más amor, existe tras esa cootestura de aguama·
ni!!
Entre él y su espíritu hay un antítesis descoocert¡mte,
como en la mayoña de los intelectuales prominentes.
Pocos nacen con el individuo al nivel de su espíritu.
Pocos nacen bellos como Goethe y como Schiller. Cuan·
do nacen con figura de mono perfecto como Dumas, son
contrahechos o simplemente insignificantes.
Pocos pueden ufanarse de una presencia a lo Valle
Iocláo o Emilio Bobadilla, o como entre nosotros, a lo
Blanco F ombona o José Austria.
Pero dejémosle a cada cual su &lt;cachet&gt; y hablemo~ de
este Urbina, abierto siempre como un horizonte a todos
los matices de la jovialidad mental.
Una especie de nuestro inolvidable Alejandro Remanece, pero con más intención en sus chistes.
Agregad a eso una dirección en el Ministerio de_Be·
llas Artes y un contrato para sepultar personas, a cmco
o diez dólares por agujero.
En Urbioa, el poeta lleva siempre la levita del contra·
tista: y así vemos que el mismo que nos deleita con la
dulce languidez de sus versos, llenos de lejanas músicas,
gana la vida con opulenc ia relativa al número de los que
se marcnao para el otro barrio.
Como miel sobre hojuelas le caería ese contrato a Julio Flores que se la presenta clamando por un cemente·
río. Pero a Urbina ta!l p rimaveral y tan jovial! . .. .
SANTIAGO ARGUELLO.

Señor don Vicente Morales, jefe de la sección diplomática de la Secretaría de Relaciones,
Una de las cosas que allá en sus adentros no perdonamuerto recientemente.
Señor lag. don Andrés G. Basurto, nombrado dirá Santiago Argüello, es que Rubén Darío haya nacido
rector de la escuela de Agricultura,
en Nicaragua. ¡y no le falta razón ! Apenas el ilustre
autor de «Ojo y Alma&gt; rompe, pongo por caso, a rimar
ponen al cinto. El poeta que tiene más lfos que una la· «Las elegías del labrador,&gt; dignas de un Lugones, toda
su parroquia rompe a s-;i vez a decir: Muy bien; si se·
vandera llega vuelto un arsenal.
En la playa ignorada, sobre el rugoso tronco de un
ñor, muy bien; pero cuá ndo como Rubén Daría.
Cuando me despedí se volvió todo cumplirlo, afirmó
Argiiello a más de la lira, es como Semprúo, catedrá - árbol que nunca más ven,mos, reclinaste aquél día tu
estimarme y te rminó diciéndome casi paternalmente:
cabeza gentil. La ruda corteza no ha de olvidar la catico; y como Díaz Rodríguez, un propit-tario de fincas.
- Un viajecito muy feliz, amigo Rodríguez.
ricia tibia de tus cabellos ...... y yo no olvidaré jamás
A
más
de
los
lagos
azules
y
del
paisaje
maravilloso
&lt;Tableau.&gt;
de su hospitalaria tierra nicaragiiense, tiene el vate pa· qut- tus dedos finos y sonrosados peinaban los míos, co·
ra inspirarse, sus centenares de vacas y becerros que si mo un desfile de palomas blancas internándose en un
AMADO NERVO
zarzal.
pensaran sensatamente, no deja rían de extrañarse, te·
E n la playa ignorada, bajo la copa umbría de un ár- \
niendo
por
amo
y
señor
a
un
sujeto
que
tiene
la
manía
Este es el místico. Sencillo, con honestidades de viej'J
bol que nunca más veremos, la rgas horas pasamos mi·
de hacer versos muy hermosos.
presbítero, N ervo es un tipo original.
Muy sobrio, con una veoidad que le suena como un rando las dormidas ondas ..... .
Cuando lo cooocf. vivía en un caserón antiguo de la
Lejos, la palidez celeste de las a guas b ord'!-ba con_ un
estrombón, y un hogar que es espejo dt: fina honestidad.
calle de la Perpétua, en la capital azteca.
nadie es tan esencialmente provinciano, como este espí- diáfano encaje los montes de la escapada onlla. ;Mira!
La portera era una viejecilla asustadiza, como una
me digiste, que se asome a tus ojos toda el alma, que se
ritu esencialmente cosmopolita. Es en este detalle donde
grabe también en mis pupilas la márgen de ese cuadro!
monja.
se
acentúa
la
paradoja.
Un
día
viajó
á
Nueva
York,
y
Aquello era un claustro en toda forma. Tal sitio para
pocas horas después se revolvía , lleno de nostalgia, a su T u dulce mano blanca temblaba entre las mías, como
tal poeta. La &lt;pose» no podía ser más acabada.
avecilla temerosa, y una lágrima que rodó de tus ojos se
ciudad
nativa, la ciudad de León, una c iudad muy espa·
Cuando me hallé frente a él me pareció un fraile es·
.
ñola, llena de letrados, de conventos, de motines y de fué a perder e n las dorn_:iidas ondas. .
Y ahora, yo estoy aqu1 ¡tan solo! y m1 cabeza doloricapado.
mujeres
bonitas.
Lenta voz, como solemne el ademán que a ratos, al
Pero si en la r ealidad es muy casero, en teoría vive da quisiera reclinarse una vez más en el rugoso tronco,
juntarse las manos, hacen pensar en que aquel señor va
con la maleta en la mano. Es un turista imaginario. Sen- y mis cansados ojos quisieran dormir su último sueño,
a decir de pronto &lt;domious vobi•cum.
bajo la copa umbría, en la playa ignor ada que nunca
En pocos artistas el ente personal con el intelectual, tado a la puerta del hogar, a la caída de la tarde, el
más veremos.
hombre
dice
viaja,,,
,con
e
l
pensamiento.
Cua
ndo
la
El individuo en Nervo es un apéndice de s u oúmen.

EN LA PLAYA IGNORADA

Señor Coronel don Joaquín F. Chicarro, nombrado
jefe de las re$ideocias presidenciales.

�Teatro Arbeu - Josefina Peral ea el personaje de «~ofía&gt; de
la opereta «La Hija dd Príncipe.&gt;

TEATRALES

p~r la provinda de Avila, en la sierra de Gredos.
&lt;Agueda&gt; sufre aún; ciertos sacrificios sólo se realizan a fuerza de
pena!ijades, y tiene una cooferPacia con el arr.igo filósofo para despedirse de él. No cabe nada más bello, más sentimental, más dulce, más
hermosamente escrito que esta es·
cena.
Los corazones de los dos se abren,
la confesión del amor tanto tiempo
guardado, brota como manantial que
siente abierto el ugujero en la dura
peña, y al mismo tiempo ella, la mu·
jer cautivada por banalidad iosus·
tancial de &lt;Valtierra&gt; comprende la
grandeza del verdadero cariño, se
deje. esclavizar por aquellas frases
de su constante adorador, y bebe ei.:
sus labios con fruición e l relato que
le hace recordando el cuadro de las
Divinas nupcias de Rafael Sanzio,
inspirado en el florecimiento de la
rama de San José, lil cual ba de florear, cuando el amor profundo ha·
ga que echen raíces las flores, raí·
c.:s en el corazón cuya sangr~ es la
savia. &lt;Agueda&gt; siente como celestiales auras, mira al jardín triste, se
acuerda del símil que acaba de es·
cuchar, contempla los rosales sin ro·
sas y dice que cuando florezcan, se·
rá del hombre que ha esperado tan·
to, para celebrar sus nupcias entre
los amores de las reinas de la en·
ramada,
No tengo para que, ante la gran·
deza del pensamiento que encierra
esta comedia dramática, detenerme
a indicar algunos lunares que no
aminoran su mérito. Si este oo fuera tan grande, diría que el carácter
de «Valtierra&gt; es borroso, aunque
claro que de esto depende la fuerza
más intensa de la obra, pues no hay
que argüir el que eu el mundo los
corazones variables no existen, y el
de este joven vacila entre el amor a
«Lolío&gt; y lo que le gusta &lt;Agueda,&gt;
que es fuerte, sana, de colores en·
cendidos y figura sugestiva ¿ No pa·
sa esto ea la vida?
El carácter del doctor, de &lt;Doo
Gaspar,&gt; es uo verdadero acierto
Aquel hombre sufre al ver que se
pierde, que se acaba todo su cuida·

TEATRO MEXICANO.- &lt;CUANDO FLOREZCAN
LOS ROSALES.&gt;

Teatro Arbeu.- «La Hija del Pdocipe &gt;- -Escena fioal - Eoriqueta Sala ea esta opereta.

-Créame usted-me decía el distinguido actor Coss oo bace
inucho tiempo-estoy descorazonado; me faltan obras, oo vienen
de España; los estrenos de allí oo _!Jan tenido_ éxito.
-Aquí tiene usted-y me ensenaba uo e1emplar de &lt;Coaodo
Florezcan los Rosales:,,-esta comedia dramática de Marquioa, la
tengo miedo, no es teatral, me parece lánguida, coa escenas lar•
gas, a pesar de su brillantísi~a forma.
,
,
Si a esto 5e uoe alguna cnhca que yo babia leido de la ?b:a a
que me refiero, se explicará que la noc~e el.el estreno me s1ottera
algo predispuesto en cont:a de lo que iba a ver. Por fortuna, a
mi juicio, Marquina ha tnunfado no sol.amente por_ la forma he:·
mosísima en que está esenia la obra, sm dec':'-~enhsmos _de pés1·
mo gusto. oi teorías falsas de mentes desequ1hbradas, s100 tam•
biéo por el fondo, por la esencia, por el alma _que pa~pita en los
tres actos; el primero, bueno, e l segundo magmfico (d1galo la es·
cena del Doctor y Salazar, uo modelo en el teatrocontemp~r~oeo)
y el tercero admirable, sobre todo el final, aquel resurg1m1ento
de amor en el a lma de «Agueda&gt; ante el simil romántico del que
bacía seis años la adoraba en silencio.
Veamos el asunto. Un médico, es padre de dos mucb~chas,
«Agueda&gt; y &lt;Lolío,&gt; digo mal, una__?e ellas la_ engendró, la o_tra
la recogió huérfana, siendo muy moa. La_ primera _e~ fuerte, 1m-.
petuosa, apasionada: la segunda es enfermiza, clorohca, de orga·
nismo delicado.
Ambas se enamoran de un solo hombre, de «Jorge Valtierra,&gt;
frívolo, elegante, insulso, joven a la moda en fio, y en aquella
fiaca de los &lt;Rosales&gt; adonde veranea la familia, y en la cual to·
do debiera ser alegre, risueño, como edén de florPs, lo vemos triste, melancólico y sombrío. «Don Gaspar,:,, el médico, de nada se
ha enterado, ignora aquella sombra de amor, que todo lo oscure·
ce por ser necesario el sacrificio de alguno de aquellos corazones, y un amigo de la casa, &lt;Salazar,&gt; enamorado desde hare _mucho tiempo, ~in esperanza, de &lt;Agueda,&gt; le cuenta todo, m~01festándose su carácter de filósofo razonador.
Ea .,1 tercer acto, como es natural, el desenlace se presenta.
«Lolín&gt; enferma de cuidado, solo puede salvarse en los brazos del
hombre que adora. &lt;Agueda&gt; se nos presenta tranquila, fria, sin
asomos de restos de aquella pasión tan intensa, expresada en los
otros actos y dispuesta, por tanto, a que sed dichosa su hermana,
la «hija de la ciencia,&gt; como la llama el doctor.
Ha llegado Septiembre y la hacienda de «Los Rc;&gt;sales&gt; está
fría, la chimenea se ha encendido en el bogar; afuera, en el par·
que, los árboles ~e e mpiezan ':'- desnudar de sus hojas, una V~lfª
ttisteza se disemrna por doquiera , y «Salazar&gt; prepara su v1a1e
para ir a juntarse coa su madre anciana, que vive en una casita

Teatro Arbeu. - «La Hija del Prínc ipe.&gt;-Una escena d el acto III.-Enriqueta Sala y e l barítono P arera ea esta opereta ,

�do, toda su ciencia, todo su esmero, en haber salvado de
la muerte a &lt;Lolín.&gt; La terrible Parca triuufará si no
se casa la enfermita con &lt;Jorge;&gt; y el padre ve que sufre
horriblemente la hija querida &lt;Agueda,&gt; enamorada
igualmente del muchacho. ¿ A cual de las dos protejerá 1
A la segunda le dice «Salazar&gt; ahogando el cariño que
la tiene.
La interpretación fué aceptable, teniendo en su abo•
no los intérpretes, la mucha fuerza es.:énica de sus pa·
peles. María Luisa Vill&lt;'gas supo matizar el personaje
de &lt;Agueda,&gt; sin penetrarlo, valga la frase, en su profunda psicología. Se trata de una mujer impresionable y
al mismo tiempo dócil. Su vida junto a los enfermos de
su padre, con el mandil puesto constantemente para las
operaciones quirúrgicas, ha escuchado muchos lamentos, muchas quejas y ha visto el lado doloroso de la vi·
da. De pronto, percibe que el amor la domina, que con·
serva sus facultades, y como ella sabe que es fuerte,
experimenta hondas torturas al ver que una niña débil,
clorótica, anémica, pálida, la vencerá. De ahi los sentimientos que bullen dentro de su corazón, de ahí aquel
lamentarse más bien de fortaleza derrotada que de im·
potencia ante el obstáculo; por todo lo cual yo hubiera
querido ver en tan distinguida actriz, algo de más vigor,
de más fuerza, de mas rudeza se podría decir, en algunas de las escenas. &lt;Agueda&gt; tiene que ser. mujer fuerte siempre, para destacarse de la débil &lt;Lolín.&gt; Una sola excepción debe haber en estas líneas de carácter, en
el final del acto tercero, cuando se le presenta un cariño enérgico y vigoroso de hondas raíces, de intensa pro•
fundidad: entonces, vencida, enamorada por &lt;Salazar,&gt;
se abre a nueva vida, comprende que esa pasión debe
absorver su existencia, que lo otro fué torpe debilidad,
indigna de ella, y cae en los brazos de un hombre da·
paz de comprender la manera de hacerla feliz. La se·
ñorita Villegas fué muy aplaudida en varias escenas de
la obra.
La señorita Castillo encarnó una &lt;Lolín&gt; algo empa·
lagosa y, permitame que se lo diga. Es cierto que es una
enferma, pero hay que defender aquel cariño de las
garras de &lt;Agueda&gt; que es muy fuerte.
Para ello, nada mejor que mostrarse con un enamoramiento menos débil en algunas ocasiones, no en todas,
La bella actriz no matizó el tipo: siempre quejumbrosa,
dolorida, moribunda, para ella solo hubo un solo color,
y no es así. Ignora quizás la señorita Castillo en la
inexperiencia de la juventud, que nimba su vida, que
hay amores tan gracdes, que dan salud y vida, en apa·
riencia por lo menos, y en ciertos momentos a las más
enfermas: eso hubiera debido aparecer en el trabajo de
la artista a que me vengo refiriendo, para sacudir la
atonía en que nos envolvió su labor escénica.
Muy bien Coss en el personaje del &lt;Doctor,&gt; nos con·
venció y nos conmovió. En cuanto a Mutio, a lo menos
en la noche del estreno, lo ví muy indeciso en el personaje importante de &lt;Salazar,,. sobre todo en los dos primeros actos. En el último estuvo mejor, pero aquella es·
cena final ¡es tan hermosa! . . .... que es de las hechas,
apenas el artista tiene que hacer en ella. De todas ma·
neras el actor de que me ocupo, debe, en sus papeles,
darles más variedad, más relieve, pues en casi todos es
el mismo, lo cua! entraña escaso estudio del personaje.
Bien Barreiro en el &lt;Valtierra;&gt; lo vi más natural y menos preocupado en mirar al público que otras veces, La
señora Otazo cumplió con discreción, y Cervantes, en
su corta escena irreprochable.
TEATRO ARBEU.-&lt;LA HIJA Dl!.L PRINCIPE.&gt;

El público en general deseaba que algún estreno rom·
piera la monotonía de las funciones en este teatro, y por
tal motivo el anuncio de que una opereta de Lehar,
ocuparía pronto el cartel, fué saludado con entusiasmo,
acudiendo bastante público a )a prifnera representación
de la obra indicada, y en las noches sucesivas en que se
ha puesto en escena,
&lt;La hija del Príncipe,&gt; hay que decirlo, (aún yendo
en contra de la opinión general) es algo más que opereta, es una preciosa ópera, en la cual el autor de &lt;La
Viuda Alegre» ha dado un paso grande en cuanto a técnica musical, a factura, orquestación y a riqueza de
t:fectos. No se destaca en la música de la obra de que
me ocupo, esos sencillos motivos, empalagosos, dulces,
facilitos de retener, y que juguetean en nuestros oidos
sin dejarnos más que huellas de una alegría futil y ba·
ladí.
En &lt;La Hija del Priocipe&gt; su autor ha demostrado
que es un músico conocedor de los secretos de la com·
posición, y quizás por esto no ha entusiasmado su obra,
qui?.ás por esto, repito, el público que iba con el propó·
sito de oir la músiquita característica de la opereta vienesa, el eterno vals, servido con diversos condimentos,
pero siempre el mismo, se baya visto defraudado en sus
ilusiones, dando origen a la opinión de que su mérito es
indiscutible y de que hay que juzgar dicha partitura como las más mediadas de Franz Lehar. E ntiendo sí, que
falta la pieza culminante, la de siempre, de la que se
puede decir ¡qué magnifico concertante! o iqué delicioso dúo! o ¡qué aria tan magnífica!. ... pero de abino se
debe deducir que cart!ce de mérito una música elegante,
poéticamente atractiva y que recuerda en el &lt;leit metiv&gt; algo que trae a la memoria &lt;Las \Valkirias &gt;
El libro está inspirado en el viejo cuento de Edmundo Abaut, &lt;El Rey de las Montañas,&gt; con una pequeña
alteración en el desenlace, pnes en la opereta, el bandi·

do no se casa con la inglesita que conoció en sus abrup·
tas soledades. El acto primero se desliza en el palacio
de &lt;Sofía,&gt; la hija del Príncipe: el segundo en las moo·
tañas del bandido, padre de la muchacha, y el tercero,
a bordo de un barco del prometido de la joven, un marino inglés muy rico.
La fábula es por lo tanto, de un género anticuado, si
se quiere, pero de clase distinta a las que constituyen el
asunto de las operetas vienesas. &lt;Sofía&gt;.sabe que su pa·
dre es pcd~roso, riquísimo, pero ignora que es el bandi·
do dominador, rey de las montañas de Grecia. En el acto primero, suntuosamente presentado, con una riqueza
escénica que asombra, se destaca un &lt;dúo&gt; de tenor y
tiple, vigoroso, sentido y amoroso. En el acto segundo
hay una romanza de tiple, lindísima, y un dúo de barí·
tono y tiple, de gran mérito, donde lo fluido de la instrumentación, la riqueza de la melodía y lo sonoro de
los motivos hacen que se aplauda igualmente la otra
pieza que siguP., que es un vals armonioso en extremo y
de motivo muy nuevo. El acto tercerc, vale poco musicalmente considerado.
La interpretación de &lt;La Hija del Príncipe&gt; en Ar·
beu, ha sido aceptable, con tendencias a muy buena, y
digo solo con tendencias, por resultar toda la parte musical muy alta par:&lt; la generalidad de los artistas que la
interpretan. La señora Peral, que canta bien, que es incansable para el trabajo y que goza de simpatías bien
ganadas en el público, observé que en el &lt;dúo&gt; del acto primero atacaba las notas altas con sumo trabajo.quitándolas su lucimiento. La señorita Sala, cantó muy
bien la romanza pn,ciosa del acto segundo, y en el res·
to de la obra no pasó de regular. En cambio, el barítono señor Parera estuvo admirable como c11ntante y co•
mo ac.tor. Todas las piezas de la obra en que toma parte, que son muchas, las cantó, haciendo alarde de sus
excelentes facultades, de su buena escuela de canto, y
diciendo frases como la del final del acto segundo, con
entusiasmo, con pasión, con arte sumo. Además, este distinguido artista es un actor consumado y sabe declamar
muy bien, en una palabra, &lt;La Hija del Principe&gt;es un
triunfo completo para el citado cantante El tenor señor
Pastor no puede con su parte en manera alguna, y el
resto de los artistas cumplieron bien, lo mismo que los
coros y la orquesta. Con respecto a como está puesta la
obra, todo elogio es pálido; que las operetas las pone Gutiérrez admirablemente, con suntuosidad y con esmero:
Los trajes son modelo de perfección, y hasta el más pe·
queño detalle descubre un conocimiento completo de la
indumentaria de la época, que es en el año de mil quinientos y tantos!
LUIS DE LARRODER.

La carta para Dios
El tío Gerardo estaba muy disgustado; parecía que
todo se había conjurado para echarle a perder el humor, si es que conservaba alguno, desde que hacía cinco meses había muerto su mujer, la que fué su compa·
ñera de los buenos y malos ratos durante veinticinco
años.
Al despertar esa mañana, babia sentido un peso enor-

me sobre su corazón, el peso de la soledAd; se había
vestido, y, sin desayunarse, había ido a su oficina.
Al poco rato llegó un campesino que no pudo explicarle nunca lo que quería ..... . luego, hacia un calor
insoportable ... . y aquellas moscas que revoloteaban sin
cesar. En una palabra, el tío Gerardo estaba de malas.
Había tratado ya varias veces de espantar aquellos animalitos, pero inútilmente, pues cada vez que alargaba
la mano para asestarles un feroz golpe, las moscas da·
ban una vuelta y al poco rato estaban nuevamente sobre él.
Llamaron débilmente a la puerta; y entró un niñito
con el rostro encendido por el calor, y cubierto de poi·
vo, que en sus mejillas había formado surcos con el sudor.
/
-Buenos días-dijo el niño, tímidamente-quisiera
escribir una carta.
-Cuesta veinte centavos-contestó el tío Gerardo.
El pequeñuelo se volvió hacia la puerta, y mientra·s
hacía esfuerzos para abrirla, dijo con una voz apagada
en lágrimas:
-Perdone, yo no tengo plata.
El viejo Gen,rdo, emocionado por el dulce tono de la
voz, lo llamó:
-Un hombre no llora! Eres hijo de soldado?
-No, soy hijo de mi mamá.
-Ah, y quieres escribir un deseo tuyo?
-Sí .... si Ud. fuera tan amable! ....
El viejo se acercó a su escritorio de encina, y tomó
con aire de importancia papel y pluma.
-Bueno; dí luego lo que quieres.
El niño guardó silencio.
-Di, pues, cómo se llama la persona a quien quieres
escribir.
-¿Quién?
-Sí; a quién quieres hacer tu pedido.
-A Dios.
Pero cuando vió al pobrecito que lloraba amargamente, lo tomó en sus rodillas y le hizo cariños.
-Quisiera contarle que mi mamá está durmiendo
desde anoche, y le quiero dar las gracias porque le ha
dado un sueño tan bueno; pero ahora ya es bastante ....
que la dt.spierle otra vez .... porque yo he tratado de
despertarla varias veces ...... le doy besos, pero no se
mueve.
El tío Gerardo se estremeció como si le hubieran tocado el corazón con una mano helada; dos lágrimas ro•
daron de sus viejos ojos.
-Dios ha recibido Ir. carta, hijo mío; ven, iremos juntos a ver a tu madre.
Lleno de alegría, el niño se puso en pie.
-Pero por qué llora usted?
- Cállate .... los hombres no lloran, pero yo .... yo
también tenía una madre, y cuando se fué me dijo: &lt;Sé
siempre un hombre de bien&gt; .... y ahora me acordé de
ella.
Y tomando al niño de sus brazos como para mostrar·
lo a su madre en el cielo, dijo:
-Ves, madre, Dios me ha escrito una carta para que
cumpla su voluntad y sea el padre de este hué rfano!
H. FR. VON OSS:SN.

º''

GLOSAS
&lt;Palomita blanca
como la nieve,
me picó en el pecho,
¡ay, cómo me duele!... &gt;
¿De dónde venís, &lt;Paloma&gt;,
tan puestecica de gala,
con tanto fuego en el pico
y tanta nieve en las alas?
¿Dónde habéis, paloma, el nido,
allá arriba en las montañas
ó acá abajo en la llanura,
Palomita blancal
¿ Diráme la &lt;Palomica&gt;
(si en el decirlo no pierde
voto que tenga jurado)
en los remansos que bebe,
en los trigales que come
y en las ramitas que duerme ?
iPalomita blanca
como la nieve!
Diz que aunque sois tan pulida
y de tan medroso aliento,
·
picoteáis corazones
en manos de un halconero,
Líbreme Dios de palomas
con intenciones de cuervos,
iay, madre!, yo no sé cómo
me picó en el pecho.
Picadura de paloma
a fe que no lo parece,
que no hay paloma que hiera
tan hondo como tú hieres.
Tan grande, madre, es la herida
que no hay doctor que la cierre.
Palomita blanca
como la nieve,
me picó e n el pecho,
¡ay, cómo me duele!
«Tengo un marido celoso
que no me deja vivir:

Señorita Marta Parlauge, bella y distinguida dama que contrajo matrimonio
el primero del actual con el señor Lic. don Roberto Núñez P.

DIEGO SAN JOSE.

el otro griego tras los monstruos dañinos de las fábulas.

Salomé

Es seguro que no se hubiera conformado con la indul-

At illa praemonita a matre sua,
Da mihi, inquit, hic in disco caput
Joannis Baptistae.
MATEO,

XlV.-8.

San Juan el Bautista pertenece aún d. los viejos profetas. Aúlla y brama improperios contra los pecadores encenagados en el vicio; maldice poseído de indignación a
la mujer adúltera y al hombre corrompido. Las abejas
del cristianismo próximo no depositan en sus labios las
divinas mieles del perdón. Tenía de Ezequiel airado y
de lsaías inflexible. Hubiérase dicbo formado para fulminar su cólera en apóstrofes de fuego sobre la cabeza
de un antiguo rey de Judá, expoliador y gentil, como el
marido de Jezabel. Era bronco, seco y áspero. Alimen·
tábase de langostas y de miel silvestre; cubría a medias
su desnudez entre pieJ,es brutas. Olía como una bestia de
la montaña. Venía para los hombres sólo a escudriñar
pecados y delitos. Virtuoso, arisco y montaraz, sus contemporáneos creían que éStab.? posddo del demonio. Raro ejemplar de trashumante eremita, suerte de Hércules
hebreo que se aodaba tras los pecados y los vicio•, como

gencia dulce y hechicera que el Maestro infundía en
todas sus acciones. San Juan murió a tiempo.
Aquella virgen no le odiaba. Reconstruid el alma de
una princesa asiática, educada bajo la influencia de las
costumbres romanas del siglo de Augusto. El río enconado de vilipendios que fluía de los labios del anacore·
ta errabundo había de torcer su alma, como un viento
de tormenta a un rosal nuevo y endeble. Herodías era
culpada de amor y Juan era casto. Salomé era bella y
graciosa, y Juan abominaba la gracia y la belleza del
mundo. Anticipóse él con mucho al concepto del cristianismc, bosquejado después por Pablo de Tarso y hecho
ley de la vida en los siglos más lóbregos de la Edad Media. Juan es el primer cenobita, el primer solitario que
aborrece cuanto sea luz, hermosura y delicia. Cree que
es mejor evitar la tentación que vencerla. Hubié rase
mutilado gustoso d.otes que acceder a ser puesto en oca•
sióo de refrenar con intensa volunta d los despiertos ape·
titos. L a ira era su opio. La ira dominaba todos sus instintos de hambre ; y así era santo y hermoso en medio de
su violencia brusca, como un nubarrón iluminado de
centellas.
Imaginaos al dulce nazareno entre la madre culpada
y la hija inocente, frivola y perv~rsa.
Imaginaos que de su boca. surgiera una de _aquellas
parábolas sorprendentes, una de aquellas seoc11las fra·
ses que postraban a ~us pies las est~pef:ict:is muchedur_n·
bres, sacudidas de sub1to por el !dtlgo mv1s1ble del misterio,
¿ Hubiérase acaso cumplido la misma tragedia de la
degollación del santo?
¡Oh! no podía morir a manos de pecadoras de amor el
que perdonaba a María porque había amado mucho, el
que alzaba los .:,jos del s·,1elo para s_al_var a la mujer adúltera con el artificio de una frase d1vrna !
Salomé hubo de morder sus labios de virgen ante las
invectivas del tosco predicador.
Herodes cedió. Y la cabeza siniestra y erizada crispó
sobre el plato de ore; la mueca de su postrera maldición.
Y Salomé ha venido a encarnar un simbolo de la mujer inocente y pecadora, ingenua y criminal; y veinte siglos después de aquella tragedia ocurrida en un palacio
de Palestina, vemos resucitar a la doncella maligna y
hermosa, qne se enamora de Juan y pide su cabeza al
monarca amoroso para poder be~ar aquellos labios que
el sauto negaba a las farias de su celo.
Y vemos que amuchiguan las alm•s de Salomé, que
inconscientemente, co11 adorab'e ignorancia virgínea,
van rompiendo corazones de varón, y sonriendo perpétuameote, como si la sonri~a carmesí de sus bocas se e~tuviera alimentando con la sangre de aquellos corazones
destrozados. , .. ..
JESUS SEMPRUN,

Comida campestre ofrecida al señor Ministro de Instrucción Pública e l domingo pasado,
con motivo de su onomástico.

dese mal que se recela
dese mesmo ha de morir.&gt;
Mirad, Don Juan que vos pido
que me déis conversación,
agora que mi marido
tiene fija la atención
en vos desde que hais venido,
P ues qué, ¿no sabéis mi mall
No hay otro más fastidioso.
siendo una dama formal.
bacendosica y cabal
&lt;tengo un marido celoso&gt;.
Vos llegad si sois servido
aún más y habladme al oído,
aunque sólo digáis duelos,
que quiero matar de celos
al loco de mi marido.
¿Sabéis vosl Si no hay paciencia
que le valga a resistir ...•
A un convento he de ir
si sigue en su impertinencia,
&lt;que no me deja vivir&gt;.
Si plugo a Dios al traerme
al mundo de que no fuera
ninguna espantosa fiera,
¿sería bien esconderme
donde ninguno me viera?
¿No cayera en tontería
al prevenir tal ,;:aulelal
Demás, ¿que a quién cumpliría
el curarle la manía
e-dese mal que se recela?&gt;
Y e llo es, Don Juan, lo peor
que habiéndole de adorar,
tal me aburre el pecador,
que couozco que mi amor
se le comienza a eclipsar.
, , , . Aunque celoso recele
de mí, no he de consentir
más celos, q ue no es vivir.
Dese mal que así le duele
&lt;dese mesmo ha de morirl&gt;.

Srita. Juana R. Hüttich, quien contrajo matrimonio
coo el señor Campos el primero del actual.

Se calcula que hay más de 4.000,000 de acres de tierra en las estepas de Rusia, aptas para el cultivo dt: a l·
godón, si tuvieran riego apropiado.

Los rusos no toman el té en tazas, sino en unos recipientes llamados &lt;stakan,&gt; que son vasos de vidrio pues·
t:,s en un agarrader-, de metal.
Los elefantes hembras se domestican con más facilidad que los machos.
En Bélgica, todas las vacas deben llevar wlgando de
una oreja una drgolla con la fecha de su nacimiento.

o o o
Toda cárcel inglesa posee actualmente su biblioteca,
p ero no pueden hacer uso de ella más que los que están
condenados a más de seis meses de reclusión.

o o o
Las focas de Terranova no tienen pelo; pero se las
caza porque su piel es buena y dan mucha grasa. La.
piel sirve para hacer guantes de cabritilla.

Señor don Ricardo E . Campos, quien contrajo matri¡nonio con la señorita Hüttich el primero
(iel actual.

�CRONICA
En la seman"l pasada os ofrecí, mis amables lectoras,
que tratarí,i del importaote capítulo de los sombreros. y
hoy cumplo con gusto mi promP.sa. Los primeros mode·
los de paja que nos representan las revistas europeas,
tienen ya el sello de la moda actual y son muy peque•
ños. Los últimos modelos de la estación primaveral son
aún más reducidos que los anteriores, y podemos decir,
sin temor de equivocarnos, que deben llamarse minúscu·
los. La copa es muy baja; el objeto de esta innovación
es el de que sea posible colocarlos bastante hundidos
sobre la cabeza, i' los bordes sen levantados, ya sea en
todo e l derredor, ya sea solamente en un lado.
Las copas de bola o las que se clasifican con el nom·
bre de «casco&gt;, son las favoritas en esta clase de far•
mas, así como otras que se llaman «tiestos de flores&gt;,
las cuales merecen ciertamente su denominación. pues
toda la copa está cubierta de flores, semejando una pe·
queña cesta, en donde se hubiesen colocado artística·
mente un hermoso conjunto de rcsas, violetas, rnar¡?ari·
tas y lilas de diversos C&lt;'lores. En estos bonitos sombre·
ros la paja hace oficios de listón, pues se imitan con
ella lazos y ailornos de variados aspectos, para comple·
tar así el embellecimiento de tan graciosos sombreros,
netamente primaverales.
También se usan, adernás de los lazos de paja, dra•
perfas de satín que envuelven los bordes levantados de
esas formas, y se prolongan al derredor de las copas,
muy bajas por r egla general.
Las guarniciones de los sombreros actuales se colo·
can, casi siempre. en la parte de atrás. y para tal obje·
to vemos infinidad de penachos de avestruz, plumas sin
rizar, «aigrettes&gt;, pájaros del paraíso, levantados con
audaz movimiento o inclinándose horizontalmente sobre
la copa y bacía la parte de atrás. También gozan de
singular privanza las plumas de fantasía, muy frágiles
en su apariencia y que forman un signo de interroga·
cióo. Suelen hacerse dichas fantasías en satín ne¡?ro o
en taffeta del mismo color, lo mismo que las g raciosas
«antenas&gt;. de las cuales ya he hablado otras veces a mis
lectoras.
Bandas de plumas de avestruz, ya sean blancas o de
color, caen sobre las pequeñas alas que cubren casi por
completo; «aigrettes&gt; blancos o negros, colocados al uso
de los indios orientales; es decir, formando un penacho
compacto, y, por último, franjas de cierto listón de esti·
lo búlgaro, el cual se coloca sobre el sombrero en un
grao nudo que cae hacia atrás. Otras veces este nudo
se levanta ligeramente por medio de un voluminoso gru·
po de flores, o, por el contrario, el ramo se pone en la
parte superior, y de allí se desprende el lazo que ya es
del mismo color de las flores, o forma con ellas un ar·
tístico y vistoso contraste.
Estas son, lectoras mías, las principales guarni ciones
y los más exquisitos adornos de los sombreros de última
moda; pero creu que estaréis ansiosas por conocer la
inspiración de algunos modeles elegantes, y por tal cau•
sa os haré la descripción de varios \le ellos, que sobre·
saleo entre el bonito conjunto de lo/ g rabados parisieo·
ses en donde podemos ver el grao &lt;chic&gt; del momento
actual.
Uno es de paja iogleqa, negra, levantado por el frente
en un marcado estilo «Napoleón&gt;, que tanto favorece a
los rostros femeninos. Por único adorno tiene un g ran
&lt;;i.igrette&gt; de fantasía, en color rubí obscu;º• y en el
ala, levantada con audacia, ostenta un bomto ramo de
cereza~ que fioje prnnder el ala con la copa, muy baja.
Otro modelo, de los que iustamente se llaman &lt;tiesto
de flores&gt;, está hecho en crin café obscuro, cubierta por
completo de rosas pálidas. y el adorno se remata con oo
bonito nudo de paja rafé obscuro.
Vemos un delicioso modelo de sombrero para visitas
y paseos, hecho en &lt;tagal picot,&gt; negro, guarnecido con
rosas matizadas, pero siempre en el mismo tono rosa. La
forma es pequeña; por un lado tiene el ala levantada Ji·
gerameote, y en la parte de atrás continúa del mismo
modo, descendiendo después, con suave inclinación, por
el lado derecho, sin que pueda llamarse a esta mclioacióo un contraste completo con el otro lado del sombre·
ro, sino más bien una tendencia artística a que el ala
permanezca recta. No pasaré por alto un lindo mo·

delo, acaso más gracioso que los ya citados, h~cho en
forma de boina, para Jo cual se emplea seda gris acero,
drapeada; por el lado derecho se levanta mucho el. ala,
que sostiene dos grandes plumas de avestruz, del mismo
color de Ja seda. Por el lado izqnierdo, el ala baja sua·
vemeote, como si tratase de acariciar la mejilla. Este
modelo, lectoras mías, es lindo y elegante.
No olvidéis que para confeccionar las formas de mo·
da, se prefieren los siguientes elementos: la p~ja ingle·
sa, lisa o labrada; la paja belga, el «tagal p1cot&gt; y la
crío. Pero también se usa mucho cubrir las formas cot.
satín, helado de tul o con muselina de seda, impresa.
MARGARITA.

Tres elegantísimas toilettes para da•
mas jóvenes, propias para tea·
tro o soirée; el del centre&gt;,
especialmente para
baile.

El Arte de Conversar.
Menos cuidado que las relaciones íntimas exigen las
que nos impone la sociedad. Ea esto estarnas ya como
prevenidas para la representación, y no son fáciles los
descuidos, sino cuando en el interior, donde ·constante·
mente hemos de estar alerta con una ate.ación sostenida,
se olvidan las reglas de la cortesía.
Sin embargo, hay una multitud de reglas establecidas
para las ceremonias y relaciones sociales, que regulan
escrupulosamente éstas, a veces con detalles tan nimio;

que no merecen atención exagerada d" las
gentes verdaderamente sensatas y distin·
guidas, pero que se necesita conocer, por•
que algunas veces, entre cierta gente, se
hace un papel desairado si no se obser·
van.
Las relaciones de sociedad se fundan en
las necesidades de las relaciones mutuas,
que generalmente son las mujeres las en·
cargadas de cimentar y sostener.
Las visitas son las destinadas especial•
mente a sostener la mistad.
a
Es de buen gusto visitar a las personas a
las que estamos obligadas por algún ,acto
de deferencia, y a veces sólo por pasar el
rato en la agradable compañía de los que
nos son gratos y cuya amistad deseamos
obtener.
La costumbre de señalar un día para recibir las visitas es necesaria. pues resulta
molesto dejar las ocupaciones para ir a una
casa cuyos dueños se encuentran auseo·
tes.
La frecuencia de las visitas privaría a
las señoras de sus ocupaciones y paseos,
iláodose el caso de que a veces fuesen más
importunas que g ratas.
El día que se destina a recibir, la dueña
de la casa ya no tiene que atender a otra
cosa, el salón está preparado y todo dis·
pu.,sto de modo conveniente.
Hasta el ánimo libre de toda otra preo·
cnpacióo, se encuentra eu una tensión pro·
picia.
Generalmente las horas de recibir son
de cuatro de la tarde a ocho de la noche,
y las personas de poca confianza deben ir
de las primeras, haciendo la visita corta, si
c ircumtaoc-i•s especiales no les avisan que
la pueden prolongar.
Las señoras tienen que devolver la visi•
ta a sus amigas, en el caso de que estas no
las dispensen de esta obligación, por sus
ocupaciones, y siempre que algún suce;o
extraordinario lo exija, como un pésame,
una felicitación de casamiento, la vuelta de

Delicioso traje para teatro o reuoión.- La última creación para
baile.-Elegaote y original traje de paseo.

un viaje. las visitas llamadas de «digestión,&gt; que se ha·
ceo dentro de la misma semana, cuando nos han invita·
do a comer, en un caso de enfermedad o en alguna cir
cunstancia necesaria.
o o o
Resultan insufribles las señoras que hablan siempre
de lo que sólo a ellas les interesa, su casa, su familia,
sus trajes, ya con una gran vanidad o ya con fingida mo·
destia.
Del mismo modo una mujer elegante no usa esas fra·
ses «pintorescas&gt; del pueblo, graciosas en la boca de
éste, pero que nos sorprenden de un modo desagradable
en labios de una dama; pero aún es más ridículo usar
las grandes frarns en asuntos sencillos.
El lenguaje franco, espontáneo y elegante PS florido
por sí mismo y huye de las palabras anticuadas y de los
lugares comunes.
La poesía del lenguaje es encantadora cuando es na·
tura!,' pero resulta pretenciosa cuando de un modo far•
zado se habla de la blanca claridad de la luna, la carrera de las nubes blancas y se hacen frases propias del
lenguaje literario, o mejor aún, del lenguaje enfático
de los versos
Las frases hechas y el abuso de ,·ocablos extranjeros
intercalados en la conversación, que algunos creen de
buen tono, hay que evit•rlos.
Los recitados minuciosos, d_e las personas que narran
con los pequeños detalles las cosas sucedidas, en vez
de abrevi,;.r para dar idea de los hechos con pocas pala·
bras, se hace n cansados y fatigosos.
H ay que guardarse de las inelegancias en el orden
moral e intelectual lo mismo que en el material.
Sin contar grandezas de nuestra intimidad que pue•
dan hacernos parecer vanidosos, hay necesidad de no
referirnos a las contrariedades, economías o apuros que
podamos tener.
Amiel, el filósofo genebrino, dice:
&lt;En el mundo es preciso tener aire de v1v1r de am•
brosía y de no conocer más que las preocupaciones no•
bles. La necesidad, los cuidados y la pasión, no deben
existir. Todo realismo se suprimey se oculta como bru·
tal&gt;
El talento de la conversación es tan interesante en las
mujeres, que en algunas c iudades existen esculasde conversacióo.; y aquéllas, coa finura de espíritu, lo adquie·
reo fácilmente.

�La Colonia de la
Isla de los Piratas

..,·-'

Lo que fué de los amotinados
de la "Bounty.. .

Consultas
VARIAS RESPUESTAS.
EvA: Si el traje a que usted alude es de recepción,
baile o concierto, quedará muy lindo si lo cvnfecciona
del modo que me dice, pues las túnicas bordadas con
abalorios son las más b1::llas y elegantes a ese respecto.
En las ~asas de comercio, llamadas &lt;La Gran Sedería,&gt;
&lt;El Paje&gt; y &lt;El Surtidor,&gt; enco"otrará usted los accesorios necesarios para bordar dicha túnica.
Tengo el gusto de darle el modelo de peinado que desea.
En la Avenida de a Independencia y en el callejón
de Dolores, existen dos afamadas tintorerías, en donde
puede usted enviar su traje, a fin de que lo tiñan del
color que desea.
Reciba mis afectuosos recuerdos.

antes, pues me dijo que nunca dejarla de amar a una
mujer tan noble y tierna como yo lo soy. La felicidad ha
vuelto a mí; ¡gracias, querida «Margarit'\!&gt;
Si usted agradece mi consejo, simpática &lt;Magda,&gt; yo
me siento ampliamente recompensada con el éxito venturoso de una indicación, que nunca creí causa de semejante dicha, así, pues, yo también le ~gradezco la
alegría &lt;JJUe me ha dado con tao grata noticia.
PARA EL ROSTRO.
At'LIGIDA: No se preocupe usted por el color obscuro
de su tez y por h notable aspereza de ésta; use la crema &lt;Favorita&gt; y pronto coDseguirá, aunque sea en parte. lo que desea, es decir: tener un cutis moreno pero
suave, fresco y delicado. No olvide que las mujeres morenas siempre han triunfado sobre las rubias en cuestión
de belleza.
UNA CARTA

A UNA NUEVA AMIGA.
PRIMAVERA: Con todo placer acepto su amistad y la
correspando cordialmente. ¡Ojalá que no sea tan breve
como su nombre supuesto!
Respecto de su pregunta, le digo Jo siguiente: No hay
ningún obstáculo en que usted _le dé su re!rato 3; su novio, dado el caso de que éste tiene rectas mtenc1ones y
desea hacerla su esposa; pero debe usted recomendarle,
con discreción y prudencia, que entere de estos amores
a los señores sus padres, porque en relaciones formales
es preciso tener la aprobación de ambas familias: la del
novio y la de h novia, para evitar disgustos futuros, que
pueden traer la desgracia a varios hogares.
Por ahora, bastará con que su novio oculte ese retrato, pero siempre con la intención de obtener el consentimiento de sus padres para continuar las relaciones que
tiene con usted.
Inútil me parece decir a mi muy estimada &lt;Primavera,&gt; que le deseo una felicidad tan bella y tao soDrieote, como la deliciosa estación cuyo Dombre ha elegido
para dirigirse a su amiga &lt;Margarita.&gt;

TAH0SER: Mucho gusto recibí con ).,_ lectura de su
carta, y hoy más que antes me confirmo en la idea de
que dos tarjetas anteriores, firmadas con el nombre de
usted, son de alguna otra persona, la cual, por una causa incomprensible, se empeíia en pasar ante mí como si
fuese usted misma. ¿Por qué ese afán? No me lo explico, pero esté tranquila; las confidencias que se me hacen, aún cuando sea bajo un nombre supuesto, quedan
conservadas en mi recuerdo como en el interior de un
santuario; nunca saldrán de allí, parque un secreto es
un depósito sagrado.
Sin embargo, no puedo menos de notar que ese caba-

llero incógnito se interesa mucho por todo lo relativo a
&lt;Tahoser&gt;.
Ya escribí a usted por correo en la forma en que me
indica.
Reciba mis cariñosos recuerdos y mi agradecimiento
por su amabilidad.
CONSEJOS A UN ENAMORADO

UNA SORPRESA GRATA.
MAGDA: Pocas veces he tenido una satisfacción tan intima y grande, como la que he experimentado con la
lectura de su carta, de la cual me permito reproducir
aquí uno de sus párrafos, pues servirá de estímulo y de
ejemplo a muchas de mis lectoras, en cuestión de amores desgraciados.
Ese párrafo dice así: &lt;No vacilando en aceptar su
coDsejo, escribí a mi antiguo novio uaa carta, en la cual
le manifestaba mi gratitud por su noble sinceridad de DO
querer eDgañarme, y también por la dicha tan grande
que durante largo tiempo me había proporcionado con
su amor. Le devolví sus obsequios, pero sin emplear para esto, términos ofensivos, sino todo lo contrario; le decía que en coda una de sus cartash~bía depositado todo
mi corazón, al besarlas por la última vez. Al día siguiente de hacer dicho envío, vino él personalmente a devolverme esos objetos y .... su corazón, más eDamorado que

DE PARIS
Cojo la pluma estando bajo la impresión de algo parecido a una pesadilla, y todo lo veo desproporcionado.
Siguiendo mis impulsos, en vez de escribir estas líneas
hubiese telegrafiado a mis lectoras para decirlas sin
pérdida de tiempo: «¡Por Dios, no se pongan &lt;le bonnet
bebé!&gt;
Explicaré a ustedes la ocurrido, Pensando en dar
amenidad, o al menos interés, a mi crónica, por medio
de una información detallada y precisa de las modas
parisieones, ya que por su forma no he de conseguirlo,
visité esta mañana una de las casas más afamadas por
sus originales m0delos. Pregunté por el últimamente
creado, y una muchachita preciosa me le enseñó diciendo: &lt;Este es; se llama &lt;bonnet bebé&gt;. Y siguiendo la
costumbre establecida se le puso para que yo pudiese
juzgar mejor. Estaba monísirna con la gorrita de niño
chico, por debajo de la cual se escapaban sus rizos rubios; pero era extraordinariamente excéntrica: de glasé
color de cereza, guarnecida de &lt;skuogs1&gt;.
Sin faltar a la cortesía, me atreví a decir que aquel
capricho, porque en realidad no era un sombrero, no
traspasaría el umbral de la puerta; y cuál no sería mi
asombro al oir pronunciar a la muchachita rubia dos
docenas de nombres, pertenecientes a señoras conocidas,
que ya han adquirido el &lt;bonoet bebél&gt;. Confieso mi
pecado, no lo creí. Salgo de la tienda, y
los cuatro
pasos veo una señora vestida de negro, muy delgada,
con una piel inmensa llena de cabezas y de colas, que
unidas al manguito, DO menos volumiaoso, me trajo a la
memoria e l recuerdo de esos turcos que recorren las
calles cargados de pieles, y que duraate el verano ha•
cen un buen negocio vendiéndolas en el mercado de
Hendaya. Y para completar la visión, en vez de sombrero, llevaba la famosa gorrita, hecha de terciopelo
negro. &lt;Esta será una extravagaate&gt;, pensé; pero en el
trayecto que separ... la casa de la modista de la mía,
encontré siete.
¡Será posible que aceptemos esta moda? ¿Se vestirán
de niño llorón, lo mismo las bonitas que las feas? Tengo la esperanza de que el nuevo &lt;bonnet&gt; sucumba antes de quince días; si me equivoco, espero que ustedes
me bagan la justicia de decir que yo le rechazo ¡:or ridlculo.
Hay tantos sombreros bonitos para estos meses de
transición, que considero de mal gusto optar por las ex·
ceotricidades. T©do el mundo no puede, o no quiere,
adquirir un sombrero de mucho precio basta ver preci·
sada la tendencia de la moda, que evoluciona siempre
en los cambios de estación. o, al menos, hasta tener de·
cidido el color de los vestidos que piensen encargar.
Para esperar sin impaciencia este momento, es con·
venieote tener un sombrero mono que sirva para todo.
E sto resulta sumamente fácil, si ustedes quieren pres·
tar su valiosa cooperación a la modista encargada de
coofeccion;,rle.
Se elige un sombrero pequeño de paja inglesa negra,
con la copa alta y el ala vuelta, un poquito mayor por
el lado izquierdo que por el derecho; con un trozo de
c:liberty&gt; blanco, graciosameDte &lt;drapé&gt;, se cubre la
copa por completo, y colocando detr¡i.•, hacia el lado
izquierdo, una &lt;aigrette&gt; blanca de las que hayan ustedes utilizado durante el invierno, tendrán un preciorn
sombrero de tarde. Se le quita la &lt;aigrette&gt;, en su lugar se ponen dos camelias, y ya tenemos un sombrero
que puede usarse con el &lt;tailleur&gt; de mañana para ir a
tiendas o a paseo. Si se quiere transformar más radicalmente, se cambia el trozo de &lt;liberty&gt; blanco por
otro verde esmeralda con &lt;aigrettel&gt; negra, o con un
grupo de flor de manzano, que es la flor del día.

a

RESPUESTA.
IRENE: Recibí su elegante y fino obsequio, el cual
agradecf en extremo.
Me sorpreDdió mucho lo que me dice de ese 1etrato,
pues DO se ha publicado en ningún periódico. Me coofuDc!e usted con su boDdad, querida amiga, y me apena
la idea de no merecer esas maDifestaciooes de cariño,
tranquilizándome, sin embargo, la idea de que la simpatía es muy espontánea y caprichosa; no siempre se basa
en Ja., severas leyes de la estética y del inflexible razonamiento.
A sus preguntas sobre el uso de la leche para mejorar
la tez, Je digo que la nata es muy eficaz a ese respecto,
lo mismo que las lociones de leche de burra, pero no de
vaca, como usted me dice.
El corset, al cual hace alusión, no le pe1judicará en
su salud, y creo que Jo encontrará de venta el &lt;El Centro Mercantil&gt; o en &lt;La Gran Seder!a &gt;
El papel que desea lo hallará en la cas;,. de comercio
llam~da &lt;El Lápiz del Aguila &gt;
Le envío un cariñoso saludo y mi sincero afecto.

chos es ...... que los hombres no saben ser fieles por
completo.
P erdone usted mi franqueza, pero si he de manifestarle mi opinión sincera, creo también que «Cupido&gt; ya
no hace víctimas del sexo fuerte, pues en la tempestuosa vida moderna, &lt;e11os&gt; se consuelan fácilmente de las
decepciones amorosas. ¡Estoy tan cierta de que su novia
lo ama y sufre par usted! que no dudo en aconsejarle
que le escriba pronto, pidiéndole una disculpa por sus
anteriores deficiencias, ofreciéndole nuevamente su corazón, sin ocultarle las penas que padece por la ruptura de esas relaciones. l Lo hará usted así?
MARGARITA.

UNA VÍCTIMA DE CUPIDO: Tengo mucho placer en contestar a su coDsulta, más aún si pienso que con ella puedo aliviar la pena de dos cor,zones que se aman . Porque &lt;ella&gt;, estim...do señor, lo d.ma a usted sin duda alguna; si ahora ha correspondido aparentemente al afecto
de uno de sus adoradores, debe ser con e l objeto de
aumentar en usted el amor deficiente que le tiene, por
medio del tormento de los celos.
No se disguste al ver que ca,lifico de ese modo el cariño de usted, pero si su •novia est«ba siempre desconfiada y celosa, teoieado par esta causa continuos disgustos, es casi seguro que no se sentía plenamente amada y
esa misma exigencia es la mejor prueba de su amor; ¿no
le cree usted así?
Po~ regla general, 1as mujeres Duoca tenemos celos
infundados, sino que el amor propio de los señores llega
al extremo de querer ocultar a la exquisita iDtuicióo feir.eoioa, la verdad de los hechos, y la verdad de los he-

En cualquier enciclopedia o en cual·
quier diccionario geográfico, buscando la
palabra Pitcairn, puede leerse condensada
en cinco o seis líneas la historia romántica
de esta isla del Pacífico. Es la misma
historia que ha servido de base para iofi·
oidad de novelas, y que se repitió una y
otra vez durante los siglos XVII y xvm,
cuando el corso y la piratería estaban en
todo su apogeo y cuando los buques de
guerra andaban siempre a caza unos de
otros o, lo que era más cómodo y más prác·
tico, a casa de galeones y demás buqnes
mercantes del enemigo.
Precisamente sobre este asunto que vamos a referir escribió Julio Veme una no·
vela basada en Pstos mismos hechos v tito·
lada &lt;Los amotinados de la Bounty»

•

000

En el año de r789, la tripulación de la
fragata de guerra inglesa &lt;Bouoty:s, se SU·
blevó en alta mar. C1pitaneó el motín el
contramaestre Christiáo, el c ual, después
de apodera rse del comaadaote y de los de·
más oficiales del buque, los metió en un
bote con provisiones para varios días y los
abandonó.
Fuese miedo, o falta de unidad, o por
alguna otra razón desconocida, el hecho
es que, al contrario de lo que sucede en
tales casos, los amotioados, un;. vez dneños
del barco, no lo dedicaron a la piratería.
sino que, refugiándose en la primera isla
que después de muchos días de navegación
encontraron en su camino, hicieron desaparecer la &lt;Bouoty&gt; y se establecieron en
la isla. Era é~ta la de Pitcairn y la habitaba una reducidísima población de indígenas.
Tomaron las mujeres y 00 se sabe qué
hicieron con los hombres: probablemente
los mataron.
Mientras tanto, el capitán y los oficiales
de la &lt;Bounty&gt; tuvieron la suerte de ser
recogidos por un buque que pasaba, y que
los llevó a):,. isla de Timor, desde donde
fueron repatriados " Ingl•ten a , su patria.
El crimen cometido por Christián y sus
compañeros despertó en Iaglaterra una
irritación tanto mayor cuanto que el hecho
de insurrecciones semejantes veaía repi-

Una sensación
de bienestar indecible
pueden proporcionarse aquellos que adquieren la costumbre
de enjuagarse la boca
con ODOL por las noches al tiempo de acostarse. El ODOL impregna las membranas mucosas de la boca. Al respirar pasa el aire sobre estas membranas odolizadas y adquiere una frescura agrad able que
produce una sensación de bienestar enteramente especial.

tiéndcse con gran frecueacia y se hacía
necesario un castigo ejemplar.
Dióse orden de que los buques de g ue·
rra estuvieran cruzando los mares donde se
sospechaba que había podido refugiarse la
«Bounty,l&gt; y que no abandonaran la empresa hasta apoderarse del barco y de sus
insurrectos tripulantes.
Las órdenes fueron cumplidas fielmen te
y durantes mese~, y aun años, se buscó a
la &lt;Bouoty&gt; pero siempre sin resultado.
Creyóse que el mar se había tragado a los
insurrectos y a su presa.
Muchísimos años después, un buque
mercante, al que tormentas y tifones habían apartado del derrotero que habitual•
mente llevaba el comercio entre Asia y
América del Sur, se acercó a la isla de
Pitcairn, y manda ndo un bote a tierra para aprovisionarse de agua y de frutas, en•
contró cerca de la playa una colonia sumamente curiosa, de europeos que vestían
como salvajes y vivían en comunidad, bajo
e l gobierno de un \"eoerable patriarca, a
quien daban el nombre de John Adams.
E ste Adams era un superviviente de los
a motina dos de la &lt;Bouoty»; y compren·
diendo que había prescrito su delito, no
tuvo iocooveoiente en hacer la historia de
J.quella colonia de marineros, cuyo propó ·
sito al amotiod.rse había sido e l de dedica rse a la piratería, y que, según pa rece, a cabó por ser nna colonia de hombres de conduc ta ejempla r y de verdaderos puritanos
fanáticos en lo relativo a la religión.
E n efecto, a poco de llegar a la isla establecieron instituciones, cuya base e ra el
te mor de Dios y el cumplimiento absoluto
de sus maadatos ; y a tanto llevaron su a fán
de p urita nismo, que hasta p rohibieron , bajo penas severas, la bebida y el tabaco, y
e l tiempo que n© necesitaban pa ra el culti,·o de las tier ras lo pas.1ban en la iglesia

�EL MUNDO ILUSTRAD O

EL MUNDO ILUSTRADO

UNA DIFE RENC IA VITAL.

Cuando se ven cogidos por Uú
fuerte temporal en el mar, los pescadores de Noruega usan á menudo aceite de hígado de bacalao
para disminuir la fuerza de las
olas. El aceite en su estado 11atural, se adapta perfectamente ú
tal propósito. Pero cuando s,·
viene á pensar en él como un remedio para la tísis y otras dolencias
debilitantes, el caso es completa.mente diferente. Cualquier alimento feculoso, tal como el arroz,
engorda más que ningún aceite,
pero tod.os los alimentos fec nlosos
son en extremo indigestos, y eEO
mi8mo oc1~'.i·re al aceite natural dr
híga:V- Je bacalao; y una buen.
(~,~-- .ió~i es lq que más necesita_.-'
-"" inválidos. Por otra par te ~aceí te de h ígado db bacalao con
tiene principies medicinales dr,
alta categ·oría, pero p::.:·a que sean
útiles al enfermo, deben extrae:·se
previamente de las abominables
grasas y mezclarse científicamente
con otras sustancias de igual
valor curativo y nutritivo. Esto
es lo que ha realizado con éxito l~
P REPARAC!ON de WAMPOLE
la cual es tan sabrosa como 1:
miel y contiene una solución et
,m extracto que se obtiene d....
Híga&lt;l.os P uros de Bacalao, coni
binados con Jerabe de H ipofosf,•
tos Compuesto, Extractos de }la~
ta y Cerezo Silvestre. En estn
unión científica de ingredientes,
tenemos la sustancia mejor para
dar carnes, para dar vida; y
cuen La con una serie ele éxitos en
los casos de Tísis, Pérdida ele Carnes y Fuerzas y las Enfermet:;:;cles
de la Sangre. El Dr. J. R. de
Arellano, Director en la Escuela
Nacional ele Ciegos de :México,
dice : "La Prepar11ción de Wampole proporciona nn gran servicio
terapéutico en las afeccioEes de las
vías respiratorias, obteniéndose
resultados sorprendentes en los
estados linfáticos con tendencia,
á cscr.:&gt;fulismo." Eficaz desde r
primera dosis. En las Boticas

FANTASIA VERANIEGA

Quinta de Salud
' Re Lavista"

que al efecto habían levantado, y de la cual
se constituyó en pastor uno de los marine·
ros, el cual a l mismo tiempo ejercía las funciones de oficial de r egistro civil, de nota·
I
ria y de juez. L a colonia estaba gobe rnada En esta playa elegante, las olas, al cho·
por un consejo ejecutivo de siete ind ividuos, car contra las rompientes. tienen una gracon su presidente, elegidos unos y otros por cia muelle, c asi femenil, de lánguido abane! voto popular. Las muje res tenían dere· dono.
cho a votar y lo ejercían. Estas mujer es
Los veraneantes pasean a orillas del mar
Asistencia cientíñ.ca de
eran las indígenas que habían tomado los en la paz de h tarde que agoniza; dijérase
morfinómanos,
enajenados,
a motina dos de la «Bounty&gt; al llegar a la un gr an salón de baile al aire libr e, la ri·
isla, y a las cua les e nseñaron, no sólo su bera templada.
alcohólicos y quirúrgicos,
idioma, sino ta mbién a leer y a escribir y
En lo~. trajes c laros de las muchachas hay
empleando los medios terala religión.
igual vaporosidad que en las nubes que al
Durante muchos años, Chrislián, el jefe poniente envuelven en gasas flotantes el
péuticosmás modernos. Efidel motín, se pasaba la vida en una choza horizonte.
caz
atención para los enque construyó en un a lto de la isla, y desde
Semeja el fir mamento un enorme cielo
fermos. Departamento esa llí vigilaba constantemente el mar para raso, azul como las aguas.
prevenir a sus compañeros en caso de que
Pasan los g ru pcs de veraneantes cam·
pecial para señoras. Instaapar eciese alguna vela a la vista. En cuan· biando saludos, sonrisas.
to se veía pasa,· algún buque, todos los inCupido, invisible e irónico, pasa también
lación eléctrica completa.
dividuos de la colonia se refugiaban en los por e l aire templado, vacilando su carcaj .
Rayos X, corriente de alta
bosques del interior de la isla, pues cons·
Canta el mar su canción discretamente,
tantemente temían la llegada de a lgún bar· como un mar galante y cortesano.
tensión, mecanoterapia.
co de guerra inglés que viniera a prender·
El paseo se extiende amplie y hermoso;
Director Médico,
les. Luego, conforme fueron muriendo los a ambos la dos y al final, insinuan los focos
amotinados, sus hijos y nietos, no teniendo e léctricos sus primeros parpadeos.
nada q ue temer, salían en lanchas a l e n·
Una pa reja, algo apartada de un grupo
cuentro de los barcos q ue pasaban y trafi- de amigas y amigos, charla animadamente.
Médico encargado del decaban sin temor, ofreciéndoles agua, fruta, Ella es morena, esbelta , y en sus ojos obs·
partamento de enfermeda
pesca, etc., a cambio de telas, instrumentos euros, bajo su sombrero de verano, pasan
de agricultura y demás productos de la ci· relámpagos fugaces, al resplandor del se,!
des nerviosas,
vilización.
que muere.
La colonia llegó a contar doscientos in•
El es, en su aspecto, como cualquiera
dividuos. Lu~o. la población fué deseen· otro joven.
diendo hasta no tener más que ciento cua·
Charlan. En la voz de ambos, reprimida
Administrador,
tro, de los c'!ales cuare_nta y n_uevc eran y violenta. pdlpitan el amor y la ira alter·
hombres y cmcuenta y cinco mu¡eres.
nativamente
Por causas misteriosas los bosques fue·
EL--De modo que al marcharme maña·
ron secándose, y al escasear los árboles, na, no te veré más .... Todo ha concluído. - - - - - - - - - - - - - - - - perd:eron uno de sus elementos de alimen·
Ella.- Todo Después de lo q ue tú has
La conversación se generaliza.
tación los descendient~s de los amotioados hecho. . . .
Quedan ya pocos paseantes, q ue entran
de la «Bounty,» ademas, la falta de arbole·
(Un n uevo relámpago, más rápido aún de vuelta en la ciudad. rutilante y bulli·
da produjo sequías, las cosechas se perdían que un relámpago, cruza al través de los ciosa.
con frP.cueocia por falta de agua, y ésta lle- ojos obscuros, entornados. .\ la luz cada
Una campana toca a la oración; las notas
gó a escasear hasta para el consumo iodivi· vez más dudosa de la noche que avanza, graves del bronce se diluyen lentamente
dual.
no se percibe bien si aquella efímera lnz en la atmósfera, como el postrer gemido de
Las últimas noticias concretas y fidedig· es de dolor, de odio, de ansiedad, de des· uo amor qne 'muere.
nas que se tienen de esta curiosa colonia pecho o de amor).
JI
datan de 1897, cuando el capitá11 del buque
EL-(Con arrebato súbitamente conteni·
La misma playa. Dos años después.
de guerra inglés «Cosmos» la visitó . En el do). ¿Yo? ¡Yo! Y te atreves todavía a acu·
Corretean niños por la arena rubia.
informe que entonces d ió a su Gobierno, el sarme .... ¡Lo que yo he hecho! Mi única
Véase a ¡0 lejos brazos de nadadores que
capitán predecía la rápida extinción de la culpa, si alguna tuve, fué tal vez querer te un instante surgen del agua tranquila
colonia. Afirmaba que la población había demasiado. (Con un leve temblor en la voz.) cabezas que se mueven sobre el dZUl deÍ
degenerado de un mod? alarmante, y que Te amé como un loco, como un idiota, co· mar.
sin du?a a consecuen_c1a de los c~ntinuos mo un niño .. : . Y tú como a un niño me
Algunos jóvenes de ambos sexos conver·
casamientos entre parientes, se h_a~ta ere~· has tratado. S,, me lo merezco. P~ro tengo san y ríen, como hace dos ailos
do una raza poco menos que d_e idiotas, sin e l derecho al menos, ya que quieres _q~e
Los papás, como h•ce dos años, sin per·
co';ltar con que, a cons:cue1:c13: _de las se· todo concluya, tengo el derecho de ex1g1r· derles de vista, conversaban también.
qmas'. er:1
temer qu_e los 10d1v1duos que te que me expliques tu~ pa(abras. _¿Qué he
En el giupo de jóvenes los dos dialogan·
todav_,a v1v1an per_ecenan de ha_mbre y de hecho, cuál ha sido, mi crime?, st no ese I tes del d iálogo anterior se encuentran.
sed s1 por casualidad se__ espaciaban más E lla.-/Para que hablar? Bien lo sabes.
Insensiblemente vánse apartando tambié n
que de co~tumbre )as v1s1tas que casual· No me has querido nunca....
como dos ailos atrás ....
mente hac1ao a la isla algunos buques de
EL-iNo haberte yo querido! Dí que oo
los que pasaban por aquellos mares.
me q uieres y concluyamos. P ero no manLa profecía del capitán del &lt;Cosmos» se ches tus labios, que todavía adoro, a pesar
DESCOi'IFIARSE
ha cumplido. Hoy día, según todas las pre· mío, con una mentira .... (Animándose. ) Tú
DE LAS FALSIFICACIONES il DIITACIONES
sunciones, no q ueda ni un solo supervivien• sí que nunca me quisiste. ¿ Para qué entonte de la colonia fundada por los amotina- ces escuchaste mis palabras? ¿Para qué me
Exigir la
dos de la «Bounty.» La isla de P itcairn es diste esperanza? ¿ Por qué me digiste al ca·
una isla desierta. Así parece deducirse del bo que e ras mía?¿ Por q ué hiciste que lle·
Firma:
hecho de que, hace pocos años, un bergan· gase al frenesí mi amor, por qué envene·
tío norteamer icano pasó por ella y no vió naste rr.i alma, por qué te gozaste en en·
destacarse de la p laya a ningún bote, ni sombrecerla y llenarla de hiel?
señal alguna de vida en la isla, por más (Pausa) . . . . Yo soñé para tí y contigo, to·
que e l bergantín se acer có a ella todo lo das las felicidades imaginables. Construí en
posible y el capitán y sus oficiales estuvie· mi imaginac ión un mundo encantado, en
ron escuariñándola con sus anteojos.
q ue reinarías tú .... Poco a poco lo coas·
Lo m~s curioso respecto a la instalación truí, poco a poco y en cada sillar iba un
de los msurrectos de la «Bounty» en la pedazo de mi propio espíritu ...... Y tú lo
sla y de su vida e n ella es la gran cantidad has destruído todo. Sí, tengo .,_1 menos de·
de leyendas y novelas _que , a ese respe,cto, recho a pedir te cuenta de tu delito. ¿ Por
ha fraguado la fantas1a de los escritores. qué has hecho esto 1
Eo una de ellas se cuenta como a aquella
Ella.-(Vacilando). :-So sé .... no sé .. . .
colonia,-que empieza por suponer com· la culpa no fu é mía ....
puesta sólo de hombres,- se incorporó un
El.- No me desesperes, Aurora. ¿De
)labitante más: u na niña de pocos meses q1!'ién fué entonces?
que llega flotaodo sobre un madero proceE lla.-No sé .... yo te he querido ..... .
dente de un buque náufrago. Los colonos
El.- (Interrumpiécdola), No, no me has
cuidan a la niña y ésta crece y se hace una querido nunca, nunca, ¿oyes I Si ya no me
bella mujer. L lega un día en que con~ide- quieres, prefiero que mientas más, q ue me
ran los hombres que debe casarse y d1spu- d igas que no me quisiste nunca, así por Jo
tándose unos a otros el derecho a ser no- menos me queda el último derecho, e l de·
CURACION
vios, se hace aquello una trágica batalla en recho de aborrecerte.
RADICAL
la que la sangre corre a raudales y la jo· E lla.-(En voz velada.) Pues bien, sí,
ven, ante semejante truculento espectáculo, nunca ....
RÁPIDA
se vuel~e loca. Como los hombres se h:10
(Los ojos de él se nublan; _durante un
(Sin Oopaii&gt;a - ni Inyecciones)
extermmado todos, queda ella sola en la is· segundo es en ellos donde bri lla, clara, a
la y allí la encuentra? unos navegantes, pe· pesar de la obscuridad que ya envuelve las
ó
ro, d~mente. La r_eco¡en, la lleva~ a bordo, cosas, una intensa llamarada de angustia y
la cmdan_ y agasa¡an todo lo posible: pero de crimen. Se oye una ,·oz que parte del
la pobre ¡oven, completamente perdido el grupo Mamándoles).
Cada
lleva el •
juicio, se arroja al agu'&lt; al partir el buque - iYa nos vamos! ....
que la ha recogido, para ir a unirse «con
En el grupo que avanza, se ven súbitacápsuia de este Modelo nombre: MIDY
su espo,o »
mente confundidos los dos que dialogaban .
P!RlS, 8, Rne lltlenne J en tooa• las rarmacln

Tlálpam, D. F.-•Teléfono 16.

EDUARDO LICEAGA.

6

.jJ

CARNE · Q Ul~ A

, 11; ¡-m~~ 1;.,re,n&lt;;l11 1J ycntl' :,ül•t&gt;r:inn eo
l•''- e;, ... .,~ 1/\ Enfer m~dad':':- &lt;i~L EstO.-

ma"o y &lt;le los lntest1nos.Con•·,,1,·cenc1a!',
CootUlu&amp;&lt; ,on d&lt;: Pario~. Mvvu.owot..-11
fe.br1les é lnJluenLo
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Dr. A. Ruiz Erdozáin

J. Lavista.

?e

-··- ··-

Inofensivo J de una PW'esa absoluta

VINO ARDUO

EI.- Hace ya dos años que no tenía el
gusto de verla a usted.
Ella.-Sí ...... el año pasado usted no
vino ....
EI.-Fuí al extranjero Estaba todada
convaleciente de uoa enfermedad ....
Ella -(Con malicid disimulada). ¿ Car·
diaca ?
EI.-Sí .... (ligera pausa ).
Ella.-¿ Me eocuentra usted cambiara?
( Con coquetería).
El.-(Galante). Más linda tal ,·ez. Por lo
demás ....
E lla.-(Banal). Usted está más g rueso,
más hombre.
El.-¿Sí? La vida .... He vivido bastar·
te en estos dos af:os. Pero, no hablemos dt:
mí, hablemos de algo más iuteresante. Y
usted ¿qué tal? ¿Tendrá usted novio?
Ella.-/Yo? no. ¿y usted novia? (Rubo·
rizándose, casi en seguiaa arrepentida de
su pregunta impremeditada).
El.-Yo sí ... ,¿No la conoce usted aún?
Debe venir muy pronto. Llegamos ayer en
el mismo tren. C reí que lo sabía usted
ya ....
(Nueva pausa ligerísima). (Ella vueh·e
los ojos a otra parte un instante. ccultán·
dolos de é l, de los demás, del mundo en·
tero).
Ella.-No lo sabía, no ...... Que sea en
hora buena . ...

Burlad los Años
Sed siempre jóvenes
y bellas.
Un Químl.:o de
Oriente, cuyos estudio■ h a n sido
coneagradoaáembellecer el rostro
-s voluptoeear las
carnes de las mujeres del Harem
lnvent6laf6rmu·
la1 de la Crema
~

'
alrenl ''
para embellecer
( desgrasad o.)

La blanca t r ansmite á la epldér mls esa albur a
diáfana de las -.a'l)Orosas hijas de las leyendas del Rhln Cada un a de las Imperceptibles y a dhe·
rentes par tículas de la CREME $IRENE se
Incr usta y se asimila en el cutis, nutrlén·
dole de frescura juvenil y d.tntl.ole t r ansparencia alabastrlna saturada de mal!'nét lco perta.me orlental.- La Creme " al •
rene" roaa, recomendadapua la m ujer
t rigueña 6 morena, dá á la t ez suavidad
de aza lla y el tint e seductor de las volup·
tuosas flores del gri&lt;na.do.-Con el uso de
estas cremas la mujer burlarll. lee años y
caut h •ará á los hombres más soña.dore5 y
exigentes. - TARRO CON INTERESANTES
CONSEJOS $ 2.25. - ÜERTIFIOADO POR CO·
RREO $% 50.
DEPOSITOS:- J. Laba.dle Sucs, Co. Ave.
San l?r anclsco 39.-Ulhletn Sucs., Ave. Bolívar 25, -Johannsen, Félix Co., Ave. San
Francl•co 39,

SE!í'ORAS EL APIOL DE LOS

OresJORET, HOMOLLE

E L- G racias. (Silencio breve).¿ Se acuer·
da usted (riendo) de mis impertinencias
de hace dos años' Creo que hace dos años,
ahora precisameote. ¿verdad?
Ella.-(Seria). :-So recuerdo.
EL-Perdone usted, creí que r ecordaría,
porque generalmente recordamos lo desa·
gradable, y los dolores de cabeza que le dí
a usted debieron de serle pesadísimos: di•
ga usced la verdad. . . . . .
Ella.-La verdad, no recuerde «apenas».
El -Más vale así, porque así no me guar·
dará usted re';lcor, ¿ no es cierto I
Ella.- ( Casi sombría, a despecho de sus
esfuerzos po1ra sonreír). ¿ Yo? De nioguna
manera. Son c0sas que pasan ... .
EL-Es verdad, cosas que pasan. . . .
(Un segundo se encuentran las miradas
de_ambos por primera vez; un ~egund_o se
abisman las unas en las otras, e mmed1ata·
mente se separan, como en una despedida
eterna).
El.- Mire usted, alli viene mi {atura
con su mamá, se las presentaré a usted, si
usted me lo permite.
. Se acer ~a una señora con su hija, muy
¡oven, vesttda~ ambas con sobria elegancia.
Todo el grupo se le,·anta a saludarlas. Los
papás, q ue: ya tocaban retirada, se acercan
asimismo. Saludos, besos, presentaciones.
E l grupo, engrosado por las recién lle·
gadas, parte lento hacia la ciudad, habla•
dor y risueño, Una campana repica en uoa
torre cercana, esta vez llamando a misa. y
1~ notas_jc,viales vuelan juguetonas por el
a ire matinal, como el «hosanna» y la anuo·
ciació n de uo amor oue\'O.

Cura las Dolores, Retardos
Supresiones de los Menstruos

LUIS RODRIGUEZ.

fi• SEGUIN, 166,l.St~H,;;;;¡¡,Paris,7 tod11 larau.

FLOR DE BHLEZ A
POLVOS ADHERENTES
INVISIBLES
FINURA, P UREZA. PERFUME IDEAL. - Comuoiea al ro~tro u na ntara,·Hlosa
y delicada belleza, una blancura perfect.:11 y un aterciopelado Incomparable

Cuntro tonos en cada una de los colores Rosa \; Raque.J Blanco de una pureza
absoluta Son los polvos de arroz de las reinas y los reyu de los polvos de arro¿
AGN E L .

1-'tt.l\PUMISTA,

El arroz sagrado
En la aldea de Isobe, en la provincia
japonesa de Shima, hay ciertos campos de
arroz que pertenecen al santuario de IzoKiu, al cual se entrega anualmente una
parte de la cosecha
D(chos campos son teatro de una ceremonta que no se celebra en ninguna otra
parte del país, ni probdblemente del muo·
do entno.
Cuando llega el día ea que han de tras·
plantarse las pequeñas plantitas de arroz
del semillero donde fueron sembrados los
granos, lo~ a ldeanos h3:cen fiesta y acuden
a presenciar la suprad1cha ceremonia.
Numerosos jóvenes de ambos sexos, ves·
tidos a !ª antigua usanza nipona, rodean
los semilleros y van descargando las pe·
queilas matitas, a la vez que entonan antiguas canciones alusivas al acto.
Después, proceden a plantarlas en hile·
ras en e~ campo sall;r~do, cuya ceremonia
aco~pana con su mus1ca uoa orquesta de
flautistas, a la que hace el ª;ompañamien·
to un tambor, _que e l tambo rilero lleva so·
bre un pequeno bote
- - - - - - - -- - - - - - - - Acreditado desde
hace muchos años
y recomendado por
las primeras auto·
ridades, como ALIMENTACIONPARA EL ENFERM o, XI s:; 0 0
ADULTO, en las
perturbaciones de la digestión, en la debi·
lidad y en la inapetencia. Comopuedepre•
pararse ~e _muchas maneras permite una
g ran· variación, resultando así un fortifican·
t~ ideal que toman muy '.bien los cocvale·
cientes y que estimula el apetito y favore·
ce la digestión.
_ E l librito de cocina KUFEKE que contiene 103 re.celas de cocina muy acredita·
d~s par'.1 sanos y enfermos, se puede adquirir gratis en farmacias y droguerías.

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HIGIENE del TOCADO
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laan merecido 1I

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d e P a rt-. eii.p llcan la bo¡ a dt

• H producto para todo, 101 u101
del tocador : Cutdadoa de 1Boc.s A qua purifica, de lo■
Cabello• ouya calda detiene

v

de los Flujos Recientes Persistentes

ADIOS ....
Tímidamente, como quien comete un sa·
crilegio, tomo la pluma para dedicarte este
homenaje, que yo quisiera que fuese, no
un puilado de líneas mol trazadas y p1cor
zurcidas, sino un aromoso ramillete de ro·
sas rojas y de nardos níveos. Símbolos del
amor aquellas ; de la pureza éstos. Porque
cuanto puedan tener de imperfectas, tie·
nen, en compensacióu, de sinceras. No se·
rán exquisitas y artí~ticas corno un vaso de
_Sevres, pero sí transoarentes y fuertes co·
mo pedazo de cristal virgen recién deseo·
trañado de la roca. Más que del cerebro,
son hijas del corazón. Más que el producto
de largas horas de paciente meditación,
son el producto de un espontáneo estreme·
cimle_n to en la compleja y diabólica maya
de rots nervios.
Y son ellas las que a I partir yo, van ha·
cia tí, temblando, con los ojos humedecidos, balbuceaotes, a arrojar ante tu ara de
diosa sin mancha. todo el :lolor de estas
cuatro letras, que son para mi alma cuatro
espinas,. cu'.1tro martillazos, cuatro gotas de
sangre: 1ad16s! . . ..
Son ellas las que van hacia tí, que, para
mi estética, fuiste, eres y serás la síntesis
d«: lo ~ello, la suma de lo q ue encanta, el
~tsterio de un arte magno, raro y predi·
g1oso. Lo que oo puede tocarse, porque es
ti polvo de oro de la aurora; lo que sólo de·
be rev~renciarse, porque es como la gloria,
qu_e ~uraba la frent~ de cien héroe~, de cien
marhres, de m,l apostoles .... Lo 1mpalpa·
b!e Y lo sacr~. L? infinitamente alto e infi·
n1ta?1ante cnstaltno: las estrellas.
S1 de ahora, en _el trans~urso de losaños,
he de volver los o¡os hactd el recuerdo de
t~dos_ los enca?tos, te llamaré ll11sión, y
anad,_r_é Imposible.
Adtos · · · · · ·
FELIX DE VANDENESSE.

Bl mayor
disolvente del .Acido úrico
~ ara abre vi ar y e vUar la.a Crisis de

GOTA, ARENILLA, REUMATISMO
CÓLICOS NEFRÍTICOS
tom ad a l

as m edid a11

or d i a ,

Looionea de las Crlaa, Cui.'

dado• lntlutoa,

etr.

~•oonfl•r•• u hu f•l•tfloael-

MATI

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"'"'IIIMA,Ct Aa.

.A.i11111•11Gu1■r1h ■ lm

1 ■alara■qu,
.A.partado 806. M,xloo.,

�EL MUNDO ILUSTRADO

Las abejas
Es un hecho demasiado couocido que
las abejas contribuyen singularmente a la
fecundidad de las plantas, transportando
el polen fecundador de flor en flor.
Según parece, en Nor mandía, en otros
tiempos, era de uso corriente sacudir los
árboles cargados de flores para diseminar
el polen; este uso es inne;;esario donde
existen colmenares.
Dura nte el buen tiempo, una abeja obrera lita en unas 500 flor es por día, y en un
colmenar hay de 4 a 5,000 insectos, si bien
es c ierto que, c on frecuencia, pasan las
una s después de las otras por las mismas
flores; sin e mbargo, basta n a lgunas colonias par a asegura r la fecundación en una
huerta de var ios centenares de árboles.
Estima un a utor competente en 40 o 50
francos el suplemento de proelucción en
fruto atribuible a la influencia de una colmena.
Se cita un rico pr opietario de las cercanías de Angen, que cultivaba en g rande
las c iruelas, tan renombradas, de dicho
país.
Este propietario había reconocido de tal
sue rte la utilidad de las abejas para sus
árboles fru tales, que colocó más de 6o colmenas en sus campos, no buscando otro
beneficio que un aumento de producción
frutal.
Es, pues, un hecho evidente y de positiva importancia la utilidad de las colmenas en todas partes.

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Agencia de I nhumac io nes

EUSEBIO GAYOSSO
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Recaudación de Panteones, Cajas Mortuorias,
Servicio Fúnebre por Ferrocarril.

Murió la esposa de Antero,
y aunque el dolor del esposo
no fué grande ni s incero,
llevó luto riguroso...
en la ropa y el sombrero.
Un amigo que lo vió
y que, engañado, creyó
sincera su pesadumbre,
consolarle pretendió
con las frases de costumbre.

TELEFON0S: ERICSSON, 836.
MEXICANA, 100 6.

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- i Ah! No llores a tu esposa,
con voz trémula le dijo;
como era tan candorosa
tan buena y tan cariñosa,
está en la gloria, de fijo.

Y el esposo resP.ondió,
dando un gran súspiro:- iAh!,
e lla, q ue el mundo dejó,
yo no sé dónde estará...
i pero en la gloria estoy yo 1
F . P. GOl\ZALEZ.

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Languidece el crepúsculo
por e l Campo del Moro
orldS tejiendo de encendida púrpura
sobre la verde copa de los olmos.
En la a renosa plaza,
formando alegres corros,
mil pequeñue los ágiles divierten,
con juegos gentfüsimos sus ocios.
Cuál, grita. enronquecido,
siguiendo, codicioso,
la ruta de su aro; cuál imprime
a su h inchado balón golpes sonoros.
Pasan rubias nodrizas
de exuberantes torsos,
y soldados de traza donjuanesca
que las persiguen con avaros ojos.
Una paloma errátil,
como nevado copo,
detiénese en el alto frontispicio
del opulento alcázar silencioso.
Por la umbrosa ribera,
!'&gt;da misterios hondos,
el dócil Manzanares se desliza
lanzando chispas trémulas de oro.
Hay cálidos silencios
que se interrumpen ptonto.
En la azul y bizarra le janía
se vau desvaneciendo los contornos.
Y un coágulo enorme,
un coágulo rojo,
diluye sus sangrientas bermejeces
en el cielo de nácares y ópalos...
F. A. DE LEO::-;.

Cúrese Vd. en su Gasµ

J

La Dispepsia se cura
. El rE:medio de Munyon para la Dispep·
sia cura to?a clase de indigestiones y males del Estomago, tales como Estreñimiento, Acedías con devolución del alimento
Pesadez después¡ de comer, Entumecimien'.
to del estómago, Palpitaciones del corazón
Y t?d&lt;l:' las.~fecciones de éste, causadas por
la md1geshon;_ Ventosidad en el estómago,
Eruptos de alimento, Desgano. Debilidad
del estómago, Circulación defectuosa, Lengua cargada de sarro, Cardialgia o Pirósis
Punzad3:5_ y Uluceraciones en el estómago'.
Def~cac1on dura, nudosa y difícil, Vahídos,
Flo¡edad, Falta de energía, etc., etc.
LO QUE DICEN:
Dice el señor Juan Ochoa L., de Verac1 uz: " lhe alegro mucho que se presente
la oportunidad de recomendar el Remedio
Munyon para la Dispepsia. Seguramente
que es un r_emedio maravilloso; no tengo
frases suficientes para decir cómo me curó·
y me complazco siempre en recomendar u~
remedio que es tan beneficioso."
EL REMEDIO PARA EL REUMATIS::\10, corrige en unos días el reumatismo
en .todas sus formas. 50 centavos. Marca
3 X ,$ 2.

EL REMEDIO PARA LA TOS, cura la
Tos, los Sudores nocturnos, y alivia los
Pulmones. 50 centavos. Marca 3 X,$ 2.
UNGUENTO PARA LAS ALMORRA~_AS, 1:)~ n~evo método completamente limp10. Ahv1a mstantáneameote. Cura positiva.
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c!1ra positivamente la Biliosidad, la Icteri'.
c1a,. ;l entorpecimiento del Hígado, la sensac10n del Cansancio y Agotamiento la
Ventocidad del Estómago, etc., etc. 5c ~entavos. Marca 3 X, $ 2.
EL REMEDIO PARA LA SANGRE
extirpa todas las impurezas de la sangre'.
50 centavos. Marca 3 X, $ 2.
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SANGRE (~n pastillas) EO tiene igual para las afecc10nes sifilíticas de los huesos las
úlceras sifilíticas y las enfermedades c'ntáneas. Desarraiga todas las impurezas de la
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confidenciales y libres de todo gasto_
::\IUNYON'S 53 AND JEFFERSON PHfLADELPHIA, E . U. de A,.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1913, Año 20, Tomo 1, No 18, Mayo 4</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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