<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<itemContainer xmlns="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance" xsi:schemaLocation="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5 http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5/omeka-xml-5-0.xsd" uri="https://hemerotecadigital.uanl.mx/items/browse?output=omeka-xml&amp;page=216&amp;sort_field=Dublin+Core%2CTitle" accessDate="2026-07-05T09:06:03-05:00">
  <miscellaneousContainer>
    <pagination>
      <pageNumber>216</pageNumber>
      <perPage>20</perPage>
      <totalResults>16284</totalResults>
    </pagination>
  </miscellaneousContainer>
  <item itemId="4307" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="2953">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/1/4307/Mundo_ilustrado_El._1913._Vol._20_Tomo_I._No._5._Febrero._0002007158ocr.pdf</src>
        <authentication>693d4ff6258558fbc332d2374c6fbe6f</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="118133">
                    <text>��CAPITAL: $ro.ooo.ooo.oo.

Represen tado por roo,ooo acciones totalmente pagadas.

Casa de fue rza motriz, Generadores eléctricos.

~~ Lingotes de fierro para fundiGión.

AGero SIEMENS básiGo. ~~

Fabricación y venta exclusiva de Barras Corrugadas de acero para Cemento Armado. Fierro y Acero
laminados en Barras de todos perfiles, ~ara construcciones.

Esqueletos de AGero para Puentes, MerGados, EdifiGios, TeGhos y f ábriGas.
Talleres de Construcción y Fundición.
Rieles de todos tamaños.

cero para Minas.

Oficinas en Monterrey: Apartado Núm. 206.

n1

DEPOSITO Y
Y AGENCIA
EN MEXICO:

:-

con Departamento Técnico para Proyectos, Planos y Pre3upuestos:
C.-\.LLE DE S.\.'.\T AGl.iSTI'.\T '.\TUi\J. rfí.
Telétono :\Iexicana 33 r .

.--\.partado, r 336 .
:\IÉXICO, D. F.

Teléfono Ericsson, 15or. ·

�El Mundo Ilustrado

Los diagnósticos

-YU'f\YYU'f\Y~

Calendario de la se mana.

El médico, por más afamado y hábil que sea, puede equivocarse al diagnosticar
una enfermedad si los síntomas no resultan bien evidentes. Además los síntomas de
ciertas enfermedades se asemejan mucho a los de otras; por lo tanto es fácil la confusión. Pero al sentir una persona un dolor fuertP en la espalda y los lomos, acompañado de jaquecas, nauseas, vómitos y escaséz ó deficiencia al orinar, puede tener
la desagradable certeza de que hay algún desarreglo de los riñones. En tales casos
debe recurrirse sin dilación a la medicación bien conocida y aprobada, cuyos componentes y cantidades proporcionales se expresan en la siguiente fómula farmacéuti·
ca: ~xtracto compuesto vegetal de Arvelina 15 gramos; Jarabe compuesto de hipo·
fosfitos 45 gramos; Jarabe compuesto de zarzaparrilla. Mézclense bien estos compuestos y tómt·se una cucharadita después de cada comida.

AUMENTÉ 10 LIBRAS
RECUPERÉ MI SALUD.

La Purificación de María Santísima (del
día anterior.)-San Bias Obispo Mártir,
Patrón menos principal de la ciudad de
México, San Celerino Diácono Mártir.- Función en Catedral, Basílica y parroquia
de la Santa Veracruz.
MARTES 4.
Festividad de la Sagrada Columna-en
que fué azotado Nuestro Señor Jesucristo.
El Divino Rostro. Santos Andrés Corsino
Obispo, Gilberto y José de Leonisa Confesores.
MIÉRC0LES 5.
.
Cemza.-(Ayuno y abstinencia de carnes. )-San Felipe de Jesús Mártir Mexicano, Patrón principal de la Archidiócesis
Mexicana, Santa Agueda Virgen Mártir (su
fiesta el día .)-Oficio y misa de la fe_
13
ria; rito simple y ornamento morado; no
'ó d
. ,
hay conmemorac1 n e 01ngun santo.-Se
prohibe celebrar misa privada de difunto

-r

=

-

-

-- ~

--

=

lll

l

LA CURA DE STEARNS
ALIVIA INSTANTANEAMENTE '

~,;,~ º-~L~::~:~:::~_·_j

Entre todos los remedios para el DOLOR de CABEZA
no hay uno que se pueda comparar con la eficaz

CURA DE STEARNS

ANEMIA

No sólo cura en pocos minutos el dolor de cabeza, sino
también las Neuralgías, Jaquecas, Reuma tismo y la menstru;.ción dolorosa.

Burlad los Años
Sed siempre jóvenes
y bellas.
~

No se acepte otra que la de

''Stearns. ··

.¡

~s ~/
,

. i~ , ~ \~
•

1

l

Cnm■

/Á~,~. . :\ 't:tY::~::,:;/s•...

~

///1

/ •
1

~...,...

...... :

ANE~IA

1,.t:~~=~._

!J!.IIIHUlll!lllllNIIIIWI' IPllllllllltllllUll!IIHIU. IIIIIIIHIIIIHlllllffllllllllll

1Consérvese Bella i

1
Use Crema de Luxe 1
=
=
LA UNICA. PERFECTA

De ,enta en la.s mejot'es farmacias

i
i

@11nmHt,t1wtlllilUIUlllllll1tHUliHIUUIIUffUtfflUIUIUffllllllHIIUHf

•

:

■lr■ nl"

ra

p■ •

embellecer

~
la1n

$7.00

Dice el Sr. Balleza después de haber
usado la Peruna: Soy natural de Mejico,
pero hacen cinco afios que resido en Los
Angeles, California, adonde padecí por
largo tiempo de catarro, constipados,
dolores de cintura; agriedad en el est6•
mago Y mala digestión. Tomé seis
frascosdePERUNA. Aumentél0libras

San Juan de Mata Confesor y fundador
de los Trinitarios y Santa Cointa Mártir..
, .
Función en la Bas1hca de Guadaluoe, de
la Diócesis de Chilapa.-Desde hoy hasta
el Sábado Santo, excepto los domingos se
cantan e~ Catedral y Basílica las vísp~ras
en la manana.

y recuperé la salud. Fermin Balleza.

DOMINGO 9.
Santos Cirilo Alejandrino Obispo Conf
D t d
.
. é
1
esor y oc or e 1a 1gesta,
N1c foro y
Apolonia o Polonia Virgen Mártires.

Algunos datos sobre la araña
peor del mundo
Cómo es su picadura y cuál
su antídoto
Todas las a rañas tienen un par de glándulas de veneno situadas en la parte anterior del cuerpo, pero están en un error los
que creen que todas ellas son dañinas para
el hombre.
. Solamente p~eden oonsidera.rse como pe·
hgr?53-5 las tarantu_J~ y los latrodectos, espec1almente estos ulhmos.
El latrodecto, muy abundante en Italia,

ñeca..
.
,
.
El lllfehz empezo a gn~ar, temblando
como un azogado, con los o¡os fuera de las
órbitas y acometido de espantosas convulsi?nes, acompañadas de vómitos y sudor
fno.
la ~f:a,m;~~:s ~~::!~dm: l~aid:~ºt~~:~:
se encontraba débil y sufría frecuentes escalofríos.
Se supone que el terrible efecto de la
picadura de esta araña se debe a que su
veneno destruye los glóbulos rojos de la
sangre.
. Sus efectos son rapidísimos, y a diferencia de los del veneno de la tarántula y del
escorpión, no son locales, sino que afectan
a todo el organismo.
En cuanto a la violencia del veneno, se
ha calculado que e l de una sola araña sería
suficiente para matar mil gatos.
Según una estadística hecha en Rusia.
el año 1910 fueron picadas por los latrodectos en el Asia Central, 394 personas, de
las cuales murieron r 1; 378 camellos, de los
que resultaron muertos 276, y r92 caballos,
muriendo 39.
Como remedio contra tan terrible picadura, se recomienda una inyección de hipoclorito de cal, y parece ser que está dando buenos resultados un suero obtenido de
la sangre de camello, siempre que se le emplee antes de transcurrir veinte horas después de la picadura.

A toda persona que durante el
mes de Febrero nos remita de cualquier punto de la República, la cantidad de
.

SIETE PESOS,
en giro postal, check o express, le
enviaremos durante seis meses la
suscripción del Semanario de actualidad, arte y literatura,

y cualquiera otra votiva.-San Felipe de
Jesús
.
. queda para
_ el siguiente día.-El E van· d ond e 1e 11aman .. malm,gnatta"
es probage110 nos ensena 1a pureza de intención blemente la araña que ha dado origen a la
que debe haber en el ayuno.
fábula de la ta rantela, basada acaso en
las convulsiones que siguen a la mordeduJuEVES 6.
ra del temible animalejo.
S
F l'
,
En EspañG. existe también, notándose que
an ~ 1pe de Jesus (del día anterior)- es mucho más abundante en las regiones
Santos Tito y Amando Obispo, Dionisia Pa- años que abunda la langosta.
y
pa, Guarino Cardenal Confe~res, Teófilo
Las hembras sou realmente las únicas a
Abogado, Dorotea Virgen y Revocata Már- que h:ry que temer; el macho, mucho más
.
.
.
.
. pequeno, no puede atravesar la piel humahres.-Ofic1~ y misa del primer santo: nto na con sus ganchos venenosos, y por considoble de primera clase (pero sin octava es- guient~. es inofensivo.
te año) y ornamento encarnado; se con me· Son arañas de c?st_umbres nO&lt;:turnas, muy
mora la feria ocurrente.-Se suprime el lentas e':' sus movimientos, y viven debajo
.
.
de las piedras.
oficio de San Tito y la conmemoración de
Lejos de ser feroces, tratan de huir en
Santa Dorotea.
cuanto se las molesta; pero no hay que jugar con ellas.
VIERNES 7.
Hace pocos años, una expedición cientíF f 'd d d
.
fica estuvo estudiando las costumbres del
10
, es iv, ª- e la c.orona de Esp as de latrodecto en las estepas de Rusia. El jefe
Nuestro Senor Jesucristo. Santos Romualdo de la expedición, después de pasar un mes
Abad, fundador de los Comandulences y cazand&lt;! arañas y tratando en vano de haRicardo Rev.-Todos los viernes de cua- cerse picar por el!as, ~có en consecuencia
•
.
.
.
que lo que se babia dicho sobre su veneno
resma se_gana 10dulge~c1a_ ~!enana visitan- era pura fábula, y determinó tomar algudo al Senor de la Exp1rac10n en su capilla. n~s fotografías para probar su aserto.
-El Evangelio de la feria refiere el manPara ello, puso seis arañas sobre el pecho
damiento de amar a nuestros enemigos
desnudo_ de un hombre Y. empezó a prepad
. • .
Y rar la camara y los chasis.
per onar 1as 1n1unas.
En medio de esta preparación, una de
SÁBADO .
las arañas echó a correr por el brazo de
8
aquel individuo y le picó cerca de la mu-

'
-

mlte á la ep1d6rmis f'Sa albura
diáfana de las"'ª
Porosas hljRS de las leyl'ndaA del Rhln 01tda unR. de lR.8 lmperoopt,lble• y adbe·
rentes partículas de la 0REME SIRENE se
lncru•ta y se asimila en et cutl•, nutr én·
dote de fresrur,. juvenil y dándole transp ,rencla alabutrlni• ■aturada de m•a-nétlco perfume orlentRl -L ■ Crema " ■I•
rene" roe■ recomendada para la muJer
trhrueña 6 morena, dá , la tez suavidad
de azaltR. y f'l tinte sednr.tor /le las voluptuo•as fl.ores del irr•nado.-Olln el ufiO de
estas crema~ la muj•r burl,.rá J~• allo• y
c .. utiYR.rá á lo~ ho•~breA má~ Rnñ,.dorP&amp; y
ex•ir11ntM, - TARRO CON lll'TERESANTJC,~
CONSEJOS $ 2.25. - 0ERTil'IOADO POR 00•
RBEO f%ñ0
DEPOS!TOS: - J. T,l\bl\dle Sucs. Co. Ave.
Slln Fr•n,.lscO 39.-UlhlPln Sucs., Ave. Bolívar 25, -.Jnhannsen, Félix Oo., Ave. San
Francbco 39.
~

..IIUII' ·., Ot:•fU1&gt;A1&gt;
/J&amp; JftcA.I ffOll,vM 4,CO

i
i

Un 11ulmlco de
Orlent..,cuyosestudloe han sido
c..ns,gradot&gt;ltembel lecer el rostro
y voluptose..r las
carnes de las mujeres del Harem
lnvPntólafórmu·
de 11\

Oferta EspeGial para febrero

LUNES 3.

"El Mundo Ilustrado"
y rec ibirá además como obsequios durante ese plazo, seis hermosas oleografías en eleg-'lntes paspartouts que pueden servir de beTlo adorno en cualquiera
sala: y seis, hermosas piezas de música de los mejores autores impresas en

magnífico papel.
.\1 recibir los $7.00 indicados, les- enviaremos también como obsequio
tres preciosas novelas ilustradas, elegantemente encuadernadas, con carátulas de colores. Estos regalos tienen por sí solos un valor mayor del de $7 .oo
pagados por la suscripción .

"El Mundo Ilustrado''
publica constantemente selecta literatura, magn íficos grabados, selecta información gráfica de los principales acontecimientos nacionales y extranjeros, secciones de damas, modas, sport, sociedad, teatros, novelas, etc. etc.
Pida l'd. un número de muestra que se le manda gratis de

"El Mundo Ilustrado. ''
DIRECCION:

~

3a. Rifü;onada de S. Diego
Número 41.

~

Apartado Postal 149.

~

MEXICO, D. F.

\~

~=~==============~~================11

. j)

�1V~RS1TARIA
- r ,,
-0"1~ o F y .5

BlBUOTT:Cf\ UN
I•

El Mundo I lustrado

F--

FONO.O

r

.

O L.OVARRUBIAS

RlC AKLi

El monumento a Wilbur Wright
El Aereo Club de Francia ha decidido
elevar uo monumento a la memoria de
Wilbur Wright. Se ha designado el campo
de Hunaudiéres, sobre el cual el genial
americano hizo sus primeras experiencias
eo Francia, el sitio donde se levautará el
monumento a la memoria de aquel a quien
la humanidad debe sus alas. .
Se ha nombrado uo comité especial que
recoja l~s donaciones y las sumas de subscripción. En este comité se encuentran
muchos de los que tuvieron fe eo "\Vilbur
Wright y le prestaron apoyo hasta el último momento con Lázaro Weiller y Hart
O'Berg; sus tres primeros discípulos, el
conde de Lainbert, Pablo T issaodier y Er·
cesto Zeos, y por fin los amigos fieles Fordyce, Peyrey, Zahm, Reichel, el comandante Ferrus, el capitán Girandoille, Gasnier y el comandante Beoel.
A pesar de hallarse .la obra bajo el pa·
trocioio de personas de valía como son las
que acabamos de citar, la subscripción uo
adelanta, y los pocos miles de francos que
hasta ahora se hao recolectado se hao obtenido eo medio de grandes dificultades.
Sin embargo, el mundo tiene una deuda
pendiente con Wilbur Wright. quien fué
el primero eo volar el 3r de Diciembre de
1908 la distancia enorme, para aquel tiempo, de 124 kilómetros y 700 metros, en ¿
horas, 20 minutos y 23 115 segundos. La
hazaña oo hubiera sido creída de no haber
volado, el mismo aviador, cuatro meses y
medio antes en una bella tarde de Agosto
sobre el campo destinado a sustentar el pe·
destal de su gloria

Cuando la jovencita llegó a la gran ciudad, se halló en mitad de las turbulentas
calles, como aturdida con el marcador vaivén de las mismas.
-&lt; Cómo lq haré, pobre de mí-dijo apesadumbrada- para encontrar entre tantas
casas aquélla eo que yo he de ir a parar?
A poco vió uo bellísimo joven cubierto
de oro y de perlas que la miraba sonriente.
L a jovencita, tímidamente, se le acercó.
-Señor -le dijo- ¿es usted conocedor
de esta ciudad?
-La conozco toda- contestó el gallardo
joven.
- i Y tiene usted f!1Uchas relaciones?
- Sí; tengo mucha gente que me conoce
-iPodría usted, pues, hacerme el favor
de indicarme las personas a quienes mi
buena estrella y consejera me indica que
me acoja?
-Seguro que puedo.
- P ues bien, hágame el obsequio de de-

Registrado como artículo de segunda clase en 3 de Noviembre de 1894,-

Año XX.---Tomo l.

México febrero 2 de 1913.

Impreso en papel de las Fábricas de San Rafael.

Número 5

Al oír esta fr,ase, si está is sanos y vuestro estórhago funciona normalmente , no podréis por menos de experimentar u na agradable sensación; en ese momento váis a reparar las pérdidas orgánicas que ocasiona el trabajo diario y a recobrar nuevas energías para seguir la marcha de vuestras ocupaciones.
Por el contrario, esas palabras, dichas a u n individuo que no di giere bien y cuyas digestiones constituyen para él un constante tormento, son un sa rcasmo.
Sin embargo, hay que hacer una distinción : a es tos enfermos no
deberá decírseles que la mesa está servida hast a tanto q ue se haya colocado sobre la m isma un frasco de
SOMA TOSE,
cuyas propiedades a peri ti vas, tónicas y reconsti tuyen tes garant izan una
d igestión perfecta,· mejorando en breve plazo la nutrición general y devolviendo al organismo las energías y la más completa salud.
Al a dquirirla , exíjase expresamente el frasco original con la CRUZ
BAYER .

cirme dónd e habita el ama u te "sueño."
IJº·r,q_- ~ J,i "'l,.~ ( ', ( ( r,,,11 f"I
,, ( ) ![) 11 ciente de esta profunda necesidad humana.
Banderas de nieve
-En mi casa - r espondió el joven.
\ ~ ,U ,{..\
_
'l\·&lt;.A
.:,.;i11¿( ©.\ J Ya no más la pálida ciencia que ofrece a
1
1
-iAh! He tenido. pues, un encuentro
la memoria las moribundas cosas desecadas,
afortunado. ¿y la "Deliciaº'?
p intadas, desfiguradas, sino la vi va ciencia,
-En mi casa.
.
e l contacto directo con las cosas y seres que
-Mejor que mejor.~éY la '·Felicidad ?"
Imag111ad uua hectárea de terr~no_, en el le interesan y que le perm iten comprender
U~A l\I.\lUVILLA DE MONTAl&gt;l'A
-Está también en mi domicilio.
centro de la cual se yer~ue el ed1fic10de la más adelante las cosas y los seres lejanos.
-iOh! esto es sorprendente: exclamó la escuela: a uu lado la casita ,del maestro.
Aquí están aprendiendo los niños la cienjovencita fijando sus ojos en el hermoso joCercado y_ aparc_elado _fue e_l, terreno por cia de la vida fecu nda, la actuación de la
veo. Acompáñeme, pues. a su casa.
manos de n111os ba¡o la d1recc100 del maes- ley e n la naturaleza, la evolución de las
_ _
. .
, .
-Con mucho gusto. chiquilla. Vamos.
tro.
_
_ ,
formas, la per petuidad de la vida recóodi- _ Ba¡o c iertas cond1c10~es atmosfencas faPusiéronse en marcha; pero a medida , Hay parcelas para hue1ta y Jarclí_n, oara ta que anima a todos los seres.
,orables, suele producirse un fenómen o
que iban adelantando camino, se iba ou- arbole~ fruta!es y para ensayos agncolas.
Cuando las ho ras de calor r everberan so- oatu~al mur sorprende~t~ en las cumbres
blando el semblante de la muchacha.
Hacia un extremo se ve _la caia de una bre los campos, cuando las lluvias los ioun- de S1er_ra :--evada (Amen ca del Norte).
-iAh!--dice aque)lo_s a cuy? lado m_e colmen'.1- y cerca de la casita del maestro dan, los niños, en el interior de la escuela.
En ciertas ocasiones cuando e l viento
c?oduce_, no son los u111cos a quien _debo v!· un galhuero, y un establo eu el extremo leen, escriben, calculan O aprenden una barre las alturas eo d_eter mioada d irección
s !tar. M1 buena estrella me encargo q ue v1- opuesto.
_
. breve ocia de Luis de L eón acerca de la y con sufic,e!"'te vel_oc1dad, se forman en lo
s,t~ra otras f'ersonas menos amables, ~ero a
Las bellas horas d_e la. manaua ya_ no d1_s- vida del campo, 0 u na silva de Andrés Be- a (to de los picos gigantescas ~&gt;anderas _d e
q111e11es nadie en el mundo puede de1ar de Ct_trren para estos amos ¡unto a! sdaba_no llo a la Zona Tórrida, 0 d e Rioja a la Rosa 01e,·e, formadas por los _r emohuos de a ire
conocer
_
_
01 en el aula de confinado ambiente. s1110 0 las flores, 0 de Lougfellow
Gutiérrez al levan!ar copos pequenos que cubren la
O
-Pues b ien , dime el nombre de esas per- en pleno campo, en contacto de la natura- Goozález al maíz, 0 una estrofa de Virgilio superficie..
.
.
,
sonas. .
_ .
lez3;, eu la fuente de la salud y de la sab1- dedicada a la belleza de las labores del
Desde c1er_ta d1sta11c1a el feuomen? se
La pnme-ra es el ''Sent,m,eoto." ¿Sabe duna.
cam O
ofrece a la vista del observador como s1 en
usted dónde, habiti:,?
Aq~í un grup~ de _niñas_ cuid~ c!e la huer·
Li ~scuela se ha com·ertido en un centro lo alto de los pic~s flota seo ba?cleras de
-Se¡{1,ro, e~ m, casa
.
ta, alh otro, _d~l prdrn, _mas_ alla otro, ele las de d ifusión de los conocimientos a rícolas. color ciar? _q~e, agitadas por el net_tto. for-iI•e- v_eras/ ¿ Y la_ '.'Melaocoha"'
pla~tas med 1c10ales_; mas le¡os, otro, de las de cultura moral por el ejemplo, d~ amor man olas md1scen_tes de gran amp(1tud.
-En ,n, casa tamb1e11.
abe¡a~ y de las gallmas.
_
al traba·o
r medio de una intel i ente , _Hay que a_dvertir qt_te tan maravilloso fe-'Y e 1 "Dolo r··,
Y de seme¡aote modo los varones c111dan b " d" J__pod
t· -d d
g
) nomeno es v1s1ble casi solamente para los
11a .
'
·
·
.
d
1
b
1
f
t
I
d
l
,
ien
mgi
a
. d e 1os 10
. d'1gen_as, pues raro h a s1"d o el
-E_L m, c_asa
_
_
._
e os pequenos ar o_ es ru a es, e ~aiz,
Las virtudesacdel" ciudadano
y del hombre o¡~
La ¡neoc1ta quedose marav1llad3: y d110: ele la d_esy~rba, del ~ierre de lo~ portillo~. quedarán asegurados con esta noble educa- via¡ero q~e ha te1:udo la suerte de observar
-Pert•, es muy e,~t_raño, que hab1t~n to- de la hmp1a de los msectos 11oc1vos, de la ción, que resultará ser nueva a fuerza ele la mara,·1lla de Sierra Nevada.
dos en, o~( casa. ¿Qmeo es usted p~1es.
. mea y del establo.
ser vie·a ,, ele hallarse olddacla.
- ilc, · Soy el "Amor.· exclamo el rubio
Es la alegre ,·ida ele la naturaleza, el rel ,
y sonríe, 'e .iovt nznelo.
greso del hombre a la 1ierra, aho1:a consR, B. 1\1.

El Excelentísimo señor Ministro de Alemania, barón von Hintze, saliendo de la Escuela Ale·n,ana,
el lunes pasado, después de la fiesta con aue celebró la colonia el aniversario
del natalicio del Emperador Guillermo.

�DIRECTORIO
EL MUNDO ILUSTRADO
SEMA:'&lt;ARIO DE ACTGALIDAOES, ARTE Y LITERATURA.

DIRECTOR PROPIETARIO
LIC. ERNESTO

C HAVERO.

sa, coaodo se disponía a descansar de la brega de veinte
años; desapareció antes de que su talento en plena sazón
diera el fruto definitivo y madurado, gracias al empeño
fraternal de un alto intelectual que le amaba. Y aliá
quedaron las hermosas ilusiones que llamaban a la puerta; allá la obra dispersa y errante; aJiá el hogar cubierto
por crespones de luto, la frente cana y prosternada de la
madre bendita, la juventud desamparada de la amante
compañera, las maoecitas enclavijadas de las niñas huér·
faoas ...... Hace ya dieciocho años. ¡Oh, dulce Príncipe
del Arte! ¡Oh, pobre Duque del Cerebro de Oro!

OFICI:-;AS:
3• CaJie de la Rinconada de San Diego No. 4 r.
Teléfonos:- Mexicana, 20-85 Neri

Parece que fué a_yer. La amarga noticia que después
habría de recorrer la América latina produciendo una
Ericsson, r 4-5'!:
conmoción de dolor supremo de las márgenes del Bravo
Apartado Postal 149.- México, D. F.
a las riberas del Plata, se clavó, como una daga artera,
en el corazón de la bohemia literaria, de la que era bri·
PRECIOS DE SUBSCRIPCION MENSUAL:
llaotísimo corifeo el joven maestro, caído, como él lo
deseara, antes de que el tiempo aleve secara la gentil
En la Ciudad ............................ $ 1.00
corona, regalo de los dioses inmortales. Pero no fueron
(pagadero por adelantado.)
los cenáculos del arte los únicos en vestir de duelo: el
En los Estados ........ . ................... S t.25
viaje luminoso de aquella alma tibia de ternuras dejó
(pagadero· por trimestre adelantado.)
tras sí un coro de afectos, un esplendente reguero de
En el Extranjero ............... . .......... $ 2.00
admiración, una argentada estela de gratitud y amor. En
(pagadero por semestre adelantado.)
el cortejo fúnebre, presidido por tres ministros, se veían
trajes humildes, pobres indumentarias, ropas raídas. En·
tre las lujosas coronas y las cruces móoumentales adver·
NUMEROS SUELTOS:
tíaose las sencillas ofrendas de los pequeños, salpicadas
En la Capital. ...................... .
$ 0.30
de rocío de cariño.
En los Estados .............. . ............. . "0.35
Por:que el Duque, además de su arte prodigioso, de su
En el Extranjero .......... . .......... . ... . "0.50
increíble vigor intelectual y de su inmarcesible frescura
Atrasados ........ . .............. ••••••••· "0.50
imaginativa, poseyó un celeste sortilegio: la bondad. NaPara la publicación de avisos en este periódico, diri- da, ni las negaciones estultas, ni los ataques envenenados,
ni la indiferencia ambiente, ni los ruidosos triunfos
girse a B. &amp; G. Goetscbel, Avenida r6 de Septiembre,
de las medianías, logró ensombrecer aquel espíritu bue16. Sus agentes en Europa, la Societé MutueJie de P1¡no que conservó la piedad cristiana de los primeros años
blicité, 14 rue de Rougement, (9 e).
trao;formada en una suave y magnánima indulgencia de
, hombre superior a todo género de mezquindades.
NO SE D;EVUELVEN ORIGINALES.
Esto en el que vive atado al banco de la galera periodística, cuya tripulación no ha profesado nunca la misericordia ni arde en el fuego del amor al prójimo, es
virtud rara e insigne. No en balde un poeta, muerto ya
también-José María Bustillos-pudo sollozar sobre el
sepulcro, aún no cerrado, de Gutiérrez Nájera esta es·
trofa empapada en lágrimas:

Cierro el libro, de modesta apariencia, que tina mano
afectuosa dejó sobre la mesa de mi estudio, y bajo la
impresión, llena de sutil tristeza, de la lectuca terminada un mundo de recuerdos, imprecisos y borrosos por
la distancia, se agitan en la memoria, de súbito iluminada por claridades espectrales. La luz solar se apaga
en un crepúsculo que tiene desmayos de agonía, y en e¡
jardín los árboles se estremecen, sacudidos por l:'-s ráfagas violentas de esta tarde helada y melancohca de
enero.
El volumen que he leído es el cuarto de las obras de
Manuel Gutiérrez Nájera. La estupenda labor de aquel
ilustre galeote de las letras fué tan vasta, tan rico es el
tesoro acumulado por aquel mago fastuoso, que un tomo
de poesía y dos de prosa, nutridos y abundantes, no bastaron a agotarlo, y que a ellos viene a agregarse otro
más, integrado con un buen número de artículos e~cogidos entre los innumerables que la opulenta elegancia del
Duque Job, la gracia retozona de Puck y la corrección
impecable de Junius regaron en las columnas de la pren·
sa con generosa negligencia.
Crónicas de arte, críticas teatrales, revistas literarias,
artículos de costumbres ...... aún queda más. Análisis
políticos, estudios económicos, conferencias disertas, patrióticas evocaciones, .. . .. aún queda más. Sátiras ate·
nienses, epigramas dignos de la Antología, impresiones
de viaje, retratos históricos ...... aún queda más. Una
caudalosa e incesante corriente lírica: estrofas maravi·
llosas, cantos admirables, poemas únicos; las Gracias de
la Hélade, las Musas del Lacio, la fantasía moderna
junto al antiguo numen; rosas de Anacreonte en cálices
rebosantes del vino de Horacio; espumas del lago de
Lamartioe salpicando los soberbio,. laureles de Je. flo·
resta de Rugo; el vaso de Musset en la mano temblorosa de Verlaine; los camafeos de Teófilo Gautier escondidos entre las flores del mal que adormecieron el en·
sueño satánico de Baudelaire ..... .
Y siempre más y más. Porque aquel caballero cruza·
do que sobre las ruindades de su época y de su medio
levantó como un regio oriflama el estandarte de la divi·
na Poesía, aquel religioso iniciado que en la capilla de
la inmortal Belleza dejó arder hasta consumirlo el cirio
pálido de su pensamiento, aquel prestigioso artista que
esparció las energías ardorosas de su alma creadora y
noble a los cuatro vientos de la Gloria, fué, sin duda ninguna, la encarnación más completa del hombre del ce•
.rebro de oro de Daudet. ... Ya os acordais: "Hay en es.te mundo desventurados que tienen que vivir de su ce·
;rebro, y pagan con oro bello y fino. con su médula y su
•substancia las menores cosas de la vida. Este es para
ellos el dolor de cada día; y luego, cuando están cansa·
dos de sufrir ... . . . "
Guti&lt;!rrez Nájera no se fué, cansado de sufrir; no revelaban, por lo menos, esa impía fatiga ni su obra lite·
raria serena e inmutable, ni su sonrisa bondadosa, ni su
-charla íntima chispeante de "esprit" y cálida de sinceri·
dad. Mur(ó cuando iba a recoger la merecida recompeo·

Yo en mi hogar, en las horas de quebranto,
De languidez, de soledad, de frío,
Pronunciaré tu nombre como un canto ..... .
¡Sobre mi humilde pan caerá mi llanto;
Que por tí tengo pan, hermano mío!
Y no en balde Justo S ierra-otro grao bondadosohablaba a propósito de Gutiérrez Nájera de: "la perfect,t imanación de su alma, que ejercía sobre cuantos lo
trataban el magnetismo irresistible de la bondad y de la
pureza de sentimiento, redimidas, intactas, de una ju·
veotud arrojada en flor a todas las sensaciones y expuesta al contacto de todos los fangos."

Sí, parece que iue ayer. De los muchos episodios ama·
bles y risueños en que, en mi memoria, figura el Duque,
uo hay ninguno que se desprenda tan de bulto como éste. sombrío y deprimente, de sus funerales. •Le ví en
fiestas, en sociedad, en su hogar; le quise -como todos
los que a él se acercaban-; me deleitó con su ironía
inofensiva y alada; pero de nada de eso me acuerdo con
la precisión y exactitud que de aquella tarde del 4 de
febrero en que ya no le ví -ni le escuché porque iba dentro de la caja negra, rumbo al Panteón Francés.
Allí le dejamos, en el regazo de la tierra misericor·
diosa en donde el infatigable trabajador iba a descansar
por primera vez y ya para siempre. AJií le despidió la
palabra emocionada de sus amigos jóvenes, de los que
más de uno ha ido a reunirse con él. Y allí duerme, a
la sombra de los viejos á.-boles soñolientos, en el seno
de la paz infinita del o') ser, que jamás la agitación hu•
mana osó turbar y en donde todas las pasiones de la vida se estreJian y mueren como oleajes sin rumores.
Pero a veces esa tumba habla. En la charla jovial de
los que entonces tenían veinte años, brota de repente el
recuerdo de uo retruécano lleno de gracia que pasa con
el zumbido de las abejas áticas y brilia con el instantáneo fuego de las luciérnagas tropicales: una frase del
Duque! En los abatimientos de alguno de los que en·
tooces tenían entusiasmos, luce de pronto una claridad apacible hecha de serena conformidad y de tristeza
resignada, y cruza por el dolor encrespado, con las alas
abiertas del ángel de Tobías: un verso del Duque! En
las veladas laboriosas de los que entonces cantaban como pájaros, de súbito una voz misteriosa dicta la expresión pintoresca, pule el concepto, redondea el período y
abriJlaota la estrofa: un consejo del Duque! Y es él, el
amado ausente, quien provoca el regocijo y aquieta la
tormenta y ;.lijerll la tarea. No. no se ha ido para siempre, no está muerto del todo' "Non omnis moriar."
Hoy, es un libro de prosa colorida y sonora, de la que
él condenaba a la vida efímera de la boja impresa, el
que nos trae el recuerdo de Gutiérrez Nájera. Toda una
época, ya lejana, de la sociedad de México palpita en
esas páginas: cartas de Juoius, pláticas doctrinales, tributos a los grandes hombres, cuadros de fina observación que hubieran regocijado al señor Graiodorge, amigo de Hipólito Taine, el retrato de cuerpo entero de un

prelado famoso, crítica festiva, una corooasobre el mau·
soleo de Juárez, la saeta política disparada contra un
congreso saturado de ciencia lírica: un delicioso "bricá-brac,'· en suma, en que la imaginación va, en vuelo
continuo, de la crónica de uo banquete a la elegía consagrada a un amigo, y del panegírico de un poeta al sabroso elogio de la pereza; casi todo a la ligera, burla
burlando, y sin embargo, con el dejo acerbo que hay en
el fondo de la copa del humorista, cuando el humorista
es un hombre bueno, como en máximas dosis lo fué el
Duque.
No es este un libro triste, y a pesar de ello, la huella
que deja en mí su lectura es de tristeza. Pienso eo aquella existencia espléndida tronchada en su mayor fuerza,
en aquel corazón puro que dejó de latir demasiado
temprano, en aqueJla ioteligeociadeslumbraote que una
racha profanadora apagó antes de tiempo. Y como un
puñado de flores piadosas deshojo mis recuerdos en la
tumba en que el Duque reposa hace dieciocho años.
Cumplo así su sagrado deseo:
Si me muero, dormir quiero
Bajo flores compasivas.
Si me muero, si me muero
Dadme muchas siemprevivas.
FRANCISCO M. DE OLAGUIBEL.

Nos complace sobremanera ofrecer hoy a los suscriptores de EL MUNDO ILUSTRADO la bellísima danza
"Violeta," que acompaña a este número, producción inédita original del inspirado bardo de .Ja música ERNESTO ELORDUY, cuya muerte acaecida ha poco constituye un duelo justo é inmenso para el arte nacional.
Más que a nosotros mismos, agradézcase este obsequio
valiosísimo a la Señorita Eisa Elorduy Payoo, hija del
llorado Maestro, quien de manera muy delicada y gene·
rosa, se ha dignado ofrecer la mencionada composición
a EL MUNDO ILUSTRADO desdeñando ofertas que
algunas casas editoras le hicieran para publicarla. y "co·
mo una muestra de su simpatía para nuestro periódico."
Quede en estas líneas un testimonio de viva gratitud
para la estimable Señorita Elorduy.

de la fraternidad. En otros tiempos, en cada pecho ami·
go nacía un desteJio pláci_do de rosa, que formaba, con
los otros, la aurora colectiva de la esperanza. El, eoton·
ces, hacía germinar en cada labio una º?ta df: l?- ~cala
triunfal, listas para juntarse en un egregio ep101c10 que
no había de sonar ..... .
Por eso, después, desengañado pero fuerte, de:5e~can·
tado pero valeroso, decía como Vvagner a su d1sc1pula
Augusta Holmés: "No imitar a nadie y, mucho menos, a
mí." Abandonó el mastil del oavio al que se había atado
como Ulises paraoiralas Sirenas y se tornó el más bohemio de los filosofos epicureístas.
Arroyado por la fama que ya le había pu~sto b 7sos_ en
los ojos, se consagró a observar el mundo s10_ pre1u1c1os,.
sin intolerancia de pensamiento. sin angustias y sobre·
saltos. Su humor cortante, acompañado de aquel mirar
agudo y felino, le &lt;lió a su persona un carácter o_riginal,
tao original como su música. No creía como Tarne que
el humorista es el hombre triste q,ue ríe a través de sus
propias lágrimas. Elorduy se complacía en vestir de ar·
lequío las ideas más graves para, enseñar al m~odo que
"la vida es buena" y menos ingrata de I? qu 7 dicen . ~- .
Pero era gracioso sin hiel y, con una risa s10 poozooa,
disculpaba las debilidades y defectos de los demás, pues
como era un sér culto, opinaba igual que Sócrates: el
hombre no es malo, porque quiere. Con los amigos bro·
meaba casi de continuo y la forma habitual de su broma
era el juego de palabras, que l'l salía por los labios con
una espontaneidad y agudeza sin igual. El~~duy era_ ~no
de los pocos graciosos de la gran compa_ma dramahca
humana, ejemplar dfaperso de una huma1;udad más_ alegre que la nuestra, caído del cielo como por casualidad
en este mundo melancólico. Con uu gesto. con una pa·
labra hacía estallar a veces lo que llama Leopardi "la

Fiestas alemanas.- Grupo de niños que tomaron parte en la fiesta efectuada el lunes p'tsado en el Colegio
Alemán en celebración del aniversario del natalicio del Emperador Guillermo.

*·X·*
Exigencias de formación determinaron que el artículo
necrológico dedicado al Maestro Elorduy, apareciera mutilado. Esta nueva ocasión propicia a la alabanza del
celebrado compositor, nos obliga gustosos a publicar el
complemento de dicho artículo.

**-K·
Las dotes de improvisador de Ernesto Elorduy eran notables. En
la solemne velada que
se dedicó a glorificar
la memoria de nuestro
gran poeta Manuel
Otbón, su buen camarada, compungido y lloroso, se sentó al piano
dió tres graves y largo·
acordes y, abaodooáo
&lt;lose a su propio dolor
produjo la más tierna
de las elegías. Esa página sentimental inspirada en aqueJios mismos
momentos,- muchos Jo
sabeo- tao sonora y bri·
liante, tao plástica y dolorosa, la comparó Don
Justo Sierra a un "Tro•
feo" de Heredia.
Otra vez, no hace mucho tiempo, la coqueta Srita. Eisa Elorduy Payoo.
casita que posee Miguel
Lerdo en la Colonia del Carmen, habíase transformado
en un cenáculo de artistas. Allí estaba Elorduy, fuoambulaodo siempre, jovial y delicioso. De repente, salió
de la caja de un antiguo relox de pared, un pajarito que
daba la hora. Elorduy fué al piano y con "el motivo" de
aquellos arrullos y notas breves, su gracia juglaresca hizo regalo de melodía. La rapsodia de gorgoritos, susurros y murmurios recordó a los asistentes el "Cucú" de
Daquin y el Scherzo de Beethoveo que reproduce la
onomatopéyica impertinente del lechero, llegado a la casa del geniazo cuando éste roncaba aún bajolassábaoas
Esa facilidad de improvisación sólo se comprende habiéndola presenciando. Maravillaba oírle componer caprichos o "cuasi fantasías" en pocos instantes. Me cupo
en suerte verle producir la mazurka deliciosa "Diez Minutos," dedicada a su hija Eisa; y muchas veces también
fuí testigo de sus "momentos musicales" que es mucha
lástima no trasladó casi nunca al pentágrama. Habría
que acudir para recordar cada hazaña del artista, a Perico Ogazóo, a Miguel Lerdo de Tejada, a Luis Moctezuma, a Manuel Pooce, a Rubén Campos y, más especialmente, a sus discípulas predilectas Señoritas Alicia
Guernsey y Raquel Elorduy, las más inteligentes y dul·
ces intérpretes del Maestro.
.... Y aquel músico errabundo, jamás envidioso y
tantas veces envidiado, fué el arco que pasó despertando
con su roce el violín de cada bardo. Y en el violín de
cada artista, iba naciendo, cual retoño de ritmos, el aria

Sr. don Enrique Sáochez .\ldaoa que contraer~ ma·
trimooio proximamente con la Srta. Sota R1va.

locura pasajerd," tal como si le hubiera sido confiado el
oficio de representar la parte bufa de la vida para amonestarnos a no tomar con demasiada seriedad nuestras
miserias, ni aún a nosotros mismos . .... .
Su carácter era centrífugo en todo, quiero decir, comunicativo en relación con su temperamento saoguíoeonervioso. Su voluntad ?Cciooó siempre sin "arriére-peosée." ¡Era un grao sincero! Prefirió !~línea qu7brada d_e
las emociones a la línea recta que dicen segmr los hipócritas fustigados por el remordimiento.
Saboreaba el placer de no pensar c~mo el r~baño, de
no compartir sus entusiasmos y sus odios y, s1_0 embar·
go, era querido y festejado por todos. A las muieres desde la niña hasta la anciana, hablábales de amor, de arte,
de sueños y ¡claro! las mujeres I&lt;; '.1dmi~ª?ªº _y le amaban. Atraíaolo hacia ellas las fam1has d1shogu1das, se lo
disputaban los músicos, los pintores, los escultores y los
literatos.
-Eres hermosamente horrible-le decía Chucho Valenzuela en una ocasión en que el artista se a lborotaba
con ímpetu su cabeJiera gris. Urbioa enmendó la frase
a tiempo: Es a veces feo y a menudo hermoso.
Para sus admiradores era bello, con esa belleza indefinible que no reside en lo somático, sino en lo psíquic~
Así, ·cuando acababa de morir,"ºº de sus más fiele~ ami·
gos exclamaba anegado en lágrimas: "Vengo de besar su

Srta. María del Carmen de la Sota Riva, quien con·
traera matrimonio con el Sr. Sáochez Aldaoa.
frente, está como dormido. ¡:,.;uoca lo ví más hermoso!"

Ya no está con nosotros el artista, pero si váis a aproximar el oído sobre la fresca hierba de su tumba, allá, en•
la colina del Tepeyac, se oirá cantar la poesía ~e snr.
música inextinguible en aquel regazo de la madre tierra..
Volveréis a oir las cadencias suaves que arrancó de lac.
enorme cítara del piano y el estrépito jocundo que producía el minúsculo cascabel de su risa.
A su sepulcro no irá de tarde en tarde algún enemigo
a arrojar unas cuantas piedras, segú_o la costumbre musulmana. Sólo amigo3 dejó, y ellos piadosamente sembraron su tumba de violetas la tarde de la triste despedida,
mienlras no está lejano el día del retorno para ofrendar
a su memoria el mausoleo que ya preparan el .amor y la.
admiración!
FR \1-CISCO G .(Nn.\RA.

Dam:ts de la Colonia Alemana que asistieron a la fiesta del lunes en la Escuela de la propia Colonia,

�La República Cubana ocupa su sitio en el desfile.

La ciudad de Irapuato, del Estado de Guaoajuato,
acaba de d.•r una prueba de su vitalidad desde el punto
de vista industrial, con la celebración de la exposición
de sus productos inaugurada el día siete del mes próximo pasado en el local del palacio municipal de la ciudad.
Rápida y completa ha sido la transformación del suntuow Palacio Municipal cuyo patio es hoy el centro de
esa importante manifestación de recursos industriales.
Irápuato exhibe allí solo los productos ordinarios de su
constante elaboración en esta fiesta improvisada. y sin
embargo, todo se presenta bien acabado, corno si hubiera sido objeto de especial preparación.
Uno de los números más brillantes del programa de la
fiesta inaugnral de la exposición fué el desfile de las
naciones latino americanas en amable compañía con España, la madre Patria. En este desfile cada nación fué
representada por una bella señorita de la localidad, quien
al ingresar al desfile, recibía de manos del señor Presidente Municipal, Teniente Coronel Francisco Avila, la
bandera correspondiente.
Las señoritas que representaron a las naciones en el
desfile fueron las siguientes, acompañadas por los caballeros que_en la lista se expresa:
Argentina, Marina Buzo Sr. Noe Aranda; Bolivia,
Guadalupe Gutiérrez Buzo Sr. Guillermo Cortés; Brasil, Carmen Alonso Sr. Prof. Ambrosio M. Vargas; Columbia, Margarita Raq,írez Sr. Manuel Ortiz Guerrero: Cesta Rica, Rosario del Moral Sr. Manuel Viadero;
Cuba, Lupe Luna Sr. José Sánchez; Chile, Luz del Moral Sr. Ignacio León Pérez; Ecuador, Rosario de la Garza Sr. Antonio Ramírez Goozález; Guatemala, Carmen
Feroández Sr. Manuel Gutiérrez Buzo; Honduras, Guadalupe Ayala Sr. Lic. Juan José Garza Galindo; Nicaragua, María Gutiérrez Buzo Sr. Francisco Buzo; Paraguay, Jgnacia Llena Sr. Antonio Legaspi; Perú, Es-

Las fiestas en Irapuato.-La señorita Luz Cangas, representante de España en el desfile de las Naciones en
maternal abrazo con México.

peranza Pérez Sr. Dr. Salvador Moreno; San Salvador,
María Rivera Sr. Lic. Agustín Gutiérrez; Uruguay, Elena Rivera Sr. David Cortés; Venezuela, Esperanza Ca;
macho Sr. José del Moral; cerrando la marcha entre los
aplausos de todos, nuestra bandera llevada por la Srita.
Arnalia Alcántara acompañada del Sr. Salvador Ecbeverría y una escolta de dragones del primer Regimiento
cuya música eucabezaba el desfile.
El desfile se dirigió al kiosko construido al ef..,cto. el
cual llevará el nombre de "Unión de las Naciones. " En
él se efectuó la fiesta cívica alusiva al acto y el cortejo
regresó al palacio de la exposición.
Con gusto reproducimos en esta página varias fotografías tomadas durante la simpática fiesta, las cuales nos,
hao sido I emitidas por nuestro activo corresponsal.

Fiesta deportivo-social.- Aspecto y escenas durante la fiesta de sport efectuada el domingo pasado en Anzures,. en la cual se disputaron las 'cepas y premios
ofrecidos por el Club Hípico Internacional, que se ven al pie de la págma.

Señoritas que representaron a las naciones en el desfile.

\

�entre sí, grandes los labios y gruesos; más que todo y sobre todo ...... una papada colosal.
Yo no sé si su donaire personal o su habilidad en confec·
ciónar pasteles le dieron tanta fama; sí puedo asel(urar
que no había en Guadalajara geote que no conociese a
"Chepito el pastelero."
Desde las cinco de la mañana a las ocho de la uoche
se encontraba nuestro hombre en el trabajo. En sonan·
do las ánimas se le veía salir alegre como sonaja, con
su vestido perpetuela; su sarape del Saltillo; fieltro ne·
grg CQn toquillas, de copa diminuta y grandes alas.
•.,...Adiós Chepito ¿ a dónde vá usted?
L A hacerle contrapeso al mundo, respondía.
Aseguraban los maldicientes -luego veremos que te·
oían razón- que noche a noche se las ·•colocaba" regu·
lares, y que no sabían cómo podía ser constante en su
trabajo con la vida azarosa que se daba.
Tenía Castro una inventiva inagotable; era cosa de
verle urdir travesuras noche a noche. Precisamente cerca del, ahora jardín y entonces Convento de San Francisco, nos encontramos una noche, tirado cuan largo era
-Y hemos dicho que era poco- al impertérrito Chepito, con una "mona" de padre y muy señor mío. ~or·
mía de modo que no bastaran a despertarle un repique
a todo vuelo o una saiva de veintiún cañonazos por lo
menos.
He aquí a Chepito, dijo Castro; tengo el sentimiento
de anunciarles que probablemente no volveremos a co·
mer pasteles de su mano.
~¿Vas a matarle? preguntó Vargas.
-No.
-/Pues entonces?
-Ya verás: tú levantas a Esteban que vive cerca y te
le traes con todo y sus avíos, Tú das esta limosna en el
Convenio y te pides un hábito para un agonizante. Todo
pronto, que urge.
En menos de media hora estábamos de regreso, Jorge
con el peluquero y yo con el hábito del seráfico Fran·
cisco; después de un "córtale aquí," "razúrale allá,"
"desnúdale" y un "vámosle vistiendo," quedó aquel hom·
bre inconocible para su misma madre.

fpl
Aunque jure, y perjure si lo que ,·áis a leer pasó
aquí o más allá; si testigos presenciales trataron al protagonista, y los hechos pasaron de diferente manera a
como yo los cuento, no hay tales carneros y trabajo ha
de costarle al que quiera sostenerme, que lo que ví, no
lo ví.
Hace de ésto cincuenta años, ¡Cincueuta años! ¡Cuán
otra era Guadalajara de Jo que es hoy! y no hablo de su
aspecto puramente material, del que puedo daros una
idea con sólo deciros que eran contadas sus casas de dos
pisos; pocas las calles empedradas y menos las aceras
con banqueta llenas de hoyos que aquí y allá forma·
bao las ··corrientes" en la estación de lluvias. De
no ser en noche de luna, no se podía sin grave peligro
de romperse la crisma, estar fuera de casa en sonadas
las nueve de la noche.
Y sin embargo ...... ¿me váis a creer que a ciencia y
paciencia de tantas dificultades como originaban aquel
estado de cosas: la falta de alumbrado, no sobra de sere·
nos y abundancia de ladrones, que al volver de la esqui·
na y aún no sonadas las ocho le quitaban a uno donosarn_ente: el sombrero. el chaquetíu, la camisa, el clásico
p¡¡ntalón de tapabalazo, los calzoncillos y ...... el cal-

zado, dejandolo, como supondréis, de riguroso cutis; a pesar de la natural zozobra que originaba el continuo estado de revoluciones, era aquella gente mucho más socia·
ble que la de hoy?
De las cinco de la tarde a las nueve de la noche, se
convertía cada zahuán en salón de recibir; señoras y señores arrellanados en cómodos "equipales" de cuero, en·
tregábanse, ajenos de cuidados, a gozar de los placeres
sencillos que las reuniones íntimas ofrecen.
Llegada la visita, salía la fam ilia a recibirla; momen·
tos después estaban en el zahuán todo~. con la respectiva
guitarra. Le servíao a usted una taza de chocolate bien
caliente: abríanse de par en par las puertas, y si la con·
currencia era numerosa, '"se ampliaba el salón" basta la
banqueta, y no pocas veces hasta el medio de la calle.
Es común entre los viejos la du lce enfermedad "amor
al recuerdo" y váis a asegurar: "este buen hombre lapa·
dece." Lo cierto es que no puedo mirar sin tristeza tan·
ta casa hermosa como tiene mi Guadalajara de hoy, en
donde dadas las nueve se encierran las familias, sin que
a dejar tal sistema de vida les decidan, ni bailes, ni cou·
ciertos, ni te~tros ni paseos.
¡Oh mi Guadalajara de entonces!

En los "salones" de que hablaba, celebróse muoho
tiempo el sucedido que ahora paso a referir.
Estaba en tod0 su auge la entonces elegante y suntuo·
sa "Pastelería de la Luna," lugar de cita de la juventud
dorada de aquellos días. Parece que fué ayer. Mis cabellos ahora blancos, eran negros, y apenas si acaso, me
pintaba el bozo. Allí nos reuníamos noche a noche Jorge Rizo, Juan de Vargas, Manuel Castro y "Otros jóvenes
todos ellos de vida disipada, llenos de ingenio y travesura, a los que, sea por admiración, o bien porque m i sangre fuese del temple de la suya, acompañaba a todas
partes, habiendo tenido 1)0l' culpa suya que escapar de
las garras de los "sere.:o_s" muchas veces, y no pocas re·
cibido buenos palos del marido de alguna "ella."
Trab,1jaba en la pastelería aludida, un tipo, el más
original que podráis creer. Se llamaba José de no sé
cuantos, pero era de todos conocido con el nombre de
"Cbepito el pastelero." Vara y cuarta, aún escasas, de
estatura; contrahecho, cascorbo y enormemente barrigu·
do; cabeza grande y redonda; pelo crespo, negro, abundante; casi cerradas las cejas; ojos chicos, naríz roma.
los bigotes en contínuo pleito co'} las barb,s y oeleados

bas y el bigote turbulento, dijo, haciendo un esfuerzo,
al Prr'lVinéial que en esos momentos le repetía indignado:•
-iQue cómo se llama, le pregunto!
-Hágame su reverencia la caridá de mandar a "La
Pastelería de la Luna" .... que pregunten por "Chepito
el pastelero" . ... y si está allí .... isi allí está! .... decía
el hombre compungido ...... ¡entonces sí que yo no sé
quién soy!
MARCELINO DAVJ, LOS.

Sí, tienes razón ... . Magda me quiere. iEs tan sentimental! Pero sabes también que ni siquiera protesta. se
resigna; aún más, por nosotros con gusto se sacrificaría.
¡ Pobre m,;,sticita !
-Pues saldremos de esta monotonía, Delia. Iremos lejos, al campo, a embriagarnos ele poesía y vigor en plena naturaleza. En mi verde heredad, cabe la sierra, hay
una. monísima huerta que se viste de novia, toda azahar
y primor, en primavera, y cuyo idilio madura cada año
en ricas frutas de turgencias incitantes, doradas por el
sol otoñal que entristece gratamente la majestad piadosa
del paraje. ¡Ah, si tú la vieras! Llena de mariposas, de
pájaros y aromas, clareada por maizales, sombreada por
discretos oquedales, tiene sendas polvorientas o ligera-

El poder dominante, insuperable, de un Doctor fa,;itástico, garrido, rendido enamorado, y sobre eso, acau·
dalado rival, se reveló, penetróle, sacudiendo hasta sus
muy recónditas entrañas: y entre el escalofrío ~e inevitable derrota que extinguía su cordial acaloramiento, se
escapó flébil, musitado casi, el último hálito de su esperanza:
-1 Accedes, Delia? . .... .
Poco a poco habíase ido nublando el Poniente, donde
no quedaba sino una franja opalescente que se esfumó
también.
El cuerpo resplandeciente de la niña con el reflejo intenso del crepúsculo, eclipsóse invadido por la sombra,
precisamente al sonar conjurante la tímida interrogación; revolvióse contrariada, molesta: sus pupilas cente·
liaron coléricas, y con ademán resuelto, expresó soberbia:
- Ruego a usted, joven, que se retire ...... Su insistencia sería inútil y me mortificaría ...... Paquita, creo,
le ha explicado ..... .
No terminó. El desechado, ya dueño de sí, altivo y
digno, la interrumpió:
-iAdiós!
-iAdiós!
Y su silueta varonil se alejó airosa entre las medias
tintas del anochecer que envolvían el recogimiento de
la ciudad maya, vasta y taciturna.
II
Frente al viejo parque bañado por la luna en ideali·
zaciones mágicas de plata, la casa municipal, extraordinariamente fulgurante, estallaba en la franca alegría de
un baile popular.

--Llama tú; posible es que me conozcan y lo echemcs
a perder. Llamó Castro y a poco respondió el lego por·
tero:
-,\!abado sea Dios ¿qué se ofrece a estas horas buen
hermano?
-Traemos aquí según podrá ver el hermanito, a este
popre fraile .... que'.... vamos .... una desgracia; yo no
dig-o que hizo mal, pero ... .
-IY qué es ello?-dijo el lego asomando por el pos·
ligo la cabeza-i]esús y nuestro padre San Francisco
me valga! ¡qué e~cándalo para la religión! y¿qué vá dec i r Su Paternidad cuando lo sepa? Pasen, pasen y pónganle en mi cama; yo no doy esta noche un disgusto al
Provincial. Por aquí .. . . iy qué mal huele el buen her·
mano!
A duras penas contuvieron Rizo, Vargas y Castro la
gana de reir ante la congoja del pobre lego; y cuando al
fin salieron, Quede con Dios hermano; dijo Manuel.
-Con El vayan, respondió el lego; recen ustedes en
desagravio del Santo lo que su piedad les dicte.
- Así se hará.
•
- /Dice que es franciscano?
- Lleva el hábito de nuestro seráfico padre por des·
gracia ..... .
-No le preguntan más hermano. ¿ Falta alguien del
convento?
- Si no pertenece a esta santa casa. ¡Cómo podría, si
en tantos años que yo ....
-iSilencio! ¿Le ha preguntado de dónde es?
-jTanto que sí! pero no hace más que verme; ver el
techo .... examinarse luego .... Yo creo que el arrepen·
timiento y la tristeza han acabado por ....
-Habla demasiado el hermano.
: -Perdóneme su Paternidad.
' -Condúzcale aquí.
Era el Provincial hombre de gran talento y mejor cb·
razón; le mortificaba pensar en la vergüenza que iba a
sufrir el pobre religioso .... pero la disciplina de la or·
den lo exigía: era necesario ser inflexible.

. Acérquese hermano-Dijo el Padre Provincial, al frai-

le, que había introducido el lego.
I

- /Quién? .... ¿yo? ....
-P•dele perdón hermaníto, dijo el lego al oído del
aturdido fraile.
-iiiHermanito!!! yo .... . . ¡pero qué diablos es esto!
-iNo blasfemes, por Dios! ¡Si se le escaparán todas
las herejías que en mi cuarto ha dicho!
_¿De dónde es usted? preguntó el Provincial.
- i Yo? . . .. no sé.
-/Qué hace usted aquí?
-iNo lo sé!
-iQUién es usted entonces?
Pos .... tampoco lo sé!
-/No sabe usted quién es? /no sabe el hermano cómo se llama?
1 El pobre hombre clavaba su vista en el lego; en el
Provincial después; nuevamente en el lego .... y desliZflndo las manos por encima del hábito desde el pecho
a las rodillas; después de registrar en todas direccion~s
su cara de la que habían desaparecido las díscolas bar-

.-,
!';port.- Team de basse·. ball de la Asociacién Cristiana que figura en el campeonato deportivo de la corporación,
.¡;,,,:•

mente herbáceas, donde, a ciertos intervalos, se levantan
las benditas cruces del viajero con su anónimo tribu!o
siempre nuevo, su árbol o enramada protectora y una
piedra bien lustrosa para la fatiga o el ensueño; y tiene
blandas, escondidas vereditas que se internan, se obscu·
recen deliciosas entre misteriosas espesuras, hasta desembocar en alguua gruta fabulosa o límpida cisterna que
sólo conocen ninfas y torcazas.
Mi cabaña sobre el collado destacada-albo lirio, cumbre de embelesos y ¡1ureza-te acogerá gozosa, como
acoge el nido a su paloma: cuajada de rocío en lamaña.na, brillante y tibia por la tarde, joh virgen esperada!
• Allí presenciarás cómo florecen para el Amor cielos
• y praderas, y cuán dulcemente el milag10 de mis besos
te hará también flor y estrella.
Desde esa cima evangélica, !oh divinísima Ascendida!
nuestro afecto abierto al infioito, como astro inmortal de
caridad y de dicha, se derramará magníficamente; y pa·
ra adorarte acudirán sumisas las labrieg.:J.S, y subirán
ufanas las aves a cantarte."
Ella con su bata nevada que parecía por lo sencilla
evaporarse en transparencias de espuma al rededor de
su belleza morena, sobre la cual se prendía en crenchas
su tenebrosa cabellera, sosteniendo una lozana rosa térecostada en su columpio al borde de la calle, muellemente abandonada de cara al ocaso alucinante, habíase
sumi&lt;lo, ofuscada por completo, en sus sueños opulentos
de chiqurlla vanidosa, chispeantes los ojos, cual si den·
tro se acu.nularan el oro, las policromías cegantes del
tramonto, enardeciendo sus desmedidas ambiciones, insensible al arrebato pasional, enteramente estulto para
ella. del romántico Mario; quien, observándola transfigurada, radiante con el deslumbramiento interior que la
incend(aba, comprendió la enorme verdad que le comu·
nicara días antes una buena confidente.

.

Una hilera de veinte fragantes· "vaqueritas" con sus
grandes lazos mariposeando sobre las trenzas colgantes,
atravesadas por la auca, con sus gruesos, típicos rosarios, sus lindos trajes regionales de anchas orillas matizadas que abajo rozaban levemente el raso labra do de
sus chapines puntiagudos, tendíase satisfecha ante la admiración de los mozos que, .relucientes por lo pulcro de
sus ropas, rondaban a lo largo del salón, resonando sobre el rojo enladrillado sus modernas alpargatas chilladoras.
A. los lados cabeceros y en la parte colindante con 1~
multitud que bullía. por la calle, damas y caballeros distinguidos platicaban envanecidos, ajenos a la muchedumbre, como flotantes en ambiente de o.límpicas altezas
sobre el zumbar regocijado que, sin embargo, se elevaba unánime con su palique· de señores principales hacia
un mismo motivo querido, constituido en tema exclusivo .
de las conversaciones.
Mario Altamirano- el huérfano compatriota lanzado
por un ofensivo desengaño amoroso que -l~ abrasara en
vehementes aspiraciones, á las excelsitudes del porvenir;
sin otro elemento que su voluntad inflexible manejada
por privilegiado talento; el periodista eminente; el poeta
predilecto de las prosas galanas, susurrantes, espléndi•
das, cautivadoras con sus músicas suaves y aristocráticas
exquisiteces; el cantor consagrado de la '.:Mestiza," emocionante drama doloroso, nostálgico de leyendas y eternales venturas-había arribado aquel día, a los diez
años de ausencia. trayendo a su dilectísimo terruño la
gracia ingenua de sus lauros; y el pueblo llorado, enaltecido por su pluma ante el orbe civilizado, el pueblo
de sus penas y cariños, su heroico pueblo indio y agradecido, lo recibía con su fiesta favorita para alzarlo en
homenaje sqbre su humildad honrada.
La orquesta lista, el local pletórico ya, sólo se aguar:·

�que él a su vez procuraba abreviar; y cuando ella, caída al fin en la cuenta del caso, pretendió hablar, mudo
e impasible la condujo a su asiento.
1
En seguida se acercó a Magda, la cándida mesticita,
inspiradora suya, recatada de sus propios encantos en un
rincón que iluminaba miríficamente ; y afable, suplicante, le ofreció su brazo.
La ingente concurrencia suspensa en sensacional silencio, comprendió aJ acto la intención del poeta, y de
pronto erguida, entusiasmada. contemplando al elegante,
al más simpático e insigne conterráneo con la más modesta y gentil de sus beldades, delirante por aquella suprema armonía de dos maravillas suyas, prorrumpió en
,·ítores, agitando sombreros y pañuelos, mientras llovían
flores sobre la victoriosa pareja, complacida sin a larde
, o &gt;

Para "El Mundo Ilustrado "
La bruma extendió su velo
por todos los horizontes,
velando los a ltos montes
con un nublado capelo;
rasgó sus nubes el cielo.
y en la oscura lejanía,
se escuchó una sinfonía
desparramada en mil notas:
eran las primeras gotas ... . ;
allá en el campo ¡llovía!
¡Mirad el cielo y los prados!
¡ved 1as casas en las lomas! ....
Los gorriones y palomas
que se arrullaban, posados
en los oscuros tejados,
huyeron al bosque umbroso;
en pos de un árbol frondoso;
y el viento en las enramadas
vacilantes y empapadas,
a lzó su canto armonioso ....

Y en los sauces temblorosos,
la bruma colgó nivosos
crespones que tal parecen
hamacas en que se mecen
los sueños más perezosos ....

Cuando pasó junto a la infiel amada,
Ella gritó con mofa: "es el Poeta!"
Y después de burlona carcajada:
'·Que improvise y que " juegue la careta!''

Al verte, ¡oh. tarde tan grata!
toma el pintor la paleta,
sus versos teje el poeta,
y el músico su sonata;
yo también una cantata
te dedico, ¡oh, tarde breve!
iDeja que mi canto eleve
con acento conmovido,
mientras dices en mi oído:
-"Cierra tu cristal, que llueve!"

Y el Bardo, con el alma hecha pedazos,
Aparentando indiferencia y calma,
Se quitó el antifaz, cortó sus pasos,
Y dió expansión a la altivez de su alma!

-A compld.ceros voy: todo en la vida
Es constante y risible mascarada:
Guarda espinas la flor más delicada;
Y en ella el áspid tiene su guarida!

MARIA E~RIQUET A.

-·

~1•ir.v~
t i

ú~

;;I '

¡Ved los árboles! parece
que están temblando de frío ....
Y hasta la linfa del río
que en silencio se adormece.
tímida, hoy se estremece
cruzando por el juncal,
al sentir en su cristal
cómo golpean las gotas
que, convertidas en notas,
saltan al cañaveral,
Sr. Ing. D. Pedro Cór&lt;lova, que. contraerá
matrimonio con la Srita. Ortiz.

daba al huésped, cuya llegada, a medida que se aproxi·
maba, acentuaba la ansiedad.
Por momentos, algún rumor sc,spechosovolteaba hacia
determinado punto los semblantes que tornaban chasqueados; hasta que las notas argentinas de la diana y
espontáneas, profundas aclamaciones colmaron el ámbito, saludando al viajero, quien avanzó sonriente, correspondiendo finamente, apuesto y tranquilo, a ocupar su
sitial.
Ancianos consejeros, parientes, camaradas, amigas
con hijos, ¡cuántas remembranzas, cuánta angustia con
duro esfuerzo disimulada en el fondo de su alma!
o o o
Transcurridas varias piezas, cuando en su colmo rayaba el espectáculo, Mario, con un temblorcillo íntimo aún
por él apenas percibido, dirigióse a la silla donde se encontraba la estupetacta Delia, o mejor, el fantasma suyo
(por que eso era nada más aquella arpía calcinada por
el fuego de una estúpida codicia y helada al cabo por
las burlas merecidas que de continuo la batían) y ceremonioso, insinuante, la convidó a pasear.
Estremecióse la invitada, vacilando un instante, y aceptó ruborizada, repentina y horriblemente alentada por
quién sabe qué rescoldo oculto de su fatal temperamento.
Aunque olvidado por la animación, todos conocían al
dedillo lo ocurrido entre ambos. Así, calcúlese la vivísi-ma impresión que produjo verlos juntos; él, gallardo, be-névolo, glorioso subyugador; ella, un espectro, una momia, odiosa, entonces ridícula, espantosa con el flamear
fúnebre de su postrera ilusión absurda, despertada por
la atizante fascinación del joven triunfador.
Fué un rato de espectación profunda ante la exhibición elocuente del monstruoso contraste.
Con voz cristalina, fluida, sin rencor ni recuerdos, sin
la menor alusión al pasado adverso, contóle Mario su
obra en el extranjero, sus ruidosos éxitos, sus conspícuas
-relaciones, pintando con interés creciente y regios colo-ridos a las mujeres conquistadas, ávidas de su regreso

Las aguas de las canales
que de las casas chorrean,
en mil rayos serpean
huyendo hacia los maizales;
cruzan los rubios trigales,
y al correr por las calzadas.
fingen rápidas cascadas,
y van a dar a los huecos
de los parajes resecos
donde quedan estancadas.
Hay flores que sienten penas,
las violetas, sin congojas,
ocultas bajo las hojas
la lluvia miran apenas;
más las blancas azucenas
y los lirios nacarados
--que son copas de los prados-,
llenos del licor del cielo,
rebosantes van al suelo,
como búcaros volcados! ....

Srita. Luz Fraoyutti, cuyo matrimonio con el señor
don Alberto Braniff estaba anunciad')
para ayer.
en su apoteosis única deseada: la cual con igual placidez se despidió: Magda rumbo a su choza, sita a la vera
de un sendero que serpentea entre violas y amapolas
hasta el blanco cementerio, y él para la lucha, los mares, a las estepas, y tal vez para el olvido, dejando a la
desesperada Delia presa, devorada ya no solo por la llama de su ambición fatídicamente aumentada conforme
arreciaba el viento del desast~e. sino, lo que es peor, por
el suplicio infernal de los celos impotentes.
El agraviado se había desquitado; y en la culminación
de la venganza, su corazón marchito por tantas antiguas
pesadumbres, sintió, con el consuelo de una hora felíz,
el estremecimiento de algo muy hondo que moría para
simpre.
FRANZ SAENZ AZCORRA.,
Ticul.-Yucatán.

Envueltas en agua y frío
están la tarde y las frondas ;
rotas las espigas blondats,
esmaltado .de rocío
el pequeño cacerío ....

Srita. Carmela Rivero Carvallo, a quien están dedicados
los versos que aparecen en la página frontera.

.

Descansa el lirio de impecable albura
Y hunde su tallo en el hedor del cieno,
Y en el nectario de la mies madura,
Se esconde a veces el mortal veneno!
Y así con esos ojos seductores
En que ha perdido un corazón la calma.
Y los labios de fresa, arrulladores,
Que en cambio del amor, matan un alma!

Frenética aplaudió la concurrencia,
Y al dirigir en torno la mirada,
Notó que una carmínea refulgencia
Coloreó las mejillas de su amada!

Empapado queda en breve
el paisaje adormecido,
y el viento dice en mi oído
con una caricia leve:
-"iCierra tu cristal que llueve! "
En todos los diapasones
canta el agua en los pilones;
y allá van por los vallados,
pastorcillos retrasados,
chorreantes cual tritones ....
Con las notas cristalinas
del armonioso aguacero.
debajo de algún alero
se arrullan las golondrinas;
y en las añosas encinas
que son de los bosques gala,
donde el agua no resbala,
las aves de azul plumaje
dormitan entre el ramaje
la cabeza bajo el ala ....

Srita. Ana Margarita Ortiz, quien contraerá matrimonio
en los primeros días del presente mes con el
señor ingeniero Córdova.

Fulgente luminar quema las alas
Y hace morir a incauta mariposa,
Y se entrelaza hiedra venenosa
De algún rosal bajo las ricas galas!

México. -MCMXIIL
ENRIQUE C. OLIVERA

A

LA SRITA. CARMELA R IVF.RO CARVALLO

testimonio de admiración por el brillante recitado
de unos versos del suscrito.
( 1né dito)'

El Sena, el viejo Sena de brazos tembladores,
fuertemente la oprime sobre su corazón:
desde ha ochocientos años le ofrece sus amores •
y Je musita versos con religiosa unción.
Ella le oye en silencio,
Los góticos primores
que ostenta con orgullo, son pétrea floración:
sus tres maravillosas vidrieras de colores
abre como tres colas ele gigante pavón.
Gárgolas y quimeras, endriagos y vestig.los,
gesticulan y ríen al paso de los siglos
y exhornan las fachadas, de sucio tono gris,
Y como en ella Hugo vive con~ Cuasimodo,
y a través de los tiempos lo ha presenciado todo,
es ella el monumento más alto de París.

JUAN B. DELGADO..
(.\licandro Epirótico entre los Arcades de Roma)
París. 23 XI. 1912.

(Para "El Mundo Ilustrade." )
Con noble empeño labró.
tosco diamante un joyero.
y con delicado esmero,
en mil fases Jo pulió.
Cuando la obra terminó,
fué su pena de seguro,
ver que en su taller obscuro.
la piedra opaca y sencilla.
era menos que la arcilla
de su ennegrecido muro.

Logró penetrar furtiva
la diosa de Primavera,
eo cuya frente Iuciera
sol, de lumbre ardiente y viva.
A su contacto, la esquiva
piedra en mil iris brilló ..... .
La gloria que allí reinó,
¿fué de la piedra un momento?
No; sino de tu talento,
que con su luz la inundó!
ARTURO AGU[LAR.

.

San Juan Bautista, Tab.
Enero. 191 3.

�pensando "que más balazos da el hambre," acepta su
peligroso oficio, a cambio de un pedazo de pan.
Y este es, mal contado, el argumento de la historia
trágico-cómica que se aplaude siempre que se representa en el Teatro Mexicano, o.onde, como es 'sabido, se estrenan las novedades más culminantes de los teatros de
España.
La interpretación fué muy buena, pues el teatro de los
Quintero siempre sale redondo en la Compañía "VillegasCoss." El personaje de "AMERONTA," tuvo en la señorita María Luisa Villegas una superior intérprete. Natural, delicada, fina. supo poner .de relieve la compasión

y al mismo tiempo la gracia que le producía las desdichas de Fortunato, y el público celebró el talento de ia.
distinguida actriz mexi&lt;;ana. Muy bien Emilia del Castillo y Matilde Cirez Sánchez, lo mismo que Coss, siempre hecho un maestro, Cervantes ·Y Ban-(l:i-ro. _
, 1
TEATRO ARBEU.-"MALVALOCA."
No estuvo muy acertada la idea de inaugurar la compañía Borrás su temporada con la preciosa obra de los
Quintero, "MALVALOCA," por la sencilla razón de

TEATRO ~1EXlCAKO.- "FORTUN ATO."
Un nuevo triunfo de los Quintero que pueden unir a
los muchos que hao obtenido en la esceua. "FORTUNATO," historia trágico-cómico, es una preciosidad como factura, como asunto, y por el interés que despierta.
Mezcla de gracia y de seriedad; refleja la vida, que al
fin y al cabo es siempre una resultante de penas y de goces y el protagonista, a pesar de llevar un nombre que
parece le atrae suerte, no es así ni mucho menos, pues
su falta de buena sombra, su carácter tímido, su carencia de fuerzas para la lucha por la vida, traen como consecuencia el que lo rechacen de todas partes, la miseria
rodee y amargue su existencia.
Así las i:osas en el colmo, ya de la desesperación y de
la angustia, se entera de que cierta artista, llamada Ame·
roota, necesita un criado P.~ra sus ejercicios de circo.
La especialidad de Amerotifa es la que hizo célébre a
Guillermo Tell. Ella dibuja a balazos la figura de un
hombre puesto en el blanco, apaga la luz que aquel sostiene y hace otros tales prodigios de puntería.
Por lo dicho, se comprenderá qué clase de servicios
son los que ha de exigir Ameronta de su sirviente. El
infortunado Fortunato, aunque temblando como un azogado, y muriéndose de miedo, hace de tripas corazón, y

Teatro Lírico. - Una escena de "El Diablo en Coche."
haberse representado !:asta la saciedad en México. Por lo demás no nos pesó en manera alguna verla nuevamente y aquilatar una vez
más su belleza.
En la figura de la protagonista. ha y cierta
simpática audacia que euamora, viéndose una
penetrante psicología, rica de matices. Es tal
vez el alma de "MALV ALOCA" la creación
más profunda de todo el teatro de los Quintero, y el drama que allí se desarrolla lo considero altamente espiritual, y tan humano, tan
merecedor de una recompensa elevada, que
pocas veces el problema de la redención de la
mujer caída, se ha presentado con matices más
bellos.
Claro, que no se me oculta, que toda la trama de la obra, interesaría aún más si los auto·
res se hubiesen dado cuenta de que era un
drama de pasión y no una comedia de ambiente, lo que hacían: pensando así, el acto primero hubiera pesado menos y, sobre todo, hubiera preparado mejor las situaciones subsiguientes. Hay en él cosas que, aun estando bien,
huelgan en un drama de ese género y hacen
que la evidente desorientación de los au,ores
se traduzca en desorientación del público y
amengüe el éxito real y efectivo de la obra.
Este defecto capital del drama, muy acentuado en el acto primero, perdura en el segundo y él, además, se agrava, porque los personajes y escenas episódicas están, en algún
momento, tocados de pecaminosa sensiblería,
que tampoco dice bien en obra que, siendo
más sincera, hubiese tenido más hondura.
Entiendo que por el juicio que me ha sugerido la protagonista del drama quinteriano, la
primera actriz de la Compañía Borrás, señorita Adamús, lo encarna a maravilla. Como
tan simpática artista es malagueña, habla uu Teatro Colón.-El actor Sainati en
andaluz dulce, correcto, fino y como debe ser.
"La Alegría que Pasa."
No rebaja el tipo, para hacer de él, una mujerzuela, .del arroyo. que no fué este
el pro~sito de los Quintero, y en las escenas de señtimiento, de pasión, de amor.
encontre en sus ademanes, en su rostro, en toda ella, las señales del cambio radical, que se operaba en su almá, por la presencia de "Leonardo."
Este p~rsonaje encontró en el insigne Borrás un buen intérprete, sin ser este terreno, 01 mucho menos, el más a propósito para el talento del eximio actor. Le
falta ambiente, le falta medio artístico, para el desarrollo de sus enormes facultades, pero todo lo vence y obtiene un triunfo. por su naturalidad, por su dulce amor,
por ~l modo como refleja aquella lucha entre la pasión que hermosea su vida, desde que conoció a "MALVALOCA," y el pasado de vicio, y de baja deshonra, en
que aquella mujer vivió, y el cual con bada en el mundo puede borrar.
Muy bien, señor Codina, al que ya conocíamos desde que vino con la Guerrero, la última vez que esta actriz española estuvo en México. Cuando un actor hace
de la manera maravillo5it que éste !¡izo, la escena del último acto, al despedirse de
$U amigo, para no amargarle la vida, bien puede elogiársele sin temor alguno de
p¡tsar por apasionado. De manera que eJ "Salvador" que vimos lo encontramos
•irreprochable. Lo mismo digo de Ramírez en "Martín el ciego:" de Muñoz en ~¡
"Tío Geromo" que supo en sus dos pequeñas escenas darlas un relieve, y de Catalá en el "Lobito." Y, no termino sin enviar un sincero aplauso a la Plá en "Juanela" y a la lnfiesto, en la viejecita "Mariquita" que hizo perfectamente, sintiendo
no poder seguir en este camino de alabanzas, en lo que toca a la actriz Lasheras,
que grita mucho y toma un tonillo molesto en extremf

raote algún tiempo escribió con b.rillaurez las crónicas de Teatros en ''EL '.\IUNDO ILUSTRADO," ya se ocupó del poema dramático de Sem
Benelli, cuando por vez primera '.\1imí .\guglia.
nos lo dió a conocer en italiano.
Después Miguel Muñoz lo representó no hace
muchos meses en eastellano, traducido hermosamente por Catarineu, y ahora Borrás lo_ ha puesto en escena, quitando algunas escenas s,n que se
me alcance la razón que para ello tuvo El gran
actor catalán estuvo magnífico interpretando el
"Neri" de la obra. Figura, voz, expresión trágica,
ademanes, todo supo expresarlo con arte soberano. Irónico en el primer actc, cruel en aquellas
patéticas situaciones, furioso al verse vencido, terrible de dolor al sentir la venganza de "Gianetto" no tuvo un solo instante en el cual !!O levantara el alma del espectador a la contemplación
de aquel talento escénico tan inmenso. Justas y
merecidas fueron )as ovaciones que e l público
prodigó al eminente artista.
El señor Codina estuvo bien en el "Gianetto"
en cuanto a figura y expresión: en lo que toca a
la manera de decir hs versos, no estoy conforme
con el modo de "cantarlos." "Al componer mi
"obra-escribió Sem Benelli- he rechazado toda
"imagen que no expresara una acción acorde con
"la del drama. Los versos de este, son versos de
"acción y no de canto.·• '.\1e parece que no peco
de injusto al censurar al joven actor su declamación
La señorita Adamús no llegó al nivel que exige
el tipo de "Ginevra;" la encontré fría, sin pasión.
sin verismo alguno. Es n{cesario que el amor en
unas escenas y el terror en otras se manifieste con
todo el fuego, con toda la intensidad necesarios;
mujer de ardientes pasiones, no era posible que
se manifestara con la calma fría que expresó la
simpática artista.
El resto de los intérpre'es cumplieron como
buenos y la obra se montó con lujo y propiedad.
Ante la falta de espacio, para detenerme todo
lo que quisiera en alabar el drama del "insigne
literato español" (así lo llama Unamuno) don Juan
Arzadum, titulado "FI)¡ DE CONDENA" que ha
sido otro triunfo para Borrás, lo dejo para la
próxima semana.
LUIS DE LARRODER.

"LA CENA DE LAS BURLAS"
Teatro Arbeu. -"Gianetto" (Codina). "Ginevra" (Srta. Adamúz) en ''La Cena de las BurJas. "-Una escena del acto 2'-'.- El actor Borrás en la misma obra-

::-lada diré de la obra ni de su autor. :Mi compañero ''MAESE PEDRC," que du_-

Una escena de "La Alegría de Pasa"

�Tiene el nombre de la Mad,;e Dios, tiene el nombre
:le los sentimientos de mi alma, se llama: Dolores.
Parecía que las emociones aletargadas en mi alma,
las palpitaciones dormidas ha mucho tiempo en mi corazón, resurgían con mayor ímpetu, con mayor fuerza
para amar a aquella niña de labios de fresa, de cutis de
;isne. La amaba sio decirlo, en silencio y aquella era
la primera cita que me daba, en ella le diría toda la
Euerza que tenía mi amor ¡cuánto la idolatraba! la llanaría por su nombre, aprisionaría eo mis manos las suyas, tersas, diminutas y finas, respiraría el mismo ambiente que ella; era la primera vez que nos encontraríamos frente a frente .
En el reloj de la vecina torrecilla sonaron lenta y
,compasadamente doce campanadas. Era la media oo~he.
Mientras más me acercaba al lugar de la cita más
1ervioso e impaciente me sentía.
Por fin llegó el instante deseado, me encontré frente
L frente de la que amaba, se lo iba a decir, la iba a ser
&gt;articipe de mis ilusiones, de mis esperanzas. iba a pelirle mi dicha.
Y sin embargo, al verla frente a mí, amable y son:ieote, dejaodo entre ver por entre sus labios de grana
:a correcta hilera de las b lancas perlas que adornaban

•nado, entre el silencio religioso, de la espaciosa safa, ,;;n
100 de los museos de la patria del Arte.
Lánguidamente. recostada en el triclinio, Malia Phri1é, la hetaira griega de hermosura sio par, deshoja con
;ns dedos nacarinos pob!ados de_ ~ortijas, los pétalos selo~ de las rosas; sus o¡os ,·erd1 uegros que tieoeo la
¡metud aparente de los mares, miran coo impaciencia
,oluptuosa la clepsidra de cedro, 111ientras su esclava
fooia del éb?-ºº más puro, con cioámono y cáucamo, peruma su rubia cabellera; cubre su cuerpo escultural de
liosa, soberbio . peplo de sidonia púrpura, y eo sus bra:os y piernas, aoíllanse como reptiles, luminosas joyas exrañas guarnecidas de diamantes, ele zafiros y perlas
Malía Phriné, la hetaira corrompida, espera la visita
le ~~ héroe !10 gozado, quiere en sus brazos, ébria ele
·ar~c1as, de ltcor y placeres, olvidar a su amante, a Hi1éndes famoso, que en el circo romano, triunfara en su
aetoo de alazanas yeguas.

.\'ib~~~.ci~_-¿í~b¡~¡;s· ;; g,; ~¡;s· ~-¡; ·1ei~ -s~- ~;,~; ~~¡ ~~~:
isa de pas100 se asoma a los labios de Malía, abrocha
,resurosa sus sandalias, cuajadas ?e esmeraldas, y orde,a con_ su voz arrttlladora, se eoc1eodao pebeteros e ioeosanos que perfumeo la estancia ele caoba tallada con
_,asajes de la vida pardisial del dios Pao; sátiras y oioas revoleando en el césped su desnudez lujuriosa.
. . . . . . Es que llega Helespooto, el vencedor de la
:ohorte siria ciñendo su cabez_a ele gigante coo acanto y
aurel, y envuelto entre los pliegues de su clámide se
tcerca presuroso hacia la hetaira, e hincando su rod¡'lla
le ofreee dracmas y minas, eu sus rudas manazas
guerrero. Malía Pl~riné acepta aquel tesoro y en la rosa&lt;la copa de sus !abt0s le brinda el dulce néctar de sus

su linda boca, me quedé mudo, extasiado y contesté con
marcada turbación a su amable saludo.
¡Lo que es el amor! muchas veces nos arr~stra hast:i,
el ridículo. Late con violencia el corazón. vienen mil
ideas a nuestra mente, pero los labios callan, oo dicen
nada; y aquellos que no están en el mismo ánimo que el
del enamorado. los que conservan su sangre fría, los
que no sienten palpitar el amor en aquél momento, s~
mofan, se rieo y hasta desprecian a aquel pobre delirante.
No hagáis eso los que me leeis. Al amor verdadero
debe guardarse respeto, veneración, porque es sublime,
porque es muy raro entre los mortales.
•
Ella me invitó a conversar, yo poco a poco fuí reco.braodo mi serenidad.
Mis ojos besaban sus ojos interrogando con la mir3:da1
mis oídos estaban atentos para escuchar frases de ilusión.
Después de un corto silencio, que parecióme un siglo,
y eo los momentos en que con mayor fuerza latía mi
corazón, abrió los labios y con voz nerviosa, que quedó
por mucho tiempo vibrando en mis oídos, despidióme
del lugar ..... .
A causa del golpe tan violento que acababa de reci-

0

d~

Grupo de personas asistentes a la ceremonia del matrimonio civil del señor don Alejandro Amor con
la señorita Elena Limantour, el lnoes pasado.

Señor Ingeniero don Reinalgo Gordillo León
quien rennoció el puesto de ministro de
México en Guatemala, para encargarse
del gobierno de Chiapas.
tarde, poniendo en los labios de Malía una sonrisa Iumiuosa. Ante la salvaje lucha, su busto de felina se enarca
voluptuoso, sus ojos de demonio fulguran como noctílucas y sus narices se dilatan con aquel hálito de sangre,
de placer y de mnerte, y conteniendo de su lujuria el
grito, se oprime el pecho ...... mientras, en el pelo, eo
el cuello y en la boca. la besa delirante su nubio favorito ..... .

(POR FRANCISCO AVELLANEDA )
Especial para "El Mundo Ilustrado."
Aun me parece tener entre mis manos aqueffragmeo
to de marmol de Pródicos, maravillosamente tallado e,
bajo-relieve, de seguro por uno de esos discípulos d
Praxiteles, que le dieron el renombre de patria del A1
te a la legendaria Hélacle. El guía me lo mostraba poc
deraodo l!º su jerga_vulgar, la forma exacta y prec.ios,
que conservaban aquellos perfiles evocadores de la glc
ria &lt;).e otros días. Hoy, recordando la dureza ebúrnea d
a9uel troz? de piedra hechó vida, al conjuro de algú,
cincel d1v100, me atrevo a reproducirlo aquí, pidiend,
perdón por mi tarea deformadora, a los manes del tau
matúrgico escultor, cuya memoria se pierde en el mi,
terio de los tiempos, pero cuya creación testificadora d,
lo inconmensurable en Arte persiste a través de los de
sastre~ d~structores de aquellos emporios de iospiració1
y sentimiento que se llamaron: Tebas, Esparta, Guido
Pompeya, Herculano,
M_i fantasía rn1:1tilará sin duda, la sublime coocepció•
del 1goorado arltsta; más yo me ufano al rendir tal tri
buto a sus olvidados méritos, afirmando que el siguiente
pas_a-j~, me fué ins~irado eo el fragmento de rnarmol de
Proc\1cos que el guia me mostraba vulgarmente entusias-Xkf=

Era una niña de ojos de mar en borrasca, bulliciosos
brillantes y negros; su talle gentil y flexible, era movido aristocráticamente, en uo vaivén delicioso, por unos
dimiuutos piecesitos de princesa.

'I
Lunch inaugural del edificio del Círculo Michoacaoo cuya inauguración se efectuó el sábado de la semana pasada.
bir, me quedé en un momento petrificado, sin sentido,
corno si me hubiera aniquilado un royo, soñando acaso;
y mi corazón, preso de hondo estupor, se agitaba, víctima de torturas convulsivas: parecía que acababa de entrar en el infierno de la vida y que acababa de .revelárseme algo·más terrible que la desesperación.
Y al darme cuenta de la realidad, resbalaron por mis
pálidas mejillas dos candentes lágrimas, que rodando,
fueron a quemar la blanca mano, que sin darme cuenta,
at1o estaba aprisiooaoda entre las mías. Cayó ,ni llanto
en el mismo sitio eo donde uo momento antes posáronse
mis labios, como queriendo limpiar el ósculo que había
depositado ea él, al darme cuenta de ello, solté la tersa
mano, que lánguida y sio ósculo ninguno quedó suspendida en el espacio.
"\fi amor era uo sueño, mi ideal, uoa ilusión.
Aquella niña de labios de fresa. de cutis de cisne, de
canto de ave, era uoa mujer como todas, de hielo, sin
amor, ambicionando ser aún más hermosa, no ya para
premiar con esa hermosura a algún mortal, sino para re·
crearse ea ella, para causar simplemente la envidia de
las demás mujeres.-lOh vanidad de la mujer! si no existieras, las harías más ideales. Si los hombres se concretaran a adular a las mujeres por sus virtudes y méritos,
no ya por su hermosura, acabaría en ellas el orgullo,
serían más sabias; oo est..rían reñidas con el hombre
simplemente por ser su género opuesto o por costumbre
de llevarlo eo contra, sioo que verían en él al compañero de la vida, a uo ser que hacer feliz con sus caricias
y consuelos, pata guiar sus pasos por la senda del
bie~
Ac;uella mujer. por quien mi corazón latía con violencia, aquella mujer, a quien había idealizado, a la que le
ofrecía un amor puro, verdadero, supo que yo no podía
ofrecerle riquezas y me dijo con frases que yo no pude
comprender de pronto, a causa de la venda que el amor
pone ante nuestros sentidos, que la olvidara, que no pensara más en ella, que su amor para mí era un imposible, que mi amor una quimera, ¡que ella nnoca llegaría
a quererme: Buscaba oro. iiEra una tiple de teatro!!
Me alejé de aquél lugar con el coraz6n hecho pedazos y el alma destrozada.
Las ilusiones que se alejan ya nuoc1 volv«)ráo, como
nunca vuelve una segunda primavera en el año que con·cluye.

Regalos recibidos'por la hoy señora de Amor, coil
motivo de su reciente matrimonio.

s¡g

J

.... se funden sus miradas y sus cuerpos se estre1, 'Jesos
neceo de amor .... en tanto Jonia, en la tricorde arpa,
1esgrana insólitas y melodiosas armonías ....

.

Otro lote de regalos a la séñora Limaotour de Amor.

-Más vino, quiero besos, besos mil de tu boca escan:iadora del delirio-grita Helespoot•~ en un lascivo es¡asmo, y cubre de frenéticas caricias la blanca· mano
¡ue le tiende Malía, al brindarle en la copa de esmeralla el vino del Merú ....
-i Más vino aun! ¡quiero Falerno! El chipre de oro.
u21 tu blondo pelo, quiero embriagarme aquí en esta
staocia impregnada de índicos perfumes; aquí donde tú
ueñas linda Malía, cubierta de nelumbos, de magnolias,
le azucenas y lirios; aqui donde suspiras por el ser ama1 '.o,
en tanto que tus labios besuquean el oriental talic1 ro .... Sí Malía veo a mí ....
...... Un ~rito agudo recupercutió en la estancia de
aoba! Enmeélio de la puerta estaba Hipérides con la
lirada torva, delirante, impregnada de celos y despeho; arrojaban sus labios contraídos espumarajos de terible rabia ..... .
...... Como dos centellas fundiéndose en una, crúánse las miradas de aquellos hombres y como dos fieas, ávidas de sangre de lucha y destrucción, aquellos
.olosos se aprestan -a disputarse a Malía y, empieza la
ucha tremenda, horrorosa, crujen los músculos, vibran
)S golpes, cual batir de ariete, los dos hércules rugen y
e increpan, y hay, en aquel combate a lgo de bárbaro y
livioo! ...... El hiértico lecho cae hecho añicos, pdr el
uelo hao rodado los pebeteros de ágata, junto con los
asos marracioos ...... y la ,sangre corre, corre, sobre
10s tapetes de Tira, y salpica el tallado de los muros ..... .
Por la dórica ventana penetra la luz iridiscente de la

México, Octubre
Asistentes al banquete ofrecido a los señores. vizcondes de Footaura por los señores Zacaoy, en
"Villa des Roses," la semana pasada.

30

de

1012.

MANUEL LOZANO BRRNAL.

�·-· --~-- .,, ,_. ,·t.

il~

.

.

~

j.

.

.

.

~-

r'

.

":

...

1
j

~

~

y como tal, había co:nbatido en r866 al lado de lcis austriacos contra Prusia, y en 1870, al lado de los prusianos
contra Francia. Su vida se deslizó sin sobresaltos hasta
el mes de Junio de 1836, cuando se produjo en Baviera
la tragedia del lago de Starnberg.
Circulaban desde mucho tiempo atrás rumores alarmantes sobre las facultad"s mentales del rey Luis II.
Alejandro de Munich, el rey vivía en los castillos fantásticos que había hecho construír en medio de los Alpes, y sus ministros recibían órdenes reales descabelladas. El protector de Wagner, el rey amante de las artes,
vivía en un mundo imaginario, crda vivir en plena edad
media; veía en los que lo rodeaban caballeros andantes
y paladines de alguna corte misteriosa, y quería gobernar de acuerdo con estas ideas. Un consejo de gobierno
reconoció la necesidad de instituir una regencia y proclamó regente al príncipe Luitpoldo.
Pocos días después, el rey fué encontrado ahogado en
el lago de Starnberg, al lado de su médico. Lu,ís II no
quiso probablemente sobrevivir al derrumbamiento de
sus ensueños y su t rágica muerte demostró al mundo que
ni aún a los grandes de la tierra les es dado vivir a su
antojo y dejar de adaptarse a las condiciones y necesidades de su época.
Sucedió a Luis II su hermano, el actual rey Otto II;
pero su advenimiento al trono ful sólo nominal, pues el
nuevo rey había perdido la razón muchos años atrás, y
Luitpoldo quedó así soberano de hecho del reino.
El Reinado de Luitpoldo-se puede hablar de su reinado, aunque la historia consigne el de Otto II-ha sido
uno de los más felices para Ba,·iera. El reino es hoy día
uno de los principales centros de la floreciente industria alemana y su capital, Muoich, es la ciudad de las
artes por excelencia. Fiel a las tradiciones de los \Vittelsbasch, Luitpoldo fué un protector de los artistas y
continuó la obra de Luis I y del ma!cgrado Luis II, que
hicieron de Muhich el primer centro artístico del imperio.
El regente de Ba,·iera era popular, sobre todo, por su
carácter llano, que tanto gusta a los bávaros, gente campechana y sencilla.
Aunque partidario del régimen creado en Alemania
por los sucesos del aí';o 1870, Luitpoldo velaba por la
autonomía de Baviera y se oponía a toda intervención
del pod~r imperial en los asuntos internos del reino, lo
que contribuyó también a asegurar su popularidad entre
los bávaros, celosos de conservar las peculiaridades que
los distingue de los otros pueblos dd imperio.
Si a tocio esto se agrega el e~píritu liberal del regente- la constitución del reino ele Ba\'iern PS más democrática que la de la ··República" de Hamburgo-se explica el duelo sincero del pueblo bávaro por la muerte

Búlgaros abriendo brechas frente a las posiciones de Tchataldja.
,, _
tie~da, pues a ve~es poseen tal relieve, que muestran
me¡or c¡ue c~1~lqu1era otra descripción el f'Stado de la
lucha 10tens1s1ma que se está verificando en aquellos
países tao lejanos de nosotros.
He aquí el trozo de una carta dirigida a su familia
por u_n soldado herido e? la batalla de Elasso!l'. ·H ay en
los parraf~ q~e transcnb1mos una prueba fehaciente
d; la supenor_1dad de la artillería griega y de la fe magm fica que la tienen.
,,
"Con algunos camnradas heridos como yo--dice la
carta- porla metralla turca, nos acostamos en Larissa,
en un café transformado en ambulancia, sobre sofáes y
e_nvuelt_os en alfo~bras para rel?araroos del frío demasiado vivo que rema en estas regiones montañosas.
'_' A la aurora el ejército griego avanzó en la llanura,
ba¡o e l fttego de los cañones turcos apostados en las alturas d_e Elasson. Al primer disparo de obús cayó un
sub~enie_nte a nue~tro lado y tuvimos un momento de
vac1l;'-c10n y de miedo; pero pasó procto. En cuanto
entro en escena nuestra artillería, redujo a los cañones
turcos al si lencio en menos de dos horas. Sobre todo se
distinguió una de nuestras baterías. Un obús, al caer en
las columnas cerradas del enemiao,
mató a cincuenta
0
hombres e hirió al doble (sic).
El oficial que mandaba esa batería realizó una hazana más notable aún, atajando al vuelo (,ic) los obuses
lanzados por los cañones turcos. Ese oficial fué ascendido inmediatamente.
'·Gracias a nuestros catones, pudimos afrontar el peligroso asalto de la colina de Elasson , a pesar de los
numerosos hendes que nos hacían las ametralladoras
enenigas. Fué al principio de ese asalto cuando recibí
la herida en la p:erna. Algunos camaradas, heridos le-

..
Una reunión de aliados -

Los reyes ele Grecia y ele Bulgaria en su reciente entrevista en Salóoica.

~~~©

vemente á mi lado, rehusaron abandonar las filas pa ra
seguir combatiendo hasta el fin.
"Lamento tener que quedarme en Larissa mientras
mi compañía marcha actualmente hacia Macedonia.
Hubiera deseado tanto entrar con ellos en Servia y comerme la gallina {sic) en Salónica!"
_Esta car'.a está firmada por un soldado del z9 regimiento de infantería.

.,.,.,'.~; ;_" El pacificador Universal. - Conde Adan
.. ., " 9rJowsky a qnien se atribuye el descu' " 1,, , brimieuto del secreto de la paz
. .. ¡ ; ,
universal, acerca de la cual
-;,¡.,, ,
está escribiendo en París.
q, .. ) ll1 ' ' )

_fu@l lfifü11U®lnt® ~tSil hfirru&lt;cií~ ITA©~Il~©
1
. • •
~~tS!lill't® ~(!') ~V~Il"@
.

)

. :~fs,

u
Mr \Voodrow \Vilson electo presidente de los
Estados Unidos, acompañado de su esposa.

•

d el prín_c ip~ ,que durante más de un cua rt, de si6 lo rig ió
sus desh nos.

~.ll"íi@m®~ ~ ® 1m Alrl't~
CGll"~~

...

- -

-

Hay en la g uerra de los Balkanes páginas de soberbia:
hermosur'_'-, que se d estacan en medio de las batallas, •y
que const1tuyen cuadros de una belleza soberana. Entendem~ que estos apuntes del natural debe recogerlos et
cromsta en los momentos en que se e ncuentra la con-

El Rey Fernando de Bulgaria hablando con
un jefe revolucionario búlga ro durante su
reciente viaje a Salóoica.

~®

f@ ~lll](W'IJ"@

En Constantinopla reioa verdaderamente el terror y
como co11secue?cia de tdlo se ha proclamado la ley Marcial. La com1,1Icac1ón europea amenaza más que nunca
con su aspecto bélico pues Italia se muestra alarmada
porque el (riunfo de l~s "Jóvenes :rurcos" es completo
)'. este partid~ es enemigo 1rreconc1hable del país itahaoo. Anuncian ele Roma, que la escuadra italiana se
encuentra lista p~ra zarpar _rumbo a Turquía al primer
1w1so, y por doquiera el honzcote cerrado no anuncia
luz por parte alguna.
P_,,,r,otro lado se s~?e que no to~o el ejército apoya a
los Jovenes Turcos, que gran numero de oficiales desaprueb:1.n su conducta, "ª términos muy enérgicos, declarando algunos que están dispuestus a rebelarse contra
el nuevo Gob'.erno. si fracasa "ª sus gestio, es pa ra retener a Aclnanopohs y otros lugares sagrados que los aliados balkánicos reclaman en s us demandas.
Hace t res días se dió como cierto que el Sultán de
Turquía había sido destronado, pero noticias oficiales
como una nota_ enviada a las cancillerías por el Embaja '.
dor de la Sublime Puerta en Viena, desmintieron tal~s
rum~re~. pues habían estos llegado a consignar que la
Hepubhca estaba proc lamada en la referida Nación.
Ya _los s~~esos habían precipitado la caída de Turquía
y la s1tuac10G de ésta era poco meaos que desesperada,
pero la entrada en las esferas del Gobierno del partido
de los "'Jóvenes Turcos" pareció reanimar los ánimos,
pues estos han declarado qne nunca firmarían una p a z
d~shonrosa para su país y eu estos momentos puede decirse que se está redactando el "ultimátum" de los aliados para la Sublime Puerta.
R S.

Es probable que el eco del duelo nacional llegue también al apartado castillo ele Fuerstenried y que el hombre qué ciñe la corona de los \Vittelsbach oiga el tañido de las campanas. ¿ Se dará cuenta de la significación
de esas manifestaciones de luto? En todo caso, el nuevo
príncipe regente, siguie'.1do el ejemplo de su augusto padre, velará por el pres11g10 de su soberano y firmará las
leyes y decretos "en nombre ele su majestad el rey Otto
l[, a quien Dios guarde.'
Ha sucedido al príncipe Luitpoldo en el cargo de Regente de Baviera, su hijo Luis Leopoldo José María Aloya Alfredo, nacido el 7 de Enero de r 845 en Munich y
casado en 26 de Febrero de r 868 con María Teresa archiduquesa de Austria-Este, fallecida en 1902. El nue,·o
regente es abogado graduado en Mu,,ich, e ingeniero de
la misma Universidad.

._,

.. •· Honda impresión ha causado en Alemania la muerte
acaeoida ,en Munich, del Regente de Baviera, de hecho,
pues e1·15oberano de derecho vive en el castillo de Fuerstenried-,"al pié de los Alpes, es decir, el infortunado Otto -Il.
.
• , N&lt;MtS muy general el ejemplo .qel fallecido, que te-nieooo.'&gt;;90 años siguiera cumpliendo los deberes de su
ált:o.icl:&amp;tgd-con buen cerebro y enérgica volunt¡¡d. Adedes¡¡,u~-~ del Emperador Guillermo, era la figura
mas saliente de toda Alemania, que bien sabida es la
jtyP?f.t~%Ít 1de_~":viera entre todos los Estados germánicos~ ..
' ' 'itl.tfil'ó' éf h &gt;dli' Marzo de 1821, el príncipe Luitpoldo se hizo cargo de la regencia del reino en el año 1886,
es decir, a una edad en que otros hombres ya consideran acaso como terminada la labor de su vida, y creen
haber llegado el momento de dedicarse al descanso.
5\nttri9rin~.Qte pabía llevado la vida de los demás prín-i::ipes'i:,o' reinantes de Alemania. Fué, ante todo, soldado,

~(citlll]@!l

~ Il@~ ~-~

Campamento d e la Cruz Hoja búlgan, frente a
Tchataldja.

Del mundo teatral. Mlle Jane Renouard
del teatro del "Palais Royal"
de París.

':

B:1.teria búlgara frente a las líneas turcas de Tchataldja.

�-

Sport.-Team de baseball "Williams," que cruzó su bat con el "Marte," el domingo pasado,
en terrenos del segundo.

Al poeta Alonso González
de Castilla, fraternalmente.
(Para "EL l\IuNDO

ILUSTRADO")

Por los guijarros de la calle se arrastra, más que camina, una pobre mujer. Su aspecto es misérrimo y doliente. Tiene los pies descalzos, las ropas desgarradas,
el pelo desgreñado; y en sus ojos pardos, humedecidos
por el frío, brilla un anhelo infinito. Pertenece a esa legión de seres desventurados que nacen sin cuna, que viven sin hogar, que mueren como los perros errabundos:
las "soldaderas."
. Lleva en sus brazos un niño de pecho, un niño escuáhdo como ella y como ella harapiento. Es su hijo, su hijo del alma, que abrió los ojos a la vida sobre el duro
empedrado, bajo las arcadas seculares de una lóbrega
fortaleza. ¿El padre? ¡Dios lo sabe! Acaso algún cabo,
tal vez un corneta o un soldado raso &lt;lió origen a un nuevo infortunado, por aquello de que el Dolor se destaque
siempre por encima de todas las edades, al través de todos los siglos, como el símbolo eterno de la Humanidad.
¡Pobre chiquitín, venido al mundo por brutal y sarcástica paradoja de la casualidad!
Ahora está enfermo, muy enfermo; la fiebre lo asesina. Sus ojitos perecen congestionados, revueltos, hundidos en un lúgubre estrabismo. Los miembros están contorcidos: espantosamente vueltos por los efectos de la
eclampsia. Y su ~abeza calenturienta se agita intranquila en un desasosiego cruel. La madre, sumida en tortura~ora in~ertidumbre, camina con paso torpe y respirar
fatigoso, sin darse apenas cuenta del fuego de muerte

cargadas de líos, suben atropelladamente á reunirse con
sus "juanes," que las esperan, serios y callados, en el
último carro.
El conductor cruza el andén haciendo señales. Un
gringo enfoca su cámara fotográfica hacia los grupos.
-iVámoooo! ..... .
Al conjuro de esta voz triste y monótona, suena un
ruido insólito de topes y de hierros sacudidos; bufa rabiosamente el fluido en ebullición al ser lanzado por los
émbolos, y el tren se pone en movimiento, culebreando
pesadamente; "chafe, chafe, chafe, chafe."
En estos instantes una mujer, con un niño en brazos.
penetra en la estación. Es la "soldadera." Su rostro pálido y consumido, toma de súbito una expresíóo de suprema angustia. Acaba de ver los primeros arranques.
clel tren, del tren que se va y la deja. Corre ansiosa a
darle alcance, gritando con voz honda y desgarradora..
Pero el tren, que no espera, se aleja impasible.
En el furgón de la cola van los soldados, los humildes.
y heroicos servidores de la patria, con sus armamentos.
nuevos y sus kepís relucientes,
Y ella, la pobre "soldadera," el.avada al borde del
andén, en actitud dolorosamente trágica, los ve alejarse,
más y más, en el enorme vientre del móostruo maldito_
Sí. se van ellos, sus ºjuanes," sus "viejos," los inolvidables camaradas de tanto~ años. i Adiós!-exclama sollozando.-Y agita en lo altosu brazo flácido, descarnado,
como azotado por todas las miserias de la vida. iAdiósr
El tren corre ya raudo, crepitante, cual visión demoniaca, a hundirse en la lejanía del horizonte. Un postrimer silbido viene á ella, amargo y doliente, como el
triste Ia~eoto del que nada eJpera. Y con sus ojos pardos, sublimados por el lloro, vislumbra un punto rojo.
parpadeante, brillando como una lágrima sangrienta en
el fondo plomizo del anochecer. Después esta visión seesfuma por comp)Pto y sólo quedan aéreos cendales de
humo que antójanse crespones fúnebres flotando en la
atmósfera como un luto consagrado á la tarde quemuere.
Entonces es cnaodo la pobre "soldadera" siente más
trío, un frío gélido, intenso, de hielo polar, que penetra

r
t
ella un beso respetuoso, de acuerdo con las mejores tradiciones del repertorio, y se retiró lleno de esperanzas.
IV

L
Continúa.

que devora el débil organismo de la infeliz criatura.
Por su facha lastimosa y por el ser que lleva a cuestas,
parece una de esas mendigas que tienden implorantes
la mano descarnada al transeunte. Pero no; esta mu¡er,
apesar de todas sus miserias, apesar de sus grandes priva-:iones, no pide lirr..osna: va en seguimiento de la tropa que se aleja rumbo a la estación, tras los soldados
que se marchan a guarnecer otra fortaleza allá en el
último confin de la patria. Y esta partida inesperada de
sus compañeros de cuartel, entre quienes ha pasado muchos años de su existencia abyecta y pecaminosa, la aturde seriamente.
Esta vez la dejan atrás, muy a la zaga, con su hijo enfermo. La disciplina militar es así, rígida, fría, inexorable; no entiende de afecciones, ni de amoríos, ni tampoco ampara desheredados. Más la pobre soldadera, sigue
al batallón con fé ciega, con firmeza inquebrantable,
con la misma fidelidad que el perro sigue a su amo. Para ella no hay más horizontes, ni existe otro mundo que
la vida miliciana. Allí están sus cuitas, allí sus gustos,
allí los quereres todos de su alma. Privarla de esta reclusión a que el destino la condena, implicaría tanto
como privar el pez del agua, sin cuyo elemento no podría subsistsr. Por eso nuestra heroína siente el corazón
oprimido a la sóla idea de no llegar a tiempo al punto
de partida; por eso se arrastra, descalza y aterida, por
los guijarros de la calle, en tanto el niño se retuerce en
un desasosiego cruel y constante.
o o o
Cae la tarde. No hay crepúsculo. El viento sopla frío,
pertinaz: entumece los huesos. Y el cielo está entoldado, triste; presenta una opacidad grisácea, característimente invernal.
La locomotora maniobra malhumorada, lanzando rugidos de impaciencia. De vez en cuando vibra, persistente, el tintineo de la campana. Los pasajeros rezagados se abordan nerviosos. Junto a las ventanillas de
primera, las familias se despiden. Las "soldaderas,"
La batería del "Marte."
en lo más recóndito de-su alma desolada. Oprime ~ontra su corazón palpitante el cuerpo infantil de su hijo infortunado; y, al buscar
en la mirada del sér que es sangre de su sangre y carne de dolor y de miseria, un poco•
de valor y de consuelo para su espíritu abatido, la encuentra apagada para siempre!
C. MARTINEZ RIESTRA.
Veracruz, Invierno de 19 ....

~ltW~~~'1f©~
Es posible_ cura~se de las heridas que causa
el acero; lo 1mpos1ble es curar las heridas que
causa la lengua.
- Nada hay tan orgulloso como la almiba- rada afabilidad del orgullo.
. -La pulla es el relámpago de la calum01a.

Un momento del juego "\VilJiams" contra "Marte," el domingo pasado.

-9obieroa tu casa y sabrás cuánto cuesta
la lena y el arroz; educa a tus hijos y sabrás.
cuanto debes a tu padre y a tu madre.

i

Nelly se sentía halagada. Hasta entonces todo el mundo: su director, sus compañeros, sus amantes mismos, la
habían tratado como una mujer galante y nada más. En
los ojos del caballerito que le decía en el foyer: "Ha estado usted _sublime en el segundo act_o esta noche," veía
"lgo más s10cero que el mero cumplido. Hablándole como a una artista y pidiéndole su ayuda desinteresada, el
bueu Saint Firmio acarició su vanidad. Prometió su
concurso en seguida, quiso informarse desde luego quién
era el protegido del viejo apuntador.
-Vamos a ver, viejecito. Cuenta como ha sido' eso.
¿ Dónde conociste a tu poeta? ..... .
-Sencillamente, en el figón, contestó el buen hombre. ¡Diablo! tú comprenderás que no como en el Café
Inglés. ni hago que me cambien el vino a la primera copa con el pretexto de que sabe a corcho. Como en casa
de un comerciante en vinos de la calle Vaugirard, pero
en el cuarto del fondo, a donde van las gentes de bien.
los cocheros de alquiler. Allí fué donde encontré a mi
hombre, que ni siquiera se permitía el lujo del bifté con
patatas y la botella de vino violeta. ¡Pqbre muchacho, es
demasiado pobre para eso. Se contenta generalmente
con una comida de cincuenta céntimos: pan, caldo, huevos, rociado todo con un claro botellón de ''Chateu-Lapompe" (Chatean-La-Bomba-agua.) El chico me gustó
luego que le ví. Con unos cabellos rubios que cintilan a
la luz del Sol, una barbilla partida en dos, ojos morenos _de tímido que se bajan cuando se les mira, én fin,
el aire dulce y triste de un Jesucristo de veinticinco
años. . . . . Después de esto, un poco feroz. Por más que
me empeñaba en pasarle la mostaza o el aceite, no había
manera de trabar conversación con él ...... Pero cuando po_de hacerle saber que yo era un viejo artista, que
trabaJaba en la comedia desde hace treinta años, que
me hallaba en el Odeón, ya no le infundí miedo, se
abrió ...... Fuimos a pasearnos juntos al Luxemburgo,
al rededo~ de_I lago, y allí me declamó su primor de pieza. A la v1gés1ma vuelta me recitaba el último verso, y
yo me le lanzaba al cuello. Me dió su manuscrito; lo releí, y cada día lo hallo más encantador. Pero /qué iba
yo a hacer? /Hablar de la obra en el Odeón? Yo, el segundo ªl?uote, me exponía a que el director guardara al
maous~nto en uno de los cajones de su escritorio y no
se volviera a ocupar de él ni de mí. Y, ,idemás, yo me
dije que era necesario que la obra se representaraen la
"C~ Gr'.1-ode," y para escalarla era necesario que a lguien tuviera 1~ escalera a mi joven amigo. ¿Quién podía
ser? Pensé en b, m1 bella Robin. Conocía tu fortuna,
había oído decir que conocías al superintendente de Bellas Artes y un "montón de grandes legumbres" ... . E hice bien en venir, tú sigues siendo la buena muchacha
de otros t!empos .... Tendría tanto gusto en que obtuvieras un éxito en_ este caso .... Porque tengo debilidad por
el, mu.chacho,_ tiene l'.1- edad que debería tener un hijo
mio _s1 lo hubiera te01do. Pero envejecí como una rata de
bastidores y no tengo nada .. . . En fin, ya tienes el manuscrito_ y mi dirección, en caso de que haya algo nuevo
me escribes y yo te envío al poeta, porque hasta ahora
no sabe nada de mis agencias, tenía miedo de que fracasaran.
-Y ,IC?mo se llama tu protegido? pre¡;untó Nelly, que
~e hab1a 10tere~ado, durante el pintoresco relato del vieJO actor, en el ¡oven poeta ignorado y simpático.
-Juan Delhi .... y yo te respondo de que es un nombre que se hará célebre.
-Desde mañana, replicó Nelly, me ocuparé de tu
hombre. Tengo que cenar con do~ grandes personajes ..
X espero que dentro de poco te podré dar buenas noticias .... f'.or ahora déjame vestir, voy a comer fuera.
Y tendió su mano al viejo apunte, quien depositó en

Viuda de un comandante de infantería muerto durante el cólera de Crimea, Madame Delhi había obtenido
del Gobierno un puesto de tabacos en Beauvais, y le
cmdaba en persona porque era su único patrimonio. Su
hijo, admitido como pensionado en el liceo de la ciudad
hizo estudios bastante buenos, por más que era un soña'.
dor, distraído y de salud menos que mediana. Al cumplir éste los diez y nueve años perdió a su madre, y después de pagar los funerales se halló con menos de cien
francos por todo capital. Provisto de un diploma irrisorio, de bachiller en letras, con el cerebro lleno de ambiciones y de bellos ensueños, llegó a París, donde no
encontró más_ que empleos miserables. El pobre joven,
deo_tro de quien velaba u~a flama de inspiración, se vió
obligado a ~op1ar ~emonas_ para contratistas y vender
algo de su 10strucc1óo clásica a los estudiantes. Este
poeta, de instin(~s elegantes y refinados, tuvo que llevar
zapatos de ocas100 c~~prados en_el raerrndo de viejo y
que comer en compa01a de alb:iniles y canteros en in·

--,A#

~~odos figones. No tenía familia. Su padre, oficial del
e1erc1to salido de las filas, había perdido de vista a sus
padres y a todos sus parientes mucho antes de -su muerte. La madre era una hija natural, y cuando el"comand~o_te se casó con ella tµvu que burlar los reglamentos
militares q_ue e~igtan una dote de parte de la desposada.
Juan Delh1 hab,a hecho algunas amistades durante su
estancia en el liceo, y la mayoría de sus amistades vivían en París; pero todas- pertenecían a familias acomodadas y el poeta no sólo no las buscó, sino que las huyó
temeroso de su extremada pobreza.
Durante tres años vivió así, horriblemente solo. Habitaba una vieja casa del muelle de Sao Miguel· una
buhardilla en forma de mansarda en donde se sof~caba
durante el Estio y en donde se helaba el agua en el
cantaro durante el Invierno. El sitio era demasiado tris t~; el po_eta pro_cui:aba estar en él lo menos que podía,
solo el tiempo 10d1spensable para dormir su hermoso
sueño de joven.
CONTINUARA.
Traducida especialmente para "El Mundo Ilustrado.")

·11,
j

j...

I
',

'

'l _•

¡

'

. • ... . depositó en ella un bern respetuoso. : .... -

�Del mismo modo se tiene en cuenta que la persona de
menos categoría es la presentada a la de más importan·
cia. Así, de una señora y un hombre, se le presenta primero el hombre a la seiiora, y de dos seiiores el de menos respeto al superior.
Las personas de edad están autorizadas a tender la
mano a los que les presenten, hombres o mujeres: los
hombres de mediana edad a los de su misma clase y a
los jóvenes. pero no a los de más edad y respeto.
Las mujeres de posición y las de cierta edad se pueden permitir ofrecer la mano a las de su misma edad y

TRUCHA EN CALDO FRESCO
Se vacía y limpia_cuidado?'1mente el animal, atá11dole
la cabeza, y se le pone a gmsar en caldo fresco. Cuando el pescado está cocido, se le coloca en una tabla cubierta con una servilleta, y se adorna con una hilera de
perejil muy verde. Sirvese con una salsa formada por
parte del caldo reducido y al cual se le da consistencia
con un poco de manteca untado de harina.
~ABIOLES FEDERICO
Una libra de harina, un p.ollo, media libra de carne
de puerco picada, medio kilo de aguayón, una libra de
mantequilla y espinacas.

~

Algunas damas se han servido dirigirme sus letras rogándome que diga aunque sea unas cuantas palabras so·
bre la moda para caballeros, y yo, siempre dispuesta a
dar gusto a mis queridas lectoras, tomo en cuenta su pe·
tición y paso inmediatamente a hablar sobre lo que desean.
La chaqueta puede ser recta o cruzada, con dos hileras de botones, un poco más corta que la del afio pasado, sin abertura detrás. El pantalón se puede hacer de
color gris medio o de tela rayada con finos filetes blancos, y en este caso e l chaleco es del mismo·color y tela que

ta. Es de cachemir de seda. Vestido interior bastante
largo, cubierto con una túnica ligeramente fruncida en
e l talle y rodeada por un bies de terciopelo. Mangas y
solapas van adornadas igualmente, con bieses dt terciopelo. Volante de Malinas fruncido en las bocamangas.
Camisolín bordado. Y sombrero peqoeiio de fieltro con
penacho de plumas.
Para salir a compras, hay un modelo muy cómodo y
que es a la vez sencillo y de exquisito gusto. Se confecciona en tela inglesa de mezclilla. La falda es rer.ta
con costura delante. Chaqueta frunc ida en el talle, con
aldeta redonda. Cuello marinero de tela rayada y corbata de terciopelo.
Ya comienzan a hacer su aparición las peinetas. No
podían las damas pasársela sin ellas, cuando ayudan
tanto a la gracia y buen ver del tocado.

SALSA
Se fríe el aguayón en mantequilla con unas ct&gt;bollas y
sus yerbas, se le mezcla gitomate y caldo y se deja que
se consuma y queda nna salsita.
A la hora de servirse se tiene preparada una cacerola
con agua y sal; por otro lado una sartén con mantequilla
y la salsa también preparada para servirse t:n el platón.
Inmediatamente antes de servirse se echan los rabioles
en la cacerola a que den un ligero hervor, se cuelan en
ana coladera y se pasan a la sar tén ya preparada con la
mantequilla, de la sartén al platón y se va poniendo una
capa oe gitomate, otra de rabioles y otra de queso de
Parma y sus bolitas de mantequilla.

En París, durante las representaciones teatrales, que
es donde las damas lucen más libremente sus bellas cabezas, todos los peinados están sostenidos y adornados
por las peinetas. Las hay de oro, de carey, de plata cincelada, de acero grabado, de concha. Algunas llevan
incrustadas piedras preciosas, tales como amatistas, rubíes, esmeraldas. Otras están cruzadas por hilos de per·
las muy pequeñas. Lucen las más, relieves-elegantes
formando cenehs arte nuevo. Hay algunas que llevan
guirnaldas pompeyanas grabadas al fuego. Las más elegantes son las que están salpicadas, como noches deEnero, por brillantes de pequeño tamaño, que lanza1i
chisporroteos de luz entre las guedejas de cabellos ne gros o rubios.
Las damas están de plácemes con esta nueva apari-

Traje de luto para comida cubierto de tul y
adornado con pieles.
Gran sombrero forrado de seda y adornado con
plumas en el mismo tono.
la chaqueta, en tanto que puede ser de tela de fantasía,
gris, kaki o blanco.
Dentro de estas reglas queda cierta libertad de inter·
pretación en cuanto al modo de llevar las prendas, sea
imprimiendo a la persona un aire severo y correcto,
abrochando rigurosamente los tres botones reglamentarios, o uno más familiar, dejando sin abrochar el p r imero.
Con la bota negra o con caña de paño fantasía, están
admitidos los calcetines de colores lisos, de hilo o de algodón, muy finos y de matices discretos.
A~adiendo ~ todo_ e~to unos guantes de cabritilla y un
baston con puno arbsttco, puede un caballero considerarse bien vestido, cumplir con una visita amistosa y
aceptar una comida en la intimidad.
Con bota o zap;.to amarillo, se impone el calcetín de
este•mism~ color, de hilo, a la vez blando y resistente.
Ahora bien, respect? de las_damas, les aconsejo que
procuren a_rmoo1zar bien ~u tipo con las "toilettes" que
deseen lucir. B:ay que cmdar de las exageraciones, porque éstas suelen llevar, o mejor dicho llevan frecuente·
mente al ridículo.
He aquí un modelo elegante para traje de recepción.
Es de seda rayada y seda lisa, muy bien combinadas. El
vestido interior, liso por abajo, está rodeado por un ancho bullonado, y por arriba es de seda rayada, lo mismo
que al "kimono." Una túnica de seda lisa cae sobre Ja
falda; camisolín de linón muy fino adornado con bordados venecianos.
Hay un modelo de muy buen gusto para traje de visi-

Toca de seda liber ty con lazos de pieles.
ción que va a dar encanto y prestigio a sus lindos tocados.
Estas son, lectoras mías, las últimas noticias que nos
trae la moda.
MARGARITA.

La distinción en los saludos

Elegantísimo traje de baile.

. El arte de saludar es más difícil de lo que a primera
vista parece, y su ceremonial bastante complicado.
Eran los maestros de baile los que antiguamente enseñaban este arte.
Para saludar a una emperatriz había que estar tre:cnartos de minuto inclinado y al levantarse inclinar modestamente la cabeza hacia la mano derecha de la soberana, como s i se suplicase la gracia de besarla, si111
osar dirigir la mirada hacia su rostro.
La fisonomía no debía expresar más sentimiento queel del respeto.
Para saludar a un príncipe no se inclinaba una dama,
tanto como para los reyes; se guardaban unas cuatro
pulgadas de diferencia.
Para cada dama, para cada categoría, había un saludo diferente.
Se amaban las maneras respetuosas, la más rigurosa.

etiqueta; la condesa de Cymont tenía fama por saber ejecutar a la perfección sus reverencias.
Aun en la corte española existe el ceremonial para
las_reverencias, doblando la rodilla ante los reyes y ejecutando una especie de pl.SO de minué con el cuerpo
echado hacia atrás p:ira las infantas.
Por lo demá,, en la alta sociedad rigen las leyes y
c :J;tumbres de la sociedad francen. imperante bey en
to:b el mundo.
Una mujer elegante necesit1. estar al corriente de estl, costumbres si desea no hacer un mcLl pl.pel en la so·
ciedad.
Si estam:Js en nuestra casa, tenemos la obligación de
levantarnos a la entrada de todas las señoras u hombres
de grao posición y respeto que entran, mientras que si
estamos en otro scLló::i, de visita, podemos permanecer
sentados.
Inútil es advertir que las señoritas no reciben nunca
solas, y que las huérfanas que han de hacer honores de
u_na casa es!áo acompañadas de su p1dre, de alguna pl.·
nenta o amiga respetable, y a falta de ellas, de su institutriz. Del mismo modo las recepciones de noche exigen la presencia del m1rid:J, que e,tá excusada en las
de tarde.
Después del saludo a la señora. de la casa, se saluda a
las demás personas conocidas.
E": ~lgunos salones muy concurridos oo se presenta a
los v1S1tantes, más por regla general, la persona visitada
h1ce la presentación dd recién llegado: "El señor X o
la señora Z," añadiendo sus títulos y rango: "Artista notable, académico, profesora, abogado," etc., o bien algu01 palabra amcLble: "Mi buen amigo, mi amiga querida,"
ú otras análogas. Se comienza a presentar generalmente
por las personas cercanas, pero si hay alguna de gran
respeto, se empieza por ella.

Traje estilo sastre de terciopelo de lana gamuza, chaleco parma violeta.
a-las jóvt:nes. En cambio los jóvenes de ambos sexos no
han de ofn·cer jamfs la mano, sino esperar a que les saluden. Un ho:nbre joven no debe jamás ofrecer la mano
a una mujer.
El modo de dar la m100 es imp:Jrtante. Se tiende con
soltura, con sencillez pero sin familiaridad.
La costumbre de besarse las mujeres en ambas mejillas ha c1ído en desusn p:Jr completo. A las personas a
las cuales no estamn presentadas se las saluda sólo con
una inclinación de cabeza, má, o menos afectuosa, se gún se desee o no hacer su conocimiento.
El saludar con gracia es un verdadero arte. Nada causa peor efecto que ver a una persona aturdida en un
salón sin sab~r b1cia qué lad:&gt; dirigirse. La naturalidad
en les movimientos es señal de gran distinción.

T:! :~.1:~t~ traje de recepción en seda liberty en

dos matices del mjsmo color.

�•1 Aun los organismos más resistentes y mejor cons- 1•
················································••:

:•

•

:

•
•·

UN CONSEJO.
FLOR DE MAGNOLIA: Recibí su carta, siempre del modo misterioso con que llegan las suyas a mi poder. :Ni
sello del correo, ni dirección en el sobre, ni otro dato
que me indique cómo hace usted pará enviarme su co·
rrespondencia. ¿Me permite llamarla ''mi amiga misteriosa"?

Dejando a un lado esta pueril circunstancia y r efiriéndome al asunto de q ue me habla, le digo lo siguien·
te: comprendo su justísima pena y su profunda desolación, al ver que ese joven no corresponde al cariño que
usted le profesa; pero en estos casos, querida amiga, lo
importante es adquirir una convicción, pues de ésta depende el giro que deben tomar nuestros sentimientos.
S i ese caballero no la ama y usted se convence de tal
vérdad, aunque no conseguirá olvidarlo desde luego, yo
le aseguro, sin temor de equivocarme, que poco a poco
se irá resfriando su corazón, hasta llegar a la indiferencia más completa, en cuyo caso ya se encontrará dispuesta para aceptar una nueva impresión que le traiga
la felicidad.
¡Con cuánto afán deseo para usted este venturoso mo·
mento!
En el próximo número tendré el gusto de darle el
modelo que me pide; hoy no puedo hacerlo por falta de
espa~io.

fumadas, parece que se contempla una bella alborada
primaveral.
Sí, es cierto; debe ser una dicha sin límites la que
usted goza actualmente, pu.-,s habiendo pasado varios
años, amando a uu hombre que no se babía fijado en )os
encantos de una amiga tan inteligente, afectuosa y sím·
pática, como sin duda lo es "Gloria," y al romperse hoy
el hielo incomprensible de esa indiferencia, para dar
cabida a un amor vehemente, sincero y profundo, la dicha llega a usted con la deslumbrante visión de un amanecer triunfalmente hermoso, y como d ice en su carta:
"con una potencia tal de ventura, que el corazón no es
capaz de contener."
Que para usted sea ésta larga y tranquila; así lo merece su alma generosa, la cual nunca supo levantarse

indignada por las humillaciones de amor propio a que
se vió sujeta; jamás permitió al desfallecimiento que se
apoderase de su noble y valiente corazón; no se apartó
del amado por ningún motivo, ni siquiera por haberlo
visto apasionado de una mujer sin méritos ni buena f~ma; no la intimidó su resfrío, su ingratitud y desconoc1·
miento; ilo ha sufrido "todo!" ¡pues bien; hoy es justo
que lo goce ··todo," como yo lo deseo.
Según nos Jo enseña la expenenc1a, nunca falta en la
vida una justa compensación de pe~as y de ~legría~; el
que ahora sufre, mañana goza, y quien ha temdo o tiene
una gran felicidad, razón Je sobra para tener un cambio de fortuna. Así Jo dice el antiguo refrán: "Después
de la tempestad viene la calma."
MARGARITA.

. 1#,~,

?V , ,...~-:::-:=~
~

!j~l j),J,

~·· I i'~i
iA1if~
\ ~

1

.

/j

i l ~

f

;;,,

"J

't
. \
• ;,\

~ 1100 \

\

r

ª~~

J

\., ¡

&amp;

)

\1

~l.

i
\;

.. -:..

~

1

¡'1-~
1

1.

r

.;:

.

t ,
.

~

~

.-·"-.~)

.\_.d ~ ~.X

AMOR Y ESPERANZA.
GLORIA: Su hermosa carta respira tal encanto; hay en
ella tanta frescura y tanta viveza de emociones, que a 1
pasar los ojos por:: esas líneas, trazad'!S stn orden ni cálculo, semejantes a una lluvia de flores, húmedas y per·

I

:~ ~ . --

VINO DE SAN GERMAN
nunca falta en infinidad de hogares que, por propia exiperiencia, saben los maravillo-sos efectos que produce así en la
curación radical de multitud de enfermedades, como en o.poner resistencia á las que constantemenrte nos amen'azan.
ACEPTEN USTEDES ESTE BUEN CONSEJO : En liodas las buenas droguerías y boticas se ha,lla ,de rvienta el
,antiguo y acreditado tónico fortifü:ante VINO DE SAN GERMAN. Usenlo en las dosis que se indican en los fra.iscos y experimentarán la inefable alegría de ver alejado el ,peligro en momento que se crean presas de cualquier dolencia.
EL VINO DE SAN GERMAN ha dado resultados sorprendentes á los enfermos de la sangre á los tuberculoso~
reumfticos, anémicos, neurasténicos y, en general, á cuantos padecen de achaques nerviiosos.
'
'
Para las señoras, durante el período de la.ctan-cia, es an fortaleciente incomparable.

El Japón Y el Opio

L ~t123

~.~')K/
d,¡,'

Estamos en la temporada de mil enfermedades, si no gra "es, sí molestas y no excentas de peligro, si no se acude
oportu,namente á .prevenirlas ó curadas, es decir, á atajarlas &lt;ln su a-cción dañina ó destructora. Ocurre que, bien por
efecto del sol á ratos parece que penetra en el cerebro por la fuerza de los rayos que queman, bien por la humedad de
que 1:le impregna súbitamente el ambiente y por el estaido lodoso d~l piso, son pooos las .familias en que a1grnno de sus
miembros, ancianos, adultos ó jóvenes, no se encuentra atacado de catarro, de -d olores neurálgicos ó r eumáticos, de cólic&lt;&gt;&amp;
ala rmanties.
Pero acontece que, no obstante lo que lamentamos la más mínima alteración en nuest:ria salud, nos cuidamos relas
tivaimente ,poco de consenarla, viviendo, mientras no nos asalta una dolencia, en la más absoluta tranquilidad y el más risueño de los optimismos.
Todas las personas precaviJdas tienen siempre á mano lllll preventivo que entone y equilií.bre el organismo al primr.r síntoma de malestar, y en toda ,nuestra República el popular y benéfico reconstituyente conocido con el nombre de

•
••
•
•
•
•
•
•
•

••
i•
•
•
•

.•
•
•
•

•

., ''J

.,,; aJi.

":·l

UNA DESDICHADA: No se preocupe usted, querida se•
ñorita, por esa enfermedad que hoy la molesta y acon·
goja tanto. Es probable o casi seguro que desaparezca
con el tratamiento del masaje; he sabido de varios casos
en los cuales dicho tratamiento ha producido el r esultado que se deseaba.
También es un remedio excelente la tintura de iodo,
y esta substancia es muy eficaz para hacer que desapa·
rezcan los defectos a que hace usted alusión al terminar
su carta.
¡Ojalá que pronto obtenga un alivio C!Jmplefo de su
enfermedad!

•

tituídos sufren serios trastosnos en estos días de •
•
inconstante
temperatura.
:

•:•••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••:•

~--:-\;

..

RECETA EFICAZ.

i•
•
•
•
•

Doy a usted los atavíos de baile que desea, junto con
un hermoso disfraz de "Electricidad," el cual está hecho
en satín blanco, !amado de oro, velado por doble trans·
parencia de muselina de seda. La primera es azul eléc·
trico y la segunda es violeta. Hsta última compone la espalda y la cola. La primera forma el traje interior y está guarnecida de hiler.is de cuentas cristalinas y lente·
juelas de plata. El cuerpo está adornado por una gran
estrella de plata y cuentas de cristal. El tocado es se·
mejante a dicha estrella, la cual está cruzada por aguje·
tas de plata, que simulan un rayo. Además tiene una
diadema de perlas cristalinas que ciñe los cabellos de
un modo artístico.

los

••

•
•
•

1\1,'J)RESELVA:

AGRIPINA CoRNELIA: Sí se contestan las cartas de pésame aún cuando para esto es conveniente que tr3:n~curran quince o veinte días después de haberlas rec1b1do.
Las visitas del mismo género se corresponden a los tres
o cuat ro meses subsiguientes al duelo.
En cuanto a l uso del manto se ha reformado bastante
en
tiempos actuales, pues ahora se lleva un ~es y en
seguida puede adoptarse e l sombrero de luto nguroso,
el cual es, como ya se sabe, de crespón inglés y de gasa
opaca, con velo flotante cuando se trata de señoras jóvene~ o de a lguna edad, y sin dicho velo en el caso de que
el sombrero sea para señoritas ó jóvenes de quince a
dieciocho años.
Téngo mucho placer en contestar a sus preguntas y
estoy a sus órdenes para todo cuanto de mí solicite.

•
•
•

,.

MODELO

USOS DE SOCIEDAD.

•
•
•
•

.•

•

•

necesitan una autorización para fumar el
opio. y en esta autorización se limita la
cantidad que ha de consumirse. Además,
Ya ,•n ,85J los periódicos europeos cons- la manufactura Y la "eota del opio son motataron con tristeza que la desastrosa costumbre ,le fumar opio no sólo se había limita do al imperio del mediodía, sin_o tam·
bién había invadido la lnglate1ra: 1mpor·
tada allí por los chinos empleados en los
trabajos de estibn. Hoy nos hallamos en
peores condiciones. )lo existe país donde
la droga no haya hecho su aparición. Sobre todo en Europa el vicio se encuentra
muy extendido y más de un ruidoso "affaire" ha demostrado que los puertos euro·
peos paaan un pesado tributo al "humo di·
\'Íno. " ~\lema nia está tan viciada en este
punto como Inglaterra y Francia, y en
.\mérica del Norte el vicio se halla tan
arraigado, que según la encuesta reciente
del doctor Wright, en ~ueva York existen
_,;,800 blancos que son fumadores de opio y
8,000 en Chicago, a pesar de la lucha enérgica estableada contra esta forma del peligro amarillo. Un solo país ha escapado
al contagio: el Japón. vecino imrtediato de
China y en constante relación con ella. En
un volumen bien documentado l\f. Miraben
ha presentado el tipo del japonés inteligenie y sobrio, quien comprendió desde muy
temprano las causas proverbiales del debí·
litamiento y decadencia ele la raza; al opio
y el alcohol, y desde entonces el japonés
oo fué opiómano ni alcoholista.
Los gobernantes del país no anduvieron
con vueltas, como se dice vulgarmente, para evitar la temible intoxicación que amenazaba al pueblo japonés. Comenzaron por
castigar con la pena de muerte a todos los
fumadores de opio, y hoy en día aun se les
aplica la pena de los trabajos forzados. El
contrabando del producto se castigó con
multas tan fuertes, que ningún armador
quedó con deseos de reincidir.
Hay más: cuando el Japón se apoderó
de Formosa y Corea. emprendió acto con·
tiauo, por el método lento, la campaña
contra el vicio que enbrutecía a sus habitantes Hoy, los fumadores empedernidos

nopolios del Estado,
los viejos fumad?:es,
les por una com1s1ón
cio tan subido que lo

que sólo Jo vende a un vicio tan caro.
recoo?cidos como taEs un buen ejemplo de profilaxia socia 1
especial, y a un pre- que el Imperio del Sol Le,•ante ha dado
invita a abandonar al mundo.
'

�El Mundo Ilustrado

El Mundo Ilustrado

BONCI
Copa baja y ala grande
Creación SA::--JJ ENIS para
1-,113.

De fieltro opaco extra con
cinta, forro " ribete de
seda.
Modelo de mucho vestir
especia'! para profesionistas y persoi~as serias.
Colores ~egro y Tabaco.
PRECIO Sro.oo.
Calidades supremas:
$12, $14 y $16.oo.
Para pedidos por Correo
y Express dirigirse al Departamento M.

Sanjenis Hnos. Sucr. Guillermo Sanjenis.
La Casa Proveedora de los Elegantes.
Av. 16 de Septiembre :--Jo. 74.
Ave. San Francisco :\'o. 2_¡..
México, D. F.
Remitimos Gratis Catálogo de Sombreros finos. Al hacer su
pedido no olvide color, medida y precio.

FOTOGRAFIAS HECHAS DE
NOCHE

en las frases que en tan memorable ocasión pronunció éste. Al dirigirse al punto
en que había de encontrarse con Fernando
el Católico, cruzóse con el cardenal González de Mendoza y díjole con melancólico acento; ''Id. señer, en buena hora y ocupad esos mis alcázares en nombre de los
poderosos re.yes á quien Dios, que todo lo
puede, ha querido entregarlos por sus grandes merecimientos y por los pecados de los
musulmanes." Luego, al llegar ante el rey,
y después de hacer ademán de bajar del
caballo, lo que aquél no consintió, Je hizo
entrega de las llaves de la ciudad, a la vez
que le decía: ··Tuyos somos, rey poderoso
y ensalzado; estas son, señor, las llaves de
este paraíso; esta ciudad y reino te entregamos, pues que asi lo quiere Alá, y confi,.mos en que usarás de tu triunfo con generosidad y clemencia.

Hermosos son los edificios de las grandes
capitales italianas: de Roma y de Venecia,
de Milán, de Florencia, cuando la luz solar los ilumina de lleno; grande es también
la belleza de los paisajes tropicales con sus
gallardas palmeras subiendo hacia un cielo
de color de añil y su vegetación polícroma
brillando bajo un sol de fuego; pero todo
ello es más hermoso cuando el sol sale o
se pone, y la vegetación, las p:llmeras y los
edificios quedan envueltos en la sombra.
Comprendiéndolo así, algunos turistas
originales, si se quiere, pero ingeniosos al fin
y a l cabo, han empezado a poner de moda
las vistas en silueta, coleccionando los más
hermosos puntos de vista, no como se ven
a la luz del día, sino como nos los presenta
la semi-obscuridad crepuscular. Claro es
Los mendigos de Londres
que con esta moda el arte pictórico no da
ningún paso, corto ni largo, en la senda del
progreso; m~ bien .P?dría decirse que
La policía londinense ha empr endido
!rocede a_su IDfan~•a, P;ro es que los_ \la· una verdadera cruzada contra los pordio¡eros no he?en obh~ac10n de ser artistas. seros que pululan por las calles de la ca iLo que si se co?s1g_ue con es~a nutva ma- tal de Inglaterra, y con este motivo se hp
ner_a de reprodu~1r v1stú.S y pa1sa¡es, es re sabido cosas muy curiosas.
~n
v1v1~ aquella antigua moda de los _retratos
Calcúlase que vi,·en allí de la mendi ien silueta, tan en auge en otro tiempo y
d
. . . .
_c
h
·
t
¡ •a d
b t t da unos cuatro mil 1Dd1v1duos, cuyos ID. º.Y casi por comp1~ 0 0 vi ª a, as an ~ gresos semanales vienen a ser de unos treinin¡ustarnen~e., por cierto. El arte de !ª s1· ta y siete bolívares y medio con el benefilueta no_ exig1a grandes talentos en qmenes cio del cambio, ¡0 cual da un total de siete
lotpratchcabant. ~a pásersona que dedseaba millones y medio de bolívares anuales gasre ra arse, no ema m que ponerse e 1an- tados en limosna.
te de una pared, de modo que su sombra El año asado se reco ieron en la calle
se proyectase de perfil sobre una cartultna I z- m ~n'I u· ~e t
a 1

r-

■•■•■-•.••••••••--•••••••••••••••••••••••••~••••.•.■•■-■•■-■•■-■-■•■-■•■-■•■.ll.lll•■•••~•.••.••••••••••••••••~•••••••••••••■-•.■•■.-.1 c\a~ada
en
aquella;deellasiluetista
co~ ¡~~ f~er~~ :!~f~i~~s.q
contorno
sombra trazaba
y en segut·
,
Y ~~giunn:
. &lt;lee efl~;~ª=
. e
alapiz el
b a
b
- t
'
d b
su 1tó que teman cuenta corriente en diver-

,..

siempre es eficaz, Millares de personas curadas por ella testifican
su~ maravillos~s re_,;ultados, y por eso es que se ha hecho la prefer1da del pó.bhco, Basta usarla una vez para tenerla siempre en
prevención, Produce efectos segurisimos en
•
Q,tANOS, TUIIO,tl!.S. ALIIOlflfllNAS, Hl!.lflDAS, ~USTULAS, LLAQAS,
ULOE,tAS, QUEIIADUlfAS, FISTULAS, l!.lfUPCIONl!.S, l!.TO., 1/TO,
DE VENTA EN TODAS LAS DlfOQUl!.,tlAS 'I aOTIOAS

1

I
I

f

A 25 CENTA VOS LA CAJA, •

Para loa lugares donde no ae enouentre, ae deapaohatranoe de porte, .en•v•l•an•do-•I

oon el pe&lt;Hdo en sello■ de oorreo SQ.80 ova. por 9&amp;da oaja y por dooena '3,&amp;Z,al Depo&amp;ltarlo general, stt. ltllFAEL s. 0/fTl!.QA, ISf- OALLE DE MANlflQUl!. N9 aa.

1

A,-11/fTADO 41S4t.

Vl!.JOOO,

1

D. ,.,

a em ª u_rnta .ª codo tlD tª' a grtan es roe hazos, e 1 in enor e es e con orno com~
pletando a veces su obra con un par ele trazos blancos para indicar la oreja o el ojo.
El que no tenga grandes conocimientos
de dibujo, puede también hacer estas vistas
en blanco y negro, sin más que emplear
una cámara, ó bien una máquina fotográfica vieja e imprimiendo las pruebas muy
fuertes de tono.
Cuando la silueta se obtiene con cámara
clara, simplemente copiando a ojo, conviene emplear un papel gris o azulado pálido,
con Jo cual se consiguen efectos muy agra-

dables a la vista y realmente artísticos.

los hó.rO"S
Cómo S"" rind"n
"
"
"
FR.\SES CÉLEBRES 1)E

Su3\'iW la piel y la da una blaucurn nacarada perfectti, y cura radicalménte
1rrítac1ones y s::ib:rnones f'orlifica l3S unas y las da brillo 'Y tunsp:.ircncia.
AGNE.L, .,,rn1-' c)USTA, 16, Avcnue de l'Opéra, PAll.lS ~

Contra el ESTREÑIMIENTO
y

sus consecuencias : Jaqueca, Malestar, Pesadez Gastrica, etc.

Exijase101YERDADEROS GRANDSdeSALUDd:1orFRANCK
PURGATIVOS, DEPURATIVOS v ANTISEPTICOS
T. LEROY, 96, Rue d.'Amsterdam. PARIS II todas las Farmacia,.

JARA!!:!~~~t0DAoo
Depurativo por excelencia
PARA

PARA
de

NAF~
LANORENI
contra

la Tos, el Catarro
laBronquitis

GUERREROS

"
CELEBRES

La nobleza y la generosidad acompañan
siempre a la tristeza en las frases que los
más famosos reyes y generales han pronunciado al rendirse a sus enemigos. Si hay
alguna que demuestre un poco de orgullo,
es Ja de Francisco 1, cuando en la batalla
de Pavía dijo al soldado que le intimó la
rendición; "No me rindo a ti, sino al em·
perador; yo soy el rey."
En cambio, alguuos siglos después, el héroe entre los héroes franceses, Napoleón I,
no se avergonzó de escribir al príncipe regente de Inglaterra: "Alteza: Presa de las
facciones que dividen mi país y de la enemistad de las mayores potencias de Europ.t, he terminado mi carrera pública, y
vengo, como Temístocles, a buscar refugio
e n el corazón del puebloinglés. :.\Je coloco
bajo la protección de sus leyes, que reclamo de su alteza, como el más poderoso, el
más constante y el más geReroso de mis
enemigos." Después de tan sencilla carta,
:--apoleón se embarcó en el ''Bellephoron"
y se entregó á su capitán, Maitland, dando
así el primer paso en el camino del destierro.
Otra rendición histórica, comunicada
también por escrito, fué la de Napoleón
IIf. Rodeado de i50,oco enemigos y acompañado del residuo desmoralizado de su
vencido ejército, envió al rey Guillermo de
Prusia la siguiente nota: "Hermano mío;
No pudiendo morir a l frente de mis tropas,
pongo mi espada a los pies de vuestra rna·
jestad." Y a la mañana siguiente él y Bisma rck arreglaban los términos de la rendición ; ésta fué completa: Xapoleón fué
enviado al castillo de Vvihelsnshohe, y 39
genera1es, 230 oficiales y 83,006 soldados
quedaron prisioneros de guerra.
La tristeza que la rendición de Granada
produjo a Boabdil. se refleja pe rfectamente

sos Bancos por sumas no despreciables.

Una revolución en el juego
del billar
.
.
.
A los aficionados al· billar les interesará
saber que un arquitecto inglés acaba de inventar una nueva mesa de carambola verdaderamente revolucionaria.
En ella desaparece l_a acostumbr_ada_forma rectangula~, ?-~optandose la ehpso~dal,
con ~a que. a JUICIO de los carambolistas
lond1Denses que ya la han experimentado,
aumenta el interés del ¡·uego de un modo
extraordinario, cesando en absoluto la monotonía del procedimiento antiguo.
No es necesario en lo más mínimo cambiar la forma de picado y de ataque gene·
ral de las bolas, y en cambio, 00 sólo se
aumenta la dificultad de las preparaciones,
con lo que habrá ':1e de~plegar mayor des·
treza ~¡ carambolista: SIDO que ~ueden. ha·
c~rse ¡ugadas y reu01ones en numero 1Dfimto.
.
.
.
.
L~ mesa ehps01dal ha sido adopt_a;.da ID·
mediat_a~ente ~espués de su apanc1on por
la ~amiha real •_nglesa y Y'?r todo~ los prof~s_ionales ?el billar bnt'.1-nicos, qmene_s va·
t1cina11 al 1Dvento un brillante porvenir.

HAY QUE SER FUERTE,
Para obtener en la vida dicha
6 provecho es necesario poseer
cierto grado de fortaleza. L as
personas débiles se ven siempre
privadas de las cosas que constituyen la crema y nata. de lo que
el mundo puede ofrecernos. Esas
personas da.rían sin vacilar todo
lo que poseen por adquirir fuerza
y vigor, pero no saben donde podrían efectuar el cambio. T ales
personas se fatigan en seguida y
caen en un estado de depresión
y melancolía_ Con facilidad pierden peso y se quedan delgadas y
enclenques. Lo mismo los jóvenes que las personas de edad
mediana y aún los niños sufren
frecuentemente y hasta se mueren
de lo que parece ser un desgaste
visible y debilidad. El desarreglo
se halla en los nervios y en el
sistema digesti.o. El remedio es
pues, un tónico seguro y poderoso'
que limpie y fortifique, como es l¿
PREPARACION de WAMPOLE

la cual nunca falla. en su empresa
de hacer fr "?rte al débil. Es tan
s:i.brosa como la miel y contiene
una solución de un extn.wto que
se obtiene de Hígados Puros do
Bacalao, combinados con Hipofostitos, Malta y Cerezo Silvestre.
Los productos de la ciencia médica mús adelantada entran en su
compos1c1on. Miles de personas
la deben renovación de sus fuerzas y sus ánimos par.:i. tratajar y
p:ua estar alegres. En Anemia
Escrófula, Debilidad General
Enfermedades de l os Pulmonc:i,
no tiene igual. El Doctor 11.
Gutierrcz, Profesor en b E:cuc1a
Nacional de }Iedicinn. do :México,
dice: "La Preparnción de Wampole se toma tanto por los adul.
tos como por los niños c:n el
mejor gusto, porque se vigorizun
con la mayor facilidad. Por est&lt;1
motivo hace muchos años que yo
uso esta medicina y siempre he
obtenido los mejores resultados."
Una bot'311a basta para COU\"'encer.
P~ venta en todas las Boticas,

y

r-------~--,- ------,

JABON DE VERBENA
CALENDULADO.
(Obsérvense sus resultadas durante das semanas)
ExQulslta ayuda en
el tocador, vorQ.ue es
un a r.leL t!6ca combl·
nación de las virtudes dulclficantEs de
Verbena y de calendula,
Su u•0 en vocos~días
afirma las ca,-nes y
embellece la tez, lmvartlendo la lozanía.
y una v i vlficaclón
verfumada, comvarable sólo con la Que
se obtendría de experto masaje dado
~on voluvtuosos aceites orientales.
Evita y cura la
casva, los barros Y
las enfermedades cutlineas, vl¡;corl za las
"afees del cabello,
delicioso vara lavar
la cabeza y bañar á
los niños. Precio de
la vastllla $1 00, Por
correo certificado:
$1.25.

En México: J. Labadle Soc, c ... , Protc~a. 5.-Joh1ton•PD, Féltx Oo. , Aveol'1a.
S anfFranr.lsco. 39,-J. lllbteln, Soc ra., 3a-

13ol var 2-5.

1~éc~:G~ás~~~~~ª}!

~~rt~~

~e~:r
en la República. Toda clase de artículos de Optica. Precios muy reducidos.
Trabajo Rápido y muy exacto.
VENTAS AL POR MAYOR

Los árboles, auxiliares de la
telegrafía sin hilos

Una lección de la playa
(FRANCESA).

En los Estados Unidos se han verificado
experim~ntos muy interesantes para com·
probar s1 los árboles podían utilizarse co·
mo an~en~ para las transmisiones telegráficas SID hilos. Y en efecto, se ha visto que
los troncos desempeñan a las mil maravillas el pap~l de conductores de las corrien·
tes producidas por las descargas electromagnéticas.
Las hojas son grandes auxiliares de la
transmisión, pues ~egúo las pruebas, el árb~I cargado de ho¡as conduce mejor la cornente que el árbol pelado, y cuanto más
car~'!-ªº de hoja está, se efectúa con mayor
fac1hdad la transmisión.
El modo de utilizar los árboles para la
telegrafía sin hilos es muy sencillo. El contacto con tierra se obtiene con las raíces
d~ los árboles uniendo el hilo a unos clavos
fiJos en la base del tronco. Todos los enla·
ces eléctricos se aplican a la base; el tronco Y la copa del árbol hacen las veces de
antena. El receptor telefónico unido a los
clavos puestos en el árbol acusa con perfecta nitidez el paso de las señales,

Los romanos que eran gente experta en
el arte de vivir, no habían quizás inventado del todo los Casinos; pero tampoco de·
jaban de pasar la estaci6n a las orillas del
Mediterráneo, en sus villas dP. Baias y de
Tarento. Les gustaba, como a nosotros, reunirse y conversar en la playa, y hacían ir
allí, para distraerse, histriones y tocadores
de flauta.
Allí, frent-~ al mar, la vida es dulce y
elegante. Está, en suma, constituída por
una ingeniosa combinación de los placeres
de la sociedad culta y de los del campo,
con más variedad y libertad que las que
ofrece la "vida del castillo."
Voy a referiros una historia verídica: es
su único mérito.
Hacíamos, ayer, un gran paseo a lo largo
del mar. Teníamos con nosotros mujeres
jóvenes y niñitas de toilettes claras, risueñas y florecientes de salud, de una salud
pulcra y cuidada, delicada en su frescor:
una salud de ricos.
Encontramos un gran rebaño de bueyes.
acorralados en lo alto de la duna. Nada
más bello que el perfil de los bueyes sobre
el mar y sobre el cielo. Pero, como el coBOCA DELICIOSA. FRAGANCIA
rral estaba abierto, los niños tuvieron mieen el ALIENTO COll la•
do y no querían pasar. De pronto, una forma humana surgió de la yerba en donde
estaba acostada: un pobre hombre, cubier·
Pertuman los
to con una piel de cabra, la cara color de
labios y dan á la
tierra. Era el boyero. Llamó a su perro y
boca sabor de amtranquilizó cortésmente a la compañía. Te.::;:;-~i::'-,
brnsía,
~,
y hacenapasionan
divino el
oía consigo a un niñito, raquítico y feo, que
beso de los amanparecía tener seis o siete años. Una señora
tes.
preguntó:
-l. Es su chico I
Ylolahs de Rusia, de
-Sí, señora.
Quantln, a-oza de la
-Q ,
d ·
~
r
í
ternura desu ma•
-e ue eda tiene I
I,"~
rldo. Iodi~ven- Once años.
sable vara los
La señora exclamó un poco aturdida~
Que aman las exmente:
•
•
,,,._
-Once años! Pero es de la edad de Jua- minio. 50 cvs. Por corl'eo, r.Pl'tlfte•da, 60
•
cn.- E n Méxlco:J~hnnn...,., FtU1.&lt; &amp;: Oia .Av
mta.1
.
.
.
8an Francúco, ,9.- J. Lt&gt;badú S,LCA. &amp;: nn."Pr,;_
Ahora bien, J uanita es una hermosa m- resa, 5.-J. lhhrein, Suers., sa, Bolívar !5,
ña, ya grande como una mujer, con una

VIOLETAS RUSAS

uA!'ra:i~rtfiai~:

S'

~~lrJtfc°aesa;'ªJl~~

Ninguno tan delicioso como éste -

SENOS

l!aHrolledo•, Recon1tltuldae, '
Hermo11eado11, Fortificado•

f.~ Pil oles Orientales
el unlco producto que en dos:

meses asegura el desarollo y
la firmeza del pecho sin caU88r
doiloalgunoálasalud.Aprob&amp;do
por las notabl!ldades medicas.
J. RATIÉ, Phe:1,

5, Pa•aage Verdeau, Parta..

Jrasco coa inslructiones en Puis6'35
Mezico :
l. LABADIE, Sucesores yQII,

ACUDID
Tomad los CIGARILLi~,
los PAPELE:r:~~U w
_ del DR.

Representante General en México,
Octavio Sarti za. Calle de López 25.

LEA UD.

'"'El Mundo Ilustrado"

~=~y~ru~~r~=============================~~

contempló a la niña y dijo:
-Oh! señora, es que vuestra señorita come carne!
Dijo esto con sencillez, sin amargura, y
aun sin sorpresa. La señora lo interrogó.
Nos dijo que tenia ocho hijos, que ganaba
veinte ce1;1tavos por día, pero que pagaba
cincuenta francos en la granja en donde
estaba empleado, por alojamiento de su
mujer y de rns hijos. Y no se quejaba de
esto. Agregó que sus dos mayores podrían
pronto ganar algo. · Estaba absolutamente
resignado: miserable, pero no desdichado,
a Jo que parecía. Os digo lo que be visto.
Se le dieron al hombre algunas monedas,
pero la elegante compañía quedó pensativa ante aquella revelación súbita, de una
existencia tan diferente de la suya, de una
humanidad tan poco parecida a aquélla que
frecuenta los exquisitos Casinos de verano.
Hay cosas tristes que bien se saben, pero
en las que no se piensa. Las damas de sabias toilettes, bellas a la vista como flores,
se preguntaban cómo dos personas mayores
y ocho niños pueden vivir con veinte ceo·
tavos por día, y hacían cálculos. Yo traté
de figurarme el alma de aquel pastor, cuáles eran sus pensamientos y cuáles podrían
ser sus alegrías.
Dos formas extremas de la vida, la más
próxima a la naturaleza y la más distante,
la más desnuda y la más paramentada, la
más ruda y la más enternecida por la industria humana, venían de pronto a encon·
trarse una frente a otra,-bajo la mirada
de los grandes bueyes, que no se cuidadan
de ello, y a la orilla del mar, que, ciertamente, rodaba sus olas mucho tiempo antes
de la aparici6n de la vida humana, y las
rodará mucho tiempo después de su desaparición ..... . Hé ahí una idea muy propia
para consolarnos de los males de otro, y
aun de los nuestros, algunas ,·eces.

Agencia de Inhumaciones

EUSEBIO GAYOSSO
MARISCALA 3 .

Recaudación de Panteones, Cajas Mortuorias,
Servicio Fúnebre por Ferrocarril.

JULES LEMAITRE.
De la Academia Francesa.

TELEFONOS:

Ap. ,
.
EL PERFUME ROSE DE CHIRAZ
722
MEXICO, D. F.
de la casa F. Wolft y Son. recuerda la fragan' - - - - - - - - - - - - - - - - . . . : cla suave de las rosas de Persla.
~
Ave. rndepenáe!c~!~~OR.

COGNAC

MEXICANA, l 00 6,

ERICSSON, 836.

)}-==========================:::::::✓
-

�,•

El Mundo Ilustrado

UNA MUJER
AORADECI=
DA CURADA
Con el Compuesto Vegetal
de Lydia E. Pinkham.
S. Gabriel, Huehuetoca, México." Ilará dos ai1os que de resulta de una
caída al levantar
una vasija pesada de
agua, senti dolores
de ingles muy fieros..
particularmente durante el · periodo-y
parecía como si me
hincaran con alfileres y el caminar me
era mu y molesto.
Me someti á su tra\ , tamiento que tuvo
·
\ lll, bondad de indi...:...J carme; tomando el
Compuesto y el Purificador de la Sangre de Lydia E. Pinkham y me sorprendi al sentir un alivio notable con
solo la primer toma. Continué con su
medicina. según sus instrucciones y me
curé. La gratitud es una de las virtudes más bellas de la humanidad, y
por ella le escribo esta testificando á
Vd. mi eterno agradecimiento por haberme curado tan maravillosamente."
-SRTA. MARINA TORRENTERA,
Gabriel, Huehuetoca, México.
El éxito del Compuesto Vegetal de
Lydia E. Pinkham, hecho de raíces y
hierbas, no tiene paralelo. Las mujeres que sufran de desvios, ulceración
é inflamación, tumores fibrosos, abatímiento, pesadez, flatulencia. indigestión ó postración nerviosa lo podrán
emplear con entera confianza.
Se han efectuado millares de curaciones. ¿Porqué no pnede curará Vd?

l

..._~2..ll-.....

Trenes que hacen más víctimas
que la guerra
Las graodes catástrofes fercoviarias ocurreo eo América. Todo el que tenga costumbre de leer diariamente un periódico
estará co~vencido de ello, a pesar de que
los yanqms se las dao de ser muy prácticos
y muy precavidos.
Pero un señor estadístioo-jsiempre la
estadística!-se ha encargado de demostrar
que tomar el tren eo una de las muchas
estaciones de las redes ferroviarias del país
de Tío Sam es peor cincuenta veces que ir
a Ja guerra. Los números que aduce eo su
tr.-..bajo 00 dejan Jugar a la meoor duda,
comparando las muertes ocurridas en la
guerra del Traosval y las que en el mismo espacio de tiempo ocurrieroo eo las bermasas cuanto fatales líneas americanas.
Véase la clase, como diría un comerciante de tejidos. Mientras que el ejército ioglés anotaba 22 , 000 muertos y algo menos
de cien mil heridos, los ferrocarriles yaoquis, lleoog de comodidades, registraban eo
igual espacio de tiempo 20,847 muertos y
13 5,ooo heridos. Sólo durante el año de
1903 la lista fúnebre tenía en el pasivo
u,oo6 muertos y s9 .s72 heridos.
~o hay duda, pues, de que es preferible
cargar con una rr.ochila y un fusil de gran
alcance y meterse a guerrear en cualquier
parte que sacar dioero del bolsillo y pagar
unos ~uaotos dollars por uo asiento de vagón de los veloces trenes de las decantadas
Jíoeas americanas.

La medalla de Andrée

B. PEREZ GALDOS.

La Sociedad Antropológica y Geográfica
de Stockolmo ha acordado honrar de algún
modo la memoria del heroico y desgraciado
aeronauta Aodrée, acuñando uoa medalla
conmemorativa.
El encargado de hacerla ha sido uoo de
los mejores discípulos de Chaplaio, el grabador sueco Eric Liodberg,
El artista representa el globo de Aodrée
eleváodose sobre los hielos de las regiones
polares. Suecia mira con ansiedad cómo se
aleja eo direccióo del Polo, mieotras que
uo grupo de jóveoes Je aclama y uo veoeSi desea un consejo particular, rabie aociano dirige su mirada escrutadora
gratis, escriba á la Sra. Pinkham, al horizonte misterioso.
Lynn, Mass,, E, U, de A.- éste En lo alto de la composición se lee la
alempre socorre.
palabra "II Julio 1897," y en la parte iofel--...:::=;..;;====--------• rior, al lado de un medallóo, eo el que aparece Aodrée de perfil, se leen los nombres
del explorador y de sus compañeros Steinber y Fraeokel.

s.

Alas Sen-oras que tJºenen
horror á la maternidad

¿Qalere Ud. dar vida á nli!os fuertes y
sanos sin el meoor sufrimiento ni pena en
el acto del alumbramiento?
El Dr. J. H Dye ha consagrado su vida
á aliviar los sufrimientos de las mujeres
y bace ya algunos años o.ne Tiene demostrando
o.ue, las penalidades del alumbramiento, so o
loneces ar I as y
oueden ser fácll~¿:o¡~,-.}"1 mente vrevenldas 6 evitadas.
Uo maravilloso
r emedio conocido vor Tabletas
comorlmldas l\Ut
chella del Dr. Dye, ha ayudado á millares
de madres en el mundo entero y los miles de certificados exoortá 1eos recibidos
t&gt;Or nosotros, de señoras satisfechas y
agradecidas, pruebao sin ¡réoern de duda
o.ue oueden las madres, en el difícil perío•
do del embarazo conflu absolutamente
en la efic•cla de este remedio.
La l\iltchell a comwlmld&amp; h'lCe r ápido
Y fácil el alumbramiento, acelera el restablecimiento de la madre desoués del
nacimiento del niño, orevlene todo género de comollcaclones y asegura una bue·
na cantidad de leche saoa que facilita el
crecimiento y desarrollo del vástago. Evl•
ta todo contratiempo. Inclusive las cau
sas de esterilidad, cura las debilidades femeolnas, tales como ulceraciones, !ecuo•
rrea, loflamaclooes 6 Irregularidades
y alej~ todos los síntomas molestos y oeUgrosos. que
se presentan muchas
1
veces durante el ' camblo d• vida. ''

La MltcbeUa cnmorlmlda es conoctd"
desde hoce 30 años. No o!erda Tid. tlem¡¡0. Escriba hoy mismo,

INSTITtiTO MEDICO DEL DR. J. H. DYE
176Lewls Block. Buftalo, N. Y.. U. S A.
Se solicita corres1&gt;0ndencla
ile vAndedo•es •P•onn•,.bles.

A y U' n

(ESPA~OL.\).
Mal conocido es eo España el nombre de
este peregrino artista, aunque sus obras hao
estado y estáo a la vista de todo el mundo,
y nos son familiares, como si fueran obra
uuestra. Ese! iogeouo bordador de los pañuelos de i\laoila, el inventor del tipo de
rameado más vistoso y elegante, el poeta
fecundísimo de esos madri_gales de crespón
compuestos coo flores y nmados con pája-

¿ QUÉ

ros. A este il~~tre chioo deb;º. las españolas el hermos1s1mo y caracten~t1co chal que
t3;0to favorece su belleza, el mantóo de Manila, al mismo tiempo señoril y popular,
pues lo han llevado eo sus hombros la gran
señora Y la gitaoa. Envolverse eo él es como ve~tirse ~-ºº un cuadro. .
L3: 10dusti 1a ~od;rna oo 1?veotara º";.da
que _iguale a la 10geoua ~?es1a del maotoo,
salpicado de flores, flex1b_le, plegadizo y
mate con aquel _fleco que tiene ~go de los
enredos d~l su~oo y aquella bnllaotez de
colo~ que 1lum10aba las muchedumbres en
los tiempos eo que su uso era general. Esto
preoda hermosa se va dester~aodo, .Y s~la
el pueblo la conserva con admirable 1ostm:º· Lo saca de_ las arcas eo _las grandes
epocas de la vida, en lo? bautizos y eo las
bod~, como se da al viento un h1moo de
aleg~1a eo el cual hay una estrofa para la
patna.
_
.
1':l maotóo sena uo~ !'renda vulgar s1
tuviera la c1eoc1a del diseno; oo lo e~ ~o.r
conservar el carácter de las artes pnm1hvas Y populares; ~s com? la leyenda, co~o
los cueotos_ d_e la 10faoc1a, cao_doroso y neo
de _color, fac1lm~ote compreos1ble y refractano a los cambios de la mod~.
Pues esta preoda, esta oac1ooal obra de
arte, tao nuestra como las pa_odereta~ y los
toros,¡°º e_s nuestra eo realidad i:oas que
P?I/a uso, se la debemos a un artista nac1 - la otra parte del mundo, ?- un tal
Ayuo, que consagró a oosotros su vida toda
Y sus talleres. Y t3:n agradecido era el buen
hombre al comerc10 español, que enviaba
ª l~s de acá su r,:trato Y los de ;5~s catorce
muieres, uoas se:ioras tiesas y pahdas como
las que se veo pmtadas eo las tazas, con los
pies increíbles por lo chicos y las uñas iocreíbles tambiéo por lo largas.

Hacer crecer al Hierro
El Instituto de Fraoklio ha coocedido la
medalla de oro de Eliot Cresson al ioveotor de uo procedimiento nuevo, pcr medio
del cual se coos1gue hacer crecer al hierro.
. .
El proced1m1eoto se reduce a calentar
y eo~riar cierto número de v~ces, hasta determmadas temperaturas, el lingote que se
trata de hacer crecer, y segúo noticias, los
resultados que se obtienen son eo extremo
sorprendentes y extraordinarios.
Aote la sección de ciencias mecánicas de
la Asoci3:cióo Ameri~aoa fuer'?n presentados dos h_ogotes de hierro fuod1do para que
los so~ehese_o a una iospeccióo previa, y
despues se hizo crecer a uoo de ellos mediante el nuevo sistema de un modo gradual, eo dimensiones cúbicas, hasta que llegó a ser un 46 por 100 más grande que el
li_n_gote que se dejó para hacer la comparac100, pero oo aumentó nada en peso después de la espaosión. Luego. se trabajaron
ambos liogotes por uo lado para dejar al
descubierto su contextura y su aspecto metálico, y resultó muy difícil observar difereacia alguna entre ambos, excepción hecha de la del tamaiio, que era demasiado
visible.
Dícese que ya se han descubierto impor!antes aplicaciones prácticas de tao notable
descubrimieoto,

ES LO QUE NECESITAN

los DEBILITADOS, los FATIGADOS

aquellos que tienen débiles los PULMONES y los BRONQUIOS?
Un ANTISÉPTICO y un RECONSTITUYENTE

~i,l!II8f•fflgl\"1Jffiífü ~¡te!

q1_1e en forma apropiada, reúne el antiséptico y el reconstituyente más
poderosos, la Creosota y el Clorhidrofos:'cato de Cal.
Oon~tituye el remedio soberano contra los CAT6RROS, las BRONQUITIS
c:ronlca_s, la GRIPE, el RAQUITISMO y la ESCROFULA. Aumenta el
apetito y laa fuerzas, agota las secreciones y previene la

&lt;......(/
,..,.(/

TUBERCULOSIS
-

lt¡,~G~

• counattvon:-PAJUS. Y••

oe1••·
1
tod•• 1'

f1ff11

CURESE UD. MISMO EN
SU DOMICILIO
EL REUMATISMO SE PUEDE CURAR
_Deseo q~e todo el mundo sepa qu~
Remedio para el Reumatismo ali•
Yia los Dolores en las Piernas, en
los Brazos, en la espalda, la Rioide¿
o Inflamación de las Coyuntur~s, y
Cura en Muy Corto Tiempo. N eutraliza los ácidos y echa fuera de:
organismo todo el Veneno Reumático. 50 centavos y un peso. Marca 3X, $2.
AQUI ESTA LA PRUEBA:
El señor presb. P. Flores Valderrama, Av-e. del Instituto Pueola
nos escribió el lo. de Enero' de 1912;
'' El remedio 3X para el Reumatismo, que vende la casa de ustedes e~
inmejorR!ble y por tanto inwbstituible. Yo fuí un pobre enfermo que
venía sufriendo, desde hace más dd
20 años, de Reumatismo gotoso. Una
per,istente enfermedad nerviosa hizo que la eliminación del ácido úrico fuera punto menos de nula en
mi persona; y aihí me tienen ustedes
sufriendo constantemente d3 desaneglos gástricos y, Jo que . es peor,
de todo ese cortejo de molestias sufrimientos y clolores,-'.inclusos ' J, ,
ele Cálculos reoales--que trae apa•
rejada uoa Diátesis Urica. Lleaué
casi a estar paralí•tico. En vano fué
que tomara uua serie incontable de
medicameotos nacionales y extranjeros; la condición ácida de mi organismo se modificó muy poco y el reumatiii!mo seguía su mareba devastadora, hasta que se me ocurrió tomar
el 1·emedio 3X pr~parado por el prnfesor ~Iunyon para esta enfermedad. Con este medicamento me he
curado por completo en menos de
dos meses y con sólo tres frasquitos.
Los dolores r eumMicos se han reti1·ado como por encanto; los riñones
funcionan muy bien, y la eliminación del á cido úrico es completa v
perfecta. ·
·
El Remedio para la Dispepsia,
alivia instantáoeamente y cura to_
cla clase de Dispepsia. 50 centavos.
Marca 3X, $2.
. El Remedio para la Sangre, e,·
tupa todas .Jas impurezas de la sangre, 50 centavos. :Marca 3X, $2.
Las Píldoras de Paw Paw, (Papaya), las mejores que se conoc&lt;'n para el Estómago e Hígado, y un po~ilivo y rápido remedio para l:J.
Constipacióo, Biliosidad, Dolo,· de
Cabeza y todos los padecimientos
causados por desórdenes del E,t0mago e Ilígado. 50 centavos.
El Jabón ''Hamamelis'' de Munyon. Recomendado por €'1 :Mundo CL
, ·_ilizado como el mejor Jabón medicrnal y una necesidad para el Tocador. 50 centavos.
l)fonyon tiene remedios para cada
Enfermedad, casi todos al módico
precio de 50 centavos. Se ,renden er:
todas las farmacias, o puede .h.acerse
el pedido áiri!ctamente.
Piua usted la '' Guía ele la Sa
lucl" de M'Unyon, en las Droguerías
ele J. Labadié Suc. y Cía., Ave
San Francisco, 43; J. Uíhlein Sucrs..
3a. Ave. Bolívar, 25; Joh:10nsen.
Félix y ,Cía., Av. San Francisco,· 39;
Droguena del Elefante, A&lt;ve. Tsabei
la Católica, 6, y otras. Consu}tas por
correspondencia, confidenciales v Ji
bres de todo gasto.
Munyon's, 53 &amp; Jefferson,
P hi!adelphia, E. U . ele A.
1111

��</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="1">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="1">
                  <text>El Mundo Ilustrado</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="2">
                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="113732">
              <text>El Mundo Ilustrado</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="113734">
              <text>1913</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="53">
          <name>Año</name>
          <description>Año de la revista (Año 1, Año 2) No es es año de publicación.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="113735">
              <text>20</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="55">
          <name>Tomo</name>
          <description>Tomo al que pertenece</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="113736">
              <text>1</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="113737">
              <text>5</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="113738">
              <text>Febrero</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="113739">
              <text>2</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="113756">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="113733">
                <text>El Mundo Ilustrado, 1913, Año 20, Tomo 1, No 5, Febrero 2</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="89">
            <name>Accrual Periodicity</name>
            <description>The frequency with which items are added to a collection.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="113740">
                <text>Semanal</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="113741">
                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="113742">
                <text>Miscelánea</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="113743">
                <text>México</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="113744">
                <text>México Ciudad</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="113745">
                <text>Periódicos</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="113746">
                <text>Siglo XVIII</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="113747">
                <text>Siglo XIX</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="113748">
                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="113749">
                <text>Editora Nacional, S.A.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="113750">
                <text>1913-02-02</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="113751">
                <text>Periódico</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="113752">
                <text>text/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="113753">
                <text>2007158</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="113754">
                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="113755">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="38">
            <name>Coverage</name>
            <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="113757">
                <text>México, D.F. (México)</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="113758">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="113759">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="5987">
        <name>Bajo relieve ático</name>
      </tag>
      <tag tagId="5983">
        <name>Banderas de nieve</name>
      </tag>
      <tag tagId="5986">
        <name>Fiestas en Irapuato</name>
      </tag>
      <tag tagId="5980">
        <name>La araña</name>
      </tag>
      <tag tagId="5984">
        <name>Libro de Gutiérrez Nájera</name>
      </tag>
      <tag tagId="4814">
        <name>Musa castellana</name>
      </tag>
      <tag tagId="5985">
        <name>Obsequio valioso y delicado</name>
      </tag>
      <tag tagId="5982">
        <name>Una escuela rural</name>
      </tag>
      <tag tagId="5981">
        <name>Wilbur Wright</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="4308" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="2954">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/1/4308/Mundo_ilustrado_El._1913._Vol._20_Tomo_I._No._6._Febrero._0002007159ocr.pdf</src>
        <authentication>1157fd705dc21018c98e0eaa3d0408ac</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="118134">
                    <text>��CAPITAL: Sro. 000.000.00.

Representado por roo,ooo acciones totalmente pagadas.

Cía. Fundidora de Fierro y .\cer? de ?11onterrey, S .. \.-Taller de fundición: vaciados.

~~ Lingotes de Fierro para fundiGión. AGero SIEMENS básiGo. ~~
Fabricación y venta exclusiva de Barras Corrugadas de acero para Cemento Armado. Fierro y Acero
laminados en Barras de todos perfiles, ~ara construcciones.

Esqueletos de AGero para Puentes, MerGados, EdifiGios, Techos y FábriGas.
T_
9 lleres de Construcción y Fundición.
Rieles de todos tamaños.

cero para Minas.

Oficinas en Monterrey: Apartado Núm. 206.

DEPOSITO Y
Y AGENCIA
EN MEXICO:

1

con Departamento Técnico para Proyectos, Planos y Presupuestos:

CALLE DE SAN AGüSTIX :"\Ui\I. 16.
Teléfono Mexicana 33 r.

Apartado, r 336.

:\IÉXItO, D. F .

Teléfono Ericsson, r 5or.

��rs:..,:;o·,icA
11

r::'

Oferta EspeGial para febrero

Fiegistrado como artículo de segunda clase en 3 de Noviembre de 1894.-

Año XX.- Tomo l.

_I)

l.

Ck

México, Febrero 9 de 1913.

.\ toda persona que durante el
mes de Febrero nos remita de cualqu ier punto de la República, la cant idad de

SIETE PESOS,
en giro postal, check o express, le
enYiaremos durante seis meses la
suscripción del Semanario de actualidad. arte y literatura,

"El Mundo Ilustrado"
y recibirá además como obsequios durante ese plazo, seis hermosas oleografías en eleg-::intes paspartonts que pueden servir de bello adorno en cualquiera
sala · y seis~ hermosas piezas de música de los mejores autores impresas en
magn ífico papel.

Al recibir los $7.00 indicados, les e1wiaremos también como obsequio
tres preciosas novelas ilustradas, elegantemente encuadernadas, con carátulas de colores. Estos regalos tienen por sí solos u n valor mayor del de $7 .oo
pagados por la suscripción.

•

"El Mundo Ilustrado~'
publica constantemente selecta literatura, magníficos grabados. selecta información gráfica de los principales acontecimientos nacionales y extranjeros, secciones de damas. modas, sport, sociedad, teatros, noYelas. etc. etc.
Pida lid . un número de muestra que se le manda gratis de

"El Mundo Ilustrado."
\

DIRECCION:

~
~

3a. Rintonada de S. Diego
Número 41.

$7.00

Apartado Postal 149.
MEXICO, D. F .

~---~==============~

.'¡

cr•i,.,¡..

1mpreso en papel de las Fábricas de San Flafael.

()

$7.00

,.11,

UNilJc~·
Alf-ONSO Rf'i

Escena pintoresca sorprendida durante los juegos del campeonato internacional de Tennis, que se juega actualmente en nuestra capital.

Número 6.

1

vs

�DIRECTORIO
EL MUNDO ILUSTRADO
SEMANARIO DE ACTUALIDADES, ARTE Y LITERAT URA.

DIRECTOR PROPIETARIO
LIC.

ERNESTO CHAVERO.

OFICINAS:
3ª Calle de la Rinconada de Sao Diego No. 41.
Teléfooos:-Mexicaoa, 20-85 Neri
Ericssoo, 14-51
Apartado Postal 149.- México, D . F.
PRECIOS DE SUBSCRIPCION MENSUAL:
En la Ciudad. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . $ r.oo
(pagadero por adelantado.)
En los Estados ................. ........... $ r.25
(pagadero por trimestre adelantado.)
En el .Extranjero .......................... $ 2.00
(pagadero por semestre adelantado.)

NUMEROS SUELTOS:
En la Capital. ............................
En los Estados ........ . . . ... ..............
En el Extranjero ........................
Atrasados ................................

$

0.30

., 0.35
,. 0.50
., 0.50

bajo el dominio del tirano Rozas, el restaurador ele las
leyes, como le proclamaban sus adictos gauchos.
Todas las grandes tiranías, políticas y religiosas, hao
compensado las libertades suprimidas con el libertinaje
permitido.
La decadencia del Carnaval en los tiempos modernos
debe regocijarnos. Señal es de que podemos desenmascararnos en •&gt;tros muchos días del año.
Ya sólo se disfrazan los tímidos y los vergonzosos. Los
demás, ¿para qué? antes, se aprovechaban estos días para decir en broma unas cuantas verdades. Ahora, nos
decimos todos los días las mayores verdades y lo tomamos a broma
Antes, las máscaras nos decían Jo que oo habíamos
oído en todo el año. Ahora, vendrían a decirnos lo más
oculto de nuestra vida privada, y oo nos sorprendEría ni
creeríamos por eso que era uo amigo íntimo quien nos
embromaba, no: cualquiera, uno que lee periódicos.
¿Quién tiene ya una historia secreta? ¿Quién tiene ya
vida privada?
El Carnaval ya oo tiene razón de ser como fiesta ele
la verdad. Por eso, a las caretas y a los disfraces sustituyen las batallas de coofetti y de flores. Hay quien lo~
envía como una caricia y hay quien los arroja como s1
apedreara. A &lt;,Stos les convendría mucho esaam,•ble careta, ese disfraz elegante que son la educación y la cortesanía, sin los cuales no debiera andar nadie nunca, y
menos eu Carnaval, ya que está permitido disfrazarse.
Más vale una buena careta que una mala cara. Sobre
los instintos naturales, que son la mala cara, pongamos
la educación, que es la buena careta, y antes que fiesta
de la verdad, como los carnavales, hagamos del mundo
fiesta de cortesía, aunque hubiera de ser Carnaval todo
el año.
JACINTO BENAVENTE.

Para la publicación de avisos eo este periódico, dirigirse a B. &amp; G. Goetschel, Avenida 16 de Septiembre,
16. Sns agentes en Europa, la Societé Mntuelle de Publicité, 14 rue de Rougement, (9 e).
NO SE DEVUELVEN ORIGINALES.

C1\RNAVAIC
"Todo el año es Carnaval" escribió "Fígaro." En efecto, todo el año ...... menos en Carnaval. Con sus disfraces y sus caretas, el Carnaval es la fiesta cie la verdad.
El hombre inventó la careta que cubre el rostro. para
destaparse, y los disfraces carnavalescos, para vestir una
vez al año a gusto suyo, a despecho de la moda y de la
costumbre. Durante todo el año, apenas si podemos distinguir la condición social ele cada uno por el traje oi
siquiera lo que haya en él ele elección propia. Modistas
y sastres uniforman a la humanidad, y si por el vestido
se advierten diferentes graduaciones eo las huestes sociales, más será por el gasto que por el gusto. Se viste
como se puede y oo como ~e quiere. ¿ Quién oo sabe hoy
de elegancias, si los periódicos vulgarizan a diario todos
los refinamientos de un arte, que ya no tiene secretos,
divulgados todos por inteligentes escritores?
El teatro, por su parte, quizás oo sea escuela de las
costumbres, oi espejo de la vida; pero. en cuanto a las
mujeres se refiere, sobre todo, es figurín de la moda elegante y espejo de maneras distinguidas.
Sólo eo Carnaval triunfan la libre inspiración y el
propio gusto. Díme de qué te disfrazas, te diré quién
eres; lo que oo hubiera sabido decirte eo otros días del
año. ¿No es cierto, Maoolito, Juanito, Enriquito, que por
unos días andáis a gusto vuestro, con las ceñidas faldas
de vuestras hermanitas? Y vosotros, niños llorones y be•
bés de corto, que así disfrazados embromáis a vuestra
novia en estos días y solo en ellos parecéis lo que seréis
siempre, eternos niños llevados por una mujer, que será
eterna niñera vuestra.
Y vosotros, gu erreros, tenorios teatrales, cocineros, ratas, pierrots, payasos; y vosotros los que, por todo disfraz
os envolvéis eo una colcha o eo un tapete o eo un capote de monte; los que sudáis bajo uo disfraz complicado
o los que buscáis holgura y comodidad ante todo, ¿oo os
desnudásteis espiritualmente al disfrazaros?
Por algo fué la primera careta pintada sobre el rostro con uvas estrujad...s en vendimiales triunfos. Como
en el vino, está la verdad en ell,i. Y como sobre la turbia cerebral del beodo flotan la grosería o la educación
de su espíritu, sobn· la careta, de cartón o de raso, asoma la verdad del rostro espiritual y el traje de máscara
~s el espíritu exteriorizado por unas horas: horas de Ji.bertad para e l esclavo, como en el Carnaval de la anti:gua Roma.
Por eso advertiréis que los más aficionados a disfra·zarse en Carnaval son los que más disfrazados andan
,durante todo el año. Por eso también los carnavales más
brillantes hao sido en pueblos y en épocas de tiranía política y de hipocresía social. Famosos fueron los carnavales de Florencia, bajo la tiranía de los Médicis, los
carnavales de Venecia y de Roma, bajo el despótico po,der de la Señoría la una, bajo la taimada política ele los
pontí fices la otra.
Famosos fueron en Buenos .\ires los carnavales rnjos,

Sobre tu frente de diosa,
eo la penumbra dormida
del dosel que hace a tu rostro
la mantilla;
bajo los negros cabellos,
muelle nido de la brisa,
hoy miércoles puso el cura
la ceniza.
Lanzó después tristemente
hondos suspiros y trenos
diciendo que todo pasa
como viento;
que somos como las flores,
cuyos pétalos risueños
hoy besa el sol y mañana
mancha el cieno.
¡La belleza.... ! Es una sombra,
sobre las aguas de un lago,
sombra que viste la luna
con sus rayos;
una sombra amada mía,
cuyos mágicos encantos
se extinguirán como leves
fuegos fátuos ....
Tus ojos, lámparas ígneas
llena~ de extraño misterio;
tus pestañas, cárcel grata
de mis sueños;
tus labios, que me convidan
con la~ mieles del Himeto;
la embrujada red que tienden
tus cabellos:
la jácara de tu risa
y el poema de tus manos
que ahuyentan las desventuras
por en,;almo;
los contornos de tu cuerpo
y las sales de tu garbo
¡se extinguirán como leves
fuegos fátuos .... !
Dirigió luego sus trenos
contra el amor .... Le llamó
-escarcha' que. sobre el prado,
mata el sol;
niebla que el huracán rompe,
garza que mata el halcón ....
Esto predicaba el cura
del amor .. ..
Amada mía estás triste.
¿Por qué tus labios se crispan
y entre sollozos naufraga
tu sonrisa .... ?
Que habló el cura la verdad
y la belleza es mentira,
·
y amores, fuego y pasiones
son ceniza ....
JOSE A. LUENGO.

Para este carnaval que será ruidoso y lleno de locas
músicas, est:i dulce leyenda será oportuna y triste como
todas las historietas ele almas y corazones enfermos de
nostalgia.
Soñaré siempre con aquel rojo zapatico de muñeca, de
alto tacón agudo como uo puñal; con el policromo traje
ele Colombina neurótica -con el lánguido tocado de
aquel Romeo sin elocuencia erótica, que no tenía Julieta
con quién charlar de amor eterno.
Recordaré por siempre al Dante coronado y con trágica máscara, cerebro vacío donde no había ni oro ele
rimas oi oro latino. El Dante de ese año lo hizo uo pobre muchacho soñador que había escrito largos poemas
místicos, donde no había ningún verso digno de ta eternidad.
Había leído muchas historias que estimulan el cereb,o, y h abía querido imitar a todos los máximos. En
muchos carnavales por tres días fué Rey, Emperador
Conquistador y grao Poeta.
·
Eo los tres fugaces días ele mascarada, fue cabeza de
altas dinastías. señor de vastos dominios; guerrero invencible temido del mundo; supremo poetadeliramajestuosa y dueño del recuerdo de los siglos.
Fué Alejandro y se sintió tao admirado y temido corno el macedonio eo sus bellos días de victoria. Fué eo
otro año un magnífico Luis XV, con un traje no ele la
época pero se sentía Rey. Fué Homero y con lira de cartón eo sus manos presintió en su cerebro, repleto de Jeyeoclas, uo mágico rumor ele versos.
Ese año hizo al Dante y con una capa verde corno uoa
hoja enorme, salió a la calle tao poeta como el año en
que fué H omero.
Recorrió las plazas y los suburbios y no pudo despertar la loca admiración que esperaba.
Eo silencio y sin cortejo de granujas pasó el domingo
y el lunes de ese carnaval ido, eo que el pobre Dante
había ele recibir un hondo dolor. El martes y a la hora
crepuscular en que la multitud epiloga con u,i entusiasmo inmenso la muerte del carnaval. el Dante pudo des·
perlar una admiración profunda.
Como durante los dos locos días nadie se había detenido a mirarle ni había producido gritos de admiración
o de entusiasmo, ese martes se dispuso a señalarle su lira de papel a la multitud que desfilaba ante él y a hacer
grotestos gestos a manera ele reclamo.
Se detuvo en una esquina y gesticulando y mostrando
su lira,?ªª pa_rva?a de chicuelos se puso a mirarle, ya
con algun aud1tono que estaba pendiente de él se aire·
vió a decir: yo soy el Dante. Yo soy el poeta que ha visitado el purgatorio. Yo he visto el infierno y he dialogado con Satán.
Los granujas le siguieron cuando el Dante continuó
su camino.
En_otra esquina se detuvo también y al pronunciar
las mismas palabras con una voz de iluminado, aumentó
notablemente el corro de chicuelos que iba animándose
con aquel d1zfraz raro que había hablado con el diablo.
Siguió su marcha el Dante con un centenar de chiquillos que se entusiasmaban cou aquel señor vestido de
verde, que repetía en cada esquina el mismo discurso y
señalaba y amenazaba con su lira como si fuese una espada.
En pl~na marcha victoriosa otro disfraz de capa roja
que hacia de torero andaluz, se le ocurrió halarle la
toga verde al Dante y decirle una palabra obcena. Más
adelante, un hombre alto que hacía de bailarina con
enaguas de muselina tuvo la osadía de reírse :ielaote de
él y gritarfe otra palabra de color. Esta ocurrencia hizo
reír y gritar de contento a los granujas que le seguían.
Al lleg~r .ª una plazoleta una comparsa que venía cantando y d1c1endo coplas acompañadas de una guitarra,
al ver a l Dante se les ocurrió una idea diabólica: robarle la toga, la lira y la máscara.
~
El Dan~e ignor_ante del plan de la comparsa que cantaba, cammó hacia ella con su cortejo de granujas como
una cola arzobispal.
, Al est3:r juntos un disfraz con voz femenil le gritó al
01do-ch1co, como que estás enfermo-y de un tirón le
arrancó la capa, otro le arrebató la lira, y por último
~~a mano fuerte le arrancó la máscara, y el Dante sinlto en su cara el dolor de una bofetada.
Al verse ?ltrajado y burlado en plena vía pública su
corazón se mflamó de odio y una cólera salvaje le hizo
arremeter sobre un coro de chiquillos que se reían con
todo el fuego de sus años. Agarró al más grande por un
br3:zo y empe;ó a golpearlo con toda la furia de su ultra¡e.
A los gri!os del granuja acudió la gente en fiesta y el
Dante volvió a recorrer su vía victoriosa acompañado
de dos gendarmes camino de la prevenció n.
Fué una noche horrible aquella noche de prisión en
que aquel gran poeta latino renunció sus dinastías de
Rey, sus vastos dominios de conquistador y su g loria excelsa de poeta máximo.
JUAN D'SOLA.
Se puede preguntar a una mujer por qué llora; pero
no por qué ha llorado, porque generalmente no se acuerdan.

o oo
El matrimonio es como una plaza sitiada. Los que están fu:ra qui_sieran entrar, y los que se ha llan dentro
deseanan sahr.

Como era de rigor, el templo elegiao fué el de Santa
Brígida, decorado como eo las grandes ocasiones. No
faltó ninguno ele los detalles eo que se sueña con anticipación y que se recuerdan mucho tiempo después: las
simbólicas flores blancas dominando en el adorno; los
velos de tul en los altares; el alumbrado feérico en todas partes, que pone puntos ele oro e n medio de las nubes de incienso. y la novia pasando del brazo del señor
su hermano en medio de aquel murmullo formado por
todas las cabezas que se vuelven para ver mejor.
Después los acordes de la marcha nupcial; la poética
entrega mptúa de los desposados en la ceremonia ele las
arras, y !quella misa de velación que termina con las
felicitaciones eu las que se adivina ya sea la sinceridad,
ya la envidia, ya a veces el arrepentimiento,

La señorita Limaotour entrando al templo del bra•
zo del señor su hermano.-La hoy señora de Amor, eo
traje de desposada.

Como ecos lejanos de una suntuosa fiesta llegan a
nuestra memoria los detalles de la elegante nota coostituída por el enlace de la señorita Elena Limaotour y
Mariscal con el señor don Alejandro Amor.
Ya eo nuestra edición pasada tuvimos el gusto de ocuparnos del enlace civil. elegante reunión que congregó
en los salones de la suntuosa residencia de la familia
Limantour a lo más granado de nuestra sociedad. En el
presente número publicamos fotografías alusivas a la ceremonia religiosa, la cual tuvo el privilegio de volver a
reunir a todo lo que brilla y sobresale en la sociedad
capitolioa.

El señor don Alejandro Amor y la señora Elena Ljmantour de Amor. momentos después ele la. ceremonia nupcial.-La cer&lt;&gt;monia religiosa en Santa Hrigida

�Sr. Lic , doo Victoriano Pimeotel, nombrado director
interino de la Escuela de Jurisprudencia.

t't.lA R'LA
I
Era una pequeña ciudad construida sobre uoa colina.
El ardor furioso del sol, envolvía, abrasaba, devoraba
la colina y la ciudad, tristes las dos, las dos muy blan·
cas: casas y rocas confundidas corno entre uoa polvare·
da de cal.
Eo la cumbre desnuda de la más alta roca, bajo In ar·
dorosa desolación del cielo, un sólo árbol-una palme·
ra-exteodfa sus ramas fatigadas.
Uoa oiña salió de una casa de la villa- choza más
que casa--eo la cual se escuchaba uo mooótooo ruido
de martillos.
Joven, alta, uo poco pálida: sus cabellos recogidos eo
dos hermosas t renzas negras; vestida coo una larga tú·
nica blanca que oo dejaba ver siquiera la punta delica·
da de su pie desnudo, la oiña llevaba eo la cabeza uo
pequeño cántaro de greda rosa, al cual, su brazo derecho levantado, ponía uoa fioa asa de alabastro.
Por entre las casuchas blancas eo cuyas paredes reverberaba el sol, bajaba leotameote la estrecha callejue·
la pedregosa siotieodo bajo sus pies que los guijarros
la quemaban como brasas. La hora era de fuego. Pero
la oiña tenía eo sus ojos el azul de uo tao límpido lago,
la nieve de su frente era tao ,·irginal. que en la calle y
alrededor de ella se sentía un poco de frescura a causa
de su pureza

Eo mitad del camino encontró a uoa pobre vieja que
gemía fatigada junto a un gran cesto de uvas negras, algunos de cuyos gajos rodaban por el suelo. Apresurada·
mente la casta oiña posó su cántaro; levantó la pobre
vieja dolorida; uoo a uno recogió los dispersos racimo~;
se ecl:ó el pesado cesto eo sus espaldas. y dirigiéodos~
a la anciana: Venid, madre- le dijo-apoyaos en mi,
pues vos me parecéis mu y fatigada.
Y, luego que hubo conducido el cesto y la mujer hasta su casa, voh·ió sobre sus pasos, recogió su cántaro y
continuó su camino.
Alegres, bulliciosos, bellos bajo sus harapos dorados
por el sol, un puñado de niños jugaba, gritando de albo·
rozo a la vuelta de la calle. La doncella se detuvo a
contemplarlos, y a poco el!a reía también. Hubi~ra qu~rido jugar con ellos, niña como era. llena de mfaoc1a
aún. Pero no; ella era una persona mayor y debía ser
fundamentosa. Se contentó, pues, con aconsejarlos y enseñarlos a jugar, diciéndoles: Así; los más pequeños se
ponen de este lado: el más gl°ande va a esconderse tras
"quel muro.
Y. al mismo tiempo, le distribuía menudos juguetes de
madera blanca, fabricados en las horas de asueto por
los aprendices de la carpintería.
Tan contenta se sentía en aquel sitio, que no podía separarse de los niños, extasiada en admirar su cándida
alegría. Uno ele ellos sobre todos, que tenía largos cabellos rubios y el aspecto más débil que los otros, la
atraía y la encantaba. Besándolo en la frente se sentfa
llena de ternura, y si"o saber por qué llena de tristeta.
Y su corazón se estremecía coo el presentimiento de
un delicioso y doloroso amor ....
Junto a uoa ventana de carnes, un hombre sangraba
a un cordero colgado al muro por las patas. Con los
brazos enrojecidos el carnicero se regocijaba, feroz, de
la sangre vertida y de los gemidos de la bestia inocente,
semejantes al suave estertor de \tn oiño que se muere.
La niña se echó a los pies de aquel hombre pidiéodo·
le la vida del cordero. Su voz temblaba de angustia: sus
ojos estaban llenos de lágrimas.
El carnicero hizo un gesto de enojo, y como tenía sangre fresca en la mano con la cual empujó a la oiña supli·
cante, dos trémulas gotas de aquella sangre ca:yeron sobre su túnica blanca, las cuales al correr se encontraron, formándose una cruz . . ... .
La pobre oiña, despavorida, huyó.
Entre una espesa fronda de nopales florecían, en la
ribera de la fuente, rosas blancas y rosas rosas, narcisos
y anémonas. lirios amarillos y lirios blancos.
El mu~murio fresco de la fuente ponía en el aire uno
co:no rocío vaporizado. Ninguno otro ruido. A veces en
el ambiente perfumado se escuchaba el trino de un pá·
jaro invisible. Hnbiérase creído que alguna de las rosas
había cantado.
La niña, al lado de su cántaro, v.icío aún, sentóse bJ·
jo un manzano sih·estre que inclinaao sobre la fu,ente
miraba en ellas sus flores delicadas, y se puso a ver co·
rrer el agua pura en donde se reflejaba el cielo azul.

v1e¡o que no ha sabido hacer de tí ni siquiera una mujer, semejante a las otras mujeres!
¿ Era acaso para un lecho solitario que estaba destinada tu belleza? ¿Ignoras tú que el amor de los hombres
es dulce; y no sabrás jamás llena de qué deliciosas emociones vuelve de tarde la novia- los ojos húmedos y las
mejillas rosas-del bosque de olivares al cual no ha ido
sóla?
Fué para las miradas de ternura que se hicieron los
ojos y para los besos enamorados que se hicieron los la·
bios.
¿Te dormirás en la tumba bajo la fría caricia de la
tierra, sin haber dormido nunca en los ardientes brazos
de un esposo ?
Pero, la niña no escuchaba lo que decía la serpiente,
distraída en contemplar el agua que corría.
Entonces el Tentador pefüó que e lla vería si no oía.
.
Y el Tentador bajó sus ojos hacia la fuente y miró '
allí sus malos p~amientos reflejados. Poco a poco en
el azul cristal se dibujaron imágenes extrañas.
.
Se veían ao;uí y allí parejas de enamorados con las ¡
manos unidas, las bocas sobre las bocas, y las cabelleras
entrelazadas por el espasmo de los besos.
Después, en salas suntuosas- tocias de mármol y de
ágata-ónix, sobre lechos de púrpura llenos de rosas rojas, al rededor de mesas cargadas de frutas maduras,
servidas en vajillas de oro- se vieron bellos jóvenes seMomento de ser sacados los féretros de los herna nos Noriega de la ca sa babitnción del señor su padre d onde murieron
mi-desnudos, y bellas mujeres cuyas túnicas entreabier·
tragi c;imente el d omingo pasad o

SI'. don José Heynoso, nombrado subsecretario de
J lacienda.

I I

En el manzano se oyó una voz.
¿Quién hablaba .allí? Una serpiente salida de la fronda de nopales había rampado por el tronco del árbol y
se había mezclado a las ramas, como otra rama viva, hecha de acero azul y de luminosas pedrerías.
-Tú tan bella, ¡oh, tan bella! y vives en la casa de un

_Róiriliiíl]!fll~IIIID1111111

Llegada de los féretros al panteón Español.-El señor &lt;loo Iñigo Noriega. presidiendo el duelo de sus hijos, en comp:iñi,, del señor Minist ro de España y doo Enrique C ree!
tas y largas eran como un lento desparramiento de ru
bies.
Ebrios de vino y de amor, los coll\·idados se extasiaban, las copas siempre llenas, los labios siempre juntos.
Algunas veces entraban en las salas de mármol y de
.ágata-ónix, escla\'OS y esclavas negras portando enormes
cofres hechos con mat!era de color de oro, y en esos co·
fres, abiertos ante los ojos de las mujeres, habfa ricas
telas, y preciosas pedrerías; sedas escarlatas y malva,
gasas luminosas y muselinas de sol, perlas, zafiro~. diamantes: todo eo amontonamiento prodigioso de colores
incendiados y de brillos relarnpagueantes.
Pero, las enamoradas desdeñosas, no se fijaban en los
ricos presentes: y rechazando los adornos-seguras co·
mo estaban de sus bellezas desnudas- besaban a los be·
llos amantes ebrios, mientras instrumentos golpeados
con los puños o rasgueados con las uñas, riman el paso
de hermosas bailarinas, las cuales llenas de frenética
voluptuosidad, danzaban infatigablemente exhibiendo l1
cálida nieve deslumbrante de sus vientres y de sus se·
nos desnudos.
La oiña, mientras tanto, estaba abstrufda ea la coo·
iemplación de una libélula, que sobre una piedra, fuera
del agua, extendía al sol el iris de sus alas temblorosas.
Después, pensando que bacía largo rato que estaba en
la fuente, debajo del manzano, llenó de agua su cánta·
ro, y echó a andar por la pendiente pedregosa, hacia la
casa, sacudida por uo monótono ruido de martillos.

~-,-~

II 1

Concurrentes a la fiesta inaugural del año escolnr en f'I Conservatorio Nacional de Música,
efectuada el lunes último.

El señor Lic. don ,\lejandro Cuevas, secretario del
Conservmorio. leyendo su informe en la fiesta
inaugural del año escolar.

Fué la noche de aquel día cuando el arcángel Gabriel,
enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazareth, se presentó ante uoa virgen casada con un hombre de la familia de David, llamado José.
Y fué aquella niña a quien dijo el Arcángel:
-Dios te salve, María, llena eres de gracia.
CATULLE MENDES.

E l cortejo fúoeore llegando al panteón.

�na," dijo Jeremías, con tono de verdadera: amargura

POR HAROLD OHLSON

Lady J ,,lia se sintió rodeada de tal silencio cuando
hubo asc,,ndido a la terraza, que Jeremías se abstuvo de
interrumpirla con su charla inútil. Además, era su sirviente; y aun cuando él se hiciera siempre llamar su
agente, factor o introductor (y este título era el que le
gustaba más,) y dijera que en todos los asuntos era el
brazo derecho de Julia, ella St: reía de tales declaraciones. Todos se reían de Jeremías, lo cual no le lastimaba,
sino más bien le complacía. Dotado de poca paciencia,
pero con un caracter seco que tergiversaba de una manera grotesca todos los asuntos, nunca se sentía más feliz que cuando hacía reir. Había adquirido tal reputación
de alegria irresponsable, que nadie tomaba en serio niognoa de sus palabras. No era vanidoso; estaba dotado
de un buen temp.. ramento y llevaba su mote de gracioso
con el mejor modo del mundo.
La tarde estaba horriblemente fría y Jeremías que no
gustaba de los vientos del Norte o del Este, vigilaba ansiosamente la nariz de Julia. En caso de que pudiera siquiera indicarle que su nariz se estaba poniendo roja, la
podría convencer de la necesidad de volver junto al fuego del hogar, de donde no debió haberse separado, según su opinión.
"¿ Sabe, Jeremías, dijo Julia después de un gran silencio, agitando sus manos, sabe que soy propietaria de todo esto?"
"De todas estas amplias tierras," corrigió él en su mejor estilo epistolar. Era el secretario redactor de la correspondencia de Julia.
"Los árboles y las tierras; los pájaros del aire v-continuó dirigiéndose marcadamente a Jeremías-las bestias del campo."
"¿Incluso yo? preguntó él en tono apesadumbrado. Si
me bailo en vuestros campos no es por mi gusto. Odio
los campos en Enero. Están demasiado ventilados y mal
calentados. Sé que soy vuestro criado, pero nosotros los
siervos tenemos nuestros sentimientos. Y nuestros grados. Puede usted poseer vacas y cosas en estos sitios,
pero yo soy vuestro agente, y uu agente muy frío y muy
serio."
Jeremías era un pariente muy distante de Lady Julia.
y, teniendo una renta que bien le hubiera permitido satisfacer sus necesidades, y esperando rr .ejores rentas todavía, podía trabajar sin recibir sueldo. Decía que trabajaba al lado de su pariente, sólo por el gusto de ayudarla en algo y por amor al trabajo. Julia decía que tenía la seguridad de que él administraba mal sus negocios, pero le toleraba porque la divertía, y, aunque ella
era joven, rica y bella, e inspiraba muchas conversaciones acerca de su próxima boda, nadie se atrevía a discutir la razón asentada..\ún su tía, que vivía con ella y
se interesaba profundamente en su bienestar, jamás gruñó por las horas en que el buen Jeremías se bailaba con
ella. Parecía cosa imposible el que se le asociara con la
idea de sentimiento. Cualquiera que le hubiera oído la
más ardiente declaración de amor se hubiera echado a
reir. Tal era, decía la gente, su modo de ser.
"Necesito que haga usted algo por mí," continuó Julia, sin dar señales de descender de la terraza.
'·No tenéis que hacer más que mandar, ya lo sabéis,
pero la verdadera nobleza es siempre cortés. Vuestra
bondad no es igualada más que por .... por .... la blancura de vuestra nariz," bizo notar Jeremías.
"¡Qué es lo que dice?"
"No es nada; es vuestra propia nariz; es tan vuestra
propiedad como las amplias tierras, y las bestias del
campo y yo. Tiene usted todo el derecho de hacerla permanecer blanca."
"Está usted diciendo disparates," afirmó Julia.
"¿No es eso para lo que estoy contratado?' · dijo Jeremías con una mueca dudosa de obediencia,-"el Bufón
de la Reina."
Lady Julia cambió de conversación con una habilidad
admirable.
"No se trataba de discutir su sabiduría."
'"A Dios gracias," dijo Jeremías. "El día que se sirviera usted discutirla tendóa que irme."
"Ultimamente he estado pensando en que me ha tocado un lote demasiado grande de cosas buenas."
"¿Es esto una introducción cortés para an11nciar una
separación?"
"No estaba pensando en usted como una de mis posesiones," dijo Julia riendo. "Quiero decir que yo soy muy
rica, y que hay tantos que son tao pobres . ... "
"Cierto," asintió Jeremías. Si creis que puedo hacer
algo para aliviaros del peso de la riqueza, no tenéis más
que ordenar. Mi sastre me acaba de recordar que tiene

el derecho de vivir, pero no sé cómo podré ayudarlo en
este momento."
"En ese caso deberíais estar avergonzado de vos mismo."
"Esa frase la oigo con demasiada frecuencia en la boca de mi respetada ama."
"¿Por qué no sois serio, aun cuando sólo sea por una
vez, Jeremías? Podríais ayudarme mucbo. Quisiera hacer algo por los pobres, pero no quiero contentarme con
los regalos acostumbrados; quisiera alguna cosa má5 alta
y más significativa."
"Si seguimos por el mismo camino, pro11to estaremos
estereotipados," asintió Jeremías. Muchas veces me he
maravillado, con mis maneras infantiles, de por qué no
nos ha ocurrido ser buenos para con los ricos. Los pobres ya están acostumbrados a ello. Nada les coge de
nuevo. Hablamos de los millones de pobres sin trabajo,
y ¿por qué no nos ocupamos de los miles de ricos ociosos? ¿Qué ellos no tienen también derecho al trabajo?
Es cierto que el golf les ha dado algo que hace r, pero
todavía quedan muchos campos cn los c;ue se podría
aprovechar su esfuerzo."
"¿ No quiere usted hablar nada en serio?"
"Lo procuro hasta donde puedo," respondió Jeremías
en tono burlón.
"Los pobres son un deber," enunció Julia.
"En ese caso hay que dejarlos pobres, porque si los
hacemos ricos habremos destruído uno de los deberes
que nos bao sido impuestos por nuestro bien, según lo
aprendí de mi madre, cuando me daba lecciones sentado
sobre sus rodillas. Es este un asunto de gran dificultad,"
concluyó Jeremías.
"Los ricos tienen una gran responsabilidad. Supongamos que yo ahora quiero un vaso de Champagne .... "
"¿Voy por él? preguntó Jeremías con ansiedad.
"Hablo con metáfora, naturalmente."
"Perdón, pero creí que hablaba usted con sed."
"Pues si quisiera el champagoe teadría que gastar en
una sol.. botella el sueldo de una semana de un pobre
trabajador, y nadie se atrevería a decir que hago mal."
"Podrían. Todo depende de lo que ganara el trabajador cada semana. Y por lo que hace al champagne, hay
que tener mucho cuidado."
Julia se volvió a otro lado visiblemente molesta. En el
mismo instante, sobre las desnudas ramas de un árbol
que se hallaba cerca del sitio, un tordo se puso a silbar.
Jeremías dirigió sus miradas al árbol. '·He allí un pajarillo valiente." dijo, "un verdadero filósofo entre los tordos. Probablemente no ha comido nada y, sin embargo,
tiene valor para silbar."
"Creo que bien podría usted hacer otro tanto en caso
de dificultad," dijo Julia socarronamente."
"El hombre no silba siempre que se siente feliz, sino
que es feliz cuando silba."
"Tengo que meditar eso detenidamente."
"No urge," dijo Jeremías soplando las puntas de sus
dedos.
"¿Quiere usted decir que practica el hipnotismo o la
autosugestión?
" ¿Quise decir todo eso? No me había dado cuenta. Sólo sé que silbo."
Julia hizo un movimiento para abandonar la terraza.
"Volvamos dentro, dijo, temo que esta tarde no hemos
de llegar a entendernos."
Por un momento la cara de Jeremías pareció afligida,
pero la nube pasó pronto.
"Es una tarde espantosa," susurró.
Habían caminado en silencio un largo rato, cuando
Julia d ijo, como prosiguiendo en un orden de ideas:
"Es un placer tan grande el sentirse uno capaz de hacer feliz a alguien."
"¿ Realmente 1"
"¡Oh! usted no lo comprendería. Temo que nunca lo
haya procurado."
"Es una tarde espantosa," asentó Jeremías, apresurando el paso. "Pero, si tiene usted tan grandes deseos de
repartir felicidad, ¿ por oué ha hecho a cuatro personas,
tres de ellas perfectos caballeros, completamente infelices?"
"No me había dado cuenta de haber hecho tal cosa,"
respondió Julia, secamente.
Pero la curiosidad natural tenía que triunfar. Jeremías esperó pacientement,a este triunfo.
"¿ De quiénes habla usted?" preguntó ella,
El le citó tres nombres en seguida, los de los tres perfectos caballeros, seguramente.
"Dijo usted que eran cuatro," dijo Julia después de
meditar un momento."
"¿ Lo dije?, seguramente quise decir tres."
"Tengo la seguridad de que quiso decir tres." Naturalmente que sé de lo quiere usted hablar. ::,./o soy iusu~-

tancial, al contrario, tengo ojos y veo, y tengo también
algo de inteligencia. "
"¿Tiene usted?." preguntó él cortesmente.
"Pero h.i.blar de cuatro sería ridículo."
"Ya sé que el cuarto es ridículo,"
"Proow llegaremos a la casa, y me alegro," dijo Julia
con aparente inconsecuencia.
"También me alegro; dijo Jeremías. Pero conste que
había querido decir cuatro.
'·Me parece que no es usted bueno conmigo," dijo Julia cuando entraban por la reja de la casa. "Me hace
usted reír de las cosas, cuando debería tratarlas seriamente. Pronto me hará usted ser tan mala como usted
mismo."
"¿Quiere usted verse libre de mí?"
"Nó," contestó Julia después de una pausa corta.
Ella hubiera debido aparecer irónica al hablar así, y
quizas haber reído, pero en lugar de ello miraba el suelo al hablar, y no rió. Los ojos de él estaban fijos en la
cara de ella, enrojecida pcr el viento, y en su abundante y ondulado cabello. Su expresión de cómica solemnidad había desaparecido y en sus ojos brillaba uua mirada insólita. Bien pudiera haber sido un cambio de humor. Pero bien pudiera ser también que se hubiera quitado una máscara por un momento.
El hall estaba oscuro cuando entraron, con una luz incinta de crepúsculo invernal, pero en el hogar ardía un
buen fuego. Julia no intentó subir la escalera, sino que
permaneció delante del fuego calentando uno de sus
piés.
"¿Ha hecho usted alguna vez algo con dedicación , Jeremías ? No me importaría que fuera algo malo. con tal
de que fuera grande. Aún cuando fuera un crimen ... .
'"No recuerdo en mi vida un solo crimen," dijo Jeremías, escapando cuidadosamente la contestación. "Pero
si usted tiene empeño en ello," continuó con calor.
··Nadie llegaría a concebir la mínima sospecha acerca d_e usted," exclamó Julia desesperada. ·'Pero, /no ha
sentido usted nunca hondamente?"
_"A.~ora me acuerdo mu:;- _claro de haber golpeado a
m, muera una vez en Kens1ogton Gardens"' dijo él como buscando algo a su favor. ''Pero parece que he olvidado las bellas promesas de mi niñez."
"Sois incorregible," dijo Julia, y sin embargo, oo puedo creer que sea enteramente ins~nsible, Jeremias. Nunca ha tenido usted pesares. Verdaderos pesares."
Jeremías se estrem,ició.
''Para qué quiere usted remover las cenizas del pasado dt:_ un pobre hombre, ¿no es mejor olvidarlo?"
Juha se volvió rápidamente. ¿ Habría vulnerado al fin.
su coraza?
"La amaba, empezó Jeremías lentamente. Creo que
ella también se fijaba en mí, pero había obstáculos. No
teníam?~ derecho para amarnos. Decidimcs partir juntos ....
Julia miraba al fuego sin querer dar espresión a su
rostro. Un rostro demasiado inexpresivo.
"Llegamos a Charing Cross. La había dejado esperando mientras iba a comprar los billetes, pero intervino
la suerte. Nuestros planes fueron desbaratados y nuestros corazones destrozados "
El pié d e Julia se movió ligeramente sobre la barandilla de la chimenea.
"Dos chelines, un reloj para la servicio de la escuela
y un pedazo de pizarra no bastaban para comprar dos
billetes a París."
"Pero que me está diciendo usted?" gritó Julia.
·'La verdad, contestó Jeremenías. "Ella tenía doce
años y yo catorce: Nos amábamos locamente, pero la
suerte fué demasiado fuerte para nosotros. La regresé a
su casa. Llegó a tiempo de tomar el té."
Julia permaneció silenciosa, pensando durante un
gran rato. Después empezó:
"Por ser tan amante de la broma es por lo que ha
llegado usted a perder el crédito y nadie le cree. Puede usted estar diciendo la verdad con sus palabras; pero
no tiene la apariencia de verdad. Creo que puedo hablar francamente, no nos conocemos de ayer. Aun cuando usted hablara con toda seriedad, nadie le creería.
No se tendría seguridad. Si alguna vez usted llegara
a .... a . . .. enamorarse de una mujer, sería usted muy
desgraciado, Jeremías. Un hombre puede decir casi todo lo que quiera a uoa mujer que le ama, y ella perdonará_. Pero lo que no perdona ninguna mujer es que
algmen se ría de ella, La mujer debe sentir confianza
en el hombre, poder descansar en su fuerza, respetarlo, Jeremías."
"¿Y a mí no podría respetarme?"
"No podría sentir confiaoza .
"Debo par~cer a usted una muy desgraciada perso
11

al fin.
"No," contestó Julia, "no hablaba de mí." En su voz
había una inflexión suave, casi tierna.
Jeremías avanzó un paso hacia ella y tendió sus manos.
"¿No para usted?" preguntó con gran expresión, como si aquella nota de suave ternura le hubiera convertido en otro hombre.
"Qu izás sea porque le conozco más que los otros. Pero quizás sea porque no le conozco tanto como ellos,
No siento suguridad, Jeremías."
"Julia," gritó apasionadamente, con sus manos tendidas, tocándose ligeramente, tan cerca de ella que casi
Ja tocó.
Perc ella se escapó. ¿Obraba él seriamente? ¿Se atrevería? Parecía como si hubiera roto en un momento las
ligas que le oprimían y se mostrara como un hombre libre y dueño de sus actos.
"¿ Por qué habla usted así?" preguntó ella. "Cómo puedo comprender su intención ? Sus actos parecen tan
cuerdos."
"Soy el bufón de- la reina," contestó Jeremías amargamente, sin la menor huella del tono apasionado que mostrara antes en su voz,

"Si solamentt: pudiera pensar otra cosa de usted; si
pudiera siquiera figurarme cuáles son sus verdaderos
sentimientos. Pero debe usted $aber que no puedo creerle. Y .... y .... me es usted muy simpático, Jeremías, pero ...... nunca sabría si es que está usted riendo."
"Siempre he sabido que usted no habría de ocuparse
de mí, pero como en todo el mundo no había nadie para mí más que usted; como toda la humanidad se resumía en usted. No me atre·1ía a decírselo porque me parecía que yo no podría enfrentarme con la vida en otra
parte más que aquí. Quizás no me haya comprendido
usted siempre. No quiero asegurarlo. Ahora, por un momento, me figuré que lo imposi~le iba a sucecer. Pero
no sucede. No podt:mos seguir siendo lo mismo uno para otro. Tendré que marcharme."
"Sí, creo que tendrá usted que irse en seguida. ¿ Se
reirá usted de todo esto-muy pronto-Jeremías?"
El se volvió rápidamente y se marchó. A los oídos de
ella llegó algo como un juramento, que ~onó más grate
que el discurso más elocuente. El recobró su dominio,
rnlvió hacia ella y le dijo tranquilamente:
"Volveré por la mañana. Hay algunos asuntos relacionados con la propiedad, que deben quedarse arreglados
antes de que me marche."
Mientras él hablaba, cruzó por el hall un criado. seguido de cerca por un hombre que era visiblemente extraño en la casa y que seguía a su cicerone con miedo
de perderse.
"Perdón, señora," dijo el criado, "no sabía que estuviera usted aquí." "Este hombre quiere ver al señor
Wentworth, y yo lo llevaba a la oficina."

"l\1uy bien Maaoers, el señor ,ventwort está aquí."
El criado se retiró y dejó al visitante en pié con aire
de timidez, junto a la reja de la chimenea. Era un hombre bajo de cuerpo y grueso, con una cara ancha y bonachona y con la piel curtida por el sol y por el viento;
en una palabra, un marino. Estaba en pié al lado de Julia, no muy a su gusto; en su manaza llevaba cogido firmemente un ramo de tulipanes, el cual conservaba recto
como si temiera que se cayesen los pétalos.
"Davis!" gritó repentina¡nente Jeremías
Julia hizo un movimiento como si fuera a marcharse,
pero antes de que saliera, el hombre se adelantó hacia
Jeremías y empezó a hablar rápidamente, coa ansia visible de oír su opinión a la mayor brevedad.
''He querido encontrar a usted lo más pronto posible,
y mi novia ba querido enviarle esto, dijo tendiendo las
flores, y nos vamos a casar ahora en la Pascua, y todo
por usted, porque usted ha s:do tan bueno para conmigo."
"Creo que me quedo," dijo Julia. ·'No quiere usted
venir junto al fuego y sentarse, señor Davis?"
Jeremías tomó las flores contra su voluntad, sólo por
que se le habían metido por debajo de las narices.
··Gracias señorita." susurró el marino. Sólo quería . . "
"'Venga usterl conmigo," insinuó J':'remías tomando al
hombre por el brazo.
·•siéntese usted," ordenó Julia con tono tan perentorio que él no tuvo que hacer más que obedecer. Se sentó en una silla de brazos y se puso a balancearse. Julia
se sentó al otro lado del fuego y Jeremías se quedó en
pié entre los dos como alguien a quien se tiene en prisión, y hubiera parecido un reo, si el ramo de tulipanes
no le hiciera asemejarse a un novio en día de boda.
"¿Se me permite oír la historia?" preguntó Julia.
"¿No se la ha contado él? Yo tenía disenteria y el ,·iejo, es decir el capitán, me puso en hospital español. Estábamos en Cuba, y el señor '~' entworth estuvo conmigo un mes, sin lo cual me hubiera muerto, como se lo
dije a él, en medio de aquellos extranjeros y en aquella
isla, sabe usted"?
Julia miró a Jeremías, quien trató de hacer una explicación, que no resultó mucho mejor que la del marino.
"No es nada que valga la pena. l:fabía ido de los Estados Unidos a Cuba con el objeto de visitar la isla, y
me hallé a bordo de un buque de cable cuyo capitán
me dijo que acababa de desembarcar a un marino que
estaba enfermo de disenteria, porque no tenía tiempo
de llevarlo a Jamaica. Yo fuí a ver al marino y permanecí ~ su lado por pasar el tiempo, como no tenía mucho quehacer; ya sabe usted que yo nunca teog'o mucho qué hacer."
·'¿Pero el viaje era en beneficio de su salud?" preguntó Julia.
"No había nada que pudiera servir para su salud,"
continuó el marino. "Figúrese usted. señorita, que había

filas de enfermos durmiend'.l a la sombra de los muros
del hospital, porque ya no cabían dentro. Hubiera muerto, y ya lo deseaba, porque no les entendía una palabra.
Pero llegó el señor Wentwortb y a él si le entendía, y
había que verlo cómo llegaba todas las mañanas y me
llevaba alguna gracia y nunca parecía tener miedo de
contraer la enfermedad, a pesar de que había allí tantos
enfermos y aquello era como el infierno."
"Voy, susurró Jeremías, voy a poner estas hermosas
flores en agua," y se retiró a gran prisa por la primera
puerta que encontró.
'"Es todo un hombre, señorita, dijo el marino, es todt'
un-hombre."
"Sí," contestó Julia pensando amablemente en el hombre que se había llamado a sí mismo el Bufón de la
Reina.
"Perdone usted, señorita, pero como Polly mi novia
me ha de llenar de preguntas, quiero informarme de todo. /Que, piensa usted casarse con el señor Wentworthl"
"No, es decir, no lo sé. Pero ya he dicho que no."
E1;1 la cara del marino se dibujó una amplia y franca
sonnsa.
. _"Per~ creo que ahora él preguntará de nuevo," insis!Io m~&gt;V1endo la cabeza alegremente.
J,uha_permanec_ió en silencio por un momento Desp~es miró al manno, con los ojos brillantes de alegría y
d 1¡0:
"Creo que sí, así lo espero."
HAROLD OHLSON.
(Traducido especialmente para "EL MU)!DO ILUSTRADO).

(P_'.lra "El Mundo Tlustrado.")
Cuando dejé mi pueblo, paso a paso
por la quebrada y arenosa senda,
para. irme a luchar en la contienda
de una vida sin alba y sin ocaso:
me detuve un momento en una tienda
de sus alrededores; un buen vaso
apuré tie licor, luego, al acaso,
dejé a mi potro caminar sin rienda.
El camino era bello; en ambas lados
se miraban los montes cultivados;
todo era en torno incubación de vida,
pareciendo que el campo y la que ondea
fecunda mies y hasta la misma aldea
se quedaban llorando mi partida.

II
Hoy he vuelto a la aldea; es mi regreso
la esperanza de un sueño que ha nacido
hece ya mucho tiempo con un beso,
con un beso d~ amor hondo y sentido.
No puedo por más tiempo tener preso
ese amor que me mata; lo be tenido
por muchos años, con su enorme peso
de más tirano y fuerte que el olvido.
Nació cuando era niño y en su busca
desde muy lejos vengo; estoy cansado
con los vaivenes de mi vida brusca.
Lo encontraré como ántP.s? ¡Nadie sabe
si tras dejar su nido abandonado
lo encontrará cuando regrese el ave!

Pero ella me olvidó, no me arrepiento
de conocer su h istoria; en los vaivenes
de mi ingrata existencia, los desdenes
no bao logrado matarme el sentimiento.
Me creyó doblegar y un vivo aliento
se condensó en el fondo de mis sienes;
y escuchó el corazón mis pambieoes
por su noble estoicismo en el tormento.
Cuánto más a mi pueblo hubiera amado
con su naciente amor, sin ese hado
que me es adverso; más que nadie impida
que en sus crueldades mis anhelos trunque:
hay que tener el alma como un yunque
para forjar a golpes nuestra vida.
EUSEBIO DE LA CUEVA.

�LEON, la industriosa y pacífica, en la que la efervescencia de las pasiones políticas y la revuelta en ningún
período de su vida hao podido anidar, la que dedicada al
trabajo ha sido siempre uo modelo de laboriosidad y de
patriotismo, pues nunca ha dado acogida en sus talleres
ni en sus hogares a lds disolventes ideas socialistas, ni a
las destructoras y antipatrióticas ambiciones revolucionarias, acaba de dar una vez más, ante la faz de la República y ante el mundo entero, una muestra de su amor
al trabajo y de su grao cultura.
Con motivo de la celebración del aniversario de su
fundación , sus hijos, los que trabajan, muchos de ellos
dedicados a la lucha constante y escabrosa de la vida,
se juntaron, y únicamente animados por el amor al Arte, sin esperar ninguna recompensa, sino sólo la satisfacción de contribuir en su esfera al engrandecimiento
de su patria, ya que tantos otros dedican desgraciadamente todas sus energías a su desprestigio y a su ruina,
organizaron una Exposición de Pintura5. Afortunadamente el éxito coronó sus esfuerzos esta vez. Nuestros
lectores se pueden dar cuenta por las fotografías que
publicamos, del gran número de trabajos presentados,
y si bien en algunos de ellos se notan vacilaciones y
poca seguridad, eo cambio en otros descuella ya de una
manera franca, el haber entrado por las verdaderas
puertas del Arte, pues en algunos trabajos se puede ver
una vigorosa técnica, verdad en el colorido y precisión
en el dibujo.
Hay que hacer mención, como un acto de justicia por
el gran empeño que han tomado por el eugrandecimien-

f) ~~1u.e
\V{.
)

II
Jamás saberte mía , y estar sie mpre contigo,
en un perpétuo ruego de pasión augural. ...
¡Crucificar de amores mi corazón mendigo,
y elogiar tu belleza ec o un canto triunfal! ....
Vivir tu amcr de ens•ieño sin un sólo testigo,
con una extraña fiebre dolororn y sensual . ...
¡Y estar siempre a la vera del tálamo enemigo
coronando de rosas tu cabeza imperial! ..... .
¡Sentir cómo palpito de amor bajo tus ojos!.. .
y no poder decirlo, y estar siEmpre de hinojos,
y tú cómo ignorando mi ferviente pasión:
Sin que una tarde de oro rcmáotica y florida,
ite sienta entre mis brazos gemir enardecida,
bajo mis luminosas pupilas de león! . . ... .

a_.,,-

,,\- ,-. 'I
1 •

· -

¡

c~-wnnv,al ,/
A Madame Leopoldo Lugooes.
Ha mucho que Leopoldo
Me juzga bajo un toldo
De penas, al rescoldo
De una última ilusión,
O bien cual hombre adusto
Que agriado de disgusto
No hincha el cuello robusto
Lanzando una canción

rnñar ser todo tU)O, y en tus manos tranquilas,
ser como el inconsciente cadáver de una flor! ... .
Vivir con la esperanza de un día ser amado ... .
Poco a poco ir sangrando la vida en el sentir ... .
Ser dichoso en tu ausencia, ser mártir a tu lado.
Llorarte si estás lejos, si estás cerca rdr: ·
ipara tentr por siempre mi corazón, clavado
entre tus milagrosas pupilas de zafir 1 • • • • • •

.... , ... ¡,•.

no Po8nta il :3

J O SÉ :\1. DE ANCU ITA ZEBAL L OS.

Juzga este ser titánico
Con buen humor tiránico
Que estoy lleno de pánico,
Desengaño o esplín,
Porque ha tiempo no mana
Ni una rima galana.
Ni una prosa profana
De mi viejo violín.
Y por tales cuidados
Me vino con recados,
Lindamente' acordados,
Que dice que le dió
Primavera, la niña
De florida basquiña
A quien por la campiña
Harto perseguí yo.
No hay tal, señora mía.
Y aquí vengo este día,
Lleno de poesía
Pues llega el carnaval ,
A hacer sonar en grata
Hora, lira ,ie plata,
Flauta que olvidos mata,
Y sistro de cristal .
Pues en París estamo,¡,
Pansieoses hagamos
Los más soberbios ramos
De flores de París,
Y llenen esta estancia
De gloria y de fragancia,
Bellas rosas de Francia
Y la hortensia y la lis,

to de las Bellas Artes en León, a los señores doctores
José Dolores Torres y Valente Palomino. : Presidente y
Tesorero respectivamente de la "Sociedad de Bellas
Artes de León."
En el acto de clausura de la Exposición y distribución de las medallas adjudicadas a los agraciados, el
señor doctor José Dolores Torres, en su informe, invita
y alienta a todos los aficionados a seguir trabajando, a
seguir luchando hasta llegar a vencer, y su invitación se
hace extensiva a todos los aficionados de la República,
para que el próximo año manden sus trabajos al certámeo y de esa manera se puedan estrechar los lazos que
deben de unir a la gran familia del Arte, y si es posible, formar de nuevo, con el estímulo y el intercambio
de ideas y de impresiones, la abatida y disgregada "Escuela Mexicana."

¡Viva la ciudad santa.
- De diabla que es- que encanta
Con tanta gracia y tanta
Furia de porvenir;
Que es_la úntca 'en el mundo
Donde en sueños me hundo'
Con lo dulce y proftUJdo
Del gozo del vivid
Viva, con sus coronas
De laurel, sus sorbooas,
Y _sus lindas personas
Pérfidas coirto el mar;
Viva, con "gamfn" listo,
Estudiante y aristo,

LUIS :\-1O1\TES.

I
Amarte bajo el oro de las tardes tranquilas,
aunque los labios nunca te confiesen mi amor ..
besarte con los ojos, y en tus ojeras lilas
rodar como una lágrima mi romance interior ..
Sentir bajo los fúlgidos astros de tus pupilas,
las dulces sensaciones de un divino candor ....

Detalles de los salones de la exposición regional de arte pictórico en la ciudad de Le6 n, Guanajuato.

Y el gallo nunca visto
Y el gorrión familiar.
Yo he visto á Venus bella,
En el pecho u na estrella;
Y a Mamnón ir tras ella
Que con ligero pie
Proseguía adelante,
Parándose delante
Del fuego del diamante
De la rue de la Paix.
Creí tras los IJlacizos
De un jardín, los carrizos
Oír, llenos de hechizos,
De la flauta de Pan.
Reía Primavera
De la canci6o ligera,
El griego dios no era,
Era ,;,J pobre Lelian.
Y ahora, cuando empache
La fiesta, y el apache
Su mensaje despache
A la alegría vil,
Dará púrpura a Momo
E.n un divino asomo
Escapada de un tomo
La sombra de Baoville.

¡y pues que Primavera
Quería un canto, fuera
La armoniosa quimera
•Que llevo dentro yo!
Y de nuevo las rosas
Y las profanas prosas
Vayan a las hermosas,
Al aire, al cielo, al sol;
Vaya el verso con alas
Y la estrofa de galas
Y suenen cosas galas
Con el modo español.
Así verá Lugooes
Como las ilusiones
Reviven á los sones
Del canto fraternal,
Y brota el tallo tierno
En Otoño ó Invierno.
;Pues Apolo es eterno
Y el arte es inmortal!
Que mire nuestro Orfeo
Cumplido su deseo
Y que no encuentre un reo
De silencios en mí;
Y para mi acomodo
No emplee agudo modo,
Pues "á pesar de todo"
Nuestro Hugo no era así,

Las musas y las gracias
Vuelven de las Acacias,
Con sus aristocracias
Doradas por el luis;
Y el avaro de Plauto
O Moliére, irá incauto
Tras las huellas del auto
Al Café de París.

tViva Gallia Regioa!
Aquí nos ilumina
Un sol que no declina;
Eros brinda su flor
Palas nos da la mano,
Mientras va soberano
Rigiendo su aeroplano
Jcaro vencedor.

Pero todo, señora,
Lo consagra y decora,
Lo suaviza y lo dora
,La mágica ciudad
Hecha de amor, de historia,
De placer y de gloria,
De hechizo y de victoria,
De triunfo y claridad.

iAb, señora, yo expreso
Mi gratitud, mi exceso
De gratitud, y beso
Tanto ilustre laurel.
Celebro aulas sagradas
Artes, modas lanzadas,
Y las damas pintadas
Y los "maitres d'hotel!"

¡Vivan los carnavales
Parisienses! Los males
Huyen a los cristales
De la viuda Clic9uot.

Y puesta la careta

(í-=====Y\

'

Ha cantado el poeta
Con cierta voz discreta
Q.ie propia suya es;
Y reencontró su aurora
Sin viña protectora
O caricia traidora
De brevaje escocés.
Sepa la Primavera.
Que mi alma es compañera
Del sol que ella venera
Y del supremo Pan.
Y que si Apolo ardiente
La llama, de repente
Contestará: ;Presente,
Mi capitán!
RUBEN DARIO.

�Aquel ··Pueblo Gris" de Rusiiíol es el mismo que se
nos presenta en el drama, o, mejor dicho, en el cuadro.
pues no bien apunta la pasión, todo se desvanece como película cinematográfica, y el tamboril del saltimbanqui apenas ya se oye, la "troupe" se marcha, y vuelve la
tristeza, la pesadez, el aburrimiento a dominar a los pobres habitantes, que quizá por única vez escucharon algo alegre, algo animado, algo con el abigarrado colorido de los trajes, 1~. farándula en fin, que se disipa, que
se cles,·an~ce, como sueño azul, al despertar en triste
mañana de invierno.
TEATRO COLON
"LA ALEGRIA QUE PASA"
No sólo la alegría sino un derroche ele belleza artística pasó por el escenari'J del Colón con la obra de Rusiñol,

dejándonos encantados por la belleza de aquel cuadro
tan melancólico y hermoso " la vez.
El insigne autor catalán ha sabido con su magia, conmovernos con aquellos saltimbanquis que traen un pe·
&lt;lazo de placer, y sacan ele la• modorra en que vive,
aquel pueblo vulgar y aburrido, en cuya plaza mayor,
polvorienta, con sus cuatro árboles que miden el andar
del tiempo, con la caída de sus hojas, nunca conoció la
música, las piruetas, las payasadas de los ambulantes
cómicos.
;Qué poesía tan dulce envuelve todo esto! ¡De qué
manera tan perfecta hizo Bella Starace la "Zaira•· y
Sainatti el clown; y todos los que trabajaron en la
obra! ..... .

"La corbata negra," como obra, tiene muy poco interés, pero como motivo para lucirse un actor de la talla
de Sainatti, da ocasión a que se le aplauda en cada momento, en cada instante, por la mara,·illosa labor que
ejecuta.
El tipo del anarquista arrepentido por cariño a sus
hijos, y que antes de suicidarse visita a un abogado para referirle cómo tuvo que matar a un gendarme por
defensa propia, estuvo magnificamente encarnado en el
gran actor, que supo conmover al público, sobre todo en
las últimas escenas, cuando deja la negra corbata al abogado como recuerdo de los últimos instantes de vida que
le quedan. En suma, un triunfo más para el eximio Sainatti.
"La casa di Pena" es un drama de una intensidad
enorme y a no dudarlo, como factura de lo mejorcito
que nos ha presentado el "Grand ..Guignol" envolviendo
una tésis completa. cosa rara en estas obras, donde sólo
se busca como resultado la impresión profunda, la violenta sacudida de los nervios del espectador. Escrita por
autores italianos, se desarrolla la doctrina de la igualdad penal del hombre y de la mujer , criticándose el sis-

tema de las prisiones, en una fábula bien hecha por cier
to, con líneas trágicas. Bella Starace estuvo magistral
ni un solo momento dejó de conmovernos y en todas las
escenas supo darnos la ilusión de la vida con todas sus
penas y sombríos matices.
"Sempre Cosi" ha sido otro triunfo completo de esta
compañía. Drama hermosísimo bajo cualquier punto.
que se le mire, con diálogos admirables, por lo propios y al mismo tiempo por lo sencillos, se ve la mano.
de Butti, el celebrado autor, en la manera magistral como la fábula se desenvuelve. El feminismo sufre un rudo golpe en esta obra: la influencia de las pasiones libres en la vida de la mujer actual, que según algunos
debe ser la norma de las sociedades, se presenta de un
modo descarnado y con verismo cootundent&lt;l, y después
de varios momentos de a lta comedia, nos encontramos
con el desenlace trágico que surge de repente, que nos
sale a l camino, para darnos la marca guiiíolesca del drama. La Starace luce de nuevo su enorme talento, y los
demás intérpretes son dignos de alabanza, descollando
la joven Van Riel en el tipo de "Carolina Bemetti" que
lo hizo con sumo arte.
TEATRO MEXICANO.-MA DAME PEPITA.
Permítaseme por esta vez alterar la costumbre establecida empezando por hacer constar la manera admirable como María Luisa Villegas interpreta el tipo de
" Catalina," en la preciosa obra de Martíoez Sierra "Madame Pepita."- Es tan profundo el talento que pone la
referida actriz en el personaje que acabo de citar: son
tan finos, tan exactos, tao sutiles los pormenores, los detalles con que borda su trabajo, que la crítica imparcial
debe betir palmas, en honor de la artista mexicana que
puede anotar c-omo uno de sus mayores triunfos, este sob re el cual estoy escribiendo. Así se trabaja; así se mezcla la ficción y la realidad &lt;ln un consorcio tao íntimo, tan
amoroso, tao dulce, que nace la emoción estética como hermoso engendro de maridaje tan bello. Desde las primeras escenas ví que la señorita Villegas dominaba la obra,
y en el trascurso de la misma tuvo frases admirablemente dichas con una naturalidad ,an sorprendente que
eran gritos del alma conmovedores. de esos que producen entusiastas aplausos. Por eso la envío mis plácemes
más calurosos y la exhorto ¡¡ seguir así, viviendo los personajes, no diciéndolos únicamente, y de esta manera
cercana está la cumbre del arte esperándola con flor idas palmas.
Muy bien estuvo Emilia Otazo, y discreta Matilde Ci-.

t.

-res Sánchez. De los hom'lres
Coos hizo a ratos un "Don
Guillermo" irreprochable; alguna vez el papel le dominó
a él, debiendo ser lo contrario: ¿ no es • cierto señor don
Joaquín ?.... esos pícaros nervios echan a perder los mejores propósitos. Mutio y Barreiro muy bien. En cambio medianamente el señor Catalá en el personaje dl:l "Don Luis" el aristocrático conde.
,c!Quién le ha dicho que hay que convertir en
cómico un personaje serio por completo?
o o o

La distinguida primera actriz de la compañía Borrás señorita Ana Adamúz cuyo beneficio se efectuó el pasado vieroes.-Teatro Mexicano. "Madame
Pepita." Una escena del acto II.
·

La obra de M&lt;lrtíoez Sierra es un primor
&lt;le diálogo, de pensamientos delicados y de
factura escénica. P .Jdrá, en el desarrollo de la
fábula, verse asomar lo convencional y ficticio
pero eu cambio, si la fotografía no es muy real ,
el cuadro es bellísimo.
Oigamos al mismo autor, para comprender
mejor la tendencia de la comedia: "En resúmen-dice- una acción real y humana, una
ligera burla, una leve caricatura ... . .. y much;i. piedad. He querido hacer sonreír a los
·espectadores y moverles, en la misma sonrisa,
~'l una gran compasión humana har.ia la inconsciencia de mis personajes, que son sencillamente retratos un poco exagerados. Si alguien
llega hasta hacerme el don de una lágrima,
,que apenas rn advierta, habré logrado aún más
&lt;le lo que me proponía, y mi agradecimiento
no tendrá límites Confiado voy en la benevolencia y en la agudeza crítica de mi público.
Del menudo "acontecimient0" de la obra, si a
alguien le pareciese un tanto extraordinario,
,quiero decir que a estas gentes humildes y pobres de e¡;píritu es a quienes generalmente les
suceden las aventuras más estupendas. Por lo
mismo que ellas viven con absoluta naturalidad y sin ponerle nunca al Destino la barrera
de una preconcebida determinación.
Al pueblo hay que ir a buscar lo poco inesperado y pintoresco que aún queda en elmun-do, ya que aristocracias y clases medias, a fuerza de ficciones de responsabilidad y de orgullosas pretensiones legisladoras, hemos cerrado

Teatro Colón.-Dos .escenas del drama " Siempre así," representado por el "Grand Guignol. " -featro Mexicaoo.- " Madame
Pepita."-Una ~scena del acto II.

la puerta de nuestra vida y
de nuestro corazón a todo lo
verdaderamente libre y fuerte que pudiera venirnos de la
suerte, de la casualidad o de
la Providencia. El protagonista de mi comedia no es, sin
embargo, un inconsciente, como los demás personajes que
le rodean; pero se sujeta como ellos al Destino precisamente por sobra de
conciencia, por egoísmo y porque es de esos
hombres capaces, no ya de hacer un matrimonio desigual, sino de inventar un sistema filos6fico para justificar un a pasión .... o un antojo."
Apesar de todos los propósitos del autor manifestados en las líneas anteriores, la base de
la trama es falso y las escenas se suceden sin
que el interés aparezca con toda la fuerza debida, lo cual se nota co~ sólo relatar el argumento. Aparece como figura principal un sabio, que vivió siempre para sus libros, olvidado del mundo. Al declinar de su vida siente
la nostalgia de la familia, del cariño filial, y
se enamora paterna lmente, digámoslo así, de
u::.a niña, hija de una modista que vive en su
misma vecindad. Aquel cariño le lleva repentinamente, demasiado repentinamente, a casarse con la madre de la muchacha, a quien
no ama poco ni mucho, haciendo tan heroico
sacrificio sólo para evitar las murmuraciones
a que p11diera dar motivo su constante presencia en la casa.
Una vez casado, cuando se ve en plena felicidad al lado de su hija, ésta, siguiendo la ley
natural, se enamora y se casa, dejándole en
más triste soledad aún; en la soledad de dos
en compañía, con una mujer vulgar contraria
a sus gustos y aficiones y a su espíritu delicado de hombre culto y superior.
Pero es el caso que aquella mujer le ha tomado cariño sin que él llegara a rnspecharlQ
siquiera, y que cuando se lo declara la modista en un arranque de expontaoeidad, el sabio
olvida todo su despego y también de pronto
abre sinceramente su alma al nuevo amor que
se 1,- ofrece.
LUIS DE LARRODER .

�El grao novelista portugués, Eca de Queiroz, hizo un
cuento maravilloso titulado: "Singularidades de una
muchacha rubia." Yo acabo de verlo glosado en la realidad y quiero escribirlo poniendo así sobre la tumba
gloriosa del maestro, la flor de mi pobre ingenio.

sueltos, hasta noticias de policía y de interés social. En
invierno solíamos encender -la estufa y la velada transcurría agradablemente, pero en verano la tarea era insoportable. El calor, los mosquitos, las bebidas heladas
y el cigarro consumían nuestro ánimo y minaban nuestra salud. Nos pagaban poco. Sin embargo, éramos constantes y día a día p)uiamos todo nuestro orgullo en el
éxito de nuestras fuerzas y tratábamos de escribir mejor, siempre mejor.
Yo vivía sólo, contento, pues ganaba más de lo que
necesitaba. Augusto, uo. Augusto era uo muchacho triste. Siempre estaba pensando en la familia. Tenía padre

Era por el año 1909. Augusto y yo trabajarnos en un
rotativo de la mañana. Trabajábamos por la noche desde las primeras horas, hasta las primeras de la madrugada. Juntos en la misma mesa, hacíamos telegramas,

1

.i'-•~-! ... .1.'1'
~

'!I.Jll:

y madre y dos hermanos. El sueldo no le alcanzaba pa-

,.

ra pagar la casa. En aquélla época habían subido los

)'\ \

alquileres. El emprendió una campaña furibunda contra la carestía de la vida.

Todos los días con su clara

u

,._-

San José "al bat."

Sport.- Team "ia. de Marte" que venció al "Sao José" en terrenos de "San Pedro," el domingo pasado.

Carbajal, pitc he r del San Jcs.;,
El "Sao José" que jugó en ··san Pedro," el domingo.

inteligencia y su noble corazón escribía un editorial pero como si nada. El dueño de la casa le subió veinte pesos en la renta y Augusto tm·o que trasladarse a una vivienda más modesta, malsana y obscura.
Allí se puso enfermo su p:tdre. Augusto consiguió por
medio de valiosas influencias, que se le cuidara en un
hospital. donde tardó tres meses en curarse. Augusto no
desfallecía. Trabajaba de día también, en casa de un escribano. En el diario ascendió. Le aumentaron el sueldo. Le dió por jugar a la lotería y un año por Navidad
tuvo la suerte de que le tocarau veinte mil pesos.
Compró una casa sencilla en un pueblo de los alrededores y allí se instaló con su familia. Abandonó sus puestos en el diario y en la oficina, ávido de más segura y rápida prosperidad y se dedicó a remates y comisiones.
Hizo negocios fácile3 y brillantes. En menos de dos años
llegó a ganar cien mil pesos. Procedía honradamente y
en todas sus empresas manifestaba una habilidad extraordinaria. Daba limosnas con frecuencia y apesar de
haber adquirido relaciones ricas y distinguidas gustaba
más de la compañía de los olvidados y de los vencidos.
Conoció en un balneario a una bella muchacha. Era
alta, delgada, velluda con perfil grave de estátua. Se
enamoró, pero supo ocultar sus sentimientos. Era la suya una de esas pasiones que asolan una existencia y
asaltan como un huracán. Temía al eterno femenino;
todas las mujeres que hasta entonces había conocido le
parecían insignificantes. ::-.lo pensaban más que en elegancias y fantasías, en puerilidades y superficialidades.
.Ninguna le había inspirado la menor afección en su
mundo de emulacioues, de envidias y coqueterías. Le
asustaba tener que comprender que algún día debía casarse constituyendo un hogar, una familia a quien dar
su nombre, de quien esperar la única dicha duradera.
Poco a poco frecuentó el trato de aquella desconocida. seductora y espléndida, cuyo espíritu ern para él un
deslumbramiento. Divinos le parecían sus ojos; divina
su voz. Se llamaba Gloria. No sabía piolar ni tocar el
piano como casi todas las señoritas que en su ambiente
de periodista había conocido Augusto; no hablaba como
ellas varios idiomas; era una mujer de hogar; penetraba
en la cocina, probaba sopas y revolvía guisos. Bordaba
y se hacía sin ayuda de nadie sus vestidos y sus sombreros. La madre trataba a Augusto con singular distinción
y cortesía. Ambas aparentaban vivir noa vida sencilla,
llena de paz y de consolación,
Cuando él estaba para contraer matrimonio sintió nece~idad de aumentar su peculio. Fué a la bolsa donde perdió en poco tiempo toda su fortuna. Aquello para los
padres de Augusto fué la muerte. Tuvo que sacar a sus
hermanos del colegio dedicándolos al trabajo y él recuperó sus viejos empleos, peor remunerados que antes.
Otra ,·ez volvió a los tiempos de escasez y de miseria.
Visitaba a su novia con menos asiduidad, a la hora del
anochecer para que no le notaran las manchas del traje
y los zapatos raídos. A menudo tenía d isgustos con sus
padres porque se oponían a su boda diciéndole que si se
casaba quedarían desamparados. Vendió alhajas y muebles para sostener su casa y contrajo nuevas deudas con
agiotistas que le cobraban intereses enormP.s.
El rango social de la novia a quien Augusto adoraba '
le comprometió en gastos que él satisfacía a costa de
grandes sacrificios.
Una noche se efectuó un baile en casa de una amiga
de Gloria y fué invitado Augusto. A las dos de la mañana cuando la fiesta estaba en todo su esplendor la policía dió un toque de alarma deteniendo a la servidumbre.
Había desaparecido del joyel de la señora un aderezo
de esmeraldas valuado en 200.000 pesos. Las primeras
pesquisas resultaron infructuosas. Una denuncia anónima acusaba a Augusto como autor del robo.
Estuvo preso recuperando a los tres días por falta de
pruebas su libertad. La novia se deshacía en llanto protestando de la ligereza con que se había procedido en
la investigación desacreditando el nombre de su prometido. Ella, compadecida de la situación de su novio cada vez más precaria, le ofreció dinero que él rehusó
rojo de vergüenza.
Como el protagonista de Eca de Queiroz fué escapado
a escribirle pidiéndole una despedida, una última despedida y la encontró llorando porque estaba enferma su
madre en la cama. Augusto lloró y adelantó la fecha de
la boda que había postergado. Se casaría aunque tuviera que conocer el peso de los fardos humillantes, la melancolía de las caravanas que bordean en violentas noches los ríos tranquilos de donde se escapa la muerte.
La misma noche de su matrimonio se embarcó en viaje nupcial para Montevideo. Estando en el camarote ordenando la ropa descubrió en el fondo de la maleta un
aderezo de esmeraldas. ¡Era el que G loria había robado a su amiga! El vapor iba a partir. Llamó a su esposa, corrió a buscarla, pero en la escalera del salón le
detuvo un camarero entregándole una carta de la madre
de Gloria. Decía: "Mi hija es una infame. Acabo de
descubrir que anoche intentó envenenarme suministrándome arsénico en una dosis de un jarabe que acostumbro tomar. Doy parte a la policia."
Lívido de terror Augusto subió a cubierta, donde &lt;!Staba Gloria que acababa de saludar a un gentleman sonriéndole con sus ojazos negros al mismo tiempo que le
tiraba un papel escrito. Augusto alcanzó a recogerlo en
el aire. Era una cita en el Hotel X de Montevideo. Bajo el cielo estrellado sonó el pitido angustioso de la sirena entre el ruido de la hélice y del viento. Los pasajeros ch:trl~han y reían oyendo música y bebiendo copas
Fiestas esp&lt;1ñolas de Carnaval.- Trajes de fanta~ía vistos en el baile organizado por el Centro Vasco.- Orfeón g? de champán.
llego con el uniforme con que '·corrió gallo" el domiog&lt;l de carnaval.-Comparsa de pamperos
J. E. BARAKDA !CAZA.
en el baile del Centro Vasco.

�Se atienden con preferente interés en este ouevo programa, los grandes problemas sociales, para lo cual se
creará el Ministerio del Trabajo, se hará una ley de Sindicatos Obreros, reconociendo personalidad jurídica a
las asociaciones obreras, se asegurará la eficaz ioterveoción del Estado en los grandes servicios públicos para
salvaguardar el i oterés genera l.
Ta mbiéo se detiene especialmente la declara cióo, en
las fórmulas que tiendan al desarrollo del comercio, de
la industria y de todas las fuerzas pi oductoras del país.
El problema de Africa es otro de los asuotos que se
atienden en el tan repetido programa del gobierno.
Entre ot ras cuestiones de suma trascendencia, figuran
en la dech,ración el aumento de las escuelas y la instrucción obligatoria.
Según el programa, se respetará la libertad de conciencia, se abaratará la justicia, que se procurará sea
rápida y eficaz.
Se d iscutirán las leyes de asociaciones y de las J\1aocomunidades, se desarrollará uo plan de obras públicas,
siogularmPote hidráulicas, se aumc&gt;otaráo las comunicaciones y se facilitará la constitución de Sindicatos agrícolas.
'1 ales son las orie1,taciones que señala el gobierno eo
su declaración. cuyo cooteoido, es motivo de las más
animadas conversaciooes en todos los círculos, doode se
h~bh de las g.-andes naciones.
Tanto los morestistas como los mismos consen·adores
han elogiado los propósitos dtl gobierno español, y parece ser que se entra por una seoda defioida y concre-

f:""-

1

¡
1
f

1

1'R
LA MUERTE DE DO;-.i SEGISMU:-;Do MORET
Está atravesando un período triste la nación Española con la desaparición de políticos eminentes. No hace
mucho fué Canalejas el que murieodo alevosamente asesinado, dejó uo vacío difícil de llenar; ahora ha sido el
señor don Segismuodo Moret y Prendergast, que a los
75 años fallece víctima de una afección cardiaca.
Fué Moret un distioguido y notable político y un orador eminentísimo. Ioició la evolución de la democracia
hacia la monarquía después de la Restauración, exponiendo con conmovedora elocuencia el estado de ánimo
de la gente del campo y de las villas, deseosa de paz para pedir al trabajo el bienestar y la prosperidad. Se ha
pasado la vida saltando de uo lado a otro dentro del
campo liberal, y no es de extrañar que cuando el duque
de la Torre, empujado por todos los que estaban descontentos de Sagasta, tuvo o le sugirieron la desdichada
idea de formar la izquierda , Moret sentase plaza en el
conato de nuevo partido, porque le fascina y atrae cuanto es agitación r novedad.
Fué ministro de la Gobernación, pero cuando llegó el
momento crítico de disolver las Cortes y hacer nuevas
elecciones, fué sincero y se negó a hacerlas comprendiendo que la izquierda era una ficción sia personal ni
arraigo. No quiso perturbar al país, y eo esta resolución,
que algunos le hao criticado, demostró cualidades de
hombre de Estado. Volvió a Sagasta, a quien le va muy
bien con D. Segismuodo, porque es hombre dúctil que
e n cada bolsillo halla una fórmula para salir del paso e
ir tirando bien o mal. y eso no tit:ne precio para D . Práxedes.
Luego siempre está dispuesto a pronunciar uo g_rao
discurso sea cual fuere la cuestión, y un :nioistro as1 es
de grao utilidad, casi irreemplazable, dado el abuso del
sistema parlamentario, que ya llega a charlameotario.
Qué un ministro parlamentario en toda la extensión
de la palabra,,pero en el silencio del gabinete le perjudica lo que en las Cortes le favorece: la exuberancia
de imaginación y de proyectos, que apenas concebidos
saleo empujados por los que vienen detrás y se evapora o a I contacto de 1 aire.
Me decía uno que ha sido director general siendo él
ministro: '·A Moret no le asusta el trabajo y va por las
mañanas al mioisterio, cosa rara dadas las costumbres de
Madrid. Si tuviese buenos auxiliares sería uo grao ministro, porque necesita quien recoja sns ideas, deseche
las fantásticas y d&lt;!'. forma a las prácticas. Con sus proyectos le pasa lo que a los millonarios. que por teoer
mucho dinero no dan importancia a caotidades que para otros la tienen grande. y los entrega al que los recoge, sin encariñarse con e llos. Cuando me llamaba para
exponerme algún pensamiento, procuraba enterarme

ta.

LA GUERRA DE LOS BALKANES.

Elefaote y palanquín en que eran conducidos el Virrey de la India y su Real consorte, eo la fiesta
de la apertura del parlamento local, cuando
les fué arrojada una bomba que
hirió al primerc.

Como se retrata una reioa,-EI artista español Moreno Carbonero haciendo e l retrato de la Reina Victoria
de España que ha sido tan celebrado últimamente.

M. ~ul':s Paois, candidato ;"; la ¡iq:sidencia de la Republica Francesa, clerrota_d_;&gt; _por M. Poiocaré .

bien de cuanto me decía, y luego me fijaba en lo que
me parecía factible y desarrollaba el plan, prescindiendo en absoluto de todo lo que c reía fantástico. Entregaba las cuartillas a D. Segismuodo, quien se ias llevaba
a su casa, las leía, llamaba al taquígrafo y le dictaba lo
que él pensaba que debía ser el proyecto. Al día siguieote sooal,a el timbre de mi despacho, a veces poco
después de med iodía, que es cuando se almuerza en Madrid. y acudía al del ministro, que daba las cuartillas
que ac~baba de dictar al taquígrafo. Las leía, aceptaba
lo factible. redactaba un nuevo proyecto y este era siempre el que prevalecía sin oingún esfuerzo de mi parte,
lo que prueba que el Sr. More! no e.s uoa medianía,
porque estas suelen ser tercas, y en cuaoto se les ocurre

una idea no admiten que pueda necesitar eomiencla ¡ Ah,
si D. Segismuodo tuviese buenos auxiliares!"
'
Al morir el señor Moret ocupaba el puesto de Presidente del Congreso. Sus funerales fueron suntuosos no
por el lujo desplegado, pi;es en su testamento prohibía
toda clase de pompas, smo por los hoooresque se le tributaron_igual~s a los qu'? se r iodieroo a Canalejas y en
o~~os le¡anos _tiempos a l 10s1goe .\yala, que falleció tamb1en de Pres1deote de la Cámara popular.
Mucho antes del triste acto el gentío llenaba las calles por las que había de pasar la comitiva, siendo imponente la fuerza pública para contener la muchedumhrP ,,ue se apiñaba eo los alrededores de la casa mortuoria.

El Rey, vistiendo uniforme de iofaotería, visitó la familia del ilustre muerto, orando durante cinco minutos
ante el cadáver.
Dió, luego, el m.,uarca el pérnme a las hijas, retirándose, para dirigirse enseguida. a Palacio.
,\ las once fué colocado e l féretro, cubierto con la
baodera nacional, en una modesta carroza, poniéodose
en marcha la comitiva.
Presidía el duelo el Iofaote don .-\lfouso, en representación de los Reyes. Figuraban en el cortejo el Gobierno en pleno, los p:uientes del fioado, comisiones del Senado, del Congreso, del .\teneo y de todos los centros y
corporaciones de la capital, las autoridades, delegaciones de provincias, todos los e x-Ministros liberales y conservadores, el Cuerpo Diplomático en pleno, grao número
de políticos perteoecieotes a todos los partidos y millares de personas perteoecieotes a todas las clases sociales.
Seg_uíao 1~ carrozas_ de grao gala de la Gámara y de
Palacio y mas de trescientos c0ches y automóviles.
Uoa doble fila de guardias formaba en toda la carrera
La comitiva se detuvo freote los edificios de la Academia de Jurisprudencia, del Congreso y del Ateneo.
En cada uno de dichos sitios se eotooaroo responsos,
agregándose grandes grupos que a llí espenban al cortejo.
,\ 1 llegar al Consejo de Estado se despidió el duelo;
pero tueroo muy poros los que se retiraron, especialmente de los que formaban las represeotaciooes oficiales, las _cuales, incl~so e l Gobierno, llegaron hasta el cementerio de Sao Isidro, doode el cadáver del insigne
orador fué sepultado junto con el de su esposa.
La Gaceta publicó un Real Decreto en el que se disponía que fuera izada la bandera a media asta en todos
los edificios públicos.
La desaparición de :\1oret parece dejar el campo libre al Con_de de Romaoones para desarrollar su programa de gobierno dentro de los márgenes del liberalismo
y el partido que se inspira en esta idea en España ha
de seguir las inspiraciones del actual Presidente del
Consejo de_Ministros, pues otro de los primates del bando que el mmortal Sagasta, fundó, el señor Montero
Ríos, por su edad, más de 80 y por el estado de su sal ud. en nada ha de hacer política activa.
El jefe, por taoto,delgabinete ha dacio últimamente el
programa de su partido o mejor dicho los propósitos que
animan al gobierno que preside.
E~ uo documeoto extensísimo en el que se revelan
T?amfiestameote ~n espíri_tu defioitivo de reoovacióo poh t1ca en un sentido ampliamente democrático y uoa manifiesta tendencia de cordialidad coa todas las fuerzas
parlamentarias.
En la referida declaracióo, que eovuelve todo un programa político, maoifiesta el gobierno que desea una
constante comunicación con e l Parlamento y que confía
en el inquebrantable monarquismo de los conservadores, para restablecer la armonía entre los dos grandes
partidos dinásticos.
Dentro de la Monarquía, se rebustecerá la hacienda
pública, se implaotarán grandes reformas financieras,
se orgaoizaráo las haciendas locales, creando un impoesto sobre el vaJor del suelo, se maoteodrá la suspensión ,!el Impuesto de Consumos, se concederá la autonomía de los Municipios y se reorganizarán las contribuciones industrial y territorial.

El ex-presidente de Venezuela, Cipriaoo Castro en c 1arente11a en la isla de los inmigrantes en New York.

El tiempo pasa y las probabilidades para un arreglo
eo la lucha de los Balkanes con Turquía se alejan, hasta el punto que los más optimistas dudan ya de todo lo
que se refiere a negociaciones de paz.
La Sublime Puerta envió un extenso meosaje en clave a Rechid Pashá, jefe de la delegación que envió a
Lood res para las conferencias de paz, ordeoáodole que
permanezca en esta capital, juntamente con los demás
miembros de la misión otomana, hasta que se reanuden
las hostilidades en el Cercano Oriente.
Por informe recibido por los principales periódicos
de Londres, de sus corresponsales en Constantinopla. se
sabe que el Gobierno que preside el Grao Visir Mahamoud Shetket Pashá, se ha dirigido también a los jefes
de las fuerzas turcas instaladas en Tchatalja, dáodoles
órdenes de que se absteogao de hacer un solo disparo
antes de que los a liados rompan el fuego.
Los representantes de La Puerta declaran que Turquía trata de evitar una nueva carnicer1a y de hacer
comprea~er a las poteocias que está d ispuesta a seguir
sus coose¡os.
El doctor Daoeff, jefe de la misióo búlgara, ha declarado nuevamente que los aliados recha,aráo todas
las coodiciones que permitan a Turquía retener una sola pulgada de Adrianópolis.
El doctor Daneff, jefe de la Delegación de Bulgaria,
sahó de Loodres rumbo a Sofía.
Aotes de abaodooar el hotel donde se alojó durante
s~ permaneocia en Londres. hizo importantes declaractones a un grupo de periodistas.
Aseguró a éstos qn&lt;' con la reanudación de las hostilidades, los miembros de la Liga Balkáoica tienen mayores probabilidades de apoderarse por completo de la
Turquía Europea, iocluyeodo Coostantioopla.
R. S.

El Virey de la India, herido p~r una bomba, es conducido en automóvil a su palacio.

�-~~,.,--

-

¡-

:::::::::--_

f&amp;L
CONTINUA

ll111111111111111

111111111111111

Grupo de las des parejas ~'lixtas que se disputan el campeonato internacional de tennis. y momentos de los juegos de campeonato.

&lt;Cmmro~Il\1@11© Drrill1ffll\l@&lt;Cll©Il\l~ @!~ lwlWlñl
'li~Il\lD esde el día primero del presente mes, nuestra ciudad
ocupa un lugar prominente en el mundo deportivo, de·
bido al campeonato internacional de Lawn Tennis que se
está disputando en los "courts" del "Reforma Athletic
Club"' y del "Country C lub" de México. Para la celebra·
ción de este campeonato se lanzó una convocatoria a
todos los jugadorés de los Estados Unidos y de Inglate·
rra, quienes contestaron aceptando en su mayoría.
En los juegos qt1e se han efectuado hasta ahora ha ha·
bido gran animación. y el interés por ellos es creciente,
como lo ha sido el ardor mostrado por los jugadores.
· Entre ellos se halla la pareja mixta, caballero y dama,
que tiene el campeonato de la ciud~d de Nueva York, y
los dos jugadores, caballeros que tienen el campeonato
de "singles" en la misma ciudad; por la parte de los jugadores locales hay una pareja mixta que defiende el
campeonato de México, un caballero con el record de
los "singles." y otros especialbtas en las diversas peripecias del juego.
Aun cuando parece hasta ahora que los jugadores ex·
tranjeros llevan la ventaja, como faltan por jugar los
juegos definitivos del campeonato, que se jugarán hoy
en terrenos del "Country Club," todavía se esperan a l·
o-unas sorpresas en los juegos finales, y quizás el cam·
peonato se decida en favor de los jugadores locales.
Mientras podemos informar a nuestros lectores del re·
sultado final de estos juegos, presentamos en esta plana
a los principales jugadores y algunos interesantes mo·
mentos de los jugados hasta ahora.
o o o
Discutiendo no se cambia j'lmás la o¡:inión
demás, pero se cambia a menudo la propia.

ce los

o o o
Si perdiéramos la ironía no será ¡:or cierto la bt lle za
quien la reemplace sino la tontería.

o o o

El capitán está sobre cubierta. con el reloj en la mano, espiando en si·
lencio el instante preciso en que el disco del sol parece tocar en las aguas y
flotar un momento, antes de sumergirse por completo. Alza de pronto la
voz y dice:
- i Señores, la oración! ..... .
Todas las conversaciones cesan. los juegos quedan en suspenso, los ma·
rineros arrojan al mar el cigarro encendido todavía, se quitan sus gorras de

lana y van a arrodillarse junto al palo mayor. El más joven de ellos abre su libro de
oraciones y canta el ''Ave María Stella"
y las letanías, en un tono tierno, quejumbroso y grave.
Las tinieblas van a bajar sobre las olas
y a en\"Olver en su obscuridad peligrosa el
camino del buque, y la vida de tantos seres
que no tienen más favor que la Providen·
cia ni otro amparo que la mano invisible
que los sostiene sobre las ondas.
Si la oración no hubiera nacido con el
hombre, habría sido inventada alli, por los
hombres que se ven solos, con sus pensamientos y su debilidad, en frente del abismo del cielo en que se pierden sus miradas, y sobre el abismo de los mares, del que
sólo una frágil embarcación los separa; al
rugido espantoso de las olas; a los golpes
d ~l viento que hace dar una nota parecida
a un gemido a cada cuerda: en las proximi·
dades de la noche que agranda los peligros
y multiplica los terrores.
.\ . DE LAM.\RTI)IE.

f

Se fastidiaba horriblemente. Oh! el disgusto de las
largas horas pasadas en la casa del contratist., de copias,
en compañía de bajos bohemios, de copistas ebrios,
cuando, para ganar tres francos tenía que emborronar
cuartillas hasta muy entrada la noche, con la espalda
encorbada y el puño acalambrado.
;Oh! Los bostezos disimulados rlurante las horas de
lección a cuarenta sueldos, en interiores burgueses, sobre un ángulo de la mesa del comedor, junto a un muchacho sucio que se hurgaba las narices con los dedos
y se limpiaba la pluma en la cabeza.
Y, sin embargo, se consideraba feliz cuando tenía co·
pias que hacer o lecciones que dar. Sus horas sin ern·
pleo, desgraciadamente muy numerosas, las mataba con
enormes lecturas en la biblioteca de Santa Genoveva, o
en paseos sin objeto por los muelles o por los bulevares
suburbanos que recorría lentamente, absorbido, sin ver
nada, entreteniendo en su cerebro sueños agotadores.
Una v:da tan miserable. tan sin objeto, hubiera acabado al fin por embrutecer al joven poeta. Ya casi no
escribía nada y no aumentaba una sola línea a la colec·
ción de poemas cortos y delicados que había empezado,
a pesar de todo, y que escribía en sus horas menos malas. Porque una inspiración joven es fuerte como la
Primavera, que hace brotar flores en los campos yermos
y desolados, en los alrededores de los pobló.dos, en me·
dio de las conchas de ostra y los pedazos de botellas
rotas.
Juan Delhy se desesperaba. El amor le salvó.
Un domingo de Junio, tibio y húmedo, después de la
lluvia, Juan Delhi se paseaba p or el jardín de Plantas.
La tarde era muy dulce. La tierra estaba muy blanda y
las legumbres mojadas olían muy bien. En el jardín
zoológico los gritos de las aves estallaban claros a cada
momento. Mezclado a la multitud popular, Juan admiraba los racimos de rosas en los árboles de Judea pla11tados por Buffon,- hoy están casi rnuertos,- cuando se
halló con la que había de ser su amiga.
Los guantes, no muy frescos y las botas no muy nue·
vas. Un vestido negro en pleno mes de junio! Un mal
sombrerito dP paja rejuvenecido coa dos ramitos de Ao·

Todo lo que se escribe con el corazón
no debe leerse con el cerebro.
o o o
Aunque las mujeres fueran de cristal. no
por esto su corazón sería transparente.
o o o
El que me enseñase a olvidar todo cuan·
to quisiera, me haría más obsequio que si
me enseñase a recordarlo.
o o o
Ejerce la hospitalidad hasta con tu mis·
mo enemigo si él se te acerca; los árboles
no rehusan su sombra a nadie, n i a los mismos despiadados leñadores.
o o o

Los hombres acaban siempre por olvidarse de las maLos que creen que el d inero lo hace to·
las acciones que han cometido. De las buenas, muy ra·
do, suelen estar sujetos a hacer cualquier
r amente.
Los dos caballeros que disputan e l campeonato internacional de "singles.'' cosa por dinero.
-- Que bonitos a nimales, ¿verdad señorita?

res azules. Pero qué brillo, qué esplendor de juventud,
en esta rubia de veinte años, con su cabellera loca de
color cobrizo, con los ojos cafés, con una piel color de
aurora! Un libertino hubiera adivinado inmediatamente
bajo aquel pobre traje unas formas de diosa. Pero el po·
bre Juan Delhy no vió más que dos ojos color ele café
que le veían con dulzura.
Era, evidentemente alguna obrera, sin trabajo como
él, que paseaba su domingo. Instintivamente, y sin darse cuenta de ello, la siguió a pocos pasos. Ella entró al
jardín zoológico y se detuvo frente a la janla de las zebras. El también se detuvo, cerca de ella, y, por la se·
gunda vez, los ojos de la rubia buscaron la mirada de
los del hermoso rubio y la sostuvieron por un rato. ¡Viva el pueblo sincero que abrevia los idilios!
Pronto los dos, acodados casi juntos, a la orilla ele la
fosa de los osos, se miraban ya con esa claridad en los
ojos que es precursora de una sonrisa. Uu instante después, al pasar por el parque de los antílopes, Juan
Delhy, con los labios secos y las orejas rojas, se atrevió
a decir a la joven: ·'¿Qué bonitos animales, verdad se·
ñorita ?" Entonces se pusieron a charlar y echaron a
andar uno al lado del otro. Se dijeron sus nombres al
pasar frente a la jaula de los monos; y. cuando, una ho·
ra más tarde, las avenidas del jardín les llevaron por la
dlcima vez frente ai jardín de los elefantes, iban ya del
brazo. ¡Dios me lo perdone! Iban tan absortos en su
conversación, que no se preocuparon siquiera por ofrecer un pan de centeno a la trompa del paquidermo.
Temo incurrir en vuestro disgusto, o dama encopetada que quizás me leeis; tal vez mi Marietta, que así se
llamaba la pobre chiquilla, va a pareceros demasiado
desenvuelta por haber cedido tan pronto a las insinuacioees del bello poeta; pero tenía el alma muy grande y
muy tierna; oyó que Juan le decía que era pobre; que
vivía sólo y que la vida le era punto menos que insoportable, y tuvo compasión por él; quiso ser su compañera
y compartir con él sus pesares; así seguramente la vida
sería más llevadera para los dos.
Y, además, no creais bella dama, que cedió tan pronto corno parece; se necesitaron ocho días y tres citas en
la silenciosa y tranquila calle Cuvier para que Marietta se decidiera a subir a la destartalada bohardilla de
Juan en la calle de San Migu,.I. Pero en esa noche
de Primavera hubo, allá a rriba, en aquel nido tan alto,
una fiesta de besos y de lágrimas, alumbradas por la luna, como deseo más de una a mis amables lectoras.
Huérfana desde los diez años, Marietta había sido
educada de cualquier manera por su tío, cartero de la
estación de Orleans. Este era un buen hombre, no muy
joven, un poco bruto, viudo y sin hijos, que se dió por
muy satisfecho con no tener que comer más en las fondas, y encontrar la cena hecha y la cama arreglada todas las noches por la chiquilla. Más tarde la hizo entrar
de aprendiz, que llegó a la calidad de obrera, en la casa de una modista que estaba entonces en boga. Allí ganaba un sueldo mediano, pues no era muy hábil, y se le
empleaba sobre todo eu hacer los manuados y entregar
los trabajos. Su tío no hacía caso de ella. Muy libre, la
mayor parte dd tiempo en la calle, cuando encontró a
Juan Delhy no era ya una inocente. Son muy impuras
iay! las conversaciones de las muchachas de taller. A los
quince años conoció de las caricias y poco después fué
abandonada por su amante. Desde ªentonces había conservado un gran disgusto por el amor y se había portado
muy correctamente. Pero las caricias de un poeta que
tiene respeto por la mujer, que es delicado en todos sus
actos y en todas sus palabras, la embriagaron y la conquistaron para siempre. Estos dos pobres niños que de
la vida no tenían nada de bueno más que SU$ besos, se
adoraron. Marietta pensaba siempre en su amigo: cuando pasaba la aguja en el taller, cuando recorría las calles para ir a casa de un cliente, cuando recostaba su
cabecita en las almohadas por la noche, y hasta en sus
sueños. Por su parte Juan no vivía más que para saborear el momento en que Marietta llegaba a su casa, entre dos mandados, con la caja del trabajo al brazo, cou
un paraíso en el corazón y en los ojos. Al sentirse amado el poeta recobró su valor, se puso de nuevo a trabajar; entonces fué cuando escribió en pocas horas de tra·
bajo, ese delicioso idilio dialogado: "La Noche de E stre·
llas" que, más tarde, cuando se representó en el Teatro
Francés, le hizo ser saludado por todo el mundo con el
nombre del Teócrito parisiease.
Juan leía alglUlas veces sus versos a Marietta. Ella le
escuchaba encantada. sin comprenderlos mucho quizás,
p.ero con el éxtasis de un niño que cree que Cristo mismo es quie n le habla en la magnífica. Vaoidoso,-este

es el defecto capital de los que hacen versos,-Juan gus·
tó deliciosamente del placer de ser admirado, y su ter·
nura por Marietta aumentó por esta razón. Ciertamente
él no amaba tanto como era amado. En esta clase de
música no existe el acorde perfecto. Juan era bueno,
pero tenía un fondo de egoísmo como todos los artistas
que se sienten poseídos verdaderamente por su arte. Sin
embargo, no podía pensar sin te rnura en esa amiga que
se le había entregado tan absolutamente; que se había
arrojado en sus brazos como quien se a rroja en un abismo. No se imaginaba la existencia sin ella. Las otras
mujeres no existían para él; y como era en el fondo agra·
decido y justo, no se forjaba ningún ensueño de éxito o
de felicidad, sin asociar a él el nombre de la que canso·
!aba y animaba su miseria.
Hacía varios años que Juan y Marietta, reunidos con
la mayor frecuencia, siempre juntos en el pensamiento,
se amaban así; se amaban corno sólo pueden amar los
pobres, que no tienen otro placer y a quienes nada distrae de su cariño. Tímido por naturaleza, y desprovisto
por completo de iniciativa, el joven se dejaba vivir, Ira·
bajando un poco, pero sin buscar la manera de mejorar,
cuando la casualidad le hizo encontrar, en e l _figón don·
de tomaba sus comidas, al viejo Saint-Firmin. Juan Delhy
no había pensado en el teatro al escribir su "Noche de
Estrellas," y el entusiasmo del cómico lo admiró. Le confió su manuscrito con poca confianza en el éxito. ¡Qué
había de hacer el segundo apunte del Odeón? Así es que

.,

En el ja rdín de Plantas.
la alegría del joven fué menos grande que su a&lt;;&lt;&gt;mbro
cuando, quince días después, recibió una carta, en tér·
minos mu y corteses, en la que el administrador de la
Comedia Francesa le felicitaba por su trabajo y le invitaba a venir a conversa r con él a la mayor brevedad.
V

La noche misma en que Saint·Firmin le había entregado el manuscrito de "Noche de Estrellas," Nelly Rabio lo había leído en su cama, con el codo apoyado en
las almohadas. No entendía mucho de literatura la bella joven. Como la mayoría de las actrices, aprendía de
memoria su papel, copiado aparte , sin conocer la pieza,
y se portaba lo mejor que podía, en los ensayos, obedeciendo las órdenes del apuntador y del director de escena.
CONTINOAJ&lt;Á.

�Elegid ata,·íos de ese género; si sois morenas, adoptad
el disfraz de gitana, de andaluza o de húngara. Si sois
rubias y pálidas como encantadoras azucenas, vestid el
poético traje de las aldeanas suizas o de las campesinas
de la bella Lombardía, Las mujeres graciosas se verán
más aún, si se disfrazan de ·•manolas;" y las tranquilas,
majestuosas y graves, deben adoptar las regias galas de
los pasados imperios: sobre todo el que dió lustre a la
historia de Francia, en días no lejanos, como son los
del famoso Imperio de Napoleón el grande, al cual an·
tecedió la coqueta elegancia del Directorio. Pero como
no debo terminar estas líneas sin deciros algunas pala·
bras sobre la Moda actual, os describiré en breves frases un elegante traje de fantasía, el cual, no obstante lo
dicho, es digno de todo elogio. El citado disfraz es de
"baraja," Está hecho en seda flexible, de un suave color
crema. La falda está adornada con franjas y figuras de
la baraja. formadas con seda de colores, los cuales armonizan con el matiz del traje, pues son azules, rojos y
color de oro antiguo.
Una drapería o reoogido de gasa crema baja del talle
hasta la rodilla, y allí se pliega con mucho arte. El cuerpo, de estilo japonés, está adornado lo mismo que la
falda, y tanto en el escote como en las mangas, cortas
ha~ta el codo, se ven unas lindas flores de terciopelo

El carnaval llegó ya, mis amables lectoras; y. por
tanto, nada hay más oportuno que hablaros en esta eró·
nica de los elegantes trajes de fantasía y de los bellos

disfraces que la '.\foda actual nos ofrece a ese respec~o.
Siempre, y en todos los casos, no puede haber más d_is·
creta elección sobre el particular, que lo de los atav1os
de otra época, pues además del lujo con_ el cual es p_o·
sible confeccionar dichos atados, éstos llenen en sí mis·
mos la indiscutible ventaja de la "verdad."
Decimos la verdad, lectoras mías, porque en todos los
demás disfraces hay mucho de convencionalismo, mien·
tras que en los trajes de épocas pasadas, sólo puede encontrarse una artística reconstrucción de otros tiempos.
Mirad, por ejemplo, un fantástico atavío de ·•rosa" o
de "estrella." ¿ Cuáles son los elementos de que ambos
están formados? El primero se confeccionará, sin duda
alguna, con gasas ligeras y vaporosas que imitan los
frescos, suaves y 1indos pétalos de la reina de las flores.
.\caso la· fantasía se extiende hasta simular pistilos, ho
j;i.s y tallos; mas, ¿ logrará Jo que desea? Indudablemente
que no, pues la magnífica obra de la madre naturaleza
no puede copiarse sino de una manera muy deficiente,
y la verdad, en tal caso, deja muchísimo que desear ;
¿ no es verdad 1
Contemplad, en seguida, el hermoso disfraz de "estrella." Inútil es que la tela de plata, los diamantes, las
perlas cristalinas, y todo un mágico conjunto de ri·
queza, buen gusto y ardiente imaginación, se ponga al
~ervicio de la femenil coquetería: el traje de "estrella"
es solamente una simulación convencional, si no es que

servar siempre la inflexible etiqueta que e~i_ja su ra?go.
El traje que deberá llevarse en esas visitas, se_r~ en
los militares e! uniforme de su grado y en los c1v1les,
traje elegante de ciudad, le,·ita o jaquet, según la edad
y las funciones que se desempeñen.
Los que hayan recibido el homenaje de la visita, deberán corresponderla en el término de una semana.
Las visitas de año nuevo no son obligatorias, más que
en el mundo oficial; entre simples relaciones sociales,
se usa ya poco hacer esas visitas; pero entre parientes y
entre amigos íoti,nos, entre quienes el afecto ha destronado a la inflexible etiqueta, éstos se reunen para [este·
jar alegremente el año nuevo.
Las llamadas "visitas de digestión" deben hacerse en
los ocho días siguientes a aquel en que se tuvo el honor
de sentarse a la mesa de la persona que nos invitó; es·
tas visitas son una cortesía bien debida a la persona que
nos ofrece un almuerzo, una comida o una cena. Aun
en el caso de que no se acepte la invitación a comer,
deberá hacerse esa visita
Cuando se anuor.ia oficialmente un matrimonio, tam·
bién debe hacerse a los padres de los futuros esposos
una visita de felicitación; pero nunca debe hacerse antes del anuncio ":lficial, pues parecería inoportuno.

nos atrevamos a calificarla de pueril y torpe. Hay disfraces de flores, de noche, de aurora, de luna, de sol y
de nubes .... pero ¡cuán insuficientes se muestran los
recursos de los más hábiles confeccionadores, para lleaar siquiera, a dar un carácter definido a su intento!
\1gunos trajes fantásticos llegan al absurdo más oom-

/

l

/

1

1

Precioso abrigo de terciopelo negro, adornado con
un cuello de astrakan.

(

Traje de calle formado por falda y jaq uette de terciopelo gris acc ro. ManguiCaprjcbosa toilette de calle en seda azul obscuro con botones azul claro
tJ de zorro y sombrero de terciopelo y plumas. =====~~~•==---~~------~·Estola y mang11ito &lt;te zorro gris, ....,_ _ _ _ _ _ _ _ __

pleto que pueda soñarse, pues hemos visto de "océano,"
de "sirena" y otras ridiculeces por el estilo, que jamás
una dama elegante debe aceptar. El verdadero "chic"
excluye la vulgaridad, es cierto; pero nunca admite las
extravagancias que sólo se toleran para vestir a los bufones.
Al exponer estas ideas, queridas lectoras mías, no
tengo otro intento que el de oooderar ante vuestros ojos
el peligro tan cercano que hay a este propósito; pues no
dudo ni por un momento, que vosotras mismas habréis
sentido asomar la risa a los labios, al ver alguno de esos
disfraces grotescos e incomprensibles, que reclaman la
atención y la ironía de todos los espectadores de buen
• gusto y de talento.
En cambio, los suntuosos trajes de pasados tiempos,
i cuánta poesía encierran, y cuán sugestivo encanto poseen! Mirad a una dama bella y arrogante, disfrazada
con el riquísimo atavío de la reina mártir, Marja Stuardo, o de la hermosa y cortejada Ana de Austria.
Contemplad el sereno y espléndido lujo de los trajes
de la época en que reinó Felipe II; la sonriente galao·
teña de las damas de la corte de Luis XV, cuando en
pleno siglo XII[, las marquesas y los ceremoniosos caballeros de aquellos tiempos, consideraban la belleza y
el amor como las únicas cáusas de todos sus anhelos y
de todas sus preocupaciones
No debemos olvidar, tampoco, los trajes regionales,
lectoras mías, pues éstos también tienen un gran encanto, unido a una absoluta verdad.

Elegante adorno de cabeza.
rojo vino, que simulan, también, figuras de 1
baraja francesa. El tocado es muy lindo: varias
pequeñas cartas de la baraja van colocadas como una corona en lo alto de los cabellos, y una
agujeta de oro completan este gracioso y bonito
adorno.
El abanico es de gasa crema, dibujado con figuras de la baraja y salpicado con lentejuelas de
oro,
Creo que mis lectoras gustarán de este hermoso atavío..
MARGARCTA.
LAS VISITAS.
Cualquiera que sea la importancia mayor o menor de
las funciones que se desempeñen en sociedad, siempre
deben hacerse algunas visitas. No deben excederse de
quince minutos y la conversación entre desconocidos
tiene que ser forzosamente vulgar; se evitdrá siempre
tocar asuntos que se relacionen con los cambios o movimientos administrativos o militares, también se evita·
rán las palabras imprudeote5 que puedan dañar a la carrera del marido o crearle por lo menos enemistades o
la mala voluntad de su~ jefes.
La simpatía puede dar a esas visitas de cortesía, una
intimidad encantadora, cuando se tiene tiempo para ligar una amistad más estrecha; sin embargo, debe tenerse siempre cuidado de no salir de ciertos límites, y cuando se trate con algún personaje superior, habrá que con-

Traje para paseo, hecho en terciopelo oscuro,
con adornos de piel de armiño.

�El Mundo Ilustrado

~===========~===

PAR.\ DESMANCHAR SED.\.
MARTHA EUGENIA: La seda se desmancha con gasolina, sumergiendo la tela en esa substancia has!a _q?e la
mancha desaparezca por completo: Me parece 1out1l decirle que como la seda es muy ?ehcada, no debe_frotarse sino ligeramente, a fin de evitar que se demente o se
maltrate.
Mucho le agradezco su amabilidad para juzgarme.
SOLA O ACOMPA~ADA
TRISTANA: Su caso no se prest&lt;1 a vacilaciones, mi estimada señorita; pues como la sociedad es tao severa para calificar la conducta de las mujeres, si usted desea
conservar la intachable reputación que hasta hoy ha tenido, es preciso resolverse a vivir sola, "is(empre _sola!"
como usted exclama con tanta y con tan ¡usta tnsteza.
Pero hay desgracias sin remedio, au_nqu". ,ºº sin consuelo, y el suyo s".rá compre_nder la est11nac10? y el respeto
con que la sociedad admire su gran energ1a y su nobleza de alma. Usted podía ser dichosa, viviendo con ese
primo al cual ha coosi?erado siempre_ como ~o berma:
no; él es un caballero irreprochable; tiene novia foi:_mal.
para usted sería un excelente y afectu?so campanero,
mas .... .. ¡qué se va a hacer! la inocencia de tal amistad
no la habían de comprender la mayoría de las personas;
comenzarían las críticas, las sospechas y aún las calumnias .... Es preciso ser fuerte en el dolor, mi querida
amiga· manifieste usted a su primo todas estas razones y
él, co~o hombre de talento y de buen c:iterio, l~s ac~ptará desde luego, aumentando así la canñosa estimacwn
que la bella "Tri~tana" le inspira.
Con todo gusto correspondo a su amistad y estoy a sus
órdenes para todo cuanto quiera consultarme.

MODELOS
FRANCINA: Doy a usted los IT.odelos que _se sirvió pedirme para confeccionar dos hermosos tra¡es d_e fantasía. Uno es de "baraja francesa," y está descnto en la
"Crónica'· que hoy hago a mis lectoras, de las modas
actuales.
El otro representa a la dios;a "Juno," y es muy elegante, discreto y lindo.
.
La ventaja de este atavío, es la de que, al q,mtarle el
manto, puede convertirse en un suntuoso tra¡e. de reunión el cual es de muselina de seda azul páhdo. El
manto, ligeramente drapeado es de satín azul, y en la
orilla lleva una franja de plumas de pavo, ya sea bordadas, pintadas o naturales. En el toc_ado ~e ostenta el
mismo adorno al cual se añade una nea diadema de tela de oro. Ta~to el collar, co:no la cadenilla y los br~ches que sujetan y retienen el mant?, son de oro afiligranado, y en estilo egipcio. El abamco es de ore y plumas de pavo real.
.M.\RGARIT .\.

,

,

W-1'111
'.
.,, ( "' ,1
'

.

~l.

'\.

FLORES DELICADAS
.-brA DE CASA: Las gardenias son muy difíciles de cultivarse con éxito en nuestro clima. Acaso conseguirá usted lo que desea, si coloca los tiestos en un (n_ver;1ad~~º•
adecuado al caso. Si se propone aceptar m1 10d1cac10n,
sería conveniente que tomara usted algunos datos en_ el
jardín de plantas que existe actualmente en la Avemda
del 16 de Septiembre, en el Hotel del Jardín.

HISTORIA TRISTE
MAGDA: Sí, es cierto; cualquiera mujer, por insignificante que sea en su parte sentimental, es más "suficiente" que el hombre más delicado para querer. No cabe
duda de que las energías varoniles se emplean en otras
muchas cosas, pero las facultades afectivas, están en
ellos bastante atrofiadas. ¿ Cuál es la causa? ...... ¡Quien
sabe! pero si la causa se ignora, el efecto está a la vi~ta
y nadie podrá negarlo. El amor en los hombres ¡adquiere un matiz tao diferente al que tiene en las almas femeninas! .......\sí como la luz cambia de color al pasar por un cristal blanco o de t,mos vivos, así también el
cariño se transforma al contacto de los espíritus. Para
que la imagen sea completa, podría decirse que el amor,
en las almas de las mujeres, tiene un reflejo azul, cuando es un afecto tranquilo, dulce, casi de ensueño; o es
rosa, cuando el sentimiento es vivo, tierno, lleno .de
ilusiones y de esperanzas risueñas.
Pero en el espíritu varonil, parece se: qu". el amor no
tiene sino dos colores: el rojo de la pasión impetuosa y
arrolladora, o el gris de la monotonía y de la costumbre.
El fuego que abrasa y que consume, o la ceniza que enfría y que sirve de sepulcro a ese infeliz amor; no hay
término medio.
Por eso usted, pobre "Magda," después de h_aber inspirado una pasión ardiente, volcánica y embnagadora,
hoy, al removerlas cenizas de esas cartas vehementes y
amorosas, ha encontrado en ese triste sepulcro el cadá\'er de su ilusión; no puede resignar~e a llorar sóla, y
me ha escrito contándome su historia, para solicitar de
mí algún consuelo. ¿ Lo tendrá, acaso, su inmenso dolor? .... Sin dada alguna, y es el siguiente: así como el
ave "Fénix," renacía de sus propias cenizas, así también
el amor renace una y otra vez en el interior de los corazones.
Tal vez muy pronto usted sienta en sí misma la realización de este bello milagro, y entonces comprenderá la
verdad de lo que hoy le digo, aún cuando por ahora no
lo crea posible. ".\mará usted a otro hombre y será dichosa."

Una hermosa boca de mu¡er es el mayor de los atractivos. Sirviendo la boca de intérprete a la inteligencia y al amor, su hermosura tiene
tanta importancia para la mujer como los ojos. Pero mientras que la hermosura de los ojos no depende de nuestra voluntad, depende felizmen te de nosotros corregir los defectos de la boca. Para esto es preciso dirigir nuestra atención a los labios y, ante todo, a los dientes. U na boca
grande, que nada tiene de estético, no desfigurará el rostro si, al abrirse, _deja ver dos hi leras de perlas blancas. Al revés, una boca, por elegante que sea su forma, pierde todo encanto cuando una sonrisa descubre algunos dientes dañados, y más aún si da paso a un aliento fétido.
La atracción que antes ejercía puede cambiarse repentinamente en asco, repulsión y completo desvío.

Quien tenga interés en la conservaGión de su dentadura, debe acostumbrarse al uso diario del O DO L.
.--

El Odol es el primero y el único Dentífrico que ejerce su acción antiséptica y Refrescante, no solo durante
los pocos momentos en que se aplica, sino continuadament" por horas enteras después .

•

�El Mundo Ilustrado

El Mundo Ilustrado
islas relativamente pequeñas: Tahiti, 1 ,o
toneladas; Las Comores, So; las Seychelles,
65; Borbón, 40; Guadalupe y ~artioica, 6;
Fidyi y Zanzíbar, 4 y Mauricio. 3-

La Belleza
Es, en gran parte, un asunto del debido cuidado y atenciób.
Si se desea tener el cutis limpio, bello y suave,
y los cabellos hermosos y ondulantes, se deberán mantener todos ios poros del cutis y del
cuero cabelludo completamente limpios, saludables y abiertos con el puro y legítimo.
Jabón Boratado de

Pecas paños en el
rostro o el cuello

MENNEN

Ya no quedan

Después del bal'ío y después de vestirse se
deberán usar los polvos de Talco Boratado de
:Mennen, c¡ue absorverán rápidamente toda humedad.

la m enor excusa
para continuar sintiéndose avergonzada y humillada
de tener pecas 6
paños en la cara,
pues existe - muy
bien experimentada por cierto la

sudor Y secreciones venenosas y mantendrán los pÓros
limpios para que no irriten el cutis mientras que sus propie•
dades suaves calmaran las irritaciones.

GERHARD MENNEN CHEMICAL CO.
Newark, N. J. , E. U. de A .
Agencia para la di1lrihucion to Mexico~

LA BOTICA NUEVA, Moat•rr•r, Nae,o Leoa.

Se venden en todas las boticas y farmacias

Creme "SIRENE" contra
las pecas,

a 50 centav1Js plata la caja

¿DONDE SE PRODUCE LA
VAINILLA?

Mariposas valiosas

El :Museo de historia natural de Londres
ba recibido hace poco, como regalo, una
valiosísima colección quizás única en su Todo el mundo sabe que la vainilla, que
clase. Es una numerosa colección de roa· tanta aplicación tiene en perfumería y con·
riposas exóticas, pertenecientes a cierto fitería, es el fruto de una orqtúdea que se
Mr. H. J. Adams, ya difunto, que pertene- cría en dirnrsos países tropicales.
ció a la Sociedad Entomológica y a otras Pero no deja de ser curioso que lama ·
corporaciones científicas y que gastó más yor parte de la que el comercio mundial
de 200,000 duros en adquirir este magnífico consume se produce en islas, y las más de
tesoro
éstas de corta extensión.
La colección consta de rso,ooo ejempla- , Entre los priuc!pales países_ productores
r es encerrados en seseuta y ocho armarios solo hay uno continental, México, que cada
.
.,
año proporciona al comercio unas TOO to·
de caoba de prec10sa construcc100. Todos neladas
los ejemplares se hallan eo perfecto estado
.
.•
.
Entre los dernas hay dos islas e.,teusas:
y cada cual tiene su etiqueta detallando la \
.r
localidad en que fué cazado.
• Ia&lt;lagasca que, con Nossi-Bé, produce
¡ d
J
·
La colección es especialmente rica en 5° toneª as; Y ava. que, ¡unto con otra is'láu
d
¡
)
e¡· emplares raros y bonitos.
a, C e1 ' pro uce 7; y os restao tes son

.Plateria "CHRISTOFLEU,
La Majar
¡;
Sola y Unlca Calidad

Para conseguirla
EXIJASE esta Marca

y el

Nombre "CHRISTOFLE"
sobre cada pieza.

MEXICO · BAUSER :,r ZIVT -,,

C••.

que desvanece positivamente toda
clase de paños y pecas en el rostroAplíquese durante unas cuantas no·
ches al acostarse y obsérvese que
aun las más obstinadas desaparecen,
quedando el cutis limpio y alabastrino. Frecuente mente un solo tarro
basta. $2.50. Certificado por correo,
$2.25.
En venta: J. Labadie Sucs_ y Cía.
Av. San Francisco 43. J. Uhilein
Sucs. , 3'1- Av. Bolivar25. Johannsen,
Félix y Cía., Av. San Francisco 39.
México.
&lt;1

La escuadrilla de los Dardanelos

Comunica al rostro una ntara,·illosa

i:u:~::~·~i~o~e~~e~~•d:~~abJ~nf:sr~of~::c::os~ tnR~~~~~ºfij~~~~ ~~~~;~ª!~
.ib~•lulil Son l&lt;1; ¡&gt;0h·os de 3rroz de las reinas y los reyes de los poh•os de arroz
'

~~o•••••••••••••••••~••••••••~
I'

!

i\llO r JARlt\ ¡
DE

DUSART

1•

al LH&lt;.&gt;to:f"o!iif"ai:o de Cal

i.

f

EL J A R A B E ~ prescribe á las
nodrizas durante la lactancia, á los n·1ños para
fortalecerlos y d esdt-rollarlos,-asi como EL VINO
DE DUSART se receta en la Anémia, colores
pálidos de las jóvenes, y á las madres durante
el embarazo_
,.

f

¡:
l

11

l

i
Oep/Jsito sn todas las farmacias
¡:
.........................................i

•

ESPALDAS

EDUARDO LICEAGA.
Médico encargado del departamento de enfermeda,
des nerviosas,

Dr. A. Ruiz Erdozáin
Administrador,

J. Lavista.
na sola, con un brazo solo, sin
bra7.os, sin piernas, entre dos aguas,

:'-Jo e s verdad que las heroicas tripulacione s de los cinco torpederos
italianos que forzaron los Dardane·
los hayan sido seleccionadas entre
los mejores marineros de la escua· l •
l
d ra; es t as t npu ac1ones esta ian

El alimento más
acreditado y que
más recomiendan
las primerap auto·
ridades " miles de
médicos prácticos
para el niño y para el adulto, talllo
e n el estado de salud como en el de afecciones gastro-intestinales. Es sumamente nutritivo. regula la
digestión y su consumo resulta barato.
"~l Kiñt, de Pech~:· folleto i?structirn
gratts en las drog-uen;is v fanuac1as.
·

constituídas por sus marinos habi•
tuales.
Tal es lo que asegura el comandante Fenzi, capitán del torpedero
Climene. El mis mo Fenzi, cuya hu•
morada de poner un par de cuernos

POR FUERTE QUE

su, SE CUIA co.. us

/PASTIUAS DEL DR.

ANOREU

Remedio pronto Y eepro, E11 las boticas

en la proa de su nave ha sido tan
comentada.
En los cinco días que precedieron
a la famosa noche las tripulaciones
s e ejercitaron e n los más extraños Representante General en México,
O ctavio Sarti 2a. Cal le de L6pe7. 2 1 .
ejercicios d e natac ión: con una pier-

greso de los intereses generales de la Sociedad.
Como se ve, en Inglaterra el Feminismo
está en su pleno vigor.

Ingenioso y Convincente

Está en Madrid el sabio sociólogo belga
Vandervelde. Días pasados, visitando la
Casa del Pueblo, pronunció un breve dis·
curso que tuvo grao resonancia en la preosa y _muy especialmente en aquella que por
medios nobles procura mejorar material y
Con el Compuesto Vegetal
moralmente la suerte de las clases obreras.
S_e alaba, sobre todo, el siguiente parangón,
de Lydia E. Pinkham.
viéndose en él una enseñanza útil para goberoantes y gobernados:
Matachín, Zona del Canal, Panamá.
"Visitando por primera vez- dijo-una
-"Muchos años llenba sufriendo de
de las magníficas fábricas de metalurgia
dolores en las es.
establecidas en Bélgica, ví dos grandes elepaldas y fatigas.
meotos de percusión de que se sirven para
Probé varias medibatir el hierro, y en ellos se me representó,
cinas sin obtener
simbolizada, la diferencia de eficacia enbeneficio alguno petre las huelgas precipitadas y violentas y
ro después de haber
las de resistencia o pasivas.
tomado el Com.
Son dichos elementos, como todos sabéis
puesto Vegetal de
el martillo pilón y la prensa hidráulica. •
Lydia E. Pinkham
E l primero cayendo desde gran altura
recobrá completa..
aplasta y lamina el bloque de hierro canmente."--SRA. CAdente; pero cuando la fuerza de cohesión
TARINA DIXON,
de éste se rebela contra los golpes de aquél,
Matachín, Zona del
~éte~e _entre las dos platinas de la prensa
...,__,_.,....:..&gt;J......,..:.,,= "'-' Canal, Panamá.
h1drauhca, que poco a poco, sin ruido, sin
Culebra, Zona del Canal, Panamá,aparato, a fuerza de presión igual y cons" Mensualmente era un suplicio lo que
!ante, acaba por dominar a su adversario
sufría de la espalda, estando abatida y
. Las huelgas intempestivas, las huelga~
fatigada. Alguno me habló de su fa.
v10lentas, son como el martillo pilón; poe·
maso Compuesto Vegetal y comencé á
den en un momento determinado de un
usarlo. Ya hace algún tiempo que llevo
solo golpe, producir el efecto ap~tecido·
tomándolo y he recibido un gran alivio.
pe;~ si éste fracasa, todo nuevo empeño e~
1Ojalá! que todo el bien que Vd. me
toutil, porque oo hay en el procedimiento
está prodigand o continua siempre."más _
c antidad de fuerza que la empleada.
SRA. DE TOMAS MILLINGTON, Culebra,
Mientras qoe las huelgas de resiste·ncia,
Zona del Canal, Panamá.
las huelgas prácticas, económicamente orLas mujeres en las biblioteGas
El dolor de espalda es slntoma de de·
ganizadas para la lucha larga y continua
bilidad 6 desarreglo orgánico. Si Vd.
contra los gobiernos o contra los patrones,
sien te dolor de espaldas no lo descuide.
son como las prensas hidráulicas, a cuya
Para lograr una curación permanente
En Alemania es exhorbitante el número conS ta.nte presión n~da se resi_ste."
_
se debe siempre atacar el mal en su
ra!.z y con nada mejor lo logrará Vd. de mujeres que se emplean en las bibliote· Aplicando a Bélgica esas ideas, tan to·
gemosamente expuestas, anunció que allí
con tanta certeza como con el Com- cas
Recientemente se fundó en Berlín la los socialistas tenían ya más de treinta mipuesto Vegetal de Lydia E. Pinkbam.
Asociación de las empleadas en )as Biblio- llones de frao-::os, _recaudados P.°: medio
de sellos qoe adqmeren las familias obreEscribá. a la Sra. Pinkham de tecas que consta de más de roo socias
Lynn, Mass., E. U. de A.; pidicn•
Lo~ puestos se ganan por examen ~ por ras
compr~r sus vituallas en las Co·
operativas gremiales, con el ro por 100 de
1lole un consejo particular. Su concurso.
M has veces son senontas
- •
d octoras en aumento.
e arta será tratada reservada"P t
- d'ó-&lt;l bl
mente y no le cobrara nada leyesuco .letras,
y han de conocer por lo me·
ron o-aoa ,
o aremos la suma,
uor él.
nos dos idiomas extranjeros
hast~ contar con 200 francos por pen,ona
Pero no solo en las Bibliotecas de Ale- asocia.da, que es la ~antidad necesaria para
mania se emplean muchas mujeres· en In- la res1stenc1a. El d1a qne se acuerde dar
glaterra, en Italia y en otros países,· las bi- 1~ batalla tendremos de c~ntado el tr!unfo.
Los amores de un tenor
bliotecarias son muchas y moy bien consi- No creemos que haya go'?ierno tan tosen.
,
d d
sato que cometa la temeridad de colocarse
Entre las d1rnrsas aoecdotas contadas era as.
.
. .
entre esta prensa hidráulica ue
b ,
por :lfadame Jodith Gautier en su biogra- Después de las mu¡eres penod1stas, na- p
t
'• q
aca ana
1ar1e. ,.
'
d
d
·
l
·
L
d
h
,
or
es
rangu
fia del famoso tenor Mario, hay algunas a e _parttcu ar st en_ on r~s. aya nacido
concernientes a sus numerosos amoríos. la sociedad de las mu¡eres mus1cos.
Mario fascinaba a las mujeres no sólo por Se ha co_nstitui~o en el _I~stituto Femenisu excelente canto, sino también por su bue· no c~n vanos motivos arttsttcos.
na figura, y era cosa corriente que al aca- .!'rimero: el de ofr:cer un lugar de reu- LEA USTED
barse la función cayese a los pies del tenor 0100 en d&lt;;&gt;nde_las senoras pu_edan enconun verdadero chaparrón de flores y cajas trarse y discutir de co~s musicales.
.
de cigarros arrojadas por sus admiradoras. Se~uodo: de pr~porc10nar_ a las socias
Entre éstas había una inglesa que estaba tra'?~JOS y benefi:c1os profes10oales; y de
loca de amor por él, pero Mario, lejos de fac1l~tar las ocasiones de repr~sentar las
corresponderla, la a borrecía con sus cinco propias obras, y en fin de mirar al pro-

Pª:ª

¿QUE ES

INVI S IBLES

!

Asistencia cientínca de.
morfinómanos, enajenados,
alcohólicos y quirúrgicos,
empleando los medios terapéuticos más modernos. Eficaz atención para los enfermos. Departamento especial para señoras. Instalación eléctrica com,pleta.
Rayos X, corriente de alta
tensión, mecanoterapia.
Director Médico,

.
y remolcar un compañero, inmóvil
Sobre el verde amaraoto ~ esp,idaña
Que Guadalhorce baña,
como un cadáYer ....
Tenía con dorada llave el sueño
Todos estos ejercicios. un tanto
Cerrados los dos ojos, claros soles
fúnebres,
se cumplieron no sólo con
De mi hermoso dueño,
la
mayor
corrección y serenidad,
Y del rostro los rojos arreboles
Con un vapor cubiertos oloroso:
sino entre las mayores demostracioVídola el cristalino dios del río.
nes ele alegría.
Y a tierra sale de su albergue undoso
Vestido el cuerpo ele ovas ,· rocío,
Y con helados labios bebe y toca
Una chica que de noche lle,·aba de la
El delicado aliento de su boca ;
cocina al comedor una pila de platos y que
El sueño sintió el hielo,
tenía que pasar por un corredor obscuro,
Y abrió los soles del sereno cielo:
iba imitando el ruidq del treo. La patrona,
Y al dios hecho de escarlata así le ofende al oir los gritos. le pregunta el motivo, a lo
que contesta la chica que era para evitar
Que suena ya so pecho como fragua,
un choque_
Y teme que los rayos que lo encienden
Lo conviertan en agua;
Y así turbado y ciego
Saltó en el agua y escapó del tuego.

POLVOS ADHERENTES

AGNEL. 1•1;nyo"1sn, 16, Avenue de l'Opéra, PARIS

DOLOR DE

Tlálpam, D. F.-•Teléfono 16.

LUIS \TA RTI:s'.

FLOR DE BELLEZA
FINURA. PUREZA, PERFU~iE IDEAL. -

CUKE ~U

Quiíta de Salud
''R. Lavista"

sentidos. Durante varios años la dama ena·
morada acud!a a todas las funciones en que
~antaba Mano_ hasta que éste se hartó y diJO al empresario que º? Yolvería a salir a
escena si no desaparec1a aquella mujer del
palco que ocupaba diariamente. Con la
mayor diplomacia posible, el director conv~nció a la espectadora para que no volvt~ra a ocupar la~ · butacas,. . pero aquella
m1sm_a n&lt;_&gt;che, a mitad de la función, cayó
un diluvio 2e rosas sob;e la ca_beza del tenor. La senora se habia refugiado en otro
palco.
Un~ contrata para c~otar e?, América
parec1ó ofrece:le a Mano ocas10n de desha~erse para siempre de su d~lce persegmdora. _Ya en alta mar empezo a ponerse
malo el tiempo y los pasajeros fu~ron reti·
ránd_ose a sus camarotes hasta de¡ar solo a
Mar_10 en el puente. Un balance del barco
le h1_zo ca~r sobre ~to _montón d~ velas yen
~I mismo mstante stohó un gemido. Era la
toglesa que se _ocultaba entre las lonas, mareada, pero fehz.
, Mano estaba muy orgulloso con sus amonos, pero le enorgullecía más su barba.
Hallándo~:, en ~usia, donde habla llegado
a ser el 0100 mimado de la corte, el emperador Nicolás le mandó cantar una ópera
basada e~ un episodio del siglo XVIIT cuyo
protagoms_ta debía ~parecer en escena afeitado. :11ano se nego a obed':cer.
El emperador se puso furioso y la emperatri~, ensayó,_ en vano, las_arte~ de la per·
suac1on. Mano se most:? toflexible. . .
- Estoy d1sp~esto- d1¡0-a dar m1 vi?a
por vuestra ma¡estad, pero m1 barba iJa·
más!
- O cantas o te vas-- insistió el zar que
no esta'?a acostumbrado a que le llevasen la
contraria.
'.\!ario no replicó, pero inmediatamente
res_c_indió su~ contratos, hizo el equipaje y
salto de Rus,a.

CONTRA LA CORRIENTE.
El remar contra la corriente es
un trabajo muy duro, aun cuando
el bote sea ligero y el remero sea
fuerte. Cada golpe de remo se
lleva un poco de fuerza.
Los
pulmones trabajan mucho para
ir dando oxígeno á la sangre.
Las cosas que están en la orilla
no parecen pasar sino con una
lentitud. descorazonadora.
Los
brazos y la espalda duelen y el ánimo decae. El enfermo que tiene
el hígado pesado, la sangre mala
y la digestión peor, es como el
hombre que se empeña en ir cont ra la corriente. Su lucha para
conservar la vida da pena. N ce )oi ta un tratamiento, pero ningún
beneficio duradero puede esperarse del que quedó fuera de su uso
y está ya enmohecido por el pasado. El tratamiento seguro es la

PREPARACION de WAMPOLE
que contiene una solución de un
extracto que se obtiene de Hígados Puros de Bacalao, combinados con Jarabe de Hipofosfitos
Compuesto, Extractos de Malta
y Cerezo Silvestre. Es tan sabrosa como la miel, y como remedio
para las enfermedades procedimtes de debilidad, se coloca á la
cabeza en el prog1·eso de la
medicina.
Purifica la sangre,
promueve la digestión, a viva. el
apetito natural y reorganiza todo
el sistema. Los que sufren de
Pulmones Débiles, Dolor en el
Pecho, Bronquitis y Desórdenes
de la Sangre, pueden atestiguar
su mérito transcendental. El Dr.
Germá.n Díaz Lombardo, Profesor
de Clínica externa en la Escuela
Nacional de Medicina de ~léxico,
dice: '' La Preparación de Wam• .
pole puede ser un buen recurso
oara hitcer la medicación tónica..
~econstituyente, sobre todo eu
los casos en los que por alguna
causa no se pueda usar el aceita
de bacalao puro." A cambio do
la desgracia de la enfermedad►
ofrece la dicha de una salud
robusta. En todas las Boticas.

"LA SEMANA ILUSTRADA"

t

Afeadores Siempre Curados en Cinco Días.

La Salsa

Usted no Quiere esiDdefintda·
mente para que de·
saparezcan esos ba · ·
rros, granos ó erup·
clones en su cara ó
. en su cuello. Lo
, acons"h ble es cu. rárselospronto.. Qoizá en la semana
próxima, usted teotrá Que concurrir á
algun baile ó banquete y sin duda uo,ted
no Querrá Que sea repulsivo el aspecto de
su rostro, Convénzase Ud. por sf misma
de que un tarro de Crema Sirene
I&gt; erar

LEA &amp; PERRINS
dá cierto picante y un gusto delicioso á
la carne, al pescado, á la caza, al qu , so,
á la~ aves y á la ¡insalada.

Los Barros y Granos
asquerobos algunas
veces

La verdadern Salsa
origen de \i ORCESTERSHIRE.

\'enla ~! por m ay&lt;&gt;r pm· LF. A &amp; PF.RI1 I NS on W o,·eestei·, Jngfaterra ; CROS&lt;;E &amp; BLACKWELL , Ltd., en L ondres,
y por todos los E xportadores e n genera l.

contra los Barros, los extirpa en

pocos días y de que no hay granos, erup•
ciones y barros Que no se curen con certeza con esta maravlllos,. pomadita curatl·
vfL. antlséptlr.a y bel'm&lt;'sea&lt;iora - TARRO

$2.00.-POR CORREO 0ERTIFIOADA $2 25

En Máxlco: J. L• b , dlé Sucs. A v~nlda
San Franr.lsco43.-J, b,nn en. Fé lzYCo.
Ave A•n Fr1tocisco 39.-,J. Ulhlelu isucs.
A ve. Bollvar 25 .

'

�EL MUSEO DE DONIZETTI

FLOREINE

En Constantinopla hay instalado uu pequeño museo en el que se guardan las principales reliquias del célebre compositor
italiano, cuyas obras, aunque ya no del gusto de los inteligentes, sigue no obstante proporcionando solaz al vulgo de los aficionados (incluso al rnlgo rico.)
Allí se guardan los autógrafos de Donizetti, sus joyas, sus retratos, los regalos de
más \'alar que se Je ofrecieron como tributo
ele admiración: una botonadura de camisa
que le envió Rossioi, el reloj de oro que se
le regaló con motivo del estreno de su última ópera, la llave con que el maestro afinaba personalmente su piano, una batuta
de nácar, y, entre muchos otros objetos íntimos, un número del "Charivari" de 1840,
en que figura la caricatura de Gaetano Donizetti dirigiendo una orquesta grotesca.
:\Ias ¿ por qué este museo está en Constaotiuopla y oo en la patria del maestro
italiano?
~luy sencillo. Ea 18;7 el sultán de Turquía Mahmud JI, queriendo dotar a su ejército de buenas bandas militares, rogó &lt;1.l embajador del reino de Cerdeña que le recomendase un buen músico, y el músico re·
comendado fué José Donizzeti, hermano del
célebre Gaetano.
Coando éste murió, todos sus objetos íntimos fueron a pasar a poder de la fami lia
de José, cuyos descendientes siguen viviendo ea la capital turca. y tienen instalado
en la casa que habitan el museo citado.

CREMA DE BELLEZA

1

El contacto de la ORE:M:A FLOREINA, untuoso sin ser
graso, procura al cutis una sensación agradable de frescura,
de flexibilidad, de bienestar y le recubre d,e una capa d elgada
y protectora que faeilita su función sin trabarla, y aumenta
su terciopelo y su diafanidad.

CREMA FLOREINE,
POLVO FLOREINE.
JABON FLOREINE
De A, GIRABD, Bue d' A¼,¡.\a, 48, París
UN/COS A GENTES para la República Me:a:icana

Emilio ú\fANUEL e&amp; Co.

Avenida IG de 8epti&amp;mbre, 65.-cJH)EXICO

VIAJCSC
•

a lugares en donde ta Historia ha eserito sus más brillantes

págiina,s; entre los muchos que ha.y d-escu8llan las ciudades de
:México, Puebla, Querétaro, Ouautla, Oaxac,a y Morelia.

t/lAJCSC

a sitios en donde la Naturaleza ha pintado con los más hermosos eolorei sus obras maestras en panoramas y paisajes, y -que
abundan en TOil.uca, J ala¡pa, Tampico, Guadalajara, (LaiO de
Chapala), Colima, Manzanillo, Cuerna.vaca, etc.

t/lAJCSC

a puntos salutíferos de esparcimiento y descallM&gt;, en donde se
goza a·l igual que de un clim&amp; embalsamado, de aguas mediciiDales, cuya eficacia está bien reconocida; como Tehu&amp;eán, Santa
Rosalía, etc.

Los FERROCARRILES NACIONALES DE MEXICO
ofrecen un excelente servioio, llevando algunos de sus tr-enes
elegantes coehes Pullman, por lo ,que el viaje se haca coo el
mayor grado de comodidad posi-ble.
Accediendo a numerosas solicitudes, se han puesto

&amp;

la

venta Boletos de Excursión a. precios muy reducidos, para muchos de los lugares ya eit&amp;doc.
P&amp;ra m&amp;yons infermes y

precios, oosrMse a. cua.lq4.úer Agente de lOI

Ferrocarriles Nacionales de México.

��</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="1">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="1">
                  <text>El Mundo Ilustrado</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="2">
                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="113760">
              <text>El Mundo Ilustrado</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="113762">
              <text>1913</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="53">
          <name>Año</name>
          <description>Año de la revista (Año 1, Año 2) No es es año de publicación.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="113763">
              <text>20</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="55">
          <name>Tomo</name>
          <description>Tomo al que pertenece</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="113764">
              <text>1</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="113765">
              <text>6</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="113766">
              <text>Febrero</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="113767">
              <text>9</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="113784">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="113761">
                <text>El Mundo Ilustrado, 1913, Año 20, Tomo 1, No 6, Febrero 9</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="89">
            <name>Accrual Periodicity</name>
            <description>The frequency with which items are added to a collection.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="113768">
                <text>Semanal</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="113769">
                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="113770">
                <text>Miscelánea</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="113771">
                <text>México</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="113772">
                <text>México Ciudad</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="113773">
                <text>Periódicos</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="113774">
                <text>Siglo XVIII</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="113775">
                <text>Siglo XIX</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="113776">
                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="113777">
                <text>Editora Nacional, S.A.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="113778">
                <text>1913-02-09</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="113779">
                <text>Periódico</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="113780">
                <text>text/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="113781">
                <text>2007159</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="113782">
                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="113783">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="38">
            <name>Coverage</name>
            <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="113785">
                <text>México, D.F. (México)</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="113786">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="113787">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="2493">
        <name>Amor</name>
      </tag>
      <tag tagId="991">
        <name>Carnaval</name>
      </tag>
      <tag tagId="5990">
        <name>Ceniza</name>
      </tag>
      <tag tagId="5993">
        <name>El bufón de la reina</name>
      </tag>
      <tag tagId="5995">
        <name>El dolor de amar</name>
      </tag>
      <tag tagId="5988">
        <name>El mercader de Venecia</name>
      </tag>
      <tag tagId="5992">
        <name>Limantour</name>
      </tag>
      <tag tagId="4814">
        <name>Musa castellana</name>
      </tag>
      <tag tagId="5991">
        <name>Pasadas Carnestolendas</name>
      </tag>
      <tag tagId="5994">
        <name>Pinturas en León</name>
      </tag>
      <tag tagId="5989">
        <name>Revolución y artritismo</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="4309" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="2955">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/1/4309/Mundo_ilustrado_El._1913._Vol._20_Tomo_I._No._7._Febrero._0002007160ocr.pdf</src>
        <authentication>7c60d1f291b2a1700f33d1603f432a83</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="118135">
                    <text>��.
~~

'

Wtr¡

oe moNTE~~ev,~r-1. ·u.

CAPITAL: $ro.ooo.ooo.oo.

Representado por roo,ooo acciones totalmente pagadas.

Casa de fuerza motriz, Generadores eléctricos.

~~

Lingotes de fierro para fundiGión. AGero SIEMENS básiGo.

~~

Fabricación y venta exclusiva de Barras Corrugadas de acero para Cemento Armado. Fierro y Acero
laminados en Barras de todos perfiles, ~1ara construcciones.

•
Esqueletos de AGero para Puentes, MerGados, EdifiGios, TeGhos y FábriGas.
Talleres de Construcción y Fundición.
Rieles de todos tamaños.

Acero para Minas.

Oficinas en Monterrey: Apartado Núm. 206.

'

••

DEPOSITO Y
Y AGENCIA
EN MEXICO:

f

con Departamento Técnico para Proyectos, Planos y Pre3upue:;tcs:

1

CALLE DE SAN AGUSTI" ),fUM. ,6.

¡
l

Teléiono Mexicana 331,

Apartado, 1336.

MtXICO, D. F.

Tel1;'.cnQEricsson,

I~Of,

�EL MUNDO ILUSTRADO

Las impurezas de la sangre

Calendario de la semana.

son innumerables y provienen de diversas causas; pero una de las principales es la
absorción de matserias impuras y nocivas contenidas eo los alimentas y bebidas que
LUNES 17.
tomamos. Muchas de ellas son tao d iminutas, !!amadas átomos o moléculas, que solamente se pueden ver coa la ayuda de un microscopio.
La Huida del Niño Jesús a Egipto. SanEl hígado y los riñooes son los órganos encargados de la alimentación de estas tos Teódulo y Rómulo Mártires y Santa
impurezas, y mientras funcionan con regularidad, la sangre se conserva dt:purada y Constan za.
sana. Pero al entorpecerse o dañarse esos órganos, parte de dichas impurezas permanecen en la sangre y motivan desarreglos más o menos graves. Debemos, pues. cuidar
de esos órganos y corregir sus irregularidades sio demora, si queremos gozar de buena
MARTES 18.
salud. Para ello oo se conoce mejor remedio que la bien probada fórmula farmacéuSan Raymundo de Peñafort Confesor
tica siguiente, cuyos componentes pueden obtenerse ea cualquier botica: Extracto
compuesto vegetal Arvelion, 15 gramos; Jarabe compuesto de hipofosfüos, 45 gramos; (del 23 de Enero.)- Santos Simeón Obispo
Jarabe compuesto de zarzaparilla, 60 g ramos. l\lézcleose bien y tómese una cuchara- Mártir y Heladio Obispo Confesor.-Rito
da después de cada comida, tenieodo el cuidado de agitar sit:mpre el frasco antes de
semidoble, que permite la celebración de
osario.
misas privadas de difunto con ornamento
negro, en todas las igl.,sias del Clero Secu·
lar, dentro del Arzobispado dé México.

;.., Verdadera
Agua Mineral
Natural de

VICHY

Ma.nantiale~;
del Estado
Francés.

BIBN BSPBCIB'lC.A.H BL NOMBRE

VICHY CÉLESTINS
VICHY GRANDE•GRILLE Enfew;:::.
VI CHY HOPIJA L

Gota, Enfermedadeadela~edra
y Afecciones de la Vejiga.
91

del

Enfermedadea del Estómago.

~STILLES - SELS - ,COMPRIMis
1

VICHY.. tTAT

VIERNES

Festividad de la Sacratísima Sib.1na de
'&lt;uestro Señor Jesucristo. Santos Se,·eriano
Jbispo, Vérulo y el B. Diego Carballo
v!ártires.-EI Evangelio de la feria, refie.-e la parábola del Padre de Familia.

DOMINGO lJ.

Santos Pedro Damiaoo Obispo, Confesor
y Doctor de la Iglesia, Florencia Confesor
y Milbnrga Virgen -Oficio y Misa de la
Domínica: rito semidoble y ornamento morado; se conmemora a San Pedro Damiano.-Domiugo del Demonio mudo, por re
cordaroos el Evangelio la curación que hizo el Señor, de nn sordo-mudo, que estaba
poseído del demonio.-Semaoa de la Samaritana.

La Caridad bien Entendida

li1] llJBfüil:l\"l]ifífü ~ ;{ij ~

que en

forma apropiada, reúne el antiséptico y el reconstituyente más
poderosos, la Creosota y el Clorhidrofosiato de Cal.
Oon~tituye el remedio soberano contra los CAT~RROS, las BRONQUITIS
cronlca_s, la GRIPE, el RAQUITISMO y la ESCROFULA. Aumenta el
apetito 7 laa fuer.zas, agota las secreciones y previene la

&lt;....~

TUBERCULOSIS

,."•e1ta

-

e, COURBEVom-PAlllB. 1 111

•º'ª'·
,oc1•• 'ª' f•'111

$7.00

A toda persona que durante el
mes de Febrero nos remita de cualquier punto de la República, la cantidad de

SIETE PESOS,
en giro postal, check o express, le
enviaremos durame seis meses la
suscripción del Semanario de actualidad, arte y literatura,

-21

SÁBADO u.

los DEBILITADOS, los FATIGADOS
aquellos que tienen d6blles los PULMONES y los BRONQUIOS!
Un ANTISÉPTICO y un RECONSTl1UYENTE

Oferta EspeGial para febrero

La muy popular actriz Sta. Fabregns
dice como sigue acerca de la PERUN A:
MIÉRCOLES 19
Tomé dos frascos del gran remedio, la
Santos Gabioo Presbítero Mártir y Alva- PERUNA, y me sorprendie ron sus ma•
ravillosos resultados. No solamente
ro de Córdoba Confesor.--Rito simple.
desapareció el catarro, eino que sentf
tal aumento de salud y vitalidad en mi
]UEVES 20.
constitución que me hizo sentir mas
Santos Eleuterjo Obispo Confesor y Sa· fuerte de lo que siempre he estarlo,
lot Mártir.-Rito simple.
Virginia Fa bregas de Cardenas,
Teatro del Renacimiento, Méjico.

La Dedicación de la Santa Iglesia Cated ral de Zacatecas. La Cátedra de San Pedro en Aotioquía, (conmemoración de Sao
Pablo.) Sao!a Margarita de Cortona Penitente (su fiesta el día 26) y Sao Pascasio
Obispo Confesor.

¿ QUl ES U}QUE NECESITAN

LA PERUNA ELOGIADA
POR. LA STA. FABREOAS,

Garlitos sale de paseo con su abuelo.
Después de haber caminado un rato, pasan
por ?el~nte de una pastel.ería, donde hay
el s1gu1ente cartehto: 'Merengues moy
tiernos."
E! abnelo pregunta a Carlitas:
-¿Te gustan/
- Mucho.
- Pues toma 30 céntimos y compra dos,
uno para tí y otro para mí
El niño fué y volvió con un sólo mereng ue y a dela atándose a so abuelo le devolvió 15 céntimos.
•- 1 Cómo? ¿l\o has comprendido '
- Sí. ,í: pero iqué quit:re u~ted! No quedaba más que un merengue que era el

"El Mundo Ilustrado"

Para obtener un

hermoso Pecho

y recibirá además como obsequios durante ese plazo, seis hermosas oleogra-

Todos saben que laoouleocla de la.s formas del oecho es muy aoreclada de los
orientales y que sus muj.,res entienden
m:uavlllosamenteel arte d11 adqufrlr esta
robustez, que no siempre la da la Natu•
raleza.
Fuera del Oriente, uo hermoso oe~ho es
l1rual mente considerado en todas r&gt;artes
cual la. E&gt;xpreslón más perfecta de la belleza. femenlnl\: además. es el signo a LJroxlmadamente cierto de unl\ salud flure•
ciente. Para adquirir este de.arrollo que
hace tan ele¡rante y tan seductora á la
mujer. no hay nadl\ más eflCHZ ni mejnr
Pnra la. salud que las PILULES ORIENTALES.
Estas píldoras tienen. en
efecto, la virtud de desarrollar y de reconstituir los perhos, de fortalecer los teJt•
ños. de borrar los relieves
huesosos de les Jao.,-,bros y
de da.r á todo el custo una
graclosa,rordura
Ooovlenen á la joven
que sft desarrolla ru.f co"'º á la mnjer aue no ha
tenido nunca 6 Que ba
perdido la hermosura del
oecho. Obran estimulando 1:. naturaleza, y esto sin vlolencla: de abf su HCclón benéfica sobre
la salud y también
la establlldad del result&gt;\dO producido. el
cual se mantiene después pertectamentl',
Las PILULES 0RIEN&lt;rALES tienen. l)Or lo
demás,una nombradía muy antl,rua y universal. (Marca de.llOsltada se,rún la ley).
Tratamiento de dos meses aproximadamente, fácil de seguir.
Precio: El frasco con noticia explicatl·
va, 6-35 trancos.
Dlrl,rlrse al señor D..T. Ratlé, farm ..céu
tlco de primera clase, 5, P1&lt;ssa.¡re Verde1&lt;u
(Faubourg Montmartre) París.
F.o México : J. Labadle. Sucrs.

fías en eleg-::tntes paspartouts que pueden servir de heTlo adorno en cualquiera
~ala y seis hermosas piezas de música de los mejores autores impresas en
magnífico papel.
Al recibir los $7.00 indi cados, les enviaremos también como obsequio
tres preciosas novelas ilustradas, elegantemente encuadernadas, con carátulas de colores. Estos regalos t ienen pcr s í solos un valor mayor del de '1,7 .oo
pagados"'por la suscripción.

·'El Mundo Ilustrado"
publ ica constantemente selecta literatura, magníficos grabados, selecta in formación g ráfica de los principales acontecimientos nacionales y extranjeros , secciones de damas, modas, sport, sociedad, teatros, novelas, etc. etc.
Pida Ud. un número de muestra que se le manda gratis de

"El Mundo Ilustrado."

ora.

DIRECCION:

NAFÉ

3a. Rintonada _de S. Diego
Número 41.

LANORBNI

Apartado Postal 149.

mío.

de

Mimoseria
Mamioa, ¿ me das un terroncito ele a,úcar?
-No, no, querido mío, glotooci llo. rPrque luego te hace dai'.o.
-Sabes- dice Juaoito, poniendo un w.n hín cariñoso-si te lo he pedido es 1,, ra
poder darte i:n lieso dulc-e, no por otra
u osa.

$7.00

contra

MEXICO, D. F.

ta Tos, el Catarro
la Bronquitis

1

===============

~

�BIBLIOTECA
UNIVe'R~ITAlll,\
"
,,
ALFON'"O FFY ·,

FONDO RJCMWO (;í',.

'i,IJBIAI

E L M UNDO ILUST RADO

Las Bibliotecas lnfantiles
- Niílo, los libros son tus armas,- dijoen
su dulce libro "Corazón," De-Amicis, el
gran maestro y amigo de los pequeñuelos;
y los niños que leen sus páginas sinceras y
buenas repiten las palabras del maestro
con admiración y hasta con cierto orgullo.
Y no temáis: ellos comprenden que estas
palabras encierran algo muy ~rave y muy
importante porque, cuando quieren, ellos
saben también reflexionar un poco.
Pero no es bastante que el niño lea los
libros que Je asigna el programa didáctico,
es preciso si queremos que él se interese
a J estudio y se entusiasme con el ejercicio
de sus "armas," que él pueda disfrutar de
otras lecturas que lleven su espíritu a pe~egrinar un poco por la inmensa región del
intelecto.
Libros que infunda!l el deseo ele saber,
de conocer, de aprender mucho más
La lectura de páginas sencillas y amenas
es un descanso para la inteligencia y un
manantial de ideas nuevas para el espíritu
dd niño siempre ávido de saber.
Cuando ha pasado la edad de los juegos
infantiles, el regalo ele un libro bueno y
rico de graciosas ilustraciones, es para un
niño una verdadera alegría. Acostumbrarlo a querer a estas buenos "amigos" es un
deber de todo educador.
Así cuando más tardt- en la vida estos
niños y estas niñas de hoy querrán hallar
la distracción que llene algún vacío triste
o queuán oír una palabra seria .que reanime, en Jugar ele encontrarla en las inútiles
diversiones mundanas, la buscarán en los
fieles "amigos" que aprendieron a querer
en su niñez y que han sido siempre sus
"armas" más nobles.
Los ingleses que han comprendido desde
hace mucho tiempo la influencia que las
primeras lecturas ejercen eo la educación
infantil, preparau con verdadero amor t:sos
libros artísticos y buenos que forman la
delicia de los pequeños lectores.
Pero allá -como también en otros países
-existen muchas bibliotecas, bibliotecas
populares, bibliotecas infantiles en la.~ que
los libros son escogidossegún el criterio ele
los profesores y educadores.
Nosotros también tenemos una buena
"Biblioteca Nacional" pero siempre está
tan desierta, tao fría!
Ahora en algunas escuelas públicas se
han creado pequeñas bibliotecas para los
discípu los, quienes han acogido con verdadero .entusiasmo la bella iniciativa. Porque
tener· u na bibliotequita es para ellos una
a legría, un santo orgullo.
¡Que este ejemplo y este entusiasmo se
extiendan y que todos los niaos de nuestras
escuelas lleguen a tener una escogida bibliotequita "toda para ellos!"

Registrado como articulo de segunda clase en 3 de Noviembre de 1894. - 1mpreso e n papel de las Fábricas de San ~afael.

Año XX.- Tomo 1.

México, Febrero 16 de 1913.

Número 7.

pµes su deber es dar a sus hijos la mayor salud posible: esto puedrn
ustedes conseguirlo fáci lmente sometié11do les desde su más tierna edr.d
a un régimen higiénico y dietético apropiado.
Cuidad sobre todo de que vuestros niños conserven siempre en su
integridad la función digestiva normal: no en vano se dice que el origen de las enfermedades infantiles hay que buscarlo much ísi mas veces
en una perturbación digestiva. Si el organismo del n iño, extremadamente delicado y susceptible a toda influencia morbosa, se encuentra
en un estado de nutrición defectuosa, ha_,. q ue ponerse en guardia, pues
las enfermedades de la infancia, que tantas víctimas causan, pueden
atacar a l niño con gran facilidad.
Robusteced , pues, a \'uestros hijos, y con ello les daréis por adelan t ado la salud para lo futuro y les evitaréis gran número de enfermedades.
·
Un preparado apropiado a estos fines lo constituye la SOMATOSE,
poderoso reconstituyente que viene proporcionando constantes éxitos
desde hace muchos años y que por su agradable administración es
irremplazable como reconstituyente infantil.
Téngase únicamente especial cuidado en ex ig ir siempre el frasco
original con la CRUZ BAYER.

Las Poe~ías del Mikado
Matsu-hito el Emperador del Japón, que amenazada o el amor hacia la humanidad.
falleció hace algunos meses, compuso en , (_)tros versos del Emperador rtflejan el
pocos aaos una infinidad de poesías puesto 10ttmo entusiasmo 9ue la 11aturaleza con
que ~I ser poeta es una de las condiciones sus enca~tos se1:c1llos despertara en él;
más Importantes para un emperadoi:, japo- versos cas: 10fant1l~s, unas vec:s, y otras
nés.
~
veces casi como gritos de rebelton y de 111Mntsu-hit-0 se ocupó de muchas obras de cha.
_
' t'
.
caridad y escribió muchísimos versos· fueTodo esto d!c~n sus en _icos, qmenes
ron ést«s sus ocupaciones predilectas.:.¡ lle- comprenden el idioma del difunto Empe·
gó por lo tanto a ocupar un puesto notable rador-poeta.
en los benefactores y los modernos poetas
de su país. El pueblo Je 'amó y leyó sus
composiciones con entusiasmo y respeto
porque sabía que el Emperador acercábase a él para conocer sus miserias y sus alegrías.
Desde muchos siglos los Empe radores
Los establecimientos c!oode se reccgen
japoneses vivían ,etraídos del movi miento
popular.
lós__enfermos atacados de formas agudas o
Y Mutsu-hito había querido bajar hasta subagudas de alienación mental y de crisis
su pueblo para estudiarlo y considerarlo de agitación violenta en el curso de sus es·
con el afecto de un padre.
tados crónicos, poseen medios de conteo·
Cuando por los hechos heróicos de la ción o de protección destinados a inmoviliguerra ruso-japonesa el antiguo ritmo de zar a estos agitados, peligrosos para sí y
los "tancas" (género especial de composi- para los que les rodean.
Entre los medios a que nos referimos fi.
ción poética japonesa) volvió a brotar bajo
la pluma de muchos artistas y de los labios gura en primer término la camisa de fuerza
y luego, la habitación revestida de coldel pueblo, Mutsu-hito quiso también expres.'l.r sus sensaciones y sus sentimientos chones donde se puede dejar sueltos a
y revelar todo el ardor de la heroica alma aquellos a quienes asfixia la camisa de
nacional.
fuerza.
Esto era Jo único que •quedaba de los
Y en algunos de sus versos no se sabe si
habla aconsejando el amor de la patria aparatos de lúgubre memoria de los asilos

LA CIENCIA EN EL MANICOMIO

de alienado~ de priocipios del siglo pasado, fermos, leche y tisana, procurando, en lo
pero tamb1e n vao a desaparecer muy p~on- posible, oo llamar la atención dd paciente
t&lt;:. porque está demostrado po_r l:i, ~xpenen- a quien vigila especialmente y, en una pac1a que ~on perfectamente mutiles tales labra, dejándole en la plena satisfacción
procedimientos.
.
de sus movimientos, mientras que éstos no
E l Dr. _Magoan,_ d':'( Asilo de Santa Ana ccmprometao su seguridad.
de Francia, _supnmio en absoluto, desde
Estas salas ele cliooterapia están situadas
r875, la ca_misa ele fuerza_ Y t&lt;:dos los de· en la planta baja para evitar suicidios.
más medios de contencioo, rncluso los
El resultado d ¡ · t
t d'd
aen
1
cuartos revestidos de colchón y no ha teoi- el extrani·ero h e .dsis ema,_ex e n
&lt;: ~d.
, a s1 o supnm1r 1os su1c1 10s
d0 necesi·d_a d d evol ver¡osª uti·¡·izar.
_ tan frecuentes en los establecimientos de
Cualquiera que sea el estado de agita- alienados
ci~n en qu~ se hallen a su ent:ada en el
Desde ~897, en que se inauguró la clino·
asilo, l~~ ahenados, los ª!,cobóltcos ataca- ter~pia de Santa Ana, sólo se han registrados de deltnum tremens, son colocados do tres suicidios. Y téo ase en cuenta ue
en las salas comunes y se les acuesta en las desde entonce
d ·g d d h
q_
salas donde permanecen los demás aliena- ti'ci'nco an~os hs, es. ecir, des e ª cel~etnd
.,
, an 10gresa o 53.726 a 1enaos. A lo sumo _se toma la precau.ciou de dos, de los cuales 31,726 fueron colocados
colocar
en los rincones, en una cama como o t ros ea f ermos cua¡es· · a losl mas agitados
d
re,-1sttendo . as ~are es con colchooetas.
quiera. La duración de la esta'ocia en las
La expeneoc1a ha demostrado q_ue en las salas generales es variable. Algunos enfersalas comunes, los enfermos excitados se mos se calman a las veintic uatro horas. pecalmai: más pronto que e? los cuarto~ de ro, en general, tienen que permanecer acosa1slam1ento; la preseatac1on de los vecrnos tados de cuatro a ocho días
tranquilos que ac~ptao los cuidados
los . Para los alcoholizados 0 ~ hay nada meenfermeros ~onshtuye 110 e¡emp(o. rapida- ¡or que esta clinoterapia, que hace inútil
mente co~.tagios_o. Atto los a,lcohohccs ata- el e~pleo de medicamentos hinópticos. Los
ca?os de dehnun:i tremens se hacen ma- mantacos agudos se hacen rápidamente
oe¡ables en poco tlempo.
manejables si tienen al lacio personal ex·
Todo lo que se necesita es que se ha lle perto.
a la vista un enfermero que sin dar mues·
tras de preocuparse por nadie se acerque
1111
cuando llegue el caso y ofrezca a los en.¿.

?e.

,1

Los señores generales don Manuel Mondragón y don Félix Díaz en su gabinete,
calculando los tiros de la artillería desde la Ciudadela.
Fot. especial para " E l M undo Ilustrado'' tomada dentro d el recinto d e la fortaleza durante los combates efectuados en la semana que hoy termin a.

�DIRECTORIO
EL MUNDO ILUSTRADO
SEMANARIO DE ACTUALIDADES, ARTE Y LITERATURA.

DIRECTOR PROPIETARIO
LIC.

ERNESTO CHAVERO.

OFICINAS:

I I

3~ Calle de la Rinconada de San Diego No. 4 1.
Teléfonos:- Mexicana, 20-85 Neri
Ericsson, 14-51
Apartado Postal 149.- México, D. F.
PRECIOS DE SUBSCRIPCION MENSUAL:
En la Ciudad. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . $ 1.00
(pagadero por adelantado.)
En los Estados ............. . .............. $ 1.25
(pagadero por trimestre adelantado.)
En el Extranjero ............ ......... ..... $ 2.00
(pagadero por semestre adelantado.)

NUMEROS SUELTOS:
En la Capital ....................... . ..... $
En los Estados ....... . ..... ... . .... ..........
En el Extranjero ........................ .,
Atrasados ..............•................. .,

Era una mafü,na de Noviembre, una mañana obscura
y fría, y en la calle, desierta, caía la lluvia en silencio,
sin golpeteos de chubasco: pero constante, abrumador~,
copiosa. Las nubes formaban un velo uniforme, plom1zo, y la nota gris imperaba en todas partes. Gris, el ba·
rro de las calles; gris, el cielo; grises, las tapias, las casas de adob&lt;:s, los cerros pelados. Unicamente, como
nota de distinto color, se destacaba la silueta del señor
cura, que se alejaba calle adelante con los manteos recogidos y siguiendo, pegado a la pared, la línea de ca·
sas.

0.30
0.35
0.50
0.50

Para la publicación de avisos en este periódico, dirigirse a B. &amp; G. Goetschel, Avenida 16 de Septiembre,
r6. Sus agentes en Europa, la Societé Mutuelle de Pu·
blicité, 14 rue de Rougement, (9 e).
NO SE DEVUELVEN ORIGINALES.

Por una vez más nos vemos en la necesidad de suplicar a los lectores perdonen la ausencia de nuestra crónica en este sitio; pero las circunstancias de5graciadas
en que hacemos el p~esente nút?ero justifican esta ausencia absolutamente involuntaria.
Esper?mos que dentro de muy poco tiempo reinará
de nuevo la paz y la tranquilidad en nu_estra Patria y
entonces los genios literarios podrán dedicarse nuevamente a sus dulces y civilizadoras tareas.
_ Mientras tanto, ofrecemos a nuestros lectores e n e~ta
plana una cuidadosa selección literaria de los ingenios
extranjeros que esperamos será de su agrado.

I
Aturdida penetró la pequeñuela en la ca~1. rectoral.
Al encontrarse con el ama del cura, pregunto:
_¿ Ha venido ya don Esteban?
-Creo que sí. Entre. en ese cuarto. Me parece que
esta leyendo.
. .,
_
La muchacha se asomó a la hab1tac1on que la senora
Mercedes le indicaba, y vió al sacerdote, sentado en un
sillón de cuero, ante 1~ camilla mugrienta, leer en un
libro grande, encuadernado en pergami~o. Leía despacio, leía y fumaba, y, e.o su frente, una _hnea recta separaba lo marfileño del crP:neo de lo cetrino del rostro.
-iHola, chiquilla!-dijo don Esteban, alzando los
ojos por encima de las gafas-¿Qué te trae tan de mañana?
.
-Ya ve usted .. .... Mi madre ....... Cgsas de m1 padre .... Que quiere que se pase usted por allí para pedirle un consejo.
-iCaramba! ¿Le ocurre.algo desagradable?
-iAnda!.... Ya lo creo. Mi padre es así; tiene su
genio. Mi madre .... , ya la conoce usted. Y nosotros,
llorando.
-iVaya por Dios! Dila que ahora mismo iré.
y la chiquilla abandonó la casa rectoral, después de
despedirse, agradecida.
.
Don Esteban se dispu~o en el acto a cumplir su promesa. Cerró el libro, limpiose con las manos las manchas de ceniza que blanqueaban su sotana,__se puso el
ancho sombrero de teja y el manteo, y salto de la habitación, palpándose todos los bolsillos en busca del estuche de las gafas. .:..
.
--lSe va µsted y no lleva paraguas?-le preguntó la
señor.. Mercedes, al verle dirigirse a la calle.
- Pero, ¿llueve?
-Nada más regresar usted de la iglesia comenzó a
caer un agua munuda que cala hasta los huesos.
-Bueno; lo llevaré,
y salió del portal, cobijándose bajo un paraguas de
tela verdosa, largas ,•arillas y puño lustroso.

A la salida del pueblo se alzaba el palacio de los condes, un caserón negruzco, de dos pisos, con una amplia
huerta cercada de elevada tapia Tenía a la vez aspecto de finca de recreo y de casa de labor, y para ambos
usos destinábanla sus dueños.
En las habitaciones altas vivían, desde principios del
verano, los condes, un matrimonio joven, sin hijos. La
planta baja la ocupaba la familia del tío Felipe, un viejo criado que lkvaba al servicio de los señores muy
cerca de cinco lustros.
Don Esteban llegó a la finca empapado hasta las rodillas y con la sotana llena de salpicaduras de cieno.
-¿Se ha mojado usted mucho, señor cura?-exclamó
la mujer del viejo criado, saliendo a su encuentro.
.
-Ya lo ve usted; pero la cosa no merect la pena. S1
todos los malr.s fuesen como éste ..... .
-Tiene usted razón. Ahí está para prueb.. lo que a
mí me ocurre.
Y rompió a llorar amargamente.
-Calma, mujer; calma, y cuénteme lo que pasa.
La tía Juana se enjugó con el mandil los ojos, y, después de haber hecho sentar al párroco junto a la lumbre del hogar, se dispuso a referirle sus cuitas.
-La culpa de todo-dijo-la tiene la pícara falta de
dinero; sí, señor, nada más que eso. Antes de todas
nuestra, desgracias, era mi Felipe un bendito, y en esta casa. no se oía una voz más fuerse que otra; pero desde que carecemos de lo más necesari? para la ':'ida, este rincón, don Esteban, se ha convertido en un 10fierno.
Y rompió a llorar de nuevo.
.
.
-No llore, mujer, que llorando nada se consigue 01
nada se arregla-dijo para consolarla el cura.
-Tiene usted razón. Pero no es ya sólo la falta de
dinero lo que me apena. Es que con estas vicisitudes
que pasamos se ha maleado el carácter de tod?s, y es·
pecialmente el de mi Felipe. Antes no be_bía m se emborrachaba, ni había para él otra cosa me¡or que su familia; pue_s ahora no sale de la taber?ª• y cuando vuel·
ve a casa y quiero contarle las calamidades que nos envuelven para buscar el medio de acab~r con ellas, comienza a vocear, a desesperarse, y ya tiene usted otro
nuevo disgusto.
.
Era verdad. Había sido siempre el tío Felipe un
hombre rudo y agreste, que ni imaginaba grandes cosas, ni entendía letra, ni alcanzaba más allá de sus narices mas de corazón sano y de carácter noble y bondado;o, Pero desde que, debido a sus penalidades, perdió so alma toda esperanza de bienessar y sosiego y
probara a ahogar la pesadumbre que le punzaba por
dentro en varios cuartillos de clarete, y observase que
mientras le duró el entontamiento se esfumaron sus fatigas, puso otra vez en práctica el remedio y volvió a
repetirlo y a menudearlo tanto, que acabó por transformarse en un pellejo de mosto avinagrado, rezumador de
groserías y de malas razones. Y su pobr~ mujer pagaba
]os vidrios rotos, cuando las cosas no saltan a derechas.
-M ire usted, don Esteban-continuó diciendo la tía
Juana.-Lo peor de todo es que los amos, que, afortu1;1a·
dameote, ignoran lo que pasa, se van a enterar cualquier
día y nos van a poner de patitas en la calle. Y para que
me aconseje, para que usted, que es tan bueno, y tanto
sabe. me abra los ojos, le he llamado.
Ni en los momentos en que tuvo que improvisar una
plática, se vió don Esteban tan perplejo como en aquel
instante. Le pedían un consejo, y como él, por razones
de su ministerio, se consideraba obligado a darlo, batallaba por encontrar una_ ~órmul~ q1;1e, aun cuando no
fuera muy eficaz, le perm1t1ese salir airoso del atranco:
_¿Afirma usted que la culpa de todo la tiene la falta
de dinero?-dijo después de una larga pausa., durante
la que intentó más de una vez hablar y no supo qué
decir.
. .
-Sí, señor: ¡Ay, quién lo tuviera! Esa.es la folic1dad.
Ahí tiene usted á los amos. ¡Quién pudiera cambiarse
por ellos! ¿No es cierto, señor cura, que la abundancia
hace aumentar el cariño?
Sobre el tema que e::icerraba esta pregunta de la tía
Juana podían decirse muchas cosas, y don Esteban hubiera dado suelta a una a:uy regular sarta de aonsejos
y buenas razones: pero por temor a aventurarse en filosofías que no alcanzara a comprender su interlocutora,
y que, por añadidura, no se acomodasen _clel t?do al caso que se consultaba, optó por guardar stlenc10.
.
Y prometiendo discurrir sobi:e. la maner~ -~e soluc1?·
nar la situación de aquella fam1ha, se desp1d10 de la tia
Juana, y se dirigió a las habitaciones altas para visitar a
la condesa..
III
-Llega usted a tiempo, señor cura-exclamó la condesa., al verle entrar.-Precisamente necesito de sus.
consejos. Estoy muy apenada.

Confuso estaba ya don Esteban, _1;orque toda visita de
cumplido producíale ciert~ turbac1on; per~ más confuso
quedóse aún ante aquella 10esperada acogida.
Llorosa, abatida, la condesa mostraba en s~ semblante
la huella del dolor y de la amarg1:1ra, Sus o¡os 1;10 reflejaban la serenidad de las almas dichosas; su mirar er~
más dulce, más apagado que otras veces. Estaba paliducha, demacrada.
.
_¿Pasa algo malo, señora?-se atrevió a preguntar,
cuando hubo logrado serenarse un poco.
Ya Jo creo que pasaba. Se lo r~firió punto por punto,
y él se sintió hondamente conmov1do ante aquella &lt;elación de ingratitudes y desvíos.
,
Los disgustos que en la corte hab1an estallado entre
los esposos, reproducíanse en 1~ al~ea, y amenazaban
destruir el lazo que un:a al matnmon10. El co?de no se
resignaba a hacer una vida reposada, tranqmla. Y su
pobre mujer, encerrada en aquella finca, lloraba amargamente su abandomo.
.
_
,
-De todo tiene la culpa el dmero, senor cura-:-decia
llorando-; esta abundancia, que algunos consideran
como la felicidad misma.
.
El no era malo, no lo había sido antes cuando en v1da"de su padre tenía que arreglarse a lo que éste le entregaba mensu~mente; per~ desde e l mome~to en que
pudo disponer de la he_ri:nc1a, l~s cosas camb!aron, y el
dinero, generador de v1c10s e 10cubador de mfideltdades Je fué poco a poco apartando de la buena senda.
y don Esteban, que tenía escritos dos o tres sermones
sobre los males que acarrean las riquezas, daba en todo
la razón a la condesa, y no veía acercarse el momento
de exponer su juicio, porque en aquel punto sí que estaba fuerte.
-Sí, señora-exclamó de pronto, dejando ~on la palabra en la boca a su interlocutora.-El dinero trae
siempre consigo la desgracia, el dinero es el mayor enemigo de la felicidad.
.
.
,
. .
-Tiene usted razón, iSt sup1eracuanto env1d10 a los
que no lo tienen! Daría la mita_d de_mi ~i~a por ser c~mo son otros, como es ese matnmo010 v1e¡ec1llo que vive abajo. ¡Esos sí que son fe:ices, esos sí que se q~ieren \ ¿ No es cierto, señor cura, que la lucha por la vida
hace más fuerte el cariño y más apretados los lazos de
familia ?
Con un palmo de boca abierta quedóse don Esteban
al escuchar esta pregunta, Recordó la entrevista que
con la tía Juana había tenido, y todas las razo?e_s y consejos que pensaba dar .ª la con_desa, se le vrn1eron al
suelo, dejándole perple¡o y aturdido.
.
~ ¡Y a bonit;. altura quedó su fama de buen conse¡ero!
Considerándose incapaz para salir del atranco de una
manera airosa, acudió al mismo resorte a que había acudido con la tía Juana, y, prometiendo estudiar el asunto
para llevar al día siguiente a la condesa una solución
satisfactoria, abandonó la casa más azorado y confuso
que cuando llegó a ella.
IV
-iJesús, María y José-exclamó la señora Mercedes
al ver llegar al cura.-Por fuerza ha tenido usted que
venir metiéndose. en todos los charcos.
- Sí, hi¡a, sí. Es posible. Viene uno tan preocupado
que no se da cuenta de lo que ~ace.
,
-¿Preocupado? ¡Vaya por Dios! Acabara la gente ¡x,r
volverle a usted loco si sigue dando en la costumbre de
pedirle consejos, porque seguramente viene usted de
darlos. Es usted el paño de lágrimas de todo el pueblo.
-Quier.en.que lo sea. y lo sería de buen grado si pudiese; pero' es más difícil de lo que se supone dar consejos.
-Pero eso no reza con usted. ¿ Para qué, si no, quiere todos esos sermones que tiene escritos?
-Para romperlos. No pienso dejar hoy ni uno sano.
-¿Pero qué está usted diciendo? Por fuerza algo le
hace a usted desvariar. La debilidad tal vez. ¡Claro, ha
tardado usted hoy en venir a casa una h,&gt;ra más que de
costumbre! Como que la sopa debe de estar hecha en·
grudo. Vamos a comer y déjese de preocupaciones.
Don Esteban y la señora Mercedes entraron en el comedor y se sentaron a la mesa. Poco después, una criada colocó en el centro de ésta la humeante sopera.
El sacerdote hundió en ella el cazo varias veces, sacándolo siempre pletórico de sopa,•y, cuando tuvo lleno
el plato, exclamó, persignándose:
-En el nombre del Padre .... .
Luego quedóse un momento pensatiyo, y al vei: gii:ar
la vida en torno suyo dulce, solemne, sosegada, s10 s1_n·
sabores de pobreza, ni intranquilidades de opulencia,
exclamó:
-iBienaventurados los que ni sufren privacion&amp;s, ni
disfrutan de la abundancia, porque de ellos es la tranquilidad en la tierra!
,
.
La señora Mercedes se le quedo mirando sorprendida y picada por la curiosidad, no pudo menos de decir:
-1 Por qué añade usted hoy a la oración esa bienaventuranza que, si .nal no recuerdo, no está en el cate·
cismo?
-Porque el mundo así me lo aconseja. Quizá rodando de boca en boca realice una misión tao provechosa
como las que Jesucristo pronunció en el sermón de la
Montaña, que predicarla equivale a decir a los hombres
que el camino para llegar a la felicidad mundana está
en crearse un sencillo vivir que no !legue nunca a tocar
en los límites de lo superfluo.
Y prendiéndose la servilleta del alzacuello, se dispuso
a comer en paz y en gracia de Dios.
ARTURO GARCIA CARRAFFA .

tras modas actuales, de líneas sencillas,sobrias de
adornos, se prestan admirablemente a esta distinción; pero para que haya eleg,rncia, no es preciso que esa. sencillez se lleve hasta la sequedad y
la insignificancia.
El traje que dibuja con demasiada exactitud
las formas, a ,·eces poco esculturales, es no sólo
inmodesto, sino poco artístico.
La exageración, es absolutamente contraria a
la distinción. La primera ley de la verdadera elegancia, coociste en no apartarse de la armonía,
pues ésta es la condición indispensable de la belleza.

Cómo se puede alcanzar la distinción
El "chic," palabra que ya hemos empleado
alguna vez, y que no se encuentra en el diccionario de la Academia, ni en francés ni eu español,
es una alocución esencialmente parisiense, palabra y cosa, artículo de París, podríamos decir, que
sólo se encuentra en París.
El "chic" es lo pintoresco, lo coqueto, lo sutil.
Es a la vez encantador y picaresco, pero siempre
atractivo en sumo grado. La cara de las parisienses se presta al "chic," con sus rizos iudomables,
su sombrero adornado como un poema. Afalta de
lazo, una flor o una pluma coquetamente colocada, atraen y encantan la mirada.
El "chic" significa, además, el gusto supremo.
Al decir "chic," se quiere decir que no hay co~a
más bonita ni más elegante. Sin embargo la primera aceptación es la verdadera.
El "c!:ic" se improvisa, pero no se enseña. Se
nace con ese genio particular, esencialmente original. Algunas mujeres, por mucho que hagan, no
tendrán nunca "chic," no solamente la naturaleza de su espíritu no se presta a esos hallazgos,
sino que toda su persona es una antítesis del "chic,"
que envuelve siempre la idea de lo imprevisto,
de lo inédito.
Se pue:le tener mucho "chic" y carecer en ab·
soluto de distinción. La distinción, en cambio, se
puede aprender, y es lo que desearía enseñar a
mis queridas loctoras.
No hay verdadera e legancia sin distinción, y
todas las mujeres pueden llegar a la distinción,
que es la elegancia de las bolsas modestas.
La distinción es la medida perfecta, Ja gracia
noble, el color atenuado y que sienta bien. Nues-

Los baños esmaltados se quedan como nuevos
limpiándolos con trementina y sal. Después se
aclaran bien con agua caliente.
Para. sacar un tornillo enmohecido, se le aplica
a la cabeza un hierro hecho ascua durante unos
momentos, y se desatornilla antes de que se enfríe.
{::::-*

:;:Para que las sillas y los demás muebles no es·
tropeen el linoleum, se les pega con cola en las
patas unos discos de fieltro grueso.
El campeonato internacional de Tennis.-En nuestro número anterior hablamos de los juegos del campeonato internacional de tennis que se estaba efectuando en nuestra ciudad. Dichos
juegos terminaron el domingo próximo pasado, con el triunfo ele
los campeones extranjeros. Damos algunas fotografías de los juegos.

Las patatas asadas salen más secas y harinosas
si se tiene cuidado de pincharlas un par de veces
con un tenedor, para que tengen sólido vapor.

�Ji
0

.

ta;n;; M ,. :§. JI\I l~riJ-.;J~fcl~~~-n~\li-~ ,¡UIIJlii. . . .t&amp;il
Para "'El Muudo Ilustrado."

En el parque yo solo....
Han cerrado,
y o lvidado
en el parque viejo, solo
me han dejado.

El pálido poeta, el incansable
Admirador del bosque y de las auras,
El que penetra audaz y que escudriña
El fondo misterioso de las almas;
El pálido poeta, el buen amigo
De las aves, del bardo y las montañas;
El que sus notas entreteje, y guiado
Por una luz que advierte en lontanat}za,

La hoja seca
vagamente

indolente
roza el suelo. ...
Nada sé,
nada quiero,
Nada....
iSolo
en el parque me han dejado
olvidado
. , . y han cerrado!

Lleno de fe, concentra sus ideas ·
Y á merced de los vientos las derrama
Convertidas en versos, empapados
En las grandes tristezas de s.i alma;
El pálido poeta, al verse enfermo
Acercándose al médico, reclama
La virtud de la ciencia, y consternado
Al apóstol del bien así le habla:
Yo me encuentro muy malo, sí. ... siento algo
Que al dilatado corazón desgarra;
Este mal me proviene, según creo,
Desde que esquiva oculta sus miradas

Colombina llora,
Colombina ríe,
Colombina quiere
morir y no saJ&gt;e
por qué....

La niña que ha inspiradc1 mis cantares,
Que me niega su amor y .... ¡que me mata!
Yo no quiero morir, algo me liga
Con ésta vida de miseria . . .. ¡ingrata!

Pierrot, todo blanco,
de hinojos la implora,
la besa y la pide
perdón, y no sabe
de qué....

Quiero vivir aún más .... Qui.ero c;ontarle
A la niña que así mi vida amarga,
Todas las penas que engendró en mi pecho
¡Todo el am_or que despertó en mi alma!

La Luna sonríe
la señora LuQa. , ..
y nadie ha sabido
ni Sábrá;, ni sabe
por qué... ,

El poeta calló y eL buen apóstol
'Cuyas pupilas la ternuras empaña,
Díjole al fin, después de examinarle:
AdivlllO tus males .... ¡Cierto es que amas!
La ciencia en estos casos . . . . es inútil;

Sólo están en vela.
la nieve, la Luna y Plerrot. · ·
París duerme y sueña.

La ciencia de estos males . . . . inunca salva!

iEI mal que a tí te hiere es INCURABLE!
El mal que te consume .. . . jes mal del alma!
JUAN JOSE DE LA GARZA.

Colombina en brazos
del marqués se entrega
por una pulsera de oro
y un collar de perlas.
La señora Luna tranquila blanquea,
y en vano la llama
Pierrot, y la increpa....

Otoño, otoño . ... Amor,
no queda en los rosales
ni sombra de una flor.
Gime un responso el mar ....
Campanas funerales,
¿ por quién vais a doblar?

Colombina duerme,
Colombina sueña
en el brazo blanco, de Pierrot desnudo,
mirar su pulsera....
en el cuello blanco de Pierrot desnudo,
en collar de perlas.

IL,llru©
Casi todo alma,
vaga Gerineldos
por esos jardines
del rey, a lo lejos,
junto a los macizos
de arrayanes....
Besos
de la reina dicen
los morados cercos
de sus ojos mustios,
dos idilios muertos.
Casi todo alma
se pierde en silencio,
por el laberinto
de arrayanes ... ¡Besos!
MANUEL MACHADO.

iEI cielo es de carbón .... 1
¡Frío en la tierra, y frío
dentro del corazón!

'

Lluvioso atardecer ....
¿ Por qué será el hastío
la sombra del placer?
¡Olvidar cuanto ví!
El cielo gris, el cielo
llora por tí y por mí ....
¿Pdr qué, al amor, los dos
dimos con el pañuelo
nuestro postrer adiós?
¡Otoño .... ! ¡Nunca más
junto a su pena amada,
mi palidez verás .... 1
Otoño, otoño .... ¡Amor,
en los rosales .... ! ¡Nada .... !
¡No queda ni una flor!
FRANCISCO VILLAESPESA.

A Sara Guerrero

Para "El Mundo Ilustrado. "
El ala de un ángel le sirve de vela,
a la caravela
·que espera a la amada a orillas del mar ....
Y el bada madrina
ha hilado en su rueca, con bruma argentina
el traje de novia y el velo nupcial.
Las castas ondinas, cual rico presente,
su 5a11gre inocente
cambiada le ofrece en rojo rubí,
prendida en un rayo fulgente de luna,
para que la novia de la trenza bruna
sobre el albo cuelio, lo pueda lucir.
Y, basta alegres gnomos, caprichosos tules
y gasas de ensueño, doradas y azules,
le ofrecen, al canto de estrofas de amor;
y las rubias hadas
que vienen de lejos en conchas tiradas
por nevados cisnes de airoso plumón,
le brindan pendientes
de perlas fulgentes
y un traje formado con rayos de sol!
De la rubia aurora al primer reflejo
alegre se_ acerca, nupcial, el cortejo
que cierra la novia riente y gentil!
Un canto de ensueño, de amor y esperanza
se escucha a lo lejos como una alabanza
que a Flora entonara, el Príncipe Abril'
La nave se mece, gallarda y graciosa.
Ya viene muy cerca, felice, la esposa,
la nave a ocupar;
asciende la novia, y el hada madrina
le viste la gasa, sutil y argentina;
le ciñe la frente con velo nupcial,
y el ala del ángel que sirve de vela,
hinchase de p ronto, y la caravela
emprende ligera su marcha triunfal!
La nave se a leja dejando la playa ....
¡Dios quiera que vaya
con viento propicio a puerto feliz!
En tanto, a lo lejos perden.e la mira,
el hada rr.adrina que triste suspira
y vuelve en su concha dorado al zafír.
Se mira la nave cual punto lejaco
que brilla un momento cual pálida luz;
después se confunden el cielo y océano,
con sólo una vaga tristeza de azul!
ENVIO
Trasmonta:, la infancia, gentil mariposa,
y feliz pen,etras al país de rosa,
al país ideal.
Ya el traje vestistes de la casta esposa
y ciñó tu frente, corona de azahar.
Te aguarda en la orilla graciosa la nave
que lleva a los puertos del bien o del mal.
¿y a cuál me conducel- preguntas,IQuién sabe!
¡Pregúntalo ~1 cielo, prugúntalo al mar,
o al pálido Hamlet que medita grave,
pregúntalo a Ofelia o al velo nupcial!
JULIO A. MUÍ\IZ.

~~

©ell!IM.l

Para "El Mundo Ilustrado."
Por la Avenida-cauce de glorias femeninas
Pasa rítmica grácil y espiritual gacela
Que, entre sonrisas fúgidas y fragantes, revela
Triunfadoras y blondas primaveras divinas ... .
Brevemente contempla las fastuosas vitrinas,
Las_ cuales el prestigio de las joyas constela;
Y pienso para mí que aquesta damisela
Preferirá al que "enjoye" sus manos peregrinas.
Feliz el que la ofrende los mil diamantes tersos
Que so mirada escruta con ansiedad suprema!
Mi joyetero sólo tiene un collar: sus versos.
Y es un collar que nunca la detendría a soñar....
En él no encontrarían la más ex.igua gema
Sus ojos de esmeralda... volublescomo el mar!. ...
ALFREDO l LEVEL.

•

- La luna ha salido ya .... ¿quieres que vayamos a
sentarnos allá fuera?
-Vamos, me respondió Luz. y los dos fuímos a tomar asiento en el poyo de piedra que babia a ambos
lados del portón de la casa de la h¡icienda.
Era la hora en que las sombras de la noche, ascendiendo por los riscos de la sierra, comenzaban a invadir el valle, los montes y el caserío; la hora en que los
ganados, balando o mugiendo, volvían a los corrales de
los que se desprendía ese olor penetrante del e~tiércol,
tan característico en las propiedades rústicas del país;
la hora en que los peones, con sus útiles de labranza al
hombro, se dirigían a sus jacales, y quienes al pasar se
tocaban el ancho sombrero diciendo:
- Buenas tardes. señor amo ....
- Buenas tardes, José ... ~
El río, cuyas aguas cristalinas y murmurantes, corrían a unos cuantos metros de la casa, hacía rielar sobre sus ondas la luz pálida de la luna que comenzaba a
levantarse en el horizonte, y allá, de la lejana ranchería, llegaba hasta nosotros, traída por el vieoto, una
canción campesina, entonada a tres voces, y cuyos ecos
melancólicos venían a morir a donde nos encontrábamos ella y yo ..... .
"Qué hermosa luna nos alumbró ....
y en tus brazos me dormí ..... .
Y aquellos versos, ingénuos, sencillos y disparatados,
tenían para nosotros no sé qué encanto, nos producían ·
una emoción intensa, y en sileucio, enlazadas las manos,
oíamos la canción ranchera ...... "¿Qué no recuerdas,
vida mía, que fuí tu primer amor ...... ?" decían las tres
voces lejanas, y mirándonos los dos sonreíamos ...... !sí!
yo era su primer amor, yo era el primero que había hecho latir aqu~l corazón virgen, quien había descorrido
el velo de aquella alma seucilla y ardorosa de la linda
rancherita. Y la causa había sido lógica .. . ... yo iba de
la metrópoli, de la entonces rica y feliz capital de la
República, y aparte del afecto natural entre primos, la
comparacióu con aquellos c.•mpiranos, no podía meaos
que inclinarse a mi favor. Comenzaron las bromas de
sus hermanas, ella se ponía roja como una cereza y corría a esconderse en medio de la risa y la chacota de
todos, y así, poco a poco, nuestros corazones e:npezaron
a latir al unísono, y en cierta ocasión, una tarde en que
íbamos todos de paseo a una hacienda cercana, adelantamos nuestros caballos, y al lado uno de otro, le abrí
mi corazón e hice desbordai; mi cariño hacia ella ..... .
Luz me escuchaba sonriente y conmovida, y desde aquella tarde, feliz para ambos, ví correspondido mi cariño.
Por el día, casi nada hablábamos ...... ella era la que
ordenaba y disponía en la casa, la mamá chica de sus
hermanitos, y yo la veía pasar, ya llevando alguno de los
rebeldes chicos para peinarlo, ya con los robustos y morenos brazos desnudos, las mangas de la blusa arremangadas, roja y fatigada por los quehaceres del amasijo, o
ya en la quesería, fabricando las panelas de cien ojos.
el frescal de vestidura vermellón, o los sabrosos y elásticos asaderos.
Ya en la tarde, después de la merienda, salíamos a dar
un pa~eo, ya a pie, ya a caballo, o eu el guayin de la casa, si la distancia era algo considerable, cuando se trataba, por ejemplo, de ir a alguna de las estancias vecinas, o al pueblo cercano, triste y ramolón como todos los
pueblos del interior de la República, y entonces era.
.cuando hacíamos placenteros proyectos para el porvPnir.
cuando hablábamos de nuestro amor y de nuestro mutuo
cariño, o le narraba yo la vida de la capital, que ella ni
en sueños conocía y que se le figuraba algo como una rle
aquellas ciudades encantadas que veía en los cuentos de
las Mil y una noches.
Por las mañanas, mi ocupación era la de acompañar,
bien a mi tío, bien a Jorge, el primogénito, a recorrer
los campos de la hacienda, vigi !ar las labores de los peones, irnos a bañar al río, o a internarnos en el monte en
busca de algún conejo inocente o alguna liebre candorosa que nos hiciera el regalo de un "civet," o a dar caza a los coyotes que daban cuenta y razón de pollos, g¡¡llinas, palomas y demás aves de corral.
Y aquella existencia dulce y sencilla, lejos del bullicio
y de la algarabía de la metrópoli, tuvo que concluir un
día ...... Las vacaciones terminaron y dispusimos nuestro regreso a la capital.
Aun recuerdo la despedida triste y dolorosa ...... sus
lágrimas acerbas, su llanto inconsolable, la negra visión
de un olvido, el augurio tremendo de una ausencia quizá
eterna; en vano trataba yo de mitigar su pena; era inútil,

y sus negros y hermosos ojos se nublaban y lloraba en
silencio con su cabecita reclinada en mi hombro.
Y la hora inexorable de la partida llegó. Una mañana gris, nebulosa, fría ...... el guayín, atalajado· con seis
mulas fuertes y robustas, cuyas riendas afianzaba la tosca y férrea mano de José María, el cochero, nos aguardaba a la puerta de la casa. Ya me había despedido la
noche anterior de todos, ella inclusive; así es que mi dolor ~ué indecible, cu~ndo l_a ví aparecer en la puerta,
cubierta con un amplio abrigo, para darme el adios postrero ...... La extreché en mis brazos, la sentí sollozar
amargamente, un beso largo y ardiente selló nuestras
bocas, y me arranqué de su lado, sin ver, sin oír, subí al
guayía, y dije con voz ahogada a José Marí.. :-Vámonos
pronto, José! El guayín arrancó al galope, me asomé a

la portezuela, y allá, en la puerta de la casa, un blanco
pañuelo, ondeaba. símbolo de la última despedida.....
me arrebujé ea mi abrigo, me arrojé en un rincón del
carruaje, y pensé con los ojos húmedos por las lágrimas
que pugnaban, rebeldes, por brotar: ¿La veré de nuevo?
las vicisitudes de la vida me impedirán realizar nuestro
idilio de juventud, nuestros proyectos para el porvenir?
nadie podría adivinarlo, y cuando, un poco repuesto de
la emoción de la partida, me asomé a la ventanilla del
coche, la casa había ya desaparecido tras de las lomas,
y sólo se divisaba entre el boscaje, el lejano caserío del
molino, y la cinta de plata del río que serpenteaba entre los árboles.
iFué un pobre idilio de juventud! un relámpago de

�felicidad que iluminó por breves horas mi existencia...
quizá fué la dicha que se me ofreció en 1quellos mo•
mentas, y que yo, inconstante, desprecié .... sin embargo, aquel amor a distancia no era viable .... y recorda·
ba yo el cantar hispano:
Cartai van, cartas vienen
por el correo ....
¿qué hago yo con las cartas
si no te veo?

Y el amor, anémico y enfermizo, se fué debilitando,
y por fin voló al cielo de donde surgiera un día, para
darnos a conocer sus dulzuras y sus sinsabores . .. . Cada
uno sigió gu camino, y de cuando en cuando viene a mi
oído la canción campesina, las notas tristes e ingénuas
que llegaban muriendo hasta la casa de la hacienda ....
"¡Qué hermosa luna nos alumbró . . .. y en tus brazos me
dormí ......" y como un ec? sarcástico y doliente, la fra·
se que al 01rla, nos hacía sonreír, enlazadas las manos
y los ojos en los ojos ... . . .
"¿Qué no recuerdas que fuí tu primer amor .... ?"

***

¡Pobr_e cas_ita blancJ. d_e mis are.ores! la implacable tea
revolucionaria ha calcrnado tus níveas paredes, ha

verá usted una cosa rara:
Dos mujeres en el horno ... .
¡¡y las dos están calladas!! .... "
-1 Bromeamos?
-Brom~emos un poquillo, sólo un poquillo, y déjeme
usted contmuar. Ante casos como este, exclamamos:iPero si eso parece imposible!. .. . .. ¡Pero si eso se po·
ne ~n una novela y no bay quien lo crea! ... . Pues es
posible y hay que creerlo. La explicación de estos "imp_osibl!:~•" unas veces se queda en el tintero, y el miste•
no extiende sobre ellos sus blandas alas de murciélago,
y, otras, una pequeñez, una minucia, viene a ser la cla·
ve que los descifra, apreciando entonces lo incompren·
sible, lo misterioso, ¡., hermético, rodeado de una cla·
ridad meridiana.
- i Caramba! ¡ Así sí que puede ser!-decimos en ton·
ces.-iAsí sí que es creíble!.... Y no nos cuidamos de
rendir tributo a los manes de Perogrullo, afirmando que
todo lo que es puede ser, aunque se nos oculte el cómo
y el cuándo de ello.
Yo recuerdo, a propósito de esto, una historia-sin
explicación, increíble, "inverosímil," ¿eh ?-un hecho
remotísimo .... ¡Figúrese usted: como que yo se lo oí
referir a mi padre, y éste lo oyó de labios de su abue·
lo! ..... .

frase aquel enigma Y todos, todos, se quedaron con su
curiosidad y con sus ganas, pues "Don Saturnino" jamás
dejó clarear el menor indicio por el cual pudiera vislum·
brarse ,1.lgo de lo que aparecía tan obscuro.
&lt;::onjeturas, iufundios, leyendas, sí que se inventaron,
y a maota de Dios .... Nino había descubie rto un tesoro
y lo tenía a buen recaudo en la "Ingalaterra" del inglés ....
Nino había asesinado a una familia de indianos para
quedarse con sus caudales ... . Nino habfa sorprendido
una fábrica de moneda falsa y había vendido su silencio
por un tanto más cuánto .... ¡Nino había hecho pacto
con el demonio! ... . No, no; nada de eso; silencio; que
no se trasluzca, que no se sepa .... Nino había resulta·
do ser hijo de un marqués de cadena de oro; y sus difuntos padres -los que siempre habían pasado por sus.
padres- no eran más que sus ayos, que lo habían cambiado en la cuna por su propio hijo! .... El "Mosca" se
reía de todos y de todo; y sólo contestaba a quien le iba.
con el cuento de cualquiera de estas invenciooes: •·¡Nova mal, no va mal!. ... ¡Por ahí va la cosa!" Y seguía.
callando y dándose la gran vida.
.
Y una noche, noche aciaga para el metamorfoseadomarinero, durante una comilona, en la que había libadode lo lindo, el "Mosca" habló: habló con el empeño ma·
chacón del borracho, que quiere demostrar que él solotiene la razón, y que todos los demás se equivocan. Ha·
bló y refirió su aventura. ·El diablo que la creyera!. ...
.. . . El bahía desembarcado una tarde en un puertogrande, grandísimo, llamado .... , llamado .. . . , no hace
falta saber cómo s~ llamaba. En un puerto grandísimo y
le1ano .... , muy leJano .... ¡allá por el otro cabo del
mundo! .... Unos hombres lo llevaron con engaños a
una casa....

agrietado tus enjabelgados muros, ha incendiado aque•
llas estancias donde ella y yo fuimos tan felices unos
días .. . ... La casita blanca, risueña como sus campos
donde las espigas entonabau su rubia romanza, alegre
como las murmurantes ondas de su río cristalino y ju·
guetón, feliz porque en ella se albergaban la virtud y
la honradez, es un montón de escombros .. . ... Muebles
roto~, merc_ancías robadas, ha hitaciones saqueadas, cam·
pos incendiados, ganados apresados, pobladores fugiti·
vos, es lo que ahora se vé de lo que fuera un día el em·
oorio del trabajo y de la actividad ...... Las hordas re·
beldes, han dejado sus huellas de muerte y destrucción
a su paso, y de aquella hermosa propiedad no queda ya
más que ruina y desolación ..... .
¡Así pasó con nuestro idilio de juventud .... y la mis·
ma voz cruel e irónica, me repite, cuando entre aque·
lla devastación veo aún la casa blanca de la hacienda,
sus campos llenos de espigas, sus trojes reventando de
trigo, sus peones trazando los surcos .. . . y ella, ella pa•
sando por los corredores, fuerte y robusta, bella flor de
las campiñas, de color apiñonado y negros ojos, me re·
pite la voz desconsoladora, y punzante ..... .
"¿ Qué ne recuerdas que fuí tu primer amor .... ?"
ALBERTO MICHEL.
México, Enero de 1913.
llustraciones de A. Gómez

~Il~1ilEITlll©
No me hable usted de inverosimilitud, ni me saque a
colación esas zarandajas! .... La vida ofrece constante·
mente ejemplos estupendos de cosas que "parece" que
no pueden ser y son. Y son, a pesar de todos los carac·
teres de inverosimilitud habidos y por haber. ¿ No re·
cuerda usted la saladísima copla popular?
"Madre, ,renga usted corriendo,

-Va usted a hablarnos de algo precolombiano, antediluviano, quizá .. . . . .
-No tanto, no; voy a hablar a ustedes de una época
en la cual el general Castaños, duque de Bailén, era
capitán general de Cataluña. ¡ Ayer fué la víspera! ....
Había en mi .... , en un pueblo que no hay para qué
nombrar, célebre entonces por sus astilleros y por su
Escuela de Náutica, un mozo burdo, ignorante, feote ....
uno del montón, que a bordo de una goleta cruzaba los
mares de Dios en clase de marinero.
De uno de sus numerosos viajes regresó nuestro hom·
bre transformado: con unos humos y un orgullo que era
lo que había que ver.
_J?ejó su a_rriesgada profesión, co_mpró la casa en que
v1v1~ y _se h 1z_o llamar don S_aturnmo: él, que siempre
babia sido N100 a secas, o Ntno el "Mosca,' a mojadas;
y "Don Saturnino" rezaban también los pliegos oficiales
que de vez en cuando recibía, procedentes todos ellos
de la Capitanía general.
Mi bisabuelo, gran amigo del duque, aceptó de éste el
encargo de velar, en cierto modo, por "Don Saturnino,"
de entregarle mensualmente cien riquísimos duros caro·
linos; de que no le faltase nada, si por azar se viera en
algún aprieto .... y de enviarle inmediatamente la fe de
óbito, si la .nuerte se decidiera a llevarse a Don Nino el
"Mosca" a sus dominios silenciosos ...•.. ¿Por qué había
de morir aquel hombre, joven, rozagante, lleno de salud
y de vida? ... , .. Pues sí. señores; murió, murió mtty
pronto y murió de miedo ....
-&lt;De miedo?
- De miedo; así como suena. El tal Nino era una tumba. Nadie pudo saber jamás el por qué de aquel cambio
de fortuna tan repentino y tan misterioso.
Sus parientes, sus íntimos, sus novias-¡ tuvo varias el
pí~ro!- las comadres del pueblo, todo el mundo, en fin ,
ard1a en deseos de conocer la causa de aquella ma·
ravillosa transformación, de dar con la clave que desci-

...

iQ~é casa aquella! Los palacios del rey se quedan en
mantillas a su lado .... y allí, un señor muy "respetoso"
con unas barbas así, hasta el pecho, le preguntó en c~tellano claro y neto, si quería ser rico. ¡Claro es que sí
que él quería ser rico ! /Qué había que hacer para ello?
Pues muy poca cosa. ¿El era mozo? Sí, señor, que era.
mozo. ¿Estaba libre? Sí que estaba libre ...... Pues entonces lo que había que hac.-:r era ca.s,.rse. iCasarsel
¿Confor1;1es? ¡Conformes! Pues vengan nombres, apelli·
dos y quieto.
De allí no se Sdlía ya .... Y allí estuvo, atendido siempre por _aquel señor de las barbas, un mts, dos meses,
much? tiempo; y una mañana, en la capilla del núsmopalac10 se caso con una señorona cubierta con un vele&gt;
espeso como una manta; y al terminar la ceremonia hi·
ciéronl~ firmar unos papeles; y el señorón aquel_'que
había sido padrino-le dijo: "Ahora vuélvete a tu pue•
blo; a tu casa. Jamás saldrás de España; no habrá de
faltarte nada durante tu vida. Acuérdate siempre de que
eres casado: que no puedes volver a casarte mientras.
no se te avise.·..... Todo esto ha de quedar e'n el mayor
secr~to ...... S1_ se te escapa una palabra, por el mismoca~100 que _rec1~as el dinero recibirás la muerte. No ¡0
olvides: tu silencio es el guardián de tu vida .... " Dié·
ronle dinero en abundancia, mucho di:i.ero; embarcáronlo de noche y regresó a su pueblo. No había pasadomás ...... ¡Ya lo sabían todo!. .... .
Nadie lo creyó. ¿Quién creía aquel embuste burdo
hijo de la exaltada imaginación de un borracho? "Inve.'._
rosímil" a todas luces. :r:,io; no lo creyó nadie-acaso por
ser ello la verdad-nadie más que él: Nino, quien al darse cuenta de que había hablado, de que el silencio jurado bajo pena de la vida, quedaba roto por él dió en Ja
manía de verse perseguido por todas partes ~ a todas
h?ras ... ·l':Iº comía, no bebía, no descansaba ...... y un
d1a, al abr!r la puerta de su casa, halló clavado en ella,
con un puna! herrumt,roso, un cartelón pintarrajeado de·
calaveras y de cuchillos, con un letrero que decía:

'

.)

•

Pablo Corrales apartó el manuscrito como una tenla·
ción demasiado peligrosa.
L\lego, hundida la cabeza entre las manos, oprimién·
dose la frente ardorosa, sintió vergüenza y pena de sí
mismo.
En torno suyo, el despacho tenía serena y recogida
paz. Sonaban los tictaqueos de dos relojes; uno, en un es·
tuche de piel, sobre la mesa; otro, de porcelana azulenca, desde lo alto del último estante de la librería.
Por la ventana entraba la luz perfumada del jardín y
el zumbido de las avispas, a quienes el sol, ya próximo
al cenit, enloquecía.
Al otro lado de la puerta la casa parecía deshabitada.
Ni una voz, ni un ruido; ni siquiera aquellos gritos áspe·
ros, metálicos, del loro, siempre inquieto y vocinglero.
Era como una complicidad de los seres y de las cosas
incitándole al crimen. Todo. Hasta el tiempo.
Habían pasado quince años desde que Luis Santibá·
ñez le entregara el manuscrito de su novela solicitando
un prólogo.
Poco después murió Luis Santibáñez. El manuscrito
_permaneció inédito, y cuando Pablo Corrales empezaba
a sentirse agotado, a vacilar ante la blancura de las cuar·
tillas y a buscar entre los legajos los cuentos, los artícu·
los de su juventud, he aquí que surgía el manuscrito co•
roo una tentación demasiado peligrosa.
Huyéndola, se asomó al balcón. Detrás del jardín, as·
cendiendo con el terreno, iban de izquierda a derecha
los bancales de las huertas. Alternadas las gayas notas
del verdor y las pardas, severas, de la tierra. Sonaba
oculta y sola una esquila; se oía ir el agua por invisibles
canalillos; entre los grupos verdes se alzaban y hundían
las figuras de los hortelanos.
Pablo Corrales se aquietó, se libertó algo de la tenta·
-ción criminal.
Contemplaba la tierra, y la tierra volvió a sugerirle
la torpe idea de aprovechar la obra ajena. Aquello era

la semilla que podía hacer brotar nuevamente la belle·
za. Todo en la pompa de las flores, en la granada madu·
rez de los frutos había venido de otra tierra y de otras
flores y otros frutos. De la muerte surgía invencible la
vida, y en él como en el jardín florido, como en las huer·
tas libérrimas, podía renacer la obra del escritor muer·
to.
Ya resuelto, entró nuevamente al despacho, y, sentán·
dose en uno de los sillones de mimbre y de cáñamo, em·
pezó a leer el manuscrito de Luis Ibáñez.
Como una humareda votiva surgía de aquellas cuarti•
llas escritas quince años antes, en plena juventud, la
apasionada sinceridad de entonces. Leyéndolas, Pablo
Corrales notaba remozado su espíritu, ennoblecida su
visión del mundo y de las cosas.
iQué sutil fragancia, qué espontánea gracia de vuelo
y de música y de danza tenía el estilo de Santibáñez!
Se engarzaban las palabras como para una canción. Las
imágenes brotaban con la sutil frescura temblorosa de
surtidores.
Pero, sobre todo. había la apasionada, la amarga fie·
reza romántica del amor. Un amor amplio, fuerte inven·
cible, que envolvía todo el libro. Unicamente después
de mucho amar y mucho sufrir podía escribirse con tal
orgullo del propio corazón y de sus latidos.
Así lo comprendió Pablo Corrales, y cuando febril,
vibrante aún su espíritu por la emoción de la lectura, se
dispuso a copiar el manuscrito y a firmarlo con su nom·
bre, sonrió, seguro de que "su" nueva obra realizaría el
milagro de renovar ante los demás una juventud que no
pudo o no acertó a vivir realmente.
JI

La publicación del libro fué un gran triunfo para Pa·
blo Corrales.
Al principio, el novelista sufrió el remordimiento de

su villanía y reh,;yó los homenajes y se disculpaba ante
los elogios. Pero esta actitud suya se imaginó que era
un mérito más, y la modestia del escritor acrecentó la
admiración ajena.
Pablo Corrales llegó a creerse el verdadero autor del
libro. Todo escrúpulo había desaparecido; los temores
de que alguien pudiera conocer la obra además de él se
borraron por completo.
Una tarde se disponía a salir de su casa el novelista,
cuando le anunciaron la visita de una señora.
La tarjeta no le recordaba nada. Era un nombre vul·
gar dentro del ancho rectángulo negro de luto: "Joaqui·
na Belmonte."
-Joaquina Belmonte, Joaquina Belmonte-repitió va·
rias veces el novelista.-No me suena. Es la primera
vez que veo este nombre. ¿Qué señas tiene?
El criado sonrió, levemente confuso.
-No me. he fijado bien. Va de luto, con manto ..... ,
Parece una señora; vamos .... así. ... ya de edad.
"Algún sablazo-pensó Corrales;-la huérfana de al·
gún e~critor. la viuda de algún actor" ....
-iLe has dicho _que estaba?
-La dije que iba a salir el señorito .... Pero dice
que necesitaba verle; que es una cosa muy urgente acerca del último libro del señorito.
Instintivamente, Pablo Corrales se estremeció. Tiró
el sombrero sobre una silla; empezó a quitarse los
guantes.
-Dila que pase.
Y quedó de pie junto a la mesa de trabajo, con la mi·
rada fija en la puerta, inquieto por no sabía qué fatal
presentimiento.
Entró Joaquina Belmonte.
Eralllna mujercita menuda y tímida. Vestía de luto.
El manto negro acusaba más la marfileña blancura del
rostro surcado por los años.
Pablo Corrales la miró fijamente. La mujer le era

' 'iPOR LA BOCA MUERE EL PEz!"

" Don" Saturnino, presa de un terror inmenso, se parap_etó en su casa, cerrán~ola a piedra y lodo, y de allí
!uv1eroo qu~ sacarlo, cammo del cementerio, pues el
Juez lo hallo muerto, debajo de la cama, casi descom·
puesto ya.
Mi bisabuelo envió el _óbito al duque, y, poco tiempo •
despué_s, con una expresiva carta de gracias, recibió la
encomienda de Isabel la Católica o de Carlos JU ....
-Bueno: ¿y qué más?
-Nada_más. Ya le he dicho a usted que no se llama·
se a engano. Nada más. Que ello es inverosímil ya ¡0 .
veo yo. Que ello "sucedió," yo se lo garantizo . .. .' Arré·
gle~lo ustedes como gusten. Yo, para remate, sólo puedo .
decirles que en el cement~rio viej? de ...... de aquel
pueb!o, arrasado por una 10undac1on, había en uno de
los :11chos-en aquél en que '·Don" Saturnino dormía el
sueno eterno-una lauda de mármol, colocada allí por
"unos fran~hut~s," que despué de revolver papeles en
P'._'rroqma, dieron con el enterramiento. Nadie pudo
Jamas leer sus borro~s y extrañas inscripciones. Había
en e_llas R. R. al re_ves; O. O. atravesadas por un palo
vertlc~l. ... Eocogianse de hombros los que lo miraban
y tomabanlo por "gringo." Alguien c reo que contestó •

!ª

una vez:

-No: esto es ruso ..... .
Yo recuerdo aún ;haber visto esculpido sobre aque·
llos ¡;arrapatos, encima de una M, de una U invertida,
y de_ una T, algo como un aro; una cosa así como un
servilletero, con unos botoncitos como flores
-Sería una corona de siemprevivas.... · · · · · ·
-Nó; era una corona de barón ..... .
VICENTE DIEZ DE TEJADA.
El movimiento antimaderista.-Trincheras al rededor de la Ciudadela, tomada la mañana del domingo pasado por las tropas al mando del Brigadier don Félix Diaz.

�desconocida en absoluto. Pero, sin saber por qué, esto
q.ie pudo tranquilizarle le inquietó más aún.
-Tenga la bondad de sentarse, señora .... Estoy a
sus órdenes.
Ella levantó hacia el novelista sus ojos humildes, de
pupilas apagadas, mortecinas.
-/No le dice a usted nada mi nombre?
El lo había ya olvidado, y mirando la tarjeta de nuevo, lo repitió en voz baja.
-"Joaquioa Belmoote" .... En este momento .... la
verdad es .... que .... Usted sabrá perdonarme ... .
-/Usted conoció a Luis Saotibáñez?
Fué tao certera, tan decisiva la pregunta, que Pablo
Corrales se tambaleó como si hubiera recibido en el
pecho la punta de una espada. Sintió que en las ~ieoes
le brotaba sudor frío y que las mejillas palidecían.
- Sí .. Fuimos amigos ....
-Entonces él debió contarle la historia de .... nuestro amor .... ¿verdad? .... Porque esa historia es la que
hay en el último libro de usted, tao hermoso y tao doloroso para mí, señor Corrales. Luis decía siempre que
en todas las obras de un escritor hay siempre una mujer .... y la mujer de su novela .... soy yo.
La emoción le apagó bruscamente la voz, los ojos se
la llenaron de lágrimas. Pablo Corrales, mudo, estupefacto de asombro y de vergüenza, no sabía qué decir.
- .... Le extraña a usted, ¿verdad? Yo entonces era
bonita Ahora, ¡ya ve! .... Los años no pasan en baJcJ,.._
Además, fa muerte de Luis marcó para siempre lo que
había de ser mi vida. El culto absoluto, único a su memoria. Luis hubiera sido un grao escritor, como usted;
hubiera escrito obras tao hermosas como la suya .. ... .
Tenía un grao corazón. Pero nunca, nunca me imaginé

--

Las defensas de la Ciudadela - Cañones de las tropas felicistas, emplazados frente a la Ciudadela
para defender la fortaleza.

dimieoto que imaginó apagado pua siempre y que aparecía de pronto avasallador, invencible.
Cuando el novelista terminó de hablar y hundió la
cara entre las manos. Joaquioa Belmonte se puso de pie.
Estaba transfigurada. Su menuda figurilla parecía haber crecido; sus ojos brillaban sin la mentirosa acuidad de las lágrimas. En ~u espíritu, la fe del amado
muerto se imponía con más fuerza que nunca.
- iGracias, gracias. señor Corrales! Me ha devuelto
usted mi amor de toda la vida. ¿ Ve usted? ¿ Ve usted como Luis era uu gran corazón? Ya lo ve, hubiera sido
un grao escritor; hubiera escrito obras más hermosas que
nadie.
Pablo Corrales observó que ya no dijo "como usted"
ni "como la suya. "
y cuando Joaquioa Belmonte salió del despacho y e l
novelista quedó sólo, se comprendió más agotado que
nunca, anulado ya para volver a escribir ninguna obra
como aquélla, que tampoco había escrito ..... .
En el fondo del CO{azón en medio de su vida de solitario, habría desde abora un nuevo dolor.
Muerto él, eo pleno triunfo, no quedaría en el mundo
una mujer que le amara más allá de la muerte, como
Joaquina Belmonte al muchacho obscuro, que se fué de
la vida sin saber a qué amarga dulzura iabe la gloria.

Sr. general Manuel Mondragón.

El movimiento anti-maderista iniciado el domingo último en esta ciudad, y que ha dado origen a una terrible lucha entablada en el corazón mismo de la metrópoli, está encabezado principalmente por los señores
generales don Manuel Mondragón y Félix Díaz, y el
señor Lic. don Rodolfo Reyes. Jefe principal del movimiento fué tambien el señor general don Bernardo Reyes, cuyo retrato publicamos en otra parte, pero desgraciadamente fué muerto en el combate habido la mañana
del domingo en la plaza de la Constitución, y la causa
revolucionaria perdió así ese valioso elemento,
De los jefes que viven está pendiente la opinión pública que, a decir verdad, simpatiza con el movimiento
en su mayoría. Publicamos los retratos de los tres; sus
personalidades son demasiado conocidas para que ten~amos que decir nada de ellas.

JOSE FRANCES.
Trinchera en la esquina de las calles de Balderas y piezas de artillería apuntadas a l Sur.
que nuestro amor lo supiera persona más que nosotros
dos. Ustedes hao debido ser muy amigos, porq ue se lo
ha contado todo, todo, hasta lo más íntimo. En este libro
que acaba de publicar hay inclu5? carta~ mías ~n tera_s,
que yo nunca pude creer que Lms cometiera l,1 mf~
de enseñárselas a nadie.
~
Hizo otra pausa, abogada por las lágrimas. La blancura del rostro se enrojecía lamentablemente. Húmedas
de llanto, las pupilas parecían brillar con el lejano fulgor juvenil. Pablo Corrales, inclinada la cabeza sobre e l
pecho, escuchaba avergonzado.
- .... Y esto no to puedo perdonar. Su libro, señor
Corrales, me ha arrebatado toda la ilusión, todo el cul'.o
que yo be mantenido durante quince años a la memoria
de L uis .... Yo lo hubiese perdonado que aquel amor
tan grande, tan doloroso nuestro, Jo h ubiese escrito él
mismo; pero decírselo a un amigo, entregarle los secretos más íntimos, más llenos de ternura, de nuestra pasión, a una tercera persona, fué una villanía que nunca
podré olvidar ....
Pedro Corrales desfallecía de vergüenza y de dolor.
Mientras hablaba Joaquioa Belmonte, pensó en cómo
era mayor su ruindad robándole al muerto el amor,a?;más de la gloria. ¿Tenía derecho a apoderar5: tam!nen
de aquel culto que durante quince años florec1a cotidianamente sobre la tumba de Luis Santibáñez? No era
una infamia, mucho menos perdonable que la otra, que
la de arrebatar el laurel y el dinero a que tellÍa derec~o?
Del fondo de su misma cobardía, sintió renacer una
noble au&lt;lacia, y sentándose junto a la mujer en lutada,
con la voz apagada y ronca de los momentos supremos,
la dijo la verdad, puso a los pies de ella toda su robada
gloria de gran novelista, libertó su alma de aquel remor-

Señor brigadier don Felix Díaz ,

Señor Lic. don Rodolfo Reyes, retrato tomado
durante un b:inqude.
Cañones en la esquina de la calle de Minerva, apuntados al Oriente de la Ciudadela.

retrato antiguo con uniforme de coronel.

�La prime': se~ana de combate.- Alrededori:s de la Ciudade!ª: después_de la toma de la fortal_eza por el brigadi~r Díaz.-Autom6vil de la Cruz Roja. propiedad del
senor Lic. Requena. que ha prestado 11nportantes serv1c1os.-Arhlleros cargando una pieza de grueso cahbre.- Aspirantes disparando ametralladoras.

Tropas revolucionarias disparando en las ruinas de la carcel de Belén. -Cañ6n emplazado dentro del recinto de la Ciudadela.- Parte posterior de la caree], destruic'a
por las granadas de la Ciudadela, -EI cerco de la fortaleza en la esquina del Ayuntamiento.

•

�?

o

o

j

1

)')

Para "El Mundo Ilustraco."
- Vamos, queridita, a arreglarse para irnos al tea·
tro- dijo Eduardo a su esposa después que, . habieodo
krminado la cena, conv.,rsaron un rato de sobremesa.
-iüye! yo no voy al teatro, respondió María con aca·
riciador acento.
- /No vas, ¿por qué?
- Porque ahora dan "El Nido Ajeno;" ya he visto ern
comedia lo menos diez veces y aún la he representado,
¿qué atractivo puede teuer para mí? . ...
-Pues yo la he visto también mucho y sin embargo
deseo verla una vez más ...... y tú pudieras tener gusto
en acompañarme añorando ..... .
- No iosistas, me duele un poco la cabeza ...... ,·e tú,
te acompañará algúo amigo.
-iY si estás enferma, cómo he de irme?

El héroe•dios, profeta, poeta, sacerdote, son formas
de heroísmo de los tiempos antiguos, formas ct1ya aparición corresponde a las más remotas edades; algunas
de el(as hao desaparecido enteramente y ao aparecerán
ya mas sobre la tierra. El héroe como escritor, del cual
nos vamos a ocupar, es ua producto exclusivamente de
nuestra época; y mientras subsista el arte maravilloso
de la escritura y el ao meaos maravilloso de la imprenta, se puede asegurar que continuará siendo una de las
principales formas de heroismo para las edades venideras. Por varios motivos viene a ser uno de los fenómenos más singulares.
Es co~a nueva, dec:mos; apenas si cueuta ua siglo de
e~1steac1a. Jamás, hasta poco más de un siglo, se había
visto la forma de una grande alma, viviendo separada
de aquella manera anómala; trabajando por echar fuera de sí, sirviéndose del libro impreso, la inspiración
qu"' ea sí tenía y por e~te medio procurar ua lugar y
manera de ganarse la vida coa lo que el muudo quisiera darle por su trabaje. ¡ Cuánto se ha vendido y comprado y regateado por los mercados públicos! Pero jam_ás c?sa alguna, hasta entonces, como la inspirada sap1eac1a de ua alma heroica.
El escritor, coa sus "derechos de autor" y sus "ea·
tuer_tos de autor," arriocoaado ea su guardilla miserable
cubierto el cuerpo de mugrientas ropas; rigiendo (porque verdaderamente esto es lo que hace) después de
muerto, desde su sepultura, naciones y generaciones ea
teras que cuando vivía apenas si se diguaroa darle uo
mead rugo coa qué arrastrar la existencia, ofrece al mua
do uo cuadro de los más interesantes. Pocas formas d 6
heroísmo más inesperadas.
i~h! Los héroes, desde los tiempos prehistóricos, hao
te01do que presentárseaos bajo muy diver~as formas;lo,
pueblos jamás supieron de qué manera acomodarse coa
ellos ;tao rara es una aparición ea el mundo! Parecíanos cosa absurda que hubiese habido hombres que allá
ea su ruda admiración, tomaran a ua grande y extraer

1/
l

Cadáver del señor general don Bernardo Reyes.
Mil y mil tramas s101estr&lt;!S bullían en la mente del
enamorado esposo. No había duda, su mujer lo engañaba, ¡y él se dejaba engañar de un modo estúpido!
Unos celos frenéticos se apoderaron de él, y loco, febril, apenas pudo esperar a que terminara el primer ac·
to para abandonar el te¡itro y correr a su casa.
Llegó por fiu; con mano temblo'rosa buscó en el bolsillo la llave del zaguán; abrió procurando no hacer rui·
do, entró. y viendo luz eo la pi~za que servía de asisten·
cia a María, se dirigió hacia ella con paso de lobo.
Al pisar el umbral vió a su esposa de pie juoto a su
escriwrio cuyo cajón de la derecha estaba abierto.
De un salto se colocó junto al mueble y, poniendo la
mano sobre el cajón, lo oprimió con fuerza.
María se volvió dando un grito de sorpresa: pero al
1 econocer a su marido:
-iAh! ¿Eres tú? ...... ¡Qué susto me has dado!-dijo
mientras intentaba cerrar el cajón.-Déjame que lo cierre-añadió.-Entonces, fijando la vista en el rostro de
su marido, retrocedió espantada.
-iNo! ;no lo cerrarás!-prorrumpió Eduardo-ibasta
de engaño, quiero ver lo que guarda! ¿lo oyes? tengo
derecho a saberlo todo-y revolvía los papeles y volcaba las pequeñas cajas.
María lo con templaba muda de indignación y él proseguía:
-Vamos, entrégame lo que guardas aquí; es algo que
tú vienes a contemplar a solas gozando con su vista . . ..
Quizá el retrato del amante, ;enséñamelo! ¿tan feo es
que no puede verse? ....
Y los sobres, las plumas y papeles caían en desorden
sobre el piso.
-Eduardo, por Dios, cálmate-dijo María,-no es lo
que te imaginas.

~

Señor General don Gregario Ruiz, anciano septuagenario y miembro del Congreso de la Unión, fusilado el domingo último en el interior del Palacio Nacioo4J.

Destrozos _c.a~sados por las granadas de artillería
eu el ed1hc~o de la sexta iospeccióo d" pc.licía,
esqurna Victoria y Revillagigedo.

dinario Odino por una divinidad, y como a tal le adora•
sen; '.'- u~ grande y extraordinario Mahoma, por un prof&lt;:ta rnsp1rado de Dio•, y siguiesen y sigan todavía religiosamente su ley durante doce siglos; pero aún nos paree~ mucho ?1ás absurdo, y por tal lo tendrán las generac10nes venideras, el que uo grande y extraordinario
Samuel Thooson, a un Robert Burus, a un Juan Jacobo
Rousseau, se les considerara por sus contemporáneos
por cosa "nondescripta" y venidos al mundo sio otro obJ':to que e l de ~ntreteo er la ociosidad de las gentes, mediante el sacrificio de algunos ochavos y unos cuantos aplausos.
Mientras _tanto, y ya que lo espiritual decide siempre
de lo material, a este héroe hombre de letras escritor
literato, pensador, poeta, filósofo, o llámesele ~orno quie'.
ra, se le debe considerar como a uno de los hombres
';1ás importantes de los tiempos moderaos. Todo cuanto
el ensena, el mundo lo hará y llevará a efecto. La condu&lt;:ta del mundo para con él será el medio mas significativo de vemr en conocimiento de su situación general. O_bs7rvando bién su vida, podremos obtener un
coooc1m1e.nto, t_an perfecto como nos sea posible, de
aquellos s1~los s10~~lares que le produjeron, y en que
nosotros mismos v1v1mos y trabajamos.
Hay escritores ingenuos y no ingenuos, ni más ni menos como en todas las demás cosa~ las hay que snn sioc':ras y las hay que no lo son. Si héroe significa siocero,
diremos entonces que el héroe, comn escritor. vendrá a
dese?'lpeñar para nosotros una función siempre honrosa, siempre de las más altas, y hubo un tiP.mpo en que
fué una de las más sublimes.

Viene a decirnos, de la manera que sabe, la inspiración contenida dentro de su alma; todo lo que un hombre sabe hacer en cualquier caso. Digo "inspiración,"
porque lo que nosotros llamamos ori~inalidad, sinceridad, genio, la cualidad heroica, para la que no teoemos
nombre adecuado, significa eso
Héroe es el que vive dentro de la esfera íntima de las
co~, e_n lo verdadero, en lo divioo, en lo eterno, que
existe siempre, su sér está en eso: él lo hace público por
obra o de palabra, o como mejor venga declararse al
mundo.
Su vida, como dijimos antes, es un pedazo del sempiterno corazón de la misma Naturaleza, es la vida de todos los hombres; pero la débil muchedumbre no conoce
el hecho, y le es infiel las más de las veces; pero los po·
cos fuertes, son fuertes, heroicos, contestes, porque no
se les puede ocultar.
El escritor, como todo héroe, está allí para proclam:3-rlo de la_ manera que pueda. Intrínsicam&lt;"nte es la
misma función que las antiguas generacion&lt;"s b~utizaroo
con 71 nombre de profeta, sacerdote, divinidad: la cual
función la ejerce en el mundo toda clase de héroe, bien,
por obra o de palabra,
TOMAS CARLYLE.

-Bien, pues yo quiero ver lo que es; ¿Jo oyes? quiero
conocer el maravilloso secreto ¿me entiendes? ¿dónde
lo has ocultado? ;dámelo!
Y sacudía fuertemente a María, a quien tenía asida
por un brazo.
-Está bien, voy a entregártelo; pero . . .... /me perdonarás? ..... .
Eduardo se sintió desfallecer; todo un mundo de ne·
gras ideas se atropelló en su cerebro. Era cierta su desgracia ...... su mujer le engañaba. . .... .
Súbitamente un acceso de enternecimiento 10 agitó y
dijo con lágrimas en los ojos:
-Te perdono ...... pero quiero saberlo todo ..... .
todo ..... .
María sacó de su pecho una pequeña cajita de nácar
y la tendió a su esposo.
Este la abrió con desfallecida lentitud y aote su vista
asombrada apareció un retrato eo miniatura y un ramito
de violetas secas atadas con una ciuta de seda color de
rosa.
Eduardo reconoció aquellas flores. Eran las primeras
que había dado a María después de que ésta correspondió a su amor. Eo cuanto al retra,o, también era el pri·
mero que él le había regalado y que ella había ofrecido
guardar siempre como sagrada reliquia.
-iPero, nena mía! exclamó al fin.
-/Qué? ¿No te había jurado guardar siempre ese retralo y esas flores como un tt-sorol Ya ves que cumplo
mis juramentos y la leccioncita te servirá para que no
vuelvas a dudar de tu María.
Eduardo abrazó a su esposa y cubrió de besos su hermoso rostro, besos que ella recibía entre enojada y sonriente.
EMILIO GANDARILLA.

Señor general de División don Bernardo Reyes, uno
de los iniciadores del movimiento antimaderista muerto frente al Palacio Nacional
el domingo pasado.
- Si no es cosa de gravedad, ve sin cuidado, yo me
acostaré Iuego.
-Está bien. Si así lo deseas ..... .
Eduardo se dirigió a su cuarto y poco tiempo después
salió ya dispuesto a marcharse. Estampó un b_eso en la
freote de su esposa diciendo:
-Que duermas bien-y abandonó la casa con aire
preocupado.
No hay duda, decíase, María me engaña. Y está triste
y trata de aparentar alegria, y sistemáticamente se niega
a salir. y se finge en terma para ,quedarse en &lt;;asa ..... .
Algo hay ...... ¿ Una infidelidad? ...... No me atrevo a
pensarlo .. .. .. Por lo demás, su retraimiento no es nue·
vo, y est;¡, era una de sus cualidades que más me gustaban antes de nuestro matrimonio. Pero si hay algo, yo
puedo saberlo con sólo exigirle que me entregue la llave
de ese famoso cajón, que nunca se abre delante de mí. ..
Si tiene un secreto, ese cajoncito lo encierra.
Mas ...... /cómo voy a manifestarle mi desconfianza?
E,;o es ofenderla y . ... a la verdad, no tengo motivo. Así
monologando llegó Eduardo a_i teatro, entró distraído, y
de la misma manera ocupó su butaca.
La representación había comenzado; Eduardo trató de
fijar su atención, pero su pensamiento iodócil se volvió
inmediatamente a María, y hacia el cajón del escritorio
de ésta que nunca se abría, y cuya llave, separada de las
otras, jamás quedaba olvidada en parte alguna.
La idea de que allí se encern ba el terrible secreto
fué adueñándose de sus pensamientos y se convirtió en
una obsesión espantosa.

Conducción de muertos 1 heridos a los puestos de socorros, durante los combates de la semana que hoy
termina, en contra del maderismo.

�que la maten, Pero la joven no teme la muerte; los planos están en manos del esclavo y éste ya se halla en camino de Granada. Poco le importa morir, pues, por su
amor y por su patria.
o o o
Tal es la obra que si triunfa por la maravilla de su
forma, por el lirismo encantador de los versos, por la
inspiración elevada, propia, hermosísima de las estrofas,
probando una vez más el talento poético de Villaespesa,
oo alcanza tan señalada victoria al tratarse de la estructura dramática, que no es ni fantástica, ni romántica en
absoluto, ni simbólica por completo. Tiene de todo, es
cierto; y se ve algún simbolismo que significa el triunfo
del arte cuando le acompaña el amor, sobre el arte si
sólo dispone de la fuerza.

TEATRO ARBEU.-"FIN DE CONDENA"
La compañía cultísima de Borrás no sólo nos dió en
-esta obra uoa producción nueva, sino también tuvimos
la satisfacción de conocer a un autor dramático de gran-des vuelos, a doo Juan Arzadúo, perteociente al cuerpo
-de artil_lería española, hombre de talento y oo porque
yo lo diga (aunque procuro documentarme al hacer cual•quier afirmación) sino por reconocerlo así renombrados
-escritores madrileños y críticos teatrales como Manuel
Bueno, "Miquis," "Caramanchel" que escriben admirables crónicas teatrales y no reportazgos insulsos.
"El señor Ar~adúo-dice Manuel Bueno-que es un
pen~ador y un ltt~rato Gle grao estatura espiritual, no ha
vemdo a congraciarse con la muchedumbre exponiendo
melodramáticas sensiblerías. En toda su vida de apart?miento fecundo para el Arte hay un de~dén de la popularidad que le honra .

Si ooy se asoma al Teatro es porque imperiosamente
le empujan anhelos de moralista, de los que.el candor
no está ausente del todo. El señor Arzadún conoce nuest~o régimen penitencia_rio, y no de oídas ciertamente,
s~oo_por haberlo estudiado con piadosa atención. Su desi_gmo es ~) de probarnos que el presi :lio, lejos de corregir a_l del10cuente, lo degrada aún más; que la convive?ci~ carcelaria en?u.rece las almas, y que, por consigmen.e, este proced1m1ento de reeducación inventado
por la sociedad es negativo."
'"Alejandro Miquis," después de examinar el drama
"Fin de condena" añade: '' El señor Arzadún es, pues
positivamente, un artista y un pensador y es, además:
un c:Jramaturgo, porque en su obra bay elementos dramáticos ee primer orden. hábilmente combinados.
A mi juicio, p~es, tenemos un autor dramático y no
un autor dramáttco más, sino más autor dramático que
muchos de los que pasan por tales."
"Cai:amaochel" no se queda atrás en elogiar la obra y
en decirnos la valía del autor, recordando que P.scribió
en "El Imparcial" un ?otabilí:imo estudio sobre la guerra de la 10dependeoc1a espaoola, que ha merecido los
honores de la traducción a varios idiomas europeos; que
es autor de muchos versos elogiadísimos por Federico
Balar!, y de cuentos muy ingeniosos, de uno de los cuales aprovechó el argumento para "Fin de condena;" y
de una novela que sólo alabanzas mereció y que por tanto al presentarse con su obra al Teatro Español de Madrid, traía ya un bagaje literario de importancia y de
valía.

rostro expresivo, su aspecto arrogante; pero mediana,
muy mediana. en el recitado del verso, y, cuidado si hay
para lucirse! Bien el señor Codina, y me permito recomendar a tan estimado actor, que solo en los momentos
en que se requiere, dé acentos lastimeros ~1 verso, puesto que los domina por completo, y tiene talento para imprimirles la inflexión que se debe. El señor Rivas muy
correcto y el resto de los intérpretes también.
La escena hermosamente puesta. Las cuatro decoraciones son un modelo por Jo propias y bellas, representando la primera el alcázar de Habus Benzavi en el
Albaicin de Granada; la segunda un jardín del Alcázar
de la Alhambra; la tercera las ruinas de El vira en las cer
canfas de Granada; y la cuarta el torreón de un castillo
cerca igualmente de esta ciudad.
LUIS DE LARRODER.
o o o

El señor Borrás estuvo magnífico en "Fin de condena." Su genio artístico y el estudio vencieron una vez
más, siendo objeto de constantes ovaciones. El reste de
los.artistas cumplieron muy bien sin que ninguno sobresaliera, y es que toda la obra, todo el drama es únicamente el insigne actor catalán.
'

El próximo miércoles 26 tendrá efecto la inauguración
de la Compañía Gattini-Aogelini en el teatro Principal
con la opereta ya conocida titulada " La Cigarra y la
Hormiga."
Hay en el público mucho deseo de escuchar de nuevo
la bella partitura de esta opereta.

"EL ALCAZAR DE LAS PERLAS"
Había en México verdaderos deseos de conocer esta
obra del ilustre poeta Villaespesa, y la compañía Borrás
debe apuntarse en su "Haber" el que por ella conociéramos, la leyenda trágica, que estrenó en la misma Granada la Guerrero y Díaz de Mendoza.
. El seño: Villaespesa se encontró con una leyeodaprec10sa esenia por el distinguido literato García Goyeoa,
tomándola coa:o base de la obra dramática. y digo esto,
porque a raíz del estreno de "El Alcázar de las Perlas"
surgió la cuestión de si era o no original, confesando su
a~tor de dónde había sacado el argumento, la idea matriz, cuyo desarrollo era exclusivo de su numen, y no
en manera alguna del ingenio del citado señor Goyena.
La ~cción pasa en el reinado de Alhamar el Magnífico, y tiene por base la rivalidad amorosa de dos moros
que adoran a la encantadora •·sobeya."
Un~ de ellos, Ashuma, lleva en la mente un proyecto
gran?ioso que ha de ser la gloria de Granada por todos
los siglos; su mente de artista concibe la creación de un
a_lcáz~r tan her'!loso que ha de ser para siempre el teshmomo del gemo de la raza morisca; el emir de Grana-

Esperanza Lovreglio. Angelo Fiori.

Tina Bioi de la compañía "Gatini-Aogelioi."
Me honro pues, marchando en compañía de estos señores en cuanto al juicio que debe merecer el talento del señor Arzadum y entiendo que
su drama si bien no ostentando ciertas cualidades teatrales, es hondo, está bien pensado, interesa, es real, su desarrollo es sobrio, los
pormenores de la acción están subordinados al pensamiento del autor, y lo que al parecer resulta falso, es
precisamente lo que se trata de corregir, las corruptelas
de las Penitenciarías, el que se beba alcohol, el que se
salga a la calle, el que se hable con mujeres, etc., etc.
.. Que esto no es teatro" dicen muchos. Allá cada quien
con su manera de concebir las obras escénicas. Lo que
sí es demasiada exigencia, es creer que el escenario no
es medio de propagar ideas. ¿Hay culpa en ello? Me parece que no. No bay para qué exigir a un dramaturgo
que sea de un modo determinado y conforme a nuestro
propio punto de vista. Es preferible, a fin de cuentas,
que cada uno aporte al teatro su personalidad, con sus·•
sentimientos, con sus gustos y sus preocupaciones. De
esta diversidad intelectual el arte dramático gana mucho.

da, Alhamar, le proteje en su empresa y le ofrece los
medios de realizarla. Sobeya, llevada por el amor y el
patriotismo, es su compañera fiel en la larga peregrinación que hace por todos los pueblos y naciones en busca
de la inspiración que le huye, para realizar los planos
que su espíritu vislumbra.
Su rival, Abu Ishac, ha urdido una conspiración para
arrancar el trono de Granada a Al!:amar. Encabeza a
los 'guerreros descontentos de que éste haya pactado con
el rey cristiano Alfonso X, en vez de sacar todo el fruto
de sus victorias sobre la raza enemiga. Sobeya le rechaza. En una misma noche trata Abu Ishac de sorprender
al emir y de robar a la joven. En ambas empresas fracasa, y jura vengarse de su derrota.
Seis años pasa Ashuma, después de inútiles viajes en
que no ha logrado dar forma al magnífico palacio con
que sueña; llega cansado y abatido a las ruinas de Elvira. Sobeya que le ha acompañado todo ese tiempo, le
consuel;; y le infunde esperanzas. El anciano emir se
desespera porque siente la aproximación de la muerte
y no verá alzarse el alcázar que debía ser la gloria de
su reinado. Seis años de lucha contínua con Abu Ishac

han agotado sus fuerzas; sólo le quedan pocas horas de
vida, cuando también él llega a las ruinas de El vira. Pero Abu Ishac, cuyos espías le siguen paso a paso, llega a
su vez, para apoderarse de su antiguo soberano.
Allí sorprende a su rival Asbuma que por fin, en un
momento felíz de inspiracióo, cree ver erguirse en las
colinas de Granada el alcázar soñado y transporta febrilmente sus planos al pergamino. Frente a frente los
dos rivales, en vano implora Ashuma a su adversario, no
por su vida, sino por esos planos que hao de ser su gloria y la de la patria. Abu Ishac, ciego de odio y celos,
le mata de una puñalada y le arranca el precioso pergamino.
En el último acto, Abu Ishac vencido en batallas sucesivas, queda reducido a refugiarse en el Torreón, cerca de Granada. Un puñado de hombres solamente le
acompaña. Pero conserva siempre los planos preciosos,
tiene segura su venganza del que después de muerto
vuelve a matar, quitándole la fama que alcanzaría su
genio.
Una embajada del emir viene a buscarle y a ofrecerle la paz, a condición de que restituya esos planos. Y se
niega. Entre la servidumbre de la embajada, se oculta
Sobeya, ansiosa, a su vez, de vengarse por la muerte de
Asbuma y de restituirle la gloria, apoderándose de los
planos. Al pie del Torreón un esclavo esperará que ella,
con astucia femenina finja rendirse al amor de Abu
Isbac, los recupere y se los arroje.
Domina la joven los impulsos de su odio al hallarse
frente al que mató a su amante; logra sonreirle y engañarlo con sus palabras de amor. Pero ,\bu Ishac pretende anular por completo la memoria del pasado, destruyendo los planos. Sobeya aprovecha el segundo en que
los tiene en las manos para arrancárselos. Para defenderlos luego, le hiere con el puñal que llevaba oculto.
Antes de morir Abul Ishac da orden a su gente de

Augusto Angelini. Italia Ciampolioi.

¿ Es "El Alcázar de las Perlas" una ol.,ra que pudier;,
iniciar en España el teatro poético? Me parece que no;
pues a los personajes que en ella aparecen les falta personalidad propia; habla el poeta con estro sublime; pero
no los hace hablar a ellos. Es, pues, un alarde de lirismo admirable, y sólo en este concepto llena al audito- '
rio. Además, el desarrollo dramático es lento, faltan es
cenas que inten,seo, faltan momentos en que nos conmovamos, por los caracteres, por la lucha de las pasiones. En una palabra, el fondo es endeble, pues pocas
veces la naturaleza concede, como a Zorrilla le concedió, dotes extraordinarios de cantor lírico, y al mismo
tiempo imaginación superior, como poeta dramático.
o o o

Aonetta Gattioi. Felice Ciampoliui .
La interpretación de "El Alcázar de las Perlas" ha
sido muy desigual. Muy buena por parte de Borrás, adPrincipales artistas de la Compañía Gattini-AÓgelini q ue
mirable en el decir, magnífico en la presencia y en los
adi;manes, soberano expresando las escenas de amor, en breve actuarán en el Teatro Principal.
cuando sufre los desdenes de "Sobeya."
La señorita Adamúz luciendo sn hermosa figura, su

�11

~
¿VENDRA EL REY DE ESPAÑA A AMERICA?
Esta noticia ha llegado en esta semana trasmitida po te! cable, y la verdad es que por doquiera, se ha recibiuo la noticia con júbilo e intensa satisfacción.
En los círculos oficiales de Madrid no se ha desmentido la v.ersión, se da como probable tal propósito, 'afirmándose que deseoso don Alfonso de evidenciar las simpatías que siente por los países hispano-americanos, quisiera visitar algunos de ellos. bien que sin fijar la fecha
en que llegase a poner en práctica dicho pensamiento.
La idea al igual que otras veces que ha circulado como un hecho probable, es comentadafavorablemente en
los círculos políticos y entre todos aquellos que consagran el esfuerzo de sus iniciativas materiales e intelectuales al desenvolvimiento de los problemas llamados
americanistas.
Es unánime aquí la opinión de que la visita del Soberano español a las naciones hermanas de ese continente, tendría una altísima y eficaz significación moral y política, que contribuiría. indisc utiblemente, a estrechar
íos vínculos históricos que unen a España y a aquellos
pueblos.
pon Alfonso, en su misma juventud, con sus tendenC'Íi\S ampliamente liberales y democráticas, sintetiza en
su regia personalidad las aspiraciones progresistas del
pueblo español, y por consiguiente, los jóvenes países
])ispano-americanos verían en él la representación de la
España nueva, la España que avanza imperturbable en
· €!1 concierto de la vida internacional.
·
: Esto es lo que dicen algunas significadas personalidades que se han ocupado del asunto.
En general, dejando estas y otras apreciaciones, no
hay quien deje de considerar que la presencia del Rey
en las na.ciones de América, sería altamente favorable
a la mayor in,imidad d: las relacione; espirituales y materiales de aquellas con España.

j
(Continúa.)

LA AVIACION EN LA GUERRA.
Por vez primera en los combates se ha hecho uso de
la aviación, siendo en la guerra turco-búlgara, en la que
ha presenciado semejante espectáculo. El famoso aviador griego, capitán Maraitmas realizó un maravilloso
vuelo en hidroplano sobre el Estrecho de los Dardaoelos, arrojando varias bombas sobre el arsenal de Maide$,

El Consejo de Embajadorer Europeos en Londres, discutiendo la conveniencia de enviar una nota
colectiva a Turquía, en favor de la paz.
y sobre algunos barcos turcos que estaban en el canal.
El capitán Maraitmas recogión importates detalles sobre las fortificaciones otomanas y acerca de la
situación de la escuadra. En cuanto los fuertes y las unidades de la flota otomana observaron a Maraitmas le hicieron varios disparos sin que afortunadamente le hicieran blanco los disparos.
Los otomanos han huído a la desbandada ante la aco~etida furiosa de los turcos. En los encuentros que se
libraron al sur del río Kavar, las fuerzas turca,, opusieron gran resistencia a los búlgaros, pero al fin se retiraron en completo desorden. Los montenegrinos han
desplegado gran actividad y desde las alturas de Busati.
Gora y Gimatani enviaron constantemente una verdadera lluvia de balas a los turcos. Y en resúmen, hasta el
presente sigue el combate con verdadera fuerza y parece que esta guera no se ha de acabar sino en largo plazo.
LOS BARCOS DE GUERRA DELOS ESTADOS
UNIDOS EN CENTRO AMERICA.

Una costumbre rara.-Encapuchados que asisten a los funerales de los soheranos de Baviera, y que
asistieron al reciente entierro del príncipe Leopoldo.

Después de la muerte del Presidente del Salvador víctima de un asesino guatemalteco, los negocios de los
paises Centroamericanos, no caminan a gran altura y se
asegura que los zelayistas expulsados de Nicaragua se
h_an unido y preparado un complot contra todos los Presidentes de las Repúblicas Centroamericanas con e l prop_ósito de convertir las cinco naciones en una sola, designándose para presidirla al ex-presidente de N icaragua José Santos Zelaya.
Con este motivo el gobierno de \Vashiagton ha ordenado al "~n'.1polis" q~e se dirija en seguida a Amapala
para repnmtr cualqmer desorden con motivo de los súcesos que se avecinan.
Loscomandantes de 1"5 embarcaciones llevan órdenes
para impedir qu_e se altere el orden. El "Denver," que
estaba en la babia de Acapulco también recibió orden
de zarpar para Acajutla, siendo uoo de los primeros
barcos que ha de llegar a Centroamérica.

Pero tenía por los versos, por las frases de amor
,rimadas, respeto supersticioso de las hijas del arroyo
-qtie siguen en un papel comprado en dos centavos, el
tono del organillo de manija acomodándose Jo que van
leyendo. La música del poema de Juan Delhy era deli-ciosa. Conmovió a Nelly y le pareció desde luego muy
superior a los couplets de Maupeon y de Luisa Puget,
que ella había seguido en su infancia frente a los organillos de Belleville. Se durmió soñando en el joven poetá, reducido a comer con los cocheros, y cuyos versos
-el había acariciado el corazón.
A la sazón era amante de Nelly el duque de Eylau,
hijo legítimo del heroico mariscal, del antiguo tamborcito que había batidc- la carga al lado de Napoleón en el
puente de Areola. Era un hombre guapo, un poco fati~ado, de grandes maneras, con una inteligencia por arriba de lo común; y el segundo imperio no había podido
hacer de él más que un chambelán. A la cena, presidí-da por su bella amante, que el duque ofrecía en una
-cantina a la moda a algunos de sus compañeros de las
Tullerías, Nelly llegó c:on el manuscrito de Juan Delhy
-dentro de la manga. La reunión no tuvo nada de inconveniente. Todos los invitados eran gentes de cabeza
,gris y de alta corbata. Pero la comediante tenía a su
&lt;lerecha a M. Caduc, secretario particular é intimo del
Emperador. Era un viejecillo muy amable y gran letrado, omnipotente en los teatros. Ella le hizo prometer
que leería la "Noche de Estrellas;" y, ocho días después,
recibía una tarjeta de M. Caduc con estas palabras:
"Una obrita maestra. Corro a la Comedia Francesa."
Nelly, encantada del éxito de su recomendación, escribió a Saint-Firmin. Pero el pobre viejo no pudo siquiera leer la carta, la cual le fué remitida al hospital
del "Hotel-Dieu" donde se hallaba desde hacía tres días
entre la vida y la muerte; y como él no había prevenido
al poeta acerca de sus agencias con la actriz, por miedo
de un fracaso, ésta no recibió ninguna respuesta, y aun
se sintió ofendida al principio por el silencio del segundo apunte y de su protegido. Después, arrastrada por su
vida de placeres, no volvió a recordar nada.
Sin embargo, la fortuna, que a veces tiene sus capri-chos, iba a pagar a Juan Delhy todo lo que le debía, de
:un sol-&gt; golpe.
Todavía no habían pasado dos semanas de que había
,entregado su manuscrito a Saint-Firmin, cuando recibió,
una mañana, en su cama, una esquela escrita por el director de la Comedia Francesa. Marietta no podía venir
.a verlo y en medio de su loca alegría tuvo el pesar de
no poder dar a su amante la buena nueva desde luego.
'Tampoco era día de visita en el hospital, y además, el
viejo apunte se hallaba en tal estado, que no estaba pa.ra participar de los arranques de entusiasmo de su
amigo.
Con el corazón pal pi tante, oprimido por su secreto, }
-después de haber leída diez veces la carta prestigiosa,
Juan Delhy, con el objeto de presentarse por la tarde en
la Comedia-Francesa, hizo toda la "toilette" de que era
capaz. Por fortuna tenía una levita presentable y una
hermosa corbata, regalo de Marietta. Salió y encontró
.las calles con un aire de fiesta, a pesar de estar lodosas
y sucias; el cielo nublado de noviembre le pareció primaveral, y todos los transe untes le parecieron radiantes
-de felicidad. Al dar una lección a un joven, en la calle
de¡Monsieur-le-Prince, dejó pasar, embargado por su felic dad, el barbarismo espantoso "Románibus," el cual
valió al colegial, hasta el fin del año escolar, las burlas
pesadas de su profesor. En el figón, junto a los cocheros, Juan se creyó sentado a la mesa con los dioses del
-Olimpo y comió ambrosía rociada con néctar, por más
que lo que le sirvieron fué una cabeza de cabrito frita

-=====

=======~~

en aceite rancio y una botella de vino color violeta. Terminada su colación se puso en marcha con el aire firme
del hombre feliz.
Pero en cuanto llegó frente a la famosa "Casa de Moliere" decayó toda su animación. Se sintió extremadamente tímido. En la escalera, los retratos pomposos y
los bustos enfáticos de los ilustres comediantes del pasado parecieron mirarle con desprecio como a un insignificante; y el ujier, a quien dió su nombre. le habló con
un tono tan desdeñoso, 'que se preguntó si no estaba soñando, y si realmente había sido llamado a aquel sitio
de tanta arrogancia.
El poeta recobró algo de sangre fria en presencia del
administrador general, quien le recibió con las palabras
más amables. Su pieza seria, dentro de muy poco tiempo, leída ante el comité, y seguramente aprobada y representada. Era un verdadero servicio el que había hecho M. Caduc a los ordinarios cómicos del Emperador,
dándoles a conocer y a gustar aquella obrita maestra.
El joven, estupefacto, se dió cuenta de que se hallaba
baj9 la protección del "Chateau." Y, como se deshacía
en votos de gratitud, Je dijo el funcionario:

-Hay que nanifestarlo a M. Caduc. Vaya usted a
verlo, a dos pasos de aquí. A él es a quien debe usted
dar las gracias ...... Vive en la calle Rivoli ..... .
Juan se dirigió allá en seguida y fué introducido en
una biblioteca amplia y perfectamente cuidada, cuyas
dos ventanas daban sobre el jardín de las Tullerías. El
amabilisimo viejecito. que se presentó en seguida, tuvo
para Juan todos los cumplidos y galanterías del hombre
de Corte.
-No me debe usted nada, querido hijo. Al contrario,
para mi será una verdadera satisfacción el haber hecho
participar al público de las encantadoras sensaciones
que me han proporcionado sus versos ...... Además, los
recibí de manos de la belleza misma. Nelly Robin, del
teatro del Vaudeville, fué quien me dió su manuscrito.
Lo tenía, según me dijo, por un viejo cómico amigo de
usted ..... .

Era un viejecillo muy amable ..... .

CONTINUARÁ.

..

�Aúo cuando es cierto que actualmente ooo eocootramos eo ese período de "statu quo," particular a los cam?ios de estaci?~• período que, dicho sea de paso, es muy
10grato y fastidioso, porque el presente oo tiene ya sorpresas que ofrecernos y el futuro todavía oo oos revela,
sus interesantes secretos; sio embargo, lectoras mías; la
Moda oo es tan escasa eo recursos que oo pueda encon-

Rica to ilette para baile.

trar algunas graciosas coqueterías, alguoosdetalles novedosos, que sio transformar por completo las "toilettes,"
las modifique y renueve de cierto modo, a fio de variar
un poco el aspecto de ellas.
Por ejemplo, e o estos momentos, los trajes sastre parecen haber evolucionado y oo tienen el mismo corte
que al comienzo de la estación invernal; las faldas tieoeo uo bonito movimiento de drapería eo la parte inferior, ya sea por el frente o por uo costado. Algunas veces, la citada drapería baja desde las caderas, y cruzándose por el delantero va a recogerse por detrás en ar·
tísticos pliegues, adquiriendo así la falda uo lindo aspecto de túnica drapeada o sobre-falda, que no está desprovista de elegancia.
Los jaquettes se abren por el frente y llevan faldones
muy amplios que están como sujetos bajo uoa cintura, ya
sea del mismo género del traje, ya de terciopelo o cuero
barnizado. Estos faldones varían mucho eo su forma,
pues uoos seu redondos, llegando e.si al nivel de la ro-•
dilla, y otros afectan un corte bastante audaz, porque
son mucho más largos por la espalda que por el frente.
Ciertos faldones tienen la forma de uoa punta de chal
que cae sobre el delantero, y luego se recoge eo los lados, simulando unos pequeños "paoiers." A veces la espalda de dichos faldones s~ corta eo puotJ.s. dicha espalda sube hasta los hombros y de allí vuelve a bajar.
convertida en dos largas tnaogas "Kimonos," disposición
más atrevida que graciosa, si hemos de manifestar a nuestras lectoras la verdad completa.
Eo cuanto a los colores que se prefieren para la coofeccióo de estos "tailleur," vemos también, una variedad
extraordinaria, como soo lo~ matices siguientes; mostaza, canela, café con leche, arena, y otros muchos que
sería largo enumerar. El adorno predilecto para las
"toilettes" indicadas, es el de pieles, tales como la nutria, el zorro negro y el skungs. Debemos señalar, como
una novedad bastante ingeniosa, los cuellos chales, y las
guarniciones de pieles, independientes del traje, que
pueden suprimirse o cambiarse a voluntad.
Para las excursiones en auto y los paseos campestres,
se hao adoptado los "tailleur" blancos, hechos eo paño,
en satín de lana, en sarga flexible, y, por el contrario,
muchos de estos trajes se coofeccionao en terciopelo negro, realzado. Estos últimos atavíos son muy elegantes.
Las camisetas que requieren los citados "tailleur,"
pueden ser adecuadas al color del vestido o de un tono
más claro, por ejemplo: un traje café arena se armonizará perfectamente con uoa camiseta del mismo matiz o
algo más claro. Las blusas "kaki" hechas eo satín o eo
crespón de Clioa, hao obtenido uo grao éxito, por su
aspecto audaz y elegante. Como único adorno llevan dos
líneas de pequeños botones de nácar, colocados en el delantero, y a la orilla del escote, que sólo deja ver la
garganta, ostentan uo doble cuello volteado, redondo o
en cuadro hecho eo linón blanco, formado por dos bandas unidas cuyos bordes están ribeteados por un fino
cordón de seda, adaptado al color del traje. Esta oota
de elegancia es digna de todo elogio.
Los atavíos sastre, de grao lujo, se acompañan con
blusas de encaje crema, velados de tul del mismo tooo,
y como uo adorno, sencillo y lindo a la vez, llevan franjas de pequeños botones de ámbar o de perlas. T a mbién
a estas blusas se les puede añadir la elegante coquetería de esos cuellos vueltos; pero, en este caso, los dichos
cuellos se hacen en gasa o tul de colores vivos, como rosa, azul o rojo.
Citaré a mis lectoras un hermoso modelo de traje para visita, el cual está hecho eo crespón de China, color
de canela. La falda es drapeada eo la parte superior,
simulando uoa túnica que llega hasta la rodilla, ligera·
mente levantada en el frente, por el mismo corte de la
túnica. Esta lleva a la orilla una franja de piel de zorro
negro, y el mismo adorno se ve en el cuerpo, que es de
estilo japonés.
Las hombreras soo de la tela del traje, bordadas de
soutache color de canela , pero eo up matiz más claro.
El corpiño se abre sobre uoa blusa de encaje inglés, velado por tul crema, y el cuello es levantado y de encaje
de Chantilly. Este cuello está unido al jaquet, pero la
blusa tiene su cuello propio, hecho eo encaje inglés cubierto de tul crema. El manguito es de satín color de
canela adornado con franjas de piel de zorro. El som-

de las que califican de advenedizas. Ahora bien, estas
advenedizas bao prescindido a su vez de la ioflueocia
de las damas aristocráticas, y como la Moda vive al mismo tiempo que del arte del lujo, soo las que en la actualidad inspiran sus creaciones.
.
Ya es demasiado tarde para contrarrestar esta corneo·
te. Las que más gastan en "toilettes," las más fastuosas,
soo las que vulgarizan las modas actuales.
El "sport" guía y modifica eo los homb_res el modo de
vestirse y eo las mujeres el deseo de fascm"-r a los que
pueden realizar sus caprichos.
Por otra parte, los extrao¡eros bao cc:i~vertido a Paris, coo la complicidad de no pocos parisienses, en un
gran Corinto al que acuden eo busca de placeres. Para
agradar a esta clientela, cada día más numerosa, los
industriales y los comerciantes hao modificado sus pro·
ductos. Desde hace Jo menos cinco años vienen ideándose trajes, sombreros, artículos de lencería confeccionados especialmente para los extranjeros.
Eo la época del año en que vienen a París se les espera, se les ofrecen los artículos destinados a obtener su
favor, y en las carreras de caballos, en los teatros, en
los "restaurants" de lujo, en todos los parajes que frecuentan los ociosos vividores del mundo entero, se exhiben los artículos ideados para agradarles. Las que vive~
y triuofao en los círculos de la vida alegre, son las pnmeras eo ostentar las excentricidades que agradan a su
clientela, y poco a poco las advenadizas enriquecidas
imitan el ejemplo, y de aquí vienen los resultados que
se tocan en la actualidad.
Convencidos los extranjeros de que lo que l~s ofrec(ao
los parisienses no erao ya las antiguas cr_eac1on~s, s100
otras modificadas para complacerles, los 10dustnales de
otras naciones supusieron, no sin razón, que ellos po·
dríao introducir las modificaciones sin necesidad de re·
currir a los parisienses, y como es de presumir, en ".Ísta
de la iovasióo de formas excéntricas y de colores ch1llooes procedentes eo primer término de Alemania, se hao
adoptado estos productos }'. actualme_nte puede asegurarse que Alemania ha obte01do una v_1ctona sobre Francia en el capítulo de la iodumentana.
Hoy triunfan en Europa el gusto ale~án y el norte·
americano. Los modistos parisienses, te01endo e? cuenta sólo sus ganancias, han sacrificado el arte al 10terés Y
sufren las consecuencias de su pecado.
No será extraño que los dos países del Norte _que _más
se hao aeercado eo todo tiempo a París, es decir Viena
y Munich, acaben por ser los que impongan la moda al
mundo entero.
r
Las modas del tiempo presente pueden atribuirse a la
necesidad de complacer a las desdichadas mujeres que
viven de las flaquezas de los hombres acaudala_dos, No
generalizan el buen gusto, el arte y hasta_los mas _nobles
sentimientos del alma; pero por lo extrll;nas y vistosas.
sirven a los fines de las que tan expléod1damente pagan
con el dinero ajeno a los que a su vez las ayudan a realizar buenos negocios.
Algunos periódicos de París y sus similares _alemanes
y norteamericanos reproducen modelos coi:it_ranos al ~rte
y al buen gusto de la verdad~ra moda par:s1ense, Y siendo, por fortuna, relativamente escaso o! numero de las
que fuera de~París, de Viena y de Nueva York comercian con su belleza, las señoras que son su P?lo opu~sto,
aceptan las modas exéentricas impuestas a 10dustnales
y comerciantes.
B. V.

brero de forma extensa, es de terciopelo negro, guarnecido con un hermoso "aigrette" de plumas blancas.
MARGARITA.

Hasta hace poco una aristoc racia formada por las familias de la antigua nobleza, por los artistas, por todo
lo que eo los diversos países representa inteligencia y
superioridad, imponía las modas. En la actualidad todo

El abrigo femenino-en diversas épocas

Traje de comida ó recepción.-

Traje de r ecepc ión, último modelo de Pa rís.

Toca de media estación

ha cambiado. En Francia se ha visto que las mujeres
más distioguioo.s desde hace algunos años parecen com·
placerse en vestirse sin elegancia, con uoa afectación
de sencillez que constituye una protesta contra el lujo

Las damas elegantes, lectoras mías, si~pre han tenid;&gt;
grao cuidado y coquetería para la elecc1ó? de sus abngos. Multitud de formas y aspectos ha te01do e~ta confortable prenda, la cual se transforma y cambia según
lo ordena la moda.
El manto de la época de Luis XVI está ad.ornado con
una capucha voluminosa qui: sirve de marco _m_aravilloso a los !iodos rostros femen10os; E'Ste era el u01co tocado posible para preservar los monumentos empolvados.
Está también acompañada de una "dulleta" o bata,
hecha de tela flexible, acolchada coo ánade, y dos aberturas dejan pasar las manos que vemos metidas dentro
de enormes manguitos.
o o o
Eo fi.o, en tiempo de la Revolución, fné el período de
las manteletas y después de los chales, de los que hablamos en otra parte; manteletas y chales sintetizaron las
elegancias del abrigo bajo el Directorio, el Consulado y
la Restauración.
Algunas mujeres llevaron también bajo el Imperio l'.1"dulleta" larga. bajando D?":a el suelo, con una esclavina en forma de rotonda y grandes mangas vueltas. La
levita alternaba y se llevaba debajo del chal.
.
En 1814, el chal subsistía aúo así como la lev1_tll; coo
tres esclavinas; y el manto forrado de pieles participaba
también del favor del momento,
En 1830, la manteleta era el furo~ de la moda, maottleta ligera, flotando al aire, aérea, impalpable, caye~do
sobre los brazos con un abandono eocaotador. También
se llevaban los abrigos llamados "Girondinos" adornados delicadamente coo tres pequeñas trencillas de color.
Después, cuando aparecieron las "Misteriosas," su~lan
tando a las "Leonas;• aquellas, para envolver sus siluetas etéreas arborarón un pequeño abrigo de terciepelo
negro adornado con pasamanería ~uy fina; prenda _sin
pretensión que se adaptaba maravillosamente a la ps1co-

Traje estilo sastre para pase:&gt;.- Sombrero con adornos
de pluma.
logia especial de esas heroínas que sin duda fueron las
inspiradoras de Balzac, de Musset y otros poetas, román. ticos y soñadores.

�~====================~~E;Lillil~U~N~D~O~l~L~U~S~T~A:A~D:0~::::::~===~~
. oran des deI mundo
Los murciélagos mas

UNA PREGUNTA

CuruosA: Sí, señorita; cuando unas relaciones amorosas se rompen, hay la obligación de no conservar las
cartas ni los objetos que durante esas relaciones se han
cambiado entre sí los novios. Así.pues, por grande que
sea su pena al devolver a su prometido todo cuanto él
le ha obsequiado, es preciso hacerlo de este modo, porque de lo contrario quedaría usted expuesta a graves
críticas, que una señorita juiciosa debe evitar a todo
trance. El sentimiento no puede prevalecer sobre la razón en casos como éste.
Por otra parte, 1qué ganaría usted con tener esas cartas, en las cuales hay tan bellas frases de amor, y esos
cabellos que formaron todo su encanto? ..... .
Terminadas las relaciones que los unían; rotos los
vínculos del corazón, esas cartas, esos cabellos y esos
recuerdos, ya no significan nadá, y, si he de manifestar
a usted mi opinión con absoluta franqueza, creo que
cuando esos objetos se conservan contra la voluntad de
su dueño, 1al acción reviste el carácter de un robo, y,
por tanto, jamás debe -conducirse así una persona que
se crea honrada. ¿No piensa usted lo mismo que yo?
Deseo un alivio para su pena de corazón, y sabe cuánto la estimo, no obstante que no tengo el gusto de conocerla personalmente.

MISION DIFICIL

J;.

no no se llevan los de hilo o los de seda; estos son propios únicamente de la estación calutosa, y también durante la primavera, pero ni aun entonces se llevan para
visitas de ceremonia. L a cabritilla, la piel de Suecia, Y
la piel de gamo, son los elementos que se aceptan para
la confección de los guantes finos y de buen gusto.
Tengo mucho placer en contestar a sus preguntas.

..

,

FAMILIA EN' CONFLIC~

• ·.; "t,t.\

("◄ rj,

-,~-

~-\(jf~'(

Li _.

1• . ,

):?li.·..'tfj,

-~
~ ,'y!? ;: .

¡

\_
¡

,/
.I

BLANCA: Es digna de todo elogio su noble conducta;
pero creo muy peligrosa la intervención que tiene usted
en los disgustos matrimoniales de su amiga, mucho más
si se tiene en cuenta la viv.1 simpatía que el esposo de
dicha amiga profesa a usted desde hace tiempo. Con ',
demasiada inocencia piensa la candorosa "Blanca," que
esa grande simpatía es el mejor elemento para conseguir del esposo descarriado un cambio completo de conducta, sin comprender que tales cambios son bastante
difíciles en hombres de malos hábitos, y no tan jóvenes,
pues el citado señor tiens cuarenta años.
Usted es sencilla, linda y sin experiencia:goza del cariño y de la confianza de ambos cónyuges; la pobre esposa es aún más jóven que usted, y sólo así se explica
que no haya_previsto el peligro al cual se está exponiendo. No es necesario dar a usted mayores explicaciones,
/verdad, estimada señorita? El mejor influjo que puede
usted ejercer cerca de su infeliz amiga, es el de retirarse en lo absoluto de su bogar, encomendar en sus oraciones la dicha y la paz de ese matrimonio, y no ponerCANTO RELIGIOSO
se en la triste ocasión de ser usted misma la causa principal de disgusto entre dos esposos que no se aman ni
IRENE: Soy de su misma opinión, pues no hay nada
se coQlprenden. A esto se debe reducir su difícil misión
más impropio y desagradable que oír en las iglesias, durespec\o de tal asunto.
rante los ejercicios piadosos, esos cánticos profanos, los
cuales tienen un sello de trivialidad mundana, compleMODELO
tamente indigno de las solemnidades religiosas. Hay algunos "misterios" del santo rosario, que más bien parePRESUMIDA: Doy a usted el modelo que desea de tracen romanzas amorosas, muy lindas para escucharse en
je para calle, el cual es muy elegante y original. En la
un teatro o en un salón, pero nunca para ser cantadas
Crónica de modas está descrito dicho modelo; allí pueen el interior de un templo. Y lo que se dice de la múde usted ver de qué modo se confecciona este traje.
sica vocal, se dice también de la instrumental, porque
Debe usted suprimirle !a cola, pues ésta sólo es adehay ciertas orquestas que más bien parecen músicas pacuada para las ceremonias.
ra bailes que sagradas armonías, y como la imaginación
Respecto de su pregunta sobre los guantes, me permies dificil de ser reprimida, en vez de recogerse el espíto aconsejarle que los use de cabritilla, pu·es en invierritu en atenta meditación, se escapa de aquel santo re-

..

r

cinto, vuela a los paseos o salones mundanos, y la lucha
que es preciso sostener en dichos casos, es no sólo dificil sino .c asi imposible para las almas inquietas.
Muy pocas serán las personas cuya vi rtud acrisolada
triunfe d~ todos los elementos exteriores, dominando sus
sentidos ,hasta lograr que éstos permanezcan indiferentes a todas las emociones y recuerdos que tal música
despierta.
Próximamente enviaré a usted el cat-álógo al cual se
refiere, para elegir con acierto algunos cantos verdaderamente religiosos.
i'

MARÍA ELENA: En efecto; pocas dificultades hay en
la vida más penosas y molestas que las desavenencias
de familia; pero creo que en su caso no es imposible
encontrar la solución del conflicto, pues si el señor esposo de usted no puede avenirse al carácter de "su terrible suegra," como él dice, ni tampoco a '·Jas necedades de su insoportable hijastra," Jo i~di.cado es alejar a
ambas de la casa de usted, aun cuando le sea muy doloroso separarse de su madre y de su hija.
El primer deber de una esposa es el de conservar la
paz del matrimonio y complacer a su marido, siempre
que {ste no le pida algo notoriamente malo; así pues, en
el caso de usted no hay otro remedio si no es el que me
atrevo a indicarle. Tal vez con el transcurso del tiempo se olviden los disgustos pasados, y como su esposotiene buen corazón, a pesar de sus arrebatos de carácter, él mismo propondrá que vuelvan a Ja casa esas pobres desterr.adas, que hoy son causa de tanto~ disturbios
domésticos. 1 No cree usted que así se soluciona el gran
conflicto?
J\fARGARITA.

LO S:?OR1C
Los "sports" están demasiado a la orden del día •para
pasarlos en silencio; tienen sus detractores y sus defensores apasionados.
Lo cierto es que la equitación, el aut-0movilismo, las
bicicletas, la natación, el canotaje, la esgrima, los juegos al aire libre , el patinaje, los ejercicios de tiro y hasta las ascensiones en globo, cuentan con gran número deadeptos en el sexo femenino, y que no abusando de estos ejercicios tienen gran valor dentro de la vida seden•
taria de las g randes ciudades para la higiene de las mujeres.
La bicicleta es contraria a toda persona cuyo corazón,
no funcione normalmente, y sus esfuerzos pueden causarle accidentes mortales. Este, como todo "sport," nodebe practicarse sin previa consulta de un médico.
Para ir en bicicleta o a caballo. remar o nadar, y en
general para todo "sport," no han de llevarse corsés quedificulten la entrada del aire en los pulmones, cuya dilatación se hace mayor con el ejercicio. Esto es en todos los juegos. Se debe llevar un cinturón que sujete el
talle sin apretarlo; nada de guantes ni trajes ajustados.
En automóvil y ejercicios de velocidad, es indispensable un velo espeJiO que proteja la respiración y ]os.
ajm
A
Como en todo cuando interviene la mujer, la cuestión
de traje se impone. Los trajes de juegos sportivos, krikret, Law-tenis, Golf, etc., la gimnasia, la esgrima y las.
ascensiones en globo, son todos semejantes. Faldas cortas, blusas sencillas de cuello vuelto y mangas de puño .
parecidas a las camisas de los hombres, y peinado bien
sujeto, de acu.erdo todo con las prescripciÓn~s higiénicas que dejamos apuntadas.

1. d las especies de murciélagos que
t
, o as
viven
en nuestros climas, son baS ante peq Ue -nas·, las más grandes apena~ tienen_ el
tama -00 de una alondra; pero en los pa1ses
d
tropicales
delde
antiguo
muo o se
eucuenalg unos
tran
estos mamí_feros
alado~
9u_e
SOu tan grandes como ga_lhuas. ,,E n .F 1I1P1,;
s llaman a estos murciélagos pamques,
nambre que bien podríamos adoptar en
castel
no laoo con preferencia
. a l d e "b
. er mel
1b
y
jizos"
e se les da en a gunos '., ros,
Ue noque
s sino una m_ala traduc_ cton d&lt;;I
q
d h
francés "roussette," apdl,~a:~:on ,pco~~e:~;
males
bor
el
conde
!
1
d las especies e pe o ro¡o.
una e
.
bºé h sido lla-

~~~~¿~~s~l~~:e~ª;o/

i

l.
. , ºb.d_e re. .mo
debe
ponerse en cura
como
case UD esfuerzo de ap 1cac1on
· ' el
d jugador
c1·ese una
enfermedad
mental
de
flexión Esta debilidad aparece tam 1en en SI pa e
.
.
su; superstici_ooes. Su. creencia en l:t efi- otra cualqmer especie.
Cacia de ciertas prácticas para co_n¡urar
b
d d d
la mala suerte sobrepuja en a sur I a a
La s·1tofob·1a sus rarezas
todo lo imaginable. Desde _este punto de
á
f
q
Vl· sta, los ¡·ugadores_son _m s 10 enores
ue
___
.
.
los fetichistas más 1nfehce~.
, .
Detesta usted el ajo? ¿Le 10sp1ran una
Otra de las particularida_des l patolog,cas
av¿ers1·o·n
par•.1·cular
los
huevos
friws?
f lt d
fi ¿Le
J
de los ¡·ugadores es lad abulta,
d
d a aesta
ª, cae ponen malo las naranjas? ¿Hay,
? en u, a voluntad. La faculta mo era ora . . .- gún plato que le cause horror.
h más
si completamente aniquilada. Hay 10d1v1No se asuste usted. Su caso, mue o
duos que se dan c~enta
denota
·
tde t e~t_e
cton defecto; frecuente de lo que pudiera_
d cree~,
f . lmente
pero ceden a la pnmera en a
..
uoa es ecie de locura ano rna ac,
.
.El negro cuadro patológico del_ ¡u~ador
ablep Sufre usted una enfermedad que
. ,1
ad,endo cur
.
. d
d"
lo ensombrecen los ps,co ogos ao . ,
hasta ahora no la había ba~ttza o na te y
que se obsen·a en él la atenuac1on del I cual se Je acaba de aplicar uo nomb_re
sentido moral · La impulsióu -al juego
rea
t
im• quea no tardará en ser popular: la dsitofobta.
. J, ,
viste en ciertos casos un carac1er an . L
endici,is iba pasando de mo a, acta

y

ªii~~-

El Dr Buraud y su compañero el Dr. '
111arn·1er·, autores de estudios inter_esantes_
é t ca ase
sobre la gastronomía y la terap U I
.
guran que son legión las personas que s10
motivo
experimentan
. plausible
. ºbl
n plato una una
fruta,averuna
sión_ 1rres1sh e a u
.
bebida o una legumbre._
un
,,
· menciona el_ caso de
El D r. ,,armer
.
11 d t • t y tres auos de edad,
carp10tero. e re10 a. .
de desadmirablemente conshtu1dof,'1sc,.acpoaza
qu,·en
f erzo
arro_llar
h
¡~n
d granso~slouel olor de 1'a manteca
dacia pa t ifeJoctor había observado por
e vacas.
d
·tofobia y penentonces
pocos
c~dsosl
e sr,s1·o·n del card
era fingt
a a ave
san o que
.
n man·ar hepin tero le convidó a comer u
11 hubo
t ca y aceite }•apenas o
cho ceo man e .
'
,
vomitar.
probado el carp10t~ro comen~o a s anáI:I Dr. Buraud cita numerosos caso
.
Jogos.
.,
._
ien

ma~~:
1: f~~ma de su ~~rii~fi ~7d~º:t~~,~=r~i.
~~:~ent~~i fa~t;~tn pa~;~~:i:n~~n~::~!r~:;:dq~1c~i po;í~::i~\:s ':t~~:z:n:~~ t~n;~ cJr~oso
1
cabeza,_fique ef~ctivt:e~::r;r~cuerct:~~;~~ pu~de ~oosiderársele, a cometer los a~tos ~:!~:s:o;~rtable al alcance de todos, y era que ¡~ ¡¡ustaban mucttmaºun~u~u=a~~
posa,
d1
.
eren
e
o
V
1
de
día
con
más
,,.raves
e
irreflexivos,
y
por
ser
en
erº6
la
sitofobia.
podía
res1surse
a comer a •
por muchos conceptos.
ue an
"
nac1
tanta soltura como de noche, duermen colgados de las ramas de los árboles, y no en
las cue,·as o en los troncos huecos, y en
vez de comer insectos _comen ~rutas. Se
1 ula que uno de est0s mu reté lagos d~~~r~ diariamente mtdio kilo de_ fruta..~ 10
duda debido a este género de ahmentac1on,
su caroe es bastanté sabros_a, y en algunas
islas d., Oceanía Jos 10d1genas la comen
con placer.
. ¿·
d
Ea Ceilán, en los famosos ¡ar 10es e
Peradeniva, estos animales se cuentan f
millares. Las autoridades locales pr?h•·
bieron hace pocos ailos que se l~s ?,era
caza, y desde entonces se han mulupltcado
de un modo asombroso.

y

El aceite alcanforado en cirugía
Desde hace algunos año~ se emplea en
Medicina y cirugía el aceite alcanforado
como excelente estimulante. En, un enfer·
mo en el curso de una pulmoma, de uoa
fiebre continua, debilitado y propenso a l
síncope obra muy favor~blem&lt;;nte para r~aoimar la, fuerza; una inyección de aceite
a lean forado.
La introducción del alcaof~r en _la eco·
nomía modifica los estados 10fecc1osos, _Y
los cirujanos recurre,n a este producto pa1,t
combatir las septicemias de todas clases.
, el Dr· Baudd para obtener
S egun
pé · resulh
tados ventajosos de "sta tera ut1ca, ay
que administrar dosis elevadas.
.
E~ un caso de septicemia _pentone!11,
Mr Baudet no tuvo inconveniente en ,oye¿ta r I oo gramos de aceite o sea una proorción de 10 grñmos de alcanfor pur~.
La dosis media, ordinaria, es de zo ~ent•~
metros cúbicos. La fórmula es la s1gu1ente.
Alcanfor, roo gramos.
Aceite de olivas lavado, 900 gramos.
Después de la disolución del alcanfor, se
filtra el actite y después se pone e? _ampollas de 20 centímetros cúbicos ester_1ltza~a~.
La inyección se hace con una ¡ena,,u1lla de las de inyectar sueros y debe peuetrar lentamente bajo los tegumentos.
Los resultados son sorprendentes y por
este medio se han logrado verdaderas _r;surrecciones de enfermos cuya s1tuac1on
era desesperada.

La patología de los jugadores
Según los últimos trabajos de los psicólogos el hecho de ser jugador denota una
graví~ima degeneración mental. El exa_men
de todo aficionado a tirar de 1~ oreJ:t al
popular Jorge revela v~rias parllculandades oatológicas predominantes...
En primer lugar, está la debilida d intelectual.
.
El jugador habitual juega_ stn teu_er conciencia de la ausencia de . 10terés 10tele_ctual de sus actos. Los realiza para ocupar
su ociosidad, para matar el tiempo'. para
divertirse como un niño con sus ¡~egos .
Por su puerilidad se Je podría_ considerar
como afectado de una tendencia a la regresión mental.
El testimonio de la debilidad iotelectt!al
de los jugadores se encuentra en _la vac1e·
ditd de sus frases habituales. L_as tdeasque
expresan no tienen hilación Lit fundameuto· repiten frases hechas, Jugares comunes,
gr~cias insulsas, como si q~isierao a12arta_r
d e su espíritu todo peornm,ento que tmph-

Lo que distingue de un modo especial el
Odol de todos los demás preparados para
limpiar la boca, es su notable propiedad
de recubrir toda la cavidad bucal con una
ligerísima y microscópica capa; pero, sin
embargo, de gran poder antiséptico, que
aún DURANTE ALGUNAS HORAS después de haberse lavado la boca, conserva su efecto. Este duradero efecto, que
ningún otro preparado posee, es lo que asegura, a quien usa diariamente el Odol, de
que su boca está protegida contra el efe~to
de las caries Y materias de fermentación
que destruyen la dentadura.

�EL: MUNDO ILUSTRADO

CONSERVESE EL Pfü,n
Cuando el hombre&gt; ce~a clC' .:,r¿

cer, empieza :L cli~minuir de ta
maño. A lo m e nos, a sí lo nsl'gnr.i.
n n d '.&gt;ctor alem(m, y lo pl'Ueba
con C'uras. P ero mientns oodamo3 1·enovar nues tro cue?rp/qn lo.
misma proporción eri '} u e, se Ya
gastando, no se v1u,arr, mucho
de p :)so ni do m ed idas. Cuando
~e está d e m a3iado grueso, ser{t
bueno s in duda perder unas
cuan tas libras; cuando so está demasiado delgado, es conveniente,
por el contrario, combinar el régimen ali mentic io y las c ostum~res para conseguir gan!lr alguna·
libras. :Muchas p e r sonas pierden
carne3-ca rnes que neces itan- sin
comprencler e l por qué. Comen
mucho, p:)rO signen flac:is y débil es d e l ni3illo modo. La causa
d e ell o es un:i. digestión impetfecta. U n ,,s cuantas tomas do b

PREPARACION de WAMPOLE
l o arregl::trán todo. E stá b ech..
p:tra combi:ttir esos casoq &lt;le enflaq u eci minnto. Es tan sabrosú
como la miel y contiene una solución de un extracto que se obtiene do Hígados Puros do Bac::1l:10, c :&gt;mbina&lt;los con J arabo do
Ilipofostitos UompnJsto, )falta y
Cerezo S i lvestre. .Es nutriLirn y
fortificante. X o crr:i. únicame nte
gordura, s ino mú3culos tamb;én.
Para bs I mpur ezas do la Suugr c ,
Anemia, D c bilid:1d General y
Afeccione;¡ ,le la lla rgan b y Pulmone,i, es un r emedio c uyo uso
engendra fa g r atituu de hi p:)reonas que lo ens.,yan.
Et 81.
.José D. )forales, C1tte&lt;l,.-úlicv d o
Farmacia en la Escuela Xacional
de M edicina de M éxico, dice:
•· He analizado la Pr•.2::i.r ación &lt;l'l
Warupol e de hígau:; de bacalao y
la h e e n contrado :.ore de sustancias n ocivas y correspondiend o
e n todos s u s caracte;·cs con l as in d icacione~ que dan ~u s autores."
Es científlc:i, no u n específico
c u a lquiera. 8u olor y s abor satiG._f:lcen y agradan al p ~ladar. X o
pued e fallur.
En laa Roticas.

q~ie i~:ariablemente le producían una ind1gestiun Una vez, paseando por un jardín
con_ el doctor, la enseñó éste un manzano
y solo de ver el fruto se puso mala
H~y muchos casos de sitofobia debidos a
los a¡os, a1~n entre personas nacidas y criadas en re¡?1ones donde se come mucho esta
planta.

El trote cansino ele las cabalgaouras y el
Cilscabeleo de los collarones, turban la paz
geórgica del paisaje, que se creyera muerto, a no advertirse de tarde en tarde un rebaño que pasta, un pastor que silba, un
mendigo que renquea, camino adelante
\I cabo, se vislumbra un macizo de ,·er·
dor, Vna tapia, cerrnodo un collado. viene
a morir junto a la sombría mole de un convento Eo San Pedro de Cardeña, el cobijo predilecto del C id, a lbergue de su espo·
sa y de sus hijos durante las empresas belicosa~. Queda el ánimp suspenso ante el espectáculo de intensa e,·ocacióo. Aunque
Yo no quería irme de Burgos sin visitar trasformado por los si¡l"los, éste es San PePedro de Cardena. La Catedral, las Huel- dro de Cardeña
gas, la Cartuja .... Eso es lo que todo tuEl Cid holló con sus plantas el suelo que
rista ha de ver indefectiblemente, oyendo ahora pisamos Bajo esos robles sombrosos
las mismas bana lidades del "cicerone." A hiló su rueca Doña Jimeoa, mientras ElviSan Pt&gt;dro de Cardeña no va ca~i nadie. No ra y Sol. sobre el césped, jugaban o repe· puesto
faltó quien mirase sorprendido al saber que tían r,raciooes eo pro del padre ausente. Y
S. Andrés Sierra, México. - "Tan
me proponía visitar e l antiguo mooastnio. en tamo, allá, eo las profundidades del agradec ida le estoy á su Compuesto
¿ Qué está lejos? ~o importa. ¿Qué hay allí c laustro, resonaría, grave la salmodia de los Vegetal que recomiendo á todas las q u e
poco que ver? Por lo menos habrá mucho bened ictinos, a cuya guardia confió Rodri- ,-.....- - - - - -..,,,.,_, creo lo necesitan á
que evocar. A Cardeña, pues. Uo coche. go los tres pedazos de su alma.. ..
que lo compr en. He
Tarde espléndida Quedó atrás Burgos. y
Del pa lacio del Cid, nada queda. Del
recobrado de las
el minúsculo Arlanzón: por la calle de Pi- primitivo monasterio. muy poco. El actual,
afecciones alguien.
sones, salimos del campo. Diez kilómetros sin importancia arqui¡ológica, es muy postes: p é1dida de fuerde marcha por una carretera ddiciosa. bor- terivi -siglo XV.- Los estragos del tiemzas,mareos, palpita.
deada d! á lamos y chopos. El campo de po y la incuria de los hombres se hao deción en e l corazón,
Castilla, menos árielo aquí que en otras par- jado sentir desastrosamente en este monudolores de cabeza y
tes, se extiende por doquier. Atraves.1mos mento, cuya ruina es io~vitable, a oo acu,._.-.--.,,-.
e n el costado. Sé
Cardeña&lt;lijo y Carcelf', dos pueblecitos dir con rapidez La torre, desmantelada,
,..,.,,,,,.,... ,
por experiencia.que
adormilados, que parecen menos miserables sin tejado, se derrumbará muy pronto. El
e l Compuesto Vegeporque sus casuchas son de piedra.
resto del ediflcio oo durará mucho más.
tal fortalece los ór .
Da lástima penetrar en el templo. sumido
ganos generativos,
eo la tristeza de las cosas abandonadas. De i....:""'-""'--'-'-...&amp;.:e-'-..._. siendo posible de tal
la grandiosa bóveda no pende oi una lám- m odo la procreación de criaturas sa lupara votiva. Las paredes transpiran hume- dables y evitar los abortos á las m u.
COGNAC
dad esa humedad que a la larga dará fin jeres débiles."-SRA. FRANCISCA BEL
del edificio. Los altares._ horros del culto. rRAN', S. Andrés, Sierra, Dgo., Me_xico.
desaparecen bajo telaranas y polvosecular. El Compuesto Vegetal de L yd1a E.
Los pasos de los visitantes rnsueoan lóbre- Pi nkham, e laborado de raíces y hierbas,
gos. en e l recinto......
no contiene narcótico ó droga dañina
A la izquierda, sombría, oliente a moho, Y es la med.ic i!)&lt;'\ actual que ha reali .
está la capilla de los Santos Mártires, En zado mayor n_n~ero de curas de enfe~Ninguno tan delicioso como éste. ella reposan los doscientos monjes inmola- medades fe~1mle~, que sepamos. Midos por los sarraseoos eo e l año8 3.1. Isabel liare~ de test1momos espontaneous_hay
I ,. Felipe II hicieron el viaje. nada cómo- arch1 vados en los laboratorlvs de Pinkdo, Insta Cardeña, para orar sobre el se- ham. en Lynn, M ass., E. U . de A ., ex:
pulcto de estos mártires, cuyo influjo fué ten did os por damas curadas de C=!-SI
BOCA DELICIOSA, FRAGANCIA
causa de estupendo prodigio Parece ser tlodos \os achaqn~s del sexo, com~: lll•
en el ALIENTO con la c
que tocios los años, el día del anh·ersario flamac1ón, ulcl'rac1ón y d csvlo qcl ntei:o,
del martirio, las IOl&lt;as del claustro en que tumores fibrosos, m en struaciones 1r.
Perfuman los fueron sacrificados. se cubrían de sangre reg!1lare_s Y penosas, ~l~lor de espal~as,
labios y da n ~ la Y así un año y otro año. . . hasta que ex- 11;1digest1Ó!1 Y postrac1on de _los n ervios.
boca sabor de am•
pulsada de España la morisma dejó de re- [oda. muJer enferm~ debiera probar
bros{a, aoasloofLn
petirse.
d _ Compuesto Vege.al de Lyd1a E.
y hacen divino el
F n-o 1e a. esta cap,·11a, a 1a d e rec h a de la Pmkham. ,
beso de los amantes.
nave, está la llamada de los reyes y condes, ~ ¡ desea con sejo particula r, esLa e~ooso. Que
e! cenotafio del Cid, el tosco sarcófago •r-11Ja á. la Sra. Pink hnm, Lynu,
usa lu Putlllu fo
Ylolotu do Rual1, do
donde reposaron sus restos y lo; de Jimena, l:J. _U. do A. Este siempre ea beneQuontln, iroza de 1.. hasta que eo 184, fueron tr&lt;tSladados al IC1080 Y gratis.
•
t ernur fLdesu marido. Todl, pensable 1.&gt;• ra los
EL PERFUME ROSE DE CHIRAZ
Que amAn las exQulslteces. Cajita
de la casa F. Wolft y Son. recuerda la fraJanart f,tlCA de alu·
cla suave de las rosas de Persla.
minio, 50 cvs. Por rorrPo, r.Pr tlflc•da, 00
cv...- En :.Iéxlco:J,.hnnn.,,,. FtJIJ: &amp;, Cia., ,fr.
,,,,n FranctAco. 39.-J. IA/Jarl.íe St1r,. &amp;, r,,. Pro•

EL CENOTAFIO DEL CID

Curada por ultimo con el Com•
Vegetal de la Sra. Pinkbam

VIOLETAS RUSAS

ftBa,

6.-J. Uthkin, Stccr, , 3a. Bom,a, !1;,'

eontrae1ESTREÑIMIENTO
su, consecuencias:

y

Jaqueca, Malestar, Pesadez Gaatrica, e1c

Exijase1osVERDADEROS GRANOS de SALUD del DrfRANCK
PURGATIVOS, DEPURATIVOS v ANTISEPTICOS
T. LKROY, 9 6, Rue d'Amsterdam PAR I S 1/ toda1 la1 Farmoeia1.

ACADfh
DE PAAIS

Píldoras

LLEVO ANOS
DE SUFRI=
MIENTOS

y

'"'4

Jarabe

BLANCARD

Qmta de Salud
''R• LaVIS. ta,,

Tlálpam, D. F.-·Teléfono 16.
Asistencia cientíbca de
morfinómanos, enajenados,
alcohólicos y quirúrgicos,
empleando los medios terapéuticosmás modernos. Eficaz atención para los enfermos. Departamento especial para señoras. Instalación eléctrica completa.
Rayos X, corriente de alta
tensión, mecanoterapia.
Director Médico,

EDUARDO LICEAGA.
Médico encargado del departamento de enfermeda
des nerviosas,

Dr. A. Roiz Erdozáin
Administrador,

J. Lavista.

HIGIENE del TOCADO

l..a1 cualldade■ anua,ptloa-.
deteraivaa yoioautaaDt••qut
han merecido al

Coa/tar Sapontnl
LB Beut
10 edmt116n e"l 101

Hoaplta?-..,¡

de Par te, ei. pllca n la b o¡a dt
He producto p a ra todos ¡01 uao•
del toc aJo r : Cuidado■ de 1~
B&lt;&gt;&lt;.&lt;a á qu.&gt; purifica, de ¡01
Cabello■ cuya calda detiene

Loclonee de Jaa Crlae,
Jadoe lntl:.aoa, etn

cu1:

) u conflt1r.. 4• ku ftl.lal/fCCtJloAN
"N

LA•

"Al'IMAC IAa.

Ar•at.:Ou11nh1lm 1 ■• l•r•equ,
.Apartado M6. MhlOQ.

SEÑORA.S-

EL APIOL DE LOS

DruJORETvHOMOLLE
Cura las Ootores, Retardos
Supresiones d, los Menstruos
F" SEGUIN, 165,l.St Ho";;ré,Parls,y i.clu 1111"'.

EL MUNDO ILUSTRADO

CURES E UO. MISMO EN
SU DOMICILIO
LE REU~U TIS\f OSE PUEDE CURAR

_)
De,eo quu tollo el muuúo ,e¡.,a qu
mi R emedio ¡,ara ('l Heumati,mo ali
da los Dolores en las Piernas, cu
los Brazos, en la espalda, la Rigidc.i
o Inflamación de las Coyuuturas, y
Cura en ~luy Uorto Tiempo. N eutraliza los ácidos y echa fuera de,
or.,auismo todo el Veneno Recmá•
tic°o. 50 centavos y un peso. :Ma1
ca 3X, $2.
AQU I ESTA LA PRUEBA:
El señor presb. P. Flore~ Yalderrama, .\ ve. del l nstituto, Puebla,
nos e~cribió el Jo. ele Enero d~ 191?.:
"El rcmeclio 3X ¡,ara el Reu:nat:s
mo, que ,·enele la ,·as:i de u,t,.de,, e
inmejorab 1e y por tanto insubstitui
ble. Yo fui un pobre enfe rmo qn°
, cnía sufriendo. el ·,de hace más &lt;lJ
:?O años, ile Reuma_tis:no goto~o. Unu
por-is.ente enfermcrlall ueniosa bi
zo qnc la eliminación del áci&lt;lo úri·
1·0 fu ra punto menos de nula &lt;'11
mi persona; y ahí me tienen .istedtls
sufriendo constante:nente dJ desa
rreglos gástricos y, lo que es peor,
cle todo e,c corte.jo de molestias, sufrimientos v dolor('-.-inclusos l•'
,le Cálculos· renales-que trae a¡nr cjada una Diátesb Urica. L legué
1·asi a estar paralítico. En vano fué
que tomara una serie incontable d,,
111~1licamt•11tos nU1·ionales y extranjeros; la condición ácida de mi or•
gan ismo se modificó muy poco .r d reumati -':no seguía ,u marc ha clevastn•
dora. hasta que se me ocurrió toma1
PI reme,lio 3.\'.. pr 'parado por el ¡,rof('sor ~funyon para esta en'fermeclail. Con este rneclicamento me l•c
,· orado por com¡)lcto en menos tic
dns mc,es v con ,(,lo tres fra,quitos.
Lo, dol ores rrnmátito, se han reti•
rallo eomo por encanto ; lo~ riñonr•
funcionan muy bien, y la elimina
ción del ád,lo úrico es completa ~perfecta. ·
E l Remedio para la Dispepsia,
alivia instantáneamente y cura to.
ila cla,e ele DiSP-'I";ª· 50 centaYos.
)farca 3X, $2.
El R emedio para la Sangre, f',•
tirpa todas las impurezas tfo ia saug-r~. 50 renta,·os )[arca 3X, $2.
L as Píldoras de Paw Paw, ( Papa~·a), las mejores qur se couoct'n pa
ra el Estóma~o e l lí~ado, y un po·i ti ,·o y ráp ido remedio para l.1
('onst1parión, Bilins idacl, Dolor de
Cabeza ,. todos los patletimiento,
e·au•adn,· por desórdenes del E,:.,ma¡¡o e Hígado. 50 centavos.
El J abó:i • ' H am:i.melis'' dJ Munyon. R ecomendado por d )fondo C':.
dlizado cono el mejor Jabiín meth·
1·inal y una necesidad para el Toca•lor. 50 centa,·os.
)Iuuvon tiene remedio, para ,•a,ll
l~ufermedail, ca,i todos al mó,lico
pretio de ;;o cent a vos. Se ,·ende u er.
to,las las farmacias, o puede hacerse
el pedido ,lir2ctamente.
Pitia usted la •'Guía ele la ~-t
lurl '' de )Iunyon, l'n la, Dro;,;uería-;
de J. Labadié Suc. ·" Cía., A Ye
:-.au Prantisco, 43; J Uihlein Sucrs..
:1:1.
A,·e. Bolh·ar, ~5 ; Johanosen.
1-'é lix v Cía .. Av. San Fran~isco. 39;
Dro~u~ría ilel Elt&gt;fnnte, ,\ ,·e. I-abe,
la Cat,,li1•a. 6, v otrns. Consulta, por
,·orre•ponrlenci~. roufidenciales y Ji
bres de lo lo gasto.
Munyon 's, 53 &amp; Jefferson,
Philadelphia, E . U. de A.
0

Ayuntamiento de Burgos. Una cartela ado*"*
roe _la madera, o, aud::zmente, se encarama
sada al túmulo, nos dice: "Estos cuerpos Pocos persooajes han sido tao solicitados encima.
•
del Cid y de su muger, se trasladaron de como el Cid por la musa poética Desde el
Es menester que Y? no muev~ 1a_pier_0 ª u~
la Capilla mayor ~ ésta con facultad r~al, poema de "~lío Cid," la "Gesta Hoderici punto, que no respire fuerte. saldna e
de nuestro cathóhco monarca D. Phehpe C'ampidocti" y los innúmeros textos que fu¡?a
.
. .
.b.
V -ano
- 1736"
·
..
Pero es necesario
. E o Ia, pared es reposan 1os enriquecen
el vas11s1mo
Hom,,ncero, hast,1
. que conunue, escri d,en·
restos de D . Ramiro Sáochez. rey de Na- los dramas de Guilléo ele Castro, ele Cor- do; y _por t~n:ior ~e c¡_ue el ~ato~ me e¡e
varra, yerno del Cid, Doña Eh·ira. reina oeille, de Fernández y Goozález, de ).lar- con m1 fas11d10 solll~rio, escnrs,goos.doode ~avarra, su hija, D. Die¡.co Rodríguez. quina, sio contar las nol'elas, ,;uentos, epi- na_das. ra•¡.:os l?equ~nos, menud?s. meou os,
.. a quien
· rna taron 1º! moros en 1a sod'10s y relatos en que ha rntervenido,
·
,
su h_1¡0,
la 'as, como el ru1dec1llo de sus 1entes .. . .
~ac1enda de_ Consuegra; D?.ºª Teresa, mu- que pudiéramos llamar "biblioteca rodeJULES RE)IARD.
¡er de D O1ego Layoez. h1¡a del conde D. riceose" es de las más copiosas.
X~ño Alvar_ez, madre del Cid;_ Ordoño, so- Bueno. ¿ Y si después de todo esto resulbrino: Martlo Peláez, el asturiano, deudo; tase que tiene razón Masdeu cuando afir- - - -- -- - - -- - -- - - - e l conde D. Pedro, hijo del conde Fernáo ma que Rodrigo Díaz de Vivar es un perGoozález, hermano del conde Garc, Fer- sonaje mítico, carente eo absoluto de realinández ; D. Nuño Alvarez de Lara; Hernáo dad, creación fantasmagórica de un pueblo
de Cardeña, caballero del Cid; Fernand_o exaltado? Esta idea me quita las ganas de
D íaL, su hermano bastardo; Alvarez. sobri- :,eguir escribiendo. Por si acaso, dejé~nsno; Doña Juliana, hija de Antón .\ntolínez lo dquí
de Burgos; Fernáo González y Conzalo
Nuño, nietos del conde Fernáo González :
Pedro Bermúdez y Martín Antolfaez. sobrinos del Cid; D Bernardo Sandíoez:
L_ín Calvo, primer juez de Castilla, D.
Gómez de Gorma,:; Fernaodo Alonso, sobrino del Cid. D. Diego Laynez . su padre;
Histori as n aturales
Doña Frónilde. hija del conde l e~nán
Goozález ; D. Alvar Fáñez de !11inaia, primo del Cid, D Ramiro, rev de León DoFRAXCESA
ña l\laría Sol. reina de Áragóo. hija del
he roe castt:llaoo, D Sao cho, rey de \ raIGARILLOS Y
gón. su yerno -En el cent ro de la capilla,
Tomad los C AZOADOS
las estatuas yacentes de Rodri¡:o y Jimena
EL RATOX
los
parecen presidir patriarcalme11te el cónCuando a la Ju, de una lámparn, hago
._ del D awt-&amp;#H/~
clave macabro de sus famih,1res y deudos
mi págin;o c11tidiana rle escritura, oigo un
Carácter extraño, comple¡·ísimo. el del ligero ruido Si me detergo. cesa al punto.
comi.:uza de nue,o en cuanto raro el
Cid Humilló a su rey para serle fiel y Y
pap,
1
adicto a pesar de todo, luchando hasta con
ó
'l'd d d ¡
.
el
h d I' _ Es un rnt n que ve 1a
la ~ost, 1 a
e_ ~onarca espec a O • ro
Adivino sus idas y venid,1s por los bordes
tollpo de) espintu caballeresc?, fu~ .. 00 del obscuro hueco eo que la criada deposi· Representante GeneraJ en México,
obstan!~, rn~~otor del tao acreditarlo 11_mo ta sus trapos y cepillos.
Octavio Sartiia. Calle de López 12.
rd
d~I entierro -recué e~ el f~oso episo- Ad,ierto que salta a tierra y corre sobre - - - - - - - - - - - - - - - d io _del_ cofre lleno de piedras, q~e de¡ó a los ladrillos de la cocina Pasa cerca de la
los ¡udios burgaleses eo garant,a de fuer- chimenea, bajo la pila, &gt;· se pi.:rde entre la
te suma por éstos entregada Por si e5t? vajilla Por una serie de n,cooocimiemtos.
era poco, la leyenda de sus ao:,ores_ con Ji- practicados cada h:z a mayor dist,rncia. se
meo~, oo pasa de ser una utop1a masó me- aproxima a mí
Bolo TOPico
reempluando el
nos hada.•••··
.
Cada vez que paro la pluma, el silencio
Faego a10 doJor Dl
caid,1. del pelo. cura
_El conde Gormaz habia,. abofete~do ª que se produce lo inquieta. Ea cuanto pro·
rapida y u,:ur• de
Diego Laynez, pa~re del C '? _\nciano Y sigo escribiendo, cree acaso que hav otro
In Cojerao. Eaparaachacoso, el ofendi~o 00 l?°dia vengarse. Y ratón eo alguna parte y se traoquilizá
noea.SobrebT orc• d u raa.etc..e.\c..
esto ~ausábal_e pertinaz tnSleza. Has.ta que
Uespués, ya no lo columbro. Está bajo
R e•u:111•0 r rMOIDttvo 101UtsJOrablo.
Rodrigo mato al ofensor, cuya cabezai11~- mi mesa. entre mis piernas Circula de un
1
vó a l viejo Layoez. · · · E 0•10.a_ces la_ 111:1 pie~ otro de la silla ~Je roza los zapatos.
Parli;, 165, Rue S •Honoré J toda.s Farmacia&amp;
del muerto acude al rey. p1d1eodole ¡us11c ia en forma alternativa: o matando a Rodrigo en represalia de su c rimen , o bien
obligándolll a casarse con la huérfa_na La
huérfana era Jimeoa. ¿ Cómo explicar su
extraña petición? ¿ Como una prueba del
amor que Rodrigo la inspiraba? Entonces.
¿q ué amor era el suyo que pedía la muerte del amado; ~lá.s bien. al verse sola y
des,•alida. ¡?anosa. de un apoyo, bu,có el d&lt;'
Sua\lr.t la f'•d y :a J:a u11.1 bl;m_cur;i .1t.tr;,uJJ pe1f«h1, ,. cura r:tdicalme ote
11 nt.. c1ont'll ,- ~.1Wnnne1 h,rllhca la!t u11;.1~ y lu da bnho y trtnspanoric.11
quien habíala dejado cles.icnparada. No por
AGÑEL• .-.. 11.H 1,.11sr.-.. 16, A. vcnue de l 'Op6ra. PARl S ~
hambrienta de él, sino por hambrienta de
la protección masculina.
Por su parte. Rodrigo no quería el ma0
trimonio Pero, eo la disyuntiva. optó por
casarse, antes que morir El más rabio•o
celibatario hubiera proceditlode i):(ual mo·
es la reina de las pomadas porq ue siempre c ura, siempre ab_v1a y
do. El ofrecimieoto que hizo de no aproxisiempre es eficaz. Millar As de pe rsonas cu radas por e lla testifican
marse a su esposa hasta haber ganado cinsus m aravillo!los rc,;11ltados, y por eso es q ue se ha hecho la p re•
co grandes batallas a los mor~s. da idea_de
ferid a del pñb lico. B asta usarla una vez pa ra tene rla siempre en
los esca.sos entusiasmos que J1meoa le rnspreven ción. Produ ce e fectos segurle1mos en
pi raba. Además, es indicio de que lapobre señora debía de ser muy fea. Rodrigo
QRANOS, TUIIORl!S. ALIIO." IRANAS, HERIDAS, l'USTULAS . &amp;.LAQA8,
comprendió que, después de debatirse una
U&amp;.O l!RAS, QUl!AIAOURIIS. FISTULAS, ERUPCIONl!S , l!TO •• l!TO,
temporada entre horrendos morazO'l. pare01! VENTA EN TODAS L.'18 OROQUl!Rl'IS &gt;' 80TIOA8,
ceríale a Jimcna algo más aceptable ....
A 25 C EN rA VOS LA C AJA,
Todo esto no obsta para que Rodrigo fuese
después uo marido modelo. Y se comprenPara 101 hurarea donde no ae enouentre, oe deapaoha rranoo de porte, en•lando
ooa el pedido en aelloa de oorreo $0.80 o•• por cada oaJa y por dnoena P.6%,al Depode Su aspiración se cifraba ~n guerre~r:
sitarlo r eneral, SR. RA F AEL •• ORTl!QA . I!~ O'IL.L.1! 01! IIANRIQUE N 9 s:z.
lo demás. ca, ecía para rl de 1mportanc1~.
APART'IOO 41141,
Babieca, la Tizona y la Colada, antes que
lill!l&lt;IOO, o . I'.
nadie ....

ACUDID
PAP~~E¡NDREU ~

isiiTICOS

LINIMENTO GENEAU

ILa Pomada Balsámica Maravillosa

1
1

1

El Cid murió en Valencia, conquistada
con su esfuerzo Embalsamaron allf su cadáver, y condujéronlo a C.,rdeña. donde
permaneció muchos años. sentado en uo:i
silla de marfil. a la derecha de! altar mayor, con la mano sobre .,J puño de la '!'iz?na. su espada favorita Diz que _un ¡udio
quiso tirar de las barbas al cada,·er: _mofándose así del defen~or de la fe de C risto.
Pero el Cid. acostumbrado a ganar !)atalhs después ele muerto, no se arr_edro por
tan poco. y sacó la espada de_ la varna, da.ºdo lugar a que el judío. atónito, se con~1rtiera en un cristiano piadoso, que llevo el
nombre de Diego Gil.

BANCO CENTRAL MEXICANO
CAPITAL SUBSCRITO .................. $ 30.000.000.00
DE REBERV A .............. . .... .......... S

1500.000

Aace descuent&lt;&gt;'I y oréstamos con y Rlo prenda. Negocios en cuenta corr iente, a-Jroe
f cobros sobre \&lt;"1&gt;&lt;' ¡,... phu&gt;&lt;S de la Reotlbllca y el extr ..nJ.. ro. Y ea a-eoeral toda clue
de operaciones b..ocarlas con b ..oco,,, comMch,Ies. tn&lt;J ustr1..1es. oropletarloe y acri·
:ul~~~ÍI BONOA o~ CA J A de 100. 500 y 1.000 pesn~· qln cup6n. oa,r,.deros á seis meses, a-anaodo un lnter6q de rtnco por ciento al ..110. Sobre Det&gt;6•1tcs á plazo, cinco wr ciento
a:nual- En Oeoosltos á 1a v¡,ta tres p0r ciento anual, d~ $1,flíO en adelante.
CoREl:m!PONULSS: Todos los BKnCOS de to., EstadO!I mextc,.,wd. Deo~bsB&amp;i1k, Ber•
Uo y sus sucurcalNI en Londres. BambarVo. Bremen. Munlcb, Frankfon Dresden.
Aletr.hrneílPr. RArlfn. ""motntr Nlltlnnal y F.sr.omnte. PM!s. 8. y Oía .. New York.-~atlonH.l 'Jltr n •n~ ;-.,,w ,-;.,l&lt;.-FlrNL. l'h tlon1&lt;I Ra.ulllerObrno lca«o Voc.-G'nk,O!a .

�EL MUNDO ILUSTRADO

VINO
JARABE
CAPSULAS ·

de FOSFOGLICERATO
de CAL de CBAPOTBAUT
recetados en
la Tisis,
!a Brippe,

1a Anemia,
la

Neurastenia,
las Conoalescenctas.

Exigir lu firma ,

&lt;:fD+::5
En todas las Farmacias.

Los bancos europeos

El tabaco y el cólera

Marchita y arrugada á
dieciocho

Recientemente ha reducido el Banco de
Inglaterra su tipo de descuento, bajando
Ya hace tiempo que se había observado
esta vez de 5 a 4 por ciento. Al dar a co que los fumadores son relativam_eo,te _iomuoocer los directores esta resolución, decla- oes a ciertas. enfermedades ep1clem1cas Y
r_aroo que la situación financiera del con- especialmente al cólera.
.
.
trneote, y de hecho la dtl mundo entero,
El Dr. Weuck, profesor del Instituto 1mhabía~ m_ejorado de tal manera que que- perial de Berlín, se propuso _com¡Jroba~ el
daba ¡usttficada la baja del tipo. Se dice hecho en el curso de una ep1de~1a colenen los cfrcu los financieros que esta acción ca que alarmó a Hamburgo _recientemente
del Banco de Inglaterra hace prever que y ha comprobado que manipulando c1galos bancos de Alemania y de Francia to- rros con agua que coote:-:ía 1.500,000 bac1maráo iguales medidas.
los coléricos por centímetro cúbico, quedaDurante el período crítico. por el que se bao destruidos todos los microbios en el
acaba de pasar, todos estos bancos estuvie- término de veinticuatro horas.
rod constantemente aumentando su tipo de
También ha comprobado el citado docdescueoto basta el grado de llegar a alean- tor que el humo del tabaco mata rápid~z'.'-r un máximum de tipo del 9 y medio por mente los microbios coléricos. En la fábn;
ciento. En este aumento fué Inglaterra ca de tabacos de Hamburgo no se registro
siempre a la cabeza, así corno va ahora en oi una sola invasión del cólera entre los
el de las rebajas. Se hace constar que el obreros.
Banco de Francia redujo su tipo en descuento al ¿ por ciento.

EL FRIO A DOMICILIO

101

Joven y seductora
álossesenta años

ltll 11w@11©:mlil[~lfü\1@ ~\ell Im\Jtir@=
llf.ailff©

DESCONFIARSE
DE LAS t'ALSIFICAr.lONES É IMITACIONES

-··•··-

Inofensivo J de una Pureza absolnta
CURACION
RADICAL
v RÁPIDA
(SID Copaiba - ni Inyecciones)

de los Flujos Recientes ó Persistentes

En muchas grandes ciudades modernas
se distribuye a domicilio el calor durante
el invieroo, verbigracia, por medio de tu·
berías de aire caliente. /Por qué oo distr i.
.
,
bmr también el fno d_urante el verano, de
manera que pueda evitarse el uso de ventiladores que aparte de sus veota¡·as pre·
'.rnconven1entes.
.
,
•
seo t an graves
E t
bl
•
t d• d d ¿
se pro erna se viene es u ian ° es e
hace algún tiempo y ahora parece que es. . .
t a, resue lto, por 1o• men?s _e'? pnnc1p10,
y
aun algo m~ que eu prrnc1p10, puesto que
en algunas cmdades se ha empezado a eosayar el servicio.
p
¡ d. ·b · ,
d f ara a _1stn uc10n. e 1 no se emp1ea
ya el amoniaco d1stencf1do en tubos de canalizacióo, ya un líquido incongelable enfria do. Los distributores de este último sistema llevan generalmente dos líneas de tubos, una de ida y otra de vuelta, con aparatos refrigerantes distribuídos en el tra- 'do se b ace c1rcu
·
1ar med'1anyecto. El 11qu1
te bombas de pistón.
e
¡ t
·t
d •
d
. on e_,º r~ sis erna, es e~1r, e 1 e 1a
c1rculac10n directa del amo01aco, son _tres
tubos, "º lugar de dos, los que se necesitan,
uno para ida, otro para vuelta y otro para
vacío. Este último comunica con una máquin'.1 neurn~tica. Con este sistema el frío
no circula, sino que se produce en cada
lugar donde ha de nota rse el efecto. Hasta ahora los resultados parecen satisfactorios con los dos sistemas.

El millonario americano Augu,to \'an
Golden, era hombre aficioo'.1do ª hac~br 1 s
cosas en grande y dondequtera que I a 1e
se •uía una rao comitiva de secretarios y
~d
_gt
tomóviles
cna os_ Y sie e ª.°,
é
En
cierta
ocas1on
. • d
-fué a Europa
d ¡ y fu
mv1ta o a uoa cacena en una e as mejores fincas de Inglaterra, el propietario de
,
¡
'd b
la cual recomendo a a serv1 um re que
tratase co11 gran respeto al forastero. Pero
a pesar de las advertencias, el primer día
¡d
m tró e cesiva
que sa 1ero_n_ e caza se. os .
x
mente fam1har con el m1llonano el guarda
mayor, porque le llamaba por su nombre
d
•¡ "·B
t' A g t ,.. "·Es buena
e P1 ª· 1 uen 10, ':. us º·
&lt;
esa escopeta, Augusto? Estas y otras frases
por el es~ilo_ moleHarcn profundan:ente al
o~ulento 'fv,tad~, que echaba funbuodas
m,pradads ª g':art_a.
c,
p e t
1
1
dasa- o ela gua fi,~mpo se ¡acer o ah u so
e 1 ueco e 1ª. oca_ y a_ escuc ar . una
muestra de la 1mperhnenc1a de su cnado,
le llamó aparte.
-/Estás loco O borracho hombre? ¿Cót t
'
b
a
mo e-ª reves a 11 amar por su nom re
ese se;or?
b ?
r ,
da- ¿ or su nom re -rep ico e 1 guar· S'
td A
t
d
- 1, 1e es as 11aman, o ugus o a ca a
paso.NI Có_rno te at~eves. b lb . ,
o, s1 yo me a revo- a uc10 e 1 guar-

ª

Depósitos: J ohansPn, Félix Co,
Ave, San Franci~c-o 39.-J Labadie
S ucs Co , Ave. San F rAnc1s
· co 39 J_ Uihlen Sucs., Ave. Bolívar 52.-

Méxibo.

.
da-Lo
que pasa
· es
· que cre1aqueesegran
·
senor era un pnoc1pe extran¡ero y que eso
de "Augusto" era uo título &lt;;orno el de ''Se-·
·
renisimv senor," por e¡emplo.

COLORES P LI OOS
EITEIUACIOI
ANÉMIAOEB/LIDAD

AGOTAMIENTO de las FUERZAS, etc
curada, radlcalm,nt, po,.,t

HIERRO

BRAVAIS

fior _ __

~

Cada
lleva el
cápsuia de este Modelo nombre: MIDY

PA RIS.

FLOREINE

a. r.··i v1,1em J eo 1101- 1as rarmaclaa.

CREMA DE BELLEZA

El contacto de la CREMA FLOREINA, untuoso sm ser
graso, procura al cutis una sensación agradable de frescura,
de flexibilidad, de bienestar y le recubre de una capa delgada
y protectora que facilita su función sin trabarla, y aumenta
su terciopelo y su diafanidad.

Las Cápsulas
de Quinina de Pelletier
son soberanas contra
las Fie./Jres, las Jaquecas,
las Neuralgias, la tnnuenza,
los Resfriados y la Brtppe.
EXIGIR

EJ. NOMBRE:

CREMA FLOREtNE,
POLVO FLOREINE_
JABON FLOREINE
De A, GIRARD, Rne d' Al~1,a. 48, París
UNÍCOS AGENTES para la República Mexicano

•

Emilio ú'KANUEL e&amp; Co. Avenida 16 de Septiembre, 6ó.-ú'KEXICO

��</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="1">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="1">
                  <text>El Mundo Ilustrado</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="2">
                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="113788">
              <text>El Mundo Ilustrado</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="113790">
              <text>1913</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="53">
          <name>Año</name>
          <description>Año de la revista (Año 1, Año 2) No es es año de publicación.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="113791">
              <text>20</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="55">
          <name>Tomo</name>
          <description>Tomo al que pertenece</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="113792">
              <text>1</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="113793">
              <text>7</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="113794">
              <text>Febrero</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="113795">
              <text>16</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="113812">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="113789">
                <text>El Mundo Ilustrado, 1913, Año 20, Tomo 1, No 7, Febrero 16</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="89">
            <name>Accrual Periodicity</name>
            <description>The frequency with which items are added to a collection.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="113796">
                <text>Semanal</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="113797">
                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="113798">
                <text>Miscelánea</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="113799">
                <text>México</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="113800">
                <text>México Ciudad</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="113801">
                <text>Periódicos</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="113802">
                <text>Siglo XVIII</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="113803">
                <text>Siglo XIX</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="113804">
                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="113805">
                <text>Editora Nacional, S.A.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="113806">
                <text>1913-02-16</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="113807">
                <text>Periódico</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="113808">
                <text>text/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="113809">
                <text>2007160</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="113810">
                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="113811">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="38">
            <name>Coverage</name>
            <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="113813">
                <text>México, D.F. (México)</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="113814">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="113815">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="5997">
        <name>Bibliotecas infantiles</name>
      </tag>
      <tag tagId="6000">
        <name>Bienaventurados</name>
      </tag>
      <tag tagId="5999">
        <name>Ciencia en el manicomio</name>
      </tag>
      <tag tagId="6001">
        <name>Idilio de juventud</name>
      </tag>
      <tag tagId="5996">
        <name>Impurezas de la sangre</name>
      </tag>
      <tag tagId="6002">
        <name>Jefes de la Revolución</name>
      </tag>
      <tag tagId="4814">
        <name>Musa castellana</name>
      </tag>
      <tag tagId="5998">
        <name>Poesías del Mikado</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="4310" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="2956">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/1/4310/Mundo_ilustrado_El._1913._Vol._20_Tomo_I._No._8._Febrero._0002007161ocr.pdf</src>
        <authentication>dd84d821bd4860bc3911d2ae75a8d284</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="118136">
                    <text>��EL MUNDO ILUSTRADO

El Raquitismo
Este mal obedece a empobrecimiento de la sangre. En algunos casos se hereda de
padres enfermizos o agotados y entonces resulta con;titucional en la criatura sin esperanza de restdblecimiento porque existe degeneración en la estructura de los órganos.
Pero, la mayor parte de los casos de raquitismo se deben a la falta de aseo del cuerpo y a la deficiente o mala alimentación, que traen consigo el empobrecimiento e impureza de la sangre. Por eso es raro ese mal en familias acomodadas donde los niños
están bien cuidados y alimentados, mientras que es bastante frecuente entre familias
pobres y descuidadas. Buena alimentación, aseo, y un tónico reconstituyente son los
remedios, y con ellos se logra alargar la vida del raquítico. Como tónico seguro, potente y eficaz, y a l alcance de todas las familias, se recomienda especialmente el de
una fórmula de un especialista eminente de la ciudad de New York. He aquí la fórmula: Extracto compuesto vegetal Arvelina, 15 gramos; Jarabe compuesto de hipofosfitos 45 gramos: Jarabe compuesto de zarzaparrilla 6o gramos. Estas subs'ancias pueden comprarse en cualquier botica, sin necesidad de prescripción facultativa. Mézclense y tómase una cucharadita después de cada comida, agitando el frasco antes de
usarlo.

,Plateria "CHRISTOFLE",
Sola y Unlca Calidad

l

a

L U NES 24 .

San Matías Apóstol y San Modesto Obis·
po Confesor.

El Beato Sebastián de Aparicio Confesor, Santos Avertano, Cesáreo y Pepino Duque Confesores.- Indulgencia plenaria en
Catedral, exposición de la reliquia de San
Pío Mártir y misa votiva del mismo santo,
que se canta después de Nona.
)ÍIÉRCO LES 26.

Santa Margarita de Cortona, Santos Porfirio Confesor y )&lt;éstor Obispo Mártir.Rito semidoble como el día 18.
JU EVES 27.

San Ba!domero Confesor. - Rito simple.

La Mejor
Para conseguirla
EXIJASE esta Marca

RECETA DE UN
MÉDICO
EMINENTE

Calendario de la semana.

y el Nombre "CHRISTOFLE"
sobre cada pieza.

(Viernes de Samaritana. ) - Festividad
EN LAS AFECCIONES DE LA PIEL
Y DE LA ORl)&lt;.~ se debe evitar todo ali·

mento que aporte a l cuerpo substancias
irritantes, por lo que viene a ser una adquisición muy valios.1 de su régimen alimenticio el KUFEKE, neutro y nada irritante.
KUFEKE ofrece, además de las ventajas
de su valor nutritivo y de su fácil digestibilidad, el de su sabor agrauable y de permitir una gran variedad en la forma de su
administración.
103 recetas de cocina muy acreditadas se
encuentran coleccionadas en un folleto que
se puede adquirir gratis en farmacias y
droguerías.

Píldoras y Jarabe

BLANCARD

POR FUERTE QUE SEA, SE CURA CO• LAS

PASTIUAS
DEL DR. ANDREU
Remedio pronto y &amp;epro. En las boticas

DOSIS ¡ 2 á 6 Píldoras
11 á3 Cuchar

Verdadera
Agua Mineral
J:iatural de

VICHY

Ma.na.ntiale~
del Esta.do
Francés.

BZBN BSPBCUfZCA.B BL NOMBRE

[
FINURA, PUREZA, PERFUME IDEAL. -

l:u~f~~~~o~~~e~.dall~~a

VI eHY CÉLESTINS G~~.:::r:::d::~=t~¡r::~·
VICHY GRAND.E•liRILLE
VI CHY HOPITALEnfermedade■

flORocBHLEZA

POLVOS ADHERENTES

81

Enfeüt;:::.

INVISIBLES
Comunica al rostro uoa maravillosa

b~~ºlousr~ro;::c~~s~ tnR~~~~0ri~~1!! ~~C:~f;~ª~

del Estómago.

ab.s.oluta Son los pol\'OS de arroz de las re1n3s y los reyes de los polvos de arroz.
AGNEL, t&gt;P.RP'UN ISTA, 16, A vonue d e l'Opéra, PAR.IS

L

1~!:~!!~~:m~=~ ~~~!~~
1
1

siempre es eficaz. Millares de personas curadas por ella testifican
sus maravillosos re1,ultados, y por eso es que se ha hecho la pre•
ferida del público. Basta usarla una vez para tenerla siempre en
prevención, Produce efectos segurísimos en

QlfANOS, TUMOlfll!f.S. ALMOlflfANAS, Hll!f.lflDAS, f'USTULAS, LLAGIAS,
ULCERAS, QUll!f.MADUlfAS, FISTULAS, 1/!f.RUF'CIONll!f.S, ll!f.TC., ETC,
DE Vl!NTA ll!f.N TODAS L"IS DROQUERIAS )' 80TIOA8,

fASTILLES - SELS ~ .COMPRIMtS
10

1

1

A '.25 CENTAVOS LA CAJA.
Para los lugares donde no se enoueutre, se despaohatranoo de porte, enviando
oon el pedido en aelloa de correo $0.30 ova. por ,;,ada oaJa Y por docena $2.6Z,al Depo-1
altarlo general,
Rl4,.14EL •• OlfTEQA • .,. CALLll!f. DE •"INRIQUE N9 8:Z,

1
1

ª"·

Af'ARTADO 41541,

,.ll!f.K.100,

D, "•

BANCO CENTRAL MEXICANO
OAPITAL SURSORITO .............. ... . $ 00.000,000.00
DE RESERVA .............................$ 7.500,000

Hace descuentos y oréstamos con y sin prenda. Neiroctos en cuenta corriente, giros
y cobros sobre todas la,, Dlazas de la Reoúbllca y el extranjero, y en ireneral toda clase
de operaciones bancarias con bancos, comerciales, lnaustrlales, Drooletarloa y airrl::ultores.
BMIT1!1 BONOS Dll CAJA de 100. 500 y 1,000 oesns: •In cut)&lt;ln, º""ad eros á seis meses. &amp;'Ruando un Interés de rlneo por ciento al allo. Sobre Deoósltcs á ¡¡lazo, cinco DOr ciento
anual. En De06sltos á 1a vista tres por ciento anual, de $1,0IO en adelante.
OORRESPONSA LES: Todos los Bancos de IO!l Es,ados u,.,xlcanos, Ueui..cbs Bank, Ber,
lfn Y sus sucur•ales en Lo!Jdre•. Hl\mburl!'(), Bremen. Munlch, Frankfort. Dresclen.
Bletcbroeder. Berlín, '1tlm0tolr N1&lt;t1onal y Escom0te, P arís. S. y Ofa .. New York.-:Na-

tlonalO!t:¡, Rank. New York.-Fl,,.t. Natlonal li&gt;•ulUerObmo lea.to Voc.-G'nk.Ofa.

del

VICHY ..tTAT

Ñi -· r.,airE,=o, iiai_,_

~ ·11iit1

=

=

la úni.:a que se digiere por si sola
¡

•.

Recomendada para !os
Niños ANTES.DURANTE
.:.. Y DESPUES DEL DESTETE, asi como dura,le
la denticion y el crcci6 miento,comoelalimento
-_. mas agradabl", fo r·tifi1 cante y económico.
A Se prescribe tambien
'f a los estómagos deli. cados ó que digieran
A dificilme11le.

Y
A

PARIS 8 Rn, tvt,nne
J en :oaas las Farmacias

.
,;.
:e••·-&gt;: :e••·--,: :e•••..,&gt;: :~--· •·•&gt;: ;,••. ·-&gt;: :e•.. - ,: J:...... $S:::xé•·· - , ~ ~

contrae1ESTRENIMIENTO
sus consecuencias :
etc.

y

Jaqueca, Malestar, Pesadez Gastrica,

, Exijase10,YERDADEROS GRANOS deSALUOdel DrfRANCK
PURGATIVOS, DEPURATIVOS v ANTISEPTICOS
T . LEROY, 98, Rue d'Amsterdam. PARIS y todas la, Farmacia,.

�,
B\BLIOTEC~ UN1VER51T,ARIA
,, ALFONSO REYES

EL MUNDO ILUSTRADO

Quinta de Salud
''R• LaVIS. ta"
Tlálpam, D. F.-•Teléfono 16.
Asistencia cientíhca de
morfinómanos, enajenados,
alcohólicos y quirúrgicos,
empleando los medios terapéuticos más modernos. Eficaz atención para los enfermos. Departamento especial para señoras. Instalación eléctrica completa.
Rayos X, corriente de alta
tensión, mecanoterapia.
Director Médico,

EDUARDO LICEAGA.
Médico encargado del departamento de enfermeda,
des nerviosas,

Dr. A. Ruiz ·Erdozáin
Administrador,

J. Lavista.

CÁPSULAS DE

MORRHUOL
CHAPOTEAUT
-----u;y,y-

EL MORRHUOL suprime
el gusto repugnante del
aceite de hígado de bacalao

EL MORRHUOL es mucho
mas dicaz que el aceite,
del que contiene tcdos
sus principios.
1

EL MORRHUOL espopular
para curar los resfriados,
la bronquitis y los catarros.

P.I.RIS, 8, rur Vi,ienne y en todas las Farmacias.

EL PERFUME ROSE DE CHIRAZ
ele la casa F. Wolft y Son. recuerda la fragancia suave de las rosas de Persia.

UNASENORA
DEPANAMA
CURADA
Con el Compuesto Vegetal de Lydia

E. Piokbam. Lease su carta:

ONDO RICARDO COVARRUBIAS

de las Cinco Sagradas Llagas de Nuestro
Señor Jesucristo.-La segunda Traslación
del Cuerpo de Sao Agustín. Santos Román
Abad y Macario Mártir.-EI Evangelio de
la feria refiere la conversión de 1,._ Samari·
taoa.
MARZO.

Santos Albino y Roseodo Obi~pos Confe·
sores, Eudoxia y el Beato Miguel Carballo
Mártires.-Rito simple.
DomNGo 2.

La Boca, Zona de Canal, Panam:i.El Beato Bartolomé Gutiérrez Mártir
"Mis dolencias eran complicadas; la Mexicano. Santos Pablo Mártir, Federico
menstruación á ve.
ces abundante y o. Abad y Simplicio Papa Confesor. Ofic10 y
tras escasa;11ufr1a de misa de la Domínica: rito semidoble y ormuch?. pesad~z
oamento morado; se hace conmemoración
dedor de 1 VIenore,
•
e·
estabaabatida; tam- del Beato Bartolomé.-DomIDgo de 1os ID·
bién te ni a mucha co Panes. por recordarnos el Evangelio el
picaz.~rr Y ¡;;,aaee:la de milagro de la multiplicación de Cinco pala veJ1ga. Atnbuta
mis maleii á que era aes y dos peces qt'.e obró _el Salvador, para
estéril pues varios dar de comer a cIDco md personas.-Se·
médicos me dijer-on mana de Lázaro.
que no estaba bas.
'----.::...Jl..:l.!.-...J tan te desarrollada
y por eso no podia tener una criatura. Me sorprendi grandemente deBpués de tomar 8 frase os del Compuesto Vegetal de Lydia E. Pinkham
de estar en estado y apenas si lo podta
creer. Volvi á ver al médico quien me
dijo que se me estaba formando un tU;,mor. Mi esposo me aconsejó que no le Quizás, la ciudad desconocida no tiene
hiciera caso al médico y que me fuera nada de misteriosa ni de extraña. Pero el
á mi ciudad natal-Kingston, Jamaica viajero no sabe de ella más que lo que le
-lo que efectué-Hoy tengo el orgullo bao dicho los libros, acaso lo que ha leído
de decir que soy madre de una preciosa en una guía, mientras el treo le conducía
niña de 7 meses. Apesar de haber es- a la urbe ignorada.
tado casada 9 años si no hubiera sido Ha llegado la noche; un automóvil le ha
por el Compuesto Ve~etal de Lydia E. conducido velozmente al hotel cruzando
Pinkham nunca hubiera. dado á luz. calles que han desfilado rápidas ante sus
Desde entonces lo he recomendado á ojos como en una película de cioematógramuclúsimas personas, tantoenJamaica fo. Luego de reposar un momento y de
como enBalboa."-SRA. RosA Rosr'.'&lt;A asearse, el atractivo de la ciudad descoooDoNALDS, la Boca, Zona del Canal. cida Je ha impulsado a echarse a la calle.
Panamá.
De una parte Je atraen los oros de una ca·
La Sra. Pinkham de Lynn, lle brillantemente iluminada, llena de caMass., E. U, de A. invita á las en- fés, de anuncios luminosos, de tiendas consfermas á que le pidan su consejo. teladas de focos eléctricos, calle por la
Ya ha ayudado á otras miles a cual circula una multitud al parecer alegre
recobrar 1a sa 1 u d. Este será y descuidada, que embellecen y animan las
irratuito.
siluetas de las mujeres airosas que cruzan
con las ceñidas faldas de moda; más lejos
el viajero se siente asediado por el miste·
río de una calle obscura donde se alza la
mol~ gótica o romántica de una antigua
glesia; acaso, cruza después un puente bade
jo el cual brama su canción eterna, grave
y móootona, el caudal de un río; allá descubre una estátua, más lejos divisa una elevada torre, en otro paraje se le entra en
los oídos a la fantasía, la música de unos
contra
violines zío¡;iaros que tocan un suave voluptuoso vals vienés.
la Tos, el Catarro
Todas estas cosas parecerán al viajero
la Bronquitis
vestidas de una nueva y fresca poesía, como si fuese el primero en gozarlas o ante
ellas estrenara él una nueva vida. Mas este encanto de la ciudad desconocida, que

ªlre,

El encanto de la ciudad
desconocida

NAFe

LANORENI

PARA PROLONOAR LA VIDA.
Un niño se levanta m u chas
veces sin el menor daño después
de una caida que habría roto los
huesos de su abuelo. ¿ Por qué?
Porque el cuerpo del niflo es
flexible y elástico, mientras el de
su abuelo es duro y quebradizo.
La sangre deposita materias que
tienden á obstruir el corazón y
las arterias é impedir In, circulación; la mayor parte de la:i personas que tienen más de sesenta
afios sufren más ó menos de eso
desarreglo, el cual las trao al
estado que se conoce por el nombre de vejez. Eminentes autoridades pretenden que si pudiéramos alimentar convenientemente
el cuerpo y deshacernos de lo:::
residuos inútiles, la vida podrfo.
prolongarse casi indefinidamente.
En todo caso se puede vivir n oventa años lo mismo que cincuenta, siempre que tengamos un
cuidado inteligente de nosotros
mismos. Consérvese el sistema
limpio de gérmenes mórbidos y
los nervios con pleno gobierno do
sus varias funciones, mediante el
uso de un vitalizador como la
PREPARACION de W AMPOLE
y, descontando los accidentes, todo el cuerpo permanecerá fuerte
y elástico mucho más t iempo del
que sería posible de otro modo.
Es tan sabrosa como la miel y
contfone una solución d e un extracto que se obtiene de Hígados
Puros de Bacalao, combinados
- con Hipofosfitós, Malta y Cerezo
Silvestre. Para Desórdenes de la
Sangre, Enfermedades Ag_otantes
y Tísis está por encima de todao
las demás. El DP. D. M. Velez,
Profesor en l a Escuela Nacional
de Medicina de México, dice:
"Desde hace varios añoJ u so la
Preparación de Wampole en casos de afecciones oculares infantiles sostenidas por anemia ó oscrofulosis, quedando muy complacido del benéfico r esulta~o obtenido." Eficaz desde la primera
dosis. De venta en l as Boticas.

Registrado como artículo de segunda clase en 3 de Noviembre de 1894.-lmpreao en papel de las Fibricaa de San Rafael.

Año XX.-Tomo 1.

Número 8.

México, Febrero 23 de 1913.

Seductora belleza

Jabón de Verbena
Calendulado
Purifica, her mosea, perfuma.

dulcifica y embellece la piel. endurece las carnes
restableciéndoles
s u frescura cuando se han marchitado.

La Salsa

Evita y cura la

LEA &amp; PERRINS
dá cierto picante y un sabor
exquisito á todo genero de platos.

caspa, los barros
y las enfermedades cutáneas, vi -

goriza las raíces
del cabello, delicioso para lavar la cabeza y baña-r a
los niños. La pastilla es grande, sólida y dura mache,
tiempo. $1.00. Por correo certificado $1:.25.

Depósitos: Joh11nsPn, Félix Co,
A ve. San Franci~&lt;'O 39.-J Labadie
Sucs. Co, Ave. San Francisco 39 J. Uihlen Sucs., Ave. Bolívar 52.Méxibo.

La verdadera Saha
origen de \', ORCESTERSHIRE.

Sr. General Victoriano Huerta, Presidente Interino Constitucional cíe loa Estados Unidos Mexicanos.
Fot. Garduño.

Venta al por mayor por LEA &amp; PERRINS en Worcester, Inglaterra; CROSSE &amp; BLACKWELL, Ltd., en Londres
1
Y por todos los EX1&gt;0rtadores en general.

�DIRECTORIO

EL MUNDO ILUSTRADO
SEMANARI O DE ACTUALIDADES, ARTE Y LITERATURA.

D IRECTOR PROPIETARIO

LIC. ERNESTO CHAVERO .
OFICINAS:

3' CallP de la Rinconada de Sao D iego No. 4r.
Telé{ooos:-Mexicaoa, 20-85 Neri
Ericssoo, 14-51
Apartado Postal 14\1-- llléxico, D. F.
PRECIOS D~ SUBSCRI PCION MENSUAL :
En la C iudad . . ... . ...................... $ 1.00
(pagadero por adelantado.)
En los Estad os . .............. . ............ $ 1.25
(pagadero por trimestre adelantado.)
En el Extranjero ... ... . .. . ................ $ 2.00
(pagadero por semestre adelantado.)

NUMERO$ S UELTOS:
En la Capital. .... . . .... . .... . . ....... . . . . $
En los Estados .......... . ... .......... . ... ,.
En e l Extranjero .... . .... ......... • . . . ... ,.
Atrasados .. .... .. .... . ......... .. .. .. .. . ...

0.30
0.35
0.50
0.50

Para la pu b licación de avisos e n este periódico, d irigirse a B. &amp; G. Goetscbel, Avenida 16 de Septiembre,
r6. Sus agentes en E uropa, la Societé Mutuelle de P ublicité, 14 rue d e Rougemen t, (g e ).
NO SE DEVUEL VEN ORIGINAL ES.

DRAS TRffST '.;.,
Cuentan las h is torias que en una ocasión, en cierto
país hermoso y ae pa norama esplén dido donde las flores
encantan la v is ta y los frutos sazonados son el deleite
del paladar, y la l uz de oro del sol lo envu elve todo en
nimbos de celestial transparencia, vivía bella señora buscada por todos los países, por los benéfi cos dones que
repartía, por los inmensos b eneficios que siem pre trajo
en pos de sí, por los progresos enormes q ue significaba.
su solo nombre.
Cuentan igualmente que cierto clia, aquella señora de
estirpe celestial, de majestad inmaculad a, de corazón
tan noble y bueno, huyó del país d ichoso que t uvo la
fortu na de cobijarla en su seno, y desde entonces, a pesar de tod os los esfuerzos para buscarla, para atraerla
de nuevo, para que regresara, nada se consiguió, con
pena de todos, co n disgusto profundo de ricos y pobres,
de jóvenes y a nc ianos, de todos, e n suma, que entonces
comprendieron lo que valía la presencia de tao augusta
dama. Y, añaden las crónicas del pais a que me refiero,
que ni los poetas con s us t rovas, n i los oradores con su
elocuencia, ni los sacerdotes coh sus p legarias al Altísimo, obtuvieron resultado alguno fa,·orable.
La desolación era completa, e l duelo general, los campos antes fért i les, hermosos, con ópi mos frutos, con simientes sazonadas, morían yermos de cultivo, regados
con sangre, en vez de q ue e l agua c ristalina los fecundase. Los pueblos, víctimas de todas las arbitrariedades,
se estancaban en s u progreso; los h abitantes no vivían
.en aquella calma y sosiego tao apetecible para el amor
del hogar y para el desarrollo del t rabajo. pues al marcharse la dama angelical, había dejado triunfantes sus
terribles enemigos. y éstos, en forma de ambición, de
apetitos desordenados, de corrupciones de todas clases,
dominaban el país de la historia que vengo refiriendo,
con menoscabo de la hon radez, de la perseverancia, de
las más apreciadas virtudes.
000
Un día, de pronto, cuando menos se lo figuraban los
ha bitantes de la ciudad que aún albergaba a la señora
referida, que no era ni más ni menos que la Paz, ese
doo que constituye PI regalo más precioso del C ido a los
pueblos, vieron las calles solitarias y tristes; en vez del
tranquilo ciudadano que iba a.su trabajo, el soldado de
torva faz, rodeando su pecho y espaldas el correaje con
balas, y en la mano el "mausser" homicida; en lugar de
los vehiculos ordinarios que t.aositan por las avenidas,
el rodar de los cañones y de las a metralladoras, cou sus
fauces negras y sq cuer po de hier ro, largo y nervudo;
y en e l ambiente la ansiedad y e l miedo.y por doquiera
cierre de puertas, g ritos de temor, zozobras mortales,
caras pálidas, miradas de espa!lt0, jla guer ra! ... . eofin,
con 5U cor tejo de penalidades, con sus peouml;,ras de
miseria, con e l desgarramiento de corazones que aman
y de espíritus q ue su(reo por las personas amadas.
La gran urbe ha sufrido cruentas aflicciones. Doce
-días de terrores pavorosos ha o sembrado la desolación
por calles y edificios; y el palacio arrogante de bella

arquitectura; lo m ismo que la modesta casa, se presen·
tao ante nuestros ojos con huellas visibles de cañones y
de met ralla, qu.- hao ido a i ncrustarse en paredes y e n
m o ros, eu su marcha desvastadora por los aires, en busca de víctimas propiciatorias.
E n el silencio de la capital las balas silbaban con
metálico r.hirrido. ¿No las habéis oíiol Suenan de una
ma nera quo, hidao la sangre. Quizás el combatiente, en
el fragor dd combate , en los ardores d- la lucha, .cegado por la pólvora, con los impulsos de la dura disciplina q ue lo sujeta a su deber con garfios de hier ro, q u izás, digo, no se dé cuenta d e ese lenguaje de los p royectiles en el ai re Pero el que lo oye agazapado en un
rincón ele su casa, le parece algo asi como un llamamio,oto de la mue rte, como una despedida de los que
agonizan, como el postrero grito do, ios que se :van, de
los que no hao de ver nuevo sol, sino la luz sin fin de
la eternidad.
E n t:stos días tristes, sólo una bandera ha flotado entre las negruras del dolor y de la muerte, y esa bandera
ha llevado como signo la cruz, cual si quisiera p robarse de nuevo q ue la insignia cristiana surge en los mo·
meatos críticos de los pueblos como lábaro santo, de salvación y de consuelo.
Pero, por desgracia no es la cruz de madera que re·
dimió al mundo e ntero: no es tampoco la que en tiempos r emotos levantó a Europa para combati r a l infiel;
es roja, como sign ificando sangre, pero al mismo t iempo
iodica que bajo su sombra bienhechora todos caben, con
ta l de que sufran, con tal de que sean de los caídos, de
las infel ices víctimas de la contienda, de los que heridos ruedan al s uelo, necesitando la mano de la caridad
que los levante.
Nada más tr iste que un hospital de sangre. La bata·
lla, la lucha, el combate, tio,oo,n mucho de épico, ue s ubli me, de grande. El poeta lo ha cantado en vi riles estrofas, el pintor lo traslada al lienzo constantemente, e l
tribuno la evoca en momentos difíciles, para enmienda
o p ara remordimiento, y hasta el crbtiano llama a su
Dios e l «Dios de los ejércitos.» Pero, las salas frías del
hospital donde los heridos gritan y los moribundos exh alan sus últimos ayes; las camas todas iguales alineadas
en correcta for mación como tropa en parada: los pasos
de médicos y practicantes, con la inalterabilidad que
engendra la costumbre en las almas de los que a d ia r io
ven en e l cuerpo humano motivo de estudio; la mujer
buena, santa. de corazón t ranquilo, que sólo anhela el
alivio y la ayuda de los que sufren, y sin moverse del
lado de los lechos alienta y fortalece los ánimos abatidos; figuras son que forman el lien zo que apenas esbozo, y que constituye en las ép ocas calamitosas de las
guerras, el único p ue rto seguro contra la galerna de los
odios y de las vengao;;as desencadenadas.
Bien ha beis visto a esa redentora Cruz Roja cruzar las
calles de la metrópoli en veloces automóviles. Las balas
silbaban, las ametralladoras enviaban sus proyectiles
mortíferos, el cañón con su soberana solemnidad, nos
anunciaba la devastación y la muerte. Todo en balde,
todo inútil. nada arredró a los que se impusieron la misión nobilisíma de aliviar los h er idos y los que caiao e n
el combate, y al verlos pasar con velocidad inusitada
sentimos cierta satisfacción, pensando que nuestros hermanos, tendrían quien los amparase, " hermanos" he dicho, ¡esto ha sido lo más terrible! pi:.es las contiendas civiles tienen por eso mismo aumentados los horrores, y a
veces pelean en diversos bandos, los que nacieron de un
mismo seno, los que se educaro n juntos. los que gozaron
con los mismos besos de la madre car iñosa para todos
ellos.
000
¡Quiera e l cielo que pronto vuelva la Paz a reinar en
México! Y, qut: pasado algún tiempo se cuente que aquel!d dama tao buena y tan sama. que había huído de
nuP.stro lado, ha vuelto para arrullarnos de nuevo en su
regazo, para bendecir nuestra labor, para. librarnos de
utopías y de errores, y para sonreírnos con su celestial
semblante. prodigándonos beneficios y dones d e inestimable valía. E speremos en el porvenir; que el pasado
sea como una. pesadilla, que desaparece en cuanto el
sueño huye al contacto de la luz de la mañana, y d e
esta mane ra los días tristes, se habrá n hundido e n e l olvido, y los risueños, los bdlos, los de cla ro sol, surgirán
en auroras de oro y azul.
TRISTAN DE LYRIA.

Cooversábase, no ha muchos días, de literatura. E n
el curso de la conversación alg uien propuso este tema:
¿ Cuál es la facu ltad más esencial y preciosa en la oaturalt,za del crÍlicol ¿ Cómo se definiría. la aptitud psicológica que determina 11l superioridad de la crítica honda, certera, penetrante/ Y cuando me llegó mi vez de
opinar, lo hice en la forma que trataré de reconstruir
por escrito,
- En toda facultad poderosa de expresión en el lengua je de todo escritor artista. hay, además de lo que se
significa, lo que St: sugiere: el ambiente, la aureola, la
irradiación que circunda a la letra y donde está lo más
intenso e importante dt: todo; la impalpable esencia que
rebosa sobre la limitada capacidad de la palabra. Es
esta parte no escrita la que precisa saber leer quien aspire a la comprensión cabal y honda de la obra, y más

q ue ni nguno, el critico que ha de juzgar de ella. Y
pa ra tal lectura no basta sino el sentido adivinatorio de
la simpatía, el mismo por el cual la mirada de amor de
la madre lee y descifra inquietudes, emociones, anhelos.
en el sem blante del n iño qne no sabría trocar los en pa·
labras, y el mismo por el cual llega el sonámbulo a la
lecturafidelísima del pensamiento de su dominador , aunq ue éste calle, por la percepción de la h ue lla sutil que
e l p ensamiento imprime en la mirada, el gesto y la actitud; huella que sus fascinados ojos aumentan y revelan
como tras el cristal de u n microscopio. Para quien sea
i ncap az de tal linaje de lectura, quedará tan ininteligible el idioma del artista como se coenta que lo es en la
obscu ridad de la noche el de ciertos salvajes que necesitan i ndispensablemente del acompañamiento del gesto
y de la mímica para determinar y p recisar el sentido de
los signos verbales.
M ie ntras no alumbre esta íntima luz de simpatía, con
q ue se t ransparenta el alma de la obra bella, toda la
tolerancia y b&lt;!oévola voluntad de la crítica no pasarán
d e epicurismo intdectual o de urbanidad cortesana, tao
distante de aquella milagrosa iluminación como en lo
q ue se refiere a otras idt:as, lo está la tolerancia fría y
escép tica de un Voltaire o de un Bayle, de la verdadera amplitud, enamorada y activa. La superioridad de la
to le ra nc ia que hoy asimilamos al concepto de la c rít ica
grande y fecunda, es que, radicando más en lo hondo
que la tolerancia que rnstituye la pura inteligencia, implica cierta actitu d de metamorfosis personal. La antigua crítica, inflexible y dogmá tica, reposaba sobre el
principio de la identidad de los espíritus. La moderna
reposa sobre el sentimiento de la complejidad y diversidad infinitas de que es capaz la humana naturaleza.
E l moderno c rítico es, por oficio, el hombre de las perp etuas metamorfosis de inteligencia y corazón; el homb re "de muchas almas," capaz de ponerse al unisono de
los más diversos caracteres y las más opuestas concepcion es; de la belleza y de la vida. La fiel imagen de esta
generosa virtualidad, clave de nuestra actual idea del
crítico, podría señalarse en esa comp lejísima y multiforme vida i ntelectnal de Saiote Beuve, e l insaciable
Proteo, partícipe de todas las modificaciones del pensam iento y la sensibilidad que hallaron eco en el alma
de sus contemporáneos; desde el materialismo algebra ¡.
co del siglo XVII~ hasta el desborde de_sentimiento y
color de los romaohcos; desde el helemsmo radiante
hasta el Port Royal sombrío.
Una convicción absoluta y recelosa, de las que p"san
con la fatalidad de un mandato h ipnótico ~obre el alma,
baria imposible esa virtud coove rsiva de los afectos y las
idea~. El sentimiento artístico reviste en la personalidad
del critico de este temple el carácter amplísimo y superior a toda forma o determinación particular, con que
se manifiesta el sentimiento religioso en e l alma del que
en tiende y sieo:e que la religión no es sino una y las religiones, como las ·'escuelas" en arte, son sus· formas sucesivas y necesarias; cada una ele ellas oportuna y en
c~erto modo ' verdadera" _dentro de ~u tiempo y su amb iente: la coocepc100 religiosa que informa el pensamien to de una Hipatía o un Temistio, de un L ecoute de
Lisie o un Tolstoy.
. Y co_otrariameote_ a lo q~e un raciocinio superficial
rnfenna, cua nto mas amphas y capaces sean esa liberalidad y esa aptitud de comprender, tanto más precisa y
p erfecta será la comprensión particular de cada temperamento, d e cada emoción, de cada idea; no de otro modo que cuanto más amplia es la extensión del amor car itativo que abraza la plenitud de lo creado, en su ímpetu devorador, tanto más ahinca y a tanto más prol ijo
y delicado interés llega en el amor individual y concre'.
to de cada c riatura.
La magna empresa y el más alto triunfo del entendimiento crítico, en lo que tiene de afirmativo y de fecundo, ser_ía la_ reali_zación de aquella obra con que soñó la
n oble rntehgeoc1a de Vauveoargues : la obra resumitiva
_humano espirito donde se hallasen el funda mento y
1ushficac1óo de los usos que nos pa recen más extraños
de las creencias que reputa mos más absurdas, y donde'.
en fue_rza _de sentirlo y compren~lerlo todo, se llegará,
por ohmp1co deseo lace, a a rmomzarlo y conciliarlo todo.
Y en ~u ~plicación a la obra de arte, que guarda , en
esencia imperecedera, lo caracte rístico y virtual de uo
a lma humana, la grande inteligencia crítica es la comp rensión d_e _lo ajeno llevada a aquel excelso punto en
que el esp1ntu engendrador de la obra se infunde en el
organismo del crítico, se hace uno con él, preside los
procesos de su pensamiento, vibra en la chispa de sus
ojos, ajusta el ritmo de su corazón.
E l deber de salir de sí mi~mo, cifra y compendio de
la moralidad social, es también la condición inde clinable de la justicia y caridad d e la crítica . La a usencia d e
~ta vi rtud de abnegación explica la limitada perspicacia del vulgo de los lectores y los críticos, que en ve z de
readap_tar y mode_lar su pers_onalidad según el espíritu
del artista con qmeo comuo1can, forjan, por el contrario, s u representación del artista a imagen y semejanza
de e llos
Es carácter de toda organización menta l poco compleja y afinada, la incapacidad de coi_nl?render cuanto salga
fuera del orden restnc!o de lo~ hab1tos, las ideas y los
afectos prop10s; y esta rncapac1dad trae como consecuenc ia n~tu ral esa penetración ilusoria que nos lleva incoo~c1eotemeo te a ver en cada semejante u n alma de
condición en todo idéntica a la nuestra, juzgando los actos y palabras qu 7 de_los d emás proceden con arreglo a
esta falsa geoe rahzac1óo de nuestra p ersonalidad.
Levantarse, sobre el prejuic io instintivo de ima ginar

Sr. Lic Rodolfo Reves, secretar io
de Ju sticia.
( Retrato tomado d urante u n banquete.)

Sr. Ing. Alberto García Granados, secretario
de Gobernación.
el alma de los otros no diferente de la propia, es punto
que interesa, lo mismo pa ra la especulación y la lt!oría,
que para las relaciones y propósitos de la vida práctica.
E n la actitud de vencer ese pre juicio y de va lerse del
medio de verdad y acierto que a él se opone: e l medio
q ue consiste en percibir la nota diferencial de cada tem
perameoto, en sentir el "quid ioe(ábile" de cada individualidad, está el secreto d e muc has super ioridades humanas.

De esa aptitud uace el modo ele sabiduría peculiar
del maestro q ae encuentra la maner a de aelaptar a la
íntima naturaleza del uiño el espíritu y las formas de la
enseñanza.
De esa aptitud procede el dón del m:siooero de l evangelizador, que acierta a encontrar en el alma bravía del
salvaje el resqu icio por donde abrir paso a la luz de su
verdad y al estímulo del amor divino. De ella viene también la facultad comprensiva y ju~ticiera del grande historiador, apto para aplica r al juicio de cada sociedad y
de cada persona el criterio que cumple a las di ferencias que interna y exteriormente las determinan. De
ella, la habilidad del expositor o i ntérprete de doctrina
ajena, que sabe abs traer de su trasladv toda r~fracció n
personal para lograr la transparencia crista lina que maoifie~ta, como en la pura d esnude z del aire, e l pensam ie nto del maestro. Y la eficacia intuitiva y penetrante
del crítico es también una d etermina ción de esa apt itud.
Diferenciar lo extraño de lo propio; diferenciar dentro
de lo huma no el espíritu del artista, y lu,go e l espíritu
de su obra, y apurar la d iferenciació n h ast a pre cisar lo

Sr. Líe, Francisco L. de la Bar ra, secretario
d e Relaciones.
( Retrato tomado durante su ioterioato p residencial )
individua l y característico de ellos, es tarea previa a todo juicio de arte que aspire á nota de justo.
Si esa tarea se propusiera alguna ve z, aprendería el
crítico estrecho que la nat uraleza humana es infinitamente más comp lej;i. y capaz, que lo que él la imagina;
sentirá la honda realida d y la virtua lidad poé: ic t de es-

tados de alma que él califica de falsos o moostruoscs,
porque les juzga con r~lación a los límites d e st~ p ropia
personalidad, en n ,z de penetrar. para .h_a b1hta r~e a
comprenderlos, el mister io d e l al!r.a ajena ; y hallnria la
clave - y con la clave la justificación- de les ¡emperamentos complicados e insól\to~, cuya _expre~i_ó o sincera
ha de participar forzosamente de la srngula ndad de su
est ructura ínti ma, en la que e l crítico ampliQ verá simplemente una forma d e la naturale za , oo menos d igna
de benevolencia y attcoción que las q ue eHán , a oadas
en más comunes y sencillos moldts.- M;n1p nss;¡ nt, en
"Notre creur," escribe, refiriéndose a las q ue jas de uno
de los oersooajes respecto a la protagooistil ele la novela; "Bien mirado ¿qué tenia qut: reprocha rla I J-;aqa más
que no ser e n un todo semejanti: ~ él y DQ llevar en e l
corazón un instrumento de seos1b1hdad completamente
acorde con el suyo." Y en esas palabras pcdría formularse la razón de iofioit'.ls des,íos e injust icia cc n que el
absolutismo indeclinab le de 110a cierta ma ne ra d e. ser
-disfraz~odose acaso de juicio impersonal y s~ reooestrecha y empequeñece " su alredtcor el . hor izcole

?el

••

Sr. Lic. T.oribio Esquive! Obregón, secl"etario
•
de Hacienda .

Sr. general Manuel Monclragó o, se cretario
de Guerra.

Sr. Lic. Jorge Vera Estaño!, secretario
de Instrucción Pública.

�Juliáo Urbina, mi entrañable amigo, se me presentó
un día presa de la mayor agitación. Balbuciente, trémulo, como si hablara en sueño o estuviese ebrio, y nada tuvo nunca ni de sonámbulo ni de alcohólico, me
comunicó una nueva, extraordinaria a la verdad. Llamado por aviso oficial al ministerio de Estado, habíanle allí hecho presente que don Sibilino de Luna,
.súbdito español, fallecido recientemente en Venecia,
legaba su palacio del Gran Canal y unos millones de
liras a don Julián Urbina, poeta, vecino de Madrid,
etc.
El funcionario del ministerio, después de leída la
comunicación oficiosa del Consulado español en Venecia, dijo amablemente a mi amigo, que escuchaba atónito:

Sr. Ing. Alberto Robles Gil, secretario
de Fomento.

•

~ :&lt;:.;.
~·

.

•

-Comprendo, por su actitud, que no esperaba usted
semejante herencia. Es digna de los hermosos versos de
usted. Le felicito calurosamente.
Efectivamente, era enorme la sorpresa de Julián Urbina. Como que ni de nombre siquiera recordaba haber
conocido nunca a D. Sibilino de Luna.
He aquí ahora la carta que me escribió mi amigo.
Me causó tanta o mayor sorpresa que la noticia de su
fortuna Decía así:
"Desde mucho antes de llegar a Venecia, desde que
salí de Madrid, declaro, y tú me creerás, que el pensamiento de' mi inesperada fortuna había casi desaparecido ante la idea de que iba a ver uno de los lugares que
todos los que amamos lo bello hemos deseado visitar.
Durante todo el viaje fuí saboreando por adelantado las
exquisitas emociones artísticas que me esperaban. Llegué por fin. La estación no "me dijo" nada, y hasta experimenté cierta decepción al apearme. Todo era allí
corriente, vulgar, anodino. Una estación de ferrocarril,
mejor o peor que muchas otras estaciones.
"Pero desde que salté a una góndola, me encontré como encantado ...... Toma esta palabra-aquí entra lo
inexplicable-no en su acepción de embelesamiento, si-

de la vida, en la relación intelectual como en las otras.
¡Para cuánta belleza que hay desparramada sobre el
mundo, ciega a cada uno de nosotros la inercia de su organización individual! ...... No ha mucho, fijando la
atención en el ondular de una víbora que,a poca distancia de mí, reptaba sobre el césped, verifiqué por mis ojos
una observación que de reflejo conocía. Nota un sagaz
pensador contemporáneo, Souriau, en substanciosas páginas que han consagrado a la estética del movimiento,
cómo nuestra impresión inmediata de la agilidad de la
víbora no se traduce en ese sentimiento de aprobación y
complacencia Que la gracia induce, desde el primer instante, en nosotros; sino que sólo el análisis sirve de eficaz mediador para que, objetivamente, reconozcamos la
gracia escondida en aquellas evoluciones rastreras. Pero
apelando al resultado del análisis, ¿ qué movimiento hay
en que mejor concurran los elementos de la forma graciosa que el reptar de la víbora? La inapariencia del
esfuerzo, el dibujo elegante, el desenvolvimiento ágil y
rítmico de las ondas en que se desata el cuerpo leve,
sutil, como llama que el viento dobla y agita -al ras del
suelo: ¿ no es esto gracia; no es esto viva, dinámica belleza, tanto como laque brota del despliegue de la armoniosa fuerza humana o de las alas del pájaro que se
remonta bogando por los aires?
Nuestra ineptitud para reconocerlo intuitivamente nace en parte, sin duda, de nuestro desafecto y repu¡;nancia por la víbora; pero aún más; nace de una profunda
diferencia de organización en cuanto a los medios y forma de moverse.
No comprendernos sin trabajo el mecanismo por cuya
virtud anda el reptil.
Nos identificamos fácilmente con los movimientos del
cuadrúpedo que marcha, del pájaro que vuela; pero en
aquel escurridizo ondular, en aquel deslizarse con el
cuerpo entero, sin pies, sobre la tierra, hay algo tan
inadaptable a la naturaleza de nuestro organismo, tan
extraño a las disposiciones naturales de nuestro sér, que
la imaginación es incapaz de reproducirlo simpáticamente en nosotros.
iCuán a menudo recuerdo esta observación en presencia de limitaciones de gusto, de "resistencias" íntimas, sinceras, con que espíritus, muchas veces superiores, puestos frente a la obra de otros que lo son también
pero por modo distinto, revelan una pasmosa "incomprensión," que no procede ni de malicia de voluntad, ni
de sensibilidad embotada, ni de odio, sino de insuperables antagonismos de estructura moral! ...... ¡Cuán a
menudo lo recuerdo, y con qué vehemencia diría a todo
aquel a quien veo empeñado en juzgar a sus antípodas
de alma: "Trate usted de quebrantar el molde de su
personalidad para comprender la hermosura que cabe
en organizaciones distinta!, de la suya. Si es usted pájaro o cachazudo buey, o gato doméstico, y encuentra un
día a su paso un sér extraño que se desliza silbando por
el suelo, y del que hay quien dice que es hermoso, pro-cure usted por un instante reptar, silbar ...... hágase
usted serpiente si ha de opinar sobre lo que)ay de her·
moso en la serpiente."
JOSE ENRIQUE RODO.
Sr. general Aureliano Blanquet, aprehensor del
presidente Madero.

Sr. Ing. David de la Fuente, nombrado secretario
de Comunicaciones, no ha aceptado.
no en, la propia de encantamiento verdadero y prodigioso. ¡Figúrate que, lejos de producirme novedad cuanto veía, parecíame volver a lugares de los que hubiera
estado breve tiempo ausente! ¡ Figúrate que la emoción
estética que esperaba hallábase obscurecida por la plácida sensación del que retorna a sus lares! ¡Figúrate
que, sin creerme conocedor de más italiano que el que
se necesita para entender a medias una romanza, me
puse a hablar con el gondolero de tal manera, que oí
decirle: "¡Bien se conoce que el señor es veneciano!"
¡ Figúrate, en fin, que hasta me permití indicar a ese
mismo gondolero el rumbo que había de tomar para reducir distancias! . . .. Cuando me encontré en el hotel
y pensé en todo esto, permanecí un buen rato como aturditio, como el que se esfuerza, al despertar, en reconstituir un ensueño impresionante.
"Visité al cónsul, persona amabilísima, que me garantizó el rápido desp«cho de todas las formalidades legales y se brindó a acompañarme, desde luego, a visitar
"mi" palacio. Al llegar a éste, mi sensación de lo "ya
conocido," que continuaba persistente, adquirió una intensidad angustiosa, y cuando entré en una de las habitaciones a la que me dirigí resu-,lto, sin necesidad de
guía, y me encontré frente a uno de los cuadros que la
engalanaban; caí desvanecido al suelo. Al recobrar el
sentido-mi desvanecimiento fué de rngundos-volví a
mirar al cuadro .... "En él estaba yo," yo mismo, retratado con maravilloso parecido y tal como soy ahora,
pero vestido elegantemente, a la usanza italiana de fines
del siglo XV.
- "Comprendo sus emociones- me dijo el cónsul.Esa obra maestra, la joya principal de este palacio, es
atribuída por varios el mismo Leonardo .... Pero ahora
observo . . .. Efectivamente, es extraordinario el parecido entre usted y ese personaje .... Es curioso.
"Me volví al escuchar esta última pa labra, pero nada
dije.Y por hoy tampoco quiero escribirte nada más.Todo
cuanto añadiese no serviría para explicarte lo que siento. "
Pasaron días, pasó un mes y no volví a recibir noticias de mi amigo. Indagué intranquilo. Por mediación
oficial supe que, una vez posesionado de la herencia,
había des..parecido de Venecia, sin dejar señas.
Un día- había transcurrido un año-recibí esta misiva:
"He llegado a Madrid. Estoy en el hotel. Ven inmediatamente.- JULIÁN."
No vacilé en acudir al llamamiento; acudí gozoso.
Nos abrazamos largamente. Después, adelantándose
a todas mis preguntas, me dijo:
- Vas a ver el cuadro al que debo mi felicidad ....
y '•mi conocimiento."
Y me indicó un caballete, del que quitó un paño.
Quedé absorto, sobrecogido, casi amedrentado.
Juliáo sonrió y sigL,ió diciendo:
- ¿Estoy parecido? Pues ahora verás otro modelo.
Acercándose a una puerta, llamó:
-iLaura!
Y, dirigiéndose a mí, añadió:
- Te voy a presentar a mi mujer.
Del aposento contiguo acudió sonriente una dama,
c~o la mano graciosamente tendida. Pero al ir yo a besarsela cortésmente, no pude reprimir un grito. Era
"ella," la del cuadro, la que estaba retratada con Julián
en aquella maravillosa obra pintada hacía más de cuatro siglos, quizá por el divino Vioci.
LUIS DE TERAN.

f

Recuerdos del combate y del triunfo.- En el centro: el señor briga&lt;lier Félix Díaz recibiendo a los periodistas de la metrópoli en el salón principal de la secretaría
de Gobernación.- En los medallones: arriba, una trinchera artillada en ta Ciudadela y efecto de una gr~oada en la fachada Sur de la
fortaleza -Abajo, cañones .de las tropa., felicistas que defendieron la Ciudadela.

•

�j :n sólo . . .. ni padre, n i madre. ni hermanos, ni hermao ,s. ni amigos, ni amigas ...... que lo dejen sólo; porqu e,
además. siente vergüenza y siente ira. jPor Dios! no acan ciadlo! no teuedle compasión! Dejadlo sólo!
o o o

La senda está mojada y llena de bojas secas, entre el
verd"r _lustroso de los ev6nimos y el bronce empolvado
de la hiedra; una pnmavera de rosas nuevas de color de
rosa !~ abre bajo la obs~uridad del abandono y la pe·
numtra de las ramas vie¡as; l uego, un ruido de agua de
fu~~te, que lo moja todo con su temblor de garganta solloza~t~ .. .... Al fondo'. entre la fronda cárdena, la piedr;&lt;l vie¡a del palacio mira al poniente; y son ventanas
cerrad.1s desde hace muc~os_ años y puertas tapiadas de
c~mp101llas azules ... . Quizas se ve un m1lva de cielo
de _crepúsculo; quizás brilla dorad~mente alguna cristalet1a .... Entonces es cuando canta el ruiseñor junto al
agua d_e la fuente; D~_sde el fondo silencioso y umbrío,
la que¡a dulce de. pápro resuena como dentro de una
b6ve~a con ec~. !leo'.'- de rosas otoñales. Es el ruiseñor,
q ue tiene sus o¡os bnllaotes y abiertos, que anda de rama ea ram:t, frente a unos cristales dorados, ju oto a una
fuente que llora A la caída de la tarde romántica.
Y alguien h'.1- dicho:- Es u n ruiseñor que no terce la
muerte repentina
CClmo la muerte va siempre dentro de nosotrcs, 00 hay

.\ veces \'amos caminando por una senda del jardín,
ya a las alta, horas. cuando la luna habla con las fuentes, y las luciéroagas pasean sobre las hojas verdes, con
su farol melanc61ico. -EI corazón late con fuerza; los
pasos son precipitados - El jardín está amenazante; la
muerte anda cerca: los canes aúllan a las estrellas, con
tos ojos e01ri,tecidos y húmedos; las fuentes siguen hablando .... Y de pronto, en un árbol, cerca de nuestro
oído, su.-na un canto de corm,ja: es un canto de una sola pena. un canto tardo y medroso, un canto que llena

General M. Cauz, comandante de una d,. las columnas
federa les que atacaron la Ciudadula.
T,os jefes revolucionarios Díaz y Mondrag6n, recibiendo a la comisión del Senado que fué a conferenciar con ellos el miércoles por la mañana,
después de la caída del gobierno maderista.
que pasa como un fantasma bajo la luz doliente de la
luna ....
Yo temo tanto a la muerte porque no tengo por quién
despreciarla. Todo desdén es una interposición de rosas, Muchas ooc':es. en el balc6o. bajo las estrellas
de las doce, he querido exhalar mi alma en un suspiro.
Si la muerte fuera oportuna, ya se habría uno muerto,
cantando, tantas veces! .... Pero no esta tarde de soledad primaveral. La muerte necesita su idilio deshecho,
su perfume ido, sus hojas mustias: la muerte necesit~ su
música romántica, su adulterio, sus cabelleras rubias,
desatadas. Después de unos brazos colgados al cuello,
desesperada mente, de un pecho de veintidós años sobre
el corazón, aparezca la fuente de fondo profundo ; los
p ies se irán a ella. por el sendero más fragaote.-:No en
vano lleva su traje de terciopelo negro, su puñal de oro
al cinto y su desdén en los labios.
Muerte, espera.

más que volver los ojos hacia dentro para ver su cuerpo
de reina trágica: no hay más que detener el paso un momento en el camino ele la vida para escuchar el ir y venir de sus caclenas. Está en las olas rojas de n uestra sangre, esperando el momento en que un dique se abra, intentando romper todas las puertas Está en medio del
mismo corazón, con la garra rle hueso abierta, amenazando apretar y de,,compooer a cada instante la máqu ina divina de la vida. Por eso el que la siente se tamba·
lea con un vértigo de inseguridade~ medrosas, por eso
e l q ue la siente da un grito a cada dolor del cuerpo, que
es un desgarramiento que hace ella. El que ha llegado
a verla, no puede olvidarla ounca. Ese es el que lleva
una sonrisa de mueca y de indifereo,;ia, como una rosa
seca, en los labios, el que no quiere lCts rosas ni las man·
zanas de la vida, el que sólo ve la sombra que se le ha
salido del cuerpo. en la amarillez constante de los cam inos. Pobre sombra mía, amigo de adentro, que salt,s a
hacerme e l a migo! Y para qué llamar a nadie, n i para
qué creer a nadie, si la caída nada ni nadie pod rá evitarla? Sólo hay que pedir al sol que no luzca. porque es
demasiado alegre; sólo hay que intentar oler a azul de
a lgo, de sueños, de luna. ne vados, de cielos, para olvidar e l perfume mojado de la tierra que ya pesa sohre
nuestro pecho .... Al que llegó a estas riberas que lo de-

- Dormir demasiado es hacerle un robo a la vida. Valtour.

- El ocioso se ocupa tan só lo en matar el tiempo sin
parar mientes que es el tiempo quien nos mata .

- Para algunas mujeres la conciencia es un corsé que
se estrecha ó se ensancha a voluntad de la dueña.

o o o

Dr. Samuel Espinosa ele los Monteros coootado re·
yista. que fué herido el domingo 9 al
lado del general Reyes.

•

El sacrificio es una condición esencial del bienestar
y de la felicidad.

'.\1ayor Emiliano L6pez Figueroa. ex inspector gener"I de policía que estu,·o prisionero díez
días en la Ciudadela.

Coronel Guillermo Rubio Navar retc de la artillería federal que se negó a tombardear la Ciudadela
por razones de humanidad,

de angustia todo el nocturno, a través de las arboledas
estáticas a la luna .... Entonces, al acercarnos todo es
silencio . . . . Una bri,a trémula, oliente y fres¿a, pasa
sobre el j;irdin. estremeciendo las frondas en sombra ....
Tal vez se adivina un vuelo indeciso, como d-, un ave
rle _cuento .. . . Y ya cuando, temerosos y pálidos. hemos
s;iltd? al _claro de luna ~e la ¡dorieta. ali# a lo lejos, en
otro ¡ard1n, en el m isterio ele las frondas lejanas, vuelve
a sooa: el canto de la corneja, igual, monótono, medroso, amigo del viento y de ¡,,_ muerte, angustia de sueños
en oro y nieve: el canto agorero, maldito y ,¡nelauc61ico,

. .. . A la luz de lámpara .... como tantas veces ....
Y, a qué? Tengo sueño, y no quiero dormir; no tengo
ganas de sombra. Cada vez las poras más cortas, cada
vez más negra la noche. Ya me voy cansando de la lu·
na, ya cierro el balcón como los otros, y no quiero ver
ta fiesta azul en los cristales, ni las arbolecLi.s celestes de
plata, ni la fuente con corazón: . . . Un libro. . . . unas
cartas .... ¿hay algo que soñar?_ /cuántas son las pe~as?
y otra vez las mismas cosas ; y tirar esas flores marchllas,
y roa:per esas citas de p3:pel, é irse quedando so)o con
este pobre corazón sin alas .... Qué grande es mi coca·
z6n! Y cómo late solo, aquí, bajo la lámpara .... ¿Por
qué la gente no será más buena, Dios mío ? Qué modo de
matar a los demás .... y así . . . . ta o señaladamente ....
Pero, después de todo. qué habían_ de añadi: a mi vida,
si no era otro amor :le ese de aba¡o, tao tedioso como los
anteriores ? Porque las almas .. . . ya sé que son las mis
mas: un poquito de papel y una flor ; mej~r si el papel
es celeste y la flor rosa; luego, la langmdez ; después,
que sí . . .. después que 06 . .. . y todo por una fiebre de
pocos grados! Nunca, coralón, nunca .... Y? ,·eodrá la
otra, la que se acaba .... Entretanto, haz divina tu soledad, a este amor de ero de la lámpara .. ..

JUAN R. JIMENEZ.

Don Gustavo Madero, alma del gobierno maderista, fusilado en la Ciudadela el miércoles
pasado al amanecer.

�El agua cae de los cielos sobre nuestros ~iñedos y _Penetra por las ralees de las viña~ para cambiarse en vmo;
rueba constante de que el senor ?OS ama y de q1;1e dep vernos feli'ces · El milagro particular fué realizado,
sea
,1
para apresurar la operación ~n un cas~ en que as1 o reclamaba la premura de las c1rcunstanc1as.
Es verdad que Dios también enseñó al ho1T_1bre a transformar el vino en agua. ¿ Pero qué. especie de agua_?
¡ Aguardiente! Y esto a fin de 9ue valiéndose de este hsea menesqui'd.::, puedan realizar ellos mismos,
• cuando
1
,
ter, el milagro de Caná, y _convertir e ag~~ comu~ en
esa especie excelente de 11100 que se llama punch.
Hermano cristiano, sea u_sted benévolo _Y benefactor
como él y no eche a perder un buen breva¡e.
Dios ha hecho el vino para alegrarnos.
Cuando vea usted a su vecino en la mesa que vierte
vioo en el vaso, no se apresurl" a ponerle agua en él.
Porque quiere usted ahogar la verdad.
Es verosímil que su vecino sepa mejor que usted lo
que para él es más conveniente. Acaso_ a él _no le gusta
el agu..; acaso no quie_re ponerle a su vmo :mo algunas
gotas, por complacencia con la moda del dia, acas? no
quiere que otra per sona observe cuán poca qué cantidad
ha vertido en su vaso. Por lo tanto, no ofre_zca usted
agua sino a los niños. Esa es una complacencia falsa y
además, muy incómoda.
Le digo esto a usted como hombre de m~mdo; pero
terminaré como he comenzado, en buen cnstiano, haciéndole una observación religiosa muy importante, sacada de las Sagradas Escrituras, a saber: que el apóstol
Los defensores de la Ciudadela -

TEATRO MEXICANO

"EL HOMBRECITO"

Grupo de aspirantes de caballería.
Una vez más hemos saboreado el vibrante estilo, la forma
bellísima, la picante ironía de Jacinto Benavente en su
comedia "El Hombrecito," estrenada con éxito por la
Compañía Villegas-Coss, que no desmaya en darnos obras
selectas y de interés.
Pertenece esta alta comedia a la primera época del
celebrado autor de "Los Intereses Creados" y se estudia
en ella un carácter de mujer, nada más. El resto es todo
accidental, sirviendo como de contraste a ")lené," tipo
de femenino orgullo digno de que se delinee. Por tal
motivo la acción interesa poco, falta asunto, se repiten
las situaciones y la teatralidad es muy escasa.
Veamos, por tanto, el carácter sobresaliente de la protagonista, y para ello he de recordar las siguientes palabras de la escena III del acto II. "Y haces bien-dice
"Nené."-Para los que pasan por nuestra vida indiferentes o amorosos no debemos mostrarntJs nunca como
somos, no debemos dar entrada en nuestra vida a cualquiera. Debemos ser como esas hadas de los cuentos que
viven encantadas convertidas en viejas horribles, hasta
que un príncipe enarr,orado las vuelve juventud y hermosura con un beso de amor."
"N ené" es orgullosa. Tiene el orgullo de sus ideas nobles, de sus actos graves, de sus palabras ~eren as. En el
medio frívolo y perverso donde vive no hay común con
ella sino los nombres y la misma sangre que corre por
sus venas y las de su hermano Carlos. Pero esto con ser
mucho oo le ha impedido ser altiva y consciente del mal
y del bien. Pa ra ella los sentimientos tienen la grandeza
necesaria para no rebajarlos ni envilecerlos. El amor lo
imagina tal como es, absoluto, tirano, sin deslealtades ni

Me ha regocijado usted a menudo, quer!do ~1;1igo. con
sus excelentes canciones báquicas. Eo retnbuc100. dt&lt;seo
edificarle a usted por medio de algunas_ reflexiones
cristianas, morales y filosóficas acerca del mismo asunto.
•'fo vino veritas," dijo el sabio: la verdad está en el
vino.
Antes de Noé, como los hombres oo tenían sino _agua
para beber no podían encontrar l'.': verdad. Así, tuv1ervn
que extraviarse; se tornaron abom1oablemeote protervos
y fueron con justicia exterminados por el agua que tanta gustaban beber.
.
El honrado Noé supo que a cau~'.': de esta mal~ bebida habían perecido todos sus pro11mos y_ le tomo av~rsióo. Dios, para aplacar su sed, creó la vrna y le ensenó
al patriarca el arte de sacar vino de ella.
Con la ayuda de este líquido, Noé descubrió ~uc?'.':s
verdades y desde su tiempo se usa la palabra ad1v1nar," qu~ significaba originariamente "descubr~r" .. p~r
medio del "vino." Así el patriarca José pretendia adivinar" por medio de una copa de "vino," licor _que ha
recibido este nombre para demostrar que era un invento
humano, si no "divino,"
Por eso desde aquellos remotos tiempos las cosas ex_celentes y hasta los mismos dioses bao sido llamados ..d,vinos" o "divinidades."
Se habla de la conversión del agua en vino en las bodas de Caoá. como de uo milagro. Pero esta traos~ormacióo se efectúa diariamente por la bondad de Dios,
ante nuestros propios ojos.

meo tiras, con una tal fiereza que asusta a los demás amores pequeños de momento, de conveniencia, de unión de
fortuna y de fastidios.
Por eso la llaman el "hombrecito." "Nené" acostumbrada a pensar en sí misma, abandonada a sus impulsos, se d ió cuenta bien pronto de lo sola que estaba
en medio de amigas un poquito locas y de hombres un
poco desaprensivos en torno de las dotes.
Y el único hombre que encuentra sincero, altivo como ella, orgulloso del bien como ella, le está prohibido
por la ley y la moral.
Muy a su pesar comprende entonces que no está sola.
El hermano, que encogiéndose de hombros comete el
acto trascendental de la b cda sin romper con su vida
aventurera de soltero, interviene en nombre de la familia. Su amiga Casilda que para todo tenía una sonrisa
bonachona la babia con palabras nuevas de renuncia y
de sacrificio.
"Nené" siente vacilar, extremecerse su orgullo; aquel
mundo tolerante hasta la complicidad, que para toda
infamia tenía su sonrisa y para cada pecado un chiste,
se vuelve contra ella. La devuelve en hipocresía todo el
noble orgullo con que e! "hombrecito" vivía apartadade
él.
Entonces vuelve los ojos al abuelo, benig::?o a fuerza
de años y de golosinas. El siempre la ha querido, siempre la disculpó, la defendió contra las asechanzas e injusticias ajenas, y Nené, como en un confesionario, le
enseña todo el dolor de su alma, funde -t n la ignición de
las palabraj cálidas atropelladas. el hielo de su orgullo;
ya no es el "hombrecito," no es la imposible, la serena
juzgadora de los demás y de sí misma, es una pobre mujer que se siente indefensa, que se siente débil y cobarde ante el envilecimiento futuro.
Nunca habló a nadie con tal apasionamiento, jamás
puso en su boca semejante emoción de concepto ni la
oprimió tan honda angustia el corozón fuerte.
"Defiende a tu Nené, salva a tu Nené, abuelito ....
iSe ha dormido! ¡Dormido! No oyó nada, nada•... Mi
corazón buscaba un refugio en este cariño santo. Y mi
corazón habló como siempre .... sin que nadie le oyera, sin que nadie pueda responder. "
Al abuelo, lejos ya del amor, le sonaron a canción de
Teatro Mexicano -"El Homhrecito. "-I:'on Juan
cuna las primeras palabras, y a su arrullo se durmió coManuel, " Sr. Coss.
mo un niño.
Vuelve el ritornelo altivo a sonar en el alma de Nené.
Recobra de nuevo la arrogancia de sus actos y de sus
las demás, a no ser "el hombrecito" y ofuscada por el
palabras y el orgullo que antes la salvó, la pierde dolor grita su ignominia para que todos la sepan.
ahora.
)/ené se resigna a ser como las demás, a vivir como
o o o
Como verá el lector Benavente ha querido en "El
Hombrecito" poner cátedra de psicología femenina y lo
ha conseguido, deleitándonos con su mágica verba. Los
tipos restantes de la obra, son fotografías de la sociedad
eleg,rnte de Madrid. hace algunos años, un tanto exóticas en México. Se respira en esta comedia un ambiente
de gran tono, sazonado con esa fina corrupción que c¡tracteriza a las altas clases, y tanto ellas como ellos, son
perversos como los personajes de ciertas novelas francesas. La comedia repite, gusta sin interesa r grandemente,
y por obras de esta naturaleza, no hubiera entrado su
autor en la Real Academia Española.

Banda de voluntarios junto a l carro blindado en la Ciudadela.
San Pablo aconsejaba muy seriamente a Timoteo que
pusiera vino en su agua por su salud; pero que ninguno
de los apóstoles ni de los Santos Padres, aconsejó nunca
poner agua en el vino.
Para confirmarle más aún a usted en su piedad y reconocimiento a la divina Providencia, reflexione usted
sobre la situación que ella le ha dado al codo.
Vea usted que los animales que deben beber el agua
que corre por la tierra, si tienen las piernas largas, tienen igualmente un cuello largo. a fin de que puedan alcanzar hasta el líquido sin necesidad de hincarse de hinojos.

La interpretación fué bastante acertada, mereciendo
las alabanzas del público. En primer lugar María Luisa Vi llegas, creó bastante bien el tipo de "Nené;" lo sintió, supo darle la expresión difícil de una psicología algo complicada, mereciendo aplausos en el final del acto
primero, donde lloró con sumo arte.y en varios momentos de la obra.
Magistralmente el señor Coss en el viejo "Don Juan
Manuel. " No cabe mayor propiedad, mayor arte, mayor
realismo. Su aspecto, su sonrisa de ochentón, su palabra
entrecortada, su boca desdentada, todo era un conjunto
admirable, por cuyo motivo en las dos escenas de la comedia, una en el acto primero y otra en el último, cosechó entusiastas y sinceros aplausos. Sólo por admirar
tanto arte se debe ver "El Hombrecito."
De las actrices debo mencionar a Matilde Cires Sánchez muy correcta, a la Otazo, discreta, a Emitía del
Castillo siempre acertada en sus "iogé nuas." Y de los
actores a Solares que nunca descompone el cuadro. a
Cervantes que estuvo bien, a Mutio apasionado sin exageración , y a Barreiro que debe procurar no subrayar ciertas frases demasiado, pues el público las comprende sin necesidad de indicárselas tanto. La obra fué
puesta con lujo y propiedad y en resumen el público
pasa las horas muy gratas viendo la vieja comedia de
Be navente.

Pero e l hombre, que estaba destinado a beber vino,
debe hallarse en estado de llevarse el vaso a la boca.
Si el codo hubiera sido colocado más cerca de la mano, el antebrazo sería muy corto para aproximar la copa a los labios; y si estuviera más cerca del hombro, el
antebrazo sería tan largo que habría llevado el vaso más
allá de la boca: así de ambos modos hubiéramos sido
tantalizados. Pero por la situación que en nosotros tiene normalmente nos encontramos en condición de beber
a nuestra comodidad, pues e l vaso viene a caer justamente entre nuestros labios.
Adoremos. pues, coa la copa en la mano, esta Sabiduría benévola .... Adorémosla y bebamos.
BENJAMIN FRANKLIK.

. D 1az
.
de la C 1'udadela, rumbo al palacio de la Gobernación.
Momento de la salida del brigad ter

Teatro Mexicano. -"El Hombrecito" . ..{loa escena del acto III,

LUIS DE LARRODER.

�L,

...

CAST
:,.~

N

!:,

1'R

~

~~$'1i'A
Cual · la tímida corriente
cristalina,
que camina
por el monte, tristemente
desolada,
y olvidada
como la tumba sin cruz,
como flores
sin primores
como los ojos sin luz,'
fué mi vida
compungida
por el mundo del dolor, , , , ..
sin consuelos . ...
sin anhelos
por otra dicha mejor.
Caminaba
y avanzaba
tristemente .. , . tristemente
cual la rara
ninfa clara
de la tímida corriente
de aquel monte,
de horizonte
taciturno, ... misterioso ....
el cual finge
com:&gt; esfinge
UA secreto fabuloso.
iOh! mi vida
dolorida
de infinitas desventuras! .. . .
se ha curado
del mal hado
con los soplos de ternuras
de mimiña
que se aliña
con bondad de corazón ..... .
iOh! mi amada ... .
mi adorada
que formó la redención
de mi a lma,
que sin calma
cual la tímida corriente
suspiraba . .. ,
musitaba
tristemente, .. , tristemente ....
su plegaria
tributaria
a los mares del dolor .. . , ..

............ ......
- .. , iOh! milagros del amor! ....

En busca de la senda silenciosa
Camino lento, lento y fatigado
Sin encontrar la sombra cautelosa
Donde romper mi sistro destemplado.
Quiero ahogar !oh Muerte idolatrada!
L os pesares de mi alma soñadora,
Bajar silente a mi última morada
Antes que huya mi fuerza vengadora.
Quiero ser, ¡oh fantasma sepulcral!
Hermano de las almas silenciosas
Y detener allí sobre el umbral
El pesar de mis horas tormentosas.
Quiero sentir tu garra destructora,
Ac•bar para siempre con la vida,
Y ver pasar del tiempo hora tras hora
Sin sentir los dolores de mi herida.
Quiero romper la lira plañidera,
Acabar con mi enferma redeldía,
Sepultar mi doliente primavera,
En el seno de la honda fantasía,
Quiero en terrible ca~cajada,;_eir
Hasta encontrar la tumba mistefiosa;
;Quiero llorar .... quiero besar y herir
El pecho de la Diva candorosa.
Quiero acabar con todo; quiero ser
Amigo de los bardos sepultados;
¡Quiero morir soñando! quiero ver
La angustia de los muertos olvidados.
iMi anhelo! Tánto he dicho y tánto quiero
Que tengo miedo de seguir viviendo;
!Oh Parca! ven por. mí, que si no muero,
La suerte pérfida me sigue hiriendo.
L AURO G. CALOCA.

I

Dulce a sus labios la sonrisa asoma·
B_ella, como la fé del pensamiento, '
T,er~a cual la cándida paloma
Gentil como las aves en el viento ....

A. LOPEZ !BARRA.

Para " El Mundo Ilustrado."
Eres de los jardines fragante rosa
Que se mece al arrullo de suave brisa,
Dibujas en tu rostro dulce sonrisa
Y en mis ensueños vuelas cual mariposa.
Eres de las mujeres la más hermosa;
Con tus g racias imperas en mis amores;
Eres bella, María, como las flores ....
Eres de los jardines fragante rosa.
VIRGfLIO AZAMAR,

En el fondo del lago transparente
que bulle apenas sus azules ondas,
hay límpidas alburas de torrente
y leves movimientos de las frondas ....
En el fondo de mi alma acongojada
&lt;lande viven las huellas del estrago,
hay fulgores de amor de tu mirada,
hay alburas de amor como en el lago ....
CESAR CAMACHO.

Porque tus bellos ojos inspiran mis poesías
Grabando en su estrofas las dulces armonías
Qu~ encierran sus arcanos de esencia espiritual
Y vierten en sus líneas escuetas y sombrías
Tu alma toda entera con solo tu mirar .... ?
Porque tus labios rojos imprimen en mis versos
Las notas más sublimes en tonos tan diversos
Haciendo de mi estrofa un canto celestial
Y vibran en mis. v~rsos t-an rítmicos y tersos
Las voces más d1vmas del coro angelical. ... ?
En fi~, por qu~ en mis versos palpita tu alegría
T?rnandose m, estrofa tan pálida y sombría
S1 b:ota de tus ojos el llanto del pesar .... ?
-Mts versos son tu alma que vuela hacía la mía
Y surge de mis labios .. . . ¡Tu alma es la poesía!
ALFREDOM. RENSHAW DE OREA.

II
Mujer divina que en tu amor haz hecho
Palpable tu bondad y tu hermosura,
Ale¡ando los duelos de mi pecho
Y trocando en sonrisas mi amargura.

III
Cual viajeras golondrinas van mis versos
a re&lt;;rearse, querubín en tus miradas
y a hbar en esos labios, lirios tersos
el almibar de las flores perfumadas.
No les niegues. princesita, tus ternezas·
ipobres aves que su nido abandonaron ·
atraídas por tus nítidas bellezas
que a los ángeles envidia les causaron .... 1!
Deja, niña, que tus ojos halagüeños,
en las noches borrascosas de mi vida,
sean los astros que realicen mis ensu¿Ós
vivas luces que iluminen mi p;trtida..... •
Id de pas'?--·• de mi1mente pobres aves;
no os perdáis en ese bosque de pes,tañas;
dadle alegres mis caricia_¡¡, tiernas, s1,1aves .. .
y dejadla en su santuario .... . ...... . .. ..
................ Regresad a: mis cabañas . .. .
/ PORFIRIO T°'RO RAMIREZ.
•
1

~

• A NELLlE.
PARODIA

~~

~o hay penas, ni dudas que en mi alma,
Deo1hten la fe que en ella impera,
M, peche• es un santuario en donde en calma
Mi amor puesto de hinojos te venera ....
IV

Y ya que, como nube los enojos
Transpusieron la triste lejanía,
·'Dame a mirar, en tus divinos ojos,
La tenue luz del explendente día"
V

Dichosa tú, que la ventura alcanzas
Y que en felice y plácida existencia, •

Con la luz de tus dulces esperanzas
Alumbras el altar de tu existencia.
IV
Y no ign~ras "mi bien" que pues mi anhelo,
'!f,s la ~ns,a so_la que en mi pecho encierra:
Tus hndos o¡os de color de cielo ....
Amar mientras yo viva en esta tierra."
ROBERTO E . CARDENAS.

Tal como enlaza en serpentín la yedra,
Los altos sauces en el bosque umbrío,
1:~l como abraza del altar )a piedra,
1 u abrazarás mi corazón, bien mío!
Como el pálido rayo de la luna
Besa las ondas de la mar en calma
C~al ~aja solitario a la laguna,
•
Tu ba¡arás al fondo de mi alma!
Así cc;imo de noche al cier zo frío,
Las aves se acurrucan en sus nidos
~í _en m i corazón, dulce bien mío.'
V1v1rás con tus sueños adormidos!
E NVIO
MA DONA de mi hue~to solitario
que lle,nas con tu afecto mis amores
Recibe_ este homenaje, blancas flore;
Q ue mt mano coloca en tu :;antuario.
T. E . SANTACRUz.

~=======================:::,~=======================~-.:::===================.¿

LO QUE SfGNIFICA EL TRIUNFO DE POINCARE
En F rancia, país constitucional y parlamentario, el
cargo de Presidente &lt;le la República encuentra mayores
limitaciones a la actuación que en los Estados Unidos,
por ejemplo; pero, no obstante, siempre significa mucho
una elección Presidencial, porque puede descubrirnos
algo del pensamiente del país, de las orientaciones de la
opinión pública.
La elección Presidencial de ayer ha revestido, desde
tal punto de vista, un interés extraordinario. Después
de circular muchas candidaturas, después de las antevotaciones de las izquierdas, quedaron frente a frente
dos hombres: M. Poincaré, jefe del Gobierno.y M. Pams,
tninistro de Agricultura.
M. Poincaré era, por decirlo así, el candidato de la
opinión pública francesa. Hombre de una mentalidad
,:xtraordinaria, abogado expertísimo inmortal de la Academia Francesa, su figur¡t se ha agigantado en el año que
lleva de Gobierno por el acierto con qu'e ha intervenido
en las cuestiones de política exterior.
Sin embargo, las agremiaciones políticas no todas
veían con buenos ojos la candidatura de Poincaré. La
elección de éste era un golpe más, asestado al partido
radical-socialista, el fautor del "bloque" que bajo Combes descatolizó a Francia, era un triunfo de los que
creen en la necesidad de apretar los resortes de gobierno, de robustecer el principio de autoridad; era, en fin,
la victoria de los proporcionalistas, de los que quieren
acabar con la política oligárquica y caciquil de los pequeños distritos, suplantadores de la verdadera voluntad
nacional.
y por significar todo esto la candidatura de monsieur
Poincaré, se alzaron contra ella los radicales-socialistas,
arrastrando tras de sí a muchos diputados y senadores
de la izquierda. Contra Poincaré se eligió a Pams, el
autor de las fracasadas delimitaciones de la Champaña.
No fué perdonado ningún medio en la campaña contra Poincaré. Se le insultó en la Prensa, se repartieron
profusamente folletos contra él y su familia, se le derrotó en las antevotaciones de los izquierditas, y le visita·
ron los Clemenceau, Ribot, Sarrien y demás jefes de
grupo de las izquierdas, para invitarle a la retirada. ¡Se
ha llegado hasta el incidente personal!
,
Un episodio de la política favoreció a sus enemigos.
El ministro de la Guerra, M. Millerand, que olvidando
sus radicalismos pasados, había hecho una buena obra
en favor del Ejército, acabando con el régimen de fichas,
regulando los cuadros de ascenso, restableciendo el derecho de castigar, robusteciendo, en fin, la disciplina,
firmó un decreto que exasperó a los radicales. Era el
decreto de reintegración en el Ejército del teniente coronel Du Paty de Clam, que participó tan activamente
en la cuestión dreyfusista. El decreto no era más que
una conformidad con el Consejo de Estado; pues el expediente había seguido sus trámites.
La p•sión política tuvo bastante con ello para calificar a M. Poincaré de reaccionario. Fué inútil que M .
Millerand dimitiese, que declarara que la responsabilidad de la iniciativa era suya; pues no se había hablado
del asunto en Consejo de ministros. !Gusta tanto a los
radicales encontrar algo que justifique el tremendo apelativo de "raccionario," aplicado a sus adversarios.
La cuestión se simplificó, y así vino a ser Poincaré
candidato del orden; Pams, candidato de los sectarios
de la izquierda. Pero con una particularidad; la de que
M. Jaurés y sus amigos, estimando que la primera necesidad de Francia es instaurar la representación proporcional, han defendido más la candidatura de M. Poinca·
ré que la de M. Pams.
_El t~iunfo _de M. Poincaré tiene, por lo tanto, una sig01ficac1ó n evidente. Es un paso más que da la vecina
República en el camino de la po!ítica templada, de moderación, de prudencia, exenta de los sectarismos de
Waldeck·Rousseau, Sarrien y Combes.
Y tiene una importancia indudable, porque no es an
paso aislado, sino continuación de bastantes anteriores.
Esa política de robustecimiento del principio de autoridad. de combate a toda relaiación, fué la seguida por
M. Briand durante dos años, militarizando los "cheminots," persiguiendo duramente el "sabotage," no consintiendo el llevar la laicificación hasta los extremos persecutorios para el Catolicismo, a que los elementos cambistas le querían empujar.
La caída de Briand, con el entronizamiento de los
Monis y de los Caillaux, fué un alto en la marcha. Al
gobernante de autoridad y firmeza sustituyeron los "flexibles," los que para evitar descontentos en el día se ple-

, La elección presidencial en Francia.-Reunión d~ la facción izquierda de las cámaras en la antigua capilla del
Luxemburgo la víspera de la elección.
gan a toda exigencia, por penosa que sea a la larga para el país, y así vino la benevolencia para los "heminots," la anarquía en el Champaña, la desorientación en
Marruecos, los disgustos con Alemania, las edificantes
escenas y conducta en la aplicación de los retiros obre-

r~s; en una palabra, la desorientación, porque en el Gobierno t;to había más influjo que el del combismo.
•
Pero Francia r~capacitó, y empezó a sacudirse de la
pesadilla, volviendo a los tiempos de serenidad, de or-

�deo, de Gobiernos que gobiernan, que caracterizaron e
Ministerio Briaod
Chispazos de aquel sentir fueron las manifestaciones
del procurador Loubat, quejándose de la dP.bilidad de
la represión, y del prefecto Lépioe, enalteciendo las severidades policíacas y de eojuiciameofo. Señalmásaceo.
tuada fué la elección de M. Descbaoel para la presidencia de la Cámara, derrotando a M. Reoouit, el candidato radical socialista. Y por último, tuvo la categoría c'e
paso decisivo la constitución del Gabioet~ de ootablts,
presidido por M. Poiocaré, siendo el propio M . Briacd
vicepresidente del Consejo.
Ahora, la nueva derrota del partido radical-socialist.:
tiene todos los caracteres de definitiva. La República
fraocesa parece haberse curado del sarampión de sectarismo. ¡Triste es, sin embargo, que la enfermedad le
haya dejado tantas reliquias!

En un hermoso día de verano...

LA POLITICA DEL PRESIDENTE WILSON
Apenas se marchó a las Bermudas, el Presidente electo Mr. Wilson para conseguir algún descanso, comenzó
a circular el rumor de que había escrito a Mr. Bryan,
invitándole a una conferencia. Este rumor se desmintió
en seguida, Jo que oo impide que la opinión pública crea
completa uniformidad de miras entre ambos políticos,
pensando que el conocido político de Nebraska sea llamado a desempeñar la secretaría de Estado, es decir,
que eo la nueva administración será el jefe del gabinete y ministro de Relaciones Exteriores.
Hay algunas razones para que esto oo sea exacto, a
pesar de la gratitud que Mr. Wilsoo demuestra por Mr.
Bryao, a quien, seguramente, debe su elección a la presidencia de los Estados Unidos Los demócratas, en efecto, eran eo grao mayoría favorables a la caodid~tura de
l1r. Cbamp Clark, presidente de la Cá'llara de Rep,esentantes, ganada, al .fin, por el partido demócrata, y se
preparaban a votar por él eo la convención de Baltimore, encargada de elegir el candidato presidencial c'el
partido.
Fué entonces que, por razones personales, más o menos atendibles y legítimas, Mr. Bryao, que había sido en
dos ocasiones candidato demócrata a la presidencia, pe
ro que había fracasado, conservando gran influencia en
el partido, decidió a la convención a rechazar a Mr
Clark para aclamar el nombre de Mr. Wilsoo, quien no
se ocupaba de política y hacía tres o cuatro años era
un desconocido, sio envidiosos ni enemigos, lo que le
habilitó para ser proclamado jefe del partido Demócrata.
Esta jefatura había sido desempeñada por Mr. Bryan
desde la muerte de Mr. Grover Clevelaod, el último
presidente demócrata. y sería natural que Mr \Vilson
no se dejara eclipsar por él iovistiéodolo con el cargo
de secretario de Estado, tanto más cuanto que las ideas
de Mr. B,yao serían tao radicales que harían perder
la calma al presidente electo, quien tieoe el propósito
de aplicar el programa del partido Demócrata, pero sin
apresuramientos oi sobresaltos.

Terminadas las fiestas con que fuer~o recibidos_ eo el
ueblo los seis mozos, después de un ano &lt;le :"useocta, Pabl como sus compañeros, reanudó sus antiguas tareas.
s º'iado a Ja puerta de su choza, desde la mañaoa hasta la
e\e cortaba y pulla pequeños pedazos de madera,
;~~ecáodolos y talláodolos cuidadosamente, para que resultaran verdaderas obras de arte.
.
El joven indio era, sin duda, uno de los más hábiles
obreros de la aldea, y los estribos_ que salían de s~s manos hallaban siempre buena acogida entre los arrieros y
los pequeños traficantes que recorrían _el valle ~oo sus
caballos y sus mulos, cargados de bar~tcas de v100. La
aldea india era una pequeña agrupación de casas de bacañas· un rincón del mundo, con uo valle ancho y
~:i[egos" ¡l frente y una serrao(a rocallosa y áspera a
]a espalda.
,
f d·
p
las laderas y entre los árboles cornan coo uo 1dos :~ños y cabras. Eo una depresión de las montañas se
abría una quebrada, donde cre&lt;?ía ~l pasto y ondulaba
uo verde océano de maíz. Los 10d1os de la aldea _erao
1 d ños de esa quebrada y los productos de la tierra
~ ebricacióo de estribos, célebres en toda la comar~.ªd:bao al pueblo traoquili~a~ y bieoes~r.
Pablo había llenado su serv1c10 de uo ano eo los caminos. Fué por las fiestas de Sao Ju:30 y por las fiest'!-5
&lt;le Sao Juan regresó. Era fuerte,_ ágil y valer?5?· Sab)a
correr al lado de los caballos, gu1aodo a los v1a¡eros, s10
fatigarse jamás; sabía atar con fuertes nudos las ~uerdas
ue sostenían las cargas en el lomo de las acémilas. Su
(.-abajo fué penoso, porque le_ l&lt;:&gt;có uo largo trayec\O por
tre agrias serranías, y los v1a¡eros son a menudo 1mpa:~eotes y crueles, y lo mismo eo !as bdoras hedl:3dads_ de la
mañana que bajo el sol ardo~osístmo. e 1 me 10 1a_y eo
la noche oscura, bajo la lluvia y el vu=:oto o e~ me&lt;ho de
1 tempestad. hacía y deshacía su cam100, subta y des-c~odía las sierras, evitando el abismo, rodeando_los grandes eñascos y hundiéndose en el agua de los nos . .P~ro
babí~ cumplido su deber y el Estado no podía ex1g1rle

f

El señor Francisco Icaza, ministro de México en España llegando al Palacio Real a preseotarsus credenciales.
000
Desea cambiar la política exterior, seguida por el
partido republicano, pero sin brusquedades. Así, tratará de arreglar, suavemente. la cuestión entre Panamá y
Colombia, asunto bien ardiente, sobre todo después de
los ataques de Mr. Root, uno de los jefes republicanos,
y antiguo secretario de Estado, que proclamaba últimamente, eo uo banquete de la cámara de comercio _de
Nueva York, que los Estados Unidos habían procedido
indignamente hacia Colombia, despojándola de la provincia de Panamá, y hacia el muodo eotero e loglaterra,
sobre todo, haciendo caso omiso de los tratados solemnes
relativos a la igualdad de peaje en el caoal ioteroceáoico.
Y sin embargo, l\1r. Root, era una de las columnas de
los gobiernos de Washington que hao cometido esas iodigoidacles, que -Mr. \\'ilsoo consentirá, probablemente,

eo atenuar, hac iendo entregar a Colombia los diez millones de dólares de que se habla en los círculos diplomáticos como indemnización parcial y tardía.
Mr. Bryao oo vacilaría eo hacerlo si pus~era su mano
sobre la política extt-rior de los Estados Unidos, él que
tao frecueotemeote ha protestado contra la política "imperialista" aplicada a Puerto Rico, Hawai, Santo Domingo, Filipinas. "Imperialismo' es la palabra empleada aquí para caracterizar esta "diplomacia del dólar"
que el partido republicano trató de aplicar eu la América Central.
Se quiso co11veocer a los diversos elementos polfticos
de algunos países. de que la salud de estas repúblicas,
tao a meoudo eo cooflagracióu, reside en el panamericanismo, es decir, eo la protección más o menos ostensible de los Estados Uoidos sobre esas repúblicas.
El sueño era agrupar estrechamente a todos los Estados americanos, reservándose el derecho, el gobierno de
Washington, de ioterveoir eo su oombre cada vez que
se preSt.•otara uo problema de política general. Esta concepción es el origen de la "diplomacia del dólar," gracias a la cual la diplomacia norteamericana, apoyándose
sobre los dólares que haría prestar por medio de sus fioaocistas y hombres de negocio a los pequeños Estados,
los gobernaría y explotaría a su antojo.
Sin embargo, aun eotre los mismoo republicanos, esta
diplomacia del dólar no se consideró exenta de peligros,
pues el Senado rechazó eo dos ocasiones diferentes la
sanción de empréstitos ofrecidcs a H onduras y a Nicaragua.
De modo que oo es, pues, probable. que llr. \Vilsoo
reanude esta diplomacia de Mr. Roosevelt, y, sobre todo,
de los señores Taft y Koox, y la dejará extinguirse de la
mejor manera.
No es éste el mejo r modo de proteger los intereses
americanos: poclria llevar al gobierno demasiado lejos
para que el pueblo coosieota en acompañarlo, tal vez,
oi aun basta México.
B. V.

.,

m~~ando regresó a la aldea fué recibido con músicas Y
grandes libaciones. Dos días y dos noches danzó y ~ebió con sus compa.ñeros. Después fué al bosq1:1e, derr)~
un árbol corpulento, de madera fuerte y dócil, lo ?tvtdió eo infinitos pedazos, 1~ llevó a su &lt;?hoza y volvió a
ser el antiguo obrero, ioteltgeote y hábil.
Todo el pueblo sabía que Pablo debí~ casarse co,o J~r oa cuando Juliana cumpliera doce anos; as! babia st~~ pa'.ctado entre los padres de am~ .. bacía much(si°:o
tiempo; pero sabía también que el v1e¡o Tomás, d~pues
de muerto el padre de Pablo, vacilaba en _cumplir lo
convenido. Y esto era porque al lado de su tierra estaba
situada la tierra de otro mozo, y Tomás qu~rfa casar a
este otro mozo con su bija para juotar las tierras. Y no
había otro motivo.
Todos los viejos del pueblo censuraban la c?_oducta d e
Tomás; pero decían; Julia_oa oo es nuestra hiJª· Y Pablo triste y ceñudo, traba¡ando desde la manaoa hasta
la ~ocbe en la puerta de su. choza, veía pasar, al caer la
tarde, al viejo indio y a Juhaoa y a l mozo Marcos, que regresaban de cultivar sus campos..de maíz. "
.. _ _
Avanzaba la primavera. Los cbullques y los qu10
chamales" del bosque, los "molles," gruesos y a_Itos, q~e
-cubrían las chozas, esperaban su fronda. , El no crec1a
eosaocbaodo su !echo. Aumentaba el numero de los
viajeros que penetrando por el bosque iban a detenerse
-delante de las casas del pueblo, donde a ambos lados de
las puertas, sobre largas tablas fijas en los mur~, se
alineaban los estribos de madera, osteotaod~ caprichosos tallados y pequeñas argollas blancas y br!llantes por
donde pasan las correas que penden de las sillas: ,Y las
mujeres indias corrían a ofrecer leche a los vta¡eros,
llevando sobre los hombros pequeños cá_otaros de barro;
las ramas espinosas herían al paso sus piernas y sus brazos desnudos, y flotaban sobre las espaldas y sobre el
seno los groseros mantos de laoa.
El cacique recordó a los mozos del pueblo &lt;¡ue_se
aproximaba la estación de las lluvias, y todos los 10d1os
jóvenes acordaron reunirse en la choza de Tomás para
subir un día juntos a la montaña; porque la choza del
padre de Juliana era la más alta de la aldea
los muros de su aprisco subían por las faldas_ de_ la sierra.
Una mañana, al rayar el alba, los 10d1os efectuaron
la ascensión. Pablo estaba con ellos, y como ellos llevaba una azada en la mano. La eoorme mo)e era_ ~carpada y peñascosa; en las grietas y en los 1_otersttc1os de
las rocas, las semillas, llevadas por el v1eo(o, habíao
germinado, y oumerosísimas plantas, eoferm1zas Y raquíticas, erguían sus ramas delgadas ~ larg~s, serpenteando entre los peñascos. Hacia la mitad de la_ montaña, los mozos se.detuvieron delante _de una z~o¡a Las
últimas lluvias y la fuerza de los v~eotos ha~tao empujado una considerable cantidad de _tierra y ptedr":s ª. la
enorme hendidura o¡ue estaba sem1ce~ada. Lrn; 10chos
emprendieron ardorosamente su traba¡o y algunas horas
más tarde la zaoja se hallaba libre de piedras y de
tierra.
. .
Cuando volvieron a la aldea, Pablo l_os de¡ 6 _ir y a_po·
yado eo su azada, permaneció al{ún t,empo 10móv1l y
silencioso. A sus pies se extendía la mole roc~!losa, de~puls las chozas, con sus techos negros y p_a¡1zos; mas
allá el bosque, luego el valle pedregoso y á_ndo! cerrado
por su línea de colinas. A la derecha e 1zqu1erda au-

:r

~unca nos falta dinero para nuestros caprichos; lo que
ponemo~ a discusión es e l precio de las cosas útiles y
oecesanas.
o o o
Se sirve a lo ideal bacie:ldo el bieo, descubriendo la
verdad, realizando lo bello.-Renáo.
o o o

Carece de sentido la palabra "utopía:" el mundo se
compone de utopías realizadas; la utopía de hoy es la
realidad de mañana - Pasy.
o o o

El general turco N°a?im Pacha, ministro de la guerra, asezioado, tratanro el armisticio con los b:íl~arcs

La cuoa _del t:3len_to es el corazón. Allí la pusieron sus
P:"dres: la u!1ag1_oac16n y el sentimiento. La primera Je
d,~ forma, v1vac1dad y luz. El segundo delicadeza y lágna:as.

DAMAS DIST1NGU1D,\ S.-Srita. Ivonoe Suest.
mentaban las ondulaciones del terreno y el valle parecía cerrarse en uo horizonte próximo. Eo las lejanías,
los altos picos nevados alzaban sus crestas por encima
de las nubes anchas y brillantes.
El indio cootiouó así hasta la puesta del sol. Entonces descendió a su choza. La aldea estaba tranquila y
sólo los perros vigilantes descubrían el paso de Pablo,
cerca de las tapias de los apriscos.
.
Al día siguiente Tomás anunciaba a sus vec10os q~e
el matrimonio de Juliana y Marcos se celebraría el d1a
de Pascua de Resurrección, y los vecinos. al oírlo, sacudían la cabeza murmurando: Eso oo está bien hecho;
pero volvían a sus chozas y hablaban a sus mujeres de
preparar los regalos para los novios, a fin de que sus
provisiones fueran suficientes para uo año; porq~e 1~
esposos oo deben conocer las tristezas del traba¡o, 01
pensar eo otra cosa que en su amor durante los primeros doce meses de la unión. Y eo la choza de Marcos
se construía ya la habitación que debía guardar los presentes de los amigos.
Uoa hora después regresó Pablo.
-Era cierto, José Celis. murmuró.
José Celis se levantó, volvió a poner su saco de maíz
en la cintura y dijo:
- Yo labraré el campo de Marcos el segundo mes.
Tú puedes labrarlo el tercero.
-!No! exclamó bruscamente Pablo.
José lo miró uo instante; después, asiéndolo d.- uo
brazo. Je dijo eo voz baja:
-Si quieres hacer al1?0, te ayudaré; tú me has salvado dos veces; pero ya sabes que hay cárceles y que los
blancos fusilan Y se fué.
Pablo se encerró eo su choza y oo salió de ella durante todo el dia. Eo la noche se oyó sooar su quena.
Era uo gemido largo y lamentable que rompía plañiderameote el silencio. Y los perros respondían ladrando
y aullando al sonido de la quena. Y así pasó toda la
noche.
Al otro día, los vecinos pudieron verlo alineando como siempre los estribos en la~ tablas del muro y trabajando silenciosamente con los ojos fijos eo los trozos de
madera.
Cuando declinó la tarde, se dirigió a la choza de José.
Poco después la noche caía sobre el valle, pero la luoa se levantaba detrás de las montañas, tendiendo un
amplio velo blanco sobre el bosque, bañando de resplandores las ramas negras de los árboles y bruñendo el

agua clara del río Los picos salientes de las rocas se
esclarecían, mientras las nieblas se espesaban eo las
g rietas de los cerros.
Cuando se ocultó la luna, Pablo y Jooé, con azadas y
picos en la~ manos, salieron de la choza y entraron en
el bosque; lo atravesaron hasta salir de la línea del pueblo; y empezaron a ascender por la montaña. Al llegar
a la zanja reposaron un instante. Después dieron principio a su trabajo Arrancaban con los picos grandes pedazos de roca y los empujaban al fondo; luego, con las
azadas 1')5 cubrían de tierra. Así trabajaron basta que
las estrellas empeza ron a palidecer. Eotooces arrojaron
los iostrumeotos y se precipitaron hacia la falda de la
montaña. Aún oo había aparecido el alba cuando ellos
se encerraban eo sus chozas.
A la noche siguiente reanudaron su trabajo y, después, al ocultarse la luna, volvían a la montaña, y cuando la luna los sorprendía en medio de la tarea, se escondían eo la zaoja para no ser descubiertos desde el
pueblo.
Y pasaban las noches y la ancha hendidura iba desapareciendo. Pacieotemeote, sin cruzar una palabra, los
dos indios llenaban su enorme labor y sólo la proximidad de la mañana daba descanso a sus cuerpos rendidos
y cubiertos de sudor.
Borrada de la inmensa mole la líoea de la zanja, Pablo y José removieron la tierra y las piedras, eo la ladera de la montaña.
Terminaron esta nueva obra cuando el veranocreinaba eo toda su fuerza y caían las primeras lluvias.
La estación muerta.
Los viajeros no llegan a la aldea y era necesario llevar lejos los productos para ,·eoderlos. r,es.tba d urante
tres meses el trabajo de los obreros, porque los restos de
la labor del invierno y de la prima,•era bastaban para
el escaso tráfico. El sol caldeaba y hacía relampaguear
las piedras en las márgenes del río. Eo la tarde se cabría el cielo de espesas nubes y la lluvia. regular y monótona, caía sobre el valle y anegaba el pueblo.
Al rayar el alba los iodios dirigían sus miradas inquietas hacia la cumbre de la montaña, donde brillaban los
hilos de agua. Después, tranquilizados, reanudaban sus
tareas.
Fué durante la fiesta de Nuestra Señora de la Candelaria, cuando ocurrió la catástrofe.
Los indios, vestidos de gala, acudían danzando y tocando el tamboril y la zampoña a la blanca iglesia del
pueblo. Había llovido torrencialmente eo los últimos
días y el cielo se presentaba entonces p uro y sereoo. Ni
una sola nube cruzaba por el espacio. El sol, enorme y
eoceodido, empezaba a inclinarse sobre e l poniente.
Los aldeanos celebraban su fiesta. La campana, echada a vuelo, resonaba sin cesar y la pequeña planicie, cubierta de yerba, que rodeaba el templo, resplandía gozosa con las músicas y la luz brillante del sol.
Pero de prooto cesaron los juegos y las danzas. Un
hombre señalaba con el brazo extendido la cima de la
montaña y lodos los indios, agrupándose junto al muro
de la iglesia, contemplaron en silencio el fenómeno que
empezaba a producirse en las alturas.
Todos los años, durante la estación de las lluvias, una
eoorme masa de agua se detiene eo las concavidades superiores de las sierras. Cuando esa masa se desborda,
rueda mugiendo por los flancos de las montañas y arrastra cuanto eocueotra a su paso. La tornan pesada y espesa la tierra y los peñascos, y es una gigantesca ola de
faogo.
Los indios vieron inclinarse lentamente las rocas más
elevadas de la mootafü1 ; rodaron después los primeros
peñascos; se abrió un ancho canal eo la cima y apareció
la negra y movible ooda de lodo. Llenó rápidamente las
hendiduras y las grietas de las piedras y empezó su descenso.
Se la veía extenderse por todas partes, rodear las peñas, arrancarlas de su base; crecer espesándose con la
tierra y las plantas que hallaba eo su camino y bajar
con uo rugido eoormr:.
Los indios esperaban verla llegar a la zanja y precipitarse por ella hacia el lecho del río, que desbordaría
por toda la extensión del valle: pero la negra masa no
encontró oiogún obstáculo. Cuando pasó la línea de la
zanja, un clamor espantoso partió de la a ldea.
Los indios enloquecidos por el terror, huyeron hacia
el valle, para alcanzar las colinas lejanas, precipitándose e n el rio que, aumentando por las últimas lluvias, seguía con su rugido el rugido de la ola de fango. José
Celis y Pablo contemplaban aterrados su obra. El alud,
que jamás había sido tao terrible, oo devoraría solamente las chozas y los campos de Tomás y de Ma rcos, los
más próximos a la montaña. Veíase que el pueblo entero iba a ser aniquilado.
José emprendió entonces una desenfrenada fuga. Pablo se dirigió pausadamente a su choza y se encerró eo
ella. Pocos instantes después se unía al espantoso ruido
del río y del alud el sooido suave y triste de su quena.
La masa de piedra y barro llegó al pie de la montaña, se detuvo uo instante, avanzó después lentamente, ciñó la aldea y la estrujó, como una eoorme boa. Crujían
los árboles y las vigas como huesos humanos y se desplomaban sobre e l torrente
El alud penetró eo el bosque, se abrió eo é l un ancho
cauce y se precipitó eo el r ío.
Y fué así como desapareció la aldea india eo ese hermoso día de verano.

RICARDO JAIMES FREYRE.

�sangre, olas de sangre que saltan de rrpeote eo la vi~a,
como de arterias rotas! Sangre de completa reouoc1a,
sangre de agresiones brutales, una mancha purpúre~ que
va eosancháod-:&gt;se misteriosa, bajo uo doloroso crepusculo .... El infortunio y la muerte andan paseándose juntos como dos íntimos compadres.
¡Cómo. bajo el sol risueño, entre cantos y ri~as, p~oer
el pie eo la barca de la muerte y alejarse hacia la _ribera remota, sin volver la cabeza atrás y con el ansia de
penetrar en el arcano obscuro! Y sin emb,.rgo. a pl~oo
~ol. olvidando dicha, amores y placeres, se hao parll?O
hacia la tumba seres desdeñosos o desesperados a qmeoes sobraba o hacía daño la vida. ¿ Por qué? i Para qué?
¿Qué pensaban esos hombres de la muerte? /Qué pretendían encontrar más allá de las tétricas lindes? , Qué
infinito afán de renunciamiento vino a posarse, como ave
fa tídica, sobre el desencanto de sus corazones? ,Qué poder satánico vino a morderles el alma llena de úlceras
para qu" tomaran la fúnebre esclavina y emprendieran
el camino que ao puede andarse sino una sola vez y en
una sola dirección?
Afuera cae imperturb~ble la llovizna. Y ante los ojos
no hay más que grises difusos. gris de perla eofern:a,
l!ris mortuorio y opaco, gris de llantos y de irremed1a·
b!e ausencia. E l cielo está turbio y borroso, y diríase
q •1e pa ra siempre: y las palomas oo se aventuran a d~sbancla r la nieve y la gracia ele sus vuelos en ese ámbito
casi funerario. Sólo las golondrinas ágiles y taciturnas
revolotl'an con angustia rápida, trazando augurios negros eo ('] firmamento triste.
Amores desdichados, hastío de toda labor y de todo esfuerzo, retoño de horror que se arraiga eo el pecho ante "la infinita vanidad del todo," silencio en que se re-

1,

Edificio de la Asociación Cristiana de Jóvenes eo
la esquina de Balderas y Morelos.

Los efectos de la metralla.- Estado en que quedó el templo de San Hipólito.-Esquioa de Balderas y Avenida Juárez.

Tarde de paz doliente. L1 lluvia se desprende del
cielo gris, lenta, menuda, continua; envuelve, a lo lejos,
en uo velo blanquecino y diáfano las col"ioa5 azules; cae
con tenue rumor sobre los tejados y canta suavemente
eo las canales de zinc, deslizáod;)se aburrida y perezosa ¡ Llovizna fría y tenaz, que parece em_;&gt;añadl. en volvernos a todos tristes!
Yo, con la frente apoyada en los cristale5 del balcón,
miro cómo ruedan, por fuera, las lentas lágrimas que se
cuajan en el cristal mism~; y a lo lejos las col inas part'.ceome lúgubres, como difuntas amortajadl.S en traospet·
rente sudario gris. Envolviéndolas. la llovizna parece
una bruma grave, húmeda y espesa.
Me explico esas desesperaciones, esas terribles angustias que allá fuera estallan, eo la calle, ea el recinto doméstico, como súbitas chispas de tragedia. El suicidio
enciende su luz solitaria; el crimen sus cirios rojos. Y

Esquina de Balderas y Nuevo México; eledificiode
la "Nueva Era," incendiado por el pueblo.
sigue el hombre a ser pasto de las reacciones químicas
entre cuatro tablas de madera! .... Yo veo cómo todas
esas lástimas andan volando allá afuera, cayendo coa la
lluvia triste, vagando por el aire como b&lt;Lcterias crueles
y voraces: y con la frente apoyada en los fríos cristales,
pienso, lleno de vaga angustia, en qué parte estará incubando la tragedia.
Pasan en crudas ráfagas, males horribles: alcoholismo, neurosis, vesanias agudas, f unerales ráfagas de viento que arrancan las hojas menos firmes del árbol humano. En la paz gris, silenciosa de esta tarde, anda de paseo el verdugo suicidio, eligiendo sus víctimas. iQue perdone a los seres claros, que perdone a los seres jóvenes,
a los seres bellos y a los seres puros!
No habrá eo ese rebaño oscuro y feo que se encharca las botas y corre con avidez y con prisa brutales bajo los alfilerazos de la lluvia, víctimas propicias al cuchillo exterminador ? Ay! Sólo les falta el instinto y e l
vigor de conservarse a los seres inútiles! ¿ Ha de llegar
sin remisión el estallido destructor para los marcados
por el destino adverso con una señal trágica ..... .
La lluvia continúa cayendo con. abrumadora monotonía. Mañana será día de sol de oro y de azules celestes.
Mafütoa mancharán las palomas con sus nieves errantes
la diáfana dulzura cr~I cielo. AcdSO esas flores q ue se
d isponen a esparcir mañana sus fraga ocias estarán envenenadas para muchos corazones, y junto con el efímero
deleite del aroma, infiltrarán en los c uerpos uo siniestro
designio .... ¡Qué importa! Esperemos la eclosión de las
rosas y el triunfo del sol, soñando con la amada triste
que ya llegará. aunque no la deseemos, la amada de un
, olo día. cuvo beso inevitable nos concede la paz, el reposo, el olvido para siempre jamás ..... .
Fachada Sur de la Ciudadela después de los diez días de combate.

Casa a la espalda del Colegio de Masca rones en Sao Cosme.

JESU S SEM ? R :.n1.

�VID

A

1

CONFERENCIAS

•

Es en una calle de nombre español, Villa Hermosa,
donde se encuentra la sala en donde he escuchado a la
señorita Van de Wicle, disertar sobre un tema poético
e interesante: las leyendas flamencas y walonas. Está
enamorada de lo poético antiguo y del ensueño tradicional; no es una desconocida en las letras de este país.
Ha publicado ya varios volúmenes y se ha ganado con
ellos el aprecio de los que gustan de finos regalos.
Folk-lorista de gran mérito y con un espíritu de poeta que la bace encontrar en las narraciones de los abuelos de antaño el hechizo singular de las cosas en que
florecen las imaginaciones populares, ella ha sabido demostrar la parte que en los mitos e invenciones de las
edades pasadas toca a la Walonia y a la tierra :flamenca. Las explicaciones y comentos de la señorita Van de )
Wicle se oyen como los discursos de una buena hada
de cuento azul.
El público atento, -un público elegante y cultoaprueba las amables palabras que nos suscitan deliciosas escenas de encantamiento y de prodigio; y no hay
sino un aumento de estética satisfacción, cuando la gentil actriz María Debover lee en un libro de la conferenciante, unas cuantas de esas lindas leyendas que en es·
tas tierras se transmitieron al amor de la lumbre y al
ruido de la rueca en largas y pretéricas veladas invernales. Yo evocaba entretanto algunas de las "petites leyendes" que ha cantado en su lengua soberbia y
sonora la musa de pechos de oro que inspirara a Emite
Verhaeren.
Otras son las tradicionales narraciones que Mlle. V dn
de Wicle ha transpuesto de la boca del pueblo a su expresión gallarda y bellamente comprensiva. Hé aquí a
la cruel Aleydis de Seef, que ha de dar el premio de
su beldad al pretendiente que a caballo ascienda hasta
la puerta de su castillo por las rocas ásperas y casi c01 •
tadas a pico. Han perecido ya dos príncipes hermanos,
cuando un tercero logra realizar la casi imposible haSeñor general Manuel Velazquez, jefe de la artillería de la Ciudadela, que dirigió gran parte del combate con cuazaña; y por éste ella se ha sentido conmovida, siente
tro balazos en las piernas, actualmente es subsecretario de Guerra.
que le ama.
Levántase para ofrecerle sil amor y su mano, más él
Más el viento no entiende de engaños, ni se deja deEl tema, demasiado nacional, confieso que no fué de
-como el caballero del guante en el circo de la balacir meo ti ras porque él ve la verdad de todo, colocándomi predilección; mas pude admirar a un orador sabio,
da germánica-desdeña tal galardón altivamente,- vense por los int-=:rsticios de las casas; y así, una vez, cuande palabra elegante, y que revela un estudioso de vergando así a sus hermanos los caballeros de Henssen. Y
do Griete y su amante real están diciéndose palabras dad que bace filosofía de la historia sin pretenderlo y
como ella comprendió bien que iba a morir, pues le
dulces, llega el viento enojado y sopla sobre todo con
que domina la atención de su auditorio por la seguridad
amaba, Aleydis se arrojó en el abismo, a donde fué a
sus potentes carrillos, y todo se lo lleva el diablo, por la
:le su criterio y la expresión viva y tocante de sus ideas.
unirse con los que por ella habían muerto, y desde doncólera eólica, y los dos amantes se van también no se
Las dos conferencias que he oído, no son ni con mucho
de, una vez al año, vuelve ella a vagar por su castillo
sabe a dónde. arrebatados por la ráfaga furiosa.
aisladas. Si no tantas como las que nos cuenta de Nueva
desierto, por su expiación de su cruel fantasía. En "Los
La conferenciante se hace aplaudir, con la lectora
York nuestro distinguido colaborador señor Nelson, en
Bufones" de Michel Zamacois, hay una balada preciosa
que la acompaña. Y así oímos algo sobre la fiesta de
Bruselas se dan muchas, muchísimas conferencias sobre
que recita Sarah Bernhardt, en la cual balada se cuenlas Coronas y sobre Jeao de Nivelles. De tal manera golos asuntos más diversos; y para todas ellas hay un pútan los sentimientos del viento enamorado de una prinzamos gratos momentos los auditores de todas esas Sd·
blico asiduo, interesante y entusiasta.
cesa.
brosas ioveocioues legendarias.
Aquí está el viento también adamado de la bonita
Otra conferencia he oído en Bruselas, ésta por un
RUBEN DARIO.
Griete, hija del molinero; la cual como buena hija de
.-.bogado, hombre de verbo y de estilo. que dice nada
Eva sonríe y coquetea con el viento y le hace soplar pamás que aquello qi:e decir quiere, sin orat•&gt;rios énfasis
ra que se aleje de las costas de Flandes el navío en que
ni glosas suplementarias.
viene el novio escogido por el padre, y a quien ella no
El tema de este disntaote, cuyo nombre es Paul Verama. Pues, como bija del molinero, ¿con quién ha de
haegen, fué la personalidad hov no muy recordada de
querer casarse Griete sino con el hijo del rey? Es al
un promotor de la unión holaodobelg-a a fines del siglo
príncipe a quien ella quiere entregarse, al príncipe que
diez y ocho: el barón Federico von Hartemberg, "nacitodo es oro y seda y que la llevará en carroza a su pado en 1763 en el Furstemberg. hombre de una energía
lacio.
y de una inteligencia prodigiosa."
Estoy como en un hondo encantamiento
al influjo supremo de ta hechizo;
y todo el infortunio del momento
lo depongo en la onda de tu rizo.
Y es tal devoción que me encadena
a tus fascinaciones de Sibila
que no.sé si_ es tu amor o si es mi pena
lo que 1rrad1ando veo en tus pupilas.
Domadora imposible de leones
ó gran seducidora de serpiente
o colmado rosal de tentaciones
lo que seas, te adoro intensam~nte.
Te adoro así, cubana ensoñadora
sin conocerte aún, pero presiento '
que no podrá durar más de una aurora
este amor que perfuma mi lamento.
Lo que sí vivirá como una rosa
o claridad romántica en mi vida
es tu recuerdo de mujer hermosa
y tu perfume de mujer querida.
Me atrae a ti tu divinal belleza
y la gloria ideal de tu peinado
y comprendo que toda mi tristeza
de tu fascinación se ha enamorado.
Eres triunfo de sol, y eres cadencia
de un madrigal azul sobre los nidos
v eres tú como un ánfora de esencia
donde encierra mi alma sus latidos
y donde se refugia mi existencia!
r.1 placer del triunfo -

M;inifest, ciones carif:osas tntre los defensores de la Ciudadela.

•

OSVALDO BAZIL.

( Continúa).
En vista del aire de admiración de Juan, el viejo continuó:
- l Lo ignoraba usted? ..•... Tales son los recovecos
de la vida parisiense, de la que se habla tan mal, y en
la que, a pesar de todo, un hombre de mérito no vegeta
mucho tiempo ...... Lleve usted. por lo tanto, a los pies
de Mlle. Robio los testimonios de su gratitud. Trabaja
esta noche; la encontrará usted ea su camerino ...... y
estoy persuadido, concluyó el amable viejo, con una sonrisa libertina, de que el poeta le gustará tanto como la.
obra.
¡Nelly Robin!. ..... Juan Delhy se repitió este nombre
a cada minuto mientras erraba por las calles de París.
Había leído a veces ese nombre en los periódicos, y siempre rodeado de palabras que evocab"a el lujo, el placer
y la galantería. Había visto, en casa de los comerciantes,
retratos de la espléndida actriz. ¡Así es que era esa Nelly Robín quien le protegía! El no participaba del prejuicio que hace de la cortesana un animal venenoso, temible y se sentía conmovido ante la idea de que una bella artista, una adorable creatura, le iba a sacar de la
miseria y de la obscuridad por un mero capricho.
"Mañana, se dijo, cuando yo cuente mi aventura a
Marietta, adorará a esa Nelly Robín."
Pero inmediatamente le saltó una duda.
"¿Quién sabe? Quizás Marietta se sienta molesta al
saber que tal felicidad me ha sido proporcionada por
otra mujer .... ¡Vaya! ya la haré comprender .... "
Y, solo ea medio de la multitud. recorría los Campos
Elíseos, adonde le había conducido el azar, habiendo
separado por completo de sí el recuerdo de su amiguita,
y sin acordarse más que de su bella benefactora. ¡Cuántas horas habían de pasar todavía antes de verla! Seguro que le recibiría en su camerino, a donde le iniciaría
en los misterios de bastidores que los inocentes como él
se figuran como lascivas catacumbas ea las que flota el
olor de mujer libertina. / Cómo se presentaría delante
de Nelly ? Se sentía tan poco seguro de sí mismo que
temblaba de temor de parecer tímido ante ella. ¿Dónde
hallar la palabra justa y penetrante, la palabra conmovedora para darle las gracias ? Sin duda que entonces
ella le sonreiría y le tendería la m;i.ao pe r fumada ....••
Y el sensual poeta atribuía a gratitud el trastorno que
sentía en el corazón.
Esa noche, cuando Nelly llegó al Vaudeville, no iba
del mejor humor. No todo es color de rosa en la vida de
las gentes galantes de las que se apodera n los tontos con
dinero como de una gardeoiapara el ojal. El duque de
Eylau-eiacuenta años. majestuoso como caballo de pa·
rada,- había dado a su am~nte la gran tabarra de cinco
a seis con sus indignaciones de cha mbelán acerca de un
error de genealogía que había hallado esa tarde en el
almanaque de Gotha. Llegó furiosa a su came rino y empezó por emprenderla contra su vestidora, pero incapaz
de una larga c61~ra, se había sentado frente a su mesa
de tocador, en corsé. con el peinador desabotonado, y
comenzaba a "hacer cara'' cuando el apunte le anunció
que un Juan Delhy, que se tallaba en el cuarto del conserge, quería hablar con ella.
- /Juan Delhy? .... i Quién es ese Juan Delhy?...•.•
iAh! sí, ya recuerdo, el poeta amigo de Saint· Firmin ....
¡Bien se ha tardado para venir a dar las gracias! En
fin ...... que pase.
Pero la buena muchacha le perdonó en seguida su
tardanza y no pensó más que en mostrarse amable _con
un joven que era tan pobre v que tenía tanto talento.
Y cuando apareció en la puerta. blanco de emoción,
ella se levantó sin arreglar su peinador, mostrando las
bellezas de su garganta, y, con las dos manos tendidas,
se dirigió a él diciendo:
- Pero venga usted a que se le felicite, señor . ... Es

preciosa su piecesita, y espero que se le representará
pronto y bien ...... Venga usted a que se le conozca, a
que se charle con usted alguna vez.
Le atrajo y le hizo sentarse al lado de ella en un diván estrecho. Y mientras que Juan, aturdido por un recibimiento tan cordial, por el perfume del cuarto, por el
contacto de las manos cálidas, por la presencia de aquella mujer, se excusaba, daba las gracias tartamudeando,
ella le examinaba.
Nelly tenía entonces treinta años y un largo pasado de
vida galante. Pero repentinamente fué invadida por una
sensación nueva, por una especie de corriente magnética, exquisita y dolorosa, que la debilitaba y la enardecía
a la vez, que le desazonaba el cuerpo y le caldeaba la
nuca y las entrañas. Y al mismo tiempo que su desazonamieato físico, experimentaba un enternecimiento delicioso. Fué una sensación que le envolvió como un baño y que le dañó como una herida profunda y punzante.
Amaba por la primera vez en su vida.
Se sentía cogida y llevada por una fuerza superior a
ella; algo poderoso como un instinto. Vuelta a ser por
un minuto la hija del arroyo de otros tiempos, se acordó
de sus compañeros de la calle, de los amantes brutales
acostumbrados a ser obedecidos a la primera seña. Si el
joven que se hallaba sentado junto de ella la hubiera mirado con fijeza durante un momento, hubiera caído sobre
su hombro deshecha en lágrimas. Pero el tímido apenas
se atrevía a levantar los ojos. Le parecía tan puro, tan
superior a ella, que sintió vergüenza; y, cuando él mostró sus dientes al sonreír, se sintió indigna de un beso
de e•a boca; como se sentiría escrúpulo de tocar una rosa con las manos sucias.
/ Qué se dijeron ? Nada. Palabras vanales. Ella le dirigió cumplidos cualesquiera, repitiendo siempre las mis-

mas frases, y le interrogó acerca de su vida con bondad
pero con desacierto. El respondía apenas; por novicio
que fuera, se dió cuenta y se admiró de la turbación de
la comediante. La atmósfera tibia del cuarto le enerva·
ba. No sabiendo qué decir, temiendo ser indiscreto, se
levantó para despedirse. Los ojos negros, profundos, de
Nelly palidecieron.
~ Volverá usted a verme, verdad? ....
Su voz tenía un tono casi suplicante.
-Con mucho gusto, respondió él, pero es que no sabría donde ....
--En mi camerino, a esta hora, estoy siempre sóla.
El saludó, ella le tendió la mano, que ahora estaba
helada. Y sólo cuando estuvo fuera se d ió cuenta de que
esa mano había temblado.,_¡ estrechar la suya.
!Qué hermosa es! se decía al regresar a su buh..rdilla ... ,iYa lo creo! Diré a Marietta que Saint-Firmin
dió personalmente mi manuscrito a M. Caduc .... Si
supiera que soy protegido por esta real persona, creo
que sentiría celos y se apenaría.... Más vale que no
sepa nada, pobre chiquilla! .....•
VI
Dijo su mentira el poeta, y la alegría de Marietta fné
inmeos;1 cuando supo que se iba a representar la "Noche de Estrellas," pero esa alegría se vió pronto turbada por un pesar muy grande; le pareció que su amante
se resfriaba con ella. En otro tiempo. cuando venía a
su casa, Juan la esperaba en el quicio de la puerta y
salía a encontrarla al último escalón de la escalera. Y
entonces, que besos, que a bra zos!

-Pero venga usted a que se Je felicite, señor . . ..

(Continua rá)

�---- -

:
,1
'I
1

¡,i!

faltas que cometa, y si él lo hiciere no debe contestarse.
Es muy incorrecto también hacer señas o indicar al compañero con palabras de doble sentido la carta que debe jugar.
No se discuten ni las reglas del juego ni los puntos.
Cuando pierde uno, paga graciosamente y si hay mujeres jugando, a éstas en primer término. La delicadeza
más elemental prohibe entrar al juego si no se !leva dinero. No es correcto jugar a crédito; pero si &amp;e hiciera,
debe pagarse esa deuda de honor en las veinticuatro horas siguientes. No estrecha uno las cartas contra el pecho, para que no las vean los demás jugadores, porque
eso indica desconfianza; tampoco se levanta uno apresuradamente después de ganar, eso es prudente, pero muy
incorrecto.
Los asistentes que forman galería detrás de los jugadores, deben abstenerse de dar consejos y lo mejor que
deben hacer es observar en el más absoluto silencio. Si
algún jugador les consulta en un golpe dudoso, sí podrán
dar su opinión.

:1

EL TE

C.RO't'UCA

se guarnecerán con lazos de listón que tiene~ dibujos
impresos, en donde la fantasía de los confeccionadores
puede mostrarse en toda su extensión, porque su variedad es verdaderamente extraordinaria. Unos ostentan
flores fantásticas, cuyos matices sorprenden por su excentricidad, como por ejemplo: rosas de oro, azuce':'as
de plata, lirios verdes y otras creaciones por el estilo.
Algunos dibujos tienen un marcado estilo de ciertas
épocas o de países determinados, así, pues, vemos. ornatos de inspiración egipcia, griega o netamente oriental.
No acabaríamos nunca estas líneas, si quisiésemos citar

Ya se inicia en nuestras damas elegantes la natural
curiosidad por conocer las modas primaverales, y este
deseo es muy justo, lectoras mías, pues la florida estación se acerca y es preciso saber cuáles serán las novedades que meditan las modistas y confeccionadores, a
fin de preparar las bonitas "toilettes" de este hermoso
tiempo.
Como sucede siempre, son las telas las que despiertan
mayor interés entre el bello sex~, y aunque nada se sabe de un modo cierto sobre el particular, casi podríamos decir que el futuro nos ha revelado ya sus secretos
en ese sentido. Los· primeros lugares están reservados
para el foulard y la taffeta; estos dos géneros serán i&lt;&gt;s
predilectos, sin duda alguna, entre la magnífica colección de las telas primaverales.
Había foulards de mil rayas, foulards sembrados de
pequeñas florecillas o de grandes "pastillones;" otros
serán "pékinés" de finas guirnaldas de rosas, ramajes de
amplios dibujos impresos sobre un fondo rayado o a
puntos. En algunos casos, esos lindos foulards están 1
dispuestos de tal modo, que como único adorno llevan
unas anchas franjas, cuyo dibujo armoniza con el fondo
de la tela, y esas franjas se colocan a la orilla de la
túnica, de la falda, o se arregla en el cuerpo simulando
un fichú.
Las taffetas se usarán de muchos y diversos modos:
brochadas de seda, realzadas de terciopelo o por gruesos puntos de seda, bordados en distinto color al del
traje. También había taffetas '·pékinés" o de cuadros,
las cuales tienen un aspecto netamente escocés. Los 'I
tonos muy vivos, tales como el rojo, el violeta y el verde
esmeralda están en favor de la Moda.
Se llevarán también, muchos crespones impresos en
colores fuertes, y con m2 rcada inspiración japonesa; tussores rojos con dibujos fantásticos; sedas exóticas que
participan a la vez del tussor } del "charmeuse" con
rayas de otros matices que recuerdan las suntuosas telas orientales. Entre las novedades cuya aparición es
indudable, debemos citar el hermoso crespón de China,
brochado, que todos los confeccionadores han convenido en llamar "Mousme," el cual tendrá los tonos de coral, violeta de Parma, salmón, rosa vivo y verde luz,
mezclados con flores negras, azul marino con dibujos de
colores fuertes y otras audaces fantasías por el estilo.
También se usará el reps de tonos discretos como el
crudo y el marfil, bordado con flores verdes y esta combinación, que al parecer es absurda, resulta muy elegante y original. Los ottomanos rayados en azul y blanco o en café y blanco; el terciopelo impreso en dos matices como negro y verde claro, o cualquiera otro color
a la moda, el charmeuse, brochado de dibujos blancos
y los crespones a que hemos aludido anteriormente, nos
recuerdan las telas con las cuales se tapizan los mue- :1
bles de gran lujo.
Para los trajes ·'tailleur" se emplearán próximamente
gruesos surahs rayados, y telas exquisitas de seda que
imitan el terciopelo de lana. Estos géneros tienen una
belleza muy original.
En cuanto a los atavíos de noche se usarán mucho las
gasas brochadas, otras, serán entretejidas con hilo de
oro y plata, colocadas en transparencia sobre fondos de
seda eo diferentes colores, entre los cuales tendrán la
preferencia el azul pálido, el oro antiguo, el salmón,
verde luz y el rosa antiguo. Estas hermosas "toilettes"

n

a nuestras lectoras la interminable lista de tales adornos, pues cambian constantemente según es la índole_ del
traje. Hemos visto listones que representan en sus dibujos el antiguo arte etrusco.
Para la bella estación florida en que imperan los encajes, se prepara una esplendidez de tan bonitos y coquetos adornos: entre ellos se contará, como un elemento prin~ipalísimo, la delicadeza del tejido con que éstos.
se fabriquen, y por tal causa es natural creer que lamalla y el encaje de Malinas obtendrán un éxito insuperable. Se habla muy formalmente de la aparición triunfal
de una nueva clase de encaje, el cual posee el aspectodel "tricot," o sea el punto de media, maravilla de los.
innovadores que aún no podemos admirar sin haberla.
visto, porque la imaginación no tiene taoto alcance que
llegue a representarse el conjunto de dichos encajes, los.
cuales se usarán plissados, según nos lo aseguran las revistas de modas, y de esta manera simularán una gasa
consistente y opaca, en extremo linda, vaporosa y original.
Aún queda mucho que decir respecto de los encajes.
pero Jo haré en la próxima semana, pues por ahora temo haber fatigado a mis lectoras.

¡i

MARGARITA.

'

,,,,,:
1
1

!

·¡
¡I,,

11

EL JUEGO

,,

'!

!1

Las amas de casa que reciben cada ocho o quince
días, después de pasar el verano en el campo, a su vuelta a la ciudad, envían a sus amistades una tarjeta diciendo:
"La Sra. de C . ... recibirá en su ca,a todos los martes (o el primero y último martes del mes) a tal hora. "
Ya se sabe que una taza de té y algunas horas agrada- ,
bles ~speran en esa hosJ?italaria casa a todos los que estén libres esas noches, sin que su ausencia sea motivada
y sin obligación de presentarse cada vez que reciba la
señora.
Estas son reuniones agradables sin pretensiones; puede asistirse a e llas con traje suntuoso, o con lo que los
franceses llaman "demi-toilette," es decir poco escote, y
mangas cortas; los hombres deben ir siempre de casaca.
Si algún intermedio anima la velada, lo improvisan los
aficionados que allí se encuentran y que de esa manera
lucen sus facultades.
El ama de la casa deberá procurar que su piano sea
de lo mejor y que esté bien afinarlo, pues hay casas donde verdaderamente sería preferible que no lo hubiera.
Las personas más tranquilas y equilibradas, sienten
que se les exasperan los nervios oyendo tocar uo piano
malo.
La música que debe tocarse en esas reuniones, deben
ser piezas ligeras y en boga, nada de clasicismo.
Si en la reunión ·hay me~os de veinte personas, el té
se sirve en un'.': mesa especial; y el ama de la casa, ayudada por su h1¡a mayor o en su defecto por alguna amiga. hacen los honores.

I!

'

Riquísima y original toilette de baile de gran boga
en París

Las personas de buena educación muestran en el juego la misma corrección que en cualquiera otra circunstancia de la vida.
El juego es la verdadera piedra de toqu,e del verdadero hombre de mundo, porque muchas gentes se imaginan que dt-ben entregarse a determinadas pantomimas. como 5ilbar, canturrear, etc. Sobre todo en familia
se abandonan a esas maneras, que no demuestran másque una carencia ab5oluta de elegancia y de buen to-no
La menor infracción en e l juego, es muy severamente juzgada. por ligera que parezca.
Para algunas r errnoas el juego es un pasatiempo, pa-ra otras una pasión; pero pasión o pasatiempo no tienen
excusa las incorrecciones que se cometan. En la buena
suerte, lo miimo que en la mala debe dtmcstrarse la máscrmpleta sennidad y no olvidar que d&lt;cbe uno reprimir
sus impre~iooes y oo manifestarlas ruidosamente muchom~oos arrojar los oaipts sobre la mesa con movi~ieotos.
ne desptcho EH'S movimientcs nerviosos dt ben reprimirse en lo ab5oluto, pues oo son admitidos por la gente·
de buen tono.
De día rn día, se juega menes en la buena sociedad;:
pero sitrrpre en un baile o en una tertulia dtbe reservar, e ~o ~alcati10 rara los jugadcns. r--o te d.s las geotts ba1_lan y tnccnuarí~n el titrrFo dtma~iado largo, si·
1 o tU\1erao la d1~!racc1(n del juqw. l:s el recurso que
les qu«:'a a les radrH que tienen hij«s cas~deras y que-,
las acompañan a los bailes.

•

Abrigo para salida de teatro o baile hecho de terciopelo con adornos bordados, cuello y puños de marta cibelina,

· Hay mesas especiales para todos los juegos, que se
iluminan con candelabros bajos misteriosamente velados
para no fatigar la vista. Las mesas citadas coatieneo su
-dotación de fichas y bloques de papel, con coquetos lapiceros para marcar los puntos.
Cuando los hombres están seguros que ninguna señora toma parte en el juego, pueden fumar; pero por lo g~oeral no se fuma en las salas de juego a menos que las
mesas se encuentren en el salón de fumar.
. Si una señora entrase y quisiera tomar parte en e l
Juego cuando los hombres están fumando, éstos deberán
decir que van a cesar de fumar y a ella le toca indicarles que pueden seguir haciéndolo, pues el humo no la
molesta.
. Los dueños de la casa se encargan de instalar a los
Jugadores y de presentarlos uno.; a otros si no se conocen; una frase hábil y discreta fija el máximum de las
apuestas para evitar incidentes penosos; esa frase puede
decirla la señora de la casa, y si parece muy corta la
suma ind.icada, no debe hacerse reclamación ninguna.
. Debe cederse el asiento a los jugadores que deseen
¡ugar y no eternizarse en el juego.
Al sentarse a la mesa de juego, los jugadores se salu·dan y se quitan los guantes: es muy incorrec to jugar con
las manos enguantadas. Al terminar el juego y volver a
la sala vuelve uno a calzárselos.
~o hace uno ningún reproche a su compañero por las

Elegante sombrero de media estación

�EL MUNDO ILUSTRADO

RAL
AMA
COl'lSULT S
UNA RARA AMISTAD

MIMf: En efecto, queridaseñorita, la amistad que tiene usted con ese vecino suyo no puede ser más poética
y original, pero no encuentro el modo de que lleguen a
tratarse personalmente, como es natural que usted lo
;..mbicione cada día con mayor anhelo.
La pequeña habitación de "Mimí" tiene una puerta
cerrada que comunica con la habitación del huésped
misterioso, que nunca recibe visitas, ni siquiera de sus
amigos íntimos, y al cual usted sólo ha visto pocas veces
al pasar por el patio, cuando el vecino está asomado a
su ventana, fumando siempre y siempre pensativo, como
si su pensamiento habitase en otras regiones, y evocase
lejanos recuerdos.
Y usted se sintió impresionada por aquel rostro pálido
y grave, en donde resplandecen, con miradas ardientes
y profundas, esos grandes ojos obscuros. La soñadora
"Mimí" se fué enamorando. sin comprenderlo, de esa
frente hermosa y melancólica, de ese cuerpo alto, vigoroso y erguido como un árbol de los bosques. Después....
el alma del vecino, en armonía cou su belleza física,
comenzó a mostrarse en su inspiración genial, interpretand,) en el piano a los grandes compositores. Usted ha
llorado con las melodías de Schubert, y ha sollozado con
los nocturnos de Chopín; el vecino ha escuchado, a su
vez, el piano de "Mirní" que responde a l dulce contacto de unas blancas manos temblorosas, y ha oído armonías.
de Sch ..man y sonatas de Beethoven.
Así se ha ido formando esa amistad poética y lejana;
así se han unido, a pesar de la distancia, dos almas que
sin duda son hermanas. ¡ Cómo acercarse uno al otro?...
Ese es el problema. Usteo se lo pregunta a "Margarita,"
y ésta se lo pregunta al destino. 1Le admira tal resolución? Pues no le sorprenda, porque en casos como el
suyo, "lo imprevisto" es lo mejor.
Si desea aceptar un sencillo consejo que me atrevd"a
darle, rogaría a usted que deje de tocar algunos días;
su piano permanecerá mudo, su corazón "alerta" y ....
su vecino, inquieto por ese inesperado silencio, se iniciará de algún modo. Es preciso obligarlo a dar el primer paso; después ...... irán los dos siempre juntos en
el camino de la vida, sin separarse jamás.

menudo, faldones redondeados en el frente y su tamaño puede calificarse de mediano. Se confeccionarán estos trajes en sarga, cachemir;,. y lanas de fantasía de diversos estilos y colores. Los botones seguirán desempeñando un papel muy importante eo'.el adorno de los trajes, empleándose, frecuentemente, para detener las dra·
perías de las faldas y de los cuerpos.
Ojala que mis respuestas le sean útiles para elegir su
guardarropa de primavera, el cual deseo que sea muy
lindo y elegante.

MODELO

CECILIA M: Doy a usted modelo que pidió de colcha
para matrimonio.
Es de muselina blanca, con volantes de tul bordados
de estrechas puntillas. El fondo se adorna con cuadros
de aplicación de "guipure" moderna, combinados con
rosetones y cenefas de bordado inglés, de labor muy calada.

todas las probabilidades dicho señor no siente por usted
más afecto que una amistad completamente fraternal, y
este sentimiento casi nunca se transforma en amor. Si
por el contrario, se viese en su conducta algo que indicara la existencia de una amistad amorosa, entonces sí
la animaría a procurar con sus ternuras y delicadezas
que dicho sentimiento, tomando mayor desarrollo, se convirtiese en un amor pleno y potente, capaz de hacer la
felicidad de ambos. Pero desde el momento en que no
es así, vale más que usted procure desarraigar un sentimiento que por desgracia, no se verá satisfecho, sino que
tal vez en tiempo no muy lejano, sea causa de grandes
padecimientos que amarguen una vida que podría ser
feliz, encontrando un hombre que la complemente al
calor de un amor correspondido y venturoso.
Tal vez encuentre mi consejo duro o impracticable,
pero yo le a,;eguro que una voluntad resuelta, triunfa
siempre, puesta al servicio de cualquier causa y en este
caso, sería la de formar la felicidad de usted, tan seriamente ameaazada actualmente.
MARGARITA.
LA FOTOACUARELA

AMOR SIN ESPERANZAS

LucILA: He leído su carta con la atención que ella
merece, y después de reflexionar sobre su contenido, me
permito aconsejarle que procure dominar el amor que
hace tanto tiempo alimenta por su amigo íntimo. SegJn

Se hace empleando colores muy transparentes desleídos en agua, porque no han de ocultar el dibujo de la
fotografía.
Se barniza el trabajo de fotoacuarela o se le da un
cáustico de cera virgen, fundida al baño maría con esencia de trementina.

es uno de los placeres de los viajes, es fugaz, pasajero, como una ilusión que cruza
rozándonos con el ala y presto se aleja y
torna invisible.
Al día siguiente. ese hechizo de la primera noche en la ciudarl ignorada se habrá desvanecido.
Quizás la ciudad os parecerá hermosa y
atrayente; tal vez admiraréis la magnifi{:encia o la gracia de sus monumentos, la
belleza de tal paisaje, la animación de las
{:alles, acaso sonreiréis a las mujercitas que
{:rucen airosas y elegantes, pero ya nada
de esto ofrecerá el encanto pasado de la
visión primera sazonada por el misterio de
la noche.
Vuestras impresiones serán ya corrientes,
sosegadas. normales: las mismas que babéis
t-xperimentado ea otras cien ciud~des. El
misterio se ha ido y con el misterio el encanto de la noch" de los desposorios ideales con la ciudad.
Y es que el encanto no estaba en la ciu-dad, que sin duda se parece a otras, que,
por magnífi,;a y bella que sea, no es única
en el mundo; estaba en la sed de nuestra
propia alma de hallar algo ignorado que la
satisfaga, de estrenar una nueva vida, de
salir de sí misma.
Este sentimiento no es sólo propio de las
vidas atormentadas, que arrastran la cadena silenciosa de sus penas ocultas, de sus
tedios, sus melancolías y sus desesperanzas.
Es un sentimiento humano, un sentimiento
de la especie. Pobre es de fantasía quien
no ha esperado a lguna vez algo misterioso
,que abriera una nueva ruta en su existen{:ia.
El encanto de la ciudad d.-sconocida es
-el mismo que en la niñez, edad de oro de
Ja existencia, nos hace anhelar ser hombres; él pone también su enigmático aroma
-en el amor, en la ambición, en todo lo que
.ansiamos, como promesa de una dicha, de
una satisfacción, de un deleite. A est' he{:hizo debemos la literatura de imaginación,
las composiciones que fingen vidas imaginarias, para sacarnos unos momentos de
nosotros mismos.
Y no es este hechizo un sentimiento frívolo de dilettante, de espíritu estragado. Es
un sentimiento metafísico. Es que, como en
-el mito platónico del andrógino, buscamos
no sólo en el amor, sino en la vida toda, la
media naranja, el complemento que nos
falta. Es que el fenómeno individual no se
satisface a sí mismo y busca, en vano, por
el mundo entre la vistosa procesión de los
-otros fenómenos, un algo misterioso donde
-espera hallar satisfacción y reposo, y que
en vano aguarda toda la vida. Tentados
estamos al analizar esta emoción, después
-de pasada, ya con frialdad obietiva de observadores, a decirnos con el poeta:
¿ Ciego, es la tierra el centro de las almas?
ANDRENIO.

RESPUESTA

CLARA: El cambio de fortuna que ustedes han tenido,
puede considerarse como una dicha, es cierto; pero esa
felicidad presenta algunos peligros, según usted misma
comprende y por tal causa Je hablo con toda franqueza.
La vanidad se despierta en sumo grado al adquirirse
de improviso una fortuna considerable, cuando siempre
se ha vivido en la pobreza, o, por mejor decir, en lamiseria.
Reprima usted esos impulsos de necio orgullo, porque
el orgullo del dinero es el más vil de todos los ímpetus
del amor propio; siga tratando con cariño a sus amigos
pobres, y la sociedad entera, tendrá para usted estimación y respeto.

SOBRE MODAS

CURIOSA: Es muy natural, querida amiga, la curiosidad que usted tiene por conocer los secretos que la Moda prepara, a fin de embellecer a sus fieles adeptas en
la próxima estación; por tanto, no me parece justa la pena que le da hacerme sus consultas. Puede usted creer
que contesto a ellas con todo gusto, deseando que mis
respuestas calmen su natural im~'l.ciencia.
Según todas las probabilidades, las draperías seguirán
usándose mucho en las faldas, tanto en las de estilo sastre como en los trajes de ceremonia o paseo. Algunos de
ellos tienen la falda un poco larga ¡.,or la espalda, sin
llegar por eso a poder llamarla claramente, "falda de
cola" sino solo un poco colgante. Los jaqueles tienen, a

Sabido es que las serpientes soportan perfectamente un ayuno prolongado indefini•damente. Algunos de estos reptiles, ence•
rrados en institutos zoológicos, se niegan a
tomar alimento, y se mueren de inanición.
El zoólogo M . Duméril ha observado una
víbora americana (calopina obscura) que
-desde su llegada a! jardín zoológico, pasó
15 meses sin tomar alimento alguno, y una
serpiente de cascabel (crotalus durissus)
que ayunó 26 meses antes de decidirse a
tomar el primer bocado.
Vaillant hizo análogas observaciones en
un pelo philus madagascarienses, y en una
boaconstrictor (python ·s eboe), de los que el
primero tardó 23 meses, y la segunda 29,
hasta que se decidieron a comer el pan del
•cautiverio.
Uno de los casos más interesantes lo consigna M. Pellegrin, de la sociedad zoológica de París, respecto a una boa japonesa
(python reticulatus) que había ingresado
·ea la colección zoológica el 17 de noviembre de 1899, y que medía 6,45 metros de
largo. Su gran tamaño, la brillante coloración de su piel y su carácter agresivo, dem_ostraron que se hallaba en plena salud.
Sm embargo, se negó obstinadamente a tomar alimentos; en vano pusieron a su disposición conejos, carneros, ocas y patos; se
•contentó con extrangularlos, dejando luego
los cadáveres intactos. Lo único que hizo
para la conservación de su salud fue tomar
un baño de vez en cuando. A consecuencia
•de este ayuno prolongado, perdió el volu-

~-.~:,•.- .f'.....,:,,- ""-.........;'"'·- ~

__ ....,....~.--·--

Una sensaGión
de
bienestar indeGible
~ueden proporcionarse aquellos que adquieran la costumbre de eo·u
1 b
tiempo de acostarse EL ODOL ·
l garse a oca con ODOL por las noches al
•
impregna 1as membranas mucosas de la boc Al
·
·
membranas odolizadas y adquiere una frescura agr d bl
d
a,
re~p,rar pasa el aire sobre estas
especial.
a a e que pro uce una sensac10n de bienestar enteramente

�men, y la magnífica coloración de la piel
se trocó en un color gris.
En los principios del año 1902 , el reptil
había perdido tanto, que no presentaba más
que la piel. En vano se trató de nutrirlo

.!!11--------------COGNAC

Ninguno tan delicioso como éste .

DIVIHIA
El perfume exQulalto
Que ha conquistado en
muy poco t i empo el fa•
vor del "1UNDO ELEGAl',TE

EL PERFUME

DIVIIIIA
t:S DE UNA FRAGANCIA F"INISIMA Y
NO TIENE RIVAL POR LA PERSISTEN•
CIA Y SUAVIDAD EN SU AROMA•••

J. WOLFF &amp; SOD!V, 1.arlsrnhe
l"\l!D"LL" DI! orto
EXPOSIOON UNIVERSAL FARJS 1900

con h_uevos cr~dos; nada pudo_ lograrse, y
el a01mal munó el 20 de a~nl de 1901,
después_de haber pasado 2_ anos, 5 meses Y
3 d1;15 s1~ haber t-0mado a(tmento. Su peso
babia baJado de 75 a ~7 kilos, o sea de dos
terceras partes, aproximadamente.
Según ensayos más antiguos de Cbosset,
en Ginebra, casi todos lo• animales que tienen sangre caliente, mueren al quedar pri·
vados de todo alimento, cuando han perdido el 40 o 50 por ciento de su peso h:tbitual. Resultados parecidos logró Pellegrín
con culebras nadadoras, a las cuales se ha•
bía privado de todo alimento sólido y líquido.
Se murieron así que hubieron perdido

~~3 !Jeº~t~~:n~~l~~r~~ ~:sfahª!\!:~• i::!~~:

cie, a las cuales no se había privado del
agua, resistieron hasta haber perdido un
43 por ciento.
Como caso curiosísimo, menciona Pellegrín el de dos ejemplares de pelophilus, de
los que el uno soportó el ayuno durante 45
meses. Hay que advertir que el cambio de
materias nutritivas se verifica con suma lentitud en estos reptiles.

Ht~

c~!!:::~!!~!~ª~

1

deteraivaa y oloatri&amp;ant•• qut
bao merecido al

Coa/tar Sapontnl
LB 8Bllf
111

admla16n en lot Boaplta~111,,1

de Parla. e:a.pllcan la boira de
e1e producto para lodo, los u101
del tocaJor : Cuidado• de l•
Bo&lt;.!il á qua purifica, de 101
Cabello• cuya calda dallena
Loclooea de la■ Crlu, Cut.'

.iadoa lntll.Jloa, etn

O.•confl•r•• tü ku fcfal~,_
ftN

LAa

~A .. MACIAa.

A.1e11ta11Gu1enhelm 1 ■alar-.qu1
A.parlado II06. Mtixlco.

FLOREINE
CREMA DE BELLEZA

El contacto de la CREMA FLOREINA, untuoso sin ser
graso, procura al cutis una sensación agradable de frescura,
de flexibilidad, de bienestar y le recubre de una capa delgada
y protectora que facilita su función sin trabarla, y aumenta
su terciopelo y su diafanidad.

«:REMA FLOREINE,
POLVO FLOREINE,
JABON FLOREIHE
De A, GIRABD, Bue ti' Al~~. 48, Paria
UNICOS AGENTES

para

la Repiblica MeJticano

Emilio ú'KANUEL

e&amp;

Co. Aveoida 16 de 8eptieotbre, 65.-úKEXICO

.

Cúrese usted mismo en

su casa

_J
:se LJ1&gt;De uurar 'l'o&lt;1a Cla.se ue

las Enfermedades de la Sangre.
Ningún daño pueden causar los microbios; y los gérme,nes de las enfe1·medades se exterminan, cuando la
sangre está limpia y circulando con
activi&lt;dad en las vena.s y las arterias.
En estas condiciones cualquiera persona puede des,a fiar los mic.robios.
Las funciones de la sangre son las
de proteger y conservar la vida.
Cuando Ja sangre e.ircnla a perfección, el cuerpo está saludable y activo, pues toda enfel'lmedad es sillDlpleanente el resultado de alguna obstrucción en la cireulación de la sangre.
El Remedio de Munyon para la
Sangre, cura radicalmente todas las
impm,ezas de la Sangre, los Barros,
la Complexi&amp;n doo'ectuosa, Iler:pes,
Elczeana, y todos los desarreglos de
la Sangre. 50 centavos, M11.rca 3 X,
$2.
El Remedio Líquido de Munyon para la Sangre (en pastillas) no tiene
igual para las Afee-c iones Sifiliti.eas
de los Huesos, las Ulceras Sifilíticas
y las .enfermedades Cutáneas y Escrofulosas; desarratga todas Jas impurezas de Jea Sangre. Preeio $ 4 •
Un Testimonio Entusiástico.
"Ilabana, Julio 3 de 1912.
'' Pe11done la dilac-ión de este testimonio, el que le ruego aeepte unido
al mayor reconocimiento y más profunda gratitud. Coono usted saibe, desde hace DJ.á.s de dos años el estado de
mi san.gre ha siido bastante desfavorable, mami,festán.dose ¡particulanrnente en el rostro esta descomposición,
tan paligrosa como molesta. Las pocas dosis del remedio '' Liquido para
la Sangre", por Ud. a mí recomen.dado con tanto aicie,rto, han sido sufie.ien tes p:ll'a el completo restableci11líiento, inclusive la eurax!ión de la
piel del rostro, cuyas buenas -condiciones, obteniidas con su eficaz re.medio, lllle obligan a recomewdarlo por
eonsideraTlo un deber, tamto por gra•
titu.d a Ud. -como !POr .humanidad a
mis semejantes; temiendo pal'tieular
,placer en contestar Jo que cualquiera
persona interesada, se &lt;Sirva interroga1'IIle. '' Atent8JDlente. - Eduardo
Cardona.-S¡c. Hwbana 151.
El Remedio para los Riñones, cura
prontamente los Dolores de Espru1da
y touas las enfenmedades de los Riñones. 50 centavos. 3 X, $ 2.
El Remedio para. el Estreñimiento.
El más moderno, el más cientí1ico y
eficaz para •esa enfermedad. En tubos, por 50 cen.tavos.
El Remedio para la Dispepsia, aJivia insta-ntáneamente y eura toda
clase de Dispeps1a. 50 ce.nta,vos. Marca 3 X, $ 2.
Ungiiento para las Almorranas.
Nuevo rué.todo comp1etaanen.te limpio. A1Jivia instantánerumente. Cura
posiitiva. 50 centavos.
El Remedio para la Tos, eura la
Tos, los Sudores nocturnos y ali,vi-a.
los Piruunones. 50 eentavos. Marca 3
X, $2.
iPida usted la "Guía de la Salud",
de Munyon, en fas Droguerías de J.
Laiba.dié, Sues. y Cía., Ave. San Fran-cisco 43; J. Uilhlein Sucs., Ave.
Bolívar, 25; Johannsen, Félix y Cia.,
Ave. San Franeis,co 39; Droguería
del "Elefante, Ave. Isabel la Católica, 6; y otms. Consultas por correspondencia, confidenciales y libres de
todo gasto.
:Vfuuyon 's 53 and Jefferson, Phila•
ilelphia, E. U. de A.

��</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="1">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="1">
                  <text>El Mundo Ilustrado</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="2">
                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="113816">
              <text>El Mundo Ilustrado</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="113818">
              <text>1913</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="53">
          <name>Año</name>
          <description>Año de la revista (Año 1, Año 2) No es es año de publicación.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="113819">
              <text>20</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="55">
          <name>Tomo</name>
          <description>Tomo al que pertenece</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="113820">
              <text>1</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="113821">
              <text>8</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="113822">
              <text>Febrero</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="113823">
              <text>23</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="113840">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="113817">
                <text>El Mundo Ilustrado, 1913, Año 20, Tomo 1, No 8, Febrero 23</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="89">
            <name>Accrual Periodicity</name>
            <description>The frequency with which items are added to a collection.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="113824">
                <text>Semanal</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="113825">
                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="113826">
                <text>Miscelánea</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="113827">
                <text>México</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="113828">
                <text>México Ciudad</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="113829">
                <text>Periódicos</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="113830">
                <text>Siglo XVIII</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="113831">
                <text>Siglo XIX</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="113832">
                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="113833">
                <text>Editora Nacional, S.A.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="113834">
                <text>1913-02-23</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="113835">
                <text>Periódico</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="113836">
                <text>text/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="113837">
                <text>2007161</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="113838">
                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="113839">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="38">
            <name>Coverage</name>
            <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="113841">
                <text>México, D.F. (México)</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="113842">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="113843">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="6003">
        <name>Días tristes</name>
      </tag>
      <tag tagId="6007">
        <name>El triunfo de Poincare</name>
      </tag>
      <tag tagId="6006">
        <name>Elogio del vino</name>
      </tag>
      <tag tagId="6004">
        <name>La crítica grande</name>
      </tag>
      <tag tagId="4814">
        <name>Musa castellana</name>
      </tag>
      <tag tagId="5960">
        <name>Novela Rivales</name>
      </tag>
      <tag tagId="6005">
        <name>Palabras románticas</name>
      </tag>
      <tag tagId="6008">
        <name>Presidente Wilson</name>
      </tag>
      <tag tagId="6009">
        <name>Vida Belga</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="4311" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="2957">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/1/4311/Mundo_ilustrado_El._1913._Vol._20_Tomo_I._No._9._Marzo._0002007162ocr.pdf</src>
        <authentication>3a393a85a3c5a1ed2ea121e7e26b08ab</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="118137">
                    <text>��q

CAPITAL:

Representado por

$10.000 . 000.00.

Cía. Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey, S. A.-

~~

100,000

acciones totalmente pagadas.

Taller de fundición, vaciadm:.

Lingotes de fierro para fundiGión. . AGero SIEMENS básiGo. ;;;;;;;;.;;;;;~
Fabricación y venta exclusiva, ele Barras Corrugadas de acero para Cemento Armado. Fierro y Acero
laminados en Barras de todos perfiles, ".)ara construcciones.

Esqueletos de AGero para Puentes, Mercados, _
EdifiG~os; TeGhos y FábriGas.
Talleres de Construcción y_Fundición.
Rieles de todos tamaños.

Acero para Minas.

Oficinas en Monterrey: Apartado Núm. 206.

IU

DEPOSITO Y
Y AGENCIA
EN MEXIGO: .
;.

;;..H ...

f

.1
1

con Departamento Técnico para Proyectos, ~ !anos y Presupuestos:

_

CALLE DE SAN AGUSTIN NUM. ,6.

T.eJéiono Mexicana..331.

Apartado, 1336.

";,...,J....

l

MÉXICO, D. F .

Tetéfono Ericsson, r 501.

UI

..

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO I LUSTRADO

Las heridas infectadas,

Calendario de la semana.

así como los granos malignos son muy peligrosas para los riñones porque las impurezas así formadas pasan a la sangre y ocasionan gran aumento del trabajo de filtración
Lu1rns 3.
y expulsión que constantemente hacen esos órganos, hasta que llegan a r esentirse y
enfermarse. Por eso en el tratamiento de las heridas y granos, así como en las opeSantos Emeterio y Celedonio hermanos
raciones quirúrgicas, hay que observar la mayor pulcritud y emplear las sustancias
desinfectantes y antisépticas modernas. Para auxiliar y vigor izar los r iñones, no se Mártires.-Comienzan las pláticas doctriconoce mejor fórmula farmacéutica que la siguiente, la cual está ya adoptada y en nales en todas las iglesias que duran tres
uso en casi todos los países del mundo: Extracto campuesto VegetalAr velina, 15 gramos; Jarabe compuesto de hipofosfitos, 45 gramos; Jarabe compuesto de zarzaparrilla, días, a fin de que los fieles que asistan y
6D gramos. En todas las boticas se consiguen estas sustancias. Mézclense bien y tómese comulguen e l domingo siguiente, ganen la
una cucharadita después de cada comida. Agítese el frasco antes de usarse.
indulgencia plenaria concedida.

JAftA!!!!~~DctDDADo

aoBERNADoR corvsr1ruc10NAL
DEL ESTADO DE COLIMA, MEX.

Depurativo por excelencia
PARA

PARA

LOS

LOS

MARTES 4·

i.. . Verdadera
~gua Mineral
Natural de

VICHY

Manantiale~
del Estado

Francia.

BIBN BSPBClll'lCA.B BZ. NOMBRB

VICHY CÉLESTINS
VICHf GRANDE•GRILLE
VI CHY HOPlfAL

Gota, Enfermedadeadela~tdra
y Afeccione, de la Vejiga.

•

91

Enteíft;:::. del

Enfermedad•• del Estómago.

fASTILLES - SELS e ,COMPRIM~S

VICHY·lTAT

aQBACION DE LA ACADf:AM
4
DE
•r,/-4
MEDICINA DE PARIS

().~&lt;'

Píldoras

y

Jarabe.

BLANCARD
4k

DESCONFIARSE
DE LAS l'ALSIFICACIONES É IMITACIONES

- ··• ·· -

JABON DE VERBENA
CALENDULADO.
(Obsémm sus resultados durute du se■anas)

Inotensivo J de una PnrHa absoluta
CURACION
RADICAL
v RÁPll)A
(811 Copaiba - ni Inyecciones)

de los Flujos Recientes ó Persistentes

~

Cada
Ileva el
cápsuia de e$te Modelo nombre: MIDY

P!RlS, 8, Rne 11, 1enn1 J 10 toar ,as rarmaclu.

ExQuislt a. ay uda. en
el 1,00a.dor, porQue es
una clentíftcacombl·
nación de las vi rt u·
dPR dulclflcant,s de
v,rb,nl y de cal1nddll,
Su u•o en w coe a í u
a firm a las c u nes y
embellece la t ez, Impartiendo la. luzan(a
y u na vlvUlcaclón
perfumad a, comparable sólo con la Que
se obtendría de exper to me.saje dado
oon volu ptuosos acelte11 orient ales.
Evita. y cura la
caspa, los ba.rros y
l as enfermed ades cutáneas, vigoriza. la.s
raíces del cabello,
delicioso pa.ra l•va,.
la cabeza y bañar á
los niños. P rPclo de
la. p Mtllla $1 00, Por
correa certificado:
11.25.

En México: J. Labadle Suc. Oo., P rofesa, 5 - Johann••n, F~llx Oo ., Avenida
San Franr.ieco, 39,- J. Ul h leln, Sac ra., aa;.
Bolívar 25.

Santos Casimiro Confesor, Lucio Papa y
Elpidio Mártires.-Comienza en la parroquia de la Santa Veracruz, la novena llamada de la Gracia, en honor de San Francisco Javier.-Rito semidoble que permite
la celebración de misas privadas de d ifunto
i /ION. BNRIQUB O. do la MADR.ID.
con ornamento negro en todas las iglesias
Muy Srs. m ios:-Sirva l a presente
del Clero secular, dentro del Arzobispado
p ara 'maniiestar á Vds. q ue habiendo
de Mixico.
usado su medicamento •'La Peruna"
p ar a combatir a lgunas de las enfer meMitRC0LES 5a a d es par a cuya c u ración es preparada,
b e obtenido l os m ejores r esultados, por
cuyo
m otiv o , no dudo en recomendarla .
San Eusebio y ~l B. Pablo Navarro MárD e Vds. a f mo. atto y S . S.
t ires.-Comienza la novena de los Dolores
E . O. de l a Madrid.
de María Santísima en la parroquia de Santa Cruz y Soledad.
cía la riña de una cuadrilla de asnos. EnJuEVES 6.
tonces el emperador Fi-fí ordenó-hace de
esto miles y tantos años antes de JesucrisSantas Perpétuay Felícitas Mártires, San- to- que los ministros pusieran término a
tos Olegario Obispo Confesor . Víctor Már- tal desb:i,rajust~- .
tir y Santa Coleta Virgen, fundadora de las
E l pr_imer m101stro, que era un magis.
trado p10, estuvo toda una noche en oraCapuchinas.
ción y por fin Confucio le inspiró lo que
debía hacer. Y Fufú-jijí-dicen que asi se
VIERNES 7llamaba el ministro-se subió bien de ma. , .
d rugada, a tiempo que la Aurora en forma
Festividad de la P r ec10s1s1m~_Sa~gr~ de cándida virgen se bebía el rocío en el
Nuestro Señor Jesucristo. Santo Tomás de cáliz de las flores, al picacho más alto de
Aquino, Confesor y Doctor de la Iglesia.- la vecina montaña, que tenía mil codos de
Indulgencia plenaria en Catedral.-Fun- elevación, y la encon tró poblada de hele.
_
chos y bambúas.
c1ón solemne al Senor del Rebozo en SanTomó Futú-jijí el tronco encanutado de
ta Catalina de Sena; en Santo Domingo a un bambú y lo cortó entre dos nudos, limSanto Tomás de Aquino, con indulgencia pió el t ubo interiormente e hizo una senplenaria.-También hay función en la Pro- cilla flauta. Sop!ó suaveme~te en el _can~to
.
y obtuvo un somdo raro, 01 a lto- 01 ba¡o,
fesa y en la parroquia de Santa Cruz Y So- equivalente al tono empleado por él en la
ledad.-El Evangelio de la feria, refiere la conversación para razonar, c uando estaba
resurrección de Lázaro.
iljeno en su natural lenguaje, a toda excitación nerviosa.
SÁBADO 8.
Estando en este estudio, notó Fufú-jijí
que dos pajarillos se posaban en una rama
San Juan de Dios Confesor y fundador de helecho cerca de é l. Cantó el mayor,
de los hermanos de la Caridad. Santos qu~ parecía ser el ~acho, y prod~jo "seis"
. .
.
,
.
., .
somdos, claros, precisos. Respondió la aveQumttl y F 1lemon Márttres.- Func10n tttu- cilla más pequeña, que debía ser indudalar e indulgencia plenaria en la iglesia del blemente la hembra, y arrancó desu tierno
primer santo.-Se cubren los a ltares de las pecho otros "seis" sonidos, bien perceptiiglesias, cruces e imágenes, en honor de la bles y distintos. Entablóse un "duo" a~o.,
_
,.
roso entre los alados amantes. Los arpegios
Pas10n del Senor.- En Catedral y Bas1hca se sucedían melodiosos y los trinos repede Guadal upe, después de terminadas las tíanse con vertiginosa rapidez; pero los
víspePs, que son por la mañana, tiene Ju- "tonos" eran los mismos. Una escala de seis
1
·
· d I s sonr.S.
gar a primera ceremoma e a ena.
La ondulación del canto de los pajarillos
DOMINGO _
producía vibraciones sonoras en el aire,
9
q ue cambiaban la intensidad y timbre de
Santa Francisca Romana Viuda
San los son_idos_P~oducidos rítmic~ment~. loq~e
•
•
• Y • el sabio m101stro supo apreciar bien d1sPaciano Obispo Confesor. -Ofic10 y misa tinto y calculó que aquellos movimientos
de la Domínica: rito semidoble y oroamen- moleculares eran los que daban lugar a
to morado; se conmemora la primera san- tan dulce melodía en los suaves acordes de
ta. - Domingo llamado de Pasión porque en l~s avecillas. Y ~sí_ llegó Fufú-jijí a las dis.
'
tintas notas armomcas de la gama.
él trataron los fariseos la muerte del SalEl inspirado ministro tomó nota exacta
vador, aunque no la verificaron sino hasta de semejantes sonidos y formuló "doce"
la semana siguiente.- El Evangelio nos en- grados de la escala cromática. Para estar
seña que sólo el que es de Dios O
más seguro de su de:cubrimient?, cortó d~.
_
•. ye su ce canutos de bambuas y les d10 la long1bend1ta palabra.- :,emana de Pasión o de tud necesaria para producir los "doce" seDolores.:-Segunda ceremonia de la Seña mitonos o grados, comprendidos en la unien Catedral y Basílica de Guadalupe a las dad de la octava.
cuatro de la tarde, después de vísperas.
II
La observación, pacífica y paciente, había arrancado a la Naturaleza esos acentos
La Leyenda de la Música
eólicos, que forman el cántico halagüeño y
susurrante del arroyuelo en su cadencia
acompasada, la gulce canción de los pinaI
res, la quejumbrosa romanza de los sauces,
el himno adormecedor de las amplias hojas
E_l desorden que reinaba ~n la_ música del platanal y el tableteo guerrero de las
nacional en el Cel~ste Impe_rio era 10a_g~an- aceradas pencas de la palmera. Sonidos,
table. Aquello más. que som?os armomcos placenteros o tristes, de inefable harmonía
era una aglorner;¡.c19n de ru¡dos, que pare- q ue forman el lenguaje del sentimiento y

~~

~'-~~~~~'(~~

VENTA AL POR MAYí
Rue V iv ie nne, PAR!

Quinta de Salud
''R• LaVIS• ta"

que al infiltrarse e n nuestro pecho nos conmueve, sojuzga, a r roba o excita, preparando el ánimo a diversas emociones con mágica influencia.
De estos acentos de la Naturaleza, alegres o tristes, se apoderan instintivamente
los pajarillos para expresar en trémolos de
suspiros y quejas, su pasión an.orosa de
primavera o llorar sus torturas de invierno
con sublimes acordes.

III
El emperador F i-fí p remió a su sabio
ministro construyéndole un fantástico palacio, rodeado de un extenso bosque de
bambúas con una in mensa pajarera circular poblada d e canoras aves traídas d" los
más recónditos sitios del Imper io, par a que
su gran ministro pud iera perfeccionar su
descu brimiento extraordinario.
Fufú-jijí, entregado a los alegres gorjeos
y a rmon iosos arrullos de sus pajar illos, vivió luengos años, plácido y tranquilo, en
aq uel encantamiento enervador.
y como lo recogí de unos viejos pergaminos de la China-o mejor dicho lo recogió y tradujo u n inglés-añadiéndole "algo" de m i cosecha por no decir "casi todo," te lo cuento, ~aro lector.
C . CO~L Y TOSTE.

Tlálpam. D. F.·•Teléfono 16.

,

,

33,000 bohvares por un articulo
Asistencia cientínca de
•
, •
per1od1st1co
morfinómanos, enajenados,
alcohólicos y quirúrgicos,
Cierto periódico ha decidido no v?lver a
artículos pagados a ese precw, desempleando los medios tera- solicitar
de el momento en que, aunque par ezca
péuticosmás modernos. Efi- mentira, existen personas capaces de ofenpor hacerles una in vitacion de dicho
caz atención para los en- derse
género. Expliquémonos.
.
fermos. Departamento esEscaso de artículos sensacionales, el d!rector de una popular revista norteamenpecial para señoras. Insta- cana
tuvo la ocurrencia de escribir al e mlación eléctrica completa. perador Guillermo, ofreciéndole, sin embajes, 33,000 boílvares por u n artículo de coRayos X, corriente de alta Jumna
y media. Acompañaba a la carta un
tensión, mecanoterapia.
cheque por la expresada cantidad.
1

•

Director Médico,

EDUARDO LICEAGA.
Médico encargado del departamento de enfermeda,
des nerviosas,

Dr. A. Ruiz Erdozáin
Administrador,

J. Lavista.

E l audaz periodista no tuvo q ue esperar
m ucho tiempo la respuesta. A vuelta de correo recibió una nota, en estilo muy seco,
redactada por el secretario par ticular del
kaiser, participándole que S u Majestad Imperial no ten ía tiempo, ni aficiones periodísticas por lo que se apresuraba a devolverle e l cheque.

El color y el olor de las grandes
ciudades

Burlad los Años

viaja por los ferrocarr iles, los turi~tas nos
hablarán del color y el olor_ de las cm_dade_s,
y las guías Baedeker no de¡arán de incluir
en sus páginas detalladas informaciones soSed siempre jóvenes
bre este p unto.
Los :3-eronautas qu~ han hscho muchas
y bellas.
ascens101;1es, han ¡;od1d? observar este fe1;1ómeno. Vistas desde arriba, las gr~ndes c_mUn Qulmk o de
Orien te, CUYOS esdade~ del mundo presentan maltees . ~1en
t
udio,
han s i do
defimdos. Unas son azules, otras ro¡1zas,
cons•grados á emotras grises: pero la mayor parte son verbellecer el r ostro
y voluDtosear las
des. En algunas, muy pocas, se mezclan
carnes de las mud?s o más colores, ora armoniosamente comjeres del Harem
b10ados, ?ra en br~sco contr_aste.
in ventó la fór mu·
la
de la Crema
El matiz de Pans,_ por e¡emplo, es el
1
'■ lrenl ••
pa•
crema, ~n crema suc1~ y monótono, a pesar
r a embellecer
de la fa¡a resplandeciente que forma el
( desgrasado. )
La blanca transSena.
.
mite á la epldér•
Londres visto desde un glo~o. aparece
m is esa albur a
azul en el centro, pasando a gns en la pediáfana de la.s va
r iferia_, desp ués a pard"., y por úlli~o,_ e?, vc&gt;rosas h ijas de las leyendu del Rhln Oada una de las i mperceptibles y ad be·
e l honz,mte, a az~l pálido. E_n la C1ty,
r en t es p artículas de la CREME SIREN]J) se
el color es azul g:risaceo, debido a la capa Incr
ust a y se asimila en el cutis, nutr,én·
de humo que casi con~tantemente cubre co- dole de frescura. juvenil y dán4ole transv arencla. ala.ba.strtn a. ■a.tura.da. de maF,Démo un t?ldo la población.
perfume oriental - Le Creme ' a l ·
~ashmgton es_un verde. de un verde tlco
rene" rose, r ecomenda.da para la muJer
brillante en med10 del verano, y más obs- t rhrueña ó morena, dá , l a t ez sua vidad
de azalla y el tinte seductor de las volu p·
curo e n el otoño.
tuosas flores del gr an a.do.-Con el uso de
Hay en esta cap ital más de medio millón estas
cremas la mujer burlará le s afio• y
d e árboles en las calles, aparte de n umero- c•utlTará
á los hombres más soñadores y
sos parques y jardines, y a e llo·es debido exigentes. - TARRO CON -rNTERESANTES
CONSEJOS $ 2.25, - ÜEBTIFIOADO POR -CO•
e l mat iz predominante.
RRE0$%50
Nueva York, en cambio, aparece como
DEPOSITOS:- J . La.badie Sucs.
Ave.
un conjunto abigarrado de muchos colores, San F rancisco 39.- Uibleln Sucs., Ave. Bolívar 25. - ,Toba.nn.s en, Féll" Oo., Ave. San
entre los que domina el castaño claro.
F rancisco 39.
Las ciudal:les tienen también su olor peculiar, q ue desde un g lobo se nota perfeciame nte.
_
Los gases q ue suben desde la población
son los que llevan este aroma característico, cuya causa n o siemp re p uede explicarse c laramente, porque la combinacicn de
Tomad los
muchos olores produce en ocasiones u na
impresién muy diferen te de la que cada uno
los
d e ellos produciría aislado.
• del
Se explica, por ejemplo, que Londres
h uela a hollín; pe ro es difícil decir por qué
razón.
San Petersburgo huele a cuero, no siendo éste el producto principal de la metrópoli rusa, y no es más fácil explicar por Representante 'General en México,
qué Moscú despide un olor a arándano muy Octavio Sarti 2a. Calle de L6pez 12.
marcado.

ºº·

ACUDID
CIG~~¡~~¡

PAPELEASNDREU • :
DR.
·

ricos

u1

000
Eu Londres hay más de mil edificios religiosos, de los cuales el más célebre es la
catedral de San Pablo.

ººº

El cuarenta por ciento de l calor de una
Cuando la navegación aérea sea unh h e- estufa se va por la ch imenea.
cho y se viaje por el espacio como oy se

FLOREINE
CREMA DE BEUEZA

HIGIENE c1e1 TOCADO
tu cuaJldadea Út116pt1oa-.
4eterliva1 yoioa~lante1quc

ban merecido al

coattar Saponlnl
LB Bsut
l1l aclmla16n en loa Boaplta?~
de Parla, lkpllcan la bo¡a de
Ht producto para todos loa u101
del tocador : Cuidado■ dt 1~
Boc.s 6 qu3 purifica, de 101
Cabello• cuya calda dttltne
Loolone1 de las Crlu, cm:
liado■ lnt1U7.o■, etn.
Duoon.,,.rN ' - 141 faülfloeolot&amp;#
JltN 1.Ae ... A .. MACI Aa.

~tel1G1191¡,¡h1lm '/ lalatqqu,

...

.lpa~do 805. M,xico.

El contacto de la CREMA FLOREINA, untuoso sin ser
graso, p r ocura al cutis una sensación agradable de frescura,
de flexibilidad, de bienestar y le recu bre de una capa delgada
y protectora que facilita su función sin trabarla, y aumenta
su terciopelo y su diafanidad.

VINO DE PEPTONA
CHAPOTEAUT

PBptona adoptada
por el Instituto Pastaur .

FORTIFICANTE
RECONSTITUYENTE
-

CREMA FLOREINE,

••ClO••-

Especialmente

POLVO FLOREINE.
JABON FLOREINE
De A, GIBABD, Bue ti' Al43,\Q, 48, Paría
UNICOS AGENTES para la R•páblica M9'Cicana

Emilio ~NUEL e&amp; Co. Avenida H de Septiembre, 66.- ~XICO

RECOMENDADO
A LOS

CONV,ALECIENTES
ANÉMICOS
NIÑOS
SEÑORAS
ANCIANOS
PAR/$, 8, Rus Vlolsnns
y eo todas farmacias.

�Casos increíbles de ciegos
A uoa de las amigas particulares de la
reioa de Rumania, la baronesa de Kraoicbfeld, se le nubló repentinamente la vista
estando escribiendo unos versos, y quedóse
a los cincuenta años completamente ciega;
domioó su desgracia basta el punto de que
después de ella, se hacía su ropa y sus sombreros sin auxilio de nadie.
Ciegos eran los poetas Homero, M1lton
y el célebr e director de Correos y orador
Fawcett.
El médico inglés, doctor Campbell, es
ciego, y sin embargo monta a caballo. rema y
ha.ce excursiones en bicicleta, y por increible
que parezca, hasta ha llegado a la cima de
:';lontblaoc, cosa de que oo pueden blasonar
muchas personas con vista.
Otro ciego inglés, Mr. James Soape, bizo
un recorrido a pie, de cerca de novecientos kilómetros, a través de Inglaterra.
En el mismo país hay otro ciego que es
magistrado, y desempeña su cargo a las mil
mara villas.
Ultimamente ha llamado mucho la atención, \Valker, un negro bailarlo que ha trabajado en varios teatritos de Londres. Quedóse ciego repenJioamente por atrofia del
nervio óptico, y estuvo a punto de volverse
loco ante la miseria que se le veoiaencima:.
Pero se le ocurrió que aúñ podía bailar.
Como tiene los ojos claros, como si viera,
no dijo nada a los empresarios, y de este
modo pasó diez y ocho meses gauándose
la vida bailando sin que supiese que era
ciego nadie, más que su mujer.
Un famoso dibujante de yates, yanqui,
que trazó los planos de los dos barcos que
defendieron la Copa de América, es ciego
también.
Con quien más ha probado el destino su
ironía, ha sido con el doctor Emile Faval,
célebre oculista francés, que se quedó ciego a los sesenta y dos años y que ahora se
dedica a enseñar a otros ;:,. hacer las mismás operaciones que le dieron fama en
Europa.
No menos notable como ciego, es el francés M. Camille Lemaire, que tiene la carrera de arquitecto y trabaja co:no si disfrutase de la vista.
En España ha.y uo excelente periódico,
"El Castellano," dirigido por uo ciego: el
señor Rodríguez Pinilla, hermano del ilustre médico.

¿Sufren los mellizos simultáneamente?
Una joven que actualmente tiene dieciseis años se quedó sordo-muda a los dos y
medio al tiempo de morirse de repente una
hermana gemela suya. La investigación
cieotifica ha revelado algunos casos curiosos que pudieran llamarse de "simpatía"
entre hermanos gemelos.
Por ejemplo, de treinta y cinco casos observados, en siete sufren ambos mellizos algún padecimiento especial u otra peculiaridad excepcional.
Caso curioso es el de dos muchachas que
ª la edad de veiote años empezáron ª seotir gran dificultad para bajar las escaleras,
como no fue~e muy lentamente.
Dos mellizos de veintitrés años fueron
atacados de dolor de muelas, y a los dos
hubo que extraerles el mismo hueso de la
boca. También se han observado curiosos
casos de coincidencia eo la caída del pelo.
Un mellizo murió de la enfermedad de
Brigbt y siete meses después falleció su
herma~o del pacleci~iento De los tre10ta
.
·
.
y c10co casos observados, en nueve melhzos enfermaron simultáneame:1te de la misma enfermedad, aunque no se habían iofeslado un? a otro..
.
Darw11~ '!1enc1ooa unos mellizos fra~ceses que v1:"1an separados, uno en Pans y
otro _en V1eo~•. y que fueron atacadas de oftalm1a reumahca.
.
Est.: caso recuerd_a el de otro~ d~s melhzos h1¡os de un fabricante de B1rm1ngham,
q~e se querían eot_rañab~eme?t~. Po~ espac10 de cerca de veinte anos v1v1eron ¡u otos,
y luego se tr8:5lad6 uno a Londres, donde le
mató un º'!lmbus.
E:n el m1sm~ momento de ocunir el fatal
accidente, segu_n _se comp_rob? despué~, ?l
hermano q_ue v1v1a en B1rm1ngham s1ot1ó
agudos y violentos dolores en la cabeza, y

Registrado como articulo de segunda clase en 3 de Noviembre de 1894.-

Año XX.- Tomo 1.

Impreso en papel de las Fábricas de S an Rafael.

México, Marzo 2 de 1913.

•

~

~

1

11
1
~
~

1
1

1

La adolescencia

1
E

lleva muchas veces consigo pe~gros para las jóvenes; los años de tránsito
en los cuales la niña pasa a ser mujer, exigen al organismo grandes trabajos para terminar el desarrollo. Cuando el gasto de fuerzas necesario para
el desarrollo es mayor que el que puede producir por sí el cuerpo, aparecen en estas muchachas trastornos de distinta índole bien conocidos. como
son, por ejemplo, la fatiga, irritabilidad, nerviosidad, anemia, agotamien,
to corporal y mental, falta de apetito, etc. En la conocida

~
~

1
1
1

1
~

~

1
~

1
~

~
~

1
11
~

SOMA TOSE
tenemos desde hace tiempo una preparación acredi tada, cuyos efectos sorprendentes venimos obser,ando desde hace muchos años y que es recomendada por todos los médicos del mundo. Este preparado estimula el apetito
de una manera natural; hace que la disgestión se verifique de un modo perfecto, y, ante todo, tonifica, de lo cual constituyen pruebas los innumerables dictámenes científicos que se han emitido sobre él.

1

-

1 ~~ -aA

~ ~~

1
1
~
~

1
fl'q¡~

1

-~-~,~
-1~1&amp;.J: ~&amp;
1 -~,~~&amp;¿;
-~ t~-1~
~AP~

J

.
,
.
falleció ~cos. días después de. una enfer- hasta muy ta~de en la cocrna_ leyendo una
m_edad m_1steno~. que los médicos no pu- novela, Y ya iba a cerrar _hbro para n,edieron diagnosticar.
terse en la ~ama cuando v10 ante s_l el espectro de Dick C~nnolly, que poméndola
un dedo en la nariz la decia: "iEs muy tardel ¡Es muy ta rd e!"
Nora ~lanoigan dió u~ brinco Y cayó
--desvaneci~a. Cuando v_olvió en si, el fanEo una casa muy grande de la Northen, tasma babia desapare~ido.
Aveoue de :Nueva York, ocupada por un Oiga Obsea, otra criada de la_ casa, se
artista llamado Moore y su mujer y sus hi- despert? un día de madrugada Yvió al apajos, ocurrieron cvsas ~uy extrañas. Por el r~cido ¡unto. a la ventana. Cortés corno
año de rgo , hacía siete años que Mr. Moo- siempre ~ evidentemente_ pesaroso de ha4 t d' ali'
t í
ber molestado a la durmiente, el fantasma
reLeo a su es u to .,d d' h
exclamó: "¡Usted dispense!" y desapareció
a casa, como. que ª ic o, era muy
r la uerta sin abr'rla
1 ·
grande; constaba de veintitrés habitaciones po
P
espaciosas, y el edificio contarla más de un
siglo de existencia. Cuando el aparecido
empezó a molestar a la familia, se supuso
qu? _era un tao Dick Coonolly, antiguo _inquihoo de la casa y persona que en vida
había sido muy sociable y de costumbres
Los marineros creen mucho en los esmuy democráticas.
pectros y realmente sorprende el número
Por lo que se verá, su modo de ser no de fantasmas que aparecen en· el mar. Las
había variado con la muerte. Siempre pro- sociedades de investigaciones psiquicas
curaba e~tablar conversación con las cria- nunca han podido explicar este hecho.
das de M1ster Moore, las cuales, alarmaUna de las historias más extraordinarias
das, se despedían a escape de la casa, y que se recuerdan, la contó la tripulación
esto obligaba a la señora a hacei;., frecuen- de un barco de vela al acabar un viaje de
tes visitas a las ageo_cias de colocaciones Rio Janeiro a Nueva York en 1903.
para reponer la serv,1dum~re.
.
En los comienzos de la navegación había
Una noche, hace c10co anos próx1mamen- muerto un tripulante llamado Pedro Me
te, Nora Flaooigao, la cocinera, se quedó Cann. Una noche, otro individuo de la tri-

e!

El Amigo
. dC Ias Cna
. das

Un Caso en el Mar

.
pulactón se echó a dormir sobre cubierta
y al despertarse, al cabo de una hora, le
extraño ver que estaba desenrollada una
cuerda que tenía la seguridad de haber de·
jado enrr~llada.
La volvió a arreglar y pensando en el
inexplicable suceso, pues nadie podía haberse acercado alli, volvía a dormirse para
despertarse de nuevo al cabo de otra hora.
Cuando se restregó los ojos, vió con asombro que la cuerda estaba otra vez desenrroliada, Y al levantar la cabeza si- encontró
con el fan_tasma de Pedro Me Caon sentado tranqu1larneote en la borda fumando su
pipa.
•
· é
-1Q~ buen~ !loche hace! exclamó el
aparecido despidiendo una bocanada de
humo.
.
.
.
. , .
.
El marinero vivo quiso muhlmente arhcular una respuesta.
_ .
- :fo te asustes. J_uao-a?ad!ó el fantasma.-Es que las noche:,solitarias como ésta
me guSt a tener compan_1:1.
-Bueno, _trueno- di¡o el otro castañeteaodo los die,ntes Y empezando a pensar
cómo escapa na de aquella aventura.
En aq_uel momento se presentaron otros
dos ma_nneros, Y uno de el)os que vi6 a l
aparecido, se puso a pedir socorro. La
sombra entonces se cejó caer al mar desde
la bor da en donde estaba sentada.

Número 9.

---------- - ---- ----------

B año público y grupo de palmeras en las cercanías de Colim a,

�DIRECTORIO

EL MUNDO :ILU STRADO
SEMANARIO DE ACTUALIDADES, ARTE Y LITERATURA.

DIRECTOR PROPIETARIO

LIC.

ERNESTO CHAVERO.

OFICINAS:
· 3~ Calle de la Rinconada de San Diego No. 4r.
Teléfonos:- Mexicana, 20-85 Neri
Ericsson, 14-51
Apartado Postal r49.- México, D. F.
PRECIOS DE SUBSCRIPCION MENSUAL:
En la Ciudad ............................ S 1.00
(págadero por adelantado.)
En los Estados ........... ................. $ I ¿5
(pagadero por trimestre adelantado.)
En el Extranjero ................... ....... S l .oo
(pagadero por semestre adelantado.)

un globo adornadq de fanales rojos y azules, de fanales
fantásticos como los de las góndolas venecianas; imaginémonos en la navecilla del globo, suspendido a millo·
nes de metros sobre el planeta, inmóviles o err~tes en
la cristalina bóveda vacía, en medio al gran s1lenc10
vasto de los cielos, mientras deshoja su3 rosas una alegre música de bandolinas, hacia abajo, donde apenas se
miran las agujas de los campanarios como leves p~otos,
v los grandes focos eléctricos como estrellas mustias, y
los grandes, inmensos ríos, como delgados h1)os de
agua .... Imaginémonos entonces los poemas del aire que
envuelve las ciudades y las montañas, los volcanes y i&lt;Js
ríos, con su gigantesca gasa cristalina.
.
Pensemos en toda esa poesía nueva y rara, mientras
pasa a nuestro lado, en otro globo, la música de_ un or·
feóo doliente de estudiantes y grisetas, por encima de
la vida más allá de la vida, mientras abajo, en el gran
hormiguero humano acecha el dolor y bulle la tierra
con toda sn fealdad y podredumbre como una mancha,
apenas una leve mancha impura, una levísima mancha
imperceptible como una gota de tinta .... ¿Y el hombre
entonces acaso no será mejor? . . ..
A.

FmrnA:-;DEZ GARCIA.

NUMEROS SUELTOS:
En la Capital ...................... .
En los Estados .......... . .. . .......... . . .
En el Extranjero ................... . ... .
Atrasados ............................... .

$ 0.30
"0.35
.. 0.50
.. 0.50

Para la publicación de avisos en este periódico, dirigirse a B. &amp; G. 'Goetschel, Avenida 16 de Septiembre,
r6. Sus agentes en Europa, la Societé Mutuelle de Publicité, 14 rue de Rougement, (9 e).
NO SE DEVUELVEN· ORIGINALES.

Para "El Mundo Ilustrado."

A

CAROLA.

Tramonta el sol en su agonía fulgente
el zafir de los cielos empurpura.
Hay prodigios de luz en el Poniente
y fiesta de celajes en la altura.

•

El murmurio que brota ledameote
del bosque en la prolífica espesura,
es el psalmo que entona reverente
ante la pompa occidental, Natura.

Los poemas del aire.

En la fronda hay eróticos rumores:
una pareja alada cuchichea
glosando con terneza sus amores;

Tengo un amigo cuya vida ha sido una eterna, loca
aventura. Sus pies han errado por todos los climas, sus
pupilas han mirado todos los horizontes. De Nueva York
a Flandes, de Flandes a España, y de España a Italia,
a Alemania a Inglaterra.
No sé si ha ido a Egipto y a Calcuta como Pérez Bonalde. En Venezuela ha navegado entre caribes pensativos, en una piragua, por el misterioso Orinoco. Ha recorrido el llano sobre el lomo brillante de un alazán.
Ha visto jaguares y cocodrilos; y ha vivido en Güiriá y
en Cúcnta, Mi amigo es un gran viajador.
Cuando su cuerpo no viaja, viaja su alma.
Y su alma como no puede viajar a la manera de cualquier obeso mercadante burgués, se embarca en raras
esquifes: se embarca en la cristalina góndola del éter,
en la negra galera del opio o en la verde funambalesca
tartana del haschis ....
Noches pasadas en su extraña habitación -en donde
junto a un monstruoso colmillo de elefante, lanza reflejos de acero la fina, sedosa pelan:bre de una piel de tigre- conversábamos. El humo de nuestros tabacos subía por el aire, en vagas, lentas, hetróclitas espirales. Mi
amigo, después de un corto silencio me dijo:
-Si Carlyle descubrió el profundo reino del silencio,
el fabuloso reino del silencio poblado de tan imponderables tesoros, actualmente está por descubrirse, un reino más vasto, más hondo, más profundo, más fabuloso:
el reino del aire. Santos Dumnnt, o tal vez otro, dentro
de un año o dentro de mil, pero alguno, alguno Jo descubrirá. Y entonces, ¡qué de maravillas! Yo hice una
ascensión en Suiza, en compañía de varios astrónomos,
y desde entonces he comprendido que todas las maneras de viajar que ha inventado el hombre, son bárbaras
en comparación del viaje aérec,.
En ferrocarril, en vapor, en automóvil, el hombre no
hace sino arrastrarse como un reptil. Por el contrario,
en el aire, el hombre viaja en cuerpo y alma. Es igual
a la golondrina, la paloma, al águila. Solamente se
viaja así en las leves alas del éter o del opio ..... .
Hubo un silencio. Mi amigo volvió a tomar la pala·
bra:
:
-Pero donde el Santos Dumoot del porvenir va a realizar una verdadera revolución es en la poesía. Ya el aire, nuestro buen •hermano el aire, como diría Sao Francisco, no habrá de ser cantado a la manera de nuestros
viejos poetas. Ya no se escribirán más aquellos versos
simples y cándidos, aquellos célebres sáficos:

En tanto, como heraldos de alegría,
turban aquellla majestad salvaje
dos ninfas, que, cantando entre el ramaje,
vagan desnudas por la selva umbría.

Dulce vecino de la verde selva
Huésped eterno del abril florido
Céfiro blando.

Contémplanse de pronto .. . . Sus miradas
brillan como las rojas llamaradas
del sol, testigo mudo de la escena ....

y mientras todo en derredor gorjea,
va hacia tí mi recuerdo hecho fulgores
con la muriente radiación febea .... !
JOSE IBARRA OLIVARES.

Con la solemne pompa de un dios el sol declina
trenzando lentamente su roja rabellera;
y en el confin brumoso se esfuma, cual si fuera
de un cíclope gigante la colosal retina.
No turba un solo acento la calma vespertina.
El mar-inmensa placa de cobre-reverbera;
y las errantes nubes. flotando en la ri~era,
semejan vastos chales de blanca musehoa.
La luz por fin se muere .... Sus últimos reflejos
se filtran por el rústico follaje de los viejos
pinos del bosque, y, rotos en luminosas hebras,
pálidamente alumbran nn tronco carcomido
que sirve, entre peñones abruptos escondido,
de tálamo a un ardiente connubio de culebras.

a

Ya el dulce vecino de la verde selva será cantado como merece. Los poetas y los artistas futuros escribirán
los poemas del aire; tiel misterioso, invisible, fabuloso
imperio del aire.
Imaginémonos en una clara noche de primavera, en

Gravita urente sol. El Mediodía
lanza flechas de luz sobre el paisaje;
y en las rústicas liras del boscaje,
toca el viento su eterna sinfonía.

LOS pequefiueios, sus aiumnos, se han acostumbrado 3
mi compañía, y juegan conmigo y me maltratan cruel
mente muchas veces, mientras la profesora ríe.
Saht: de mí que gano ¡,. vida "n una oficina espole~
&lt;lo p0r la. 11ec.,sidnd
Q " f11 .-•. ,J.,· la s hnr~~ ,. ·&lt;J'• P 1.·l-·b&lt;'r me ocupa, le

tu·l 1

A mi existencia solitaria y triste, como flor de consuelo y de promesas, se asoma una mujer.
,
.
Vino hacia mí oo sé por dónde; no sentt el ruido dt:
sus p:.sos, y mis ojos, absortos en la lectura,_ apenas_ ~!
notaron la sombra. Una vocecilla dulce y mimosa hmo
mi oído como una música.
-iMe permite?-y señalaba con su mano_ enguantad«, que oprimía un libro, el banco en que m1 cuerpo se
reclinaba cno indolencia.
Me recogí con gusto en uoa postura _cor_recta; 5:1ludé
un tanto embarazado, y cuando la senonta, sonnent':•
me dió las gracias, mis ojos se encantaron en el capricho de sus dientes pequeños, blanquísi_mos, arrao~ando
suaves de unas encías muy pobres, pálidas, exangues.
Vino basta mí no sé por dón_d e. No tengo más 7on~cimiento de cómo comenzó nuestra charla. Es m1 primer recuerdo, que con motivo fútil, leí en mi libro unos
versos de Safo. Ella, cnn otros de Campoamor, me dió
respuesta.
Mostré mi libro:
-iLos líricos griegos!
-"iLas Doloras!"-me contestó, mostrándome el
suyo.
-Todo dulznra, todo amor, todo alegría de la vida,
todo natnraleza y optimismo, fuerza y belleza todo.
-Todo dudas, todo amarga y superficial filosofía, pi,simismo con voces de idilio todo ello.
-¡Juventud! ....
-!Vejez prematura!. ...
Nuestra charla, incoherente, artificiosa, só lo tuvo un
punto de realidad.
---Vivo leyendo.
--Vivo educando.
Y, en efecto, no mucho después, llegaron hasta ella ,
precipitándose en sus brazos, unos arrapiezos gentiles
con estruendo maravilloso y encantador de infantiles
voces y gritos desaforados.
Ni la profesora ni yo leímos más. Ella, porque no la
dejaron sus pequeños alumnos. Yo, porque me abi5mé
en el espectáculo de su inagotable paciencia, de su maternal bondad, de su amor sin fin para los muchachuelos. Y ella, tan joven, tan bonita, tan delicada, llamó a
mi alma reciamente, impresionáodome dolorosamente,
como si fuera nna personificación de aquellos versos de
su poeta, de dnn Ramón; pero de don Ramón, diciendo:
"Conforme el hombre avanza
de la vida en el áspero camino,
lleva siempre a su lado la esperanza
y tiene siempre enfrente a su destino."
Y ella, mujer, por compañera llevaba la tristeza, y
por adversario el dolor.
No había más que verla. Joven, muy joven; apenas
contaría los veintitrés años. Pequeña y graciosa. Flexible y blanca, con esa blaocura de las imágenes de Murillo. Rubia, como las mnjeres de Rubeos. Claros sus
ojos, como los del madrigal de Cetina, dignos de él. Y
en sus labios, finos, plegados en un gesto incopiable, el
rictus de un pesimismo naciente, temprano, cruel para
la almita en flor de la señorita.
Sólo se anudó ya nuestra charla, para ofrecerle mis
libros. Y ella aceptó el ofrecimiento, pletórica de naturalidad, cortés, sin timideces absurdas. Y aún corres
pondió a él.
- Yo no tengo libros; pero, los que me cedan mis señores, puede leerlos.
-Todas las tardes vengo al parque- le dije.
-Todas las tardes vengo a este banco o a alguno
próximo- me contestó.
-Seremos amigos.
- iPor qué no?
Y un tanto azorados, sin estrecharnos las manos, sonriendo a nuestra turbación, nos despedimos con uoa
mirada que parecía una promesa, como el corolario de
la inconsciente cita.
Ella fué por un lado y yo por otro. Y la miré ir, y
me pareció que detrás de ella quedaba una estela de
luz, y de bondad, y de amor.
A mi existencia solitaria y triste, como flor de consuelo se asoma una mujer. Tengo una amiga.
II

Con mutuo frenesí juntan sus bocas,
y, enardecidas, tremulantes, locas,
ruedan entrelazadas por la arena.
RAUL .\.. ESTEVA.

Tengo una amiga. Una amiga buena, que a mis vehemencias pone la paz de sus sonrisas, y a mis amarguras
el sedante de sus resignaciones.
Hemos hermanado graciosamente, por influjo de simpatía, por unidad de ideas e impresiones, por parentesco de alma.
Blandamente me dejo guiar por ella, que me sugestiona con un encanto nuevo, de voces de indefinible ternura, que desde que me abandonó mi madre no oí.
Ella me toma por un alumno más ya grandecito; yo,
por una hermana mayor, que en su bondad funda
su tiranía. ....

¡u

nt

r, 11. i, .. ,1- ..... 1·

,;-1 1 .

u;1

1t11~no1d~al,e1

g' ll '"&gt;l li Í , :,.ñltf \l l lU n 1,:;, ,

Cosas dt: .,nsueño y dt: romanticismo qu" ella me oy,
sin ponerme dudas ni realidades.
·
Sabe que no tengo padres ni amigos, bienes ni amo
res.
Ha aprendido mi nombre. Ha sondeado en mi alma
y detiene con bella ciencia de amor mis ambiciones dt
cosas fáciles, que en la realidad de mi vida se muestran
como imposibles.
Sé de ella .... ¿Oué sé de ella? Su nombre: Paula. Un
bello nombre, me parece. Su bondad Su encanto. ¿Qué
más? JAh! Sí; que no tiene más parientes que una viej~
lejana y arisca, y no es más rica que yo en amores m
bienes
Ella vive ¡le sí, como yo de mí vivo. Pero,¿vivo en mí
o en ella?
Es una pregunta que nunca me he hecho hasta ahora:
y a la que no sé dar respuesta. Ha pasado un mes, y m1
verdad, en apariencia al menos, no ha cambiado. Tengo
una amiga, una amiga bella.

III

L

l
1

-Paula, ¿quiere aceptar los nardos?
Me miró: tendió la mano a ellos, y dijo con tristeza.
-Reñiremos.
- i Por qué?¿ Es tan gran pecado?
-JOh, no! Pecado, no. Pero ..... .
-Hable, diga con sinceridad cuanto piense.
-Hoy son nardos; ayer, ¿recuerda bien? Fueron jazmines. La tarde anterior, una atención nueva. Y cuando
no es conmigo, es con los niños. No, Andrés; eso no. Sé
que no es para arruinar a nadie; pero, aún así, no quie·
ro que usted se sacrifique por esas bagatelas, que parecen significar algo .... algo .... Dejémoslo, André~, sea·
mos amigos, amigos siempre.
Y yo bien aprendí, mirándola, por dónde caminaba su
pensamiento.
Hablamos luego del amor de unos conocidos suyos y
míos. Y ella, como un eco, como un punto más de la
charla, dijo:
-El amor es la muerte de la amistad.
Y no mucho después:
-iDa una pena perder a los amigos cuando el amor
es imposible!
Y contemplando su pensamiento tímido:
-Yo nunca podré amar, aunque "ame. "
Su alma entera vertida en la renunciación. Ya otra
tarde había dicho con su voz dulce, con su voz triste:
-Es mi vida un abismo, y de él no me sacará más que
la muerte, porque el cariño, tal como yo lo eotiend&lt;;&gt;, no
existe. Los iguales a mí. son inferiores; los superiores
no descenderán.
La pregunté en que plano me juzgaba. Se sonrojó.
hurtó la respuesta y me contestó huyendo la verdad.
-En el plano de los amigos ideal':s.
Así es su alma, así es ella toda. Digna y humilde. Orgullosa para el amor, como una princesa me~ioeval. Tí·
mida y buena, como una Hermana de la Candad.
Tengo una amiga, que es mi enemiga bella.
IV
He recibido una esquelita breye y perfumada.
"Andrés: En vez de al Parque, iremos al Retiro: Junto al Palacio de Cristal. Estoy muy contenta. ¿ Llevará
"Corazón"? Su afectísima "Paula."
No más. El "corazón" entrecomado, la colosal obra de
Amicis, que Je ofrecí ayer. El subrayado, ¿qué puede
significar?¿ Cuál es la causa de su alegría 1
Su contento, sin base alguna, da zozobra a mi egoísmo.

Cuando la encontré, reía, bromeaba, besaba a los niños con una ansia extraña, mientras estaban a punto de
romper sus lágrimas. Y apenas estuve a su lado, me tendió la mano y estrechó con fuerza la mía.
- iQué es ello, mi enemiga? ¡Enhorabuena!
-Gracias. Una gran cosa, demasiado grande.
-Pero ¿qué?
-Me redimo. Dejo mis alumnos, dejo Madrid, y¿ por qué se pondría coloradal-le dejo a usted.
-1 Por eso está t;in contenta?
Me miró, reprócliándome la queja.
-Por eso, no. Estoy contenta y triste. Triste, porque
les dejo. Contenta, porque mi vida tomaotro camino que
creo mejor. Mi tía ha muerto. A la hora de la muerte se
ha arrepentido de lo que me abandonó en vida, y me
ha dejado sus pocos bienes, su casita, sus viñas, que he
de compartir con otra prima.
Me impresionó dolorosamente su dicha, ioh, mala hierba del egoísmo! y aunque disimulé y fingí cuanto pude,
no fué Jo bastante para que sus divinos penetrantes ojos
no advirtiesen la pena. Calló, sin embargo, pero se ensombreció como yo, y fué nuestra despedida seca y
fría.
-éEs la última vez que nos vemos ?
- iComo usted quiera!
Y, ah.na ella desorientada, no sabía que decirme. Su
voz se entrecortaba po, e: sollozo,

•

L u is G, Urbi,r, nc mb rado director de la Bibl ioteca Kacior:al.
- iEstará aún muchos días aquí ?
-Ha5ta pasado mañana.
-Entonces, mañana, ¡si quisiera! ....
-¿Por qué oól ¿En nuestro banco de siempre ?
Se alegraba como una nena ante la nueva cita.
- En "nuestro banco de siempre."
- Hasta mañana.
Y no pudo bastar la última impresión de esperanza para desvanecer el pesimismo. Una entrevista más, ¿y qué 1
¿Y qué? Una más amarga despedida!
¡Tuve una amiga!
V

Cuando llegué al Parque, a distancia, la vi ya en nuestro banco. ¡Nuestro banco! Tenía un traje nuevo de luto
que le sentaba a maravilla.
La acompañaba sólo un niño y la doncella, y cu..ndo
llegué, se fueron ellos a jngar como si adivinasen nuestra necesidad de hablarnos .... como nunca. Y aun así
la invité a pasear para charlar mejor.
Se levantó, acordó su paso al mío, y lentamente, sin
hablar recorrimos un trecho.
-La debo a usted noa explicación, Paula. Ayer debió
formar mala idea de mí. ¡Como si yo pudiese sentir su
dicha! Y no: bien sabe usted qne no la siento. Si acaso
deploro algo es mi desgracia.
- No debe deplorarla, Andrés, si es que ha llegado a
conocerme. No nos debemos nada. Estamos pagados en
todo, en "todo. "
Y reía picaresca en la afirmación, desconcertándome.
-Somos amigos, amigos más que nunca, Andrés, aunque usted no quiera. Es decir ...... ¿ Si usted no quiere? .. . .. .
Su lindo coqueteo me supo a una gloria lejana incomprensible.

- iQue si guiero! .. .. . .
- Bueno, usted quiere, y yo ...... también. Voy a reponerme, a vivir más tranquila, de ot ro modo. Así tendré más tiempo de escribir a alg ún amigo ..... .
Y me miraba, jugando, gozándose en m i impaciencia
bien conocida de ella en cosas más f ú tiles.
- Bueno, no se impaciente; a usted. ¿EstamoR ? Le escri biré con alguna frec ue ncia, siempre que usted me p ague. ¿ Le parece b ien 1
-Siga, Paula, siga, ¡po r lo que más quiera!
- iNo adivina el resto ?
- Creo que sí; pero, dígalo, dígalo usted.
Y allí en el pueblo pensaré en ..... .
- ¿En qué ?
- En el amigo de Madrid, a q uien d ejo lnchando por
esa carrera que puede ser un porvenir magnífico; el
amigo que quiero ver ,·encedor. Y cuando lo sea, o
cuando las fuerzas le falten, victorioso o derrotado, yo
le pediré ...... Si h.t subido. que se olvide del orgullo
y descienda hasta mí. Si se ha estaciona do, que se olvide del orgullo y del amor propio por el amor ••ajeno. '' ., ....

Y fué nuest ra última tarde. la primera tarde de
idilio ..... .
VI
,\. mi existencia solitaria y triste se asoma una mujer.
Una bella mujer, que vive entre mis libros, que anida
en mi alma, que me acucia con sus consejos de calma.
Y mientras estudio, mientras paseo, mientras reposo, su
imagen peqneña y graciosa alegra mis horas y me hace
repetirme, muchas veces con orgullo, con un cosq uilleo
extraño de dic ha y de juventud:
- iiTengo una novia!!
JUAN AGUILAR CATENA.

�"La vuelta de la Golondrina"
Especial para ''El Mundo Ilustrado"

1

\

E l Soñador p ercibe rozar de alas e n! os vidrios del balc ón. [mpaciente se dirige a él y vé que la Golondrina
que una tarde partió llevando sus quejas, ha r egresado
bu ll icios&lt;1 y juguetona
La Golondrina.
- Soñador, bue nos días. ¿Me e sperabas?
El Soñador.
-Con impaciencia te aguardaba; d esesperado estaba
oor tu vuelta, porque me trajeras noticias d e Ella.

RELAMPAGO
Anoche miré en tus ojos
un relámpago de amor.
i Cuánto su zig-zag fugace
alegró mi corazón!
Dime. sueño de mis sueños:
¿cómo haré para lograr
que se convierta el relámpago
en perenne tempestad ?
I [
PALIDEZ
iOh, qué dulce palidez,
tan vaga y encantadora,
veló en tu rostro, señora,
al fulgor de tu altivez
aquella di~hosa vez,
en que tu alma conmoví,
cuando a tu lado leí
los humildes versos míos.
en que lloré tns desvío~
y mi dolor· te ofrecí!
Mas di: ¿no palideciste
y fué necia presunció n
de una amorosa ilusión
pensar que te conmoviste ?
Di qué fué lo que sentiste;
ipor tí misma te lo pido!
pues, aunque yo te sé amar,
de tí solo sé esperar
iridiferencia y olvido.
III

UNA PALABRA DE AMOR
Una palabra te pido ,
una palabra de amor.
Si te la dicta Cupido
y la dice tu candor,
aplaudiráu los Amores;
y el viento garrulador
lo dirá a todas las flores,
encendiendo su rubor.
"Vuestra reina, dirá el viento,
"se encuentra enferma de amor;
"y están más lindos sus ojos
"y más lindo su color."
Y para que se conmueva
todo el reino del amor,
llevará el éter la nueva
a la celeste región.
Y como a las flores bellas
el aura, a los astros él
les dirá: "Lindas estrellas,
"vuestra reina dió el laure l
"de su amor, gloria del cielo,
"a un caballero de fe

"que, a dorando su hermosura
"y humilde ante su altivez ,

contigo en vida y en muerte
estará siempre mi alma."

"puso a sus plantas la lira ,
"la vida, el alma y el ser,
"y se tornó su cautivo
"sin demandarle merced,"

Al volver la primavera,
sobre la tierra sagrada
en donde la niña duerme,
floreció una rosa blanca.

Y aire y éter, discurriendo
al son de dulcearmouía,
la nueva irán difundiendo
por cuanto ilumina el día.

Trémulo cogió el amante
la bella flor solitaria ·
y como airón se la puso
ele su chambergo en el ala.

Y ornarán, con los Amores,
ufanas de tí y muy bellas,
In noble pel.ho, las flores ;
tu blanca sien, las estrellas.

El mozo partió a la guerra
en busca de nombre y fama,
ya que su bolsa está pobre,
qwiere el triunfo de su espa&lt;la.

Bien harás, noble señora,
obra de tanto grandor.
si dices al que te adora
una palabra de amor.

Flandes conoció su arrojo,
le vió vencedor Italia,
oro le d ieron las Indias,
y descanso y paz, España.

FRANCISCO PASCUAL GARCIA.

La Golondrina
- i De Ella! .... La tarde que llegué a verla, la encontré triste y pensativa como lo estabas tú cuando partí; al verme se sorprendió y cuando la elije quien me env iaba, asomó a su rostro una sonrisa de alegría. Me acarició
con suspiros y besos, m·e hizo muchas preguntas de tí,"¿ Me
quiere mucho, verdad? me decía. "Qué hace?" " ¿Piensa mucho en mí ?" "¿ Qué dice ?" .... Contele todo: tu
a ng ustia, tu tristeza, tu desesperación por saber de Ella.
iQué ojos tan hermosos tiene! iQ ue encantadora estaba!
¡ Sus cabellos daban sus tonos de oro, al caer sobre su
cabecita los últimos rayos del sol que se ocultaba tras la
montaña! ... ,
_t':..... ' :·¡

Mes1s latera les del salón en q ue $e sirvilt rm ba'Uq uete
a l S r . L ic. J. B Car rasco, e n P uebla, corim'Orit"b d e
su toma de po:;esión del gobierno d el Esta'do:
..- r . l
• '! ,

L a Oolontlrina ·.

• ·- 1

- Díjome, d irigiendo s ,s e ncantar.d ores oyos'· ;rl • cielo:
"Retorna a El, llé\'ale m~chos, m Lcho,, mil ' suspiros,
mil frase; de amor!
· ' · ·' • • ' ''

Lances de guerra y fortuna ,
fruto de su edad temprana,
gozó, buscando el consuelo
ele su pasión firme y s&lt;1nta .

Admiración de las gentes
fué siempre la flor extraña,
pues, vencedora del tiempo,
estaba siempre lozana.

L a vida , al verla tan pura ,
tuvo miedo de ma ncharla,
y la convirti6 en recuerdo
cuando era sólo esperanza.

_ ¿Qué poder tuvo una bella
para rendirle a sus plantas,
qué infernal hechizo pudo
destruir tanta constancia?

1

·1

él

- Gracias, G olcndri□a, que m e has trJíco
consue lo
de la única f uen te en que la tengo: an c_ra· iófo vie· resta, suplicar te en nombre de este amor tá,'l' 'grande que
t ú conoces que : sigas siendo su fie l meii;,,¡era","tjlie_tcdos
los días Je lle\'es mis suspi res y me ,trai~á,s,'I,o~:fli~-6s Pnt re tus alas!
·
, '. '.
L a Golondrina
__ \I caer d e la tarde, tenderé mi ,_µe)f! 'y\(tit}ar del
d ía estaré de vuelta . De~de hoy rny ,_meos~je,a ...~e dos
q ue se adora n con el alma y con la ''. ÍPí' l . , 1 /,'. • • 1
El Soña dor bern en las alas a la G,olf)fl9.!',li:1&lt;\ ·Y, ~s1a se
ale
rn
1 ja•dando mil \'Ueltas tn el a ire r a ra
. manifestár
• .. ·, '
a egna .
. . .. . ¡ , . :' •
llléxico, ro de noviembre de

1 9 1 2 . ' '·
1

· ·
•

" '
'.

·
::

FRA?\CJSCO :" A:K C HE1/'. M-AfUX .

La llevan cuatro doncellas,
]tenas de flores las andas;
a Blanca -Rosa la lloran
todos los 'de la comarca.

El tiempo todo lo borra,
todo lo muda y lo cambia,
y él vence con i!l olvido
del amor las arrogancias.

Y más que nadie un mancebo
que una noc he perfumarla,
escuchó a la p obre niña
estas div inas palabras:

Una noche en que la hermosa
tendió a su amado una escala,
escucharon las estrellas
frases de amor y esperanza.

"Quiéreme como te quiero,
ten en el amor constancia,

: ,;j

E l Sorador

En el corazón amante
grabó el nombre de la amada.
en el chambergo lucía
su hechizo la rosa blanca.
Blanca-Rosa, con su traje
de novia, que linda estaba;
se desposó con la Muerte
una noche tibia y c lara.

i· JfJ

· · · • ,,),, ";• ,.

1;Jesa

de honor en el cita do salón .

El S oñador (sJnríenclo.)

- , Te d ijo muchas cosas de mí ?
La Golondrina

Frases que endulzan los labios
lo mismo que una plegaria
que son perfume y consuelo
para las amantes almas.
En las horas misteriosas;
cuando ya la alondra canta,
¿cómo negar una súplica
que una dulce voz desgarra ?
- Quiero una gracia pedirte.
- Y yo le daré esa gracia.
-Como prueba de c.. riño
deseo tu rosa blanca.
Cogió el amante la rosa
para ofrecerla a su dama,
la flor estaba marchita,
su aroma al cielo volaba.

- il\Iuchas ! muchas cosas de amor, muchas cosas ele
.í. Me explicó su tristeza por estar separada de tí; me
refirió lo mucho que te quiere; díjome, que sin tí la vida la pasa en continuo sufrimiento, que su alma y su
corazón te los ha entregado por completo, que su pecho
só lo por tí suspira, que sus labios solamente se abren
para pronunciar tu nombre y para elevar una plegaria
a Dios por tí!
El Soñador
- Sí, Golondrina, de todo Jo que me acabas de decir
estoy convencido y quisiera tener un corazón más g rande; para quererla más y una alma mayor, para a dora rla más!
La Golondrina
- Con lo que tú la quieres está conforme. Tu alma y
tu corazón deben sentirse satifecbos de haberse entregado a Ella; nunca los olvidará, siempre los cuidará, puesto que dice son su vida entera.
El Soñador.

L UIS BRU.

•

- iSu vida entera! sí, así me Jo ha dicho Ella. ¡;\y
Golo ndrina, que hermoso es querer como nos queremos
Ella y yo! Díme: ¿qué más te d ijo ?

.\specto general del salan en que se sirvió el banquete al Sr. Lic. Carrasco

�La parroquial de Llaotares es un templo de imprecisa vetustez; sus paredones sorbieron la ltiz sol'tr de muchos siglos, a la vez que rezumaron humedades centenarias; así aquellas venerables piedras se nos aparecen
eoga)anadas con uoa_ doble coloración de cobre y de
verd1a. Esto al exterior, que dentro todos los objetos se
humillan en luz penumbrosa, filtrada de lo alto por ventanucos angostos como rajas, y esparcida con cauta dulzura, que vela por la mansedumbre del santuario.
El cual se levanta sobre el lomo verde de un collado,
desde donde señorea el valle de Llantares, imponiéndole la dominación de su silueta como vigía de santidad
campesina.
Una arboleda densa recubre las laderas de la loma,
de modo que se apacigua el templo en los silencios rumorosos del castañar.
El caserío de la parroquia está desparramado sobre
el verdor de las praderías: todas son moradas humildes
y humildemente recatadas entre lozanía de higueras y
nogales.
La casa rectoral tiene una solana tao enflorecida de
geranios, y las paredes tao blanqueadas, y en lo trasero
de ella una huerta tan pingüe, que aparenta señorío. A
su señor don Epifanio, nada le da de esta apariencia;
el engreimiento sólo florece en el pecho de Paula, su
gobernante; alma simple poseída de trc,s simplicísimas
vanidades: la floración de los geranios de la solana, la
blancura de las paredes, y la feracidad de la huerta.
Verdad es que es ella sola cuidadora y agenciosa de
estas galas: Paula riega las cajoneras dos veces al día,
enjalbega las paredes dos vecc,s al año, y labra en su sazón las correspondientes hortalizas.
Algunas veces, don Epifanio insinuó una represión por
estos atildamientos algo ostentativos, pero las réplicas
despóticas de Paula le infundieron la tranquilidad de
que no eran superfluos.
Su gobernante y hortelana le dejó entrever como una
recóndita significación de aquellas faenas que propendían a santificar la casa del señor Cura con la virtud
virginal de las flores, la mística albura de las paredes, y
el sobrio mantenimiento de las personas que supone la
humilde cosecha de unas legumbres.
Paula no lo dijo así, pero así lo comprendió don Epifaoio, con el pensamiento perspicuo que acaso aventajó
al de su servidora, cuyas faenas de exornación y labranza quedaron para él dignificadas por una especie de su·
til simbolismo casi teológico.
No era este un caso nuevo en las reláciooes de amo
y clavera: las más veces, suscitada una di3crepaocia, el
pensamiento de doo Epifaoio era el que se abatía, pero
la sumisión, en vez de apocarle, le remontaba; concepto
que Paula sugería como especie rudimeotaria,amparado
por el juici.J trasmutatorio del Cura, se despojaba de su
rudeza, sutilizándose. Ceo esto el equilibrio de la vida
familiar era perfecto eo casa del señor Cura: para la
servidora, el regodeo de la dominación iostiotiva; para
su señor, el goce de las superposiciones ideológicas.
Era don Epifaoio hombre de volnotad blanda, pro·
peoso a la sumisión doméstica; si no poseyera esta be·
oigoidad nativa aun el imperio de Paula sería firme. El
párroco de Llantares había llegado a la eliminación de
todos los anhelos de la vida a fin de poner, íntegras, las
potencias espirituales, al servicio de una aspiración única, grande.
Es el caso que aquella parroquial, doblemente venerable, por lo santa y por lo antigua, era un templo sin
voz; es decir, sio voz exterior, ya pregonera, ya clamorosa, porque el interior, a más de la espiritada vocecilla
de don Epifaoio, contaba con los resoplidos desapacibles
y aflautados de un armonio.
La mudez exterior del terrplo att&gt;nebraba la existencia de aquel varón bendito. Si la espadaña de la parroquia de Llaotares en vez de recortarse vacía sobre el
cielo sustentara, como era debido, su campana, don Epifanio hubiera pasado por el mundo sin sombra de pesadumbre.
·
Debe decirse que la falta de la campana era una deficiencia inmemorial; ningún feligrés viviente guardaba
recuerdo de haberla oído resonar en el valle. Lo que
guardaban, y ya de herencia, era el rencor a los feligreses de la parroquia vecina que escarnecieron a los de
Llantares con el apodo de "campaneros." ¡Como si fuera leve burla el retintín de la campana vecina que hasta ellos llegaba en los días de grandes ventoleras!.
A don Epifaoio,_este r.!)_lañido le _partía el alma: amurriado, guarecíase en la rectoral en espera de bonanza.
Entonces la servidora, viendo su conturbación, le interro·
gaba malignamente:
-S.:ñor, ¿oye usted la campana de San Saturio?
El señor le respondía con un silencio lastirner.J. Y
ella, implacable, reforzaba la zumba:

-lNo será la campana "del nuestro" campanario?
Y él, doliente:
-iPaula, Paula .... . . , ya repicará la campana ''del
nuestro" campanario!
Y Paula. desvaoecienclo en compasión la burla:
-"Van traerla" los angelinos del cido.
-Puede ser que sea. si no alcanzan de aquí a un año
las limosnas que voy recogiendo para comprarla.
Corrían los años, y las limosnas que don Epifaoio
ahuchaba no alcanzaban. No alcanzarían nunca. Ya lo
sabia él, convenciclo de que el tema de la campana era
impotente a mover corazones de labriegos. Ni tenía
adónde acudir de renuevo, tras veinte años de imploraciones mendicantes.
Muy de tarde en tarde entraba ya moneda en la al·
caocía: era la igle,:ia misma la ageociadora de ellas,
que por ser obra de tao remotos siglos, alguna vez ªP"
redan por allí. corno descarriados. algunos visitant,.s;
verlos aparecer don Epifanio y captarlos, era una misma cosa
Durante la visitd, indefectiblemente, cura y curiosos
trepaban por una escalera repodrida a la espadaña. No
valían protestas ante el desvencijo de los peldaños: el
párroco incitaba al escalamiento con cebo de r.irezas
arqueológicas en lo alto. Y uoa vez arriba, dádiva segura; jamás fallaba el ardid.
La contemplación del camf¡aoario vacío allanaba los
impedimentos que la natural timidez oponía al petitorio.
Allí ni trasudores ni encogimientos para deslizar coo

mo el edificio; y todo ello al amparo de un tapial verdinegro, más lóbrego todavía que la casa y que la fronda.
Sobre el arco del portón se encopeta el aditamento de
un escudo. que en tiempos debió ser emblema jactancioso, ahora roído por la humedad y empatioado por los
musgos
El i oterior de esta mansión era el grave misterio de
Llanta res.
Algunos aldeanos viejos tenían memoria de haberla
visto habitada tal cual vez por el "señor Duque," y aun
daban de él referencia.s de mucba alabanza.
Algunas alcleanas septuagenarias reforzaban el encomio del prócer.
Pero desde los tiempos ya remotos de aquel Duque,
nadie volvió a saber de los amos de la Quinta.
Las leyendas corrían por la aldea, al i~ual que por el
mundo, como suplentes muy diverti:las de la historia. El
larg"&gt; cerramiento del palaciote, su hosca apariencia, estimulaba la fabulación campesina con tosco aderezo de
brnjnfa y malignas añadidura.s desvergonzadas.
Con lo cual. así que la Duquesa apareció en su Quinta, corriendo por Llantares los rumores del comadreo
irreverente. Don Epifaoiooo lesdió acogida: en cuanto a
Paula ensayó a iniciarlos, nuestro párroco se encerró,
se abroqueló en su celda, para no volver a presentarse
ba.sta el día siguiente.
Aquella noche ni cenó don Epifanio. Al salir del en·
cierro era otro hombre; de tal modc, era otro hombre,

-lLa campana?
Y don Epitanio, imperturbable ea su perturbación festiva, asistió, repitiendo:
-"Tintionabulurn habemus!"....a la vez que con todo
su cuerpo echó a vuelo un rnpique.
Paula ¡uraría que, de haber podido, el señor Rector
hubiera dado cuatro volteretas en el aire para que más
claramente se transparentase su idea y su regocijo.
. Al sereoársele un tanto_ el espíritu, se le apaciguaron
¡untarnente las gest1culac1ooes y los ademanes imitativos.
Poco a poco recobró su porte natural, la dulce gravedad propia de su ministerio y de su persona, y entonces
fué el desbordarse las explicaderas.
Apenas le había sido menester deslizar la súplica; la
señora Duquesa, con perspicacia de grao dama, con
una desenvoltura muy graciosa, le hizo cerrar el pico
en el instante en que él preludiaba, entre rubores, el
parrafillo preparado en el desvelo de noche para mover
aquel corazón aristocrático.
-Te digo, Paula, que la aristocracia existe; que es
una realidad palmaria Se me reveló desde que entré
en la Quinta; si tú entrases allí, se te revelaría de la
misma manera: se mete por la vista; se mete por el olfato.
Un leve respingo de Paula obligó a remachar el concepto.
-Se mete por el olfato, porque apenas entraste, ya
te da el perfume del verdadero señorío. Tú no lo comprendes; yo tampoco lo comprendo; pero esa aroma existe: ':s una realidad palmaria. Aunque tú digas lo cootrano.

La razón del silencio campanil quedó secreta entre
el Recto_r y su servidora. La víspera de la fiesta, ya
aoochec1do, Paula se había determinado a hablar sin
melindres a su amo, imponiéndole la acritud de su ha·
bitual despotismo.
Si don Epifanio, ignorante de la verdad de las cosas,
quería repicar, que repicara; ella descargaba su conciencia, y decía: la campana de la Duquesa no deLe
voltear en lugar santo. Sería escaodaloso-¿Me entiende bien, seiiorl ¡Escandaloso!
Hirió en lo sensible. Aludir al escándalo, era asegurar el perpetuo silencio del flamante bronce. Y así, tan
silencioso como el bronce. quedóse el Cura desde aquella triste noche hasta la última noche de rn vida. Paula
recogió amorosamente los suspiros y las palabras postreras de su señor. Las palabras fueron unos vagos y desacordes mono&amp;ílabos, semejando lejano voltear de campana.
-Indudablemente-se dijo a si misma Paula,-mi
amo se va al otro mundo repicando campanas. Acercóse a la cabecera, y murmuró:-Señor, señor .... repica·
rá la campana "del nuestro" campanario.
,Oyó don Epifaoio la promesa de Paula/ Paula se
quedó con la duda tocla su vida. Pero es la verdad que,
así que rayó el alba, la campana de la parroquia de
Llantares tañó sonora, solemne. Era Paula la que tañía
reciamente, devotamente, en la convicción de que don
Epifaoio la oía desde las regiones celestiales.
FRANCISCO ACEBAL.

Del restaurant me escribe en que estuvimos
a recitar los locos madrigales;
los besos de pasión que allí nos dimos
aún baten con el ala los cristales...
Pero, triste final de una novela
que humedeció mis ojos, importuna,
he quemado en la lámpara la esquela
y he salido a vagar bajo la luna...
Manóo fué la fragancia de un ensueño
que entró al atardecer por la ventana,
que fué un instante de mis libras dueño
y que tenía que morir mañana.
Nos reunió un crepúsculo inquietante
y ví en mi vida penetrar, absortr,

sus ojos verdes, su infantil semblante,
su pelo rizo y su vestido corto.
Mis ojos por los suyos retenidos
la gloria mundanal desatendieron
y en sus rubios cabellos desceñidos
mis labios y mis sueños se perdieron.
En lejanos montículos de bruma
olvidada quedó la poesía
y si un instante requerí la pluma
tao sólo fué para decirle: ¡mia!
Bajo la luz de lámparas rosadas
en alcobas de ideal y de embeleso
nuestras bocas sedientas y cansadas
deshojaron los pétalos del beso...
Y del idilio abierto en primavera
quedaba todavía la fragancia ...
pero aunque amaba por la vez primera
Manóo amaba como se ama en Francia...
Cuando su pluma humedecida en llanto
me refirió las dádivas aquellas,
hubo en mi corazón un gran espanto
cual si se desplomasen las estrellns. . .
Fugaz como el relámpago de gloria
que anuncia del poeta la agonía,
la balada infeliz de nuestra historia
murió como las rosas en un día ...
. Mas laJie querido y_mLJa _querido.tinto
·q ue, en memoria y honor de ese cariño,
su recuerdo tendrá siempre el encanto
de una música oída siendo niño.
Y cuando, prisionera de sus blondas,
la vea pasar blanca y pensativa,
tendré la peor de las tristezas hondas:
saberla muerta y contemplarla viva.
MANUEL UGARTE,

.'
decoro la cuestación; allí los visitantes hadan sus oblaciones como por impulso espontáneo.
Las únicas ofrendas que se le escapaban a don Epifaoio eran las de extranjeros, con los cualt's él no tenía
comunicación posible. Estos quedaban relegados al ser·
vicio seglar de Paula, experta lucradora de emolumentos.
Esforzábase el amo por inquirir la cuantía de ellos, y
aun más. por alleg"r porción a la hucha de la campana.
Todo inútil: Paula era una mujer sórdida.

que Paula, por primera vez en su vida, tuvo el sentimiento de la supeditación servil. Fueron horas turbuli:otas en la rectoral: el rector, trepidante de nerviosidad: su clavera, despavorida y un poco sentida de humillación.
Mediada la tarde, el Cura salió de casa corno si le
arri:batara una ventolera; Paula tuvo la precaución de
subir a la solana; desde allí registró el rumbo de su señor. Lo que ella maliciaba: camino de la Quinta. A través de los "caleyos" zarzosos y ele los prados en verdor
Al bendito señor cogíale la vejez con el corazón made estío fué siguiendo la mancha negra y oscilante. Hascerado por la desesperanza. Los aldeanos, sus feligreses
ta que la perdió de vista, sorbida por la s11specta fronveíanle vagar como una sombra dolorosa a través de Jo~
dosidad del palaciote.
maizales y de las pomaradas, pero empedernidos ante su
Entonces a las horas de turbulencias sucedieron otras
d_olor.. Que así llegó a ser un dolor dignificado por el
de espera anhelante; anochecía y doo Epifaoio demoras1lenc10.
do allá dentro. Aquella demorao7,a en la Quinta fué el
Hasta que una tarde, en cuanto Paula le vió entrar en
pasmo supremo de Paula.
la rectoral. le espetó esta preguot~:
Ya la noche cerrada presentóse el visitante de la Du- l Dijéroole Jo que pasa?
quesa: _le resplandecían los ojos, sus labios borbotaban
Don Epifaoio abrió mucho los ojos, con pasmo intefrases 1ncoogruenles, sus manos se movían con activida·
rrogativo. La servidora ahincó la pregunta.:
des insólitas. La serviclora hizo esfuerzos por regular
- lNo se lo dijeron/
tao desconcertado devaneo o sorprender al menos un
Todo el rostro del sacerdote se dilató consternado. Lo
r, squicin de lógica.
que pasaba era una cosa muy extraordinaria: que la
Fué el mismo don Epifanio el que espontáneamente
"q_uiota_' bab!a amanecido abierta de par en par, y con se_ cl_areó: no por efecto de la palabra, sioo por arte de
seoales _rneqmvocas d~ estar d':otro la Du111esa.
m1m1ca, porque la simplicísima mujer jamás hubiera
-ID..tces que la.Qu1otai¿D1ces que la Duquesa?- io-. alcanzado la verdadera significación de aquel ·'Tintioquirió el Cura.
nab_ulum_ haben:ius!" que su amo se c;lió a repetir con jo·
-Como lo digo. Llegara ayer anochecido en autc·
cos1dad 1mprop1a de sus años.
móvil.
'
~or suerte q~e )a machaquería de la frase fué acomEl estupor embarazó los comentarios.
panada de mov1rn1eotos correspondientes al repiqueteo
L'.'" Quinta es un palaciote de torva arquitectura hede una ,campana. De manera que Paula comprendió, y
rrenaaa, emboscado entre arboleda, tao melancólica ceexclamo:

Paula no decía nada; más bien guarda. silencio, aun·
que, en verdad, su silencio era un poco hosco. Don Epifaoio no estaba para percatarse del valor de los graves
silencios.
-En resolución: te digo, Paula, que con tal naturaralidad, puedo añadir que con tal eleg;.ncia, la señora
Duquesa me prometió costear la campana, que parece
como si hubiera venido a Llaotares de propósito para
hacer la ofrenda
Paula oyó la narración sin poner un comentario y sin
secundar el alborozo del amo. Esta misma reserva arisca observó don Epifaoio en todos sus feligreses. En cuanto a la Dnquesa, su presencia fué tao fugaz, que a los
tres días estaba la Quinta trancada, como para otros cincuenta años de cerramiento. La campana, ella misma la
remitiría.
Y tan a tiempo llego, que para el dia de. la patrona
de Llaotares estaba el bruñido bronce reluciendo en el
campanario de la parroquia. No hay que decir si don
Epifanio f)Staba también reluciente.
El primer repique se dispuso para la alborada del
día de 1a fiesta. Dicen que los feligreses de la parroquia de Sao Saturio estuvieron oído alerta.
Calentaba ya el dorado sol de la mañana de Septiembre, y en el aire azul, limpio, como dispuesto a recibir
el alborozo del campaneo, nadie oyó el repique. Iba a
comenzar, con la solemnidad natural del día, la misa
cantada; pues la campana, muda. El traqueo de los cohetes fué el único rasgador del aire. Salió por los campos la procesión de la Virgen; pues la campana, muda.
Detrás de las angarillas, ea que se bamboleaba la
imagen de la patrona, seguía don Epifanio revestido de
una pluvial blanca y dorada; los diáconos cogían las
puntas de la c3pa, corno si llevasen a rastrar al pobre
Párroco: de tal modo iba atribulado. Cerró la noche sin
que se rompiera la mudez de la campana.

(De un libro en prensa.)

Hay en las calles solitarias una
tristeza penetrante y l"5timera...
Las luces como lágrimas de luna
reilejao sus angustias en la acera.
Siento un cansancio singular que inclina
mis pensamientos como exhaustas flores;
y hay en mi corazón una neblina
que evoca los fantasmas interiores...
Por un vestido de crespón y encaje
vendió Manóo sin amistad su beso;
Maoón no sabe lo que cuesta un traje
y fué perjura a nuestro amor por e,o
Su billete con lágrimas mojado
implora mi perdón por su desvío,
dice que sus delirios l&gt;&lt; hao burlado
y que no hay besos como el beso mío,
Culpa es de la ciudad; y, según ella,
por borrar el horror de su caída
daría nuestro amor: su única estrella
o el recuerdo de ayer: toda bu vida.

"¡T.-oemos que hablar ..... . ...... !" ¿de qué?-de
nuestro amor que ba nacido lleno de color de rosa! "¡Te
quiero!"-me dijiste ¡qué bonita armonía existe en esta
frase, qué fuerte ha sonado en el fondo del alma mía
que dormía, y que al oir ese juramento de tu amor ha
despertado preguntando: ¿quién me llama tao bonito?
¡tú, mi Virgeocita de los cabellos rubios y de los ojos
negros; tú, a quien en otro de mis cantares te llamé: ·'La
Ensoñadora de la Vida!"
Te amo así, con toda mi alma, con todo mi ser, con
toda mi sangre y con toda mi vida; quiéreme con locura, quiéreme mucho, que cariños corno el tuyo nunca
se acaban! ¿Por qué piensas en la ausencia? si ni ella
podrá hacer que este amor se aparte de mi pecho; si
mientras mire al cielo y a las flores, te he de estar mirando a tí!
¿Eres feliz con mi cariño? ¡qué dicha la mía! yo lo
soy mucho con el tuyo y mucho más cuando pienso que:
ya puedo llamarte mía y yo puedo llamarme tuyo! iQue
nunca uaa nube negra empañe este cristalito a traves
del cual me miras cuando snt,ñas y te miro cuando duermo! ¡Que-todos los días cuando me digas: "(hasta mañana!" me repitas esa armonía sonora que ha brotado de
tus labios esta tarde, en estas palabras que van vibra u&lt;.!~
siempre en mis oídos: ·•¡te quiero mucho!"
México, 6 de Septiembre de

1912.

FRANCISCO S .\N CHEZ MARÍN.

�"Fué a bordo del "Kenilworth-Castie," duraut-e mi último viaje al Aftica del Sur. me dijo Héctor, Al dirigirme a mi camarote me sorprendí grnndemente al encontrar a un señor de ed-id avanzada instalado en él y leyendo una novela, como si fuese suyo aquel camarote.
Con tono ag-resivo le pregunté:
-IN9 es este el número 53?
-Por supuesto, contestó. sin apartar sus ojos del libro.
-El número 53 me pertenece, expliqué.
-Se equivoca: es mío.
-,!Verdad? ¿Pero no ha encontrado ustrd aquí algunas maletas '
'
-Las hice sacar. PL1ede encontrarlas detrás de la escalera.
-Voy a ,·er al comandante o al comisario para hacerlo colocar a usted en su lugar, contesté creyendo haber
descubierto el argumento decisivo.
- )fo irá solo, contestó con aire irritado, y me siguió.
-Cálmense. señwes, cálmense, nos dijo. ¿ Usted tiene
el número 53 y usted también, señor? Pues bien, entonc~s los dos ocuparán el mismo número. Es un camarote
muy lindo, uno de los mejores, bastante grande para muchas personas
-Pero yo p1g-ué el camarote para ocuparlo solo, grité al oído derecho del funcionario,
-Yo no me habría embarcado si hubiera sabido que
iba a ir otro con'lligo, objetó mi adversario, al oído izquierdo del cor¡i.isario.
-:'fo hay más camarotes. señores, contestó el comisario, hemos rehusado gente y el número 53 es el único
ocupado por do, personas. Si cada uno de us.tedes pagó
el valor entero del camarote la Emprc,sa les reembolsará lo que corresponde. Ya he dicho que no hay más lugar.
· ·
- ~o re'¡1rbcho nada al señor, pero no quiero estar
con nadie, Quiero estar sólo decía el caballero anciano.
-Tal véi: haríitmos mejor aceptando la situación sin
más reclamos, propuse.
- Después,de•~odo no tendría nada de terrible que estuviéramos junios ~ie-mpre que nos hubié~amos resignado a soportarnos mútuameote, opinó el señor, y agregó
con alegría; . •
., .
-Me llamo Ke11drick.
-Y yo de,B.e11lieu·.
-Entremos a ou(lstra .casa.
Una vez en el camarote se negó terminantemente a

ace!?tar la cama de abajo y prefirió lct de arriha. Me
obst10aba yo en darle la preferencia: pero fué en vano.
Desde entonces la paz más completa reinó entre nosº!ros, Kendrick poseía una conversación animada y
p10toresca, llena de cultura y rica en detalles. M.e agradaba oírlo y lo interrogaba frecuentemente. Durante
los primeros días oo hablamos coa nadie. Keodrick conocía a varios pasajeros. pero se contentaba sólo con
saludarlos.
Repentinamente una mujer llamó nuestra atención.
S_u carácter debía ser muy alegre a juzgar por el crecido número de niñas y jóvenes que se reunían a su alrededor.
- Es una señora Harding que se ca~ó muy jm·en con
un tunante que la hizo desgraciada Afortunadamente
tuvo él la buena ocurrencia de morirse luego y ella ha
podido recomenzar $U vida.
-Parece que lleva alegremente el duelo. Tal vez encontrará un se~undo esposo antes de llegar, pues aun
nos quedan quince días para termioar el viaje.
- Es verdad, faltao quince días, repitió pensativa mente, y en c¡uince días . ... No coocluyó la frase. Miró
con los OJOS parpadeaotes a la señora Hardiog, apoyada
ea el parapeto.
-No encontrará r eemplazante entre esos mocitos.
¡Todos demasi&amp;dos jóvenes! ¡Eso carece de técnica!
- La ioexperiencia del amante es uo encanto para
una mujer prevenida.
- Tal ,·ez, pero ella no cederá sino aote un hombre
capaz de dominarla
Al día siguiente, la señora Harding vino a sentarse
juoto a uosotros durante una buena parte de la mañana.
Kendrick le devolvió la visita y fué a sentarse junto a
ella una buena parte de la tarde. Bien pronto pasaron
largas horas unidos. Los jóvenes admiradores se desconcertaron y Kendrick llegó a ser el compañero peferido
de ella.
Una noche volvió a acostarse más tarde que de costumbre y tarareando algo, en vez de entrar con cuidado
como lo hacía siempre.
.-~epa usted, exclamaba, sépalo, como cootestando a
m1 ~ 1rada asombrada, que no hay en el mundo mejor
ocas1~n para un hombre_ e namorado que un viaje en un
mar sin tempestades, baJo un cielo estrellado.
Se acercó a mí y me &lt;lijo a media voz, pues necesitaba confiar a alguien su felicidad:
- i La señora Harding volverá a casarse!
Lo felicité. El agregó modestamente:
-Ella no se ha comprometido formalmente aún, pero
me queda una sem~?ª· y iqué luna, mi amigo, qué luna!
No se me perm1tio dormir aquella noche; me d obli-

gado a escuchar las alabanzas de su buena amada. Al
amanecer la elocuencia de Kendrick se extinguió y pude entregarme al sueño.
Un ruido extrañ:i cuyo origen no podía explicarme
me despertó. Puse atento el oído. No había dud:i, era
producido dentro del mismo camarote. Un ser desconocido. grotesco y espantoso asomaba la cabeza desde la
litera superior. Me froté los ojos para convencerme de
que no soñaba, después salté hacia la orilla de mi cama.
Con 1,na mano me sostuve de la camilla superior, con la
otra cogí al hombre y le atraje con todas mis fuerzas hacia mí. Pude ver perfectamente su rostro. ¡Era un loco!
Aquel loco me amenazaba con los puños crispados y
repetía una misma frase que yo no podía entenderle. Al
fin creí comprender:
- /Qué ha hecho de ella ? , Qué ha hecho?
-iDe qué ? pregunté.
-Allí, allí. . . . en el vaso, cerca de la cabecera de la
cama.
Maquinalmente miré el vaso y dije:
- Está vacío.
Esta simple contestación originó un nuevo acceso de
furor en aquel hombre. Se golpeaba la cabeza contra la
pared.
Repentinamente tuve un vago recuerdo.
En la mitad de la noche algunas gotas frescas cayeron
en mi mano que tenía fuera de la ropa. Iostinti,,amente,
con un gesto de impaciencia, lancé el contenido del vaso demasiado lleno, por el tragaluz. Dije entonces:
- Arrojé al mar lo que había en el vaso.
Entonces aquel viejo sollozó apasionadamente:
- i Hi! .... Bu .... u .... Se acabó .... la señora H a rgclin .... ¡Oh! ... ,¡Mi dentadura postiza! .... ¡Oh! ....
¡Dios mío! .... El loco era Kendrik y yo había arrojado al mar su dentadura. El infortunado no abandonó
más la cama, se cubrió la cabeza y no se dejó ,·er ni
por mí. Algunos meses más tarde. estando en París, recibí una carta suya. Me decía:
"No pude justificar mi extraña conducta ante la señora Hardiog. Jdmás quiso verme y se casó poco después
de llegar al Cabo. Yo no hice el viaje más que para obtener de la señora Harding una promesa de matrimonio
y como sé que ella habría aceptado mi mano, antes de
abandonar el vapor si usted, por su imprudencia desgraciada, no me hubiera privado de los medios he entablado juicio contra la compañía por haber introducido a mi
camarote una persona que me ha hecho un mal irreparable. Le advierto también que Je sigo juicio a usted y
le cobraré 800,000 francos por perjuicios, por haber destruído mi última felicidad en este mundo.
MARIA LUISA VERRI!:'.R .

Sr. Lic. V. Hurtado de Mendoza, nombrado Procurador de Justicia del Distrito Federal.

Sr. Lic, M. Castellanos, uvu,urado Procurador Ge neral de Justicia de JaRupública.

certidumbre no llegara nunca a ser una convicción,
'tanto así es lo que el hombre hace por evitarla.
Los pueblos educados en la indiferencia por la muerte no aprecian muchos de los goces de la vida: en ellos
la noción del rleber obra en la conciencia por modo absoluto.
La mnerte es la que cambia el escenario inalterable
d~ la vida.
Cuando pensamos en tantos seres amados, desapaTeci·
dos ya de la vida, nos sorprendería como un reproche
íntimo que los olvidemos tanto, si otros no hubiesen venido a ser como ellos en nuestros afectos, y si no amásemos a éstos como amamos un tiempo a los que ya olvidamos.
El corazón humano es un cementerio sin recuerdos.
¡Ah! si el hombre no olvidase, su corazón sería la desolación de su vida: él vive porque olvida: y oo huy culpa
en ello, pues cuando se olvida de sí, siendo una máquina de egoísmo movida por su propio interés ¿que podrá
exígirsele que tenga para los demás?
Sus propios afanes, los cuidados de cada día lo arrebatan como en un torbellino de inquietudes y de ambiciones.
Scele a veces pensar momentáneamente en los que
en un tiempo amó, y entonces la muerte aparece a sa
imaginación como un refugio o como un consuelo de sus
días tristes.
Ella es el inescrutable signo de interrogación levantado ante la razón humana sobre el ocaso de los desti- '
nos: es el último azoramiento de la duda y la certidumbre de la fe sin malicia.

¿Cómo nos vendrá la muerte? ¿En qué forma, cual
día, paralizará esta máquina que se gasta consumiéndonos, y hará cesar los latidos de este corazón a l cual, para gastarlo más pronto, hemos acelerado locamente tantas veces? Este, que por una piddosa imprevisión es el
más olvidado, debiera ser el más constante pensamiento
de la vida, no para desfallecer ante su realidad, sino
para no dar, ante su enseñanza, más que su positiva relativa importancia a los sinsabores que nos preparan para llegar sin hesitación a la última hora.
Tanto es la muerte lo único cierto de la vida que los
afanes del hombre por la conservación de su existencia
no son más que medios puestos en juego para acelerar
la muerte: de aquí que se diga que el hombre no muere
sino que se suicida.
Y esto es así porque el hombre muere siempre por
algo que pudo evitar; lo cual nos prueba que nada de
la vida debiera influir por nue'Mra voluntad rnbre los
latidos del corazón.
Economizar emociones es prolongar la vida; luego,
los que se procuran éstas no hacen más que buscar la
muerte, aun temiéndola, como sucede en la generalidad
de los casos.
Pero /qué sería la vida sin emociones? Considerado
esto, ir voluntariamente a la muerte es una necesidad
de la vida, porque ésta no es sensible sino por los sufrimientos y por los goces, que son las únicas fuentes de
las emociones.
De lo inesperado, la muerte es lo único que conocemos: es lo único que habiendo la certidumbre de que
vendrá, nos toma siempre de improviso. Parece que esa
Sr. Ing. Camilo González, nombrado Direc1or
General d,- Telégrafos.

, . • ~.
' ·' '

' ,:

,.¡
,.

Sr. doctor don Manuel V. Cañizares designado por
el gobierno cubano para la secretaría de la
legación en México.

D E LFIN A. AGUILE RA.

l; ,!

1,,

t ·•

•·.

•• ti,-.,.·:•·· •
• : ., ) 1;

, .,,.

Fachada ele la c: pill:i anexa a· templo de San Felipe de Jesus, iriaugura:la
a mediados del mes mes rasaco.

Sr. mayo_r den Celso Acosta, nombrado Inspector
Generalae Policia del Distrito Federal.
Ofr~ndas florales colocadas en el monumento a Juárez por la colonia americana con mo th·o del aoi,·ersario del natalicio de \Vashiogton,

•

Sr, don Rafael Vázquez, nombrado sub-secretario
de Comunicaciones y Obras Públicas.

Sr. doo Ra fael Manterola, no:nbradoAdmio istra 'or
loca l de Correos.

�La gran actriz ~ella Star~ estm·o magnífica en la interpretación de es·
te tipo femenino y la vimos como fué pasando por grados desde el cariño intenso al hombre amado, hasta el odio rabioso, profundo, con náuseas de aseo,
que la precipita a l abismo del crimen El público ovacionó a la artista in·
signe.

fJL,e

TEATRO COLON -"GRAND GUIGNOL"

Dirijamos nuestra vista a las funciones del "Grand
Guignol", que la falta de espacio, nos impidió tratar de
ellas y que luego tristes acontecimientos fueron motivo
de tener que suspenderse, reanudándose en cuanto la
tranquilidad re inó en la capital.
Entre las piezas nuevas que se han presentado, una
de ellas "El c~poral de mineros," constituye a no dudarlo, una de las más fuertes y emocionantes, ~el vasto re•
pertorio guiñolesco.
El asunto a grandes líneas trazado es el siguiente. Un
ingeniero de experiencia y de sabidnria es separado de
su trabajos, de una mina, que con gran acierto dirigía.
Sustitúyele otro ingeniero también, pero joven, inexper·
to, y en éambio muy presuntuoso de su sabiduría y cono·
cimientos que cree poseer. En cierto momento se pre·
senta el caporal de la mina al nuevo ingeniero y le dice
que allá abajo hay peligro inminente, que se teme una
inundación. y qut sería bueno que la gente no bajara a
los trabajos. A nada hace caso el jefe, diciendo que él
sabe lo que se hace, que él manda y que por tanto se
continuará en las labores como siempre, y que el obrero

que desobedezca será despedido. El caporal insiste, pe·
ro ·todo en vano, visto lo cual baja a la mina arrastrando
tras de sí a todos.
Por desgracia los'temores no eran infundados. La ca·
tástrofe sobreviene, hallándose el ingeniero con su mujer en la oficina principal Se escucha el timbre del te·
léfono pidiendo auxilio sin cesar, toca y toca con insistencia que hiela la sangre en las venas; piden protección,
piden socorro, la muerte se conoce que está haciendo
presa en algunos o en casi todos; y Sainatti, con un arte
soberano, nos hizo ver en su rostro, en sus ademanes, en
su aspecto, en su voz apagada, en la tensión de los ner·
vios, los zarpazos que el remordimiento daba a su cora·
zón causa de todo. Hay una lucha, un combate entre la
missricordia, la piedad para aquellos infelices, los cuales se les puede socorrer aún, y el amor propio, que ha
de sufrir las duras censuras del caporal que todo lo
preveyó, que todo lo dijo, que se negaba al trabajo. El
teléfono sigue tocando desesperadamente; los momentos
son siglos; por fin, vence la mala pasión, la rastrera, ·Ia
miserable, el amor propio, y el feroz ingeniero rompe el
teléfono para que ::io toque más, para que no lleguen los
.-,isos desesperados de los que mueren en aras de su de·
ber y a&lt;rastrados por la ignorancia y el orgullo.
La impresión de la obra fué durísima; Sainatti estuvo
admirable. No cabe más, no es posible llegar al verismo,
a la fuertísima realidad, de una manera tan completa
como llega el insigne actor italiano, que fué ovacionado
justamente.
o o o
Otra de las obras estrenadas últimamente de gran mé·
rito se titula "La Grande Mort" y puede decirse que
Sainatti estuvo de igual manera, a una altura inconmen·
surable. La acción pasa en la India inglesa y el insti,ito
de conservación del hombre, el egoísmo llevado hasta
el exceso, hast;i. el crimen, motiva el que, el ingeniero

o o o

Berwerley, por sah·arse del cólera que todos los días
siega muchas existencias, mate a su compañero de tn·
bajos el Doctor Skinpton. Más, la enfermedad aumenta
de una manera alarmante; los médicos luchan en vano
contra la epidemía, y siendo inútiles sus esfuerzos, y en-,I
terado el gobierno inglés de lo que pasa, manda destruir
todo aquel campamento infesto, incluso los que lo babi·
tan. El ingeniero Berwerley gusta de la medida, igno•
raudo que se encuentra atacado del cólera y que por
tanto será sacrificado con los otros enfermos; el funcio•
nario Bruff, encargado de cumplimentar las órdenes, no
excluye a l referido ingeniero que muere sin haberle valido e l asesinato que cometió para librarse del contagio
o o o
"La Voz" es un drama corto que apenas dura mf'dia.
hora, pero que no por eso deja de tener una intensidad
grave y conmovedora. Dos sobrinos ayudan a morir a su
tío rico, conduciendo e l cadáver a la sepultura. Pero como solo está asfixiado el que creían difunto, al sentir el
contacto de la tierra húmeda, vuelve en sí, y grita apresurándose los herederos a sepultarlo para cuanto antes
gozar de la herencia. Su propósito se consigue, no sin
que el sobrino mayor enloquezca creyendo oir la voz de
ultratumba, que Je acrimina su conducta.
No tengo para qué decir la dificultad que entraña obra
tan horrible, y será ocioso que repita, el que Sainatti,
venciendo todos los obstáculos, llega a lo sublime, pre·
sentándonos una demencia originalísima que parece ser
un caso nuevo en los anales de la locura.
Igualmente breve es otro drama de los estrenados ú ltimamente. Me refiero al titulado "Mammina" de los autores Sartene y Achuzma. En esta obra se presenta un
tipo de mujer que en el colmo de la desesperación, sa~
biendo que su amante ha matado a la madre de ella y al
0 iño fruto de sus ilícitos amores, lo asesina.

t

'

"Ninna Ranna," una obra del repertorio del Guignol, que parece escrita
sobre un recorte de periódico, que en su "crónica negra" nos participa el
intento de suicidio de un matrimonio, cansado de la vida, por la miseria que
los rodea.
Y, éo efecto, eso fS el corto drama estrenado en la noche del último jueves con gran éxito. Juan y Blanca deciden matarse, ante las dificultades que
la existencia les proporciona. La muerte escogida es la asfixia, pues comprar
una rama, cuesta lo que no poseen, y huyen de la calle, para no dar el espectáculo del magullamiento por un tren, o de estrellarse cayendo de un te·
jado. E_l marido In prepara todo, el carbón, el cerrar las puertas y ventanas,
el cubrir las más pequeñas rendijas adonde el aire pueda entrar, y por fin,
de&lt;:i~idos, tranquilos se sientan a esperar a la que tarde o temprano vendrá
a v1S1tarnos.
Pero, en esto el hijo de aquellos dos amores que duerme en la cuna su
inocencia, se _despierta, sonríe, .nira con sus ojitos de angel a sus padres y
estos ya no piensan en la muerte, sino en la vida manantial de consuelos y
esperanzas, y abriendo las ventanas dejan que el sol, los envuelva en sus rayos de o~o y 9ue el aire puro embriague sus pulmones. Añadir{ que los es·
posos Sa1nattt nos encantaron una vez más, haciendo alarde de la flexibili•
dad de su talentc, y de lo enorme de su genio artístico. Creo que es inútil
repetir lo que por sabido se calla.
No tengo muy acertada la elección de fa vieja "Dama de las Camelias"
par~ el benefi~io de la Bella Starace que tuvo efecto el pasado viernes. Si
hubiese escogido otro drama menos vulgarizado seguramente que hubiera
habido un lleno en la sala.
Claro que la beneficiada estuvo admirable en el tipo de "Margarita" lo
mismo que "Sainatti" en el de "Armando," pero todas aquellas muestras de
afecto que recibió la gran actriz más se deben a su labor de toda la tempo·
rada que a la citada noche precisamente; los públicos de todas partes ya oo
reciben con gll:sto la que en su tiempo constituyó una
verdadera glona para Dumas, y por tal motivo ven la re·
presentación con frialdad, con descuido y de mala ga·
na. Por grande que sea el talento de una actriz o de un
actor, oo puede llenar con encantos de juventud, lo que
está en el panteón de lo pasado, de lo muy pasado, co·
mo sucede a la pobre tísica de las camelias.
TEATRO PRINCIPAL.-"LA CIGARRA y LA
HORMIGA."
Aunque el público rio acudió r.omo debiera al "debut',
I

Sainatti en 'Babo Gouraos.'
Una
escena de "Il Padrigno.'
de la Compañia Gattini-Angelini los buenos aficionados a la opereta, reconocieron
o mejor dicho reconocemos, que e l espectácu
lo inaugurado en la noche del último miér·
coles es muy aceptable y reune excelentes
condiciones para atraer numerosa conc u·
rreucia,

Teatro Colón.-Escena final de "Il Padrigno."

Otra "posse" de Sainatti en "Babo Gournos

El genio de Audrán vino de nuevo a evo·
car recuerdos, y a traernos ambientes del
pasado, que no por ser precisamente pasa·
do es bueno, sino por reunir aquellos inol·
vidables elementos de gracia, picardía. in·
tención y encanto que caracterizaron las
obras del citado autor que con Lecoq y Offembach, constituye la trinidad
de músicos encargados de ahuyentar el mal humor y de procurarnos deleite
grato y ligero.
''La Cigarra y la Hormiga" la escuchamos coo verdadero placer, y eso
que no es de lo mejor ni mucho menos de Audrán y sin entrar en compara•
ciooes, ni traer recuerdos a colación merece los aplausos que recibió y aun
algunos más la señora Gattini, por lo seductora que se mostró en el tipo de
"Teresa" (la cigara). El "duo" con Ciampolini del acto primero, y los de los
otros actos, con la Teheran que hizo la ' 'Carlota" (la hormiga) se celebra·
ron mucho. Igualmente otras piezas de la obra, siendo repetida la canción
del segundo cuadro rlel acto primero
Augusto Angelini sin grandes facultades de voz, es uo magnífico caricato. Fino, expresivo, procurando la nota cómica sin que la exageración empañe el efecto, sabe sacar partido hasta ele los menores detalles. y su "Duque de Fayersberg" es una de esas creaciones que nunca se olvidan, pues
como no tiene que cantar mucho, sino que el mérito estriba en '·hacer" el
tipo, en este terreno triunfa en toda la línea. por su talento y arte soberano.
Bien la artista Zaira Teherán, aunque algo anticuada eu su escuela ele
canto tremolando la voz, pero como se trata de música de mediados del si.
glo pasado, casi resulta semej;i.nte manera de cantar
El resto de los artistas coadyuvaron al conjunto con excepción del tenor
.\madeo Baldi que estuvo por completo desacertado y he de celebrar que en
otras obras recupere el terreno perdido y ele cierto descuido del Director de
orquesta Luigi Lovregilo en el acto primero, no siendo esta distracción obstáculo para que h'lya formado buen juicio del mismo, pues lo encontré muy
acertado en el resto de la obra.
Esta se montó bien con bastante lujo y propiedad, sin nada deslumbrante,
es cierto; pero el "minué" es acreedor a c..lurosos elogios
¿ Por qué suprimieron la preciosa gavota del acto segundo? es lástima, pues
rn factura es muy linda y hubiéramos deseado oírla de nuevo.
De nuevo hemos visto "Los Saltimbanquis" en que la preciosa música lle
Gaune nos esclaviza y encanta, sobre todo en aquel delicioso vals del final
ele! acto primero, y en otras piezas tan conocidas, que ~nía ofender la ilust,~ción del lector enumerándolas una por un~.-LTJIS DE L:\RRODER.

�Huyendo a los ventarrones de Catia la Mar, que so
piaba de lleno sobre la casa, !!'- familia cenaba en la
abrigada galería, que era una pieza de paredes encaladas, de alto z6calo musco, rematado por ancha cenefa
de colores vivos y chillones.
_. .
Allí precedidos por el abuelo, un v1e1ec11Io manco,
de los.días de la epopeya, tomaban la ~opa los hij_os y
los yernos, las hijas y las nueras, los metos y las metas.
Todos comían el pan del abuelo, conquistado en su he•
roica mocedad, sin distingos odiosos que tornaren foscos
los semblantes de los yernos o hiciesen suspirar hondamente a las nueras.
A todos sabía bien aquel pan, como que estaba sazonado con las sonrisas cariñosas del anciano. En silencio
cada cual engullía su raci6n; mas, cuando llegaba su
turno al café, como si el alma aromática de éste tirase
de las lenguas, comenz~ba la charla de sobrer:nesa, ini·
ciada siempre por la misma pregunta del anciano:
-¿Y qué se dice, hijos míos?
.
y todos a la vez, profusamente, rompían a hablar. Se
comentaban los dichos y los hechos de los grandes hombres de aquellos tiempos, tema pre&lt;:1ilecto de tod? charloteo nacional. Como eran gentes simples y cándidas, se
escandalizaban con poco, se acaloraban a punto de que
el abuelo tenía que intervenir para calmar los ánimos.
Ya en razón y en paz, el abuelv buscaba en las cosas
del pasado, la explicaci6n a las del present~ y oí3;nle
todos con religioso silencio, pues que sus labios verhan,
detalladamente, cosas que no estaban escritas en \os
libros, como decía el mismo anciano. Y éste, engolfandose en sus narraciones, terminaba por tratar de sus
propias hazañas.
Decía c6mo había perdido aquel brazo en. defensa
de una posición estratégica importante, hacia donde
Brindis en el banquete de despedida ofrecido por
sus amigos a la Upl_e Amparo Garr_ido con
motivo de su v1aJe a la Argentina.
convergían los fuegos d el enemigo y de la que pendía
la esperanza salvadora de la Patria. Cu~_ndo hablaba de
semejante asunto, el semblante de los h1Jos tomaba una
expresi6n bélica, y respiraban penos_amente c?mo que
si sus pechos necesitasen más y más aire; la~ h11as, trémulas. con los ojos empañados por las lágnmas, seseaban a sus chiquillos, quienes en los cálidos regazos maternales se revolvían y alzaban sus cabecitas somnolentes para mirar al abuelo, que hablaba enérgi~a y expr_esivamente desde un extremo de la mesa, agitando tns•
temente la manga vacía de su chaqueta, como poseído
del numen patri6tico. Luego, cuando el anciano, como
ensimismado en la embriaguez que le causaba el vinillo
añejo de sus recuerdos heroicos, apenas dejaba ya esca·
par aisladas frases, los oyentes, entre bostezo y bostezo,
lo iban dejando solo.
Mas entre los nietos, en aquello última empolladura
que calentaba y nutría el abuelo, se hallaba el 1?e9ue?o
Tobías, el más crecido y formal de todo el p1p1ola¡e,
aunque apenas si alcanzaba al canto de la mesa llegan·
do a estar de pie. Ocupaba éste en la mesa el extremo
opuestó al anciano, y cuando comenzaba la charla de
los mayores, tomábale con frecuencia el sueño de su
cuanta; pero cuando era el abuelo el que hablaba, so·
bre todo si hablaba de los tiempos viejos, se enderezaba en la silla, restregábase los ojos sin apartarlos del
anciano; imita ba sus gestos y ademanes, y cuando la voz
cascada y monótona de éste se hacía triste, casi opaca,
narrando algún episodio doloroso, apretaba los labios,
corrían las lágrimas por sus mejillas, o amortiguaba sus
sollozos dejando caer la cabeza sobre sus brazos acodados en la mesa. Al fin, también e l sueño le rendía,
pero aun en sueño continuaba oyendo al abuelo! ..... .
r,. Unos Iras otros se s1Jcedían los años, y éstos encontra
ban siempre a Tobías en el extremo opuesto al abuelo
oyendo sus relatos, atragautado por las lágrimas, ahogando sus sollozos; más, con ellos también el pequeño
estiraba de piernas, anchaba de espaldas, prestaba más
atención a las cosas del abuelo, comprendía mejor cuanto decía.
Su alma de niño, se nutría a costa de la savia vieja;
su corazón era un campo en flor. Ahora, cuando todos
abandonaban al abuelo en el desbordamiento de su verbo generoso, el pequ~ño, sin pestañear, le hacía compañía, y llegaba hasta hace rle obsen·aciooes:
- i C6mo, papá abuelo, pudo Bolívar libertarnos, siendo todos los de aquí enemigos de la libertad 1
-Hijo, decía el anciano, porque tenia fe e n su em·
presa, y cuantos le oían creían en él y en lo justo de la
causa que defendía!
-(. Y qué es fe, papá abuelo?
-Es la primera de las virtudes: es un testimonio que
prestamos sobre hechos y cosas que ni vemos ni conocemos: es la absoluta convicción en el triunfo de nuestras
ideas.
Otras veces era e l abuelo, quien decía al nieto, a causa de tal o cual fabulosa hazaña:
-Hijo, no te maravilles! Todo está en el comenzar;
cuando llegues a ser hombre nunca te vuelvas atrás se·
guido que hayas un camino. La constancia, todo lo pue•
de: maja el hierro, horada la peña.
qué es la constancia? inquiría el pequeño.
-Es, niño mío, la firmeza continua en nuestros propósitos y resoluciones.
Así Ileg6 a zagalejo Tobías, siempre risueño y conteo-

- ,Y

Fachada de la Cámara de Diputados enlutada en memoria de las víctimas de la pasada revoluci6n.

to pues que en su alma había muchas bellas cosas. En
más de una ocasión, con asombro de sus ca,maradas,
.apartó de su boca la merienda . para entrei:arsela al
mendigo, que con voz plañidera _imploraba, stn que na-die fuese a él. Sin parar en pehgros, se lanzaba a levantar al que caía en medio de la calle. Los hombres-;-decía:-"nos debemos los unos a los otros," tal era la simiente que el abuelo había. derramado a manos llenas
en el jardín interior de su meto.
.
Al fin Ileg6 un día en el cual el abuelo de¡ó de o.:upar su sitio en la mesa; se había en:orba&lt;:10 tanto sobre
la tierra, que la fami lia no encont_ro abrigo en su sombra porque ésta se había confundido con su cuerpo en
la f~sa. Entonces, cada cual se estableci6 por su cu~nta,
llevándose junto con las miñorrias del escaso patrimonio los recuerdos del buen señor. Pero entr~ todos, e l
m~ rico, no en dineros, sino en nobles máximas, era
Tobías merced a lo cual, conservaba su alma como
cuand~ pequeño, cándida y buena.
Con sas veinte años a cuestas y su alma he_rmosa a
Tobías parecíale chico el mun?o pa~a esparcirse. D~seaba que la humanidad no tuviera srno una sola oreia
para gritarle en provecho de ella:
.
,
_
-"Hé! por aquí, hermanos, es el camrno ':JlªS cort?,
la tierra de este bdo es verde y lo2;~na. Mirad hacia
ál Las flores son más lindas, los paJaros unos grandes
~~ntores los ríos deliciosos; la grama, la verde grama
-que alfo:nbra las laderas, convida al s~eño y a la p~z.;,
Con semejantes ideas, no es de extran~r que Tob1as
cansado de gritar sin llegar a hacerse otr, se e?forzara
en hacerse comprender, como siempre _acontec16 a los
hombres; pero como sólo hay dos medios p~ra que nos
entiendan: por el amor o por los golpes, Tob1as, creyen·
do haber agotado el primero, optó por el segundo, que
entre nosotros equivale al de la guerra.
.
y se fué a la guerra junto con otros muchos, a quienes
juzgaba poseídos de sus mismas ide!'-5 y es!aban como
él roncos de tanto gritar. Y fueron crnco anos de lucha
tenaz y cruel, porque estaban armados de fe y constancia. La sangre de nuestros hermanos,nuestra noble_ san·
g re, empapó nuestros campos, ;in que por esto la llerra
diese espigas rojas como i:nanoios de corazones des_tr~zados, sino ociio y más odio ...... ! Después de tan 10util riego, los que sobreviviero_n tornaron a sus casas, los
unos, creyendo haber sido 01dos, los otros, tan sordos
como lo eran enantes.
,
He aquí que durante aquellos cinco _años, '.fobias no
había pasado un sólo día contento consigo mismo. Más
de una vez se había viste obhgado a tapar la boca al
Tobías íntimo que llevaba encerrado dentro ~el pecho,
que gritaba y se quejaba amargamente. En abierta contradicción con él, le amordazaba so pretexto de pode;,
andando el tiempo, llevar a la práctica sus bellas ma ximas.
h d' d 1
Sólo cuando ,,lgún golpe inesperado lo un. ta e , o
lindo, se acordaba de su prisionero, y acongo¡ado, &lt;;&gt;1a
sus lamentaciones, pero tan luego como sus dole~c1as
le abandonaban, cerraba sus oídos a las rec?nvenc1ones
del pequeño. No se acordaba, pues, de él, s100 en raras
ocasiones, tanto más lejanas cuan~º- ~ás pasaban los
años, y la vida se le hacía menos d1fíc1l.
~
La conquista del pan y los afanes de la ~amda?, o.10
daban lugar a desmordazar al pequeño Tob;as, quien ya
no se quejaba, ni se r evolvía al)á dentro, lll d~ba tope:
tooazos anunciando su necesidad de expans16_n. Tra
bajo, mucho t rabajo, hubiera costado a ,su du~no despertarlo del profundo sueño en que yac1a. As1 llegó el
día en que los cabellos encanecieron_ y. las arrugas C?menzaron a trazar sus cabalísticos d1bu¡os en la pelleJa
de don Tobías; su despensa estaba atestada h~ta el techo, para todo el resto de su vida había prov_1s1ones _e_~ 1
abundancia; su vanidad a ratos llegaba a sentirse ah,tQ,
el mundo le había dado con exceso cuanto de bueno
puede dar: nombre, dinero y fama,
D on Tobías era acatado por !os grandes, temido de
los humildes; pasaba y se tenía por_ el hombre más fe_1
Iiz; nadie tocaba á su puerta para importunarle.
Ajeno a preocupaciones pasaba el tiempo bostez~ndo
y vigilando tenazmente la buena_march~ de su dige;tión. Con frecuencia, a la hora de la s:esta, acontecia
que los bostezos a umentaban y el sue~o, ?urlando s~
vigilancia. se apoderaba de él! proporc10nando\': algu
nos malos ratos. Y fué el caso que en cierta_ocas10n_ que
no cabía de contento, se cerraron sus 010s al mismo
tiempo que en su imaginación se repro~~cian los acontecimientos de sus primeros años. Y v10 ~l abuelo, en
medio de la fami lia, agitando la mang_a vacia de su_ :ha
queta y hablando enérgica y expresivamente. V10 a
pequeño Tobías, apretando los labios, atragantad~ por
las lágrimas, ahogando sus sollozos al oír al an&lt;:1ano.
Vió todas esas cosas y otras muchas, y :obre t~do 01a la:
súplicas, las amonestaciones d~l p_eciueno Tob1as, que Is
arañaban, le roían, clamando ¡ushc1a contra todas la
pequeñas iniquidades con que había burlado, manchado, lo más bello y hermoso que existía en él. Y don Tobías, ante aquellas justas quejas y lamen:os, llamó desesperadamente; pero el pequeño no acud1a . á sus voce~
e introduciendo la mano en lo más recó:1d1to d?l pe
cho, encontró con espanto que el pequen&lt;;&gt; _Tob1as h_?-bía desaparecido, que s6lo existía allí un v1e¡o corazon
que funcionaba difícilmente, que regu~aba a dura~ pe
nas su vida. Lo que no es de extranar, pues as1 nos
acontece a los hombres: come_?zamo~ por acall:1r con
buenas maneras nuestro pequeno Tob1as y term10amos
por estrangularlo .... Pero lo mejor de todo, es que no
sabemos cuándo! ..... .
LUIS M. URBA::-.!EJA ACHELPHOL.

1

Señorita Clementina Escobo31 y señor Prof. Gabriel Fsnaurrizar; contrajeron matrimonio recientemente.
oficial.-El otro prado era mejor, los p astos más frescos .
-Lo sé, señor-repuso el viejo;-pero a quel no era
mío.
Do3 países estaban en guerra. El Ejército ele uno había invadido el territorio del otro. Un día, a un capitán
de Caballería del Ejército invasor le fué encomendado
el servicio de buscar forraje para los caballos.
Dirigi6se a un prado y l!am6 en una casita pequeña.
Salió un viejo de cabellos blancos.
.
-Buenos días-dijo el oficial.-Nosotros vemmos en
busca de forraje. Enseñadnos un prado donde se halle
verde y a punto de poder cortarse.
.
-Venid conmigo-dijo el viejo, cam1nándo delante.
Después de media hora llegaron a una bellísima y
ferti I pradera.
-iAh!-dijo el capitán volviéndose a los suyos.-He
aquí lo que buscábamos. .
..
. .
.
-No es aquí, señor ofic1al-d110 el v1e¡o.-S1gamos un
poco y seréis satisfechos.
En esto llegaron a otro campo.
-Este es.
Los soldados descabalgaron y dieron comienzo ¡i. la
tarea de cortar forraje .
..
- No era preciso habernos he&lt;).o and ar tioto- d,¡o el

LA IMPACIEKCIA.
El padre.-He encontrado la carta que escri~es a
Pedrito invitándole a la fiesta que tendremos maoana:
pero he observado con disgusto algunos errores; por ejemplo, escribes pronto con dos erres.
.
.
El hijo. -Sí, papá; ¿pero. sabes por qu_é~ He quendo
demostrarle que era muy urgente que v101era.
La mamá ha prometido a Juanito un fusil para el día
de sus días. Una tarde, que Juanito está má3 revoltoso
que de costumbre, le dice su mamá:
.
--Vaya, Juanito, si sigues tan incorregible, te ,·as a
quedar sin fusil, y l'sto me contraría mucho. _
-Entonces, mamaita.-dice Juanito,--dame 1gualmen•
te el fusil, sea o no revoltoso, y así no tienes por q 11é
contrariJrt&lt;'.

�quía europea de haberlo impuesto medio siglo
antes. Eo 1908 era ya tarde para salvar la
Turquía europea. Aun puede salvar la Turquía
asiática.
MAURA
La renuncia de Maura. de su puesto de jefe
d.,l partido Conservador y su retiro de la política española, ha causado el asombrv de muchos que aún creían en laomnipc,tencia de es·
te obscuro personaje. Probabltmente, el primer desengañado fué él mismo. Conocido en
su orgullo. A oo poder dominar, se aleja de la
lucha, Más vale así.
A pesar del documento que ha publicado
para explicar su actitud, la razón es uoa sola:
la presión dela época. El asesinato de Ferrer
lo imposibilitó para siempre y es de suponerse el martirio de ese hombre, acostumbrado a
ser el primero, cuando se encontró relegado a
los papeles secundarios y a soportar sus ridiculeces de característico,
Poseedor de uoa inteligencia brillante y de
una voluntad indomable, hubiera llegado a un
triunfo definitivo y duradero, sioo hubiera
vuelto las espaldas a los entusiasmos republicanos de sus primeros años de político.
Pertrechado coa todas sus armas, quiso como el caballero Rolando, con su sola espada
milagrosa detener el avance de todo uo ejér·
cito, pero menos afortunado que aquél, la
formidable columna en marcha, lo ha volcado
Jameotablemente, eso, sí, después de mucho
Juchar.
La época ha vencido a Maura. Cuando el
fusilamiento del apóstol de la escuela moderna, muchos pensaron en el puñal vengador
del anarquismo iuternaciooal. Sio embargo, si
ha sido atacaélo, otras causas hao armado el
brazo criminal.
Pero su destino ha sido peor aúo que la
muerte. Su sacrificio, como a Cristo en el
Calvario. lo hubiera eod iooado. Como ahora
con Canalejas, hubieran doblado las campa·
nas y su victoria hubiera sido indudable y segura. Pero no.

LOS JOVENES TURCOS

Grande ha sido la estupidez general europea al emitir
juicios s o ~ guerra balkánica.
No supo ver la importancia de la Liga cristiana. No
tuvo ojos tampoco para la decadencia omnilateral del
imperio otomano.
Creyó posible que subsistiera su poder militar en me·
dio de la corrupción universal.
No se dió cuenta de que el poder militar no puede
producirse aislado, por ser consecuencia de la energía
de los demás poderes y, sobre todo, de la unidad espiritual, de la buena distribución de los bienes económicos,
del funcionamiento de un régimen de relativa justicia y
'de la intensidad de la cultura.
Pero esa estupidez se corona con la acusación que re·
piten publicistas estimados, lo mismo en Londres que en
Berlín, en París que en Roma; la de que los Jóvenes
turcos. en géneral, y particularmente el Comité de Unión
y Progr~so. son los principales culpables· de la derrota.
Se dice, sobre todo por la prensa conservadora, que
Turquía ha sido derrotada porque la revolución de los
Jóvenes turcos destruyó la unidad del Islam, el culto de
las masas hacia el Padichá, la creencia de los turcos en
sí mismos, en sus tradiciones, en sus instituciones, para
convertirlos en imitadores incompetentes de las cosas de
Europa.
Ahora bien; es muy cierto que los Jóvenes turcos co·
metieron una falta grave, desde el punto de vista militar; la de incorporar reclutas cristianos a las filas de su
ejército.
Esos reclutas cristianos, que iban al servicio de mala·
gana, han desertado a la primera ocasión, y hao cootribuído con ello a la desmoralización del ejfrcito turco.
Uno de los Jóvenes turcos más distinguido, el genera·
lísimo Bajá Mahmud Schewket, dijo una vez, r.oo cáodi·
do orgullo: "Los alemanes no son tao tolerantes ni tao
justos como los turcos, puesto que no admiten a los judíos en su cuerpo de oficiales, mientras nosotros aseen·
demos lo mismo a cristianos que a mahometanos."
Mahmud ~kbewket tenía razón; pero se olvidaba de
que antes de mezclar a cristianos y a musulmanes en los
mismos cuarteles había que empezar por dotarlos de un
espíritu común, educándoles en las mismas escuelas.
Sin duda que los Jóvenes turcos soñaban también con
crear la unidad espiritual de la raza por medio de la
unidad educativa; pe-ro no tuvieron tiempo para reali
zarla.
Los Jóvenes turcos no triunfaron hasta 1898. Era materialmente imposible, en ese tiempo, dotar de espíritu
común a razas distintas y enemigas.
Pero fuera de ese cándido aunque funesto error, /puede dudar nadie de que los ejércitos de Abdul-Hamid
habrían sufrido la misma derrota?
Pues qué. si no se hallaba el ejército turco tan desordenado como ahora? ¿No padecía de la misma incultura
y de mayor inmoralidad?
Eso aparte de que la derrota no la han recibido les
hombres del comité de Unión y Progreso, sino sus enemigos, los oficiales de la Liga militar, que derribaron
hace tres meses el gobierno del comité , desposeyeron a
sus hombres de los puestos principales y los sustituyeron
por sus mayores adversarios.
Hubo .in tiempo en que el Ilam fué grande y en que
Turquía se caracterizaba por sus aptitudes organizadoras.
Lutero presentaba a los turcos como modelos de orden y de organización.
Era en tiempos en que Turquía era una mezcla de
despotismo y democracia, porque toda organización. por
ser a la vez cooperación, supone cierta democracia.
Pero lo que había de democracia en los pdíses musulmanes primitivos fué absorbido lentamente por el despo·
tismo.
Así desapareció la unión y el progreso para Jo(pue·
blos del Islam.
El de~potismo tiene que fundarse en la desunión y en
el atraso de los poderes que pueden disputarle la hegemonia.
El despotismo turco tuvo que acabar primero con el
poder religioso, persiguiendo toda clase de discusiones
teológicas, basta hacer del mahometismo una predicación ciega de obediencia al poderío del Sultán.
Luego acabó con los propios genízaros "- que debía su
poder exterminándolos a mano armada en 1827, por miedo a que el p0derío militar tratara de imponerse al d e

B. V.

,

Fin del régimeu.-Enver Bey, jefe del partido de los "jóvenPs turcos" convers~ndo con un periodista francés,
al día siguiente de haber derrocado al gabinete de la ~ublime Puerta
los sultanes, como se había impuesto ea las revueltas
numerosas que acabaron con el asesinato de los déspotas.
Desde entonces el poderío del Sultán se sostenía meramente por la eliminación de todo imperio que oo fuera el suyo y por el fome oto de la discordia entre las distintas razas gobernadas.
Hacía o;ue el turdo matara al armenio y el armenio al

turdo, el turco al cristiano y el cristiano al turco, el
griego al judío y el judío a 1 griPgo, el búlgaro al servio
y el servio al búlgáro, el sirio al árabe y el á rabe al si·
rio
Lo mismo cuidaba de evitar el prestigio de los ulemas que la riqueza de los oegoeiaotes, la gloria de los
genera les que la unión dE los pnbres.
El despotismo del Sultán no tenía ctra organización

La .popularidad del presidente de Francia.
- M Poincaré y su familía recibiendo las ovaciones del pueblo el día
de la elección presidencial.
que la de sus espías y sus eunucos, ni otro
plao de gobierno que la destrucción sistemá·
tica de cualquier poder o ioflueocia que oo
fu-,ran los suyos.
Para el antiguo Sultaoado era tao peligrosa
la constitución de un clero iofluyeote como la
de uoa burguesía acaudalada, la de un profesorado inteligente como la d" uo ejército eficaz.
Abdul-Hamid tenía regimientos enteros a los
que no daba cartuchos por miedo a que se
sirvieran de ellos contra su despotismo, plazas
fuertes a las que no enviaba cañones por te·
mor a que se alzaran contra su mando.
No pagaba regularmente a los empleados por
temor a que se acostumbraran a coosidt!rar
como debidos sus emolumentos.
Prefería que los fuociooarios públicos, así
aduaneros como comisarios de ejército, recaudadores de impuestos como magistrados, se bus·
casen uo medio de vivir por medio del cohecho, porque cuanto más delioquies"n los empleados públicos, más sujetos estarían a su
arbitrio. Basta entonces para obtener su servilismo, amenazarles con el cumplimiento de la
ley.
Este ha sido el régimen del despotismo en
Turquía, como ea éuá1quier otro país.
La frase aquella de '·Marina poca y mal
pagada" es característica de todo despotismo.
El lema de todo despotismo es el de "Atraso y Desunión." Por eso hicieron bien los jó·
veoes turcos alzando el suyo de '·Uoióo y Progrts'.)." Con ese lema habrían salv.. do a Tur-

Las tribunas del público en Versaides durante la elección p residencial

�Y aquí estoy ahora, pío lector, arrelleoaodo plácidamente sobre un banco calioo en este parquecito adormido, en cuya santa paz gozo la inefable dulzura del
éxtasis.
En estas hermosas noches costaneras, en que el -Golfo
nos envía su frescura iodada; en que la lluvia lumínica
de Seleoe asperja sus nieves sobre la tibia superficie de
las cosas, tienen estos parajes solitarios un no sé qué de
evocador y amable que aroma mi alma con místico perfume de melancolía.
La musa de la fuente no teje aquí sus rimas diaman·
tinas; los pájaros no cantan en la enramada querenciosa
el himno jocundo del amor, ni de~grana sus notas de
cristal el rosado enjambre infantil, ni se escucha la
charla risotera de los felices enamorados entre tules y
fragancias; pero hay, en cambio, quietud, mucha quietud, quietud augusta que es la música predilecta de mi
corazón. Sólo de vez en cuando viene a quebrar el curso de
mi arrobamiento, un rumor sordo, multiforme, tremolante, que se expande por entre la santa paz nocturnal.
como el resuello apocalíptico de rril sátiros mitológicos.
Son los rugidos de la bestia que respinga en el alma
masoquista de los hombres ante las diabólicas contorsiones de Colombia; son los suspiros hiperestésicos del
corazón femenino, bajo el fuego llameante de las pupilas de Arlequín.
Y el eco formidable de tao morbosos homenajes, trae
a mi mente abstraída el recuerdo del amigo querido, del
amigo melancólico, en los instantes en que ha de concertar una hora de amor con la hermosa criolla de los
ojazos negros, profundamente negros . .... .
¡Así es la vida!
C. MARTINEZ RIESTKA.

'('!~

~

A

RICARDO DE ALC ÁZAR, AD1A DE ARTISTA.

- , No entras?
-i::--lo!
La negación brota de mis labios, precisa, rotunda, per o va en ella un suave acento amistoso.
~os quedamos pensativos, uno frente al otro, en la
antepuerta del "Salón."
Sentimos por igual la idea de separarnos, de no proseguir juntos por calles y parques solitarios comentando
con calor las bellezas de alguna novedad literaria, ahor a que la noche está fresca y que las sombras abrieron
en el cielo los cálices fulgurantes de las estrellas. Mas
hay en nuestros espíritus una conformidad mutua, un
asentimiento tácito, como si hubiesen celebrado de antemano un pacto fraternal.
Ni él extraña mi resolución, ni yo repruebo su conducta. ¡Bah! Nos conocemos lo bastante para que haya entre nosotros el más leve asomo de discordia.
Compañeros de andanzas uocherniegas, hermanos
también en ideales, nuestras almas háose compenetrado
al soplo divino de un ansia mism;i. de tender las alas, de
volar, de soñar mucho .. ... .
Harto me sé que mi excelente camarada tampoco entraría si a ello no le obligase una circunstancia tao po·
derosa como amable.
Los que peregrinamos por la vida siempre con el
ideal a cuestas, estamos condenados a sentir ecos de
tristeza allí donde tantos no sienten más que acentos de
epitalamio.
Las .aglomeraciones rnmoreantes del rebaño nos asustan. agobian y entristecen.
6-nstamas:más rle ia.melaocolía soli-tar.ia que del contento público.
Generalmente somos huraños, discursivos y ua tanto
egoístas. Pero opinamos que los pueblos deben juntarse
para saborear una bienandanza.

Estado de la torre del templo del Campo Florido
desalojada por las tropas federales,

~@v~ll&amp; oom ~ll" W. (C©)~ &lt;di~ Ils:i &amp;oo&lt;fula lfll"n~.

~~.:::::::::=========::;:;==========---===--=--==----&gt;

r
f·
\

'
El goce en montón, la alegría callejera, el desbordamiento a gritos, son signos evidentes de felicidad y
unión.
B ien sé-repito-que mi amigo no entraría tampoco,
porque mi amigo del alma también "ama más la ideal
tristeza de Pierrot, el triste joglar de la leyenda blanca,
que el cascabeleo fuoambulesco y la bullanga estrepitosa dé Arlequín, el bellaco;" pero, ¡oh poder de la carne, con qué fuerzas tiranizas la voluntad, con qué imperio empujas el espíritu por los cauces revueltos de la
voluptuosidad!
Sí, a mi buen amigo le esperan allá, P.otre el tumulto
tandofilano, un _par de ojazos criollos, ojazos dominadores, turbulentos, plenos de vida y de deseo ..... .
iiQue entre, que entre!!
De pronto, hácese la luz, con agravio de los amarte·
lados. Es que ha terminado la película y va a dar comienzo la variedad.
Junto a l grueso cortinón, violado por mil manos astrosas, surge la figura liliputiense del empresario.
Sobre el ancho puente de sus narices chatas y cobrizas, cabalgan los lentes encastillados en valiosa armazón de oro.
Este empresario es la personificación de la actividad
infatigable: va y viene, corre y gira, da órdenes, se desliza como un felino por entre las lunetas, recoge los boletos, cobra, y allí donde hay dificultades, pone el remedio con la bondad de su carácter siempre conciliádor;
nada, nada se escapa a la acción de su positiva sagacidad.
Diiérase, además, que la suerte es su eterna compañera, que guía siempre sus pasos. Ponga o no buen cartel, •
tenga o no rivalidades en el negocio, el caso es que para .él siempre .hay: las gentes le llueven y el dinero le
entra a brazadas .por las puertas de su "jaula de •oro.'! "'·,
Y.Juego.das !:coup:letista5,""'ºb, ~.Jas-!!c.oupletistas," có- ~ ·
mo se Jo d isputan! . ... ¡No he visto jamás un empresario
tan afortunado!
·
Bien .... Pues mi arr.ig-o y yo nos despedimos con uná
mirad, fratern~, plena de afecto.

1
1

t

Casa de la calle de Araoda, frente al mercado de San Juan, destruída por las granadas de la Ciudadela.

f"

......- ·

Continúa.
Ella tenía la sensación de que, ausente o presente,
Juan no dejaba de amarla nunca. Pero ahora ya no era
lo mismo. Siempre se mostraba dulce y bueno con ella,
pero era menos tierno, se sentía que su espíritu estaba
en otra parte. Ella lo excusaba hasta cierto punto; era
natural que estuviera distraído de su amor por sus ilusiones de artista al aproximarse la representación de su
obra. Pero siempre Je inquietaba el verle tao disiraído
aún en los momentos de mayor intimidad, y con acento
de angustia le preguntaba:
-lEn qué piensas?
La contestación era tranquilizadora:
-Ya lo sabes .... En mi obra, en esa lectura ante el
comité. Será dentro de quince días, ¿sabes? ....
Pero mentía una vez más; y mientras que Marietta se
refugiaba al lado de su amante y Jo besaba en el cuello,
este no pensaba más que en Nelly, esa flor exquisita ele
lujo que había respirado por un momento, que se la había ofrecido- ahora no tenía duda acerca de ello,- y
cuyo perfume voluptuoso le perseguía por todas partes.
¿Por qué, entonces, a pesar de haber pasado diez días
no había vuelto al Vaudeville? A causa de Marietta, a
pesar de todo. Era tan malo tener un s_ecreto_ para _ella.
En el fondo se reprochaba su deseo de 10fideltdad. ,Ella
que le amaba tanto! ¡y él t'."mbién la am_a~a. 911é diablo! Sucediera lo que sucediera, ella segmna siendo su
única compañía, su amiga; en el corazón de su corazón.
Y él se prometía el gusto de mirar aún ~uchas ,•eces,
recostada sobre su hombro, la bella cabecita con su cabellera leonada; con sus preciosos ojos color de café,
que se levantan de cuando en cuando hacia él, confiados e inocentes.
" No, se decía, eso sería desleal! · No trataré de volver
a ver a esa Nelly Robín!"
Pero volvió a verla sin haberla buscado.
Fué en el cementerio del "Pere Lachaisse" en la orilla ele la fosa común, a donde se acababa de bajar el

cadáver de Saiot-Firmin, muerto en el hospital. Muy
afectado por la muerte de so pobre amigo, Juan Delhy,
cuya pieza había sido representada la noche anterior
en la Comedia Francesa, escuchaba los últimos "De
Profundis." Caía una lluvia fina y fría, y un corto número de compañeros del viejo apunte habían acompañado su cadáver hasta la fosa de los pobres. No había
allí más que tres o cuatro actores jóvenes del Odeón, y
una docena de actores viejos que habían representado
en otro tiempo en provincias al lado de Saint-Firmin.
Pero en los momentos en que se echaba el último asperges de agua bendita, llegó una mujer envuelta en un
elegante abrigo de pieles y con los brazos cargados de
flores. Juan reconoció a Nelly Robin. La buena muchacha iba a expresar sus sentimientos ante el cadáver de
su compañero de los días de miserias.
Se aproximó rápidamente a la fosa, inclinó la cabeza
santiguándose, y dió las flores y una moneda, a uno de
los enterradores. Entonces se dió cuenta de la presen·
cia de Juan que la saludaba.

acoginada del carruaje y envuelto con la piel perfumada, Juan perdió la cabeza. Nelly sorprendió el deseo en
los ojos del joven y se dejó caer sobre su hombro agotada por la felicidad.
- No ves que te adoro! dijo casi en un grito.
Es muy dificil decir en cuantos besos iban cuando el coche se detuvo a la puerta del hotel de la actriz.
Nelly saltó del coche, entró por la puerta y subió la pequeña escalera de su hotel arrastrando detrás de ella
a Juan. Lo robaba, lo quería inmediatamente.
Pero en la antecámara surgió la camarista:
-El señor duque espera desde hace veinte m:nutos.
Está esperando a la señora haciendo juegos de cartas.
¡El duque! ;Se había olvieado enteramente de él.
Era la hora en que venía invariablemente a jugar su
partida de cartas.
Con una seña despidió a su camarista; después puso
sus manos, aun enguantadas de negro, sobre los hombros de -Juan, que se irguió con altanería, y lanzándole
todo el alma en su aliento le dijo:

- ?fo seas malo! Perdóname! suplicó. Maüaua tú se¡Qué mirada má~ expresiva bajo los rnlos negros! A
rás el amo, si quieres .... Y prométeme venir esta nola vez tierna y cálida. Hacía quince días que Nelly no
che al Vaudeville! ... . . .
pensaba más que en el joven po~ta. Todas las noche~ lo
Amante de corazón! Vamos! pues no era poca su
esperaba en su camarino. Obsec10nes d~I recuerdo, impaciencias de la espera en vano, suspiros de la espe- suerte, pero más era su amor propio. Se despidió, saludó y salió sin dar una respuesta.
ranza frustrada todas las noches, todo eso le reprocha"¡No, seguramente! se decía casi en voz alta, marron los ojos elocuentes de la bella Rabio, toda ello en
un segundo, pero al mismo tiempo s~ veí~ qu~ eran chándose a grandes pasos, furioso. No! no iría esa noche al Vaudeville! .... Es cierto que era bella como el
unos ojos amables llenos de perdón y ~in _odio 010guoo.
día y sus besos le ardían aún la sangre. Pero él 00 era
El joven se ruborizó y sintió una palpitación tan fuerte
de esos amantes que consienten en ser escondidos denque tuvo que llevarse la mano al corazón.
. .
¡Se hallaban en medio del lodo de un cementerio, bat~o. del a_rmario, }'. _se rebelab~ en contra de la repartijo el cielo gris y nublado de diciembre, junto a la carllci6n. El amo, diJo ella. Manana. El amo en medio de
ese lujo d.-slumbrante que procede de otro ... . en menaza común a donde van a parar los pobres!
dio de ~se lujo que no le ha costado nada. ¿Por quién
¡Sí, el amor es más fuerte que la muerte!
lo habna tomado? Y además no estaba loco ni era
Sin embargo, para empezar a hablar a Juan la come• ingrato .... ¿ Y Marietta? ....
diante tomó wn aire triste.
Y trató de exaltarse al recuerdo de su amiga. ¿ Acaso
-iPobre Saint Firmin! Los dos le queríamos bien,
había pensado en abandonarla? ¡Nunca! Iba a cometer
¿ no ?
una infidelidad, tendría que acusarse de ese crimen.
Pero los dos; le habían ya olvidado, y el viejo actor
Después de todo no era más que venial, porque a pesar
se los perdonaba seguramente desde el c ielo de los acde ello o~ dejaría de ~mar a Merietta. Sin embargo!. ...
tores, en el que todos desempeñan primeros papeles y
Y Juan '!11sm~ s_e admiró de su sangre fría al pensar en
ven su nombre a diario en los carteles.
que babia traicionado, al menos con la intención InvoJuan y Nelly se alejaron de la fosa común y descenluntariamente comparó a las dos mujeres y si~tió de
dieron juntos la calzada de ronda bajo los árboles trisnuevo una bocanada de embriaguez. Tenía aún Jos lates y sin hojas.
- lPor qué no ha venido usted a verme ? preguntó bios cálidos con los besos de la cortesana. Vaya! se estaba poniendo. demasiad? escrupuloso, seguramente
ella en voz baja.·
que aquella mu1er no senha más que un capricho por
En la misma voz contestó él:
él. ¿Por qué no aceptarla?
-No me be atn,vido! ....
Solame,nte que había qu~ ser franco antes que todo.
Y continuaron marchando silenciosamente uno a l laElla sabna que él no era ltbre; se lo diría esa misma
do de la otra. A la puerta del panteón esperaba el cu·
noche.
pé de Nelly.
- Os llevaré a París, no señor Delhy?
( Continuará),
Pero apenas instalado junto a ella dentro de la caja

�Sobre muelle "ch~ise Jongue" de terciopelo,
de tibia alcoba en la penumbra grata,
en actitud de perezosa gata
luce Margot su desnudez de hielo.
La dorada cortina de su pelo
•por e l busto marmóreo se desata;
y en su rostro de nieve y escarlata
pone el esplín su máscara de duelo.
De súbito en sus labios se dibuja
s~til sonrisa .... Imperceptible aguja
hinca en el raso de su pierna fina;
Y alegre a l fin , con languidez mundana,
se entrega la indolente cortesa na
a un sueño vaga roso de morfina,
RAUL A. ESTEVA.

Eo la pasada crónica os prometí, lectoras mías, hablaros sobre las novedades que, en la próxima estación
1 os ofrecerá la Moda respecto de los encajes y el empleo de los mismos.
·
·
En efecto; se prepara para e l bello tiempo primaveral una colección de encajes de uoa finura casi impalpable.
Alguoos de ellos tendrán la apariencia de ser hechos
a l punto de aguja y se emplearán plissados.
Muchos tendrán su forma determinada: aplicaciones,
boleros, cuellos, etc.
Telas belHsimas o " laizes" de tul negro, incrustadas
de listones completamente bordados de lentejuela, colocados en tamaños escalonados sobre el traje que adornen.
No pocos tendrán a plicaciones de encaje blanco sobre
el negro, con largas bandas blancas que terminarán o
atravesarán la falda.
Habrá, así mismo, gran cantidad de telas de encaje
bordadas con perlas negras o blancas, pues la combinación del blanco y negro y del negro y blanco, tendrá
grao privanza entre las damas elegantes. Aun en este
momento de transición se nota mucho el predominio de
estos dos colores, que alguna otra vez os he señalado y
cuyo predominio se afirma cada día más y más, lo mismo que la boga creciente del tul y del encaje.
Se llevan con mucho éxito sobr e los trajes de terciopelo, las túnicas "sobrepelliz" en tul finamente plis,aado
o en caje orlado de piel.
T ambién son muy lindos los modelos confeccionados
con a nchos volantes de tul, sembrado de aplicaciones
ligeras, teñidas en matiz de encaje antiguo, los cuales
se hacen caer sobre fondos recubiertos de punto de Venecia "poiot a la rose."
El Chantilly negro goza de un favor completamente
e~pecial, empleándose a menudo en los trajes de alta
elegancia, dispuesto con un ingenio encantador.
En este género de modelos hay "toilettes" sumamente

artísticas, creadas por los grandes confeccionadores europeos, entre las que vemos las novedades más imprevistas y originales.
Uno de dichos modelos es un lindo traje de muselina
de seda blanca, el cual tiene la falda rodeada por dos
anchas bandas de Chantilly, muy finamente plissado en
acordeón.
Este mismo encaje forma en lo alto del cuerpo un
amplio canesú que llega bajo los brazos y sobre el cual
pasa un "voilage" b lanco en muselina de seda. Un pequeño cuello cuadrado, hecho en Chantilly, baja hasta
el borde del canesú y se completa discretamente el conjunto, por medio de una c intura de terciopelo negro,
dando de este modo a l traje una nota de exquisita dis•
tinción.
Otro delicioso m~elo está hecho sobre uu fondo de
seda blanca, broch4da, terminado por una banda de piel
en matiz obscuro; por ejemplo: skungs o zibelina, llevando el cuerpo velado con muselina de seda blanca.
Una echarpe de Cl\antilly cruza la espald&lt;t, pasa bajo
los brazos formaod9 una pequeña drapería flexible, y
cae, levantándose Juego de cada lado por el frente, estrechándose al nivel de los hombros, para volver a caer
bajo la cintura drapeada, que pone una brillante nota
de color sobre tao linda "toilette," escapándose de ella
para prolongarse en dos paños que llegan a la altu ra de
las rodillas.
Es muy frecuente, también, ver atavíos hechos sobre
un fondo de satén Liberty o charmeuse blancos, sobre
los cuales se ponen .dos túnicas de encaje: la de abajo,
blanca, en aplicación de Bruselas o punto de Inglaterra,
casi tao larga como el _fon do, y la otra, la de encima,
unos cinco o seis centímetros más corta que la primera,
hecha en C ha ntilly neg ro. ' El cuerpo, de satén, se recubre también de un doble "voilage" en forma de kimono,
uno de encaje blanco y otro de Chantilly negro. igual
al de la túnica.
Se puede variar este elegante traje, poniendo la primera túnica de Chaotilly negro y la segunda en encaje
blanco, cubriendo aquella. y el cuerpo, una parte blanca y otra negra. Por ejemplo: lo alto del cuerpo blan-

co y la parte inferior velada con Chantilly negro, formando corselete.
Una bonita novedad Que no dejaré pasar inadvertida,
es la de confeccionar trajes drapeados en forma de abanico, y otros, fruncidos sobre un lado como vemos algunos "stores" o visillos. Otros aún, muy cortos, se drapean en el bajo ensanchándose a la altura de las caderas. Sería innumerable , lectoras mías, pretender describir la inmensa variedad que la faotasfa creadora ha desplegado en estos modelos, pe ro po r lo que va dicho,
comprenderéis cuántas modificaciones lindas y artísticas
pueden hacerse en estos atavíos, valiéndose de los elementos citados.
Entre los últimos modelos de "toilettes" prácticos, figuran gentiles trajes, hechos en lana brochada de dos
tonos; otros, compuestos de una falda plissada en satén
liberty y una veste rusa en terciopelo del mismo color.
Se predice la r eaparición del bolero, pero aun no es un
hecho comprobado por el éxito.
Los trajes de seda, he chos en tintes obscuros, llevan
actualmente una cintura de listón de doble vista, el cual
se vuelve de manera que dicha cintura luzca por mitad,
los dos tonos contrastados. Por ejemplo: para un traje
azul marino o azul cue rvo, se empleará un listón violeta y rubí, verde y ambar o verde r oca y a zul antiguo.
L a cintura se cierra por detrás bajo un nudo plano en
los dos matices terminando en un paño plissado que al
menor movimiento se desplissa, dejando ver los dos co·
lores artisticamente contrastados.

!

MARGARITA.

REGLAS DE HIGIENE

r

El sueño es de lo más importante: un poeta inglés Je
ba llamado "padre de los pensamientos frescos y de la

¡
f

Original toilette pa ra ba ile o recepción.

Abrigo de última moda para salida de l:aile

Grupo de sombreros de media estac ión muy en boga en la Ciudad-Luz.

salud a legre ," y Cervantes decía de él que era "el ma nto que c ubre los pensamientos de l hombre." Ambos conceptos nos dan idea de la importa ncia del sueño pa ra
reparar las fu er zas. Es pre c iso dormir bien si se quie re
estar fresca y r eposada.
L a noche . como la falta de la luz q ue activa todas las
funciones vitales , es la más p ropi c ia a l sue ño; pa re ce q ue
la Na tura leza nos marca las ho ra s de reposo, y que vamos contra sus leyes todo e l tiempo q ue continuamos e n
viid lia con la luz a rti ficial. Se Je roban al sueño demasia&lt;las horas de las fijadas pa ra e l reposo.
Realmente no se puede establecer una regla para la
duración del sueño, que va r ía según, las edades, los trabajos y el temperamento de cada uno. Los niños d uermen
casi co nstanteme nte y los ancianos apenas r eposan. En
los adultos, sobre todo los sometidos a trabajos que causen excitación e n e l cerebro, la falta de sueño es el camino de l manicomio.
P or regla general, no se debe dormir menos de ocho
horas. Una mujer que desee conservar su belleza largo
tiempo se a costa rá a las once y se levantará .a las siete,
si quie re goza r de buena salud. El insomnio es un mal
te rrible, difícil ele vencer y q ue debe combatirse
des&lt;le su aparición. Aflige sobre todo a las personas de
temperamento nervioso y a las que traba jan más de lo
conveniente.
C uando se nota la falta ele sueño es preciso recob rar
la c alma con el descanso y la vi'da del campo . Los baños de agua salada y las duchas a ntes de meterse eo·e 1
lecho determina n un buen sueño y logran hacerlo habitual al cabo de uno o dos meses de tra tamien-

to. Son muy recomendables fricciones de alcohol después d el baño.
Algunos médicos aseguran que el insomnio· depende
de la mala digestión y recomiendan toma r •de spués de
cada comida una taza de infusió n de algna~ hie rba: aro·
mática muy caliente.
,,m,t,· · 1 °
T omar esta infusión al a costarse, o bien una: taza· de
leche, o un bizcocho mojado en un vasito de vino gene·
roso, suele ob rar ma ravillosa mente sobre algunos- temperamentos.
La tempera tura de la habitación e n que se duerme
es de grao importancia. Muy e levada se op0ne a l completo reposo, y lo mismo sucede si está demasiado baja.
Se procura tener una temperatura a propósito y bien
ventiladas durante el día todas las pa rtes del Je cho.
Las preocupaciones y las inquietudes causan cori fre cuencia al insomnio. ·H ay q ue refrenar la imaginación
demasiado viva y no recorda r e n el lecho: púa que el
sueño nos sorpre nda; si el cerebro trabaja- d urante la
noche, el sueño no puede aprovechar. Se· ha-c e ·preciso
no pensar , evitar el ensueño, d ur miendo del lado derecho, con la cabeza no muy a lta, a fin de que la sa ngre
riegue con faci lidad el cerebro, y sin ligaduras q ue d ifi culten la circulación de la sangre.

\

\

Elegante traje de paseo.

,,

�EL MUNDO ILUSTRADO

El origen del monótulo

RAL
AMA_
DOS CONSEJOS
MAGDALEsA: Su carta me ha conmovido profuudamente, y con todo gusto contesto a las preguntas que eu
ella se sirve hacerme.
Si el hombre a quien usted ama no le es fiel, a pesar
de las protestas y juramentos con que intenta demostrar·
le su cariño, y se permite la deslealtad de enamorar a
otra mujer, no cabe duda de que no tiene un hondo
afecto por ninguna de las dos, y es preciso desligarse de
esos vinculos qne están atormentando a usted,• con pa·
decimientos indescriptibles, según me dice.

moleste a los caracteres inquietos e investigadores, como son los de la mayoría de las mujéres, es la continuidad de un misterio que no puede explicarse.
Pero el enigma de sus cartas, ocultas bajo dos sobres,
queda ahora manifiesto, y yo, como usted, he tenido que
reir de mi necia curiosidad.
¡Si supiera cuántas novelas forjó mi exaltada imagi·
nación por ese misterio!
Tal vez muy pronto pueda referírselas, siempre que
se sirva darme su dirección particular; de otro modo no
me sería fácil hacerlo.
Preocupada por el famoso "enigma," he olvidado cuál
es el modelo que me pidió en su carta anterior; le rue·
go, querida amiga; que tenga la bondad de recordárm_e·
lo, y en la próxima semana se la daré con toda satis·
facción.
DUDA PENOSA

Rompa esas relaciones con absoluta energía; liberte a
s u pobre corazón de tan insoportable tormeuto, y, no
pierda la esperanza d~ ser dichosa, querida amiga: en
el mundo hay una justa compensación de penas y alegrías; si hoy sufre usted hasta el grado de querer morirse, tal vez mañana considerará la vida como una gran
fiesta , en la cual encuentre la felicidad más desbordan·
te que pueda imaginarse. El dolor y la ventura son co·
mo el cuerpo y la sombra; vienen siempre unidos: tras
de el uno llega la otra: así pues, espere con calma el
momento en que ha de presentarse la compensación de
su pena actual.
Respecto de su segunda pregunta, le digo lo siguiente:
tenga con su mamá una confidencia sincera, relatándole
todos sus pesares, a fin de que tanto ella como el papá
de usted se expliquen la ruptura de esas relaciones, las
cuales, si antes eran de su gusto, por creer a ese señor
un completo caballero, honrado. decente, rico y de buena familia, ahora lo verán tal cual es; falso, cruel y absolutamente indigno de poseer el corazón de una joven
como usted. Al comprender esto, ellos mismos la impul·
sarán a terminar con ese amor desventurado.
Deseo para usted un pronto y completo olvido a su
justa pena.

Flor de Lis; No creo qne exista ninguna razón para
que se disgusten con usted y con sus papás, la familia
de "Jorje," el pretendiente desdeñado En cuestiones de
amor debe imperar la más completa libertad, y si usted
ama a "Luis," y esas relaciones están aprobadas por su
famili?, no hay ofensa eu rechazar las propuestas matrimoniales que reciba de otros jóvenes.
Ya que tiene la bondad de atenerse a mis consejos, no
\'acilo en indicarle que visiten la casa de "Jorje, ' como
si nada hubiese sucedido entre ustedes. S i los reciben
con poca amabilidad. entonces ... . ya había un motivo
justo para retirarse de esa casa, y así deben hacerlo;
pero antes no.

Le agradezco sinceramente sus palabras afectuosas
y le envío mi cordial simpatía.

El monóculo es de origen inglés y '$u
adaptación fué debida a una necesidad.
A principios del ~iglo XIX las autorida·
des militares inglesas p rohibieron terminantemente a los oficiales el uso de las ga·
fas y lentes, fundándose en que unas y otras
daban poco aspecto militar al portador. La
orden tuvo que ser acatada causando no
pocas molestias a los milita~es cortos de
vi,ta, hasta que uno de ellos mventó el mo·
nóculo y lo empezó a usar considerando
que no contravenía a la orden, pues los
monóculos ni son gafas ni son lentes, y en
seguida se extendió su uso e~tre la oficia·
lidad no sólo de Inglaterra, smo de otras
naciones: mucho más cuanto que en opinión de casi todo el mundo, el monóculo
da aire de resolución y ferocidad al que
lo usa, mientras que las gafas dan aspecto
de endeblez.

PARA UNA AMIGA

Rosa Lima: ¡Cuánto gusto me causa saber que hace
varios años lee usted mis modestas producciones! Estas
son las verdaderas amistades de las almas.
Con pena le digo que no encontré un modelo de za·
patitos tejidos; sin embargo, voy a buscarlos con todo
empeño y pronto tendré el g usto de ofrecerle dicho modelo,
.
Hoy sólo puedo darle el que verá en esta pagina; es
de piqué bordado] ya sea con cinta angosta o con una
cadeneta de seda lavable.
Le recomiendo la "Hemoglobina" como un buen reconstituyente de la sangre.
AMORES ROTOS

Una desgraciada : Ko tiene por qué darme las gracias:
tengo para usted mucho cariño y simpatía. Creo que es
una joven muy sencilla y afectuosa.
Para poder contestar a su pregunta, me es iudispen·
sable saber cuál fué la causa que de terminó a la familia de usted a oponerse a que tenga relaciones amorosas con el primo de quien babia. ¿Tendrá nsted la
bondad ce responder a mi pregunta ?
MARGARITA.

¿Hay ojos azules?
Constantemente se usa el térmiuo "ojos
azules·', pero en realidad hablamos en seo·
tido convencional,
Lo cierro es que ese color de ojos se encuentra muy rarísima vez, y hasta no falta
quien afirme que no existe, y que lo que
tomamos por azules es un gris más o menos
azulado.
A pesar de su belleza, no hay que lar_nen
tar mucho que sean raras o que no existan
las personas con ojos azules, porque todos
los animales que los tienen son más o me·
nos sordos.
El caso más general y por lo tanto más
conocido es el de los gatos, y resulta igualmente cierto en los caballos y en muchos
animales salvajes.
•
Es lo que llamaba Darwin una "ley de
correlación."

Wagoer era muy amigo de los perros.
La p rime ra vez que estuvo en Inglaterra,
en 1839, iba acompañado de un magnífico
terraoova de gran tamaño, el cual se le
extravió en Londres, pero al cabo de dos
d·
¡·
J'
· l 1 ,
t
,as e iote igente amma ogro encon rar
el hotel donde se hospedaba su amo.
Todos los que visitan Bayreuth saben la
historia del fiel Russ, que está enterrado
cerca del sitio donde yace el grao compo·
sitor.
En una carta que Wagoer escribió a un
amigo hallándose en París, en 1861, habla
de otro de sus perros. La carta fué escrita
el 12 de Julio, y a pesar de su r eciente
fiasco de Taoobáuser que tenía hondamen·
te preocupado al maestro, habla de la
muerte de su perro, y cuenta como lo enterró con sus propias manos, añadiendo:
"Al enterrar este perrito entierrp muchas
cosas. Ya no tengo quien me acompañe en
mis excursiones." ·

NOTICIAS ·
BLANCA RosA: En cualquier botica pueden informar
a usted del domicilio en que reside el doctor a quieu
hace alusió n en su carta.
No conozco la medicina de que me habla, pero creo
más prudente, a fin de evitar un resultado p¡,ligroso, que
consulte con algún médico competente, antes de tomar
la citada medicicina, la cual se vende eo las droguerias
de esta capital.
RESPUESTA
MARIA EGLANTINE JARD0N: Mil gracias por su amable
carta. Le ruego que dispense le conteste en esta sec·
ción, pero no recuerdo su dirección particular.
Supongo que no habrá venido a esta ciudad, a causa
de los últimos acontecimientos oolíticos, pero, en todo
caso, creo que estará bien a lojada en donde le indiqué
anteriormente. Hay en esa casa mucho orden y comple·
ta limpieza.
Reciban mis afectuosos saludos, tanto su estimable
mamá como usted, y saben que estoy a sus órdenes para
todo cuanto de mí soliciten.
Tengo el gusto de darle el morlelo que se sirvió pedir·
me rle cubierta para mesita.
UN ENIGMA EXPLICADO
A MIGA MISTERIOSA: Sería inútil decirle que su carta
me ha producido µna g:rata sorpr esa, pues si !:ay algo que

NOTAS CURIOSAS
Un pianista de los Estados Unidos ha co·
brado veinte mil duros en calidad de daños
y perjuicios por las heridas que recibió eo
uo coche de tranvía y que le hao qtJitado
la flexibilidad de los dedos.
000

En Francia hay más ciclistás del género
femenino que del masculino.
En Monte Cario se suicidan anualmente
por término medio cuarenta jugadores.
"Un virtuoso del. ... orgaoillo."-Los pe·
riódicos italianos nos cuentas la hi~toria de
un buen patricio llamado Pietro B onelli,
el cual, después de haber vivido cincuenta
años en los Estados Unidos ejerciendo el
oficio de virtuoso ambulante, acaba de re·
patriarse, llegando de Boston a Italia.
Cuando se embarcó para la América del
Norte no contaba un céntimo, llevando con·
sigo, solamente un pequeño organillo, y a l
volver a su patria lleva los cabellos blan·
cos, pero también un bolsillo bien r epleto.
Dando vueltas a la llave de su manubrio
por las calles ha ganado 250,000 francos.
Ciertamente que la fortuna de un Pade-

Una hermosa boca de mujer es el mayor de los atractivos. Sirviendo la boca de intérprete a la i:iteligencia y al amor, su hermosura tiene tanta importancia para la mujer como la de los ojos. Pero
mientras que la hermosura de los ojos no depende de muestra voluntad, depende felizmente de nosotros
corregir los defectos de la boca. Para esto es preciso dirigir nuestra atención a los labios· y ante todo
a los dientes. U na boca grande, que nada tiene de estético, no desfigurará el rostro, si al abrirse deja
ver dos hileras de perlas blancas. Al revés, una boca por elegante que sea su forma, pierde todo encanto cuando una sonrisa descubre algunos dientes dañados, y más aún si da paso a un al iento fétido .
La atracción que antes ejercía, puede cambiarse repenti namente en asco, repulsión y completo desvío.
Quien tenga interés en la conservación de su dentadura, debe acostumbrarse al uso diario del
Odol.
El Odol es el primero y el único dentifirco que ejerce su acción antiséptica y refrescante no sólo durante los pocos momentos en que se aplica, sino continuamente por horas enteras despuée.

rewski o de un Kubelik es muy superior. una señal en el hombro para poder ser re·
pero en el arte del italiano en cuestión conocidos. A estos judios conversos se les
también es tao difícil.
llamaba "judios de señal."

. . .
Un md1v1duo de Portsm_out (Inglaterra),
que por Jo enamorado pudiera c1&gt;mpararse
o oo
El celebrado pianista Ferruccio Busoni con el Tenorio, ha tenido la singular ocucompone actualmente un " misterio dramá· rrencia de hacer convertir en cartón pieA los judíos convertidos a quienes se les tjco y musical" en tres escenas que llevará dra todas las cartas de amor que conserva
permitía vivir entre cristianos, se les ponla por título "El secreto. "
y hacerse con este material una taza.

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

Sufrimientos
t:Edad Crl=
tica Femenil

dad modelos de cera y de escaloya, repreFantasmas d bUºIl humor sentando
el paladar y la laringe en sección
longitudinal. de modo que al moverse los
{l

\l

\l

.SABROSA COMO LA MIEL.

--referidos órganos por medio de ciertos reAntes d e conocerse la caña de
En el mundo de los fantasmas hay algu- sortes, se vea con toda claridad el fuocio- azúcar, h::tcEl unos 300 años, lo
oos bien educados, afables y corteses, con oamieoto fisiológico de los mismos al pro·
único "dulce" que el hombre
quien!!s debe dar gusto tratar. Estos apa- ducir determinados sonidos. Una vez que
recidos llevan su cortesía al extremo de ha sido educada la vista del escolar, se poseía era real:nente la miel, libaestrechar la mano de la persona a quien procede a educarle el oido. En este mo- da por l as industriosas abejas en
visitan, como uno que se apareció una mis- mento es puesto en acción un fonógrafo los cálices de l as flores. Durante
ma noche al barón Basil von Drieseo y al oculto en e l interior de los modelos, y que muchos si glos, la miel ha simbopadre Basil Bajenoff, sacerdote de la igle- merced a ingeniosísimas combinaciones
sia de la Trinidad, en Koi (Rusia Central). mecánicas repite palabras y frases, guar- lizado lo eano y agradable al palaEl caso fué sometido al estudio de la So- dando perfecta armenia coa los movimieo- d.'.l.r. L :1s gentes dicen que nuestro
ciedad inglesa de investigaciones psíqui- tos labiales y paladiales de la figura autó· remedio es tan sal-roso como la
cas y los investigadores reconocieron que mica.
miPl. Asi es en efecto. ¡ Qué
el barón y el sacerdote habían recibido la El profesor de p ronunciación se limita
vi~ita de un aparecido de tipo nada co- diariamente a exponer la teoría de la lec- contraste con la mayoría de fas
muo.
ción, encomendando la demostración prác- r...1edicinas, muchas de l as cuales
tal de
El barón no había vivido en bueoa ar- tica a las máquinas parlantes.
son tan nauseabundas que las
Nueva Orleans, E. U. de A.-"Al lll'- monía con su suegro M. N. J. Pooomareff. No es, pues, aventurado vaticinar que
gar á mi edad critica, fui presa de la dii- Ciertas circunstancias los habían conserva- dentro de pocos años serán enseñados en porsonas de gustos refinados no
bilidad y de l m areo, do distanciados y esta antipatía había sub- todas partes los idiomas por fonóg rafo, co- pueden soportarlas, prefiriendo
estando hinchada. sistido basta el fallecimiento de M. Pono- mo ya ha empezado a hacerse en Greno· sufrir antes que asquearse y enAmanecia muy can mareff.
ble, resultando, por tacto, innecesario el fermarse á causa de ellas I Y
sada sin poder ha..
A los nueve días de la muerte de éste trasladarse al extranjero para adquirir una tienen r az6n, porque tanto las
cer nad.i. Escribi á ocurrió por la noche una cosa extra_ordina- proJtuociacióo correcta de la leogua a cumedic i nas como l os alimentos,
la Sra. Pihkham y ria. El caso lo refiere el barón e o estos yo pleno dominio aspiramos.
tomé su Compuesto términos: •·Apenas acababa de apagar la
p :ira ser beneficiosos, deben senta r
. .
,
.
.
Vegetal, conven- vela cuando sentí pasos en el aposento cony
bien á l a persona que los u sa. La
ciéndome que vale tiguo, q ue cesaron al llegar a la puerta de
.
lo que pesa en oro. la alcoba. "¿Quiéo anda ahí?" pregunté Toda medalla t1e~e su reverso. No hay PREPARACION de WAMPOLI?
Ahora. me siento echando mano a las ceri llas, y al encender que oer~r las venta¡as_ que se reportan del al mismo tiempo que es agradable
~ ~ muy bit.i."-SRA, la luz vía M. Ponomareff de pié ante la autom~v1I; pero no de¡a de tener s_u s cona l p:1lad:1r, no por ello deja de ser
-,:Z:::-...
DE GA.STÓN B LON• puerta que seguía cerrada como yo la ha- tras, 01 es de las menores el peligro que
un antídoto cierto y poderoso
~ ~ ~,
DEAU 1812 1.'c,rsich- bía dejado.
c~r~e de que s~ inflame por razón. del deore St., New Orleans, La., E. :J. de A. " Sí era él. indudablemente. Lo conocí postto de benc10a de que está µrov1sto. En c ontra el mal; no se h a prescinRacine, E. U. de A.-·"Tomé su Com- por s~ chaqueta azul forrada de piel de vista del peligro, se han ideado aparatos dido de una sol a de sus facultapuesto Vege tal durante el Cambio_de ardilla, por su chaleco blanco y por sus transpor tabl~s _q':'e puedao ahogar. el 10Vida. cuando h acia. arduos traba.Jos, pantalones negros. Era mi suegro, pero no cend,o a l pnnc1p10, y de_ ~llos tendna que des curativas. Es tan sabrosa
como l a miel y contiene una solufortaleciéndome y conservan do buena. sentí miedo.
estar dotado todo automov1l.
la. digestión. Hará 7 años que pasé "¿Qué quiere usted?" le pregunté. M. La may~r parte de, estos ap~ra!os que ción de un extracto que se obdicho periodo critico, ¡mes cuento 55 y Ponomareff avanzó dos pasos, se detuvo están en circula r c?nh eoen los hqmdos se- tiene de Hígados Puros de Bac:1estoy fuerte y sana." - SRA, CATAR!NA ante mi cama y dijo: '·Basil Feodorovitc~, pa~ados por un tabique y que se mezcla? lao, combinados con J arabe d e
KtraIK, R. No. 2, PO. Box 51, Racme, he obrado mal contigo. ¡Perdóname! Sin al_mvertlr el aparato, oyo~ otro proced~H ipofosfttos Compuesto, ExtracWis., E . U. de A.
tu perdón no siento descanso allá."
m1eo!o adecuado. Los hqmd~s, son una d1Ningún otro remedio p ara las mu"Al decir esto señaló hacia el techo con solución ácida el uno y soluc100 de carbo- tos de M alta y Ce1:ezo Silvestre,
jeres ha recibido una. sanción tan exmano izquierda al mismo tiempoque me nato alcalino el otro, que al lle~ar a con- lo q ue forma un r e m edio distinto
tensa y completa. ; ni tampoco ha. Y la
reme dio conocido con tantas c uras alargaba la derecha. Yo la cogí entre las tacto ?espreoden, grandes canh?ad~s de de todos l os otr os, eficaz desde
realizadas á su favor como e l Coro mías. Estaba frfa como el mármol. Sin ate- anhídrido carb601co, el cual e¡erc1eodo b p r imera dosis, y tan agradable
pr~sióo sobre e l mismo liquido, lo hace
puesto Vegetal de Lydia E. Pinkha~. rrarme le respondí:
"Nicolás lvaoovitch, Dios es testigo de sahr en forma de chorro sobre el fuego por n,l paladar que las p ersonas de
Por SO años ha c:uado los padec1
gustos más difíciles dicen: '' Es
nna espita acomodada.
.
mientos de la mujer, t a les como: infla que nunca te he guardado rencor."
mación, ulceración, tumores fibrosos, "El fantasma de mi suegro saludó con la . Este aparato no cumple bien con su ?b· tan sabrosa como la miel." Sí, y
periodos irregulares y penosos y pos- cabeza y desapareció por la puerta de la ¡eto cu,aod~ el fuego procede de beocma como remedio, es mil veces mejor
tración nervioso. Es sin Tiva.l p a ra la sala de billar. A los pocos momentos apa- o petroleo mflamado. Para este caso se ha que la miel. D ebe u sarse en los
gué la luz y me dormí tranquilamente co- ioveo_tado o~ro ªJ?ª_rato. que en la forma
edad critica de la mujer.
el hombre que ha cumplido con su de- exterior y d1spos1c1óo rnterna es bastante c:tsos de Anemia, Debilidad N c rLa Sra. Pinkbam de Lyun.Mass, mo
semejante al descrito. Su particularidad nosa, I n:!luc nza, Pu1monía, Tísis
E.U. de A, invita toda mujer en• ber."
dificil que pueda citarse otro caso en coosi,te en que los líquido~ q_ue se mezclan y se quedará segur amen te sati s terma á. que le pida. un ccir~;.t! el Es
que un hotasma haya venido del otro al extender sobre la matenu mflamada dan
~r escrito. Este ei1- era.tia J 1:iem• mundo a presentar sus excusas. Realmente espuma que separ~ la s1;perficie ardiendo fecho. El Sr. Profesor R oque
\tre, provechoso,
es rarísimo que un aparecido hable nada. del contacto del aire; siendo el volumen Macouzet, de México, dice: "Hace
de las espumas seis veces mayor que el muchos años que receto á mis
volumen del aparato.
enfermos con el mejor éxito l a
La espuma la da una solución de exDa.aro/lado•, Reconatituida.1 1
tracto de regaliz,. substancia inerte e in- Preparación de W ampole c omo
Hermoseados, Fortlf1c11doa
El maquinismo hace progresos cada vez ofeosiv:i- qu~ se _pued~ derramar ~obre tónico reconstii:.uyente. " Es e l
más sorprendentes. Su última aplicación cualqmer ob¡eto sm pe_hgro de detenorar- dulce favorito d e los inválides.
f.~
~;~~Jg~c!f 3~1~:&lt;; coosiste en facilitar el aprendizaje de los lo, y _aun sol'&gt;re_los veslldos de una perso- De venta en todas las Boticas.
la firmeza del pecho sin causa, idiomas, desterrando para siempre el pesa- na, s, éstos se mflamarao.
dailo algunoá lásalud.Aprobado do sistema de las gramáticas y de la ense·
por l_!ls notabilidades medicas.
prehistóricas
dría que llevar suelas de más de tres me·
ñanza a viva voz en academias o en clases
J . RATIÉ, Phe:1,
tros de grueso.
5 1 Pa■■age Verdean. Parta. particulares.
En la Universidad de Greooble se ha
frasco con instrucciones en París6'35
inaugurado recientemente un aula de pro- El pale_ootólogo
Harlé_ se ha ocupado
:Mexico:
11
J. LABADIE, Sucesores yQII, nuociacióo, donde el profesor está susti- d~ la cunosa cue? ?°. relattva al vuelo de
tuido por unos cuantos aparatos mezcla de ciertas aveb 1rreh1stor!cas, y pa~ece que en
fonógrafo y de piezas anatómicas, que de- épo,cas aotenores v1via un reptil alado que
muestran al alumno visual y auditivameote tema ~ás de ocho metr?s, de envergadura, Un cirujano alemán ha eacootrado un
el sonido correcto de las palabras.
Y ;:'c,ab:"!'-610s d: r5o kilomt1r~s.
t d nuevo uso para el reloj de arena, y ha pe·
Habla r bien una lengua so _es _solo
l°béf~ ien s; , ª 0 eocoodra O re\ os de dido una docena para el hospital que di·
de
ticular palabra tras palabra, s10 mcurnr I
u as que eman cerca e un m: ro e rige.
en "lapsus." Las frases deben ser proouo- ~nver/:ladura, Yª las cuales les sena hoy Dicho cirujano descubrió que algunos de
ciadas con el acento, el ritmo y la entona- im~~le l~olar.
.,
t
sus ayudantes eran muy poco cuidadosos en
ción con que las pronunciaría un natural fé . · a: sáupor°e que 1a pr~sioo ª mrs· lo toca nte al lavado de las manos antes de
del país cuyo idioma tratemos de aprender. . nea era ~- \ _uerte que ª ora en es las operaciones. Según lo dispuesto en el
Para lleg~r a vencer esa dificultad sin tiempos pre ist neos.
reglamento, los médicos deben lavarse las
contra
0 o o
gran trabajo, sólo hay dus medios: permamanos cuatro veces durante cinco minutos,
ta Tos, el Catarro
necer algún tie_mpo_ en el_ extranjero, s:i-tuCuando los árabes invadieron la peo!o- pero ra~a ~ez se observaba la regla.
.
rando_, por decir as,, _el_01do de los somdos sub española, los cristianos concibieron la
Los c1ru¡aoos se exc~sabao con !a d1filaBronquitis
espec1ales de cada 1d1oma,_ o com_o v~ a idea de dejar de usar toda la barba, recor- cultad de cal~ular el lle~po, pero ah~ra
kacerse en Grenoble, estudiando cieottfi· táodola en forma de cruz para distinguirse cada lavabo llene un relo¡ de arena de c10·
camente la lengua _que querE:mos pos~er. . de los musulmanes. Crey~ron que lograban co minutos de duración_.
A este efecto existen en d icha Uoivers,_ el resultado apetecido conservando una¡¡.
De este modo~! mé di~o s~ lava las manea horizontal de pelo debajo de la nariz nos ~on agua cahe_nte ,Y ¡abo_:1 hasta que el
y dejando crecer, debajo del labio inferior, relo¡ se ª!l;ota; sehmp1alasuoas, da la vueluoa especie de maoojito perpendicular. He t~ a l rel?J y vuelve a lavar~e durao_te otros
ahí el origen del bigote y la piocha.
crnco minutos con agua caliente y ¡abóo.
La tercera vez se lava con alcohol y la
y sus consecuencias : Jaqueca, Malestar, Pesadez Gastrica, etc.
o o o
cuarta se esterlitza la piel con sublimado
Por término medio cada persona gasta corr?sivo. En todas e_stas operaci?nes es el
de
del
cinco centímetros de suela al año; de suer· rel~J de arena el árbitro que decide la doPURGATIVOS, DEPURATIVOS v ANTISEPTICOS te que un "calzado eterno" o '·para toda la ración,
T. LEROY, 96, Rue d'Amisterdam. PARIS !/ todas la, Farmacia,.
vida," como dicen algunos zapateros, ten•

MENNEN
Es tan puro y s u ave que no puede dañar el cutis más delicado.
Los Polvos de Mennen de 'falco Boratado son igualmente
excelentes para después del baño, El continuo uso de
estas dos preparaciones dán por resultado un cutis más
limpio, más saludable, más bello.

GERHARD MENNEN CHEMICAL CO.
Newark, N. J., E. U. de A.
Agencia para Ja dlstrlbuclon en 1\fe:: dco: LA BOTIOA
NUEVA, Monterrey. Nuevo Leon. Se ve nde n en
t odas las boticas y farmacia: a SO centavos plata Ja caj:i,

El automov1I el peligro de mcendlO

,~ l~~~~-~m~~~:!, !!~!!!¡~:,a

l
I

siempre es eficaz. Millares de personas curadas por ella testifican
sus maravillosos rc,;11ltados, y por eso es que se ha hecho la preferida del público. Basta usarla una vez para tenerla siem pre en
prevenció.n, Produce e,tectos segurfsimos en

Gl/fANOS, TUIIORlfS, ALIIOlfR•NAS, HElflOAS, PUSTUL•S, LL•Gl•S,
ULOER•s. QUlfll.DUR•s. FISTULAS, ERUPCIONES, ETC•• ETC,
Dlf VlfNTA EN TODAS LAS DROGIUERIAS '/ BOTICAS,

A,.A/fTADO 484',

161f1f.lOO.

o,

f',

1

NAFé

LANORENI

¿ Fué después de la desventurada aventura de los yaogüeses, o a renglón seguido
de la campal batalla seguida contra "Alifanfaróo de Trapobaoa" y su disforme y
descomulgado ejército?
Ello es, que Sancho tomando por los cabellos la ocasión, qu,i para sermonear a su
amo le pareció propicia, luego al punto que,
descalabrado y maltrecho le vió ponerse
trabajosamente en pie, le acorrió con el
oportuno socorro de estas o parecidas palabras:
-¿No le parece a vuesa merced, mi seM EX ICO OPTICAL CO., S. A .
ñor don Quijote, que en vez de andar de
Fabricantes.
la Ceca a la Meca, yendo, como quien diVentas al por Mayor y Menor.
ce, de zoco en colodro, nos estaba bien el
recogernos a nuestra casa, ahora precisa- l.a casa más grande y mejor surtida en
mente, que la estación de la siega se aproxi- la República.
ma, y las espigas parece que nos llaman pa- Toda clase de a rüculos de óptica. Precios
raque del grave peso de los granos, las muy reducidos, trabajo rápido y exacto.
descarguemos?
Almacenamos una grande existencia de aoFíote, lector, que, si no las mismas, fueteojos prismáticos para ópera, campo y
roo a estas muy semejantes las razones que marina.
.
trajo Sancho a colación para persuadir a Enviamos gratis, nuestro catálogo general
su señor de la conveniencia que habría de
número 44 .
reportarle el partirse de aquellassoledarles Av. Independencia No. 2
México, D F.
abruptas, únicamente de gentes montaraces Amb-:&gt;s Teléfonos.
Apartado 1722.
de cuando en cuando habitadas, y recoger· - - - - - - - - - - - - - - - - se a la vida civil, que tanto el
de 1a, CU}OS msu
· 1anos, gen t es remo t'1s1mas
·
·
. cuidado
d
e 10su sa1ud , como e 1 d e su h ac1en a Ie esta- fi 1 t d b ,
t' 1
1 ·, d
ban a todas luces recomendado.
e es, e e eria_n .ª, 1 a sa vac10n e su~
Sentóse a esta sazón el asende reado Ca- alma_s y te bend1c1nao como.ª. su padre.
ballero, y según dice "Cide Hamete Be- Y, d1_go yo ahora, hermano, v10iend_o ya al
neogeli después de meditar por un breve térm,10_0 y remate de este lar_go d1 7curso,
·
d e h't
/ es hc1to• que por •un manteam1eotos10
Conespa C 1·o' de t'empo
1
, y d e mirar
I o en
b ó h
·t
hito a Sancho, como si quisiera escudriñar secuencias, que º.' te_ que r
ueso, Il1 e
en lo más recóndito de su pensamiento con descompuso la maquma del cue~P?• vengas
..
:.
a apartarme de la honrosa y cnsttana provoz 1enta y sosegad a, d1¡0 a su campanero f .6
d
á
'd d t ·
de esperanzas y de infortunios:
es~ o en que ª? o, m _s mov1 o e u ~n- -Háme dado en la nariz hermano Sao- teres que del mio propio, y de !us conse¡os
h
1
·
d
y alabanzas hasta ayer acompanado ?
e o, que e reciente suceso e 1a venta enCalló el buen Caballero, y con paso gracantada, en que Juan Palomeque y sus
bl
•
d. · .,
·•1
compinches hicieron salva de sus espaldas, ve Y. no e co_ntinente ing,ose a ens1. ar a
ha venido a parar en que se te abran los Roc1~ante, ?11entras Sancho, tan_ me_droso y
caminos del entendimiento, y te cambies, c?otnto, ba¡ab&lt;l; la cabeza se hmp1aba los
de escudero zafio y un tacto simple, como o¡os con el reves de ¡~ ma o.
lo fuiste hasta ayer, en el más discreto,
SERGIO CUEVAS ZEQUEIRA.
prudente y avisado de cuantos servidores
recuerda en sus prolijos anales la andante
Caballería.
De la cordura y buen seso que ahora te
quiso acordar el Señor en su infinita misericordia, dan cumplida muestra las pru- Todos los fumadores que se enorgullecen
&lt;lentísimas razones q ue estuviste ahí enzar- de poseer una o varias pipas culotadas, de·
zaodo, amigo Sancho, que no parecía sino ben deshacerse de ellas inmediatamente si
que era el propio Merlín u otro encantador aprecian en algo su salud, porque según e,
no menos sabio y provecto el que ha blaba doctor Reckitt, de Londres, las pipas usapor tus labios.
das son mu y peligrosas.
Por la orden de Caballería que he reci- Producen disnea, o lo que es igual, difibido, te juro que no tardarfa yo más tiem- cultad de respiración y asma, por efecto
po gue el necesario para reponer un tanto del veneno de la nicotina de que están samis fuerzas, en someterme, dócil como un turadas.
niño de la doctrina, a tus consejos, retor- Explicando lo que sucede cuando se tunando al lugar y dedicándome a velar por ma en una pipa vieja, el doctor Reckitt dimí hacienda y a cuidar de mi salud, si no ce que la acción de la nicotina sobre el
fuera que me detiene y escrupulizar una corazón produce una especie de hambre
cierta duda que allá en lo más oculto de de aire que obliga a la víscera a trabajar
mi ánimo se está hurga que hurga sin de- más de prisa.
jarme reposar tranquilo en la contemplaLos siotomas de la disnea se observan
cióo de tu presente y no esperada sabidu- fácilmente.
ría.
E l fumador experimenta tales dificulta·
Es el caso, Panza amigo, que allá por los des en la aspiración del aire, que mucha.s
días en que, movido a mi juicio, de alguna veces, a l andar, siente deseos de dt:tenerse
inspiración celestia l, y hechas todas las y descansar para recobrar el aliento. Por
prevenciones necesarias, determinaré salir lo expuesto, se comprende que es un ca.a buscar aventuras y desfacer agravios, y pricho muy peligroso el de usar pipas en·
poner la fuerza_de brazo al servicio de les negrecidas por e l humo, porque para conpobres y desvalidos, que es tanto como po- seguir aculotarlas hay que fumar mucho, y
nerla a l servicio de Dios, te pareció a tí de se saturan de "nicotina."
perlas mi determinación y aún me diste
·
por ella mil parabienes.
Tu juicio, por lo iogénuo de tu condición se me asemeja un tanto al de los niños, de quienes se afirma que dicen siemy
pre la verdad, la fe que pusiste en la eficacia portentosa de mis hazañab, la confianza
con que siempre aguardaste el gobierno de "Con la adoptacióo por parte de Fra12·
1~ iosula o el condado que te tengo prome- c(a ,d~ la nueva h"ra legal, se eocuen_tra
udos. fueron voz alentadora y fortificante dividida Europa en tres centros horarios
que me rr,aotuvo sin desfallecer en mi Forman parte del Occidente, Bélgica,
propósito 1e restaurar la Caballería y ha- Francia, Ioglaterra, Holand~, España y
c er para siempre famosa la ma nchega re- Portugal; pei teneceo al horario centra l. Itagióo donde nací.
lia, Austria, Alemania, Suiza y EscaodioaSi la mala condición y envidiosa ene mi· va, en el oriental entran Rusia y Turqufa.
ga del mago encantador que me pe rsigue
En todo_el mundo hay veinticuatro cenoo lo hubiera estorbado, ¿quién duda que tros horarios, y cada uno adelanta o rea estas horas, estaría yo rigiendo un gran trasa una hora exacta sobre el precedente,
Imperio en Ultramar, y tú llevando las rien• según se halle al Oriente y al Oceideote.
das del Gobierno de a lguna apartada ínsu•

r

El peligro de las pipas viejas

Pilules Orientales

ª:-

1

A 25 CENTAVOS LA CAJA.

Los idiomas enseñados a máquina

l'I!·

1

Para loa lugares donde no ae enouentre, se despacha tranoo de porte, enviando
oon el pedido en sellos de oorreo $0.80 ove por oada oaja y por docena $2.62,&amp;l Depositarlo general, SR, RAf'AlfL •• ORTEGIA, s• o•LLE DE IIANRIQUE N 9 ea.

a

Aves

Que a don Juan Montalvo
se le quedó en el tintero.

hacen bella á cualquier mujer. Y cualquier mujer puede poseerlos con el debido
cuidado y atención. No debe usarse nunca
jabón que no sea p11ro y suave.
No debe usarse nunca preparación alguna
que esmalte la superñcie y obstruya los poros.
Los poros del cutis y del cuero cabelludo deben
mantenerse siempre completamente limpios
y abiertos con el Jabón Boratado de

Curadas con el Compuesto Vege•
Lydia E. Pinkbam.

SENOS

Capítulo tantos

Los cabellos suaves y ondulantes y un hermoso cutis

I

El lavado de las manos de tos médicos

.....

,¡,~
, jj~~7i :,{f; ~

.

.......,.

¿~:~¡;t;~

,

PERFUMl!S

~UBI~

cootrae1ESTREÑIMIENTO

GRANDES ÉXITOS ACTUALES

Exijase1o,YERDADEROS GRANOS SALUD DrfRANCK

1
-

BOUQUET GREUZE _PAMPRES D'OR
ENIGMA _SOLA MIA

Horarios de Europa

América

�E L MUNDO ILUSTRADO
BOCA DELIC IOSA, J!'KA(ilANClA
en el A LIENTO C nt1 la•

VIOLETAS RUSAS
Perfuman los
labios y dan á la
boca sabor de am·
b r&lt;'~Í,., a pasion an

~~~CJ~1~!~::i'i:~

i
'

tes.
La eRPoR" Qu e
n•a Ja.q Putlllu ••
Vlo'•h• de Rual1, de
Quentln, ,r, za de la
ternura rlesu ma•
rldo.

lndl~p en·
s11ble p a ra los
(l U P "mAn lM AX·

QulslteceR. Oajlta
a ,tí, tl&lt;'1&lt; dA a.In·

minio, 50 c vs. Por correo, r Prtlfll'•ila, 60
cv•,-En :11.éx:lco:J,./vmn,,.,., Fé/1:J; « Oin., Av.
Snn Franoi,,eo, 59.- J . L,,t,n.,t;,. ,c;,.,.,,._ &amp;: rtn. Pro•
fe&amp;a. 5.-J. [hhltin, ,&lt;:ucrs.• 8a Hnlfw,~ t5.

ElTEKUACIOI
ANÉMIAOEBIL/DAD

ABOTAIIEJITO de las AIERZAS, etc
aurada~ radtcatm,nt, por 1I

HIERRO
BRAVAIS

Ninguno tan delicioso comu este .

Suavil.a la piel y la da una blancura nacarada pcrfecla,. Y cura radicalme.ote
irritaciones y :sabanones fort1flca las unas y las da brillo y transparencia.
A.GNEL, ~~:Kt't.:111STA, 16, Aveoue de l'Opéra, PARIS 9

-EUSEBIO GAYOSO
MARISCAL A 3.

Recaudación de Panteones, Cajas Mortuorias,
Servicio Fúnebre por Ferrocarril.
TELEFONOS:
MEXICANA, 1006.

ERICSSON, 836.

Cúrese usted en su
•
propia casa

CONSEJO

A LAS DAMAS
·-,! - :·.};lp.en a
•

MARAVIL LOSA CURACION DE UN
ANTIGUO Y HONRADO PERIODISTA

El decano de los periodistas cubanos, el
señor Arsenio Fernández Cárcava, de Ha·
bana, nos escribió con fecha catorce de
de Abril de r9rr: "Escribo ª usted con
gusto para manifestarle que sus preciosas
píldoras de Paw Paw son una bendición
d e D.10s, sob re to d o para 1os v1e¡os
• • como yo

pi~: eÚo insistieron tanto el subastador que digieren mal p~r falta de deo~adura
como el público, porque el hombre había Y de trastornos !l'ástncos. Tengo 69 anos de
conducido a la mujer del cabestro, tal co- edad; h~ padecido mucho de las_ muelas,
mo suelen llevarse los animales al merca- cuan.do ¡oven, Y unas me las extr~¡eron l_os
do, y p recisamente es esto lo que da lega- denhStas, Y 0.t~~s me las ~rraoque yo m,slidad a la venta.
,
mo; no perm1hendome mis escasos :ec?r·
El historiador Charles Forshaw cita to- sos el ponerme ?na den!~dura artl~c1al.
da una serie de estas transacciones, ocu- E 5tu~e bastante tiempo uh hzando ~¡ B,~ar•
rridas en la provincia de Yorksire, hasta bona,o de Soda ~ar:1 ayudar a la ?1gest1ó1;1;
el año de 1852 _
pero este p roced1m1ento me obh~aba;,. ~r
No es sólo en esta provincia donde tal aumentando gradualmente la dós1s de Biocurre, sino también en la de Dorsetshire, carbona~o, Y tanto he tomad_o que 1:mpecé
a ¡uzgar por las novelas de Thomas H ardy, por senhrme.~al, Y ?etermmé sushtut1rlo
que tienen fama de reflejar fielmente los con sus pr&lt;;&gt;&lt;h~wsas pildoras de Paw Paw,
usos y costumbres de esta región.
t~mando_ d1anamente al acostarme, una de
E n su novela: "The Mayor of Caster- dichas p1ldoras; hace de est? dos meses y
bridge," este autor describe una de estas obser vé que me encu_entro ~,en Y hasta he
escenas, siendo considerada la venta como engor~ado, Uso :tl ~ 1.smo tlem~o su excelegal 'por todos los que en ella intervie- leot7, Jabón, Y mi fisico ha me¡orado munen, ó sea el mar ido, la mujer y el com- cho.
prador. Parece que estas transacciones se LAS PI LDORAS DE PAW PA W (Paefectuaron muy a menudo a principios del paya), son las mejores que se conocen pa·
siglo X IX, a raíz de las guerras oapoleó- ra el estómago e hígado y un positivo y ránicas.
pido remedio para la Constipación, IcteriAl volver el ejército después del año 1815 cia, B iliosidad, Dolor de Cabeza y todos los
muchos de los soldados encontraron que padecimientos causados ¡,or desórdenes del
sus esposas, creyéndolos muertos, habían Estómago e Hígado. Estas píldoras contie•
contraído segundo matrimonio; al vender nen las mejores virtudes del Tónico Paw
la mujer al segundo marido creyeron so- Paw, y están preparadas del jugo de la fruluciooado el problema, y las autoridades, ta Papaya. 50 centavos.
en vista de Jo dificultoso de la situación ha· EL JABON "HAMAMELIS" DE MUNcíao la vista gorda.
YON. Recomendado por el Mundo Civilizado como el mejor Jabón medicinal y una
!P&gt;Ir©v~lli&gt;oo~ furll@ml&lt;tl\~
necesidad para el Tocador.
__
E L REMEDIO PARA LA DISPEPSIA,
.
.
alivia instantáneamente y cura toda clase
. No es _sólo Ch1oa .1a tierra de los pr~ver- de Dispepsia. 50 centavos. Marca 3 X, 32.
bios sabios. Lo.s ~hguos reyes Y senores EL REMEDIO PARA EL REUMA TIS·
~:uf:lpe~é~~: ie:i~::~~d~~t~\s~:
MO, corrige en unos días el Reumatismo en
.
.
. todas sus formas. 50 centavos y un peso
da," fueron hombres de gran 1Dtehgenc1a M
X .,
·
y sabiduría, que legaron a su país frases arca 3 • 112 ·
sentenciosas de las que ahora se enorgu- EL REMEDIO LIQUIDO PARA LA
lJeceo aquellas gentes.
SANGRE (ea pastillas) "º tiene igual paHe aquí algunas de ellas:
~a las af~cc!~nes sifilíticas de los huesos, las
Un ciego no puede ser juez en colores. ulceras s!lihh~as y las enfe.rmedades CutáCuando el gato está en los tejados el ra- neas. Desarraiga todas las impurezas de la
tón anda suelto por las casas.
sangre. $4.
La fama perdura más que la vida.
E L REMEDIO PARA LOS RTílONES,
La esperanza consuela al perseguido.
cura prontamente los Dolores de Espalda
La borrachera es her mana del robo.
y todos los males de los Riñones. 50 centaAprender es el deseo constante del sa- vos. Marca 3 X, $2.
bio.
Si no tienes dinero carecerás de ami- Munroo tiene Remedios para cada engos.
fermedad, casi todos al módico precio de
El hambriento siempre tiene mal humor. 50 centavos. Se venden en todas las farmaMita lo que tiene~ delante de tí antes de cias o puede hacerse el pedido directadar un paso.
mente.
Ningún hombre, por sabio que haya sido Pida usted la "Guía de la Salud." de
0 que sea, lo es en todos los tiempos Y en Munyon, en las Droguerías de J. Labadié,
todas las ocasiones.
,
.
Las mujeres ansían todo lo que es caro. S':'cs. . Y Cia., Av. Sa? Fra~c,sco 43: J.
La sabidur!a t iene más poder que la Ulh!elll S':'cs., 3a. Av. Bohvar 7:s, Johannsen,
fuer
Féhx y Cia., Av. San Francisco 39: DroElz;in de una fiesta es siempre mejor que guería del Elefante, Av. Isabel la Católi~
el com ienzo de una orgía.
6; y otras.. Consulta_s por correspondencia,
,
¡
d. ·
confideoc1ales y hbres de torlo gasto.1
A
. ~1 com~ a _esperanza es ame ,cm~ que MUNYON'S 53 AND JEFFERSON, PHI·
altv1a la m1sena, la muer te es el medico LAPELPH IA E u. d A
·
que cura la pobreza,
• ·
e ,

i:::r~t

Agencia de Inhumaciones

---------------------------~'V""v""~~1

EL MUNDO ILUSTRADO

Parece que los antiguos conocían esta
resistencia de los cabellos La historia nos
refiere que las cuerdas de las catapultas
romanas estaban fabricadas con cabellera
Se ha calculado el esfuerzo que pueden
hacer nuestros cabelllos.
de los esclavos, y que las mujeres cartagi·
Un cabello de mediano grosor puede n.esas ofrecieron sus cabelleras para que
.
sirviesen en la defensa de la patria.
sontener. s:n romperse, un peso de 178 gra·
_ __
mos.
¿Es
dable
en
Inglaterra
que un hombre
Ahora bien, como una cabeza mediana·
mente poblada sustenta unos treinta mil
venda a su mujer
cabellos, síguese que nuestros cabellos, ó
lo que e.s más paradójico, la cabell_era ~e Esta cuestión fué ventilada hace poco en
una n:iuier pu_ede ofrecer ~~a res1stenc1a Londres.
superior a c!llco toneladas;
De la contestación se desprende que, si
. Téngase en cuert~. ade!llas, que las tor· bien antiguamente la ley permitía semejans1ón aun:ienta_ la res1stenc1a y se compren- te abuso, actualmente esta transacción es
derá lo !llcre1ble de la fuerza de la tren· imposible, aun cuando la mencionada ley
zas d_e la cabellera..
. no se halle abolida formalmente.
As, no es de admirar que algunas mu¡e- Sin embargo, encontráronse varias perres levanten con su cabellera enormes pe- sonas que citaron dos casos, ocurridos, dusc,s.
.
. rante los últímos veinte años, en los que
La d1fi:ultad o el secreto de la marav1- el hombre había vendido a su mujer en
llano _esta tanto en los cabell?s como en pública subasta.
los muscules que han de verificar el esUno de estos casos ocurrió en la poblafuerzo.
cióo de Pontefract, ea la provincia :le
Yorkshire; el otro en los Midlands. Ambas
mujeres fueron vendidas en pública subasta; la una por siete shillings y seis pences, la otra por dos shillings y seis peoces.
COGNAC
El comprador de e 5ta última sólo había hecho ¡.._ apuesta para librar a la infeliz de
las garras del marido, un verdadero bruto;
pero encontró la cosa muy incómoda ea
cuanto
• d d le obligaron a llevársela en pro-

Salud Esencial para· Desempeñar las Faenas del Hogar.

Huelga decir que
las felici dades de
la vida dependen
la salud. Si Ud.
sufre de alguna
dolencia, su pri, mer deber es curarse. Ninguna mujer puede esperar.
d isfrutar el amor de un hombre n
los favores de la sociedad si está
siempre afligida y quejándose. Alégrese Ud., sea úti l, sea bondadosa.
Dirá Ud. ''es" dificil estar alegre
con UI!. fuerte dolor de cabeza, el
Hfgado torpe y el estómago desordenado."
Entonces, ¿por qu é estar
atormentada con
esas dolencias?
¿ Por qué no tomar remedios que curen? EL REMEDIO DE MUNYON
PARA EL DOLOR DE¡ CABEZA le
quitará el dolor de cabeza, no importa cuál sea la causa, en 3 a 15 minutos, tonificándole los nervios y el
estón:ago y sin causarle malos efectos.
Si Ud. está irritada, y nerviosa y
no pudiere dormi r , tome el Remedio
de Munyon para los Nervios. Precio 50. centavos.
Si Ud. está viliosa o sufre d e alguna dolencia del hfgado, tome el
Remedio de Munyon para el H fgado. Precio 50 centavos.
EL REMEDIO DE MUNYON PAR A LA DISPEP SIA cura todos los
padecimientos del estómago. Precio
50 centavos.
EL REMEDIO D E MUNYON PARA LOS RIÑONES cura los dolores
en la espalda, la hinchazón en los
pies, orina escasa y frec uente, hinchazones debajo de los ojos, cutis
pá lido y ceroso, hid,ropes!a y de·
más afecciones de los riñones. P recio 50 centavos.
El Remedio de Munyon para el
Reumatismo, cura 90 por 1 00 de
los casos de reumatismo. Precio 50
centavos.
EL REMEDIO DE MUNYON PARA LAS DAMAS cura todos los males del bello sexo. Es superior a todos los demás remedios conoéidos.
50 centavos.
Toda madre deberá tener siempre
en su hogar los Remedios para los
Resfriados, el Catarro, las Tos1&gt;s,
Mal de Garganta, Cólico, Diarrea y
demás enfermedades de los niños,
pues u.na dosis o dos de estos remedios muchas veces evitan Largas,
penosas y costosas e n fermedades.
GRATI S La "GUIA de la SALUD"
de Munyon, la cual le enseñará a ser
su propio médico y el de s u familia de una manera fácil, sencill_a¡ Y
barata.
Es el m e jor
EL JABON AVELLANO jabón medicinal y de tocaDE LA BRUJA
dor que se coDE MUNYON
noce. Da buen
color y l ozaI!.fa a los cutis pálidos
y m1rchitos. Cura los barros, impide la caspa, pone el cutis tan terso
como la fel pa. Se recomienda en
particular par~ bañar a los niños.
CUIDADO CON LAS IMITACIONZS. El único Jabón de Avellano
de la Bruja, legitimo es el de Munyon. Todos l os demás que lleven este nombl'e son imitaciones.
CONSUL TAS GR ATIS POR CORREO.

··&lt;.tonsult~s

Se da¡¡ casos de que el dolor moral mata Instantáneamente, y con
;,,l"'
mucha má11 t recuencla de eI!.fer medades adquiridas bajo la pena y P"-Sión
LA CARRERA DIPLOMATICA.
de án im o.
Las pasiones violentas, cólera , ceInci'.ignito: Entre nosotros basta los, odio, en vi dia, cau1l!ln alten1.ciocon ser abogado para tener derecho nes g r aves ee la salud. La cólera es
a la carrera de los diplomáticos; pero
la más terrible de todas cuando lleno teniend o el titulo citado hay que
sustentar un examen, según progra- ga al exces o. Una cólera violenta
ma de la Secreta1fa de Relacione•, puede engendrar casi instantáneapara ser admitido ya sea como canci- mente fiebre biliosa, inflamación del
ller de up.a legación, o escribiente hfgado, del cerebro y hasta la locura. El abandonarse con frecuencia. a
c:.e d icha Secretaria.
Los grados para llegar al puesto de la cólera puede ocasionar la. icteriMinistro Plenipotenciario, son los si- cia, la fiebre nerviosa, la con sunción y la parálisis. Después de un acguientes:
Canciller, tercer secretario, segun- ceso de cóler a, la leche de una mado secretario, primer secretario y Mi- dre o unaJ nodriza originan convulnistro. No estoy muy segura de si és- sio n es a uI!. niño y la leche obr a cotos ser án solamente los puestos que mo un venen o, produciendo la muerhay en las legaciones, pero segura- te instantánea.
La persona alegre que r1e siemmente en la Secretarla de Relaciones podrán decir a usted todo lo que pre, es sin duda de buena salud. Por
eso se dice: "La ris1t engorda" pordesea.
·
que es el t ónico del sistema nervioso mejor que las medicinas de los
EL HOGAR.
doctores. Hay e jemplo¡; de personas
~l a t•uc ha: "El hogar es lo que pro- cur adas de la enferll'.'edad por un
porciona mayores dichas para los se- repentino acceso de risa. Agita el
res b ien intencion,ados" no sé quién cuerpo, promueve la digestión , la
dijo, pero seguramente el pensamien- clrct,Jación de la sangre y reaviva
to anterior no tiene, en lo absoluto, el podev vital en todas par tes.
Las fábulas y libros de caba.llerfa
náda qu no sea verdad.
Los hombres, por torpeza, me refi•!· nos hablan de elfxeres que da ban a
ro a los que tienen cierto principio sus héroes una eterna juTentud .
de moral, hacen muchas veces cosas Nuestro eHxir hoy consiste en te11.er
qt&gt;.e si se dieran cuenta exacta de su una mentEt libre y fresca, no tenl'r
import ancia, indudablemente no las un cor azón demasiado impresionable
ha1 !an, pero ya que desgraciadamen- y pasar ser en os sobre las pequel'ía.s
te su esposo ha hecho algo que pu-, miserias de la vida.
do ofender a· usted, este hech o, por
Puede comprobarse que las pergrande que lo quiera usted ver, no sonas que p arecen más jóvene s de
amerita su enojo al grado que me lo que en realid ad son, tienen u n esdice h,"I. llegado, tanto más que lo p fr itu fresco y j uvenil, m ientr aa qua
que me cuenta ha motivado su in- por el con trario, las q u e parecen de
dignación, aunque grave, np hay una ,m¡a¡yor ede,d Jon prematU!ramen te
ca,,.sa, o más bien dicho, un derecho viejas en el modo de pensar. De aqut
que autorice a usted para seguir la se infiere que par a mantener el asHne"I. de conducta que ha adaptado.
pecto juvenil, debem os con servar nos
Al decir a usted ésto, seguram ente jóvenes Inter namente. E l enveJectr
se me juzgar á poco femenina, es de- más pronto o más tar de depende de
cir, poco afecta a defender los dere- nosotr os mismos y de que tomamos
chos de n uestro sexo, pero por otra costum bres p r opias de las personas
parte me siento inclinada a la clemen cia, al perdón de los error es, de edad.
LUISA.
cuando éstos son, como digo antes,
por .torpeza o falta de reflexión.
Haga usted por medio .d e ,.razonamientos, comprend er a su esposo Croquetas de lan gosta a la milita1·.
su conducta q ue cier tamente no es
Se llenaiü Íos mol des especiales
buena, pero sea clemente, piense p_ara croqlfefas con una masa de pariue hasta con los malh echores a tatas mezcladas con queso parmes1q uienes un jurado popular condena
no, se deja un hueco en el cer.tro v
a la última pena toda.vfa, en mu- .se
rellena é3te con un salpicón de
chas ocasiones, obtienen el indulto Je.ngosta
y ·'cliampignons" cocidos,
de la terrible pena y que s i bian ligad.'!. con bechá.me l, reducido co:r.o
es cierto q ue tal vez sufran más
tormentos al estar prisioner os veinte o más años, también es cierto
que al recibir el indulto, lo deben
recibir como un gran bien, como u "'la
caridad de amor de los prójimos que
en toda su vida tendrán, a no dudarlo, en la mente con un sentimiento
de g r atitud y de car iño.
Debe usted sufrir cruelmente con
lo que Je pasa, pero recuerde que,
afortun adamente, todo tiene compensación en la vida. Resfgnese que
vendrán dfas mejores.

~

~

P iensa Utl. comprar
acciones

Venga a ver nos:

{ NO
';)

~

f

seña1•e m os a c o -

~

Í

~

n ocer los tí tulos sei•io s

{

y l os q ue son impresos /
s o lam e n te pal'a. . . . . . • }

)
~

~

........ . .... ... ..........

)

Exija c1ue e n las necio-

~

~

n es que l e oil'e zcan es-

Í

té e l n o mba•e

)

impreiiO

a l pie del an,,ei•so:

~
f
}

tEDU;:o;;~~~ILAR \
~ ES UNA GAR ANTIA. )

¿ vJ',, v-J',,l\,,...,J'\,...,J'\,v.J",~
deja énfriar en lugar fresco.
para una masa de croquetas y se
Se sumergen los moldes en agua
calier.te para sacar las croquetas, se
harinan, se envuelven en huevos v~tidos y luego en pan · rayado, se
untan con aceite muy frito, para col orearlas, se ponen a escurrir y se
sirven.
Hay insectos tan pequeños que
se necesitan 540 milones para completar el peso de -un gramo.

+++

A,
,La Universidad. má!¡, concurrí_~
del mundo es la del Cairo, pues , a.
ella ,concuQ!'en 11,000 estudi.anie:L

++

&lt;t•

La policfa de Parfs ha sido equiparada con linternas de acetiienoj
para usarlas en dfas de espesa niebla.

Sin embargo, casf todas las salsas "Worcestershire" se esfuerzan· en
imitar el modo de presentacion del producto de origen.
El solo hecho de imitar la etiqueta y el frasco de Lea &amp; P errins E&gt;Qlli\·ale á una
confesion de inferioridad. Esto no impide que millares de personas sigan diciendo de
la ••,vorcestershire" u de l a "Salsa Inglesa," cuando lo que quieren decir es la
"Lea &amp; Perrins."
Sois una de ellas ?

La escritur a blanca sobre
la etiq ueta roja :
,,,_.,_~

. d.
m 1ca

la verdadera

SALSA WORCESTERSHIRE
d e origen.

b1

~.

vende mos acci o.a:. .
n es; p e l'o l e en- }

S

Ana: La In fl uencia del espfr itu en

f

petroleras? }

I alguien hubiese p roducido una salsa tan buena
como la de LEA &amp; PERRINS, pued e Vd. estar
seguro que no imitaría el modo de p resentacion
de esta.

EL E SPIRITO Y LA MATERIA.

la salud del hombre es uno de los
misterios de nuestr a existencia.
E l estado de espir ftu influye sobre lp. s alud: ,imposible m a ntener
regular y gradual el estado ffsico
en buenas y san as condiciones, si el
espfrltu sufre. Fácilmente se puede
ob servar la alteración del aspecto de
una per son a que exper imenta de
pronto un a desgracia.
La lmiaginaclón y el pensamiento,
por lncr etble 4.ue pare:.i:ca, son capaces de curar y producir d olor es y
enferliO.e da d es. !'!Olo as! se ex plican
cur aciones de neuralgias y enferm edada ner v iosas por la influencia de
la confianza en u n m4dico o en un
remedio.

~

�EL MUNDO ILUSTRADO
de su riqueza presente, ganada sin co:110 NUBES EN EL CIELO SON
deshonra?
LAS PECAS EN EL ROSTRO
Triste era la existencia que llevaba en compañía de su familia. Su
esposa, doña Micaela, sin mostrarle
desapego, era un instrumento de sus Ocultan la Limpieza y Lozanía de Ja
Usa La Peruaa Porque Es Ua Buen Remedio.
Tez. Desperfeccionan la Belleza.
hijas y compartía sus inclinaci ones.
Ansiaba hacerlas casar con moz·,s
distinguidos, bien emparentados en
la sociedad. Tenía siempre listo el ¿Por qué no desvanecer las pecas .v
todas las manchas
dinero para un abono de ópera o de
en la cara con la
conferencias, un viaje a Mar del
CREME "SIREN''
Plata o París, para cualquier acto,
CONTRA LAS PEen fin, impuesto por la moda y la
CAS? Preparada por
ostentación. Natural mente, se presespecialistas
con
cindía del viejo en las fiestas Y en
los viajes, aunque don César, como
muchos años de exbuen italiano, era aficionado a la ópeperiencia, UNICAra, cuando de la temporada teatral
MENTE para desse trataba.
t r uir de una maneLas muchachas explotaban la bue- ra radical toda clase de pecas y
na disposición de la madre para con manchas en el rostro. Esta CR!l1M.o\
ellas, induciéndola a realizar gastos "SIREN" CONTRA LAS PECAS es
sup ,rf!os. So pretexto de c;ue era ya bien conocida como muy eficaz,
é!e buen tono hablar el francés con
acento parisién, la persuadieron de en México y en todas partes. Tar ro
u.n breve viaje a París. Al regreso, con valiosas indicaciones, $ 2.50.
sorprendieron a sus amigas con un Por correo, certificado, $ 2. 6 2.
nuevo encanto: el de sab er recitar
En venta: Johannsen, Félix y Cia.,
versos de Francisco Coppée. . . . Ha Av. San Francisco 43.-J. Labadie
de saberse que Alda sobresalia en la
recitación, Margarita en e l papel de Sucs. y Cía., Av. San Francisco 43.aldeana en las fiestas de b eneficencia J . Uihlein Su c., 3a Av. Bolívar, 25.
y Elena en el c;i.nto. Eran tres joyas, A. Vargas Sucrs., Isabel l a Católic.a
6.-México.
como d icen.
Don César, quebrantado por la
edad y por el t r abajo, carecía de oposición de sus hijas y estuvo a
fuerzas, y, sobre todo, de la auto- punto d e estallar de indignación; peridad paterna necesaria para impo- ro sintiéndose débil y cobarde ante
ner un limite a las demasías de los ellas, sólo se limitó a decir en voz
suyos. Lo aceptaba todo sin prote:3- alta y colér ica:
-¡Aunque el viaje me cuest~ la
ta, hasta el forzado aislamiento en
que su esposa y sus hijas lo man- vida, he de ir!
'¿No había tle ir a recoger el último
tenían. Como s i manchara con su
presencia, lo tenían realmente es- suspiro de su madre, ya que de su
co • dido. Parecía no existir vtnculo madre se trataba? Sólo una vez había
Tbe Peruaa .Compsoy.,
Mayaguez, Puerto Rico.
alguno entre él y l a familia. Una ido a visitarla, desde que vino a AméColumbus, Oblo, E. U. de A.
gran distancia se había creado en- rica. Entonces le propuso traerla consigo a Buenos Air es, pero ella no
Muy Señores m ios :-R.ecomleado la Peruaa á mis enfermos porque
tre sus almas.
Nada había más penos()( para él quiso a bandonar la ciudad donde haes buena, por que cura y por que para cuanto esti recomendada la be
que aquellas comidas silenciosas con bía transcu r rido toda su vida, aparte
empleado, obtealeado siempre los mejores resultados.
los suyos, en las cuales desempeña- d~ que la espantaba la cruzada del
De Vds. atentamente,
ba el papel d e convid ado. Dolíanle océano. ¿ Cómo iba a vacilar, cuando
PEDRO PEREA FAJARDO, M. D.
las miradas fm'tivas que dirigían sus su madre lo llamaba? Aunque estuh i jas a su ropa o s u modo de co- viese en !é.l rincón más apartado de
la tierra, haciéndose todos los samer. Angusti._áb anle las palabras dei,,
La Peruaa Siempre Victoriosa.
Certifica: H aber reconocido r epetid as
d eñosas e hirien tes con que ellas ha- crificios imaginabl es, acudiría al laLas r ecientes con quistas d e l a Pernna veces "La P eruna" s iempre con éxito,
blaban de la gente humilde, en un do del ser que le dió la vida. ¡ No
en p aises extran jeros ha llegado á ser especialmente para combatir la tos d e
a la r de de nobleza de que carecían. faltaba más, s ino que dejasa morir
Por ello procu raba vivir a lejado de a s u madre sin satisfacer su último
u no de l as temas mas inte1esan tes de l a los convalecientes de l a "Grippe" m uy
f recuen te en l as Ant illas, y están do
ellas. Pasaba casi todas las horas deseo, estando al alcance de sus mah istoria médica.
del día en el jardín de su casa, ata.- nos satisfacerlo! Ya lo creo que iría,
L a Peruna se adapt a admirablemen te seguro de s u eficacia , no vacila en r ereado en cuidar las pl antas, regan- se opusiese qu ien se opusiera.
f l as enfermedades de climas cálidos com en darla.
Leyó de nuevo el telegrama, y poDr. Julio Ferrer .
dolas con solicitud paternal y delP1a d on de pr evalecen las afecciones cata- P once, Por to Rico.
niendo en el recuerdo de s u madre
tándose
en
su
cr
ecimiento.
nales del estómago, la a n emia y enferCarta De Un Profesor.
Viendo florecer las r osas, pensaba todo su amor filial que no le profemedades n erviosas.
a veces que en el mundo vegetal rei- saban sus hijas, en una crisis de terAreci bo, Porto Rico.
La P er una es un tónico admirable v Srs. P ernna Company.
na un orden de vida superior al de nura, y como reproche para ellas,
proporcion a un apetito vig oroso é in m;los seres humanos. En las tiniebl as exclamó en italiano, llor.ando a láColu mbus, Ohio, E. U . d e A.
jorable d igestión.
de su cerebro elemental fulgurab:.J. grima v iva:
Muy Srs. mio:-Pliiceme comunicar á
-¡Maroma! .... ¡Poverina! ....
D octores prominen tes d e r epu tación V ds. que he h ech o uso d e s u admirable
fugazmente el pensamiento de que
las rosas se conducian mejor con él
i nter n acional recomiendan l a Peru n a á preparado " L a Perunal ' p ara combatir
Eloy Fariña Núñez.
que sus hij as. Y no podía menos de
sus pacientes, y cer tifican que es buen a , nn fuer te acceso d e grippe, con satis•
m irarlas con afecto, con cariño casi,- - - - - - - - - - - - - - - -factorio
r
esul
tado
.
Dicha
medicina
la
Doctores Promlaente, Usan La Peruna.
como s i fuesen criaturas de carne
creo un tónico inmej~rable p ara conva•
accesibles a la gratitud.
El i nfrascrito M édico-Cirujano de la lecien tes,
Una nocbe, duran te la cena, reciF acultad de Medicina de Bar celon a,
José D'Elias,
bió un telegrama urgente de NápoEspnfia.
P rofesor.
les. El corazón de don César lati6
precipitadamente, sin saber por qué,
desde el día lejano en que, abando- Allá vivía su viej ecita madre, en
uando la ciudad natal, Génova, vino compañía de un hermano, y a cua América, jamás cruzó por su men- yo sostén proveía él. Abrió e' papel
Dor. César MHani vivía como un t e la idea de que su ignorancia ha- v leyó, con la inquietud consiguiene,1t1 año en su propia casa, en el seno br!a de ser alguna, vez, causa para te, que su madre- se hallaba enferde aquel hogar cuya prosperidad que dejaran de amarle los suyos. El ma y que deseaba verlo por última
presente era el fruto C:e toda una vi- no tenia, ciertamente, la culpa de la vez.
-Mamá está muy enferma y ma- 1
d.a, de trabajo. Era menos que un rusticidad de sus maneras. El, don
extraño todavía, era simplemente un César, tuvo que inclinar la cabeza y ñana mismo voy a Italia-di jo don
estorbo y un motivo de vergüenza ,...,rnarse e l pan con el sudor de la César.
-¿A tu edad? No puede ser-obpara los suyos. Sus hijas Alda, Mar- frer.te. Siempr e en relación ,1 trato
garita y Elena, señoritas presumidas con gente de su condición, modesta jetó tímidamente doña Micaela.
Sus hijas se opusieron también;
qpe renegaban en secreto de la hu- pero virtuosa, no pudo aprender urmildad de su origen, presente s iem- banidad de la oscura esfera social en pero sin calor, al viaje del viejo. En
pre en el aspecto rudo y desaliñado que desenvolvía su esfuerzo. ¿ Iba a el fondo, se pusieron contentas, po1·del viejo, como lo llamaban comun- r.9gar, por ventura, como si fuera que así se desembarazaban por un
mente, hubieran deseado tener un un crimen, que llegó como inm igran- tiempo de él y se evitaban a sí mispadre culto y distinguido que supie- te a las p layas de la Argentina y que mas la vergüenza de presentar a su
se vestir bien, a fin de ir con él sin en los primeros tiempos vendía ho•·- padre a sus amigas, las que .andatemor de ponerse en ridfculo, a las talizas por las calles de Buenos Ai- ban diciendo por ahí, que la riqueza
fiestas munda n as. Pero el viejo don res? ¿,No era más bien un motivo no le había hecho perder sus trazas
César, no era ni una ni otr~ cosa. de satisfacción para él el recuerdo de de vendedo1' ambulante. Don César
Pr~ocupado de amasar una fortun:.i. aquella época de trabajo er&gt; me'1io advirtió toda la doblez de la fingida

EL DOCTOR PEDRO PEREA FAJARDO,
CIRUJANO Y OCULISTA REPUTADO.

r;;;: ______ _, ___ . . ,. , _ ------.......,.,~-- . . l

EL VIEJO

\

��</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="1">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="1">
                  <text>El Mundo Ilustrado</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="2">
                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="113844">
              <text>El Mundo Ilustrado</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="113846">
              <text>1913</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="53">
          <name>Año</name>
          <description>Año de la revista (Año 1, Año 2) No es es año de publicación.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="113847">
              <text>20</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="55">
          <name>Tomo</name>
          <description>Tomo al que pertenece</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="113848">
              <text>1</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="113849">
              <text>9</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="113850">
              <text>Marzo</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="113851">
              <text>2</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="113868">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="113845">
                <text>El Mundo Ilustrado, 1913, Año 20, Tomo 1, No 9, Marzo 2</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="89">
            <name>Accrual Periodicity</name>
            <description>The frequency with which items are added to a collection.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="113852">
                <text>Semanal</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="113853">
                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="113854">
                <text>Miscelánea</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="113855">
                <text>México</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="113856">
                <text>México Ciudad</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="113857">
                <text>Periódicos</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="113858">
                <text>Siglo XVIII</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="113859">
                <text>Siglo XIX</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="113860">
                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="113861">
                <text>Editora Nacional, S.A.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="113862">
                <text>1913-03-02</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="113863">
                <text>Periódico</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="113864">
                <text>text/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="113865">
                <text>2007162</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="113866">
                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="113867">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="38">
            <name>Coverage</name>
            <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="113869">
                <text>México, D.F. (México)</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="113870">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="113871">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="2485">
        <name>Cuento de amor</name>
      </tag>
      <tag tagId="6014">
        <name>El caso de don Epifanio</name>
      </tag>
      <tag tagId="6017">
        <name>El pequeño Tobías</name>
      </tag>
      <tag tagId="6010">
        <name>Heridas infectadas</name>
      </tag>
      <tag tagId="6018">
        <name>Honestidad del aldeano</name>
      </tag>
      <tag tagId="6015">
        <name>La última felicidad</name>
      </tag>
      <tag tagId="6013">
        <name>La vuelta de la golondrina</name>
      </tag>
      <tag tagId="6012">
        <name>Los poemas del aire</name>
      </tag>
      <tag tagId="6011">
        <name>Mellizos</name>
      </tag>
      <tag tagId="4814">
        <name>Musa castellana</name>
      </tag>
      <tag tagId="5960">
        <name>Novela Rivales</name>
      </tag>
      <tag tagId="6016">
        <name>Palique</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="4328" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="2974">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/1/4328/Mundo_ilustrado_El._1913._Vol._20_Tomo_II._No._1._Julio._0002007197ocr.pdf</src>
        <authentication>328c3ba96116a5bf8ae5ac34b72cda44</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="118154">
                    <text>��BIBLIOTECA UNIVERSlrAntA
"ALFONSO REYES
FON DO RICARDO COVARRUBIAS

~~

DE mor,lTE~~EY, N. ll.

CAP ITAL: $10.000.000.00.

w¿y;

Representado por 100,000 acciones totalmente pagadas.

Ca: a de fuerza motriz, Generad : es eléctrico;

~~ Lingotes de fierro para fundiGión. AGero SIEMENS básiGo. ~~
Fabricación y venta exclusiva de Barras Corrugadas de acero para Cemento Armado. f"ierro y Acero
laminados en Barras de todos perfiles, para construcciones.

Esqueletos de AGero para Puentes, MerGados, EdifiGios, TeGhos y f ábriGas.

Talleres de Construcción y Fundición.
Rieles de todos tamaños.

Acero para Minas.

Oficinas en Monterrey: Apartado Núm. 206.

DEPOSITO
Y AGENCIA
EN MEXICO:

con Departamento Técnico para Proyectos, Planos y Presupuestos:
CAL LE DE SAN AGUSTIN NUM. 16.
Teléfono Me~icina331.

Apartado, 1336.
MÉXICO. D. F .

�_____________

EL M UNDO ILUSTRADO

EL MUNDO

,

Calendario de la Semana

UnaMujer Saludabls
LUNES

Una mujer saludable es una b~ndición para su espo~o, En cambio,
una mujer que esté siempre delicada
y enferma es una desgracia para el
hogar y mucho más cuando es madre
de familia. Si la mujer nota que sus
energías flaquean y que todo la cansa;
si sus órganos femeninos no desempeñan bien su cometido, si hay nerviosidad, falta de sueño, dolores de
espalda f cabeza, dolores tirantes
hacia abajo, irregularidades etc., y
todo esto le causa melancolía y tristeza - una condición que muchas
veces confunde al más experto de los
médicos-

7.

Santos Cirilo y Metodio Obispos Confe•
sores, Fermía Obispo y Claudio Mártires,
Lorenzo de Brindis y Willebaldo Obispo
Confesores y S.1nta Pulchéria Emperatriz
Virgen.-Comieoza la Novena de Nuestra
señora del Carmen en su iglesia.
MARTES 8.
:;anta Isabel Reina Viuda y San Proco·
pio Mártir.-Rito semidoble como el día
tres.

El Compuesto Vegetal de
la Sra. Lydia E. Pinkham

Mll'ÍRCOLES 9 .

hará desaparecer estos males pues él vá A la rafz de los mismos y cura lo
que el doctor no puede curar.
:tan Antonio, Texas.-"A todas las muj eres que deseen tener niños en
su hogar y ser felices les recomiendo el Compuesto Vegetal de la Sra.
Lydia E. Pinkham. Yo sufría de caída de la matriz y de otros males propios de nuestro sexo y tomé su Compuesto Vegetal. Fué la única medicina que me ayudó y soy ahora una madre feliz que mucho recomienda el
uso de su medicina á todas sus amigas. "-Sra. AURELIO B. MARTINEZ,
645 Lopez Street, San Antonio, Texas.
Por treinta años ha sido el Compuesto Vegetal de la Sra. Lydia E. Pinkham el mejor remedio para los males femelllinos y ha devuelto la salud á
miles de mujeres.
.

• Si está Ud. sufriendo alguna de estas onfennedades y desea nn con•
sejo especial, escriba confidencialmente á, Lydia E. Pinkham Medicine
Co., Lynn, Mass., ]::, U. de A.. Su carta se1·á abierta, leida y contestada
par una señora y considerada estrictamenlte confidencial.

~o'-vos, J4eo+

CREME SIION

Productos m a ra v illosos p a ra suavizar,
blanquear y aterciopetar el cútis.

Los Prodigios de María Santísima. Santos Efréa Diácono y Cirilo Obispo Márti·
res.
JUEVES IO.

Los Santos Siete hermanos Mártires,
Félix, Felipe, Genaro, Marcial, Silv: no,
Alejandro y Vida!. Sant is Rutina y Segunda Vírgenes Mártires, Amalia Vi rgen y San
Leoncio Mártir.- Rito semidoble.
VIERNES

rr.

s~n Antonio María Zacaría Confesor
(dd día 5.)-Santos Pío I Papa, Abundio
Pre~bítero y Sidronio Mártires.
SÁBADO

DE VENTA

En las principales
Perfumerías y
Droguerías.

'Rechatarlos productos
similares.
¡J, SIMON, PARIS

Los cabellos suaves y ondulantes y un hermoso cutis
h~cen b~lla á cualquier mujer. Y cualquier muJer puede poseerlos con el debido
cuidado y atención. No debe usarse cunea
jabón que no sea puro y suave.
No debe usarse nunca preparación alguna
que esmalte la superficie y obstruya los poros.
Los poros del cutis y del cuero cabelludo deben
mantenerse siempre completamente limpios
y abiertos con el Jabón Boratado de

MENN E N
Es tan puro y suave que n o pucdcdai!arel cutis ruás delicado.
Los Polvos de Mennen de Talco Boratado son igualmente
excelentes para después del baflo. EJ continuo u so de
E:sta~ dos preparaciones dán por resu:tado un cutis más
hmp10. más saludable, más bello.
GER HAR D MENNEN CHEMICAL CO.
Newark, N. J . , E. U. de A.
A irencJa para la dl8trfbuelon en Mexfcos LA. BOTIOA
Nt.:EVA, .Monterrey, :Nuevo Leon. Se venden en
todas las boticas y larmacla: a SO centaYos plata Ja. caja,

SEií'OBAS

EL APIOL oELOS

D JORET, HOMOLLE
1
eJ

Cura las

Do/ores,Retar&lt;Jos

Supresiones d~ los Menstruos
F1• SEGUIN, l66,l.St-H;rnml,Parl1,7~d11 ,,,....

I 2.

Santos Juan Gualberto Abad. Nabor y
Félix Mártires.-Ea la Basílica de Guada·
!upe Visita de les Siete Altares y función
de h Archidiócesis de Durango.
DOMINGO 13.
Nuestra Señora de Ocotlán, Santos Ana·
cleto Papa Mártir y Joel Prcfeta.-Oficio
y mi~a de la Domíoica: rito semidoble y
ornamento verde; se conmtmcra San Aoa·
cleto.

-~-

-~-

EXÍJASE J..A MARCA

ES PELIOROSO
DESCUIDAR
LOS R.IÍVONES

Trlstán Bcrnard, fcnómcno.

DESCONFIARSE
•
DE LAS FALSIFICACIONES É UIITACIONBS

Ezigir la

Es el famosísimo autor francés un homxe recio, boxeador duro y con unas bar:&gt;as que parecen un bosque inmenso; tan
{raodes, en ñn, como grande es el ingenio
de su dueño, y desarrolladas al pat de la
picardía y de la gracia.
A pesar de ser hombrón fuerte y poco
blando, es comodón, y cuando viaja no le
gustan las apreturas ni las molestias.
Peco hace. en una expedición de ferro•
carril, al subir en el tren vió que todos los
vagones estaban ate~tados de gente excepto un departamento de señoras solas, y en
él se metió Tristán Beroard.
Sentado a sus anchas, preparó concien·
zudamente la pipa y se dejó llevar tranquilamente por el rápido expreso.
En una estación ictermedia ascma a la
ventanilla el jefe.
-/Qué significa esto ?-le dice con- se·
veridad.-Ha visto usted donde se ha ins·
talado?
Tristán Bernard, bajando tímidamente
los ojos y con voz aflautada. replica:
-Sí. señor, perfectamente; en un departamento de señoras solas,
-1 Entonces? insiste el jefe.
-Entonces- replicó Beroard con una
revereocia "xquisita- be subido aquí por·
que soy la mujer barbuda que habrá usted
visto anunciada en muchas ferias.
El jefe pidió mil perdones y Tristán
continuó el viaje cómod;imeote, fumando
un número incalculable de pipas.

ILUs'rAADO

Lun a de Miel. ...
Cuando Elena y Pedro,que se acababan
de casar, se vieron solos en el wagón del
ferrocarril, se abrazaron atrevidamente y
unieron sus labios en un prolongado beso.
iAI fin casados! Unidos para siempre.
Unas voces en el departamento contiguo,
los obligó a separarse.
-Vamos. Seamos formales-dijo Elena.
-Sí; nos pueden ver-murmuró Pedro,
sentándose y encendiendo un cigarro.Dentro de cinco horas estaremos en ca·
sita.
Iban a una quieta del padre de ella, a
pasar los primeros días de la luna de miel.
Era una hermosa casa de campo, perdida
entre umbrosas arboledas y solitaria por
completo.
Pedro y Elena, co obstante ser hijos de
padres riquísimos, se habían casado por
amor.
El interés no había mediado para nada
ea aquella unión. Se conocieron en un
baile, se enamoraron el uno del otro y se
amaron locamente.
No hubo oposición. V1 boda pronto se
concertó. Y los cronistas sociale~ tuvieron
oportunidad una vez más, de llenar una o
dos columnas de pár rafos hinchados, dm·
bombantes, hablando del himeneo y de la
pureza de las almas blancas que se identi·
fican a la primera chispa amorosa ....
El tr en corría vertiginosamente.
Elena, con los ojos brillantes, había re·
costado su cabeza sobre un hombro de Pe·
dro. E~te, fumando, acariciaba con suavidad el rostro de su esposa.
-IY me querrás siempre mucho?-pr e·
guntó de repente Elena como si siguiera el
hilo de sus pensamientos.
- Siempre, siempre te querré lo mismo,
María Conesa en el Teatro de las Artes en París
vida míal-contestó él, apretándola contra
su cuer¡xi.
- iOh, seremos felicPs, /verdad?
La distinguida tiple del género c .. ico das, según noticias de la capital francesa .
-Completamente felices.
María Conesa ha debutado en París en el Lt que fué el ídolo de México está gus
Y locos de amor, siguieron augurándose Teatro de las Artes, en unión de LoEta !ando en extremo, y con decir q ue alterna
venturas sin término, f.elicidades inacaba- Requena, Louis Requena y M. M. Mirales con Ivette Gilbert que está en el mismo
bles.
y Cariles.
teatro, se comprenderá la importan-,ia del
De vez en cuando, poniendo primero Toda esta &lt;troupe&gt; de baile ejecuta dan· espectáculo.
atención por si algún iñoportuno se acer- zas españolas las cuales son muy celebra·
ca ba, se besaban silenciosamente, ahogan• _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ __
do el chasquido de sus labios como mejor
podían.
-/Tardaremos mucho en llegar?-pre•
De pronto el tren silbó. Fué un silbido
largo, angustioso, que vibró en el aire.
Como el calor se hiciera cada vez más guntó Elena.
-/Qué sucede ?-preguotó medrosa E le·
intenso, Pedro subió la cortinilla de Ja Unas tres horas y media. Son las seis y
na.
ventana. Anochecía. Ea el cielo empeza• media. Allá a las diez.
- Alguna estación próxiILa-replicó Pebao a brillar débilmente algunas estrellas. -iCuánto tiempo falta aún!
dro.
El campo desierto y silencioso, parecía su- -iDuerme un rato!
-iOh ! tengo miedo.
mirse en un letargo absoluto. A lo lejos se -IY tú?
-lMiedo a qué, tonta?
veía u n bohío ruin y miserable. Una co· -Yo velaré tu sueño.
-A nada .... Pero·teogo miedo.
lumna de humo, surgiendo del techo, fe -/No te dá sueño el tren ?
desvanecía en el espacio.
-No. Al contrario: me desvela siempre.
Po::o a poco el tren fué acortando su ve·

- ··-··-

FLOREINE

Firma:

CREMA DE BELLEZA
LA CREM.A FLOH,EINE restituye al cutis la frescura
que los C3Jnsancius, las vigilias, las pE:fladumbres, la enfermedad
le han quitadó. Las caras las más deslucidas, las más tiernas
las más marchitas, aún mismo ·q ue la decrepitud y la caducidad
de la ,edad, se encuentra1U bien del uso de la CREJ\IA FLOREINE. Su presencia invisihle cautrva todos los homenajes y desempeña en mismo tiempo que un perfume discreto unas distinguidísimas gracias.
'

Inofensivo yde nna Pureza absoluta
CURACION
RADICAi;
(
Y RAPIDA
(Slu Copaiba - ni lllyecclo11s)

de los Flojos Recientes ó Persistentes

@

Cada
lleva el •
cápsula de este ModelÓ'Jifmbre: IIDY

pABIS,

ª· ID! tllletll J el tm· In Farmactu.

CREMA FLOREINE,
POLVO FLOREINE,
JABOft.. FLOREINE
De A, GIBABD, Bne ti' Aln \a, 48, París
UNICOS AGENTE3 para la Repá6liea M-;eana

Emilio c,KANUEL e&amp; Co. b eni4a 1G de Septiembre, 65.-üKEXICO

MUCHO RUIDO
no convence. U na afirmaci6n no
es más digna de fe porgue esté
impresa en tipos grandes y ocupe
una plana entera del periódico..
Mucho ruido no convence. Razón, consistencia y la entonación
natural del hombre que cree lo_
que dice, son el alma de un argument o. Si las palabras do un
hombre son discretas y racionaleJ
y su reputación está libre de cri~
ticos, nos sentimos inclinados á
creerle y á colocar nue3tros intereses en sus manos. Pero
n:iestra salud eJ un:1, cosa demr.sbdo preciosa para que se con:6.o
á los charlatanes. Las persona:i
afligidas con l~•1a enferraedud
ambicionan su ponto alivio y
curación; y asegmarles que so les
puede ayudar sabiendo que es
imposible, no es justo. Hay que
hacerse cargo del hecho do que la
P REPARACION de WAMPOLE

no se ofreció al J&gt;Úblico en general hasta que se probó dcbidamente en un gran número de
casos de aquellas mismas enfermed:ides para las que se recomienda sin vacilación. En cuanto ú.
ous componentes, ni siquiera se
han mantenido en secreto, E□
ta,n sabrosa como la miel y cont iene una solución de un extracto
que se obtiene de Hígados Puros
d3 B:1calao, combinadosconHipofo3fitos, Malta y Cerezo Silvestre.
Es una mezcla medicinal do fo
mayor eficacia para las Im1:urezas de la Sangre, y Afoccicne□
d3 b G::rganta y Pulmones. El
Dr. Luis E. Ruiz, .Profescr do
Higiene en la Escuela N acionr.l
de Medicina de México, dice :
" La Preparación do Wampolo
reconocida ya en todo el mundo
Y. aceptada por todos los médico:;
Ilustradoa, es á no dudarlo un
poderoso recurso para combatir
muchos estados patológicos así como para prevenirlos." Es el fruto
de la ciencia moderna y no puede
dar un resultado ineficaz. No hay
engaño posible, En las Boticas.

locidad hasta que se detuvo. Pedro sacó la
cabeza fuera de la ventanilla.
-Una estación. No te lo decía.
Ella, desasosegada, intranquila, volvió a
recostar la cabeza sobr e el hombro de su
marido.
El tren lanzó un corto pitazo y arrancó
de nuevo
Había ya anochecido. Un airecillo fresco y agradable entraba por la ventana, deshaciendo el peinado de Elena. Pedro le
pasó la mano por el rostro acariciándole.
Al sentirla inmóvil, comprendió que se
había dormido. Con unción depositó un
beso en sus cabellos. !Cuánto la quería!
1Qué agradable existencia lesesperaba!.. ..
De repente un crugido espantoso le hizo
dar un salto. Elena cayó r,odando por el
pavimento.
Pedro se abalanzó hacia la ventana, Pe·
ro al mismo tiempo que un estruendo ho•
rrible llenaba el aire, sintió que el tren rn
deshacía, que se hundía todo a su alrec'e•
dor.
Y cayó de espaldas perdit.ndo el corocimiento., . .
A las dos o tres horas volvió en sf. Ex·
tendió los brazos y tropezó con pedazos
de maderas desechos. Una densa obscuridad reinaba en su torno. Se palpó todo
el cuerpo, viendo con alegría que ne esta·
ba herido. 1Pero qué había ocurrido? ... ,
Lo recordó todo de pronto. be seguro que

�EL

Quinta de Salud
''R. Lavistá"
Tlálpam, ÍJ. F.-•Teléfono 16.
Asistencia cientmca de
morfinómanos, enajenados,
alcohólicos y quirúrgicos,
empleando los medios terapéuticosmás modernos. Eficaz atención para los en-·
fermos. Departamento especial para señoras. Instalación eléctrica completa.
Rayos X , corriente de alta
tensión, mecanoterapia.

Director Médico,

·. EDUARDO LICEAGA.
Médico encargado del departamento de enfermedades nerviosas,

Dr. A. Ruiz Erdozáin
Administrador,

MUNDO ILUSTRADO

el treo al cruzar algún ¡,ueote, se había - - - - - - -- - - - - -- - - -- -- - - - - - -- - - -- - - .
despeñado destrozándose eo el fondo de
un barranco. IY su esposa ?..... /Habraf
muerto la infeliz ?
Con infinitos trabajos se pu~o de pie y a
tientas, comenzó a buscar el cuerpo de
Elena.
Le parecía ahora que soñaba. No se entristecía porque imaginaba que despertaría
de uo momento a otro, viéndose tranquila•
mente acostado eo su cama Avanzó un pie
y las maderas rotas crugieroo. Su cabeza
t ropezó con U 'l hierro. El dolor que le
produjo el golpe, le dió la noción ~xacta
de la realidad. No; oo dormía. Estaba bien
despierto: Su esposa había muerto y él
también moriría, eot-rrado vivo. Se horrorizó. Eo su memoria se reprodujo la catás·
trofe que oo había visto. El treo sepultáo·
dose en el abismo, destrozairdo c;oosigo la ·
vida de todos cuantos en él iban ....
Y eo su horror , sólo una idea apareció
fija eo su cerebro: salvarse. Un sudor frío
empapó su frente.
Registróse los bolsillos y encontró lo que
buscaba: los fósforos. Encendió uno. A su
débil lucecilla contempló a su alr ededor
uo hacinamiento horrible de astillas de
maderas, de hier ros retorcidos. Levantó la
oabeza y vió la veotaoilla del vagón tapia·
da por completo. Por ahí podría salvarse!
Alzó sus brazos, pero no alcanzaba. Tornó
a encender otro fósforo. Encontró a sus
pies una maleta, La aseguró bien y subió
sobre ella. Alca nzaba ?. . ,,,. Con toda su

Reg istrado como artícu lo de seg u nda clase e r 3 de Noviembre d e 1894. - lmp re so e n papel de las Fáb r icas de San ~afael

Año XX.-Tomo 11.

México, Julio 6 de 1913.

fuer
za sobrehumano,
empujó hacia que
arriba.
uéuoesfuer·
zo tao
saltóF la
pared que - - - - - - - - - - - - - - -- - - - - - - - - - - - - - - - - - obturaba la ventanilla. Pedro lanzó un r uUn desembarGO de ruedas de ~añón
gido de alegría.
-Esh&gt;y s~~vo!
Presentamos como cosa cur iosa la mane· rueda y se dejan deslizar hasta t ierra, con
Pero sufr10 un desencanto al notar que ra que se ha usado en Ioglaterra, para el suma velocidad. El procr.dimieoto es rapi·
la lu~ no entraba. Con la luz de u_o fós_fo· desembarco de ruedas de cañón desde un dísimo y en poco espacio de tiempo se ve•
ro, ~16 que era otro ,~agóo que babi~ caido barco de guerra a la costa. Dos marineros rifica el desembar co.
COGNAC
encima del suyo. No importaba. Quizás de se agarran a l cable que sostiene la citada
allí saldría fuera.
Y sin pensar más, se agarró con ambas
manos a los bordes de la "'.eotaoa, y se en- y de todo el mundo. Uoicameote pensó en manos para tu buena mujer , y r,ara tf uo
cara'?ó. La madera crug16, ameoa~ao~o salvarse. Se puso en pie y saltó al otro wa· largo, largo bes~ de tu Ga~riel.
.
hundir~:· Pedro de proa!º· le pareció o1r góo. Al esfuerzo que hizo por tomar im- E~ 1~81, de T1tta _ao.uoc1a a su ª ~ )go y
un que¡1do. Prestó ateoc160, aguzando el pulso la pared del otro wagóo se hundió ex d1sc1pulo el oac1m1eoto de un h1¡0 y
oído. . ,
sepultando a su esposa....
d'Aoouozio responde de Prato, el 19 de
Volv1'? a escuchar.~º laoe?to. E ra una
Pr onto se orientó en el otro wagóo. Oyó febrero: "Tomo la p luma para tí, cuyo co•
N i nguno tan delic ioso como éste .
voz débil como de 0100: Saha del wagóo lejanas voces. Creyó volverse Joco de ale- razó~ ~s má~ grande que el mar, mi buen
. - - - - - - - - - - - - - - - - que acababa de abandonar.
.
gría. y con todas las energías de su alma exqu1S1to amigo ....
-Pedro, ¿d~odeestás?- oyó débilmente empezó a gritar:
"Tu carta cuyo culor rosado concuerda
Se estremeció. Era Elena, su esposa. La - iSocorro! ¡Socorro!
probablemente con el de la carne delicada
había olvidado, abandonándola.
. • .
P ronto oyeron sus voces le s que estaban de tu Titioo, m~ ba llenado de gozo el ce-Espérate, voy a salvarte-le gnto, d1s· removiendo los escombros buscando cadá- razón por la feliz nuévá¡•••te abrazo cor·
pooiéodos~ a bajar .
reres. Y media hora más tarde, Pedro respi· dialme~!~; bes~ por mí · lós 'dulces. labios
Pero al 1r a desce!lder, el al~ro de la raba con alegría iomeosa el aire puro del de.tu h1¡1to y dile q ue hay allá le¡os alventana se desprendió con estrépito. Trató campo. Cerca de él, el tren desbaratado, ~u~eo que!º a~a ya y le desea• teda fa I L·
C4RN~ • QUINA • HIERRO
. .
semejábase a las ruinas de una ciudad des· hc1dad posible.
.
,, •º
El :nas Hecon,1nuv•ntt1 eoher11no &lt;·n de afianzarse de otro lado.
. La madera d~secha ~o re~tStló la pre- truída por un terremoto. No obstaote saber
:1
lo r.e~&lt;&gt;• ••• Cloroeui, A ncaua pro•
s160. Comprendió que si ~~¡aba, ~odo el que el cuerpo de Elena, de su ama;fa es·
tuada. M ala.na. MeU 'IU-W&gt;Ol OOtS
!71ade~amen aquel se. huod1na, haciéodo)e posa, yacía deshecho entre aquellos escom•
dol orosaa, Calenlur1rn.
Entre dos hermanas
1mpos1ble la salvación, enterr ándolo vi- bros, Pedro sentía un placer muy hondo,
Calle 111eno11e11. 2~. Pan s.
voy.··
1·
••
•
•
d
.
.
.,
muy
grande
por
haberse
salvado.
ror-.1!, P "IJ;\M AIAAa • ..__ .
- Ahora si que estoy segura de que E re 10st10to e v1v1r sur~10 eo su a 1ma,
nesto me ama.
te rrible, impooeute. Se olvidó de su ~sposa
RAMON RUILOPEZ.
- i En qué Jo has conocido?
-En
que empie:..a a no poder aguantar
9
Grand Prix Exposición Internacional de Higiene,
UD\l&amp; ©)lli&gt;ll"&amp; lll:lll!l~V&amp; @1~ @1 Alll:l- a mamá.

J. Lavista.

VINO ARDUO

Dresden 1911.

D\lll!lD\l~Il©)

Pecas panos en el
"L:i Pisanella o la Muerte perfumada,"
rostro o el cuello
tal es el título de una pieza nueva de Ga·

CREMA KAlODERMA
JABON KALODERMA
POLVOS KALODERMA
Insuperables para conservar la
hermosura de la piel.

f.WOLFF&amp;SOHN
KARLSRUHE

De venta en todas las casas importantes del ramo,

briel d'Aoouozio, .:uyo manuscrito ha entregado a Mme. Ida Rubiostein.
Ya no queda n1
Es uoa comedia en tres actos y uo pró·
la menor excusa
logo que debe ser representada en el teaparacont inu arsintro del Chatelet eo el mes de junio. L a
tiéndose avergonparte musical que comprende los prelu•
zada y hum illada
dios, la música de escena y de bailes, ha
de tener pecas ó
sido confiada al compositor florentino Hipaños en la ·ca ra,
debraodo da Par ma: las decoraciones y los
\:-·:_, :,.·· .
pues existe-muy
trajes serán de M. León Baksat, y M. Wse·
--¡,, .:,::
bien experimentawolok, d irector general de los teatros im·
··
da por cierto la
periales de Sao Petersburgo, dispondrá la Creme ''SIRENE" contra
&lt;mise eo scene&gt;.
J
A propósito de d'Annuozio una revista
as pecas,
italiana publica las carlas dirigidas por ·el qu e desva~ece positivamente toda
poeta a su viejo profesor Filippo de Tit· clas.e de panos y pecas e n el rostro.
ta, que vive en una aldea lejana de los Aphquese durante unas cuantas noAbruzzos.
ches al acostarse y obsérvese que
De Titta conserva todos los libros, cua- aun las más obstinadas desaparecen,
deroos y dibujos de su célebre discípulo: quedando el cutis limpio y alabastriha in5talado en su casa todo uo museo de no. Frecuentemente un 110)0 tarro
d 'Anouozio. Una de las primeras cartas basta. $2.50. Certificado por correo,
está fechada el 19 de marzo de r88o y $2. 25.
contiene noticias sobre la vida de la escue• En venta: J . Labadie Sucs. y Cía.
la superior en que estudiaba d'Anouozio. Av. San Francisco 43. J. lJhilein
La car ta empieza así: "Mi querido, que• Su_c~., 36 Av. Bolívar 25, Johannsen
rido Filippo" y t ermina: "Un apretón de 1''eh::e Y Cía. , Av. San Francisco 89.
México.

Señora doñ a Dolores Fer nández Jáuregui de Licéaga , dama distinguida de
la sociedad metropol itana , muerta el martes pasado • .

Número 1.

�DIRECTORIO
EL MUNDO ILUSTRADO
SBIIANARIO DE ACTUALIDADES, ARTE y LITERATURA.

DIRECTOR PROPIETARIO
LIC.

ERNESTO CHAVERO.

OFICINAS:
3\l Calle de la Rinconada de San Diego No. 41.
Teléfonos:-Mexicana, 20-85 Neri
Ericsson, 14-51
Apartado Postal 149.- México, D. F.

PRECIOS DE SUBSCRIPCIQN MENSUAL:
En la Ciudad. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 8 r.oo
(pagadero por adelantado.)
En los Estados. . . . . . . . . .. . . . . . . . . . . . . . . . . . 8 r. 2 5
(pagadero por trimestre adelantado.)
En el Extranjero .......................... 8 2.00
(pagadero por semestre adelantado.)
NUMEROS SUELTOS:
En la Capital.. ...... ..................... 8 0.30
En los Estados .............. . .......... ...... 0.35
En el Extranjero. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. o. 50
Atrasados .................................. 0.50
Para la publicación de avisos en este periódico, dirigirse a B. &amp; G. Goetschel, Avenida 16 de Septiembre,
16. Sus agentes en Europa, la Societé Mutuelle de Pu·
blicité, 14 rue de Rougement, (9 e).
NO SE DEVUELVEN ORIGINALES.

Gran Guignol
La crónica desearía sonreír, aunque fut:ra discretamente, acordándose de tal cual fiesta de las efectuadas
en estos últimos días por diversas agrupaciones iociales. Kermeses y bailes brindan a maravilla elementos
propicios para engarzar en hilos alegres y cascabeleros,
palabras líricas que reflejen con más o menos fortuna
el entusiasmo de los que se divierten, y bailes y kerme·
ses hao acompañado con el ruido de sus &lt;two-steps&gt; la
melodía monótona de la lluvia y extendido en las murrias de las tardes la pintoresca ondulación de las serpentinas. Pero tqdas esas fiestas desaparecen sin dejar
otra huella que la que dejan las aves al huir espantadas por la tormenta, y la crónica siente que su sonrisa
se biela frente a los espectáculos horripilantes que la
semana, como una bruja sabia en los más variados se•
cretos de la magia negra, no se cansa de improvisar
con las hierbas envenenadas que se mezclan en sus retortas a favor de perversas alquimias.
Un soplo de tragedia, de ruina, de desolación y de
muerte parece levantarse todavía de la caída de Durango. A creer lo que dicen los periódicos sobre la toma de la infortunada ciudad, aquello no fué una derrota en que la victoria tiene un gesto de piedad para los
vencidos. Parece que el asalto no se libró en estos
tiempos en que un sentimiento de humanidad ha logrado deslizar en el propio rigorismo de las leyes de la
guerra, el respeto a la vida humana, ni en esta ti,.rra
que registra en su historia la magnanimidad de D . Nicolás Bravo. Lo3 vencedores, en una borrachera de
odio, sedientos de matanza y de sangre, no economiza·
ron padecimientos ni torturas a sus enemigos. Robo~.
incendios. asesinatos. todas las formas de la destrucción
y el exterminio, afligieron a la desgraciarla población,
por cuyas calles pasó en esa noche de horrores, la velluda figura de la muerte, cabalgando la bestia apoca•
líptica de Fra,oz Hals. Se habla de una persecución
tenaz de ochenta kilómetros, a lo largo de los cuales
fueron cayendo k)s fugitivos, cazados por las balas fratricidu, sucesivamente. Se menciona la muerte de varios jóvenes conocidos que se habían organizado para
defender la ciudad. Se citan espantables escenas que
recuerdan los suplicios persas ref.,ridos por Herodoto.
Y todo ese estruendo abominable se refleja en la Me·
trópoli, poniendo pavor en el ánimo de los ciudadanos
pacíficos. Porque la política de tipo africano acordada
por Gar ch Calderón a los p-iíses del Trópico. se está
refinando entre nosotros de una manera inefable. La
máscara de la tragedi:t que este inteligente_escritor le
atribuye en su interesante libro sobre las democracias
americanas. no cuadra ya a noestra política. Es poco.
Ahora comienza a tener perfiles de medusa y silban
serpientes en sus cabellos.

Mas aún fuera de la política, la semana sigue siendo
pródiga en tintas sangrientas que re;altan vigorosamen·
te en la bltocura eucarística de los días nublados y
pensativos, d~sde temprano encapotados en sus capuchas de armiño, como si quisieran que no se observaran
sus remordimientos. Ese asesinato de que dan cuenta
los periódicos y del cual fué autor un joven tejano, no
podía ser más repugnante. Revela extraordinarias aptitudes para el crimen ese asesino que apuñalea fríamente y sin misericordia, como si fuera una máquina de
destrucción. La víctima fué un confiado alemán que
estaba a punto de abandonar el país y que tripuló el
mi5mo automóvil que su matador, para efectuar un viaje más largo. Por rareza, en esta vez caminó con fortuna la policía y pudo aprehender al culpable. Lo que
no impide que un nuevo delito, cometido con la crueldad flotante en el aire, hiera los sentimientos piadosos
de los que no tienen embotada la sensibilidad, a pesar
de estarla poniendo a contribución en todos los momentos de la vida actual. Y mientras continúa así la serna·
na, signando con una cruz roja la frente de estos días
amortajados de sombríos nubarrones, encontramos hasta en el teatro, la prolongación de la macabra pesadilla.
Una sombra del Gran Guigool, representado por media
docena de tragediantes italianos, magnetiza a las multitudes ingenuas con la truculenta visión de los asuntos
más pavorosos, en los cuales se derrocha la emoción
desatentadamente. La tarde en que una lluvia imperti·
n~nte nos empujó a una función de cinematógrafo, cuya &lt;variedad&gt; estaba a cargo del Gran Guignol. tuvimos ocasión de ver cómo basta las mujeres se deleitaban frente a un episodio espeluznante que parecía un
ocio literario del purpúreo Zapata, con colaboración
del lívido Genovevo. Los tipos patibularios, los ademanes descompuestos, y sobre todo, los gritos en tessitura
dramática lanzados por los actores, pu•ieron en fuga a
cuatro o cinco niñeras, cuyos pequeños comenzaron a
llorar ruidosament~ y hubo que sacarlos. La tragedia,
en tanto, bien adobada de malas pasiones y de todo lo
más repugnante que existe en el corazón humano, siguió desarrollándose escandalosamente, en medio d_e
los aplausos que premiaban n'l el castigo del culpable
ni el triunfo de la virtud, según las reglas de la dramática vieja, tampoco la perfecta labor de los simuladores, ni la propiedad de la escena. . . . . no sabemos todavía qué cosa premiaban esos aplausos, pero algo nos
dijo que los niños -iue habían salido bacía poco, eran
más sabios que los hombres.
No nos saciamos de emoci:,nes fuertes, por lo visto,
sin embargo de que el círculo dantesco que nos roded se
extiende por todas partes. Es imposible disimularlo con
el confetti y las serpentinas de bailes y kermeses. Los
&lt;two-steps&gt;, acaban destempladamente, con discordancias de misereres o responsos, y la rnorisa de la crónica. que quisiera hablar de cosas amables y regocijadas, se hiela sin remedio. Y con voz moy baja, casi
ininteligible para no parecer indiscreta, se permite
aconsejar a sus buenos lectores, más recogimiento en
estos días cruentos y penosos, en que hasta el sol parece velarse para no glorificar con su antorcha este mísero pedazo de tierra sobre el cual se amontonan tan
grandes desastres y tan lamentables calamidades.
Si es enteramente necesario procurar alguna distracción al ánimo ocioso, busquemos la que nos ponga má5
cerca de la piedad y de la humanidad. Un poco de silencio en último caso, no cuadra mal, frente a las desgracias sufridas en la triste ciudad de Durango, tan
cruelmante castigada por el duro destino.
El verdadero Gran Guignol está teniendo por escenario a la República entera.

LA FALTA
-lHdy gente en la consulta?
- No, señor.
Terminó el médico su café y luego, con deleite, se
retrepó en el sillón y encendió un cigarro. La familia,
como de costumbre, había desertado a los postres y el
criado trajinaba en torno de la mesa. Se fué y el comeder quedó silencioso.
T ras del primer momento de sosiego, medio cerrados
los ojos, sintiendo la tibia voluptuosidad del sol abrileño, que matizaba el estor, el médico se removió un poco aburrido, y su vista se tornó hacia la puerta como en
vago requerimiento. Hubiese apetecido que alguien entrase y le refiriese cosas ligeras.
Aquella conversación de sus hijos que solía oir con
el espíritu ausente, desdeñoso de su trivialidad.
Dentro sonaban. obstinados. los timbres y los criados
corrían por la casa. El médico, que los sentía rezongar,
pensaba: &lt;Si yo diera la guerra que esos chicos .... &gt;
El primero que apareció en la puerta fué el varón
Augusto. Viendo a su padre, se detuvo:
-1 Cómo, estás aquí? ¿Y la consulta?
-Me la he fumado-contestó el padre.

Augusto hizo un gesto equívoco. Calló, mientras se
ponía los guantes.
-Bueno, hasta la noche. Que le diviertas.
Y, ya marchándose, volvió un poco la cabeza para decir:
-Oye, papá; si vas por. el e.sino, haz el favor de
abonar mi cuenta. Está agotada.
Salió sin esperar la contestación. El padre seguía fumando.
Apareció luego la mujer. Al verle, preguntó asustada:
-¿Cómo no estás en la consulta( ¿Te has puesto
:nalo?
-Es que no ha venido nadie.
-1 Estás cierto?
Llamó al criado y se aseguró.
-Es la primera vez que sucede.
-Y no será la última.
-1 Lo dices con esa indiferencia ? ..... .
-/Qué quieres que le haga?
- Te mueves poco, Ayer se Jo decía a Eocarnita. An·
tes tenías más activid;.d.
-Antes era más joven.
Iba la señora a protestar vivamente cuando llegó Encarnita, Diecisiete años gen ti les, gentiles e inquietantes.
Lo más encubierto el rostro. Be~ó al papá a través del
velo.
-Adiós, papá. Si no tienes muchas visitas que hacer,
podías dejarnos el coche.
Tú no sabes .... Estarnos agobiadas esta tarde. Te lo
enviaríamos a las seis, cuando nos dejara en el &lt;cine.&gt;
¿Eh, papá, con que sí? ¿Dónde quieres que vaya a buscarte?
-Os le cedo por completo. Iré a pie. Y si ocurre alg una urgencia avisaré al Casino.
-Gracias, papá. Nos vamos corriendo. ¡Las cosas que
tenemos que hacer! .. ... .
Rafaguearon los tobillos bajo la falda, y la nena desapareció rauda, arrastrando a su madre. El doctor quedó definitivamente solo. Había acabado de fumar. Se
fué a su despacho.
Apenas le inquietó el vacío io~ólito. Casualidad. Al
día siguiente habría doble entrada. Aun no se sentía en
decadencia.
Y. sin embargo, ésta habrí:t de llegar. Y un día, prc.baolemente lejano, se le iría la clientela, con tanto
afán congregada. Bastaría una enfermedad, un fracaso;
un capricho de la suerte solitaria. Se le iría la clientela ...... ¿Y qué? 1 No se le había idc ya la familia?
Lo pensó muy bajo, tan bajo. que apenas lo oyó y hubo de repetírselo No tenía familia. Y, en realidad, ¿la
había tenido alguna vez?
Desde que se c«só, sin dinero, para luchar enconadamente con la vida, estaba solo. El trabajo le había absorbido.
Quizás su mujer, en los primeros tiempos de privaciones, cuando los niños pequeños, la agobiaban, le buscó alguna vez y no le encontró. Como en el cuento
oriental, distraerse, pararse a oir los insultos o los halagos, era convertirse en piedra. Siguió y dominó la cumbre. Fama, bienestar ....
Pero su mujer y sus hijos habían formado aparte de
él, y ahora les era sentimentalmente extraño. Le nombraban con orgullo, satisfacíalos su progenie. Si una
enfermedad le postrara, ofrecerían les treinta y tres
credos porque sanara pronto .... y volviera a visitar.
Aquello era profundamente triste. Porque acababa su
vida y él no había vivido. No hizo más que trabajar y
ganar dinero.
Sólo veinte a ños atrás, cuando novio, la ternura esponjó su corazón. Después, nada. nada. El camino derecho, sin una desviación, sin un descanso, ¡qué estupidez!
Había que rectificarse y aprovechar toda ocasión. sin
miedo, sin escrúpulo, antes de que la vejez inexorable
se lo impidiese. Pensó en su mujer, en Encarnita y en
Augusto, que se divertían tan frívolos, incocscieotes de
que iban a ser engañados, defraudados. Y el doctor
quimerizaba, como el cordero que sintiera le nacían
dientes y garras de lobo.
Luego miró la hora. Había pasado la de consulta.
Podía marchárse.
o o o
La tarde era vernal, riente, con aroma de violetas y
un aire tibio y suscitante El doctor entretuvo la primera hora en algunas visitas que no le alejaban del
centro. Deambulando de una en otra, se retrasaba, se
retrasaba mirando a las mujeres buscando en sus ojos
un llestello de simpatía.
Llegó el anochecer. Madrid tomó ese aspecto decisivo que le dan las luces voltaicas, las demoras lánguidas
ante los escaparates, la aventura que se presiente. Hora
peligrosa de desfallecimientos en que la mujer, por
huir del pecado, se refugia en San Luis.
El médico andaba, perdido entre la gente. Su alma
se sumía en un vago ensueño y sentía timideces de colegial.
Se encontró en la Carrera. Los coches, forzados por
la aglomeración, marchaban al paso,
Algunas bellezas profesionales, pintadas, inmóviles,
parecían ofrecerse sobre aquel pedestal de lujo a la
admiración y a los descaros de la muchedumbre.
Más allá de las Cuatro Calles, una mujer pasó a su
lado, lenta y suave,
·
Tenía tipo grácil y el a ndar como desvaído. Al médico le chocó, y la curiosidad le hizo avivar el paso. La
adelantó fác il, y su descaro al mirarla hizo que ella levantase los ojos. Eran grandes, zarcos y la mujer rubia

muy joven . Al doctor le gustó, y recatado
• -Sí, señor.
en una esquina, volvió a esperarla.
Entró y la dió el termómetro, indicánPrecisamente ella torció por allí. Casi
dola cómo había de ponérselo.
se tropezaron, y a la excusa del doctor la
- Ya sé, ya sé. Hace dos años tuve ñejoven sonrió débilmente. Testado estuvo
bres de Malta.
de abordarla. Miró, indeciso, hacia la
El termómetro marcaba 39 grados.
C arrera, alumbrada y ruinosa. y en tanto
- l Cómo has podido s11lir?
ella se alejó. Entonces siguió detrás.
Titubeó la muchacha Luego musitó:
En la obscuridad, su silueta borrosa per-No tenía más remedio.
dí" el encanto. El médico pensó que aque-=--Bueno. ¿y la criada? 10 es que ootiella era una aventura plebeya, indigna de
nes?
él. Iba a volverse, cuando ella torció el
-Sí; 5Í. señor .. .... Pero ahora no está
rostro.
. ..... Se ha_:marcbado unos días al pueblo
La luz de un escaparate le iluminaba.
-1Y
quién te arregla la casal
E n sus ojos había una súplica ingénua . Dos
-Mi~otras ella está fuera •... yo misma.
pasos más allá, emparejaban.
Su rostro estallaba y se la oía apenas.
-1 Cómo se llama usted ?-la preguntó
- l Pero uo tienes a quien mandar un reél, balbuciente.
cado?
- Me llamo Ofelia.
- '-í, señor .... a la portera.
El doctor no pudomeoos de sonreír; pe-Bien
ro guardó, piadoso, el comentario.
Extendió una receta y bajó a la porte-IY adónde va asted ahora?
ría. Allí habló con autoridad del estado de
-A mi casa.
Ofelia, y exigió que alguien se quedase a
-1 Puedo acompañarla a usted?
coirlarla. Sacó un billete para la medici-Sí, señor.
na y los primeros gastos.
No hablaron más. La miraba é l a hurta- Yo mi,ma me quedaré.señorito. Cuan•
dillas, aquilatando su primera impresión .
do se trata de una caridad .... En .eguida
Era dulce, aniñada, feble. Al andar se ensubo Y mi marido, que está en la taberna.
cogía, como si tuviera frío, dentro del larirá á la botica.
go abrigo de piel.
El doctor volvió arriba a despedirse. La
Por aquel barrio, antiguo y desierto, el
enferma Je mlró angustiada.
doctor marchaba tranquilo. Sólo trope-/Se va ya?
zaban con alguna pareja, como ellos, ah•-No hay más remedio. Tengo otras vitraída. De los portales, hondos, no salía
un rumor.
sitas que hacer.
-Pero, ¿volverá usted ?
Tal cual taberna marcaba discretamen·
te sobre la calle un rectángulo de luz.
-Claro, hijo mía ; mañaoa por la mañana.
-Aquí es-murmuró Ofelia.
-Sí, por Dios, no falte usted Yo lepaSuspiró con alivio y entró en una casa,
mirando Si su acompañante la seguía.
garé cuando pueda. Pero no me abandoUna portera, que hacía mPdia en su cune. Tengo miedo de que me lleven al hosDa~as Y caballeros que figuraron como testigos en la presentación matrimopital.
chitril, lesdió, afable, las buenas noches.
mal de la señorita hija del Presidente de la RPpública efectuada el sáLa tranquilizó y se fué.
Siempre guiando, Ofelia subió al sP.gundo
bado de la semana p'lsada.- S~ñorita Luz Huerta y señor capitán
piso y abrió una puerta. Cuando é l llegaSus pasos por las calles defiertas y cis1
:lon Luis Fuentes, los futuros esposos.
ba al umbral, un globo, incrustado en el
tizas, resonaban con cadencia de romantecho, iluminó la antesala.
e&lt;::. La noche era tibia. Se oía uoa música
lejana.
Ya en un gabinete, decorado con lujo trivial, el doc-Dame la mano.
tor, silencioso, dejó el sombrero sotlre un velador y se
Al desembocar eu la Carrera vió que eran cerca de
-Ella se le acercó, sumisa, con ademán acariciante
sentó.
El insistió, más seco.
las nueve. Ya estarían aguardándole para cenar. Se disOfelia, también callada, se dest"caba ante la luna del
colparía c.:on las visitas y tranquilizaría a su mujer, que
-La mano.
armario y se ahuecaba el pelo, laso y ambarino. DesLe tomó el pnlso, y mientras la seguía mirando, se- temía Je faltase la clientela.
pués s" volvió hacia su comp.. ñero, disculpándose:
rio. Al soltarla, la orderó:
Y el doctor sonr eía. travieso, cerno si realmente hu•
-2Quién dirá que me he peinado hoy?
-Acuéstate.
biese cometido una falta.
La mir• ba el médico tan fijo, que la muchacha se
Sin chistar , Ofelia re metió en la alcoba. El médico,
azoró y, enrojecida, tornó hacia la luna con el pretexto
en el gabinete, miraba un álbum de postales.
RAFAEL LEYDA.
de a rreglarse. Pero la detuvo la voz de él, imperativa:
-¿Estás ya?

�EL CASINO ESPAÑOL DE LA
CIUDAD DE MEXICO
L'l numero,a colonia española resid~nte en nuestra
capital, aunque dividida por razones de provincialismo,
forma uno de lo, mis fuertes elementos de la ciudad
metrópoli, hoto desde el punto de vista industrial como
desde el comerci'll y el social.
D1do lo anterior, se comprende que dicha colonia
tenga necesidad de sitios de reunió.1 que respondan a
1lS cuantiosos elementos dt!I grupo, a su número y a su
cultura. No hay grup:&gt; provincial de los que forman
la colonia que no teog1 su casino o c~ntro, y todos ellos
ocup1n edificio, am;ilios, eleg1ntes y aun suntuesos algunos.
P .&gt;r su antigü idad, por su r epresentación y por admitir en su seno a representantes de todas las provinc ias, el C1sino Español es indudablemente el centro de
mh imoorhncia, y su suntuosidad está di acuerd.&gt; con
su calidad.
El edificio del casino se halla en la calle de Isabel
la Católica y fué construido expresamente para su ob·
jeto desde los cimientos. El estilo dominante en él es el
renacimiento español, mezclado en partes. como en el
gran salón de fiestas, con el estilo romano.
Es lástima que en la fach1da figuren algunas casas de
comercio que algo le afean, pero en el interior no h'ly
un solo detalle que esté en dencuerdo ni que desarmonice del conjunto.
El patio es un,i bella muestra de arquitectura y de
escultura, trabajado con gran delicadeza, nuestros lectores se podrán dar cuenta de !!llo por las fotografías
que acompañan estas líneas.
Otro detalle regio del edificio es la gran escalera qu.:
también verán nuestros lec,ores en la plana frontera.
El gran salón de fiestas ha sido muy discutido y las
opiniones están divid idas acer ca de su mérito; hemos
de confesar que no corresponde al estilo general y que
aun en sus detalles falta algo de unidad; el pesado ar·
tesón parece estar demoliendo la delicada ornamentación de los muros, pero aún as{, la impresión general es
grata, y sólo los muy exigentes se podrán quejar . En resumen, c r eemos que el Casino Español de la ciudad de
México es un edificio digno de verse.

Fachada del Casino Español de la Ciudad de Méxiro .

Fct. Kahlo.

Corredores de la planta baja dEI patio del Casino Español de México.-Escalera n:onumel'.tal del propio Casino.-Fot. Kahlo.

�DI

íl

!

u~~~·. -~u ·~

:](

1

El fuego sagrado
Leyendas y ritos
de pasados tiempos,
liturgi3s sagradas,
que hoy son u o recuerdo
de olvidados dioses
y arruinados templos,
aunque eo nuestros días
parece que huyeron,
y el terrible impulso
de vientos modernos
se llevó vestales,
aras y amul..tos.
grandes s~cerdotes,
ídolos y gen ios,
nada se ha movido,
que a través del tiempo.
y aunque fatalmente
los siglos hundieron
altares y tronos,
p•lac ios y templos,
con formas distintas,
con nombres diversos.
subsisten los mismos
ídolos y genios,
sagradas litugias,
aras y amuletos,
que l-a c reado el hombre
de todos los tiempos,
que teme y espera
ca~tigos y premios,
q ue siente terrores,
que busca consuelos,
y en vano pretende
romper el misterio.

La estrella c repuscular
Ojos verdes como el mar
Como el mar por la ribera
Ojos de lumbre hechicera
Que ignoráis lo que es llorar
¡Glorificar mi penar!
¡No me desoléis así!
¡Tened compasión de mi !
¡Ojos verdes como el mar!
o o o
Ojos cuyo amor anhelo
Porque alegran cuanto alcanza
Ojos color de esperanza
Con lejanías del cielo
Ojo;: que a l través del velo
Radian bienaventuranza
Mi alma a vosotros se lanza
Eo alas de la embriaguez
Mirádme una sola vez
Ojos color de esperan za.
o o o
Cese ya vuestro desvío
Ojos cc;n aspecto de hojas
E mpapadas de rocío
Húmedo esplendor d'31 río
Q ue por esquivo me enojas
L nz que la del sol sonrojas
Y cuyos toques son besos
iDerrámote en mi por esos
Ojos con aspecto de bojas.
BALDOMERO HOYUELA.
o o o

Boulevardiére

o o o
¡Oh, tú, fiel amante,
valiente guerrero,
artista sublime
y honrado labriego!
Si eo honor de Cer es,
o de Apolo e l bello,
de Marte o de Venus,
quemáis vuPstro incienso,
no olvidéis los ritos
de pasados tiempos
y el fuego sagrado
cuidad con desvelos,
que dioses a ntig uos
v dioses modernos
dan. justos o ingrato~,
castigos y premios.
Y ¡ay, del que se olvida
d,,J ara uo momento!
¡Triste del que rleja
que se apague el fuego!

(De un libro en prensa.)
En tu automóvil ligero,
por la avenida anchurosa,
luces con garbo altanero
al par que un rostro hechice ro
tu "chic de moderna diosa.
Uo clamor alborozado
tu paso arranca a la gente...
R íe el sol embelesado,
te da un gran beso dorado
¡y se ilumina e l ambiente !
La turba que te difama
alza uo himuo en tu loor;
y en todo aquel que te aclama
vas encendieodc la llama
diabó lica del amor.

CELSO LUCIO.
o o()

OJOS VERDES

~
·

Ojos que nunca me véis
Por recelo o por decoro
Ojos de esmeraldas y oro
Fuerza es que me contempléis
Quiero que me consoléis
Hermosos o jos que adoro
Estoy triste y os imploro
Puesta e o tie rra la rodilla
¡Piedad para e l que se humilla
Ojos de esmeraldas y oro,

o o o

Yo que persigo tu huella,
obstinado y taciturno,
como en el dombo nocturno
persigue el nauta una estrella,
en esta tarde de esplín,
evocando tu donaire,
y tu a lba tez de ~atin,
me pongo a hacer un sin fin
de castillOs en el aire ....

Eo el teatro, mi amante
pupila, doquier escruta
por descubrir tu distante
perfil, tu basto elegante
y tu mano diminuta.
Y si zumbando en t u oído,
sonroja tu cutis fresco
el moscardón atrevido
de algún couplet picaresco,
pieos.) en la miel que dora
la luz del sol en la cumbre
al ioceod:ar con s o lumbre
el manto azul de la aurora.

o o o
Expira el sol. Uo arcano
goce mi espíritu mece ...
Hasta mí llega uo lejano
y dulce ritmo de piano
melancólico.-Atardece.
En la alcoba, decorada
eoo primor, donde te espero,
tiemblo al oir la pisada
fugaz de tu pié ligero,
que me anuncia tu llegada.

~ 11 ~

]~

Comprendo q ue estas notas han de llf gar tarde; tarde como me vino la noticia de la muerte de Luis G.
León.
Del &lt;malogrado&gt; Luis G. León, decía no sé qué per iódico.
Yo no creo que se malogre naélie en este mundo. La
muerte siempre viene en su sazón.
Como no creo que haga falta nadie. Los muertos oo
hacen falta jamás aquí. Hacen falta allá, a donde van,
d onde se les espera.
En la playa m ister iosa hay muchas almas que esperan .... Llega un barco blanco, llegan dos y el ausente
no torna .... E l ausente es el vivo, el que va con uo
cuer po prestado, dando tra~piés por la tierra , hasta que
se le de!poja de él y la muerte devuelve a la naturaleza Jo suyo, lo que era de pega, dejando libre al ave de
invisibles alas azule~ ....
Cuando supe la muerte de Luis G. Ltón sentí co ~é
qué suave placer.
&lt;Ya está en su ambiente&gt;, me dije.
Su ambiente eran los sislt mas de oro y de plata en
que giran rítmicamente les !oles y los planetas La harmonía de las fuerzas có!micas; lo que , rr,pit za rr ás
allá de la atmósfera .' ... Y recordé con grati1ud que él
me ayudó a deletrear el divino alfabeto.
Cuántas ncches de esas de nutstra México, tibias y

l'or fin penetras al niáo,
ll ena de miedos puP.riles ..
(Mientras tu ausente marido
a solas urde, abstraírlo.
magnas empres•s fabriles. )
...Y me hab las de tus temores
fantástiros .... y suspiras
si te requier o de amores....
¡y a pesa r de tus pu,lor"s
entre mis brazos deliras!
O bien-pro~ig!le el mira.je
rle castillos en el viertoSorprende rte en un boscaje
Jo mismo que el personaje
mitológico de un cuento.

Sólo ha sido uo espejismo
rle mi mente... narla existe !
Todo es un vano lir ismn....
Y en la realidad me abismo
de mi vida obscura y t riste.
Y eo tanto que por tí muero
en esta tarde tediosa,
en tu automóvil ligero
nor la avenida anchurosa,
lnces uo rostrr, hechicero
y uo1. majestad de diosa,
RAUL A. ESTEVA,

Cuando la ciudad te hastía.
con sus goces libertino,
vas al bosque, y eo la umbr!a,
una alada síofonía
te saluda con sus trinos.

Ojos en que reverbera

L~===-=======:::::::::;::;

Ir

1(

;;

~ -11~,

"M

~~

,~

,~

1(

;!,

Especial de nuestro corresponsal literario en Madrid.

Toda de rubor cubierta,
tus azoradas pupilas
miran la estancia entreabierta;
y, atrincherada en la puerta,
resistiéndote ... vacilas.

Más... mi éxtasis voluptuoso
de súbito se disipa
en el é ter vagaroso.
como el humo caprichoso
que se escapa de mi pipa.

~:

Un Divulgador de Ideas

~
□

~ 11

Sr. don Enrique Q uijada, viejo actor, muerto
recientemente.
cristalio~, pasé con L uis León en la simpática azotea
de su casa de Cocheras, aprendiendo a conocer las
constelaciones.
Cuántos consejos prácticos le debí para la instalación
de uo pequeño obser vatorio: ventana de ser enidad por
donde me he asomado al universo y desde la cual he
visto tan de lejos la Tierra, que en ocasiones u oa alegría tranquila y honda parecía mecerme en éxtasis que
ya casi oo eran de este mundo.
La Astronomía es el mejor antídoto contra la vanidad. La mejor luz r,ara ver a través de esos tapujos de
nuestro mísero amor propio:
Todavía poseo el anteojo de 70 milimetros que por
consejos y estímuloe de L uis compré; un anteojo de
lente tan luminosa y pura que he debido preferirlo más
tarde a otros de gran potencia, pero de muy defectuosa
defioicióo.
Llevaba yo a diario mi estadística de las manchas
solares; los siete n ocho primeros días de cada luoacióo, viajaba con las alas de mi mirada ávida por la
luna y no había mar ni monhña ni claro ni ra nura que
no conociese. Entreteníame en ver con oo sé qué emoción misteriosa las sombras dentadas que p royectan
las más altas cimas sobre el fondo dorado efe los circos, las rugosidades impooeotes de los Apeninos, el
amanecer prodigioso en que sobre la nt grura de más
allá de los &lt;terminadores&gt;, van io cendiáodose las cús·
pides, mientras las bases de aquellos picos de !eis y

-oGX:}1[

11

. 11

'.i

~o

ílo
o

~:]

basta siete mil metros, permanec,n en absoluta negru· dos&gt; A veces a estos hombres se les llama «histéricos:&gt;
ra; y puedo decir que si mi P siquis un día, en quién pero son bistériccs &lt;que conducen el mundo&gt;
sabe qué peregrinación de esas que quizá nos están
&lt;Este es-dice el citado Myers en su &lt;Hnman perso·
destinadas, viajase por n uestro satélite, sabría orientar- nality,&gt;-el terreno en que la histeria se encuentra con
se en el hemisferio único que vemos, con más segur idad el genio, oo con el genio en su forma &lt;intelectual ,&gt; si·
que una golondrina que torna a rn n gióo asoleada, no más bien con el &lt;genio moral,&gt; con el g.:nio de la
después de un año de ausencia.
santidad, o sea e!a po~e~ión por alguna idea altruista.
o o o
que forma la base de las vidas heróicas: (heroicidad a
Luis León hizo en México mucho bien, ayudado por veces vistosa y resonante-añado yo-ctras humilde y
hombres de nobifísima voluntad (r) y por algunas de obscura.)
esas señoritas normalistas que, a pesar de todo, hao
&lt;Todas las religiones nos ofrecen ejemples ionu mera·
decidido instruirse y pensar, en nuestras tierras, salien- bles de este tipo. El hnmbre, cuya conducta aparece
do de la sumisa indolencia criolla, un poco brata de como razonable a la masa Je la humáoidad, pasará di·
nuestras mujeres. (2)
fícilmente por un gran saoto. Con razón o sin ella, se
En la Plaza de Sao Sebastiáo se había instalado uo asigna al santo un sitio aparte y se Je trata, ya coa ve·
observatorio popular donde tuve ocasión de ver a in- neración, ya como a un ser r idículo.
numerables hombres del pueblo verdaderamente inte·
&lt;Se le considera a las veces uo io~pir ado, a las veces
resados en la observación de algún fenómeno astrooó· uo enfermo, cuando en realidad su vida no presenta
mico y donde funcionan ~n la actualidad tres lunetas. más que cierto número de ideas fijas, oo sin valor en ~í
Me placería sobremanera cre'!r que ninguno de esos mismas, las cuales t ienen una potencia tal, que según el
hombres se ha lanzado al bandidaje que diezma a la caso, su acción impulsiva empuja, ya a lo sublime, ya a
pobre Patria.
lo ridículo&gt;
Como nuestro problema es ante todo un problema de
Ahora bie", estas cuantas ideas fijas, son las que coneducación, con algunos maestres que como Luis León ducen a la humanidad.
y sus amigos espaciasen el espfrilu del pueblo, en todas
Si algnoos homhres oo se saliesen de lo normal, la
las direcciones del pensamiento, se lograrían grandes hum,rnidad andaría aún coa t~pa·rabo .. ... .
frutos.
L , divulgación de los conocimientos hecha con amor
es omnipotente.
'
Muchos de nut:stros sanguinarios bandidos mostrarían
la más inge nu'l. sorpresa si los apostrofásemos, como en
los versos de Hugo al incendiario de la biblioteca:
«¡No sé leer !&gt; respondió sencillameote el incendiario.
La noción de nacionalidad, de patria, los &lt;altruismos&gt; más elementales, suponen elevaciones de espíritu
que no pueden ser ioshntivas.
L os mexicano~ no acertamos quizá a iov~otar aún
grandes cosas; pero sí podemos divulga r muchas.
Nuestra enseñanza deberá ser límpida y cristalina y
las luces que difundamos habrán de temblar en ella
como los remotos luceros en la fuente.
o o o
Los luceros! Entre ellos vivió, modestamente, Luis
León. Algunas gentes se reían de él. L es astrónomos
suelen dar risa. ¡Cómo hay hombres que se puedan dedicar a esa santa inutilidad de contemplar las estrellas
y de descubrir su diamantino secreto! .... ¡Pobres dia·
blosl Como si no hubiese carne y alcohol y vanidad y
ganancia, sobre todo ganancia, buena o mala ..... .
Make mooey, honestly if you can ; but. . .. make moneyl
Y esos buenos señor~s (los astrónomos, los físico~) !e
empeñan en avanzar hacia lo desconccido, en saber algo, eo no ser &lt;prácticos&gt; .. .. en imitar a un Newton, a
un Herscel o a u n F ulton.
Y Jo peor es que no se quej•o ... . .. y peor y desconcertante aún más, es que son felices!
-Que guarde sus secretos la naturaleza-dice Pérez:
Yo oo sazono mi estofado con ellos ....
La naturaleza.-iob Pérez!-no tiene secretos: El velo de Isis no existe. Isis es diáfana; pero su estatura
Sr. don Eduardo P rieto Basave, nombrado Cónsul
desmesurada, suele rebasar nuestro ángulo visual. El
en Nueva Orleans.
Misterio está en nuestros ojos miopes. Cada velo que
arrancamos, no desviste al Enigma, porque el Enigma
o o o
está desnudo: Nos desviste los o jos eotelarañados de em·
Uoamuno
dijo
alguna
vez
que el papel de los escritopirismos y de necedad ancestral!
En cuanto al estofad•&gt;-oh Pérez-también se sazona res españoles, debiera quizá ser por ahora el de adapcon uo poquito de ideal, qué diablo! (No sabe usted que tar las ideas (las ideas &lt;fijas&gt; agregaría yo) de los penlas coronas de laurel de los poetas suelen servir para sadores extranjeros.
En México la adaptación resulta aún más necesaria.
darle sabor?
No hay que convertir e l yantar en la comida de las Y mi amigo el astrónomo y físico modeHo y tenaz a
fieras, que se engulle entre rugidos. El hombre moder- quien dedico estas líneas, fu é un afectuoso adaptador.
Flammarión, el admirable divulgador francés tuvo en
no ha sabido poner (en Europa por lo menos) cierto arte y cierta elegancia ... hasta en la sopa! Una cernida de él un eco resuelto, fit:l y lleno de cordialidad, y así Jo
ahora es casi una orquestación .... Todo el esfuerzo de reconoció, o por lo menos así me lo dijo, en una inolvi•
las amas de casa del gran muodo, intenta lograr que el dable visita que le hice en r905 eo su castillo de Juacto más brutal de nuestra vida diaria, sea uo acto ex- visy.
o o o
quisito ..... .
o o o
Oh, bueno y apacible Lnis León, cuyo nombre re&lt;La vida humana-dice Myer~-tiende cada día más cuerda al apartado y manso sabio que a la sombra de
á cimentarse sobre ideas y emociones que ya oo tienen su huerto salmantino, escribió:
sino una relación indirecta y obscura con la conserva«¿Cuándo será que pueda
ción de la raza y del individuo.&gt;
libre desta prisión, volar al cielo!&gt;,
El &lt;point de_ vue de Sirius,&gt; va volviéndose, oh Renáo, menester era que, aunque tardío, te enviase este homeun punto de vista aceptable ..... .
naje cordial, a tí que_ eras humilde, bueno, y que ayuPor lo demás, el planeta marcha, gracias a una mino· daste a tantas almas mgénuas a alzar los ojos hacia la
ría anormal de hombres no prácti cos, de &lt;progenera- remota y serena majestad de las estrellas!
( r) Como el ap-:&gt;stólico don José María Medfoa.
(2) Ejemplo admirable es el de la señorita Guadalu•
pe Aguilar.

AMADO NERVO.
Madrid, Junio de r9r3.

�COMENTARIO DE UN lIBRO
Remoto como ellos el comeotario de los libros, es tao
ardoa labor literaria, que oo la desdeñaroo para suma•
yor gloria graodes y clarísimos iogeoios.
Lleva el comeoto ea sí uoa grave respoosabilidad, que
exige las dot•s de iotuicióo, lógica y cooocimieoto má,
d~puradas; supooe especiales aptitudes y preparacióo
muy seria; sio cootar la sereo'l objetividad, el fervor y
hooradez artí;ticos, quo:: a mi eoteoder soo coodiciooes
ese aciales d, uoa perfecta exégesis.
Mas s1 se trata de comentar uoa obra propia, la r.ues·
tióo varía de aspecto. Se exige uo raro equilibrio de la
voluotad y del eoteodimieoto y uoa noble sioceridad ...
si D? absoluta ..... perfecta.
Y entooces asoma el peli¡¡ro de la &lt;autocrítica&gt;- que
tratáodose de mí sería preteociosa,-que quisiera evitar, auoque oo puedo dejar de ser &lt;sujeto&gt; y &lt;objeto,&gt;
o se'\ a uo titl-np:i el poeta, el actor y .,1 espectador de
la obra comentada.
Por fortuoa, eo toda manifestación artística hay uoa
pule admirable de iocooscieocia creadora, oo siempre
eo razóo directa de la miyor o menor facultad, y coocieocia estética &lt;acumuladas&gt;. y no debe tomarse por
iomodestia este aserto, ya que ésa se maoi6esta eo
obras comoletameote mediocres, como ea &lt;obras maes·
tras&gt; que coosagra la devocióo uoiversal.
¿ Y pJdrá testimoniar esa 'incooscieocia el autor que,
uoa vez termioada la obra, la aoaliza y sabe objetivarla por el momento, como si to:io en ella fuese precon·
cebido y de una completa responsabilidad/ ;Yo creo
que ~í!
En literatura nada se produce por sorpresa, porque
to:io se elabora; hasta las ionovaciooes que parecen
fulmioaotes y hacen revolución de peosamieotos y formas auteriores, oo soo más que la fhracióo, al fio visi·
ble, de muchos gérmeoes ocdtos; la coodeosacióo brusca de uoa sensibilidad secreta, cuya autoridad súbita
tiene tanto valor porque ap irece cargad;i. de expresiones lateotes que pugnaban por formularse, y, por tanto,
ajenas a uoa voluotad determioada.
Cuaoto hoy se produce, malo o bueno, es efecto oatu•
ral de la grao idc:a cootemporáoea: [usióo de las art~,
todas y reduccióo de su; elemeotos; el ambieote sonido,
color, ritmo y verso están sujetos a la geoeral emocióo
uoi6cada.
Seotado este priocipio, me atrevo a afirmar que el
libro de que hablo puteoece al &lt;m:imeoto wagoeria·
no.&gt;

S! que c 1eré bajo el anatem1 que persigue a los mú·
sicos coloristas, a los pjotores .... poetas; pero confieso
que me parecen esos l~s má; hijos de nuestra hora; co•
mo la vieja Roma, debiera el Arte teoer ley y leoguaje
uoiversales, améo de multiformes usaozas e idiomas,
porque sól:&gt; así es ve!lículo capaz de todo peosamieoto
humaoo.
Eotieodo, :&lt;demás, que la libertad nunca debe coar·
tus~ eo el que crea, imponiéodole la forma pretérita y
encauzando su impulso b3.cia uoa lógica de molde o
&lt;m'loera&gt; preestable:id:1.. Su originaliiad, auo cuando
fuese digoa de ce&lt;isura, sería re,pecable, y eo cuaoto a
h personalidad de6nid1, mi opinióo es que debe esti·
marse y procurarse siem,1re, aun a riesg&gt; de ca.er bajo

Señor d&gt;a Alfrejo Gómez, notable orador, '}Ue dió
uo recital literario el vieroes pasado.
la excomi,oióo académica, el lápiz rojo de los &lt;kapel
mei~ter&gt; y la risa burda de los filisteos.
Yo oo haré m(a la espiritu'llísima frase de Rollaod
&lt;hay que teoer el valor de teoer taleoto&gt;; pero .. .. se la
recuerdo .... a los que no lo tieoeo.
Me diréis '}Ue todo libro puede clasificarse ea uo or·
deo iotelectual; que debl! saberse su procedencia y fi.
liacióo basta el detalle, y que ha de ocupar un lugar
eotre los de su íodole; cuando se trata de la obra de uo
m'lestro, eso es indispensable; pero tratándose de uo
p)eta del mo:itóo, &lt;auoque tieoe ideas propias,&gt; eso oo
ha de p reocuparos.
¿ Clásico 1 ¿ R ,máatico? ¿ Paroasiáno ? ¿Simbolista /

¿Decadente? Qué oos importa proouociar la palabra si
~61o oos preocupa el espíritu ; lo que perseguimos eo
uoa obra es que teoga fuerza, verdad y belleza. ¿Pero
tiene alguoa vez esas cu~lidades e_l poema del Cisoe?
La coocieocia wagoenaoa, nacida poco a poco eo su
propio sentir, había de dar f~rma a uo pe9ueño poema.
Esta coocieocia la compreodt &lt;a postenon&gt;, cuaodo ya
erao uo hecho los sooetos que llamaré &lt;eseociales&gt;, y
se me presentaban como )'ágioas dispersas de uo libro
futoro o como suooados frutos que requeríao el com·
plemeoto de bojas lozaoas del mismo arbol eo forma de
otros sooetos, que llamaré &lt;episódicos&gt;, y que oacíao
espootáaeos como los primeros para mi seleccióo.
Sup) oer que \Vagoer ea el seguodo acto de &lt;Tristáo&gt;
hizo deliberadameote de &lt;la noche&gt; yde la &lt;aotorcba&gt;,
algo más traosceodeotal que los mismos amaotes, es
absurdo, y, sio embargo, &lt;así es&gt; en el mito wagoe•
riaoo
Eo mi peqoeña esfera, yo tambiéo he acudido a las
fuentes del mito para sororeoder por medio del simbo·
lo la forma ideal; eo los amores del cisne y la priocesa
triste, quise ballar algo de la divioa sorpresa de las ma•
ñaoas del mundo, y lleguon a mis manos los elemeotos
eteroos de la Naturaleza, del amor y de la muerte.
No veréis en su lírico subjetivismo más que la imagen
represeotativa de uoa emocióo y de uoa idea; si se mi•
ra eo el foodo, es seocillo el feoómeoo estético; la ver·
dad real y la verdad artistica, fuodeo bellamente sus
dos verdades para hacer uoa &lt;metafísica de artista &gt;
Oid a Haos Sacbs: "El verdadero destioo del hom·
bre se maoifiesta ea sueños; toda la poesía oo es más
que ioterpretacióo verdadera del sueño." Decidme si
i,sas palabras oo coofortao al más desaleotado Y cuan·
do cabe a esos sueños estar en relacióo coo la alteza
iotelectual y la iostruccióo a rtística-cosa que oo ocu·
rre ea los limbos del sueño físico,-se produce la obra
poética.
No be de bablar de mis versos; a la postre, ¿qué se
yo de ellos sioo que, sabiéodome rebelde, quise sorne·
terme al precepto del sooeto, como el frágil que ediftca sobre üoa base segura 1
Catorce versos y uo ritmo, iotacto como el de la be·
lleza eteroa; lo demás sería según la necesidad de mi
emocióo, ajustado a mi visióo ioteroa, capaz del símbo·
lo, y lo que es más grave, tal coir.o lo quisiera mi mu·
sicalidad interior.
No era uoa tonalidad sonora, oi ur. palabreo armo·
oioso, sioo esa extraña disposicióo musical de que ha·
bla Schiller, algo que evocaría uoa serie de imágenes
coa causalidad ordenada de los peosamieotos, cosa que
bien explica la lírica antigua; no místico abaodooo de
sí mismo y estado de uoidad que tuvo uoa coloración y
no ritmo distiotos al del muodo plástico y épico de los
Apclíoeos.
No me desmeotiráo los poetas que me leao; ellos sabeo ese mundo de los sueños, donde "todas las for·
mas oos hablan," doode oada existe iooecesario y está
la transpareote seosacióo de nuestra "apariencia."
Elles CJooceo la disposicióo musical que precede a
ouestras rimas.
De lo que llamamos la circuostaocia imprevista, y
que puede ser coocausa de exceleocias o deficiencias
ea toda obra, me veda hablar uo pudor de alma, y más
cuaodo no me propus~ ahoodar eo el análisis subjetivo,
sioo esbozar no sencillo comento.
Si el Arte es uoa actividad propiamente metafísica
del hombre, oo es meaos cierto que el ansia de la be·
lleza es hija de la melaocolía y del dolor. que pueden
crear por sí sólos algo que llama Nietzsche "uo alma
mística y casi freoética." (i!)
Así, el mito y el símbolo debían revelar coo ademán
sublime cómo necesitamos el dolor para obligarnos a la
visióo redeotora; ese fué el elemeoto eterno eo que hubo de apoyarse mi eosueño.
El poema del cisoe y la priocesa eoamoradá, como
la esposa de los cantares, tiene eo sus cabellos rocío y
perfume de los campos; eo los ojos, el misterio de las
noches y la hermosura de aquella hija del rey, "toda
ioterior."
Soo el día y la ooche, las horas y estaciones; fondo
de los paisajes del alma que se sucedeo, coa seotido
simbólico bieo pateote, coo uo "leit motiv" a lo Wag·
oer, el amor al cisoe.
Aquí, el estío será "pleoitud"; "caducidad," el iovieroo; "obras," los pasos y el "gesto," episodio.
El Cisne pasa como la eocaroacióo más alta, la verdad más t raosceodeote ; como fastuoso meridióo ea la
vida de la priocesa, que lo buscará después hasta ea la
muerte.
La Dueña, el Paje Sylvio, uo Héroe, Iselo el remero,
la Zahorí, ascmao sus almas primitivas, necesarias pa·
ra la realidad del ambiente.
Uo Cisne oegro veodrá de lo lejos aofreodarsc, y como la Aloodra, el Ruiseñor, el cortejo de Cisoes, y, sobre todo, -el Lebrel, dirán la emoción de su belleza•
símbolo. Eo uoa pagina fantástica, la vieja mitclogía
se fundirá coo el mito wagoeriaoo.
Este es el Poema del Dolor, que eocaroa uoa prio•
cesa que llamé "Triste."
La poesía es resplandor imitativo de la música eo
imágeoes e ideas, y sus amaotes debeo ser, como dice
Schiller, "el muro viviente que la tragedia levaota a su
alrededor para separarse del mundo real, conservando
el terreoo ideal de la libertad poética."

El Maestro Pooce. eocargado de la parte musical del recital literario.

LA CONDESA DEL CASTELLÁ.

Balada de Estío
Especial para &lt;El Mundo Ilostrado&gt;.
Primavera.-Tuyo es el campo. Aquí está: lo he pre·
parado sólo para esper~ rte .... ¡Veo l. ... l Veo 1
Cuaodo llegué, las ramas de los árboles esta b3o des•
ondas, secas y aúo crujían si el viento l'lS tocaba. Los
jardioes oq_ teoíao flores, oi caotabao los pájaros y ha·
cía frío, m•cho frío; el invieroo, o uestro eoemigo cruel,
había helado las cosas. y las almas, pero llegué y coa
mi cortejo de aves, mi calor y mi vestido esmeralda he
adoroado lo que desde hoy te perteoece .... ¡Veo! ....
Las ramas ya oo crugen. murmurao caociooes dulci·
simas y sus hojas se meceo de seotir el beso de la bri·
sa para festejar tu llegada. Los jardioes desoudos, se
hao eogalaoado magníficamente para esperarte, los pá·
j:,,ros mudos ayer, caotac y todo es alegría, belleza, per·
fume y esperanza. Veo, rey de los magos, el más fuerte
y poderoso, el que coo solo su presencia ahuye~ta al
enemigo cruel que se oculta bajo el albo maoto 10ver·
na! . . ... .
Veo, rey de los magos, que coo tu llegada muchas
flores se traosformaráo eo frutos y las espigas de los
campos verdes aúo, se dorarán ..... .
Veo, rey de los magos, y que les sueños, ilusiones Y
esperanzas de las almas que aman se convierten eo rea·
lidades ..... .
Veo, rey de los magos, porque yo también te espe·
Homenaje al maoestro MPoeses durante la audición
popular del domingo pasado ea honor
de Wagoer.
aman se coovertir áo ea r ealidades; pero oo durarán
más que yo: el Otoño las marchitará y después, el In·
vieroo impío y cruel las matará coo su olvido .. . .
Reina de las hadas, be llegado hasta aquí porque sabía qoe era esperado coo impaciencia como al amado
ausente y desconocido .....
Reioa de las hadas, Primavera, feliz. yo también te
amo como las aves, como las flores, como las nubes, co·
mo las almas ..... .
Reina de las hadas, Primavera feliz, ocvia del amor,
unamos solamente por uo instante ouEShos coraz0D€S,
nuestros poderes y nuestras esperanzas ..... .
Aquí está el beso de mis ojos_ y la caricia d_e ~i~ la•
bios .... Tu cercanía ba cooverhdo en c .. lor m1 hb1t2a
y mis besos, eo realidades tus sueños y esperanus,
pero allí está el Otoño que se encuentra cerca de no,o·
tros y se burla de nuestro amor ....
Es necesario separarnos .... ¡Adiós! ... . !Adiós! •••...
Toma un beso muy dulce ...... dame otro, y después,
Primavera her mosa, novia del amor olvídame y vete;
vete lejos y oo digas nunca a las almas que esperan al
amado auseote y desconocido para ~uieo se ha prepa·
rado el jardío del corazóo coo ilusiones y esperanzas,
que nosotros somos culpables de la inccostaocia, y Otoño e Invierno del h ielo del olvido y de la muerte de las
cosas y de las almas.
CLOTILDE VILLEGAS LEAL.

Estrado de honor eo la fiesta de reparticióo de
diplomas a los alumoos de la Escuela Ma·
gistral de Esgrima el sábado último.
raba coo impacieocia como e l amado auseote y deseo·
nocido ..... .
Veo, rey de las estaciones, Estío beoéfic-o , .... . sien·
to que tú eres el amado que me ha~e falta ..... .
Veo, rey de los magos, yo soy tu novia feliz, tu eoa·
morada, la Primavera de los campos y de las almas; la
novia del amor, que te esperaba coo impaciencia .....
¡Veo! ..... .
Veo, Estío piadoso, quiero decirte que también amo
como las aves, como las flores, como las nubes, como las
almas ..... .
Veo, Estío, y cariñosos uoamcs nues!ros corazones eo
uoo solo, unamos nuestros poderes y nuestras esperan·
zas para que fuertes logremos vencer al enemigo cruel,
al Invierno que con su scplo y ayudado del Otoño oos
destruye y mata ..... .
Ya sieoto que te acer ca~ y con tu aliento me besas ...
Ya sieoto tu maoo que con ternura iofioita acaricia
uoa de las mías . .... .
Ya siento un be~o de tus labios dulces .. . .. .
Ya sientll tu mirada ..... .
Tu cercanía ha refrescado mis enardecidas s ienes ...
Qoé feliz me siento, amado Estío; así quiero vivir
eteroameote, así ...... así .... . .
o o o
Estío.-Reina de las hadas, transformaré ea frutos
las flores y las espigas ver des aún, se coovertiráo eo
oro y seráo mañaoa el alimento del hombre y el pao de
vida eterna ..... .
Los sneños, ilusiooes y esperaozas de las almas que

Uo alumno de la Escuela Magistral recibiendo su diploma,

�gría de los C)DCurrentes por el carácter franco y jovial del Presidente Huerta.

o oo

W(!l)i1ii&lt;V&amp;Il @!! &amp;llllll'V(!IJ!l''.~filll"il© (!l)lJ!:i Ilm It~u¡¡~il&amp;
@J(!IJ A~ccllllll&amp;u¡¡ll"@

El barco de vela;-Una belleza campesina.-La "máquina''-Grupo de damas en el estrado de honor.-Original
puesto rústico.

Para celebrar el aniversario de su fundación, los elementos 'docentes de la Escuela Nacional de Agricultura organizaron un gran
festival que se llevó a cabo el domingo último en el edificio que ocupa el plantel en la calzada de Tacuba.
.
La escuela había sido convertida en un hermoso campo de diversiones y los puestos de la kermesse adornaban el local dándole un
aspecto brillante de feria.
Entre los más bellos y originales recordamos uno que representabe un barco de vela y en el que se vendía confetti; en este se regis•
tró un curioso comb1te entre el señor Presidente de la República y
varias simpáticas señoritas; el aguerrido veterano fué vencido por
las bellas damas y desalojado de su embarcación. Atendían este puesto las señoritas: Angela, Luz, Carmen y Amelia Avilés, Josefina y
Clementina Tamborrel, Nely y Juana Formento, María Teresa Cardoso y Luz Cardoso.
11 R El puesto de Jalisco que representaba un viejo castillo feudal,
fué también posesión del señor Presidente y de sus acompañantes.
Allí les atendieron las señoritas Margarita Cárdenas, Luisa y
Elena Sánchez Aldana, María Luisa Briseño y María Ortega. También en este lugar sufrió nueva derrota el huésped de honor, retirándose -en medio de los acordes del Himno Nacional y de la ale-

Fué uno de los mís vistosos el de la Banca y lo atendieron las
señorins Herrerías, M~rcedes B~tancourt, Dolores Hernáodez, María Alcántara, Dolores Escoto Esperanza y Elena P. de Lara.
Otros puestos estuvieron atendidos por las señoritas Magdalena
N1va, Lupe Fregoso, Luz Cardona Chapital, Concepción Alvarez y
To,tado, Sara y Carmen Islas. Adelina Sáochez, Carmen Viener y
G ,reía Granados, Mercedes Gutiérre¿, L-1ura Palomino, Lupe Mal&lt;bnado, Luisa Maldonado, Lupe Cardona, Margarita Rey Campillo,
J ulieta Maldonado y otras más,
"La Máquina" de Tamaulioas, en que estaban las señoritas Ortiz, Soberón y G1rza, fué uno de los puestos más originales. El Café
Chino, de las señoritas Molina, Piral y Reyes, semejaba un cenador
adornado con todo gusto.
Sin duda el más seocillo y más vistoso, fué &lt;El Alhajero&gt;, por
Yucatán y Tab1sc1, atendido ROr las bellas señoritas Adela Acosta,
A:l~lina Lnao'l. M1ría e Ign;icia P&lt;!squeira, Margarita Dual y Sa.ra
y Mugarita Murguía. Era este alhajero, de .;respón rojo y en la tapa lucía una fina luna.
El programa de la festividad se dividió en dos partes; por la
m 1ñaoa se hicieron juegos deportivo3 que tuvieron gran lucimiento
y por la tarde se ioició la kermesse.
El festival íué uo é~ito de muy gratos recuerdo, para los asistentes.

U .1a buena plancha.-Actitudes de los basebolistas.-Un
ven::edor.-Lucha greco-romana.-Un molinete
en la barra.

�(CONCLUYE)
"Que la joven y hermosa y educada por una es·
"clava cristiana que le infundió el cristianismo; que del
seaba ir a tierra de cristianos, que muchos de e~ta fe
'religiosa había visto desde su ventana, y ninguno le"babía parecido caballero como él; que procurara la fu"ga de ambos, y que ella sería . su esposa si él, así lo
' quiciere &gt; De ese modo sostuvieron una Clnllnua ccrrespoodeocia amorosa el capitán y la enamorada y bella Zoraida; con los dineros que ella hccía baja'. frecuentemente por medio de la caña, logró el pnmero
pagar su rescate y el de dos compañeros fieles de desgracia que le ayudaron en su evacióo de Argel, ceo
un barco que les esperaba en e l puerto, comprado ceo
eJ dinero de Zoraida: puesta esta de acuerdo con _Jc_s
cautivos, salieron todos a determiuada hora, y se dn1gieroo a la embarcación, llevando la enamorada mo,a
consigo un cofre que contenía sus joyas
más valiosas, se hicieron a la vela, y vieron que el moro Agimorato, sin ser seotido
1~
había seguido a su hija y se hallaba a bordo. Al saber que su hija llevaba parte de
su tesoro, se entregó a la desesperación,
la maldijo y lanzaba espantosos gritos, qui·
zás para que de aquellos mares, siempre
concurridos por numerosas embarcacio•
nes pudieran acudir en su socorro. Tales
fueron los gritos del moro, que resolvieron los fugitivos, con consentimiento de
Zoraida, que le desembarcaran en la cos·
ta africana de Oráo. E llos prosiguieron
buscando las patrias de España; pero antes, fueron asaltados y robados por unos
corsarios franceses. Al fin, pisaron las costas :le Andalucía, el capitán Pérez de
Viedma se dirigió al reino de León para
alcanzar abrigo en su casa paterna, llegando de paso a la venta con ese motivo,
acompañado y más enamorado que nunca
de la amante, bella y abnegada Zoraida,
que babia dado por él todo; apatte de su
corazón, fortuna, padre, religión y patria.
En la tercera salida de Don Quijote de
su aldea, seguido de su escudero fiel, se
dirigió al oriente de la Mancha, con el
propósito de ir hasta Barcelona; después
de muchas aventuras que afrontó, y queoo
hacen al caso referirlas, encontró en una
verde y agradable selva que pertenecía a
las tierras de Aragóo un grupo numeroso
de gente principal que e ran c~ zadores,
entregados a ese ejercicio. Descollaba en el
grupo una gallarda dama que iba sobre
una blanca hacanea, mostrando la señora
un vestido verde, muy vistoso y galano, llevando en la mano izquierda un azor, por lo
que comprendió Don Quijote que aquella
era una grao señora , q•,e debía serlo de
todos aquellos cazadores, y así era lo
cierto, pues era una duquesa, acompañada
de su e~poso el duque, c uyo nombre no
cita el autor del libro, y de numerosos servidores, se solazaba en los placer es de la
caza. Don Quijote ordenó a Sancho que
se adelántase a saludar en su nombre a la
hermosa dama, lo que hizo el hueco de
Sancho ·con menos rusticidad de la que
era ingénita en él; avanzó a su vez Don
Quijote, y saludó cortesmeote a los duques. diciéndoles su
nombre y condición de caballer o ándante ; a lo que contestaron los nobles que se holgaban mucho de haberlo
conocido, que ya los dos esposos habían leído la primera
parte de la &lt;Historia del Io11eniorn Hidalgo Don Quijote de la Mancha,&gt; que ya corría impresa, y suplicándole al caballero que fuera eoo ellos a un castillo suyo,
que se hallaba cerca de aquel sitio, doode seria tr atado,
como ellos sabían, a todos los caballeros que llegaban a
esa residencia.
Suma fué la alegría de Sancho-comelón empederní·
do-prometié ndose que allí pasaJÍa la buena vida, con
mesa regalona, que esperaba de la r iqueza de aquellos
señores y de la afabilidad con que la Duquesa accgia
sus sandeces que no cesaba de decir, mezclácdolas, como siempre, con sus inagotables refranes.
L&lt;L permanencia del caballero y escudero en el verdadero castillo, y no las ventas que Don Quijote había
tenido siempre por tales, en que fueron recibidos con
pompa y burle,ca magnificencia, fué algo prolcogtda. la
Duquesa aparece una señora discreta, aurque jactanciosa, que da idea de algunas damas de su tit mpo. Pt ro

debemos decir, que la impresión que deja rn el ánimo
del lector del carácter de su iotervencióo de la oovtla no
cede en favor completo de esa dama. Noble y lioajuda
aquella señora, se la ve des¡::.lt gar cortt ~ías y finezas e, n
su huésped; pero nunca manifestar oiogúo seotimieoto
hu manita, io en favor del ilustre maochego; lejos de ello
y de mostrarse más carit;i'.;vay compasiva con el_ pob1e
caballero aodante, es wlíc1ta y fecuoda para fabncar en
su mi• ma carn toda máquina y suertes de aveoturas encaminadas a maoteoer la manía de la caballería andante en su huésped, para mayor solaz de la alta señora en
sus ratos de ocio, que parece erao para ella ledos lo~
del año. Forma contraste de su aoti cristiano empeño ceo
el de los plebeycs, amigos del Mao.chego, el cura y el
barbero del putblo, y el bachi:ler Samóo Carrasco,
quienes con escasos medios, rn empeñan en prccurar el
remedio y descan,o del eofermo y ato,meotado _cereb1_0
del hidalgo, a quien la duquHa muestra esa 1m¡::e111·

ron Quijote se despide de la duquesa.
neo te deferencia, que parece habitual de los de su clase,
y que dispensan los que colccados en lo alto, por la
suerte o la fortuoa, a los que no pueden comprender, o
que ocupan un lugar social inferior, acoque padezcan.
Lo único que atenúa el defecto de lá duquern, que aun·
que discreta, nuoca manifiesta haber ccmprndido el
carácter grave e interesante del buen manchego, es haber enviado a Sancho a gobernar la ínsula de Barataria, cuyo gobierno da motivo a muchas págioas de las
más preciosas que se hallan en la rovela. Altisidor J,
guapa y lista doncella de la duquesa, es uoa joven desenvuelta y coqueta ; pero esas desenvoltura y ccquete,ía
son fingidas, de orden e instrucción de su mi! ma ama,
en su afán de burlarse sin tregua del malavt nturado
Don Quijote.
la zafia y humilde Teresa Cascajo, es¡::osa ele Sancho
Panza, merece que los cittmos eo úhimo Jugar. Tao ru·
da e ioculta como fué su marido, así es ella, y como el
escudero hablador mueHra ella alguoa vez, n ,sgos de
buen se.o ti do, ce mo en él se suelen ballar al lado de las
lucubraciooe~ idealistas del arr.o. Muestra ella ese buen
seotido cuardo se resiste a conveoir con Sancho, que
María Sane ha hij:. de ambcs, ha de casarse ce n un ce D·

de, cuaodo él lleg-ue a l codiciado gobierno, pues lo que
le conviene t s que se enlace ceo un su igual, el hijo de
su vecino Lope Techo. En la carta que contesta a Sancho, cuaodo éste le aouocia que ya ts goberuadcr, carta que escribe el mooaguillo de la a ldea, bajo el dictado de la goberoadura, le dice al marido que ¿ "quién po"día pensar que un pastor de cabras había de venir a
"ser gobernador de íosulas? Mi señora la duque.' a te di"rá el deseo que teogo de ir a la corte; mírate en ello,
"y avísame de tu gusto, que yo procuraré hoorartti en
ella andando en coche." Y en la carta que dirige a la
duquesa, le dice: ...... "Yo, señora, de mi alma, estoy
"determinada roo licencia de vuesa merced, de mettr
"este buen día en mi r asa ) éndome a la corte a teo"derme en un coche ("ch, eterno femeoioo") para que"brar los ojos a mil eosidiosas que ya tergo; y ad supli"co a vuestra excelencia mande a mi marido que me
,'envíe algún dinerillo, porque en la "corte son
los gastos grandes. . . . . . . . siendo for" zoso que pregunten muchos: /quién sen
"estas señoras de este coche? Y un criado
"mío responderá: la mujer y la hija de Sao"cho Panza, gobernador de la ínsula Bara"taria, y desta manera será conocido San·
::cho,_y yo seré estimada, y a Roma por
!)do ..... .
Hay una simpática figura femenil que
aparece desde las primeras páginas de la
novela, y en la última se la vé cómo uoió
sus a yes y llanto a los del Ama y de Sao·
cho Panza, que fueron los tres fieles dolientes que rodearon el lecho mortuorio
de Alonso Q uijaoo el "Bueno." Esa dulce
y apacible figura qne pasa innominada
a través de la novela, p ues hasta en las
postrimerías del libro-y con motivo del
testamento-se sabe que la modesta v anónima doncella se · llamaba "Antonia Quijano," es la sobrina del ingenioso hidalgo .. . ... Cuándo el lector cierra el libro,
emocionado, 1 por qué? .... Será por asistir
a la muerte de un varón justo y booísimo;
será porque ha terrnioado la lectura de un
libro muytriste y de profunda melancólica 6:osofia en el fondo, aunque a los necios aparezca-y tal es- juzgada ~uperficialmente uoa g rande y regocijada comedia-libro el mejor escrito en el más bello,
opuleotísimo, más noble, más rotuodo y
harmonioso del muodo, y que ha sido traducido en todos los demás, será porque ha
ces1do el provechoso y plácido vagar que
hemos dedicado a s, guir al insigne caballero en su mar cha heróica y arrebatada
en pos de lo imposible? .... .. Será por todos esos motivos; pero ello es que, luego
por natural asociación de ideas, piensa el
lector en la desamparada rnbrioa, rama
desprendida bruscamente del tronco de los
Quijaoos, única sobreviviente de la famiha que mereció el reoombre de los "Bue·
nos. " Pobre Antonia Quijaoo, que muertos
su protector y )avieja Ama, languidece,á
pálida-como las blancas y bien olientes
rpsas de los peosiles castellaoos-y sola en
el caserón de sus mayores, dónde creerá,
a veces, oír las atr,madoras y b ravas voces
del c;,.ballero de la '"Triste Figura," cuando soñaba q ue combatía, revuelto en
recia y descomunal batalla, con follooe~, sierpes
Á gigantef •. .... Cuáodo el morir el día, apoyada rnbre
rurnosa baraoda, mirando al sol hundirse como globo
de fuego en e l horizonte, por el rumbo de Ciudad
Real, proyectar entre sus áureos rayes, sombras larguísimas sobre los rubios trigales de las secas llanuras de
la Mancha, sueñe a su vez, que e l tío amado y protector volverá prooto de su c uarta salida, pero recordará,
luego, llorosa y doliente. que esa salida fué para lle~arJo exánime al cementerio, del que oadie retorna nunca
jamás. (Pobre rama desgarrada y arraocada del trcoco
de los Quijancs!, heredera de la sargre y de la fanta~ia
de los rnycs, quién sabe si g uardó to su corazón algún
amor intenso y platónico, co comprendido, hasta morir,
quizás en el mismo aposento en que "dió su espíritu el
Ingenioso Hidalgo,' · años atrás, en el mismo caserón
del lugar de la Mancha, de "cuyo nombre no quiso
acordar se," ni dijo nunca el siempre laureado MIGUEL
DE CERVANTES SAAVEDRA.
JULIO ZÁRATE.
Coyoacáo, (D. F .,) Junio de 1913.

Señor doctor do·n Luis E. Ruiz, nombrad'll director
de la Escuela Nacional de Medicina.

El Precursor
Ea el fondo tenebroso de la cisterna yacía una forma
indecisa y bárbara. Yacía entre faogo fétido e in_muo·
do. A su lado había una ánfora de barro samant~no,
de dos asas, y un 1. escudilla de cobre con un pan ácuno
y roído. Vaga claridad que de lo alto descendía. alum·
braba lúgubremente aquella horrorosa prisión. La forma no se movía: diríase que estaba muerta. Los alacranes tijereteaban en torno de ella, sin tocarla; pululaban
en las viscosas paredes llenas de un sarro húmedo y
fofo como caócro de lepra; brotaban de las juntura~ ~fo
los enormes cantos; hervían en el suelo excremeotic10,
acre y pegajoso.
Oyó un crujido y se incorporó bostezaodo.
- iAbre bien la baoasta, Zochooías! iArrójalas todas!-ordenó una voz imperativa de mujer.
-Están muy irritadas,-dijo el esclavo.
-Esta vez estoy segura de que morirá.
La vaga forma miró hacia la cl;;.raboya. De proot0
se puso en pie de un salto. Algo helado, escamoso, culebreaote y horrible como un sospechoso haz de látigos animados, había caído desde _el disco_ de bronce
que cubría la trampa y el eore¡ado horizontal de la
puerta. Eran serpientes del desierto. Las había de to
das clases. formas y colores. Unas fingían troncos de
sicomoro como las cobras; otras, las corales, simulaban
cintas rojas, brillantes como los carbunclos de Bactrana. Unas llagaban ·y podrían las carnes: eran las Maoddala Naja y las Kollaja de la India. Otras eran trígonocéfalas de un amarillo fúnebre, najas de cabelleras y
anteojos, crótalos cascabeleaotes, cerastes de protube·
rancias monstr&lt;1osas, hidras verdes como esmeralda,
aofisbeo:.s que se arrastraban hacia adelante y hacia
atrás, basilíscos de Ec-dor, veoeoosísimos áspides ... .
Todas se erguían, azotaban, retorcíaose, silbaban ame·
oazadoramente ante aquel hombre siogitlar cuyos ojos
reverberaban como b razas Miraban con las preciosas
gemas de sus pupilas aquella melena encrespada, violenta, sucia y salvaje como eriza estopa de coco. Sin
atreverse a hincarle sus temibles colmillos, retrocedían
a nte aquel espléndido _,uerpo cubierto con enmarañada
piel de camello; huían cobardemente ante aquella voz
estaotérea y sobrehumana que parecía superar al dia·
pasón del trueno.
É l las maldijo.
-Más peligroso que el de vosotras es el veneno de
vuestra hermana, de la Incestuosa que os envía, de la
que hizo un lecho de púrpura y marfil para acostarse
con el hermano de su esposo! Más peligrosos que los de
vosotras son sus ojos de dragón, que sólo se abren para
adorar la flor de la concupiscencia! Más peligrosas que
vosetras es la que relincha como una yegua, la que lle·
va zarcillos de sardónices, y velos de lino, y anillos de
orfebrería en los brazos, y ajorcas de oro puro en los
calcañares, v espejos de plata en la frente, y altas sandalias de oácar eo los pies. Empero e l Señor le arrancará sus abanicos d., plumas de avestruz, la insolencia
de sus perlas, el bálsamo perfumado, de sus negras trenzas, los afeites de sus uñas, la escarlata de su túnica, la
babera de su mitra asiri:i y su corazón de adúltera. Y
los guijarros de los gentiles la herirán en mitad del se·
no, y morirá c omo vosotras, malditas alimañas, morirá
desgarrada con su propia poozoña!
L&lt;1s contemplaba tranquilamente, las fascinaba con
su mirada hipnótica y terrible ; y cuando en la entrada
del foso se oía la cruel respiración espectaote de Hero·
días, el prisionero alzó la diestra al invisible cielo y
las serpiente~, convulsas, mnrieroo todas.
Después, sintiendo ,:.ostalgia por los desiertos donde
se alimentaba con langostas y miel montés, se paseó
con la impotecte fiebre de un león encadenado. De su
boca bella y viril brotaban espantosos anatemas y profecías extrañas. Sus manos de uñas negras y larguísimas,
que a través de la mugre se adivinaban blancas, crist1ábaose con nerviosidad irrefrenable. En veces bramaba como el musculoso toro alado de los babylonios. E n

\"eces lloraba con gemidos dulces como la paloma de Azim'l. Al fin se tornó dócil. Hiciéronse más profundas las
tinieblas. Ya era de noche. Extenuado, se acurrucó en el
rincón más sombrío y así semejaba una informe y grao
tarántula vefluda. El hambre, el cansancio, el sopor y
"1 sufrimiento lo vencieron. Pasaron muchas horas y él
parecía soñar plácidamente: soñaba en &lt;El,&gt; en el que
vendría del Austro y del monte de Pharao, cubriendo
los r.ielos con su majestad, llenando la tierra con su
loor. Veialo más claro que la luz, caminando detrás de
la Muerte con rayos de gloria en las manos, recibiendo
el homenaje de los collados encorvados ante su fortaleza y reduciendo a polvo los montes de. los siglos.
-1 Iaokaoaoo ! i Iaokaoaoo ! 1Por qué no me amas 11 t'or
qué no quieres quti bese tu divina bocal /Por qué no
quieres que bese tus divinos ojos? ¡ Déjame be~ar tus
ojos y tu boca, Iaokaoaoo !
·
Despertó sobresaltado e iracundo. Le había parecido
oír sobre su cabeza estas frases impregnadas de uoa
ternura infinita; pero su oído equivocado, sólo escuchó
c JQfusos rum:ire, de veces y lejanos arrullos de flautas,
arpas y samisenes. Librado de aquel acento pertinaz
que lo tentaba diariamente, volvió a d9rmirse con la
paz de un santo.
· A poco, una sombra fatídica levantó sigilosamente la
tapa del pozo, dobló la reja y descendió con felinos pa·
sos por la resbaladiza escalera circular. Su mano larga,
seca y peluda, temblaba. Era la misma odiosa mano que
había degollado a Pappo, estraogulado al rey Aristóbulo, carbonizado a Matathías y decapitado a Antipater.
Jadeaba su desnudo pecho. S lis piernas doblábanse al

á vanzar h ..cia el dormido. Hub o un silencio de muerte
que interrumpían de vez en cuando los leves y agudos
chirridos de los alacranes. Pisaba con los talones, cautelosamente. Un rayo de luna bajaba como una próxima
esperanza. A ·s u luz, el verdugo de ~atipas ~aciló,_ se
detuvo, retrocedió al ver que el mártir se babia mov1~0
y que sus ojos, sus tremendos ojos flameaban en la ti·
niebla como dos apocalípticas antorchas.
-e Eres tú, Maooaei?
Súbitamente fulguró la cuchill&lt;1 siniestra y el Precursor &lt;sintió&gt; un golpe ardoroso en la maoclibula y en el
cuello; &lt;sintió&gt; que su cabeza rebotaba sordamente so·
bre el cieno; «siotió&gt;que la diestra asesina cogíala por
los cabellos y la elevaba; «sintió&gt; una inefable dulzura
que se iba desvaneciendo, que se iba debilitando, debí·
litando deliciosamente .....
Púsola el repugnante samaritano en una bandeja de
plata, y entrando a la sala de los festines. exclamó:
-iHela aquí, princesa! Esta es la cabeza de Iaokanaoo, llamado también Juan el Bautista.
La cabeza palidísima sangr aba hilos de rubíes y pa·
recía que iba a hablar. Herodías, desde la tribuoa de
oro, gritó espantada:
-iCiérrale los labios, Salomé, ciérrale los labios!
Y Salomé los selló para siempre con un apasionado
beso que era una rabiosa mordedura.
SEVERO A \1ADOR.
México, 1913.

Galería artística

El niño y so nodriza, por Frans Hals.

�TEATRO MEXICANO.-cCALAMIDAD&gt;.
Una verdadera calamidad es a oo dudarlo, la comedia eo tres actos del autor francés Romaio Coolus, cu·
ya versión al castellano hecha por el señor Julio Necc,ecbea, hemos visto en el Teatro Mexicano la última
semana.
El asunto no muy nuevo, y llevado con lentitud sin
efecto teatral alguno, es todavfa pasadero eo los dos
primeros actos, pero en el tercero la inverosimi litud,
la violencia, la falsedad se apoderan de todo él y no Jo
dejan hasta que el telón cae coo placer de los espectadores.
Una ingenua, uoa joven de rg años "Marcelina Lambret" se propone que no tenga un momento de debili
dad la señora "Paula Chamtroo" eo cuya casa vivía co·
mo re~ogida desde muy niña. Para conseguir el citado
objeto se insinúa todo lo posible con d que ama la referida señora, coo el abogado "Rogelio Chancelot" y lo
enamora de tal suerte, que hace que no asista a una cita que tenía con la casada. En tales circunstancias se
convierte en la futura del joven, que la adora de todo
corazón, más corno todo fué uo jueii-o, pues "Marcelioa"
no le quiere por guardar cariño profundo a "Alberto
Chantelouve," aunque durante toda la obra lo trata
mal, con despego, y basta con grosería resulta que hay
que solucionar el conflicto de alguna manera.
De ello se encarga.el marido, que toa estado a pique
de caer en ridículo, el cu.ti sabedor de todo, abraza
con efusión a su esoosa, felicitándose de que la entre·
vista amorosa con el otro, no hubiera tenido efecto y
n_o_ por culpa de ella ciertamente, que puntual fu/ al
sitio, en que habían de verse, y se decide ir a· ver al
abogado para decirle, que no _v uelva por la casa, pues

allí nada tienen que hacer; y la obra termina, porque
si, como hubiera terminado una hora antes.
La crítica na.da tiene que decir sobre comedia tao
deslabazada, y tao ridícula. El público con su instinto
siempre certero, oo gustó de toda aquella burda fábula,
sin interés de ninguna clase. y con caracteres que oo
resisten al más somero examen; y sólo añadiré, que Ma·
ria Luisa Villegas estuvo muy afortunada ensu trabajo,
siendo aplaudida eo varias escenas; que Matilde Cires
Sáncbez gustó bastante, expresando con talento algunos
momentos d-a-~also papel; quA Va.rgas no pasó de
discreto, que Mutio, fué como siempre el mismo. sio
que se logre que personifique un tipo, distinto de los
otros; que Barre,ro bien eo toda la obra, eo el acto ter·
cero, dijo la escena con "Paula" en cómico, debiendo
ser en serio, muy en serio, puesto que tiene que expli·
carla el por qué faltó a la cita amorosa que con ella te·
oía; y que en fin, Macías siguió según costumbre gritan·
do mucho, coo menoscabo del conjunto escénico.
Para quitar la mala impresión que &lt;Calamidad&gt; dejó
en el público, se estrenó en la misma noche, uo paso
de comedia lindísimo del conocido escritor español Pa·
blo Pareilada (Melitón González) titulado cRepaso de
l!.xarnen.&gt;
La escena pasa en Toledo; un alumno de la Acade·
mia ~ilitar que existe en la imperial ciudad, tiene que
exammarse y se levanta a las tres de la madrugada avisado por el sereno, par;. repasar las lecciones e ir bien
preoa.rad~ a la prueba. En esto, llega a la casa de al
lado uoa 1oveo, que acaba de venir de Madrid y va a
pasar una temporada co':' _sus tíos. Toca a la puerta y
n~~"• no cootest~n; el m1htar finge la voz de la criada
d1c1endo que baJa a abrir, pero la muchacha cAurea&gt;
comprende el eo¡¡año y comprende también que el alumno es &lt;Suárez,&gt; uno qu~ la enamoró el año pasado, cuan·
do estuvo a pasar unos meses con los referidos parien·
tes que se han ido fuera por unos días.
El peligro se avecina; el militar bajará y la encoc·
trará..&lt;~u~ea&gt; es~á sola, ¿qué hacer? .... pues fingirse
una_ v1e1ectta: As1 lo hace, se echa el velo a la cara, y
s~sttene un diálogo precioso y lleno de bellezas litera·
r_1as, y se entera de que el muchacho la quiere, de que
siempre la amó, y de que ciertas bromas fueron obra de
sus compañeros los alumnos.
-Ahora, eo este instante eo que sueoan las campa·

"" d,I

Coo,oo&lt;oi"-di" la •l•J•-io p,o

se: el eosay.J·parodia de danza de apa·
ches, la polka del segundo cuadre , el
trío del reloj, y la t&gt;sp1ñolísima canción
d.i las matonas, que pronto se hará pe·
pular.
La interpretación fué discreta por
parte de todos lo• artistas, y como es casi toda la compañía la que toma parte,
no tengo para que citar sus nombres.
Como datos curiosos para juzgar de
h manera como se forman conceptos
inexactos sobre las obras antes del es·
treno, citaré Jo sucedido con ' 'El Nuevo Testamento" en Madrid, que se creía
iba a ser un fracaso.
Prest-ntada J:i. obra, los allegados a la
Empresa del Teatro de Apolo, que fué
donde se estrenó, decían "que habría
hasta tiros" la noche de la primera representación.
-Este Don Enrique (el empresario)
está loco-exclamaban muchos.
Una primera tiple devolvía su parte:
-Yo no podré cantar esto. Al llegar
a este número, ya nos habrá matado el
público.
Los autores Lepina y Plañiol, vaci·
!aban:
- l Será tan malo esto, como dicen?
A nosotros nos parece que tiene gracia
y puede que la gente opine lo mismo.
Pero el ambiente desfavorable se enrarecía cada vez más. Anuocióse la
furición, y por pretextos fútiles sufrió
uo aplazamiento.
Otras obras ensayadas mucho des·
pqés se pusieron delante de "El Nuevo
Testamento" y se estrenaron.
Pero don Enrique es hombre enérgico y formal. Había prometido a los se·
ñores Lepina, Plañiol y Calleja, estrenar "El nuevo testamento," y contra
viento y marea, poniéndose frente a la
opinión de actores, autores, músicos y
consejeros áulicos, exclamó con voz tonante :
-Eso se estrena el Sábado de Gloria, y lo que sea sonará A fusilarnos
por la espalda no creo que lleguen.
Y se estrenó y fué un triunfo completo; y la concurrencia reía y reía a
carcajadas, lo mismo que ha pasado en
México.
L UIS DE LARRODER.

para su aotrgua novia para profesar, a cuya ceremonia
he venido yo desde Madrid.
El alumno se desespera, se vuelve loco, y &lt;Aurea&gt;
que ve cercano el amanecer dice que se marcha a oir
la misa del alba en tanto regresan sus parientes. El jo·
veo se retira transido de pena, y en esto aparece el se·
reno que se brinda a probar r,lguna de las llaves que
tiene, por si puede abrir la casa. Conseguido el objeto,
la muchacha entra ella, y como cSuárez&gt; ha sabido ya
por el referido sereno que es su adorada &lt;Aurea,&gt; hace
que se suicida al pie del balcón, sin por e5to conseguir
engañar a la que tanto quiere, y después de sentida re•
conciliación entre ambos novios, cae la cortina dejando
en todos los concurrentes un placer tranquilo y poético,
producto de las buenas obras escénicas.
La señorita Castillo estuvo admirable de naturalidad,
consiguiendo uo completo éxito; Barreiro acertó en el
desempeño de su papel, lo mismó que Catalá En resu•
men &lt;Repaso de Examen&gt; debe repetine muchas noches, por lo delicado del diálogo y lo fino del asunto.
TEATRO COLON
Sigue el público llenando la sala de este Coliseo para
recrearse con las obras policiacas que allí representa
la compañía. Caralt.
En todas las épocas y en todos los países, el crimen
ha sido siempre interesante. Esa afición del público a
lo que tiene rc:,lacióo con el crimen, hizo que Shakes·
peare escribiera cMacbeth&gt;. Por ella Shelley (!ió vida a
su drama cThe Ceoci&gt;. Balzac y otros esciitores de ge·
nio hallaron inspiración en las profundidades del crimen. Algunos autores, como el ruso Dotoievsky, lo han
tratado en forma de tragedia, mientras que muchos han
escrito a su respecto en tono más ligero. Antes de que
Edgar Allan Pee escribiera sus interesantes cuentos, el
crimen ya tenía su sitio en l:i. literatura. Bismarck, el
canciller de hierro, y Gladstone, el idealista, descansaban su mente-así lo decíao,- con la lectura de &lt;Monsieur Lecocq y otras novelas de Emilio Gaboriau. Y si
los más grandes y los más célebres se sintieren poderosamente atraídos por las novelas relacionadas con robos y asaltos, ¿qué tiene de raro el enorme interés con
que d~ceoas de miles, tal vez millones de lectores, pertenecientes al vulg~ hayan devorado las obras que tie·
nen como protagon1stas a héroes de la investigación.
como Sherlock Holmes, o a canallas como Raffles y como el atrayente Arseoio Lupia?
El estreno de &lt;Jimmy el Misterioso&gt; ha sido seo~acio-

' ,,;~,~•;*·"'1

na! y el público ha gustado mucho de
la obra de M. O. Henry y de P. Arms·
trong y la cual ya conocíamos con el
nombre de &lt;Jimmy Samsoo&gt; por haber·
la dad.J la compañía Villegas-Coss cuando estuvo en el Teatro Díaz de León.
Ahora hemos podido ver alguna variación en el desarrollo del asunto, pe·
ro más de detalle que de esencia, de
manera que la fábula con su nota seo·
timeotal bien dada, interesa sobre manera, conmueve a veces y siempre distrae eo grado sumo.
No se trata eo ella, como eo otras
análogas, de la lucha del &lt;detective&gt;
con el criminal o de las astucias de éste para despistar al otro; sino que el ar·
gumento tiene mucho de real, de verosímil, y hay escenas emocionantes sin
ser traídas por los cabellos, lo cual pa·
sa tao a menudo en estas producciones
escénicas.
La interpretación fué acertada, di~tioguiéodose las señoritas Gaspar, Gar·
cía y Cano, y los señores Caralt, e~te
abusa demasiado de la frialdad, desea·
riamos verle con más colorido en sus
papeles, Aguirre, Bonell y demás intérpretes.
TEATl&lt;O LlRICO.-' EL NUEVO
TESTAMENTO."
No sólo en este teatro, sino eo otros
de 11 capital, se estrenó la m isma no·
che la zarzuela en cinco cuadros, libro
de los señores Lepioa y Plañiol, músi·
ca del maestro Calleja, titul~da "El
Nuevo Testamento."
Es una obra sucesora de ''El Pollo
Tejada," puesto que se trata del repa r·
to de la herencia de Emeterio fej~da
y Carantoña, y oo hay para que decir
que la risa domina durante el largo
lapso de tiempo que dura la represen•
t ,cióo. Los chistes se suceden unos a
otros en alegre catarata; las escenas regocijadas pasan ante la vista del espec·
tador de una manera incesante; y aque·
!lo es el "summum" de los restruéca·
nos, de las agudezas, y de los golpes de
ingenio.
El maestro Calleja ha acerrado en la
partitura de esta zarzuela. y entre los
. números más bonitos, deben mencionar·

Teatro Mt::xicano,-Dos escenas de &lt;Calamidad,&gt; obra francesa últimamente e~trenada.

Tres escenas de cJimmy el misterioso,&gt; obra policiaca recientemente estrenada

�..
QUISICOSAS DEL ROMANCE

Nupcial

EL YUGO

Bellezas albanesas - Tres elegantes de Scutari.

A diez mil metros de altura.
El "record" de altura e o globo acaba de batirse eo Francia con el "!caro." El
18 de Abril de 1878 el "Zeoith" subió a 8,6oo metros aterrizando a las tres horas. y
ahora se ha pasado de los diez mil, aterrizando dos horas más tarde, es decir a las
cinco.
Los héroes de tamaña empresa hao sido los señores Seoouque, Scboeider, y
Bieoaime. El globo llevó 3,500 metros cúbicos, e r a de ti5ú, con cautchout, y estaba
La salida del "Icaro" al partir del aereo parque de Le·
motte-Breuil.-La barquilla del •·1caro" coo los
tres aeronautas. Eo ella se veo a M. M. Schoeider
y Bieoaime. M. Seoouque, eo tierra aúo. tiene en
la maoo un barómetro registrador.
inflado con hidrógeno p uro. LI ?vaba además un para·
caídas ecuatorial, compuesto de uoa banda de tela de
un metro 25 de largo la cual iba fija al rededor del globo, cou mallas de cor deles finos.
También iban provistos de cuatro aparatos respiratorios, compuestos de un obus de oxígeno comprimido, de
una capacidad de 1,6oo litros y con uoa máscara que se
pone en parte de la cara y en la nariz para respirar,
coo un tubo metálico de dos metros de largo. Un manómetro indica la cantidad de gas contenido eo el tubo, y
otro manómetro regu la lo que debe respirarse, que puede variar de dos litros a diez por minuto.
Como el frío en alturas enormes es grandísimo, los
apar atos de que hemos hablado se llevaban en cajas llenas de aserraduras de corcho, y para que e l metal de
las máscaras no les quemase la cara, se guarneció de
cautchout.
La altura era iodispens1ble marcarla y para ello llevaban dos barómetros Richard, también llevaron un dinamómetro para graduar la fuerza muscular y aparatos
de fotografía.
Escogieron para tan audaz tentativa, un día sin nubes y coo viento muy ligero. Después de hacer sellar
todos los aparatos registradores, por M. Magoe, ingeniero de la casa Richard, e l globo se elevó a las doce del
día en el aereo parque de Clement-Bayard. A la salida
uo viento suave los llevó algo al sur, y cerno llevaban
de lastr~ 112 sacos de 20 kilos cada uno, para. obtener
una subida regular y contínua de 50 metros por minu·
to, era necesario arrojar cada diez minutos uo saco pa·
ra subir lentamente, huyendo a todo trance de las brusquedades y de los sacudimientos.
BELLEZAS

El pri:ner cliché fotográfico impresionado a más de 10.000 metros de altura.

ALBANESAS.-TRES
DE SCUTARI.

ELEGANTES

. Todo lo que se refiere a la Albania y a la Bulgaria,.
interesa sobremanera en estos momentos, y tanto más Joreferente a Scutari, por eso presentamos tipos de muje··
res con sus trajes típicos,

Nosotros, los que leemos y escribimos, somos los que
sabemos castellano.
Ello es claro como el agua; porque si no /quién es el
que sabe castellano 1 1 Los tiorros que se pasan el día en
el tajo, y si a maoo viene, y no tieneo qué hacer, se pa·
sao el día en la tabe1Da1 De sus dichos nos burlamos
diciendo que no sabeo más que estropear el Jeogu~je,
que diceo &lt;ajuera&gt;, &lt;trujo&gt;, y otras pachochadas C1er·
to que a las veces, u:iestro saber está ea que acudimos
al Diccionario, donde se encierra, y corr.o oro en paño
se guarda, el sab~r de muchos sabios.
Lo bueno es que, aunque el Diccionario sepa algo
más que nosotros, pues a él acudimos, sabe bien poca
cosa de castellano, como creo haber demostrado más de
uoa vez. Entonces, 1 qué slber es el o u estro, cuando el
mismo que nos enseña sabe tao poca cosa?
.
El d iccionario y nosotros sabemos que el yugo se dice yug~ y creemos saber tanto como los tiorros ea esta
parte. Pero en esta, como eo tantas otr as cosas, nos eng ,ñamos. Porque los tiorros, que son los que andan a la
labranza, y han de conocer el nombre del yugo. aJsueJea llamarlo yugo, cuando entre sí hablan.
¿ Hay alguno entre mis lectores que conozca otro nombre, el comúnmente empleado por los labradores de
toda Castilla la Vieja, la Nueva Andalucía, Extremadura y A ragóo, esto es, de casi toda hspaña? /No? Pues
ao oos ufanemos coo que sabemos castellano. Porque
¿qué chisme hay más común y castellano que al yugo
por estas tierras de pao llevar?
.
Y cuando los r omanistas hablan del castellaoc d1ceo:
los españoles llaman yugo alc:iugum&gt; latino, siendo así
que debieran decir que tal lo llaman los que de y_ugos
oo eatieadea, la gente letrada; pero que los espanoles
que entieodeo en. la labranza le dan otro nombre, _que
no es latino. Nadie conoce, pues, e l nombre comuo y
vulgar del yugo, fuera de los tíos del campo, que lo
manejan.
Tao hechos estamos a creer que el pueblo corrompe
los vocablos, q ue yo había oído el verdadero nombre
del yugo por Aragóo, y lo dejé pasar como uoa corrup·
tela. Oílo después por Casilla y por corruptela lo dejé.
Torné .. oírlo eo Andalucía y eo Extremadura, y al -cabo me dije: Pues eso oo puede ser corruptd3: del pueblo, sioo igaorao_cia de los letrados: Y esta m1sm3: consecuencia he teotdo que sacarla c1eo veces, abatiendo
mi soberanía aote el pueblo, que creía ignorante y zafio
Ea achaque de hablar e l pueblo no es zafio oí igoo·
rante; lo somos nosotros, q ue pretendemos aprender el
castellano en los libros, y oo es en los libros uoode el
habla vive. En los libros no hay más que uoos garaba·
tos, sombras de nuestras palabras eruditas. y nuestra
habla erudita es sombra del habla verdadera. La prue·
ba está ea que si alguno, los labradores españoles soo
los que hao de saber el nombre del yugo, pues soo los
que los t ratan y manejan, como oo~otros somos los que
sabemos el nombre de la pluma. B1eo; pues los labrad ires españoles llaman al yugo &lt;jubo&gt; y &lt;júbio&gt;, nom·
bre que no conocemos la gente &lt;b letras_ oi e l Diccio·
nario, que se arroga el derecho :le ensenar castellano.
y no me venga algún r omanista con que esta vnz es
corrupción del &lt;yugo&gt; o &lt;iugum&gt;, porque le diré que
harto despreciables·soo sus estudios romáo1icos, pues le
ci~ga hasta el punto de negar todas las leyes fonéticas
que su ciencia le ha enseñado, y esto, sólo por la comezón de ver latín eo todo el castellano, que es un ver
de ciego, que ve lo que quiere y cuanto se le aotoja.
Otro artefacto vulgar es la correa ancha que pooea
sobr e el sillón de la caballería y pasa por las varas dt 1
c ,rro sosteoiéoriolo: es lo que sujeta el carro a la mula
y hace que ésta arrastre a aquél.
El diccionario académico oo sabe nombrar cosa t~a
común y tao vieja, y acaso tampoco muchos de mis lectores. Coaveozámooos de que en achaque de castellano calzamos muy pocos puntos. Pues eso se llama eo
Castilla la Vieja y en Andalucía &lt;sufra&gt;.
Ea Extremadura lo pronuncian &lt;zufra&gt;, en el alto
Aragóo &lt;zofra&gt; y en Aragóa &lt;a-zofra&gt;.
Los susodichos romanistas pueden romperse los cascos buscándole etimología latina. Casi lo mismo es el
&lt;sobeo&gt;, que por Castilla es correa para atar el yugo a
la Jaaza, viga o timón, eo el B ierzo la coyunda, y eo
Andalucía el látigo de cuero coo que se afianza el ara·
do al yugo. Como se ve todo se va allá.
En la Argeotioa es torzal o lazo de una o tres tiras
de cuero retor cidas. Ya se ve si es vieja la cosa. Su
etimolo~ía ce sobar es tan cierta como que &lt;sobada&gt; es
ea Burgos la correo. que sujeta el yugo al cabezón. Pero del verbo sobar saben los romanistas y el latín tanto
como del &lt;jubo&gt; y de la &lt;sul-ra&gt;. &lt;Ir de zofra&gt; o &lt;hacer
de zofra&gt; es en Aragóa lo mismo que &lt;azofrar&gt; y que
&lt;azofra&gt;, o sea trabajar para el común o a vecina 1, la
prP-stacióo personal, que dicen a la latioa los que sabeo
la.tío o tienen erudición, pero 1ue calan poco de castellano.
Porque todo ello es uoa car ga, que suena &lt;zofra&gt; y
&lt;azofra&gt;, como la correa que tira del carro, que esto
es llevar a vecinal las obras públicas de común. Y que
venga todo ello de "sobar" se ve por el verbo "sobrunar" y "asobruoar", que suena o cargar y apesgar, o
"asobruñar", c., mo lo dicen estos ejemplos, además de
Rosal. "Para ahuyentar los diablos, que no están me-

Sr. dio Alfonso !caza y señora Aoa María Teresa de !caza, que contrajeron matrimonio recie11h ni• rte.
Fot. Mant,
nos asobrunados sobre el cuerpo del agonista que. en•
jam~re sobre colmena. " (Alonso Vaoegas, "Agonía," 3,
u ). "Tao recio puede ser el calor, que baga huír el
frío mis que de paso, el cual frío por huír apriesa va~e
asobruoaodo uno sobre otro, de donde resulta el intenso frío" (ídem, ' ·Diferencia de libros," 2.30) . "Como la
respuesta es angosta abajo y ancha de arriba y están
asobruñadas uoas sobre otras, luego empiezan a subir
(hs abej'ts por los lados de la espuerta" L. Méndez,
"Colmenas").
Ahora se entenderá cómo la sobrecarga pudo llamarse soberoal y sobornal. que nada tiene que ver con ~obre ni con sobornar. "A la bestia cargada el sobernal
la m'tta" ( Correas, 3/; "Auctarium por el colmo de la
medida o sobornal" (Nebrija).
Claro está que del mismo sobar salieron los dos bonitos verbos de~conocidos de la Academia, "asobinar"
y "eosobioar." "Asobinar" es sobar mucho, como el
g-üo se asobina en una cosa restregándose ; eo Jaéo vale caerse desfallecido de fuerzas. Y tal en el libro de
Albeitería de Conde (2,1 5): "Por echarse mal en la caballeriza y asobinarse por meterse debajo del pesebre".
"Eosobioar" es eograsu las tortas para q ue, sobrepuestas eo e l horno, por no ocupar uo espacio mayor,
no lleguen a pegar~e unas coo otras. Es verbo que se
usa eo Salam \Oca. Eo Aragóo "ensobinad&lt;:&gt;" dícese de
la res enfermiza, y en Salamanca, ·•eosobioada", de la
torta de pan aceitada antes de cocer. "Sobioa" es cla·
vija de madera. que se dice tarugo, y la citan Rosal y
N ~brija; •'sobijón" es acción de sobajar, ea Honduras.

Hasta aquí nuestra supina igooraocia del ca~tellano
y aún harto más allá; pero baste por hoy.
JULIO CEJADOR.

Ail ~i@w Allfi~rn:.©lir@
lt~fur@ifi&lt;e©
JUAN B. DELGADO.
El bosque y la campaña me dieron la quejumbre
ele queAlicaodro, ha muchooopulsael caramillo:
que }ª oo siega trébol, oí acanto. ni tomillo,
oí liba eo los panales sabrosa dulcedumbre.
Que ya oo hace poemas coo ánima de lumbre
y morbidez de pieles dt nutria y de tigri llo:
que olvida en sus querellas el zurear sencillo
de la torcaz que vive desolada en la cumbre.
'Las Aguilas,' 'Los Gatos,' 'El Buey,' 'Los Alacra(oes
amigos son que sieoteo coo él los sus afanes
y siguen presurosos las huellas de su parn.
Alond•a: canta, canta. Centauro: hinca la espuela
a tu corcel p e!!ígero y hacia la gloria vuela
, tañendo el clarín de oro de Lope y Garcilarn.

J, SOBREYRA ORTIZ.

�l&gt;?nito siste~a de atavíos, y en París, cuya preponderancia e~ cuestión de modas es completamente indiscutible,
el estilo búlgar~ ha obtenido éxitos en extremo felices,
Pero en esto de los estilos, mis queridas lectoras, hay
que poner un gran cuidado en la elección, pues si esta
no es hábil y prudente, el resultado será desastroso.
Las morenas deben aceptar unos, las rubias otros las
pálidas y las sonrosadas deben buscar, con esp~cial
emp1;ño, cual es ~I estilo, el cqlor y la forma que más
convienen a su tipo. Lo que a •una la embellece a otra

..,

11

11

~·-==========~(o)~==========·
~

·-----'(o)

F

~

cienes de encaje, y en este capítulo, la faota·
sía creadora puede mostrarse en toda su ili·
mitada extem-ióo.
Hemos visto uaa deliciosa blusa de encaje
inglés sobre fondo de seda ligera, violeta pá•
!ido, y como el traje es de heJiotropoobscuro,
la combinación resulta en extremo artística y
delicada. Otra de esas blusas es de seda Jiberty azul hortensia y el canesú, los eotredo·
ses de las mangas y el adorno del cuerpo es
de encaje de guipure color de marfil.
La más !::ella de estas combinaciones, la he·
mos admirado en un elegantísimo modelo de
&lt;tailleur,&gt; hecho en seda flexible, rayada de
verde bronce y negro. La falda tiene por el
frente una artística drapería que se cruza en
pliegues muy sobrios y se rec0gen por el lado
izquierdo coa u:, broche de &lt;cabochoos&gt; de
azabache. El jaquet es bastante abierto y los
ddanteros se cruzan, pdsandoel lado derecho
sobre el izquier~o y allí se cierra con otro
grao broche de azabache. La blusa que acom·
paña a este lujoso atavío, es verdaderameat"
encantadora, pues está hecha en fino encaje
de punto de Veoecia, y el fondo es de tafetta

se llevaron zapatos que tenían la forma de za¡,atillas y
se hacían de terciopelo. Brantóme describe los gracia·
sos patines que calzaban las bellas damas que empleaban aquel extraño instrumento con una gracia incomparable &lt;cuando lo dejaban aparecer bajo la saya y le
movían y removían en todos sentidos&gt;.
También habla del &lt;escarpín puntiagudo&gt; y &lt;no cua·
drado por· delante&gt; y dice que &lt;el blanco es el má;
lindo&gt;.
Como las egipcias, las mujeres francesas eran aficio·
nadas al cuero estampado y cuando sus chancJosno eran de terciopelo, lo hacían de cuero
estampado en oro.
El Museo de Cluny, en el número 6,646 de
su catálogo, tiene inscrito uno de esos altos
patines, que se supone fué propiedad de Catalina de Médicis. La punta es cuadrada y
plana; el taC'ón, muy elevado, es de piel blanca y el tejido bordado de plata. Al lado de
este calzado histórico se encuentran varios
patines de ordeo diferente y sin ningú o nombre de origen ; uao de ellos está inscrito con
el nl1mero 6,645 y e; de cordol;án dorado, calado y adornado con cuero verde.
Escarpines y chanclos, encierran, bajo
Francisco I los pequeños pies de las damas y
esta mofa sobrevivió al Rey CabJ.llero, corno
tambiéo la de ),is altos patines.
En tie:npo, de Enrique II, los Valois y después de Eorique IV y Luis XUI la moda para
los zapatos de mujer quedó estacionaria; y ~ólo se usaron los zapatos de tacón excesivamen·
te altos.
Luis X IV y Luis XV

Lc,s tacones en tiempo de Luis XIV eran de

Las hebillas jugaron un gran papel
ea la historia del calzado en tiempo de
Luis XV; las princesas y las damas de
la corte se arruinaban por esas costosas
joyas; además ellas solas eran las que
podían llevar el verdadero diamante;
pues todas las damas no podían como
María Josefa de S«jonia, permitirse
el lujo de tener una hebilla estimada en
20 375 libras, sPgún nos diee M. G.
Bapst.
En ellas habla más piedras que diamantes y hasta se acudía al cincelador
en boga para que diera a esas joyas de
plata unas facetas milagrosamente bri·
llantes que lanzaban luces engañadoras.
Bajo Luis XV, el zapato se hizo arqueado, acabando en una punta tan es·
trecha, que parecía imposible que los
pies pudieran alojarse en ellos. Madame de Pompadour, según la vemos retratada en el Louvre, luce unos zapati·
tos blancos. cuyos tacones eran de piel;
la punta está ligeramente redondeada
y levantada, como el calzado de las
mujeres turcas. Las pieles en esta época se bordaban de flores graciosamente
sembradas en ramitos de colores vivos
y las hebillas quedaban inalterab)Pmen·
te ~nidas a esta parte de la indumentaria.
El Museo de Cluay nos sigue mostr:i,ndo la evolución del zapato; con el
numero 6,6g3 figura un par de zapatos
bordados de follaje verde con una mezcla de_ adornos de plata y uoa hebilla
del mismo metal con pie-iras del Rin
engarzadas.

ia perjudica; así pues, no debe dejarse este
asunto a favor del capricho de la costurera,
porque no siempre tendrá el tino suficiente
para decidir en una cuestión por demás impar·
tante, sino que es preciso recurrir al buen
,gusto de personas competentes sobre el particular, para definir este punto que oo es tan poco interesante corno a primera vista podríajuz.garse.
MARGARITA,

El calzado fcmcnlno en diversas époGas
Edad Media

CRONICA
El verano se muestra demasiado benigno,
mis queridos lectoras; casi podría decirse que
no estamos en tiempo de calor, pues las contíouas lluvias, los constantes nublados y el
viento frío que azota a todas horas, más bien
evocan los melancólicos días del otoño, y no
nos sorprendería ver hojas am&lt;1riltas en los
árboles, ni flores marchitas en los parques y
jardines de nuestra hermosa capital.
La Mo~a actual, peo_saodo como siempre en
las oeces1dildes más exigentes de la estación
sin descuidar por eso el buen gusto que recia'.
ma la elegancia, ha puesto un cuidado particular en los trajes &lt;tailleur,&gt; que sin discusión
alguna son los atavíos prácticos y distinguidos
por_excelen?ia; sir~en para toiio: sen traje y
&lt;1,bngo al mismo llempo; pueden confeccionarse en telas ~odestas y en géneros costosos;
la seda, e I terc1opelo, el paño y el lino, se
disputan la preferencia de las damas, según
Jo requieran los diferentes actos de la vida
social. Si queréis asi•tir a un espectáculo de
tarde o a una visita de cumplimiento, el &lt;tailleur&gt; de seda rayada, en finísimas líneas verticales, o coofeccioaado en terciopelo de color obscuro, como azul marino, café hoja se·
ca, heliotropo o verde sombrío, y sobre todo,
en negro, será un atavío severo, exquisito y
elegante el cual no deja nada que desear a
ese respecto. Inútil parecP. añadir que tao distinguidos atavíos, reclaman el acompañamien•
to casi obligatorio de lindas blusas blancas o
de colores claros. Estas blusas, por regla ge•
neral, S"D de encajes exquisitos cerno el de
punto de Veoe?ia, ¡¡uip,~re, encaje inglés y
otros p:&gt;r el estilo. También se hacen dichas
b1usas en seda ligera, combinada con aplica-

Traje de Teatro

madera de fresno, sobre esos zancos cuyas pisadas reso·
naban, el paso de las mujeres no poaía ser muy aírom
por ser menester que se sostuvinan en equilibriú sobre
unas estacas de las que la suela era el único apoyo,
pues la tela era de seda o de piel muy fina, y los ador.
nos, galones de oro, de plata, hebillas de joyería, verdaderos diamantes o piedras del Rin y de Alencon res•
plandecían entre cintas y encajes.
Todo ello era muy frágil para soportar la a 1tiva Mcntespao y la austera Maintenon .

azul marchito, resultando con esta combinación de elementos y de matices, un conjunto
t!n extremo distinguido. Una señora Joven de·
bería adoptar este modelo con la seguridad
de obtener un éxito completo. por su discreta
y positiva elegancia.
En cambio, los trajes sastre que se hacen
en paño ligero, lana . flexible y otros génerosadecuados a la estación actual, son insustituibles para las salidas en la mañana, ya sea
a compras, paseos en el campo o visitas de
confianza. En este caso la blusa no debe ser
tan costosa; y la muselina, el linón de la India, el velo de lana y otras telas por el estilo,
p.!edeo suplir a las exquisitas blusas que he·
mos descrito, siempre que se adornen con
&lt;chic,&gt; para lo cual se emplean liados valen·
ciaaos V entredoses de maya o de guipure.
Respecto de los &lt;tailleur&gt; coafecciooados eo
!ieuzo, y que son absolut~mente propios para
Juegos de &lt;sport,~ excurs1oaes en auto, y fies·
tas campestres,_ mis lectoras ya saben cual es
el color favorito: el blanco, y siempre el
blao?º· La forma es muy sencilla, pues así Jo
reqmere el objeto a que se destinan tales atavíos,_ y los ~éneros que se prtfieren son, como
es bien sabido. los más resistentes, entre ellos.
figura_ en primera línea, el piqué, la batista y
el pano delgado. No quedan excluídos, sin
e_mbargo, los colores claros, cerno el azul, e&gt;
hla, el rosa y el cereza, para confeccionar
estas pocas y _ri~ueñas &lt;toilettes&gt; primaveralf~.
y que se coahnuan asando durante el es!ío.
J:Iay modelos muy bonitos hechos en telas de
hao y en colores suaves; hemos visto deliciosos traies de batista azul hortensia, rosa pá,ido, color ~e maíz, cereza, verde luz, y otros
por el eslllo. Las telas impresas están en pleno favor de las darn,s, y allí es principalmente en donde los estilos se marcan de un modo·
?r~ferente: el b~lgaro, el japonés y el que
1rmta la cachemira de la India oriental, , 00
por ahora los más buscados para arreglar ese

A principios del siglo XIV aparecieron los
.zapatos &lt;poulaines&gt; nombre de su inventor
Poulain. Estos eran enormemente largos y la
fantasía adornó la punta de ese calzado con
un cascabel. Además había varias formas de
calzado: zapatos con hebillas, calzado esca·
tado en forma de corazón, con tiritas y abro·
chado interiormente sobre el tobillo. Las mu•
jeres de aquella época, con sus &lt;escofiones&gt;,
sus &lt;hennins&gt; y sus vestidos recamados, con
sus largos &lt;poulaines&gt;, parecidos a los &lt;skis&gt;
noruegos, completaban su indumentaria y sobre los cuales se deslizaban silenciosamente
sus gracias hieráticas.
Hacia 1420 las nobles damas renunciaron
sl1bitamente a ese calzado tan puntiagudo corno el resto de su tocado, y el zapato fué re·
&lt;londeáadose y recobrando las dimensiones
normales, y para andar por casa empleaban
un calzado. completamente descubierto y bajo
&lt;¡ ue se llamó escarpín.
Bajo el reinado de Carlos VIII, las mujeres
se ponían encima de sus ligeros escarpioP.s
un calzado más resisteatP., y bajo Luis XII
empezaron a elevarse sobre
chapin,s de altas suelas precursores de los tacones. Según
puede notarse, el calzado has·
ta aquel momento, adhería
completamente al suelo; has·
ta el sii:lo XIV el tacón hizo
su aparición.

El

Luis XVI.

Renacimiento

En la -:orte de Francisco I

Dos Toilettes de noche.

1Qué ha sido de aquel zapato de raso
n~gro muy usado que poseía el Museo
de los Soberanos en el Louvre?
Pobre zapato, tan fino, tan
elegante y pequeño que hu
biérase dicho que era el zapatito de la Cenici,.ota; 7ap~to llevado por la infortunada
reina Marí. Antonieta, y que
se eocoatraba al lado dPI &lt;pequeño sombrero&gt; d~J vencido
de Waterloo; colección triste
compuesta de reliquias tan
lamentables que producían
estremecimientos a la evocación de las _¡¡ngustias que pa·
saron¡sus posesores.

�CONSULTAS
UNA CARTA. TAHOSER: A su debido tiempo recibi
la hermosa postal que tuvo la bondad de enviarme, y en
seguida la contesté dándole las gracias más sinceras y
afectuosas por su amabilidad. Tal vez como usted se
encont raba enferma no pudo ver mi respuesta, lo cual
siento muy de veras, lamen·
tando, sobre todo, la do·
)encía de que ha sido victima.
¡Ojalá que a la fecha
haya r ecobrado la salud de
un modo completo!
Si hubie ra yo podido
conser var el retr ato del
caballero inglés que por
· a lgún tiempo me escribió
usando el nombre de u,·
t ed, teudría ahora mucho
gusto e n hacerlo llegar a
sus manos, pues acaso él
pensó en esto a l enviarme
dicho retrato; pero, como
usted 1,omprende, yo no
debo formar un álbum de
r ecuerdos de amigos des·
conocidos; tratándose de
señoritas ya es otra cosa, y
con verdadero placer co·
loco esos obsequios entre
l os de mis amistades oer·
sonales. Allí estarán siempre las lindas tarjetas que
me ha enviado mi querida
cTaboser ,&gt; cuyos bueuos
deseos para mi agradezco
de todo corazón, mocho
más ahora que están próximos a realizarse.

ASUNTO GRAVE. UNA INTERESADA: Mucho me ha.
preocupado su carta, y como el asueto que trata en ella
es de una iudole absolutameute privada, le r uego que
me envie su dirección particular , a fin de corresponder
a su bondadosa confianza del mejor modo que me sea
posible, agradeciéudole sinceramente la honra que me
concede con su delicada coufideocia. No es necesario
que me señale su domicilio; basta con que yo le mande
mi respuesta a la Lista de Cor reos bajo el nombre su·

quedai án complacidos, leyendo el libro que sobre usos
de sociedad y b uenas maneras ha escrito la Condern de
Tramar. Dicho libro tiene por título: &lt;Trato social,&gt; y
lo encontrará en la casa de Bouret, en esta capital.
UNA DUDA. HANGER: Es muy doloroso tener que
afir mar en un corazón enamorado las dudas angustiosas
por las cuales padece, pero la sinceridad me obliga a
dec;r a usted que tiene razón para vacilar st br e si su
novia lo qu iere realmeute.
Los csacrificics volunta·
rios&gt; no mere;:eo tal oom•
bre, y el que usted pide a
su prometida les tao pe·
queño y tao justo! . ... Pe·
queño, porque si todo su
amor es para usted, ¿qué
le importa prescindir de
ese amigo? Y j usto, porque
habien'do tenido en otro
tiempo relaciones amorosas con el citado señor,
¿cómo exige que usted
acepte con gusto esa amis·
tad? Además, la mucha d iferencia de edades que hay
entre usted y su novia, podría ser causa de graodPs
penas en lo sucesiv.&gt;. Cuaudo hayan trauscurrido diez
años ella estará en toda la
pleuitud de su juveuil her·
mosura; verá eu torco suyo hombres jóvenes y atrae·
tivos, el corazón de uua
mujer casada, si no está
lleco del amor de su esposo, p uede inclinarse ha·
cia un cariño culpable y
eutouces la de~gracia eu·
traría al hogar de usted.
Por tanto, lo uecesario eu
este caso es convencerse
de que la jovencita a quien
u~ted quiere, correspoude
ese amor cou la misma inteusidad, pues de ese modo hay esperanzas muy firmes de que sabrá ser fiel.
¿ Desea seguir mi coose·
jo? Ponga a prueba el corazóu de su prometid:t,
exíjale que reouociea esa
importuna amistad ; dígale
que segúu opina un célebre escr itor, &lt;el verdadero
amor encierra eu un solo
ser el universo entero;&gt; y
si complace los destos de
usted, podrá asegurarse
que lo ama; de lo contrario ...... es indudable que
pr efiere a su antiguo novio,
pue, no teme ofender y
atormentar a usted.
Muy deveras le desee un
tleseolace feliz en su p roblema sentimental.

USOS DE SOCIEDAD.
ROBERTO: Me parece, es·
t imado señor, q ue una declaración amorosa no de·
be hacerse delante de ningún testigo, por más que
éste goce de la absoluta
confianza de usted y de la
señorita a quieu quiere.
La mayor dulzura del ca·
riño es el secreto quP. lo
e nvuelve; el amor es como
u n perfume, mientras está
reprimido y oculto su en·
cauto crece, pero s; se en•
trega a la publicidad pa·
r ece como que se disipa y
que se disminuye. Solamente podría disculparse
esa ocasión en el caso de
no tener usted una oportun idad favorable para ha·
blar con h. señorita, per o
si no encuentra manera de
con versar con ella a solas,
me atrevo a indicarle que
le manifieste su amor por
TINTURA EFICA Z.
escrito, pues as! tendrá más
UNA SIMPATIZADORA: Le
facilidad paraexpansionar
recomiendo la tintura &lt;Pasus sentimientos.
raíso.&gt; con la cual conse·
En cuanto a la opinión
guirá lo que desea. Se venqud tiene usted de los méde en las perfumerías y
d icos de nuestro país, aunpeluquerías de esta capital,
que por desgn,cia hay en
El vino rojo lo encontraEL ADORNO FE:vtENINO.-Hermosa colección de modelos fantásticos y c•prichorns para sacos de
ella mucho de cierto, pero
rá eo las principales tieo·
mano y sombrillas. E ntre ellos J;,.s hay en las que domioa e l capr icho sobre la utili.:iad; otr os
quizá exagera un poco; tedas de abarrotes, como en
son por el contrario, sumamente útiles y prácticos.
n emos varios doctores de
cLa Puerta del Sol,&gt; &lt;La
verdadero talento, coocien•
Universal&gt; y otras casas
cía irreprochable, y abneacreditadas a ese respecto.
gación heroica, cuyos nombres podrían honrar a cualpuesto que usted elija, y allí recogerá mi car ta, en la
RESPUESTA . DAtRY: En el próximo número tendré
q uier a Escuela d.: Medicina. Si usted lo desea le indi- cual le manifestaré mi opinión con toda franqueza. y,
el gusto de ofrecerle el modelo de traje que se sirvió
caré alguno de esos facultativos, que acaso podrían ali- al mismo tiempo, le indicaré el único remedio que en- pedirme; hoy me es imposible hacerlo por falta de esviarlo de la molesta enfermedad" que lo preocupa, la
cuentro para mejorn, auuque sea en parte, la situación
pacio, pues be teuido que contestar varias cartas ;intecual, a mi entender, proviene de anemia, pues be visto
tao triste d e ese pobre niño.
riores a la suya. Le ruego que dispense esta falta iovootros casos semej'&lt;ntes al suyo
luutaria, y sir vas'e aceptar mi agradec imiento por sus
Le deseo un pronto y completo alivio.
LIBRO UTIL. AL1c1A ZOZAYA: Creo que sus des•os boodado~as frases para juzgarme.
MARGARITA.

Lo que distingue de un modo especial al Odol de todos los demás
preparados para limpiar la boca, es su notable propiedad de recubrir toda la
cavidad bucal con una ligerísima y microscópica capa, pero sin embargo de
gran peder antiséptico, que aún durante algunas horas después de haberse
l:i.vado la boca, conserva su efecto. Este duradero efecto, que ningún otro preparado posee, es lo que asegura a quien usa diariamente el Odol, de que su
boca está protegida contra el electo de las caries y materias de fermentación
que destruyen la dentadura.

Fiesta de los cojos

reservadas a los cojos que hayan tomado
parte eo el almuerzo; a las 6, apertura por
los cojos de un baile ofrecido a las persoEl 24 de Noviembre se efectuó eo Va- nas provistas de mejores piernas&gt;.
reones, una curiosa fiesta de los cojos, &lt;Nota: Un &lt;garage&gt;, custodiado durante
acerca de la cual permite formarse una toda la noche, estara instalado para las
idea del siguiente programa:
muletas y las piernas artificiales&gt;.
&lt;El comité de cojos de la comuoa de
Vareooes Saint Sauveur, tiene el honor de
informar a la población, que se celebrará El reloj más grande del mundo
una fiesta en su honor el domingo 24 de
Noviembre&gt;.
&lt;A medi_o día, baoquete en el restaura_nt Sin duda alguna tienen razón los grieSorgues-L1vet; a las tres, carreras a pie, gas en asegurar que poseen el reloj más

grande del mundo, reloj que ofrece ade·
más la particularidad de haberlo hecho la
misma naturaleza

Del cercado ajeno

Hay en el mar Ereo un promoutorio de
grandes dimensiones, cuya cúspide se alza
a 915 metros sobre el nivel del mar, y que
los helenos bao bauti,:ado con el nombre
de Hayoo Horou, el cual, al darle el sol,
proyecta una grande sombra que va tocando sucesivamente, y a intervalos regulares,
a unas islas que lo rodean formando un
cfrculo. Dichas islas hacen las veces del
horario.

A pr~pósito de estar cerca al centenario
de E?nco Petrella y habiéndose dicho y
repettdo que el famoso autor de Joo e vivió
pr_obablemeote .Y murió en un hospital, desmiente el Mutttoo esta falsa versión.
Casado a los 23 años c.&gt;o una mujer de
~ás de cuarenta, aunque bien provista de
dinero, Petrella no vióse nunca en grandes
estr echeces.
Uoicamente eo el período en que sus
obras comenzaban a ser couocidas, fué
cua?do pudo tener momentos de penuria.
AleJado de su esposa, que •ya llegaría a los
sesenta, P~tre~la se unió por toda su vida
a ot~a m~¡~r, ¡oven y bella, con la cual hizo vida d1s1pada y fastuosa.
Cuando le hablaban a la editor¡¡ musical
Juana Lucca de la pobreza de Petrella
decía: &lt;V~nid a Nápoles y os demostraré
con los as1eot?5 de mis libros que Petre·
lla, sólo de m1 casa ha sacado 200,000 ¡¡.
bras&gt;.
, ~ostieoe_ el_ ~attioo que Petrella, en sus
u!hm~s ve1nttc1oco a ños debió gastar me
d io millón aproximadamente.
La casa Ricordi le adelantó 10,000 liras
po_r ~u Sala~bó, de la que sólo llegó a escnb1r el primer acto.
Entonces habitaba el maestro cerca de
Génova, en una hermosa Villa, y allí Je
sorprendió la enfermedad que pronto iba
a poner fin a sus días.
Sus amigos y admiradores, entre los que
s~ contaban el Rey y el grao Verdi, facihtároole cuanto necesitó, y murió Petrella
eo una rica residencia de la calle de Gaetano Alessi, de Génova.
o o o
La c ostu mb re

Habituado Victorio a que antes de dormir se le ~ueote siempre un cuento, no se
duerme 010guoa noche sin oírle.
Mamá-dice ayer, reudido ya de sueño.cuéntame lo que le pasó al pajarito que
estaba enfermo.
:-~ºY la que estoy mala soy yo, y no el
paJanto. Duerme, .duerme.
-Bueno, pues entonces... cuéntame el
de la mamila que estaba eJJ ferma.
~

'

�EL MUNDO I LUST RADO
EL MUNDO ILUST RADO

CONSERVA LA BELLEZA Y JUVENTUD OEL
CUTIS.
Evita y cura los barros
las pecas, las erupdones, y
las manchas en la piel. Des-

vanece las arrugas . El cu-

tis áspero, marchito, pálido y quemado del sol , ad-

quiere suavidad, lozanía y
buen color con pocas apli-

caciones de Creme de Luxe.

Empiece usted a usar esta

c rema hoy mismo

f

jamás

le pesará haber leido este
anuncio.

Depósitos: Johansen. Lal,é~f~;uería del Ele-

?::,~.

Seductora belleza

Jabón de Verbena
Calendulado

Purifica, htrmosea. perfuma,

dulcifica y embellece la piel, en-

durece las carnes

restablec iéndoles
su frescura cuando se han mar-

chitado.
Evita y cura la
caspa, los barros
y las enfermeda-

des cutáneas, vigoriza las raíces
del cab~llo, dellc loso para lavar la cabeza y bañar a
lo~ niñ?s. La pastilla es grande, sólida y dura mucho

ll~mpo. $1.00. Por correo certificado $1.~5.

Depósitos: Joh11 ns~n, Félix Co.,
Ave, San F r anci~ro 39.-J L abadie
S u cs. Co, Ave. San F r a ncisco 39 J . Uih len Sucs . , Ave. Bolívar 52.-

M . Paul Hervieu en España . -EI ilust re escritor en una f iesta
campestre en el " Rocio " en Sevilla .

Mr. Paul Hervieu estuvo eo Madrii y
·
eo otras capitales de España hace poco
sieodbo odbjel10 di e to~a clase de agalsaj?s,
EL PERFUME ROSE DE CHIRAZ
prue a e a a ta esltma eo q ue se e 11eA · '6
· ¿
b
de la cua F. Wollt y Son. recuerda la fraganoLe. stsl1 a uoda rlepreseotahc160_ e su o ra
cia suave de las rosas de Persla.
&lt; as car reras e as aoterc 3s&gt; interpretaf é
·b·d
d a por Ia CO b eoa,
Y u reci I o por e I
~ey de una manera afable y c ariñosa.
Méxibo.

LINIMENTO GENEAU
11.a.ac.a.

Acompañado de varias distinguidas persooas fué a conocer Sevilla, dándose en su
honor •rna fiesta netamente española con
. ·
'
tra¡es popo lares andaluces y una decoraci&lt;"o flo ral pr eciosa en la ' finca del &lt;Ro•
ciu,&gt; uoa de las más bellas de Ja capital
.1
sevil aoa.

po.~que el "motivo" oo puede ser más "Joco ).
El Debe y el Haber de ese balance oo
es uo grano de anís, sino uo anís de muchos granos, tamaño de una sandía. Porque, vamos a ver: /de qué oi para qué
van a servir las millonadas ha~ta aquí consumidas eo el perfecciooamieoto de uo
aparato, curiosísimo sin duda, pero cuya uti·
Jidad positiva se reduce a la militar, y aun
esa es1á por ver, no baMaodo los tosayos
practicarlos hasta ahora ¡;&gt;ara fo rmar juicio ?
Esto último oo Jo decimos ocsotrcs, que
somos unos pobres diablos como estrat~gas
(creemcs q ue ahora se dice así, aunque la
a cademia de la lengua española oo Jo diga), sino cuantos hao pre~eociado tales
pru1:bas aéreas.
Ya sabemos que a lgunos hao tenido la
chiripa, oo sólo de oo caerse de Jo alto,
que es peor que caerse de no nido, sino de
embolsar primeros premios cootaotes y
sonantes en sus "ncords'' de velccicadts,
alturas, etc., ~te.
Pero se me figura que la aviaci6o se parece eo esto a la tauromáquia moderna de
España. casi reducida (dicho sea c on ¡:erd6o de la afici6o y los diestros) a jugarse
la vida a cara o c r uz al cebo del momio.
Con tener el iosaoo aliciente del r iesgo,
el aeródromo oo resulta, 01 tao piotoresr.o
como la plaza de toros eo días de cartel,
o i siquiera tao c6modo por parte del espec,ador , obligado a levantar los ojos a l
cielo, y no eo son de piedad oi de imploraci6o de la protecci6o divina.
Por lo demás, este nuevo motivo Joco, e~
decir Jocomotivo, abr e ancho campo a la
imagioaci6o para el porvenir . Hoy y de
tiempo ha, ya vuelan muchas cosas, el di·
oero, por ejemplo.
p
'd
t d
1·
ero ayu eooos us e es a seo 1r maoaoa q ue se escapi:o por eot~e nubes, los
deudores, los oov1os, los mandos, las espot d I b
t
h
sas Y o as a~ ueoas geo es q ue no se a
llao bien sentaditas, oi de pie, o aquellas
·
¡
á ·d ¡ h 'd
a qmeoes e~ par ece po_co r p1 a a . u1 a
eo fe r rocar ril autom6v1I o trasatlántico
•
·

Febrero 26.- Señor : Solicita usted, bondadosamente, mi opioi6o sobre el romanticismo y me interroga sobre mis pr incicaida del pelo. cura
rapida y tei?UrA • •
He aquí una curiosa carla de Héctor pios, mi "credo," etc. Podría contestarle,
. lao Cojerao, Eapara....,..,8obreh - - .
B~r lioz. La fecha está incompleta y se ig· que las pocas obras que he conseguido
Torcf"duraa.etc..e~
nora a q uién fué d irigida. M. Jules Com- hacer oír a l p úblico, dicen bien claros mis
l\eYllloiYO•NaOIQ,o
U• o ,amejÓrablo.
barieu, director de la &lt;Revue Musicale&gt;, gustos Y. que, sin los viol_ioes, soy, . tal vez,
Cien kilos de carne pierden 33 de su pe·
al publicarla, garantiza su autenticidad:
Parls, 165, Rue SI.Honoré J todu lumaciu
uo mal intérprete de mis peo~m1eotos. so al ser asados y 28 al ser hervidos.
Pero vuestra carta es demasiado halagadora, para q ue su único r esultado sea hao o o
cenr e pasar por descortés; voy, pues, a satisfaceros. Soy un clásico. 1Romántico? IgPara la calefacción, 12 kilos de cub6o
nor o lo que esto significa.
de leña calientan lo que 10 kilos de carb6o
Por a rte c lásico, entiendo, uu arte jo- de piedra o de ccke.
Sola y Unlca Calidad
ven, vigoroso y sincero, reflexivo, apasionado, amante de las bellas formas, como o o
pletamente libr e. Y con la palabra clásico
indico todo lo original, lo grande, lo atre - En Inglater ra hay 78 pozos artesiauos.
vido que se ha hecho Gluck y Beethoven
Para conseguirla
y el Nombre ºCHRISTOFLE" son clásicos, jamás tuvieron reparo en deo o o
cir lo que querían, y c6mo q uerían, a desEXIJASE esta Marca
sobre cada pieza.
pecho de ciertas reglas. Virgilio y ShakesLa primera escuela par a ciegos se estapeare son clásicos. Lo único que despre- bleci6 eo Liverpool en 179r.
Al EXICO · IIAUSER .., ZJVT ,r C ...
cio, es la iniciativa chata, sin vida, sin carácter .
o o o
Mi casa no es una c a pilla, pero de b uena gana adoroalfa e l marco de la puerta, El chocolate empez6 a popularizarse eo
como Cocas, r.oo las cabezas de ciertos Europa en ,65o.
«clásicos&gt;, a q uienes se ha adjudicado una
falsa etiqueta, cotsideráodolos como conl~S
o o o
tinuadores de los grandes.
Suaviza la piel y la da una blancura nacarada perfecta, J cura udicalmintt
irritaciones y ubanonea Forhllca lu unH y tas da bnllo l tn n1parencia.
Siendo &lt;clásico&gt;, vivo a menudo con los Una tortuga grande da 40 kilos de car ey
A.GNEL. .-urt:NISh, 16, A venuo de J'Op6ra. P A R I B J
dioses, otras veces con b andidos y demo· para peines y otros objetos.
oios, pero nunca con monos.
Deseo, señor , que estas pocas líneas le
o o o
informen lo suficiente y le ruego me crea,
ceo la más alta e~tima, su seguro servidor.
El football profesional se iosla)6 en In-Héctor Berlioz.
glaterra eo 1885.
Hl'A8&amp;1t..l

Las rosas del pintor

Lo que hace la costumbr e

C REME DE LUXE

Bolo 'l'OPZCO
ree mplazando 11

f'laec,o , in dolor Dl

'·Plateria "CHRISTOFLE",
La Mejor

Una viuda se casa por ter cera vez.
-/Cuándo es la boda ?-le preguntan.
-Yo quería que foese mañana; pero
habré de esperar u nos días porque está
enfermo el padre Beoítez, que es quien
debe casarnos.
-Puede casarla a usted otro sacerdote.
-)Si, es verdad; ¡pero estoy tan acostumbrada a que me case ese!

Llegué una tarde al taller de mi amigo
Luis eo ocasión de estar despidiéndose de
él.un tal don José, a q uien cooocJa yo por
haberle encontrado allf otras veces, el
cual nos dijo:
-Mañana les espero a ustedes eo mi
q uinta, quiero que vean mi~ rosales; tengo
más de cincuenta variedades . .. . Es mi
manía. A usted, Luis, como a rtista, bien
deben gustarle las flores; en cambio a usted, hombre de ciencia-dijo dirigiéndose
a mí-no diría yo otro tanto. En general,
son ustedes demasiado positivistas para
t.u cualldadH uu.,puo~ ha cer mucho caso de las flor€s.
Se lo p rometimos, march6se don José y,
••tenlTUJolGatr.luDteequc
una vez fuera, exclamó L uis:
laaa merecido al
-A nadie se le ocurre sioo a este hombre coost.ruir una casita de ca!'°po eo aque!los para¡es, tao cer ca de la cmdad y entre
fábricas y habitaciones ~e ob_reros. Su
• adml116a en loe Boeplta~..., mujer, q_ue esté eo la glona, odiaba, aquee•plloan la bo1a •• llos barrios; me figoro yo cuanto sena, ~or
• .. produoto para todo• 101 u101 haber oído algunas veces los comentarios
del tocador : Cutdadoa de ~ de la vecindad sobre la forma de sus somBoc.a , quo purilloa. de loe b re ros O la intensidad de sus ~erfumes que
Cabello• cura ca1da detiene, u~:iba (ambas cosas, del '!1e¡or gusto, sea
entr e paréntesis). Sm d_uda no Sf:
LooloDH de laa Crtu. Calo dicho
haría cargo de que su elegancia era casi
4a4oe IDUULoe. etn.
una p rovocación para aquella.pobre. gente
0.eoo,i/fMH a ,U , ...,,....,.,...
q ue soñando eo una futura 01velac16n soltN LAI P'A'°'MAOIA.,
· ' es v1chma
, ·
·
d e .. , ,
c1al,
siempre
Á . . . . .1C1111•nllelffl 1 lalal'Mll!III
-!Ya pai;eci6 el socialista! Anda, .?éia·
Áparlade 806. Kbl-.
!e de filos'?fias y vámoocs a l café -d1¡e yo
10terrumJ&gt;1éodole-que se hace tarde Y 00
- - - - -- -- - - - - -- - - - - podrás ya trabajar con esa luz.
Así lo hicimos, quedando luego al des·
í
1lí
p er'hro~s e?- que nos encontrar amos a
~I ?ía sigmeote, desp?~s de cc~er , para
CAMARAS
1r ¡u~tos a hacer_ la v1S1la prometida.
Fuimos}:'·,•• ¡rosas, muchas rosa~!
-Aquí tienen ustedes las Francia, las
&lt;Marie Heoriette&gt;, éstas son musgos .. . .
-nos decía don José mostrándonos satis•
fecho sus rosales, mientras iba de aquí para a llá cor tando flores, hasta hacer los dos
e normes mazos con que nos obsequió al
mar ch~roos.-Lléveselas usted a su Sf ñora, me dijo a mi; Luis hará quizás u n cuadro con ellas .. . .
Caía la tarde c uando, a través de aquellos c.smpos y solar es, nos dirigíamos a la
ciudad con nuestra olorosa carga. Cansado p ronto de llevarla, le dije a Lu is:
- -Mira, chico, si quieres, podrás piolar
tus rosas y las mías, que como cargues tú
con e llas te las regalo. Con una para mi
A. MADELINE'. Av. Veracruz 7.
Pídao catálogo mujer tengo bastante.
Apartado 1038.

HIIIEIE11e1TOCIDO
coaltar Saponlnl

LI Bluf

•• Pan-.

NETTEL

"ªDfrl II

ESTREN-1MIEN To

BHLEZA

l.~-~;~i~:.:~~J~~;:!;' 1
1

aua maravilloaoa re.'lultadoa, y por eso ea que se ha hecho la pre-

ferida del póblico. Basta usarla una vez para tenerla siempre en
prevención, Produce efectos eegurfeimoe en

1
1

Las guías de trenes para los viajeros son
de ioveoci6o icglesa.

1

o o o
Pues, señor, (y no va de cueolo) cada
vez que leemos Ja noticia de una nueva
En el Br~sil hay más de novecientos mivíctima de la aviación, que es a diario, llooes de cafetos.
•
cuando no varias veces al día, aumenta
o o o
nuestra confusi6o eo e l cálculo de las
ventajas e iocooveoieotes de semejante
.
medio locomotivo (No sabemos eo este Un camello llene doble fuerza que uo
momento histórico si tal adjetivo está en buey.
el léxico, pero si oo está debiera estar,

Tu•o1t• • · ,.,.01t1t'4NAS, Ha1t1011s. l'U8TUL'48, LLAQA9,
UL0•1t••· QUa•ADUlfA8, l'ISTU&amp;.'48, alfUl'OION•• · aTo•• uo.

QlfANO8.

o• vaNTA • N TOOA9 ,,.. DlfOQUalflA9 'i •OTIOAS,

1

A '.25 CENTAVOS L A CAJA.
Para 101 lopree donde no 1&amp; enouentre, ae deep&amp;Ob&amp;tranoo de porte, enYlando
oon el pedido en aelloa de oorreo 10,80 Ol'I , por O&amp;d&amp; oaJs y por docena P ,52,&amp;l Depo-

1lt&amp;rlo cenera!, .,,. """"·' • • OlfTl!QA,
Al'AlfTADO 41541,

1

••x,oo.

ª" 011&amp;.L• ºª IIANlflQUa N 9 • ••

o. "•

o o o

fiel a la consigna

1:º

d

Los tribunales de París acaban de ver y
fallar una causa seguida por lesiones su-

LOS MEDICOS INGLESES
fridas
en e l del
ejercicio
sus funciones
por T enemos el gu.!=to de prt)sentar a los lectores de "El
una artista
teatro de
Folies
Dramatiques.
Mundo Ilus trado .. una fotografía de
La señor ita Perouoe debía salir a escena
con1ecuencia1: Jaqueca, Malestar, Pesadez Gaatrica, etc. tripulando uo .eroplaoo que volase a la LA UNICA SILLA ELECTRICA EN MEXICO
1
vis6~a~~ t:~~c~i aparato volador era de
PURGATIVO•• DEPURATIVO• Y ANTISEPTICO• cart6o, y que el vuelo aparente se realiz..
T .· L•RoY.
96, Rue d'Am■terdam.
P.lRlS
11 torio,
la, Formacl41.
ba deslizándose
avi5odecon
la señorita
.._,.¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡;.._____
,_,..¡¡._,¡¡¡.¡¡.¡¡¡¡¡¡¡¡.,¡.¡¡_,¡
• ..,_
.._.
_______
_. dentro
sobre un elcable
acero
tendido
1111
y su,

ExUm1oaYERDADEROS GRAN0SdeSALU0delD'fRANCK

fil
~~,t. AGNEL

s
MANO

-Deja, me cootest6 tomando las flores, Grao Bretaña que viven en ;{reas de gran
que por mucho pan .. ,,
poblaci6o, el riesgo es coosider~blemeote
-IY, r ealmente pit:osas pintar uo cua- ma}:'or. En Maochester, por. e¡emplo, se
dro de rosas ?.añadi.
registraron eo 19II, 1, 200 accidentes entr e
-!Quita allá, hombre!. ... Esto no lo ·mortales y oo mortales, eo las calles. de la
pinta~ más que las señoritas!, me replicó ciudad; lo cual r.epreseota u~ accidenta
sonriendo. Las quiero porque vendrá ma- por cada 700 hab1t~ntes. Eo I:,1verpool fué
ñaoa a mi taller cierta persona. . . .
un poco menor la proporc16~; pero eo
Así hablábamo•, cuando se cruz6 con Londres es verdaderamente seno Y ri:al el
nosotros un grupo de obr eras que eo aque- peligro callejero El número da acc1deo·
!la época salían de las fábricas,camioaodo tes pasa de 17,000.
silenciosas, apestando a aceite de máqui- En los años. que dur6 la guerra del_
nas, el pelo en desord~o y vivo el paso, Traosvaal murieron aoualm~ote bastantes
en direcci6o a sus casas !?ara prepara~ la menos sol?ados que eo las call':..s Y eo los
cena Después de este primer grupo v100 ferrccarnles de ta Grao Bretaoa.
otro compuesto de muchachas ¡6veoes,
obreras cerno las otras, cogidas del brazo,
o o o
r iendo y bromeando, con la alegría y la
deseovottura de la juveotua. Al pasar juoto a nosotros exclamó una de ellas:
-iMirad cuáo_ta rosa! iqué hermosura! Un eoeral, tao bravo cerno bueno, que
-No te entusiasmes, chica , rootest6le auo vite y viva muchos años recorría los
una de sus compañeras, que no hao de ser cuartele~ de madrugada v, stido de paifa•
para nosotras.
.
,
..
oo.
que ~ído por m1 amigo les d1¡0, de- Era aquella época de algarada~. de coosteotéodose.
taote alarma y las precauciones militares
- I Y por qué oo ?-a la vez que ponía
sostenían ~00 rigor.
los dos mazos:º ~ano~ de la que acababa se Al efitrar eo uo cuartel, el centinela,
de hablar, aoad1eodo.-Tomadlas, vues- que er a soldado bisoño, le di6 el alto y,
Iras soo.
.
.
p~eparaodo el fusil, Je detuvo eo firme.
Con torpe ademán y como. 10coosc1eote
-iAtrás, paisano! No se pasa.
de lo que hacía, las tom6 la ioveo. En su -So e l eoeral O.,, .-dijo, avanzansemblante y en el de sus am1~as leíase la d
Y
g
· b ao y soo· o uoAtrás
paso.paisano te he dicho y no me
sorpresa. U nas a o t ras se mira
r , iao aot~ aquella ioes~erada galaoter (a, im-orta ~e seas general No ;e pasa.
Tal e~tra.neza y azoramiento les . produ¡o! ~Vam~s. hombre, mira-replicó el ge·
q u': 0 1 at!oa~oo en dar las gr~cias a mi neral con un a sonrisa, y alzándose el chaamigo. Stgu1eroo el!as su . cam100 y nos- )eco le hizo ver la fa1·a ue acusaba su alotros el nuestro hacia la ciudad, de la que
.
í
..
q
1a ¡erarqu a m1 111ar.
áb
est amos cerca.
-Tampoco me importa que seas torero.
- ID6_ode :,-as con esta rosa?-me pre- Atrás paisano 00 se pasa.
gtml6 m1 mu¡er al llegar a casa.
.
y hasta ue salió el oficial de guardia 00
-/De dóo d e ve.o~o querrás decir ?-Y de uso el 6ueo centinela su resuella actile conté nuestra v1s1ta a don José, el en- t
1., uo · · · · · · ma goi'fico c·iga·
cueotro con las obreras, la acción de Luis. u ,dq~e 1e va:°
-Que te p arece de su rasgo, es propio de r ro e genera ·
uo artista, verdad?
-Propio de un tonto, cootest6me. !Dar
o o o
flores a &lt;esa gente!&gt;.. . .
Al oi rla .. .. la rosa se me cay6 de las
Ingenuidad
mao.,s.
Eo u na tablilla fijada eo la puerta de
D. COROMINAS PRATS.
una casa se lee Jo siguiente:
"Se alquila uo cuarto tercero eo 10 du ros mensuales; su último precio siete."

A Sal;a LEA &amp; PERRINS es de un gusto tan ,·ariado
y tan agradable, que facilita una mayor ,·ariedad de
empleos que cualquiera otra salsa, con la carne, pe~cado,
caza, caza mayor, aves, jamon, queso, marisco•, ensalada~,
etc., etc.. de tal manera es así. que en la India y en otros
países cálidos, se acostumbra tomarla con Soda, en guisa de
"pick-me-up " (es:imulante ·.

L

L~ comoonc-n in · redic ntc~ de calida-J s 1 ·pf"ti" r , · P~tt\ confPrcinnad.1. srgun la
verdade ra receta or ginal. Se pre par.t r t·mbotclla en condu iones pt&gt;rfoctamcn tc ideales.

La escritura bl.inca soore
la etiqueta roja :

A _..

~

indica
la yerdadera
SALSA WORCESTERSHIRE

lllr=JAC.

'

de origen.

de un lado a otro del escenario.
Pero el cable se solt6, y el aeroplano y
~u tripulante cayeron sobre el tablado,
dando la seosaci6o de uo accidente de ver&lt;iad. La señorita Peroone resultó lesiona·
da eo su Jiodo ro~tro, con fractura de la
nariz y e l consiguiente detrimento de la
belleza física de la linda aeronauta.
El t ribunal ha condenado al tramoyista
q;.;: sujet6 mal el cable a cien francos de
multa, p ero a la empresa de Folies Dramatiques a señalar una peosi6o vitalicia
que asegure el presente y el porvenir de
la infeliz y desnarigada actriz.
La ley de accideutes del trabajo, se ha
cumplido esta vez. Menos mal.

.

&gt;,

o..:

...

...

e - -.. ..,....

-t,,l.o~

-SZ'•

c.·

,O:,• ~ · o

~c..&lt;tE-9.:..•:;.,•-

.:. "° _:-qz&gt;

Los peligros de la ca lle
En las calles de las ciudades de la Grao
Bretaña mueren O son heridas diariamente
por los vehículos, cien personas, por térm ino m~dio.
· d
JI
Pero temen o eo cuenta que aque as
islas tienen más de cuarenta y cinco millooes J med(o de habitao_tes, es ba.stante
pequeoo el rie~go de sufnr uo accidente
de esta clase La proporci6o es en reali·
dad de 450,000 contra 1, es decir, una pequeñez.
Pero dentro de esta proporci6o general,
hay que hacer ci11rtas distinciones. Si se
vive en uo área muy poblada, y téngase eo
cuenta que el 78 por 1co de h..bitaotes de

~ •.'.¿r•~

.. ofc;-~e~
o ..&amp;" ' ~

-~~Ó

Esta silla. cuyos únicos y exclusivos propietarios
son el Instituto Médico Británico. constituye una curación positiva de todos los casos cura bles de Reuma-

tismo. Parálisis, Neurasteni•. Agotamiento Cerebral,
Debilidad Nerviosa. Enfermedades de la Próstata. Espe rmatorrea. Impotencia y Esterilidad en cualquier
sexo.
Garantizamos u.na curación en cada caso . y daremos
$ 500.00 oro a cualquier enfermo cuyo caso hayamos
aceptado y dejado de sanar.
Toda corresPondencla y consultas son consideradas
sa¡rradalNS~if u fle~~~i'c o BRITANICO
" · de López s.
México. o. F.
Horas de Consult,:
Q

a.m. a 6 p. m. los domingos: de~10 a.m. a

1

p. m.

NOTA ESPECIAL:-Ultlmamente hemos publicado •
nuevos libros: " Perfecta Virilidad del Hombre" 16o
páginas Ilustradas, precio un peso, y " Perfecto Estado y Salud de la Mujer" ,o páginas Ilustradas, precio
un pe~o~ Enviaremos un libro a, 1&lt;1 dlre&lt;;~lón que $~
110~ de. enteramente grats,

�EL MUNDO ILUSTRADO

Victoria

'A

~

Agencia de Inhumaciones

EUSEBIO GAYOSSO
MARISCALA 3.

Recaudación de Panteones, Cajas Mortuorias,
Servicio Fúnebre por Ferrocarril.
TELEF0N0S: ERICSS0N, 836.
MEXICANA, 1006.

EL REUMATISMO SE PUEDE CURAR

El ronco golpe del gong me hizo temblar
de placer.
Terminaba el décimo round recibiendo
en la mandíbula un titánico directo de mi
rival y oí como si las campanas de innumerables igl"esias elevasen a los cielos la
furia de un canto demente.
Caí en la silla, y solo la energía de mis
ayudantes me hicieron revivir sin que el
público hubiese notado la tremenda impresión del golpe.
Todo se fu_é acla_rando lentame~te, el Quierb que to.do el mundo sepa que mi
corazón volvió a lat,r . con regularidad Y Remedifl para el Reumatismo alivia los dosentí que la sangre c1rcu_laba de nuevo ; lores de las Piernas, en los Brazos, en la
solo quedóme una especie de calambre Espalda, la Rigidez o Inflamación de las
sobre la cara.
Coyunturas.y Cura en Muy p:co Tiempg
. Los sesenta segun.dos d~ r~poso los de· Neutraliza los ácidos y expele del orgaoiJi
d1qué a la observación; m1sm1radasfueron mo todo el Veneno Reumático 5o centavos
prim~ro hacia Ji°:my G_aylor, mi temible un peso. Marca 3 X, $2,
'
contrinc":nte; lo v1 sonriente, afirmando a Y
AQUI ESTA LA PRUEBA:
los _cons~Jos de su m_anager, con las dos
El señor presb. P. Flores Valde·
recias p1er~as extendidas sobre _los brazos rrama, Ave. del I nstituto, Puebla,
d~ su pa~rin?, que le daba_ rápidas frota· nos escribió el lo. de Enero de 1912,
c10nes; v1 el ¡urado, t~es senore_s con som- •, El remedio 3X para el Reumatisbrer?s de copa a quince refleios- el del mo, que vende la casa de ustedes, e,
medio, con una barba color_ de azafrán, inmejorable y por tanto ÍnS'llbstituime ~uso de bnen humo.:-v1 al referee ble. Yo fuí un pobre enfermo qu~
sonnen?o a un~ bella senora de un palco, venía sufriendo desde hace más da
expand1 la mirada sobre los correctos
_
'
.
sportsmen de frac y guantes blancos, sobre 20 a_nos, de Reumatismo goto~o. Un~
toda aquella muchedumbre frenética que, pe1"1s1s tente ~nf_ermedad ne1;v~osa, h!gesticulando, comentaba los postreros gol- zo que la elimmac1ón del ac1do unpes d~l round ; alcé por último los ojos ha- co_ fuera punto !11enos. de nula en
cia los pisos superiores y,-en el momento m1 ~ersona; y a1lu me benen 11stedes
que la voz de bajo de un jurado coreaba: sufriendo, co?stantemente d3 · desa
iScoods out! y mi mcnager susurrábame al rreglos gastncos _Y, lo que e~ peor,
oído: Will, en este round, apercarts ccn la dll_ t~do ese corteJo de ~olestias, su•
izquierda y crosse con la derecha sobre el fnnuentos Y düllores,-·mclusos ks
corazón-ví a Maggie Linch, mi amada, de Cálculos renales--que trae apa•
mi collie de grandes ojos azules y magoí- rejada una Diátesis U rica. Llegué
fica cabellera blonda.
casi a estar paralHico. En vano fué
La ví claramente, como si ' fuese solo a que tomara una serie incontable di'
dos pasos, sentada junto a Tommy, el her- medicamentos nacionales y extran
mano de mi rival Jimmy Gailor; los ví que jeros; la condición ácida de mi or•
. se hablaban en boz baja Y no ví más por• ganismo se modificó muy poco y el reu
que el gong roncó de nuevo, y de un salto matismo seguía su mareha uevast.a
me hallé en medio del riog, rugiendo cual dora, hasta que se me ocurrió tomar
león herido, sangrient.:&gt;s otra vez los ojos, el remedio 3X preparado por el prosidtiendo que mis músculos se henchían fesor 1\fonyon para esta enfermecomo un mar y que todo el odio del aman- dad. Con este medicamento me hr
te burlado inundaba mi soberbio c•Jerpo curado por completo en menos de
de ~~xeador.
dos meses y con sólo tres frasquitos
J1mmy alzábase frente de mí, y en él Los dolores reumá,ticos se han reti
concentré tod~s ~is vengaozas, ~l terrible rado como por encanto; los riñone,
deseo de ao1qmlarle, _de hum1_llarle, de fun cionan muy bien, y la elimina·
venc~r en su cuerpo mis dos rivales: el eión del áeido úrico es completa y
del nng y el dd balcón.
ed'ecta •
Mi brazo derecho se extendió f)oderoso, p
·
olímpico, y ca¡ó como férrea maza sobre
P. Flores Valderrama."
el corazóu de mi contrario.
EL REMEDIO PARA LA DISPEPSIA,
En lo alto, Maggie y Tommy hablaban; alivia inmediatamente y cura toda clase
é l con su ancha gorra a cuadros verdes, de Dispepsi:i.. 50 centavos. Ma•ca 3 X, $2.
cubriendo casi la cara de la pérfida y su EL REMEDIO PARA LA TOS, cura la
robusto brazo de gimna!;ta desapareciendo Tos, los Sudores nocturnos, y alivia los
tras h espalda de ella,
Pulmones. 50 centavos. Marca 3 X, $ 2.
Aproveché un momento y mi puño iz-· · UNGUENTO PARA LAS ALMORRA·
qui&lt;lrdo desplomóse pesadamente sobre el NAS, Un nuevo método completamente Iimrostro de Jimmy. Este rodó por tierra.
pio. Alivia instantáneamente. Cura positiva.
Al séptimo segundo, Jimmy se alzó; t~m· 50 centavos.
baleando recuperó la guardia y saltó freo· Munyon tiene Remedios para todas las en·
te a mí, lívido, descompuesto, con un es- fermedades, casi todos al módico precio de
pumar sanguinolento en los labios: vino 50 centavos. Se venden en todas las farmados veces a buscar en el cuerpo a cuerpo cias o pueden pedirse directamente.
un segundo de n,poso; pero el ansia de
Pida usted la "Guía de la Salud," de
asesinar, de concluir co,i todo, mis celos Munyon, en las Drogúerías de J. Labadié
espantosos me embriagaron, y de nuevo Suc~. y Cía., Av. San Francisco -43: J.
mis dos brazos cayeroo sobre el iofortuna- Uihleio Sucs., 3a. Av. Bolívar25; Johannsen,
do rival. Esta vez fué al suelo inerte, co• Félix y Cía., Av. San Francisco 39; Dromo mnerto El referee alzaba la voz hasta guería del Elefante, Av. Isabel la Católica
el grito para dejarse oir entre el huracán 6; y otras. Consultas por correspondencia,
:le dos mil voces.
confidenciales y libres de todo gasto.Yo, entonces, alcé los ojos y Maggie vióMUNYON'S 53 AND JEFFERSON,.
me: apercibió el fuego de mis pupilas y, PHILADELPHIA, E. U. de A.
medrosa, ocultó su busto tras Tommy que,
de pié, crispado, esperaba el fin del Knock _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ __
·out, y al verlo en esa actitud de reto, 110
pude reprimir un rugido de ira que el público creyó un avohé de victoria.
Toda aquella multitud, de pie, delirante
me aclamaba; mis amigos me alzaron sobre
fla1aro/lado1, Recanstituldait1
los hombros como a un autocrator antíguo,
Hermoseados, Fartlf1cadiJ•
y mientras Jimmy, desplomado sobre una
silla, recibía la confortante ayuda de rns
'f.~
el unlc:o producto 3ue en dO@
ayudantes, de mi corazón manaba sangre,
producida por la maldad de aquella muñe•
h!Tr~~~'i~~O ~l~~~
dai!oalgunoólasalud.Aprobado
ca que yo tanto amaba ..... .

SENOS~
r
Pi! oles Orientales

DORIO DE GADEX.

por l_a s notabilidades medicas.
.1, RATIÉ, Pb•&gt;,
5, Pa■aage Verdeau, Parta.

rraseo coainslrauiones en Paris6'35
.

M:ezicQ. :

J. LABA.DIE, Suoeaorea yQII,

��</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="1">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="1">
                  <text>El Mundo Ilustrado</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="2">
                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="114320">
              <text>El Mundo Ilustrado</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="114322">
              <text>1913</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="53">
          <name>Año</name>
          <description>Año de la revista (Año 1, Año 2) No es es año de publicación.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="114323">
              <text>20</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="55">
          <name>Tomo</name>
          <description>Tomo al que pertenece</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="114324">
              <text>2</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="114325">
              <text>1</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="114326">
              <text>Julio</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="114327">
              <text>6</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="114344">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114321">
                <text>El Mundo Ilustrado, 1913, Año 20, Tomo 2, No 1, Julio 6</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="89">
            <name>Accrual Periodicity</name>
            <description>The frequency with which items are added to a collection.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114328">
                <text>Semanal</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114329">
                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114330">
                <text>Miscelánea</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="114331">
                <text>México</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="114332">
                <text>México Ciudad</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="114333">
                <text>Periódicos</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="114334">
                <text>Siglo XVIII</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="114335">
                <text>Siglo XIX</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114336">
                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114337">
                <text>Editora Nacional, S.A.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114338">
                <text>1913-07-06</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114339">
                <text>Periódico</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114340">
                <text>text/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114341">
                <text>2007197</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114342">
                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114343">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="38">
            <name>Coverage</name>
            <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114345">
                <text>México, D.F. (México)</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114346">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114347">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="6157">
        <name>Balada de estío</name>
      </tag>
      <tag tagId="884">
        <name>Casino español</name>
      </tag>
      <tag tagId="6156">
        <name>Comentario de un libro</name>
      </tag>
      <tag tagId="6151">
        <name>El Ingenioso Hidalgo D. Quijote de la Mancha</name>
      </tag>
      <tag tagId="2780">
        <name>Escuela de Agricultura</name>
      </tag>
      <tag tagId="5958">
        <name>Gran Guignol</name>
      </tag>
      <tag tagId="6154">
        <name>La Falta</name>
      </tag>
      <tag tagId="4814">
        <name>Musa castellana</name>
      </tag>
      <tag tagId="6155">
        <name>Un divulgador de ideas</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="4337" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="2983">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/1/4337/Mundo_ilustrado_El._1913._Vol._20_Tomo_II._No._10._Septiembre._0002007194ocr.pdf</src>
        <authentication>c564f2b4803ffa8b477a8139f97e0986</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="118163">
                    <text>���EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNOO ILUSTRADO
Según la tradición, es desde la platafprma de uno de estos molinos que el 23 de
Julio de 1358, Etienne Marce!, preboste
de los mercaderes de París, espiaba los
movimientos de las bordas mercenarias
que saqueaban los "faubourgs, ' y como
este mu~bos y muchos otros hecbcs que
han temdo gran trascendencia en la bis·
toria. Como última citación diremos que,
el 30 de Mayo de 1814, durante la invasión
extranjera, los últimos en arr&lt;&gt;jar sobre rusos y alemanes torrentes de metralla, fueron las nueve piezas de artillería colocadas sobre la "Butte."
Antes de la desaparición del sacrifica•
do, tres molinos se levantaban sobre el al·
to de la colina, pero preciso es confesar
que ·uo eran sino molinos decorativos silenciosos, -paralfticos, los cuales no te¡iao
más don, que el de evocar sobre esta "mamel~e _du rnond~" como dijo cómicamente
el difunto Senhs, todo un pasado "bucólico y primaveral."
Tanto los P?etas del siglo de Luis XIV,
que los del siglo de Luis Felipe le bao
cantado a los molinos de Montmartre.
Regnard contemplando desde las ventanas de su habitación del Bonlevard Mootmartre esquina Richelieu, el horizonte de
los suburbios parisienses, señala las huert~s de la Gracge Ba.teliere, a las cuales'
sirve de marco la "Butte·Moolmartre:"

Evitad Operaciones
• • Las mujeres no debían someterse
á Qperaciones quirúrgicas sin antes
probar lo suficiente el Compuesto
Vege_tal de ia ~ra. Lydia E. Pinkhar.i.
Considerad qm casi toda operación que
s~ practica á_ las mujeres en los hosp1tale~ ha s1d? hecha necesaria por
descmdos de ciertos síntomas como
i~regularidades y desvíos. Es muy
cierto que los males proi;iios del sexo
pueden llegar á un estado en que la
operación sea el _único recurso posible,
pero muchas senoras han sido curadas por

I alguien hubiese producido una salsa tan buena
como · ia de LEA &amp; PERRINS, puede V d. estar
seguro que no imitaria el modo de presentacion
de esta.

S

Sin embargo, casí todas las salsas " \Vorcestershire" se esfuerzan en
imit~r el modo de p~e~entacion del producto de origen.

El Compuesto Vegetal de la
•Sra. Lydia E. Pinkham

El. solo ~ech? ~e mnta r l&lt;1 et1quel:L y el frasco de L€'a &amp; Pcrrins equi,·alc á una.
confes1on de tnforiondad. Esto no 11np1dc que millares de personas sigan diciendo de
la ll Salsa Inglesa," cuacdo lo que quieren decir es Ja.

!~{'e~V&amp;cP!~~f~l~~ff'' o de
Sois una de ellas ?

después de creerse q11e sólo con una operación sanarían.
Cienfu~gos, Cuba. -''. Por muclios años he estado enferma; tenfa un
tu_mor, ca1da de la matriz, hem~rragias y el corazón casi no latía. Era
n:11 creencia no en_contrar salvac1on para mí. Entonces ví uno de los ¡¡ 0
~tos ~e la Sra. Pmkham y me decidí á hacerle una consulta Seguí su·
d1recc1ones y 4. frascos del Compuesto Vegetal de Lydia E. Pinkham m:
sen~aron maravillosamente. Al presente encuéntrome en perfecta salud
Y m1.enfermedad Y los sufrimientos de antes han desaparecido. No pued~
reumr palabr_a~ para concertar á Ud_. mi agradecimiento por el socorro que
me ha proporcionado con sus maravillosos remedios y consejos valiosos."
- C0NCEP~ION PRIETO, V da. de Abreu, Cienfuegos, Cuba.
. Por tremta _años ha ~ido el Compuesto Vegetal de la Sra. Lydia E.
!'m½1hamd el m?J0 r remedio para los males femeninos y ha devuelto la salud
a m1 es e muJeres.
.

La escritura blanca sobre
la etiqueta roja :
~

~

l.
indica
la verdadera

ESTERSHlRE

de origen.

"Ou de trente moulins les ailes eteodus
m'apprenent, chaque jou r, que! vent chas(se les nues."

bl

ci?n, un v~lumen ·de ver5?s tilnlado &lt;La el calor de tu vida en la que diríase quP.
Vida en m1&gt;, versos que dicen !11llJ bella· se levanta un palacio en donde hay una
d Si está _ud7 ~ufrienc!o algu!la de estas enfermedades y
mente cómo es verd~d que elru1senorcan- mujer que inspira todos los amores, y UD'l
espe:.-, un conseJo especial, escriba confidencialmente á Lydia
t'.'- a pesar de la _serpiente y su veneno, del tumba en donde hay un ángel muerto que
E
/' . ml~h:~m ~~dicine Co.,_ Lynu, lUass., E. U. üc A. Su carta
t~gre y sus colm11los, del hombre y sus pa· inspira todas las tristezas.
. er.í. abie1 ta, lcula y contestada 110r una seii.ora y cl)nsiderada
siones malév,olas .. ,,..
De la ex_quisitez de su poesía ¿a qué ha·
estrictamente confideucial.
Na~a hab1~ vuelto a s~ber ?esde a que- blar ? Santiago Argüello es un maestr.:&gt; del
llos d1:i,s ya le¡aoos en que la ti.:rradel pa- buen decir. Su mente es un joyero magoídre Hidalgo, hecha t~d~ uo h1mno_y una fico, y sus versos, joyas de su mente.
JUEVES II .
~~dera nos daba i::ratis1mo ho~peda¡e, del Ahora sí, oo obstante ser tan rico y fasms1gne ~ardo a quien apreod1 a querer tuoso el traje :le su poesia, Jo que más SP·
Santos Prc;to y Jac into y el B. Ca rlos e~ la prisa de un hotel y en el deslumbra- duce en ella, es esa tierna ingenuidad, en·
11!-iento de unas horas de constante apoteo· cantadora pesadumbre, que emerge de sus
Espíndola Mártires.
sis.
comoosiciones.
LUNES 8
VIERNES 12_
De ahí acas_o que sea mayor el j~hilo en De sus composiciones todas, si, porque
La Natividad de María Santisima, Paq_ue rebosa mi alma ante el mensa¡ero va- en Santiago Argüello no hay una en que
trona principal de la ciudad de Zacatecas.
El Dulce Nombre de María.-Saotos lioso, pues con él me ~aa- llegaJo melodías no estalle un grito, o musicalice un sollo.
. .
y afectos arrulladores. notas de oro para zo, o vibre un beso ... .
San AdriánMártir.- Función en Catedral, Macedonio, Leoncio Márllres Y Silv1no el fino t1;clado de mi_ caj'l de e~sueños y El, se ve que no hace poesía, como el
indulgencia plenari« y Visita de los Siete ·Obispo Confesor.
un poquito de ensueno para m1 vaso de zapatero hace zapatos, a cuatro O cinco
Altares -Función en Loreto, Regina, Mon.
ternuras.
pesos el par. sino de lo~ que vive, goza o
SABADO 13.
Mucho consuelan _l_?s versos del poeta : sufre, y Juego, al caer la tarde, cuando soserrate, San Cosme, Santo Domingo Y Baellos son como los oin?s de la casa. Pero bre el mundo parece que desciende la insilica de Guadalupe, que celebra la DióSantos Amado y Maurilio Obi~pts.
mu~h~ consuela _t~mb1én el recuerdo del decisión de Dios, ~e recoge en si, y pone
cesis de Sonora.
ª,migo. él es med1c1na de mucbasmelaoco- en estrofas armoniosas las ternuras del albas, rayo de s~J de muchas ~ombras ... •:. ma, y las dudas de la mente ....
DOMINGO 14.
Po!'ta, gracias por tu hbro Y gracias Poeta, ¿quién eres? ¿Qué sientes? Si alMARTES 9 .
La Exaltación de la Santa Cruz. Santos tambiéu por t~ re&lt;:uer~ 0: Uno Y. otro han guíen le preguntara así, acaso .;i él respon0 grado sacudir mi espmtu Y ale¡arl_o - un deria, de la misma manera que el divino
Santos Pedro Claver Confesor, Gcrgo• Crrscenciaoo y Salustia Mártires .
!instante
que sea-del horno encendido en Reine·
nio y T iburcio Mártires.
donde veo desaparecer.diariamente, caros
·
idea)es de mi vida, an~e :a indiferencia re- 1Quiéusoyl-Bardo germaoo,en Alemania
goc11ada de los que sienten como que la
de todos conocido;
MIERCOLES JO.
luz entra en ellos, cuando en losotros, que cuando se citan los más altos nombres
fueron, o son bogue.ras en calma , no 9uetambién se cita el mío!
Sao Nicolás de Tolentino Confesor, PaEN LAS D!~RREAS AGUD~S Y CRO- da, o o~ se les ve 01 rastro de una chispa ¡ Qué sientol- Lo que sienten en tni patria
trón menos principal de la ciudad de MéNICAS del nrno y de\ adulto v1e_n~ pres- eoc~ndid_a.
.
.
muchos por crut:1 destio·o:
xico.
tando &lt;KUFEKE&gt; b nllaotesserv1c1os des- S1, el hbro del tierno poeta amigo, en cuando se citan los dolores grandes
d e hace algunos decenios como alimento donde proclama que piensa en azul, que
también se cita el mío!
'
fácilmente digestible que regulariza la vive en rosa, que siente en nácar; que
nutrición puesto que proporciona al orga- cuando &lt;una sierpe le lacera el nido&gt;, se
.
. . .
.
cismo los principios nutritivos necesarios echa a volar; que del &lt;tronco de un enes~ es un J_uicio, 01 ?'º me te~go por
51
t
~in irritar de nuevo al estóm• go ni al in- sueño roto, nace el ·rosado r etoño de otro ~r tico .., penas
eS asd,110eas ~eoal:i,n la
testino.
ensueño&gt;; que su alma &lt;sólo an~ía, ca len- imr: 5!ºº que en est?s tas de mqu1etud
Pídase en farmacias y droguerías el Li· tarse las a las en su nido, r·e zando la ora- ~a.nott: m~ ha dde¡ado la g r~ta lectura
brito de cocina cKUFEKE&gt; que contiene cióu de la armonía&gt;, me ha hecho 'gozar e U? 1 r o e ver adera .poes1a, de esa
más de roo recetas de cocina muy acredi· como de la ígnea majestad y limpieza que poesia q ue ya va escas~ant.o en el mundo,
tadas.
inunda el campo a la hora del amanecer, porq~e 1os poetas, ansiosos de no parecer
después de una noche de tormenta.
&lt;cursis&gt;, están llevando so!Jre el corazón
y es que los versos de Santiago Argüe- - cuando les llora-un racimo de cascallo no son como los de tantos acróbatas y beles.··· .
.
albañiles de la rima que se dicen poetas. Poeta am1go, g~ac1as de nuevo por tu fiSus versos, sonoros y delicados, llevan en no ·r ef:(alo, meosa1ero de no recuerdo que
sí el se, reto de la victoria; van almados. de veras conforta .. • •
Yo me los imagino retozando en s u mente, Poeta, lte acuerdas ~e las veladas de
como los bravos bayameses que prendie- aquel_Jas ~oches de amistad franca ,en
ron fuego a sus casas para que tuvieran aquel Méx1c:&gt; fastuoso? /Volverán/ ¡Quién
Un libro, un amigo . que salir todos su s habit,.otes a pelear por lo sab~l
.
el decoro y libertad de )a patria.
México se desploma, pero la vida es larFué en México, mas no en el México de
Sus versos, antes de vaciarse en el pa- ga Ylas noches eternas.•••
estos _últimos tiempos-;mancha de saogre pel, deben quemarle por ~entro, cosa de
NESTOR CARBONELL.
y fena de horrore~,-s1no en aquel otro, que con ellos tenga que sah r el alma. /No
rico y generoso que hace tres años cele• es así, poeta amigo? l No son tus versos cobrara el centenario de su independencia, mo tus hijos?
donde conocí a Santiago Argüello, el gran Yo así lo creo porque encuentro en ellos,
poeta Nicaragüense de · quien recibo abo· entre la música que los anima y la be lleza
ra, como mensaje de afectuosa recorda- que los adorna, un calor de intema vida:

Calendario de la Semana

Una representación del Guignol de
historia natural en el 'Jardín de
plantas. de París .

.
El abomrnable y vetusto Guignol, espec•
táculo bárbaro, en el que nada bueno puede apr~~d~r la ni_ñ!z.' ha sufrido en París,
por 1nic1ativa fehc1S1ma de un grupo de
hombres d~ ciencia, una transformación
digna de los mayores elogios. Lostradicionales muñecos de cabeza y manos de palo
y sus grotescas farsas 'pueriles, hao s ico
sustituidos en el teatrito levantado "ad

"

.
.
hoc en el &lt;Jar?fn Botánico&gt; por figuriJlas repres:nt~hvas de animales que, puestas en moy1m1ento por un grupo de exce·
l~ntes artistas, represent~n las m~ cono·
c1das fábn)as ~e Lafontame y Florian. .
La ~unción '.?ªui:ura,1, tuvo un é:cito bn·
llantís1mo, los. artistas y sus mampulador~s lograron mteresar enorm:meot~, no
solo a los espectadores pequeuos, sino a
las numerosas personas mayores que habían ªC:udido_ al original Y cultfsimo e,spec·
táculo 10fa~hl, cuya propaganda deb1a ex·
tenders~. ciertamente, a t?dos los países
progresivos, en cuanto deleita y educa al

f.1

Notas marginales

Agencia de Inhumaciones

EUSEBIO GAYOSSO
MARISCALA 3.

Recaudación de Panteones, Cajas Mortuorias,
Servicio Fúnebre por Ferrocarril.
TELEFONOS: ERICSSON, 836.
MEXICANA, 1006.

Beranger, Desaugiers, Emile Delvaux
Colmaoce, Gustave Nadaud,Charles Mon'.
selet y Aristide Bruand, han glorificado
sus alas, ;.las sobre las c-uales )as más her•
mosas y deliciosas griséttes de París, han
colgado sus cintas y sus sombreros.
Generaciones de pintores entre Jos que
se d:stacan Tbeodcre Rousseau, Daubigny,
Adnen Gignet, G Micbel, Cabat Steiolen
y Willett~, han aguzado el iog~oio para
reproducir estas pintorescas siluetas.
De todo esto se puede sacar en conse·
\1
cuencia que por '"derecha" estos molinos
forman parte del horizoote"parisiense" y
a sí como han servido de decoración p'ara
'-' \1 los días alegres, sus g randes alas sombrías
se han despedazado más de u na vez ante
. .
las desgracias que desolaran a París ....
Una nohc1a que sorprendió al mundo
Montmartre campestre es el último·r efuentero hace ~nos me~e~, fué aquell_a de gio de~ paganism? artístico. Esta pequeña
que el, Cons1;10 M~n!c1pal de la_ crndad montana de apariencias juguetonas, cuan de Pans babia decidido por motivos de do uoa vez entró en erupción, no fué para
embellecimiento, la·demolición de los tres arrojar un ratón, sino que fué para dar a
antiguos molinos existentes en el barrio de luz un "Chat-Noir" como el diablo, el cual
"Montmartre," de ese barrio único en el ha señalado con sus garras la historia de
mundo que aquellos que no Jo conocen no Paris.
pueden ni r emotamente hacerse una idea Ahor'.'- bien, para terminar diremos, que
de lo que es, y que a los que como yo han e l más importante de estostres molinos es
vivido en él largo tiempo, esta noticia no el que al priucipio de esta reseña deci~os
habrá dejado de indigoarlos y al mismo que fué visitado por Etieonee Marce) se
tiempo traer a la memoria una serie de re· denominaba "Blute fin" más conocido hoy
cuerdos agradables.
con el nombre de "Monlin de la Ga)ette."
De todas partes del mundo recibió el El segundo, el "Radet" más modesto sirve
Consejo Municipal de la Ville " Lumiere" de decoración a un pequeño jardin que se
peticiones para que este desistiera de su encuentra al lado de la grao sala de baile
propósito .. .. .. P arís, y en particular los a la cual parece ser vir de ''telón de fon'.
habitantes de la "Butte" pusieron el grito do" las n oches Calurosas de eslío, en les
en él cielo al conocer tal decisión, llegan· momentos precisos, que los que pudieran
do la protesta a grado tal, que se temió llamarse las futuras esperanzas de Mont·
seriamente estallaran motii¡es. "Grebau- martre bailan y se zarandean a les acorva)" subió a la tribuna del Consejo Muni- des de una orquesta endiablada El terce·
cipal para denunciar a los Vándalos "que ro un anónimo .... fué traído de "Moodesfigurao la plaza du '·Tertre" levantan· trouge" en el año 1830 por los hermanes
do al r ededor de ella construcciones de "Debray," los cuales. ID instal:&gt;ron en el
seis pisos". . . .
•
jardín que pertenecía a su señora madre.
Después de é l, otras personas tales Jean
E,te es el que ha desaparecido, sacri!'i•
Var enne, concejal por "Montmartre"; cado por el Consejo Municipal, para pro•
Frederic Brunet y Adrien Mithouard, el seguir la prolongación de la Avenida de
eminente Vice Presidente de la Comisión "Juoot."
del "vieux Par(s': levanta~on enérgicas L~ avaricia, de la gente de negocios h a
protestas que originaron serios debates, los petrificado la 'Butte;" la vejez ha paralicua)es dieron por resultado una modifica- zado con no gesto de súplica las alas de
ció n completa del primer proyecto, que· los viejos molinos. Ellos son, los últimos
dando acordado que los "tres molinos" só- mártires, las últimas víctimas.
lo uno fuera el sacrificado, y así ha suceGASTON POITOU.
dido.
Menos mal que todo ha terminado bastante bien, pero convengamos que la pro·
o o o
testa gener a l ha podido en parte t,vitar el
desastre total.
Nota final.

.
.
m_1smo tiempo, según el precepto hora·
C 1ano.
.
..
E_l Teatr~ Gu1gndl, como aux1har pedagó~1co, es s10 duda una bella y noble conquista.

Un r·1nGo'n dA Par1's
que DesaparAGA

o o o
Los molinos de Montmartre ocu pan un
importante lugar e n la historia de h g ran
C'lpital. Los plaoos más antiguos los mencionan, y no es posible hojear un atlas
posterior al siglo XV, sin encontrar en
ellos las a las de éstos, colocadas como ma•
riposas eo ·la cima del "Moas Martyrum."

U na señora muy hermosa dice a un ca•
ballero muy elegante:
-Ayer paseaba yo por la G ranja Mo·
delo, cuando de pronto me ví rodeada de
uu enjambre entero de abejas.
Y el caballero contestó:
-Es indudable que andaban buscanca
una reina.

�-BIBLIOTECA UNIVERSITAíllA
11
&amp;\,Al FONr-o REYES
FONDO RICARDO COVARRUBIAS
!:::::::::::=::::==~~=======~===========E~L=M=U=N=D=O=IL=U=S=T=R=A=D=O======================

CAPITAL SOCIAL: ,

Alma angélica:
Tu doloroso grito "Sin nombre" ha repercutido en mi corazóQ. Estremecien do
mi espíritu basta en la más íntima hor.dura,
ha sido para mí una revelación desconsoladoramente triste.
CGJmo tú, vagué inútilmente tras el alma
tierna y sentimental, amorosa y noble, que
fraternizara con la mía, blanca y pura; la
adelfa de mi pecho no dió fruto ; fui errante golondrina llegando siempre a álgidas
e¡tepas; incansable g aviota abatiéndose
sobre mares sombríos; paloma flébil volan·
do silenciosa ent re i.,rumas hacia el nunca
alcanzado olivo de la paz . .... .
Y aún voy por el sendero.
Ahora, mi cuerpo no me pertenece,
apresado por las leyes mundanas, estultas
y torpes; pero mi alma, que es libre.quiere volar hasta ti, para implorarle: ¡No su·
fras!
He sondeado en tu arcano, y más que la
desesperanza de no alcanzarte, con ser és·
ta desconsoladora y doliente, me aterra tu
pena, por avasallante y profunda.
Anhelaría que cesaran tus aflicciones
tao pronto como posaras tus divinales ojos
en estas líneas, tao desinteresadas que no
encierran más ambición que la de aminorar tu enfermiza melancolía ; que concluyeran así que conocieras la solicitud con
que he escuchado tus vehementes anhela·
ciooes, similares de las mías, aunque menos estériles que ella.
Por más de que físicamente tangible no
te conozco, ni sé tampoco si eres tropical
o siberiana, morena o blonda, ya te amo,
en una dulce orientación de fraternidad,
que de ser conjunta sería sel de luz, y,
palpitando con tus vibraciones y desmayos; me siento impulsado a la confidencia.
Pero-ventura póstuma la de haberte conocido-sólo puedo ser para ti una sombra, una estela imprecisa, un haz de in·
tangible luz; porque quizás si basta temas
acercárteme; que si entre nuestras almas
está Dios, borrador de las distancias, también entre nosotros se halla el mundo, mor·
daz y disolvente.
Empero, sabe sí que mi alma, que es tao
fuerte en la adversidad como bondadosa
en todo momento, si¿nte y se unifica con
tu tristeza, trema y suspira con tus fallecimientos, y que llega a ti sumando en un
esfuerzo magno los empeños parciales de
una existencia consagrada, como la t uya,
a la consecución del ideal soñado : y sabe
también que no conozco más lenguaje que
el de la Verdad, porque soy poeta .
Apóyate, alma rosa, en mi alma blanca;
sostengámonos recíprocamente, decidida·
mente, en el camino de la eternidad, iluminados por aspiraciones afines, cordiales
y buenas.
Pudieran llegar hasta tí mis súplicas,
mover tu ánimo, y la ventura sería con·
conmigo.
Y si piensas que divergen nuestras s en•
das, antes de alejarte devuelve mi saludo,
estrecha un momento la mano cariñosa que
te tiendo; y entre tanto, y después, oye y
no desoigas mi voto: ¡No s ufras!
FRANCI:,CO ROBAINAS.

LA COQU ETERIA
ES UN A ARMA LE AL E N LA MUJER
Si os valéis de
vuestra coquetería pa~
ra combatir los años;
nadie os dirigirá e,

más ligero reproche!
pues de qué sirve una

aureola de

cabellof

blondos si vuestro cutis descolorido. arrugado o marchito no

armoniza con ellos? La

s. A.

EL BUEN TONO,

$10. 000,000

Cuarta Colección No 39
DIRECTOR GENERAL:

E. PUGIBET

MEXICO.

Registrado como articulo de segvnda clase 3 de Noviembre de 1894.-lmpreso en papel de las Fábricas de San Rafael,

Año XX.-Tomo 11.

México, Septiembre 7 de 1913.

NUESTRO PA IS

PROVEEDORES DE _LA

POR REAL DECRETO DE

REAL CASA DE ESPAÑA

17_DE FEBRERO 1909.

LA _MEJOR _CERVEZA DE LA REPÚBLICA, ES LA DE .MOCTEZUMA, ORIZABA.
o o e
o oo
Una vida bien rec!a, bien regular, tiene
Todos creemos que la necesidad de sobre poco rnás o menos el mismo encanLa propina la damos siempre que nos parecer virtuosos más que en el deber de to que unlargo trayecto de ferrocarril entre dos desmontes.
Id pidan; y la limosna, en cambio, la ne ejercitar las virtudes.
gamos.
A colón comparada

Creme «Siren&gt;
para
embellecer
bien podría decirse que lleva en sí el calt,r y la vida
apasionada y amorosa del Sol de O rie nte , pues pronto y siempre i mparte a la piel la frescura y voluptuosa suavidad perfumada de las carnes tan célebres de
las H urie s..-:...Blanca para la rubia. rosa para la tri gueña. T arro acompañado de valiosas i nstrucciones,

Por correo.

$2. 50.
En México: Johannsen, Fél ix &amp; Cía. , Av. San Francisco, 39.-J. Labadle Sucs. &amp; Cía .. Profesa, 5.-A,
$2.25.

certlfii::ado,

Var2:as Sucs., Isabel la católica, 6.-J. Ulhlel n, Sucs.,
3a. Bolívar, 25.

El mayor
disolvente del Acido úrico
~ara abNvlar 7 evií&amp;r la.a Cri11is de

GOTA, ARENILLA, REUMATISMO
CÓLICOS NEFRÍTICOS
tomad al

a• medida•

:r dla,

'" la, 11,11ú 1,r111cleic1111 Dr,111.,nu.

O'TOSO
~
UMATIC

PANORAMA DE CUERNAVACA.

Número 10.

�DIRECTORIO
EL MUNDO ILUSTRADO
SEMA!'IARIO DE A CTUALIDADES, ARTE Y LIT.ERATURA.

DIRECTOR PROPIETARIO
LIC. ERNESTO CHAVERO
OFICINAS:

3&lt;1 Calle de la Rinconada de San Diego No. 41.
Teléfonos:- Mexicana, 20-85 Neri
Ericsson, 14-5 I
Apartado Postal 149. - México, D. F.

PRECIOS DE SUBSCRIPCION MENSUAL:
En la. Ciudad ........... ...... .......... . $
(pagadero por adelantado.)
En los Estados ............................ $
(pagadero por trimestre adelantado.)
En el Extranjero .......................... $

1.00

1.25

2.00

(pagadero por semestre adelantado.)

NUMEROS SUELTOS:
En la Capital. ............................ $ o.::io
En los Estados ...... ....... ..... .. ......... ,. 0.35
En el Extranjero .................. .. . .. ... .. 0 .50
Atrasados .................................. 0.50
Para la publicación de avisos en este periódico, dirigirse a B. &amp; G. Goetschel, Avenida 16 de Septiembre,
16. Sus agentes en Europa, la Societé Mutuelle de Publicité, 14 rue de Rougement, (9 e).
NO SE DEVUELVEN ORIGINALES.

La Vida que Pasa
LAS MONEDAS TENTADORAS

Acabamos de ver en el teatro a la famosa envenena•
d•&gt;ra, L'i Voisin, que constituyó uno de los escándalos
más fuertes de la corte de Francia en los tiempos de
Luis X IV, y al mismo tiempo que la farándula nos representaba la obra sensacional d" Sardou, una pobre
joven, con la inexperiencia propia delos diez y seis añ!Js,
envenena a sus amos, de una manera torpe, felizmente
para ellos.
El reporta:r.go de los periódicos _h a descrito los pormenores del suceso, y por ellos sabemos que la vista
del oro y de la plata, las tentadoras monedas relucientes, brillantes, hermosas, ti filando ante los ojos atónitos
de la jovenzuela que nunca había visto tanto dinero
junto, fueron las que revolvieron los bajos fondos del
alma que todos tenemos, produciendo la concepción
del crimen con s~s ~orrespondientes cómplices y todo,
pues la autora principal, María Magdalena, según reza
el relato de los diarios, fué en seguida a referir lo visto a otras personas para que la ayudasen en su nefanda empresa.
Lo demás no importa al cronista. El suceso tal y co•
mo fué, tiene su honda psicología en la ignorancia
hasta del peligro, y hace pensaren el efecto del dinero,
que parece que a veces nos llama y nos seduce con
cantos de sirena. ¿ Quién negará que la honradez existe? Pero ¿qué persona observadora no ve que las más
de las veces, el bueno, el digno, el correcto, el caba:
llera, oo ha sentido jamás el cosquilleo de la riqueza,
al contemplarla cerca de su mano, casi rozando su voluntad, para que se incline y caiga?
L?. autora del crimen era pobre, y seguramente que
siempre la pobreza la había rodeado. Apesar de todo,
no ignoraba lo que el mundo guarda para los ricos, y
seguramente que las comodidades a su modo, el lujo a
su manera, los sueños de no trabajar, y hasta el amor
que busca con mayores facilidades a las ricas, cuadros
foeron todos ellos que allá, en las vigilias asaltarían su
inteligencia por poco experta y falta de ideas saoas y
de austeros principios. De ahí al delito, sólo existe un
paso, y como aquel corazón no estaba aún pervertido,
como solamente fué el roce de las alas negras de la
culpa en el espíritu de una joven, vino acto continuo
la confesión entre sollozos entrecortados, entre pala·
bras comprometedoras, como si la inocencia reaccionara y volviese a su limbo de blancura.
No sé lo que la Justicia dictaminará, ni es mi objeto
defender a oadie, pero seguramente que la mujer que
,en ciertas condiciones penetra en las negruras de una
cárcel, y experimenta el choque de su vid¡. con las in•
famias de los que habitan semejantes antros del cri·

Dejáronme en libertad andar por la casa.
Volví en mi después de tan horroroso suplicio; pero la con·
moción persistía en mí; soñaba yo con mi dueña., tan ingra·
tamente abandonada, viva, palpitante en mi memoria surgía
delante de m! aquella vida que llenaba de caricias, los re·
cuerdos en mi mente se extienden cada vez más como la pie·
dra que al caer en el agua forma alrededor de ella círculos
más y más anchos, y pienso en los incidentes de mi vida pa·
sada con profusión de detalles, ansiando por ellos.
Ya nada podía alegrarme; no estaba tranquila y deseaba
volver al hogar abandonado.
El presente me es odioso, el porvenir me da miedo y me
refugio en mi pasado.
Las horas aumentaban mi dolor y Jo hacían más violeuto y
profundo.
Yo que ansiaba mi libertad, sufro ahora las torturas del
hambre. iQué lejos de mi siento a mi dueña adorada desde
que me ha herido este nuevo dolor.
No sé que pasó. En mi escas:t inteligencia, no tuve idea
de los días que pasaron. Sacudida demasiado joven por una
conmoción terrible no tenía fuerza más que para suspirar
la dicha perdida.
Halléme poco después en una fea jaula, fui conducida a un
lugar de ventas. iQué triste me parece ahora la vida, me
espanta ese dudoso día de mañana.
.
E~perando, día por día el fin de mi suerte, miro pasar in-

meo, si alguna vez sale otra vez a la superficie social,
Llegamos a la casa, en donde, en abigarrada confutrae en su alm1 la, raíces perversas, plantadas ya en sión se hallaban muebles, cuadros y otros objetos. Es·
terreno fé rtil pira du sus frutos correspondientes. Pe· cudriñan,fo, vimos en un rincón y encerrada en fea y·
ro ieso qué importa! ba de gritar el severo tribunal y · sucia jaula de latón, uaa Caca.lúa, de aspecto de resig
el Juez, al que la sociedad le paga, para que separe nada ferocidad y de miseria incurable, sus ojos mira·
loE buenos de los m1los, según la letra del Código. Y bao recelosos y humildes, algo que tuviera derecho por
en efecto, viviendo al d'a, no mirando el futuro, des·
haber luchado mucho.
Mi amiga y yo la contemplamos mudas de asombro,
oyendo el porvenir, la razón ayuda a los que así pien·
san. ¿No delinquió esa criada? ¿No echó el veneno en y mirándonos tristemente, exclamamos al unísono: No,
el vino que sus amos iban a beber? ¿No mostró cinten· no, es la misma, pues ésta presenta un aspecto bien dis•
ción&gt; en el delito? preguntará seguramente el Fiscal; tinto a nuestra ,lllerida ave.
pujs entonce, huelga tojo comentario, y sobre todo, en
Retirámonos, con la realidad, el desengaño y las ilutanto se dilucidan los pormenores, los detalles, la in· siones desvanecidas.
tensidad del crimen, allá va al abismo, como andrajo
Transcurridos algunos días, el principal de la casa
viviente, una criatura; allá va a la cárcel. a la miseria de ventas le envió de ob,equiol a mi amiga, la Cacatúa
viciosa, a la infamia que mancilla para siempre, a pa· mutilada, deseando que llenara el vacío de la ingrata
sa.r hambre y enfermedades, a rodar por las gradas de mimada.
la perversión un día y otro día, un mes y otro mes,
Con mezcla de alegría y tristeza, escuché, cuando mi
hasta que el J urado, serio, circunspecto, probo, con las amiga me comunicó la nueva noticia, invitándome para
mayores solemnidades, examine lo que hubo en el de- ir pronto a contemplarla.
lito, juzgue de las circunstancias agravantes o atenuan·
Encaminéme a la casa de mi amiga, y allí en el mistes y quizás brille la verdad, teniendo que absolverse mo ángulo del espacio,o y alegre corredor, se hallaba
a la que por envenenadora fué al infamante banquillo. la blanca trípode, sosteniendo en su férreo cuadrilongo
Y entonces la jov~nzuela paliducha por las privacio· a la desc..inocida Cacatúa.
nes y por las perversidades, sin puerta alguna abierta
Acerquéme a ella, proponiéndome observarla, para
más que la de la cárcel, q.;e se entreabrió para dejar· encontrar algo, algo que me indicara que me enconla salir, ha de encontrarse muy sola, muy triste, y cuan· traba frente a nuestra antigua conocida; pues tenía un
do relate el fallo de sus jueces, nadie ha de creerlo, interior presentimiento que era la misma, aun cuando
que siempre la primera impresión es la que se graba al aproximarme, no protestó, no se defendió, haciendo
en la frente de todos, y pocas veces rectificamos los uso de su corvo pico, que aun podría causar daño.
juicios que un suceso, o un testigo o la maledicencia
¡Cuando recuerdo cuantas veces me acercaba a la
impulsada por el escándalo, consignó.
antece;ora para lograr dominar su ferocidad, las perY si nada de esto pasa; si la justicia no penetrando sonas que me veían, me creían demasiado exagerada y
en lo íntimo, sólo exteriormente ve el sur.eso, entonces violenta ; pero ella 110, lo (.;Omprendí, pues cuando en
la condena vendrá, y todo ¡por la visión de unas mone· señal de desagrado erguía las plumas r izadas de I copedas desparramadas en el suelo!. ... ¡qué suceso tan pe· te gualda, yo entonces con mi voz aunque demasiado
queño para engendrar consecuencias tan grandes! ....
chillona cuando cantaba, o con alegres filbidos, cense·
guía dominarla y lograr acercarme mucho a ella hasta
o o o
tener muy cerca d~ mi vista aquellos ojos redondos,
donde intentaba descubrir los pensamientos de la taciA veces el crimen camina a la par que el heroísmo. turna ave.
Un veneno precisamente fué la causa de aquel suceso
Y así me aproximé a la infeliz y desconocida Caca·
que el cronista recuerda en estos instantes y que pro· túa que se hallaba mutilada, pues las blancas alas y la
dujo la muerte de Blanca Capello. Enemiga de su cu• espléndida cola, habían sido cercenadas por afiladas tiñarlo, el cardenal Fernando de Médicis, aprovechó una jeras.
visita de éste para prepararle unas torth, que sabía
Más, ¡oh fortuna!-exclamó llena de alborozo ¿qué
eran de su agrado. El cardenal poseía uoa sortija, un descubrí? Pues sencillamente, qué observando de do
ópalo, regalo de Sixto V que tenía la propiedad de pa· dimanaba la sangre que manchaba su nítido plumaje,
lidecer cuando se le aproximaba una substancia vene· observo detenidamente sus miembros, y miro que la
nosa. Desconfiando de su cuñada, hizo las pruebas y herida se baila en una patih; la tomo entre mis manos
uegóse a comer aquellas viandas. Su hermano el Gran y veo incrustada en ella, un anillo de hierro, y miranduque insistió eu que las probara, y viendo que era im· do y mirando, veo la realidad, pues la iograta, en la
posible vencer su resistencia, dijo volviéndose a Blac· precipitación de su ruga, hízola llevando adherida un
ca Capello:
fragmento de la cadena con que estaba sujeta, y que se-Ya que mi hermano es tan poco galante yo haré guramente en sus excursiones había quedado en algún
honor a tus tortas.
arbol, no pudiendo desprenderse del último eslabón por
Y se sirvió un trozo Blanca hizo un movimiento pa· h aliarse fuertemente cerrado.
ra impedir que su esposo comiera, pero se detuvo. La
¿ Puede existir, acaso, más grande bienestar que el
situación era horrible. Teoía que confesar su crimen que experimentamos cuando nos damos cuenta exacta
o dejar que su marido se envenenase.
de un problema que nos tortura?
¿Será posible?-pensaba yo, que sea ésta la indoma•
Su determinación fué rápida, como lo habían sido
todas las de su aventurera vida. Se sirvió otro pedazo de ble ave de actitud siempre amenazadora,cau~ábame ex·
torta igual al que se había servido él, cogió a éste la trañeza el convencerme de ser la misma, veía que se
mano y se comió el trozo enveneoa do, con la sonrisa dejaba acariciar mansameote,aun cuando le pasaba la
en los labios. Al día siguiente, el Gran Duque Fran· mano por el indomable copete.
Cojíla, y aproximándome a ella al fin, conseguí leer en
cisco y Blanca Capello, estaban de cuerpo presente.
Aquí el crimen tomó los caracteres trágicos y la bis· sus ojos tristes muy tristes, la historia de su fuga. Y ya
toria con visos de leyenda nos lo señala .. .• ¿Quién se que tú, amiga mía, descubriste que ansiaba libertad,
atreverá a decir que la inconsciente María Magdalena, oye lo que a mí me contó.
¡Oh, ~añada libertad, cuántas añoranzas encuentro en
en las tristezas d e la cárcel, esperando la sentencia,
horas y horas, con profunda amargura, y al mismo tiem· tí!
Cuando el sol empezaba a declinar, me lancé a los
po careciendo de la maldad bastante para el delito, no
es heroica, y sin llegar a la tragedia, no es ante los ojos espacios, subí sin dudar siquiera que allí había de en·
del que conceptúa el mundo de cierta manera, uo per· contrar más febriles emociones que sujeta a terrible
esclavitud.
sonaje dramático y conmovedor , ....
Volé con inusitada alegría y alborozo; todo aquello
resultaba tranquilo, grande, bello, hendía el aire con
AMADIS.
majestuosa lentitud, y, sin embargo, aun repercutía en
mis oídos el grito de dolor que lanzó mi cariñosa dueña
al mirarme por los aires; pero pronto Jo olvidé por la
inmensidad y magnificencia de la naturaleza, sí me
sentía orgullosa en mi vuelo. Me posé en un copudo
álamo, el sol se hundía en el horizonte; me pareció que
el campo florecia de noche, que las yerbas crecían con
mi alegría, y que las estrellas fijas en el espacio, envi·
diaban mi libertad. ¡Oh, libertad, cuántas ilusiones y
qué terriales desengaños encontramos en tí!
ARREPENTIDA.

AMI AMIGA S. M. DE B.

o o o

Recuerdas, tierna. amiga, la fuga de la aristocrática
cacatúa? ¿Recuerdas la tarde que nos visitaste, como
llenas de angustia, nuestra amiga y yo te narramos el
incidente, y que nuestras pesquisas habían sido inútiles
para saber algo de la iograta que había huído? iQué
desesperación por seguir su rastro! Nos dijiste enton•
ces: yo no dado ni un instante, mis buenas amigas, que
el pájaro ha volado, en busca de la libertad que todos
los seres ansiamos; no estéis tristes, la desertora se halla
gozando de la libertad conseguida, sin recordar las tier·
nas caricias que le prodigábais.
Pasó algún tiempo, y cuando ya resignadas, pero sin
olvidar la fuga de la nívea Cacatúa, en uoa lista d~
anuncios hemos encontrado de venta una Cacatúa. Ya
puedes imaginarte, amiga, que sin perder tiempo nos
encaminamos a l:t casa de ventas con la ardiente esperanza de hallar lo que buscábamos.

Cuando la naciente aurora extendió su policroma
clámide, anunciando al astro rey erguí la cabeza, aun
creia soñar al bailarme en aquel espléndido follaje,
envanecida contemplabil mi albo plumaje brillar a los
reflejos del sol.
•
Extendí las alas, y al remontarme, recordé el cariño
de mi dueña, pues siempre conservólas con orgullo y
cuidado.
Me hallé seguida por un gárrulo enjambre de pája•
ros que contemplaban mi espléndida hermosura, ha•
ciéndome feliz con sus aduladores gorjeos y suaves trinos. Todo esto sabía a dulzor de besos y miel de ca·
ricias.
·
Un aciago día, después del reposo de la noche, sentí
mis miembros entumecidos, quise emprender mi matu•
tino vuelo, y sentí, no poder sacudir mis alas, los com·
pañeros que se posaban en el mismoarbot emprendie·

•
•

ran el vueb, dejando en la soledad, a
la que en un tiempo rodeaban afanosas; l,aciendo un supremo esfuerzo consegui volar: pero ¡oh desesperación! me traicionan las alas, y
caigo en tierra con verHginosa rapidez.
Al volver del aturdimiento de mi
caída, encontréme en un sucio co·
rral, rodeada de aves de destintado
plumaje; quedéme inmóvil; de pronto me hallé rodeada y aprisionada
por un cprro de muchachos que exclamaban al mirarme: iQué pajarraco tan feo! explicar lo que sentí, al oirme llamar así, es imposible
para mi vanidad, pues cuantas veces mi adorada dueña me nombraba linda Cacatúa! Yo, envidia de
mis compañeras, ¿oir apostrofarme
de tan dura manera?
Me sujetaron férreas manos y ví
acercarse a mí un chicuelo, que
armado de afiladas tijeras, hizo caer
al suelo las exrremidas de mis poderosas alas y mi espléndida cola.
¡Oh cruel desengaño! cuánto suspiré por mi esclavitud, y cuánto ansíe hallarme de nnt:vo sujeta
a la percha, rodeada de exóticas pal•
meras y exuberantes helechos. De·
seaba oir la voz cariñosa de mi due•
ña y los silbidos con que pretendía
dominarme su amiga.

num_erab!~s person_as, y rntre la muliitud dislir ¡;o
a m1 carmc!a duma en ce rrp; il!a de rn 1 mig,;
abro las alas enstñal de HgLcijo, pero tila eco·
tinúa indiferente. Mas ya se acerca, rne obse1•
va, habla con ~u, miga ¿qui le dice? Que ~upli·
cio de lortura a cada imta i.:te. Llegan basta
a mí unas ¡:alabras que dHoibe oo ié qué, que
no ccmprtndo; mas ¿her a, d veo ccmo mue"Oe,
dt: un lado para otra la nbeza y dice: No, no,
es la miima.
Esta palabra ioi:ó más dHfarréclora y si~nificativa a mi corazón e inclico la cab&lt;:za para co
saber más.
Mi corazón se aprisicoó horriblemente, cuan•
do hubo desaparecido la única persona a quien
pedia cariño y recuerdo.
Como me encontré otra vez en poder de mi
dulce dueña, inexplicable e~. ce!arcn mis ¡ufri•
mientas, pero mi dueña ccntinúa descoPociéndo·
me. Yo quiero que mi cariño Ha tan vh·o y aráiente que Je haga olvidar mi iograti'ud; quiero borrar de su mente los recuerdos que amar·
gar on los días pasados, y pienso constituir una
vida nueva en mi. ¿No tendrá mi dulce dueña un
afecto para la pobre arrepentida?
Esta historia leí en los tristes ojos de la iofortunada ave, y este postrer pensamiento:
Mientras exista el cariño habrá amor. y cuan•
do hay amor, existe la esclavitud voluntaria.
Team de baseball del colegio de «Mas-:arcn~s.-fücecas del juego ganado
por el &lt;Mascarones&gt; al «San Luis&gt; el domiogo pasado.

Y escond iendo el pico entre rn blanco plumaje, continúa ea su impésible y trii te actitud la
Cacatúa.

�Mas aun no concluye esta triste historia, amiga mía,
pues tú ignorab..s que a mi amiga le enviaron otra muy
linda Cacatúa, que hizo desterrar a la mutilada, enviándola a un lejano lugar de la casa, y aprisionada en
la jaula de latón, no pudo resistir la infeliz ave al hallarse relegada al olvido, y encerrándose ea una dura
abstinencia, la hallaron un día sin vida en su triste
cárcel,
Este fué el fin de la triste ave, que ansió la libertad
y halló la muerte.
COQUILLE BONROU.

Gran ConGurso de Fotografía Artístita
DE "EL MUNDO ILUSTRADO"
&lt;El Mundo Ilustrado&gt; abre un concurso de fotografía
artística sobre las siguientes
BASES

Primera.-Se admiten a este concurso fotografías artísticas de composicién de figura, incluso retratos. El
fondo sobre el que se hallen las figuras solo se conside·
rará como incidente del conjunto y no como parte esen·
cial de ll. Para la otorgación de oremios se considerará en primer lugar el mérito artístico de la composición
y en segundo su mérito como trabajo fotográfico.
Segunda.-La admisión de fotografías empieza desde
la publicación de estas bases y terminará el 30 del actual. Las fotografías deberán venir amparadas por un
lema, y en sobre aparte, cerrado, los datos para la identificación del remitente.
Tercera.-Se admitirán a concurso impresiones foto·
gráficas en cualquiera clase de papel y cualquiera que
sea el procedimiento de revelado, virage y fijación de
ellas.
Cuarta.-La redacción de &lt;El Mondo Ilustrado&gt; se
reserva el derecho de publicar las fotografías que a su

juicio lo merezcan, sin publicar el nombr-e de su autor
(sino después del concurso) y sin que esto signifique
nrngún compromiso para el jurado calificador.
Quinta.-El jurado estará formado por personalida•
des de respetabilidad y competencia cuyos nombres se
darán a conocer oportunamente.
Sexta.-&lt;El Mundo Ilustrado&gt; ofrece tres premios en
numerario: un primero de CIEN PESOS; un segundo
de CINCUEN fA PESOS y un tercero de VEINTI·
CINCO PESOS; además de estos premios, habrá meo•
cienes de honor y obsequios a los concurrentes, los que
se irán anunciando posteriormente.
Séptima.-Las fotografías que se remitan para el
concurso no se devolverán a los r'lmitentes por cuenta
de EL MUNDO ILUSTRADO; y si alguno de los NO
premiados deseare la devolución, tendrá que hacer por
su propia cuenta todos los gastos que esta demande.
Las fotografías premiadas se considerarán como pro•
piedad de EL MUNDO ILUSTRADO.
o o o
Tilles son en general las bases de este gran concurso,
al cual no dudamos concurrirán todos los fotógrafos de
nuestro país, a quienes nos dirigimos con la única mira
de estimular el gusto por el arte fotográfico en una de
sus manifestaciones más bellas. Ninguna manifestación
del arte debe considerarse como inútil, ni niogún esfuerzo se pierde.
Cuando el espirito se siente inspirado, lo mismo puede crear una ::,bra bella el profesional que el aficiona•
do, y nuestro esfuerzo actual tiende precisamente a
desarrollar y estimular el gusto artístico en los fotógrafos.
No dudamos que nuestro concurso hallará eco y de
antemano nos congratulamos y congratulamos a nues•
tras lectores, pues pronto podremos dar a conocer las
primicias de nuestro concurso.
Confiamos en él entusiasmo de nuestros artistas, y
por anticipado les damos las más rendidas gracias por
el coutiugeate que se sirvan aportar a la labor de edu•
cación artística que ahora emprendemos, pues éste será
el primero de una serie de torneos artísticos que nos
proponemos llevar a cabo, contando ¡::ara ello con el
favor del público, que tanto nos ha alentado hasta aho·
ra en nuestra larga carrera periodística.

Canción, a un artista muerto
(Justo Sierra)
Para &lt;El Mundo Ilustrado&gt;.
¡Canción, vieja canción, ¿por qué las alas plegas
quedando pensativa junto al freEco rosal,
cuando volar debías en busca del ausente
por la turquesa límpida bañada en claridad? ,
¿Por qué como una Ofelia, amargamente ríes
cabe la orilla rústica de lago de cristal?
¡Vuela, canción; emprende tu viaje azul y raudo
en busca del ausente cantor de Calazans!
Llévale de mi novia las rosas que le envía
y la oración que reza, de noche, al descansar;
yo la enseñé a quererlo, yo la enseñé a admirarlo
y la enseñé en la noche sus cantos de bondad ... . . .

Cuando vivía yo en mis montañas
-lle acuerdas, mi querido Rubén1tu voz -:on músicas extrañas
me dijo cordialmente: Ven.

¿ Por qué las alas plegas y en el jardín sombrío
te quedas sollozando junto al fresco rosal?
¡Mira, de azul la noche se viste, y se engalana
con las estrellas fúlgidas que empiezan a brillar!

Aquí estoy. Recorrí el camioo
como plugo a mi Dios Criador:
bebí H'asta las heces el vino
y hasta la~ heces el amor.

Grato es ver al paso de la hora sombría
el jardín de ensueño del claro país
en donde la luoa luminosa y pía
riega entre la fronda sus flores de lis.

Pero las rosas encendidas
de aquellas primaveras idas
nunca perdieron su virtud,

Ve en busca del ausente, ve en busca del poeta
y díle que en mi espíritu por siempre vi•irá;
que en la nocturna calma de nuestro hogar sileote
es su mell!oria un símbolo de amor y de piedad ..... .

Alguoa vez, cuando tengas tiempo, rHa
a Nuestra Señora fiel de la Belleza,
que en este breviario tiene su oración.

que hallarás en estas redomas
donde están presas las aromas
de la fragante juventud.

Que vive en nuestras almas y caota en nuestra ,•ida
su palabra sonora de fé, de amor, de paz ....
Y, la canción que dice:
-&lt;Permíteme un momento.
por el divino ausente, mi llanto derramar!&gt;

Irás a la lucha más fuerte y risueño
si en el alma guardas un poco de ensueño,
y algo de quimera bajo el corazón.

Maestro, tú no puedes morir A tus axiomas
todas las primaveras del pensamiento seo.
Ellos sobre nosotros estáo, cual las aromas
de esas flo res abiertas sobre tu corazón.

Quisiera tener tus supremas
y rojas fraguas ~e Vulcano

JULIO A . MU~IZ.

para dar les a mis poemas
temples de acero toledano.

i

Tu sombra es la de un árbol pleno de ricas gomas
y frutos generosos en el patrio terróo ;
de frondas frecuentadas por alas rle palomas
adonde esparcen vientos celestes su canción.

Quisiera los hondos emblemas
que hay en tu sueño soberano
para grabar mis turbias gemas
como las puras de tu mano
Así y todo, se lanza el ave
al pino enhiesto, fuerte y grave...
Para oir mis cantos ligeros
refrena un poco tus ciclones,
para que juegen mis corderos
c ierra el cubil de tus leones.

Los filósofos y los poetas
seguramente son hermanos,
y aunque llevan .distintas metas
a. un tiempo se henden sus manos
En el silencio, tras siluetas
de seres y de cosas vanos,
y en las meditaciones quietas
los dos interrogan arcanos
de arte, de luz, de bienes píos,
para iluminar los s?mbríos
senderos de los u01versos...
Por lo que alegro con el dúo
sin importanci~ de 'llis versos
tielmeote, tu vida de buho.

A José M;.ría Lozano,
Que por su voz alada y fiero
corazón, me parece hermano
de Aquiles el de pie ligero.
Al del gesto ciceroniano
de cosas bellas mensajero,
al del espíritu pagano
sonoro como el mar de Homero.
Van estas pági oas, trasuntos
de jardines que vimos juntos
en un magnífico arrebol.
EL TORO. -Cuadro de Pablo Potter, existente en el museo de la Haya.

Consagro est~ carmeo de sol y alegría
a los ocios tristes de mi hermano Luis,
cuando va ea el alma la melancolía
tejiendo su turbia telaraña g ris
'

Cuando nos daba la fortuna,
para las almas, luz de luna,
para los ojos mucho sol.

Sr. Rafael López,

Padre, hermanos, amigos de los risueños días,
decid, ¿ es este el viejo portó o de la heredad
donde enterradas yacen todas mis alegrías? ..... .
-Sí ... es la vieja casona que os vió nacer ... Entrad ....
El patio .... la escalera .... Ah, el corredor, degrata
vista con los floridos tiestos del barandal ..... .
¿Y aquella enredadera de flores escarlata? ..... .
Vino el trémulo iovierno de las barbas de plata
y la tronchó con sus tijeras de cristal.
Pero ¿por qué-pregunto con voz baja y cobardemi madre no me viene como antes a besM 1... •
-Dormida en uoa caja negra, ~e fué una tarde
de octubre .... a un viaje del que no ha de tornar ....
Por aquella veotaoa mirábamos el río
cuyas crecientes broncas daban tumbos de mar;
por ésta se escapaba la vista al caserío
de la ciudad, disperso como un gran palomar.
Por esa otra veíamos )os giganteEcos lomos
de los cerros, echados bajo el brillo solar.
y por cuyas cavernas van hundiendo los gnomos
eo los cuarzos preciosos plata y oro al azar.
-El comedor .... -Ah, sí..,quéluz .... Meditabundo
vuelvo a vivir el ágape sencillo y familiar ....
¿En dónde está el hermano de abierto humor jocundo?
-Una loca aventura lo lleva por el mundo
dejando en esta mesa desierto su lugar ....
Y cada sitio llora recuerdos ... . Allí el loro,
con su hopalanda verde se ponía a charlar
haciendo al mentidero de los canarios, coro .. ..
¿Y aquel gato de alternas listas de armiño y oro? ....
-Ya es viejo. Filosofa tumbado en el hogar.
Cerrado el salón. Ciegos los espejos viudos
de las claras figuras que olvidaron guardar •.....
Los retratos parecen gemir •... los piar.os mudos
se veo, ellos que nunca cesaron de sooar . ...
¿ Y la hermana armoniosa que uo zeozootleescondido
llevaba eo las alegres notas de su caotar
hondo cual la nostalgia de uo dulce bien perdido?....
-Una mañana fría, con un desconocido
se fué .•.. toda de blanco .. . . vestida de azahar ....
Ya está lleca la alforja de mis melancolías;
me duele el alma, triste de tanto recordar
y están mis pies dolidos de tantas correrías ....
Quisiera, en la casona de los risueños días,
eo mi lecho de ciño ponerme a descansar ..... .
México, Diciembre de r912.

Los niños de almas puras y corazones claros
cuidan que no se apaguen tus encendidos faros
de paz y amor. Por eso tú oo puedes morir.
Tus surcos están vivos en nuestras-sementeras
y al soplo fiel de las humanas primaveras
tu siembra ondula en un perpetuo devenir.

En esta jau!a abierta dejé una ave, que hoy hacia
tus lares cordialmente vuela, cuya cancióo
suelta en el árbol nuevo de nuestra democracia
crecido bajo el soplo de la revolución;
por tus nobles .empeños frateroos, por la gracia
de tu bonJad, amiga del sueño y la ilusión:
tú sabes que la lira conjura la desgracia
porque serena el alma y exalt.._ el corazón.
El arte siempre vive-dijo Gautier. Al olvido
los reinos. Solo el arte posado en el mido
de lo que pasa, yergue su glorioso peodóo.
Más fuerte que la Grecia-bronces, mármoles orotriunfa el divino aeda del esplendor sonoro
•
en pié sobre los muros deshechos de Ilióo.

Q ue las más dulces gracias remolquen dulcementesobre risueños mares en calma, tu bajel ;
que jóvenes nereidas, a flor de la corri~ote
sartales de corales sacudan en tropel.
Que el Sur te dé sus perlas, sus gomas el Oriente
mientras quieta el ábrego su piafante corcel·
~
y que uoa paz elis~a sin sombra oi ponient~
te colme el labio, el alma y el corazón, de miel.
Que juoto al corazón fiel de tu compañero
cante la vida, como por un blando sendero
canta una fuente clara con su voz de cristal;
y que siempre fl.'.&gt;rida tu cabellera bruoa,
sienta que lleva atados con listones de luoa
los blancos azahares de la fiesta nupcial.

RAFAEL L0PEZ.

�El llano del diablo
I
Por una exteas, llanura
Cubierta de pedregales,
Ec.tre secos m 1torrales
Sía arbustos ni verdura,
Cuando ya declina el día
Y triste el saoate canta,
Y la luna se levanta
Tras la agr~ste serranía,
Paso a paso y fatigados,
Ua grupo de guerrilleros,
Por los tendidos senderos
Ea el llano dibujados,
Llegando van sin ttsmores
Y como a paraje amigo.
B 1scaodo el humilde abrigo
De un rancho de labradores:
Muestra el que mandando viene
Señales de hombre resuelto,
Porqu? g,llardo y_esbelto
ED su caballo se tiene.
Bordado con oro y plata
Tendido sornbrero ostenta,
Que c uadra a su polvorienta
Y ancha blus3 de escarlata,
La pistola en la cintura
Con la canana ceñida,
La calzooera prendida
Con rica botonadura.
D~ colores matizado
Lleva el zarape vistoso
y el duro fuste lujoso
Con hierro y plata incrustado.
Flota el ancho vaquerillo
Y entre su l 1.cia guedeja
Lanza la argentada teja
De la montura, su brillo.
y cuando el aire de lleno
Envuelve al corctl pujante,
Deja en su crin oouulaote
La espuma que roba al freno,
y se escucb~ acompasado
De los caballos el trote.
y alguna ~ez un azote
o el canto de algún soldado;
y flotan como las ola,
Por los vientos agitadas
En las lanzas elevadas
L'3s rojizas banderolas.
De polvo tendida nube
Va quedando como estela
Que al soplo del viento vuela
y se arremolina y sube.
Alegre el corcel_ relincha ,
Que el rancho vecino otea,
y utaoo caracolea
Haciendo crujir la cincha.
y contest«n, repetidos
Por la llanura desierta,
Desde la rú;tica puerta,
De los perros los ladridos.
y con rostros placenteros
Los moradores curiosos,
s~ adelantan afanases
Por ver a los guerrilleros.
Suen,, el clarín, y al momento
Aquella gente que vi~oe,
Ante el rancho se deoene
Para recobrar aliento;
Como huéspedes amables
Agrúpa ose los soldados,
Arrastrando descuidados
Sobre las piedras, los sables.
Suena la tosca montura
Cuando tras ruta tan larga
El caballo ya sin carga
Se sacude coa holgura.
Comienza de las hogueras
A reflejarse la lumbre
En la pajiza techumbre
Cubierta de enredaderas;

Y con trovas de q uebraoto
Y de cariño y de lucha,
De los soldar1os se escucha
El melancólico canto.
Y así entre gozo y tristeza
Por fío el rumor se apaga
Y ya sólo el viento vaga
Gimiendo entre la maleza.
11

Está durmiendo la gente
Sin zozobra ni recelo,
Y por la mitad del cielo
Cruza la luna espl~ndeote.
El jefe, que siempre alerta
Las noches en claro pasa,
Con el dueño de la casa
Está charlando en la puerta.
Y en un silencio profundo
En esa noche tan pura,
Hundida está la llanura
Como si durmiera el munrlo.
Mas de repente del llano
El silencio majestuoso
Lo perturba un espantoso
E inmenso rumor lejano. ·
Cruje en la extensa pradera
Todo el suelo conmovido,
Por el duro casco herido
De un corcel a la carrera.
Y se acerca a cada instante
Tao raudo y precipitado,
Cual va desencadenado
El huracán resonante.
-! El enemigo que viene!
Dice inquieto el guerrillero;
Q uiere alz:trse, y el ranchero

Por un brazo le detiene.
No se atemorice tanto
Yo bien sé lo que le digo ;
Ese no es el enemigo,
Teog:i calma, es &lt;el espanto &gt;
Y el soldado en tal momeLto
Puede ver frente a la casa
Rápido corcel que pasa
Más veloz que el pensamiento,
Destrozando los Zdrzales,
Arrollando troncos y hojas,
Y envolviendo en chispas rojas
Los quebrados pedernales,
Al fin se pierde ligero
Entre peñas encrespadas
Do no arrie~gan sus pisadas
El ciervo ni el lobo fiero.
-¡ Dios nos valga! con devota
Expresión, dijo el soldado,
Me he visto m..Ss espantado
Que al salir de una derrota.
-No juzgue que le reproche
Su miedo, el otro contesta,
Lo que ha visto es una fiesta
Que tengo noche con noche.
Mas como nunca perjuicio
Nos causa tal accidente,
Aquí ya lo ve la gente
Con gran calma y mucho juicio;
Y para que hai¡a memoria
De esta mi pobre posada,
Mientras llega la alborada,
Voy a contarle una historia.
Y al repetir este cuento
A la 1oz de las·hogueras
Hará tal vez más ligeras
Las noches dd campamento.

III
&lt;Este llano eriazo y triste,
Sin ranchos y sin caminos,
Y q ne tan sólo de espinos
Y pedernales se viste,
En donde no cruza un río
Ni crecen pintadas flores,
Ni pájaros cantadores
Alegran en el .estío,
Donde sólo entre las quiebras
s,. le triste y repetido
El repugnante silbido
De ponzoñosas cr.lebras,
Este llano de que os hablo
Y que tenéis a la vista,
Allá desde la Conquista
Se llama &lt;el Llano del Diablo.&gt;
Que hay razón para tal nombre,
Siempre al &lt;diablo&gt; se le aplica
Lo que no entiende ni explica
El pensamiento del hombre.
Narran que en mejores días
Bajo un cielo azul. sereno,
Ese campo estaba lleno
De colore~ y armonías.
En bosque de limoneros
S aludaban entre aromas,
A la aurora las palomas
Y a la luna los jilgueros.
Mientras cruzaba vielenta
La garza entre la espadaña,
Bajaba de la montaña
De ciervos tropa sedienta.
Sobre las flores bermejas
De pitayas olorosas
Temblaban las mariposas
Y zumbaban las abejas,
Los arroyos murmurando
Llegaban de las colinas,
Con sus olas cristalinas
Tranquilos lagos formando.
Y entre las verdes papayas
Y las palmas cimbradoras
Volaban las gritadoras
Bandadas de guac,mayas,
Y los loros repetían
Ocultos en los ramajes
Ecos y cantos salvajes
Que en los bosques aprendían;
Pero una vez, aquí vino
A establecer su morada
Una pareja, g uiada
Por la mano del destino.
El hombre· casi un auciac o:
La mujer, niña hechicera,
De su dulce primavera
Mostraba el vigor lozano.
El padre, adusto y severo;
Ella, jovial y obedi~nte;
Negros ojos, blanca frente,
Talle erguido y pie ligero.
Llegaron sin compañí-\,
Y por cierto el vulgo pasa
Que el anciano alzó su casa
Por obra de hechicería.
Sin pastores oi sirvientes,
Sin temer del tigre daños,
Se vieron aquí rebaños
Ricos, mansos y obedientes.
Aquí la casa se alzaba,
Acotando sus linderes
Ua bosque :le cocoteros
Que fresca sombra le daba.
En los oaraojos tupidos
Y en las sensibles mimosas,
Calandria~ y cbuparosas
Colgaban sus blandos nidos.
Aquí pasaba un arroyo .
Y sus ondas recogían
Las h~jas que •'esprendíao
Las flores del chirimoyo.
Y los que miráis horrores
Del llano árido y desierto,
Fueron entonces concierto__,.
De ondas, luz, aves y flores,

Mas era tan dado el vitjo
A diabólicas quimeras
Q ue con brujas y hechiceras
E,taba siempre en consejo.
Y da el pueblo testimonio
De que en noches de tormenta,
Aquí juntaba sangrienta
Toda su corte el demonio.
Y iamás en noches tales
Nadie audaz osó acercarse
Temeroso de encontrarse
Con brujas y con nabuales.
Porque contaban que luego
Por el llano rebotando
Iban las brujas volando
Como unos globos de fuego.
Y las fieras espantadas
Hacia las cuevas huían
Cuando a lo lejos oían
Infernales carcajadas,
Con extraño clamoreo
Entre las tinieblas densas
Pasaban turbas inmensas
Con perezoso aleteo,
Se escuchaban tras las hojas
De los altos cocoteros,
Hondos gritos lastimeros
Al zándose llamas rojas,
Pues, según cuentan, hacían
Sacrificios repetidos
Con niños recién nacidos
Que aquí las brujas traían.
Así el viejo muchos años
Pasó en estas soledades,
Daod• vuelo a sus maldades
Con manejos tao extraños.
Mas di~en que la doncella
Fué tdn pura y tao cristiana.
Que la legión inhumana
No pudo jamás con ella.
Y huyendo de noche y día
ne caterva tao inmunda,
Doblegóse a una profunda
Y tenaz melancolía.
Y era tanta su belleza
Q ue cuanto más la ocultaba,
Más sus gracias pregonaba
Su arrogante gentileza.
Y encadenado y sumiso
Por rostro tan soberano
Presa de un amor liviano
Hac~rla el demonio quiso
El viejo, que del demonio
Iba el capricho acatando,
Convino ea aquel nefando
Diabólico matrimooio.
Y pues al diablo acomoda.
El lugar y t iempo fija,
Pdra entregar a su hija
En tan sacrílega boda,
Y va sintiendo en sí mismo
Que su orgullo se concentra,
Pues ya tao cerca se encuentra,
Del monarca del abismo,
Que no hay nada que le asombre
Si por tal camino avanza
Y mayor poder alcanza
Que ha tenido ningún hombre.
Mas de su hija a la inocencia
Todo el misterio ocultaba,
Sabiendo que no contaba
En esto, con su obediencia.
Contento ya con el yerno,
Si la dama resistía
Para vencerla tendría,
Todo el poder del infierno.
Con pompa infernal se apnsta
Eo noche tri•te y obscura
De Satán la corte impura
Para celebrar la fiesta.
Desde la elevada sierra
Negros fantasmas bajaban,
Terribles otros brotaban
De los antros de la tierra.
Alzan grita los nahuales
Al ver que duendes y brujas
Retozan en las agujas
Que limitan los corrales.
Y con asquerosas alas
De murciélagos gigantes
Los dragones repugnantes
Lucen sus feroces galas.
Gruñen, silban, rojeo, gritan
Espantosas alimañas
. Que en nube, de las montañas
Al llano se precipitan.
Tan grande el rumc,r se extieatle
y a regiones tao distantes
Que a sus quietos habitantes
Despierta, aturde y sorprende.
Rumor del viento que zumba,
Que los peñascos de5gaja,
Y los árboles descuaja
Del monte que se derrumba.
La joven en su retiro,
Débil tiembla y no se atreve
A entregar al aire leve

GALERIA ARTISTICA .-Retrato de Mrs. R. Smith, por Romnq.

I,i una queja; ni un suspiro.
La asusta el rumor de afuera,
Y oprime contra su pecho
La cruz humilde que ha hecho
Con hojas de una palmera.
De pronto escucha el crujido
De la puerta, y efpantada
Se siente I u ego arrastrada
Por brazo desconocido.
Y al mirarse en esa hora
Entre la turba precita,
Besando la cruz bendita
El nombre de Dios implora.
Al oir el nombre santo
Que de aquellos labios brota,
La legión que se alborota,
Retrocede con espanto
Y nadie acercarse intenta
Mientras empuña en su mano
El símbolo soberano
Que la escuda y que la alienta.
Ella cobra la esperanza;
Mas a poco desfallece
Cuando su padre aparece
A impulsos de una venganza.
Ella vuela a la llanura ;
La sigue el viejo impaciente;
Y la niña dulcemente
Reza a Dios con alma pura.
Y cuando ya sin cccsuelo

Medita que le da alcance,
Y no tiene eo aq111·l trance
Más Psperanza c;ue el cielo,
Un corcel rápido IIPga
Que ante sus plantas se humilla ,
Salta la dama a la silla
Y en manos de Dios se entrega.
Como estrella luminosa
Que atraviesa d horizc nte,
Cruza el llano y salva el monte
En marcha vertiginosa.
Y con feroces aullidos
Que espantan a la doncella,
Veloces vuelan tras ella
Los monstruos ecfurecidcs.
Terrible, espantoso, lllmemo,
En los espacios retruena
Un rayo que el campo llena
De rojo fulgor intenso,
Y se al::ren las claras fuentes
Del cielo que se desata
En tremenda catarata
De piedras incandescentes.
Las infernales legiones
Vencidas y amedrentadas
Huyen laozando irritadas
Blasfemias y maldiciones.
Como de santo exorcismo
Por la virtud humillado,
Huye Satán aterrado

A ocultarse en el abismo.
Y al lucir el nuevo día
Llano, arroyos, casa y huerto,
Eran el triste desiexto
Que miramos todavía.
Y refieren que brillando
En México la a lborada,
En un templo arrodillada
Vieron a la niña orando.
Sólo por milagro pudo
Ir a tan lejano templo
Tan proto, pero es &lt;ejemplo&gt;
Que yo oo afirmo ni dudo.&gt;
Calla el ranchero y la diana
Del clarín a la guerrilla
Leva.n ta, porque ya brilla
La estrella de la mañana.
Listas las cabalgaduras
Montan y van desfilando
Refiriendo y esperando
Goces, penas y aventuras.
Por delante, el jefe ufano,
Va, inclinada la cabeza,
Mirando con extróñeza
Las negras piedras del llano.

JUAN DE DIOS PEZA.

�D~spués de la Victoria.-El rey de Grecia Constantino coo su primer
Ministro, extendiendo las condiciones de pa1.

La reivindiGaGión de los griegos
en la guerra de los Balkanes
Hemos visto pJr las noticias llegadas del extrangero,
que por largo tiempo los griegos han hecho alarde de
pretensiones excesivas, qae no han podido porotra parte, apoyar jamás con la fuerza de Lis armas. Soñaron
con la reconstitución del antiguo imperio de Bizancio y han reclamido Tracia y Macedonia,como propie·
dade, intangibles griegas. Pretendía izar nuevamente
la cruz sobre la cúpula de Santa Sofía.
To'.iis e,tas reivindicacioaes les restaron muchas
simpatías. Peasó;e en Europa que Grecia era insaciable, que debía darse por satisfecha con la anexión de
Creta, una vez realiz1da, y dejar de soñar con el ensanche de su dominación sobre otros territorios, por
má; que éstos llevaran bien marcados el sello helénico:
PerJ am':&gt;as partes estaban equivocadas. Si bien era
cierto que Qrecia no po día abrigar grandes esperanzas ni pretemiooes a la realización de su "gran idea,"
también era cierto que esta oacióo tenía el derecho de
formular exigencias más modestas; tenía razón Grecia
cuando se nep.ba a ser siempre oada más que un objeto de curiosidad p.ira turistas aburridos y artístas entusiastas.

-Pues nada. Miika quiere venir a verte a todo
trance para que la quieras como a su bija. T e ....
-¿ No decía yo que ibas a darme algún disgusto,
-Escucha, marrá.
-Imposible. Esa mujer, ya te lo he dicho. no debe acercarse aquí. Su condición, su vida. iQoé vergüenza!
-Manías tuJas. Adtmás es mi esposa, y la amo.
Tú hablas así porque oo cooc ces su virtud y ~u carácter. Eo dos años que está conmigo ba probado
ser digna de nosotros
-Infeliz. Es que e~tás ciego. Cometiste uoa barbaridad y el corazón, que entonces te perdió, quiere ahor:.. salva,te Jamás lo olvidaré. Pr imero fué
ella la ruina de mi casa, dfspués el escáodalo d e la
familia y ¿aun quieres que me trate con ella y que
sea FU madre? Estás Joco. Vete. vete ... . . .
-Precisamente porque me voy be venid o a hablarte. Tenemos pensado un viaje en cuanto Mir ka
dé a luz.
- / Qué bas dicho, que te vas? ¿A dónde ? ¿Cómo ?
-A Europa, a Egipto, a donde va lo que brilla,
lo que arrastra. 1Cómo. dices I En un magnífico vapor, eo un camarote de lujo que me cuesta s ooo
francos. Te advierto que no tengo un centavo, pero
los robaré.
-Eres un truhán. Y ahora que dices va~ a tener
un hijo. Me das pena. Vas a concluir por matarme.
-No te pongas melancólica De todo tiene la culpa tu inflexibilidad para con Mir ka.
-Pues, ya lo sabes, mis propósitos son inquebrantables.
-Bueno, adiós.
-Y /a eso has venido? ¿nada más que a eso ?
-A que me des el cuadro de Anglada que está en
la sala. Lufante me ha ofrecido por él 20.000 pesos.
Hay que aprovechar la ocasión de venderlo, ahora
que necesitas dinero. No dirás que por esto se profana la memoria de r:ni padre.
La Barooe~a no contestó, lloró. Y el hijo se fué
petulante y siovergüeoza.
A les pocos instantes llegó una carta para la Baronesa. Era de Mirka: &lt;Stñora-dtacía.-He resuel·
to ~irigirme a usted para que sepa que Albertoquiern Jugar en el &lt;Grao Premio Iateroaciooal&gt; una soma exorbitante de dinero y convendría que usted
crat~ra. de evitarlo. Va a ir a verla, explotando sus
se nt1m1entos de madre, con mentiras que merecen
u~a buena reprimenda, como la de un viaje a no sé
donde y como la de un nacimiento que por cierto
me haría feliz. Lo peor es que todo es falso y que
Alberto, con quien rae ca~é por un gran amor, es
actualmente la causa de todas mis desdichas. Ayer •

El paso del Danubio por la armada rumana.

Ya un antiguo Presidente del consejo de ministros,
hombre p :ilítico de primera iila eo Grecia, el señor
Tricoupis se había dado cuenta de que Grecia si quería engrandecerse, debía consentir grandes sacrificios.
Después del Congreso de Berlín, en el que por poco
no quedó ratificado el Tratado de Sao Esteban, Tricoupis había pensado que el helenismo tendría mucho
que ganar poniéndose de acuerdo con el bulgarismo;
pues de quedar en su soberbio aislamiento obstinándose en las estériles reivindaciooes de la "grao idea," la
Grecia corría el peligro de perecer abogada en sus es·
trechos límites. Y el señor Tricoupis inició las oego·
ciaciones, que mantuvo estrictamente secretas para tratar de obtener un acuerdo con Bulgaria.
El gobierno de este país exigía una al mar, declarándose satisfecho con la sesión de Porto-Lagos, Kavala,
y Salóaica, c aerían naturalmente bajo la dominación
Griega, la que se hubiera extenc!ido en este reparto,
sobre casi toda la Macedonia central y occidental.
El acuerdo estaba casi concluido cuando Tricoupis
tuvo miedo de chocar no solamente contra la opinión
pública gdega, sino también contra su mismo partido
que permanecía intransigente y afiliado a la &lt;gran idea&gt;
reclamaba para la Grecia toda la extensión, desde Volo
hasta Constantinopla, cerrao.do así a los búlgaros la salida del mar Egeo.
El entonces Presidente del Consejo de Ministros no
tuvo el valor de imponer, a su partido y al país, suma·
nera de ver, y cuando más tarde quiso reanudar estas
negociaciones, sobre la misma base no encontró ya la

misma cordialidad, ni las mismas facilidades, en las esferas gubernativas búlgaras.
La cuestión estaba resuelta, griegos y búlgaros serían
enemigos irreconciliables en las poblaciones de Tracia
y de Macedonia, enviarían partidas de agitadores y de
bandoleros cuyas fechorías harían necesarias o la conservación de la dominación turca o la iotervención
austriaca con la llegada de esta última potencia hasta
el mismo puerto de Salónica.
Vino más tarde el señor Venizelos el actual Presidente del Consejo de Ministros quien con suma habili dad, supo ofrecer la amistad de Grecia a los Estados
vecinos, y dando prueba de grao sagacidad política,
llegó a la conclusión del célebre acuerdo balkáoico,
cuyo anuncio fué una verdadera sorpresa para todas
las cancillerías europeas.
Los enemigos mortales de ayer, eran hoy amigos y
estaban resueltos a marchar el uno al la:lo del otro,
uno para todos y todos para uno, contra su enemigo
común.: el Imperio Otomano.
Grecia se encontró entonces frente a un nuevo problema, cuya solución ha emprendido con innegable
habilidad. Se trata de ensanchar el helenismo, juntamente con las esferas de acción de sus aliados, pero
manteniendo siempre el equilibrio necesario; había de
evitar. sobre todo, el caer del peligro torco en el peligro búlgaro, pues es evidente que si el zar de los búl_
garos hubiera arreglado el conflicto balkánico con el
apoyo de una cualquiera de las dos grandes ag¡upaciooes de potencias europeas. tanto los griegos como los
servios hubieran sido completamente sacrificados a los
apetitos, a las ambiciones búlgaras. Con la Liga balkáoica, en cambio, el equilibrio ha quedado asegurado
entre los tres Estados que se disputaban, hasta entoo·
ces, la supremacía en la península.
o o o
La Servia engrandecida, llegando hasta ·xibra, Perlepí y Kumanovo, servirá de contrapeso contra una
Bulgaria que tuviera veleidades de representar el papel de Prusia en la peninsula balkánica, y el helenismo
podrá siempre encontrar un punto de apoyo, sea en Sofía, sea en Belgrado, contra las tentativas de expansión
de una u otra de las dos nadooes eslavas. Quién sabe
si , más tarde, Greci1 no logrará también la adhesión
de Rumanía, formando así con esta última nación todo
un sistema de deft:nsa contra un paoslavismo que podría llegar a ser amenazador para la paz.

Mesa directiva de la sociedad de Mecáo1cos Mexicanos qoe celebró su fiesta. de aniversario el domingo pasado.

'-

Puesto de flores.-Confetti.-Refrescci..-Kermes~e de caridad a beneficio
de las víctimas de la explosión de Tacubaya, efectuada el domiogo
pasado en la escuela "Florencio M. del Castillo."

En las Garreros
La Barone~a d~ Do.e había dejado aq~ell&lt;1. mañana muy temprano el lecho y pa•
seaba por el iardrn, viendo cómo el jardinero regaba las plantas.
Los hilos del ~ol se enredaban en las ramas de los árboles, que parecían de oro.
A tra.vesó la.glorieta, don de la atmósfera fresca olía a nardos, y donde revoloteaban
gorrionas piadores, y se sentó a descansar.
La hist~ria .~e su vida. pasó por su mente. Esta.ha hecha de venturas y de dolores,
como la h_1stor!a de los s1mp!es mortales. Había sido bella en su juventud y rica, y
ya n-:&gt; tema mas que aquel rincón, entre cuyas paredes tristes transcurría su vejez.
No eran ya los achaques del cuerpo lo que más la preocupaba, eran las heridas del
espíritu. Sufría. Ya no esperaba nada. Extraía del pasado el recuerdo de su marido, q ue había muerto en un duelo, y el de su hijo que &amp;.penas transcurridos dos años
se casaba con detrimento de su nombre y de su rango. Pensando en todo esto oyó
c óm_o se . abría la ,P1;1erta del jardín, cómo Alberto hablaba al perro que ladrando
hab1a sahdo a rec1b1rle. Hasta que le tuvo delante de su• ojos y se levantó para
abrazarle.
-Mamá, mamá, ¡has madrugado mocho!..... .
-Oh, Alberto, no esperaba verte hoy; ¿no me besas' ingrato.
Y absorta en su S.lmbrero de copa y en su monóculo, en su habano y en su sonris a agregó dulcemente:
-Con seguridad que vienes a pedirme algo o a proporcionarme alguna contrariedad. Cuándo será el día que satisfaciendo tus antojos me des alguna alegría.
-Hoy.
- eHoy ? C reo que me engañas. Pero en fin, explícate.

�-Bah, fingí yo, ese valor ha disminuído mucho, y no
l)Uedo ofreceros más de quinientos por todas ellas.
Al fin, hicimos trato por setecientos, y la pobre an&lt;:iaoa partió lloriqueando, contentísima con los sitte billetes de a cien que metió en su bolsa.
ti--~Yo había hecho el grao negocio, pues a los tres meses
había vendido los ciento CUdreota dibujos, a ocho mil
pesos cada uno.
Co~pré esta casa, estas tierras que la circundan, y
y ya iba a vender mi pobre almacén, cansado de aquella vida de esclavitud y sacrificio, cuando estando yo de
pie en el dintel de la puerta, veo venir calle arriba a
1:1 _mi~ma anciana, con otro paquete, esta vez ma)Or,
aeoaio del brazo.
-Esta vez. caballero, traigo a mted lo que me
-que~a de los dibujos de mi esposo. Escogí los mejores,
a m1 gusto, naturalmente, porque yo no entiendo de
arte, y ahora queda eso, por lo que pido a usted el pre•
&lt;:io que juzgue justo.
-/Sabes, amigo, que estabas estafando a la pobre
·señora?
-Déjame concluir. Además el negocio es siempre
el negocio. ,Qué iba a hacer aquella vieja setentona de
un fortunón que podía hacerme feliz a mi y a mis hijos?
-Egoísmo puro, lo que dices.
Espera. Le ofrecí mil pesos por sus cartulinas, y
marchó con ellos riendo y temblando de gozo. Pero me
asaltó el sentimiento de la compasión hacia· aquella mujer que después de gastar sm: mil pesos, en dos años a
lo sumo, caería en la miseria más espantosa. Y le pedí
·su .dirección, para el caso de que quisiera yo socorrer·
la.
Supe, casualmente, que la pobre viuda de Dayer,ha•
oía acudido de nuevo a mi almacén, que, eocontráodo·
lo cerrado, había vendido en casa de un anticuario un
-sólo dibujo, uno sólo, olvidado seguramete en algún
cajón o carpeta.
Fuí a visitar a la pobre señora, y con lágrimas en los
-ojos me contó que aquel dibujo era el retrato hecho
por su marido de una hijita suya, muerta a los quince
.años.
_¿y qué hiciste tú?
-/Qué hice? Verás como no soy tao egoísta. La to·
mé del brazo, la llevé a cas'l del anticuario y tuve que
-ofr ,cerle cien veces más de lo que pagó a l:;i. anciana
,por el retrato para recuperarlo. Me costó dieciseis mil

..t,fii{f~ ~,,.,,.
.

~

r,,. ~: ~...
'

•

.

.

l

)

'

!

.

·;s;;....,,,

Mesa del banquetP. ofrecido el domingo pasado por la redacción del "Noticioso Mexicano" a la
Asociación de la Prensa, bajo la presidencia del señor general Huerta.
pesos, pero la iofeliz entró de nuevo en posesión de la
imagen de su hija &lt;1uerida. Allí, en aquel rincón del
jardín que ves, tiene la viuda su casita limpia y cómo·
da. En su dormitorio, a la cabecera de la cama y junto
a uo retrato de la virgen, tiene el r•trato de su niña
muerta, la última. obra de su espo!;o difunto. Está bien
cuidada, mi cocinero le trae la comida, una doncella
la acompaña en sus paseos, en fin, ella es feliz, así me

lo manifiesta, y yo he podido conseguir también la so·
segada vida que anhelaba.
-En efecto.
-Y ya tienes txplicado ahora el origen de mi fortu·
nón, y sabes además que a todas horas puedes ver en
mi casa a la señora viuda de Dayer, el más famoso di·
bujante que tuvo la Galia famosa.
PIERRE MILLE.

f
En el .. tío vivo."

empeñó mis joyas. Le dieron cinco mil pesos y los per·
dió en el club. Me martiriza sin campasióo.
&lt;No trato de quejarme ni de aumeotar sus pesadum·
bres. Sólo quiero que usted me ayude a encamioarle
por la senda del bien y que me perdone -Mirka.&gt;
Pensó la Baronesa que era, en efecto, una pobre mu·
chacha y que el indigno era él Y ya no t,mía remedio.
La Ba.rooesa claudicó y resolvió ir a ver a Mirka. Or·
denó al &lt;chauffeur&gt; que preparara el automóvil.
Estando vistiéndose la preocupó el carácter de aque·
lla primera entrevista. Siempre Mirka le había pareci·
do antipática, repugnante. Y, al fin, debía acercarse a
ella; besarla, enjugarle las lágrimas. Ignoraba su fisonomía, su voz, su trato. Hasta aquel instante había du·
dado de su digaidad, pero empezaba a creer en ella.
Llegó a la puerta de la casa. El lacayo llamó. Apare·
ció Mirka en el rellano de la escalera y al reconocer a
la Baronesa se extremeció de júbilo. Corrió hacia ella.
cayendo sobre su pecho, a.negada en llanto. Ambas fue·
roo al pequeño recibidor donde la cooñdencia duró una
hora, al cabo de la cual se separaron temiendo ser sor·
prendidas por Alberto.

Una guapa vendedora de confeti.
el bra~o uo montón-de cartulinas. Vestfa de luto por
la r~c1_ente muerte de m marido, y lloriqueando, me
suplico que le comprara aquellas obras de su esposo.
Yo, natutalmente, para hacer mayor el nfgocio, fingí
desconocer el valor de aquellos dibujos y el nombre

de su autor, y eso que Dayer gozaba de gran fama en
París.
-/Cuánto queréis, señora-le dije-por esas 140
cartulinas?
-Mi marido-respondióme con voz temblona-las
vendía a 50 pesos.

. . . . . . . . ;¡ ••

Antes de partir, la Buonesa, conmovida, dejó· a su
nuera dinero para que desempeñara sus joyas. Además
le dió instrucciones respecto a los procedimientos que
era urgente adoptar con el fin de que Alberto se en·
mendara.
Este. que había estado escondido, apareció radiante
de conteoto. Y poco después, del brazo de Mirka., que
co11taba con perversidad lo difícil que 1" había sido
engañar a la vieja, silió hacia el hipódromo-a b eber, a
jugar, a vivir.
Eci la s tribunas se confundían con la aristocracia de
aquella tarde, aunque algo dt: amoral y de vil se des·
prendía de ellos como un perfume.

J. E. BARANDA. !CAZ A.

l

LA VIUDA
Ya sabes, amigo, que ea Montmartre tenía yo alma•
cé11 de compraventa de cuadros y dibujos.
-IY con ellos hiciste tu fortuna?
-Precisamente. Diez años hacía que habitaba mi
humilde tienda, viviendo como un oscuro comerciante,
cnndo vi110 a v isitarme la viuda Dayer, llevando bajo

Grupo de caballero!', socios de la sociedad ''Empleados Libres," que organizaron una Kermes·
se de caridad, beneficio de las víctim:;i.s de la explosión en Tacubaya, la cual ker·
messe se efectuó el domingo en el tívoli.

Grupo de amigos del señor don Manuel Mondragóa jr. que le ofreció un banquete de despedida, con motivo de su próximo viaje a Europa

�--

donde vivía la infeliz. Llamó a la puerta. Transcurrió,
algún tiempo antes de obtener respuesta y por fin apareció en el umbral una pobre mujer anciana.
-La señorita no recibe,-murmuró con voz cascada.
Roseo deslizó en sus mauos una moneda de oro, logrando así penetrar en la casa.
-Ya que deseáis ver a la señorita con tanta insistencia, héla ahí; dijo misteriosamente la sirvienta.
Roseo sintió latir apresuradamente su corazón.
En el fondo de la habitación donde se le introdujo
estaba sumido en la semi- obscuridad, y cerca de la
ventana estab1 Gaby, vol\'iéndole la espalda.
De pronto, oyendo ella unos pasos extraños, volvió la
cabeza.
Roseo la miró largamente, y sus brazos, insensible•
mente, cayeron a lo largo del cuerpo, mientras Gaby,
con un grito desesperado, llevaba vivamente a su mejilla izquierda un velo de gasa que rodeaba su cuello.
Estaba desfigurada, horriblemente desfigurada, Gaby
Fleurac. Roseo había podido ot&gt;servar en la mejilla
que ocultaba ella y en medio de una grao mancha roja, la carne corroída.
-iMi buen amigo!-exclamó Gaby,-·m ieotras sus
ojos se llenaban de lágrimas.
Roseo supo mostrarse tao bueno, tan compasivo, tan
fraternal, que poco a poco, ella se sintió renacer, y le
cortó el horrible accidente causa de su desgracia. El
verano anterior, en un paseo en automóvil por las tie·
rras de Italia, cuando su viaje, el motor hizo explosión,
quemfodole horriblemente el rostro.
-Y ya lo veís, Roseo. Uno a uno, mis amigos me bao
abandonado,, .. Quedo sóla . ... Algunas veces, de ooch~. salgo a dar un corto paseo con el rostro siempre
tapado.,,, Por unos momentos siento la ilusión de lo
que era, pero pronto la realidad actual me sume de
nuevo en mi tristeza.
-Vamos a ver, Gaby, no estáis tao desfigurada como
creéis.
-iAh, amigo mío, ¡bien lo sél Hice retirar todos los
espejos hace unos días, para que no aumentaran mi tortura.
-Snpoogo, querida amiga, que me permitiréis visitaros de vez en cuando.
-Otros me hao dicho lo mismo y no hao vuelto.
-Volveré, Gaby, os lo juro.
Roseo ha vuelto a ver a su amiga. La visita con fre•
cueocia. En los primeros días ella escondía su rostro.
Daspués, poco a poco, aumentó su confianza, y ya no
cuidó de ocultarle su mejilla quemada.
Emocionada, Gal:.y recuerda sus primeros tiempos, y
sonríe a su amigo tiernamente, expresándole su inmensa gratitud.
Ya no es ella quien sufre. es él.
TABARIN.

Gaby FleuraG
-1 Habéis leído &lt;!~o? interrogó Davray tendiendo un
periódico a Rosen, una de
las principales figuras del
teatro, aunque joven todavía.
Rosen había llegado en muy
poco tiempo a ser uno rle los
autores favoritos del público,
y se veía ya rodeado de discípulos a quienes trataba amigablemente, dándoles a la par
c¡ue el consejo de autor la
frase aduladora del amigo.
Rosen tomó el periódico
que le tendía so amigo y leyó
el párrafo que éste le indicaba. ,
-No, no le había leído, dijo.
Su fisonomía calma y grave, se ensombreció.
--Confesad, dijo Davray ,
que es muy raro esto. Nadie
lo sabía.
La noticia, en efecto, era
inesperada. Roseo •cababade
saber que el periódico que
Gaby Fleurac, que había hecho en otro tiempo una verdadera creación de una de
sus obras, se encontraba ahora en una muy precaria situacjóo.
¡Cómo la bella Gaby había
pedid.o Jlegu hasta aquí ?
Mientras que el grupo que
rodeaba a Rosen e,·ocab"
a hora los triunfos de la ar-

Recuerdos de la fiesta de caridad efectuada el sí~ado último en el Internado Nacional.

tista, sus audacias y ~us caprichos de mujer hermosa, Rosen,
pensaba en esta defgracia acaecida precisamente en los días.
próximos del año nuevo, época
de regalos y galanterías, en laque la bella Gaby habría debido,
ser objeto de mil solicitudes por
parte de sus admiradores.
¿ Qué había paEado, ento nces?·
¿ Cómo se explicaba que Gaby,
se encontrara en la miEeria hasta el punto de implorar socorro
desde las cclumnas de uo periódico?
Rosen se ioscribió en la list a.
anónimamente por una suma importante, y sus amigos hicieron.
lo propio. Se habló de otras cosas, y bien pronto, nadie, fxcepto Roseo quizá, se acordaba deGaby Fleurac .
Durante una semana Rose n estuvo ocupado en los ensayos deuna obra suya, pero no basta el,
punto de olvidar por completo a,
Gaby. Con gran trabajo se había,
procurado la dirección de la artista, no precisamente para visitarla, sino más bien para hacep·
llegar basta ella algún socorrn,
anónimo.
Algunos días pasaron aún,.
cuando una tarde en que Rosen,
iba a entrar al teatro para presenciar un ensayo, sintió súbitamente una extraña emoc ión que·
reprocbab.1 su egoísmo, acusándole de bobertardadotanto 1iempo sin visitar a Gaby.
De un gesto brusco llamó a un,
taxi, y se hizo llevar a Boulogne.

Los Viejos
Masch y Baba ( el viejo y la vieja), así se les llamaba
simplemente, Y eran tao viejos, que nadie conocía sus
nombres.
Eran &lt;Mosch y Baba&gt;, las dos personas más aocia·
nas en los dom 10ios de nuestro gran poeta Alexaodri,
en Mircesi.
El bahía sido antaño postillón, y basta un postillón
célebre. E,1 su larga vida había juntado casi ona fortuna: ¡doscientos francos! y después de haber casado a su
hijo único en una aldea lejana, habíase casado asu vez
en segundas nupcias, con una mujer que sólo tenía una
hija, también casada en otra aldea.
Vivían juntos hacía ya mucho tiempo, y de tao viejos,
parecían encogerse cada día más y más, cual si fueran
arrugándose.
·
A menudo se les veía por las llanuras de Micersi,
atrave%.r la floresta y luego sentarse bajo un árbol, muy
juntos el uno al ot ro. y durante horas enteras disfrutar
así del hermoso día, conversando U!:. poco, adormitándose otro poco.
En una ocasión le había pasado casi una desgracia
al viejo. Habíaole confiado ciertos gansos para cuidar
y mientras hacía eso dió uo paso en falso y cayó en el
arroyuelo del valle.
Demasiado dlbil para levantarse por sí solo, se hubiera ahogado sin remedio, y miserablemente, si alguien
no lo hubiera visto y acud ido en su auxilio. Sólo cuando contaba sus aventuras de postillón, se rejuvenecía
aún; entonces sus viejos ojos resplandecían y en torno
suyo todo parecía animarse con tilines de campanillas
y piafar de caballos; él se sentía de nuevo en la posta,
caminando de día y de noche, caminando siempre, como la brisa.
Guardaba también muchos, muchísimos recuerdos de
la historia del país.
Era muy celoso con su mujer: ésta no debía mirar a
nadie; ni hablar con nadie. Y con grao contrariedad
suya, un joven rondaba de continuo por los alrededores
de su casita.
- / Qué viene a buscar por aquí-decía el viejo muy
irritado. Hasta que por fin descubrió que era por la
hermosa hija de un vecino por quien el galán rondaba
los contornos.
En medio de esta paz que llenaba • su vida, el viejo
fué un día a casa del propietario del campo.
-Cocoou Vassili, queremos divorciarnos.
El propietario, lleno de asombro, dijo:
--,'Pero qué idea se te ha metido en la cabeza ? ¿Te
has peleado con tu vieja? ¿ Qué idea se te ha ocurrido ?
Porque, ál fin, .y de todas maneras, vosotros uo teoéis
mucho tiempo que vivir juntos,
0

-Justamente es por eso, Cocoou Vassili. Hemos reflexionado que no nos quedan muchos días de vida por
delante, que cada uno de nosotros tiene un hijo, y que
después que nosotros nos muramos, nuestros hijos van
a pelearse por la herencia. Y por esto que nos pasa, es
por lo que queremos separarnos de autemaoo ....
Nadie pudo disuadir a los dos viejos de su decisión,
la cual principiaron a poner pot obra sin tardanza. Los
doscientos francos en monedas de oro fueron agrupados en mootoocitos, y el viejo, poniendo una moneda de
oro delante de sí mismo, y otra delante de su mujer, iba
diciendo:
-Una para tí. ... una para mí. ... una para tí.., ...
una para mi. ..... Hasta que no hubo más monedas que
distribuir. Una almohada para ella, una almohada para
él; un tapiz para ella . . .. un tapiz para él. Después el
viejo dió a su compañera los dos bueyes, y se reservó
para sí el caballo con el carrito. Y después, fueron.a la
posada para decir adiós a la geote. Allí los rodeó todo
el mundo y se bebió a la salud de ellos. Y aunque la
gente pretendía estar alegre, vertía lágrimas. Pidiérooles perdón a todos, con objeto de que nadie pudiera
guardarles reoc~r. Al fin emprendieron la marcha, des·
cendieodo, y llegaron al puente de Sereth En ese sitio
se detuvieron un instante: se abrazaron, lloraron y ca·
da cual tomó su camino: el uno por la derecha, el otro
por la izquierda ... , . .
Con mucha frecuencia es más fácil ejecutar uoa re·
solución que soportar sus consecuencias. El viejo se de·
bilitó y transformó de tal manera, que al fin de breve
tiempo no era más que la sombra de sí mismo. Si acaso
le preguntaban cómo iba, solía responder:
-iYa no puedo dormir, porque no percibo su aliento
que me acariciaba el cuello!
Se lo pasaba errando por doode quiera como un espíritu sin reposo, como si buscase siempre algo sin poder encontrarlo.
Cuando h!lbía pasado una semana le dieron la noticia
de que su '"Baba" estaba muy ecferma. Sin tardanza
ató su caballito al tarro y se marchó tao rápidamente
como le era posible. Pero cuando llegó a la aldea adoo·
de ella se había retirado, se encontró con que justamen•
te llevaban el ataúd al cementerio.
Sin decir uoa palabra siguió a la muerta, y asistió al
entierro sin una sola queja. En seguida volvió directamente a su casa y se acosió. Al día siguiente amanec ió
muerto.
Entretanto la casita se va cayendo con lentitud ; y_ de
tal manera está ruinosa, que ya no se veo en ella sino
las plantitas y los rosales que cubren el techo ..... .
Pero Alexaodd no permite de ningún modo que la
oqueo . .... .

México Pintoresco . - Fuente pública y mercado en Tonalá, Chiapas.

CARMEN SYLV A.

�1 .

TEATRO COLON.- "LA CAS·
TA SUSANA."

p
a
y
c
g'

q
f,

q
e

. La verdad, si se compara el
hbro de la opereta de este mis·
mo título c.:&gt;n J:¡ comedia de donde ~e tomó, resulta ésta muy su·
P&lt;;nvr , y se vé que se han supri·
mido escenas cómi cas de impor·
t~ncia y escrit•s con suma gra·
c_ia, Todo el acto tercero es dis·
tinto por completo en nna y tn
otra. En la opereta la esposa del
académico nunca llega a saber
las galantes !.°danzas de su espo·
so Y de su hi¡o; ep la comedia lo
descubr~ todo; en cambio en és·
t~. no existe el personaje de ¡a
h 1)ª• qu~ en la opereta propor·
c1ona s1tuac1ones de interés. De
1?dos modos, el público que asistió al estreno, salió complacido
por lo animado del espectáculo.
_ ~uy bie!l, m11y elegante, la se·
nonta Gaspar, encarnando el ti·
po de_ la protagonista. Los de·
más 10térpretes nada deja roo
que desear; y la obra se puso c on
e~mero, Me permito creer que
51 se suprimiera la canción de la
opereta " Susana ven.. " cantada
e? el a cle te~cero, nada perde·
na la comedia.

•
TEATRO L1RICO.-"SI YO FUERA REY."
No merece esta op"lreta, libro de López Monis y música del maestro Serrano, haberse estrenado en dos teatros la misma noche, en el Lírico y en el Principal Pero como esto de la competencia es m~tivo de muchas tonterías, y como
además, parece ser que se anda mal de obras españolas, y peor aún de mexica•
n..s, hw que acogerso a lo poco que se presenta, para que en la noche del sábado no falte el estrenito de marras.
El argumento de la citada opereta española, (género que basta ahora ha da- '
do poco de sí en la midre patria,) es mitad serio y mit~d . cómico,_ pero amb~s
elementos se hayan unidos con 1.an escaso "rte, que el pubhco empieza a seohr
a la mitad del acto primero cierto cansancio que termina en bostezo al terminarse el segundo ; y, en resumen, dudo que dure en el cartel más que la semana

b

j
q,
Je
it

sl

~

:J
rl
t~

PI
rJ
a

"THOMSON EL ENVENEÑ'ADOR."
De éxito completo puede juzg,,ne el e5;treno de este drama policiaco en cinco
ª':tos deb1~o ~ , la pluma del periodista Gonzalo
R1ver~, y ao:i,d1re qu~ es inexacta la versión que
p ~r ah1 lle visto escrita de haberse tomado el asun·
to de una novela americana. No hay tal novela, ni
cosa que se lo parezca, y seguramente que trabajo
le h'l. de costar !l que esto asegura de citarnos el
nombre de la misma.
En 1~ ?bra de que hablo se mezclan las ~orpre•
sas poltc1acaf efecto de los crímenes cometidos por
el citado_ doctor, ~on unos amores sentimentales del
doct?r R,gth, antiguo discípulo del criminal, y de
una ¡ove~ Angela B~andon, poseedora de un dote
de dos millones de libras. Y como este dinero era lo
que apetecía el envenenador y su complice Lady

Maube tutora c!e Ja joven
grao Sf'osación , con esceo::s;:,l!a un a~gumento :'le
cales de acto que aumeot
~ movidas, y con fi1
El leoguaie ~s correcto y~~~d mte~és de la trama.
das hs veces que se ha u ~• o, Y a~ta ahora tose h'l n:ostrado sati, fecb~ e1o en escena el público
escéni~o que debe •ati•fa· n resum~n un triunfo
autor.
. . cer en grado sumo a su
L:t interprPtación ha sido e
tas Gil y Gaspar mu b"1
xce 1ente. Las seíiorigran_ relieve a su paif-¡_ ~~r~J~\:ª~ura
les, y dando
dom1oaodo como él sabe
c O un maestro,
bien, y di resto de los act;sos pedsonajes. Aguirre
cuadro. El drama se ·ha mi:: ~oO escompu~iet'on el
buen gusto.
a
eco prcp1edad y
Teatro Lírico·- E scenas de la opereta Si yo fuera Rey.

de costumbre.
No es todo lo dicho para que se crea que olvido la música del maestro Se·
rrano, muy bella y con más instrumentación que propiedad en las situaciones.
Algún número lo encontré de suma originalidad y con otros cantantes seguramente que la partitura hubiera lucido mucho; pero en los teatros adonde se puso
en escena la 01&gt;ra, los intérpretes dejaron mucho que desear.
Todavía en el Lírico la Millanes sabe lo que h:ae entre manos; frasea con
limpieza, saca partido de su voz, algo oscurecida en algunas notas, y dice bien
con matices artísticos.
Pero en el Principal, Mimí Derba estuvo deplorable. Ni eso es cantar, ni
eso es teatro, ni eso es más que una bella escultura, que ha bajado de su pede~hl y por arte mágico mueve lo3 labio; Afortunadamente para ella, el tenor Lt •
món adolece d., igual defecto y por tal motivo su voz regular no luce lo que;deb iera con el detrimento de las ¡;iezasmusicales, que las oimos incoloras, y sin
pasión alguna. En fin, un desa~tre.

Teat.-o Colón.- Cuatro esct'nas de la obra policiaca "Thomson el Envenenador.

�La boda del ex-Rey de Portugal

Pecado venial
Heme aquí en una tarea bien extrañ« para un hombre de letras. Estoy colgando un cuadro en la pared.
No extraña por el hecho (me he mudado ayer y no
sorprende que me ocupe este pequeño detalle de instalación), sino por la hora temprana en que me ha dado
por esta actividad.
En verdad, para que un hombre de letras, que no es
un extravagante, sino un tranquilo ciudadano, con la
preocupación de un hogar, se halle a las seis de la mañana empeñado en colgar un cuadro, es porque debe
tener una poderosa razón.
Así es, en efecto, y os la contaré.
Desde ha~e unos días buscaba un pequeño departamento para 1~stal~rme. Dí al fin con éste. Me ha gustado extraordmanamente. Son · tres piezas, una a la
calle, dos ioteriores. Abrigado y lleno de luz.
~~ enamor~ desde que lo ví y no dudo que me ha
tra1c1ooado m1 poco arte en disimular impresiones. Sí;
no dudo: el encargado me cobra veinte pesos más de
lo que pensa~a cobrarme por el alquiler.
Cuando quise defenderme era tarde. En 6n: después
de todo, no me quejo. Haremos un cuento más por
Sr. Prof. don Ponciano Rodríguez, nombrado jefe
mes .... . .
de la sección rudimentaria de la Secretaría
He traído, pues, mis muebles y he comenzado a arre•
de Instrucción Pública.
glar la C;isa, con ayuda del encargado, que ha tenido
e:a genlll~za, y de 1! muchacha que desde hace cinco
E:1_ te~or del Líri:o, se~or Varela, hizo lo que pudo, · anos nos sirve de cnada, de portera, de amiga y últiy dio br:llantez a la parl!tura que hay que decirlo, pe- malll:ente_como aya de nue,tro pequeño Arturo.
sa un poco. Los coros de este Teatro muy bien, el de
M1 muJer no ha venido aún de provincia. Previó que
los co~spi!adores merece un aplauso. En c;ambio, los pasaría un buen tiempo antes de volver a estar con su
del Prmc1pal, cada uno por su lado y el vestuario de f~milia y se quedó allá, hasta que yo arreglase nuestro
ese Teatro deplorable: 1.qué lástima, allí donde iitmpre nido en Buenos Aires
las obras se montaron bien! .... Las fotografías que da•
Ayer ha sido el ¡;(ran día. Desde temprano comenzames del L!r~co 1;&gt;rueban que la '.:&gt;pereta de que hablo se mos la tarea y confieso, ahora que me ha tocado ayudar
puso a conc1enc1a y con sumo gusto.
a .moverlos, he cambiado de opinión sobre mis bienes.
o o o
Siempre creí que eran pocos; be y ncs parecen innuY ya que hablo del Principal, algo hede decir de merables.
El destino de las habitaciones fué objeto de madura
«Las Musas Latinas&gt; que la empresa ha creído ser un
verdadero éxito, y a mi juicio es una lástima que obras reflexión. Siempre sucede que después de rdlexionar
1::n que el decorado y el luJo, lo es todo, las veamos se arriba a unll' solución.
.Así_fué, pues. Destinamos las piezas ioterioH s a dorp resentadas de manera i mpropia en l:ts trajes, y hasta
m1.ton_o y comedo:, y la qu.e daba a la calle para mi es·
en las decoraciones.
•
Si otros asuntos de mayor interés no debieran ocu• cntono. Se traba1a muy bien en una habitación que da
par las páginas d e EL MUNDO ILUSTRADO hubié- a la c alle, en un tercer piw, en la cual e[)tra ampliamente la luz.
ram?s d ado la reproducción de las decoracioues que
Al arreglar en ella mis libros y papeles, noté que has e pintaron para el Teatro de Apelo de Madrid al es·
trenarse dicha obra. Pet"o, ¿ qué se va a esperar de una bía allí un vago perfume. Ya lo había percibido desde
d irección artística que hace que la romanza del gondo· ayer y me llamó la atención la persistencia. Se lo hice
!ero, que es para fiple, la cante un tenor? Y, así todo notar al encargado, que estaba conmigo.
-Así es-me dijo.-Desde que se han mudado les
por el estilo, sin que yo sea de los que digan que tales
otros iogu_ilioos, bace m€s y medio, ha quedado eite
«Musas&gt; son una cosa extraordinaria, pues empezando
perfume. Sin embargo, he lavado los pisos, he limpiado
Eorq11e ~~s "Latin:15" 1:1º se reducen _únicamente a Espa·
las paredes y la ventana ha quedado abierta todo el
na, I!aha} Franc1~, smo ,jue t~mb1én están Portugal y
Bélgica, que se deJó el autor senor Moncayo en el tia· tiempo.
Después agregó:
tero, y concluyendo por lo vulgar de los tipos que se
-Esta era la habitación de la señorita •...
presentan, siendo siempre los mismos, hay que confeAl rato me picó la curiosidad y pregunté:
sar que si España y en Buenos Aires triunfó la zarzue- l Qué señorita ?
1~ de que me ?cupo, débese a buenas y propias decora·
Me contó entonces que mis antecesores en el dlparcienes, no copiadas de postales (como ha dicho un co·
nocido cronista) y a intérpretes de gracia y de talento tamento habían sido un rr..atrimonio inglés con una hija
como la Isaura, ¡a Memvribes y la Moreu, la Domín· ú nic3 de veinte años. Habitaron un año en la casa,
marchándose luego a Inglaterra, porque la niña se mci·
guez y otras de no menos renombre.
ría aquí presa de una incurable tristeza.
LUIS DE LARRODER.
Me intrigaba la inglesita. Queriendo ccmpletar la
impresión volví a preg~ntar:

Una reunión de los Delegados de la paz, para la cuestión de los Balkanes, celebrada en Bucares!.

Con una solemnidad deslumbradora ha tenido
efecto el pasado último jueves el matrimonio de
don Manuel 11 ex Rey de Portugal con la Princesa Victoria Augusta de Hohenzollern, sobrina
del Kaiser de Alemania.
La ceremonia tuvo efecto según el rito católi•
co por ser esta la religión del marido, y la que
ha de prevalecer. Los novios entraron en la ca·
pilla precedidos de dos pajes; después seguían el
Príncipe de Hohenzollern padre de la novia, la
ex-reina Amelía madre del novio, el Príncipe de
Gales, el Duque d-, Montpanseir, el Duque de
Oporto, tío del recién casado y otros invitados.
Cuatro damas de honor llevaban la cola del traje
de la desposada, y siguiendo la tradición, la Prio·
cesa Agustina Victoria ostentaba en la ceremonia
un vestido de brocado de plata que tenía de lar·
go cuatro metros.

oo o

Sr. Lic. don Macedonio Gómez, nombrado Direc:
tor del Archivo General de la Nación.
- ¿Alguna mis desgarbada ?
- iCa! no señor. La más hermosa mujer del mundo ·
ru_bia como el oro: con unos ojazos azules, dulces
tnstes, que la hac1an. adora b le. No bacía más que leer.
N_o sé por qué me 1':11presion6 aquella fervorosa evo~ac1ón de la b~lla muJer que había dejado allí, en el
1odelebl~ y suhl perfume, un trasunto de su misteriosa
personalidad. Pensé en ella con simpatía y triste
¡pobre niña enferma!. .. . . .
za,
«En vano te busco en mis peregrinaciones-alma
h~rmana de 1~ mía: ¿Dónde estás l-acaso presa de Ja
m!sma aog~sha lloras la soledad de tu vivir.-Acaso
miras la m1S1~a estrella que yo contemplo desile mi
ventana- y mientras que nuestras miradas se confun•
den en el objeto del mismo ideal-una fatalidad sepa·
ra n~estras almas-que se ignoran en medio de ]a soledad inmensa de la vida.&gt;
La lectura .de los desconsoladores versos, el recuerdo
de _aquella triste y be_lla muj.e: que lo$ había escrito
al~ como una _con~es1ón espmtual, alguna tarde en que
sonaba_nostal¡pas Junto a la ventana, me produjeron
?º~da impresión y en todo el curso de la tarde pemé
1ns1stentemeote en aquella dulce y enferma iogl ·1
9ue en ésta, mi habitación fut ura, había suspirad:s~:
1Dcurable melancolía.

y

!

E l Cardenal Netto, arzobispo de Lisboa, dió
la bendición a los desposados, de~pués de que és·
tos cambiaron los anillos.
L'\ ex Reina Amelía se inclinó enseguida ha·
cia la Princesa Agustina ::lándole un beso. El
Príncipe de Hobenzollero béSÓ también a su hija.
Despué3 de eutonarse un himno, la salida de
los novios se efectuó con el mismo ceremonial
que la entrada.
Eotre los innurn ?rabie, regalos que recibió la
novia, figuran un collar de dos mil diamantes,
presentr. del Daqu~ de Oporto, tío del ex-Rey
Manuel de Portugal. La princesa recibió también
regalos d el Emperador Guillermo, de Alemania,
d el Rey Jorge V, d~ Inglaterra, de los Reyes de
Italia y de otros soberanos.
El día anterior a la ceremonia religiosa tuvo
1u¡¡ar el acto de firmarse el contrato matrimo·
nial y con este motivo se efectuó un banquete al
q ue asistieron 77 soberanos y princesas de las
principales familias reinantes en Europa.

o o o

Cuan?o dimos por termrnada la tarea anochecía. Dí
las gracias al encargado, despedí a la muchacha y quedé solo.
Me sentí? ~an~ado, presa de no sé que extraña laxitud. No sah s1qu1era a cenar. Tomé apenas una copa
d~ aporto y me recosté en el amplio sofá de mi escrito•
rio, !rente a la v~ntaoa, por donde entraba una vaga
claridad de crepusculo. Me adormecí.
l Fué la ~oledad prop(cia, la consecuencia de un dfa
de c~nsanc10, la pote~c1a evocadora de aquellos versos?
1J!ue aquel_~aro y sutil perfume, perturbador y feme·
o~I,_ o ~e v1S1tó la sombra d e aquella bella mujer que
v1via aun en la sombra de la habitación como un fantasma?
N? 1? ~~- Irresistiblemente, en la. consciencia de la
semi v1g2ha, en el pesado su eñ o que me acometiú des·
pués,_soué con ella, con la hermosa desconocida.
Son~ ,• • • i9~é sueño turbador y culpable! . . .• Era ella
la muJer dehc1osament e espiritual, la visión idílica que
!levaffios todos los hombres como un ideal imposible e
1~habable en lo más hondo del corazón. iC6mo la bab)a buscado af~nosamente en todos los senderos de la
v1da,~en angustiosa ind agación, sin hallarla!
Soné. •• - .. recordando cómo mi matrimonio no había
encarnado la aspiración ideal que guardé siempre cui~adosame?te ocult~, para mi pobre esposa, a cuyo 'cari •
no tranquilo Y adicto no quena inferir un agravio
crue!.
i Cómo renegué de ese afecto, merliocre y vulgar com·
puesto de pequeñas preocup11ciones, de gcces as;z bur•
gueses, qu e basta _entonces lo fueran todo para mí!. ...
En la enagenac1óo del s u eño creí que rompía aquet
lazo terrestre y v~lga~ para unirme, en las claridades
de un _mundo de 1ntehgencia superior, a aquella adorable criatura, sc beranamente bella ; la amada soñada en
las vag~edades de )a adolescencia y en las quiméricas
exaltaciones de la Juventud, que volvía a mí para re•
corda~me que bab~a olvidado, en las mezquinas preo•
cu pac1ones de la vida, las rutas de un destino superior.

t

El Rey Manuel II de Portugal en traje de gran gala. En el medallón la Priocesa Alejandra de Fife, bija del Rey Eduardo de Inglaterra, y con la que se dijo hace
algún tiempo que iba a casarse.-El ex Rey de Portugal con el traje de Caballero de la Ordea de la" Jerartierre."-La Reina viuda,madre de Manuel II de Portugal.

�~"Wlill~~-l~~hlM\6m1

fL ~- ~¡~

~,

~ w ) f l t i d. . . . .l l i # I \ ~ ~ ~ ~
acompañarán con sombrillas de un color vivo y contrastado, rubí, esme_ralda, violeta, azul
rey, etc., con forro de faya .o satén pekiné negro y blanco, detenido sliamente de las varillas, permaneciendo independiente del resto de la scmbrilla. Este detalle, cerno veréis,
lectoras mías, es completamente nuevo y original.
·
Impuesta por la forma de las faldas que descubren casi por completo el pié, la boga
del lujo en el calzado ha llegado a su apogeo. La bota está suprimida, casi en total atandono de la Moda, dejando todo el favor para el calzado de fanta!Ía. En estos mementos el
coturno es el que se lleva las preferencias; bajo o subiendo por detrás se hace para la ciudad
en cabra blanca, gris claro, beige o marino o en
gamo blanco, gris, cchampagne,&gt; con empeine
negro de cuero barnizado. Para los salones se
hacen de terciopelo negro n en satén de todos
colores y en este caso, adecuado al traje.
El calzado de lujo, vosotras lo sabéis bien, mis
queridas lectoras, tiene siempre tacones altos.
Actualmente hay dos formas distintas: el tacón
Luis XV y el tacón ccubano,&gt; el cual hecho de
uoa sola pieza como el anterior en una altura de
cinco centimetros y medio, es completamente recto por lo que tiene la ven·
taja de no deformarse tan
pronto como el primero.
Sin embargo. ¡cuántas
encantadores modelos de
calzado rivalizan con el
coturno! Unos en cabra o
gamo blanco, gris o beige
con empeine y talón de
cuero barnizado, ,o todos
en cuero o todos en cabra, son detenidos por una
sola barreta abotonada o
por dos barretas dobles
bonitamente recortadas
que se entrecruzan y se

Traje de teatro.

DE PARIS
Un vaso de porcelana negra de la China es el refinamiento
en su grado máximo, y toda mujer elegante desea poseerlo.
Tratándose de uno sólo, es fácil complacerla; pero lo grave
es que se empieza pn el vaso de porcelana, y se concluye por
el salón completo
El blanco y negro se impone, es de rigor, y uo h ay más remedio que sacrificar los muebles de caoba y las sedas color de
paja.
Las cortin~s irán al tinte a que las tiñan de negro, y lueg;i
se sobrepondrán algunas aplicaciones de encaje o de seda blanca. Los muebles se pintan c~n laca negra; las puertas, de blanco
con filetes negros, como las esquelas de defunción, y el suelo será de mármol, también blanco y negro.
Las fbres, blancas, y la, pantallas1 de este mismo color, cubiertas de tul negro.
•
Esta p~sión desgraciada de enlutar la casa traerá c~nsecuencias desagradables, porque involuntariamente el espín tu se en•
tristece al penetrar en una
casa así decorada, y si, como es de rigor, todos sus
habitantes van aparecieo•
do vesti:los de m idio luto,
andando pau~adamente y
hablando en tono bajo, la
conversación recaerá por
fuerza sobre asuntos trágicos, y si alguno distraí-

Traje parisiense,
Traje de baile.

Crónica
Aún cuando parece, mis queridas lectoras, que ya no es tiempo de ocuparnos de las sombrillas, por haber calmado un tanto los ardores del sol estival, es preciso convencernos de que el citado accesorio es actualmente un
objeto no solamente de lujo sino de utilidad práctica, especialmente en las
playas y poblaciones veraniegas, en las cuales el verano se prolonga todavía
p!Jr algún tiempo. Así, pues, creo que vosotras desearéis conocer las últimas
· novedades de la Moda a ese respecto.
Después de su aparición que a su tiempo hicieron las sombrillas prima·
v erales, y de las que en otra ocasión hemos hablado largamente, han venido
otros .modelos completamente nuevos y originales, destinados de una manera
espeéial para acompañar a los trajes de playa, campo y poblaciones balnea·
rías o veraniegas:
Para los trajes de matices claros hechos en foulard, en muselina, en velo
de algodón, vemos encantadores parasoles de faya blanca, ya sea con la orilla
'!'.jardinera&gt; formada por minúsculas florecillas de colores bordadas o impreo;as, ya bordeadas con una banda de ~atén o de una tinta viva extendiéndo~e
hasta formar el forro, dejando todo lo de arriba blanco. Los mangos o puños .
son de madera en estilo rústico, terminados por dos extremidades o cabos de
marfil esculpido de un tinte amarillento dándoles un aspecto antiguo que
creeríamos prestado de las pequeñas sombrillas que hace medio siglo velaban
)as capotas de nuestras abuelas. En cambio, la novedad de las sombrillas .:¡ueda atestiguada por su forma completamente nueva. Pequeñas y planas en el
género japonés, doblándose en el interior sobre el borde, facilitan el movimiento por la manera con que está hecha la montura, pues las varillas semejan unas finísim:s. láminas dor,adas, l_:1s cuales se doblan si~ , ~ingún eduerzo
encorvándose factlmeote, segun dec,a por razón de su flex1b1hdad.
La, ctoilettes&gt; de alta elegancia serán completadas por sombrillas de rntén blanco o de matices muy suaves con anchas orillas floridas en terciopelo
labrado de una coloración fina, armonizando con la tonalidad delicada del
fondo. Es, igualmente, muy linda y agradable la sencillez di!tinguida de las
sombrillas de faya o satén de un solo color, rodeadas por un ancho bies fo.
rrado en muselina de seda, vuelto hacia adentro y sobrepasando del fondo para formar un volante plano. Estas sombrillas se hacen, generalmente adecua
das al traje, a la cint;;ra o al sombrero. L:;s vemos con mucbafrecueocia confeccionadas en negro con el bies y el volante en blanco y también a la invers3, con mangos lacados de blanco o de negro, La mezcla de estos dos colo~es
está, por otra parte, muy en favor de la Moda en estos m~mentos y se repite
en una serie de modelos a cual más elegantes. Las sombrillas de faya blanca,
rodeadas en su base por un ancho comienzo. de satén negro, veladas con muselina o tul negro fruncido, v guarnecidas en la orilla con una ancha franja
de tul punto de espíritu, negro. fruncido por cada lado con uua pequeña cabeza abullonada, son de las más favorecidas por las damas de buen gusto.
Los trajes de estilo sastre, hechos en telas de lana lisa o de fantasía, re

Traje de casa pard to mar el té
fijan en un lado por un único
botón. Otros completamente
perforados en el frente adornados con botones de &lt;siras&gt;
o de acero; otros más de estilo americano en cabra ama·
rilla, en cuero negro adornados con botones barnizados.
Aun quedan vat'ios estilos
y modelos de qué hablar, pe·
ro creo suficiente con In expuesto pues temo haberme
alargado demasiado.

Traje de paseo,

Traje de Casino.

MARGARITA.

EDAD MEDIA

En Italia, en los siglos XI y XII encontramos el mosquitero, más pequeño, el cflabelum,&gt; las plumas estaban sujetas a una caña ricamente adornada de pedrerías, de perlas, oro plata y marfil delicadamente labrado.
En el siglo XIII el mosquiteroahizo su aparición en
Francia, pero entonces oo era más que una fanta~ía
traída de lejanos palses por los galantes caballeros. La
condesa de Mabaut de Artois tenía uno soberbio con
montura de plata.

Traje para carreras.
Traje de carreras

damente pregunta:"¿ Qué tal estuvo el baile de anoche?" un
gesto de asombro se dibujará en
todos los rostros, y por todas las
imaginaciones cruzará el mismo
pensamiento: "Aquí no se puede
hablar de cosas frívolas." Lo
mismo que pensarían si en una
visita de duelo se hablase de Anselmi.
Voy a referir a ustedes, sin
exagerar lo más mínimo, todos
Toilette para "Garde.1 los de!alles que pude 0bservar
Party."
en los minutos que duró mi visi:
ta, la primera que be hecho a
una señora oorteamericana, que es esclava de la moda
blanca y negra.
El coche me dejó a la eotrada de un parque ideal.
Sul,í vados escalones de mármol, y penetré en uoa alameda donde debe haber sombra siempre, porque las
ramas de los árboles se unen, formando espesa bóveda,
y al pié de todos ellos crecían rosales trepadores, cuajados de flores. Conforme iba avanzando, el parque me parecía más bonito. Al fin divisé la casa, que me sorprendió extraordioariameote. Er.a bastante grande, pintada
de blanco, con el tejado de pizarra muy obscura; los toldos de los balcones, de lona blanca y negra, a rayas; los
5illones, de paja de idénticos colores, y el paragüero, de
porcelana, lo mismo.
Pe'.letré (,D el salón, y mi sorpresa no tuvo límites•
Las paredes estaban tapizadas de blanco con sobrepues-

Traje de noche.

tos negros. Los muebles eran de madera de tilo, que es' muy parecida
al ébano. Las cortinas, butacas y almohadones, de damasco blanco, y
los "stors," de tul negro.
Sobre las mesas había algunas porcelanas chinas,oaturalmente, negras, y un busto de mármol.
A los pocos minutos salió la dueña de la casa, alta, esbelta, rubia y
guapa; venía vestida, como era de suponer, y quizá, o mejor dicho, seguramente, me hubiera parecido de una elegancia irreprochable en
otro marco y cuando yo no hubiese estado bajo la impresión de aquella nota lúgubre, tan persistente y tan poco en armonía con la alegrí:1.
del parque.
Su "toilette," aislada, repito qúe era elegante. Llevaba falda de
raso, zapatos y guantes negros; casaca de raso y una echarpe inmensa,
blanca.
Hablamos de cosas insubstanciales. y cuando mi vista se iba acostumbrando a la tonalidad de;.! salón, se presentó el marido, con traje de
cuadros blancos y negros, seguido de un lulú blanco con sayo negro.
Ya no pude,resistir por más tiempo, y temiendo que mi seriedad
tocase a su fin y no poder contener la risa, me despedí; pero la joven
"mericana, no satisfecha con mi silencio indiferente, me preguntó:
e/Qué le parece mi casa l&gt; &lt;Preciosa, mistres R .... ; pero falta no detalle; los verdes del parque son demasiado brillantes,&gt; dije con la mayor formalidad, para que no adivinase que hablaba en broma; pero
ella, ni lo sospechó siquiera, y repuso: ·&lt;Ciertamente; por eso estamos
estudiando el medio de que las bojas broten muy obscuras, casi negras.
y las flo res todas blancas.&gt;
¿Será posible que no los encierren en un manicomio?
CONDESA D'ARMONVILL.c.

Los jugadores de cgolf&gt; toman su juego favorito tan en serio. que
pua los profanos resulta cómico Figúrense ustedes un inmenso terreno m·1y verde, con árboles frutales y una casita campestre, que parece
destioada a conservar entre sus muros, cubiertos de yedra, el secreto de
un idilio sublime. A la puerta de esta casa llegan todos los días varias
personas de ambos sexos, cargadas coñ un saco de cuero, dentro de)
cual se encierran unos palos que parecen monstruosos instrumentos de
dentista. Estos extraños personajes hablan poco y con tecnicismos especiales, pero la mayoría de las veces no pronuncian ni una sóla palabra.
De e.os en dos recorren varios kilómetros, lanzando con sus palos una
bola del tamaño de uoa mandarina, dura como una piedra, que, a impulsos del golpe.salta o rueda.

�El Conde

Consultas
PARA UNAS LINDAS MANOS.-MARÍA EVANGELI·
NA: Comprendo su preocupación por lo que me dice
respecto de sus manos, y aun cuando no creo gr.e ese
resultado dependa del tratamiento, es preciso, sio em·
bargo, cambiar de receta, para lo cual le recomiendo
el uso de la crema &lt;Ideal&gt;.
Esta crema está de venta en la Perfumería Higiéoi·
ca, que se eucuentra en el callejón de Saota Clara.
Mucho agradezco las bondadosas frases con que me
juzga, no las merezco, se lo aseguro; y en vista de eso
me siento confundida por su exquisita amabilidad pa·
ra mí.
R-icuerdo muy bieo su nombre y sus preguntas; en
este cAlbum de impresiones&gt; que se llama «Sección de
Consultas&gt;, todo queda grabado para siempre, sio que
eo el corazón de «Margarita&gt; se borren la memoria y
el cariño de sus amigas desconocidas.
¡Ojalá que mis modestas indicaciones le sean útiles!
RESPUESTA.-MARIA DE LAS MERCEDES : Hace po·
cos días contesté por correo su cartita; espero que ya
habrá recibido mi respuesta.
DUDAS AMOROSAS.-MARIA: Las preguntas quese
sirve usted hacerme son de diferente índole en la apa·
riencia, pero en realidad todas coo ,.,ergen al mismo fio.
Contestaré, pues, a ellas en el orden con que usted las
coloca en su interesante carta.
El conocido proverbio que dice ; "Quieo bien te quiere te hará llorar," se refiere sólamente a los dolorosos
pero necesarios resultados de la educación que se imparte a los niños o al benéfico aunque penoso efecto
que se experimenta al oir la voz de la verdad en los
labios de alguna persona, cuyos deseos son de hacer
bien a quien así habla, aunque para conseguir éste ob·
jeto fuese preciso desvanecer gratas ilusiones y destro·
zar risueñas esperanzas.
En el caso a que usted se refiere, ootieoe aplicación
el citado proverbio, pues su oovio la hace sufrir por
sus celos iofuodados, es decir: por una desconfianza
injusta, aun cuaodo es verdad que el calo nace del
amor. Nada hay tan complaciente como la indiferencia,
ni existen mayores exigencias que las del cariño Sin
embargo; nsted necesita algún remedio para moderar
las penas de su actual situación, y por esto me permito
hacerle las siguientes indicaciones. No asista a paseos
ni a fiestas de ningún género; l qué importa ese sacrificio a un corazón tan generoso como el suyo? Procure
tener testigos de semejante sacrificio, a fio de que pueda probar a su novio las cooscaotes renunciaciones a
las cuales se somete por su amor, y si a pesar de e~to
él insiste en disgustarse, maoifiéstele su desconfianza
como lo ha hecho coo "Margarita", haciéodole ver que
también usted duda de la siocerid~d de su amor y de
sus celos, ya que éste es un recurso muy gastado entre
los hombres para romper unas rela~iones que le son
pesadas.
Ahora, si él la convence de que su cariño es real y
profundo, no omita usted ningún medio para complacerlo; todos los esfuerzos del corazón resultan peque·
ños si se comparan a la grandeza de tener un afecto
noble, elevado y dignamente correspondido,
Mil gracias por su boodad hacia mí; correspc,ndo a
su simpatía con la más cordial estimación.
MUSICA Y LlTERATURA. -AMARIL1s: No haynio-

guoa superioridad reconocida entre una y otra de esas
bellas artes, pues si a la primera se le llama cdivioa&gt;,
es acaso porque las emociones que despierta son de
una delicadeza ideal; pero es indudable que la literatura tiene uoa iofluencia más enérgica sobre el espíritu. Los libros, malos o buenos, gobiernan las voluntades, y machos acontecimientos de grande importancia,
tanto en el orden religioso como en el civil, se deben
a la influencia de alguna obra trascendental. Así se
han introducido los cismas, las revoluciones y todos los
sucesos de graves consecuencias que han acaecido en
el mundo.

Así pues, no crea usted que rn amigo es de un temperamento opuesto a la poesía, porque prefiere las buenas letras a las célebres creaciones musicales: verdade·
ra poesía hay en una literatura hermosa, y si Wagner
es un geoio inmenso, Cervantes y Fray Luis de León,
no lo son meoos, y tal vez su potencia sugestiva es de
mayor fuerza.
No sostenga usted discusiones vehementes con ningún caballero, porgue el amor propio de los hombres
es tan refinado en ese punto que si se sieoteo veocidos,
su afecto por la mujer que los confunde, disminuye
luego.
MARGARITA.

Cuando salí del Hotel, la eflorescencia
blanca del crepúsculo, la palidez hialina
de la aurora, dab" tintes de ámbar al cielo somnoliento.
Las estrellas parpadeantes, parecían
azahares desbojados sobre el manto de duelo de uoa viuda.
Ea la calma profunda, eo el espejo tenebroso Je la sombra, flores de lujuria
abrían sus cálices rojos, como labios sedientos de la sed divina de los besos.
. Yo pensaba en el Cood-e, y su recuerdo
s10 saber por qué me entristecía.
V ~fa su juventud agonizar en uoa apoteosis de sueños y dolores, y a su pobre al·
ma, ~erida y triste, sollozar ante la presencia de esa nube luminosa y radiante
que algunos llaman Felicidad.
. Eo el estatuario de su juventud ya moribunda, las olas turbulentas se retiraban
dejando co descubierto. sobre la playa tris'.
te, ruinas de sueños y de pasiones, como
esqueletos de crustáceos desmesurados.
Triste y abatido, veía la marea de la vid_a alejarse de su corazón, y allá, en el ho•
nz?nte, como naves empavesadas. divisaba
la ¡uventud de otros marchar hacia la vi·
da.
. Una gran sombra 1e tristeza vagaba
siempre sobre su rostro, y se refugiaba co·
mo el ala de un pájaro negro, en la comi•
surjl de sus labios, en el rictus doloroso de
su boca elocueole y melancólica, en donde
el desdén habit.ual de la vida había impreso un sello triste, perenne, como uodesafío
a la risa y al amor.
iEl Amor! He ahí Jo que preocupaba su
alma extrañamente turbada, aote ese pro·
blema pavoroso.
Y hubiera querido amar, hubiera querido ser susceptible de la pasiónseotimeotal

· 1~1'
,~

~

1,

El Odol es el primero
y el único dentífrico pues

que su acción antiséptica
y refrescante obra no só-

lo durante los pocos momentos que se emp1ea sinó dura esa acción horas
enteras.
!ules y b:,rdados - Da las carreras de -París, cátedra anual de la moda, nos llegan los modelos de tra·
Jes que aparecen ~n esta plaoa; eo todos ellos dominao el tul y la muselina bordada. con exclusióo de cualquier
otro material. Coo gusto ofrecemos a .nuestras lectoras este soplo halagador de la elegaocia parisiéo.

Quien tenga interés en
la cons ervación de su
dentadura, debe acos-

y tierna, hubiera querido tener uo corazón, para darlo en cambio de aquel otro
corazón que se le ofrecía saogriento y doloroso; corazón que teoía el valor de re•
nuociar a la esperanza y que sio embargo
desgarrándose a sí mismo, con sed di vio¡
de holocausto, solía decirse a si propio:
&lt;sufre, pero ama&gt;.
Y ese corazón desnudo Je daba horror
porque al m!rar en el fondo de él, com~
por un coo¡uro mágico, surgía la imagen
de su amada, la de alma exquisita como un
perfui:ie y de)ica~a como uo pétalo, que se
resenha de 10sp1rar aquel deseo brutal
que contrastaba coo la idealidad divio¡
del amor.
La amaba así, como aparecía enla nube
blanca de sus sueños; soberbia, irreductible,-misteriosa y extraña, con el gesto del
desdén en su boca divioa, y el verbo musical y gesto trágico que se unían en ella
en amalgama incomparable.
•
Y él sin decirlo a nadie oi oadie comprenderlo, amaba aquella carne tentadora
y fulgeote, aquellos ojos de luces fosforescentes, lumioosos y profundos, aquel seno,
aquellas curvas, lodo aquel cuerpo que hablaba a su deseo, que lo fascioaba como
un sortilegio de caroe, como uoa vibradora admiración a interminables horas de
placer.
Si le hubieran dicho que esa mujer il::a
a ·desaparecer de su vida, a dejarlo para
siempre, habría sentido un dolor profundo
Y. verdadero, uo eclipse de sol en su espíritu, la wledad de uo náufrago que se siente morir eotre !as olas y el cielo.
. Pero, sabiendo como sabía que vivía, sab,eodo que ella lo había visto replegar el
ala en la soledad como uo cóndor herido
y lo había oido sollozar en silencio· eo eÍ
misterio casto de sus grandes pesare's sentía la nostalgia de ser amado y en f~erza
de qnerer oividarla, la amaba con toda el
alma.
Y para disipar s us peoas, para ahuyentar los tristes recuerdos que atenazaban el
alma de este pol;ire joveo viejo, el Coode
oo encontraba otro lenitivo, que embriagarse de éter eo la hora de la tristeza aug usta, en que se veo huodir en el horizonte todos los ideales como un derrumbamieoto de estrellas,
Decidme ahora; ¿verdad que la vida así
no es envidia ble?

tumbrarse a 1 u s o del

ODOL.

ROMAN ALVAREZ.

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

..., DIOASE LA VERDAD.
~
" AUan Armadale, " refiero el
Señor Wilkie Collins, " dec1a la
verdad á derecha y á izquierda
bajo todas circunstancias,,, Eso
le ocasionó algunas veces dificultades con cierta clase de gente,
pero le dié una reputación que
hacía su palabra tan buena como
el oro; para Allan, era lo más
natural, decían sus amigos "porque no sabía hacer otra cosa,"
El hábito de decir la verdad er11,
tan bueno para él como para
los demás.~- Si se &lt;1esea establecer
11n negocio que dure aún después de que el fundador desaparezca, véndanse buenas mercancí11s, y dígase la verdad sohe
ellas mientras se puedii, mover la
lengua. Desde el primer momento de su introducción, nosotros
.hemos dicho la verdad acerca d0 la

Mlle. Lili Boulaoger
Mlle. Lili Boulanger
que ha obtenido
· se introduce
·
·
·
. d R
. .
con esIe mo tº1vo 1e h a h ec h o un o b sequ10
en 10yecc1ón
y que preserva
e 1 premio e oma en mus,ca
que representa al héroe Fridthjof, escul- de la enfermedad o por lo menos se le qui-

PREPARACION de WA.MPOLE

.
pido en colosal estatua por el profesor ta fuerza caso de que ataque. Parece ser y ahora el público la compra, sin
. La Academia de Be_llas Artes de Fran- alemán Max Uoger. Dicha obra tiene 12 que los resultados son hastaahora. excelen• hacer ninguna pregunta. Se ha
cia, a la cual toca designar!~ persona me- melr? de ~!to; su peso es de 14,000 kilos; tes, -y que en el corto tiempo que se está descubierto que efectúa. ahora y
reced?~ª de obten_er el premio de Roma los pies miden un metro setenta centíme- empleando ha disminuido la mortalidad siempre lo que nosotros promeen Mus1ca, ha des,g_nado para t~i:i alta re- Iros de largo; y es~e coloso S'&gt; colo~ará so- en los hospitales en los cuales se ha pues- timos, y así se confía en (llla
compensa en este ano a Mlle. Lih Boulan• bre un promontorio que el Sogoefiord cer• to en práctica tan importante invento.
como un hombre tiene confianza
ger después de un notable concurso en el ca de Bergen.
·
en el sólido y vetusto puente de
que salió ésta vencedora.
Los candidatos eran cinco y obtuvo la
:i:&gt;iedra que ha so:itenido el tráfico
o o o
agraciada 31 votos contra cinco. Cuenta
de varias generaciones. Es tan
19 años de edad, pertenece a una-familia de Poniendo una inyecc1on contra la
sabrosa
como la miel y contiene
músicos, pues su padre fué un excelente
compositor, que escribió un &lt;Don Quijo- ·•
fiebre tifoidea en el hospital
una solución de un extracto quo ·
te&gt; que se puso en escena en la Opera
de París.
se obtiene de Hígados Puros de
Cómica, y además una hermana de la pre.
.
.
.
Al redactar estos renglones, el primer
miada, MJle. Nadia Boulaoger, obtuvo en
Es una conquista de la ~iencia médica pensamiento que me ocurre es p~e~untar: Bacalao, combinados con Jarabe
1909 el segundo premio igualmente de Ro- fra~cesa el haberse d~s~ub,erto una vacu- ¿Sabrán muchas personas las nohc1as que de Hipofosfitos Compuesto, y
ma.
nac16n ~oo la fiebre tifoidea, la cual pue- ahora voy a referir de la divina Avellane• Extractos de Malta y Cerezo Silde C&lt;?n~1derarse tao notable como. el d_es- da? Los mejores literatos de Cuba apenas
vestre. Tomada antes de las
· cubrimiento de Roux de su suero ~'hfténco saben de Heredia que escribió una poesía
oo o
y el de Ko~k co~tra la tube:culos1s.
más notable y valiosa que &lt;El Niágara&gt;; comidas aumenta el apetito y e,1
Hace ve10te anos se traba1aba ea el sen- la titulada : &lt;En el Teocalli de Cholula&gt;. completamente distinta del nauLa estatua colosal del héroe escan- tido de que hablamos para eviti.r las mu- De la Avellaneda, pues. no es de ,isperar
seabundo aceite de hígado de
dinavo Fridthjof, ofrecida a Nochas víctimas que hace el tifo en Francia, que sepan mucho, como tampoco saben
bacalao y de sus emulsiones. En
ruega por el Emparador
pues pasan de 5,000 muertes por término mucho de Casal, de Milanés y otros cubade Alemania
T?edio, lo que arroja tan terrible estadís- nos que lucieron como astros de primera casos de Anemia, Debilidad N erEl Kaiser alemán efecto de sus exoedi- hca.
. magnitud en el parnaso nacional. Pues viosa, Tísis y las Enfermedades
ciones continuas a las costas de Noruega,
Ahora los docto;es Chaotemesse y V,n- hay motivos suficientes para que ello sea Agotantes, ha merecido la conha tomadc cierto afecto a dicho país. y cent, han conseguido obtener un sueroque así: nuestros mejores !i.eratos, saben infi- fianza que en ella ponen los docnitas cosas de la Grecia, de Roma, de París, y, aun algunos, según prueban en ar- torEls y el público de todas partes.
tículos notabl~s y en hermo-,as conferen- El Dr. G. Parra, Profesor en la
cias, saben de literatura rusa, alemana, Escuela Nacional de México, dice:
portuguesa-yo podría citar quienes-arro- '' Esta magnífica preparación progándose el derecho de poner en sus lugares respectivos a los Sófocles, Dante, Flau- duce excelentes r esultados en
bert, Tolstoy, Hupman y Eca de Queiroz numerosas afecciones del aparato
respectivamente.
\'espiratorio.,, En las Boticas.
Est'ls consideracicnes me deciden, pues,
a hacer una relación de las noticias de
doña Gertrudis Gómez. &lt;::reo que voy a - - - - - - - - - - - - - - - - contar algo que no sabe mucha gente, y poetisa, cómo era su carácter, cuáles eran
asi entiendo que, aunque alguoas de las los ra~gos más salientes de su alma.
cosas que diré son de antiguo publicadas, Es verdad que buena parte de estos co·
han de parecer noticias casi inéditas. Voy nocimientos se la debo al Director de la
a decir cómo e.ra el rostro de la ilmtre Bibliote~a Nacional, el laborioso y erudi-

Noticias de la Avellaneda

La Belleza
Es, en gran parte, un asunto del debido cuidado y atención.
Si se desea tener el cutis limpio, bello y suave,
y 10s cabellos hermosos y ondulantes, se deberán mantener todos ios poros del cu\is y del
cuero cabeliudo completamente limpios, saludables y abiertos con el puro y legítimo.
Jabón Boratado de

MENNEN

Después del baí'lo y después de vestirse SQ
deberán usar los polvos de 'l'alco Horatífdo de

Mennen, Que absorver{m rápidamente toda h umeclML

~ud~r y secreciones _ve_nenosas ~ mantendrán los pÓros
hmp10s para que no irriten el cutis mientras que sus propiedades suaves calmaran las irritaciones.

GERHARD MENNEN CHEMICAL CO,
Newark, N. J•• E. U. de A.
Areacia para la dídribadon ea 1-lexico !
LA BOTICA NUEVA, Monterrey, Non• Leon.

Se venden en todas las boticas y iar-maclas
a SO ccntav'&gt;s plata la caj1
La colosal estatua del ;héroe escandinavo,

Cúrese usted en su

to Figarola Cadena, el cual quizás sea el
cubano que más sabe de la gran camagüe·
yana. Pero no es menos cierto que otra
parte la debo a mis esfuerzss personales
en husmear )03 libros viejos de los cuales
tantas veces ví reir al vulgo necio que ig·
norándolo todo ríe de todo y de todo emi·
te juicio con carácter de &lt;infalible&gt;.
Mas, entremos al :.sunto
Alguna vez. lector amable, ¿no te ocurrió pensar, cuando lefas las poesías de
doña Gertrudis Gómez, si lq autora fué her·
mosa, de buen talle, de ojos dulces y de
labios de rubí ? ¿ Alguna vez oo te ocurrió
pregnntar si su carácter fué apacible o
colérico, vehemente o reflexivo, firme u
débil? .... ¿ Cómo has imagioado tú que
fué la Avellaneda?., .. Pero oo me digas
nada a tal respecto. Cualquiera que baya
sido la imagen caprichosa que pudiste
imagin,i.r cuando leías sus producciones o
la otra más real que se forjara tu ilusión
al ver dos o tres retratos mediocres que la
prensa ha publicado .... oye la verdad bis·
tórica, buscada y reconstituida en virtud
de esos viej, s y empolvados manuscritos
que no _más se hallan eo sótanos hediondos
y en raictas claraboyas . ...
.
L: Avell~neda fué d~ alta estatura, _tn·
![Uen.a, de ops gran~es y neg_r_?s, de mirar
,atehgent~. _Sus me¡,llas se trneron de uo
suwe Y h,.b1tuil color de rosa. Sus cabe·

..

domiGilio

Todas las enfermedades de la
Sangre Deben Curarse

Ningún daño pueden causar los microbios; y los gérmenes de las enfermedades
!los fueron negros, abu-odaotes y sedosos, belleza: su matrimonio con el tísico don se exterminan, cuando la sangre está lim·
le".emente ondulados por un artístico ca- Pedro Sabater.
pia y circula con actividad en las venas y
p~1cbo de 1: N?-turaleza. Su nariz más
Habíase éste enamorado de la ilustre las arterias. En estas condiciones cualquie~1en pequ-:na, s,n ser &lt;ñata&gt;, no muy ro- escritora coo más fuego que un Macías, y ra persona puede desafiar los microbios.
JOS sus labios, fino y terso su cutis.
oo perdía o~asión de requerirla de amo- Las funciones _de la sangre protegen y
D~sde el pleno desarrollo O edad núbil res_. Padec1e~do_ ~na profunda afonía por conservan la v_1da. Cuando la sangre cirse hizo gruesa, acaso más de Jo que era la rntensa lanng111s que se -apoderaba de cula a pe!fecc1ón, el cuerpo está saludanecesario, aunque también esa gordura (a él, era realmente algo tragi-cómica su ac• ble Y activo, pues toda enfermedad es simia que llamaba ella cmole&gt; en chanza) fué titud de tenorio acerca de la altrnista plemente el resultado de algun'l obstrucatenuada por un cúmulo de líneas el~gan· c_Tula de Avellaneda&gt; a ll par que un pe· cióo en la circulación de la sangre.
t~s, que se hubieran dicho dignas de un hgro const,a~te de contal{io. No obstante, .
Un testimonio entusiasta.
pmcel c, mo el de Rubens.
ella,_ la alt1S1ma, _la noble, ila cubana! se
"Haba·na, Julio 3 de 1912.
Su carácter fué imperioso. hasta lo irre- movió de gran dolor por aquella alma ex•
ductible, como co'lsecueocia acaso de su quisita del ilustre Diputado a las Cortes
''Per&gt;dooe la dilación de este testisuperioridad iotelectual y de cultura. Es- españolas, y una caridad infinita se apode- monio, el que le ruego acepte unido
ta energía que traducíase lo mismo en sus ró _de todas sus potencias. Le amó y se le al mayor reconocimiento y .más proversos que ea su vida privada, fué la que unió p:ir matrimonio Pero este matrimo- funda gratitud. Coano usted sabe de5inspiró al poeta Ju•n Nicasio Oallego las nio sólo fué espiritual; ella enviudó a los de hace más de dos años el estado de
palabras siguientes: cTodo en sus cantos pocos meses siendo u~ señorita. Fué pa- mi sao.gre ha sido bastante desfavoes nervi?so y varoo.il; así cuesta trabajo ra él sólo uo_a_hermana en amor de cari• rable, manifestándose ,particularmenpersuadirse que no son obra de un escri· dad, una sohc1ta enfermera que endulzó te en el rostro esta descomposición
tor del otro sexo&gt; y estas otras, pronuncia· al desdichado los últimos momentos de la tan pel~grosa eo,mo molesta. Las po'.
das según creemos presenciando el estreno vida. Y cnando él bajó a la tumba, ell,1 cas dosis del remedio "Líquido para
de su tragedia &lt;Alfonso Munio&gt;: &lt;iEs mu· eocerróse en un convento largo tiempo. la Sangre", por Ud. a mí reeomendacho hcmbre esta mujer!&gt; Porque en efec· Así fué bella de alma como bella era de d? con tanto acie,rto, han sido sufito, ella fué muy varonil, y, como un hom- cuerpo .. . ,
cientes p:ua el completo restablecibre, algo suelta de lenguaje. Esto último Pero observo que el artículo rebasa ya miento, inelusive la euraeión de la
lo afirma Figarola Caneda, quien me ha los límites que indica la costumbre, a la piel del rostro, cuyas buenas condi·
contado de ella una anécdota imposible de par que mi misión está cumplida.
ciones, obteniida.s con su eficaz re.meestampars_e ea este escrito; aunque la aoéc· . Dejaré, pues, para otra ocasión el con- dio, me obligan a reeomendarlo por
dota aludida nada dice en desdoro de ,~ houar con este tema, y antes de poner la
C?nside-rado uil deber, tamto por gralaureada escritora, y Figuerola la oyó del firma, encareceré al lector que m.i perdopintor Miguel Melero, testigr, presencial. ne el haber entretenido dtmasiado su t,~ud a ~d. como ip~r humanidad a
mis seaneJantes; tell!lendo particular
Como la genial Aurora Dupin, la Ave· atención.
plaeer en contestar Jo que cualquiera
Jlaneda tenía el vicio del tabaco; 5i bien
p ·_ DlAZ DEL GALLEGO.
persona interesada, se s irva inter.ro- - - - - - - - - - - - - • - - - - éste era en ella mucho más disculpable
gar,me." Atentaimente. - Eduardo
que en la extravagante amiga de Flaubert.
Cardona.-s¡c. llwbana 151.
EL PERFUME ROSE DE CHIRAZ
Pero no iba como ésta a los cafés y cRes·
EL REMEDIO PARA LOS RTNONES,
de la ca,a F. WolH Y Son. recuerda la fragan- tauraots&gt;, a departir y alternar coa re·
c:ura prontamente los Dolores de Espalda
cla suave de las rosas de Persla.
nombrados literatos vestida de varón. Por·
todos los males de los Riñones. 50 centaque aunque es cierto que la Avellane,b.
vos. Marca 3 X, $2.
usó en aistintas ocasiones-muy contadas
EL REMEDIO DE MUNYON PARA
por cierto-el nombre de su hermano don
LA SANGRE cura radicalmente todas las
Felipe de Escalada, dio fué comopseudó·
COGNAC
impurezas de la Sangre, · los Barros, la
nimo de escritora, y cual lo hizo la impe·
Sólo una persona, de cada mil, llega a la Complexión Defectuosa, Herpez, Eczema,
cable y espiritual Cecilia Bobo!. Fué ge·
y todos los Desarreglos de la Sangre. 50
cerosa hasta rayar en prodigalidad. Cari- edad de cuarenta años.
centavos. Marca 3 X dos pesos.
tativa en extremo, socorría con largueza a
EL REMEDIO PARA EL ESTRENIcuantos menesterosos demandaban su li·
o o o
MIENTO. El más podercso, el más cientímosma. En lo que atañe a esta admirable
cualidad de la poetis~. se registra un Ppi·
Los egipcios y los sidos usabaupelucas. fico y eficaz para esa enfermedad. En tubos, por 50 centavos.
sodio en su vida doméstica, de una enorme
Ninguno tan delicioso como éste.
o oo
EL REMEDIO PARA EL HIGADO,
cura positivamente la Biliosidad, la Icteri·
Los lobos matan en Rusia, a doscientas cia, el entorpecimiento del Hígado, la senpersonas cada año.
sación del Cansancio y Agotamiento, la
Ventocidad del Estómago, etc., etc. 5c centavos. Marca 3 X, $ 2.

=-----------------

ººº

' Las hojas del arbol del té se cosec:i;i.n
Pida usted la "Guía de la Salud," de
en Ceylán, tres veces al año.
' Munyon, en las Droguerías de J. Labadié
Suc». y Cía., Av. San Francisco -43: J.
o Oo
Uihlein Sucs., 3a. Av. Bolívar 25; Johanosen,
Félix y Cía., Av. San Francisco 39; DroCada año muere en Holanda una per- guería del Elefante, Av. Isabel la Católica
sona atropellada por un treo.
6; Y otras. Consultas por correspondencia,
confidenciales y libres de todo gasto.o o o
MUNYON'S 53 AND J EFFERSON,.
PHILADELPHIA, E. U. de A.
En Rusia no se puede usar tarjetas pos·
tales para mensajes amonisos.

ººº

RECETA PARA EL REUMATISMO.

En el Japón, los niños 00 pueden ir a la Extracto compuesto vejetal Arvelina, •i gramos;
escuela basta que tienen seis años.
Jarabt compuesto de hipofosfitos,
4i gramos;
Jarabe compuesto de Zarzaparrilla, 6o gramos.
o o o

Cómprense e~tos ingredientes en cualquier

E d u "d
Botica, mézclelos cada uno en su propia casa y
os sta os 01 os es el país que tiene tómese una cucharadita después de cada comida
mayor v.uiedad de sellos de correo.
y ~I acostarse.
L

•

�ELIXIR ESTOMACAL
(ESTOMALIX)

áiz de Carlos
Ha.ce quince aft&lt;ls dimos• conocer esta eipedalldad far..
macfuttc.a , los mfdlcos y boy lo recdao en las dt1eo par•
tts del mundo, porque es ti trat&amp;flltoto mts uctonal y s~
coro p.a.ra la curación de las enfermedades del ESTOMAGO
6- INlESTINOS, aunque ttn¡ao una anUcüedad de lrt1ota
anos yoose:bayao curado c.oo otros aedftamtntos. siendo
sas tlectos quitar el DOLOR y todo las molntlas de I•
DIGESTION, ABRIR EL APETITO Y AYUDAR LAS DIGESTIONES, TONIFICAR EL APARATO DIGESTIVO y lattOffomla to gener1t, pues ti tnle,mo COME MAS, DIG IE
RE MEJOR Y SE Nl1TRE.
CURA las ACEDIAS, AGUAS DE BOCA, EL DOLOR Y
ARDOR DE ESTOMAGO, LOS VOMITOS, VERTIGO ES·
TOMACAL, DISPEPSIA, INDIGESTIONES. DILATACION
• Y ULCERA DEL ESTOMAGO, HIPERCLORHIDRIA, NEU•
RASTENIA GASTRICA, FLATULENCIAS, COLICOS, DIA·
RREAS Y DISENTERIAS, LA FETIDEZ DE LAS DEPOSI•
CIONES, EL 1Y.Al.ESTAR Y LOS GASES. Es un Poderoso
VIGORIZADOR Y ANTISEPTICO rutrolotestlnAI.
Los olnos padecto coo frfflltotla DIARREAS mis 6 me-oos traves que se CURAN, Incluso tl'I la epoca dtl destttt
y deatlclón, hasta e1 punto de ,estttuJr, la vtda tofermos
lrrtmlslbluatnte perdidos.
COo frec:uenc:la muchos tolt.rmos del eparato dlgestl•o,
auoque no tocios, presenttn el slguleote cuadro de sln•
tomas 6 parte de ti: al tevantarst, tenruasoda, mal olor de:
adtnto, aguas de bOu, estado btlloso, ln&amp;peteod,.;-at&gt;&amp;tf·
mfento y trts-ttia despob de las c.oeldas, eructos a¡rios,
gasu, p1,osls, vabldos, pesadei de cabeza, rufdo de oidos,
sotocad6n, opresl6t'I, patpltaclooes &amp;.I eoru6n, dolores al
e.stóm,10, vltntre y e:spaldas, y6Qlltos, extretl.i.mfen to, alternaDdO i veces con diarrea, el enfermo so altera con lad-lldad, titt febr11 • ve«s, se Irrita Por la mtoor causa, evita
el trato social, tenltndo por la oocbe e:nsuen.os, sueOo
a¡ltadO y respiración OJlkll.
Nuestro ELIXIR ESTOMACAL e.ara el 98 por 100 de los
enfermos que ~ to■ a.o y por sus propios múitos es cooo--

cldo 'Y de uso general eo las dnco pa.rtt$ dt.l mundo para

las enfermedades dtl aparato digestivo.

DINAMQGENO

SAIZDE CARLOS. Olrala
NEURASTENIA y afecd4oes nerviosas, sltrtdo el mejor TONICO para cu.rar ti RAQUITISMO, re:&lt;.t.ttodolo los mfdlcos en cuantos C&amp;$OS estU lnd.Jc.ados ti aultt 4t bltalao y emulslone:s coo hipo•
tos titos, tomtodolo lo~ oltlos coo Ytrdadero placer, t los que
tnnsforma de PAL.IDOS y ANEMICOS eo SONROSADOS y
FUERTES. CURA la ANEMIA, CLOROSIS, (.J010rN pAIJ..
dos, por ur ti mejor RECONSTITUYENTE p&amp;Ja todas tu
tdades y ambOs sesos.

DE CARLOS. Cura
PULMOFOSFO L SAIZ
tl CATAR.RO brooqulal
qudo y cn'.&gt;nlco la TOS, la fJSIS y ENFERMEDADES DEL
PECHO, produdeodo los l(¡ulentes efectos: I&amp; ootrldóo u
acelera. tiablendo auaeoto de ptso; los espatos, dlsota-,
!el&gt;re dl$■1ouyer,; la tos (4$1. y 1.1,1,■ eotao las ruenu y el
apt-tfto, ooU.OOOse ela.1"'1o coo uoo 6 dos true-os.

SAIZ DE CARLOS. Cura. el
REUMATISMO a¡udo y e,~
oleo, la GOTA, el ARTRlilSMO y ta ClATICA. Se ellm.Ja&amp;
e! Addo (lrfc.o,~utta el dolor y aumeota la caoH4&amp;4 de orfo•,
torotodose de turbia y std.l.11mtosa ,o dara y traa.spar,ote.

REUMATOL

DE CARLOS. C•r• al ox·
PURGATINA SAIZ
trerualeoto, pudleodo coo,..
rutr, coo su a.so, una deposlctóo dJarta los enrtrmos blllosos y los que tleoeo t.odf&amp;tSUooes y aton1a latest10-t1. por
uo ser tóolto-lu.aote soave y ,fieas.

•

De venta en Farmacias y Droguerías. Pídanse folletos á
Carlos S. Prats, Apartado 468. México, D. F.

Pídase •Catálogo Ilustrado.

Se remite gratis.

��</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="1">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="1">
                  <text>El Mundo Ilustrado</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="2">
                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="114572">
              <text>El Mundo Ilustrado</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="114574">
              <text>1913</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="53">
          <name>Año</name>
          <description>Año de la revista (Año 1, Año 2) No es es año de publicación.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="114575">
              <text>20</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="55">
          <name>Tomo</name>
          <description>Tomo al que pertenece</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="114576">
              <text>2</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="114577">
              <text>10</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="114578">
              <text>Septiembre</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="114579">
              <text>7</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="114596">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114573">
                <text>El Mundo Ilustrado, 1913, Año 20, Tomo 2, No 10, Septiembre 7</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="89">
            <name>Accrual Periodicity</name>
            <description>The frequency with which items are added to a collection.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114580">
                <text>Semanal</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114581">
                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114582">
                <text>Miscelánea</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="114583">
                <text>México</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="114584">
                <text>México Ciudad</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="114585">
                <text>Periódicos</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="114586">
                <text>Siglo XVIII</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="114587">
                <text>Siglo XIX</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114588">
                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114589">
                <text>Editora Nacional, S.A.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114590">
                <text>1913-09-07</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114591">
                <text>Periódico</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114592">
                <text>text/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114593">
                <text>2007194</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114594">
                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114595">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="38">
            <name>Coverage</name>
            <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114597">
                <text>México, D.F. (México)</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114598">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114599">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="6230">
        <name>Canción a Justo Sierra</name>
      </tag>
      <tag tagId="6228">
        <name>Colegio de Mascarones</name>
      </tag>
      <tag tagId="6229">
        <name>Concurso de fotografía artística</name>
      </tag>
      <tag tagId="6231">
        <name>El jardín de las ofrendas</name>
      </tag>
      <tag tagId="6232">
        <name>El llano del diablo</name>
      </tag>
      <tag tagId="6235">
        <name>En las carreras</name>
      </tag>
      <tag tagId="6233">
        <name>Griegos</name>
      </tag>
      <tag tagId="6234">
        <name>Guerra de Balkanes</name>
      </tag>
      <tag tagId="2141">
        <name>LA Viuda</name>
      </tag>
      <tag tagId="6227">
        <name>Las monedas tentadoras</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="4338" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="2984">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/1/4338/Mundo_ilustrado_El._1913._Vol._20_Tomo_II._No._11._Septiembre._0002007182ocr.pdf</src>
        <authentication>9d960dac3f59ae84918e5e504be33235</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="118164">
                    <text>��,

EL MUNDO ILUSTRADO

Muy Enferma Para Trabajar

LOTERIA
NACIONAL

¡, Se ha sentido Ud. alguna vez demasiado enferma para poder trabajar? Se
le ha diticultado en alguna ocasión el
lavar y planchar la ropa del día per encontrarse muy cansada y sufriendo terribles
dolores de cabeza y espalda y aquellos
mareos qi¡e causan debilidad general ?
Si tiene U d. estos síntomas y desea saber
lo que debe hacerse ; lo que otras miles
de muchachas han hecho en iguales circunstancias, acuda á la bo.tica y pida un
frasco del Compuesto Vegetal de la Sra.
Lydia E. Pinkham. Es un remedio muy
simple hecho de hierbas y raíces y cuidadosamente preparado para males femeninos. Lea este testimonio de una'señorn
que vive en Bethlehem, N. H., E. U. deA.

- PARA EL DIA -

16 DE SEPTIEMBRE DE 1913

EL COMPUESTO VEGETAL DELA

A LAS NUEVE DE LA MAÑANA

SRA. LYDIA E. PINKHAM

GRAN SORTEO DE

ssoo,·ooo.

Bethlehem, N. H.-"A consecuencia
de haber t rabajado barriendo, sacudiendo alfombras, lavando, planchando
y de haber levantado pesadas canastas llena de ropa, llegué á sentirme
muy mal. Estaba muy cansada, muy nerviosa, no podía dormir y cada
mes me sentía muy enferma durante muchos días.
En la pasada primavera mi madre me compró llna botella del Compuesto
Vegetal de la Sra. Lydia E . Pinkham y ahora me siento una nueva persona.
Me enfermo regularmente y no sufro los dolores que me obligaban á
guardar cama. Contaré á todas mis amigas los beneficios que estoy ogteniendo con el Compuesto. "-Srta. GRACE B. Donns, Bethlehem, ~artado 133, N. H.

00

2,887 Premios que importan $1.401,900
70.09 pg Repartible en Premios

Si está Ud. sufriendo alguna de estas enfermedades y desea un con•

sejo especial, escriba confldencialnumte á Lydia E. Pinkham Medicine
Co., Lynn, M:ass., E. U. de A.. Su carta será abierta, leida y contestada
por una señora y considerada estrictamente confidencial.

OFICINAS:

Calendario de la Semana

abogada para comulgar con mucho fruto.
Rito semidoble,

L UNES 15

MIERCOLES 17.

L a Octava de la Nati~idad d_e María L a Impresión de las Llagas del Reden·
Santísima. Santos Porfirio Y Nicomedes tor, en el cuerpo de San F rancisco de Asis.
Presbítero Mártires,-Comienza la novena Santos Lamber to Obispo y Pedro de Arde Nuestra Señora de la Merced.
bués Mártires.

5a. Donceles 121.

México, D. F.

Entero $1 OO. Vigésimo $5.
El Administrador, Pedro Sandoval y Gual

MARTES 16.
JUEVES 18.
Santos Cornelio Papa, Cipriano Obispo, S
J éd C
• e f
.
an os e upert100 on esor y
Eufemia, Lucía, Geminiaoo Mártires y la S f' Má f
Beata Imelda Lambertini Virgen, especial O 1ª
r ires.

santa

VIERNES 19.
Nuestra Señora de la Saleta, Santos Geoaro Obispo y Compañeros Már tires, Pomposa Virgen Mártir y el B. Alfonso de
Orozco Coofesor.- Fuoción e indulgencia
plenaria e n Santa Teresa la Nueva.
SABADO

20.

La Vigilia de San Mateo. Santos Eusta·
quio y Compañeros Mártires, Agapito Papa y Clicerio Obispos Confesores.-Vísperas o mai1 ines en la parrcquia de Santa
Cruz y Soledad,
DOMINGO

21.

Festividad de los Dolores de María San·
tísima, Sao Mateo Apóstol y E vangel ista ,
Patrón principa l de la ciudad de Durango. Sao Jooás P r ofeta y Sa nta Efigenia
Virgen.

Agencia de Inhumaciones

BANCO CENTRAL MEXICANO
OAPITAL SUBSORITO ...... . . .... ...... $ 30,000.000.00
DE RESERVA . ......... .. .. ............... S 7.500.000

Hace descuentos y t,réstamos con y sin !)renda. Negocios en cuenta corriente, giros
y cobros sobre todas la,¡ plazas de la República y el extranjero. y en ireneral toda clase
de overaclones bancarias con bancos, comerciales, lnll.ustrlales, DrODletarlos y airrl-

::ul~:i, BONOS DB OAJA de 100, 500 y 1.000 pesos: sin cup6n, oairaderos á seis meses, ira-

nando un Interés de cinco DOr ciento al año. Sobre Depósitos á Dlazo, Cinco I&gt;Or ciento
anual. En Depósitos á la vista tres DOr ciento anual, de $1,610 en adelante.
CORRBSPONSALEs: Todos los Bancos de los Estados mexicanos, Deutschs Bank. Berl{n y sus sucursales en Londres. Hamburiro, Bremen. Munlch, Franktort. Dresden.
Rletchroeder. Berlín, Oomptolr Natlonal y Escompte, París. S. y Oía .. New York.-Na•
Ctt:rtlonalBank. New York.-Flrst. Natlonal Baulllermo Obtc&amp;a'o Vo¡r-.-Onk,Oía.

EUSEBIO GAYOSSO
MARISCALA 3.

Recaudación de Panteones, Cajas Mortuorias,
Servicio Fúnebre por Ferrocarril.
MEXICANA, 1006.

TELEF0N0S:ERICSS0836.

~===============~

�BIBL1OTECA UNIVERSIT,ARIA
''ALFONSO REYES

EL MUNDO ILUSTRADO

C A PITAL S o~ IAL:_

Medalla de Oro ExposiGión Universal.

EL BUEN TONOJ S. A.

Cuarta Colección No,38

"MEXICO.

E. PUGIBET

$10.000,000

- : PARIS 1900. : -

FON DO RICARDO COVARRUBIA$

DIRECTOR GENERAL .

neg ist rado como artí cu l o de seg11nd~ cl a se 3 de Nov io 'n bre de 1894.- lmpreso en papel de las f.ábricasde S a n

Año XX.- Tomo 11.

'

México,, Septiembre 14 de 1913.

Rafael.

Número 11 .

.),

!&amp;!fome

ex9'uisit-o

·.l'afomer/e EWqff"&amp;cfo,f"q

~

Un perf umc de exquisita fraganGia de
irresistible potcnGia en un Gristal de
pureza maravillosa.
S e ven de en todas las casas im portantes del ramo .

•
•
camente desmentida p
notados vecincs de Mt
t uvieron unánimes en
U) T eddy la sobrie dad d
añadie ndo que si acaso
CC solo un bock de cervez
Orizaba

..
1a
·
aa
;.

~

BRAZOS VELLUDOS
como los del mono , o

LABIOS SUPERIORES CON
BIGOTE
como los de un hombre.

Una sola aol lcaclón de REAL EXTIRPADOR DE
VELLO S " SIREN." bast&gt; para extirpar en pocos
minutos toda c lase de pelo s en cualquier parte del
cuerpo; no importa cuantos años h ayan exist ido
allf. E s t a modernísima
prepa r;1cion cuent::11 muchos años de ser fa vorecida en Méx ico. pues no

s ólo es s umamente eficaz.
sino que no causa moles-

tia ni irritación en la piel.
por delicada que sea, y la

deja fresca, limpia y s uave Como si jamás hubiese

t e nido vellos. Frasco $2.50P erfumado, $3.00. (si se
pidiere por correo certificado. envíense 25 cts. más.) M ue;tra suficiente para

una~aplicación. 30 c ts .
Depósitos:- J . Labadle Sucs, Co., Av. San Francisco, 39.-Uihlein Sucs., Coliseo 1.- J ohannsen
Félix Co . . Av. S an Fra ncisco 39:-A. Varga s Sucs,_
Isabel la Ca tólica, 6.-Méxlco.

EL PERFUME ROSE DE CHIRAZ
de la can F. Wolft y Son. recuerda la fragancia suave de las ros:is de Persia.

S;E:&amp;0:RAS EL APIOL DE LOS

OresJORET, HOMOLLE

Cura Ju Oo/ores,Retarttos
Supresiones da los Menstruos
F'• SEGUIN, 166,l,SWITnoré,Parls,7 to4u r,,....

UNIMENTO GENEAU
Bolo 'i'OPZCO

reemplazando el
Faego oin dolor DI
caida del peto, cura
,rapida y ae«ur&amp; de
, 111 Cojeraa. Eapara.,.,.ea,Sobrebauoa.
'l'orceduraa,etc.,ot.;
IIHulllYQ y NeOIDIIYO &amp;Dme¡orable.

P11 Is, 165, Rue S'-lfonoré J todas Farmacias

E l prime ro de los bancos de ahorr os de humedecen y empapan fácilmente y tar·
los Estados Unidos se fu ndó en F iladelfia dan luego mucho en secarse.
o o o
el 2 de Diciemb r e de 18 16 .
o o o
El Club de Cazadores de Moot real (Ca·
o o o
oadá), celebró hace poco un banquete en
Auu cua ndo la gente r ubia no es tao vi- el que figuraron p latos hechos con carne
Los gatos sienten tanto miedo al agua gorosa como la que tiene el pelo negro, de ballena, momo, boa y puerco espío
porque , no teniendo grasa en la piel, ~e suele vivir más ti empo,

31 mayor
disolvente del .6.cido úrico
.Para abreviar 7 evitar laa Cri•ia de

GOTA, ARENILLA, REUMATISMO
CÓLICOS NEFRÍTICOS
Comad al

a• medidas

r dia.

E l Presi dente de la República presidiendo la fiesta conmemorativa del día 8 en honor
de los héroes de Chapu,ltepec y Molino del Rey.

�DIRECTORIO
EL MUNDO ILUSTRADO
SEMANARIO DE ACTUALIDADES, ARTE Y LITERAT URA.

p 1ís, necesita sufrir en lá calle de la Amargura, para
ascender al Calvario glorioso.
o o o

Eternidad . .. . Con ella no temo, n1da nada!
¿El infierno?-iEI infierno será donde ella falte!
¿Y el cielo?-Pues donde ella se encuentre ....
Que me exalte
o me deprima tanto como quiera mi estrella:
,Qué importa, si desciendo y asciendo yo con ella ?
¿ Qué más me dan las hondas negruras del Arcano
si voy por los abismos cogido de su mano ?

El mes en curso está lleno de recuerdos para México. El día 14 de r813 se reune en Chilpanciogo el primer Coogreso Mexicano; el r5 nace en Oaxaca el Ge·
neral D. Porfirio Díaz, una de las grandes figuras de la
LIC. ERNESTO CHAVERO
Historia mexicana; el 16 se proclama e11 1810 la emancipación política del país, y eo el mismo día de 18u se
Pero tanh ventura enojó a no sé quien
OFICINAS:
incorpora a las fuerza\; de Morelos el valiente cura Maen las tinieblas y una hoz me segó mi bienl
riano
Matamoros;
y
en
fin,
el
día
30, es efeméride céle3" Calle de la Rinconada de San Diego No. 4I.
bre por recordarse el nacimiento del citado héroe Mo- Una garra de sombra, solapando su duelo,
Telpfonos:-Mexicana, 20-85 Neri
relos, caudillo aguerrido en los comb¡ites, por la liber• me la mató . .. . y entonces me volví a quedar solo!
Solo, pero con una soledad más terrible
Ericsson, I 4-5 I
tad de la Patria.
que antes.
De
modo
que
si
en
Septiembre,
España
conmemora
Apartado Postal r49.- México, D. F.
Sollozando, buscaba a la Invisible
la fecha de una rec,.&gt;Uquista de siete siglos; si Italia celebra el día·20 la fecha de aquella victoria de la Puer- y pedía piedad a lo desconocido ;
ta Pía, de tan grandes consecuencias para el progreso abriendo bien los ojos y aguzando el oido,
PRECIOS DE SUBSCRIPCION MENSUAL:
del pueblo italia:10; México consagra la grandeza del en un mutismo trágico, pretendía escuchar
pasado y vuelve los ojus a taoto heroísmo, ya que los siquiera una palabra que me hiciese esperar . . ..
En la Ciudad. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . S r.oo
albores
de entonces, hao sido estelas de oro, que hao
(pagadero por adelantado.)
Mas no plugo a la Esfinge responder a mi gr_ito,
dejado los soles del desarrollo liberal, en el horizonte
y ante el inexorable callar del Iofinito
En los Estados ....... . .... . . .............. S r.25
del país.
(pagadero por trimestre adelantado.)
El martes próximo contemplaremos al ejército eotre (Tal vez indifereote, tal vez hosco y fatal )
nubes de polvo y entre barreras compactas de muche- escondí en lo más hondo del corazón mi mal,
En el Extranjero .................. ........ S 2 .00
y apático y ayuno de deseo y de amor,
dumbre, desfilando por las principales avenidas. Irán al
compás de música arrogante, con paso marcial; muchos entré resueltamente dentro de mi Dolor
(pagadero por semestre adelantado.)
de ellos, hace poco que osteotan el uoiforme, pero ¿qné com? dentro de una gran torre silenciosa . . ..
importa ?.... si llevan en el alma el espíritu guerrero,
Mis pobres Rimas fieles, m11 decían : " Reposa
NUMEROS SUELTOS:
aquel espíritu que tantas veces fué el asombro del mundo entero, la admiración de otras tropas disciplinadas y luego, con nosotras, canta el mal que sufrimos;
En la Capital. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
S o. v,
y aguerridas El Universo t:ntero ha admirado a Cuauil• ven, duerme en nuestro dulce regazo, no e~tés triste !
témoc en la hoguera ; sonriendo y despreciando a sus Aún hay muchas cosas que cantar . ... cobra fe!"
En los Estados . . .... .. ........ .............. 0.35
verdugos. Aquella actitud digna de los cantds de la IliaEn el Extranjero .. . . ... .. .. . . .............. ,. 0.50
Y yo les respondía: "Para qué! para qué!
da, es de las que perduran; y parece que la lumb re que
Atrasa.dos ............ . ...... . .............. 0.50
tostaba los pies del Emperador Azteca, calentó la san- "A quoi bon .. ."-como dice con certera expres ión
gre mexicana, haciendo que se inscribieran páginas el modismo francés: •· A quoi bon ... a quoi bon" ....
.. .. Mas ellas insistían ; eo mi redor volaban
Para la publicación de avisos en este periódico, diri- guerreras dignas de figu rar en las más heró1cas de la y como eran las úoi.:as que no me abandonaban
Historia.
girse a B. &amp; G. Goetschel, Avenida 16 de Septiembre,
acabé
por oirlas ....
Por la tarrle, después de haberse embriagado con las
Un libro, gota a gota,
16. Sus agentes en Europa, la Societé Mutuelle de Pu·
aureas patrióticas que el desfile militar habrá dejado
blicité, r 4 rue de Rougement, (9 e).
tras de sí, mucha gente ha de acudir a visitar el árbol se rezumó, con lágrimas y sangre, de la rota
de la Noche Triste Yo recuerdo haber ido un año, y entraña; un haz de rimas brotó para el Lucero
por cierto en risueño día, dorando la luz del sol, las inaccesible; un libro de tal suerte siocero,
NO SE DEVUELVEN ORIGINALES.
tristes ramas que caen con cierto desmayo de vejez ve· tan íntimo, tan hondo, que si desde su fría
oerable Y fuera o no verdad qne el Conquistador allí quietud ella 10 vi!'se . . . . me 10 agradecería!
Desp_ués de haberlo escrito: quedé más resignado,
llorara, de todas suertes el patriarca del reino vege.tal
guarda entre su verde follaje el secreto de una ambi- como s1 en su fiel á ofora h ubiese yo vaciado
ción, que era la vida de aquellos tiempos, la médula todo lo crespo y turbio de mi dolor presente,
de aquellos siglos, el ideal de aquellas edades. No pue- dejando en !'alma sólo la liofa transparente,
do oir la campana de Hidalgo al dar las once horas de el caudal cristalino, diáfano de mi pena,
la noche del día 15, sin figurarme que a_quel amanecer profundo cual la noche, cual la noche, s erena!
de Septiembre de 1810, tiene la misma tristeza que las
Y aquel fantasma negro, que miraba temblando
horas pasadas por Cortés al pie de la vetusta encinJ.,
yo antes, blandamente se fué transfigurando ... .
tan sagrada como la del Tasso en Roma, no lejos del
monte Pinicio, pues si ésta hace soñar con la "Jerusa- En la pálida faz del Espectro, indecisa
Mañana empiezan las solemnidades que todos los lem Libertada," la otra también significa los sentimien- como un albor naciente, brotaba una sonrisa ·
años en estos días $e dedican al pretérito, al pasado, tos del caudilllo español, que deseaba libertad de fana• brotaba uca sonrisa t:in cordial, de t•l suert~
que se nos presenta con los matices brillantes de lo he- tismos y de atrasos al país que tanto resistió a la con- hospitalaria, que me pareció la Muerte
roico y de lo valiente.
quista y que luego supo mostrarse grande hasta obtener más m~dre que las madres; su boca, ayer h orrible,
Esos varones ilustres que luego la Historia les ciñe su sacrosanta independencia.
más que todas las bocas, d 'hembras, apetecible!
aureolas de gloria inmortal; esos patriotas excelsos que
sus brazos, más seguros que todos los regazos ... .
en un momento pasan a la celebridad y trasponen las
AMA DIS.
puertas del alcázar de la fama, casi siempre no vislumY acabé por echarme, como un niño en sus brazos!
bran la extensión de toda su obra, y a veces la creen
más grande de lo que es, y otras inferior a lo que
vale.
o o o
No particularizo oaís, ni siglo, ni figura histórica alguna: sólo enuncio una ley histórica observada casi
Hoy, ella es la divina barquera en quien me fío;
siempre cuando estudiamos profundamente los motivos
con ella, nada temo, con ella nada ansío.
y los cálculos, que movieron la voluntad, de los héroes
En su gran barca d'éb1no, llena de majestad,
considerados por el mundo entero. A veces las Naciome embarcaré tranquilo para la Eternidad!
nes mismas piden sus reformas, sus cambios, su traosformación. Otras, se viene preparando todo en el seno
de la sociedad con lentitud que hasta pasa desaperciAMADO NERVO,
( l ~ÉDITA )
bida para los más inteligentes; y entonces, como ioespe·
r.&gt;do alumbramiento, por un grito, por un gesto, por
una palabra, que son al parecer insignificantes chispas,
el incendio se propaga y las materias inflamables depositadas por el azar, por el tiempo, por Dios quizás, ar(De nuestro corresponsal literario en Madrid.)
den consumiéndolo todo, que no en balde el fuego dicen
que purifica y regenera.
iOh Muerte, en otros días, que recordar no puedo
Pero el tiempo, esa grao patina de los sucesos y de sin emoción profunda, te tenía yo miedo ..... .
las acciones humanas, todo lo depura; y si para algunos En medio de la noche, incapaz de dormir,
se presenta el acto o el hlroe tal y como fué, en la rea- clamaba congojado: "Yo tengo que morir ... . . .
- l Pero, señora, por qué no encarga usted. un retralidad, para los más, para la generalidad, para el pueblo ¡Yo tengo que morir irremisiblemente!"
to a Pedro Dumoulard ? Con lo hermosa que es usted y
que siente mucho y piensa poco, todo ello se agiganta y y sudores glaciales empapaban mi frente.
con su exquisita distinción, el gran artista haría una
se aumenta, tomando proporciones enormes, que no ~o
obra maestra.
balde el Dios-Exito, existe por más que se niegue, y a
¿ A quién tender la maoo ni de quién esperar ?
Raro el día en que no le hicieran esta pregunta a la
todos nos ¡¡.lienta a veces y otras nos lanza a los abismos Estaba solo, solo de la vida en el mar . .... .
señora de I velines.
de la desgracia.
Tenía un formidable aislador: la pobreza,
Pedro Dumoulard era, en efecto, el pintor de moda
Sí; esta-es la Historia de la Historia. El éxito hacién- y ningún seno d 'henbra brindaba a mi cabeza
en los salones. Las mujeres más elegantes de París no
donos grandes y heróicos a veces hasta a pesar nuestro. febril una almohada.
admitían otro pintor que él. Era el hombre del día. No
La adversidad llegando liasta que la mofa cuelgue el Estaba solo, solo, 1de quién esperar nada ?
había b_anquete ni fiestas mundanas en !jue no figurase
andrajo e11carnado de la locura, sobre las espaldas de
el pintor en primera línea. fodo el mundo se lo dis;
muchos. Como vencedor escucha himnos de gloria por
Mas, pasaron los años, y un día, una chiquilla
putaba.
doquiera~como vencido oye críticas acerbas, crueles bondadosa, me quiso. Era noble, sencilla;·
iQué más hubiese deseado la señora de Ivelines que
censuras, se encuentra solo y la tristeza del fracasado la fortuna la había tratado con rigor:
hacerse retratar por Dumoulard, y seguir así el ejemárruga bien pronto su. frente. T.ambién sucede que la
Nos uoimos .... y, juntes, nos hallamos mejor f
plo de casi todas sus amigas!
'
opinión varía; que el crimioal de hoy, es el genio, es la
Entonces, si la muerte volvía, con su quedo
Desgraciadamente, Pedro Dumoulard, que pocos años
celebridad de mañana, es el sabio consagrado, pues co- andar yo le teoía ya mucho menos miedo!
antes da~a l?ºr ~nos cuantos francos preciosos dibujos
mo ha dicho el viejo Hago, "si modelar una estatua y Buscaba, despertando, la :liestra siempre leal
a los periódicos 1lustrados, era a la sazón un pintor fadarla vida es grande, modelar una inteligencia y darle de mi amiga, y con ímpetu resuelto, fraternal,
bulosamente caro. No accedía a . pintar un ·retrato por
la verdad, es más grande todavía ;" y a veces esa ioteli• , la estrechaba, pensando: •··con ella nada temo!
menos dé cincuenta mil francos. Cantidad de la que no
,geocia, ese valor, ese heroísmo, esa grandeza de alma • Cón tal de marchar juntos, qué importan tu supremo·
todo el mundo puede disponer, y mucho menos los Ivepara que se cristalice en la senda del progreso de un horror y tus supremos abismos, oh callada
lines, cuyas rentas no eran muy grandes
DIRECTOR PROPIETARIO

Gozaban de grao considerJ.ción en la alta sociedad y la casa, sólo hablaban a Dumoulartl de s11s obras;
po&lt;eíao un hermoso castillo histórico i!n la ribera del del retrato de la sei':or-a de Muflard, que habían
Loire; pero no podían disponer a!í como así de cin- admirado en la exposición ; del de la baronesa
cuenta mil francos.
de Bourre, del de la condesa de Kratowskiki · y
-iEs vergonzosol-exclamaba apesadumbrada la se- de cien retratos más y a cual de ellos mejor.
ñora de Ivelines.-¡Peosar que infinidad de feas tienen
Pero el pintor procuraba desviar la conversaun retrato pintado por Dumoulard, y yo tengo qne con- ción.
tentarme con colocar mi fotografía sobre la chimenea!
-Cómo me gustaría 'l'erle pintar a usted algo
- iClaro-contestaba con acritud la señora de lveli· -le solía decir su huéspe&lt;la.-Debe ser hermoso
nes.- iTú te conformas muy fácilmente! !Como te im- . presenciar el trabajo de un maestro como usted.
porta un comino el tener o no mi retrato!
- iBah!-exclamaba Dumoulard, y se dirigía a
Y añadía con conmovedor y lastimero acento~
la sala de fumar, donde inmediatamEDte a1maba
¿Y s i yo me muriese ?.. .. . . me gustaría que pudieses una partida de "bridge," encarnizada y silentener algo que te hiciese recordar a tn mujer • .. . .. Me ciosa.
parece que así no desaparecería por completo, que te
La señora de Ivelines se desesperaba.·
dejaría una l}ermosa imagen mía, una imagen siempre
-Y peosar, querido amigo-le dijo por fin
i!namorada y fiel! .. . .. .
una noche-que mi sueño dorado consiste en , . . .
-- , Pero, a dónde vamos a parar, amiga mía ?• . .. . .
¿ A que no lo adivina usted ?
,Quieres que llame a Dumoul~rd ? Haremcs un estuer-Es muy difícil adivinar cuál es el sutño do·
.zo ... . .. Venderé algunas acc1oneF, ... . .
rado de una mujer bonita, señora .

La vida que pasa
Las fiestas patrias

Tanatófila

El Retrato

··· ·· ········· ·········· .. ..... .. ... ..... ... ·······

- lVeoder el pan de mis liijos ?... . Eso jamás.
o o o
-Se me ha ocurrido una cosa-dijo un día la señora
de Ivelines.-lQué te parece la idea de inv:tar a Pedro
Dumoulard a pasar una temporada con nosotros en el cas·
tillo de Turena, por la época de la caza?, . , . Ese joven se
sentirá halagado por la invitación de una familia tao distinguida como la nuestra, pues a pesar de su fama , aun no
está hecho a las costumbres aristocráacas .. . . Me apuesto a que le comprometo a hacerle pintar gratis mi retrato ... .
-Es una idea a bsurda. Pero, en fin, allá tú. P or mi parte no he de poner reparo a que pongas en práctica tu proyecto. Puedes invitar a ese majadero de Dumoulard s1 tienes gusto en ello.
El pintor fué acogido en el castillo como el niño mima•
do de la casa. Le destinaron la mejor habitación, dieron
un baile en su honor, y, por último, el señor de Ivelines
puso a sus órdenes el mejor de sus guardas, un viejo ro•
busto, llamado Terat.
Pedro comía, bailaba y cazaba a más y mejor. Era hijo
de un cazador furtivo de Puy de·Dóme, a quien nombraron guarda para que de este modo fuese el único a cazar
sin permiso del dueño de la finca. Así, pues, Dumoulard,
hizo en seguida grandes migas con el tío Terat.
Toda la mañana la pa!abao juntos cazando.
Por la tarde la señora de Ivelioes le llevaba en automó·
vil a visitar los alrededores.
.
No perdía ocasión de recordarle que era pintor.
Ante el más sencillo panorama, al ver reflejarse una casita en el agua, exclamaba extasiada:
-Es divino ...... ¡Qu~ hermoso paisaje podría usted
pintar, querido maestro!
- La pintura, señora, no es nada ante los esplendores
de la Naturaleza-contestaba Dumoulard con modestia.
Había banquete casi a diario, y la señora de Ivelines tenía buen cuidado en colocar siempre al pintor al lado de
las más simpáticas y bo.11itas de sus convidadas.
Y como es natural, éstas, con gran regocijo del ama de

Una graciosa "india."-EI jarabe.-Coro de varones.- Recuerdos del baile de trajes
con que celebraron sus bodas de plata !9s señores Manero
el sábado de la semana pasada.

..

�4
Señor d on Poblo Ko,idow;ky, cóosul de Alem:ioia,
muerto recientemente.

NUESTRO GRAN CONCURSO
FOTOGRAFICO
s~pervivieotes del 47 antt! el monumento en los campos del Molino del Rey.
-Pue~ bien: mi sueño dorado consiste en tener un retrato con la firma de
"Pedro Dumoulard" .. ..
-iOhl ¡Oh! Señora, me confunde usted-exclamé el artista sin dar al part!•
cer importancia alguna a la indirecta.
Y como era ya media noche se retiró a su cuarto,
-iQué animal-exclamó la señora de Ivelioes.
-!Pero es que va a acabar con todas mis perdices . ..... ¡Empiezo a estar
ya hasta los pelosl-refunfuñó su marido.-iCreo que no pensará echar aquí
ra{ces . ...
Al día siguiente, durante el almuerzo, dijo el pintor:

El Presidente de la República despué~ de haber hecho su ofrenda ante el
monumento a los ca deles de Chapultepec el 8 del actual.

A juzgar por el principio. el Grao Concurso de Fo·
tografía Artística de EL MUNDO ILUSTRADO será
un grao éxito.
No vamos a decir que las fotografías llueven Fobre
nuestra mesa de redacción, oí se creería si lo dijéra·
mes, aun no es tiempo; pero sí heme:; recibido consultas e indicaciones que nos prueban que nuestros Jecto·
res hao tomado interés en la idea del concurso.
Una de las consultas recibidas, se refiere a la admisión de aficioo¡¡,eos, consulta que de hecho quedó con•
testada en ~sira convocatoria, pue:to que to ~lla se
dice que / se considerará para la adjudicación de los

-Señora, ya no podrá usted acusarme de perezoso ...... Voy a empezar a trabajar de firme ... .
-Gracias a Dios-dijo el ama de la casa.
-Voy a hacer un retrato, un retrato magnífico, soberbio ....
Dumoulard hizo una pausa. La señora de lvelioes se
puso roja, casi lloraba de emoción .
.. .-Sí, voy a hacer un_ Velázquez-siguió . diciendo el p1ntor con eotusiasmo.-Uo tipo soberbio, magnífico ... .
Estoy encantado ..•. Jamás 'habré trabajado con tanto
gusto ....
- lSí? lDé verdad ?.... - preguntó la señora de lve·
lines.
·
-Sí, se lo aseguro ...... Voy a pintar el retrato del
guarda .... ¡Es delicioso el bueno del tío Teratl

Rubéo Mootiel, joven violoocefüta 4ue acaba de ~er pensionado por la Secretaría de Instrucción Pública,
para que continúe sus estudios musicales en Europa.
premios, en primer lugar, el mérito artístico de las fo•ografías y después su mér ito desde el punto de vi,ta
fotográfico; de esto se desprende que un aficionado ar·
tista podrá hacer obra tao meritoria para el concono
como cualquier profesional.
En otra de las cartas recibidas, se nos indica la conveniencia de que el concurso dure abierto más tiempo,
pues se estima que ~l plazo coocecido no dará lugar a
que concurran los fotógrafos de los Estados lejanos de
la República. Ya tomamos en coosideració::i esta indicación, y sitmpre que las circumtaocias lo permitan,
haremos una ampliación en el plazo para recibir fotografías.
.
Por lo pronto, nos congratulamos de la manera como
ha sido recibido cuEstro concurso, y en vista de ello
nos permitimcs augurarle un re~ultado muy satidactorio.

MAURICIO PRAX.
o o o

Tras de los espejuelos el ojo obscuro y ledo
recela la mirada de un malicioso oidor
que hubiera acá venido de la antigua Toledo
a estudiar el proceso de algún Conquistador.
Todo él es una viva leyenda. Es un remedo
de las sombras q ue evoca. Y su risueño humor
alejara las murrias del Revillagigedo
con sus bellas historias de docto sabidor

esta buena persona de arraigo y calidad
-mientras vuelve la hoja pel libro preferidooye en la calle el paso de la S'lnta Hermandad.
RAFAEL LOPEZ.

Los rayos caen en el campo "cinco" veces más que
en las ciudades, "qu:oce" veces más que en los ferro·
carriles y "veinte" veces más que en el mar.
o o o
Una visita entre la aristocracia de Persia, debe aonn·
ciarse con dos horas de anticipación cu;¡odo menes, y
si es de mucho cumplimiento, desde la víspera. Los
grandes personajes de aquel país, tienen empleados es·
peciales, más o menos elega ntes, según la categoría de
la visita, que se encargan de ir a su encuentro mucho
antes de que llegue a la ca~a.

o o o
Mozart. cuyos cabellos rubios eran muy bellos, los
llevaba largos, flotando sobre las espaldas y cogidos con
una cinta de color.

A la hora de nona, como un viejo primate
oficia en una jícara ritual de chocolate
y ya en su lecho de solterón aburrido,

La tribuna de Chapultepec durante el acto comoemorat ivo del día 8.

o o o

Señor Lic. don Francisco Pascual García, nombra·
do abogado consultor de la Secretaría de:
Gobernación.

Cuando los pájaros dejan de cantar es probable la
lluvia o la tormenta, cuando se picotean las plumas y
se lavan o vuelan al nido, lluvia proba ble. Los loros y
canarios se aliñan las plumas y velan la tarde que precede a una tormenta. Si el pavo grita repetidas veces
antes de dormir, señal de lluvia. Canto largo e intenso
del pitirrojo, por la mañana, significa lluvia ; si se posa
en las ramas más altas para dormir y silbotea, es que
se acerca una tormenta .

o o o

La Reiaa Isabel de In3laterra, dtjó a su muerte tres
mil vestidos diferentH, y durante mucho tiempo, en los
ultimas años de su vida, no podía sufrir la vista de un
espejo. temiendo ver los estragos fatales que el tiempo
hat ía hecho en su rostro.

�la cita en la Gatedral

Era don José Campero,
El capitfo general.
o o o

I
La aventura triste y rara
Que hoy mis lectores sabráo,
La refiere el padre L:ua
En &lt;apuntes&gt; que dejara
De historias de Yucatán.
o o o
Tres siglos van ya pasados,
Y viva la tradición
G uarda estos hechos legados
Como recuerdos sagrados
Por cada generación.
o o r
Intenta el saber humano
Esta leyenda explicar,
Pero hace su empeño vaoo
Con su empuj~ soberano
La tradición del hogar.
o o o
Y cuantos refieren esto,
Juran en nombre de Dios,
Que pasó el lance funesto
El siglo décimo sexto
Y el año sesenta y dos.
o o o
Como cristiano, sincero;
Como súbdito, leal:
Como noble, caballero;

Modelo como soldado
De varonil altivez,
Foé de so rey estimado
Y en Yucatán respetado
Por su raogo y su vejez.
o o o
Su vigor, que no desmaya
Bajo aquel ardiente sol,
Al pirata pone a raya
Si insultar viene a la playa
Al pabellón español.
o o o

No empaña sus alegrías
El torcedor de uo desliz,
Y ganando simpatías,
Huyen veloces los días
De su gobierno feliz.
II

Al seotarse una mañaoa
A la mesa, entre el mantel
Y el plato cie porcelana,
Halla, por mano profana,
Medio escoodido uo papel.
o o o
Lo toma al punto, y ligero
Lee sin hacer reproche:

&lt;Señor don José Campero,
En la catedral te espero
A las doce de la noche.&gt;
o o o
Cáosale extraña sorpresa,
Desasosiego y afán
Hallar una carta impresa,
Que en la época que atraviesa
No hay imprenta en Yucatán.
o o o

Pero Juego se figura
Que le han querido burlar
Una infantil travesura,
Y en tan extraña aventura
No vuelve más a pensar.
o o o
Aquel día, como tantos,
Se consagra su ateoción
A un gobieroo sin quebrantos
Y a los ejercicios santos
De la misa y la oración.
o o o
Y en la tarde, cuando ufano
Abandooando el taller
Su bogar basca el artesano,
No estro honrado veterano
Se llega alegre a comer.
o o o
La coociencia como espejo,
Cuerpo sano y con vigor.
Fresco pan y vino añejo
Que lanza vivo reflejo
A la luz del comedor.
o o o
Sobre los limpios manteles,
AZdfates de cristal,
Donde destilan sos mieles
Las frotas de los verjeles
De la zona tropical.
o o o
Todo convida y provoca.
Al delicioso festín;
Y con la risa en la boca
En la mesa se coloca
Campero con grato fio.
o o o
Y muy cerca de su asieoto, Insepuable y fiel,
A echarse llega contento,
Arroga,.te y corpulento
Su precioso lebrel.
o o o
Campero llega risueño
El primer plato a tocar,
Cuando so rostro halagüeño
Eo rostro de torvo ceño
Súbito se ve tornar.
o o o
Y es que vuelve hallar Campero
Y ya le ioquieta el asunto,
Aquel mensaje altanero:
&lt;En la catedral te espero
A la media noche en punto.&gt;
o o o
Pregunta a la servidumbre,
Con. fiera tenacidad,
Muy ajeoa a so costumbre,
Y oo hay dato que le alumbre
Para eocontrar la verdad.
o o o

Con ioútil diligencia
Inquiere y vuelve a inquirir,
Mas, cierto de la inocencia
Juzga caso de conciencia
Q ue se debe discutir.
o o o

La mesa deja turbado,
Y con creci .. nte inquietad
S,le en busca del prehdo,
Que en Yucatán es tomado
Por modelo de virtud.
III
No con el lujo fastoso
D" ricos omnipotentes,
Sino humilde y boodadoso
Sin aparato eogañoso,
Vive fray Luis de Cifuentes.
o oo
De su corazón de oiño

Tanto la fama pregona,
Que más que mitra o armiño
Vale el iomenso cariño
Con que el pueblo Je corona.
o o o
Y va con los ojos fijos
Bos~aodo entre los humanos
Llantos y duelos prolijos.
Que son los pobres sus hijos:
Los que sufren sus hermanos.
o o o
Y en doncle brota el dolor
Y en donde la pena aclama,
Allí, con dulce candor,
Bálsamo consolador
Su amante pecho derrama.
o o o
Dlbil so cuerpo ante el rudo
Golpe del tiempo fatal;
Como en él, hallar no pudo
La virtud más firme escudo
Mayor enemigo el mal.
'
o o o
Por eso el grande y el chico,
Y_ el plebeyo y el señor,
Dicen cada cual:-&lt;Me explico
Que haya un obispo más rico;
Mas no un prelado mejor.&gt;
o o o
Apenas el firmamento
Enluta la noche incierta,
Cuando con golpe violento
El obispo, en su aposeoto,
Oye llamar a la puerta.
o o o
Suelta el breviario al instante,
Y cuando deja el sitial
Por ir a abrir anhelante,
Se le presenta delante
El capitán general.
o e o
Algo revela funesto
Al obispo la expresión
De aquel rostro descompue~to
Donde están de manifiesto
El espaoto y la aflicción.
o o o
-S1a la debida licencia,
Perdone vueseñoría,
Que me llegue a su presencia,
Por un caso de conciencia
Que está abrumando la mía.
o o o
-Hágame aotes el honor
De tomar cómodo asieoto
El señor gobernador,
Que aquí tiene un servidor
Dispuesto a escucharle atento;
o o o
lDe qué Re trata?-!No sé!
Asegurar sólo puedo
Que en la guerra no temblé
Y esta noche por mi fe,
Ju rara que tengo miedo!
o o o
-Mas lo que pasa les tao gra,·e,
Que a un ho_mt.re tan aguerrido,
Que tanto d~I mundo sabe,
Amedrente hasta que acabe
Su valor no desmentido ?
o o o
Campero entouces habló;
Y con J;¡bio vacilante
Todo el caso re firió
Al obispo, que le oyó
Sin divagar un iostante.
o o o
Después de la relación
Tan en sibncio han quedado,
Qae sólo en aquel salón
Se oye la respiración
Del obispo y del soldado.
o o o
Fray Luis, la vaga mirad;¡
En lo iofinito perdida;
L'\ frente, el 01ro, inclinada
Sobre la mano apoyada
Y entre la sombra perdida.
o o o
A _los dos la pena oprime;
El e 1,,0 chisporrotea,

Que no hay quien su luz anime,
Y por fuera ~1 viento gime
Y el cielo relampaguea.
o o o
Pasa un rato, y de repente
Ambos con el mismo empeño,
Vuelven, alzando la frente,
El soldado a ser valiente
Y el obispo a ser risueño.
o o o
Dijo el prelado:-Tenemos
un caso grave en verdad ;
Hombres doctos llamaremos,
Y aquí lo consultaremos
A la mayor brevedad.
o o o
Y ordena a sus familiares
Q-ae con recados atentos
Llamen a algunos seglares
Y a otros sabios regulares
Que escoge de los conventos,.
o o o

Llegan todos diligentes,
Y pidiendo reflexione
Cada cual de los presentes
Con gran madurez, Cifuentes
El caso dudoso expone.
o o o
Ningún pormenor evita,
Y asienta en cuestión final
Q ue a r esolver los invita,
Si ocurrir debe a la cita
El capitán general.
o o o
Con tímidas opiaiones
La plática se comienza,
Mas unas y otras razones
Avivan las discusiones
Sin que nadie se convenza.
o o o .
En español y en latín
Citan cánones y leyes.
Hablan de san Agus1ín,
Y aducen casos sin fin
De emperadores y reyes.
o o o
Y tal discusión sostienen
Sin medida ni compás,
Q ue los más doctos mantienen,
Unos, que los muertos vienen
Y otros que no vuelven más.
o o o
Y salen allí Samuel,
Y la Si~a Cumana,
Santo Tomás y Daniel,
Orígenes y Ezequiel
Y Apolonio de Tyana.
o o o
De que tornan los difuntos
Convencido basta el más lerdo.
Por citas y por barruntos,
Fijan los siguientes puntos
En que convienen de acuerdo:
o o o
Q1e debe asistir Campero
A la augusta catedral,
Confesándose primero,
P or pasar trance tan fiero,
Tan raro y original.
o o o

Llevando al cuello prendidas
Muchas r eliquias sagradas,
Y en la iglesia prevenidas
Las lámparas encendidas
Y estén las puertas cerradas.
o o o
Pero no habiendo concierto
En si Campero ha de entrar,
Opina un clérigo experto,
Que, a no abri_r la iglesia el muerto,
Debe a l palacio tornar.
o o o
Con tan sabias prescripcioues
Conforme el gobernador,
Las santas coogregaciones
D isponen sus oraciones
Para aquel lance de honor.
IV
Cuando las doce sonat&gt;an
En la saota cate:lral
S:&gt;bre los goznes giraban
Sus pu!'crtas. y paso daban
Al austero general.
o o o
Rumor de rezos pausados
Se levanta en la ciudad,
Y allá en lo~ templos cerrados,
Lanzan los cirios sagrados
Su indecisa claridad.
o o o
Todo a Campero le aterra
Y si recobra la calma
De aquella noche que encierra
Tinieblas para la tierra
Y tinieblas para el alma,

Retrato de la artista con su hija, por Vigée Lfbrun.
Lo que debe hacer no acierta,
Juzga que sueña al estar
Eo tal sitio, y se despierta
Al ver sola aquella puerta
Abrirse de par en par.
o o o

Al templo penetra fiero,
Coc una mano en la gola
Y en la otra el negro sombrero,
Y no bien entra Campero
La puerta se cierra sola.

Pasan así en el misterio,
Una hora y Juego dos...
iAy! el humano criterio
lQué vislumbra en el imperio

De los arcanos de Dios ?
o o o
Por fin con triste c ru jido
Se abre una puerta maciza,
Y entre las sombras perdid.,
Se mira un cirio encendido
Que en el altar agoniza.
o o o
Y de la cita temible
Sale tan triste y turbado
Campero, que es imposible
Mirar la expresión horrible
De su rostro demudado.
o o o
De pavor el alma opresa,
Hundido en negra aflicción,
Parece en la sombra espesa
Un espectro que atravie~a
La dormida población.
o o o
Sus inciertos pasos guía

Al palacio, y en retire,
P or honda melancolía
Devorado, al quinto día
E xhala el postrer suspiro.
o o o
Fueron los añes pasando,
Jamás se aclaró el misterio,
Y el vulgo cuenta temblando,
De un alma que anda penando
De noche en el presbiterio.
o o o
Y alguien afirma que vió
Una antorcha funeral
Que a media noche brilló;
Y es la misma que alurr.bró
&lt;La cita en la catedral.&gt;
JUAN DE DIOS PEZA.

...s'W"t"'t

�La exposición de la mujer
en Amsterdam

...

La Exposición de la mujer que ha teni•
do efecto en Amsterdam con un gran éxi·
to, se debe a la iniciativa de una abogada
holandesa, Mme. Boissevain La idea de
señora tan instruida y que al parecer tie•
ne iofluencia entre las damas de aquella
capital, ha sido exponer el interior de la
vida femenina holandesa que iodudable·
mente no es muy conocida y siempre tie·
ne interés.
Pdro nn sólo en dicb, Exposición se ha
presentado todo esto, es decir, la vida fe·
m,rnioa actu4I, sioo que. también SE' ha
visto ta misma existencia hace cien años,
en 1813. L, curiosidad se ha aumentado
con este motivo y tanto más cuanto que los
tr~jes, los muebles, los encajes, las tocas,
etc , etc., todo ello ha sido auténtico, ver·
dadero, con paciencia y constancia entre
las familias que guardan lo viejo con toda
veneración.
Además, se han resucitado las ceremo·
ni 1s familiares rle aquella época, como se
verificaban los bautismos, las bodas, las
comidas, las recepciones, los días de las
fiestas onomásticas, y de qué manera las
mujeres amantes d?. las bellas artes y ele
las letras, dedicaban sus horas a estas afi·
ciones, viéndose esculturas, cuadros, la•
bores de todas clases de tiempo tan pa·
sado.
En una gran plaza al aire libre, frente
al Palacio de la Exposición, se han veri·
ficado tos bailes de hace un siglo eotre
los aldeanos, entre la clase popular. Todo
ha sido una admirable reconstitución, y la
gente ha venido de muchos lugares con el
objeto de presenciar espectáculo tan ma~·
nífico; ,y sobre todo tan nuevo en medio
de su vejez. La R~ina Guillermina, que
tanto ama a su pueblo, siendo adorada por
sus fieles súbditos, asistió a las ceremonias
princ ipales y con el traje típico de botan·
desa, l&lt;&gt; cual fué muy celebrado, tanto
más cuanto que se 1,, vió el entusiasmo por
este movimiento feminista, tan digno de
elogio, ya que se mueve dentro por com•
pleto de la órbita en que la mu1er debe
girar.
La exposición de que hablamos sirve
para la instrucción doméstica de la mujer
y en este sentido hay que considerarla,
por ser un punto de vista de importancia,
de má.~ importancia que el puro recreo
que de aquella se deduzca.
Con este motivo no podemos menos de
traer a colación un recuerdo que si bien
no se ha efectuado en Holanda ha tenido
su ejecución en Bélgica y que se refiere
precisamente a esa instrucción doméstica.
Nos referimos a que uno de los hombres
qne mayormP.nte contribuyeron en dicho
país al progreso de la enseñanza casera,
llegó a traur el programa de los conocí·
mientos de la labradora, cuya formación
profesional es ba~tante extendida y má.s
complicada de lo que se creería a primera
'Vista.

LO INEVITABLE
¿ Lo recuerdas ?. ... Yo decía: tú me amas, tú me
quia:&gt;res, más no eres para mí; yo pensaba, meditaba, y,
este triste desenlace, y este epilogo doliente lo espera·
ba yo de tí.
· Tú llorabas, te enfadabas, y mirándome a los ojos:
"¿en qué piensas?., ..¡no me quieres?" sollozabas con
amor; y devuelto yo a la vida por tu voz dulce y quti•
rida, mis visiones ahuyentaba y olvidaba mi dolor.
Pc,ro s&lt;1bes qué pensaba esa, tardes en que juntos
por el parque al pasear, me mirabas mudo y triste, con
afands misteriosos, con anhelos de llorar? .... Yo pea•
saba en este instante, lo esperaba, lo temía, y aún sa•
biendo que eras mía, siendo dueño de tu amor, desea·
t..ce inevitable, tras los velos de lo arcano, lo miraba
yo cercano, con pavura y con horror. Y aunque al
mundo proceloso desafiara yo orgulloso de tu espléodi•
da belleza, levantando la cabeza con desdenes y altivez,
allá d~ntro de mi pecho las pasiones batallabao, y a mi
oído murmuraban: &lt;Es pua otro!. ... Tuy.&lt; no es!&gt; .. . .
¿ Lo recuerdas? ... Esa tard•, tarde opaca, triste, fría
cual sonrisa de desdén .... Tú en el piano, quedamente preludiabas sua vemente un nocturno de Chopín. Yo
sentado junto al piano te eácuchaba silencioso. contemplando perezoso empañarse los cristales con la lluvia,
que fingieodo caprichosas espirales, pooía tintes de
tristeza eo la lánguida belleza del crepúsculo iover·
nal; en el aire se aspiraba la amargura del ambien·
te, y la clámide plomiza de los cielos, arrojaba su luz
téoue y enfermiza, que medrosa penetraba por el amplio veotaoal.

A. DE GILBERT
1889
HISTORIA DE MIS "ABROJOS."

En días de gran trabajo y no pocas tristezas, v1v1a·
mos Rodríguez Mendoza y yo en dos departamentos del
edificio de "La Epoca. "
El bregaba con su pluma de escritor brillante y fuerte por las ideas politicas del diario, que era, ccmo
es, el principal órgano de los monttvari~tas.
Por el escabroso terreno de esas luchas apasionadas
empezaba a descender al valle de los dernogaños.
Yo pensaba en mi lejano país, en todas las dulces co·
!'as de la tierra en que se nace, los amigos de la prime·
ra edad, las ilusiones en flor, el trópico vibrante y cáli·
do, la cosecha de tristezas en plena primavera de la vi•
da; hasta en las torpezas, cegueras o infamias que más
de una vez llevan o los hombres al destierro voJunta·
rio .
. Juntos, Ma.nuel y yo,comuoicábamosnosouestras penas
y nos consolábamos con la visión del sol alegre, de la
grata esperanza; con la alentadora, serena e ingenua
vanidad del que para no caer en la brega se ase a su
alma y cuenta en la noche con el porvenir.
Entonces escribí mis" Abrojos, de los cuales Pedro
Balmaceda fué el entusiast.. y bravo editor.
Pedro vió en ellos la expreFión sin cera y profunda de
una desolación íntima y verdadera, de uoa amargura
experimentada; me hizo el bien de no confundir mis
versos de mi alma con tantos arranques quejumbrosos
o blasfemias estúpidas que por ahí han florecido como
hierbas malas, que pretenden en el jardín de las Le·
tras el mismo jarrón que los "vergissmeionicht" y rosas
espinosas de Heioe o los desfallecientes lirios y campa·
nillas azules de Gusti.vo B écquer,
Si; mis "Abrojos" "vívidos," por decir así, eran desahogos.
En cuanto al procedimiento técnico, nacieron de las
"Humoradas," de Campoamor, y, sobre todo, de las
''Saetas," de Leopoldo Cano
En el prólogo de ellos he dicho ya cómo nacieron.
Los escribía sin plan, sin relación ninguna de unos con
otros. Eran recuerdos, ideas que dejaba,
descocado, antimetódico,
en el margen de un periódico
o en un trozo de papel.
Pedro los hizo imprimir en casa de Jover. Hasta en·

Las fiestas de Covadonga -El Excmo señor Ministro d e España a la puerta del templo de Sauto Domingo,
esperando la llegada de la señora esposa del Presidente de la República.
tonces nunca había aparecido en los escaparates y vi·
drieras edición chilena de vt rsos más artística oi más
lujosa que aquélla.
El libro fué bien recibido, y P.! artículo de Pedro, mi
querido editor, el mejor de todos los que trataron del
asunto y uoo de los más lindos cincelados por aquel
orfebrero de la Literatura, fascinador en su rara poli·
cromía de la palabra.
Si Pedro no hubiese publicado el libro, los "Abro·
jos" no habría o sido conccidos
Yo no quEría que viesen la luz del público por más
e.e una razón.
El libro "dolece de defectcs, y aun entonces, no esta·
ba yo satisfecho de él
Como primer libro, cerno tarjeta de entrada a la vi·
da literaria de Santiago, no era muy apropó~ito.

Aote todo, hay ton él un escepticismo y una negra
desolación que, si es cierto que eran verdaderos, eran
obra del momento.
•
Dudar de Dios, de la virtud , del bien, cuando aún se
está en la aurora, no.
Si lo que creemos puro lo encontramos manchado; si
la mano que juzgamos amistosa nos hiere o nos enloda;
si, enamorados de la luz, de lo santo, de lo ideal, nos
encootramos frente a la cloaca ; si las miserias sociales
nos producen el terror de la verRüenza ; si el hermano
calumnia al hermano; si el hijo insulta al padre; si la
madre vende a la hija; si la garra triunfa Gobre el ala;
si las estrellas tiemblan arriba por el infierno de aba·
jo ...... ¡truenos de Dios! ahí estás para purificarlo to·
do, para despertar a los aletarga dos, para anunciar los
rayos de la justicia.

Grupos de tipos femeninos de la Exposición.
Al contacto raudo y leve de tus manos marfilinas,p .. jaritas de la nieve,-sollozaba triste el piano, con
acento casi humano, melancólico de amor, y las notas
arrancadas a sus cuerdas dominadas, en el 'lire se agi·
tabao como grandes mariposas, que volando misteriosis, el espfritu llenaban de tristeza y de dolor.
Más de pronto, repentina, suspendiste la harmonía;
la divina siofonfa tuvo un brusco terminar, y cerrando
el negro piano. con los ojos empañ:tdos, con anbelos de
llorar, silenciosa. quedamente, a mi lado te sentaste, y
a mi oido murmuraste temblorosa de pa~ióo: &lt;Es muy
triste . ... yo no quiero recordar esa cancióo, que sien·
to 3(go aquí en el pecho, que no puede por estrecho
eocerrar el corazón&gt; ... .. .
Y tu rubia cabecita, soñadora y amorosa, reclinaste
temblorosa eo mi pecho varonil, y lloramos, lo recaer•
das? .... y muy juntos sollozamos, y en el llanto desa·
bogamos el espíritu febril.
. Y la n~cbe cnn sus ~ombras sorpreodióoos siempre
¡untos, mientras los brillantes puotos de las luces taci·
t~roas, se e~ceodiao en la~ nocturnas ca_lle~ de la gran
ciudad, y sonamos con la dicha de una vida sin quere•
lla, siempre joven, siempre bella, como el brillo de uoa
estrella, lejos de la humanidad ..... .
Pero no! ... . Toilo era sueño, vaco intento, loco em•
peño de un mom_ento_ de ilusión: ... el fioal llegó impla•
cable, doloroso, 10ev1table, realidad y no ficción.
Yo te amaba intensamente, con amor lánguido, sua•
ve, como el canto de algún ave, un amor intimo ar•
diente, que no puedes comprender, tú pensabas qu~ me
amabas, y contenta, sonriente, existías para el p r esente,
y al amarme te engañabas, me engañabas sin saber.
Pero yo lo comprendía!. ... Tu carácter siempre ale·
gre y mi atroz melaocolía, no podían juntes -rivir; lo mi•

rab'l yo en tus ojos, lo esperaba, lo sentía, y al pensar•
lo cada día, me espantaba el p:irveoir:Ya lo ves! .... Era forzoso! ...• Este triste desenlac e,
implacable, doloroso, terminó nuestra ilusión; tú que·
daste indiferente, yo sin fé, sin luz, doliente, tú soñan·
do en lo futuro, yo pensando en lo presente y llorando
mi pasión.
Y aunque pasen meses y años, y aunque premies mis
ª!lhelos con terribles desengaños y no escuches mi aflic·
c1óo, tu recuerdo en mi memoria vivirá lleco de gloria,
y el amarte eternamente será el úoico consuelo de mi
triste corazón.
Y por eso cuando evoco las venturas ya pasadas, y
nostálgica doliente de mis dichas esfumadas se recuer·
da el alma mía de esa tarde gris y opaca, de esa tarde
obscura y fría cual sonrisa de desdén, siento anhelos
insensatos, y en mis horas de delirio, y en mis ratos de
martirio, vuelvo a verte como entonces, queda, triste,
suavemente, preludiar lánguidamente el noc turno de
Cbopín.
Y olvidado de este mundo, sumergido en lo profun·
do de mi pena y mi dolor, sueño, eterno visionario, en
la_ dic~a hoy imposible de morir en la penumbra y el
m1steno de esa estancia, embriagado en la fragancia
de tu boca, flor de Abril, con tus ojos eo mis ojos, y tu
r~bia cabecita aooyada sin sonrojos en mi pecho varo·
mi; Y entre tanto en el ambiente, melao·cólicas vagando
las dolientes, suaves notas del nocturno de dolor, y la
lluvia en los cristales azntaodo persisteote, murmuran·
do quedamente con acentos celestiales su monólogo de
Amor!. .....
Monterrey, N. L.

F . DE FUENTES

JR.
La señora doña Emilia Aguila de Huerta, digna esposa del Presidente de la República, llegando " Santo Do~ingo para la misa solemne de Covadonga.

�"PENSANDO EN TI"

Pedro, en su delicadí;imo artículo, en que el cariño
guía la pluma, ll'lrna a los "Abrojos" "el libro de Job de
!a Adolescencia."
Hoy, por más que los desengaños hao destruído muchas de mis ilusiones, adorador de Dios, hermano de los
homb res, amante de las mujeres, pongo mi a lma bajo
mi esperanza .

Para &lt;El Mundo Ilustrada.&gt;
Mi lapiz producía sabre el papel,
un chirrear como de luciérnaga que
en noche obscura, ra~ga el ~spacio
con sus iotermiteocias luminosas. Es·
cribía para ti, de tí y par tí. ¡ Las
once de la noche! ni un ruido que
turba ra m i meditación; solamente
como para acordarme de que vivia,
golpeaban los latidos de mi cora·
zóo en mi frente, y de vez eo cuando formando acorde, el cacto melancólico de un pájaro oc cturno y
los clamores del reloj de la Cate·
dral, llegaban a mis oídos. ¡Qué
saeta calma! 1Qué hora tan propi.:ia
para pensar en tí!
1Pensaba en tí, cada más en ti!
Una abstracción completa hacía ol·
vidarme de todo; y allí estabas conmigo; tal me obcequé en e•h segu•
ridad, que : alargoé la maco al ex·
tremo de la mesa para tocarte! ¡Si
tal me parecía oír en el silencio de
la alcoba tu respiración ; no esta·
bas ahí, y sin embargo, te tenía conmigo y hasta sentía que me b~sabas
con tu aliento! ¡Q ué bella abstracció n! Tu cuerpci en esa hora de s u•
prema traoquilidad estaba envuelto
en los lienzos de cu cama ; oca de
tus m1necitas, tal vez !talida fuera
de ellos, acaso estaba fría ; tu cabecita se hundía entre la suave almohada: todo 1? humano_ en tí, dorm(a; todo lo grande, lo sublime que tienes
tú: ~staba ~oom1go!_ Algu1eo que ~ub1er.. osado tocar tu corazón, oo Je hutiera
sentido latir. Alguien que se hubiera atrevido a despertarte, no lo ·hubiera
logrado. Tu corazón y tu alma no estab,rn ahí, yo los tenía!
Hubiera querido que esa abstracción fuese eterna; no quería acostarme · necesita~a escribir lo que me dictaba_ tu recuerdo; pero la aurora venía, la Stela
Matutina se había clavado en el cielo y el canto del gallo que rasi;:a con su clamore? del &lt;alabado&gt; ~¡ aire de la mañana, me dijeron: c¡ya es de día!&gt; y me
dorm1 pE&gt;nsando en u y yo, que nunca recordara haber soñado, tuve un sueño .... . . !

Maiutenant, je vois l'aube .. . . L'aubel c'est
!'esperance.
Al son de la gloriosa mú;ica del arpa, me quedo con
David.
RUBEN DARIO

Melancolía
La tristeza de la vida
h siento como una garra,
que tena z como ninguna
en mi corazón se clava
como si fue ra una pute
de, mi dolorosa entraña,
como s i al abandonarme
se llevara presa a mi alma ....

¡O~ cautos que nunca he dicho
pero que en mi pecho estallan
con la elocuencia que muestra
el temblor de mi pestaña!
¡Oh cautos que sin sonidos,
sin rítmos y sin palabras

El m;i.estro Carrillo y el señor R'&lt;mos Martinez, director de la Ac'ldemia de Bellas Artes, a quieu
dedicó el Conservatorio un concierto el jueves pasado.
coo mi corazóo os pago
por un latido una lágrima,
la tristen de la vida
la sieoto como una garra,
y soi~ vosotros, ¡oh cantos
de notas iom\culadas!
los ayes que en vano luchan

por salir de mi garganta,
la muda expresión que dejan
mis inconcebibles ansias
coaudo doy uoa respuesta
a "el má; allá" c¡ue me llama ....
ULISES CESAR SYLVA.

FRANCISCO SA.NCHEZ MARIN.
México, 9 de Septiembre de 1912.

o o o o
Uo reloj que anduvo sic pararse en todo un año, ba hecho sonar su péndulo,
ciento sesenta millones, cie nto cuueuta y cuatro mil veces.
o o o o
Se calcula que hay en Ioglaterra cerca de "cien mil" oovt'iistas que no alcaoz~o a ver sus obras public3das.

Más acero se consume en Eu~opa eo la fabricación de pl•1·
mas de escribir, que el emplea·
•do en sables, cañones y armas de
toda clase para el mundo ente·
ro.

t

o o o
Una tonelada de agua de mar,
,deja al evaporarse, 8 1 libras de
sal en el Atlántico, 79 libras de
sal en el Pacífico. 85 en el Polo
y 187 en el Mar Muerto.

o a o

S r. Pérez Gavilán y señoritas Elvira González Peña y Julia Alonso, qoieoes tomaron parte en el concierto dedicado a la Academia de Bellas Artes.

En Inglaterra hay por térU1ino
medio un policía por cada 712
personas, can excepción de Li'l
,colo, donde sólo hay un:&gt; por
,cada 1,023.

El Mioistro de Iostrucción Pública presidiendo la ceremonia de eotre¡¡a de bandera al cuerpo de infantería de la Escuela Normal para
maestros el miércoles p:i;ado.-EI mismo funcionario en el acto de la entrega -El batallón presentando las armas a la enseña nacional.

�¡Cosas de hombres!.....
Aiivinaba la voz de ella, rígida y fría como siempre.
Cuan-lo Viseotico, el hijo de la &lt;siñá&gt; Serafina, volEn las noches de verano, cuando al cal.Jr arrojaba a
vió de Cuba, la calle de Borrull púsose en conmoción. las familias en medio de la calle y se formaban corros y la otra aguda y mimosa, la dd cubano, que decía:
En torno de su petaca, siempre repleta de picadura en torno de las cenas servidas sobre mesitas de zapate- &lt;Vente conmigo&gt;, con una intención que al &lt;Menut&gt;
de la Habá.na, agrupábase la chavalería del barrio, an- ro, la genti, veía pasar al celoso chiquillo, recatándose parecía arañarle en el pecho. Conque &lt;vente conmisiosa de liar picillos y escuchar estupendas historias con en la sombra, misterioso y fatídico como un traidor de go&gt;, ¿ eb &gt;•••• !Cristo! Aquella noche iba a arder todo
en la calle de Borrull.
credulidad asombrosa.
melodrama.
Y se lanzó fuera del cafetín, sin llamar ia atención
-En Matanzas tuve yo uoa mulatita que quería nos
La aparición terrorffica pasaba varias veces ante la
casáramos Jueguito ...... Jueguito. Tenía millones, pero puerta de Pepeta, lanzando miradas espeluznantes al de los bebedores acostumbrados a tan nerviosas saliyo no qui;e porque me tira mucho esta &lt;tierresita &gt;
coro que hacía la corte a la buena moza, y después das.
Y esto era mentira. Seis años había permanecido fne- desvaoecíase por un escotillón: el cafetín donde el &lt;Me·
Ya no era el alma en pena; iba rectamente a su sira de Valencia, y decia tener olvidado el valenciano. a out,&gt; cual nuevo Prometeo, entregaba sus entrañas a tio, a aquel corro maldito que lastas noches había sido
pesar de lo mucho que le &lt;tiraba la tierresita &gt; Había las rampantes garras de las &lt;?guila!&gt; amílicas.
su tormento.
salido de allí con lengua, y volvía con un merengue de-&lt;Tú, cubano, ascolta &gt;
1Qué noches aquellas! Los nuevos amores de Pepeta
rretido, a través del cual las palabras tomaban el tono tenían la acera pc,r escenario y por coro aquel corrillo
Movimiento de asombro, de estupefac:ióo. Calló el
empalagoso de una flauta melancólica.
donde sonaba et acordeón y ella recibía honores de organillo, cesó el coro y Pepeta levantó fieramente la
Por su leoguaj ➔ y las mentiras de grandiosidad con reina festejada. A su lado, la maJre, una vieja insigni· cabeza. / Qué queda aquel pillete ? / Había por allí alque asombraba a la crédula chavalería, Visentico era el fi:aote que no abría la boca sin recibir un bufido de gún borrego que robar?....
soberano de la calle, el motivo ñe conversación de lodo Pepeta.
Pero sus insolencias de naela sirvieron. El licencia•
el barrio.
La calle tostada todo el día por el sol, revivía con los do se levantaba esti rando fanfarronamente su levita de
Su casaquilla de hilo rayado con vivos rojos, el bone- primeros soplos de la noche.
lino.
te de cuartel, el pañudo de seda al cuello, la banda
-Me paese .... me paese que ese muchacbillo se
Los lóbregos faroles, cuyos palmitos de gas parecían
dorada al pecho con el canuto de la licencia. la tez pintad:is en la pared con almazarrón, dejábanlo todo la va a cargar por torpe.
descolorida, el bigotillo picudo y la media romana de en fresca penumbra; eo las puertas destacábanse las
Y salió del corro, á pesar de las protestas y consejos
corista italiano, habíaose metido en el corazón de todas manchas blancas de la gente casi en paños menores: de todos.
las chavalas y lo hacían latir con un • estrépito rsólo chorreaban rftmicameote los balcones con el riego de
Pepeta se había serenado. Podían estar tranquilos;
comparable al &lt;fru-fru&gt; de sus faldas de percal almi- las plantas; en cada balaustrada asomaba un botijo, y ella lo aseguraba. No llegaría la sangre al r,o. E l &lt;Me·
donadas en los bajos hasta ser puro cartón.
de arriba, de aquel cielo obscuro, que parecía un lien- out&gt; era un chillón que no valía un papel de fumar, y
La &lt;siñá&gt; Serafina estaba orgullosa de aquel hi- zo apolillado transparentando lejana luz, descendía un si se atrevía hacer pinitos, ya le limpiaría los mocos el
jo que la llamaba &lt;mamá&gt;. E lla era la encargada de soplo húmedo que reanimaba a la tierra, arrancándola otro. Vaya . . .. a cantar. No debía turbarse la buena
hacer saber a las vecinas las onzas de oro qne Visenti- suspiros de vida.
armonía por un bicho así.
co había trafdo de allá, y al número que marc~ba, ya
En todas las puertas sonaban el acordeón con su chi·
Y la tertulia reanudó su canto débilmente, de mala
bastante exagerado, la gente añadía ceros sin remordi- Uona melancolía, la guitarra con su rasgueo soñador, el gana, mirando todoR cc,n el rabillo del ojo a los dos que
miento.
canto a coro desentonado y estridente, y algunas vec1:s estaban plantados eo el arroyo, frente a frente.
Además, se hablaba con respeto supersticioso de cier- en las esquinas estallaba una tempestad de aullido~. el
to papelote que el licenciado guardaba, y en el cual el estrépito de la lucha cuerpo a cuerpo y los antipáticos
&lt;Que la que aquí es prima doona
Estado se comprometía a dar tanto y cuanto .... cuando perros chatos chocaban sus amenazantes cabezas de
Reina en mi casa será.. á .. .. á&gt;
mudase de fortuna.
foca, basta que el silletazo de algún vecino de buena
No era extraño, pues, que un hombre de tantas pren- voluntad los ponía en dispersión.
Pero al hacer una pausa, se oyó la voz del &lt;Menut&gt;,
das, rodeado del ambiente de la popularidad y poseeDespedazábanse en los' corros enormes sandías; hun• que decfa lentamente, con rabia y acentuando las palador de irresistibles seducciones, trojese loca a Pepeta díanee las bocas en tajadas como medias lunas; prio- bras como si las mascase:
(a) &lt;la buena moza,&gt; una vaca brava que por las maña- gábanse las caras con el rojo zumo; exteodíaose los
-&lt;Tú eres un morral .... si, señor, un morral&gt;.
nas revendía frut&lt;L en el Mercado, y con su falda aco- arrugados moqueros baj:&gt; la barba para no mancharse,
Todos se pusieron en pie, rodaron las sillas, cayó el
razada, pañuelo de pita, patillas en las sienes y puntas y, al fin, la gente, con el vientre hinchado de agua, su- acordeón al suelo, lanzando un quejido: pero .... ¡quiát
de bandolina en la frente, pasaba la vida a la puerta miase en dulce beatitud, escuchando como angélicas por pronto que acudieron ya era tarde.
de su casa, tan dispuesta a arañarse con la primera ve- me lodías, los arañazos de los acordeones
Se habían agarrado como gatos rabiosos, clavándosecina, como a conmover toda la calle con alguno de sus
Y a esta hora de digestión líquida, al cantar el sere- las uñas eu el cuello, empujándose, resbalando en ' las.
escándalos de muchachota cerrril.
no las once y estar los corrillos más animados, era cortezas de sandía y lanzando sucias blasfemias.
La gente consideraba naturales y justas las relacio- cuando a lo lejos la difusa luz de los faroles marcaba
Y el &lt;Cubano&gt; de pronto se bamboleó para caer co•
nes cada vez más fotimas entre Visentico y Pepeta. algo que se aproximaba balanceándose, trazando zigzags mo un talego de ropa; y en aquel momento de~vanecióEran la pareja más distinguida del barrio, y además, como una b irca sin timón, echando la pesada ancla en se la melosidad antillana, y el lenguaje de la niñez reaantes de que é l se fuese a Cuba, ya se susurraba si ba- cada esquina.
pareció junto con la desgracia.
bia algo entre ellos.
-&lt;iAy, mare mehua! .... ¡Mare mehua!&gt;
Era el padre de Pepeta, que con la gorra desmayada
Lo que ya oo le parecía tan claro a la gente es lo y el pañuelo de hierbas en una mano, volvía de la taRetorcfase sobre los adoquines como una lagartija.
que diría el "Menut," un chicuelo enteco y vicioso, berna. Salu!l,aba a la reunión con tres gruñidos, des- partida en dos, agarrábase el vientre allí donde había
empleado en el Matadero para repartir la carne; un preciaba las insolencias de la bija, y se hundía por fin sentido la fría boja de la navaja, comprimiendo instinpillete con la mirada atravesada y grandes tufos en las en la obscuridad de su casa, maldiciendo a los avaros tivamente el bárbaro rasgón, al que asomaban los intesorejas, que siempre iba hecho un asco, y de quien se caseros que, para fastidiar a los pobres, hacen siempre tinos cortados, r?zumando sangre e inmundicia.
mu,muraba si en distintas ocasiones había afanado bo- las puertas estrechas.
Corría la gente desde los dos extremos de la calle.
rregos enteros.
En aquellas horas de regocijo público, en medio de para agolparse en torno del caído; sonaban pitos a Jo
La Pepeta estaba loca; sólo una caprichosa como ella la calle, acariciados por la expansión de todos los ve- lejos; poblábaose instaotáneameote los balcones, y en
podía haber aguantado dos años los celos machacones cinos se arrollaban el licenciado y Pepeta; él dulzón y uno de ellos la &lt;siñá&gt; Serafina, en camisa, desmelenay la5 exigencias tiránicas de uo granuja rabiosillo, al
empalagoso, hablándole al oído; ella, grave, estirada y da, sorprendida en su primer sueño por el grito de su
que ella con su potente brazo de buena moza era ca- seria, apretando los labios como si estuviera ofendida, hijo, daba alaridos instintivamente, si n explicarse toda·
paz de deshacer la cara de un sólo revés.
porque una chavala que se respete debe poner siempre vía la inmensidad de su desgracia.
Y ahora iba a ocurrir algo. ¡Vaya si ocurriría[ Adi- al novio cara de perro. Los hombres son muy presun•
Pepeta retorcíase con epilépticas convulsiones entre
vinábanlo los vecinos sólo con ver al "Menut," Quien tuosos, y si llegan a comprender que una está chiflada los brazos de varios vecinos; avaczaba sus uñas de fiera
con aspecto de perro abandonado pasaba el día vagan- por ellos ... , ya. ya.
enfurecida, y no pudiendo llegar hasta el &lt;Menut&gt;, le
do por la calle, tan pronto en el cafetín de "PanchaY mientras tanto, la pobre alma en pena a la puerta escupía a la cara siempre los mismos iosu:tcs con voz
bruta," como frente a la casa de Pepeta, siempre su• del cafetín, con la garganta abrasada por el amílico y estridente, desgarradora, que despertaba a todo el ba-cio, con la cami5eta listada de azul y la blusa al cue- el corazón en un puño, oyendo de cerca las bromitas rrio: &lt;iLladre!. ... ¡Graouj::l!
llo impregnadas de la hediondez de la sangre seca.
de sus amigachos y a lejos las canciones de corro de
Y el autor de todo estaba allí, sin huir, con su figuri•
Ya no repartía carneros a los cortantes de la ciudad;
Pepeta, unos retazos de zarzuela repetidos con mono- 11~ triste y desmedrada, el cuello desollado por varios
olvidaba su carrito mugriento, y embrutecido por la tonía abrumadora.
arañazo~, el brazo derecho teñido en sangre basta el
sorpresa. queriendo llenar aquel algo que le faltaba,
Pero qué cargantes son los amigos del cafetfn. /Que codo y la navaja caída a sus pies. Tao tranquilo como
sólo sabía beberse "águilas" en el cafetín, o ir tras Pe- Pepeta
no le quería ya? Bueno; dale expresiones ....
al degollar reses en el Matadero, sin estremecerse ar
peta, humilde, ~obarde, encogido, expresándose con la ¿Que él era un chiquillo y le faltaba esto y lo de más sentir
en sus hombros las manos de la policía; con una
mirada más que con la lengua.
allá? Conforme; pero aún no ha!&gt;fa muerto y tiempo le sonrisita q ue plegaba ligeramente los extremos de su.
Pero elb estaba ya despierta. ¿Dónde había tenido quedaba para hacer a lgo. Por de pronto, a Pepeta y al boc
..
tos ojos? .... Ahora le parecfa imposible que hubiese
cubano se los pasaba por tal y cual sitio. EBa era una
Salió de la calle con los brazos atados rnbre la espalquerido aquel bruto, sucio y borr.chín. IQué abismo
y él un mariquita con su hablar de chiqui- da y la blusa encima; la innoble cara llena :le arañazos,
entre él y Visenticol .... una figura de general, un chi- &lt;carasera&gt;
co muy gracioso eo el babia, que cantaba guajiras y llo y su peluca rizada. Ya les arreglaría las cuentas. . . . hablando con su escolta de municipales, satüfecho, en
A ver, tío &lt;Panchabruta&gt;: otra águila de petróleo refi- el fondo, de que la gente se agolpase a su paso, comobailaba el tango c:&gt;mo un ángel, y que, en fin, si no tenado. De aquel que está en el rincón, en el temible en la entrada de un personaje.
nia millones y una mulata, ya se sabía que era por lo
tonel que ha enviado al cementerio tres generaciones
Cuando pasó ante el cafetín, saludó con altivez a sus
mucho que le "tiraba la tierresita."
. de borrachos.
amigotes, que, asombrados, como si r.o hubiesen presea·
Indi~n:lbase al ver que aquel granujilla forrado eo
Y
el
fresco
vientecillo,
haciendo
ondear
la
listada
ciado el suceso, le preguntaban qué había hecho.
la mugre de la carne muerta, aún tenia la pretensión
-&lt;Res; coses d'homens&gt;.
de que continuase lo que sólo había sido un capricho cortina de la puerta, arrojaba todos los ruidos de la
calle
en
el
ambiente
del
cafetín,
cargado
del
calor
del
Y contento con su suerte, erguido y tr indante, !iguió. .. . una condescendencia compasiva .... ¡arre allál
gas y los vahos alcohólicos.
el camino de la cárcel, acogiendo el infeliz lasmiradasCuando no manifestase su cariño con zarpadas y
~e la curiosidad. con la prosopopeya de la estupidez saaprendiese a decirla: ¡flor de guayaba! y tmulatital coAhora cantaban a coro eo casa de Pepeta.
tisfecha.
mo el otro, entonces oodria ponerse en su presencia.
La buena moza fué inflexible, acabó por no escuchar,
&lt;Vente conmigo y no temas
Estos parajes dejar&gt; ....
V. BLASCO IBA~EZ.
y desde entonces la calle de Borrul tuvo un alma ~n
pena, que fué el &lt;Menut &gt;

La ver¡a que ita entrada a la puerta de hooor.

El Castillo de Clos de Mr. Poiocaré.

Fachada de la casa de familia.

Las vaGaGiones de Mr.
Raimond PoinGaré
En un m•goífico castillo de la Lore11a, y del cual presentamos algunas fotografías pasa las vacaciones de verano el P r esidente de la República francesa. Desde
hace más de 25 años vive en el Estío en esta mansión que fué como la casa solariega de toda la familia, si bien ha ido aumeotándola con nnevas compras hasta hacer una fiaca de mucho valor y de un aspecto verdaderamente regio, que recu&amp;rda el de Jaépoca del Renacimiento y el de las casas nob les del siglo XVIII. !Un
gran jardín y un parterre perfectamente cuidado, llenan de perfumados ambientes
las habitaciones y los recuerdos de la juventud del célebre ahogado y las preocupa•
ciooes del polftico, allí se deslizaron.

Un aspecto del jardín.

Los muros del castillo vistos exteriormente.

El salón del Presidente en el castillo de Clos.

�111 1111111111111

L os que esto quieran, les aconsejamos que no pisen
el antes boyante y hoy de~grac"i¡ido Principal.

TEATRO PRINCIPAL.
Los artistas malos como los cocineros malos, pueden
m.is que Dios, porque lo bueno lo convierten en pési·
mo. Esto ha sucedido precisamente con la obra estrena·
da en el PriJcipal, que es una parodia de &lt;La Corte
de Faraón&gt; y se llama &lt;El Pueblo del Peleón,&gt;
No digamos que es una zarzuela de mérito.ni mucho
menos, pero tiene gracia, hay escenas de ingenio y la
música esta'. bastante bien .seleccionada. De modo que
para que el público la aceptara y no hubiera la atrona·
dora silba que escuchamos en la noche del estreno,
bastaba, primero, con haberla ensAyado mejor; segundo
con que se hubiesen sabido los papeles para evitarnos
oir los gritos del apuntador; tercero, con que Liñan no
hubiera resultado afónico; cuarto, con que Tirado no
desafinase lastimosamente; quinto, conque Wimer hu•
biese puesto ma'.s de su parte; y en fin, para terminar,
con que Cbole Alvarez no se fuese quedando poco a po·
co sin voz, lo que es de lamentarse, por ser la primera
fignra femenina de la Compañía, pues Teresita Calvó
ni ahora ni antes, (no sé en lo futuro lo que pasara'.) se·
Ta'. para tiple.
Resultado de esta nueva silba que el público salió
disgustadísimo del Principal y no es para menos; pues
pagar lo que los excelentísimos revendedores quieren,
y luego ver un destrozo completo, ni es correcto, ni merece eso la gente, que aunque poca, asiste al antiguo
emporio de la tanda, que ahora, por deigracia, se en•
cuentra por los suelos en este teatro, a pesar de las
buenas intenciones de la Compañía Teatral, S. A. que
no ha conseguido que el triunfo corone uinguno de sus
esfuerzos.
Yo creo que si se evitaran ciertas cofas y se formara
otro cuadro mejor, la buena sociedad irfa a teatro tan
céntrico. M.is no se ha logrado eso ni una rnla noche, y

TEATRO LIRICO.

la gente que sostiene los especta'.culos huye del Pri~ci·
pal, no siendo estos juicios únicamente del cronista;
pues casi todos los diarios critican acerbamente todo lo
que se refiere a dicho Coliseo, y en los centros sociales
y artísticos esta'.n conformes en que nunca ha estado
peor que ahora. ¡Como ha de ser!. ... si &lt;El Mundo
Ilustrado&gt; hace presente todo esto, es con el fin de evitar el que vayan personas de escogida clase, a las cuales gusta ver las obras bien presentadas, con buenos artistas, y sin asomo alguno de sicalípsis.

Contrastando con la decadencia del Principal, se
presenta el Lírico hasta el punto de que obras cerno
&lt;Las Musar Latinas&gt; que destrozaron en el primen, de
dichos Coliseos ha sido un triunfo completo, ndondo,
unánime, en el segundo
La noche del estreno la concurrencia era ~electa en
extremo, y en los palcos vimos muchas familias conocidas que amantes del género chico no van en manera
alguna al Principal y acuden con entusiaEmo al Lírico.
Y en verdad qne no se equivocaron, pnes ahora hemos
visto en México zarzuela tan celebrada; ahora podemos
decir que apreciamos fUS bellezas; ahora hay para rato
en el cartel &lt;Musas Latinas.&gt;

\)
r,rimero, que es a mi juicio el m.is
flojo.
El fondo de h obra es la lucha de
c 1ases en el ejército francés; los odios
entre uuos y otros por no ser todos de
la misma elevada cuca: y adema'.s, un
conflicto muy humano el amor a una
misma mujer de dos jefes, que precisa·
mente son los que ma'.s se odian.
En un castillo. donde estaba de guar•
nición un regimiento para sofocar una
huelga, conocen el teniente Ferbach y
el capitán D'Tberissya uoa pobre mu•
chacha. Juana Morin. E { ¡¡rimero desea
hacerla su esposa, el segundo, guiado
por las ideas aristócratas de su clase y
como era casado le brinda lujo y dine•
Teatro Lírico.· -Escenas y personajes de &lt;Las Musas Latioas&gt; que se han represen·
ro con tal de que sea su amaote, prolado con gran éxito.
posición ..¡ue rechaza la muchacha,
En el segundo acto, un año después,
guido autor francés y &lt;¡Ue se titula &lt;Bajo las Charrete· ya vemos que vive el teniente con la mujer adorada.
ras&gt; y aq1Ji hemos visto arreglado al eEpañol por el se· pues si bien desea casarse con ella, el padre del mili·
TEATRO MEXICANO.-&lt;BAJO EL UNIFORME.&gt;
ñor Michel de &lt;Bajo el Uniforme&gt; es una obra bien tar, Pastor protestante de Alsacia, fe ha opueHo a la
pensada. de correcto desarrollo, de escenas sensaciona- boda, dando lugar a que vivan sin santificar su amor,
El drama en cuatro actos de Arturo Bernade, distin· les, y con una exposición breve y suscinta en el acto
Estos lazos son motivo de escfodalo en el Regimiento

El triunfo que alcanzó la Millanes es
d.i los que forman época, y por tanto
las ovaciones, las dianas que oímos en
su honor, fueron merecidas. Eso es
cantar, así se pueden poner obras, con
intérpretes de tal valía. La Caballé es·
tuvo admirable en los tipos de la Espa·
ñola y del papelero de París. Muy bien
la Iris, y por lo que se refiere a los
b,.1mbres merece citarse a Pepín Pas·
tor, que canta su parte con sumo gusto.
El decorado magnífico; esas son decoraciones propias y bellas y no las de los
::iermanos Tarazona que vimos en el
Principal. En resumen &lt;Las Musas Latinas&gt; ha sido una victoria en toda la
línea y recomendamos a nuestros lec·
tores que vean dicha obra en este Co·
liseo.

Teatro Mexic..oo.-Dos escenas del drama &lt;Bajo el Uniforme.&gt;

•

�El vencedor en el concurso de bolos en la romería de Covadonga el 8 del actual.
adonde no es bien mirado "Ferbach" sobre todo por
su rival vencido. Este va a la casa donde vive la enamorada pareja, pues le han dicho que el referido teniente ha quebrantado el arresto que tenía en su domicilio; encuentra sola a "Juana Morín," la repite de nuevo sus ofrecimientos, la pinta su amor e intenta abrazarla, en cuyo momento aparece " Ferbach" que cruza
la cua de su superior gerárquico con una fusta que
traía en la mano.
El proceso es inevitable, la sentencia será dura; y
después de algunas escenas bien hechas y rebosando
interés, hay una culminante entre la joven que ha de
declarar ante los jueces y el capitán D'Therissy, concluyendo porque ella echa mano de una pistola, que
hay sobre una mesa y dispara, hiriendo de muerte al
causente de todas las desgracias.
En aquel momento, sale el teniente libre, pues se ha
hecho luz sobre los móviles nobles, que le obligaron a
pegar a su superior y este ya moribundo declarn de
nuevo la inocencia del acusado. El telón cae y la verdad, el público se pregunta, que a no dudarlo "Juana
Morín' habrá sido procesada, lo que significa qui, la
obra no queda todo lo bien terminada que debiera.
Como se vé, predomina en todos estos odios y rivalidades de jefes del ejército, la idea religiosa absorviendo el argumento. De la negativa de "El Pastor Ferbach" dimana todo; aquella barrera de religión es la
que impide un matrimonio digno y honrado, y en el
segundo acto que por cierto es bellísimo, oímos la voz
soberbia, enérgica e intransigente del ministro de la
secta anticatólica, prohibiendo al hijo por la diversi·
da:l de la fé entre los amantes, un vínculo que todo lo
legitime.
Este aspecto no es muy vulgar en el teatro contemporáneo, y casi ya no se presenta en escena, y por tal
motivo tiene cierto mérito la obra de que hablo, aunque en verdad, no sé hasta qué punto en realidad
en los albores del siglo XX, semejante conflicto exis·
ti ría.
La interpretación fué correcta por parte de todos.
María Luisa Villegas estuvo a buena altura, sobre todo
en el acto segundo, que lo sintió intensamente. En el
tercero, no alcanzó igual nivel; la encontré como can·
sada, y dijo su parte con ciflrta monotonfa. Bien Emi·
Jia del Castillo en su corto papel. De los actores, me·
rece un aplauso Vargas en el Pastor protestante, que
encarnó perfectamente. He observado que los papeles
de carácter son los apropósito para este artista, que
posee una buena facultad, la de gesticular con arte,
dando mucha expresión a todo lo que dice, con la cara.
Muy bienCoss en el "Capitán Lancelio," cuyo tipo en·
tendió y supo expresarlo con todos sus maticesde fran·
queza y de buen fondo. Mutio, correcto en el protago·
nísta del drama; y Codina, lo ví frío en el ''Capitán
D'Therissy" y falto de ciertos detalles. que hubieran
establecido la diferencia entre el militar noble, rico y
elegante y el otro plebeyo, pobre y vulgar. La obra
est"Jvo bien puesta.
LUIS DE LARRODER.

los al vano ensueño · y ·a la culpable inercia antes que
a la acción fecunda y generosa, al esfuerzo vid! y proficuo, base en los actuales tiempos del progreso y de la
civilización.
Y si entonces concordaba con el espíritu coetáneo
aquella retorcida fantasmagoría de hechizos y endriagos, de gigantes, gnomos y hadas bienhechoras, encantamientos y amorosos devaneos, nuestra posteridad hallará que en este ~iglo XX, conquistador de los más
grandes progresos, feliz vulgarizador de las ondas her!·
zianas, de la navegación por petróleo y de la fuerza
hidráulica hábilmente aprovechada, hemos dado nuestra simpatía y nuestro afecto en el orden literario a las
aventuras misérrimas de criminales y ladrones, campar·
ti.!ndo nuestra atención y nuestro amor entre el audaz
bandido Arseoio Lupín y el investigador portentoso de
allende el Atlántico Sherloc k Holmes, débil copista del
maravilloso Dupin cisatlántico, creación insuperada del
mágico Edgard Poe.
Tal decadencia de aSciooes, semejante degeneración
.que nos consiente sustituir un personaje lleno de valor
y de osadía, hidalgo en su alma y en sus actos, un Ama·
dís, con un rebelde de las leyes sociales que se entrega
a la depredación y al engaño con fruición culpable, o
ese morboso anhelo de conocer los elementos que concurren en los crímenes sangrientos y en los r obos audaces de los Raflles ¿es, realmente un síntoma de debi•
litación de nuestro sentido moral ?
No es en manera alguna: las circunstancias distintas
que caracterizan nuestra época de la lejana en que tuvieron su boga los caballeros andantes, consisten en
que entonces la lucha entre el hombreaudáz y ternera·
rie se entablaba entre ellos y otrcs hcmbns de igual
audacia y bizarría, y hoy se debate entre el hombre
rebelde y la sociedad mejor organizada, que fía rn

mañanas de otoño grises y sombrías, debiendo ser azules, muy azules como el cielo que nos besa?
¿Por qué traes en tus últimas tardes, tristezas sin
nombre, en tus mañanas sin sol, recuerdos muy hondos
y en tus noches obscuras, copiosas lágrimas?
¿ Por qué eres triste como el poeta de los ojos azules ?
¿ Por qué suspiras?
¿ Por qué sollozas?
¿ Por qué lloras?
¡Ah! ya lo adivino mes azul, ya lo sé. T raes en t us
primeros días el fin del estío y con ello los recuerdos
para algunos de aquel vivo amor nacido en primavera;
para otros la esperanza de la realización de los sueños.
Preludias la canción de las hojas, la ci.nción de otoñe
porque es la música que conviene -a las almas que sufren y que lloran la muerte prematura de sus ilusiones.
Los vientos invernales e impíos traspasan con crueldad
el otoño y sacuden con violencia las ramas para deshojarlas, del mismo modo que las decepciones llegan al
corazón en plena primavera de la vida. Traes en tus
últimos días, tardes de invierno muy obscuras y maña·
nas de otoñ o grises y sombría para que se refugien en
ellas las almas que lloran la huida de las ilusiones que
ya no volverán.
Traes en tus últimas tardes tristezas que no se pueden describir, que no tienen nombre: en tus mañanas
sin sol recuerdos hondos, muy hondos, y en tus noches
de insomnio copiosas lágrima:5; no porqt:e seas cruel,
no, tú Septiembre sólo inicias el principio de· la esta•
ción sombría y gris y Diciembre, helado como todos con

guarda y su defensa a la policía uniformada o a los
agentes de investigación de la categoría &lt;secreta.&gt;
Simpatía por el caballero andante y simpatía por el
ladrón, son producto semejante en su índole: el caballero andante era hombre que rompía con las costumbres de su tiempo, encarnaba la rebeldía, el ladrón ac·
tual del tipo Lupín, es el rebelde que escarnece, burla
y atropella las leyes de su país, representa la protesta
del hombre libre contra el hombre encadenado b~jo
las férreas ligaduras que nos denuncia Spencer en &lt;El
ir.dividuo contra el Estado&gt;
Abstracción filosófica, pura disertación, simple teoría
en el grao sociólogo, !:.echo concreto y positivo en Lu•
pín, en última síntesis ~ncarnan ambos, la teoría y el
hecho, el gesto rebelde del que viene a la brega social
demasiado tarde para dictar las !•yes y eoCOlltrándolas
hechas no puede amoldarse a sus estrechos cánones
contra los cuales protesta.
No es, en suma, J,. propiedad, como tampoco Jo es la
ecoGomía, según un popular anuncio . d" cierto Banco
habanero, un &lt;instinto&gt;, un producto de nuestra huma·
na condición; es un hábito contraído, la propiedad es
relativa, negada y nula en ciertas regiones. desconocida
durante siglos de ¡,. humanidad, producto de iutereses
muy complejos que se han ido ..irganizandc hasta com·
pletar la estrecha y ominosa red que nos envuelve has·
ta asfixiarnos, según la frase de Srencer.
No es, pues, un atentado a ningún derecho &lt;natural&gt;
el desconocer los fueros de la propiedad, que, después
ele todo, escuelas y personalidades preeminentes de este
siglo niegan y combaten en nombre de la verdadera
moral social.
Todo lo contrario el instinto. las fibras que permane·
ceo puras en nuestro iér íntimo, en ~I &lt;ioner self&gt; de
los anglosajones, se rebelan contra la tiranía social. En
los hombres superiores se concreta por la campaña ardorosa, la predicación stgerente, la acción positiva, en
los más, sin dar tiempo a la reflexión a razonar, se Ira·
duce por la simpatía al personaje rebelde de la ticción,
al que lucha contra reyes y contra sociedade~, al que
burla a la sociedad organizada en sus polizoous y sus
investigadores policiales.
Y en cuanto al otro personaje, deplorablemente fx·
pintado por autorzuelos sin fantasía ni lógica, en cuanto a ese investigador de la deducción inexora ble y la
ob;ervación minuciosa y lógica, inspira simpatía por
otro rasgo típico de nuestra edad : el análisis, que es la
base, la síntesis y el exponente de cuanto ha progrerndo en todos los órdenes la humanidad terrestre.
Uno y otro, el investigador detective y el audaz la·
drón, son encarnación del espíritu de la hnmanidad,
jalones que marcan sus tendencias y su condición ínti·
ma, fruto de la época en que vivimos, y como es J;,, novela el más gráfico y elocuente documento que retrata
en -sus páginas las iendencias y los afanes coetáneos, es
caballeresca en los tiempos cervantescos, rcm¿oti·
ca en los tiempos de conmoción y de crisis de la
Europa, burguesa en los lustros de prosperidad na•
cional, arrogante y rebelde en estos días de lucha enconada del hombre contra la naturaleza y del hombre
contra el hombrtl, perenne enemigo que conocieron los
antiguos, triste destino de la especie: horno, homini, lu·
pus ...•
ARTURO R. DE CARRICARTE.

Comensales y anfitriones navegando en el lago de Xo·
chimilco r umbo al sitio escogido para el banquete que
los alumnos y profesores de la Academia de Bellas Ar·
tes y del Conservatorio de Música ofrecieron a sus di·
rectores el sábado de la semana pasada.

¡SEPTIEMBRE!
Después de pronunciar las palabras Abril, Mayo y
J uni,o, la de Septiembre nos parece algo dura y pesada,
y a~1 como las primeras son los nombres de los meses
más alegres del año. de los que semejan jóvenes enamorados y felices, de los que son - símbolo de belleza
ilusión, amor, flores y esperanzas; Septiembre ¡oh!, Sep:
tiembre me ha parec ido siempre no el adolescente bu•
llicioso, no la joven risueña y feliz, imagino ver en él al
poeta d~ los ojos azules, t riste y meditabundo que ha
~ufri?-o y ha llorado en silencio pesares muy hondos .. . .
1mag1no ver en él un futuro dolor vestido de azul como
el infinito y como el amor sin esperanza de los que
aman ea secreto.
Y por eso te amo, Joh Septiembre!. ... y por eso te
espero con imp1.ciencia, sí, porque pienso que eres el
p~eta de los ojos azules, y dime ¿por qué en tu princi·
pto traes el fin de una de las ~staciones más bellas del
año y en tus últimos días preludias la canción amarilla
la canción de otoño, la canción infinitamente triste d;
las hojas?
¿Por qué los vientos impíos y prematuros del invier·
no traspasando con crueldad el otoño, llegan hasta tí y
arrancan las hojas que debían tener vida durante tu
estancia?
¿ Por qué, )oh! Septiembre, mes de los poetas tristes,
mes de los que lloran dulcemente la huída de las go·
londrinas del alma, mes de los que aman en secreto y
sin esperanza, mes de los recuerdos, por qué traes en
en tus últimos días tardes de invierno muy obscuras y

~

..

il

.

.-- ...
I

_,-.;,
•f"• ~

.

,..

•
El Ministro de Bellas Artes, con los directores aga·
sajado~, presidiendo el banquete.

.
'

.

.

'

L,

~~

,.

~.,:·•-:~
.

!).i&lt;

,-,

. ....

La Novela y la Epoca
La exégesis literaria ha pretendido darnos la razón
que asistó al insigne Cervantes Saavedra para comno·
ner su más famoso libro, ~iendo no otra que el propósi ·
to de destruir la insana afición de sus contemporáneos
a la lectura de las obras de caballería, productos de
fantasía desatentada que extraviaba lament•blemeotela
voluntad y la energía de sus coetaneos, predisponiéndo-

su olvido, con su indiferencia y con su hielo destroza
y mata los corazones que aún tienen vida.
Eres triste como el poeta que he soñado, el de los
ojos azules de mirar dulce y tranquilo y por eso te
amo ioh! Septiembre!
Suspiras porque, al huir llevarás consigo las últimas
flores d~ la e~tación con que terminas y por eso te cont emplo 1mpas1ble, absorta, muda; acaso no iráu entre
ellas las últimas ilusiones que me hicieran sonreír?
Sollozas pero _no sólamente tú Septiembre, mes azul
y de las flores tristes, contigo está mi corazón sollozando! tu dolor es mi dolor ya lo sabes; te hundes en el
ab1s11;10 en q';le s.e hunde el t iempo, y en él se hunden
también las 1lus~ones de los que amamos un imposible,
y lloras y te ale¡as como se alejan las esperanzas de los
que sufren, como lloran las alma.s de los tristes dulce
apacible y silenciosamente.
'
CLOTILDE VILLEGAS LEAL.
Entre madre e hijo :
- 1Ves, hijo mío ? El lobo se comió al cordero, por·

que el cordero fué malo .
-:Sí·, ya lo comprendo mamita. Si el cordero ht¡.biese sido bueno. . . . nos lo hubiéramos comido nos.o tros.

ºº º

Aspecto general de la mesa del banquete.
El t:,rneo de bolos en el parque Español.

•

Un agente de la secc ión 28 va a un teatro de :género
chico y dice al boletero:
-Manda decir el señor comisario que me de tres en·
tradas.
- ¿Para qué sección ?
-Para·Ja 28.

�r
\.
plazando la rosa por un clavel, un grupo de flores de garbanzo o un
pensamiento.
Pero volviendo a las ctoilettes&gt; de fin de estación, indicaremos a nuestras jóvenes lectoras algunos geutiles modelos completamente nuevos
y otiginalmente adornados. Por ejemplo: vemos un traje hecho en nansú de hilo blanco, con un ancho pliegue plano, guarnecido con tres
pliegues cosidos formando delantal o escapulario por delante y por
detrás de la falda. Una hilera de botoncitos forrados en namú azul
porcelana o rosa, señala el delantal por el frente ; el cuerpo lleva cintura redonda, e.uello vuelto, prolongado en solapas y carteras en las mangas de nansú rosa o azul.
Otro lindo modelo está hecho en muselina blanca pékiné de rayas ce•
reza La falda va ligeramente frunc ida alrede·
dor del talle y se termina por un anch o doblés
cosido a punto calado. Se acompaña de una pequeña casaca con faldones finamente plissados,
abierta en línea recta en todo su largo, escotada
sobre U'la camiseta de tul liso.
Uo p ~ ¡ueño cuello vuelto en linón bordado
guar1.occido en el borde con .encajes valencianos
y unas vueltas semejantes en las mangas, semilargas, adornan esta prenda, completa1&gt;do el con·

'

111

junto una estrecha cintura formada de augosto listón cereza en forma
de bies, el cual une el faldón al cuerpo y termina con un nudo
"pampille" formado por tres angostos cordon.:illos forrados en seda
cereza y terminados cada uno por una bola de .. lgodóil de l tamaño de
un guisante, forrada en seda.
Señalaré aún uo encantador modelo compuesto·de una falda en velo
de algodón blanco, toda plissada, y de un casaquín de batista blanca
a rayas azules con faldones adornados de encaje. La pequeña casaca
va cubierta hasta el talle deja ndo ver un plastrón de lencería y está
guarnecida en el borde, con un plissée de lioón orlado de encaje. El
conjunto se completa con un cuello-chal en satén azul y una ciátura en
piel blanca. Este modelo es extraordinariamente elegante y artístico,
especialmente para ser lucido por una joven blanca y de cabellos
rubios. Como comprenderán mis lectoras, dicho modelo puede admi·
tir variantes más o menos lindas, pue,s · podría hacerse rosa todo lo
que éste tiene azul, y resultaría verdaderamente
delicioso para una morena fresca y r osada como
una flor.
Los atavíos citados se acompañan con sombre·
ros de paja o tagal, frecuentemente adornados
con flores, procurando que éstas armonicen con
el color que lleve el traje como nota dominante;
por ejemplo, el que arriba citainos se vería sumamente artístico y elegante acompañado por
un sombrero de paja adornado con nomeolvides,
hortensias azules o -campanillas silvestres. Otro

Crónica
A pesar del poco calor que hemos tenido en el
presente verano, las "toilettes" ligeras, blancas la
mayor parte de ellas, han sido y continúan siendo
la nota brillante y predilecta de la estación. Las
vemos, lectoras mías, adornando deliciosamente las
playas, las estaciones veraniegas, los paseos en el
campo, las excursiones y los garden-party, en una palabra, estas lindas •·toilettes" se disputan la preferencia en todos los centros elegan·
tes. No cabe duda que debemos mostrarnos agri.decidas actualmente a
la reína Moda, pues esta clase de atavíos son generalmente hechos con
telas poco costosas y su encanto indiscutible está c:n so frescura, en
su flexibilidad, y, especialmente, en la gracia de las lfneas y en la ligereza y transparencia de las tel.i.s Muchos de estos encantadores trajes se hacen en muselina de 1« India, en batista de lino
~n etamina, en velo o en crespón de algodón. Algunos tienen la fald~
finamente plissada en toda su altura, y sobre ella cae una túnica corta
igualmente plissada, formando como un gran faldón cerrado; sobre ei
cuerpo-blusa escotado en punta por delante y guarnecido con un pequeño volante de tul coloca.fo en el borde, pasa un listón rosa azul cie•
lo, Natier, rubí, esmeralda, etc., formando cintura, la cual se' anuda ligeramente hacia un lado.
·
En otros modelos la falda está fruncida al rededor del talle y va
cercada en el bajo por tres grandes alforzas cosidas con un punto
calado, y el cuerpo, drapeado y cruzado en forma de fichú, se recoje
por una cintura de satén blanco cerrada por detrás bajo un nudo plano
con un paño flotante en un largo de treinta a cuarenta centímetros de
largo. Las mangas, terminadas en el codo, se adornan con un listón en
forma 1e brazalete, el cual detiene un volante de encaje, constituyendo esto el adorno. Como nota de color, llevan estos graciosos atavíos
una gran rosa de seda colocada en un lado del talle. Diremos también
a propósito de este bonito adorno, que casi todos los atavíos estivales'
sean de la elegancia que fueren, van adorn;.dos con una rosa de est~
clase, entre las cuales son preferidas las crosas Jacqueminot.&gt; de un
rojo intenso;·rosas de Francia, rosas Reina, rosas cPaul Nerón,&gt; crosas
Niel,&gt; todas ellas tan admirablemente imitadas, que se creerían corta•
das d e algunos de nuestros jardines. Para los trajes de estilo sastre se
elige siempre este florido adorno en proporciones más pequeñas, reem-

bliinco y rosa reclamaría un lindo sombrero c apelina, de paja de Italia, guarnecido
con una corona de rosas, y así los demás.
Aún ,iuedan algunas novedades de fin
de estación y principios de otoño con que
procuraré distraeros la próxima vez.
MARGARITA.

DESDE EL RENACIMIENTO HASTA L UIS

Traje de noche.-Traje de teatro.
• •.

l

Habillé de gran lujo para r ecepcioues.-Traje de paseo.

x rv,

Brantóme pronunció y a la palabra abanico al hablar del
que Margarita de Valois regaló a la mujer de Enrique III,
que era de nácar y que costó r.200 escudos.
La pluma desapareció y el abanico entonces recibió del
concurso de artistas de valía, hermosas pinturas.
En el siglo XVIl era plegado y más gran:le. Ana d e Austria
lo llevaba suspendido a la cintura.
. Bajo Luí~ XCV era ent~ramente de marfil o de hueso cubierto de pinturas alegóricas, todas las divinidades del Olim•
p o ~ueron representadas; era el abanico majestuoso como conve01a a la corte del cRoi Soleil,&gt; también lo había de cuero
de papel, de tafetán y de franchipán , cuyas hojas estaban'
montadas sobre oro, marfil, plata, nácar, madera de Calembour muy de moda en aquella época.
M'!le. de Sevigné mandó a su hij~, Mme. de Grignan, un
abanico repr~sent~ndo cla toilette de Venus,&gt; y otros sobre
los que Sil ve1at1 p intados los niños deshollinadores de c himaneas; l_os enyíos eran muy frecuentes y más tarde la P rovenza
se ennqueetó con esa soberbia colección
Es indudable que el abanico tiene un doble fin, dar aire y
. preservar.del sol ; la moda.fué expor.tada de España cuyas her mosas ~UJere~ poseen ~.! .a~te !l~q!lisito d.e. hace.r evolucionar
las frágiles ho¡as y servirse de él conio una sombri((a.

�ANTE LAS FIERAS

CONSULTAS
UNA LINDA PO::,TAL.-DAISY: Recibí su fina carta, junto con la bonita po~tal que tuvo la bondad de enviarme. Mucho le agradezco su exquisita atención, yya
sabe usted que estoy a sus órdenes para todo cuanto de
mí solicite.

ya sea de tarde o de mañana. Elija un atavío de color
discreto, como el azul marino, el gris acero o el heliotropo sombrío. El adorno debe ser sencillo y elegante
a la vez; por ejemple,: botones de nácar obscuro, de esmalte o de cristal; motivos de pasamanería de seda, o
bieses de taffeta en un matiz igual al del traje. También
se u~ao mucho los botones forrados de seda. Los guao·
tes deben ser de cabritilla o de piel de Suecia.
Ataviada de este modo, se presentará uHed con una
discreta elegancia.
CARTA OPORTUNA.-TAHOSER: Su carta, querida señorita, llegó a mis manes con más oportunidad
, que nunca, pues ~i en general todas las suyas me son

g ratas, la última lo fué de un modo especial, porque•
en vano he esperado que me llame por teléfono, y atri-•
buir este silencio a una enfermedad ioespuada o a
cualquier otro accidente desagradable. Por fortuna nofué así, y creo que pronto volveré a tener el gusto de
conversar un rato con mi querida amiga "Tahoser" a
la cual ya envié la tarjeta prometida y no se si habrá.
llegado a su destino.
·
UN ENVlO.-TAHOSER: Ya tuve el gusto de mandar-·
le a la Lista de Correos, la tarjeta de que hablamos en,
nuestra última y grata conversación por teléfono. Espero que dicha tarjeta habrá llegado oportunamente a su,.
destino.
MARGARITA.

CONSEJO DE IMPORTANCIA.-LAURA: No creo
conveniente que salga usted todas las noches a la reja
de su jardín para conversar con su prometido, pues las
persooos que viven cerca y las que pasan por la calle,
criticarían a usted, juzgándola ligera. La sociedad es
muy exigente a ese respecto, y en verdad que no le falta razón para tener esos principios tao severos, pues el
buen nombre de una señorita debe estar completamente
limpio en cuestión de m.Jral, y es preciso hacer cualquier sacrificio pa·ra no dar un motivo fundado a la
c rítica que puede suscitarse con alguna de esas imprudencias. Así, pues, resígnese a ver a su novio delante de
la señora mamá de usted, aunque no goce de la expansiva franqueza que quisiera tener en su conversación,
y reserve todos esos desahogos para manifestárselos en
sus cartas, mientras llega el momento foliz de que su
matrimonio se realice, y entonces comprenderá usted
cuán grande ventaja es para una señorita no tener ninguna causa para ruborizar.e delante de su esposo, si
durante la época del noviazgo fué discreta para conducirse, a pesar de los impulsos del amor, que casi siem·
pre están reñidos con la prudencia. Escuche mi consejo, y sin duda llegará un día en el cual me dará las
gracias por él.

y

BODAS DE PLATA.- SoFu: Doy a usted las indicaciones que desea para celebrar las "bodas de plata,"
deseándole un éxito completo en su fiesta .
En dicha solemnidad se procura reunir a todas las
personas que asistieron al matrimonio. Allí deben de
haber muchos ·•vacíos," pero esos vacíos los llenarán
fáci lmente los hijos y los nietos de los esposo~ que celebran tao feliz aniversario. En algunos países euro•
peos el orden de la ceremonia es el siguiente: el bi-·
jo mayor conduce al altar a su madre, dándole el bra•
zo, y el padre lo ofrece a su hija mayor. En algunas
ocasiones sucede que aún viven los padres de los esposos, y entonces es un espEctáculo conmdvedor ver como
conducen al altar nuevamente, a aquellos quienes lle•
varon veinticinco años antes.
Los hijos, bijas, yernos, nueras y nietos, sigue n al
cortejo nupcial, sin excluir a los criados más antiguos
y fieles de la servidumbre. Todos deben asistir a la misa solemne que se celebra en acción de gracias.
Así como cuando se efectuó el .matrimonio. acostúm·
brase ofrecer regalQs a los esposos, y el marido debe •
dar a su señora algún recuerdo de este día venturoso.
Lo más propio en este caso es una medalla de oro o
plata, en la cual se grabarán las fechas del enlace y
del aniversario que se festeja.
La comida debe ser la más suntuosa posible, y los
hijos mayores brindarán a la salud de sus padres.
El baile se comenzará con unas brillantes cuadrillas,
en las cuales el padre bailará con su hija mayor, y la
madre con su hijo primogénito.
Deseo para ustedes un feliz aniversario de sus bodas.
TRAJE PARA (;ALLE.-AURORA: Los trajes de estilo sastre son los más apropiados para salir a la calle,

E l hecho acaeció recientemente en los
bosques de Fontainebleau.
Un autom_óvil rueda lentamente por las
sendas cubiertas de musgo, j unto Barbizon.
Cómodamente instalados un señor y una
dama en el automóvil se abandonan al
placer de respirar el aire tonificante del
bosque.
!Qué grato gozar, lejos del tumulto de
las ciudades, la dulce paz campesina!
De pronto percibióse un rumor en el
boscaje. Acaso un ciervo, a quien no asusta el rodar del auto silencioso. Las ramas
se abren dando paso a la bestia.
La dama, aterrada, exclama:
- iCielos!. . . . jUn leóo!. .. . ¡Un león !.. .
La fiera ruge. La señora laou un grito
de terror y se desvanece.
El caballer o, sereno de ánimo, aumenta
la veloci~ad del auto, mieotras que el rey
de los amrnales contempla irónico la fuga
del carruaje.
Gracias a l aire fresco, la señora vuelve
en sí.
Sin embargo, despertóse para recibir
otra desagradabl~ sorpresa.
J unto al camioo había otra bestiade piel
amarilla con rayas negras.
--iUna panter a!
Después de lanzar este g rito de horror,
la dama cayó otra vez desvanecida.
Ya con un poco de miedo también el
señor hace partir el auto a toda velocidad
aun a r iesgo de estrellarse. ¿ Adónde va?
No lo sabe . ... Huye .... Por todas partes cree ver surgir leones, tigres, paot.iras
y chacal, s
E l auto sigue su carrera. Al cabo de a lgún tiempo, la señora se reanima.
-Eduardo,allá lejos, hay neos hombres.
¿ Los ves?
En efecto, hay UD grupo de hombres en ¿Mu eren sin dolor los aviadores? cul~ba, co.n so·rprendente frialdad, si que- 47,600; 30 de J unio, 6 912,000; 10 de Julio,
el cruce de var ios senderos. E l automóvil
dana delante del tren o iría a parar enci- 869-440,000; 20 de J ulio, 84,252.800,000.
avanza. Pero, ¿quiénes son ? Allí está una
ma de la c~imenea de la locomotor a.
• Y continu ando los cálculos h.tsta fin de
docena de mozos, envueltos en paños blan- . Es muy posible que morir a consecuen·
Otros aviadores que al caer sufrieron
cos, con casco en la cabeza y escudo al c1a de un accidente de aviación sea una gra ves fra~turas, no tenían idea de que es- Septiembre, 84 724 977,242.880,000 000,000.
brazo. Algunos llevan largos tridentes.
de las for mas de muerte menos dolorosas tab~n heridos, y algunos aseguran que no
Alcoholismo mortalidad
Los dos viajeros del auto se sorprenden, que existen. Según los médicos, la persona supieron c~ál era el miembro afectado
Y con razón. ¿ Se tratará de locos? ¿ Se- que cae velozmente, a través del espacio, hasta que .mte?taron pooerse en pie.
r áo ellos los que sueñan ? Acaso sean fan- no sufre dolor ni miedo y, sin embargo, se
La explicación de tan extraña inmunitasmas.
d~ cuenta exacta de Jo que está suce- dad para el dolor se explica quizás por el
De una información hecha por el preUno de los extraños personajes avanza d1endo.
hecho de aumentarse Ja actividad mental fecto del Paso de Calais, resulta que en
y dice:
Las facultades del pensamiento de la e n grado tan extraordinario durante Ja Len~, que tiene una taberna por cada 49
-Señores, ¿han visto ustedes a nuestras v~cti~a se aumentan de un modo extraor- caíd~, que_la víctima no tiene tiempo para habitantes, la mortalidad i~fantil es de 51
fieras?
d1nano. Su pasado revive como un relám• sentir ansiedad n1 dolor.
por 1,000, Y por tuber culosis, de 37; en
Nueva estupefacción.
pago con todos sus detalles, en sus oídos
Grenay, con una taberna por 15 habitanAl fin se explica uno de los p
t . resuenan dulces armonías y lentamente se Poder de multipllGilGÍÓD de las mosGas tes, estas son 187 y r 50 respectivamente.
-Tal vez se extrañen ustedes r~!e!s::~ apaga todo al producirse la inconsciencia.
En esta pre~ectura hay pueblo que por
t rajes. Estamos impresion ando p ¡- 1
Est: es el estad.J en que caen a tierra
cada 15 habitantes (6 o 7 hombres adulde cinematógrafo Se han lt de ,cu as los aviadores, en opinión de ]os médicos
tos) p osee una taberna.
·
so a o, para 1
• • d
.
• Según las observaciones y los cálculos E
ello, entre el boscaje, un león y una pan- Y a ex_p:nenc1a e 1os aviadores que han d I
f
L O H
d
n París existen 30,000 tabernas, sólo
tera, después de adormecerlos con morfi- sobrevivido a caídas g raves confirman el e pro esor · · owar ' la mosca pone S 800 en Londres 5 7 4o en Chicago, 3 40
aserto
4~º . huevos q?e _se desarrollan en diez e~ Edimbur O ; 1 • e n
na. Se reconstruye la escena, e n que nos·
·.
dias, por consiguiente, una mosca aparecí- d'Hº .
) g Y 4
Moscou. (Anales
otros representamos los bestiarios q ue cap• Vednnes, por ejemplo, el famoso avía- da en 19 de Junio habráse multiplicado a
igiene ·
tu~a~ las fieras destinadas a devora r a los dor francés, que cayó con el aeroplano fi n de Septiembre, si todos los huevos se
cristianos.
desde gran altura ante un tren en marcha, dtsa~rollao y 00 es des truido ningún desy el señor y la dama rompen a reir.
recuerda con toda nitidez todos los inci- cend1e? te, en Ja siguiente propor ción: r&lt;/
dentes de la caída y dice que al caer ca)· de Junio, r; 10 de Junio, 48o; 20 de Junio,

El Odol es el primero y el único dentífrico pues que
su acción
a ntiséptica y refrescante obra no sólo durante los
pocos momento~
que se emplea s ino dura esa acción horas enteras.

EL TRIUNFO DEL TUL.-En nuestro ,
·
·
gunos modelos de trajes vistos en las nc°mer o adnteno~_tuvimos el guSto de _ofrecer a nuestras lectoras alb d d .
arreras
e
Par1&gt;,
en
los cuales dominaba el tul y la muselina
or
as, en eS ta p!.yia ofrecemo.otro grupo de trajes en el que absolutamente triunfa el tul.

ª

�EL MUNDO ILUSTRADO

PELTGROS
ñe la juventud. Desgraáitla•
mente, el marino encuentra con
frecuencia los escollos más peligrosos en las aguas tranquilas,
y vemos á menudo buques qllf
escaparon indemnes de las furiosas olas del Océano, chocar y
hundirse á la vista del puerto y
de la patria. En el mar de la
vida, el golfo entre dieciseis y
treinta es especialmente peligroso,
y el número de naufragios es incalculable. Es en ese pedodo
cuando las afecciones de los pulmones, de los· nervios y de la sangre recog-m su presa, y las semi11as de las enfermedades que estaban adormentadas desde la niüez,
brotan y se desarrollan. En el
joven la ambición sobrepuja á la
resistencia, y en la muchacha
la, misteriosa transformación que
1a convierte en mujer, está llena
de especiales riesgos. En esa
época-para ambos sexos-un remedio y un preventivo como la
PREPARACmN de WAMPOLE
se requiere con urgencia. Ayuda
á la digestión, limpia la sa:1gre,
y con sus propiedades tónicas
aviva la acción de cada órgano
y de cada función del sistema.
Es· tan sabrosa como la miel y
conti~'ne una solució u de un extracto que se obtiene de Hígados
Puros de Bacalao, combinados
con Jarabe de Hipofosfitos Compuesto, Extractos de Malta y
Cerezo Silvestre. Es un científico anf.ídoto contra las causas de
Clorosis, Debilidad, Desórdenes
de la Sangre, Escrófula, y las
Afecciones de los Pulmones. El
Doctor D. Orbafl.anos, Profesor
en la E scuela Nacional de Medicina de México, dice: "He
usado con el mejor éxii;o la, Preparación de Wampole en los nifl.os débiles, linfáticos y anémicos,
en las personas convalecientes y
En Ja.s afecciones de las vías respiratorias." N adíe sufre un desengaflo con esta. De venta en
todas las Droguerías y Boticas.

fl Aeroplano Ideal •

JaqueGa OftálmiGa

Cúrese usted en su
domiGilio

Edmuodo Parrier acaba de pre;entar a
la academia de .ciencias de París el resuE-s brusca y des..gradable. Primeramen· mea de un t"rabajo de M. Magnau, direc_tor
te aparece una mancha gris sobre el obje- de _Ja escuela francesa de altos estudio~,
to que se mira.
quien ha calc:ulado los ele:mentos de un
Luego la nubecilla toma forma, se afiT· a_eroplano mo?oplano de acuerdo con el
ma c1,mo un ángulo lumino~o apenas per· hpo de los pá¡aros de vuelo planeado. .
ceptible.
Este aparato podrfa t"ransportar 500 ktPoco a poco la figura se desarrolla y co- los.
.
,
bra intensidad y tamaño.
El tr-aba10 de M Magnau lleva el t,tulo
Finalmente se convierte en un disco '"Datos para la constr.ne;ción de un monobrillante adornado con todos los colores plano ideal. l-Olnados de acuerdo con las
del arco iris, donde las líneas zizaguean· características de Jo_s pájaros."
tes se trenzan en una multitud de relám- Para la oonstrucetón de este aeroplano,
pagos incesantes, que atraviesan rápida· dice ,el autor, tod~vfa no se h_a recurrido a
mente grandes ondas luminosas.
!os datos que arro1a el estudio de Jo·s páCuando el círculo brillante se hace de- Jaros.
CURA POSITIVA PARA LAS
masiado vasto para que pueda contenerlo Las detenidas inv-estigaciones hechas a
nuestro campo visual, desaparece de proa· este re5pecto por M. Ma~?ªº le han deALMORRANAS.
to. dejando tras sí la vista debilitada y la mostrado 9ue es posible uhltzar los elemeuvacilacióu en el espíritu.
iºs Y las Ctfr.as presentadas por la natura- El Ungüento de Munyón para las AlmoLuego todo vuelve al orden y pronto se eza.
.
.
.
rranas alivia instantáneamente. Es un nueolvidaría el fenómeno si no queda como A pe-sar de las d,f.erencias constderables
ét d
I t
t 1· ·o El U •
'
•
¡
1
á'
ro
del
ae
vo
m oviene
o comp
e amenene un
1mp1
o
una h?ella de su presencia, la pu!lta aguda en e peso, que separan ª. P l_ª
.
· güento
envasado
tubo. de estade la Jaqueca, que permanece clavada en r&lt;?plan&lt;?, ·el autor ha podt~o e;alc~lar las ño. Es el único instrumento que hace lle·
las sienes durante horas y aún días
d1mens1ones de un aparato, constrmdo sod'
t
.
de
fe
•
• gar
e1 me
a 1 origen
r·
Ia en las
Tal es la jaqueca oftálmica, cuyo ·origen, bre el modelo de un pá¡aro,
Y contn'b utr
medad.
Con1camen
dicho otubo
medica usted
desarrollo y tratamiento se estudian actual- de eSt e modo al progreso de eS te proble· partes inflamadas que no pueden alcanzarmente en la Sociedad Terapéutica de Fran· ma. .
se con los dedos. Precio· 50 centavos.
cia.
Primeramente M. Magoau hace notar
•
Esta jaqueca, de carácter variado y de que, las caracte~íst_icas dd pájaro varían UN MEDICO PROMINENTE DE HAfrecuencia irregular, se convierte en una segun Que este ultimo practtque el vuelo
odiosa tortura para aquellos que a meo u- planeado, el vuelo a vela o ·e l vuelo rasanBANA TESTIFICA:
do sufren sus ataques.
te.
0

Un espasmo de las arterias cerebral·e s le
da nacimiento, al mismo tiempo que pro·
d11ce una irritación mecánica o no del
sistema nervioso de' la vida vegetativa y
frecuentemente de esos flexus solares, cuya existencia y sitnación conocen tan bien
los pugilistas.

. Las rapaces que practicancon preferen• "}!'.l, que suscribe. Médico Cirujan'?, etc,.
c1a el v~elo plan-eado ~resentan un~ gran certifico: Q_ue he usado con bue1;1 éxito en
superficie de sustentactón, un pequeno mo· todos los citentes que han padecido de Hetor, representado pc-r reducidos músculos morroides, el Ungüento de Munyón para
pectorales, una gran envergadura, un ala las Almorranas. habiendo obtenido resultabastante ~ncha JI u_n a cola lar~~dos satisfactorios. Y para que conste expiLos pá1aros martnos que utthzan el vue- do el presente en la Habana, a ocho de JU·
lo a vela, poseen una superficie de susten· nio de mil novecientos doce.-DR. JOSE
A su vez esta irritación depende .de tan- tación casi tan extensa como la de los ra· F. DAVALOS."
tas causas, que lo más difícil en este pro- paces. susenvergadurassonmayores,mien· EL REMEDIO PARA LA SANGRE,
blema es descubrir lo que da origen a la tras que el ala es muy estrecha y la cola extirpa todas las impurezas de la sangre,
aparición del círculo bri11ante ante los es casi atrofiada; el motor es igualmente 50 centavos. Ma:rca 3 X. $ 2.
ojos del neurópata predispuesto a ello.
pequeño.
_
EL REMEDIO PARA EL ESTRE~ILa afección es molesta., obsesiona?t~ y
Los l)ájaros de vuelo_ rasante, ~les como MIEN TO. El más podercso. el más cientídolorosa, auLque su gravedad sea m101ma los galltnáceos, por e¡emplo, !ten·e n por fico y eficaz para esa enfermedad. En tuen la mayor!a de los casos,
el con~rario u~a superficie de sustent:ición bos, por
centavos.
50
El tr~tam1ento, como la enfermedad,son reducida, y musculas pectorales muy po- EL REMEDIO
PARA EL HIGADO,
comple1os.
tentes.
••
BT ·d a I I
·
La higiene apropiada a las condiciones La envergadura es pequeña y las alas C?ra pos1ttvame~t~ 1a I tost ;t , a ctende -c ada uno, forma la base de este trata, anchas lo que les da una forma redan- c1a,_óel e;tfrtec1m1e~to delAH1t_ad'?, ser
miento ; algunos medicamentos de mantjo deada.
sact n . e
ansan~to Y go murn o, a
delicaao constituyen arrrassuplemeotarias El vuelo de los pájaros planeadores es Vento¼dad del is!.°mago, etc .. etc. 5c ceomuy eficaces,
el que más se parece al vuelo de los mo- tavos. arca 3 • "' 2·
noplaoos.
Pida usted la "Guía de la Salud," de
M. M:gnau ha encontrado las dimensio- Munyon, en las Droguerías de J. Labadié
aes necesarias ,para hacer un aeroplano Suc:.. y Cía., Av. San Francisc0 .43: J.
de ese tipo, copiando las características Uiblein Sucs., 3a. Av. Bolívar25; Johannsen,
de un pájaro de vuelo planeado:
Félix y Cía., Av. San Francisco 39; DroS uperficie de ostentación r42m . 70. peso .guería del Elefante, Av. Isabel la Católica
de las alas 98 500, envergadura 10m.50, 6; y otras. Consultas por correspondencia,
Desarollado•, Reconstituido&amp;.
loogitud de la cola 2m 6, longitud del apa· confidenciales y libres de todo gasto.Hermoseados, Fortificado~ 1
4m 67.
MUNYON'S 53 AND JEFFERSON,.
f.;~Pilules Orienlalet i rato
M. Magna u deduc&lt;i de estas indicaciones PHILADELPHIA, E . U. de A.
el unico Producto q·ie en aw •
interesantes conclusiones.
meses asegura el d&amp;arollo l ¡
Dada la fórmula se puede calcular prila flrmezad del pecho a1n cau ,'
sar dai'io alguno á ia =l&amp;lt.1,i
meramente las dimensiones exactas de un
Aprobado por lai;1 """".aht' ·~
o o o
dnrl,,q mnrffMl!ót
monoplano. de acuerdo con el peso que
En cierta época se prohibió a los bar·· J. RATIE, Phés, 45 Rue
debe traosportar.
En opinión de un ~rao médico, el &lt;l&amp;wnberos que hablaran a los clientes más de
En seguida hace notar que los aeropla- tennis&gt; e•s el más saludable de los juegLs.
lo necesario.
nos
actualmente
en
uso
son
demasiado
larlraris: 6'35. Mexico gos, con relación a aquellos que copiaron
· ~ -T. i./.8ADIR. ~'U:•••!'lls l'J'\
o n n
la estructura de un pájaro de vuelo planeado.
Finalmente, y esto es lo más notable, las
otras dimensiones se acercan más de lo que
Consejos Para Adquirir La Belleza
se cree a los datos presentados por la naturaleza
Se debe usar siempre un jabón que se sepa que· es
suave y puro' que limpia perfectamente en lugar de
obstruir ó abrillantar el cutis.

Ir

'SENOS!
-)
"&gt;.\ de,.'~~c-~.'.~~-~~::_~a~ís.

La mejor manera de mantener el cutis limpio y
saludable es usar sólamente el puro y legitimo

COGNAC

JABÓN BORÁTADO DE

Después del bal'lo y después de vestirse deben
de usarse los Polvos de Mennen de Talco
Roratado. Absorven el sudor y otras secreciones venenosas. mientras que st.s cualidades
suaves calman cualquier irritación.
El uso continuo de estas dos famosas preparaciones
dán por resultado un cutis más limpio. más salurlable.
más bello. Gcrhard Me.o.ne,, Che111. Co., Newark, N.J., E. U. de A.
Agenctapara l&amp;dlatrtbucton, en Mezi~o: LA BOTICA NUEVA,
:Monterrey, Nuevo Leon. Se venden en todu lu
botica■ y f&amp;rm&amp;cia.a a. 60 centa.voa pla.t&amp;la. caJ•

El secreto de su bondad está deotr;i
de la botella,

RECETA PARA EL REUMATISMO.
Extracto compuesto vejetal Arvelina, 15 gramos;
J arabe compuesto de hipofosfitos,
4S gramos;
Jarabe compuesto de Zarzaparr illa. 6o gramos.
Cómprense estos ingredientes en cualquier
Botica, mézcleJos cada uno en su propia ca~a y
tómes" un.1 cucharadita después de cada comida
y ,.J o.costarse.

��</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="1">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="1">
                  <text>El Mundo Ilustrado</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="2">
                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="114600">
              <text>El Mundo Ilustrado</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="114602">
              <text>1913</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="53">
          <name>Año</name>
          <description>Año de la revista (Año 1, Año 2) No es es año de publicación.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="114603">
              <text>20</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="55">
          <name>Tomo</name>
          <description>Tomo al que pertenece</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="114604">
              <text>2</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="114605">
              <text>11</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="114606">
              <text>Septiembre</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="114607">
              <text>14</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="114624">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114601">
                <text>El Mundo Ilustrado, 1913, Año 20, Tomo 2, No 11, Septiembre 14</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="89">
            <name>Accrual Periodicity</name>
            <description>The frequency with which items are added to a collection.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114608">
                <text>Semanal</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114609">
                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114610">
                <text>Miscelánea</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="114611">
                <text>México</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="114612">
                <text>México Ciudad</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="114613">
                <text>Periódicos</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="114614">
                <text>Siglo XVIII</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="114615">
                <text>Siglo XIX</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114616">
                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114617">
                <text>Editora Nacional, S.A.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114618">
                <text>1913-09-14</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114619">
                <text>Periódico</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114620">
                <text>text/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114621">
                <text>2007182</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114622">
                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114623">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="38">
            <name>Coverage</name>
            <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114625">
                <text>México, D.F. (México)</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114626">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114627">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="6243">
        <name>A. de Gilbert</name>
      </tag>
      <tag tagId="6238">
        <name>El retrato</name>
      </tag>
      <tag tagId="6240">
        <name>Gran Concurso Fotográfico</name>
      </tag>
      <tag tagId="6241">
        <name>La cita en la Catedral</name>
      </tag>
      <tag tagId="6242">
        <name>La mujer en Ámsterdam</name>
      </tag>
      <tag tagId="6236">
        <name>Las fiestas patrias</name>
      </tag>
      <tag tagId="6239">
        <name>Luis González Obregón</name>
      </tag>
      <tag tagId="6244">
        <name>Raimond Poincaré</name>
      </tag>
      <tag tagId="6237">
        <name>Tanatófila</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="4339" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="2985">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/1/4339/Mundo_ilustrado_El._1913._Vol._20_Tomo_II._No._12._Septiembre._0002007183ocr.pdf</src>
        <authentication>37cf922e289f9e5728826c52b60e9475</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="118165">
                    <text>��EL MUNDO ILU STRADO

Contestad ÁEsta Pregunta
., Cl!ando un remedio ha vivido por más de
treinta años, aumentando continuamente su popularidad é influencia, y miles de miles de mujeres
declaran que deben sus vidas á él, no es
lógico suponer que es un artículo de
gran mérito?
Desafiamos al mundo entero á que
se nos presente otro remedio para
cierta clase de enfermedad que haya
obtenido la jnmensa demanda y man•
tenido la misma por tantos años como el
Compuesto Vegetal de la Sra. Lydia E.
Pinkbam, el famoso remedio para enfermedades de señoras. Solamente siendo
una medicina que produce r esultados
maravillosos y muy honrados los reclamos
de ella se hacen, es posible
alcanzar el admirable éxito obtenido
por este remedio.

.,\!&gt;~

.EL COMPUESTO VEGETAL DE
LA SRA. LYDIA E. PINKHAM
"Elkbart, Indiana.-" Por espacio de catorce años estuve sufriendo de
inflaJ'!lación orgánica, debilidad femenina é irregularidades. Los dolores
en mis costados aumentaban cuando camini.ba ó permanecía de pie y tenla
U;rrible dolores tirantes hacía abajo. Además, estaba triste, sentfa mis
OJOS pesados, y me volví flaca y páhda. Seis ¿octores intentaron curarme,
pero el alivio que me proporcionaron fué sólo temporal.
Decidí probar el Compuesto Vegetal de la Sra. Lydia E. Pinkham y usar
la Loción Sanativa. Durante cuatro meses estuve haciendo uso de los citados remedios y no tengo palabras ahora para darle las gracias por los
beneficios obtenidos. Si estas líneas pueden serle útiles, tiene Ud. mi
permiso para publicarlas. "-Sra. SADIE WILLIAMS, 455 James Street,
Elkbart, Indiana.
. Si está Ud. sufrit'ndo alguna de estas enfermedades y desea un consejo
t.Speclal, escriba confidencialmente á Lydia E. Pinkham Medicine Co.,
Lynn, Mass., E. U. de A. Su carta será abierta leida y contestada por
llDa señora f considerada estrictamente confidencial.
...._

COMO NUBES EN EL GIELO SON LAS PEGAS EN EL ROSTRO

canonista; y eran motivo de controversias vo necesidad de las luces de_! docto profe·
apasionadas en los ceoáonlos y en los co• sor; y Je despac~ó un propio con carta
rrillos, desde el puente de Sao Stéfaoo al autógrafa o sem1an!ógrafa, el ~nal a ~u de·
de Sao Felice.
bido tiempo cumplió ~u cometido. G1ovao·
A mí, de paso sea dicho, se me oc!1rre ni. catól_ico fervcroso y ª!1st_ero, no menos
una solución del primero, de que casi me que sabio profundo, se s10hó_ ~ob!emtote
avergüenzo por su misma trivialidad. ¿No balaga~o por ~sa s_eñalada . d1s110c1óo_. 9ue
cabría suponer que las costumbres de la prove~1a d_el v1can~ de Cristo y s~ dir!gía
época no eran tao contrarias, como sopo· a su c1eoc1a, y se dispuso a la gloriosa ¡or·
oemos. a que las mujeres de la clase aco• uada.
modada se dedicasen a graves estudios? Y Pero su cátedra no podía quedar buéroo sería posible que los comentarios de los faoa ; y era difícil, en aquellos tiempos en
convecino~ de Aodrea naciesen, más que que no se tropezaba con un doctor en ca•
de la extrañeza, de la natural propensión da esquina, encontrar sustitoto al egregio
a fiscalizarse mutuamente de los que viven comentarista.
muy cerca unos de otros?
En este apritto fné donde se pusieron
Mientras este árduo y delicado proble· de re_lieve 1~ sagacidad _de Aodrea y su
ma histórico se p&lt;-oe en claro, contenté· espíritu previsor. Traoqu1Jameote propuso
monos con saber que los boloñeses esta- al senado de la Universidad que Novella,
bao divididos en dos bandos, con motivo so bija y su discípula eminente, lo sustitu•
del caso, extraño o no, de Novella. Unos, yera en su ausencia y explicara cánones a
los menos, aplaudían al padre y encomia• sus alumnos.
.
bao a la hija. Otros los ceusurabao agria· No hay par a qué decir que la propoesta
mente o los crucificaban con burlas dis- cayó como centella fulmiuante en el claus·
cretas.
tro universitario, y poso en conmoción pri·
De todos modos el hecho mantenía cier· mero a los ebtudiaotes y al vecindario
ta agitación agradable en la ciudad. Bolo· luego.
oia, en aquel_los tiempos remotos, no peca· El catedrático de prima, conservador a
ba de al:gre, a pesar del grao concurso macha·martillo, declaró que Aodrea co•
de estudiantes, ~ume~tado eoto~~e3 por el meozaba a chorrear; y que Ja preseor.ia
renombre de G1ova01 todrea, lux, ceo- de Novella en la cátedra producir!a ver•
sor, oormaque morum.
.
dadero escándalo.
En honor de la verdad, tanto más digna
de honra cuanto menos pródiga de su pre· El de súmulas. hcmbre amigo de ooveseocia, debo decir que las facciones pro y dades, Je alegó que eso dependía del puoaotioovellista habían perdido un poco su to de vista; porque tal ~e escandalizaba
antigua virulencia, cuando ocurr ió un in- por el arrullo de una tór tola, y tal vtía,
cideote que las hizo buJJir y eofervori• sin fruncir el ceño, apedrear un judío o
zarse.
descuartizar no crisriaoo,
La santidad del Papa Booifacio VIII tu•

El Feminismo de Antaño
_

Novella era muy docta y muy linda. Las
doocellitas de q uioce se detenían siempre
Ocultan la Limpieza y Lozanía de la para verla pasar, como embobadas; las
Tez. Desperfeccionan la Belleza. mozas de su edad le pooíao tachas; las
cuarentonas la llamaban marisabidilla.
Es lo cierto que No.vella era eocaoto
para la vista y regalo para el oído. En to
Por qué no desvanecer las pecas y todas da ~olooia no había mucbac~a ~e ma.l'.or
las manchas en la ca· gentileza; y en su famosa uo1vers1dad 010•
ra , con la CREME gúo estudiante disertaba con más facuo&lt; SIREN &gt; CONTR A dia.
LAS PECAS? Prepa· Por la apostura no parecía Novella nija
rada por especialistas de su padre, célebre a la vez por su mu·
con muchos años de cho sabe r y su poca estatura; en cambio
experiencia, UNICA· con él corría parejas en eso de glosar de·
MENTE para destruir cretales y clementinas. Sus ojos, negros,
de una manera radical húmedof, profundos, como los de las man·
toda clasi: rle pecas y docas de Aodrea de Sarto, chispeaban eco
manchas en el rastro. Esta CREMA &lt;SI· el f~ego sacro,_cuaodo disputaba sobre el
REN&gt; COXTRA LAS PECAS es ya bien sentido recóud1to de alguna ?e las reglas
couocida como muy eficaz, en México y en de Sextus. Y su voz argeot10~, de tonos
todas partes. Tarro con valiosas indicacio- tao su~ves c~mo los de Cordeha, se alza·
oes 2.50. Por correo, certificado S2 6S.
ha cas, al diapasón_ pedantesco.
.
En venta: Johaooseo, Félix y Co., Av. . l Por qué ~1ovao1 Aodrea había _perm1S Francisco 39 -J. Labadie Sucs. y Co,• tide a su h1¡a engolfarse en estu01os tao
Av. Sao F rancisco 43-J Uihleio Suc., poco acomodados a su sexo, dadas las cos·
3a Av Bolívar, 25.-A Vargas Sucs, Isa- tumbres de la_ época? Y ¿por qué la b~lla
bel la Católica 6 -México.
mucha~ha olv1dab_a tanto tiempo su luc1eo
te espe¡o de bruñida plata por el polvoro·
so "!&gt;peculum" de Durando( Estos dos in·
trincados problemas, que pudieran ten tar
la paciencia, el espíritu crítico y la invectiva de los eruditos, preocupaban ya a los
compatriotas y coatP.mporáoeos del gra0

RECETA PARA EL REUMATISMO.
Extracto compuesto vejetal Arvelina, 15 gramos;
J a rabe compuesto de hipofosfi tos,
45 ¡¡ramos,
Jarabe compuesto de Zarzaparrilla, 6o gramos.
Cómprense estos ingredientes en cualquier
Botica, mézclelos cada uno en su propia casa y
tómese una cucharadita después de cada comida
y ~1 acostarse.

S

I Vd. cree que la palabra '\Vorcestershire significa
la Salsa Worcestershire de origen o sea la
LEA &amp; PERRINS, os engañais.

Esté V d. prev~nido ! De la primera impresion por parecida
que sea la semeJanza de el fra ~co y de la etiqueta con los &lt;'e
Lea &amp; Perrins no acepte l1 marca q ue le ofrescan, a m es de
haber visto la etiqueta dete r.idamente y de comprnLar la firma
de Lea &amp; Perrins, en letr:is blancas.
La ucfrara l,J .nea socre
la

cllqu~t • rcfa:

A -

~

/'//.r.=:;.,_A!.q¡

ind ica

la verdad era

~ALSA ,✓".:RCESTER~ HIRE
de origen.

b5

··Plateria "CHRISTOFLE"'
Sola y Unlca Calidad

La Mejor
'Para conseguirla
~ EXIJASE esta Mar~

!'Plfl
-

y el Nombri ºCHRISTOFLE"
sobre cada pieza.

�BIBLIOTFCA UNIVERSITARIA
''.AL FON SO REYES"

EL MUNDO ILUSTRADO

LO MALO DEBB
desaparecer. ¿ A cuántas persoi

CAPITAL SOCIAL:

EL BUEN TONO,

$10.000,0QO

naii les gusta el sabot· y olor del
aceite de hígado de bacalao 1
" Seguramente á nadie," contes◄
tarán todos. " Es una de las
cosas más repulsivas en el mundo.
Algunos lo toman indudablemente, pero sólo porque se les dice
que debe tomarse." ¡Pensa,r que
1m medicamento precioso no puede emplearse cuando es neces1Pio,
sin repugnar y molestar al pacienie I Y, según el público declara,
las emulsiones son pQCO menod
ofensivas que el aceite al natural.
Pero el reinado del te1Tor pasó ya.
La ciencia vino al fin al rescate.
Ahora puede usarse una medicina
eficaz sin que su olor y sabor causen repugnancia. Porque en la

s. A.

Cuarta Colección No. 45

P'ONOO RICARDO COVARRUBl.4\ft

DIRECTOR GENERAL:

E. PUGIBET

MEXICO.

Registrado como artículo de seg11nda clase 3 de Noviembre de 1894.-lmpreso en papel de las F'ábricasde San

Año XX.-Tomo 11.

México, Septiembre 21 de 1913.

Rafael.

Número 12.

f&gt;REPARACION de W AMPOLE

se tiene el resultado de un triunfo farmacéutico probado y bien
merecido. Es tan sabrosa como fa
miel y contieue una solución de un
extracto que se obtiene de Higados Puros de Bacafao, combinadon
con Jarabe de Hipofosfitos Compl:.02~-o, y Extractos de Malta y
Cerezo Bi!vestre. Estimula las
secreciones de~ iugo gástrico y es
el remedio más eíi.caz contra la
•Anemia, Enfermedades Agotantes, Postración que sigue á las
Fiebres, Bronquitis y Tísis. El
Dr. G. Malda, Ex-profesor, Ciruj~no y miembro de la Academia
Nacional de Medicina de Méxir,o,
dice: "Una de las mejores '-ormas de administrar el aceite de
hígado de bacalao, es prescribiend :&gt; la Preparación de Wampole, de
s:ibor agradable y perfectamente
toleracia por las vías digestivas.
Yo la receto hace muchos años,
con el mejor éxito." La nuestra
satisface á los más difíciles, porque cumple lo que se espera de
ella. Es efic3z desde la primera
dosis y justifica la confianza que
aconsejamos se ponga en el1a.
Basta una botella para convencerse. " No tiene substituto."
De venta en todas las Farmlcio.s.

¡Caso?a~ apacbismo en Arvejonia!
¡ladrones automovilístas. émulos de
Bonot r Cía. haciendo victimas de sus
!echonas a los honrados arvejones!
ésto rebasaba toda medida y el rey
Borraja XVI bízo llamar a su ministro
de poli~í~ '""" 8

.,___.,, ~
_tt-C ~

fil
. ! 11111/i l.'

.....

.,!! • -

de la casa F. Wollt y Son. recuerda la

tragar. ◄

Boca .voluptuosa~Labios deliciosos, suave fragancia en el üllento

---..

VIULETAS RUSAS DE_QUENTIN
A

esas

ho&lt;;as de
mu¡er entrto cuyas
perlas 1se
ª r ru( ª
la ~onrisa,
esla, pas•
•illa~ les
"' crasrnit e o

su fragan•
cia cc,lestial. D ,j,.o sabor de ambrosía y eo la &lt;'Oo·
versación y eo su e 1010 coostituven el almi fascioadora dc, la mujer eleg rnte. Eo
el hombre son su espíritu con ¡uistarlor.
Cajita artística 50 es Cc,rrificada oor correo, 6o cs.-En México. J. Lab,die -.ucs ,
y Co., Profesa 5.-Joh~onsen, Félix y Co.,
Av, Sao Francisco 39.-A. V ,ri,s, ',uc~.
Isabel l:i Católic1 6.-J. Uihleio S1.:s, Co·
liseo 3.

--

Cu~;;-dolc;'s cacos. seguros de su ímpunidad se apeaban del coche para repartirse el botin, como un buracan se
les vino encima el ministro que no tuvo mas que tomarlos del ciiello, montarlos en su propio auto y llevarlos a
chirona.

ta de tan grandios
rey ordenó que todos los polizontes fumaran ALFONSO XIII, po"r lo que los apaches, perdida la esperanza de ~
hacer de las suyas, ahuecaron el ala y •
gracias~ los cigarros del Buen Tono,
la se~un~ad ha renacido en el plácido
y fehz pa1s de los arve1ones.

"EL BUEN TONO," S. A., tiene registrada conforme.á la ley, la propiedad de estos anuncios.

EL PERFUME ROSE DE CHIRAZ
cla suave de las rosas de Persla.

' - -~

· ~ ~ Al doblar la esquina pudo ver como
- unos apaches, des1,&gt;uesderobarsumu.
~ !-eta a un pobre COJO, hujan velozmen~ te en su auto. Una idea 1lum106 el cerebro del ministro: colocó el cigarro
ALFONS(? XIII entre las roe~ de
unos paunes, se los calzó Y . • - • -

6RANDtS PREMIOS: PARIS 1900

Y ST. LOUIS MISSOURI 1904.

PROVEEDORES DE LA
REAL CASA DE ESPAÑA

POR REAL DECRETO DE
17 DE FEBRERO 1909.

LA MEJOR CERVEZA DE LA REPÚBLICA, ES LA DE MOCTEZUMA, ORIZABA .
A la iuna

Los días de la semana

El profesor.-Pues bien, ¿cuánto tiempo Eduardo que es un niño ioteligeotísimo,
necesitaría usted para llegar a la luna que de siete primaveras, llamó a su primo En·
dista 384.000 kilómetros de la tierra?
rique y le dijo:
El discípulo.-Nó lo sé. Eso depeorlería
-Querido Enrique. ¿A que no eres cade los caminos.
paz de citar ciuco días de la semana sin
prnuunciar sus nombres ?
- - - - -- - - - - - - - - - - - ' - Eorique exclamó tranquilamente:
p
.
-Ya lo creo que los digo, lunes, marara niños Y
Alimento ._exce- tes...
Iente p_ara nmoi;de
-Bueno. pero los otro cinco sin pronuocualquiera _edad, ciar su nombre.
O
sanos
débiles Y Enrique se quedó irrésoluto. y entonretrasados ~ en su ces Eduardo ante el estupor de su primo
derrollo. N1ngun~ exclamó:
le supera par~ evi-Anteayer, ayer, hoy, mañana y pasado
y combatir la mañana.
diarrea, el cólera
iofaotil, el catarro
adultos.
o o o
ictestinal, etc.
"El Niño de p~cho," folleto instrcctivo
gratis en las dro; uerías y farmacias.

Una peseta más.

Doña Salustiana Ruilova tiene on hijo
de ocho años, muy aficionado a las repre•
seotaciooes teatrales.
El otro día cediendo a las iosinuaciones
de su hijo lo lle,-ó al teatro, y naturalmeate, á la entrada que se llama de gallinero.
Durantelarepresentac ión,intensado por
d
·
la marcha el asunto, se apoyó el n,ño demasiado en la baranda sacando fuera su
cab~za.
-Niño mío-exclama la sEñora muy
alarmada -Te vas » caer a las plateas, y
ya sabes que se paga uoa peseta más.

tu

El desfile m litar del día 16.- La . Escuela Preparator,·a desf,"lando por I

a

A

venida de San Francisco.

�En el arte flamenco los c ie~os son motivo de l!enzos
y de asuntos para grabados. W_ael _en _su proces_1ón de
EL MUNDO ILUSTRADO
ciegos ha m1strado suma_ perspicacia, viéndose d1feren:
tes ti pos de esos desgraciados unos tras de ~t ros. El re
5BlldANARIO DE ACTUALIDADES, ARTE Y LITERATURA.
signado, el razonador, el místico, el que siempre bromea, el charlatán sempiterno, todos marc~an cantando,
como en otro tiempo los leprosos, en los d1as en que s~
DIRECTOR PROPIETARIO
les perdonaba.
.
LIC. ERNESTO CHAVERO
Van Dyck en su &lt;B~lisario&gt; prese~ta al ilust_re ~eneral romano, que como se sabe e~a ciego con c1er,a ac•
titud soberbia, dimanada más bien de su carácter gueOFICINAS:
rrero, que de la desgracia que s~fría. ~o vemos más
bien ecbado que sentado en un sillón; hende la mano
3f Calle de la Rinconada de San Diego No. 41.
con un ademán al que no nos tienen ac~stum~r:dos los
Teléfonos:-Mexicana, 20-85 Neri
mendigos, su rostro es atormentado, t~ág,co; d1r!ase q!1e
Ericsson, 14-51
sirvió Mounet·Sully de modelo al artm~ del s1gl&lt;;&gt; diecisiete. En torno suyo las mujeres. se ap1ada!1! un ¡oven
Apartado Postal 149.- México, D. F.
capitán considera, inquieto, al &lt;virtuoso m1htar&gt; que
restauró el trono de su emperador y se ve recompen·
s'ldo por el destierro, la miseria y la más. cruel de las
PR.ECIOS DE SUBSCRIPCION MENSUAL:
desgracias. Pura leyenda, por lo de':llás, 10ve!1ta~a por
En la Ciudad ............................ S 1.00
un fraile del siglo doce que confundió ~ Behsa~10 con
Juan de C:i.padocia, leyenda poco _conoc1d~ en tiempos
(pagadero por adelantado.)
de Van Dyck, pero que habla de 10mortahzar más tar·
En los Estados ....................... ,,,,, S 1.25
de la escuela de David
_
(pagadero por trimestre adelantado.)
A veces el ciego es motivo de burla y de enganos de
En el Extranjero .......................... S 2.00
ciertas almas perversas Aquel &lt;Guzmán de Alfarache&gt;
de la clásica novela que juega uo_a mal": ~~da al ve. nerable anciano, privado de_ la vista, s1rv10 de asu~to
(pagadero por semestre adelantado.)
al pintor francés Teódulo Rlbot para uno de sus me¡_ores lienzos. Sin embargo, en todas las épocas de l_a h1s·
NUMEROS SUELTOS:
toria, .el ciego ha encontrado un verdader':' es(?irttu _de
caridad; ya en su propia familia c~mo el 10fehz Ed1po
En la Capital ................ . ...... .
que gozó de la filial pie:l.ad de Anllgone, ya e!1 un s10En los Estados ............ ...... ....... .
número de instituciones, ya en fin, en actos s10gula~es
como el que acabo de citar y que me ha dado mouvo
En el Extranjero . . .......................... 0.50
para estas líneas.
Atrasados .................................. 0.50
Y no creas, benévolo lector, que sólo estos ciegos víc•
timas de cruel dolencia, son dignos de lástima; que tamPara la publicación de avisos en este periódico, diribién los otros los del espíritu, los que &lt;tienen ojos y co
ven&gt; los que se aferran a grandes errores, los qi.e regirse a B. &amp; G. Goetschel, Avenida 16 de Septiembre,
chazan la luz de la verdad, los que se niegan a &lt;;ue las
16. Sus agentes en Europa, la Societé Mutuelle de Pu·
mayores certidumbres les enseñen, toda esta gente ahoblicité, 14 rue de Rougement, (g e).
gada por el murmullo· de que todo lo saben, y con la
hinchazón vacía de la vanidad, es mucho más ciega c¡ue
el que cerrados sus párpados a la luz o padeciendo alguna de las múltiples enfermedades que atacan ~ la
vista, se nos presenta causándono_s profunda compasión.
Esta no la merecen aquellos: ¡de¡adlos que se estrellen
contra la realidad que les convenza de sus errores! ..••
DIRECTORIO

La vida que pasa
UNA HERMOSA ACCION

El suceso al parecer no tuvo nada de particular,
y sin embargo me conmovié hondamente. Fué al terminarse el desfile de tropa en la mañana del 16 Por
)as amplias avenidas desemboca~'.'- un tropel de . gente.
una ola humana. Coches, autos, ¡10etes en veloces ca·
bailas multitud desbordante, un escuadrón de caballería, todo ello sin orden, sin camino fijo, rnovi~ndose
como huracán de una parte a otra. En esto, con 1mpre·
meditada insensatez, vi a un pobre ciego en 1~ mitad
del arroyo, sólo, sin amparo y que en un momento viose rodeado de infinitos peligros. Fué un mom~nto d_e
angustia para mí, tanto más cuanto que me era 1mposi•
•ble socorrerle, por estu en un balcón viendo el cua•
-dro pintoresco de tan abigarrada multitud De pronto,
pasando por los peligros, casi atrope!lada p~r los ve•
bfculos, jadeante, pero serena, apar~c1ó una )~&gt;Ven que
apenas contaría 18 años y con decisión atrevida coge
ia mano del infeliz, lo arrastra a la banqueta, lo salva,
recoge el sombrero de aqut:1 hombre, que se había
-caído al suelo, lo limpia con su mano enguantada por
fina piel de Suecia, y solícita deja al cieg.:i en una caHe segura y libre de todo peligro
.
.
JQué sublime acción!. ... ¿no es cierto? .... Me 1m·
presionó tanto que hubiera querid&lt;;&gt; _saber el nombre
de la joven no para darlo a la pubhc1dad, que ~ veces
la publicidad mancilla, sino Pª:ª recordarlo ~iempre
con veneración y resp ~to. E I ciego es para mi el ser
quizás más desgraciado de la tierra, y la literatura y el
arte Jo presentan hasta como símbolo. En la infancia
leemos con embeleso, con ternura, el milagro Ele Cristo dando vista al ciego con sólo haberle pasado los de·
dos por los ojos, y entre las muchas ilustraciones de
este suceso, el agua fue-r te de Celestino Nanteuil rl~stinada a los &lt;Evangelios&gt; de Beda, es una de las me¡ores por su admirable factura. La :ictitud del que 110 ve
echado de espaldas en una puerta , apoya?~ ~n su ba~tón, con los ojos cerrados, y el rostro . dirigido hacia
adelante, es muy expresiva. Ante él, Cristo suavemente
aureolado se adelanta en un rayo de lu z y se contenta
-con levantar con un dedo el párpado caído.- En la som·
bra están los apóstoles y en el fondo ap'\rece la ciudad
-con sus azoteas luminosas y sus paredes brillantes.
Otro trozo del Evangelio, aquel que se refiere a ,los
-dos ciegos que se conduce el uno al otro, produce emeción intensa. Ambos son peregrinos; uno de ellos sirve
de lazarillo al otro: pero -uinguno da con el puenteci·
Uo y caen al agua y recuerdo el verso que hay al pie
-del grabado:
Mirad qué mala suerte la del infeliz ciego,
Que se confía en otro tan ciego como él._ .
Aunque se apoya en él marcha con paso 10c1erto
Y al hoyo ha de caer con su ~ísera escolta.

AMADIS.

LA MUERTE DE PAN

campo, la frescura de la fuente, la espesura de la enramada.
.
Nunca quiso reinar en la ciudad, n1 pretendió _q~e
sus devotos le erigiesen templos suntuosos en los sities
públicos; contentábase _co!1 ser adorado de la ~ent~ del
campo, bajo formas rusilcas y. groseras, al aire hbre,
·e n plena naturaleza, en. e_l propio centro de las fuer~a~
que reconocían su dominio. ¿ Pan qué altares magn1ficos si él lo era todo y estaba en todo ? El ritmo de su
flauta concertaba la armonía universal; una nota de su
camarillo resumía los murmullos de la selva, el rumor
de las corrientes, el canto de las aves, todas las voces
de )a naturaleza corpórea e invisible. Adorar el eco
más imperceptible era rendirle tributo.
Después, fué acrecent~ndose,su poderío. De las ,·er·
des praderas de Arcadia paso a los campos de to·
da la Hélade y su cuico fué extendiéndose, propagado
por los poetas bucólicos.
.
.
La frente del númen arcádico llenóse de pensamientos sombríos, al llegar a este punto de su evocaci_ón.
Como náufrago de un desastre, encontrábase en la isla
solitaria, s10 otra compañí~ que la de un fiel faun&lt;;&gt;, el
único sobreviviente, también, de la raza de los sáttros,
silenos y faunos.
El inmenso mar glauco se hundía en las primeras
sombras del crepúsculo que iba a presenciar el ocaso
del último dios heleno. Pan creJó percibir un debilísimo eco del canto de las sirenas y las nceanidas bacía
tiempo ex1inguido.
De los montes de la isla descendía a la pradera como un murmullo de trinos apagados Eó una verde colina triscaba una manada de cabras. En la distante
costa se aprestaban a lanzarse a alta mar unos barqueros.
.
b'é
-Ya que todos han muerto, voy a morir yo tam I n
-dijo el númen, saliendo de su abstracción melaocó•
lica.
-No quiero sobrevivir a la desgra&lt;:ia que ha caí~o
sobre la raza de los dioses; pero conmigo ha de hundirse para siempre algo que ya no conocerán las gentes
venideras
Luego dirigiéndose al fauno, ordenó:
-Pás¡me la flauta .... Voy a to~arla por última vez.
Tomó su instrumento favorito, hinchó los carrillos y
sonaron los cuatro primeros tonos de una solemne y
fúnebre melopea hipolida. Con la mirada fija en dirección a Atenas y con el pensam ieoto puesto en las
praderas de Arcadia, arrancó a su flauta los postreros
sonidos de la melodía infinita del Olimpo y de la augusta armonía del pensamiento griego.
El fauno, al oírla, comprendió toda la intensa angustia humana del dios agonizante y procuró consolarlo de
nuevo, exclamando con júbilo:
-ilo, Pan! ¡Lánzate a la conquista del cetro del
mundo, salva a los tuyos como en otros tiempos ve!1ciste al enemigo, infundiéndole terror con tu presencia!
Pan dejó de focar y repuso serenamente:
-Es tarde ya, y, además, no puedo eludir el cumplimiento de la voluntad del destino. Nuestra sue1 te t sta•
ba ese tita, antes de existir nosotros, les primeros dioses,
de los cuales salieron los demás.
Era inevitable la extinción de la desceodenc ia de
Zeus, y la ley va a cumplirse totalmente. El 01áculo de
Delfos ha enmudecido, y es fuerza que tedas las voces
divinas, que han venido resonando en las prcfuodidades del mar, en las alturas del firmamento, en las umbrías del bosque y en el fondo de los santuarios, se
apaguen para siempre. Día vendrá en que sobre las
rninas de los nuevos altares aparecerá otro dios desconocido ...... Y así, incesantemente, hasta el fin del mundo por disposición de la fatalidad, pero siento que las
fuerzas se me escapan, que la inmortalidad me abandona, que muero....
•
Fueron sus últimas palabras, dichas con la serenidad
de la inmortalidad caduca, de la agonía humana y del
crepúsculo moribundo que se extendía sobre la isla desierta.
Rodó la flauta al suelo y el cuerpo de Pan cayó pesadamente sobre la fresca hierba en medio de un profundo silencio, sólo interrumpido por los gritos del fauno.
Entretanto, los barqueros, atraídos por la extraña melodía que sonaba allá lejos, en la isla solitaria, venían
remando hacia ella. Cuando llegaron a la ribera, cesó
repentinamente la m1steriosa melopea, y, al cabo de una
breve pausa, oyeron aterrorizados un grito de~garrador,
que retumbó en la inmensidad del mar, y que decía:
- iEl gran Pan ha muerto!

Pan fué el último sobreviviente de los diorns de la
Hélade.
Extinguido el reinado de Ztus, conforme a la profecía de Prometeo, y viendo que no le era posible librarse del inexorable decreto del destino, anti cuya voluntad se doblegan los propios dioses, se refugió en una
isla desierta, pesaroso del espectáculo que ofrecídn a
su vista los altares destruídos y las estatuas mutiladas.
Veía próximo su fin, y la congoja que sentía ante la
idea de la muerte, era para el dios el más claro te~timonio de quu su inmortalidad tocaba a su término. Su
condición divina experimentaba ahorl\ las zozobras de
la naturaleza humana, inaccesible al dolor, conocía hoy
el sufrimiento; inmutablt!, perdía a menudo la serenidad inherente a los seres olímpicos; exento de flaque•
zas, desfallecía con frecuencia. Come, participaba de
las dos naturalezas, sufría como divinidad y como criatura perecedera El Pan humano suspiraba por una in- mortalidad inextinguitle, en tanto que el Pan divino
acataba sin prctesta el fallo de los hados.
Según su costumbre, hallábase aquella memorable
tarde a la sombra de una enramada, frente al mar azul,
cuyas olas llegaban bland;¡meote a la playa arenosa de
la isla, desde la cual se distinguía la costa de la sagrada tierra de los dioses. Una rama colgante acariciaba
sus cuernos de cabra.
-iOh, Pan, la tierra ya no es digna de ser habitada
ELOY FARIÍ\'A NUÍ\'EZ.
por los inmortalesl-díjole el postrer fauno, tratando de
endulzar sus últimos mc.mentos. Mira a tu alrededor y
o o o
no verás más que ruinas por todas partes. Oprime el
corazón pensar.en lo que ha venido a parar tanta granLas, primeras mesas de billar se hirie ron en 1827.
deza.
Hasta los olímpicos, menos tú, el más antiguo de ellos,
o o o
han desaparecido.
Todo lo que está pasando, es extraordinario y me lleUn joyero italiano ha esculpido un barco en una
na de terror. Algún titán, más poderoso que nosotros, perla.
se habrá hecho señor del mundo. Tal vez el dios desconocido ..... .
O CT O
Nada repuso el inmortal a las palabras del fauno, el
cual se tendió resignado scbre la hierba a los pies caEl aire es tan puro en Spitzberg, que puede disprinos de Pan, en v-i sta del tenaz silencio de éste.
claramente a una distancia de ochenta mi•
Nada del idílico paisaje ambiente veía el númen en tinguirse
llas
aquel momento; su imaginación volaba por los rientes
y húmedos prados de Arcadia, donde viviera feliz y
o o o
respetado durante tantos siglos, en compañía de pasto·
res y ganados que amaban, como él, la libertad del
Cada abeja cosecha una cucharada de miel por año.

Las razas balkánicas
La guerra entre Turquía por una
parte, y Grecia, Bulgaria, .Servia y
Montenegro por otra, oo ha sido
más que una fase de la contienda
que desde hace siglos está empeñada entre los pueblos de la península de los Balkanes y los turcos que
invadieron y conquistaron esa región, favorecidos por la decrepitud
y disensiones que minaban la existencia del imperio bizantino en la
primera mitad del siglo XV. Se trata, pues, no sólo de una guerra de
r,.Jigión, sino de una lucha de razas.
Los turcos, originarios del Asia
Central, forman una rama de la gran
familia de los tártaros, al igual de
los turcomanos que han permanecido en las llanuras del Turquestán,
y constituyen, por consiguiente, una
sección del grupo étuico llamado
··turanio."
En muchas épocas de la bistoria
los turaoios se han señalado por las
grandes invasiones que han t.echo
en todos los países limítrofes con la
región de donde son originarios. Con
el nombre de '·Hunos" conquistaron
la Tartaria, invadieron la China y
devastaron gran parte de Europa.
El nombre de Atila se ha tr..nsmiti·
:lo a través de los siglos como sím ·
bolo de f~rocirlad. Bajo la denominación de "Húngaros" se establecie•
ror. a fines del siglo IX en el país
que aun habitan y al que dieron su
nombre. Apellidándose "Seldyúci·
das" fundaron en Asia un inmenso
imperio, que fué destruído por otros
Entreg;¡ de
turaoios, los tártaros •de Gengis•
Kban.
La primera vez que la denominación de "Turcos"
aparece en la historia es a principios del siglo VI, con
ocasión del alzamiento de ciertas bordas del Asia
Central. E,3.t'ls bordas, con el nombre de "turcos," fundaron un tfitperio inmenso, pues se extendía desde las
fronteras de la Mancburia hasta los Cárpatos, y por el
Sur hasta las márgenes del Indo. Andando el tiempo,
su poder en la región Sur-occidental de Asia fué arro·
liado por los árabes, que fundaron el imperio de los
Samaois. Pero los turcos quedaron rlm,ños de las grandes estepas centrales, y durante mucho tiempo proporcionaron a los Samanis tropas mercena.rias, cuyos jefes
llegaron a suplantar. a los amos a quienes servían, y
fundaron una famosa dinastía turca en Ghazni, · Poco
tiempo después nuevas masas de turcos invadieron el
Korasan, y crearon el espléndido imperio de los Seld·
yúcidas, los cuales, del siglo XI al XIII, rigieron la mayor parte de los dominios de los Califas en Asía y extendieron ei poder musulmán hasta las montañas de
Anatolia, preparando así el camino a sus sucesores los
oto14anos.
En efecto, entre los emires que quedaron independientes cuando Geogis-Kban d?strU)Ó el imperio de

bandera al cuerpo de la Escuela Nacional Preparatoria.-Los infantes en línea desplegada y el abanderado
en su puesto de~pués de recibir la e11seña.
los Seldyúcidas, figuraba Otmao, quien fué venciendo
a ot ros emires y gru¡:,os de tártaros hasta hacerse el más
prominente de su tiempo. Sn hijo Orklan continuó las
conquistas, concluyendo p or hacerse dut ño de gran
part~ de Asia, y, en fin, los demás sucewres de Otman
fueron extendiendo, a expensas del imperio bizantino,
les límites del imperio turco fundado por aquél, basta
que Mahomet II coronó la ohra con la toma de Constantinopla en 1453.

clamación de Chateaubriand: "Los torces no esrán en
Europa sino acampados "
Actualmente los turcos constituyen mecos de fa quinta parte de la población de la península de los Balkanes. En muchas comarcas de ésta han ido pa~ando de
dominadores a dominados; y no pocos de ellos, por oo
soportar el nuevo estado, emigran a las provincias don·
de aun impera el r égimen otomano.

Así dominaron los turcos la península de los Balka·
oes, y tuvieron por mucho tiempo en jaque a Europa,
luchando contra toda la cristiandad, y en particular
contra Venecia, füpaña y el Papado, haciendo temblar
a Viena y amenazando a Pclonia y la Moscovia.

o o o

Pero en esta larga lucha ha ido gradualmente dismi·
ouyendo su poder, estrechándose poco a poco sus fronteras por la acción de las oacioots próxim;.s y alzándose contra ellos algunos de los pueblos oprimidos,
como los griegos, los servios y los húngaros, que han
llegado a constituir nacionalidades independientes en
territorios un tiempo dominados por completo por los
otomanos. Así está eo vías de coofirmarse la famorn ex·

La guardia de honor de la nueva bandera .

Los griegos, famosísimo~ en la antigüedad prr su civilización , su genio artísticn y su carácter emprendedor,
llegaron a extenderse por las comarcas deocmioadas
Tes&lt;1lia, Epiro, Acaroaoia, Etclia, Doria, L ócrida, Fó·
cida, Beocia, Atica, Megaria y Pelopooeso, al Sur de
la península balkánica y p&lt;&gt;rtodas las islas del mar Egeo
y dd mar Jónico. Fundaron colonias en el Asia Menor,
en Afric:i, en !licilia, Italia, Francia y España, esto es,
se e.;parcieron por toclo el litoral mediterráoto, dejando rn todas partes huellas de su civilización y de su
genio.
Dominados por los macedonios y más tarde por los
romanos, la mayor parte de la Grecia Quedó constituyendo una provincia romana bajo el nombre de Acaya.
Pa•ó después a formar parte del imperio de Oriente,
en el que los helenos predominaron tanto, que se llam ó
también imperio griego. Subyugados por los turcos en
el siglo XV, pasaron a poder de los veneciancs en 1685,
pua volver bajo el dominio otomano en 1715, bajo el
cual permanecieron hasta que en 1821 se rebelaron
contra el yugo tu reo, coostituyéndose el reino independiente de Grecia en 1832.
Esto y el hallarse d iseminados gran número de griegos por todas las provincias que dependen del imperio
otomano, explica las aspiraciones del panbeleoismo, es
decir, la constante ambición de los griegc-s a recuperar
todo el territorio que en la antigüedad fué ocupado
por los de su raza y aun más, a constituir un núcleo
poderoso e independiente en la parte Sur oriental de
Europa. Esta es la causa de sus repetid.;s luchas contra
T urquía, y una de las razones que han motivado la
guerra actual, ansiosos los g riegos de recuperar el
prestigio moral y político que ✓ perdieron en la para
ellos desastrosa campaña de 1897.
Actualmente los griegos pueblan, además de la Grecia independiente, el Su!' del Epiro, gran parte de la
Macedonia, Creta y otras islas del archipiélago. A lo
largo de las costas forman un cordón que se extiende
todo alrededor del imperio turco.
Son preponderantes en todos los puertos del Asia,
Menor, ocupan las dos orillas del mar de Mármara, y
en el mismo mar Negro se les encuentra desee Con s•
tantinopla hasta el Danubio, y desde el Bósforo hasta
Trebisonda. El resto de la raza se baila repartido formando colonias, más o menos numerosas, por todas las
comarcas eslavas de la península balkánica y aún en
las provincias turcas de Asia.
\ 'IC EN fE VERA

�'

TARDE DE VERANO

-

.

,CASTeILANA
-

...... ~...,,•

l/._,,

r

v'~

Copa de Hiel

Abismos insondables, misteriosos,
No vienen con su luz a acariciarme

Para "El Mundo Ilustrado."

Yo quisiera dec irte que tu eres
Mi aspiración más noble y más querida,
Ddcirte de rodillas,
Contemplando tus pálidas mejillas,
Que eres mi sueño, mi ilusión. mi vida!

Elevanio la copa
de licor renegrido,
suspiró tristemente
exclamando:
Yo brindo,
Por la horrorosa mueca
de los que entierran vivos,
de los que se debaten
en su prisión estrecha
cuaoio se ven perdidos.
y al contemplar la muerte
se aturden con sus gritos,
bajo la tierra muda,
h 3Sta perder el juicio.
Por los ajusticiados
que en las noches sombrías,
tienen sobre sus hombros
a las aves malditas
que les vacían los ojos...
Y las horcas rechinan
cual si entonar quisieran
tétricas elegías
Por la irónica risa
de los desesperados
que se arrancan la vida ..
¡seres desvePturados!, ...
el alma se contrista,
al ver bañada eo sangre
la pálida cab"eza
de algún loco suicida ...
Por los que mueren de hambre
con los ojos hundidos...
ipupilas apagádas
de los viejos mendigos!,
que fijas eo el cielo .
con h"rrible fastidio,
pueceo implacable
signo interrogativo ...
Por los que van llorando
sus esperanzas muertas,
y llevan sus pesares
com:i una cruz a cuest ,s ...
Por las alm \S que buscan
la sombra de otras almas,
formando interminable
cortejo d" fantasmas...
Y exhalando un suspiro,
apuró lentamente
el licor renegrido ....

Decirte que tu imágeo adora&lt;la
Amante viene a consolarme en sueños,
Que eres reina y señora
De mi espíritu triste que te adora
Con la dulce ilusión de los ensueños.
Decirte que en las noches de verano,
Contemplando el azul del firmamento,
Oigo tu voz de amores,
Más dulce que el trinar de ruiseñores,
Que lli,ga a mí, vo!ando con el viento.
Decirte que en las noches del invierno,
La lluvia al deshacerse en mis cristales,
Me trae a la memoria
Con tu imágen, tu espíritu y tu gloria,
El alivio a mis penas y mis males.

Yo qui;iera decirte de rodillas
Lo que mi alma enamorada sientE',
C uando tus ojos bellos,
Llenos de luz y pálidos destello~
Se posan con amor sobre mi frente.
Yo q uisiera decirte lo que sufro
Cuando a mi lado pasas sin mirarme,
Y tus ojos hermosos,

GABRIEL GOMEZ MENDOZA.
o o o

LOS NIÑOS HEROES
Dadicada a los alumnos del &lt;C Jlegio Militar&gt;
Para &lt;El Mundo Ilustrado&gt;
Egregios palad ines de mi patria
Surgid entre las sombras de la muer te,
Y escuchad él hosanna sacrosanto
Quo, el pueblo entona a sus humildes héroes.
Mirad, cual se refleja el entusiasmo,
Cómo se inclinan las altivas frentes,
Y en ese monumento que os recuerda
Depositan coronas de laureles.

Y quisiera decirte, reclinado
En el seno de amor de tu reg'lzo,
Q ue mi sueño, mi vida,
M i dicha y mi Ilusión, a tí está uoija
Con intangible y sempiterno lazo.

Cómo goarda la historia vuestros nombres
Q ue entre nimbos de luces aparecen;
Y al recordar vuestros g randiosos hechos
El labio los pronuncia reverente .... .. ... .

Y quisiera mirar tus ojos garzos
D;,nde asoma tu alma inmaculada,
Con amor y ternura
Premiar mi corazón con la ventura
Sin igual de la luz de to mirada.

Y vosotros, apuestos militares ....
Que su memoria honráis. cual se merece,
Y que seguís la senda que os trazaron;
Con marcial y atrevido continente,

Y quisiera sentir sobre mi frente
Para olvido a mi llanto y mis agravios
Al darme en su embeleso
Con la caricia virginal de un beso,
La humedJ.d de las fresas de tus labios.
Mas ay!. . que mis sueños, mis deseos,
Visiones son de los dolores míos
De amugos descoosuelos;
Q ue solo son mis qoejas, mis anhelo,,
Tristezas .. ilusiones... des,aríos!.. ,
F. DE FUENTES, jr.
o o o

Mística

. .. ······· ... ... ··· ··.

Era un canto suave la brisa de mayo,
Tifón cootemplab3 a O,iris que moría,
Y Eros en tus ojos, como en uo&lt;!esmayo,
Me hablaba de besos y de poesía...
Bajo los ramajes, junto a tus encantos
Como un viejo esclavo tus manos besaba,
Y el sutil aroma de los amarantos
Entre aquella brisa pasaba ... pasaba.
!Como me gustaban tus gráciles man os!
i Cómo eran hP.rmosos tus ojos azules...
Y mi alma qué ingenua! ante los arcanos
Reía al mirarlos envueltos eo tules.
iOh encanto sublime de los veinte abriles!
( Mujer-diosa, ensueño. perfume, alegría)
¡Oh gratos recuerdos de años juvrniles!
(Viv_iste cual viven las rosas:. un día.)

······ ................ · · ··•· ······ ... .

El señor Presidente de la I-&lt;epública presidiendo la ceremonia cívica dtl día 16 ~n la tribuna de Cbapultepec.
actitud iodoleote; dejé que mi vista errante se perdiera
en el confío lejano, €O d,lDde la azulada cumbre c e los
distantes montes se unía y confundía con el porísimo
zafir de un cielo sin nubes.
Haciendo un esfu erzo me levanté, sacudí la cabeza
de donde huyeron como parvada de asustadas aves los
mil peosamieotos que me hacía n scñar y lentamente,
como el que no quiere dejar un lugar en que ha sido
muy feliz, me aparté de aquel sitio y emprendí el ca•
mino de regreso al pintoresco pueblo de Juanacatláo en
doo:le me Pocontraba pasando unas vacaciones desde
hacía seis días.
E l campo envuelto en una semiobscuridad de nuevos
encantos se cubría. La tembl&lt;,ro~a luz de las estrellas

difundía discreta claridad, nflejáodose eo el agua su
incierto parpadeo; las luciérnagas aparecían aquí y allá
semejando lágrimas de oro. La noche llegaba cerno una
soberana envolviendo con su regio manto salpicado de
brillantes a la tierra, que dulcemente se adormecía entregándose a pro fu odo reposo,
Preciso era dejar el campo; así lo bice y trabajosa·
mente empecé- a subir el pedregoso camino que al sim·
p ático pueblito conducía ........... .
MARIA LUISA.
Guadalajara, Agcsto de 1912

··· ········· ······

Volved vue;tra m_e moria, hacia el pasado,
Y mirad esos jóvenes imberbes
Q 1e apenas pueden contener su arrojo,
Del enemigo ante la innoble hueste.
Esos niños que aún llevan en sus labios
Del seno maternal la dulce lP.che;
S)o los mismos que empuñan el acero,
Y lo esgrimen serenos y sonrientes.
S:,n los mismos, que lucban con denuedo
Y cuyos e uerpos pálidos e inertes ,
Poc¼s horas después, están cubiertos,
Con el negro sudario de la r..,: uerte.
Y cuando al fin, su saog•e derramaron
Ese grupo glorioso de valieotos,
Al salpicar los muros del castillo,
Temblaron de dolor, los ahuehuetes ....... .

. ....

o o o

Para ........... .

Hoy mi alma no ríe, no siente, se muere;
Te extraña, te espera, te busca, te implora,
Como en otros tiempos contera plarte quiere
Y al ver que no vienes, suspira, te llora .....
Le hacen mucha falta tus gráciles manos!
Le hacen mucha falta tus ojos azules!
Y muy seria mira los negros arcanos
Qoe envuelven morta jas en vez de los tules.

Decirte con acento enamorado
Que en la senda sin luz de mi existencia
Tu eres la sola estrella
Que brillas sin cesar, fulgente y bella.
Con suave y misteriosa transparencia.

LUIS G. VALDESPINO jr.

A morosa

--

• .~

Las tranquilas aguas del río Lermadeslizábaose man·
sam,rnte eo su anchuroso cauce, cuyas riberas veíanse
cubiertas de verdes lirios acuáticos y de estos en apre·
tados grupos erguían de trecho en t recho hermosas espig;is de azules flores.
Buscando ref rigerio al excesivo calor que mA abrasaba encontré uo hojoso árbol que con su espeso follaje
brindaba grata rnmbra ; a su amparo me seo1é y abriendo una preciosa obra del inmortal Hugo me puse a leer .
Rápiclas e inadvertidas se deslizaron las horas.
El céfiro perfumado traía hasta mi oído como vago
suspiro, el eco lejano de algo ya ido ... ... El leve mur·
mullo del agua corriendo a mis pies, parecía el remedo
de una voz q uerida contando una historia muy dulce y
seo1ida; de un amor que nace, crece, se agiganta y luego .... se esfoma, se p ierd", se acaba muriendo en los
brazos del olvido cruel, dejando en el alma tristes re•
membr,ozas de besos furtivos y ardieo,es suspires que
luego se truecan en tristes gemidos del alma que siente
mor: r la ilusión ..... .
El tiempo transcurría insensiblemente para mí, estao·
do fascinada ante el espléoctido cuadro que la na tu raleza a mi vista ofrecía, y la soberbia creación de Víctor Hugo, que con verdadero deleite mis ojos recorrían.
Aotojábas, me pasar así la vida entera , lejos del mundo
falaz y cerca del genio cuya alma sentía palpitar en
aquellas páginas sublimes que parecían escritas con ra•
yos del sol primaveral. A medida que leía sentía entrar
a torrentes la luz a mi pobre y obscuro cerebro, que
disipando las tinieblas hacía sentir a mi alma noble aspiracióo.
Iaevitablemeote empezó la caída de la tarde. ¡Cuán•
to hubiera deseado detener el sol en su carrera C'lmo
el Josué de la Biblia, para segui r empapando mi ardie01e imaginación en la frescura de aquellas páginas
llenas de filosofía y excelsa verdad!. .....
El sol moría y en su lenta agonía enviaba a la tierra
sus pálidos rayos faltos ya de calor. La luz se extinguía
con dificu ltad apenas percibía los caracteres del volu·
meo que entre mis manos cerno un tesoro con afán
oprimía . ...
A mi pesar cerré el libro y recliné la cabeza en el
duro tronco de aquel hojoso árbol que durante el día
habíame prestado bienhechora rnmbra. No sé cuáoto
tiempo me qaedé sumida en profunda meditación y eo

········ ·· .... . .. ....... . ······· .. .

Ejemplos de valor, nos da la histori a.
Cada línea en sus páginas eovuel ve
Hechos gloriosos que c.:ioserva el mundo
Y que la patria conmemora siempre.
Pero ante aquellos mártirt:s sublimes,
Ejemplos del honor y los deberes;
Ante aquellos campeones del derecho,
Hasta lo íntimo ei alma se conmueve ..... .
Mujer, y ffi fx icao~, yo os admiro,
Héroe! insignes que escogió la suerte,
Y os ofrezco entusiasta y conmovida
Mis cantares, sencillos y dolientes.
México, 8 de Septiembre de 19r3.
A. G. A.

E l estrado oficial eo la tribuna de Chapultepec eo la fiesta cívica del día 1 6

�ltlL, Il~VAILil~~

ºIl() Lallr

La tarde empezaba a caer, y aún no había llegado el
vapor. En el mue11e esperaban dos hombres, ambos de
edad avanzada.
- iQué raro que no venga! exclamó Blagoz, el herre·
ro, un poco fatigado. Era un hombre bajo y grueso.
-Cierto, quién sabe por qué será-repuso el capitán Jetitsic, hermoso tipo gigantesco, que al menos medía sus tres varas.
- , A quién espera usted, señor capitán?
-A mi mujer.
•
- Y yo a mi hijo. E~tá herido, pobre; pero una cosa
de nada-agregó apuudo el herrero. Yole, un amigo de
él me escribió que mi hijo había estado unos días en el
hospital, y que ahora necesitaría un poco de descanso
en su casa, a fin de recobrar las fuerzas antes de volver al batallón. Hay que castigarlos a esos paganos,
pues. iQue Di;)s nos asista!
-Su hijo de usted ,qué es?-preg 11ntó el capitán en
q,tien recién se había despertado el interés por el hijo
del herrero.
- l Mi hijo? Mi hijo es herrero, como yo, señor capitán ¡herrero con el alma y vida! ¡Ah, si lo viera traba•
jarl Sus minos son tan grandes como las mí,is_ El
tiempo hoy día es muy malo, capitán; he tenido que
vender casi todo, no me quedan sino las herramientas,
pero teniendo a e11as y las manos de mi hijo, no nos faltará la comida p~r más bocas que hubiera que Henar.
-Sí, si, lo interrumpió impaciente el capitán, pero
preguntaba no más a qué pertenece su hiio en el ejército?
-!Ah! a la infanteria, señor capitán. Yo siempre le
decía: hijo, debes ssr artillero, nadie mejor que tú
puede maneja r los cañones. Pclro me contestaba que no
le gustaba pelear a la d:stancia. ¡No, mano a mano_ . . .
us ar la bayoneta .... ¡Si lo hubiera visto enojarse! ¡ Don·
de él pegaba, no salía má~ pasto! . . . .
- , En qué bata11a fué herido ?
-En la de Kumanovo, señor capitán ... . ¿ Ha visto
usted al inválido, aquel que siempre está en li puerta
de la iglesia? ,aquel que anda con mulet11s ? le serru•
chuon la pierna; pob re diablo, a mí no me puece bien
q11e un h:imbre que sacritica la s~ngre y la vida por l.1
p 11ria se vea obligado a mendingar _.....
-,-Todo se debe a la patria,-le interrumpió el capitán-todo; la sangre que cada uno da por e11a amortigua algo de la deuda que tenemos para con ella. L:i
püria no no, debe nada; pero repito que nosotros deb~mos todo a ella.
-Ah sí .... gracias! eso mismo he oido muchas veces. Antes .... pero si se perjudica en mi servicio me
obliga a mí a pagarle daños y perjuicios ...... ¡El Esta1o debía tener la misma obligación . . .. .
-Bueno, pues ;,.sí es, la caja del! Estado socorrerá a
lo, inválidos una vez terminada la guerra.
El capitán reconoce a su mujer, que sacudiendo el
pañuelo lo saluda desde a bordo. Se apresura a subir
al puente. Da pronto el capitán se qued;,. ::omo petri6:ado; se encuentra frente a frente con un soldado a
quien le falta la pierna derecha y el brazo izquierdo
-,Eres tú el hijo de Blagoz?
-Sí, señor capitán-contesta el soldado que trata de
dar al superior el saludo correspondiente, mas pierde
el equilibrio y el capitán tiene que sostenerlo.
-Gra-::ias a Dios que salvaste la vida. To.1o se arre·
glará ...• El pueblo te recompensará, por haber sacrifi·
~ado tu sangre por la patria.. . . . . .
.
El capitán, conmovido, saca el reloj de oro y lo entre·
ga al inválido.
-iGracias! ¡Gracias!-balbucea el soldado.... De
Tres interesantes instantáneas del
Circuito Chapultepec.
pronto rompe en llantos .. . , recién ahora se da cuenta de que es ioútil. .....
un mendigo.
- iNo, no!-grita el padre-no llores,
hijo mío .... todo se arreglará. El pue•
blo te recompensará.
El capitán lleva los dos consigo en
el carruaje a la ciudad.
Durante el primer tiempo todos ayu•
daban de buen corazón al pobre invá•
!ido, pero a todo se acostumbran, sea
el entusiasmo como la compasión, todo
se marchita. Blagoz, que había empezado dir.ieodo: la patria te recompen•
zará lo expresó poco a poco de otra manera, diciendo: Dios te pagará. Corto
tiempo después se murió.
El hijo consiguió una pensión insignificante del caud al de inválidos . . .. y
sigue mendigando .. . .

La avenida de Sao F rancisco aotEs

SAGAR SAC AREVIC.

la Coostitución.- La mis-

gio Militar frente al Palacio

ma escuela desfilando

Muoicipal.-EI Colegio
Militar.

¼N\.S'"
El señor director del servicio de Aguas Potables y sus acompañantes en la ceremonia de inaugur,.,,ióo riel servicio de
aguas para Guadalupe Hidalgo.

Lunch servido el r 4 del actual con motivo de la inauguración
de las obras para dotar r'l" a2ua potable a Guadalupe
Hidalgo.

La P reparatoria en la pl3Za de

del desfile.-La banda del Cole·

por San Francisco.

�este sitio, mientras la brisa fugiti,·a nos trae el aroma
de tus rosas, yo siento ...... ¡no sé qué! ...... una tristeza inefable que inunda todo mi sér, una angustia in5nita que me dice ..... .
RISELA.
¿ Qué te dice?
OSCAR .
Muchas cosas sombrías. La mú•ica, muchas veces,
arrulla nuestros oídos, pero deja amarguras iofinitas en
el alma. Yo presiento que más tarde, cuaodo alguna ruda inclemencia nos sep..re, mi recuerdo, como un ave
medrosa, huirá de la jaula de tu corazón .... El amor
es como esa música fugitiva que pasa sin dejar huella
en el ambiente .. . .
RISELA.
¡Cuánta poesía! ....
OSCAR .

infancia aletea en mi memoria .... Esa época podemos
compararla con la época del amor.
El niño encuentra gran delectación buscando una
mariposa en un jardío. Cuando la halla, corre, brinca,
se fatiga queriendo aprisionarla. Muchas veces rompe
las flores con mano ágil, y, al fin, después de tantas fa•
tigas apdsiooa la mariposa deseada, no sin sentir que
su mano se empurpura coa la sangre que brota de sus
heridas. Mas, ¡oh dolor! la felicidad dura un momento,
pues repetidas veces la mariposa se le eicapa de las
manos. Y tú, Risela soñadora, eres una mariposa fugi·
tiva que vuela en el jardín de mis sueños .... Voy ha•
cia tí, cerro, me fatigo y . .. , muchas veces no te hallo ....
iFelicidad, mariposa intangible. yo te busco olvidan·
do las flores de mi sendero, esas flores que tal vez po·
drían ser felicidades más seguras .... Por creerte más
dulce que las otras venturas. te he seguido mucho, por
los largos senderos de este erial ....
Ya traigo la frente empurpurada, los labios exhaustos
y el corazón adolorido.
Risela fugaz, en esta noche ya he logrado apr isionar•
te en mi corazóo; pero., .... tal vez mañana. burlando
mi fatiga, recuperarás tu libertad como la maripcsa de
los jardines . .... .

La poesía dolorosa del amor.
RISELA.
Lo que dices carece de verdad, auoque .. . . no totalmente. El amor no e~tá sujeto a nuestra voluntad; es
un sér diminuto que entra en nuestro corazón y sale

A~istentEs a la vel;,da coa SP. coomemoró ~1 primer
aniversario de la moertP. rite! maeHro Sierra,
en la Escuela Pro:,parator ia.

iCalla! icalla! Si la felicidad dura un momento, olvi·
demos en este instante los dolores del futuro.
Sepamos gozar: t0do nos ofrece su belleza; los astros
ruedan esplendorosamente en el abismo de la noche,
las flores vierten su mejor perfume, el agua canta la
mejor de sus canciones, la brisa nos brinda sus mejores
arrullos, mi corazón te ofrece la dicha más he1mosa , ,
¿ Qué rná, quieres ?....
OSCAR.

Antes que nuestras almas se ale jen para siempre, an·
tes que el arrullo de esta música se apague, estréchame
en tus brazos; que la miel que destila tu ser caiga dul·
cemente en mi corazón, y después, mariposa fugitiva,
déjame el leve polvo de tus alas ....

Las sombras que se acercan .....
Para &lt;El Mundo Ilustrado. "
AL SR. Lrc

RI5ELA.

ERKESTO CHAVERO.

CESAR CAMACHO.

Después de una lluvia torrencial, la luna aparece en
un claro del bosque. Las flores recién abiertas perfuman la calma dd a nbiente Son las doce de la noche;
todo se halla sumido en u n silencio profundo ...... Por
todas partes fluctúa una onda misteriosa de melancolía ..... .
Un arroyo interrumpe a veces el silencio con sus pa·
Jabras suaves y a rrulladoras . . . . .. En el balcón de una
casa antigua, Osear y Risela pl;,tican amorornmecte.
De p ronto se oye una música vaga cuyas notas se ex·
tinguen dulcemente al pasar por !os judines....

Puebla, 1913,

AMADO NERVO
E voc a c ion es d e Rubé n Darí o. -La R ev ista
" M e rcu rio " y el ú lti mo r etrato d e Ne r vo .-Efectos del afe lte.- En quécon síste la cal idad del verdader oar tista?- J uic io de Andrés Gonz ález Blanco .

OSCAR.
¿Escuchas?
RISELA.
Sí; ES una música que conocí desde que era yo muy
niña.

Rae~ poco tiempo, el año pasado apenas, Rubén Da·
río escribiendo de Amado Nervo y haciendo las más
sentidas evocaciones de felices horas de vida parisina,
vividas en su compañía en el legendario Barrio Lati·
no, desliza expresiones de fina amargura y de exquisito
sentimiento cuando dice: &lt;Aunque Amado Nervo es

OSCAR.
IQué t ri~te es esa música, Risela! En esta hora , eo
El señor Lic. don José M Lonno, en su calidad
de Ministro de Instrucción Pública, presidiendo
la velad, en honor del m 1estro Sierra en el
primer anive rsario de su muerto.
cuaodo quiere. Por ahora nada temas: yo siento que el
amor ha encontrado buen asilo en mi corazón. ¡Pcsee
tantas comodida:les . .... .
OSCAR.
Pero nada difícil sería que ese ~ér dirniouto, al no
hallar mas comodidades, ~e escapar? para siempre ....
RISELA.
Ya te lo he dicho repetidas veces: la volunt¡¡d no tiene domiuio sobre el amor.

Fiesta efec.tuad~ el 15 del actual en :1onor de Morelos. frente a ~u monumento en la Ciudadela.

OSCAR.
Ni una gota de consuelo destilan tus palabras, y ~qué
hacer? En este momento de supnma beatitud en que
mis labios, corr.o dos mariposas, buscan la flor de tu boca, siento un fufgo iodefioible en el interior de mi ser,
una pira cuyas lt,oguas rojizas me bacen estremecer de
felicidad porque me encuentro cerca de tí; pero al mismo tiempo, un prE:seotimiento lleno de austeridad me
habla en voz baja anunciáodorne el naufragio de nues·
tro amor. muy lejos del verdadero país de la felicidad ..... .
¡Qué loco afán el del hombre! Ir siempre en pos de
algo dulce que ha soñado en esta no,:he bnve d., la vida; pero queriendo acercarse a la felicidad, sólo consigue acerc¡,rse a la mu~rte
¡Cruel destino!. ... Ea esta noche, Risela; en estacoche traoqu ila en que la ft,ticidad . no hallando más espacio en nuestras almas se difuode en el piélago infinito de la noche, mil recuerdos me hostigan. como esas
aves marioas que perdidas en las sombras. buscan la
luz benéñca de los faros. La vida inconsciente de mi

Sr. don José F . Elizondo, autor de --Las Musas
del País" estrenada anoche en el Principal.

mejicano, nada en él encontraréis de azteca. ¿Os he di·
cho ya que se parece a Jesucristo? Mas ahora caigo en
la cuenta de que os estoy hablando del Amado Nervo
que yo he conocido hace algunos años en .t-'arís, y cuyo
busto, plasmado por el escultor Nava, su ccmpatriota,
figuró en los salonts. Sí, aquel Nervo tenía ciertamen·
te una cara israelita y un aire nazareno. El de hoy,
mutilado, pues extirpó su bella barba característica y
apartó su amable aire de ensueño, es el que correspon·
de a las atenciones del prctocolo y al diario contacto
con su jefe, el notorio mundano y distinguido señor de
Béistegui, el mismo que regaló, si no me equivoco. al
rnusea del Louvre de París, una famosa colección nu·
mismática.&gt; (Todo al vuelo; Pág, 70.)
Esto decía de Amado Nervo el gran Rubén Darío el
año pasado, cuando aquel iólo había extirpado rn barba; pero no sabemos qué diría ahora que nuestro EY ·
quisito y sentimental poeta y Primer ::,ecretario de la
Legación de México en Madrid ha extirpado no ~ólo su
bella barba característica, sino también su fino bigote
evocador de aquella barba nazarena;-porque no hay
que olvidar que allí donde falta la barba porque se la
ha extirpado, pero persiste el bigote, éste evoca aquella
en ansia de completar el cuadro en el que el uno harmonizaba con la o tra.
Yo no lo conocía, si he de decir verdad , no lo cono·
cía ni podía creer que fuera nuestro mismísimo pot ta,
aquel cuyo retrato viene ornando el centro de una pá•
gina del último número de la revista &lt;Mercurio,&gt; que
se publica en Nueva Orleans enmarcado por uno de
sus últimos artículos de honda y sabia filosc fía titulado
&lt;Los Amigos,&gt;
Contemplaba su frente, frente amplia, espaciosa,
abierta y honda ;-frente q ue cubre gallardamente ese
poderoso y delicadísimo cerebro en dende ha vibrado
el pensamiento portador del pulso y el fuego de un
hondo sentimiento;-observaba rn nariz recta y fina
deslizándose atrevida sobr e una boca de labios delga•
dos y vagamente plegados; miraba atentamente de con·
junto aquella faz nueva, desconocida y rara para mí, y
hubiera asegurado que se trataba de un actor de alguna &lt;trouppe&gt; de drama, a no haber sido porque me
veían sus dos grandes ojos, grandes y amplios, denun·
ciadores de la grandeza y amplitud de su espíritu que
palpitaba allí dentro de aquel cuerpo ; y tras de aquella
lumbre de su mirada, lumbre latente, mansa y tranqui•
la, adivinaba-diría &lt;reconstruía&gt; en mi interior a nuestro Amado Nervo, fino, de exquisita complicación de
espíritu; al poeta de aristocratismos artísticcs y de misteriosa idealidad envuelto en toda la ambrosía y el perfume que echaban a mi ambiente sensitivo las delicadas flores de sus &lt;Jardines Interiores&gt;
Abajo de la página veía su firma, en el centro su retrato y circundándolo su pensamiento en la concreción
de un artículo, ese pensamiento inconfundibl&lt;! porque
es suyo, porque rtvela su individualidad de que nos habla el mi~mo Rub¿n Dario cuando nos dice: &lt;Es de esos
poetas privilegiados que ponen algo inconfundible en
lo que producen&gt; Y a pesar de tcdo, dudaba de que
fuese el mismo delicado autor de &lt;Ea voz Baja.&gt; A tanto llegaba el disloque que me había producido su faz
completamente afeitada, pues yo también sentía que mi
espíritu esperaba encontrar :iquellos aditamentcs cuya
extirpación absoluta me lo hacían apancer también como desprovisto ya de su &lt;cara israelita&gt; y de rn &lt;aire
de ensueño.&gt;
Pero haciendo una observación más cuidadosa y detenida de aquella faz, atraídos mis ojrs por la luz de
los suyos que es lo que más atrae y dcmioa de modo
especia I hoy en su cara limpia y mutilada por les efee •
tos invasores del afeite, descub rí, cerno no había podi•
do descubrir fácilmente antes, que tras la serenidaEl y
mansedumbre de aquella mirada ebullía toda la encan•
!adora ingenuidad, toda la sutil y misteriorn vibración
del sentimiento poético, toda la ingenuidad del espíritu
finamente sensitivo y profundamente complicado de
nuestro Amado Nervo; aquella inquietud que descubre
en el fondo de sus intimismos tan sutilmente el macizo
y erudito crítico español D. Andrés González B lanco
en un &lt;Fragmento de un Estudio,&gt; y en lo que hace
consistir la calidad de verdadero artista cuando dice....
.. .. &lt;Porque en ser inquieto (pienrn yo y pienso que
acaso no piense mal) se manifiesta quién siente y quién
no siente el Arte, y no en llevar longa y tupida melena ,
rapada faz, flexible sombrero, corb,ta garrafal y gruesa pipa germánica&gt; ...... (Elogio de la Crítica; pág.
2 93.)
No sabernos que Nervo haya recurrido a estos acro·
batismos exhibitorios, pero seguramente les tiene a me•
nos, y además no le hacen falta Referente a Jo de rapada faz ·en él no sienta mal, por lo que este poeta manifiesta su completud de genuino. calidad artística a pesar de la mengua que en su rostro ha producido el in•
vas.:ir afeite.
Pero sobre todo, la opinión que estampa González
Blanco en seguida poniendo a Nervo en parangón ceo
Rubén Darío, enaltece con teda justicia a nutstro insigne compatricid': &lt;Amado Nervo,-dice,-es, ~obre todo, un gran poeta de nuestra época. Nuestras inquieto·
des, nuestras zozobras, él conjuntamente con Rubén
Darlo las ha expresado en delicados y acariciadores
poemas. Quizá es aún más metafísico que el potta de
&lt;Azul ;&gt; aún abstrae más y gusta de los particularismos
psicológicos &gt;
Esa es la inquietud que palpita en toda la delicada
organización de espíritu de Nervo, y que asoma e
irrumpe en buena parte de sus presas galanas cerno en

sus poesías; esadnquietud que ebulle en aquel primoroso cuento &lt;Lía y Raquel&gt; de sus &lt;Ultimas Prosas;&gt;
esas sus ansias íntimas que, pudié ramos afirmar, tienen
su punto más alt:&gt; de intensidad en aquella poesía de la
qui': ti autor de &lt;Azul&gt; dice: &lt;La Scmbra del ala&gt; de·
bía estar bajo la invocación de Mcntaigne. Es un conjunto de variaciones rnbre el &lt;/Que-sai-je r&gt; Eteri:o.
... . Pero dí, ¿qué esfuerzo cabe
en un ah.oa sin bandera,
que lleva por donde quiera
su torturador? ¡quién sabe!
iOh padre de los vivos! ¿a dónde van los muertos,
a dónde van los muertos, Stñor, a dónde ván?
¡Oh, buena hada ! /tendrá Dios
piedad de nosotros?"
No cabe duda de que este &lt;inquietante Nervo,&gt; torturado y torturador, lleva dentro toda un alma de poeta. Por eso, porque es inquieto: porque, siéndolo, &lt;en•
tiende las alm,s a maravilla&gt; y porque, para terminar,
como dice Darío, "el poHa verdadero vive de si. pro·
pía meditación y la persecución de Jo absoluto es causa
de inenarrables angustias."
i Ah! y cuántas angustias, cuán tas torturas, cuántas vi·
braciones pungentemente atormentadoras agitan la de·
licada fibra de la noble entraña del poeta verdadero)
iCuánta seositividad dulcemente dolorosa sacude el corazón de aquel que siente E o conjunto el ~ufrimi, oto
de la colectividad, porque representa el punto más alto
de la masa humana, y que lleva en su espíritu la sed
insaciable, gloriosa o fatal, de la persecucióu de lo ab·
soluto! .. ..
Todas estas delicadas divagaciones afluyeron a mi
m~ote ante la contemplación del último retrato de Ama•
do Nervo, cuya mirada impregnada de una misteriosa
idealidad os da la sensación de que sus ojos están
abiertos continuamente como frente a una portentofa
visióo de lo absoluto, o de que siempre está contem•
plan::lo una visió n superior interna.
JOSE VELASCO.
México, Septiembre de 1913.

E r osof ía
¿Cr{es, acaso mujer, que por tu olvido
no veré más la hermosa luz del cía?
/Q ue no quedan en mi alma todavía
auroras de ilusión que no he sentido 1
Es cierto que tu amor me había mentido
el cielo azul que fl corazón acsía
y tu dul ~e mirar me prometía
un mundo, para mí, desconocido.
Más... ya lo ves... ; fué ensueño colorido
que pa!ó sin dejarme ni una her ida.
Bien sabes que durmiendo el alma es ida.
y el que se hiere en sueños, no está herido...
!Que el sueño es un parénttsis incluido
En la gran realidad que llaman Vida!
GADRIEL GOMEZ MENDOZA.

Sr. don Xavier Navarro, autor de "Las Musas del
País" estrenada anoche en el Priccipal.

�Yo recuerdo la primera representación, en este mismo teatro, de obra
tan bella, y si la memoria no me es infiel, al día siguiente del estreno que
fué un éxito, partía para Guatemala su autor. De manera que no pudo presenciar el triunfo de hs noches consecutivas. Entonces la crítica en general alabó comedia dramática tan hermosa y ¡:;or ese motivo poco he de manifestar sobre elJa.

j

El público de ahora saboreó como el de h•ce ocho años, la's bellezas de esta comedia fuerte, real, vigorosa; obra de un cerebro que tie·
ne de la existencia una visión completa; eogendro de un escritor que al
escribir para el teatro prescindió de ciertos formularismos, apoderándose
del documento humano y bueno o malo, completo o degenerado lo lanzó a
las tablas con toda la fuerza impetuosa de un verismo encantador.
AqnelJos personajes que aman y odian ; que lamentan deshonras y predican noblezas de alma; aquellos tipos arrancados a h vida mexicana, como
se arranca de un bloque de mármol la estatua arrogante, nos interesa de
tal manera que ha5ta la hora de la vengaoza la encontramos beJJa, y el sentimiento del odio, tan rastrero, tan bajo, tan miserable, se nos figura hermoso en grado sumo.
Todo Jo que allí sucedP., la misma fuerza del conflicto, es tan poderosa
que nos c.&lt;utiva, pero no con lazos de ficción ligera, dP. entretenimiento escénico, de juego :ie farándula, sino con cadenas de hierro indestructible
que allí en aquellas bastardías, en aquellos cariñeos de juventud lozana, se
destaca un problema social; hay semillas del odio de clases, hay frutos per~
versos como consecuencia de envidias consuetudinarias; escuchamos gritos
de desheredados, que cuando no exageran tienen razón, y oímos con deleite las ilusiont-s de aquellos viejecitos en la sala de la Hacienda, llena de
recuerdos honrados y de remembranzas consoladoras.

Y, e5 que cuando un'.l comedia o un drama hace pensar, cuando penetra muy
h'.&gt;ndo, cuando nos conmueve hasta el punto d., conseguir que la huella permanezca
mucho tiemp:&gt; en el alma, entonces puede asegurarse que ha pasado por entre telones pintados y bambalinas de tela un trozo de vida pujante, absorbente, poderosa,
irradiando amor, que es la savia potente que nos anima.
El señor Gamboa fué ovacionado y en unión de los intérpretes salió varias vec~s al palco escénico. María Luisa VilJegas hizo una &lt;Loretc.&gt; admirable por los toques de realismo que supo imprimir a muchas de sus escenas. Emilia del Castillo
nos cautivó en el personaje de "Blanca" todo ilu~ión, todo encanto, todo candor. La
Otazo muy bien, lo mismo que Coss, y con respecto al beneficiado solo diré que su
"Damián" es uno de los tipos mejor hechos que le l,e visto hacer. En resumen una
gran noche de triunfos, de aplausos y de plácemes. para todos.
Una pregunta al ilustre Federico Gamboa, ¿cuándo admiraremos en la escena
la~ otras dos partes :le la t rilogía, pues "La Venganza de la Gleba" es la primera,
t ituladas " A buena cuenta" y '"La Sima ?" ..... .
iAh .. .. pícara política lo que nos arrebatas! ..... .
TEAT RO COLON.-BENEFICIO DE C ARALT.--&lt;SANSON&gt;.
No hace mucho tiempo daba en Buenos Aires con notable éxito, Mr. Víctor
Mugueritte, una serie di} conferencias sobre "La novela y el Teatro Francés" y
disertando sobre la personalidad de Bernstein dijo: "que era el primero de los autores jóvenes, que revela en sus obras la influencia de la esc uela naturalista y que
c onquistó su sitio de preferencia por el éxito colosal de "Detour."
En efecto al autor de "Sansón " por más que digan sus enemigos, posee magnífic1s condiciones para el teatro, en donde ha sido un afortunado en toda la extensión
de la pala[;ra. "El Ladrón" le hizo célebre en una noche y en casi todas sus obras
hay oJSadía, violencias, temeridades, que nos impresionan de tal suerte, que nos ren·
dimos ante tantos atrevimientos. Tal vez con razón Emilio Faguet al escribir sobre
" S1nsón" calificaba a Bernstein de '"freoético" y Doumic llegó a insinuar que había
hecho el conocido dram1turgo, "de la violencia una especialidad."
Yo confieso, mi falta, caso que lo sea, Henry Bernstein lo considero como un
gran dramaturgo dentro de su género, sin por eso negar que lo artificioso de algunos
personajes de sus obras, y la impetuosidad rectilínea que caracteriza la fábula de
sus argumento3, menoscaban en grado sumo, el fondo de sus concepciones. Así el últim J acto de "L1 G 1erra" e, horrible, doloroso, precipitado; y la escena entre San•

Luego, la forma es castiza y depurada; el hermoso castelJano vibra con
todas sus b ellezas, y los que amamos esa lengua hacemos caso omiso de
la extensión de algunas escenas en favor del goce que nos proporcioaa la
palabra sonora, el período redondo, el pensamiento profundo.
No es para todos los públicos "La Venganza de la Gleba" y hay que decirlo en honor al nuestro, que la sala del Mexicano se JJena ~iempre que
se representa.

Teatro Colón.-Dos escenas del drama "Sansón. "
TEATRO MEXICANO.-BENEFICIO DE RICARDO MUTIO.
LA VENGANZA DE LA GLEBA."

Justo por todos conceptos es que un actor tan estudioso y tan infatigable como es Ricardo Mutio, haya tenido su beneficio, y si en algu•
na, obras de las muchas que ha interpretado, se ha hecho acreedor a
mi juicio a ciertas advertencias, eso no quita para que en el largo tiem•
po quP. viene actuanda en los teatros de México, le hayamos visto siempre con deseos de agradar, con modestia si;npática y-con indiscutibles
condiciones para la escena.
El tiempo y algo menos premura en las labores teatrales, lo cual es
bien difícil dada la costumbre del ensayo semanal, han de hacer del
actor de que me ocupo un artista concienzudo, y digno de entusiastas
alabanzas.
El beneficio de Mutio fué, por tanto, merecido y la gente llenó la safa del Mexicano, con doble motivo·puesto que iba a representarse "La
Venganza de la Gleba" de Federico Gamboa (y perm!tame ti inteligente Ministro de Relaciones que lo trate con cierta franqueza ya que al
literato insigne me refiero) la obra mexicana de estos dempos, que se
destaca por sus méritos excepcionales.

tiago B rachat y Jerónimo de Sorain en el acto tercero de " Sansón" es bestial hasta el delirio:
Todo ello ha sido moti vo de que el autor de que me ocupo haya sido víctima de profundos
odios, los cuales no hemos de tener en cuenta para emitir un ju icio, siquiera sea muy somero sobre su obra teatral. Ya conocíamos ''Sansón" por haber puesto este drama en escena la Compañía Fábregas, hace tiempo, es decir, a raíz de su estreno en Pa1 ís, lo que no es obstáculo para
que Caralt estuviera acertado al elegir esta obra para su beneficio.
Si el hebreo Sansón decidió morir entre las ruinas del temP.lo. por él destruído, con tal de
que los filisteos perecieran; " Jaime Bracbart" un Sansón moral, por lo herclÍleo de sus propósitos y !_o fuerte de su voluntad, determina arruinarse por completo ante el goce de la venganza,
dejando en la pobreza al amante de su mujer a la cual idolat raba, sin ser n unca correspondido.

Teatro Mexicano.-Escenas de "La Venganza de la Gleba',

..

T~atr o Colón.-L; señorita Gil y el señor Caralt, en una
escena de "Sansón. '

Tal es la obra llena de- situaciones dramáticas en alto grado, su jestiva en todos los instantes
y con efectos, alguno muy rebuscado pero de éxito seguro. Caralt supo encarnar perfectamente
el p rotagonista; amoroso basta la humillación, cruel y duro al d escub rir ~u deshonra ; frío cern o
hoja toledana al realizar su venganza, mereció aplausos justos en m i concepto. La Gaspar y la
Gil muy bien y muy elegantes: el primer acto lo matizó la primera con delicada y fina ironía,
perfectamente expresadas; y en lo que se refiere a la segunda, tuvo acentcs de pasión que deben
con~ignarse por lo precisos y bien dichos. El resto de les intérpretes no descompusieron el cuadro , sin t raspasar los límites de la discresion. L.~ escena lujosa.
L UIS DE L ARRODER.

�.,,

1

~
1

¡

Los alumno; de la Escuela Industrial de Huérfan:is juran:lo su nueva bandera el 14 del actual.

IRMA
Para &lt;El Mundo Ilustrado&gt;

Los "autos" de la concurrencia.-Coche número4· vencedor en la carrera de

200

kilémetros, piloto-

J. l. Limantour -Coche número 3, vencedor fn la
carrera de

150

n úmero

vencedor en la carrera de 60 kilómetrc s

II

kilóm'!ltros, piloto Casfaux.-Coche-

• piloto José Camacho,-Coche número 5 reto -en Ja
carrera de

200

kilómetros; piloto Buenrostro,

Tuvo la des¡¡racia de nacer hija de un crimen y de
nacer bella.-Su madre, si así pudiera llamarse a la mujer que la envió al mundo era una traficante en amor;
su p i:lre, bien pon ría haber sido un buhonero brusco y
mil formado o algún señorito pulcro y aristó.:rata, a lgún muqués calavera, ¡qué se yo! lo que si se asegura
es que el autor de sus días debe h1.ber tenido entrañas
muy negras. ¡Porq ue eso de dar vida a un ser que ni lo
pide ni lo quiere, crear un angel para convertirlo en
demonio, formar una paloma destinada a vivir en lo
a zul, para h..indirla en el cieno, es verdaderamente
un'!. acció3 que tiene el tinte má; subido de criminalidad!
¡Pero desgraciadamente el caso de I rma se r&lt;!pite con
dem1.sía! -A.sí-decíimos-nació ella, así creció en
m~:iio de una atmósfera m1.leaote, saturada de vapores
impuros, des:onoció las c-&lt;ricias maternales, y si, se le
alimentaba y se le impartí 10 medianas deferenci,s, no
eran por cierto por amor, sino que veíase en ella un
Tico tesoro que más tarde, daría opíparas ganancias; no
de otra manera se obra, cuando se limpia y adereza
una alhaja para adjudicarla al mejor postor; también
-con igual fin un traficante en anim1.les cuida que estén
sanos y rob :1stos para su venta. ¿Y, qué no habrá diferencia entre una muj ~r y un simple bruto? no sólo la
hay ; sino que ni compuación cabe, pero esto no exis·
tí, en la madre de Irma.
L:i oiñ1 s~ transformaba en mujer. crecía en edad,
crecí, en belleza ; sus ojos aoacibles, color turqueza,
hech:i, para reflejar cuadros de bogar; sus labios fiaos,
sus labios coralinos para_recibir el casto beso del esposo ; sus m'l.oos de cGioconda;&gt; su cuerpo adorable, todo
fué v~odido, cu1.odo empezaba 11. décima-sex ta primavera de su existencia; fué vendida al que dió más y al
que volía m~no;; érase él, un mortal, gistado más por
los vicios que por los años; gustab1. de compr:ir flores
pua deshojadas y luego que las pisara el que quisiera.
lrm1. le pareció una flor elegante. y d ió algo más ¡;or
ella, más de lo que le costaba un traje de etiqueta hecho en Londres y menos de lo que hubiera pagado por
ua t.erm:iso cFiat,&gt; t ,mbién se la vistió cnn hermosos
trajes ~e seda y se le dió el trato de g rao señora, ella
inconsciente iba a todo, ¡era tao niña! su pecado fué
sin malicia, el crimen venía de parte d • otros.
Pronto su comprador cansóse y un día de tantos, sin
más decir, poniéndole en las manos unos cuantos bille·
tes de banco, la envió a la calle, Aquí empezó su calva·
ri3, ella tenía ilusión de que i..quello no tendrí 1 fin y
lloró por sus coch ~s. sus sombr.,ros y taotas cosas booi·
tas como p~rdía; lloró tambiéo pn aluel hombre para
-quien seotía si no amor sí algo de cariño; si este, en lugar de despedirla la hubiera retenido en su casa, la hu·
biera hecho su esposa, no tendrí1 por qué arrepentirse,
sin mancha llegó a sus manos y eo el tiempo que la tu·
vo a su lado se por tó cual una honorable dama; pero el
segador de flores no abrigó compasión para su nueva
víctim1., no supo detener al angel en su c.i.ída, al cootraTi J, aceleró el descenso.

Ya en medio de la calle, ya en terreno resbaladizo,
ya sin quien le diera la mano, fué bajando más y más;
sus amantes ya no eran señores de "clarck" y guantef
blancos, un cualquiera, un simple artesano gozaba de
sus favores; y ella vivfa así por costumbre, por necesidad, vivía sin gusto, sin conocer el amor, el amor del
alma, y la ¡pobrecita! lo deseaoa; sentía horr or hacia
su vida, hacia aquellos hombres be~tias que por doquiera la perseguían ¡cuantas veces! las lágrimas se agolpa·
bao a sus ojos al ver los niños de cabecitas rubias jugando en los jardines! i Cuanta envidia sentía por las
mujeres que se oían nombrar madres! y luego recor daba a J uan ... ,¿qué quien era ? un obrero trabajador y
honrado que habitaba una casa no muy distante de la
mísera buhardilla de Irma,
1Qué casa!, ¡tan mona!, ¡tao aseada!. y todo obra de
uoa viejecita con las sienos orladas de plata, con sus
vestidos trascendiendo limpieza; cual infat igable hormiga iba y venía de un lugar a otro, las macetas, los
pájaros, todo daba razón y a tPstiguaba rns fatigas, había que tener listos los alimentos y arr.,glada la rústica
mesa para el regreso de Juan. iQué recibimiento! en·
cant,ada de su hijo y éste enamorado de su viejecita, y
esta felicidad le dolía a lrma, sentía no poseer esa dicha; amaba a Juan y su amor era irreali zable; nunca
gozaría de los amor.is puros, el abismo era iumenso;

entonces llegaba la hora de la desesperacióo ~ de_ mal·
decir a todo el mundo, a todos los que la hab1an mducido a esa carrera y al llegar a su madre .. . , se dete·
nía, la leng ua no acertaba a profer ir iojuriascoo_tra ella
al r ecordar ciertas palabras que leyera en un hbro ve·
nido a sus manos al acaso. "Respetarás a tu padre y a
tu madre"
De nuevo se le presentaba J uan ; ¡ por qué nunca iba
a verle? ¿que no !~quería ? ¡quién sab_e!_ pern _es el c'."·
so que más de al,¡una vez había rec1b1do dmero sin
saber de dónde venía, había tam bié n encontrado algu·
nas cartas anó nimas y presumía que eran de Juan, aunque sin tener razón para ello; todo se red ucía a ciertas
miradas cariñosas cuaodo la encontraba en la calle,
pero se admiraba de que nunca le hubie~a dicho una
palabra. Y en efecto, Irma no se engañaba a l atribuirle a Juan aquellas cosas ; las cart:ts y el dinero que recibiera cuando se encontraba más necesitada eran cosa
suya. J uan conocía la historia de Irma y tenía compa·
sión ·para aquel capullo agostado en primavera ; en ot ro
tiempo la hubiera amado, pero ahora era únicamente
un cariño piadoso el que lt, llevaba a escribirle aconsejándole su regeneración , y también solía enviar le
cortas cantidades de dinero, d~ 1, s que nunca pemó
pagarse.
o o o
¡Muerta! excla mó el Docto r con la frialdad de su oficio y dió las órdenes necesarias para que fuese traosla¿ada a l anfiteatro, el cuerpo de una joven cerno de 21
años que acababa de expirar en la cama de un hospital,
allí se le destrozó y después en un cajón de comunidad
fué conducida a su última morada, un montón de tierra
encima de sus despojos mortales y fué todo
Este es el fin de Irma; pensaba regenerarse cuando
la at&amp;có traidora enfermedad, sola. sin hogar, Gin familia, el único recurso que le quedaba era un hospital: el
abrigo de los desheredados, allí tuvo que acudir, allí
confundida entre otras mujeres, sin que nadie derramase una l:igrima por sn muerte , dejó la existencia en la
flor de su edad, muri5 arrepentida de sus faltas y pt·
dieodo pe•dóo para la autora principal de ellas, y así,
mientras ella moría abandonada en aquel lúgubre hos·
pita!, la desnaturalizada madre reía a carcajadas en
una descomunal orgía.
ANGELINA DOMO DI G ORCE.
Guaoajuato, Agosto 23, 1913.

-Todo está muy mal. No se hacen negocios.
-Me extraña lo que usted dice, porque en casa ha
sido preciso aumentar el personal por el mucho queha·
cer.
- l A qué se dedican ustedes ?
-Tenemos casa de préstamos.

o o o
En un tranvía:
- iEsto es intolerable, conductor! !El agua se filtra
a través del techo!
- !Agua filtrada ! ¿Y todavía se queja usted?

Miembros de la sociedad &lt;Ignacio Pérez&gt; que celebraron su fiésta de aniversario ti sábado último.

,,

�los libros amigos, estaba el retrato de ella en aptitud
pensativa, entre teat ral y romántica, con una enorme
füir blanca en el pectio, corno alentándolo a perseverar
en e l estudio. &lt;;:orina 9cupaba todo su pensamiento, y
por ella, por su amor, por la ventura de ambos y para
premiar su fidelidad, redoblaba su esfuerzo y se aplicaba con más ardor a vencer los obstáculos. El amor,
avivado por la ausencia, espoleaba su voluntad y ennoblecía. su fatiga. En las horas de abatimiento, la imagen
de Corioa se presentaba a su espírit u para iofuoc!irle
fortaleza.
La.s cartas iban y venían, impregnadas del dolor de
la ausencia, del optimismo,de la e3peraoz1 y del encanto d el cariño.
Al principio, se escribieron con frecuencia; más tarde. escasearon las cutas. Corina se quejó amargamente,
habló de enfriamiento de afecto, de olvido quizá;
Leandro la consoló, coatestáoclole que los exámenes no
le dejaban tiempo para nada, pero que e lla seguía ocu•
pando el primer lugar en su corazón.
Y a fe que no mentía : Corioa contiouaba siendo su
prometida ideal, pero al lado de ella, figuraba otra.
Aoatilde, una linda y elegante porteña, a la q ue prin·
cipió cortejando por emplear los ratos de ocio en un
deporte placentero Con el trao~curso del tiempo, la
figura de la a•1sente fué b~rrándose para ocupar su sitio la nueva elegirla. lnsensiblemeote, sin que él lo notara, Aoatilde se enseñoreó de su corazón. Cuando el
estudiante se dió cuenta de ello, sintió remordimiento y
tuvo vergüenza de sí mismo.
Luchó por desprender de su alma el afecto que babia desalojado a aquel antiguo amor de i nfancia. Com·
puó minucios1meote a ambas, y del paralelo, salió

Un Ciego Sepulturero
Diligente sin desmayo, con acabada
conciencia de las muchas obligaciones
que se babía impuesto por sí milfllo,
Eduardo, el ciego de la Casa de Expósitos, era el primero en levantane,
antes de aparecer la luz nunca alcanzada por sus órbitas muertas, y recorría
los corredores y salones de la primitiva
instalación, en busca de puertas sin vidrios, de cerraduras falseádas o de ventanas caídas, para colocar los cristales,
arreglar las llaves, y trabajar los espigones de los quicios, hasta regularizar
los herraj es.
_ Nunca l~s Her~anas debieron repetirle una rn&lt;hcac16n. A cualquier ho·
ra, aún en las de comida. lo dejaba
todo para tomar su diamante y escalera, sacar las m~didas, tallar el vidrio
y enmasillar los bastidores, en una ta•
rea segura, realizada con dcminio de
vident.,_

•

_~ba~~onado a la entrada, la "piedad
d1v10a, pregonada en el viejo tablero
lo habí'l recogido, a los pocos días d:
nacer, confiado, quizá, al torno, para
ahogar alguna doble desgracia, ya columbrado el abismo, de tinieblas a
q~e parecían condenados sus ojos sin
vida, y las Hermanas lo habían recogi·
do con el amor que inspira las granD amas y ca b a JI eros as1s
· t €D t ES a ¡a recepc1"6 n ~ f ectuada en la legación
· de Guatemala el 15 del actual para conmemorar la
d es d esven
Iuras.
· 10·
· d••.e.een d enc1· i d e d"1ch a nac1"6n h ermana,
•
,
•
• •
. : ali! hab1 • crecido, en la bulltc1osa morada de los
·
nmos srn madr~, _sano de cuerpo, adormeciéndose en
Luego supo de los muchos nií1os c¡ue morían entre bía acar iciado en su camita o r on quien hubiera corriregazos de rehg1osas y arrullaaos con sus cariños, co- la impotencia piarlosa de las mayor s· .abnfgaciones, y do al calor de un sol de ventura.
Eduardo ponía algo de su alma en el ajuste de las
rreteando por los salones poblados de cunas y de incu- sintió que sus cuerpecitos, después de aih-0.rtajados de
bado::ts, y buscando imitar las inimitables armonías de blanco inmaculado, y de recibir la bendición religiosa tablas sencillas.
Y acaso las serruchase entre sollozos. Después salía
los pa¡aros de sus alegres despertares, los amiguitos 00 Y las plegarias de todas las Hermanas, reunidas en code la casa.
alcanzados de la arboleda vecina.
ro,-las bondadosas Hermanas adivinadas doquiera por
Necesitaba tomar aire, huir de la muerte.
Ya grandecito,_y siempre encanto de las Hijas del el melodioso matraqueo de sus rosarios colosales,-las
Sin anteojos, ni bastón, la frente l~vantada, dijéraseHuer~o y de las rnspectoras, y de los médicos y de los fisonomías no descubiertas en su condenación a inforpractic~n_tes, un día sorprendió a todos, mostrándoles tunio perpét;;o, pero forjadas como reflejo fiel de sus le buscando luz, recorría cuadras y salvaba calles. Mensu dom1n10 del secreto de las cerraduras y de los cor· virtudes,-eran puestos en cajoncitos blancos, y cubier- talmente trazado el plano de su paseo, jamás volvió a
tes de las llaves. Y al saber Ja rotura de una, se apre- tos de flores, para llevarlos al cementerio.
molestar a nadie con ayudas: distinguía el tintineo de
~uró a componerla.
Enternecido at saber de aquella peria, más honda e los tranvías y las pisadas de los caballos, y sabía demo•
Después estudió los vidrios, siempre en las tinieblas intensa que la suya, aprendió a cerrar estos cajoncitos, rarse antes de intentar un cruce.
de su noche eterna. Y si primero fuéron los más chi• Y a atornillarlos con prolijidad.
Eu un almacén defa esquina de Brasil y Buen Orc~s Y a su ~)canee, pronto subió hasta las banderolas,
Después ensayó la fabricación de uno. Su conclusión den, conquistó amistades.
sin más guia que su tacto, ni otra ayuda que la escale- resultó esmeradísima.
Y como era un industrioso. pidió trabajo y se puso a.
ra, por él mismo acomodada.
Le puso un colchoncito de virutas muy cortadas para preparar otra clase de cajones.
Así, se c~nvirtió en el cerrajero y vidriero de la enor- hacer grato el reposo de la inocencia dormida . .•. DesY todos los días, después de revisar las cerraduras
m? casa, sin que nunca se inculpara pulmonía 0 ¡ res- fie entonces, Eduardo se hizo el "cajonero fúnebre" de descompuestas y de reponer los vidrios rotos de rn albergue, se iba al almacén de los amigos, a anunciar la
fno alguno a la-demora en reponer un cristal pedido. los niños,
tarea terminada, y ,. pedir la nueva. •
1:ªm_Poco hubo de lamentarse ninguna hecatcmbe de
Al sentir el frío de los que ya no vivían, tomaba la
v1dn~s rotos por el ciego en su andar a tientas en el medida exacta para cortar las maderas, pues, rebelde
En ese trayecto estrechó la mano de un Padre de
laberinto del taller improvisado en el extremo de una a familiarizarse con la visita de la muerte, tan frecuen- Santa Catalina, al salvar la acera.
·
galería.
te en el hogar de los niños sin hogares, jamás consintió
El ciego habló de sus hermanitos abaodonadcs en Ja
Y ni si&lt;Juiera hubo de tachársele de despilfarro en amontonar ataúdes, como si con su falta detuviera los Casa de Expósitos, y de los que morían t;.o tristemente
y el salesiano le dijo de los protejidos en la escuela d~
l?s materiales, porque su habilidad llEgó a ser de ar- estragos de las fiebres.
lista consumado, para no desperdiciar trozos ni trazar
Cuando el caído era uno de esos amiguitos, de liso- º?cios, taml;,ién .;in madres y sin hogares, o muy pobrecortes innecesarios.
nomía riente, aunque nunca dominada-por sus órbitas, citos, y como aquéllos, rodeados de infortunio. Dos alque no llegaron a traslucir cosa a lguna, pero al que ha- mas que se encontraron.
Eduardo conoció la escuela de la calle de Brasil. Y en el comedor de los
Padres se le puso un asiento. Y en
los días en que la muerte alternaba su.
visita al templo de la piedad de la ave•
nida Montes de Oca- en la primavera, al renacer los á rboles, cuando la vida de los pequeños resiste muchos embates -Eduardo lo frecuentaba.
Era el amigo de los asilados, su hermano mayor y como un asistente de los
profeso res.
Así pasaba su vida este ciego expósito, tranquilo, solícito con las Hermanas, cariñoso con los hijos de la inclusa, ga_oando para sus cigarrillos, con
su traba¡o de cajonero.
La civilización, en su avance estre·
pi toso, sacudió la placidez de su exist~ocia-el "teff·teff" de los automóviles, acoplado al repetido tintineo de
los eléctricos, de marcha regulariza,
da, y al trotar de los caballos.

Grupo de algodoneros industriales, con el Presidente de la H~púhlica a quien ofrecieron su adhessón recientemente.

Eduardo nunca llegó a dominar el
anuncio de los nuevos coches. Sus
desastres lo estremecían Entre el so·
nido de la bocina y la llegada de los
autos,_ m~diaba tan poco tiempo.que su
sacud1m1eoto le resultaba superior a
su percepción mental. Y como le dije·
ran de las muertes causadas, su horror
se tradncía en espanto. Sintiéndose así
más ~iego que en sus anteriores días,
necesitó de ayudas para aventurarse en
las calles. P_ero muchas las pa~ó solo,
la cabeza siempre levantada, sin anteojos sus órbitas, la mano sin bastén
Y con cuidados y sobresaltos, llegab~

destrozar una vida. ;Si al menos pudiese comprender
ella la intensid'td de la luctia que había sostenido entre el amor nuevo y e l amor viejo! Pero no; mejor era
guardar silencio, darla a entender que la ausencia había traído el inevitable elvido.
Corína no lo entendió así, pues achacó a la proximidad de los exámenes el sil Qnc io de Leandro. ¿Cómo
pensar en que otra rival afortunada ocupase su pensamiento? ¡Imposible!
No tardaría en comunicarle que había r ei;ibido, por
fin, el ambicionado t'tu lo y en participarle rn regreso
a la capital provinciana, después de seis años d" au•
seocia.
Se estremecía de secreto gozo, al pensar e n su casamieuto cercano con el hombre ardientemente querido.
¿ Acaso no era digna de la dicha que la vida reserva
a las criaturas que aman y que esperan 1
Y, mient ras Leaodro, sordo a las voces amorosas del
pasado y dueño y;i de un titu lo doctoral, ptdía en Buenos Aires la mano de Anati lde, la desvPnturada amante a¡¡uardaba al lá, en la tierra nath·a, al prometido con
la antorcha encendida en la mano.
ELOY FARIÑA NUÑEZ.

Sr. Lic. don Ramón Corona. nombrado Gobernador
del Distrito Federal.
·al alm \Céa de s01 primeros amigos, y al comedor de
los salesianos Pero tenía p:foico a las travesías.
Un coche a o 1fta le anonadaba hasta hacerle renunciar al paseo.
Coa todo, su cariño a los amigos era superior a los
m1.yores temores, ahogado, acaso, por el ambiente de
tristez'I. de los expó:;itos que lloran o mueren.
Cootiou1.ba saliendo, pues.
Y una tarde no debió oir el "teff teff." el tráfico in,ten,J y cJmplicadl, Cla mu:h &gt;s ruido; y campanas de
eléctricos y bJCtn'ts de bicicletas. L1 ola lo arrolló en
Ja esquina de Ituzaiogó y Montes de Oca. Y cayó para
no levantarse. Tenía t reinta .años. Su rost ro era plácido y sereno.
La.s H~rm1nas y los s'l.lesiaoos, y las inspectoras de
tlos e xpó;itos, y los médicos y practicantes, lo lloraron
·m:ichJ, intensamepte, porque en todos supo dejar un
,dulce recuerdo de bondad y resignocióa.
ALBERTO MEYER ARANA.

LA ANTORCHA ENCENDIDA
Corina, fie l al juramento contraído, dejó trascurrir
añ"l tra, año, aguardan:lo con resignación la fecha en
que Leandro, ya con su título de doctor en Jurfaprudencia, vendría a realizar el sueño dorado de su vida.
-l. Me esperarás hasta entonces?-habíale interrogado él en la víspera de su viaje a Buenos Aires, con la
voz alterada por la emoción de la despedida.
-Te esperaré siempre-habíale contestado ella con
el supremo valo{ de la enamorada y con la sublime
abnegación del amor, vencedor del tiempo, del espacio
y de la muerte.- -Sólo te quiero a tí y a nadie más en
el mundo.
¿ Qué e ran seis años para esos dos seres que se había" conocido en la infancia, y que habían jurado unir
sus destinos, una vez que se dieron cuenta de que na·
cierno el uno para el otro? B ien poca cosa, en verdad.
El tiempo pasa pronto, con la velocidad del deseo,
cuando la esperanza ilumina el porvenir y la felicidad
se entreabre en el foturo como el galardón de un afán.
Coriua, enamorada, paciente y sumisa, s&amp; entregó por
completo al recuerdo de Leandro, cuando éste abandonó la ciudad natal.
Desde entonces, llevó un'\ vida retirada, la viudez de
la ausencia. Raras veces asistía a las fiestas y a los bailes, porque parecíale que cometería una infidelidad no
guardando estrictamente el retiro monacal que se había impuesto como testimonio de constancia. Todos sus
pensamientos estaban fijos en el ausente y todos los actos de su vida reflej aban la firmeza inalterable de su
hondo cariño.
Vivía virtnalmente, en constante comunión espiritual,
coa él. Cualquier motivo o circunstancia le hacía recordar ue Leaodro, una flor marchita, un trozo de música, unos versos .... . . Y su corazón ardía como una antorcha. encendida, siempre en aras del recuerdo.
P or su parte, Leandro no tenía otro recuerdo que el
de Corioa, la compañera de infancia y la fiel prometí. da que guardaba, allá en la capital p rovinciaua, la ter. minacióa de su carrera universitaria, para desposarse
con él y vivir felices. Allí, en su desordenado cuarto
. de estudiante, en el sitio de honor de la mesa, junto a

Grupo de la sociedad de "Damas Católica~" que ct:lebró su pri mer aniversario el

12

del act ual.

malp~rada Corina, la cual, aunque bella y graciosa,
carecía de la distinción, del donaire y de la cultura de
Anatilde.
En esto, recibió una carta de Corina. llena de confianza y de ternura. Pintábale la alegría de su corazón
ante la nueva de la próxima terminación de su carrera.
Nada, absolutamente nada, había cambiado en elh;
seguía .¡ueriéndolo con el mismo cariño de siempre y
esperándolo con la misma fidelidad de antes. Abora,
q ue se acercaba la fe~h-i de la realización del sueño
común largamente acariciado, bendecía todo el sacrificio que había hecho por él Y concluía diciendo quebien merecían ambos la dicha a tanto precio conquistada.
Leandro leyó y releyó la5 protestas de amor de la
novia fiel , con la melancolla con que se contempla un
ramo de flo res marchitas o se bojea un álbum de re
cuerdos. El tiempo h abía hecho su obra, pisando sobre su corazón con su hoz segadora de nobles ilusiones y de pu ros afectos. Nada había respetado, ni la
santidad del juramento, ui h sinceridad del amor, ni
la grandeza del sacrificio, Todo se había h undido en
en el pa.sa.d3, impelido por las arrolladoras y brutales
corrientes de la. vida. ¿Qué quedaba de aquel cariño
inm1culado y grande, nacido en h adolescencia, madurado en la juventud y acend rado por la ausencia en los
primeros tiempos? DJbió ser inextinguible, pero duró
bien pJco, no fué suficientemente fuerte como para
resistir todas las pruebas y sobreponerse a todos los
amores.
·
Y ahora., ¿qué iba a resp3oder a Corioa? ¿Habría de
desengañarla cruelmente, correspondiendo con el olvido
a la lealtad, o seguiría alimentando una esperanza vana,
añadiendo al engaño la burla? · No s1bía qué partido
tom,r. H1bí .. ds:struidJ un coraz6o y no le era dado

Sr. Jesé. de la Fuente Parres, nuevo att 1ché a b
legación de México en Berlín.

�() (J_

~

(

~

..._,..,.,._.....,,..,.........,..,,,,,,.-_r_¿.,,."¼~,, . ,...,,...,.....,,..~....,,.-=~--=:!m-""111'--oW~..-..,i,-=,r--=~,~wi,,............,,..,........,..,,,N""'',..I__,.;=-=~•"'t-"""li""'.-""""IJ
Cuando Antero Marjaliza fué llamado por el sargento tallador, atravesó la compacta masa de público que
llenaba el salón de la Diputación provincial para acerca~se al estrado donde actuaba la Comisión receptora
de los quintos. Sobre la impresión de tristeza que dominaba a lo~ concurrentes, que eran mozos sorteados,
su¡ padres. sus hermanos y sus amigos, surgió un movimiento de alegría, o más bien un impulso de risa,
p roducido por la breve estatura y la resuelta actitud
de Antero.
Este revolvió en torno sus ojos neg ros y brillantes,
como si deBfia.ra a lo, burlones. Nada más des1gr adable pira él que aquel capricho de la naturaleza que Je
había hecho tan pequeñuelo Hubiese dado la mitad de
los alios que Je quedaran por vivir a cambio de crecer
súbitamente un palmo; pero esos milagros no se dan
más que en los cuentos de hadas. El que nace para
pequeño, pequeño muere.
Desde el co:nienzo de su pubertad Antero Marjaliza
había sentido a diario la amargura de ser tao bajo.
Conf ió algún tiempo en que, cuando el bozo le apuo•
tara, se desarrollaría su figura hasta poder hombrear·
se con los otros mozos de Azutáo, su pueblo nativo,
que no era, ciertamente, patria de gigantes; pero luego
hubo de convencerse de que el donoso ingenio de sus
convecinos había acertado aplicándole un mote por el
que era más conocido que por su nombre de pila y su
Apellido familiar.
L'! llamaban " Quejigueta" en recuerdo del a rbusto
enano que crece en las montaneras de la Sagra. Era
Marjaliza de la altura de ese arbusto, y, como él, recio,
duro, enjuto y fuerte. Lo que no había gastado la naturaleza en la. cantidad, habíalo empleado en la condición, y nadie podía aventajar al mozuelo en la firme za
con que hincaba el azadón en los pétreos terrones, ni
en la rapidez y resistencia enla marcha.ni en el a~uaote para estarse horas y horas en el pegujal, doblando
la espina sobre el surco. Pero "Q uejigueta" hubiera
preferido ser el más endeble de los muchachos de Azu•
tán a cambio de no ser el más menudo de todos ellos;
y esta desesperación suya se mezclaban el temor a la
riS\ ajena y el desprecio de los que le humillaban por
s er más alt9~.
En aquellos días sus compañeros de quinta le habían
di~bo, más con lástima que con envidia:
-Tú te quedarás eo Azutáo. Tú oo sirves para sol•
dado. Tú oo llegarás a la talla.
Por eso cuando " Q uejigueta' se vió sobre el estrado
de la sala, dominando p ~r la altura de éste a los es·
pectadores, creyó que iba a jugarse una partida de la
que dependía su porvenir, porque si, eo efecto, no llegaba a la chapa de bronce que fija la mioima estatura
exigida por la patria a los que bao de servirla con las
a rmas en la mano, esta proclamación de su pequeñez
iba a hundirle para siempre en los abismos del dolor
y de la tristeza. La naturaleza había!'! condenado a
ser eoaoo, y esta sentencia iba a proclamarse con la
solemnidad aparatosa de un acto oficial. Adivinaba
Antero la carca j~da ruidosa -iue iba a sonar cuando el
sargento dije ra:
-Corto de talla. Ioúti I para el servicio.
Por eso cu iodo, descalzadas las alpargatas y desou·
d os los pies, se colocó e l mozo sobre la base del apara·
to medidor, estiróse cuanto pudo, irguióse con toda la
fuerza que le e ra dable, esperando asf tocar con el crá·
neo en la chapa niveladora de los héroes.
Observólo el sargento, y Je dijo:
-Otros se encogen por no llegar, y tú te alargas pa·
ra dar con la cabeza en la meta,
Faltábanle unos milfmetros. Entonces Antero apretó
los músc ulos de la caja torácica, juntó los brazos al
cuerpo, ar rimó las piernas a la columna de la talla, y
con un esfuerzo supremo consiguió lo que deseaba: su
pelo, recio como alambre, raspó en la chapa. Un im·
pulso vigoroso le hizo quedar encajado entre ésta y la
base del aparato.
E l sargento, riendo, le dió un empellón y le hizo descender.
-Util-dijo.
Sonaron algunas palmadas, escucbároose palabras de
aprobación.
-iBien por "Quejigueta!"-dijeroo varias voces.
Y el cura de Azutáo, que asistía al acto, exclamó:
-A ése no le hace soldado su estatura, sino su vo•
!untad.
D.is:le entonces cambió la manera de ser de Aotero
Marjaliza. La tristeza desapareci5 de su ánimo y de su
rostro. Sintió que, ya que oo su cuerpo, crecía su alma,
y su tierna fe en la Virgen de la Asceosióo de Azutáo
atribuyó a la bondad de la Divina Señora el asceo~o

que él y su linaje habían recibido en las jerarquías
sociales.
Porque su padre, su abuelo, su bisabuelo y todos sus
aotep)\sados de que se conservaba memor ia habían si•
do tao p~q ueños como él, por lo que niogooo de ellos
alca nzó el honor de iogresar eo las marciales legiones
de la patria. ' Quejigueta" iba a ser el primero de los
Marjalizas en cuyas manos iba a poner Españ a un fu.
sil.
Y ese hooor no significaba para él solamente el eono·
blecimieoto de su existencia y el cambio de las vulgares ocupaciones de ella por las aventuras y peligros
d el ser vicio militar: era además la c redencial de hombre que se le entregaba, anulando una excepción vejatoria que sobre él y sobre los suyos pesaba .
P uso Aotero todo e l pode rfo d e su voluntad en c umplir las obligaciones de su nuevo estado, y cuando in·
gresó en las filas del batallón de Cazadores de .... ,
túvose por el más dichoso de los humanos. Allí, como
en su pueblo, era el más chiquitín de todos, y las bro·
mas que en las taberna~ y en la plaz3. de Azutáo ha·
bían ª!Dargado su juventud, continuaron en el cuartel ;
pero ahora no le molestaban ni le ofendían, por.qoe sobre ellas estaba la cifra de la talla : un metro quioieo·
tos cuarenta milímetros.
Verdad es que, como no podía mantenerse en aque•
lla rígida tiesura que le hizo engañar a la patria en
unos cuantos milímetros el día de la declaración de
soldado, sorprendía a cuantos le miraban comparándo·
Je con los otros quintos; y el amplio capotóo, el largo
fusil, el ancho y achatado ros parecía n aplastarle y disminuirle.
E ra como si uo represen tao te de la generación de Liliput hubiera ingresado en el E jé rcito para que apare·
ciesen H.é rcules los hombres de mediana estatura. Pe·
ro las bromas y chanzoneta~ de las cuadras, o eran
contestadas en términos acomodados, o daban lugar a
que ''Quejigueta" enseñara sus puños eu amenazadora
crispatura e hiciese valer la potencia de sus brazos.
Aquel muñeco pareda hecho de hierro.
El periodo de instrucción destacó a Marjaliza por la
rapidez coo que todo lo entendía, por su empeño en
ejecutar los movimientos que se le enseñaban , por su
agilidad de acróbata. E l teniente coronel se fijó en
aquel muchachuelo y le eligió para corneta de órdenes.
Esto obligó a "Quejigueta" a oo nuevo apr endizaje.
Durante mul:has mañanas fué con otros alumnos
de la misma eoseñaaz4 a los barraoccs de la montaña
del Príncipe Pío, y allí se pasaban largas horas ioteo•
tando sacar del dorado cornetín les sones bélicos que
en la paz sueoao como regocijado cacareo de gallo
contento, y eo la hora de la saogre tienen la medrosa
estrideoci1. del g rito de muerte eo la tragedia.
También aprendió rápidamente el manejo de la corneta y su po cómo h1bía dé combiuar el soplo q ue hace
vibrar el metal, y los movimientos de la lengua que modulan, matizan y recortan esa vibración.
C uando Marjaliza fué por vez prime ra detrás del caballo del teniente coronel a unas maniobras eo las cam•
piñas de los Carabaocbeles, tuvo un vivo sentimiento
de orgullo. Las órdenes del jefe pasaban a través d el
cornetín como uo alarido de autorictad y de victoria.
La compacta masa de soldados d isteodíase en hileras,
y a cada nuevo son cambiaba el orden de éstas Agrupábaose, se diseminaban, corría n a ocupar las lomas:
los fusi les apuntaban a uo invisible enemigo imaginado
en el horizonte; sonaban los disparos, y los centenares
de columoillas de humo que aoarecíao aquí y allá,
creía "Quejigueta" que oo o,ran sino el homenaje rendido a aquel instrume nto de cobre que sus labios caleotabao y que se estremecía sonoro bajo la mano que
le oprimía.
•
P icaba el teniente coronel a su caballo y eo r ápido
galope descendía les altozanos, c ruzaba la llanura, volvía a s ubir los montículos subsiguieotes, y a su lado iba
"Quejigueta" con velocidad que mas parecía vuelo qu e
paso, sio que la fatiga molestara sos pulmones. sin que
su respiración dejara de ser isócrona y tranquila. Por
dura que fuera la marcha jamás descendía por su rostro una gota de sudor. So tez morena permaoec!a seca
y fría, y los ojos, fijos ea e l jefe, aguardaban el gesto
que se traducía inmediatamente en uoa nota que cara•
coleaba eo los aires como uo arabesco musical.
-lNo te cansas, "Quejigueta ?"-le decía alguna vez
.:ll teniente coronel.
Y el muchacho, sonriendo, contestaba entre vanidoso
y modesto:
-Mi teniente coronel, ¿qué es cansarse?
H abía comenzado la campaña de Africa Del puerto
de ~1álaga salfan diariamente vapores llenos de tropa.

En el campo de Melilla levaotábaose los campamentos
como por improvisación milagrosa del patriotismo.
Coaodo "Quejigueta" se bailó delante de uoa tienda de
campaña y vió a lo lejos la mole iogeote y temerofa
del Gurugú, experimentó eo su alma seotimieotos oue·
vos para él.
Era la hora del crepúsculo. El sol, al ponerse detrás
d e la negra montaña, pa r ecía apr oximar se a la tierra
para quemarla con su fuego abrasador . En todo el espacio visible, desde el río de Oro hasta el Hipódromo y
la posada del cabo Mor e no, exteodíase la perspectiva
de los campamentos.
Comen zaban a eoc€.oder se las lumbres de los rao·
chos. Iban y venían las acémilas cargadas de víveres.
Pasaban al trote largo las baterías, que iban a ocupar
posiciones para una operación p róxima.
A la izquierda, las tranquilas aguas del ma r reflejaban los últimos resplandores crepusculares, y la Mar
C hica, encerrada en su marco de arena, brillaba como
un espejo de plata. Coincidían la calma suprema de la
Naturaleza y la interrupción de la lucha.
Las hondonadas y los vallecillos del Gurugú estaban
desie rtos. Diríase que el enemigo había desaparecido y
que las jarcas rifeñas no existfao más que eo la imaginación de los españoles. Poco después reinaron las som ·
b ras de la noche, y minutos más tarde lució en lo alto
la luna. La inmensa concavidad celeste iluminábase con
una luz suavísima y misteriosa.
Sonó una corneta: era el toque de silencio, que pareció imponerse, oo sólo a los hombr es, sino a la Natu·
r aleza también. Oíase oo más, de cuando en cuando,
que el rumor de las blandas olas, que dejaban eo las
arenas de la playa una orla blanca. Las luces de los
bar cos anclados frente a Melilla relucían como e~trellas que hubieran cafdo eo el mar.
Un infinito y dulce reposo domioaba el sublime escenario de tantas proezas, como si Dios h ubiera q uerido
otorgar a los que se preparaban para la locha, tal vez
para la muerte, el conteo to deleitoso de: la divina poe •
sía, porque fuese más d olor ow pero más noble y más
grande, el sacrificio. Porque, en efecto, aquella amorosa quietud qoe saturaba el ambiente, aquel hechizo que
templaba los ánimos para el placer de vivir , era el prólogo de la traged ia, y la Juo a, rielando en los picachos
que sobresalían entre las ginestas y los nopales, pan cía
señalar los parajes en que iban a caer los valientes. El
Gurugú alzaba en el lumioorn ambiente su lomo de fiera acostada que espera la presa.
· "Quejigueta," tendido eo el suelo entre su corneta y
su fusil, contemplaba e l cuadro grandioso, y su alma
estremecida sentía conmovedoras emociones. Aquella
ciudad de casitas de tela, improvisada frette a la moo·
taña, parecíanle un r esumen de la patria, una avanzada
de España sobre Jo porve nir. No era la t ierra africaoa
lo que él divisaba e n lootaoaoza, sino los horizontes
morales de la raza hispánica, ante los que ésta se hallaba desde tanto tiempo detenida. Para "Quejigueta"
la idea de patria tenía dos r eprtsentaciooes distintas.
Una e ra la madre, la menuda y eocogida viejecita qu e
le había despedido ante la capilla de la Virgen de Az utáo, con lágrimas y consejos; la iglesia de la aldea, que
e rguía e n los aires su torre mud éjar; las tumbas mar•
móreas situadas eo el carnero d el templo y cubiertas
con las estátuas yacentes de los antiguos caballercs que
realizaron la epopeya de la Reconquista; el bueno fa.
miliar, cuyas tapias semiderruídas estaban cubiertzs de
madrest:lvas, y en c uyo esta nqu e oacíau 11,s lirios y las
azucenas; el habla sonora y eoérgica, aprendida con las
oraciones, que vibraba en los cantares, y resumía eo el
r ico y pintoresco refranero la sabiduría vulga r, el ba·
bla castellana, que se usó en Toledo antes que en
oioguoa otr .. comarca española, y que con el ritmo resonante del "Romancero" evocaba en la imaginación el
paso de andadura d el r ecio caballo eo que el hér oe de
las soñadas aventuras iba por los caminos de la gloria
y de la muerte. Eso era la {latr ía para " Quejigueta, y,
además, la bandera, ~l amado trapo bicolor que ondea·
ba eo los días solemoes en el balcón de la Casa de)
Consejo. Sabía que la patria, como el honor de la mujer , es una esencia intangible, un algo divino y purísi·
mo por el que hay que dar la vida cuando es necesario, que ennoblece a quien la defiende y que eleva les
corazooe~. trocando al más rudc gañán en caudillo de
inmarcesible prez. Pero ahora, eotre el rumor del campameoto, sintiéndose como uo á tcmo de aquel ser orgánico formado por la ley y la disciplina, la patria e ra
a lgo más: era la ser ie de sacrificios ioiciada allá, to las
lejanías de la historia, continuada a tra~és de los siglos.
doliente un día coo los desastres de la derr ota, regocijada otr.&gt;s con lo~ esnleodores del triunfo, sitmpre ex-

celsa y grande. Era el pasado, f_uodiéodose con el presente Y. eogeodra!ldo lo porve01r, e n la continuidad
nunca mterrump1da de las generaciones que se daban
la mano, f~r maodo una fila infinita que penetraba a través de la tierra por la puerta medrosa del sepulcro y
flotaba en los cielos con los ser es que aun no han naci•
do, y qu_e ea su día vendrían a seguir la obra ibé rica.
L: patria e~a les soldados de ayer, de anteayer, dE1 los
anos y los siglos que fueron y los soldados de mañana
de pa_sado mañana, de los años y los siglos que aun 0 ~
b~o s,_do; tod_?S ellos formaban la grao cadena de la
historia espanola, y era preciso que, en cada momento,
los enc«rgados de conser varla hicieran con sus brazos
duros esla bones de hierro que asegurasen la per enne
labor tle la ran.

Ypor el sacrificio de cada uno de ellos, que habían de
entregar su. libertad, sus ambiciones, sus comodidades
Y hasta su vida para constituir uo depósito común de
las en~rgías nacionales, d epositó, o mejor, tesoro, que,
resumiendo y condensando los individuales esfuerzos,
los concretara. constituyendo así una corriente de fuer·
zas, capaz de arrollar los ·obstáculos que el odio ajeno
levantara.
Y él veía la rep resentación de ese caudal de los es·
fuer~o~, de las iniciativas, de los sacrificics y de Jas
amb1c1ooes de todos en el ~jército. eo aquellas legicoes
de soldados, en aquellos millares de bayoneta~. recias
como el valor del hé roe, brillantes como joya de dama.
Hay i:nom_eotos en que las ideas más abstrusas y las
geoerahzac1ooes más vagas se sintetizan eo el cerebro
PO&lt;:o sabia ' ºQuejigueta•· del pasado de España. Ape· más humilde, y e o él adquieren la forma precisa y clanas s1 recordaba los c uadros murales de la escuela, ra de las verdades primarias y de los dcgmas de la fe.
donde aparecían Pela.yo, Alfonso et Conquistador de • 9uejigueta•: se bailaba en uno de esos momeotcs, y el
Toledo, _Colón, el gra~ Capitán, H~rnáo Cortés, I sabel misero destripaterrones de Azutáo percibía con nitidez
la Catóhc'&lt; ; y en los u_empos modernos, el general Al· y comprendfa cou la profundidad de uo pensador que
as~ como la necesidad de conservar y ddender la pa'.
var ez de Toledo, t errible en el dolor de su martirio
subl~me en 1~. ene~~ía ele ,!ª heroi~idad. Estas imágene; tria une todas las voluntades de los ciudadanos en una
ensenaban a Q ue11gueta que la idea de la patria ha- aspi ración común, y así como esa aspiración, orgaoi·
bía tenido mantenedores esforzados, héroes de admira- záodose_ en formas eficaces, constituye el E jército, ts
ble r esolución, cuy_?s nomb res atravesaban los tiempos ne~esano que ;ste grao cuerpo tenga un ;,Jma que la
y d 7safiabao el olvido de la muerte. convirtiendo las gme, uo corazoo qu~ reputa por todos sus miembros
ceo1z4:s sepulcral:s. eo brillantísima polvareda de oro. la sangre, uo sistema nervioso que una a esos miembros
Resuc1t~ban las v1e1as memorias, y el pasado, confusa· e_o la relación pe rm anente de una sola iniciativa y uo
mente visto entre las fi_e~res de su ignora ncia, se eo la• s1ste?1a muscu lar que lo mueva. Ese alma, ese sistema
zab l con el prese.,te, p1d1endo a los hombres vivos el nervioso y muscular era la discip lina .... ¡ La düciplicumplimiento del deber sagrado de continuar la obra oa! • .. . .. La vol u atad de todos sintetizada en una vo•
!untad sola, el poderfo de todos los br azos obedeciendo
de los hombres muertos.
Compr eudía "Quejigueta ", no obsta ote su rudeza de a un_a c_orriente eléctrica, el valor, la abnegación, el
labriego iletrado, que esa obr:. común de la raza 00 sacnfic10 entregados a un entendimiento director que
RW.
podía realizarse s in el acuerdo y el consorcio de todos R~~ ff.

Lema: Churobusco, r y

2

EL GRAN CONCURSO FOTOGRAFICO
De "El Mundo Ilustrado"
Tenemos el gusto de ofrecer a nuestros lectores, en
el presente número, las p rimicias de nuestro concurso de fotografía art'stica.
La re:l~cción de EL MUNDO ILUSTRADO estima
que las fotografías que acc-mpañao eHas líneas seo bellas, y por eso las publica, pero recuerda que, según las
bases del concurso, esta opinión es solamente de los re•
dactores de nuestro semanario, y que en nada compromf;te el criterio del jurado calificador, qoe bien puede
opinar otra cosa.
Respecto a correspondencia r elativa al repetido con•
curso, hemos seguido recibiendo solicitudfs de ~mplia•
cióo del plazo concedido, a legando que oo alcanzaría
el tiempo para recibir fotc-gn fía s de los Estados apartados_ de la República. Como la razón es de peso. y
efectJva~~ote estimamos que no babtía tiempo para
que ~em1t1erao sus fotogr afías los fotógrafos que viven
en c1ud~~es lejanas, hemos decidido ampliar el plazo
de adm1s1óo por un mes más; por lo tanto, se recibirán
fotog rafía,; para el concurso basta el 3r de Octobre
próximo_. &lt;?orno estimamos que en este tiempo pcdre·
mos rec1b1r fotograffas de cualquier p arte del país, no
se hará otra prórrc•ga.
Para terminar, r eiteramos las gracias a los coocorreotes, por el interés grao de que bau demostrado en
nuestro concurso, cuyo éxito está asegurado, debido a
ese interés de su parte.

�.

De París
Estos días ha ~ido el tema cbligado de todas las ccnversaciones los sombreros de una multimillonaria yanqui, por pasar de sesenta los que ha adquirido en su
breve estancia en París.
Tanto tanto se ha hablaao de los famosos scmbrercs
que yo me prometí verlos, para lo cual era preciso ir a
casa de la norteamericana, cosa bastante difícil de ceoseguir cuando no se conoce a una persona.
Pero, al fio, con un poco de ingenio y aprovechando
algunas coincidencias felices, conseguí que me ccnvida·
se a tomar tes, y, naturalmento, pronto hice recaer la
conversación sobre modas, y a los pocos minutos penetraba en el "santuario" de Mrs. R.
Mrs. R. ro es una mujer vulgar: es alta, rubia, delgada y se mueve con una gracia extraordinaria.
Se viste de una manera puramente personal, y no se
la concibe más que envuelta en gasas, indolente meo te
recostada en el fondo de su automóvil.
Es coqueta como la parisiense más presumida, y su
equipaje es digno de verse.
La ropa blanca, los vesddos y los pequeños accesorios de "toilette" son un primor.
El ::alzado, hecho bajo su dirección, rivaliza en variedad con sus sombrillas; pero lo que pudiéramos lla·
mar su "chifladura" son los sombreros.
Los tiene grandes, pequeños, altos, bajos; cada día inveLta uno nuevo: su coquetería es insaciable, y se divierte comprando sombreros como las niñas comprando
muñecas.
Hay días que compra ocho o diez, y quizá más.
Al penetrar en su salón de "toilette" no pude reprimir la sorpresa que me produjo ver sombreros por to·
das partes: sobre las sillas, en los candelabros del tocador y basta prendidos en las cortinas.
Estab.1n dispuestos para guardarlos en las cajas de
viaje, operación que ella misma dirige.
Anuncian una nueva visita, y yo le pido autorización
para quedarme viendo los sombreros.
Con la mayor calma los miro uno por uno, pensando
cuál eligiría paro mí, cuál es el más original y cuáles
son los inaceptables, porque entre tantos hay vuios que
no me gustan.
Aprovechando la soledad tomo las siguientes no·
tas.
Un sombrero de paja verde tiene la forma de un ces. to redondo invertido, una cinta de terciopelo negro cru•
zando la copa pende por ambos lados para anudarse
debajo de la barba, y como adorno dos manzanas con
sus correspondientes hojas bordadas en lana.
El pequeño tricornio de faya blanca con el ala forrada de faya negra y un galón de oro viejo rematado for•
mando un cocarde al lado izquierdo es una evocación
encantadora, que se completa con una de esas casacas
Louis XV, tan elegante para salir por la mañana. Otro,
muy extravagante, tiene la &lt;calotte&gt; de terciopelo negro, el ala de encaje y una &lt;aigrette&gt; blanca.
Una cap~line de crin blanca con un lazo colosal de
tul negro.
Sobre una banqueta vi algo muy pequeño: era una
gorra (casi de bebé) de &lt;tafettas&gt; blanc.:&gt; como una
rosa.
Uno de los canJelabros del tocador sostenía inmensa
pamela de paja de Italia &lt;drapée&gt; de tul rojo y a su lado descansaba una "toque" chiquitita toda de flores.
Luego, en un delicioso barullo, dos "marquis:" uno
obscuro y otro claro rodeado de pluma; tres"canotiers"
para diversos "sports:" ·u no de piqué blanco, otro de
paja marrón y el tercero azul y blanco; dos sombreritos pequeños con ala vuelta de paja de arroz y "calotte"
de hule, que es una nota de última moda para los días

lluviosos; pero suelen usarse en las mañanas espléndidas, cuando el sol brilla sin una sola nube en el
firmamento, y, por último, como el predilecto de to
dos los sombreros de "spcrt," se erguía sobre su pie
de madera un fieltro blanco fltxible, con una cinta
de faya blanca anudada al laao izquierdo.
De la colección dedicada a cubrir su cabecita
rubia durante las horas que pase en el jardín, no
sé qué decir: todos son igualmente bonitos y gracio·
sos.
El de paja gorda con espigasyamapolases ua encanto; otro de pajatostada:coronadode' bluettes;" uno
blanco con rosas y bridas de terciopelo negro y varíes
de batista bordada e incrustada de encajes iguales a
otros tantos vestidos.
Enumerarlos todos es tarea punto menes que imposible; por lo tanto, me limito a hacer un resumen general.

5
OJOQ5

~(2)e

Se lleva todo lo que nuestro capricho o nuestras ne·
cesidades exijan; pocas plumas, aunque están admitidas;
muchas flores, bastantes "aigrettes y tul de todos colores en volantes y en lazos de proporciones alarmantes
cuando llega el momento de cambiar de residencia y
hay que meterlos en las cajas de viaje.
D 'A . .... .

No hay polvos, ni afeites, que puedan competir con un encaje de finísimo dibujo o un tul
::é6ro para prestar al cuello una blancura alabastrina.
.
No hay un sólo vestido en la presente tempc,rac;ta que no tenga cuello camiseta o gola
de tul.
Este tejido de mallas invisibles que parece creado en sueños, desdibuja y esfuma los
contornos con arte inimitable, y es tal el éxito que ha obtenido, que sirve no só!o a los ves·
Jidos y sombreros de verano, si no también a los abrigos, prestándoles un aspecto ideal de vaporosa fragilid,d.
.
Si se quiere tul blanco, deben elegirse los de Alencón o Bruselas; s1 se desea nEgro, debe
optarse por el de Cbantilly o Malines.
Sol:re ser los más bonitos, tienen la ventaja de que no se estropean con la humedad
ni con el aire de mar.
Además, resulta un adl)rno tan elegante como económico, porque dura toda la temporada.
Son infinitos los aspectos a cual más seductor que se obtienen uniendo al tul nE'gro el
blanco, combinación que ha triunfado, después del breve reinado de los colorines llamad:is
búlgaros, que fueron, durante algunas semanas, la nota dominante de nuestras ''toiJ,._ttes "
La más sencilla será en forma de gola Pierrot, muy ancha y plegada a máqutna, para
que forme marco al rededor de la cara. Según lo largo que sea el cuello, puede hacerse
doble ó sencilla. Se montará sobre una cinta que servirá para ocultar los frunces del tul, y
si se quiere adornar esta cinta, puede cubrirse con pequeñas florecillas rococo. .
También es bonita la &lt;colerette&gt; de tul sin cabecilla, plegado a máquina y después fruncido, puesto por dentro y vuelto. Como debe ser muy grande y el menor soplo de viento lo
levanta, es preciso apuntar el tul al abrigo de modo que no se note.
Con estos cuellos la forma de abrigo que mejor armoniza, por su estilo un poco antiguo,
es la llamada &lt;visita&gt;, que se usaba en el año 1860.
o o o
Son muy pocas las señoras que aprisionan su cuello dentro de un tul emballenado.
Dudar que es más cómodo no sentir nada que opri-'
ma y moleste sería absurdo;_ pero ~firmar que es más
bonito para la calle un vestido semiescotado que uno
alto, pod ría discutirse. En este caso la discusión sería

Tules y encajes han sido en todo tiempo el marco
adecuado para realzar fas bellezas de un cuello escultural.

Toilette de paseo.

in~til, puesto que los decretos de la moda se acatan siempre sin protesta, y por lo tanto nos limitaremos a recomendar a las que no tengan una garganta perfecta, que sigan el ejemplo de las
parisiennes, que poseen como nadie el arte de embellecerse.
Todas las que tienen e l cuello demasiado del1tado se ponen un terciopelo negro de dos centímetros de ancho, del cual pende una perla en forma de pera engarzada en brillantes o cualquiera otra joya pequeña, aunque tenga gran valor artístico. El terciopelo debe atarse lo más
alto posible.
o o o o
Entre los diferentes tormentos a que la moda somete a sus devotos, el más elegante es el régimen en las comidas. Cualquiera se atreve a decir en un círculo de gente &lt;comme il faut.&gt; &lt;Yo bebo agua de Lozoya y como de todo.&gt;
El que a esto se aventurase, de seguro sería calificado de loco, si por su calidad no podían llamarle cursi.
Es indispensable estar sometido a un régimen, siendo el más elegante el de la manteca, porque
un doctor alemán lo cura todo, obligando a sus enfermos a tomar diariamente 400 gramos de
manteca; nos parece oportuno recomendar unos moldes de plata para darle diferentes formas, con
objeto de que varíe la vista, ya que el sabor tiene que ser siempre el mismo.
La manceca, trabajada con agua, se moldea perfectamente.
Los moldes a que nos referimos son como la boca de las máquinas de picar; pero en vez de
agujeros pequeños y uniformes, los tiene grandes, y en forma de estrellas o de espiral. La manteca
se introduce en un tubo con agua; a una de sus extremidades se ator nilla el molde, y por la
otra se introduce un mazo de madera, que poco a poco va oprimiendo la manteca, hasta que toda
ella sale convertida en diversas figuras.

He aqui un objeto muy útil, que no debe faltar en ninguna casa. Se trata de una escoba para limpiar el calzado; pero no es una escoba vulgar. Es una borla de lana gorda, llamada de mecha, que se coloca en un palo de 95 centímetros de altura Se cuelga en un sitio visible de la ante·
sala, de modo que al entrar se pueda coger, y sin necesidad de bajarse se pasa rápidamente sobre
los zapatos y los deja completamente limpios de polvo.
Como su utilidad será mucho mayor en el campo, durante el verano, que en Madrid, nos parece l:5gico hacerla de tonos claros, procurando que esté en armonía con los mueb_les y decorado del
recibimiento. El palo de caña, e, pintado de laca blanca, y la borla de lana gris ceniza, por str
el color que menos se mancha, nos parece lo más bonito.

Traje para carreras. Chaqueta de gabardina azul y falda con grandes cuadros blancos y azules.

Traje de rec~pción de tela de plata guarnecido con bordados
de tubos.

Un bonito regalo de boda, o para una de esas personas que tienen de todo, es el alfiler de sombrero &lt;téte de chien.&gt;
En cristal de roca está tallada una cabecita de &lt;bu! dog&gt; con los ojos :le rubíe~ y el collar de
platino con brillantes.
Lo más gracioso de este alfiler es la forma en que está presentado, En vE'z de estuche tiene
una funda de piel verde obscuro, terminada por una especie de garita &lt;ouatée&gt; en raso del mismo
color; t-n la funda se introduce la aguja, y la cabeza aparece como si el perro estuviese confortablemente sentado .

�el cutis una costra ligera, y al día siguiente los labics
se encontrar:in buenos, sin necesidad de usar cremas
ni mantecas de botica, que casi nunca producen un re·
sultado pr:ictico, pues el alivio es muy efímero y lamo·
lestia vuelve a presentarse con una tenacidad extraer·
d ina ria.
Deseo que mis indicaciones le sean útiles.
UN LIBRO AMENO.-OcIOsA: Le aconsejo que busque alguna ocupación constante para distraer sus injus.

tifi~adas melancolías. Si no es afecta, como me dice, a
las labores de manos, ni al estudio del piano, de la pintura o cualquiera de las bellas artes, y sólo res iste lec·
turas amenas, le recomiendo un libro que es a la vez
muy hermoso, interesante y bien escrito. Esta obra es:
cDe Madrid a N:ipoles&gt; y su autor es el insigne litera•
to español. don Pedro Antonio de Alarcón. Creo que
sus deseos quedarían complacidc.s con la lectura de di·
:ha producción.
MARGARITA.

UNA D UDA.-AYMÉE: Si supiera yo con exactitud
el tiempo que tiene usted de haber correspondido al
cariño de su novio, podrla dec irle si esa tardanza para
formalizar su matrimonio depende de falta de cariño,
pues si dicho señor ya tieoe asegurada una manera de
vivir, lo natural es que arrel(le cuanto antes su enlace,
si de verdad quiere a su noYia. Pero también puede
atribuirse esa tardanza al justo deseo de conocer ínti·
mamente la personalidad de usted, porque antes de
unirse para siempre, es necesario saber con quien se
,·a a enlazar el propio destino, y si el novio de usted la
ha tratad_o poco tiempo, es muy prudente que prolongue
sus relaciones amorosas, antes de tomar una resolución
definitiva sob re el particular.
Así, pues, me eximo de dar una contestación conr.re•
ta a su pregunta, en vista de la duda que Je manifiesto,
porque todo dep&lt;'nde, a mi entender, del tiempo que
ha transcurrido desde que comenzó el noviazgo basta
la fe.:ha.
~on todo gusto responderé a su consulta cuando haya
tenido usted la bondad de darme los datos indicados.

J

efecto del sol á ratos p arece que penetra en el cerebro por la fuerza de los rayos que queman, bien por la humedad de

ala rmantes.
P ero a contece que, no obstante lo que lamentamos la más mínima alteración en nuest ra salud, nos cuidamos relati,·amente ,poco de conservarla, ,i,·iendo, mientras n o nos asalt a una dolencia, en la más absoluta t ranquilidad y el más

ri-

sueño de los optimismo'S.
Todas las personas precavidas tienen siempr e á mano

lllil

prevent ivo que en ton e y equilibre el or ganismo al pri-

mN· síntoma de malestar, y en toda nuestra República el popular y benéfico reconstituyente conocido con el nombre de

VINO DE SAN GERMAN

\

.

\

''\\\\

í

nunca falta en infinidad d e hoga res que, por propia experiencia, saben los maravillosos t&gt;fec~os que produce, así

.

l'll

la

c:uración radical de multitud de en fe rmedades, como en oponer resisteneia á las que constantemente nos amenazan.

'Íif

ACEPTEN USTEDES ESTE BUEN CONSEJO : En todas las buenas droguerías y boticas se halla de venta el
antiguo y acreditado tónico fo rtificantr VINO DE SAN GERMAN. Usenlo en las dosis que se indic:an en lo~; frascos y experimentarán la inefable alegría de vt,: alej ado -el peligro en momento que se crean presas d e cualquier dolen cia.

EL VINO DE SAN GERMAN ha dado resultados sorprendentes á los enfe rmos de la sangre, á los tubercu losos,
l'éUlllf ti'!os, anémicos, neurasténicos y, en general, á cuantos padecen de achaques ner viosos.
Pa ra las señoras, dura nte el período d e lactan cia, es un fort~leciente ineomparable.

RECET,A_-AMELI~: Doy a usted ~na fórm?la que le
ser:!. muy uul para evitar que sus labios cambien sin ce-

sar de epidermis
Se derr!te una poca de cera en una cuchara de plata
y en ~egu1da se mezcla con unas gotas de eseucia de
rosas. Se aplica sobre los labios esta composiciou, todu
l_as nochts antes de acostarse a fin de que se forme en

oport unamente á prevenirlas ó cura d as, es decir, á atajarlas ~n su acción dañina ó destructora. Ocurre que, bien por

miembros, ancianos, adultos ó jóvenes. no se encuentra atacado de catarro, d e dolores neurálgicos ó r eumátícos, de cólicos
.

PENAS DE AMOR-MARIA: Comprendo la tristeza
que usted siente al ver la tardanza con que su prometido le escribe, pero si él insiste en recibir diariamente
carta de usted, sin duda es porque la quiere con uo
amor grande y sincero, aunque tenga una negligencia
algo reprncbabl" para.sostener su correspondencia epis·
tnlar.
l Le ha mo,trado usted la _pena que experimenta por
esta causa ? H:igalo en términos afectuosos y si tal re·
curso no le da buenos resultados, sería conveniente que
retardase un poco sus cartas, a fin de hacer ~entir a su
novio la misma inquietud que usted padece por sus
inexplicable~ silencios.
Si tampoco esta tentativa produce el efecto deseado•
entonces, querida amiga, acepte a su novio tal como es,
resígnese con las rarezas de su car:icter, supliendo con
•o propio amor las _deficiencias del de su futuro e~poso ;
esta es una resolución que con mucha frecaeucia tienen
que aceP.tar las mujeres abnegadas y cariñosas, porque
los hombres dejan bastante que desear en cuestión de
sentimentalismo, y no es posible r eformarlos sino m:is
bie~ procurar adaptarse.ª su modo de ser,' ya que la
ley inexorable del amor impone esos sacrificios, en cam·
bio de grandes felicidades que no tienen ni pu.,den te·
ner substitución.
Le déseo un alivio completo en sns penas amorosa~.

Esta mos en la temporad•a d e mil enfermedades, si no graves, sí molestas y no excentas de peligro, si no se acude

que se impregna súbitamente el ambiente y por el estado lodoso del piso, son pocias las familias en que alguno d e sus

Consultas

DOS ~OTlCIAS.-1:AM PIÑo: En las droguerías y
perfumenas de esta capital. venden una substancia que
se llama cBigotina&gt;, la cual servir:!. a usted para conSP.·
guir el objeto que justamente se propone. El buen bigote es el mayor atractivo de un rostro varonil.
Si el baile de que me habla no es de etiqueta ni tam·
poco de mucha intimidad, creo que debe usted presen•
tarse de jaquel negro o de algún color obscuro.

•
me1or
consAun los organismos más resistentes y
tituídos sufren serios trastosnos en estos .días .de
•
inconstante
temperatura.
- - - -

Sombreros de terciopelo y corpiños de tul.- Las modas francesas
·
· vierno con sombmos de terciopelo y plumas, pe ro todaviae:t~::~:r{~

·
~tt:t:~ \~s ~~~;1·i:~~ad
del in-

�E L MUNDO ILUSTRADO

La entrante Semana la

LOTERIA
NACIONAL
celebrará los siguientes sorteos:

LUNES Y VIERNES
Con premio mayor de

$3,000.00,
y un segundo premio de $1,000.00.
Precio del Billete entero $1.00
OFI CINAS:

5a. Donceles 121.

México, D. F.

El Administrador, Pedro Sandoval y Gual

Cúrese usted en su
domiGilio

Quiero que todo el mundo sepa que mi
Remedir, para el Reumatismo alivia los dolores de las Piernas, en los Brazos, en la
Espalda, la Rigidez o Inflamación de las
Coyunturas, y Cura en Muy p:::co Tiempo
Neutraliza los ácidos y expele del orgaoismo todo el Veneno Reumático, 50 centavos
y un peso. Marca 3 X, $2.

A QUI ESTA LA PRUEBA:
El .señor presb. P. Flores Vald&amp;rrama, Av-e. del Instituto, Puebl~,
nos escribió el lo. de Enero de 191a:
"El remedio 3X para el Reumati •
mo, que vende la casa de ustedes, e,
inmejora,ble y por tanto inS'llbstituible. Yo fuí un pobre enfermo qu~
venía sufriendo, desde hace más d¿
20 años, de Reumatismo gotoso. Una
persistente enfermedad nerviosa hizo que la eliminación del ácido úrico fuera punto menos de nula en
mi persona; y aihí me tienen 11stedes
sufriendo constantemente da desa
rreglos gástricos y, Jo que es peor,
de todo ese c~rtejo de molestias, sufrimientos y dcilores,--'.Ínclusos lt s
de Cálculos renales--&lt;¡ue trae aparejada una Diátesis Urica. L legué
casi a estar paralítico. En vano fué
que tomara una serie incontable dP
medicamentos nacionales y extran
jeros; la condición ácida de mi or•
ganismo se modificó muy poco y el reu
matismo seguía su marc.ha devastn
dora, hasta que se me ocurrió tomar
el remedio 3X preparado por el profesor Munyon para esta enfermedad. Con este medicamento me hr
curado por completo en menos de
dos meses y con sólo tres frasquitos
Los dolores reumálticos se han reti
rado como por encanto; los r iñon e.,
funcionan muy bien, y la elimina·
ción del ácido úrico es completa y
perfecta. ·
P. F lores Valder rama."

u

«:~!ID©i&amp; y ~n moollIBIIIDil@

Uno de los remedios más sencillos y me•
jores par a cur ar el insomnio es, según se
dice, el olor de la cebolla cruda.
Hay que machacarla para sacarle el ju•
go, y olerlo después durante diez minutos
antes de acostarse.
Asegúrase que el remedio calma losner·
vios de las personas más excitables.
Las cebollas contienen una especie de
opio que le da cualidades soporíferas. Lo
desagradable de su olor desaparece después de llevar un rato oliéndolas. Perso· ,
nas que la aborrecen y que han probado
este remedio, no han sentido náuseas ni
jaquecas,
Al cabo de diez minutos de olfateo, la
persona que recurre a tan heroico remedio ~: siente soñolienta y con los nervios
dcb1htados..
.
Las propiedades médicas de las cebollas
son co~ocidas.
.
Com1écdose una cada noche, en tiempo
de verano, durante un m~s., antes de acostarse, aclara la tez, Aphcand~Ja en emplasto, cura la ronquera y las rnflamaciones. Si se aplica el emplasto al pecho, da
buenos resultados para combatir la br onquitis y otras dolencias de los pulmones.
A Jo menos, esto es Jo quP. dicen los en•
tusiastas de la cebolla.
o o o

El automovilism·o y la salud
Hace poco tiempo un i lustre fisiólogo.
Mr. Mouoeyrat, ha enviado a la Academia
de Ciencias de París un estudio acerca de
la saludable influencia que ejerce el automovilismo sobre la piel, los órganos respiratorios, la circulación de la sangre y el
sistema nervioso.
El Dr. Legendre había observado asimismo los benéficos efectos que los rápidos
cambios de &amp;ire de un viaje ro automóvil
producían a las personas anémicas o neur óticas.
Mr. Mouneyrat ha hecho curiosísimos
experimentos con varias personas y durante ocho días, dando por resultado qu,: in•
dividuos de buena salud que al empezar
las observaciones tenían 5.200,000 corpúsculos sanguíneos por milímetro cúbico, a los
ocho días de paseos en automóvil contaba
con 6. 700,000.
En las personas anémicas el aumento de
glóbulos rojos es aun más notable, oscilando el enriquecimiento entr e el 18 y el 30
por cieato.

EL REMEDIO PARA LA DISPEPSIA,
alivia inmediatamente y cura toda cla~e
de Dispepsia. 50 centavos. Marca 3 X, $2.
EL REMEDIO PARA LA TOS, cura la
Tos, los Sudores nocturnos, y alivia los
Pulmones. 50 centavos. Marca 3 X, $ 2.
UNGUENTO PARA LAS ALMORRA·
NAS, Un nuevo método completamente lim•
pio. Alivia instantáneamente. Cura positiva.
50 centavos.
Munyon tiene Remedios para todas las en·
fermedades, casi todos al módico precio de
50 centavos. Se venden en todas las farmacias o pueden pedirse directamente.

Agencia de Inhumaciones

EUSEBIO GAYOSSO·

Pida usted la "Guía de la Salud," de
Munyoo, en las Droguerías de J .. Labadié
Suc~. y Cía., Av. Sao Francisco ~3: J.
Uihleio Sucs., 3a. Av. Bolívar 25; Johaooseo,
Félix y Cía., Av. San Francisco 39; Dro·
guería del Elefante, Av. Isabel la Católica
6; y otras. Consultas por correspondencia,
confidenciales y libres de todo gasto.MUNYON'S 53 AND JEFFERSON,.
PHI LADELPHIA, E. U. de A.

l\IARISCALA 3.

Recaudación de Panteones, Cajas Mortuorias,
Servicio Fúnebre por Ferro carri.
TELEFONOS:ERICSSO 836.
MEXICANA, 1606.

~:= ======== ========

Sua\·i;,a la piel y la da una blancura nacarada pcrítela, y cura udiealmf'ptt
1rr1lac1ones y ir,.ibanones forlllica las unu y las da bnllo l tran spar-'lcla
AGNEL. n .1tt-'t.:~1ST4 16, Avenue de J'Opéra. PARIS

��</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="1">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="1">
                  <text>El Mundo Ilustrado</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="2">
                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="114628">
              <text>El Mundo Ilustrado</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="114630">
              <text>1913</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="53">
          <name>Año</name>
          <description>Año de la revista (Año 1, Año 2) No es es año de publicación.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="114631">
              <text>20</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="55">
          <name>Tomo</name>
          <description>Tomo al que pertenece</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="114632">
              <text>2</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="114633">
              <text>12</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="114634">
              <text>Septiembre</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="114635">
              <text>21</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="114652">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114629">
                <text>El Mundo Ilustrado, 1913, Año 20, Tomo 2, No 12, Septiembre 21</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="89">
            <name>Accrual Periodicity</name>
            <description>The frequency with which items are added to a collection.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114636">
                <text>Semanal</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114637">
                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114638">
                <text>Miscelánea</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="114639">
                <text>México</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="114640">
                <text>México Ciudad</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="114641">
                <text>Periódicos</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="114642">
                <text>Siglo XVIII</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="114643">
                <text>Siglo XIX</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114644">
                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114645">
                <text>Editora Nacional, S.A.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114646">
                <text>1913-09-21</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114647">
                <text>Periódico</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114648">
                <text>text/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114649">
                <text>2007183</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114650">
                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114651">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="38">
            <name>Coverage</name>
            <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114653">
                <text>México, D.F. (México)</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114654">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114655">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="559">
        <name>Amado Nervo</name>
      </tag>
      <tag tagId="6251">
        <name>Carreras automovilísticas</name>
      </tag>
      <tag tagId="2652">
        <name>Desfile militar</name>
      </tag>
      <tag tagId="6249">
        <name>El inválido</name>
      </tag>
      <tag tagId="6250">
        <name>Erosofía</name>
      </tag>
      <tag tagId="3777">
        <name>Fiestas patrias</name>
      </tag>
      <tag tagId="6246">
        <name>La muerte de pan</name>
      </tag>
      <tag tagId="6247">
        <name>Las razas balkánicas</name>
      </tag>
      <tag tagId="4814">
        <name>Musa castellana</name>
      </tag>
      <tag tagId="6248">
        <name>Tarde de verano</name>
      </tag>
      <tag tagId="6245">
        <name>Una hermosa acción</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="4340" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="2986">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/1/4340/Mundo_ilustrado_El._1913._Vol._20_Tomo_II._No._15._Octubre._0002007195ocr.pdf</src>
        <authentication>1e320619ebafd10dac58d0d809e1bc09</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="118166">
                    <text>��S. S. Pío X aprecia las mara,,illosas cualidades de Jas .-\guas )linernJes C'l'UZ Roja, de Tebuacá11, consideránclolas como benefactoras de la
ht1111ani&lt;lad.-Ho11rosísima distinción a n. Lud ndo Cal'l'iles )" a su 11istin¡1;llÍcla familia.

�EL MUNDO ILUSTRADO.

El fracaso del Traje
Europeo en Lllina
El canciller de la embajada fran cesa en Pekfn, hace saber a sus compatriotas que los europeo11 padecen
un gran error al creer que, a rai:11
de la revolución china,- los habitantes del Celeste Imperio adoptartan
el traje europeo. Si bien los chinos
que permanecen más o menos tiempo en Europa, visten según la moda de Londres o de Paris, al volver
a su pais se apresuran a vGív,,. "usar su cómodo traJa nacional.
" Los chinos de clase acomodada
- dice M. Valentin-, usan el tra;e
europeo cuando están en constant~s
relacionE&gt;S comerciales con las ca1:1i.,CAPITAL SoctAL.

europeas, pero no cabe du(U\ de que
sufren con este modo de vestir y
no acaban nunca de acostumbrarc;e
a ello. Por otra parte, el traje europeo no resulta práctico para este
pafs y además es caro. Un chino de
la clase trabajadora no gasta más
allá de diez francos para un traje
que le dura dos o tres años. Como
es tela de algodón, puede lavarse
en casa y resulta siempre limpio. A
este precio ninguna casa de confección europea puede ofrecer su mercancfa.
Los chinos han solucionado, además, del modo más sencillo, el problema del abrigo contra los cambios de temperatura: tanto en invierno como en verano, llevan el traje confeccionado del mismo género,
pero durante la estación fria llevan

dos o tres de estos, un.o encima de l
otro. En la Mandchuria, se añaden
pieles baratas ly aun calzado de paño, forrado de piel.
Aun hay otro argumento que influye en el chino para "ue no renuncie a su traje nacional, y es porque
el traje de fiesta pasa de padre a
hijos, y durante las generaciones
los varones de la casa ostentan en
las grandes fiestas los ropajes de
seda de sus antepasados. El chino
sabe además quie, vestido con sus
ropas de seda, su aspecto es siempre elegante, y, en cambio, vistiendo
a la moda europea, le queda siempre un algo cómico. Si bien ha quedado suprimida la trenza, el traje
nacional sigue siendo el encanto ñe
la inmensa mayoría del pueblo chi-

no,,.

EL BUEN TQNQ S A

Cuarta Colección No,48

MEXICO.

E. PUGIBET

'

$10.000,000

•

•

º'RECTOR GENERAL:

_,,._-

Vitualla alegó desde luego falta de
uempo ~r.• hacer la obra. t,er" ante la
obcecactón del functonano, ruvo la
pt:regrina OCUNl;.Dcia de hacer instalar
un motor 50 H -1' y pasandose la han·
da bajo el brazo intentó pintar movido
por electricidad

,ir;! 1J1"

¡
1

..,.r.,.,.

~

Y si el apn:ndiz nu lt: ttra d&lt;: los pies
t:n \Ug-«r d&lt;: retrato lo qut: hay alll ,,.
unahecatombt:,puesel pintor fu~ane•
batado hMta la polea y aott: tamañ&lt;, Q,.
fracasu, el infeliz no tuvu ma,; remedio ~
qut: declararst impotente pan, .:umplir su cometido

PUENTE DE CONFIANZA.
Debe hablarse bien del puente
que le conduce á uno con seguri-

dad al otro lado. Así dice un
antiguo adagio, y en él se encierra
la honradez y el sentido común
ele los tiempos. La mujer qutr
p:mí.a. una vela encendida en su
ventana durante las noches oscuras para guiar á las ~entes que
viajaban, estaba poseida de un
verdadero sentimiento filantrópico, y más de un viajero la recordará con gratitud. Pero acaso el
más profundo y duradero agradecimiento y obligación se siente
por aquellos que n :,s han ayudado
en momentos de dolor y de enfermedad. Porque: ¿ Qué alivio ea
m~jor recibido que el alivio de un
sufrimiento? Por desgracia son
muy pocos los remedios que pueden dar tan grandes y preciosos
frutos. Y aún entre ellm1, miles de
personas dan el primer lugar á la
PREPARACION de WAMPOLB
En ella se hallan los mejores
resultados de las investigaciones
científicas y experimentos. Contribuye li la absorción de los alimentos y estimula todo el sistema
nervioso. Es tan sabrosa como
la miel y contiene una solución ds
un extracto que se obtiene de
Hígados Puros de Bacalao, combinados con Hipofosfitos, Malta
y Cerezo Silvestre. El gusto
nauseabundo, y el olor del aceite
quedan completamente eliminados. Este es un triunfo de la
medicina que nunca se había obtenido anteriorm~nte, porque en
~sta forma científica y original,
el sistema se nutre en seguida y
5e refresca. Su acción en la3 Enfermedades Escrofulosas, Debilidad y Afecciones de los Pulmones
es convincente. El Dr. G. Mendizabal, Profesor de la Academia
Nacional de Medicina, de México,
dice: "He usado ia, Preparación de
Wam pole con los mejores resultados, para entonar constituciones
rb'.1ilitadas y pobres de nutrición."
~ o puede fallar. En 111-s Boticas.

Registrado como artículo de segunda c,ase el 3 de Noviembre de 1894.-lmpreso en P"Pe(de 1as Fábricas de San Rafael.
'-

Año XX.-Tomo 11.

México, Octubre 12 de 1913.

Número 15-

1

V ST. tOUIS MISSOURI 1904.

POR REAL DECRETO DE
17 DE FEBRERO 19 09.
LA MEJOR CERVEZA DE LA REPOBLICA. ES LA OE MOCTEZUMA. ORIZABA.

Fot. Clark.

-SRITA, LUZ VIZCARRA y GARCJA. TERUEJ., NO:\IBRADA POR EL POETA QUE on•rUYO LA FLOR NATURAL, REINA DE LOS
JUEGOS FLORALES DE COVADONGA, QUE SE CELEBRARA.~ PROXDIAl\lENTE.

�DIRECTORIO

" EL MUNDO ILUST RA 00 "
Seman ario de Actuelldadea, Arte y Literatura
Editado por ..El Mundo Ilustrado" y

•·r.a Semana

de la música que el viernes culminaron como
directores de una gran masa orquestal y vieron
abrirse en las lejanfas de nuestra precaria vida
artfl:;tica, amplios horizontes luminosos. Para
ellos, el nombre del autor de "Aida," estará
amable y ,ernocionantemente ligado con \es1'
nueva etapa que señala un progreso definitivo.
y será para ellos un buen augurio haber empuñado la batuta un siglo después, en igu&lt;1l
fecha en que en el pueblecillo de Roncole, Gi-.1seppe, infante abrta los ojos bajo una constelación propicia.
Para los que con su entusiasmo Y su devoción
han ayudado a borrar en los extranjeros la aupuesta elefantiasis moral con que se nos quiere afear el espíritu, un aplauso caluroso y sincero.

fragor. Aquí somos inofensivos, señores. Podéis pasar con confianza. No estáis en la Cámara de Diputados ....

ilustrada," S. A.

Director General Gerente: tDUIIRDO l. AíilllLIIR.
Jefe de Redacción, MANUtL HARO.
Colaboradores Lk. fedtrlco &lt;iamboa.-Llc. Jesús M. Rábago.-

Llc. Nemeslo &lt;iarcia Naranjo.-Llr: Rubén Valcnti.Llc. Antonio Ramo:¡ Pcdr ueza.
Oficinas: 51.l Calle de Bucarcli. llf..-Apattado 1.49.-Tcltfonos: - Mcxica
na, 684, Juárcz. Ericsson, 1518. (con lineas de extensión.)

PRtOOS Dt SUIISCRIPCION MtNSUAL:

.¡,+.e,
Después de Wagner, Verdi. Es consolador
en esta época y en este país. Después de la glorificación del alemán extraordinario que operó
tan resonante evolución en e, mundo de las
ideas musicales, llegó el dfa en que México
haórfa de poner ante las plantas del insigne
italiano, sus ofrendas de amor. Es consoladnr
y reconfortante. Porque cuando mañana sepan
las Europas engr eidas de su paz kaiseriana y
de su cult!.lra latina, que en ésta República.
ensangrentada por una guerra tres veces infame, rO'.da por el cáncer de la poHtica com-

'-

r!CAST elLANA

·... ~

,

.i

0f

POESIAS INEDITAS DE ALFONSO CRAVIOTO

e, 1 11 11 1 1 1 cía a11.cmnmrm11rmn::u:nrm11·~

s

V ERSOS DE ELLA

a

En la Ciudad ................ . .•......... . .. ! 1.00
( paf'adero por adelamado )
En los fstado, ....... . ................ . , ... ,! 1 25
(pa¡:adero poi trimestre adel3utado. )
En el Extranjero ......................... . ..S 2.00
(paradero por semestre aflclan1ado.J

§

s

u~i~~

NUl'ltROS SUtLTOS:

~/- ·

~• . .

En I• Capital. .................... . ........ . SO.JO
En los f:stados .•.••• . .... • •.• • •.. •• • . ... • ...• , (135
En el F.J:tranjcro •............. .. . .. . .. ....... O ~O
Atrasados ..... , ....................... . .... ,, O.SO
Para la publicación de uisu~en este l)friódico. dirir:rsc a B. d- C. Goct•
ecbcl, Avenida 16 de Septiembre, 26. Sus agrmes en Europa, Ja Societé Mu~
tllcllc de Pub1ícité, 14 ruc de Routcmont. l 9 e] No se devuelven oririnales.
Toda correspondencia y riros deben dirhdrse a1 Director Gerente General.

-\

.

l

,"•

§

~
~

•

-....:

-

1
=

g

1

Crónica Litera1·ia

a

~

§

Como el Alonso Quijano de la portentosa leyenda, vuelve el cronista, después de su gloriosa hazaña de los batanes, al viejo solar J.cl
Arte, que abandonara un dfa sangriento de
pelea y fragoroso de escándalo. Vuelve a los
viejos lares, entristecido por la versatilidad de
la fortuna, amargado por las apacherfas Je
la poUtica, decepcionado por el desvanecimiento de tantos bellos sueños de ideal. Asf
el soldado que retorna a la casa paterna, después de dejar girones de alma y de carne en las
contiendas del camino. Asf el hijo pródigo, que
se refugia en la morada familiar después de
probar todas las hieles de la ingratitud. Asi
don Alonso Quijano, cuando sonriendo a lll.s
mentiras piadosas del ama y del cura, sabe mny
bien que le ha abandonado la divina locura heroica, ya que "en los nidos de antaño, no hay
pájaros ogaño." Ya que en el rescoldo de la antigua hoguera juvenil, no fulgen las rojas chispas del amor y del odio. Vuelve el cronista a
espaciar sus ojos y su espiritu en los cielos
claros del amanecer y en el vago incendio del
crepúsculo, cuando la tarde se viste de oros
vespertinos Y de bellas draperias pontificales.
Vuelve a comulgar con la sagrada eucaristfa
olvidado de todo rencor, con los oidos tapad,)~
a las disputas poHticas, como Ulises e l prudente, cuando pasó junto a las sirenas. Ya de tos
gritos pindáricos, ni un eco. Ya de los apóstrofes yámbicos_, ni un verso ardiente y sutil.
Ya de las catilinarias, ni una frase fúlgida que
atraviese por los apretados renglones de la prosa como un reHimpago de fuego. La comedia
terminó. La tragedia, si queréis' rectificar. Los
actores se quitan la máscara, como al salir del
proscenio griego, y aparecen según son en la vida rea1, con todas sus actitudes pro¡J1a .., con
sus gestos de todos los días. ¿ Hicimos de hoplitas? Ya nos hemos aliviado del herraje bélico. ¿Hicimos un poco de comparsas? Bien empleado nos está, puesto que soñamos hacer pil.peles airosos ante el pasmo de los espectadores
y a la postre fueron otros los que se alzaron
sobre los altos coturnos para admiración de la
República. En eI horizonte se destacaban gigantes formidables. Nuestro brazo estaba a,·mado de poderosa lanza. A ellos! Bah! Eran
molinos de viento .. . .
Y bien. Nos hemos convertido a la religión
del Arte. Somos discipulos de la divina Pocsia. Volvemos a nuestro banco, bajo la mirada
augusta y serena de Pallas, la de los ojos verdes. Aqui se está bien. Afuers, gritan. Aquf,
de vez en cuando, suenan lejanos carrilloncs
de égloga. Afuera, la lucha, la arrebatiña, el

'

c(V

1

Qué tierna ingenuidad la que revela
Esa congoja vana que te agita
Cuando, por ténue sombra que nos vela
Piensas que mi pasión es flor marchita '
Y que acaba ya nuestra novela.
Y en mi fijas mirada que presiente,
Con absurdo temor, iluso olvido,
Y, nublando lo terso de tu frente
A atravesar empiezan por tu mente
Muchas ama.rgas cosas que has leido.

Y desconfiando de la hoguera que arde
En mi pecho y que tanto me conmueve
Algo torna tu espiritu, cobarde,
'
Murmuran do a tu oido: El goce es breve;
Apresúrate, pronto será tarde.

¡ Oh la vaga tristeza que en tus horas persiste!
Te da el supremo encanto de la melancolía:
Si te amo por !ngénua, te quiero más por triste
Que asi tu alma se encuentra más cerca de la
(mta.

También mi vida agobian nostalgias impreci(sas,
También yo siento un ansia de lloro sin motivo,
Y si hay flotantes duelos en todas tus sonrisas
En mis pensares todos hay un dolor ·furtivo.

POETAS MEXICANOS

¿ Y quién podrá, sin agravios.
Qué es más bello, decidir :
De tu hoyuelo el soni,eir.
O el sonreir de tus lab ios?

En vano imprudente celo
Una solución invoca,
Pues es tan linda tu boca
Y es tan hermoso el hoyuelo!

Alegra tu rostro terso
Con no sé qué travesura
Y a veces se me figura
Como un corazón inverso.

Y miras nuestro amor h echo pedazos,

Y e-?- el futuro ves signos adversos,
Y, sm pen sar que eternos son tus lazos,

Hasta dudar alcanzas que mis versos
Al contacto florezcan de otros brazos .....

O imagino que en tu cara
Su dibujo t:enta:dor
Es el arco del Amór
Cuando su flecha dispara.

¡Loquilla: no hay razón para tu pena;
Cese tu cuita, acaben tus enoj os;
Nuestro amor infinito mi alma llena,
Siente mi corazón, mira mis ojos:
¡Cuando se adora asi, la vida es buena!

Y es tan grácil que por eso
Parece, cuando · lo admiro,
Como cuna de un suspiro
O como nido de un beso.

Ahuyenta el ansia del temor inj usto;
Que mi pasión a tu dudar responda;
Grabado se halla en mi tu a.mor augusto
Cual nombr e en la corteza de un arbusto:
· ¡Mi~ntras más pasa el tiempo más lo ahonda~

Lo miro, lo vuelvo a ver,
Siempre con mayor anhelo,
Y pienso qwe ast han. de ser
Los rinconcitos del cielo ...

Te amo con fuego tal que suspendida
A tu dulce mirar está mi suerte,

¡Cómo olvidarte, pues! Vanos temores
Los que alimentas son. Mi vida es tuya.
¡Ven! cíñeme tus brazos como flores,
Con tu voz celestial mi ensueño arrulla
Y que canten por fin nuestros amones,
Con música de besos su aleluya!

Ese hoyuelo que asumisa
Y que me provoca tanto,
Pone en tu faz el encanto
De una segunda sonrisa.

Abre en tu mentón su fina
Concavidad di minuta
Y le da aspecto de fruta,
Pero de fruta divina.

Una ilusión florece en nuestr a vida
Su magia se extiende y a ensoñar nos' lleva,
Juzgam os que es la dicha apetecida
Y cu anto mlis embriaga y más elieva,
Más triste y dolorosa es la caída.

¡Ay! tus ojos causáronme una herida
Que haciéndome morir me da la vida
Y haciéndome vivir me da la muer te!

EL HOYU E L O

ALFONSO CRAVIOTO

Por eso d ura el lazo que en nuestro amor
(existe,
Por eso he sido tuyo, por eso has sido mta:
Si te amo por ingénua, te quiero más por t r iste
¡Oh el celestial encanto de tu melancoHa !

Ojalá cosa tan be}!a
Me dé su hospita.lidad:
Yo engastaré en su oquedad
Un beso, como una est:i:e!la!
1913.

l!il3.

bativa, y enjuta y triste y macilenta por él
banditismo de los Atilas del Norte y del Sur,
se rinde culto al Arte sagrado y se quema rn
mirra de nuestra admiración ante la figura del
viejo autor de "Otello" y de "Falstaff", al par
de las nacior..es más civilizadas del orbe, lograremos atenuar un tanto el concepto de apaches en que se nos tiene allá fuera, y a¡;arecer
ante los que nos suponen profundamente zoológicos, con un p_e queño destello de inteligencia
en el cerebro y un sentimiento de humanidad
en el corazón.
Por eso es laudable la iniciativa d'!&gt;- la. Secretaria de Instrucción Pública y Bellas Arteii.
Por eso es necesario aplaudir con calor al egregio Julián Carrillo y a los artistas de buena
voluntad que han colaborado al homenaje del
glorioso Giuseppe Verdi. Por eso, Y porque,
aparte la consideración de que el homenaje es
justísimo, esa fiesta de noble arte constituve
una emulación preciosa para los profesio1~alc-3

Otra fiesta. La de la raza. En razón de ser
hoy aniversario del descubrimiento de América por aquel iluso navegaute que buscando
un objetivo puramente comercial, tropezó con
un mundo nuevo y una raza nueva, formada
de oscúros conglomerados étnicos, se ha qu:irido rememorar el nombre de Colón y celebrar
la fiesta de la raza. Llistima y grande que esa
fiesta no haya tenido la solemn.e preparación
que requerfa ya que debiera reYestir proporciones casi continentales. Esa conmemoración
debió rnarcars~ con un gran poema ciclico, debiclo al númen &lt;le un gran poeta americano. M•I!os mal q11c la iniciativa es hermosa.
Una atenc ión preferente dará a estas fiesta s
"El Mundo llustrado" y entonces el cronist 1.
podrá agregar dos palabras !fricas a tan o rigin:il asun to .
JOSE Ll'IS YELASCO.

ENVIO
Que un aristócrata ver so gallardo,
ele rico espadtn,
abra sus nítidas alas de nardo
para llevar el presentie del bardo
b asta el misterio de tu camarfn.
el-e áulico traje y

Yo mando a U un madrigal ¡oh, sultana!
con el disfraz del divino Siebel,
para que enflore tu abierta ventana
y entre tus labios-poema ele granadeje su Hrico beso de miel!

Siempre busco anheloso tus pupilas
Y a un tiempo mismo temo tus m.iradaa:
Si en mi clavas los ojos ¡me aniquilas!
SI de mf los alejas ¡me anonadas!

Que este fogoso amor con que te quiero
Vuelve a n siedad hasta mis horas gratas;
Estoy contigo y siento que me muero;
Te vas y entonces :.::lento que me matas.

¡Oh, mi virgen! si ves en esta suerte
Los designios altfsimos impresos,
Si amante o esouiva me darás la muerte
Oy,e esta imploración: ¡mátame a besos!
1913.

TU BOC A
Tu boca, con la que sueña
mi pasión, es tan pequeña,
que, al mirarla con ardor ,
de mi arrobo en el exceso,
me be preguntado :-"Sefior,
¿ cabrá en ella tanto amor
como el que pondré en un bet10?" ... .

�LITERATURA MEXICANA
LEYENDO UN CUENTO
POR MANUEL LARIIANMiA PORTUGAL

Habta luchado mucho, cien veces el peligro
surgió a mi paso, y cien Vieces ' logré vencerle.

Yo el conde Lobewich, habta despertado los
odios del circulo más poderoso de San Peter11burgo y aun los del mismo Emp.erador. Mis
enemjgos eran poderosos y múltiples, como la
sombra sigue al cuerpo, la acechanza persegu!a.
mis pasos.
Durante mi estancia en la Siberia Oriental,
muchas veces tuve que errar por las estepas,
acompañado sólo de un mujila y ocultándome
bajo un disfraz siempre distinto y eternamente
peligroso. En Irkutsk, una noche fui agredido
por un oficial cosaco, a quién dos horas después
dejé tendido sobrie. la nieye, con una tremenda
estocada en el pecho. Hui burlando más que
ta acción de
justicl:', la venganza de mis enemigos.
La politica obscurecía más y más la atmósfera que mJe rodeaba y· en Illledio de aquellas
negruras de noche sin estrellas, me levantaba
luminoso, brillante, soberbio. Sin estrellas he
dicho, ¡ah, no! Un astro pálido como la luna,
cuya luz de plata azulea la nieve de mis queridas estepas, iluminaba mi corazón. Oiga, la du •
quesa, Oiga, el alma de mi a1:11a, el amor iu(Dilnso que como fuerza extrana levantaba mi
espiritu y fortificaQa mi varonil entlereza.
De vez en ' cuando recib1a yo noticias de ella.
El Duque Alejo, s1i hermano, era un adversario
más terribe. ·
Sofocadas . un tanto las pasiones, calmados
en parte los odiós y fingiendo mis eneroigo11
que roe olvidaban, regresé a Cracovia después
de contar con· las simpaUas y el apoyo de los
Cosacos del Don.
Oiga, me esperaba. En silencio Y con la mayor cautela, logré . verla,. y una noche enloquecido por la pasión la dije: Olga, nuestro e nlace es imposible, la vida sin H, no. puedo ?quererla y estoy resuelto a todo .... -bA qué. me
interrogó.
. .
Mis ojos despidieron un fulgor snnestro.
-A morir si. es preciso-contesté.
.
_ y s1 yo te dijera.-Te he amado. siempre
y te aroaré-:. áún, no nos siepararemos Jamá.s.
- ¡ Imposible! ¿Morir tú?
,
- No, no se trata de eso, debemos v1v1r, tu
para tu causa, yo para amarte Y ser tu compañera a despecho de todos.
La resolución de Oiga me causó espanto. Cre1
no entenderla. .__
- Huyaroos1 ni.e repeUa- con voz dulce Y muy
baja mientras . su cabeza de Diosa Griega cata
indoientieroente sobre mi hombro.
- ¿Huir? ¿Y· tu hermano el Duque Alejo?
·Y tu honor mismo? ¡Oh, mi Oiga!
~ - ¿No has dicho que estás' resuelto a todo?
- S1.
- Pues entonces, ¿por qué dudas? La veng_anza de Alejo, fa burlaremos ambo~ o la sufriremos los dos. ¿ Mi honor? ¿Qué importa a los
de más? Si ¡fúlgido, olaro, esplendoroso lucQ
para u. ¿Acaso me amarás menos porque huyo
contigo para amarte sacrificándote quizá, mi
vida ·y siempre ya mi nombre?
-Está bren, Oiga, huyamos. ¿Amarte menos?
jamás.
y ,estreché contra mi corazón aquella cabecita adorable.
-Mañana por la noche, siguió diciendo ella,
saldré en trineo y lo abandonaré a la puerta
del palacio de la Condesa Wilhemina. Sin perder tiempo acudiré al sitio e n q~ debas esperarme.
-¿En dónde?
-Al pie de la tumba del Conde Pat ocki.
- Hasta mañana.
- Que Dios nos proteja.

la

'!'

++

Mi Mujik, Pedro, el hombre fiel como el P-3rro, el hombre aue jamás me abandonó, aguardaba a la entrada de ·Ja ruta de Kosciuscoberg.
Oiga, cumplió su palabra; al borde de la
tumba del patriota Patoc ki, i¡_os juramos amarnos siempre y buimos, en medio de una noche
negra y espantable en que la nieve cata, cafa
impalpable y muda.
Debertamos embarcarnos para cualquier pais
cr·as desnués de nuestra fuga llegamos al
puerto de Odessa.
La vi~nera de embarcarnos, Ole:a, reclina&lt;la
en una Chais-Iou~e, jugaba distraida con la fely

La novia rodeada de su familia y de la distinguida concurrencia que asistió a la boda.

Sr Lic. Don Emeterio de la Garza (Jr.) nombrado Cónsul de México en Paris

La gallarda mariposa acudió a la cita, llegó
Yo, de codos en una mesita-ve lador, dejaba a la flor, hermosa flor y agitó sus alitas de
va~ar mis pensamientos en todo lo obscuro dP,l cristal y raso, la flor, la hermosa flor la envolpasado y en la esplendorosa claridad de lo por- 1•ió en su perfume y se besaron.
. Entonces, d~sde una rama alta, por un h ilo
venir. Amado, dueño d,e Ol~a y muy pronto lejos de mis mayores enemigos, la vida en uu ll5ero que osmlaba al viento, descendió pausapais hospitalario y desconocido me ofrecia la do Y en silencio el monstruo que guardaba
calma animada por mi espiritu cansado en la el rosal. Era una tarántula horrible vestida d e
negros terciopelos y d€scendió pausada y siadversidad.
· Oiga, levantó la cabeza y fijando en m! sus lenciosa.
La flor, la hermosa flor cerró violentamente ,
pupilas luminosas, me dijo dé pronto:
-No pensemos más, dejemos que la suertd su broche que quedó lleno del polvo de oro de
decida de nosotros. ¿ Por qué no lees algo? Mi- las alas de su ama,nte y la tarántula aprisionó
·ra, aqu1 hay un libro, y señaló sobre el velador a la mariposa, la maripoiia gallarda y subió con
ella por el hilo ligero que oscilaba al viento y
un volumen de ricas pastas.
Abr1 el tomo, eran unos cuentos fanUtsticos la penumbra de la noche cercaP..a hacia más negro el jubón de terciopelo del monstruo. La
y lei maquinalmente lo que sigue:
"La flor, la hermosa flor, última explosión tarántula es la fatalidad."
Cerré el libro, 01-ra se levantó y vino a enlade colores y perfumies del gentil coral, la codiciada de las brisas y los insectos de oro, esta- zar sus brazos redondos y blancos -a mi cuello.ba enamorada, que las flores también aman Y La fatalidad no se ha hecho para nosótros, diio.
En ese momento · sonaron dos golpes a la
suefían.
puerta y J.os pasos de varias personas.
La flor, la hermosa flor le dió una cita a la
Oiga palideció.
má.s bella maripo~a, la de alas de cristal y ra-"~brid," dijeron, y resueltamente ,ab.rL
so.-"Cuando el sol huya, tras las altas monTres policias rusos penetraron a la estancia.
tañas y el cielo, vista su clámide de púrpura,
ven, mariposa gallarda, te abriré mi cáliz Y Uno de ellos me present.'6 una orden firmada
embriagada por el perfume dormirás posada por el Emperador.
Oiga fué conducida a San. Petersburgo, llesobre mi corola." La noch,e es el misterio y los
vando sobre su frente mi último beso, el polvo
que aman buscan el secreto.
de oro de mi amor infinito, mariposa d e mi
Oiga y yo nos vimos con una mirada profunalma.
da.-Sigue, me dijo ella.
Yo fu! deportado a Siberia. El monstruo de
- "Y el monstruo que te aguarda?" p:cegun- la venganza me rabia aprisionado para siempre
tó la mariposa.- "No podrá vernos y si nos \·e
como la araña del cuento. Yo el conde Lobemur~mos, ¿qué no amas?"
wirh, había sido vendido.
Oiga y yo volvimos a mirarnos.-"Vendré
La tarántula es ta fatalidad.
cuando e l cielo se cubra de púrpura y el sol
!\léxico.
huya."

r==u:zo=unuu1:1:x:1:1:::mmxx::ia117

1Matrimonio Gómez-Ortuño

pa sedosa de su abrigo de piel de zorro azul.

~

11i1111111 l l l l t i l l m l l l l l i 111111111111 XXU.11111.::.J

i

Parece que la llegada del Otoño con sus
poéticas languideces invita al matrimonio, y
raro es el dia quizás por este motivo, que no
se celebre alguna boda en los diversos templos
de la capital.
La capill,a arzobispal fué la escogida por la
señorita Emma Rosa Fortuño para. Uillrse en
lazos indisolubles al señor Ingeniero don Roberto G. Gómez. Vestia la novia un ncu uaje
blanco de elegante corte y adornado con valiosos encajes Y la concurrencia fué muy selecta
asistiendo las numerosas relaciones de los con~
trayentes.
El enlace civil tuvo efecto el mismo dia antes del religioso, firmando como testigos los se11ores Manuel J . Ruiz Sandoval, Enrique 'l'agle, Alberto Sánchez, Julio Soto y Miguel Taboada. Los regalos recibidos fueron valiosos
y del mejor gusto.

En plena céremonia religiosa.-La. rec16i casada firmando el acta.

�!&gt;-•~-+------4&gt;-+_:_.¡...._.¡._.¡,-+- -+-+-+-+

1

eL

+ +

.s,

+ ft-+-+-+-+-•
♦-♦--4♦---♦
----..+,--+.a,--.¡,--.¡,-+-~-•t&gt;-~-4-&lt;S&gt;--+

OB6€QOIO

oe PON"Ce

~

•
&lt;9&gt;
+--+-+-+-.s,-~-&lt;S,-~,-♦-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-&lt;!&gt;-•!,-,¡,-.¡.,S,-+;--+-+-

Cuento original pa,·a "El :\fundo Ilustrado.·•

Luis Ponce era un pesimista sincero. Su fllosofia no era tomada de los renglones sistemáticos con que el convencionalismo de ciertos
pensadores ha recargado el tono obscuro de l'.l
vida. Habfa deducido su pesimismo de la contemplación directa de los espectáculos del mundo
sin j uicios teóricos anticipados ni fines p recon~
cebidos, y, amador leal de lo espontáneo, dejábase acariciar por los vientos de la prosperidad
exterior, sin que juzgase quebrantada la rigidez de su doctrina, y consentía en complacerse
en la onda tibia con que en el fuego interno del
espiritu inunda, en ocasiones, los pensamientos,
con plácido y leve misterio, sin que por ello se
creyese inconsecuente con el criterio triste que,
ciertamente, no tenia empeño especial en profesar. Luis Ponce era un pesimista que refa todos los dfas con risa franca.

++

Sr. Director de la Escuela Nacional
Prepar~toria rodeado de un
grupo de prefesores

El Sarao de Chapultepec
C-Omo un e o del alegre y brillante baile dado por los prep _a ratorianos _el\ el airoso edificio de cristales de Chapultepec,
a!, que asistle:·Qn mjj.s de seiscientas personas, damos a coutmuación algunos nombres de damas concurrentes a las que
nos fu~ dable .s~ludar a la hora del "buffet," pues en el
torbelhno bull1c10s0 del salón, era imposible fijar los ojos en
punto determinado.
Señoras: Catalina Altamirano de Casasús, Clara Mariscal
de Morán, Angela Bringas de Couto, Leonor Correa de Zozaya. Sras. de la Lama, Maass, de Avalos, Justina A. de Falomir, Mll;ria C. F. de Sánchez Aldana, Carmen Garcia Granados de V1eyra, Maria Santacilia de Obregón Ho1&gt;e de Palacios, Perkins s.
'
_S,eñ_oritas. Ma1•:a Clara, Luisa Bringas, Luz Vieyra, Evangelina Casasus, Carlota Y Amada Morán, Elena Huerta Amparo Sánchez Sant
Concepción Fortuño Mirabón, Marta Obregón y Santacilía Ana M º~•
Gabucio, Dolores Falo nir, Libia Zapa.ta, Elena Sánchez Aldana
lia Elizondo V).llarreal, Estela Fortuño, Emma Subikurski, ca.'rmen
Vieyra, Sara Ramos Y Guzmán, Elena Y Carmen Mendoia Josefina y
Esther Tamborrell.
'

3;~~

A N DRE S

¿ Un amor que se va? ¡Cuántos se han
(iál

Mi amor, como las águilas podría

salvar el cielo sin tender escalas,
porque mi corazón tiene dos alas
y yo tengo veinte años todavía.
Camino de las cumbres que señalas,
al vértice imposible llegaría,
camino de las cumbres que señalas.
Anhelo tu gloriosa compañía,
porque a los altos númenes -igualas
en pureza, en pasión, en poesía.
Deslumbra al orbe con tus·regias galas.
¡Vive en mi ardiente corazón!
,
. 7Sé,mia!
Ya que -rh1 c·ora1ótt -u~ne élós a1as-·•·
y yo tengo veinte años todavía.

M ATA .
M USICA T R IST E

ANHE LO

r.:~ ..

.¡,

Sus años eran de amor, como que andaba en
la cumbre de los treinta, en la abundancia de
las energías corporales, y en el cenit de la ilusión, si las ilusiones pueden calar el pecho de
un soltero como Ponce, de pensamiento amargo
y de tinta negra. Su amor participaba de la rndole melancólica de sus ideas y se de11ositaha
en las manos de Rosario Gil, creatura contemplativa y bondadosa sobre cuya cabeza cafan ya las
hojas huérfanas del otoño. Ponce encontraba en
ella a la novia escogida que, por su aspecto de
flor de otros mundos, invitaba a paraísos de
idealidad, y que, en el cristal infantil cori que
sonaban sus galabras, hacia el don continuo de
una brisa de paz que acallara el tumulto de las
bajas pasiones. Y la amaba por su blancura _pálida, que evocaba a la Renata de la novela francesa, y por el matiz de violetas difusas de sus
ojeras perennes. La amaba con el sentimiento
macizo del celibato que comienza a tener miedo a la chimenea sin lumbre y a los aposentos
destartalados.
Pero Luis Ponce tropezaba en el programa de
su dicha con un capítulo escabroso: el matrimonio. Razonador por hábito y de idiosincracia
cerebral que prevaled:a sobre cualquier albor0to de la sens.ibilidad, él no podfa, siendo pesimista, casarse, fundar un taller de sufrimiento,
abrir una fuente de desgracia, instituir un vivero de infortunio, y lejos de esto, estaba resuelto a proceder con dura justicia y con lógica implacable, cegando los manantiales de la vida en
1a parte de dominio que en ellos le correspond1ese. En términos decorosos y con el estilo pintoresco y amable con que siempre hablaba a Ro-sario, Lui s Pon.ce abordó la cruda cuesti6n:
-Tú sabes que en la trama gris de nuestros.
-&lt;Has, el amor es el único punto de claridad que
nos baña. los ojos. La nobleza de tu alma Y el
sueño de la mía se confunden para ir sobre el
barro Y la miseria del mundo como una sola ala
&lt;le luz. Llevo años de contemplarte como un e~pectro de niebla sutil que te borrases a cat!a
momento, como figm·a transparente que surgie-ses del crisol de las meditaciones de un mfstico.
Es oportuno que sepas que para mi no podrás
-ser nunca más que un.a novicia que regasen
pétalos de austera piedad en un zodiaco de
ultratumba, sobre el que cayese, con lentitud
y con gracia, el deshojamien-to de los rosal,1s
-eternos. En esta vida angustiosa Y mezquma ·

Otro amor volverá más duradero
y menos doloroso que el olvido.
El alma es como el pájaro inseñero
que roto el nido en el ruinoso alero
bajo otro alero reconstruye el nido.
Puede el último amor ser el primero ..•
Mientras más torturado y abatido
ei corazón del hombre es más sincero.
Trasde cada nublado hay un lucero
y por ruda tormenta sacudido
florece hasta morir el li manero.
¿Un amor que se va? ¡Cuántos se han
(ido!
¡Puede el último amor ser el prim!ro!
Preparatorianos y señoritas elegantes en un
descanso del bai!e.-Una pareja de vals.

-Y ¿cuánto estarás entre nosotros?
que nos maltrata, nada podrá haber entre nos-No sé; depende del negocio que traigo ...•
otros más que la comuu.ión directa de corazóu
- ¿ Qué negocio, Montaño?
a corazón. ¿Acaso tú quisieras vivir la vida como
-Sencillamente, casarme .... No re asustes;
todos los que se aman?
-Yo quiero lo que tú quieras, respondió Ro- ya me conoces.
- ¿ Casarte tú, que tendrás experiencia, que
sario Gil sin titubear.
'
·Ante la abnegación de aquella mujer que te guiarás por el cerebro?
-El cerebro sólo da malos ratos. . . . Casarechaba la casa de su porvenir y la fecundidad de
su sangre en el tapete de las filosofías turbias se es sencillo, como todo ... A mi no me espandel hombre que la amaba, Luis Ponce, pesi- ta. . . . Yo no me enredo en historias metafísimista Y soñador, saboreaba golosamente un,, cas que lo vuelven a uno desabrido y . seriote,
felicidad substanciosa, Y, pesimista y soñador, como te han vuelto a U. . . M-e he divertido altoda la noche estuvo arrobándose en la visiún ¡,;o, no mucho, y quiero reposo. . . . Ademt.s,
de la boca que Je decía mansamente, con €scon- voy a trabajar en forma, y estando casado J:.,
liaré con mejor éxito. . . . El cerebro sólo da
dido heroismo: yo quiero lo que tú quieras.
malos ratos ..... Ya me conoces . ...
,4, ,., v
El doctor Montaño dialogaba con voz fuerte,
La llegada del &lt;!octor Montaño a la ciudad
era la nota culminante de la gacetilla de aquella un tanto chillona, y al accionar movía los bramañana. Como ag·ente de la reservada que viaja- zos en m,a igualdad simétrica. Subrayaba el e,;tribillo de su conversación con una sonrisa de
ra sin anunciarse, Juan :\1ontaño habia desee nvanidad.
dido del ferrocarril a la primera llama.da de !:1 satisfecha
-Pero, ;,quién es la dama? interrogó Luis
primera misa, entre los saludas desconcertado.;
Ponce, con benévolo aire zumbón.
de los ancianos madrugadores y tos coment:irio3
-Rosario Gil .. . Ya veo que te sorprendes ...
inquietos de las doncellas del lugar.
Es natural, sabi endo que no es mi novia te conYa bien entrada Ja mañana, un vendedor am.fundes. . . . Pero es que he pensado las cosas
bulante dió el notición a Luis Ponce, en la calle. a mi modo .... Ya me conoces ... Mañana que
y el sincero pesimista, que gozaba particulares mi cumpleaños voy a proponerla qud se case
mente con Jas efusiones de Ja amistad, obed •e- conmigo .... Así, sin más rodeos . . .. Nos conociendo su regla de abandonarse a lo espontáneo, cemos desde _chiquillos y ella es buena y herse regocijó con el inesperado regreso de Juan
mosa. . . Creo que mi elección es acertada ....
i\Jontaño, el antiguo condiscípulo de preparat-1Luis Ponce asintió con la cabeza, desfallecido
. rios, que antes de cumplir dos años de médi&lt;'u
habla ya recorrido las principales ·cl!nicas euro- sobre el respaldo del sillón. Su pdmer impulso
peas, en jira de perfeccionamiento. Muy bien se había sido de cólera contra el ladrón sonrient&lt;J
acordaba de Montaño, con su rostro sanguineo, que lo despojaba de su tesoro más intimo, contra
el malhechor pulido y agradable que Je asestaba
su estatura pequeña, su alegria estrepitos.a, su
lnblar fácil y deshilvanado y su carencia de un golpe cruel, contra el salteador de su ventura
que aparecía, por fatal sorpresa, en su sendero
ideas trascendentales. Pensando en el camarada de idilio, para separarlo de los brazos de la
de las aulas volvió Luis Ponce a su casa Y no
tenia en el!¡ media hora cuando Juan Montaño amada. El doctor Montaño, con toda su pulcrien persona colándose por zaguán, corredores, tud exterior, habfa venido con la llaneza de sus
ideas y con su grosero sentir a volcar de un
sala y recimaras como por tierra conquistada,
puntapié el vaso en que el adorador de Rosario
entró súbitamente al escritorio de su colega de
la primera juventud. Hubo abrazos Y salnd•JS Gil creía beber la escasa bondad humana.
Apagado el aliento de la ira en el. organismo
cordiales.
de Luis Ponce, se levantó inmediatamente en
f-l - Pero, hombre, ¿qué aparición es ésta?
/;'. - Ya me conoces, yo soy asi ... Mañana es él, poseyéndolo de un modo en.tero, el egoísmo,
:' mi cumpleaños y quise estar aquf desde la v .s- dominaute y calculador. Podía él, con la revela' pera .... Desde las vacaciones de tercer año de ción brusca de su noviazgo, cortar intempestivamente los propósitos de Juan Montaño, caba:\ledicina no habfa vuelto al solar paterno .....
J.leroso en su vulgaridad, y que, con saber lo
y agradéceme la visita, Ponce; eres el primero
que busco ..... Y eso que apenas me he sacc.- que ignoraba, desistirla para siempre de su p...:regrino proyecto. Pero un movimiento instintivo,
dido el polvo .... Ya me &lt;'onoces .....

�BELLAS ARTES

____________1_,_a_G_r_a_11_D_an_1_a_
. ..:H:::.ermoso cuadro de la Escuela Inglesa.
que hasta después logró definir, lo mantuvo callado.
Quedó, por fin, bajo el imperio frío de la razón Y se aquietó al extremo de poder bromear
a su amigo que, despidiéndose, le decfa al trasponer la puerta:
- Espero tu obsequio mañana, sin falta ....
&lt;!&gt;

++

La herida habla sido profunda y manaba copiosamente. Luis Ponce se sent!a, en las intim1~ades de su ser moral, bañado en sangre. La
mecánica de sus sentimientos, aunque se agitaba
con furia, estaba regida por la reflexión, como
por una soberana impasible. El análisis también
lo torturaba, apretá.ndole sin compasión éontra
las asperezas de la realidad. Vléndon acosad•:&gt;
por la severidad de su propio criterio, llegó a
apetecer que fuese exacta la opinión del doctor
Montaño. . . . ¡ Si, como é l repetta, el cerebro
sólo sirviese para dar malos ratos! Mas, al fü•gar a esta encrucijada de sus cavilaciones comprendió que el desamparo lo volvfa cobard'e hasta que:er abdicar de su entendimiento, y bajó,
en un impulso de amor propio, a la sima Jóbre-

ga en que se desenvolv:a su drama psicológico.
Si sólo estuviese interesada la felicidad de
Juan Montaño, en aquel conflicto malhadado
pasarfa sobre ella como sobre una hojarasca'.
¡Buen lobo carnicero era él para mirar dónde
pisaba al atropellar a los ve)J.cidos! Pero ante
la felicidad posible de Rosario Gil era debido
era justo, meditar con sosiego.
'
'
Su novia se sometfa a la perpetuidad del noviazgo. . . Asi se lo habia protestado con firme
ternura. Para ella el matrimonio era un desenlace indiferente, al que babia renunciado libre y
gustosa, porque preferra, seguramente, las mi!lles efectivas de una devoción ya comprobada
a la perspectiva de unas nupcias de conveniencia. Ningún trovador, pues, la tentarla, aunque
se le presentase con el cura de un brazo y eí
ju,ez del Estado Civil del otro. ¿ Qué tenia, entonces, qué ofrecer el atolondrado médico que
no fuese impertinente y despreciable?
'
Pero, al discurrir asi, abandonaba pronto ~1
rumbo tranquilizador en que se engreía su co,·ciencia. Según Luis Ponce, la conducta de la
mujer, la de Rosario misma, era exclusivamen-

te ocasional, y de este modo ella le habia sac1·ificado, en ocasión de cariño, sus Instintos mate1nales; pero é l, cerebral ante todo, debia elevar
su análisis por encima de lo contingente y de lo
casuistico para resolver que ninguna diferencia
fundamental apartaba a Rosario Gil de la legión
femenina que prefiere un mediano marido a un
excelente novio, cuya mejor prenda es nada m"!nos que lo crónico de su noviazgo. Al hacerse
blanco de sus propias ironfas, Luis Ponce de.sataba el efimero vinculo de las effmeras palabr11s
con que Rosario Gil se babia unido a él, renunciando al porvenir, y la entregaba, con velos
color de nieve y olorosa a azahar, en los brazos de Juan Montaño, para que en una espléndida mañana de epitalamio se encerrasen en el
cubo sombrio y asfixiante de la torre de la fecundidad, donde Rosario, como todas, multiplicarfa los ayes y las blasfemias de la estirpe de
Cain.
Con una lucidez ftrme comprendia el atormentado solterón su resistencia, hasta entonces
no explicada, a revelar su noviazgo al doctor •
Montaño: era el respeto instintivo a un derecho
sagrado, al d erecho de Rosario Gil para perseguir la felicidad por el camino que mejor quisiese. El, Luis Ponce, no podia interponerse
entre su novia y su condiscipulo, para frustrar
un matrimonio, defendiendo un vano coloquio
sin frutos exteriores, un po·ema en cuya prolon' gactón Rosario Gil envejecfa, como una rosa de
claustro que se marchitase en un afán ultraterreno. Ciertamente, la amada era feliz con el recreo
sentimental en que se complacia como en un
ejercicio superior, con el trato Ideal en que
cosechaba nobles emociones; pero tal vez su
dicha fuera más cómoda y más grata si en lugar de permanecer absorbida por una gimnasia
prácticamente estéril, consagrara sus dias a la
vigilancia del fuego del hogar, bajo el techo de
un hombre cualq uiera, buen animal, más bueno
de lo que manda el positivismo.
Hasta entonces, Rosario Gil había recorrido
del brazo de su amante, senderos de edén y
florestas inmortales; con su amante habia compartido la embriaguez de los éxtasis; con él habfa suspirado, viendo dibujarse sobre la inquietud de las nubes los vuelos de las aves locas;
Y con él se habla sentado en el borde de un
astro, para sumergirse en el s ilencio ; mas eJJa
podia descender a la tierra enemiga y casarse
prosaicamente, sin ninguna vibración de alma
sin ningún sueño que la transfigurase.
'
Si, él debfa dejar el campo expedito para que
la dulce a~ga, la creatura predilecta, salie~e
del retiro ~nlagroso en que era reverenciada por
una emoción perenne; él debfa apartarse p.tra que ella, Pálida como Renata y 1eve como
las vfrgenes de las estampas, guiada por u1t
hombrecillo al uso, marchase a presidir una
casa en que_ su ternura de sentimiento y su de!icad~za de ideas fracasarfan al contacto de un
mando grosero y ootus0, él &lt;'oe~[a desaparecer
para que su novia otoñal se Inmolase tln las
aras fértiles del himeneo, pagando su contribución de sangre, de tortura y de desencanto.
Nada importaba que esa inmolación · fuese mis
que una obra benemérita, una obra ciega, si
la amada pretería descubrir la primera cana
Y la Prim~ra arruga ante su espejo de matrona
a des~ubnrlas ante su espejo de vestal. La fuga
del tiempo era inapelable, y el tiempo no consent.a más episod ios de romanticismo pueril
más nomb~es grabados en el tronco de los ár~
boles solariegos, má.s di'álogos en las noches en1u1;1adas, más Iniciales sobre el vaho d9 las vidner_as en las tardes de lluvia más cartas de
vacuidad retórica.
'
Luis Ponce quería cumplir con !JU deber aunque _no P?r virtud, sino Por justificarse 'a sus
propios OJOS. Y. al afirmar su resolución, sentía
que al~o esencial morfa, sin esperanza de resurrección,
dentro . de él., que e n 1o sucesivo,
.
á
s que nu_nca la vida se le presentarfa como ur'
rama necio, como una agitación absurda. Y
que sus hábitos de desprecio irónico serran Ím~otentes para refrigerarlo con un poco de paz
uso fin a la actividad de su cerebro Y se sentó
frente a su mesa a redactar la siguiente carta
l&gt;~ra el doctor Montaño: "Amigo J
. R
no Gil de·a d
.
.
uan.
osa_J
e ser mi novia en e l momento en
que ~scnbo estas lineas, porque quiero que
~sté hbre desde antes de que te dirijas a ella
ata carta es el obsequio que te envio en t~
tumpleaños. Y que será. en vano que rechaces"
esp_ués apartó el papel, soltó la pluma Y c·-1cond1endo la cabeza entre los brazos, prorrumpi,j
en sollozos, como un estudiantillo de gramática..

;:1

5 Agosto 913.
RA...\ION LOPEZ VELA.ROE.

Lerdo .. .. ¿No os choca la anUtesis, que hacen el sujeto y el nombre? Y bien, ¿cuán&lt;10 ,
dónde nació el viviente Miguel Lerdo?
El cuándo no lo vais a creer si os digo que
ese Efebo ya peina (perdonad la figura los que
sabéis que su alborotada cabeJJera se resiste a
la mordacidad del peine) ¡ 44 años! Los cumplió
el 29 del último Septiembre, es decir, desde hace tres que pasó ya el temido Rubicón.
El dónde es aún más diffcil que lo averigüéi!il.
-Es legítimo tapaUo-se decia una ocasión
en que ricamente vestido de charro enaroolaba
la batuta a la altura del galoneado sombr~ro.
-No, hombre-respondia otro.-Si nació en
San Angel, donde ha pasado buena parte de
su existencia. Prieto, Payno, Couto, MarUnez de
la Torre, Elguero, lo vieron nacer allf y au;,
cuentan que "Fidel" le hizo un romance augurando que seria tan polftico como sus tfos, Don
Miguel, su tocayo, y Don Sebastian. Y no se
equivocó el Roman-::ero, porque Lerdito es muy
cortés.
-No, señores-replicó alguno-Lerdito n :lcLó en esa cárcel de mujeres hermosas que se
llama Jalapa de donde era su p:i.dre, Dor. Juan
Antonio.
-Yo Jo sé mejor que todos-vino a decirme
el interesado cuando bace una semana le refe1fa lo anterior en un agradaote palique sostenido en su insula del Café Colón, como si die
jéramos, arriba de la plataforma desde donde
Lerdito deja caer al. golpe de su dorado r en10
" chorros de perlas de música."
"Naci en Morelia, la tierra del Cura Insurgente por quien lleva su nombre y . .. . la ti~rra de los curas y del guayabate. Vine al mundo en el 69, asi es que tengo cuarenta y cuatro
años; pero dicen que no se me conoce .....
Esto, que acabamos de saber, sirvió de punto de partida para averiguar cosas ignoradas
de su azarosa existencia que la pluma volandera
va a entremezclar aqui a la d esordenada relacVón de lo ya conocido.
Fué Miguel el tercero de los hijos del matrimonio Juan Antonio Lerdo de Tejada-caballero probo, si los hay, recto como_ el ángulo
de noventa grados-y María de Jesus Reyesdama piadosa y dulce, originaria de San Juan
de los Llanos, Estado de Puebla.-Su abueb
paterno, Don Francisco Lerdo de Tejada, pad 1·e
de su progenitor, se encargó de 1a educación
de los hermanos menores de éste, los más tarde
estadistas insignes, Don Sebastián y Don Miguel
aludidos. Don Francisco, considerado como el
cabeza de familia, y diputado desde los prim&lt;'ros años de gobierno del Señor Juárez, se distinguió como uno de los más terribles opositores de la administración de su hermano Sebastián y por esto le daban en la Cámara el
apodo de "Cain" y le censuraban ser enemigo
sistemático del Ejecutivo. Y si lo era, pero cou.
honradez, dentro del imperativo categórico de
su convicción, muy diversamente de algun~s
"actuales" y poco después adaptados, en gracia
del momentáneo encumbramiento.
Muy niño Miguel, palpó la desventura de perder a sus padres, quedando con sus cuatro h~rmanos Francisco, Ignacio, Concepción Y Ju!Io,
este último, el único ahijado de bautizo que
tuvo Don Sebastián, pues nunca gustó de l:&gt;s
parentescos espirituales. JuFo es el único que
vive todavia, si se llama vivir a Jlevar en pos
de si la sombra de la enfermedad Y la imagen
de la muerte. Espiritu cultisimo, vive encerrad.:&gt;
en la torre del silencio, esperando la hora del
toque fatal.
Los susodichos pormenores familiares, contribuyen a explicar en parte la melancolfa de nuestro hombre, y no pare~en redundantes tratáadose de los vástagos de rama tan ilustre.

lanto de sus hermanos que estudiaban en el
hogar con excelentes maestros. A Lerdito le
aconteció, para decidir de su carrera, lo mismo
que al famoso Abate Pcrosi: sentábase de cor,Unuo al "armonlum" a tocar lfricamente y ::i.
repetir lo que oyera durante la misa ¿ una vez
en que el organista faltara y el oficio no podia
celebrarse, el jo•,en, atrevido, abordó el complicado instrumento y no sólo repitió con fidelidad los pasajes importantes, sino que pudo improvisar lo que llaman los italianos "una )),,_
queña maravilla" musical, hazaña que le valió
un triunfo de los inolvidabl€s.
Desde entonces su dedicación férvida por la
música. Salvo un "coup de tete," un extravio
disculpable a su edad: entusiasmado por los
bélicos aires de las bandas militares y ávido e.le
lucir los vistosos arreos y brillantes entorchados, solicitó ingresar al Ejército, fué admitido
y en él sirvió cerca de cuatro años como
alférez de Caballerfa, hasta que obtuvo su baja
al ver que Marte miraba a Clío con gesto de
desdén.

Sr. Miguel .Le1·do de Tejada.

Se lanzó a adular a Terpsicore tocando el piano en los bailes y componiendo todo el· tiempo que le dejaba libre el batallar- continuo · por
el pan. Sus primeras composiciones eran trascritas al empautado papel. por su maestrn, Dario
Ramos Ortiz, más tarde su colaborador en "La
Danza de los Apuros," de la zarzuela "Las Luces de los Angeles," que con gran aplauso se
representó en el Teatro Arbeu cincuenta dfas
consecutivos, dos veces cada noche, y obra .,.i
que la encantadora Rosario Soler apareció como
protagonista haciendo su primer tipo de mexicana.

Con el mismo compañero y con idéntico éxito,
dió poco después al teatro "Las Dormilonas,"
nueva zarzuela con libreto de Fernando Luna
y Drusina y de Morales Puente.
Los halagos de esos triunfos determinaron al
joven compositor a est udiar con más seriedad
y constancia al lado del inteligente Ramos Ortlz y del maestro Alfredo Pacheco, Subdirector
de la Banda de Artillerfa.
En 1901, ya aftrmados sus prestigios de compositor y'l!é director de orquesta, tué ventajllsamente contratado para tocar en la Exposición
Panamericana de Buffalo, donde hizo su "d&lt;!but" su "Orquesta Típi&lt;'a", formada por veinticinco profesores de instrumentos de cuerda,
gallardamente vestidos a la manera del charro
mexicano. En esa Exposición y en la celebra•la
Reanudemos. Lerdito fué traido a la ciudad poco dest&gt;ués en Toluca, se discernió una mede México a la edad de dos años, Y, en cuanto· dalla de oro para el ll1a€stro Lerdo y su vistosa
su precocidad acusó simpatla por "la amiga," "trouppe".
A s u regreso de los Estados Unidos, él puso
ingresó al Colegio Inglés de Enrique Ro~e. _A
los diez años pasó como interno al Semmari0 de moda el establecimiento de orquestas en los
Conciliar (por algo habla nacido e-¡¡ Morelia) restaurants el egantes, to~ando en el Hotel Iturdond e aprendió no poco y bien, si, pero más qu.,, bide, e Implantó, con el tiempo, la orquesta t"1.
por el lat!n y la filosoffa, sus inclinaciones s e los cinematógrafos también, emp€zando en el
despe rtaron por la música, emulado por el adc- extinto "Cine-Club".

El Señor Vicepresidente de la República, Don
Ramón Corral, representante del Señor ·General Dfaz en la Exposición de San Louis Missouri de 1904, quiso que la primera orquesta
mexicana tomara parte en aquel fastuoso cert21
men internacional, y concurrió, por tanto, la de
Lerdo, ya más numerosa y experta y poseyendo
el más completo repertorio de obras nacionales.
Alcanzó el músico mexicano otra medalla de
oro, una mención honorffl.ca muy especial y toda
suerte de agasajos y provechos.
Para la celebración de la entrevista DiazTaft en la frontera, Igualm ente fué contratada
la Orquesta Tipica de Miguel Lerdo, a la que
se prodigaron señaladas distinciones por el Gobierno Federal y el del Estado de Chihuahua.
Citar las obras del artista equivaldria a formar un extenso catálogo, tal ha sido su fecunda inspiración. Mencionaremos, pues, algunas
de las más conocidas.
De las danzas de canto, en todo el pais son
sabidas "Te amo con toda el alma", un " lied"
a lo Schumann, verdadero grito de pasión (letra de1 mismo compositor); "Ya soy feliz", que
sé apropió y la hace tocar en Paris con versoi.i
franceslls un músico de ·nombre Fischer; "Sin
U", una queja doloros'.sima; "Tú bten lo sabes",
romanza al estilo de las de Tosti; "Anhelos,"
"Violetas" y "Perjura", cuya letra ha sido tra,duclda al Inglés y al franc~s. La última, sobr~
todas, es un capo lavoro de armonización y mclodia, página muy celebrada en Italia, la tierra
del más puro sentimiento.
De sus vals recordamos: "Consentida", "Am11da" y "Amparo", dedicada a Amparito Corral
y que se estrenó en un suntuoso sarao en el Casino Español.
La precisión ,en el ritmo del vals y,
las partes alternas de alegria y de pena melancól.ica, de locura y desf1llecimiento, conmueven a danzantes y a oyentes, que guardan en el
ofdo y en el alma aquellas notas, una vez escapadas.
Su último vals, "Tierra Quer ida", dedicado
al Señor Limantour (Don José Yves) se toca
actual mente en los salones y cafés de Paris.
También aliá se toca ahora su two-step "Tlalpan", sólo que le han cambiado el nombre, se
'llama Bi-Ba-Bou. En el Ba.1-tavarin se oye a
diario y el director de la orquesta ha puesto
al frente del papel "Bossen y Lerdo::._
Cuando a ese monsieur llegue el último twostep de Lerdito, "Chamaquita" (dedicado al señor Angel López Negrete) el muy ogro devorará como suyo ese primor.
Ahora emprende nuestro artista, la instrumentación de una grandio~a marcha militar para.
rnatro bandas. Está. escrita en recuerdo del "2o.
Rellano", una de las batallas campales de mtie
importancia habidas en el Continente. Los qub
han escuchado esa marcha de épicos acentos,
elogian la estructura oe la armonra imitativa
en que se describe el estruendo de la artillería
y los arrebatos provocados por la victoria, con
todas las demás peripecias fragorosas de la lucha
en el inmenso campo regado de sangre, lavada
a poco por las iras de Neptuno ....
Lerdo de Tejada fué uno de los cinco iniciadores de la primera sociedad de autores, presidida por Juan de Dios Peza y· después convertida en el Ateneo Mexicano. En ceremonia püblica efo::tuada en la Cámara de Diputados se
entregó por el Presidente Dfaz a los iniciador.-s
una medalla y diploma. Pertenece asimismo a
la "Sociedad Neo-Filarmónica", a la de "Autores y Artistas", a la "Filarmónica de Auxilios
Mutuos", a la de "Autores Lfricos y Dramáticos", etc.
Olvidamos decir que a Lerdo se debe ta formación de cuadros de concierto como los que
se aplauden eemanariamente en el "Salón Rojo"
y en "El Palacio de Hierro".
En la actualidad, su orquesta es la preferida
en los salones de los diplomáticos, de los altos
funcionarios y, sobre todo, de la sociedad rica
y distinguida. Es tan solicitada pnr ésta, que
no queremos dejar inadvertida una de esas victorias perdurables que ha ganado y de la cual
fuimos testigos ha&lt;'e pocos años. En la mansión
de un prócer aristócrata encontrábanse reunidas
en una fiesta de onomástico, las damitas m5s
bellas y encantadoras de Méxi&lt;'o. Se discurrió bailar y por unánime decisión fué llamado L erdo
a tocar él solo su música en el piano. A la tercera pieza,-era "Consentida," lo recordamos-

�.·! .·

las muchachas abandonaron a sus parejas, y fue·
ron a rodear al pianista, colmándolo de elogios
y de aplausos. Y aquellos corazones femeninos,
claró está, no ardfan en pasión por el artista
de pálido rostro y fisonomía m elancólica: lJs
entusiasmó de amor su música ardiente, clí.lida,
apasionada y varonil ....
Otro triunfo de Lerdo, e~ más reciente. Se
daba una gran comida en la casa del actual
Presidente de la República y, apenas abandonaqa la mesa, se dirigió el General Huerta a nuestro artista, diciéndole: "Amigo mio, voy a satisfacer ·una doble deuda con usted; primero con
el inspirado y dulce compositor, y después co11
el sobrino nieto del ilus. re Don Sebastián, cuya memoria venero y de quien recibí mi espada
de subteniente, en su propio despl!,cho, después
de un concurso de artilleros. Pues bien, queda
usted nombrado Capitá n de Caballerra, Insp':!c•
tor de Bandas Militares".
Hace de esto tan poco, que el antiguo alférez no luce todavía su bizarro uniforme de cal)itán.

·-:

~

~'

VIDA SOCIAL
las condiciones físicas que necesita un hombr~
para el teatro, Pero cuando recita !os versos
de los poetas españoles del Siglo de Oro o los
de Núñez de Arce, o los de nuestros Gutiérrez
Nájera y Urbina, domina al auditorio. Las magnificas estrofas salen de su garganta envueltas
en una voz muy fina más llenas de un fuego pasional tan artístico,' tan emotivo, tan neurótico, que a veces difunden en el aire resplandores de estrellas y emociones de magia.
Alo-o de sensualidad y de locura conmueve
en i;;'stantes las carnes y retuerce los nervios
de este muchacho complicado y sencillo, sutil
y superficial que parece haber heredado la sa:1gre ardiente del león y la sangre fría del gimnoto, ...
En el modo de pronunciar ciertas palabras,
en la manera de subrayar ciertos sonidos, en
el esmero de dar color a ciertas frases, y en el
ingenio con que sabe traducir lo que esconden
algunos versos, pone tanto afán, tanto dolor y
angustia, que hace generar la emoción, vibra;1.
te y libre, en el ánimo de los que al oírlo ~e
deleitan.
En buena hora que marche el bravo artista.
Agitando el pañuelo cuando la rtave se lleve al compatriota amigo, le diré:
"Ritorna vincitor ! "

REINA Y RBINAS DE LOS JUEGOS
FLORALES.

Luz- Vizcarra y García Teruel, Condesa d~
Pánuco ·y Marquesa de Casa Vizcarra, un~ beldad va a subir al trono por obra y gracia del
rey:poeta en el certamen literario a que couvocó la Junta de Festejos de Covadong3:. ,
El Señor Licenciado Don Ant onio Med1z Bolio, que obtuvo la flor na~ural,. hizo una elección atinadísima nombrando Rema de los Juegos Florales a la •joven dama, c, p. b.
La fiesta de "Clemencia Isaura" será el 23
del actual en el Teatro Arbeu. Man: enedor: el
sr. Licenciado Don Antonio Ramos Pedrueza.
Las siguientes señoritas-acompañad~s de
chambelanes qúe designará caaa una-rormaxán la Corte de Honor:
Beatriz Zaldívar y Redo, Ana Elena Algara,
Luisa '{ Dolores Iturbide,, Adelaida . Garc:a
Cuéllar, Evangelina Casa.sus, Margan~ Po.tilla y Cuevas, Lilly Martínez, Carlota Algará, Elena Brin.gas, Guadalupe Cuevas, Lnz
Vieyra y García Granados, I:;abel Bringas, Laura Garamendi Concepción Freyría, Elis¡¡, Martínez de Cast;o, Paz Cortina y Cuevas, Susana
Gara:a Elguero, Ana Rodríguez Y Huttado de
Mendoza, María Sorondo y Joaquina Y Maria
Fernández del Valle,

•De los proced-imientos músicos de Lerdito nada hablamos por no saber. Mas sí afirmamos .
que su estilo es propio y casi único en el país,
Es un ingenio Lrico que ama las efusiones del
sentimiento nacional junto a la delicadeza de la
forma. La frescura ,de su vena melódica y la
potencia de expresión, nos prueban que el inquieto y vib.rante músico tiene ~na alma que
sueña y un cerebro creador. Y Lerdo e¡¡ en la
vida real una afirmación de su misma mµsica:
es un sincero. No pretende más que mantener
ecuánime su personalidad, como aquellos ea•'
j)íritus delicados con los cuales le encuent~o alguna semejanza: Poe, Verlaine, Baudelaire, Moreas o bien con los ·compatriotas Elorduy, Villan~eva y Juventino Rosas, los apestados del
Conservatorio. Popular como · estos poetas-mf1sicos, Lerdo ha tenido hasta la virtud-como
ellos-de .no triunfar en seguida,
· El tiene la conciencia de su estilo Y por ello
es orguiloso, esto es, tiene la ponderada estim'.lc~ón de Sí propio sin que para nada intervenga
la arbitraria estimación ajena que a veces se
·determina en la vanidad del ·estimado.
Cuando no tiene otra cosa en qué inspirars·.•,
Lerdito trabaja en su mi-;mo corazón Y labra
rosas de púrpur~ porque sabe que son la saugre de su espíritu, · y el espíritu se vuelve pulume!
·
·
México, Octubre 8 de 1913.

DESPEDIDA DE UN TALENTOSO ARTIST,\.

Anoche debe haberse efectuado en el Coliseo de San Felipe Neri un recit!:l lirico-poético
patrocinado por distinguidas senoras que foi -

EL PRIMER AÑO.

Mr. Lionel Gresley Carden, nuevo Ministro de Inglaterra eo México, que acab, de II e!(ar.

;.o

Una fiesta de hogar, de esas en que una intima relació·n de afinidades encadena a todos los
corazones, acaba de festejarse en el. tibio nido
que tienen colgado en la calle de Amazonas los
jóvenes esposos Luis Creel y Teresa Luján.
Muy grata fué la fiesta, como que se trata-

FRANCISCO GANDAR/\.

Sr. Don Alfredo Gómez, distinguido recitador que úl·
timameote se despidió de México en una
función benéfica.

PARA BOLA_
EL JART&gt;lN 1&gt;EL RJ&lt;:;Y.

I
.,. Erase ciue se era un Rey,_ al -cual Rey antojó!fele cierta mañana dar un paseo por los
jardines que rodeaban su palacio,
Llevaba naturalmente, corona de oro :y manto , de ter~iopelo carmesí forrado· de armiño;
en la mano dere·c ha, el cetro, y en la izquie1:da
la pipa, El cetro era de oro macizo Y la P:P'2
estaba tallada en un · diamante como el puno.
Era el más . grande que se conocfa, Vió el Rey
uri ·alin~ndro florido. y exclamó:
- -¡Vaya un :i:osal más hermoso!
- Todos los cortesanos que l'&gt; roaeaban aprobaron :con un murmullo respetuoso, las palabras del monarca; únicamente el jardinero
atrevlóse a objetar:
-Perdone Vuestra Alteza, pero si Vuestra
•Alteza no dispone lo contrario, no es ningún
rosal, .. , sino un almendro,
-¡Ah!,.:, ¿Est:is bien seguro de ello?
-Segurtsimo,
- -Y, '¿en qué ~e conoce?
-En que más tarde todas esas flores se conYertirán en almentlras.
•
-¡Es curioso! ... : Y las rosas, ¿en qué s.,.
convierten?
-Las rosas no se convierten en nada; se denbojan .... y desaparecen.
.
-¿EsU.s también seguro de esto que acabas
il.e decirmé!
·
-Segurísimo, señor.
-Pues," entonces, arráncame todos los ros..iles y en su lugar planta almendros. No quier-¡
hdlgazanes en mis dominios.
II
Esto ocurría en invierno. Al llegar la primaYera, el Rey, éo'n la corona de 01-0 sobre su

Sr. Gral. Felipe A'lvírez, muerto trágicamente en Torreón defendiendo heróicamente la ca 11sa del Gobierno consti tuído,
frente, el cetro en su mano derecha y la pipa
de diamante en la siniestra, volvió a dar ,m
¡1aseo por su jardín, cuando, de repente, encarándose con el jardinero, le dijo:
-Cógeme una rosa; deseo asp·rar su fr:.gancia.
- No hay rosas, señor,
-¿Y por qué no hay rosas?
-Porque no _hay rosales. Vuestra Alt.eza re•
cordará que me ordenó arrancarlos todos y
plantar, en su lugar, almendros.
-Es cierto. Tráeme, pues, una rama de almendro en flor. Sin duda su fragancia aeo.
igualar a la de la rosa si no la sobrepuja.
-Por mucho que me pese, me es de todo
punto imposible complacer a Vuestra Alteza,
pues en la actualidad no se encontraría una
flor de almendro ni por los dos ojos de la cai·~-¿Cómo no? Bien veo allá apajo unas plantas que estll.n cargadas de flores,
-Esas son margaritas, señor.
- ¿ Sí, eh? Pues arráncame todos los almendros y substituyéndolos por margaritas. Ya sab-'s
que en mis dominios no quiero holgazanes.
III
Y llegó el verano.
A la calda de la tarde de cierto día canic¡¡lar, salió el Rey a respirar el aire puro de rn
jardín; sentóse junto a una .'.uente, tendió la
mirada a uno y otro lado y exclamó de súbito:

El niño Luisito Cree! y Lujáo, que fué festejado por
sus padres con motivo de cumplir un año.
man parte de la benemérita asociación de "Da•
mas Católicas Mexicanas",
.
La nota culminante de la benéfica función
-consistió en la despedida del notable r_ec1tador
.Señor Don Alfredo Gómez, qmen p~rtirá dentro de poco a Madrid con el propósito _de perfeccionar sus facultades de arte dra~á~1co ~nt&gt;,
en todos los teatros y salones de Mex1co pisados por él, le son tan celebradas_. .
_
Rara avis en este exhausto medio ae ensena11.za constituye la personalidad ya definida como
actor, del joven Don Alfredo, formado pe1· se,
intuitivamente, lfricamente. Talento, temperamento fogosísimo y ánimo para el estud10, SO!l
las cualidades distintivas que resaltan en el S€'ñor Gómez. Además posee una ampli~ cultu~a
literaria que ha depurado su -gusto, se1:alándo,e
dónde está el jardín ¡}erfumado Y exubero t.le
donde puede arrancar florones para su a~t.&lt;;,
Una buena muestra de esa cul~ura es su original monólogo en prosa "Página de Vida," _de
corte moretiano, y el cual recita con la prop1•:·
dad sóbria a la par que dúctil de un actor eminentemente moderno.
Alfredo Gómez posee, ni duda cabe, facultades excele11tes en ese sentido, €in carecer de

Sr. Uc. Don Antonio Ramos Pedrm:za, nombrado
mantenedor de los Juegos Flon,ies de Covadonga.
ba de celebrar el primer año de vida del primogénito, Luisito, un rubio querubín importado de Escocia si mal no recuerdo. •
Las relacio~es y parientes del feliz matrimonio hubieron de intervenir ese día, porque---;,i
no-perece Luisito, aho:;ado en la mar de b esos.
ENTRE I:.OS DOS L ,-\GOS.

Un cumplido gentleman,-príncipe del clolhu·, además-dió una brillante tiesta e l domin-

Sr- Don José Juan Tablada, autor del libro "Crónicas
de París," que en breve aparecerá.

go último en el Automóvil-Club dedicada a ~na
de las preseas sociales que cuenta con mlis s1mpatias de México, la gentil Señora l\1arfa Garamendi, esposa de Don Art uro Bramff,
El Señor Henry Howell Armstead-así se
llama el potentado-hizo invitar a todas las
relaciones de la dama y logró, por !o mismo,
::omirar en el sarao el más bri 1.lante conjunto
de gracia y de belleza, de elegancia y rle (fistinción.
Prue ba al canto: co11e u1-rieron al Automóvil-

�Club-que parecia retratado en eJ lago esponjarse de orgullo como un blanco cisne-las damas de nombre Catalina Altamirano de Casasús, Teresa Iturbide de Castelló, Concepción
Asúnsolo de Luján, Mar&gt; a MarUnez de la Torre
de Sánchez Navarro, Maria eurbelo de Azurmendi, Rafaela Garcra Elguero de Berna!, Amparo Villalva de Pliego, María Torne! de Obregón, Carlota Landero de Algara, Carmen Plancarte de Iturbide, Juana Cuevas de Portilla,
Maria Toi:nel de Obregón González, Sara Fernández de Castellot, Elena Corcuera de Alcázar, Soledad Rios de Bárcena, Teresa de Gavinde, Do\ores López Negrete de !caza, Angela
González Buch de Ituarte, Carmen Garcia Granados de Vieyra, Conde1a Dandini, Maria de
Jesús del Hoyo de Espinosa Rondero, Laura
Almada de Garamendi, Cristina Cortina de Alvarez . Rul, Elena Castañeda. de Antillón, Susana Martin de Corona, Guadalupe Camacho de
!caza, Eli~a Corona de Carral, Carolina Morales Manso de Elguero, · Almada de Thomalen,
de MarUnez, de Cornejo.

Señoritas Dolores y Luz Sánchez Navarro,
Maria Luisa Iturbide, Beatriz Zalfüvar Ana
Elena 'A.lg\J,ra, - Carmen Rodríguez C~rbelo:
Carlota Algara, Dolores Arcoch_a, Luz Vizca-

Rafael- Alducin, Ramón y Osear Obregón, AleJandro (.;arnacho, Raúl Arteaga, Javier !caza y
López Negrete, Lic. Ricardo Arteaga, Carlos Elguero, Manuel Diaz Vivanco, Eduardo Vivanco,
José Torres Perona, Manuel Alvarado, Antonio
Pliego Villalva, Federico Antillón, Ignacio Gonzáiez, etc., etc.
El festival fué-como dijo un colega-bien
digno de la dama en honor de quien se preparó.

dimos, y con el número próximo recibirán esa
joya nuestras lectoras.
La dan.za tiene acentos evocadores de la ventura y de la pena, hace enmudecer el corazón,
y al final desmaya como la flor del mirto, dejando su apacible olor de sueño.
Este último fruto de su inspiración, lo dedica Lerdo a la bellisima Se'ñorita María Luisa
Bringas, otra joya mejor.

F. G.

' "CRONICAS DE PARIS".

A las damas graciosas y "pschut" que gustan de conocer la moda en usos y costumbres de la ciudad galante, la ciudad luminosa, París, anunciamos la próxima aparición de
un interesante álbum en donde están las recientes impresiones que dejó la urbe en el ánimo
del exquisito cuanto mundano poeta José Juan
Tablada.
Veréis mucho nuevo, porque si José Jua!l
no es el cronista a lo Gutiérrez Nájera, tampoco lo es a la manera de los que en América
conocemos: todos siempre tras del mostrador
del mismo bric-a-brac de lugares comunes y
pensamientos gastados. No: Tablada es un cordial sensitivo que cada vez dice algo nuevo o
deecor.ocido-'-un sutil comentario, un detalle

BANQUETE INTIMO
El señor don Eduardo I. Aguilar, Director
General y Gerente de la Compañia Editora que
acaba de formarse con el titulo "El Mundo
Ilustrado" y "La Semana Ilustrada", S. A.,
deseando reunir a la mesa a todas las personas
que van a colaborar en las citadas publicaciones, convidó a un intimo banquete a distinguidos periodistas de nombre bien conocido en
México, y todos puntuales a la cita y agrad?.ciendo tanta amabilidad nos reunimos hace

=
En pleno juego.-Grupo de jugadores que componen el Williams y el Agricultura.
Uno de los jugadores.

Gmpo de asistentes al banquete ofrecido por el señor don Eduardo I. Aguilar.
rra y Garcia Terruel, Concepción Freyra, La,1ra Garmendi, Amparo y Lilly M;l.rUnez, Amparo Elguero, Dolores !turbe, Rosa Marra
Pliego y Guadalupe Cuevas, Carmen Monteverde, Consuelo Thomalen, Paz Cortina y Cuevas,
Luz Vieyra, Rosario de la Vega, Maria Matilúe
Ituaite, Beatriz Cornejo, Guadalupe Obregón,
Susana Garcfa Elguero, Luisa Dandini, Cristina Alvarez Cortina, Concepción Rubio y Obregón, Guadalupe Alvarez Cortina, Emma Antillón, Joaquina y Maria Fernández del Valle,
Maria Cristina Obregón y Adela Garita.
De señores, anotamos a [)on :,Javier Ici:i.za, Lic. Don José Marfa Luján, Don Luis A.
MarUnez, Don Antonio Pliego Pérez, Arturo
Braniff, Ramón Corona, Lic. Gui!J.ermo Obr&lt;?gón (jr.), Manuel Antillón, Alberto Garcfa Granados, Diego ,y Alejandro Redo, Pedro de la
Sota, Duque de Huete, Antonio Coca, Eduardo
y Salvador Cree!, Ingeniero Alfonso Castell-5,
Carlos Corona, Ingeniero Antonio Gil de Sola,
Lic. Francisco Verdugo Fálquez, Lic. José Castellot, Manuel Freyra, Francisco Terra~as Luján, Jorge Berriozábal, Mario Bulnes. Zen.ón
qarcia Granados, Ing. Manuel de la Sota Rlva,

original-Y sobre todo, su estilo impecable que
reverdece lo viejo con la magia del color y que
pone lo nuevo delante, muy cerca de los ojos,
por medio de un hondo verismo subjetivo, es
el más acabado producto del arte.
Esa obra flamante que os recomiendo-porque en sus páginas hay aromas de las resinas
del Bois'', siluetas del Boul. Saint-Germain y
de La Pa ix, escorzos de las carreras y de los
teatros y mil cosas más, seductoras-está dt'ldicada con sobra de justicia a Don Francisco
Asúnsolo, un espfritu refinado y libre, de los
más sanos Y cultos que conozco amigo predilecto de Tablada y-perdón qu~ lo diga--el
más amado amigo mio.
"MARIA LUISA".

Una dan~a inédita, linda y suave como todas
las de Miguel Lerdo de Tejada, h; sido cedida
galantemente por el aplaudido compositor p'l.ra "El )'luudo llustt·aclo".
Tal promesa de dádiva pude arrancarle
en el último cordial apretón de manos que uos

noches en uno de los elegantes comedores del
Casino Comercial.
El "Menú" delicado, la charla amistosa, la
frase Pulida como de gente conocedora de esas
exquisiteces del 11:mguaje, fueron atractivos que
hicieron que las horas se pasaran con demasiada premura. Al servirse el "Champagne" el
señor Aguilar tomó la palabra manifestando
con noble sinceridad sus elevados propósitos
Y el ruego que hacia que se le ayudara en la
empresa, tan digna de progresar. Los señores
Mar&gt;.uel Raro y José Luis Velasco, contestaron en breves y sentidas frases ·interpretando
los propósitos y las intenciones que todos sentfamos en aquellos momentos y entusiast:,,s
aplausos resonaron en prueba del placer con
que hablamos oido a los tres oradores.
Se tomó el café y se saborearon excelentes
tabacos, en un confortable salón y a la media
noche todos nos separamos altamente satisfechos de la caballerosa amabilidad del señor
Aguilar.

( bDf

1

----OUC;M~ ._
Yriu.nfos. d~l ,$9di;1lllU1ra.

••~JC&gt; ro,

Hftf--:&gt;fCIOC&gt;oDllGODOOIIICJI-___......C,,lCIIC&gt;OC:.~JIOUCJIII(

1

En h,s circulos del "sport" y entre los afiO cionados se hacian muchos comentarios sobre
0O el resultado del encuentro "Williams-Agricultura" que había de verificarse en la mañana
del pasado domingo en los terrenos de San Jacinto.
!D
El match, pues, despertó el entusiasmo· tanto
D más cuanto que los de "Agricultura" hab:an
s:do, como si dijéramos, el brazo fuerte de los
O que ahora figuraban como contrarios
Yestfa el team "Agricultura" el u~iform.e da
v costumbre y al hacer su aparición fué objeto

!
i

o

(

---OIJ0009C::)OC:WtCJiflCIIOCIAC&gt;tal(ICIOCIIIIOIIClf101'Catc»ICIIIIO (

CllfJIDIHCll90f!C310

1
1

de nutridos aplausos COJl especialidad Rendón,
Garcia Robledo y Jorios. Poco después, los contraríos aparecieron llevando al frente a (.;asas
de tanto renombre. El juego dió princi11io, :)
las variado-u-es en él, oscilando el triunfo entre
unos y otros, fueron motivo para que la nume.rosa concurrencia sufriera esas intensas imprP.- O
siones, que producen las luchas del "sport" en 1
general. Al fin los agricultores cerraron el juego, anotándose del 8 al O y distinguiéndose
en tan señalada victoria los señores Vargas,
Garcia y Jorios.

-------••-=--..--

1
¡

1

J0t 5

,CX%EL.UU:WIO

WH

&gt;-AIC)

0

�~l=============-T=====
. E=====A=====T======A======A=====-=='-===-=;::==E-===-===--s====-La empresa del Mexicano ha llevado a la escena, con
la indicación a grandes letras de que es uno de los últimos
y resonantes éxitos de la Comedia Francesa, "Primerose;·
de los celebrados autores Robert de Flers y G. A. de Caillavet, traducida al español por el infatigable y jovial Alberto Michel.
No es de ahora ciertamente-pero esto no puede saberlo MarUnez Bujanda-que los afortunados autores de
"L'Amour veille" y de "Miquette et sa mere," estrenau
en la casa de MoHere, y por cierto con escándalo de lo:;
celosos guardianes del prestigio literario "gaulois," de cie~tas personas pesadas-decía entonces Catulle Mendesque desearfan obligar al más glorioso teatro del mundo
a no representar sino grandes obras solemnes." Hace año:i
de esto, cuando de Flors y Caillavet, entraban de lleno
por un camino de triunfos fáciles, y se detenfan bajo el
Pórtico de la Comedia, sin que a muchos sorprendiera la
osadfa. Complacientemente, con su bondad de patriarca, ll
critico de "Le Journal" dijo que estaba bien, y así fué
que Parfs asintió y quiso n_·1e en la escena donde hd&gt;ía.n
resonado los versos del "Misanthrope," se escuchara la prosa ligera y frfvola, picaresca y sentimental, de "L'Amour
veille." Por lo demás, esto es muy parisiense.
"Primorose"-el traductor dice Primorosa-es una ÍÍJtil comedia sin llonduras de tesis ni problemas psicológicos complicados. Una comedia como hay muchas, y si no
fuera porque les empresarios están engreidos con la pieza y orgullosos porque procede de la mansión de Hug0,
dirfamos que es bastante mediocre y que no vaUa la pena
-hablamos para el público culto-de verterla al español,
cuando en español hay bellas cosas nuevas o de poco uso.
Lo que sucede-responderá alguienes que este público de las funciones de
moda, público muy simpático porque
aspira 6 todo aquello que no tenga la
chatura intelectual nuestra, recibe
muy bien y con grandes .muestras de
aprobaéilín lo que nos viene de ultramar, ya sea en latas o en papel impreso: arengues y comedias. Esto e3
chic. Es una manera de parisianizarse. De saber lo que hacen Y lo que dicen los gabachos de la buena sociedact,
las gentes de curia, las monjas .....
Hay una monja en esta comedia de
que venimos hablando. Una monJa de
mentirijillas. Una·· monja que se hama
necesaria para emplear el procedimiento romántico . de tomar los hábitos
cuando el amado se marcha. Y es CH•ro. La señoT1ta aristócrata, sin ideas
medulares en la cabeza a pájaros, sin
saber a punto fijo qué es lo que siente en el pequeño músculo hueco que le
sirve de corazón, cuando se pone la
toca, nos parece una religiosa de don
Juan Tenorio, y cuando se la quita,
nos parece una novicia aldeana expulsada de su convento, por la ley de
Congregaciones. Lo que quiere decir
que es una monja de calcomanía likraria.
El novio se marcha a América. Te nia
que ser"a América, a despecho de Ludovic Naudeau, que predica a los franceses el nuevo ·evangelio del vellocinio
de oro en el Japón. Se marcha a los
Estados Unidos a rehacer su fortuna.
Cuando vuelve, Primerose está en una
celda, entre la solicitud paternal del
Cardenal de Marence, y la solicitud
complaciente de una madrina. El novio
aborda a Primerose. Se explican. Pero
e lla-y aqui está la falsedad en la
psicologfa femenina-Je rechaza. Le
aconseja que se divierta "chez maxim."'
Y cuando creemos-bueno, cuanuo
creen los que han leido la obraque los autores preparan algún efecTEATRO ME:X:ICANO.-Dos escenas de la obra "Primoroso" recientemente estrenada
to shakespeareano, la monjita, que siquiera es capaz de sentir celos, se echa-- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - en brazos del novio feliz.
¿Habrá que decir que los tipos estiin d,?sdibu- exigir, si no sup1eramos que de Flers y Cailla- ejemplo: ciertas pocha&lt;les insulsas de Tristán
jados; que los Que tienen su definición den- vet hubieran sido autores de género chico, a no Bernard y toda la obra vaudevillesca tle
t.ro de la escena, son banales o sin importan- haber operado en Francia, que es la tierra pa- Flers y Caillavet, privan en Par!s, sobre obras
&lt;'e verdadero mérito. Los f1 anceses son los
cia, como factores de un conflicto dramático; radógica por excelencia.
que la acción es infantil a fuerza de ser ingéhombres más nacionalistas del planeta, ya no
nua, Y que al concluir la ol;&gt;ra queda la impreun nacionalismo a la Paul Deroulede, · excesisión de haber ofdo un cuento de abuela? "Privo y patrintico sino con un afán instintimerose," Por más que venga de tan noble casa
Efectivamente. Tendrfamos que hacer toda vo o hereditario de encontrar bueno todo lo
como es la Comedia Francesa, no tiene del alto una disertación para explicar por qué ciertas que es francés y a reconocer una gracia genti&lt;'SPíritu luteciano lo que podrfarnos en justicia garruler:as sicalipticas de Sacha Guitry, por licia a todo aquello que lleve impreso, de algún
modo, al prestigioso tello gá 1.!co. Y no se trata

.,.1

1

.

~&gt;i ·--.-· ._-i(...:.ffrt~
•

,

\: f¡t

, ..

.,.:-); ..

Ur

Teatro

· · · ....,.. . ·

- r

..,.. .. '
r .C..

del caso a que se refería alguna vez Góm ez Carrillo, "en conección" con Donuay y Rechepin. Aquél, de rueta de cabaret,
~
fué a un sillón de la Academia. Este, del tablado de Polichi- .
....,..
· .,
nela fué directamente al escenario del Odeón, pero todos sabe/
mos qu.'iénes son y lo que valen, el poeta de "Blasphemes" Y el
/
autor de "Paraitre."
.
.
~/
Quiere mejor el autor de estas- !!neas, refenrse a la represen.
ración. Y le parece, que aunque un poco tarde, puede hacer un al~v
de critica acerca de las facultades de los actores, ya que en l_as celumnas de "El Mundo Ilustrado" se respira seriedad, Y ya que en
otras partes-en todos los ¡¡enódicos de información-los empres arios hacen critica a su guisa y no _tie?en empacho en dejar._"a coté''
toda consideración de Arte- y al publico que paga, para banarse con
el agua de rosas del elogio. En la menguada vida del periodismo
nacional no se puede hacer verdadera critica de ese género, porque los 'elogios pagan a tanto la linea ágata y las otas se publican
Integras; como salen de la contaduria!
J. L. V.
-,,r,:·· .:,~

~¡.
\, \\
i ,: .'

.

'l'

lf::j

·J.J'-..,i'-4

"•&lt; ~,

.Y
f

PrinciJ)al.- Dos escenas de •'La Niña de los Besos."-La señora doña Emilia Aguila de Huerta en -el Teatro - Arbeu, la nóc.:he de ..la
función que se dió a benevcio de la Casa Benéfica "El Alfabeto."
'· "!I'

�t

~~V""~-v"'-V---v"'-v""V"""\/""-.J""~-,,-.J""v"'v"'-v"'-V ""-v"'v""'V"""~~V""'I

~~

CENTENARIO DE VERDI.

fj~

{

¿.v,J\,v,J\, y,,J\,,'VJ"'-1\., -.,.../'--.,J'\,-.f'w-.f'w-./'wv./'- ....,.J'vvJ\,._r..,'VJ"'v'vJ'l.,vJ'-'VJ"'vl\.,-vJ"--.,.f'\,~....,.J'v'\IJ"'vv.f\,'\IJ"'v"'\,~
Hay fechas célebres que sólo son conmemoradas por los privilegiados
del talento, hay otras que parecen reservadas para las muchedumbres,
para el pueblo, para todos, y el nombre de Verdi suena en miles de
mil~s de corazones que han sentido ardores de amor, y arranques de
pasión con su música bella, melódica, de motivos fiiciles y de una
propiedad para dar vida al libreto, verdaderamente excepcional.
El d[a 10 de Octubre de 1813 nació ese extraordinario genio musical Y el 27 de Enero de 1901 murió, de manera que el d[a 10 de
Octubre del corriente, o sea, antes de ayer, no podta pasar asr en
blanco, valga la frase, para el mundo musical y en todas partes se
ha elevado un recuerdo, de admiración, de carifio, de entusiasmo para
el que nos hizo sentir en "Traviata", reir con "Falstaff"; transportarnos a Egipto en "Alda"; sentir ambiente de caballerosidad hidalga en "Hernani"; presenciar aquella revolución de Slcilia en "Las
v·,speres"; horrorizarnos con los celos de "Otello" y en fin pasa'!ldo por alto tanta y tanta partitura, llorar como presagiando el fl,¡
de todo, la muerte de las cosas, las negruras de las penas irremediables, en su Misa de "Requiem", grito doloroso exhalado por
un alma, que ante la majestad de la muerte, se rinde, se anonada, y sólo piensa en "el más allá."
Pero antes de que la fama cifiera sus sienes con la aureola de
la gloria musical, Verdi fué la bandera de la libertad de su Patria;
su nombre era el s:mbolo de los que peleaban en aquella guerra
que empezó en 1859 y terminó en 1870. ¿Quién ignora que el
apellido VERDI era como el anagrama de Vittorio Emanuele Re
d'ltalia? La$ melodtas del célebre maestro fueron para la revolución italiana, lo que la Marselleza para la de los franceses. Entonces estaba joven, vigoroso, lleno de hermosos • entusiasmos.
Y, era el mismo que muchos aíios "después en los ensayos de su
"Otello," decra a sus intérpretes cantantes y músicos:
-Hll.gan ustejes el favor de contentar a este pobre viejo. Los
que saben si la música sirve no son estos ni esos (y sefialaba
plateas y palcos), sino aquellos (e indicaba el parafso, la entr:ida de galer!a). Pero aquel cariicter rudo y
fuerte de los tiempos de lucha, lo conservó siempre Verdi, gustándole en extremo
decir la verdad aunque le pesara al oyente. En Milán, durante los ensayos de una
de sus óperas, un músico que tocaba PI
contrabajo le dijo que cierto pasaje de la
"particella" era "intocable" por las m.:chas dificultades que presentaba.
-Conque "intocable" . . . . . ¿eh? ....
· mañana veremos-aijo el maestro con mar
cadas muestras de disgusto.
En seguida puso a su amigo y paisano
Eustaquio Pinetti un telegrama redactado
asf: "Ven con tu contrabajo." Pinetti,
excelente ejecutanto. llegó y cuando la orquesta vió aquella figura, gorda y grasienta, de cara alegre y con traje de campesino, los profesores se echaron a reir.
Mas cuando con ágil maestría y notable
desenvoltura tocó a primera vista en su
instrumento el dificil pasaje el "intocable," las risas cesaron y Verdl, con voz
tranquila, desde el escenario dijo:
---Señores, asr se toca en Parma.
Mas a pesar de cierto amor propio,
Yerdi fué de costumbres sencillas. Miradle en sus retratos, seguramente que os dará la impresión de un buen hombre. El
sombrero de ala ancha, el traje amplio
sin pretensiones de elegancia algu1ia, la
barba poco recortada, el cuello siempre
bajo, la corbata negra, las manos en los
bolsillos, delatan al que sin rebuscamiento alguno, no es afecto a 1iretensiones de
refinamientos y de exquisiteces. En sus
costumbres fué sobrio y sin ninguna extravagancia. Lombroso dijo que el autor
de "El Trovador" era la únlea excepción
de su regla, de aquella que adjudicaba
rarezas y desequilibrios mentales en todos
los genios. Modesto con todos, menos cou
los petulantes a los cuales fustigaba duramente, cuando le hablaron de celebrar su
jubileo dijo: -~U jubileo! .... pero si
eso no tiene Importancia alguna.
Sus · grandes amores-dice un biógrafo-ran el campo, la vida patriarcal, h
,quiefud doméstica, la soledad y el reco- Retrato de Verdi, el afio del estreno de "Aida." -Vista exterior de la casa que habitó Verdi en Mllán.
gimiento. Cultivó flores, hizo construir un
lago en su Quinta de Santa Agata y allt en ':ll
tenga un exceso de vanidad. Y o no he sido
habla de su gloria, de su valor civil, en cierta
hermoso parque, los dfas- y- los años se desli- se
nunca vanidoso, y no es este el tiempo de
época de su vida, de multitud de recuerdos qu,,
:zaron en existencia siempre separada. de !as empezarlo a ser". . . Y en otra carta se queja
unos conocidos y otros Inéditos, han de evocarse
gentes y del bullicio mundanal.
de esta manera: "¿Qué me pasa? .... no ea'Este mismo odio a la vanidad, se confiesa toy enfermo, ni estoy bueno; las Piernas no en estos momentos, pero mi Inte nto no ha sido
en las cartas de sus ultimos tiempos, que por caminan, los ojos casi no ven, la mente no fun- ese: le dejo recibiendo los homenajes &lt;le los
Públicos del mundo entero en los escenarios
cierto tienen un pesimismo desconsolador, nn ciona. No vivo, vegeto."
de los teatros miis brillantes, y prefiero hamatiz de profunda tristl)za. "A mi edad-dice
Tengo a la vista réliqulas de la existencia dP.
berlo presefitado en su vida particular, muy
en una de ellas-no se atreve unu a empezar Verdi y d"e sde su casa natal en. Ronco le, hasta el
a la ligera, como lo permite el correr de la
trabajo alguno, de Importancia, a no ser que Palacio Doria donde habitó en Génova, todo me
pJuma.-LUJS DE LARRODER,
•)

--=I PAGINAS FEMENINAS

=--

1=I

samente algún sombrero pequefilto, confeccionado en seda de colores claros con dibujos
Pompadour. Más allá, un coqueto gorrito ue
ottomano o de taffeta, h echo en matices obscuros, guarnecido con flores de seda de tonos vivo&amp;, nos obliga a elogiar el buen gusto con que
alguna incógnita modistilla ha sabido imitar a
la Naturaleza, simulando con la tela, frescas
rosas encendidas, pálidas margaritas, obscuros
pensamientos y blancos lirios.
La vaporosa muselina de seda, arreglada en
lindos volantes, forma las cofias o "Carlotas"
con que se atavfan tan hábilmente las jove».citas de quince a dieciocho años; y, por último,
la "toca" negra, la que se coloca generalmente
sobre los plateados cabellos de las damas de
respeto, también atrae nuestro Interés, pues el
lujo sencillo y discreto con el cual se confeccionan estos sombreros, es digno de ser admirado.
Mirad, lectoras mras, esas bonitas tocas de gasa opaca o de terciopelo negro, adornadas con
"algrettes" o "cabochons" de azabache, y d.,..
cidme si no evocan la figura solemne, distinguida y respetable de alguna de aquellas damas que, a pesar de la acción destructora del
tiempo suelen conservar los rasgos de su b~lleza y de sus encantos, hasta el grado de hacer
que ciertos pintores célebres inmortalicen 11u
nombre con la ejecución prodigiosa de lo11 retratos de esas mujeres, cuya juventud desaparece pol'o a poco, dejando, sin embargo en to1••
no de ellas un resplandor de su pasada hermo-

'

" Tcilette" de visita, falda de
"charmeuse" blanca con túnica
ceñida y drapeada de liberty negro. Corpiño de la mism_a tela.

- - -- - - - - - nadores más notables buscan de
hacer ostensibles los inagotables
tesoros de su fanlasfa creadora,
se muestran desbordantes de luz
Y de belleza. AIU admiramos los
cambiantes reflejos de las sedas
acariciadoras, flexibles y suaves;
alli contemplamos la severa elegancia de las suntuosas pieles
que, en su prodigiosa variedau,
nos sorprende, fascina y encanta;
desde la obscura y aterciopelada
cibelina, hasta el delicado, ideal
Sui.tuoso atavfo de visita o cuemonia. hecho en seda lil:i pálido, com- y fin1simo armifio. Allf, también,
binado con una veste y larga banda de meteoro verde sombrío.
la ostentación admirable de los
diferentes sombreros de última
";JOda, nos causa grande admiración, pues poéticawente en esos art!culos es en donde la in.ventiva de las modistas tiene un extenso camHemos llegado, mis queridas lectoras, a la po para desarrollarse. Ya en el sombrero de formás bella de todas las estaciones: el otofio nos ma grande y magestuosa; el miis elegante de
visita nuevamente, trayéndonos un encantador todos,. el que Indudablemente se lleva las prey fantAstico bagaje de exquisitas novedades ferencu,,s de las damas de alta sociedad.
que la Moda nos envfa, a fin de engalanar con Bajo la viva luz de los focos eléctricos
Pilas a las damas elegantes y distinguidas. Una se destacan las blancas plumas "amazojusta curiosidad de cqnocer talei;: noved,ades, nas," haciendo resaltar su belleza sobre las
agita en estos momentos al inquieto espfritu sombrfas tonalidades del terciopelo. Los gallarfemenino. Los escaparat€s de las grandes ca- dos y atrevidos "aigrettes" ondulan suavem~:i- "Traje de estilo sastre" comput~to de fa,Jo~ t-,rrecba a
sas de comercio; esas en donde los confeccio- te al menor soplo del aire, adornando gracio- cuadros Dt'gr&lt;M&lt; y blancos, y de nn jaquet hecho tn "gabardioe" negro, este último está aJoroaco con un cuello
de piq:ié blanco

CRO -N lCA

�CONSULTAS
A USA A.\llGA.

-

-

Violeta: Mucho gusto he tenido al recibir
su carta, pues hacia ya largo tiempo que no ~abla nada de usted. Me causan verdadera satisfacción las noticias que hoy me comunica, relatándome sus impresiones de viaje, Y clari.me:ite veo la delicada apreciación artistica que tiene
la inteligente "Violeta," pues sus descripciones
de museos, edificios, monument~s Y demás b~llezas de los palses que ha recorrido por el vieJo
mundo, son tan bien hechas y tan finamente
expresad.as que sólo las he leido iguales en algunos llbr~s de autores conocidos. Debe,. pues,
cultivar ese género de literatura, porque sm duda tiene usted facultades extraordinarias a ese
respecto.
,
. .
En cuanto a su pregunta, le digo lo ~1gu1en!e:
no todas las personas gustan de _01r música
cfásica; de modo que será más d1~creto que
ponga en su programa a lgunos numeros de
piezas bonitas y accesibles a la mayo:1:1 de los
invitados, como por ejemplo:. composiciones de
Elorduy, Villanueva, Ricardo Ca~tro Y P-;mce.
un pequeño concierto, desempenado_ por _un
buen cuarteto de arco, dejar~ grata 1mpre~1ó&gt;!
en la concurrencia; y en segmda, debe servirseen el comedor un ligero "lunch."
¡Ojalá que su !\esta de regreso obtenga un
éxito brillante!

!.- Elegante abrigo hecho en satín negro, adornado con una manteleta de
seda liberty blanco. Cuello-chal de s1.tín negro.
2.-Traje de calle, confeccionado en terciopelo
verde esmeralda, guarnecido con seda escocesa, en
verde y blanco. Gran cuello de zorro gris.
3.-Original atavíe, de
paseo, en crespón satín,
violeta obscuro La túnica
es de velo de sed'l, en tono
más claro. Elegante estola
de piel blanca.

sura;
algo asr como
el vago y delicadisimo
perfume de una rosa
marchita, o como la incierta claridad del crepúsculo, después de uu
glorioso día de verano.
Pero, sigamos nuestro paseo por
las principale; avenidas, mis amables lectoras, y continuaremos recibi~n.do gratas sorpresas al pasar delante de los luminosos escaparates,
-en los cuales se exhiben a las miradas del público, el esplendor, el
arte Y la riqueza de las joyas modernas. Acaso es en este género de
-elegancias en donde la Moda actual se muestra más admirable y magnifica, porque las alhajas de ahora sirven para embellecer y engalanar
todo el ata vio femenino: se colocan sobre los trajes, en redecillas de
1&gt;er]as, de diamantes y de esmeraldas; se usan como diademas en los
~•tocados;" se llevan en los abrigos y mantos de noche, ya sea como
ibroches o aplicaciones, ya como suntuosos adornos de fantasia. Y para
,que en ningún caso se excluyan las joyas de la "toilette" de las damas,
vemos que hasta en el calzado con que se como Jetan los trajes de ceremonia, la pedrería desempeña un papel muy importante, pues los

RESPUESTA.

1
lindos zapatos de raso,
taffeta y terciopelo, se
adornan con perlas, zafiros y topacios, asi como se engalanan las
pequeñas sandalias de las bellas odaliscas
del lejano y poético Oriente.
En la próxima crónica os llablaré, lectoras mfas, de las originales novedades que
las modas ae otoño nos han tra1do para P.I
corte de los- trajes.
MARGARITA.

Curiosa: Sf, señorita; "El Mundo Ilustrado '
tiene sinceros deseos de compla_cer a sus lectoras ofreciéndoles en estas págmas todo cuanto pueda serles útil de algún modo; a::;!, pues, espero las preguntas que quiere usted hacerme,
y no tema importunarme con ellas, aunque
sean, como dice, de muy dlvers~s índoles. Ya
se trate de modas, usos de sociedad, asunto~
intimos confidencias sentimentales, o secreto,,
de toc~dor, tendré siempre para usted igual
gusto en contestar a sus consultas, Y lo baré
eon el mismo empeño que lo be hecho desde hace
varios años, porque "Margarita" es ya una
amiga conocida de las amables lectoras de este semanario.
Envie su carta &lt;'on Idéntica dirección a la
que puso en su última; lleg6 a mis manos
oportunamePte.
DOS CON~EJOS.

l'n l~norante: C,eo que su amiga. quedará
complacida, si le regala usted un reloJ-pulsera,
un "pendenttr" para el cuello, o un frasco d!'
perfume tino. Si no tiene usted con ~lla una
a.mistad suficiente que acredite este genero de
obsequios, entonces, debe limitarse a ofrecerle

un libro de algO.n autor notable, o un bello ramo de flores.
Use usted la "Suavisina" para combatir esos
barritos de que me habla, pero, si no obtiene
ningún éxito con este procedimiento, le aco:isejo que se lave con agua de végeto. También
será conveniente, si su médico lo aprueba, que
tome "Piperacina" 111idy, que es muy eficaz
para combatir el exceso de ácido ürico, al cual
son tan propensas las personas artrfticas.
POSTALES.
A:rmée: Mil gracias por sus lindas postales.
He tenido mucho placer en recibir ese recuerdo
de mi simpática amiga, a la cual Je deseo tollo
género de bienes.

UN CONFLICTO.

Carmen: No es fácil resolver el caso que usted me consulta, pues las consecuencias que le
puedan resultar de seguir mis indicaciones, acaso sean más graves de Jo que usted piensa.
Si su novio comprende la simpaUa, o, más
bien dicho, el amor intempestivo que "Carmen"
siente por su futuro padre politico, surgiria una
rivalidad terrible y odiosa entre padre e híj:i.
No; no es posible que usted manifieste a su prometido el estado de su corazón; mejor decf(lasP,
a romper con él esas relaciones, que Ya no
pueden llamarse amorosas, puesto que ya no ,¡I)
quieren mutuamente.
Es natural cuanto ha sucedido: usted tiene
treinta y cinco afíos; su novio, veinte; el padn•

�BRAZOS VELLUDOS
como los del mono. o
LABIOS SUPERIORES CON
BIGOTE
como los de un hombre.
Una oola aolic:acl6n de RHAL F.XTI RPADOR OH VKLLOS ••s1RE'l " basta para extirpar en pocos minuto, toda clase de pelos en cualquiera parte del cuerpo; no
importa cuanto! años hayan

cxlst1doalll. Eua modern11ima preparación cuenta mu-

chos años de ser favorecida
en Mlxico, pwcs no sólo e s
1umamentc e6caz. sino que
no causa mnlestia ni irritación en la pitl, por delicada
que sea, y la dela fresca.
limoia y 111uc como si ja.
má hubJcsc tenido vellos.
Fra sco SZ, SO. Perfumado.
• SJ .OO. [ Si se pidiere por
correo cenificado, en11len1e

iefltc para una aplicaci6n. 30 cu

2Scts. mi,.]

Muestra su5-

D~i&gt;6!1tos·-J. Labadle Sucs. Co.. 4.v. San Francisco, 39
-U1~le1n S11cs., Cohsc:o 1.- Jobannscn Féhx Co.• A,• San'
:l~~cuco 39.-A. V&amp;rflS l uc:J•• 1u.b::l la Católica, 6,--.tE~

-

~ PA A
(b=
de éste es un hombr0
de cuarenta y do:.
años; su ;tspecto rs
agradable, aun es de
buena edad y se encuentra más cerca de
la ele uste&lt;l, porque el
prometido es casi un
niño; no creo que ese
matrimonio tenga bases para ser feliz.
Pero, le repito, la solución de este caso es
muy delicada y mejor
s~:a que consultara
con un sacerdote ele
virtud, talento y ex-

rCE~E:Y.~§.!NA

0

1

La CEREVISINA da marnvillosos resultados en el
t rutamien to de los furúnculos. En los enfermos que pade~c~ de psortasts, herpes ó eczema, produce el mejor
ex,to mejorando rapiJamentc su estado genera l, asi co.111 0
en el acné, la urticaria, ele.
1

jl

~

PARIS. 8, rue Vivienne y en todas las Farmacias

~

____--:::-:::::::::::::::

LA DAMAS ?
D

G

u

perieucia, a fin de recibir una respuesta que convenga a la dificultad de una
sltuact6n tan rara.
)fODELOS.

An1apola: Doy a usted los modelos
que desea para confeccionar un traje de
desposada y otro de "doncella de honor."
Espero que dichos modelos serán &lt;le
su agrado.
L A LHlPIE ZA DE LAS JOYAS.

Para la limpieza de las joyas se recomienda la mezcla de Creta en polvo,
25; caolfn, 10; albayalde, 12; carbonato de magnesio, 2; óxido de zinc, 2.
Las joras de oro y plata y con prdreri:a se frotan con un cepillo de mediana dureza, embebido en una papilla de blanco de Espafia, l·asta la desaparición del óxido. No deben jamás
járselas sumergidas en agua o en alcohol joyas que contengan perlas o
piedras preciosas, sino sólo frotarlas
con el lfquido. Cuando estén limpias
se ponen durante un cuarto de hora en
u_na cajita llena de aserrfn; pasado ~ste
tiempo, se cepillan de nuevo para quitarles el aserrfn adherente.
Se lavan, mediante un cepillo, con
agua caliente de jabón.
Se sumergen en agua caliente que

•

~

contenga algo de cloruro amónico en
solución.
Las joyas de azabache empañadas
recobran su brillo frotándolas con miga
de pan, luego se les pasa una franela o
gamuza para quitar la miga adherente.
Las joyas de acero demasquinado
han de tenerse al abrigo de la humedad. Es conveniente frotarlas a menudo con un trozo de piel por el lado del
pelo.
Para quitarles el óxido se emplea
una mezcla de aceite de olivas y d~
grafito, o de hollfn pasado por tamiz.
También resulta eficaz una inmersión
en alcohol y una desecación rápida entre aserrin de madera caliente.

Aun los organismos más re'sistentes y mejor constituidos
sufren serios -trastornos en estos días de inconstante temperatura.
•
Jtstamos en la temµorada de m il enfermedades, s1 no graYes, sí molestas y no exenta1- de peligro,
s1 no se acude opor tunamente á prevenirlas ú curarlas, es decir, á atajarlas en su acción dañina ó destruc-

tora. Ocurre que, bien por efecto del sol, que á ratos parece que penetra en el cerebro por la fuerza de los
Se devuelve a los objetos de oro su
brillo primitivo lavándolos con una s1Jlución de amoniaco liquido.
Las cadenas de oro, cuyo brillo se ha
perdido por el uso, adquieren de nueYo
un p'ulimento poniéndolas en una botella con agua, a la que se ha añadido uu
noco de bicarbonato sódi~o. Tapa.da la
botella, se agita el contenido; luego se
extrae la cadena y se enjuaga con agua
clara; finalmente se seca con un trozo
de tela. /
MARGARITA.

rayos que queman, bien por la humedad de que se impregna súbitamente el ambien te y poi· el estado lodoso del piso, son pocas las familias en que alguno de sus miembro:-. ancianos, adultos ó jóvenes. no se
encuentra atacado de catarro, de dolores neurálgicos ó reumáticos, de cólicos alarmantes.
Pero acontece que, no obstante que lamentamos la más mínima alteración en nutstra salud, nos
cuidamos relativamente poco &lt;le conservarla, viviendo, mientras no nos asalta una dolencia, en la más
absoluta tranquilidad y el más risueño de los optim ismos.
Todas las personas precavidas tienen siempre á mano un preventivo que entone y equilibre el organismo al primer sín toma de malestar, y en toda nuestra República el popular y benéfico reconstituyente conocido con el nombre de

~=====================?f)
j

VINO DE SAN fiERMAN
•
Sorteos que se verificarán
durante el

, MES DE OCTUBRE
Miércoles 15 $10,000.

A gencia de Inhumaciones

EUSEBIO GAYOSSO.
MA RI SCA L A, 3 _

Recaudación de Panteones, Cajas Mortuorias,
Servicio Fúnebre por Ferrocarril.

Tele'fonos: { ER1cssoN.
MEXICANA,

836.
I006.

Entero $ 2.00.

Miércoles 22 S 30,000. Entero 3 6.00.
M iércoles 29 $ 20.000. Entero $ 4.00.

Vigésimo $ 0.10
Vigésimo S 0.30
VigésiD"'&gt; $ O. 20

nunca falta en infinidad de hogares que. por propia experiencia, saben los mararillosos efectos que pro•
d uce, así en la cu ración radical de multitud de enfermedades, como en oponer resistencia á las que constantemente nos amenazan.
ACEPTEN USTEDES ESTE BUEN CONSEJO: En tudas las buenas &lt;lroguerías y boticas

se halla de venta el antiguo y acreditado tónico fortificante V I NO DE SAN GERMAN . Usenlo en las
dosis que se indican en los fré}scos y experimentarán la inefable alegría ele ,,er alejado el peligro en momento que se crean presas de cualquier dolencia.
EL V I NO DE SAN GERMAN ha dado resultados sorµrendentes ;'1 los enfermos de la sangre, a los

tuberculos&lt;'S, reumáticos, anémicos, neurasténicos y, en general, á cuantos padecen de achaques nervioso!-.
Para las señor:is. durante el período de lactancia, ·es un fortaleciente incomparable.

LUNES Y VIERNES
SO.RTEOS CON

PREMIO MAYOR DE

$5,000
Entero $ 1.00

Décimos $ O 10

OFICINAS: 5a. de Donceles ~Núm. 121. MEXICO, D. F.

'

�Cúrese usted en su

Consejo de Madre

domicilio.

La madre es en i;ran parte. responsable por el futuro de la hija. Elle debe
ejercer la debida influencia y dar á la
muchacha información de vital interés
tll tiempo oportuno.
Consejos de
madre á tiempo no sólo salvan las vidas
de muchas lindas señoritas sino que
les proporcionan una existencia feliz.
Cuando la señorita comienza á sentirse
indolente, á sufrir dolores de cabeza,
desvanecimientos, mareos ; cuando
demuestra una disposición anormal
para d,;;mir, siente dolores de espalda
y en las piernas, tiene la vista empañada, deseos de estar sola y evitar la
sociedad ó rompañíadeotras señori tas,
cuando, en ñn, es un misterio para si
misma y para sus amigas, la madre
debe acudir en su ayuda al momento.
El este tiempo, el mejor socorro y ayuda á la naturaleza es

Este remedio prepara el sistema de las jóvenes para el cambio que
viene y es muy seguro cuando llega la hora de prueba.
Monterrey, N.L., México.-" Por algunos años sufrí de inflamación del
útero, dolores_er. la espalda, rii1ones y abdomen. Tomt': el Compuesto
Vegetal de la Sra. Lydia E. Pinkham y dicho remet!io me ha curado.
Guiada por mi amor á la humanidad he recomendado &amp;U Compuesto Vegetal á muchas amigas las cuales te,r,bién recuperaron su salud ccn1 este
re1ue:lio. Puede Ud. usar mi nombre para un testimonio lle la excelencia
del Compuesto Vegetal, cuya medicina continuaré recomendando. Acepte
de nuevo mis gracias.'' - CIPRIANA PEREZ. Barrio de las Fijerinas, Contiguo
á Calzada B. Reyes, Monterrey, N. L., México.''
Si está Ud. sufriendo 11hruna de estas enfermedades y desea un consejo especial, escriba confidencialmente á Lydia E. Pinkham Medicine

Oo.;-Lynn, Mass., E. U. de .l. Su carta será allierta, leida y contestadr
por una señora y considerada estrictamente confidencial.

riza el flujo mensuai,
los retrasos . y
supresiones asi como
los dolores y cólicos
que suelen coincidir con las
"
épocas.
~

DE LAS

SENORAS .
FlORoEBHLEZA

E

FINURA, PUREZA. PERFUME IDµL. -

POlVOS ADHERENTES
INVISIBLES

Ccílnunic.a al, rostro o~ mara,·illosa

f:u~~~~c~:~o~e~~e~~d:~~. b~!"fousrac0f:r!:C:o¿ tnRa~~~J°f:~~: ~~~~;~ªr~ ~
1

.1b$ol11' , S&lt;.•n los poh•os de arroz de las reinas y lo, reyH de los pohot d• •rroi.
~ A'.GNEL, nmPU!o!ISTA. 18, Avenue de l'Op6ra, PA.I\IS

¿ QUÉ ES LO

QUE NECESITAN

los DEBILITADOS. los FATIGADOS
aquellos que tienen débiles los PULMONES y los BRONQUIOS1

Un ANTISél'TICO y un RECONSTl'lUYENTE

l.i•ll1IU1ñºi]Xii"f~J:l~ilBj

que en forma apropiada,

reúne el antiséptico y el rec::.•.st1tuyente mb
poderosos, la Creosota y el Clorhidrofosiato de Cal.
Constituyo el remedio soberano contra los CAT~RROS, las BRONQUITIS
crónlcu, la GRIPE, el RAQUITISMO y la ESC~OFULA. Aum~nta el
apetito 7 lu fufrna, agota las aecrec1ones y r•ev1ene la

&lt;.,,~e,.,.,...

TUBERCULOSIS
-

veeltG
,n tod•'
e, counai:vorr,.PAllls.. 1

HACE MAS DB
TREINTA AÑOS ,

Todas las enl"ermeclades de In Sang1·c
Deben Curm·se.

El Compuesto Vegetal de la Sra. Lydia E. Pinkham

SALUD

EN USO CONSTANTE

,.. f•'~•º'·•·

Ningún daño pueden causar los
microbios; y los gérmenes de las enfermedades se exterminan, cuando
la sangre está limpia y circula con
actividad en las venas y las arterias.
mu estas condiciones cualquiera persona puede de safiar los microbios.
Las funciones de la sangre prote··gen y conservan la vida. Cuando la
sangre circula a perfección, el C'!erpo está saludable y activo, pues toda enfermedad es simplemente el resultado de alguna obstrucción en la
circulación de la sangre.
l'n testimonio entusiasta.

Asisten varias dan.as muy pintadas a la rece1ición de Palacio, de u:1
Embajador.
- ¿Qué le parece a usted la belleza de nuestras seiioras?-le preguntan.
-¡Ah! Yo no entiendo ni una pal.abra de pin.tura-contesta el Emba.
jador.

"Habana, Julio 3 de 1912.
"Perdone la dilación de este t-~stimonio, el que le ruego acepte uniYarios amigos hablan de la fra¡;ido al mayor reconocimiento Y más
lidad
de la vida.
profunda gratitud. Como usted sabe,
-¡Y pensar-dice un.o-que puedesde hace más de dos afios el estado de mi sangre ha sido bastante de uno salir de casa bueno y sano Y
caerse muerto en la calle por haberde3favorable, manifestándose partile caido una teja encima!
cularmente en e l rostro esta descom-Lo que es yo-contesta otro-posición, tan peligrosa como molesestoy tranquilo acerca de ese punto.
ta. Las pocas dosis del remedio "LiEl médico me ha dicho que moriré
quido para la sangre," por Ud. a m '. de una afección cardiaca.
recomendado con tanto acierto, han
sido suficientes para el compl eto restablecimiento, inclusive la curació11
de la piel del rostro, cuyas buenas
condiciones, obtenidas con su eficaz Extracto compuesto vejetal ArveHna, '5, gramos¡
remedio, me obligan a recomendar.o Jarabe compuesto de hipofosfit~s,
45 gramos;
por considerarlo un deber, tanto pvr
Jarabe compuesto de Zarza parrilla, 6o gram:sgratitud a Ud. como por humanidad
Cómprense estos ingredientes en .cualq~mer
a mis semejantes; teniendo particuBotica mézclelos cada uno en su pr opia cas~ y
tómese'
una. cucharadita después ele cada conuda
lar placer en contestar lo que cualquiera persoP.a interesada, se si,- y :il r~costars-e.
va interrogarme." Atentamente. l&lt;J&lt;iuanlo Cal'llonn. - Sic.
Habana
COGN.lC
151.
EL REMJ&lt;JDIO PARA LOS RIÑONES, cura prontamente los Dolore;:
de Espalda y todos los males de ,l os
Riñones. 50 centavos. l\Iarca 3 X, $2.
EL REMEDIO DE l\IUNYON PAJ:tA LA SANGRE cu ra radicalmente
El secreto de su bondad
todas las impurezas de la Sangre,
está dentro de la botella.
los Barros, la Gomplexión Defectuosa, Herpes, Eczema y todos los desarreglos de la Sangre, EO centavos.
Marca 3 X, dos pesos .
EL REMEDIO PARA EL ES'l'REÑll\1IENTO. El más poderoso, el más
cienUfico y eficaz para esa enfermedad. En tubos, por 50 centavos.
EL RE:\IEDIO PARA EL HLGADO, cura positivamente la Biliosidad la Ictericia e l entorpecimiento· del Higado, 1:i'. sensaci{in del Cansancio y agotamiento, la Ventosidad
del Estómago, etc., etc. 50 centavos.
Marca 3 X, $2.
Pida usted la "Guia de la Salud,"
de i:11 un)'on, en las Droguer!as de J.
Labadie Sucs. y Cia., Av. Sarl Fraacisco 43; J. Uihlein Sucs., 3a. A,.
Bolívar 2 5; Johannsen, Félix y Cia.,
Av. San Francisco 39; Droguer!a del
, Elefante, Av. Isabel la Católica 6; Y
otras. Consultas por corresponden' cía, confidenciales y libres de todo
gasto.MUNYON'S, 53 AND JEFl&lt;'ERSO~,
PHILADELPHIA, E. U. de A.

RECETA PARA EL REUMATISMO.

��</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="1">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="1">
                  <text>El Mundo Ilustrado</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="2">
                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="114656">
              <text>El Mundo Ilustrado</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="114658">
              <text>1913</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="53">
          <name>Año</name>
          <description>Año de la revista (Año 1, Año 2) No es es año de publicación.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="114659">
              <text>20</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="55">
          <name>Tomo</name>
          <description>Tomo al que pertenece</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="114660">
              <text>2</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="114661">
              <text>15</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="114662">
              <text>Octubre</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="114663">
              <text>12</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="114680">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114657">
                <text>El Mundo Ilustrado, 1913, Año 20, Tomo 2, No 15, Octubre 12</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="89">
            <name>Accrual Periodicity</name>
            <description>The frequency with which items are added to a collection.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114664">
                <text>Semanal</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114665">
                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114666">
                <text>Miscelánea</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="114667">
                <text>México</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="114668">
                <text>México Ciudad</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="114669">
                <text>Periódicos</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="114670">
                <text>Siglo XVIII</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="114671">
                <text>Siglo XIX</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114672">
                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114673">
                <text>Editora Nacional, S.A.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114674">
                <text>1913-10-12</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114675">
                <text>Periódico</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114676">
                <text>text/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114677">
                <text>2007195</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114678">
                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114679">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="38">
            <name>Coverage</name>
            <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114681">
                <text>México, D.F. (México)</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114682">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114683">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="6253">
        <name>Alfonso Cravioto</name>
      </tag>
      <tag tagId="6252">
        <name>Crónica literaria</name>
      </tag>
      <tag tagId="6259">
        <name>El jardín del Rey</name>
      </tag>
      <tag tagId="6257">
        <name>El obsequio de Ponce</name>
      </tag>
      <tag tagId="6256">
        <name>El Sarao de Chapultepec</name>
      </tag>
      <tag tagId="6254">
        <name>Leyendo un cuento</name>
      </tag>
      <tag tagId="6255">
        <name>Matrimonio Gómez-Ortuño</name>
      </tag>
      <tag tagId="6258">
        <name>Miguel Lerdo de Tejada</name>
      </tag>
      <tag tagId="6260">
        <name>Triunfo del Agricultura</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="4341" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="2987">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/1/4341/Mundo_ilustrado_El._1913._Vol._20_Tomo_II._No._16._Octubre._0002007196ocr.pdf</src>
        <authentication>10f652eb415bec2c605fc50f85c306c9</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="118167">
                    <text>��- - - - - -~--:~ - - = - - - - - - - - - - - - _ _ : :E;:L:...;!:\!.:
IU~N~
. D(;):;:!! ILUSTRADO.

Inauguración de un Gran Edilicio
. Galantemente invitados por los
Dir~~tores de la "Tampico News
Co., S. A._, asistimos el día 1 0 pasa~o ~ la mauguración de su nuevo
ed1fic10, levantado para gala y ornato de la Met rópoli, en la esquina
9ue forman las calles de Bolh-ar ..
Avenida del 16 de Septiembre.
·'
. La const rucción consta de cinco
p1s~s ! dom ina en ella el estilo R•:inac1m1ent o .español, que se observa
¡;m sus columnas, remates, arquitr:i.bes Y balcones, rompiendo la armon~a _del estilo, solamente las grand~s
v1trmas que, como es nat ural, rev,\la~ el es~írit u moderno que da amplia ventilación y luz merid iana a la,,
casas que se destinan a comercios n
oficinas.
: A1_1te3 de dar crónica a cerca de l:i
sencilla Y ele gante fiesta ofrecida
por los Directores, es justo hacer
.una visita al edificio, siquiera sea ,
g~andes prisas, ya que ni el espaciJ
m los conocimientos nos permiten
describir todas sus dependencias con
la fidelidad y extensión que se mer ecen.
DESPACHO DE ME RCANCIAS
AL MENUDEO.-Situado en el pi50
bajo, con ecarmes aparadores a las
calle~ de Bolívm· y 16 '1e Septiew
bre; el despacho de mercancfas a l
detalle dir igido por el señor don José Molero, es sin duda el más espacioso Y b ien a r reglado de cuant os
existen en su ramo en la capital.
Un grupo de inteligentes y sol!citos empleados atienden a la cliertela Y le muestran cuanto a su antojo ocurra, pues es r egla de la casa que toda persona que atraviese
la puerta, no salga sin la satisfa cción de haber adquirido lo que d esea o en la inteligen cia de que si no
ha comprado, es porque lo que busca no existe, pero nunca por falta
de atención o por exceso de precio.
OFI CINAS GENERALES.- Todo
el segundo piso está ocupado por el
despacho del Presidente y G erente
General Y por las oficinas d e la Empresa. Trabajan en ellas más de éi"ln
·empleados de ambos s e xos y dir ije
el enorme movj¡niento dé correspondencia, cuentas, cobros, pagos, remisiones, facturas, etc., el - h ábil contad or y perfecto caballero ·don Adolfo Fernández Nilñez.
El mo_viil;!iento que t iene este d
partamento de la casa, es sólo comparable, en México, al de las grandes instituciones de crédito o de f errocarriles.
ALMACENES. Para depósito
de mercancfas, lo mismo que para.
el despac ho de las mismas al por
mayor, se ha destinado el piso ter-cero, e l cual en su totalidad est á ocupado por casilleros, vitr inas, etc.,
que guardan efectos e n cantidades
el!.ormes, pero bajo una perfecta clasificación, para que su despacho s,ia.
rápido y eficaz.
Un antiguo empleado de la cas:i.,
el sefior Policarpo Ceballos, lleva
la batuta en l os almacenes y, a decir
verdad, sólo mer ece elogios su pericia y el ordenamiento en que tiene
todo d ispuesto.
TALLERES DE SASTRERIA.Don Alej andro Berezowski está encargado de los grandes taller es d,•
sastrería que constituyen uno de los
ramos más importantes de la "Tampico News Co.," al grad o de qu1J
ha habido necesidad de destin ar todo el cuar to piso para la con fecci ón
de ropa. Bien es ver dad que en esta
casa se ejecu ta toda clase de trabajos de sastr ería , desde un m agn ffico frac o el traje de un diplom ático,

r

0 -

Fachada del nuevo Ed ificio de la Tampico News Co., ::,. A.
basta el humilde vestido para d
:-~nihre de campo.
Ayuda en sus labores al sefior
.Berezowski e l conocido cortador doP
Te lesforo Illán.
RELOJERI A, ALMACENES, ETC.
-La relojerfa es otro de los renglones importantes de la "Tampico
News Co.," S. A., y tanto a los talleres de esta industria como a otn
sección de almacén, sombre rería,
etc., se han dedicado e l p iso quinto
y parte de un piso s uplementario
constr u ido sobre la azotea.
Entendidos operarios tr abaj an en
la relojerfa y se- mbrerer!a, hacieml·J

obra muy apreciada en toda la R P,· prosperidad, cada vez más creciente
de esa Empresa, que ha sabido elepública.
varse por la inteligencia y constancta
del señor don Abraham Z. Ratner y
de su h ermano don José, a la altura
Verificóse la apert ura de esta de las primeras del pafs.
Para terminar esta breve noticia
nueva casa ( nos referimos al edilicio ) e l dfa 1 O del mes a ctual y fuP.- diremos, que la Junta Directiva de la
ron. invitados a ella los señores Jor- "Tampico News Co.," la constituyen
je y Vfctor Huerta, hijos del Primer los señores: Abraham Z. Ratne:i:,
Magistrado de la República, as! ctJ- Presidente y Gerente General; J osi?
mo otras distinguidas pe r son alida- B. Ratner, Vicepresidente y Su b-gerente; Adolfo Fernández Núñe~
des.
En el despacho del señor Presi- Tesorero; Lic. Guillermo Obreg(in
dente fué servido un exquisito l unch- j r., Secretario; y José Molero, L--0champagne y allí se brindó por In misario.

�BlBLlOTECA. UNIVERSITARIA

"ALFONSO RFYF.$"
.

¡'!!.Jijf~$

EL 1'fUNDO- ILUSTRADO.

El Soldado Auton1ático

Al mismo tiempo, un fusil automático, montado en dicho cilindro,
hace 400 disparos en una dirección
dada.
Los soldados autómatas pued():,
ser movidos desde un puesto central
situado o ocho o nueve kilómetro~
en retaguardia de la linea de defensa.
Dichos soldados no pueden set·
vistos del enemigo, sino- cuan.do surgen del suelo.
Para instalarlos no hace falta perjudicar los cultivos.
Su emplazamiento es sen&lt;·iilisin!o.
De los ensayos hechos re,mlt:1 que
:i.;1,!unos centenares de estas soldados
f] P acero pueden dE&gt;fender un.t posición contra todos los ataques de una
infantería numerosa.

Un eminente ingeniero danés, acaba de sacar patente de invención dt

un aparato maravilloso que ha imaginado y construido.
Lo denomina el soldado automático.
Dicho aparato se compone de uu
cilindro de acero que en época normal está dentro de otro cilindro més
grande, plantado en el suelo verticalmente.
Gracias a un mecanismo muy se11cillo, es puesto en movimiento por
medio de la telegraffa sin hilos, el
cilindro primero surge de la tierra a
una altura de medio metro.

CAPITAL SOCIAL:

EL BUEN TONO,

$10.000,000

Inaccesible, naturalmente al pánico y al desorden, disparan mecánicamente sus cuatrocientos cartuchos.
Para vencer su resistencia hay que
r'estruirlos uno a uno, cosa dificiHsima.
Y como rn les mueye por medio d~
la te!egraf!a 'sin hilos, no hay manera de inmovilizarlos.
Algunos militares daneses que ha11
presenciado los ensayos dicen que sa
podi:l alinear, en los puntos de m~s
riesgo a esos soldados auwmático,
1 en ~rvando las tropas para los sitios
c!e mfs dificil defensa.
El ejército que asi procediera, en
opinión de ellos, ganarla las batanas eón gran facilidad y sin grandes
pérctidas.

s. A.

Cuarta Colección No,49
DIRECTOR GENERAL

E. PUGIBET

MEXICO. -

=~

(1-- .

- 0
Llegado a Europa, el marino ecb6 a ""1
los cuatro vientos el relato de su aven- 0
tura. ufanandose de haber descubierto
un monsu-uo probablemente antedilu- ~
viano y al que por haberlo visto fumar
bautizó con el nombre de "numa fedal''
ten groenlandes, adorador del fuego. 1

A lo me¡or, el ruido deun cuel'l)O
que cayó y algunos alaridos le hicieron
refugiarse a bordo, y desde all.f pudo
ver como un esperpento se acercaba
brincando como un poseido, recog!a la
colilla del cigarro -, se ponía a fumar
con manifiesta satisfacción

....

~
~ '"·'

'-' }

·,~

-~

=

~
~

Hurgando entre los tempanos y preguntando a los animales acabó po,
convencerse de que el adorador era sqlo producto de la calenturienta imaginación del contra-maestre, pues osos
y rocas aseguraron bajo palabra que
ni había fuego en el polo ni mucho menos irracionales que le adorasen

! .

Registrado como artículo de segunda ciase el 3 de Noviembre de 1894.-lmpre~o en papel de las Fábricas de San Rafael.

Año XX. - Tomo 1,1.

México, Octubre 19 de 1913.

DAMAS

,

'1

..

í'

.,

,

..

'

!..

.,

..

..

:
¡

✓--

. .

$100,000.

.,!:
• ._,

El aventurero encendió Ün cigarro
ALFONSO XIII para disimular s.u
~ mortificación y se disponía a regresar
~ cuando se le plantó delante un paque-=. te de pieles que se agitaba jp"Ot&lt;.scamente y que hizo creer al via3ero que
al fin habla topado con el dichoso ado•
rado,

..,a,:= _

i Que adorador, ni que ocho cuartas!
Era•Moquete, comerciante de la luna.
que viniendo a efectuar una compra
de cigarros del Bueµ Tono; para revenderlos en J!Uestro satélite. había tenido
la desgracia de cae~en el P!)lO. de donde ya no le había sido posible sahr

''EL BUEN TONO," S. A,, tiene registrada conforme á la ley,
&lt;iRANO~S PREMIOS: P1'RIS 1900

'

.. : .
.

Una compañia cinematográfica danesa está proyectando la confección
de una peHcula del terrible naufra¡;io del "Titanic," en la cual se ¡&gt;ropone gastar nada menos que ....

~

Número 16-·

D!STI NGUI DAS

· El tolmo tin~matográflco.

-= .
ltl:'
~~e

,.: ' )

PARA PROLONOAR LA VIDA.
Un niño se levanta muchas
veces sin el menor daño después
de una caída que habría. roto los
huesos de su abuelo. ¿ Por qué?
Porque el cuerpo del nino ee
flexible y 1&gt;lástico, mientras el de
P.U abueló es duro y quebradizo.
La sangre deposita materias que
tienden á. obstruir el corazón y
las arterias é impedir la circulación; la mayor parte de las pera:mas que tienen más tle ..sesenta
auos sufren más ó menos de ese
desarreglo, el cual las trae al
estado que se conoce por el nombre de vejez. Eminentes autoriUldes pretenden que si pudiéra~
mas alimentar convenientemente
el cuerpo y deshacernos de los
residuos inútiles, la vida podría
prolongarse casi indefinidamente.
En todo caso se pueil.e vivir no•
venta años lo mismo que cincuenta, siempre que tengamos un
cuidado inteligente de nosotros
mismos. Consérvese el sistema
limpio de gérmenes mórbidos y
los nervios con pleno gobierno do
sus varias funciones, mediante el
uso de un vitalizador como la
PREPARACION de W AMPO LE
y, descontando los accidentes, todo el cuerpo permanecerá fuerte
y elástico mucho más tiempo del
que sería posible de otro modo.
Es tan sabrosa como la miel y
conti:me una solución de un extracto que se obtiene de Hígados
Puros de Bacalao, combinados
con Hipofosfitos, Malta y Cerezo
Silvestre. Para Desórdenes de la
Sangre, Enfermedades Agotantes
y Tísis está por encima de todas
las demás. El Dr. D. M. Velez,
Profesor en la Escuela Nacional
de Medicina de México, dice:
''Desde hace varios años uso la
Preparación de Wampole an caeos de afecciones oculares infan•
tiles sostenidas por anemia ó cscrofulosis, quedando muy complacido del benéfico resultado obtenido." Eficaz desde la primera
dosis. De venta en las Boticas.

PROVEEDORES DE LA ·
REAL CASA DE -~SP~~-~
'

'

.. v . ... ~

Tan plausible explicación obligó a
Pivote a ofrecer al comerciante un asiento en su trineo y ya en Londres.la
Sociedad declaró que valiendo mas un
selenita que cualquier monstruo se
añadiría al millon un par de cerveZ?"'
MOCTEZUMA. Onzaba, para que; loe "18•
¡erosbrindaranpo, El Buen Tono.S A

la~rop1edad

de estos anuncios,

Y ST. LOUIS MISSOURI 1904.

POR 'REAL DECRETO DE
17 DE FEBRERO 1909.

LA MEJOR CERVEZA DE LA REPÚBLICA, ES LA DE M0CTEZUMA. ORIZABA.

Se ha contratado un gran trasatlántico para las escenas que precsidieran al siniestro y para el salv;,mento de los pasajeros, y está con~truyendo un bar.co especial, parodia
riel "Titanic," para representar la
escena final, en que .,e verá al col0l'ii hundirse en las 1irofundidad€s
ctel. océano. Más de cuatrocientos actores tomarán parte en la representuclón y entre los pasajeros de primera clase· a bºorcfo ae1 trasatlántico fletado con este· objeto figurarán personaj,e__s de, l9s altos círculos so_ciale:;,
que se pr.estan .gustosos ¡i. ellp p_9r
la novedag_· ¡¡1~ la· ·experiencia., .

..
SRITA. EÑRIQUETA DE LA VEGA

�DIRECTORIO
Jt~L MUNDO ILUSTRADO
Semanario de Actualidades, Arte y Litf'1•at11ra.

·Etlitado por "El Mundo Ilustrado" y "La
Semana Ilustrada," S. A.
DIRECTOR GERENTE GENERAL
EDUARDO l. AGUILAR.
JEFE DE REDACCION
/
MANUEL BARO.
COLABORADORES
t-,ic. l&lt;'cderico Gamboa.-'.Lic. Jesús 1\1. Rábago.
-J.ic. Nemesio García Naranjo.-Lic. Rubén Valenti,-Llc. Antonio Ramos
Pedruezn. ·
OFICINAS:
!i11-. Calle de Bucareli, 11.6.-Apartado 149.-Teléfonos: .Mexicana, 684, JuArez;
Erlcsson, 1518.
(con linea¡¡ de extensión.)
PRECIOS DE SUBSCRIPCION MENSUAL:
l&lt;Jn la Ciudad . . . · . . . . . . . . . . $ 1.00
(pagadero por adelantado.)
En los Estados. . . .' . . . . . . . . $ 1.25
(pagadero por trimestre ac!dantado.)
li:n el Extranjero. . . . . . . . . . $ 2.00
{ pagadero por semestre adelantado.)
NUMERO~ SUELTOS:
~u la Capital . .
. $ 30
. ,, 0.36
En los Estados. .
l!Jn el Extranjero.
. ,, 0.60
Atrasados. . . .
.
. . . ,.0.50
Para la publicación de a,•isos en este periódico, dirigirse a B. &amp; G. Goetschel, Avenida 16
&lt;le Septiembre, li. Sus agentes en Europa, la
Socl.été Mutuelle de Publicité, 14 rue de RGugemont, (9 e.)
NO SE DEVUELVEN ORIGINALES.
Toda correspondencia y giros deben remitirse al Director Gerente General.

La Jura de la Bandera
:\'lusa, dame tu mano gentil. Musa, vuelve los ojos hechiceros y q1,1e yo te vea el alma a través de las pupilas nazarenas. Mírame,
Musa, soy el mismo. Bueno, el mismo nó, po:·que este gesto amargo no me 'o conocias. Paro el alma! Oh, la psique enamorada y romántica es la que tú conociste cuando yo te
diie mis tristezas cierta noche de melancol!a
y tú me besaste en la frente. Musa, Princesa. óyeme. No vamos a escribir arUculos de
poU:tica, ni a divertir a un ~oncurso Jayane~co,
de esos que están al reñir ' por un candidato
y que se arrojan los trastos ·a la cabeza por ui.
~( o por un nó que les repercute en el intf,~tlno. Oyeme, Musa. l\Hrame al rostro. Vengo
&lt;le la pelea, y es verdad que ,te dejé en el más
¡,rofundo olvido por salir a justar con los malandrines, sin pensar en mi alcurnia y sin saber
que el ruido de mis e_spuelas de oro debia r;:sonar únicamente sobre los mosaicos de tu
alcáaar. Ahora vamos a escribir un articulo,
Musa mia, que sea comG agua lustral sobN
mi cabeza pecadora. Un articulo que me desagravie, Musa._ Tú no vas a abandonarme ah~ra. Tú eres muJer, y por Jo tanto, debes. se.r ID!·
sericordiosa, nb como tus hermanas menores
de carne y hueso, que a las veces son malas.
y nos hincan los dientes en el corazón. Tú eres
un ser superior de infinita bondad. Lo que ticn.es de hembra, es la dulzura. ·Lo que tienes
de humano es el blando sentimiento de la compasión. No quieras parecerte a las lindas muüecas que nos hacen sufrir, ara por su roman,ticismo ¡ tan atrasado! ora por su neurastt!·nia tan de moda, ya por su improbable com.plicación psicológica aprendida en Paul Bourget o ya por su pose insufrible de snobinett,,,.
,.nfermas de nietzscheismo. Yo vuelvo a U con
:\os brazos abiertos. Puedes verme a los ojos.
¿ Una imagen? Si. Es ya un sueño. Una silueta
·,borrosa. Una figura femenina que _ asomó a
mis pupilas, pero que se marchó, como se han
inarchado todas, más tarde o más temprano.
Esta parecia quedarse aquí, Y Si acaso notas cn_-10 un trasunto de su presencia, es debido a.

un fcnúw c no físico semejante al que se produce cuando vemos de frente al sol: quedan en la
re¿ina manchas irregulares de colores sucesivos dE} iris. Primero un rojo de brasa, luego
un anaranjado oriental, después un te-nue amarillo de oro, luego el verde esmeraldino que se
funde en un azul profundo de mar, para dejar
sitio al pincelazo violeta que se desvanece al
fin en un negro de toca luctuosa. Eso queda
en mls ojos. Quizá mañana, como el enfermo
yue sale a plena luz, después de muchos dia11
de encierro, abra los párpados a la glona ae.
sol y no tenga que hacer la súplica del Osvaldo
de Ibsen.
¿Me has entendido, Musa? Bulle en mi cer~bro una idea patriótica. Ayer juraron la bandera algunos miles de niños. Nuestra bandera, sabes? La que nos humedece los ojos cuando pasa entre las bayonetas relampagueantes,
llevándose las sonrisas de las mujeres y los saludos de los hombres. La que es cifra y compendio de nuestras nobles ansias. La que ,ufre si sufrimos y goza si gozamos. La que comparte nuestros duelos y nuestras alt&lt;grfas. El
sfmbolo más puro y más limpio oe nuestro
amor a la tier1~a que nos vió nacer. Mi corazón siente ahora un júbiJg de niño en medio
a la tristeza· ambiente. Esa joven generación,
aturdida por el traqueteo de las ametrallad,1ras en las mismas calles por donde dlvertfa
su b~lla infancia, ha iao a jurar que primero
que permitir una afrenta al amado lienzo tricolor; ha Ido a jurar que antes de permitir quu
plantas extranjeras huellen nuestro suelo, sabrán hacer murallas infinitas con sus pechos
inermes y s:icrificarse en un épico holocausto,
_digno de aquellos bravós infantes cuyo martirio ejemplar murmuran estupefactos los viejos
ahuehuetes de Chapultepec!

Y no debieron jurar únirumente los niño¡¡
mci.icanos que ayer pusieron un ósculo de
aruor en la seda joyante de la bandera, morir
poi· la patria cuando la patria esté en peligro
porque manos mercenarias quieran posarse sacrílegamente sobre lo• que es santo patrimonio
de los verdaderos libertadores. Debieron hacer
un voto, íntima y cordial, aunque ño saliera a
los labios como las más fervorosas oraciones, de
no contribuir ellos mismos, cuando lleguen a
la fúérte ·edad viril, a la angustia indecible de
esta Patria, ensangrentada y herida por sus
propios hijos, maniatada en la roca prometeica
de la más honda tortura, desolada y llorosa en
el picacho más enhiesto de la desolación, como la hija de Jepté, cuando lloraba su perdi&lt;'a
virginidad sobre los· valles del mundo primitivo. Ellos, los niños nuestros, esperanzas en flor,
brotes nacientes en la corteza de la nacionalidad, pequeñas vidas i"Qdecisas en los turbiones
sociales, debieron levantar los ojos al cielo y
.iurar que no empuñarian nunca las armas
fratricidas para echarse a los campos en busca
de ideales incumplibles, en 41.efénsa de doctnnas demagógicas, porque es lucha estéril querer saltar ias etapas evolutivas que rige una
sabia ley superior, y porque es triste y es lamentable que los hermanos se a:::esinen bA::-baramente como 'bestias feroces, mientras los
caudillos fementidos levantan la copa de champagne en loor de la "constitucionalidad."
A esos niños, que ya se han dado cuenta de
que la Patriá gime atrayesada por los siete
puñales del más cruento dolor, el cronista les
diría: sed patriot¡i.s, porque el amor a la Patria, es la sal del_baµtismo, es el beso de nuestra madre, es la senectud venerable de nuestros progenitores, es la caricia de nuestra novia, el abrazo trémulo de la p:rnjer que nos tocó
en suerte de dicha, la nieve de la11 canas familiares, el azul de nuestro cielo, el aire perfumado de nuestras montañas, la tierra próvida que nos brinda sus frutos, todo esto a que
estamos acostumbrados desde pequeños, desde
la primera palabra que pronunciamos al decir
"mamá," hasta el último suspiro que recogemos
de los nuestros al expirar. Sed patriotas para
defender tan bello patrimonio, pero ante todo,
sed mexicanos! No os empeñéis en sordas guerr·as civiles. No os suicidéis. Creed en las palabras de Cristo, si ya no en el sentido universal de la sentencia, cuando menos, en el mas
restringido del propio Interés: Amaos los unos
a los otros!.

JOSE LUIS VELASCO.

et Bentenario 6e ~er6i en el Bonservatorio

LO ETERNO
Cosas sin alma que os mostráis a ella
y la servfs en muchedumbre tanta,
temblad; la móvil hora no adelanta
sin imprimiros destructora huella:
De la Materia, resistente y bella,
tomad lo que más dura y más encanta:
si sóis piedra, sed mármol; si sóis planta
sed laurel; si sóis llama, sed estrella.
Mas no esperéis la eternidad: el Jodo
se disuelve en la onda que lo crea,
Dios y la Idea, con diverso modo,
pueden só~o flotar en la marea
del objeto del ser: D\os sobre todo,
y sobre todo lo demAs la Idea.
SALVADOR DIAZ ~fiRON.

La Mariposa Negra .
Y lo que tú creiste mal agüero
sembró una nueva flor en tu sendero.
Fué al pié de tu balcón ....
Se desgranaba
esa. charla de amor que nunca 11eaoa
en esas dulces horas de poesía
que vivimos unidos cada día.
Eterno surtidor de eterna fuente
que parec!E;mdo igual, es diferente,
pues aunque siempre es agua y siempre brota,
en cada instante e11 nueva cada gota.
Fué al pié de tu balcón ....
En esa vld:.L
dulce, de nuestras almas conocida,
en que cada palabra es un ensuetío .
y cada corazón esclavo y duefío.
Yo deshaciendo en frases mt carlno,
tú oyendo como un niño
que oye un cuento de labios de la a·buela
y que olvida 1011 libros y la escuela,
(el pesar de su vida de siete años) ....
tú oyéndome, sintiendo muy extraño,
muy lejos los pesares de una vida
que supo del dolor, y que lo olvida.
Asoma en el encanto de tu cara
una sonrisa que el amor trazara
y mi alma recoge su dulzura
que es tu vida la flor de ·mi ternura.
Mas de pronto rompiéndose el encan to,
retrátase en tus ojos el espanto,
esos ojos de amor que mi alma adora
y que, Inquietos ahqra,
siguen con ansiedad siempre creciente
el zig;-zag inconsciente
que al derredor de mí dibuja ansiosa
una asustada y negra mariposa.
¡Pobrecita! No sabe
que su presencia, para tt tan grave,
encierra mil presagios de tristeza
¡élla que apenas a vivir empieza!
¡ Pobrecita! viajera de la noche,
tímida ante el derroche
de luz que hay en el cielo y en tus ojos.
y que inocente causa tus enojos.
El dolor, ee muy cierto, -vuela inquieto
a nuestro derredor, mas ¡qué amuleto
mejor que le haga huir de nuestro lado
que amar y ser amado!
La mariposa negra, está en el alma
que perdiendo la fe pierde la calma;
cuando desea todo y no cree en nada
cuando no sabe amar y no ea amada;
Pero en el alma que desea y espera,
en el alma que siente verdadera
la dicha de un amor en que conffa,
y está como mi alma, amada mía,
llena de luz desde que t\1 la alegras
¡ no habitan nunca mariposas negras!
No temas las nocturnas agorera11
que mientras yo te quiera y tQ tn.. quierM
nuestras almas unidas
serán siempre dichosas.
No romperán la vida de do11 vidas
un tfmido aleteo de Maripora11.

G. I'. AGUILA'H.

..

No podía pasar est a
f!:lcha tan solemne para el mundo musical
desapercibida en nuestro Conservatorio y
con ese motivo el Director •
del Plantel· organizó un
variado programa.
En primer lugar tuvo
efecto la ceremonia del
descubrimiento de los cuadros de honor para los
alumnos más aventajados,
ceremonia la cual fué presidida por
el Ministro de Instrucción Pública,
asistiendo los profesores, alumnos, Y
distinguidos miembros de la Colo-nia
Italiana. El maestro PQnce ejecutó
su bellisima "Berceuse Mexicana," Y
después el Secretario · saludó a los
alumnos cuyos primeros nombres hal).
ele figurar en los referidos cuadros.
Volvió al piano el maestro Ponce v
acto continuo pasaron al sitio de honor
los alumnos distinguidos entre grandes aclamaciones, que son los siguient es: señoritas Julia Alonso, Albina.
Pérez y Sara Upton; y los señores Angel E•,quivel, An~el Badillo, Rubén
Montiel y Salvador Ordóñez.

El cuadro de honor inaugurado en el Conservatorio el dia del Centenario de Verdi.
Algunas artistas que tomaron parte en el acto tercero de "Afda," representado en el Teatro
Arbeu .con motivo de dicho centenario.
La presidencia en el banquete dado por el mae:;;tro Carrillo en su casa, co1:1 motivo del Centsnario.
Grupo de l maestro Carrillo rodeado de algunos Í-'rofesores del Co~sérvaforio y d l concurrentes a las fiestas.

�rfCASTelLANA

···(
.

'

~~

~

CARIDAD
E l viento de la selva,
Ese constante arrullo ue las frondas,
Es un gran redentor de redentores,
Que mece nidos, acaricia llores,
Y besa los cristales de las ondas;
El nido es r ll,dentor, porque es promesa;
La flor, porque perfuma;
Y el lago y el torrente en la represa
Predican evangelios de pureza
Con los blandos encajes de la espuma.
Pero esta trinidad no es suficiente
A redimir los vicios del boscaje
Porque falta el ambiente
Para esparcir su caridad salvaje.
Y llega el viento y se completa todo;
El lago y el torrente no hacen lodo
En el remanso que la brisa mueve.
Las alas cuando surjan de los nidos
Tendrán apoyo y fuerza que las lleve
A los campos floridos;
Y alli, pródigamente,
El aroma de flor será bastante
No sólo a embalsamar aquel ambiente
Sino hasta el bosque ajeno más distante.
Por eso es redentor de redentor'es
El viento de la selva, porque hay esparcimiento,
Porque hay a¡nor. Y el bosque se redime
Con la sublime
Caridad del viento.

.

.

--

Marchi(o a fuerza de regar perfume;
Como el viento que llora, y que se arrastra
Embalsamando la planicie rubia,
Para subir a desgranar sus cantos
En el fino cordaje de la lluvia;
Como el huevo que humilde se revienta
Para que haya plumaje;
Como el perdón sobre la cruz que afrenta,
Como una bendición, tras un ultraJe.
¡Oh Caridad!
Contigo la vida será buena.
Y sufre, que el martirio de amor es necesario:
No habrá arrepentimiento -si falta Magdaleni,,,
Ni existen redentores sin cruz y sin cal vario.

POETAS MEXICANOS

De su propio vivir; aquel despojo
De su unidad completa,
Somo una rosa quieta
Mirando la clorosis del rastrojo.
Y se miró si asimismo y tuvo pena;
Y miró en derredor, y tuvo enojos;
La multitud impávida, serena,
Admiraba el rigor de la condena
Con sus millares de intranquilos ojos.
Pero miró al azul, y las estrellas
Le llevaron consuelo.
Suspiró por la luz de todas ellas,
¡Suspiró por el Cielo!
Y sofocando tan sencillo anhelo
Llegó el verdugo, le cogió del pelo,
Enmarañado y bronco;
Puso en un saco la rojiza testa
Y echó w bre ella la hemorragia presta,
Brusca y tenaz del mutilado tronco.
Y con un canto ronco
De sus días de fiesta
Alzó su fardo glutinoso y blando
Lo echó a la espalda. . . . y se alejó cantan do

LOS AHORCADOS
Cuelgan de las ramas los extrangulados
como largos frutos desproporcionados
bajo el fino tallo de la soga ingerta;
y con la mirada fijamen te abierta
por la crispadura de los estertores,
cuelgan de las ramas como grandes flores.
Tienen sobre el cuerpo bruscos desencajos
y en su boca brillan los espumarajos
de las maldiciones y del sufrimiento.
Se contemplan mudos, y a merced del viento
que los acaricia son como badajos.
Llevan en su rostro los sangrientos cuajos
de las congestiones, multiformes sellos
que compadecidos, cubren los cabellos
desenmarañados. Y la boca muerde
la jaspeada lengua cancerosa y verde.

II.
Los troncds, cual serpientes retorcidas,
Contemplan el dolor de sus heridas
Como huellas de lanzas
Que dejaran profundas cicatrices;
Y a l pálido color de sus barnices
Los árboles parecen, esperanzas
Atadas a la tierra con raíces.
Pero llega la savia, y es consuelo
En la desolación de sus congojas;
Porque así, las ralees, en el suelo,
Sostienen a. los troncos;
Y los troñcos las ramas;
Y las rarr. as las ho.j as,
Y las hojas, con caridad sincera,
Refrescan ramas, troncos y raíces,
Agitando su larga cabellera.
Y, p1ódiga tambié.n, esta frescura
Va a entibiar el ambiente de Jos nidos,
Suavemente prendidos
En la finura ' de los brotes nuevos
Como ornamento de bruñidas galas;
y ese calor, fermentará los huevos
De donde surjan redentoras alas.
Así el germen redime los dolores;
Asi es la caridad, fuerza sublime
Que cubre heridas reventando flores.

.

JOSE F. ELIZONDO.

EL AJUSTICIADO

Subió al cadalso e!l actitud doliente,
Por la vergüenza del tormento mismo;
Colocó la cabeza humilden::ente
Y esperó e l cataclismo.
La cuch illa bajó con el coraj e
' De su realización; hizo e l desgaje
Del doblegado cuello, y la tortura
De mil e,pectad"ores inhumanos
III.
Se expresó por la tensa crispadura
De nervios y de manos.
E l amor nos redime cuando €S hu.111anitarit1;
Y rodó la cabeza, bruscamente,
Jesucr isto en la cumbre del Calvario
..
Con un ruido sin eco,
Fué un ejemplo de amor. Y en el martirio
Mientras el tronco desgarrado y hueco
Que conmueve y exhorta,
Alargaba sus miembros lentamente;
Fué su bondad tan grande, como el lirio
'.T'odo flojo, muy blando, muy despacio.
Que perfuma la mano que lo corta.
Cayéndose en s i mismo, como e l lacio
También, la gran teor fa
(;borrear de una fuente.
Que va de puerta en puerta y dia por dia,
Quedó en los labios la tranquila mueca
Alargando las manos,
ne una consumación sin agonía;
Por dar una caricia a sus hermanos
y en el torso, la sangre que escurrfa,
o alguna extremaunción en su agonía,
Dibujaba nna grec:1.
Es ejemplo de amor. Una armonia
!"ólo sns o'os. sus abiertos ojos,
De caridad nos mue.-e y nos levanta
Sus ojos espantados,
A la cumbre de nuevas redenciones
T&lt;1xpresaban a n gusti::t
Donde gimen las almas solitarias,
Fijamente clavados
y de cada tormento redimido
Sobre la rosa mustia
Sur girán bendiciones, bendiciones,
ne sns miembros tronchados.
y plegarias, plegarias y plegarias.
Y mira"1nn, miraban con ternura,
Que el alma que consuela Y se consume
Con dolor, con pavura,
Prodigando su amor, es tan g loriosa
Aquella flor de sangr e separada
romo un cáliz de rosa

Se alzan en la sombra, como implo-.·ac1011eo;,
los torcidos brazos de las ramazones;
y con carnes blandas, y con nervios flojos
y en el suelo fijos los abiertos ojos,
los extrangulados, pálidos y enjutos,
cuelgan de las ramas como largos frutos.
Pero tienen una irónica venganza
contra sus verdugos: "La hora de la Danza!'
A la media noche, cuando todos duermen
y en la selva canta su pasión el Gérmen,
llega un viejo torvo de inclinada testa
dirigiendo el grupo de su gran orquesta.
Es el Viento; y ruje tarantelas honóas
en el violoncelo de las verdes frondas;
y los taciturnos, los extrangulados,
los de los :;emblantes tan amoratados,
mu even el cordaje de sus nervios flojos,
clavan en la sombra los abiertos ojos
y crispado el pelo como dura cerda
bailan suspendidos de la tosca cuerda;
porqt1.e el canto, lleva gritos sangradores
contra los humanos extranguladores,
y los cabizbajos manifiestan gusto
porque encuentran algo vengativo y justo.
Y al violoncelista de sus embelesos
Je consagran danzas y le mandan besos ..... .
Y se escucha un sordo traqueteo de huesos.
Entre tanto, el viejo, con su violoncelo
sigue el estribillo de su ritornelo;
y los cabizbajos continúan sus danzas,
con sus l argas piernas que parecen lanzas,
desarticuladas con siniestra bulla .
Y un perro que pasa, l os mira y ahülla.
,JOSE F. ELIZONDO.

..,
?

l
1 ,,.

ú

MIMI DERBA
Esta que véis aqui, cultos lectores, es la graciosa artista que lleva un bello nombre digno,
por su sabor fonético, de hacerse célebre:
Mimf Derba. El público metropolitano ha regado a su pas~ las flores blancas de la admiración
y se ha rendido, galante y deslumbrado, ante
la gentilfsima diva que apenas surgió en ua
escenario, triunfó en seguida, como el César.
de la historia.
Ahf la tenéis con su gracia propia, la misma
cuando presume de \ln pintoresco flamenquismo, qu e cuando viste el blanco tabardo, grato

'

\f" (

((¡

•

.#J;·J}~)

_,,

'?.17)..~4j
1l~~J

a los ojos de Julieta. Es ella. En sus ojos se
ha quedado dormido un postrer rayo de so l.
En su boca, se murieron de envidia los claveles
encendidos. En su garganta se alojó un suave
rui$eñor que canta a las veces, para darnos la
s- nsación de un bello sueño azul
En esa mirada, que parece venir de los diamantes negros de una reina mora de romance,
tiembla un claro fulgor de i nteligencia. Dicen
que Mimf Der-ba escribe lindas pítginas femeninas y de allf seguramente que su sonrisa tenga
cierto dejo superior y cierta dulzura romántica, que se lleva bien con el aire sefíorial del

rostro, dorado y fino. l\1imí Derba, que tiene la
arrogancia de una joven emperatriz, tiene también la suavidad de una paloma enamorada.
De todos modos ella sabe t riunfar en la escena.
No será imposible que los lectores d e "El
Mundo Il ustrad.o" saboreen una página escrita
por MimL Así conocerán, de la artista mimada
por el público, un misterioso rincón de alma,
algo muy distinto a lo que ella d·ice ~n sus papeles, según la indicación de los libretos. Estamos seguros de que será. una grata sorpresa
para nuestros abonados.

�1~1· LITERATURA
DI!
¡por cuatro palabras!
---·A mi hermana

♦

•

•

Concha.

Allá en las lejanias de mi existencia, entre
las irisadas brumas de la infancia, vagamente
esfumado en el campo de mis recuerdos, se
destaca e l contorno de una anciana de cabeza
blanca como un copo de nevados hilos y de apacible mirada en la que irradiaban los destellos
de dos claros zafiros ... ¡Era mi abuelita! . . ..
Corriendo hasta donde ella estaba sentada en
su amplia butaca de vaqueta cordobesa, relucientes clavos de cobre y sólidos pies que simu-

•

kL
Y BELLAS ARTES DIJ

ra decifrar pensamientos que no contiene libro
alguno, para entrever esperánzas que el lenguaje no traduce jam!is . . : : : .
Lleg'ó la soltmne festividad del Corpus. El
puerto de Ve1acruz se átaviaba, resplandeciente, Eaturado en una atmósfera de alegria. . . El
abrasante calor del mes de Junio entibiaba 01
movible oleaje del mar; la tradicional vela ·d,~
lona refrescaba en una ancha faja, las calcim,das losas; como un festón de espuma tendianee las cortinas de encaje sobre los balcones, :f
de trecho en trecho erguianse las ermitas empenachada3 de olorosas hojas, circundadas dú
flores y orladas de rojas colgaduras en cuyo
fondo se alzaban los e3pejos como ansiosos de
reflejar en su bruñida superficie la custodia úe
aspas de oro esmaltadas de brillantes y rubies
que formaban el cerco de la hostia blanca y PU·
ra como la fe de los creyentes que, poseídos dt::
inefable beatitud y de veneración sin limites,
se doblegaban ante· su Dios infinitamente grande
y misericordioso, . : :
Corridas e3taban delante de todas las ventanas las tupidas celosías; las campanas, los cohetes y las músicas atronaban el espacio con sus
sonoros ruidos, apiñábase en las calles la multitud y entre ella, cediendo a sus vaivenes, como amapolas entre la alfombra del trigal espeso, descollaban los tocados de las damas,
con las altas peinetas de carey o de conchas
prendidas entre los pliegues de sutiles blonda~.
Avanzaba ya la procesión trayendo pajo el rico
palio de tisú, el astro que abrasa a las almas
con fuego m!is intenso que el que lanza sobrH
todo su séquito de planetas, el que derrama su
luz y su calor en nuestro ctelo, .. ,-.Alli, fren te
al altar donde la procesión se detuvo,- donde
los misticos himnos parecían corrio que ascendian
a la altura envueltos en las opalinas espirale,
del incienso, fué donde entre las hojas de dora-

dos cantos del devo~ionario se deslizó una misiva cuyas lineas a lumbraban después con sus
miradas unos azules ojos, allá en el silencio de
la casta alcoba . ....
¿ Qué conte:11a esa misiva? . . . . Las protestas de un amor puro y ardiente; la abreviada
historia de un ho:r,bre entregado desde . niño ;-1.
las cóleras del mar y abandonado en el mundo
como un barco desmantelado en la solitaria extensión del océano; el ruego tímido de un corazón sediento de cariño, y la p·romesa form.11
de volver al cabo de dos meses, a recoger una
ansio3a respuesta.. . .. Y la púdica virgen · que
a través de aquellas lineas entreveía una tembloroEa mano, c'.os negros y · brillantes ojos y
un gallardo uniforme de óficial de marina, llil
vaciló un momento y dió principio al punto, a
la ardua tarea de dar contestación a aquella
carta.
Lo primero fué concebir el plan de la r1:,:.,pues ta. Rabia que conciliar los sonrojos de timida don.cella con los afanes de una exuberante juventud, las inquietudes por el porvenir
con los temore3 por la pérdida de un soñado
ideal. , , . .- .
Conéebido ese plan, faltaba ponerlo por obrn.
Pero para ello era preciso copiar letra por letra,
del devocionario, único e inocente instrumento
de aquella magna empresa y ... ade:11ás, en esa.
época, todavia no habian sido inventados los cerillos; era necesaria toda una laboriosa operación para producir la luz artific·i al y ¡cuánt~.s
veces! al áspero acento que al chasquido del eslabón sobre ·1a yesca, preguntaba desde la pieza contigua: "¿qué e3 eso, niña?" tuvo que
contestar otro tembloroso y dulce : "Nada, señora madre, que estaba buscando mi pañuelo" ...
Y Juego todavia volvia a quedar bajo el domin10
de las t!n.ie!llr.s y el sile ncio, mientras una mano

de marfil sofocaba lai; 1,1alpitaciones o : un ,_.,razón, bajo las albeantcs sábanas del Jecho. , .
Asi transcurrieron dos meses. . . La consab'.·
da respuesta estaba concebida, in mente, en estos términos: "Señor: Las circunstancias especiales de que me encuentro rodeada, me obligan a decir a usted, con toda franqueza, que no
deseo ser sino suya"." .. Cuando la autor a de
esa cándida confesión que deb[a colmar -tl.e f:?licidad a otro ser, lograba escribir en' una sola
noche tres o cuatro letras, despertaba al otro
día sonriente a todos, alborozada y dichosa como el niño que entrevé en sus sueños a la h:i.da de transparentf s alas con que su mágica varita le enseña los jardines donde susurran las
fuentes de miel y de leche y entre cuyos verdes
lírboles se balance:m los juguetes de matizados
listones y de sonantes cascabeles. . . Cuatro palabras,. las .cuatro últimas solamente faltaban
nada más para dejar terminada la improba labor, cuando un dia la interrumpieron de improviso unos pasos que se acercaban al cuarto
de la azorada joven dándole apenas tiempo P'lra ocultar el papel entre su seno. . . . Abriendo
confiadamente la puerta del aposento penetró

a la calle a cuyo embaldosado no llegó porque
en el a ire la recogieron dos agtta.das manos .. . .
Pero faltaban las cuatro últimas palabras,
asi es que únicamente conten[a esa carta las
siguientes: "Señor: las circunstancias especiales de que me encuentro rodeada, me obligan a
decir a usted, con toda franqueza, que no . . ...

Qué me importa el paroxismo
Ue sus iras? Un abismo
Hay arriba, otro a mis pies;
Mas no temo sus fierezas:
I&lt;;l abismo de tristezas
Que yo escondo .... mayor es!

+++

_,e va la luz, hacia el confin violado
Del cielo, el sol agonizante llega,
Y parece su disco naranjado,
Un escudo de bronce, abandonado
En el campo sangriento, tras la brega .. .
Mientras abre la flor su casto broche
A las caricias de la tarde umbria
L~ luna avanza en nacarado coche
Y brega con los trasgos de la noche
La rutilante cu!idríga del dia.
Hora de bendición! Surcan de prisa
El espacio los pájaros marinos
Y en ei palmar que inhiesto se divisa
Cada palma es laúd, en que la brisa '
l!ijecuta sus tl'é11Jolos divinos.
Llega el instante postr imer, supremo,
El sol desciende al mar, en él se pierde,
Mas antes, de su glor ia en el extremo
Cual pupila de airado Polifemo,
'
Nos baña con la luz de un rayo verde ...... .
Entonces, de la cima, de la blonda
Llanura en fruto do el ocaso vierte
Su ánfora de fuego, surge honda
Una queja de duelo: cada fronda
Suspira la salmodia de la muerte!
Mañana, cuando lleno de decoro
Surja el sol otra vez con sus centellas
Asaeteando al piélago sonoro,
Y entornen sus pétalos de oro
Con divinos pudores las estrellas,
Naturaleza que la noche odia
Ante e l ara del cielo enrojecida:
Donde fu lgura el sol como · custod ia
En vez de su tristísima salmodia
'
Cantará el himno santo de la vida!

La ,·oluntad paterna era, a fines del siglo pasado, soberana . . .. Con el rubio cabello cayeudo como una mata de oro sobre la blanca falda
prendida a trechos por ramos de azauar, l,i
gentil y triste de3posada preguntó con voz que
semejaba un suspiro, desde la almohadillada
poltrona en que se habia dej ado caer desfall•~cida al oir el estampido de un cañón: "¿ Qué
buque es el que se va? ... "-Es "La Esmeralda," le contestó un viejecito atildado y sonriente que mientras con una mano acariciaba
aquella blonda cabellera, señalaba con la otr:l,
por la en,treabierta ventana, en dirección al mar
sobre cuya vasta superficie se alejaba una vela
como el ala de un pájaro acariciada por las encrespadas ondas que iban a perderse, coronada¿¡
de espuma, en el fondo del azul horizonte .....

Oh Cristo! entre la sombra voy sin tino;
La fe de mis mayores ya no vierte
Su apacible fulgor en mi camino;
l\fi espíiitu está triste hasta la muerte!
Busco en vano una estrella que me alumbre,
Busco en vano un amor qu0 me redima
El ideal a que aspiro, est!i en la cumbre '
Y yo, pobre de mí! yazgo en la sima ....
La Jira que me diste entre las mofas
De los mundanos, vibra sin concierto·
Se pierden en la nada mis estrofas'
Cual los gritos de Agar en el desiert~!
Proscrito de la dicha solitario
Siento hasUo de todo c~anto exi;te .....
Yo, Maestro, cual tú subo al Calvario
Y no tuve Tabor, cual tú lo tuviste ....
Apiádete mi mal, dura es mi pena,
Numerosas las lides en que lucho,
Fija en mi tu mirada que serena
Y dame, como un tiempo a Magdalena,
La calma, ¡Yo también he amado mucho!

laban las garras de un león apoyándose sob1··'
torneadas esferas, iba a buscar un refugio én
su regazo siempre que me resistia con horror a
emprender el camino de la escuela, porque al
volver la cara hacia e l jardin bañaao por 1c,l
sol, me parecia que la fuente se burlaba de mí
riéndose como una locuela, que las mariposas
revoloteando en todas direcciones me desafiaban a pers8guirlas y que las ramas cargadas
. de: frutas me llamaban amorosas al columpia1-se mecidas por e l viento ..... .
- " ¡Ah, conque ( ú no quieres ir a la escuela,
me dec!a, r.o quieres aprender a leer, no quieres saber escribir! .. , . ¡Leer, escribir! ... ¿P1;;ro tú no comprendes lo que es eso?" .... Y entornando los párpados, sumergiéndose en las
sombras de su me.noria, vacíiando al trasponer
las lindes de la senectud tras de las cuales pare_"ce c_omo que retoñan las cándidas rosas de la
niñez y enredando en sus ebúrneos y afilado,,
dedos los negros rizos que colgaban sobre rr:i
frente, me referia la historia de su vida, hist0ria tierna y melancólica que reconstruyo en ·mi
imaginación como pudie1a hacerlo con una· melodfa escucbada a través de apartada dis'. ancia.
y en remotos dias.. . .. .

De pie, sobre la roca, que altanera
Bate la mar con sus espumas blondas,
Veo surgir la luna,-esa viajera
Tan pálida, y tan triste! de las ondas.
Asi, del océano de mi vida,
Disipando la sombra en que me pierclo,
Se levanta una estrella, revestida
De fu lgores divinos: tu recuerdo!

lL

++ +
A fines del siglo pasado la instrucción literaria de la mujer no abarcaba m!is que un solo
ramo: la lectura, y eso porque era indispensA.ble para las prácticas piadosas. Mi abuelita
no sabia escribir. ¡Pobre abuelita! .... Pero
sus plateadas canas eran tiempos atrás hebras
de oro su rugosa tez había sido tersa como la
seda
sonrosada como la aurora, sus marchitos labios dieron antes envidia a los claveles .. .
sólo sus ojos seguían siendo, como siem·pre
azules como dos turquesas. . . y cuando co11
aquell~s rubios cabellos, en el fondo de esa nacarada tez, por entre aquella encendida boea
y en las pupilas de 'esos claros ojos, se coronaban lucian jugueteaban y se asomaban sonrie;tes
'quince años, la lectura Je bastaba.,
y, a veces, ni siquiera le era nec~saria, para formular oraciones que no se escnben nunca, pa-

y

ios

Estudio de cabezas por Kaulak.

en él mi bisabuelo, y como si anunciara l a cosa
más sencilla del mundo, dijo : ·" Hija rufa: en rn.
rnla está el señor F .... es el que yo te he e legido para €sposo, todo está arreglado ya, es un
hombre de bas'ante ed~d; pero estoy seguro
de que te hará feliz, arréglate convenientemente para venir a conocer a tu futuro ... Y se
marchó tan tranquilamente como había venido.
Pocos momentos después entraba también :i
ese aposento un criado que llevaba el encarg:&gt;
de un joven oficial de marina, el Capitán de
"La Esmeralda," de decir a la bella señorita
que en la acera de enfren~e esperaba anhel ante una contestación. ·
Aturdida, sin darse cuenta de lo que hach,
sacó la niña la carta, como una paloma de s:;
caliente n ido, la llevó a los labios y la arrojó

Y quedo., · tan sumamente quedo que apenas
si la br isa pudo recoger la trémula frase escapada de los labios pálidos coxo los pétalos dt
una azucena, murmuró mi abuelita: ¡Si yo hubier a podido escribir cuatro palabras!! . . ..
¡ Pobre, pobre abuelita!
E DUARDO E. ZARATE.

PERLAS NEGRAS
Cómo brama la tormenta!
Có -., ,, agita turbulenta.
Sus oleajes la mar!
Luchando están los titanes . ..
Yo entre tanto sus afanes
Me divierto en contemplar!

Al contemplar tu j uventud penosa,
Recuerdo de Noemf la desventura.
Ay! tú puedes también clamar 11-orosa;
"No me llaméis Noenú: la más hermosa·
Llamadme Mara, esto es : mar de amargura!"
Mas qué importa! En tu lánguida cabeza
El nimbo santo del dolor flamea
Y el dol or es l a únira nobleza!
Dios unge con un óleo de tristeza
A los nobles espfritus que· crea .. ..
¿Escuchas? Pasan suspir ando en coro
Los céfiros ligeros;
Ves? Agitan los rectos datileras
Sus abanil!os de esmeralda y oro.
En Ocaso, la luz deslumbradora
De esos tonos purpúreos hace 111arde ....
¡Culi.n hermoso es amar en esta hora!:
Sentir que tiembla el corazón cobarde
Cerca del bien que adora
Y que invaden el alma soñadora
Las mlsticas tris!~zas &lt;!tl la tarde!
Agosto de 18~G,

...

¡lMADO NERVO.

•

�~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~

t.

JUEGOS OLIMF?ICOS .

t

.
..
,
rn===xx=r,,,.,,,uxxxxxxnutnxxrt=•=7
-

~

,. .

Bodas de Oro de un Arquitecto

ª•n:rnn1lililllllltJllüi11 IIIIAIIIXllll i i l II i

II i 1111

l.,. .,.J'\--..,../\,,' vJ\-vJ"-vJ',v,J\,-v,J"-vJ',vJ"-vJ',v,J\,'VJ',vJ",l\.,l\,,l\,,vJ",vJ','VJ',vJ'-1\,,vJ'-vJ'-l\,,l\.,l\,,vJ'-vJ"v~~
ternado Nacional. Normal Primaria para
Maestros, y Nacional Primaria Superior para Niños, "Ponciano A:-riaga." Para los
efectos de este simulacro se supuso que una
fortificación estaba en poder de un grupo de
alumnos concurrentes, y que el otro grupo ta
atacaba. El triunfo fué para los defensores, di.3-

Los Preparatorianos en revista.-Un ataque a una trinchera,--:0(!fE!I!S;t· &lt;,!E) la qiigma.- EJ Jurad9 en la. tribuna.

m~

IIILJ

El dfa 15 del actual hizo cincuenta años
que se recibió de Ingeniero Civil y Arquitecto
el señor don Manuel F. Alvarez, y con ese motivo sus hijos la Srita. Marra y los Sres. Roberto y· Alberto Alvarez, organizaron una función
religiosa de acción al Todopoderoso, la cual
tuvo efeéto en la Capilla de la Sagrada Familia
habiendo asistido el Arzobispo de México.
El referido ingeniero posee enti:e varios titules de consideració_n , el de oficial de la Academia
l·Tancesa, ex;vicepresipentc de · la Sociedad
Cient!fica "Antonio Alzate" y . ex-presidente de
la Sociedad de Ingen ieros y otros de no menor
importancia.
La e,eremoni:1 religiosa revistió verdadera
soli:mnidad y el templo · estaba · lujosamente
puesto, viéndose lleno de distinguidas familias
de la capital, t1ue desearon icudir a esta fiesta,
tan digna pór todos conéeptós de alabanza.
Ocupó la cátedra sagrada el ¡¡eñor Presbftero Doctor don qerardo Herrera, el cual er.
su .elocuente sermón, disertó acerca de que 1...
sociedad necesita siempre de hombres de principios sólidos, y voluntad firme en la senda del
bien, para que fundando una digna familia, sea
un sostén del edificio del orden y de Ja moral.
La parte musical ·estuvo -encomendad,a al
maestro Alejandro Greco, tomando parte el
cantante don Angel R. Esquive!. Terminada la
ceremonia se si1vió en casa del señor Alvarez
un "lunch-champagne."
Entre la escogida concurrencia que asistió
al acto estaban las señoras Luisa Zarco de
Cancino, Concepción Garéés de Zayas, Loreto
Tai;le Vda. d e GutiOrez, Dolores Dav-is !tlc
Martrnez del Campe:\ Matilde Vilianueva de
López Romano, señora de Anguiano, señora
de Ibarrola, Francisca Zepeda de Soto, Rosario
J. Vda. de Davis, Luisa l,,egorreta de Plowes,
Artemisa Hde. Vda. de, Elizondo, Isabel E.
de Orvañanos, Concepci6n Mendoz'ii. ' de Robles
Gil, Esther Alvarez de Mendpza, Isabel H. de
Palacios, Guadalupe de Villa,rre:i.l, Teresa G.
Vda. de Trouillet, Josefina o. de Garcés, Me,·c,edes H. de Rasas, señora -·de Guarijeros, Ca1 olina P. Vd:1. de Ballescá, . Elena Ballescá de
Arrillaga, A&lt;le!a . O. y otras , &lt;¡ue no recordamos
en este momento.

tinguiéndose los preparator:anos por la precisión en sus movimientos.
Presidió el acto el Ministro de Instrucción
Pública y concurrieron a l sitio de honor dos
Direc~ores de · las Escuelas, el profesorado d e
l~s mismas Y alguccs militares de alta graduaBn la mañana del pasado último miércolo dieron
principio los concnrsos dt!
ejercicios militares
p ., r
alumnos de difere ut•·s ce1:tros educativos.
Las marchas de eslstencia fueron la parte del programa que se realizó; partiendo desde el frenle 1lel
Pala,cio, hasta el Hipód1oino
de la Condesa, pasando' por
· el Bosque de Chapultepec y
. - - el- Jura-do -- h-a • de decir a
q11ién corresponc:iió el 'PrP.mio.
-En 1ii: parte ,q.ue se refier~
a los,. ·simulacros de guerra,
estuvi._eron, a niuy buena al• turá los aiu111nÓs de , los ·siguientles planteles:- Escuela
Nacional Preparatoria, In-

11

.

. .,.

El jurado lo componfan los señores doctor
do_:i Angel Villarino, profesor Manuel R. Carrillo Y doctor -yicente Pérez de la Vega.
__Ul'.a vez termmados los ejerdcios del simulacro, los alumnos de algunas de las Escuelas se
~olocaron frente a Ja tribuna de honor con obJeto de efectuar, los ejercicios de escuela de
sección, de tiradores de fuego, de salvas y l os
de orden cerrada.
liay' que declarar que cumplieron perfectamente el cometido, especialmente la sección de
1~ ~reparatoria obteniendo el vremio que cous1stió en un ob_jeto de arte obsequio del Ministro de la Guerra.
. En previsión de algÍln incidente estuvo en
l;t ~ista del Hipódromo la brigada' de la Cruz
RoJa, de la Preparatoria, .compuesta de diez
alymnos, mandada por él Capitán segundo
Francisco Villagrán, y el sargento Alfonso Correa. No hub,o. que socorrer más que algunos que
sufrieron insolación durante los ataques a las

trincheras.

Exterior de la casa d el señor Ingeniero Alvarez.-Patio interior de la casa del seño1· Alvarez, con parte de la concurrencia
que asistió al acto.-El Ingeniero señor Alvarez, rodeado de sus hijos y de algunos concurrentes a la fiesta.

�SOCIAL

~
a)!
~

-

EL TRIUNFO DE LA i\IODA.-FIESTA EXTRAORDINARIA.
Giulio Secondo, el cronista en "La Tribuna,"
de la vida romana, se ocupa de describir un.i
fiesta de beneficencia originalfsima, nueva i,n
la• misma Europa: La Fiesta de la Moda, un
triunfo social e industrial que harto vale la µ,"_
na de ser conocido por las damas mexicanas.
Más que por el estilo' pintoresco y agudo del
cronista-al que voy traduciendo conforme ii,o
- el asunto es atrayente y substituye muy bieu
la carencia de tópicos sociales, tan escasos -,n
es~a époc_a sin ventura.

A TOUT SIGNEUR, TOU'.l' HONNEUR.

E:l martes 14 del actual cumplió sus boda~
de oro de General de División el señor Don
Porfirio Díaz, y muchos de sus amigos y compañeros de armas inclusive el Primer Magistrado de la República y el señor Ministro de
la Guerra, dirijieron al glorioso caud1llo c,iriñosos mensajes, recordando el d!a en que
ciñó la banda azul y oro.
Fué entonces cuando acababa ,el General
Dfaz de poner "de oro y azul" a los francc•ses, hoy nuestros hermanos.

Aunque parezca un cliché, quiero (lreer que
esos cablegramas mandados hasta BiA.rritz Jos
traducir!a el gran hombre pensando un momento en- el epitafio de Washington. "El primero en la guerra, el primerot en la paz y ,il
primero en el corazón de sus conc~ulladanos."
y bien, sL ¿ Quién se atreverá. a negar que
es la única legítima g loria que nos queda?
Cuando los ingratos, o los despechados, o
los locos miren hoy a ese eterno espejJ interior
que todos llevamos, verá.u aparecer la figura
resplandeciente de Porfirio D!az.
-

El Señor Dios dispuso de siete d!as para 1111.cer el mundo. Y no sé si ha resultado una bell:i
cosa. Pero El empleó primero toda una etero\~
dad en pensarlo.
.
La espléndida sefiora Alys Ravá., en cambio,
no ha neéesitado nacla para darnos la mtl.s nueva y magnfflca de las fiestas: la ha creado con
un lampo del genio, y ha empleado ..... ¿quó
cosa ha empleado? .... sólo el atractivo de su
exquisita dulzura y gentileza que a fodos enca•1ta y fascina.
Mas para que esta fiesta resultase un triunfo
colosal y pudiese explicarse en toda su novedad
y magnificencia, han ocurrido dos cosas: la msror cooperación de parte de la __indµstria y lo
soberbio del local.
Por eso ha sido, escogido el Hotel E:t'!elsior:
en ninguna otra parte-sea en Roma, o n:.as au..
-se habr!a encontrado local tan elegante y tau
vasto, un servicio tan perJecto y un materhu ta,,
abunda_n te y -rico y un direclor, en fin, corno
il signor Jans_en, que .ea~e animar y ayudar a
la rnciedad romana en todas .las .manifestaclor_es de su actividad.
Y en cuanto a Jo que fué ayer el "Excelsior"
es absolutamente inde¡¡_cliptible-. F11guraos la
más inmensa y la mtl.s fantá.sHca selva ,de flores,
flores las má.s bellas y las más .raras; una especie de lugar encantado E:in Hmites 'y sin dimensiones; todo envuelto por . -l as emanaciones
de las plantas, todo inundado d,e luz, 't odo ádornado de millares de gracio$fsimos festom)3
blancos ,y verdes salidos de mil;lares de pequeñas grutas como esculpidas ,por Canova, una
música deliciosa y embriag-ador:¡, dirigida egregiamente por los Maestros Calllgart y Blasettl .. ,.
figuraos .todo esto e imaginad aún todas las
calles que circundan al vasto edificio estremecidas por innumerables automóviles y carruajed,
y al público de fuera ansío!.o de observar el inusitado movimiento y. . . dentro del inmenso salón-entre las flores y las luces-toda, toda la
Roma elegante, italiana y cosmopolita, los más
grandes nombres, todas las personalidades c,i
la nobleza, de las finanzas, de la pol!tica, las
más hermo¡¡_as damas; y luego, cuando os hayá.is
figurado todo esto, no tendréis aún la más m!nima idea, la más lejana imagen de lo que ha
sido la "FIESTA DE LA MODA" en el "Excelsior" ideada por la. .señora Alys Ravá. y a lrt
cual contribuyeron los más notables industriales italianos.
He aqui cómo se desarrolló la fiesta.
Frente al público, en el salón cent\·al, se
construyó un pequeño teatro, alegre. y coquetuelo, que_ reproducra con sus finos mÚebles,
sus espejos, sus lámparas, sus claros muros forrados de seda y sus muelles alfombras, el nido más ideal. que soñar pueda ese ser extraño y
multiforme que se llama la mujer elegant_e.
Apareció Trilussa y explicó en lo que ~onsistía el espectáculo y por qué era dedic;ido a ' la
mujer o a la moda-son la misma cosa!- y,
vara comenzar, recitó algunos sonetos magnr'ficos acerca del vestido, sus ventajas y sus inconvenientes.
Se hizo primero, una especie de cuadro general o de conjunto y después, a su turno, ca.d a
casa presentaba sus producciones. Inició la s&lt;,rie la casa Asean!, la cual presentó, por medio
de dos belHsimas sefioritas vestidas de blanco,
1

11,,

-

una gran cantidad de sombreros blancos d•J
mediados de primavera, todos graciosistmos Y
r, e;;q u!simos que gustaron extraordinariamente.
El se.,undo cuadro correspondió a la casa Old
England que exhibió-con dos damitas eñcan°·
taaoras-una colección de trajes de paño,
raso, de seda y de casimir; para soirée, par~
viaje, para paseo, pa1 a spo1·t, e tc. En su mayor!a, obtuvieron grandes aplausos, ya por la elegancia del corte, o por el buen gusto del dibujo,
por lo perfecto de la ejecución o bien por la feliz elección de los colores.
Tocó el turno Juego a la ca¡;_a Trombetta, de
Génova, que presentó, valiéndose de tres señoritas- tres tratados de estatuaria-un conjunto
de vistosisimas y nuevas toilettes de un gusto
perfecto y que fueron una verdadera revelación.
El éxito fué oportun1simo, además, porque Jo,;
má.s bellos modelos mostrá.banlos la hermosísima
Señorita Fulvia Perini-romana-tan conocida, y cuya presencia es indispensahle en todas aquellas manifestaciones en que el arte necesita la contribución de la belleza.
•
Otras tres casas reputad!cimae exhibieron
C:espués magn!ticos y originales creaciones de
la señora Zacagnini y la casa Martitt una serie
de sombreros can flores de óptimo efecto.
- El séptimo número era destinado a la casa
Zezza, la que por una dolorosa circunstancia se
y~-6 -obligada a faltar al llamado, siendo el insigne Armando Falconi {tan aplaudido_ el!- México) quien anunció la triste noticia. El actor
indemnizó cfe~idamente al público lie la falta
recitando un1 wagnifico diá.logo con la encantadora Tina di Lorenzo {también aquí aplaudidfsima) escrito por Roberto Braseo, apropósito
para este fe!{tival de beneficencia y que lleva
por titulo "Fotografía sin .... '"
Tina y Armando deleitaron y fueron ovacionados larga y vivamente.
.
Se abrió de nuevo la exhibición y aparecieron
en toda su' ma,nificencia las creadoras de la
caEa FJorio, de ~í!Án, que lucia las gracios!simas señoritas Dina y Olimpia, cuya presentación hizo Trilussa. Dar una idea de aquella sucesión de trajes tan ricos y de ejecución tan
perfecta, y en su variedad de un gusto impecable es verdaderamente imposible para nosotro_s,
ign'orantes de ese género de cosas. Diremoi;;
tan sólo que se produjo la admiración y la maravilla. Las señoritas Dina y Olimpia, para º"jar admirar mejor sus 'trajes, arroJa):Jan gar-bosamente aqu! y acullá., centenares de frescas
rosas y camelias a la concurrencia.
Vinieron después las señoritas Camero CO!l
sus sombreros. Es.tas damitas, pertenecientes a
una distinguid!sima y bien estimada familia
meridional han pensado-como se piensa fuera
de Italia_'.que vivir a expensas de la familia,
de una manera improquctiva para el hogar, no
es la mejor de las costumbres, y han decidido dedicarse al arte industrial demostrando as! que
el trabajo no es· solamente proficuo, sino que
es también el mtl.s -cierto y seguro elemento de
nobleza.
•
Cuando aparecieron ante el público, .en el
esplendor de su soberbio tipo italiano, cqn la
elegancia de sus líneas y la frescura de su JuJ·
rnntud, y que mostraron las exquisitas creaciones de su 2rt!3tica faptas!a, fue-en saludada&lt;,
con u:,:ia cálida y raerecida ovación. Y ·c omo el
aplauso proven!a de su inmensa clientela, distribuida en todas las clases de la r.ociedad, fué
p::?.ra ellas verdaderamente sincero Y grato.
La casa Finzi, de Miláu, se presentó en seguidn. con tres arrogantes y suave, señoritas Y en
r-'o~e cuadros diferentes, cada uno ' mtl.s bello e
interesante que d anterior. Y yo quisiera-ya
que hablamos de una fiesta de beneficen~ia;-que se diese una también para nuestro d1cc10nario tan pobre, tan exhausto en ciertas circunstancias! En ,presencia de la obra estupeuaa :le
Ja señora Finzi,-que es el alma de esta important!sima negociación-frente a esta interesante exposición-que aunque se trate de casa italiana, ha sido premiada en Londres y en Parf3,
en Madrid y en Bru~.elas-las palabras faltan
y no encontramos adjetivos nuevos para califi~ar éstos tan nuevos y conpletos triunfos.
Las toilettes de la casa Finzi han sido la
más ideal manifestación art!stica, y una representación efectiva de un ensueño de belleza Y
de elegancia incomparables.
Cerró el espectáculo la casa Daina, con una
exhibición vastisima de sombreros, desde su
origen hasta las más recientes creaciones.

ª'"

Dió luegn prin'.:' ipio la rifa ' de los valiosos premios-idea genial de la -_seµora Maria Mazzoleni y los objetos eran móstrádos al público con
gracia y desenfado por "el , simpatiquísimo Armando Falconi. Figuraba.n -vestidos, sombreros
y gran variedad de prend~s -de uso, todas finfoimas y de alto precio. En esf.a parte de la fiesta,
la iniciadora estuvo ayudada por muchas gentiles damas.
Este festival, nuevo y excepcional en toda
Europa, y cuyos producto¡¡ van a aplicarse al establecimiento de educación "DUCA DI GENOVA," es Ia mejor afirmación de lo que puede y
sabe hacer la industria italiana.
Concluiremos esta nota diciendo que la casa
Tecla ha puesto graciosamente a disposición dlJ
los expositores las magnffl,i:_as joyas que t~nto
realzaron las "tollettes." Asimismo la senora

Alys Ravá-con la finura de un delicadisim.J
pensamiento-ha querido a sus expensaa recompensar a cuantos coadyuvaton a l!!. "Fiesta &lt;lt
la :'lloda.·• A Tina di Lorenzo obsequió una
gran bolsa de oro y esmalte; una bellisim.a &lt;)igarrera de platino incrustara de brillantes al
director del "Exce'sior," Signor Jansen; cig:i.rrera de plata con monograma en oro a todos los expositores y valiosos anillos a todas
las señoritas que figuraron en los cuadros.
En cuanto a la "Copa. de la Elegancia," '3e
acordó por unánime decisión que sea el premio
principal en una fiesta antl.loga que ya se prt'para para el año próximo.
Los nombres de los concurrentes: Toda Roma y provincias.
FRAN&lt;JISCO GANDARA.

�t n el Foyer de la Daiiza
de la ~ral) Opera de París
b:·aba 36,000 por año; Fanny Elssley,
46,000; Carlotta Gris!, 42,000; La Cerrlto, 45,000" y La Rosatt, 60,000.
Hoy dla el Cuerpo de Baile de la Gran
Opera, comprende cierto cincuenta, entre
bailarines y bailarinas, con sus correspondientes gerarqulas, todas las cuales estiín bajo las órdenes del maestro de baile, puesto ditlcil, que requiere una Imaginación, un esplrltu flexib le e innovador,
confiado actualmente a un ruso, M. Jvan
l!lustine, que ha demostrado grandfs
condiciones coreográficas y
un brillante ingenio. De!lpués hay un sub-jete de
baile, que es M. Girodier,
excelente ballarln, que suple al superior en casos de
ausencia.
¿Quién ignora el erecto
gue produce esa frase máYlca de "bailarina de la
Opera?" .... Se cuenta que
11n burgués recién llegado a
Parfs, al regresar a su pro-

Mlle. Slrede.

vlncia y al referir que habfa estado tres
veces en el "Foyer de las Bailarinas" se
hizo el vacto a su alrrededor, las señoras
dejaron de tratarle, y dectan a sus hijas
que huyeran de él, como de un homb!'e
peligroso.
Se refiere Igualmente que en una o~asión
un abogado distinguido manifestó deseen,
de visitar el indicado "Foyer."
-¡No!. . . . de ninguna manera! ....
dijo su esposa.
-Considera que no hay ningún peligro.
-¡Puede que no vuelvas!. . . . exclamó el!a
con tristeza.
-No corro ningún peligro-argulló el Letrado.-Las bailarinas guardan. la mrui exquisita corrección, y no di r igen la
palabra al que no conocen.
-¡No! . ... ¡No! ... .
¡De ninguna manera! .. .
Y no hubo manera de
convencer a la buena seflora.

El próximo dfa 24 se efectuarán en el Teatro
Principal los Juegos Florales que la Junta de
Covadonga organizó en el presente año como
uno pe los números más atractivos de su pro¡;rama.
Grande ha sido el éxito de este torneo intelectual, y según noticias, tanto las poesfas pr&lt;:!miadas como la prosa, demuestran la escrupulosidad del Jur ado que se encargó de apreciar

cuiíles debieran ser los trabajos dignos de recompensa.
Noche hermosa se prepara; veremos a una
de las jóvenes más bellas de México ostentar
el manto de Reina del Certamen y contemplaremos a una Corte de Amor, compuesta de p1,.ciosas señoritas, que como esmalte, de la joya princlpah a&lt;.\ ortJ.aré.n su , hermosura. Las
f'Stroras del poeta, los periodos rotundos del
mantenedor, har. de producirnos hondo efecto,

y seguramente que las almas de todos, irán al
unisono en busca de esos ideales magn!ficoi::,
que surgen siempre cuando presenciamos esos
torneos que siglos atrá.s se llamaron del "Gayo
saber." Los tiempos han cambiado y sin embargo, aun vemos con satisfacción, esas resurrecciones del pretérito, tan llenas de encantos,
tan magntflcas por sus tendencias, t.an admirables, por su significado en los anales de los
~ueblos."

Mlle. Lea Peron.

¡ La danza, el baile! . . . que
Quizé.s todo esto sea como un resto de l,1s
evoca una visión de encanto y
tiempos pasados, de aquel ~iglo XVIII en q ue
de vo luptuosidad! ..... La danz i
las jóvenes del cuert.10 de baile de la Opera, era
nacida con la humanidad, como
motivo de escé.ndalos que describen con todos
expresión reveladora de los sensus detalles las crónicas de aquella época. Las
tlmien~os humanos, Y tan diorgta.s del Regente, las
versa en sus map!festaciones cofiestas que daba Grue.-,
mo los carac'.eres de cada puc&gt;Director de la Opera Y
blo, Ee presenta cada dta con
ir á.s pujanza y con mayores bE'en las cuales aquellas
llezas.
f"'
célebres bailarinas se
Pero no es de los bailes pollamaban Pelissler, Pe·
puJare'3, de los que nos vamos
Upas, Duval, Du Tilet,
a c cupar, tino de los que tienen
m·1cho de convencional, de 101
y la célebre Camargo,
lle teatro de los que ejecuta el
tomaban parttl, y por
cuc· po .dé baile- de lá Gran Opecierto, no del modo cor:i. en Par!s, que es como si dirrecto que aparectan
jéramos la representación ofl ·
cial de la danza.
·en la eicena; las M·
En los momentos actualc3
nas que ofrect~ la Guld lS ten•encias nuevas, .PO'lem11~
mard en su H.otel de
señala\· i;n el arte coreogl'i!.fl.co:
la Chausseé d' Antlu;
ur a las tentativas inqivid'uales
de •Isidora Duncan, la bailar!·
los lujus escandalosos
na de lo,; pieJ descalzos, la que
de la Dutché aparepretende resucitar las danzas
ciendo en Longcham::i
griega¡:; y otra, la que personl·
fican los bailarines y bailarinas
en un carruaje coo
dO' los bailes ru~s tan en bo·
seis caballos con guarga en todas partés, y que en el
niciones de oro; y
mis -r o Par Is entusiasmaron al
otras porción de sucepú ; Leo, sin que por esto se pui,sos que no hemos de mencionar, en los cuah's
da asegurar que d_lc.has danzas producen gran i:npresión, y qu-'!
las bailarinas eran siempre el motivo de corrup·•
so;i de !ndole tan d1ve!sa de las francesas, se puedan calificar colll'l superior es a. éstas.
clón, han sldo los orlgenes de ese concepto quo
El cuerpo de baile de la ópera tiene lejanos y gloriosos orfS!_ tiene de las danzarinas del "Foyer."
&amp;enes. Debe su csister:cia a Luls XIV, el "Rey Sol." Las carHoy no pasa eso, ui
tas o reales decretos que lo
mucho menos, y Ki
fundaron datan de 1672 y dice11,
bien claro está, 1:,J
que "junto con la Academia
Real de l\lúsica, se funda una
Cuerpo de Baile de la
escuela de baile propio para que
Academia Nacional de
salgan de ella bailarinas, como
Parts, no es una co lechan de salir cantantes de la
ción de monjas, no
Opera." Otro decreto de 11 de
ob3tante su vida, 111\
Enero de 1713 firmado por el
citado Mora:-ca reguló el pr1··
general, es correcta Y.
sJpuesto del cuerpo de baile.
no llega a los escánLos baila, ines Eerfan doce y padalos de antafio.
11 los ¡:ueldos
se calculaban
8.400 libras. Las bailarinas ganarl:i.n en totalidad 5.400 libras. Los dos p1 im&lt;&gt;10s b::i.ilarines cob1arlan entre ambos 900
y las dos bailarinas 1,000 llbras; y si se comparan esta3
clfr as con los sueldos de las
......
grandes bailarinas del siglo pasado se verá el aumento u;i
Mlle. Zam belll, P rimera baila rina d e la G ran Opera de Parls.
los mismos, pues la Taglionl co-

En el centro, en el escudo de España, la señorit,i Luz Vlzcarra y Oarc!a Teruel, elegida Rein'\ de l os Juegos Florales; y el poeta laureado,
Lic. don Antonio Médiz Bolio.-De izquierda a derecha, los señores Dr. don Tomé.a Perrfu, Lic. :\lanuel Marrón, don Antonio Fernández Granados, don Benito Garcra P r ieto, jurados calificadores; el Ministro de España, Excelentlsimo señor don Bernardo Cólogan y Cólogan, el Lic. don José Maria Lozano, Ministro de Comunicaciones, ambos Presidentes Ho°:orarios del Certamen;
y los señor es Manuel Garza Aldape, Ministro de Gobernación;don Luis G. Urbina, que integraron igualmente el Jurado oaliflcador, y el sefíor Lic. don Antonio Ramos Pedrueza, mantenedor de los J uegos Florales.

�chen, como suena, y le dejen solo con la elegida
' de su corazón. Y cae el telón:

+++

El cronista no conocia "Vientos de Montaña," de Antonio Médiz Bolio. Conocia la i::elebrada obra de Eca de Queiroz, "La Ciudad Y
las sierras," de modo que cuando desde una
butaca del Mexicano vió los tres actos del poe" ta yucateco (flor natural en los últimos Juegos
Florales de Covadonga, como rezan los pr-ogramas, y como es, efectivamente cierto), sintió
pasar por la escena, el espectro glorioso del estupendo novelista lusitano. Y u.o es que est•&gt;s
"Vientos" vengan · de aquellas fragantes "Sierras." Es que el tópico de ambas obras es el
mismo. Ef joven millonario que se aparisianiza hasta los tuétanos y se enferma de hastfo,
del mal que sufria aquel personaje de los Go11court que "deseaba" melancólicamente tener
un "deseo." Nuestro rico personaje, que en la
obra de Médiz lee todavia a Schopenhauer cuando en estos dias grita potentemente la voz c!e
Zarathustra, est:í fatigado de los hombt"'"' u&lt;;
las mujeres, del vicio dorado, del placer banal,
de las errabundas jiras turisticas en pos de un
roce desconocido. Es egoísta y duro, aunque todó' hace suponer que tuviera la fácil genero•idad de los hombres que profesan una filosofh
pagana a los veinticinco años. No es ni como
el Principe Jacinto de Queiroz, ni como el
Nicias de Anatole France. Es un hombre • que
cree en el dinero como cualquier choricero de
Cblcago que se abotona los calzoncillos con
gruesos diamantes y que, sin embargo, lo tira
a manos llenas. Es un Midas un poco judio. Un
Creso que aprendió teneduria de libros. Sabe
lo que vale el dinero y· lo va regando camino de
todas las babilonias modernas. Hasta que, amagado de tisis, el provinciano Monsieur de Phocas, seguid-o de su escudero Manolito, vuelvD
a México, donde una tia beata y babosa, 1111
apoderado ambicioso y servil, un.a chiquilla sin
carácter definido, y un primo tahur y sinvergüenza, le espe-ran como cuervos que acechan
una victima. Se hace un poco de sociología.
Suena el nombre del Padre Gutiérrez, un sace,.-dote vulgar. Todos se disputan los millones de
Alvarito. Todos, menos Rosalfa, la perla en es::t
confabulación brutal de pasiones innobles.
Ella, naturalmente, cura al joven potentado.
Le resucita. Le sacude. Le infunde la vida de
equellas montañas natales. Y, también naturalmente. acaban por adorarse entre los retozos
..-leportivos y bajo las enramadas peligrosas d'll
jardin, embalsamado con el acre (Jerfume d€
una primavera salvaje. Se aman de tal moda
que en el primer acto Rosalia se queda sin comer, por culpa del autor. En cambio, él le dice
bellamente:
-Parece aue tu voz viene de un sueño. Ere:;i
buena, Rosalfa.
Y ella responde como en la égloga de Marquina, ingenua y preciosa, linda y audaz:
-Cua,ndo hablas-dice él-parece que co
rre un río de aguas cristalinas ....
Y el:a re sorprende, con amables ,iwavien-·
tos, de las frases de su Alvaro, y le recita unos
versos de Fray Luis de León. Un idilio. Allf n0
llega la resaca tempestuosa de las ambici.ones
de los otros. Y, cuando es tiempo de que conch1ya la obra, él, inconsecuente con sus doctrinar-i.
egoístas, cede a los cuervos toda su fortuna, :i.
condición de que le dejen aquel pedazo de tierra
1&gt;ara herencia de sus futuros hijos-y vaya que
RosaHa promete!-y a cambio de que se mar-

El idilio tiene una mansa dulcedumbre y tn:1
l}onesto encanto. Es obra de poeta. Y ya sabemos que en el teatro moderno, no privan los
poetas, sino cuando escriben como D'Annunzio,
Sem Benelli, Rostand y Richepfn, Marquina y
Villaespesa. Los mejores dramaturgos franceses
e italianos de esta época, escriben sobre casos
palpitantes, vivos, trágicos, pasmosos de realirlad, pero poéticos. Bernstein y Rovetta, son do3
ácratas de la literatura. Más de alguno
de esos ponUfices no
las tiene todas consigo en cuestionrs
teóricas y hasta gramaticales. Y se comprende. El teatro
moderno "" realid:i;J
pura. AIH n.o ha,·
frases bonitas qu~
hablan de crepúsc!tlos violetas y de noches estrelladas, con
nna media luna como una hermosa
barca "para bogar
los dos", como dite
el a veces insufrible
Jnlio Flores. Lo que
se requiere es m1dula. Y verdad, siemore verdad. Hasta
Sarcey, que nertene.rf,._ ,. ,ma vieja escuela de critica preccn izaba tal principio.
Lo cual no quiere
d"cir que basta con

no ser poeta para escribir un drama. Hay que
poner en el medio, lo que Palma recomendaba a su criado. Hay ¡¡ue· poner talento, un
talento singularfsimo, de creador. Asf Shakespeare, "el segundo hacedor de hombres, después de Dios."
Médiz Bolio es, ante todo, y sobre todo, poeta.
Le lleva esa ventaja a Marcelino Dávalos, que
no ha hecho sino fantoches más o menos autom/1.ticos. Y conste que por amor al terruño, el cronista desearla que el ex-Diputado jalisciense, en vez
de hacer poHtica de obstrucción, fuera más
allá que el amigo yucateco en estas cuestiones
de arte. Médiz Bolio ha hecho, pues, una obra
mansa y poética, una comedia "baño-maria"-

como dijera Rusiñolque está fuera de las
marcadas tendencias de
la época, donde campa
gallardamente la escuela italiana.
En ''Vientos d&lt;J
Montaña" se hac_e poesfa con
instrumento pr,,s.a ico. Eso no
es precisamente una alta comedia,
como
dic(;ln los programas. Eso '~s
1.1n idilio poético. Y ya lo sube Ros a 1 i a,
cuando copiando a Edmond
Haraucourt, le
dice a AIV'aro,
señalando 1 as
rosas con que
lo baña al final
del segundo acto, para sorpresa de las
mujeres de la
escena y de los
crrticos que están en la sala:
"Ii o ·s mejores
versos, son éstos que no ';;e
han escrito ntin-

Teatro Colón.-Una
escena de lá obra "El
Homb)"e que asesinó.·,

Teatro Mexican·o.-Una escen:i
de l::i, comedia del 'poéta :n{exicano
Sr. M_édiz _Boli&lt;.,, titulad¡¡¡ "Viéntos de •Montaña."

ca," El poeta franc~·s
ba dicho:
Les plus beaux vers,
son

ccux

qu'on

n'ecril'ait jamais.

+++
Vaya justamente, un aplauso para Médiz Bolio, pr~miado en el concurso literario a que
convocó la Directiva de Covadonga, con la flor
natural. Y que Dios le perdone haber hecho
Jeer a su riéo-home don Alvaro Ansúres, los
librotes de Felipe Trigo, de quien ha dicho algún escritor ibero-sin que le haya partido un
rayo-que es el D'Annunzio de los españoles....

-+

&lt;$ &lt;$&gt;

La troupe que dirige el actor Coss, en el Me1 Teatro

Colón.~Escenas y personajes del drama 'El Hombre que asesinó."

xicano," ~s digna-'de·, a labanza, y ('] que esto es•
c··lbe le lia heého: siempre justida. ~
Pero coni todo y· ser Coss un estifuable direc-·
tor de escena, o ,por fatiga o por· incuria, descuida un poco la' labor personal de los actores,
para dedicarse, de p_referencia, al conjunto. Y
as! es cómo notamos en Maria Luisa Villegas
ciertas poses que "disuenan de la harmonía
plástica de una serie de .actitudes. Y ,as! .es cómo vemos en l\1utio2-que tiene pasta dé artista y un buen teÍ,nple temperament~l-Ciertos
amaneranuentos repetidos en cada: nueva ·piez'l,
sin que baya_quien le diga con enterezi:Cque dP.be modificar tal ·cuál gesto 'nótóriamente artificioso ·ral cual grito en que ·1a pasión brota
con iu'flecciones de melodrama. El mismo Coss,
-en es.ta· obra "iló tomó papel-en su calidad
de maestro, se· o1vida de qué también H~m~~o
suele dormirse y a veces atropella la d1cc1on
y Ealt.a irreverentemente las silabas, restando

toda ~Úgestión a Ja graci¡¡. verbal
de un · parlamento.
La séñbrita Ceres Sáncbez, llena de
elegancias y de graciás, es una bella
dama joven. Luce muy bien su encanto. Pero . no posee todo el
aplomo para ser dueña de -sí._-Sin te~er los
:::.rranques pasionales de M!!,ria Luisa Villegas,
¡;odr¡a, muy disCI'.e.tamente, cumplir los papeltlS
que le corresponden en el t¡¡atro moderno, ya
• que en és~e la décima parte del éxito cot,.siste
en saber llevar· la ropa.
Barreiro es discreto. Exagera a veces la comicidad de las obras, pero como es demasiado
joven, está en sazón de aprender.
Pero a juic.io del cronista, el _ -verdadero
temperamento artistico en ese cuadro es el de
· Emilia Castillo. Es una pequeña qÚe bace sola
su labor, sin maestro ni guia. Y bace mucha.
· Debe tener veinte años a lo sumo, pero su precocidad la arrastra en bellos raptos nerviosos
basta a sacudir al público. Es ésta una perla
que pronto ha de lucir con cálidos orientes en
la diadema con que habremos (j.e . coronar a la
Musa propia, a la gentil musa autóctona, taP
calumniada.
AUGUSTO CONDE

�l:.A FA-MILI-A JUV-ERA.
EPISODIO NACIONAL.

En pobre casita situada entre breñas y med~o
oculta e n las agrestes faldas de la Sierra M::.dre, frontera de México con los Estados Unido;,,
·vivla el anciano guerrill-ero, evocando en los
últimos años de su azarosa existencia, recuerdos
de la guerra boILér;ca y episodios que dieron
inmortal renombre a dos ilustres hijos de Oaxaca, al caudillo regenerador, que señala época
en la historia contemporánea amP.ricana, y al
indio · insigne, don -Benito Juárez.
El guerrillero proclamaba muy alto que no

en lauro inmarcesible para el General Porfirio
Dlaz; y el 2 de Abril de 1867, en que la ciudad invicta y el caudillo oaxaqueño adquirieron
renombre imperecedero.
lnteresante por demás fué aquella campañ.~
memorable, que en algunos episodios asume carácter legendario, sobre todo en lo referente :i
herolsmos sin cuento y a patrióticas hazañas.
Las comunlca&lt;tiones se efectuaban con inmensas dificultades, y el temor de Ios encuentros con el enemigo hacfa recurrir a estratagemas, confiándose a la fidelidad de los mensajeros.

i

--~

~-- -

.

~~-::&gt;--

@;;._-.. e::-::...::::,,..

~- ~~

~

había perdonado medio para encon:1 arse sie rupre en lo más recio de las ·batallas contra la lntervención, y su entusiasmo- por aquellos hombres rayaba en fanatismo, .s¡tboreando con deleite sus proezas en la magna contienda. Gozaba y se rejuvenecfa con las memorias d;!
ayer, y muy cerca del Paso d el Norte ·(hoy Ciudad Juárez) interesaba a los viajeros con sus relatos cuando alli se detenian algur¡.as horas.
En la villa fronteriza permaneci varios dias,
en un hogar muy intimo y querid·o, hoy vac'.io,
y visité Ja casa de la serrania, guardando en la
mente los episodios de antaño.
La guerra civil bahía tomado carácter imponente, extendiéndose por todo el vasto territorio mexicano, y penetrando por las grandes
arterias del pais, agitaba aldeas y ciudade!l,
sucediéndose los combates, victorias o derrotas,
en el campo d e los imperialistas o en .el de lo.J
republicanos.
Unos y otros centuplicaban sus energlas bélicas. El gobierno na&lt;.ional, atacado por la ma•
yoria, habíase instalado en Paso_ del Norte, en
mode,Usimo alben·ue, donde l e¡os del campo
de acción, velaba s·n descanso por los intereses
de la patria y por su amenazada libertad.
Habfanse libra do grandes batallas, y alternativamente eran las poblaciones tomadas o
desalojadas por uno y otro partido, y muy e:i
particular se ciñó Puebla la corona: de gloria
en dos ocasiones memorables: el 5 ·de Mayo de
1862, inmortalizado por el General Zaragoz:t

-

Entre éstos habiase distinguido e l guerrilloque e;i. varias ocasiones burló a los imper:i:.listas, atravesando ent1e ellos merced a ing,ifliosos disfraces, a su destreza, a su audaz serenidad y al valor temerario, que, más de una
rnz, le habfa salvado.
. Por el año de 18 66 uno y otro bando se b~
tlan con encono, pero el amor patrio estab:i. de
tal moüo encarnado en~fos, republi~anos, que
hubo familias en ' las cuales cada individuo era
un héroe que maria legando a sus hiJos y a sus
hermanos el odio al invasor, y e l deber de batirse basta triunfar o sucumbir. La familia Juvera dió este ejemplo sublime: el padre derm.mó su sangre y perdió la vida en el campo de
batalla, mientras que su hijo mayor cargab:i
sobre los enemigos y maria acribillado a balazos.
Pocos meses después, otros dos hermanos
atravesaban el Estado de Sonora, custodiando
un convoy, cuando se yieron rodeados por numerosas fuerzas imperialistas, sin esperanza rl.e
~alvaclón; pero esclavos del deber, hicieron
prodigios de valor para que el convoy no cayes.i
en podfr de los enemigos. Pocos soldados habian queda'.".o a retaguardia, y se batian com-1
fieras, para dar tiempo a que se alejase el destacamento custodio del convoy.
En Jo más recio de la: refriega una bala atr:1 -vesó e l pecho del menor de los Juvera, cuando
ya el otro hermano habla sucumbido al iniciar!'e el combate.

1;0,

-Pancho,-dijo con voz débil llamando a
un soldado, que al verlo caer babia saltado por
encima de varios cadáveres y corria hacia él.
-Aqut estoy, señor.
Y trató de incorporarse.
-No, no,-murmuró;-no; me muero ... .
en el pecho llevo unos papeles. . . tómalós ... .
y si puedes se los llevarás a mi jefe; júram.,lo . . .. -añadió perdiendo e l conocimiento.
El soldado se esforzó para levantar al herido,
lo enlazó con sus nervudos brazos, y cargándoselo al hombro se dirigió a un próximo arbolado, tanto para ocultarlo cuanto para conducirlo
más lejos, a sitio donde pudiera ser isocorrido,
pues aunque débilmente, pareciale que respiraba.
El guerrillero, pues, era él, babia vivido desde muy niño en una finca de la familia Juvera.
A1li quedó huérfano; alli creció bajo el amparo de aquélla, y como quien dice vió nacer a
los seis hijos, para quienes fué siempre un perro fiel, porque veneraba a la joven madre y
hubiese dado su sangre por ella.
No era posible olvidarse que la suya, viutla
y abrumada por las fiebres, habla tenido 11.a,st,,
su muerte los cuidados asiduos y el benéfico
_:;;ocor_r&lt;;&gt; de la noble dueña de la µnea.
Ya en las últimas luchas, anteriores a la intervención, habiase batido en e l campo liberal
bajo la enseña de la Constitución, tomando
ejemplo de heroismo y amor patrio en e l ro.ir ido de su protectora.
La sagacidad de Pancho le habla captado "1
aprecio de sus jefes, y no hubo comisión peligrnsa que no desempeñase con acierto. En la derrota
de la Estancia de las Vacas salvó el guernn ~ro una bandera, exponiendo su vida para que.
el valioso trofeo no cayese en poder del enenügo. En la acción de San Miguel, ganada por d
General Ortega contra Miramón, obtuvo mención honorifi&lt;;a por su valeroso comportamiento, y rotas las hostilidades para derrocar al
Emperador Maximiliano, siguió la suerte de
Juvera y de sus hijos.
Volvamos- al lugar donde Pancho hablase refugiado con el herido a favor de la noche. L0s
imperialistas, defraudados en la esperanza tle
apoderarse del convoy, suspendieron el fuego,
retirándose con algunos prisioneros.
El animoso guerrillero descansó un momento, y pudo advertir que Juvera respiraba aún.
Entonces, con sumo cuidado, se lo cargó de
nuevo, y lentamente se puso en marcha.
Numerosas partidas imperialistas recorrían
e l Estado ge Sonora, desde San- Marcial hast a
la frontera, para cortar las comunicaciones _v
aislar al Gobierno republicano, establecido en
Paso del Norte. Alboreaba cuando .Pancho, ni
cruzar un campo, descubrió una modesta ca,ia
de labranza, que en verde alameda brindaba
asilo, porque la gente del campo era fiel, en ,;u
ruayoria, a la causa nacional.
Un perro empezó a ladrar desaforadamen~e
desde lo alto de la tapia, confundiendo sus ladridos con el cacareo de las gallinas y las voces
de un hombre, que receloso se asomó a una
ventana, y a la vaga claridad de la aurora distinguió al soldado que, sujeto en sus brazo3,
traia al herido.
-No- podia---eq-ui:v.ocar.se: el uniforme era republicano.
El campesino abrió la puerta, y saliendo 11
encuentro de Pancho, exclamó:
- ¿Está muerto?
- No sé; me parece que no.
-¡Pobrecito! Entre; le acostaremos, y tal
vez . . ... Malditos los que derraman tanta san. gre y devastan nuestros campos.
Pancho babia seguido al buen hombre, y ayudado por él, tendió a Juvera sobre un tablado
cubierto de mantas mexicanas de vistosos colores.
- ¿No tienes nada para r efrescarle la boca?
-Nada más que pulque y leche.
-Pues pulque, a ver si se reanima.
-¡Está pálido como un muerto!
Ambos intentaron quitarle el uniforme, de1pués de haber vertido en su boca corta cantidad
de pulque.
L_a camisa, empapada en sangre, cubria ia
ampna brecha abierta• por la bala, y al querer
desprenderla, hizo el herido un movimiento.
-Vive,-exclamaron los dos.

-¿Es muy il!lportante lo que Lene usted que
-Cerca está el pueblo, y llamaremos al mé- chas alas, mostró los famosos papeles.
La hortelana, que era antigua amiga del sol- decirme? ,-preguntó con exquisita corte:.,...
dico . .... .
dado, le cuidó durante un par de dias, y con
-Señor: he sabido que usted ~ale para Mag- ¡ lnútJl! -contestó el soldado.
buen vendaje, un cordial y dinero, se internó _dale_n a y Altar, y que allí ha de 1 eorganizar
-t'ero respira was fuerte.
, tra vez por las hondonadas, más precavido-, pa- -tropas. Soy la viuda de Eu uardo Ju vera, muer-Es la agon1a.
to en campaña: y la madre de cinco hijos, qu,,
Juvera se movió de nuevo. Hizo uu esfuerzo ra no exponerse a otro fracaso. Cuatro jornapara levantar la cabeza. Sus labios balbucearon das necesitó para llegar a la finca de la viuda han sucumbido en diferentes batallas.
~l Coronel hizo un movimiento de sorpresa;
algunas palabras. . . . . Lanzó un gemido aho- Juvera, donde ésta se encontraba sola con 3 ¡1
hijo menor.
recordaba el nombre de los heroicos patriotas.
;;ado y quedó inmóvil.
Desgarradora fué la escena entre la infel iz
~SeñÓr; éste que me acompaña es el meno,·
.ttab1a muerto. rancho y el campesino se arrodillaron, y largo _rato permanecieron rezando madre y el soldado fiel, portador de tán lúgu;ire:s de mis hijos,-y _desea tatirse por la patria. Cumnoticias, y entonces supo que otro de -aquella- fa.- plo con él ,y conmigo misma, al poner bajo las
fervorosamente.
De pronto recordó el ·guerrillero el supremo milia heroica babia dado su vida por la patria ordenes -de usted a un patriota. :.i1 v1ve,-ana.dió -scillozando,-daré gracias a Dios; Y si mu&lt;'encargo que J uvera habla encomendado a su en Hermosillo.
- ¡ Mi marido, mis cinco hijos,--:exclamó,re .. ·. /- , moriré yo también.
lealtao. E.n la levita d~l uniforme encontró va-Señóra: • -es -usted una madre sublime, -.;
rias cartas, y en un sobre cerraoo los despachos han cumplido coa.o bueno\ patriotas! -Dios 10,,.
premie; pero yo me quedo eol&amp;- y a!Jrumada Ue -- vreve~ : que· su hijo será digno de usted Y del
J.ara el Gobierno.
El buen patriota ayudó al camp~sino en aque- dolor! .. ,. No te j~.t~J?,_g_as, Pancho; entrega·. Eacrificio que s_u - grandeza de alma ha llevado
llos últimos deberes, y al ataraecer dieron se- esos pliegos. . . . mi hijo infeliz los salv ó á a cabo. , ~
Aq11clla mad-re. he.o:ca te alejó para no prepultura al noble joven, muerto en el campo di'! costa de su vida. . . . . .
- ¿ Quién es el jefe en Metape?
i,enciar la salida del d estacamento.
honor. Una tosca cruz señaló la modesta tum-El Coronel Gabilon do.
,
A tl'avés de -peligros s in cuen ~o, cumplió el
ba.
- Hoy mismo se los llevaré.
guerril-lero su misión poniendo en manos de
-Y ahora, Dios me ayude,-dijo el guerri-¿ y volverás?
J uárez- los despachos con~ados a su custodia,
llero;-porque entre ladrones y tropas enemi-Volveré, por más que quiero pedirle -un y ar,siosó de tomar parte en la campaña del
gas no sé qué será de mi.
Disfrazado de campesino • y llevando ocultas puesto entre sus soldados. Lo mismo que los Norte, fué a reunirrn con las fuerzas del Corone! Gabilondo.
las pistolas ·del muerto, emprendió la pellgrosa J uvera, daré mi sangre por la patria.
La viuda no contestó, permaneciendo alshtSe. su&lt;;.edian los co::::ibates, ya favorables o
travesia hasta Metape, donde la viuda ae Juadversos.
' era babia quedado con sus dos hijos ffiL;uu,·, •· da de todos aquel dia, cual si vacilara en tre enLa batalla más encarnizada fué la de Pitiqu i::,u fisonomia bonachona y sin malicia fué contradas ideas.
Pancho volvió precipitadamente de Metap•J, to, en la que los republic.anos lucharon cµerpo a
su mejor salvo-conducto, y en largas jornadas
cuerpo con fuerzas superiores.
cruzó campos y ciudades, pernoctó en los centro.-; y turbado y confuso dijo:
-El Coronel se marcha dentro de tres hoEn un reducido espacio estaban· encerrados
!.onde se aglomeraban los imperialistas, bebió
ras, porque los imperialistas se acercan y yo:.... un oficial y varios soldados cuya bravura impr.vnlque con los bandidos, y sin inspirar a nadie
nía a los enemigos.
ctesconfianza, anduvo gran parte del camino sin yo me voy con mis compañeros.
-¿ Vuelves a Metape?
El oficial acribillado de heridas. había muertropiezo, acompañado por su buena est rella :1
-Ahora mismo.
to, y aun empuñaba el acero en su crispada roa por el anhele de cumpltr la delicada misión.
-Yo también iré.
no. Era Juvera. A su la do, y como defendiéndoPara descansar tellia que de ~enerse horas, :í ·
- ¿ Usted?
lo con su cuerpo, estaba Pancho, bañado en sanveces un dia entero, escuchando en las pulquerias lo concerniente a las tropas de uno y otro
bando, adquiriendo noticias de los movimientos militares y del estado de la campaña. Al saber que Pesqueira, Gabilondo Y
otros jefes republicanos seguian hacia la frontera, pensó en alcanzarlos e incorporarse en
sus filas.
Pero ignoraba él que en Hermosillo se habhn
batido con, los imperialistas el 4 de Mayo, Y si
bien la victoria quedó indecisa, los diezmados
republicanos habianse replegado a San Marcial,
y de ali!, un destacamento, al mando del C~ronel Gabilondo, marchaba hacia Metape, evitando caminos frecuentados por imperialistas.
Una noche, más animoso que nunca, porque
se acercaba el término de aquella larga Y arriesf;ada peregrinación, ·andaba presuroso por entre
zarzas y matorrales, cuando de pronto Je pareció que crujían las hojas secas y se trom:haban las ramas de los arbustos. Se agazapó para
escuchar; oyó pasos de alguien que se acercaba
y rumor de voces. Le hablan visto y le buscaban. ¿Serian amigos o enemigos? El corazón
del soldado Jatia con violencia.
Despejóse el cielo en aquel mom€nto, y a lri
luz de Ja luna vió Pancho tres hombres que a
su vez descubrieron al guerrillero, y atravesando rápidos la distancia .e arrojaron sobre él.
Vestian uniforme imp eri'.ilista, Y uno de ello~,
forcejeando con el patriota, dijo:
- Este hombre es un espía y debe de llevar
documentos importantes.
- Veamos,-añadió o ~ro ;-¿ llevas papeles Y
dinero?
-Ni uno ni otro,- contestó.
-Muy fácil es decidirlo, pero más vale d &lt;cl·
mostrarlo. Necesitamos el ainero para nosotros
y los papeles para el Emperador.
Pancho comprendió que eran ladrones con
uniforme.
Se entabl:í la lucha, y aun · cuando corta, fué
reñida. El r;u erri!lero cayó hei:_ido de u~ tiro.
Los otros Je registraron sus bolsillos, apropiándose de las pocas monedas que llevaba, y deGnudándolo casi por completo, se convencieron de
la inutilidad de sus pe.squisas.
-Mal negocio,- articuló uno de los bandidos ·--poca: plata y ningún documento.
y' sin detenerse más, se alejaron, dejando al
guerrillero herido levemente en un muslo, pero
satisfecho de si mismo. Los pliegos se habhn
salvado, pero aquella noche no podia contigre y sin conocimiento.
-Si, con mi hijo.
nuar la marcha.
Al leer la v iuda de Juvera e l parte de la baLa
viuda
de
Juvera
estaba
serena
y
en
sus
No sin trabajo, vendó la herida, y casi arrastalla de Pitiquito y los detalles de la heroica
ojos
brillaba
extraño
fulgor.
trándose anduvo horas y horas lentamente, hasYa rn preparaba el destacamento para la ma:- muerte del bizarro oficial, lanzó un grito supreta oue aÍ amanecer llegó a un caserío.
mo, y como herida por un rayo cayó desploEn la primera puerta llamó, y una voz de cha, no sin que e l valeroso Coronel Gabilondo
hubiera hecho salir a l guerrillero con los ae~- mada.
mujer contestó:
pacb os para el Gobierno, cuando llegaron una
-Abre, Maria; soy Pancbo,-dijo él._
El guerrillero, después de meses y meses, saPoco después descansaba, y a l examrnar li&gt;. señora y un joven solicitando con insistenci&lt;l
lió del hospital, y faltándole su bienhechora,
ver
al
jefe.
herida se convenció de que con algunas horas
buscó en la pohre cai;a de la serrania el desEl Coronel inclinóse con respeto en presende sosiego podria continuar el camino.
canso que necesitaba, después de una vida dH
El dinero y las pistolas se lo llevaron,-dijl), cia de la desconocida, cuyo traje de luto, su noabnegación y patrio' ismo.
ble fisonomía y la cabellera blanca como la nie-pero lo principal está aauL
LA BARONESA. D:r, WILSON.
ve le conmovieron.
y descos:endo el forro del sombrero de an-

�CRONICA
Aunque os promeU hablaros del corte que tienen los
, tr¡¡j_e~ . de • última moda, mj§ amables lectoras, prefiero fra_tar d_el capitulo de los J0!11b1~ros, por ser éste un asunto
más importante aún que-el anterior .
. __ En efecto; la cue\l;tióÍl d_e los SO]llbreros es de un interés
•extraordinario par.a · las da]ll~s de buef~.g~sto, y no hay nada tan sensacional en materia . de elegancias, como los
ca,mbios que se verifican JI. ~ste respecto, al fin o al principio de las diferentes estaciones del año y como -nos
encontramos· al comienzo · del otoño: _natura'.! es que diga
l!,lgo a mis lectoras, a propósito. de· las novedades relativas·
a ese asunto.
, Los sombreros que vemos actu.almente son algo más
: grandes .q u.e los de la pasada estación, sin llegar tampoco
'a laá enormes dimensiones con las cuales nos sorprendió
' la_Moda en épocas anteriores. Hoy son medianos, graciosos . y originales; se usan mucho las deliciosas "toquets"

El mismo modelo visto por detrás.
en "Brujas,'~ la ciudad m!stica, silenciosa y enca°:tadora, que ha sabido inspirar a notables
artistas contemporá~eos, bellfshñas 'obras literarias de cuyo ménto habla el - mundo enter"
Esas "b~guinas" se hacen .generaJmente e-~
fino encaJe de Brujas, y si esto no es p~sible
para todas los personas, a causa del precio tan
e levado que tiene dicho encaje, las imitaciones
están admiti~as, sie¡npre que sean bonitas y._ ..
adecuadas al caso. Por único adorno llevan en
e l frente un gran lazo de colores discretos,

Elegante traje de baile
hecho• en satén flexibls!,
blanco. Falda
drapead ~.
medio cubierta por una
túnica de tul bordado con
Eeda y perlas. El borde ,le
la túnica y de las mangas,
lleva una franja de pie l de zorN
blanco.
de terciopelo, adornadas con "aigrettes·•
o flores de seda. Los pequeños sombrt&gt;ros de fieltro tienen grande aceptación, sobre
todo, si se confeccionan en blanco, ~egro, o
matices muy vivos como rojo, oro antiguo, verde esmeralda o azul fuerte. Estas formas se
guarnecen con penachos de plumas de avestrnz
o con grandes moños "papillón" de taffeta o d•~

t
Bonito manto de "ratine" rojo obscuro,guarnecido con cuello Y puños de nutria
o castor y grandes botones de nácar gris.
seda o¡laca. Hay más lindas cofias o "Carlotas·•
que han tomado e l poético nombre de "beguinas," recordando asi el original y hermoso tocado que algunas mujeres llevan como el azul pas-

te!, rosa marchita o violeta antiguos. Estos ron.tices serán los que reinen durante el invierno,
pues as! lo indican claramente las últimas rúvis tas de modas.

Traje de visita, confeccionado en cresi;&gt;6n de seda rosa antiguo. Veste hecha en seda del mismo color, con dibujos impresos de tonos
rosa. Cintura oriental de listón rosa antiguo Y camisola de tul.-Fantasfa de estilo sastre hecho en "cótelé" crudo. La falda tiene en la
espalda cuatro tablones sujetos con un nudo de la misma tela. Jaquel abierto sobre una ~amisola de tul, adornado con un cuello en terciopelo violeta. Cinturas de listón violeta. Traje de calle en cachemira de seda amarillo pl'illdo. Falda plissada y blusa bordada con azul vivo y
negro. Cintura de cuero negro.
Citaré algunos modelos de sombreros, que
sin duda serán del completo agrado de mis lectoras. Uno de ellos es de fieltro rojo vivo, adornado con alas de paloma, que tienen un suav,e
y bonito color gris humo. La forma del citado
sombrero es muy linda, pues el ala se levanta
l)Or todo el borde como si fuese bolero, de mo-

do que también podemos llamarle "toquet," no
obstante ser de mayores dimensiones que éstas.
Las plumas de paloma estfln colocadas de una.
manera caprichosa y sumamente "chic,'' porque
rodean toda la copa del sombrero, formando
una corona de alas, que prestan al conjunto
un sello de audaz y rara elegancia.

Otro modelo es de fieltro azul acero, adornado
por detrás con un grupo de hortensias, hechas en
seda azul pastel.
A.un hay otras muchas novedades respecto de
sombreros, de las cuales hablaré próximamente a mis lectoras.
MARGARITA.

�J&lt;;L llUNDO ILlJSTRA.J&gt;O.

Cúrese usted en su ·

COMO NUBES EN EL CIELO SON
LAS PECAS EN EL ROSTRO

domicilio.

Ocultan la Limpieza y Lozanía de Ja
Tez. Desperfeccionan la Belleza,
¿ Por

CONSULTAS
A UNA ENAMORADA. .
J

Azucena: Es triste lo que me cuenta en s•t
carta, pero no se desanime por completo, pues
el carácter varonil es asf: la. variabilid.ad d&lt;;!
humor es tan espontánea y natural en los· hombres, que casi no hay uno en el cual no se observen esos rasgos o impulsos, que · tanto- nos
hacen sufrir a las mujeres. Pero no debe usted
tomar por cambio de sentimientos lo que acaso no es; pracure mostrarse muy cariñosa y
fiel con su prometido; tenga calma para· espr:·rar una reacción favorable a ese r especto; · quizá él se encuentre bajo la Influencia de alguna
preocupación; esto es demasiado frecuente ,m
los señores ·a causa d·e su constante lucha por hi
vida. Si a pe~ar de seguir tal conducta no obtiene
usted los resultados apetecidos, entonces escri- bale una carta; afectuosa pero resuelta, preguu-tándole los moti vos que tiene para haberse resfriado en el cariño ' que antes manifestaba a usted, y espere su respuesta con el valor y la r1:1signación necesaria en estos casos. La verdad
es la única base de dicha en el amor, y para
llegar al matrimonio es preciso llegar en 10
cierto, a fin de no exponerse a un desengaño
funesto y ya sin remedi9.
¡Ojalá que mis indicaciones le produzcan
un éxito tan feliz como yo lo deseo!

•

VARIAS RESPUESTAS.
Antonieta: Con mucho placer contesto,- a sus
preguntas. El traje propio para un caballero~
en e l caso de que usted me habla, es el de jaquet negro y de pantalón de color. La madri•
na del matrimonio debe llevar uñ atavio de color discreto, como gris plata, rosa antiguo, azul
pastel o "abricot." El traje ha de ser de seda
si esto es posible; de lo contrari o debe hacers¿
e_n velo de lana, en crespón, o en alguna otra
seda flexible.
La piel de ante se limpia con garnlina.
Tengo verdadera satisfacción a l aceptarla entre el número de mis amigas i_ncógnitas, y 1•) ·
ofrezco mis más cordiales sentimientos de simpatía y de estimación.

UN 'LIBRO.
Emilia: En la casa de Bouret le pueden proporcionar catálogos en donde encontrará los
nombres de varias obras de la indole que uste,1
desea; dirijase en seguida a la misma casa ¡ja1·a
informane respecto de cuál es el mejor tratado

CARTAS Dl&lt;J Al\1OR.
Jlaría: Con grandlsima pena por mi parte, es-

de ese género, y alli le darán más amplias noticias de las que. yo podrla suministrarle.
En otra ocasión tend r é el gusto de poder se,·virla con mayor e ficacia.
M01)}1LO.

&lt;..:urmencita: Doy a usted el modelo que desea.
de traje para calle. Está hecho en "brochado' '
de lana verde gris, adornado con terciopelo
verde y botones forrados de esta misma tela.
Tant&lt;;&gt; el corte del traje como el género en que
est.á confeccionado, son las últimas novedadr::;
de las modas de otoño.

timada señorita, me veo en la necesidad de manifestarle que no puedo leer las copias de las
cartas que se sirve adjuntarme a la suya, pues
e l texto está borrado de tal modo que, a pesar
de mis mayores esfuerzos, no he conseguido .
leerlas por completo, y necesito hacerlo asi par!l
dar a usted una respuesta, basada en el conocimiento del caso. ¿Seria usted tan bondadosa
que me hiciera el favor de enviarme nue,·amente dichas copias con un carácter de letra, .
capaz de entender se c omo es debido?
Dispense mi to rpeza y crea que deseo serle
útil de algún modo.
NOVELA HlSTORICA.
Preguntona: Si desea usted leer una hermosa llo,ela histórica, relativa a las glorias de España, l e recomiendo que busque " Jeromin,"
del Padre Coloma. Alll se habla del célebre guerrero don Juan de Austria, y el interés del ar•
gumento compite con la belleza de estilo:
· N"o le aconsejo que lea a Pérez Galdós, pues
aunque su talento y su erudición esta.u "reconocidos por el mundo entero la moraliéfád de
sus ideas deja inucho que de~ear y sus producc iones no deben ser leidas por una señorita tan
joven como usted.
M.U W.\.IllTA.

CURA POSITIVA PARA LAS
ALMORRANAS.
El Ungüento de Munyon para las
Almorranas alivia instantáneamente. Es un nuevo método completamente limpio. El Ungüento viene
envasado en un tubo de estaño. Es
el único in"strumento qüe ' hace llega.el medicamento al origen de la enfermedad. Con- dlcho ·tulls:&gt; medica
usted las partes inflamadas que no
pueden alcanzarse con los dedos.
Precio: 50 centavos.
UN MEDICO PROMINENTE D11J
HABANA TESTIFICA:
"El que su.s qrtb,e, Médico Ciruj:1no, etc., certifico: Que be usaflo
con buen éxito en todos Jo~ clientes·
que · han padecido de Hemorroides,
el Ungüento de Munyon para las-Almorranas, habiendo obtenido resultados satisfactorios. Y para que cons1e expido el presente en la Haba ns,
a 8 de Junio de mil noveci-entos doce.-DR. JOSE F. DAVALO.S."
EL REMEDIO PARA LA SANGRE, extirpa todas las impurezas de
la sangre, 50 centavos. Marca 3 X,
$2.
EL REMEDIO PARA EL ESTRJ.ilÑIMIENTO. El más poderoso, el
más cienUfico y eficaz para esa en·
fermedad. En tubos, por 50 centavos.
J;JL REMEDIO ,PARA EL HIGADO, cura posjt1vamente la ~ili_osidad, la IcJericia, el entorpec1m1ento del Higado, la sensación del &lt;?ansancio y A gotamiento, la Ventosidad
del ]Jstórn ago, etc., etc. 50 centavos.
Marca 3 X, $ 2.
Pida usted la "Gula d e la Salud,''
de Munyon, en las Droguer!as de J.
Labadie S'tlCS. y Cia., Av. San Francisco 43; J. Uihlein Sucs., 3a. A·;.
Bollvar 2 5; Johannsen, Félix Y Cía.,
Av. san Francisco 39; Drogu_erla del
Eléfante, Av. Isabel la Catóhca 6; Y
otras. Consultas por _correspondencia confidenciales y llbres de touo
ga~to.
:MUNYON'S,. 53 AND JEFFERSON, PHILADELPHIA, E. U. de A.

qué no desvanecer las pecas y
todas las manchas
en la cara con la
CREME "SIREN''
CONTRA LAS PECAS? Preparada por
especialistas c o n
muchos años de experiencia, UNICAMENTE para destruir de una manera radical toda clase de pecas y
manchas en el rostro. Esta CREM.'\
"SIREN" CONTRA LAS PECAS es
ya bien conocida como muy eficaz,
en México Y en todas partes. Tarro
con valiosas indicaciones, $ 2.50.
Por correo, certificado, $ 2.62.
En venta: Johannsen, Félix y Cia.,
Av. San Francisco 43.-J. Labadie
Sucs. Y Cia.. Av. San Francisco 43.J. Uihlein Suc., 3a Av. BoHvar: 25.
La persona .de amena convers:t- A. Vargas Sucrs., Isabel. la Católica
ción ha de ser animada, dulce, senci- 6.-México.
JJa, sin fatuidad ni rebuscamiento:;
-----o---huyendo de lo vulgar y de la imposi~
ción de l "yo" para saber escuchar,
callar, responder e interrogar oportun.amente. Es un arte que sólo u:i
Cuando cortamos flores, para que
recto buen sentido enseña.
Las repeticiones y las locuciones se conserven, las ponemos en un revulgares se evitan con la costumbre cip¡¡ente con agua. Como el ser hude leer buenos autores y hablar con mar.o, pueden viv ir largo tiempo alimentadas por el agua nada más. Ahopersonas distingiJidas. La razón es ra bien, cada planta, cada flor, necesencillisima. !No estando acostnm- sita un.a ·cantidad 'diferente de agun
Lrados i.. usar ciertas palabras no para vivir, y con vojeto de saber '
aw den jamás a la memoria y s~ ad- cuál es, se ha inventado un procec, uie1 e forma galana y escogida con dimiento para medir el liquido abel hábito de leer y oir buenos hasorbido. El aparato está al alcance
blistas.
Nada hay de tan triste efecto co- de todo hombre mañoso y se ha&lt;,e
rno escuchar de los lindos labios d e as!: A dos tubos gemelos, se une en
1:n::i dama elegante las palabras vul- el extr:-3mo del más largo un- tul:&gt;o
gares que emplea la gente mal edu- en espiral, cuya punta va a tocar en
un recipiente lleno de agua. Se corta
cada.
·1·ambién el timbre de la voz •JJ la flor y se pasa a través del corcho
susceptible de mej,:,rarse en el medio que tapa la punta de uno d·e los tuen que se vive. Comparemos el tim- bos gemelos, tubos todos que han de
bre fuerte y destemplado de un hOITJ- estar llenos de agua. Hecha la opP.ore o mujer del campo con la voz ración, n.o queda más que separar
sonora de una dama o caballero edu- los tubos del recipiente interior, con
cado. Conviene, pues, evitar los d e- ob.it&gt;to de que al volver a meterlos,
fectos de pronunciación y hacer que se forme una hu rbuja &lt;le aire en la
la voz adquiera serenidad y dulzura. ~sniral. burbu_ia oue irá cambiando
Es tal el encanto que emana o.e de i,itio y marc~ntlo la cantidad de
uP.a voz dulce, que muchas personas agua c:ue absorba la llor,
sin poseer belleza, son simpáticas
por el acento.
Hay además que tener en cuenta
que las gracias fisicas son ef!meras,
y que la última bellez::: que nos
resta es el tal1;into y la conversació:i. Extracto cóm~l:esto ,·ejetal Arvelina, 15 gramos;
com; uesto de hipefosfitos,
451,.-ramos;
Se ,·e con frecuencia en so,;:iedaJ Jarabe
J,irabe compuesto. de Zarzaparrilla, 6o gramos.
preferir la conversación de los a nCóropren~e e-,tos1 ingredientes en cualquier
cianos, cu ya fluidez de palabra nos Botica,
mézclelos cada uno en su propia casa y
encanta, a la EOnora voz d e los j~ A tómese una cucharadita después de cada comida
y
,.¡
acostarse.
venes.

ta finura tn ti tenauait

Por U. ¡oh mujer!, se hace la
guerra; por U los ;:;abios se malo¡;ra.n; por tf, los santos fcleron martirizado3; por U, las ciudades fue1 11 quemadas; en U se pierde la v,da y se encuentra Ja muerte; por tf,
los ricos se vuelven pobres, y los
hermosos se vuelven feos, los fuertes débiles, los que rueron veraces
~mbusteros; por U, ,el casto se
b2ce lujurioso y soberbio el humilde; por tt, en fin, el penitente desobedeció el divino precepto y :;e hi:o
odioso a Dios.

El enfermo está agonizando Y el
médico dice:
-No sale de hOY,
-Está usted equivocado.
-¿En qué se funda usted parll
contr&amp;decirme !
-En que le conozco y sé que to·1o
lo dela para mañana.

es "Kufélu" uo
alimento y, a la
vez, uo tónico
m:iy acreditado
desde hace algu·
nos decenios- Co·
cido con leche,
cacao, sopas . o

le¡(umbres es la
alimentaQión para enfermos más adecuada,
fácil de digerir y favorecedora de la digestión. Es ·sabroso y barato. Pldase eo · farmacias y droguerias el Librito de cocioa ·
·"Kufdte",, que contiene más de 100 rece- _
tas de cocina muy acreditadas.

San Juan Crisóstmnn.

Lo que belie una ulanta

RECETA PARA EL REUMATISMO.

La Salsa

LEA &amp; PERRINS
l

dá cierto picante y un gusto delicioso á
la carne, al pescado, á la caza, al qu eso,
á las aves y á la ~nsalada.
Ven• a.l

por mayor por LEA &amp;
.

- La verdadera Salsa

.

_ origen d~ WORCESTERSHIRE.

(

~

PERRlNS en Worcester, Inglaterri: ~ROSSE &amp;'BLA:CJ~ELL, Lid.,
y por todos los Exportadores en general.

en Í.ondre,,

�EL MUNDO ILUSTRADO.

PERUNA RECETADA POR
DOCTORES PROMINENTES.

Una Mujer Saludabl&amp;

Es tu cara rica albura
que envidiara Praxiteles
cuyos mágicos cinceles
modelaron tu hermosura.

•

Y en tu divina tersura
sonrosada por Apeles
dibujaron sus pinceles
Ull !un.ar que es mi ventura.
Un lunar que mi ansia loca
lo soñó desvanecido ... .
entre los labios perdido
al besarte con mi boca,
Un lunar que en mis excesos,
te- lo borraron mis besos.
G. BOLAÑOS y

,r.

DOCTOR F, SUAREZ,

Boca voluptuosa, Labios deliciosas, sua.ve fragancia en el aliento

El facultativo que subscribe certifica:
que en varias ocasiones ha hecho uso
con buen éxito de "PERUNA" en afec- VIOLETAS RUSAS DE QUENTlN.
ciones catarrales del aparato respiratorio. Y para satisfacción de su autor,
A esas
expide la pre¡iente en Ponce,. Puerto .
bocas de
mujer en·
Rico, á cuatro de Septiembre de 1907,
tre cuyas
Doctor _F. Suar~,
perlas se
Ponce, Puerto :Ri&lt;:~•
a r-ru 11 a
la sonrisa,
estas pas·
tillas I es
-Señor abogado, un perro me ha
trasmiten
roto un cristal, ¿cree usted que e l
su tragan·
dueño del animalito debe pagarme "'
cia celes·
el daño causado?
tial. Dejan sal;or de ambrosía y en la con-Seguramente, es de just,c111.
versación y en su canto constituyen el alma
-Pues entonces, mucho fo · sien- fascinadora de la mujer elegante. En el
to debo advertirle que ha sido su hombre son su espíritu conquistador. Caperrito de usted.
jita artística de aluminio 50 cs. Certificada
.- ¿ Y cuánto debo pagarle?
· por correo 70 es -En México, J. Labadie
-Cinco pesos.
Sucs. y Co. Profesa 5.-Johanosen Félix
-Muy bien. Mi consulta vale 15; y Co.. Av. San Francisco 39.-A. Varga~.
de modo que no me debe usted más Sucs.. Is,.bel lll CatóHca 6.-J. Uihlein.
Sucs., Coliseo 3.
que 10.

~================1)

Una mujer saludable es una bendición para su esposo, En cambio,
una mujer que esté siempre delicada
y enferma es una desgracia para el
hogar y mucho más cuando es madre
de familia. Si la mujer nota que sus
energías fiaquean y que todo la cansa;
si sus órganos femeninos no desempeñan bien su cometido, si hay nerviosidad, falta de sueño, dolores de
espalda y cabeza, dolores tirantes
hacia abajo, irregularidades etc., y
todo esto le causa melancolía y tristeza - una condición que muchas
veces confunde al más experto de los
médicos-

El Compuesto Vegetal de
la Sra. Lydia E. Pinkham
hará desaparecer estos males pues él vá á la raiz de los mismos y cura lo
que el doctor no_pue1e curar.
~an Antonio, Texas.-"A todas las mujeres que deseen tener niños en
su hogar y ser felices les recomiendo el Compuesto Vegetal de la Sra.
Lydia E. Pinkham. Yo sufría de caída de la matriz y de otros males propios de nuestro sexo y tomé su Compuesto Vegetal. Fué la única medicina que me ayudó y soy ahora una madre feliz que mucho recomienda el
uso de su medicina á todas sus amigas. "-Sra. AURELI0 B. MARTINEZ,
645 Lopez Street, San Antonio, Texas.
Por treinta años ha sido el Compuesto Vegetal de la Sra. Lydia E. Pinkham el mejor remedio para los males femeninos y ha devuelto la salud á
~~~~
• SI está Ud. sufriendo alguna de estas eufenne1lades y desea un oon•
sejo especial, escriba ootúldencialmente á Lydia E. Plnkham :Medicine
Co,, Lynn, Mass., E, u. de A.. Su carta será abierta, leida y contestad"
per 1tna señora y considerada estrictamente confldeneinl,

UariBrladBs
Un inventor propone el poner su.;las de piedra a las botas y zapato,.
Para conseguir esto, mezcla cola
insoluble en el agua con cierta cantidad de cuarzo molido y cubre con
la mezcla la suela de la bota. i:;:"sta3
suelas de cuarzo se dice que son muy
prácticas e indestructibles.
,s, + +
El duque de X. pregunta a su arquitecto: ¿ Supongo habréis escogido el l ue;a.r adecuado en el Ceme:1terio, para erigir e l Panteón cuyoG
planos os encargara?
El arqu il ecto : Si, señor duque, el
sitio es hermoso, sano, seco y sobre
todo ¡ muy alegre! ....

COGNAG

El secreto de, su bondarl
está dentro rle la botella.

BANCO CENTRAL MEXICANO.
Agencia de Inhumaciones

EUSEBIO GAYOSSO.
MARISCALA, 3.

Recaudación de Panteones, Cajas Mortuorias,
Servicio fÍíÓcbre -por Ferrocarrll.

TAi'e'fonos·. { ER°d~SSON,
111:XICAIU,
. -"

-

- ,~

.

836.

100t.. .

~======-====~

CAPITAL SUBSCRITO •.•.......•....... $
DE RESERVA •• ..••..• • ... •••.•.•. , ...• ,.$

l0.000.000.00,
7.500.000.00.

Hace descuentos y préstamos con y sin prenda. Negocios eo cuenta corriente.
giros y cobros sobre todas las plazas de la República y el extranjero, y en general
toda clase de operaciooes bancarias con bancos, comerciales, industriales, propietarios y agricultores.
Emite Bonos de Caja de 100, 500 y 1,_000 pesos; sin cupón. pagaderos á los 6
m,ses, ganando uo interés de cinco por ciento al año. Sobre Depósitos a plazo
cinco por ciento uual. Eo Depósitos a la ;ista tres por ciento anual, de$ 1,000 en
adelante.
Corresponaalea: Todos los Bancos de los Estados mexicanos. Deutsches Bank
Berlín y sus sucµrsa_les_fn Londres. Hamburgo, Bremeo, Munich. Frankfort, Dresdeo, Bleichroeder, Berlín, ~omptoir Natiooal d' Escompte. París. S. y Cía., New
Y-0rk.-City Natiooal Baok, New York.-.l-'irst N:itional Bauillermo Chicago Vc-g
Gnk. Cia.

•

��</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="1">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="1">
                  <text>El Mundo Ilustrado</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="2">
                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="114684">
              <text>El Mundo Ilustrado</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="114686">
              <text>1913</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="53">
          <name>Año</name>
          <description>Año de la revista (Año 1, Año 2) No es es año de publicación.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="114687">
              <text>20</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="55">
          <name>Tomo</name>
          <description>Tomo al que pertenece</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="114688">
              <text>2</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="114689">
              <text>16</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="114690">
              <text>Octubre</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="114691">
              <text>19</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="114708">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114685">
                <text>El Mundo Ilustrado, 1913, Año 20, Tomo 2, No 16, Octubre 19</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="89">
            <name>Accrual Periodicity</name>
            <description>The frequency with which items are added to a collection.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114692">
                <text>Semanal</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114693">
                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114694">
                <text>Miscelánea</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="114695">
                <text>México</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="114696">
                <text>México Ciudad</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="114697">
                <text>Periódicos</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="114698">
                <text>Siglo XVIII</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="114699">
                <text>Siglo XIX</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114700">
                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114701">
                <text>Mundo Ilustrado ; Semana Ilustrada</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114702">
                <text>1913-10-19</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114703">
                <text>Periódico</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114704">
                <text>text/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114705">
                <text>2007196</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114706">
                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114707">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="38">
            <name>Coverage</name>
            <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114709">
                <text>México, D.F. (México)</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114710">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114711">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="6264">
        <name>Centenario de Verdi</name>
      </tag>
      <tag tagId="6261">
        <name>Edificio Tampico News</name>
      </tag>
      <tag tagId="6267">
        <name>Foyer de la danza</name>
      </tag>
      <tag tagId="2284">
        <name>Juegos olímpicos</name>
      </tag>
      <tag tagId="6262">
        <name>La jura de la bandera</name>
      </tag>
      <tag tagId="6263">
        <name>La mariposa negra</name>
      </tag>
      <tag tagId="6266">
        <name>Manuel F. Álvarez</name>
      </tag>
      <tag tagId="6265">
        <name>Mimi Derba</name>
      </tag>
      <tag tagId="4814">
        <name>Musa castellana</name>
      </tag>
      <tag tagId="528">
        <name>Perlas Negras</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="4342" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="2988">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/1/4342/Mundo_ilustrado_El._1913._Vol._20_Tomo_II._No._17._Octubre._0002007199ocr.pdf</src>
        <authentication>ac42b873798466650666805e01e5390c</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="118168">
                    <text>��EL :\ffXHO ILl"STR.\DO.

veces obstaculizada por los caprich1lS
del río, especialmente en ~Iarzo d'!l
añ.o pasado, cuando un formidable
asalto de los hielos llevados por la
corriente produjo poco después un'.\
creciente extraordinaria, ~a mayor
que se verificara desde setenta años.
Pero la defensa fué igual al pelii:;ro: 5,000 bolsas de cemento, ) a
listas, fueron arrojadas durante la
noche, C'ontemporáneamente, en lús
puntos amenazados, y el trabajo d'!
dos años, que se creía perdiou, ,.m
¡1ocas horas se salvó.
----(0)----

Ayuda Para
Mujeres Trabajadoras
Es increíble cuantos dolores y sufrimientos á menudo pasan muchas mujeres
que trabajan.
Que tristeza causa el ver á una mu1er, luchando para ganar el pan ó trabaJando en el hogar, cuando tiene dolores
en la espalda ó la cabeza. Se siimte tan
can!'arln que sólo con mil esfuerzos puede
seguir su faena pues cada movimiento le
causa dolor. El origen e~~ estos achaques
puede encontrarse ,m algún trastorno
propio del sexo. El remedio seguro es

RECETA PARA EL REUMATISMO.

: ~~:Pl;~~~o /J~:la~ ~'/7·
9

J .dracto compuesto vejeta! Arvelína, 1; gramos;
J:ir:ibe compuesto de hipofosfitos,
45 gramos;
Jar:ibe compuesto de Zarzaparrilla, 6o gramos.
C6a,prense estos ingredientes en _cualquier
Ilotica, m~zclelos cada uno en_ su propia cas~ Y
tómese una cucharadita despues de cada com1da
y ,.¡ acostar.se.

1

11 Cairo, Costa Rica.-" Por espacio de sfoü&lt;. años estuve sufriendo con
dolores tirantes hacia abajo en el útero, dolores en la espalda y pesadez
general muy especialmente cuando bajaba la menstruación, la cual era
abundante durante los dos primeros días y escasa después, durando ocho
días. De~rués venía un flujo que duraba el resto del mes. Algunas veces
eufria terribles dolores en el útero y mi cuerpo se ponla helado.

El nombre ae Potncart

4 Si está U d, sufrienclo alguna óc estas eufermeclade: y
d P.sea un consejo especial, escriba confidencialmente á Lnlia
E. Pinkham :'\lcclkine Co., Lynn, :'\Iass., E. t;, de A. Su carta.
será abierta, leida ycontestnda por una señora x considerada
estrictamente coniidencial.
•

cHctrtco
E,1 esíe mes se debe inaugur,uE,;ig,111te3co establecimiento hidroeléctrico que será. sin duda el
mayor del mundo. El ya célebre "~tabh-cimiento del Niágara y el grupo aquello de los noruegos pasan
ahora en segunda Hnea,
• El nuevo establecimiento se halla
.icobre el río :\llsisipí y precisamente en Kl•okuk, en Estado de Iowa.
La ruerza que at)rovechará. de la3
cascadad de los :\Jonjes será alrededor de 300 m!J caballos y será. distribuida sobre una zona de 260 kllómet1 os de radio aln•dedor de la
oficina ~eneradora. De la fuerza total de que dls11one, 60 mil caballos
pertenecen ya por contrato a la ciudad de San Luis, distante 220 kilóml'tros.
La singularidad del establecimll'nto de Keokuk consiste en la 110 :.1
t. n

Examine usted
Cuidadosamente su

COMPLEXION
\'ea u,tcf'. t,,s i,&lt;•"'· · ~ bt.n
ab:.erto. o al enán ob91:rul4oi;
,i su cutis ha perdido""· S02vl·

dad Y ,u color. No uhtdc u1•€::::::---•fi..'.~:-i.\.
tcd que ta piel y el cuen• cabc'l1ado nttrsitan nutrint- Y rcfrcse:ar11.e P.ara te.to nada hay u.n bocoo
&lt; ,moc;

Jab6n de v ~rbe n111 calendulado ' 1 S lren"
Usclo utt&lt;"d durante dos
1ue-ro

om,cn·c U!tcd

101

IC'i:aan.u

Y

10rprcndcn-

tes rcsiiltadot en d c-mbd 'ttimicn\O

de 'l\l pkl. Jam.i.s unrá ut:tcd otro
:,,bón. La pa!t!Jl.a e• rnrute 1 .aólida. dura

rcrfum:a má.l qac nincún

o·.ro. ~l.00. Por corrto ttrü6cada

SI.I~.
OEPOSITOS1 Johann11cn, Félix Co..
Annlda San Fraoci1eo-U. J Labad.i~

Sacs Co.. ,. u-nida San Fraoci,co
19, A. Vue11 Suc, , AHnida lrabd
a Ca1tlka 61 J. Uibldn ~~e,, Co•

1
.Coti,~o J. Mh:ico.

Profesora:-Bueno; para que uo
confundan, llamarlín a la b, b de burro y a la "• v de vaca.
Termina la clase de Idioma nacional y empieza la de ciencias naturales.
Profesora:-Juanlto: ¿cuáles son
los productos de la vaca?
Juanito:-La leche, la grasa, c-1
cuero ....
Profesora:-¿Nada má.s?
Juancito:-,Ah! La v. Ya me olvidaba.
0

"~!obé 4'1 , C?mpu_esto Vegetal de la Sra. Lydia E .. Pinkh~m y este
r em~a10 tuvo cx1to mientras que otras gue tomé fueron inútiles. Fui una
victima por muchos años y puedo decir ahora que estoy buena. Recomiendo su medicina á las muJeres que sufren."- Sra. MARY CUMMINGS
Hacienda Luisiana, Cairo, Costa Rica, A. C.
'

e01osa1 Establtdmtento fitdro-

las leyes de la ciencia filológica y
al genio mismo de la lengua. Era
para éstas una ofensa igual a la que
podfa hacerse a un matemá.tlco con
la idea de un punto cuadrado.
Para combatir al historiador ~e
buscó en los archivos. t:na brillan. e
victoria coronó las investigacion¿s
de los filólogos. En dos documentos,
uno del año de 14 O3 y otro de 14 lS,
encontraron el nombre de Jehan
Poingcarré, que fué secretario de la
rei,•a Isabel, esposa de Carlos VI. La
derivación es, pues, clara: Poinca:-é
proviene de Poingcarré (puño cuadrado:) el honor de los matemáticos y de los filólobos estaba sal vado. .

altura de la calda de que se alimenta: 9 mt:tros y medio término m;.,dio. Katuralmente enorme es el caudal de agua que atraviesa las tu,·binas para proporcionar la mlís arriba citada fuerza, como enorme
también el dique construido para
contener las aguas. Tan sólo puede
ser, este último, comparado con
aquel de Assuan sobre el Nilo. E,1 el
lu¡:;¡1r sobre el cual 3e levanta el estab!ecimlento de Keokuk, el río mide de ancho 1,600 metros y profundo término medio 20.14. Durante la
gran abundancia de agua son na&lt;la
menos que 1,500 metros cúbicos .,¡
mi1111to que pasan y en tiem110 de ~;casez tan sólo 566 metros cúbicos.
La obra consta: del dique en material ya nombrado, largo 1,306 metros quP ~e a¡ioya por un lado a l:i
orilla del río y por i,f otro a la oficina generadora con:;trutda en pleno
r!o; de la oficina misma, cuyo frente
supera 1m extensión el medio kilómetro y de una esclusa situada en i:i
orilla opuesta constru 'da con el objeto que las embarcaciones supercm
f::íc-llmente las capeadas. La esclusa
en cuestión supera en dimension;,s
t.odas aquellas conetruídas C'n el Canal de Panamá.
El est:iblerimiento contiene en el
piso bajo 30 turbinas a eje vertical qne a&lt;'olonan otros tantos ~eneradorl's eléctricos y qne son ]ns
m/11:1 podero!los que se conocen. Al
primer ¡11s0 están los alternadores y
transformadores. Para dar una idea
ile la importanria de los trabajos
llevados a cabo en Keokuk, baste
derlr 011e !".e tuvo Que construir un
especial ferrocarril lare;o 2 4 kilómetroi&lt;, provisto de 16 locomotoras y
146 vagones: quP. se necesitaron \4
rolderas a vapor para alimentar máquinas de un poder total de 3,7:;¡¡
caballos: que se colocaron 80 kilómetros de caños: se emnlearon bombas de la capacidad de 125,000 litrfls
al minuto y que se e;astaron tan sólo en la organización nara dar pri11ri11lo a los trabajos 5 ml11ones rle
francos.
La enorme empresa fué vari.1s

e,

En ocasión del viaje a Londres Jel
presidente de la república francl•::;a,
:·e publicó en el "Times" la curiosa
e outrover¡¡ia sobre el orl"en y el i,;ig•'iflcado del nombre de Poi,1caré,
que siguió a Ja elección como miembro de la Academia c!e Francia, de
Enrique Poincaré, el matemáti•:o,
¡,rimo del actual presidente.
El historiador I-'ederico :\Iasson,
en su elogio al neo-académico, adelantó la hipótesis de que el nombre debía ser en su origen Pontcarré,
(puente cuadrado) y no Pointcarré,
porque la sencilla noción de un
"punto cuadrado" es Intolerable i,n
un l11telecto geométrico. Los filólogos se ocuparon entonces del asunto. La hipótesis del historiador era
absurda: la transformación de Pontcarré en PolnC'aré era contraria a

-~i·
~~

:~ii
'-·

:-,~

.;

COGNAC
~~

IJdaFat
El secreto de su boo&lt;l,d
está dentro rle J:1 botell'l.

O~ algunas salsas, casí hay q1:e inundar el plato,
para dar á la comida el picante y el sabor
deseados.
Con la Salsa LEA &amp; PERRINS, por el contrario algunas

C

gotas esparcidas sobre la carne, pe~cado, o queso. es todo lo que
se necesita.

Merced ,t ,u rnra cu;1lida,I ,. á la conrentracion de sus in¡:reditnles. ns{
como á su ,abor sutil y pcneir:mte, cou poca cantidad de dkha !::ial,a
se hace mucho.
La escritura blanca sobre
la etiquet'l rcj!l :

A -

~

indica

llf~~,1•

la verdadera
SALSA WORCESTERSHIRE
de oñae.n.

dl

BIBl lOTfCA
"Alf-C'"

ro~o

F

I

�EL MUNDO ILUSTRADO.

euuso y su taringt
La temporada lirica londinensP.,
que alcanzó este año un esplendor
inusitado con la pre·sencia de Car;iso, no dejó de tener su importancia.
La vuelta del celebérrimo tenor, determinó un "trust" de billetes de entrada que hizo ascender el precio
de las butacas de platea a 150 francos. Algunos matemá.ticos ociosos hicieron con este motivo el cá.lculo de
lo que costaba por minuto el placer
de escuchar al tenor. Los citados
estadígrafos valuaron el minuto t::n
un franco 50 céntimos. Estas investigaciones taximétricas suscitaron.
otras de carácter más serio.
A fin de establecer las causas étsiológicas de la formidable voz ,'IP,
Caruso, un diario inglés hizo examinar por un especialista, el doctor
William Lloyd, la boca, la larin;e
y la tráquea del artista.
Según el doctor Lloyd, la longitud del tubo y las cuerdas vocal 3
del tenor italiano e::: extraordinari:i.
El tubo voca1 es la distancia r¡ue
media entre los incisivos y las cue1· das vocales; en Caruso adquiere este
0

tubo una longitud que pasa de .m
centímetro y cuarto, y que es la mayor ue todas las conoc idas. Sus cue rdas vocales tie nen asimismo tres o
cuatro milímetros, más que en los
otros tenores. Además', así como ia
madera empleada por Stradivari.is
explica la superioridad de sus famosos violines, los elementos óseos de
Caruso parecen ser más propicios a
la sonoridad de su canto.
Es necesario tener también en
cuenta-agrega el médico inglés--·
su excepcional capacidad pulmon 1r
y la maravillosa rapidez de vibri.t•
ción de sus cuerdas vocales. El p , imer factor explica que Caruso puerla
sostener una nota durante cuaren:.:i
segundos; el segundo da razón de su
elevado registro.
Es sabido que cuá.nto más alta es
una nota, mayor cantidad de vibraciones exige. La flauta puedlf dar
1,000 por segundo y algunas cantantes alcanzan a 2,000. Caruso mantiene el record de la voz masculina
con 550.
Todas estas cualidades basta ni~
raras, no serfan suficientes para explicar la amplitud de sus bajos u nida a la pureza de sus notas aguda·, .

e
APITAL SOCIAL:

$10.000,000

EL BUEN TONO,
MEXICO.

s. A.

Este raro consorcio se debe a la conformación de su epiglotis, cuya parte inferior es ancha y espesa, como
en los baritonos, mientras que h,,cia su extremidad muestra la delgadez y la delicadeza de las epiglotis
femeninas. Resulta, pues, que de estos caracteres constitucionales, la ·1oz
del incomparable tenor participa .-\e
las virtudes de ambos sexos. Caruso
--concluye gravemente el doctor sajón-es un caso de androginismo larfngeo.
- - --{0) - - - -

RoostVflt Ptr1odis1a

:\fr. Hearst es gran admirador de
Roosevelt, y re"i•ntemente ha anunciado que se propone hacer de su
diario, "The Press," el mejor J e
Nueva York: cerno primer paso b1
ofrecido pagarle a Teodoro Roo,cvelt cincuenta mil dólares al añ•),
para que sea director; pero Roose•
velt que gana justamente la mitad,
$ 25,000, dirigiendo la revista "Tl•c
Outlook," ha rehusado, como prueln
de gratitud a los dueños de la r.-ivista, que le dejan hacer propaganda política en sus columnas.

Ouarta Ooleooión No,43
DIRECTOR GENERAL:

E. PUGIBET

r

SABROSA COMO LA MIEL.

Antes de conocerse la caña de
azúcar, baca unos 300 años, lo
único "dulce" que el hombre
poseía era realmente la miel, libada por las industriosas abejas en
los cálices de las flores. Durante
muchos aiglos, la miel ha simbolizado lo eano y agradable al palacur. Las gentes dicen que nuestro
remedio es tan sabroso como la
miPl. Asi es en efecto. ¡ Qué
contraste con la mayoría de las
medicinas, muchas de las cuales
sen tan nauseabundas que las
personas de gustos refinados no
pueden soportarlas, prefiriendo
sufrir antes que asquearse y enfermarse á causa de ellas! Y
tienen razón, porque tanto las
medicinas como los alimentos,
p:tra ser beneficiosos, deben sentar
bien á la persona que los usa. La

F

Registrado como articu I o de segunda c,ase

Año XX.-Tomo 11.

el 3 de Noviemb re de 1894.-lmpreso en papel de •a~ Fábricas de Sen Rafael.

México, Octubre 26 de 1913.

Número r7-

PREPARACION de WAMPOLE

al miemo tiempo que es agradable
al paladar, no por ello deja de ser
un antídoto cierto y poderoso
contra el mal; no se ha prescindido de una sola de sus facultades curativas. Es tan sabrosa
como la miel y contiene una solución de un extracto que se obtiene de Hígados Puros de Bacalao, combinados con Jarabe de
Hipofosfitos Compuesto, Extractos de Malta y Cerezo Silvestre,
lo que forma un remedio distinto
de todos los otros, eficaz desde
h primera dosis, y tan agradahle
d paladar que las personas de
gustos más diñciles dicen: •• Es
tan sabrosa como la miel." Sí, y
como remedio, es mil veces mejor
que la miel. Debe usarse en los
casos de Anemia, Debilidad N er• yiosa, Influenza, Pulmonia, Tísis
y se quedará seguramente satis- •
fecho. El Sr. Profesor Roque
Macouzet, de México, dice: "Hace
muchos años que receto á mis
enfermos con el mejor éxito la
Preparación de W ampole como
tónico reconstituyente. " Es el
dulce favorito de los inválidos.
De venta en todas las Botica!).
L..\ EXliERNEDAD HE LOS RAS·
CACIELOS.
Un arquitecto de Nueva Yorlc
asustó a los habitantes de la grau
metrópoli señalando los peligros que
representarfan los gigantescos edificios de ef!quele~o de acero, que se
han multiplicado tan rápidamente en
los últimos quince años.
Del mismo modo que ciertos gusanos m ellan el casco de un velero
-dice el arquitecto-asr las corrien •
tes eléctricas llamadas ",·agabundas" esquebrajan la armadura metf.lica que forman el esqueleto de un
rascacielo.
La electricidad bien empleada
proporciona servicios enormes; pero se sabe que corrientes eléctricas
procedentes de varios co11:'tuctos, se
pierden eP la masa de las construrciones, dónde, entre otras cosas
roncJuyen por agujerear las cañerfas
del gas. Varios peritos llamados para revis!lr un rascacielo de Chicago,
co11stataron aue sus columnas de acero pierden en conjunto, cerca de 400
!Tramos por hora. Según el arquitecto en cuestión. la construcción dP.
los edificios de veinte hasta cincuenta pisos reserva, en un porvenir
no lejano, terribles sorpresas.

Lindas vendedoras de confetti en la kermease de Santa Maria, organizada por la Escuela S. de Comercio a beneficio de la Cruz Roja Y efectuada el último domingo.

�DIRECTORIO
EL )fCXDO IL"CSTRADO.
Semanaric, &lt;le :\('tualidades, Arte y Litcratw·a.

Editado por "El :llundo Ilustrado" y "La
Semana Ilustrado," S. A.
D!RECTOR GERENTE GENERAL,
ED{.;Aiº1DO l . .\.GLILAR.

JEFE DE REDACCIO~.
)1AX1JEL H:\RO.

COLABORADORES:
Lk. Fede,·ico Gamboa.-Lic. ,Jesús )l. Rábago.
Lic. Xemesio García Xaranjo.-Lic. Bu..

bén \"alenti.-Lic. Antonio Ramos
Pedrueza.

OFICINAS:
5a. Calle de Bucareli, 116.-Ap:irtado 14!J. -Teléfon'.&gt;s: :\Iexicana, 684, Juiírez;
Erirsscn, 1518.
(con Jíreas de extensiln.)
PRECIOS DE SUBSCRIFCION :\IENSUAL:
En la Ciudad. . . . . . . . . . . . . $ 1.'J0
( pagadero por adelantado.)
En les Estados . . . . . . . . . . . . $ 1.].5
( pagadero por trimestre adelantado.)
En el Extranjero . . . . . . . . . . . . $ 2.üO
( p:igadero por temestre adelantado.)
NUi\IEROS SUELTOS:
. $ o.::o
En la Capital. . . . . . .
o.:~s
En los Estadot. .
0.50
En el Extranje1 e. . .
O.iiO
Atras:do3. . . . . . . . . .
Para la publicación de avisos en este periódico, dirigirse a B. &amp; G. G oetschel, Avenida l 'i
de Septiembre, 26. Sus agentes en Europa, la.
Eociété l\lutuel!e de Publicit1, 14 rue de Roug.~mont, (9 e.)
KO SE DEVUELVEN ORIGINALES.
To~a corresponde!lc:a y giros deben remiti:se al Director Gerente General.

Ecos de los Juegos
Olímpicos
L:-. Dicsa. Higeia hubiera EOnre!do, alteran,lo
n i-:stante la seriedad ce su rostro marmóreo;
las mus:is briíciles que precedfan a los ejercicios rftmicos de la Calistenia antigua hubieran
bailado su danza mfs alada y jubilosa al ver
e:03 batallones ir:fantiles que durante vari;&gt;s
dfas desfilaren ejecutando los más variados dcports por la p;sta del Hip5dromo de la Condesa ...... .
La nota pirt:cularmente intere~ante de ese
ciclo deportivo, fué sin duda la asoc:iaeión u.e
las niña~. de las futuras mujeres, de las espos::s y madres de mañaP.a a los ejercicios que
significan la co11 quista de la salud, de la fuen1
y de las mé.s fecundas virtudes morales.
l\1édicos C:e cxperitncia y autoridad conviene:i en que de citn mujeres mexicanas, ochenta e,tiín enfermas, y las restantes poseen una
frágil salud y una· exigua resistencia, que ia
menor causa puede anonadar. De las .,10 enfermas, casi todas viven en el equilibrio Inestable
de una vida sin. higiene, en medio de una existencia irracio1,al, el más insig;,Jficante de cuyos actos es un atentado a la salud. En la habitación, en El alimento, en el vestido, se encuePtran los innumerables cuerpos del delit:&gt;,
ce ese crimen incon:::ciente y pasivo contra los
fueros dEl individuo y de la raza.
Todo co:icierta para agravar el estado ruorbcs'.&gt; de nuEstra mujer ya oliente y lacerada;
t'.&gt;do concurre para acelerar el mal recóndito
(!te las subterr&amp;1~e3.s coi rientes del atavismo
cae!! destle muy lejos, dEsde las chozas lacustre3 de los mexica, desde los claustrales gineceos españoles, concluyendo para forinar el
caudal lento y turbio de una raza empobreciJa
y orgá nicareente miserable ....
La higiene de la habitación, cuyos cánones
acatan en las ciudades más cultas hasta los
obreros y proletarios, se ve en :\léxico desdeñada aún por los próceres. Penetrad a la alcoba o al dormitorio de i;.na casa rica o media, y

1

general, son tan patentes que no es necesa1ioinsistir. La mujer china tiene el pie atrofiado,
pero la mujer .mexicana se oprime el pie y fl
talle. La noble esposa de :IIaximiliano de Hapsburgo, que, entre paréntesis, tenia semejan1.a
con la reina "Berthe au grand pied," declaró
que las mexicanas de entonces tenian un pie
"asquerosamente pequeño." Y estaba más tle
acuerdo con los cánones de la hermosura la
princesa que as1 hablaba, que las señoritas que
con pie menudo y atormentado, corre.!l tropezando hacia el ideal de los mandarines amarillos! Como los actos fundamentales y los m.ís.
imperiosos deberes en la vida de una muje1·
"Olor del establo que invade la sala
deben ser aquellos que mejor la preparen a su
Yiejo rostro de mono riendo
papel de esposa y de madre, qué sentiría la niDetrás de la noble Cabeza de Palas."
ña que en las penumbras de su alcoba vi-Ya
En la residencia de los ricos americaaos que apareced un duende, un sarcástico duende q1.1eentienden la ,·ida a su modo, la fi;a.gaooa - uP, . exclll;_mara: Niña., linpa l.liña, no te aprietes más
un jardin en.n1elve desde el umbral al visitan- el corsé, porque sus lazos azules estiín de 11nt~. Y donde no hay jardines no huele a uada.... teman~ extrangulando a tus hijos! ¡~iña, li:1da nfña, al calzar ei:;e escarpin tan estrecho
clislocas tus entrañas y sofocas en tu ser 'a~
fuentes de la vida, y tú misma preparas el naEl capitulo de la alimentación, como el Je cimiento de un hijo degenerado, que puede ser·
la casa, es también un muestrario de aberr.t- desde tu berculoso hasta asesino!
Lo pavoroso es que quien tales cosas dice,
ciones. En la vieja y errada alimentación a
no es un duende irreal, sino un.a deidad im 11•1-base de carne, sazonada y regada con toda h
rame. de e3pecies y excitantes, desde el indis- cable Y solemne que se llama la Ciencia!
Y por todo lo anteriormente manifiesto a1·
penrable chile y el plebeyo pulque, hasta el
exótico jengibre, la cáustica pimienta de Caye- ll'irar en la pista del Hipódromo de la Coild•~~a
na y el aristocrático Chablis. Esta sobre alimen- la griícil Y juvenil· teoria de las niñas de hov
ta:·ión atizadora de ser&gt;.sualidades dormidas y de l~s madres y esposas de mañana, se nÓ~g,'le!ad'.&gt;ra de energ'.as que no hallan un em- antoJó que en los rayos del sol otoñal se difuupleo normal es- algo as· como el cultivo inten- dfa la sonrisa propicia de la divina Higeia v
sivo de la histeria, y desempeña el papel Je- q~e en lo~ -giros de las brisas matinales palvastador y perverso que Tolstoi atribuye a l:i. pitaba el r1tmo de las antiguas mus:is celebrando en jubilosa danza el triunfo de la fuerza,
mfü;ica er&gt;. la "Sonata de Kreutzer" ....
No e3 aqui el lugar propio para exaltar las de la juvePtud y de la gracia!
,TOSE JUAX TABLADA.
, irtudes del vegetal ianismo, pero como ellas
ten casi esoféricas entre Posotros, no es importuno decir que la alimentación ciírnea y 3us
co,,.~ecuencias sensuales, son, a juicio de altl)s
re:isadores, el mayor obstáculo para el mejora-A la Bellísima g Gentil
miento moral, y el más grande impedimento
pa1 a el desarrollo armonioso de la humanidad.
Y l\!aeterlinck, el poeta moderno más razonador y miís cienUfico, dice: alguna'l legullicre:,, algunos frutos, algunos hari'l'.osos, una
Pa1·a "El )lunclo Ilustrnclo."
poca de leche, lo que no es más que el accesorio de e3as comidas que forman la principi:l
Ante tus ojos dormidos,
preocupación de la humanidad, el objeto de
ojo3 de dulce mirada
sus esfuerzos y cuya dañosa abundancia condonde se arnma ?oacible
qui:.ta agotándose, bastan para alimentar el
toda tu a 1ma.
arder ce la vida miís bella y poderosa" ... "ToAnte
tus ojos que tie:ien
dos los que se han sometido a ese régimen,
el color de las montañas
eg~ega el poeta, han sentido sus fuerzas acr,;cuando Ee miran de lejos
centadas, su salud restablecida y afirmada, Ht
esfumadas.
e,ui itu aligerado y puro como al salir de una
Ante tus ojos que velan
prisión se~ular, nauseabunda y miserable."
;ncomprensibles nostalgias
En esa prisión vivilllos complacidos tománcomo e,as que siente el Angel
dola 1&gt;or un palacio; pero ojalá y esa fuera Lt
cuando le faltan las ah,;
única aberración alimenticia de nosotros y ele
nue3tras mujeres que más gravemente la resisAnte tus ojos, dormidos
ten! Aunque ya parece desfilar en definitivo
r¡ue me admiran, y me encanta:1:
porque poseen uu misterio
éxodo hacia el pasado la tr.opa de mujeres rom1Pticas y pálidas, amantes del claro de lunrt,
que tú guardas;
de las serenatas sentimentales y afiliadas en ;;11
Ante esos ojos divinos
pracio~i~mo tan ridiculo aunque más macabro
de magnética mirada
que el de la :Magdalón de Moliere, aún perdura
quiero jurar, Maria Luisa,
el tipo irrisorio y lamentable ....
que deseaba
Es h y señora y madre una dama que en ;1,1
Tejerte un canto muy tello
juventud no muy remota chupaba a diario liuna trova delicada
mones para adelgazarse la sangre y estar pálihecha con hilos sutiles
da! ¡Y hoy, con quién rabc qué amarguras
de oro y phta;
desesperadas y sin remedio, contempla el rosCon
ténurn rayos de luna
tro de su hijo, perdido entre encajes y semejancon leve3 gotas de esrarcha,
te a uno de los limones que chupó! ¡Otra secon pétalcs de azucena:
ñora del gran mundo, cuya incontestable belle¡ toda blanca!
za arrebató la muerte en plena juventud, tras
Trova de tal sutileza
u'l'.a vida enfermiza y doliente, confesaba que
como hecha de filigrana,
en único alimento diario consistfa en una ala
donde belleza y talento
&lt;'.e pollo, un dulce y tres tazas de té!
campearan.
Pobres mujeres pálidas que no comprendi'!Pero por m!is que a mi númen
ron la pcesfa y la belleza de la vida, sino popido ferviente Esa gracia
riéndore sobre el rosil o la miíscara de la muerél me dice que imposible
te! El tiempo pasa, el a~·ua corre y se lleva a
es lograrla;
ped'.lzos el cadáver de Ofelia esfacelado .....
Bajo el florón de camelias de Traviata, los ojos
Que tú mercce3 jardines
mo1ernos, como en una radioscopia, no ven
de espirilu2.l€s fragancias,
más oue el horror de las cavernas pulmonares.
y ramilletes de ideas
Y don Juan, Lovelace, Cicisbeo, los ama11tes
a tus pla11tas.
de hoy, todos saben fisiologia y no e:;tán muy
Que eres rermosa y discreta,
lejos de evocar el hor&gt;'.lo pavor del sfmil bibliqne tienes talento y alma;
co. exclamando ante un bello rm:tro sin sallgre:
y que aceptarás benévola
";Oh, mujeres p/ilidas, no so.i3 sino sepulcros
mi pobre violeta blanca!
!Jlanque:idos!"
CLE:\IEXC'L\ ISAUR~ILos males que El vestido a la moda causa
( Poetisa oriz:ibeña.)
a la mujer mexicana, · a las mujeres todas Pn

en vez de la ventilación y la luz y el espacio
requerido para el aire respirable, encontraréis
alfombras inaIDoTib1es y cortinajes perennei=
que al mes de colocados deben tener una total
saturación de gérmenes. Las casas ricas de la
ciudad, se conocen en que desde el zaguán hu.Jlen a caballeriza. Como un ujier, el acre tufo
os anuncia que estáis en una mausión de p•·o.
Ese olor de estiércol es de bPen tono, y casi,
casi, un perfume de aristocracia. Tal hedor
sugirió un simbolo al poeta Almafuerte, que
dijo del atavismo:

M~Luisa Bringas y de la Torre

"

CASTelLANA
'

MadrigalBs
:\[AJ)RIGAL IXGEXUO.

Tienes en los ojos, niña,
algo de cielo y de mar,
tiembla bajo tus pestañas
u111 suave claridad
como de esmeralda triste
y enferma de tanto amar.
Y hay también en tus pupilas,
niña del dulce mirar,
de un zafiro misterioso
el incierto fulgurar:
ojos de piedra preciosa,
ojos de cielo y de mar,
ojos que te diera un hada
para dar vida o matar.

·,,J.-~

.• ~

y una estocada para el rival:
blanco chambergo, pluma rizada,
dulce sonrisa, fino puñal ....
Y es el encanto tan bechicero,
que la doncella piensa que sin
~ubor, serfa del caballero,
como la dama del fo'.leUn
y c:ieri a el dulce libro III
con un suspiro puesto por
FIX.

P O ETAS MEXICANOS

Has visto cómo refulge
Venus, la estrella inmortal,
como liígrima que un á11gel
acabara de llorar?
Asi tiembla en tus pupilas,
niña del dulce niraT,
la clara gota de ajenjo
de una rima de cristal:
ojos de piedra pre•ioEa,
de cielo y de inmen~idad,
verdes como la ei pe-anza
y azule3 como la mar!

Episodiu
Au temps de nos folies . ...

Hace mucho, y parece que fué ayer. ¡Quién
diría.
que hace ya tanto tiempo! ¿ Te acuerdas, vida
mia?
Caminiíbamos solos por la triste alameda
en una tarde tibia; tu vestido de seda
azul harmonizaba con el claro paisaje,
y parecfas entonces un radioso celaje
que fuera junto al negro nubarrón de mi trajl'.
Yo te contaba el caso de mi pasión; mis ansias
de poseerte toda, de aspirar las fragancias
de tus años divinos, maduros como fruta
de agosto, y seguiamos lentamente la ruta;
) o mirando el crepúsculo vestido de oro y
gualda;
tú, esquivando del barro la orilla de tu falda.
(El aire se impragnaba de un aroma de pino
y un pájaro fing,a tocar diana en su ti ino,
al ver que tú llegabas hasta el paraje umbroso
con música de Atenas en el flanco armonioso.)
¿Recuerdas? El incienso de mi ternura loca
de amor, te daba gusto de manjar en la boca;
tú no lo confe3abas, pero me lo decia
tu gula de lisonjas y la suave porfia
de o1r para tus ojos una rima galana:
para tus ojos dulces de color de avellana.
(El pájaro llenaba la paz de la floresta

:\lAORIGAL EXALTADO.

¿Cuándo? pregunta el co,azón. Y, espera,
- le digo yo-impaciente!
Es que vino otra vez la p1 imavera
sin que la bien amada tuya fuera.
sin que su amor junto a tu amor aliente.
Dice verdad el corazón, bien mfo,
y callo con tristeza, porque veo
remoto el dulce sueño que )o ansfo:
florecer en tus ojos mi albedrio
y en tu carne a:lorada mi de2e:&gt;.

)lia ! te dice el alma er amo rada,
tuya! me dice el beso que me das,
mia ! repito dulcemente a solas,

JOSE LUIS YELASCO.

tu~a! entre sueños tú murmurarás ....

y no vienes, amor, y mis deseos

se mueren de esperar!

Tr □fBu
:\IAl&gt;lt;IGAL RO:\IAXTICO.

Estií la niña callada y sola,
bajo el encanto de un folletín:
damas tapadas, hombres de gala,
está. la niña callada y sola,
soñando en bellos lances del fin

¿Para qué? No, señora. Vuelvo ya de la fiesta.
Recordadlo . Yo dije: queréis, bella señora,
endulzar con las mieles de vuestros labios est:i.
grande, inmensa au:argura?
Vuestros ojos de aurora

del Eiglo XIV. Sus negros ojos
muestran inquietos, un &lt;!ulce afán,
y en sus mejillas prenden sonrojos
las aventuras de aquel galán:
fugas, mandobles, cierra los ojos
y pasa un helio doncel: Don Juan.

fulguraron. y entonces, sacudiendo la testa
con orgullo, esa te3ta que un oro fino dora,
respondisteis:
Trovero, tu bla::ón no me presta
lustre ni honor.
-Señora!
-No, trovero:
Y ahora

Oh, la eleganc:a del caballero!
la gallardfa del burlador
cuando desnuda su fino acero
o cuando dice cosas de amor,
oh, la elegancia del caballero,
suave y fragante, como una flor!
Es bravo. Tiene pronta la espada
como en los labios el madrigal.
Una doncella? La frase alada

Venta a mt con toda vueüra divina gracia
porque sabéis que sella mi noble a1 lstocracla
un sol sobre una cumbre magntfica y enhie3t.\.
Pero venfs ya tarde. La pena está endulzada,
Idos en 11az, señora. No, ya no quiero nada.
Para qué, si hace mu:ho o_ue volvt ele la fiesta!

con la flauta encantada de su pequeña orquesta .... )
Yo me vefa en tus ojos muy cerca los dP-.;tellos
del sol dejaban una caricia en tus cabellos
tan vaga, que en la sombra creciente, parecia
formarte un leve nimbo de santidad. El d'_a
rodaba con sus ocres vivos y con su oro
como un rey que se muere en un teatral decoro
.... ¿El sitio? ¿La hora? ¡Acaso mis palabras?
/. AcadO
Amor hizo agitarse las turgencias de raso
de tu se.:io? ¡Qu:én iate! Fero aquella miratla
tuya lo di'.o todo ... Te acuerdas, adorada?
El piíjaro ll en1ba la paz de la floresta
de un cauto nupcial como para la grata fiesta
de juventud, la fie3ta de amor que en aqud dfa
te wrprendió en mls brazos enteramente mia!
¡Oh, las frutas magnfficas de tu adorado agosto!
¡ Oh, el gusto de tus te.3os, €mbriagantes tlel
mosto
de tus púberes año:! . -Te acuerdas, adorada?
La tarde se morfa, y en su frente cansada
Venus tril ó como una diadema milagrosa:
Venur, eEtrella, arriba; Venus, abajo, rosa!
Ha-e mu(ho y parece que fué ayer. ¡Quién
dlr!a
que hace ya tanto tiempo! ¿Te acuerdas, vida
mia?
Lentamente franquea-:ncs el arco de verdura,
invadidos de cierta silenciosa dulzura:
tú, lánguida; yo, mudo. De pronto, la enramada
crepitó como en una sonora carcajada.
Nos volvimos: el ave, dueña de ía floresta,
segufa nues'.ros pasos riendo a toda orquesta,
al ver que te marchabas de aquel paraje umbroso
con el vestido ajado, con el paso medroso.
Tú te ruborizaste, yo te besé en la boca,
y entonces nos refmos con una risa loca! ....
Se van los dfas dorados. ¿ Quién pudiera, alma mfa,
hacer que retornara la gloria de aquel dia?
JOSE LLIS VELASCO.

�til-============'==='===l======D======A============S===O======C==-=:::::::::=I===A======L===-======-==-==
de Ja capital, las numerosas familias que anualmente, en el verano, ocupan esos grandes Y
vistosos jardines que se llaman Tlalpan, ::lan
Angel, :\1ixcoac, Tacubaya, etc.
Muchas flores vieron cre.::er, gustaron de d'lrados frutos e iluminaron sus pupilas esos s-~res, con los tonos crepusculare3 del campo, que
tanto bienestar y paz comunican al esplritu.
Buena preparación para el rudo invierno que
amenaza. El mar veracruzano empieza ya a encresparse y los que han orno en el campo el
ardoroso preludio de la flauta de Pan, ve,ó.n
pronto caer en sus ventanas los blanros cascabele:; de la nieve ....
LA CRUZ \TERI&gt;E.

Sra. Berta Sánchez Mármol de Sabuclo.

En un "té de las cinco," al que coucurrit'ron damas muy estimadas socialU1ente, respondiendo a la invitación de la señora Esperan1,a
Alcocer de Capilla, cuyo cspiritu alto y generoso no descansa en las 1nácticas del bien, se
resolvió el establecimiento de una asociación
caritativa, las bases principales de la cual, son
como sigue:
La "Asociación de la Cruz Verde" tiene por
o!&gt;jeto continuar los beneficios impartidos por

12 DE OCTUBRE DE 1492.

"La Fiesta de la Raza"-arbitraria denominación del hecho de conmemorar la grandio,;a
epopeya del descubrimiento de un mundo-se ha
celebrado en 'México el año presente con in1:sitado entu~iasmo. Las agrupaciones literarias
y cienUficas, la colonia italiana, las escuelas profesionales, y sobre todo, la Preparatoria y la
Normal, y la mayor parte de las superiores d&lt;?
educación prim:?.ria, organizaron lucidos ac~os
públicos.
Han transnuaido cuatrocientos veintiún al1os
desde cuando los europeos vieron por primera
vez la tierra del desconocido continente el 12
de Octubre de 1492, y nunca antes en esta
Metrópoli se dió a conocer a la juventud, ,Je
manera tan extensa y solen,ne la significació•1
histórica y moral del acaecimiento.
Desde antes de la fecha del aniversario, hnsta ayer, sin que casi pasara un sólo dta, BP,
ha cantado en prosa y verso al ilustre genov-.is.
Uno de los cantos más armoniosos lo prod·.jo una sensitiva mujer mexicana, que ha probado todos los dolores humanos y todas las
ansias y delirtos celestes; una educadora tle
temperamento luchador y rigido, de alma sua-,"!
y multiforme, que se llam_a Berta Sá.nchez Má1·mol de Gabucio, hija del correcUsimo novelista e historiador Don Manuel Sánchez Mármol, no ha mucho bajado a la tumba, y actual
directora-lnteligenUsima-de La Corregidora,
escuela superior para niñas.
Las bellas y coñmovedoras estrofas de la
poetisa consiguieron levantar los corazones,
fortificar los á.nimos e iluminar las inteligencias de aquel conjunto infantil y eran de verse
el entuEiasmo y el asombro de los centenan•s
de pajaritos al olr a la amiga maestra la Je:::tura de su poema a Colón ....
Hube de recordar el romance de Pascarella:
La Scoperta del l'Amerlca. En él, un rústico
romano que ha leido-sabe Dios en qué librola historia de un tal Crlstóforo Colombo, la repite a eue amigos de taberna. Lo amable del ri-lato radica en la Ingenuidad y el final es tan i!eductor que un orgullo altanero irradia en todos
los rostros y se iluminan los mismos muros
de la añeja trattorta cuando el narrador responde a un compañero que Je pregunta acP.:·ca de la nacionalidad del navegante:
"Ma la storia de ttutto er mono sano ....
Eh, la storia, percristo, e sempre storia!
Crlstóforo Colombo era italiano."

+++
VUELTA DEL VERlANO.

EstAn regresando a sus elegantes residenci:l.s

Albe1 to Anaya, maestro director de la Compr.füa de Opera del Teatro Hidalgo.

del Havre, residencia de la honorable inicl:-1.dora.

r.ox PORFIBIO

y "CAR~IELITA."

No quiero ser de los c.ue olvidan por la a.isencia. . . . Mañana cumplen treinta y dos años
de haberse unido e:1 matrimonio el señor General Don Porfirio Dfaz y la señora Carmon
Romero Rubio, tan distantes de los ojos .le
muchos, pero tan ce1 ca del corazón de no pocos
fieles.
En años pas:idoJ, cuando lleÉ·cba el dia del
aniversario nupcial, una legión acudfa a Cadena o a Chapultepec a compartir del contento Y
de la tranquilidad de esos dos seres que tanto
contribuyeron, dura:,ite larga etapa, a la paz
venturosa de los mexicaucs.
Hoy, cuando un deco· oso exilio voluntario
los mantiene alejados de ~compatriotas, ali~,
en la noble FraTJcia, maud~_rnosles un recuerdo,
un saludo, en que el melancólico cariño Y la
acendrada gratitud se confundan ....

Srita.

Sra. :\farfa :\1. de la Fraga.

El, l"IUO casi aún, perseverado de todo contagio degradante, recibió el aviso de un destino superior, surgido de su espfritu con la "ªguedad igual a la del caracol que nos hace
rercibir los rumores del océano.
MAs tarde, oyendo en el vivac las voces interiores de sus anhelos, ni ante el peligro, nr
ante el daño, ni ante la muerte misma, el soldado dejó c'e sentir-como arteria que repPrcute las pu!saciones-el anuncio de un futu,o
grandioso.
"El placer es fugaz y del sueño se despierta," pensaba el héroe, auticipá.ndose a Tainee.
Y el placer de luchar con riesgo de la vida y
del honor, frente al extranjero intruso o contra
los "hijos naturales;' de la patria, ya bastaut,l
lo habfa apurado. Ya empezaban á. fecundizarse
los campos con los rfos de agua roja que bajaron de la montaña o que subieron de las ciudades. Las heridas Pmpezaoan a. cicatrizar y la
savia de log hombres de corazón buscaba nuevo¡, cperpn ea qué inyectarse.
El triunfador abatido por el cansancio y 11or
los dolores de una lucha conUl!ua, pasó luego
triste bajo los arcos triunfales y, sin alterar
su serena actitud, se sir.tió halagado interiormente por las aclamaciones de un pueblo que
Jo prodamaba su sa;vador y su gufa.
I.os rc&gt;prPsentantes Pn -:?l Con,;rec;o de 68 supieron muy bien que el fraucle substituyó a la
' 1

las meritrsimas "Cruz Blanca" y "Roja," :;uministrando a los lesionados o enfermos que
dejan los hospitales, habitación, sustento y abrif¡o.
La AsJciación contará. con reputados facult!l.tivos que puedan prodigar sus cuidados a los
menrn_erosos que los requieran en sus hogares.
Queda a cargo de la agrupación, emplear ni
que lo solicite en los diferentes ramos de trabajo, e3pecialmente, a los invá.lldos, para lo.,
que se crearAn plazas adecuadas.
La agrupación no omitirá. esfuerzo alguno
rara proporcionarse fondos que le permitan llenar las obligaciones que se ha Impuesto.
No habrá cuotas fijas para los socios, ya
Eean fundadores, contribuyentes, activos u honorarios.
La Sociedad quedará formada por la Junta
Directh a que integrará.n una presidenta, t,csorera, secretaria y tres vocales; un dir"!c·tor
médico, presidente, vicepresidente y socios honorarios.
Su divisa será una cruz verde y su lema: Perpetuo Socorro.
Las oficinas han quedado instaladas provisionalmente en la casa núm. 77• de la 4a. calle

•

Edmundo Auaya, primer tenor de la Compañta
de Opera del Teatro Hidalgo.

legalidad, y es por esto que Po,·firi .m.,- !..:gó hasta el auo de 76 a la i:-1esic1, ,, ...
República.
Pero no estaba satisf¿cho.
Ocho añcs uespu&lt;'E, y por hondo arcano .le
una bené1:ca y buscarla ge,1erac1ón, a la tristeza
sucedió el verdadero itl.eal, rtesp1.,és dc&gt;l d..,sa:
liento creció el orgullo, se acrerentó la pasión,
surgió ¿¡ i-_ruor .... l ' 1;a m;,j¡,r q11e es uu á11gel, Jo despertó del largo sueño. Sin la arr~gancia de las damas romanas, ¡&gt;f.ro con la ad1vi:1ación ¡,ropia del amor y de la ternura, clavó sus- miradas un los ojos clel veu,,ector, co.:i
la. misma in0cencia y grac:ia cou que Desd&lt;ímona oyera el relato de los triunfos del .Moro Veneciano. Y los ojos del patriota y del caudillo
que "temblaba al arrullo de la paloma," se doblaron vencidos por El más dulce de los ensunños ....
Cuando ello aconteció, un estremecimiento
de salud sacudfa a la Patlla, porque la fusi6n
de estas dos almas gr andes rn babia verificado.
Y ella, como Niobe, ha tenido una numerosa
descendencia: sus hijos se llaman todos los
huérfanos y tantas buenas obras nacidas a s•J
abrigo.
"Ca1·111elita," cie1 tamente, ha sido autora ae
magnas acciones que su p8) s no puede desconocer, que no puede negar, que tampoco es posible que olvide. Ella, con su generosidad y
altruismo delicados, mas poderosos; amantes ele
su hogar, con afecto fide:tsimo; compasiva •,an
to como hermosa y sensible cuanto prudente
y atinada; dul:iflcó a su compañero, le dió más
fuerzas, Je comunicó re:;ignación y hoy lo consuela en su inmensa desgra~ia. ¡Ah! y-¿porcué no decirlo?-e·1a lo educó, atemperando su
IÍizarrla de hijo de J\larte y le sugirió, quizás,
esa iuv1t;tei6n qu€· tanto enalteció a los llamados: la que dirijió a todos los ciudadanos de
buena voluntad, cualesquiera que fuesen sus
aspiraciones y ,us cre"'nclas, para coutri:Juir a
la obra común de prosperidad y de paz, ;;i{'mpre que a ella aportaran esfuerzos y aptituilcis.

++,s.

Por eso, y por tanto mAs que se detien,1 en
los puntos de la pluma, hoy que llega el trigésimo segundo aniversario de la unión de dos
seres magnlflcos, complemento a la vez el uno
del otro, quisiera ver reproducirse las ofreu~as
de cariño de adhesión y de respeto que en anos
felices se' les prodigó como la bendición de un
pueblo culto y agradecido.
DEHliT ARTISTICO DE BENEFICENCIA.
Bella nota de arte y de caridad en la que
figuraron elementos lfricos de gran valfa Y !as
más distinguidas damas y caballeros de la colonia duraugueuse fué la función efectuada rl
viernes último e~ el Teatro Hidalgo.
El maestro Don Alberto Ama.ya, tau esforzado
cultivador del arte musical y un incansable propagandista de la ópera con elementos nacionales formó el cuadro Urico que acaba de pnse~tarse, conquistando un triunfo en toda la
Unea.
En homenaje a la memoria de Verdi, en el

Srila. Soledad Abauuza.
centenario de su nacimiento, se cantó "Aida"
el 2o. acto de "Rigoletto" y las "Visperas Bici lianas."
Los productos llquidos de la función-que faé
patrocinada por el :\1inistro de Instrucción Pública y por la honorable colonia de Durango-se destinaron a socorrer a las familias indigeates de la hermosa ciudad tan vejada, tau oprimida por las hordas revolucionarias.
De este modo se ha iniciado el auxilio a ios
durauguenses, cooperando en ello los artistas
que damos a conocer.

F. Loya, bar tono de la Compañia del Hidalgo.
POP, ESOS ~IUNDOS.
La noche an:enazaba .... Fué el último m1ercoles, dfa lluvioso y frio, como las pupilas de
tantos desdichados. El aire que besaba los rostros hal)fa refrescado sus labios en las cumbr•~s
perpetuamente heladas.
Aquellas nieves, allá lejo3, tomaban matices de un desteñido tornasol; en el cielo pAlldo
asce:1dia una nube blanca y el sol amarillento como un convaleciente y sin púrpuras, como
un I ey destronado, lentamente bajaba hacia
Chapultepec. Un instante se detuvo el disco de
oro detrás de la está.tua de Cuauhtemoc, fo1•maudo a su Imperial airón de plumas rfgidas,
una aureola, como las que se ven en muchos
lienzos del viejo Rembrandt; puso después un
polvo áureo sobre las hojas de los "abueh,.1etes," cuyos brazos escuálidos se alzaban como
una Imploración al cielo anémico, y por fin, ~omo un dios que caé, se hundió tras el castillo.
Una espesa bruma negra se adueñó del Bosque
y las copas de los Arboles remedaban al paso
de los coches, siniestros murciélagos que ahuyentaron pronto a los paseantes.
Y apareció Juego por la ancha calzada de Is
Reforma una teorfa de celoso soruyos en norhe primaveral: los "Pierce Arrow" y los "Mercedes," los "Renault" y los "Fiat," que con
sus poderosos faros y su opulenta e indolente

Srita. M. L. Espinosa.
carga, regresaban al centro de la ciudad ..... .
-"Una limosna por Dios! Soy huérfana, be
perdido a mi padre en la guerra y mi madl'e
me ha abandonado para irse con "el otro .... "
¡ una limosna!"
¿Pero es del kiosko de cristales, del elegante café de dónde esa chica delgaducha ha salido? ¡oh, 'ID! hay mucha luz all y ella brota
de la so:nbia, donde mora la miseria.
Arra~trábanla sus pies de3nudos y tembl.Lba de frio .... del frfo del hambre tal vez, del
frfo del olvido más bien que del frfo de la noche. Aquel desmedrado cuerpecito de virgen,
cubierto apenas por andrajoso vestido, revelaba sentir todas las frialdades del infortunio.
La vocecita-que se exhalaba triste de su oee:ho, que saHa como "rajada," con el sonido extraño que produce un cafiaveral azotado por el
viento-la vocecita dijo otra vez, mAs quejumbrosa: "una limosna. . . . ¡ soy huérfana!"
A la s1zón, salfa del "café" desbordándo~e
por el Paseo, un grupo numeroso de hombres
que hablaban a gritos y reían con la insolencia de truhanes bien contentos de la vida. Algunos, la mayor parte, señalados en la hampa
del vicio y la fortuna.
MAs la ocasión no fué propicia a la pobre
huérfana, pues todos pas:irou de largo. Pero,
no, distingo a un joven de buen ffsico y porte
que se detiene. Ya no va a ser estéril el sac:ificlo her6ico y tierno que palpita en aquel montón de harapos. De seguro el joven va a darle
un puñado de monedas. Me acercaré yo también
para agregar la mfa. Pero no llego basta ellos
porque oigo una voz ¡ distinta de la otra! fuerte y atropellada que pronuncia cfnicamente:¡ Doce años! tan chiquilla apenas! Bueno, pues
ven conmigo y te daré ....
Y me ful, porque no quise o r más, ni saber má.s ....
La noche amenazaba!
FRANCISCO GANDARA.

+M&gt;+++Mt !*+$,S.~!&gt;+++++++++++++•!&gt;+
DON :\IANUEL DE LA TORRE Y
DON :\IANUEL RARO.

1

Por arreglos hechos .. ntre la
Editora "El Mundo Ilustrado" y "La Semi.na Ilustrada," S. A., y el señor don Manuel
de la Torre, este caballero ha entrado a formar parte de la Compañia, y asumirA el puesto de Jefe de Redacción de ambas publicaciones; sin embargo, en la actualidad aún ocu;pa dicho cargo el señor don Manuel Haro,
con beneplácito de la Dirección, que ha visto
.¡.la manera como el público ha elogiado el pro+greso de dichos semanarios en el corto tiemÍpo que dicho señor tiene la referida jefatura.
El señor de la Torre ocupará su puesto a
¡partir del dia 5 de Noviembre próximo.
'.t

l

+

+
.¡.

LA DIBECCION.

;¡;

+++++:tt+#+++++++!o++-S•t!&gt;+&lt;S&gt;+•!•~++&lt;Eo+

'

�~==================u a====:=============== = ~

LA FALTA
II NOVELA CO R TA POR " REN E GHIL" VERS JON ESPAÑOLA DE AMADO NERVO

11

~================ =======D ~================== =,====#
Pasos ligeros, precipitados, atravesaron el s1lón y un dedo hirió vivamente con dos o tres
golpes la puuta de la cámara. La señora Hurtrn dejó cau a sus pies el libro que en aquell•)s
momen·os lela y, medio incorporada en e l co:1fidente, , ió entrar, con mezcla de sorpresa ,.
alarma, a su hija, que llevaba traje de calle ·iÍ
1&gt;arecer rápidamente ajustado.
-;:.!arta! ¿Qué ha pasado, hija rufa? ....
¿ Tu marido? ....•

-No, madre, se trata de mr .... Pronto ....
1 ron.o . .... ¿Está 11adre ah[? Llámale ....
hl ¡:e;to de la jo,·en era febril; sus dedr,s
maltrataban el minúsc·ulo manguito de astr'lkán, Y, bajo el velillo levantado, sus pup1u,.,
aparecieron dilatadas con un brillo fijo como •JI
de la locura; la delicada faz dolorosamente consumida, plomiza, mostrábase en medio del claro sol de aquella mañara de Abril que entrnta a través de las cortinas azuladas, como una
for frágil, herida por el frfo, en sus más intimas fibras.
Incapaz de s:rngre frla, intrigada por aquel!a

agitación extra:&gt;rdinaria, enloque::ida también,
la señora Hurt1n salió al salón y acercándose
a la puerta del g;abinete del trabajo de su marido, llamó a fste con voz que se ahogaba en su
~ arfa 'l I a:
-;\'en! ;Marta csuí aqut! ... . ;Veu pronto!
Y , olvió hacia su hija para recibir eu ,rn:,
trazos a la 1:obre niña que lloraba, dejando oír
rollozos entr&lt;'cortados y leves, con la cabeza,
o·ulta ya en el ma:erno seno, sacudida por ner-

,;iosos sobrernl os, hijos de su enigmática desesperac:ón. Fstaban aún enlazadas cuando apart.ció el señor Hurtrl'. Con su s cabellos grises,
su ha: ba corta y cuidada, 1\1. Hurtm guardab;i
de sus largos años de notariado, IJeno de probidad Y rectitud, una especie de solemnidad y elegante Y reservada, pero su mirada era afable
llena de man·rdumbre, casi sonriente. . . . . '
Inquieto ce de Juego ror la Inflexión de voz
de su mujer, permaneció ir,rnóvi1 en •·I 1lintll!
de la puerta. con e l cor az'.'.ín re;i,mt1r:am:&gt;nte
conmovido ante el dolor de su hija que constitura todas las dulzuras de su vida.

-Hija m'a, ~ qué es lo que pasa? dijo. ¿Qué quieres de nosotros? ¿Por qué no me
ab, azas·?
bolla se desprendió del seno de su mactre v
con poceroso arranque fué a caer entre los bra~
zo3 abiuto3 de 3u padie, ocultando la frente
bajo la (Orona de,aliñada y sudorosa de :rns
!'aoellos de 01 o. Bruscamente miró a los dos
con mirada aomb1fa, que tenfa casi la inconsUencia de la fiebre. Y lOn palabra rá¡&gt;ida, destituida C:e su habitual timbre cristalino, dij&lt;&gt;:
-!11 i marido va a venir .. . . No me lo ha dicho, I!O n~e ha oicho nada, pero vendrá luego....
Los an i¡;os, les colegas de la Cámara Jo retwnen en la casa para una cuestión urgente .....
Yo e3taba aquf ayer, a la sitJta .... Yo estaba
aq uf, es 1&gt;rech:o decirlo ..... .
Y c.on voz sorda, en tanto que se dejaba caer
sob1 e u11.a ~illa, ras¡;ando con los dientes ,u
fino paiiuelo de batista, repitió:
-Aqu[, ayer, de tres a seis .... Es preciso
sostenerlo!
Dos gritos estallaron mezclándose en e l esJ)acio: gritos de infinito reproche, de tembi010sa lndi¡;nación; tan explicita era la conf~sión de la falta de la miserable, de la ))obre criatura, que aplastaba, con i::u vergüenza y sus remordimientos.
-Tú has he.. ho esto!. . . Desgraciada, :t!1:
d€.sg1 aciada ...
- Y has contado con tu madre y conmig-1
1iara librarte del ca3tigo! XosotnH ,JeberoH1•1 a
nuestra vez engaiiar al hombrp a qui':J11 ha-,
traicionado! ... De seguro estás loca ...
Con lo3 puiios torcidos, con una especie de
queja apa¡;ada, como lt&gt;jana, entrecortada por
los rnllozo'.l, )1arta hablaba, t&gt;n tanto que e l
tol de la m:iñana acusaba cruelmente el cerco
azulado de sus pupilas.
-Loca .... Yo estaba loca! Oh! ¿qué fué
lo cjue re despeJtó en mi? Se produjo un completo o:vido, y los seres, las cosas, no me par&lt;'cia que tuviesen aspecto habitual.. . . . t10t1ba en medio de un deslumb1 amiento inconsclen:e. Al¡;o n.e 1&gt;osefa, al¡:;o se a&amp;itaba el! mf
cambiando mi alma, aun mi propia cara. Yo
hab1[a ido al cri!l:en como a la muerte, presa
de un 1·értigo! Oh, vosotros 110 sabéis. Yo no
me r~conozco en la mujer que fuf durante aqut•l
tiempo maldito .... Alldrés! Andrés m[o! 1,i
yo te amo ... Yo le airo con todas mis venturas de otro tiempo Y, ay! con todos mis remordimientos de ahora, oh! esto (S horrible .. . .
Lo amo tanto como cdio al otro, como lo odi'l,
sr, con toda mi alma! ... Andr(s no t iene más
que sospechas, apenas sospechas, la mayor rie
las cuales le vino ein duda a causa de mi tmbación, del disgusto que ee me sul:ió a la cara
y emponzoñó mis labios .... Oh la dirha, nuestra querida dicha esté., JJuEs, perdida? la deses1&gt;eración y los remord im ientos no son capaces
de resc·atar nada'! Padre, madre, tened piedad!
liabfa caldo de rodillas con expresión ele sú))lica infinita extend iendo las hermosas mano¡¡
como padrón de dolores. Con la a 11gustla de Sil
hija reproducida en su noble fisonom[a, un poco
alterada por la edad y coronada por las dos
bandas de sus cabellos grises, la madre, vertiendo lágrimas habla tenido un gesto de perdón. . . . pero el padre permauecr.. rtgido, mudo; solame•Jte ee advertra en sus pómulos un
temblor que bien pod[a ser hijo de la emoción
o de la cólera.
-Nada es reparable- dijo l)v• n,i.-La 1.alicidad va acompaiiada del honor.
Y sali ó violentamente, rechazando con un
gesto a su hija suplicante, que fué a caer ele
nuevo sobre un rillón. Oyósele alejarse con pasos vigorosos por PI salón.
A pesar de la expresión severa que persistfa
..,, su rostro en tanto que caminaba, con las
maros hacia la espalda, de Yez en cuando ¡&gt;ugnaba por b rotar de sus párpados hinchado,;,
una lágrima.
Acabó por detenerse, presa de una terribl·:'!
l ucha entre su honor antiguo y su inmenso
amor paternal, frente a la mesa del salón y pítsosll a voltear inconscienteme-,,te, una tras ot.·..1,
las páginas de un álb um de fotograflas.

De pronto, como invenciblemente atra[da, s11
pupila se dilató, y una palidez mortal invadió
su rostro: Ali!, irradiando con tonos marm&lt;Íreos sus espaldas desnudas, una mujer sonrera
con la s1nrisa suave y franca de la plenitu ·J
de la vida ardiente e ingenua: era como el recuerdo c,e un pa.saje de 11rimavera en medio
de un e:,tfo to1 mentoso. Ah! terrible vértigo
que mina Y trae el olvido de uno mismo y de
todo lo que le rodea. I:e él Labia Eido tambit;n
1 rctima aquella n:u;er e¡ue Ee lel'antaba e:i tn.les mcmentc3 ñel pasado mostrando al seiiQr
de hur,[n su falta, su única falta! Una amiga
de su mujer, que su1 gió en su camino como
para su ))Obre hija había surgido un amigo de
su esposo quizá.
Pa:;:ó,e las man:s por la frente dolor!Ja, C"'1 raudo los cjos. . . . Oyóse entoncEs un ruic'o
de voces &lt;n la an ec:mara y extendiéndo con
actitud ce d€sespe. ación 1:,uplicante los brazo.:&gt;,
:'\lartr. apareció:
-Padre! padre! .... Andrés llega .... p;•...
dad!
Desalmado, el Eeñor Ilurtfn, se dirigió a
ella y rólo tmo t'em¡:o de decirle: Ahl, ))f'rmanece ah[! Y con mano tembl&lt;,, vsa cerró 1:\
puerta a tieml'o que Anrlrés entraba 11or b
o :ra.
:'\letceJ a un Esf,terzo ¡naud ito de 1·ol•1i;1ta•'.
su1&gt;0 mandar sus nervios y con una voz a))cnas alterada , 11regu ntó:
-Qué I ay de nuevo, m i querido André3, ¡n.ra que vengáis tan de mañana?
El recién ,enido cia un hombre de t1eint.1
Y cinco afioa; llevaba levitln ajustado, su fr eute des11ejada acusata inteli~encia coronando "!
fino rostro 01 Pado de fiero mostacho y barh.1
abundante. Advertfase luego que también ha1&gt;i:1
esfuerzos pode1oso3 para 1&gt;Nmanecer dueño riP
s[ mismo.
-Estamos solos?-dijo-11adie nos o:;·á'?
-Pero, qué ¡,es :an ¡:;ra,·e lo que tienes quv
decirme?
Andrés habla e og C:o las manos clel señor
Ilurtrn.
-:'\liradm~-exclamó-Y dec-idme si la co:.:ia
no Eerá g¡ave c·uando en uPa sola l'Oc'he ha 1,0ciiGo alterar de tal suerte mi fisonom[a ....
l~n aquél ¡iunto de~ayó su b r[o y su faz se
mostró, hoyada, d ?strozada por e l insomni.),
plomiza, t n ta1úo que algunas lágrimas quemantes enrojeclan rns 1n111ilas. Se sentó un instant~,
llorando si lenciosamente y las lá¡;rl mas de aqu~I
hombre, forjado pa1 a la acción, eran trágicas.
El Eeñor Hurtin re habla colocado frente a él.
-Seiior Hnrtin. padre 111[0-dijo-mi aflicción es in!nensa, inn'ensa c-omo la dich&lt;1. - ;~:enazada dr! mue1 te, c·omo el honor, amenazado
tambiéP., perdido quizá; Yos váis a decir me una
palabra. Y esta palabra me hará el más infeliz
de los hcmbres o el n:ás culpable, ay!
Por vuEstro honor, respondedme: Marta estaba ayer, a la siesta, en vuestra casa? ·
Tan prevenido estaba el señor Hurtrn par1.
la pregu nta, ya p revista, que ni un músculQ
de su rostro ae conmovió, cuando respondió:
-Andrés, ¡&gt;ero por qué tal solemnidad ¡¡.,.
ra una cosa tan sencilla? S[, Marta estuvo aqu!.
ayer, hasta las cinco y media, hasta las s,:is
c:uizá ....

l"na dicha sobrehumana extremeció a Andrés
Durieu, empurpuró con luz viva su rostro y i&lt;'
revivió. Se llevó la mano a la garganta:
-Oh! ~racias .... -murmuró---esto es la vida! :.rar,a! mi pequeña :.rarta!
Pero una triEteza profunda siguió a aqud
tran,porte:
-Soy, pues, un miserable .... Ah! \'os uo
lo rnbéis .... He llegado a suponer en :.rarta ....
Lo:o de mf! loco! La he insult:u,o he insultado r- su madre. . . . a vos. . . .
'
s~ levantó como para arrodillarse.
El f.efior Hurt n le abrió sus brazos, dejando
&lt;. t:e se desbordare la emoción que le sofocab:l.
-Ard1€s, amigo n:fo, murmuró-nada lnl;éis die ho a Marta?
-Oh! no! no!
· -Bien fstá. Del:lsteis tufrir mucJ-o y el sufrimiento lo depura todo. Abrl.'z:idme, querido
Andrés.
-Grac:as de todo corazón, os lo di~o con
1 c:·dad. . . . aho:a bie..1, rr i visita no se ha ,e-

rificado, verdad? :.le voy. Debia estar en la
Cámara, en trabajos de comisión. . . . me voy
tan feliz. . . . tan feliz!
Andrés estrechó aún las manos del señor Hurtrn que Jo condujo hasta la puerta, tan dueiio
de l r mismo, como al principio. Pero cuando la
puerta se cerró, estuvo a punto de caer sobre
la miEma mesa en que el á.lhum-ya cerrado-le habla dictado de una manera tan inopinada,
el rncrificio de su honor. Abrumado, dejó Jarg,J
tiempo que las lágrimas rodasen por su barba.
Cua11do levantó la cabeza, )[arta estaba frente a él, toda llena de vergüenza, humilde con'o un niño que se cree delante de Dios qu,3
11erdona. En un rapto, por una infinita resignación y una dolorosa alegria infinita, el s~iio1· Hurtf11 le abrió sus brazos:
-\'ell, :.1arta, ven .... -le dijo.-Nadie si!l
duda tiene el derecho de llamars&lt;! justiciero.
-No se debe ser más cruel que el tiempo y
d olvido que pueden rehacer aún la dicha misma para el cul pable!
R E NJ~ GIDL.

Tt·--; fo·x:::as delineaba, y tú brotaste
Ccm:&gt; surge de l má.rn ol Galltea.

Y crucen, por un vértigo llevadas,
Cual Paolo y F r ancesca, el infini to.

Asr. . . . mo1 ena. . . . rsf, negro el cabell o
DeEcendieado En sedoEos es,irales
Con ese casto y torn eado cu~llo, '
Con tus t1 émulos b.bios C:e cor ales.

1'adie puede decirte lo que ahora
Quedo, convulso de pasión, te digo;
Tú naciste con alma soñador a
Y no puedes vivir sino conmigo.

Te habfa sonado asl: n erviosa y a l ta,
I:láfano el cutis, sonro3ado apenas,
Con yo no se qué luz que hierve y salta,
En las azules curvas de tus venas.

Yen! tu mejilla como flor tempr ana
Al soplo del rumor se colorea,
Porque tienes el a l ma de Susana
En plás' ica forma de Frinea.

\"engo a ocupar e l trono que me espera
En el mágico alcázar de tus sueiio3!

Negros tus ojcs que el amor agi ta.
Con a l ·o de Julieta enamorada,
Y más negros aún, cuando palpita
Desdémona sedosa en tu mil ada.

Yo te daré cuanto tu amor soiiaba;
Todo conmigo realizarlo puedes;
Te haré beber el néctar que escanciaba
En la ol[mpica fiesta Ganimedes.

Amame! Soy aq1;el que tu mirabas
En las noches serenas del EsUo,
CuaPdo tu ,•i,ta lánguida mirabas
Trémula de pasión en el vacto.

Yo te amo! Ven conmigo! para am'.l1't➔,
Toda mi alma de poeta guardo,
Porque siento en ml esptritu al mirarte
La frenética fiebre de Abelardo.

Quiero estrechar tus manos palpitante,
Y para darte a l porvenir te llamo,
Que si me falta voz para ser Dante
Tú eres más grande que Beatriz, y te amo!

Yo también te soiié cual me soñaste;
Con e l buril sublime de la idea

Yen! Yen! que nuestras almas abrazadas
Dejen la tierr.i. dQ lloré proscrito,

MIRTHO
Yo soy el que esperabas .... Ve n. Gallarda
Surge con blanca túnica cubie1ta;
Adormido tu esplri tu me aguarda
Y yo digo a tu esp ritu "Des1&gt;ierta!"
Acércate! Dios quiso que te quiera
Porque no te comprenden los pequeños;

)lANUEL GUTIERREZ NA,!IJRA,

�Las Kermesses del oasado
Domin&lt;Jo

11

11

""-\

Mucha ale1rrfa, muchas bellezas, supremas elegancias,
ambientes de flores y basta'ltes ingresos para la carita1\\'a Cruz Roja, fueron las notas culminautes do este
cuadro de vida y de a'limación que ,e desarrolló balo
los frondoi;os Arloles de la Alameda de Santa Marfa ,te
la Ribera, el pasado Domingo.
No sólo las familias de Colonia tan distinguida y populo~a acudieron al llarr1'lmien·o de la Escuela Su¡,••r!or de Comercio, e!no también muchas de :\léxico, q11e
llegaron en tranvfas, automó\'iles y ligeros \'eh culod.
Una banda militar amenizó la fiesta y ni un s1lo momooto cesó la lucha de "confetti,'' eses 11apellllos tan 11cqueilos y de tantos c-olorines, que rnn impresclndibl~•s
en e1;tas reuniones, y que caen sobre los traje3 elegantes de las damas,-esn:altAndolos como si fueran piedras
preciosas.
Los puestos fueron muchos y 11errectamente adorr..,,dos; los habla de flo1 l'S, de tamales, de tortas compu.,stas, dt&gt; "confe'. th;," de bat1ca y el dinero no escaseó, pu•·s
a las ,endc:tcra:; a1uel!Ps no era posible nei::arlas naua.
Sus lit·chizos, sus encantos, eran el gran atractivo pal'a
que lo,; pesos fuertes cayeran como en lluvia de platl\,
en 1011 mostradore,;.

w~~•111■i'i¡;1::::;:

. ..

-

'

..........

-

Grupo de concurrentes a la Kermes~e Anglo-~ranco-I&lt;:tipailola.

O.ra kermesEe, muy animada también, fué la que tn-

Dos i:;rupos de alumnas que tomaron parte en la flestl\.
-Los alumnos del Instituto Cientffico que practica!on juegos de clavos.

Los JuBg □ s Olímpicos

Cna seilorlta vestida de gitana, vendiendo confettl en la
Kermesse de Santa 11arfa.

\'endedoras de confettl.

vo efecto en el Parque Español, titulada Anglo-Fran,~oEspañola, organizada por la Junta de Covadonga. El
tfpico juego de bolos constituyó una de las notas salio!!ltes de la fiesta, lo mismo que les jue~os atléticos, ca•1saPdo un gran efecto el acto de soltar cien palomas me•1sajeras, luciendo en las rintas pul'stas en sus cuellos, los
colores de la11 tres naciones· Inglaterra, Francia y EsJ&gt;aila.
Por la tarde se Inició la kermesse verdaderam?nte dicha, r€inando la más franca alegria y habiendo mús!~a.
bailes y nutrida batalla de confetti. Por la noche ~e
quemaron vistosos fuegos artificiales, y ho11raron con
su presencia la romerfa los Ministros Plenipotenciarios
de España, Inglaterra y Francia, los cuales fueron recibidos con los honores debidos por la Junta organizadora. En resumen, una mañana y una tarde animadfslmas,
en las perfumadas alamedas del Parque Español.

Señoritas de l::s Escuelas Normales en ejercicios giPJnAsticos.-EI P1 esidente de la República y sus ayudantes lle&amp;ando al Hipódromo.-Señorita Normalista con la bandera que tué jurada solemnemente.

Ha sido a no dudarlo un espectAculo muy vistoso y
bajo todos puntos de vista digno de alabanza, el que tuvo efecto en el Hipódromo de la Condesa la iíltlma ~emana, or5anizado por la Secretaria de Instrucción
Pública, que se preocupa del desarrollo ffslco, al mismo
tiempo que del ,ntelertual, de los alumnos de la Escuela
que wstlene el Estado.
No tenemos para qué dar detalles, que el espacio no
permite, y tan·o mAs cuanto que los momentos culminantes de los Juegos OUmpicos se encuentran eñ !luestros grabados; sólo sf diremos que el pasado domingo
tuvo efecto el reparto de los premios, con gran ent,;siasmo, y que, ademAs, vimos los ejercicios m!l!tares tle
los preparatorlanos, que fueron celebrados; la competencia atlética tle la Escuela Magistral de Esgrima, y
las vistosas marchas de las alumnas que llamaron la
atención por lo J&gt;reclsas y Jo marciales.
Tanto el maestro \'era como los profesores de 1,,s
Escuelas respectiva!', obtuvieron una ovación, por la
maP.era como hablan conseguido implantar la enseñanza de "sport" tan necesaria y de re&amp;ultados tal\ ex;ce\eqtes.

�ILITERATURA y BELLAS ARTESIII
Esta aventura me ocurrió en 1882.
Acababa de instalarme en el ri!!Cón de un
wagón ,·acfo y habfa cerrado la puertecilla,
cuando volvió a abrirse bruscamente, y of una
vez que dec a:
-Cuidado, señor, estamos justamente eu ,rn
cruzamien•.o de l!uea y el estribo es muy alto.
O ra voz re3pondi6:
-No temas, Lorerzo, me he cogido de las
maui;as.

yo miré a mi vecino.
'lendrfa treinta y cinco años, aunque su3 cabellos estaban casi blancos: é&amp;taba condecor.iao; con grandes bigotes, gordo, con esa obesida;:
potente de un hombre actho y tuerte a quien
una enfermedad obliga a la inmovilidad.
Se enjugó la frel'.te, suspiró y mirándome cara a cara:
-¿l!.I uumo molesta a usted, señor?
-.\o, señor.
~sa 1Hirada, e.;;a ,·oz, €Sa fisonomfa, yo la •'Ono-3.a. Pero, ¿cuándo y ' dónde? \'erdaderamente yo le Ltao1a visto, Je h~bfa hablado, le haoia
estrechado la mano. Esto hacia mucho tiempo,
muchísimo, y todo eso se habla perdido en una
bruma, en que el espfritu parece buscar a tientas los recuerdos, y los persigue como fantasmas que huyel!, Ein pode1Jos coger.
El también me miraba de bito en hito, con
la tenacidad y la fijeza del hombre que se acuerLa un poco, pe1 o no bien.
Nuestros ojos, mole,;;tos de ese contacto obstinado Le las miradas, volv.éron2e a otra part,1;
de,;;pué , a los pocos segundes, atra!dos de nul'por 1a volurtad otscura y tenaz de la memo1ia que trabaja, ee encont. aren e.e n..ievo Y le
dije:
-Por Dios, se'ior, en lu¡;ar de estar mirándonos furtivamente du1 ante una hora, ¿no :,erfa mejor buscar juPtos dóPd?. nos hemos ~or.ccido?
El vecino 1espondió con agrado:
-Tiene usted mucha razón, señor.
Dile mi nombre.
-1\te llamo Henry Bonclair, l\lag::itrado.
Dudó algunos momentos; después de rsa v;;_guedad de los ojos y de la voz que acom:)aña a
esas tensioJ:1es del espfritu:
- Ah, per fectarr,ente, le he visto a usted ~n
casa de Pincel, hace mucho tiempo, antes de la
guerra, tace doce años de esto.
-Sí, reñor ... . . Ah, ah, ¿ 1·sted es el lugarteniente Revaliere?
-Sf. . . . Fuf el Capitán Rcvaliere hasta ('I
dfa en que perdf los pies .... ambos a la vez al
pasar una bala.
Y nos miramos de nuevo, aunque ya nos conccfamos.
Me acorda\Ja perfectamente haber visto a este jo\en buen mozo, elegante, dirigiendo l'.l3
cotillones con una ligereza ágil y graciosa y ,.
quien llama\Jan creo "La Tromba." Pero tras
e3ta imagen, perfectamente dibujada, flotaba
al;_·c ·n'.!e•iso, una historia que ya baba sabido
y olvidado, una de esas h;storias a Ja3 cuales
presta uno atención benévola y corta y que r,o
dejan en el espfritu siPo una hu€lla caei imp&lt;::rccr• i ~ 1~.
,\rt habfa amor. \'olv~a a ballar la sensación
particular c'e él en el fondo de mi me1roria, pero nada más, sen•ación comparable a la que produce en la nariz del perro la huella de la caza
en la tieJTa. Po::o a poco, fiP Embargo, las sombras, fueron desapareciendo y la figura de una
.ioven surgió ante mis ojo!'. Después su nombre
brilló en mi memoria como un pe:ardo que estalla: la seño1 ita de Mandat. Me acordé entonces de todo. Era en efecto una historia de amor
hasta común, si se quiere. Se amaban cuando
los cancel y rn hablaba c!e su próximo matrimonio. Parecfa &lt;;ue el'&lt;'s esta'::an muy enamorP.dQs
Y muy felices. Levanté los ojos a la red donde
todos les paquetes, trafdcs por el criado de ·ni
vecino, r.e sacudfan cor¡ el rno,·imiento del tren
Y me parecfa ofr la voz del sirviente como ~i
acabara de hablar.
Habfa dicho:
-Abf está, señor, eso es todo. Hay cinco:
loe- confites, la muñeca, el tambor, e l fusil y el
prstel de bfgado.
Entonre, en 11n l:'e,;;undo rn compuso y ~-e
des~rrolló de mi c-abeza 1111 poema. Se vare~ia
a todos los aue había le•do en que, ya el hom\Jre
o ya la mujer, se ea§an con su prometido o prometida después ñe la catástrofe corporal o fina¡¡cierll.. rs•e oficial. mutilado durante la guerra,
?,ab .a vuelto a ballar después de la campaña la
)ov~n oue se le habfa prometido, y cumpliendo
su Juramento, Fe babfa casado con él.
llle parecfa esto bello, pero ser&gt;cillo, como halla uno sencillos todos los desenlaces y todas las
abnegaciones de los libros y del teatro. Pareee

'º

•

,J. B. ~IORONI.- Rett·ato.

La Galerfa de Carrara en Bergarno pos~e joyas de ineetirn able valor que projucen la admiración de propios y extraño3. El pintor J\loroni
juntamente con BelUni, L. Lotto, Cosimo Tura y otras firmas no menos réle~,·e,, enriquec~,.
aquellas f·alerfas, y ee d€s aca por lo sob1 io .Je
la pintura y la expresión a·1stera el retrato que
presentamos en es•e grabado, que juntamente
con otros del mismo autor ~an ('elebrados, puP.s
la especialidad de ) loroni, era 1&gt;recisamente c-J
reproducir el natural de la persora con una
exactitud asombros:i..

Después apareció una cabeza cubierta de 1in
s',mbrero redondo, y dos manos agarrándose a
las cintas de c11ero y de paño, pendientes a l&lt;&gt;s
Jades de la portezuela, suspendieron le11tamentt?
e11 cuerpo, cuyos pies hicieron en el estribo el
ruido de un bastón que golpra en el suelo.
Cuando el hombre hizo entrar el dorso en el
departamento, vf aparecer en el paño flojo dd
nantalón el extremo de una pierna de m'.tder-i
barP.izada de negro, a la cual otro brazo sig·1'6
bier&gt; pronto.
Apareció una cabeza detrzs del viajero y p,·, guntó:
-;. Está ust.ed bien, señor?
-Sf, mi querido.
- Entonces ·aquf tiene usted sus paquetes y
SU" muletas.
Y un criado que tenfa el aspecto de soldatlo
viejo, subió a su vez lleva•1do en los brazos un
conjunto de cosas envueltas en papeles negnn
Y at'larillos, atados cuidadosamente, y las colocó una tras una en la red, encima de la cab~za de rn amo. Después dijo:
- He aquf, señor, esto es todo. Hay cinco.
Los dulres, l a muñeca, el tambor, el fusil y f&gt;1
pastel de hfgado.
- Está bier&gt;, mi Querido.
-Buen viaie, señor.
-Gracias, Lorenzo; que estés bien.
El criado ~ali9 c~rrando tras l:'[ la puerta1 v

siempre, cuando uno lee o escucha esos ejemplos de magnanimidad, que uno se sacrificarta
en igual caso con un placer lleno de entusia¡¡mo y con un ahinco magnffico. Pero se pone
uno de muy mal humor al dfa siguiente, cuando un amigo pobre se acerca a pedirle prestad0
algún dinero.
Después, otra suposición menos poética y más
realista substituyó a la primera. Quizá se nab1 fan casado antes de la guerra, antes del espantoso accidente de aquella bala que le cortó
las piernas, y ella, desolada y resignada, había
de!:&gt;ido recibir, cuidar, consolar, sostener a ese
marido que habta partido fuerte y hermoso y
habfa vuelto con los pies destrozados, despojo
repugnante ertregado a la inmoYilidad, a las caleras impo:erteJ, a la obe:;;dad fatal.
¿ Era feliz o desgraciado? Sentf un deseo débil al principio, des¡més ¡;rande, luego irresistible, de conocer su historia, de ~aber a lo mflnos 10s puntos principales de ella, que me perwit.ie,en adivinar lo que no pudiera o no quiriera conta, me.
Le hablaba pensar.do en eso, babtamos cambiado algunas frases banales: tiene, pues, tr~s
hijos: los dulces son para su esposa, la muñeca
para la niña, el tambor y el fusil para los niños
y el pastel para él.
Ce pronto le pregunté:
- ; Es usted padre, seña-?
Res•)Ondió:
-Xo, señor.

Me senU confuso como si hubiera cometirlo
una imprudencia y repliqué:
-Pido a usted perdón; lo bab.a pensado al
oir a su criado hablar de juguetes. Oye uno sin
e3cuchar y saca conclusiones a pesar suyo.
Sonr.ó y murmuró:
-No, ni aún me be ca~ado; me quedé en los
preliminares.
Hice como que me acordaba en ese instante:
-Ah ..... es cierto, ts ed estaba compr.&gt;metido cuando lo conocf, comprometido con la
señorita de Mandat, según creo.
-Sf, señor, su memoria es excelente.
Tuve una audacia excrni\·a y agregué:
-Sf, creo acordarme también de haber ofdo

ddad, a todos los goces, a todos los ensueños,
...n11.amente por exaltar la admiración de la ge!lte. cuando oigo en el piso ae mi cuarto el ruido de mis pies de madera y de mis muletas,
con ese ruido que produzco a cada paso, tengo
tal desesperación, que me pi avoca estrangul!!.r
a mi criado. ¿Cree usted que deba aceptar uno
de una mujer que tolere lo que uno no sufre de
si mismo? ..... Y ademlís, ¿se imagina ust•~d
que sean tan bonitas mis p1einas de madera?
¡Se calló! ¿Qué deci1leY Hallé que tenla razón. ¿Podla yo censurar, despreciar, siquiera
pensar mal de esa mujer? No. ¡Sin embargQ.
El desenlace, conforme a la regla, a la verdad,
a lo real no satisfac a mi deseo poético. Esos
muñones heroicos pedfan un hermoso sacrificio,
y yo experimentaba una decepción.
Le pregunté inmediatamente:
-¿La señora de 1• leurel tiene hijos?
-Sf, una niña y dos niños. Es para ellos para quienes llevo esos 1ug..1etes. Su esposo y ella
han sido muy buenos para conmigo.
El tren subió la pendente de Saint Germain.
Iba a ofrecer el brazo pa a ayunar en la baj:1da al oficial mutilado, e;uando por la portezuPla auierta dos manes ::;e uirigieron a él.
-¡Buenos dfas, mi quer,do Revaliere!
-¡Ah, buenos d!as, J: 1 mrel!
Detrás del hombre la mujer sonrefa, radian,e, toda,fa jo,·en, envilíndole un raludo con sus
úedos Lubte1tos por les guantes. A su lado u::ia
niña rnltaba de gozo y dos niños miraban coa
.1.vidos ojos el tambor y el fusil que pasab'an Lle
la red de:l , a!,Gn a las maPos de su padre.
Cuando el enfenro es uvo sobre el muelle,
tado3 los nifi:)s lo abrazaron. Después se pus,_
rcn en marcha, y la 11iñ ', por amistad, tenía
en su pequeña mano el a'.ravesaño barnizaJo,
de una de las mu letas, como habrfa podido tener
caminando a su lado, el f:idice de la mano de
su gra'lde amigo.
GUl" J;E ~I Al'PASSA NT,

J . B . MOROXI,-Rett-ato ele B . Spino.

Como hemos dicho en el anterior retr:i.to, este lienzo representa a l esposo de Pace Spino, y ambos, vestido1.1 u-, negro, son
un alarde de exquisito talento del aut'&gt;r
en lo que se refiere a las ropas. El asp')cto señorial de este personaje, parece desse del lie'lzo, y hay cierta esplendidez
elegante en s u conjunto, que es elogiada
por los muchos visitantes de la Galerfa
de Carrara en Bergamo.

J . B . )lORONI.-Retrato de P ace Spino.

Otro retrato de Moroni digno de a labanza es el que reproducimos en este grabado Y que representa a una dama vestida al
estilo de la época. Como se ve, el artista
ha tomado un estilo distinto, digámoslo
asf, afinando e l tipo, lo cual no hizo en el
anterior retrato. El artista ha pintado a
la mujer de P. Spiuo, cuyo retrato presentamos en la otra página y hay que decir
que del pincel de artista tan cél2bre, n~
brotado el arte antiguo de Italia, en cu:&gt;:&gt;t&lt;:&gt; a la exactitud de las facciones v a la
vida en el semblante. Este lienzo data de
los mejores tiempos del artista.

decir que la señorita de Mandat rn babia casado con t i señor . . . . . . señor. : ...
Pronunri6 tranquilamente este nombre:- EI e:eñor de Fleurel.
-SI, exactamente. Sf. . . . me acuerdo aún :i
propósito de esto haber oldo hablar de la herida de usted.
Lo miré de bito En hito y él se sonrojó.
Su cara llena, abotagada, q ue la afluencia·
constante de la sangre tenta de color de púrphra, Ee tiñó aun mlís.
Respondió con vivacidad, con el ardor de •in
hombre que ve la ca1•Ea perd ida en su esp!ritu
Y en su corazón, pero c¡ue qu iere ganarla ante
la opinión.
- Han hecho mal, señor, en ,,-o".lunciar junto coo. el mfo el nombre del señor de Fleur~I.
Cuando volvf de la guerra sin mis píes, ¡av!
YO no habrfa ace11tado de ninguna manera que
ella hubiese Eido mi e€J)-:&gt;ta. ;.Era eso posibl;)?
Cuando uno se caEa, señor, no es para dar ejemplo de genero, idad. es para vivir todos las dlas,
todas las horas, todos los minutos, todos los sPgundos al lado de Pn rombre; y si ese hombre
es deforme como YO, ella se condena cas'índo~e
con él, a un martirio que durarlí hasta la muerte. ¡Oh! yo comprendo, yo admiro todos los ,iacrificlo~, todas las abnegacio'lea, cuando tienen
un lfmite; pero Po 2dmito que una mujer renuncie a toda una vida que espera sea. de feli-

RAFAEL.- San Gebastiún.

No tenemos para qué elogiar esa hermosa cabeza de San Sebastián, y basta con reprodu~ir
el nombre del artista, gloria de la pintura no
solamente italiana, sino de todo el mundo. Esa
dulzu ra ee expresión, cso3 cabellos'que adorn1n
la cabeza Y caen en negras ondas, sobre la espal da, pa~ecen que son movidos por la brisa; tal
es el vensmo con que est:in representados. En
la ¡?alerfa de que venimos hablando, esta joya
rictórica es quizá la más celebrada, la que ti
ne s ·empre numerosos visitantes admirándola
en profu11da devoción.

Naufragan despu: s de terribles aventuras, y
sólo pueae n ti:,u1pa,· a la mll.el te 3attando sobre
el dorso de una oallena. rnmediatamente sacan
del bolsillo los dados y 1cs cubiletes y se ponen
a jugar.
He aquf un cuento mlis ,erdadero que la verdad . Cada jugador es uno de esos marineros.
Tentar la suerte no es , oluptuosidad mediocre. No es un placer ni una embriaguez gust.u
en un segundo, meses, años, toda una vida ue
temor y de esperanza.
Aún no tenla yo diez años, cuando el profesor M. Grepinet nos leyó en clase la fábula d~
"El hombre y el genio." A pesar del tiempo, recuérdela mejor que si la hubiese escuchado ayer
mismo. El benio le entrega al niño un ovillo d¿
hilo y Je dice: "Este hilo es el de tus d:as." Tómalo. Cuando quieras que el tiempo se te ueslice, tira del hilo: tus dfas circularán rápidos
o lentos, según hayas desarrollado el ovillo,
presto o remisamente.
Mientras no toques el hilo, permanecerás en
la misma hora y estado de tu existencia.
El niño tomó el hilo; en seguida tiró de él
para convertirse en hombre, Juego para casarse
con la novia amada, después para ver crecer a
sus hijos, para obtener empleos, dinero, hon::ires, para olvidar los cuidados, evitar sufrimientos, enfermedades sobrevenidas con la edad,
;en fin! para terminar la vejez importuna. Vivió cuatro meses y seis dtas después que le visitó el genio .
Y bien, ¿qué es el juego sino el arte de 3x•
rerimentar en un segundo las muaanzas que Pl
destino necesita de ordinario, muchas horas y
aún muchos años para producir; el arte de sentir en un sólo instante las emociones dispersas
en el lento vivir de los otros hombres; el secreto de vivir toda una vida en algunos minutos;
en suma, el ovillo del hilo del genio•i
El juego es la lucha cuerpo a cuer¡&gt;o con '31
destino. Es el combate de Jacob con el ángel. r:;¡
pacto del doctor Fausto con el diablo.
Se juega dinero-el dinero--,:;to es, ... positilidad inmediata, infinita.
•
Posible es que la carta que Ee ,·a a tirar, ia
bol a que rueda, co•1ceda al jugador parques y
jardines, campos y bosques, cast:'ilos que erij an
al cielo sus torrecillas puntiagudas.
Sf, esa bolita rodadora contiene muchas h&lt;!ctáreas de rica tierra, tejados pizarreños de ¿sculpidas chimeneas, que se reflejan en las ondas del claro r!o; tesoros a r tfsticos, maravill.is
del gusto, a l hajas prodigiosas, los cuerpos más
hermosos del muudo, hasta las a l mas que nad ie
crefa venales; todas las condecoraciones, todos
los hombres, toda la gracia y todo el poder ,fe
la tierra.
¿Qué digo? Resume mucho más que eso: toco lo encierra el ensueño.
¿Y queréis que no se juegue? Si el juego no
l'iciese más que conceder esperanzas infinitas·
si sólo mostrara la sonrisa de sus ojos verdes, s~
le amarfa con menos rabia. Pero tiene uñas ,Ie
d!amante: es teri ible; cuando Je place, da Ja
miseria y la vergüenza; por eso sr, le adora.
La atención del ·peligro radica e n el fondo tle
todas las grandes pasiones. Su voluptu osidad
r:·oduce vértigo.
E l placer, mezclado de temor embriaga.
¿Habr á algo más terrible qu~ el j uego? No:
el juego da y toma: sus razones no son nuastros corazones. Es mudo, ciego, sordo. Lo puede todo. Es un dios.
Es un dios. Tiene sus devotos y sus santos
que lo aman por él mismo y que Jo adoran cuando les h iere.
Si los despoja cruel mente, impútanse la falta
a si mismos, n.o s_e la imputan a él.
-He jugado mal,-dicen.
Se acusan y n.o blasfeman.
ANA.TOLE FRA...-VCE,

0 -

JOSE JUAN TABLADA

LaPasinn □HIJu2g□
Los jugadores juegan como los enamoradüs
aman, coiro l os borrachos beben: neces:iria, ciegamente, bajo el imperio de una fuerza irresistible. Hay Eeres consag-rados al juego, como hay
seres consagrados al amor.
¿Quién, pues, ha inventado ;a tiistoria ñ.e
esos dos marineros posefdos de la locura del
juego?

Desde el presente n ú mero se encarJ!'a
ele esc1·ibir la C1•ónica litera r ia de "El
Mundo Ilustrado" e~ celebrado escritor, y
notable poNa. n1exicano, cu yas 1-n-oduccionf's son cel ebr adas con general a.pl auso
señor José Juan Tabl ada, q u e a pesar dei
cargo de Dil'ector del "Diario Oficial " con
el o ue h a sido agraciado por el Gobierno
dedica al¡¡:una parte de su tiempo a la;
bellas letr as.

�..

Esperanza Iris que inaugu1a s.1 temporada
en el nuevo Teatro Ideal.

Van transcurriendo estos dfas tormentosos, en
que el aire ee eriza de amenazas obscuras y d~
temores inde:lsos, sin que el público metropolitano pueda d'.straer su Inquietud con algo sensacional, en lo que se refiere a espectá.culos. El
cuadro del "Colón," que comenzó haciendo dramas policiales, Eegún el estilo de Maurice Leblanc y Connan Doyle, hubo de alternar con
dramas y comedhs menos infantiles que aqu&lt;'llas piezas fantasiosas, buenas para divertir a
los pequeños. El "género policial" no pued~
arraigar en el gusto de las gentes cultas, ni ha
tenido un éxito verdaderamente franco y ruilloso, fuera de México, en Europa, que es donde
ee preparan las consagraciones m1is o menos caprlchoeas o definitivas. Y no lo ha tenido, por
la monotcnfa del género, por la repetición invariable de los ten:as, por la atmósfera constaDte
en que se mueven, ora el bandido audaz que
hace milagros de tramoya, ora el há.bil policfa
que dispone del escotillón y de la carpinterfa
escénica, para realizar sus hazañas prodigiosas.
Lo que sucede es que Caralt, que debe ser un
hombre tan actor como financiero, se dió cuenta de que tales invenciones policiacas podfa!l
llevarse al teatro como se han llevado al cine.
y si no fué de él-no sabe el cronista de ot.'a

Teatro P1·inci()al.-Dos escenas d~·

la opereta "Gueisha."

_,

Teat1o Ideal.-Srita. Lidia Gin! (Fot. Herlod) .-Sra. Josefina Peral.
-El tenor Amadeo Llaurado y 'el autor cómico J. Vtl.llarreal,
de la Compañia Esperanza Iris.

troupe similar-peor que peor, porque habría
que res·ar al artista su inventiva de empresar!,J.
Como quiera que sea, €n el "Colón" nos sirven dramas y comedias, al igual que en el "Meiricano." Y en estos dfas de angustia y de nerviosismo, nos vendrá. mejor un sedante mu,ncal, sin complicaciones trágicas, ni manchas sangrientas. Ahora que el poeta Núñez y Domír,guez-conceptuoso "&lt; hroniqueur"-no tiene que
dedicarse más a las arduas tareas de representar al pueblo en la Cá.mara de Di¡)Utados, deberfa escribir un bello y sutilfsimo articulo que yo
titulat'.a: "Sobre la necesidad ingente de la Opereta, en esta muy triste ciudad de los palacios."
Porque, efectivamente: para dramas. tenemos
con el nacional, tan (ormidable y truculento. No
es preciso ir al teatro para extremecernos de aagustia. Basta comprar un periódico cualquiera
y leer las infortraciones acerca de la guerra inicua en oue a~onizamos lentamente. Ahf no hay
un sólo Ppis()dio descolorido. Todo está cubi~rto cor el barniz glutinoso de la sangre coag11lada. H'lsta parece que a la tinta con que estún
impresas tales hojas, le han mezclado pólvora,
para far mejor la impresión de esos horrores ....
La Opereta, ~in descarriarse por el sender0
que a veres toma el género chico y siP tener la
amplitud opuleP.+a de la Opera, es la música tle
esta iSnoca, la que mejor resnonde a la frivolidad del público medio y al buen sentir de 1a
burguesfa. No es ni la matrona regia ni la cocotte desvergonzada. Es una "varieté" que f&gt;'!

hace acompañar de la mamá para imponer respeto a los ricarditos que pululan entre bastidores, lo que no impide, que, cuando la niña
Ea!e a escena, reparta sonrisas platónicas entr¿
sus adoradoTE's. Baste decir que, como las tipl&gt;is
pudibundas, no usa malb.s. Es una demi-vierg~
muy siglo veinte y muy chic. En último resultado, lo mejor es hacer cosas malas que parci:can buenas.

Como Esperanza Iris no inaul!'.ura todavfa su
remorada bombonera de la calle de Dolores-por lo menos basta e l jueves, dfa en que el cronista tiene que hilvanar eetas rotas y como en
el emporio de la Tanda ?n11nchran el estreno
de una reducción de "Eva," opereta "de éxito
mundial" debida al númen fenundo y productivo
de Franz Lear-reducción efe tuada por Pe¡,e
Elizondo y Jacin•o CaTJell~-el ot•e esto escrilJe
determinó marcharse al Prinrinal a ver la nuev:i.
obra del autor de "La Viuda Alegre."
¿La verdad ? Bue110. pues la verdad es que
esa Eva no gustó a los Adanes 011e casi lleu:i.ban el coliseo. Y Do t anto poroue el arreglo fu~se malo, que no lo es eP rigor, ni porque la
música no sea agradable, nues lo es, sobre todo
a partir del final del cuadro primero, sino por
la razón sencillfsima de que no es obra para d
0

gusto del público que asiste por costumbre a
ese teatro. Ademá.s de que los bailables no u~nen.. mayor origina!idad ni ron todo Jo movidl13
que los tandófllos exigen, y porque debido a l!!.
exigencia de la reducción a un acto-en el original son tres-aquello se vuelve dúos en los
que la bella Mimf desafinó más de lo necesario, por efecto quizá de la premura con Q.•,Ee ensayó la obra. ¡Ah! pero vestida sf qne
lo estaba admirablemente en el último cuad,-.:i.
El público aplaudió como cuando aparece una
decoración nueva de buen gusto. Vaya arrogancia y gallardfa ! El vals del segundo cuadro vale por todo el acto. El conjunto muy bien dispuesto. Al concluir, el público estaba aburrido.
Dice que a él no le vengan con arregfqs de
opereta. que quiere "Las Musas del Pafs" o "I,a
Gatita Blanca."
·
_'
El señor Sierra Méndez sabe ya a qÚ·e atenerse a este respecto y el cro'lista -ta~blén. Cl
estreno de "Eva" en la "catedral" de la z.arzu"lJa, obedece a que no hay obras españolas ....
y parece que ni mexicanas, a juzgar por
prórroga con que se amplió el concurso ~ abiert&lt;:&gt;
por la empresa del Principal. En fin, que -nada
se ha perdido, a no ser el estimable esfuerzo
de Pepe Elizondo y Jacinto Capella. Ot:o dfa
será.

Ia

AUGUSTO CONDE.

�~V"""',,.,,.,,..V°"""'V'V'\IV°"""...r"'Vv""'V°"""v""'...r""'\l'V'Vv""v""V"""'~v""...r"v""v""-v""-v""--v""'v""-~

Í

UNA PARTIDA DE LAWN TENNIS

{

l,.vJ',,vJ',, v,,J"\,vJ',,vJ\,....,J"-...,J'\,~vJ',vJ'-vJ'-vJ'-._r,,.vJ',..,,J\,,v,J\,,...,J'\,v.J'\,v.J","""""" r..vJ",...,.J\,l\.,vJ",~

Un Literato Menos 1

1

La literatura patria está de duelo. Un escritor distinguido, un prosista atildado y castizo
un poeta de los viejos, de los de buena cen.,'
ha muerto en medio de la pena de todos
que le quisieron y admiraron.
Escritor Público de nombre: docto catedrático, siempre fué querido de sus muchos discipul~s, Y la mayor parte de las Sociedades Lrte, ..
nas del país, se honraron con que fuese miembro de ellas.
"El ~tundo Ilustrado" le consagra un recuerdo de admiración en esta página, reproduciendo dos de sus ml!.s celebrados cuentos.

-¡;~

LA MURECA
(A mi hija )largarita.)

El grupo de sportmen pertenecientes fl
club de Lawn-Tennis "Cbapultepec," que se reunieron el último domingo con motivo del onomástico de uno de los so· ios.

A LA SE~0RA MATILDE ALCALA
(HEl, 1,.\ HJ.J.\ D}&gt; )IEXICO)

Pm·,~ "1&lt;&gt;1 Mundo ll11str11do.

ROSA DE BRONCE
Bajo la tE'z broncínea
de tu cutis ideal.
s" esconde la apolínea
roea de un madrigal.
Ond uta tu cabellera
en ¡nl!.gico derroche,
corno negra bandera
de un girón de la nocbc.
En tus J)upilas de oro
S\leña un poema sonoro
de artístico arrebol ..... .
Grupo de socios del club de Lawn-'T'.,nnis "Chapultepec" que inauguró recientem,•11
te sus terrenos en la vecina ciudad de Tacubaya.
Hay que ('onfesar que dla a dla el mundo dPl
"sport" se ensancha en México, pues no so!;imente las partidas de este juego tienen m 1yor interés por los excelentes jugadores que
ealen a la ]lalestra, Eino que también se form'ln
clubs con verdadero entusiasmo y la juventud
pare&lt;'e que se solaza en estos combates, como en
ninguno de los otros.
El pasado domingo se efectuó una lucha lnt.•resante del juego a que nos venimos refiriendo
luchando los clubs "Cbapultepec" y "Sporting,"
y tomando parte para la disputa de los premios
todos los jugadores de ambos, por cuya razón al
interés no decayó un solo Instante.
El vencedor fué el club "Chapultepec" ,!e
reciente fu ndaclón, rnt'reclendo ser citados por
lo excelente de su jul'go, y por haber sido los
que verdaderamente dieron la victoria, los señóres Looareja, Gómt!z, y Olvera, los cuales recibieron las ovaciones consiguientes.
La Meea Directiva obsequió a todos con 'lll
"lunch-chamnae;ne" y allí fraternizaron vencedora, y vencidos; pues cuando llega el momento
de elevar la copa con el fsnumoso vino se oh•idan las lu&lt;'has y todo es a\egr'"a y placer.
Loi¡ ¡;rabados que presentamos dau una idea
comnleta de ale;uPos momentos del juego, y Je
las dlstin¡¡-11idas nersr¡nalida~es que forman ambos clubs, los cuales a juzg&lt;&gt;r :,or la manera C'&gt;·'lo se oortaron en el pasado •1omlngo, han ,1~
ctar mucho oue hacer a otras agrupaciones ,ie
"Tennls" no menos conocidas. y oue se dlsnntan
los diferentes camneonatos de juego tan Interesante como higiénico.

Y en tus labios deslíes
crepúsculos rub!es
de las tardes de sol.
J uan Feli11e Hen1án&lt;lez y }'ombona .

París, Octubre. 1913.

Un momento en que el socio señor Llano Inició el juego del último domingo.

- ¿ Sabes, Juan? Dentro de dos meses cumple un año la niña y. . . . mira: toda;ra ao
le has comprado una muñeca.
Y Luisa, como avergonzada de haber formulitll.&gt; cst t!m:tio reoroche, se Indinó a besar
a la criatura q1:e teura. entre sus brazos ,1.::j,1r.do caer sobre su rostro el espeRo velo d~ sus
cabellos castaños.
-Es verdad, dijo Juan, y con los codos apoyados sobrv la me!'a siguió persig111enr!o con
su vaga mirada las azuladas espirales del humo que brotaba de su cigarro. Casualmente
al ealir esa misma noche, de su taller, se ha~
t,ra detenido absorto y deslumbrado, ante un
aparador donde figuraban, artísticamente col•J(ados, desdE, pequeños rorros de ¡lapier mach~.
de a setenta y cinco centavos y de a peso, ha:;ta otros (as! de tamaño natural, con el busto,
las manos y los ples de porcelaua, que abrfitn
Y cerraban los ojos, que decían papá y mamá y
que se llevaba a los labios una botellita de
cristal J)rovista de su mamadera de &lt;'aout~houc.
Uno de esos muñecos atrajo es1rncialmente .;u
&amp;tenclón: habfa creído enéontrarle una marcada semejanza con su hija ~Iargarita. Su prim&lt;'r
impulso fué entrar a la tienda para compr:ir
aquel juguete; ))ero en fuerza de contemplarlo
acabó por descubrir entre los finos encajes que
lo envolvían, Y pendiente de un cordón color
de rosa, una tarjetita en la que estaba escrito.
$10.. . . Juan re&lt;'orrió una vez más con la
vista el aparador y se apartó de él suspirando.
La adquisición de aquella muñeca se había apoderado, sin embargo, como una obsesión, de su
e3pfritu, Y, durante la cena, ni un momento sry
habla separado esa idea de su Imaginación · ni
siquiera le sorprendió la extraña coinclde~cla
entre el motivo de su preocu1&gt;ación y las pahbras de Luisa: creyó escuchar en ellas el eco
de su propio per1 samiento.... ¿Cómo podría
adquirir diez pesos? ¿Eso era lo que procuraba
descubrir entre las azuladas espirales del humo
de su cigarro. . . . Por una sencilla asociación
de ideas, lo primero que se le ocurrió fué a!&gt;stenerse de fumar para ir guardando lo que ga¡¡taba en cigarros hasta reunir la ambicionada
cantidad; pero ese gasto consisUa en tres centavos diarios, y esa suma multiplicada por ~esenta Y un días que fal,.taban para el cumpleaños de Margarita, arrojaba este desconsolador
J)roducto : $1.83 centavos .... De pronto se ani
mó su semblante: acababa de encontrar la ROlución del problema. El maestro del taller en
donde trabajaba, teniendo que atender a 1,n
fuerte pedido, habla ofrecido a. los oficiales,
que, como el mismo Juan, ganaban un peso diario, pagarles un peso cincuenta centavos por
domingo si querían trabajar en .esos dtas; justamente los ocho' domingos anteriores al cumpleaños de su hija, daban a lgo más del producto deseado. Cierto es que habl".a que renunciar
durante todo ese tiempo, al descanso de la.s fatigas de la semana, a los paseos por el bosq,1e
de Chapultepec o por el Canal de la Viga y a
los asientos de galerfa del "Teatro Hidalgo;
pero · qué valía todo eso comparado con el júbilo de Margarita y el asombro de Luisa cuando
vieran aquella muñeca de grandes y claro'!
ojos, de blonda y dorada cabellera, que habla.ha. Y Que se movfa. como si fuera de devel'as?
Juan Ee encerró en un beróico mutismo acerr.a
de sus intenciones, y más de una vez tuvo que
hacer un poderoso esfuerzo para aparentar que
no había visto una lágrima furtiva que corría
por la. mejilla de Luisa, cuando al anochecer
,'el domingo regresaba él a su casa sin decir
ni adónde habfa estado ni por qué no' habían salido juntos a la calle, como antes. . . . LleY,ó

por fin e l momento tan largo tiempo ansiado;
EL ClEGO
muy temprano, cuando apenas acababan de desaparecer los tablones que resguardaban duran.te la noche e1 aparaaor, Juan estaba ya frente
A .TCAX UE DIOS PEZA.
a él, apretando en su mano un billete de banco de diez pesos; sf, aún estaba alU la muñe¡Qué arro¡;;ante era mi ya muerto amigo c·l
ca pareciaa a :\largarita; era una gran fortuna
que no la tiub1eran comprado; habla cerca ae Comanoante oe Caballer1a l\lanuel H . .. _ ..
ella unas un poco más chicas y que sólo va- Alto. bien confo1 mauo, ae un color blanco pftlían cinco pesos, pero ¡qué diferencia! aquella 1ioo, &lt;.on granoes OJOS ne1;ros, ondulado cabtlas eclipsaba a todas rnJgurando entre ellas Jio, la1 go.; y seoosos el bigote y la pera ....
como Sirio entre todos los demás puntos lumi- , Con qué marcial dtsenvol,ura llevaba su ;isnosos del eapacio. . . . Ya iba Juan a entrar a toso umfvrme oe paño azul con galones de pl:'1.la tieuda, cuando tropezó con una niña que jun- ta! . . . . La última vez que lo vi hacía un año
to a él co:llE,mplaba el a::,a1 .i.doL era •111a pe- que, por una frusle1 la, Ee había batido con
queña india, mal cubierta por unos s¡¡_cios ha- otro valiente oficial que le alojó una bala en el
rapos, que clavaba en aquellos juguetes sus estomago. ·'Los médicos asegu1an, me dijo, que
ojos negros y asombrados, a1 robada en un ;'.i\:- -no tengo sino dos anos de vida; pero yo me
tasis semejante al del más ferviente devoto r1o de los médicos. ' Y se re. a en efecto de
ante las irradiaciones de la custodia ..... Ju'.m ese pronóstico que, por desgracia, se cumpli-5
la miró fijamente largo rato; después, y como fielmente. ~ra la jo\ ialidad su inseparable com.
temiendo arrepentirse de f.tna determinac\l)n pañera; 1,or e.;o me sorprend1 tanto cuanño
tomada, se ap1 esuró a acercarse al mostrador una tarde, al aceicarsenos un ciego que pecli,1,
hmosna, ooscur ec10 su E;étllblante una nube d,i
y dijo a un dependiente:
tristeza; notó él w.i asombro e interrumpienrlo
-Démc usted .... dos muñecas.
el alegre relato ae una de sus innumerables
-¿De cuáles ?-le preguntó aquel.
-De las de a cinco pesos; cualesquiera de aventuras amoroia;,, y aando a su voz esa ,'11tonación grave y wetancoli&lt;.a qu~ brota de i,\
ellas; pero que sean iguales.
Pocos instantes t,i.rdó en salir llevando con- tvocacion oe los amargos recue1 dos, me ,lió
sigo dos paquetes de las mismas dimensione;; una ca1 iñosa 1&gt;,umada en el hombro, c!iciéndotomó uno de ellos y se lo tendió a la indita que me: "es toaa llna 01stona, · y continuó as!:
L:uando en Junio ce l!S5ll, el Anteo de la R,,_
no se atrcvla a cogerlo.
fo1 ma, D. Santos Degollado, sitiaba a Guada-Ténlo, es para ti, es un juguete.
lajara, senfa yo, con,o Teniente de artillerta,
-Pero ¿para mí?
(;n las filas libtt ales. 1 odo E.ataba dispuesto pa.1a el asalto y acaoaba de coro unicárseme la
crden para que tratase de ae3truir, a toda co,ita, con la pieza que serv,a bajo mis Ordenes,
una trinchera del enemigo situada en una JI!
las cal.e3 próxin.as al con"ento de San Francisco. 'l res artilleros hablan cafdo ya junto ue
mí, mortalmente he1 idos, y me oc.upaba en fijar
la punte1 fa, cuando el cato de fogón que estaba 1,sto vara jalar la piola en el mamen.o rla&lt;..o, ue,plomándose I udamente, me gritó: "E3e
sargento es el que ncs está cazando, mi tenier1te," y con su convulsa mano señalaba una d e
las &lt;:asas de la oerecha; volvf la vista en esa
dirección, Y en efecto, vf a un sargento de i•1fanterfa que colocado en una ventana abierta
en lo alto de una pared cercan1, (argaba en
aquellos momentos su arma; rápiuamente tomé
mi Pistola, levanté el bt azo e hice fuego. . . . el
ruido e3tridente de un fusil que cayó retumbando sobre el embaldosado de la calle se coafundió con un alarido e.e rabia y de dolor ....
el sargento Ee llevó las dos manos a la cara y
se echó bruscamente hacia atrás.
Un ayudante del 1.,uai-,el General que llegó
a todo escape, en aquellus instan,es, me r.omunicó la orden de I e .,rada. Acababa de recibirse. la no.ida de que l\liramón, al frente ,le
tns mil hombres y (atorce piezas había salido
ae San Luis, en auxil.o ae 1a pla'za. En medio
ae aquella conrusión le Lor, ó por completo de
mi memoria la i ma1;en de aquel hombre herido
por mi mano ....
SR. GENERAL EJ)lIARnO E. ZARATF
Nueve años dE.spués, tr;unfante la Repúblic.'l,
distinguido y culto escritor que por muC'ho
tiempo honró con su colaboración las columnas volv! a pas.1r por la hermosa ciudad justamen_
de "El Mundo Ilustrado," de cuya colaboración te llamada la reina de Occidente; almorzaba yo
reproducimos en esta J&gt;ágina dos composiciones. un da en una fonda de segundo orden, cuando
El señor !llagistrado Zárate falleció reciente- se detuvo cerca de m[ un mendigo ciego de cumente, siendo su muerte muy sentida en los yos ojos que no eran tino dos cuencas sanguinolentas parecía sin embargo, que brotaba una
cfrculos literarios y militares.
extraña mirada intensamente fija en mí . . ..
"¿ Cómo perdiste la vista?" le pregunté.-"Eao
- Sf, para tí, te lo regalo.
fué cuando el sitio de Degollado: yo era sarLa muchacha, azorada, abrió tímidamente gento del 3o. de línea; 11u teniente de artilleuno de los extremos del J&gt;aquete del que al pun- ría. . . . ¡ me pa1·ece que lo estoy ,·ien&lt;lo ! ¡ cómo
to brotó un mech u de cabellos rubios, en i5e- que fué e l último q ue ví!. . . . me vac.ó los
guida rasgó un poco más la envoltura, des¡,u,}s ojos de un balazo". . . . -"¿Y qué harías si
echó a andar, primero paso a paso y volviác,- te encont1aras frente a ese hombre? ..... " - ¡ Ah,
do con desconfianza la cabeza como si temiera señor! he sufrido tanto, es tan negra y tan
que fueran a arrebatarle su tesoro, Juego, ap,·e- honible esta eterna noche en que vivo, que si
tándo!o contra su corazón, riendo como una to- yo lo tuviera a mi a lcance, creo que estarla
ca Y saltando como un pájaro. . . . Juan, co11 contento si pudiera cojer entre mis dientes esa
su otro paquete bajo El brazo, continuó su ca- mano que para siempre me ha hundido en !as
mino apresuradamente; pero a poco tuvo que tinieblas, y morder;a, hasta hacerla pedazos" .....
detenene porque unas temblorosas manecltas
-"Pues bien, le dije yo, ayer recibt mi asoprimfan y acariciaban la suya ancha y encall&lt;!- censo a Comandante y esta noche debfa celecida, sobre la Que sin: ió al misn-o tiempo el brarlo en una cena a la que había invitado a
húmedo contacto de unos frescos labios y algo varios de los comrañeros; pero hoy acabo de
as! como si dos tibios hilos de perlas se le desli- recibir orden de marcha y prefiero gastar lo
zaran por entre sus dedos ....
que habla de invertir en esa cena, dándoselo a
Cuando Juan se acercó a Margarita, que ea- un viejo soldado; "toma," y cuanto poseta, unos
tre los brazos de Luisa tendta hacia él los su- veinte pesos, lo coloqué en sus manos. . . . Coyos, suaves y so'lrosados, le dijo entre dos be- gió él entonces la rn!a entre las dos suyas, y
sos:
largo, muy largo tiempo la retuvo as[, apo-Toma tu primera cuelga: una muñeca ... y
yando en ella, suave y respetuosamente sus
la felicidad. . . . por hoy. . . . de otra niña co- labios ... .
mo tú.
EDUARDO E. ZARATE.

�~ ~ . . - - - - : C&lt;'' "·"--

DE

FLORALES

COVA
\I

Lt-i Cl-S.91-i --ry-F-;
Composición de ANTONIO MEDIZ BOLIO.
Lem a: Crerln, Sperrr, Dilli¡:¡rr.
PRE Mifl□ H

CO N LH FLOR NHTURHL.

... - -)\

~ del noble adelantado Francisco de J\1ontejo
¿Aguilera, l\lanrique, Zabala, Juan Lanuza,
solamente e3ta obra- que cuando fuera vista
Estévez .... ¿Cuál el nombre del bizarro arquitecto?
y sentida y amada lograrla respe tos
¿Quién trazó en dosdoblado pergamino la gracia
y levantará asombros.-Algo más. Esta joya,
señoril y el austero
orgullo no consciente de l terruño moderno,
semblante de este pórtico? ¿Quién puede con su nombro
pudiera ter el Arco trajánico d~ América,
esc11lpir junto a un "fecit" la gloria en su recuerdo?
puEs América toda tiene en ella un concep, o,
¿ Quién fué el soldado artista
porque Arcérica toda vive en ella esculpida
que desciñóse el 11eto
·jl como el alma morisca vive en el pensamiento
y a la sombra sagraoa de una ceiba abortgene
que eternizó la Albambra maravillosa, y conio
Junto al desmoronado recinto de los templos,
el Parthenón es tumba del alma de los griegos.
c¡uizás sobre un gran ldolo descabezado, un dta
¡:\lonumento de América,
sentóse y puso manos al dibujo soberbio?
silencioso portento,
¡ Oh monumento insigne
vives en re ligiosa majestad resignado
LidalE;o monumento!
entre la indife rencia de los bomb1 es modernos,
Quien te creó senUa las visiones confusas
pero Yendrá tu dfa, cuando puedan leerte,
de las alhambras árabes-alcázares de ensueñocuando rn escriba el libro que e n tf se quedó abierto!
Y de los formidables castillos castellanos,
-sueño de fuerza, firmes, huraños y serenosY sobre estas visiones
llevaba el opulento
¡ Ob portada misteriosa de la casa solariega
miraje de las b1avas arquitecturas indias,
del i;eñor adelantado don Francisco de l\lontejo !
pirámides de fábulas, babilónicos templos,
¡Cuántas veces se ba turbado
palacios que sur~f:3.n en medio de las selvas,
al mirarte mi azaroso pe11samiento !
mitológicamente gigantescos,
Cuántas noches a la lumbre de la luna
con un asombro heroico sobre sus recias moles,
be pasado largas horas contemplándote er. silencio
maravillo~amente afinadas en flecos,
y he querido, meditando, meditando,
y en tordados sutiles que vesttan el granito
penetrar en los enigmas que en tu anciana piedra leo
en una red espléndida de milagros orfébrlcos!
y be querido que revivan a mis ojos
¡ Exóticos jardines de piedra que a los siglos
tantas cosas, tantas ,•idas de que guardas el secreto ..
abriéronse en las manos de un arte de misterio,
Has vivido cuatro siglos,
y que los ojos ávidos de los conquistadores
noble casa de guerreros,
deslumbrándose un dfa sorprendieron
en la quietud augusta de su dolor glorioso
y ast, tienes cuatro siglos de sutil sJ.bidurfa
y asf, tie-ies cuatro i;iglos de mis ' erio!
y e!! 1:.. trágica melancolia de su silencio,
cen umbándm:e solos y pensativos
cual ei Ee de,mayaran en los brazos del Ticmtio!
\ o. mirándote, mirándote desde el fondo de mi espíritu
,oy urdiend una madeja de visiones y recuerdos

¡ Oh, monumento insigne,
hidalgo monumento!
Quien te creó en U puso
toda la fantasfa de un exótico sueño
al fin cristalizado en las cien fantastas
de tus nobles relieves y tus bravos diseños
para que en tf tuviera su mejor y más alta
perpetuidad la hazaña más grande de los tiempos!
Y asf, en U quedó toda
la Conquista, la fúlgida epopeya de acero,
la epopeya de sangre, la epopeya de audacia,
la Iliada de la Fuerza, la Odisea del Ensuefio!
Como marcando el paw a las nuevas edades
te alzaron a la puerta de los siglos pretéritos
y tu pórtico ornado de quimeras simbólicas
y de nobles atributos caballerescos
es el dintel por donde se lanzó hacia el Futuro
la rutilante tropa de los Conquistadores homéricos
en el galope hErolco de los caballos semidioses,
en la nube de fuego
de las lanzas ardidas en el Sol, en el rojo
tumulto de las flámulas y de los plumeros,
y en el sonoro y á.gil temblor de las espadas
resplandecientes y magnfficas, como relá.mpagos de acero;
soltando al aire el recio clarinazo de triunfo
que despertó a las Razas del primitivo sueño,
que alborotó les mares
y sacudió los montes y estremeció los cielos
como son de trompeta universal, convocando
las viejas Huma.nidades junto a los mundos nuevos!
;Oh, monumento insigne,
hidalgo monumento!
Quien te creó no supo quizás que en U ponfa
con las realizaciores de un artfstico sueño
la ir&gt;lcial esculpida en la primera página
del poema tremendo
de la Conquista. No abre la solariega casa

Tal de manos de los indios resurgfan
los granfticos sillares de ::;us templos
tra11.sformándose en la fábrica española .....
¡oh dolor de los destinos y los tiempos!
Y los indios trabajaban

trabajaban, en silencio ...... .
¿Quién miró que se mojara con lai, lá.grimas
de los mudos a 1 arites los cinceles europeos?
¿quién sintió que ellos senUan
en la mfstica amargura de su heroico abatimiento
algo ast como si fueran con sus manos
en su tierra misma abriendo
el sepulcro de su raza, por los Eiglos de los siglos
en el fondo de un dormido cementerio ....
Y los indios trabajaban, trabajatan,
trabajaban, en silencio ..... . .

Aquf un d!a
los soldadcs españoles congregáror:se contentos
El ¡:end('n del Rey flotaba
por encima de las cúspides más al.as de los templos.
El santuario poderoso de los indios
ua ya ciudad de España por el Rey y por Montejo.
Y llegáronse a €ste sitio los soldados españoles ....
Y delante caminaba un noble viejo
c;ue al llegar tendió la mano gravemente
sobre un roto monolito que yacfa sobre el suelo
y "¡aquí!" dijo el rudo anciano
y "¡aquf!" entonces repitieron
cuatrocientos bravos gritos de soldados españoles
que en las cá.Iidas llanuras se apagaron como un eco ...
Asf fué cómo fundóse, bajo el Sol de la Conquista
y en las tierras conquistadas el solar de los Montejo!

lll1

ltil

Cien artfllces tratdos de las sierras tutulxfues
empuñaron los cinceles europeos
y labraron, y labraron les dibujos
del anónimo arquitecto ....
Dos mil indios de las tribus, convertidos en esclavos
con el sol se abalanzaban a sus templos
-¡a sus viejos templos tristes, ya Ein dioses!Y arrancaban piedra y piedra, que rodaba por los cerros
para darse a los primores de los mágicos tallados
y cespués alzarse junta sosteniéndoee de nuevo!
Y los indios trabajaban, trabajaban
obedientes a la voz del extranjero.
Y las grandes maravillas esculpfanse . ...
Esculturas de guerreros
que se erguían arrogantes en sus cotas damasquinas,
sobre angustias de cariátides oprimidas por el peso;
rostros de indios que gemfan expirando
bajo el pie de los hispanos caballeros;

medallones con herá.ldicas insignias,
cruces, picas, lanzas, petos;
nobles bustos de señores castellanos que asomaban por
(la go:a
los barbados rostr os llenos
de altivez, y damas tristes que e n los ojos parecfan q ue
( imploraba;:¡
sabe Dios por qué perdones mister:osos a los cielos .... ;
largos frisos delicados
recorridos por figuras estrambóticas de ciervos;
torvas águilas prendidas en las !fricas molduras,
mit_ológicos dragones retorcidos entre grifos epiléptic,n,
y sirenas en los brazcs
de diabólicos engendros,
y cabezas da caballos resoplantes
encrespados y quiméricos,
Y cien mostruos y cien trasgos y cien shnbolos
prodigiosamente bártaros y admi1 ablemente bellos!
Y por sobre toda esta portentosa orfebrerta
encuadrá.ndose entre ricos lambrequines de mag-nrfico
(ornamento,
el escudo del linaje, los blasones de la casta,
las ilustres armas todas de la sangre de l\Iontejo.
AIH el lys de regia estirpe,
allf el árbol que señala el gentil y heroico hecho,
las estrellas y les crótalos
y el león rampante junto al castillo soñoliento ....
Por corona un regio casco;
sobre el casco, derramándose, el plumero .....

ll
l

Y aqul mismo, en otro dfa
sol.l1 e el portico ya erguido y opulento
!,;aila1 det.is y banderas y pendones
ondulaban a los vientos;
alambores y llar.nes I event.iban en los aire3
el estruendo
de la diana jubilosa que en la p&amp;z de la maf.ana
sacudiendo la llanura d€shac1ase a lo lejo3 ....
sobre el césped casi virgen de la nueva plaza, llena
de tablados y estandartes y algazaras, bajo el fuego
del dorado sol, hullfan
los vecinos de la villa; capitanes y pecheros
regidores, alguaciles, frailes, damas,
pajes, dueñas, ricos-homes y {)lebeyos;
-Aquel dfa destapáronse los cofres
que vinieron de Castilla y que trajeron
las basquiñas de damasco
los ju bones de brillante terciopelo
las golillas con encajes, las bordadas zapatillas
los tabardos de escarlata, los dorados cinturones, ius
gregüescos
de cucblllas arraeadas y las truzas de bullones,
y los áureos relicarios, los magnfficos collares, los fiil\(simos chambergos.
Y asf, todos los ve:inos de la villa, a toda gala
desde el mozo guarda-estribos basta El noble encomend&gt;:iro
congregá.banse aquel dfa
en la plaza que era sitio de festejos.
En sus potros andaluces, enjaezados de oro y seda,

los galanes caballeros
disputáronse divisas en el juego de las cañas
y la pólvora corrieron;
dispará.ronse cohetes, hubo m l scaras y músicas
y soltaron las campanas repicando a vuelo ....
Era entonces que la villa celebn,ba
memorable y bran suceso.
Aquel d1a, procesión solemne, alzando
por delante los pendones del mcnar&lt;:a C:on Felipe y !O!;
(del Reiun,
con la cruz y los ciriales y Cabildo y cofradias
y largufsimo cortejo,
por la gran poi tada entróse ....
Y vestido de los santos ornamentos
el anciano ca¡;ellán de la Conquista
alzó el brazo todo trémulo
y bendijo
el solar y la morada del hicalgo d en Francisco de l\Ion(tejo !
Desde entonces; noble casa dt! tijosdalgos,
noble casa de guerreros,
monumento señorial de la Conquista,
admirable relicario de los tiempos!
¡Oh, prodibio de simbólicos primores,
oh, preclaro monumento!
Desde entonces, cuántas cosas, cuántas vidas,
han pasado ante tus ojos, mistericsamente abiertos,
por encima de los siglos,
cual si fueses atalaya del futuro y del pretérito!
Tú miraste gravemente,
recogido en tu silencio
que de U saliera un dfa,
retornando a sus hogares castellanos el buen viejo,
tronco insigne de la casta,
que en los brazos de sus hombres, rr elancólico y enfermo,
te miró por la vez última, cual dejándote su es1&gt;fritu,
a que en U se sepultara por los tiempos de los tiempos ... :
Uno a uno,
los demás también Ee fueron;
a las veces en las naos castellanas,
a las veces en sus potros a los fmpetus guurreros;
las más veces entre cirios y cre3pones,
encerrados en sus fére~rus .... !
Y por fin, de tu portada majestuosa
salió el vástago postrero,
Y con él marchóse, sabe Dios por qué y a li,1,ulv.
el linaje esrlarei ido dP. g11s ri1:rños ....
Tú quedaste erguida y sóla,
frente a frente de las cosas y los tiempo3 .....
¡ Qué de viejas aven.tUTas, qué de lances olvidados,
qué de fiestas, qué de duelos,
qué de amores y quebrantos,
qué de hazañas y miserias te han dejado su secreto!
Tú has mirado poco a poco
que en tu torno se apiñaban nuevas casas y hombres nnt(vo.i,
De esta vieja ciudad m!a, cua' ro siglos
tú viviste las cien vidas y soñas·e los c:en sueños,
Y asf, tienes cuatro siglos de sutil s'.lbidur".a
y asf, tienes cuatro siglos de mis'.erio!
· '
Y mirándote, mirándote, de3de el fondo de mi espfritu,
-yo que soy una alma triste, consumida de los males
( de mi tiempo,-me parece que sonries en los rostros pensativos
de tus nobles esculturas de guerreros,
que sonrfes con irónica amargura
cuando pasan a tu lado las mentiras y los tráfagos mo( derno':l
y paréceme que lloras
de tus damas esculpidas en los ros:ros levantados ba-:ia
( el cielo,
cuando sabes las doradas agonfas y el dolor civilizado
de estos años de cultnra y de tormento!
¡Oh, J)0rtada misteriosa de la casa solariega
.Sl
del f'eñc-r adelantado don Francisco de Montejo!
,
ANTONIO MEDIZ BOLIO.

..

�je que, después de recogerse en el talle por medio lle
una cintura de acero bruiíido y perlas, baja a formH
los faldones de esta original veste que tiene un encanto
digno de todo elcgio. La cintura de acero y perlas es
muy angosta por les lados y por la espalda, pero en l·l
frente se prolonga en una primorosa y ancha hebilla,
trabajada con un gusto exqLllslto. Tan bella "toilette"
es adecuada para una señorita o joven de poca eda•l.
Las mangas rnn de ga~a pllssada, cubiertas con encaJ,~.
y llegan hasta el codo.

1'

~·~-✓
-

...

~

;-_l

Toilette para salón.

Pi1ginas Femeninas
½~lflliti4F'
CRONICA
Según orrecf a mis amables lectoras en la s-~mana 11a~ada, i.~guiremos tratando de las im1101 tantes novedades que nos han traído l'ls
modas del prese:He otoño.
No puedo menes de hacer a mis lectoras
la breve dtscrl¡:ción de un modelo, que resalta
entre les dem(ls por su indlsrutible "chic" Y
extremada originalidad. EsU. hecho en satfn aznl
marino y muselina de seda del mismo col0r.
La muselina tiene grandes lunares de seda azul
en un tono idéntico.
Este bonito traje es muy propio para visita,
y conviene a una seilora joven, pues su elegancia es discreta y distinguida.
Otro modelo dé atav(o para baile, teatro o
Traje de estilo sastre.
Traje de calle.
reunión, es·A. confeccionado en riquísimo enc"i•
je Cbantllly en combinación con gasa blanca,
11:s,ada. I a 'ra'da H' forn•a de un modo sencillo,
de ali( Ee desp1 e!lden dos amplios
lindo y elegantísimo: la parte :5uperlor es ,;n abullonado de gasa pllssad~ que baja ha1ta la rodil'a, Y una deliciosa transparencia de antavolantes de encaje, ligeramente plegados. El corplño-blu:a es ce ga~a rllEsada, sobre In cual se coloca

Tres modelos de gran novedad de trajes do invierno con pieles.

No sólo en los trajes de visita, paseo y ceremonias, ,·emos d
triunfo ,cmpleto de las draperfas, pues como ya os be dicho
mis ouerldas lectoras, este caprlrbo de la :'\!oda llega a impc~
rar basta en los atavtos de estilo sastre, como lo indica 11,1
hermoso modelo de ese género, que voy a describiros brev•'mente. Este modelo está. hecho en sarga gris acero, cuyo dibujo es diagonal. La falda tiene dos ligeras drapertas: una por
el frente y otra ¡ior la es)lalda. La primera se recoge negligentemente por el lado izquierdo con un grupÓ de "cobachons"
ce azabache, y la segunda se inclina con arte supren,o hacia el
lado derecho, para formar allf un grupo de pliegues que también se recogen con otro grupo de esos mismos "cobacbons,"
de manera que toda la silueta a1&gt;arece envuelta, con exquisita
habilidad entre los pliegues de las draperfas. El jaquet es un
11oco largo, como se usan actualmente, y la-espalda, bastante
floja, se pliega bajo la ligera presión de un "martlngale" de
satrn negro, cuyos extremos están fijos por medio de dos bonitos "cobachons." El cuello, los puños, y las vueltas del jaquet
se adornan con aplicaciones de pasamanerta de seda negra.
Ya , er(ln mis lettoras, por estas breves indicaciones, cómo
(•n todos les trajes, en todos los estilos. y en todas las diversas circunstancias de la vida social, se encuentra el im1&gt;erio de
las draperfas, de que tanto gusta hoy la :'.!oda actual.
)IARG.\RITA.

�.

E(, :\IUXDO ILUSTRADO.

(.

IO■O iOIOd

Habla llegado temprano a la rudacción porque como recién debutaba en el oficio de periodista, lo tomaba. todavfa en serio y hasta pensaba que mis sueltos influirfan ,m
la marcha poHtica del país: crefa en
la eficacia de las ideas y me tomaba el trabajo de pensar.
El tiempo me ha convencido ,je
que las ideas no serven mlís qu~
para dañar al que las produce y dar
lustre y fama a cualquier vivaracho
que las aprovecha. Estaba meditando en la forma de no trabajar Y h;i.cer creer que trabajaba, cuando un
libro que hacia como una semana
vera rodar sobre la mesa sin que nadie le hiciera caso ni se le ocurriera
mirar ni el título, me llamó la
atención, no porque fuera llamativo
ni voluminoso, sino porque me inr,)modaba para colocar los codos sobre el escritorio, única y univers,\l
manera de fingir una profunda mt.l-

RESPUESTA.

CONSULTAS
ACLARACIO~.
A. z.: He· tenido verdadero gusto al ver ;l
retrato que se sirve adjuntarme a su carta. Es
usted una joven tan linda como interesante;
sus ojos, melancólicos y pensativos, dicen ~laramente que est:l.n animados por una alma tierna,
delicada y superior en todos conceptos. Lo que
me dice en su carta afirma mi opinión, pues _.,a
veo cuAn feliz se siente con amar Y ser amad~Asi son las mujeres de corazón generoso: no cifran su dicha en que las llamen hermosas, ni i:?n
vestir con lujo y elegancia, ni tampoco en tener
una elevada posición social; toda su ventura
la encuentran en realizar algún ideal amoroso,
y a este fin consagran su vida entera. .
.
No creo que su novio retarde el matnmorno
por falta de cariño hacia usted; acas? e~tá reuniendo dinero los recursos que son rnd1spensables para arreglar la nueva casa Y sufragar los
demlís gastos que se requieren en estos casos.
No me dice usted cuAnto tiempo tienen de relu.ciones ni si él es rico o vive de su trabajo. Estas d~s preguntas me son indispensables l)at·a
dar a usted mi opinión Eobre el particular.
su carta la recibi con mucho retraso; por tal
motivo contesto hasta hoy, suplicAndole que
dispense este involuntario retardo en mi contestación, y, al mismo tiempo, le ofrezco el modelo que desea de peinado a la moda. Creo que
le conviene a su fisonomfa.

\'ictoi-ia Eugenia: Su carta me ha preocupado
mucho, porque considero muy dificil la situación en la cual se encuentra colocada actualmente.
La falta de sinceridad en una amiga es motivo mAs que suficiente para romper los lazos dd
cariño y aun para suprimir las fórmulas de co;:,tesfa; pero, ¿estA usted cierta de que dicha amiga no es leal y de que ha procurado inspirar
amor al novio de usted, arrebatAndole asf su felicidad? Me parecen pocas y algo inciertas tas
pruebas que tiene de la trai&lt;!ión de esa amiga.
Un pañuelo de ella; guardado cuidadosamente
en el abrigo de ese caballero; sonrisas Y miradas expresivas de parte de la amiga para él;
conversaciones largas, animadas y frecuen~es
entre ambos .... todo esto es inquietante, no lo
!"liego, pero cuando se trata de torr.ar una resolución tan grave de la que puede depender la
dicha de dos al~as, no es posible conducirse
con ligereza, pues luego se lamentarla, amarg:.i,

Blanca: Doy a usted la fórmula que se sirvió pedirme para teñir de negro la ropa de color. Se hace un cocimiento concentrado de palo de campeche; se le añaden unas hojas de
yerbabuena, y en seguida se sumerge la ropa &lt;•n
esta substancia, dejAndola alH veinticuatro lloras d espués de las cuales se saca Y be pone al
air; libre y en la sombra, a fin de que se pueda
secar. La tela no debe exprimirse para que no
encoja demasiado. Si se trata de teñir. ropa ue
seda, le aconsejo que la lleve a ia trntorer~a
que se encuentra en la la. calle de Dolores unmero 15, pues sólo alU podrán hacer con tod11.
habilidad lo que usted pretende.
Mucho gusto tengo en contestar a la pr.&gt;gunta de mi simpAtica amiga.
}[ODELO.
Elena: Doy a usted el modelo que desea de
cubierta para coj{n. Está hecho en bordado Y
encaje inglés. El fondo debe ser de seda de algún color claro, como azul, rosa, verde, o lila
pálidos.

ditación.

Y era mi caso; me interesaba que
cuando el director llegase me encontrara meditando.
Iba a arrojar el libro a un rinctin
cuando se me ocurrió.
¿ Y por qué no escribir un juicio
sobre ese libro?
Al fin y al cabo los libros se escriben para ser juzgados, y sobre t'Jdo alguien tiene que leer los libros
porque es saludable y hasta necesario en la juventud.
Yo era estudiante, es decir, estaba anotado en una facultad para dar
examen, pero no estudiaba sino poco. Miré el titulo y decfa en letras
mal impresas: Filogenia, por Florentino Ameghino.
Empecé a leerlo y segur leyendo.
Los codos me dolfan y me tendi en
un sillón y segu'. hasta que se extinguió la luz del dfa y seguf con &lt;'1
l!:ªS hasta que entró el director, u11
joven célebre por su talento y por
su real vaHa, el doctor Sáenz Peiía,
que era en ese entonces hombre afee-•

SECRETOS DB TOCADOR.

Amelia: Las pequeñas vnrugas que salen en
el rostro, des:iparecen por comJ)leto a1&gt;licAndose
en ellas diariame:ne un poco de Acido acét1c:,.
Es preciso ponene esta subs al"lcla con mucho
cuidado, para que no se queme o J)erjudique ele
algún modo la piel sana.
El polvo "Anthea" es (1 qt1e conviene a ias •
personr.s de cutis delicado, pues el "Kaloderma.·•
re adhiere mucho a la tez, y esto suele prod:1rir una irritación constante que es muy moles•:i.
y diffeil de quitar.
LIBROS I.NTERIESAXTl&lt;;S.
:\Hmí: Todas las obras ce rrrique Menéndez
Pelayo, son hermosas a la va r ue interes:i.nte3.
Su estilo es correcto, su inspiración exquisita y
sus ideas muy altas y delicadas. Busque ust~J
dos de estas obras que sin dur'a serán de Bn
agrado: "El idilio de Robleda" y "Bajo la
sombra de un roble. " Si, como lo ere:,, queda
usted complacida con la lectura de dichas producciones, tendré el gusto de rec'.&gt;mendarle otrrs
libros de ese mi::mo género.

TINTURA EFICAZ.

a .RmttbllO

1,AS INVITACIONES PARA EL }lATRil\fONIO

Las Invitaciones se envían por lo menos con
diez dlas de anticipación. A las personas que
ban de formar parte del cortejo matrimonial
se les Invita con más tiempo de anticipación,
e inútilmente, aquella determ:naciGn indiscreta. para que tengan el suficiente para organizar ru
;. Quiere usted que yo le acons~je algún procedi- toilette.
Las invitaciones se hacen por lo regular en
miento para descubrir la verdad de los hechos?
No es tan sencillo llegar a esa conclusión, Y so- dos bojas que se env an en. un mismo sobre, o
lo con un rasgo audaz podrfa usted conseguirlo. también en una sol.a hoja, poniendo en un lado
.. De qué modo?. . . . Muéstrese ofendida por los nombres de los padres del novio y del otro
esa iPtimidad de su novio con la citada señori- los de la novia; se menciona también el &gt;1omta: báblele a él con absoluta franqueza, pidale bre de la Iglesia en nue ba de celebrarse la ceque renuncie a esa amistad misteriosa; si (Sl remonia religiosa y la hora. Si 2.lguna eminenama a usted realmente, como tantas veces Stl cia ecleslAstica da la be:idiciOn nupciat, se menJo ha asegurado, se some•e·.1 a esa prueba; si ciona también.
A las personas ami~·as de los desposados que
se resiste o se nie r a, uuede creerse que ama a la
otra. Entonces, atrévase usted a hacer la prueba se desea invitar al lunch se les agrega, en la indefinitiva: rompa con él las relaciones amoro- vitación para. Ja ceremonia religiosa, la invitación al lunch. Por lo regular este lunch se sirve
sas, y espere los resultados de esta determina- en
la casa de los padres de la novia.
ción, porque si su novio la (!Uiere de veras, proPero es más correcto hacer esta invitación al
curará recobrar la dicba perdida; si su cariño no lunch, de viva voz o por medio de cartitas parera sincero, la dejarA y seguirA a esa amiga.
ticulares a los amigos íntimos.
¡ Ojalá que acepte rsted mi consejo y que sal)IARG.-\RITA.
ga triunfante de tal prueba!

•·

•

tuoso y de letras, y nuestro envidiado modelo.
-Señor, le dije, voy a escribir un
suelto sobre esta obra, vale la pena,
es algo tan nuevo, tan desconocirto
para mi, pero tan fuerte, tan leal ...
-Todo eso, joven, escrfbalo en el
juicio, ¿ de quién es?
-De un señor Ameghino.
-No lo conozco.
-Ni yo tampoco.
-Mejor.
Y escribf el juicio juvenil y entusiasta, y el generoso director Jo leyó,
se sonrió y lo dió a las cajas.
A la tarde siguiente estaba de n11evo en mi puesto cuando me veo entrar saludando con respeto, somb~·cro en mano, a un conocido de mi b\\rrio, al dueño, dependiente y todo
de una pequeña librerfa llamada uei
Gliptodón que estaba cer.;a de mi
casa, creo que en la hoy calle de
Bartolomé l\litre. antes de llegar a
la iglesia de Balvanera. Esto de

Gliptodón era la intriga del barrio
porque nadie sabia lo que guerra decir Gliptodón y menos conocer la .i,;pecle de colosal peludo que adornaba la enseña, pero el dueño era an
hombre tan dulce, tan amable, tan
simpático en su seriedad melancólica, que todos lo querfan e instintivamente lo respetaban.
-¿Qué busca, señor?-le dije con
amabilidad pero con voz algo insegura, porque, me lleve el diablo si
no tenia sobre la conciencia la duda
de deberle algunos blocks de papel.
-Señor, yo venia a dar las gracias por este suelto e .te ha aparecid'.&gt;
tan amable oara mi· libro ....
-¿Sobre qué libro, señor? ..
-1\fi Filogenia ... .
- ¿ Pero usted no es Gliptodóu?
se me escapó decirle siguiendo la costumbre del barrio.
-Sí, señor, me contestó con bondad, mi pequeña librerfa se llama .l-11
Gliptodón y es la que me da pa~·a
vivir, pero en mis horas desocupadas
.,~•11rlio m11cbo y escribo.

Habfa indudablemente tanta grandeza unida a tanta modestia en el
sabio, que en ese instante me pareció verle la soberbia cabeza circundada por un nimbo de luz.
Y desde entonces fui amigo cíe
Ameghino; fué asi que tuve la fortuna de conocer la cabeza mAs genial
y mAs alta que ha producido la América. latina.
ARTE}IIO DO)IINGUEZ.

El tulcldlo tntrt los animales
Ya ha sido notado como también
los animales estAn sujetos a la i3ugestión suicida.
Los perros, cuando son presa &lt;te
ella, prefieren la muerte por inanición. En el periodo de la revolución
francesa, el dueño de una granja,
cerca de Lion, fué condenado a ser
fusilado. Pues bien, su fiel perro llO
tan sólo lo acompañó en el Jugar
de la ejecución, sino que cuando su
amo cayó bajo la descarga, se arrojó sobre su cadáver y no Jo abandoú mAs a pesar de las amenazas y
los golpes que recibió, muriendo después de hambre en el mi:smo lugar
donde su amo habla sido enterrado.
También el gato está sujeto a l:l
crisis suicida. El misionero protestante Arbousset cuando se encontraba entre los Basutos del Africa
Central tuvo la desgracia de perder
a un hijo de seis años de edad, que
tenla por compañero inseparable a
un magnifico gato. Desde aquel dia
el gato se volvió triste, rehusó el alimento y el pobre ,animalito buscaba
continuamente, dando lamentables
ahullidos, en todos los rincones de
la casa; después desapareció y durante varios dfas nada se supo d•1I
gato. Grande fué el asombro de la
familia cuando encontraron al animal muerto sobre la tumba del niño .....
Entre las causas que pueden originar el suicidio entre los animales
hay también el amor. A este respecto nada mAs a propósito que el ~aso narrado por Cuvier. Existfa en
el "Jardin des Plantes" de Parfs una
pareja de aquellos graciosos monitos
que se llaman "onistides;" la hembra un dfa murió y desde entonces el
macho dió señas de vivo dolor, que~
jándose y acariciando el cuerpo inerte de su compañera como para llamarla a la vida. Mas cuando se dió
cuenta que todo era completamente
inútil, entonces se acurrucó en 1m
rincón, donde guedóse hasta que el
hambre lo mató.

•

�EL MUNDO ILUSTRADO.

Gúrese usted mismo

El BalHCt llt las eorrl«as

Una escrupulosa estadfstica n-.&gt;s
demuestra ..(!lle en las 392 plazas (1 1.3
toro3 existentes en toda España, tuvieron lugar en el año 1912 872 corridas, que fueron presenciadas por
7 millones de €Spectadores.
Puesto que el precio de entrada "!s,
término medio, de 3 pesetas por cada persona, España gastó el año pasado 21 millones de pesetas para satisfacer su pasión por las ,.corridas.
En estas corridas se ma't.aron ....
4.,399 tor,:os, cuyo valor total está.
calculado en má.s de 3 millones de
francos. Existen 44 célebres matndores, que po lidian sino contra aniQuiero que todo el mundo se!}a
males de primer orden, y 324 mataque mi Remedio para el Reumatismo dores no tan exigentes, que se coi,
alivia los dolores de las Piernas, -:.-n
forman también con lidiar novillos.
los Brazos, en la Espalda, la RigiHay, adem{s, 1,148 entre bande1idez o Inflamación de las Coyuntur:is, lleros, picadores y peones de plaza.
y Cura en Muy poco Tiempo, l"lellTodos estos individuos ganan Jn
traliza los ácid,os y expele del org~tconjunto, anualmente, cerca de •
nismo todo el \reneno Reumático, millones
de 1&gt;esetas.
:iO centavos y un peso. Marca 3 X,
Machaquito, actualmente el mejl)r
$ 2.
~S_P~da ganó el año. pasad.o 360,000
AQU ESTA LA PRUEBA.
pesetas, tomando parte en 60 corriEl señor presb. P. Flores Valde- das. Los caballos que cayeron vtJtimas de los toros en las corridas
rrama, Ave. del Jnstit.uto, Puebla, alcanzaron , siempre en 1912, al ni1nos escribi6 el lo. de Enero de 1912:
"El remedio 3 X para el Reumatis- mero de 5,618 y, desgraciadamenmurieron en las corrida,;;. 10 tomo, que vende la casa de ustedes, t:ª te,
inmejorable y 11or tanto insubstt- reros y quedaron heridos 16G.

El Reumatismo se pued~ Curar

Entre los amigos más alegres q u-~
contaba Eduardo VII habfa el célebre sportsman Middleton, que cuando se encontraba algo ebrio, se ñ.iverUa en aferrar improvisadamente
los taldones del frac de algún aro i50, y en con violento tirón separaba 1u ego el frac basta el cuello. Ua::i
noche que Middleton comfa en San-1ringham con el rey, Knollys se colocó de modo de dar de espaldas a i'oliddleton, que feliz de la ocasión qu-d
se }e ofrecta, aferro los faldones ilel
secretario real y con el acostumbra.do tirón le corto el frac en dos parte3. Estallo una carcajada general,
y el rey maravillOse que Knollys riBra más que los otros, le _pregunto el
porqué.
-i'olagestad,--cont€st6 tranquilamente Knollys-el motivo de mi JJllaridad es sencillfsimo. El frac Q'.le
llevo es del señor Mlddleton, llic lo
prestó su ayuda de cámara ... .

El examen de gramática:
-La palabra hipódromo, ¿de dónde se deriva?
-De las palabras griegas hipos, ·
caballo, y dromos, cn1•1·era.
En el examen de bactereologta:
--¿Qué son inyecciones hipodérmicas?
El mismo alumno, que es desa9licado en este ramo:
-Son ciertas inyecciones en las
cuales se inyectan caballos.
-¿Cómo dice usted, señor?
-Si, porque viene de dos voct&gt;s
¡,;riegas: hipos,
caballo y dermi.::,

tuible. Yo ful un pobre enfermo que

venia sufriendo, desd.e hace más de
20 años, el Reumatismo gotoso . Una

•

persistente enfermedad nerviosa llizo que la elimínacion del ácido úrico fuera punto menos de nula ~n
mi persona; y ahf me tienen ustedes
sufriendo constantemente de desarreglos gástricos Y, 10 que es peor,
de todo ese cortejo de molestias, sufrimientos y dolores,-inclusos los
de Cálculos renales-que trae aparejada una Diátesis Urica. Llegué
casi a estar paralitico. En vano foé
que tomara una serie incontable de
medicamentos nacionales y extranjeros; la condición ácida de mi organismo se modificó muy pronto y el
reumatismo segufa su marcha devastadora, hasta que se me ocurrió tomar el remedio 3 X preparado por el
nrofesor Munyon para esta enfermPdad . Con este medicamento me he
curado por completo en menos de
dos mese·s y con sólo tres frasquitos.
Los dolores reumá.ticos se han retirado como por encanto; los riñon&lt;$
funcionan muy bien, y la eliminación del ácido úrico es completa Y

perfecta.

P. Flol'eS Ynlcl errama.

i:~rd Rnonvs, Stcrttarlo
PJrttcular (!ti Rt\l ]orgt '1t
Tnglattrra

Jliel .. . .

El actual secretario particular dt-1
Rey dé Inglaterra, lord Knollys, q11e
lo ha sido también durante muchos
años del Rey Eduardo VII, recibió
no hace mucho la visita de un editor norteamericano, que le entregó
un cheque en blanco pidiéndole lt?
indicara la suma que deseaba para
escribir sus memorias.
-Cinco millones de d6lares-co11testó lord Knollys tranquilamente.
-¡Dios mfo!-exclamó el editor;
-pero ... habla usted seriamente·~
Y el secretario del rey contestó.
-Querido 1,eñor, lo que yo sé, val e mucho má.s.
E l editor comprendió- y se fué.
No tendremos, pues, las memoria.:;
de lord Knollys, peru en cambio, n,J demos narrar una famosa broma n0cha 1&gt;or él.

AUMENTÉ JO LIBRAS
RECUPERÉ MI SALUD.

•

Dice el Sr. Balleza después de ha.her
usado la. Peruna : Soy natural de Mejico,
pero.hacen cinco afios qne resido en Los
Angeles, California, adonde padecí -por
largo tiempo de catarr o, constipados,
dolores de cintura, agr iedad en el estómago y mala digestión. Tomé seis
fr ascos de PERUN A. Aumenté lOlibras
y recuperé la salud. Fermin Balleza.

Peligro:
A un guarda de ferrocarril, que Sf&gt;
emborrachaba, le exoneran del puesto y éste, convencido de que no lia
cometido ninguna falta, se presenta
al gerente de la compañia pidiéndole expHcaciones, el cual dijo:
-Yo echar a usted porque cuando sacar la cata .por ventanilla parar
todos los trenes, Usted t:ener na.iz
muy colotada que €s sei'ial de peligro.

\r''= =======7
;

17......~.;,.l

. i -";
.

EL RE1rEDIO PARA LA DISPEP-

SIA alivia inmediatamente Y cu!·a
toda clase de Dispepsia. 50 centavos.
Marca 3 X, 2.
EL

REMEDIO

PARA

LA TOS.

cura la Tos, los Sudores nocturnos,
y alivia los Pulmones. 50 centavos.
Marca 3 X, $ 2.
UNGtlENTO

PARA LAS

ALMO-

"RRANAS. Un nuevo método comple--tar:iente limpio. Alivia instantánea:mente. Cura positiva. !JU centavos.
1\lunyon tiene Remedios para todas las enfermedad.::3, casi todos i, l
módico precio de 50 centa\"os. Se
venden en todas las farmacias o pu.=:.den J)edirse directamente.
Pida usted la "Gufa de la Salud,"
de Mu nyon, en las Droguerfas de J.
Labadie Sucs. y Cfa., Av. San Fnacisco 43: J. Uihlein Sucs., 3a. Av.
BoHvar 25: Johannsen, Félix Y Cf~ ..
Av. San Francisco 3 9; Droguerfa
del Elefante, Av. Isabel la Católica 6, y otras. Consultas por correspondencia, confidenciales Y libres de todo gasto.
MUNYON'S.

53

AND

JEFFE!-l-

SON, PHILADELPHIA, E. U. de A.

Agencia de Inhumaciones

EUSEBIO GAYOSSO.
MARISCA L A, 3 .

Recaudación de Panteones, Cajas Mortuorias,
Servicio Fúnebre por Ferrocarril.

Tele'ionos: { ERICSSON,
M l)l~CA ,
~ Ll'l 'illWltl /,t l!.l'l ll.l!Mil -

::;~~ ...u
~
L&lt;tl!mlluu'&lt;nl

w

836.

1006.

&amp; ============ ~

��</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="1">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="1">
                  <text>El Mundo Ilustrado</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="2">
                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="114712">
              <text>El Mundo Ilustrado</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="114714">
              <text>1913</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="53">
          <name>Año</name>
          <description>Año de la revista (Año 1, Año 2) No es es año de publicación.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="114715">
              <text>20</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="55">
          <name>Tomo</name>
          <description>Tomo al que pertenece</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="114716">
              <text>2</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="114717">
              <text>17</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="114718">
              <text>Octubre</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="114719">
              <text>26</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="114736">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114713">
                <text>El Mundo Ilustrado, 1913, Año 20, Tomo 2, No 17, Octubre 26</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="89">
            <name>Accrual Periodicity</name>
            <description>The frequency with which items are added to a collection.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114720">
                <text>Semanal</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114721">
                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114722">
                <text>Miscelánea</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="114723">
                <text>México</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="114724">
                <text>México Ciudad</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="114725">
                <text>Periódicos</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="114726">
                <text>Siglo XVIII</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="114727">
                <text>Siglo XIX</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114728">
                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114729">
                <text>Mundo Ilustrado ; Semana Ilustrada</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114730">
                <text>1913-10-26</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114731">
                <text>Periódico</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114732">
                <text>text/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114733">
                <text>2007199</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114734">
                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114735">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="38">
            <name>Coverage</name>
            <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114737">
                <text>México, D.F. (México)</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114738">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114739">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="6268">
        <name>Ecos de los Juegos Olímpicos</name>
      </tag>
      <tag tagId="717">
        <name>el enfermo</name>
      </tag>
      <tag tagId="851">
        <name>Kermesse</name>
      </tag>
      <tag tagId="6270">
        <name>La pasión del juego</name>
      </tag>
      <tag tagId="4814">
        <name>Musa castellana</name>
      </tag>
      <tag tagId="560">
        <name>Novela La Falta</name>
      </tag>
      <tag tagId="6271">
        <name>Partida de Lawn Tennis</name>
      </tag>
      <tag tagId="6269">
        <name>Verso viejos</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="4343" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="2989">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/1/4343/Mundo_ilustrado_El._1913._Vol._20_Tomo_II._No._19._Noviembre._0002007200ocr.pdf</src>
        <authentication>b25f8984d5903881c8f5588c84828134</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="118169">
                    <text>��EL

)rmmo ILUSTRADO.

Contestad ÁEsta Pregunta
- .. ~ando un remeilio ha vivido por más de
treinta años, aumentando continuamente su popularidad é influencia, y miles de miles de mujeres
declaran que deben sus vidas á él, no es
lógico suponer que es un artículo de
gran ménto?
Desafiamos al mundo entero á que
11e nos presente otro remedio para
cierta clase de enfermedad que haya
obtenido la inmensa demanja y mantenido la misma por tantos años como el
Compue::to Ve11etal de la Sra. Lydia E.
Pinkham, el famoso remedio para enfermedades de señoras. Solamente siendo
una medicina que produce resultados
muavillosos y muy honrados los reclamos ~" de ella se hacen, es posible
alcanzar el admirable éxito obtenido
por este remedio.

EL COMPUESTO VEGETAL DE
LA SRA. LYOIA E. PINKHAM
. , "Elkhart, Indiana.-" Por espacio de catorce años estuve sufriendo de
mflal"!1ación orgánica, debilidad femenina é irregularidades. Los dolores
en n:i1s costados a~mentaban cuando camim.ba 6 permanecia de pie y tenia
~rr1ble dolores tirantes hacia abaJo. Además estaba triste sentía mis
OJOS pesa-ios, y me vol vi flaca y pálida. Seis d.~tores intentar~n curarme
pero el _a\ivio que me proporcionaron fué sólo temporal.
'
De~!d• _prob~r el Compuesto V P~'!tal de la Sra. Lydia E. Pinkham y usar
la Loc1on Sanati va. Durante cuaLro meses estuve haciendo uso de los citados rel!ledio3 y _no ten¡:;-o palabras ahora para darle las gracias J&gt;Or los
beneficios obtem los. S1 estas líneas pueden serle útiles1 tiene Ud. mi
¡&gt;ermiso para publicarlas."-Sra. SADIE WILLIAMS 455 James Street,
Elkhart. Indiana.
'
·~ Si _est:i Ud: surrlendo alguna de e,stas enfermedades y desea nn consejo
t,Specrnl. escriba confldenclnlmente á Lydia E. I•inkham Medicine Co.,
Lynn, Mnss., E. U. de A.. Su carta será abierta leida y contestada por
o.na señora 1 considerada. estricta.mente confidencial.
~
~

•

~

DIRECTORIO
1&lt;::L :\IL'NIIO UXSTRADO.
Semana, lo de aNualidacle!&gt;,
Arte r l,iteratura.

(•
.;:,
i•
•o&gt;

'i' Kdltado por "El :\tundo Ilustra- -:•

do" y "La Sem:ina Ilustra-

,.

.;,

.

Tlilpam, D. F.-Tcl6fono 16.
Asistencia científica de
morfinómanos, enajenados,
akohólicos y quirúrgicos, empleando los medios terapéuticos más modernos. Eficaz
atención para los enfermos.
Departamento especial para
señoras. Instalación eléctrica completa. Uayos X, corrientes de alta tensión, mecanoterapia.
DIRtCTOI l'ttDICO,

EDUARDO LICEAGA.
Médico encargado del departamento de enfermedades
ueniosas,

Dr. A. Ruiz Erdozáin.
IIDNINISTRIIDOI,

J.

Lavista.

RECETA PARA EL REUMATISMO.

LOS ABONOS POTASICOS.

D03 obstáculos naturales se opoprincipalmente, en la mayor
~¡\
da," S. A.
+ nen
parte de nuestros campos, a. todas
.., DIRECTOR GENERAL Y GE· &lt;!t las mejora!&gt; agrlcolas encaminadas a.
.;:,
RENTE:
,;, obtener un aumento en la produ"c Ión. Es tes dos obstáculos son las
.:,
EDUi\RDO I. AGUILAR.
&lt;S&gt;
sequfas y las heladas
•lt
En la z:ma central, este año la coJEFE DE REDACCION:
+
)lAmJEL DE LA TORRE. ,) secha de cereales ha sido en general ruinosa, ¿ Cu U ha sido la causa?
&lt;!&gt;
La. falta. de' 11 u vlas en el otoflo y en
❖
COLABORADORES:
&lt;at
+ José Juan Tablada.-Lic. Fe_ i&gt; la primavera, por una parte; las heladas con•tnuas que durante el in&lt;i• dertco
Gamboa..-Llc. Jesús .a,
vierno se padecieron, por otra. Muti• )l. Rábago.-Lic. Nemesio Gar- •
ches labradores os dirán que ünlcati• Cía Naranjo.-Llc. Rubén Ya- ,¡,
mente el mal estuvo en la sequla de
.¡, letl-Lic. Antonio Ramos Pe- ~•
primavera: que sus campos presen.¡, drucza.
❖
&lt;i•
OFICINAS:
+ taban buen aspecto.; que la carencia.
do lluvias en la época de siembra y
&lt;i&gt; 5a. de Bucareli, 116.- Aparta- •
+ do 149.-Teléfonos: Mexica- &lt;i• las heladas, que tuvieron paralizada
.s,
na, 684, Juárez; Ericsson,
&lt;S&gt;
la germinación de las simientes, en
.¡,
1518.
+ nada han hfluido para los desastro•i&gt;
( con lineas de extensión.)
+ €03 resultados obtenidos.
&lt;v PRECIOS DE SUBSCRIPCION ,:¡,
Esta creencia es errónea; las
•:•
POR TRIMESTRE:
+ siembras ventan retrasadas desde •in
&lt;i&gt; En la Ciudad. . . . . $ 3.00 +
principio. y el suelo carecla de hu&lt;S• En los Estados. . . . .
3.75 + medad rara e ·stener y resistir cual&lt;S&gt; En el Extranjero. .
12.00 •l&gt; ouiera sequla. y en estas condiciones
&lt;v
Todos los pagos se harán
&lt;S•
faltaron l?R a11.u1s e·• prtúlave~·a, y e,
&lt;i&gt;
por adelantado.
&lt;t• suele, de~¡&gt;•ovlsto de todo recurso,
fué vencl1o Pn la lucha por comple_
.¡:,
NUllEROS SUELTOS:
.¡,
to.
&lt;i&gt; En la Ca:Jltal. . .
. $ 0.30 &lt;a&gt;
No hay nara qué hablar de las he• En los Estados. . . .
0.35 •
ladas tardías: sus efectos son, por
€• En el Extranjero. . .
0.50 .., des_gracla, cor•ocidos de todos los que
e-; Atrasados. . . . . .
0.50 i.!l
cultivar la tierra.
€•
Para la publicación de avisos ~
En estas condiciones, las cuestla• en este periódico, dirigirse a +
ne!' que mils deben preocupar a la
"R. &amp; G. Go trchel, Avenidn. 16 de 0
agricultun• Pspañola son aquellas
• Septiembre, 26. Sus agentes en •
.;, Europa, la Société l\lutuelle de + 011e prlnripalmente se refieren a co'ltrarrestar los perjuicios g ue ocasio• Publicité, 14 rue de Rouge_ ·:♦
nan las seouías y las heladas.
• mont, {9 e.)
· •
Los modernos procedimientos de
•
0
rultlvo de i-ecano, el "dry-farmlng"
&lt;5' NO SE DEVUELVEN ORIGI- •
..NALES.
+ .de los norte,imerlcanos, parecen desgrandes horizontes ace1ca ñe
+ Toda correspondencia y giros • cubrir
+ deben remitirse al Director Ge- &lt;t• la falta de humedad. Gracias a ello
• rente General.
~- es posible obtener cosechas produr++ ......... t . . . . . . .++++~ i'&lt;!&gt;-M&gt; tlvas, aun en años de escasas lluvias,

,;•

Quinta de Salud
"R. Lavista"

Extracto compuesto vejeta! Arvelina, •S gramos;
Jarabe compuesto de hipofosfitos,
4S gramos;
Jarabe compuesto de Zarzaparrilla, 6o gramos.
Cómprense estos ingredientes en cualqu.ier
Botica, mézclelos cada uno en su propia casa y
tómese una cucharadita después de cada comida
y ,.¡ acostarse.

,w,.¡,.¡,.¡,w,,¡,,¡,.¡.,w.,s,+..,,s+¡,&lt;S,,s,.¡,t¡,.¡,.w,.¡,

• ~·

por el buen ahnacenamtento ere.
agua en el suelo y la regularlzaci!&gt;n
de su gasto.
En cuanto a las heladas, los estudios que realizan los agrónomos son
numerosos, y algunos parecen obtener resultados positivos.
l\f. Golte, en Alemania, ha realizado una serle de experiencias encaminadas a demostrar que los abonos potá.slcos pueden preservar las plantas
cultivadas de los erectos de los hielos.
En 3 parcelas de 10 áreas cada
ura, sembró centeno, dejando una
de ellas sin abonar y repartiendo ('n
las otras 120 y 60 kilogramos tle
kalnlta, respectivamente.
Después de grandes DaJM de temperatura, pudo comprobarse que &lt;:'l
suelo de la parcela más abonada no
sintió los daños de las heladas, mientras que la tercera parcela se resin_
tló alguna cosa y la primera, o saa
la testigo, sufrió grandes dallos.
Este resultado se debe, sin duda
alguna, a la concentración mayor de
la solución salina en la supernc!e de
la tierra. Como se sabe, los perjuicios causados por las sales se deben
a que el agua contenida en los e&amp;v::clos Intercelulares destruye los tejidos, a consecuencia de fenómenos alternativos de congelación y fusión:
la kalnlta roba temporalmente a l'.1
planta una gran parte de su a.gua,
atenuando las consecuencias de estos fenómenos.

Azúcar pa1·a limonacla.-Se prepara una soluclóU concentrada de licitlo
tartárico en agua {17 O gramos de ácido y 1 OO gramos de agua, removiendo hasta la disolución completa), y
de11,pué3, con un cuenta-gotas, un tubo de cristal puntiagudo o senclllam nte con el !rasco manejado con
precaución, se vierten sobre un terrón'
de azQcar de tamaflo regular, de 4
a. 8 gotas de ltquldo. Práctlmente se
opera en serle, poniendo una fila
de terrones y repartiendo el ltqul,1o
lo más extendido posible sobre la
superficie de cada terrón.
Hecho esto se puede poner a i:·?car el azúcar en uua estufa y se envuelve cada terrón en un poco de
estaño o de papel paraflnado. Esta
pre:aución es inútil si se va a pre.tro r Inmediatamente la bebida.
Para hacer un vaso de excelent~
limonada basta disolver en el agua
fresca uno o dos terrones de azücar
acidulada. La dosis de ácido puede
recargarse más o menos según el
gusto de cada cual. Puedo emplearse también el ácido cltrico y reemplazar el ar;ua ordinaria por agua.
de azahar. Conviene advertir a los
consumidores desconfiados que ni el
licldo tartlirlco ni el ácido cltrlco son
productos artificiales; éste se saca rld
Is limones y aquél de los depósitos
de tártaro que forma el vino en el
fondo de los toneles. La bebida cuya.
fórmula queda consignada es hig¡¡;_
nica, refescante, agradable y m•JY
económica.

COLORES P LIOOS

ANiMIAº~~

ABOTAIIEITO de las FUERZAS, etc
eurata, radlcatm1nt1 ,or11

HIERRO

BRAVAIS
ANEMIA

0

FLOR DE BELLEZA
POLVOS ADHERENTES
1NVISI BLES
FINURA. PUREZA. PERFUME IDEAL. - Con,v.,.. al roo1n&gt; .,.. . .ra,illosa
f delieada b«lleu. ana bla.ncun oerfecta y an ate.rclope.1.ado lDoom rabie.

Cuatro tono, ea cada una dt lo• colorea Rosa ~ RaqutJ Blanco d• taa.';urua

•bsolu~_.. Son los pol.,.01 de uro&amp; de: tu n.1na1 y los reyu de los aiolYO&amp; ••
"
AGNCL. w.l'l'VNISTA. t8, &amp;••nu.e 6e l'Opt.ra, PAJ\Ja

"'-ff"O&amp;.

BlBUOTECA UN1VERSl!ARl1'
'' ALFONSO RE:VES
FONDO RICA-&lt;00 COVARRUB1AS

�•
El, )IUNDÓ IJ,ÚSTRADO.
l:L !\im-."DO Il,USTRADO.

CURESE USTED
MISMO

!11ARAVI LLOSA CURACION DE UN
ANTIGUO Y HONRADO PERIODISTA.
El decano de los periodistas cu,
banos, el señor Arsenio Fernández
Cárcava, de ·Habana, nos escribió
con fecha 14 de abril de 1911: "Escribo a usted con gusto para manifestarle que sus preciosas pHdor~s
de Paw Paw son una bendición de
Dios, sobr e todo para los viejos como
yo que digieren mal por falta d2
dentadura y de trastornos gástricos.
Tengo 69 años de edad; he padecido mucho de las muelas, cuando
joven, y unas me las extr ajeron los
dentistas, y otras me las arr anqu~
yo mismo; no permitiéndome mis
escasos recursos el ponerme una dentadura artificial. Estuve bastante
tiempo utilizando el B icarbonato de
Soda para ayudar a la digestión; pP.ro este procedimiento me obligaba
a ir aumentando gradualmente la
dosis de Bicarbonato, y tanto he
tomado, que empecé a sentirme mal,
y de'erminé substituirlo con sus
prodigiosas píldoras de Paw Paw,
tomando diariamente al acostar mP,
una de dichas ptldoras; hace de esto dos meses y observé que me encuentro bien y hasta he engor dado.
Uso al mismo tiempo su excelente
j abón, y mi ffsico ha mejorado mucho."
LAS P ILDORAS DE PAW P A W
(Papaya ), son las mejores que S'3
conocen para el estómago e h'.gado
y un positivo y rl\pldo medio para
el estreii'imlento, ictericia, biliosidad , dolor de cabeza y todos los padecimientos causados por desórdenes
del estómago e h1gado. Estas pildoras contienen las mejores virtudes
del Tónico Paw Paw, y están preparadas del jugo de la fruta Papaya.
50 centavos.
EL JABON "HA:MAMELIS" DEJ
MUNYON. Recomendado por c,l
Mundo Civilizado, como el mejor
Jabón medicinal y una necesidad para el Tocador. 50 centavos.
EL REMEDIO PARA EL REUMATISMO, corrije en unos dfas ei
reumatismo en todas sus formas. 50
centavos. Marca 3 X,. $ 2.
EL REMEDIO L IQUIDO P AUA
LA SANGRE (en pastillas) no ti'ne igual para l as afe::ciones sifiUticas de los huesos, las ú lceras sitilfücas y las enfermedades cutl\neas.
Desarraiga todas las impurezas de
la sangre. $ 4.
UNGUENTO PARA LAS ALl\1ORTIANAS. Un nuevo método compietamPnte limpio. Alivia instantáneamente. Cura positiva. 50 centavos.
Pida usted la "Guia de la Salud,"
de 1Iunyon, en las Droguerías de J.
Labadié Sucesores y Cia., Av. San
Francisco 43; J. Uihlein. Sucs., 3a.
Av. Bolivar 25; Jobannsen Félix v
era., Av. San Francisco 39; Drogueria del Elefante, Av. Isabel la Católica 6; y otras. Consultas por corre,;pondencia, confidenciales y libres -:e
todo gasto.
1\TUNYON'S 58 AND JEFFERSO)I,
PHILADELPlH,\.. )!J. IJ. Ó!J 4.

JUrtdtdor dd mnndo
El nombre de "bú," que se usa en
toda España, para asustar a los uiños, es una corrupción de Bah, nombre de un famoso general godo que
durante muchos siglos se empleó como palabra terror1fica.

En Francia hay seis millones de
fumadores. De cada quince de éstos
ocho fuman cigarro, ciuco usan pip!l,
y sólo dos gastan cigarrillos. Pero
aunque son relativamente pocos los
fumadores de esta última categorfa,
consumen anualmente 800 millonE-s
de cigarrillos.

En Berlfn hay actualmente mil
tiendas, y diez y ocho mil departamentos desalquil~dos.

Cuando Enrique II se enamoró de
Diana de Poitiers, tenia ésta treinta y seis años. El rey tenfa diez y
echo, pero nuuca dejó de amarla, a
pesar de doblarle la edad. Mademoiselle Mars a lcanzó su mayor hermosura a los cuarenta y cinco años, y
madame Recamier entre la edad rl"!
treinta y cinco a cincuenta y cinco.

Se vendió hace poco en Melbourne, por 1.475,000 francos, un troLn
de terreno que, en 18 3 7, vaHa :;etenta y cinco pesos oro. El terreno
1:-a pertenecido a Mr. Watson, ,,¡
"rey del cuarzo."

Eil los comedores de algunos restaurants de R usia hay una piscina
c-on peces vivos de diversas especies
y tama ños, para que los clientes a ficionados a l pescado, p uedan elegi r
el que mA.s les guste.

En Egipto, la profesión de los !ad rones era reconocida y consider ad!\
ror todos como cosa lógica y natural. Quién deseaba ejercer el ofich,
no tenra s ino inscribirse en un reglstro público e ir depositando eu un
mismo sitio todo cuanto iba roba11do, a fin de que los dueños de los
objetos pudiesen recuperar los mediante el pago de cierta cantidad.

La cantidad de agua producid;¡.
por la lluvia en un año, es, por término medio, de cerca de ......... .
215.000,000,000,000 de pies cúbicos,
o sea el equivalente a 10 rfos Je!
Misisipf.

Durante el año de 1912 murieron
en Fancia 666 millonarios, ra mi~atl
de los cuales tenfan su residencia en
Parfs o en los alrededores. Tres de
los difuntos dejaron fortunas de mfls
de cincuenta millones de francos,
otros tres legaron de diez a cincuenta millones cada uno y ,·einticuatro
ml\s dejaron fortunas de cinco a diez
millones de francos. La estadfstka
nos enseña, que, fuera de Parfs, las
principales fortunas se encuentran
en el Norte de Francia.

+++

Una séptima parte de la extensión
ter ritorial de F lorida se compone Je
pantanos, lagunas, montañas áridas
o arenales, iJJ.aptos para t oda explotación.

• +

,s.

Según dice un natur alista inglés,
los animales vivos del mundo son:
mamfferos, 7,000 clases ; aves, ....
20,000; cocodrilos y tortugas, 300;
lagar tos, 3,300; vfboras, 2,400; ba
t racios, 2,000; salamandras, 200;
reses, 12,000. Total: 47, 200.

ra las modas la capital de Francia.
La librerfa alemana es ml\s rica y
más próspera que todas las demás d'.l
Europa. Esta envidiable circunstancia obedece a varias causas, algunas
de las cuales son muy dignas de consignane.
En primer lugar, ninguna profE:sión es mejor considerada entre los
alemanes que la de librero, porque
los empleados en las librerfas son
todas personas de instrucción y doctores muchos de ellos. En las escuelas profesionales de Leipzig y BerHn, los discfpulos aprenden griego
y latl.n; francés, inglés, literatura
general y nacional; la historia de !:i.
música, el comercio, la economia poutica y otras enseñanzas.
La organización central de la librerfa alemana difiere también esencialmente de la de los demás pafsec,.
Mientras los cfrculos de la librerfa
establecidos en Europa ofrecen una
tendencia que pudiera calificarse de
oligl\rquica, los diversos cfrculos Je
la librerfa alemana ofrecen una tendencia democrática, e incluyen, por
consiguiente, mayor número de asociados. Sin desconocer ni perder ele
vista los esfuerzos útiles de los primeros, menester es reconocer que la
crganización que integran, sus procedimientos y su acción, sou rnen'.)s
prl\cticoo y menos progresivos que
los segundos.
El Em1&gt;erador Guillermo enviará
a la exposición internacional &lt;le
Leipzig, para mayor brillo y esple,\dor, su biblioteca particular, compuesta de unos seis mil volúmeDP,€.

tas ln~ustrias dd [ibro
Una exposición inte1·n acional.
La Real Academia de Artes GrA.ftcas de Lelpzig celebrar!\ el 1 50 aniversario de su fun dación en la prim~vera eur opea del año próximo.
Con tal motivo se organizará. P,ll
dicha ciudad u na exposición Internacional de las industrias del libr o, rJ.S
artes gr áficas y la fotograffa. El Gobierno alemA.n y la. ciu dad sajona hau
concurrido al proyecto con poderosos recursos fi nancie ros.
Como todo el mundo sabe, la ciudad de Leipzig es el centro más Impor tante de librerfa del mundo. Se
calcula en 8,000 el número de c:i.sas que viven de esa industria, y
puede afirmarse que en este ramo d':l
la actividad comercia l, la ciudad sajona es para el extranjero lo que p11.-

Cámaras NETTEL

-------------

S

t a pida ., URUr&amp; • •
. 111 Cojeru. Ellpara•

El frasco y la etiqueta son frecuentemente imitados, así
como el contenido.

Rnulll•o • r - .

Las imitacione, la, dan á las personas que piden de la \Vorccstersbire
o de la !:ialsa Ingl,;sn. El articulo genuino se sirve á los que piden distintamente de la Lea &amp; Perrins.

ftllH.Bobrema.-.
Tor c •d uru.etc..eto;

U-.o 1umcJOrable.

Pa ,s. 165 Rue S1-Honoré ! todas , ~rmir'!1

DuJORET, HOMOLLE
1

f" SEGUIN, 165 ,l.St-=ít;~,Parlt ,JIMufara...

•

+
+
&lt;!.¡,
&lt;!'.·

«lagner Bebedor
Los v inos J)l'efe1·idos

el :.;ran

¡&gt;01°

hombre.
En la vid.1 de los gra,,des hombres no hay detalle merros,preciablc
para las generaciones que les suc,;den. Ahora, con motivo del centenar:o waioneriano, ha organizado el Muse:&gt; Hi3tórico el.e Leipzig una ex1)0sición en la que Ee guardarl\-.i. los
1 e~uerdcs del maestro.
La colección acaba de enriquecerte, digl\moslo asf, con una docen2.
de autógrafos, en los cuales se esp'3cifican puntua l mente los pedidas quo
hada Wagner a su proveedor de vinos. Los devotos del gra,,. renovador
del arte musical, a la vista de !a~
mencionadas misivas, tendrl\n ·,,oticia
de que su fdolo gustaba de que figurasen en su mesa los mejores vino.:;
france:ses y de que no se conformala, como Wotau, cor,. el arcaico breblje que llevaba en su cuerno ele
marfil.
Desde Münich, e~ el año de 186-¼,
el maestro escribfa a su proveedor:
"Señor honorabilfsimo: Al envia• l•~

INFLUENCIA DE LA RADIOACTI•
Vl])AD SOBRE LA GER!\IlNACION.

Después de escrupulosas experiencias, los señores Plt y Ancelin han

Sorteos que se verificarán
durante el

Miércoles 12 $ 10,000. Entero S 2.00 Vigésimo 's 0.10
Miércoles 19 S 30,000. Enter0 $ 6.00 Vigésimo $ 0.30
M iércoles 26 S 20,000. Entero $ 4.00 Vigésimo $ O. 20

Agencia de Inhumaciones

LUNES Y VIERNES
PREMIO MAYOR DE

$5,000
. d.
1n •ca
la verdadera

Entero $ 1.00

Décimos $ 0 .10

SALSA WORCESTERSHIRE
de origen.

u.

EUSEBIO GAYOSSO.
M AR I S CAL A, 3.

SORTEOS CON

La escritura blanca sobre
la etiqueta roja:

SE&amp;OBASEL APIOL DE LOS

Cura las Dolores, Retardos
Supresiones de los Menstruos

~•

MES DE NOVIEMBRE

reemplaund.o el
Faego 1iu dolo~ 111

cald a del pelo, cara

f!,

Un rfo sin gota de agua. ¡,en, tan
lleno de peces que éstos llegan a formar una capa de una vara de espeso~,
no es cosa que se vea todos los dfas,
sino antes bien, tan extraordinaria,
que apenas podrfa crerse si no tuviéramos el testimonio de 13. fot0graf1a. El hecho ocurre algunas veces en un rfo de California, el Kelsey, que vierte sus aguas al lago
Clear. Este último es muy rico t-n
peces de una especie llamada en el
ra:s "chipall," los cuales remontan
el rfo para desovar, volviendo en ei
mes de Mayo al lago; pero ocurre algunos años que llueve poco en la primavera, el rfo se seca antes del regreso de los peces, y estos últimos
quedan amontonados en el cauce,
sin una gota de agua.
Antes, d1ando esto ocurrfa, se dejaban pudrir los peces, no encontrándoles aplicación v.inguna, pues su
carne no es agradable ni mucho menos. Los indios, sin embargo, la comen, asf es que en la última sequla,
un rico hacendado que tiene mucho3
oc-eros indios, hizo sacar y salar
algunas toneladas de "chipa))" para
dár selo como alimento. Además, los
agricultores del pais han caldo en 1a '
cuenta de que estas masas de peces
podrfan constituir un excelente abor.o, y piensan il]]¡])edir el año que viene la vuelta al lago para utilizarlos
e.n esta forma.

demostrado en la Adademia de Cieudias de Francia, que la radioacti7idad favorece la germinación de 1as
plantas. Los granos de trigo y maíz,
sometidos a la acción del agua radioactiva han germinado ml\s pronto y
dado raicillas más largas y fuertes
que los granos de igual especie sometido3 a la acción del agua ordinana.
Ahora, no es necesario establec'3 r
de un modo fijo y libre de todo error,
cuál es la acción favorecedora de la
vegetación refiriéndose a una radioactividad determinada y en qué fo;•ma práctica y económicamente pu~de realizarse su aplicación.

A. ,'LADELIXB. Av. Ve1·nc1•uz 7.
Apartado 1038.
Pidan catálogo.

I no la h a p robado Vd. nunca, debe Vd. saber que
lil. LEA &amp; PERRINS es la mejor Salsa vVorcestersh 1re del mundo. Porcue tiene mas imitadores
que todas las otras.
-

,.."r~~~~ Bolo 'Z'OPZCO

•
•

~

Lun€s 10.-Santa Ninfa Virgen. +
)fartes 11.-San :llenas l\1artir. &lt;!&gt;
;'11iércoles 12.-S. Aurelio :\Iár- &lt;5&gt;
ti~
•
Jueves 13.-San Diego de Al- •:•
calá.
.,,
Yiernes 14.-S. Josafat Obispo..¡,
$libado 15.- Santa Gertrudi::i ;;.,
Virgen.
.;
Domingo 16.-S. Fidencio l\11\r- &lt;!o
tir.
·~

¡Buena Pesca!

1

Entr e los peores enemigos de la
memoria, se cuentan la glotonerfa, e l
exceso de ejercicio ffsico, y a unque
parezca extraño, la demasiada ilustraci1n.

tlNIMENTO GENEAU

.

+
+

la expresión de mi gratitud por su
instructiva carta, asi como por las
muestras que me remite, le rueg.J
que complete cuanto antes pueda :ni
pedido con un €nvfo más i~ortante de Saint-Julien en medias botellas. Expfdame usted 100, y 60 de
Erbacher. Cuanto al pago de esta
cuenta, estimarla que accediera us:
ted a mis de3eos. Como mi situación
económica actual está muy lejos de
sn próspera, pr€ferirfa pagar una
cantidad mayor de la que hoy ¡,ndiera expedirle tan luego como me
sea dable. Tenga usted seguridad
completa de que cumpliré. aun cuando la deuda crezca."
El proveedor del maestro debió
de acceder al ruego que se le dirig a,
porque la correspondencia continúa
en tono amistoso por espacio de algur.os años. Durante la guerra y con
las dificultade3 de los tiempo~ ao
imposibilitan al maestro de reclamar
su Saint-Julien. Al siguiente año,
c'e1d3 Lucerna, Wagner hace un
nue,o pedido, pero quiere el liquido
en tonel€s y no embotellado, porq,"'
la aduana caP.tonal exige uri impuesto absurdo a los vin.os en botella. Con esta ligera variante el maestro parmanece fiel y satisfecho al
Burdeos, asf al blanco como al tinto,
y también a su proveedor. Este n~cociante se !!amaba Lauteren, hijo,
y tenia en Leipzig sus oficinas.
Lautere-,,., h ijo, viene a completa~·.
como se ve, la biograffa de Wagnl!r.
Su nombre merece pasar a la hist,1ria, aun cuando no sea más que a tttulo de hombre que confiaba en l'.I.
p:i..Jabra del genio.
----(0)---Entre ami¡;.~3:-¡, Cómo, has camb:ado nuevamen~e de niñera?
-Porque la que tenia era muy
a lta, y el l".lño sufrfa vértigos, cuando estaba ,m sus brazos.

OFICINAS: 5a. de Donceles Núm. 121. M EXICO, O. F.

Recaudación de Panteones, Cajas ltlortuorlas,
Servicio Fúnebr~ por ferrocarril.

Tetéionos·~
{~ER1cssoN.
•
MEXICANA,

836.
1006.

�¡e

d♦

••

••

te

••

to •• •• •• ••

♦+ ♦e

+t

d►

+o

te

e ► ,....._...,_. te

•• •• ••

e

ee •• •• oe ••

♦►

............. ......_...._,,.

cto ••

~ .._.............._...., J,._......._.; ••

te ••......._

•► t♦

#t • • ....._..,

a,

..

..!.

G)

::, e,
l&gt;ll-

E

o'0

o
..:

(1)

,:,

u

.....

""g .

..." z
•

Q) " ' ~

e
e

"""' "'"' "'
:;oá&gt;

J

(/)

i

e,
"O
111

e

o

¡:

e~z
'G) " ' ....

.::ai-g..s

.D

Q) el) ...

fl

::, ::, .e
8
Q)

11

;,..~~

1.1.

0' C'

ofo

Cl
"O

~&lt;J8

¡¡

1

..

a.
a.

::, Q) -~

8-g 8

.....

~

e

u

""

= bOos-,s
. ::,

("I')
a,

u

ii
E

s:l

5&gt;-gJ~

•
,J:

111

1

Q,)

a,

m

111

u

.D

!

41

..

z

ol rn d

~..l"'

&gt;

u

E
&gt;

o

e::

u

..

)(

"O
(')

A

• "'
:,g

::,

G)

"'º::,
"= ....
= "'g g

, 1)

~

¡¡

~

~ ..."'s:l::,
"'&lt;.I
o 111P.•;bO 8

o
o

z

...

«sil&lt;

"O

.D

,·

'f!
o~ o
,-l ...
o""
Q)

- ..E

(1)

::1:Z:"'
::,

= ~e
-=o" 8
.. -oº
-=

"O

..¡

=
~

..
..
u
'!!
o

::,

::, 00 "'

~

(1)

l

..

_s:, ....
p. '0
O d

"'·- os
~~É

":,

"'as

e

..

!lai~

....

ll)

u

~~=

.e

"O

a"'

g~t'o

o

:-;-

:,

'0

o

J

t

•o
E
o

o

,,o

..

.,•

o

•

o
11

u:•

&gt;&lt;
&gt;&lt;

o
,e
◄

Q)

• '0

,e:, A

::,:= o

l

.._

~:::-

~¡:Q.o
A

•

a&lt;I&gt; oE-&lt;:::o
Q) "'

.., '0

A OS &lt;1&gt;

~

E

ii

~'O

o-

~,-l

1

Q) Q)

d

j
•►

-. _.....,._..

. . . . -............- . . . . . . - . , . . . . - . . , -

.....

4 ♦

• • ,,.. . . . . .. --.--......-....,

.. ,. -

.__

.,.........~.--~ 'V ••

44-

CON[IUIRACION[ CHISIÓGrllF~ClllJElÍSTICA DE l@S Grl!KDES CAIPEOlES DEL CIG1AIRI.
(d! ~ · . ~ ~
~~ ~ ~ ~_A/ _ ~ = íii«..411~tt1tW:Utli·'I~ Ji ~
r.~

•

~:f::i:d:'~~v~:::n.

Con Jarano y chaparreru
Un difunto en el pantcon
- ,Estamos "pa" Santiagultoal
En au ataud f'"U64 una vieja.
-Dadlc UD ClpCTO •CHORRlTOS•
e\ ver al donnir nos dejL

•.

8n Valparalao naciste
Oh, ilustre Juachl,
Y a morir venlste
Junto a Toloachl.

Tu eres '-"8.lavcra

De laa ma., campantes,

Pues que placentera
Fómas •ELEGANTES•

1

&amp;lte esqueleto hosco y fiero
En vida fué &lt;le un cajero.
Que rabiando de los callos
Echalm truenos y rayos

Al borde de fosa umbrfa
Repitiendo al! right y ye•
Un difunto. noche y d1a
s., c,st, nu,caudo los pies.
Lo saludé.y sin empacho
Me contó aus sinsabores.
¡Deplora el l)Obrc de Nacho
No poder fumar •MEJORES•!

Ahora allá. en e l camp0-santo

Es bailar todo su encanto,
Pues, oldo al parche. call.,.c,a
¡Sanó (umando SABROSOS'

t

i

•

En tsta tumba, señores.
Que ,1 artlfic,, enfloró,
ñe~canf¼l dr s insabores
m buen mone1eur que ladró.
Charreando, perdió una pata,
Sin barbas dejól~ un mono,
Su amor dt:sprcciO una rata.....
l!No fumaba dd BUt:N ToNO!I__

11,! ~

lcJi~;

§

~~
Bate cr,nco al)Ollllado
Que ostenta tan aolo un diente
lfué de un tierno enamorado:
Juanlto de P. Valiente.
Va a merced de, 1..-i ru•nos
Cn:c,rc,!1 que por fin reposa...... ,
,Fúma 8XCELENTKS HAllAN08
Con au vc,clna de fosal

8n la puc,rta de,! pantcon
VI una caja de cerillos,
Co11tenlc,ndo huc,..,cillos
Al parecer d'c, ratón
Y eamta en UD papelito,
De aquellos reatoe la historia:
Fumando •REINA V1CTOlllA•
·
· ·.1z filé Pc,ruchito!

... ~-~·i•
,f!á~;¡,·.

- 181

En la tumba obecura y fria.
Un ,nuerto naco 1. pelon
Sacó una fotografla
De csquclttica lqión
A p6co estalló el chula
Y dc,jó tuc,rto a ?,tuñóz.
1Clarol no fumó el manía
CJcarros •FLORES DE Aaaoz,

ojo saltado!

1Los dientes de fuera ......!

¿Pues que te ha pasado,
Pobre, calavera?
-;Que he de acr fcicfta,
A.arme coml)Onp1
-¿Quieres ser bonita......?
tFlíma COVADONOAI

o

,11

Con el rifle preparado
81 cad4ver de un nahua!.
Aullando desaforado
Deacend!a del Pedregal.
- ¡Compadre! -gritó un Jumento:
¿Te asustó alrun za\lat{ata?
- j Calla. q uc de ansia reviento
fumarme un •CON

De su ataud, con aitt torvo
Eacapóac, haciendo d pato,
Un esqueleto cascorvo
Chimuelas, rabon y chato.
Iba fumando •HABANEROS•
Y al vérlc, re&amp;0n1ó un moro:
- Planchita, sc,pulturcros.
!Se peló Pata de Loro!
.

'~it:.__

·-

'

1!·

~.

l17i¡¡
~

8n tate hoyo, ailcncloao,
Deacan111 el csqucletillo
Del qut ~n vida fué un romoeo:
'Cabcu d• piloncillo "
Un chauffeur cruel y a!c,voao
Le fracturó e,1teml)Oral
Dejandolc comatoso,
IPor no fumar •C.h.DBNAL&gt; 1

- - Alerta. cblchlcullotcal
Gritaba una calaven
Que, cotaba comiendo elotca
En medio de una pradc,n.
Al verla.otra calavcn
Que l)Or bailar l!C perece
Gritóle as! ·-Compañera,
Mejor (úma •ALFONSO XIII•

Fue de huéopcd al osario
La momia de un teoorz:uelo,
Con paragüas y breviario
Mctldoo bajo el brazuelo
-¡ Difuntos, ceded le, un lc,cbo.
V arropadlc con sudarios.

tri~ t~i. ~:~i'!8¿t~~

·O - ,

-

~, ay, •Y• ay

Cantaba un ruucrto orejudo
Que, trajo desde Acambay
Como•udario, un felpudo.
Y al compú dt la cancioa
Se puso alegre a bailar
De gu•to que en el pantcon
Todo• fuman •POPIILA••

~·---~-~

Cerca d., una fucntc,cilla
Cantando como un gorrión.
&amp;it, una calavc,rilla
Bebiendo de un garraron
Un difunto sin cabeza
Prcruntó l)Or qué cantaba,
-¡Puco l)Orque toma cerveza
De MOCTEZUMA,-Orlzaba•

La mejor cerveza de la República: MOCTEZUMA, Orizaba.

.

8

\

• .......,....~

•

A Buropa fut el pn Llnon
Rn poe de una hicrbecilla
Con que curarse el ncmon
Que le rola la cootllla.
V en la ruc de Parad!•
S., rcstlró de amarwura
Porque no encontró en PAÑ
_C lranos •C.uiaLA Puu.,

!

.,;
o
os .....

. ........................................... -...--....... .....,._ ~...-...-........

fa

Q)
Q)

= ""111t6'
,.,

":I

fl

,r¡

~-

,.; µal ;,..

o

~

,

A~ '111

,11

,

~

d::, ~ 1

u:

◄

tll

l~.•

Íí:' "

·~
Calaveru, a ·1os ni~b
Puc,a ya tcrnnnó c,I irran
Bn qué toll111 a porfia
Salía I fumar •CA.P1UCROS•

De vncatro triste abandono
8ndulzanl.n loe rigor.,.
Los clprroe del Buen Toao,
Ahora y siempre, loo mc,Jorcsl
{lf h 6111/III IDNO. J A NL'.(ICO

�On pintor de la )\iujcr

José Clemente Orozco

Inmoral serla al contrario la obra pictórica
que velara esas crueldades y las cubriera co,t
el atclondramiento irresponsable de una Ma.non Lescaut o con los arrepentim!entos tardfos
y sensibleros de la "Dama de las Camelias" ...
No, la lúmica de Orozco no tiene ni camelias,
ni perfumes, ni "falbalÉS" siglo XVIII. Es una
ft:erza delirante, un in::tinto ciego, una sombria enfermedad y está vista y desproye::tada
en el papel por medio de los colores con todo lo
que posee y ostenta, _ eordas rebeliones, fan&gt;ttismos superticiosos. effmeras ternuras, cóleras homicidas, orgullos y envilecimientos, profundos hasttos e ingénuas esperanzas.
Siendo asf, Yista y pintada asf, a nadie pue,te
engañar y toda mistificación resulta imposible.
Por sus atractivos pintorescos y plásticos de
ltnea, de color y de expresión, eEa mujer result11. un gran motivo para el artista y éste al
realizarlo, estéticamente cumple además por la
virtud de su verdad y de su sinceridad, con un
fin ético. ;He allf una suprema armonia de Belleza y el Bien realizados por una obra de Arte!

1

I

~---c_r_6_"_~·~~J~n~
_ b_l_~_ª_·____

1

1
!\tañana de domingo en que me prometo un
amplio "farniente" sólo interrumpido por la inspección detenida de todas las novedades que en
la semana hayan ocurrido en mi jardfn. Los
peces del Japón eu el lago, ¿habrán resentid,)
las primeras heladas?.... La rosa "candidfsima" 1ecién trasplantada,
¿medrará en :a

pérgola al pie del busto de Julitin de Medici? ....
Y aquellos rincones donde cae la hojarasca del
otoño y que amo vis:tar al crepú:culo tendr:i.n
como s·eropre una honda poesfa romántica de
abandono y &lt;'e olviCo como para evocar la sua,;-e
memoria de Clara l'Ellebeui;,e? ....
Nada más !;aré este domingo. . . . Ojalá y
ningún hálito de pasión humana venga a turbar
mi -recog.'miento mfstico, ojalá y ninguna infamia de la vida, ninguna degradante vulgarida•l
trarpase los mure:; &lt;'e mi jardfn y venga a rPcordarrre que eoy un hombre, un mfsero Ji•1dadano de la patrh que asEsinan y despedaz,~
carra11cii;,tas y zapatis'as! ....
Pero ;adió, mi domingo!.. . . El criado me
anuncia a un szñor cuyo nombre y apellido uada me dice y a quie::i ,Jrecisamente encuentro
al pie de la eecalera de mi "hortus co7Clusum."
Alto, de luto, cargado de hombros, d9S2"'.lrbado
te prese11ta a ef mismo:
-Soy Orozco, el caricaturista y vengo .....
-Si es usted un artista, pase usted, interrumpo tranquilizado, y lo gufo hasta mi 1.Jiblloteca, donde mientras mi indjviduQ toma

asiento y atisba en torno suyo tras de los espPjuelos, yo logro identificarlo ....
¿ Orozco?. . . . ¿ el caricaturista?. . . Ahora
recuerdo ciertas caricaturas polfticas en "El
Ahuizote" llenas de intención, de e,1ergfa, Je
crueldad .... Recuerdo ta·mbién el entusiasmo
con que mi querido Jorge Enciso me habló del

ai-tor de esos dil:ujos y de otras obras suyas aún
inéditas.
A la simpaUa que me provoca todo artista,
todo aquel que !!e empeña en mantener encen_
dida una lámpara de ideal, una luz de inteiigencia en medio de los huracanes tenebroso!,
y bárbarns que flagelan a la patria, se unió 1:i.
sa.t.isfacci(n de te':!er frente a et a uu artista tle
tale:1to .....
El artista hablaba con vez apagada, con ad(;mán lál)guido, sin petulancias ni fogosida.t'.,~.
fatigado y sin aliento, como si para visitarm~
hubiera rami11ado a pie desde un lugar remoto.
lile invitaba a Yer sus últimas obras, me peclí:i.
re·omendaciones p1ra hacer .caric:i.turas socia_
lrs en un dia1 io; me contaba que hahia dibujado
mucho del natural en la Escuc,!a de Bellas Arte•, Pfro cn:e huyendo del "ncademist:10" ahora
fólo estudiaba el modelo eTJ movimiento, im)':€!;ioná•·dolo, obsen-ando, almacenando, para
pintar c1fspués. Y a mi pregunta sobre cuá!,...s
eran los arnntos que preferfa pintar, me contce~(i que ac~ualmente plntab¡¡. sólQ mujeres y

ei'.tre éstas sólo coleg·a1as y "mujeres de la :ida" ....
Con el inevitable, aunque falso prejuicio tl~
que quien pinte mujeres deba ser un "snob, ·
l'n afectado petimetre como Stevens, la Gándara o Boldini, esa confidencia me part?ció paradógica. . . . ¿ Cómo podrta este artista de caricaturas brutales y truculentas expresar &amp;l
frágil encanto y la poesfa de la mujer evanescente y turbadora como el "aura feminae," su
atmósfera y su esencia? ¿ Y las elegancias )'
las seducciones y todo el arte del tocado, del
cosmético, de la fascinación para expresar los
cuales precisa el refinamiento exquisito, decadente y sut 1 de un Aubrey Beardoley aristócrata y supercivilizado?
Volvf a ver a Orozco que ojeaba un álbum
del alemán Kley y temf que su obra femenina
fuera un irreverente desacato, una inverecun_
da profanación. . . . . Nada habla en efecto, en
mi huésped del instante que lo señalara como
un continuador de la suntuosa estirpe de los
pintores galantes Watteau, Constantino Guys,
Utamaro, el Marqués de Bayros o Jorge úe
Feure, siquiera ....
Sin embargo,· un sello de melancolta gra,e
y escéptica, semejante a la de Julio Ruelas, que
nef disti11guir en Orozco, me hizo interesarme
por sus obras desconocidas y prometerle que
irta a verlas a su taller.

Ful a la mañana siguiente. En el taller, 1.m
pequeño cuarto con los accesorios indispenaa.bles para el trabajo y para la vida, un caballete; una mesa con colores; una cama; uu
lavabo,
miré sobre los muros y dentro
de los i;ortafolios, todas las pinturas acuarelas,
pasteles, y dibujos, que constituyen por ahora
la obra de Orozco.
Como el artista me lo habla dicho, de todas
esas obras, la mujer era el tema constante y
mil cuerpos ataviados y sobre esos cuerpos sendas máscaras de pasión pasarou por mi v1;;ta
comunicánuome el tlufdo sentim\!ot:Íl y ardiente que de ellos se desprendta.
En aquel Serrallo de Arte sólo dos ti-pos :Je
mujer reconocibles en sus múltip'es variedade;;
tienen cabida. La colegiala, la niña púber transformárdose e,, mujer, afirmando hs caracterfsticas de su sexo con mimos y remilgos y coqueterfas de gesto y de tocado y la "mujer de la
vida", en cuyo semblante de albayalde y bermellón sangriento, de ojos que arden dentro
de la ojera como una brasa en un carbón, Je
pel!'.ado aparatoso y llamativa lndumentarla,
cabe todo lo que la muier puede contener rte
pintoresca plasticidad y de psicologfa pasio-::i.al
y triztrslma.
De esos dos ti;)os, la Colegiala, la claudina
inmatura y ya precozmente perversa y la
Circe de los arrabales y da los baile::1 ¡,úblicos, Orozco ha hecho
el objeto y el fin
único de su obra interesantfsima que impregnada de la fuerte pcesta femenl.TJa pudiera compararse a un jardfn donde ,!o hubiera más que
dos clases de flores: botones florales, lirioq
brillantes y enchidos de pura savia y siniestras
flores otoñales, en cuya pro!ongada madurez -se
advierte ya , u principio de disgregación y de
recina ..... .
De un gran portafolio, surgiero:1 a.nte mis
ojos los dibujos dedicados a las colegia,IaR,
sorprendidas por la aguda observación del artista en pleno movimiento y en toda intensidaJ
de expre3ión. Mujercillas que se encuentr.in
y mimosamente se besan, grupos de colegialas
en quie.TJes los ojos de soslayo y el gesto afectado apuntan nacientes perfidias, armas que se esgrimen y se afilan para los futuros duelos de la
pa~ióP.. Todos estos estudios que son dibujos a
pluma están sellados por dos cualidades esenciales: movimiento y expresión~ luego rn nota la f\l.c-ult.ad sintética producto de un inteligente análisis eI• virtud de cual el artista desdeña detali¿s
inútiles y sólo emplea las l!neas que puedan
significar algo para el carácter de la figura. Es
notable asf mismo en esos dibujos el dominio
del útil, de la pluma que en trazos negrísimos
hace la m.i,terj¡i. de los espesos ca.bellos, de las

•

Orczco pintor armoai:a en grises, en gomas
wrdas, en torralidades i•.eutras con la distinción
y la sobriedad de un japonés. Su acuarela de
una gran distinción de color, tiene a veces las
tonalidades de las viejas tapicerfas. No es aje_
no decir que sie11do ;;us asuntos crepuscular•~s
y nocturnos, tal coloración cuad1a al ambiente
del mundo que el artista estudia.
Implicando todo aná!isis de Arte el establecimiento c!e analogfas y diferenciacionrn, yo diría. que Orozco es todo Jo que puede haber do
más opuesto a1 convencionalismo y al academh,mc.
Su manera C:e ver recuerda la d.2J Toulouse
Lautrec; Orozco pretende no conocer a este
gran pintor; sus sfntesis r~cuerdan asimismo a
Henry Martine. En rns dibujos a pluma ha)
algo que recuerd:i. a Forain.
Todo lo cual no excluye una gran verdad. La
de que José Clemente Orozco es un artista fuerte, muy intenso, muy personal y sumamente distinguido.
Tocante a su persona, olvidaba decir un detalle. Orozco como Urrabieta Vierge es manco;
lo cual i:o le ha impedido hacer con una sola
mano lo c¡ue no han rodido, ni podrán ejecutar
muchos artistas cuadrun:anos ....
Próximamente el público curiorn de arte, arlmirará una exposición de las obras de Orozco.
Para entonces me res&lt;rvo Jo mucho que aún
puede decirse sobre él. Entre tanto, señalanúo
su obras a la atención del escaso público a quien
puede interesarle, he cumplido con mi debtir
de cronista de Arte hacia este pin•or meriUsico que como el mefistosles de Berlioz y como
Toulouse Lautrec mismo va por la vta observando y pintan.do "a la bestialidad en todo su
candor."
JOSE JUAN TABLAD.\ .
obscuras chalinas o bien con Uneas grises expresa una. cabellera blonda o con simples perfiles apunta la vaporosidad de una enagua de
linón . . ..
Con pesar cerré el portafolio de las Claud!nas, viendo por vez última, las cabezas infantJles y abultadas tocadas coquetamente con grar.des moños y los cuerpos donde la forma definitiva asoma ya con clmbradoras esbelteces y
plenitudes calipédicas .....

+

,¡,

+

Sobre los muros, donde están fijados acua_
relas y pasteles, se ostenta la segunda parte, la
mtis original, la más fuerte, la más intensa ae
la obra de Orozco. Es una vasta galerta de
"mujeres de la vida," sorprendidas en los ges_
tos, actitudes y episodios de su vida frenéti&lt;'a
Y miserable-que el pudoroso lector no sienta
aiarma~.-De antemano afi~mo que no existe
una obra pictórica más moral ni más meritoria
en el terreno dé la ética pura que esta parte
de la obra del pintor José Clemente Orozco.
Todo lo que el vicio puede hacer con sus palideces avérnicas, con sus ojeras febriles, con
sus debilitamientos exte.nuadores, con sus embrutecedores hasUos y con sus paroxismos rabicsos y delirantes estli allf francamente, cruelmente, brutalmente expresado, si por brutalidad puede entenderse la fuerza victoriosa con
que un artista arranca las miserias de las almas obscuras y las ostenta y !.is clava a flor de
piel sobre los rostros macilentos y pintarrajeadoo, ,pálidos y ojerosos.

�EL TEATRO EN EL EXTRANJERO
1

propio, al de autores nettlmente americanos, sin
que especifiquemos obra determinada, hay que
convenir que el gusto de aquel público, se 111clina mAs a las obras de gran espectAculo, que
a las que sólo triunfan por la fuerza del argumento, por la intensidad de la lucha de afectos,
por el contraste de caracteres y de pasiones.
Esos bailes de tantasta extremada; esas "feriees" que llaman los franceses; esos especies
de melodramas en que aparece la realidad con
toda su fuerza, con toda su vida, con toda 1,u
energ!a, se montan En Nueva York con un lujo,
con una riqueza, con una propiedad, que asombra
al que por primera vez lo contempla, sólo en
Londres se Yé algo parecido.
Los circos, son otra manifestación teatral de
los Estados Unidos, y en ellos se ve lo más
lamoso de acróbatas, gimnastas, animaie3
amaestrados, clowns, etc., etc., acudiendo siP.mpre un público numerosfsimo á este espectAculo
que tiene una boga, como en pals alguno.
El cosmopolitismo que Invade las principales
ciudades de los Estados Unidos sostiene en

EL.TEATRO AMERICANO
Ilustramos estas pAginas con tres retratos
t:e principales actrices de los Teatros de Nueva York, que llaman la. atención por _su talen\º
y sobre todo por su belleza. Las remas de a
C3Cena en los Estados Unidos no son de ningún modo como las que se ven y se admiran
en Europa; es cierto que tienen junto a elhs
u:;:.a corte de admiradores como las de Par!s
y Londres, pero nunca adquieren esa fama
mundial, esa celebridad que desulmbra, que
todo lo domina, que parece rivalizar con la
de los po~entadcs o ;-,.1on1rcas, o personajes notables de Ciencia del Universo.
y sin embargo la belleza de la norte-americana es sorpre.~deute tiene líneas clAsicas;
quid.a le falte la gracl~ especial "sui generis''
de la parisiense, sus actl.udes felinas, sus arranques de pasión casi siempre teatral, basta fue-

Lucec Babeen.

- ----- - -- - - ----- -- - - -

Rosa Botti y Paquita Botti.
ra de la escena; pero E:n cambio con la arrogancia de les movimientos, con la cabeza altanera
colocada soberbiamente sobre espléndidos bom_
bros, parEce una Soberana que se pasea sob ·e
los dominios que gobierna.
El Teatro en Nueva York, como tiene por base la riqueza eno,me de los yanquis, dicho se está. que brilla por la grandiosidad en la ":~ena,
l)or la riqueza de los trajes, aunque en los asuntos no lleguen al reflejo de la vida con toda la
intensidad de teatro inglés, francés y sobre to-

do italia1•0. Nada decimos en lo que se refiere
a la Opera, pues t bu sabido eE que lo~ mejor~s
cantantes, las estrellas lfricas, los tenores o
Larltonos o bajos de fama mundial, encue11traa
€n los dos grandes teatros de Nueva York, que
monopolizan el canto, contratos como en part.i
alguna, por cuyo motivo, el público de la Metrópoli norteamericana oye un conjunto de artistas que en otras ciudades con dificultad pueden nunca reunirse.
Y ya que hablamos de la Opera en los Estados Unidos, hemos de mencionar a Geraldiue
Farrar, llamada el "ruiseñor americano" la cual
nacida en Massachusset, desde muy niña hacia
comedias con sus mismas muiiecas, que la servlan de subalternas. A los doce años cultivaba
ya sus facultades vocales que eran excelenteR
y antes de haber cumplido los quince ya la hab1an otdo grandfs cantal".tes, entre ellos la Cal' 6, todos los que estuvieron conformes en augurarla un brillante porvenir. Perfeccionando
sus estudios en Europa, €obre todo en Par:s Y
en Berltn, un empresario, encantado con ~•1
mérito, la contrató para la Opera Real de eata
O.ltlma capital, donde debutó con el papel de
"Margarita" del "Fausto." Y después de recorer, siempre en triunfo los principales teatr,1s
enropeos, se presentó en su patria en 1906, ea
el "Metropolitan Opera Ho·•se" donde ronqulstó
la admiración del público, creando tipos de la
Importancia de "Manon", "Miml", "Zerllna ,
"Ju lleta" y otros de las óperas modernas mAs en
boga.
Esto en lo que se refiere al teatro que :.rndiéramos decir Importado; ror lo que atañe al

Para un a Artista
Me detuve a las puertas de tu alcAzar; mi oído
rué dulcemente presa de una fascinación,
y al derramar tu mano la virtud del S0'lido
sentt una primavera dentro mi cornzón.
Tus manos taumaturgas, tus manos Que 3011
(nido
de armonta, me hicieron la gracia de su dón,
y clamé con el língel, de estupor pose!do,
"Tú entre todas bendita" ... como en la 11nu11(cid_,Jón.
Y mis trémolos labios intentaron loarte,
mas no hubieron p1labras. Y callamos los d()!I
Y en supremo homenaje, yo abatt mi estandarte:
¡ porque hiciste el prodigio de po11er, con tu
(art"
mi mezquina pre~encia. . . . . en presencia tlf'
Dios! .. " .

JOSE D. FIUAS,

Desse Glbson.

Nox

Un le-cho en toda gruta embalsamada
Pródiga ofreces, al amor propicia,
En todo aire fugaz una caricia
Y en todo resplandor una mirada.
Ocúltase en la sombra el cacerto.
Duerme el bosque. Se pierde en la espesura
El rumor melancólico del rlo.
Mientras la luna, que en lo azul 11avega1
Entre los picos de la sierra obs: ura,
Cpmp abanico de oro S!! despliega¡

conveniente monotonla, muy en breve comenz,i.
ron a aparecer bellos versos de Urbina; delicados arUculos de Nervo; ingeniosas crónicas sociales de Luchicht; eruditas y galanas crón_icas
extranjeras del Dr. Peña ldiAquez; interesantes reportazgos de Gabriel Villanueva y cuentos
má.s o menos espirituales y am,1nos, de todos los enumerados, inclusive el que habla.
Tan nutritivo y valioso contingente fué de seguro, lo que más
contribuyó al auge del nuevo periódico, aun cuando, por ot~a
parte, la estampa mejoró mucho
con el ingreso de Gilberto Iriarte,
dibujante y fotograbador experco.
Hubo algún pergnce afortunado.
Fu! a San Luis Potost con d
objeto de narrar las fiestas Je
Noviembre y principalmente J.,
Inauguración del Teatro d.~ la
Paz, y vf a un buen fotógrafo que se
comprometió a tomar unas vistas del
salón, durante la ceremonia, y plantó,
en efecto, su cámara en medio del escenario. Pero pasó un discurso; Othón,
el inmortal Othón, dijo unos versos espléndidos; el concierto iba a empezar
A mediados de 18:14, el señor
Y la cAmara permanec!a firme, con su
Lic. Rafael Reyes Spfndola, fungran rótulo en que se anunciaba "El
dador de la orensa moderna en
Mundo Ilustrado," sin que apareciera
México, hab1a enajenado "El Uniel artista del colodión, que, presa de
versal" y se hallaba, como quiP.n
infundado temor, se resistla a retirar su
dice, de vacaciones; pero su enéraparato que estorbaba.
gica e inteligente actividad, proAnte ese incidente ridtculo, me detestaba contra el martirio de no
cid( yo a salir y simular que tomaba
hacer periódico, cuando lo sabfa
la negativa, aunque en mi vida habfa
hacer tan bién.
manejado una placa ni un objetivo. P&lt;)Como el contrato de venta e.le
df violentamente instrucciones, me prt::"Ea Universal," no .Je permitta cJSsenté en el foro, me cubr1 con el lientablecer otro diario en México
zo negro, dt la señal para la explosión
discurrió publicar una revista'.
del magnesio y me retiré majestuosahebdomadaria en Puebla, y no ful
mente con la cAmara. Tanto el GobernaYO, seguramente, quien trató lle
dor uiez Gutiérrez, como otras muchas
disuadirlo.
,
persona que me conoclan o adivinaron
No había fotograbador y apeel conflicto, aplaudieron estrepitosamenlamos a nuestro buen amigo el sete por galanterla o por broma. Pero ¡adñor Ing. Fernando Ferrari Pérez.
mlrense ustedes! la fotografla salió caEs~e Y el señor Ing. Ortiz Monassi perfecta, se publicó y proporcionó
terio, eran los únicos que hablar¡
numerosas subscripciones.
practi~ado algo tal arte, aui1que
Un año duramos en Puebla y cuanel. P~1mero se hab a dedicado
••t:1. lo'Il.rN Do,••
HUnhWffll,UIQ.
do se trasladó la negociación a los magpr~nc1palmente a la fototlpta. El
....... u,.__
n!ticos talleres de la calle de las Damas
senor Ferrar¡ guió los primeros
en México, ya se tiraban 7 u 8 mil ejempasos de Lorenzo R!os y Joaquln
....
• !&gt;lares, se habla alcanzado una victoria
l\!auleón, que apenas conoctan la
completa y quedaban rotos los viejos
~mcograria rudimentaria, y hoy
moldes en que se vaciaban hasta enJefe e l ¡primero del taller de "El
tonces las antiguas revistas: la litog:·aImparcial," con magntflco sueldo.
fla, el recorte aesvergonzado, las publiEn calidad de redactores de
caciones extranJeras, los soporlferos esPlant_a, no se contaba por de prontudios filosóflco3; las églogas amanernto, sino con el seiior Dfaz Dufóo y El número prospecto de ''El Mundo Ilustrado. "-Sei\or Lic. don Rafael
das y cursis; la caricatura grotesca; la
con Amado Nervo, que hacta en- Reyes Sptndola, fundador y ¡primer Director 1e este periódico.
novela de Ponson d u Terrail; la noticia
tonces, por cierto, muy malas tradel mes antepasado.
ducciones del francés, en el cual
Entraba en la lid el fotograbado ele
ahora es maestro y algunos versos en que ya
mesa de la imprenta, sobre las re~mas de pap&lt;;l,
•Hedio tono; la crónica elegante de teatros y sadespuntaba su genio.
arrullados 11or el crug:do es·ruendoso de la m~- 10nes; la historieta psicológica; las notas de la
R¡especto al material de imprenta, no había cAuica.
&amp;~mana extranjera; hasta el anuncio hAbilm,füen lo~ talleres del Hospicio de Niños, de PueA los tres meses b:ibta ya tres mil subscrip- u, lleno de atracciones. ¡ Qué vistosa avanzada
b!8:• smo una vieja prensa mecAnica de enorn e tores. El negocio e,a viable. Y si al principio ael ejército actual de publicaciones ilustradas,
c1 lmdro, Y reducida provisión de tipos.
·
hubo i'úmeros €n que yo sólo escribt las nueve que tan poco envidian a las europeas!
Para darle a la publicación e l carActer •ie
clécimas partes del texto, lo cual les daba inJULIO POULAT.

En nuestro deseo de rendir un homenaje •le revista de actualidades, no era pequeño obscariño al fundador de "El ~fundo Ilustrado" y
tAculo el de imprimirse fuera de :\léxico.
El caso fué que no llegó a retardarse la saa las personas que lo dirigieron en distintas
épocas de su vida (el jueves último 4 del ac- lida de un solo número, aun cuando la noche
tual hizo diez y nueve años que salló el pd- del sAbado velAramos o durmiéramos una o dos
mer número), damos esta página escrita por el horas, por turno, don Rafael y yo, sobre la
distinguido literato don Julio
Poulat, que fué el que ayudó al
señor Lic. don Rafael Reyes Spfndola, en los principios de este semanario, del cual fueron suce.iivamente Directores don Luis G.
Urbin!l, el Doctor don Luis Lara
Pardo, el Lic. don Ernesto Cha'81 ll Pllllll IV■lll llCIIIUI LII INHDD
Vale 20 cenia..,
IIINIH.
vero, don José F. Elizondo, y a::tualmente lo es don Eduardo 1.
Aguilar.
No se trata mAs que de un recuerdo, no es nuestra pretención
sino añorar una fecha memorable en el periodismo mexicano, lo
cual se hace con gallarda pluma,
en el articulo que sigue:

----

.....
-

[;ran parte los espectA.culos en general, como
sucede en Parts, donde si se va a ver apenas
el parlsién concurre al teatro, Invadido siempre
por el extrangero, por el turista, por el que ha
Ido a dejar su dinero en el llamado "Cerebro
de Europa." Los artistas norteamericanos salen
poco de su pats; a diferencia de los europeos, y
por esta eausa, su talento es poco conocido, lo
cual no es obstAculo para que la critica en gPneral, rinda el justo tributo de admiración a
ciertas artistas y a determinadas actrices de
ir.negable mérito.

DOS SONETOS
¡ Oh noche de los trópic:i:;! No hay nada
Comparatle a tu erótica delicia:
En tus templos selvAticos oficia
MisterioEa deidad enamorada.

COMO EMPEZO ~'EL MUNDO ILUSTRADO"

_.....

1"6), ......... a,,¡
~

•

f\rn □ rnsa
Cuando la noche llega, ensueño mio,
:\liro, como visión blanca en la sombra,
Vagar, de la llanura por la alfombra,
Tu veste ntvea entre el ramaje umbrto.
Del césped, de los Arboles, del rto,
Se alza un acento que doquier te nombra,
Y e l conturbado esptritu se asombra,
De tu eterno y creciente poderte.
Todo va a su destiPo: el ave al viento,
1 Hacedor el • Angelus" sonoro,
Y a U mi enamorado pensamiento!
ft

Y mientras te amo en mi ferviente rito,
Enciéndense las !Amparas de oro
En el palacio azul del infinito!
¡\l)AL:JlF;RTQ A. :f,STEVA,

Sr. D. Luis Urbina.

Sr. Lic. D. Ernesto Chavero.

Sr. D. José F. Elizondo.

E1. D. Eduardo l. Agullar.

Sr. D. Julio Poulat.

�I'.

FIESTAS DE OTOI\IO

YUAN-SHI-KAI, PRESIDENTE ELECTO DE CHINA

'----E_L_P_o_L_Ir_I_co---:-E_s_P_A_~_o_L_s_R_._M_A_u_R_A_ __;_J11--1-=-.:::-.:::-..:::-N_--:_OC--=-T-=-U-=-R-N--O
- -_-_
l\farcho por la acera quieta. Gran silencio.
{.;na luna clara ,ierte su fulgor,
Y en el aire flota la melancol a
de un amor inmenso, de un incomprendillo
amor.

(DffAGACIONES.)
Para "El :\lundo Ilustrado."

•

Las tardes grises se han ido. Aquellos d1as
lluviosos, de lluvia persistente y fina han dejado empapada la tierra, fecundados los campos,
vestidos con todas las galas del color verde Je
las plantas y con la variadfsima gama de po·
Jicromos colores de las flores.
Parece como que un hlilito de monstruo se
levanta pesadamente de sobre el haz de la Ue•
JTa en las lmpal:&gt;:i.blcs alas de una e3pes:i Y
abrumadora caU5 ine, sube lentamente a la atm6sfera y se destrenza y Ee esfuma al men,r
soplo de brisa o al más pequeño parpadeo de
sol.
Sopla sobre Jo:; ca:r.po; una trisa leve y
fresca que hace pe::isar en aquella primera brisa que sopl6 por primera vez cuando la tierra,
el hombre y todas las cosas despertaron a la
vida tras la génesis maravillosa del mundo.
Una orgia de olores se desprende de todas
partes y embriaga los sentjdos. Las nubes,
ayer hoscas e impenet1 ab'es a nuestra mlraua
y a la tibia caricia de sol, hoy se han replega•
do a las montañas y sobre elles cabalgan en
forma de inmensos copos de algod6n que afee•
tan las formas más dlsimbolas y sugerentes,
mientras otras se aco5en a las vertientes d.i
los mo•1tes y en e!las i;e recue3tan en actitud
de complacencia cual el corderlllo de blanco
vellón busca ávido los flancos de la madre. Toca la leyenda imaginable de concepciones mi1:unanochez: as y de fantasmas y formas extrañas está en e·ias, y heridas por los rayos luminosos de un sol esplendoroso y ebrio de luz Jaotiman nuestros ojos con los tonos nAcar y ópa•
Jo que bordan 11u cuerpo e3ponjoso y sutil.
Cae la tarde, esta tarde de Otoño, fresca,
pletórica de luz, radiante de belleza, acogedora, diáfana y serena, penetrante en fuerza
de su calma y su diafanida&lt;i, envolvente en
fuerza de su apaCibihd&amp;d.
Ella se detuvo a mirar la puesta del !l'll. Jamás antes hab,a visto fle3ta crepuscular tan
intensamente bella. El sol ard.a tras la e3pe3a
cortina de nubes proy.?ctando hitla el l!lmen~'&gt;
espacio azul un enorme abanico de ra)-03 que se
esfumaban en el fondo Japizl:!izuli del cielo. Sobre los bordes de las nules a1 dia toda la lumbre solar que orlaba sus recios perfiles en rojo
blanco.
Todo el mundo era una portento11a tleiita
de luz !sideral. Los pe: files de IJs mon•es, las
simas de las ca:iadas, los acintilados cortadoJ
a pico, los valles, las llanuri:s, el trágico esquelet? de un árbol leco que hace contraste
con el tono ve;·de d( 1 cam¡.o, el jardfn, 103 troncos de los árbol ?s, los bo ~des de las bojad,
de los pétalos, el cisne C:e pl ~dra de la, go y
sinuoso euello del surtidor de la fuente y ha3ta las primeras hojas marchitas que ruedaTJ
por las callec•illas del j .11 din; todo ardfa y ca
todo estaba el prodlgiow toque de luz que
aquella mágica ar,:onfa de sol ponfa por todas
partes. Ha. ta tn su p;ipila ardfa aquel cuadro y en e!l:l. se ePal:ecfan las soberanas ,le
aquella belleza c repuscular E' n lls complacencias dulces de su mirada.
También e·1a u:taba sJbe1 anamente bella.
Serenamente ee dilufan en las palideces de
la tarde aquellas tintas que ora bien eran sangre en los h ·1medos labios de ella o guedejas
de oro en eu flo:a-i.te cabe:lera olorosa a n1.rdo. Aún ardfa una TJ.ube tinta en sangre allá
en poniente; en el aire vibraban en suspensión,
é.tomos laplslá?Uli que gradualmente afecta-

C.1nta en mi memoria una gracil rima,
una 1ima fácil de , ·erlaine, y YOY
sin lustre ni honor
retitando quedo y €vocando un rostro
femenil. La luna vierte dulce y Jeda
su fulgo;-.
Entre la pe numbra llora un viejo plano.
Adivino, scbre del marfil, la mano
fina Y elegante de una mujer.
¿Qué tendr el ;&gt;iano? qué tendrá el anciano
piano ? qué?
Medito en tu blanda tristeza y PD ian,o
camina la luna
'
seguida de una
larga nube bruna,
como si quiai era ma1•.char tu fulgor.
Y e l antiguo piano sigue su gemido,
Y en el aire flota la melancolía
de un amor in nenso, de un incompre ndido
amor.
(De l amor que hiciera.
fo:eter los brotes de mi prima1 era.
Oh, amor!)

Excmo. seiior don Antonio Maur:i
La. figura im¡¡ortanUsima en la polfüca es11aiiola del señor don Antonio :\laura y l\Jont,iner, vuelve de nuevo a llamar la pública atención, con motivo de haberse separado del Pa:·tido Conservador, formando uno llamado Católico, que está al decir de las gentes, más cerra
de l carlismo que de las actuales instituciones
monárquicas, aunque e:,to último se desmiente,
dado el 1&gt;atriotismo del distinguido hombre
público.
La causa de todo esto ha sido el haber sido
llamado al poder en substitución del Conde úe
Romano11 es el señor don Eduardo Dato e Iradier, que pertcnecfa al Partido Conservador y
que se ha llevado con ese motivo bastantes
elemev.tos, al Gobierno.

mente a Yuan-Shl-Kai, Presidente de la Rc1&gt;ública, juzgáPdolo el I ombre verdaderamente
ne: e3ario para sal\•ar la actual situación.
El no,able poi ·tico tiene 45 años y es de
pu1a raza china; su carrera militar y 1&gt;ol1tica
ha causado la admiración de propios y extraños. Funcionario C:e mérito, bajo la dinastfa
manchú, fué el organizauor del ejército despu.\s
de la guerra con el Japón, arregló las rentas
públicas y construyó los primeros ferrocarriles.
Luchando con intrigas palaciegas, dos vec,'s

cae de su alto pu esto y vuelve a él, llegando
a ser la única esperanza del Imperio al estallar la revolución ele 1911, e ncabezada por el
Doctor Sun-Yat-Sen.
Con extraordinaria habilidad, lmoulsa la revolución, no combatiendo más que el pillaje y
el desorden y, al caer el gobierno imperial, r~cogió el poder y pro:egió a la familia soberana
contra posibles venganzas; después, suavemente, apartó al Doctor Sun-YaLSen y a su col"te
de republicanos utopista~, sofocó el movimiento que éstos provocaron en el Sur y ascendió
a la Presidencia, apoyado por la opinión y con
a.plauso d e la diplomacia.

ba.n un tinte viole:a en las capas más altas
de la atmósfera, y mi ?n:ras abajo, en la llanura, entre las ap1e actas arboledas, sobre los
maiz~les, sobre toda la tierra se extendfan
lentamente l:ls s:&gt;mbras de la noche; all!i en .il
pico más alto del Popo~atépetl, s )bre el nfveo
man'.o de la majestuosa ";\l ujer B!anca" ardfa
elevada al rojo b!anco la agreste cresta ~n
una última y moribunda explos:ón de sol, cuyo
resplandor lastimaba los ojos. Y en medio de
aquella paz de la ho~a crepuscu!ar, allá lejos ,
en med io de la llanura, junto a una choza de
la que se levanta en espiral un.1 ténue columna
de humo, Irrumpe un pro'.ongado grito de m•1jer que llama a un chiquillo, y cuantas veces
suena aquella voz mon'5to:ia y sostenida, tantas se expande en aquel de llclo3o ambiente de
paz y de dulzura.

ProfuTJdamente interesada ella en el m!igico
incendio de la Imperial cre3ta de los volcanes
producida por la impresión del último beso de
sol, abs traida, dejó esca:&gt;ar un hondo suspiro
denunciador de no sé qué torturas o ansiedades interiores del alma, despertadas por la prolo-igada sensación pi 1centera de aquella maravillosa orgía crepuscular.
Yo. . . . yo sentfa que mi alma se desprendfa de mi cuerpo mortal para flo '.ar en el aire
en medio de aquella fiesta de átomos de color
lili. Yo re:itfa la sensación extraiia e inexp1icable de que el perfume de mi esp!rltu se exJ)andfa en aquel ambiente maravilloso e Inundaba tod:&gt;, lo envolvfa todo, o de que toda
aquella belleza compenetraba sutilmente mi
cuerpo y Je hacfa vibrar delicadamente como
un arpa.
JOSE VELASCO.

La Asamblea Nacional C,1ina, compuesta de
1J. Cámara y el Senado, acaba de elegir oflci.ll-

EL GRAL. DON PORFIRIO DIAZ
EN SANTANDER

y

l\lontaner.

. La. a_ctitud del señcr l\Jaura es de una gra' edad mnegable y con ese motivo no es fárll
;)re_veer adónde irá con sus huestes el poHtito
rns1gne, que no harta mucho dijo que no ace• ta1 fa el poder si se Je ofreciera y ahora res~lta que causa una escisión en los conserva&lt;i•&gt;res, parecida a la que produjo Silvela en tiem.
,pos de don Antonio Cánovas, por no ha.be:•Jo
concedido el Rey la entrada al Gobierno.
Y ya que hablamos de este poUtico notable,
diremos que a sido electo Presidente de la
Academia Española, en substitución del señor
don Alejandro Pida! y Mon, aunque so nos flg•1ra que no era ern precisamePte, la ¡&gt;residencia
que él deseaba.

Y r lgo mi n:archa. Ha callado el piano.
Vu elven a mis labios los ve rsos, y voy
recitando quedo y evocando un rostro
femenil.
La luna v;erte, dulce y le da
su fulgor.

José Luis V3lasoo.

Un Individuo, ca~ado con una mujer vieja y
rica, le dice:
- Tú eres para mf todo el mundo.
Estas fraEes fueron o .das Jlor la criada, ll
quien e'. amo hizo al s iguiente dfa una decla.r,,ción amorosa.
- ¡Cómo!-le dice la doncella- ¿ la señora
no es para usted todo e l mundo?
- Hay que distinguir, amiga, ella es e l viejo y tú el nuevo.

1

En ocaslóP. de que el ilustre ex-Presidente
de la Re¡iública fué a acompañar a su hfja, !a
señora Amada Diaz de de la Torre, que partfa
para l\1éxi('O, un fotógrafo pudo tomar la negativa que acompaña a estas lfneas.
\'ése en ella que el General Diaz disfruta r.e
excelev.te salud, y admira su vigor debido a
111, vida higiénica y arreglada que hi llevado y
lleva extrictamente.
Acompaña al r espetable ex-Presidente e l señor Alcalde de Santander.

---· ---o- -- - -

EPILOGO
Sus ojos se entornaron, sobre los blancos hielos
De l~s altivas cumbres, agonizaba el sol;
Y de' las demás brumas tras de los amplios velos
Qued~ flotando a solas, inmóvil, en los cieJo5 ,
El lfv1do cadáver del último arrebol.
L_a IUl".l, como •111 arco de nfvea luz cuajada,
Subió con lento paso de lo infinito en pos·
Y entonces, reclinando la frente inmacul~da
Sobre mi pecho,-"mira!-me dijo mi adorada:-¡ Qué barca tan hermosa para bogar los dos!"
JULIO FLORES.

El General don Porfirio Dfaz y el Alcalde de Santander.

�nos l:a encontrado en un \'erdadero panteón
nacional, de modo que está más en carActt•r
cuando ~e llega a nosotros buscando un po,:o
de soledad entre los muertos.
"Dfa de finados," rezan los progr11ma.. , "' S(lhiendas de que todos los dlas son cJe muertos Y
que no es preciso esperar a que llegue la ho ·a
lamentable de "llorar el hueso"-como dice '?l
irreverente y gráfico modismo popular-pa~a.
,estir de luto por los hermanos caldos en m.a
brega feroz. Osarios fabulosos se pudren bajo
la tieria en loor de la Democracia. Piras de hui•sos se calcinan lentamente en las llanuras deLas blancas plumas del chambergo donjua- soladas. El pals entero tiene aspecto de m1a 1TJne;.co, han barrido, en estos dfas de dlfu otos
necrópolis.
y de conmemoración ele difuntos, los escenarios mePsa
-Don Juan está en su elemento, él tan br:1ae la metrópoli. El desenfadado burlador rte
,ucón y pPndenclero. Se dijo: "¿dónde mejor:"
Sevilla que presentara por vez primera Tirso Y filL. \'lno a esta infortunada Pat1 la, donde cada
de Mollna ante la augusta consideración de Fe- piedra guarda la huella de un coágulo de sanlipe l\', en los Corrales del Buen Retiro, y que {;n' y cada pedazo de tierra un resto mortal saZorrilla vistiera con el opulento ropaje de las &lt;'rificado en aras de una idea Incomprendida e
rimas, ha vuelto a de~envalnar la tizona, como it realizable.
todos los años por Novlemb1 e, para hacer p'aY se antoja ver en los caracteres de nuestro
tos de las calaverai, de sus vf('timas Innumera- pueblo, Iluso y triste, pero también irredu&lt;'tlble,
bles.
aquel gesto del burlador cuando asoma la caEl héroe de la "c·atlva tragicomedia"~,1- beza por la J)uerta para que le oigan más claro:,
mo calificaron en Italia la obra de Tirso, ,In
que fuera óbice para c¡ue los Italianos escribieque como \'lvló hasta aqul,
1an sobre tan útil canevá "11 disoluto," ·•11
vivirá siempre don Juan!
con\'itato di ¡&gt;letra" y otras obras de ese te;1or-

El Te:nro Brl~eiio, que ha hecho tentatlv:&gt;s
dl\'ersas de en.•oblecer el recinto donde s~,
;,rrastró la hampa "artfstica" de los jacalonesy de.,~ar:amos del gru¡;o a Leopoldo Berlstáln,
que es un actor tfpico único en su arte popular
--logra, por lo visto, atraerse las slmpatfas del
11úblico que forma la gran población de aquel
rumbo. El cuadro rle zarzuela que dirige rl
.eñor ~torales, c·onstituye un noble esfuerzo,
y ee homogéneo y agradable.
Hac«c&gt; pocos dfas Ee llevó a la esce,1a en aquel
rnliseo, la celebrada re\'ista de Ellzondo y Gast-ón: "El Pals de la ~letralla," que ha dado di1:ero a las em1He~as ya que no a sus autores, ~n
virtud de t'TJa tradición leonina en estos asuntos
c;ue de!lt&gt;rfa i:&gt;.tervenlr la Secretarla de Bellas
Artes.
Declamos que se estrenó en el Brlseño.
•'El Pai!' de la )letralJa," y aunque no ~s
propiamente un suceso, ,porque pocos hijos ole
vecino l'nbrán dejado de o►r el reldo dilo •le
~11,s ;\fagdalena y Tlo Sam, tiene sin embargo,
tal hecho, una significación ePtre graciosa Y
clramáti&lt;'a, porque la mayor parte de los actores
de es1 troupe, fueron testigos presenciales d&lt;?l
asalto y s:iqueo de Durango, por las hordas ¿apatistas de Pánfilo Natera, cometidos hace al¡gunas ¡¡emanas. Luisa Bonorls y Carmen S,,garra, formaron, después de la zambra hordble en que sucumbieron ta·,,tos muchachos vaJlentes, con les destinados al plagio y al des-

Las dos ti1&gt;les llevan las banderas de
la Cruz Blanca y de la Cruz Roja.

Teatro Brlseño.-"El Pals de la )letralla." La esc&lt;•na de los novios.

ner grandes pretensiones, ni figurar entre los
de primer cartel, es muy ace1&gt;table y digno &lt;le
consideración, siquiera sea porque viene a poner una nota sana de buen humor sobre la po:·'lografla que en aquel escenario tuvo su asiento.
El cronista desea a empresarios y artistas ,111
éxito halagador.

pojo. Fomaban, 1&gt;ara ser 1equerldos, uno p,&gt;r
uno, entre acaudalados y menesterosos, de la
parte de botln que la gente endemoniada y beo•·
da de Natera reclamaba después del triunfo.
Y se cuenta que cuando el rudo cabecilla di3tlnguió al grupo de los de la farándula, enc~gldo y medroso por la suerte que pudiera ..:orrer-sobrc&gt; todo las m ujeres-grltó:
- Esos cómicos que se ,-ayan ¡ Son unos Infelices!
¡ Oh, bella tracllción miserable de penurl.1.,
que am1inras a los sufridos histriones! Por es.i
conseja, que tiene mucho de verdad, los actores
de zarzuela que actuaban en Durango, salieron
ilesos y por demás tstá deC'ir que regocijados, d•&gt;
e:itrc las manos de aquellos revolucionarios dPl

1

+ +..,

_.avance.''

Esa era la ;•ovedad que sedujo al públleo.
Tales actores estaban en carácter. Ellos habfan
vivido "El Pa!s de la :\!etralla" puesto qu~
anduvieron bajo la granizada de balas del sitio
a sangre y fuego. Y quizá no habrá uno que
pueda ro r sin temor al recordar los momentos
angustiosos en Que su vida estuvo amenazada
por un peligro Inminente.
Repetimos que r l cuadro del Briseño, sin te-

El Potma D' Jlnnunzlano

,
l

Teatro L!rlco.-Una escena. de la obra "Baldomero Pachón."

D' An11.unzlo continúa en su poema tratando
el motivo que inspiró a Gold para compontlr
su obra. ~'ligue! sospechaba los ilfcltos amores
de su esposa &lt;'0n Luis Y, al encontrarse con éste, lo toma por el cuello y le hace confesar su
falta. Tanto se aferra al cuello del desdichado
amante, que éste muere, pronm1ciando sentidas
frases de amor para Giorgetta. Ella ha ofdo el
rumor y salido de su camarote. Miguel oculta
entonces el cuert&gt;o del amante muerto, mientras
su es1&gt;osa en voz baja y con no disimulado t&lt;:lmor, hace a su es1ioeo protestas de amor. Mirad, le dice, ,engo a consolarte .... \'engo a
consolarme a mi misma por haberte afllglJo
tanto. Decid que me perdonas. Tomadme ent:·e
tus brazos. Debes amarme. ~ligue! se levanta,
hace rodar el cadáver por los pasillos y arro¡a
sobre él a su esposa mleTJtras, mientras los descarE;adores borrachos, hacen su aparición, b!lih .liclo danzas frenétlras y salvajes.
e-

Rossini y su Padrt
Las relaciones entre Rosslnl y su padre eran
por demás curiosas: el uno, compositor joven ~
renombrado; el otro, humilde oorneta, qu{,!,
por cierto, se distlngufa por la perfección con

La escena de banderas en "El Pals de la Metralla."

El Llrlco romoe lanzas con sus competidor.:s
en el género chico. El sábado estrenó "Baldomero Pachón," zarzuela en dos actos de Abatl
y Parn, mílslca de Alom:o. Se trata de una farr,a grotesca, con objeto de ridiculizar el tan
traldo y llevado género policial, que vi,ló lo
que las rosas.
Baldomero Pachón es un detective "de Chufla," encargado, con sus tonter{as, un poco Intencionadas, de poner en berlina a los émulos
de Nlck Carter y Sherlock Holmes. Obra de .1.ctualldad, un poco grue.-a y larga.
Los actores del Llrlco supieron explotar la
grotesca comicidad de la obra y hacer retr -le
l;uen grado al público.
Con todo, no es de las que hacen época.
AlTGUSTO CONOF.,

que hacla desaflaar al instrumento, nunca ~staban de acuerdo. El padre, a pesar de aquel d&lt;'fecto, crela ser el primer Instrumentista de Italia; pero su hijo hacla todo lo posible para desengañarlo. Cuando Rosslni llegó a los quince
años de edad, anunció a su padre que nunca serla una de estas dos cosas: tenor o trompeta; tenor, porque no tenla bastante voz, y trompeta,
porque este Instrumento era para él muy antipático y diflcll.
-Entonces, ¿qué vas a rer'?-le preguntó ~,1
padre.
-Compositor de óperas-replicó Rosslni.
-¡Tonterla! Te motirás de hambre, y asl te
lo pronostico.
-Bueno, papá-replicó el futuro hombre célebre¡-espero que serás tan buen profeta como eres buen corneta.
Algún tiempo más tarde, asisUa Rosslni r,I
ensayo general de una de sus óperas, y el tocador de cor11eta desafinaba admirablemente.
- ¿ Quién es ese bárbaro que lastima ast mis
oldos ?-preguntó Rosslni.
-Soy yo-contestó una voz temblorosa.
-¡Ah! ¿Eres tú? Bueno, pues echa a correr hacia tu casa y llévate el instrumento más
que de prisa.
¡ El desgra&lt;'lado corneta era el padre de Ros~ini!

ta Obra dt Btrnard
Se trata de una obra bufa, con la que se
completará u11 novedoso espectáculo. La acción
de s_u comedla se desenvuelve en el Afrl&lt;'a, eu
medio de la naturaleza lujuriosa, de los negros
salvajes, de las fieras libres. En ella interviene
una comitiva de explo1 adores y de hombres /l.P
ciencia que ha ido a las selvas vlrgenes en busca de nuevos horizontes 1&gt;ara ensanchar sus conocimientos. Los negros se apoderan de !os
blancos y Bernard obliga nada menos que a
un académico a bailar "una danza del vientre."
Otra ae las curiosidades de esta obra es que
Bernard hace hablar a los negros en una lengua de su invención. Toda ella ha dado amplio
tema a Pucclnl para lucirse con temas originales y traviesos.
·

tas otees q11t tnutrt una actriz
Un actor o una actriz del género dramátleo tiPnen ocasión de morirse casi todos los dfas .... ae
muerte ficticia, y es curioso conocer el número
de estos casos.
Por ejem,plo, Sarah Bernhardt. Durante su
dilatada carrera, la ilustre actriz se ha envenPnado más de 10,000 veces, ha muerto ahogaJa
7,000, ha perecido en un incendio 500 y se ha
suicidado, matándose con un puñal, 2,000 vec..s.
Como si todo esto fuera poco, cerca de 3,000
veces ha muerto Uslca.
¡Y pensar que a pesar de todas estas muertes,
más o menos violentas, goza de excelente salud!

�. r
'-&gt;

J

EL PRESIDENTE DE LA REPUBLICA FRANCESA EN MADRID

SPpt,,

,CASTelLA.NA

~~

poesías Inéditas de Víctor Diaz de León
TIE BiariI:irr
La nieve coronaba en la mañana.
doquiera algún relieve se veta,
y blanca se miraba en ese dfa
la plana superficie en la fontana.
Envuelta en blancas pieles, muy lozan.i
camina una mujer azá.s impfa,
que sorda a mis lamentos de agonfa
se soza en mi dolor la muy tirana.
Su cutiz es mis blanco que la nieve,
sus ojos son má.s bellos que los cielos,
sus labios son más rojos que el .grannt"'.
Quisiera auuque mi vida fuera breve,
legrar ver conseguidos mis anhelos
y entonces morirfa cual magnate.

en mi constailte soilozar por ella;
nunca con más pasión, ni má.s into=so
aquel cariño inmenso
me torturó C'omo la no: he aquella.

v.
¿Es un vago re:u:rdo de ventura?
¡, un e~o de amargura?
¿de insondable dolor errante queja?
Entonces como huyendo del abisrr.o
vacila mi organismo,
mi dolor por doquiera se refleja.

POETA MEXICANO

IX.
¡Lucha te:1 ible y cruel .... ! Mortal vene,10
guarda el alma en su seno,
amargando mi vida solitaria ....
Entonce., cual saliendo de un letargo
con dejo muy amargo
elevo fervorow mi :ilegaria.
X.

Empezaba a tañer tri 3te la e~quila,
en la noche tranquila ....
Con el corazón lleno de amargura:
¡Oh, madre de mi amor! ¿Por qué te fuiste?
qué tú, ¿acaso I'O viste,
que al irte te llevabas mi yentura?
• Llegada del Presiden~e Poincaré a l\1ad1 id.

México, 28 de Septiembre de 1913.

Mr. Poincaré ha devuelto la visita que l'l Cartagena, a donde se ,·erificó el abandera- en los alrededores del edificio p:i.r:i. ,er al !•reRey de España le hizo no hace mucho tiempo y miento del acorazado "España," el cual aoa.- sidente de Francia que llegó acompañado p0r ;,n
·
con este motivo emprendió el viaje a Madrid, drinó M-r. Poincaré y al siguiente d!a se mar- numeroso séquito.
atravesando los depa1 tamentos de las Landd.S, chó, yendo muy satisfecho y lo mismo su esLa comitiva penetró en el salón de actos
Y, en los Bajos Pirineos, estuvo en Dax, Mont-De
posa, de la manera con:o había sido tratado en del Instituto lleno de literatos y ,p eriodistas
Marsan, y Bayona, donde admiró el Museo Bon- Madrid y de las muestras de afecto que habían franc€sas y españo'.es. Mr. Thamin leyó un disnat, siendo recibido por el pintor, siguiendo recibido.
curso alusivo batiendo completa historia de la
su viaje a Biarritz, San Juan de Luz, Hendaya,
Una de las visitas interesantes de Mr. Poin- Institución, de su p'an de enseñanzas, y ,m
estando aquf en la casa de Pierre Loti. Des- r.aré l·n M,.drid, La sitio la •:.ie lli'o al inst:t:a- brillantes pá.rrafos hizo la crónica de las relapués por el tren Madrid atravesó la frontera to Francés. Mucho público , stal,:, estaciú!l:Jdo ciones literarias entre Francia y E¡qJaña.
en Irun, llegando a Madrid, donde fué recibido en a Estación del Norte por el Rey Alfonso
XIII Y toda la Corte de Ministros, Grandes 11e
España, altas autoridades, etc., etc.
En el momento en que puso pie en tierra
Mr. Poincaré, se abrazaron él y el Rey Alfonso
XIII y la multitud les hizo señalada ovación
Y acto continuo todos se dirigieron en coches y
automóviles al Real Palacio, donde hubo solemne recepción. Al dfa siguiente tuvo efecto
un gran banquete dado por los Reyes en honor
de Poincaré y de su esposa. A la hora de los
brindis, Alfonso XIII estuvo muy expresivo con
Francia, contestando el ilustre viajero con frases de cortés agradecimiento que fueron muy celebradas, hablando de la hidalgu!a española.
El desfile militar que también tuvo efecto
como uno de los festejos organizados, estuvo
magnifico. Los dos regimientos de Húsares que
lo encabezaron, llamaron la atención por lo
vistoso de los !i.niformes, y lo mismo el resto de
las tropas, que mostraron una hermosa marcialidad.
La Embajada de Francia dió una recepción
ev. honor del Presidente y los franceses aclam:1ron a su gran mandatario que estuvo bastante
tiempo conversando con 1\1:r. Leon de Geauffray
que es e) Embajador en Madrid. En el Ayuntamiento tuvo efecto un banquete en honor
de los Munfcipes franceses que acompañaron a
Mr. Poincaré en el viaje. El Alcalde señor Vin_
cent! brindó por Francia, siendo contestado por
Mr. Chansaigne que abogó por un pacto de confraternidad franco-hispano.
Deseando conocer Toledo el Presidente francés, hizo un viaje acompañado por el Rey,
empezando la visita por la famosa Catedral
que examinó atentamente l\1r. Poincaré, admirando el panorama que desde las alturas de la
torre se descubre y la hermosa vega toledana.
De la Catedral fueron a San Juan de los Reyes
y a Santa Maria la Blanca; vieron los viajeros
ed patio á.rabe de soberbias arcadas en una casa particular, y después se fueron a la fá.brica
de armas, donde fueron obsequiados tanto el
Presidente francés coruo su esposa con ricas
..,,_
joyas damasquinas.
El concierto y la función de gala en el Teatro
Real estuvieron sorprendentes; fué un cuadro
de lujo y suntuosidad como pocas veces se ve.
El Rey de E11-paña y Mr. Poincaré.
El Rey, con toda la comitiva francesa, fué a

Mis lJers □ s

México, 1913.

IIE Rodillas

A la señorita G. \'.

¿Qué son mis versos? ... Ecos discordante3
de la eterna plegaria de la vida:
la inspiración que fluye en consonantes
escapadas del alma conmovida.

La vf rezando de hinojos
- " nsf la he visto después,-•
qué grandes eran sus ojos
y qué pequeños sus ,1ies.

¿Qué son mis versos? .... Lá.grimas escritas,
ilusiones en frases transformadas,
del ánima emociones infinitas
en roncos ala1 idos expresadas.

Corazón no me demandes
si a turbar vienen mis sueños,
aquellos ojos tan grandes
y aquellos pies tan pequeños.

Lo que tú quieres, son: en el espejo
de tus ojos mi esp!ritu se mira;
mis canciones no son s ino el reflejo
de tu bella mirada que me inspira.

México, 1913.

¡ Estrofas de dolor! Cuando s erena,
alzando altiva la marmórea frente.,
cruzas sin verme, a mi amorosa pena
mostrándote glacial e indiferente.

HBTIUEPd □
Al señor Lu!s G. Urbina.

YICTOR DIA.Z HE LEOX.

I.

¡Cómo me duele el alma! ¡Cómo siento
b1 otar el su frimie1, to
en suspiros y quejas y gemido3 ...... !
¡Y cómo siento que por la ancha herida
se me escapa la vida
en torrentes de ronces alaridos!
II.

y como el á.rbol por el rayo h erido
vacila conmovido
haciendo resonar toda la tierra;
as! también, del árbol de mi vida
una pena crecida
en ml llagado corazón se entierra.
III.

A veces con esfuerzo so"Jrehumano
extend iendo la mano,
en ml pecho rlnace la eriperanza,
se acerca como envuelta en un gran manto,
y luego con espanto
..-eo que ya mi vlsta no la alcanza.

IV.
De aouella sierra en los peñascos huecos,
· despertaban los ecos

0

VI.

Se extie:-iden solitarios y sombr!os
como la tumba fr!o~
perdiendo en sombra, vista y pensamiento,
donde la luna tiembla penetrando
cual si fuera alumbrando
mi alma obscurecida hacia un momento.
VII.

Y siempre solo en la creación perdido
al bordo del olvido,
Eiento que se me acaba mi existencia;
y siento soledad y siento fr.o,
y algo fiero y s:&gt;mbrfo
dh•iso con pavor en mi conciencia.
Vlll.

Y cllá., lejos, muy lejos, en el cielo,
con tervoroso anhelo
miro el astro de paz y venturanza.
¡Cuán alto eEtá, cuá.n alto ... ! y yo-pigmeo-muero -con mi deseo
y sucumbo con mi última esperan.za.

¡Relámpagos de amor! ¡Sublime espasmo
de inaudita y erótica ,entura,
himnos de adorcci6n y de entusiasmo,
si te dignas mirarme con ternura!

-

¡Relá.mpagos de amor! si e3ta mir'.l. l:l
me extrecha a U con intangible3 1'.lzos,
y arrebata mi alma enamorada
y la lleva a exrirar entre tus brazos.
Eso mis versos son; sublime c'.!nto
de ardorosa pasión , y los escribo
empapando la nluma con mi llanto,
mojá.ndola en ia sangre con que vivo.
HumildEs, nada valen; pero expresan
algo muy grande que en mi pecho late;
son ayes y sonrisas que se besan
de la humana pasión en el combate.
Aicaso te dirán: "Carecen de ar .e,
de rasgos de genial inspiiación .... "
¡Necios! No tengo re,:-lfs para amarte
y decir lo que siente el corazón!
México, Octubre de 1913.
VICTOR ])L\Z DE LEOX.

"

�UNA OBRA MAGNA DE INGENIERIA

Banquete ofrecido al Pte. de la República

,---

en medio de un temporal constante.
El cargamento del "México" estaba tasado en
más de un millón de dtlares; de suerte que a la
tripulación del "Denovlan" le corresponde un
derecho de salvamento de 5,000 pesos oro.
Otro buque que puede estar bien agradecido
a la telegrafia sin hilos es el transatlá.ntico
"Grown Poi'!.t," que perdido todo gobierno ma1c haba a : .. deriva en medio del océano a merced
dt: las olas y del viento.
También llevaba instalación radiográfica y
sus llamadas de socorro fueron recogidas por el
vapor correo francés "Chicago," que se dlrig a
a Francia procedente de Nueva York.
El "Chicago no pudo hacer más que reproducir las llamadas de socorro del "Grown Point"
pues nó 1&gt;odía detenerse por la urgencia que rec;uerla la corres1&gt;ondencia que llevaba a bordo;
¡.ero sus llamadas se recibieron en Queenstown,
puerto del sur de Irlanda, y desde a!U se disvuso lo necesario para acudir en auxilio del
"Grown Point," en efecto así pudo salvarse.
Por estos y otros muchfslmos casos pued,m
apreciarse los servicios inmensos que la telegrafía sin hilos presta a la navegación. Bi·•n
puede decirse que buque que disponga de Instaladón radiográ.flca, nunca puede considerars;i
Pi!'lado y desamparado en medio del océano.

~

LA MUERTE de CARDONA
~

Compuertas del Túnel de Tequixqulac.

Desagiie del Valle de!léxico
Entre los proyectos más útiles y grandiosos
que la Secretaría de Comunicaciones y Obras Pút,Jlcas ha realizado, ocupa uno de los primeros
lugares el desagüe del Valle de México, que vl1 &lt;i a quitar a la bella Tenoxtltlán su poétlr.o
pero incómodo título de "Venecia americana.'
Pensado desde tiempos de la dominación española, une al proyecto su ilustre nombre PI
~ran Enrico ~Iartrnez y toca a la administración

Pancho Cardona, como le llamaban sus ínt.in:os, ha muerto, produciendo este suceso profunda sensación en México, por la popularidad •le
que gozaba en todos los Ci rculos sociales.
Dedicado primero a los negocios de la abogacía en el renombrado bufete del Lic. don José
Marra Gamboa, dejó esta p1ofesi6n para encaminar su vida, por Eenderos bien diver::os, casándose con la hermosa actriz Virginia Fá.b.·egas.

&gt;

Compuertas del Túnel de Te:iuixqulac.-Fachada posterl:&gt;r.

uel General D[az terminar la importantrsim,\
0bra que hace posible el saneamiento y el confort de la Ciudad de México.
Aquellos que hayan viajado por las Irneas u.e
;c,s Ferrocarriles de Hidalgo y ~lexicano, pasarían por sendos puentes sobre el Gran Canal,
vt:rtedero de las aguas del lago de Texcoco, q.Je
es el vaso que está. a más bajo nivel en todo ,,1
valle.
Para gobernar la salida de esas aguas, fuer&lt;"l
construidas unas compuertas poco antes del kih'•
metro 20 del Gran Canal.

De la magnitud de tales compuertas puede juzgarse por los grabados que acompañan a estas
lfne~s.
Actualmente se trabaja en la desecación d~l
vaso de Texcoco, empresa encomendada a una
Dirección dependiente de la Secretarla de Comunicaciones y cuyas labores vendrán a modificar muy ventajosamentP las condiciones higiénicas del Valle en las cercanras de esta capital.
La excursión a estas grandiosas co11lpuertas es
una de las má.s agradables e Instructivas que
ruede hacerse en los alrededores de México.

El Misterio del Tarro de Alabastro
Grupo del General Huerta con
Este relato lo hizo a un repórter de Th&lt;&gt;
llaily .:\la.11, un médico Inglés que hab.a estado
mucho tlem1&gt;0 en la ciudad del Cabo y que em
bien conocido IJ)or sus condiciones de hombre
serlo, incapaz de decir una mentira.
He aqul la relación:
"Me bailaba yo en mi casa, de I egreso de mis
visitas, cuando recibí un curioso mensaje: "Veaga usted en seguida,-decfa,-le necesitamos
du1aí'. te una media hora." Al ple se lefa la firma
de Brlght, el millonario dueño de muchas compañías ex¡&gt;lotadoras de minas, quien se encontraba en el puerto de la Ciudad del Cabo, con ,rn
yate de recreo, en gira de placer y acompañarlo
por un grupo de negociantes yanquis e ingleses.
La carta traía, unido a ella por un alfiler, Pn
cheque de veinte libras esterlinas.
Tomé mi neceser y salt en compañía del me:isaje1 o.
Poco después me bailaba a bordo del precioso yate y en el comedor del mismo, donde ,,,
encentraban Bright, joven y vigoroso, alegre y
decidor, Wilson, yanqui serio, de mirada d•?
li11ce, Bennett, el rey de los diamantes, Hogso,!,
el banquero de Boston y algunos otros.
-Le he solicitado que viniera,-dfjonw
Bright, después de servirme una COl;&gt;a de charnpagne,-i&gt;orque nos hallamos en un compromiso muy serio. Esto,-y señaló un recipiente
blanco que estaba sobre la mesa,-es un jar;-o
de alabastro, egipcio y antiguo. Una Inscripción
que hay tn su tapa dice que quién lo abra on-

contrará la muerte. Ninguno de nosotr.os Crt'9
tal cosa y hemos resuelto abrirlo, pero como no
ha sido posible determinar a quién le ha de cor responder la tarea, se nos ocurrió llamarle a
usted y pedirle que nos revise y diga cuál de
11osotros tiene menos tiempo que vivir. El qull
usted diga, ese abrirá el tarro.
No encontré sino original y curiosa la idea y
me dispuse a Ir revisando a todos en una sallt.i
contigua que me Indicaron.
El tercero de los pacientes fué el mismo
Brlght. En cuanto se vió sólo conmigo, cerró
la puerta y me dijo en voz baja:
- Todo esto ha sido tramado J)or m:. Hace un
mes que he entrado a formar parte de la compañia de tierras del Colorado. El negocio &lt;•s
b ueno, pero mi presencia en el directorio ha
hecho subir las acciones y yo, que deseaba comprar, me encuentro ahora imposibilitado •le
hacerlo si las acciones no bajan. Es necesario
que usted les diga que Yo no tengo por delan•
te ni un año de vida. De este modo, temerosos
de qi:e yo no llegue a manejar el asunto, los
que me acompañan en este viaje y, a pesar je
ser mis amigos, son mis rivales, venderá.o las
acciones y yo las compraré a oaJo precio.
No contesté. Le revisé a conciencia Y, dt&gt;s•
¡,ués de hacerlo, él insistió:
-¿Dirá usted que no me queda ni un año
de vida? Hay un cheque de cincuenta libras
para usted,-agregó, escribiendo el cheque,- si
me hace caso.
Le di mi palabra. Tomé el cheque.

Siguió la revisión y, por fin, llegó el mome nto de que la reunión oyera mi dictamen.
Con todo aplomo dije:
-El señor Brlght es, de todos los presentes,
el que tiene menos probabilidades de vivir mucho tiempo. Aún m1ls: me creo autorizado a decir que no le queda un año de vida.
Tales palabras, causaron el correspondienl&lt;.&gt;
asombro y dieron lugar a protestas y a discusiones.
Volvieron a preguntarme y volvf a contestar
en Igual forma.
Bright tomó e l recipiente Y, sin que tuviera
que hacer más que dar un par de golpes Je
martillo, saltó la tapa.
El tarro estaba vacro. Los circunstantes quedaron atónitos ante el suceso, como si esu&gt;eraran ver surgir del tarro algún fantasma extraño.
- Ya ven ustedes,-dijo Bright,-la cosa era
bien sencilla. Pero, ¿no les parece que hace calor?
Se acercó a la mesa, tomó una copa y mientras se la llevaba a los labios, cayó de espaldas en el pavimento. Me acerqué, le examiné
un instante y luego, contestando a una m irada
de los que nos rodeaban, dije:
- Muerto.
- Pero .... -empezó a decir uno de ellos.
- Lo que yo me temfa,-dlje,----el pobre ;.,_
nía una aneurisma y no lo sabía. ¡ Por eso ie
quedaba tan poco por vivir!
Pues blen,-terminó diciendo el médico aún hay quien cree que murió Bright por hater abierto el tarro de alabastro.
Y, ¿quién sabe?"

todos los comensales.-El

banquete.

Ha tenido lugar en P eña Pobre el pasado i,1nes un banquete en honor del P r esidente de la
Rep1lbllca, orga nizad o por el per sonal docente
de la Escuela Militar P reparatoria, con motivo de cerrarse las clases del establecimiento.
Hubo, a demá.s, j uegos atléticos, asaltos a
florete, esgrima y sable, manejos del cerrojo
del mausser, y movimientos en el campo p,)r
el batallón de lnfanterra.
En la comida tomaron asiento el lado del General Huerta, los Ministros de la Guerra, Gobernación y Comunicaciones, los GenPrai"'&gt;
Maure, Bretón, H errera, y e l Coronel don Gustavo Salas.
Un carácter familiar revistió el banquete y
a l desta1&gt;arse e l Champagne, tomó la palabra.

don Gustavo A. Salas, ofreciendo el banquete
en sentidas frases.
E l Sr. Gral. Huerta contestó agrc.declendo los
conceptos vertidos por el Director de la EscuPla, manifestando su predilección por las escu~las militares, de donde han de salir los defensores de la patria. Terminó exhortando a los
alumnos doblen sus energías para el estudio
para dominar mejor las enseñanzas, que Jueg~
con la. práctica se hacen mayores e n e l cam:&gt;o
de la lucha.
Al terminar los aplausos al señor General
Huerta, em,vezó su discurso el Ml11lstro de Comunicaciones, siendo también ce!e'&gt;rado, y acto
continuo todos tomaron los veloces automóviles que los condujeron a México.

ln"ento genial de JVIarconi

Tan prouto como, a merced de los despachos
radiográ.flcos, se tuvo noticias del estado desa~troso en_ que el "México" se h1.llaba, otro buque
01,, la misma compañra, el "Florida," hallándo,m
en a lta mar, recibió por radiotelegrarra instruccicl'es para acudir en auxi!io del tr:maatlá.ntlco
en peligro.
Fl "Florida" obedeció en el acto estas instrucc.iore. Y se desvió consider ablemente de su r.ita, desafiando con bravura la furia del mar v
densfsimas nieblas en su desesperado esfuer;,;~
por acudir a salvar al "!\léxico."
Antes d..i que llegase .1. dar vista a éste recib11í
1,¡,evos informes radiográ,ficcs haciéndole saber
&lt;1Ue el buque en peligro iba ya remolcado p'.lr
el "Denovian" con lo cual el "Florida" pudo
ya reanudar su ruta primitiva.
El "Denovia.n" consiguió remolcar en efecto, al "México" hasta puerto se11:uro' pero no
~in grandes dificultades, pues el viaje se hizo

S u s aplicaciones n la na vegaci(m.

Entre los servicios prestados recientemente a
la navegación por la telegrarra sin hilos, merece citarse el del transatlántico francés "México."
Hallábase en pleno océano cuando quedó deemantelado por una tormenta eSJ)antosa, en tales términos, que a bordo llegaron a tener p,•cas esperanzas de salvarse.
Afortunadamente el buque llevaba una instalación d• telegraffa sin hilos, y a &amp;us llamados
de socorro contestó otro buque, el "Galileo,"
nue continuó comunicando con el "México" has;a que otro barco, el "Denovian," de la Leyland,
~e puso e n contacto con el necesitado de auxi!Jo, dispuso todo lo recesario para remolcarlo
hasta Halifa~ en Nuev~ Escocia.

~1. D. Francisco Cardona fallecido últlmamentP.
Este matrimonio pue de decirse que con sus
esfue~zosi, ron su fuerte vcluntad, con la manera luJosa. de poner la escena, consiguió que .il
gusto al teatro se aumentara en nuestro público, engalanando de tal manera e l actual Teatro
Mexicano, que fué a no dudarlo, el más suntuoso de México.
Cardona, con sus aficiones eleg.:.ntes, prestó
un gran servicio ¡,J arte escénico. D2spués, disgustos íntimos hicieron que surgiera la separación de este matrimonio. Ella, la h 0 rmosa Virginia salió de México y él, Pancho Cardona, enfe rmo y viviendo en un hotel, ha muerto cuando todavía la existencia le podía brindar satisfacciones y gustos.
¡ Deecanse en paz!

�PAGINA F'El\lfENINA

tro polvo: "Kaloderma" o "Anti-el,'' pues ambos son eficaees para el objeto que ustl'd pretende. Tambl(n le recomiendo a este respecto la crema "Ideal."
Las manchas de las uñas desaparect-n po,·o
a poco, Ja,·ándolas &lt;·on agua muy cali(•nte, y
aplir!\ndose luego una fricción de agua de rosaa
y jugo de limón.
\ "..\RL\S l:\'J&gt;JC..\&lt;'IO:\'ES.
:lluría de lo~ .\nl,\l'les: Co;i todo gusto acepto su amistad y la correspondo sincerameute,
deseando que mis consejos le sean útiles de aL
guna manera.
Contestaré por orden a todas sus preguntas,
suplicándole que dispense si omito algún detalle sobre el 11articular.
Creo convenlen·e que ::vise usted a los padres de la señorita su amiga, qi.:e desea hacerle
una fiesta para cel~b1 ar el aniversario de su
naclml&lt;'nto, y este aviso cle'; e ser, ¡:or lo meno,;.
con echo dfas de antlcipJ.rión, a fin ti~ 'l 'IP
puedan preparar sus trajes, arre~lar la easa, y
demAs requisitos ele ue gé,ero.
Las Invitaciones han de eer firmadas por 101:1
due1'\os de la casa, y el baile deuerá comenzar
a las nue,·e o diez de la noche.
SI éste es de d'.:;fraces, no hay oilstArulo en
ponerse el antifaz, pero es de mejor ¡?usto y
aun más correcto no hacerlo asf.
Me 1&gt;arece muy lindo el disfraz que usted
ha elegido, y puede confercionarlo del motlo
siguiente: la falda constará de tres volante¡,,

Original sombrero parlslense.-Toca
elegante para comida.

l

CRONICA

7

Traje de ~ntretiempo con upatos forma sandal;a
Aquellas de nuestras lectoras que tengan
el buen gusto de apegarse a las antiguas tri,.
dlclones, tndudab!emente preferirán, a despi,cho de las tendencias ac·~uales, las "tollettes"
de desposadas en l:::s c-ua:es se nota una eleganci1 más sobria, Y, por tanto, harán que ~.1
traje se confeccione en S'ltfn Llberty en "ple 1
de cisne," en charmeuse, en crespón de China,
ya sea liso o brochado, haciendo h falda dr.1~ada y el corsé en encaje, dispuesto en forma
de blteles o de fichú. También se us:1 mucho
velar dicho C'o: sé con el enC"aje, arreglando é3,e
en yraciosas y originales draperfas. En algunos
molelos ,·emos que el encaje fe coloca sot,re
la falda, como si fuera un delantal, sobre "l
que caen la3 draperfas de seda, y esto produce un efecto delicioso Y digno de elogio. L(11:1
fichús que se llevan sobre los corsés, no sólo
son de encaje; también Fe confeccionan •' u musel!na de zeda 11lissada, o en tu! i111si6n. dispuesto del mismo modo. Los beilos trajes dP
corte negligente, hechos en telas flexlble3, co.
roo "rnarqulselt('," muselina de seda, velo Ninón o crespón de seda, se com1&gt;letan con un
corsé que se forma con dos anchos breteles tle
encaje y una cintura de seda, drapeada, la
cual se elige en moaré flexible, en sat'.n o E:D

ottomano. I a misma tela ee emplea para la
C'Cla. Los vEios que usan actualmente !ns desporndas, se arreglan de una mnnera muy especial, que, por otra parte, es poco graclo':!3.,
porque estrechan la cabeza y oprimen la cabellera, como si fuesen unos pequeñ.os bonetes,
retenido3 en el borde por una angosta franja de flores de azahar, Que se ensancha en los
lados, ro, mando dos grandes grupos, los cuales se colocan sobre las sienes.
A veces, el velo nupcial está. encuadrado por
un volante que adorna la orilla, y este encaje se hace pesado con la ayuda de una fran.ia
de 1&gt;erlas ahuecadas, que por su mismo peso
hacen caer al velo verticalmente, siP dejarle
esos vuelos va))orosos que eran el encanto :le
las antiguas "tollettes" de novia, pues la i,1lue:a femenina se ,•e'a como envuelta y nimbada por les , agcs pliegues del tul.
El atavío de bodas s~ com¡&gt;leta con gua,1trs de pi~l de Suecia, o 1&gt;iel glaceada, cuyo borde debe unirse al de las mangas, que casi slem11re son hasta t&gt;I codo. Los za))atos se llevan
en satfn o en tl'la de J&gt;lata, y las medias son
de seda calada, o incrus'.adas con ricos enc:ijes de diferentes estilos.
Los atavros que llevan las "doncellas de

hechos en gasa bla,1ca plissada. El corselete o
corpiño de terciopelo negro, bordado con s,•das de color&lt;'s vivos; en la es1&gt;alda se colocarán dos alas de gasa blanca, cubierta de bo:·dado,; de aplicación de oro y plata o de 1&gt;edrerfa
en diferentes colores, a fin de simular eso:; brillantes que ostentan las mariposas en su:; alas.
Los guantes deben ser hasta el codo y d:&gt; cabn •
tilla blanC"a. Las za;iatillas de raso blanco y m,•.
dias caladas o incrustadas de eneaje. En el tocado se debe llevar una diadema d!' perlas la cual
rnsteudrá. dos finas "aigrettes" de plumas blancas, que i:emejarán las antenas de las mariJ&gt;osas.
Los saquitos para perfumar la ropa se haeen
en seda , llenándolos de algodón bastante impregnado en perfume, a fin de que éste 3e ,,omunlque a todo lo que lo rodea.
Cuando tenga el i,;usto de reelhlr otras cartas suyas Y de conocer sus confidencias fntimas, podré darle mi opinión so~re su ea1 áct;,r.
Por la desl'ripei6n que me hace ª"' sa figu_
ra, creo que es muy simpática y quien tie11e
esta cualidad posee la mejor de las belleza;s,
as!, pues, no se entristez&lt;·a porque no es t:n
modelo de perfección ffslca.
Te rmino
mis r espuesta'3 diciéndole que
"'.\fargarlta" no es rubia, pero quisiera ser1o,
sólo pcr &lt;·omplacer los deseos de toda., sus
lecto1 as que de un modo ut1.ánime se la imaginan nsf.
Hecibiré sus nuevas cartas con ,·erdadero
1&gt;lacer.

Flgurin.

CONSULTAS
RESPUESTA.

Traje de paseo.
honor" en los matrimonios elegantes, son vcrdaderamentes lindos, coquetos y lujosos, asr,
pues, hablaré de este asunto a mis lectoras,
porque a&lt;'aso muchas de ellas e ncontrarán en
las presentes lfneas, algunas indicaciones que
les serán 1itiles para cuando se hallen en un caso semeJnrte.
Ser ía superfluo manifestar que estos traj,•s
se hacen siempre en colores claros, como azul
pálido, lila, amarlllo mafz y otros matices suaves que las modas actuales prefieren, aun cuando es cierto que también se usan algunos to11os
sombrios y de suprema elegancia, como es d
verde bronce, el heliotropo y el rojo vino, particularmente si estos colores sc-n en telas suntuosas y pesadas, de preferencia en terciopelo,
o en ottomano. Citaremos un hermoso modelo
de este género, hecho en terciopelo hellotro 1,o
obscuro, adornado con magniflcos encajes ti~
estilo Renacimiento. La ralda es lisa y ceñida, desatándose sobre ella una túnica de encaje, formada J&gt;or una draperfa. que se abre
en el frente, cayendo por los lados en dos picos que ise recogen en borlas de seda blanca.
El corsé es drapeado; el talle se modela bastante alto.
MARGARITA.

XX: Teng:&gt; mucho gusto en contestar a sus
consultas; de ningún modo crea que me molesta co n elhs.
Agradezco sinceramen,e. 1:u amables frase~
&amp;segurá.ndo!c que correspon do muy de vera~
a lo:. bc,ndadosos deseos con que me favorece.
:IIOBELO!-\.

Azalia: Doy a 11~ted los modelos que ui
!lll'V_ló. pedirme p:ira. confeccionar un abrigo.
de ultima moda y una bonita cubierta de m~s,1.
El primero está hecto en "cote de &lt;·heval''
guarner;do con bieses de o tomano y con gran
de3 botonfs de azabache.
·
La segunda es de b?rdado inglés y punto ,le
Yene, ia; a la orilla lleva un bonito encaje de
bolillos.

rn i,:rno,ante: Busque PS'ed ::llrnna tlntur:i
para teñir su bigote, y si ( .. ta no Je parece cómoda, use e l a_g_ua oxigenada, pro~urautlo i&gt;oner mayor eant1..:a 1 1Je e,a . ,1bJta1:l'ia t n dende el cabello _está más obs: uro, a fin de q 11 e
se nu !va rubio.
Para ouitar el brillo del rutis es conveniente lavarse con agua tlb'a, a la cual se le mezcla tlntnra de benjuf y bórax por partes Iguales, Y en seguida se debe poner sobre el ros-

Labores femeninas.

'.\I.\HGAUJ'f,\.

�r "AL PUERTO de VERACRUZ"

veRSOS Vl€JOS
DESPUES
¡Sombra, la sombra sin orillas, esa
Que no ve, que no acaba .....
La sombra en que se ahogan los luceros. • • .
Esa es la que busco para mi alma!
Esa sombra es mi madre, buena madre,
Pobre madre enlutada;
Esa me deja que en su !&gt;eno llore
y nunca de su seno me rechaza ....
¡Dejadme ir con ella, amigos mtos,
Es mi madre, es mi patria!
¿Qué mar me arroja? ¿De qué abismo vengo?
¿Qué tremenda borrasca
Con mi vida jugó? /. Qué ola clemente
Me ha dejado en la playa?
· En qué desierto suena mi alarido'/
: En qué noche infinita va mi alma?
1Por qué, prófugo huyó mi pensamiento?
· Quién se fué? ¿Quién me llama?
¿
. '
¡Todo
sombra! ¡Mejor! ¡Que nad"1e mire.
¡Estoy desnudo! ¡Ya no tengo nada!
Poco a poco, rasgando la tiniebla,
Como puntas de dagas,
Asoman en mi mente los recuerdos
y oigo voces co'lfusas que me ~a~lan.
No sé a qué mar cayeron mis ideas ....
Con las olas luchaban ....
¡Yo vi cómo convulsas se acogian
A las flotantes tablas!
La noche era muy negra .... el mar muy hondo
Y se ahogaban .... se ahogaban!
;. Cuántas murieron? ¿ Cuántas ~egresaron,
Náufragos desvalidos a la playa.
........ ¿Sombra, la sombra sin orillas, esa,
Esa es la que busco para mi alma!
Muy alto era el peñón cortado a pico,
S1, muy a lto, muy alto
Agua iracunda herv1a
En el obscuro fondo del barranco.
¿Quién me arrojó? Yo estaba en esa cumbre ...
Y ahora estoy abajo;
Ca1 como la roca descargada
Por titánico brazo.
Fu1 águila tal vez y t u ve alas ....
¡Ya me las arrancaron!
Busco mi sangre, pero sólo miro
Agua negra br otando,
y vivo, s[, más con la vida inmóvil
del abrupto peñasco ....
¡Cae sobre m[, sacúdeme, t orrente!
¡Fúndeme con t u fuego, ardie nte r ayo!
¡Quier o ser onda y desgar rar m i espuma
E n las p iedras del tajo . . ...
Correr ..... correr .... y al fin de la ra~rera
Perderme en la extensión del Oceano !
El templo colosal, la nave Inmensa,
Está mudo y sombrto;
Sin flores el a ltar, negro, m uy negro;
Apagados los cirios!
Señor, 1 en dónde estás? ¡Te busco en vano!.•.
¿ EÍl dónde estás, oh Cristo?
¡Te ll amo con pavor porque estoy s6lo,
Como llama a su padre el pobrP. n iño !
,Y nadie en el mar! ¡Narie en la nave!
¡Todo en la n iebla sepulcral hundido!
¡Habla ! ¡Que suene el órgano! ¡Que vea
En el desnudo al tar arder los cirios!
¡Ya me ahogo en la sombra . . .. ya me ahoge;:
Resucita, Dios roto!
¡Una l uz ! ¡Un rel ámpago! .... ¡Fué acaso
Que desper t6 una lámpar a!
¡Ya miro s1! ¡Ya miro que estoy solo ....
Ya puedo ver mi alma!
Ya vi que de la cruz te desclavaste
Y que en la cruz no hay nada ...
Como esa son las cruces de los muertos ....
Los pomos de las dagas .....
¿ y ec; puñal? s1, porque su hoja aguda
En mi pecho se encaja!
Ya ardieron de repente mis recuer dos,
Ya brlllaro.'1 las velas apagadas ...
Vuelven al coro tétrico los monjes
y vestidos de l uto se a delantan ....
Traen un cadáver. . . . rezan. . . ¡ oh Dios roto,
Todo'!! les cirios con tu soplo apaga .... . !
•Sombra la sombra sin orillas, esa,
Ésa es l¡ que busco para mi alma!!
MANUE!i GUTIERR EZ NA.JERA.

Apartado 6t

- - - Los artículos indispensables - - -

s-6urf.mt~s6urfu6@
''
w

o ha. mucho resid,a. en Bolonia. un médico muy hábil, lla.mado maese
Alberto. A la. eda.d de sesenta a.ños su cora.zón era. todavía. jo,·en y
'
eu trato a.g,a·lal,i1ísimo. Aunque su cuerpo ha.bia. perelidc,, como e,,
.
de suponer, el calor na.tural,.no dejaba. por eso de ~cr sensible a. los
tiernos impulsos del amor. Uo día. viú asomada. a. una. ,·entana. •ina
viudita muy linda., llama.da, f.e2ún me a.&lt;.eguran vari1'S ¡iersanas,
:Margarita Ghwolieri. Esta señora. causó tal impresión en el ánimo
de nue,;tro médico, que no ¡&gt;odia. borrarla de s u memoria, y cu&lt;Ll
si toda.vía. estuviese en el ,•i(!.or ele la edad, se pa.'l&amp;ba. las noche;; sin cerrar loa ojos cuando
ha.bia. transcurrido el día si,í "~ria; de ahí se ori~inó qn~ pasaba y rc¡~a.sA-ha. ~!n cesar, u"!a ;
,·eces a pie y otras &amp; caballo, baJo su~ ventanas. ~., ta.rdn la. hermosa vrn&lt;la, a~a co1no varia..,
otras señoras vecinas suya•;. en notar e,jte af~to. Atlivinanclo el motivo, mucha.1 \"C(!e&gt;
se rieron junta.~ ni rnr a. un hombre de aquella. edad .v t&lt;Ln ¡;,ra.ve como.,¡ eloctor. enamor..&lt;l0
con tanta. pa.~ión, como si rl amor no pudiera. penetrar o n,\b penetrara. en el ¡,echo ele
los jóvenes imberbes.
_
. . .
Continua.mio el doctor sus paseos por dcla.nte de la. ~Ma. de la. senora Glusohen, cncontróla un día. de fic-ta ,entada. en el umbra.! de la. pucrt&gt;L, en compañí&amp; de otra.,, damas.
Como 1,. joven \'Íuda le l"icra da,tle lejos, maquinó con sus compañerns ha.~erlc buena. ACOgid&amp;, a. fin de tener uca,ión do burla.r.;c tic su amor. Lc,•ñntan,e para. saludar al viejo (;!la.morado, y habifndole i11vit,ulo a. que cnlrMa. en un pa•io a re.pira.,· el f~e.,co, ohseq111ál'Onlo
con confituras, frutas y vin&lt;&gt;S excelente,. Ha.tia. el final de la. colación le preguntaron, en
términos hone.:sto¡:; y mesurados, cómo crA qu~ cstnde-;,.c enamorado tle una. Leñora. que
tenía varios adoradores, jó,·cnes, amables. muy ngrnciarlos y gentile.i.
.
El médico, que conoció se e.,taba11 builnndo de ~I y se picó poi· ello, dirigiéndose a. la
viuda, conte.-tó con ¡¡,cento también hone .to. pero ac·o;n pa.iiando sus palal,ra.-; de una. ;;c,nrba
malieio!-:a: • 8eñora, n. ninguna. persona. tli..:ereta 80r\&gt;rentleni mi cnnmorh.micnto, ni meno.que el objeto ele mi:i an:;ias seáis vo:,, que tanto va éi". Aun&lt;1ue los años agoten la•; fuerz:o.-J.
que he necesitan para llenar cumplidamente los ejercicios del amor. no obstante no agotan
los deseos, ni el discernimiento requerido para. ,·cr lo qJe verdaderamente e, estimable; al
contra.río. como los hombres de edad tienen más cxperienci.l, c.ahen Jí:,Linguir mejor lo qae
rr.erece aprecio y a.mor. ¿Querfr1 que os c\iga lo qnc me ha decidido a. amaro, y solicitaros,
a pesar de ,•uestros jóvenes adoradore.,~ Es, se,iora., que a. \'CCe3 me he encontrado en
distintos luga.res y be vLsto a. señora, merendar altramuce:i y puerro!!. Si bien el pue, ro no as
agrada.ble en si, no cabe du&lt;l&amp; que la cabeza. es lo que tiene de menos malo y mruos in~ralo
a.1 pala.dar. :Ko obstante, por un ca¡,richo muy común en vuestro sexo, he dsto mucha•; de
aquellas reñoras auarrar el puerro }.,Or la. ca.l;e1.a. y saborear la cola, que, ~in cn11Jarµ:u, tiene
un gusto hien malÚ. ¿Sabía \ 'O o.ca~, señora., ~i tocante u. loG amante-; tcndríni;; ,·o:; el n~bmo
capricho? En ta l caso, yo &lt;lehía e•1 erar naturalmente, ser prefedclo a. todos los dem,ís,.
Este discurso, que no e~peraba.n las damas, llenóla.,; un tanto de confusión: •:'l:uestra temeridad. caballero, repuso la se,i•Jra. Ghisolieri, diri¡!iéndo,c &lt;1I doctor, ha. recibido el justo
ca:.:;tigo que merecía; suplicooH. por io tanto.
os pert1uadais que lejos de de.sa~ra.dar1110 los
sentimientos que os he ínspiraao, me placen
en extremo. Estimo ,·uestro cari11o como el
de un hombre amable; a.5í, pue,;, estad seguro
de mi reconocimiento y que ha1·é cua.nto de
mí dependa por complacero,. persuadida.
como me hallo de que nada me e:1.igiréls
que no f.e&amp; honesto•.
) laese Alherto dió la:i gracias a la. vtod"
por s us galantes oferta.,. Luego se lev,a.níó,
despidióae de aquella.a reñoras y so ,-lejó
riendo de lo 911e acal:al.~. de arontecer. La
viuda quedó muy corrida., reproch:\ndose
mó.s de una vez haber que, i,lo.burlar~c lle un
hombre a quien casi no ~onocia, .Y &lt;¡ne era.
mucho más fuerte que ella en el capítulo de
l&amp;S burla!\. Si i;ois rliscreta , a.mi!!~ mia..&lt;;:;,
os aprovecharéis ele su imprntlcncia.

PARA PASAR COMODO Y SALUDABLEMENTE EL INVIERNO,
SON LOS QUE AQIJI ILUSTRAMOS; TODOS DE EXCELENTE
HECHURA,

MODICO~

PIELES IMPORTADAS

$ 16.50

,_II_ _ _J_

En este artículo predominamos, pues nuestro surtido es el
más completo en México y reúne Est olas, Cuellos, Boas y
i\fanguitos de: Renard, Sitka, Lobo, Armiño, Liebre, Skunk,
Foca, Opossum y Mongolia

IJ
B
D

de pelo sedoso, rizo, suave y abrigador. Son
vist osas, elegantes y ofrecen protección contra los a ires fríos de la actual estación. Fo-$
rros d e Satín. . . . . . . .
....

a ....~

■aa■

Quise escribir un verso, un vers_o tod? unci'}u,~s,
e-i una blanca hoja de tu devoc1onano;
e~e libro en que rezas tus dulces oracion~s,
libro que bien conoce la cruz de tu rosario.

Y en tanto qu e a los céfiros lela
el fruto de mis númenes adversos,
mi rusticana F lér!da pr e nd1a
una mar iposilla cabe tersos

y soñé con los salmos llenos de bendiciones,
~oñé con los perfumes del blblico incensario,
;:npapé mi cerebro de tanta: sensa_cio~es
y fu1, por un instante, mlst1co rehcano.

riachuelos. Y yo reflexionaba,
como un simple rapaz vertiendo lloro,
que la niña el insecto aprisionaba,

Moié Ja pluma, y luego, con alegrh. franca;
la de'é que corriera sobre la hoja blanc~;
mas al concluir el canto miré con extraneza
no un triunfal epinicio, no una frase piadosa,
sino oue mi cerebro, pensando en tu belleza,
volcó sobre tu libro todo un poema rosa.

ALBERTO HERRERA.

$ 1. 75

hasta

h

·lis:.

./2 .:tJi.•

12. 50

i · \\

'
-r

/

Gorros de estambre

Bufandas Inglesas
de tejido suelto pero muy
abrigador, afelpado y ve llu do. L as h ay en g raciosas combinaciones de colores
con listas blancas y fleco a los
extremos, desde

!!!!~ª·
~.~

Sal! al campo a vagar, y en s us diversoo
sitios plenos de luz, mi fantas:a
tramontó azules cimas e hice versos
como los suelo h acer: s;n poesta.

f

ESTOLAS DE MONGOLIA

B
B
B

€n tu De"ocionarío

JVAN B. DELG.\DO.

A PRECIOS

De tejido firme y fuerte; de pura lana, calurosa y d uradera. Para Sports,
Paseos Campestres, U so Diario y para la casa no hay p renda más elegante o abrigadora. L os hay en colores lisos o con cenefa de otro tono .

€n el Campo

y en cambio yo, del ideal que i mploro
-la insp'ración,-apenas si tocaba
la leve punta de sus alas de oro.

FINISIMA CALIDAD Y

PRIMOROSOS ESTILOS EN SACOS
DE ESTAMBRE PARA SENORA

1

IIDBDBB

México, D. F.

CAPUCHINAS 9.-- CINCO DE FEBRERO

No sólo abrigan la cabeza
sino aumenta n el encan to de
un h ermoso rost ro. Varios
estilos y colores

$ 2.50

$ 5.00

SACOS AMERICAN OS DE ESTAMBRE
tejidos á mallas gruesas, apretadamente. Morado, Blanco,
F resa, Nattier y Y erde, lisos o con cenefa de color que
ofrece cont raste.

$5.75 Y $6.25

IMPORTANTE
Para que su pedido encuentre su conformidad y sea
despachado sin demora citen el

PIDA

llI

U STED GR A TIS
n uest ros nuevos catálogos para INVIERNO

11

de

L ENCERIA

Y

No. 260 N.

T RoussEAUX .

11

JJ

�EL :\IUNDO ILUSTRADO.

PELIG~&lt;:OS
de la juventud.
Dt1sgraciada•
mente, el marino encuentra con
frecuencia los escollos más peligrosos en las aguas tranquilas,
y vemos á menudo buques que
escaparon indemnes de las furiosas olas del Océano, chocar y
hundirse á la vista del puerto y
de la patria.
En el m'lr de la
vida, el golfo entre dieciseis y
treinta es especialmente peligroso,
y el número de naufragios es incalculable. Es en ese período
cuando las afecciones de los pulmones, de los nervios y de la sangre recog➔n su presa, y las semillas de las enfermedades que esta• ban adormentadas desde la niilez,
brotan y se desarrollan. En el
joven la ambición sobrepuja á la
resistencia, y en la muchacha
la. misteriosa transformación q u e
1a convier te en mujer , está llena
de especiales riesgos.
En esa
época-par a ambos sexos-un remedio y un preventivo como la

PREPARAC!ON de WAMPOLE
se requie re con u rgencia. Ayuda
á la digestión, limpia la sa':lgre,
y con sus propiedades tónicas
a viva la acción de cada órgano
y de cada función del sistema.
Es t:m sabrosa como la miel y
conth,ne una solución de un extracto que se obtiene de llígauos
Puros de Bacalao, combinados
con Jarabe de Ilipofosfitos Compuesto, Extractos d e Malta y
Cerezo Silvestre. Es un científico ant.ídoto contra l as causas de
Clorosis, Debilidad, Desórdenes
de la Sangre, Escrófula, y l as
Afecciones de l os Pulmones. E l
Doctor D . Orbaflanos, Profesor
en la Escu ela Nacional de Medicina de México, dice : "He
usado con el mejor éxito la Preparación de Wampole en los n i ·
flos débiles, linf áticos y anémicos,
en las personas convalecientes y
en las afecciones de las vías r espiratorias." Nadie sufre u n d esen gal'!.o con esta. De venta en
todas las D r oguerías y B oticas.

Jlotnturas dt un Jlvlador
LA .\ \'lACION, EL AMOR Y L O~

CELOS
Dos tiros de revólver.
Dicen de Parfs que un joven avia,dor parisién, cuyo nombre calJan los
periódicos, fué a un gran mitin rle
aviación que debfa ser celebrado •?n
una importante ciudad del centro de
Francia.
Dejó en Parfs a su amante, jove.i,
linda, que le amaba con pasión.
En el mitin de aviación obtuvo el
joven aviador un éxito enorme.
Sus vuelos fueron prodigiosos. La
multitud le aclamó con delirio.
Y una joven de buena familia, bella, rumá.ntlca , y atrevida, tué a verlo de incógnito, Je declaró su amor
y Je dijo:
-Yo no me separo de U. ¡Rá.ptame!
El aviador, galante, instal ó a 1~
j oven en su aparato y aquella misma
noche la feliz pareja tomaba por los
aires el camino de Parrs.
Aterrizaron en Issy-les-Moulineau,c,

El aviador dejó su aparato en dicho
aeródromo y se alojó, con su conquista, en un hotel.
Pasaron d06 dfas en medio de un:i.
gran felicidad 'Para la .amante pareja, y de una gran inquietud para l'l
joven parisiense, que no tenía no:icias de su adorado.
Viendo que los periódicos no decían nada acerca de éste, escribió a
la ciudad donde se habla verificado
el mitin de aviaeión, y asf supo que
Eu infiel amante había emprendido
el vuelo en compañía de una enamorada muchacha.
Compró un revólver y se puso en
campaña. Y un dfa que rondaba cn
torno del aeródromo de Issy-le:;Moulineaux, vió al ingrato que se di1 igfa al mismo para dirigir unas H'paraciones en el motor de su aernplano.
Le hizo una espantosa escena Y
concluyó disparándole un tiro e hiriéndole en el brazo derecho.
Tan gran prueba de cariño inmenso enterneció al aviador, que abandonó a su amante provinciana y se
fué a vivir con la parisiense.
Pero la provinciana, cuando recibió la carta en que su raptor le daba la licencia absoluta, enrur=:Jse,
compró un revólver y fué a buscarle.
Y después de ponerle como un
guiñapo, le disparó un tiro y le hirió en el brazo izquierdo.
Tan eoncl uyente prueba de amor
no convenció al héroe de esta historia, que al verse con una bala en ::ada brazo, maldijo a la aviación y a
las mujeres, y dejando que las dos
rivales se tiraran de los r.,specti vos
moños y se pusieran los rostros como
mapamundis, corrió a la comisar.a
más inmediata y con acento lastimcEC' pidió justicia.
Las dos jóvenes han sido detenidas, y el aviador ha i ngresado en un
hospital para que le extraigan las
balas y le curen las heridas.

BRAZOS VELLUDOS
como los del mon'.&gt;. o

LABIOS SUPERIORES CON
BIGOTE
como los de un hombre.
Una sola aolicación de REAL f..XTIRPADOR DE Vt.LLOS,SaREN," b.uta rara extirpar en p«os minutos toda clase de pelos en cualquiera parte del cuerpo; no

importa cuantos años hayan
existido a.111. Eat:a modcrn1•
sima prcparaci6n cuenta mu•
cbos años de ser favorecida
en México. p1itel no 16l0 es
1umamenLe c6caz, sino que
no causa molestia ni irritación en la piel, por delicada
que sea, y la deja freta,
limpia y suave como &amp;i ja.
mái hubtese tenido vdlol.

Frasco 12. 50. · Perfumado.
S3.00. [Si se pidiere por
a&gt;rrco certificado. cnvicn1e
25 et&amp;. mis.] Muestra suficiente para una aplkaci6n. 30 cts.
OC"i:6sitos•-J. 1 abadic Sucs. Co., Av. San. Francisco. 39
-Uib1cin Sucs.. Coliseo l.-Johannsen Félix Co., Av San
1-·raod1CO 39.-A. Vareas l ucs., Isa.bel la Católica. 6 .-'-téº
xico.

-- ¿.Me asegura usted de que este
puño es de marfil legítimo?
-¡Oh! Sf, señor. . . . A menos de
que el elefante de donde se sacó usara dentadura postiza.
-Quiero que me dé usted un termómetro exacto y que lo ponga en
el grado treinta y cinco, porque es
la temperatura a que me ha dicho
el médico que tenga el dormitorio.

P or mucho que se proponga un gitano castizo acumular en un juramento para convencernos de la verac idad de sus palabras, no llegará ni
con mucho a la fórmula que emplean
lc-v ciudadanos de Siam para ju,ar
fidelidad al soberano.
Se expresan asf:
"Que se escape la sangre de las
venas de mi cuerpo; que me parta
ul'. rayo; que me devoren los cocoirilos; que sea condenado a llevar
agua en una cesta, pasando por las
llamas del infierno; que sufra las
torturas más horribles durante tantos años como granos de arena hay
en la orilla del mar; que vuelva a
nacer ciego, sordo, mudo Y cubierto
de llagas y que me vea precipitado
en el infierno si quebranto mi juramel'.to."
Si se mide la validez del juramento por su longitud, no hay duda que
es de entre todas las fórmulas conr,cidas, la más completa.

COGNAC

l)dapkat
El secreto de su boodad
f'Stá dentro ele la botPlla,

Rtcetas Otílts
Cu audo por descuido se hie1·ve un
huevo pasado por agua más de lo

necesario y se teme que salga dul'o,
se retira inmediatamente de la lumbre y se poue al chorro de la fuente, dejando que le caiga bastante
agua. El brusco cambio de temperatura ejerce el mismo efecto de ablandar el huevo.

Para aprov~char l os c·abos de vela

se pone en la palmatoria un taplín
de corcho con un clavo y se clava
en el clavo. De este modo no se desperdicia nada de la buj1a.

+++
Los en fermos a q uien es repug na

el sabor del extracto de carne lo puuden tomar muy bien mezclándolo
con le~he en proporción de una cucharada pequeña de extracto por copa de leche. Esta disimula perfectamente el gusto del extracto. La leche con extracto de carne es un tónico admirable.

+++
La pana usada es útil como la gamuza, no sólo para sacar lustre a

LA PERUNA ELOUIADA
POR. LA STA. FABRE&lt;JAS.

La. muy popllla.r actriz St&amp;. Fa.bregas
dice como sigue acerca. de la. PERUN A:
Tomé dos frascos del gra.n remedio, la.
PER~.A., y me sorprendieron sus maravillosos r esultados. , No solamente
desapa.reció el ca.tarro, sino que sentr
ta.l a.umento de sa.lnd y vitalidad en mi
constitución que me hizo sentir mas
fuerte de lo que siempre he estado.
Virginia Fabregas de Ca.rdenas,
Teatro del Ren acimiento, Méjico.

Para i mpedir que al enfriarse la
leche he1'Vida forme en su superficie una capa de manteca, se añaden
dc,3 cucharadas de leche frfa por cada cuartillo €,n el momento de hervir y se mueve por espacio de ·m
minuto. De este modo la capa Je
mav.teca es reabsorbida y la lech~
no pierde los elementos nutritivos
que se acumulan en dicha capa,

+++
Par·a lim pia r la pl ata y el niquel

se mezclan:
Blanco de España ( tiza) 100 partes
Polvo de jabón.
15
Borax.
5
y se frotan con esta mezcla los objetos.
Para librarse de las avispas se p:&gt;ne en la vecindad de sus nidos ua
plato de hierro que con.tenga agua,
sobre la cual se haya depositado una.
&lt;·apa de aceite de mala calidad. El
aceite las atrae, y al caer en él, se
ahogan.

VINO AROU·D

_,
CARNE• QUl,.A
'11 n,,,4 lh"f"t,tl&lt;;tt1u \'t:'º"'\ ~..f,t•f'r ,no e n

,.,e: (';-t ►,,~

Enfertn~dad"': ti•'' F-~l~
ma..: ...,. y d'! 1,&gt;~ l ntest.1oos.Cou• .11,. 1 .::nc•a~ .
C &lt;"'Ol\D u. 8&lt; ,un d&lt;.· P ar-1(\"'t, M,,vu.awol"'R

los muebles sino para abrillantar
la plata. La' pana se lava muy bien
COJ\ agua y jabón.

r.

""

....

feb r 1lP~ e l nfiuo:'OL..:,
CJlh'

, .., ~..

ft1('hf':Íi"l1.

,, ..

t"'.

..

-~~

,~,- -::-

~ .:..... =

sus maravillosos resultados, y por eso es que se ha hec~o la preferida del público. Basta usarla u~2: vez para tenerla siempre en
prevención. Produce efectos seguns1mos en

QRANOS,TUMORES , ALMORRANAS, HERfOAS,PUSTULAS,
LLAGAS, ULCERAS , QUE~-;.~~":T~. FISTULAS, ERUPCIONES,

!
~

!
'l
,

OE VENTA EN TODAS LAS DROQUERIAS Y BOTICAS.

~
,

&gt;~

1
¡
1

L -.xa

r

r;, re- er

1

FLOR El NE
CREMA DE BELLEZA.
La CREMA FLOREINA impide al cutis desecarse .r
descostrarse bajo la acci6n del aire y así permite a las Señoras abandonar la "violette" que congestiona la nariz~' las
mejillas, reLotando la sangre en las venas de la cara y ocasionando a esta última un baño de vapor permanente e intem.
p!'stivo, principales causas del desarrollo tan frecuente de la
caparrosa.

Cren1a Floreine,
Polvo Floreine,
Jabón Floreine
De A. GIRARD, Rue d'A lesia, 48, París.
UNICOS AGENTES para la República Mexicana.

Emilio MANUEL &amp; Co., Avenida 16 de Septiembre, 65.- MEXICO.
ginaron la historia del diluvio, historia que, con ligeras variantes, se
repite en el folk !ore de todos los
¡pueblos. Este proceso de retirada &lt;le
los hielos continúa todavía en las
regicnes polares; de aqul que los varanos sean más calurosos. Más aúu:
¡::or uLa extraña paradoja, esa teorla
explica también los veranos excepcionalmente frescos de que al principio
hablábamos. El rompimiento del
h ielo en el Polo Norte hace que a

veces bajen témpanos iumensos par
el Atlántico en cantidad suficiente
rara enfriar la atmósfera de loH:
pa&lt;ses •próximos a este mar.
El mismo hecho fué causa de la terrible catástrofe del "Titanic." El
hielo de las regiones árticas se rompió muy pronto y en desusada ca11tidad, y había témpanos gigantescos en una latitud en que no era corriente en aquella época del año, '!()gún la opin!0n de los marinos.

Una porción de hechos que pudi-.)ran parecer triviales demuestran que
en nuestro planeta se nota menos
frfo cada vez. El hielo del Neva, en
Rusia, se derrite ahora tres seman:i.s antes que se derrltfa hace una
ger.eración y en Alberta y otros puatcs del nurte de Canadá, culUvase
hoy t1 ifo en campos que antes est:tban cubiertos de nieve todo el
rano.

PLAZA DE TOROS - "EL TOREO.'

EMPRESA "LA TAURINA,'' S. A.

DIRECTOR, JOSE DEL Rl\lERO.

TEMPORADA DE 1913-1914
SEGUNDA CORRIDA DE LA TEMPORDA

DOMINGO 9 DE NOVIEMBRE DE 1913

JUAR
SE LIDIARAN A MUERTE

6sasnde ól60ªotlds6 ióS fºild~6S6

:

A 2 5 C E NTAVOS LA CAJA.
i
Para los lugares donde no se encuentre, se despacha franco de porte, en- ,&lt;
vtando con el pedido en sellos de correo $0.30 cvs por cada caja y por co- ~)
cena $2.52, al 1,p11l11rt1 Q 1ml, k hlul C. irhtl, ia. t1ll1 dt lnri,11 h. 1part1d1 ltll. 1.t

n,

Hace tiempo que cada año que pasa son, en Europa, más calurosos
los veranos. Por lo menos, a todo el
mundo se le oye allf decir, apenas se
aproxima el estio: "¡Qué calor hace
este año!"
El hecho tiene su explicación científica, según cierta revista alemana.
Nadie ignora,-dice,-que si uua
persona se sienta. frente a una chimenea encendida, siente más calor
que si se sienta a un la.do, porque de
aquella manera recibe más cantidad
de rayos directos del foco calorffico.
Imaginémonos que el sol es una chimenea y nuestro globo el que se ha
colocado cerca de la lumbre, y tendremos la explicación de por qué
la tierra, experimenta. cada año más
calor.
Poco a poco, en el transcurso de ;os
siglos, la tierra se va in~linando sobre su eje, de modo que coloca sus
polos más directamente bajo los rayos del sol, de donde resulta que los
casquetes de hielo formados en dichos polos durante épocas ya muy
remotas van gradulj.lmente dism,nuyendo de tamaño, y el tiempo va
siendo en toda la tierra más benigno.
Esta teorfa no está aceptada por todes los hombres de ciencia, y es relativamente nueva. Su autor es ~l
ilustre astrónomo general Drayson,
fallecido hace un año. La teorfa gana más partidarios cada d .a, pues
además de explicar hechos conocidos,
es la única que explica otros no exolicados. Sabido es que durante P,se
período de gran frfo llamado por los
geólogos edad del hielo, época glacial, etc., todo el hemisferio norte e:;taba cubierto por una costra de hielo
de más de mil metros de espesor.
Después, este hielo em;pez0 a fundtrse, a retirarse hacia el norte, y lit!
su fusión se derivaron inundaciones e lnten3as evaporaciones que,
dando l ugar a graudes lluvias, ori-

PRF.SENTACION DEL ~IATADOR DE TOROS

~

1t

EL POR QUE DE LOS CALORES

l"':1fl1,

:La:~r;~~,~~7,:;:.~1~~~: ~~;8~~~~~~ªª i
~· -~

~

Pregunta en aritmética:
El papá al hijo.-¿ Ya has aprendido a resta r?
El hijo.- St, hasta con la zurda.
E l padre.-¿ Cómo.,..eon la zurda?
E l hijo.- Con la zurda vuelvo
cualquiera por cortada que venga.

F..L Ml.,":\"DO ILUSTRADO.

Una fórmula dt ]uramtnto

nsi-~=:= ~~---- --- "' -~"'"'"'"~

MATADORES

VICENTE PASTOR Y JUAN BELMONTE
Entrada especial para automóviles por la calle de Salamanca, al precio de UN PESO por automóvil.

,·c-

�ELIXIR ESTOMACAL
(ESTOMACAL/X)

Ilacl' &lt;¡uince aiíos dimos a conocer esta especi,ilidatl farmacéutica a los médicos Y hov lo recetan
t•n las cinco partes dl'l mundo. po.rt¡u; t", el h·at11miento más r11cional y seguro para la curacion de
las t&gt;nfermedades dt•l ESTO::\1AGO e lXTES'l'l:.\'OS aunque tt&gt;ngan una anti~üedacl de treint:1
años y uo se hayan curado con otros medicanwn
tos, sil'11Clo sus efectos quita!' 1·1 DOLOR y todas
111s molt&gt;stias tlt• la DIGE81'JOX, ABRIR EL APETITO Y AYUDAR J AS DIGE8TIOX1.;S, TOXIFIC'AR EL APARATO DIGESTIVO v ia econ••·
mía eu general. pue-;; t&gt;l enfermo COMJb MAS, lHGIERE ::\IE,JOR Y ~E XUTRK
CTHA LAS ACEDIAS. AGl'AS DE BOCA. EL
DOLOR Y ARDOR DE ESTO:'IIAGO, LOS \'OMl'l'OS, VERTIOO ESTOMACAL, DIRPEPRIA,
IXDWE~TIOXES. Dll.ATA('IOX Y ULCI&lt;~RA
DEL ESTO~IAGO, IIIPERCLORIIIDRIA. X Jfü_
RASTE~lA GASTRICA. FLA'l'ULEXC'IAS, UOLICOS. DIARREAS Y DISEXTERIAS, LA FETIDEZ DE LAS DEPOSICIOXES, EL 1IALESTAR
Y LOS GASES. Es un poderoso Y1GORIZADOIl
Y AXTTSEPTICO gastrointestinal.
Los niños padecen con frecnncia DIARREAS
más o menos graves que se CURAX, incluso en la
época del destete y dentición, hasta el punto de
restituir a la vida enfermos irremisibleme'llte perdidos.
Con frecuencia muchos enfermos del aparato dige.stivo. aunque no todos, prere11tan el siguiente
cuacl1•0 de síntomas o parte de él: al levant!u·s '.
lengua sucia; mal olor de alit•11to, agw1s ele boc·1,
estado bilioso, inapetencia, abatimiento y tri,t1•z·t
después ele l11s comidas, eructos agrios, gase&lt;;, pirosi&lt;&gt;, váhidos, pc&lt;&gt;.acll•z de caber.a. ruido de oídos,
i,,ofocación, opre~ión, palpitaciones al co1·,1zón, dolores al estómago, Yie11lre y espaldas, vólllitos, l'~treñimiento alternando a vecrs con cliarrc11, el ,'nfermo .st, altl-ra con facilidad, está f&lt;.'hril a ve:!es.
~e il'l'ila por la menor causa, evita el tral'.l s'&gt;cial.
teniendo por la noche t•nsuel1os, suc~o agitado y
respiración difícil.
0

Xurstro ELIXIR ESTOMACAL cura l'l 98 por
100 de los enft'rmos qm~ lo toman y por sus propios mí-ritos es conocido y ele uso general en las
cinco partt-s del mundo para las cnfernu•tlades dl'l
apat·ato digestivo.

DINAMOGENO
i

SAIZ DE CARLOS. &lt;'nra la XEURASTEXIA y

af!'ccionc•s nerviosas. sicntlo el mejor 'l'OXlC&lt;J
para curar d RAQUlTl::{~1O, n•cctándolo los m~clicos en cuantos c·asos pstán indicados el aceite cJ ..
hígado &lt;ll' bacalao y emulsiones con hiposulfitos, tomándolo los niños con verdadero placer. a los q':l
lransforrna de PALIDO~ y AXE:\IICO8 1•11 SO~ROr:::ADOS v FUERTES. ('ura la AXE~IIA. ULO
ROSIS. colo'res pálidos, por ser &lt;&gt;l mejor REl'0~8TITUYEXTE para todas las edades y amhos sexo,-

PUMOF{)SFOL

SAIZ DE CARLOS. Cura el CATARRO brou-

qnial agndo y crónico, la TOS, la TISIS y EXFERMEDADES DEL PECIIO, produciendo los siguientes efectos: la nutrición se acelera. habiendo aumento de peso, los esputos, disnea y fiebre disminuyen; la tos cesa y aumentan las fuerzas y el
apetito, notándose el elivio con uno o dos frasco~.

DE CARLOS. Clll'a
REU lV~;1A'fQ L elSAIZH,EUM
A'I'íSl\10 agudo y

cr:ni&lt;:0, !a LO'l'A, el ARTRl'rlS~IO y la l lA'l'lCA.
:-:e elimina t&gt;l ácido úrico, 1¡uita d dolor y an11w11ta la cantidad de· orina. torná11dos1• ele turbia y RPdimeutosa en clara y t1·a11spare11tl'.
·

PUR('ATINA
J

SAIZ DE CARLOS. l'urn
el t'sl reñimienlo. pudiPntl:&gt;
contegui r. con Hr uso. una deposición diaria los
t nl'ermos bilic•.;os y los e Ul' tien(•n indigl•stiones ~·
,llonía i11te:::ti11al, por Sl'I' un téinico-laxanh• smrv&lt;•
.v pficaz.

De venta en Farmacias y Dro[uerías. Pídanse folletos a
Carlos S. Prats. Apartado, 468, México, D. F.
PIDASE CATALOGO ILUSTRADO.

SE REMITE GRATIS.

��</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="1">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="1">
                  <text>El Mundo Ilustrado</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="2">
                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="114740">
              <text>El Mundo Ilustrado</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="114742">
              <text>1913</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="53">
          <name>Año</name>
          <description>Año de la revista (Año 1, Año 2) No es es año de publicación.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="114743">
              <text>20</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="55">
          <name>Tomo</name>
          <description>Tomo al que pertenece</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="114744">
              <text>2</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="114745">
              <text>19</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="114746">
              <text>Noviembre</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="114747">
              <text>9</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="114764">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114741">
                <text>El Mundo Ilustrado, 1913, Año 20, Tomo 2, No 19, Noviembre 9</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="89">
            <name>Accrual Periodicity</name>
            <description>The frequency with which items are added to a collection.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114748">
                <text>Semanal</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114749">
                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114750">
                <text>Miscelánea</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="114751">
                <text>México</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="114752">
                <text>México Ciudad</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="114753">
                <text>Periódicos</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="114754">
                <text>Siglo XVIII</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="114755">
                <text>Siglo XIX</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114756">
                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114757">
                <text>Mundo Ilustrado ; Semana Ilustrada</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114758">
                <text>1913-11-09</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114759">
                <text>Periódico</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114760">
                <text>text/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114761">
                <text>2007200</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114762">
                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114763">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="38">
            <name>Coverage</name>
            <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114765">
                <text>México, D.F. (México)</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114766">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114767">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="6277">
        <name>Antonio Maura</name>
      </tag>
      <tag tagId="1631">
        <name>Desagüe Valle de México</name>
      </tag>
      <tag tagId="6274">
        <name>El mundo ilustrado</name>
      </tag>
      <tag tagId="6275">
        <name>Fiestas de otoño</name>
      </tag>
      <tag tagId="6272">
        <name>José Clemente Orozco</name>
      </tag>
      <tag tagId="4814">
        <name>Musa castellana</name>
      </tag>
      <tag tagId="312">
        <name>Porfirio Díaz</name>
      </tag>
      <tag tagId="6273">
        <name>Teatro americano</name>
      </tag>
      <tag tagId="6276">
        <name>Yuan Shi-Kai</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="4329" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="2975">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/1/4329/Mundo_ilustrado_El._1913._Vol._20_Tomo_II._No._2._Julio._0002007181ocr.pdf</src>
        <authentication>15ab1b931253006ee30695304b38f61a</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="118155">
                    <text>egistrado como articulo de segun~a clase er 3 de Novle~!i•e de 1894.-

Impreso en papel de las Fábricas de San Flafael,

México, Julio 13 de 1913.

Número 2.

México Artfstico y Monumental

. . FONDO
'RICARDO GOVA R

UNO DE LOS SIETE RETABLOS QUE CUBREN LAS PAREDES DE LA CAPILLA OCTAGONAL
DEL SAGRARIO DE LA CATEDRAL DE PUEB!.A.

Fot. Kahlo

��DIRECTORIO
EL MUNDO ILUSTRADO
5BldANARIO DE ACTUALIDADES, ARTE Y LITERATURA.

DIRECTOR PROPIETARIO
LIC.

ERNESTO CHAVERO.

OFICINAS:

3' Calle de la Rinconada de San Diego No. 41.
Teléfonos:-Mexicana, 20-85 Neri
Ericsson, 14-51
Apartado Postal 149.- México, D. F.

PRECIOS DE SUBSCRIPCION MENSUAL:

En la Ciudad ............................ $ 1 .oo
(pagadero por adelantado.)
En los Estados.. . .. .. .. . . .. .. .. .. . .. .. . .. . $ I. 2 5
(pagadero por trimestre adelantado.)
En el Extranjero .......................... $ 2.00
(pagadero por semestre adelantado.)
NUMEROS SUELTOS:
En la Capital........................
$ 0.30
En los Estados............................... 0.35
En el Extranjero ............................ 0.50
Atrasados .................................. 0.50
Para la publicación de avisos en este periódico, dirigirse a B . &amp; G. Goetschel, Avenida 16 de Septiembre,
16. Sus agentes en Europa, la Societé Mutuelle de Pu·
blicité, 14 rue de Rougement, (9 e).

·te agrade el entretenimiento que te prop~ngo. Observo
no sé que sello de aristocracia en tu cara de pilluelo y
podría ser que vieras con repugnancia el grabado que
representa a Santerre a la cabeza del buen pueblo que
va a demoler a la Bastilla o que lloraras viendo clava·
da en la puota de una pica la adorable cabeza de la
Lamballe. Eres exquisita y delicada. Cuando menoslle·
vas en las venas gotas de sangre azul. L 'ancient regi·
men se traiciona en tu manera de mirar, tus ojos de al·
mendra lucen ccn un fulgor discreto teñido de una sua•
ve ironía. Son ojos que todo lo adivinan y todo lo per·
donan. Y ese fulgor es hermano de la sonrisa un tanto
maliciosa y no ayuoa de misericordia que no se caosa
de eocender la flor de tu boca. Si hubieras vivido en
aquellos tiempos de persecución y de muerte, de seguro
que no te perdona cualquier representante del pueblo
de corazón puro. La Revolución se erizaba contra todos los privilegios y tú posees el privilegio de la hermosura. Corrías cuando menos el peligro de haber representado a la diosa Razón en alguna fiesta republicana o
de que se extenuara en tus brazos la ursina crueldad
de algún insigne "sa~s-cullotte." Y en los dos extremos
hubieras sido una víctima del ciego destino. Bien es
verdad que en ambos ev~ntos hubieras contribuído al
triunfo de las nuevas ideas y a que ¡,. libertad, la igualdad y 13. fraternidad se exte ndieran sobre la tierra, re·
hti vamente.
Por fortuoa, feliz Jeanette, eres contemporánea de
Mr. Poincaré y sólo te ha tocado en suerte cosechar los
b ~aeficios de aquella siembra fecundada con tanta san·
gre. Pero convendrás conmigo que la Revolución fué
;mpotente para acabar con el privilegio de la bermosu·
ra Dígalo la bella Teresa Cabarrus que llevaba, como
un león. encadenado a sus plantas, al procóosul Tallien.
Nuestra Señora del Thermidor triunfaba por su berma·
sura como uoa reina en los jardines de Burdeos y en
las fiestas romaoas del Directorio. Dígalo también la
viuda del General Beauchernais, que ya en el declive de
su juventud, logró envolver en sus brazos blandos, como
las lianas de su país, al joven Bonaparte, cuya estrella
comenzaba a levantarse como un sol, en un infinito cielo de victoria Si la hermosura fuera vencida, quiere
decir que desaparecerían de la tierra el amor y el dolor y las ansias impotentes de los hombres que ni crean•
do ni destruyendo encuentran la felicidad.
o o o

NO SE DEVUELVEN ORIGINALES.

El 14 de J ulio
Jeanette, Claudine, Suzon, cualquiera que sea tu
nombre. que todos esto, son bellos y fueron cantados
por Roosard y el viejo Villon; tú que llevas el oro pá·
!ido del cbampagne en los cabellos anudados sobre l.:
cuca y en los OJOS color de almendra la embriaguez de
las uvas que melifica la tierra de la dulce. Francia; tú
que tienes en los labios finos la seda con que tejieron
los maravillosos gusanos de Sbakespeare el pañuelo
embrujado de Desdémona, y en la que se pinta la son•
risa con los más exquisitos piuceles de la tentación y de
la voluptuosidad; tú, mi buena Jeanette, que tienes na·
ricillas de griseta y elegancias de gran señora, con frivolidades y fragilidades tan delicadas que hacen pen·
sar en las orfebrerías y el bric·a·brac, en las deliciosas
figulinas del miniaturista Bauvitle y en los bombones
azucarados del bonachón de Catulle Mrndés; no estes
triste, alegre Jeanette, que mañana es catorce de Julio
y aunQue estás lejos de París y n-o puedes divertirte a
la sombra de tu bosque de Bolonia, ni en el campo de
Marte, consagrado por el heroísmo de tus mayores, en
donde quiera que te halles, eocontrarás corazones amigos y buena compañía para conmemorar esa gloriosa
fecha que brilla con esplendores siempre nuevos en el
calendario de tu país.
Mira, aquí tengo un libro de estampas que reprodu•
cen algunas figuras históricas de la época. ¿Ya tienes
listo el traje de seda mordorada con el cual me pare·
ces una orquídea gigantesca llena de atrayentes malefi·
cios? ¿te trajeron ya aquellas botinas que vimos en la
.avenida de San Francisco y que se ajustan como un
guante a las Hneas nerviosas de tu parvo piesecito de
Cendrillon? 1 está allí d sombrero en cuya falda se esponja la pompa de un aigrette, como el orgulloso penacho de un pájarc de nuestra selva? 1no te falta, en fin ,
ningún encaje. ningún listón, ningún adorno, que serán
mañan'&lt; otros tantos sortilegios para los imbéciles que.
quisieran apresarte con los lazos de sus serpentinas,
cuan'lo pases triunfadora por la fiesta de la kermesse?
Bien. Vamos entonces a hojear estas páginas interesan·
tes llenas de figuras, Vosotras, las mujeres, sois como
los niños y como los poetas. Os encantan las imágenes.
Sólo que estos últimos aman las figuras ...... de retórica. Pero no te acerques mucho, mi dulce Jeanette. Tu
cabellera huele a ,;ampo empapado en lluvia juliana;
suelta perfumes de rosal y de madreselva y toda tú tienes aspecto de égloga. ¿ No sabes que en la bella esta•
dón los poetas más citadinos sienten inclinaciones a la
bucólica? no te acerques mucho, inge oua Jeanette.
Porque dan ganas de hundir las manos en tu ca bellera
perfumada, como en maoojos de heno recien cortado.
Mas ahora que caigo en la cueota, me temo que no

Lo que no impide que glorifiquemos a Francia por
su Catorce de Julio que es un esplendoroso jalón en la
historia de la humanidad, más acá del cual como que
se amplificao las sendas seguidas por las modernas na·
cionalidades; sabido es que una chispa de ese colosal
incendio, tocando la frente predestinada de un oscuro
fraile de aldea, nos hizo libres de un yugo secular.
La conmemoración del 14 de J ulio es para los mexi·
c;.nos el pórtico gigantesco en una de cuyas planchas de
bronce está esculpida la fecha brillante del 16 de Sep·
tiembre.
Y por esto, dulce J eanette, te decía poco ha que te
encontrabas entre corazones amigos y buena compañía.
El árbol de la libertad cuyos raigones se clavan tan pro•
fundamente en tu tierra de Francia, extiende sus ramajes bajo los cielos de estos lejanos países y a su sombra compartimos el júbilo del glor ioso aniversario. De·
ja que duerman en el libro las figuras hi~tóricas de los
que lucharoo y murieron por dar a los hombres una
vida más amplia y más boodadosa. Y mientras te atavías para las próxim'ls fiestas y sueñas con los triunfos
que te esperan en el ruido de la kermesse y del baile,
alcemos esta copa donde chispea el vino de tu país, por
las glorias de la bella Francia, la Francia de Rabelais
y de Racine, de Hugo y de Zolá, del divino Verlaine y
del maravilloso Anatole F rance, ese impecable benedictino, padre y señor de la ironía sutil.

AMOR NO COMPRENDIDO
Especial para &lt;E l.. MUNDO ILUSTRADO&gt;
I.

Adela y Lu;s, así se llamaban. ¿Cómo eran?
Ella: un ramillete de encantos; las rosas y los lirios
congregároose a formar su cuerpo de suaves contoroos,
en sus ojos aprisionáronse dos estrellas y los labios fue·
ron hechos por las fresas y claveles, unos cabellos sedosos encuadraban su rostro encantador; isu alma! hubiera sido más bella, pero desgradadamente mal cultivada, dejaba mucho que desear; un poco frívola, alegre,
coquetuela.
¿ Y El ?- ni rubio, ni moreoo; físicamente hablando
una persona "comment il y a beaucoup," pero sí con un
temperameoto de artista, y una alma soñadora, carácter
propenso a melancolías; tales eran Luis y Adela.
Cuando se conocieroo ella contaba 18 ¡;rimaveras y
él no le aveotajaba más que en cuatro. ¡Edad pródiga
en ideales! Una casualidad, una presentación de salón
los coodujo el uoo hacia el otro, la primera impresión
no produjo nada; ¡ah sí! la simpatía mútua, pero des-

pués vino el trato íotimo, las visitas se menurlearon y
ya fué cosa distinta; en las conversaciones los asuntos
triviales pasaron a ocupar la segunda fila, dándoles el
primer puesto a los amorosos. Por aquel entonces tenía
ella un novio, podría asegurarse que no le quería y es·
to no es raro. Una vez en que se habló de él, Luis sintió que aquella convensación Je hacía mal:-Tratare·
mos de otra cosa-dijo-y Adela calló.
Es que empezaba, aunque imperceptible, la llama
del amor; así como allá en el firmamento al de~puntar
la aurora se dibuja una vaga línea, tinte rosa, para
después convertirse en un disco de fuego cuando se
remonta el astro Rey, así Luis sintió en su alma una
vaga claridad precursora de los grandes incendios, una
leve inquietud que siempre precede de los internos
combates.
Todo avanza, esta ley gravitaba sobre Luis; desde un
principio encontró que Adela era bella, pero día a día
más le fascinaba esa belleza. iQué miradas tan adormecedoras! ¡Qué suavidad de manos! aquellas manecitas que tanto gustaba oprimir. iQué impulso secreto Je
retenía a su lado!
·
Delicadamente, como quien hace un bosquejo. iosinuando apeoas su cariño, más que coofesión de amante, galana flor de cab..llero, sintiendo a la vez el no poder expresarse le trazaba estas líneas:
&lt;Quisiera escribirte un rítm!co, alado poema, un verso muy bello de dulces cadencias, saberte cantar, decir• ·
te un ant.elo, decirte un pensar; si, bien que quisiera
hacerlo "mi vida" más no puedo, no soy ni poeta ni
bardo, no tengo ni lira, no tengo laud; no se de las ~ves
sus trinos, nose de las flores cantar sus aromas; las musas tan bueoas pródigas, dadoras de gracias con otros
d_ichosos mortales, a mí º? ~e quier~n, sus dones preciados no me conceden; m•s hneas, mis frases son toscas
carecen de ritmos, sin gracia, s.in nada que de ellos re~
clame atencióo, no merecen tus bellas miradas ui tampoco que suene en tu oído mi mustia canción&gt;
&lt;Tú acostumbrada a oír de galanes-ensoñados donceles- la frase dorada, el canto de ~mor de un modo
elegante expr esado, mi prosa resulta un ronco cencerro que ni) se compara, al r uido muy leve y sonoro de
alguna campana de rico metal&gt;.
~
&lt;Por eso un poema, un verso, un anhelo no te lo escribo: tan_sólo te digo,, muy quedo, que nadie lo sepa,
tan solo tu y yo, que tu eres poema, que tú eres anhelo
que tú eres en fin ...... un cielo de dicha y amor.&gt;
'
LUIS.
I I.
Adela se sintió lisonjeada, agradeció la pequeña composición con uoa encantadora sonrisa y una mirada cari?osa y en recompensa permitió qu~ el autor imprimiera un beso en su blanca mano. Luis fué dichoso su
nat~ral soñador !1º necesitaba nada para vagar por' es·
pac1os azules, as1 es que con aquella demostración de
cari~o. t~mada_por él en otro sentido, engañado por las
apariencias, sonó mucho; adelantaodo el porvenir en•
trevió la casita blanca descrita por el poeta. ¡Qué suave se deslizaría allí la existencia! Seré todo para ella
- decía- juntos compartiremos la carga de la vida. ¿Y
si fuere grande? i con cuánto gusto depositaría a sus
pies, mis laureles y mis triunfos !
Pero el amor,ya se ha dicho, es mal y bien,,;,s amigo
que consuela y tirano que martiriza, lleva a la cumbre
de la felicidad y luego abate basta los más profundos
abismos del deseogaño; y así era en Luis, tras las hor as dichosas se sucedían las horas negras, las dudas
amargas, los celos implacables; amaba tanto, q ue no po·
día consentir que mirasen a su Adela, que Ja tocasen. y
luego ella, ¡tenía tantos amigos! jera tan cariñosa
con ellos!
Una ocasión salieron de paseo, fué el lugar designado un jardín; la naturaleza propicia a los amantes estaba bella, entre el caprichoso encaje formado por la
verde enramada distinguíase un cielo rojo; y el crepúsculo en sus destellos murientes envolvía a la pareja
en un lampo de luz haciéndolos aparecer cual seres
eterizados, las flores difundían sus perfumes, la brisa
acariciaba.
U na guinda flor mecíase muellemeote en su tallo
Adela la vió, formular el deseo de db•enerla y sentir ¡~
car icia de sus pétalos fué cosa del momento.
-Mira qué hermosa es-d1jo, -cuando la tuvo en sus
manos-aspira su perfume-y llevóla hasta el rostro de
Luis-éste, confundiendo la suavidad de la rosa con la
de la maoo que_ se_ le pre_sentaba, besó ambas y des·
pués .......... smttó el aheoto de Adela, siotió como se
r!lc~inaba ~quella cabecita _blonda sobre el hombro, y
smttó también como le atra1a aquel cuello tibio y perfumado, posó sobre é l sus sedientos labios y .. . ...... .
oyóse algo muy imperceptible; así como el aleteo de
una mariposa, que se va a perder entre el zuzurro de
las hojas; la luna sintiendo envidia, lanza un rayo de
argentada luz que va a besar la frente de Adela.
Esa noche, Luis, más enamorado que nunca, escri·
bia:
¿Por qaé será ...... ?
&lt;Dime. 1 Por qué siento tristeza tan infinita cuaodo
te dejo, por qué te busco, por qué te anhelo? /Por
qué eo tus ojos me ansío mirar? /Por qué tus labiosclaveles rojos-por qué tus macos-lirios divioos-quiero,besar? ¿Porqué los celos negros y fieros a mí
se vienen, teniendo envidia de todo aquello que te rodea, sintiendo letal tristeza, fatal peosar, cuando imagino que el c ruel destino de mí te aleje y ya nunca tus

va el buea deseo del autor del frac as:&gt; g ~a eral en que
yacen sobre sus páginas los sofism1s, los errores y las
falsas concepciones del hombre y el mundo.
La crítica, q11e debiera du hecb~ esta selección, es
uaa c:&gt;quetuela que apenas mira má; allá del bello ges·
to y su espíritu banal gusta más de consolar con sonri· ·
sas q11e de crear espíritus fuertes con observaciones y
consejos.
La lectura puede ser un3. medicina eficacísima con·
tra las dolencias del espíritu si en su elección se medita y se acierta, pero en cambio puede ser uno de esos
venenos agradables, como la morfina y el opio, cuando
se procede con ligereza o no están en relación las fa.
cultades comprensiva y asimilativa con las materias que
se tratan en el libro al que se pide coa;uelo, rec reo,
g uía o educación.
Recué~dense a este propósito los efe:to, desdichados
de las lecturas caballerescas sobre el cerebro enfermo
de don Q 11ijote, y si desde la altura de este hermosa
símbolo, desceodemos a la realidai y nos tomamos lo
molestia de observar en !;. esfera de nuestras relacio·
nes los efectos de las lecturas desatinadas, encontrare·
mos:
Señor~s enamoradas de alg unos vocablos más o menos
raros, de las que en la c ooversación familiar llamamos

lt.

1

\

Traje de calle.

Traje de mañana.

pequeñas "moscas" de un matiz más obscuro, colocadas
en los plieg ues de las draperías, en el cuello, vueltas, y
puño; del jaquel. es uaa muestra indiscutible de cuán
bonito es el citado adorno, que acaba de aparecer como
una de las novedades más originales de las modas de la
presente estación.
MARGARITA

LA~ Llt&lt;Cífl.U!R?.A~
Si resulta importante ante todo el organizar la inver·
-sión de la actividad con arreglo al medio ambiente en
que se desarrolla la vida y con arreglo a las coodicio·
nes person:i.les del individuo, no menos importaote es
el estudio de la forma en que debemos invertir nuesiros ocios, para que, sin robar al espíritu el reposo que
busca en ellos, sean útiles desde algún punto de vista.
Una mujer que ::io esté dedicada por completo a tareas cerebrales, encontrará en la lectura, no sólo los
-dos efectos anotados, sino todo cuanto le haga falta pa·
-ra orientar su ioteligencia, para mitigar, avivar o sofocar sus pasiones, o para completar uoa educación que
las falsas leyes sociales o la carencia de medios econó·
micos dejaroo iocompleta.
Pero es preciso pooer mucho tino en la elección de
1as lecturas que convieneo a una mujer; hoy se publican muchos libros, todos apreciables por el hecho de
ser tales libros, pero en muchos de ellos apenas se sal·

Traje de baile.

" redichas", que ensartan desatino sobre desatino, y ex·
citan una risa que la disc reción oblig:i. a sofocar con
grave tortura del paciente.
No se va de mi memoria una de estas señoras r edichas a quien le enseñaban un magnífico jardín, contiguo a un botelito, cuya dueña le hacía los honores .
-e Le gusta?-preg uotó ésta amablemente.
- Sí-contestó la sabia,- pero aquí en el centro estaría muy bien una "claraboya."
Ante un dis¡&gt;arate de esta medida, ni la piedad ni las
conveniencias sociales pueden imponer quietud a uoa
carcajada francamente burlona, sanción peoal justa pa·
ra un delito que no merece tolerancia; pero si aquí es
bastaote sanción la carcajada, en cambio ya merece un
castigo mayor la pedantería de un caballero de los incluídos en el primer grupo deseres perjudicados por
las lecturas.
Contábale una señora que se le había roto un "bibe·
lot" en el mismo día en que lo había comprado. El ca•
ballero ahuecó e l pecho de la camisa, estiróse los puños, e nderezó las g uías desu bigote, pasóse la mano por
la frente, tosió y dijo con la misma entooación que se
puede suponer a l que da cuenta de haber descubierto
el "radium."
-Para ser objeto decorativo, o sea de mero ornato,
su existencia fué efímera y su muerte asaz' prematura.

�!

. j
•

1

1f®llilffiloo ®llil ~n

..
~IIUIIIAS
ve el gusto de contestarle por correo su carta; espero
que habrá recibido mi respuesta.
OBSEQUIO.-Triste felicidad: He recibido oportunamente todas sus cartas, a las cuales ya contesté por
correo; ¿aún no llegan a su poder mis respuestas ?
En cuanto a la pregunta que atentamente me hizo,
sobre si podía ofrecerle a su novio algún obsequio en
el día de su santo, a pesar de .l a oposición que hay en
la familia de ust~d para aceptar erns relaciones, crrn
que no hay el menor inconveniente en hacerlo,
pues cuando dicha oposición no se funda en ra zones de importancia, sino
solamente en peca simpatía para un pr~tendiente,
no debe atenderse ni to·
marse en cuenta, porque
la felicidad de una persona no puede sujetarse al
capricho de los demás.
.No se llame desventu•
rada; el amor grande, fiel
y sin.:ero, es un tesoro de
tal cuantía, que no deja
lugar a ninguna miseria,
por eso no debe llamar
" triste" a su felicidad pre·
seote, pues esto sería una
contradicción de sentimientos que no cabe den·
tro de un cora:zón que ama
y es amadc.
Luche con energía, cal·
ma y constancia; el más
fuerte de voluntad es
siempre el vencedor; si
existe en el mundo algu·
na facultad casi omnipotente. ~s sin duda la fir·
meza de ci.rácter. Si us·
ted y su novio luchan de
tal manera, el éxito más
completo coronará sus es·
fuerzas, y verán cumplidos sus hermosos sueños
de amor.
VARIAS RECETAS.Inocencia: Si desea mejo·
rar su cutis de un modo
eficaz, le recomiendo que
consulte con un médico
para afecdones de la tez.
Yo tendré el gusto de indicule cuál es ese doctor,
si se atiene a mis indicaciones. Pero en el caso de
que no quiera sujetarse a
un tratamiento especial,
haga uso de las siguientes
fórmulas, y acaso cense·
guirá lo que pretende. Para curar los barros es muy
eficaz el agua de végeto
mezclada al agua con que
lava el rostro diariamente. En seguida debe
ponerse «Suavisina,&gt; que
es muy útil a ese respecto.
Se venden en la drogue•
ría de Grisi en esta capi·

s.,

tal.

AMISTAD MISTERIOSA.-OFEL1A: Muy bien re·
cuerdo su asunto, querida amiga; es usted aq uella jo·
ven que sufría crueles tormentos por el amor ta,:; pro·
fundo que su maestro de idiomas supo inspirarle. Aquel
maestro de nacionalidad italiana y de antecedeutes ra·
ros, obscuros y novelescos, llegó a dcmioar de tal mane-

advertencias. En efecto; recuerdo que le aconsejé unie·
ra su destino al de ese caballero misteriorn, pues usted
no podía resolverse a. despedirlo de su casa, y siendo
cerno era, sumamente joven, rnla, rica y débil de voluntad, su fama estaba 1nuy comprometida con aquellas vi·
sitas de un hombre extranjero, de arrogante fig ura, y
cuya sospecho~a conducta ¡:odía dar a la murmuración un amplio campo donde desarrollarse: perositm·
pre creí 'que s{mejante enlace no había de ofrecer a
usted la dicha que soñaba
mucho más teniendo la
desgracia de ser tan celo·
sa.
Sin embargo; su situa·
ción actual no me parece
tal cual pudo haber sido;
su esposo la quiere mucho, le guarda toda clase
de atenciones; no tiene
mala conducta, ni se han
desmentido las noticias re·
ferentes a la primera es·
posa; las deudas de honor
se han liquidado; sóloator·
menta a usted el carácter
impresionable de su ma·
rido, en cuestión de sim•
palías femenrnas; gusta delI!asiado del trato con mujeres hermosas; asiste con
frecuencia a los teatros
en donde figuran actrices
bellas; hasta las sirvientas
de la casa, exige que sean
de aspecto agradable ....
¿ Esto la hace sufrir atrozmente, mi buena amiga?
Pues ye, le aseguro que,
dados los antecedentes de
su matrimonio. es poco lo
que lamenta; acaso "Pao·
Jo" es un enamorado de
!a belleza, y por eso nece·
sita saciar su vista con es·
pectáculos hermosos. Usted es linda; procure ata·
viarse artísticameote; resígnese con esa afición de
su m~fido, y no se indigne porque la mayoría de
las mujeres lo ven ·con
agrado por su notable belleza varonil; ¿ac~w usted
misma no sintió c.;on vehemencia ese atractivo?
La mejor filosofía que
existe en el muodo, es la
de "adaptarse al medio o
perecer." Vea los acontecimientos a través de esta
máxima, y será dichosa.

.
j,,
~

~

fp$

'.\'

~

bellas gracias pueda admirar ? ¿Por qué en su~pirrs se torna el alma y a ti
se va ? Dime. ¿Por qué es todo esto? ¿Por qué será?&gt;
I I I

Entretanto ¿qué hacía Adela ?
¿Correspondía al cariño de Luis? cierto que no, a rn oido resonaren muc .. as veces palabras de amor. ¡Cuánto te quiero! le habían dicho uno por
uno de sus innúmeros adoradores. ¡Cuantas p1cmesas de~graoadas a su paso! ¡y ella! adormecida por el suave murmurar de esas frases cristalinas,
se dejaba arrastrar por su impulrn, se dejaba querer por todos, asi ccmo
la flor que perfu ma y que r:o muestra resistencia a que acaricien sus péta·
los, no había delinquido, pero jugaba al borde de un abi!mo; r:o era suya
toda la culpa puesto que no Je habían enseñado a reprimir sus inclinaciones, y así er::&lt; con Luis y con sus demás amigos. El empezaba a vislumbrar algo, él que tenía: hacia Adela un cariño intenso y puro, que la había
soñado más blanca que los lirios, sentía ic quietudes amargas, no podia
ver con buenos ojos aquel carácter; aquella ligereza le alarmaba, le bada
pensar en negros porvenires. ¿Qué iba a ser de aquella niña tan delicada
si así seguía? No-decía estremeciéodose-jmejor muerta! Reprochábase
él mismo de haber un día, ( n un acto de pasión, permitídose besar a que)
cuello de cisne, y luego continuaba:-Yo la amaré mucho, le mostraré la
pureza de mi car iño, le haré ver lo que no es bueno, y si ella me quiere todo quedará arreglado. ¡Es una flor tan bella que no puedo ni debo permitir
que se agoste!-Así ilusionado con estos dulces pensamientos, soñando en
una redención, se encaminó hacia su mesa de trabajo y escribió hasta muy
entrada la noche, después dió lectura a lo escrito en voz baja ....
CONSEJOS
«Bella niña de ojos negros soñadores, que revelan al mirarlo~. alma ingenua, pura y blanca, rosa reina, lirio níveo y azucena, palomita que comienzas a volar, sube alto a regiones luminosas, ¡no desciendas a pantanos!
¡oo tus alas sedatinas, primorosas, se te vayan a manchar!&gt;
«Tú no sabes de la vida los amargos sinsabores; tu pensar feb ril y ardiente se divaga, corre y vuela por jardines no soñados y en su~piros prolongados, tu alma anhela sed de amores, mas escucha, bella niña, tras la flor hay
una espina y el dolor sigue al placer: imaripos:,. cr istalina! ino te acerques
a la llama, puede arder .... ¡y si quemas tus alitas, jcnántas penas! ¡cuántas cuitas te podrán acontecer!&gt;
«Yo quisiera describirte las torturas y desvelos de las almas que han perdido su pureza, las nostálgicas tristezas de las rosas agostadas en capullo, y la muerte de los lirios que, manchados por insectos asquerosos, no
han podido ver desvanecerse la blancura de sus pé_talos hermosos&gt;.
«Mas a qué contarte esas negras desventuraS-ho1as secas arrancadas por
horrísono huracán-yo no quiero torturarte con visiones espectrantes de
locura, con historias Jugubrantes de tristeza sin igual ; yo tan ~ólo anhelo
y ambiciono para tí, que tu frente blanca y pura la c".nserves siempre asf;
que ta vida se deslice entre flores y perfum!ls, entre dichas y placeres; de
placeres inocentes que no quiten paz al alma, que no roben dulce calma,
que así vivas .... siempre así. ... &gt;
.
.
.
.
Terminada su lectura hizo un gesto de disgusto, hubiera quendo decir
algo más, pero le faltaron fras'ls: ?º obstante, _confo~móse con lo hecho y
así Jo envió, ¡que fuera comprendida, no el eshlo, la idea!

LIBROS EMOCIONANTES - AuGusTo: Lea usted "Salambbó," de Gustavo Flaubert, "La Hija
del Rey de Egip,o" y
"Amor triunfante" de Jorge Ebers,el notable recoos•
tructor histórico del anti·
guo Egipto. Estas obras
reunen a su admirable be·
lleza artística una potente
facultad de emocionar,
aun a lo~ caracteres más
tranquilos y poco propensos a impresionarse con la
lectura. - MAR GARlT A.

Los puntos negros de la
nariz, sólo se extirpan por
medio de la presión, aunHermoso grupo de peinados y adornos de cabeza propios para teatro o soirée.
que este procedimiento es
bastante doloroso, pero
o o o
ra el corazón de su discípula, que ésta, no pudiendo
también suelen quitarse con aplicaciones de éter su!•
vivir sin "su dueño," resolvió sacrificar parte de su for"
fúrico.
Las autoridades médicas dicen que, de todos los aliLas manchitas que dejan los barros al desaparecer, tuna para pagar las deudas dt&gt; juego que él tenía en su
mentoc el más nutritivo es la manteca y el que Je sitambién se van desvaneciendo con el uso de la «Sua- patria; rectificar las noticias de la muerte de la prime·
gue en valor alimenticio, el tocino.
visina,&gt; y si esta no produce buenos resultados, se pue- ra espma del citado señor, y casarse con él, aunque su
de usar alguna crema exquisita como «Floreine,&gt; &lt;Si· pasado fuese tan tenebroso y amenazador •. .. Ya ,·é uso o o
ted cuán buena es mi memoria; no he omitido un solo
rene&gt; o «Favorita.&gt;
detalle de su relato, ni tampcco he dado al olvido las
opiniones que me tomé la libertad de manifestarle, ya
Los ferrocarriles ingleses ga nan doscientos millon(s
RESPUESTA ,-REBECA DE LA GARZA LANno1s: Ya t ude pesos por año.
que usted tuvo la ,bondad de atenene a mis modestas

~~-cd!!IV'

-....

IV

•

•

Escenas y actitudes del juego de campeonato de Tennis efectuado el domingo últin.o
en terrenos del "Junior Club."

Al día siguiente Adela se encontraba leyendo " Los Consejos" de L uis,

�y un tanto parecían preocuparle, pues se mostraba
pen~ativa, ~uando 11'.'gó un amigo, el que muy en breve
le hizo olvidar a Lms y a sus consejos; juntos fueron a
pasear, y cuando el delicado amante fuéen busca de su
du?ña, se en;o1;1tró con que estaba ausente. ¿Y con
quién se babia ido? ya lo sabía. ¿No era con quien muchas veces la había visto ?
A_lgo muy lúg_ubre debió pasar por su frente, muy
tétrico y sombno, pues la expresión de su rostro no
significaba lo contrario.
('j: q~é, la imp_resión recibida ese día no sería capaz
de 10sp1rarle? Si: por eso en sus notas diarias escribía·
&lt;i M!s t_ristezasl aves negras, silenciosas que transita~
por m1 c1_elo, y en su vuelo, lentamente van· dejando
huella~ vivas de hon~o tedio, y en sus picos torvos lle·
van los pedazos de mi alma de mi alma de bohemio·
las triste~as que se adhiere~ y torturan, las tristeza~
que me siguen y persiguen por doquiera, son tristezas
de añoranzas de otros días, son nacidas al calor de los
en!ueños disfrazados, difumados por los crueles desea·
ganos; son recuerdos de ale,iría; son anhelos no alcanzados; son.secretos sofo_cados que se mueren por salir;
las nostalgias de unos o¡os, las no,talgias de unos labios
de unos labios de carmín.&gt;
'
&lt;Ya lo sabes, lo has oído de mi labio desmayado en3•
morado de otro labio de coral, donde en sed d'e fiel
amante, anhelante quise un beso desflorar&gt;.
&lt;i Ella_ m3ra 1 i E_lla vive en mi ardiente pensamiento,
no hay_ instante nt _momento de mi vida en que mi alma
adolorida no la de¡e de querer! ¡Y n o obstante, yo lo sé,
que otro amante vive en ella! y el p~nsarlo e imaginarlo son las causas de mi ardiente padecer.&gt;
_&lt;Ya gu': sabes, ~ue conoces mis amargos estrabismos,
mis letarg1cos mutismos y las causas de mi mal ¡díme
acaso! idíme lue¡¡-ol si hay co?suelo en esta vida que me
cure de esta henda ...... ¡Dime cual&gt;.
o o o
Pensó en mandárselas y después se dijo: /Para qué?
lsi no me comprende!

V
Hasta entonces no había declarado abiertamente su
amor, 1 p~r qué? le detenía la ligereza de Adela, temía
ser enganado; porque para él sería muy grato oir de
aquellos labios tan ambicionados un "Te amo" dicho
má~ 9ue con ellos con el corazón, pero si después se le
tra1c10,naba,_s! otro venía a ocupar el lugar que tan sólo
para s1 amb1c10naba. ¡Cuánta no sería su penal ¡Quién
llegara a profundizar la herida! ¡Quién a curarla! y si
esto le hacía callar, había algo superior que Je impulsaba a declarar su amor, a no permanecer con un secreto
que le torturaba, que le hacía pedazos el alma, por eso
resuelt? a ponerse a los pies de su Diosa, a decirle tod_o, a pi_ntarle con vivos coloridos lo sublime de su pa·
s1ón, a implorar el amor de Adela; sus mirada~. sus besc:is, sus c;,.ricias; pero todas para él y por siempre en la
vida, se fué en busca de su amada ¡Pobre Luis! ¡No sabía lo que se le esperaba, crEaía encontrar la dicha y tan
sólo encontr_aría_, por decirlo así, el golpe de gracia que
matara sus ilusione~.
. Luego qu~ h~bo llegado a la casa, presuroso se diri·
g1ó a la hab1tac1Jn de Adela y ...... tuvo que asirse al
respaldo de una silla para no caer, extraña confusión
d_e pens~mientos vinieron en tropel a ocupar su e,pí·
ntu: al_h, por la entornada puerta 11ió cómo aquel mismo amigo que en días anteriores fuera a pasear con
Ad~la, aquél a quien tenía íntimos rencores, ahora sosten1éadola entre sus brazos, sus labios sobre los de ella,
la besaba .... hubiera querido matarle pero, /para qué ?
No era una alevosía, era un consentimiento; ahora si ya
no eran sospechas, realidades son las que se presentan
a su vista Alejóse de aquella casa para no volver.
Dos día~ ?espués recibía Adela una carta, le particiPª?ª su v1a¡e efectuado la víspera y le dedicaba la si·
gu1ente:
DESPEDIDA.
&lt;Coa mis negros pensamientos, con mis penas, mis

tristezas, abrumado y fatigado ya de tanto caminar, a
las puertas de tu alma con el ansia del viajero que sus•
pira por la calma, por la dicha y por la paz que le brinde dulce hogar, yo llegué y en fa,::,tástica ilusión de poe•
ta y quimerista, de trovero y soñadcr, dulce anhelo me
formé&gt;.
&lt;Hacía mucho tiempo que mi templo se encontraba
sin su Diosa, sus altares desolados y rns luces sin arder·
en sus naves espaciosas se escuchaban los graznidos d~
las aves nocturnales; y las yedras y zarzales empezaban
a nacer. Y pensé colocarte en mi santuario, incensarte
con mi amor, dedicarte mi esperanza, consagrar a tí
mi fe&gt;.
&lt;Una tarde que recuerdo con tristeza; una atmósfera
callada; tu belleza deslumbrante; yo anhelante mi mirada en tu mirada refundir. Una mano que alevosa se
posaba; una mano cual reptil, tus encantos soberanos
profanaba; Y" mis celos, mis enojos sin decir.&gt;
&lt;Las pasiones en mi pecho se debaten; oigo gritos ca•
vernosos, y combaten con denuedo negras furias· son
venganHs impulsadas p.:&gt;r mi amor. Un instante ~ada
más; pasa rauda la fatídica visión y al espíritu la calma se retorna : sin embargo queda algo: es dolor&gt;.
&lt;Y lo siento muy profundo, muy amargo, pues no puedo confor~arme que una mano te profane, te deshoje.
iQue te qmeran y te amen! iEn buena hora!Mas no así.
Con el alma hecha pedazos yo_ prescindo de quererte;
pues comprendo no poderte, nt poderme hacer feliz&gt;.
&lt;Y esa tarde que recuerdo con tristeza y esa tarde en
que pensaba mis amores, mis anhelos revelarte: esa tarde se murieron mis ideales, se esfumaron mis ensueños
de zafir, hice empeño en olvidarte, tuve anhelos de mo·
rir&gt;.

q~~- ¡;;bí~· ~¡d¿

. ·É~~~~~~~-f~é ~-~;~d~ -~~~Í;r~·n·d16°
amada, pero ya dema~iado tarde, cuando el amante estaba muy lejos, con sus ilusiones muertas.

-~¡¡;

ANGELINA DOMO DI GORCE.

México Desconocido

o

b

"
Templo de San Francisco Acatepec, Cholula.

Altar mayor del templo de San Francisco Acatepec, Cholula,

•

�Galería Artística

..

o

,.

Especial para &lt;El Mundo Ilustrado&gt;.
No recuerdo quien dijo que hay historias que parecen
cuento,, y cuentos que parecen historias; ec ño, no me
meteré en tao semej•ote hondura para avtriguar quién
fué el autor del retruécano en cuestión, pues por hoy
bástame sin duda agarrarme de la mencionada figura
de retórica, para traer a colación cierta historietilla
que se relata con mucha gracia por la gente. de mi
pueblo.
Debo :tdvertir al lector que cuasi cuasi yo no soy el
autor del cuento que ya conocerán, pues lo úoico que
voy a hacer es a trascribir lo que mis ascendientes en
tercer grado me contaron antes de marcharse a la
"Ciudad de los muertos."
Casimiro, protagonista de este cuento, dicen las ma·
las lenguas que tuvo por madre a una comerciante en
legumbres; la pobre madre sufría la pena negra con su
hijo qued e diario le hacía a la humanidad dos o tres
maldades. Cansada señora Rutina de las fechorías de
su hijo, alcanzó la pénsula, como vulgarmente se dice,
de pasárselo al señor cura en calidad de hijo adoptivo.
La idea fué superior, y sin dejar para mañana !oque
hoy se puede hacer, cargó con el muchacho y muy de·
recho marchó a casa del ministro de Dios.
o o o
-Señor cura, señor cura.
-lQué nuevas me traes, Rufina?
-Pues .... ponga mucho ojo al parche, que ya sabrá
su mercé la bromita que vengo a encajarle.
-De seguro que no será el diluvio.
-iQué va a ser eso! lo mío no llega a anega.
-Bueno .... habla pronto y sepamos la broma que
me traes.
-Antes de entrar en· discurso quiero, a zan:adas de
gigante, manifestarle a su señorla el motivo que me trajo a esta su santa casa.
-Bueno, bueno; adelante.
- Este muchacho que usted ve, me lo dió Dios hace
la miseria de doce años para pagar no sé qué pecado,
porque desde que pudo andar y beber agua por su
cuenta, ha sido una de hacerles maldades a las gentes,
que la pura verdad .... yo ya no veo las horas de Dios.
-Y ahora, ¿qué quieres hacer con él?
-iiCómo qué!!, suplicarle a su mercé lo tome p0r
su cuenta, para que le meta en la cabeza todo lo que
usted sabe.
- Eso no es muy fácil.
-!Cómo no! Usted tiene escuela y algunos trabajitos
donde tenerle amarrado como buey dañero.
-Le voy a tomar como tú dices, no más porque veo
el deseo que tienes de que tu hijo se inicie en el camino del bieó; pero te advierto que yo haré de él lo que
mejor me parezca.
-Pe eso no hablemos, pues desde hoy se lo entrego
con todo y nalgas y usted sabrá cómo se las aviene con
este impertinente que para mí no es más que un casti·
go de Dios.
-Convenido, Rufina.
o o o
-Con que tú te carg'&lt;s tus mañas, muchic.ho tonto.
-Maaaa .... meutiras de mi madre.
-iQué mentiras ni qué mentiras! Vamos, qué oficio
quieres aprender.
-Yo quisiera ser torero
-!Qué torero, ni qué ojo de hacha! otro oficio bon•
roso y sin peligros.
-Entoncts paya,.o.
-Tú sí que estás curioso, sales de Guatemala para
entrar en guate'....pear.
-Pues .... entonces titiritero.
-Calla, imbécil, ya veré el oficio que te acomodo ;
por de pronto sabrás que conmigo no se juega, y que
de aquí en adelanta harás cuanto se te m~nde, tomando
empeño en hacer el mandado de lá cocma, llamar a
misa y doblar a muertos, cuando los dolientes paguen
el "Santo Oficio."
.
Casimiro oyó la consigna sin inmutarse y se dijo:-El
señor cur,1. cantará alegre, pero lo que es a mí no me
divierte; además, quién puede ser su señoría que co~
Casimiro no tope en duro, pues lo que es yo .... segui·
ré háéiendo lo que me venga al pelo
El señor cura marchó con Casimiro a ponerlo en po·
sesión de sus trabajos, presentándólo primeramente con
señora Inés, anciana de malos hígados y dignísima co·
cinera del señor cnra.
Señora Inés miró de arriba a abajo a Casimiro, y en
tono agresivo le preguntó:
·
-lQuién es tu madre, mucb.&lt;cho?
-Señora Rufina.
- l La verdulera del parián ?

-La misma,
-lY cómo vienes aquí?
-Dicen que en calidad de hijo adoptivo.
- !Vaya! Buena carga se ha echado el señor cura.
Casimiro hizo otro tanto, mirando detenidamente a
señora Inés, le preguntó:-¿Y usted qué es aquí 1
- lYo?
-Sí .... usted.
-Pues ...... yo soy la ama.
-De manera que usted va a ser mi patroncita.
-Yo mismo.
-Pues ..... .
--&lt; Pues qué ?
-No, nada. Nomás que querí'l saber qué clase de
pájara era su mercé.
-¿Qué es eso de pájara?·
.
-iMire, mire! No se h,¡ga la inocente.
-No gastes mucha confianza conmigo; entiende que
yo no soy la consentidora de tu madre y sábete que
que conmigo se hih muy delgado
-iiA poco!!
-Como lo oyes.
-Pues sepa, señora Inés, que yo también sé poner
el aire.
-Bueno, bueno; ya veremos de qué cuero salen más
correas
-Veremos ..... .
-Por de pronto, largo a traerse el recaudo.
Casimiro cargó con el canasto y se marchó al parián;
por el camino se fué pensando en el porvenir y se de·
cía- de aquí en adelante será otra mi vida; ya no car·
garé los botes de agua, ni limpiaré las ceboll~s y ~enos
cuidaré los animales mostrencos. En este soliloquio en·
!retenía su magín y caminando llegó a donde iba; des·
pués de comprar los garbanzos se dirigió al pu.,sto de
señora Susana, acérrima enemiga de su madre, tan solo
porque vendía cebollas.
Casimiro, en vt,z de comprarle la verdura a su ma·
dre, se la compró a señora Susana, pero Rufioa, que
comprendió la ·mala intención de su hijo, refunfuñó y
montada en cólera le dijo-por qué no me mercas a
mí las cebollas 1
- Porque oo quiero.
-Ya te las avendrás con el señor cura en cuanto sepa tus gracias.
-Mire ...... no me asuste con el petate del muerto,
pues entienda usted que ya estoy curado de espan·
tos.
-Calla, majadero.
-Cálleme si puede.
Rufina cogió uo manojo de cebollas y con más punte·
ría que un carabioero, le plantó tal golpe a su hijo.que
lo hizo rodar por el empedrado. Casimiro se levantó
aturdido y poquito a poco se fué retirando del puesto
de su madre, y cuando ya estuvo lejo5, se puso a silbar·
le la "muerte seca" a todo su sabor.
o o o
Aquí tiene el mandado, señora Inés.
-Bueno, ahora vaya y pó:1gase a las órdenes del re·
verendo.
Casimiro se marchó al departamento donde se eocc&gt;o•
traba el párroco y cumpliendo con lo que había orde·
nado señora Inés, le :lijo-aquí me tiene para lo que se
le ofrezca.-El señor cura abandonó sus meditaciones
e inmediatamente se diriR:ió con él a la escuela; al llegar al establecimiento, el maestro salió a su encuentro
poniéndose toda ht juventud de pié. El párroco le dijo
al maestro: que allí le llevaba a aquel muchacho y que
le suplicaba pusiese empeño en su educación. El maes·
tro, fiel servidor del reverendo, cumplió con lo manda·
do, poniendo a Casimiro en la banca de los distinguí·
dos.
Debo advertir que ta,nto el señor cura como Rufina,
abrigaban la esperanza de que Casimiro cambiase con
el tiempo de conducta; desgraciadamente la creencia
fué ilusoria, pues siguió el mismo; en fin. dicen que na·
tura! y figura hasta la sepultura: sin embargo, pronto se
distinguió entre sus compañeros por su afición al canto.
Si no hubiera sido por esta afinidad con el arte, quizá el reverendo le hubiera despedido, pero todos sabemos que en este mundo por algo nos hacemos necesa·
ríos; además, Casimiro, sabía por instinto aparentar y
sacar partido de las flaquezas de sus semejantes.
En uno de tantos días que van y vienen, se le ocurrió
a Casimiro proporcionarles a sus compañeros de &lt;jolgorio,&gt; un rato de diversión , y sin pararse en pintas,
buscó el medio de llevar a efecto su idea.
¡Ni mandado a hacer! pues hay tienen ustedes que el
maestro se presentó en el establecimiento demasiado
briago; por sunuesto hay que advertir que esto no era
raro, pues con frecuencia atrapaba uoas papalinas fenomenales. Casimiro, al verle de aquella manera, salió

violentamente de la escuela y se dirigió a un tendaj6n.
El lector dirá que qué tiene de particular esto; pero
mucho ojo, ¡que ya verán en qué va a parar todo esto!
Casimiro compró eo·e1 tendajón mencionado varias
docenas de cohetes y ~e dijo-tan luego como el maes·
tro empiece a dormir &lt;la mona,&gt; rodearé su mesa de
cohetes y después ...... ¡voy que prendo la mecha y to·
do mundo a gozar.
En marcha a verificar su fechoría, llegó con 3us com•
pañeros y después de manifestarles sus propósitos, les
preguntó: ¡Qué tal, compañeros! Todo el mundo aplau·
dió la idea; pero ahora, ¿quién le pondría el cascabel
al gato ? es decir, ¿quién prendería la mecha?
Después de mucho deliberar sobre el particular, sal·
tó un condiscípulo diciendo: &lt;Compañeros, lo mejor se·
rá echar una porra y el designado por la suerte, irá sin
disputa a encender la mecha.&gt; La pénsula fué ~a proba·
da por el consejo infantil y manos a la obra.
Ahora ¿saben ustedes quién . salió favorecido por el
azar? pues el mismísimo Casimiro, quien después de
prender un cigarrillo, se dirigió al escritorio a coosu•
mar la obra.
No había retrocedido ni dos pasos cuando estallaron
los cohetes. tronando tan fuerte, que el maestro, de un
salto fué a d.ir a un rincón, lanzando al aire tales aspa•
vientos, que sus discípulos temieron de su estado mental; sin embargo, pronto pasó el temor y engolfados por
el placer gritaron a todo lo que supieron: ¡Viva la botella, viva el maestro .... muera tía Inés .... vivan los
monos!!
Los gritos causaron alarma en todo el pueblo, pero
en ninguna parte como en el templo, pues a esas horas
se encontraba el reverendo explicando a los fieles las
hazañas de Sao Expedito.
.
Los fieles pretendieron abandonar el templo, pero e 1
señor cura les suplicó que permanecieran en la sina·
goga del Señor hasta saber lo que pasaba. Los creyentEs
obedecieron, pero eran tales los aspavientos que aquello parecía el fin del mundo.
Entre tanto los muchachos de la escuela, abandona•
ron el establecimiento y en manada entraron a la pa·
rroquia, haciendo tal algazara, que aquello parecía la
invasión de los bárbaros.
Como se ve, esto fué casi casi el disloque, pues P.ra
tan grande la confusión que no hallaban que hacer ni
los feligreses ni el señor cura. A las dos horas más o
menos de estar en aquel encierro, el reverendo y los
vecinos supieron lo que había pasado y enterada la au•
toridad de lo acaecido, supliioó al señor cura se sirviera
despedir al borrachales del maestro.
El párroco, cansado de las peripecias de Casimiro,
sacó de sus tesoros algunas monedas y le dijo-aquí tie·
nes estos dineros para que los inviertas en algo que te
sirva y favor de salir de mi casa. Casimiro se puso tris·
te; pero aquellas monedas no eran cualquier cosa ; pe·
ro ...... ¿cómo dejar aquella casa donde vivía la mujer
del sacristán que le daba carita y le mimaba con un
cariño para él desconocido! esto era lo más doloroso;
pero ante la resolución del reverendo no le quedaba
otro recurso que marcharse a otra parte,
Casimiro echó a correr por el mundo, aventurando
aquí y allá sin e ocontrar oficio ni beneficio, y despuls
de avenírselas con los rigores del destino, cayó a un
puerto de importancia, donde por verdadero azar. fué
a dar a una casa de tahures. Desde este momento cam•
bió su vida; en aquel antro del vicio hall6 la suerte,
jugando diariamente con cuanto &lt;vago&gt; se presentaba
en la pocilga.
En uno dP. esos tantos días que van y vienen, sin que
el hombre abone a su efímera existencia sus venturas
o sus desgracia~, Casimiro topó con un árabe, quien poseedor de una gran fortuna decidi6 aumentarla con los
dineros que le ofreció Casimiro bajo el encanto de la
baraja. Ambos tahures se entregaron al juego y en me•
nos que canta un gallo, Casimiro le ganó a su c0ntrin•
cante algunos cientos de monedas y un gran cargamen•
to de anteojos verdes. Con tan monumental ganancia
Casimiro resolvió transportarse a su pueblo, que hacía
años y fahces días no visitaba. La idea fué puesta en
práctica y cuando lleg6 a su pueblo, todo mundo salió
a recibirlo, inclusive el párroco, que creía de buena fé
que su protegido ya había cambiado de conducta.
Casimiro, que sabía aprovecharsp de la bondad de
sos semejantes, le contó al señor cura algunos de los
rasgos más culminantes de su vida, por supuesto muy
diferentes de los que en realidad había experimentado
contándo!P. que había vuelto a su pueblo, primero por
ver a los suyos, y ~egundo por realizar una poca de mP.r•
cancía· El párroco ofreció ayudarlo en todo lo que pu•
diera.
·
Enterado Casimiro de la buena voluntad de su pro·
lector, le dijo que necesitaba que le ayudase a realizar
un:1 gran cantidad de anteojos verdes que traía.
El señor cura vió la venta muy difícil, primero, por·

o

que era preciso que todos los vecin&lt;;&gt;s estuv_ieran meo·
pes o présbitas para vender tan crecida c;lDhdad de _anteojos; y segundo, porque que él no pod1a con~erhrse
de párroco en comerciante; sin embargo, resolvió. ayu·
dar a Casimiro y echándose en brazos de la Providen·
cía, pensó sobre el medio de resolver el problema de
una manera honrada.
Después de mucho idear hall6 que la única manera
de salir avante, era sin duda inventar algo supra-huma·
no y al efecto le dijo a Casimiro-he pensado, para po·
der vender tu mercancía, manifestarles a los fieles en la
misa del domingo próximo, que un aogel le reveló al
Santo Papa, que para el primer viernes de cuaresma
descenderá el Padre Eterno a la tierra.-Casimiro, que
no tenía ae tonto ni un pelo, exclamó: ¡¡Superior, supe·
rior!l pero ustedes comprenderán que ambos presentían
un lío estupendo, ¿pero qué hacer con tanto anteojo? sin
duda que venderlos como se pudiera.
.
Combinada la venta de los mentados anteo¡os y lle·
gado el día señalado, el reverendo con más valor que
el que le habla a un muerto.le ordenó al campanero
llamara a misa cantada. De balde será manifestar que
todos los fieles de la comarca ocurrieron a. la mencio·
nada misa.
El señor cura, después de verificar el "Sao te Oficio,"
abordó la cátedra sagrada, lanzando al espacio tres o
cuatro frases sacramentales y se perfiló de lo lindo,
manifestándoles a los fieles con las mejores frases que
se supo de co~rido cuando fué seminarist_a, el descendimiento aludido. Como era natural, los fieles tragaron
la píldora, co~siderando el arribo del Padre Eterno
como la maravilla más sorprendente del siglo; yde ver·
dad que lo hubiera sido si el Padre Eterno se . hubiese
tomado la molestia de visitar este valle de lágrimas.
Entre tanto, el señor cura,.antes de terminar su plática
les dijo a los creyentes-que aunque el. Padre. Eterno
se haría visible al género humano, y quizá al inhuma·
00 también, no le verían a aquellos que no se compra·
sen unos anteojos que para el efecto él tenía.
Como ustedes comprenderán, aquello de comprar
unos .&lt;nteojos y confesarse Y. hacer otras . rnen_udenc~as
de la fé no es mucha historia para los villorrios, quie·
nes tratándose de la salvación venden hasta la camisa.
La venta de los anteojos fué superior, según díceres
de los que fueron testigos oculares, faltaado para muchos fieles.
En dos por tres llegó el viernes indicado, reinando
tal entusiasmo en los creyentes, que la pura verdad el
señor cura y Casimiro comereod.ieroo que todo a9u~llo
iba a terminar en algo trágico; s10 embargo, Cas1miro,
dijo a su protector-no tema usted, de los audai:es es la
victoria y ambos, armándose de valor, estudiaron el
modo d¿ darles más solemnidad al acto, para cuyo efec•
to el reverendo ordenó a los monaguillos que todos los
santos de busto fuesen trasladados al ca□po donde todo
mundo se reuniría para ver el descendimiento del Padre Eterno.
A las tres de la tarde, hora citada para ver el deseen·
dimiento del Padre Eterno, el señor cura y los fieles se
encontraban en el llano, esperando el gran aconteci·
miento, pero después de mucho pelar los ojos, se con·
venció, tanto el párroco como los cong regados, de que
el HACEDOR SUPREMO no descendería, pues por
ningún rumbo había señales de tal cosa.
Los creyentes, no obstante su esperanza de estrechar
la mano del Padre Eterno, o cuando menos de besárse·
la, se preguntaban el motivo que había tenid~ para no
hacerse visible; pero el señor cura, que muy bien sabía
que ni por chanza descendería, ideó salir de tao apura·
do trance y con las lágrimas en los ojos, les dijo a los
fieles:-Sin duda, alguco de vosotros no se confesó como lo manda la Santa Madre Iglesia, y por eso no te•
nemos la dicha de ver al Hacedor Supremo.-Los fie·
les al oír las palabras de su reverendo, empezaron a
echarse en cara los unos a los otros tan terrible sacrile·
La Virgen y el niño por Boticelli.
gio, llegando a tal grado la indigm..ción, que el señor
cura tuvo que intervenir en el asunto, resolviéndolo de
Por varios instantes anduvo la pluma flot~ndo en el
- iCalla, calla !; mejor has otra cosa.la manera siguiente:
espacio, sin que la dejasen tomar asiento los fuertes so·
-Pero .... ¿cuál?
De pie en el púlpito improvisado, estudió la manera plidos de los fieles, que ya se habían puesto muy listos;
- Pues abre una cantina, un billar; en fo, algo que
de taparle el ojo al macho, es decir, de salir avante del entre tanto, el reverendo ignoraba el fin que tuviese no nos comprometa.
aprieto.
._
aquella farsa; sin embargo, esperaba que alguien se
Casimiro tomó el consejo de su protector, y después
Los proyectos fueron tantos, que lleg6 a la confes10n ; aplomase al soplido para echarle la culpa.
de deliber;,r c.etenidamente sobre el particular, abrió al
pero en los momentos más supremos, siempre pa~a por
La pluma seguía flotando en el aire, hasta que un público una cantina, con el din1::ro d e los mencionados
la mente algo prodigioso. Después de mucho pensar, vientecillo la llevó a la cabeza de San Pedro, quien no anteojos.
¡gran sorpresa!, el reverendo se mete la mano al bolsi- le sopló, tan solo porque era de palo y carecía de pul·
Esta nueva lucha, al parecer buena y honrosa, le pro·
llo del chaleco y da con una pluma de ave ; y por pura mones.
porcionó tales dolores de cabeza al señor cura, que ya
inspiración la encontró útil para resolver el problema,
El señor cura al ver esto, exclam6: ¡¡Hijos míos, hi· verán ustedes, si tienpn la calma de segu:r leyendo.
y be aquí el desarrollo.
jos míos!!, San Pedro no dejó salir al Padre Eterno.
E n el pueblo de Casimiro se encontraban dos tinteriToma la pluma, y mostrándosela a los presentes, les L os fieles, al oír los aspavientos del reverendo, quisie· llos medio versados en el ateísmo.
dijo:
ron protestar contra la conducta del Santo portero, pe·
Estos amigos, que creían ser pozos de ciencia,"'"arma•
&lt;Esta pluma señalará al hereje.&gt;-Casimiro, que esta- ro ...... en fin, se postraron ante la estatua de San Pe- b:10 1:atalla con cuanto católico presumía de entendido
ba a su lado, le dijo en secreto-que aquello era muy dro, y a voz en cuello le interrogaron: que por qué no en la materia.
aventurado, que mejor inventara otropretexto,-pero el le había permitido la salida al Padre Eterno. San Pe·
El lugar de las discusiones era, por Jo general, la
señor cura, que ya tenía el proceso de su pénsula, no se dro, que era de palo, no les contestó ni en broma.
cantina de Casimiro; prolijo será traer a colación las
paró en mientes y les dijo a los fieles-el culpable será
d isputas de l&lt;;&gt;s polemistas; sin embargo, diré a ustedes
a aquel a quien le caiga esta pluma, y echándola a vo·
o o o
que allí se hablaba de los milagros de los Santos, de los
lar, flotó por el aire, volviendo desgraciadamente en la
/
errores del cristianismo, de la inviola bilidad del Santo
misma dirección del señor cura, quien al verla se puso
-/Qné te parece el apuro en que me has metido ?
lívido; pero en cuanto llegó la pluma a su cabeza, la
-Pues ...... señor cura ¡Tremendo! pero yo ya me Papa, de muchas cosillas que la pura verd.&lt;d aquellos
miserables no entendían ni jota:
arrojó de un fuerte soplido, por supuesto, con un sopli· imaginaba que usted iba a salir vencedor.
Casimiro, que picaba de ilustrado, llegó día en que
do disimulado.
- Dale gracias a Dios que me salvó de tan espeloz•
se declarase p.&lt;rtidario de los ateos y acérrimo eoemi•
La pluma, con s:: nueva dirección, fué a dar al pó· nante aprieto.
pulo, puo éste, que en tratándose tl.e no dejarse tomar
- Ya lo creo que se las he de dar. Ahora dígame ¿a go de los beatos.
el pelo, sé dijo para su coleto: &lt;hacer como hacen no es cuánto ascendió la venta de los anteojos?
Al saber el reverendo el cambio de su protegido, se
pecado&gt;, y en cuanto les llegaba la pluma, se la espanta·
-iFrioleral A seis mil pesillos.
apresuró a sacarlo del error, explicándole diariamente
bao con un fuerte soplido, escapándose así de la culpa
-Bueno, venga la mitad y quédese con la otra, y su los pasajes más elocuentes del Evangelio; pero Casimi•
que quería echarles el párroco sobre su conciencia.&gt;
mercé dirá si repetimos el color.
ro, que se pasaba largas horas conversando con los

�&lt;Pe rdó name, Padre Eterno, que yo dudaba de tu existencia.&gt;
&lt;Perdó name, Padre Eterno, que yo soy nn miserable.&gt;
&lt;Perdóname, Padre Eterno, qne yo soy un mal hijo&gt;
&lt;Perdóname, Padre Eterno, que yo soy un ingrato
con mi protector.&gt;
Perdóname, Padre Eterno, que yo tengo amores con
la mujer del sacristán.&gt;
- Eso no te lo perdono, miserable.
Casimiro, al oír esto, duplicó s us ruegos: pe ro e l Padre Eterno, que era como ustedes saben, el sac ristán y
el marido de la amante de Casimiro, se mostró inflexi·
ble, negándole todo perdón.
Por muchc,s instantes estuvieron b atallando, hasta que
cansado el sacristá n y deseoso d e sabe r los líos que se
traía Casimiro con s u maje r, le dijo-sigue diciendo
tus pecados.-Casimiro, que pretendía reconciliarse
con el Hacedor Supremo, de tendido d ijo cuauto hacía
coa la adúltera.
Fué tanto lo que desembuchó Casimiro y lo que le
pudo al sac ristá n, que como Dios le dió licencia a este
último, se desató y más bravo que un Miara, arre metió
contra el impío, dá ndole tal golpiza, que Casimiro caíÓ
en la cuenta de que el Padre Eterno no era tal cosa,
sino un humano como cualquier otro y reaccionando,
vió que el Padre Eterno era el mismísimo marido de
su am-inte e irritado p0r el engaño y por el descubrimiento, sacó de sus bolsillos uoa daga afilada y cargó
fuertemente sobre el sacristán, dá ndole tales puñaladas.
que el Padre eterno cerró los ojos y abandonó la vida.
Cuando el reveren"o bajó a ver qué resultado había
tenido el simulacro celestial, vió lo que nunca se espe·
raba, un asesinato en el templo del SEÑOR; y abisma·
do de tao horripilante sacrilegio, corrió en busca del
jue:. para que éste tomara coaocimieato· del hecho, pe·
ro u ,te des comprenderán que el representante de la
justicia, al ver ua :,anto asesinado, retrocedió espanta·
do, y sa bedor de sus oblig~ciooes, le dijo al señor cura
q ue él no tomaba conocimiento del hec ho, por la sencilla razón de que su jurisd icción era limitada; además,
que él no podía juzgar de los delitos supra-humanos.

dad enloquecedor a de los hombres. Yo conozco mu~ho
ese viejo jardín que las manos d e mis abuelos cultiva·
r on cua ndo en sus corazones florecía el a mor , y quién
sabe s'i eo las mismas horas de crep úsculo en que he
venido a él para dar a mi espíritu el alimento del perfume, de la suavidad y del silencio, esos abuelitos se
d ie ron muchos besos bajo esos mismos castaños donde
yo he soñado muchas cosas Y quién sabe si ellos, en su
afán d e Henar la copa de cristal de la vida y del amor,
no se apercibieron de esa agonía tao suave de las rosas. Segura mente q ue ellos mismos en sus idilios apresura ron la muerte de muchas flores recién abiertas, y
segura mente que, por descuido o por fal ta de refina·
miento espiritual, no llegaron a gustar la dulzura de
esa muer te.
¡Ah! Entonces hubier a n compre ndido, como yo com·
p rendo ahora, qué fa stidiosa y q ué vulgar ~s la mue rte
de los hombres, en uo rincón penumbroso y solemn e
sio ver e l cielo, sin sentir una caricia de aire tibio y
de perfume que refresque la ú ltima congoja de la
vida ... .

Sr. Coronel don Ra món Castro, nombrado prefec to
político de Tlalpam.

La agonía de las rosas
Bajo el atardecer, frente al viejo jardín donde apren·
dí, siendo niño, el sentimiento de las cosas frágiles, mi
alma mira la agonía lenta de las rosas y p iensa mi alma
que las rosas muere n muy d ulcement e, sin esa vulgar¡.

o o o

Señor Lic. don Adolfo de La Lama, nombrado
Sub,ecretario de Instrucción Pública y
Bellas Artes.

ateos, por nada de esta vida que quiso cambiar de opinión, pues creía firmemente haber salido del error.
Una verdadera lucha se armó entre protector y pro·
tegido, llegando algunas de las discusiones al vivo rojo.
Por mucho tiempo duró esta batalla, hasta que ua día,
cansado el señor cura ·de la obcecación de Casimiro, se
le ocurrió bajar del cielo al Padre Eterno, por supuesto esta vez no para verder anteojos, sino para sacar del
pecado a Casimiro.
La idea fué superior y sin robarle al tiempo tiempo,
le dijo a Casimiro que le iba a demostrar que lo~ Santos
hacían milagros, y que el poderío de Dios estaba manifiesto en todas partes.
Casimiro se dejó llevar por el pá rroco y le dijo-vengan las pruebas.
Aquí fué Troya, pues cómo obligar a los Santos a ha·
cer milagros, ¡imposible! ; pero un rayo de luz providencial cruzó por su cerebro, e iluminado por el cielo
se palmeó la frente y le dijo a su facristán: &lt;Hijo mío,
hay que hacer un simulacro celestial&gt; El sacristán se
quedó ea ayunas, es decir, no entendió ni jota.
Cuando el reverendo ya tuvo madurada la idea, Je
dijo al sacristán: hoy a las siete de la noche, te vestirás
de Padre Eterno; tu hijo .Y yo subiremo, al cimborrio
del templo, y por los agujeros que caen al interior, te
~charemos una cuerda, de la cual y una vez vestido
como te digo, te atarás a ella, entonces nosotros te alza·
remos a pura canilla hasta que quedes en el espacio y
c erca al dombo del cimbqrrio; después yo bajaré y lle·
varé de la mano al incrédulo de Casimiro hacia donde
tú te enc!leotras suspendido, para que éste, al verte, se
arrepienta de sus errores. Muy fácil es que Ca~imiro
aun así dude de la existencia del TODOPODEROSO,
que en esta vez tú vas a hacer sus veces; pero para
consumar mi obra, le dejaré solo en el templo y yo volveré al cimborrio, coa el objeto de irte bajando hasta
una altura que te distinga y pueda hablarte, y tú exortarlo al arrepentim,eoto.
Así pasó todo, pero . . . . .. vamos a la mejor del colo-quio:
Casimiro, con toda su incredulidad, sintió miedo ante
la preseoeia del Padre Eterno y maravillado de la ma•
jest:l.d del Hacedor Supremo, se echó e n brazos de la
f e y a voz en cuello pidió el perdón de sus pecados. En•
tre tanto, el Padre Eterno, o sea el sacristán, esperó el
momento opartuno para dialogar con Casimiro que tragaba la píldora, no obstante su talento.
Frente a frente se encontraron Casimiro y el sacristán, es decir, Casimiro y el Padre Eterno. El pecador,
arrepentido y armá ndose de va lor, le habló de esta manera:

Todo os parecerá cuento, pe ro dejemos a un lado Jaq
menudencias y penetrad en el fondo del cuentecillo y
os encontraréis algo con visos de realidad ; por supuesto,
yome lavo las manos y todo lo paso al costo, es decir,
lo cuento tal como lo oí de los labios de mis antece·
sores.
LAURO G. C ALOCA.

Por un error de formación de nuestro periódico, que
somos los primeros en lamentar, ·apareció en el número
de nuestro semanario, correspondiente al último do·
miago, la preciosa composición titulada &lt;Ojos Verdes,&gt;
del inspirado vate don Salvador Díaz Miróo, calzada
con la firma del señor don Baldomero Hoyuela, autor
de una composición poética que debió haber aparecido
en el mismo número, y que fué retirada a última hora
por falta de espacio.
Esperamos que taoto el señor Díaz Mirón como nuestros lectores, oos perdonarán esta falta, enteramente
ajena a nuestra voluntad .

Una r osa muy bla nca que me recuerda las manos de
una novia d e la infancia , se está poniendo pálida, tao
pálida que da tr isteza verla . Ya casi va a morir, porque
ha inclinado s u blancura hacia tierra, como para nos·
otros los hombres, a pesar de ser hombres, oo hemos
podido descifrar; ya casi va a mor ir , porque uoa flor
vecina la está lloraodo. Allá, hacia la mitad del jardín ,
están agonizando unas rosa~ azules .. . . así eran de azules los ojos de otra novia de mi adolescencia. !Pobre·
citas .... Se están ponien do ta mb ién muy pálidas, y eo
su agonía de du lzura y de paz parece que se interroga n
entre sí. Y a llá, en el rincón obscuro don de se ha muer to el sol, hao agonizado y cootioúao agonizando muc has
rosas azules, blancas y rojas. P e ro todo to silencio,
muy en silencio; sintiendo el dardo invisible de la
mue rte sin da r u n grito, sin desesperációo , sin sobre·
salto y arrojando por la herida abierta toda la sa ngre
de sus venas: el perfu me .. . . Así, eo sile ocio, e n uo sil e ocio q!.!e sólo interrumpe de c uando en cuando el balido de uoa oveja del prado cercano, el murmurio del
l:ilillo de agua y el quejido de uoa y otra hoja seca que
cae. Así. .. . ¡Oh , qué grato es morir así, en ti mayor

Señor Ingeniero don Salvador Echegaray, quien repre·
sentará a México en la próxima asamblea de la
&lt;Asociación Internacional para la Prevención
de las Huelgas&gt; que se reunirá en Septiembre en Gante.

A EFRÉN GóMEZ

Para &lt;El Mundo Ilustrado.&gt;
. .•• Aquella voz incierta,
aquella voz pausada
que en la noche sombría
me dijo, pertinaz, que me engañabas,
fugitiva y auster..
llegó vibrando hasta mi oscura estancia,
y al bailarme agobiado y sin consuelo
penetró en los arcanos de mi alma .. . .
¡Era cierto! .... Las brisas rumorosas,
al besar el cristal de mi vAntana,
con voz débil } triste me decían:
-olvídala, mortal. . .. " ella" te engaña,¡ Era cierto! .... El sollozo de la fuente
la voz de l:is campanas,
'
en mis horas tediosas,
llegaban a mi estancia
dejándome tristezas infinitas
y voces delatoras de tu infamia ....
Cuando la tempestad, rauda y siniestra,
sus torvas iras desató, mi barca,
ya sin timón sobre la mar bravía,
hundiósP., al fin, eo las oscuras a ~uas,
y cuando el ruego se asomó a mi boca
ya estabas lejos de la inmensa playa . . ..

···· ···· . . . ······· .. .. ........ ·······

iEra cierto!. ...
Las brisas Tumorosas,
al besar el cristal de mi ventana,
con voz débil y triste me d,-cían:
-olvídala, mortal. ... "ella" te engaña.
Señor Lic. don J usto Castillo, nombrado asesor de
la Comandancia Militar del Distrito Federal.

CESAR CAMACHO.

•
Palacio Municipal de la Ciudad de México.

Sr. log. doo Jesús T . Acevedo nombrado Director
General de Correos.
silencio, vie ndo el cielo, sintiendo la caricia del a ire,
s in que nadie nos difi culte la muerte! ¡Ah! Si los homb res p ud ié ra mos entr egar a la tie r ra el último aliento
de la vida así como las rosas, iqué dulce ser ía la agonía
de los hombres!
'1:AURICE MAE T E RLINCK.

�.,

IL,m§ i!ii~~llm$ cdl~ llal &lt;C©&gt;Il@m
All!lll~1llll'il&amp;.

•

o~s~il

..

~===
P====RE
-====M
~I
~
~

EN

TLALPAM.

o

El día cuatro de los corrientes celebró
la colonia americana residente en nuestra
capital, con el entusiasmo acostumbrado'
la fiesta conmemorativa del aniversario de
la independencia de los Estados Unidos,
iniciada por el gran Jorge Wa~hington. Co·
mo de costumbre, la fiesta se llevó a cabo
en el tívoli del Eliseo y se compuso de una
pule oficial, discursos, banquete presiden·
cial, etc., una deportiva y una popular
consistente en la grande kermesse y com-

bate de serpentinas en las callecitas del
parque del tfvoli.
El señor Presidente de la República fué
c,specialmente invitado para presidir la
fiesta y, cumpliendo con dicha invihci6n,
se presentó en el tívoli a las diez qe la
mañana, acompañado por varios miembros
de su gabinete y asistió a la parte oficial
de la fiesta, habiendo brindado porla pt'bs·
peridad de la colonia americana y por el
gran pueblo de los Estados Unidos.
;Las personas que hicieron uso de la pa·
labra, amantes de México en su totalidad,
hicieron votos por el restablecimiento de
la paz en nuestro país, y predijeron una
era de gran prosperidad.

~
~

~-~--=----=---_ -_-_-_-_-_-11
Sumamente lucida fué la fiesta efectuada el
domingo último en el edificio de la Escuela Co•
rreccional, en Tlálpam, para repartir sus premios y recompensas a los alumnos de las escue·
las nl.cionales de la locdidad que se distinguieron durante el ú1timo año escolar.
El acto fué sencillo y emocionante; como ya
dijimos, el sitio elegido para la fiesta fué el salón de acto, de la Escuela Correccional para
menores, el que fué decorado con panneaux y
artísticas piens florales distribuidas convenien•
temente en los muros.
Hacia el fondo del salón se improvisó un pe·
queño teatro, donde se verificaron todos los ac·
tos de que se compuso el programa.
A un lado, y h~ci;,. el ala izquierda del esce·
n:i.rio, Ae levantó una tribuna en la que tomaron
asiento los señores L~opoldo Kiel, director de
Instrucción Primaria, profesor Lucio Tapia, ins·
pectar de las escuelas de la cuarta zona, seño• Grupos de niños de las escuelas de Tlálpam, que recibieron sus pre·
ritas María Guerrero y Luciana García, directo- mios en la fiesta del domingo pasado.-Niñas que cantaron el Himno
Nacional en la fiesta de premios.-Niñas premiadas. -Alegoría.
ras de las escuelas superiores de Tlálpam y Co•

yoacán; señoritas profesoras Soledad Basurto,
Manuela Montes de Oca, Juana Reyes y profeso•
res Germán Andrade, Jesús Estrada y Francis·
co Nieto.
Cerca de quinientos niños de ambos sexos concurrieron al festival, que fué amenizado con al•
gunas piezas tocadas por la banda del mencio·
nado establecimiento.
Ciento cincuenta alumnos de las escuelas de
Tlálpam y otros tantos de las de Coyoacán, re·
cibieron premios.
El Presidente de la República en las fiestas de la colonia americana el 4 del actual.-Tres damas americanas portando el tradicional
gorro del ejército libertador. -La kermesse en el Tívoli.

..

t

�troversiu. Hocacio, el .:!picureo fué
uno de los moralistas, que rico, feliz, despreció a todos: o, por el contrario, filósofo, hacia vida bohemia,
modesta, sencilla, despreciando el
oro? Tal es la cuestión que se ha
presentarlo a los críticos que se ocuparon de tan inspirado poeta.
Sabemos que después de haber
lanzado su famoso apóstrofe: &lt;O
rus, q uando ego te aspiciam&gt; nos da
alguuas indicaciones, sobre la cuestión citada, diciendo &lt;yo prefiero
una mes:i frugal con legumbres de

CASTelLANA
:,~
-~
de visiones efímeras se puebla mi cabeza
cuando de luz de plata se puebla la llanura. .

Horas muertas
Yo deseo una casa con ventanas abiert~s
sobre un jardín dormido y silencioso Y Inste,
y vivir una vida llena de cosas muert~s,
con el aroma vago de lo que ya no existe,
También quiero unas horas de gris melancolía
en una vieja eEtancia, cuando_muera la ta~de,
y que al decir mis versos redimas la elegta
de la sorda epopeya de mi vida cobarde.
Quiero que nos digamos un himno f~nerario
en el que vibren todos los remotos festu~es, .
que al surgir del olvido como de un rehcar_10
caigan sobre nosotros como hambrientos mastines.
Después nos amaremos en un lejano huerto
rodeado de altísimos cipreses sepulcrales,
donde sólo entre pobres blancas flores de JJ?-Uerto
broten nuestras divinos rojos besos nupciales.
Llevarás un vestido de un suave color crema,
para que sea pálido todo cuanto soñemos.
y yo, sobre tus sienes escribiré el P?ema
de una blanca corona de blancos cnsantemos.
y luego de las horas de juegos inf~~tiles
en que a tus pies me tienda_ como un _mno cansado,
deshojarán tus dedos frág1l~s y sutiles
las simbólicas flores marchitas del pasado.
Me contarás tus penas, tus amargas tristezas...
Yo callaré mi negro rosario de dolores ....
¡y cuando sobre el pecho caigan nuestras cabezas
, haré como que río para que tú no llores .... !
y así iremcs la vida pasando poco a poco ... .
¡Tristezas de mbántropo y alegrías de loco
desgranarán mis labios en el atardecer .... !
¡Y en )a penumbra vaga de la ~oc~e cercana,
tú no serás mi amante, por..¡ue ~eras mi he~man~
al cerrar las heridas que me hizo otra mu¡er.....

Horas sedientas
Presentí el grato ensueño de tu vida dicbo~a.
Unas "Rimas" de Bécquer_ estaban sobre el piano,
En el búcaro había marcb1t~d:' una rosa
que de un rosal cortara la tlzianesca mano.
r

r

di
ló
m
ar
te

nu
asi
Inst
pee
rit
ras

Luego, estaba tu lecho bajo la advocación
de una imagen sagraJ_a~ reverente. austera,
a la que cte rodillas dinas la oracton
de tus bellos anhelos de chiquilla soltera.

r

Eras rubia .... tan rubia c~mo un rayo de oro,
Eres bl anca ... •ta n blanca .como un almendro en flor.
Un canario rimaba su cántico sonoro,
y en tus ojos babia puei,to fuego el amor.

No me jures amor, jura tan sólo .
Que cuanc10 muera irá~ al ceme?ter!o
y en mi tumba, al abngo del m1steno
Una flor dejarás.
Entonces mi alma desde el otro mundo
A la tierra vendrá sólo por verte,
y triste, resignada con su suerte
Podrá ya descansar.
Después una oración_~urmura_ q~eda,
Que la .ignoren tus labios y tus ?JOS,
Entonces seutirán tus labios roJos
Un beso, una ilusión.
Mas no temas, es tierna despedida,
Tu rezo puedes terminar con calma:
El beso, es la caricia de las almas,
Es el eterno: Adiós.
Jalapa, Junio 29 de 1913.
JORGE E. GOMEZ.

~ItID&gt;llíiAAID&gt;©
Para &lt;El Mundo Ilustrado&gt;.
¡Oh, qué dulc~ es vivir!
Vivir únicamente
Pensando en ilusiones y quimeras:
Y del cósmico ruido separado;
Y tan sólo, del Ser Omnipotente
Sentir la eternidad de lo ignorado,
Como árbol corpulento
Que altivo y orgulloso se levante,
Mostrando al firmamento
La augusta cabellera;
.
Do fabriquen las aves sus mans10nes
y el filomelo entone sus ende.:has,
Que entre la frond:1 verde y pa_lpitante
Los pájaros preludien sus canciones.
Enhiesto centinela
Del aquilón las furfas desafíe;
Agítese el ramaje, mas el tronco;
Como nervuda pierna
De luchador romano,
No doblegue; y cual roca
Que a la orilla del ponto
De las olas los golpes recibiera,
Y en argentina espuma .
Al piélago agitado devolviera,
Irgase aquel coloso,
Poniendo una barrera,
Al burac án furioso,
Como la roca al mar.
Fiel y mudo testigo
De rudo batallar.
Jalapa, 1913.
FRANCISCO R. VARGAS.

N-octurno XIX
A la Srita. Ro;a Liprandi.

Eras una exquisita, mística figuli~a,
tanagra modelada por la mano ~ebnl . .
de algún lejano artista de la estirpe d1vi?a
que floreció en la Grecia refinada y suttl.

En la tediosa calma de aqueste apartamjento
disipo mis tristezas cantando mi pasado,
y dejo libremente viajar al pensamient? ,
basta el país remoto por la muerte habitado.

Yo anhelaba vinieras al jardín solitario
ara deshojar juntos sus ~o~es una a _una.
~a en la jaula dormía tu hnco canana
y en tu boca besaba blandamente la luna.

Distraigo mis tristezas con el recuerdo hermoso
de todo lo que ha ido hacia región ignota
y, en medio del tranquilo, ~el sepulcral reposo,
dibujo-como Werther- la imagen de Carlota.

................... : ....... ..... .
Eras como nimbada r,or un halo ~ivi?o;

tan cerca de mí estabas, que te tendi mis ~raza, ....
·Mas fueron tus sonrisas para otro peregrmo.

~esbaciendo mi pobre corazón en peqazos! · · · · · ·
G. MORENAS DE TEJADA.

mi ·jardín a lo, banquetes suntuosos y brillantes.&gt; A
men11do Horacio se echaba sobre los campos de su jardín, y bebiendo agua de sus ricos manantiales, vivía
una existencia sencilla y casi bucólica.
Los detractores del poeta, pretenden objetar todo es•
to, afirmando que Horacio fué víctima de sus riquezas,
de su vida fastuosa, fijándose para ello en su amistad
con Mecenas, que influyó tanto en su existencia.
Los descubri!llientos a que venimos refiriéndonos algo aclaran lo que respecto a Horac1ose ha dicho, y a no
dudarlo por su manera de vivir, el gran poeta era afecto a todo lo que fuese lujo y comodidades. Los jardines
de su Villa eran de lo más maravilloso que se conocía
en Roma, y eso que por aquel entonces los palacios de
los patricios presentaban magnificencias asombrosas.

Busco en las noches tristes bañadas por la luna,
el misterioso encanto de sus ojos dormidos
que disip~n la pena que a vtces me importuna
con el dolor acervo de todos los olvidos . ...
y encuentro solamente, tristeza y más tristeza~
y aunque creer deseo disipar mi amargura,

:1

Y, a mi espíritu vuelve, cans~do,
pensamiento
del viaje azul y triste por el pais sonado .
y encuentra el alma mía en este apartamiento
canta::ido eternamente la muerte del pasado.

:1

y en mis noches de tedio,':ºº
recuerdo hermoso
de todo lo que ido hacia región ignota,
en m-dio del tranquilo, del sepulcral reposo,
dibuj~-como Werther-le imágen de Carlota ....
• JULIO A. MUÑIZ.

EN COLONIA
En la vieja Colonia, en el oscuro
rincón de una taberna,
tres estudiantes de Alemania un día
bebíamos cerveza.
Cerca el Rbin murmuraba entre la bruma
evocando leyendas,
y sobre el muerto campo y en las almas
flotaba la tristeza.
Hablábamos de amor, y Franz, el triste,
el soñador poeta,
de versos enfermizos, cual las hadas
de sus vagos poemas,
&lt;Y@ brindo&gt;, dijo, &lt;por la amada mía,
la que vive en las nieblas,
en los viejos castillos y en las sombras
de las mudas iglesias;
por mi pálida musa de ojos castos
y rubia cabellera,
que cuando entro de noche a mi bohardilla
en la frente me besa&gt;.

El soberbio panorama al q ue daban las ventanas
de la Villa de Horacio.

LA VILLA DE HORACIO
Hace poco se han descubierto unos restos muy interesantes de la villa de Horacio, de aquel poeta sublime
que fué en tiempo de los romanos, como es bien sabido, una de las lumbreras de la poesía. ¿ Cómo se ha producido todo esto? Véamos lo que se cuenta: El profesor Pasqui, el sabio Director de antigüedades en Ro·
ma, estaba muy intrigado por cierto muro de construcción fuerte y de caracteres, a no dudarlo, muy viejos,
que existía en un campo situado al pie del monte Lucretilis.
El docto arqueólogo, no ignoraba que en les alrededores estuvo en épocas remotas, nada menos que Ja Villa de Horacio. En efecto, el poeta de las &lt;Sátiras&gt; y
de las &lt;Odas,&gt; habló mucho en sus obras de su casa de
campo, describiendo el lugar y sus accesorias, el jardín
y el río que descendía de la montaña.
Con tales datos se decidió empezar las excavaciones
en 19rr, y fueron interrumpidas basta el año siguiente,
lográndose descubrir la piscina que debía alimentar de
agua a los jat'dines. A la derecha se encontró la villa
de Baños y d~spués el :1cueducto que separa la propiedad de Horac10 de la Villa del Emperador Antonino. La
gran piscina y el Frigidiarium, aparecieron en ruinas
perfectamente conservados.
Pero, a pesar de ello, hubieron de encontrar osamen·
Los canales subterráneos por los cuales el agua
caliente venía a los baños.-Las piscinas en
las cuales se hanencontradoesqueletos.

Y Karl, el de las rimas aceradas,
el de la lira enérgica,
cantor del sol, de los radiantes cielos
y de las hondas selvas,

Las termas lo mismo: bien sabido es que los romanos y las romanas rendían un culto fervit:nte a las
abluciones, al baño, a los ejercicios en las piscinas,
y en las excavaciones a que nos venimos refiriendo,
se ha encontrado mucho del lujo, y la riqueza de los
baños, en el que tenían lugar si vamos a creer a T ácito, escenas no muy e~ificantes. Los grabados que presentamos dan alguna idea de lo que venimos diciendo, y a los arque:5logos les ha admirado lo bien conservados que se encuentran las ruinas y lOl&lt; detalles,
que aun puede ~erse. en las mismas, detalles que
confirman la ex1stenc1a que llevaban aquellos ciudadanos.

el poeta del pueblo, el que ha narrado
las campestres faenas,
el de los versos que en las almas vibran
cual músicas guerreras,
&lt;Yo brindo&gt; dijo &lt;por la amada mía,
la hermosa lorenesa,
de ojos ardientes, de encendidos labios,
y riza cabellera;
por la mujer de besos ardorosos
que aguarda ya mi vuelta
en los verdes viñados donde arrastra
sus aguas el Mosela&gt;.
&lt;Brinda tú!&gt; me dijeron. Yo callaba
de codos en la mesa,
y ocultando una lágrima, alcé el vaso
y dije con voz trémula:
&lt;Brindo por el amor que nunca acaba! .... &gt;
Y apuré la cerveza,
y entre cantos y gritos exclamamos:
c¡Por la pasión eterna!&gt;
y seguimos risueños, charladores,
en nuestra alegre fiesta ....
Y allí mi corazón se me moría,
se moría de frío y de tristeza!
ISMAEL ENRIQUE ARCINIEGAS.

l~

Un "frigidarium" reservado a los miembros de
una misma familia.-Estado de las excavaciones hechas en el sitio en donde sonrió en
otro tiempo la Villa de Horacio.
tas y esqueletos, de los tiempos de la República Romana y del Imperio.

La hidroterapia decididamente triunfaba en los tiem•
P?S ?el inmortal poeta! A poca distancia de una a otra
p1scrna se veía el Teatro de los ejercicios acuáticos todo el~o maravillosamente preparado para el confort' necesario.
Un_ atrio de mármol da acceso a la Villa, y soberbios
mosaicos lo "'dornan, y por una y otra parte en rincones huecos, y esmaltando las paredes, se han encontrado vasos, urnas funerarias, medallas y un sinnúmero de
cosas análogas, esculturas de mármol, decoraciones en
los plafonds y fragmentos de estatuas, como una cabeza
de Faustina de gran belleza.
El descubrimiento de la Villa de Horacio ha de enriquecer la Historia y las Ciencias, de un modo inesperado: ellas nos permiten también dilucidar una cuestión
qeu durante siglos ha dado motivo a interminables con-

El río donde Horacio se inspiraba escuchando los cantes de la naturaleza . -El acueducto que bajo tierra
iba al palacio del Emperador Antonino.

/

�111

1111111111111

TEATRO MEXICANO.-&lt;LOS AMIGOS DE LA
NOCHE&gt;.
No he de ser cómplice de la ~mpresa de ~ste coocu•
rrido teatro si se propone seguir por el cam1eo de dar·
nos obras c~mo la que se estrenó últimamente, "novela
escénica" de Dickeos (dice el cartel) cuando el famoso
humorista inglés nunca hizo sino novelas, pero no es·
céoicas.
En contra de los que aplaudieron la obra, en contra
de los que en letras de molde la hao celebrado, m~
permito decir que este género de dramones, pue.s. 01
melodrama es, desprestigia el buen nombre adqu1ndo
por la Compañía Villegas-Coss, su buena fama de aman·
tes del legítimo arte escénico, y echa por los. suelos la "El almacén de antigüedades" del primero, conocerán
constante y meritoria labor, que venían hac1e~do con las obras maestras del humorismo moderno.
De suerte que llevar a la_ escena a un liter~to de es:
alabanzas de los asiduos concurrentes, al Mexicano, y
ta clase es disponerse a tnturar_ una obra, s10. too 01
con elogios de la crítica sana y de alto criterio. _
&lt;Los Amigos de la Noche&gt; arreglada Pº: los seoore~ son y sobre todo sin que sea posible obtener éxito fa·
J. A. y Fernáodez Portero, muy señores mios y de m1 vor~ble digno de anotarse. La mayoría de las escenas
mayor respeto, tanto más respetable~ cuanto má~ des- de "Los amigos de la noche" surgen. sin razón alguna
lógica, aparecen porque sí; y lo más 10t,uesante, los ao•
conocidos son, es una obra sin plan 10teresante, s10 b~llezas escénicas, y que pretende llevarnos co? el se?h·
miento del terror en algunos momentos, a. la 1mores1ón
estética, sin conseguirlo. No es obra P?lic~aca por. fal_tarle los efectos necesarios, y el detective 1mpresc1oéh·
ble; no es drama, por lo burdo de los re&lt;;ursos y la fal·
sedad de los caracteres; y no ~s melodrama, por care·
cer del matiz pa~ional, del juego escénico, y sobre todo
de la intensidad artística de esta clase de obras; pues
por falso tengo, el que se crea hacer estas últimas
obras poniendo venenos, ladrones, . canallas y muchas
detonaciones de pistola; esto horroriza, pero oa~a. más,
y el teatro requiere otra cosa que llegue al esp1ntu y
Jo conmueva.
No quiere todo esto decir, y no es mi intento soste·
ner que ciertas ooveias oo.pued,an ser lle:-7adii;i al tea- . ~
tro. Semejante aserto s1g01ficana un olvido 1mp~rdo- ~"f!
nable de dramas y t.omedias celebradas _que tuv1er?o1~
su origen en libros novelescos. Pero, precisamente Die ,
keos fué un mae~tro del humorismo inglés, y ji;oto con
Thackeray cultivaron ese género con predilección, ~as
ta el punto de quien conozca "La feria de las vao1da
des" del ú1timo autor citado, y "Nicolás Nicklebly" )

tecedeotes del hijo del primer matrimonio del esposo,
de ' Germana" Jo vemos expresado en cuatro palabras,
siendo la premisa principal para los hechos criminales
subsiguientes. Además, la factura de la obra es tan d_~bil que desde el acto segundo sabemos que el graou¡1lla "Mario Rister" es el niño "Roberto" robado a la
referida ''Germana" en la misma noche en que mudóesta víctima de un veneno.
Apesar de lo cual, en el quinto acto lo declara
"Gipsy" como una grao cosa, ''Gipsy" el bandido, que
había logrado h¡,,cerse novio oficial de la hermana de
la muerta, sin explicarnos cómo. En el acto cuarto está,
en la cueva donde los criminales se reúnen y en el final de la obra, ya aparece hecho un caballero, alter·
nando con la familia en la que pretende entrar como,
esposo de la joven. En resumen, una sarta de dispara•
tes, sin una sombra tao siquiera de verosimilitud y de·
lógica.
Muy bien María Luisa Ville~as; la esc-ena de la muerte fué primorosamente hecha. Todos los demás intér·
pretes bien; tomaron sus papeles con cariño ¡qué lás·
tima! Exceptuóse de este armónico conjunto, el señor-

¡

1

(

..

Macías que sigue gritando, que siempre mira al público, y que exagera sus papeles.
Anoche sábado se habrá estrenado "Madrigal" de·
Martínez Sierra. Veremos arte fino y bello, y los habituales concurrentes al Mexicano, gozarán con esta.
obra, tao apropiada a los gustos de nuestro público.
TEATRO COLON.-"SHERLOCK HOLMES"

Teatro Colóo.-Dos escenas de la obra "Sherlock Holmes.'

Su lucha con un criminal viejo en el oficio,
y que tenía el negocio del delito montado, co·

No me equivoco si digo que 1a mejor obra que se ha·
puesto en escena, pGr la compañía Car~lt, ha sido el,
drama en cinco actos de Conao Doyle y Edwards Willy,
cuyo título acabo de indicar, y en el que aparece de
cuerpo entero, el famoso "detective," creación admira·
ble del e itado novelista inglés.
Los que conozcan las muchas hazañas de ese policía,
modelo, deben verlo en la escena del Colón, pues el in·
cideote que se explota en la obra, da motivo a que veamos a Holmes con todos los detalles de su vida.
f&gt;

mo una oficina ministerial, y el triunfo del
"detective" después de varias artimañas y
golpes de audacia. y hasta el ligero barniz de
cariñ? que sienten mútuameote el vencedor y
"Miss Alicia Beot," a la cual libra de un in·
fame secuestro, todo ello hace que la obra
triunfe en toda línea y que el público pase
unas horas divertido con tanto incic!ente, que
de divertirse tr..t.t, ¡severos Aristarcos! ... y no
hay para qué arrugar el ceño, viendo que con·
curreocia numerosa llena el teatro noche a
noche, cuando a otros espectáculos no fué, Jo
cual demuestra que en elbs se aburría, y bas·
ta; pues estas mismas obras en Londres, París, Nueva York, Buenos Aires, hao tenido
éxito mayor aun que aquí. De modo que todos
esos argumentos de cultura, pueden guardar·
-se para mejor ocasión, que nadie tachará de
facultos a los públicos de las capitales cita
&lt;las.
La interpretación fué buena y la escena se
puso .con verdadero cuidado, siendo algunas
&lt;le las decoraciones muy propias.
E l mutes último se estrenó "El Diamante
Azul" que es uno de los epi~odios novelescos
en que aparecen de frente Sherlock Holmes
y Arseoio Lupia, el ladrón del grao mundo,
,tipo creado por el literato francés Mauricio
Leblaoc.
E, curioso cóm? explica este distioguido
escritor, sus novelas en que el protagonista es
Lupia. Le preguntaron cómo había llegado a
conocer tantas cosas de los criminales.
-Pero si a este respecto- dijo-soy un per·
fecto ignorante. ¡Si en mi vida he hablado
eon ladrones ni con pícaros de esa calaña! ..
Una sola vez en mi vida conversé con un de·
-tective. En cuanto a los criminales sobre
-q uienes escribo,. no tne interesan. Nunca he
· tenido el menor deseo de conocerlos. Mis

obras son, como es lógico, pura ficción- fao•
tasia y nada más,-novelas. No existe un tipo
como Arseoio Lupio. Yo le inventé por ca·
sualidad. Llevaba ya varios años escribiendo
novelas en las que estudiaba la vida real cuando un día el señor Lafitte, actual director del
diari.:&gt; parisiéo ''Excelsior" y muy amigo mío,
me pidió que le enviara una novela corta y
de aventuras para su magazine "Je Sais Tout,"
que había comenzado a publicarse hacfa po·
co. Reflexionando se me ocurrió una idea y
la desarrollé en una oovelita a la que titulé:
"La detención de Arsenio Lupio." Como tal
vez lo recuerde usted, trataba incidentalmen•
te de telegrafía sin hilos. E ste detalle científi•
co me agradaba. El cuento, era más bien un
cuento 1ue una novelita, fué un éxito. "Siga
por ahí, me dijo el director, envíeme más
cuentos sobre ese Arseoio Lupio y le aseguro
un éxito mayor que el obtenido por los cuen·
tos de Sherlock Holmes. " Pero si no es posible, le contesté, si Lupin está preso. " " !Bah!
iQue se e5cape! Vale la pena." Le hice escapar. Llegué a tomarle cariño al personaje. Se
publicaron más cuentos. Los coleccioné y apa·
recieroo en forma de libro. Yo no he imitado
ni remotamente el procedimiento del autor
inglés. Por el contrario, cada vez que Sherlock Holmes se encuentra con Lupio, es Lupia el que vence. Sé que en Inglaterra se ha
considerado esto como insultante. Lamento
que haya sido así. Yo no tuve nunca intención
de ofender a nadie.

Teatro Mexicaoo.-Escenas de la obra '"Los Amigos
de la Noche."

He transcrito las anteriores palabras, para
que se vea cómo fué el origen del célebre Ar·
senio Lupia, que vimos en "El Diamante
Azu(" luchar con Holmes. de potencia a potencia, y q ue sei?urameote veremos en obras
sucesivas. La interpretación fué correcta y
el público salió satisfecho del espectáculo.
LUIS DE LA RRODER.

�EL POMBERO

y el merecimiento de un renombre ganado en bu~na lid. Y ~uando decre_ce _Y vacila, se_mej .lnte a un suspiro que se extingue, es la perspectiva del arribo, del aterrisa ¡e en una pistar
o de una lucha contra la materia mecánica y rebelde que con un n~da p1;1ede detenernosy aun inmovilizarnos, durante quién sabe cuántos ~ías. Pero ...... s1 el &lt;hipo&gt; del motor
resuena, si el exterior se produce, y tras él la a¡l'OD1a y 1~ muerte de toda fuerza propulsora se realizan, en contraste infinito con el ruido a nterior, entonces, ..... eot??ces e~ e_lf
buscar afanoso un punto favorable para t-1 descenso; entonces, es la preocu~acwn de du~gir con matemática exactitud un vuelo planead? ~n desceo~o,_ el cálculo del angulo de ca•
da, y del camino que hay que recorrer; el aoáhs1s, por ant1c1pado, de la_s causas d~ lapa·
rada del motor ..... . todo ello, a la vez, en montón y desorden, pero srn perder 01 un segundo Ja sangre fría, y muy dichofo, si no hay que hacer coosideracicoe~ acerca de una,
muerte posible .•.. quizá probable. He aquí todo lo que un motor canta al c1do de 1:0 o¡:e1 to ..

7

Las princesas reales de Siam, a las cuales a la edad de once años se les corta
los cabellos, no dejándoles más que una cresta que adorna su frente.

A través de todos los cielos
La aviación se extiende a todas partes, y lo confirma
esto las experiencias que se acaban de hacer nada menos que en el extremo oriente por el Secretario del
Presidente de Consejo de Mmistros ruso, Mr Kokovtzeff, cuyo aviador Mr. Alexandre Kouzminski, ha he·
cho vuelos notables.
En un viaje a Francia este aviador se entusiasmó con
los triunfos presenciados alH, por los Reyes del Aire, y
desde entonces su afición creció lanzándose por fin a
las aventuras del aereoplano. En uno de losensayos cayó del aparato sufriendo algunas heridas de las que cu•
ró pronto. Poco después se determinó a volar en diferentes países, y para ello, y como puoto de partida empezó dando conferencias en Siberia a fin de vulgarizar
el arte de la aviación. El resto se ha conseguido ha·
ciendo diferentes vuelos empezando por Kharbine, y
entonces un amigo Je dijo que debería ir a China a
efectuar algunos vuelos.
El primero fué en Moukden, en el campo de batalla.
&lt;Yo guardo-ha dicho el aviador de e5te vuela-una
especie de impresión cinematográfica por el efecto que
me causaron los trajes de los habitantes de toda aquella parte de China.&gt; En Pekin lo recibieron todas las
autoridades con verdadera solemnidad, agasájándole
mucho en banquetes y fiestas.
Le propusieron volar en el &lt;Templo del Cielo&gt; que
es un jardín inmenso y de asombrosa vegetación, pero su situación ce n ref pe clo a los vien
tos no es buena, y por tal motivo el aviador prefirió volar en los alrededores de la Gran
Muralla de Pekín que rodea el palacio Imperial.
Es curioso lo que este aviador describe, de la impresión que le produjo su primer vuelo. &lt;No es ciertamente cómodo- dice-como se está en el banquito; no se sabe dónde poner
los pies, ni dónde crispar las manos. En cambio, nos invade ali! cierta seornción de supe·
rioridad; el valor que, por lo general. no es patrimonio del pasajero, será su galardón de
audacia al bajar. ¿Qué son cinco minutos de acgustia comparados con el recuerdo del pe·
ligro corrido? ¿Listos? El motor funciona ya; la bélice en su girar vertiginoso produce can
su ronquido sordo un acompañamiento diabólico. Y, mientras los mecánicos agarrados a la
popa del aparato, envueltos en un torbellino de viento, esperan mi señal para rnltar, yo es·
cucho el funcionamiento del motor, para asegurarme de su fuerza y marcha regular. Para
el pasajero, todo ese ruido es como el que producida un trompo colosal, girando rápidamente; pero, para quienes Jo conocen íntimamente. es un canto de poesía. Altivo y bien ri•
mado, con su cadencia siempre igual, es la expresión del viaje y la evocacién de rns espe·
ranzas: es la alegría de la esperada llegada ; es la prcmesa de un pnmio bien ccnguistado,

l

(J

Mr. Kouzmiosky ciando al aire libre una conferencia..
sobre su vuelo.-El embajador de Rusia en China,
hablando con el aviador.-Mr. Kouzmiosky ensu apa·
rato. La llegada del equipaje del atrevido piloto a ,
Pekin.

Una pagoda antigua de Pekio.-El Rey de Cambodge con su séquito junto al aereoplaoo.

Un &lt;raté,&gt; es decir, un cilindro que se niega a llenar·
su misión, es tan perceptible, como lo es la suspensión .
del tie-tac de un reloj de pared.
Puede no renovarse; entonces es un accidente sin importancia; pero, si se reproduce, merece atención cuidadosa; y, cuando esta reproducción es con intervalos.
cortos, entonces hay que temer y se impone un alto. De
ah! que sea necesario conocer antes de partir su ca·
dencia, y no partir si. ... ésta no lo aconseja!
iPartamos! A una señal, los ayudantes sneltan y el •
pájaro r ueda. ·
Es preciso que ·1a máquina adquiera la velocidad ne·
cesaria para levantarse, deslizándose por el aire. Es
éste el momento más difícil. Los vaivenes sacuden duro .
y parejo al avión y a los que van en él: es una despedida brutal de la tierra! Bien pronto nos sentimos menos sacudid.os; el aparato danza y salta sobre sus patas ,
como los mirlos que corren para tomar bien la arran·
ca_da. Luego, de pronto, una calma absoluta sigue al terrible traqueteo; y muy suavemente, como hundiéndose
en un media de blandura infinita, el pájaro se remonta.
.l!.n este momento algunos experimentan esa sensación
de lo indefinido que procede al sueño, próximo a ser:
conciliado.

t

mente para llevar a feliz término la f,mpresa que peo·
saba realizar esa noche. En más de una ocasión había
cuidado solícitamente de su caballo domo un fiel amigo. Verdad que él no le escatimaba su predilecta ración de tabaco brasileño y cuidaba siempre de dejar
abierta la puerta del horno para que el pobre pombero
se guareciese allí del frío de la noche.
Montó a caballo y tomó el camino rumbo a la casa
de Margarita, distante dos leguas de la suya. La luz de
la luna caía cenital sobre la campiña, llena de marisma~ y de moot!culos de yataíes, cuyos penachos se dibujaban en la arena.
No iba muy tranquilo, pues no tenía la seguridad de
q ue saliese airoso de la empresa. Los padres de Mar·
garita, naturalme"te recelosos, pudieron haber sospechado algo. Sin embargo, el rapto estaba bien combi·
nado, y difícilmente fracasaría.
Al cruzar un estero, el caballo se asustó de pronto,
de algo que se movió entre el juncal, y desapareció en
seguida. El joven tiró fuertemente de las riendas. vadeó
el paso y siguió tranquilamente su camino, embebido
en la imagen de Margarita, que estaría esperándolo,
palpitante de emoción y de ternura. Por fin iba a unir
su destino al de aquella mujer vehementemente queri•
r1da, cuyos ojos florecían, según le decía él en i;na pintoresca imagen del poético guaraní .
Un ligero ruido como de pisadas sobre hojas secas,
Jo sacó de su abstracción amorosa. Miró atentamente,
y vió que los juncos se movían a intervalos sin que los
impulsase el viento Sobrecogióse un poco, pues vió en
ello uva manifestación de presencia del pombero, qne
iría acompañándolo a modo de un escudero invisible;

garita en la grupa de su t;aballo, vió agitarse otra vez
con ruido seco el lóbrego juncal, sacó una rosca de tabaco negro y la arrojó al pombero con el ademán de
un creyente que presentase, en acción de gracias, una
delicada ofrenda a un dios de gusto más refinado que
el travieso duende de los indios guaraníes.

- !Cuidada, hijo mio, con el pombero!
-No me ha de llevar, mamá. ¡No le teogo miedo al
pombero!
.-. 1-N o hables así, que algú 1 día has de acordarte de
ELOY FARINA NUNEZ.
él-dijo medrosamente la madre del joven, asustada de
su apnente o real temeridad.-Y a reglón seguido le
refirió los numerosos casos de aparición del espantab'e
ser, raptor de los adolescentes y de las doncellas, describiéndole punto por punto, por milésima vez, su extraña
figura.
Se representa al pombero en los pueblos guaraníes,
c.Jmo un duendecillo nocturno, de estatura mediana, velludo de pies a cabeza, con un gran sombrero de paja.
Es amigo o enemigo de los hombres, según se atraiga su
Entre el combate contra la pobreza y nosotros, hay un
favor, dejándole en el yuyal tabaco negro para mascar
terreno abandonado que debemos ganar: la Energía; y
o un plato de comida sin sal al pie de un tártago, o se
entre nosotros y lo! vicios, hay armas con que poder
conquiste su ojeriza, faltáodole al respeto debido. L lá·
triunfar y que debemos esgrimir: la F uerza de volunmesele igualmente &lt;guaicurú,&gt; nombre gentilicio de una
tad.
raza indígena y palabra despectiva en guaran!. FavoreLa energía hace desaparecer la pobreza y la fuerza
ce a sus amigos, ya asustando a sus enemigos o dándode voluntad hace al hombre ver su uecesidad recor dánles suerte en las empresas de amor y en las car reras de
dole sus deberes.
caballos, cuando no les trae miel silvestre. Es, más
Podemos dividir la pobreza en dos partes: voluntaria,
bien travieso y picaresco, que maligno; gusta de robar
y es la más general y forzosa y es la más casual. La volos quesos de los zarzos, el cuajo y otras menudencias.
luntaria ~a_ce de alg~oos motivos como: la degradación
Se hace visible o invisible, según su soberano albedrío.
co~ los v1c1os, la vanidad, la pretensión, la falta de
Pronunciar su nombre es evocar su presencia. Ofrece
umón y la pereza; la degradación con los vicios es
no pocos peligros coger el cocuyo, porque puede apagrande c"~~a de_pobreza y se ha dicho : "quien obederecer su dueño, el pombero.
ce a sus v1c1os pierde su razón ;" la vanidad es motivo
De vez en cuando, se oye en el silencio
de pobreza porgue el vanidoso se priva de
de la media noche, un débil pío-pío en el
los buenos sentimientos de los demás; la
patín; es el pombero transformado en popretensión hace existir la pobreza porgue
llito.
el pretensioso pierde la liberal enseñanza
Antes de la guerra de la Triple Alianza,
d~ los demás; en cuanto a la pereza no dehubo una invasión de pomberos, vale decimos más, que es una enfermedad que
cir espías de Corrientes, que informaron
de~emos combatir lo mismo q ue a losanal mariscal López de todo cuanto interesa·
teriores defectos señalados y lo peor en un
ba a 1~ realización de sus planes. Está hehombre es ser perezoso.
cho de la fabulosa. esencia del &lt;yaci-ya•
tere,&gt; del &lt;pora,&gt; del &lt;cuarahy-chara&gt; y
La pobreza obligatoria es el resultado
del &lt;palana,&gt; pero se diferencia de todos
de sucesos inesperados y no se critica a
ellos en varios rasgos fundamentales. El
a9uel a quien le empobrecen las desgra&lt;yacy- yateré&gt; pasa por ser, según la tradi·
cias.
ción más común, un enano blanco, de luenRespecto al entregarse a los vicios no
gas barbas rubias y ojos azules, que anda
se puede permitir en ello ning una disculsiempre de siesta por las espesuras del
pa, y acaso es otra cosa la ctiscul pa ee
monte, con un bastón o vara en la mano.
aquel entregado que la débil voluntad y
Le caracteriza la particularidad de poseer
que es un esclavo de sus vicios se inclina
dos talones. Trátase del genio encantador
hacia ellos donde quiera que e~os exisde la selva; atrae a los seres humanos,
tan ?..... .
que tienen la desdicha de toparse con él
en lo más intrincado del bosque. ConciNos referimos a los vicio¡¡ más que a
bese la &lt;para&gt; como un fantasma también
otras causas de pobreza porque el defecto
nocturno, cousiderándosele generalmente
del vicio es como arbol y los demás como
como un ánima en pena, airada o maligna ,
ramas que contiene.
o e l genio de ciertos árboles, como la higuera, y de los arroyos y los ríos, cuyo
En el espíritu de algunos hombres exis&lt;para,&gt; un negro reluciente, se presenta
ten vicios elevados que ofrecen a una granpor lo común de siest~, bañándose en las
de o pequeña parte de la gente grandes
costas. Los parajes desiertos, en que hay
provech_os, pero no hemos escalado tal paenterrado un tesoro, una botijuela de lira derribar las altas inclinaciones sino
bras·este r linas o rle monedas de plata, Jlapara elevar aquellas que se encuentran esmad;s Carlos Cuarto, o donde murió alclavizadas en el fondo del precipicio.
guien, tiene, por lo común, &lt;pora.&gt; He
Los vicios en el hombre son su mismo
aquí que yendo tranquilamente por el caª?im~I y su inte_Ii~encia es el mismo p1imino de un valle o por la picada de un
v1Iegw que lo d1st10gue del animal; si la
monte, el caballo da un resoplido, se eni?telige~cia domina se elevan los vicios y
cabrita, se para y no puede seguir adelans1 no existe tal fuerza de voluntad, Jo anite; hay que retroceder y toma(otro sendemal juega su turno.
Señora BlaDca Willms de Feroández Vicuña, distinguida y bella da ma c hi·
ro, porque en el lugar mora un &lt;pora,&gt; o
lena que próximamente partirá de esta República. La Sra. de Fernández
bien maneando las patas del caballo con un
Vicuña se distinguió durante la decena trágica por su altruismo, atenJORGE R. SAID,
rosario, se deshace el maleficio. El fuego
diendo eficazmente a los heridos, en los puestos de la Cruz Roja.
fátuo señala los sitios en que es de te·
mer un e ncauto. Cuando el cielo relampa·
guea en la profunda oscuridad de una noche de tor· mas acto con tinuo pensó que o.:i podía esperar daño almenta, una fosforescencia azulada indica de pronto el guno de tan leal amigo. Momentos después creyó senlugar en que un alma en pena se metamorfosea en un,. tir sobre la grupa de su cabalgadura el levísimo roce
sulfúrea llama ondulante. E l &lt;cuarahy-yara,&gt; esto es, de los pies velludos del pombero.
¿En dónde está Dios?
dueño del sol. aparece, corno el &lt;yacy-yateré,&gt; Ge síes·
Dios no es:á en el cielo; p ero sí ~n el corazón de cata en los días de fuerte sol, como una espe..:ie de pomo o o
da
hombre.
bero rojo. El &lt;palana&gt; se complace en tocar con sus
Dios
la potencia que da la vida a todos los hommanos lanudas la cara del desventurado a quien se le
Llegó a las inmediaciones de la casa de Margarita. bres y aestodo
ser viviente.
aparece, eoloqueciéndolo en el acto.
Descendió, dejó su caballo al cuida-:!o de su invisible
Al través del amor podemos reconocer a Dios. El
El pombero posee, además. el dón de g raznar como y fiel es1&gt;olique, y se encaminó hacia la tranquera, punla lechuza, de imitar todos los silbidos y rumores que to de la cita. Al poco rato, vió avauzar una sombra,que amor une al Dios que en nosotros existe con el que vive en las otras criaturas,
se alzan en el misterio de la noche, El &lt;para&gt; está do- hizo palpitar su corazón con dulce violencia.
Por eso toda la religión consiste en esto: &lt;Amar a
tado, en cambio, de un prote!smo macabro singula1ísiLa
madre
;le
Margarita,
que
había
o!do
un
rumor
de
uuestro prójimo&gt; ya que por cada criatura que amamos
mo; ya. es un blanco e indefinible fantasma, un cerdo
pasos
en
el
patio,
dPspertó
a
su
marido,
y
se
levantó
de
conseguimos gozar de una nueva parte de Dios; esto es,
acéfalo, una gallina clueca, un horrible es1ueleto o
la can:.a, para cerciorarse de lo que fuese ; pero en ese de una nueva parte de fel icidad.
cualquier otro ser vago, incompleto, trunco, informe "
cabal
instaate
uñ
extraño
silbido
hirió
la
calma
de
la
Procuremos ahuyentar todo sentimiento que sea condeforme, e~pectral, pavoroso.
trario al amor, y más bien tratemos de amar igualmenTodos estos genios de la siesta, del sol, de los 1Ugares noche
te a nuestro prójimo.
- / Oiste ?- d ijo con voz medrosa a su marido.
malditos y encantados, de las aguas y de la noche,
-iCállate! Quién sabe qué ~erá. ¡No salgas al patio!
oriundos de la maraña de la selva tropical, no son proLEON T OLSTOI.
- iEs el pombero!-añadió en voz baja, persignáapiamente espíritus malignos, como el horrendo y nefando &lt;añá,&gt; el genio del mal por excelencia, el diablo dose.
MANCHAS DE CAFE.
mismo, inspirador de todas las maldades en el corazón
Pusieron oído atento y escucha.rob, al cabo de una
&lt;!el hombre.
breve pausa, el rumor de un galope que se perdió en la
No hay peor insulto en guaraní que enrostrar a algu- distancia. Uespués, volvió a renacer el silencio en la
Estas manchas son las más difíciles de quitar, pero
no su conilici6n de hijo del diablo. Entoncesescuando
campiña, por la cuar marchaban a escape los fugitivos, con un poco de cuidado puede limpiarse d e ellas cualapuradas las sinrazones del denuesto, se cruzan los pu- bajo la protección del pombero, el fiel amigo de los quier tejido por dE:licado que sea. Se frota el sitio manñales en un duelo a muerte.
amantes, que favoreció la obra del amor, amedrentando chado con glicerina pura, se enjuaga en agua tibia y se
No mintió el joven cuando dijo que no le inspiraba con su silbido misterioso a los padres de la raptada.
plancha por el revés hasta que esté completamente semiedo el pombero, con cuya alianza contaba precisaY cuando el joven, desfalleciente de dicha con Mar·
co. La glicerina absorbe la mancha y Iagrasa.

La pobreza y los
vicios

�porque se usan neg ras, de matices vivos, y ..lgunas son
tornasoladas.
Es increíble el efecto tan lindo, y, sobre todo, tan
" chic", que produce en ciertos atavíos este género de
adornos; sólo contempla1,do algunos modeles, ¡;uede
apreciarse el mérito de semejante fantasía. Un traje de
estilo sastre, hecho en seda heliotropo, guarnecido con

CRONICA
Sin duda que mis lectoras tendrán vivos desees de
conocer las últimas novedades que el Estío nos ha traído, en cuestión de elegan cias femeninas, por esto ahora
deseo ofrecerles esas noticias.
Dice un antiguo proverbio que &lt;lo que se ha hecho,
se hará,&gt; y nada más exacto que este refrán, ~¡ ~e refiere al capitulo de la Moda.
Las pasamanerías y los bordados de aplicación. que
en otras épocas han gozado del favor de las damas,
vuelven hoy a tener esa misma privanza. Se usan mucho las de estilo búlgaro, oriental y griego, las combinaciones de colores, que se emplean a ese respecto, son
muy variadas, pues entran en ellas diversos y numerorosos matices, que nunca son desagradables ni vulgares.
Las &lt;broderies&gt; de lana gruesa, cuyo aspecto es casi
bárbaro, están en completo olvido del mundo elegante,
y basta sorprende ahora recordar el éxito injustificado
que tuvieron alguna vez. Hoy se han substituido por
galones y trencillas, que aun cuando wn fabricadas en
máquina, imitan de un modo maravilloso los bellos y
artísticos bordados de Herzegovin; se les emplea, generalmente, para guarnecer las orillas de las faldas, para
bordar las túnicas, y adornar las camisolas y los jaquets
que acompañan a los trajes sastr e.
También se usan dichos galones para confeccionar
graciosos &lt;breteles&gt;, que puestos en forma de V por la
espalda, pasan sobre los hombros y caen por el frente,
hllSta recogerse en una hebilla que semeja una hilera
de botones, la cual se fija al talle o se deja libre, para
que su propio peso la obligue a sostener en su sitio los
breteles de galón.
En el mismo estilo y en idénticos coloridos, se hacen
sardinetas y cinturas angostas, adornadas con botones,
cuyas colores armonizen con el de los bordados. Estos
botones también pueden servir para cerrar las cinturas y fijar las sardinetas en donde sea preciso, pero en
otros casos sólo se usan como adorno. Los angostos cor·
dones de seda y lana se tejen en trencillas que se utilizan para hacer lindas cinturas, cuyas puntas terminan
en bellotas de seda, y tan bonito accesorio de &lt;toilette&gt;
se ha dedicado a confeccionar corbatas muy finas y coquetas que caen sobre las blusas, y para colocarlas en
los jaquets de los severos &lt;tailleurs&gt;, se les hace pasar
bajo el cuello y las vueltas de taffeta o de tercipelo.
Entre las últimas novedades estivales, debemos ~eñalar esas largas trencillas de &lt;seda vfgetal&gt;, ya sean negtas o de diferentes colores, las cuales se aprov.ecban
para usarse como cinturas flexibles, pues su notable suavidad es verdaderamente encantadora, y por esta causa
se adaptan de una manera exacta y perfecta a la Jfnea
del busto y del talle, sobre todo cuando dichas cinturas
requieren algún pequeño movimiento de pliegues y draperías.
Novedad de las modas veranitgas, es también la que
se clasifica con el nombre de &lt;moscas&gt; o &lt;nidos de abejas,&gt; que están haciendo positivo furor en la actualidad. Entended por esto, mis amables lectoras, que se
trata de unos graciosos "motivos" bordados a punto de
lanza; muy lindos y coquetos; hechos en cordoncillo de
Berlfn, los cuales recuerdan eses que se usan en los
corsés para detener las varillas de ballena, pero en
tanto que éstos tienen un papel netamente necesario y
útil, esos otros sirven sólo como adorno fantástico para
guarnecer las sardinetas, las terminaciones de las hileras de botones, las costuras visibles y los angostos ribetes de seda que adornan los trajes.
También tienen la utilidad de retener los pliegues de
las draperfas, "decorar" los cuellos, vueltas y puños de
los jaquets, lo mismo que los escotes de las blusas, con
las cuales se acompañan esos atavfos. En cuanto a la
ejecución de esos pequeños motivos bordados, no deja
de ser monótono y fastidioso, cuando se hace sobre la
misma tela, pero afortunadamente existen ya "moscas
volantes," por aecirlo con toda propiedad, que l'Stáo ya
dispuestas para colocarse sobre el traje, cosiéndolas
con hábil disimulo.
Estas "moscas" y "nidos de abeja" se bordan en uu
triángulo de tela, que el cordoncillo de Berlín cubre
por completo, y en seguida se adaptan al género del
traje, en la forma que hemos indicado.

Dos toilettes ae fantasía para salón.
El tamaño de dichas moscas, varía bastantl', pues las
hay de tres tallas diferentes, como si se tratara de lo~
miembros de un batallón bien organizado; grandes, regulares y pequeñas, sin que por esto las grandes puedan
merecer su nombre con toda justicia.
En cuanto a los colores, también son muy diverscs,

��</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="1">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="1">
                  <text>El Mundo Ilustrado</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="2">
                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="114348">
              <text>El Mundo Ilustrado</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="114350">
              <text>1913</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="53">
          <name>Año</name>
          <description>Año de la revista (Año 1, Año 2) No es es año de publicación.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="114351">
              <text>20</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="55">
          <name>Tomo</name>
          <description>Tomo al que pertenece</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="114352">
              <text>2</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="114353">
              <text>2</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="114354">
              <text>Julio</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="114355">
              <text>13</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="114372">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114349">
                <text>El Mundo Ilustrado, 1913, Año 20, Tomo 2, No 2, Julio 13</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="89">
            <name>Accrual Periodicity</name>
            <description>The frequency with which items are added to a collection.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114356">
                <text>Semanal</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114357">
                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114358">
                <text>Miscelánea</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="114359">
                <text>México</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="114360">
                <text>México Ciudad</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="114361">
                <text>Periódicos</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="114362">
                <text>Siglo XVIII</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="114363">
                <text>Siglo XIX</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114364">
                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114365">
                <text>Editora Nacional, S.A.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114366">
                <text>1913-07-13</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114367">
                <text>Periódico</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114368">
                <text>text/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114369">
                <text>2007181</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114370">
                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114371">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="38">
            <name>Coverage</name>
            <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114373">
                <text>México, D.F. (México)</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114374">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114375">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="6158">
        <name>Amor no comprendido</name>
      </tag>
      <tag tagId="6116">
        <name>Aviación</name>
      </tag>
      <tag tagId="6160">
        <name>El homicida</name>
      </tag>
      <tag tagId="6166">
        <name>El pombero</name>
      </tag>
      <tag tagId="6164">
        <name>Fiestas de la Colonia Americana</name>
      </tag>
      <tag tagId="6162">
        <name>La agonía de las rosas</name>
      </tag>
      <tag tagId="6165">
        <name>La Villa de Horacio</name>
      </tag>
      <tag tagId="4814">
        <name>Musa castellana</name>
      </tag>
      <tag tagId="6161">
        <name>Ojos verdes</name>
      </tag>
      <tag tagId="6167">
        <name>Pobreza y los vicios</name>
      </tag>
      <tag tagId="6163">
        <name>Premios en Tlalpam</name>
      </tag>
      <tag tagId="6159">
        <name>Tennis Junior Club</name>
      </tag>
      <tag tagId="999">
        <name>Trajes</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="4344" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="2990">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/1/4344/Mundo_ilustrado_El._1913._Vol._20_Tomo_II._No._20._Noviembre._0002007202ocr.pdf</src>
        <authentication>b7568c77e3e0a240225ab297423e0d79</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="118170">
                    <text>��1&lt;11, )lUXDO ILCISTR.WO.

Muy Enferma PafiTra~ajar · ,
¡, Se ha sentido U d. alguna vez d emasiado enferma para ~ t r a bajar "! Se
le ha diticultado en a
a ocasión el
lavar y planchar la ropa el día per encontrarse muy cansada y sufriendo terribles
dolor es de cabeza y espalda y aquellos
m ueos que causan debilidad general ?
Si tiene U d. estos sUftornas y desea saber
lo que debe hacerse ; lo que otras miles
de muchachas han hecho en iguales circunstancias, acuda á la botica y pida un
frasco del Compuesto Vegetal de la Sra.
Lydia E. P inkharn. Es un remedio muy
simple hecho de hierbas y raíces y cuidadosamente preparado par a males feme•
ninos. Lea este testimonio de una señora
que vive en Bethlehem, N. H., E . U. deA.

EL COMPUESTO VEGETAL DE LA
SRA, LYOIA E. PINKHAM
Bethlehem, N . H.-" A consecuencia
de haber trabaj ado barriendo, sacudiendo a lfombras, lavando, planc.'1:mdo
y de haber levantado pesadas canastas llena de r opa, llegué á sentirme
muy mal. Estaba muy cansada, muy nerviosa, no podía dormir y cada
mes me sentía muy enferma durante muchos días.

la!E

En
ada primavera mi madre me compr ó una botella del Compuesto
V egetal e la Sra. Lydia E . Pinkham y ahora me siento una nueva persona.
Me enf
o r egula rmente y no sufro los dolores que me obligaban á
guardar cama. Contaré á todas mis amigas los beneficios que estoy obteniendo con el Compuesto. " - Srta. GRACE B. D ODDS, Bethlehem, '-.,,artado 133, N. H.
·

Sl está Ud. sufriendo alguna de est as enfermedades y desea un con•
sejo w"oial, escriba confldenciahneute á Lydia F.. Plnli:ham Medicine
Co., Lynn, Mass., E. U. de A.. Su carta ser á abir rta, Mda y contestada
por una seüor a y considerada estrictamente confidencial.

..

.--- --

¾ •-M't~ ~ ~

&lt;t•

•i&gt;

v
&lt;!&gt;

-

.

..

.

#+~~~i!tt!1+c$t+ )€:H!&gt;

DIRECTORIO
BL :\llJNJlO ILUSTRADO.
Se manario de actualidades,
Al'te y Lite1·atu1·a.

LA

•:•

Yo soy J:i. golondrina
que viene de muy lejos
buscando los reflejos
del sol de tu pafs.

•1•

+
$

•:• Editado por "El Mundo Il ustra- ,¡:,
do" y " La Semana llustrada," S. A.
+

+

+
&lt;i&gt;

•

&lt;!&gt;

J EFE DE REDACCION:
MANUEL D E LA TORRE.

&lt;:&gt;

COLABORADORES:
J osé J ua n Ta blada.-Lic. Fe.
• de1·ico Gam.boa.-Lic. Jesú s
&lt;!• M . Rábago.- Lic. Nem esio Gar&lt;S• Cía Naranjo.-Lic. Rubén Ya•
&lt;E• leti-1,i&lt;". AJ1t.on io Ramos Pe•?• drueza.
•'.i•
OFI CINAS:
&lt;S&gt; 5a. de Bucareli, 116.- A¡&gt;arta+ do 149.-Teléfonos: Mexica.¡,
na, 68'-4; Juárez; E ricsson,
·•·
.
1518 .
,z,
( con líneas de extensión.)
• P R ECIOS o.E ~BSCRH'CION
+
POTI TRil\lESTRE:
&lt;i&gt; En la. Ciudad. . .
. $ 3.00
.;, E n los Estados. . . . .
3.75
+ En el Extranjero. . . 1 2.00
,s,
Todos los• pagos se harán
+
por adela ntado.
❖

+

~.

•l&gt;

•
&lt;5'

•
•i•
•!&gt;

4:,
•
•t&gt;
•~

•:&gt; •

,¡.
&lt;S•
•2•
❖

NUi\lEROS SUELTOS:
,s,
+ En la Ca,:iital . . . . . $ 0.30 ,:,
• En los Estados. . . .
0.35 &lt;t•
,:, E
~
..:tranjero. . .
0.50 •a•
.s,
0.50 .;,
❖
Para :i publicación de avisos ,:::,
,a, en este periódico, dirigirse a +
B.~ G. Goetrchel, A\'enida 16 d e .;,
&lt;t• Se1ú~bre, 26. Sus agentes en •:•
&lt;S&gt; Europa, la Société Mutuelle de .::,
0 P ublicité. 14 rue de
Rouge. ···,
&lt;1• mont, (9 e.)
&lt;:&gt;

0

&lt;§1

• NO SE DE\'UELVE'.'&lt; ORIGI..,
NALES.
•S•
Toda correspondencia y gi,·os
,:, deben remitirse al Director Ge,:, rente General.

"'

,:,
•:,
·,
,:,
❖

+++t.¡,,¡,+,¡,♦&lt;M&gt;&lt;H&gt;&lt;i&gt;&lt;l&gt;•i&gt;·...S-&lt;!&gt;+~ M&gt; M•

En pensamientos iguales
puestas las vidas gozosas,
ella regaba las rosas
y él decfa madrigales.
Y que ceJ03a maldita
de un amor casto y sencillo,
la cadena del rastriJJo
hi: o traitión a una cita.
Hasta que un dia sangriento,
s·n sol, ni rizas, ni flores,
enfermó, soñando amores,
la pobre niña del cuento.
Restos de antigua querella
marchitaron su ilusión;
¡herida del corazón
d€bió ser la herida aquella!
Y el poeta, en su delirio,
pasar entre doloras
e l corte:o de las hor as
ce mo heraldos de un marti rio.
1 iti

No sabe más mi memoria
de la chiquilla traviesa ....
Poned, s i os place, princesa,
l'.!. conclusión a la histor ia.
AFR E LIO BAY.

Al beso de mis Jabi :&gt;s
rozando tu alba fre ntr•,
el sueño, dulcemente
del goce dormirás.

•!&gt;

&lt;a&gt;

Me dijisteis que eras una
niña de bucles sedefios,
que buscaba la fortuna
perdida de los ensueños.

Que una tarde de verano,
en que roto el desconsuelo
eran las luces del cielo
flores de paz en el llano,

Co::i::nigo tendr1s cal:n:t
y goce , a porffa,
un mundo de alegria
ún 11:tr.to ni penar.

•
.a,

,:¡,
•E&gt;
&lt;i&gt;

l\le contásteis cierta h istor ia
de una chiqulla traviesa,
y hoy la traigo a la memoria
para mis venos, princesa.

Que los dos, nobles creyentes,
desertores del destino,
i,e vieron en el camino
de las almas penitentes.

Yo soy el aveclJla,
la musa a legre, Inquieta
que trae a su poeta
les besos de l amor.

&lt;5&gt;

•~•

La Historia Aquella

Y me tlij:s .eis también,
que era un poeta ignorado,
locamente enamora&lt;io,
princesa, de no sé quién.

Yo vengo de otros mare:,
abrigame en tu alero,
de paja un nido quiero,
risueño, constr u ir.

&lt;i• DIRECTOR GENERAL Y GE- ,¡.

RENTE:
E DUARDO I. AGUILAR .

GO L ONDRINA .

denó que se hicieran los estudios de
una vra por el istmo e n 1830. El Gobierno francés abogó por un canal de
esclusas en 1843. El descubrimiento
de oro e n California fué la causa de
que s e construyera el ferrocarril de
Panamá.; principiáronse las obras en
1849 y se terminaron e n 1855. El Gobierno de los Estados Unidos ordenó
que se hicieran los estudios completos
de las vfas de Nicaragua y Panama,
recomendando la v1a ae Panamá d ll
1872 y en 1875 Mr. de Lessep formó
con capital francés la compa.ñfa ú•il
canal de Panamá en 1879. Las obras
para- un canal, proyectado a nivel, empezaron en 1 881. Posteriormente ~e
sometieron especific:i.ciones para un
canal de escl usas. La compañfa francesa s uspendió las obras, por falta ele
apoyo en 1889. Se for mó una nueva.
compañia francesa, con concesión &lt;le
10 años, en 1894. El Gobier n.o de los
E!'~ados Unidos compró los haberes
de la compañfa frances:i. por 40 millones de dólares, oro americano, c.n
1902. Se proclamó la República de
Panamá, y se firmó un tratado con los
Es!.ados Unidos en 19 O3. Come,tzaron
las obras por cuenta de los Estados
Unidos en 4 de i\1ayo de 1904. Se i naugurar á "oficialmente" e l lo. de Ene1 c de 1915.

¡ Poeta, abre los brazos;
que viene a U la vida:
natura nos convida
las dichas apurar¡

¡Crucemos los verjeles
rimados en tus cantos,
soñemos bajo el manto
del sel prinnveral ¡ . . ..
Gustin ·o )JOR A P.

et Canal de panamá
La obra del raTJal de Panamá se proyectó hace 39 2 afios, y hoy es qut•,
dentro dE- poco t'empo, se pondrá al
fervicio c'e la huma11idad esta mar::., illa del pode r del hombre, como trabajo de ingenierra. Vasco Núñ ez dP
Balboa descubrió el Oréa,1 0 PacHico
tn 1613 . Angel Saavedra propuso
abrir una vfa ror el ietmo de Darién
en 1520. -A.utonio Calvao propuso un
canal a través de Panamá en 1550.
· Bol var, prEsidente de Colombia, o•·-

Agencia de Inhumaciones

EUSEBIO GAYOSSO.
MAR ISCA L A, 3 .

Recaudación de Panteones, Cajas llortuorla-s,
Senlclo Fúnebre por Ferrocarril.

{ ERICSSON.
Tele'C!onos·.
1
IIEXICANA,

836.
1006.

�------------------------

. EL :\IDNDO ILUSTRADO.

EL :\U:~UO ILCSTRADO.

¿,Está Ud. eniermo'?
:So desespere. -Los remedios
de
:\lunyon le curarán. Un remeclio para cada enfermedad.

Cualquiera que sea su enfermedad
no debe Ud. perder las esperanzas de
curarse. Los RE:\1EDIOS de :\1U~YON estAn haciendo curaciones sorprendentes en todo el universo; rodos los enfermos que los toman sienten alivio-inmediato y se curan radicalmente en pocos dlas. Si está. Ud.
enfermo y quiere curarse pronto y
económicamente, pruebe estos maravillosos remedios y principie desde
hoy mi,mo a disfrutar de una nue,a
exirtencia.
Actualmente se preparan 75 Ri)rnedios de :\Junyon para igual número
de enfermedades. Comprende esta
preciosa colección, remedios para ~a
dispepsia, el reumatismo, la sang,·l:'.
el hlgado, el corazón, los riñones,
la vejiga, las ,·!as uri;,.arias, las liebres, el ¡ialudismo, el catarro, los
resfriados o constipados, la gripe, el
asma, la tos, mal de garganta, tos
ferina, dolores de cabeza, neuralg• a,
insomnio, debilidad general, cólicos,
estreñimiento, diarreas, almorranas,
lombrices, enfermedades de la mujer, afecciones cutáneas, etc., etc.
Un remedio diferente para cada una
de estas enfermedades. Si Ud. sufre
del estómago, tome el Remedio ele
:\luP.yon para el reumatismo; ~i
sufre de los Riñones, tome el Remedio de :\luuyon para los Riñones; ~n
resumen, si usted sufre alguna enfermedad, vaya a la botica y pida ('l
Remedio de :\lunyon para su eilftlrmedad y a los pocos minutos se sentirá. Ud. mejor.
Cuando se encuentran v-,nias en(Ern.edade&lt;, complicadas en un m,smo caso, pueden administrarse a ia
vez, tantos remedios, como enfermtadades hay, complicadas. Por eje:uJ)lo: si se sufre del hfgado, de los
nervios y de los riñones, tómese alternativamente el Remedio para ..,¡
hfgado, E:! Remed io para los Nervios
y el Re-:rejio para los Riñones, administrá.ndose una dósis de un remedio diferente, cada hora.
Casi todos los remedios 1-IUNYON
se venden a 50 centavos. Los remedios 3 X, a dos pesos.
EL VIVIFICADOR DE MUNYON
cura la falta de energta, la debilida'1
prematura, pérdidas vitales, sudor, s
nocturnos, pérdida de la memoria.
Se recomienda tanto para los jóveP.es, como para los ancianos, $2.00.
LAS PASTILLAS ESPECIALF:S
DE :\lUNYON PARA LA SANGRE,
no tiene igual para las afecciones
sifilfticas. Curan las úlceras malignas, purifican la sangre, $4.00.
LAS PILDORAS DE PAW-PAW
DE i\JUNYON, curan el estreñimiento, la indigestión, y todos los padecimientos causados por desórdenes
del estómago. 50 centavos.
LA PAPAINA DE MUNYON es el
mejor tónico y reconstituyente que
se prepara. Fortifica y vigoriza , 1
sistema. $2.00.
- EL JABON DE HAMAMELIS DE
i\fUNYON es el mejor Jabón medi&lt;'inal y de tocador que se conoce. C 11ra los banos, la~ espinillas y la ca~pa. Suaviza y blanquea el cutis y lo
conserva saludable. Deliciosamente
perfumado. Sin 1 ival para bañar a
los niños. 50 centavos.
·LA "GUIA DE LA SALUD" de
l\funyon, enseña a curar las enfermedades y se proporciona gratis en
todas las farmacias. Consultas por
correo, libres de toJlo gasto.
Los RÉMEDIOS DE i\JUNYON se
venden en todas las farmacias y C'D
las droguer!as de J. Labadié Sucs. y
C!a., J. Uihlein, Sucs., Johannse:i,
Félix y Cfa., Drnguer1a del Elefante, y en otras.
)Junyon's 53rd. and Jefferson, Sts.
Philadel pWa, Pa., :E,. l)". ele A.

El másfamoso de los elegantes
Quién fué el "bello Brummell"

El "bello Brummell," como le llamaban sus paisanos los ingleses, fué
el prototipo del hombre elegante y
bien vestido. Para comprender cual
Eerfa su porte, baste decir que cuando
tenfa diez y siete años, le vió el pr!ncipe regente de Inglaterra, y quedó
tan impresionado por su elegailcia y
conversación, que le nombró en :;~guida alférez de un regimiento cfo
húsares que mandaba el propio prl:!cipe, y aquel joven, viznieto de an
don nadie, nieto de un modesto comerciante e hijo del secretario de un
lord, fué en breve el amigo futimo uel
regente y el rey absoluto de la modn.
&lt;.'ot·batas, gua ntes y betún.

Su gran golpe fué el invento de la
corbata ligeramente almidonada, que
le valió reputación universal y la gratitud de todos los ingleses aficioilados
a vestir bien. Antes, las corbatds,
que envolvfan por completo el cuello,
eran de muselina floja y no había
manera de que couservarail los artfsticos pliegues que se esforzaban l:'ll
darlas los dandys.
Todo Londres hablaba de las corbatas de Brummell. Era tal el cuidado que dedicaba al arte de ponéro;elas, que un dfa que llegó un ami;;o
a verle cuando se estaba vistien&lt;io,
encontró al criado que bajaba por :a
escalera con una bandeja llena ue
corbatas, y a l pr eguntarle qué era
aquello, le respondió con orgullo d
ayuda de cá.mara:
-Son los fracasos de hoy.
No menos cuidado que las corbatas
le merec!an lós g;1antes, y decfa siempre que un hombre solo no bastaba
para hacerlos; asf es que un operario se ocupaba sólo de hacer el pulgar, y otros, los demás dedos y el rt'sto de la mano.
Peinábanle tres peluqueros, uno
para la frente, otro para las sienes y
otro para la parte posterior de la ::abeza. Sus botas eran la envidia de t,Jdos; tanto, que un dfa hubo de acercársele un dand,v para preguntarle
dónde compraba el betún, y Brumm•~ll
le respondió moviendo la cabeza:
- Crea usted, amigo m'o, que este
betún me arruina. Se lo diré en confianza: está. hecho con champague
del mejor.
Entr e sus contemporáneos del mundo elegante de Londres, figuraba en
aquel tiempo l\Ir. Kelly, re'nombra,lo
t.anto por su modo de vestirse como
por el lustre de su calzado, y aunque
e l de Brum.mell era supremo, envidi;1ba a l de :\fr. Kelly, el cual perdió la
vida por querer salvar sus botas Je
un incendio que se declaró en casa
de su hermana. En cuanto se tuvo
noticia de su failecimiento, todo3 los
elegantes determinaron quedarse Cvn
su criado, que s'n duda posefa el secreto de aquel betún maravil lo¡¡o.
Brnmmell fui\ el primero que a"lleriguó dónde viv!a, y cuando le pregu'l-

tó cuánto querfa ganar, y el doméstico le conte!&gt;tó que :\1r. Kelly le pagaba setecien•os cincuenta dóllars al
año, aunque él merecía mil, Brumme!l
le ofreció desde Juego los mil, y a~i
evitó que un rival llevara el calzado
tan brillante como él.
Como puede colegirse de lo dichv,
Brummell empleaba largas horas en
hacerse la ·•toilette."
H01as ante el es¡,ejo.

En bañarse, lavarse, friccionarse y
darse ma!eaje inverUa dos horas.
Cuando acababan ce afeitarle, se pasaba :por toda la cara un espejo de
dentista y con unas pinzas se arrancaba el vello que por su insignifica'lcia no habla quitado la navaja.
Jamás se ponla las botas, lustradas
hasta la exageración, sin examinarlas minuciosamente; ·l!o se escapabim
ni las sueJas, las cuales brillaban lo
mismo que el resto del calzado.
El ajuste de la peluca y la colocación del sombrero le ocupaban largo
tiempo ante el espejo, y para no estropear tan delicada obra, e;l. vez de
descubrirse- en la calle, se limitaba a
hacE:r una revere.11ci1, aunque se tratas:! de una señora.
h"'l 1·ey absoluto de la moda.

Desde 1799 a 1814, B1ummell fuJ
el rey del mundo en que había entra•
do como un aventurero, y que habla
conquistado sin familia 1ii fortun'l.,
Disfrutaba de la amistad de los hom•
bres de talento y de elevada posición y de las mujeres del dfa. Tollo
lo criticaba sin rodeos y a todos decfa. impertinencias; ellos, en cambio,
le daban su afecto y su dinero.
Una vez le preguntó un amigo qu.í
le parecfa el corte de m1a levita n,,¿,
, a, y Brummell, después de dar varias vueltas alrPdedor de él, respo:1dió:
-¡Y llama usted levita a eso!
En otra ocasión le convidó a comn
a las tres, un conde de elevada posición, y él agradeció la invitació'l,
contestando:
-Yo no como a esa hora, amigo
mfo.
Cuando no le gustaba el champagn9
que le servfan en una casa, ,pedfa si•
dra, y si no le agradaba a lgún platv,
'l lo ponfa a su perro; y sin embarg.1,
estaba má.s solicitado que e l pro;&gt;lo
regente, poque no se consideraba de
buen tono una comida, ni una fiesta,
s i no asistfa Brummell a ella.
Para ayudarle y congraciarse con
él, sus amigos depositaban frecue,1.temente gruesas sumas en su cu~nta en
el Ba~co. Uv.o de esos regalos de chco mil dollars fué hecho anónimam~nte y Br ummell runca supo qué amigo
se lo habfa hecho. Todo el que quer!a
ser recibido en la alta sociedad, lo
¡¡_rimero que hacia era ma•1dar unos
cuantos miles de dollars al "dandy."
Cuando lle~ó la hora de su cafda y
a lgunos le r eclamaban el dinero que
le hablan dado, sol!a dar respuestas
como ésta:
-Esa cantidad se la he devuelto
con creces. ;.No se acuerda que una
vez le llamé familiarmente desde &lt;!l
balcón del casino y le dije: "¿Cómo
c-t .. s, Juanito?"

¿Qué es

E l alimento
más acreditado
y que más recomiendan 'as
? primeras autoridades y miles de médicos
pi:ácticos para
el niño y para
el adulto ,tanto en el estado de sa1ud como en el de afecciones gastrointestinales. Es sumamente nutritivo, regula la digestión y su consumo resulta barato.
"El Niño de pecho," folleto instructivo, gratis en las d roguerías r
farmacias.

Ia su1&gt;1·ema impertinencia.

El pr!ncipe que tenia grandes aspiraciones de dandy, llegó a ::e'ltir envidia, ~orque Brummell gobernaba
E"l mundo elegante y le eclipsaba cu
má.s de una ocasi'in. De cómo sobrevino la ruptura de aquellos hasta
en~onces Intimo, amigos. se cuenta
que una noche que se hallaba Brummell en el palacio del regente y ner,esitó los servicios de u:1 criado, dijo al príncipe:
-Gales, toca la campanilla.
Su Alteza obedeció y cuando •,2
presentó el sirviente le dió secameate esta orden:

-El coche de l\Ir. Brummell.
Pocos dfas después, yendo el pr!ncipe del brazo de Lord ::'lforod, entontró a Brummell acompañado de
Lord Alvanley, y tal vez con ánimo
de que todos se fijasen, el p-rmc1;,t,
se detuvo para hablar con Lord AIYanley, sin saludar al "bello Brummell," ni más ni menos que como si
no lo conociera. Cuando el grupo se
deshizo y el ,prtncipe echó a andar.
Bru!llmell preguntó en alta voz a su
compañero:
-Alvanley, ¿quién es ese señ'lr
tan gordo?-para que lo oyera el regente, a quien mortificaba mucho que
hablaran de su obesidad.

canno a uno de sus soldados, por
sus virtudes y esforzado ánimo; y
como el soldado padeciera una enfermedad crónica que le hacia sufrir terribles dolores, Antigono ordenó a sus médicos que le asistie·
ra:i cuidado:-ameute. Pero viendo
luego el caudillo que su soldado,
ya sano, entraba eil batalla con menos ardor que antes, preguntóle
quién le habla cambiado y acobardado:-Usted mismo, Sire,-contestó el soldado,-libertándome de lo:;
males que me hacian tener en poco
l:i. vida.

LO MALO DEBB
des~parecer. ¿ A cuántas peraoi
nas les gusta el sabor y olor del
aceite de hígado de bacalao ?
" Seguramente á nadie,'' contestarán todos. " Es una de las
cosas más repulsivas en el mundo.
A lgunos lo toman indudablemente, pero sólo porque se les dice
que debe tomarse." ¡ Pensar que
un medicamento precioso no puede emplearse cuando es necesa•·io,
sin repugnar y molestar al paciente I Y , según el público declara,
las emulsiones son pcyco menos
ofensivas que el aceite al natural.
Pero el reinado del terror pasó ya.
La cie::icia vino al fin al rescate.
A.hora puede naarse una medicina
eñcaz sin que su olor y sabor causen repugnancia. Porque en la
PREPARACION de W AMPOLE
se tiene el resultado de un triunfo farmac~Lltico probado y bien
merecido. Es tan sabrosa como fa
miel y contiene una solución de un
extracto que se obtiene de Hígados Puros de Bacal;;,o, combinados
eon Jarabe de Hipofosfitos Compb.~;:~o, ¡ Extractos de Malta y
Cerezo i:;i]vestre. Estimula las
..,.,creciones de~ iugo gástrico y es
el remedio más eñcaz contra la
Anemia, Enfermedades Agotant:is, Postración que sigue á la~
F iebres, Bronquitis y T ísis. El
Dr. G. Malda, Ex-profesor, Cirnjano y miembro de la Academia
Nacional de 1Iedicina de Méxi&lt;'o,
dice : "Una de las mejores formas de administrar el aceite de
hígado de bacalao, es prescribiendo la Preparación de Wampole, do
sabor agradable y perfectamente
tolerad.a por las vías digestivas.
Yo la receto hace muchos años,
con el mejor éxito." La nuestra
oatisface á lo, má.9 difíciles, porque cumple lo que se espera de
olla. Es efü.,.z desde la primera
uosis y justifica la confianza que
aconsejamos se ponga en ella.
B::i.sta una botellu para. convence1·se. "No tiene substituto."
De veute. en todas la.G Farm1.cias.

Se cuenta de un inglés llamado
Juan, que haciendo su primer viaje
como marinero encontró el inconveniente de tener nombre a la vez
corto y fácil de pronunciar, pues por
todo trabajo siempre era ¡Juan!
¡Juan! basta que al llegar a Buenos
Aires el pobre quedó rendido de cansancio. Consiguiendo otro empleo
para retornar a Inglaterra, al embarcarse se libró el siguiente diálogo:
- ¿ Cómo se llama usted?
-Ferdinaudo de Freyne, Reinza
de Couucy Fitz van Durendorp.
-¿Qué?-Lo repite eufáticame-.:!te.
Voz de arriba del capitán:
-¿Qué hay abajo, por qué no toma el hombre? ¿ Qué tiene1
-Nada, solamente, su nombre.
-No importa su nombre, al!stelo
en seguida.
,
AsI lo hizo, y en este viaje Juan
llevaba vida de pasajero, pues nu;ira se podfa pronunciar su nombre
fingido, con suficiente rapidez, y para cada tarea prefirieron 11:imar a
otro u:;.arinero.

iUtnQan foto41rafias!
'I'odos los fotógrafos profesio·
nales o aficionados, qUd 1¡uteran
,ver publicados sus trabajos en
los dos únicos semanar ios artlsticos de la República: " E L MUNDO" y "LA SEMANA," pueden
enviarlos a esta redacción. Serán
pagados todos los que se pu bliqu en.
Con que. . . . vengan fotograffas! Daremos preferencia a los
asuntos de actualidad.

Los inválidos de Nueva York han
fundado una asociación, que preside un ciego, y de la que son Secretario y Tesorero, respectivamente, -..,n
n:anco y un cojo.

Durante los últimos cinco mest'S
del año de 1912, se registraron . . ..
85,300 automóviles en el Estado d·~
Nueva York, de los cuales 76,1!14
EOn coches de paseo.

En Noruega la electricidad es mucho más barata que el vapor, por la
grande abundancia de cascadas y torrentes que hay en todas sus regiones.

Un medie muy sencillo para dd:,truir las hierbas de los paseos consiste en regarlas con petróleo ordinario. De este modo se pueden destruir también los musgos que se crfan
en las balaustradas y escaleras húmedas.

La industria del vino de fresas
está. tomando gran importancia en
España, porque se ha visto que e::ie
,•ino alimenta mucho y fortifica el
organismo.

rna tonelada de acero, trabajatla
en forma de resortes capilares pa!'a
1·elojes, vale cerca de ocho millones
de pesos oro, es decir, más de ocho
\eces lo que vale una tonelada do
ero pur!simo.

C0'.'110 NUBES EN EL CIELO SON
LAS P ECAS EN EL R OSTRO

On1Itau la Limpieza y Lozanía de la
Tez. D es¡iet·feccionau la B elleza.

¿ Por qué no desvanecer las pecas y
todas las manchas
en la cara con la
CREME "SIREN"
CONTRA LAS PECAS? Preparada por
especialistas c o n
muchos años de experiencia, UNICAMENTE para destruir de una man'lra radical toda clase de pecas y
manchas en el rostro. Esta CR~:\f:\
"SIREN" CONTRA LAS PECAS es
ya bien conocida corno muy eficaz,
en México y en todas partes. Tarro
con valiosas indicaciones, $ 2.50.
Por correo, certificado, $ 2.62.
En venta: Johannsen, Félix y C!a.,
Av. San Francisco 43.-J. Labadie
Sucs. y Cfa., Av. San Francisco 43 ..r. Uihlein Suc., 3a Av. Bolfvar, 25.
A. Vargas Sucrs., Isabel la Católica
6.-México.

Muchcs pobres han llegado a cien
años, edad que no se recuerda que
!·aya alcanzaélo ningún millonario.

Al rededor

•

-

del mundo
.;,

Duquesne, uno de los mar inos
más ilustres de su siglo y que prestó
a Francia tan relevantes S€1n11cias
(ganó tres batallas a los bolande·
ses y armó a lgunos navfos a sus
expensas), no r-ecibió de Luis X IV
la recompensa que sus merecimientos reclamaban. Semejante falta de
equidad reconoc!a por causa, y asf
el rey llegó a declararlo, que Duquesne era calvinista. Este nob!n
marino tuvo el arrojo de decir u;1
d!a al monarca:
"Sire, cuando yo combatfa por
vuestra Majestad, no tenfa presente
si Vuestra Majestad profesaba otra
re:igión distinta de la mfa."

El caudillo griego Autigono tomó

En Australia no hay asilos parn
huérfanos. Cuando un niño pierde :i
su padre y a su madre, el estado aie
encarga de él, le paga una pensió11
en casa de alguna familia particular
Y atiende a todos sus gastos hasta
que llega a la edad de 14 años.

,velan obligados a estar alerta aún
durmiendo, y que se ha transmitidQ
de generación en generación.

El consumo del tabaco en el Reino
Unido, es de 45.500,000 kilos por
año, o sea un quilo por habitante.

Habla en Francia en Enero de este año, 76, 711 automóviles particulares y 12,474 de alquiler, o sea •1i1
total de 89,185.

La caridad privada reparte anualmente en Londres, ocho millones de
libras esterlinas.

11a GIUDaD DEll SlllENGIO
Dicen de Chicago que el Munic;pio de aquella población aspira a que
sea la más silenciosa del mundo.
Las personas y los animales so.'1
c,bligadcs a ,,.o cantar, castigándose
con dureza todo grito.
Los vendedores no puede,1 pregonar sus mercancfas, ni los automóviles sonar sus sirenas, porque tona
clase de ruic)':ia -estó1,n prohf.bidos,
llegando la exageración de las disposiciones municipales a obligar a
los propietarios de las aves de carral a tener los gallos donde no .;e
oiga su canto.
No contentos con esto, los ediles
de J:hicago se proponen someter a
estos animales a una operación quirúrgica, por medio de la cual permanecerá.u mudos, puesto que consiste e1'. corta¡ una de las cuerdas
voca!e1 del vigilante "chantecler."

RECETA PARA El REUMATISMO.
Extracto compuesto \"C jet al An·d:na, 15 gramos;
Jarabe compuesto de hipofosfitos,
45 ¡;ramos;
Jarabe compuesto de Zarzaparrilla, 6o gramos.
Cómprense estos ingredientes en cualquier
Botica, mézclelos cada uno en su propia ca~a y
tómese una cucharadita después de cada comida
y al acostarse.

----

,_,,.,,,..,.......~---..

...

En el congreso

~efiriéndose a un orador qu,, lleva media hora hablando SIJJ (C'si,r,
dice un diputado a su veci,10:
-Este hombre habla más qu~ un
sacamuelas: de seguro no hay en el
mundo quien le iguale.
-Dispense usted que le contradiga. Usted dice eso porque no conoce a mi mujer.

No pega los ojos
En las escuelas públicas de China
se ensena a coser a los niños.

Hay en Alemania 300,000 mujeres
más que hombres.

Los caballos cuando duermeD. siempre tienen echada hacia adelante
una de las orejas. Se supone que
sea una costumbre nacida cuando se

Varios médicos de Budapest confirman el caso de una mujer llamarla
Frames Hejames, que lleva siete
años de vida sin dormir. Tiene actualmente una hija de diez año¡¡, y
hace siete una gitana quiso robársela.
A consecuencia del susto y de la
excitación nerviosa, no pudo conciliar el sueño la noche del suceso, y a
pesar de darle calmantes y drogaa,
no se la ha podido hacer dormir
desde aquel dfa.

llB. PROTEGlDA DEll AMOR
(DE AMARU.)
¿Dónde va la hermosa niña,
adónde la mensajera
1SOla por ese camino
de la noche en las tinieblas,
en que abundan vaporosas
las más carnfvoras fieras?
-Acudo, la niña dice,
donde mi novio me espera.
-¡Tan sola! ¿Pero no tienes,
hermosa niña, contesta,
miedo alguno ele ir tan sola
por tan ásperas veredas?
-No, responde :iquella n l ~a
porque el amor no me deja;
va conmigo, y si es preciso,
acudirá en mi defensa
y lanzará.., pues va armado,
para ampararme, sus flechas.
Angel Lasso ele la Yega.

En el cuartel
En la clase de pri.nera en¡;.)úanza un sargento repasa la gramá.tic:a a los quintos.
-Vamos a ver, Parejo: adjetivo
e::; lo que califica el nombre. ¿No
es verdad?
-Si, mi sargento.
-En este ejemplo: el coronel es
bravo, ¿cuá.l es el adjetivo?
-Bravo, mi sargento.
-No, hombre, no; bravo soy vo
y bravo eres tú, y, sin embargo, no
somos personas.

A

mor a la vida

El coronel de un regimiento irlandés notó en cierta ocasión, durante un combate, que uno de i;us
soldados que le era muy adicto le
segura a todas partes. Al fin le dijo
emocionado:
-Patricio, admiro y te ag.·adez.co
en el alma tu fidelidad: ¡ no me has
dejado un momento!
- Mi coronel, no lo achaque ust&lt;: d
todo a mi fidelidad, porque mi madre me dijo: "Arrtmate siempr,1 a
tu coronel durante los combat&lt;'s
porque generalmente a los j,,;&lt;?s no
los pasa nada.
Después de los !)xámeues:
-¿Con que otra vez aplazado? A
la fuerza eres tor'.to o imbécil. Bion
dicen que "la cara es el espejo del
a l ma," y a ti me parece que te vJy
a romper el espejo.

�B18L10TEC' A. UNlVERSl!ARIA
' t . . 0 ·N- o REYES
EL

LOS H~ROKS OE LA FANTASIA
G'CLLI\'ER.

~rcxoo

Y no ya entonces, sino ahora, lu3
ingles€s y los hombres· de cualquirlr
pue!:&gt;lc son unas veces juguetes ue
pigmeos que se creen gigantes, ooje:o de desprecio por parte de los
coloso3 conscient€s de su talla y parias sometidos al d:&gt;minio de los
f¡,ertes, como lo estaban los vahnti
al de los buyh:.ihun s. Lo que tiellt!
que en nuestro., días ya no es pr•~ciso apelar al simbo!o no,·elesco para decir estas cosas, y por eso G•1\liver no es sino un viajero fant::-.;;tico, que visita pa'.ses más fantásticos todavla, y que a lo sumo pc,dria hacer un papel algo Incido e;i
un cuePto de ,1iños.

Para los hombres de hoy, Gul:iver no es más que un viajero fantástico que visita patses más fantá:;ticos todavia, un héroe de cuentos
de •n iños, muy inferior a Robinson,
a Philaes Fogg, o a Tartarin. Su:;
aventuras nos entretienen, llegan a
interesarnos un poco y al fin nos
cansan por lo inverostmiles; pero es
porque no ,· ivimos en la época en
que Gulliver vino al mundo de la
fantasia, y no vemos lo que se oculta detrás de esas aventuras.
Gulliver, como buen inglés, ~s
gran viajero. Un naufragio lo arro¡a
sobre l:t costa de un pafs de,,co,ocido; queda nuestro hombre dormido
sobre la arena y al des1lertar se eucueutra rodeado, aprisonado, atado
&lt;ontra. el suelo por una multitud
de hombreci!los que no llegan a un
palmo de estatura. Está e:1. Liliput,
y aquella minúscula gente son los liliputienses, pueblo insignificante P•)r
su estatura, desconocido para el r,.sto del mundo, y sin emba1 go, mi·
nado ya por la po!ftica, victima ,le
las ambiciones encontradas de dos
partidos, el de los tacones altos y
el de los tacones bajos. En este pall!
hay un prtncipe heredero demasiado listo, que procura satisfacer a todos poniéndose el tacón alto en un
zapato y bajo en el otro; hay tam~ién un ejército en guerra con el
de otro pats de pigmeos, Bletuscn,
guerra que decide Gulliver apoderándose con facilidad de los diminntos nav!os de la Ilota blefusceuse,
y hay, en fin, un palacio real en el
c1•al ze decl ara un incendio que el
, iajero apaga por un proceJ.imiento
tan nat ural como poco decente.
1\1a l iPterpTetadas sus humanitar iz.s intenciones, Gulliver es a cusado de traición y tiene que refugiarse en Blefuscu, donde la casualidaJ
le lleva a su pat r ia.
D~pués, por extraño co1i.trast~.
visit a el héroe un pais de gigante:,,
Brogdinag, cuyo rey es un hombrP
prudente, celos9 de la prosperidad
de su pueblo.
y en seguida viene una serie '1e
viajes por las más d isparatadas tlo:!rras que puede soñar la lmagina.rión humana;
la isl a fl otante
Laputa, empor io de toda ab3ur da
fllosoffa · el pats de los Bal nibar bos,
Luggnag y Gl u bbdobd ric, y· en ti/3·
guid a pasa G u\liver a u n pueblo
que en su tiempo debta parecer tlln
fantástico como cualquier a de los
mencionados, a u-P.que existe en realidad y es hoy una po tencia resp€table: el J apón.
E l últ i mo viaje de Gulliver tieu·•
algo de l as célebres alelu yas tt,,1
• m1111do al revés. E l héroe l lega al
pah de 103 caballos, y alH encue.11t r a a l hombre en un estado de esclavitud que lo aproxima m ucho al
de los ar, imales domésticos.
Sólo que a\H los caballos no S(!
llaman caballos, siuo "huydenb1·ms," ni los hombes son hombres,
sino "vahus."

ª"

FONDO k1C.nR0O COVARRUBIA5
JLl:STRADÓ
~ -;;.
· _ _ _ _ _ _ _ ,_

_

_ _ __

El doctor R. W. Richardson 'ta
estudiado las variaciones del P~""
que el cuerpo experimenta en el cu•so del aiio, durante veinte años co::secutivos.
Esas observaciones se han rea.izado sobre los presos de una corre,'cional, que contenta mlis de cuatro
mil individuos, los resultados son
casi convincentes, p11esto que los il·dl\·iduos examinados, e staban suj l'·
tos al mismo género de vida, trabajo,
alimento, duración del sueño, etc.
Ha confirmado que durante cierto:; meEes del año, el cuerpo experi-

_ __

_ __

_ _ _ __

menta un aumento; y durante otMs
una diEminución de pern.
Las cifras son éstas: Enero 0. 1 4
dismilrnción; Febrero 0.24 disminución; )1arzo 0.95 disminucióu; Abril
0.03; aumento; Junio 0.08, aumento; Agosto, O. 7 O aumento; ;:,&lt;!ptlembre, 0.21 disminución; Octubre, 0.10
disminución; Noviembre, un aumeuto pequeñísimo; Diciembre, 0.05 diti~inución.
De los datos se deduce inmediJ.tamente, que el peso del cuerpo ••s
menor en invierno que en verano;
la disminuciól!. comienz1 en Septiembre y aumenta en Abril.

Cuarta Colección No, 51

CAPITAL SOCIAL

s 10. ooo;ooo

EL -BUEN TONO,
MEx1co.

s. A. E. PUGIBET
D IRECT OR G E NERAL

·

ll1
~
~

=-

-

~

~

r,J

=~

••

~

n mas rodeos el visitante 111a111u e co1110 todos los m uen os lleora a u ltratumba deshaciendose
gfos de los exquisitos cig":rros
NS0 XIII y comoen s usnemexistla esa marca. se había dado
capa.dita para venir a te ner el

Tobi

00 mas h o
00 ~~J~1 v
-

dejaría
• las lege
00 ;ev11\an

=="

'C
ce l ,, ,

0
-,
~

l:S

\1 ~
~

Q.

;;.&lt;

"C

~

-·-·

~
l•

esque eto m an, es q ue por inero no q ued aría,pues habie ndo él muerto del cólera grande,le había sepultado
con todos sus t rapos y en el atau d habla encontrado un "de a ..:uatro'' de la
jura de Agustín I y q ut no faltaría
uien pagára un bue n p recio l'°r aguen mism

0

=

~
En e fe cto tlo Theo, el famoso anu- r,J
cuario soltó die,. locos po, el toston
im¡_&gt;erial _y tie mpo faltó a los flamantes
amig os J&gt;ª ra llegar a l m as p r óximo
estanquillo y ati borrarse los bolsillos
de cajetillas de ALFONSO XIII, dt
El Bue n Tono, S. A
- -·"-......-

.................

;. Es realmente Go\liver 1111 hél'&lt;"
de la fan•asta? T an fantásticos son
sos viajes, que cua louiera contestar la afirmatjvamente. Y sin embarg&gt;,
Gulliver ba existi d o. y casi podrfamos decir que co.!)tinúa existiendo.
Lo úPico oue creó l a fantash ,¡,,
Swit fué el nombre. P ero e·,, su
t iempo cualquier inglés nodia lla·
ruarse Gulliver; cualouier inglés veín
su puei.Jo presa de las ambiciones ,;,,
los toris y de los whigs, y su prfnch&gt;e
nrocu1 ando con·emnor;zar ron un.&gt;"
y otros, y sus grande, genio, mili1ares mal recomnensados. y sus Ormoud y Boliugbreke obligados p0r
la ingratitud de la corte a bu scar
refugio en tierra extran jera.

LA MEJOR CERVEZA DE LA REPOBLICA, ES LA DE MOCTEZUMA . ORIZABb

Aeglstredo como artí culo de s e gunda c lase el 3 d e N ovie m bre d e 1894.-lmpr eao en papel de las Fábri cas de San Rafael.

México, Novi embre 16 de 1913.

Ario XX. -Tomo 11.
O

ea

10

10

10

01

ea•••• eo ••

00

00

00

00

00

00 • •

00

00

Número 20-

00
►-•~•-•~•-•H•-•~•-•••-•••-•►
• -•~•-•~•-•H•-•~•-•••-•••-•►
• -•~•-•~•-•H•-•~•-•••-•••-•►
•-•r
-•~•-,
•

•'

.!
t

�1

El Festítal de Bellas Artes

SEMANAL DE

JOSE JUAN TABLADA

tan con re,·erente admiración el espiritu profaJ sacado a luz esas obras reinstaHl.ndolas en
su visible y merecido lugar, serla un titulo de
no v en el del arti:.ta, estudiante o profesional
inteligente y eficaz acción para el actual director
maduro, mantienen ese fervor mfstico, ese intE-de la escuela y para los profesores que con él co1ior fuego sagrado que es condición precisa para
laboran.
el fecundo estudio y la creación victoriosa de hl
Urge aqut decir dos palabras sobre cierta.a
obra de belleza.
Salvo la riqueza de la materia original, esas obras de arte uná,limemente condenadas, y que
no han merecido otro sufragio que el de sus
magnfflras reproducciones es:cultóricas son úP,I
trasunto de las obras ilustres por el mun1o autores, el de los cómplices de éstos y el de alates:oradas como legado espléndido de las ~e- gunos "cuistres" del arte, que han creido poneraciones que petrificaro,1 su pensamiento JJ:l- sible y armonioso dirimir asuntos de belleza sin
ra harernos guardar su memoria; como páginas más Utulo que el de haber cultivado la epigrafia
de la historia human:l que
e intervenido laboriosamente en el aprovechasobreviven depurada de 11s miento de las basuras de la ciudad. •
pasiones · inferiores y emEl réhimen de inicua demagogia y de salvaji~mo libertatorio que ultrajó a la patria, ofenbalsamada por la belleza.
Alguien contemplal'do el dió a la sociedad tergiversando y dislocando tohermoso patio abrigado por c!o y cuya siniestra influencia no concluye aún,
su vasta cú1iula de las in- llegó hasta la Escuela de Bellas Artes y la coclemencias del cielo, obser- • locó bajo el arbitrio de espiritus que ni aún revó que ahf podria hacerse rr.o,,tándose a sus ancestos, podrta reivindicar
un magnifico invernadero.
para su prestigio una sola obra, un solo impulIngénuamentte pensaba e1, rn, un aislada y vaga intención siquiera en
las ñores de los jardín~&lt;;. p1 o de la belleza y de su cultura.
pero no meditaba que tal
De ahI las ineptitudes monstruosas y las fata, ,,mo está, el patio es ?.n les torpezas de que IJa sido la primera victima la.
efet•to un in\'ernadero sun juventud y las otras de justicia. y la belleza, la
tuo~o. puesto que abriga de Diosa misma del t~mplo profanado!
rigores vandálicos toda3
De alU, en la ocultación en las bodegas de
aquellas estatuas Ql'e son la obras )lurfsimas de arte; primitivos italianos
tton-ac,ión lapidaria -.•e lor\ obras de Zurbarán naturalezas muertas de la
siglos, todas aquellas obc:is gloriosa época espaiiola, flores holandesas y flamaestras que según la ima- mencas, paisajes ~ranceses, tesoros de arte ingen de un critico ilustre son dustrial, tallas en madera, esmaltes sobre cobre
grandes y mara\'illosas flo- del sigló X\'l fraricés, mosaicos italianos, etc.,
res nacidas del suelo y bro- etc., con esa ocultación que negaba el ingen,o
tadas del alma humana.
humano en sus más luminosas revelaciones, 1a
Si del patio ast decorado ostentación im1&gt;úclica de lo mediocre, de lo falso,
de lo co;1vencional en sus manifestaciones más

El princi¡&gt;al centro de cultura artlstica -.le
México, celebró ayer un festival cuya significación especial i,lteresa a todos los que en México se preocupen por las obras de belleza. Celebró al mismo tiempo dicho plantel la fiesta Je
la raza, la inauguración de importantes mejons
materiales y el ))rincipio de la reorganiza('ión rle
la. enseñanza. en ese plantel impartida.
La restauración del ))atio principal, la inauguración de la gran cúpula de hierro y cristal en
cualquiera otra parte, st•rfail mejoras plausibl~s
y signiflcati,•as, pero lo son mucho más en este
plantel consagrado a la educación artfstica y en

el cual el es1&gt;trit u de los educan dos pl§.stico y
sensible 1&gt;or la juvEnil emotividad y ávidamente abierto a toda sugestión de !Jelleza, recibe
las primeras iml)rtsiones y sufre la L1fluencia
de los ejemplos de cultura que han de confirmarlo en la naciente ,·ota&lt;'ión, estimularlo en su
arduo t1 abajo y entusiasmarlo c·on el ardimie:1to de una noble admiración para la conquista de
sus ideale:.. A esta suge!;tión indirecta se adunó
la más precisa y concreta que las reproducionP.s
de ilustres obras maestrar arquitel'tónic·as y •~scultóricas que decoran e,e recinto deben lieva.r
al espíritu de los escolares.
Las estatuas que haciendo per&lt;l u I ar 11 glori:i
medicea cincelara )i iguei Angel !)ara la sal'rist!:1.
de San Lorenzo; la "Niké" de airado y diáfano
ropaje más gloriosa q1~ la naumaquia del mar
Chipriota por ella conmemorada, los frisos del
templo de Parthenos y los entablamientos y
cariátides. del Erecteón, todo esto con otros
numerosos y variados ejemplos del arte grecoromano y del Renacimiento, decorando el patio de la escuela, elevan el alma con los 1&gt;restigios de una marnvillosa cultura humana; ca¡,-

ORONIOA

c-ontagrado como el inicial Pronaos de un tem¡llo
de arte, se paca a las gal~rtas de e.;;cultura y pintura,
¡¡odrá notarre la conti'lun
ción del mi3mo propósito
modificado por las consid,'raciones que se deben a ;a
custodia de las obras de arte nacio1,al, en tanto que no
pugnen con -el
))ropósltú
fundamental de la escueia
que es 1a,·orecer el dessarrollo armonioso de todo temperamento artistico que a
ella s:&gt; aco5 e, aun sacrlí\cando C'iertas ilus:iones y
vanaglorias de nuestro amor
propio ar tistico y de uu,'stra complaciente leyenda r-stétira.
Las galerías de ta escuela no son, en erecto como
otras pinacotecas y glytot'-'-

rutinas y a pesar de las escuelas ha surgido
la cultura estética del mu,1.do, englobada en los
ciclos que se llaman arte oriental, periodo menfffico, tradición greco-romana, aventura modern1,
pero que están constLuidos por hombres Que
~firmaron su propia visión, llámense e,, Grecia,
Mirón o Scopas, :\ligue! Angel en Italia, Seshiú
u Okurni en Asia, Turner o Bedley en Inglaterra, pero todos incólumes, Integros, intactos,
impolutos en el sagrario de su propio credo y de

el de Pillet y como la creación de la escuela tle
pintura al aire libre.
Es:a D.ueva institución, a escuela de "plein
air," pondrá. a los alumnos en contacto con la
naturaleza y provocando su visión directa de 5ercs y de cosas, en su ambiente natural y a la luz
del cielo abierto, estimulará. el libre advenimiento de la personalidad propia, sin la cual ningCn
cultor de arte pod.rá exaltarse al rango de cre,1,dor.

restado pintorescamente en el festi\'al que a. dlcho funcionario fué dedicado.
Por fortuna para la juventud y para la patria,
el Ministro de Instrucción que es un poeta. el
Director de la Academia que ahora sI es un' artista y los profEsores Que con él están unidos
para la reorganización ·e la escuela, tienen el
mismo pensamiento de guiar a la juventud por
el camino triul'fante de la naturaleza y de la
verdad, el único que creará por fin el arte vi,o

s,1 fntin,a conciencia que a fuerza de afirm1r~e
Y robuste{erse hace figurar la
mortal arcilla
con divina aureola y magnifica la proporción humana basta las proporciones extraordinarias de
1 u dfmiurgo creador, de un Dios inmortal!
Ta.l€s Teformas rnatdrialcs correspon&lt;&lt;:ln a.
otr::s de gran tras('endencia llevadas a cabo en
e I eistema de e7seüanza, como la supresión ,Je
1:n alambicado método de enseñanza del dibuj,&gt;,

A~í también se llegará. a constituir el ar-,P.
patrio, el arte nacionalista que en p,ifses de s•1r,rerna cultura, constituye la n:ás noble y elevada expresión del patriotismo.
Aún se recuerdan las elocuentes y cordiales palabras que hace dtas el Ministro c'e Instrucción Pública y Bellas Artes, Lic. Garcla Naranjo
pronunció exhortando a los alumnos a persev,&lt;
rnr {,' el llrop~sito de hacer arte popular, mani-

Y palpitante, el arte l'uestro que hará resplandecer Y amar de todos, el prestigio de la patria.

Ellos comprenden que en este suelo nuestrn,
hermoso Y desve'll.turado, es donde mejor que
en parte alguna resuenan las nobles palabras df-1
augusto sacerdote de b€1:eza, del grave y sereno
Rusk!n:
"Educar el gus~o e3 inevitablemente formar
el alma."

y

cas un simple sitio de conservación para obras de arte, sino que por estar anexas a un centro de enseñanza tienen en sf un fin activo
y docente y en cierto modo
deben concurrir al desarrollo del plan educativo profesado en el 1&gt;lantel mismo.
:'11 uchas obras, pues, están
conservadas y exhibidas cu
las galerias de escultura y
pintura, a titulo provisional
y en virtud de una consideracióu más histórica que
estética.
J&lt;~n cambio. de las bodegas del 1&gt;lant!:l se han ~xbumado numerosas obras
de arte inex¡&gt;licablemente
confinadas a la más arbitraria obscuridad. No es concebible cómo injusticias tales hayan podido consumarse y el sólo tft ulo de )}abe,·

1

ofensivas, de lo que en el mfsero y personal concepto de un laborioso incapacitado para los deleites sobrehumanos que el arte procura, significaba la belleza. De ah. el lugar de honor en la
"cimaise" decretado para las obras abominables
de Clavé y su escuela.
Pero es posible, pensará el lector, que en esta.
edad de arte simbolizada por Rodlí1 en escultura,
en pintura por \Vhistler y por Toulouse Lautrec,
Cezane y Pizarro y Sisley y J\Iatiesse, por tod,)S
esos impetuosos, ardientes y formidables cultores del arte, surjan de sus tumbas esos vanos e
inconsistentes fantasmas?
Que res¡iondan los propios alumnos de la Etlcuela de Bellas Artes y formulando por fin el
siempre sofocado clamor de sus constantes anhelos, digan cómo se sintieron constantemente
defraudados en sus esperanzas y cómo eternamente hubiero,1 de abogar el único grito que debla atronar los ámbitos de ese plantel, el grito
que consigo llevar el deseo másculo, el sagrado
anhelo, el Im¡petu formidable de crear y ser artista_ de ser artista personal, genial, único, porque al
fin y al cabo de esa suprema ambición egoista dr
afirmar el propio temperamento contra todas las

,_

TRES NUEVOS HOGARES

Tres simpá.ticas pa ejas :.-caban de efectuar sus bodas, unidas por
el dios Amor.
El poet~ Gustavo F . Abuilar, colaborador nuestro, vió realizadas
s1;1s ilusi~nes al recib'.r la bendición nupcial con la inteligente y grac10sa senorita Margarita Sort do Sar.z.
Don Enrique Suá.rez, alto empleado de la casa Renaul, celebró su
matrimonio con la MUY bella y distinguida señorita Margarita Leroy.
Don Alfredo B . Cuéllar 1.n.ó sus nostinoe a la simpt!.tica señorita
Ana Maria del Canto y Montejo.
Las tres boda~ fue.ron notas de euprema elegancia, a
las que prestó. el marco Je
su distinguida presencia lo
mejor de nue!!t::-a sociedad.
Como es grata costumbre
Señor clon Gustavo F . Agullat· y señorita :\lai·garita Sort ele Sanz.
en estos casos, ir..num,era,.
bles obsequios han recibido
- - - - - -- -- - - - - • - - - - - - - - ~ - - - - · -- -- - -- -- - -1os novios recuerdos de:t
mejor gusto que serán mudos testigos de la felicidad
que los embargó en el solemne dia.
A los votos de sus amigos, nos permitimos añadir
los nuestros por la completa dicha de tan gentiles varejas.
El amor,- gran mago que
todo lo embeHece,-ha;;a
para los nuevos hogares
una. senda sin espinas; de
la vida un campo de éxitos
para los actuales esposos y
un santuario de esperanzas
para las jóvenes esposas.
La vida es buena cuando
Señor don Alfredo B . Cuéllar,
uno se comprende y se
Seño1•ita ,\ na :\Iaria del Canto y
Señorita Margarita Leroy.
Montejo.
ama.
Señor don Enriqu~ Suárei,

�VIDA SOCIAL
do a la influencia poderosa de Beetboveu o de
Grieg o de Schumann, en esos pasajes dolorosos que tan bien interpreta el todav!a niño,
en los trances del dolor y de ra .pasióa, tal como si se anticipara-por adivinación- a las
subjetivas realidad€s de la vida.
Pero no es todavla lo apuntado, lo que marca el sello, la personalidad del :?.rtista.. Lo integran, ademá.s, su exquisito buen gusto, una
disciplina ment:-.1 vigorosfsima para el estudio
y un afá.n de gloria, incesante y hondo, estimulo {ste mayor que ningún otro para alcan-

Desaparición de un~ amigo
de :l\léxieo

En la "Quinta California,'' de Mixcoac, de.jó de existir el sábado 8 del corriente, victima
de cá.ncer, un caballero diplomático que se hizo
estimar y querer de cuantos lo trataron, por
sus raras prendas personales.
El desaparecido, Excmo. señot" don Arturo
Vicuña Guerrero, residfa en México desde el
zarla.
año del Centenario de la Inde~andencia, en
El nombre y singulares méritos de1 grave
que vino como Primer Secretario de la Legamás que sonriente Efebo del arte pian•.stico,
ción de Chile, figurando después varias veces
son harto conocidos de los mexicanos, y diriacomo Encargado de Negocios.
mos que su reputación es popular, si no creyéLa amarga pena que tan seniu:ble aconted- ·~
semos que la popularidad debe en ocasiones
miento causa a la viuda,- la muy distinguida ,.
ser desdeñada para alcanzar a tiempo el triuny virtuosa dama doña Hortensia Suá.rez Múgifo. En cambie, Lo;;,;ano ha ganado ya el favor
ca de Vicuña Guerrero-es indecible, y apenas
de los exquisitos y el aplauso de los intelig•mpodrán imaginarla aquellos que de cerca han
tes que, cierto, han estimulado al artista con
conocido la estrecha afinidad de tan ejemplar :1
un sano entusiasmo, p ro sin alterarlo ni envasimpático matrimonio.
nec€rlo ..Mérito bien raro en e:;te medio de raSu hogar, constantemente frecuentado pcr
quiticas envidias y de engaños.
lo má.s notorio y valioso de los cfrculos sociaEl joven Lozano-que Jo es menos de cuP,rles, rebosaba de satisfacción y contento, al expo que de alma-irá muy pronto a Europa e:;i
tremo que las amenas recepciones y tertulias
busca de pe1 feccionamicnto al lado de las emique o-f recfan los esposos, los amigos parecian
nencias de más renombre. El auxilio oficial en
contagiarse de buen humor y sinceridad, cuaesta peregrina ocasión, dispensado co,1 extriclidades que serv:an para mostrar y enaltecer
ta justicia, no va a ser defraudado.
otras má.s, bijas de los espfritus elevados y
Estamos seguros de que al cabo de cuatro o
discretos.
cinco años, cuando se verifique el ansiado reLa honorable pareja Vicuña Guerrero-Suárez
torno a la pat.ri:1, el artista llegará cargado de
Múgica se babfa granjeado ya innumerables y
valiosfsimos afectos, pues lo mismo en las S1·. Artut·o Vicuña Gue1·re1·O, Sec1·etal'iO de la laureles y habrá cumplido el precepto de LeoLegaciím de Chile en México fallecido
nardo de Vinci: "El discfpulo debe superar a
prácticas socialfils que en el exacto cumplimienúltimamente.
•
su maestro." Elogio que a ambos enaltece,
to de sus altos deberes, el caballero no descanporque Meneses, padl'e intelectual de Lozano
saba en significar sus simpaUas por México, 111
todavfa no abandona el bien llevado cetro d~
igual que su amorosa compañera.
Los funerales se efectuaron el lunes último co "album" con sentidos pensamientos que los maestros nacion::..les.
Entretanto, aquf se echa1 á de menos la falta
en el Panteón Francés, con la concurrencia de atestiguan una admiración convencida contodo el H. Cuerpo Diplomá.tico y de numerosf- algo que vale· más-un profundo y noble casimos personajes de la sociedad y de la admi- riño.
Esa expresión del más puro afecto con:;agranistración.
da a este maestro abnegado, a este investigador concienzudo, sensible a todos los fenómenos de la vida intelectual, pobre y casi valetudinario, se reconcilia con las amarguras de s11
vida, cuando J)arece abandonarla a los setenta
y cinco años.
¿De qué sirve para la felicidad tener el espiritu enchido de ciencia? ¿De qué sirve el aspirar los vanos vapores de la gloria m un dan a?
. ¿De qué sirve aún el encerrar en su alma la
conciencia del deber cumplido y esa paz sobe_i:anl!,_ que comunica la posesión de la justicia,
si a la vez se siente en el corazón el frfo de
la soledad y el téfrico silencio del desierto?
¡Soledad del corazón, su¡prema tortura del
hombre!
Por eso me conmueve que en derredor ,le
aquel varón bueno y sabio que tanto he amado-lo mismo de cerca que de lejos-se formara f.al corona de amistades vivas, profundas,
La &lt;'Ut&gt;illa al'diente.
ardientes y afectuosas.
Aquel corazón angustiado, cómo se dilataria de satisfacción en su humilde reti.ro de TaLos restos serán pronto trasladados a la pa- cubaya, en un tiempo como la casita de Horatria del extinto, Santiago de Chile, donde dor- cio, coqueta y sonriente, cuando la paz, cua'lmirán el último sueño en la tumba de sus do la calma y el amor de la familia! ....
Con razón ha dicho Lacordaire: "La amistad
mayores.
es el distintivo de una alma grande y la más
alta de las recom;:iensas visibles -aseguradair a
la virtud."
Señor &lt;lon Antonio Segura y Couto que va a

Homenaje a un sabio y
un justo

El acontecimiento social predominante en la
semana ha sido el viaje a Europa emprendido
por la distinguidfsim-i seño1 a Catalin~. Altamirano de Casasús en comi:añfa de si.:s hijos Margarita, Evangeli::ia y León, y de su hijo poittico
don Manuel Sierra.
La dama, que es joya de intenso brillo P-n
nuestra sociedad, ha enfermad'.) por desgracia v
se requiere la atención de un especialista y el
cambio inmediato de clima para alivio de su
preciosa salud.
Apenas comunicado 11. sus relaciones lo del
viaje, mil damas y caballeros ocurrie!'tm al i,a_:,cio c!e los Héroes, para atestiguar una vez
más el afecto y adhesión que guardan a la honorable familia Casasús. La despedida en la
estación fué cordialfsima.
El meriUsimo caballero que es jefe de ella
se a.presta en Nueva York al próximo y feliz encuentro.
~ Ojalá que la culta y distinguida señora regrese pronto, curada de cspfritu y de cuerpo, a
la a·dolorida patria!
Señora cloña Catalina AJtamfruno de Casasús.

Entre el numeroso grupo de pianistas que
han descollado durante la úllima década, ninguno sin duda se manifiesta con más relieve
que el joven don Carlos Lozano, discfpulo del
Maestro don Carlos Meneses.
Su temperamento delicadisimo. a la manera
de Levine- una red de nervios sujeta a ·.in·
mecanismo masculino, pero suave-es una de
las caracteristicas de Lozano. De tal suerte es
afinada, y sutil esa cualidad, que en má.s de
una ocasión nos ha parecido que aquel cuerJJO
raqu!tico y endeble iba a 1omperse, a morir en
una sacudida de la "gran entraña," obedecien-

DESCUBRil\1IEN1~O DEL MICROBIO DE LA R.ABIA

l

- - Un. sa~i~ japonés acaba de d€scubrir el germen mv1s1ble que produce la terrible enfermedad d_e la_ rabia. Después de más de 18 meses de
expe_nen?!ªs en el laboratorio del "Rochefell~r
Inst1tut~ de Nueva York el profesor lfideyo
Nogucb1_ h~ ~ncontrado el microbio tan buscado
hace vemtis1ete años por Pasteur y sus discípulos.
El profesor Noguchi invitado por el Congreso
de naturalistas y de médicos de lengua alemana a exiponer sus descubrimientos en Viena lJ.a
Ido lue~o a Par\s presentándose ante los sabios
d~J Instituto Pasteur, donde ha expuesto el m,:,d!o de que_ :;~ h3: valido, consistiendo en utilizar
u~ J)r'!ced1m1entg especial de cultivos con los
microbios que pertenecen a. la gran familia de
lo_s protozairos, Y que aparecen en forma de corpusculos granula¡dos rodeados de una Jigerfsima
membrana. El sa.qio inocula de esos cultivos puros
en los conejos Y perros que presentan bien pronto
los sintomas de la rabia. Las consecuencias como
se ~'e son bien claras, una vez &lt;\ue todo esto se
aplica en la forma que se hace en las vacunas
en general.
El profesor Hideyo nació en la pequeña ciudad de Wl\kama."tsrr-smrn.ita· en -e1·norte-del Japón_ Y perten~ce a una antigua y noble familia
habiendo na~1do ~¡ 2"4 de Noviembre· de 1876.
Desde muy Joven, casi niño, t uvo entusiasmo por los estudios. de la medicina, y a fuerza
de. profunda,$ observaciones ha llegado a consfilgmr, lo que ,a no dudar!Q es un verdadero progreso en l.a _ciencia médica.

UN ENSUEÑO GRNDIDO
Un largo ensueño cándido pone la luna llena
en la campiña Y en la mansedumbre del rfo.
La silueta del monte se yergue en el vac1o
Y en la torre del pueblo la media noche suena ..

de Lozano en los primeros teatros y e,1 los salones de la gente culta, donde tantos aplausos
ba recibido.

Perros lejanos ladra~. Como un ánima en pena
ronda e1 esta vigilia luminosa el hast/o.
Eslabona recuerdos el pensamiento b.úo
Y, al marchar, me parece que arastro una&gt;cadena.

¡ Ritorna vinrito1• !

La ante1 ior notfcula, que publiqué en ul!o
de los últimos número:; de "El Tiempo Ilustrado," ya extinto, tráigola a colación porque ha
empezado ya la serie de triunfos de Lozano ei=
Europa, a donde llegó hace apenas mes y medio.
Algunos periódicos reputados de Parfs y cartas que he lefdo, consignan halagadoras noti-

FRANCISCO GANDARA.

·--------------==----------------.

Bélgica a estudiar la cai·re1·a diplomática.

Carlos Lozano en Pa1•."s
El Ministro de Instrucción Pública y Bellas
Artes, secundando una iniciativa de la Sociedad CientHica "Antonio Alzate," ha comisiona•
do al señor licenciado don Ramón Ma:iterola
1&gt;ara que escriba la historia de la Instrucción
Pública en México, a contar desde el año de
1867. De esa suerte se obtiene un valioso be•
neficio por la Idoneidad del comisionado, yen ¡parte---se le recompensan los servicios valios!simos que ha prestado a la ciencia y a la
educación.
¡Merecido homenaje que honra también al
que lo dedica!
Y en esta ocasión, los amigos y discfpulos
del venerable educador, le han ofrecido un 1 i·

¡Feliz \"iaje!

cias JJ"especto de la presentación pública de
Lozano. en la Yille-Lumiél'e el dfa 14 de Octubre último.
.
. Fué una soberbia audición en la sala de concierto del má.s aristocrático hotel de Francia
el "Magestic."
'
" I_'atrocinó el recital-me dice el pianista,~.. grande Y no_ble amigo don Joaquiil Casas~s, Y _ell'? explica que la concurrencia fuera
distln_gu1dfs1ma y en gran número, hasta llena~ hteralmente la sala. La mayorla del auditon'? pertenecia a la "créme" de la Colonia
~eXIcana, . a cultas familias parisienses, argentmas Y chilenas, y a reputados músicos compositores y ejecutantes:
'
El i~spirado compatriota recordará siempre
la ovación Y los elogios que alcanzó en su ":lºbut."
~
. Socialmente, va abriéndose fácil camino el
Joven L_ozano, pues ha visitado residencias de
personaJes, e Inclusive el señor José Yves Limantour, le ha abierto de par en par las puertas de su palacio.
Muy prcnt'! v?lverá. a presentarse en público el bravo p1amsta y p:..ra mejer lucir sus dotes Y adelantos, ejecutará tres son:.i,tas de Beetoven! que Loz~no "profundiza,"y comprende
sugerido por_ Re1sler, el mejor intéilJ)rete en el
mundo del mmenso músico.

La soleda_d me inspira fortaleza y consuelos.
Se ye a Dios en la múltiple floración de los cielo3
Y, al postrarse mi altiva •peql,!~ñez a-su planta,'
Sientó en los pies· 1a sabia de la tierra florida
en la cabeza el soplo de esperanza y de vida'
eternas, Y mi espfritu hastíl, _Dios S!l levanta.
El profesor japonnés Hicleyo Noguch.i.

CARRASQUILLA-~)LU.LARlNO.

�NOTAS PERSONALES

SUCESOS DEL DOMINGO

,
S&lt;&gt;ñor Lic. don Gonzalo :\!taro que
a~aba de ser nombt·ado Director
de "La T1•ibuna."
Señorita Carmen Garda
Señor Agustín Tol'l'es :'llartinez
que han contraído matrimonio últim amente.

Señor &lt;lon José :'\Ianuel \'illa eJerto
\'Jcepresi&lt;lente &lt;le la Asociación
de Periodistas.
EL XUE\'O nCEPRESlDEXTE DE
LA ASOClACIOX J&gt;E PERIODISTAS.

Con motivo de haber terminado la
Junta Directiva de la Asocación de

I:J Go!Jerr,ador interino del Estado de Yucatán General don Prisciliano Cortés ha enviado un telegrama al Pre3idente de la República,
anuL&lt;:iando qt&gt;e el Gobierno del Estado contribuye con la cantidad de
un millón de pesos, para ayudar al
Gobierno en la obra de pacificar el
pafs, quedando dicha sum:i. a disposición del Ejecutivo de la Nación.
El señor General Huerta ha estimado mucho el donativo a que hacemos referencia y con'.estó dando

Periodistas el tiempo reglamentario
de ocupación de sus cargos, se procedió a nuevas 1:nec1ones, resultan&lt;to
electo Presidente el señor Mariano
Ceballos y Vicepresidente el señor
don José Manuel Villa, intellge _•e
periodista y Jete de Redacción de
nuestro colega "El Diario," adonde
goza de generales y justas simpatías.
EL ATENTADO EX LA HABANA
COXTRA EJ, GENI.;RAL '1"ELIX
l&gt;IAZ.
La Prensa Asociada dió cuenta
en el siguiente telegrama. del atentado de que fué victima en la Habael General Félix l).az. Dice as! el
ttexto: "El General Félix Dfaz, candidato a la ¡&gt;residencia de México en
las recientes elecciones aJH, fué asaltado por un mexicano esta tarde \ 6
de Noviembre.)
El General Dfaz fué herido do3
veces, pero no se cree que es.as heridas sean de resultados !atales. !!;!
ataquti tuvo lugar cuando el General
Dfaz paseaba a lo largo dEI Malecó 11,
el paseo de moda en la Habana
acompafiado e los seño: e3 Cecillo
Ocón y Lic. José Bonales Sandoval.
Resultó herido detrás de la oreja,
y también en el cuello, recibien•lo
varios golpes en la cabeza con un
ba.Stón. Fué conducido al hospit.l.l
e11 donde es atendido. El asaltante
fué detenido."
Esta noticia produjo en México
gan sensaclon, hariéndo3e muchos
comentarios. El jefe del partido felicista Lic. José Luis Requena, l•n
seguida cablegrafió recibiendo la
siguiente contestación: "El Gene,:il
fué levemente herido en la cabeza.
Acabo de visitarlo."

UONATI\'O CU,\XTIOSO.

Entre los sucesos principales que tuvieron efecto el último domingo, hay que citar !a
Exhibición de Cultura Ffsica en el colegio de
San José de Tacubaya, que estuvo muy brillante, no solamente por los interesantes ejercicios

que ali[ vimos, sino también 1&gt;or la distinguida
concurrencia que asistió al acto.
El profesor '.\Ir. Antonio Athos es el que dirigió dichos ejercicics, tomando parte los alumnos más aventajados del plantel, y ¡&gt;residiendo

"ª

General don Prisciliano Cortés Go-

bernador interino de Yncatíin
que ha ofrecido un millón
de pesos para ayudar
al Gobierno del
centt·o en la
pad1kac-lón el(') país.

+

Señor Dr. Baltasar Izaguirre Rojo
nuevo Secretario de la Escuela
de l\ledJcina.

,s,

+

La kermesse en el parque Garibaldi estuvo
organizada por la Cruz Roja y pertenece a una
serie de las mismas que van a tener Jugar. Uua
banda militar amenizó el acto, alternando con
otras dos orquestas populares y no hay que
decir que los puestos de confetti, tamales, flores, etc., etc., estuvieron ocupados por bellas
y elegantes señoritas. La animación no decree:ió
un solo instante; se bailó mucho, la alegrfa.
reinaba en todo su auge.

_I

Lic. José
San&lt;lo_v_a_I_._ _..:=
Dos as¡&gt;ectos de la kermesse verUlcada en el

Auto retrato del Joven Pablo Novoa
que falleció en Veracruz de una
larga enfermedad.

las más expresivas gracias y elogia!' do el patriotismo de los hijOfl
del Estado de Yvcatán, que una vez
más se han manifestado amantes di!
los grandes intereses nacionales.
La Secretaria de Hacienda recibió
la orden del ingreso de tan importante suma en las arcas del Tesoro
de la Federación.

jnl'Clíu &lt;le Gai·ibalcli el pasado domin~o.

la fiesta el Dr. don Angel \'allarino, Director
de Cultura Ffsica del Distrito Federal.
ll:n las tribunas improvisadas que se babfan
levantado agrupábase mucha gente, viéndo;;;e
las familias de los alumnos que tomaban parte en la fiesta de "sport," la cual tuvo números
sensacionales entre ellos la gimnasia sueca
desarrollada en diferentes números a cual más
sensacionales; la lucha del rabie en que los
que tomaron parte lucieron sus fuerzas y agilidad; y el box con todos sus accidentes siempre
de interés, habiendo habido también el llamado box cómico que produjo constante hilaridad
entre el público.
Era el medio dfa cuando la concurrencia :e
1 etiró muy satisfecha del espectáculo y citándose para hoy domingo en que tendrá efecto
una fiesta literaria, la cual ha de presidir el
Arzobispo de :\léxico, Dr. don José !\lora del
Rfo.

Coronel Andrés C. Sosa. ascendido
re&lt;'ientemente a General Brigadier en el Estado ele Tabasco.

E'eñor don Leopoldo Kiel que ha dado una conferencia en la Escuela
N. Preparatoria sobre "La educación popular."

Abad. El ciclis,a don Ernesto González, ante
numeroso público partió rumbo a Tlálpam, y
a los 32 minutos y 65 segundos se bailaba de
regreso, recorriendo 30 kilómetros en el tiem1&gt;0 indicado.
El referido riclista pertenece al club ciclista
"Libertad" siendo secretario del mismo. Fueron jueres de camino los señores Fernando Gasman y Damian Gireud; y tomadores de tiem,,o
los Eeñores Reyr,aldo Lozano y Salvador Necoethe:i, fungiendo de juez en Tlálpam don Guillermo Sáncbez y en el camino se instalaron
va1 ias personas para la debida vigilancia.

Sr. Erne.;to González, que estableció el record
de los 30 kl.lómet1·0s en 32 minutos y 55
segundos.

Otro espectáculo de "sport" tuvo lugar en
el mismo d!a en la calzada de San Antonio

:'lliguel Flores, vencedor en la Clll't'et•a de 13 kilómetros, efectuada en la calzada de Tlá.lpam, últimamente.

�Ahora-helas!-todo ha concluido. Las no,·edades políticas se llevan toda la atención que
al arte ligero dispensaba el público ligero. 1:;1
asedio a Monterrey e3 muc!:o más emocionante
que cualquier parto mediocre venido de últramar.
La ejecución de PaPcho Villa, peltcula mixtificada
de actualidad, es más emocionante que una
tanda de moda de :\iaria Luisa Villegas. La
"performance" revolucionaria es superior al es-

el Alcázar, etc., e'.c;? Seguramente no. Bien .;abido es que la producción nacional en ese gén?.ro ha sido C:!Si nula, fuera de los e3perpent&lt;&gt;s
sicaltpticos que aventó a los jacalones la pléya.de de autores ignorantes e ilustrados salidos
como hormigas de los agujeros de la Urica. ¡ Qué
contados son los que torcieron ese camino escatológico para entrar por una vta más estrecha
y más dificil, pero también más honrada!
Aquellos hicieron obra sucia y maltrecha, a
cambio de un puñado de cobre3 infamantes. Es-

LA CRISIS DE LA ZARZUELA
Antaño, el estreno sabatino en el emporio de la
tand·i constitufa todo un acontecimiento. El público hetereogéneo que llevaban las Sras. Mori1&gt;nes al Principal, esperaba, desde el principio de
la semana con una extraordinaria inquietud, atisbando los periódicos
ec_haJ!dO . ojea(!as a las

r

María lligares.

las. y será patriótica, aunque errónea, si cree
que pueda ampliame:lte, a la altura mental en
que nos en.contramos, substituir la producción
extranjera, superior desde luego, con la que
aquf se trabaje.
O mucho se equivoca el que esto escribe, o
dentro de poco asistiremos a un irremediable
avenimiento entre las empresas y el representante de los autores españoles.

Otra escena de la misma obra.

Teatro Lfrico.-Una escena de "El Amor al Arte."

tlnlla.s de anuncios, para calcular de antemano
el mérito de la obra, hacer avances sobre la capacidad de sus autores y llenar las horas largas
del trabajo cotidiano con el saboreo anticipado del "estreno." ·

pectáculo teatral.
¿Pero se deberá a tal circunstancia la penuria de "estrenos" de zarzuela no sólo en ~a
Catedral de la calle de Bo~var, sino en las capillas sufragáneas que son el Llrlco, el Hidalgo,

tos, por un salario, también exiguo, trabajaron
de buena fé, obras que aapiraban, si no a la
perfección relativa en ese género, sí, por lo
menos, a un mejoramiento de la técnica, de los
tipos, del ambiente en que éstos se movfan.
No es esa la causa precisamente. La inopia en
que los empresarios hacen sus combinaciones arttsticas, obedece a un conflicto entre ellos- y el
representante de los autores españoles. ¿ Por
qué? No lo sabe el cronista. Pero el busilis de
la cuestión debe ser el dinero, el vil metal que
cotiza todo: desde el crédito de un pafs hasta
el derecho a representar una obra ajena. Cuestión
de tanto mé.s o de tanto menos. Es posible que sea
de ta_nto más, porque el caballero que representa
a los libretistas iberos ha de querer para é l y para
sus poderdantes, más bien ganar que perder.
Y en ese tira y afloja, el público se queda sin
estrenos las noches de los sábados. Tiene que
contentarse con ai¡istlr a la,s reprlses de las zarzuelas conocidas. Y a.si vemos que mientras en
los teatros de España corre una. sucesión de
obras nuevas por los escenarios, en México se
rep1te por enésima vez "La Gatita Blanca,'' Y
"Los Sobrinos del. Capitán Grant!" En bre·, e
·aslsJtre~9_s_ aLi:~estreño de "La Qorte de Faraón"
cuyos temas principales. se i.aben todos los cilindros arrabaleros:

LA OPERA )IEXICANA.

Teat1·0 Pl'incipal .- Ultima escena de "El arte de sel' bonita."

Teresita Calvó.

t

Yo soy el casto,
Yo soy el casto,
casto José ....
Y el concurso de zarzuelas abierto por b
empresa del Principal? Uno de los rotativos
que prohijó la idea del tal panteón- porque vals
a ver cómo en eso va a parar el certamen-dec1a, no hace muchos d!as, que en un cajón de
cierto pupitre misterioso, dormtan algunos manuscritos que se lanzaron a la justa, Y que pronto sabrfamos quién teria el caballero Bayardo
que iba a llevarse el premio. Medrados estamr,s
con esos concursos! Será una maravilla que del
acervo salga alguna buena. cosa. Porque es lógico: nuestros autores mediocres, que han tenido éxitos ruidosos con obras de actualidad, no

Amelía R-0bert.

van a preguutar a un jurado hetereogéneo si
una obra suya se sacará el premio. Si tienen seguridad en e! buen resultado, se irán derechos
a las empresas y les exigirán un beneficio a las
cincµenta representaciones.
No hay que darle vueltas. La idea del señor
Sierra Méndez es loable si trata de estimular dE::
tal manen a lo:; productores de ese género nacional. Será puramente financiera si trata de
eximir el pago de derechos a la.a obras españo-

Se trata de un grupo de muchachos animosos y bravos que se agruparon para formar una
compañia de ópera italiana con elementos mexicanos, que_ es lo que quiere significar el titulo
de estas lineas. Los comienzos son deficientes.
Los artistas bizoños. El conjunto un tanto defectuoso. Alli estA Marfa de la Fraga con su be. lla voz. Y están Legarazu y la señorita Abaunza . y otros buenos elementos. Pero no está todo
lo · que de ·más ·estimable se puede esperar en.
nuestro exiguo medio arUstico. No figuran ni
Torres Ovando ni Felipe Llera ni algunos otro:i
que tienen derecho por tradición y por méritos
personales a integrar un cuadro netamente m~:xicano.
Por Jo demás, el esfuerzo es loable. No se
cansa el cronista de elogiar todo aquel impulso que tienda a darnos una personalidad propia. E 1 ogiamos por eso a Esperanza Iris como
elogiamos ahora a los iniciadores de esta nueva compañia netamente mexicana.
El asunto bien vale que nos detengamos un
poco en tratarle seriamente. Pero sera. otra
vez.
AUGUSTO CONDE.

�-

AN EN PELICULA

CAS

~
~s.

F

Para
POETA MEXICANO

~
1,

Cuando pasei
del rosario,
y a la Cruz,
tiendas man

~

Cuando diga
las hierática,
y allá arriba
arda el oro q

►

-

"

Cuando pida
por el ónix cf
por la tibia
por el márm(
dfle a Dios q·
un abrevo d~

.
D'Artagnan se ampara en el pasaporte que le permite embarcarse
para Inglater·m.

:.,,..,,~__ ·--&gt;.

-

.

.,.

Fuerte Hsi
Brusco, en
Lampiño t
lucir un al
Mentalmen
mueve con
Compensat,
s i pequeño
Mi idiosinq
en mis an~
y yo vibro

:.r

..., t ..

~

No soy, a
y en medio
he sido y I

.....

-,

Es un cárdeno ~

muestra toda la
sangre baña sus
sangre riega de!

La escena del duelo de Artagnan con los tres Mosqueteros cuando ..

los defiende.

Con un gesto ~
rojo trapo haci
fijo el toro Je c
el jadear de mu

JA\'IER SORONDO.

Mas de pronto,
el torero,-que
sobre el bruto P
Y el acero valer!

TIB Lharrrr
Amarrado con los tientos el sarape del Saltillo,
la chaqueta de gamuzas y de jerga el pantalón,
bien sentado sobre el pe nco, cabos negros y tordillo,
va el ginete a la charreada, entusi!i.stico y zumbón.

se ln:nd e r!i.pid4
¡ y hay un grito

Dul~
que
suav
del •

El sombrero galoneado con pespunte muy sencillo,
en las finas cabezadas cincelado chapetón,
los herrajes pavonados de Amozoc lanzando brillo
e hilos de oro entre las cerdas de la rienda y gargantón.
Ancha greca en las cantinas de la bien cortada silla,
un temblor entre los flecos de la espléndida mantilla
y en arUstiC'as espuelas un prodigio del metal.

Me 1
de C\
y hd

Y asf, alegre y decidor, valentón y sandunguero,
va el charrito, bien plantado, a lucirse al herradero
al tumbar los potros brutos en las trancas del corral.

y¡dul
eu!'i.n

La escena ele! baile en 4ue ttiunfa Ana de Aust,·ia.

enti-ar en detalles de Jo que
dmiran; sólo diremos, que el
reconstruido las principales
tan magnUlca, con el concuro M. M. E. Dehelly y Ph. Gara Francesa; y con Mlle. Nelly
rada por los aficionados a !u

atl
...

~

-·

•

?

~

La "mise en scene" ha sido cuidada al extremo de que los menores detalles, se han reprodncldo con extrema prolijidad de pormenores. Las
viejas hosterfas, el embarque de Artagnan parn
Inglaterra, los desafios de éste, el cardenal Richeliu, la reina Ana de Austria, el hermoso y
Galante Bucklngham, etc., etc., todo ello encanta y distrae por la perfección de los Intérpretes.

�-f

, (.l

i) .

....

-a~

-·,,

~

=·

¡¡;¡;

\
1,

-

...

¿'O

. "'

.

O/\

$

1✓
-'

,.
1• '

.,.

,,,,.

-

('u,. '

-

~;-ili_

-

...........

-

-

s

,, 3

"

"ji

,

=-=-

.

-

,.J-1,,

..
~

-

~

!

-

-r

E'

-

::-

'

..

-

.
-

;5

.,,

- ,.

,

"3

1

'

'

,•="P_;:.¡..

====1

l

5

:

1,

&lt;:.~

--:t- -

':I

T
..

.

...

:::.

1

~
1
i

J
1

~-- --- -

-

j

~

;'

;~

• ..

.~

·~ ~

.. 3

:.....

3;13,.,,.

._3 '1

-= ::::-------

•

-

:

r

e-ir•·
.
:

!]

-

◄

~

,. 1

.1-,-t:::,
P"f'

.

1

s

-~

•:

1 s

-

--s '

-

•

----

-

--

'.~
--

Q.

---

---

1

..,'
1

5"
etcros cuando ..

A
la
bl
va

El

en
lo
e
A

u
y

le Austria.
c uidada al e xtre -

y

~s. se han reprod 11le pormenores. Las

\"

·de Artagnan para

al

e, el cardenal RtTia, el hermoso y

, todo ello encan.de los Intérpretes.

�CA8
POETA MEXICANO

WAN

EN PELICULA

-

(1)
1,

Cuan
del r
Y a 1~

tiend¡
Cuan
las h
y allii.
arda 1
Cuan
por e¡
por 11
por e
dfle

O'Artagnan se ampal'a en el pasapol'te que le pe1·mite embarca1·se
pal'a Inglatel"l'a,

1"l_

,na

Fuerte
Brusc•
Lamr
lucí¡

Mi
en
y

¡

No.
y

he

Es un

muestri
sangre
sangre

La escena del duelo de Artagnan con los tres Mosqueteros cuando ..
los defiende.

Con u:q
rojo tr
fijo el
el jade¡
Mas de¡

,..._

J.-\\'1ER SORO~DO.

el tore1
sobre e
Y el a ~
se ln:n

TIB LhBPPil

¡y hay

Amarrado con los tientos el sarape del Saltillo,
la chaqueta de gamuzas y de jerga el pantalón,
bien sentado sobre el penco, cabos negros y tordillo,
va el ginete a la _charreada, entusié.stico y zumbón.
El sombrero galoneado con pespunte muy sencillo,
en las finas cabezadas cincelado chapetón,
los herrajes pavonados de Amozoc lanzando brillo
e hilos de oro entre las cerdas de la rienda y gargantón.
Ancha greca en las cantinas de la bien cortada silla,
un temblor entre los flecos de la espléndida mantilla
y en artfsticas espuelas un prodigio del metal.
Y ast, alegre y decidor, valentón y sandunguero,
va el charrito, bien plantado, a lucirse al herradero
al tumbar los potros brutos en las trancas del corral.

La escena flel baile en 4ue triunfa Ana de Austi-la.
emos de entrar en detalles de lo que
aben y admiran; sólu diremos, que el
ógrafo ha reconstruido las principales
de novela tan magnifica, con el concurt!stas como M. M. E. Dehelly y Ph. Garla Comedia Francesa; y con Mlle. Nelly
tan celebrada. por los aficionados a !ae

t

La "mise en scene•• ha sido cuidada al extremo de que los menores detalles, se han reproducido con extrema prolijidad de pormenores. Las
viejas hostertas, el embarque de Artagnan par:i
Inglaterra, los desaffos de éste, el cardenal Richellu, la reina Ana de Austria, el hermoso y
Galante Bucklngllam, etc., etc., todo ello encanta y distrae por la perfección de los Intérpretes,

�D'ARTAGNAN EN PELICULA -----------I 1L . . - -_

Para -cuandrr tu rEzas
POETA MEXICANO

Cuando pases por tus dedos las brillantes amatistas
del rosario, mientras rezas en la vieja catedral,
y a la Cruz, inspiradora de filósofos y artistas,
tiendas manos transparentes como trozos de cristal;
Cuando digas mansamente con la voz ce los salmistas
las hieráticas palabras de tu ascético misal,
y allii. arriba, entre los marcos de las ágiles aristas,
arda el oro de las tardes sobre el gótico vitral;
Cuando pidas el consuelo de tus intimos agravios .... ,
por el ónix de tus ojos, por la fresa de tus labios,
por la tibia porcelana, de tus brazos de oblación,
por el mármol de tus hombros, por las lises de tu frente,
dile a Dios que le conceda. con espiritu clemente
un abrevo de aguas vivas a la. sed de mi razón!

D' Artagnan se a111pa1·a en el pasaporte que le pe1·mite embarcarse

¡,ara Inglaterm.
D'Artagnan llega a '.\leun.

Hutrr-Riüratrr
Fuerte Hsicamente. Un tanto corcovado.
Brusco, en los movimientos del torpe corpanchón.
Lampiño todo el rostro, sin que haya yo logrado
lucir un altanero bigote Borgoñón.
Mentalmente un endeble. Mi espiritu cansado
mueve con gran trabajo su infame trabazón.
Compensati vamente sólo un bien he ostenta.do;
si pequeño el cerebro, muy grande el corazón!

1

Mi idiosincracia es mezcla de muchos caracteres;
en mis ancestros hubo todos los pareceres,
y yo vibro a su influencia en amplio diapasón.

t.~!

~

~,

No soy, a pesar de ello, ningún extraordinario,
y en medio a los distingos de mi caril.cter vario
he sido y seré siempre un gran bobalicón!

_,•

Sin Puntilla
Es un cárdeno soberbio que en la testa macarena
muestra toda la fiereza de su empuje arrollador;
sangre baña sus pitones; y en el circulo de arena
sangre riega del morrillo· como un timbre de valor.

Buckingham abre el estuche conteniendo los dos erretes de
brillantes.

La escena del duelo de Artagnan con los tres Mosqueteros cuando ..
los defiende.

Con un gesto de valiente, y en figura de arte llena
rojo trapo hacia las astas adelanta el matador;
fijo el toro Je contempla; y en el limbito resuena
el jadear de muchos pechos con i\1sólito temor.

JAYJER SOROXDO.

J\las de pronto, raudamente, con oHmpica pujanza,
el torero,-que es una ascua toda sol-se avalanza
sobre el bruto poderoso con indómito vigor.
y el acero valenciano que en su mano un punto brilla,

Ila :Charra
Amarrado con los tientos el sarape del Saltillo,
la chaqueta de gamuzas y de jerga el pantalón,
bien sentado sobre el penco, cabos negros y tordillo,
va el ginete a la _charreada, entusiástico y zumbón.
El sombrero galoneado con pespunte muy sencillo,
en las finas cabezadas cincelado chapetón,
los herrajes pavonados de Amozoc lanzando brillo
e hilos de oro entre las cerdas de la rienda y gargantón.
Ancha greca e n las cantinas de la bien cortada silla,
un temblor entre los flecos de la espléndida mantilla
y en arUsticas espuelas un prodigio del metal.
Y asi, alegre y decidor, valentón y sandunguero,
va el charrito, bien plantado, a lucirse al herradero
al tumbar los potros brutos en las trancas del corral.

se ht:ride rápido basta el puño; rueda el toro sin puntilla;
¡y hay un grito soberano que salu~a al triunfador!

JazminEs
Dulce perfume jamii.s termineR
que aspire siem,pre tu esencia. ast;
suave fragancia de los jardines
del santo asilo donde nacL

l

Hoy que ya cerca de los confines
de mi existencia, vienes a mi,
¡beso amoroso de los jazmines
cuánta añoranza percibo en U!
Me hablas de cantos, risas, festines,
de cuanto quise, de cuanto fui;
y hoy que mis dichas tocan sus fines
y atrás contemplo cuánto perdt,
¡dulce fragancia de los jazmines
cuil.nta añoranza percibo en U!
Javier Sorondo.

:&amp;uckingham confía a D'Artagnan las joyas de la reina.
La novelesca historia de "Los Tres Mosqueteros", aquella relación tan romántica que t.Jdos hemos lerdo sin dejar el libro de la mano
hasta llegar al fin, se acaba de llevar a la película, y no podia menos el cinematógrafo, en sus
progresos admirables, de reproducir las valentfas, los amores, y las caballerescas hazafias de
los héroes inmorta.11;:ados por el genio de Dumas.

La escena del baile en 4ue hiunfa Ana de Austria.

No h emos de entrar en detalles de lo que
todos saben y admiran; sólo diremos, que el
cinematógrafo ha reconstruido las principales
escenas de novela tan magnUica, con el concurso de artistas como M. M. E. Dehelly y Ph. Garnler de la Comedia Francesa; y con Mlle. Nelly
Cormon tan celebrada por los aficionados a lu
peUculaa.

"

La "mise en scene" ha sido cuidada al extr emo de que los menores detalles, se ha11 re¡nodncido con extrema prolijidad de pormenores. Las
viejas hosterias, el e mbarque de Artagnan para
Inglaterra, los desafios de éste, el cardenal Rlchellu, la reina Ana de Austria, el hermoso y
Galante Bucklngham, etc., etc., todo ello encanta. y distrae por la. perfección de los Intérpretes.

�~

ll

BODA DE PRINCIPES

~============:::::::===============================================::::::::::====-=======:======::::::::::=

~

-:========J

PROGRESO

MATERIAL - DE MEXICO

Residencia ,lel co1·onel don Ca_1·I_o_s_ G
_'o
_ nz
_ a_' l_e_z_. ____________ -_ _R_e_si_d_e_n_CJ_·a_c_le_l_señol' dou E__d:..u..:a:..1_·d..:o__:S..:c..:h_e_s_ts__._ _ __ _ _ __

ALGUNAS PERSPECTIVAS DE LA
COL')l\'IA RO'IA

Fotografía. ele los prí n cipes después de efectu arse el mnt1·imonio.
E l dta 15 del pasado Octubre tuvo lugar en
.....ondres en la capilla Real de Saint James el matrimonio de la princesa Alejandra duquesa de
Fife y del principe Arturo de Conna:ught pertenecientes ambos cónyuges a la Casa Real de Inglaterra.
·
La suntuosidad de este matrimonio, cuyo esplendor no Ira sido igualado sino en casos m•tY
raros, según refieren las crónicas sociales europeas, fué de tal magnitud, que baste decir que
en el Palacio Real y en la capilla de Saint James estuvieron representadas todas las casas
reinantes del mundo.
El pastel de bodas que se presenta siempre tu
estos casos, por ser una tradición en la familia
real inglesa, estuvo confeccionado por el jeie
de cocina del rey Jorge, y tenia no solamente
la figura de los novios del brazo, sino también
las fiuras de los reyes y reinas mAs importantus
de Inglaterra.
Dió la bendición nupcial el arzobispo de Cantorbery ayudado por el obispo de Londres y por
el canónigo Sheppard; asistiendo además de los
reyes de Inglaterra, los duques de Connaught,
la reina de Noruega, el prtncipe Olaff y las princesas de Suecia, Victoria, Patricia, y otras muchas.
¿ Qué diremos de los regalos? . . . . En estos casos la fantasia se echa a volar por los mundos
imaginarios de la riqueza y acierta siempre,
pues lo más rico, lo mis artístico, lo más smttuos:&gt;, se reune para servir de homenaje de cariño y de respeto de gratitud a los novios. Eá'tre éstos -presentes citarenms a la riqutsima. diadema de brillantes de los reyes de Inglaterra;
a un servicio de oro de los príncipes de Suecia;
e. un juego de candelabros de plata de la Gran
Logh\ de Londres; a una vajilla de plata también
con dibujos irlandeses de las mujeres de Belfast
y de sus distritos; a un aderezo de perlas
de Inmenso valor de las hermanas del novio, en
fin, para que nada faltara, regaló el' Club Collle

Los 1·ecién casados recol'l'iendo las p1·incipal~s calles de Lonch·es,
después ele la cet·cmonia nupcial.

Coufecc_i~!lªndo el_traje de novia ele la princesa Fife. ··
-- -

de Ingláterra un perro. · de esta raza, tasado en
cinco mil libras. Pieles de alto precio, encajes
de Malinas riqutsimos, varios automóviles, caballos, muebles lujosos, completaron este alar~
de de maravilloso lujo:
~

La música para la ceremoni.a r;ligiosa fué
comipuesta ~specialme~te para e¡¡t~ acto por los
renombrados músicos ingleses Stanford, Elgar,
Alcock y Parraey.
,
- : . ··. - Terminada. la boda los novios salieron para
su ".iaje de boda que será por las. _principales
capitales de Europa.
L&lt;&gt;s ·novios de cuya ceremonia nupcial acabamos de hablar son primos segundos, lo cual se
deduce si tenemos en cuenta los parentescos
de la familia Real de Inglaterra.
La reina Victoria y el principe Alberto, tronco de la estirpe reinante inglesa, tuvieron nuf&lt;ve hijos: Victoria Adelaida, Alberto Eduardo
Alicia, Alfredo Ernesto, Elena Augusta, Luis~
Carolina. Arturo Guillermo, Leopoldo y Beatriz
Marta.
Uno de ellos, Arturo Guillermo, es el duque
de Connaught que casó con una princesa de Prusia, Luisa Margarita, y de cuyo matrimonio adtmil.s de dos hijas, Victoria Patricia y Margarita
Victoria, tuvieron un hijo, Arturo Federico, nacido el 13 de Enero de 1883 que es el novio, que
acaba de contraer matrimonio, resultando primo carnal del actual monarca Jorje V.
Con respecto a la novia resulta que es hija
de Luisa Victoria, hija a la vez del rey Eduardo,
radre del actual monarca, la cual casó con
Alejandrdo Duff, prime,· duque de Fife en 27
de Julio de 1.889, resultando por tanto primos segundos _ los actuales cónyuges, lo que
hace algúñtiempo v·ién-e sucediendo-in los matrimenios de fa tasa -Real -de 'l'Ilglaterra.
Por 19 que .acabamos de e:icponcr, no es de
extrañar qÜe casi todas las familias reinantes
hayan tomado parte éñ. esta ceremonia, envian•
•
· do. ric~&amp;..presentes; p.ue,..· ei que más o el que menos ti~ne ,vi~ulos dé flá.rentesco con los novios.

La colonia Roma comparte con l:l. Juárcz
la supremacta de los barrios elegantes de México. Los arcaicos palacetes que la rancia ;_1obleza.
colonial construyó en las principales arterias
de la capital, con sus obligadas accesorias a
ambos lados de los anchos portalones de entrada, con sus am,plios balcones y sus estrechas
venta.nas y con la Upica uniformidad de sus fachadas semiconventuales, no se aventan ya a

cipio, son a.hora rr,uy pobladas y constituyen bellos ornatos de la capital mexicana.
Otra poderosa razón influyó en este movimiento expansivo de la población: el alza de los
alquileres, que produciendo a los propietario3
pingües gaP.ancias les permitió el procurars~
alojamie:/l.tos sanos y confortables en los s11burbios aris;ocráticos, y que obligó a los iuquili'i'.OS a buscar, por menor o siquiera por
igual precio, habitaciones nuevas y con mayore3 comodidadas.
Así nacieron y se han desarrollado las col,,nias: Santa l\Jarfa, San Rafael, Juárez, Rom't,

Rc.,idcncia del señot· Osear Bnuliff.
nuestra civilización europea y a la elegancia y
el confort de nuestra vida cosrr:opolita.
Por otra parte, el ansia de respirar aire p ,1ro y de gozar ampliamente de la luz del sol, bizo que nuestras clases ricas o s implemente acomodadas empezaran ~ construir sus moradas en
las cercantas de la metrópoli, provocando la expansión natural de la gran ciudad y formando
las primeras colonias que, raqufticas al prin-

la colonia Rom:,. es, con la c1e Jt:árez, la que
más joyas artisticas encierra.
Situada al suroeste de la capital, sirvela (le
base la ancha y recta avenida de Chapul:epec
y se extiende hacia el sur hasta el Hospital gP.neral y hacia el oeste hasta muy cerca de !a
Condesa, barrio de Tacubaya.
La disposición de sus calles y avenidas estií
hecha con verdadera atingencia, de modo que
une a la variación la comodidad y puede decirse que cada una de esas calles reserva al que
las visita una sen~ación nueva de arte Y una
agradable sorpresa de perspectiva urbana.

Residencia del señor Rafael Gutiénez.

Chapultepec, El Yalle, y otras más baratas y
más humildes, como Peralvil!o, Romero Rubio,
Tlaxpana, etc., etc.
liln todas hay hermosos edificios que admirar;
ricos palacios junto a risueños chalets eu los
que se ven todos los estilos, desde el severo
renacimiento inglés hasta el pasajero art no11,·eau y desde el más puro lombardo hasta el
indio bungalow. Pero estamos por decir que

No es aventurado afirmar que tienen el aspecto esas avenidas &lt;!e avenidas europeas, siendo más bellas todavta por la vegetación americana que las hace sonreir en las mil bocas de
las flores que por doquiera bordai:; las casas.
Prueba palpable de nuestro progreso material, dirigido por la evolución del buen gusto
es esta colonia que nos da honr:i y prestigio e~
el mundo civilizado.

�LA CAZA DEL HALCON

PAGINA FEMENINA
•

dos a.tavfos tendrán en la presente y en la próxima estación.
Se nota desde luego, que los jaquets serán
más largo; y más amplios que los del año anterior· teniendo: muchos de ellos la espalda.
recta,' ajustada al talle por tres pe~ueñas pinzas disimuladas con botones o motivos de pasamanerfa de seda. Los cuellos de estos trajes serán unidos a grandes vueltas o solapas,
que se adornarán también, con botones, pes-

/
I

cordoncillos o punto de cadeneta, y, también,
ribeteados con seda de un color contrastado,
siendo, por supuesto est e ribete o pequeño bies,
sumamente angosto y discreto.
Para los trajes prácticos destinados al uso
diario se emplearán para su confección los terciopelos de lana lisos, los terciopelos diagonales, la sarga cotelé en los colores azul marino,
café bronce, castaño o marrón, rojo vino o gris
acero. Vemos, aSÍ mismo, muchos modelos de
graciosa elegancia sumamente discretos, en terciopelo de lana a rayas, en lana esponjosa y
en sarga, combinados o, mejor dicho, adornados con moaré negro. El color preferido para
estos trajes será el gris en varios de sus matices. Un lindo modelo de estos atavtos está hecllo
en terciopelo de lana a rayas gris acero y gris
plata. La falda, completamente recta, luce por
todo adorno unas almenas de moaré negro realzadas por botones forrados de seda negra, Oflados con finísimos bies de seda gris acero. :rl:l
jaquet, de forma recta y un poco amplio de
talle, va sujeto a éste en la espalda por medio
de un cinturón o tirante abotonado con botones iguales a los que adornan la falda. Cuello,
solapas y carteras en Ja3 mangas, de moaré negro adornado con botones lo mismo que lo restante del traje. Este modelo e3 muy propio y
elegante para ser lucido por una señora jov,m.
En cuanto a los trajes "tailleurs," que slem(Sigue en la página de Damas.)

Hermosa ta1&gt;lcerfa, tmbajo frauct'.-s lle:ho por

los años ele 1510

EL NUEVO PLAFOND DE LA COMEDIA
FRANCESA DE PARTS
PfNTADO POR EL ARTISTA ALBERTO BESNARD,
DE LA OBRA DECORAT/V A DEL
PRIMER TEATRO PARISIENSE

Lo que más llama la atención en las nuevas
obras de decorado de la Comedia Francesa, cuya reapertura se efectuó hace pocos dfas, con
dos magnfflcas representacion€s de las obras
maestras "Andrómaca" y "El enfermo Imaginario," es el plafoncl, pintado por el notab!\l
artista Alberto Besnard, obra de que da una
idea la Ilustración que acompaña a estas líneas.
En el fondo se ven las figuras de las cuatro
columnas olfmpicas del drama francés: Corneille Racine, Moliere y Hugo, que ocupan antiguos sitiales y que contemplan lo que fu,?ron la primera comedla y el prim er drama rle
la vida: la historia de Adán y Eva y del frut.o
prohibido que la segunda arrebató al arbol ,le
la ciencia.
A la Izquierda del dibujo se &lt;lestacan las
airosas y elegantes figuras de las nueve musas,
encaminándose e'L armoniosa teorta frente a el
encendido carro del dios Apolo, padre de J:is
Artes en la mitologfa griega, que avanza en
medio de una atmósfera incendiada de auro,a
tropical.
Para poder juzgar de la belleza de estos últimos grupos, es necesariq Invertir el grabad-) .

\"estldo para paseo ele raso labrado gris y &lt;le
t&lt;&gt;rciopelo de igual colo1•,

•

CRONICA
Los prácticos y elegantes trajes estilo "tailleur'' son siempre un capttulo de extraordinaria importancia para las damas, pero si en
cualquiera estación podemos considerarlo ast,
no cabe duda que en otoño y en invierno estos
severos atavfos adquieren una preponderancia
indiscutible sobre los otros estilos de trajes,
])ropios para calle y paseo; por lo cual creo
muy oportuno dedicar unas Uueas para hablar
a mJs lectoras de las reform~ que los referí-

Ab1·igo pa1·a calle 1le astt'llkún o de caracol,
cuello y puños de armiño.
puntes o motivos de pasamanerfa de seda en
distintas formas. Las botonaduras colocadas a un
lado del traje, desde el bajo hasta lo alto, y los
&lt;'Uellos rectos en pie l estarán muy en favor de 11\
moda en los 1&gt;resentes mome ntos.
Las faldas llevarán por toda guarnición galones de seda, pespuntes y botones cercados :por

Lujoso abrigo de teatt·o de 1·aso labrado en cocoloreij, bordado de moleskllt obsc11ro.

�EL .\lU~no ILUSTRADO.

•

•

CONSULTAS
UN CONSEJO.
María Luisa: No creo que le convenga a 11s-

ted llevar al baile de que me habla un traje Je
color fuerte, pues las personas pálidas se ven
muy mal con esa clase de matices. Me dice que
Eus mejillas son tan descoloridas, que desde P"'queña la llaman en i::u caEa con el poético nombre de flor de cera," y no cabe duda de que ese
calificativo e;; suman:ente apropiado en este r;iao, porque la mencionada flor es tan bJa·nca Y
exquisita. que parece, En efecto, hecha de esa
substancia, y debe usted sentirEe satisfecha con
semejante comparación.
Pero la belleza femenina tiene un gran elemento de ayuda en la sabia eleccHin de la
"toilette," pues la más termo.a dama, si no
tiene e l arte de arreglari1e hábilmente, pueue
parecer hasta insignificante, .a pesar de sus e·,1cantos naturales. Y precisamente, en la época
actual es cuando se le concede el buen gusto. a
la distinción y a la verdadera elegancia, una 11upremacta absoluta. sobre la belleza. Teniendo ~n
cuenta eemejantes teorfas, creo que por n!ngun
motivo se decidirá usted a confeccionar su atavío en un color tan vivo como es el rojo lacre,
porque el resultado de esta elección serla muy
perjudicial para usted, y aunque es su prometido
quien le ha obsequiado esa rica tela, no debe
complacer los deseos del citado caballero, pues
los señores no son jueces com1&gt;etentes a este
respecto.
El mismo perdonará a usted con todo gusto
esta peoueña fal•a cuando la vea pr~entarse
en la fiesta, radiante de belleza, luciendo •m
ttaje de colores delicados, como azul pálido,
rosa. suave blanco marfil o gris plata.
En el t~ado puede llevar una finísima diadema de perlaa,, o una angosta cinta de seda, en
el mismo color del traje.
Tengo mucho gusto ~n contestar a sus pr~guntal!.

A UNA A.MIGA.
Ofelia: Siempre me acuerdo de usted con
afectuosa simpatl!a; por -.iingún motivo crea
que olvido a mis amigas incógnitas. Además;
su historia es de tal modo interesante, que aun

CRON1CA
(Viene de la página Femenina.)

----

pre hemos visto sumamente el_egantes hechos t-'n
paño o lana lisa, puede decirse, &lt;!_e un 1:10&lt;10
general, que na se llevarán en este ano de m~guna manera, pues los modelos de alta elegancia F-e
harán en telas de seda o en telas mezcladas _de
lana y seda. Se acepta una gran . fanta_sta Y n:,a
inventiva para ~sta clase de traJes, siendo fr :cuentemente coloca.dos en el número que pud~.i~
ramos llamar gracioso, ligero, si se me permite
Ja expresión. Para las "to!lettes" de este orden
se asociará. casi siempre la _unión de dos. telas
diferentes, por ejemplo: pano de seda, ligero,
flexible y brillante para la falda, Y sed3: acolchada del mismo color co!1 grandes flbuJos tono sobre tono, para, (!l Jaquet; pano eatén o

cuando yo quisiera no me ser:a fácil borrarla
de mi memoria. No puede imaginarse el gusto
que me ha causado con la lectura de su carta;
nunca cref que mis modestas indicaciones le
fueran útiles hasta e l extremo de cambiar sn
vida antes triste y congojosa. en dulce, tranquila y feliz. Pero sin duda me equivoco al hablarle de esta manera, pues es a usted,
querida amiga, y no a mf a quien coresponde
el éxito alcanzado, porque la tierna y prudente
abnegación con que se ha resuelto a tratar a
su esposo, es el talismán con el cual ha recobrado su perdida ventura. El misterioso y audaz aventurero de ótros tiempos; el hombre ue
conducta desordenada y de malos antecedente:i,

..
',.

"'\\.

,~''
..,_:?·· ~

:l'

";• '
.

-

_.__

J•

~

i
...,,....,

··f'.\_
\.

\ .."

/ l.'\h

~\\~}f\\ -\~)\':~l?-~:.:, í .,;~ \

\; t '.'ü~•-)
.-,:., l.

l

~:.'.:

:,..~;d

1,f~

f ,! ···:~ :~~*:t,
~~_{.

ha llegado a ser ahora, por un verdadero milagro del amor heroico de una mujer como us1ed, un buen esposo que ha vuelto a la vida del
deber y que, por tanto, hace feliz a la querida
compañera que lo ha redimido de su funesto pasado.
No tengo ningún otro consejo que darle, ,~stlmada amiga; va usted por 1,n camina i,1.mejora.ble, y sólo me permito ofrecerle mi cariñosa
felicitación por '&lt;U dicha presente.
~10DELOS.
• :Pernanda: Doy a usted los modelos que desea para confeccionar un traje de baile, Y una
puntilla y entredós para adornar algu_na labor
femenina, como colchas, fundas de coJ1n o cubiertas de mesa.
Espero que dichos modelos serán de su agrado, y estoy a sus órdenes para todo cuanto de
mf solicite.

moaré nexible para la falda, Y ottomano o 1?cngalina brochada para el jaquet. Los colores vivos
son los que se prefieren para esta cl'.'-se de atavíos; asf, pues, el violeta y el azul vivo,_ el verde Imperio, las tintas frambuesa, fusch1a Y cobre rojo, serán quienes tr)unfen por comple_to
en Ja confección de los tra3es a que me refiero.
Los jaquets largos, recortados_ y abiertos por
el costado se guarnecerán con piel, pero en general ver~mos pocos adornos en estas "tollettes,"
pues '1a belleza de las telas hacen que aquellos
parezcan inútiles, siendo bastantes ellas solas
para asegurar la elegancia. y distinción del atavío. El único inconveniente que desde luego encontramos en las· telas citadas es lo elev~do de
su orec!o, pues a veces alcanza hasta lo 1nverosfmil.
d
Para los paseos y visitas de tarde la mo 3:
invernal prefiere los trajes completos hechos ea
terciopelo acordonado, muy ligero Y flexible, d~

..:i ,.

&lt;,~

~;!f

:¡:~,

;:f

..'l·:il ""J
•.••x-i . :,

?,'.

'

•.f.

dos colores reez(lados, Jo c ual produce un efecto de tela tornasolada. La parte de relieve se
destaca sobre un fondo de seda lisa en matii
diferente. Estos atavíos se combinan. muy ~menudo con seda lisa, de un solo co!or y se completan admirablemente con guarniticnes de piel.
u·,1 lindo modelo de es•e estilo está hecho en
teTciopelo labrado con el fondo azul rey y el
relieve negro. La falda, recta, se cruza por &lt;-i
frente y lleva en el bajo y en el cierre una franja de cibelina negra. El cuerpo, suma.mente amplio, se recoje en el talle y va cruza.do por un
lado del mismo modo que la falda, llevando,
también, una banda de piel como continuación
de la que guarnece la falda. Completa el coiljunto un cuello vuelto de e,1.caje de Bruselas Y
una. cintura de seda azul rey.
Muchos otros modelos podría citar a 011te resoecto, -pero creo que ba.st_a por J:ioy, pues temo
haber¡ne extendido demasiado,

La Presidencia de la t:ámara
en los países parlamental'ios
Durante las sesiones de la Cám::ra, el pre3idente domina en altura :1l
orador, y de más alto todavta a los diputados. El asiento que ocupa, no es
un sillón: es un trono. El mismo •·S
un verdadero soberano, y como \o'l
soberanos, no pertenece a ningu·'I
partido, sino que se encuentra po~
encima de todos ellos. Elegido P ir
una mayorfa, se convierte en el apoyo y protector de las minor[as. Representa, no a una fracción de !:t
asamblea, sino a toda la as3.mbJe,,.
Como los soberanos también, pone
en movimiento o detiene a su antojo la autoridad judicial. Aún en ca!-IJ
de delito, el Procurador general tí;.,ne necesidad, para obrar, de su autorización. Literalmente, el palaci0
del Parlamento, es un imperio ....
Durante las sesiones, su tarea consiste en asegurar indivisiblemente,
el orden y la libertad: v:·otege a la:;
minorías contra las mayorias; cou•
tiene en éstas su tenden:ia natur'll
a la opresión y al despotismo. Protege al orador; reJ.)rime las injurias
del uno y los clamorEs de la otra.
Semejante papel no es una canonjía.
No se mantiene fá-:ilmente, en E,l
respeto y en la calm.1 a varios centenares de hombres, celosos de sus derechos, inquietos, que se estremece 11
bajo las violencias y los sarcasmo,;
y se encuentran siempre uispuestos
a las r epresalias y a las contestaciones duras. La decoración que rotlea
al presidente es religiosa, poco en
armon a con su democracia de espí-

ritu laico. No se considera demasiado cara esa consecuencia, ni se mide toda la autoridad moral, todo ,il
ascendiente y todn el prestigio ne
cesarios para mantener los debate:.
dentro de la corrección y rechazar
las oleadas de cólera que suben á ;,l
tribuna ....

el silencio es oro
ün médico holandés, J\lr. J\1énd,3z
de León, asegura que el silencio 1.:i
sólo es oro, como dice el refrán, sino también salud.
Según el citado profesor, la palabra es escéptica, y es peligroso hablar
durante cualquier operación quirl1rgica, sea la que sea; la razón es sencilHsima. Hablar es correr el ri~sgo de proyectar sobre la plaga de
microbios, algunas chispas de saliva e infectar, por lo tanto, la lesión
y dar al traste con las precauctones
asépticas, tomadas por los médicos
y practicantes. El riesgo no es im·.1ginario. Mr. Méndez de León ha h echo el experimento. Ha dicho trescientas palabras delante de una ph.ca de agar-agar, a la que ha puesto
en condiciones favorables a la multipl:c3.ción de microbios, y el resultado ha sido el siguiente: la placa
presentó doscientos cincuenta mil
microbios entreptococos y estafilocacos.
Después de esta prueba tan concluyente, e l profesor holandés ha decidido no operar sino con una especie de careta para la boca, que deje
pasar el aire, pero que retenga los
microbios.
_
Algunos profesores, tienen ya, sin

embargo, la costumbre de gargarizar
o enjuagarse la boca con una solnción aséptica; pero el uso de la mascarilla es preferible.
El ideal serla que e l operador no
tuviera que abrir la boca, pero esto
es casi imp:&gt;sible. Desde Juego, partiendo del principio de que e l silencio es oro y aséptico a la vez, los cirujanos harán bien en imitar a Su
colega de Holanda, para evitar un
contagio involunta? io, que puede verificarse con la mayor facilidad.

~ocbe apacible
Noche apacible. La luna
cuelga en cada árbol un chal;
dormida está la laguna
y e l aire pasa, como una
mano rozi:.ndo el juncal.
Nudoso tronco desploma
su sombra del agua al pie.
Mi vida es perpetua broma
sobre e;;te tronco de aroma
a reir me sentaré.
Alegre la niña rota
me trajo una noche aqu1
y juró que me quería;
me contagió de alegria
y desde entonces ref.
También rió tu corriente
c.uando la oyó murmurar ...
Hóra, linfa indiferente,
me pareces una fuente
que urruga oculto penar.
J. C'. :\lolina :\lassey.

Un famoso bebedor de vino ~e
hallaba próximo a morir. Cerca de
su lecho su mujer sollozando le decía:

-Querido mfo, creo que no tienes enemigos en el mundo, pero si
tienes alguno que no conozca yo,
nómbralo para hacerte reconcili.ir
con él.
-Dame ligero un vaso de agu,i,
-le respondió el moribundo,--el
agua es la única enemiga que yo reconozco tener en la tierra; qui~ro
reconciliarme con ella.

�_ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _,.::E~•~J..:):n:xno IU:STRADO.

COGNAG

El secreto di, su bondad

está dentro de la botella.
(!~t1'•~:~H~l~;;"1..!P~*~1'~fi,~-VH•J ~\ jt·.., ~,

to ~'.\;,E~I::\·~.~- n~, ;,~\.·s;,~¡\X-~ ;::
~

,?,

•:&gt;
❖

(•
•:•
•2·
&lt;!•

•

Lune.-; 17 .-San Gregorio.
:\!ar tes 18.-San Odón abad.
•••
~liércoles 19.-Sta. Isabel reina.,:,
Jueves 20.-San Félix de Yalois •!•
Viernes 21.-San :'\lauro obispo . .;:
Sábado 22.-Sta. Cecilia virgen. o:•
Domingo 23.-Santa Lucrecia. •)

o

tlérroes hasta después
de muerrtos
J~piso&lt;lio oe l a gue 1•1·n de la incletlenelencia ele Yenezuel a r C'ol o mbin.
l.

La tropa habla hecho alto despu~s
de una larga y dificil marcha a travé3
d::! la llaaura.
i\lientras los soldados tomaban 11!1
bien ganado d escanso y preparaban
el rancho que habla de devolverles las
fuerzas per didas durante ocho horas
consecutivas de marcha, el jefe 11,,
éstc3, doP. José Antoaio Páez, que ,va
em¡iezaoa a figurar entre los más va:
lientes guerrilleros que luchaban por
la emancipación. de su patria, obs:_r;aba con unos anteojos de campaña
los movimientos de los españoles qu~
andaban acampados a orillas del Oii•
noco.
Según los cálculos que bacfa, estas
tropas no bajarian de 1,000 hombre,,
todos ellos de infanterfa.
Pliez sólo contaba con 600 hombres; 250 de los cuales eran de caballer.a y en 103 que tenia una confianza ciega. No era el número de
enemigos lo que Je preocupaba, sino
la comuP.icación que habfa recibido de
Bolfvar, en la cual le orde;1aba unirne
'nmediatamente a él, evitando todo
encue11.tro con el enemigo, a fin de
coP.currir con más hombres.
Pero para unirse a Bolivar, hahfa
que atravesar el Orinoco y el únic·o
paso que existfa en aquella zona er:1
el de Matocan, situado escasamente
a cien pasos del enemigo.
Por consiguiente, se hacia nece3:trio tomar una determinación pa1 a
obligar a los españoles a que dejaran
e l paso libre. Dió orden a su asistente d~ que llamara al joven canit&gt;'í.:1
Pablo Suárez.
·
Una vez que és~e hubo acudido al

llamamiento de Páez, entablaron el
siguiente diálogo:
-Capitán,-dijo éste friamente,tendrá el honor de cargar con los 2 50
llaneros. Hay que tratar de que ~e
retiren los españoles al otro lado del
Orinoco para que nos dejen libre el
paso de :!\latocan y podamos vade.tr
el rfo y unirnos al general Bolfvar.
-EstA bien, mi comandante. El pas:i quedará libre,-contestu SuArez-y
saludando militarmente se alejó.
El sel recién se habfa puesto, una
faja rojiza marcaba aún sus huell:ts
en el lejano horizonte, mientras la
fresca brisa, precursora de la noche,
mitigaba lo3 ardores de la abrasada
tic-rra.

II.
Las balas llovfan alrededor de 103
patI iotas, los caballos se encabritan.
hienden la arena, sacuden la suelta
crin y levantan al cielo su abrasada
nariz, ansiosos de respirar la nocturna brisa.
La sombrla masa de jinetes se lanza c·on salvaje estrépito sobre el eni&gt;migo.
El choque fué terrible. Las lanzas
saltaban hechas astillas; cada tiro de1 ribaba un hombre; cada sablazo cortaba una cabeza.
Viendo el jefe español que sus sol•
dados estaban quebrantados, hizo retroceder a éstos poco a poco hasta
Lacerlos eituar en la orilla opuesta.
Los e::-,pañoles habtan sido desalo•
jados de sus anteriores posesiones;
pero el paso de Matocan estaba todaYia en poder de ellos, ya que lo dominaban desde el otro lado.
Suárez bramaba ele coraje. E l , que
habfa. prometido a su jefe dejar libre
e l camino. Co3tara lo que costara habfa que vencer.
Reunió a sus soldados y los contó.
Apenas llegaban a cuarenta. Los caballos s ii'. jinete, vagaban agrupados
dócilmente. Pocos de ellos habian
muerto, pues las balas bien dirigidas
tocaban sólo a los soldados.
De repente acudió una idea en "U
ayuda, y dirigiéndose a sus soldadc-s
sobrevivientes les ordenó con voz de
trueP.o:
¡Recoged todos los muertos y atadlos sólidameut€ a las montur as de l.:&gt;3
caballos que andan err antes, de mai:era que se confundan con vosotros.
Hubo un momento de vacilació\1
entre éstos.
-¡Cumplid!- ordenó secamente
Suárez
Una vez que fué verificada aquella
1ú gu bre tarea, el joven oficial exclamó:
-¡A caballo, vosotros también!
¡Vamos l'. cargar por segun.da ve~!
¡ Estos caballos, por la costumbre, .;~f;U irán a los nuestros!
III.

El escuadrón volvi ó a ponerse ca
marcha. Los Españoles, que habia'l
visto s u cumbir a casi todos los patriot-s, quedaron desag, adablemente so!·-

BANCO CENTRAL MEXICANO.
-

•------

C APITAL SUBSCRITO ................ .. S 30.000. 000.00,
DE RESERVA ........ , ................... $ 7.S00.000 no

. Hace descuentos y préstamos coa y sio prenda. Negocios en cuenta cor riente.
¡pros y cobros sobre _t das las ola.zas de la República y el extranjero, y ea genernl

tod:1 clase de operac100es bancarias coa bancos, comerciales, industriales, propietarios y a¡.(ncultores.
_Emite Bonos d ~ Caja de '?º· 500 y r ._ooo pesos; sio cupón. pagaderos á los 6
~ ses, gaoa_od o uo 10terés de c10co por c 1&lt;:oto al año. Sobre Depósitos a plazo.
c10co por ciento anual. Ea D&lt;:pósitos a la vista tres por ciento anual. de$ 1 •000 en
adPl~nte.
C ~ rresponsal e s : Todos los Banco ele los Estados mexicaons. Deutsches Baok
Berlto Y_sus sucursales ea Loodres. Hi.mbu rgo, Bremen, Munich. F rankfort, Dres·
dPo, Ble1~broed'.'r· Berlín. Comptoir Natiooal d' Escompte. París S . y Cía., New
York.-C,ty Nat1ooal Bank, New York.-.1::'irst N:itional Bauillermo Cbicago Vog
Gnk. Cia.

----------------t andonero dt la ''Dama Boba"

EL :\l~l&gt;O JLUSTRAJJO.

prendidos al ver atravesar el ,-ado y
cargar sobre ellos a un escuadrón casi tan grande como el anterior.
El capitáa Suárez blandta su uesaelo sable, y los caballos, arrastrados por su ardor bélico, galopaban
con espantosa C'€leridad, introduciendo el de3orden en las filas enemigas.
¿ Quiénes eran, pensaban los esp-tñoles, aquellos demonios que re.-jbian las balas sin moverse, sin proff.
rir un sólo grito?
La iufanter a comenzó a retro&lt;'eder; a poco la derrota era completa y
el paso de -;\l atocau. estaba Ji bre.
Pablo Suárez era el único que ha•
b:a sido respetado por las balas.
Cuando gritó ·•¡alto!", aquellos rud:1s
animales se pararon instantánt'amente detrás de él, con la cabeza baja y cubiertos de espuma.
Ningún ruido turbaba el silencio
de la noche. La luna suspendida en
medio del cielo, era casi como un sol
un astro solitario; el resplandor d~
sus rayos habla hecho desaparecer las
C'onstelaciones de su derredor, y sólo
algunas se mostraban diseminadas
aquf Y allá por la inmensidad.

IV.
El escuadrón. volvia a su campar.,f·nto, en el cual reinaba la más virn a11Siedad por conocer el resultado
(!pi combate.
Páez, acompañado de sus oficiales
~alió al encuentro de los suyos.
Gracias a los plateados reflejos de
la l una que permiUa disti;,guir torlo'l
103 objetos, vió, con la sorpresa co!lsi!&lt;uiente, formado ante él y en or,i-",1
do batalla, su escuadrón casi intacto,
Y a ·:tes que se repusiese de su asum•
bro, el capitlin Suárez, saludando militarmente exclamó:
-Mi comar;dante, el paso de Matocan está libre.
-¿Ha tenido usted muchas bajas?
contestó Páez.
-Todos mis soldados han muerto.
-Y entonces, ¿qué soldados son
los que acompañan a usted?
- ¡ Nuestros bravos "llaneros," héroes hasta después de muertos!
En efecto, al acercarse Páez, vió
las cabezas de los "llaneros" inclinadas sobre los caballos, balanceAndose a los movimientos de las mo'lturas.
.\LBERTO P . ARRO:\RTEX.\.

----O·----

€1 Hmor a la patria

¿por dónllt "st afora·· un
cadáon?

Boca voluptuosa, Labios deliciosos, sua.
ve fragancia en el aliento
YIOLETAS RUSAS DE QUENTIN.
A esas
bocas de
mujer entre cuyas
perlas se
ar.ru lla
la sonrisa,
estas pas·
tillas 1es
trasmiten
su fragan·
cia celes·
tial. ~ejao sal:or de ambrosía y ea la convers'.'-c1óo y ea su canto constituyen el alma
fascrnadora de la mujer elegante. En el
hombre son su espíritu cooqu1stador. Cajita artística de aluminio 50 cs. Certificada
por correo 70 es -En México, J. Labadie
Sucs. y Co. Profesa 5.-Johanaseo Féli'x
y Co.. Av. San F rancisco 39.-A. Vargas
Sucs., Isabel la Católica 6.-J. Uihlein
Sucs., Coliseo 3.

Un Recluta Gigantesco
Chiranimont es una pequeña comuna del distrito de Roanne en el Loira.
Y Chiranimont tiene la gloria de
dar este año al ejército francés el
más grande recluta. Antonio Cros
que asf se llama éste, nacido el 9 d~
l\layo de 1892.
Hasta la edad de once años crar16
P.ormalinente. Pero luego desarrollóse de tal modo, que en poco tiemµo
fué tan alto como su padre, hombre
de regular estatura.
A los diez y siete años podfa h:iLer sido un imponente tambor 111:tyor.
Actualmente tiene veinte años v
¡iesa 123 kilos.
' ·
Sus muñecas tienen 23 centlmetros
de circunferencia.
Sus pies son enormes.
~Jeclia, cuando hace poco le talJaron, dos metros y dieciocho cent1met1 os.
Los médicos dicen que aún puecle
crecer durante algunos años.
E_l empresario de un circo parisián
ha ido a verle y le ha ofrecido co!1·
tr_atarle con un gran sueldo, para t•xh_1b1rle en las ferias, por todo FranCla, asf que cumpla su servicio militar.

•

1

IntereAAnte 1&gt;roblema &lt;le Acluana que
suscita una autori&lt;lacl consular.

Nue3tros lectores conocerán prob.1blemente, aquel administrador J¿
aduanas portugués que ante el bulto
conteniendo la momia, envuelta en
papyrus, de un rey de Egipto, medi,ó
largamente ante el caso insólito de nt1
encontrar en el arancel, la partida co,
rrespondlente a "cadáveres," y dudando cuál aplicarle, resolvió aforarlo co·
mo "bacalao seco," lo que se hubiera
realizado si no interviene el señor
l\1inistro de Hacienda, ordenando Sº
declarara "libre de derechos por tratarse de un objeto que venta consignado a un museo."
Este caso, magistralmente descri:.to por el maestro de la ironía en el
famoso "Epistolario cte Fadrique l\léndez," se ha reproducido no hace mucho en m1a de nuestras aduanas del
interior.
Relatamos el hecho, que hemos conocido en la Secretara1ia de Hacienda, por donde pasaron las comunicaciones oficiales, sin mencionar nombres, lugares ni otros detalles.
A uno de nuestros puertos del inteñor llegó y fué dest. ~barcada una caja conteniendo un cadAver. El ma1.,fiesto del buque consignaba "una ca3a, conte,liendo un cadliYer; peso, ck,1
kilos brutos, ,•al or 100 pesos mone&lt;fa
an1ericana.,,
Y la certificación consular, al pie
de la factura decfa: "Certifico que la
expresada mercancia, consignada a
don Fulano de Tal, es producto ele la
in d ustria y del s ue lo de los Estados
Unidos!" Fórmula adoptada para las
mercancfas de norteamérica, que se
amparan en l os beneficios del trataüo
de reciprocidad.
A!lt.e esta factura consular, el admi-

COMO SE VISTEN úOS REYES
Lo3 dos monarcas de Europa que
gastan más para vestirse son Alfon'lo
XIII y Nicollis II.
Este último es mucho más serio
que su primo de España. Se viste má.s
discretamente, pero no creáis que
gasta meno-,.
Cuestan muy caras las ¡&gt;iel-:;is con
que debe cubriroe en razó,1 del rigor
del clima ruso: alrededor de veinticinco Il!il francos al año. Los guantes forrados con piel2s figuran en su
presu!)uesto ,por una suma de siete
mil francos.
Siempre muy bien vestido, aficionado a los colores obscuros, particularmente al gris, g3:,ta veinticinc.,
mil francos en sus trajes civiles.
Alfonso XIII y eso se concibe, dada la juventud-aspira a ir siempre
vestido a la última moda, y como
desconfia de! gusto de los sastres madrileños, encarga la mayor parte dP.
sus trajes a los de Londres.
Siempre tiene en su guardarropa
de cui.renta a cincuenta trajes que
nunca lleva mAs de doce veces. Algunos son descartados antes de haber
sido usados.
Alfonso XIII tiene un gusto extraordinario por los chalecos de fantasia. Uno de ellos dejó un recuerdo
inolvidable a aquellos que tuviero11
el pri\•ilegio de contemplarlo: era rie
brocado oro viejo rayado de azal

CELOS, DE A:\lOR SOX HIJOS.

Padre, ¿sabrefsme explicar
qué sea aqueste dolor
tan traidor,
que tiéneme de matar?
Yo vr un galán muy pulido,
que muy bien me fcstej1ba,
y a cada frase notaba
que iba cobraPdo e l sentido.
Yo le ofa,
¡padre mfo!, sin chistar,
para no desperdiciar
las razone3 que de~fa.
Llegó en aquesto o:ra dama
y el gal!in ~e n:e l!evó ....

Aqueste mal que me dió,
¿s:rbréis vos cómo se llama?
¿ Celos, decis? Brava cosa
son los celos, ¡ por vida mh ! ,
¿Qué médico inventaria
afección tan dolorosa?

¿ Hijos de amor les decís?
Juro a Dios
que, de no d ecillo vos,
presumiera que menUs.

--·--O-

Un señor a caballo, a un pai1,ano:
-Dígarrc, ¿está muy crecido l·l
arroyo?
-No, señor. no le alcanza a dar
al lc1ro de 103 patos.
En un examen:
El profesor.-\':µnos a ver, Luisito: ¿Qué rambios se han producido
desde hace diez años en e l mapa de
América?
El discípulo.-¡Que le han barmzad o elos veces !

¿Cómo será aqueste mal,
oue yo no entieudo, en efeto,
siendo· un padre tan cabal
suf1ir un hijo imperfeto?
Es'e mal háis de quitarme,
Pues uo lo quiero tener.
·C.,án maJ:t muerte he de haber
si él hubiera de matarme!
¿Celos? ¡ Arred I o con elles!
Pase el morirme de Amor,
que mejor
paréceme el padre d3 ellos ...
D.I EGO SAN J OSE.

En estos tiempos se impone la economía;
pero la economía bien entendida quiere decir
UNA BUENA IMPRESION A PRECIO RACIONAL. Encargue sus trabajos a la

ma e n ~ orte .-\ m é r•ica

En el tercer trimestre de este año
h asta los dias que corren, se calcula que los afortunados habitante3 &lt;le
l os Estados Unidos se han fumado
nada 1:11enos que "tres mil ochocient&lt;?_s m 1llo1:es" en igual perfodo del
ano antenor. Para humo perdido P,t·
rece que es suficiente.
En cuanto al beber, be aqui las , ;.
fras oficial"s:
·
En Julio, Agosto Y Septiembre ~e
han c~nsumi?o "treinta y tres mill~nes_. c1en,~o crncuenta mil galones de
whis~ey, Y de cerveza, "diez y nueve millones othocientos mil barriles "
Los datos publicados no indican ~l
consumo de los demAs licores, que habrá de ~er fabuloso, sobre todo el de
champana más o menos falsificada y
_'1 de a?uardiente popul ar, siempr'e
irremediablemente adulterado
Olvidábamos el dato de los ·tabacos
º. puros más o menos impuros. Esta
cifra l!;g~ en e l _mencionado trimestre, a mll novecientos cincuenta millones."

- - - - -·0 -----

plata, y a pesar de que hubiese desembol,;año la cantidad de ciento ci;1.
cuenta francos para conseguir e:,u,.
maravilla, su real J)oseedor no !')
f'Xhibió más que una vez, pues la
1eina Emma hizo notar muy juiciosan:ente que era m1a obra maestra 1&lt;&gt;
mai gusto, buena tan sólo para un
toreador millonario.
úesde aquélla época, Alfonso xe1
ha encargado chalecos mucho m:'ts
ditcretos; azules de rey, ptirpureos,
lamir.ados de oro y plata. Estas fant sia-; le cuestan ci:mto veinticinco a
ciento cincuenta francos.
El rey gasta ciento Yeinticinw
francos para cada uno de sus sombreros de copa, y tiene varias do-Jenas de sombreros de fieltro que no
lleva mlis que dos o tres veces, y que
le cuestan de veinticinco a setenta y
cinco francos.
Sus corbatas no las usa más q,1e
sus sombreros, de mane,a que siempre tiene una colecció,1 de sesenta a
ochenta; ellas le cues:an veinticinco.
cincuenta y b-ista setenta y cinno
francos.
Pero su gran lujo. su má-. graarl1&gt;
extravagancia se pod1' a decir resirle
en sus ,igaf, cuyas hebillas son ,11;1
platino finamente cincelado. Le cuestan mil doscientos cincuenta frailt•os
y compra tres pares al año.

¡Cuestión de Vida o Muerte!

Lo tp1e i,,;e be be y s e fuSólo por el amor a nucatra patri t
p-idemos compre,der el amor ele los
(emás tombres a la suya ; romo sólo
ror el amor a nuestra madi e y 1
1,uestros h ijos, podemos comprendPr
cómo los demás hombres deben ama.r
a los suyos. Desconfiad ele los que, por
amor a la humanidad, dice,, ellos, se
desentienden del amor a la Patria.
¡ Es tan fácil poner nuestros amorils
en las estrellas! Ese amor por las
abstracciones lejanas no molesta, ni
exige sacrificios, ,1 i responde con in·
gratitudes. Lo dificil es amar muy
cerca a lo gue u'las veces es alegrla,
otras veres dolor y muchas tristeza,
a lo que, si tal vez nos aligera la
carga de la vida, otras veces es pesa::lu mbre. Esos que no aman cer•~:t
y pretenden hacernos creer que aman
muy lejos, me recuerdan a esos seres
de sencibilidad perturbada, que no e.e
emocioPan por nada en la realidad y
lloran al autor o al leer una novela.
El verdadero patriotismo, que es
amor y deseo de justicia, no puede
nunca separar a unas naciones de
otras, sin unirlas estrechamente •en
una misma aspiración. Como no hay
patria sin familia, sin patria no puede haber humanfaad.-J. Benavente.

nistrador de la aduana perplejo, coHsultó el caso por telégrafo a la Seci·E·
taria de Hacienda.
Y un empleado guasón, ante ;.¡
texto del telegrama:
"Ruégale me diga por qué partida
¡,uedo aforar un caó .ver." Redactó ta
contestación en estos términos:
"Afore por animales."
;Tablean!

1mor6nta 06 Eduardo l. Rouilar.
Sa. DE BUCARELI 116.-MEXTCO.
Teléfonos: Ericsson, 1518. Mex, 684 Juár ez.

Apartadc Postal, 2629

Grabados, Litografía, Encuadernación, Rayado.

No hay Trabajo que no podamos dese1npeña~
11

1

�•
EJ,

Biograiía Extranjera
EL PRIXCIPE '.\L-l.,·nnLL\XO.

:-,n:xno ILL"STRAUO.

tado importante sobre el cual no ,lelibere éste con su amigt- a quien Su
~fajestad saluda con el afectuoso e
Intimo "Du·• de los alemanes.
De la astuci.i y del arte para pasar
desapercibido, dice mucho el hecho
d2 que el prmcip&lt;&gt; '.\IaximiJia·,,.o hava
logrado conservar:,,"" siempre entre
bastidores. Su nombre no suena en
polftica y sin embargo ejerce gran
influencia, porque el Kaiser le consulta y lo curioso es que su asc·~ndiente sobre él depende principalmente de su incorregible hábito d2 de(;Ír
a Su Majc-stad la verdad lisa y llana,
aunque sP,a brutal y también 1):&gt;r
tratarle r:ou un e:;pfritu de ruda franqueza que no se atreverfa a. emplear
un sim¡&gt;le consejero.
El prfncipe Fürstenberg nació &lt;'il
Lana (Bohemia) en 1863 y es hijo
de una antigua y noble casa cuvo
linaje data del siglo XII y cuyo tronco fué uno de los paladines del emperador Car:omag-,~o.
Se g,·aduó en la aristo~rlltica l:'niversidad de Bonn, donde estudiaba
el emperador Guillermo y pasó su
juventud e.11 Praga, e" \ 1"na :, en
diversas fincas de su familia, satisfaciendo su pasiól'. por 13. caza y otros
gustos propios de un joven rico y
bien educado.
Por la muerte de su primo Karl
Egon, el prfncipe i\Taximiliano Eg·m
quedó ir.fitituido jefe de la Casa ·le
Fürste,berg y poseedor de sus enormes tienes, por los cuales es uno ,1,,
los hombres miís opulentos de ::u;v-

Su Serenlsima Alteza, el Prfnci:1e
'.\1aximiliano Egon zu Fürstenberg,
"grand seigneur" germano-austr:::.·
co y multimillonario, es una potencia
que se tlSConde tras del trono a~emá•~En las altas esferas no hay quien : ¡ ..
valice con él en influencia. :O.fuy pocos
han podido disfrutar de la confianza
de Guillermo II y aun es~ en ~u)
limitada medida. El Prfnc1pe Fu;stenberg, de antiguo y noble linaje, fS
In única persona a quien trata el
Kafaer de igual a igual, hasta el pun·
to de haber prevalecido en mucha&gt;!
ocasiones su consejo sobre el de los
cancilleres y ministros.
.
El Kaiser ha invitado repet1da3
, eces a su plutocrático y antiguo ca•
rnarada ¡&gt;ara que ocupe la Cancillería
imperial trocando el pa1&gt;el de a~igo
fntimo por el de primer conse·ero
respon3able de la Corona, pero ~()n
un conocimiel1.to de su capacidad que
if: honra, el prfnci¡:e '.\laximilhno se
ha negado siempre a ::.cept!lr 1\~ carE;ZS de tan alta invcstid 11r~ Sl Ull)CO
puesto oficial ES el augusto, p~ro P1,1ramente decorativo y ce. emomo30 de
Coronel-Mariscal de la corte pru:;iana Ululo creado en hor11,, ,uyo.
El aprerio que el Kaiser disvemn
al p: fncipe Für3tenberg suele atrib111rse al hecho de ser este último un
J\&lt;·rociante en gigantesca escala. Asociado con un primo lejano de Su Ma- pa.
Sus castillos de Lana y Praga, cm
je&lt; tad, el prfncipe Christian Kraftzu
H&lt;·henloe-Oehningen, e l prfncipe Ma- Bohemia, sus pa lacios de Viena y
xlmlliano dirige negocios que repre- Karlsrübe, sus maravillosos Y exteni.e11tan más de 500 millones de duros sos cotos de caza y sus fincas de DudP capital. Esta asociaqión ha sido ti- . nau-Eschingen, en la Selva Negra,
en las fuentes del DaPubio Azul, fuetulada "el trust de los prfncipes."
En el prfnclpe se observa una c u- ron lugares de suntuosa hospitalidad
riosa mezcla del carácter romántico que sobrepujaba a los de reyes y emmedioeval y del carácter progresivo peradores. El Kaiser no deja de ,&gt;amNlerno. Militar, poeta, artista, m1í- sar año sin ir varias ve::es a Dona 1.1sico deportista y arqueólogo, es de Eschingen.
AdC':ná.-. de sus bei!1s cualidad&lt;:s,
una' naturaleza kaleidoskópica que
no puede menos de simpatizar con el el pr!Pcipc, E.S un gran "causeur" de
voluble Guillermo. Hace diez años agudo ingenio. Algunas de sus bora.s
no le conocfan en el pafs mas que miís felires las ha pasado el Kais~r
los compañeros de los antiguos días escuchando la inimitable y r:igoclfa,de Praga y Viena que aún le llam;m da conversación de "Max."
El prfnc:pe Maximiliano esU. casafamiliarmente "Max," pero desde entonces acií, su franca personalidad Y do con una condesa, Von Scborbornsus desinteresados consejos han lle- Buchheim, ~ue con otras dos hermagado a ser tan Indispensables para el nas suyas formaban en Austria '..!t
Kaiser que apenas hay asunto de Es- trfo célebre por su belleza.

EL MUNDO ILUSTRADO

Caru}iÍirr
Reina mfa,
flor temprana,
desde mi torre lejana
vengo a tu reja sombrfa
para cantar mi alegria
bajo el sol de la mañana,
Peregrino
soy por mirar tu divino
rostro de rosa, y por verte
he luchado en mi camino
con la muerte.
Prisionero
vivo en tus redes, y quiero
que mi fortuna me guarde
la luz que en tus ojos arde
claro fulgor del lucero
de la tarde.
No piences en la amargura
de tus penas,
y haz que corra la frescura
del raudal de la ventura
por las venas
que laten en la blancura
de tus manos de azucenas,
Por tus ojos refulgentes
y hechiceros,
mis labios, musties y ardientes,
besarol' todas las fuentes
que hay en todos los senderos.
No traigo ricos 1&gt;resentes
guardados en áureas cajas,
ni puedo brindarte alhajas
de piedrai, resplandecientes.
Tampoco te ofrezco sedas,
en mezcla rica y joyante,
ni encajes, para que puedas
cubrir tu cuerpo arrogante.
Mas traigo CQSas mejortls;
traigo llores,
traigo plljaros cantores,
ocultos en mi garganta,
y cada pájaro canta
la ca•1ción de mis amores.
No te escondas
tan esquiva;
.muéstrame tus trenzas blondas,
que el viento, al pasar, despeina
y que son corona viva
de tu figura de reina.
Olvida tus viejos males
y haz de tus labios claveles
y panales
de corales,
que tengan besos por mieles.
Ven coPmigo a la enramada,
flor de Mayo,
reina mía,

FLOREINE
CREMA DE BELLEZA.
LA CREMA FLOREINE restitu,re al cutis la frescura
que los cansancios, las vigilias, las pesadumbres, la enfermedad le han quitado. Las caras las más deslucidas, las más tiernas, las más miu-chitas, ::iún lo mismo que la decrepitud y la en_
ducidad de la edad. se encuentran bien con el uso de la CREMA
FLOREIN E. Su presencia invisible r.autiva todos los homenajes y desempeña al mismo tiempo que un p~rfume discreto
unas distinguidísimas gracias.

RECETA DE UN
MÉDICO
EMINENTE

y clava en mí tu mirada,
deslumbral'.te como un rayo,
de la luz de la alegria.
G. GOXZALJ&lt;,Z Jrn ZA \'.-\1,A.

CANTARES
Dicen que Po hay un do!o,
semejante al de la muerte ...
¡Cómo no! probar tu amor
Y luego dejar de verte.

Se me figuran tus ojos
cuando me acercas tu boca,
dos mariposas Yolando
encima de una amapol:l.
Alfonso G. Ala, eón.

EN

r~ ENTIERRO.

- ¿ Por qué en el entierro de López hay dos carrozas?
-Debe ser porque murió de r,ulrnonfa doble.

J&lt;,r,

PLl&lt;&gt;X.-\ BOHR.\.SC,\.

Pasajero (dirigiéndose a l capitÍln1:
-Dfgame capitán, ¿no habrá J)~tigro que se dé vuelta el barco, con c,ta mar tan tremenda?
Capitiín (bruscamente) ¿y a uste,l
qué Je importa? ¿acaso es suyo el va.por?

Cámaras NETTEL

Crema Floreine,
Polvo rloreinc,
Jabón Floreine
De A. GIRARD, Rue d'Alesia. 48, París.
UNICOS AGENTES para. la República Mexicana.

Emilio MAIIBEL &amp; Co., Avenida 16 de Septiembre, 65.- MEXICO.

A. ::\IADELINE. Av. Yeracrnz 7.
Apartado 1038.
Pidan catiílo!!,•&gt;.

PARA PROLONGAR LA VIDA.
Un niñó se levanta muchas
veces sin el menor daño después
de una caída que habría roto los
huesos de su abuelo. ¿ Por qué?
Porque el cuerpo del Dino es
flexible y elástico, mientras el de
11u abuelo es duro y quebradizo.
La sangre deposita materias que
tienden á obstruir el corazón y
las arterias é impedir la. circulación; la. ma.yor parte de las personas que tienen más de sesenta
al.los sufren más ó menos de ese
desarreglo, el cual las traa al
estado que se conoce por el nombre de vejez. Eminentes autoridades pretenden que si pudiéra•
mos alimentar convenientemente
el cuerpo y deshacernos de los
residuos inútiles, la vida podría
prolongarse casi inde:finidamento.
En todo caso se puede vivir no•
venta años lo mismo que cincuenta, siempre que tengamos un
cuidado inteligente de nosotros
mismos. Consérvese el sistema
limpio de gérmenes mórbidos y
los nervios con pleno gobierno do
ous nrias funciones, mediante el
uso de un vitalizador como la
PREPARACION de W AMPOLE
y, descontando los accidentes, todo el cuerpo permanecerá fuerto
y elástico mucho más tiempo del
que sería posible de otro modo.
Es tan sabrosa como la miel y
contiene una solución de un extracto que se obtiene de Hígados
Puros de Bacalao, combinados
con Hipofosfitos, Malta y Cerezo
Silvestre. Para Desórdenes de la
Sangro, Enfermedades Agotantes
y Tísis está por encima de todas
las demás. El Dr. D. M. Velez,
Profesor en la Escuela K acional
de Medicina de México, dice:
"Desde hace varios años uso b
Preparación de W ampole -in casos de afecciones oculares inf::ntiles sostenidas por anemia ó cscrofulosis, quedando muy co□placido del benéfico resulta~o obtenido." Eficaz desde l a primera
dosis. De venta en las Boticas.

Fragmentos del viaje en Oriente
· (Yiene de a 9a,. plana de texto.)
raro y complicado: en 1817 fué construido por un arquitecto europe.J,
a costa de fa Iglesia griega, la que
actualmente lo posee. En derredor
de ese pabellón hay el vacfo, sobre
el que también abriga la amplfsima
cúpula; libremente se circula por
ese recinto, y entre uno y otro pilar
de los que se alzan en el muro, se
hallan capillas, dedicadas a las re\&gt;resentaci-:)lles reales o supuesta.s de
la Redención; la parte de la Iglesia
que no está reservada exclusivamente,
que es la que se halla bajo la cúpula
mayor pertenece a los ,Griegos cismáticos; divide una y otra nave u,1
tabique de madera pintada, cubierto
de cuadro de la escuela griega. Apesar de esas malas pinturas y de los
ornamentos de toda especie que ostentan los muros y el altar,. sl't co¡¡junto produce una emoción grave y
religiosa: se comprende que la oración y las plegarias, sobre todo, ha
invadid•:&gt; todo el santuario y acumulato todo lo que las generaciones su-

persticiosas, pero sinceras y fervientes, han creido debido ofrecer lo
miís precioso, a Dios, con su má¡,
acendrada unción.
Una escalera, labrada en la. roca
misma, nos conduce desde ali! hasta. la cima. del calvario en la quE!
fueron fijadas y enarboladas las tres
cruces: el Calvario, el sepulcro en
que fué depositado el cuerpo del
Salvador y otros sitios del sublime
drama de la Redención se encuentran
asf acumulados bajo la misma techumbre de un sólo edificio que no
es un muy ext,enso; en esto, no hallamos satisfactoria conformidad con
los relatos de los Evangelios, y en
vano se busca allf la tumba de José
de Arimatbea, U!,llarul. en las rocas
de Sión, a. cincuenta pasos del Cal,•ario, lugar en que fué consumado
el cruento sacrificio; pero tales son
las tradiciones, que han prevalecido. . . . No se detiene el esptritu de
los creyentes en aquel sitio solemne, ante la cuestión de algunos paS03 de diferencia que indican/ despectivamente, entre los documentos
históricos y la tradición; que estuviese aquí o un 1&gt;0co más allá; lo
que es Incontrovertible es que no
está lejos del lugar que se nos indica.
Después de unos mom,,entos de silenciosa y profunda meditacitn que
se evocan en cada uno de aquellos
sagrados lugares ,bajamos al recinto de la iglesia y entramos en el
monumento interior que es ,a manera. de cortina de piedra que envuelve al mismo Santo-Sepulcro. Dividese en dos pequeños santuarios; en
el primero se halla la piedra o baldosa sobre la que se sentaban los
Angeles cuando respondieron a las
santas mujeres: "Ya no está aquí,
porque ha resuscitaclo" (In t&lt;'rtia (ljes
1·esm·rexit; el segundo y último

santuario contiene el mismo Sepulcro, cubierto de un sarcófago de
blanqufsimo mármol que oculta completamente las estratificaciones &lt;le
la roca primitiva y volcánica en la
que fué tallado el sepulcro. Aureas
y argentadas lámparas, nunca extintas, oscilantes con majestad, alumbran dfa y noche esta pequeña capilla, arden en los opulentos vasos
d~ las lámparas los miís preciosos
perfumes que entibian y anegan la
atmósfera del santuario con sus poderosos efluvios balsámicos. Uno eu
pos de otro entramos en el solemne
santuario, sin permitir que ninguno
de los guardianes llegase basta a!H,
y corrimos la roja cortina de seda,
que separa entre sf las dos pequeñas
capillas, para que ninguna mirada
extraña turbase la intimidad de nuestras impresiones en, aquel sitio augusto, y asf permanecimos durante
un cuarto de hora y ninguno de
nosotros salió de aquella sacrosanta capilla con sus ojos enjutos ....
Cualesquiera que sean la forma que
las meditaciones interiores, la lectura de la historia, el decurso !le la
vida, las vicisitudes del corazón y de
la conciencia del hombre b ubleren
impreso en su alma el sentimiento
religioso del cristiano, que sea que
haya observado la letra de la ley
del cristianismo filosófico o según
su espfritu trascendente, ya que no
conservare de las fundamentales
doctrinas de esa religión, inculcadas por la madre entre las más tiernas caricias; ora que el Cristo hubiera sido para él un Dios crucificado, ora que no baya visto en él miís
que un santo divinizado por la virtud, inspirado por la Verdad suprema y sucumbiendo por rendir homenaje a su Padre eterno; o bien
qlte en Jesús viesen a sus ojos el preclaro origen de la Divinidad, o el
Hijo del Hombre; la Divinidad hecha hombre o la Humanidad deificada, siempre será para él, el cristianismo la! religión de los recuerdo;;
más caros de su corazón y de su ar-

diente imaginación. Quien no se haya evaporado totalmente al recio y
frfo sopl-0 de la vid;:., del mundo y
del siglo; que su alma en que se le
infundió la virtud no conserve en ella
más que el primero y tenaz aroma
de aquel capitoso bálsamo, Y quE; el
aspecto que recrearon sus ojos. cuando la mañana de su vida, en los monumentos visibles de su cu!~•) primero, no le reproduzcan rejuveneeidas sus primeras impresiones, y
no lo conmuevan bajo el dominio
y a impulsos de un solemne estremecimiento que sacude todo su ser.
P.ara el cristiano, como para el filósofo, lo mismo que para el historiador y para el moralista, ese sepulcro será. siempre el lfmite que separa dos mundos, el mundo antiguo
y el moderno; será el punto de parti'da de una idea que ha renovad.J
al Universo, el principio de una Era
que ha transformado la civilizació:a
y los destinos humanos, de una tonante palabra que ha resonado formidable en todo el globo terrestre:
ese sepulcro será al mismo tiempo
el sepulcro del Viejo Mundo Y la
cuna del Mundo Nuevo; ninguna
piedra en la tierra ha sido como
en ese sepulcro, cimiento fortfsimo de tan vasto y robusto edificio, ni tumba alguna como ella, tan
próvidamente fecunda, ni alguna
otra doctrina, encerrada en ella tres
dfas (tertia dies) o tres siglos (hubiera sido lo mism-0) no ha roto tan
vigorosamente la abrumadora r-0ca
que el hombre sustentaba sobre sus
hombros, al dar esa doctrina inefable una negación tan rotuILda a
la muerte y proclamando, en nombre
de Dios, la consoladora promesa de
la perpetua resurrección! ....
Asediado mi espfritu por esas
'ideas in:mensa1; ,y 'trascendentaleis,
oprimido mi corazón por intimas
(mociones que laten entre el hombre y su alma, entre el humilde insecto que piensa y Dios, yo fui el
último que entré en la capilla del
Santo Sepulcro: esas impresiones no
pueden escribirse; exbiílanse como
el sutil, ondeante, aromático, azuloso humo que se escapa de las áureas y fulgurantes lámparas que se
mocen con lentitud, ascienden cual
si fueran envueltas en las espirales
undosas, se elevan con loo bien olientes perfumes del Oriente que arden
en los Incensarios, y suben también
al compás del suave, blando y vago
murmullo de los suspiros y plegarias:
y e.a.en con las liígrimas que anegan
1.00 ojos al recordar, dolientes, por
la dulcfsima añoranza de los primeros nombres que tartamudeamos en
nuestra plácida infancia, que el padre
y la madre nos lo han enseñado, y
recordamos a los hermanos, a las
hermanas y a los amigos que juntos
con ellos los hemos también murmurado. Todas las impresiones piadosas
en las demás épocas de la vida que
han removi'do basta el fondo de nuestra alma, todas las plegarias que
han ascendido del corazón, en nombre de Aquel que nos enseñó a rogar a su Padre, que es también el
nueotro, todas esas alegrfas, todas laa
tristezas y el desfallecimiento del corazón, del que fueron el sincero y
fidelfsimo lenguaje, se despiertan en
el fondo del alma, y producen por
su despertar enérgico y vivaz, deslumbramiento en la inteligencia y
ternura infinita en el corazón, que se
res u el ven en torrentes de lágrimas,
en intensa opresión en el pecho, en
una frente que sel inclina y en los
labios que se posan silenciosos sobre
la piedra de aquel sepulcro. Asi permaneci larg-0 rato, rogando al cieio,
implorando al Padre, ahf, en el mismo sitio quiziís, en que la miís bella
de las plegarias subió, radiosai y alada, por primera vez hasta el cielo

(Sigue a l&lt;!li vuelta.)

LAS PILODRAS HAN CAU·
SADO MAS MUERTES
QUE LAS .BALAS
")flJRIO DE TOHAR FUERTES
DOSIS" PODRIA. GRABARSE EN
LAS LAPIDAS DE :\fUCHAS
SEPULTURAS.

Da lástima recordar las penas y sufrimientos que han
sobrevenido y sobrevienen experimentándose de una manera viciosa e ignorante combinacio◄
nes de drogas en
los enfermos.
Ya llegará. el dfa
en que sea un crimen el estafar a la humanidad enferma, prestándole una asistencia
médica estúpida y mercenaria.
Cúrese Ud. mismo en su propia
casa. Sea su propio médico y el de
su familia. Los Remedios ·de Munyon para el reumatismo, para la
Dispepsia, para el Catarro, los Riñones, la Vejiga, el Hfgado, el Estreñimiento, la Sangre los Nervios,
las Almorranas, las Fiebres, el Paludismo, etc., le facilitariín el curarse sin llamar a ningún médico y sin
tener que pagar fabulosas sumas

P;;

I

a;i;:;:~; f;:;~a, ti:!~~iu~n~~:=

CADA ENFERMEDAD

medad, va)'.a
a la farmacia
y compre el correspondiente Remedio de Munyon para su enfermedad.
Si tiene Reumatismo, pida el Remedio de Munyon para el ReumatisII'O; si tiene dolol1 en los Riñones,
pida e l Remedio de Munyon para los
Riñones, y asi sucesivamente. Botellas de 35 dosis, a 50 centavos.
Remedios 3 X, en forma de Pastillas, botellas de 160 dosis, a $ 2.00.
Las Pfldoras de Paw-Paw, &lt;le
Munyon, curan el estreñimiento y
regularizan las funciones del Hfgado, el Estómago y los intestinos.
Es el mejor
EL JABON AVELLANO jabón mediciDE LA BRUJA
na! y de tocaDE MUNYON
dor que seconoce. Cura todas laa erupciones cutáneas, cura
la caspa¡ impide la calda del cabello. Pone el cutis tan terso como la
felpa. El mejor jabón para los niños y par~ los cutis delicados ..
Los REMEDIOS DE MUNYC&gt;N se
venden en t das las farmacias y en
las droguerias de J. Labadie Sucs.
y Cia., J. Uihlein Sucs., Johannsen,
Félix y Cfa., Droguerfa del Elefante, México, y otras.
CONSULTAS GRATIS POR CORREO

1.----:~----,---..1

Munyon's 53rd y Jeferson Sts.
Philadel1&gt;hia, Pa., E. U. de A.

RECETA PARA EL REUMATISMO.
Extracto compuesto vejeta! Arvelina, 15 gramos;
'arabe compuesto de bipofosfitos,
◄ 5 gramos;
Ja::1be compuesto de Zarzaparrilla, 6o gramos.
[ómprense e~tos ingredientes en cualquier
Botica, mhclelos cado. uno en su propia casa y
tómese una cuchara.dita después de cada comida
y ~1 aro~tarse

COGNAC

el secreto de su bondad
está dentro de la botella.

�EL MUNDO ILUSTRADO

El Doctor Vicente Santoni,
De La f acuitad De Medicina
de Paris, Recom i en.da La
Peruna.

l
:i,~::~

DR. VICENTE SANTONI.

La Peruaa Ea P11/ses C'1/dos.
E n paisee cálidos no es tan frecuente el catarro de la. cabeza y garganta, como lo es e l catarro del estómago,
i n testinos, rlfion es y 6r¡;an os p~lvicos.
E l catarro en países cálidos asume
fases peculiares de dichos palses.
Puede asemeja rse 6 no al catarro d e
p alses fríos, pero no deja de ser la
misma e nfermedad,
Catarro es una conjestlón de l a
m ucosa.
L as m ucosas que gener almente
afecta el catarro en p ai;;es fríos son
la.s de la n ariz, garganta, pulmones y
ca.vida.des de la cabeza,
E n países cálidos afecta también la
nariz, la garganta y los pulmones,
pero con m as frecuencia los órganos
abdominales y p élvicos.
E l catarro es la. enfermedad que
mas persigue á la r aza huma.na.
H ace tiempo que la Peruna goza de
fama universal, como el mejor r emedio para el ca ta.rro,
La. P eruna. gusta en los patses
cli.lldos por sus propiedades tónicas.
Dli. fuerzas acllvli.ndo la fu nción
de los órganos nutritivos.
Estimula la circulación de la
sangre y a l mismo tiempo dli. vigor
A. la digestión y asimilación.
Forta lece gradualmente sin actuar
en el sistema como estimulante temporal.
11,.,,,_.....,_______,_......_.........,.....,.,_w

-

El facultativo que subscribe,
Doctor Vicente
Santoni, de la facultad
de Medicina de Paris, y
con ejercicio de su profesión en la ciudad de
Ponce, Puerto Rico.
Certifica: Que desde
hace algún tiempo viene
empleándo en su numerosa clientela, el preparado
farmaceútico c o n o cid o
con el nombre de ''Peruna" en las afecciones catarrales, obteniendo siem•
pre excelentes resultados.
Es una preparación de
gusto agradable, que recetaré siempre, en todos
aquellos casos que su empleo esté indícado.
DR.. V. SANTONJ,

Ponce, Porto Rico.
La Victoriosa Perua11.
CarúJ Del Reputado Dr. J. M. B11rb,.
Muy Sefiores mios: - Tengo el
gusto de comunicar li. Vds. que los
resulta.dos obtenidos de "La. Peruna"
entre varios enfermos de catarro,
tanto nasal como también de las
primeras porciones de las vfas resplratorllU!, han sido notables. Algunos
se expresan del remedio con frases
altamente encomlli.sticas, y sin duda
estas personas serll.n por aquf la
mejor recomendación que puede tener
un medicamento que empieza li. dar
sus pruebas.
De Vds. afmo. y atto. S. S.,
DOCTOR J. M. BARBA.
Ca.torce,
San Luis, P otosi, México.
1

....... ...........---.- -..-::

nombres ungidos y amados salieron
Fragmentos del viaje en Oriento también
de mis labios, y se deslizaron
ardientes como mi aliento y carifio,
(\'iene de la 3a. página de avisos.)
(sursum cor da), y rogué por mi padre, que vive aún, por mi dulce madre, a la que creo ,·.er que desde
a.Ilá arriba, tiende sobre mt sus miradas angelicalmente amorosas, como
so Ha antes de volar al cielo; por
todos aquellos que ya han muerto y
que yo he amado, porque el lazo moral que nos u ne con ellos no se romPEl nunca jamás: la comunión de
amor existe siempre; imploré por todos los seres amados que he conocido,
nombres nunca olvidados, y los inolvldables de los que, ¡ay! soñé qu~
me amaron, Jos evoqué a todoo, y esos

raudos y alfgeros, sobre la piedra helada y tersa del Santo Sepulcro .... Al
fin, i-nploré para mt mismo: fué mi
oración sincera, apasionada y ardiente; pedf verdad y ánimo, postrado
ante el sepulcro de Aquel que difundió tantas verdades en el ámLlto del
mundo, y que murió en defensa de la
Verdad, de la que su padre le habla
hecho el Verbo: y nunca olvidaré las
palabras que murmuré en ese momento de crisis par mi vida moral ...
Yo creo que mi ruego fué acogido benignamente por Ja Bondad divina:
como un rayo de viva luz, fulgenttsimo inundó mi inteligencia, y sus torrentes clartsimos que satisficieran m;
alma, separaron la. luz de las tinie-

bias, los errores de las verdades; hay
momentos e n la vida y en los pensamientos del hombre, vagos, indecisos
y flotantes, como olas sin cauce que
acababan por tocar una orilla en que
se deshacen, y tornan a rehace:-se con
formas nuevas, y son luego impelidas
por contraria corriente, a la que antes
las habta arrastrado. Yo sentt en mt
mismo ese cambio: El que lee en el
corazón Y en el pensamiento de todos Jo sabe, y yo Jo sabré todo alguna
Tez. Fué un misterio de mi vida, que
más tarde se revelará. . . . . . .
A, DE LA.'IARTIXE.
Por la traducción: Julio Zárate.
l\Iéxico, abril de 1914.

LA COQUETERIA
ES UNA ARMA LEAL EN LA MUJER.
Si 01 nlii1 de net•
tra coquetcrla para com•
batir 101 afio,. nadie 01
d.iri.rirá el mát lircro
reproche; pve, de qui
ai"e uoa aureola de ca
bello, blondo1 1i vuet
tro e o t i I dc1COlorido,
urupdo o marchito no
umonJ7a con cllotf La

C reme º S lr e n "
para
embellecer
birn podrla dccit1e que llen en 1l c.l alor y la TI.da apuionada '1 amorosa del Sol de Oñente, pues pronto ) 1icmprc
imparte a la piel l.i frescura y voluptuosa 1uuidad perí--.!."la•
da de las carne, can célebre, de la.1 Hurie1.-Bl.anca para la
rubia, rosa pua la tdruc!l:a. Tarro a(:'Ompafladu de valiou,
in1rrua::fonc,, S?.2S Por correo, certiHc::ado, $2. SO
!n México: Jobannacn, Ptlis A Cia., A~. S1.n Frand1eo,
Jl9 -J. I.Abadic Sucs. 4 C1a.• Profe.11., S.- A.. Var11u Suc1.
Isabel la Cat61ia, 6.-J. Uiblein. Sucs , la. Bollvu, 25,

tos "Emanadorts"
El radium, descomponiéndose, produce un gas denominado "emanación
r.adioactlva·• que se contiene en muchas corrientes de agua y suele ser
de gran efi~ia contra las afeccione;;
arUtricas, y, especialmente, contra
los reumatismos. Ese principio ha determinado la fundación en Alemania
y en Austria., pero muy particularmente en V,iesbaden, Baden-Baden,
Kreuznach y Muuster, de establecimientos conocidos con la denominación de '"emanadores", donde los enfermos se alojan durante cierto tiempo, en cuartos herméticamente cerrados, para someterse al tratamiento por el radium.
Uno de los más importantes es el
de Toepletz-Schoenau, en Bohemia.
Hay allt un salón octogenal de hierro y vidrio, en el cual se reúneu,
leyendo o conversando, hasta veintich•.co personas. En el subsuelo una
máquina etxraé agua de la Steinbadquelle, poder .isa naciente radio-acti~·a,
y la esparce en 1•apor en el local, que
allt resulta perfectamente impregnado. Otro aparato saca el aire del salón y lo restituye después de haberlo
oxigenado. En verano la atmósfera
es refrescada con aparatos frigoríficos. Los pacientes permanecen encerrados durante tres horas por día.

.•••••••••••••••••~.
•

"La Revista de l\f érida" debe ,¡,

+ ser leida por
+

todos los mexicanos. •

...................+

EL NUEVO GOBERNADOR DEL DISTRITO
DON EDUARDO N. ITURBIDE
Con general beneplácito, con particular satisfacción de cuantos lo conocen, se ha recibido el nombramiento
de don Eduardo N. Iturbide para Gobernador del Distrito Federal y tal
satisfacción está fundada en las muy
gran&lt;dee cualidades que el nuevo funciol'ario posee y que Jo hacen idóneo
para tal puesto.
No obstante ser muy joven, pues
no cuenta aún 40 afios, el sefior Iturbide ha Yivido ya una vida fecunda,
llena de energía y sumamente útil a
la comunidad. Aunque por su familia
que siempre tuyo bienes de fortuna
pudo dsdeñar el trabajo y llevar uua
vida fácil y ociosa, desde su adolesC'encia se consagró a trabajos agrícolas, desarróllando asf la riqueza nacional y beneficiando hasta. su máximum de producción muchas fincas
campestres que a su impulso alcanzar on grande importancia. Las haciendas del Calvario, Huandacareo y
y la Coaaguayana, demuestran entre
otras, por su actual prosperidad, la
inteligencia y el acierto del señor Iturbide para empresas de ese género.
Grandes obras de desecación e irrigación han incorporado esas fincas a la
riqueza nacional.
El señor Iturbide es asimismo un
hombre muy culto, posee varios idiomas y suele con gran se11tido del 1lumorismo y de Ja ironfa, escribir para
sus am igos prosa o versos llenos dt!
fluidez y de intención. Sus amigos
han pt1blicado a veces algunas de esas
obras que el público atribuyó a escritores de profesión.
El señor Iturbide, hombre de ar•
ción si los bay, es un completo "sportman." Gran jugador de Polo, habiltsimo en todas las suertes del jaripeo nacional, ee también uno de nuestros mejor es tiradores de armas, habiendo conquistado muchos trofeos en
el tiro de pichón y habiendo alcanza-

do el cam11eonato mexicano de tir&lt;&gt;
de pistola.
El que esto escribe tuvo alguna vez
ocasión de presenciar algo que lo impresionó grandemente. En una de I:u
haciendas del señor Iturbide se encontraban varios americanos de TP...
xais que pretend[an establecer algun::,
empresa en el pafs. Huéspedes del
señor Iturbide ,fueron tratados con
la más cumplida hos1&gt;italidad. Se habló de los "charros" mexicanos y l'I
dueño de la hacienda ofreció dar a
sus huéspedes una idea de lo que un
jinete del pafs podfa hacer. Mandó
soltar yeguas brutas de los macheros
Y las lazó y derribó; en seguida "coleó" varios toros y por fin se hablara
de tirar con pistola y como los americanos pretendieran ser peritos en tal
ejercicio, el señor lturbide los dejó
tirar al blanco y en seguida con el
primer revólver que le ofrecieron y
con el pulso aún trémulo por el e-sfuerzo del lazo y de la "coleada" hizo
blancos asombrosos, dejando estupefactos a los huéspedes, añadiendo l n"go con cierta lronfa a l ser felicit~tlo.
que él era uno de tantos y que cualquier ranchero mexicano lo superaba. ....
Don Eduardo N. Iturbide, con todas
esas cualidades, es un liberal y un
demócrata, muy querido tanto en los
rlrculos de la alta. sociedad a que
pertenece, como entre los humildes
peones ·d e sus fincas, con quienes es
afable y cariñoso.
Es, pues, don Eduardo N. Iturbide,
un hombre cabal y en su nuevo puesto
demostrará en breve su Inteligencia
y su a;ctlvidad.
El Gobierno, el señor Presidente de
la República y el señor Dr. Alcocer,
Secretarlo de Gobernación, deben ser
felicitados por un nombramiento tan
acertado y que será. utl)[slmo para la.
obra de progreso y pacificación nacionales.

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="1">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="1">
                  <text>El Mundo Ilustrado</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="2">
                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="114768">
              <text>El Mundo Ilustrado</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="114770">
              <text>1913</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="53">
          <name>Año</name>
          <description>Año de la revista (Año 1, Año 2) No es es año de publicación.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="114771">
              <text>20</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="55">
          <name>Tomo</name>
          <description>Tomo al que pertenece</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="114772">
              <text>2</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="114773">
              <text>20</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="114774">
              <text>Noviembre</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="114775">
              <text>16</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="114792">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114769">
                <text>El Mundo Ilustrado, 1913, Año 20, Tomo 2, No 20, Noviembre 16</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="89">
            <name>Accrual Periodicity</name>
            <description>The frequency with which items are added to a collection.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114776">
                <text>Semanal</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114777">
                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114778">
                <text>Miscelánea</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="114779">
                <text>México</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="114780">
                <text>México Ciudad</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="114781">
                <text>Periódicos</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="114782">
                <text>Siglo XVIII</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="114783">
                <text>Siglo XIX</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114784">
                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114785">
                <text>Mundo Ilustrado ; Semana Ilustrada</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114786">
                <text>1913-11-16</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114787">
                <text>Periódico</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114788">
                <text>text/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114789">
                <text>2007202</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114790">
                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114791">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="38">
            <name>Coverage</name>
            <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114793">
                <text>México, D.F. (México)</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114794">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114795">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="6279">
        <name>Arturo Vicuña Guerrero</name>
      </tag>
      <tag tagId="6283">
        <name>Colonia Roma</name>
      </tag>
      <tag tagId="6282">
        <name>D'Artagnan</name>
      </tag>
      <tag tagId="6278">
        <name>Festival de Bellas Artes</name>
      </tag>
      <tag tagId="6281">
        <name>Javier Sorondo</name>
      </tag>
      <tag tagId="6280">
        <name>Microbio de la rabia</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="4345" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="2991">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/1/4345/Mundo_ilustrado_El._1913._Vol._20_Tomo_II._No._21._Noviembre._0002007203ocr.pdf</src>
        <authentication>dc02204618e8bd8027eddb69a3c205ac</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="118171">
                    <text>��_ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _E,;;..;;L_..'\IUNDO Il,USTRADO.
'I

Períodos de Dolor

La menstruación es la 111eda catalina de In vida de la ml!jer y tambicn
significa para much11S u:, -::..,;tigo
pues causa terribles sufrimientos.
Aunque no hay mujer que est.é
completam;;nte libre de dolor al
tiempo de menstruar, no parece que
el plan de la naturaleza fué que las
mujeres-saludables fuera de estosufran tanto.
El regulador más eficiente que
conoce la ciencia médica, lo"que alivia
la condición que tantos dolores produce y de~poja á la menstruación de
sus terrores es

\

El Compuesto Vegetal de \
la Sra. Lydia E. Pinkham '

I

~

Grand9ayi:nán,Indias!nglesas.-"Poralgunos
J
años sufr1 miserablemente con menstruaciones
-_,_
dolorosas_ é. irregulares. Me dolía la espalda y el lado izquierdo tenía
desvanec1m1en~s y mi est?mago estaba en condición deplorable.
sangre no estaba bien y el fluJo era escaso. He tomado el Comp_esto Vege~! de la Sr_a. Lydia E. Pinkham, el Purificador de la Sangre y usado la Loc10n. Sanativa y m_e considero curada de todos mis males. Nunca podré
elogiar sus remedios lo mucho que se merecen por todo el beneficio que
con ellos obtuve, Los recomiendo á todas mis amigas. Puede Ud publicar este testimonio si así lo juzga por conveniente. "-Srta. OME:R~ CoNOLLY, Grand Cayman, Indias Inglesas.
. Por treinta _años ha ~ido el Compuest.'l Vegetal de la Sra. Lycia E.
Pm~ham el m~Jnr remedio para los males femeninos y ha cevuel to la s~ud
~tmles de muJercs.

r:u

Si está Ud. sufri~ndo nl~nna. de estas enfcrmcdatll's y desra nn
conspjo l'Special, escriba coufldcucialmente á Lydia E. rinkh111u Mcdi,
~!ne Co., Lrnn, Ma~s., E. U. d&lt;.' A. Su &lt;"lrla ser:t abierta, lriila y con;cstada por una sef,orn y considrradn cslricta mcntc confidencial.
&lt;H&gt;++i&gt;»,a.+•!•&lt;l&gt;•Jt+w&gt;,»ff•W&gt;•s+...e,.¡.

+
&lt;€•
+
~
+

DIRECTORIO
EL ..'\fl.TXDO ILUSTHADO.
Se11111na1 lo ele actualidades,
Arte y Literatura.

+

•l•

,z,

.¡,
'lO'

'!• Editado por "El Mundo Ilustra- ._.

+ do" y "La Semana Ilustra&lt;!•
da," S. A.
.;.
+ DIRECTOR GENERAL Y GE+
RENTE:
, +
EDUARDO l. AGUil,AR.
+
+ JEFE DE REDACCION:
+ M,\NUEL DE LA TOHRE.
+
-Jo
COLABORADORES:
+ José Juan Tablada.-Llc. Fe_
+ derico Gnmboa.-Lic. Jesús
+ 1'&gt;1. Hábago.-Lic. Nemeslo Gar+ cia Naraujo.-Lic. Rubén Va+ letl-Lic. Ant.onio Ramos Pe+ drueza.
+
OFICINAS:
+ 5a. de Bucareli, 116.-Aparta+ do U9.-Teléfonos: Mexica+ na, 684, Juárez; Erlcsson,
+
1518.

+
+
+
'lO'

.¡,

+
+
&lt;So

•lo
&lt;So

+
+
•3'
+
•S,

•:i
•3'

•3'
.;,
•:i

.s,
&lt;S,

&lt;!•
( con lineas de extensión.)
,:¡.
&lt;!• PRECIOS DE SUBSCRIPCION ,:¡,

+
+
+
+
+
+
+
+
+
+
+
+

Pon TRIMESTRE:
En la Ciudad. . . . . $ 3.00
En los Estados. . . . .
3.75
En el Extranjero. . . 12.00
Todos los pagos se harán
por adelantado.

+

,s,
,;,

•!•
tjt

NUl\lEROS SUELTOS:
En la Ca,pital. . . . . $ 0.30
En los Estados. . . .
0.35
En el Extranjero. . .
0.50
Atrasados. . . . . . . ,, 0.50
+ Para la. publica&lt;'ión de avisos
+ en este periódi¡:o. diri~irse n
.-. :R. &amp; G. Goeti:ch~I. Avenida 16 de
+ Septiembre, 29. Sus agentes en
+ Europa, la Société :\futuelle de
,¡, Publicité, 14 rue de
Rouge_
,¡, mont, (9 e.)

+
+ NO SE DJ:VUELVEN ORIGI-

+
+
+

...
.;,

,¡,
.;.
it

.¡,
&lt;!•

,¡,

.;;,
.;,
.;
.;,
•:•
-:•
~

❖

NALES.
.;,
Toda correspondencia y giros .;,
deben remitirse al Director Ge- ,:,
i• rente General.
+

......................,

.....

pequeñas causas
Anochecla. Pat1sadamente, el pt•queño reloj de pared, historiado con
arabescos de bronce y esmalte quo
adornaba el alegre comerdorcito dió
seis campanadas.
-¡Las seis ya! ... Muévete, Marcela.
Pero, señora . . . . Hay tiempo. De
aqu! a que llegue el señor hay bien
una media hora.
Bien lo sabfa ella, pero una pueril
nerviosidad la hacfa activa De una
actividad encantadora y désorientada de joven ama de casa que llena
seria y trascendentalmente su papel.
Y e l afán de la señora apuraba a la
criada en la memorable y complicada tarea de poner la mesa.
Aqu! e l cubierto; ¿aqu!?, no. Un
cenUmetro más a la derecha. Esta.
copa ali!, no; más acá. Este centro,
P'luí. r.o, allá; tampoco, rn!s al costado. Esta arruga del mantel. . . . las
servilletas. . . ¿cómo?. . . .
¿ plegadas en forma de abanico? ¿en triángulo? ¿dobladas sencillamente? ¡Qué
1&gt;rodigiosa com¡&gt;licación J)legar un1.
servilleta!
La criada, más tranquila y sere1u,
rnnreía a hurtadillas.
-Y, cómo haremos, señora, cuando tenga invitados?
¿ Cómo haria? ¡Oh! ya se ver!a.
Ahora no se trata de eso sino de Que,
cuando 1'iP.iese el joven esposo hallaEe una mesa bien puesta, cuidadosa y amorosamente adornada para
que la comida fuese más alegre y mejor. Además, era el preparativo de
Ul'. hermoso triunfo que desde ya saboreaba, halagando su amable vanidad de mujercita hacendosa.. Hoy
hab!a cocinado ella, por J)rimera vez
•·: roué co.,tenta se hallaba de su suficiencia! Jamás creyera se bailase
tanto placer en cocinar y reconocía
que es muy amable la tarea cuando
es J&gt;ara dar de comer a un amante
es1&gt;oso. Placer tierno eu el que se
mezclaban, su cariño de mujer enamorada y una suave afectuosidad de
madre protectora.
¡Y qué bien le hab:a salido todo!

La sopa, una buena sopa .... el fil ct
de pe¡¡cado. . . . el asado, bien guarnecido. . . . los postres. ¡ Oh, los postres! ¡Una obra maestra!
Yerdad
que hablan menudeado las consultas
del Brijlat Savar!n pero el éxito coronó el empeño . ...
-¿No ha llamado el teléfono aún,
verdad?
-No, señora.
-¡Cómo tarda!
Todos los d!as, él, Luis, al terminar sus tareas la hablaba por teléfono. Era p:u a decirla:
•
-Querida; he terminado, voy.
Era como un adelanto porque, del
centro a Belgrano habfa bien media
hora de camino para el auto. Para.
Ema, la comunicación ten!a un en·canto. Era media hora de inquieta
pero dichosa espera.
Contaba los minutos. Las 6 y 10;
ha llegado a Callao, pensaba. Las li
y 15, estará por Santa Fé ... 6 y 20,
está en Palermo. . . 6 y 25. . . 6 y
30 ... ya llega, llega .... hasta que
percib!a el ruido lejano del motor
que se acercaba. Ruido amado quo
bacía estremecer su corazón de gozo y la hac!a saltar al recibimiento.
Son~ al fin el dc.,ea.do teléfono en
la otra habitación y acudió contenta
y sonriente.
-¿Luis?
-Sr, querida.
-¡Cómo has tardado tanto hoy!
-Un fastidioso asunto, que me ha
ocupado. ¿ Y, tú? ¿ has pasado bien
la tarde?
-¡Oh! ¡tan bien! Pensando en t!
Y. . . . Quiso contarle lo que habra
hecho pero se contuvo. Era mejor
sor,prenderlo.
-Luis, oye. . . . al venir pasa por
alguna florer!a y trae flores. Un but!n
ramo. . . . oye, y no tardes ¿eh?
-MI querida Ema, voy a darte
una mala noticia. No voy a cenar
contigo ....
-¡Qué! ¿No vienes?
-No, Ema. Perdona. Pero tengo
un compromiso ineludible. No puedo
sortearlo, pero iré temprano, a las
diez ... ¿oyes? .... ¡hola!! .. ¡hola!
Se impacientaba con la comunica-,.._ · '•n hlan cortado? ¡Píes.ras telefonistas! ...
No, no hab!an cortado. Cortauo
habrfase algo más sutil y delicado. La
fina ma11a de una ilusión de mujer.
El frágil nudo de una felicidad Que
no se realiza. Todo un castillo de delicioso coqueteo femenino se había
venido al 3UE)o. Y Ema sentía uüa iajusta,-sa:fa, - pero irremediable
élecepción.
Apareció la criada y al ver a la entristecida amita apenas se atrevió a
balbucir:
-Señora ....
- Ve, Marcela, cena tú.-Y coa
una voz en la que vibraban las lágrlmas.- Retira la mesa porque ... porque ya nadie ha de cenar ...

+ Lunes 21.-S. Juan de la Cruz. •!&gt;
+ :\[artes 2S.-Sta. Catarina virgen. +
.;, ..'\Uél'coles 26.-s. Silvestre abad. &lt;!&gt;
•~• Jueves 27.-S. Facundo mártir. 1•
+ \ ' iernes 28.-San Rufo mártu•. •:•
+ Sábado 29.-S. Saturnino mártir •S•
+ Domingo 30.-S. Andrés A.
,:,

•+++u,¡ +•i•+

i

•

+++•:•+&lt;t➔+&lt;M+J&gt;,M+?&gt;

te intervinieron unos 500 socios. La
¡¡ersona más 2.nciana de aquella canosa asamblea Pra una mujer de 113
años, que había venido a propósito a
Tokio de cu lejana aldea para encontrarse con sus coetáneos.
Yarios socios se transladaron a la
inauguración en coche; pero la mayor parte fuero11 a pie. Entre los 500
ancianos se estableció en seguida una
corriente de simpatía; los socios durante varias horas, se interrogaban
rec!procamente sobre sus dolencias;
In más difundida era la sordera.
El conde Okuma pronunció un elocuente discurso, pero la mayor!a Je
los presentes no oyó una sola palabra, y después de varios minutos de
inútiles esfuerzos ,para oir, se resignaron a leer más tarde el discur~o
Que fué publicado en los diarios; el
resultado fué que cuando el conde
Okuma concluyó de hablar, las tres
cuartas partes de la asamblea dorm!an profundamente.

nuevo anthloto contra la dlfttrla
Ha dado cuenta al Congreso Médico de Wiesbaden el profesor Behring del descubrimiento de un nuevo
serum contra esta terrible enfermedad. Consiste en una mezcla de toxinas diftéricas y antitoxinas que a
diferencia del serum antiguo es completamente inofensivo y más dur::i.dero en sus efectos.

---o---

Parlamtntarlas
Dos individuos están departiendo
alegremente, en la plaza do la Inquisición. De pronto, uno de ellos le dice al otro:
-Acompáñame a la biblioteca;
quiero leer algo.
-No; está muy lejos; si quieres,
entremos al senado que da lo mismo.
-¿Cómo? ¿Por qué es lo mismo?
-sr, hombre. Desde que se ha incorporado el H. señor Otero, la cámara de senadores se ha convertido
en salón de lectura .....

,JULIO ROEL.
(De Buenos Aires.)

Los centenarios en el Japón
El conde Okuma, el ex-primer ministro del .Tapón, ha inaugurado una
curiosa sociedad: la "HyakununKai," que en castellano significa "La
liga de los centenarios."
El primer presidente de la sociedad es el mismo conde Ok•1ma, que cree firmemente que, en
condiciones favorables, la vida humana deberá alcanzar hasta los 125
años. No todos pueden formar parte
de la sociedad "Hyakunun-Kai "
para ser admitido se necesita hab;r
cumplido los 80 años.
A la ceremonia de inauguración
que tuvo lugar en casa del ,presiden-

BlBUOTECA UNlVERSIJ,Aíll~
" ALFONSO REYES
~ ÓN DO R\Cf.~O&lt;

C:OVARRUBIAS

�EL :\IUNDO IL
~ U,;.;;;,ST;;.R;;;;;AD;;;..;;O;.;.._ __.__..__ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ __

imposibilidad de volv.,,, al mar.
Aquella mañana el agua estaba turbia, no sólo en el sitio del baño sino
en toda la bahía, y no se distingu:a
nada sospechoso. El marino en cuestión, conocido por su nerviosidad Y
su constante deseo de hacerlo todo
rápidamente, fué el primero en halla1se desnudo, en ponerse su traje
de baño y en arrojarse al agua, circuP.stancia que hizo que fuera él
quien recibiera solo la sorpresa sin
duda reservada a todos nosotros, que
éramos, en total, unbs seis· o sietE..
Después de dirigir a los que nos estábamos desvistiendo algunas palabras de burla por nuestra lentitud
en hallarnos prontos para el baüo,
llegó a la orilla y se arrojó al agua,
d€sapareciendo un largo instante debajo de las frías ondas del mar. Un
-momento después el recinto era un
remolino de espumas, entre las cual~s
surgfan los hombros blancos del bañista y entre las que cortaba una UP.ea obscura y reluciente el cuerpo de
un tiburón de enormes dimensione;,.
Gritando despavorido, el asustado nadador dió unas seis grandes brazadas y con ellas logró llegar a la empalizada y, saltando pu:- encima ~e
ella pasar al agua libre para seguir
nad~ndo, poseído del más horrible
miedo hacia un lado, en busca lle
la costa. Cuando por fin Je recogimos
y le pusimos en tierra firme, nos dijo
que en el recinto del baño había lo
menos veinte tiburones. Ni aún cuando se hubo dado muerte al único escualo que se habta metido Y se le
presentó el cuerpo y se le hizo ver el
agua libre de tiburones, se co,1venc1ó
q,e que aJH no había sufrido él la perrncución de un ¡)ar de docenas ~e
tigl'es marinos, traga-hombres. .i!,r,
que no hay nada comparable al miedo
que produce en el hombre la preseucia de un tiburón. Puede atestigua1lo como consecuencia de lo acaecido

En lucha con el
tigre de los mares
Muchas han sido las aventuras r&lt;:latadas en distintas épocas por gentes que estuvieron a punto de perecer entre las mandíbulas formidables
de uno de esos tiburones a los que,
con razón sobrada, llaman los marinos tigr·es de los mares, pues son, en
el agua, tan terribles, como les me~cionados felinos en tierra. Por dolorosas y crueles que han sido todlls
esas aventuras, ninguna habla llegado nunca a lo inesperado, lo extraño
de la que vamos a hacer conocer ahora, tal como fué relatada a uu redactor del "'icle \Yolcl :\lagazine, de
Londres, por Lewis R. Freeman, oficial de la marina norteamericana,
testigo presencial de la aventura. El
suceso se desarrolló en la bahía l\fagda.lena, en la costa sud de California, donde hay muchos tiburones.
"No se recordaba,-dice el oficial
informante,-que los tiburones hubieran atacado a ningún marinero,
pero hay que confesar que todos tomábamos nuestras precauciones. El
sitio destiJ1ado al baño estaba cerrado por una empalizada compuesta 1e
gruesos troncos clavados en el fondo
y de maderos transversales que dejaban entrar y salir el agua, más uo
los tiburones. En ese recinto tomábamos todas las maña11 as nuestro baño.
Pero un d!a se había producido una
marea excepcionalmente alta y !as
aguas habían cubierto la empaliza&lt;la
de maPera que un tiburón pudo meterse en el recinto y quedarse el
tiempo suficiente para que cuar&gt;.do i,e
le antojara salir, el descenso de 1 :1.s
aguas le hubiera dejado cautivo, ?n

EL MUNDO ILUSTRADO.

EN LOS

CURESE USTED
MISMO

hace poco, viajando por el sud Jel
Océano Pacffico. Nos habían dicho en
Samoa que la bahía de Suva, en las
islas Fidji era un nido de tiburones
y la misma mañar&gt;a de nuestra llegada tuvimos la demostración termiJ1.ante de que no mentía quién nos lo
había dicho. Tenfamos la costumbre
de bañarnos al levanurnos. Medio
dormido aún me puse mi traje de baño y me arrojé al agua. Pero, en lugar de narrar mi aventura, citaré las
l!neas en que da cuenta de ellas el
diario de viaje de mi amigo el comodoro Stilton: "Hacía tres o cuatro
segundos que Freeman hab.:a zambullido, cuando le ví aparecer jadeante en la superficie del agua Y EL REU llA'l'ISMO SE PUEDE
dirigirse, mediante grandes brazadas,
CURAR
hacia el pasamanos de la escalera de
estribor, aga~rarse con desesperaQuiero que todo el mundo sepa
ción, subir a cubierta sin aliento v que mi Remedio para el Reumatismo
caer desmayado sobre un gallinero. alivia los dolores de las Piernas, -:-n
Simultáneamente una l!nea de espu- los Brazos, en la Espalda, la Rigima blanquecino-verdosa pasó junto dez o Inflamación de las Coyuntuns,
al buque en dirección a la proa y se y Cura en Muy poco Tiempo, J'leuoyó un coro de gritos que partía 1le traliza los ácidos y expele del orgade la cubierta del \\ranaka, paquete nismo todo el Veneno Reumático,
australiano anclado a media milla 50 centavos y un peso. Marca 3 X,
de nosotros. La conmoción obedecía $ 2.
a que babia mordido uno de los vaAQlJI ESTA LA PRUEBA.
rios anzuelos de las líneas echadas
por los marinos del steamer, un enorEl señor presb. P. Flores Valdeme tigre de mar, que cuando se Je rrama, Ave. del Instituto, Puebla,
pescó por medio de un bote y fué nos escribió el lo. de Enero de 1912:
pu.esto en seco, resu1t0 medir vetnu- "El remedio 3 X para el Reumatisdos pies de largo. Freeman no pudo mo que vende la casa de ustedes, es
explicar nunca más que un sólo punin~ejorable y por tanto insubstito de su aventura: estaba nadando tuible. Yo ful un pobre enfermo que
y, de pronto notó que se le acercaba venia sufriendo, desde hace más de
el tibu:-ón. Asustado, nadó hacia el 20 años el Reumatismo gotoso. Una
buque con la mayor rapidez que pu- persiste~te enfermedad nerviosa _h!do, logrando escapar. Todos supone- zo que la eliminacion del ácido unmos que el tiourón se dirigió hacia
co fuera punto menes que l)_ula en
el hombre que nadaba pero en el ca- mi persona; y ahí me tienen ustedes
mino vió el trozo de carne que col- sufriendo constantemente de desgaba del anzuelo del marinero del arreglos gástricos y, 10 que e~ peor,
Wanaka •Y le dió la dentellada, qu~- de todo ese cortejo de molestias, sudando así, y por final de todas sus frimientos y dolores,-inclusos los
hazañas prisionero del hombre."
de Cálculos renales-que trae apaR. SAUnIER.
rejada una Diátesis Urica. Llegué
casi a estar paralítico. En vano fué
que tomara una serie incontable rle
medicamentos nacionales Y extranjeros; la condición ácida de mi orExtracto compuesto vejeta! Arvelina, 15 gramos;
ganismo se modificó muy pronto Y el
Jarabe com. uesto de hipofosfitos,
◄ 5 gramos;
Jarabe compuesto de Zarzaparrilla, oo gramos.
reumatismo seguía su marcha devastadora, hasta que se me ocurrió toCómprense e• tos ingredientes en _cualquier
Dotica, n éztldos cada uno en su propia cas~ Y
mar el remedio 3 X preparado por el
tomese ,,11,1 cucharadita después de cada comida
profesor Munyon para esta enfermP.y :i.l acostarse.
dad. Con este medicamento me he
curado por completo en menos de
dos meses y con sólo tres frasquitos.
ti
Los dolores reumáticos se han retirado como por encanto; los riñones
Los parisienses que siguen ia
funcionan muy bien, y la eliminadoctrina del conde León Tolstoi, sición del ácido úrico es completa Y
guen con verdadero Interés el ejemperfecta.
plo que les está dando un ruso riP. Flores Valderrama.
quísimo, Alexis Savaroff, que emplea
la mitad del dta en las ocupaciones
EL REMEDIO PARA LA DISPEPhabituales de un miembro de la alta
SIA alivia inmediatamente Y cura
sociedad y la otra mitad como obre- toda clase de Dispepsia. 50 centavos.
ro con un sueldo de diez francos.
Marca 3 X, $ 2.
M.' Savaroff no lleva los preceptos
EL REMEDIO PARA LA TOS,
de su maestro a los últimos límites;
cura la Tos, los Sudores nocturnos,
pero asegura que cree que todos los
y alivia los Pulmones. 50 centavos.
hombres deben aceptar su porción e'l
los trabajos de.Jagradables de la v1.. Marca 3 X, $ 2.
UNGtiENTO PARA LAS ALMOda. Llega por las mañan:1s en su
RRANAS. Un nuevo método compleautomóvil se viste con su traje de
tamente limpio. Alivia instantáneatrabajo y' Ee dedica a desempeñar
concienzudamente sus tareas como mente. Cura positiva. ~o centavos.
Munyon tiene Remedios para to·
obruo decorador en una gran fábridas las enfermedades, casi todos f,I
ca de -papel tapiz. Al terminar las
módico precio de 50 centavos. Se
ocho horas de trabajo. vuelve a recobrar su puesto en la alta socie- venden en todas las farmacias o pu;,dad. Lleva más de seis años conduden pedirse directamente.
ciéndose ast, y declara que se euPida usted la "Guia de la Salud,"
cueTltra muy satisfecho con ese gé•
de Munyon, en las Droguerías de J.
nero de vida.
Labadie Sucs. y Cía., Av. San Francisco 43; J. Uihlein Sucs., 3a. Av.
Bol!var 25; Johannsen, Félix Y Cia.,
Un acaudalado banquero pasea en
Av. San Francisco 39; Droguería
carruaje mirando desdeñosamente a
del Elefante, Av. Isabel la Católa multitud.
lica 6 y otras. Consultas por co-Me contentarta, dice un tranrrespo~dencia, confidenciales Y liseunte, con lo que ha robado este
bres de todo gasto.
hombre.
MUNYON'S, 53 AND JEFFEH.-Entonces, añade otro, Jo dejaría
SON, PHILADELPHIA, E. U. de :\..
usted en Ja miseria.

eorrida dtl domingo 16 dt
n~vitmbrt 4t 19u
A solicitud de la gran mayoría
de nuestros lectores, vamos a agrr•gar en este periódico, fotografías
interesantes de las corridas de toros
que se celebren en la actual temporada, ya que ésta, por los diestros contratados, parece que será una de las
más brillantes temporadas que hemos tenido en los últimos años, pero la tndole de nuestro periódico
no nos :permite complacer en todo
a los deseos de nuestros lectores, v
por ese motivo no haremos una crónica detallada de las corridas, aunque si nos proponemos, como lo hacemos desde ahora, hablar en general acerca de ellas.

La segunda corrida de la temporada, tuvo para la afición dos alicientes, que produjeron un lleno
que, si bien no tuvo la proporción
de la primera corrida, s! puede coa•siderarse -como muy ¡buena: Belmonte se presentaba por segunda

y h€mos visto a Belmonte, tanto con
1a capa como con la muleta, tomar
ventajas, enmendar terr~nos y qu..dar.se casi siempre en la cara; en
fin, mientras los crHicos se ponen
de acuerdo y discuten al famoso
diestro, la afición llena los tendidos,
nuestra aristocracia llena los palcos,
la empresa llena la bolsa y los diE;stros reciben palmas, quiere decir,
todo el mundo contento, lo que buena falta hace en estos tiempos en
que se pasa la semana entre deudores que no pagan y acreedores que
cobran.
En cuanto a SoHs, fué el de siempre: Voluntarioso a ratos, y miedoso en otros, y, como tiene condicion .s de buen torero, creemos cer:.surable en él que no ,.;e dedique con más
empeño a perfeccionarse_ A nuestro
juicio, no debió haberse doctorado,
porque es preferible ir a la cabeza
de los novilleros y no a la cola de
O-;-acióu a Belmonte por la muerte del quinto to10,
los matadores.
El domingo, y cosa rara, se vieron
algu-...as puyas bastante r.ceptables,
El llamado "Fenómrno" no po- menos apasionado3, discuten una por
aunque el descuido que se tiene por
drá queja1 se Eeguramente del entu- una las suertes de Belmonte, pero
las cabalgaduras hace que se quite
siasmo que ta provocado en nuestro todos están conformes en considerar
el efecto de una pica bien colocada.
público, y del pue:ito que éste le ha a este diestro como digno de figl1De la peonada, podemos asegura\'
dado, no ya después de la segunda rar, por su valor, entre todos los que si en México se sigue permitiencorrida, sino, pued,; u6clrse, desde anteriormente citados, y, en nue3tro do la intervención de todos los peoel instante que pisó por primera vez concepto, es merecida esta opinión nes para dar capotazos, vengan o no
y merecido también el que se le dis- al caso, pronto veremos que la afi&lt;'Uta y se le analice sin apasionamien- ción perderá innumerables miemto. En i'.uestro concepto, Bclmonte es bros, porque no puede haber corrida.
ya muy buen torero, pero un torero bue,1.a con esas intervenciones indeque domina pocas suertes y es pri.1- bidas, y deben los diestros jóvenes
cipiante en otras, pero de ninguna imponer su autoridad enérgicamente
manera podemos considerarlo como para hacer cesar este grave mal.
un fenómeno, porque si le damos a
Hoy la afición vuelve a estar de
esta palabra su verdadero alcance,
plácemes, I)orque se presenta el ídoexigir\'amos de Belmonte el valor
lo de la inmensa mayoría: Gaoua,
de los más valientes, el arte de los
quien por dos años ha estado retiramás artistas, quiere decir, que s2rfa

RECETA PARA EL REUMATISMO.

Prtdica con

Agencia de Inhumaciones

EUSEBIO GAYOSSO.
MARISCALA, 3_

•
Recaudación de Panteones, CaJas Mortuorias,
Servicio fúnebre por Ferrocarril.

T"o}e'fOD0S•■

{

ERICSSON, 836.
MEXICANA, 1006.

------

Eitmpto

Belmoute cler1·ibaclo por el segunclo tol'o,
vez, con toros de Piedras Negras, ganadería que, por ahora, es la única
en que la afición funda todas sus
esperanzas, y a esos dos atractivo.;,
ya grandes de ,por sí, se unió la alternativa de Samuel Sol!s, e l novillero mexicano que ha sobresalido
en las últimas temporadas de nov:lladas.

la arena de nuestro primer circo taurino. Las opiniones de los críticos se
han dividido desde el primer mo:nento, y mientras unos lo colocan e,1 el
primer puesto y sobre les grandes
maestros, como Lagartijo, Guerrita,
Bombita, Espartero, Fuentes y Montes, otros críticos, tal vez más serenos, tal vez más exigentes, tal vez
Cogicla al fenómeno, por el terce1· toro.

1

Un pinchazo de Solis, en el primer toro,

el maestro de los maestros; pero si
la palabra fenómeno se toma, como
todo en la vida, es decir, en concepto relativo, entonces tal vez tengan
razón los que este nombre dan al
Trianero, porque ha sabido colocarse en tan corUsimo tiempo en u;1
puesto tan alto.
De todos modos, Bel monte entt1 •
siasma, y ora consumando las suertes con verdad y belleza, ora haciéndolas simplemente bellas o ya con
sus grandrn arrojos, el hecho es que
ha entusia-smado y que ha hecho
sentir los estremecimientos de emoción en grado máximo.
"iBelmonte no mata!" Han dicho
tojos los crfücos; y Belmonte, &lt;!u ,~l
quinto toro de la última corrida. mal.&gt; c:imo los mejores; "Bel monte torea
mag:stralmente," han dicho algunos,

do de nuestros ruedos, y en ese tiempo, según asegura la prensa madrileña, ha adquirido brillantísimos conocimientos y se ha .perfeccionado notablemente.
Veremos y diremos.
D. PECHO.

---o---

La costumbre de comer pan ha
progresado mucho en pocos años. En
1 870 el célebre químico William
Crookes calculaba que habla 370
millones de hombres que consumían
el trigo en forma de pan. Hoy hay,
por lo menos 517 millones de consumidores de ese manjar.
En el Estrasburgo.
-Papá, ¿por qué ese violtn tiene
el pelo tan largo?
-Para no gastar en cuerdas, hijo.

�-------------------MUCHO RUIDO

convence. Una afirmación no
es más digna de fe porque esté
impresa en tipos grandes y ocupe
una plana entera del periódico.
Mucho ruido no convence. Razón, consistencia y la entonación
natural del hombre que cree lo
que dice, son el alma de un argumento. Si las palabras de un
hombre son discretas y racionales
y su reputación está libre de críticos, nos sentimos inclinados ft.
creerle y á colocar nuestros intereses en sus manos. Pero
nuestra salud es una cosa. demasiado preciosa para. que se confie
fi. los charlatanes. Las personas
afligidas con u.•1a enfermedad
ambicionan su Jironto alivio y
curación; y asegmarles que se les
puede ayudar sabiendo que ea
imposible, no es justo. Hay quo
hacerse cargo del hecho de que la

110

. EL 1roimo ILUSTRADO.

La silla que en realidad es una bu- •
Un médico con Cl!atro ayudantes
taca.1. tiene la parte interior de cada para el acto de la autopsia que seguíuna de las patas delanteras una an- damente se practica; un capellán cacha correa para sujetar las piernas tólico, un pastor protestante o un radel reo; otra. en cada. brazo para las bino judfo, según la. religión del seumuñecas; una. en el respaldo a la al- tenciado, el director, el subdirecwr
tura del pecho, para e l mismo fin y y les testigos son las personas que
una tira de cuero también que a la. concurren. Los reclusos permanec,m
vez que tapa la cara sujeta la cabeza. .en sus celdas, las luces se encienden
Para la ejecución unen al contacto para darles a conocer la ejecución,
con un arco metálico que se ajustan y se apagan en el momento que tera la cabeza y está en comunicación mina. En toda la prisión reina ,m
con un hilo que aplican a la corrie11- silel!.cio sepulcral, que sólo es tnrb:ite que a la vez que produce el circuí- do por el ruido de las locomotoras y
to entre la cabeza y la pierna, levan- trenes que pasan bajo el 1&gt;uente de
ta la silla unos cinco cenUmetros de- la estación próxima.
jando a ésta y al reo aislados del sueLa ejecución de la pena capit&amp;.I
lo, y la. muerte se produce sin dejar produce allf escasas manifestaciones
en el cuerpo del ajusticiado alguna externas. En los alrededores de la
señal exterior.
penitenciarfa no se ve persona algu-

CAPITAL Soc!AL

.

S 10. 000,000

na. atraida por el acto, y en la. vcqueña y pintoresca villa de Ossing,
en cuyas alturas se encuentra la pdsión no se nota el más pequeño mo"imiento ni de gente ni de opinión relacionado con el mismo. Colocado ul
pueblo entre la piedad y compasión
hacia el reo y el interés de la defensa social, conffa en los tribuna.les
que obran de conformidad a su misión y en cumplimiento a las leyes.
Entró a una tienda y preguntó:
-¿Qué €8 vende aqu•:?
-Cabeza. de burro, respondió ¡,J
comerciante.
A lo que re::pondió el otro.-Buen
despacho ba tenido 113ted, pues no
veo más que una. cabeza en toda. la
tienda.

EL BUEN TONO, S. A.

Cuarta Colección No, 52

MEXICO.

E. PUGIBET

La silla eléctrica
Una vez más viene a nuestra me.;a
la descripción del mueble que, en :a
prisión de Sing Sing, en los Estado3
Unidos, sirve para la !llectrocución,
cuyos erectos instantáneos han sido
desmentidos en algunos casos por espantosas contorsiones ele los ajusticiados.
El local es pequeño; sus pare des
están desprovistas de todo simbolismo, su moviliario reducido a sencillos taburetes J&gt;ara 103 testigos: en
uno de sus frentes, una vitrina, rle
figura de liso armario, con puerta de
guillotina, que jira de arriba a abajo,
en el cual se encuentra el dinamo para la electricidad, de la que sale un
grueso cordón metálico para conducir el flufdo; una puerta para servicio de los asistentes al acto, otra de
entrada para el reo y la silla en el
centro. No obstante tal sencillez en
el contenido de la estancia y hallarse
bien alumbrado por una ventana de
luz directa, resulta imponente y sombrfa.

Año XX. -Tom o 11.

M éxico, N oviem bre 2 3 de 19 13 .

N ú m ero 2 1-

DIRECTOR GENERAL

1

PREPARACION de WAMPOLE

no se ofreció al público en general hasta que se probó debidamente en un gran número de
casos de aq LLella.s mismas enfer medadcs para las que se recomienda sin vacilación. En cuanto á
sus componentes, ni siquiera se
han mantenido en secreto. Es
tan sabrosa como la miel y cont iene una. solución de un extracto
que se obtiene de Hígados Puros
de Bacalao, combinadosconIIipo•
fosfito!!. }falta y Cerezo Silvestre.
Es una mezcla medicinal do la
mayor eficacia para las Impurezas de la Sangre, y AfPccioncs
de la. Gargan''.a y Pulmones. El
Dr. Luis E. Ruiz, Profesor de
Higiene en b Escuela Nacional
de Medicina. de México, dice :
" La. Preparación do Wampolo
reconocida ya en todo el mundo
Y. aceptada por todos 103 médicos
Jlustradoa, es á no dudarlo un
poderoso recurso para. combatir
muchos estados patol6gicoo así como para prevenirlos." Es l'l fruto
de la. ciencia moderna y no puede
dar un resultado ineficaz. No hay
engaii.o posible. En las Boticas.

R egist rado co m o artic ulo de seg u nda clase el 3 de Noviembre de 1894.-lmpre■o en pa p el de las F ábricas d e S an R a f ael.

ar:

------ ~
=~

)b =
~
rn

""' =~

0

i

~

=

-

" ·1

~

l7J

!

~
~

-=rne

-·-·

~

,,,.

w'i

t

~

=

~
latroduCJdo e ,n v,tado • .-xpone, el l7J
obJeto de so v,s1ta, el empresario habló de ,-ontrata1 ~to,; oarlanws de lo,,
que afirmó pululaban ~n el país. de
maoda qu~ hm, prurrum pu en ruido- ~
sas ,-arcajacta., a lo,, supu~stos mua ar
cru, v -s los cha.mucas, de 5U i:on:,

=-

o'\~' ~ .

El museo del Louvre acaba de adqufrir esta bella escultura en mármol, h~bn. e~ 1500: Jesu-Cristo y San ·Juan Bautista. p~~~
tenece a l" escuela lomb1ml" f &lt;is cowdder,.cla 1:omo u~ cte las ¡nineip!lles Joyas de tan famoso museo.

�1
CRONICA SEMANAL DE

Los uboy-scouts" mexicanos
1
El domingo pasado una tropa infantil recorriendo las calles de la metrópoli rumbo a Chapultepec, llamaba. la atención de los tra.nseuntes
que sobre lo que podía significar aquel entusiasta. y pintoresco batallón infantil hac1an toda
especie de conjeturas ....
Pocos sabfan que aquel grupo animoso que
derramaba inusitada alegria dominical por las
calles de la urbe, era el núcleo de una de las
colectividades que mAs significan para la educación infantil y aun para. el porvenir de la raza.
Muchos ignoraban que aquel tropel infantil
constitu1a la vanguardia de los "Boy-Scouts''
mexicanos y muchos, por fin, Ignoraban la alta
y enorme significación de esos dos vocablos ingleses: "Boy-Scouts." ....

\

José Juan t:ablada

agudo observador, de sentidos perspicaces Y corazón vigilante, resulta de las tres observaciones
que acabamos de exponer. El "scoutismo" permite a los muchachos que se atav1en con pintoresco uniforme, evocador del Far West americano abandonarse a una existencia. novelesca,
en l~s inmediatos alrededores de una ciudad.
Aprenden los colegiales en libertad a cono_cer
las plantas y los animales, a. correr, nadar, a improvisar una choza y un puente, a seguir un3: pista, a orientarse de d1a y de noche, a cocmar,

Un descanso.

Los "Boy-Scouts" son la creación de un v'l.liente militar, de un entusiasta patriota, de un
insigne educador, del general inglés Baden Powell heroico defensor de Mafekln durante la
gue;r.a anglo-boera. Fué en es.a guerra precisamente, donde Baden Powell notó que el esp1ritu activo y las energías ffsicas de los combatieutes de su patria dejaban mucho qué desear y
donde también se formó el noble propósito de
crear un método rigoroso que desde la niñez
preparara a. los futuros defensores de Inglaterra a todas las emergencias de una vida de a.:ción y de combate.
Penetrante observador y cabal psicólogo, el
General Baden Powel! se dió cuenta de la fascinación que las novelas de aventuras, las obras
de Fenlmore Cooper, Julio Verne, Aymard y el
Caplt!!.n Maine Reíd producen en la mente de
la niñez.
Quién en efecto, al leer uno de esos libros
en sus años pueriles, no ha deseado ser un explorador del Far West poblado de indios, o un
tripulante del misterioso "Nautilus" o un "CapitAn de Quince Años?
Notó también el General la predilección qu'3
por los juegos al aire libre tienen los muchachos
y lo mucho que de ellos se obtiene cuando se
les conffan compromisos de hombres formal&lt;3s
y se les exige como solemne prenda de su cumplimiento la. palabra de honor.
Estas justas observacion,_ees fueron la base
moral sobre la que el benemérito creador d'3l
"scoutlsmo" Infantil asentó su inmensa obrn
humana.
"El "scoutismo," dice un tratado especial,
de scout en inglés: guia, hombre de frontera,

ip-atria y servirla con fidelidad, en la paz como
en la guerra, obedecer y acatar el Código del
del boy scout.
El DecAlogo, el DuodecAlogo mejor dicho del
boy scout es el siguiente:
lo. La palabra del boy scout es sagrada. Coloca su honor por encimt. de todo incluso de su
!&gt;ropia vida.

Profesor don l\launel Velázquez And1•acle,
organizador de los "Boy Scouts" en el
DistJito Federal.
a vivaquear, a curar a los heridos, a sofocar incendios. Al mismo tiempo el "boy scout" debe
moverse según los principios de la mAs sana moralidad, y para. esto jura y acepta un código del
honor, del que no se apartará ni en los mAs fAciles, ni en los mAs apurados trances de la. vida."
El "boy-scout" al ser admitido en la. corporación hace el siguiente juramento:
"Prometo por mi honor conducirme en cualquiera. circunstancia como un hombre consciente de sus deberes, leal y generoso; amar a mi

blecillo; saber apreciar la distancia. de los oojetos lejanos en la campiña; conocer diez especies de plantas; presentar un trabajo manual;
describir los medios de combatir los siguientes
conflictos: incendio, naufragio, caballo desbocado; curar un herido ; haber conquistado un
nuevo prosélito, instrufdo ya para ingresar en
el noviciado.
Para Jleg r a boy rcout diplomado i:e pasa
por una serie de exámenes especiales, según el
diploma que se aspire a obtener. Ayudante ae
aviador, botAnico, rem€ro, jinete, cantero, carpintero, zapatero, tocinero, ciclista, electricista,
gufa, intérprete, mecánico, músico, nadador, fotógrafo, veterinario, etc.
"Por último, seis diplomas dan la categori:i
ambicionada de boy scout patentado."

4o. El boy scout nunca. olvida asumir la responsabilidad de sus actos.
5o. El boy scout es leal y cortés con todo úl
mundo.
·
60. El boy scout estima como hermanos a los
otros boy scouts, sin distingos de clase social.
7o. El boy scout es magnánimo y acude con
presteza a socorrer a los débiles, aun con peligro de su vida.
80. El boy scout realiza todos los dfas una
buena aQCión; no importa. que sea modesta.
9o. El boy -scout estA sieIIIJ)re alegre, es entusiasta y busca. el lado amable de todas las
cosas.
10. El boy scout ama a. los animales y se opane a que se haga contra ellos la menor crueldad.
11. El boy scout es económico.
12. El boy scout no olvida nunca el culto de
su dignidad y el respeto que se debe a s1 mismo.

No se necesita. meditar mucho para darse
cuenta de que en los preceptos anteriores están
difundidos los principios del mAs fuerte c1v1smo, de la ética más pura y aun de ciertos sentimientos que por su nobleza y altitud más que
c1vicos y éticos parecen religiosos ....
Tales preceptos tienen una fuerza activa que
no pose"'ll los que se consignan en cartillas dP.
11101 al y de civismo; estos son aprendidos muchas
,eles vanamente y de memoria. y aquellos deb,m
~n practicados y normando a diario la conducta
P
niño con el inrrediato rigor de una ordenz ·~ !le,·an a modelar poderosamente el alma
1 f1 t11ro ciudadano.
Co::no tienen una disciplina los boy scouts tienen gerarquías, diplomas, ascensos y premios
que añaden a la influencia del colll!promiso moral
'a fuerza del estimulo. Al efecto, les boy scouts
se dividen en cinco clases: Novicios; Boy scouts
de 2a. clase; Boy scouts de la. clase; Boy scouts
diplomados y Boy scouts patentados.
Todo nuevo afiliado al scoutismo debe demostrar que conoce el Código relativo y luego de
prestar juramento queda admitido en el noviciado permaneciendo un mes en esa inicial categoría.
"~ al final de este plazo, puede el nov1c10
recorrer dos kilómetros a pie y en quince minutos; encender una hoguera en medio del viento·
orientarse por el sol o la estrella polar· des~
cribir, sin mAs que un minuto de observ'aclón
el interior de una granja o un almacén, y hac_,,'.
los nudos más usuales, entonces asciende el ne,'ifito a boy scout de segunda clase. Más tarde
otro examen práctico también, puede elevar aÍ
boy scout de segunda clase, a la primera. Sa
necesita para esto: recorrer dos kilómetros en
diez minutos y nadar en los mismos diez minutos cincuenta metros; conocer el alfabeto Mor.,,;
y las señales con los brazos; poder usar un mapa de Estado Mayor; reconocer las principales
constelaciones; saber Eeguir una pista; marcar
con precisión la situación geográfica de un pue-

.¡. .a, .a,

Tal es el scoutismo, la poderosa y trascendental institución fundada en Inglaterra por un heroico militar y esclarecido patriota y recientc&gt;mente iniciada. por el activo e inteligente profesor normalista señor Velázquez Andrade quo
además de ser una autoridad en asuntos de educación f1sica, no es un vano teorizante sino un
hombre de temple y de acción que lleva sus pensamientos al terreno activo de los h echos.
Hay que desearle un buen éxito absoluto ya
que con su naciente empresa estAn vinculados
altos y graves problemas sociales y ,patrióticos
como son la regeneración de la raza y el porvenir de la patria y de la. nacionalidad.
"EI Mundo Ilustrado" deseoso de asociar.se
a tan noble empresa, ya estudia los medios mAs
eficaces para ayudar y estimular e l desarrollo
de esa benéfica in!¡titución que naciendo en las pintorescas pAginas de la "Escúela de
los Robinsones" de Julio Verne, puede llegar a
hacer resonar notas de solemn.e y poderosa evopeya en el Capitolio de la Patria futura!
JOSE J"UAN TABLADA.

El vigia.- Con agilidad pasmosa el boy scout
se ha encal'amado a un árbol, como los marinos
a los palo-;i del buque, y ojea la campiña.

Sra. Gertruclis de González :\lena distinguhl:\
dama que acaba de regresar a l\léxico pt•oclente de Nueva York.

H mi MadrB

¿:\le1·odeado1·es?-¿Guarclia contr-a los merodeadores? Salvar un muro tiene distintos sig•
nl.tlcados.

Un momento interesante en la exploración.

2o. El boy scout sabe obedecer, porque comprende que la disciplina es una necesidad de
interés general.
3o. El boy scout es hombre de iniciativas.

La tropa ha invadido el bosque y se apresura a posesionarse de .él. No les -importa haber llegado después que todos los dominadores históricos. Saben que lo importante es ser el últi•
mo dominador

...

Si no te hubieras muerto, madre mf'l
vieras la vaca prieta que me diste,
¡ Qué fiaca está, qué desmendrada y triste
Apenas come a la mitad del d1a!
Agua liaja a beber allA en el rfo,
A la lluvia y al so1 mustia resiste;
I.e ladra por enfrente y no lo embiste
Al perro que tu :,mor tanto quer1a.
Y si la vaca falt¡i, a. tu cariño
Y rasca al suelo y muje de tristeza.
Y revienta la soga por no hallarte,
¿Qué haré yo madre, que me lloro niño,
Aunque ya tenga blanca la cabeza
Por todas paTtes sin cesar buscarte?
Ipandro Acaico

�Vida Social

DOS FIESTAS ESCOLARES
Reparto de Premios en el Colegio del
Sagrado Corazón de llixcoac
El pasado domingo tuvo efecto con gran animación y brillantez el reparto de premios a los
alun;nos que más se han distinguido, eu el C•J-

Paul Lefebvre, acompañado de varias personas
de su familia y amistad, siendo recibidos por el
rector, Mr. Bernard, y una vez colocados en lugar de borior, empezó el festival.
El quinteto Berlstá.in tocó el Himno Nacion-il
Mexicano y "La Marsellesa;" y acto continuo
se hizo el reparto de los premios, a los alumnos
de los afios primero, segundo y tercero, y después a los de cuarto y quinto, y concluida esta
solemne ceremonia, un disefpulo de la clase d':l

tación del primer acto del drama histórico "Tomá.s )foro," siendo desempefiado por los alumnos )1iguel de Heredia, Juan López, Jesús l\fayora, Miguel Garcfa, Enrique Enciso, Agustfn
de Reymet, Alfonso Bravo, Carmelo Goizueta,
Rogelio Herrero, 1Ianuel Haro, Francisco Herrera, y Enrique Henonin.
La repr-ntación estuvo a buena altura y todos los intérpretes se portaron con talento, pa-

Señora doña A.malla R an gel de Atiza, &lt;lls tin g uicla. dama. de la. ciudad de Oriz1tba, cuya muerte ha sido m u y
sentida.
l -'11 g t·upo ele alumnas

hacie ndo movimientos g imnásticos en la fiesta ol'gaul:i'..ada p or e l Coliigio Guadalupauo e u Orizaba.

A

Alumnos del Coregio dd Sagrado Cor a zón J e
Tom ás llo1-o.

'

.

legio del Sagrado Corazón de Jesús, de la cercana villa de Mixcoac.
Asistió el Ministr o de F1 ancia en México, !\fr.

:\lLuoac, e n la obra

L"na escen a ele "El Arte Musical ," j uguete cómi co-lírico, J"eJ&gt;l'esentado pot· los a lum nos del Col egio del Sagmclo 1Jo1•azón de Jesús
mtlslca, José Mayora, cantó con arte la melodía
ra hacer revivir ante los espectadores el tiemr,o
"L' Alouette."
de Enrique VIII, que es en el que se desarrolla
Otro número muy celebrado fué la represenla acción.

i'iesla inlanlil en la Escuela Normal

parJ Señoritas

E l vencedor en el tiro suizo del
pasad o domingo.
del caballo el señor Rincón Gallardo, disparando sobr e él los dos acompañantes que eran dos
bandidos. Una muchacha que pasaba por allf Y

Señor J&gt;r. cl on l)cmctrio Mejía, falleci&lt;lo
ú ltimamen te.

J uego ele cin tas en la Es,·ue la X0t·mal.
Señor don Fl'llncisco Rincón Gallardo,
muerto trúgicame nte e n el rancho de
San \'icente

LA MUERTE DEL SR. D, FRi\NCISCO
RINCON GALLARDO
La sociedad mexicana ha sufrid? 1;1na ?olorosi impresión con la muerte del d1stingu1do caballero don Francl •co Rincón G11lardo'. pertenec;entc a distinguidfsima familia ~ex1cana Y
yerPo del ilus:re General don Porfirio Dfaz.
Según r eli&gt;.to de la pre'1sa dia1 la. par~ce ser
que €s'ando el extinto en una de sus haciendas,
titulada Santa :M aria, radicada en el Estado de
Aguascallentes ealió solo a dar un paseo, euco.-¡trAP dose a 'dos desconocidcs jinetes en magnffico3 caballos y bien armados.
Praguntados por el señor Rincón Gallardo
que quf hac an por allt dijeron que iban a c?m
prar algunos animales en la b3.cl~11da refe_nda~
por lo que dicho señor no tuvo mconvemenL
en acompañarlos.
,, ·.•
Al negar al rancho de Saa 1:Vlr.ente, apeóaa

Señor don J osé ..\guilet·a q ue ha sido n ombrado
Di rector del InsUtuto ~ol6gtco Na&lt;:ion~l,

que pertenccfa a la hacienda corrió a socorrer
al agredido, rogando a los asesinos que no le
s iguieran disparando; s u única contestación
fué la de disparar también sobre la campesln,i
que murió en el acto.
Los funerales tuvieron efecto en el Panteón
Francés el pasado dorµingo. E l féretro materialmente cubierto de coronas fué depositado en
la capilla de la familia Rincón Gallardo, .y doüa
Luz Dfaz de Rincón Gallardo ha recibido tas
generales condolencias de sus numerosas amistades, por el cobarde y villano asesinato de que
ha sido victima su esposo. Parece ser que tan distinguida dama, piensa en plazo muy breve abandonar a México, en busc;a de s~clego Y .paz para
:¡u alma lacerada por tan cruel infortunio.

El pasado domingo tuvo erecto en la Escuela
Normal J)ara profesoras un brillante festiv~I
C'on motivo de la terminación de los exAmenes

E l :\Jinistl'o d e Instrucción P ública y el Subsec1·etario r ~clea1los de alumnos y pt•ofesoi•as, en
la Escuela Normal para maestras.

Oru]lo de niños que asistieron a la fiesta
de la Escuela Normal ,

de l?s Klnder~arten (jardfn para pá.rvulos) lle
l\féx1co, organizada por la inspectora de estos
establecimientos, la sefiora Marra Oro de acuerdo con el .Ministro de Instrucción Públl~a y Bellas
Artes, que honró con su presencia la festividad
igualmente que el Subsecretario del ramo y ,,i
jefe de la sección de Educación Primaria de dicho Ministerio.
Tomaron parte en la tiesta los jardines de
niños "Hidalgo," "Froebel " "Pestalozzl " "Spencer," "Juan Jacobo Rouss~au," "lgnaci~ Zaragoza," "José Maria Morelos," "Melchor Oca.mpo,·•

" J . G. Icazbalceta" y "José Marra Vlgil;" ofreciendo cada grupo un trabajo colectivo, de los
diversos que hacen en la escuela, y además presentaron un número especial de baile.
El público, escogido y numeroso, no cesó un
solo momento de admirar todo lo que los alumnos de los referidos jardines hicieron para dar
brillo al festival; y las .señoritas profesoras obtuvieron grandes muestras de aprobación, por
el aprovechamiento de sus dise(pulas.

�Los Grandes Hombres y la lósica

Como en estos dfas bélicos la atmósfera está
impregnada de pólvora, el veterano Capella Y
el experimentado director de Escena del Prlnc,pal, Miguel \'\'imer, idearon hacer una zarzueh
militar, para ponerse a tono con el ambiente.
Y como lo pensaron lo hicieron. De una obra
extranjera cogieron la idea; de aquf y de allá
la música-con mucho acierto en honor de la
verdad-y con un asunto mexicano un poco infantil, quedó cuajado "El Colegio Militar," que
los muchachos de letras hacen descender de "La

contribuido eficazmente las primeras y segundas tiples y el aparato de las escenas, vistoso
y ruidoso, lleno de implementos militares Y de
fanfarrias guerreras. Total, una naderfa que hace
reir y a las veces calofriar el cuerpo con un
Impetuoso temblor patriótico.
Que hay episodios nuestros, de la actual r&lt;&gt;volución, muy m!is explotables-dicen los que
acostumbran poner peros a la producción ajena
sin producir ellos nada bueno ni malo.
Sf, seguramente. ~;uchos temas de una dramaticidad admirable y que, bien tratados, resultarfan acabados, redondeados, sf los hay, ¿ pero
acaso no es mérito y grande sacar 1&gt;artido a un
asunto similar, aunque sin miga, para divertir
sanamente sin tener que pasar los linderos del
buen gu3to? Por otra parte,-y as se explica
mejor el buen éxito de "El Colegio Militar" todo lo que en estos dfas es guerrero: uniform&lt;:'s
vistosos, toqµes de clarfn, cañones, espadas fulgiendo al aire atrae la atención del 1&gt;úblico, como hace salir de su casa a los chicos, el paso
de un batallón.

La música no siempre fué apreciada por grand€s personas de la historia del arte; el viejo Samuel Johnson la llamaba "el rumor que causa
menos disgusto.
Emerson posefa tan poco ofdo, que tuvo que
suspender sus estudios musicales; el General
americano Grant demostró siempre aversión a,
la música.
El sufrfa verdaderas torturas en las fiestas
donde nece3arlamente debfa oir cantar y tocar.
Si sus huéspedes no conocfan esta antlpaUa
tan profunda, y para agra.darle le preguntaban
qué debfan de tocar o cantar, él contestaba comunmente: "Un corto pedazo."
Catalina II de Rusia, decfa, que hubiese dati-&gt;
todo el mundo para poder ser capaz de aprecl:!.r
y amar la música, que para sus adentros no era
más que un rumor.
Napoleón I ee quejaba en el sentido de que
la música le irritaba los nervios.
También Napoleón III amaba poco la música,
como asimismo Gambeta.
Vtctor Hugo contestó a un compositor que

discurrieron montar a caballo a Mlmf Derba,
que resulta a horcajadas, alro3a y gentil. Cuando atraviesa. la escena en su tordillo, el respetable aplaude frenéticamente y ella, muy serla,
saluda con su espada. Hay que citar a Heras l'
a la señora Ureña. El conjunto muy bien.

Aunque darfau algo que hablar el estreno e~
"Sin Palabras," en el Mexlca·.i.o, obra reciente
de los Quinteros-quienes producen casi auto m!iticamente para llenar sus compromisos; - "Los pocos años," Estrenado en el Lfrlco por
la troupe que dirigen Gascón y Pastor, y "El
Soldado de Chocolate," opereta montada extraordinariamente por Espranza Iris en el
Ideal, no quiere el cronista perder la oportuni-

Teatro Principal.-Una esrena de "El Barbe1·n
de Sevilla."-Teatro A1•beu.-"La, Sonámbula" por la seño1·,-., La Fraga.

Los autores de la zarzuela, con )limí,
l&gt;erba y Tereslta Calv6.

Tres escenas &lt;le "El Colegio )lilita1·' obra estrenada con éxito en
el Teatro Prinl'ipal.

cierto, pero bien
espada de honor," obra francesa que no conotratado. Ca.pella y
cemos en México.
Asunto
balad1,
Sea de ello lo que fuere, el h echo es que "El
Wimer -son dos vieColegio :.Iilitar" gustó extraordinariamente la.
jos lobos y conocen
noche de su estreno, y sigue gustando para. regocijo del público y de la empresa. A ello han muchos secretos para

dad de decir dos palabras acerca de un asunto
que actualmente apasiona a los empresarios d.i
zarzuela.
En la próxima pasada edición de "El Mundo,"
se referfa el que esto escribe. al conflicto surgido entre el representante de los autores españcles en México y la empresa del Principal. Sin
culpar a nadie, el cronista lamentaba la falta
·-~-•-.-, 1r-1■1·,;
de producciones españolas de género chico, Y
\·!~•:.;:-':·~/ ,&gt; ...
rememoraba la é¡&gt;oca dorada de los "estrenos"
\~~::_{~·;.;:
sabatinos.
Ahora le han puesto en autos y puede hablar
• ampliamente: El representante de los autores
españoles, que desde hace mucho se desentendió de la letra escrita del convenio celebrado
entre aquellos y las empresas mexicanas, para.
celebrar un contrato particular con cada una
de ellas, parece que se puso exigente a ültima
hora, con la Compañia del Principal, coincidiendo esa actitud con los ruidosos éxitos alcanzaalelar al público. Por eso

dos por autores mexicanos en d género &lt;le
zarzuela. Tal coincidencia no tendr!i la significación que se adivina y puede pasar por alto.
Lo ocurrido fué que la emprea del Princi1&gt;al
cedió a l:t primera exlgePcia pero no a la seg;unda, que aumentaba la cuota por acto y reclamaba un e levado tanto por ciento de las entr"\das según el número de representaciones.
La empresa quiso entonces atenerse al prinütivo &lt;'ontrato, en defensa legftima. El repr,•sentallte retiró su archivo una bella noche, sin
previo aviso, y 3e rompieron las hostilidad e,,.
Sin embargo, de esa fricción, la empresa de1&gt;0slta el tanto por ciento señalado en el contrato
oficial, por derechos de I epresentación, en u n
Banco, a la disposición del representante, que
parece se niega a cobrar .....
Esos son los hechos: tal como se han relatado. Quiz!i, por mediación de algunas 1&gt;rominentes personas, o tal vez por convenclminto propio, el conflicto desa¡larezca y e l apreciable señor Beleña vuelva sobre sus pasos, q•1e so-fa 1.,
mejor para todo el mundo: para los autores es1)8.ñoles, que no saben una paja de este "imbroglio" y dejan de cobrar oportunamente y para
el público, que tendr!i ocasión de aplaudir lo'3
últimos estrenos de la simp!it!ca penfnsula.
Que asf sea.
AUGUSTO CONDE.

~ Otra escena. &lt;le "La Sonámbula.-Teatro '.\lexi cano.-Situación inter·esante &lt;lel entremés de
los Quintero titulado "Sin palabras.

que querfa muslcar sus versos, que éstos ya e1an bastante armoniosos de por st, sin la ayuda de un desagradable rumor.
A Beaumarchals se le atribuye la célebre frase: "Cosas que no son bastante buenas para. escribirse, lo son para cantarse."

�...

c

~:.

_ u _N_A_H
_ O_R----'A_E_N
__
A_U_F_O_-

MOY.{hdollustrado.''

IJ2 rrrr2hB

j

¿Te acuerdas, niña, cuando en el monte
por vez primera te hablé de amor,
mientras de un ,ümbo del horizonte
la cazadora Diana surgió?

"Perdona-dije--110 mé.s enojos:
eres mi vida, mi amor, mi aU.n .... ! "
y luz extraña brilló en tus ojos
llenando todo de claridad!
Trinaron aves en la arboleda
creyendo que eras la aurora tú,
y fueron motas de obscura seda
sobre la gasa del cielo azul!

que lanzaron tus labios de inspirado,
frente a aquellas montañas de granito,
centinelas de piedra de l pasa.do,
luchaba la oriental caballerfa
con tu ejército firme como el roble,
mientras enviar el cielo parecta
todos sus rayos a tu frente noble!
La noche de Austerl!tz, imperturbables
fueron los astros nimbo de tu frente;
dos coronas mellaba con sus sables

Tú obscureciste el brillo de los reyes ·
con el claro fulgor de tu talento:
a todo el orbe Je impusiste leyes
haciéndolo el esclavo de tu acento.
Si no llevó hasta Roma sus legiones
Pirro, guerrero de saber profundo,
tú sometiste al yugo diez naciones
en tu marcha de triunfo por el mu.ido!
Nada opaca las grandes claridades
que de tu genio despediste un d.a,
y ¡&gt;asas a través de las edades
como los astros en la noche umbrfa:
si del Norte los bArbaros hulanos
tu sepulcro de mArmol derribaran,
de entre el escombro, como siempre ufanos,
tus fulgores purísimos brotaran!

No has muerto, no! Tu nombre es como aque()Jos
nombres que a Homero eternizar Je plugo;
con él llenó sus cAnticos más bellos
el Homero del siglo, Vfctor Hugo.
Cuando amenaza coligada Europa
a la patria vencida, en Santa Elena
,·e tu fantasma la francesa tropa
soñando a un tiempo en Austerlitz y en Jena!

Nadie tan alto como tú! Ni el mismo
que escalara los Alpes ..elevados,
1&gt;ara quien Capua fué mortal abismo
d~&gt;nde se hundió el valen. de sus soldados;
m el que en el Indo mA.,lco y distante
hizo beber a su corcel de guerra;
rayo del mismo ~s. genio gigante,
a cuyo paso se extendió la tierra!

l

Fué tu nombre Inmortal de luz cubierto,
lo misCJ.o en las planicies de la Prusia
que en la arena candente del Desierto
y en las estepas áridas de Rusia:
ews Alpes que AníbaJ. contemplaron
avanzar p1 ecedido de la gloria,
sintiéndote ¡&gt;asar, te saludcron
como al hijo feliz de la virtoria!
Ellos te vieron descender airado
al frente de tu tropa silenciosa,
con el sublime rostro Iluminado
por la luz de los genios misteriosa.
En tanto la ciudad en la llanura
de sorpresa y terror Ee estremecra,
como las hojas'.en la selva obscura
al comenzar- 1a.-.tem11estad- bravta!-

y Juego las Piré.mides! Al grito

Evocados los tétricos vestigios
que llenaron de sombras la Edad Media;
interrumpido el curso de los siglos
por un titiín que hasta el Olimpo asedia.;
trocado el Universo en incensario
de un hombre acariciado por la suerte;
desconocido Dios. . . . fué necesario
restablecerlo todo eon tu muerte!
No fuiste menos grande en la catda:
sólo Dioo o el acaso te vencieron!
El sublime holocausto de su vida
los héroes de tu Guardia te ofrecieron,
y al darte con su carga formidable
el laurel mAs hermoso de tu gloria,
a pesar del destino inexorable
tué su hecatombe tu Inmortal victoria!

No has muerto, no! Cuando la noche llega,
ceñido de laurel, dejas la tumba;
es tu potente voz la que congrega
la gran legión mientras el viento zumba;
eres tú quien les habla de victoria
y el néctar de los héroes les escancia,
quien, a la luz del nimbo de la gloria,
el cielo muestra a la afligida Francia!

En el silencio de la noche triste
se oye el trotar de tu corcel bravro;
todo, un aspecto funeral reviste,
de extraña luna al resplandor sombrfo;
Y trémulo el soldado de Sadowa,
vengador de su patria y abolengo
mira en sueños al héroe de Mosco'wa
cruzar con los infantes de Marengo!

en todas las regiones de los cielos:
dejando por la tienda de campaña,
del trono de los Césaroo la pompa,
gobernabas a Italia, a Suecia, a España,
al ronco son de tu guerrera trompa!

POETA MEXICANO

Salve, genio Inmortal! Tu nombre solo
es como toque de clarrn de guerra;
aun suele enmudecer, de polo a polo,
a tu recuerdo la asombrada tierra;
aun parece escucharse con pavura
el rumor de tus bravos escuadrones,
y se destacan en la sombra obscura
las mechas de tus bélicos cañones!

NOTAS POLITICAS

Sr. don Rómulo Escobar, nuevo Subsecretarfo
de Fomento.

..

A NaprrlBÍITI

-¡No, eso no!
Nuestro automóvil corrfa. veloz por la ancha que supo in:;piriírmelo; Roberto, engañiíndonw
-¡Sf! Un cobarde, porque se rinde al pricalzada somhreada de hermosos Arboles; el aire o engañiíndose, me habló de amores, Y al calor
de la tarde penetraba por las venta'nilh1s abiercas,
de sus palabras y de sus caricias, flor.:?ció mi mer choque, 1&gt;&lt;&gt;rque sucumbe sin haber luchaalborotando nuestras cabelleras. La quietud de cariño. ¡Breve fué mi sueño! Pronto vI que do. Un i;,grato, ¡&gt;0rque no sabe defender lo que
aquellos campos, la melancolfa del crepúsculo, aquel amor no exista, no habfa existido nm'- Dios nos dió con tanto cariño; nuestra alma,
nos habta hecho Interrumpir nuestra ch.arla; ca, y me alejé de su lado; me alejé con la fren- reflejo di vino de su alma!
amena y regocijadn. Mi amiga en un rin·con te alta, pero con el corazón herido dolorosa-Amiga mta, en mi caso 110 tienes razón,
del auto hablase sumergido en sus meditacio- mente. ¡Ya ves! no tengo siquiera el derecho puesto que he perdido las armas, armas que
r.es, en sus recuerdos tal vez; sus ojos mirabaa de quejarme ...... su indiferencia lo aleja Je me han despedazado al iniciarse la batalla .....
-La muerte para todos es eterna, menos
vagamente la belleza apacible del paisaje que mi lado, ¿puedo defenderme de ella?
hura ante nosotros; su boca dibujaba una son-Sr, contesté brevemente.-¿Cómo si es tan ¡ ara el corazón. . . . . ¿ lo has perdido en esta
risa, mitad irónica, mitad triste; sus manos grat&gt;de su amor, no puede vencer su indifere.a- aventura? ¡ pues a recobrarlo! Aquf esté. la lutan delicadas y blancas deshojaban lentamente cla?..... ¡vamos! ... :'lluy insignificante ha- cha: tu orgullo contra tu amor!. a ver quén
las rosas 1&gt;Alldas sobre su falda espar&lt;'ldas. Yo bias de e.er, amiga mra, si no logr-iras conquis- vence a quién .....
:\ti amiga guardó silencio, su frente se obsJa contemplaba · con Interés; aquella criatura tar un corazón que como el de Roberto, es taH
tan bella y sensible, me atrafa. Recordaba su sensible, tan cariñoso. ¡Lo que se quiere, se cureció con una vaga sombra de amargura,
una. !Agrima rodó por su mejilla y fué a perbreve historia; vefa retratados en su semblan- puede siempre, no lo dudes!
te, sus pasados sinsabores, y sufrimientos.
-¡Oh, no! Es un absurdo pensar que uno derse entre los pétalos pé.Jidos y marchitos de las
-¿En qué piensas?-me preguntó volviendo
pueda manejar el destino a su antojo; que Ge rosas .... su voz dulce y triste dejó oir estas paa mi sus ojos obscuros.
puede hacer la vida a nuestro capricho! Si esto labras:
-¡Es que no quiero olvidarlo! ¡si no Je qui-En U-le contesté cariñosamente.
fuera asI, el destino, ¿qué sería? una palabra
-¿En mt? ¿y qué piensas de mI?
hueca, carente de sentido; Dios no serra sino un siera, me mori1fa ... ¡oh, sf, me morh{a! ....
y sollozando apoyó su linda cabecita sobre :ni
-Nada malo desde luego; recordaba tus coa- nombre!
fldencias de .a¡yer, tus palabras, tus t hechos,
Entonces, según tú, no somos sino muñe- pecho; le besé enternecida, y dirlgf una mirada
Y... . qulzA no Jo creas, pero quisiera estar
cos sin voluntad, sin conciencia; muñecos hacia el camino. . . . La tarde morfa, la ancha
en tu caso.
que lloran ó rfen según el capricho o la calzada vefase obscura ya; el rumor del aire
-¡En mi caso! ¡oh, no! ¡es tan doloroso,
voluntad de Dios.... según tú, la volun- al agitar las hojas de los Arboles, y los postretan dlffcll!
tad, la energfa, el orgullo, el ideal no son na- ros gorjeos de las aves, formaban un concierto
-¿Diffcll? ¿por qué?
da? .... ¡no, y mil veces no! Dios nos puso en triste y misterioso. Ante la tristeza inmensa &lt;le
- ¿ y tú me Jo preguntas?
el alma un sentimiento, y en el cerebro la idea, aquel paisaje, ante el dolor íntimo de mi pobre
-Si. ¿De dónde nace esa dificultad?
y nos dijo al lanzarnos a la vlda:-"Vas al mun- amiga, senU oprimíftieme el corazón .... . ¿ qué
-QuizA no me hayas comprendido; quizá do a Juchar a brazo partido, defendiéndote, aq&lt;.11 recordaba? .... ¿qué presentía? .... .
mi relación ha sido cansada y difusa, escúcha- esté.n tus arrrias!"-Y aquel que no hace uso d··
:\111\ll DERBA.
me: Hay en el fondo de mi alma un amor gran- ellas, aquel que se entrega en brazos de la suerde, muy grande, amor que no ha sido corres- te, sin luchar, sin defenderse siquiera, es un copondldo, ni comprendido slquiera por aq.;..u_e_•l_b_a_r_d_e_y:.._u_n_in_g.c_ra_t_o_!________________N_ovlem bre de 1913.

Sr. Lic. don llanuel Ga1·za Aldape, ex-Ministl'O
de Gobernación.

',

.íf
C
ASTeILA.NA
~,

-

En Ja pasada semana ha presentado la dimisión del cargo de Ministro de Gobernación el
señor Lic. don Manuel Garza Aldape, que desde
algún tiempo era uno de los prohombres de la
actual situación po!Hlca. Ocupó las carteras de
Instrucción Pública, de Relaciones Y de Fomento, y sin que tengamos para qué emiUr opi?ió11
alguna sobre asuntos polfticos, diremos, que. pa
rece ser que el Presidente interino de la República le pidió dimitiera el cargo.
Se dijo en los primeros momentos de la dimí•
sión del señor Garza Aldape, que se le h_abfa
nombrado Ministro de :\féxico en F~a~ci.1, pero
bien pronto la voz de la calle desm1µt1ó 1a aseveración, resultando que el ex~~linistro salló
en seguida de México, embarcá.ndose en el va1&gt;or
"E!r))agne," en Veracruz.
En los momentos de escribir estas lfneas no
se sabe quién substituiré. al señor Garza Ald,l. entre tanto, ocupa la cartera de Gobernación el Dr. don Ignacio Alcocer, persona de gra,'1
talento, de acertadas iniciativas y en uu todo
adicto a la polttica que se sigue en 111éxlco.
Damos también el retrato del nuevo Subsecretario de Fomento, persona de preclaros antecedentes, y que a no dudarlo ha de prestar buenos servicios en el alto puesto a que ha sido llama.do.

~

Venerll.lldo tu dicha y tus dolores,
se te admira triunfante y derrotado;
tu nombre augusto lleno de esplendores
es como un estandarte mutilado:
se miran los girones con tristeza;
pero es honor del batallón su herida,
y la tropa, al mirarlo a su cabeza,
Je presenta las arma-s conmovida!

LIC. ADALBERTO A. ESTE\'A.

vencedores, tu ejército valiente:
te alzaste en el bridón sobre el estribo
1&gt;or ver los muertos de contrarias filas,
y de la luna el resplandor mAs vivo
brilló ~on menos luz que tus pupilas!
Oll ! Si vivieras tú ¡cuán diferente
fuera el destino de tu patria amada!
¡ CuAl se agitara con tu voz potente
el alma ·del ejército Inflamada!
¡Cómo las playas que el Mosela besa
resonaran· con gritos de victoria~
¡ CuAJ se cerniera el Aguila francesa
en el cielo brillante de la Historia!
Alzando grave la soberbia frente
que sólo el genio con su peso inclina,
mandaras comenzar la lid ardiente
desde la cima azul de una colina,
e Irguiéndote otra vez , siempre radiante,
entre el rudo fragor de la metralla,
proyectar95 tu sombra de gigante
sobre el campo encendido de batalla!
Pero no! Fué. preciso que cayeras!
Rasgabas ya del porvenir los V!llos,
tus 11.gullas volaban altaneras

Laurrr Etarnrr
Exegl monumentum aere pe1·ennius,
HORACIO.
No menosprecies Jae divinas flores,
de singular albura
que deshojan errantes trovadores
'
a los menudos 'Pies· de tu hermosura!
El tesoro de Priamo ya no existe
y la lira de Ho~ero
aun alegra, del mundo el alma trlete
al son viril de su cantar guerrero!
'
Vive por el poeta, la incendiada,
la demolida Troya:
¿qué vida tiene ya, junto a la lliada
el Partenón, del ateniense joya?
'
Semframis, Cleopatra, Octavia, D!do
en su trono r!'.dlante,
no obtuvieron el lauro merecido
que orna la. sien de la Beatriz del Dante!

�El Palacio de Comunicaciones y Obras Públicas

11

...

puntos de vista. Frente a la linterna, c-n este
piso, queda el salón de espera y descanso, con
amplios sillones y sofáes forrados de damasco
de seda verde y con una preciosa mesa de centro.
Cruzando la galería Interior, se pasa al salón
de recepciones en el que el decorado, los muebles lujosísimos, los jarrones de precio, la tela
que foira los muros y las hermosas pinturas
del plafond y de los medallones sobre las puertas, forman el más harmonioso conjunto de
suntuosa elegancia.
Este salón ocupa el centro del tercer piso en
la fachada; en el ala Izquierda, se encuentran
los despachos del Secretario y del Subsecretario, con una sala común de espera, y, del lado
derecho, las oficluas del Departamento Consultivo, de la redacción de Los Anales del Ministerio y la Biblioteca.
Toda esta parte estA. lujosamente amueblada y decorada.

..
~

.

-..;

..,

~

.

f;

.,,

...{ -Jt ~~·

1

t --

III I_ - ~

1

•

:

;

•

;

Fachada principal de la Secretaria de

En la primera calle de Tacuba y frente al
palacio de Minerra,-donde se alberga el l\linisterio de Fomento, Colonización e Industria,
-ee alza el suntuoso edificio de Comunicaciones que es, según el decir de cuantos lo han visitado detenidamente, "un verdadero palacio''
y el más bello de cuantos tiene la nación a su
servicio.
Alzase en el lugar que ocupaba el feo y antihigiénico hospital de San Andrés y completa,
con su elegante y severa fachada, la agradable
perspectiva que presentan Minerra, la casa le
Correos y el edificio comercial de las calles d,,
Tacuba y lltarconi, paisaje urbano que u'eu.:! J)nr
fondo la gigantesca mole de mármol del Te...tro Nacional en construcción, destacándose sobre la sombría arboleda del parque cercano, y
la avenida huyente de Hombres Ilustres.
Construido de cantera gris, el palacio levanta sus dos cuerpos,-divididos en tres pisos,harmoniosamente dibujados y de Hneas casi
austeras, austeridad que contrasta con el gracioso aspecto interior al que contribuyen los
adornos de vivos colores del vesUbulo; el piso
de mármol blanco y los dorados del piso superior.
El jt.rdinillo que el arquitecto quiso pon~r
frente a la construcción, dando mayor anchura
a la calle, permite mejor horizonte al que contempla el edificio y lo hace valer más ante la
vista.
Aunque esto ha sido criticado por más de un
hombre práctico que alega la reducción que necesariamente se dió al palacio, está, compeTJsa'1o
con ventaja por las condiciones estéticas que
exigió la perspectiva y por el costo menor d e la
obra.
Cuando ésta se proyectó, bastaba ampliamente para las necesidades de las oficinas que ahí
d -&gt; bían instalarse, pero, como después se ha•1
creado nuevas dependencias de la Secretarla,
como la Inspección de Caminos, Carreteras }
Puentes,- hoy Sección de Camiuos,-y la Dirección de las Obras del Lago de Texcoco, p, ,.
fuerza ha resultado el e dificio estrecho.

i

¡

Comunic~ciones y Obt•as PÍtblicas.

La escalera, encerrada en amplia linterna de
crl~tales desarrolla su doble cinta en elegantPs
curvas, bajo el hermoso platond-obra del artista italia'll.o Coppede, como todas las que d~coran los salones principales del ediflclo,-ph\fond que representa la guerra vencida por el
trabajo.
Dos candelabros, artrsticamente labrados t'n
bronce viejo, empiezan la· balaustrada de la eJcalera, que termina en el tercer piso ron otros
dos modelos iguales.
Al vencer el visitante la escalinata de mármol, se encuentra en la alta y preciosa galerf:i
superior, que da vuelta a tado el palacio lnt,•riormente y que ofrece uno de los más bello.J

'lf

En la fachada que da a la calle de Marconl,
se encuentra el Departamento Administrativo
que comprende la instalación del archivo gtlneral de la Secretaria, en alacenas de acero, patente americana muy práctica que evita la de:itrucción de los expedientes por el tiempo. Sigue el Departamento de Obras Públicas, ya :m
la fachada posterior, cuya ala opuesta ocupa el
de Comunicaciones.
Todos los salones del tercer piso son muy espaciosos y de techo alto, lo que hace de ellos
oficinas higiénicas con la suficiente ventilación
para el gran número de empleados que en ellas
se acumula. Los amplios ventanales les dan e~celente luz.
Un poco obscuras resultaron las piezas del
segundo piso, que dan al corredor, pero son pocas y dedicadas a dependencias de poca impo,·tancla.
En el segundo piso están instaladas parte de
las oficinas de telégrafos y la pagadurra y en
el entresuelo, que forma la planta baja, el resto
de telégrafos y la Junta Directiva del Lago •le
Texcoco.

Intel'ior de la gale1·ía del te1•cer piso.

Yestibulo y a r•ranque de la es&lt;·alera.
El departamento de cartograf·.a y fotóg1•af•Js
ocupa algunos cuartos de las azoteas.
Cuenta con todas las comodidades, departamentos para hacer !lellograf!as, para fotograbado, litofotografía, etc., etc.
Este notable palacio es obra del arquitecto
Italiano don Silvio Contri y costó, con mobilia-

rlo y decoración, al rededor de tres millon"s
ochocientos mil pesos.
Es curioso hacer notar que esta be!Hsima
construcción no ha sido inaugurada, pues la sarie de tristes sucesos que se han Ido desarrn liando en la República, impidió tal fiesta, que
no podía ser más justa.

En febrero de 1912, cuando el edificio estaba ya habitable, empezó a hacerse el traslado
de las oficinas de la vieja ex-Aduana de Santo
Domingo, donde solamente ha quedado la Imprenta, y fué la primera en instalarse en el nue'"º local, la entonces Inspección de Caminos, Carreteras y Puentes, creada y organizada por t&gt;I
Ingeniero don Ismael Carlos Falcón.
Han ocupado el despacho del ministro, desd•J
entonces. el ingeniero don Manuel Bonilla, don
Jaime Garza, don David de la Fuente y el licenciado Jusé Marra Lozano, hasta el momento en
nue escribimos cstafl líneas.

Al igual rla cuandrr llugva
Una transparencia gualda.
llenaba la tarde triste,
Y un perfume. que no existe
se escapaba de tu falda.

..

Todo era tranquilo y grave
como en un suspiro breve,
Y un sueño, que Dloa lo sabe,
dejaba la tarde muerta.
Un pensamiento de nieve
nos embelleció la vida ....
Y una lágrima perdida
como un suspiro breve,
dej(&gt; el alma suspendida,
triste, como cuando llueve, ..... .

Galerías &lt;lel entl'esuelo y del primer piso.

He1·moso aspecto del patio,

FERNAN lt'ELI DE AMADOR.

�~.:--_~_-_-_.._!'_-_-_-_-_-_-_-:_-_-_.._-_-_-_-_-_-::_-_-_-_-_-_-_-~--------------:--~~--~~----_-_-_-_-_.._-_-_.._-_-_-_-_-_-_-_-_-_-~...:-_-:..·.:.-:..-:..-_-_-:..-_-_-:._-:._~_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-~::-::-~~-

ACTUALIDADES EXTRANJERAS

LA COPA GORDON-BENNET
PARA GLOBOS LIBRES

\- - - - : : - - - - - - - - : - - - - - - - - , , - - - - - - - - - - : = - - - - = : : - - - - - - - - - - - - - - - -

F

fotogrra!ía del salto de
obstaealos

-----~

A las innumerables aplicaciones clenUficas
que se han dado al cinematógrafo, la famosa. escuela de Joinville, Francia, acaba de añadir el
estudio del esfuerzo muscular en los ejercicios
atléticos.
Gracias a la serie de negativas que puede:i
tomarse de los movimientos que ejecuta u·n gimnasta en sus ejercicios, puede hacerse un minucioso estudio de la corrección en los mi9'nós ':)•
corregir los defectos en que haya incurr.qi.o. "'•
De este mDdo, también resulta una buena escuela objetiva para los principiantes y un modelo de anatomfa práctica• para la ciencia. Esta
cronofotograffa es la ú ltima. que se ha tomado
en Parfs.
.,,

UN PERICO DE CIENTO DIECISIETE AÑOS
No es éste, quizás ..el único ejemplar, pues
bien sabido es que los pericos viven más de un
siglo, pero st es un caso del que se tienen datos
&lt;'iertos sobre su avanzada. ,edad.
Cocky Bennett es el nombre de este venerable
pájaro que nació en 1796, en los alrededores de
Syd n ey, Australia.
Los hijos de un · ranchero lo encontraron en
un eucaliptus vecino y el ave pertenece aün a
los deseen.dientes de aquellos nlilos. Su actual
poseedora es la señora. Sarah Bennett, propietaria del hotel Breeze, en Sylvania, cerca de
Sidney y tataranieta de uno de los traviesos
jovencitos que saca.ron a Cocky de su nido ha
mfis de cien años.
Toda Australia. conoce al raro ejemplar. Los
años han deformado extrañamente la. cabeza d ~l
perico, en un tiempo adornada con un penacho
de hermosas plumas; su piel s e ha. arruga.do y
presenta el aspecto de vieja porcelana.; la parte
.superior de su pico tiene un curioso desarrollo
que le impide comer granos: una. papilla suave
es su alimento.
::.in embargo, el centenario conserva. sus Iacultades y saluda. cariñosamente a. los clientes
de la posada, agitando sus alones, ya. desprovistos de plumas, y gritando un gu tural: "Bien
venidos, señores!" Lo curlostsimo de esta fotograffa nos ha movido a publicarla.

RUINA

Por cuarta vez, los norteamericanos han logrado llevar a su patria esta copa que se discute anualmente en Francia, en el otoño.
La prueba es muy arriesgada y sensaciona1,
pues los pilotos van en globos esféricos, sin más
defensa que el uso del lastre y de las válvulas
de escape y confiados a las corrientes del viento.
. En esta vez, se trataba de atravesar la Mancha, descendiendo en Inglaterra; el p r emio se
otorgarfa a quien más distancia recorriera en
esas condiciones y fué ganado por los jóvenes
norteamericanos Upson y Preston, que bajaron
en Bridlington, Yorkshire, Inglaterra. Fueron
los únicos que consiguieron atravesar la Mar.cha, pues los otros concurrentes, viéndose
arrastrados por una corriente circular, que les
llevaba indefectiblemente al mar, se vieron obligados a descender.
Para el año entrante, se auuncia que la prueba consistirá en atravesar el Atlántico.
Parecerá un sueño para los escépticos el que
la arrogancia del hombre se atreva a intentar
tan peligrosa empresa, pero no hay que olvidar
que los primeros pilotos del mundo han predicho que, antes de que termine el año de 1913,
el aeroplano-mucho menos seguro que el globo-habrá efectuado la gloriosa hazaña.
Poco más de un año hace que el intrépido
Wellman y sus com.-pañeros cayeron al mar y
fueron salvados providencialmente, suerte que
no cupo al infortunado Vanniman que se perdió
ron cerca del Atlantic City.
Tras estas dos catástrofes, el público se pronunció co-ntra tales empresas pero está. ya en
preparación un intento en el que dos jóveues ingenieros, Allen Canton y Jhon J. Me.::keler, cruzarán el Atlá,1tico en un aeroplano especial
que hará 24 horas de Nueva York a Londres.
En esta ocasión podrá decidirse cuá.l de los
dos sistemas de aviación: el más pesado y el
menos pesado que el aire, será. el que triunfe
en esta lucha por el dominio del espacio.
Cuando se discuta la copa Gordon-Bennett de
1914, ¿el aeroplano habrá. ya hecho familiar 1 a
travesta del Alántico?
TREMENDA CATASTROFE DE UNA AEREO·

NAVE ALEMANA

I

--------------------

1

El cable nos comunicó, a su tiempo, la noticia
del duelo que produjo en Alemania la Jestr.i&lt;'ción d el g lobo Zeppelin L -II. Ahora nos llegan
datos y fotograffas que vienen a darnos compl-ita id€a del impresionante suceso.
Francia y Alemania han venido sosteniendo
1•.na constante lucha por asegurarse el dominio
del aire. La primera, dedicando casi toda su
atención al perfeccionamiento de los aeroplanos,
posee unos cuantos globos dirigibles, de tipo
flexible y de pequeño cu:po. La segunda, eatusia~mada por los grandiosos proyectos del conde
Zeppelin, ha visto con gusto la creación de esos
enormes aeronaves, de má.s de ciento ciucuenta
metros de largo, y de cerca de treinta mil metros
cúbicos de capacidad y que pueden llevar hasta
cinco toneladas de armamento y parque. Pocos
son los aeroplanos alemaneo que ayudarán a l;.
poderosa escuadra aerea.
Los dreadnougths del espacio, construidos por
Zeppelin, tienen una. armadura metálica 1•.gida
y exigen, tanto para salir ~orno para. entrar al
han gar, un equipo de quinientos hombres, cuyo
número tieae que ser doblado cuando hace viento apreciable. De aquf las frecuentes pérdidas
que ha tenido Alemania y que han sido debidas
a las desmesuradas dimensiones de ootos monstruos del a ire.
En seis años, es ésta la décimasegunda catá.strofe que se registra y quizá la mh completa
de todas. Fué prov!)cada por un incendio que
rn declaró a ciento cincuenta metros del sue lo.
La Inmensa mole se precipitó v iolentamenttJ,
envolviendo en las llamas y e)l la candente armadura. a sus veintiocho tripulantes que perecieron e n la más horrorosa de las muertes.
El emperador de Alemania fué afectado muy
hondamente por esta desgracia y ha reclbidQ
condolencias de todas las nac\on~s a¡nl~a~.

MEDIOEVAL

En e l silen cio grave se e levan hasta el cielo
la.a severas columna•, enormes y callada.a,
cual pálidos fantasmas que absortos en su anhelo
tendieran vanamente sus diestras mutiladas.
Bajo la sombra negra las sierpes se g ua ren.
durmiendo entre los restos de un pedestal ca1do
y fijas en las piedras, lnmCiviles parecen,
los fdolos de un culto que r espetó el olvido .
En torno todo duerme. Los 8lglos han pasado
borrando los adornos de aquella arquitectura
y un endeleble sello los afios han dejado
de muerte y de tristeza, de sombra, de amargura.
Calláronae los ecos del órgano sonoro
que las ingén.uas almas alzaron h asta el clelo
cuando brlllaba el templo con su tapiz de oro
y el buen J esñs soñaba tras de su rico velo.
Hablaban las campanas un rftmico lenguaje
como una voz materna. para las almas pfas
que hallaban la dulzura de un mfstlco lavaje
y en el altar cifraban sus bellas aleJrfas ....
Cuando lloraba el bronce, de la ciudad hermo( oa
llegaban e n silencio las damas y señores
los rústicos vlllanos teniendo alguna rosa
para la santa madre que alivia los dolores.
Era una. paz serena en esa villa antigua,
con calles silenciosas bañadas por la lluvia
donde soñaba el alma. una canción ambigua
y triste se asomaba l a castellana rubia.
Luego pasaron s iglos, desvaneció 'el encanto,
cerró la blonda niña de no::he su ventana,
callaron los sonil'os, las dichas y los llantos,
oll.86 la Muerte negra por la ciudad anciana.
· Y sólo al peregrino fué dado ver un dfa
columna.a despojaclas del templo funerario
y la serpiente cruda bajo el portal dormfa
donde se alzaron cá.ntlcoe de gozo milenario.
HERN A..~ MANDOLINI.

Restos del famoso Zeppelln

�......

PAGINAS
FEMENINAS
_:.._-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_------------------

No dejaremos a nuestru lectoras la descripción de una linda "toilette" de este género,
confeccionada en tela de lino, blanco, bordada
a la. inglesa. La falda se recoge en un lado
por medio de una graciosa draperfa, dejando
ver un fondo de bordado inglés. El corpiño es
de esta misma tela y casi está cubierto por una
ancha cintura "bayadera" de seda pompadour,
en la cual se encuentran, deliciosamente mezclados, los colores siguientes: el rosa, el azul,
el verde seco y el violeta. Esta cintura
es el mayor encanto del traje.
Respecto de los otros atavfos, que
anteriormente citamos, señalaremos a
nuestras lectoras un hermoso modelo

CRONICA

~

,¡.

+

Los cambios !&gt;ruscos de temperatura favorecen el uso constante del traje tailleur, siempre
práctico y bonito. Aunque a primera vista parece que i'.o cambia, todos los años, o, todas las
estaciones, se modifica su forma sin perder I¡¡,
sencillez, que es p1 écisamente en lo que estriba
su elegancia.
Salir por la mañana con traje de seda serla de tan mal gusto como poner
ee un sombrero con plumas o zapatos
bordados.
Las que no tengan más que un solo
tnilleur en cada esta estación, deben

•

•
I

•

Traje de calle
Toilette de
La encantadora ligereza do
las telas que preconiza la moda
actual, la seducción de los colores a los
cuales ella concede su favor, facilitan
extraordinariamente la confección de trajes exquisitos, qt•e tanto pueden servir
para visitas de ceremonia, como para reuniones de cierta. etiqueta, pues no hay
Que hacer sino añadirles una pequeña
cola.
Inagotable y fecunda, por decirlo asl,
es la colección de telas que se orrec., a
la elección de las damas elegantes, sobre
todo para aquellas que se encuentran en
la posibilidad de emplear en la. confección de sus "tolletts" cuantlosaa sumal
que no serian accesibles a las modestas
fortunas. Pero esto no quiere decir que
solo para las personas de alta sociedad
queden reservados los mil encantos tle
la. moda; también hay dellclo3a3 creaciones a ese respecto, en las cuales el buen
gusto puede suplir a la riqueza.
Citaremos a nuestras lectoras algunas
de esas lindas telas. Nada más "chic" que
el satrn Llberty, combinado con taffet:i.
flexible o con encaje ligero; el tul de algodón, liso o calado; et crespón de sed:i.,
liso o brochado, la "marquisette," e l velo Nlnón y el crespón de China. ~lucho
más modestas Que todas estas bonita:; t"las, son otras que se emplean para confeccionar "toilettes" menos lujosaa, pero
también muy lindas. Vemos algunos tra
jes, hechos en velo o crespón de algodó.1,
los cuales pueden rivalizar, aunque sea
en su aspecto, por su flexibilidad y tran,,parencia, con la finura de tejido y de matiz que tienen los géneros a. los cuales Intentan imitar. Con excepción del blanco,

Dos modelos de trajes de gran novedad.

paseo

que siempre conserva su privilegio de
elegancia, los colores que actualmente gozan de mayor ,preferencia, son el azúl, el
rosa, el verde Nilo, el azúl Nattier ,,1
verde limón y el amarillo malz.
•
Preciso es hacer notar a mis lectoras
cuán fácilmente podrán utilizar sus trajes de paseo, visita, comida y ceremonl;\
para asistir a alguna reunión, si les afia~
den, como hemos dicho, una pequeña cola hecha en el mismo género en que esté
confeccionado el traje, el cual debe Ir
velado por un.a trallSJ)arencla de muselina de seda, de velo de algodón o de cualquiera otra tela vaporosa, a fin de que
el atavto tenga un aspecto completamente diverso. El foulard, el pongée, la taffeta Y el sattn Liberty, son los géneros
más apropiados para esta clase de confecciones.
Para reuniones de confianza pueden servir algunas "tollettes" de finlslmo lienzo
blanco, bordado a la Inglesa o en musell~a "plum_etl:;," y la e!eganci~ pide que se
anada a dichos trajes una cintura "bayadera," hecha en seda pompadour, en tafftta, en gasa Impresa, en ceda flexible o en
crespón de China, eligiendo un color vivo
Y b1 ill_ante, como azul turqueza, rojo vino,
rosa ~ntenso, verde esmeralda o violeta.
También se usan mucho otra clase de
cinturas que se hacen drapeadas, subie{ldo bastante alto sobre el talle, como formando un pequeño corselete.
Estas cinturas se cierran por el frente
o por la espalda, pero un poco de lado
bajo un gran nudo sin puntas, coloca.el¿
horizontal o también obUcuo, según Jo r ,_
quiera el buen gusto.

T1·aje de noche de encaje blanco: tíanica de seda lista.da de negro y
blanco.

confeccionado en saun Liberty, azul pálido.
Todo el traje está velado por u.1a transparencia de muselina de seda del mismo color, y la cola se añade o se quito a volunta1,
pues se coloca superpuesta sobre la
falda, formando upa draperla que se
desprende de un
elegante pllegue-edtola, cuya base está en la parte alta
del talle. Es incalculable la ventaja
que ofrece al prepuesto de una dadama, esta hábil
transformación ce
las "toilettes de
paseo o de visita
para poder asistir a
Tm,je 1le hnile de •·nso ne~ro &lt;"on una túnica bol' dada ,le tle1·las.
las reuniones asl.
pues no hemos en dar estas noticias a nuestras
Laa mangas no nacen del hombro; éstas caen
lectoras.
pecto de estar hecha para un cuerpo bastante
l\lARGARITA.
actual reclama todo lo flojo e impreciso.

Abrigo de raso adornado con pasamanería; y en la cabeza diadema con
in ·1"Ustaciones.
exagerar su sencillez hasta el punto de que parezca el resultado de un estudio muy detenido
de la moda inglesa.
Las chaquetas son largas, y las faldas, que no
brillan por su amplitud en los vestidos de tarde, tienen bastante vuelo para evitar esos pasitos cor~os que recuerdan los saltos del jilguero,
tolerables en un salón, pero rid:culos hasta el
extremo en la calle.
La falda estilo sastre tendrJi, por término mbdio dos metros de vuelo, sin necesidad de QUA.
pierda la llnea recta mientras no se ande, porque e l vuelo puede esconderse en dos o varios
pliegues profundos y bien planchados. El talle
se coloca en su sitio, y únicamente está admitido subirlo dos o tres cenUmetros, de manera que
se note lo menos posible; pero la tendencia es
buscar el efecto de un talle exageradamente largo, en vez del Imperio, del que tanto se ha abusado.
hasta medio b-azo, dando a la chaqueta el asmás ancho que el de su duei'ia. La elegancia

�EL )IlJNOO ILUSTR.UJO.

8RAL
AMAS
CONSULTAS
DOS CARTAS.
)taría: He lefdo con la atención que se merecen, las dos cartas que me adjunta usted a la
suya, y después de mucho reflexionar sobre tan
dlffcll asunto, creo que debe usted hacer lo
siguiente: espere con relativa calma durante
alg(m tiempo, a fin de que su novio quede convencido de que usted lo ama y le es fiel; procu-

EL HOMBRE PERFECTO

a esto se debe su inquietud por el porvenir.
Des1&gt;ués de haber lle\·ado a efecto tales inve1c1tigaclones, podrá usted tener una idea más clara del enigma que hoy le preocupa, con tanta
justicia.
Por Jo demih, la carta de él parece sincera
y dictada por el corazón; la de usted es muy b :-lla y .abnegada; no creo que mujeres de ese
mérito puedan ser olvidadas &lt;'on facilidad. Así,
pues, tranquilice un poco su espíritu, y slc;a
el consejo que me permito darle, deseando vivamente que pronto sea tan dichosa como meuce serlo.
SOURE GR.UI..\TIC.\.

menino como ese defecto de la piel. Muchos Y
muy variados remedios se recomiendan sobre
tal asunto, pero no hay otro mejor, a mi entender, que el masaje facial, cuando se aplica debidamente.
Es cierto que tal 1&gt;rocedimleuto resulta muy
caro, Y, por tanto, no está al alcance de tod~
tas fortunas, pero también es verdad que la misma persona que aplica el masaje , 1.rnede enseñar el tratamiento y con pocas clases se alcanzará el resultado que se desea.
Espero con todo gusto las confiqencias qu~
desea usted hacerme, y le pron:eto que pondré
el mayor empeño en ayudarla en todas sus dificultades, como lo he hecho siempre con mis
amigas incógnitas, en las páginas de este simanarlo.

l •leury: La 1&gt;alabra a que usted alude .-1e
pronuncia del primer modo que me intlica en
su tarjeta.
En cuanto a los útiles de dibujo que le sean
necesarios, como creo que estará usted sujeta.
a las Indicaciones de algún profesor, éste mismo podrá señalarle cuántos son los que necesita )' la manera más apropiada de colocarlos en
su gabinete de estudio. Y si no tiene la útil
ayuda de un maestro, procure encontrar en algún catlilogo, varios tratados sobre el particular, para que les sirvan de gufa.
Respecto de su tercera pregunta, le aconsejo
que se informe en las secretarfas de las escuelas a que se refiere, y allf le dirán detalladamente las materias que necesita aprender en
dichos planteles.
Con mucho gusto ofrecerfa a usted noticia:;
más amplias respecto de sus consultas, pero no
me es posible hacerlo de otra manera.
!\IODELOS.

Cannen: Doy a usted los modelos que des!.l:i.
de capuchón para salida de teatro y de un elegante traje de ceremonia. El primero está h.:cho en e;eda Liberty blanca, velada por mus"lina de rosa pálida, y guarnecida con volantes de muselina de seda pllssada y una guirnalda de rosas "rulvev." El traje es de terciopelo negro, adornado solamente por una ancha
cintura de listón de estilo búlgaro, y un cuello
de encaje de Malinas.
Deseo que dichos modelos sean de su agrado.
UN CONSEJO DWICIL.
Bmma: En efecto; su caso

raudo, también, informarse hábilmente con personas que residan en la misma población donde
él está, si no tiene otra novia ni cualquiera
amistad femenina que pueda infunrtir temores
de una infidelidad.
No ser~a superfluo adquirir noticias sobre si
el citado caballero se mezcle en asuntos polttlcos, pues el ast sucedler!I, ei, Indudable que

es en extremo

complicado y no me parece tan sencilla la m'.lnera de arreglarlo. Sin embargo, la voluntad
puede hacer milagros, y si usted se empeña en
persuadir a su novio de que no le ha sido Infiel, creo que llegará a conseguirlo, siempre que
él siga queriéndola, porque el verdadero amor
se aferra hasta la última esperanza, antes de
convencerse de su desventura.
Tal vez sea conveniente que usted se confiara a alguna persona de respeto y de prestigio
para que ésta le hablase al señor su prometido
asegurándole que usté escuchó al desconocido,
cuando le habló por la ventana, J&gt;or que no es])•'ra.ba de él u:ia declaración de amor, y que al ol,
dicha declaración se apresuró a rechazarla, sintiendo una pena muy grande en el momento e,1
que vló usted llegar a su novio, pues comprendió cuán funesta le habfa de ser una desgraciada coincidencia. Si la persona a quien usted se
conffa es completamente honorable no creo remoto que su prometido fe rinda a la evidencia
de los hechos, pues la verdad tiene un sello incomprensible, y por sf misma se impone.
Ojalá que asf suceda en el caso de usted, v
que pronto recobre la tranquilidad perdida!
SECRETOS DE TO&lt;'ADOR.

Ana :'llaría.: Las arrugas prematuras son, acaeo una de las preocupaciones más frecuentes
entre las damas, y eato con absoluta razón, pues
nada envejece y perjudica tanto el rostro fe-

\ · IAJE OPORTU:'\O.
:'llari1&gt;osa: )lace us!e:l perfectamente e11 tomar la resolución de que me habla; después de
un desengaño como el que ha tenido, le hará
mucho bien cambiar de impresiones y obligar
a su cerebro a que no se fije en la misma ide:i.,
J&gt;orque este es un padecimiento muy cruel, -.;,
además, ofrece grandes peligros en las personas débiles. Son demasiado frecuentes los casos de extravfo mental por este motivo. Asf,
pues, si su novio Je ha sido infiel hasta el
tremo de haber puesto la casa para otra senorita a quien él amaba desde hace largo tiempo, y si a "Mariposa" le hizo creer que ese
nuevo hogar era para ella, oculténdole las antiguas relaciones que é l tenfa, no es justo dedicarle a semejaJ1te hombre ni la salud, ni las lágrimas, ni la Intensa amarg1:ra que usted le
ofrece actualmente, como un ultimo holocausto
de su amor desventurado. Emprenda usted l'l
viaje a remotos pafses, ya que sus padres tienen
una fortuna cuantiosa; las grandes eruociont's
q;,:e le esperan con el espectáculo de tantas bellezas del arte y de la naturaleza, contrlbuir~n
eficazmente para hacerle olvidar a ese traidor,
ingrato y cruel, ofreciéndole al mismo tiempo,
la ocasión de encontrar un nuevo afecto que le
devuelva su dlcba perdida.
;\lARGARITA,

=x-

..
"

Tengo una muela del juicio que de vez en
cuando se divierte en dolerme mucho y en no
dejarme dormir, razón por la cual aprovecho
las horas de insomnio para reflexionar en todas las pequeñas cosas de que me !:!.Cuerdo. E:l
pensar no cura mi
dolor; pero me distrae y evita que yo
estalle en quejidos
Y, con ello, despie•·te a todos los que
tienen la desgracia
de ser vecinos rufos.
A veces suelo pensar en cosas lntcr~santes. La otra noche, por ejemplo, tuve una reflexión cuya
indiscutible lógica me dejó encantado.
"El hombre,-rue dlje,-aün cuando es el
más perfeccionado de los animales, está lejos
de ser perfecto,-Ja mujer tampoco lo es.porque si fuera perfecto, no tendrfa nunca dolor de muelas."
Con tan excelente punto de partida, los pensamientos continuaron su marcha a toda ru;·tquina.
"Veamos: ,qué hace falta :para que el hombre no tenga dolor de muelaa? , Que no tenga
ni muelas ni dientes? ¡Hum! Me parece que
esto le dejaría menos perfecto que antes, poi·
que le resultarfa diffcll el comer. Además, b!guiendo ese concepto se evltarfa el dolor de
barriga no teniendo barriga y el dolor de cabe
za no teniendo cabeza, y ¿ haata dónde Iríamos,
Dios clemente?
Sin embargo, nuestra conformación no es el
ideal en su clase, si hemos de creer lo que nos
contaron en la.
escuela de cómo
son los habitan
tes de otros planeta.a, donde hay
seres construidos
s e g 6 n modelos
muy distintos al
nuestro
Dicen que los
hay con una sola pierna, y sin piernas: con unas
rueditas en su lugar.
¿Por qué, en lugar de manos no han de tener tenazas, pinzas, o cualquier otra herramienta?
Por mi parte, no me cuesta trabajo figurarme a un habitante de Saturno o de Mercurio
con un saca-corchos, una cuchara, una lapic&lt;'ra, unas pinzas u otros adminfculos por el estilo, en lugar de dedos.
¿No le serfa esto en extremo útil? Mis mt..dltaclones de aquella noche no fueron más adelante porque la muela tuvo a bien to,,..A,. la resolución de dejarme dormir.
Y dormf.

Pero no soy tipo ca,paz de abandonar flicHmente una. Idea, cuando por casualidad la. te!lgo, asf es que al dla
siguiente se me ocurrió pedir a algunos
contemporáneos s u
opinión sobre cómo
debfa ser el hombre.
Si yo fuese personaje muy importante me
hubiera bastado con
escribir a todos los
sabios pidiéndoles au
opinión por escrito. Esto lo hubiera podido
hacer un Polncaré,
pongo ¡por caso; pero 11.
mi los sabios me darían la callada por respuesta.

Por eso desistf de solicitar la opinión de los
sabios y ful a consultar la de mi zapatero.
-Querido señor,-le dije,-¿cree usted que
el hombre, tal como existe, es físicamente perfecto?-Y si estuviese en su poder crear un tipo humano destinado a servir de modelo para
todos los demás, ¿qué forma le darla usted ?
Pues bien, esta pregunta sencillfsima aturdió
de tal modo al buen comerciante que tuve qua
repeUreela variaa veces.
-1\lire, señor,-se decidió por fin a contestarme,-si yo pudiese hacer Jo que usted dice,
harfa, en la estructura del hombre, algunos
cambios. Primero permname que le diga que
Po comprendo por qué
tenemos ma.s que
dos piernas cuando tantos aeres vivos: caballos,
zebras, gacelas, elefanJes, perros y jirafas, pé!.ra no citar más que unos cuantos, tienen cuatro y algunos muchas més. No cabe duda de que
esos &amp;eres tienen, ante nosotros, una superio1·idad Indiscutible: andan más rápidamente, ,;u
equilibrio es mlis estable. . . Por eso, y deJpués de pensarlo bien, creo que el hombre debiera tener cuati o
ples o más si llega
el caso.
- ¿ Sueña ustecl
con que Je hagH,mos &lt;'ompetencla a
los cien-pies?
-Hablando seriamente, podrfamos
fijar el número de
pies en diez, o dodoce. La docena sería cantidad razonable.
-Tal vez. Veremos.

"º

Dejé a mi interlocutor reflexionando y fuf a
hacer mi pregunta y a someter la respuesta del
zapatero, al joyero de la esquina.
--'¡Oh!,--exclamó asustado.-¡Doce
pies!
¡Qué monstruosidad!
¿ Para qué necesitarfamos doce pies? ¿ Para llenar las calles entorpeciendo el tráfico? Esa idea
no tiene sentido común. Yo concibo la reforma
del hombr!l de otro modo. Us•ed tal vez no ignorará, señor, que las viejfü¡ estatu,is de: lo.,
fdolos chinos poseen
numerosos brazos,
cosa que lleva a suponer que en la antigüedad los habitantes de China debieron estar conformados de esa manera, con lo que vivlrian mejor que los
de ahora, sin mencionar la suma enorme de trabajo que
podrtamos producir
si tuviéramos tantos
brazos, ¡ piense usted en el admirable espectáculo que nos ofrecerfa una dama distinguida una noche de gala
en la ópera cuando las joyas de todas sus blancas manos tendidas sobre el terciopelo del borde del palco, brillaran bajo la luminosidad de
las lamparillas de la araña! Sí, señor, esa es la
forma ideal: cuatro o cinco brazos a cada lado
del cuerpo.
Le dí las gracias
y segut mi jira.
MI sombrerero soñaba con ver a los
hombres portadores
de siete u ocho cabezas, idea que dejó
encantado a mi proveedor de lentes y
a mi peluquero.
En cuanto al dueño del restaurant
me aseguró, mien-

tras yo trataba de
tr agar un trozo üe
bistec que paree a
de suela de zapato,
que la posesió,1 Je
u a estómago d e
avestruz sería para
el hombre la mejora
más decisiva.
Pues bien; atm·dldo por tantos diferentes concepto.,,
regresé a mi cua - o
sin tener una ide:1
precisa sobre cómo
debe ser el hombre
perfecto.
::\Ie esperaba 1:1
patrona de la cas:i.
de huéspedes.
Le hice la ·pr•:gunta. No me dejó tiempo paia terminar.
-¡Diga! ¡Usted me debe tres meses de pensión! ¿Paga usted hoy o maña"a? ¡A ver! ¡Hay
que pagar'.
l\Ietr la mano en
·el bolsillo y noté
que no ten fa. dinPro.
-Hoy no puedo
Pagarle,-Je dije,tal vez mañana.
-¿Mañana? ¡N0 :
:\lañana se rá usteu
desalojado ante3 ue
ru-,dio día.
Abatido por esta
desgracia me fuf al
café más cercano
me atiborré de achi:
coria y pensé que
el hombre perfecto
serfa el que tuvie!!e
su casa a cuestas
como el caracol O ¡~
tortuga.
OARRODIO.

COGNAC

b:i Hcreto cfo su boodad
est:l. d .. ntro de IH b,,1.. 11~.

�'OCIVHJiSfl'II OUKilll.: 'l:i

EL )lU:NDO ILUS'l'RADO.

Que si llegase el momento de afirDe nuevo se animaron las dema- caro e invencicnista.-No me acuesmar igualdades, seriais como los
cradas facciones del muchacho, Y b: i- to sin saber! ....
La estratagema fué primitiva: si- otros, como los burgueses: igual. ¡Si
llaron sus ojos, pero una especie Ue
OOBBRNADOR CONSTITUCIONAL
mulando tropezar y caerse, se asi6 lo sabfa! Pues de otro modo, ¿ qué
timidez le cohibía.
·&gt; DEL ESTADO DB COLIMA, MBX.
necesidad te·.1 ta de disfrazarme? ¡ Con
- ¿ Yerdad que si?-pndo articular Solero a la blusa de :!llariano, a su el traje de mi sexo me ganarla el
endeble tronco .... Un cuarto de hoal cabo.
•
pan, que me lo sé ganar mejor que
- Y tan verdá, ¡roña!-art1cu16 1a después, al desparramarse para
vosotros, y estáis cansados de sab&gt;!rel
almuerzo
los
operarios,
la
noticia
scmbriamente uno de los coml?añclo ! Mi padre era tipógrafo, regente
ros, ::-iartinete, conocido v..:, sus ideas corrfa, se comentaba, se coreaba con de una imprenta, y me enseñó este
r:sas,
con
cbauzonetas
de
lo
más
ve
po11ticas exbaltadas, Y porque alguoficio. No sé otro. Sf; hay otro que
r.a vez pedia la palabra en los "me- C:e, con chistes de zarzuela y de ga- no recesita apreudizaje. . . . y a él
cetilla,
con
o
noma
'opeyas
pecadoras.
üini:,s."-Ya es hora de cambear, ¡yo
me arrojáis, al no permitirme que
-¡Anda !
digo! Es menester que t6s ~eamo:i
- ¡Y qué bien que se sabe arre- me gane aqut la vida honradamente.
iguales, y que el sol nos cahente a
¡No, no tengáis miedo, ya me voy del
glar la chica!
t6s. La fija.
taller; no necesitáis echarme a fuer- ¡ Hasta el pelo cortao!
-Claro-re~onoci6 Mariano; Y,
-¡Ea, la guasa se acaba hoy rui3- za de hacer escarnio de mi! ¡ Oja!/í
arrastrado por el interés de la c~11;•unca consigáis lo que dects que queversaci6n, consintió en entrar en un mo! ¡Hombre, no faltaba otra cosa, r{ois, farsantes! Ni a vosotros os imcafetucho "porque--le decian, ob;;e- que también la3 mujeres viniesen oorta la humanidad, ni pensáis sino
quio3os-'una taza de café no es nin- ahora a hacer la competencia! Lo en vuestro egoismo. Las mujeres, p1.que es yo, no lo aguanto.
gún exceso.''
ra instrumento, para divertiros, pa-Ni yo.
Mientras se lo servian a los cuat: o
-Ni el hijo de mi mamá-bece- ra pegarles, para que os guisen . ...
que babian salido juntos de la imrreó Martinete.
¡Nos queréis por esclavas, como los
prenta, el dH\.logo se apasionabh.
- ¡ Pues, por primera providencia, hombres de esos tiempos antiguos,
- Todo3 iguales, es 1a flor de l:i
i /fON. BNRI QUB O. 4- la MADRID.
,·erdad- repeUa Mariano, cuyos ojos .vamos a darle un abucheo. . . . su- de que tanto malo dects! ¡ Ah embusMuy Srs. mios:- Sirva la present.e
eran faros.-Cada vez que nace un perior!
pa.ra. manifestar á Vds. que habiendo
. Quedó acordado. Y Mariano, o l\fa.- teros! ¡Abur, uo me habéis engañaEer humano, nace un derecho, un deusa.do su medica.mento •'La Pernna."
recho, un derecho que no se 1rnem:: nana, aguantó la granizada, con el do, os conozco! Y, haciendo un gespara comba.tir algunas de las enfermenegar, que está escrito en el alm~. rostro más blanco que de costumbre to de desdén indescriptible, Mariana
aades pa'ra. cuya. curación es preparada,
he obt.enido los mejores r ei;ultados, por
y quién tiene un derecho, debe exi- los ojos bajos, un temblor de tod~ se alejó, dejándoles atónitos.
cuyo motiv o.i_no dudo en r ecomenda.ria..
gir que se lo reconozcan. Es un co- su cuerpo. Las bromas ctnicas y de-¡Pues roña, tiene razón!-artiDe vds. afmo. a.tto y S. S.
,,.igrantes arreciaron, las demas'.as
barde el que no lo exija.
E. O. de la. Madrid.
-¡Más claro!-aprob6 Martinett:. iban a comenzar. Entonces, del bolsi- culó al fin M'artinete.
\"amos, ya está este con sus chifla¡Más claro! ¡En eso ya estamos tó"&gt; llo del pantalón sacó la mano la tipóde vuelta., roña! Y lo diremos a vo- grafa, armada con i:.a , e vol ver ch i- duras !-ridiculizó Solero.-Mañana,
qui to.
ces, si se tercia.
1JOnte enaguas. . . . y unos zapatito3
-¡Ah!-declar6 Mariano.-Eso es
-¡AJ que me toque, Jo aso!
lo que yo dudo. ¡Vosotros, y los deRetrocedieron. La chunga sin em- bebé! Lo primero es ser hombre, ¡qué
Se habfa presentado sin re&lt;'oml'n- más, al tratarse de vosotros m~;;- bargo, continuaba; pero calÍaron, al puño!
daclón; pero como la tipograffa ne- mos. . . . bueno, mucho de igual- levantar la voz la disfrazada 01&gt;.-era
Y, a coro, repitieron los compafü•cesitaba entonces operarios, admitie- dad. . . . de justicia! Pero al presen- ronca, como escupiendo desprecio. '
1
os:
ron a aquel mocito pálido, con ca- tarse otros derechos, tan Jegttimo:.;,
- ¡Hola, dijo irónica a su vez-¡Lo primero, puño, es ser homra de escrofuloso y de hambriento, o más, que los que os importan ....
hola, los de la igualdad, los fraterque no tenia trazas de valer mucho estoy seguro. . . . En fin, yo me en- i1ales ! ¿Fraternidad de calzones eh'? bre!
oara la labor.
tiendo ....
¿ Para vorfitros, farsates, no soy
La Condesa ele Pardo Bazán.
-¡Pues yo no te entiendo, roña!
Sin embargo, a poco de metido en
persona? ¿ Qué os decfa yo en el cafaena el chico se reveló exceleate ca- -bramó Martinete.-Aqut ~6s so- fé?
jista, activo en la composición y en- mos buenos compañeros, ¿estás? y
tendido en sacarla clara y Jimpla, eso que dices es faltarnos. Tú, que
de la primera vez. Los compañeros tan bien lo parlas, ¿estás asociao,
le tributaron entonces 1a. ~stimación por un casual?
-Todavta no . . . . Pienso asocia,·que infunde al artesano el trabajo
bien hecho. Reservados con él al prin- me .... ¡Cómo no soy de aqut!
Desde el ratito en el café,--en v·1cipio, pues no le conocfan, y le sospechaban provivciano, empezaron a no quisieron llevarle luego a un teagastarle bromas y a tratar de intimar trucho,-quedó "aquél golfillo" concon él. Se tropezaron con un serieci- vertido en "el compañero Mariano,"
to, callado, que a la salida iba dere- y con cierto prestigio en el talle1••
cho a su posada, a cenar y acostarse, ExisUa, sin embargo, entre él y los
demás tipógrafos, como una valla,
cansado, según decta, y soñoliento.
una distancia. Le tentan por más cul-Mariano, ¿ un pitillo?
to y acaso por más sincero, más pose·-Gracias .... No fumo.
-¿Qué haces entonces? ¿Tiés no- do, en silencio, de las ideas que ellos
proclamaban entre guasonerfas y iivia, tú?
- ¡ Bah !--respondta con descolo- midos chupapos; más resuelto, y desrida sonrisa-para eso, tiempo que- deñoso de los que no fuesen sino
charlatanes, y no supiesen, llegado
da.
-¿ Y tampoco te animas a copear el momento, hacer una barbaridad
por su ideal. Y al poco tiempo-cóun rato, eh?
mo no podfan menos de observarle
- -Me hace daño el vino.
GRAN SORTEO CON
-¡Le hace daño! ¡Qué barbari- --empezó a cundir a lgo vago y ma,
definido, una leyenda, un cuento tárdad!'. ¿Ofs? Una señorita parece.
PREMIO MAYOR DE
Mariano se inmutó un poco. E l taro. ¡El diantre del chico! ....
No cesaba, en el taller, el cuchicompañero que se le interpelaba recogió velas, comprendiendo que po- cheo misterioso.
- ¿ Tú has reparao?
dfa haber ofendido al muchacho su-¿No te fijaste?
giriendo en él afeminación.
'
-A mt, lo que más espina me da
-No quié decit que no seas muy
es que, a la salta .... Si no es de
hombre ....
-Hay otras maneras de ser hom- dudar. Ni que pase una morenaza,
bre más que fumar y beber y andar ni que pase una rubia . ...
Entero $4.00
Vigesimo 20 cvs.
-¡Vaya! Y mfa tú: hasta las hedetrás de las Has-declaró enérgicamente el chico.-Sus mejillas flár,i- churas ....
-¡No, hijo, eso no, las hechuras
das se habfan coloreado, y sus cejas
no! Un palo de escoba, hendto por
delgadas se frucfan.
El compañero y los demás que for- la metá.
-Pues yo no te digo que pongo la
maban el grupo, le miraron con cierto respeto involuntario. Empezaban mano derecha, que es la que me sirve
a notar que Mariano se expresaba. para ganarlo-afirmó Martinete.bien, que te1!1a de un modo de hablar ¡ Qué me corten el pescuezo, roña!
SORTEOS CON PREMIO MAYOR DE
decidido, y se supusieron que alU ha- Tengo mucho ojo y mucha costumbrfa algo. . . . Y, corno otra cosa no bre.
podfa haber, se dieron por entendi-Oye, ¡si fuese, tú!
dos.
-No se podrfa aguantar. . . . Pá
-Y que lo digas. Hay otras mane- disfraces, el Miércoles de Ceniza, al
ras, Y son las grandes, ¿eh? También Canal. ¿Nos -paece?
Entero$ 1.00
Décimos $ 0 .10
nosotros acá entendemos de eso. Hay
- Y que lo digas.
que arreglar las cosas, niño, que esOFICINAS: 5a. de Donceles Núm. 121. MEXICO, D. F.
-No, pues yo de la duda salgo hoy
tán que no puén estar peor arreglás
-declaró un tal Solero, que era p1en este mundo.
·

Lo de siempre

MIERCOLES 26 DE NOV.

$20,000
LUNES Y VIERNES

$5,000

Para obtener un
hermoso Pecho
Fuera del Oriente, un hermoso pecho es igualmente considara-lo en 10
das partes cual i,1. ,;¡xp e
si6n más perfecta de !?
belleza femenin,i; ali
más, es el signo apro'(i
madamente cierto de un
salud floreciente. Pan
adquirir est!l desa
rrollo que hace ta 1
elegante y tan se
ductora á la mu
jer, no hay nad~
más eficaz ni me
jor para la salud
que las P ilules Q.
rientales.

FJstas ptldoras tienen, en efecto, la
virtud de desarrollar y de reconstituir
los Pechos. de rortalecer los tejidos.
de borrar loR relieves huesosos de los
hombro~ y de adquirir esta robuste¡
QU"' no siempre las da la naturaleza.
Todos saben 'lUe la opulencia de las
rormas del Pecho es muy apreciada dl'
los Orientales y que sus mujeres eutienden maravillosamente el arte de
dar á todo el busto una graciosa gor·
dura. "
Convienen á la joven que se desa
rrolla, ast como á la mujer que no ha
tenido nunca ó que ha perdido la hermosura del Pecho. Obran estimulando
la Naturaleza y esto sin violencia: de
ahi su acción benéfica sobre la salud
y tamhlén la estabilidad del resultado
producido, el cual se mantiene despuá~
perfectamente.
Las Pi lu les Orientales tienen, por
lo demás, una nombradta muy antigua
y universal. (Marca depositada según
la Ley.).
T ratamiento de dos meses aprox1•
madamente, fácil de seguir.
Precio: El frasco. con Noticia expll
rativa. 6 Fr. 35 franco.
[)lrlJ?:irse al señor D. J. Ratié. Farmacéutico de primera clase. 45 Rue
de l'Echiquier, Parfs.
En México: J. Labadie, Sucres. y
Cfa. •
r
Veracruz: G. Muller.
.
Monterrey: G. B. Schlrmacher .
Guadalajara: Germán Henningsen.
Méri da: Puerto y Correa.

Po'.ncaré y los an\malts
El señor Gabriel l\fonrey ha publicado en los "Anales" interesantes
conferencias del señor Raymondc
Poincaré. He aquf cómo el nuevo
Presidente, que siente cariño por !os
animales, describe las costumbres y
el carácter de Gris-gris, su gato siamés, al cual profesa una verdade•·a
afección.
Ese gato está dotado de una personal!dad rara y compleja. Voluptuoso y goloso, pérfido y mañoso,
testarudo y feroz, autoritario basta
la tiranta, como lo véis. Pero esos
defectos, de los cuales la mitad solamente harta insoportable cualquier
otro gato, se vuelven cualidades por
la manera coiro los us1.
En efecto, es espiritual, lleno de
ocu.rrencias, gracioso, impulsivo; sabe lo que vale una broma tien hecha.
Con una gambeta se salva de las situaciones más difíciles. A cuántas
gentes t•midas y vacilantes inseguras y de decición lenta podrta dar
útiles lecciones. Nunca Jo vi emb:i.razado. ni salir ma l de un paso desagradable; con una prontitud asombrosa, escogerá siempre, de golpe,
entre dos soluciones, no solamente
la mejor desde su punto de vista y la
más conforme con sus intereses sino la más elegante y más gracÍosa
la que también Je atraerá el may01'.
número de favores,

Así, sobresale en la adulación; pero no la adulación directa, que embaraza y ofende a las almas delicad~s. Eino la que a.caricia tan exquisitamen'..e el amor propio que se llegarta a decir: "Todavía, todavia" en
, oz baja, tan pronto como se adivina.
que va a concluir.
Es bastante raro, por ejemplo, que
deso:edezca a sus amos, por lo menos en su pre3encia. Nosotros Je hemos prohibido formalmente, ent:-e
otras cosas, instalarse, como se comprende que le agradarta, delante de
las bocas del calorffero. Pero que hJ
sienta a uno ocupado, lo vea entreg 1do a un trabajo o seriamente pensativo. Con pasos de lobo, sin que &lt;;e
Je oiga, haciéndose muy pequefü&gt;,
muy delgado, se desliza hasta el lugar prohibido. Lleva en su collar a~
cuero rojo una pequeña campanilla de plata; ¿cómo llega en esos c:1.sos, a impedir que suene?.... YJ
no be logrado todavía darme cuenta.
Helo aqut, pues, al fin, las orejas
levantadas, todos sus sentidos sob,e
aviso, de miedo de ser sorprendido.
Le da ,a uno la espalda y no le pu,'de ver. Pero si se le mira fijamente,
sentirá la mirada, si se -respira solamente un poco más fuerte, con una
gambeta, abandonará en seguida d
lugar y correrá hacia su dueño cou
aire desprendido, como diciendo:
-Dios mio, si yo estaba sentado
alH, 6 más bien aún no me iba a sentar allt un instante, un pequeñtsimo
instante, de paso para calentarme la
punta de las patas. . . porque ha:·e
mucho frto esta tarde. . . . Pero yo
no he permanecido casi, y la mejor
prueba es que heme aquf. . . . E;:tonces, ¿ por qué mirarme de ese
modo irritado?. . . . La cólera, mi
señor, es un pecado capital ... Más
vale reir que fruncir tanto las cejas,
lo que, muy entre nosotros, no Je
sienta! No, nosotros somos dos bul'nos amigos que no tenemos nunca,
sino placer en encontrarnos juntos!
No pei:damos más tiempo en reñirnos. ¡Entretengámonos!
Y he aqu1 que después de haberme prodigado mil caricias, mostrándome algunas veces para admirar
sus uñas, a fin de que yo no olvide
que está a pesar de todo provisto de
ellas y que podr a si quisiera hacérmelas sentir, salta de un arranque
al otro extremo de la pieza, después
de ali[ sobre mis rodillas, de encima
de mis rodillas ~obre un mueble, de
donde salta todavía para pavonearse
a través de la habitación, con toda
clase de caras cómicas y de gestor,,
como un clown Eeguro de sus efectos. Im, osible resistir: henos aquí
desarmados y vencidos.
L. R.

ta moral tn tangtr
. Un espiritual escritor francfs, r•··
c1entemente llegado de Ta;i.ger, trae
la siguiente anécdota sobre el exSultán Mulay-Hafid.
La escena en casa del encargad,,
de negocios de Francia. Se juega por
pasar el tiempo 'Y su ex-Majestad va
reuniendo ante si todos los escudos
de sus pal'tners.
De repente, el representante del
"Times" le p1 egunta a quema-ropa,
o más bien a quema-túnica:
-Creo que hacéis mal, muy mal,
l\1uley-Hafid, en tom'.l.r ese dinero,
porque esto va contra las leyes del
Corán.
Des.perlado el escrúpulo, el exdignatario se vuelve hacia un famoEO Cadi que estaba a su lado y lo
dice:
-Tú, que ere,; un profundo conocedor de la divina ley, dime: ¿me
es licito recoger este dinero que jugando gané?
Tras ce madura reflexió,1., el Ca•li
contestó:
-Si no has h echo tram l)a, Muley-Hafid, harl!s mal en tomar es.i
dinero, porque Jo has ganado en jul'go de az1r y esto lo prohibe la ley
del Corán. Pero, :;i has hecho trampa, ya no es el azar el que te ha prncurado esa suma, sino tus conocimientos y tu industria. En ese caso,
el dinero es el ju:;to pago de tus talentos. Que tu conciencia decida.
-¡Ah!-dijo el Sult1n-¡eres el
Cac::t más gra.nde del mundo!-Y, sin
remordimientos ya, se guardó el dinero.

tas montcn;grtnas y su carácttr
Con motivo de la guerra balkán:ca se habla mucho de la belleza v
e l modo de ser de las roujere3 mo;tenegrinas. Si la anécdota que cue~ta la condesa de Courzon en una
re 1ista, es completamente exacta, y
no un cuento oriental, se podrá responder a la cncPente de "Le Matin," sobre el hombre que gusta más
a las mujeres, que la'3 montenegri••
nas prefieren a los que más enér¡;;icamente las dominan Según la condesa, un fondista dei' pats tenia u'.'11
hija ce admirable belleza llamada
Gordanne, que era, naturalmente, solicitada por muchos jóvenes. F.ntre
sus pretendientes eligió a los t,·es
que más le gustaban y los citó· en
Pn mi·mo cita en la Cfsa d~ sus pa·
ores. La joven rn pu o a esp•!·~rlos
c:, !a 1&gt;.ier.a co:ocad1 ee m:&gt;:l&lt;J que
0

apenas tenían paso. El -primero, muy
bien educado en Cattaro, le pidió
cortesmente permiso para entrar. La
muchacha le dejó libre el paso, pert&gt;
dijo: "No serás tú jamás mi marido. " El segundo, menos polttico,
le dijo sencillamente que s_e quitase
y lo dejara entrar. La joven accedió,
pero repitió lo mismo: " Tampoco me
casaré contigo." El tercero no le dijo una sola palabra; cogió a Gordanne por un brazo, la echó a un lado y pasó como si fuera el dueño de
la casa. "Tú, dijo la joven, eres un
verdadero montenegrino y me casaré
contigo."
Como sobre este punto pudiera hablarse tanto, creemos lo mejor que
las lectoras hagan los comentarios.
T . S'.

E l.. PERIOIHS T A
Cuenta la leyenda que una voz
misteriosa decta al Jud• o ErrantP.
"¡anda, anda!" Noes unavozmisteriosa, es una necesidad implacable,
despiadada, brutal, de ser siempre
oportuno y de babl:l.r siempre, la que
dice perpetuamente al periodista,
verdadero Judío Errante del pensaut1euto: "¡ escribe, escribe!"
Y el periodista va de aquí para
allá sin detenerse en nada. Es una
inteligencia sin hogar. Piensa e improvisa, rte y llora, ruje y acaricia,
precipita y levanta, mueve placeres
y dolores, alegrfas y cóleras de un
dta a otro, de una bon•. a otra, de
una columna a otra. Es preciso que
sea nuevo, variado, imprevisto; si
no quiere fatigar a sus lectcres, siempre sedientos de novedad. La curiosidad pública es imaciable como el tonel mitológico.
RAUL CHA.CON.

- Cámaras NETTEL

A. l\lADELINE. Av. Veracmz 7.
Apartado 1038.
Pidan catálog,1.

Examine usted
Cuidadosamente

tu

COMPLt:..XION
Vea usted si ¡.., f\"OTOS se ba.n
abierto. o ~¡ cuán obstruitioa;

:a:\c~~~:,::.cr~~\~:i:~ª:!·,,;-- - - '•
,ed que la piel y el cuen, cabelludo nccuitan m1trirsc y ·,rcfrc$Car
!C. Para esto nada hay tan bueno

rft~~

I alguien hubiese producido una salsa tan buena
como la de LEA &amp; PERRINS, puede Vd. estar
seguro que no imitaría el mo&lt;lo de presentacion
de esta.

S

como el

Sin embargo, casí todas las salsas " \Y nrcestershire " se esfuerzan en
imitar el modo de presentacion del producto de mi gen

J abó n de v~rbe n -=- ca ..
l end u ldidO ''S ire"'• •

El solo hecho de imitar h etiqueta y el fr::.sro dt! L{'a &amp; Perdns í"quh·alc á una
confesion de inferioridad. Esto no impide que miliares de personas sigan diciendo de
u de la "Salsa luglt-sa,n cua1 do lo que quieren decir es la

Uselo ustrd durante dos sc.!tnanas y
tuero ob!&gt;erve Ufted los sorprrntf"'n•
tes resultados en el C'mbd ecimic-n,o
de su piel. Jamás usará usted ono
jabón. La panilla e, ¡nndc y sólida, dura •· perfuma más que ninrún
o·.ro. !1.00. Por correo cc1ti6cada

!~{e~V&amp;ci:.~r:~'.~~.,

Sois una de ellas ?

La escritura bhnca sobre
la etiqueta roja:

. d.

St.15.
DEPOSITOS: Johannsen, Félix Co.

Avenida San FDncisco ·H , J. Labadi~
Sucs Co.. I venida San Francisco
39. A. Varias ::ices. AHnida In.be
la Católica 6: J. Uiblcin Suc1. Co.
México, Colitco 4

1n 1ca

la verdaden,,

SALSA WOkCESTERSHIRE
de origen.

�no bav qut pirdtt ttzmpo

-Sen los que vuelan y viven en
el cielo.
- ¿ Y cómo mi papá le dice a •a
-Don Gregorio, vengo a decirle
a usted que deseo casarme con su bi- criada ¿angelito mfo?
- Precisamente, hijito, porque
ja.
-Está bien, Sinforoso, cásese us- mañana volará a primera. hora de la
ted cuando quiera; pero no debo ocul- cata.
tarle que mi hija tiene un carácter
Xo e;; neresario.
infernal. Cuando sea su mujer le daE,1 una. casa de objetos de arte:
rá a usted muchos disgustos.
Un aficionado lleva un cuadro pa-No crea uste'l, don Gregorio: • ra exponer.
tratándola. con rar'ño será dór il.
-Sólo quisiera,-dice al dueúo
- ¿ Y si a. pesar de eso no cambia?
del nee:ocio--que se ponga. una tar-Entonces. . . . Enton&lt;:E:s haré uso jetita que diga: "no se vende."
de un palo para. domestirarla.
El dueño, despuéa de echar una
-No me parere mala la idea, Slnforcso, pero. . . . ¿Quiere usted quP rnira1a al cuadro:
-;Oh! ... no es necesario, cré:1le dé un buen consejo?
me.
-De mil amores.
-No pierda usted el tiem,10 011
&lt;·ontemplaciones, haga uso del palo
desde el primer momento.

eonsulta mattrnal
-Dime, mamá, ¿qué son los an(.lelitos?

Llégate a la. joyería
y le pides al joyero
un corazón menos f:llso
que el que llevas en el pecho.

Ojos garzos me engaña.ron,
ojos muy negros también,
y ahora unos ojos azules
mi 1&gt;erdición han d3 ser.
A la Virgen le pedía

amparase este cariño,
y ahora le pido llorando
que me conceda el olvido.
Dime tú lo que merece
wujer que fué mi ruina
y ya &lt;1i mirarme quiere.

euawto dura un buqut
Según un periódico dedicado a las
construcciones na.vales, la vida. ordinaria. de un barco es de diez y ocho
años en los Estados Unidos; veinte
en Francia.; veintidós en Holanda,
veinticinco en Alemania; velntiseis
en Inglaterra; veintisiete en Italia, y
trei1'1ta en Noruega.

¡1;urra!

:'\. DUZ DI&lt;&gt; ESCO\".-\R.

Prtcandón tnútll
- ¿ Por qué llevas atada esa cinta
al dedo?
- .... :.re la puso mi mujer, para
que no se m~ olvidase echar una rarta suya al coi reo.
- ¿ Y te acordaste de hacerlo?
- .... sr. per-&gt; se le olvidó a mi
mujer darme la. carta.

Entró un tartamudo en una farma&lt;'ia ingle3a. a pedir blpecacuana.
- ¿ Qué desea usted ?-le preguntó el regente.
-llip ... hip ... hip ...
Al llegar al tercer hlp, contestó
el farmacéutico con entusiasmo:
-;Hurra!

En una dase.
Profesor.-Dé usted un ejemplo ele
un cuerpo poroso.
El a'.umno.-La espumadera.

r-----~~---=--L_A_E_L_EG_A_N_c_1fi?
1

CARACTERIST I CA PARISIENSE

es la que f igura pa lpablemente en el rico delinea m iento de cada uno de nuestros hermosos

TRAJES SASTRE.
Los encantadores modelos-son idénticos a estos figu, ines

y están confeccionados con magnífic.,s géneros de lana: paño, diagonal, o cheviotte: Su hechura es perfecta y el corte
esbelto y elegante. Todos los colores del día figuran en
nuestro surtido. Forros de seda.
SEGUN SUS
MEDIDAS

$5 5 00
,

También tenemos trajes sastre
d e sd e d iecisiete noventa y cin c o .

EL GRACIOSO SOMBRERITO
que lleva el figurín K 2 es uno de nuestros modelos p:::pulares y económicos; de paño con listón de seda.
FORMA GALLARDA
EST ILO NOVEDOSO

1

$15.00

PIDA UD . GRATIS --- PERO HOY MISMO
nuestros Catálogos de '·INV IERNO" "LENCERIA"
"TROUSSEAUX." citando e l No. N . 292.

AL

PUERTO
DE

VERACRUZ·
Sucs.
México, D. F.
c o rreo o e xp ress ~

S1GNORET. H oNNORAT Y C 1A.

Aparlado 61 .

W 1

K 2

W3

Ha ce m os r e me s e s po r
L i bre d e G asto s.

---------------------·------------------------------------

------,--------------·-------·--

��</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="1">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="1">
                  <text>El Mundo Ilustrado</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="2">
                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="114796">
              <text>El Mundo Ilustrado</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="114798">
              <text>1913</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="53">
          <name>Año</name>
          <description>Año de la revista (Año 1, Año 2) No es es año de publicación.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="114799">
              <text>20</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="55">
          <name>Tomo</name>
          <description>Tomo al que pertenece</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="114800">
              <text>2</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="114801">
              <text>21</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="114802">
              <text>Noviembre</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="114803">
              <text>23</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="114820">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114797">
                <text>El Mundo Ilustrado, 1913, Año 20, Tomo 2, No 21, Noviembre 23</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="89">
            <name>Accrual Periodicity</name>
            <description>The frequency with which items are added to a collection.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114804">
                <text>Semanal</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114805">
                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114806">
                <text>Miscelánea</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="114807">
                <text>México</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="114808">
                <text>México Ciudad</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="114809">
                <text>Periódicos</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="114810">
                <text>Siglo XVIII</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="114811">
                <text>Siglo XIX</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114812">
                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114813">
                <text>Mundo Ilustrado ; Semana Ilustrada</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114814">
                <text>1913-11-23</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114815">
                <text>Periódico</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114816">
                <text>text/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114817">
                <text>2007203</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114818">
                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114819">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="38">
            <name>Coverage</name>
            <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114821">
                <text>México, D.F. (México)</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114822">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114823">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="6284">
        <name>Boy-scouts mexicanos</name>
      </tag>
      <tag tagId="4479">
        <name>Escuela Normal para Señoritas</name>
      </tag>
      <tag tagId="6285">
        <name>Francisco Rincón Gallardo</name>
      </tag>
      <tag tagId="6286">
        <name>Grandes hombres y la música</name>
      </tag>
      <tag tagId="4814">
        <name>Musa castellana</name>
      </tag>
      <tag tagId="6287">
        <name>Palacio de Comunicaciones y Obras Públicas</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="4346" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="2992">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/1/4346/Mundo_ilustrado_El._1913._Vol._20_Tomo_II._No._22._Noviembre._0002007204ocr.pdf</src>
        <authentication>742052b9132ee9a3c6c28630429680ee</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="118172">
                    <text>��F.L l\fU:\'DO ILUSTRADO.

Por · esa razón aqui ve ngo a saborear los encantos del silencio y de
la paz.
Sin sab€r qu é hacer , los guardias
rn consultaron.
El vizconde tenla sus papeles corrientes, dine ro ; no t enia armas; no
estaba ebrio, ni loco, ~i comeUa delito; ¿qué hacemos? ....
No hicieron nada, y se retiraron
diciendo, probablemente:
- ¡Sea usted vizcond&lt;&gt; y rico para
esto! .... "¡Vanitas vanifatum! "

Palabras de Aliento para
Mujeres Sin Niños
Los días más negros de un marido
y su mujer son aquellos en que piensan
que llegará la vejez y los encontrará en
un bogar sin hijos.
Muchas muJeres se han encontrado
incapaces de ser madres debido á una
gran falta de fuerza en los órganos de
la generación.
Frecuentes dolores de cabeza y
otros dolores acompañados de flujos
malignos y generalmente menstruación
escasa é irregular, indican degeneración del útero y órganos adyacentes.
Si este mal no se ataca prontamente,
puede resultar la esterilidad completa.
El gran remedio es

€1 Orlgtn dd tocktall

El Compuesto Vegetal de la Sra. Lydia E. Pinkham
Kingston, Jamaica, In,Jias Inglesas. - "Esta carta tiene por objeto
informarle que el día 6 del pte. tuve un chiquito, el cual parece estar saludable. Yo estoy tan bien como se puede estar después de un parto. Este
es el primer niño que tengo después de cinco años de matrimonio y á los
cuarenta años de edad. A sus consejos y tratamiento debo gran parte de
mi presente dicha.
"Tiene Ud. amplico permiso para usar mi nombre en un testimonio en
la forma que más le condniere, como una prueba de gratitud hacia Ud.
que tan buena es y está siempre tan dispuesta a ayudará las victimas que
sufren como yo sufri.
"Con mucha gratitud y recuerdos. "-Sra. M. E. SEALY, 36 Mark
Lane, Kingston, Jamaica, Indias Inglesas.
, °!'J
@ SI está Ud. sufriendo alguna de estas enfermedades y desea un con•
11ejo espt&gt;cial, escriba co11Rdencinlmente á Lydia E, Pinkham lllediclne
Co., Lynn, Mass., E. U. Ge A. Su carta será abierta, leida y contestada
l)Or una señora y considerada estrictamente confidenciaL

··················~·~~·•+•

+
+
+
~

&lt;!•

+
+
+
+
+
+
..
+
+
tf!
if•

~

DIRECTORIO
EL l\lUNDO ILUSTRADO.
Semanario de actualidades,
Arte y Literatura.

+

JEFE DE REDACCION:
l\lANUEL DE LA TORRE.
Fe_

+
+

+
+
+
+
+
•
+
+
+
+
+

drueza.

+

♦

+
+

+

•!&gt;

+
+
+

•!&gt;

OFICINAS:
5a. de Bucareli, 116.-Apartado 149.-Teléfonos: Mexlcana, 684, Juá.rez; Erlcsson,
1518.
(con )[neas de extensión.)
PUECIOS DE SUBSCRIPCION
POR TRIMESTRE:
En la Ciudad. . .
. $ 3.00
En los Estados. . . . .
3. 7 5
En el Extranjero.
12. OO
Todos los pagc.ts se harán
por adelantado.

NUMEROS SUELTOS:
En la Crupltal. .
. $ 0.30
En los Estados. . . .
0.35
tln el Extranjero. . .
0.50
Atrasados. . . . . .
0.50
+ Para la publicación de avisos
it• en este periódico. dirigirse a
..... &amp; G Goetrchel, Arnnid-i 16 de
&lt;i• Septiembre, 26. Sus agentes en
+ Europa, la Société Mutuelle de
&lt;!• Publicité, 14 rue de
Rouge_
+ mont, (9 c.)

•+

+

Gamboa.-Lic. Jesús +
)l. Rábago.-Llc. Nenwslo Gar- ..
c[n Naranjo.-Llc. Rubén Va- ·l!
Jetl-Llc. Antonio Ramos Pe- +

i!• derlco

+
+
+
+
+
+
+

+

..
GE-+
+

+
COLABORADORES:
+ ,José Juan Tablndn.-Lic.
+

+

~

•:t

+
+

&lt;!t

Editado por "El Mundo Ilustra- +
do" y "La Semana Ilust,ra+
da," S. A.
+
DIRECTOR GENERAL Y
RENTE:
EDUARDO I. AGUILAR.

Un Distinguido Uagabundo

•l•

+

.;,

+
+
+

1'

,s,

+
+
+
+
+

&lt;t•

+
+
❖
+
-i&gt;
ti&gt;

iii
&lt;!:•

,;,

+

+

·!+

+

ORIGI- •
+

NO SE DEVUELVEN
NALES.
+
Toda correspondencia y giros +
deben remitirse al Director Ge- +
rente General.
+

-,...,r,+++H . .+H• ...... ++~

En Parfs, bajo el espeso velo de la
no -be, a crillas del Sena y entre fina
y constante lluvia, pasean dos agentes d.e Seguridad.
Silenc'csamente cumplen su misión, pues la noche no está para co,iversaciones y si para recordar las
dulzuras del lec ho y la fragancia ele
las sábanas r ecién mudadas.
El calzado arra3tra un peso enorme de lodo, y los párpados exigen,
para no c;uedar cerrados, un esfuerzo titánico para ver,cer el peso dPI
Fu€ño, y asf van dando los guardias,
si "º la vuelta a la manzana, el r•Jcorrido de ser vicio por los muelles
del rfo.
De pronto, uno de los guardias dl'l
rn tropezón oue a poco le hace mf&gt;dir el suelo. El obstáculo qu e se ua
puesto a su paso es un hombre que,
tendido en el suelo y envuelto e n
una manta , ron~aba dulcemente.
- -¡Eh .. ! i'ldividuo: ¿qué pijota
hace usted ahf?
-;Eche us' ed "palante" ... a la
"Comi"!-grltó €1 guardia, empleando las frases francesas que equivalen
a éstas, que entre agentes del orden
so.n sacramentales.
El hombre miró atóni ' o a los guar
dadores d e la paz pública, bostezó
fenomenalmente, se estiró y con
brusco mo\·imiento se puso en pie.
Su cabello estaba enmarañado; pero el vestido descubrfa la mano de
un sastre magn.ffico.
De la corbata pendfa un brillante
deslumbrador.
Al ojo izuierdo ajustó un elegante monóculo.
-Señores- dijo, dirigiéndose a
los guardias-¡. no Es permitido a un
honrado ciudadano que p~a al corriente SU!' contribuciones, dormir
bajo el puente de la Tournelle?
Yo soy el vizconde de Lantery. Vivo en ei b•Jlevard de Saint-Germai·n,
en una habitación por la que pago
6,000 francos.
Pero no pu edo pegar los ojos por
el estrép:to de los autobus, del metropolitano, de los carrol[I y pqr los
gritos de mi mujer,

Los yanquis celebraron últimamente un glorioso aniversario. El 26
de julio hizo setenta y siete años que
fué inventada la deliciosa bebida del
cocktail, tan a pre ciada en todo el
mundo.
En circunstancias algo trágicas~
un hombre de genio, ta:iernero, de3cubr"ó esta deliciosa mixtura, tan
a gradable al paladar como peligrosa
para la cabeza.
En aquella época et 1..uelo estaba
en uso todav a entre los norteamericanos, y uno de ellos, gentleman de
los Es' ados uel Sud, llamado John
Hopklng, hizo, como don Diego &lt;le
Pastrana, un viaje larguisimo para
arreglar en el terreno un asunto de
honor.
El desaffo se verificó a espada, e
igual que el infeliz don Diego, Mr
John fué e l vencido.
·
La herida era gravfsima y hubo
;•.~cesid2..i de dejar a Hopkins en la
p1 irrera taberna del camino, pues el
infortunado vengador de su honra
,parecfa que iba :;. exhalar el último
suspiro.
El tabernero, apuradfsimo al halla1 se con tal regalo, no sabfa a qué
dios acudir. De repente tuvo uua
idea prodigio~a. Era hombre que
crefa en la e ficacia del alcohol para
todos los males, y se propuso emborrachar al herido lo más rápidame11te posible.
Para conseguir su propósito m - zcló whiskey, ginebra, room y aguardiente, añadió a la poción unas hierbas aromiticas y la yema de un huevo y obligó al herido a que tomara
todo el liquido de un solo trago.
Y el milagro se hizo: Mr. John
cesó de quejarse; sonrió alegremente y empezó a decir muchas tonterías. Mientras tanto los médicos saturaban la herida, sin que el paciente diera l'U soio grito. A los cuatro
d!as Mr ..Tohn estaba curado.
Desde aquel momento empezó :t
f'xtenderse en los Estados Unidos
del Norte América la afición a esta
bebida, que fué bautizada con ,,J
nombre de cocktail, que, traducido
literalmente al castellano, quiere d&lt;'cir la ¡¡Juma de la cola &lt;1el gallo.
UNA PROCESlOX RUSA.

Los aldeanos rusos y siberianos
son los hombres más reliFiosos del
mundo. Por ¡;obre y humilde que sea.
su casa, y aunque carezca de ropa suficiente para cubrir su desnudez,
siempre se encuEn tra eu el me!or sitio de la vivi enda un llamativo y a
veces costoso "icono" o imagen de
la Virgen Maria y del Niño Jesún.
El icono sirve para recordar constantemente su fe al devoto ruso, t:I
cual, antes y después de comer aunque no sea más que un mendrugo
de pan, se postra ante la imagen y
rez~ con fervor.
En los templos de la religión ortodoxa hay muchos cuadros de santos
que se sacan en procesión, por las
c2.lles el dfa de la celebración de su
fiesta entre los cánticos y las aclamaciones de los devotos. Tales procesiones (todo hay que decirlo) suelen
concluir con una horracher:i. general
de los fieles, porgue los aldeanos
rusos tie ne n unas tragaderas estúpendai; para el vod]('a o ll,guardjente
del par.s.

........++• .....................+++....++¡,
+
CALENDARIO DE l)A SEJ\IANA-!&gt;
+
•
* Lunes lo,-San Eligio obispo. ~
+ )la.rtes 2.-San Genero.
,z,
* ::\fiércoles 3.-S Francisco Javie1· !'
+

♦

+ Jueves

4.-Sta: Bá1·bara. virgen. ·S,

i• \ 'iernes 5.-San Sabás abad.
&lt;:•
+ Sábado 6.-s. Nicolás arzobispo.·!•

+ Homingo

•

7.-S Ambrosio obispo,a,

•

....... ,¡, .. ,r,,¡,,¡,,¡,,¡.,¡,,¡,...... ,a..¡,.¡,.¡.,¡,,¡,.¡, .. ,s,+

MANOS DE MUJER
Manos de damas honestas.
Pocas brillan en la-s fiestas.
Manos de mujer ase ada,
O huelen a jabón o a nada.
Manos duras por debajo,
Que hacer le dan al trabajo.
Las manos con relumbrones
No saben pegar botones.
Mano que saluda abierta,
Abre del alma la puerta.
Las manos con abanico,
Buscan las manos del rico.
Mano suave y perfuma.da
La casa tiene tirada.
La mano que dulce oprime
Hace que el hombre la estime.
Manos que nunca han cosido
Jamás encuentran marido.
La mano que ojea novela,
Por la cocina no cuela.
Mano picada de aguja,
Estrecha pero no estruja.
La mano 3iempre en la lumbre,
A nadie da pesadumbre.
Manos que saben de modas,
Poc2.s hacen buenas bodas.
- - - - u- -

--

Escritura fotográfica
Los aficionados ~ la fot ograflia
suelen escribir los trtulos o nombres
de los asuntos fotográficos, rayando
con un punzón la pelfcula del negativo para que salga la inscripción en
la positiva, pero es más sencillo escribir el letrero con tinta negra ordinaria, en el pa pel sensible antes de
tirar la ,prueba, teniendo cuidado de
no arañar la peHcula. Después de
tirada la prueba, los baños virofijadores arrastran la tinta y la inscripción queda en blanco.
Empleando este sistema pueden
enviarse postales fotográficas con
toda la escri_~ura en caracteres blancos, sin que el negativo sufra ningún
daño.

�ÉL l\IUNDO Il,USTRAÍ&gt;O.

EL l\lU?HlO ThUSTRADO.

LOS PERROS
Es curioso observar que el favor
de los aficionados se decide por los
perros cada ,·ez más pequeños.
Los perros chinos, de frente prominente y ojos saltones, obtienen C'.)mo es sabido precios fabulosos, pero
los criadores de perros han cone.eguido producir un ejemplar más l)Xtraño y sobre todo má::; caro, el perro de bolsillo, al!imal minúsculo
que podrfa caber en un florero ...
Del mismo modo que los horticultores japoneses han llegado a pro•
ducir árboles enanos corrigiendo a
la naturaleza, asf, también los especialistas, pueden mejorar ciertas
espeeies de animales.
Por lo común sólo tratan de obtener razas curiosas. . . . Asf tenemos
gatos blancos cuyos ojos azules cl&lt;:l
pupila redonda recuerdan la mirada
de un niño; otros ojos verdes, y
otros, en fin, que tienen un ojo azul
y un ojo verde.
Es muy raro el perro de bolsillQ.
Es de esos tipos el titú, que pare&lt;'e
llegado del reino de Lilipút; cab~
perfectamente en un vaso. . . . Muchas ratas lo superav en tamaño y
¡principalmente en fuerza.
Hay unos perritos llamados de
"mango" que son los que hoy dfa
gozan del favor de la moda . . . y SUfl
amas gentiles los lucen entre los brillantes de sus sortijas o colocado3

CO G NAC

l)dapimf
El secreto d" s I h, 1-li•I

está d :ntro tic l:t l,ot-lla

¿E N QUE CONSISTE LA ASTROL OGIA?

en la capota de los coches sobre u11
almoadón contrastando con el color
de la piel del animalito, porque son
tan chicos que a una regular distancia no se les alcanza a ver si no es
por el contraste
Estos animalitos alcanzan precios
exorbitantes, pero los bichitos de luz
parisinos los llevan lo mismo en la
primera etapa de sus resplandore,;,
y aquella que pasó la senda riente
para no ser menos ha ado_ptado el
conejo de Indias blanco de ojos encarnados para reemplazar al perro
liliputiense.....
¡ Ah juventud que no te alejas para siempre! ¿por qué a fuer de despedida entre.,aste a aquellas criaturas el "lapin" que aceptaron sonriendo con indulgencia? ...
Cruzar el boulevard apretando
contra su seno un conejillo orejado
con sus pupilas como aceitunas ...
Un li:.zo de fu ertes colores cambió
el "lepóndo" en un bibelot ....
Fluyen de su panza unos pelos
blancos y largos. . . quizá los que
falten a la inverniza echarpe de mamoiselle ! ....

Explica ndo los m isterios de u na c ie ncia a ntigua

e udlos º

mangumos
"petit gris," armiño o
m:ingoli para niñas ... . $

E(bélrPtS

de pie 1 de
nutria, café, negro, gris$
o blanco. forro de seda..
ffllttQUl)l0$ de piel
de nutria colores y esti!~~;_o-~e~~s~~'.. ~~~r·o·s·

s

u
L

~~$ U

~Hilos. en colores$
de moda, desde...... .

U

La Ciudad de Londres
San

Francisco y P alm•
M E XICO,

El Ptrtortno llu•tonaao
En Parfs. Ya el otoño es invierno
y crudfsimo. Quiere llover, Y la humedad del aire en.fria los rostros y
pasa los huesos. El cielo tan gris
parece haber cafdo sobre la ciudad
y sostenerse a duras penas en los tejados. El bosque de chimeneas 11e
pierde en la bruma.
El peregrino pasea su Ilusión por
las calles tri3tes, y para alegrar la
melancolfa de la niebla se mira e'l
ur.os nuevos ojos; negros, porque-piensa él-hoy es dfa de luto casi
universal, ya que el mundo católico
recuerda la memoria de los muertos.
Luisa,-¿Dónde vainos?
El Peregr\no.-A visitar tumba.:1.
Luisp..-¡Qué horror!

El peregrino.-¿ Te da miedo la
muerte?
Luisa.-Miedo, no; fr1o.
El Peregrlno.-El frfo es el miedo del cuerpo. ¿No te has fijado en.
cómo paralizan sangre y voluntad
del mismo modo el hielo y el terror?
Espanto, frfo, i,1.movilidad, muerte;
cuatro palabras que son una sola,
¿ me entiendes?
Luisa.-No, pero ¡prefiero el mr,s
de Junio.
El Peregrino.-La belleza es de todos los tiempos.
Luisa.-Pero la alegrfa es •le!
sol, y el sol es del verano; ademils los guantes cuestan caro, y
cuando hiela., duelen las manos y
se ponen feas.
El Peregrino.-Manos que h an de
ser tierra.
Lulsa.-Si sigues haciendo bro
mas tünebres, te voy a dejar la,
sombra e n prenda.
El Peregr ino.- Cuando no hay
sol, no h ay sombra.
Luisa.-Tienes un ingenio mata•
dor.
El Peregrlno.-Y t \1, unos oj~
negr os a sesi nos.
Lulsa.-P or lo cual es posible que
esta tarde acabemos la vida juntos.
El Peregrino.-Y nos enterraran
en este cementerio, que tiene la hon••
da melancoUa de un j ardfn de otoño.
Lulsa.-S1, que hay hojas secas por
los senderos.
E l Peregrino.-Y tumbas de h1s
poetas que amaron estas hojas cafdas.

Violeta
Astra
Heliotropo
Lilac
Muguet
Rosa
Narciso
Heno
Clavel
Vistaria
Reseda

1
,..+

i:

''JABON MON BIJOU"
Jeobón,

ll

Boas ' 'marabout" de 4,

4

1

3

Polvo, Crema.

"AGUA ABEDUL'•
Blrkenwaaser Para e l Cabe l lo.

1
i
ii

•7 ..................+&lt;!&gt;+++•!&gt;+!•+!&gt;&lt;!&gt;•~"-'

D~venta en todas las Boticas, Droguerías y Cajonrs de Ropa.

Luisa.-¿ De poetas?
El Peregr ino.-Aquf tienes una.
Luisa.-V.erdad. Hay versos en la
lápida: per o no los entiende.
El Peregrlno.-Dicen asf:
"¿Dónde estar.á para f,;l ~la~ero
fatigado, la última ciudad del reposo? ¿Bajo 1.o.s ,palmeras del 8ur?
¿Bajo los tilos &lt;t orlllas del Hin?
¿ Me sepultar/1. tn un desi;irto una
mano extranjera o dormiré bajo !a
arena en la costa de un mar? ¡Qué
Importa!! Aquf como allí el cleio
de Dios se tenderá sobre mi tumba,
Y, lámparas funerarias, todas ias
estrellas de la noche brillarán sobre
mt."
¿ Qué piensas?
Luisa.-Que los poetas se se consuelan de la muerte con poca cosa.
El Peregrino.-¡Poca cosa le ilamas a todo el cielo y toda la noche!
Has de saber que este poeta amó el
vivir apasionadamente, y a la horá
de la muerte clamaba por la vida con.
toda la pasión y amargura.

Luisa.-(Leyendo). Enrique Reine.
El Peregrino.-Este fué su nombre.
Luisa.-¡ Hermoso ramo de violetas!
E l Peregrino.-Acaba de dejarle
aqu1 esa mujer rubia que se va a
toda prisa como huyendo.
Lu~a.-Será de lla famil~a del
poeta.
El Peregrino.-Seguramente,. 1porque le gust,ará soñar.
Luisa.-A mí también me gusta.
El Peregrino.-¡De veras!
¿Y
qné color tienen esos sueños?
Luisa.-Ahora verde mar, pori111e
es lo que va a estar más de moda
este invierno. ¿Por qué tf' paras?
El Peregrino.-Bajo estas piedras
duerme otro poeta que cantó 11n
f rancés. . . . y por tu amor.
Lulsa.-¿Por mi amor? ¿Cómo se
llama?
E l Peregrino.-Gautler se llamo
e n vida.
L uisa.- No lo recuerdo.. . . Tamb ién sobre la lápida hay versos ....
en los que pide flores y lágrimas para su tumba.
El Peregrlno.-Y en la tumba no
:ia.y flores, y en tus ojos, ¡oh, musa
de Parfs! no hay lágrimas.
Luisa.-¿No sabes tú hacer vetsos?
El Peregrlno.-A veces.
Lulsa.-Pues habiendo poetas q•1e
viven, ¿ quién va a llorar por los que
se han muerto? ¡Viva la vida!
El Peregrino.-(Melancóllcamente.) ¡Viva la vida!
G. l\lARTINEZ SIERRA.
EL ORIGEN DE LOS ABANICOS

Hay quien cree que el origen de
los abanicos plegables se remonta a
la más remota antigüedad, mas no
es as1, pues aparecen en tiempos r~lativamente modernos, en los añ;s
d~ 1401 a 1423, que fueron introducidos por primera vez en China importados de Corea, donde indudablemente se inventaron. De t:hina los
traJeron los_ jesuitas a Portugal, Espana e Italia, primeros pafses europeos qt:e los adoptaron en sus modas. Ing:aterra no los CO'loció hasta
el siglo XVII.
Las ciudades de mayor densidad
de ¡población son Roma en primer Jugar Y Venecia después. A éstas siguen Berlfn, Parls y Londres. A cada.
habitante de Londres le corresponde siete veces más terreno que al de
Roma.

La ciencia moderna ha desechado
por completo la astrolog1a, consider~ndola como absurda; y sin embargo, sólo en un pafs de Europa, en
Inglaterra, se calcula en nn millón
el número de personas que creen en
ella, desde el momento en que leen
el "Almanaque Zadkiel," que se publica hace cincuenta. años, y que está compuesto principalmente de profes1as sobre lo que ha de pasar en
el año. Los cálculos de la astrologfa
se hacen por medio del sol, de la luna, de los planetas, de les signos del
zodiaco y de los distintos aspectos
y relaciones de los planetas.
Para hacer el oráculo se traza una
"figura del cielo," qt:e es un mapa
representando al cielo en un momento dado, tal como cuando nació un

. ;;,e;,
.

Farsímil del j e1·oglíflco anuncittntlo
la gran peste de 1665, publica·
do por LiUy, en 1651.

niño o cuando ocurrió e l suceso acerca del cual se quiere averiguar.
E l mapa se hace dibujando tres
cfrculos y luego tirando unas lfneas
que representen el horizonte, y otra::;
a ángulo recto para representar el
meridiano.
Asf se ponen de manifiesto las divisiones formadas por el sol al levantarse, a! ponerse y al pasar por ~1
meridiano al medio dia y a la media
noche
Cada uno de estos cuadrantes se
d ivide en tres partes iguales, que
forman las "doce casas."
Nuestro primer dibujo, tomado de
la "Introducción de la Astrologfa,"
de Lilly, de la idea del sistema.
Al hacer un oráculo debe trazan;"
por este sistema el mapa del cielo,
en el momento preciso en que nació
el niño, y tal como se le vela desde
el lugar del nacimiento; hay que determil!ar los signos del zod1aco, y los
planetas con sus latitudes, declinaciones y demás, para que la figura
sea completa.
Los astrólogos afirman que cada
signo del zodfaco afecta a los individuos.
Por ejemplo: los niños nacidos
bajo el signo de Aries, tienen •il
cuerpo fuerte y enjuto, la estatura
mayor que la ordinaria, la cara larga, las cejas pobladas, EH uue?lo largo, etc., mientras que Tauro produce una estatura media, e1 cuerpo
bien formado, robusto y grueso, Ji..
frente ancha, la cara llena, los ojos
a lgo salientes, el cuello y los labios
gruesos, la nariz y la boca anchas.
Aries gobierna la. cabeza y la cara
del hombre; y las enfermedades que
produce (cuando hay planetas maléficos situados dentro de él), son la
viruela, el sarampión, herpes, pará-

lisis, apop!egfa, etc. Géminis gobie1·na los brazos y los hombros, y sus
enfermedades son fiebre cerebral,
difteria, fractui:as de la cabeza y de
los brazos.
De los ,planetas, el Sol ejerce influencia sobre los grandes potentados de la tierra; Mercurio domina en
general, sobre todos los hombres de
ciencia y arte; Venus reina sobre los
amores, los sastres, los tocadores ele
instrumentos músicos, las modistas,
los joyeros y otros oficios asf.
La Luna es la patrona de los actores, los taberneros y todos los que
trabajan de norhe.
Marte domina sobre los guerreros,
los médicos, los cocineros, los panaderos y los herreros.
Júpiter es el planeta de los grandes fllósofos, de los grandes magistrados y de los banqueros.
Y Saturno domi'na sobre los viejos, los eclesiásticos, los dentistas,
los frailes y en cuantos viven m.i.s
bien moral que fisicamente.
Marte, Saturno y Urano soi1 planetas maléflcqs, mientras que Venus y
Júpiter son considerados benéflcoJ.
Cuando uno de estos últimos se encuentra en relación con uno de los
maléficos, se dice qne está "afligido"
por é l.
Por ejemplo: cuando el Sol se halla en relación con alguno de los planetas maléficos, la persona que IJa
nacido en aquel momento tendrá que
sostener grandes luchas en la vida,
y es posible que acabe por suicidardarse; mientras que para alcanzar
gran ¡prosperidad es necesario que el
Sol y la Luna se encuentren libres
de aflicciones.
De los pafses modernos, Inglaterra ha sido siempre el más adepto
a la astrologfa. Lilly, su gran astrólogo, profetizó en 1651 la gran peslt! que asoló a Londres en 1665.
Nuestro grabado es un facsfmil
del jeroglfflco que publicó catorce
años antes de que ..oorevinier a la
epidemia.
El mismo astrólogo predijo con
anticipación, por medio de otro jerogl1fico, que también reproducimos,
el gran fuego que ocurrió en Londres, el 2 de septiembre de 1666, y
destruyó media ciudad.
Aries es e l signo del zodiaco que
domina sobre Inglaterra, y Saturno
su planeta maléfico
Examinan~o :la ·.historia linglesa1
de los últimos seiscientos años, re-

bernando la reina ~farfa, hubo la
gran persecución religiosa, durante
la cual fueron condenados a la hoguera 277 personas; en 1643 estalló la guerra entre Carlos I y ei
Parlamento. Por otra parte, los siguientes hertos favorables ocurrieron estando en Aries el planeta Júpiter, favorable a Inglaterra. En 896
el rey Alfredo derrotó a los daneses;
en 1815, el rey Juan firmó la Magna
Charta origen de las libertades inglesas; en 1856 se firmó la paz entre
los aliados y se ;iuso término a la
guerra de Crimea; en 1868 e mpezó
la gran prosperidad de Inglaterra.
Hay nueve grandes pl'l.ncipes que
se volvieron locos o tuvieron perturbadas sus facultades, y en cuyo nacimiento Mercurio o la Luna o ambos estaban afligidos por Marte, Urano o Saturno.

Facsúnil del jt:roglifico a nunciando
el gran f uego de Loudl-es, de
1666, pu blicado por L illy ,
en 1651.

Fueron Pablo de Rusia, Jorge lH
de Inglaterra, Gustavo IV de Suecia,
Fernando II de Austria, doña Marfa
de Portugal, Carlota emperatriz de
México, Carlos II de España, Murad
V de Turqufa y Catalina de Rusia.
En la misma constelación nacier on
Swift, Faraday y otros grandes t:i.lentos que en su vejez perdieron sus
facultades intelectuales.
¿ Quiere todo esto decir que los
a$trólogor, tienen razón y que s•1
ciencia es exacta?
Repugna a la razón que planetas
que se encuentran a millones de 1.,guas de nosotros puedan ejercer influencias decisivas sobre nuestros
destinos.
Los fracasos de astrólogos célebres son. notorios.
Todo el mundo recuerda haber leído la famosa profec1a que en 1179
hicieron todos los astr ólogos cristil~nos, jud1os y árabes, los cual~ r
habfan pur,sto de acuerdo para anunciar que la conjunción de los plimtas en e l mes de septiembre de 1186
ocasionarfa la destrucción de todas
las cosas por la violencia de lnr,
vientos y de las temoestades; durante aquellos siete años el mundo vivió
lleno de terror, y cuando llegó el
plazo fijado por los astrólogos no
ocurrió nada de particular.
El suceso se repitió cuando el matemático Stoffler predijo un diluvio
universal para el mes de febrero del
año 1524, y ocurrió que precisamente en aquel mes no cayó ni una gota
Los astrólogos denuncian a estos
colegas suyos como ilusos que se
equivooaron; pero en realidad, si se
ie:x.aminan das profeefas cumplidas,
resulta que, o estaban hechas en tér0

E l sistema de hacer un mapa astt•,,.
lógico.

sulta que durante los perfodos en
que Saturno ha estado en Aries ocurrieron en la Gran Bretaña los desastres siguientes: en 1290 hubo una
guerra entre escoceses e ingleses, y
éstos fueron der rotados cerca de
Edimburgo; en 1 378 ocurrió la invasión de Wat Tyler; en 15:;5, go•

minos sibi11ticos que podfan abarcar
un gran período de tiempo, o una
gran variedad de sucesos, o que, como ocurre en los casos que hemo~
citado de la historia de Inglaterra,
abarcan un período de seiscientos
años, durante el cual ocurrieron
también hechos favorables, cuando
ejercfan su influencia los planetas
maléficos, y hechos adversos cuantlo
según los astrólogos, :])redomic.aba
la influencia de los astros benéficos.
De todas maneras, como el núm•fro de los creyentes r esulta ser todavfa grande, podemos darles un consuelo de primera magnitud.
Hace algún tiempo, un iuglés, a
quien su oráculo habfa augurado las
mayores desgracias imaginables, emi
gró a Australia, y en Melbourne hizo gran fortuna y )legó a ser una ,le
las personas más poderosas de rn
colonia.
Pretendió entonces burlarse de
los astrólogos, y éstos le contestarc.-n
con una teorfa que es la que con5()lará a las personas aludidas.
Dijeron que desde el momento en
que el individuo referido emigró a
otro hemisferio, invirtió por completo la posición de los astros con re.-pecto a él, y convirtió asf en hano
favorable el que le era aaverso.
As1 que ya lo saben las personas
que tienen fe en la astrolog•a: si sti
oráculo es malo en sn hemisferio,
no tienen más que irse a .s us anUpodas para volver al revés las profecfas y librarse definitivamente de
todo el mal que pudiera tocarles.

RECETA PARA EL REUMATISMO.
Extracto compt:esto vejeta! Arvelina. 15 gramos;
Jarabe compuesto de hipofosfitos,
45 gramos;
Jarabe compuesto de Zarzaparrilla, 6o gramos.
Cómprense estos ingredientes en cualquier
Botica, mézclelos cada uno en su propia cas~ y
tómese una cucharadita después de cada comida
y al acostarse.

Eu uOCO GA~CUuADOR
En el manicomio de Nantes hay
un loco an:1lfabeto que es un calculador maravi,Joso por la rapidez co::i
que hace ::;us cálculos.
Preguntado por la edad de una
persona que hubiese vivido un millar de segundos, tardó wlamente 41!
secundos en contestar concretamer,te. En 2,1 segundos contestó con to·•
da -exactitud a la pregunta sobre la
edad de tma pe1sona que hubiese vivido 343.000,000 de segundos. En
32 segundos averiguó cuántos segundos componfan 39 años, 3 meses y
12 horas.
Después de haberle dicho el número de millas cuadradas del mundo
lle ¡preguntamos /!uántas ¡hect:!Teas
representaba y contestó concretamente en cuatro segundos.
El número de segundos de 30
años lo averiguó en 14 segundos y
explicó sus cálculos diciendo que se
c-ompon1an de cuatro multiplicaci:Jn"s y una adición mentales.

BRONQUITIS
ENFISEMA
V TODA.a
OPRESIONES

ASMA
ESCO

cura inmediata

con los POLVOS
y CIGARRILLOS:

!ENVIO GRATUITO DI! MUESTRA$ Y ATESTACIONES

l.uoriterlq "E 8 0 0"1 BAISIEt1X (Francia)
D1p61i1t1: MEXI CO ,U1h/ein ,3,o.Coliseo.J.Félix .4,Profesa.
o••d•IE1efant1,21, SanJ04• 1 Real, Pu.·su : /banez,
l ndepen&lt;Jencla,8. YERA CRUZ: Muller,21 1 c . Victoria•

�EL MUNDO ll,USTRADO.

El juego de la lotería
Los hebreos antiguos ya cultivaban el rico recurso de la loterfa para sacar monedas con descomunal
ventaja, según ahora hace nuestro
paternal estado. Entre los romano,;
estaba en boga la conclusión de las
,s aturnales. El emperador Auguslo
distribufa, por sorteo, al final de las
fiestas, premios de valor, obj etos de
arte o una esclava nubia. Nerón r ifaba pájaros raros y naves lujosas.
Heliogábalo organizaba loter' as d-:l
carácter grotesco, pues los favorecidos por los premios podfan entrar 'cln
posesión de diez esclavos o diez mo'lcas, diez osos, diez grillos; diez avestruces, diez libr as de a r ena o una

docena, en fin, de rasas verdaderamente raras. A la cafda del Imperio
desapareció la loterta, de la que !!O
se volvió a decir palabra en doce siglos.
En Italia reaparece en el siglo XV
con los mercaderes de Génova y Venecia, que por este medio se deshacfan de s us mercancfas viejas y averiadas. Pronto se extendió en toda la
penfnusula la pasión de este juego
q u e también pasó a Francia.
Prohibida la l oterfa por la Revolución. se restableció con la vuel ta de
la vieja dinastfa, hasta q ue en 1 835,
nueve años después que e n Inglaterra, se 'Pro hibOO •terminantemente.
A nuestros lector es no les quedará
duda de que aun hay loteros, oyendo gritar ¡ par a hoy! ¡ par hoy! cua.1-

La ("olución

do por las voces se llevan los vendedores más de miles de maldicion.33
que pesos ofrecen.

- -- - o - - - - -

liA ltUG}iA
Veinte cañones vomitando fue go
lanzan la muerte y siembran el es(tragq.
y allá abajo, en el valle, se divisa
la espada reluciente del soldado.
Y en medio del a r dor de la ,pelea
escúchase un g lor ioso y dulce cant;i:
¡el héroe que a la muerte desafia.
entona alegremente e l himno patr io!
Emilio Ag uado y González.

d( un ª"iador
t

/'

l

I

1

PUENTE DE CONFIANZA.

Debe hablarse bien del puente
que le conduce á uno con seguri•
dad al otro lado. Asi dice un
antiguo adagio, y en él s;ie encierra
la honradez y el sentido común
de loa tiempos. La mujer -que
ponía una vela encendida en BU
ventana duranto las noch::s oscuras para guiar á las gentes que
viajaban, estaba poseída de un
verdadero sentimien to filantrópico, y más de un viajero la recordará con gratitud. P ero a.caso el
más profundo y duradero agra•
decimiento y obligación se siente
por aquellos que n 0s han ayudado
en momentos de dolor y de enf2r:nedad. Porque : ¿Qué alh-io ea
m13jor recibido que el alivio de un
sufrimiento? Por desgracia. son
muy pocos los remedios que pueden dar tan grandes y preciosos
frut os. Y aún entre elloR, miles de
personas dan el primer lugar á la
PREPARACION de WAMPOLB

j·

'
r~

"7

,/

J,f\

~/

-

E l pi-imer vuel o sin ayucla.

',.,,,
- -· ---

'-'., 1

-·-

Su primer vuelo planeado .

'-

''-..
.,

E stuclio del vuelo ele' las aves.

' ..,

,1 I

•

'

'

'""

E n ella se hallan los mejores
resultados de las investigaciones
científicas y experimentos. Con•
tribuya á la absorción de los alimentos y estimula todo el sistema
nervioso. Es tan sabrosa como
la miel y contiene una solución de
un extracto que se obtiene de
Hígados Puros de Bacalao, combinados con Hipofosfitos, Malta
y Cerezo Silvestre. El gusto
nauseabundo, y el olor del aceite
quedan completamen te eliminados. Este es un triunfo de la
medicina que nunca se babia oh•
tenido anteriormente, porque en
esta forma científica. y original,
el sistem11. se nutre en seguida y
se refresca. Su acción en las En•
fermedades E scrofulosas, Debilidad y Afecciones de los Pulmones
es con vincente. El Dr. G. Mcndizabal, Profesor d::i la Academia
Nacional de Medicina, de México,
dice : ' ' He usado la Preparación de
Wampole con los mejores resultados, para entonar constituciones
debilitadas y pobres de nutrición."
No puede fallar. En 111,a Boticas.

En ti fiipódromo

Da prueba de un total despr·ecio d e ht vida.
tan necesario en un aviador.
- ¿ Qué, ya n o apuestas e n las carreras?
- No; porque cua ndo pie rdo tengo un disgusto con mi mu jer, y cuando gano se lo gasta ella en t r aj es y
sombre ros.

más aún

Apren de a efectuar vuelos cortos.

Y, finalmente, llega a ser un perfecto aviador.

Decidida m en te, nn1 porción de cosas que hoy disputamos como i nventos de este s ig lo eran ya conocíd:ts
en pretéritos tiem pos. Ya ves, recientem'e nte, e n unas excavacio n es
que se ha n hecho en Egipto se h an
en cont ra dó unos a l am bres que, por
s u forma, y disposic ión, h acen presum i r que los egipcios conocfan el teléfon o.
-Eso no es nada -dice uno de la
tertulia.-En Siria, y en otras t?Xcavaclones, no se encontró ala m bre
alg uno; lo q ue permite suponer q ue
a li fe ya conocfan e l telég rafo sin hilos.

R e gistrado ccmo artícu l o de s e gunda c l ase e l 3 de Novi embre de 1894. -lmpr eso en papel de l as Fábri cas de ~an R a fae l,

Año XX. -Tomo 11.

México, Noviembre 30 de 1913 .

Número 22 -

1'
_..._.,--.....•
___,...
_________,...
___,...
__....
_._.....
_..,,__
..,___
..,___
..,___
..,___
..,,__.....__
..,
___
..,
___
..,
___
..,
___..,,....
, _ .....__
..,.__
..,.__~,--....-....-....--~---~---~·-~·--~·--...
• --...
• --...•--...•--...•--...•- - - - - - -· ~-----......
--·----~. ...--. ...
·-. ...,---·-

�1

lVIVA GAONA OVIVA LA PATRIA? . . .
"Si todo e l 1meblo q ue
antea)·t•r e-.taba e n la plu•
7,a de toro-. dedicara -.u
tnndófll o e n t u siu-,m o a la
-.oludém ele h&gt;!. tra.,,toroo~
de ) ((,, leo, ¿t)U t' CO!,llS JH)
1md1 ía n akunza ,..,e?"
The )lc:\.i&lt;'an HeruJd. ( Ch is1mzos.)
¿No bastuA. a nuestra gloria este arte que
entusiasma al pueblo todo desde las mA.s all!lS
clases hasta los últimos de la má.s humilde plebécula?
Oh grandeza de las corridas! Y sus delicias
y su embriaguez y los Ell':plendores de i::emejante
espect!'lculo y los encantos Innumerables que
forman las 1iremlsas y el acompañ:i.miento!
Desde que se llega al circo, en sus mismas cercanlas, junto a la entrada y bajo sus corredores
y sus l)alcos, es ya h fiesta y la alegria, en la
multltuu hirviente, tumultuoea que atropella
y c¡ue a r~ar de su número infinito penetra
sin pena gracias a tamos ascensores s!'lbiamente
arreglados. Qué inmenso hormiguero de cabezas
sobre las gradas en anfiteatro, hasta las últimas que parecen tocar al cielo! .... Dirfase ver un
enorme búcaro de flores humanas dispuestP.s
en fo1 ma de cr!'lter v de ese cr!!.ter brotar risas.
gritos, canc·iones, a1&gt;óstrofes en explosión continua, rumuro~os y crepitantes, que se inflan de
súbito y estallan como una fanfarria de trompetas cuando per3onajes c•onoc•idos o un actor
&lt;"élebre o una cortesana admirablemente belia.
hacen su entr.ada ... . .
Y decir que todos esos rnldos se a¡1aclgua11
¡irimero en u n sordo gruñido semejante al leJano tumulto del mar, luego eu un murmullo ligero y ¡1or fin en un ¡1rofundo silencio no dejando escuchar m!'ls que los latidos de tantos corazones, desde que ,.;e ve aparecer en el palco que
domina la entrada pri,1 cipal a l presidente de In
fiesta que "ª a arrojar sobre la arena la señal
solemne del C'omlenzo!
¡Oh! Cómo todos los rostros entonces se to•·uan graves, &lt;"ómo se tienden tos cuerpos en a,·titudes Incómodas de estatuas y todas las miradas est!!.n fijas sobre las barreras tras de :aa
que piafan los tiros Impacientes.
Ved la Ideal, la soñada, la perfe&lt;•ta concordia
en que miles de ciudadaPos funden sus espi1 itus para formar una sola a l ma!
Y bruscamente los goznes rechinan, las barreras se abren y juntos con el clamor uná.nlm2
con que os sal uda todo el pueblo, sur gen ello,,,
los competidores, los héroes, los dioses, los sub lime3 toreros!
Hasta aquf, desde e l e¡lfgrafe de este artfculo,
las Hnels que el lector ha recorrido no se ro&gt;refleren, &lt;'omo ¡&gt;uede creerse, ,a. Gaona n i a Belmonte. ni a la plaza del Toreo, ni al frene!lt
taurófilo del pueblo m exicano que tan cruel
1•ero tan justa reflexión Inspiró a l "Mexlcan
Her a ld" ... . . .
No, tales Hneas, debidas a ta pluma de ,m
glorioso comentador de la Roma decadente,
se refieren a l Gran Cir&lt;"o y a las fiestas gladla,rlas de la gran urbe latlna.-Donde dice "ac,sesos," leed: vomitorios, "gladiadores" donde
dl&lt;"e toreros y por lo dem!\s la Identidad es perfecta.
Mlls adelante podrla llevarse compar a n do a l
diestro que hoy fascina a nuestras mul tltud 0 s
JOn aquel arcbimlmo Pesallas a quien protcglan y subven&lt;'lonaban tos taberneros de Su barra, puE:s de tal manera lograba C'on sus danzas v
pantomimas exC"itar a las multltude:, que, tras
de verlo en el circo, C'orrfan a abrevar su sed
urente de pasiones ....
Pero la Roma que en tales excesos habl3. caldo, era ya un astro en el ocaso que tuvo un
zenit de g loria cuyos dE:stellos, fulgurando sob re
el orbe romano, eran Cinclnato el simple y Julio Cé.ear el triunfante, C"atón e l sóbrlo y l\JarC'elo el es1iléndido; rayos sombrfos de guerra
C'omo Antbal y Escfplón. \'irgillo y Ovldio, ful gores C'larlsimos &lt;'orno Tilo Livlo y Plutar co.
Roma habla vencido a Grecia y a Cartago, a
Galla y al Asia Menor, a Egipto y a Neunldia
y Julio César, en el triunfo que perpetuó el JHllcet de Mantegna, subió al Capitolio en el carro

CRON ICA SEMANAL DE

c¡ue senfa para las solemnidades de los grand~:;
dioses.
Roma gritaba "Panen et circenses" porque
después de sus &lt;sfuerzos épicos y de su genio
ecr,lePdoro.eo sentfa hambre y a.,onizaba dti
h:istlo, pero ¿qué derecho, en medio de todos los
problemas elementales que solicitan nue:.t,·as
energ•as de pueblos jóvenos, tenemos los mexicanos para grit..r "Pan y toros!" e,1 una irrisoria caricatura de la Roma decadente?
Ca.da domiago de estos mese3 de Invierno,
una multitud, cuyo frenes{ taurófilo llega desde
el simple alborozo hasta las convulsiones &lt;!tnlépticas, colma los tendidos rle teda, las plazas
de la república y abriendo un ¡paréntesis en el
p{same que acongoja los espfrltu1:, y d•&gt;bla las
frentes, olvida las tribulaciones de la patria; las
amenazas que se esC"uchan mis ali!!. de nuestras fronteras; los ultrajes que a l_os bogares
honrados y a los bienes ;&gt;enofamente adquiridos cometen a diario las hordas de bandidos . .. ,
la miseria que asoma en lontananza su roslro
desencajado .... Todo olvida el pueblo que acude a los cosos taurinos equivocando el camino, ya que si se detu,,iera un Instante y meditara, irfa con fervor iracundo a 1&gt;ropiclar a l.:&gt;::1
dioses a l templo de la Fortuna vil 11 o al ar.i.
de Némesls que favorece l2s nobles reivindicaciones y las justas venganzas!
Por eso las breves lineas del "~1exicau JI~rald" resultan crueles, aunque evidentemente
justas. Causa 1&gt;avor y desolac•ión el meditarlas
y se piensa que en erecto, si todo ese entusiasmo deli rante, todo ese fluido nervioso, toda l?S'cl

Jcsi 1uan t:ablada
fluido nervioso, toda la fuerza vital que cie•.uos
de miles de ciudadanos consagran a la admiraC'ión de ese juglar el!!.stico, de ese antropoide
eEteta, de ese bt1&gt;edo afortunado que a pes2r
de no realizar los cAnones de Policleto, parec0
llevar consigo el esplendor de Apolo M usaget.!1,
la euritmia de Isaura Duncan y el "Angel" Je
la Bella Otero, si ese entusiasmo des;&gt;erdlciaJ.:&gt;
en apl1udir el revuelo de una verónica "gaonPra," Ee consagrara a procurar el biene3tar de
la patria, la consolidación del bandidaje y .-1
desarrollo de la riqueza. nacional, pronto veríareos el advenimiento de esa era de paz y de
fortuna en que todos soñamos, aunque poco o
n::.da hagamos para hacerla llegar!
Y mientras la capital se estremece al ruido
de los aplausos tributados al héroe profano del
momento, hay rostros desencajados que ~el
salvaje g1 ito "Pan y toros!" a.penas tienen (unzas para murmurar la primera palabra ... ~1ientras u1. los hogares escondidos, en el fondo d&lt;!
los vecindarios de arrabal lloran hL viudez y 1~
orfandad y alié. en los campos de batalla hay
oficiales jóvenes y obscuros soldados que mueren silenciosamente por nosotros, J)or los que en
la ciudad nos dislocamos las mandfbulas gritando vivas a un histrión, renómeno, pero bh¡trlón al cabo, cúando C'n estos d!as de duelo y
en estcs instantes de angustia sólo un viva!
debfa legftimamente surgir e·,, frenético y noble
clamor de nuestros labios, el viva que llevar'.\
consigo el voto 1&gt;orque se afirmara, a costa C:e
todo, la existencia. trégl&lt;'a y dolorosa de Méx;co, de nuestra. patria que sangra y agoniza!

CUENTO KA B IL EÑO
Cierto dfa, el cadf de una c iudad reunió a l
vecindario en asamblea. y le elijo:
-\'oy a proponeros un enigma, con la l'Olld idón de que morlrií dec•a,µitado quien no lo
arertare. El enigma. es este: "Hay un arbol muy
a l to con doce ramas y cada rama tiene treinta
hojas y cada toja cinco frutos."
Ll's despidió con esto 1&gt;ara el dla slgu lent.a.
y un mercader de jauón le dijo a su hija:
-¡Oh, hija mfa! Dispón to que 1&gt;ara comer
haya de mejor en casa.
- ¿ Y por qué, padr e mfo?
-El cadf nos ha propuesto ei;te en igma:
" H ay un a rbol m uy alto con doce ramas y
cada rama tiene treinta bojas y cada hoja cin.:o
frutos." El que no lo acierte, morir!!. deca¡lltad·J.
-;Oh, padre mfo! La expJIC'a&lt;'ión es muy
senc111a. El a r bol al to es e l mundo; las ramas
son los meses, las hojas los dlas, y los frutos
las cinco plegarias. Mañana, cuando el cad•; vaya a cortarte la ,;:abeza, dale la explicación d-el
enigma.
Al dfa siguiente e l cadf le dijo al mercader~
- H a bla.
Y et mercader explicó e l auigma.
El cadf exclamó:
-Por mi vida que me has de decir quién
te lo ha explicado.
-Señor, mi hija.
El cadl votvióse hacia el concurso de vecl•
nc:1 Y dijo:
-Os pongo por testigos de que compro a
esa muchacha.
-¡Oh, señor! Soy mer cader de jabón y voii
sois nuestro cadf. No 1&gt;odéis C'omprar a mi hij:t.
Algunos dfas después fueron a buscar a 1.1
joven y le llevaron un mulo carl!;ado de barin:1.,
otr o cargado de dinero y otro de manteca. Los
mensajeros del cadf enC'ontraron a la joven so•
la en ca~. y luego de de,cargar los regalos
le Jlreguntaron:
-;.Dónde está. tu hermaT\o?
-Ha Ido a. pegar y a que le peguen.
-;.Dónde esté. tu madre~
-Ha ido a ver lo que nadie ba visto.
;, Y tu padre?
- Ha ido a pom'r agua en agua.
En el momento de partir tos mensajeros añadió la jo,·en:
-Decidle a vuestro amo que la tierra ha dls-

1

ruinuido un 11almo, las aguas han menguado en
e l mar y no hay ya tantas estrellas en el cielo.
P11siéro,13e los mensajeros e n camino y ,ti
llegar a la ¡iresencia del cadl el dijeron:
-Seño r , habéis comprado una loca.
-¿Por qué es lora?
-Porque al llegar le preguntamos en dónde
estaba su hermano, y POS respondió que habla
ido a pegar y a qi¡e le pegasen.
-Fué al j uego.
-Le preguntamos des11ués dónde estaba su
madre, y nos dijo que habla Ido a ver lo que
nadie ha visto.
-Fué a ver a un recién 1 1acido.
-Por fin, le preguntamos dónde estaba s u
padre, y nos 1esvond ió que habfa ido a poner
agua en agua.
-Fué al molino. En verdad que no está loca
Los mensajeros añadieron entonces:
-A punto de partir nos encargó que os d ijé•
ramos que la tleira habfa disminuido un
J&gt;almo, que las aguas hablan menguado en el
mar y q ue no había ya tantas estrellas en el
ciclo.
-Por mi vida que habéis de devolverme lo
robado.
-¡Señor, perdonadnos! Crefamos que la joven era hija de un mercader de jabón.
Volvléronse los mensajeros en busca de la joven y el cadf la aposentó en el piso principal
de palacio, diciéndole:
-Toma cuanto quieras en mi casa y ve a
,·er a tu padre siE'mJ)re que gustes.
-Pues bien, te prepararé una torta.
La hija del mercader aderezó una torta con
o¡&gt;io y el cadf c·omló de ella y se quedó dormido.
Entonces su mujer lo puso dentro de una
caja llamando a dos esclavos les dijo:
- -Llevad esta caj a a casa de mi padre. El
cadf lo manda.
Fuése después ella a casa de sus padres, abrió
la caja y despertó a su marido.
-¿Quién me ha trafdo aquf?
-Me tlljlste que tomara de tu casa. lo que
m!!.s ml' 11laC"iera y te tomé a t · porque te ¡1rf'flero a todo.
-Pues bien, mándame desde ahora. Soy tu
esclavo.

�Para "EL )ll.'Nl&gt;O ILUSTRADO"

. Es ella, pensé al mirar la nota blanca ~UP
1evoloteaba s:ibre la 1&gt;lnya del rio. Y extático,
en el oterc m:'..s próxin}o, b:ijo la glori:. de aque l
sol meridiano, quedé con el libro entre las manos ,contemplando el brioso y ágil corretear d&lt;&gt;
Ce1•vatiUa.
Cervatilla es la rancherita más linda de 1 os
contornos. Tierna, l;J:;,nca y menud&lt;-. como la almendra del piñón. Una mata de pelo castaño Y
undorn enmarca un rcstro en que el pincel dejó
peluza de fruta agreste y que lava Y refresca t&gt;l
matinal roc!o y el sol de la tarde dora Y sazona.
para i11citar al diente. Un vello fino y ~bscuro
puebla un parént€sis cortado ?ºr el medio, que
se abre bajo la frente ampha Y comba para
encerrar la vivaz transparencia leonada de dos
gemas que, a modo de ojos, da~ paso a la ~ariz pequena e insolente que respmga Y se detiene asustada cerca de la ancha herida de la boca,

uoca húmeda y glotona de besos Y de
mieles. El bm,tú ...
se adivina rico en
curvas tra:i el corpiño invariablemente blanco; y debajo de Ja enagua,
blanca también, :il
tobillo torneado Y
mate rnbrc los Jimio u tos piececillos
que el a.;ua de los
arroyos lame de
continuo.
Tal es Cervatiila,
la )úufa r¡ue t•ua
tarde, la primera en
mi visita al ria,
salvó su cauce saltando por las piedras, asustada ])•~r

Pues ¿qué habtas creido? ¿te asustó que yo fuera tu enamorado .... ? Lo soy Cervatilla, lo soy.
Pero no como los enamorados que rondan tu
casa las noches obscuras, de tormenta, burlando
la vigilancia del campesino masUn para roba1·te al celo de tus padres y llevarte a otro jacal
a padecer miserias junto a la hoguera que cuece el maiz.. . No; soy tu enamorado porque
tienes la belleza. agreste del paisaje; porque
vengo cansado del dulzor qu mico de los ma.njar€s de la ciudad y en U he encontrado el agridulce de la fruta silvestre hurtada con esfuerzo
a,l árbol; porque tú tienes el frescor y la exhuberancla de la tierra virgen; porque rfes como
la chorrera que salta por el cantil, con risa
fresca y alegre; porque tu cuerpo es fuerte v
sano y bello sin artificios de modisterfa y huele
a flores y a resina y porque tu charla bulle como un gorjeo y es dulce y sabrosa como la leche que ordeñas a tus vacas; ,p orque tu ingenio,
sin ir más lejos del horizonte de tu campiña,
presta a tus palabras la suavidad con que se
esfuma en la ria o la agudeza con que, al otro

lado, pinchan el cielo las crestas de la serrania.
Porque eres buena y tu bondad es ingenua como tus oraciones; porque eres mala y tu maldad
no llega más allá que las guijas de tu honda;
porque en tus nostalgias hay sangre de crepúsculo y sangre de palomas heridas por la piedra
de tu mano certera; porque tus anhelos siguen
la senda opuesta a tus recuerdos y vau en pos
de suavidades; porque gustas de la vida quieta
enmedio de la vida ruda y no gozas de e:la, porque antes que yo no hubo quien supiera mullir
el suelo para que te adormecieras oyendo madrigales ....
- ¿ Qué es madrigal? me dijo.
Poco a poco me había incorporado. Dulci!icando mi voz me fui acercando a ella y mis
últimas pa1¡i,~ras fueron dichas en voz bnJ:i. muy
lentamente. cerca de s u úícto. Uno de ruls brazos la habla rodeado la cir.tura y con la otra m2.no le oprimia las suyas. Habia inclinado su cabeza sobre mi hombro y su pregunta me la hicieron mejor sus ojos que sus labios ....
Y yo, juntando mis labios a los suyos, mi

boca a su boca, mi alma a su alma, desgrané
la perlerla de un beso, largamente, gota a gota, perla a perla, hasta que mis labios temblorosos desfallecieron, a§Otada ya su miel y esfumada como un recuerdo la última nota mueical.
Dejé caer los brazos extenuado y murmuré:
-Esto es un madrigal, Cervatilla.
Pero Cervatilla se habla perdido. Oi sus pasos
alejarse rápidamente en la hojarasca de los cP,dros, monte arriba. Y l uego, cuando la not:!.
blanca apareció lejos sobre el cantil, una copi:1.
bajó por el cauce del rfo rebotando en los :..&gt;·,druzco:;:
Probada la miel de un beso,
no me volverás a ver,
que por eso, que por eso,
hija soy de una mujer.
)f. F. l&gt;UHALT.

Córdob:i, Ver.

EN LAS ESCUELAS · DE OBREROS

El Humor dB la SBda
Rumor de seda, opaca melodia
disuelta en aleteos de paloma,
estuche de vibrante pedreria,
pez que buye en fantástica redoma:
hay no se qué de majestuoso y leve
a un tiempo, en el frú-frú con que te alejas,
paseando .sobre el siglo diez y nueve,
la ostentación de las edades viejas .....
El rumor de la seda habla de China,
en que un dragón asecha en el ovillo
de que se urde la gracia femenina
con que flamea e, triángulo amarillo.
Persia, con sus ejércitos en fila,
11irve apenas de escolta, en el sendero
por donde Ester dlrfjese tranquila
hacia el amor con que la llama Asuero,
Grecia sacude, en gesto de arrogancia
,iue finge un aletazo en las edades,
el manto en que protege su elegancia
la !ni.olente figura de Alclblades .....
Roma vacfa sn arca al pie de aquella
en cuyos senos se abandona Antonio;
y después de vaciarla, guarda en ella
el cadáver de mármol de Petronlo.
Sobre la Media Edad la ooda flota
e,1 el lanzón, que, al ábrego derrama,
como un alarde que es,:ionU.neo brota,
el nervios.o vaivén del oriflama:
entonces, se hace espeta, y es la sombra
en que el amor del trovador resbala;
entonces, se despliega .. . y es la alfombra;
entonces, se retuerce. . . . . y es la escala.
Todo el Renacimiento, encantamiento ...... .
La Venecia del Dux es como una
ciudaG- de ra:rn, que, en mitad de un cuento,
se a.parece caida de la Luna.

mi inopinada
en el lugar.

aparición

Después, su curio:;idad
la fué acercando a mi
rojo quitasol, a mis libros de cantos dorados,
a mi apariencia bonachona y tranquila Y, por fin
a mi espfritu enamorado
de su gracia inculta. y
salvaje, montaraz y n1da.
Hoy somos bUE:no.f\
amigos, casi novios. A.penas el €"ol cruza el zenit
y un hálito de modorra
sopla inclinando las corolas en cabeceos de siesta, baja Cervatilla por el
cantil abrupto, siguien-.
do el cordón bullente del
rJo, a esperarme dos leguas abajo del pueblecillo donde paso estas
vacaciones. Mientras llego entretiene su inquie-

tud quemando sus piececillos en la arena caldeada, para hundirles luego en la linfa y mo3trármelos rojos y brillantes cuando nos sentamos
sobre la hierba, a la sombra perfumad1 de los
cedros, a hojear mis libros y a charlar ingenuamente de su vida y de la mfa.
-¿Y tú eres poeta? me pregun'a..
-Amo lo que es bello y lo que es bueno. Soy
un enamorado de la poes:a ....
- Y .... ¿qué es ,poesfa?
-¡Oh, Btcker! -he dicho riendo.-"¡ Poesía
eres tú!"
¡Jesús! ¡Qué 11alto! Hállaba.rn tendida en el
SPelo frente a mf, apoyado un codo en el libro
para rn::;tenn el busto semierguido, y al escuchar mi respuesta. un ill'.pu'i;o la ha b : stado para ponerse en pié, a dos metros distante. Asustada, cui trémula, con lc-s ojos muy abiertos
y la mirada interrogante y fija puf'sta en los
mfos ...
- ¿Qué fué, Cervatilla? ¿Por qué Ealtaste?
- ¿Yo soy poesía y tú eres su . . . . mi en,'.!morado?
-Es verdad . . . . ¿ y te asusta, tontina?
-Y Becker .... ¿qué cosa es Be,=ker?
-Ese si fué poeta! Y cuando una mujer hermosa le preguntó qué era poesfa, le contestó
las palabras que tú has oido: poesia eres tú.

Y, al fin, las unitarias dlnasUas:
Reyes del Escorial embalsamados;
Cortes reververantes de otros dfas;
tiendas de los PonUfices-S-Oldados;
banderas de románticos combates;
túnicas anunciadas por lás trompas;
hábitos de los inclitos abates;
palios de las liturgias y las pompas:
seda, seda, más · seda, en los cristales
de los museos, rfe a los artistas,
jugando con las perlas imperiales
y las episcopales amatistas.. . . .
Felipe IV: el Buen Retiro. Espadas.
Plumas. Liras. Paletas y Pinceles,
Las Meninas rompiendo en carcajadas ....
Cinegéticas voces de lebreles ....
Y LuLs XV: Versalles. Abanico.
Fuente. Jard':n. Pastores entre rejas.
Palomas con laureles en el pico ... .
Encintadas de azul blancas ovejas ... .
ENVIO.

Yo sabré recoger, Reina de Reinas,
en la avidez de mis convulsas m:mos,
como el cabello tú cuando te peinas,
la seda de los tiempos más lejancs;
yo sabré recoger la tela fina
que se viene arrastrando como cola
desde el Celeste Imperio de la China,
yo sabré recoger la blanda ola
que halla en los siglos ostentoso lech.o:
envolveré tu majestad en ella;
y para sujetártela. en el pecho,
mi corazón te cazará. una estrella!
Por José Santos Cbocano,

F,J

)liuist.-o de lnstl'ltl'ci6n Pública en la fiesttt.-Un grupo de niñas lle las esl'uelas.- Una niña entre flores.

El lune3 último visitó el Ministro de Instrucción Pública y Bellas Artes, las escuelas industriales "Gertr11dis Armendárlz" y "Vasl!o
de Quiroga," situadas en plena Colonia de la
Bolsa, cuyos planteles han realizado una labor
de suma importancia, en el último curso escolar, por cuya razón fueron muy felicitados por
e l Lic. Garcfa Naranjo.
Estas escuelas son de suma importancia para el mejoramjento de fos niños que a ellas
acuden, pues bien sabido es que por el rumbo
de la ciudad en donde existen, son necesarios
dichos centros de Instrucción. La exhlblci~n
de trabajes en la Escuela Armendárlz es mu;v

completa, y en el patio principal del plantel se
había levantado un estrado desde el que el
Ministro y sus acompañantes presenciaro,1 ejercicios gimná:;ticos, y la señorita Meneses, después dirigió una corta alocución al señor Garcla Naranjo d(mdole las gracias i:ior su asistencia.
En los salonl)s de exposición se exhiben trabajos de los pequeños alumnos, en forma curiosa, como los bordados en papel, las flores,
etc., etc. Verdaderas obras de arte femenino se
velan aquI y ali!, y las figuras de Hidalgo, Na,poleón, Cuauhtemo&lt;', se destacaban perfectamente hechas.

�-

.... - --,-- - - - - -- -- - - -'\"

VIDA
)IEXICA~,\S l)JSTIXGUIDAS.

Inauguramos hoy una "Galerfa de Mexicanas
Distinguidas," en que daremos preferente h:gar-y ello es Jógico--a las damas que culminan en sociedad, por su hermosura o elegancia, por su virtud o talento, sin que dejemos

SOCIAL

Dos diademas coronan la belleza y gracia sugestiva de Laurn: la vivacidad clar'.sima como la luz que sucede a la alborada, y un corazón todo virtud, que brilla con la magnitud
del sol en el zenit."
¡NOS ])J\"ERTDIOS!

Es posible-eomo aseguran los pesimistas- -•
que aquf todo va de mal en peor, que los cambios suben. . . . como la leva, que la estrechez
de las familias es grande, que todo cuesta un
~ntido, que estamos, en fin, todos los mexicanos con el agua aJ cuello; mas aunque todo
ello sea verdad, no lo es menos que la gente,
sin duda para olvidar sus penas, apenas piensa en otra cosa que en divertir.;'.e y poner a:
mal tiempo buena cara. He leido no ha mucho
que hay personas que en los momentos más trágicos de su existencia siénteuse acometido-t
de una pasión de risa imposible de contener.
Cuéntase que Ara Bolena, al po:ier la cab~za
en el taj o prorrulllJ)ió en un acceso de risa al
que puso término el hacha del Yerdugo. ¿Ser'\
acaso el afán de divertirse que Uene en México el público, algo asf como esa risa lúgubre
que e l lenguaje vulgar llama "la risa del conejo" y que traducida al momento histórico sería
el disimulo del miedo ante la iracunda torme nta que se avecina? ....

Señor clon Leopoldo Dupinet, que ha presentado con éxito su examen de médko.

de pe.!lsar que en un sólo ser femenino puedan
caber todas esas prendas, o casi todas.
Nos pla&lt;'e engalanar esta sección con el retrato de la señorita Laura Garamendi y Almada.
Algún csteta admirador díjome la nocfle del
último martes en el "Cine Palacio" lo que yo,
indiscreto, voy a repetir en seguida, porque se
me grabaron sus ,palabras, pronunciadas a muy
breve distancia, ;ie la dama que lleva el eufónico nombre inmortalizado por Petrarca y sugeridas por la presencia de Laurita, mientras
un "film de arte" era desdefiado por nuestras
miradas.
"Un acor.de d~ citara y un chorrear de notas
de flautas de pl:'.ta, anuJ1cian su alegria, su
sonora alegria.
Se la ve, y al punto los más taciturnos semblantes cobran tintes de contento y retoza t.:n
los espíritus el deseo de su amable conversflción, y sus palabras, como melodfas se resbalan por la pendiente del entusiasmo y bajan
a lo más hondo del coi azón, esa caja acústi.:a
con vibrador cordaje de salterio.
Su trgura por sf sóla atrae a su derredor las
aves de la simpat,'a, que vuelan a 1&gt;osarse sobre su armoniosa cabeza de emperatriz, y se
prenden para siempre entre sus ~izos, nidos llenos de tibio perfume ....
Por sus animados movimientos, .,,;tentad5n
serena de una vida feliz, me recuerda la balada de Reine, la que ·•se ve" a una náyade del
viejo Rhin recoger peri ,s eu las conchas de sus
manos que, de11parramándolas \al a¡ire sutil,
caen engarzadas en un collar y dibujadas en la
arena el óvaio de su cuello. Laura., al movimiento de sul'; !Jrazos que recuerdan a la torcaza cuando va a emprender el vuelo, describe
figuras r!tmlcas que interpretarse pueden como
la aspiración suprema de la elevación hacia e!
1&gt;afs remoto del Ensueñ.o.
Su tez sedeña, por la tersuN. y el sonrosad:&gt;
color, imita un albaricoque sazonado. Sus manos, finas y torneadas, parecen hechas a d¿shojar azucer:.as para la Guadalupana, as[ como
sus breves ples para deslizarse en alfombra de
violetas. Las l!bélula.s de sus párpados aletean
en la superficie de dos estanques en cuyo fondo titilan dos luceros fulgurantes y radiosos
como Venus en la alta noche,

El coquetuelo sa16n de la calle de Dolort&gt;S
se ve noche a noche concurridt simo. He aqu í
algunos nombres de las familias que asisten con
más asiduidad:
De Algara, de Arcocha, de Asúnsolo, de Aspe, de Banquet, de Burns, de Bustamante, ole
Camacho, de Cárdenas, de Carranza Laris, de
Corona, de Curbelo, de Castillón, de Creel, Je
del Hoyo, de l\1onteverde, de Rodríguez, tle
Sánchez Navarro, de Khun, de Pliego, de Mancera, de Garcfa Cuéllar, de Garc!a Pimentel, de
Vieyra, de Suinaga, de Pardo, de Portilla, de
Huerta, de !caza, de Gamboa, de Limantour,
de López Negrete, de Iturbide, de Gurza, c;e
Espinosa Rondero, de Sanz Lavie , de Orteg,,,
de Terrazas, de Luján, de Garc!a Granados, e]¿
Mercado, de Pizarro, de Lebrija, de Flores, Je
Cornejo, de Regil, de Méndez, de Gutiérrez, dt1
Torres Rivas, de :\lackiwak, de Martfnez, de
Russek, de Redo, de Zaldívr_r, de Garamt&gt;nJi ,
de Zárraga, de Braniff, de Yerdugo, etc., C't c.
BEATRlZ :\IACKISSAJi: Y HART)IANN.

Este minúsculo pedazo de cielo que aparece
aquí en forma de rorro, es un acabado ejemplar
de salud y de gracia que se llama Beatriz. ¡Si
la oyérais hablar y reir! Le echar!ais seis años,
pero ella no los querría, porque apenas tiene
dos.
¿Dije que era hermosa la chicuela? Si lo dije, o al menos yo emplée un eufemismo: no
conozco una sola Beatriz que no sea hermosa.
Tiene dos apellidos sajones pero nació en
México, hija de mexicana y de un "primo" que
nos quiere con cariño de hermanos: en consecuencia es criolla "pom· les quat1·e cotés."
Pasma e infunde inquietud la precocidad -del
angelito. ¡Desde ahora pide a su buena madre
que ponga un Arbol de Navidad para los niños
que no tienen dulces y jugue tes como él!
Y, naturalmente, sus deseos van a cumplirse .....

los veinte años-se la dedica una fiesta a la
q ue concurren todas sus relaciones, como para
t e ñalar de modo inolvidable la fecha de s u entrada al m u ndo de la. soc iedad.
En tal ocasión, la dama recibe toda suerte
de agasajos y bromas delicadas y la.s amiguitas
secretean acerca del más valido pretendiente Y,
en alta voz, en esa charla de alondras que so,;tienen las muchachas, auguran contento y felicidad a su nueva com:vañera.
A Luz Vieyra y Garefa Granados,-señorita
cuya es la imagen ornamento de estas Hneas--tocará bien pro!lto hacer su presentación formal en sociedad, en una soirée Jucidísima.
La dama, una figura delicada de Tanagra o
de Bonguereau, es harto conocida en los circulos elegantes y no ha mucho fué admirada durante la festividad de los Juegos Florales, formando parte- y muy principal-de la Corte de
la Reina, S. M. Luz Vizcarra y Garcfa Teruel.
ruel.
Cua,ndo vió la primera luz. . . . (AdvJerto
que no establezco prelación entre las dos grandes "Luces") quiero decir, cuando la señorit:i.
Vieyra abrió esos "ojlsimos" serenos como uu
lago a la hora del mediodía, las hadas la col
ruaron de dones y le predije ron constante ve :1tura.
(
Por &lt;'EO la vemos tan l.ella, tan ufana y tan
alegre. Sus buenas madrinas las rosas y les
mariposas, exaltan su animación y alie:o:1tan e •1
esta primavera de su vida con los prestigios del
¡lerfume y del color, prometiendo no desvanecerse para las sucesivas estaciones.
FRANCTSCO GANOARA.

]Cermesse ,,e1•iflcada en la ítltima semana e n Gua&lt;lalnjara y en la cual se ven a las distinguidas señoritas Díaz Barriga y Valle en la tómbola.

Seño1·ita Laura Gara.mencli y Al.meida.

Apartándonos de indagaciones, es lo cierto
que son muchos los es;&gt;ectáculos ofrecidos al
esparcimiJrnto, todos ellos muy socorridos por
el público-las corridas de toros especialmente
-y que, a veces, es menor la dificultad de ,linero qi:e J'emban·as de choix.

1

. . ..J
Un aspecto de la barran.ca &lt;le Tescalame.

El Teatro Ideal atrae a la ~lite mexicana.
Las operetas austriacas en que domina la re.ti
Esperanza Iris, han hecho de ese gracioso teatro el "rendez·vous" de la sociedad más encopetada y elegante.
Algo encuentro de análogo, en esta cruenta
etapa de la patria, entre la música vienesa y
las operetas de Offembach. Ellas fueron tristemente célebres en la época del segundo Imperio en Francia puesto que acompañaron el ca11to de orgfa con que el pueblo francés se precipitó en la \"ergüenza de Sedán ....

Nifut

Beatriz Mackissak.

ID.TA LUZ QUE VA A DESLmmRAR.

Empieza a adoptarse en México la costumbre
europea y norteal.il~ricana de que llegada una
señorita a citll'ta edad-entre los diez y seis y

PENSAMIENTOS
El instinto lo produce el magnetismo, y la
necesidad y la inteligencia, la práctica del Instinto transmitida por la sucesión de los seres,

+

++

Nadie vive de lo que escribe sin mentir o sin
adular.

Bananca. del Tescalame, Ameca, Jalisco.

En el mundo hay más obligaciones que hombres, y, sin embargo, hay hombres sin ninguna
obligación.
Si no existler,a, el resentimiento, no exlstirta
la crueldad.

Una planicie de la barranca.
Lo mismo hay usureros del mérito que del
dinero,

+++

Hay virtudes tan cerca del crimen que se
confunden.

+++

Queremos más que los hombres sean malos
para acusarlo!, que buenos para aplaudirlos.

Una definición:
-La vida es un ferrocarril; los años estacio++ +
nes; la muerte la estación de llegada; los méNuestras desdichas se hacen menos con las
dicos las locomotoras, y los farmacéuticos las desdichas de los demás, y se aumentan con la
agencias para la venta de billetes.
felicidad de los ajenos.

�ARTISTAS EN LA INTIMIDAD

JfCASTelLANA
- -·
.

~f(
~~

lJrr Bl □ girr da Blla
Quedó sobre su boca ensangrentada
mi be:w como una mariposa
bermeja, que palpita aprisionada
En Los pétalos rojos de una rosa.
Sil?:npre senU en mis labios, fresca y suave
la impresión de su boca fugitiva
como el roce del ala de una ave
sobre una frente blanca y pensativa . ...

Balrn □ s

rlgl

da la Fiasta
HPb □ l

Sea loada la fiesta,
El mes, el año y el dfa
En que nace con aquesta
Creación de la floresta
Nueva edad de poesía.

Err la alta rr □ chs
i ~fartirio,

rr.i Señor! . . . . Por la sagrada
Vfa del evlutado firmamento,
Ya marchan las estrellas al tormento
De su lenta extinción en la alborada.
Media. la noche, y aun tu desolada
\'oz no ce3a el relato tan sangriento
De esa historia de humano desaliento
Que en el orto del sol fué comenzada.
Mira qué triste está mi pensamiento
En la dEsolación de su morada
Y, cómo e l corazón, con ritmo lento,
Reproduce en su son la acompasada
l\1archa de un hombre sobre el pavimento
De una vieja mansión abandonada . ... !

POETA MEXI CANO

Las manos que del autor
Arbol del Bien y del Mal,
Agostaron su frescor,
VaTJ a ser el sembrador
De un milagro forestal.

La vida
La \· ida es sueño ... .
Es sólo un sueño ... .
Un sólo sueño ... .
La vida es sueño:
-No despertemos!
La vida es sueño:
-No desperemos!
Es sólo un sueño:
-No la acortemos!

Cnmn B1 viBrrtrr .. "
Ave cre1)Uscular, remordimiento
De los dfas perdidos, ¿ hasta cuándo
l\Ji esperanza será, deseSIJ)erando,
Desesperanza de tu ad venimlento ?•
¿Has viüo cómo se halla el pensamienta,
Y está sobre el recuerdo sollozando
Y que va en derredor bojas dejando,
Como e l viento de Otoño ... como el viento ...
Amada, es tiempo vuelve reanimando
Tu juventud para mi desaliento;
Llégate al viejo hogar, que aun alentando
Está por esperar tu advenimiento:
No sea que al volver mires llora:1do
Que pasa sólo el viento. . . sólo el viento ...

La majestad de todo aquel que perpetúa
Estos donEs de vida universal es tanta,
Que parece que en nuestro siglo se continúa
El perf')do del Génesis en que brotó la planta.
Ya tenemos de huertos
Las ciudades pobladas,
Y los campos desiertos,
Como. vida3 segadas
Con los ojos abiertos ....

Urrs Canrdrrn

Yan- os a fabricar los bo3ques santos
Que nuestros ojos no vet ár.. ....

Era dorada a fuego
De amor
Ninón.

y a preparar silvestres mantos
A los que nos sucederán ....

Tenfa fuego y vida
De flor
Y sol.

Quién sabe s i uTJa nueva generación de dio~P.3
Bajo ésta que iniciamos, selva se abrigará;
Si vol \·erán. los tiempos de los paganos goctls,
Y acaso el viejo dios-Pan r esucitará!

Eran de pajarito
Primor
y voz.

Estos árboles son nobles anhelos
Que noG defenderán de las ciudadEs,
Como grandes abuelos
Que Jeyantan los brazos a los cielos
A llamar de les cielos las piedades!

Sus quince años luc'.an
Palor
De Orión,
Y sus cabellos rubios

Ellos son el milag10 de la resurrecció11,
Porque al pla,ltarlos nos inmortalizaremos:
Cada obra e3 de este culto una r enovación
Que brota ya del suelo en el que yaceremos!
Bienaventurados
ArbolEs amados:
Más felices que yo,
Vais a estar en la tierra acariciados
Por la mano de Dios .. .
En la noche, en el dia .. . .
C'on tibias brisas y con aura fria ... .
Más felices que yo, pero también más mudos,
Se bañarán de luna o sol las cabelleras
Verdes. Recibirán los panidas saludos
De los vientos, Ja3 aguas, meses y primaveras.. .
Seré's como dioses, elegantes h ermanos ;
Pues todas vuestras hojas son una bendición,
Y, fecundas por el!o, nuestras profícuas roanos
Ofician en el misterio de la procreación!
¡Aleluya en la fiesta del Arbol! ¡Aleluya!
Car.ten almas y cosas, canten todas las gentes.. .
Y mientras la ceniza humllla nuestras frentes,
Del polvo surjan nuevos árboles. . . . ¡Aleluya!
Febrero 5 de 1913.

Color
De sol.

SR. JESUS YILLALPA1''l)O.

El Elrrgirr d:a sus njrrs

Ibamos por la vida
De amor
Los dos:
Como palabra y eco,
Rumor
y voz.
Y como era tan b elia
Y yo

Son sus ojos tan negros, que e l divino
moreno de s u rostro,
parece cuando extiende la mirada
la sombra de lo negro de sus ojos .....

No

SOY

Sino algo que camina
Sin ton;
NI son;

Y esa languidez de sus ojeras
que dejó tras mi amor, acaso es sólo
el halo tan somb!1~o que proyecta
la sombra de lo negro de sus ojos.....

Dejéla que marchara
En pos
Del sol. ...

Por eso cuando extiende la mirada
y me deja la sombra de su gozo,
una· tiniebla de placer me Invade:
la sombra de lo negro de sus ojos ....

Y un l)oco me ha dolido
El corazón.
JESUS VILLALPANDO.

-

1
Las que en la escena producen mágicos efGctos merced a su talento, a su e legancia y a su
belleza, las grandes actrices que tanta envidia
producen y que encarnan tipos soberbios y a
"eces trágicos en demasla, causándonos impresiones fuerUsimas, en el hogar, en la casa, en
lo Intimo tienen niñerfas y frivolidades que pa1 ece mentira que con ellos distraigan las horas
que el estudio o el foro escénico las deja libres.
La fotograffa que reproducirnos ha sorprendido a varias artistas en sus nimias aficiones,
y es curioso el saber en lo que ellas se distraen
cuando están libres de las miradas de los profanos. La famosa pianista Leginska cuyo nombre recorre el muudo en las alas de la celebridad, juega con muñecos como una chiquilla y
sentada en el suelo los contempla, los forma,
los mueve, y en una palabra los estima aun más
que a los públicos que la prodigan continuos y
entusiastas aplausos.
Una actriz famosa, Maria P!ckford que sólo
tiene 17 años de edad y ya encanta en la escena de Nueva York, posee una buena colección
de figuritas de barro y es de verla cómo sobre
una mesa, las forma deslizándose las bonas en
mirarlas y en hacer con ellas quizás historias
o cuentos, que de seguro nacen en su fantasfa
sólo al verlas.

Pagg-y Wood prefiere a todos los recreos el de
encerrarse con sus muñecas, que dicho sea de
paso, han de ser americanas, y según se cuenta, las habla, las escucha, como si le contestaran, y forma diálogos con las mismas, resultando un placer en el que la mente a no dudarlo,
toma una buena parte. Quizás de esa manera se
ejercita en el recitado, y puede que esa gimnasia, de la palabra y de la mente, la sirva mucho ¡)ara el teatro, sobre todo en lo que respecta a la pronunciación.
Aurora Lee, una estrella del Manhattan, tiene
unos gustos aún más raros en esto de las muñtlcas y muñecos, y parece ser que se complace
en hacer familias con negros y blancas y viceversa, pues posee una colección de las primeras
de los referidos colores, y a no dudarlo, cree
que de ese modo la humanidad puede producir
tipos más perfectos para la mejor selección
posible.
Lydia Lopoutowa, la bailarina rusa, se divierte con osos, tigres, leones, y otras fieras,
pero por supuesto ·de terciopelo o de_ felpa, v
las da de comer y las acuesta, y las cuida para
que no se estropeen, es decir, para que uo se
enfermen.
La soprano Vera Curtís, cuya voz es el gran
"clou" de todos los teatros en donde canta,
posee muñequitas francesas (han de ser pequeñas), a las cuales las viste con los modelos de
mayor elegancia, con los trajes que se usen, con
los sombreros de más lujo y hasta con joyas de
valor, convirtiéndolas en grandes damas.
Tina Lerner, la pianista rusa, posee juguete¡¡
pequeños, animales feroces corno osos del Polo,
tigres de Bengala, y hasta esquimales, todo
ello, claro está, de juguete, y se paga horas enteras cuidándolos y divertida con eJJos, estudiando las costumbres de los mismos animales, de carne y hueso, con lo que, según conft·
sión de ella misma, distrae sus ocios, que no
son muchos, pues el estudio Y los muchos conciertos que da por doquiera ne la dejan muchas
horas libres.
Katty Chautharn, la popular 'dis_e use" de
las muñecas, lo mismo que Elena Prince, la
cual guarda una colección notable de las mismas, vestidas con los trajes de los diversos países del globo, de manera que resulta una el':lgancia femenina cosmopolita coleccionada con
sumo gusto y con cierto arte exótico.
Hortensia Lasteret, que hasta la fecha pare-

Ethel Leginska.
IPeggi 1,1\Vood . .
, ·e1·a Curtís.
Elena. Prince.

Auriol Lee.
Tina Lerne1·.
)lall(l J{Jestoff.

ce oir con indiferencia los galanteos varoniles,
tiene una buena colección de perros de todas las
castas y dice que les profesa cariño, porque
nadie como ellos, son fieles y siempre cariñosos.
Largo serfa recoger las rarezas y las extravagancias de todas las artistas conocidas que
quizás por verse aclama.das por los públicos hacen gala de unas simpaUas fuera de lo vulgar.
Si de América pasamos á Francia y a Inglaterra nos encontraremos con casos extraordina·
rios en la vida de las actrices, y todos los dfas

)la.ry Fickforcl.
Lydia Lopoukowa.
JCitty Uheatham.
Hortensia Lusteret

se leen en las ,biograffa.s de las mismas rasgos
de un humorismo, que produce extrañeza. Las
estrellas de Parts tienen afecciones que pasan
de lo vulgar y en las comidas, en la manera de
vivir, en sus principios, en sus amistades, 0 q.
tentan algo que se sale de Jo vulgar, rayando
en Jo extraordinario. ¿Será que la vida de Ju
escena, la continuidad de crear diferen tes dipos en comedias y dramas, pueda ser la cau~a
de todo esto? Honda psicologfa que no es fácil averiguar; el caso es que todo ello es motivo de crftica y de curiosas anécdotas.

�trella" que comparta c-on ella, triunfos y fatigas. Adeli11a. Iris, es, sobre todo, una bailarina,
muy graciosa y muy hábil, pero nada más. No
rnbemcs (!ué pensará la empresa sobre este particular.
AUGGSTO COXllF..

Luisa. sea una eminencia, como pretende la.
critica de taquilla, ha realizado una bella. labor tan árdur _como prover.hosa.

De:!!J&gt;uls de todo, no se puede quejar el público metro¡iolitano de falta de es1&gt;ectáculo!l.
Opera: un aceptable cuadro operl.stico formado
con elementos en su mayor parte nacionale:1,
agrupados al rededor de la señora de la Fraga,
alista muy estimable y digna de ser notable ~i
no fuera mexicana. ( Porgue decir "mexicano"
significa que no 'tiene 1a. ayuda de sus coterri'.-

"Tambor &lt;le GraruHle1os" en e l P rincipal.

Vienen l uego las pequeñas compañfas dram,1tica.s que hacen llorar a barriadas enteras con
"La Cabaña de Tom." Estos cuadros son simpáticos y conmovedores de puro humildes y lamentables. Hacen obra de vulgarización estéri-

____________________
C'lementinl\ )lorín, de l P rinci ll/11, e n
Salón."

,_

neos y que, por el contrario, no se le debe reconocer algún mérlto). En esa troupe figuran
también cantantes jóvenes que son una bella
esperanza. Están allf-en Arbeu-el tenor Anaya el barftono Silva, con una voz digna de oh··
se,' las señoritas Abaunza y Maria Lulsa Es,,i·
nosa, el barftono jalisciense Servtn, el bajo
P.a.nciera. Una pléyade animosa y brillante. El
esfuerzo es digno de aplauso.
En drama está a la cabeza del movimiento,
Maria Luisa Vi\legas, con su cuadro del "l\h:xicano," si no excelente, homogéneo. )lalvalo&lt;'n,
-como le llaman sus admiradores a causa Je
la creación, hecha. por ella d 1 personaje de

Teresita Cal vó, del Principal, en "Venus
Sal ón."
los Quinteros, de ese mote-no ha hecho mayor
cosa. en favor del arte dramático nacional, pero
s! mucho, fomentando el arte puramente escénico. Ella es el arte puramente escénico. Ella
es la continuadora de la tradición sentada por
Virginia Fábregas, aunque no tenga la gentlleza ni la elegancia de la infortunada. actriz cautivadcra de nuestro 'Público. Sin que Mar!:i.

Mimí De,·bn, en "\'euu~ Salón.''

ca Y merec!an una. pensión de la Secretarh Je
Bellas Artes, porque fomentan el arle en los espíritus obstusos de la plebe.
Hay, también, opereta, e l género intermedio
entre la Opera presuntuosa y formal, y la zarzuela, aloca.da y cascabelera. EF,peranza Jr;¡;
triunfa en el "Ideal," compartiendo los aplr.t'sos con Josefina Peral, con el tenor Limón, con
el joven Patmer. Cierto que hay pcr allf muehas novedades, pero cierto asi m;•mo, que las
obras llevadas a la escena c3tán mo::itaJas con
lujo Y propiedad; Esperanza, que c.s ducha
en cosas del escenario, dirige la €sc;;na y reparte papeles. El Público la sigue mimando y
a¡&gt;laudiendo.
Y zarzuela, oh, zarzuela hay para exportar
a provincias. El Principal, que es la Basfllca de
este arte por horas, va al frente, suntuosamente llevando como vestales a. .Mim! Derba,
a. Carmen Segarra, a Clementina Morin, antigua conocida nuestra. AIH se han "repri3ado"
-como se dice ahora-las mAs celebradas producciones del género chico. La mise ea scerre
grandemente cuidada y el conjunto magnffico,
como que Por ahf andan las manos hábiles rie
Ca.pella Y de Miguel W'imer. El público, formado
por denodados habit ues, asiste en masa. a los
triunfos de la bella Mlmf. La empresa firme y
ganando.
Zarzuela bay también en el "Lfrico" y en los
teatros subalternos, entre los que descuella el
"Alcázar." Zarzuela hay también, desde el martes tíltimo, en el "Colón," donde es estrella Soledad Alvarez y una Iiñda satélite Adellna Iris.
La troupe está dirigida por el Joven Tirado-muy discreto tenor cómico-y en combinación
con la casa Pathé, Pues antes dP cada sección
pasa una película por la pa.ntalh del telón. Eata reforma podrá dar buenos resultados, puesto que atraerA buen número de familias, lo
que parece constituir el objetivo de la. empresa,
pero quid no dé todo el resultado apetecido,
pues ya se sabe que el público tandófilo no va
en busca. de impresiones infantiles precisa.mente. Esa innovación lleva. el riesgo de ahuyentar
a los trasnochadores que se pirran por el cuplé picaresco, sin dilaciones ni atenuañtes cinematográficos.
El cuadro es muy aceptable, aunque carente
de primeras figuras. Ali( la reina es Soledad A!v.a.rez Y creemos que seguirá siéndolo, puesto

que es empresaria y ella sa.brA a qué artistas enrola. Debemos decir, sinceramente, que por mucha gracia que derroche y por mucha elegalll'la
de que haga gala-pocas tiples visten meJor
que Ch ole Alvar ez-siempre faltará una "e;:-

DOS ESTRE~OS E~ EL TEATRO ~tEXICA~O.

",fnventud Divino Tesoro."

"Los Pasto1"t'll,"

•

�l

EL CANAL DE PANAMA

-.1

DE PARIS A NEW YORK_E_N-- -S~E~S_E-N~-T~A-_
~H~O~R~A-S
______

1

Ya se acerca la fecha en que el Canal de Panamá, esa obra grandiosa de la ingenierfa moderna, se abra al servicio público, después de
30 años en que la inteligencia del hombre ha
librado verdaderas batallas contra los enormf-S
obstáculos que la naturaleza amontonó en sn
paso.

La puerta de una de las g,·andes esclusas.

sobre la costa del Atlántico con Panamá a ori- tre Nueva York y los puerto:; orientales, dsil
llas del PacUlco; y más tarde, en lo. de Enero Asia y de Australia. Es cierto que el viaje de
de 1915 quedará libre el paso de todas las flo- Nueva York a Hongkong por el Canal de Panatas del mundo.
Las costas del Océano Pacífico van a adqui,ir
con la apertura del Canal, una importancia enorme, y hay que hacer justicia a Roosevelt que
tanto hizo porque los Estados Unidos no C:'! jara,1
en obra tan gigantesca. El, recoge en 1902 b
herencia francesa; bajo su egida se co.'lsuma la
fundación de la República de Panamá, y al año
siguiente compraba a la misma, por di :,z millones de dó!ares, la zona que el Cana! recorr!,i,
de cuyo zona, Norte América quedaba 30ber· na como asimismo dueña del Canal.
El mérito principal de €Sta obra, consi::;te en
lo que acorta las distancias, y por tanto los ,·iajes entre Nueva York y las costas occidentales
del continente septentrional; el nuevo C:l'llino
es menor que el actual en cerca de 8,415 millas
marftimas hasta las islas extremas del continente, y 5,000 para el re~to. El Ca.al economiza
a los Estados Unidos la construcc;ón de una ssiI .a&lt;; aguas del lago Gatun precipihtnclose
gunda escuadra, ya que permite la defensa
en el Canal, por el hueco que se hizo.
de ambas costrul, con una sola, cuyas partt.fl

El paso 1le la f'nlelll'a.

J_a explosión ele una mina de 20,000 kilos ele dinamita me1liante
la que, las aguas clel Pacífico pe11et1·1u·o11 en el
. Canal, por el hueco que se hizo.
Antes de que concluya el año de 1913 un
barco de guerra americano recorrerá las 4 6 millas de la via acuática que comunica a Colón

pueden pasar de uno a otro océano, en pocos
C:hs.

El C:rnal :;igniflca una reducción de viaje en-

Los ílltimos viujeros, que han I"eta1·daclo un 110co, alcanzan al navío aéreo
momentos antes ele pat'til'.

mtí durará tanto como e l h echo por el ce Suez;
pero los del mismo puerto al de S:mgal, Y,&gt;koama, Sydney, se abrevian bastante.

TEMA

As¡Xlcto que t)Odt·á p1·esentar un transatlántico aéreo, con su gran mira·
dot· ele p1·oa y su serie ele ventanas b1ilhu1temente iluminadas.

l.

¡Pensar que no he vivido,
que todo lo pasado hundirse puede
en - la mar i11sondable del olvido!
¡Pensar que en la angustiosa
desolación de una existencia vana
y e;1 la estéril fatiga cotidiana!
¡Pensar en la negrura
del porvenir! . . . ¡ Y en cuando ya cansado
de navegar por mares de amargura
mire aun distante el puerto ·deseado!
¡Pensar en que muy pronto,
tal vez mañana mismo,
abra a mi nave enfurecido el ponto
el seno de su abi"mo!

e
..Y

que en bl'eve contl'!Wl'án matl'imonio,

¡ Y pensar ea el sueño
del que quizá ya nunca se despierte,
y hundirse en el regazo de la Muerte!
¡Y pensar, oh Dios Santo, cuando ruede
al fondo de la fosa,
en la angustia crüel de haber vivido;
y hundirse en la negrura silenciosa
de la mar Insondable del olvido!
JORGE ADALBERTO VAZQUEZ.

La gran ne1·011ave va a 11te1•ra1·iza1· en Nueva Yo,·k y ya ha soltaclo sus anclas, al pasro: ft'en•
te a la estatua de la Libertad.

¿Sueño de un moderno Julio Verne? ¡Cuántos de éstos no son actualmente una hermosa
realidad! Los principales aviadores del mundo
prediceñ que antes de cincuenta años se cruzará corrientemente el Atlántico en inmensos
aeroplanos, capaces de llevar un considerable
número de pasajeros.
Nuestros grabados dan una anticipación de
este servicio transatlántico aéreo. Basta disminuir el peso de los motores, aumentar la superficie de las alas y encontrar un medio de
almacenar energia suficiente !para la larga travesia. ¿Cómo Ee consegui rá ésto? De la manero.
más sencilla; una evolución constante de las
ondas hertzianas permitirá en breve mandar energfa eléctrica a enormes distancias;
poniendo en el aeroplano un receptor de esa
energia, aumentado con un transformador, el
aparato impulsor ee reduce a unos cuantos kilos. Para evitar los accidentes por rotura de
la hélice, ésta será reemplazada por un propulsor de aire comprimido. Y, para que la fuerza
resulte barata, se tomará sencillamente de la
que se ~ierde ahora en el movimiento constante de las olas.
Esta es la parte práctica del asunto, que,
en cuanto a las conjeturas sobre rapictez, coufort y delicias de tales viajes, cada uno puede
echar su imaginación a volar, sin que las mí,s
atrevidas concepciones se alejen mucho de la
verdad.

�CRONICA

;

I

Según todas las predicciones do
la Moda, lectoras mras, los atavros
de invierno causarAn una completa
transformación en la silueta femenina, dAndole, por consiguiente, un
aspecto completamente nuevo. En
otra vez he señalado ya las innovaciones ro.is
sobresalientes, pero es preciso insistir en hablar
de éstas, aún cuando ya estAn anunciadas, pue;3
se prevee sin dificultad, que ellas abrir(m un
abismo cada vez mAs profundo entre las modas
de ayer y las de mañana.
Según todas las predicciones de la Moda, lectoras mras, los atavfos de invierno cauaará.n una
completa transformación en las silueta femenina, dé.ndole, 1&gt;or consiguiente, un aspecto completamente 11uevo. En otra Yez he señalado ya,
las innovaciones mAs sobresalientes, pero es pi:-ecirn insistir en hablar de éstas, aún cuando Y&lt;t
están anunciadas, pues ee prevee sin dificultad,
que ellas abrirAn un abismo cada vez má.s profundo entre las modas de ayer y las de mañana.
Como decta arriba,. lo que mAs ee marca, d •ude luego, e3 la transformación de la silueta, la
cual proviene de los cambios en el aspe(lto y en
la manera d&lt;&gt; seguir la llnea. En efecto: mientras los hombros se haczn cada vez mAs negligentes y caídos y el bajo de la falda se estrecha
de una manera tan exagerada como no lo hablamos visto jamAs, la ¡&gt;arte media del traje se
ampHa de un modo completamente marcado, "
lo que ayuda la abundancia de pliegues y draperfas, las cuales E&lt;c recogen r.or el frente a 'a
altura de las caderas. Este movimiento mu¡
acentuado en los trajes, es a11n má.s notable en
los largos mantos de piel, terciopelo, astrakAn,
felpa o seda brochada. Estos van estrechamente
cerrados en el cuello, con grandes canesús que
se prolongan más abajo de los hombros, en donde am¡&gt;lias vueltas drapeadas, finjen un fichú
flojo hasta el nivel de los brazos y recogido cerca
del talle.
Los cuerpos se eseotará.n ampliamente 30br~
camisolas de tul liso samamente ligero, lo cual
produce el efecto de un verdadero escote. Estas
camisolas, se hacen, :-. menudo, drapeadas y cruzaoas en forma:; de fich11, guarnec;d..'ts en el borde que toca. al cuello con un vo1'ante de tul plissado, el cual, sobresaliendo del borde del cuer1&gt;0, y llegando por detrás hasta la nuca, da el
efecto de cuello Médicis. En el bajo de las mangas semilargas, vemos, casi siempre, volantes
¡11issados de tul o de fino encaje, det nidos en la
orilla con l!stón entrelazado en una banda de
tul.
El talle vuelve a su sitio natural, y las espaldas de los trajes se hacen muy flexibles, muy
vagas, en forma de cuerpo-blusa, dé.ndole a todo
el cuerpo cierta negligencia y amplitud.
En todas las "toilettes" elegantes, los cuerpos se hacen, generalmente, en telas ligeras y
transparentes adecuadas al color del traje. En
la mayor parte de los atavros de ,,oche, el bajo
cuerpo se compone de una banda lisa, ya sea en
seda broc'Jada, brocado, terciopelo, raso, crespón
de China o paño de seda, en un ancho de 2(1
renUmetros, entallada por medio de dos pinza~
bajo los brazos, a manera de corselet&amp;. Lo alto
de dicho cuerro estA formado coa draperras de
tul o de muEe1 ina de Eeda, negligentes, flotantes
y un poco vagas, pues'as en transparencia sobre
pongée o muselina de seda rosa pá.lido, en tanto que los pliegues, di::;puestos en forma de breteles o de fichú, cubre11 u~a pequeña manga de
muselina o pongé.. Para los cuerpos hechos de
eata manera, la cintura resulta in11til, pues el
corselete ocupa su lugar; sin embargo, vemos
que algunas veces se acompañan de una cintura
bayadera colocada muy bajo y es'.rechando solamente J13 caderas.
El favor ele la :\loda por los volantes, se afirma cada dfa más y más de una manera 1&gt;ositiva,
1&gt;ues se hacen multitud de "toilettes" en tela~
ligeras cargadas en derredor de las caderas poi
un volante fruncido y guarnecidas en el bajo de
l:i falda con un pequeño volante plissado y pla.-

110. Otros· modelos son de tul, dispuesto en volantes orlados con seda. Otros, por fin, se hacen en seda flexible, cubiertos por siete volantes
de tul, abiertos 1&gt;or el frente en forma de A. La

v ga, pues, de las telas ligeras ha llegado a s.;
apogeo en estos momentos, sin fijarse en la temperatura inclemente, pues vemos Que no sólo en
,los atavtos destinados a las reuniones, bail!'s
y teatros se emplean el tul y la muselina de aeda para confeccionarlos, sino que, a11n los trajP.s
de calle y paseo están hechos con estas telas.
Como veréis, lectoras mfas, esto no parecP
muy razonable, pero la belleza de dichas telas
y lá. ley tlrAnica de la reina Moda, harán q•te
todas las damas acaten este decreto, seguras
de que su obediencia ha de ser recompensada
con creces, al ver realzados sus encaatos.
Es indiscutible que todo lo que veremos us-

t :&gt; invierno será. una ampliación de lo que vim 'S en la última primaYera. Las_ faldas de varic.s pedazos superpuestos se acentüan de d[a
en d[a. Dos "panneaux" plegados irregularmeute sobre una falda lisa; dos pedazos de tela
de forma y tamaño iguales a los faldones de
las levitas, cubrirá.n la mitad de la falda unidos a un tercero colocado encima que caerá por
detrás hasta el final de la misma; otras sencillamente plegadas ser•·iran para una casact&gt;,
larga del estilo "moujik," lo mismo que para
una corta con cinturón. Las hay largas por la
~alda y cortas delante, de terciopelo de color, bordado con torzal del mismo tono; la falda puede ser de paño de terciopelo má.s obscuro.
Los trajes de tarde, menos clá.sicos que el
"tailleur" de mañana, se prestan a todo género de fantasfas.
He visto uno muy original. La casaca, a la
rusa, era de paño rojo de Florencia, muy amplia y larga, sujeta en la cintura \;ur una tira
plegada de r&amp;so negro; las mangas, anchas,
tet&gt;.fan el vuelo recogido en la muñeca por medio de un p11ño e3trecho, por debajo del cual
::e escapaba la manga formando un volante sobre la n:ano, y la falda, de raso negro, completamente liE:i, hacfa resaltar de un modo extraordinario el rojo de la chaqueta.
El modelo Norfolk .s eguirá usAndose, ¡pero
con menos entusiasmo, por carecer de compiicaciones. Los terciopelos y las sedas seguir.in
siendo las telas predilectas para los vestidos
de tarde, comLinadas con otras de diferente
género y color. Hay muchas faldas con tres volantes forrados y vueltos sobre sf mismos;
cuerpos flojos con cinturóu de cuero, y cuell:&gt;s
de encaje o de batista form:i.11do marc-o a i:i.
cabeza.
Los escotes se general izan ron exageración,
¡rnes en pleno día, para asistir a un té fntimo,
se va escotada sin "guimpe." Una "toilette·•
elegante para esas pequeñas reuniones es indispensable; y como es ,p referible tener una ,
dos muy bonitas a tener varias vulgares, aconsejo a ustedes que se hagan un vestido de "gasa-crespó,•." u~gro. El cuerpo, fruncido en los
hombros y un poco más arriba del talle, figura.
i-n bolero rodeado de marta cibelina; marcan-

Elegante y bonito J&gt;aletot corto, hecho e n
terciopelo labl'aclo gris topo, guarnecido con
una anchu 11 a11Ja ele piel de nutl'ia, en el ha.in.
en el cuello y en la otilla de las mangas.-Traje ele yi;,ita o l'eunión por la tarde, co1úeccion.1do e n terciopelo negro. Túnica ele muselina de seda, bol'eleacla con una ancha banda ele arn:l·
ño moteado.-Tr·aje de visita, be,·ho en satén flexible violeta obscm·o, veltulo con muselina d .:
secla negra, en for·ma ele bolero y pequeña tírni ca. Ambos lu.·en , •olantes ¡&gt;lissados.

To.-a ele nutria
bordada de armiño,
guarnecida con una
alta coca de listón
verde esme1•alda.Sombrero ele te,·ciopelo castaño, ado1·•
naclo con una banda ele skungs y uua
gran •·osa hecha
con listón colo1·
ro;.a antiguo.

Toca de te1·ciopelo negro con la copa ele skungs. 1'01• úu-.co adomo luce llll alto "aig1·et•
te" de pája,·o del paraíso.-Sombre1·o•toca he cho en terdopelo neg1·0, adornado con un original "aigrette" de plumas de avestruz, negras también.

C'lementina )lorin , del P1·inci1&gt;al, que ha
Jucitlo una preciosa toilette ele mo&lt;la.

do el escote en pico, tiene un tul céfiro que sigue por la nuca para formar el cuello Médicis,
armado en alambre y recubierto de encaje.
La falda, J&gt;leg?.da, tiene en la parte su1&gt;erior
tres volantes de encaje ligeramente fruncido':!,
sujetos en el lado izquierdo con una marta entera colocad¡¡_ como si quisiera subir por la
falda.
Otro modP!o bonito es de terciopelo negro,
ins1&gt;irado en la época ele Luis Xlll; aparece esco,ado desde los hombros hasta la cintura sobre una camiseta de muselina blanca con encajes. La casaca, Lastante abie1 ta y puntiagud:i,
tiene bolsillos y botones de nácar blanco.
Las gasas rayadas y los crespones bordados
se emplean mucho para los trajes de mAs importancia, con c::.sacas de tercio¡&gt; lo negro o d•!
un tono muy obscuro.
Algunas faldas obscuras se forran de seda
blanca, procurando al plegarlas que se vea 1,;l
forro.
Las p!;;les son el adorno indisepensable de
nuestros vestidos, Y, aunque ele distinta manera, las encontramos en el sencillo "trotteur·• y
en el traje ti&lt;&gt; baile o en el de tarde.
El "glouton," que, por ser nuevo, tiene m'lchc;&gt; éxito, se em¡plea en pequeñas tiras como

final de volantes o adorno d e cuellos. Su color
rubio rojizo gusta extraordinariamente.
Las combinaciones de telas y las formas de
algunos modeles son tan raras, que parecen
creadas por cerebros anormales. Figúrense ustedes un vestido de "charmeuse" negra con una
abertura tan irregular en la parte superior a_,
la falda, que parece como si se hubiera roto;
por esa abertura aparece otro raso azul turquP-sa que sube por la cintura y forma la mité!.d
del cuerpo, siempre irregularmente; por debajo del raso azul sale una cami:ieta de ga3::t
blanca con escote en pico y mangas largas,
salpicadas de pequeñas aplicaciones de encaj~,
y cubriendo todo ello, una casaca cié gasa ne•
gra con un pequeño borde de "skung.·'
Pronto veremos adornar la:i f~ldas por debajo, como se bacra hnce quince años; entonces se llemaban "falayeuses" a uuos volantes
de encaje que se colocaban al borde de las
faldas, pcr debajo; ahora no sé qué nombre
les da:-;'1.
La próxima semana os hablaré en detalle de
todas estas evoluciones de· la inrl11,n·cataria ff-menina, pues aún hay mucho que decir a ese
respecto, y por aho1 a temo haber cansado vu,·stra atención.
MARGARITA.

�11
C OR R I D A

EN LOS TOROSII
D E L

D O JI 1- ~ G O 2 3

D E

NOVlEl\lBRE DE 1913
.)

,,

CONSULTAS

PAUA EL C'ABl&lt;}LLO

'.\Jaría de las '.\[el't:edes: No habla ya t~Hulo
el ¡;usto de recibir ninguna carta suya, anteril)r
a la que hoy me en"' a, y a la cual y:i. tuve el
gusto de contestar por correo.
Pensé que "Maria de Ja3 11ercedes" me habfa olvidado por comp leto, pero al ver que &lt;'Staba yo en un error, me apresuro a decirle cuán
frecPentemente me acuerdo de ella, deseándole
,iempre una pronta y completa felicidad.

Blanca: lo muy eficaz para evitar la caí,la.
del pelo, mojárselo diaria~ente con un cocimiento concentrado de agua de papas o de una
yerba que ee llama "sangre de drago."
Si, como me dice en 3u carta, es usted tau
jcven, pue¡¡ sólo cuenta quince años, le aco1:sejo que se corte el cabello dejándoJelo basta
el ccmienzo de la nuca, porque nada e, mí,s
eficaz que esto para facilitar la subida y el cn•c imic'lto del pelo, y. por otra parte, to, ,;e
usa mucho en las jóvenes de poca edad llevar
ern clase de ¡,einado, Giempre que el rostro esté embellecido por una verd1dera aureola d~
ri:cs cortos.

RESPt:ESTAS.

'.\IODELOS

,\licia: En efecto, estimada eeñorita, la !J,,_
lleza es un doP precioso que ejerce sobre la
mayor parte de l:ls personas una especial sobllranla; la mujer he1 mo,a tiene e;I sus manos un
centro m:l.:i envidiable aun que el de las mismas
reinas y emperatrices. Verdadero:; deseos tengo
de conocer a Ja amiga de quien me habla; esre·o con ar.sia el envio de su re~ra'.o, y si, como lo creo, &lt;.cu figura es tan perfecta que m~rezca los l·onores de la admiración general, le
da•·emos en esta p:l.gina un sitio preferente,
n··cs siempre ha si do "El l\l undo Ilustrado" uno
,,., los semanarios m:l.s adictos al culto de la
belleza artfstica en todas sus formas.
Agradez·o since:amente sus amables frases
p:ir~ saludarme.

,\ nita: Doy a. usted los n:odelos que desf.;a
para confeccionar una blusa de enc1je y un
mantillo para ::ervir el té.
La citada blusa es de enea 'e de Bruselas,
co!ocada sobre un fondo de seda azul antiguo;
y el u.artillo es de ~ela de lino, adornado con
r.•:ili~aciones de e ncaje "Rena:imiento."

CARTAS EXTRA\ 'L\.OAS.

C'O:\'SEJO ])E DIPORTr\XC'IA
Walkiria: Es bastaPte diflcil dar un cons'3jo acertado en casos ::eme·a'ltes al suyo, estimada amiga; mucho m ás si te tiene en cuen¡,a
que usted es una mujer de clara inteligencia,
de amplia cultura y de carácter enérgico. ¿ Qu¿
podrá decirle "Margarita," que us'ed misma
no haya pensado y r : suelto Eobre la complicada situación en que hoy se e11 .ci;entra ·? Nada,
o casi nada; pero a fin de corresponder debida-

Camelia : Los sombr eros que nos ha'l traído
las modas de Otoño, son un poco más grand&lt;!s
que las de la pasada estación, pero no pueden
llamarse grandes, ni aun siquiera de medianas
proporciones; son pequeños, pero no llegan a
ser diminutos. El terciopelo, el fieltro flexibl.:-,
el otomano y la piel, serán los elemePtos más
apropiados pa;-a confeccionar dichos sombreros.
Tengo mucho gusto en contestar a todas sus
!)reguntas.

. UIRECCION.
Sihia: Ruego a u3ted que ire dé su direPción particular a fin de contestar amplimente
a su pregunta, pues tratándose de asuntos tan
delicados como es el que me comunica en su
carta Es preferible h::cerlo de una m:i.nera
pruder.te.
El caEo de t:st(d es tan orlginal, que sin
l! uda su esposo Jo reconocerla al leerlo, y por
e:,ta causa no debe exponerse al peligro gra udlslmo de la publicidad. Luego que reciba su
carta tendré el gusto de contestarla.

tan déspota; porque si hoy se aman con dc!irio, mañai•.a se aborrecer:l.n del mismo mo :lo.
Perdone mi franqueza, y crea que soy 5 1J
amiga de corazón.
USOS

PATIA LAS MANOS.

Sofía: Use todos los dias la preparación sig uiente y conseguirá .Jo que desea: se mezclan
cincuenta. grames de agua de Colonia con otros
cincuenta de g licerina; se le añaden veinte gotas de u.,tura de benju1 y el jugo de un limón
trande. Se aplica esta composicióP :iobre la ph:l
é'e las manos, después de lavarlas con a~ua tibia, y poco a poco van adquiriendo una suavidad y una blancura, tales corno usted quiere
tenerlas: pero es neces1rio tener mucha conlltar.cia en este tratamiento.
M 11 gracias por su bondad para juzgarme:
no rrere~co las afectuosas frases que me dedica, y no e ncuentro o_tra manera de corresponderlaE, ri no es ofreciéndole mi amis'.a:l. y mi
cariño:;a s!mpatla.

porque de otro modo no habrla ventura en ese
enlace; lo mismo que si un hombre de carácter violento y tir:l.nico pretende enlazar su
suerte con una compañera semejante a él.
Aun es tiempo; rompa usted las relaciom•'&gt;
que hoy tiene con ese caballero tan celoso Y

mente a s u confiarza, le diré mi opinión con
absoluta franqueza, apnque quizás co·,, e lla le
voy a causar una impresión desagradable. La
verdad no siem!&gt;re puede olrse; su voz es d,1ra, implacable y cruel en ciertas ocasiones, y
por esto temo que mi respuesta. no l e sea gr:J.ta. Sin embargo, el único modo de agradecnr
una confidencia de la im portancia que tiE!ne la
que usted me hace, es responder a ell a con una
completa sincerida d, como voy a hacerlo.
No creo ni por un momento que eea feliz casándose con el hombre a quien ama Coil la
vehemente pasión de un esp!ritu tan fuerte
como es el de usted, pues r i su prometido "S
dominante y orgulloso, no te ndrá un sólo momento de paz ni de dicha en s u hogar: se lo
a;,e¡;uro.
Des caracteres semejantes no se adopta11
nur.ca, y e n el matrimonio la un ión de las almas necesi ta su comple'o, Ei :,e gui:ire encontrar a lli la dicba, pero es imposible llegar a
este r€sultado, si tanto )a es::iosa como el marido quieren conservar su independenc,a v
ejercer uP dominio completo en el gobier-.10 de
la casa.
Las mujeres imperiosas y altivas deben ele.gir un dueño amable, complaciente y d6.c1l;

DE SOCIEDAD

~!atilde : Los amigos 30Jteros no pueden &gt;'isitar a las señoritas de la casa, sin que se encuentren e n ésta lo3 .iefes de la familia, o cuando menos alguna pernona de respeto que pueda
servir de honorabl e compañia a las jóvenes a.
quienes se va a visitar. No es suficiente la presencia de una institutriz, por más que ésta .;e:t
un3, 11ersona excelente y llena de cualidades,
porque nunca puede represent:i.r el papel que
es necesario c'l estos casos; asr pues, le aconsejo que r&gt;o re: iban, ni usted ni su h ermanita
a esos "intachables caballeros.'' en ausencia
de los dueños de la casa, rorque podr' an criticar a ustede:, ron mucha dureza, y, Jo q_ue es
~cor, co,,. absoli;ta ju~tici::i.
'.\lARGARlTA.

UN A BUEN A PRACTICA
Toda mujer ordenada debe apuntar sus gastos diarios al centavo ; esta costumbre es ut1l!sima y sirve para corregirse de esos infinitos
caprichos de escasa importancia cada uno por
si solo, pero que en conjunto aumentan considerablemente e l presupuesto doméstico.
La cont'lbilidad carece en absoluto de enco..nto para la mayorfa de las muchacl.J.as que aspiran a ser señoras; pero como su aprendizaje
práctico es necesario, para animarlas al ensayo de amas de casa se las debe regalar una
caja como la que vamos a describir.
Es de piel verde con un compartimiento para billetes, otro pa1 a oro, dos cestitos de alambre dorado para la plata y el cobre, y en la tapa, un cuaderno con su lápiz, donde anotar
el dinero que sale r ~ntra en l¡¡. caja.

•

•

r

luchar un cu - rto de hora
con los aurigas que no admiten cobrar menos de tres
tantos el precio ordinario,
buscar socios amigos o anGnimos que compartan con
nosotros el ser arrastrados
a tan altos precios y, por
fin, llegar a la plaza a ias
dos de la tarde para encontrarnos, ¡ oh desconsu,;lo!, COI• que las tres cuartas partes del tendido estin
pletóricas, Y, después
de
·tanta lucha, tenemos que
contentarnos con un sitio
arriba del Director de Orquest:i.. As: sucedió el daGao1!a cambiando de rodillas a su segundo toro.
Tercel' pal' al cambio por Gaona a su segundo.
:,:::,ingo pasado,
pero ba:i,
una cosa que nos llamó la.
at.ención, y es que, a las
dos y media de la tard_e, aún las locallaad~,:, ya sea de envidia. . . . . . . ¡ quién sabe cuántos
La cuarta corrida de la temporada fué un vernumeradas, palcos de tendido inclusive, tenían
dadero acontecimiento social y arUstico, y digo
otros sentimientos! y al compás de la marcha
ya sus adornos,-y permHanme las señoras es- obligada, ejecutada por una música que, bueno
artistico después de haber meditado bien en
ta insignificante galanteria,-lo cual quiere desi cabe o no la palabra, porque hay quien diga
es decirlo, fué el único manchón de la tarde,
cir que hay algo que nos empuja a la plaza,
que en los toros no existe el arte. Cuatro corrid~s
llenaron el ruedo las cuadrillas, precedidas por
antes. mucho antes, de la corrida, y es qu~.
lleva la empresa de presentar al público y otros
un par de alguaciles que, montados en sendos
a no dudarlo, el espectáculo de veinte mil gen- caballos, uno de los cuales era hermosislmo,
tantos llenos ha habido en la plaza, pero e l últes,
la
amalgama
de
colores,
los
gritos
del
detimo no ha tenido antecedente, ni siquiera en la
ib:i. a pedir a la Presidencia "u venia para empartamento de invierno, y una que otra uota pezar la sesión.
presentación de Belmonte; y era nat'ural; uno,;,
musical
que
se
pe&gt;rcibe
y
que
hace
esfuerzos
gaonistas; otros, antigaonistas; otros, entre
Pudimos admirar desde luego la figura de
ellos el que escribe, simplemente amantes de para hacerse oir entre e l rumor terrible de las Gaona, pudimos notar que dos años de vida
voces del público, es un tónico que previene europea le han robustecido sin hacerle perde:·
la fiesta brava, todos tenlamos motivos, mis
favorab lemen te ¡:,ara la fiesta. Una tarde de ,o- esa esbeltez que hace de él una figura ideal p:i.que los de costumbre en estos casos, ,para ap"E:surarnos a tomar un buen sitio en la localidad r.os, y de buenos toros, es una tarde de emo- ra torero.
ciones, y no queremos perder ni el espectáculo
que a cada quien le depararon sus recurso.;.
A mi derredor habta multitud de antigaoniianterior a la corrida, ni el posterior a ella,
¡ Y cómo envidiamos .a e sos grandes señores que
que es el desfile magnlfico que se admira a l ta.s, quienes desde el principio hicieron macomen los domingos a las dos de la tarde, y con
toda comodidad llegan un minuto antes de las llie de la escalera central, cuando millares de nifestaciones, aunque correctlsimas, de que
esperaban ver a Gaona, dectan, como siempre:
t1 es!! Esos señores tienen aseguradas sus ba- bellas damas de bracero con caballe, os elegantes,
rreras, la seguridad de que ningún sombrero descienden majestuosa y lentamente, como si desigual, ventajoso, muy a me.nudo medroso,
importuno irá a convertirse en pantall.1, penetradas las damas del encanto que este es- por.iéndose constantemente en "pose" más anmuy linda quizá, ,pero menos interesante en pectáculo tiene para los varones en fila, al pie te la cámam fotográfica que ante los toros, paesos momentos que los toros; pero para los que de la escalera, quisieran tener la condescenden- ra adm irarse después en las revistas ilustr::i.da3.
no podemos llegar a tan bajos sitios,--ojalá! cia de prolongar visual tan hermo:,o.
Esta frase es casi textual, asr la
oi de labios de un antigaonista. Pero, ¡señor\, cuando Gaona. hubo m:i.tado su primer toro, estos distinguidos aficionados callaba11, y cuando
el maestro ejecutó esa admirable
faena a su segundo toro, esa faen,1
que el cinematógrafo perpetuará y
la historia de este arte debe recoger,
mis compañeros de local aplaud1an
tan frenéticamente como cualquier
gaonista.
Y lo que pude notar con veinte o
treinta espectadores, estoy seguro
ocurrió con todos los antigaonistas
y los indifere ntes. He visto alguna
crónica escrita por alguien a quien
se atribuye ser antigaonista, en la
que dice lo siguiente:
"¿ Qué es entonces Rodolfo Gaona? Una estrella de primera magnitud que brilla con fulgores propios
y algunas nebulosidades en el ci-llo
de la tauromaquia, y que por circu nstancias especiales que los aficionados no ignoran, tales como la r etirada de Bombita y Machaco, está
llamado ¿qué digo llamado?, oblig&lt;1.do a disputar el codiciado puesto a
los que quedan cercando el trono, y
que son Vicente Pastor, los Gallos y
Bel monte.
"Dos años toreando al lado de los
más famosos lidiadores, le han afinadc, según pareceres de quienes Je
vieron ú ltimamente su estilo de torear, mejor dicho, su condición de
torero hábil y entendido ; y si con. sigue Gao11a dominar el punto vulnespués ele la c0l'l'ida, el señol' Geue,·al Hue11:a invitó a Gaona y a sus amigos a tomar una copa
de champaña en un rénttico restam·ant.
nerable de su toreo, que es· el estoquear, la suerte le deparará muchos
triunfos."
las temporadas que, como éstas, se presentan
El domingo pasado, al vibrar la .aota del claVéaee ahora lo que dice el cronista de LA
tan esplendorosas, son una amenaza para n ue,;- rtn que ordena el principio de la n.:sta, se hiz"
SEMANA ILUSTRADA, don Carlos Quiroi&lt;,
tra salud. Comer a las doce y media para em- un silencio imponente: iba a surgir la figura que está reputado como uno de los más intepezar los trabajos terribles que se inician con de un hombre por quien todo ese público tien,~ ligen tes cronistas de toros:
la consecución del vehtculo a la una y media., sentimientos tan fuertes, ya sea de entusiasmo,
"Pocas vece3, mejor dicho, nunca, habtan sa-

.,,

•

J

�EL !liU~'DO ILÜSTRÁ.DO.
lido los espectadores tan satisfechos del espectá.culo que acababan de presenciar, y eran de
ofrse los comentarios de aquel público, que,
ronco de gritar, fatigado de tanto batir palmas,
aún recordaba gozoso las gallardfas, los pro(\igios de arte y de valor de que habla sido
tegtigo.
~ llegaban, después de comentar
aquellas
proezas, a una sola conclusión, con la cual, por
cierto, yo no estoy conforme y la rechazo de
todas veras. Dec.l an: '' ¡ Gaona sf es un fenó-

meno!"
No, señores. Incurren ustedes en un sacrilegio imperdonable. ¡ Gaona no es un fenómeno!
Gaona es uP coloso, un artista que sabe elevarse a alturas excelsas; es un torero. Todo,
menos fenómeno, porque, en cuanto llevó :i.
cabo no hubo nada fuera del humano alcanco::.
Lo cual, por ott a part:?, eJJ. mao.era alguna quie. .,a

-

"'t
◄

•.,........ ",¿ •

r·~~,~
...

1.

-~~~

...J ,,

..
fl

Gaoua en su l&gt;l'imero, en el te1°l"eno !le los va•

lientes.
re decir que lo esté al de cualquier hijo de vecino. Hacer lo que hizo Gaona sólo es patrimonio de los elegi~os, de los que recibieron el divino soplo que los eleva del nivel común del
resto de los mortales.
Gaona se presentó ante nosotros en toda la
plePltud de su épica grandeza, y no parece que
se propuso matar de rstz ciertas habllllas que
en público circulaban, y demostrar que tiene
fuerzas y obtiene alientos para ir a donde vaya
el mejor de los que hoy dfa peln= trenza. Por
ello, hasta muchos de ous ir,econciliables en-,-

cil que exista alguien que pueda superarle,a.sf,-y diré con Don Modesto,-no torearon q¡
Cayetano Sa::!nz, Pi Lagartijo, ni. . . . el Niño
de la Bola!
Aquello fué poner cátedra de toreo tino y
arttstico y valeroso. Aquello fué una demostración palmaria de lo que es el arte que inmortalizó a Paquiro, cuando el sacerdote que ofi•
cia es uno de los ungidos por el soplo de 11
excelsitud. Jamás, bast{l. entonces, to::-ero alguuo en nuestras plazas habfa llegado a semejante altura, porque aquello fué monstruoso, magistral, increíble, único. Aquella faena no solamente fué hermosa, sino de un valiente que
llega al terreno del b.uto y, en sus propios dominios lo desafta.
·
Por eso hizo sentir a los veinte mil espectadores un estremecimienw de terror y una perd ur.1ble sensación oe belleza."
En las anteriores Uneas que he transcrit-:&gt;
está condensado el trabajo de Rodolfo y nada
fiemos de agregar porque este párrafo es, en mi
concepto, tan bello que no queremos quitarle
méritos, haciendo que se pierda entre nuestra
crónica.
Para hoy domingo se tiene otro cartel
de atractivo: Gaona y Pastor, que forman una
pareja como diffcilmente podrán encontran,o
dos. Asf es que habrá. que estar en la plaza a
la una d ~ la tarde....
D. PECHO.

La alternativa de Belmonte no ha podido s~r
más infortunada: el diestro, herido; las faena,;,
deslucidas; el ganado, detestable, y si aún fue1 a poco, una zarzuela de actualidad de Ceferino Palencia en el Gran Teatro, dedicada a sr.tirlzar el triunfo de un torero. Aludiendo a Ov~.,ción y oreja, ya de triste memoria.
A Ceferlno Palencia, como a mr, le parece
absurda la afición a las corridas de toros e incomprensible que a los •oreros se les rodee de
tamaña aureola y les sean tributados tan es-

EL l\lUNDO ILUSTRADO.
plenderosos homenajes. El valor caballeresco,
r::. temeridad generosa, la impulsividad ber6ica, despertaron siempre el entusiasmo unánime
y admirativo do las multitudes. Pero el hecho
de exponer la vida profesionalmente y por codicias de dinero, ya no es lo mismo. El arriesgado, en este caso, puede parecernos un bárbaro, si
se mete en ·e1 peligro porque no lo conoce, o
u!! desdichado o digno de lástima, si solemos
verle--y no falta en nuestros toreros ejemplo
de ello-hacer de tripas corazón y poco menos
que morirse de miedo al matar. De cualquiera
manera, el valor •etribuído no deberfa parangonarse con el valor desinteresado. Por mi parte, nunca admiraré lo mismo a Vicente Pastor
que al General Prim.
Aparte de estos distingos, a muchos españoles nos abochorna y molesta el esplendor d,•l
arte taurino y aun la barbárie de las corridas
de toros por sf mismas. De ahl' los taurótobo~,
que a veces
tienen su
mérito
también.
Eugenio Noel, hablando pestes del toreo &lt;!ll
Triana, no exponía menos el pellejo que ttn
espada trianero a la hora de clavar el estoque.
Creo mil veces preferible ,la neuuralidad Y,
cuando a uno no le gustan los toros, limitarse
'l no ir, que es lo que yo hago.
Pero nuestro buen Ceferino Palencia, el
aplaudido autor de Comediantes )' t01·eros, ha
pretendido escribir una sátira furiosa contra el
taurofilismo. ¡Y, vive Dios, que la ha bilvan¡¡do bien pobremente! Nunca vimos en la escena
nada tan viejo, tan lánguido ni tan candoroso.
No tuvieron que hacer caer el telón los depeudientes del teatro. Se cayó él solo, de puro
aburrido. El maestro Jiménez debió de preverlo cuando escribió la música. Sin duda por ello,
la hizo tan anodina, habiendo demostrado tantas veces que sabe hacerla sugestiva y brillante.
Para los aficionados al toreo, la corrida de
alternativa de Belmonte fué un gran desencanto. Para los que deseamos que la fiesta nacional
deje de ser nacional lo antes posible, el alegato de Ceferino Palencia contra la torería, ha sido un enorme descalabro también.

Cúrese lid. en su
domicilio.

CURA POSITIVA PARA LAS
ALMORRANAS.
El Ungüento de l\funyon para las
Almorranas alivia instantáneameute. Es un nuevo método completamente limpio. El Ungüento viene
envasado en un tubo de estaño. Ea
el único instrumento que hace llega,·
el medicamento al origen de la enfermedad. Con dicho tubo medica
usted las partes inflamadas que TJ.O
pueden alcanzarse con los dedos.
Precio: 60 centavos.
UN

MEDICO PROMINENTE DliJ
HABANA TESTIFICA:
"El que suscribe, Médico Cirujano, etc., certifico: Que he usado
con buen éxito en todos los clieute3
que han padecido de Hemorroides,
el Ungüento de J\funyon para las Almorranas, habiendo obtenido resultados satisfactorios. Y para que conste expido el presente en la Habans,
a 8 de Junio de mil novecientos doce.-DR. JOSE F. DAVALOS."
EL REMEDIO PARA LA SANGRE, extirpa todas las impurezas de
la sangre, 60 centavos. Marca 3 X,
$ 2.
EL REMEDIO PARA EL ESTREÑIMIENTO. El más poderoso, el
f!lás cienUflco y eficaz para esa enfermedad. En tubos, por 60 centil•
vos.
EL REMEDIO PARA EL HIGA·
DO, cura posltlvamente la BUiosldad, la IcterlcJa, el entorpecimiento del Hígado, la sensación del Cansancio y Agotamiento, la Ventosidad
del Estomago, etc., etc. 50 centavos.
Marca 3 X, $ 2.
Pida usted la "Guta de la Salud,"
de Munyon, en las Droguertas de J.
Labadle Sucs. y era., Av. San Francisco 43; J. Ulhleln Sucs., 3a. A-:.
BoUvar 2 6; Johannsen, Félix y era.,
Av. San Francisco 3 9; Droguería da1
Elefante, Av. Isabel la Católica 6; y
otras. Consultas por correspondencia, confidenciales y libres de toe.lo
gasto.
MUNYON'S, 63 AND JEFFERSON, PHILADELPHIA, E. U. d ~

CARAMANCHF:T,.

(De "Nuevo Mundo.")

\(==== ====1)

rr~

Del cajón de mi ropero
Pa1·a "El ~luuclo Ilustrado."

Agencia de Inhumaciones

EUSEBIO GAYOSSO.

Gaona en un pase de pech o en s u tercero.
migos de antaño, tuvieron que Inclinarse ante
la portentoza maestría del torero más grande
y más completo de cuantos en la actualidad
sortean reses bravas.
Para Gaona no caben sino elogios. No puP.de ponérsele tacha algu.~a, aun cuando quiera
juzgársele con el criterio mlis exigente y descontetadlzo. Restar méritos a las faenas que
realizó el torero de León queda para quien gusta de negar la Ju:. del dfa; porque lo que hizo
en la última corrida fué, sencillamente, un prodigio. Como él toreó el tercer toro, en verda«I,
~si no habíamos visto torear nunca, y es difi-

MARISCALA, 3.

Recaudación de Panteones, Cajas Mortuorias,
Servicio Fúnebre por Ferrocarril.

~j)

Teléfonos: { ER1cssoN.
MEXICANA,

s3&amp;.
1006.

~==========~

1

El jardf P. de mi casa, con la modestia que le caracteriza, me convidaba a descansar. La tarde, que 1;:,
de dia de fiesta religiosa, está tranquila, a,pacible .....
¡ Qué dulces son las tardes libres
cuando las motiva una fiesta religiosa! La ciudaa, en su mística senectud, tiene la halagadora apariencia
de dormir en un sueño de amor.
El comercio ha cerrado sus pu(:lrtas, y los empleados, libres de sus
cotidianas tareas, no transitan por
las anchas avenidas aumentando el
bullicio; no, en estas tardes, la gente en su generalidad, se recoge en
sus moradas, y la ciudad recuerda
las calles conventuales y solas d,•1
tiempo de Nueva España.
Unos, acompañados de sus autores

favoritos, repasan hojas y bojas toda la tarde; otros se han llevado a
casa a sus íntimos para jugar el dominó al calor del humeante china
y al murmullo de sus tranquilas
charlas; y otros, muy pocos, se han
ido al .Club.
Yo, sin rehuir a la tentación que
me brinda la tarde calmosa, he tirado de la poltrona de largos brazos,
y trayendo a mf un polvoso cajón de
mi ropero, me he puesto a repasarlo,
no por primera vez, pero st ha transcurrido mucho tiempo desde que mis
manos no tocaban esos objetos, miuucias quizá, pero sagrados para mi,
pues me traen remembranzas felices.
El suave y fresco viento, tras c.l•!
filtrarse por las hojas de los frutales,
llega y besa todo mi rostro, y se al"lja, ladrón, con los recuerdos de mi
pasado que van brotando de mi ine;ite cual manantial inagotable.
Cada p.,,pelillo rugoso, cada portador de cariño ronque tropiezan
mis febriles manos en este cajón que
no ha respetado la polilla, me, trae
la historia de un lapso de mi vida
romántica; y todo en conjunto, hasta el mismo cajón, forma para mf
un poema.
Continúo mi labor de desentrañar
cosas idas, y de pronto encuéntrome
e,,. el fondo, algo como una piedra
de forma oval; sa.cúdole el polvo y
resulta ser, ¡quién lo dijera! .....
¡ Un hu eso de mango!
Este tosco objeto, que muchas y
muchas veces besé en el delirio da
mis juveniles ~ños, me recuerda un
amor que tuve en mis mocedades.
Era en un pueblo costeño; en s·1
exterior sencillo, pero lleno de riquezas en su fntima moralidad. Recibía
diariamente la saludable brisa del
mar y los rayos candentes del sol.
Una mozuela de catorce 1&gt;rimaveras era el dulce yugo de mis pensamientos y de mis actos. Ella formaba todo mi encanto, y yo constitula,
al parecer, el encanto de su vida.
Nos amábamos entrañablemente, con
ese afecto rústico y sencillo de los
pueblos acariciadoc por tas rumorosas hondas del mar.
Su padre era un honrado pescador
en grande. Su madre habfa muerto
cuando aün contaba la niña ocho
afios. Vlvfa con su buena Ua Ana,
y m4s por cariño que por eufonfa
la llamaba Tlana
Tlena era un modelo de Vas solteraa. Aunque en un principio se opuso
con la tenacidad de los g ,tos monteces, e. nuestros sencillos amorea, después cedió irremediablemente, como
cede el sold&amp;.do cuando agota el último cartucho.
Dolores, o sea Lola, como llamaban
cariñosamente a mi novia, era unll.
mocetona formida, morena y con
unos ojos más negros que el abismo
del mar, y má.s expansivos y brillantes que la amorosa estrella que guió
a Belem a los Reyes de Oriente.
¡ Oh hermosa Lola! Yo te amaoa
con un cariño puro y grande, arrullado apaciblemente en las frescas
noches de luna y frente al tranquilo
mar.
Cuando te veia sumergir tus desnudos pies en la espuma de las aguas
y subir a una peña azotada por las
olas, y brilando en tu frente morena
la bella luna, parecfas la encanta«la
odina de mis ensueños de princi1ie
enamorado, y entonces, cual rendido
galán, seguía tus huellas para colocarme a tu lado.
Cuando solos en la ribera y sentados en la arena nos contábamos cu1t::'.s de amores, tú semejabas la encantadora sirena de la leyenda, reiua
de las olas.
~
Al ver, celoso, las estrellas que te
miraban y que el mar se acercaba
murmurador, hubiera querido 'lngullirte toda, cual tragabas tü, avara, las ostras sabrosas con que nos
regalaba el bueno del mar.

Los domingos, tú, con tu almidoRECOMENDADA
nada saya de dia festivo, y yo tamPOR MÉDICOS
bién con mi dril de rigor, juntos y
PROMINENTES
devotamente fbamos a la iglesia d.il
pueblo, para ofs misa.
Al verte postrada ante el altar y
en profunda oración, mi corazon se
€Stremecfa emocionado.
¡ Oh dulces dfas de mi infantil primavera! Estáis lejos ya, y ahora c,s
sueño tan sólo como una visión ...
Estos restos de una fruta azucarada que una vez ella saboreó, recuerdan mis amores que pasaron, y
que, obedeciendo a un decreto fatal . . . . no vol verán.
Habfa en el huerto de su casa un
favorito mango. Ella lo cuidaba con
esmero. Un dfa notamos que entre
tupidas hojas crectan juntos dos vástagos de igual parecido.
"Estos los cuidaremos y cuando
maduren serán para nosotros." me
dijo.
A medida que se des1rrollaban y
adquir,rfan soPro!!a-do calor, nue~tros amores se vigorizaban como
influenciados bajo la misma fuerza,
bajo el mismo sol.
Todos los dfas ibamos a verloR,
esperando ingénuamente se operarfa
una rápida transformación.
Llegó al fin el dfa deseado: cortamos, ya en sazón nuestra fnflma cosecha, y con diversidad de otras frutas
nos encaminamos a la playa. La ta:de era fresca, y la brisa suave del
mar, levantaba caprichosamente la
falda de Lola, dejando ver sus pantoDicen de Nueva York que en
rrillas de inocente voluptucsidad.
El sol poniente, que doraba las Long Islar.d ha fallecido, a. la edad
nubes al irse hundiendo en el océ:.i- de ciento cuarenta y nueve años, el
doctor chino Chao-Cho!.
no, semejaba, ante nuestros ojos úe
Este nuevo Matusalén viv:a. d!lsde
adolescentes, una fantástica visión.
hace cincuenta años alejado de s11
Gustamos de las frutas. De los dos
mangos Que culdá.ramos como teso- pafs; pero sin dejar de practicar su,.
ros, y ya única.mente quedaban los CO!"tumbre3 de la tierra donde vi6 la
luz. Fué a los Estados Unidos a conhuesos, que parecfan dos gemelos.
Cosa rara: los recfduos de las de- cultar con algunos de sus colegas «lil
más frutas habíamos Ido arrojando • profesión sobre los achaques que paa la arena, despreocupadamente; pa- decía, y tan bien sentaron los nuero aquellos huesos, sin darnos cuen- vo&amp; aires a 1,us noventa y nueve años
ta de pronto, nos resistimos a deJ,u que decidió acabar sus dfas en América.
caer, como si tuvieran algo nuestro.
Nació en el propio Pekfn el añoYa el sol se habfa ocultado en el
horizonte, y la noche nos cubrfa. con 174 6. Estud 16 en su pafs, paso 1u ego
su velo r.egro y ei¡tr ellado, cuando a Europa para perfeccionar sus esresolvimos volver al pueblo. Todo en tudios y volvlO a China, donde vivió
torno nuestro era silencio y soleda-1. en grande, merced a su fortuna.
Se casó dos veces: la primera a
La monoton:a. de las olas, al chocar
fraternalmente con las pefias, sus los veinte afios, y la segunda a los
clrcuenta: pero no tuvo descendenhermanas, semejaba el eco ténue y
cia.
apagado de una triste serenata....
Hasta los ciento veinticuatro años
Una mirada de Inteligencia absllrvló nuestros Eentldos. Hicimos el hizo vida muy activa. Diez afios descambio de los huesos de mango, en pués lefa su corres&lt;pondencia y los
periódicos.
medio de la Inconsciencia más comAtribu~a 3u longevidad al hecho
pleta. Cupido, el dios que adorábamos,. escanciaba sobre nuestros co- de no haber probado las bebidas alcoh6llcas, ni haber fumado una sola
razones, su carcaj lleno del licor fa.
pipa de opio.
vorito en los banquetes del Olimpo,
Nos juramos amor puro y eterno
al efectuar el eolemne acto del cambio de aquellos prosaicos huesos, investidos, como por mágica varita, de
un crnn valor para nosotros.

·R

PARA

_I.CATARR

SIGhO Y MEDIODE EDAD

Y después que el inmutable dect1no nos Eepar6 como separa el invierno a dos amorosas tortolitas, hemos
vagado pcr rumbos opuestos, pensando yo ei1 ella, y ella. . . . quizá
pensardo en mL
Quizá. también en estos momentos
besa, como yo, en un arrobamiento
de feliz remembranza, el hueso, testigo mudo de aquel juramento.
Pero tal vez, cual vulgar novela,
ella olvidó basta el recuerdo de
nuestros amores, y entonces el hueso de mango, como objeto profano,
ha ido hace muchos años, a donde
van !as cosas que se olvidan ....
Ya decilna la tarde, y yo, rodea«lo
de mis recuerdos, como fantasmas
queridos, guardo una vez más en el
cajón de mi ropero, el hueso de mango.

P. F. llEALY.

�EL )WXDO Il,USTRADO.

"M1 Amante Musa"
Vino a mi estancia mi musa; ral
única enamorada, la única que me
visita en mis Oltlmos dtas; ella sola
me consuela .al des.ahogar mis penas,
inspirándome para vertlr con expresión mis sentimientos.
Vino mi musa; y condolida al n:r
los estragos que la pasión hizo en
mf, murmura:
-¡Pobre artista soñador, la materia casi te abandona, consumida por
el fuego de tu amor. Me seducea, porque tu alma se refleja inmensa, en
tus ojos se ha reconcentrado la es •ocia de tu vida, triste vida, que las
punzantes espinas de tu calvario hirieron cruel y ella se va a escondt'r
refuglAndose en un rincón de tu
cuerpo, tus ojos, que son espejos del
alma y que por eso parece escoger,
para mostrar su desventura, e inspirar la compasión. Pero tu amatl:t
no te compadece, no te comprende!
huye de U, le Inspiran miedo tus
ojos que revelan al dolor eilcerrado
en ellos; a "ella" que es alegre y casquivana, el dolor la espanta y no
mira el fondo de tu alma henchida
de pasión, grande, que envolverla su
alma en Idilio eterno de amor.
Mi mu6a conmovida lloraba.
-¡Pobre e.rtist.a!-me dice;-.\
mt no me asusta la tristeza de esos
ojos que piden amor para uo morir,
(el amor es la vida) ojos suaves que
hablan de sufrimiento resignado. Y
cuando empañadas tus pupilas por
1:i.s lágrimas, me dicen tu bondad Y
cantan las tristezas del amor. ¡ Tas
ojos negros, trist€s, como obscuras
noches que alumbran la tempestad
de las ¡pasiones! ....
-Yo te amo, termina mi musa;
y seré tu compañera fiel, para sentir,
llorar y compartir tus duelos.
JULIO R . GAXDARA.
México, Noviembre de 1913.

'La poca gnna &lt;le ('omer y la repugnancia a la leche, que e3 a menudo
manifestación de neurosis ¡&gt;recoz
en los niños que van a la escuela,
enseña la experiencia. que &amp;e previenen, mejor que de nlogún otro modo, rnedlante una alimentación bien
escogida. El alimento "Kufeke," que
está acreditado desde hace varios de\.erlios, y que se ¡rnede admintstrar en leche, coP cacao, en caldo
de carne, en sopas, con legumbres Y
con otros manjares, lo toman con
gusto todos los niños y hace aumentar e l peso del cuerpo.
Pldase en farmacias y droguerías
el Librito de cocln11. "Kufeke," qne
contiene más de 100 recetas de ::oclna muy acreditadas.

---o--El Sufragio Clt IAS ffllltrt•
El sufragio de las mujeres en Finlandia ha sido vivamente atacado.
Pero como las mujeres han obtenido
el derecho a voto al mismo tiempo
que los hombres, las crttlcas formuladas sobre ciertas leyes allá promulgadas pueden dirlgin,e tanto á 103
hombres como a las mujeres, pues
ba~ta examinar las leyes Qebldas .i
la influencia femenl r&gt;.a, para darse
cuenta exacta del valor de esta influencia en el seno del parlamento.
Entre un millar de leyes propuestas á la Dieta Fl11landena, ciePto sesenta y siete son debidas a la iniatlva de las mujeres. fueron calificadas como "Jey€s femeninas."
Entre ellas, podemos citar:
lo. Una ley que eleva la edad pa.ra el matrimonio de las mujeres tle
quince a diecisiete afios.
2o. Una ley que garantiza el apoyo del Estado á las sociedades que

•tienen por objeto la redención de
las prostitutas.
3o. Una ley que garantiza a las
mujeres el mismo derecho que a los
hombres ante la asistencia legal.
4o. l\fedidas legales destinadas a
la abandonada o pervertida.
5o. Una ley que nombra a una
mujer 1,abia para vigilar cada parroquia con el fin de preve11ir a las mujeres cándidas de alguno3 peligro.,.
60. Una ley cc,'.Cerniente a ui..
subvención del Estado para los almuerzos a les rÍfios pobres en las
escuelas, con la cuál se da un atractivo más a los establecimientos di&gt;
instrucción haciéndolos más amables
a la infancia.
7o. Une ley referente a los castigos contra la crueldad para con los
animales.
Con estas pocas muestras podemos ver que la intervención de las
mujeres en la cosa pública ha tratdo en Finlandia la gran ventaja d.J
llevar el sentimiento filantrópico al
seno de los grupos dirigentes, logrando para él un carácter de derech,, sagrado defendido por los poderl't públicos. ("La Revue.")

Casas baratas.
- ¿ Cuánto renta este piso tercero,
portera?
- Setenta y cinco mil pesos.
- ¡ Sopla!
-Hay ascensor.
-St, ya veo que el ascensor sirve
para subir los alquileres.

E n el teatro.
- Mira, querido, la señora de N ...
aúJl está soberbia; mtrala bien.
-¡Qué ojos! ¡Qué espalda! ¡Qué
cintura! Su aire impone; tiene al.;o
de la Phr)·né antigua.
- St, la antigüedad.

nutoo uso dt los a1tomóollts
dt corrto
El Gobierno bávaro ha ideado an
nuevo uso para los numerosos automóviles empleados por las oficinas de
correos. Gracias al nuevo sistema t-~
disminuye notablen:ente el peligro
de les grandes incv1&lt;11os en las regiones rural€s. En cuanto se declara
un fuego en el pueblo situado a m:,s
de quince kilómetros de la ciudad
mas próxima, el Eervicio de incendios
de ésta engancha las bombas y ..;;
material necesario a los automóviles po3tales y marcha a toda velocidad al lugar del si'llestro. El auxilio
de los automóviles de correos es de
gran lmportarcia para las poblaciones desprovi3tas de buen material da
incendio3, porque sólo las grandes
C'lndades alemanas disponen de material automóvil.
La primera. prueba p ráctica del
sistema se reJlizó hace poco tiemi,o
en Bamberg. Un pueblecito llamado
Walsdort pidió auxilio a la ciudad, e
lnmediatame.'lte salló un automóvil
de correos remolcando uPa bomb:i.
El recorrido se hizo en treinta y cu'ltro minutos, y con la pronta y eficaz
ayurla de la bomba quedó extinguido
en poros minutes un incendio que
probablemente habrfa tomado los caracteres de un gran siniestro, si UI)
se le hubiere atacado a tiempo y con
buenos elementos.

Hé aquí algunas de las observacion es:
"Talones y suelas gastadas por
igual, indican a un hombre enérgico, laborioso, esposo modelo, y si es
mujer, madre admirable.
"Más usado por la parte e:i:t2rior,
denota tendencia a fantásticas aveuturas, esptrltu ardiente, bizarro."
"La mitad de la suela desgastada
&lt;'emuestra en el hombre debilidad
de carácter, y en la mujer, moderitia."
La modestia es el fuerte, o por lo
menos el contrafuerte de las señoras
en "calzología."
"Las botas-dice el doctor-hablan."
¡Ya lo creo, y hasta se rfen!
Hé aqut otras obsen·aciones que
nos parecen completamentarlas y
r,or nuestra cuenta:
Las botas empolvadas Indican que
se ha caminado mucho y fuera de 1:1
población.

Cámaras NETTEL

tas botas bablan
Un doctor alemán pretende haber
descubierto €11 el calzado un lenguaje tan elocuente como el de las flores.
Dime qué calzado llevas-viene a
decir el mochales doctor- y te diré
qué clase de persona eres.

A. ~IADELINE. Av. Veracl'Uz 7.
Apartado 1038.
Pidan caU.logo.

LOS DOS ESPEJOS
Un espejo de superficie perfectamente plana se encontró ron un espej.,:, convexo.
-Eres un insolente- le dijo -al reflejar a la Naturaleza como Jo
haces. Se l"eceslta estar loco para representar a todas las personas con
pan7 a enorme y cabe za y pies minúscu los, cambiando, además, en Hneas curvas todas las rectas.
-Tú eres quien desfigura a la Natu I aleza-contestó e l espejo convexo-; como eres llano, te figuras
Que todo es recto, que todos los árboles son rectos. Te equivocas; los
troncos de los árboles son curvvs.
Eres un espejo embustero.
Empezaban a caldearse los ánimos, cuando pasó un geómetra por
el sitio de la disputa.
·
-Los dos tenéis razón, amigos,-·
les dijo- . Ambos reflejáis los objltos según las leyes de la óptica. Las
imágenes que recibts son una y otra
de una exactitud geométrica. Las dos
son perf~ctas. Un espejo cóncavo reproducirta una Imagen distinta a la
que vosotros reflejá is y tan perfecta
con'o las vuestras La verdadera imagen de la Naturaleza no la conoce
nadie, y bas'.a. es probable que no la
tenga más que en los espejos que la
reflejal'. A1&gt;rended, pues, señores eilpejos, a no reñir, pues no recibfs c.1
mismo reflejo de las cosas.
AX.\TOLE FR.\XCE.

-¡Qué frto ha becho esta noche!
A las tres de la madrugada el terru-,met~o marcaba dos grados bajo cer~,.
-¿A la sombra?

MIERCOLES 3 DE DI C.
GRA"N SORTEO CON
PREMIO MAYOR DE

$ 5·0 ,000
Entero $10.00

Vigesimo 50 cvs.

LUNES Y VIERNES
SORTEOS CON

PREMIO MAYOR DE

$5,000
Entero $ t.00

Décimos$ 0.10

OFICINAS: 5a. de Donceles Núm. 121. MEXICO, D. F.

��</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="1">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="1">
                  <text>El Mundo Ilustrado</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="2">
                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="114824">
              <text>El Mundo Ilustrado</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="114826">
              <text>1913</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="53">
          <name>Año</name>
          <description>Año de la revista (Año 1, Año 2) No es es año de publicación.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="114827">
              <text>20</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="55">
          <name>Tomo</name>
          <description>Tomo al que pertenece</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="114828">
              <text>2</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="114829">
              <text>22</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="114830">
              <text>Noviembre</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="114831">
              <text>30</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="114848">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114825">
                <text>El Mundo Ilustrado, 1913, Año 20, Tomo 2, No 22, Noviembre 30</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="89">
            <name>Accrual Periodicity</name>
            <description>The frequency with which items are added to a collection.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114832">
                <text>Semanal</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114833">
                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114834">
                <text>Miscelánea</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="114835">
                <text>México</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="114836">
                <text>México Ciudad</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="114837">
                <text>Periódicos</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="114838">
                <text>Siglo XVIII</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="114839">
                <text>Siglo XIX</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114840">
                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114841">
                <text>Mundo Ilustrado ; Semana Ilustrada</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114842">
                <text>1913-11-30</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114843">
                <text>Periódico</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114844">
                <text>text/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114845">
                <text>2007204</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114846">
                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114847">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="38">
            <name>Coverage</name>
            <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114849">
                <text>México, D.F. (México)</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114850">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114851">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="6293">
        <name>Artistas en la intimidad</name>
      </tag>
      <tag tagId="6290">
        <name>Cervatilla</name>
      </tag>
      <tag tagId="6288">
        <name>Cuento Kabileño El Cadi</name>
      </tag>
      <tag tagId="6294">
        <name>El canal de Panamá</name>
      </tag>
      <tag tagId="6291">
        <name>El rumor de la seda</name>
      </tag>
      <tag tagId="6292">
        <name>Jesús Villalpando</name>
      </tag>
      <tag tagId="4814">
        <name>Musa castellana</name>
      </tag>
      <tag tagId="6289">
        <name>Templo del Espíritu Santo</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="4347" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="2993">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/1/4347/Mundo_ilustrado_El._1913._Vol._20_Tomo_II._No._23._Diciembre._0002007205ocr.pdf</src>
        <authentication>c2de8875539200f4552c1cc3ae14baaa</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="118173">
                    <text>��Registrado como artículo de segunda clase el 3 de Noviembre de 1894.-lmpreso en papel de las Fábricas de San Rafael

=======

====-z=

- - - -- - - - - - - - - - - - - - -- - - - -

El Trabajo de las
Mujeres No Tiene Fin
:, En la mayoría de los casos, ésta es
la pura verdad. Las mujeres trabajan
des-Je por la mañana hasta por la no::ht!,
cocinan, barren, sacuden, van al mercado y regNsan á la casa con mu tit.iJ
de paquetes para proceder luego á preparar las comiJas. Todo esto significa
un desgaste de energías nerviosas las
cualrs el rlelir~do sistema de la mujer
no debe perder.
Pero el trabajo tiene que l:ncer-c
y el cuerpo debe estar en buenu conJición, y para esto las mujeres deben de
tomar, cuand-, &lt;.stán malas,

EL COMPUESTO VEGETAL DE LA
SRA. LYDIA E. PINKHAM
HE AQUI UNA PRUEBA.
Providence, R. l. - " Le escribo para darle cuenta rlel mucho bien que
me ha hecho su medicina y para que otras mujere!" sepa·1 que pueden encontrar ayuua en este remedio. Hace unos tres afü,s estaba sufrien,.•J ;;on
dolores tirantes hacia abajo, menstruacion irregular, constipación y dolores
de cabeza. Estaba muy triste todo el, tiempo. Comeucé á tomar el Compuesto Vegetal de la Sra. Lydia E. Pinkham, las Píldoras del Hígado y á
usar la Loción Sanativa y al poco tiempo estaba curada y tan bien como
estoy ahora. Tengo una casa de huéspedes y trabajo todo el dia pues yo
soy la que atiendo á los huespedes. Confío en que toda mujer que sufre
pruebe sus remerlios. Sus medicinas hacen esposas y madres felices.'' Sra. ANNA HANSEN, 679 Potter Avenue, Providence, R.I.
Si está Ud, sufriendo al~una de estas enfermedades y dest&gt;n un
consPjo &lt;'Sl)ecial, escriba conftdenclalmente á Lydla F.. Pinkham Medicine r.11., l,ynn, Mass., E. U. de A. Su carta ser:. nbi&lt;'rta, lPida y con•
testada por nna ~cñora 1 considerada estrictamente confidencial.
,¡,,¡,.¡,.¡,+++++++++++~+++++♦ #++

+
+ CALE~DARIO

+

Número 23,

México, Diciembre 7 de 1913.

Año XX.-Tomo 11.

IJ~ LA f:,E:\lA~A

+ Lunes

&lt;!

+

+

8.-La Purísima Concep- -,,
+
ción.
+
&lt;!· Martes 9.-Sta. Leocaclia vi1·gen. +
+ :\liércoles 10.-San Melquiades +
.¡;
Papa.
&lt;!•
+ Jueves lt.-San l)ámaso Papa+
+
confesor.
&lt;§+ Viernes 12.-Nuesu·a Señora de•!+
Guadalupe.
,e,
&lt;!• Sábado 13.-Sta. Lucia vit·gen. +
&lt;!• I&gt;omingo 14.-S. Espiridióu obis- +
&lt;!•
po.
+
~

~

·-·+H&gt;+»#+l'++&lt;!&gt;+&lt;!&gt;'M&gt; t+·!&gt;+-1&gt;&lt;!&gt;&lt;3' •'

Recuerdos de un Médico
Un doctor inglés que durante largos años tuvo a su cargo la sección
"Consultas Médicas" de dos importantes colegas londinenses, acaba de
escribir sus memorias, en extremo
ir.teresantes, como era de suponerse.
Hace mención de consultas singulares que le fueron dirigidas, algunas trágicas, otras graciosas o rldlculas, y entre ellas seleccionamo~
varias en obsequio a nuestros lectores.
El médico en cuestión empieza
por manifestar su extrañeza de q •1e
la gente escriba a un desconocido
circunstancias y detalles que ocultarfa cuidadosamente al facultativo
de la familia. La obse rvación pe•~a
un poco de inocente, ya que las consultas a diarios son generalme11tn
anónimas y que, alejado el peligro
¡l~ qu~ se le conozca, }ps interc;i¡¡adqs

no tienen por qué no explayarae
con la máJs absoluta sinceridad.
Sin insistir mayormente sobre la
frase, tal vez escrita distraldamente, dejaremos la palabra al aludido:
-Una de las cartas que me llegaron era de una joven de 18 años,
seducida, luego abando:1:&gt;.da y qut!,
en un rato de locura babia muerto
a su hijo. El c1 imen no habfa sido
descubie rto; fe habfa atribuido l:'I
fallecimier.to a un accidente y 1~1
justicia EObrFseyó en el a :iunto. P,~ro el remordimi ento acosa a la filicida: "No te d?rm'do desde entonces, csrrib' a. Falvo dos o tres horas
por la noctie. Los médicos dicen que
apenas si nie qued ,n tres meses de
vida, dado mi cslado. Ko se expli&lt;an mi caso y nada pueden hacer.
Jamás les di · é lo que pasa eu mi
conciencia y le ruego a usted que
n:e auxilie, se lo suplico .... "
Pasando a los casor, me'lo3 dol•Jrosos, citaremos l'n párrafo de la
carta ele ur.a maiJre: "Dicen que mi
nena tiene catal€p::ia, pero esto no
puede ser cíe• to, puE"sto que niagún
gato la mordió."
Otra mamá decfa que no entendía
por qué la tarjeta colocada en l .t
cama clel hospital d nnde se asislla
un chico, rezaba: "meningitis tul;erculos1." Esto no puede ser: sé
muy bien que nadie tiel'.e tubos ..,n
la cabeza .... "
Un reumático describe su dol encia:
"Estoy e xpectorando esputos
negros, ¿acaso estarán perdidos lr¡s
pulmones? Siendo as!, mándeme 1111
buen remedio porque toco la cotneta en una banda y me hacen faita
mis pulmones par¡¡, 11oplar ~n e) im;trumento."

Un pedido frecuente, !!asta co:1tarse por doce::ias, es el siguiente:
"S1rvase indicar cómo debo proceder para sacarme un ojo, limpiarlo
y volverlo a colocar en su sitio."
Son muchos los que creen que la
cosa es sencill~sima y al alcaace dl'
todos.
La fe en la eficacia de los especfficos po.pulans sugiere numerosas
preguntas en Cl"anto á la composición del remedio favorito para "hacerlo en casa, lo que re,ultaría mas
barato."
En cambio, no escasean los que
ofrecen en venta una re~eta maravillosa. "Cómprela, se ganará una fo,·tuna, conseguirá gran fama de m-ídico y aumentará el tlraje de su
diario. No le pido más que 5 esterlinas."
En una ocasión, prosigue el ml!dico, me escriben la siguie.•te ep1stola: "Casé con un hombre que ti~ne siete hermanos y n·nguna hermana. Por mi parte tengo cinco hilrmanos y ninguna he rmana. Dfgame
si nuestros hijos serán varon€3 •&gt;
mujeres."
La contestación resultaba dificil...
Otra mujer se largó con esta consulta: "Mi chica tiene ojos azules
muy claros. ¿Cómo puedo hacérselos obscurecer? Odio el azul clarn,
porque asf tenfa los ojos la prime:·a
novia de mi esposo." ¡Picare mundo!
Los corresponsaJeo suelen ser
agradecidos: "Querido doctor: Sus
consejos son muy buenos. La semana pn~xima mata,m os un cochino;
gordo, mande su dirección particular y recibirá morcillas y salchichas."
El médico declinó el ofrecimiento,
pero a Doco Je llegó al dia,rio un pa~tel de h!gado: "Cómalo con confianza, decfa la tarjeta que le acompañaba. Lo confeccionó mi esposa, que
es u.na especialista ."
"Y en verdad que estaba sabrnsfsimo, concluye el médico."

DIRECTORIO
EL )fUNDO ILUSTRADO.
Semanario de actualidades,
Arte y Lite1·atura.

+
+
+

+

Editado por "El Mundo Ilustra- -E&gt;
do" y "La Semana Ilustra&lt;!&gt;
da," S. A.
+

+

~

EDUARDOI.AGUILAR.
JEFE DE REDACCION:
:\IANUEL DE LA TORRE.

+
+
+
,J,
&lt;!&gt;

•:J&gt;

t!•

+
+
+

&lt;i-

+
+
+
+
+

+
+
.;:,
+
+
+
+
+

La libertad es a un pueblo lo que
la brújula a un buque.-Roddgu ~z
Solís (D. Enrique.)
La prensa es el fallo luminoso a
cuya brilante luz se distinguen cla,.a
y distintamente los abismos de 1:i.
si'lla
polfti&lt;''I..- Rod.r-iguez Solís
(H. Enrique.)
Dicen algunos que la nobleza es
una alabanza que proviene de los
merecimientos y antigüedades de lor,
padres; yo digo que la ajena luz 1
nunca te hará claro si la propia uo
ticnes.-Rojas.

La proverbial fidelidad de los antiguos fámulos va oiendo una monP-da ;IJrohibida, cuya circulación no se
permite.-ll.on1ero Lal'l'añaga (don
91·e~o1·io.}

&lt;!&gt;

+
.¡,

&lt;!&gt; DIRECTOR GENERAL Y GE- +
&lt;!&gt;
RENTE:
&lt;i&gt;

PENSAMIENTOS

Cuando el error se introduce tin
las creencias, éstas se purifican con
la sangre, y entonces el patfbulo es
sagrado.-Romc,·o J_arrañaga (don
Gregorio.)

•!•

+

•+

COLABORADORES:
José Juan Tablada.-Lic. Fe_
derico Gamboa.-Lic. Jesús
.\I. Rábago.-Lic. Nemesio García Naranjo.-Lic. Rubén VaIenti.-Lic. Antonio Ramos Pedrueza.
OFICINAS:
5a. de Bucareli, 116.-Apartado H9.-Teléfonos: Mexlcana, 684, Juárez; Ericsson,
1518.
(con Hneas de extensión.)
PTIECIOS DE SUBSCRIPCION
POR TRIMESTRE:
En la Ciudad. . . . . $ 3.00
En los Estados. . . . .
3.75
En el Extranjero.
12.00
Todos los pagos se harán
por adelantado.

NUMEROS SUELTOS:
+ En la CBJpital. ,
, $ 0.30
+ En los Estados. . . .
0.35
+ . En el Extranjero. , .
0.50
+ Atrasados . . . . . . . ,, 0.50
+
Para la publicación de avisos
+ en este periódico, dirigirse a
.;, B. &amp; G. Goetrnhel, Avenida 16 de
+ Septiembre, 26. Sus agentes en
+ Europa, la Société Mutuelle de
+ Publicité, 14 rue de Rouge_
+ mont, (9 e.)

•+ NO

+
+
+
+
1'

""
♦

+
+
+
+
♦

+
+
+
+
+
+
•
il&gt;.

•+
+
+

.¡,

+
.¡:,
t!•

1'

+
½

·!&lt;

+

•

SE DEVUELYEN OnIGI- •S&gt;
NALES.
+
&lt;!&gt;
Toda correspondencia y giros •
• deben remitirse al Director Ge- ,¡,
+ rente GPnPrril
~
~

+•t!&gt;+++++&lt;M&gt;+•+-H•i&gt;++++ ++ ++ ++

�.EL llUNDO lLUSTR:.:AD
=.O.:..:..
· - - - - •- - - - - - - - - - - • - - - - - - - - - -

tt. ~ifümo ri,üsT:itADó.

EL ABISMO
Encontré a mi amigo sentado sobre el malecón que limita la tranquila b2hfa de Guaymas por el lado oriental, con los piés colgantes
sobre la superficie acerada de Jas
aguas. Yo había salido a aspirar el
fresco ambiente de la playa, en una
de esas noches estivales, en que el
mar invita a la soledad contemplativa de sus in2gotable3 misterios
y al enriquecimiento de impresiones
sensitivas ante la solemne majestad
de sus bocetos siempre nuevos.
La noche era obscura, y sobre la
untuosa curvatura de la.s aguas, las
estrellas se retrataban dejando mil
cambiantes. Cerca del m:&gt;.,lecón, las
aguas malas iluminaban de trecho e11
trecho, pareciendo dentro del Uquido, globos infl-imcdcs Y, a ocasiones, un cardumen de lizas. roncadc,res y curbind.S haciendo E-strépito y
alboroto desusados por 'la fosfoN:;cenc1a ae las aguas.
A pocos pasos de mi amigo, sin
haber r.otado su presencia, abstra!do en mia propios pensamientos, me
recreaba mirando les fenómenos
anotados, cuando, de pronto, sirvie11do de fondo la lejan!a del horizonte,
limitado por Los Almagres, perc1bi la silueta de mi amigo., y paso a
paso me acerqué a él poniendo l-1.
mano sobre uno de sus hombros.
Pareció despertar y. sentr pena
por haberlo sacado de su ensimi.;mamiento. Se hallaba en uno de eso3
éxtasis en que el esp!ritu se pone en
plena comui.'.ión con Dios.
-Mira, me dijo, n.ada hay en la
naturaleza que convide a pensar Y 3,
sentir como el mar. Observa la i.!cba de los seres pequeños contra la
rapacidad de los.fuertes; estos peces
que vieneP. huyendo de la voracidad
~'e otros, superiores en fuerza y t!lmaño, tienen el instinto del peligro,
y a la presencia de su enemigo e.;capan despavor idos, muchos de ellos
hasta vararse en la arena. Como
aquéllos, brillan aunque con menos
fulgor; como aquéllos, pueblan 13.s
aguas cumpliendo la eterna misión
de la vida; unas veces caen dentro
de la tarralla o en el anzuelo dtil
pescador; y, cuando asi no sucede, la
intr anquilidad y la zozobra los agrn-

pa manteniéndolos en constante te- perdido el bien supremo: !a
mor, que es disgusto y es pena. A su confianza en si mismos.
vez, en escala descendente, ellos son
Al día siguiente, muy
una amenaza para seres inferiores en
t :::mprano, supe que unos
capacidad y éstos lo son para otros,
pescadores hablan descubasta llegar a los zoofitos.
Asi en nue3tra larga brega por el bierto un ahogado cerca de
mundo: las energfas se de3gastan, la playa. Se creyó que era
má.s en el combate contra los eleun ebrio que habla falseamentos que los demás nos oponen,
que en la creación y desarrollo ue do el paso yendo a caer P-n
sus frutos. ¡Maravilloso organismo el agua y babia pere~1do
el nuestro su.sceptible de todas las sin auxilio.
similaciones para no ser ,encido y
Fui a verlo. Era mi amiquebrantado como frágií vaso de vidrio en los primeros embates! Lo3 go. Aboyado sobre la supe:·que somos capaces de vivir la villa ficie de las aguas sólo tenla
€spiritual, los que hemos nacido en de fuera el rostro: lo3 ojos
superior escala intelectual, llevamos
desmesuradamente abiertos
&lt;'0nsigo un torcedor sempiterno; ne:.
aboga una aspiración jamás satisifl- y clavados en el .azul iafinito como si su postrer miracba · nos 3entimos acogotados en todas' nuestras empresas, por la euvidia da hubiera sido un daruo.
de muchos, por la hostilidad de algu- En los labios, una mueca tle
nos por la indiferencia de todos.
supremo desd&amp;n ....
sonios aerolitos desprendidos del ·)spacio que bajan en ignición alumAm·elio Pérez Peñu.
brando su camino para caer en la
profundidad insondable del m!lr,
apagado por el fuego que en nosotros
arde, por una ley fatal. ...
En lésbicos .amores
¿ Pero el amor . .. ? me aventuré a
Tu juventud exhalas:
Tú tienes sólo brazos;
decir a mi amigo.
YO NECESITO ALAS.
- ¡ Es verda&lt;l ! El amor es el ac&lt;'iTt1s ojos no más miran;
IGN AGIO Bl-t.A \'O.
te que alimenta la lámpara, es el
Yo quiero unos que besen.
motor de la vida, el puente entre és- - - - -10 ----Tus labios no más besan,
ta y la muerte: sólo él es fecundo Y
Yo quiero unos que expresen.
Si por pobre me desprecias
En tu alma no hay alturas;
sólo él es inagotable. Como las el.Digo que tienes razón: .
Yo quiero alguna cumbre.
trellas en el diáfano firmamento se
Yo desprecio a muchos neos
Tu fuego sólo quema;
sostienen por la ley de gravitació:i., yo quiero uno que alumbre.
Por por pobres de corazón.
los hombres alientan por e l amor.
He ah1 precisamente una vida sin obj e;to..... .
-¿Cuál?
-La mia. He amado con toda la
intensidad de mi sangre Y de mis
nervios; con toda la fiereza indomable de m carácter. ¿ Ves este cerillo
que enciendo? Se ha consu.mido calciná.I'.dome la ,piel . . . . as1 tué mi
amor.
No Inten té convencerlo, persuadirlo ni aun disuadirlo de la
idea que adiviné laUa en
su cer ebro - ¿Par a qué?hombres como m i amigo,
son e3toicos en sus resoluciones y sus p:ilabras tienen la fuerza de
convicGRA N :soRTEO CON
ción de una sentencia.
PREMI O MAYOR DE
Me alejé apesarado. Me
babia asomado a l pecho rl.e
un hombre y había visLo
una oquedad siniestr a.
En aquel estado de conw;:iencia sólo podria entr ar
la mirada salvador a de una
Entero $2.00
Vigésimo 10 cvs .
mujer alumbrando sus tinieblas con la l uz de s us
ojos.
Aquena •confidencia -era
una parte de su soliloquio,
durante el cual lo sorpreudL Era la confidencia de uno
SORTEOS CON PREMIO MAYOR DE
de esos seres tristel!, huraños, decepcionados, agónicos, cuyo conocimiento casual deja una amarga hu-elh,
en el ánimo y que, sin emEntero$ 1.00
Décimos $ 0 .10
bargo, atraen y fascinan;

El arte dramático tan decaldo en;.:"
nosotros, desgraciadamente, ha. encontrado como único refugio desde tiempo atrús
el Teatro Mexicano, en el cual ba·.i venido actuando periódicamente y siempre
con éxito las compa.ñlas de Virgina F;ibregas, Juan Balaguer y Villegas-Coss.
Concluidos_los trabajo•s de ésta última después de dieciseis imeses de fructuosa campaña durante la cual hemos visto estrenarse ah1 las más celebradas obras
francesas,
españolas y mexicanas, el
aplaudido actor Joaqu1n Coss, aprovecba!'.ldo algunos elementos del cuadro .artrsti'!o
que con acierto indiscutible venía dirigiendo, reforzado con nuevos y prestigiados a:·tistas, se propone recoger el pabellón ,del
arte y mantenerlo enhiesto emprendiendo
una nueva campaña en la que ha de estimularse grandemente la producción nacional de autores y artistas.
El plan que para el efecto se ha formado es muy vasto y abunda • en buenos
propósitos que ojalá. se veau cumplidos,
pues comprende: concu.rsos ue obras nacionales y presentació11. de artistas meJ&gt;.icanos, ademá.s de proporcionar a lvs
alumnos de la clase de declamación uol
Conservatorio Nacional la ocasióu de ):ta.cer sus prácticas teatrales bajo la dirección del actor Coss.
La nueva compañia inaugurará. sus trabajos el domingo 7 del corriente con el
sensacional drama ce Sardou "Fedora."
Como elemento principalisimo del nuevo
cuadro dramático figura la notable p~·imer a actriz mexicana Maria del Carm&lt;'n
MarUnez, una de nuestras má.s legitima.,
glorias 1,.acio11.ales que ha conquistado
grandes t r iunfos en los principales teh.tros de la República y del extranjero. En
esta plana presentamos además de las figuras principales del cuadro: Joaqu1n Coss
y Carmen MarUnez a lo:, artistaG Rosa
Castillo, Emilia del Castillo, Emilia Oiazo, Matilde Cires, Ricardo Mutio, Angélica Mé11.dez, Co-i1~uelo Segarra, Elisa Asperó, Concepción J urado, Mercedes Navarro y Eduardo Rugama.
"Fedor a" la obra de debut es una de
las más grandes y celebradas creacion~s
de Marra d-el Car men.

NO ERES TU

MIERCOLES 10 DE DIC.

$10,000
LUNES Y VIERNES

$ 5.000

uno de esos derrotados en
h batalla diaria porque hail

OFICINAS: 5a. de Donceles Núm. 121. MEXICO, D. F

NAPO ~EON V ROCHEFORT
Uno de los documentos má.s int&lt;·resantes publicados con ocasión de
la muerte de E nrique Rocbefort, es
un?. carta inédi ta enviada por el
libelista a su editor, negá.ndose a
recoger en un volúmen las diatribas que escribiera aquél contra Napoleón 111.
En un articulo de P. Croci, publicado en el "Corriere della Sara,"
se explica cómo Rocbefort, Victvr
Huso y cuantos poetas y polemisL.u;
volcaron sus odios sobre Napoleó:1
III, tenian donde hacer hincapié
sir. falsear gran cosa los hecho:i.
Qnien logra demostrarlo con documentos inéditos y poderosos es Rector Freischmann,. en su libro "N.-tpoleón 111 y las mu jeres."

Napoleón era un mujeriego !IDP"nitente y no sabia ocultarlo.
El conde d'Orsay fué quién ic
había presentado en Londres a mi1'3
Howard, o Elisabeta Herriot, la bella cortesana que le acompañó a
Parls, dando origen a que los libelistas se excedieran a s1 mif:,:nos.
Miss Howard no pudo resistir n
l?, tentación de exhibirse; quería
que se dijera del pr1ncipe que hablase tra1do a Parfs el más bermorn caballo y la espléndida mujer del
Reino Unido.
A Napoleón le costó miss Howard
cinco millones y medio.
Otro tanto le di6 a la esposa Je
uno de los diplomáticos más notables del "segundo illlJ)erio."
Con todas las mujeres se mo:;traba esplé!ldido, repartiendo millones
y Utulos nobiliarios. Sólo a la n&lt;'.•

ro!n'1 de su prin:era novela sentimental, una discipula de Rossini la
dejó morir en la miseria, limitándose a pagar los funerales.
El medio halagüeño
que la ignorancia.

ciega

más

La j usticia sólo es mala cuando
los hombres agregan su maldad al
administrarla.
En el peor abismo que podemos
caer es en la jur isdicción de un
hombre de mal cor azón .

BANCO CENTRAL MEXICANO.
- - -- - -·•.....-----

CAPITAL SUBSCRITO ••..•.•.• , ..•..••. $
DE RESERVA •..••..••••••...••.• , • ... . .. $

-

30. 000.000.00.
7.500.000 OO.

Hace descuentos y préstamos con y sin prenda. Nciocios en cuenta corriente, giros Y cobros sobre todas 121 plazas de la Repúb lica y el extranjero. y en general toda clase de operaciones bancadas con ban·
cos, comerciales, industriales propietarios y ai:ricultorcs.
E mit e B o n os de Caja de 100. 500 y 1,000 pesos; sin cupón, pa1adero1 a los seis meses, ea•
nando un interés de cinco por ciento al año. Sobre depósitos a plazo, cinco por ciento anual. tn Depósitos
a la vista, tres por ciento anual, de 1,0CO pesos en adelante.
Corre spo n s a les: Todos los Bancos de los Estados Mexicanos. Ocutscbcs Bank, Berlín., y sus
sucursales en Londres. Hamburio, Brcmcn. Munich, Frankforf, Drc,den. Blcichrocdc_t, Bcrlin. Compto,r
National d"Escomptc, París S y (·ía., Ncw York,-City National Bank. New York - Fust National Baui•
llcrmo Cb1ca¡o Vor, Gnk, Cía.

�fr:~.é.~~~~~!~~~~!~~~~~:~l
~
'.:
¡
11

siempre es eficaz. Millares de personas curadas por ella testifican
sus maravillosos resultados, y por eso es que se ha hecho la preferida del público. basta usarla una vez para tenerla siempre en
prevención. Produce efectos segurísimos en

~RANOS,TUMORES,ALJAORRANAS,HERIOAS,PUSTU~S,

U.AGAS, UL.CERAS, QUE"!-;.~~REAT~- FISTUL.AS, ERUPCIONES,

,

t,

,,

~(
.(

1
¡

OE VENTA EN TOOAS ~S ORO&lt;.IUERIAS Y BOTICA&amp;.

A 25 CENTAVOS LA CAJA_
Para los lugares donde no se encuentre, se despacha franco de porte, en- ,_
vlando con el pedido en sellos de correo t().30 cvs por cada caja y por c!o- \
cena $2.52. al 1t,11illrl1 811tnl1 Ir. lalael l. trlt(I, i1. 11Ue Ce lur~u h. i!, 1,a,1141 1111.

~

a

MEXICO , D . F.
-ansa

~

-00~0---:,lt:lft~~~~--"""~-aa~-~•~JUU-t~-~-w~~--,--~•~~

La Historia Maravillosa de un
con~cua,lo a muerte
Hace algunos meses que el gobierno inglés indultó a un hombre qu(;,
seguramente, constituye un caso único en los anales de la j ustlcia. Como
que el tal se ha visto tres veces en
el patfbulo en un mismo dla y de las
tres ha p;,.Jido vivo. Los detall€8 &lt;IP
su historia son tan extraordinarlori,
que a no haber ocurrido en nuestros dras, ;;e los creerla flccil&gt;n da un
,,ovelista.
CO)l0 OCURRIO EL CRDIE'.li'

En la madrugada del 15 de noviembre de 1884 la servidumbre de
:\Iiss Keyes, una señora soltera c;ue
vlvta en Babbicome (Inglaterra), fué
despertada por un fuerte olor a ci1amusquina que se sentfa en la casa.
Una de las criada3 corrió hacia la3
habitaciones de la sefiora; pero no
1•ncontró en Plla:J mas que al u ..,-ue,.¡¡ero, un :.al Juan Lee, qu~ la invlt;
a c;a!ir de a!H y la condu!o a tr.H"S
del humo. Poco despuls, la doméstica observaba que en la camisa, donde Juan Lee la babfa tocado, hab1 a
manchas de sangre. En el salón di,
la casa se Pilcontró también un I astro sangriento, Y, sigu iéndolo, se h,Llló eu el comedor e l cuerpo de !\JI :;
Keyes, asesinada y rodeada de p-a11r les impr2gnados en aceite, sin duu:L
con el fin de dcs. ruir por el fue~o
todas las huelias del crimen.
Los pocos indicios de que la ju&lt;;ticia podfa disPOner est11.h11n en co.i.tra
de Lee. Este fué juzgado y sentenciado a muerte, fijándose su e jeci.&lt;ión para el lunes 23 de F ebrero de
1885. La horca, que é:Jte es e l paribulo empleado en Inglaterra, se ¡,._
vantó en el patio mismo de la plisión, Y dos minutos antes de las ocho
salió de ésta la fúnebre comiti, :i.
El capellán de la cárcel · llevó •!l
oficio de entierro. se2:ún la costumbre inglesa, y el condenado, cubierto con blanco capuchón, fué atado
al nudo corredizo y colocado sobre
la trampa que al abrirse habla Je
(onducirle a la eternidad. En el momento oportuno. e l vPrd ugo empujó la I a, anca para que ésta se abriera; pero la ral1nca ro funcionó.
Los espe::!adores de la escena ~e
miraron asombrados. Fll verdugo v
sus ayudante1 empezaron a dar patadas Eobre la tabla; pero todo ru,,
inútil; la trampa no se abrla.
UN PATrBULO QUE NO QUIERE
Fl,'XCIONAR.

Entre tanto, Juan Lee perm:mec:a firme y al parecer Inconmovible.
Pasaron seis minutos; la tabla bajó
un poco a fuerza de patadas, pero
hs visagras no fuuciona.ban todavía.
Se qu ltó al reo del cadalso y se c,1pilló e) borde de la trampa, que sin

duda estaba dem:i.siado apretada.
Después se probó a .abrirla y se vió
que funcionaba perfectamente.
Vo!l•ió a coloca~:ie al condenado ,m
Eu sitio, repitió el capellán por segunda vez el oficio de entierro, y el
verdugo volvió a empujar la palanca. Cosa singular: la trampa no b:ijaba. Entonces pasó por los presentes un e3calofl lo de terror. El Gobernador de la cárc~l se puso a paEear por el patio arriba y ábajo como un desesperado, y el capellán sn
rlntió tan impresionado, que si no lo
so3tienen hubiera caldo de3vanecido.
En cuanto al reo, parecla encontrarse en estado cataléptico; no pronunciaba ni una palabra y miraba al
cadalso con ojos de loco. Se le qui'ó
,de alH y se le volvió a llevar a st.
celda, do·,,.de se le tuvo encerrado
rnos cuantos minutos.
Pasados estos momentos, y dt&gt;spuls de convencerse las autoridaá•'S
de la cárcel de que la horca y la
trampa funcionaban sin ninguila Jiflcultad, se sacó otra. nz al 1&gt;atio a
J uan Lee, y por tercera vez se ¡ .,
sc,metió a la. pena !mpuesta 1&gt;&lt;&gt;r el
tribunal.
8.\L\'Al:O l'OR TERCERA \ 'EZ.

Lo que ocurrió entonce3 raya e:1
lo lnveroslmil. No bien habla acabado el capellán de reci:ar otra vPz
el fúnebre oficio, cuando el verdu;;o
empujó con fuerza la palai1ca. Oyóse
L 1.1 g, an ruido, como :;i se hub:o&gt;re abierto la t 1ampa. . . . y los pr,'sentes vieron co,1 espanto que la tu1,la segula en su sitio, sin bajar siquiera un centfmetro. El capellán s&lt;&gt;
interpuso entonces; tres veces se habla qt•erido quitar la vida a aquPI
hombre y tres veces, de un moio
providencial, la justicia huma,•a &amp;e
vela burlada. Bastaba ya; el reo
r ,é llevado otra vez a su celda, y !:le
escribió al Ministro de Gobernación
para que decidiese de tan extraño
a.-;unto. El alto personal de la cárcel in:erpuao toda su influ e ncia 11nra que se le conmutase la pena.
nespué~ de todo, el desd ichado habla sufrido más qu e en aquella tripl~
imprc-sión.
Y ahora viene otra de 12s cosas
eI' rañas de este suced ido. Hablando con su capellán , Juan Lee reflrij
q•·e la no: he antes del 23 de Febrero babia soñado que trataban de
a " orcarlo y que no podlan porque
el ap2rato de muerte no funcioilaba.
s;r Williams Harcout. a la sazon
MlniEtro de Gobernación, atendió la
s?lic;t1·d e indu'tó a Lee, conmutándole la pena ce muerte por la ,le
cadena perpetua. Después de m is
de veinte afios, un segundo indulto
le ha co·,,.cedido la llbertad.-)1. Jonc&gt;s

€$l4dón Hdiográfica dtntro
dt una 191(sla
El conocido padre G. Alfaill, •lirector del observatorio de Florencia, ha emprendido, por consejo J.!
Marconi, unos ensayos muy curroE0S con objeto de averiguar cónH&gt;
funcionará una estación de telegraHa. sii\ hilos encerrada por completo dentro de un monumeno arquitectónico.
Para esto ha suspendido una antena de tres hilos de la cúpula de
la iglesia de Santa Marta dei Fio1 i,
en la citada ciudad de Florencia.
1 O'.; tres hilos descie•,,den oblicuamente para reunirse a cuatro metros del suelo junto a una de las ,•olumnas, partier.do desde alll un hilo único que pone en comunicaciú~1
con los aparatos receptores.
La toma de tierra se halla también en el interior de la Iglesia, utilizando para ello uno de los conductores del pararrayos, que se sumerge en un pozo alojado en uno de los
muros laterales. De este modo, ninguna porción de la instalación radiotelegráfica se halla en la partP
exterior de la Iglesia.
Apenas montada esta instalación
e1~ la noche del 2 al 3 del me, ,le
Junio tíltimo, se percibieron en ella
la!: señales correspo·,1d lentes a la '.;
ordas atmosféricas de una tempes1acl lejana.
Un poco más tarde pudieron olrse perfectamente los radiotelegramas nocturnos de la torre Eiffel Y
los despachos emitidos desde Madrid y Tolón.
Se debe notar que la cúp11la lle
la iglesia se halla provista de par.,rrayos formando una especie de C"l.ia metAllca en comunicación con h
tierra, y, por lo tanto, interceptando seguramente una parte de la
Pnergla de las ondas hertzianas. A
p€sar de esto, los aparatos rece1&gt;10r€s de la estación am insta lada aC"Jsan bastante bien, como hemos dicho, la r ecepción de señales muy lejanas.
Desnués de los primeros ensayos.
el padre Alfan! aumentó hasta 14 O
metros la longitud de la anten.i..
¡,ro•ongando ésta. hasta muy cerca
·~ la puerta principal de la lglesill.
AsI, dura~te e l dfa, recibirá fácilmente las comunicaciones de l9s
e&lt;:taciones italianas en Cottano y J3
f'cntorelle y atín las de Tripoli, pPro
no las de la torre Elffel, a cau~a.
probablemente, del e fecto bien conocido, aunque ·,,o explicado, ejer.:ido por la luz solar sobre las radiaclones eléctricas.

tos catorct ,rrorts dt ta vida

Los catorce err res de la vida
son, segúP ha dicho tílt!mamente
e n el Bartholomew Club, de Londres, el juez Rentaul, los s iguientes:
Pretender reconocer por nosotros
ir.isn:os un tipo para r econocer PI
bien y e l mal y esperar que todo el
mundo se conforme co·,1 él.
Tratar de medir les placeres ,ln
lo:i otros por lo:1 nuestros.
Esperar la uniformidad de opiniGn en este mundo.
Ill•.scar el juicio y la experienrla
en la juventud.
Tratar de igualar las disposlclones de todo el mundo.
No sdmltir las tonterlas sin valor.
Buscar la perfección en n11estr::.s
r r olas acciones.
Molestarnos a nosotros miimos y
Extracto com;,uesto vejeta\ Arvelina, •S gramos;
a los demll.s por cau-sas que no p11eJar:ibe compuesto de hlpolosfitos,
4S gramos;
t'en remediarse.
)ar:ibe compuesto de Zarzaparrilla, 6o gramos.
No prestar ayuda a todo aquel que
Cómprense e-tos ingredientes en cualquier
la necesite.
Dotica, mézdelos cada uno en su propia casa Y
No hacer concesiones a las debilitomese una cucharadita después de cada comida
dades d el prójimo.
y a 1 aros tarse.

RECETA PARA EL REUMATISMO.

NeauaeNCIA FATAL.

U na tremenda mayoría de lo!!
males en este mund.&gt; proviene de
mera negligencia. L:is peores enfermedades que sufrimos, aquellas que acarrean la muerte, penetran en nosotros sin que lo advirtamos. U na heri&lt;l.a qu3 sangra ó
un repentino c!o!or agudo nos
hacen co1Ter en busca de un alivio
inmediato. Pero la p esadez do
cabeza, pérdida del apetito, b-istcza y depre3ión sin causa especial,
¿por qué nos hemos de preocupar
por nada de eso ? Seguramente
que se disiparán esas cosas, y uno
se encontrará. bien otra vez. No
encontrando oposicivn y comprendido sólo á medir.s, el desarreglo se propago. h::.3ta, que
llega á. convertirse en una afeccin local or6 :Laica., difícil de
curar; en enfermedades manteni:las pnr alguna condición extenuante d el sistema n ervioso, 6
en alguna forma de d ebilidad que
p :&gt;co . á poco consume la vida.
Eso puede evitarse u sando la

PREPARACION de WAMPOLE
la cual, al fortalecer, limpia segura y r {~pidamente la sangre de
su peso mortal, e stimula el apetito, pone el aparato digestivo en
plena acción, y pronto renueva
todas las cosas. Pero no hay que
descuidarse á uno mismo por más
tiempo, no hay que confia r en lo.
su erte. E ste eficaz r emedio es
tau sabroso como la miel y contiene una solución de un extracto que se obtiene de Hígados
Puros de Bacalao, combinados
con Jara.be de Hipofosfitos Compuesto, y Extractos de Malta y
Cerezo Silvestre. El Dr. J. Valenzuela., Miembro da las Facultadco
d s MP-HCo y París, dice : " L:1
Preparación de Wampole tiene la
ventaja de ser tan inocente como
103 niilos, para quienes estú destin:icfa, los que la acoptan con buena voluntad. " - No puedo fall&amp;r
y obr a d esde la primera dosis. ~ 1il
deseng:i.ño es imposible. De venta. en las D-:-o:-:nerias y Boticas.

Ccnsiderar algo imposible, por el
simple hecho de qu:.- n:i podemos llacerlo nosotros.
Creer solamente lo que nueatra e&lt;scasa. intelige:icia puede com1&gt;Nmder.
Es'.imular al 1&gt;úblico por SL'.s cualidades ex'.erlores cuando es lo int~rior lo c;ue hace al hombre.
La prosa de los negccioz.

l::n Uo, ylsitando el estudio de un
sobrino suyo, pintor:
-¿Cómo? ¿Treinta mn pesetas te
han darlo por tu último cuadro?
-SI, tlo.
- Pue3 chico, e"ltonces ya tien'.!::;
lo bastaitte para que te dejes de pinturas, Y te ocupes de negocios formalea.

+++

Consejo paternal.
-Mira, hijo mto; una novia, Pltra que sea perfectamente Ideal, tiene que tener dos cualidades.
-¿Que son ... ?
-La primera, que sea tan bonita
Ql'e pueda uno casarse COI' ella aunque no tenga dinero, y la segunda,
que debe ser tan rica que te decidas a casarte aunque ~ea horribl•?mente fea.

Registrado como artículo de segunda c lase el 3 de Noviembre de 1894.-lmpreao en papel de las Fábricas de San Rafael,

Año XX. -Tomo 11.

México, Diciembre 7 de 1913.

-----------------

•

Número 23-

�1
CRONICA SEMANA L D E

EL "BARBISON"-- MEXICANO
.

'

Sobre las riberas del Canal de Santanita ogaño aliñado y urbanizado, antaño escenario donde derrochaball. sus gracias las "chinas" de la
"Musa Callejera," a un paso del canal cuya_s
aguas color de carey esmaltan en zigzags verticales los reflejos e:;maragdinos de 103 árboles,
se encuentra un sitio que ennoblece aquellos parajes que con el tiempo ilu3trará ese teatro profano de los regocijos plebeyos Y de las verbtlnas de la gente del bronce.
Ali! se encuentra el "Barbison" mexicano o
"l "Fontainebleau" si ustedes quieren .... Pero
;nte to ·o ¿qué significan en este caso Barbisoa
y Fontainebleau? El lector no tiene la !·igurosa obligación de saberlo, pero sr el crom3ta d:!
explicárselos. Esos dos nombres eon los de dos
sitios agrest€s y Gelvá.ticos adonde dos grupos
de pintore3 franceses fueron como a una castalia
de aguas fecundas y purtsimas para ?ncontrar
la inspiración perdida entre los estériles amaneramientos de la escuela oficial, para un~ir
su genio con la savia impoluta de los v1eJOS
árboles y purificarlo con las aguas vfrgenes de
los manantiales escondidos.
A la selva de Fontainebleau acudieron Rou8seau, Dfaz y Millet y a Barbison, Corot, Troyon Dupré y Millet mismo con los anteriores
y t¿dos ellos de su fntimo contacto con la naturaleza sa::aron una obra maravillosa, un nombre que hoy llena el mundo con su gloria v
además la rehabilitación del arte degenerado
entre los preceptos y los convencioüa.lismos que
se llamaban clásicos y académicos, pero que nada eran en verdad mlls que el más mon3truosJ
sistema para atrofiar el talento individual, falsear la verdad y renegar de la naturaleza et~rnamente inspiradora.
Las páginas más glorio= de la pintura de
paisaje moderna surgieron de Fontaineblea~ Y
Barbison con las obras de aquellos ermitas
del Arte y para bien de la Belleza, esas obrat;
sustituyeron al paisaje clásico, a la roca teatral al árbol heróico bajo cuyo follaje de perejil
tenr~n que figurar necesariamente el gesto trágico de Homero, o la furia del Atride o los remilgados pastores de Virgilio-si el paisaje no
tenfa una reminiscen'cia clásica, no era noble,
y si no era noble, no era tampoco digno de ser
pintado por aquellos artistas bachilleres y doLtos en hu.manida.des que precedieron a Corot Y
Millet y cuyos nombres .por fortuna, se han olvidado o se conservan irrisoriamente como el
de Valenciennes ....
Pues bien, lo que Fontainebleau y Barbison
fueron para la pintura francesa, será. para la
mexicana el sitio de que venimos hablando, el
centro de arte dependiente de la Escuela dPBellas Artes que acaba de fundarse, en el sitio
más mexicano y más típico, a orillas del Canal
de la Viga, donde se encuentran los paisajes
más exclusivamente nuestros, animados por los
tipos má.s caracterfsticos de la raza y del pueblo.
Por eso a la entrada de esta nueva Escuela
al aire libre, la mano entusiaiSta y evocadora
de u.no de los jóvenes artistas que am se hospedan, trazó la. palabra que es ya un lema, un.
mote glorioso que habrá de honrar y merecer:
BARBISON .....

Partiendo del Canal, atravesando rústicas
callejuelas llenas de merenderos adonde ·1cs
dfas de verbena se guisan los platillos populares, pasando a la vera de una plazuela donde
se levanta una iglesilla pintada y enyabelgada
que es un encanto de color, se llega por fin a
la puerta de ese jardfn, hoy huerto sellado pa1·a
el culto del arte, inscrito con esa palabra francesa, cuyo único sonido evoca las atmósferas
rubias y nacaradas la eterna pipa del "padre
Corot" y las largas melenas de Millet y quién
sabe qué angustias de la gleba y qué tristezas
de Angelus en agonras crepusculares.
Traspasando la puerta en el jardfn los ro3al,is
ardiendo en flores dan la bienvenida y en torno

1

Jesé Juan 'Cablada
-

de la fuente, en la rotonda central, torsos Y bustos de la escultura célebre sienten estar como
antaño en Grecia o Roma bañados de luz por todas partes en "plein air" y levemente entintados en su 'cruda blancura por los reflejos de los
verdes follajes y del cielo azul .... Y todos esos
ejemplares del "antiguo" que dentro del estudio académico son abominables, ya tienen aqut
un nuevo encanto ... como que los baña el aire
libre y los bruñe de oro vivo el soberano sol .. .
Al fondo del jardfn bajo un amplio corredor
algunos alumnos dirigen a los obreros que coi.cluyen la instalación; más allá, frente a su caballete otro "rapln" en fiebre de trabajo pinta
u!'. ma'izal dorado por el otoño y un fondo d&lt;i
"buejotes" y un girón de cielo por donde ruedan sus volutas oHmpicas las nubes de al,lbastro.
A poco llega el Director de la Academia que
no tiene melen"s, ni lleva camisa sucia ni trae
en los labios a Balt...zar de Ecbave "el Viejc. "-Habla al contrario de Moret y de Sisley,
viste de jerga inglesa, usa guantes Cbamois du
Dent's y el profesor que lo acompaña, también
vestido irreprochablemente a la inglesa, olvida
a Clavé y tiene en los labios a Hokusal. La co11versacióñ es importante y la indumentaria . . ..
también.
¿Por qué quien puede creer que sea árbitro
de belleza u.n artista que usa liendres en la melena y manchas de mole en la pechera de la camisa? Al contrario, el artista maestro de belleza debe dar como elemental ejemplo (S·
pectá'.culo de su propia vida y de su propia persona .... Un señor que no se rasura Y que
huele mal predicando la belleza, hace el mismo
efecto de un ebrio titubeante que predicara la
teillJ}erancia . . ...
Director, profesor y alumnos departen en
"Barbison" con amigable cordialidad. Cuando
los ruumnos sienten lla !superioridad de 1011
maestros no se necesitan los rigores n i las altanerras para conservar la disciplina.....
Del jardfn se pasa al interior de la Escuela
donde los alumnos tienen ya un magnHico salún
para el estudio nocturno, una biblioteca que comienza a instalarse, un salón comedor Y los escritorios.. El baño de regadera, que es diario
y obligatorio (aunque Clavé no lo acostumbrara más que una vez al año) está instalándo;:;'l
también.
Tal es, a grandes raegos, la Escuela al aire
libre, lo que podrfa llamarse el "casco" de la
Escuela.
Pero lo mejor que ésta tiene son los modelos,
que son precisamente los del sistema X ... o las
estampas de Julien que antaño eran copiadas
a punta de lápiz por los desventurados alumnos que asr perdfan la vista sin llegar j amás
al arte. Los modelos de Barbison son de otro
estilo.
Son las albas gloriosas que iluminan el valle y llenan de oro las cumbres de los árboles y
riegan ,sus reflejos eobre el canal por donde
cruzan las grandes y lentas trajinerus colmadas
por !Olí; mosaicos vivos de flores y legumbres ...
Son los tórridos mediodtas vibrantes de color
y de l uz, llenos por la vida del pueblo Que corre
como una pintoresca maravilla por calles y calzadas.
8-0n los crepúsculos que tienden le larga sombra de los huejotes ribereños y entintan de oro
y de pú:pura las cumbres heladas de los "olcanes.
Son las noches de luna, que vuelcan su magia
argentada €obre las aguas sombrtas del canal
dormido. . . . . . Es todo, el ool, la luna, los
Arboles, las flores, la noche, el d!a ..... .
Y con esos modeles, antes proscritos e ignora.dos, y con el ejemplo y el empeño del Director Rambs l\fartfnez y el amor y el entusiasmo
de los alumnos, no es aventurado pred~cir y
desear que pronto sea el Barbison mexicano
émulo del Barbisorr francés.
JOSE JUAN TABLADA.

Las estrellas mostraban sus discos de diamantes
y el cielo su infinita profundidad azul;
el mar en sus espejos movibles Y brlllantes
reflejaba los astros como flores de luz.
El cielo era un zafiro y el golfo una esmeralda,
y tú resplandecfas con tu gentil beldad;
y en tus hombros de reina y en tu crujiente falda.,
la luna desplegaba su túnica imperial.
Ott·ogrupo
de n iños.

Vi tu hermosura de Angel mirH!ca Y radiosa,
pero que parecfa tener algo de adiós;
tu risa era un relámpago de luz color de rosa,
y tus miradas eran un negro resplandor.

oo co~2□ 2□0□ 2□o□ o oc□00 0000a□ 0 o□

~o VIDA SOCIAL

El inefable brillo de tu mirar de estrella
atrara mis ojos, como si fuese imán,
y en el cristal obscuro de tu pupila bell:i.
se reflejaba el cielo y se copiaba el mar.
Emana de los seres Intensamente hermo:ms
algo como un efluvio de mágica atracción:
la música de1 agua, los astros l uminosos,
eran un homenaje a tu belleza en flor.
Un faro allá, a lo lejos manchaba de oro el cielo,
y sólo interrumpfa la sublime quietud,
de una blanca gaviota el sosegado vuelo
y la canción sonora del oleaje azul.
En aquellas tranquilas y vastas soledades,
en aquella infinita y misteriosa paz,
me pareció que andaba, como en el Tiberlades,
Jesús de Galilea sobre el dormido mar.
Bajo el azul y oro palio del firmamento,
y al rayo de tus ojos de opalescente luz,
1,enU como una mezcla de amor y a r robamienw
ante esas tres bellezas: el mar, el cielo y tú!
A bordo del Alfonso XIII.
ADALBERTO A. ESTE\ ºA.

Las Arañas

Las dos son viej ecitas de Cll.bellera blanca:
la abuela peina plata con hilos de a lgodón,
mientras la,rueca peina lo que la abuela.arrane'\
de la florida espuma del Hmpido vellón.

Son las dos compañeras: la pareja que vda
los sueños patriarcales del inviolable bogar:
si la rueca se duerme la despierta la abuela,
la acaricia, la anima:-"¡A t•odar ... a 1·odar!''
Si la abuela flojea, es quien habla la rueca,
cariñosa y aguda, con su voz de mujer;
y la abuela que sueña, avinagra una mueca
v o:1edece a la rueca:-A mover ... a move1·!"
Cuando tose la abuela, gime la rueda vieja.... .
Y se dicen sus penas.... Y charlan su dolor ... .
Y se consuelan ambas.... y prolongan su queja
para tener motivos de prolongar su amor.....

..................

•'•

................... .

Hoy que vuelvo "hecho un hombre" a la casa
(paterna
son las mismas arañas; que tejen su tejer ....
No ·ba cambiado ninguna su costumbre fraterna:
-"¡A rodar ... a r0&lt;la1·!"
-"¡A 1nove1·. . . n Iuo, ,e,· ! "

CARLOS SCHAEFER GALLO

!
o

00 □ 0□0□0□0□0□0□000□c □o□~□o□ c□

G1·upo de n iños en traje de fantasía que
asistió a la ICenness ele Tlál pam .
UNA I&lt;:ER:)IESSE EN TLALPAM.

El domingo último tuvo efecto en el Parque
del Calvario en la vecina población de Tlálpam
una brillaDte kermesse que estuvo muy concurrida asistiendo las sef.oritas má3 distinguidas de la localidad.
Los PU€3tos engalanados prese,uaban un aspecto muy bello, y en ellos
\·i:nos a las señoritas de Agüeros,
Pontor.es, Peña, Lascuráin, y Serrano. Y entre la concurrencia estaban
las señoritas Isabel y Luz Marra de
Lupe y Paz Bue~•.abad; Concepción
Garay, Julia, Elena y 'l'eresa Vázqu.~z.
Pontones, Angela Agüeros, Elena.
Walker y Catalina Lavrn y otras muchas que se e3capan a la memoria, y
que dieron realce a la fiesta, esmallá.ndola cot:l su elega,cia y hermosura.
Un grupo de niños en traje de fa,:tasfa recreaban la vista con sus infa:1tie::; encantos, y como el tiempo fué
delicioso, nada nubo qP.e pedir, para
que la:s horas se deslizaran placente- ·

:)t11t1·ünonio Bravo-S1111sonba.
ma elegancia luciendo ricos encajes y fuervn '
padrinos en el acto religioso el señor Ingeniero don Joaqufn Capilla y su di3tinguida esposa, en el momento de la ceremonia de la toma
peranza Alcocer de Capilla firmando el aci:a
de manos; y en la velación, en señor Aniceto
como testigos los señores Lic." Pablo y Miguel
del Rfo y la señora Elena Peralta de del Río
S. l\facedo, el Dr. Antonio Ramrrez del Cas:ipadres de la desposada.
llo, el Ingeniero Joaqufn Capilla, don Angel
Tanto la música como la concurrencia fuePnalta Gastara, don- ,Teodoro Vandenpeere•
ron brillantes, y el conjunto fué de soberbia boon, y don Antonio· EHzaga.
Terminado este acto se sirvió un
.
::::::--.__
suculento banquete, y después tuvo
lngar un concierto muy artrstico tt1-.....
mando parte en él e;,.tre otras personas, la señora Esperanza A. de
Capilla y el barrtono señor José Servfn que cantaron un "dúo" que fué
muy celebrado; y el señor .José Velázquez que en e l piano interpretó
piezas con verdadera macstr!a.

~--~---

,......----====---...::...

En la capilla Sabatiila de Tacubaya tuvo efecto el matrimonio del
señor Eu¡enio Sansoube con la señorita Concepción Bravo, ambos
1&gt;ertenecientes a distin¡,;,1idas familias. El acto fué muy solemne y e l
adorno del templo del mejor gusto;
luciendo la desposada un precioso
traje, modelo de Parrs, que fué ml!y
celebrado, por la3 damas elegantEs
que asistieron a la ceremonia, recibiendo los novios a la terminación
del acto, muchas felicitacione3.
Para la cele bración de este matrimonio tuvo lugar en San AngelInn un banquete que dió el padre
del novio, con motivo de tan fausto
suceso. Alrededor de bien servida
mesa tomaron asiento personas conocidas de la mejor sociedad amigos de la:s familias contrayentes, resultar&gt;.do una amena oonvivialidad, y
habiéndose pronunciado elocuentes
brindis, por la felicidad de los recién
casados.

ras.

~lAT HDlOXIOS.

Fatigada la rueca,-vleja co)llo ~a abuela.como la ab uela tiene reumá.tlco el andar ....
las dos son compañeras: la pareja que vela
los .sueños ¡patriarcales del inviolable bogar.

l\Iatrimonio
Pa1·clo-Carrasco.

La proximidad de l Ci(trre de las
velaciones ba sido motivo de que la:;
parejas amorosas se den prisa par'.!.
contraer nupcias, ct•anto antes, verificándose muchas bodas en los diferentes templos de la capital.
Entre esos matrimo11ios citaremQS
el que tuvo efecto en la Iglesia de
Nuestra Señora de &lt;3cuadalupe de E!
Buen Tono, siendo la novia la seño1•ita AdelaPardo y el novio el señ,JI'
Atenógenes Carrasco Zaniili. Fueron
1&gt;adrinos de manos el notario señor
Enrique Carras,co Zanini, y la señora
Gertrudis P. de Carrasco Zanini y ue
velación el señor Luis Pardo y la señora Adelaida Cortina de Pardo. T.os
novios recibieroP. valiosos regalos .r la
ceremonia estuvo muy concurrida.

La época de las "posadas" se
aproxima y con este motivo lo mismo en las casas r icas que en las de
mediana posisión se hacen preparativos con e l fin de que. época tan
señalada no
pa&amp;e desa,parc!blda.
Ha sido una eota social muy briLarga serta la relación de las famill ante la boda del señor don Rafafl
lias que pudiéramos citar que ya
J. Cardeña con la señorita Victoria Señor ita Luz Yieym, cuya entrada en sociecl11cl se1·á iuotivo de 'Ulla
han "repartido" las noches, según
gi-au
fiesta
que
próximamente
ha
de
tene1·
lugar,
y
a
la
cual
del IUo y Peralta, celebrándoi¡,e la
costumbre, entre sus amistades, paasistid, Jo más distiJJgui&lt;lo de nuest~a a¡•istoc1·acia.
la ceremonia religiosa en la Iglesia
ra que la Navidad no pase desapercibida; y ademá.s, ccinio nota. simpádel Sagrado Corazón de Jesús (Cu-____ - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - lonia Juárez.)
tica, se preparan repartos de ropas,
El adorno del templo era de muy buen gus- magnificencia, siendo muy felicitados los uo- juguetes y dulcefJ a los necesitados, según costo , estando compuesto de rosas blancas, las vios en la sacristía, según es costumbre en es- tumbre, cu.ya distribución ba de hacerse por
cuales desde la entrada de la Iglesia atrafan tos casos.
damas distinguidas de nuestra mejor sociedad
por su hermosura y perfume.
El .matrimonio tuvo efecto en la casa del se- que siempre en estos casos acude al socorro del
La desposada vesUa un precioso traje de suñor -1,ffgeniero do:q Joaqutn Capilla y doña Es- pobre, coq su podep:_i~a mu.~ifi&lt;;~ncla.

...\

�[Il1

fiJ ,__
N_UE~S_T_RO_PA_IS_._;E_R_A--,-~R_u_z_._/m
_~
t~ncias con:,iderables, formando grandes planicies Y suavcs lomas, de exuberante vege~aci(\TI
tropical, que van ascendiendo progresivame~1te desde las tierras bajas, hasta la región montañosa cuya altura media es de mil quinient,1s
a cinco mil Piés 30bre el nivel del mar.
Por dondequiera hay bosques vfrgenes de
maderas preciosas y en las ¡,,finitas cuencas
que se forman al unirse las faldas de los montes y las colinas serpeP.tean innumerables arroyos Y ríos caudalcsos surcados constantemente por grandes y pequeñas embarcaciones, que
transportan los variados y ricos productos del
trópico que son tan e:etimados en Europa y América.
Por el fértil Estado se extiende una tupida
red de arroyos y rfos que siguiendo ,su curso ;-.
través de montañosas regiones, se precipita &lt;lb

•
)lattimonio Cal'{leña-Del Río.

Juegos Florales de Covadonga
( Premiada con mención es11ecial.)

EN LA MENAGERlE

Domingo.
Claras 1 isas tintinean
esquileando en el jardln faunesco:
bebé:, que corren y ayas que flamean
ju-.•.to a cada 1&gt;arterre pintoresco.

Gl'ltpo de em,pleados de las Líneas Nacionales y sus familias, después
efectuó el pasado domingo.

De los lomos de indianos elefantes
y de las jiba¡¡ de camellos nubios,
cuelgan como racimos incitantes
rosados niños de cabellos rubios.
Apaciento mis ojos e n las fieras:
osos negros del Atlas, osos blancos
del Bóreas, de Nepal hoscas panteras
e hircanios ti¡;res de nervudos flancos.
Un león de Nomidia, fino y blondo,
de rizoza melena desgreñada,
lanza un rugido i•,ltensamente hondo
y me clava-igneo dardo-su mirada.

clel

banquete

que :;e

Desemba1·que de la pesca de huaucbinango e n e l muelle de Pescado1-es.

U na vista del Pn.rque Juítrez de Veracn1z.

( Fot. Ponciano Flores Pérez. )

Y en ella leo cual en libro abierto:

nostalgia y viudedad sangran su herida ;
¿dónde están los idilios del desierto
que endulzaron las horas de su vida?
Al mirar en las aguas de sus ojos
temblar su pe-.ia, he1 mana de mi pena,
compasivo le amo. . . . y siento antojos
de peinar con mis manos su melena!
J lIAN B. DELGADO.

(Fot. Ponciano Flores Pérez.)
dicha ciud ad ; la estátua de los Héroes e n Orizaba, el Parque de 21 de Mayo en Córdoba y
otros muchos edi ficios que han sido alabados
,por extranjeros inteligentee y acostumbrados a
, e r buenas ciudades.
Veracruz tiene siempre la animación propia
de !os puertos en que llegan muchos barcos a
diario, y el trato amable de sus habitantes y la
hermosura de sus mujeres, hacen deliciosa la
vida en tan importante ciudad mexicana.

Presentamc::; uu as pequeñas fotograrras •le
Veracruz, de a lgo Upico de sus costumbres, en
nuestro propósito de marcar siempre la not:i.
mexicana a EL MUNDO ILUSTRADO no solamente en los sucesos más imp_ortante3, sino también en lo que toca a los Estados.
Si e n Veracruz se exceptúan los lugares e,,
que las sierras y las montañas, atrevidamente
descienden hasta bañarse en las espumas del
Golfo, las playas se dilatan Internándose a diri·

Parls.
U na escena e n tiempos de lluvia eu Ve rac,•uz.

EL SALUDO DE AYER., Y HOY

(Fot. Ponciano Flores Pérez.)

U n buque at.J•acando e n e l muelle.

E.alto en salto, de cascada en cascada, o se:pean arrogantes y caudalosos, embelleciendo y
fertilizando extensas comarcas que aprovechan
además las hermosas y fe.é!undas arterias en la
navegación. En todas las lagunas y rfos abu ndan extraordinariamente las clases más variadas de peces, moluscos, anfibios, que pueden ser
oca.sión de formarse compañias fuertes para explotar esa riqueza.
El e dificio de Correos, la Di rección de Faros,
la Alameda, la calle de la Indepe ndencia, ul
magnU\co puerto, su hermoso comercio, hace·n
de la ciudad de Veracruz un encanto para e l
viajero que la visita. Y en todo el Estado en general recordamos como digno de admirarse el
Palacio de Gobierno en .Jalapa; el salón de actos del Colegio Preparatorio y el Parque de

Puente colgante en el Apostncle1·0 de
Vern,·rnz.

-BRTJl\!Il\lfEL
(Por JOSJ~ SANTOS CHOCANO.)

Brummel, maestro insigne d e las genuflexiones
E-n las cortesanías de los áureos salones,
que vivió hilando sueños a los pies de las dan:as,
guardaba en su gaveta, cual preciados blasones,
pañuelos de batista con regios monogramas,
sortijas principescas, abanicos ducales
y cartas con coroPas sobre las iniciales.

\ 'iejo saluüo ciue ha pasado de mo&lt;la, que fu(i mur e legante ayer. Se ap1·et.al&gt;a l a. mano a la altu1•a ele l a naJ•iz.-E l corl'ecto saludo de nm,:stra épo,·.a.

Una vez, cierto osado bibliófilo-de aquellos
que cotizan y explotan J.a hiel de un corazón,
s!empre que esté vaciada dentro de moldes bellos,
sm Yer cuán dolorosos los moldes bellos sonllegó a él ; y, atisbando la nostalgia vacra,
de sus arcas sin oro, se engr ió en su osadla,
y, basta veinte millares de monedas en una
bolsa de fina seda púsole ante los ojos:
guerra hacer un libro de cartas ... La fortuna
cu cambio de unos cuantos inútiles despojoo!
Entonces, e l ya viejo galanteador, que acaso
tal día en sus manteles bailó el manjar escaso
y no tuvo siquiera vino para su vaso,
se iluminó un Instante de nerviosa a legría;
hurgó la llave; Y, luego,

sacó de su gaveta las cartas que tenra,
m iró la estufa p r lxima .... y las echó en el fuego.
Brummel, macs ~ro amado, que tu vida puliste
cual se pule una joya, ¡qué gesto e l qu e tuvi:Jte!
Á la riqueza alegre se impuso e l amor triste .... ,
No las cenas vibrantes de las noches festivas
en que, pálidamente tras e.e las libaciones,
se te quedaban viendo las damas pensativas;
no el vino de Champaña, n i las ostras .de Ostende,
los dorados faisanes, los I osados salmones,
el placer que s-::i embriaga y el amor que se vende;
no el frufrú de las faldas en los tibios salones,
y las parejas danzaG, locamente a los sr _
de la orquesta, en que, al aire de las ini
se agitan las me!euas de los músicos v:
no la fauBta earroza, que par ece que ru-eda
esplináticamente por la blanda alameda;
no los palcos floridos d e elegancia sensual,
acolchados y amables como estuches de sed:a;
no la orquldea angustiada que decora el ojal
ni el monóculo frágil de inso'.ente cristal:
'
nada vale a tus ojos, nada puede valer

,...,_n

�-

.

-

-

-

- -

-

-

Z"

-

-·

-- -

-

-

..

La Exposición de Trabajos Manuales en la
Escuela "La Corregidora de Querétaro"
-

--

-

-

Corregidora de Querétaro," hicieron durante el
año escolar que terminó.
La Directora de este importante plantel, ,señora
Berta Sánchez Mármol de Gabucio, organizó una
lucida fiesta cuyos diversos números fueron m&lt;1y
aplaudidos por la numerosa y selecta concurr.rn .
cla que asistió al acto.
Momentos antes de las diez de la mañana se
presentó el señor Lic. Valenti y empezó la c~remonia en el salón de actos, que se eucuentra
en los altoi, del magntflco edificio de la plaza
de Villamil.
El quinteto Jordá-Rocabruna ejecutó magistralmente una .rapsodia mexicana, obra del primero de estos artistas y que siempre agradará
a nuestros ofdos mexicanos. IDn. seguida, la señora de Gabucio dijo un florido discurso lleno
de miga, en el que explicó y enalteció el papel
que los trabajos manuales tienen én la cultura
femenina, pues este ramo de la instrucción es
un ornato para la señorita acomodada y un medio de vida y bienestar para la que necesita procurarse la vida. Hizo enumeración de los sistemas que se siguen en la Escuela y terminó demostrando la necesidad de que el Gobierno conceda más apoyo aún a tan importante materia.
La señorita Llaca cantó, como ella sabe hacerlo, la divina romanza de Mignon. La hermo5a
.artista queretana confirmó una vez más que ,is
una de las más bellas realidades del arte nacional.
Tres recitaciones por las niñas Gabucio, "La
Corregidora," "A la ciencl.a" y "Las amapolas
rojas;" dos coros, una barcarola y el llama•Jo
"amapolas;" un diálogo de Juan de Dios Ptiz:i.
y el Himno Nacional, completaron el selecto
JHograma.
La ex:posición quedó abierta y diflcilmente podrfa describirse el sinnúmero de maravillas que
&lt;'ontiene y que ponen muy alto la competencia
de las profesoras y la aplicación de las alumnas.
El señor Secretario de Instrucción Pública y
Bellas Artes, Lic. Nemesio Garc!a Naranjo, visitó al d!a siguiente la exposición mostrándose
muy complacido de ella y felicitando, como antes lo habla hecho el Lic. Valenti a la señora Directora y a las profesoras del plantel.
Los salones fueron abiertos al público diariamente hasta el miércoles de 8 a 12 y son dignos de que nuestra sociedad los visite. En nueve de ellos se han colocado los objetos que se
exhiben: en el primero y el segundo se encuentran labores de papel, listón, madera, paja y estambre, elaborados por niñas de cortos años.
El tercer salón se consagró a los vestidos y
llos bajo la dirección de las profesoras Julia Re-

i •

El seño1· Subsecretario ele Instrucción Pública ,, Bellas Artes, con la señora Directoa·a del plantel y un profeso1·
del mismo.

1

Señor Subse,•retai•io, Lic. Rubén Valenti
pr·esidiendo el acto de la inauguración. '
El quinw salón contiene trabajos de Jencer!a
y paragüerfa, admirablemente ejecutados y h,iabrigos; el cuarto a sombreros y adornos; aquechos por alumnas de la profeso-a señorita Luz
Sakar.
En el local siguiente pueden admirarse objetos de galvanoplastta que rivalizan con productos similares extranjeros. Es profesor de esta
nueva rama de instrucción el señor Condone.
Muy de desearse es el que se fomente esie
estudio, pues los productos de la galvanopla:ltra industrial dan un buen rendimiento y us
un negocio que, con poco capital, está al alcance de toda persona trabajadora. El cut•tvo .i':!
este arte nos quitará gran parte de: tributoelevado por cierto-que pagamos a Europa, a
los Estados Unidos y a China y el Japón, pues
no dudamos de que en México puedan hacerse
estatuitas, bajo-relieves y en geueral toda clase
de bronces arUsticos con igual gusto que los
productos extranjeros.
Sigue el salón de pintu,,a, clase a cargo de ta
señorita Barajas y en la que se aplica esta rama del arte a las labores femeniles. La sala próxima llama la atención por los numerosos arUcnlos de exquisito gusto que ah! se ven y que consisten en cerámica, pirograbado y flores artillciales. Son profesoras de estas asignaturas las
señoritas Nájera y Arancivia.
Terminó la exposición con el departamento
de cocina, bajo la dirección de la señorita Amalia Osario, ramo importantísimo en todas las
clases sociales y que en la Escuela de la Corregidora ha merecido especial atención.
En esta clase, se enseña a las alumna::; desole
la fabricación de los platillos más coatosos y
dignos de la mesa de los prói:::eres, hasta el condimento de una comida barata, sana y substanciosa. Las calificaciones más altas y uniform.-'S
correspondieron en los exámenes a esta asignatura, lo que demuestra que la admirable mujer mexicana tiene ií!.clinación verdadera para
todo lo que contribuye a hacer de ella una
bonne menagei·e, no porque esté obligada a S i' I'
su propia cocinera, sino porque comprende que,
para poder ordenar una cosa es necesario saber hacerla.

Una graciosa cocine1·ita.
Alumna que obtuvo el prime1· premio de cocina.

LOS DOMADORES DEL AiRE

•

1

!

+
+
+ ..-++++~talttf +++++ t~++f +++++ M+++++++e~~!i+++++~+~~~1:1®+~+~+€ tel+t2i~®c:1c~+++~♦i~~

tana de Archundia y Beatriz LI. Stávoli y éstos
r,.:rtenecientes a las clases de las protesoras
Esther Castañeda y Ana Johnson.
Mucho llamaron la atención las confecciones
que parecen salidas de los talleres de granoc;;
modistos parisienses.

El dia último de Noviembre, el señor Lic. Rubén Valenti, Subsecretario de Instrucción Pública y Bellas Artes, represeutando al Ministro
del Ramo, inauguró la Exposición de los trabajos manuales que las alumnas de la Escuela "La

Vistoso nfune1·0 de canto en el que tomaron
parte graciosas niñas vestidas de amapolas.

; ~3i~,$iC1t!iC1+ ~4+~!a!i1!4,!,t,cS,s® + + :,+i!1t!3+H~+++++c1++++++++tt+++~ "~ W++~+i+++~++ti

Muy grata impresión ha dejado esta manifostación de nuestro adelanto intelectual que dPm¡¡estra los desvelos que en México se conceden a la instrucción pública, cuyo infatigable
Secretario merece un sincero aplauso.

El explarador alemán, Daniel Meyer Blitz, conocido por sus interesantes obras sobre sus viajes por la colonia alemana en Afrlca, el pafs
llamado Kamerun y tantas veces cómicamente
explotado ¡por la revista F!iegende Blater para
sus historietas de negros y fieras, ha publicado
en una revista berlinesa, hace poco, un interesante relato de sus recientes nuevas andanzas
por aquel pafs salvaje, donde la civilización entra con mucha dificultad.
De ese relato, que tiene sumo valor geográfi,-o y étnico, pues pro:porciona múltiples nuevos
datos sobre la vida de aquellos salvajes y
sobre la tierra en que viven, su fauna y
su flora, tanscribiremos una parte, que si no posee las apuntadas condiciones tiene en camoio
una intensidad dramlitica admirable Y, como ~odo aquello que escribe quien recibió la emoción
del momento trágico, respira la palpitante ansiedad de un instante de prueba y de angustia.
"La noche anterior,-e!!lpieza diciendo el señor Meyer Blitz,-me habla comunicado Hirschbaum, mi segundo, que los negros, que sospechaban la vecindad de un leopardo hacla ue,ns,o, hablan tenido la confirmación de la presen•
cia de la fiera, porque del corral de la granja
experimental hab.ia. desaparecido una oveja y
Juego se hablan encontrado los despojos junto
al arre-yo de la turbina de la luz eléctrica.
"La prese,1cia de un leopardo era, para los
negros, peor que la idea de la peste o cosa asr.
Yo quise organizar una batida para ir en busca
de la fiera y matarla; pero como no contaba con
personal suficiente solicité la ayuda de los negros. Estos, horrorizados ante la idea de que
alguien pudiera atreverse a ir en busca de animal tan bravo, protegido del diablo y car,az de
matar a sus enemigos con la mirada,- ast lo
creen ellos,-no quisieron prestarme concu1·so.
Como yo no dispon!a de elementos, tuve qu•3
permanecer a la espectativa.
"Me hallaba la tarde del siguiente dfa, sentado a la ¡puerta de mi tienda, cuando se mP.
presentó una comisión de negros, guida y presidida por el coloton o gran sacerdote. Despues
de los saludos de usanza, el sacerdote me diio
que, en vista de que todos nos hallábamos bajo
el peligro del asalto posible de la fiera, iba &amp;
proceder, en el sitio donde habla sido !13,l•ada
la oveja muerta, a la ceremonia del talamb'&gt;,
mediante la cual, el mal esp[ritu que habitaba
en el cuerpo del leopardo se transformarla ,m
bueno y el animal desistlrfa de hacerle daño a
nadie, si solemnemente se hacfa, ante los dioses, prome&amp;a de no molestarle.
"Poca fe podfa yo tener en tal ceremonia, p'lro no me o¡puse a ella y promeU presenciarla.
El coloton fué al sitio indicado y sobre un fuego
de brasas, ll)uso un trozo de carne de oveja a chamuscar. Cuando humeaba, lanzando ese acre
olor de la carne quemada, comenzó un largo
discurso, entonado a manera de salmodia, algunas de cuyas frases repetlan los negros que IA
hablan acompañado, realizando una grate.sea caricatura de la letanla que algún misionero l!'S
e nsenara, quién sabe cuando.
"Terminado el canto, comenzó la danza en
torno del fuego. poco a poco, el humo de la carne quemada, nos habla envuelto a todos y los
negros, entusiasmados por la dauza, estaban
mareados casi hasta la inconsciencia.
"Hirschbaum, que estaba a mi lado, contemplando el cuadro, me tocó de pronto el brazo
y me dijo: "ali[ se mueven las ramas. Hay algo." Efectl vamente, con toda precaución, con
esa delicadeza incomparable, propia de los felinos, el leo!J)ardo se abr!a paso entre las ramas y se acercaba, al olor de la carne qu.:mr•.da.
"Casi no tuvimos tiempo de darnos cuenta
de lo que pasaba. El leopardo, de un salto, se
puso junto a la hoguera. El sacerdote fué el
primero que se percató de la presencia del animal y, poniéndose de pie,-pues él no participaba de la danza y sólo la guiaba con su canto.
-intentó correr. Un instante de vacilación por
parte del Ieo¡pardo a quien el fuego impon1a respeto, le permitió escapar. Tras él se encaminó la
fiera.
"La carrera era desigual. El coloton, viejo y
enfermo, no podra ganar en rapidez al felino,
agil!simo, as[ que a los pocos segundos de marcha, el leopardo, encontrando la ocasión propicia, se alzó sobre sus patas traseras y se dispuso a saltar encima del pobre negro.
"En el instante se oyó una detonaciór,. La

E. Helen, ,•encedor ,Je la Copa
l\ficheli11.

F.n~enio Gilbert, rey de la
velocidad.
Preparándose para m. vuelo.

Cada vez resulta más completo el dominio
clel aire por el hombre. En esta lucha de remontarse por las alturas, en este combate singular
entre el hombre osado, y las leyes de la naturaleza que parecen salir al paso del atrevid,),
destrozándole, y produciendo a diario victimas
de todas clases, para que sirvan como esca1·miento a los demás, hay algo grande, poderoso, potente, la voluntad humana que enérgica,
fuerte, dura como el diamante contra los obstáculos, por nada se arredra, en nada se d ~tiene, Y paso a paso va llegando al punto deseado.
Eugenio Gilbert es actualmente uno de esos
héroes de la conquista del espacio, que de uua
manera arriesgada, y por su profundo conoctmiento en la materia, ha conseguido que se le
apellide el "Rey de la Velocidad." Ultimente

verificó un vuelo desde Parrs a Putnitz al N. E.
de Stettin en cinco horas, recorriendo un espacio de 1,050 kilómetros. ·
E. Helen, el triunfador de la Copa Michelín,
está considerado como otro de los que enamorado de !_as dificultades, sabe vencerlas, se arroja con denuedo a la lucha, consiguiendo al fin
y al cabo la victoria. Las condiciones en que
ganó la Copa Michelin fueron de las que h:tnán época en los fastos del "sport," no solamente por el mérito de los luchadores, por el número de los mismos, sino tambi:én por ,lais
enorme3 dificultades dado el tiempo que se h'l.bla señalado para conseguir la victoria. Sin ero- •
bargo, todo fué vencido, y el nombre d€.l trim1fador se ha consignado como stmbolo de arroi'l
y de conocimiento en la navegación aérea.

fiera, herida en el corazón, se detuvo en mita.d
del respingo y cayó exánime. Ante ella, el neg~·o
cayó también desmayado de fatiga y de miedo.
"Cómo supondrá el lector, todo esto pasó en
menos tiempo del que se necesita para contarlo.

Pero, ¿ quién habla sido el que tan a tiempo habla acudido t-, salvar milagrosamente al negro?
Mi ayudante Hirschbaum, que más sereno quP
yo. habla tomado mi wfnchester y realizado su
noble acción.

�¡_ _ _ _
U_N_A_R_E_P_R__E_S_E_N_T_A_C_ION EN ORANGE

-====1=Yl='[f='=9=1=i==c=\.=~='i=S='-=_f=\~=J4='~
=r=~=r=}=i=l"'='f=}=i====•
La suicida rlB LaucarlEs
(SAFO.)

AJU está .... ! D€Sde el peñón gigante
que el Jonio mar enfurecido, azota,
le dice adiós a la natal ribera
y tierno canto de dolor entona.
También el cisne cuando va sintiendo
que cae rendido en la perpetua sombra,
cantando exhala su postrer querella
que es palpitante manantial de notas.
Tras el ligero pabellón de brumas
que albos doseles de celajes forma,
ve de Faon en el confía lejano
surgir la Imagen que ferviente adora.
Y en el rumor del iracuado alisio,
en el de tumbos y vaivenes de ondas,
oye el suspiro que al espacio lleva
la lns_plración de la valie,lte copla;
Es que en la playa que a dejar se
queda. de su alma turbulenta historia,
queda latente del amor la llama,
queda Castalia sollozando sola.
De hirviente espuma los nevados copo3
riegan al aire transparente aljofar,
y se abre ante ella el insondable abismo
que Avidas quieren clausurar laG olas.
De ple en la cumbre, con la frente erguid:i.
la faz severa, la mirada torva,
vuelve la espalda al esplendor de Grecia
y de su mente hasta el recuerdo borra.
De la cascada de flotantes rizos
donde ostentó su majestad la Gloria,
desprende lauros y fragantes flores
que haciendo trizas a la mar arroja.
Tiene un momento que morir le €spanta;
mas dando impulso Irresistible a su obra,
la guzla de oro, por la vez postrera,
con dulces trinos en sus manos llora.
Levanta al cielo los brillantes ojos
dejando que él las armonias recoja
que raudas van, en la extensión desierta,
al corazón de la marina alondra.
En ellas vuelan candenciosos ritmos
que de su pecho enamorado brotan,
que la glacial indiferencia humillan
Y que exaltados sentimientos domaa.
Y a.l desprenderse de la herida cuerda
tan dulces ayes que las brisas roban,
--•"Adiós, egregias impresiones núas .... " ! dice convulsa, en su delirio absorta.
"Atrás ensueños y falaz imagen
de amor estulto que en mi mente flota;
esperanzas que creó la fantasía
y que mata.ron mis pasiones locas ..... ! "
"Atrás cl'eaciones de la mente inquieta
aueños de ayer que ml febril memot·ia
'
llevar no quiere a la salob,·e linfa
que me prepara camarín de con&lt;'has ..... !"
"Atrás los tiempos que rendí homena ¡e
a irradiaciones de color ele aurora
·
que dan vigor al corazón que siente
turbión de lava en sus arterias todas .... ! "
"Tempestades de amor que desca1·ga1 on
el peso enorme de su fuerza tosca
sobre mi débil corazón de niña
que el estertor de sus dolores ahoga:"
"Atrás . ... ! que ya desfallecer me siento ...
mi hálito ya para Juchar se agota..... .
y si mis dioses protección me niegan,
que entre burbujas me la den las ondas ... \"
A.st diciendo, desde la alta cumbre
del promontorio que al viajero asombra,
ae precipita con valor salvaje
al hondo -abismo de rugientes olas .... .. .. . .

El mar parece que Eus iras calma,
que luto viste la empinada roca,
y que el cortejo de la ilustre Safo
ha sido de aves que por ella lloran.
Sobre el cristal en que retrata el cielo
sus blancas nubes de carmtneas orlas,

nada quedó que revelar pudiera
que tumba fué de la infeliz cantora.
Poetiza de estro de vigor altirn,
ciñó de Apolo la brilante aureola;
pero en las luchas del Amor no pudo
salir triu fante conquistando Gloria.
Débil palmer1L sin sostén nacida
quemó el simoun abrasador sus hojas,
y al golpe rudo de fulmíneo rayo
cayó en el trono que le alzó la Historia.
(Orizaba.)

Ultima Nota
J.

¿Poesía .... ? ¡Oh, quien pudiera
de lira empolvada y rota
arrancar ardiente nota
que en el éter se perdiera!
¡Quién un momento tuviera
de sublime inspiración,

POETA MEXICANO

ge, donde puso en escena la tragedia "Sophonisbe" que se estrenó en 1910 por Mlle. NeithBlanc.
La hija de Asdrubal, que es la p1 otagonis~.a
de la obra, ha dado motivo a muchas obras te:itrales, y ha servido de inspiración a escritores

IV.

Juntos el himno y la queja
al espacio volarian
y juntos espirartan
con la briEa que se aleja;
pero hondo tedio no deja
dar con sentlmie"tos idos,
elocuencia a los latidos
de un corazón casi yerto,
donde lentamente han muerto
hasta recuerdos queridos.

v.
Dar no puede el huracán
que enhiesto pinar azota,
el girón de orlas que flota
en las nubes que se van;
ni el diseca.do arrayAn
matices que ya no toma,
ni la floresta el aroma
que dió atractivo a ~us galas,
porque han plegado las a.las
el turpial y la paloma.
IV.

Tras las brumas oscllant€s
que intenta rasgar el noto,
surgen de alcazar ignoto
las estrellas palpitaute3;
¡&gt;ero sus rayos brillantes
se envuelven en la penumbra,
y del crespón que se encumbra
a la extensión dilatada
ni una rAfaga argentada
los densos pliegues alumbra.
Vil.
Pasó ya la Primavera
la edad de ensueños y auroras,
de esperanzas seductoras
y de ilusión lisonjera:
hoy queda la vida austera
de Jo palpable y tangible
de lo que ya no es posible
que seto alguno traspase,
porque no hay fuego que abrase
la materia incombustible.

1
)[]Je. Laute Brun, ele la Comedia Fl'ancesa.

)tlle. Teda1•, del Teatro "Sal'ah Bel'nard,"

El cuadro notable ele la Com_e dia Fra:-cesa suele alguna vez salir de los muros
de su propia casa y llevar un rayo de luz de su
elevado arte a otros sitio3. Ul.timamente lo h:i.
hecho trabajando en el teatro antiguo de Oran-

de nota. La tragedia de Poizat esta perfectamente dese nvuelta y su interés grande hace que
el público la haya celebrado mucho, sobre todo
por la perfecta ejecución de los intérpretei,
sobresaliendo Madame Barlet.

)lJJe. Cnm¡wedou, del Teatro "Uejane."

VIII.

SR. l&lt;,RAXCISCO \'. LARA.

para darle al corazón
todo el aliento perdido,
y un destello desprendido
del sol de la rede nción

Y donde no hay manantiales
de luz qu1:1 la sombra esfuma,
ni copos de leve espuma,
ni horizontes tropicales;
no hay destellos matinales
que le den al pensamiento
la vida y el movimiento
que enaltecen la poesia,
y que llenan de armonia
lo ~ mundos del sentimiento.
IX.
El invierno ha coronado
con nivea gasa el otero
y el sol su rayo postrero
tras el confin ha dejado ....
pero late nte ha quedado
la lira e!llpolvada y rota
que al azul espacio vuela,
aunque hay vendaval que anhela
apagarla cuando brota.

X.
¿Versos ... ? Pasaron los dfas
en que con ferviente anhelo
iban errantes al cielo
suspiros y melodias:
de fugaces alegrias
que disipó el aura leda,
sólo la ceniza queda
como recuerdo precario,
y escombros de algún Santuario
entre la triste arboleda.
III.
¡ Oh, si pudiera cantar!
; Si disfrutara de calma!
¡ Si vida tuviera mi alma
para sentir y soñar .... !
Endechas podrtan brotar,
de mi labio a su albedrto,
con el murmurio del rfo
que cruza el boscaje lento,
Con los sollozos de l viento
y con un turbión bravto.

Empero inútil se empeña
débil óbice que trata
de romper la catarata
que entre juncos se despeña:
el águila siempre es dueña
de sus alas prepotentes,
y a regiones sorprendentes
sube desgarrando brumas,
aunque le quemen las plumas
las atmósferas ardientes.
XI.
Asi al calor de la idea,
sin ligas el pensamiento,
se remonta al firmamento
Y el infinito sondea;
y ni el rayo que flamea
en la den3a inmensidad
le impide la libertad
con que altivo se levanta:
que hay ave que mejor canta
en medio a la tempestad.
(Orlzaba.)

"La m11e1·te de Sophonisbe" escena principª I d el acto V de la tragedia titulada "Sophonisbe" de M, Alfred Poizat.

�1:ª verdad es que en vista del buen éxito ouen1do en la actual temporada de ópera mexi.
cana en el ~e~tro _Arbeu, por el cuadro que ~acabeza la d1stmgu1da artista señora de la Ft:..ga, deberla la empresa realizar un esfuer •o
qu:. tendiera al mejoramiento del conjunto.
de~1mos porque el público ha respondido galantemePte a la simpática y eficaz tentativa de fo..-~ar una compañf:l mexicana de Op~r,a popular, y ha sido un n 6-,
c10 tanto arUstico como de taquilla
e ,El domingo ú 1 timo qu hº
·
Espinosa-prime~- pre'mio ede l~~n:: e~e~rcla señorita_ Marí~ Luisa
con el papel de Amneris en .. fo ,,
onservatono Nacional-

t

Ln

~~~
~~r~!. ~!~~~!: Yr~~~~u:ª~;;{~~ ~; ~fr(~~c~t~ª:sc~:tc~~fii:~;
a ella, en particu ar)
h 1
u an e _porqtte uos referimos

desearse, dada su oella nvºoz ~Y!us~~~~l-Jodo el partido que era d ...
Tambié_n hay que contar con los az~r~s
por el teatro.
presenta_c1ón_. ~l temor vago hacia el público
~es nerv 1.~s ir~!tados por las repetidas impres,o:
s, ese algo que sacude Y aplasta a los artistas noveles que r.o han perdido el m1·edo al "r ' S
peta.ble
"- tuv
· " p or ¡ O demás, la señorita Espinosa
- o momentos muy felices que le valieron caluro~os aplausos. Los compartió con Soldad Abaunza que encarnó una "Afda" brava Y
t·1 Q
sea esto un t
d
gen 1 .. ne
licia Y ~l l\1aeºtque e atención al Director Gas ro Aragón.

od:~i~

. D€spués de un "Conde de Luxemb
"
~;:~~\~o~" d~s~i:::~º:t'.a~enta que venir ~:g~co1:;;
hacen frecuentemente ;a;~l~ect_or quet los nobles
dtculos en las operetas de s impor antes o riDuquesa" y "El R
' sde la venerable "Gran
tro3 dfas.
ey que Rabió," hasta nuesPor eso Leo Ascher ese •ºb'ó
titl'ra con un asuPto de ; \/ U una graciosa p:u do al público. Entiende ¡° e n_ que ha seduciha sido remendada
e cromsta que la obra
ml\s de dos Pasa. por el_ arreg_lador, pues hay
1
mente en el conj~~t¿u~ P n? disuenan p_recisaservadores com
'
aiecen, para oJos obcil de la ~bra. o superpuestos en el oanevl\ gra-

!

señores Palmer y Villarreal "e dº t·
la represen~ción. "El Cond~ l\Iend;~~:~ude:ra~~
~~ cartel, s1 no tanto como el otro Conde mu ·e1iego, sf lo bastante para que la empresa h l
un buen negocio.
agJ.
♦

'!' '!'

Ha quedado c~rrado ya el coPcur d
.
empresa del Principal y aunque
so e zarzuelas abierto por In
jurado, creemos sabei: que al re:éo ~e c¡°noce
todavía el fallo d-'1
O
pensábn.mos, se ha Iogract'o pesca/ at
que sobre el particular
es nuestra desm&lt;-drada producción art~~i~~ ese rfo revuelto que
No saldrá del acervo de obras presentada "
,,
todos esperan vP.r surgir de un concurso
s, la obra, la que
se nos dice-bé!!las obras de espectácul/ene,:al.d
Pero
saldrAn-' mas e alguna perla.

•

Tl'atl'C&gt; C"olón.- \;nn escena de "Los Hombre;;
Alegres."

Teatro IdeaJ.- "El Conde Mendigo." - Una escena clel acto 2o.

fin:i. para el público de paladar delicado y al~o
también de actualidad palpitante. Ojalá.
Han vuelto al cartel las antiguas producciones
mexicanas. No se trata de los autores metrovolltanos, sino de los de proviucia. "Sangre Azul,''
de Benjamín Padilla, colimense, y "En la Hacienda," de Federico Carlos Kegel, malogrado
escritor que muriera en Guadalajara, en pleno
vigor intelectual. La vuelta de esas obras ai
principal escenario de género chico, es uno de
los buenos resortes para estimular a los autores a producir. La empresa que regentea el caballeroso y culto señor Sierra Méndez está dispuesta a echar la casa 1&gt;or la ventana'. para dar
gusto a todos: a autores nacionales y al público.

pueblo, pero cada una tiene su acento distinto.
Se admira e l entusiasmo de esta mujer, que
puede considerarse como una sacerdotisa del
baile. Ella, con su "virtuosismo" de la danza,
ha inspirado bellas - páginas literarias desde
Mallarme a los escritores más ilustres de los damfls países, y se recuerda que siempre, como
una gloria en la historia del baile, la -creación
de aquellas danzas suyas en las cuales aparec\a
con sus alas gasas blancas, que se matizaban
tan delicadamente, envolviéndola como un.1
llama.
Hoy, más alejada de la es&lt;:ena, sigue protKtgando su arte como en un apostolado por mejio
de sus lecciones. Sus discípulas, inglesas todas,
son un milagro de forma graciosa, quizá moldeada en sus constantes y sabios ejercicios u&lt;'
gimnasia. Laie Fuller no les enseña a bailar,
les inculca su espíritu y su entusiasmo. En esas
lecciones que les da a "puerta cerrada" en s,1
estudio o en la soledad de una apartada plazoleta del Bo3que de Bolonia, se contempla uno
de los espectáculos más bellos del mundo. Un
baile mlís artfatico y encantador que el que
han de ejecutar después en los escenarios del
teatro.
Algunas veces, una amiga de Laie Fuller
tiene la fortuna de contemplarlo, y no es raro
encontrar en estos ensayos privados alguna linajuda dama francesa, una esposa de un diplom:ttico extranjero o princesas artistas como la
infanta Eulalia y la princesa de Rumania.
AIH se crea la danza, se improvisa la pantomima. Laie FuJler no impone mAs trajes que
el necesario para que el pudor no padezca, y
su semi-desnudo no os ese semi-desnudo exeitante del tablado. AqueJlas jovencitas son castas, puras,. con sus piés desnudos, sus vestidos
flotantes y sus cabelleras tendidas, y sus movimientos alados y ligeros, como -s i estuviesen dotados de la sutileza. No hay nada que dificulte
su vuelo, ni nada que regule sus actitudes. Todo es libre, todo es espontflneo, natural, se mezclan y se multiplican admirables escorzos, movimien.tos musicales, blandos, rígid,os o violentos; pero siempre de una elegancia sin rival.
El lema de Laie Fuller es: "Libertad dentro de
la naturaleza sin mAs bien que la realización
de lo bello y la expresión del sentimiento." Loma admirable que puede llevarse a la perfecci6n
en todas las artes, y que en la danza nos hac('
admirar la bella forma. del cuerpo human,&gt;,
hasta comprender toda la pureza de la religión
antropomórfica.
COLOMBINE.

UNA VIRTUOSA
DE LA DANZA

Teati·o Lírico. -Es:!enas rle la zm ·znehi " ) Hmí"
estrenada úitimame nte .
sh';;or lo demAs, este es un recurso muy de bus.
s teatral. Esperanza Iris es una gran práctica Y sabe dónde la aprieta la zapatilla La mfü¡•~~ ~gradable Y pegajosa. A la salida d·el "estr~• se oía tararear en el vestíbulo del "Ideal "
el co10 d_e las capas. (Unos mendigos con bell~s
capas roJas!) Esperanza, la señora Peral Y los

Cuando veo esas "baila.oras" españolas que,
en general, creen que la danza es el lenguaje
de las piernas, y nada mAs que eso, recuerdo
mi última entrevista con la Laie Fuller.
-"No hay danzas, sino bailarinas"-me deera en su admirable "taller" de Auteuil mientras el be!Hsimo grupo de sus disc1pulas •improvisaba uno de sus extraordinarios bailes.
El salón que ella llama "taller," estl\ decorado de un modo original: fotogra!ías, estiituas, tanagras, porcelanas delicadísimas y un:\
admirable colección de vasos griegos. Sus di!oetpulas tienen la constante contemplación rle
actitudes elegantes y graciQsas que les sirvE:n
de modelo, no para imitarlas, sino para a.costumbrarse a ellas y ejecutarlas de un modo tan
sencillo como se emplean las palabras en el
idioma.
Porque para Laie Fuller, el baile no es más
que un idioma; es el lenguaje mímico, ca1rnz
de expresar tan bien el pensamiento como el
lenguaje oral.
Para ella, un baile no puede repetirse dos veces de igual modo. Tiene que expresar siemor&lt;'
algo nuevo el estado)de ánimo, el sentimieñt0,
el carácter de la bailarina.
Si hay bailes rusos, orientales o es1&gt;añoles---me decfa-es porgue existen afinidades tln
temperamento entre las bailarinas de un mismo

Teah"o Ideal.-"El Concle Mendigo." Luisset (Esperanz,-i Jris) .-Escena final del acto to.

�------------------------

EL MUNDO ILUSTRADO.

~v""v""' ""'V--"""'-""""""""""'~"""~"""~,...,.,..v"'-.J"""-"\J""-v""'11v"''V"'~~v"'.;i¡

t

AMA

Y

ESCLAVA

--

1

1,1\., ,_,.,._...,,.,.._...,,.,.._v,J\-...,J\-vJ',v,J\,'y.f\,yJ\,vJ'-'\/""'l\,vJ',,vJ".v.J'\,vJ',,v.J",vJ",v.J'\,""""vJ".l\,,l\,,l\,,l\,....J',~ ~

A través de Ja3 jónicas column:is, divisábase
riente campiña, regada por el Tiber, y penetraban e¡~ la eata·acia efluvic5 primaverales que se
mezclaban con el aroma que despedfan los perrumatorios, donde se quemaban el benjuf y la
mirra.
Lc hermosa Aurelia, reclinada e-u artfstico

vas favoritas. Más aún. Te profeso una afección como jamás a esclava alguna be profesado,
como se siente por las personas de nuestra
amistad. ¿ Te complace lo que te digo?
-Ciertamente. Eres muy buena-replicó
Tabú, pero sin la humildad ui el apresuramiento con que hubiera. r espondido otra esclava.

triclinium, contemplaba con atención i,.
Tabú, la esclava egipcia que estaba
arrodillada. ¡Hermow cuadro!
Av.relia, con sus blancas ve:itidurils,
su rostro pálido, sus ojos garzos y sus
cabellos de suave tinte obscuro, representaba el clásico tipo de la dama roma-____:__________
n.a, bella evocaciól' de melancólica
campiña cuando la acariciaba el sol al travt:s Hubo otra pausa y Aurelia, después, de habi'r
de la reblina del Tiber: Tabú, con su busto contemplando de nuevo a Tabú, dijo:
-Verdaderamente es extraño lo que contibronceado, palpitante de ardor bajo rosada Y
transparente gas1, :,us ojos ce azabache con fu1- go me sucede. Te acabo de decir que te profeso
gores tgneos, su rojo tocado y sus multicolores excepcional afecto y nada hay más cierto. Cua:iatavfos, era la verdadera hija del Nilo cuando do me ofrecieron tu compra los mercadert-s
sus aguas, impulEadas por cataratas en ebulli- que te trajeron de Egipto, no tenia yo necesidaJ
ción , salpican de añil las rojas márgenes que e! alguna de nuevos servidores, pero te miré y me
gustante tanto, que consideré tu adquisición d9
sol incendia.
- ¿ En qué pie't,sas, Tabú ?-preguntó Aure- mi especial agrado. Después he podido apreciar la
lia, tra,s largo rato de silencio.
altivez de tu carácter, cualidad que te difere;1-¡En mi patria!-contestó la esclava con cfa en absoluto de las demás esclavas, y que ,;i
decidido acento.
en ocasiones me produce enojo, como hace ·m
-¿No estás contenta en Roma? ¿No estás mome-.ito, no puedo menos de estimarla. Y sin
co::tenta conmiJ!;o?
embargo, cuando te miro, cuando te siento a
-Pienso en Egipto.
mi lado, cuando pienso en U, experimento una
-En verdad que eres poco complaciente.
sensación extraña. Hay algo vago, inexplicable,
-Digo lo que siento.
misterioso, que parece protestar dentro de mf
- ¿ Y no sabes que tú no puedes sentir ni contra la arección que me inspiras. No es ira
querer sino lo que yo deseo?-ex::Iam6 Aurefüi., por tu actitud altiva, no es que mi dignida,l
irguiéndose en el tricliniun con brusco movi- padezca al tolerar tu falta de sumisión, ni al
miento de ira.
entablar contigo diálogos como el de ahorn,
Tabú no replicó, pero su rostro permanecl1 que sólo se tienen con los iguales y jamás con
tan impacible como la esfinge que mira con sus leo inferiores. Es Jo q.ue he dicho. Algo indeíiojos de piedra las abrasadas aren :::u del desie,·- nible, pero parecido a lo que se debe experito. Aurelia volvió a recobrar su indolente ac- mentar cuando, a pe:;:ar de todo y aun contra la
titud, desapareció la expresión de ira de !.u propia voluntad, se siente afecto hacia persoEemblante, y dijo con cierta violenci:l, pero con na que ae comportó mal con nosotros, que nos
dulce acento:
infirió una ofenrn o un daño. Y esto no es posi-Siento lo que te he dicho. No puedo in- ble en este caso. Acabo de conocerte. Trajéroncomodarme contigo. Pocos dfas hace que estti.s te unos m'ercaderes de remotas reglo.nes que me
a mi servicio y eres ya la primera de mis escla- son desconocidas. ¿Qué relaciones puede haber

I___

...:.:~--=~~~~~~!!!!!

entre mi existencia y la tuya?. . . . ¿ Será tal VPZ
un presentimiento del porvenir?
Tabú hab;a escuchado con marcado interé:;;
lo que dijo Aurelia y, cuando ésta concluyó de
hablar, Jo:, hermosos ojos de la egipcia fijáro11se con intensa mirada en los de la dama.
Las dos mujeres permanecieron unos insta.11tes como si trataran de fascinarse mutuarutinu,.
- ¡ H~bla, Tabú !--exclamó por fin Aureli:i,
como si quisiera librarse de una situación 3.nE;ustlosa.
Y a.ñadi5, al ver que la egipcia 1&gt;ermanecl:i
callada:
- ;Rabia! Df lo que piensas sobre lo que a,':1bo de decirte.
-Pienso .... -comenzó a decir Tabú, pe,,J
se cont uvo, hizo un vl&lt;,ible esfue rzo y replicó:
-Soy tt• esclava; no puedo decirte lo que
pienso.
-¡Sf!-repuso Aurelia.-Df todo lo que
pienses y lo que sientas. E11 este momento no
Eomos ni ama ni esclava. ¡Dflo!
-¡Pues bien, oye!--exclamó Tabú, relam:,:igueándole les ojos.-Yo también experimento
hacia U una seasación extraña. ¡ Yo te odio!
No, pero no es esto lo extraño. Que te odie a
tf, y odie a los tuyos, y a tu patria, y a 103 diot::es que adoras y a la tierra que pisas, no es extraño; es natural y es justo. Profanados nns
templos, mancillado mi pafs 3agrado, ultrajada yo, dueña de palacios como jamás habit:n:i
patricio alguno en vuestra- miserable Roma, privada del eternal repc:,.o en nuestras tumbas
donde vela Osiri.3. . . . no puede caber más que
odio, odio inmenso, profundo como nuer;tro padre el Nilo, en mi corazón desgarrado ... Pero no,
no es esto. El odio que hacia tf siento es mús tntimo, más personal; obedece a causas que desconozco, que no acierto a explicar, pero que
existen, estoy segura de ello. Te odio como romana, como perteneciente a. una raza de opn·Eores y verdugos; te odio como compradora de
mi libertad; pero te odio mucho más por eae
algo desconcddo, pero terriblJ .... Ya sabe&gt;:;

esclavo anunciando la llegada de un mensajero
que deseaba ver a Aurelia.
Hizo ésta un imperceptible ademán de ase:ttimiento y con gran esfuerzo volvió a ocupar
el triclinium.
Pr03entóse el mensajero, que era u.!. legionario el cual dijo con acento respetuoso:
-Que los dioees te guarden, noble Aurelia.
El centurión Tulio Porcio acaba de regresar a
Roma cubierto de laureles y pide tu venia para venir a depositarlos a tus piés.
De mágica manera se transformó Aurelia.
Tiñóse de carmfn su rostro, irguióse con estremecimiento de alegría, se dibujó en sus labios
inefable s nrisa, y con acento conmovido por
el gozo exclamó:
-Buen mensajero: d! a Tulio que le espero
con tanta impaciencia, que cada instante que
tarde será una ofensa contra Yenus.Esclavo:
da a ese bravo soldado vino de Falerno y df a
Corvilio que le llene su casco de oro.
Retiráronse el legendario y el esclavo, y Aurelia, dirigiéndose a Tabú, co,,.tinuó diciendc:
- Hoy es el dfa más dich01Jo de mi vida.
Presto; es preciso engahnarnos y engalanar la

~
~1
---------

casa para recibir a mi amado. Prepara las m.is
ricas Yestiduras y mia joyas más valiosas; que
mis esclavos todcs se a.presuren, que se d&lt;!sh,,jen por los pavime.1:1tos vistosas y olorosas ilores, que ardan el benjuf, la mirra, el sándalo Y
el e1&gt;.ebro en todos los perfuma.torios, que se escuchen melodías. . . . . Prooto, Tabú. ¡ Que Tulio llega!
Cumpliéronse las órdenes con rapidez inu31tada.
Aurelia, adornada con el mismo esplendo.
con que acostumbraba asistir a loo más solemnés es,pectáculos, , ei,,peraba ya. impacienle
en el mismo vestfbulo, rodeada de sus esclavas
favoritas, con Tabú al lado.
No tuvo que esperar mucho, pues a 10!5 pocos
instantes encontrábase en brazos de Tulio, arrogal!te centurión que parecía tan conmovido como ella.
Pasados los primeros transportes, durante los
cuale:, permanecieron alejadas las esclavas,
Aurelia, llevando de la mano a Tulio, se adelantó para conducirle al interior de la casa.
De pronto, Aurelia sin.tió una fuerte sacudida en la mano que oprimfa la de Tulio y vió

que éste se dete;_•fa bruscamente. Al mismo
tiempo vió que Tabú, con expre::ión horrible,
se adelantaba hacia ellos.
Impulsivamente, sobrecogida por un terrór
inmenso, Aurelia soltó la mano de Tulio y dió
dos pasos atrás.
Entonces Tabú dió un s:i.lto de fiera, se abalanzó sobre Tulio Y, sacando uü estilete que
llevaba oculto entre los lambrequines del cinturón, se lo clavó en el pecho.
Tulio cayó sin proferir palabra. Aurelia Iauzó un grito desgarrador y se arrojó sobre el
cadáver
Tabú, blandiendo el arma ensangrentada, exclamó con alegrfa salvaje:
- ¡ Por fin! He ,·ivido y sufrido la esclavitud,
solamente con la esperanza de este momento ..
Ese romano atrevióse un día a ultrajarme a
mf, a una egipcia. Estoy vengada ... . ¡Ah! razón tenfaa tú, Aurelia, con tus presentimieatos,
y razón tenla yo en odiarte ....
Pero Aurelia no oyó estas palabras, y mientras sus esclavas s-::! la llevaban medio muerta,
los esclavos, atrafdos por las voce3, se apoderaron de Tabú.
LUIS DE TERAN.

LOS PESCADORES DE PERLAS

't.

t_~-~-"--~

Es por demás c:u rioso el recordar de cuando
en cuando, la manera c.:;mo se consiguen, o m::jor dicho, cerno se pescan las perlas, esas joyas
tan apreciada:-; vor las damas, cuya vista es un
encanto y_ qve adquieren precios tau altos, e.'l
toda,s partes.
Nuestro grabado da una idea del asunto, por
representar el momento en que un buzo, descie11de al fondo del mar, ei' tanto que otro ya debajo de las aguas extrae las co.'lchas que guarp.an las perlas y que como se :,abe, no son ni
más ni menos que secreciones de la concha nácar.
Los buzos tienen sueldos crecidos y un ta11to
por ciento, generalmente, según las cantidades
de concha que sacan. Su trabajo e:1 peligroso
desde el punto de vista de los ataques sufridos
a menudo por animales terribl€s que persigu&lt;fü
a los que se .dedica11 a trabajo tan penoso.
Desde la barca o barcas, que están en la superficie del mar, se envfa al buzo el aire necesario
para respirar, cuyo aire penetra por la parte de
atrá-s de la esfera que cubre la cabeza y que
forma parte de la escafranda, cuyo t raje s::! hac,e
indispensable, para practicar profesión ta,1
arriesgada. Igualmente, desde las referidas barcas, se sube al buzo en momentos de peligro,
cuando él lo demanda por cualquier i!lciden;:e
que le ¡:ueda suceder, como repentina enfermedad., a causa de algún pez feroz, o falta de aire
respirable, '.'. causa de alguna descomposición
del aparato.
No todas esas perlas magnfficas que son nue:-;t:-o embeleso se encuentran siempre ni mucho
menos a menudo. Años enteros transcurren sin
hallazgo de tanto precio, pues lo general es la
extracción de mucha -concha perlffera, que se
vende por kilos y a buen precio.

LIBRO LEIDO
( DE LOS "l'J&lt;JTlTS POK\ll&lt;}S" J&gt;E PAUI, GE•

RALUY.)

lo que pienso y lo que siento, y ya ves que a
las dos nos rodean análogos misterios.
Aurelia se babfa levantado y sus labios, cubiertos de mortal palidez, pretendfan en vano
articular palabras. Su corazón palpitaba tan violentamente que hacfa ondular la túnica.
En aquel momento entró en la estancia un

Su última hoja es una agonfa:
cuando uno lo acaba, e l libro murió:
de página en página se fué deshojando .... .
páginas que laten como un corazón.
Al irlas pasando, seguras e iguale:,,
el libro vivfa con soplo de amor . ....
y ahora, siento como la rotura
de aquel latir dulce que pronto calló.
Ya sólo es el libro, muerto entre mis m::i.nos,
brumoso recuerdo de algo abrumador;
aire que aun agitan las palabras últlmas
ele un amigo caro que presto p':.rtió .....
Los bu7,0s en el fondo del ma1· en busca de t&gt;er·las.

GMO. E . SYMONDS.

�PAGINAS FEMENINAS
dos y las túnicas corta-s, aumentan de un _modo
extraordinario ese rar-0 conjunto de la s1luet~
femenina, que se define en las tres Itueas q~e
a continuación citamos: el desarrollo exces1v~
¡le! busto, la cintura y las caderas; la. pronnnencia del talle, por el frente, Y la rápida disminución de la amplitud de la falda, en la
parte inferior de ésta. Sería inútil negar, lect~ras mías que este a-specto de la figura femenina deja ~ucho que desear en cuestió'.1 de. arte,
pero la Moda siempre ha sido y segmrá s1end?
una caprichosa tirana, que no reconoce leyes,

CRONICA
La libertad de la Moda es cada día mayor,
y ya no se vacila eil usar en pleno dfa telas
transparentes que nos hacen evocar, casi de
un modo ir.voluntario, la época galante de las

ni acepta otras órdePes que las de su propia
iJ,spiración, asf, pues, mientras más originales
son sus sorpresa"S, con miJ.yor entm¡iasmo son
1ecibidas por las damas elegantes y distinguidas.
Hemos dicho al¡,unas indicaciones sobre la
forma ele los trajes, pero también es preciso
añadir aigunos detalles
de Importancia respecto d ~ los adornos que han de tener man ,r
aceptación durante el otoño y el invierno. Las
revistas europeas nos anuncian que la piel será el adorno de gran lujo para los atavfos actuales, ya sean de calle, teatro o ceremonia.
Hasta para las "toilettes" de visita o de salida
por la mañana, se usará mucho el citado adorno, que se colocará de diferentes modos; unas
veces en cuellos planos y vueltas; otras en alto"
cu.ellos Médicis, o en largas bandas que bajarán sobre los delanteros del cuerpo, y también
en angostas franjas que serpentean entre los
géneros vaporosos de los trajes de baile, concierto o reunión. Asf es, lectoras mfas, que conbinadas cou la gasa, el tul y el encaje, veremos
la obscura y l uciente cibelina, la nutria acariciadora, el be!Hsimo armiño y hasta la pesadas pieles del oso y del zorro.
En cuanto a las telas, mucho tendrfa aúu
que deciros, pues los fabricantes de gran nombre se hau empeñado en ostentar el 1&gt;otente
recur-s o de su fantasía, y han conseguido consumar un pr odigio que causa verdadero asombro, como es el de reunir en la misma tela, la
su ntuosidad con la ligereza; el aspecto riqufsimo y pesado de los brocados antiguos con l,1
encantadora flexibilidad de las sedas modernas, que requ ieren ser muy .suaves para poder
arreglarlas en pliegues y drapertas, como se
usan hoy todos los trajes, de cualquier estilo y condición que éstos sean.
Ya continuaré dando a mis lectoras, otras interesantes noticias sobre las modas del próximo invierno.

Sombre1·0 de te1·ciopelo y "uig1·ette."
' &gt;ellas damas que bailaron en las cortes del

f

,ig~o
VIIJ~s O tres últimas estaciones hemos
i ti q~ la Moda se empeña en imponer los
~u~llos bajos Y aun los escotes ligero_s, por lo
'ual podemos decir que ya se anunc1ab~ ~sta
Inda costumbre Y sin duda que en la p1 óx.1ma
rimavera la tendremos completamente ace~~ada. para los trajes de calle Y de paseo. ~o
;a.brá pues este simulacro de escote que tienen a~tual ~ente los cuerpos kimonos, los_ ~uales se abren en puntas por el frente, deJaudo
rel el cuello o la camisola de tul; los atavl-Js
i-e la próxima. primavera. serán realmente cs•otados ya sea en cuadro, en óvalo o redon~os, Y dichos escotes se rodearán por_ ~n bom:-o cuello japonés, muy gracioso Y on~1nal. .
, P.ero dejemos las modas futuras,_ mis quenias lectoras Y analicemos con atención las pre,entes pum' a este capitulo debemos tod_o n~ei::tro interéa. No podemos negar que las mspiracior..es japon€sas se muestran claramente en
todas las confeccionw modernas, Y de una manera. particular en los corpiños Y. eint~ras. Las
mangas siguen cortándose en estilo kimono, Y
en los trajes de ceremonia se les adorna con
grandes abullonados de tul, que se re?ogen en
3 1 puño por medio de una escarola o rizado. del
nismo tul. La amplitud de los corsés se su3eta
con la ayuda de anchas ciilturas, las i:ual~s, s~iialando el talle en su sitio natural, le 1mp11men un movimiento forzado, que en verdad es
poco gracic~o. puc-s parece que el cuerpo se_ 111clina demisiado hacia el frente, acaso poi la
S::::::::=::!.l rorma exagerada e2 los corsés actual€s, que no
son hechos para dejar que el talle se ostente
en su. s itio normal, Eino para dibujarlo más alto al estilo Directorio.
Éste movimiento se acentúa más Y más, con
t·n m odelo de tra.je de invierno para paseo. la ayuda de las faldas que hoy ~e usan, pues _las
draperfas e 1volvientes, los phegues comphca-

~IARGARI'l'A.

Calzado para los niños
24 Septiembre,. 1913.

r
Abrigo y manga. de piel .

En mi ú lt ima crónica hablaba de la manern
de vestir a las niñas que se educan en colegio
sin estar internas, y hoy diré algo referente al
calzado de los niños.
Es una parte del presupuesto doméstico sobre la cual no hay que pensar en hacer econQmfa.s, pues para evitar que los piececitos de los
pequeños se desformen es preciso que siempre

T1•aje estilo sastre.

lleven buen calzado, y si no se les hace a l:1
medida, por lo menos debe comprarse en uua de
esas casas reconocida como especial para niños.
Las botas de cordones son muy convenient~R
para mantener los tobillos derechos, y si se forran de lana resultarán muy prácticas ei1 invierno; por supuesto, sin tacón para los pequeñitos, una sola chapa cuando son mayores, aumentando gradualmente hasta llegar al tacón
de tres centímetros, que debe ser el máximum
de altura, porque evita que ei pie se e,1sancl•~
dem:isiado, y al mismo tiempo la higiene lo
aconseja, porque no altera la posición normal
del cuerpo y permiten andar sin vesadez.
Para los dfas frfos o lluviosos, las polainas
son indispensables, sobre todo cuando los trajecitos son muy cortos.
Como base importante de la h igiene convieP.e cuidar de que cubran por completo las rodillas. Las de lana y las de paño, por su flexiblildad, ,se dedican a los niños pequeños; desde !'Os
seis años en adelante son preferibles las de cuero forradas de muletón y abrochadas por el
costado. Se hacen negras o de color, siem.1H"e
iguales al calzado. Otro det"alle muy interesante para preservar a nuestras colegialas de muchas in1isposicione~. es que useP. chanclos cuaado el ti::mpo lo ex.ija, porque evitan que el calzado se humedezca y la bumedad suele ser la causa de la mayorfa de las afecciones de garganta
que tan frecuentemente padecen los niños. Los
chanclos, lo mismo que las polainas, se hac.!;1
del color de los zapatos.
También considero preciso l1abituar a los 1&gt;Hqueños a quitárselos en cuauto lleguen al colegio, pues el -calor de la goma ~s tan perjudicial
como la humedad, por otro estilo.
En.tre los mil accesorios del equipo de una
colegiala, necesariamente debe figurar algún
abrigo par.a el cuello. Las pieles no son con v&lt;'nientes, y además serfa un dolor dedicar u.üa
corbata que por lo menos. vale 60 franco'&gt;, al
uso dia~io y al mal trato inevitable que reciben
en el cuarto de los abrigos; la bufanda resulta
más práctica y su calor es delicioso. A las di:i
tricort sucedieron las de lana inglesa, Y éstas
han sido reemplazadas Por otras de un tejido
de Jos Pirineos que se llama pean d'agneau.
Las hay escocesas y de un solo color, en tonos
muy vivos.
Los guantes son una de los cosas que la gente menuda aborrece de todo corazón, Y, sin embargo, en cuanto empiezan los primeros fríos
se impone su uso.
Los de lana son los que meuos les molestan
y los que más abrigan, de modo que sin vacilar
los aceptan las madres como complemento de
lo que pudiéramos llamar uniforme de la colegiala.

�_____________......._______

...,.._

EL :\tUNDO ILUSTRADO.

11

11

CORRIDA DEL DOlll~GO 30 DE

minan eu. dos borlas de seda blanca, y el 'talle
se sujeta con un ancho cordón de seda, color

CONSULTAS
FLORES E,"\'.:QUISITAS.

;,\;&lt;linera: Las cameliM no se cultivan solam€nte en las tierras c6.Jidas, tnmbién florecen
en los climas templados, así, pue:i no se desanime porque aún no consigue ver en su invernadero tan lindas flore.'3. Llame usted en su ayuda. a un hábil jardinero, el cual le dará toda3
la3 Indicaciones ¡,ecesarias a ese respecto, y
pronto logrará lo que d€sea. Pero no son las
camelias únicamente, como usted dice, laa qufl
merecen el calificativo de exquisitas, fundando

esta opinión en la preferencia. tan marcada que
las personas elegantes tienen por las citadas flores desde la célebre "Dama de las Camelias,"
has'ta las señoras y caballeros de nuestra época
actual que manifiestan idéntica predilección.
Es cierto que así su.cede, pero este favor no es
reservado solamente para dichas flores; también
se usa mu.cho adornar los salones y las mesas,
en las grantles comidas de etiqueta, con ro.sasté, con crisantemos, lilas blancas y violetas reinas. Y no puede negarse que las flores con perfume son muy superiores a las que no lo tienen; siempre se han comparado a las camelias
con las mujeres hermosas que carecen de gracia, de interés y atractivo. Ya verá usted por
esto amable "Jardinera," que no sólo pueden
llani'arse exquisitas a esa.s flores, sino también
a otras, acaso menos bellas, pero que tienen
mayor encanto, aunque no sea más que por su
delicioso aroma.

de rosa antiguo.

Retrato &lt;le Pastor.

PUl)JNG RUSO.
FORMULA.

Amada: Doy a usted la receta que de3ea para

hacer un puding ruso. Se pone al fuego en una
cacerola medio litro de leche y se le deja her,v ir bastante ; en seguida se le agrega pan ralla-&lt;io y harina de arroz, y cuando todo esté bien
mezclado, se le añaden seis huevos batidos Y suficiente azúcar. Ya unida la masa, se le pone un
polvo de canela y paaas de Corinto, pasándolo
Juego al molde, cuyas paredes deberán estar untadas con manteca. Se tiene un rato al fuego,
retirándolo después y colocando brasas sob,c
la tapadera de la cacerola, a fin de que se dore
la parte superior del puding, Y, por último, se
adespega con un cuchillo, Introducido entre el
molde y la pasta, para ponerlo luego en e l plato y servirlo en la mesa.
Tengo mucho gusto en contestar a todas sus
preguntas y sabe que no me molesta con ellal5,
sino que, por el contrario me causará verdadero placer se1 le útil de algún modo.
SOBRE Al\lOR.
Indecisa: No creo que exista ninguna duda
en el ~so a que usted se refiere, pues cuando
se tienen vacilaciones respecto de amor,. es porque ese sentimiento no se ha apoderado del corazón; cuando así sucede, ya no se duda ni hay
la menor incertidumbre, se sabe perfectamente
que la propia voluntad tiene ya un dueño, sin
el cual no se puede ser feliz, como usted dice
que Jo es, aun cuando su novio se encuentra
lejos. No, querida señorita; el amor verdadero
es como la luz del dfa; si ésta entra a un aposento las tinieblas de33.parecen de allf; y todos
los objetos se distinguen con absoluta claridad;
tli usted amara a su prometido, V&lt;'ria dentro
de sf mismo, esa necesidad que se tiene del ser
querido, y no estaría dudosa sobre si lo ama o
no. Debe creer esto último y romper el compromiso que ha contrafdo, pues el matrimonio
sin afecto es una de las peuas más terribles quP
existen en el mundo; así, pues, sería preferible
hacer sufrir a ese caballero un poco de tiempo,
negándose a cumplir sus promesas de ser su ~sposa, que casarse con él sin quererlo, haciéndolo infeliz para siempre.
UN OBSEQUIO.
J,ucia : Creo que su hermano quedará mur
complacido, si le regala usted en el día de i,•i
santo un porta-periódicos, semejante al modelo
que tengo el gusto de ofrecerle. E,te modelo
se hace en moaré azul perla, bordado con ma.-garitas de seda blanca follaje de sedas mati··
zadas, en verdes secos. claros y obscuros.
El cordón debe ser de seda verde sombrfo.
TRAJI&lt;~ HE RBl'NlON.

Clara: Doy a usted el modelo de traje pa-

ra reunión. Está confeccionado en seda Libert:v
rosa antiguo, adornado con un lindo y exquisito encaje inglés. Las puntas de la túnica ter-

Angustiada: No se preocupe por la e,,ferm,.'-

da.d de sus párpados, pues yo creo que es muy
fácil de quitárse, dado el caso de que sólo proviene de llorar mucho, como por desgracia u~ted lo hace, a causa de su exagerada sensibilidad. Lávese los ojos, teniéndolos bien cerradoR,
con un cocimiento de lechuga, procurando qu•~
e l agua esté un poco caliente, y así verá cómo
sus párpados irán perdiendo esa constante hinchazón que ha deformado la belleza de sus
grandes ojos negros.
MARGARITA.

CONOCIMIENTOS UTJLES
P1ua que los ni.ños duerman sin mojar el colchón, recomienda un doctor inglés que se les

acueste horizontalmente, sin almohada, y le vantando un Poco los Piés de la cama. De e~ta
manera es menor la presión en el fondo de h
vejiga, Y muchas veces basta este cambio par;
corregir el vicio. Al cabo de tres o cuatro s•~manas se puede acostar al niño en su posición
natural.
Para hacer vino fer1·ugino&gt;"o de carne, de olor
sabor muy agradables, se disuelven separadamente, en 8 partes de agua caliente, 2 de extraLto de carne y 4.5 de citrofosfato férico. Ambas
disoluciones se mezclan añadiendo a la mixtura, una vez frfa, 0.5 partes de tintura alcohóiica de esencia de limón y 2 de tintura de naranja; después ,se incorpora este producto co.1 72
P?,rtes de vino de Marsala y una vez filtra,do &lt;'I
líquido se le añaden 26 partes de jarabe simple
Y 21 de alcohol. Semejante preparación contiene en 100 partes: 0.33 de extracto de carne y
0.66 de citrofosfato férrico, siendo un excelenre
tónico recor.stituyente para las personas débileJ.
La dosis varia entre 15 y 20 gramos.
Pintura sin plomo para hierro.-Una nue,·a
vintura Ein plomo destinada a reemplazar el
minio en la pintura del hierro, ha sido reciei1temente presentada a la Socieda-&lt;i francesa dP.
Fomento por M. Livache.
Está compuesta por una mezcla de kaolin y
de óxido de zinc, molido y disuelto en un aceita,
al que se han dado propiedades de secante, tratándolo por medio del resinato de manganes,,.
Se le añade luego negro de humo hasta que adquiere color gris, calidad que le ha hecho dar
el P.ombre de grisol, con que se conoce esta pintura. Presenta la doble ventaja- de ser muy ba1 ata y de no contener plomo.
·
Su fluidez es tal, que con un kilogramo de
grisol pueden pintarse 16 metros cuadrado11 d"
superficie, mieptras que u11 kilogramo de minio apenas si alcanza a la mitad. Su costo por
metro cuadrado es de 0.85 francos, en vez •1P.
0.15 qµe impprta el minl9.
Y

Tal ,·ez porque saben cuáles S'.ln
los alcances de su !dolo.
Pero, ¿en realidad hubo tal fracaso?
¿Llxistió semejante desastre?
Muchos, la· mayorfa de los que estuvieron en la plaza, así lo aseguran,
y por ellos y para ellos fueron escritas las lfneas anteriores.
Ahora, si debo dar mi parecer ln,timo y convencido, yo no creo, l!i
juzgo, que hayan existido tales carneros; sin que por eso pretenda que
todos crean a pie juntilla.s lo que yo
afirmo.
No trato de convencer a nadie.
Cada quien piense lo que mejor
guste, que de sobra es sabido que
cada cabeza es un mundo, y que c.:11
cuestiones de €Sa naturaleza no hay
dos que piensen acordes.
¿Para muchos existió el fracaso y
Gaona quedó a la altura del betú!l?
¡Bueno!
Yo no creo en esas historias.

~OVIElfBRE DE 1913

Otro momento de la cogida.
na-&lt;ia es verdad ni mentira:
todo es según el color
del cristal con que se mira!

con muchas carniceras y luengos vitones cuya bravura no estuvo en relación directa con su arrogante estampl)-, Y a quien€s la experiencia
de la vida proporcionó el aprendizaje de muchas artimañas para vender
caro el pellejo.
Casi todos, por no decir que la
totalidad, llegaren a las postrimenas
de su existencia con sobra de picardfas, carentes de bravura, exenws
de nobleza, reservones, con la cabP.za suelta y dispuestos a dejar seco
al lucero del alba, si éste tenía la
b 1•.morada de pon6rseles delante.
Desde los primeros instantes n,&gt;
bien pisaron el ruedo, se diero~ a
colarse bajo los capotes, a cortar terreno y a poner carne de gallina a
la gente de taleguilla, que no las tenia todas consigo y qu.e a cada mc,mento mirábase en inmnente pel:•
gro de ir al hule
Esto a nadie que durar.te algún
. tiempo haya presenciado nuestros
espectáculos taurómacos debe haber
sorprendido.
Ls bichos del pais, salvo excepcianes que no hacen sino confirmar la
regla general, a medida que se echan
años a cuestas pierden en bravura
lo que aprenden de malas ideas.
Esto ha sucedido siempre que a la
arena salen cornúpetos con más tle
cinco años, con muchas arrobas sobre los lomos y con la testa formidablemente adornada.
Cuando no son bueyes, resulta'!
unos za,l}ati:stas.
Y en la corrida última tuvimos
de las dos clases: dos, mansos perdidos y que volvieron al corral a pesar de los propósitos que en contrario abrigara el Cambiador de Suertes.

Gaona, el torero portentoso, el
Petronio del redondel, el que en focha reciente fura aclamado con delirio y que mereció que al juzgar sus
proezas quedaran agotados los adjetivos encomiásticos, sufrió el pasado domingo una derrota aplastantt!.
Las cañas \lle trocaron en lanzas.
La multitud, veleidosa y olvidadiza, silbó al que aclamara el otro dfa.
¡Las campanas de León doblaron
a funerales! y el héroe de la fiesta
brava descendió rápida y dolorosamente del pedestal a que la Fama
la elevara.
Fué una derrota en toda la línea.
Un fracaso completo.
Gaona ha dejado de existir para
los dfas de gloria.
El mismo público que en pasada
ocasión lo aclamó con frenesí delirante, se encargó de hacérselo saber
con estrepitosa silba,
¿No es así?
¿No es ésto lo que querrían confirmar cuantos en la tarde del pasado domingo tuvieron un rato 'd1J
solaz y de íntima satisfacción?
¡ Pues dicho queda, y
seré yo 1
quien borre lo escrito anteriormen- '
te!
Ellos creen que hubo un fracaso
Que surgió un obstáculo que 1t&gt;tuvo la marcha victoriosa del Califa
leonés, y hay que dejarlos en esa
creencia, ya que el suce.so no es nuevo ni sorprende a nadie.
l'ogida de Pastor.
Casós como el que nos ocupa los
tenemos un dfa sí y otro también.
Ya un filósofo de coleta lo dijo
sentenciosamente, al afirmar que iós
Quede &lt;ada quien con sus opmrnDiré con Belmonte: "Pasado el
toros dán y quitan.
n€s, mientras yo entre dientes mur- suceso, me alegro de que haya ocuPor eJJo, a los admiradores riel muro con el clásico:
rrido."
"indio bravo" el fracaso no les ha
Así es la verdad.
". , .. en e3tc m u.ndo traidor
!,echo mella.
Gaona salió de la prueba y. pudo
e char fuera una corrida que venia
por el dinero de la temporada.
Muy pocos de los que hoy
peinan trenza podrían hacer
otro taPto, y para los que no
queremos molinetes ni reboleras fuera de ocasión, quedó coroborado que Rodolfo puede
echarse sobre los hombros una
carga pesada y llevarla hasta
el punto de su destino.
Que puede salir de los compromisos que su mala suerte
le depare.
Los toros de "La Laguna,"
que enviara Lubin Gonzále.!, ,
constituyeron una corrida muy
dura y difícil de roer.
La corrida que habria puesto en serios aprietos a los lidiadores de mayor fuste, aun
cuando entre ellos se contara
algún fenómeno más o menos
auténtico.
Pasto1• muleteando 111 toro que lo cogi&lt;'i.
Fueron seis toros viejos,
Ultimo par de Moreno,

"º

....

�EL )IU1''DO ILUSTRADO.

__________________________ ______ ________________________________
..;;;

.;..

~

J;;L ~~'DO ILUS'l.'RADO.

Sin em bargo, a o ..ona no quiso aJganarle la cara, al
llegar al embroque miUrsele ese recurso.
Como tampoco pudo di:;;pensárs-~le
fué éste t'lll. estreque e;,,_ el Eegundo toro, después de
&lt;: ho, se Je3 puso por
delante el zapat:,;r.a inteligente, há.bil y valiente labor
de tal suerte, que CCI!. la muleta, y d(Sl)UÉS de bab~r
se vieron ·seriamen- terido a toda ley, cuando i::itenta.ia
te comprometido!tj el de:ccabello y en vist:i. d 2 que el bicho no humillab3, y Cltando no obey sólo a su buena
Estrella debieron ha- de~fa ya al enf;aúo, con el fi;• de tiber salido con bi ·&gt; 1 rarlo pronto por tierr:i, ya que estaba. herido de muerte, ::.pelar:i. al b 1del lance.
jonazo libre de cac::io.
¿ Y el tercero?
Se olvidó que al primer toro, que
Un bicho que h·•
vez d2 cuello se tra- cogiera a Yicente Pastor, despué3 ,\t&gt;
jo un acordeón y r:-.uletearlo col!. rara i:itelige:icia h•
que por cabeza tu- obsequió un volapié mo:iumental, al
vo una devanadera. hilo de las tablas, entrando co:~ "~uQue derrotaba en dos los piés," como manda Paquitv,
todas direcciones y E:n lo mlis alto del morrillo.
¿Quién paró mientes en que tamdesarmaba prodigiobié.'l al tercer toro, en la w~a de lo·,
samente.
tableros, que e3 donde mlis ptsan los
Gaona 1·ecibieudo la ovación po1 la mue 11:e de l
¿ Y el segundo?
primero.
¿ Y el cuarto? ; Y toros, le clavó ul'. e3toconazo hasta la
el primero? ¿ Y el empuñadura y en el s itio de J9.5 ov,i,ciones?
sexto? ¿ Y todos?
¿Y quién repar-:'I en que sie:npre
Algunos hubo, como el tercero y
El resto, seis pajarracos dignos ue
andar a salto de mata por los caro- el cuarto, que se dejaron torear por estuvo cerca, y en la mayoria de las
pos morelenses, cometiendo las atro- breves momentos, que e l indio sui:o ocasior:es sólo con sus er&gt;emigos, t&gt;:1
cidades que acostumbran los secua.- aprovechar para end ulzarnos los la- el último tercio?
¿Se le vió que perdiera los papeces de don Emiliano y don Eufe- bios, ya hincando la rodilla, o bien
les?
cambiando de mano la franela.
mio.
¿Se ignorara qué recurso debe:11
Otros, como el segu.ndo y el sexto,
Una prueba de ello pudo enconemplear?
se
portaron
correctamente
al
princ.itrarse en el primer bicho, que e n los
¿Que tuviera que suje~arse a !as
pio de la lidia; mas a partir del terprimeros muletazos poco faltó pa!'a
indicacion"'s de los demlis coletas, coque hir iera en el ros'.ro a Vicente cio de banderillas, se convirtieron ~ ll mo a ta-P.tos grandes lidiadores hePastor, a quien mlis tarde y a l tra- unos catedrá.tlcos y acabaron impo- mos vis•o?
ta, de consentirlo con la cadera, hi- sibles, o poco meno~.
Y bien: ¿con bichos ti~
zo s u presa, infiriéndole una cornada de quince cenUmetros de profun- tal naturaleza vamos a exigir filigranas, molinetes y
didad, en la parte il!.terna y superior
del muslo izquierdo, cerca de la r ~- tonterias?
Y porq ue no las hubo,
t:Jón inginal.
¿ vamos a tocar e l ci elo con
¡Y a quién!
l as manos y hablar de fraAl lidiador de jarretes de acero.
casos y desastres formidaAl de 11 "muleta-garra."
bles?
Yo creo que no.
Aquel para quien no existen teEstimo que la lidia de rerrenos romprometidos, porque sus
de3comunales facultade3 de remos lE' ses bravas es tan amplia
que abarca cuanto en e l ruepermiten pisar todos por igual!
d o pueda ocurrir, y que p:1.Y e3te bicho no fué el pájaro de
ra cada caso aconseja dismayor cuidado ; que hubo un quinto
tinto procedimiento.
q ue puede reputarse como un latroPara Jo¡; toros nobles ,
faccioso mlis pfcaro que de muchos
bravos, la franca y caballea~c::. a 1:1 fecha _:;. pi3ado e l ruerosa y de lltcimiento.
do.
Entor:ces las gallardias y
Aquel b :cho fué enorme: corpuel &lt;)erroche (le elegancias.
lento y con una "cuna" que, como
Laz filigranas y el torao
dijera "El Lavi," era una caIJ1.'.1 d-:!
de 11.: jo, en una pal:l.bra.
m~trimonio!
Pe10 par:i. los toroa mal
Aqu.ello era la catedral de Burgo3 ir.tencionados, con resabios y
Gaona cle3cabellando al segundo.
ton pito nes, y a mayor abundamien- qu e ponen en juego proceto, el animalito desde sus primeras d iffi ientos arteros, en tonce:1, ___________~ - - - - - - - - - - carreras comenzó a adela ntar p0r
el lidiador de be seguir otro
ambos lado3.
En ju.sticia, ¿ verdad que no?
cam ino.
¿ Y quién, por último, tomó bn
Igual por e l derecho que por el izPara en tonces, loe clásicos acons,:;quierdo, colándose ra los chulillou jan que debe hacerse uso de venl1- cuenta que Gaona estaba cansado al
fin'll de la corrida por lo mucho que
y haciendo que temblorosos se tila- jas y de habilidad.
había bregado e n quites y al tore:1r
• an de cabeza al callejón.
Sin embargo; muclios extrañaro:1 de capa a los prime ros tor os?
lr&gt;.fundió el pánico en el redondei, que Gaona no toreara con las dos roAlguien decfa a mi vera, durame
hat ta que Magritas y More no de Va- dillas en tierra al quinto toro; que
lencia-dos chicos que en oro val»~1 no hiciera uso de los molinetes; que la corrida: ¡Mazzantini babrfa ech:ido fuera la corrida con tanta fresculo que pesan-se im1&gt;usieron a las no le viéramos dar el "pase de la
ra!
ci rc1..ustancias y en un abri r y cerr ar muerte."
Pudiera ser; pero Mazzantini, cude ojos le colgaron dos inmensos
; Era eslo posible?
ya su.periorid ad como estoqueador es
cuarteos, e n los q ue l!.O obstant:i ha¿ Por e: ué extrañar Que al h erir a
indiscutible, no habrfa hecho las faP.ber to::i_ado amplio terl·eno Y procu1 :i.r
un toro q ue adelan- r.as laboriosas q ue hizo Gaona, y que
ta por los dos lados, por lo mismo, requieren mayor esy que tenfan
ta·•
fuerzo y provocan mayor agotami enancha "cuna," ~e to.
perfilara fuera de l
Mazzantini habria propinado cuapitón derecho, cua:1tro o cinco mtiletazos a los toros, y
do los cán one3 aco:1- luego, les h abrfa hundido e l acero,
sejan eso, precis&gt;
y santas pascuas.
mente?
Pero llegó a tanto l a injusticl:i.
Montes di ce que
que cuando el último toro dió un
a estos toros hay
palotazo a Gaona, e n la mano ~zque herirl os con
quierda, y se tomó esa mano, demosvel'.taja, entranc!1:&gt;
con todos los _pié:i, trando dolor, le motejaron, porque,
sin estrech arse t·n Gaona debe ser de acero, no debe
la reunión, y de ha.- dolerse a los golpe3.
Pero todavfa má.s: el fracaso de
hacerse indispensable dejar la muleta Gaona IIEnó de júbilo a muchos.
Yo oi a mis espaldas, que cuant\o
en la cara del bruto para ver de esc~- sonó el clarfn anunciando la muerte
del quinto toro y se hizo un silencio
par de su alcance.
Gaona estoqu eando al tercero.

...
.....

L:

Cúrese IJd. mismo

PERUNA FORTIFICANTE
MARAVILLOSO.

LA l)ISPEPSIA SE CURA

..

..
.::;
~

•,;,•~-,-~-·•;'-',~

El re:nedio de Munyon para ia
Di~pepsia cura toda clase de imlibestione, y male3 del Estómago, tales como Es'.reñlmie-.lto, Acedfas con
devolución del alimento, a la boc;,,
Pezadez despué3 de c::&gt;m.er, Flatnlcnci '.l, PalpitacionE:s del corazón y
todas las afeccio:1es de é::te, caus:idas por la indi&lt;;;E's~ión; Ventosidad en
el estóma!::o, Fruptos de alimento,
Desgano, Dcbili•lad del estómago.
Defecación dura, nudosa·, y diffcil.
Lengua cargida ele suro. Cardialgia o Pirósis, Punzadas y Ulceraciones en el ettón12go, Vahfdos, Flojedad, Falta de er.ergfa, etc , t&gt;tc.
LO QUE DICEN:
Dice el teiícr .Juan O: h::&gt;a L., de
Veracruz: "Me a legro m ucho quo
se presente la oportunidad de rncomendar el Remedio Munyon pa,a
la Dispepsia. Seguramente que es
un r emedio maravilloso; no tengo
frates s uficientes para decir cómo
me curó; y me complazco siemp,·e
e n recome;•.dilr un r e medio que 1es
tan benef:cioEo."

•❖t•·-· :::&amp;4.\
•..-•••

STA. PILAR MONTERDE.

L&amp; popular baUarina espat!ola se
expresa. como sigue acerc·a de la
PERUNA: Considero la PERUNA
como el mejor tónico que be experimentado. Para los nervios después del cansancio es un for tificante maravilloso.
Me curó radicalmente. Pilar ],fonterde,
Teatro Principal, Ciudad de Méjico,

Solo de Luna
Al poeta don Luii;; G. U1·bi11a.
Tengo el libro abierto ante mt.
Es el libro inmortal y asombros.imente bello que llamamos Naturaleza..
Pienso a veces si Este her mo30
libro en que leo con amor, co::i ve,-

dadero canno, es un libro o es una
flor. Cuando descubro una verd:id
oculta es para mi un libro. Cuando
transmite a mi ser delicado una sensación dulce de belleza como un perfume, es una. flor.
Esta bella noche de luna es para
mf una flor de plata, (no penséis eh
las fili:;ranas que nos venden los jojeros hechas con hilos de plata). E·;ta flor, mi flor delicada y transparente está tejida con rayos de lun¡,.
¿Hab~is visto alguna yez la luna
junto al cono verdinegro de un pino? ¿O asou:Andose tranquila tr;i3
las lfneas fuertes.__de Uil campanario"?
¿Habéis contemplado esa bella hora
plácida cuando l:i. luna echa sobre &lt;,J
inmenso cielo azul-negro una llu via
de plata; mientras asciende seren:i
y gentil del otro lado de los moilt&lt;!;;,
hasta que asoma fu cara redonda
tra.s los pinos más a ltos de la sierra?
¿ Quién que I a estado en un ja1dfn, junto ·:,,¡, una fontana l:!&lt;onde
canta un surtidor, en plena noche
de luna, no se siente vibrar deli(•,\damente de p'.acer, no se siente p')eta por má.s que no puede expresar
con palabras lo mucho que sienr,-.,
lo mucho que ama?
¿ Quién q 1:E' !n &lt;st.1do en pleao
cam po en noche de luna, bajo la
amplitud de l cielo, bajo las estrellas, frente a la naturaleza, grandiosamente bella, no siente el gozo de
vivir, no s;e~·te la necesidad d!l
amar?
¿Qu ién que al discuirir por las
calle3 en estas noches de plata, Y
al escv.cbar que se desgrana sob~e
el ambiente sereno y plá.cido el su.;piro de una :;ererata, no s-3 acuer."i:l
de Schubert o del Duque Job, o cie
la princesa de sus ensueños?
Me acuerdo de algo que no sé ~i
serta ensueño o aparición o realidad. Catan vert:cal€s los rayos je

COGN4C

Es el amor, h vida .... ¡Todo eso
hecho cancl jn! .... La noche se ilu(min1.1;
florecen astr:s s:ibre la laguna ....

¿Es la lu na que canta al darte un
(beso,
o el rul::;eñor que estremecido trina
rl recibir les b esos de la 1una,?
México, Noviembre de 1 91 3.
,TOSE VELASCO.

sepulcral, que se cuchicheaba en voz
baja y decfan: ¡Al fin!
¡ Creyeron llegada la h ora de la
venganza!
CARLOS QUIROS.

LA COQUETERIA
E S U'.'l'A ARMA LEAL Et\ LA MUJER.
Si os. 1,&gt;al é:is de YUClrra coqucterla para com-

batir los años, nadie os
dtñ2iri el mis H.rero
reproche; pues de qué

sirve una .tureola de ca
bellos blondos si vuestro e o ti s df'scolorido.
arropdo o mucbiro no
armon!za con cl101t La

Creme .,Siren"

para
embellecer
bir-n pcdrla dccinc que lleva en ai e.J calor y la vida apa1.ion. da y amorosa del Sol de Oriente, pues p1onto y sicmpi c

impanc a la piel ll {,escura y voluptuosa suavidad perfumada de Ju oirues tan &lt;:élcbrcs de las Huties.-Blana para la
rubia. rosa para la t irucña. Tarro acompaDado de v:d.1osaa

instrucciones. S 1 .2S Por correo, certificado, $2,SO.
l:n Mé:Jl:ico: Jobannscn, F'clu ti Cia., A~. S.tn fn.nciECo,
09 -J. Labaojc Sucs. &amp; Cia., Profcla, S.-A. Var.:a.s Sucs.
H1abcl la Católica, 6.-J. Uiblcin, Sucs. Ja. Bohvar, l\,

ün.t rea,úblic4 dt monJts
Como se asegura que en la conf.irencia de los Embajadores en Lond1 es se habló de co·.•.s ervar la autonomfa
c!e los monjes d el monte
Athos, constituyéndolos en Repúbli' a m_e¡;endiEn '. e, los periódicos a;:.:striacos rE:cuerdan costs muy internsante.3 de e~e monte lleno de CO!l' ento3.
El ten itorio comprende veinte
c~austros, de los cuales depend %i;
pequeñas y numerosas aldeas, y mide cerca de 500 kilóme tros cuad,adcs. El poder de la República lo
ejerce un Consejo, para formar ~l
cual cada convento nombra un 1·epl'esentant.e.
Como los conventos griegos son
17, los monjes de ese país tient&gt;n
::iempr e !J. mayor!a, au:.que son mucho mlis numeroscs los rusos; ptlro
éstos no tiene.n mlis que un solo
convento, llamado el R ozikon. Ademá.--;, eu el mon·e Athos hay un convento servio •y otro búlgaro.
Algunos de estos conventos están
dirigidcs por un prior, que es vi~alicio L os demá.s tienen un superl.&gt;r,
.que se nombra cada dos años. En
!03 pafse3 balkánicos se habla mucho de la generosa hos;;ltalida.,d que
practican los monjes del monte
Athos. Las m u j er es está.n .excluidas.
En el espacio de 500 años sólo a
una mujer se le permitió subir al
monte Athoa, y la excepción se b!zo
a lady Stratford, esposa del dtplorná.tlco ingl~s que desde 1810 a 1840
estuvo al frente de la Emb.a,jad1,
britinica en Constanti~op:a.

Cámaras NETTEL

Agencia de Inhumaciones

EUSEBIO GAYOSSO.
MARISCALA, 3_

El secreto de s u bondad
e stá dentro de la botella.

J ardfn blanco de l una, misterioso
jard!n a tod3. indagación cerrado,
;.qué palabra fragante ha p erfumado
de jazmines la paz de tu 1 e;ioso?
Es un d wgranamien.to prodigioso
de perlas, sobre el m:\rmol ovalado
de la fontana clli.sica; un callado
su,s,pirar .... ; un arrullo temblo rv(so ....

LAS PlLDOllAS DE PAW PAW
( P apaya), son las mejores c;ue SI!
l onoce:i para el Estómago e Hig ..
do y un positivo y r á.pido re,nedio
p::.ra Bilios;dad, Dolor de Cabeza ~•
t o:'os los pade~imientos
causados
1 or desCruenes del Ettóm:i.go e H!¡;;c! o. 50 cent:i.vcs.
Munyon tier..e Reffiejios para tv·
&lt;:rs J'.ls e·.•.fermedades, casi todos al
módico pre~io de 60 centavos. Se
yenden en tod:ts l as farmacias o
puejen p~dirs 3 directamente.
Pida Ud. l:i. "Gufa de la Salud"
de l\Iunyon , en cua~quier droguer,a.
Consul'.? S por correspondencia,
confidenciales y libres de todo gasto .
MUNYON'S, 53 y Jeffe rson, Philade:pbia, E. U. de A.
Cu ando se hallan reunido cinco
coroneles y ningnro hable, ¿culil es
el de mayor grado?
- El silencio.
-;.Por aué?
- Porque es general. (

plata. de la luna sobre el jardu•.
proyectando sobre el suelo las ramas de lo.s lirboles, y mi propia
sombra describiendo una manen.a
circular. Suelta la cabellera de oro
paseaba ella, la amada, vestida de
blanco. Los rayos de luna que lograban filtrarse por las ramas y las
hojas de los sauces y de los álamos,
cafan suaveme::ite sobre su cabeza
de hada, jugaban con sus ca,bellos
rubios y resbalaban por todo su
Cl'erpo dlindole claridades de azucena. Toda ella &lt;-ra u;,_a alba flor,
fl.o~ de Iu.'la. Los floripondios la
, efañ. pasar y le daban su aroma; 1:1
brL~a suspiraba a su o!do; la tierra
toda :e le bacfa acogedora. Después,
cog;d~s de la mal'.O discurrimos por
laa callcc;l~as del jard!n no s~ cuá.nto tiempo.
¡Nos a mamos mucho,
m:.ichc! ....
Una cas:i. humilde que tiec.e una
Yentana cntre:i,bierta, un rayo de luna que entra por la ventana , r esbala por las marfilinas teclas de un
piano, en el ambiente eotando una
música tierna, sentid:'. y soberanameP.te bella. Beethoven se inspirarla, decis. Y ciertamente Beethoven,
aquel genio inmenso, aquel corazón
re!&gt;osante de amor, legó al munc!o
aquella sonata atormentadoramente melancólica que se llama Sonatn
del Rayo de Luna.
Tengo ao. ·e mf una flo r abiert;\.
Es una flor tejida con los rayos ti!'
12. luna. He aspirado con delicada
voluptuosidad y sin cansarme sn
perfume. La luna ha avauzado buena porción del espacio azul, y mienlr2s divago sob re todas e3'as cosas,
sobre t"t.r..tas otras cosas, viene a mi
memoria 11,quel 'primoroso ·e-o neto,
"L1. Dama V€Stida de Blanco," d?.I
del:cado poe'.a Francisco Villaespesa:

Recaudación de Panteones, Cajas Mortuorias,
Servicio Fúnebre por Ferrocarril.

Teléfonos: { ER1cssoN,
MEXICANA,

836.
1006.

&amp;===========~

A. MADELINE. Av. Vemcruz 7.
Apartado 1038.
Pidan catá.logo.

Gedeón cnct·entra e.:i la calle a
un amigo Que !:a emiudado el día
anterior.
-Le doy a usted el más sentid:&gt;
pésame. ¿Cuánto tiempo llevaba usted de casado?
- ¡Treinta años!
- ¡Es muy duro eso de perder a
su mujer cuan.do precisamente empieza uno a acostumbrarse a ella!

�ELIXIR ESTOMACAL
( ESTOMACAL/X )

Hace quince aiios dimos a conocer esta especialidad farmacéutica a los médicos y hoy lo recetan
en las cinco partes del mundo, porque es el tratamiento más racional y seguro para la curneion de
las enfermi&gt;dades del ESTO:'llAGO e IXTESTI:'l:OS aunque tengan una antigüedad de treinta
años y no se hayan curado con otros medicamentos. siendo sus efectos quitar el DOLOR y todas
las molestias de la DlGESTIO&gt;-', ABRrR EL APETITO Y AYUDAR LAS DIGESTIO~ES, TO~IFlC'AR EL APARA'l'O DIGESTlYO y la econ•'·
mía en general, pues el enfermo COl\fE l\IAS, DíGIBRE MEJOR Y SE ~UTRE.
C'URA LAS ACBDIAS, AGUAS DE BOCA, EL
DOLOR Y ARDOR DE ESTOMAGO, LOS VOMITOS, VERTrGO ESTOMACAL, DISPEPSIA,
INDTGES'rIO~ES, DI LATA('lO~ Y ULCER~
Dl&lt;JL ESTOMAGO, IIlPERULORIIIDRIA. ~EURASTE~1A GASTRICA, FLATULENCIAS, COLICOS, DIARREAS Y DISENTERIAS, LA FETIDEZ DE LAS DEPOSICIONES, EL MALESTAR·
Y LOS GASES. Es un poderoso VIGORIZADOR
Y A.;\''l'ISEPTICO gastrointestinal.
Los niños padecon con frecnPncin DIARREAS
más o men os graves que se CURAN", incluso en la
época del destete y dentición, hasta el punto de
restituir a la vida enfermos irremisiblemente perdidos.
Con frecuencia muchos enfermos del aparato digestivo, aunque no todos, pre~entan el siguiente
cuadro de síntomas o parte de él: al Jevantars~.
lengua sucia; mal olor de aliento, agnas de boc•1,
estado bilioso, inapetencia, abatimiento y tl'i&lt;;trza
después de las comidas. eructos agrios, gases, pirosis, váhidos, pesadez de cabeza, ruido de oídos,
sofocación, opresión, palpitaciones al corazón, dolores a l estómago, vientre y espaldas, vómitos, e~treñimiento alternando a veces con diarrea, el eniermo rn altera oon facilidad, está febril a veces,
se ir rita por la menor causa, evita el trato social,
teniendo por la noche ensueños, sueño agitado y
respiración difícil.

¡{uestro ELIXIR ESTOMACAL cura el 98 por
10::l de los enfermos que lo toman y por sus propios méritos es conocido y de uso general en las
cinco partes del mundo para las enfermedades del
aparato digestivo.

SAIZ DE CARLOS. CuDINAMOGEN O ra
la ~EURASTE::-{IA y
afecciones nerviosas, siendo el mejor TOXICO
para curar el RAQUITISMO, re-cetándolo los médicos en cuantos casos están indicados el aceite &lt;fo
hígado de bacalao y emulsiones con hiposulfitos, tomándolo los niños con verdadero placer, a los cp!e
transforma ele PALIDOS y AXEMICOS en SOXROSADOS y FUER'l'ES. Cura la ANE1\1lA, CLOROSIS, colores pálido~, por ser el mejor RRCOX~L
TITUYE::-{TE para todas las edades y ambos sexo:,.

Pu ~'10F()SL'Q}
r ..,

SAIZ DE CARLOS. Cura el CATARRO bronquial agudo y crónico, la TOS, la TISIS y EI\1FERl\1EDADES DEL PECHO, produciendo los siguientes efectos: la nutrición se acelera, habiendo aumento de peso, los esputos, disnea y fiebre disminuyen; la tos cesa y aumentan las fnet·zas y el
apetito, notándose el alivio con uno o dos frascos.
IV

SAIZ DE CARLOS. Cut\t
el REUl\tA'l'ISMO agudo y
crónico, la GOTA, el AR'l'RITISl\10 y la CIA.TICA.
Se elimina el ácido úrico, quita el dolor y aumenta la cantidad de orina, tornándose de turbia y sedimentosa en clara y transparente.

REUMATOL

PURr\J ATINA

SAIZ DE CARLOS. Cura
el estreñimiento, pudiendo
conseguir, con su uso, una deposición diaria los
enfermos biliosos y los que tienen indigestiones y
atonía intestinal, por ser un tónico-laxante suave
y eficaz.

De venta en Farmacias y Dro[uerías. Pídanse folletos a
Carlos S. Prats. Apartado, 46~. México, D. F.
PIDASE CATALOGO ILUSTRADO.

SE REMITE GRATIS.

��</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="1">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="1">
                  <text>El Mundo Ilustrado</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="2">
                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="114852">
              <text>El Mundo Ilustrado</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="114854">
              <text>1913</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="53">
          <name>Año</name>
          <description>Año de la revista (Año 1, Año 2) No es es año de publicación.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="114855">
              <text>20</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="55">
          <name>Tomo</name>
          <description>Tomo al que pertenece</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="114856">
              <text>2</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="114857">
              <text>23</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="114858">
              <text>Diciembre</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="114859">
              <text>7</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="114876">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114853">
                <text>El Mundo Ilustrado, 1913, Año 20, Tomo 2, No 23, Diciembre 7</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="89">
            <name>Accrual Periodicity</name>
            <description>The frequency with which items are added to a collection.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114860">
                <text>Semanal</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114861">
                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114862">
                <text>Miscelánea</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="114863">
                <text>México</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="114864">
                <text>México Ciudad</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="114865">
                <text>Periódicos</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="114866">
                <text>Siglo XVIII</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="114867">
                <text>Siglo XIX</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114868">
                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114869">
                <text>Mundo Ilustrado ; Semana Ilustrada</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114870">
                <text>1913-12-07</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114871">
                <text>Periódico</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114872">
                <text>text/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114873">
                <text>2007205</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114874">
                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114875">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="38">
            <name>Coverage</name>
            <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114877">
                <text>México, D.F. (México)</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114878">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114879">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="6298">
        <name>Brummel</name>
      </tag>
      <tag tagId="6295">
        <name>El Barbison mexicano</name>
      </tag>
      <tag tagId="6299">
        <name>Escuela la Corregidora de Querétaro</name>
      </tag>
      <tag tagId="6297">
        <name>Juegos florales de Covadonga</name>
      </tag>
      <tag tagId="6120">
        <name>Kermesse en Tlalpam</name>
      </tag>
      <tag tagId="6296">
        <name>Las arañas</name>
      </tag>
      <tag tagId="449">
        <name>Veracruz</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="4348" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="2994">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/1/4348/Mundo_ilustrado_El._1913._Vol._20_Tomo_II._No._24._Diciembre._0002007206ocr.pdf</src>
        <authentication>e480b1812524ea8499191256cbc3dc36</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="118174">
                    <text>��Registrado como articulo de segunda clase el 3 de Nov i embre de 1894. - l mpreso en papel de las Fábri cas de San Rafael

Año XX.-Tomo 11.

Una Mujer Saludabl&amp;
Una mujer saludable es una bendición para su esposo, En cambio,
una mujer que esié siempre delicada
y enferma es una desgracia para el
hogar y mucho más cuando es madre
de familia. Si la mujer nota que sus
energías flaquean y que todo la cansa;
si sus órganos femeninos no desempeñan bien su cometido, si hay nerviosidad, falta de sueño, dolores de
espalda y cabeza, dolores tirantes
hacia abajo, irregularidades etc., y
todo esto le causa melancolía y tristeza - una condición que muchas
veces confunde al más experto de los
médicos-

El Compuesto Vegetal de
la Sra. Lydia E. Pinkham
hará desaparecer estos males pues él vá á la raíz de los mismos y cura lo
que el doctor no puede curar.
S'an Antonio, Texas. -"A todas las mujeres que deseen tener niños en
su hogar y ser felices les recomiendo el Compuesto Vegetal de la Sra.
Lydia E. Pinkham. Y o sufría de caída de la matriz y de otros males propios de nuestro sexo y tomé su Compuesto Vegetal. Fué la única medicina que me ayudó y soy ahora una madre feliz que mucho r ecomienda el
uso de su medicina á todas sus amigas." -Sra. AURELIO B. MARTINEZ,
645 Lopez Street, San Antonio, Texas.
Por treinta años ha sido el Compuesto Vegetal de la Sra. Lydia E. Pinkham el mejor remedio para los males femeninos y ha devuelto la salud á
milea de mujer es.
,
Si está Ud. sufriendo alguna de estas enfennedades y desea un consejo especial, escriba confidencialmente á Ly&lt;lia E, Pinkbam Medicine
Co., Lyun, Mass., E. U. de A. Su carta será ahierta, leida y contestada
par una sefiora y considerada estrictamente confidencial.

frente a la l'ida
Convalesclente de una grave enfermedad, que casi lo llevó al i.epulcro, Victor Ocantos se puso a hacer
el examen de su vida. Encontrába.;e
pobre, rodeado de familia, en el término de la madurez, con el organismo quebrantado, con toda su vida
hecha, en la iIIlJ)osibilidad de tomar
un nuevo rumbo y "ºn e l porvenir
Incierto.
-¿Qué va a ser de nosotros?d!jole su esposa alarmada.-Ya sabes que no se trata de mi, sino de
nuestr os hijos.
-No te aflijas-respondiól e V!ctor.- No sólo de pan vive el hombre.
-Si, 1;:, siempre optimista. . . . A
t u edad, debieras haber aprendido
a lgo.
-Bastante he aprendido en estos
dias de mi enfermedad. ¡ Oh, si supieses, querida! ¡ Si v.ieses cómo ha
sangrado y cómo sangra en estos momentos mi corazón! Nadie sabe la
lucha que se libra adentro.
Delia se acercó a su esposo y 1~
palmoteó la cabeza cariñosamente.
- En estos dlas he reflexionado
profuv.damente, he pensado muchoprosiguió V!ctor .-Se me ha caído
t:n:i. venda de los ojos. ¡ Qué desengaño! Resulta que yo habla vivitlo
e quivocado.
Lo dijo con voz sollozante, con la
trágica emo~ión del que cae de improviso en la· cuenta de un error
irreparable r especto de un objeto intensamente querido o de una creen-

Número 24,

México, Dici embre 14 de 1913.

cia sinceramentE: profesada. Su esposa pretendió consolarlo.
-¡Ya es tarde, querida!--excla.mó Victor, atribulaoo.
Era tardE:, en verdad, para rehacer su existencia y rectificar su sentido idealista de la vida. Porque Victor Ocantos era lo que se llama un
idealista, un ser iugénuo e iluso,
eterv.amente niño, asi en 'SUS virtudes como en sus defectos, naturaleza moral cándida, impresionada en
su juventud por el idealismo filoRófioo reinante en su época,. ~jemplar
casi extinguido hoy. Aprovechado
ll.lum no de filosofia en su mocedad,
Victor Ocantos creyó de buena fe a
los pensadores que disertaban m::.6nffic:i.mente sobre la rrwral del desinterés, del altruismo y del bien por
el bien mismo. Se i maginaba que el
mundo era eu la realidad tal como
lo pintn.ba:i aq1\ellos amantes de la
sabiduria. Ocar.tos vexa llUd tos filósofos del utilitarismo no iban descaminados por las vfas de la vida y los
sendero\l del corazón hu mano; hasta.
admitía, ~cgún una frase que le era
familiar, la hermandad de Platón y
de Epicuro, de la vida excelsa del esp '.ritu y del arrebato instintivo de
la materia; pero su epicu.reismo era
de i n c!ole sentimental y no l o a.pa..taba de las normas cardinales de su
vida. De natural bondadoso, media a
tcdos según su condición; dado a la
gene rosidad , suponf.a a sus semejantes dotados de don análogo; de fndole sincera, confesábase con el primer recién :le gado. Lo perdonaba todo, porque se enorgullecia de comprenderlo todo, y hacia eEita afirmación, porque Investigaba siempre el

por qué de las cosas y explica.ha los
hechos más baladies. Socrática era
su dialéctica, socrática su ironia. Filowfaba siempre, tanto en los momentos graves como en las horas ioviales, de tal modo, que podrfia decirse de V!ctor Ocantos que era una
Yida puesta al servicio de un sistema filosófico. Matizaba su conversación, en todos los instJa.ntes elevada,
con imáge nes pintorescas y metáforas cómicas. Y la mezcla de la sublimidad del pensamiento con la bajeza risueña del simil, peregrino y
exacto, tornaba su conversación do ·
cente y recreativa. Observador atento de la naturaleza, extrafa sus comparaciones de un rasgo tipico de los
animalfs, ii.rl•oles y aves del tró pico.
•
Como con.templaba el mundo
a través
de 'Un prisma sonrosado, más que vivir lá. vida real d-3
todos, deslizábase sobre ella como
una sombra o un sueño. Su esplritu,
flotante en el mundo quimérico, irreductible a la. realidad y refractario
al pesimismo, corregia sin cesar los
desmayos de su voluntad. provor.ados por los golpes frecuentes de la
vida. Su idealismo se sobreponia a
todos los contrastes. Carecfa de experiencia, no tenia la memoria d~l
sufrimiento, n.i el sentido del egoísmo. La única cuerda sensible que
vibraba permanentemente en é l , era
la de la alegria, el h umorismo benigno y cordi&lt;tl.
Pero todo venía conspirando, de3de hacia tiempo, en contra de su
idealismo riente. Por azares de la
existencia, encontróse de pronto en
la pobreza, y entonces fué cuanuo
se puso en contacto con las realidades .proclamadas por la filosofía contraria. En los primeros tiempos, todo lo perdonó y lo despreció; pera,
cuando le sobrevino la enfermedad
y se vió desamparado de los mismos
a quiénes habla protegido y ayudado a escalar posiciones prósperas,
hizo crisis en su a l ma, por primer&lt;1.
vez en su vida, el dolor del cono"imiento del corazón humano.
-¿Sabe--.,-le dijo a su esposa-que la vida no había sido tal como
yo la habfa concebido? Yo habla
vivido en un error; resulta que todos
me hablan engañado. Se necesitaba
ser un niño o un loco para conducirme como yo me he conducido. Y ambas cosas he sido yo hasta el presente.
-Has 'Sido demasiado confiado,
demasiado bueno-observóle Delia.
-Tarde vengo a saberlo. P er o,
¿qué querias que hiciese si he nacido asi?
Al cabo de una pausa continuó:
-No te imaginas, querida, l a pena. que me ha causado el descubrimiento del profundo e rror en que vivia sumergido. Yo solamente sé l as
lágrimas que me ha costado esta lucha entre las creencias de mi viua
entera y las miserias de la existencia. Todo es mentira, y la más grande de todas es la filosofia del id,•:!.lismo que me enseñaron en e l colegio. En vez de arrancar de si mismos, todos esos grandes soñador~
del desinterés y del bien, han partido de la naturalez-a. ideal del hombre imaginario, sólo concebibl e en
la república platónica. Esta es la
gran verdad que acabo de adquirir
en._et ocaso de mi existencia , cuando

ya no me sirve para nada. Si pudiera renovarme, tenderla un velo sobre mi vida pa,sada y comenzarla
de nuevo. Pero ya no estoy en ed'id
de renovarme. ¿ Y qué me queda por
rehacer si he vivido ya mi vida toda?
Delia oyó la dolorosa confesión
de su esposo con l ágrimas en los
ojos, compadecida de aquél niño
grande, para cuyas debilidades habla tenido siempre una palabra de
perdón y de olvido. Vió claramente,
t a.mbién, la situación angustiosa en
que se encontraban, pobres y con· d
jefe de la familia achacoso e inut ilizado por la enfermedad, por los años
y por los reveses sufridos por el
trabajo. Comprendió que Victor h.;1.bia terminado su carrera, que habfa malgastado su vida en luchas 11::.fecundas. Ella tendria que cargar
ahora con el peso de la familia, c:vn
la r esponsabilidad del hogar, con la
educación de les hijos. ¿ Y cómo iba
ella, una criatura débil, a sostener
tanta carga? En fin, verla el modo
de ganar el pan para l os suyos y Je
atender a su compañero enfermo.
Al notar Victor el llanto silencioso de su esposa, le preguntó ape1'.ado:
- ¿ Qué te pasa, mi hija?
Delia no contestó: oero Víctor,
comprendiendo lo que pasaba en ei
corazón de su esposa, le dijo con la
sinceridad de los gr andes momento!t:
- ¡ Si no fuera por tí y por nuestros hijos, me pegaba un tiro!
Y dejó caer la cabeza, sollozando,
impotente frente a la vida e imp::itente f rente a la muerte.
lt'LOY FARIÑA NUÑEZ.
•+IS&gt;+++·••+++++++ +t!+i+a&gt;+++++
,¡
DE LA SE:\IANA &lt;!&gt;

+ CALENDARIO

•••

•••

• Lunes 15.-San !Lucio mártit·. •
16.-San Eusebio obispo. •?&gt;
• ;\liércoles 17.-S. Lázarn obispo. +
+ Jueves 18.-S. G1·aciano obispo. +
+ Viernes 19.-S. Timoteo diácono.+
+ Sábado 20.-S. F ilogenio obispo.+
+ Domingo 21.-Sto. Tomás após- +
+ tol.
+
• 1\-Iat·tes

+

•

++++.s&gt;++++++,J,++++&lt;!o+&lt;i+&lt;i+CS&gt;+CS&gt;&lt;l&gt;

BlBUOTECA UNlV .
,--

"ALFONSO RLY ~
J;'CARl&gt;(? CO

·®n

�EL )fUl\'DO ILUSTRADO.

ES PELIOR.OSO
DESCUIDAR
LOS R.IFIONES

Y si se quieren evocar no solamente los colores, sino la forma de
la música, se obtendrén múltiples y
seductores arabescos ....

El Espíritu de la Galantería

tos sonidos qut St otn
v los coloru qut st ovtn
Existen realmente individuos c,1,paces de ver los sonidos y los perfumes o de oir el color lo mismo que
la luz. Esto constituye una curiosa
e Interesantísima confusión de lo~
sentidos.
Percibir los sonidos, o lo que es
lo mismo, oir el color y la luz es
una cosa bastante rara; por el co!ltrario, tener el entendimiento colorido es cosa bastante frecuente. Un
nombre de pila, por ej emplo, puede muy bien evocar un color: Marta es blanco, lo mismo que Emilia.
y que Margarita. Ademés, las vocales mismas tienen color, como lo Ita
demostrado el poeta Rimbaud. Para
algunas personas, f¡j.Olamente la m •isica tiene rolor, y més todavta, cada
instrumento tiene su color prop10,
lo mismo que todos los objetos tienen
una fisonomta perfectamente deter. minada. El arpa serta blanca, el
cuerno de caza, amarillo dorado y
el violtn malva. En cuanto a las orquestas completas, sertan al ejecutar
una verdadera cascada de arco iris.

Cor"ejaba asf a la hermosa señor:c&gt;. el rendido cab2.llero:
-Señora, dejé de creer en Dios
por culpa de vuestros ojos.
-Ved que ponéis en peligro vuestra salvación.
~¿No estoy acaso condenado al
infierno de vuestro desdén?
En eso llegaron a un rosal donde
una rosa se deshojaba y la señora
dijo:
-¡Quién supiera el verdadero
lenguaje de las flores!
-Por vuestro amor-respondió el
caballero-yo sabrta comprenderlo.
- ¿ Qué dice, entonces, esa rosa
al deshojarse?
-Suspira que está muriéndose de
dolor al veros más hermosa que ella.
Hablando asf hallaron un árbol
sobre el cual reñfan dos aleones.
Cubiertbs de sangre dieron por fin
en tierra y la dama coqueteó:
-¡Quién supiera el lenguaje oe
los animales! ·
JDl caballero fué hasta las dos
aves, que una vez separadas por él
echaron a volar.
~Señora, por vuestro amor be
podido comprender que los pája~os
reñfan sosteniendo el uno vuestra
hermosura con vuestra gracia, Y t:l
otro vuestra gracia con vuestra hermosura.
En estas pláticas llegaron ante
una hoguera.
-Ah-sonri~j la dama-¡quién
supiera el lenguaje del fuego!
-Por vuestro amor, señora, respondió el galán, eso no es imposible
de ningún modo.
Tomó después de la hoguera una
clara brasa en su mano y lentamente
la aproximó a su otdo.
Luego dejéndola caer con elegancia:
-Señora, e l fuego sostiene la necesidad de consumir por alumbrar.
Y lo argumenta con el brillo Je
vuestra hermosura.
Asf encontráronse ante un viejo
puente, en cuyo extremo opuesto disputaban dos hombres.
- ¿ Qué dirán ?- interrogó la dama.

-Señora, por vuestro amor, fácil es adivinar que la fama de vuestros hechizos forma el objeto de su
querella.
Pero aquellos hombres, al sentir
aproximarse los pasos de la dama Y
el caballero, babtanse apartado silenciosos. De manera. que cuando la
gentil pareja &lt;'ruzó, ambos aclamaron a un mismo tiempo:
-Por amor de Dios; ¡ una limosna para este ciego! ....
La dama frunció vagamente las
&lt;'ejas ante esa cruel ironfa; más el
galán, sin inmutarse, vació su escarcela r epleta de escudos en la es&lt;'udilla del ciego, y puso en la otra su
sortija de diamantes.
-Regia limosna-comentó la dama-darla por el amor de Dio~;
quien en El no cree.
Y el caballero:
-Señora, entiendo compensarl.?s
asf la desdicha de no baberos admirado.
LEOPOLDO LUGO~ES.

AURORA
Cántame suave al otdo
ac;uel plácido cantar,
que la paloma en el nido
suele al palomo arrullar.
Bésame como eil la frente
suele la madre besar
a su chiquillo inocente
cuando lo lleva a acostar.
Sé mi madre, sé mi hermana,
sé la dulce compañera;
sé la esp lendente mañana
de una blanca primavera.
El bálsamo en mis dolores
y con caricias sin fin,
haz renacer tiernas flores
en mi olvidado jardtn.
Sé la blanca religiosa
que brinda plácido abrigo
en su senda tenebrosa
al miserable mendigo.
Sé la be ndita barquilla
que en el tempestuoso mar,
el náufrago hasta la orilla
lleva próximo a expirar.
Hambre tengo de cariños
¡apuré tantos venenos! ...
cutdame como a los niños,
los niños siempre son buenos ...
Viviendo las horas quietas
eit blancos sueños callados,
cual las b umildes violetas
de los huertos perfumados.

Vd. cree que la palabra Worcestersbire !:.ignifica
la Salsa Worcestershire de origen o sea la
LEA &amp; PERRINS, os engañais.
Esté Vd. prevenido l De la primera impresion por parecida.
que sea la semejanza de el fra~co y de la etiqueta con los de
Lea &amp; Perrins no aceptr. l.1 marca que le ofrescan, antes de
haber visto la etiqueta detenidamente y de comproLar la firma
de Lea &amp; Perrins, en letras blancas.

La escritura

blanca sobre
la e tiqueta roja:

A. .- .

~
.

indica
la verdadera

SALSA WORCESTERSHIRE
de origen.

b6

Saboreando los amores
la ilusión y la belleza,
mucha luz, brisas y flores,
ni una sombra de tristeza.
¡ Bésame con beso suave
tanto en el mundo be sufrido! ....
con los besos que las aves
cambian en el tosco nido!
Sé mi madre, sé mi hermana,
sé la dulce compañera,
la aurora fresca y galana
de mi blanca primavera.
GUSTAVO :\IORA P.
Parecidos.

P.-¿Eln qué no se parece la pera al tren 1
R.-En que la pera es pera y el
tren no es•pera,

Cúrese Ud. mismo

EL ~rmmo

+
+
+
DIRECTORIO
,¡,
+ EL ~CUNDO 1L0S'.fRADO. +
~ Semanario de nctualidades, +
+
Arte y Litel'atu1·a.
+
+
+
+ Editado por "El Mundo Ilustra- +
+
do'' y "La Semana Ilustra+
+
da," S. A.
+
+
+
+ DIRECTOR GENERAL Y GE- +
+
RENTE:
+
+
EDUARDO l. AGUILAR.
+
+
+
+
JEFE DE REDACCION:
+
+ MANUEL DE LA TORRE. •1'
+
+
+
COLADORADORES:
+
+ José Juan Tablada.-Lic. Fe_ ♦
+ derico Gaml&gt;oa.-Lic. Jesús +
+ 1\1. Rábago.-Lic. Nemesio Gar- +
+ Cía Naranjo.-Lic. Rubén Va- "!t
+ lenti.-Lic. Antonio Ramos Pe- ,,.,
+ drueza.
.¡,
+
OFICINAS:
+
+ 5a. de Bucareli, 116.-Aparta- +
+ do 1O.-Teléfonos: Mexica- +
+ na, 684, Juárez; Ericsson, +
+
1518.
+
+
{con Hneas de extensión.)
+
+ PRECIOS DE SUBSCRIPCION ,¡.
&lt;!•
POR TRIMESTRE:
+
+ En la Ciudad. . . . . $ 3.00 +
+ En los Estados. . . . .
3. 7 5 +
+ En el Extranjero. . . 12.00 ,¡,
+ Todos los pagos se harán +
+
por adelantado.
&lt;!•
+
+
❖
NUMEROS SUELTOS:
+
+ En la Caipital. . . . . $ 0.30 +
+ En los Estados . . . . . ,. 0.35 +
+ En el Extranjero . . . . ., 0.50 +
&lt;fl Atrasados. . . . . . . ., 0.50 +
+ Para la publicación de avisos ,¡,
+ en este periódico, dirigirse a +
+ B. &amp; G. Goetrnhel, Avenida. 16 de i&gt;
+ Septiembre, 26. Sus agentes en +
+ Europa, la Société Mutuelle de- +
+ Publicité, 14 rue de Rouge_ •!&gt;
+ mont, (9 e.)
+
+
•
+ NO SE DEVUELVEN ORIGI- +
+
NALES.
+
+ Toda correspondencia y giros +
+ deben remitirse al Director Ge- +
+ rente General.
+
+++++++++++++,;,++++++++++++

········••+••··········••+

MARAVILLOSA CURACION DE UN
ANTIGUO Y HONRADO PERIODISTA.
El decano de los periodistas cubanos, el señor Arsenio Fernández
Cárcava, de Habana, nos escribió
con fecha 14 de abril de 1911: "Escribo a usted con gusto para manifestarle que sus preciosas pfldoras
de Paw Paw son una bendición de
Dios, sobre todo para los viejos como
yo que digieren mal por falta de
dentadura y de trastornos gástricos.
Tengo 69 años de edad; be padecido mucho ¡le las muelas, cuando
joven, y unas me las extrajeron los
dentistas, y otras me las arranqué
yo mismo; no perm:tiéndome mis
escasos recursos el ponerme una de ntadura artificial. Estuve bastante
tiempo utilizando el Bicarbonato de
Soda para ayudar a la digestión; pero este procedimiento me obligaba
a ir aumentando gradualmente la
dosis de Bicarbonato, y tanto he
tomado, que empecé a sentirme mal,
y de'.erminé substitui rlo con sus
prodigiosas pflctoras de Paw Paw,
tomando diariamente al acostarmP.,
una de dichas pfldoras; hace de esto dos meses y observé que me encuentro bien y hasta he engordado.
Uso al mismo tiempo su excelente
jabón, y mi ffsico ha mejorado mucho."
LAS PILDORAS DE PAW PAW
(Papaya), son las mejores que se
conocen para e l estómago e h,'.gatlo
y un positivo y rápido remedio para
e l estreñimiento, ictericia, biliosidad, dolor de cabeza y todos los padecimientos causados por desórdenes
del estómago e bfgado. Estas pfldoras contienen las mejores virtudes
del Tónico Paw Paw, y están preparadas del jugo de la fruta Papaya.
50 centavos.
EL JABON "HAMAMELIS" Dll:
MUNYON. Recomendado por c,l
Mundo Civilizado, como el mejor
Jabón medicinal y una necesidad para e l Tocador. 50 centavos.
EL REMEDIO PARA EL REUl\IATISMO, corrije en unos dfas ,;¡¡
reumatismo en todas sus formas. 50
centavos. Marca 3 X, $ 2.
EL REMEDIO LIQUIDO PARA
LA SANGRE {en pastillas) no tl!ne igual para las afecciones sif!lft!cas de los huesos, las úlceras s!11.Hticas y las enfermedades cutáneas.
Desarraiga todas las impurezas de
la sangre. $ 4.
UNGUENTO PARA LAS ALMORRANAS. Un nuevo método completamente limpio. Alivia instantáneamente. Cura positiva. 50 centavos.
Pida usted la "Guia de la Salud,"
de Munyon, en las Droguerfas de J.
Labadié Sucesores y Cia., Av. San
Francisco 4 3; J. Ulhlein Sucs., 3a.
Av. BoHvar 25; Johannsen Félix v
Cta., Av. San Francisco 39; Droguerta del E lefante, Av. Isabel la Católica 6; y otras. Consultas por corre,;pondencia, · confidenciales y libres ~e
todo gasto.
MUNY0N'S 53 :A.ND .JEFFERSO~.
PHILADELPHIA, E. U. de A.

Y vo amo tu cruddad

v tu

bondad
Un enigma? Tal vez. Yo me ne
propuesto muchas veces estudiar t u
alma complicada y extraña, pero ni
la observacióü del filósofo, ni la penetración del psicólogo han podido
descifrate.
Hay momentos en que en la limpidez de tu mirada, veo la transp,lrencia diáfana de una nobleza y dulzura infinitas; pero en otros tradu~co la maldad de una alma perversa
y cruel.
Quien te viera en mis brazos, acariciando mis cabellos con tus manos
de nieve o sonriéndome con esa sonrisa que sólo tú sabes, y que es como la evaporización de lo infiilitamente ideal y de lo infinitamente
célico, dirfa que eras la verdadera
imagen del amor con que sueñan los
~lOetas. Quien te viera conmovida
y dolorosa ante e l martirio de .1;1
insecto o llorosa ante el sufrimiento
de un desgraciado, pensarfa que eras
un éngel enviado de los cielos como manifestación de las sublim~s
obras de Dios.
Pero cuando te recreas en mi martirio, pinchándome con el aguijón
de los celos o desgreñándome el corazón con las garras de tus desdenes; cuando gozas desesperAndome y
te satisfaces viéndome morder mis
dolores; cuando lanzas una carcajada histérica ante la queja de un
infeliz o te diviertes agujereándole
la piel al perro que acaricia tus roanos, entonces, Lelia, entonces, eres
horrible y pareces la obra del Demonio venida a la tierra como muestrario de sus horrorosas concepciones.
·¿Eres buena? ¿ eres mala? Tal vez
las dos cosas, pero a pesar de tu
bondad y tu maldad yo te adoro,
alma rara! . . . . Porque yo amo el
Enigma como amo el Martirio; los
dolores con que me 2.tormentas son
mi voluptuosidad; tu psicologta :le
Bestia Divina me encanta y me E,Spanta ....
F. A. F.

Cerca de Dorchester (Inglaterra),

se hallan las ruinas de un anfiteatro
romano con capacidad para trece mil
espectadores.

Una esmeralda de cinco gramos
de peso vale cinco libras esterlinas,
pero una cinco veces mayor vale noveinticinco libras, sino cien.
En todo el mundo hay en uso ml\s
de 625,000 millas de Hneas férreas.
Acreditado desde hace muchos
años y r eco~
mendado por
1 a s primeras
autoridades, como alimenta•
dón para e l en.
fe1•mo, nmo o adulto, en las pertur-

baciones de la digestión, en la debilidad y en la inapetencia. Oomo
puede prepararse de muchas maneras permite una gran variación, ,·esultando a.si un , fort:ificante ideal
que toman muy bien los convalecientes y que estimula el apetito y favorece la digestión.
El librito de cocina "K u fe k e··
que contiene 103 recetas de cocina.
muy acreditadas para sanos y enfermos, se puede adquirir gratis en
farmacias y droguerras.

ILUSTRADO.

ta sangrt dt los radtoloatstas
Los rayos X tienen una potencia
de acción de la que ha.u sido victimas los primeros manipuladores.
Sin tomar las precaucioiles debidas
para ponerse al abrigo de estas radiaciones peligrosas, l::.an sufrido gl'aves accidentes de radiodermitis, de
inflamación crónica, de gangrenas, y
algunos han )?agado con su vida sus
imprudencias o su ignorancia en el
manejo de los aparatos.
Los rayos X se emplean frecuentem.ente en medicina no sólo como medio de investigación y de diagnóstico, sino también como método terapéutico. Obran poderosameilte sobre
la composición de la sangre por m!'diación de los órganos he~atóferos
( el bazo, la médula ósea y el tejido
ganglionar). En los experimentos que
se han hecho, sometiendo ailimal':ls
a esta,s radiacionEs, se ha notado una
fagocitosis abundante, pues a medida
que transcurre el tiempo en el experimento, los leucocitos disminuyen y
son destruidos.
Esta acción especftlca de los ,·ayos X se aprovecha para oombatir
la terrible enfermedad llamada leucemia; puEs se '&gt;bserva, en efecto:
que debde el momento en que se nirigen las radiaciones sobre el bazo
de un individuo atacado de esta enfermedad, los leucocitos aum.e ntan
considerablemente.

MIERCOLES 17 DE DIC.
GRAN SORTEO CON
PREMIO MAYOR DE

$30,000
Entero $6.00

Vigésimo 30 cvs.

LUNES Y VIERNES
SORTEOS CON

PREMIO MAYOR DE

$ 5.000
Entero$ 1.00

Décimos $ 0.10

OFICINAS: 5a. de Donceles Núm. 121. MEXICO, D, F

[as •uitru bAct 4,ooo años

pescado por los habitantes de Creta,
dos mil años antes de la cristiaaa
época, en la cual el comercio de 101,
fenicios era aiin desconocido. Es curiosa esa repetición de la moda a
través de la historia y a la vez lógica, porque lo bello es siempre bello y el gusto estétioo común a todos los tiempos y a todas las edadE&gt;s.

Después de haber estudiado 10s
eré.neos antiguos de Etruria y el Foro romano, el fisiólogo Angel Moss.e
se ha ocupado en estudiar en una
reciente expedición a Creta, cómo
vestran las mujeres hace 4,000 años.
Por cierto que más de una lectora
se sorprenderá de ver estas repeticioNUEVA :\.LL'\'ERA DE DORMIR.
nes de la moda, porque las análogas
entre la antigua moda y la del dfa,
Un médico francés dice que la male dén a la última caracteres de pla- nera corriente de dormir es antihigio. Estas repeticiones han sido muy giénica y recomienda su sistema cofrecuentes.
mo el más eficaz, pues cura por comEl conocido erudito italiano dice pleto el insomnio. Según su teorta,
haber hallado grande analogta entre los piés y la cabeza deben estar en
las modas de hace 4,000 años y ias la cama al mismo n ivel, y si se emactuales. Parece, a juzgar por lo plean almohadas éstas deben coloque dice dicho señor, que las muje- carse debajo de los piés.
res entonces usaban sombreros Je
Asegura dicho doctor que este
una forma bastante parecida a los modo de dormir es un remedio eficaz
actuales y también los prendfan en contra las pesadillas.
la cabeza por medio de un largo alfiler, como en el dfa. Añade que ~11
tonces se usaban los trajes de cuaBRAZOS VELLUDOS
dros en combinación muy parecidos
como los del mono, o
a los actuales escoceses. Llevaban
en aquella época remota, corsés LABIOS SUPERIORES CON
abiertos por delante y una especie
BIGOTE
de gabanes cortos y muy escotados,
con mangas cortas y bastante abiercomo los de un hombre.
tas.
El cinturón era siempre de metal.
Una 1013. aplíación de Rt AL EXTIRPADOR DE VJiLLOS,S1 REN." basta para lx:irpar en pocos minutos toLas túnicas eran de color naranja
da clase de pelos en cuaJ.
obscuro con Itneas púrpura. Los traquiera p:ane del cuerpo; no
jes de aquellos tiempos parecen reimpona cuantos años hayan
cxi&amp;tido aUI. Esta modernlcordar los actuales trajes imperio. A
aima prep:ara.d6n cucma mumenudo estas vestiduras estaban
chos años de ser favorecida
adornadas oon volantes blancos, az•ten México, pus no sólo es
aumamente eficaz, sino que
1€s y rojos. En general, los colores
no
causa molestia ni irritapreferidos eran amarillo, púrpura y
ción en la piel, por delicada
azul.
que sea. y la deja fresa.
li~pia Y suave c~mo si ja.
A este propósito, Angel Mosse derma; hub!eac tenido vcUoa
truye una vieja leyenda que atribuye
Frasco 12. SO. Pcrfu11aado·
!3,00.
[Si se pidjere 90 ;
a los fenicios la invención del colr,r
correo certificado, cnvl enae
púrpura. E l molusco, cuyo zull.lo pro.
. _
2S cts. más.] Muestra sufi.
duce el precioso color, babia sido ciente
para una aphcaci6n. 30 cts

..

�~L )ffXDO ILl:STI-Ul&gt;O

UNA DIFERENCIA V ITAL.
Cuando se ven cogidos por un
fuerte temporal en el mar, los pescadores de Xoruega usan á menudo aceite de hígado de bacalao
para disminuir la fuerza de la:i
olas. El aceite en su estado natural, se adapta perfectamente á
tal propósito. Pero cuando s,
viene tí pensar en él como un remedio para la tisis y otras dolencias
debilitante.s, el caso eg complets.mente diferente. Cualquier alimento fecnloso, tal como el arroz,
engorda más que ningún aceite,
pero todos los alimentos fecnlosos
son en extremo indigestos, y eEo
mi:1mo oc1~:re al aceite natural d r
híga7 J.e bacalao; y una buen.
e-.,, ;- .,6~1 es lo q ne rn as n ecesi tai
_vd im'á1idos.
Por otra parte (aceite de rugado d&amp; bacalao contiene principies medicinales dP.
alta categoría, pero p::.:s. quo sean
útiles al enfermo, deben extrae1·se
previamente de las abominables
grasas y mezclarse científicamente
con otras sustancias de igual
v alor cura, ivo y nutritivo. Esto
es lo que ha realizado con éxito la

PREPARAC!ON de W AMPOLF
la cual es tan sabrosa como 1:
miel y contiene una solución ,T.
·.m extracto que se obtiene a,
Hígados Puros de Bacalao, conl
bin'.l.dos con JMabe de Ripofosfr
tos Compuesto, Extractos J e Ma;
ta y Cerezo Silvestre. En est~
unión ci~ntífica de ingredientes,
tenemos la sustancia mejor para
dar carnes, para dar vida; y
cuenLa con una serie de éxitos en
l os casos de Tísis, Pérdida de Carnes y Fuerzas y las Enfermedadeo
de la Sangre. El Dr. J . R. de
Arellano, Director en la Escuela
Nacional de Ciegos de l\Iéxico,
dice : "La Preparación de Wampole proporciona. un gran servicio
t erapéutico en las afecciones de las
vías respiratorias, obteniéndose
resultados sorprendentes en l os
estados linfáticos con tendencia!
ú escrofulismo." Eficaz desde h
primera dosis. En hs Boticas

'Jisica
Ella.-Si cada Momo del cuerpo
humano se renueva cada siete años,
yo ya no debo ser la misma muj-3r
con quien te casaste.
EJ.-,--Eso es precisamente lo que
he estado sospechando déslle hace
algún tiempo.

COLORES P ll DOS
ElTEIIIACIOI
ANÉMIAOEBILIDAD

ABOTAMIOOO de las FUERZAS, etc
curada, radlcalm1ntI por1l

HIERRO
BRAVAIS
ANEMIA

Las grandes mistificaciones
literarias
Hay en el mundo, como dicen lo¡¡
españoles, gente para todo.
Y ¡¡i as{ no fuera, la humanidad
se moriria de tedio y aburrimiento.
Por eso, yo admiro el buen sprit
de algunos franceses, que pasan d
tiempo mistificando al público en la
forma mlis alegre posible.
Y si no Jo creeis, leed esta tr,\ducción de un arUculo de Jules Be1tant, que ha ll.amado grandemente
la atención de los intelectuales franceses.
Dice el articulista:
¿Habéis gustado en la vida, t!l
placer divino de la mistificación?
¿Habéis por la fuerza de la persuasión y de la imaginación, sugerid&lt;'
a otro una multitud de cosas falsas
e irrealizables? ¿ Le habéis visto
"embarcarse" en una monumeutal
galera? ¿ Lo habéis llevado ~e la
mano, como a un pequeñuelo, hacia
un espejismo imposible? ¿ Y habéis
sentido asperamente, el go.10 confu·o de vuestro e!lgaño? Si tal habéJ
hecho no vaciléis: leed: "Las grandes mistificaciones literarias" de
que es autor el señor AgusUn Thicrry, y asistiréis a las hazaña3 fam,Jsas de los maestros de la materia.
Porque también hay maestros, en
el arte de la mistificación, como &lt;'!l
todas las artes.
Burlarse de otro es permitido, pero burlarse de toda una ciudad, &lt;le
todo un público, de toda la posteridad, ved algo que no es tan permitlble.
O el alma del mistificador est'í
constituida en tal forma que es insondable: o no hay una empre!'la
quimérica que no baya intentado. Y
el colmo es que triunfa casi siempre,
por audaz e insondable que sea, de
la crédula imbecilidad de aquelJQs
a quienes se dirige. Si es desenmascarado, lo es generalmente por una
especie de ansia que se apodera de
él, y lo hace que se deje sorprende.-,
Hay, pues, mistificadores famosos,
pero nada valen para su notoriedad
los mistificadorea literarios, ya
que
nada vale probablemente
la imbecilidad del público en que
operan. Ved por ejemplo la teoria de los grandes hombres, que no:1
presenta el señor Tbierry, cada una
de sus aventuras es significativa.
Es un joven estudiante de ve111 t idós años, llamado Ernesto de Calonre, poeta aún no comprendido, autor
de una tragedia que acaban de nchazarle en el Odeón-bien entend:do-y que jura vengarse de Lireux,
uno de los predecesores de Antonio
en la orilla izquierda. del Sena. ¿No
quieren su tragedia? Pues bien sea:
Je aceptarAn una comedla, le suplicarán de rodillas que la concedl\,
porque ella no estará. firmada Colonne, estara firmada. . . . Moliere. Y
no solamente Llreux, serl\. engañado,
sino que con él todos los critlcos,
que no quieren conocer los alejandrinos escritos por Calonne, pero s,~
pasmarlin con las nartituras firmadas por Moliere y· fabricadas p1Jr
Calonne.
Fué un hermoso Charivari en el
mundo literario cuando se supo que
un joven estudiante acababa de descubrir una obra inédita de Moliere,
que ésta se titulaba "El doctor en'tmorado" y que el Teatro Odeón i!&gt;a
a representarla.
De un dia a otro, Calonne y su
manuscrito (fabricado a medias eon
un amigo, sobre un acicalado papel
con el escudo de Pomponne), se h:iieron célebres; de un dfa a otro,
fué alabado por toda la prensa, excepto el maligno Teófllo Gautier que
habla descubierto la mistificación.
Calonne fué buen actor, cuando su

"Doctor enamorado" tuvo bastantes
representaciones y fué aplaudido,
bien analizado, admirado, adorado,
descortezado, por todos los molieri,3tas de la creación, confesó su subterfugio. Los molierlstas rieron con
risa fingida. Teódulo Gautier triunró
ruidosamente, y Lireux cayó enfermo.
C::1lonne babia gustado emociones
sin precedentes. a la vista de .;u&lt;;
vfctimas embobados ante su "Doctor
enamorado."
Otros mistlficadores son más filósofos y se conforman con divertirse
desde lejos. Ast es, Renier Chalon,
el presidente de los bibliófobos d91
Mons, que, hacia 1840, lanzó una
"formidable bomba" entre las gentl!S
de libros, con su famoso catálogo de
la biblioteca del conde de Fortsass,
Que Imaginó en todas sus partes.
Una cosa lnverosimll el tal catálogo. ¡Todo lo que los editores antiguos nos hall dejado de raro, de ú'lico, de increiblemente precioso, f&lt;e
encontraba allt reunido. Libros dP
los cuales se editaron cinco, cuatro,
dos ejemplares, habiendo pertenecl&lt;b
a personajes célebres! ¡Y qué grabados! Su sola descripción dejaurl
asombrados a todos los bibllófob,,s
de la creación. ¡Los pedidos de compra afluyeron de todas partes! ¡ Por
la lectura del catAlogo se hacían
ofertas desatlnádas ! ¡ Los gobierno:.
se mezclaban y la biblioteca del co1~de de Estado! Y durante este tiempo, Renier Cbalon reta a mandibul·t
batiente, como un buen flamenc-0 que
acaba de hacer una broma pesada ,1
sus c~ntemporAneos. Y gravement~
anunciaba que la biblioteca había
sido adquirida por la ciudad de Binche, para su biblioteca municipal.
Esto pasaba en 1840. época lejana
a nosotros, pero he aquf Jo que p.:~I)
en otra mlis cercana.

Cámaras NETTEL

Regletrado como artículo de a egunda clase e l 3 do Noviembre d e 1894. - l mproa o e n p a pel d e las F ábrica s de Sa n R a fae l.

Al\o XX. -Tomo 11.

~1 ..
~

~ ~

A . l\IADELINE. Av. Ver acruz 7.
Apartado 1038.
Pidan catAlogo.

Se trata de "Las canciones de Bilitis," esa obra maestra de imitación griega, firmada Pierre Louys,
aparecida en 1894, dada. por su a:1tor como una traducción, y que oxcitó la curiosidad de todo el púbhcl)
letrado. ¿Bilitis no podia perfect,lmente ser esa Bilitis, bija de un griPgo y de una fenicia? ¿Era posible
que no se conociera su existenci;i,
sino por los dos o tres detaJJes qu·~
el traductoi- daba en el prefacio'!
Excelentes espiritus franceses, ci:yos nombres no repito, no quisieron
convenir en ello, pero los eruditos
alemanes hicieron más aún: dos autoridades de Gottlngen y de Jena, ostimado doctor P, Ernst, estimado profeso1· von Willamowitz Moellendorf
consagraron sus doctos pensamiento;,
a la pequeña sacerdotisa griega.
Y, en su retiro, Pierre Louys, sonrefa como sabe sonreir todo misti11cador silencioso, contemplando J:i.
crédula imbecilidad humana.

1

..

N ú me ro 24-

Méxi co, Dici embre 14 de 1913 .

........

_,._

1~·

~

DAMAS DISTINGUIDAS MEXICANAS

~

___

,

1~

t
~

~

~=========1)

1
Agencia de Inhumaciones

EUSEBIO GAYOSS□.

•

1
1

r

MARISCA L A, 3_

Recaudación de Panteones, Cajas Mortuorias,
Servicio fúnebre por Ferrocorrll.

Teléionos: { En1cssoN.
MEXICANA,

836.
1006.

t

t

.- -~

t

SRl'rA. :\UlUA LUI SA lTUR BIUE.

l

~~~----~--~~~~[!]

=

�1
CRONICA SEMANAL DE

México tiene Tesoros de Arte Colonial
1

1

1.
Dos acontecimientos acaban de producirse, y
en estos momentos de lucha han rehabilitado
los fueros de nuestra cultura.
Es el primero la iniciativa del señor lllinistrn
de Instrucción Pública y BeJlas Artes, Lic. don
Nemesio Garcfa Naranjo, para custodiar en lo
sucesivo las obras de arte colonial que constituyen una d e las má.s precim:as e insustituibl~
riquezas de nuestra Patria. El segundo h echo,
es la ¡&gt;Ublicación que el Museo Nacional acalJ~
de hacer bajo la dirección de su director don
Genaro Garcla de una obra en forma de portafolio y con preciosas láminas que representan
los edificios y tesoros de algunas de nuestras
iglesias construidas durante el pertodo colonial.
Estos dos hechos ameritan algunas consid.iraclones que darán una idea de lo oportuno Y
plausible que son, tanto la declaración del señor Ministro, como la publicación que dá a conocer parte de los tesoros del arte colonial qu~
deberian ser preservados.

los intimismos de una carta o en el engar ce
de oro de sus versos.
El soneto que en seguida transcribimos, 1íltima poesia que envió a El Fígaro de la Habana, es una prueba fuerte de que el poeta e11tresenUa a través de su fibra sensiti\·a de v:dente la existencia "de otro sol y de otros cielos" a donde dirige la proa de su baje l &lt;:argado con el tesoro de la poesfa de su inspiración
fecunda y vigorosa:

su alegre encanto en la austeridad de los antiguos hogares. Eran, el mueble de secretos tallado y taraceado; la consola de caoba soportando
el "calvario" de esculturas breves y suntuosas, ,]l
aPcho tibor azul y blan::o de Talavera poblana
o la arquilla de carey y plata. Eran esas obras
admirables, la cerrajerfa que cincelaba filigranas en el hierro de chapas y llaves; era el bordado que reclamaba suntuosamente las áureafl
casullas y hacfa albear florestas de nieve en los
pañuelos de batista o sombreaba con nocturnos
jardines la negra red de las mantillas. Era la
pintura ennobleciendo con sus encantos el cobre de las láminas religiosas, el lácteo marfil
de las miniaturas familiares o el pals historiado
de los frivolos abanicos .....
Pero s i obras tales se dise micaban sóbriamente en la' decoración de las ,·lejas mansiow•s
mexicanas, en cambio, "e reunfan profusa y
pródigamente bajo las naves de las iglesias.
El viejo arte colonial fué casi un arte eclesiástico. El clero de aquellas edades, en cuanto a
cultura estética, fué muy superior al de nuc~tros dfas, pues supo prestigiar con todas las
suntuosidades del arte, los lugares y los ritos
eclesiásticos. Era cada templo un tesoro y el valor de las más preciosas materias fué centuplicado por el genio de los nobles arUflces. Asi,
la más alta aspiración de las almas y sus más
intensas energias y sus dones más geniale.;;,
fueron a refugiarse a las iglesias. E l arte, como enredadera milagrosa y florida, abrazó estrechamente los 1&gt;ilares de las catedrales y
tapizó los muros con su primave ra sin inviernoo.
El genio de los artrnces talló las áureas estalal'tltas de los altares, y la piedad, como una pal:i-

Somos artistas sin duda, porque lo J&gt;roclamamos, tal vez porque lo sentimos, y por lo mismo
es Inconcebible y asombrosa la incuria para conservar los monumentos de Arte antiguo; la negligencia con que nos dejamos despojar por el
extranjero, que paga los tesoros que nos arr,,bata con precios que a nuestra miseria parec~n
generosos, pero que en r ealidad son mezquinos,
pues se trata de objetos únicos e insubstituible:;,
bien distintos de los dólares que pueden acuñarse Indefinidamente . ...
Y mientras nuestros ricos compran odiosos
muebles americanos, salvo algunos de rara cultura y costumbres delicadas, los ricos de aJJende el Bravo cargan con nuestros tesoros de Arte suntuario; llenan sus vitrinas con jades aztecas y joyas coloniales, compran nuestros c(,dlces y los donan a los museos de su Patria, a.
tal grado, con tan pasmosa rapidez, que muy en
breve quien desee estudiar el Arte colonial,
tendrá que hacerlo, no en México, sino en Ch:Lislmaco Chavarrla, el poeta de Cost&lt;i Hica
cago, Boston o Nueva York!
ha muerto!
Recuerdo haber visitado en San Francisco
Hay ale;unas _o;;::s que no nos podemns &lt;'XCalifornia un pabeJlón de la residencia de un ~&gt;licar, y que, aún cuando nos las explicáramoR,
opulento yankee. Al final de la avenida del jardln, distingul la rachada de un edificio ra:-o
en aquel sitio, una puerta de encino llena de
grandes clavos forjados; una arquivolta que
era un encaje de piedra, un chapeado de azulejos del más puro estilo mudéjar; una ventaua
de r eja 1&gt;rimorosamente trabajada. Franqueado
el dintel, mi asombro se hizo más intens o. Desde los artesones de cedro tallado y adobado,
hasta el lambrln de madera ingenuamente esculpido; desde los muros cubie rtos de tercio1,.ilo cortado, hasta los candiles de bola austeros
y elegantes, todo era una maravilla! Sobre los
muros, en marcos de talla dorada, pendfan ,·c'trat~ de torvos ca1&gt;itanes; de prebendados
unciosos; de damas nenas de lunares, rigid_as
y aparatosas en su vertugadln y su guardamfante. Aqui una cornucopia en cuyo espejo tur,
blo parecian asomarse fugltlvamente los rostro¡¡
del pasado; allá, un vaso de Alcora decoraJo
con un blasón español; más allá una arqullla
vargueña chapeada con filigrana de hierro ....
Luego vi arcones llenos de sederias, de bord:..dos y brocateles; de puntas blondas y encaj_es
de Brujas y Malinas, milagrosos y sin preC1&lt;&gt;,
atavios intimos de amantes muertos y que exhalaban aún como un suspiro sus viejos aromas de elegancia Y de amor ....
y e l yankee propietario del tesoro, extrafiando mi asombro, me dijo como lo más natur:tl
del mundo, que todo aquello le babia C'ost~d.o
un poco de dinero que ni siquiera tenla el menLisímaco Chavarria, fallecido últimamente.
to de una colección laboriosa, pues hab{an Ido
a ofrecércelo a su hotel en un corto viaje que
hizo a :\féxico, Puebla y Guadalajara!
Asl se fueron, asl han seguido yéndose los dlficilmente admitimos aceptarlas sin que asome a nuestra faz un gesto de rebe ldia. La muertesoros del Arte mexicano.
Porque por extraño que ahora. parezca, hu- te de este poeta es una de esas cosa:,.
Ha muerto muy joven todavia. ~1uy joven.
bo tiempo en que México poseyó un Arte. Sus
obras que no se improvisaban er&gt;tre la fiebre ,le c uando la amplitud de su alma de poeta coun Ju~ro ávido o de un industrialismo sin escrú- menzaba apenas a afirmarse en la amplitud ,Je
pulos llevaban todas e l reflejo de una alma Y la \'ida, de la vida del arte, de la poesia. H a
la intensidad de un pensamiento. Bella Y noble- muerte;¡ "cuando-como dice t,~l Fí¡c1u·o de la
mente, decoraban la, vida doméstica Y ponian Habana- su musa llena de inspiración le hacia

José Juan 'Cablada

ma, fué a anidar entre su rocalla. Un escultor g,'nial y fervier,te, talló una madona que sufria con
tan grande angustia como las vlrgenes de Alonso
Cano y una novicia que profesaba le donó, e n
"ex-voto" su cspl éPdida cabellera. Y la !magan
divina tenia mayor tristeza con la humana .::1bellera sobre las sienes. . . . Asi la religió•,, penetraba e n las almas, ha&lt;•iéndolo de los simbolos muertos emociones vivas, y la idea evang"lica se insinuaba e n el espiritu con el aroma
del grano de incienso, co,,. el brillo de ascua de
las altas vidrieras, C'll la honda y turbadora nota del órg&lt;ino ..... .
Hoy en los templos de México, que ha barrido uPa tempe::tad de mal gusto, se nota dla a
dia la ausencia progresiva de los antiguos ~esoros. La luz eléctrica y el estuco, sustituido
a los ricos Iampadarios y a los suutuosos tapices, de tal manera, que las iglesias cristianas
van tomando poco a poco el aspecto bárbaro y
frto de los templos protestantes y de las est:tciones de ferrocarril.
Por fortuna y para bien de la cultura patria,
la declaración del señor Ministro de instrucción
Pública y Bellas Artes de que en lo sucesivo se
conservarán esos tesoros que en el ramo de
arquitectura eclH'fástica pone de ·relieve ,!a
obra publicada por el ~1 useo Nacional bajo la
dirección de don Genaro Garcl!:., hará que cese
e l vandali: mo de que en estas lineas hemc,s
dado una idea y que en lo sucesivo tengan debida cu3todia esos tesoros que sor&gt; un pedazo úe
la Historia y de la Patria.

.\ mi ami1,to \'iriato l&lt;'igueredo Lo1·n .
En las noches caJladas, pasan eJJa:;,
las musas de l dolor que en los desiertos
de mi vida sollozan por los muertos
cuyos Pombres engarzo en mis querellas.
Y rielan como esquifes las estrellas
sobre esos mares del Azur, sin puertos,
en tanto que mis )}asos van inciertos
tras nuevas esperanzas-mis doncellas.-Doncellas cuyo absintio de dulzura
me mitigó la sed de los anhelos
en mis noches eternas de tristura.

. ..\XHELOS HOXJ&gt;OS.
Allá e n el camposanto
que esmaltan las auroras de ama:-anto
y la:. tardes de sándalo y carmin,
aJlá donde la hiedra
abraza con amor la cruz de piedra,

anhelo ahora descansar al fin.
Allá donde los vientos juguetones
columpian los· rosales en botones
y lloran al pasar,
allá donde los lúgubres cipreses
me esperan hace meses,
anhelo descansar.
En mi pueblo que dobla. la campana
bajo el oro del sol de la mañana
por este su nativo t rovador;
en mi pueblo .... y que manos cariñosas
me lleven a la huesa muchas rosas
cortadas con amor ....
Mi cuerpo que se torne en pasionarias,
Y que adornen las tumbas silenciarias
en las tardes de lumbre tropical:
es el único anhelo que hoy me inspira
y que siga la cruz siendo la lira
del alma. mfa que será inmortal.
Costa Rica llora la irreparable pérdida de
este poeta y nosotros en México sentimos también que nuestro corazón recoje ese dolor y lo
hace suyo.
México, Noviembre de 1913.
JOSI.&lt;¡ \ 'ELASCO.

EL NUEVO REY DE BAVIERA

JOSE ,JL\X 'l',\llL.ADA.

La ~ucrtc d( un poeta
cantar dulce o amarbamer,te, J)ero siem1He bllnial, cuando su estro vibraba lleno de pasión;
cuando s u genio le conducía a la gloria."
Hace unos cuantos aiios, escasamente tres o
cuatro, comenzó a I evelar su emotividad artistlca ell la revista l'á!(inus llustr•:tdas que se publica en Costa Rica, y un poco después en
otra A 1rn lo, de Montevideo, salieron a luz mue has y muy hermcsas poeslas de este bardo cent I eamericano.
Palpitante de pujanza vital, perfectamente depurada de toda clase de preciosismos ridlculos,
prematurcs hastios o cansa'lcios seniles, la poesia de l islmaco Chavarrfa reveló siempre la
musa virgPn y fecunda de estas tierras fuer tes
de nuestra América.
Sus poesfas amatoria~ no r antan un amor
simulado y mentido: aú11 s u amor es fue rt,,,
real , S\'lge imJ)rcgnado de un hálito de vitalidad y de sana alegria.
"Asi como Fernández Ríos y Falco sienten
las nostalgias de las cumbres-dice Alejandro
Sux-Lisimaco Chavarria siente ur..a sed infinita
de sel, de 2.bie1 tas campiñas vródigas y alegre¡¡;
sueña y evoca las e))opeyas de las razas indias,
la muerta magnificencia de los imp-erios incáacos y aztecas, ofrendando sobre las tumbas
de Moctezuma y lo:, suyos, frescas guirnaldas
de flores rimadas que sirven tc.mbién para coronar la cabeza del sabio Manco-Capac, fund·1.dor del impe rio podero30 de los incas."
Ya el galeno e'.'critor Jose1Jh Branyas, dir€ctor de la revista "M ercurio" tle Nueva Orle ans,
decfa del poeta costarricense, a propósito de la
inesperada noticia de su muerte, en e l núm. de
Octubre en nota de última hora: "Ya en sus últimas cartas nos decia Lisfmaco que su fin llegaba. Nunca quiso Puestro cariño creer que estuviera tan cerca. Desgraciadamente él lo S'\bia y se iba desp idiendo del mundo y de stts
a migos con esa naturalidad y con bsa -ente reza
que fueron siempre su característica."
De todos los seres de fina organización que
llegan a tener una r e velación de su fin, Lisim'l.co Chavarrla es un caso sorprendente, pues de
mara,•illosa ma'ler a presintió y anunció la proximidad del momento del fin de su vida, ya en

Y entonces mis estrofa.s-asfodelosalzan el cáliz a mirar la altura
en busca de otro sol o/ de otros cielos.
Pero lo que de modo maravillloso r evela su
don este de adivinación, lo que de muestran sus
últimos versos, su último canto que dictó pocos dfas antes de su muerte y que es una expresión nobillsima y serenamente bella; canto que
es la declaración más alta de su postrer deS,!O,
de su última voluntad soberana, un epitafio
grandioso que él mismo se formuló en vida.,
_ -,ue para muy merecido tributo de respeu,
a su memoria y para honor de l pueblo ramonense que as! lo resolvió, será esculpida en el
mármol de su tumba como cumplimiento a su
último anhelo y como satisfacción a la última
a~piración ,·ehemente de su alma.
He aqui su último canto:

El ¡n ínci1ic regente q u e ha sido p1·o&lt;·lama&lt;10 r.-,y

de B,wiera con el 11omb1·e ele Luis III.

·

No se presencia todos los dias un suceso l'Omo el que acaba de verificarse, en el reino 1le
Baviera, la sustitución de un rey por otro llevada a cabo por uPa simple ley votada por el
Farlamel"to. El in~ortunado monarca Othon JI
que &lt;'omo otros muchos reinaba y no gobernaba, ha dejado de ser r ey y en su reemplazo S'J
ha elevado e l princlpe Luis que hasta ahora
tl'vo el cargo de regente del reino.
llacia ya má:; de 27 años que Othon II ocu¡mba e l trono de Baviera sin que se supiera algo coPcreto de su e xistencia. Privado de sus
facultades mentales vivfa en e l apartado castillo de Furstenried , sometido a la vigilaacia de médicos y guardianes. Gobernaba en su
nombre primeramente, el prlncipe Luitpoldo y
más tarde a la muerte de éste el princlpe Luis,
resistiéndose aquel a tomar el titulo de rey, a
pesar ele los incon venientes que entrañaban
para e l reino esta situación anormal, pero e l
r egeute no tie ne los mismos motivos que &amp;Ll
padre, para rechazar la corona y consintió en
poner fin a la rege;,cia normalizando la situación del país.
El de rrocamiento de l r ey Othon II recuerda
un episodio por de más extraño de la historia
europea moderna. Luis .JI era un hombre ,:J,3
vasta cultura y como todos los Wittsbach, ua
protector de las letras y artes; pero en los últimos años de su vida s us ensueños degene raron en quimeras. Olvidó la realidad de la vida
e ntreg(rndose a las ideas faPtástl cas, basta llegar a vivir un mundo cr eado por su fértil fantasia. El gobierno vióse obligado a crear una t•egencia y e l pobre rey en un momento de despecho, buscó la muerte en las cristalinas aguas
del lago Starnberg.

El nue vo r ey de Baviera tiene 68 años de
edad y es primo h ermano según hemos dicho
del rey Othon J. Es doctor en derecho de las
Universidades de Munich y de Erlangen, y D!1ector honorario de la Escuela Politécnica ue
Munich. Está casado con la princesa húngara
Maria Teresa y tiene nue ve hijos; los principes
Ru1Jerto, Carlos y Francisco, y las princesas
Aldegon da, Maria, Hlldegarda, Wiltrude, He lru-•
trude,- y Gondelinde.

EL CARDENAL VINCENZO VANNUTELLI

i
f

;,ido 1lecla1·ado iucapuz para el
gobierno.

E l r•ey Othon q ue ha

J•:t cn-.t illo lle l&lt;' urstenried ce1·ca de )lunich, cton&lt;le r·e;,ide

el •·ey Othou, atncado de enagenación mental.

Con motivo de la mue rte del Cardenal Oreglla que ocupaba el alto puesto de Camarlengo
de S. S. ha sido nombrado para sustituirle el
Cardena l Vince nzo VannuteJli prfncipe de la.
Iglesia de profunda sabidurfa, y que última;mente en. e l Cónclave que hubo para la elección de
Papa, obtuvo algunos votos a su fav_or, pues se
creta en los drculos elevados del Vaticano qu•3
resultarla electo Pontrn ce. El Carde nal Vannutelli nació en Ge nazzano a t r einta. millas •le
Roma, en 1836 y cuenta por tanto 77 años.

�excitaD.do a todos a coadyuvar de la manera más
eficaz a que fuese realidad en breve plazo el proyecto de la capilla cuya primera 1&gt;iedra acaba de
ponerse.
Los padrir.os fueron muchos, y eutre e llos
citaremos a las señoras marque3as de Guadalape, duquesa de Huete, Aguila de Huer ta, ll-3
Lasc uráin, Ei;candón de Rubfn, de Garcfa Conde, de Ajembe, y señores AgusUn Ajembe Y
esposa, AgusUn ~lila y esposa, Jorge Goritla
y esposa, F erna::.do de Teresa y es¡&gt;osa, Joaqufn Palomo y esposa, Franci:.co de la Roch ~
y esposa, José Gamio y espoi;a, Arturo Rubián
y esposa, y otras muchas peri;onas que sentimos no r ecordar en este momento.
El acto revistió solemnidad inusitada, y proato se espera que Tacubaya tenga una capilla
mfs para la prt.ctica i:lel culto católico.

La Riqueza de Nuestro País

El momento solemne de la. ceremonia

---·-

Colocación de la primera
piedra de un templo
El último lunes tuvo efecto en la cercana población de Tacubaya el solemne acto de colocar
la primera piedra de un nuevo templo que se
erigirá en el Pensil de San José de la Montaña,
estableciéndose anexo al instituto que lleva el
nombre del citado santo, y que allf existe.
La iniciativa se debe al instituto de Nuestra
Señora de loe Desamparados y el Obispo de Tulancingo, Ilmo. doctor don Juan Herrera fué &lt;"l
Prelado que presidió la. ceremonia.
Al solemne acto que. estuvo muy concurrido
asistieron con sus estandartes a la cabeza, comisiones de numerosas sociedades, y agrupaelones
Srita. Ernilia Al'l'iaga, recientemente fallecida.
religiosas, formadas por distinguidas señoritas
y respetables señoras, como también varios ctrculos obreros fueron al referido acto.
La nueva capilla. que en breve la hemos ,Je
yer levantarse sobre sus firm es cimientos, será
dedicada. a la piedad mexicana, de los devotos
josefinos, los cuales han sido los princlpal~s
contribuyentes para esta obra tan digna de ala.banzas, puesto que constituye un paso dado en
pró de la fe cristiana.
La ceremonia empezó a las cuatro de la tarde, siendo acompañado el Prelado por el prn3bftero don Genaro Pavfa capellán de las religiosas josefinas, que fué el maestro de ceremonias, y por los presbfteros padre Bernabé Marinas. y José Estrada. En un altar imorovisauo
al efecto se verificaron los ritos católicos que
se usan en semejantes casos, y después de 11.lgunas oraciones lefdas en alta voz por el Obispo de Tulanclngo, se procedió a la ceremonia
principal o sea colocar la primera piedra, un
block de cemento en forma cúbica como de dos
ples por lado, con una cabidad, donde se colocaron monedas, medallas, un ejemplar de la
Revista de San J-0sé de la Moiltaña, uno de "J&lt;JI
Pafs," otro de "La Nación," un rosario, un almanaque de l presente año, y el acta levantada
con tal motivo, que fué firmada por todos los
sacerdotes y padrinos del acto.
Bendecida que fué la piedra, el prelado !a.
hizo descende r pues estaba pendieDte de una
fuerte cadena, hasta el lugar en que ha de quedar definitivamente. Terminada la ceremonia
monseñor H e rrera y Piña pasó acompañado ~¡e
los de más al refec torio de la casa de San José
donde se tomó un "lunch," y antes de leva&gt;1- El Obispo · ae Tulancingo que presidió el acto.- El "lunch" que tuyo lugar al terminar el n.c to.
tarse de la m esa el Obispo de Tulancingo, habló

Un aspect-0 de la ciudad
Presentamos uno de los puntos má.s ricos
de nuestra República, y que dicho sea. de paso1
ba sufrido como no podta menos, los ataques
de los revolucionarlos, los cuales fueron siem,
pre vencidos por las fuerzas leale3 que al mando de expertos y valientes caudillos y con d~nue do nunca desme ntido, consiguieron rech:izar las hordas de los sublevados.
Túl.a::pam por fortun.a está libre de combates,
y siendo una región petrolffera de suma importancia, dicho se está que hay capitales crecidos
e xplotando una de las riquezas más grandes
en estos tl~mpos, y que particularmente en
México, ha de constituir la base para un futul'o
magnifico de prosperidad y de crédito nacional.

Una de las calles principales de 'Iuxpam.
Otra. vista del mismo pozo.
( Fots. enviadas por la casa Violante y F ern fn dez.)

\"ista de la cimlacl de Tuxpam.
Pozo de JK'tróleo "1'~1 Alamo."

LA PRINCESA AZUL

al Urano,
o romper el artificio
de tu brujo maleficio? ..... .
¿ Y dónde se halla también
tu harén,
sultana.
africana
- a quien
amo aún más que a la cristiana-,
para matar al sultán
y burlando astuto el celo
del Pofeta, tu guardián,
gozar contigo del cielo
del Korán? ....
Y tu gótico palacio,
dogaresa,
¿dónde se halla tu p alacio de iluslórt,
niña rubia, de cabe llo fino y lacio? .. ,
¡ Nadie ha visto a mi princesa,
nadie de ella da razón!

Yo he soñado una princesa.
castellana,
y he ::-,ñado una sultana.
y una rubia dogaresa
veneciana.
Yo he soñado u.na princesa medloeval,
para. hacerme su galante trovador;
la he soñado bella y triste, espiritual.
consumida en la nostalgia de un amor.
Y siguiendo mi romá.ntica quimera,
la he soñado de un tirano
en mazmorra. inexpugnal)le prisionera,
o sufriendo el inhumano
vasallaje que la Impuso una h echice ra.
La he soñado y er su busca el mundo entel'o
voy cruzando caballero
en fam élico rocfn ,
lanza e n ristre, Ein rodela ni armadura,
porque nunca de los viajes halla el fin.
¿ Dónde estás, bella pri11cesa
medioeval,
para arrastrar el rastrillo
de tu castillo
feudal,
Y dar mut!rte por mi mano

•!&gt;

,~ , . _

El señor clocto1· Ignacio Akoce1·, Ministro inte·
rino de la Gobernación, que está siendo unáni•
memente elogiado por su gestión administi•ativa,

++

Yo bien sé que mi princesa. de poeskl
busco en vano por el mundo de lo real ;
¿pero quié n no busca, iluso, noche y dta
la princesa que forjó su fantasfa,
la princesa qu e no existe, la ideal? .. .
JUAN GUARDIOLA.

�~
Con moti\·o de la solemnuidad del dla de la
Concepción, patrona de la Beneficencia Esvañola, tuvo lugar en dicho Centro benéfico una
solemne !unción religiosa. organizada por In
Junta Directiva de la sociedad, en honor de la
Inmaculada.
A las diez dio principio el acto religioso ocupando en la misa el púlpito el P. Fray Juliá!l
Uriarte que desarrolló en el sermóil el tema
"Tú eres la honra de nuestro pueblo" citando
con €ste motivo /varias e interesantes cita,i
históricas. La l\Jarcha Real Es1&gt;añola. ejecutó la
orquesta en el momento de la elevación de Ja
Hostia en la misa, terminando &lt;:on la Reserva
al ·SanUsimo.
Un esquisito lunch fué servido en uno de ,os
salones de la Beneficencia, a los invitados, enlrt!
los cuales estaban el Ministro y el Cónsul lltJ
España, el Presidente de la Junta de la Ben~ficencia Española, y miembros de la misma señores
Castillo, !barra, Sobrino, Arenas, Granda, Va-

;,1
•

"En e3e s:icegado apartamiento"
donde vive3 del mundo 1etirado,
rom¡&gt;láceme saber que has e·,,contrado
es11acio en que agitar el peiuamiento.
arrobamiento
verses de inspirado,
empapado
sentimiento.

Tú imitas de la gran Naturaleza
les distintos arpegios y rumores
que exhilla en horas de tormenta o calma,
El . :\Unistro y e l Cónsul &lt;le España y el

Presidente &lt;le la Beneficencia F,;pañoln.
a tan benéfico establecimiento.
Nuestras fotogra flas representan momen,os
interesant€s de la ceremonia de la cual nos
hemos ocupado en estas lineas, y e,1 aquel!a3
se ven en primer término al Ministro de Es11afia y al Cónsul, los cuales se iuteresan vivamente por todo lo que concierne a los españoles en
México acndiendo con solicitud a todas las co1 emonias en las cuales pre: isa siempre la di~na representaciói' del pals en que nacieron.

PUDOROSA
La doncella murió; como paloma
exhaló en un suspiro la existencia
y lirios del valle con su aroma
perfumaron su cuerpo; la dolencia
no ultrajó sus encantos y dormida
sonreír parecía dulcemente . .... .
Iban a sepultarla; conmovida
la multitud a l lecho se acercó,
y un doncel taciturno, tristemente
fué hacia la muerta y la besó en la frente ... .
¡y el cadáver aquel se sonrojó!
Hl'FJXO Y. LB ..\L.

Grupo &lt;le en fermos e n la Be ne ficencia Española..

Y alzas un himno ma&amp;no a su grandeza
que a la vez que amortigua los dolores,
hace que llore y se estremezca el alma!

- -- - -ú- -- - -

Soneto de los Poemas Rúslicos

En la hama-ca
..\ Hubfn

) l.

Cam11os.

Descansa, es la hora. De lo alto desciende
en sueltos girones la roja calina;
el Sol- igneo loto-su cáliz enciende
y el fuego que riega, los montes calcina.
Descansa, mi reina, descansa, ya es hor:.,.:
la tierra vomita su aliento de fragua;
ya todas las flores marchitas están;
el pez-áurea flecha-nervioso desflora
las ondas del agua,
y sale a los bancos de arena el caimán.
Su oliente r esina sudó el liquidAmbar

POETA MEXICANO

Pareces queruoe tendido en la cuna,
la música oyendo de eclógicos sones,
o bien tremulante rayito de luna
pre;1dido en un copo de lácteos vellones.
Descansa, mi reina, descansa, ya es hora;
la tierra vomita su aliento de horno ....
va todo se aduerme, no se irgue una flor;
allá, eiltre las ramas, el ave canora,
sacude el bochorno ....
y en tanto, yo arrullo tu ensueño de am:,r.

InfiniiII g PndErn srr
El espacio es un mar de fuego y oro
y de sus ondas surge de repente

arcángel poderoso cuya frente
reverbera como ígneo meteoro.
Tiende las alas con fragor sonoro
chispea su mirada refulgente
y a su voz, como el trueno del torrente,
a.compafian los á.ngeles en coro.
¡Oh salmo de las fuerzas! ¡Soberana
voz que todos los cAntkos encierra
y vibra por los ámbitos profundos,
como el gigante són de una campana
fundida en las entrañas de la tierra.

Unta la tarde en n:i semblante yerto
aterradora lividez, y sobre
tu piel, tostada por el sol, el cobre
y e l sepia de las rocas del desierto.

PsalmII dal

Y en el regazo donde sombra. eterna,
del peñascal bajo la enorme arruga,
es para nuestro amor nido y caverna,

Pasó la noche. Ya la madrugada
fortalecido encuentra al caminante
que a emprender se apercibe la jornada
por llanuras y montes, siempre errau1c.
Mas al dejar el cálido rescoldo,
el sol, glorioso y santo,
desde su augusta. excelsitud le envuelve
en su llama inmortal, como en un manto;
y desde el más profundo
abismo del dolor y la congoja,
el hombre se sublima, a Dios alaba
Y exá.ltase en un canto, como arroja
su onda el torrente y el volcán su lava:

En la estepa maldita, bajo el peso
de sibilante grisa que asesina,
irgues tu talla escultural y fina
como un relieve en la llanura impreso.

¡Qué enferma y dolorida lontananza!
¡ Qué inexorable y hosca la llanura!
Flota en todo el J)aisaje tal pavura,
romo si fuera un rampo de matanza.
Y la sombra que ava1,za, avanza, avanza,
parece, con su trAglca envoltura,
el alma ingente, plena de amargura,
de los que han de morir sin es])eranza.
Y allá estamos nosotros, ya rrndi&lt;los,
sujetos fuerteme•He a las ¡1asiones,
bajo el peso de todos los olvidos ....
En un cielo de bronce, el sol ya muerto,
y en nuestros desolados corazones
el desierto, el desierto. . . . . . y ¡el desierto!

fUBlJII

............................... .. .......

las lianas de tu cuerpo I etorricias
en el torso viril que te subyuga,
formando una sola alma con dos vidas ..... .

Y, destacada contra el sol muriente,
como un airón flotando inmensamente
tu bruna cabellera de india brava.

m flestn,

~~

La llanada amarguísima y salobre,
enjuta cu&lt;nca de océano muerto,
y en la gris lontananza, como puerto,
el peñascal abandonado y pobre.

Arden en el crepúsculo tus ojos
negrlsimos de cóleras y enojos
y su dardo en mi esplritu se clava.

El )Unistr·o ele EspañA en México saliendo ele

~· l."),
f

JUAX B. DELGADO.

El aire, entre los médanos opreso
canta cual una música divina
y finge, bajo la húmeda neblina,
un infinito y solitario beso.

lenzuela, de la Torre, Dosal, Gardiola Y otros.
También vimos a las señoras Sara N. de Vázquez, Esther G. de Ruiz, de Cerdeño, Isabel O.
Yiuda de Blanco, Pilar C de J\l urcelo, Josefa
Pomar de Benedé, Urbana L. de Ramlrez, de
Mendizábal, de Alvarez, Laura N. viuda lle
Franchuto, Candelaria F. viuda de Torno, Y
Maria de la Vega de i\loradiello; y a las s&lt;'ñoritas Maria y Juana AlmazAn, Rosario, EspEranza y Aurora lbAñez, Maria del C. Castrl',
Ida \'Azquez, l\larla de .J. Mendoza, Dolores de
la Vega, Irene Vázquez, Carmen y Laura Mor.ino Sá.nchez, Maria Basil, Isabel González tlP.
Blanco, Angela B. Hernández, Magdalena Rulz,
y otras muchas que no re&lt;:ordamos en este momento.
Cerca de la una terminó la ceremonia, siendo
conducidos los invitados en nn tren especial
hasta el centro de la ciudad.
La fiesta. en resumen resultó muy solemne
y en este año como en los anteriores vióse concurridlsima, pues bien sabido es que la Colonia
Española en México rii'de culto fervoroso a la
Inmaculada Concepción y por eso mismo L1.
puso como patrona de la casa que sirve para
remedio de los españoles enfermos y sin recursos, que tienen que ir en busca de auxilio,

~

_f(;.O/-:.
,."i_W.
~.,,..,..
o-.J{/'--V

A Manu1:d José Tithnn

No sé qué misterioso
me embarga al ver tus
rada. paisaje tuyo está
de ternura, y amor, y

.Jf-1~

:\l..\Xl.'RL JOSE OTHON.

-aroma enervante, selvAtico y ricoY el aire con tenues perft,mes de ámbar
se antoja el que esparce sedeño abanico.
Te aguardo impaciente, l'.o tardes, te espero;
la hamaca a la sombra del plátano oscila;
su toldo €S el toldo de un gran para.sol ... .
ya ))lañe la flauta del indio hamaquero .... .
¡ Oh ven, mi tranquila,
mi tierna, mi dulce torcaz-tornasol.

"Señor, divino fuego,
tú eres misericordia, yo soy ruego.
YO

De Inextinguible luz entero faro;
soy desolación, tú ere,s amparo;

Porque en la sombra del misterio brillaa,
la creación te canta de rodillas.
Porque a la urente llama
diste poder de confortar al hombre,
mi corazón te ama
y beso hasta las letras de tu nombre.
Porque en soledad prestaste abrigo
calor y consuelo, te bendigo;
y porque hiciste el sol de fuego y oro,
i oh, Señor! yo te ador o.
Y

¡Cuán bello que rles! ... Tu boca es un broche
de rojos claveles; y en tu hombro albeante
tu obscuro cabello, semeja hosra Noche
qne ePreda sus sombras a un Alba triunfante.
¡Tus ojos! ... en ellos con fúlgido fuego
Amor- mariposa voluble-hace gala
batiendo c!os pétalos de oro y azur;
en ellos un vivo Placer, loco y ciego,
audaz quema el ala;
en ellos esplende la lumbre del Sur.

Yo te adoro, Señor. Débil y triste
soy, pero no si tu poder me asiste.
Para. Juchar con épico ardimiento,
hay que fortalecer en tu alabanza
lo mismo el corazón que el pensamiento.
¡ No se llega a las cimas sin aliento
ni a ti sin esperanza!"
:\IAN'UEL J. OTHON.

�, adez artf.3tica, uno de esos primores que sólo tle
año e n año aparecen en las escenas Hricas.
La obra, como de l\tartfnez Sierra, está. borclada s obre un tema social muy humano que ;,e
desarrolla en un cuento de hadas. La Tirana,
alma pura de mujer honrada, ha ido a dar, impulsada por la miseria, a cantar flamenco en ua
tea , ro cafetfn de é'Ualquier parte de España. Tiene un novio,
rrien te de toiitúartista y por lo mismo pobre, que engaña su apetito soñando tn
nes, al separarse
10,; triunfos que SU3 composiciones musicales han de darle en
aquella actriz tl~
los teatros de Parfs, Berlln, Madrid y Viena. El amo del caté
la Capital, pa,·a
('S un ogro que sólo ve su negocio y 3e opone a los amores de su
hacer una gil-a
('antaora con el futuro Wagner que, por su parte, es un Otello
¡, or los Estado., ,
para su amada, a la que prohibe que acepte piro¡:os y obsequios de
&lt;:ons tituyó u ,1 a
los alegres concurrentes al teatrillo. Hay sobre esto un dúo tratau u e v a empresa
do un poco a la manera de Bretón, que es un bello contraste
que seguira. acde ilusiones, humorismos y tristezas; en él, como en toda la
tuando en el
pieza, está. adorable la Alvarez y el tenor Legomismo cohseo.
Aso&lt;'iado Cosa con el señor :\1aurente y teni,,n- rreta luce su robusta y hermosa. voz. Termin:t
do ambo:i como represencar:ne al amigo Linares, e l cuadro &lt;'CD la hufda de Ja Tirana que va conreemplazaron a Maria Luisa con l\ta~·fa de! tratada a Rusia, después de que la corre el emCarmen Martfnez, la bella artista mexicana que presario del café, tanto por su:1 desdenes a los
ha vuelto de Europa adonde la lle vó su incans..i- cllente3 y con especialidad al rico Fernando que
ble afAn de estudio. Presentóse la comañfa con la asedia, como porque accediendo a ruegos de
su rovio, ha auyentado a la clientela cantando
la Fedora de Sardou, uno de los dramas del g,,.
nial francés que desarrolla 3u trama con menos una romanza del fúnebremente Inspirado artista.
El segundo cuadro pasa en un mustc·hall, e11
dislocacioneo de ideas y s entimientos.
La guapa Carmen hizo una Fedora honda- Rusia. Se suceden varios números de bonitu
me nte sentida, natural en sn espantosa luch:t efecto: un baile ruso er el que se hace aplaudi 1•
entre el. amor y el odio y despedazada por sus la graciosa t!¡rnrina de porcelana que es Adellna
atroces remordimientos. Coes, ya se sabe, co- Iris y :m simpático acompañante el ballarrn Romo si estuviera e n la propia piel del diplomAti- dolfo Areu; unos &lt;'Onplets, maliciosamente can&lt;'O De Lerlex. Mutio, que en el Loris lleva la tados por Ja Lliián; una machlcha, bien glosada
mayor parte d el peso de la obra, con su voz por el talento musical de Lleó.
Frinl, otra cantaora del cafetin español, q.ie
fuHte y agradable, con su correcta dicción y
moviéndose con soltura en la escena, arran"ó fué compañera de la Tirana en el contrato pafrec uentes a¡Jlausos. :\!atilde Clres SAncbez, he: - ra Rusia y que toma la vida alegremente, opimosa y elegante, dijo muy bie n la part"' de la nando que no debe una mujer amar a un solo
frfvola y desahogada conde3a Oiga y las seguo- hombre, puesto que hay tantos en el mundo,
da!l partes, Emilia del Castillo, Rosa Castillo, toma. champagne con un gn,po de bobos adoradoEmllia Otazo, Angélica l\téndez, Parra, Pelá.e.r., res suyos. E1. millonario Fernando, seriame nte
Riva~. Gil, Quevedo, Rugama, dentro de los li- enamorado de la Tirana, que ci:n sus desdene'3
más y más ha avivado sus deseos, ha seguido 1.
mites que el autor se ñaló a su3 papeles.
En resumen, el nuevo cuadro de l Mexicano su adorada hasta Rusia, pero 111 esta prueba
tiene buenos elementos y, con la dirección de ablanda a la virtuosa Tirana que suei'la en el
amor honrado.
Coss, estA asegurado de éxito.
Ya el dueño del muslc-hall, digno colega d 0 1
'l'eat1·0 )lexicano.-Uarín del Carmen )la,..
antiguo patrón de la cantaora, empieza a reñil'tínez (Fedora) . -Ricardo )lutio ( Loris
Ja porque desdeiia aceptar convites y rehuye piJ¡JUnoff.)
La compañia en la que es astro de prime, a ropo3. Un nuevo conflicto se presenta a la virmagnitud la encautadora Soledad Alvarez, estr"'- tud de la desventurada mujer, que palpa con
angustl!I. que el hombre es Igual en España quP.
Quéjase amargamente un apreciable diario lle nó una filigrana de lllartfnez Sierra, con músir:t en Rusia: un viejo gran duque. encapr!chauo
que haya en México humor para divertirse, del maestro Lleó, que l!eva por nombre La Tiran a con la belleza de la Tirana, la l11vlta a una cena
y que debe ser, a juzgar por la reducción que
cuando en el horizonte de la república no est!I
en el mismo teatro-café. A pesar de tan !nuslprecisamente brillando el frls de la paz y la se n os ha servido contra todo bue11 gusto y ho•1ventura, y es que e l escritor que tal sentimiento forro ulara ha olvidado !03 dos factores principales que producen el gran número de espectáculos que alegran actualmente a lo3 felic&lt;'s
habitantes de la metrópoli.
Si viven y hacen dinero el Mexicano con sus
dramas y comedias , el Ideal con operetas viener,as, el Hidalgo con opereta y zarzuela, ,,¡
Principal, el Colón, el Lfrico y el Alcl\zar con
género chico y el Briseño y cien salone:i mris
con variedades y cinematógrafo €S por dos cansas principales: porque a pesar de la llamada
crisis ( que ojalá y lo 3ea) hay dinero en la capital, y porque no podemos dejar de pertenece&lt;
a esta hermosa raza latina, fuerte en la desg1·acla y exagerada en la alegrfa, estoica en su n er·
viosldad y que sabe cubrir su llanto interior con
sonrisas y sus heridas con flores.
La mayor parte de Ja gente de posibles que
vlvla eh los Estados y que no ha podido o no
ha querido emigrar, transladó sus pe nates a la
metrópoli Y, esperando los re3ultados de la p ;Lclflcación, se divierte gastando alegremente sus
rentas, con gran contentamiento de empresarios, hoteleros, fondlsta3 y cuantos comerciant1m
hay de biene!1tar y lujo.- De aqui que los teatros
c-stén Jl.enos y que en Méxlro se sientan murl• .1
menos las dificultad es de la situación.

El ingatigable Coss, el actor discretisimo y
admirable direc-tor de escena que en su tem¡Jnrada en el Mexicano, con la simpática Maria
Luisa Villegas, formó para su compañía una cadena de triunfos y lle vó a la taqullla una co-

Teatro ~Iexicano.-l:'na escena del acto to. de ".F edora,"

Teatro Colón.-Et dúo -de amor de la 01&gt;eret11.
''La. Tirana.''

tado honor y a pesar de la policla que rodea y
amenaza a !a cantante, ésta rechaza al nobi e
con gra.n escándalo y por ello merece que el
impresario la ponga de patitas en la calle.
Acosada por la sltuacion sm noticias de su
novio, en país extraño, la 1 ,rana se pre,;ta mf'jor a ofr las palabras de Fernando que, ante la
inquebrantable virtud de la bella joven, cambia
sus apetitos por 1 espetuoso amor; logra convencer a su amada en un be!Usimo dúo, de que
el amor borra la diferencia de clases y obtie1,e
al fin el consentimiento de la Tirana para JH•cerla su esposa.
El final muestra fantásticamente, el contraste entre Trlni, enfrascada en su vida orgiá.stic-a y la Tirana, feliz en la tranquilidad de su h .Jgar.
Un aplauso a los autores, que han sabido hacer un delicado poema realzado por bella m11slca, y un voto de censura a quienes tuvieron la
desgraciada Idea de recortar, mutllá.ndolos, los
dos actos de la obra original, para meterla c&gt;1
los estrecho.3 limites de un acto.
Comprendemos que las piezas en dos actos
son difícilmente manejablPS en el teje-maneic
del género chico, pero esta razóu, puramente a.aminlstrativa, no justifica a nuestros ojos
el atentado artístico. Ante Jo bello, la empresa
es culpable y me huele fuerte mente a complicidad el señor representante de los autores españoles que permitió tal desacato. ¿Qué dirAn los
autores de tan bella obra, cuando sepan que en
México sólo se nos dió un a¡&gt;ercu, privándonos ,1~
números como el quinteto que tanto alaba 13.
prensa rnpañola?
Lástima es que una empresa tan seria, a enyo cuadro no podríamos justamente escatimar
elogios, incurra en desaciertos como el que hemoc señalado.
La com1&gt;añia Mexicana de ópera que ha hecho del Arbeu el templo del arte mAs bello, lle1-6
a escena la ópera de Leo Delibes "Lackmé," Teatt•o Arbeu.-Una escena ele la ópe1•a
original y delicada prod ucclón del romántico
"Lacknlé."
francés.
Marfa de la Fraga, Adrlana Delgado, Manuel
Mendoza López, Angel Esquive!, bellas voces,
Una sucesión de cuadros, sobre el precioso
gargantas fresca3, amor a l divino arte, entu- fondo de cuatro preciosas decoraciones de los
siasmo juvenil, forman el núcleo principal de hermanos Tarazona: un pueblecito al caer la
esta com.pa!Ha en la que figuran también Vider!- tarde, las cumbres de Maltrata, Xochlmllco y
que, Anaya, Panclera y otros valiosos elementos. Chapultepec; muchos bailes tfplcos, con músiAlguien nos dijo que la señora de la Fraga ca nacional vertida a la orquesta por Gascón;
tenla en cartera algunas obras nuevas en M4- Gavilanes de charro, Etelvina de borracha (salxlro y obras del repertorio antiguo, como el vando con su innegable talento el vals-remlmsnon Juan.
cencla del Periquito) y la nota patriótica evocada en desfiles militar.es, con alegrfa final, forman
el espectáculo, muy vistoso y divertido, si i10
Va nuestra opinión franca y sincera: si a fuera por los chistes trafdos de las orejas y sa"Instantáneas Mexicanas" se les quita todo lo cados algunos de la triste pornografla que culúhablado (menos la escena de Chón y el fotó- \'Rll ciertos autores, sino hasta de fuentes sucias
grafo, que es ingeniosa), resulta mejorada la y repugnantes.
La parte original de la mi1slca es agradable y
obra en un ciento por ciento.

Esperanza Iris en la noche de s u beneficio.
Otra escena de la misma ópera.

efectista. La Instrumentación de los aires nacionales dista mucho de parecerse a las transcripciones mexicanas de Carrillo, Ponce y Pomar, ,pero son bonitas.
Enfln, el éxito de la revista corresponde al
director de escena, a los empresarios que no
escatimaron la guita paar montar la obra, y al
maestro Gascó!l, que la dotó de accesible y
grata müsica. La letra. . . . créanlo sus autores.
dejen la escena del fotógrafo y quemen el resto hablado, es una buena medida sanitaria.

+

•!&gt;

+

A última hora llega a nuestras noticias, que
el teatro Ideal será. ocupado por Marta Luisa
Villegas, que "mspende su anunciada gira para
formar un selecto grupo de comedia y drama.
Se anuncia el debut para el sábado 20, con un
nuevo drama arreglado del francés.
MONTE REAL

La música en Slberia
El famoso compositor ruso Wllllam Harsfelld, habiendo oido cantar a un grupo de deportados, ~n viaje a Slber!a, quedó sorprendido
de la originalidad y amplitud de sus melodfa:i.
Deseando documentarse, hizo numerosas averiguaciones que Je resultaron de gran interés. Dice que c'ertos prisioneros, al mismo tiempo que
cantan lastimeras melopeas, se acompañan con
instrumentos improvisados, fabricados con cualquier objeto que caiga en sus manos. El mas
tfplco de estos aires, es la )lal'&lt;'ha de los hierros, con acompañamiento pedestre, según calificación de los penados. Ult!mamente, en un
concierto de K!ew fué ejecutada esta marcha,
;valiéndole a Wllliam Harsfeld un verdadero
triunfo. Seguramente que cuando la entonan
los penados en viaje a Slberla, son menos aplandldos.

�r
rt

!.as Ruinas do ~ola Eleot~

~~====~P
1

1

....
1

;Al.

1

Todo un mundo de recuerdos se agolpan a ;a
mente al escribir el nombre de Santa Elena.
La sombra de Napoleón la vemos aún vagar por
el solitario destierro y se nos figura la impresión sufrida por el mundo entero, cuando ~I
guerrero invicto cayó al fin, siendo arrojado a
la abando·flada isla.
Pues bien el tiempo que todo lo destruye
que todo lo anonada, ha impreso su garra C!l
aquel edificio que sirvió de cárcel al gran homl re y boy se encuentra ('asi todo en ruinas,
ame11azado por tanto de ¡Jróximo y definitivo
fin.
¡Jedazo de tierra a;1tes inglés hoy _!:an_cés, i,ólo por el hecho de haber gua'rdado a. Napoleón costó a Inglaterra desde 1815 hasta
1821 en que estuvo el corso prisionero la suma
anual de diez millones de francos; y después
Ja guarda de su tumba y de la casa erogó a.
Francia un gasto de 9,000 flancos también al
año.

E9';

1
1

1

Estado actual de la gale1·ía en la que Napoleón 1-eunía a sus compañe1·0s de desticno.

1

\

\

l
1

l

t:"n aspecto ele Ja casa que habitó Napoleón

eu Santa Elena.- La ventana abierta era h
ele su gabinete ele trabajo. .

Cuando un navío llega cerca de las aguas ele
la isla y contempla el viajero el ba3alto que b .-!sa el mar con sus blancas ola3, y que sirve de
base al promontorio, donde se asienta Santa
Elena, los marir.os dicen que fijando los ojos
aun se cree ver la figura del Emperador con los
brazos cruzados y la vista fija en el mudo honzonte.
La llegada del barco es siempre Uil especti\culo para la gente de la isla y por un puente
elevadizo los pasajeros que lo desean entrau
en Santa Elena dond e hay un gobernador y
una corta guarnición de tres mil hombres; e l
orden está asegurado por cuatro policías; Y •Jntre Jas cosas curiosas que en seguida se ven,
bay que citar las famosas tortugas que se llaman "tortugas del Emperador" y que servían
de distracción al Emperador, las cuales •se enseñan e!' el antiguo parque de Hudson Lowe.
No suele el barco parar más de tres horas
C'n la Isla y por tr.~to úl'icamente n. la ligera es
pusible ver todo lo intere3ante que contiene.
Si por casualidad se puede dispone r de un caballo, y ele un cochecillo se puede ir hasta ht
ruta de Longwood. La entrada a los dominios
que pudiéramos decir napoleónicos estll. indic'lda por un~ puerta rústica, Y el e3pacio comprendido es d e 40 acres por 16 hectáreas; también
se puede ir por otro camino, por el cual se \'~-

rán las obras que se hicieron para surtir de
agua la me3a del Emperador. Alli se encuentra
igualmente una en.pilla anglicana, y en fin el
viajero se bailad ') pronto enfrePte de Old House,
o sea la casa en forma de cruz, que vivió Napcleón los últimos cinco años de su vida.
Esta mansión cuando la misión francesa PU
1840 se encontró completamente deslrozada. La
cámara y el salón. donde babia muerto Napoleón
hablan sido convertidos en habitaciones desmanteladas; por lo cual tuvo que ser reconstruido.
A pesar de todo, su aspecto revela tristeza en
grado sumo: las paredes viejas prueban que
nunca estuvieron bien adornadas. De la sala
grande, digámoslo así, se pasaba a un gabinete pequeño donde el Emperador recibía a su 1&gt;•Jqueña corte después de comer, y de am se ve
la alcoba donde a la hora del crepúsculo el 5 ele
Mayo de 1821, y entre las dos ventanas abiertas al occidente, se encuentra el lecho de campaña en que expiró el Gr:i.!1 Capitán del sigb.
Un papel de fondo verde con flores completamente descolorido cubre las paredes de esta alcoba que al contemplarla inspira lástima . y pena profuntas.
Una de las puertas del salón antes indicado
da entrada al comedor que tiene una sola venta-

11a la cual se abre al jardín de la ¡,arte norte de
la isla. E3te comedor comunica con la biblio teca pintada de un gris verdoso, y a la derecb.a
con dos pequeñas pieza3 que eran el gabinete
de trabajo del Emperador, y la alcoba donde or•linariamc nte dormía, en el verano.
Alrededor de la casa en los pequeños jarúines crecen modestas violetas y platabandas de
flores, que e n otros tiempos fueron la distra..-ción del desterrado, pues parece ser que Napoleón tuvo grandes aficiones al cultivo de 1as
plantas Y que a ello declicóse en aquellos años
IJOStreros de su vida, cua·,1&lt;10 el mucdo entero
le olvidó.
Tal es en resumen lo que queda. del interior
de la mansión dol'.de el Emperador estuvo preso tantos aiios, y mncnos -,on !03 viajeros que
acuM·n a ver todo aquello. y varios los que
ofrecen al conservadcr sumas de eiinero por llevarse muebles o pedazos de papel de pared, o
de alfombra, como recuerdo de lo que usó d
grande hombre. Todo e-,•. vano; la persona quP
desempeña el ca1 go ES honrada a carta cabal y
tiene bnen cuidado de que los anticuarios y los
entusiastas del Corzo, no se lleven nada de
aquello, y eso que hay que advertir, que el exiguo sueldo de 3,000 francos que disfruta dicho
funcionario no es en verdad para despreciar
ofertas tentadoras. Pero el caso es que así sucede y deberr:os sousignarlo en alabanza del que
cor.serva con celo todo aquello tao buscado y
que tanto precio tiene, para los recuerdos históricos de !03 bi(,grafos de Napoleó;1.
l&lt;'achada sudoeste ele la casa.- El estanque u ·azaclo por Napoleón.

Oracíon~s a €lla
Por tu ali€nto, que es hll.lito campestre
impregnado de aromas s3.nos y confortante3 ....
Por tu roja salud de amapola silvestre . ...
Por tus labios ju.gosos y tus ojos radiantes ...
. Ven a mí, que de fiebre me consumo, y hastío
siento hasta de mirar. Cúrame de dolores
y de lacras que secan este corazón mio
¡como curan los aires, como curan las flores!
Cúrame con tus ojos, que miran como suyas
cuantas cosas bo;litas alcanzan. . . Con tu risa,
que es dulce y saludable como brisa
entre eucaliptos .... Con las frases tuya3,
que son palabras de oración y encanto ....
con el sol y la sal que hay en tu llanto.
)[ANUF.L )lACHADO.

La entrada a la casa. ele Napoleón en Santa
Elena.

JVIis Versos

Salón donde mm-ió el Emperador.

i Qué lá.stima me dán mis pobres versos!
Reflejan el penar del alma m[a,
parecen unos pétalos dispersos
sobre u.na tumba desolada y fr!a.

En medio de la noche misteriosa
nacieron de mi alma euamorada; '
al ~ayo de la J.una primorosa,
aspirando la brisa perfumada.
Son ellos como flores deshojadas
sin forma, sin color, sin ambrosía:
como tristes palomas desbandadas
sin nido, sin amor, sin alegría. ....
Son hojas se&lt;'as que arrebata el viento
hecha::: pedazos por el suelo ruedan,
'
Y llenas de dolor, de sentimiento
e n e l abismo i;epultadas quedan.'

,,,,,.,.

__

Son quejas ele un amor, que es tan profnnd,J ,
ele penas tan amargas y tan frias,
que nadie puede ni podrá en el mundo
comprenderlas jamás, porque son mfas.
Albert, Lea, Septiembre de 1813.
Niño Juan Pa)ltcios Zendejas.
(.Fot. Pack.)

J,a tuu1bii ele Napoleón en Santll Eler.in,

LUZ )[ORALES,

Señor Lic. José Segundo Gómcz CaÍJl'al
primer Senador propietario por el
Estado de Tabasco,

�-¡MAS QUE LA ONDA! l~ I

OUENTOPOR

----------------=--------!i_J_._FE_R_N_A_ND_E_Z_M_A_C_G_R_EG__O_R_

--------------------.:..-------------------'
Del correo reclb! un paquete y uua carta con
sello de un pafa septentrional.
La carta dec1a lo que sigue: "Viejo amigo:
Es usted autor de un crimen. Usted lo concibió
y yo lo ejecuté. Comparta conmigo la concienc1n.
de la culJ)ablUdad, si es que as1 puede llamarse
a mi estado de ánimo. No siento el más leve remordimiento. Mi crimen no me p€sa. Deplo10
si, su completa Inutilidad.
He guardado el secreto veinte años, pero sabiendo que un autor necesita de hechos reaies
en qué basar sus fantas1as, me he propuesto
contribuir con la historia de mi delito, (que va
en el adjunto documento) a la produccióil literaria de usted.
Asf quedamos en paz. Usted ideó el acto que
yo llevé a cabo. Yo le relato un trozo de mi vida y usted lo Idealizará. Lo uno vale lo otro.
Mi existencia toca a su término. No leeré lo
que usted escriba; pero sé que no dejará de hacerlo.
Hildebl'ando Olsen.•
¡Hildebra)ldo Olsen! Este hombre me hizo
pensar en mis veinticinco abriles lejanos. Recordé una pJaya baja de fina arena, que como un regazo se abrla al mar verdoso que Je dejaba los
iris de sus espumas. Hab1a.J!!o a ella para apacig,uar mi espíritu con su trailquilidad y fortal~cer mi carne con sus brisas, y all1 conoct a Olsen.
Fué en un crepúsct1l.o de Septiembre. Pasand•)
junto a la parroquia del lugarejo, o1 sonar el
órgano de una manera maestra e insólita. Entr,\.
Las notas r€Sonaban en la nave, gravoo, solas e
im1&gt;erlosas. En aquel momento el ámbito sagrado era habita.do únicamente por el alma de la
armonla, emanación 11rlca del alma del tañedor.
Sin ser notado me arrinconé en la penumbra.
Los vitrales emplomados que temblaban movidos por la amplitud de la música, tamizaban ia
1uz del sol en agonfa. Reconoc! el trozo m usica::
una fuga de Bach que adqulrfa incomparable
grandeza en aquel sitio. El tema era sereno, co11
la serenidad honda y patética que sigue a uua
tormenta de elementos o de pasiones y se desarrollaba majestuosamente en el registro baj0,
para ser glosado y repetido en mil modos diverso&gt;&amp; y con matices variad1slmos.
Largo tiempo ful arrastrado por el torrente sonoro que en pleno acorde se extinguió al cabo
Sal! par.a satisfacer mi curioslqad viendo al intérprete que daba tal intensidad a la voz del órgano
y poco después, por la puerta del coro, salló un
gigante vestido de negra levita larga, cubiertas
las blancas guedejas que le calan sobre el cuel!o
por un fieltro ancho y por el pecho se le desbordaba una luenga barba de dios germánico, también de una blancura de veJlón. Pero lo que reparé más fué el magnifico frunce de sus poblada:3
cejas hoscas y bajo ellas, en cuencas profundas,
el relucir vivo de dos pupilas obscuras como dos
goterones de tinta. Pasó dando grandes zancadas
y me dirigí al hotel, en donde me dijeron -;n
nombre.
Fué todo lo que de él supe al principio; pe1 u
como desde aquella tarde no faltar.a ni una so:a
vez a sus tocatas en el órgano, llegó a advert;r
mi asuldidad, me abordó y nos hicimos amigos.
Era viudo .... y un temblor (¿de tristeza o Je
Ira?) turbaba su voz. Esperaba en aqueJla ah!,,huela a su hijo único, centro de todos sus afectos, que viajaba desde el d!a de su matrimonio,
hacia dos años. El hijo era pintor; el famoso
S!gfrldo Olsen, conocido por sus notables marinas.
Esto me lo contó en nuestros paseos cuotldianoiS por la playa, al caer de la tarde, mientras
marchábamos acordando nuestros pasos con !a
respiración regular del océano.
Yo Je decta mis ambiciones y mis proyectos.
Escritor en ciernes, soñaba sin descanso y le consultaba todos los argumentos que urd1a para mis
rovelas. A veces él argü!a con calor, y era ct..i
verlo accionar, avanzando a grandes pasos y movlér.dose contra el horizonte gris con gestos heroicos. Su cabeza desmelenada erguíase en la
sombra ascendente, su barba flotaba con bruscas
sacudidas de cascada Indómita, parec1a que ~••
amplia levita ocultaba la musculatura del ·Moisés de Miguel Angel. Era un gran viejo vigoroso.
Llegué a convencerme €O el curso de nuestras

pláticas de que su alma llevaba en pleno cenLro una llaga incurable. Varias veces quise d&lt;&gt;scubrirla sin lograrlo, porque él, púdica y altivamente, la celaba pensando que miradas extrañas
profanar1an su dolor y queriendo aparecer lnvu:nerado y sereno. Lo único que coleg1 fué que su
, ida habla sido quebrantada por un amor y qu&lt;1,
como lenitivo a su pena, se entregó en cuerpo y
alma al estudio y a la práctica de la religión.
Tenla un extraño poder de fascinación que le
ayudaba a mover soberal'amente el alma de t,u;
turbas a quienes dlrigla la palabra. Era no sóio
el poder del verbo. Era también algo fisiológico:
la sugestión real que emanaba de sus pupilas :le
iluminado.
Un dla tuve muestras claras de su facultart
hipnótica. Ibamos juntos como soll.amos y al llegar a la vera del pueblo olmos lamentos femeniles. Nos acercamos. De un tugurio de pescadores salla la queja, y al penetrar vimos a una mujer que yacía en el suelo con los dolores precursores del alumbramiento. Otra, enteca y sórdida,

Sr. J. Feru{mdez Macgl'egor.

procuraba valer a la paciente. Olaeu contempló
a ésta breve espacio y volviéndose a mí me dijo:
Sé que el hl1&gt;notismo Jlega a producir la anestesia
y que ha sido utilizado en casos semejantes a este. ¿No cree usted que podria ensa.yar a amortecer el sufrimiento de esta infeliz? Hice un slgoo
afirmativo y él, poniendo el pulgar eu.tre las cejru; de la mujer, la miró fijamente en el centro &lt;12
los ojos.
Todo estaba en silencio. Apenas se ola e l viento que zumbaba en la puerta de la habitación y
que tra!a a veces el lejano batir de las olas. Pasaron diez minutos en cuyo lapso el quejido de
la enferma fué haciéndose más leve; y al cal&gt;o
el doctor le dijo con firmeza que no volverla a
sentir los dolores. Una especie de sopor cayó sobre eJJa y salimos, no antes de que Olsen recomendara a la asistente que cuando )legara el
momento culminante del parto fuera a avisarle para tratar de ayudarla.
Ya fuera, le dije: ¿Sabe usted que el hecho
que acaba de verificar, junto con €sa cabeza
Inspirada y su verbo vehemente, bastarla para
que las masas le declararan profeta?
Sonrió y empezó una disertación sobre el e.ip!ritu de los tiempos, que es rocépt!co y materialista. Luego hablamos de hipnotismo; y yo, que
habla leido algo sobre esta materia, que siempr~
me interesara, Je eXJ)use teor!as y le relaté l1P,choo. Debatimos si podrtan cometerse crímenes
impunemente por su intervención, no llegan.Jo
a un acuerdo, puesto que los peritos mismos tic.nen opiniones diversas. Esto nos llevó a tratar
de la evolltclón de la criminalidad y nos vinieron
a la memoria casos de crfmenes verdaderamente
clent!flcos por su ejecución.

1

Qué lejos estamos, dije, del Infalible sistema
de matar que preconiza Wllliams, el heroe :;inlestro admirado por Tomás de Quincey: "Romper el crlíneo metódicamente y luego degoJli.r
por parejo." FigúrEse i.:uted lo que podrla ejecutar, por ejemplo, un hipnotizador que se valier a
de su poder sugestivo, no para que su victima
ejecutara por sf misma un delito, sino procediendo como las serpientes Jo hacen, fascinlí.ndola
para tenerla indefensa a su disposición! Olsen
calló un rato, meditabundo, y exclamó: Serl.a terrible! Así, charlando, llegamos al hotel y al
despedirnos me anunció: Mis hijos llegan mafiana.
Recuerdo que fué un rnpléndido dfa de Ju:,:,
que cala en oleadas sobre La tierra ardida. De la
arena se elevaba un vaho temblante que torna:&gt;a
inciertos los contornes de las cosas en la distancia. Los árboles no agitaban el menor de :ms
retoños, dormidos en el ambiente soporffero.
Era el mar una placa de estaño tibio, sobre la
que pasaban rasando soñolientas gaviotas co11
la alas casi inmóviles. Lejos se deslizaban unaa
cuantas velas como aves mayores, lnterrumpie,1do la lfnea del horizonte lejano y blanquecino.
Tras de una r-0ca del acantilado, proyectada
sobre el agua como un disforme lagarto en reposo, o! la clara fuga de una risa juvenil, y despierta mi curiosidad, rampando procuré ath1bar
Jo que suced1a. Serv!me del catalejo.
En la orilla de una pequeña ensenada, hablase
plantado una tienda de lona a rayas, y junto e,;peraba una negrita reluciente, mirando mar
adentro. Seguf el rumbo de sus ojos y el' medio
al agua, rodeada de temblantes aros conc.é ntricos que iban a quebrarse en la playa, vi una cabeza de mujer. Lentamente surgió de las ola.s
todo el ~11erpo, modelado a maravilla por la estofa empapada del traje de baño. Amplio busto,
cintura flexible y oomba, caderas amplias, Y todo ello sostenido por elegantes y blancas piernaa
de finos tobillos.
La rlea hembra lanzó al salir otra jocunda
ca1 cajada, y arrojando el gorrillo que le cubría
el pelo, lo derramó en profus ión de mechonea
nudosos, de un dorado rojizo que reverberaba
como la llama de una tea. Fué a. cubrirse con Ju
sábana de felpa que le sostenla la donceJJa de
azabache; y no queriendo ser descubierto en
mi escondite, en leso pecado de indiscreta curiosidad, me retiré con la retina todav!a impresionada. por aquella imagen de belleza, de al~grfa y de vida.
Ese mismo d!a, en el con:edor del hotel, fui
presentado a la desconocida por Olsen. Era !a
esposa de su hijo. Ahora la bañista de en la
mañana vest!a con elegancia y gentileza un simple traje de tela blanca, muy ceñido. Teala
grandes ojos grises cruzados por ardientes fuegos, nariz imperiosa y gran boea bermeja, .Je
perfecto dibujo, entre voluntarioso y sexual.
Nuestras manos se tocaron, y sent! como una
descarga eléctrica. Más tarde noté que todo varón experimentaba lo mismo si apenas la rozaba. Era una completa encarnación del pecado.
Sigfrldo era un mancebo simpático, el tipo
del soñador artista. Maneras francas y dlsthguidaa, ojos medio entornados, fluos pelo y barba castaños, voz lenta y en sordina.
Juntos almorzamos, y as! Jo seguimos haciendo después, estrechando poco a poco unas relaciones amables.
Relaciones de una estación, ef!meras, que
vela yo ahora lejanas, lej anas, tanto, que me
rarec!a que otro y no yo fuera el que las cultivó. Hacia veinte añcs. Cre!a que nada de aqm,llos Uempcs podfa tener aún conexió:.i con mi
vida actual; que mis amigos de un d!a me hablan olvidado como yo a ellos; que habiendo
anudado un lazo para dar más sabor a nue3tras holganzas, pasados los d1as de ellas, nue~tros recuerdos y relaciones hablan también pasado.
Y ahora la carta de Olsei,. me volvla inesp•'radamente al tiempo de antaño, en mi mente
J)erdido y acabado y revuelto con un montón d.:&gt;
hechos acaecidos y por demlís inútiles.
El manuscrito debla contener una historia. Y
qué historia! La de un crimen, de mi crimen,
como aseguraba Olsen. ¿Cuál?
¿ Es posible que el ser huwano pueda ejecutar
acciones que nunca tuvo en su conciencia? ¡ Ah,

tal vez! Hugo dice que el movimiento de uno
de nuestros dedos puede hacer que surja un
nuevo cosmos, en lo más remoto del infinito universo. Prueba anonadante de nuestra dependencia del gran Todo y de nuestra absoluta falta
de libertad. Pobre muñeco humano! ....
El manuscrito dice:
"Quise hacer un acto de redencióu y de justicia, y la naturaleza me burló. Suprim1 una
vida inferior para salvar otra más valiosa y 1':&gt;
incontrarrestable se opuso a mi designio.
La hembra (no digo la mujer) es invencible,
es la fuente del mal. Estoy de acuerdo con la
Biblia.
Yo soy una de sus victimas. Tuve en un
tieID.Po grandes anhelos, grandes disposicione¡¡
para el arte divino de la música, que ahora sólo
cultivo como aficionado. Tenla un alma sernna
e inmaculada y una voluntad firme de éxito.
A los veinticinco años conocí a la hembra
que me perdió. ¿ Para qué describirla? Era Ella
la de siempre, la encantadora, la felina, la indomable, la que chupa la vida y con eJJa el alma. Me volvió loco. Me aprisionó en sus redes,
impidiéndome t_ do movimiento corporal o ps1q uico. Hacia lo que ella quer1a. Pensaba y senUa solo en El!.a y por Ella. Abdiqué de mi voluntad y de mis ambiciones, me arrastré a sus
plantas. . . . por tocar con mis labios un trozo
de su piel fria y ardiente, al mismo tiempo hubiera vendido mi ser al diablo.
Me traicionó vilmente abandonándome. ¡Con
ella se fueron todas mis facultades; me dejó
vac!o, vacfo hasta el fondo!
Cre! morir, pero el amor de mi hijo, oe ~u
hijo, me conservó la vida. Sigfrido fué mi única
esperanza y mi única pasión. Me dediqué a edu·~arlo y entre ese deber y ia meditación pasé
muchos años, llegando a cubrir mi dolor con
una calma desesperada, de la misma manera
que se cubre la llaga de un pecho, con una 1mpenet11able coraza de acero, relumbrante :,
fria" ...•.
¡Pobre Olsen, bien adiviné que en su alma habla una tragedia! Su caracter de cenobita hecllo

~~~\'
.

--&lt;---

- .

-

....

\

--:--;,o: ~- ' -

~~-~

,;

-

~~~~
~~~--~.
..

~~---=--

---.::::::

~ ---

1

-._

\.. ~-::...

=-.dfji"'~ ---

r

'

..

-

:::::::---=-=::

a forja, me lo d.imostró mil veces. Se aisla.ha
impávido entre todo el bullicio mundano rodeándose de un capelo de notas que le conserv,a ba un ambiente ideal y sedante.

o/

En varias ocasiones me habló de la inquiet,1d
que sent!a por el porvenir de su hijo.
( Continu!l••á,)

~ v"" v"" v"'v""....,.,.,.v"' v"'-v"'-v"'-v"''V""'v-v""..,,-v"'-v"'-v"'-v""-v"'v""v""'V""''V""'"\/"''1'-.J"'.,,

}

- ANTONIO Y

CLEOPA T RA

¿. v"' v"" v"" v""....,.,.,.-.J"'....,.,.,."\L""-v"'v""-v"'-v"""\/"'~ -v""..,,J"-...r"-v"''V""'-v""-.J"'~ "'\1-.J"'
Alguien ha dicho que el cinematógrafo 1is
poco arUstico porque le faltan dos cualldad11s
esenciales de expresión: el sonido y el color. Para algunos es una pantomima escueta y ridfcula, y les parece que esa mezcla del blanco y el
P.egro, ( descartando 1X&gt;r supuesto las vistas a
colores con sus toques abigarrados), es d esesperadamente monótona. Y tal vez estas reflexiones pudieron ser verdaderas, en los primeros
pasos del cine, cuando todo era, por decirlo as!,
jugueterla mecánica.
Pero a medida que el arte iba penetrando eu
.:,¡, que los artistas, autores y actores, no han
desdeñado colaborar para su perfección, la pnlfcula ha avanzado €Spiritualmente, y lo qne
antEs veramos con candidez, ahora lo miramos
ton los ojcr, del alma, curiosamente, sintiendo
ante ella verdaderas emocione,,, estétlcau.
Antonio y Cleopatra es uno de los episodios
más patéticos y f1:stuos1me1:i.te conmovedores Je
la historia romana. Cuando leimos Antonio y
Cleopatra, el drama de Shakespeare, (aquel
gran hacedor de hombres después de Dios) v
nos engolfamos en la maravillosa arquitectura,
de los caracteres que pinta, al lento p...:ar dP,
las hojas, •oñábamos vivir en a.q uena época
herólcamente guerrera y conocer de cuerpo •mtero a Marco Antonio, una de las tres columnas
del mundo, y a Cleopatra, la ilustre descendiente de los Ptolomeo:,. Y es en el saJó•u a la luz
indecisa reflejada por la pantalla, y sobre •1n
lier.zo c'.e quince a veinte metros ~•·adrados,
cuando vemos surgir aquella 11:randiona etap:J.,
con 1.as bellezas y lujurias orientales, la severidad romana, el férreo temple de sus guerreros
y la magnificencia de sus palacios y templos,
JevantándoEe de su 2epulcro de dos mil años y
desfilar ante nueztrcs admirados ojos, con t a l
lujo de detalles, que parecerla que entre los cror.istas y escribas de Tebas o Alejandrfa se deslizó algún genio divino para reproducir con
exactitud la esplendorosa epopeya. ¿Quién hizo
tal sortilegio? ¿Quién evocó el espíritu gentil
de Marco Antonio y sus legiones, Ja estatuaria
beJJeza de Cleopatra y su esclava corte? ¿En virtud de qué n•ágico encanto hemos visto los toJ"sos de las vfrgenes envueltas en los mantos y

velos del antiguo Egipto, y la desnudez perfecta de sus nucas, Ja sensual malicia de sus ojos
y sus sonrisas de luz repentinamente aparecida?
Fué la casa "Cines" de Roma, la hechicera, la
evocadora.
Es verdaderamente asombrosa la labor de'lplegada por esa gran productora de "fllms," para hacer que éstas nos dejen una impresión verdadera, algo subst ancial y art!stico. Porque,
por est"I. vez, el arte ha tenido una rica casa y
unos magnlflcos e idóneos servidores. Y comu
ningún arte se revela sin esfuerzo y reuexló1i,
yo me imagino la casa "CinEs,''- a la que Jlamaremos, parodiando al maestro Sierra, "la
gran reconstructora de los tiempos idos" -n
sus titánicos esfuerzos para hacer esta pelfcula
histórica. Toda una verdadera organización militar; primero, la labor intelectual, de gabinete,
co1•. sultas arqueológicas, ir.vestigaciones hlstóricaa, un.i. pléyade de a-rtistas dibujando armas,
trajes y muebles; después, la parte dramática,
el argumento, el encadenamiento de las escenas, la sucesión lógica y natl!ral de los acont•·clmlentos, el verismo en los "diálogos mudos"
-valga la frase-la seleccló;,. de los campo::,,
de las playas, de los pórticos y jardines Y, por
último, ejércitos de carpinteros y de herreros y
de sastres, y de peluqueros, construyendo baPles y trlrremes, forjando lanzas y espadas, cosiendo túnicas y coturnos, aderezan·d o cabeJleras, v
todo eJJo a la perfección, sin a:•.acrou.ismos, estudiadamente, mient ras !os domadores-verdaderos superintendentes de las fieras, como rezaba cierto anuncio de &lt;;i~co americano--enseñan
a los á.spides silbar.tes, a las ma:,.chadas panteras, a los leones y a los lagartos a ser actores
en este gran cuadro de reconstrucción histórica.
Y todas estas !eg;ones de obreros, que trabajan entre bastidores hacen aparecer a Cleopatra
a su conjuro, en las floridas riberas del Nilo, en
su bajel 1esplandeciente, que parece flamear
en el agua y se nos figuran
de oro puro
la told!lla, de púrpura lru; velas,
pertumadas de modo, que, embriagado
de amor por ella, se quedara el o.tre.
Cleopatra,-"la culebra del Nilo"-represen-

j
"'""'v,J'
~

tada por una artista de perfil marmóreo y cuerpo exhuberante y lujurioso, recostada Indolentemente; parece recordar todas las caricias de
sus amantes idos. Y los eunucos, de fuertes
torsos, brillantes al sol como pieles de cocodrilos, con sus caras color de ámbar, de fierro o de
carbón. mecen dulcemente el aire. con sendos
abanicos de ,p lumas colosales, mientras Marco
Antonio y sus legionarios miran, absortos la
rica beJJeza de la ostentosa reina.
Hay dos escenas de verdadero arte fotográ11co. Mientras e l triunviro lleva en Alejandría
"su vida in imitable," recostado en el trono rle
los faraones, Octavio y sus legiones llegan a A,~cio. El roa- de un azul purfsimo se dilata hacia
el h-0rizonte, confu¡,diéndose con el cielo. La iuna riela dulcemente las olas que vienen a morir
con mansedumbre en las playas africanas; después, las galeras romanas y los ágiles trlrremes
zurean el tranquilo Mediterráneo, trayendo tL
los invencibles legionarios, cargados de hlerr",
de valor y de fuerza. Y comienza el desemb,arque, sereno, pausado, como de guerreros n:¡ar inos avezados, y se ve, a la luz de la luna, .el ir
y venir de 1.as siluetas negras sobre el fondo
azul, los besos de las olas sobre los coturnos,
el brillo de los cascos y casi, casi, se oye el choque de Ja,s corazas y de las armas, y el sordo
rumor del bizarro tumulto, ebrio de sangre y
de venganza.
En el otro maravilloso pasaje, figuran las
huestes guerr eras acercándose a la ciudad a !a
hora de up.. crepúsculo de mágica belleza.
La ser.ión áel foro romano, el tormento de la
esclava de negros ojos en los estanques regios,
en donde pulula-n los cocodrilos en.ormes y ha:n:i_briintos, el sacrificio de Marco Antonio, el choque de los ejércitos bajo las muraJlas lncendiaaas de Alejandrfa, la muerte de Cleopátra ..,.pantlí.blemente trágica, las exequias de Antonio,
Jlenas de esplendor y severidad, para no citar
tanta:; más, son acabarlas obras de arte y una
belleza positiva.
Es un espectáculo que una vez visto·, se r emermora y queda perenne en las galerías · de
la imaginación.
FRANCISCO GANDARA. -

�;

PAGINAS FEMENINAS

•

Gol"l"I\ d e te1-c-io pelo brochado

Tocit &lt;le terciopelo y 11h1ma

CRONICA
Los gra.udes y elegantes abrigos-manto:, ha:1
llegado a ser un.a verdadera necesi dad, desdr,
que los trajes se usan hechos en telas vaporosas, asi pues ya sean sencillos o suntuosos los
vemos a toda hora, de d1a o d3 ;10che difer12nciados según las necesidades del mo01ent0, Pl-ro s iempre hermosos, prácticos y confortables.
En la presente estación han alcanzado una positiva privanza. Su corte es muy amplio, formando en Ja es11alda pliegues ,0.egligentes y vagcs
c¡ue provienen del mismo cor te de la tela. En
los mantos sencillos las dimensiones son bastante moderadas, pues sólo llegan a la rodili:i.
por el frente y un poco más bajo por la espalda. Pero todos tieneP el mismo aspecto: anchos en la parte superior y muy angosto:, en la
inferior, según lo exigen las modas actual es;
y por regla general no tienen una manera d&lt;3finitiva de cerrarse, sino que es la persona que
los lleva quien debe cruzarlos en e l frente, a su
voluntad y según su b uen gusto para hacer esto.
E l cuello de dichos maatos es ancho y cuadrado, levantado por detrás y casi siempre hecho
en piel , entre las cuales se prefiele la cibelina,
el skungs, el zorro y e l putvis." Otras veces,
una sencilla banda de piel rodea el escote del
manto, protegiendo asi e l cuello del a ire fMo.
La manga llamada "raglán" es la preferida
para los abrigos de este género, Y no p uede negar se que es sumamente cómoda y bonita, pues
su principal e11canto consiste en la facilidad
con que entran bajo de ellas l as mangas abnllonadiJS de las vaporosas blusas o corpiños d e
los trajes que hoy se usan. El corte de las citadas mangas es japonés, porque en e llas vemos el C'.lrácter definido del k im ono, tan r;ntcioso en su aspecto y Lan fáci l de ejecutar.
En cuanto a las telas 1He feridas para la confección de los mantos actl1ales, debemos mani-

Abrigo ele pieles, sa lida ele teatro
restar que son las más prácticas y no las más
rostosas, pues se hacen en terciopelo liso o acordonado ; ¡iaños fl exibles, "ratines," y otr os por
e l estilo. Respecto de los colores, citaremos
aquellos que tienen mayor aceptación como l'l

r

¡ilmnas.

frambuesa, chaudron, azul pavo y rojo vino,
porque los matices vivos gozan por ahora del
favor de las damas elegantes. También se IIPvan mucho las te1.as escosesas, cuyo dibujo está
combinado en tonos basta,,te fuertes, como d
verde y e l rojo amarillento, el :!ZUI intenso y
e l oro antiguo.
En cuanto a los mantos de noche, aquelios
que requieren una indiscutible e legancia, am·
plios, largos·y flexibles, se dividen en dos catcgortas.
En la primera vEmos esos lindos mantos qu0
se llevan a las visitas de etiqueta, a las reuniones de confianza donde se toma el té coa los
am igos fntimos, a los teatros o espectáculos de
tarde, y a otros diferentEs actos de la vida so cial. Estos abrigos Ee hacen en terciopelo, cha1meuse, pana o cr espón de Cbma, ya sea brochado o lis0, e ligiel'dO colores discretos com,, azul
antiguo, marrón, negro o topo. Su corte es muy
amplio, r etenido casi en el centro de la espalua
¡;or la costura de la manga que forma parte de
aquélla, flota am en pliegues negligentes y dµ,..
ja casi suelto el del.antero que se cierra, como
hemos dicho, a voluntad y sin presión ninguna.
L as grandes capas de terciopelo blanco, sencillamente guarnecidas por un cuello de piel obscura, son uno de los caprichos más bonitos y
originales de 1.a moda actual, se usan drapea das y amplias el' la parte superior, recogiéndose mucho en la inferior.
En la segunda categoria de mantos, entran
los vi1•os y esplé1°didos abrigos " de noche," los
que se llevan para completar las suntuosas
"toilettes" de baile, concierto o recepción. l!Jstos son muy semejantes a los que hemos visto
en años anteriores, largos, flotantes y flexible,;:
magnfficos K imo11os eon cuellos de finfsimas
pieles, redondos o a lo 1ledicis, y este último
estilo hace lucir de un modo maravilloso los

1

1
'

Ul timas

c 1·ea"Ciones

de

SOlll..bl'Cl"OS

ros a que alud imos, cuyo 11ombre es bastante
apropiado, pues se llaman "dibujos resplandecientes," acaso por el conjunto de matices qu"l
figu ran en esas combinaciones; vemos en elion
grandes rosas y amapolas fantásticas, e n los
tonos más a udaces que sea posibJ.e imaginar:
rojo, azul, verde, color de oro, rosa intenso y
heliotropo. Otros mantos se confeccionan en
cr espón de China, brochado de saUn o de terciopelo, entreteji_dos con hilo de oro o plata,
a lgunos son sencillos en su corte, uecuos en seda o en terciopelo negro, bordados con pertas
o con pedrerfa de colores, que resplandecen bajo la luz a rt ifi cial. Ciertos mautos tienen una
banda de piel en su parte inferior, la cual recuge la amplitud de los pliegues, y esta banda
también se hace en una tela diferente o en bor. Traje de paseo
dados de aplicación, de estil.o oriental o en una
bella guarnición de guipu r e. Este a dorno se coloca
también al de rredor dtl escote, en formas
bla ncos y delicados cuellos de las damas distinguidas. Estos e legantes abrigos se hacen en t"lr- diversas, alg1111as de ellas muy caprichosas y
ciopelo liso o · labrado, porque últimamente he- lindas, per(' siguiendo siempre una lfnea 'obiimos visto unos hermosos dibujos en )o·s géne-

'. foilette de

invierno pal'a
tar·tle

·gada que va del frente a la espalda, y -allí rod ea
e l cuello del manto:
:\IARGARITA.

�EL MUNDO ILUSTRADO.

RAL,
AMA.
CONSOLCHS
A UNA MUGA

Tahoset·: Recibt la bell[sima postal que tu\'O
usted la bondad de enviarme. Gracias, querida
amiga, no sólo por tan lindo obsequio, sino más
aún por los buenos y afectuosos deseos que me
dedica, a los cuales correspondo con todo el
cariño que tengo para mi excelente y s impá.tlca
"Tahoser."

Respec to de literatura, le aconsejo que s,1
reciten versos de algunos de los principa:es
poetas, y también de ciertos artistas de la Am.;rica del Sur, cuyas composiciones son bellfsimas, como por ejemplo: José Asunción Silva,
Zorrilla de San MarUn, y Rubén Darlo.
Tengo mucho gusto en contestar a todas :1us
preguntas; no crea que me moleste con ellas.
SOBRE ;\lODAS.

11

EN LOS rrOROS

CORRIDA. DEL

~OTICIA.
Suzette: La palabra de que me habla nst~d
en su carta, fC deriva del nombre de una
substancia qufmica que es muy eficaz para embellecer el cutis.
)lARGARITA.

Alicia Los trajes comienzan a usarse escocados, es verdad; pero todas las modas, esti-

DOS RESPUESTAS

;\laría Antonieta: Si es usted rubia, pá.lida Y
tiene los ojos garzos, creo que de n.lngún mo1o
Ee verá. mejor que llevando un traje de terciopelo negro, adornado arUstlcamente con encajes blancos, :;a sean de Malinas, de Bruselas o
do estilo Renacimiento.
En cuil.r.to a su eegunda pregunta, es má.s ,.hffcil dé contestar, pues realmente se e:rh:uentra
usted en .un c:iso muy complicado. El amigo intimo de su esposo tiene una. gran simpaUa por
la bella "Marta Antonieta," las personas que
forma,'. su circulo de amigos, comienza ya a li- ·
jarse en esa preferencia, que el citado señor
no intenta siquiera ocultar; el marido de usted
er, ce:oso, y por esta causa no serta prudente indicarle albo de lo que sucede, pues podrta venir algúr. disgusto de trascendencia entre ambos amígos, y tampoco es posible continuar en
la misma situación. ¿Qué hacer, pues, para evitar un conflicto?.. . . No encuentro mejor recurso que el siguie nte: hable usted a su esposo
de este asunto, como de una injusta y neeia
n:urmuración de algunas personas, y si él .is
tan celoso, la inquietud que le cause saber semejar.te noticia será. bastante para obligarlo a r etirar de su casa al amigo Infiel y tral11or, ceTipo ele eucaje milanés ( siglos XVII y X.'VIII) pata lujoso cuello.
sando a.,[ la grave preocupación, y hasta el pe,,,
ligro re al que usted tiene, aun cuando no sea
sino por las criticas sociales a que una muj&lt;'r
Conset"Vación ele pieles.
casada se puede ver expuesta en un caso de es~e mada señorita, deben aceptarse con suma d iscrecióT'., según las e xigencias de la propia flgngénero.
Antes de doblarlas, salpicarlas con la mezci.i
ra, pues si usted es tan enferma como me die&lt;.',
¡ Ojalá. que mis indicaciones Je sean útiles
si su cuello es en extremo delgado, y s i su bus- siguiente~
para sol u-clonar :iu dificultad!
to carece del desarrollo que la belleza requirt1,
Polvo de pyrettiro. .
10 partes.
creo má.s ·conveniente que lleve u:.,ted el traj~
1
Al calfor pul ve rizado.
escotado, pero colocando dicho €scote sobr,•
MODELO.
una camisola de tul blanco o de color de rosa
Hay que colgar las pieles en armarios que
Beatriz: Doy a usted el modelo que desea "chair.º
As[ conseguirá. estar a la Moda y no presen- cierren bien. Para mayor seguridad convenpara sombrero elegante. Está. hecho en terciopelo negro; la forma es de medianas dimensi,1- tar un aGpecto desagradable a la vista, por la dr!a pegar tiras de papel en t odas las rendija;;.
des; los bordes del ala está.n levantados, par- extremada fragilidad de su cuello.
o
~a
~o~~~~~
~~
ticularmente del lado derecho, y por el frer1te
Espero sus confidencias con verdadero lnt-ineva, como único adorno, un triple "aigrette" rés, asegurándole que encontrará. en m[ a uua
de plumas negras, sujetas en su base por un a.miga sincera y afectuosa.
"cabochón" de azabache ta1lado.
Deseo que dicho modelo sea de su gusto.
FORMULA.
Q fotográficas se presentan en fiestas, cere• D
Q monias y toda clase de actos públicos y
;\IUSICA Y LITERATURA.
PJ-eocupada.: En las presentes Hneas verá.
0
a un privados, tomando el nombre de I ..\
usted la fórmula que desea para quitar de sn 0 SEJ\IAi.~A ILUSTRADA y EL l\lUNDO 0
Aficionados: No hay ningún Inconveniente tez esas manchas blancas que tan justamente
en que ofrezcan ustedes a sus invitados una la preocupan. Se funden en baño Marra, 30 gra- O ILUSTRADO. Poi' defel'eucia a nuestl'OS O
pel'iódicos-lo cual agl'adecemos l'endida• 0
bonita fi €Gta , e'l la cual se haga un rato de mos de tuétano de vaca y Juego que e:;tén r etiramente-se pel'mite que esos fotógrafos to- Q
mi:sica, -combL,ando el programa con algunos dos del fuego se mezclau con 4 gramos de tinmen negativas; y luego t·eslJ}ta que las fo. Q
números de literatura, siempre que las recitacio- tura aromá.tlca. Se aplica esta composición sones no sean demasiado largas, pues esto podr!a bre las manchas, todas las noches antes de acoB- 0 tografías son pal'a especulaciones privadas Q
fatigar a la concurrencia. En cuanto a la mti- tarse, y poco a poco irá.n desapareciendo, hast,~ n o paI"a. otros pel'i&lt;&gt;dicos que a fin de obtc- O
ner algo propio tienen que r ecunh- a lo•j A
sica, le aconsejo que elija un buen cuarteto que el cutis recobre su color natural. También
nombres ele nuestros semanarios.
•
de arco, el cual ejecute composiciones accesi- le r ecomiendo otra fórmula, indicada para el
Para evitar abusos y faltas de clelkade· a
ble3 a todcs los gustos, pues e l género clásico mismo objeto, la cual se hace de este modo :
O za &lt;le esa índole, manifestamos que nue,- O
P.o €Stá. al alcance de la mayorta de las perso- se mezcla agua de Colonia con agua tibia a la
tl'OS totógt·afos tienen tal'jetas de iclentifl• º1
nas, aun cuando por un convencionalismo ra- que ·Se le pone bastante sal, y luego se fro l1
cación; y rogamos 9ue &lt;Ucbas tarjetas seau
si aceptado, se aplauden con entusiasmo fing!- la piel con este Uqnido, durante algún tiempo.
exigidas cuando alg(m fotógrafo tomo 11
do las producciones de los maestros más ge- SI todo esto no basta para conseguir lo que se
nuestro nombre.
11
niales en el divino arte: como Beethoven, Bach, desea, le aconsejo que tome los baños sulfuroMozart y Schuman.
sos, ¡me:; con tal remedio es infalible logra_·

...

·-

l 1~~!~.~~..f.~!Js~!A!.~.~. I1

7

DE

DICIE~IBRE

nuel Garc[a, "El Espartero," aquel
diestro de corazón enorme y alma
de niño, que fué víctima de los enemigos de Guerrita.
Espartero también fné elevado al
más alto pue3to.
Se ha realizado ya el encuentro
También se dijo de él lo que hoy
de los dos fenómenos. Ese encuentro
se dice de Belmonte, y los amigos ,fo
1ior todos esperado y &lt;;ue a tantos
Lagartijo, sin ser - partidarios suyo~.
robó el sueño.
lo escogieron como obstá.culo para
bl interés que se despertó por ver
detener ei.,. su camino al segundo dP.
juntos en el ruedo a Rodolfo Gao:1a
los Rafaeles de Córdoba.
y a Juan Belmonte, fué descomunal,
Y Espartero, valiente, sin malienorme, nunca visto.
cia e inconsriente, se dejó llevar por
Los billetes de entrada volarvn
la marejada y pagó con su vida los
a las pocas horas de haber sido puesodios que Guerrita supo despertar
tos a la ve:ata, y los que no se ap:-eentre los admiradores de Lagartijo
suraron a comprarlos el j ueves o
el Grande.
viernes, tuvieron que lidiar con ·•&gt;S
Estimo que la rápida elevación ele
revendedores y dar por uno un ojo
Belmonte obedeee a causas semejande la cara.
tes.
La entrada fué tremenda. Un lleNo es dificil que, como· entonces,
no absoluto.
se trate de lanzar un obstá.culo .m
Millares de aficionados, con su boel camirro -de algún lidiador a quien
leto en la mano, se quedaron sin pohoy se señala para ocupar el puesto
der penetrar al anchuroso circo, que
que Bombita dejara vacante.
ya estaba de bote en bote y no po¿ Quién es ese diestro?
cHa contener un alma más.
Uno de estos: Gallito, Joselito ::
Aqu1 se presenta un ¡&gt;roblema.
Gaona.
¿Por qué fué ello?
Son los tres que reunen condicioNo se trata de una plaza nue-;a
nes para escalar el prime'r puesto,
cuya capacidad se ignore. Mucl.!o
y a uno de ellos es a quien se pr€tiempo ha que sabemos todos cuál
tende fracasar.
es su cupo, y también que en las /
; A cuá.l? No lo sé. Los hechos pusgrandes solemnidades, cuando la afiteriores podrán demostrarlo con toC'ión acude en masa para satisfac-3r
1:i. claridad.
sus anhelos, el circo no puede dar
·
Yo no dejo dP. incenfar a Belmo:iholgada cabida , a esa multitud, y:
te porque crea que haga sombra :1
muchos son los que buscan a lbergue ¡
Gaona.
en otro tendido, o bien en tas azo- 1
¡ Son tan distintos, sus
pr:ocediteas, que, por cierto, no fueron consmientos son de tal manera divers0:;,
truidas para que a ellas acudieran
que ninguna comparación puede
espectadores.
existir!
Tales resultados demostraron qu,i
Belmonte no será qui-en cause ninse sellaba un boletaje mayor a ¡¡,.
gún daño al indio, ni éste a aquel,
justa capacidad de , la plaza.
como es consiguiente.
Ayer pudo comprobarse esto palLos dos caben en ta plaza, y el
mariamente.
público puede aplaudir, hoy y siemLa plaza, en toda su enormidad
pre, e l valor del uno y la maestrí:\
se vió henchida por completo.
Juan Belmonte y· Roclolfo Gaona.
del otro. ·
Gradas, palcos, pasillos, azoteas,
.
Vamos, ahora, al terreno de la patodo estaba lleno hasta no poder
trioterfa.
más.
Me calumnia quien crea que yo
ni:aguna mella han hecho en mi áni- ' niendo-que no es ningún fenómr&gt;"i sin embargo; en las afueras del
circo ululaba la multitud, pugnan- mo, entre otras cosas, porque, cr,l-0 , no, y que cuanto le hemos visto yo. n il'go mi aplauso a todo aquel que
yo, que cuando se insulta es porq,1e lo babfan realizado otros diestros? no sea rl 0 esta tierra.
do por pentrar a los tendidos.
Para mi, en cuestión de cuernos,
Eso no es enemistad •ni apasiona¿No es esto una prueba paJm:iria no se tiene razón.
Pero algunas veces, en térmi- miento. Es la verdad monda y liroil- se entiende, no miro nacionalidad.
y convincente de que fue ron sellaLo m ismo se me dá. un hispano que
da.
&lt;ios mé.s boletos del número de loca- nos comedidos, me han reprochado
un chino, y mis más entusiastas
lidades para que fué construida 1:i m i apasionamiento y me han seri?.aplausos los he tributado a Reverte,
B ELUONTE Y EL ESPARTERO.
plaza?
lado como "antibelmontista," y creen
a F uentes, a Montes y a Bombi ta,
Y de repetirse este hecho, ¿nn que yo J)rofeso odio africano a J m..n
Lejos de profesar enemistad a que no fueron mexicanos.
puede acarrear grave desorden, mo- Belmonte, ya sea porque puede haEn el ruedo yo exijo del lidiador
tivado por quienes habiendo adqui- cer sombra a Rodolfo Gaona, o bi&lt;m Belmonte, creo prestar un gran serarte y valentra. No me acuerdo del
vicio a él y a la afición.
rido a precio exhorbitante un bole- porque no es mexicano.
A Belmonte, porque en medio d1J lugar de su nacimiento.
to de entrada tengan que aildar~e
A éstos sr, quiero contestarles de
Esto es todo . Es cuanto querta
en los corredores o en la calle, dán- una vez por todas, con el deseo. d.e coro de adulaciones y mentiras de
decir, para que no se me cuelguen
que no se me tome por lo que no sus i ncondicionales, escuchará la
dose cuenta de la corrida?
milagro¡; que no me_ corresponden.
voz intencionada del que pretende
soy.
DE UNA VEZ POR TODAS.
Yo no soy "antibelmontista." lo traerlo al terreno de la realidad.
UN VERDADERO DESASTRE.
Y a la afición, para que tome en
declaro con toda solemnidad. Si a&lt;:aHablemos ahora del primer en- so, soy "antifenomenista," valga l:l su justo precio a un artista, que
Y vamos con la sexta corrida ele
C'uentro sostenido entr e los dos fe- palabreja. No he querido que en me- se me antoja está. sirviendo de in'.lla tempor ada, primera en que juntos
n 6menos: el fenómeno del valor, y dio de la asfixiante atmósfera que trumento a odios de banderta.
A mi memoria, cuando pienso en salier on al frente de las cuadrillas
el fenómeno de la maestrra, que c':a rodea al celebrado diestro de Triacomo debemos distinguir a los dies- na, dejara oir su voz la Verdad, por- Belmonte, acude el recuerao de 113.- Rodolfo Gaona y Juan Belmonte.

El Primtr tncutntro tntrt los
'ftnómtnos

un completo alivio en tan desagradable enfermedad mucho más para usted que comienza a
tener 'deseos de agradar, porque sólo cnent&lt;l.
quince primaveras.
Le deseo un éxito completo en su último
examen.

D0:\lli'GO

11
DE 1913

tros Rodolfo Gaona y Juan Belmonte.
Pero antes de entrar en materia,
y para descargo de mi conciencia
permi:taseme que diga a mis lectore.;
algo que me atañe directamente.
Con motivo de las opiniones q11e
he emitido acerca del fenómeno B-~1monte, sosteniendo,-a de3pecho J'él
lo que dijeron allende los mares. que allí ningún fenómeno exisUa, se
me ha venido el mundo encima.
Numerosas felicitaciones han il&lt;lgado a mi poder, en las cuales se l..tace elogio de mi "pupila" y se conviene en que algo de toros entienda.
Pero también he recibido much0s
anónimos en los que se me pone como chupa de dómine y se hace '..ID
recuerdo nada grato de mis ante¡&gt;asados.
Esos anónimos, claro es que !;is
desprecio.
No necesito decir que los insult:is

que no todo debe ser embustes Y
adulaciones .
Yo he que1ido--y parece que lo ;11~
logrado-demostrar que los juicios
de los crlticos iberos adolecen ,]e
exageraciones emanadas de su imaginación meridional, o de intereses
que no he querido señalar.
Eso es todo.
No se me llame enemigo de Belmonte, por este o por el otro motivo
porque eso no es exacto.
Yo he dado a Belmonte lo suyo.
He reconocido su inmenso corazón.
Su modestia y su buena voluntad.
Hice cumplido elogio de los cuatro
J&gt;ases naturales que le vimos en la
segunda corrida y aplaud[ algunos
de sus lances de capa.
¿No es ésto obrar en justicia?
¿Dónde está la enemistad pa;•a
Belmonte?
¿En que yo sostuve-y sigo soste-

¡

1

i

1

o---·---o--ao---·---,A

Aspecto ele las calles que conducen a sol. (Fotografía tomada a las 11 ½ de la. mañana.

�EL MUNDO ILUSTRADO.

da, una mártir, no importa qué, menos una mujer que se fastidia."
-Cuántos seres hay como los
barcos, que unos se hacen a la m1&gt;.r,
y otros permanecen en la orilla.
También J;Juede decirse que hay corazones ligeros: éstos flotan y los
otros se sumergen.
En apariencia eran iguales.

EL )lUNDO ILUS'l'RADO.

FLOREINE
CREMA DE BELLEZA.

--

Pauo1·ama de la plaza a las 2 p. m.

---

Esta corrida, en conjunto, puede
calificarse como una de las peor&lt;•s
que hayamos presenciado, lo cual no
extrañó -a. los que habitualmente conc urren al circo taurómaco, y que saben, por triste experiencia, que t&lt;'das las corridas que despiertau cr.pectación, a la postre resultan ..in
verdadero desastre.
Esta vez, quien puede señaJa~se
como responsable, es el ganadero,
que mandó una corrida que probablemente estaba destinada para Calimaya u otro pueblo de los a.lr~dedores.
S€.ñor Ganadero: para la prime•·a
plaza de la República se manda otra
cosa. No se e,,.vfa una colección de
bichos feos y sacudidos de carnes,
pésimamente encornados y de estatura tan insignificante, que dos tuvieron que ser rechazados por el vt!terlnario, porque acababan de ser
destetados y sólo con niñera podrían
haber salido a la arena.
Y si a pesar de ello, vimos en el
ruedo a tres becerros indecorosos,
¡calcúlese de qué tamaño serfan los
rechazados!
En cuanto a bravura, sólo dos, d
segundo y el quinto, pudieron a,dmitirse.
Apenas si esos pueden tomarse
como bravos.
Los restantes fueron mansos Y
provocaron una br onca form idable, en la que el público, cansado tle
soportar semejante burla, se puso t·:o:i
pie y exigió la devolución de las entradas.
Eso por lo que respecta a los toros (?) de Ateneo; por lo que atañe a los de Piedras Negras, cabe &lt;lecir que envió tres: un becerro Y d:is
toros uno de los cuales, sin ser
mans~, volv ió al corral gracias a
que no fué simpático a Gaona, por
los muchos pitones que trata Y se
las compuso para que no siguiera cm
el ruedo.
E l lidiado en quinto Jugar, fué
bravo y noble a carta cabal.
E L \'ERDADERO FRACASO.

Gaona sumó otra tarde desgraciada.
.
Se crefa que tendria propósttos
de sacarse la espina que se clavó la
otra tarde, y, lejos de ello, se la
ahondó más aún.
E l verdadero fr acaso fué en esta
corrida, no en aquella en que t,l\-_.la atenuante de haber luchado con
reses corpulentas, de mucho pod&lt;&gt;r
y nada manejables.
.
El&gt;ta vez en clase de adversanr•s
t11.vo reses de poco respeto, y si bien
alguno, como el tercero, acabó en
malas condiciones por lo mucho q ,J e
alargaba el cuello y adelantaba por
los doe l.,;i.dor,, ese no fué obstáculo
ins1•perab le para un torero de su habilidad y de sus recursos.
Podrá decirse que su primer be::ürro fué manso, y que el quinto, !,.I
final de la faena tacllbién estaba suspirando por la dehesa.
Eso Es verdad. Pero si se arrima,
si con ellos se hubiera estrechad,,,
habrfa conseguido embravecerlos Y
habr1a provocado el aplauso clam·,-

roso que le teniamos reservado sus
partidarios.
Pero no. Se contentó con torear de
lejos, encorvado y con todo género d•~
precauciones. Si acaso, en el quinr.o
bicho, hubo ocasión de aplaudirlo i'U
la primera parte de la faena, que fué
de las que él sabe hacer .... cuando
quiere.
Por no herir a la hora indicad'.!.,
¡-or ala.rgar inútilmente el muleteo,
el burel se aburrió y se dió a corretear en todas direociones y entonCP.3
las cañas se trocaron en la,izas Y
trabajo improbo le costó entregarlo
a las mulas.
UNA F AE.."\'A :\lUY HABIL .. .

Lo que hizo con e l tercer toro, de
Piedras Negras, merece capftulo e~pecial.
lt'ué aquél un bicho de arrogante
presencia y con cuerna abundante Y
levantada.
No sé qué vió Rodolfo, pero fué
el caso que no le J .zo bueu estómago y se dispuso a realizar una háiJtl
faena para que regresara a los .:or r a les.
Aun cuando aquel bicho tomaba
codicioso e l percal de los banderi!le-

Susto tras susto
-¿Has visto, quel!ida-dioe un
esposo muy complacido a su esposacómo se calla la nena, en cuanto yo
le canto?
-Sf,-dice la señora-¡ pobrecit:L !
-se a-susta fácilmente.

Dt provincia
Cerca de m i pueblo hay un rfo
cuyas crecientes en época de lluvias
ocasionan frecuentes desgracias ent"e quienes intentan imprudentemi!!lte atravesarle. El gobernador, discurriendo el mejor modo de evitar que
las desgracias se sucedieran, man•ló
grabar en una gran piedra de la orilla esta inscripción: Se advierte que
cuando las aguas lleguen a cubrir
esta piedra, corre mucho peligro vadear el rio.

Entrt amigas
-Elena. ¿ Te escribe con frecuencia tu novio, dei,de que están comproprometidos?
-No, a veces sólo recibo dos cartas por dfa, él dice que no le gust,a
escribir mucho.

••

•

-¿Desde cuándo no
trabaja?
preguntaba un caballero cierto dfa,

RECETA PARA EL REUMATISMO.
Extracto compuesto vejeta\ Arvelina, 15 gramos;
Jarabe compuesto de hipofosfitos,
4S !,'Tamos;
Jarabe compuesto de Zarzaparrilla, 6o gramos.
Cómprense estos ingredientes en _cualquier
Botica, mézclelos cada uno en su propia cas~ Y
tómese una cucharadita después de cida comida
7 al acostarse.

ros, él se las compuso, no llegándole
a jurisdicción, para que reusara
todo encuentro y como los pinch:i.rratas estaban en el ajo, de aquf q,1c
lo hicieran a.parecer como manso
y fuera preciso que salieran los mansos por él.
La faena fué muy hábil, pero indigna de un torero que se respete y
que aspire a ocupar uno de los primeros puestos de la torerfa.
Con el estoque anduvo desgraciado. Apenas si en la segunda vez que
hirió al quinto toro acometió por ti'i:recbo y con fe. Las restantes lo hizo
siempre cuarteando, y hubo vez que
hundiera el acero en las costilla'l,
y otra en que dejara el sable de tal
manera atravesado que poco falti)
J&gt;ara que asomara por abajo del brazuelo.
Banderilleando, nuestro indio astuvo fenomenal : tres pares de banderillas, al cambio, en el quinto toro que valieron un imperio!
QUIEN FUE EL TRlU:\'FAl)OH.

BehnontP, en realidad fué el
triunfador en el primer encuentro.
Cierto es que a él correspondieron

"Hermosa mano, blasón vale," decía Luis XIV. Para
tener. manos blancas, hermosas. finas, sin asperezas ni hume·
dades importunas, para quE. las uñas estén tersas y rosad;·s
como digno coronamiento de dedos graciosos, aconsejamos
que se unten durante algún tiempo, al acostarse, con la CREMA FLOREINE, poniéndose después toda la noche guantes
de piel de perro, ancnos y flexibles. Por este medio se consigue tener unas manos bonitas y aristocráticas.

los tres bichos más manejables ).
de ellos, dos de los de menos res11eto. Pero no menos cierto es que e:,tuvo valiente y voluntarioso y q 1e
él puso gran parte de su cosecha para el lucimiento. ·
No trataré de entrar en detall~:;,
porque el espacio apremia. Sólo mcordaré la faena del segundo toro, ~l
que hartó de pinchar, y que nos puso de pie, y la del cuarto, que llenó
de regocijo a los espectadores.
Aquella faena fué espeluznante.
Por momentos esperábamos que el
diestro volara por los aires; que el
pitón penetrara en -sus carnes, según
estaba de cerca y tales eran las coladas que impávido resisUa. Mas uo
fué as!, afortunadamente y el diristro, todo ensangrentado, con la ropa rota y con las señales de la rPfriega, al fin logró deshacerse 1le
su enemigo.
En el cuarto hizo cuanto sabe y
puede: se hincó de rodillas, dió molinetes, pases de cabeza a rabo, nat,1rales engranados, y todo ello pisando el terreno del bruto, que, por
cierto, era un infeliz, perdón sea dicho. La ovación fué formidable.

Crema Floreine,
Polvo Floreinet
Jabón F1oreine
De A. GIRARD, Rue d'Alesia, 48, París.
UNICOS AGENTES para la República Alexicana..

Emilio MANUEL &amp; Co., Avenida 16 de Septiembre, 65.- MEXICO.

Cosas de siempre

OARLOS Qumos.

a un individuo que .pedia limosna.
-Desde que murió mi madre, que
en la gloria esté, señor.
-Qué edad tenia usted entonces?
-Pues tendrfa. . . tendrfa un mes
o dos.

j

E n un l'estllUl'ant.
Parroquiano.-Mozo, tráigame 1111
befteak.
Mozo.-Con mucho gusto, señor.
Parroquiano.-No, con m uchas
papas.
Una s uposición.
El padre.-Si te regalara 5 peras
y te comias 3, ¿cuántas te quedaban?
-El hijo.-Primero regálame las
ci nco para ver si me queda alguna.

Los cabellos suaves y ondulantes y un hermoso cutis
hacen bella á cualquier mujer. Y cualquier mujer puede poseerlos con el debido
cuidado y atención. No debe usarse nunca
jabón que no sea puro y suave.
No debe usarse nunca preparación alguna
que esmalte la superficie y obstruya los poros.
Los poros del cutis y del cue;·o cabelludo deben
mantenerse siempre completamente limpios
y abiertos con el Jabón Boretedo de

MENNEN
Es tan puro y suave que no puededaílarclcut!s más delicado.
Los Polvos de Meneen de Talco Boratado son igualmente
excelentes para después del baflo. El continuo uso de

estas dos preparaciones dán por resultado un cutis más
limpio. más saludable, más bello.

,,,_ GERBARD MENNEN CBEMICAL CO.
.
Newark, N . J., E. U. de A.
Aaencla para la dbtrtbucJon en Mexlco: LA BOTIOA
NUEVA, .llonle rrey. :Nuevo L e.on. Se venden en
todas las boticas y farmacia! a 50 centavos p lata la caja,

.....

Cosas de ayer, que parecen de hace
mucho tiempo y que, sin embargo.
son de siempre he encontrado en un
pequeño libro 'que torna mis tedios
en deleitosos instantes cada vez que
lo abro.
De ese libro. que ba tenido la virvirtud de conducirme a soñar '1e
nuevo como oo soñó cuando los
quince años, c uando la novia, cua,1do el primer beso; de ese libro que
ES un tesoro y que como tal debe poseerse· de alH en fin, vierto al vaso ca;tellano, 'de la rica y rrtmica
ánfora francesa, algunos fragmentos
sintéticos de la obra de Henri Bataille, dramaturgo y literato muy
ilustre.
El libro es en conjunto uua reéopilación de pensamientos tomados
de la Tiqu eza de su teat,o, de sus
poesias, de sus arUculo!l de revista,
pábina.s de álbum, etc.
Oenys Amiel es el Aladino compilador y ha puesto a la obra el sugestivo titulo de "Le Régne Int~1ieur," titulo algo amplio quizá que
podria aplicarse a toda la labor psiq uico-artistica de Bataille, y que
contiene una dualidad de sentido
realmente encantadora.
"El Reino Interior." ¿No es en
efecto tal denominación la que corresponde a toda esta vasta región
del corazón humano, organizada como un E:.tado que tuviera sus leyes
y sus costumbres?
Pues bien, de este país misterioso
cuya geograffa nunca acabamos de
aprender, Henry Bataille es uno :le
los exploradores modernos más exquisitos.
Con perdón del maestro, doy principio a la traducción.
-El amor de dos es terrible, va
más allá de todo. El amor sin compañia, ya no puede nada.
- Ningún crimen de amor vale la
muerte. Toma esta verdad en tu paño levantado.
-¡Cambiar todo lo que se ha t-,nido por todo lo que se ha soñado!
-Cuando el amor lJ.a sido grande,
no se liquida en cinco minutos. Pndrá decretarse que muera, que sea
condenado sin apelación, pero es lo
más que podemos .... Al cabo se

1emoverá como los miembros tronchados por un animal sacrificado há
poco.
-¿Dices que nuestro amor ha
muerto? Ne. Propiamente hablant.!o.
el amo·r no muere, se transform,i, como nuestros rostros, al ir envejeciendo.
El amor representa cara de veinte, y a veces de cuarenta años.
-El amor no es ciego como se
pretende, es présbita: ve mal lo que
está cerca, pero ve muy claro lo q;rn
está lejos.
- El hombre es feliz cuando ha
dicho: me acuerdo.
-Los recuerdos son cuartos ¡;i•~
cerradura, cuartos vacios a los que
no todos se atreven a entrar porque
en un tiempo murieron am seres
queridos.
-Todo sufrimiento es quizás la
repercusión misteriosa de una dicha
a través de! epacio o del tiempo.
- Se dir1a que hay minutos en la
,•ida que e ncierran juntos todo:;
nuestros dolores como para hacerno:,
llorar una sola vez, por econom:a..
- Se puede vivir juntos años e ,1teros sin conocerse, y después u-1a
palabra basta para dar la explicación
de toda una existencia. ¡Ah ! es que
se ha puesto de repente la llave •m
la cerradura.
-¿Des.,ués de decir "te amo," sn
ha dicho todo? No. Lo más inten,;o
y profundo es aquello que no se d\ce, es la insignificancia de las palabras portadoras de nuestro deleznable infinito.
Conforme pasa el tiempo, más repugna el pensamiento expresadC1.
Las penetraciones informuladas, las
mudas inteligencias, he alli las com¡pañe r as predilectas, los más altos
anhelos.
- ¿ Quién te exije ser sincero?
Miente, que esa es la galanterfa del
amor.
- Siempre c,on tus ojos tan bellos
como el primer dfa, pero me fa!Lta
la creencia y la fé que en ellos puse.
Los miro como un cristiano desengañado miraría el cielo con el recuerdo melancólico de su fé: los q,ie
han cre1do en él lo encuentran mt,s
vacfo.
-Merecen compasión los sere3
que no pueden externar nada de
cuanto ocupa su ahr.a y su vida. ¡A11!
lo que entra en mt no sale nunca, y

cada dfa crece el cortejo interior
Que me acompaña.... ¡Quién pudiera libertarme de esos fantasmas!
-Las mujeres suelen cojernos h
cara entre sus manos, mirándonos
largamen te. Aunque sabemos que
ellas mismas se están viendo •.'n
nuestros ojos, alhagados y dóciles,
las dejamos. . . . . Es un placer que
les encanta. Es la costumbre del ,·spejo.
-Hay dos maneras de apoderarse de las mujeres: por el talle o
por el sentimiento.
-No preguntes nada a una muj1:,r
que se entrega, ni la causa de su
llanto.
-Tu voz está prision-,ra en ei C(J
fre del teléfono. Se desliza, afluye.
cae al fondo y desaparece. Sube entonces tu alma por las paredes de la
bocina; un ia.liento, un soplo inmaterial me llega de U, y se diria que
en tal instante lo que llevo a mis
labios es un vaso, un cáliz fntimo •m
que bebo la prolongación de tu voz,
el recuerdo de tu boca....
-Habréis notado algunas vec,'s
al atardecer, que en la llanura &amp;~
alza un gran lamento de bestia herida, y que todo calla para escucharlo.
Hasta las ranas y los grillos per- ~
manecen silencioso3, a fin de que nada turbe la quE&gt;~a. y la deje explay.u
toda su amargura. Vir1ase que la
naturaleza suspende el aliento, quizá por pena, quizá por la curiosidad
de no perder nada del drama solitario que allá, a lo le!os, Ee desarrolla.
ante el públic,J atento de los bosques, los pantanos y las llanuras.
Asf es el sufrimiento que puede
desahogarse, pero cuando comenza.mos a comprender el nuestro, apenas se anuncia por t• n débil grito.
-Hay siempre una encrucijada. 1
donde las sendas más variadas llegan a encontrarse: es la encrucijada
del amor.
-Ciertos amores, no los más
grandes e importantes por cierto, ,leñan un resabio :rn perecede,ro, ' como sucede con algunos manjares
que incitan rnás que por su sabor,
por la Esencla que se les sirve .
-Ciertas miradas de mujer pidPn
suplicantes que alguno las arranqae
del tedio consuetudinario.
Parecen decir con los ojos: "Se r
todo, una Santa Teresa, una perdí-

De otro autor casi anónimo, (acaso a un sólo ser interesa el conocerlo) , he traducido, no muy claro ciertamente, algunos pensamientos que
son muestra patente de un "état de
l'ame" y, por lo mismo, de un in\enso valor para el que los dicta.
Lástima que el idioma sutil p:&gt;r
excelencia del amor, sea intrad ucible en lo que tiene de más ingénuo
y de más cierto. Las vaguedades, a
manera de rutilante nuve coloreada
por un fuerte crepúsculo, en un momento dado lo dicen todo, pero desaparece el encantamient o apenas la
tiniebla se interpone. Y la tiniebla
es e l lenguaje escrito que por m ,1chos siglos carecerá de la elocu,m cia para gritar, embelezarse, sollozar y morir delante de un gesto o
de una mirada.
¿ Cómo la palabra. ( v. g.), será ..:apaz de interpretar esa ansia voluvtuosa de alcanzar J.o imposible? ¿Cómo la vulgar articulación de vocablos que tcdos emplean, puede ser
susceptible de cantar la música mi!lteriosa de un afán, si la primera nota es el alma de uno mismo y es la
última el alma de "ella" .....
Empieza aquf la etapa inicial de
una "ps:quis" que no acabará nunca.
- ¿ Porqué mis acciones-muchas
al parecer indiferentes-las someto
a J.a idea de ¿qué diria ella si lo supiera?
-¿Por qué amé antes (amé ....
¿ estoy seguro?) y no reconcentré
toda mi potencia d e cariño espera1:do su bienhechora aparición? t
-Sus manos evo~ndoras, que p;irecen prontas a tejer los laurel~s
que demanda su frente de inspirada.
me dejan al saludo de la despedida
Ía triste nostalgia de la mano infantil a la que se le escapa un sua,·e
pajarillo ¡ para volver quién sabe
hasta cuando!
- Ella, buena como es, si supiern.
mis cuitas, ¿ tratarla de aliviarlas o
se esmerarfa fingiendo ignorarlas?
¡Oh! mil veces preferirla tsto, si
lo otro fuera comparación!
-Si me place la renunciación •~s
( Sigue a la vuelta.)

�EL ~IDXDO ILUSTR
~ An:::,;:~O:,:.·- - - - - - - - - - - - - - - -- --

Cosas de siempre
(Yiene de la vuelta.)
porque ella implica estar adherido
"a algo" con beatitud y armonta inacabables.
-¡Con qué ufa·11.1á.· recogiera yo
los suspiros que he exhalado por ella
de Jo intimo .... para volver a exhalarlos!
-Los rápsodas de los poemas homéricos, cl;l.ntaban para recoger 11mosnas; íos errabundos trovadoMs
de la Edad Media, llamaban a los
castillos para obtener asilo y pan a
cambio de sus juglertas; los poet:.,s
del Renacimiento ensalzaban a los
¡Jrfnci.Pes, y por ello obtenfan su protección y eran colmados de dones.
Mis sencillas palabras, que tienen :&gt;.
cambio de poe3fa la ingenuidad con
que Jas dicta el corazón, r..a reclaman
dádiva alguna: 38 conformartan con
vagar ellas.
"entre el carmfn de

los tus

labios
(tersos
donde se bañan en amor los ver.sos."
-Si acasl) gustaras de atorment&lt;lrme-. ¿cl)mpensartas el daño atormentándome toda la vida?
-"E se non piangi, di che piagger suoli."
A este verso del Dante, respondo
un corazón: Y si no amas, dt qub
sueles amar.
-Una rosa sobre la que nevara,
una paloma flotando en golfos de nacarada espuma, tal me pareció la
penúl tima noche cuando cubrta ;as
hombros y su cuello de rosa-té un

armmo inmaculado, que 1mgnabi~
ror adherirse más y mas .. .
-Extendt la mano por entre }1),3
rejas para cojer una flor acabada de
caer-aficionado a rebuscar las ~ pigas quebradas cerca de la gavilla-Y la aspiré con embeleso para pode:encontrar entre sus pétalos una embriaguez más pura que la del aroma.
Y ahora guardo aquella miaúscnla flor para que cuente encima del
pecho cuántas veces palpita un sueño que no podrá desvanecerse jamás.
-FI'1)volo, soñador,
maltratauo
por el Destino, no sé, ¡oh! mi "yo·•
del pasado, Jo que quieres de mi
"yo" presente; pero cualquiera cosa.
que me pidas no podré rehusártela.
Excepto que la olvide.
-La divisa "Cela y Mata" de :tlgunos puñal.es del medio-evo, la cambiarta yo por esta otra: "hiere como
sus ojos."
-¿Me llamas mariposa? St, aho,·a
lo sé. Me bastó, temerario, acercarme a la corola que forman tus pestafias y mis a las versátiles que a:1tes escaparon de redes y de fuegn'l,
ya no estAn ilesas ... . por tu cul;1a.
-Dibujadas ténuemente veo las
huellas que ha dejado una abeja al
caminar sobre los lirios después de
ligertsimo baño de añil.
Son las venas de tu pueJJo.
-No temas-dice la risueña esperanza.-Los efluvios instantáneos, las
chis.Pas eléctricas, los r elámpagos da
sol, seguirán embriagándote, sacudiéndote, cegándote.
-Hago provisión de ensueño
mientras estoy contemplánc1ate ycorr.o un a va ro- ll egada la t.ora de
la soledad, me pongo a contar mis
monedas, una a una.

Sueedieado a un bienestar pac:tfico que no me hacia pensar en nad:J.,
me agobiaba esta noche un sentimiento de melancolía parecido a ia
tristeza, como la niebla se parece a
la lluvia.
De pronto, algo empezó a mo,·erse en mi alma, invadiéndome, agitándome vivamente. Alcé los ojos al
cielo y vt cruzar tu esplritu que iluminaba mi lóbrega etancia. Brotó
entonces el gérmen de una invoc1ción. Venta de una frase tuya q:ie
guardo y guardaré siempre. La be,1dición siguió a la plegaria en aqut&gt;l
momento religioso y "oi" distintamente las palabras evocadas, con el
mismo matiz melódico de tu voce,;ita infantil.
Ast se aquietó el incansable latidQ
de mi tristeza.
-Si me habla, la escuchan mis
ojos más que mis otdos. Si me escucha, más que mi boca pugnan mis
ojos por hablijrla.
- Adivino cuando ella va a llegar. . . . . ¿Se llama llegar a estar
siempre conmigo?
No llegará ya nur:.ca, porque llegó
para siempre una vez.
-Cierta noche me escondl para
enjugar una lágrima. Era una flecha
que se quebró a causa de una sonrisa.
-Cada noche me recreo mirando
su imagen seductora en que aparece
como una corderita cándida que busca abrigo .... y ella no sabe que está en aquellos instantes más cerca
del corazón que de mis ojos! El retrato despierta Juego en mi esptt•itu un presentimiento de protección
y de consuelo, se doblan mis párp~.-

-

dos, suspiro y me pongo a soñar:
"Ya no estoy solo."
-Ni el frlo de la sombra, ni d
frto del silencio, ni el frfo de la
muerte. . . es el frio del olvido el
que me causa espanto.
Todas las alondras de mi alma
saludaron la alborada de nueGtro
encuentro. Después, cada dta y cada
noche he depositado un desconocido
anhelo y una nueva ternura en 1 ,1
corazón, porque pensé robarlo. A.hora, voy a echar de menos siempre
los rayos de esa luz indefinible que
disipaba mi melancolta; voy a recordar de continuo el repique de cascabeles de tu risa que me regocijaba
todas las fibras; voy a acariciar sin
tregua-con el mimo exquisito deleite con que palpas tu suave abrigo
de terciopelo-la añorañza de estos
raudos dtas de mi monótona existencia que has recamado con el oro :J.e
tus encantos, de tus caricias indecibles.
Y tú. . . . ¿ Tú olvidarás al amibo
fiel que nada te demanda? No lo
creo.

Los perfumes LUBIN son
preparados amorosamente.
De afti su perfeccicín, unani•
mamente reconocida por la
clientela refinada.
Si V. quiere ta:nbien gastar
un perfume de primer orden,
pida una de las últimas crea•
ciones Lubin :
E NIGMA
PAM PRES D'OR
SOLA MI A
BOUQUET GRE UZE

- - --

FRAXCISCO GAXJ&gt;AR,\.

COGNAC

El secreto de su bon dad
está. dentro de la botella.

��</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="1">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="1">
                  <text>El Mundo Ilustrado</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="2">
                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="114880">
              <text>El Mundo Ilustrado</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="114882">
              <text>1913</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="53">
          <name>Año</name>
          <description>Año de la revista (Año 1, Año 2) No es es año de publicación.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="114883">
              <text>20</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="55">
          <name>Tomo</name>
          <description>Tomo al que pertenece</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="114884">
              <text>2</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="114885">
              <text>24</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="114886">
              <text>Diciembre</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="114887">
              <text>14</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="114904">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114881">
                <text>El Mundo Ilustrado, 1913, Año 20, Tomo 2, No 24, Diciembre 14</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="89">
            <name>Accrual Periodicity</name>
            <description>The frequency with which items are added to a collection.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114888">
                <text>Semanal</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114889">
                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114890">
                <text>Miscelánea</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="114891">
                <text>México</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="114892">
                <text>México Ciudad</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="114893">
                <text>Periódicos</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="114894">
                <text>Siglo XVIII</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="114895">
                <text>Siglo XIX</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114896">
                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114897">
                <text>Mundo Ilustrado ; Semana Ilustrada</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114898">
                <text>1913-12-14</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114899">
                <text>Periódico</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114900">
                <text>text/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114901">
                <text>2007206</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114902">
                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114903">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="38">
            <name>Coverage</name>
            <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114905">
                <text>México, D.F. (México)</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114906">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114907">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="6304">
        <name>Fiesta Beneficencia Española</name>
      </tag>
      <tag tagId="6301">
        <name>Lisímaco Chavarría</name>
      </tag>
      <tag tagId="6302">
        <name>Luis III de Baviera</name>
      </tag>
      <tag tagId="4814">
        <name>Musa castellana</name>
      </tag>
      <tag tagId="6305">
        <name>Música en Siberia</name>
      </tag>
      <tag tagId="6303">
        <name>Pensil de San José de la Montaña</name>
      </tag>
      <tag tagId="6306">
        <name>Ruinas de Santa Elena</name>
      </tag>
      <tag tagId="6300">
        <name>Tesoros de Arte Colonial</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="4330" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="2976">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/1/4330/Mundo_ilustrado_El._1913._Vol._20_Tomo_II._No._3._Julio._0002007187ocr.pdf</src>
        <authentication>db2ba0bcea0b391f8f47762521894f52</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="118156">
                    <text>��EL MUNDO ILUSTRADO

Calendario de la Semana
Ayuda Para
Mujeres Trabajadoras

LUNES 21.

Es increible cuantos dolores y sufrimientos á menudo pasan muchas mujeres
que trabajan.

Sa ntos Juan Monge, Daniel Profeta y
Praxedis Virgen.

Que tristeza causa el ver á una mujer, lue.hando para ganar el J?an ó trabajando en el hogar, cuando tiene dolores
en la espalda ó la cabeza. Se siente tan
cansada que sólo con mil esfuerzos puede
seguir su faena pues cada movimiento le
causa dolor. El origen('•? estos achaques
puede encontrarse en algún trastorno
propio del sexo. El remedio seguro es

Santa María Magdalena, ilustre Peniten·
te y San Platón Mártir.-Función en algu•
nas iglesias.

~

Santos Apolinar Obispo Mártir y Liborio Obispo Confesor.

MARTES 22.

~~:PL;~~o :.,: ~a~ i~~/7

MrtRCt!&gt;LES 23.

Sao Francisco Solano Confesor. Santa
Cristio a Virgen Mártir y el B.Aotonio del
Aguila Confesor.-Comienza el solemne
novenario de Nuestra señora de los Angeles en su Santnario.

"Probé el Compuesto Vegetal de la Sra. Lydia E. Pinkham y este
remedio tuvo éxito mientras que otras gue tomé fueron inútiles. Fuí una
víctima por muchos años y puedo decir ahora que estoy buena. Recomiendo su medicina á las mujeres que sufren." - Sra. MARY CUMMINGS,
Hacienda Luisiana, Cairo, Costa Rica, A. C.

1~,!:~~~:!:!~:.. ~8!!~1~ ·1
1

QRANOS,

1

1

ALMORRANAS, HERIDAS, PUSTUI.AS, L(.AQAS,
ULCERAS, QUEIIAOURAS, FISTULAS, ERUPCIONES, ETO., ETO,
OE VENTA EN TOOAS L.IIS DROQUERIAS '/ BOTICAS.

A '.25 CENTAVOS LA CAJA,

ª'

AFARTAOO 4541.

1

1

TUMORES.

Para loe lugares donde no se encuentre, ae despaohatranoo de porte, enviando
con el peatdo en sellos de oorreo $0.30 ova. por oada oaja y por docena $2.62,al Depositarlo general, SR, RAFAEL s. ORTEQA,
OAI.I.E DE IIANRIQUE N9 ea.
. .l!XIOO,

D. ,-,

GRAN
ONI
Voló al cielo

Al entrar ea el consultorio, don Braulio
tropezó en la alfombra y no cayó de bruces porque el eminente médico le recibió
en sus brazos, exclamando con toda corSantiago el Mayor Apóstol, Patrón prin- dial!dad y riendo 3 borbotones:
cipal de Querétaro. Santos Cristóbal y -Querido amigo, ¡cuánto tiempo sin
.
Má t·
L D a·
ºó d verle!
T eod om1ro
. r 1res.::- a
e 1cac1 u e -Vengo a buscarle-replicó don Branlio
la Santa Iglesia Ca.teoral de Campeche.- aceleradamente.
Función en Catedral y vísperas cantadas Está la chica enferma. Llora, no come,
por la tarde.
no duerme La madre, al verla, sufre. Otra
vez como el año pasado ...... ¡Ahora que
creíamos que estaba ya bien!
-Cálmese, don Braulio. Iremos ahora
SÁBADO 26.
mismo. Voy a vestirme.
Tocó el timbre. Vino una criada a quien
Señora Santa Aoa, Madre de María San- ordenó que le llevara a su cuarto la levit' ·
s E r~sto ob·ispo Már t"ir.:-_1n· ta,
el sombrero y el bastón. Después la
1s1ma Y_ an
dijo:
.
dulgenc1a plenaria en Catedral.-Función -Avise a la señora que volveré a las
titular eo la parrcquia de Santa Ana.- cinco.
Comienza la noveoa de Santo Dcmiogo de
Don Braulio, meti?o . eo su abrigo_ oto•
.
.
ñal, sudaba. Al propio llempo expenmenGuz:r á n en su iglesia.
taba escalofríos al pensar en la enfermita.
Maquina lmente se fijó en un cuadro cari·
caturesco que pendía de una de las pareDOMINGO 27.
des del despacho.
.
.
Representaba a un mono, vestido de ci~anto~ ~antaleóo ~édic~, Aureho y N~- rujano , preparándose para uoa operación
taha Ma rt1res.-Oficio y misa de la Domi· quirúrgica.
oica: rito semidoble y ornamento verde ; Doo Braulio se •intió herido por aquel
se conmemora Nuestra Señora del Perpe· humorismo de la ciencia, que _quizás no los
S
p t
¡;:ra ra con todos sns graves milagros curar
tuo a corro y an an a 1e 6 n.
a Faony.
VIERNES 25.

-'Si está Ud. sufriendo alguna de esta8 enfermedades y
desea un consejo especial, escriba confidencialmente á Lydia
E. Pinkbam Medicine Co., Lynn, Mass., E. U. de A. Su carta
será abierta, leida y contestada por una señora y considerada
estrictamente confidencial.
·

siempre es eficaz. Millares de personas curadas por ella testifican
sus maravillosos resultados, y por eso es que se ha hecho la preferida del público. Basta usarla una vez para tenerla siempre en
prevención. Produce efectos segurisimos en

·R

EL

~Cairo, Costa Rica.-" Por espacio de siew. años estuve sufriendo con
dolores tirantes hacia abajo en el útero, dolores en la espalda y pesadez
general muy especialmente cuando bajaba la menstruación, la cual era
abundante durante los dos primeros días y escasa después, durando ocho
días. Después venía un flujo que duraba el resto del mes. Algunas veces
sufría terribles dolores en el útero y mi cuerpo se ponía helado.

1

BL TÓNICO PARA
DÍAS CALUROSOS

1

Grand Prix Exposición Internacional de Higiene,
Dresden 1911.

E preguntara Vd. porque ofrecen tantas salsas
bajo el nombre de W orceste rshire?

S

CREMA KAl.ODERMA
JABON KAI.ODERMA
POLVOS KALODERMA

Sencillamente porque esperan que la salsa así presentada,
será confundida con la original o sea la LEA &amp; PERRINS,
pues todos los detalles de la etiqueta y d el frasco están imitados,
tocio lo exactamente que la ley lo permi te.

Xo pidan, pues, de la ""\V orcestersh1re" o de la " Salsa Inglesa" peró
decid distint amente de L ea &amp; Perrins y aseguraros que la etiqueta y la
envoltura llevan bieo esta firma.

Insuperables para conservar la
hermosura dela piel.

f,WOLFF&amp;SOHN
KARLSRUHE

b6

De ve nta en todas las casas importantes del ramo.

�BIBLIOTECA UNIVERSIT,ARIA
'' ALFONSO REYES

EL MUNDO ILUSTRADO

FONDO RIC ARDO COVARRUBIAS

BO0A DEL10(OSA, FRAGANCIA.
en "I A.LIENTO con la■

Cúrese usted en su

VIOLETAS RUSAS

domiGilio

Perfuman los
labios y dan á la
boca sabor de am·
br08ía, aoaslonan
y hacen di vino el
beso de los amantes,
•
La esoosA. Q.ue
usa las Putlllu do

S•

Yloltha de Ruslt, dt

Registrado como articulo de segunda clase er 3 de Noviembre de 1894.- Impreso en papel de las Fábricas de San Rafael

goza de¡,.
t ernura de suma•
rldo. Indls1&gt;en_,n,,-::...- sable vara los
Q.ue aman las exQ.ulslteces. Cailta
artístlcit de alu
minio, 50 cvs. Por correo, ""'rtlflcl\da, 60
c vs.-En ~1éxlco:Johonnsen, Ftlix &amp; Oía. Av.
1 Qutntln,

Año XX.-Tomo 11.

San li'rancisco, S5.-J. L,,ba,t;e Sucs. &amp; Co. P.ro•
fua, 6.- J. Uihlein, Sucrs, Sa. Boltvar t5.

MARAVILLOSA CURACION DE UN
ANTIGUO Y HONRADO PERIODISTA

EL PERFUME ROSE DE CHIRAZ
de la can F. Wolft y Son. recuerda la fragan.
cla suave de las rosas de Persia.

México, Julio 20 de 1913.

MEXICO

Número 3.

PINTORESCO

El decano de los periodistas cubanos el
señor Arsenio Fernández Cárc;.va, de
bana, nos escribió con fecha catorce rie
Abril de ~9II: "Escribo a usted con gusto
para ma01festarle que sus preciosas píldoras de Paw P aw son una bendición de Dios
s~bre todo para los viejos como yo que di~
g1eren mal por. falta de dentadura y de
t rastornos gástricos. Tengo 69 años de edad ·
?e padecido mucho de las muelas, cuand~
¡oven, y unas me las extrajeron los dentistas, y otras me las arranqué yo mismo· no
permitiéndome mis escasos recursos el ponerme una dentadura artificial. Estuve bastante tiempo utilizando el Bicarbonato de
Soda P:tr~ ayudar a la_ digestión; pero este
proced1m1ento me obligaba a ir a umentando gradualmente la dósis de Bicarbonato, y
tanto he tomado que empecé a sentirme
mal, y determiné sustituirlo con sus prodigiosas píldoras de Paw Paw, tomando diariamente al acostarme, una de dichas píldoras; hace de esto dos meses y observ~
q ue me encuen~ro bi~n y hasta he engor·
dado. Uso al mismo tiempo su excelentejabón, y mi físico ha mejorado mucho."

Ha-

LOS MEDICOS INGLESES
Tenemos el gusto de presentar a los lectores de "El

Mundo Ilustrado" una fotografía de

-------------------------------------1

LA UNICA SI LLA ELECTRICA EN MEXICO

Archille Delanney, patrón de una canoa salvavidas que acaba de ser
condecorado con la cruz de la Legión de Honor.

Es curioso el retrato que presentamos
de un bravo "lobo de mar," que por sus
trabajos en el salvamento en el puerto de
Calais, ha recibido últimamente la cruz de
la Legión de Honor, que se unirá a las
muchas que ostenta en su robusto pecho
de valiente marinero.
Desde muy niño, y llevado por su padre,

que era mariaero también, se familiarizó
con las tempestades y con los huracanes
del Océano, y tales han sido los trabajos
llevados a cabo, que el gobierno francés
no ha tenido inconveniente en condecorar·
le con una cruz, que quizás sea la vez primera que se concede al patrón de un bar·
co.

0

En aquel momento penetraban en el vestíbulo de la casa una anciana vestida de
-Y buena. El otro día pasé por allí. Me
negro y un joven. Este venía envuelto en ~uS!Ó su arquitectura sobria. ¿ Cuándo se
LAS. PILDORAS DE PA W PAW (Pauna bufanda, con las manos en los bolsi· inaugura?
paya), son las mejores que ~e conocen pa·
llos y como tiritando. Estaba pálido. Tosía --;-D~ntro de dos m~ses. Es usted uno de ra el estómago e hígado y un positivo y
mucho. Ambos se sentaran. Lo qué era la los tnv!tado•. _
rápido remedio para el estreñimiento ic,.: ~
' ~ 15' .. lll)r
humanidad. ¡Un mo n,ón de miserias! ¡ Para - Mi 1 g racias.
.
tericia, biliosidad, dolor de cabeza y t~dos
-6:I
-a,
qué vivir? se r epetía don Braulio. Y de -Antes de que terminemos d e pagar las los padecimientos causados por desórdenes
~&lt;::;,e-.;&gt; e -9, '=
$ &lt; - ~ . : . . e ~ • ..=;•
_ _. .,. oec:.
nuevo su enfermita Je estremeció, desga- obras-repuso don B rauho- mándenos us- del eEtómago e hígado. Estas píldoras con::. ~ :- -eS,.:.. ..e, 434' •
Ó a . . . , "!
rráadole el alma con el espanto de la ted la cuenta de lo que le debemos para tienen las mejores virtudes del Tónico Paw
muerte.
saldar con usted y con la Virgen de una Paw, y están preparadas del ju go de la
tsta silla. cuyos únicos y exclusivos propietarios
- No se preocupe, no se preocupe-ex- vez.
·..
fruta Papaya. 50 centavos.
son el Instituto Médico Británico, constituye una curación positiva de todos los casos curables de Reuma- clamó el doctor Klauk-apareciendo tras
La ntna d 1_¡0 desde la cama:
EL JABON "HAMA
"
tísmo, Parálisis. Neurastenia, Agotamiento Cerebral, la cortina y poniéndose los guantes. SeguNo
sea~
irrespetuoso,
papá.
YON R
MELIS DE MUNDebilidad Nerviosa. Enfermedades de la Próstata. Esd" " ¡ éd'
•
ecomendado por el Mundo c 1· 1·1·1
M
1
anana- 1¡0 e m 1co- a evantarte, zad0
.
. .
v ·
permatorrea, Impotencia y Esterilidad en cualquier ramente no será nada.
Miró al vestíbulo y agregó:
a correr, a divertirte, a comer dulces.
~~~o el me¡or Jabón med1c10al y una
sexo.
Garantizamos una curación en cada caso, y daremos
-..:un momento.
-Y a propósito-advirtió la señora, di· necesi a para el Tocador. 50 centavos.
$500.00 oro a cualquier enfermo cuyo caso hayamos
La señora y e l joven se levantaron de su rigiéndoseª- Klauk.-¿Quiere usted tomar _E_L ~EME:DIO PARA LA DISPEPSIA,
aceptado y dejado de sanar.
Toda correspondencia y consultas son consideradas asiento.
té? AcomJ?áne~?s.
.
ahv13: tnmt:diatamente y cura toda clase
Sólo dos palabras de prescripció n entre
E l m~dico d i¡o que de n10guna manera, de D1speps1a. 50 centavos. Marca 3 x, $z.
sagradaiÑs11fü~~Mt~ko BRITAN Ico
,a. de López 8.
México, D. F. indiferentes y bruscas y regresó al lado de que ten~a. 9ue estar en c_as_a a las cinco y
don B raulio, murmurando:
se desp1d10 con toda schc1tud.
EL REMEDIO PARA EL REUMATISHoras de Consulta:
MO, corrige en unos días el r eumatismo
a.m. a 6 p.m. los domingos: de' ,oa. m. a, p. m -Yo creía que ese ya se había muerto.
9NOTA
en todas sus formas. 50 centavos. Marca
ESPECIAL:-Ultimamente hemos publicado •
En un automóvil partieron.
o o o
3 X,$ 2.
nuevos libros: "Perfecta Virilidad del Hombre" 16o E l médico auscultó a la chica detenida •
páginas ilustradas. prec io un peso, y "Perfecto Estado y Salud de la Mujer" ,o páginas ilustradas, precio mente.
EL REMEDIO LIQUIDO PARA LA
un peso. Enviaremos un libro a la dirección que se
Tranquilizó a los padres, repren diéndo·
nos dé, enteramente gratis.
les por su falta de serenidad. E r a Jo de Un m~e~tro h&amp;;bí'.'-, calificado a, la chica SANGRE (~n pastillas) so tiene igual pa·
siempre. Anemia. Trastornos intestinales. de prodigio. Insisuo e n ello e~ d1a que la ra las afecciones sifilíticas de los huesos las
- A los catorce años-dijo-el desarro- p~omehó que en la 10augurac10~ de la ca· úlceras sifilíticas y las enfermedades c'utá·
llo se presenta en organismos, así con es- P_1lla la orqu~sta tocaría un pasa.ie de Par- neas. Desarraiga todas las impurezas de la
tos cara cteres. No es m ás que mucha vida. si_fal. 1:-ª cap1l!a ya estaba ten;111nada. Se sangre. $4.
DE LOS
Recetó. Don Braulio y su esposa le con- d ispoman los u ltm:~os prepara~1v~s para la
EL REMEDIO PARA LOS RTNONES,
templaban agradecidos de haberles llevada fiest~. Toda la ~oc1edad porten_a1ba a con·
r.ura prontamente los Dolores de Espalda
seguridad y paz. E llos, que vivían entre curnr a tan brillante, ceremon!ª·
todos los males de los Riñones. 50 centa·
tantas dudas, necesitaban aquel día más A Fanny perteneci:tn t'.'-mb1én los hovos. Marca 3 X, $2.
Cura las Do/ores,Retardos
que nunca de consuelo La fe que inspira- nares destinados a la _iglesia con tan magSupresiones de los Menstruos
ba K lauk a don B r aulio era una fe ciega. na obra. _En ella ha~1au cola';&gt;orado escul·
Munyon tiene Remedios para todas las e n·
fi•SEGUIN, 166,l.St-Ít~,Paris,y lod11 farau .
La madre aun se atr evió a interpelarle;
tares Y_pintores gloriosos. Solo se espera- fermedades, casi todos al módico precio de
_¿ No se equivocará usted, doctor?
ba el dia. •,, .
.
50 centavos. Se venden en todas las farmaEste se amoscó. Repuso cortesmente:
Es!e amaneció resplandeciente. Cuando cias o pueden pedirse directamente.
-Lamento mucho, señora, su incerti- la c riada/ué a llamar a Fanny a su cuarCREME DE
dumbre. Empecé a la lamentarla el año to, ésta dtJo q ue le dolía e l ~~entre. Seña- Pida usted la "Guía de la Salud," de
pasado cuando supe q ue por resolución su- Jaba e l lado derecho. Acud1? apresurada- Munyon, en las Droguerías de J . Labadié
CONSERVA LA BE~~Efi1.Y JUVENTUD DEL ya se levantaba en Paiermo una capilla mente la m~dre y don Braulto. Llamaron S~c~. . y Cía. , Av. San Francisca 43: J.
.
ofrecid:i a la Virgen en acción de gracias con urgencia a l doctor Klauk. No estaba U1h!em S~cs., 3a. Av. Bolívar 25; Johannsen,
lasE;~~:{ 1;~r:r~g~i;;;;~~ porque Fanny se había salvado.
' e1;1 casa. Tuv_ieron que a~udi~ a otro mé- Félix y Cia., Av. San Francisco 39; Drolas manchas en la piel. Des- :::-Eso no quier e decir prec isamente que d!co. D~spues de un m10uc1oso ex&amp;;~e.n guería del Elefante, Av. Isabel la Católica
van~ce las arruga~. El ~'!- yo dudé de usted s ino que soy devota.
diagnosticó que se t rataba de apend1cihs 6; y otras. Consultas por correspondencia,
lis aspero, marchito, pahaguda Había que operar Aun llegó el confidenciales y libres de todo gasto.do y quemado del sol, ~d•
·
..
quiere suavidad, lozania y
••■ ■--11!!1~~1!!!!!11!~11111!!!~ doctor Klauk. Este fué más cru el, d1JO que
MUNYON'S 53 AND JEFFERSON,.
buen color con pocas apllel caso era mortal.
PHILADELPHIA, E. U. de A .
caci~nesde Creme de Luxe.
Y e n un instante Fanny que p r c'
Empiece usted a usar esta
a e 1a
crema hoy mismo y jamás
un angeltto, volo al cielo.
~~~~~f~~ haber leído este
J. E. BARANDA ICAZA .
,,;&gt;

e, .

..a:

SEÑOEAS-

EL APIOL

oreaJORETvHOMOLLE

LUXE

1111111
~~IIlllll.::3Lr,~r.~::1r,,;~~~~

Depósitos: Johansen, Labadle v Droguería del Elefante. México.

.

, '. ,

....

¿:.::~.-

acaaMOIIOMICO

PALMA REAL, DE 35 METROS DE ALTURA, QUE SE HALLA EN LA PLAZA DE TLACOTEPEC, CANTON DE HUATUSCO, VERACRUZ .

�Y en :.itra parte dice: &lt;sin la tierra, el hombre no
ria de la Reforma con intuiciones innatas de sociólogo,
y soberanos arranques de poeta. Un libro en el que se puede cumplir sus funciones, no puede desarrollar sus
EL MUNDO ILUSTRADO
entabla espléndidamente la figura de Juárez como en fuerzas, ni física ni moral ni intelectualmente, porque
nn bronce florentino, armonioso de fnerza y de belleza. todas las cosas que sirven para esos fines, provienen
SEMANARIO Dlt ACTUALIDAOE~. ARTE y LITERATURA,
Un libro ea el que se perfila la magnitud gigantesca de directa o indirectamente de la tierra.&gt;
Estoy seguro de que la mayoría de nuestros lectores,
esa vida, coa la misma pureza que en el cielo azul el
contorno de una vasta montaña. Su autor fué el maes- aunque no sean capaces de razonar filosóficamente soDIRECTOR PROPIETARIO
tro don Justo Sierra, que no supo, cuando redactada en bre esta doctrina, comprenden, adivinan, sienten que
la soledad de su estudio esas páginas admirables para esta es la verdad; que la tierra es un elemento de Dios,
LIC. ERNESTO CHAVERO.
conmemorar el primer centenario del uacimiento del una fuente "de vida" que "El" nos ha dado para que,
Reformador, que fundía en las vivas corrientes de su mediante nuestro trabajo, obtengamos de ella todos les
estilo. el molde supremo de la estatua definitiva. Allí bienes terrenales.
Qué haremos, ·e ntonces, para que la tierra vuelva a
OFICINAS:
está identificado con amor y conciencia, el Juárez cuyo
3' Calle de la Rinconada de San Diego No. 41.
nombre venera el pueblo como el de un peoate tutelar. ser "de todos?" ¿Qué haremos para que todo aquel que
Desde sus obscuros orígenes, dignos de interesar la le- necesite o &lt;lesee vivir de la tierra, puede hacer efectiTeléfoaos:- Mexicaaa, 20-85 Neri
yenda, cuando al derredor de la laguna encantada de vo este indiscutible derecho suyo?
Ericssoa, 14-51
Y más concretamente, ¿qué haremos nosotros, los salGuelatao, pasaba, pastorcito, desvalido, detrás de sus
Apartado Postal 149.- México, D. F.
oveias, hasta los días épicos en que la Reforma y la vadoreños, para que aquí en nuestra pequeña patria se
Intervención lo vieron convertido ea pastor de tempes- realice esa trascendental reforma? Qué haremos para
tades, la egregia figura va formándose poco a poco, de- que, buenamente, ea familia, sin violentar a nadie, sin
purada ea nobles crisoles de verdad y de Justicia. De daño para nadie, se opere o se inicie siquiera esa herPRECIOS DE SUBSCRIPCION MENSUAL:
ese lugar eclógico, ea que la exuberancia de la tierra, mosa y cristiana transformación, que haría de cada haverdeaote de naranjos y limoneros, suaviza las líneas bitante de este país un hombre libre, dueño de su proEa la Ciudad ...... -~ .................... $ r.oo
bravías de las grandes cordilleras que allí se juotao,sa- pio destino, capaz de ser feliz y de hacer felices a los
(pagadero por adelantado.)
lió Juárez hacia la antigua Aotequera, llevando a cues- suyos?
Pretendo yo que esta pregunta tiene una respuesta;
tas el fardo del glorioso destino que Je cupo ea suerte.
Ea los Estados . ...... ........... .......... $ r.25
La lucha sangrienta de la Reforma está prendida ea pretendo que ese problema es de sencilla resolución, si
(pagadero por trimestre adelantado.)
el nervio palpitante de la prosa rica y fluente, coa to- hay voluntad de resolverlo. Pretendo que si los salvaEa el Extranjero .......................... $ 2.00
das sus vicisitudes diversas, coa sus desfallecimientos y doreños no estamcs demasiado pervertidos; si todavía
(pagadero por semestre adelantado.)
su~ esperanzas, coa sus lea'tades y sus indecisiones, nos tenemos algún amor; si todavía nos consideramos
coa sus derrotas y sus éxitos, hasta que vino el triunfo hijos de una misma patria; si no somos una horda de
NUMEROS SUELTOS:
y se impuso finalmente el señorío de las nuevas ideas, explotadores, ansiosos de chupar cada uno la sangre de
sobre una sociedad, en la cual seguían privando disfra- los otros, convenida en oro; en fin, si todavía subsisten
Ea la Capital. ............................ $ 0.30
zadameote, lo. privilegios de la época colonial. Las aquí alguna caridad y alguna justicia, podemcs, repito,
Ea los Esllldos .. .......................... ,. 0.35
inolvidables figuras de O;;ampo, de Degollado, de Ler- hallar la soh1cióo deseada: libertar la tierra y con ella
do, de los principales corifeos que esgrimieron una pi- libertarnos nosotros.
Ea el Extranjero ............... ............. 0.50
queta o un pensamiento ea ese trab~jo titánico de des·
Atrasados ................................ ,. 0.50
o o o
tracción y reconstrucción, desfilan por estas páginas ea
Para la publicación de avisos ea este periódico, diri- retratos trazados a líneas firmes y precisas, que por el
Somos en este país un millón de habitantes, y dispolirismo recuerdan los modelos lamartioiaoos y por la
girse a B. &amp; G. Goetschel, Avenida 16 de Septiembre, penetración psicológic;a podrían equipararse a los estu- nemos de mucho dioero entre todos. Por ejemplo, solo
16. Sus agentes ea Europa, la Societé Mutuelle de Pu- dios de Gustavo Le Bon. Son los relieves que el maes- ea la Lotería del Hospicio gastamos meosualmeote
tro se complació en cincelar minuciosamente al pie de • cuarenta mil pesos," es decir, casi medio millón de peblicité, 14 rue de Rougemeat, (9 e).
la gran figura central, para que ésta se destacara coa sos al año. Según cálculos moderados, don Juan Cagliemás excelsitud, coa la majestad de una cumbre. El his- ro (1) llevó de este país doscientos mil pesos, sin contar
NO SE DEVUELVEN ORIGINALES.
toriador era un adolescente cuando estos hombres ha- lo que gastamos en festejarle. Tiramos a la calle cada
bían cumplido ya su tarea. Conoció y trató a algunos. año, en vinos, joyas, perfumes y otras cosas de mero luRecogió anécdotas y parliculari::lades, ante cuya apa- j0, sumas enormes, y eso no solamente los ricos, sino
rente iosigoificaacia se encogen de hombros los sabios también los de medianos recursos Hasta entre la gente
demasiado solemnes, y que, sin embargo, aportan luces que vive de su trabajo diario, como artesanos, sirvieo·
imprevistas para ahondar ea las conciencias y estable· tes, planchadoras, etc., no falta alguna vez con qué hacer con más claridad la filiación de los sucesos históri- cer un pequeño derroche.
Pues bien, si queremos gastar nuestro dinero con juicos.
Pasaron las dos grandfs coom, moraciones de la sePor eso el estilo que campea en estas páginas, tie- cio; si queremos destinar una pequeña, muy pequeña
maoa ilumioaodo los horizontes obscuros de la Repú- ne a veces abandonos de confidencias y llanezas de un parte de nuestras riquezas a libertar la tierra, converblica con un dulce rayo de esperanza. México indepen- libro de Memorias, cosas ambas que constituyen su ma- tiremos esta patriecita en un edén y al mismo tiempo
diente, retoño cercano del glorioso tronco plantado por yor encanto. Y con esos inapreciables elementos, e5cri· habremos dado a los demás pueblos el espectáculo ad_los franceses de 1789, y cuyos ramajes medraron pro- bió don Justo en su mayor parte &lt;Juá•ez, su obra y su mirable, el ejemplo maravilloso de uua modesta y casi
digiosamente bajo el cielo de América, celebró este tiempo,&gt; el más noble· homenaje y el monumento más ignorada nación, resolviendo pacíficamente uno de los
año la fiesta u niversal con inusitado esplendor y con puro que se haya levantado· a nuestro república. Un problemas más difíciles y temibles que la edad presente
amplia fraternidad. El Gobierno suspendió las cuoti- gran corazón, un patriotismo de buena ley y un talento ha planteado a todos los pueblos civilizados.
diaoas tareas de las oficinas públicas, y así pudieron los fuerte y luminoso, se completan cuando se ponen al
Porque, y conviene tenerlo presente, este problema
mexicanos honrar dignamente la bandera de Francia, servicio de uoa gloria tao caudalosa como la del Re· de emancipar la tierra habrá de resolverse, inevitable-en cuyos tafetanes están inscritos los principios políti- formador. Y el señor Sierra tuvo ese acierto: con el mente, de una manera o de otra, conforme a la justicia
cos de las modernas nacionalidades. Así pudimos, a la más blanco mármol de sus canteras, modeló la estatua y a la raz:5o. Es una cosa justa necesaria y urgente, y
sombra de esa ilustre bandera heróicameote agitada definitiva y triunfal.
nadie ni nada podrá impedir que se convierta ea un
por el soplo de las triunfales marsellesas, rejuvenecer
Mas la vida del patricio está unida de tal manera a hecho.
A este problema le ha llegado su hora, y oosotro,:,
nuestro viejo amor pvr la libertad y remozar nuestros los acontecimientos nacionales de hace cincuenta años,
antiguos recuerdos patrios, aquellos principalmente que que el libro citado es la historia del país entero duran- todos los hombres, habremos de estudiarlo y de resolcristalizan de manera esplendt:ote ea la figura venera- te el período de la Reforma. Y no ha sido el objeto de verlo, de grado o p0r fuerza, coa sonrisas o con lágrible del Cura de Dolores. Esos inmortales recuerdos, estas líneas s•guir paso a paso al escritor ea su religio- mas; pues tal como lo afirma el profeta Isaías, el que no
profundamente avivados al calor de la fiesta francesa, sa tarea de esculpir la formidable figura. Uoicameote quiera oír la voz de Dios, sentirá el peso de su mano.
Por qué hemos de preferir la vía dolorosa y las ca·
dejaron sin duda uo sedimento de esperanza ea los co- hemos querido señalar este libro para despertar el incazooes, dáodooos más confianza ea el porvenir y más terés de los que lo igoorea. Así creemos honrar digna- tástrofes, pudiendo seguir una senda florecida y de refe en los destioo~ de la República; que ea los mamen· mente la fecha del 18 de Julio. Y nada mas oportuno gocijos?
Si cada uno de nosotros quiere contribuir cada año
tos supremos de su vida, siempre ha olvidado su debili- que bojear las páginas incomparables en donde se pro&lt;lad para acordarse sólo de su gloriosa tradición. Los yect~ la gigantesca sombra como sobre la llanura de "coa un real," tendremos aoualmeote un millón de reales, o sean "ciento vinticioco mil pesos."
hombres del 89 nos enseñan cómo en medio de las lu- nuestro valle la cumbre eterna del Popocatepetl.
Un real sería el "mínimum" de la contribución, Todo
chas intestinas y con la Europa armada sobre sus fronel que quisiera, y serían muchos por supuesto, darían
teras, se defiende la tierra de los mayare!&gt; y se cosecha
dos reales, tres reales, cuatro reales y aún más cada
la buena semilla de la libertad.
año.
También del 18 de Julio nos viene otra alentadora
Destinaríamos el excedente de la cootribución míoi•
espen,aza, inmóvil en el gesto broncíneo de Juárez. El
ma, es decir, lo que sobra de ciento veinticinco mil pepueblo que comul~ó coa _el recuerdo del refor~ador el
sos, a gastos de administración y a otros de que hablaúltimo viernes, ao1versano de su muerte, acudió coa el
ré más adelante, y los ciento veinticinco mil pesos a
mismo fervor que otros años a amontonar sus ofrendas
comprar terrenos iocultos o cultivados ligeramente, y
ibrales ea el hemiciclo marmóreo y a encender las
hasta pequeñas fincas de cultivos estables, si alguna vez
lámparas votivas ea los ángulos del altar. Sólo que ahose ofrecían a preci? moderado. Preferimos, naturalra estos actos parecieron más expresivos, y la patria
meote, los terrenos 1ncultos,
quiso ver en ellos una significación ~ueva. A la invicta
Haremos de esos terrenos lotes para familia, a razón
memoria fuimos a pedirle algo del vigor, de la enterede dos o tres manzanas por cad:,. persona, según sean la
za de la confianza, de las grandes virtudes que admifertilidart y demás condiciones del terreno. Así es que
ra~os en el carácter del inmutable zapoteca, y que sipara una familia de tres personas, haríamos un lote de
g uen fluyendo de su tumba incesantemente, como _de los
diez, once, doce, trece, catorce o quince manzanas.
manantiales las fuentes brotantes que luego ea nos se
En buena tierra y con los procedimientos de la agridisper~an sobre la tierra para fecundarla con pródigos
cultura intensiva, una manzana de terreoo puede alilimos. Por eso el pueblo regresó de la romería de Sao
Hoy,
lo
mismo
que
ayer,
peor
que
ayer,
los
hombres
mentar a cinco personas, pero como nosotros estamos
Fernando como de las fiestas fcaoce,as, con más confianza ea el porvenir y un aumento de _fe ea ~os de_sti- se hallan divididos ea dos grandes y opuestas agrupa- en el a. b c. de la agricultura, y además debemos prever el aumento de las familias, calcularemos a dos o
nos de la República, cuya bandera srgue s10 aTnar, ciones: amos } esclavos.
Amos, señores de la vida, los que poseen la tierra; es- tres man2aoas por cabeza. De esa manera, una familia
se, sostenida por la mano firme y poderosa del Beneclavos, forjadores de la vida, los que trabajan la tierra compuesta de tres personas, que reciba un lote de seis
mérito.
que aquellos poseen.
a nueve manzanas, no sufrirá estrecheces ni le faltará
Dice Eorique George, uno de los hombres más sabios tierra para cultivar, aun cuando llegue a tener ocho
o o o
y santos de nuestra época: &lt;El hombre que posee la
Hay un libro en el que un espíritu superior, lleno tierra &lt;de que yo me alimento&gt; es mi amo, mi dueño,
(1) Ministro del Vaticano en estos países de Centro
tambiéa de preclaras virtudes, calentadts por el fuego señor absoluto de mi vida, y yo soy su esclavo, irremeAmérica.
de un patriotismo luminoso y serrno, escribió la histo- diablemente.&gt;
DIRECTORIO

18 DE JULIO

LA TIERRA PARA TODOS

~l señor Secretarin áe Instrucción Pública y Bellas Artes, presidiendo la velada en memo·
ria del Prof. Ventura García, el lunes pasado en el anfiteatro de la Preparatoria.
queda un rnbraote considerable, el
cual Je encontraremos en seguida
necesaria y provechosa aplicación.
Cuando nos falte aquí terreno barato, nos exteodenmos sobre Honduras, comprando siempre las tierras más cercanas a oowtros.
Quiere decir, pues, que ea cada
año podemos redimir "cien fami·
lias." Cien familias, o sean, más o
meaos, seiscientas personas sustr aídas a la miseria, seiscientcs escla·
vos convertidos ea hcmbre5 libr~s•
no en ricos, pero si en hombres capaces de vivir con traoquºilidad,
que oo se desve larán e,ta o&lt;'the pensando en que mañana no tieneo para desayunarse. Estas familias no es
taráo obligadas, ce moahoramuchas,
a di5persarse, yéodcse cada uno por
su lado en busca del pan, sino qut
podrán form.tr verdaderos bogares,
más o menos felices, H!(ÚD su acti·
vidad, su honradez, su econcmía y
su previsión.
A la familia que reciba un lote,
no le impondrtmos sino tres candi·
ciooes:
1a. Que cultive la tierra que se le
ha adjudicado. Si la abandona o si
deja de cultivarla mucho tiempo,
esa tierra vuelve al poder de la Asociación.
2a. Que pague a la Asociación como arrendamiento del terreno, uo
"cinco por ciento anual" sobre el
valor del lote. Si este ha costado,
por ejemplo, "quinientos pesos," el
arrendamiento anual será de veinticinco pesos; suma iosigoificaote si
la comparamos coa las que ahora se
pagan por arrendamientos.
3a. Que no podrá "nunca" vender
su lote, ni trasmitirlo por herencia.
Esto, para evitar que la tierra libe·
rada vuelva jamás a constituir un
monopolio.
El señor Profesor Erasmo Castellanos Quieto, recitando su compcsiEn caso de muerte del colono. su
cióo poética.-Señoritas que tuvieron a su cargo la parte musical.
hijo mayor, su viuda, o el que venga a quedar como cabeza de la fapersonas, que es entre nosotros el límite ordinario de milia , adquiere el derecho de seguir cultivando el mis·
mo lote, y éste solo podrá ser adjudicado a otros, si la
las familias numerosas.
familia que actualmente lo cultiva reonncia voluntariamente a su posesión, o si lo abandona.
o o o
Al recibir un colono el lote de tierra que se le ba
A pesar de que el terreno ha sido ya muy acaparado, adjudicado, entra, pues, ea posesión petmanente del
todavía se puede conseguir bastante a cien pesos man- mismo, y por oingúu motivo se le podrá retirar, fuera
zana, poco más o meaos. Asi es que con "cien mil pe- de la indicada razón de abandonar la tierra o de .oo
sos" anuales podemos comprar cien Jotes de terreno de cultivarla en mucho tiempo.
Como el trabajo agrícola es tan penorn cuando se coa "diez manzanas cada lote," por término medio. Como
hemos calculado el producto de la contribución míni- mienza, especialmecte para aquellos que nunca han
ma ea cieoto veinticinco mil pesos anuales, todavía nos trabajado la tierra: y corno ésta no prcduce inmediata•

mente, dispensa remos a todos los arrendatarios de pa·
gar arrendamiento ninguno durante lo5 dos ¡;,rimeros
años; salvo que hubieran recibido cerno lote una fiaca
ya hecha y ea plena prcduccióo.
Además cuando un colono carezca absolutamente de
recursos par a empezar los trabajos o no tenga coa qué
hacerse do, las herramientas necesarias, o Je falte con
qué trasladarse a su lote, situado en un lugar lejano, la
Asociación le dará en préstamo una pequeña suma,
"cien a doscieraos peses," por ejemplo, ~in interés ninguno. Esta suma será devuelta a los dos años. y garaotiz; da coa les productos de la fiaca
Tenemos la certeza más firme de que, ea condiciones
semejantes, iólo rehusarán aceptar la vida agricolaaque
llos que no tengan ninguna vocación por la agricultura;
aquellos que hao escogido como rrofe~ióo la de vivir a
costa de los demás, y aquellos que enfermos de cuerpo
o espíritu, se hallen incapacitad, s de libertarse, y tengan, a su pesar, que seguir atados al yugo de un empleo,
o de un •oficio malsanc,.
Qué favorables serían, ea efecto, esas condiciones.
comparadas con las que &lt;'rdioariameote rcdea bao a los
colcoos ingleses que iniciaron el ealtivo en las tierras
desoladas del Oeste americacc! Prcvi,tcs de E!casas
herramientas y de un fusil, se iban, ~olos muchas veces.
a desmontar en pleno bo!que, ccmbatiendo a hachazos
les árboles gigaotES, labranc'o los robu~ros hcocos pHa
improvi!ar una cabaña, rt sueltes y te naces contra las
fieras, la intemperie, la rnledad y d hambre! Pero llevaban consigo el poderoso tali~mán que hace a los hcmbres invencibles: el deHo, la nectsidad de ser libres.
o o o
Esta reforma en que ha de interesarse la Nac'ión
entera 06 puede hacerse ni entre cuatro personas ni eo
cuatro días. Necesita tiempo, adeptos coove'ocidos y
entusiastas, estudio minucioso, propaganda suficiente; a
fin de que nadie quede ea el pais sin idea clara de la
reforma intentada y de los medios e5cogidos para efectuarla.
Pero, como la mayor parte de los salvadoreños no saben o no acostumbran leer, se rá necesario, ante todo,
organizar una vasta propaganda verbal que se extienda
por todas las ciudades. pueblos y caseríos. Eo conferencias, ea pláticas, y mejor que todo en conversaciones familiares, en las escuelas, ea las cafas, en los caminos, ea toda ocasión y a toda hora, habrá que decirles a los arternoos, a los labriego~, a los jornaleros, a
todos, la buena nueva de la Tierr.. Libre, e interesarles para que nos ayuden ea la obra común.
Todo hombre, toda mujer que sienta la justicia Y
comprenda la necesidad de esta reforma: todo aquel que
~spire a redimirse y a redimir a sus berm;ioos, debe po·
oerse inmediatamente a la tarea de difundir esta doctrina.
Y para ello nadie ha de retraen e porque sea igno•
rante, porque no tenga posición elevada, o porque carezca de un título; pues &lt;las verdades fundamentales
de carácter moral: aquellas verdades cuyo conocimiento y ejert:icio determinan la felicidad de los hombres,&gt;·

�dui;rm?a ea la coocieacia de todos, y cada uao puede
d"spertarlas, si las llama coa fe y coa amor.
o o o
SJn estas verd,1.des com:&gt; el sol, cuya luz y calor acariciaa a todo el que se exponga a sus rayos, y basta
contemplarlas ioteosameate, es decir, pensar siempre
eo ell!Ls, pua qu~ elh.s se aos vayaa revelando poco a

poco, hasta que la:; véamos en toda su claridad y su
fuerza.
No os preocupe lo que habéis de hablar, decía Jesús
a sus discípulos, cuando les enviaba a la coO\·ersióo
de las gentes, pues el Espíritu hablará por vosotros.
Con igual promesa debemos contar los que propaguemo, este evangelio de &lt;la tierra para tod&lt;&gt;s :&amp; La

misma verdad, si pensamos en ella con amor y fe, se
nos irá mostrando en todos sus detalles, con todos sus
matices, con todas sus ramificaciones, hasta que la poseamos totalmente y adquiramos la facultad de hacerla
visible, clua y evidente a los demás. Entonces el Espíritu hablará por nosotros.
ALBERTO MASFERRER.

rla-@I f}:;;~::.r~;r:;t~:~~::;;;1;7
~OBidiAtttrMJj. . . . . .
""Wlf:ií\"111!1~~1f!t~,ti-"~3. . . . .~1a-.': 6'J[ ~~ - A-· .

licidad que habría bmcado en vaco en los Espectácu lo
IÍirteur, el fuodador de "La Estrella," el director cuento para los ricos, les diré : "Vuestros pobres son y las fiestas, si se hubiera casado con algún diplcrnático
vuestros
perros,
a
quieot,S
alimentáis
para
qut
muerpolítico y literario de la "Revista nacion•l" y del "Nuedan. Los socorridos forman a los poseedores una jauría o algún militar ...... Mi querido director, ¿quedr.mos
vo Siglo ilustrado," Horteur, me recibió ea su despade acuerdo?: acepta usted a ''Edrnée o La caridad bito
cbo, para decirme d.,sd" el foado de su asiento direc- que ladra a los proletarios. Los ricos dan sólo a quien entendida" para el ''Nuevo Siglo ilustrado?"
pide. Los trabajadores nada pidea. Y no reciben aada."
toria!:
--.: Parece que me lo pregunta en serio?
-Pero los huérfanos, los impedidos, los ancianos? ....
-En serio se lo pregunto. Si no quiere mi cuento, lo
-Mi buen Marteau, bágame un cueato para el nú·
-Tienen
derecho
a
vivir.
Para
ellos
no
excitaría
la
publiaré er. otra parte.
mero extraordinario del '•Nuevo Siglo." Trescientas
-IEo dónde?
Jía~s. coa motivo del ''día de Año Nuevo." Algo muy compasióa, invocaría el dE:recho.
-jTodo eso es teoría! Volvamos a la rPalidad: me
-En una hoja burguesa.
vivaz, coa un perfume aristocrático.
-Apostemos a que no.
Repuse a Horteur que yo no era bueno, al menos ea hará un cuentecito referente a los aguiaaldos y en él
-Lo verá.
el sentido en que él lo decía, pero que le daría c&lt; n mu- puede poner sus ribetes de socialismo. El soci;.lismo
está muy en moda. Resulta elegante. No hablo. se en·
cbo gusto ua cuento.
tiende, del socialismo de Guesde, ni del socialismo de
ANATOLIO FRANCE.
-Mucbo me gustaría, me dijo, que se titulara: Cuen- '}aurés; me refiero a un socialismo prudente que las
to para los ricos.
personas educa :las opoueo con oportunidad e ingenio
al colectivism". Coloque en su cuento figuras juveniles.
~Querr!a mejor: Cuento para los pobres.
-Eso es Jo que yo pretendo. Un cuento que inspire Será ilustrado y en las ilu~traciones no agradan más
Mi sentimiento
que las figuras graciosas. Ponga en escena a una señoa los ricos la piedad por los pobres.
rita, a una encantadora señorita. Eso no es difícil.
-Es que precisamente a mí no me gusta que los ri-No, no es difícil.
Al Sr. D. Francisco Llamtsa,
cos tengan compasión de !od pobres.
-No podría intercalar en el cuento a un deshollina«fectuosameote.
-iQué ocurrencia!
dor? Tengo una ilustración apropó~ito, un grabado en
-No es ocurrencia, es algo científico. La compasión colores, que reprenta a una señorita que da limosna a
¡Oh mu,erte! veces mil más venturosa
del rico hacia el pobre me parece injuriosa y contraria un deshollinador, en las escaleras de la Magdalena. Seque esta vida azarosa
a .la fraternidad humana. Si desea usted que hable a los ría esta una ocasión de aprovacharlo .... Hace frío, nieensombrecida pot acerbo llanto.
ricos les diré: "Ahorrad a los pobres vuestra piedad: va; la linda doncella se compadece de un deshollina¡Oh maerte! ¿ Dónde estás? ¿Por qué no vienes?
nada tieoea que hacer con ella. Por qué la piedad y no dor .... ¿Comprende esto ?
te espero .... y te detienes,
la ju,ticia? Tenéis uaa cuenta coa ellos? Liquidadla.
-Si lo compr~ndo.
y me niegas asilo entre tu manto,
No es ona cuestióa de s1,ntimiento. Es una cuestión
-Borde sobre ese tema.
-Bordaré. El deshollioador, loco de agradecimiento,
económica. Si eso que caritativamente les dais es para
¡No, déjame la vida! Es mi martirio,
prC&gt;longar su pobreza y vuestra fortuna, ese dóo es iní- ~e echa al cuello de la linda señorita que resulta ser la
es eterno delirio
cuo y las lágrimas con que lo humedezcáis no lo harán propia hija del señor conde de Linotte. Le da él un
que el cerebro consume y enardece;
más equitativo. "Es preciso restituir," como decía el teso e imorime en la mejilla de la graciosa niña una
mas no dispongo de ella.-iOh tiranía
procurador al juez después del sermón del buen Her- pequeña O de hollín, una boaita O pequeña, muy redel destino!-oo es mía,
mano Maillard. Hacéis la limosna para no restituir. donda y muy negra El se ha eaamorado. Edmée (así
a ella, sólo a ella pertenece.
Dais un poco para guardar bastante. y os felicitáis. De se llama) no es insensible a ua. sentimiento tan sincero
Y quisiera del pecho destrozado
igual modo el tirano de Samos arrojó su anillo al mar. y tan iogéauo ...... Me parece que la ;dea es muy conel corazón helado
Pero la N émesis de los dioses no aceptó aquella ofren- movedora.
arrancar para siempre- iqué ironía!
-Sí ...... usted podrá sacar de ella algún partido.
da. Un pescador devolvió al tirano su anillo en el vienno ¡:.uedo arrebatarle, ¡si allí mora
-Me anima a proseguir ...... Ya ea su habitación
tre de un pez. Y Policrates fué despojado de todas sus
como dueña y señora,
suntuosa del bulevar Malesberbes, Edmée siente por
riquezas."
tu venerada imagen, vida mía ...... !
vez primera deseos de no lavarse la cara; quisera con-i Pero esto es broma!
servar eo la mejilla la huella de los labios que allí se
1Cuál será el desenlace de este drama? ....
-No hablo ea broma. Quiero hacer comprender a posuoo. Entre tanto, el deshollinador la ha seguido
el ánima se inflama
los ricos que son beaefactores por la ganacia y genero- hasta la puerta, se queda extasiado al pie de hs ventaen el vorace fuego que la acedia,
sos con interés, que engañan al acreedor y no es así co- nas de la adorable criatura .... ¿ Está biln?
y quién podría decir si algún día,
mo se h:..cen los negocios. Es una advertencia que pue-Por supuesto.
esta lucha sombría
de serles útil.
-Prosigo. Al otro día por la mañana, Edmée, acosconcluirá en apoteosis o en tragedia?
-lY usted quiere estampar semejantes ideas en el tada en su camita blanca, ve al desholliaador que a,o''Nuevo Siglo," para que la hoja se hunda! )Eso no, ma por la chimenea de su aposeato Arrójase ingenua.... ..... .......... ..........................
amigo mío, eso no!
mente sobre la deliciosa niña y la cubre de pequeñas
¿Olvidarte? ¡quimera! en cada gota
-Por qué quieren ustedes que el rico se c?nduzca O de hollín, muy redondas. He olvidado decirle que el
que de mis veoas brota
muchacho
es
de
una
maravillosa
hermosura.
La
concon los pobres de distinto modo que coo los admerados
vas tú con mi pasión allí encerrada,
desa
de
Liootte
lo
sorprende
en
esta
agradable
ocupay los poderosos? Les paga lo que les debe, y si nada les
y dejar de adorarte no podría,
debe, no les paga nada. Esta es la probidad Si _es pro- ción. Grita, llama. El sigue tao afanoso que ni la ve ni
sólo que el alma mía
la
oye.
bo, que haga otro tanto con los pobres. Y no d1¡-¡a que
-cosa imposible-se tornase en nada.
-Mi
queriao
Marteau
...
.
los ricos nada deben a los pobres. No creo que neo al-Tao afanoso está que ni la ve ni la oye. El conde
¡Pobre de mí! como el cóndor herida
gano Jo piense. Las incertidumbres comieuzao sobre la
en el cráter caído
magnitud de la deuda. Y no se apresu~ao ª. salir de acude Tiene el alma de uo geotilt,ombre. Coge al des•
del volcán que vomita llamaradas,
ellas. Prefieren mejor quedarse en la 1ocert1dumbre. hollíoador por la culera del pantalón, que es preci~aeo vano quiere escaparse de su suerte,
Saben que deben No sabeo lo que deben, y de cuando mente lo que a sus ojos se ofrece, y lo arroja por la venquiere huir de la muerte
tana.
en cuando hacen ua pequeño abono. Eso se llama la
-Mi querido Marteau....
.
y están sus alas rotas y cansadas
hene6cencia v les resulta ventajosa.
-Abrevio .... Nueve meses después, el desbolhnador
¡Pobre de mí! soñ· odo con la dicha
-Pero lo que mted dice, mi querido colab_or1;1-dor, no se casa con la noble señorita. Ya era tiempo. Tales son
sólo encuentro desdkha;
tiene sentido común. Tal vez yo soy más soc1ahsta que las coosecueacias de una caridad bien entendida.
en el mar del amor con ~fán ciego
usted, pero soy práctico. Sup~imir un sufrimie!'t?, pro-Mi querido Marteau, se ha burlado usted de mí a
navego sin cesar con ansia loca,
loagar una existencia, remediar una parte m101ma,de su gusto.
quizá para en la roca
las injusticias sociales, es un resultado. El poco de bie~
-No lo crea Termino. Habiéndose casado con la
de tus desdenes estrellarme luego ... .
que se haga, hecho queda. No es todo, pero algo es. S1 señorita Linotte, el deshollinador llegó a ser conde del
el cuentecito que le pido enternece a una centena de Papa y se arruinó en las carreras. Ahora es fumista, en
¿Pero por qué me quejo, por qué lloro .... ?
mis opulentos suscritores y l_os predispone a ser gen~- la calle de la Gaité, eo Montparnasse. Su mujer e$tá ea
te irlolatro, te adoro;
rosos. ya será eso una venta1a sobre el mal y el sufn· la tienda y vende salamandras a dieciocho francos, pa·
tít eres mi sér, la luz de mi conciencia
miento. Así es como poco a poco se hace soportable la
y gustoso a tus pies inmolo mi alma,
gaderos ea ocho meses.
coadición de los pobres.
mi veatura, mi calma,
-Mi querido Marteau, eso no tiene gracia.
y, minuto a minuto, mi existencia.
_¿Es bueno que la coadición de los pobr~s sea so-Fíjese, mi querido Horteur. Lo que acabo de re·
portable? La pobr1:za es indispensable a la riqueza, la ferirle es, en el fondo, "La caída de un ángel," de La·
¡Déjame que te adore! es mi destino,
riqueza e, necesaria a la pobreza. Estos dos males se martiu'e, y "Eloa" de Alfredo de Vigny. Y, después de
iavarlable camino
engendran uno a otro y se apoyan entre sí. No deb_e todo, vale más que sus historietas lastimosas, que hacen
que cruzo en esta senda trausitoria
mejorarse la co11dición de los pobre~; hay. que supri- creer a las gentes que seo muy buenas cuando no lo
llevando para tí mi seatimieoto,
mirla. No induciré a los ricos a que den hm?soa, por- son en absoluto, que practican d bien cuando en realiea mi alma el sufrimiento
qoe su limosna está envenenada, porqu~ la hmo~na es dad es todo lo contrario, que ser caritativo es cosa fáy tu imagen sagrada en la memoria.
bnena para quien la da y mala. para qute~ la. recibe, Y cil. cuando es lo más difícil del mundo. Mi cuento es
VICTOR DIAZ DE LEON.
fioalme11tee, corque siendo la riqueza :n s1 mism_a d~ra moral. Es optimista, además, y concluye bien. Porque
y cruel, ao debe disfrazarse con engauosas apar1enc1as Edmée halló en la tienda de la ci\le de la G3ité.Ja feJulio s de 1913.
de dulzura. Puesto que usted desea que le haga ua

I

"PIECE ROMANTIQUE"
A TI

supo conmover y dar vida a un corazón desgarrado por
la más honda pena que pudiese existir. Porque eres tú
el artista de dquella noche imborrable, / lo recuerdas?
CLOTILDE VILLEGAS LEAL.

Siempre mi corazón ha besado con ternura infinita
las notas armoniosas de la música y mi espíritu se ha
deleitado escuchándolas, así es que asistí a aquella velada atraída únicamente por el nombre de uno de su~
números musicales. cPiéce romaotique&gt;. Al escucharle
hubo un instante en que me creí traosladada a regiones desconocidas, a mundos ideales, y fué tao honda la
impresión producida en mi alma por aquellas notas,
que hoy todavía vibran en mi oído dulcísimas y cariñosas. El ejecutante que tan admirable y maravillosamente sabía conmover los corazoaes era un niño. Su
imagen aún aletea en torno de mi frente y parece que
le veo con aquel semblante de artista arrancando tier·
oas melodías al marfilioo teclado del piaao en aquella
noche hermosísima de Octubre.
Y pasaron los añes sin que su recuerdo pudiera morir en mi memoria.

A ..
Déjame en la penumbra de mis tristezas
Y abísmate en el cielo ele tus amores,
Que si encuentras en ellos dulces grandezas,
Yo tengo las grandezas de mis dolores!
Todo lo grande es bello! Las decepciones
Con que mi pecho su pesar reviste,
Es como el entusiasmo de tus pasiones:
Por eso es que tú gozas y yo estoy triste.
Nada importarme puede que no me quieras
Como nada te importa mi amargo llanto,
Que para hacer ccoua,te ceo tes quimeras,
Yo por tu olvido vivo llorando tanto!

Monumento a Enrique Labrada erigido sobre su tumba
por sus compañeros de arte e inaugurado
el quince del actual.
Tú busca!&gt;' los ensueños v las pasiones,
Yo envic.io a los dementes y odio a los cuerdos
Porque al cuerdo aniquilan las impresiones
Y el loco se agiganta con sus recuerdos!
Que cual Garrik, enfermo. lleno de tedio,
Abismado al recuerdo de horas pasadas,
Encontré solamente como remedio,
Mitigar mi desdicha con carcajadas!!
MARTIN DAVILA.
Miembros de la sociedad Fraternal de Artistas Mexicanos que asistieron a la inauguración del
monumento a Labrada.
El destino hizo que Je volviera a encontrar, no en
una velada o fiesta, no; por esta vez le veía muy cerca,
allí en las bancas de la escuela, allí donde el tiempq se
desliza rápido dejando sólo gratos recuerdos de esa
época de nuestra vida estudiantil que nunca se borrarán de la mente, y fugaces como las notas de aquella
noche linda huyeron las tardes que sólo me dejaban
un recuerdo imperecedero.
Llegó el invierao, frí" como todos; la temporada de
vacaciones y, no le ví más; sin embargo, el recuerdo de
aquella noche de Octubre en que supo conmoverme tan
hondamente se aviva y hace que como entonces mi corazón, hoy cansado y triste, vuelva a la vida.
o o o
Llueve: la músic¡a producida por el caer de las gotas
sobre los cristales, gusta a las almas tristes, porque en
ella encuentran suspiros angus1iosos, quejas muy hondas y sollozos pro!oogados recogidos de las almas que
sufren y que no pueden decirlo.
¿ Que soy un enigma? .... . . ¿ Que nunca has podido
comprenderme? .... No lo intentes jamás. Confórmate
con saber que sufro tanto, tanto como esas almas que
oo pueden decirlo; que la nieve ha caido sobre mi
corazón enfermo de dolor y de tristeT.a; y que la vejez
abre sus puertas a la muerte que paso a paso se aproxima ......
¡Sigue lloviendo!
¿ Te vas?. . . • . . Antes siéntate al piano que se queda
solo; une a la música que la naturaleza nos ofrece, una
música que me haga perder los años que pesan sobre
mí desde aquella noche; haz que retroceda y que sienta transportarme como en aquel entonces a unas regiones ideales y desconocidas que no encontraré ouaca en
la realidad y ejecuta taa admirablemente como entonces &lt;Piéce romaotique&gt;, porque eres tú el artista que

Ofrendas florales sobre la tamba del artista,

�México Desconocido

•

Cúpula de la capilla del santuario en la Colegiata de Ocotláo, Tlaxcal,.
Coro y altares posteriores del templo de Santa Clara en Querétuo,

Fot. Kablo.

�Noche üalilea
Asceodió un escaño y se detuvo palpitante. Desfalle·
c! ... Su nuca se doblab:1. perpendicularmente a sos espaldas. Su cabellera leooioa colgaba hacia atrás como
un quemado chorro de líbica miel.
Llegaba de la sala de los festines donde la habla eo·
sordecido, hablando del profeta Elías y del Mes!as es·
perado, las discusiones de los sacerdotes fariseos y sa·
duc'los, de los estoicos esenios y de los gollileos amigos
del Tetrarca.
Llegab1 marcada por el perfume del incienso y del
gálbano y ;.turdida por los aromáticos vioos de tam'lris·
co y palma que veoíao de Byblos y Safet.
Aohelaba la frescura del aire libre, la calma noctur•
na, la paz de la"soledad. Le repogoaban aquellas caras
demasido conocidas: la del jefe de los pastos, la del ba·
bilooio Iasim, la del maestro de las escrituras, la del
administrador de las salinas. Además, había escuchado
de nuevo "'su voz," aquella melódica voz espantosa que
a través del disco de bronce salía de las profundidades
de la tierra para lanzar horrendos anatemas.
La brisa que soplaba del lago de Geoezaret, de los
cármeoes de Eogaddí, del valle del Hebróo, de los viñedos de Sorek y de los huertos de granados, higueras
y sésamos que manchaban las lejanas ciudades de Ca·
faroaum, Tiberiades y Nazareth, la refrescó uo poco;
pero, no obstante, tintineaban las cadenillas de oro de
sus ajorcas, en el cutis blanco de sus tobillos, bajo los
negros C'l[zooes bordados regiamente coa mandrágoras
de cimofanas traídas de la Persia. Tuvo que ap?yar su
crispada mano blanca sobre la bruñida balaustrada de
sicomoro donde espejaba la lupa su luz amiga, misterio·
sa y fría.
L
A lo lejos, en redor, la sacrosanta .SIQN dormía vigi·
lada por la ciudadela de "'Macboerus" {J' por la formi·
dable torre Antonia; dormía entre sus profundos valles
salpicados de olivas, sus murallas almenadas y sinuosas,
su azufroso mu Muerto y las innumerables cúpulas doradas de sus templos y sinagogas, toda Vdgarosa como
un;i. fantástica ciudad de opacos alab:1.stros. Ella la coa•
templó un iostaote coa sus rasgados ojos negros de ca•
pelardentes joyas eo cuyo interior parecían brillar dos
llamas, lanzó uo suspiro de cansancio y permaneció indecisa, reprochando dulcemente a la luna que enfermaba sus nervios ..... .
De pronto la rozó una sombra alta y seca, medio des·
nuda, to:ada con una peineta y armada coa brood•
neo cacbillo que desped!a lúgubres fulgores. Se estre·
meció como si hubiese visto al demonio Magog que tanto anunciaban los nazarenos. Era Maonaci el verdugo:
- iDispeusad, princesa!
Y elástico y silencioso a la manera de macabro mo·
no, se perdió por una calada galería, eo dirección a las
caballerizas subterráneas.
Al verlo, tuvo ella uu fatídico e infantil prcseotimien•
to; pero ya repuesta del susto, siguió ascendiendo lánguidamente. cap pe\rezosos vaivenes de palmera, por la
amplia escalinata de mármol de Naxns que conducía a
la amplia terraza del palacio. A medida que subía, su
respiración hacíase fatigosa; sus breves pies, calzados

coa chinelas de plumas de colibrí, se posaban fuerte·
mente en las losas, para no caer; sus duros senos de
virgen cananea traospareotábase a través de su verde y
finísimo brial de tornasolada seda imbricado con láminas de plata; las calcedonias de sus orejas nacaradas
entrechocaban levemente, y de vez ea cuando se des•
prendía algún pétalo de las rosas de Arabia que eosao•
greotabao sus delicadas sienes. Estaba imponderable•
mente bella!
Por fin llegó. Los cien pavos blancos de Herodes Aotipas despert,uon alargando sus cuellos y sus coronas
de armiño. Había noches calurosas ea que dormían plá•
cidamente sobre los inmaculados florones de piedra
marmórea, atropados coa amor, semejantes a cráteras
de nieve, aspiraodo los acres y deliciosos aromas de los
myrthos, de los jazmines, de los arrayanes y de los laureles-rosa que susurraban .i.llá abajo en el jard!o mara•

villoso.

L,i opulenta danzadora acarició a su favorito, untando por el suave y tibio dorso sus afilados dedos ungidos coa el i&gt;álsamo de Galaad, sus frágiles dedos cuajados de sortijas, cuyas piedras preciosas cintilaban con
visos estupendos; luego, sonriendo coa imperceptible
amargura, como si besara la hermosa boca de &lt;Él&gt;, coa
sus pequeños labios chupó apasionadamente, largamente, su pico sonrosado, y quedóse pensativa ante el azulado humo del cinamooo que ardía eo cuatro pebeteros
de pórfido.
En vano, a la hora de tercia, sus esclavas la divert!an tocándole la flauta, los címbalos, el arpa y los eró•
talos.
Ella huía, burlando a Herodes, para rondar sigilosamente el antro que servía de prisión al Amado. Los
centinelas, desde las almenas, la habían visto de noche,
empinada, atenta, pegado el oído a la tapa de la cisterna par:i escuchar siquiera sus ~ardas y febriles pasos de
león enjaulado. ¡y siempre &lt;El&gt;! ¡Siempre su rostro
eocresp1do, sobrenatural y salvaje! ¿Porqué no la amaba? ¿Por qué la babia despreciado? IPor qué la insultaba con aquella idolatrada voz de fuego? IQué clase
de ioveocible castidad era la suya? ...... Estaba despechada, herida ea lo más hondo, celosa de aquel Jehová
que se iuterpoo!a eo su pasión bramadora. Su flexible
cuerpo de pytbóu voluptuoso, temblaba como una hoja
constelada de rocío. :,u divina cabeza, de pelo sujeto
coa tirillas azules y bellotas de esmeralda, abatfase sobre el triple collar de amuletos caldeos que brillaban
eo el pecho, y sus raros ojos de inverosímiles fijezas
fosforecían como diabólicas ágatas estriadas de oro.
Así permaneció por largo tiempo, inmóvil, trágica,
reconcentrada eo las fluctuaciones de su pensamiento
borrascoso. Los bocioas de las t:&gt;rres interrumpían is6•
crooameote el silencio de la noche con sus épicos caoglores. Entonces alzó el nardo azulado de su frente,
arrancó y tiró al gran patio su corona de anémonas
mircbitas, y ea actitud hierátic:1. tendió los brazos para
iovocar a la luna; pero ea aquel momento, del lado de
las cisternas, resonó una voz cavernosa, implacable, terrible, de soooridades extrañas ytooautesque infuudiao

deado, así tú caerás blasfemando eo las brasas de tus
abominaciones; y t,) Señor oo se apiadará de tí por
cuanto has permanecido sorda al llamado de los arrepentimientos. Y se derrumbarán como borrachos los
muros de tu casa; y las teas de tus enemigos ioceodiaráo tus ciudades; y las serpientes que arrojaron eo mi
foso, resucitarán y se eovolveráu contra tí. mordiéndote
el calcañar; y de tus carnes libertinas que dilatan coa
lujuria las narices de los paganos, sólo quedarán por
mandato del Eterno montones de gusanos asquerosos
que hervirán en la ruina de tus pecados!
-ilaokanauo! ilaokaoano!-gritó espantada la princesa.
•
Y su precioso cuerpo de culebra incrustada de plata,
rebotó retorciéndose, dislocándose, coruscando, enroscándose, azotando coa espasmos de odio y de pasión la
blancura del augusto mármol. A lo lejos, se oían los
sones funerarios de una guiogra ....
Cuando el &amp;0! de Nizam doró coa sus ardientes rayos
el orgulloso templo de Jerusalem }' volaron hacia el
Yemen los primeros alcotanes, Herodías la encontró
teodida, lívida, desmayada, bellamente como no grao
lirio de seda.
Era Salomé, princesa de Judea.
SEVERO AMADOR.
México, 1912.
(Del libro &lt;Cuentos exóticos&gt;)

La Calle del Puente o Salto
de Alvarado

Oscura está la noche. l\egras nubes
El ancho valle envuelven coa su manto,
Y rasgando su seno
~1 rayo vibra difundiendo espanto.
Del pavoroso trueno
\'.i el eco a desp~rtarsobre la cumbre
Del enhiesto volcán, cuya alba freote
El relámpago ardiente
B:iiia fugaz coa su rojiza lumbre.

El timo fotográfico
Ha lleg,d:, a nuestro l.onocimieoto que varios fotó·
grafos poco honrados se hao tomado el atrevimiento de
presentarse ea fiestas y renoiones llamándose representantes de nuestros semanarios, y a su sombra bao cometido delitos penados por la ley.
Como tales manejos redundan ea demérito, tanto de
nuestros fotógrafos, personas de toda honorabilidad, co•
mo de nuestras publicaciones, advertimos al público
que no tenemos más fotógrafos que los señores don Ezequiel Alvarez Tostado y don Abrabam Lupercio, quie·
nes llevan coa ellos las credenciales que los acreditan
debidamente; suplicamos a nuestros lectores presten a
ellos todas las consideraciones que nuestros semanarios
les merezcen, al mismo tiempo que les prevenimos coa•
tra los que hacen uso del timo fotográfico, última iuveocióu de los hombres coa poca delicadeza.

o o o
Ea las tinieblas coa rum:&gt;r palpitan
Espumaotes los lagos cristalinos,
Y a impulso de encontrados torbellinos
Los seculares árboles se agitan.
Se desata la lluvia, el viento crece
La tempestad redobla sus furores,
Un mar de llamas la extensióo parece
Do la centella sórdida revienta,
Y al soplo destructor de la tormenta
La gigautesca Sierra se estremece.

~

o o o
Ea medio de tal cuadro y eo las calles
Dd la imperial ciudad de Moctezuma,
iQué tremendo combate! ¡cuál se chocan
Férrea coraza y túnica de pluma!
Se oprimen, se coofuoden, se sofocan,
Y alieetao el furor y la matanza,
Libios cubiertos de rojiza espuma
Y alaridos de muerte y de "eoganza.

pavor:
.
t uou, h 11a
..
-!Ay de tí, h""
qa d e v1'bora, h"·
11a d e 1ncH
de B 1bylo:1ial A5í com:&gt; el basilisc:&gt; se retuerce eo la
llarn1; y el po irid:&gt; sirmi mt:, en la D0Juera que lo pu•
rific1rá; y el esc&gt;rpió11 del de,ierto eo uo horno c:il-

o o o
Crujen los puentes, abren los canales
Profuoda,, ignoradas sepulturas,
y entre angustias y gritos infernales
Españoles y aztecas coofuodidos,
l\1ueren, ui vencedores oi vencidos,
En raza opuestos y ea valor iguales.

7

o o o
¿Quién puede ver la vengadora mano
Que pujante le hiere ?
¿ Qaiéo distinguir el grito del hermano
Que, audaz luchando, entre las sombras muere?
¿ Qaiéu esquiva al guerrero ~ue le a~echa?
e (&gt;uién eo tan honda confusión ad~terte
Adonde lleva silbadora flecha,
Con alas de relámpago, la muerte?
o o o

E,pautoso rumor atrueoa y sube,
Y en el oscuro esp~cio se dilata,
Y la pesad~ nube
ED lluvia, ea lu.t y eo truenos se desata.
o o o

Gritos y maldiciones Y gemidos
Cual de rabiosas fieras

l\\l
Señores director y profesores d~ la Es~oela ~ormal para Maestros, que asistieron a la fiesta conmemo•
rativa en el primer a111versar10 de la muerte del profesor Rébsamen.

Srita. María Rodríguez Aoaya, que tuvo a su cargo
la parte musical ea la fiesta.

gI;~;~¡g~~:;:~;~;;;.:~•
Cm'ºº ••m ali•••• del •«n&lt;o.

o o o
Suena en el templo, triste, pavoroso
Tenaz to;iue de guerra, y eo sus torres
Sagradas piras de copa[ humean;
Al fulgor del ioceodio
L'.ls españolas armas centellean,
Y se oprime la ciega muchedumbre
Y de templos y casas y palacios
Desplómase crujiendo la techumbre
Y en tanta coofusióo y estruendo tanto
Sólo imperan la muerte y el espanto.
o o o

¿q ué osado capitán, gu~a arrogan.te
.\ las iberas huestes? ¿Quién, rompiendo
Como quilla acerada
Las enemigas olas, va delante
Ancho camino abriendo coa su espada?
Gonzalo Saudoval; con él combaten
.
Lugo, Acebeáo, Ordaz y Andrés de Tapia,
Pechos que oo se abaten,
Brazos a que no rinden las fatigas,
Almas que oo amedrenta
La voz de la tormenta
Ni el silbar de las flechas enemigas.

Más los golpes redobla; su macana
Chocando eo la rodela castellana,
Como eo yunque, crispea
Coa varonil acento
El rumor dominando del combate,
Audaz grito de guerra entrega al ,·ieoto
Que eo sus alas ufanas
Veloz lo esparce difundiendo aliento
Eo las altivas tropas mexicanas.
o o o
Y Cuitlahuatl también, el indomable;
Eo la ruda batalla infatigable;
El águila altanera;
Coa su ejemplo a los suyos enardece
E iov-ocible aparece
Muerte y terror sembrando por d:&gt;quiera.
o o o

Y así, sobre cadáveres pisando,
Y sin dar al combate tregua alguna,
En las sangrientas charcas resbalando,
Debiendo a la Fortuna
Más que a heróico valor, la triste vida,
Con reducido grupo de guerreros
Cortés baila salida, ( 1)

o o o
Eo meilio van de la marcial columna
El fiero Heroán Cortés, Olid y Vazquez,
\ todos Alonso Avila acompaña,_
Que movieodo incesante la cuchilla
Da valor a las but&gt;stes de Castilla
Al grito de "iSaotiago y cierra España!
o o o
Lleva el m~yor peligro encomendado
Velázquez de León, a quien secunda
El ii;trépido Pedro de Alvarado;
Capitán ya famoso
Y por el pueblo azteca proclamado
Hijo del sol por rubio y por hermoso,
o o o
Allí queda perdido
El oro entre la tropa repartido,
Porque es pesada carga
.\ quien en tal momt&gt;oto,
Tao sólo busca aliento
Para hallar, con la espada o COI! la adarga,
En medio de la muerte salvamento.

o oo
Tal como suele et toro embravecido
Cruzar eo la montaña,
Por la terrible saña
De rabiosos lebrdes perseguido;
Y ya avanza ligero, ya se vuelve,
Ya coa rauco bramido
Las selvas atronando,
Su armada freote por doquier revuelve
Las p'llvorosas r&lt;;&gt;cas escarbando;_
y ardiendo ea viva lumbre la mirada
Baña en la espuma que a sus fauces brota
La lengua, ya sangrienta y destrozada,
Y sus ijares coa furor azota
Con la guedeja lacia y empolvada;
No coo meaos furor, oo de otra i&lt;uerte,
Al través de la muerte,
Mas de una vez sus tercios ve deshechos
La española legióo, por la bravura
De los que ostentan eo desoudos pechos
Por (10ica armadura
Pobre collar de piedras, mal tallado,
•
·
alp"cado

D:•::,:•:::~::,:::.•:l:

so,bmo

Eo doodo m,sso =p•da 1, p,Sa

o o o

Como al romper coa la pujante prora
\'elera nave los tendidos mares,
\'uelveo tras ella recias y agitadas
De nuevo a unirse las revueltas olas,
Así tras las confusas y diezmadas
Legiones españolas,
Ca~ga otra vez más fiera
La muchedumbre indómita y guerrera.

...................... . ······· ······· ....... .
o o o
Ya perdidc, el corcel, rota la espada,
Hendido el casco, suelta la loriga,
La gola destrozada;
Herido y espiraote de fatiga,
Cubriendo la tremenda retirada,
El último de todos y el primero
En bravura y tesón; pausadamc,nte
Por la guerrera multitud cercado,
Va Pedro de Aharado
Ya próximo a ganar la última puente.
o o o
Llega por fin, perdida la esperacza,
Al borde de la negra cortadura;
La poderosa Iaoza,
Sio reparar profundidad ni anchura,
Clava ea el fondo, y luego, vigoroso,
Al asta fuerte asido,
El otro borde del revuelto foso
Veloz alcaoza en salto prodigiosó.

YICENTE RIVA PALACIO.

(1) La noche ea que acontecieron estos sucesos se conoce eo la hbtoria por "La Noche
Triste,"

1

-5\rJV,lJI)
1/

~====
·,= = = = = ~

�14

I

OLIO EN

EXICO

-M. Raymond Poincaré, Preside~te de la República Francesa.-2. Un vuelo de Ltbrija en la fiesta deportiva del domingo 13 _ 3 _ El vencedor en el concurso hípico del mismo día.-4 Vendedoras Y paseaous en la graL de kermesse del domingo -5. Un buen salto en la fiesta deportiva.-6. Puesto de confetti en el Tívoli.-

7. La grande kermesse.- 8. Otra bella expendedora de confetti-9. El general don Félix Díaz en la fiesta de sport. -10. El aviador Aldaso10 en el aire.

�manual se va formando el falso- concepto del clasicismo.
El falso concepto del clasicismo, que consiste en lo
siguiente: en imitar la construcción, el régimen, el léxiHablemos -sucintamente-de un asunto que comien- co, de los escritores antiguos más retóricos, y en olvidar
za a preocupar con viveza a la juventud intelectual es- la base estética-biología literaria-de los grandes y
pañola. A la revisión de los clásicos nos referimos. vivos escritores. &lt;Leed a Fray Luis de Granada; leed
¿ Có mo hao sido vistos hasta ahora los clásicos españo- a Q uevedo&gt;- dic=n los profesores y los académicos a
les ? ¿Cómo deben ser vistos? ¿Qué influencia han teni- la juveotud: -&lt;admirad la pompa, el número y la ele·
do y cuá l pueden tener en la mentalidad joven de Es· gaocia del uno; saboread la flexibilidad, la riqueza
paña ? He aquí unas preguntas en que se halla conden- léxica, la copia de dichos y de modismos del otro. Trasado todo el .problema: magno problema,puesto que, en tad de imitarles: construid vuestros períodos tan rotunel fondo, no es otro que el problema general, vital, del da. y sonoramente como ellos&gt;. Incautamente, los jóvenes-siquiera en el período de noviciado en que no se
pueblo español.
La c uestión de los clásicos está íntimamente relacio- piensa por cuent&amp; propia-incautamente, repetimos,
nada con la total c uestión de la cultura. Contestemos a los jóvenes leen y releen a los escritores retóricos: juzla primera de las interrogaciones que hemos formu• gan que la retórica es la vida; nos ofrecen en sus nov ~las o en sus poemas un trasunto brillante-y lamenlado.
¿ Cómo han sido vistos los clásicos hasta ahora 1 Abrid table de la sintaxis y del léxico del siglo XVII&gt;. Una
las antologías, repasad los manuales escolares, univer- burguesía iletrada y frívola, regodea con esos libros y
sitarios. Los clásicos son modelo del estilo; eo los clá- los repulan como el ideal en el arte.
Segunda pregunta de las que hemos formulado : ¿Có·
sicos aprendemos-no a pensar-a escribir. Como los
clásicos nos enseñan a escribir. se impondrá una clasi- mo deben ser vistos los clásicos? Un escritor fuerte no
fi:tcióo de los escritores de la antigüedad desde el imita a nadie. Una cosa es la imitáción y oirá el exci·
punto de vista, no de la ideología-ideas y sentimientos tante intelectual. No ha existido en ninguna literatura
-sino de la retórica. A mayor profusión de recursos un gran movimiento de renovación que no haya sido
retóricos, mayor sup,orioridad. Serán más grandes es- producido por el íntimo contacto con el pensamiento
critores, no los que deo más intensa sensación de la extranjero. Ejemplos entre nosotros: en el ~iglo XVI,
vida ( coa incorrecciones de lengnaje, con neologismos, la líricas~ renueva por BJscán, iofluído por los italiacon desatinos), sino los más acicalados, los más pulidos, nos: BJscán que, a su vez, sugestioo3. a Gucilaso; Gar·
los más brillantes. No se repua en el fondo; se atiende cilaso, a su vez, crea una poderosa tendencia poética.
a la forml.. E'l su consecuencia: clásicos que pasan a En el siglo XVII, los pollticos, preceptistas, psicólogos
primer plano: lo; e,critores del siglo XVII; clásicos se· italianos influyen sobre sus congéneres los españoles;
c u 1duios: los primitivos, los poehs y pros:i.dores de Maquiavelo, detestado aparentemente, es seguido por
las centurias décimoquinta y décimosexta. Grandes, Gracián, por Quevedo Aparte de esto, los literatos in·
hechiza.dores escritores: Fray Luis de Granada, Que· fluyen sobre los literatos: ue Ariosto hay rastros visibles
vedo, Solís, M ~lo. Escritores desdiñados, sin brillan· en el «Quijote&gt;. En el siglo XVIII, los filósofos fraoce·
tez: Cervantes, Lope, el autor de «La Celestina&gt;, el ses influyen en la formación de una gran corriente crí·
autor del «Lazarillo&gt;. L?. divisoria comienza a trazarse tica en el pensamiento español. En los albores del XIX,
a principios del siglo XIX; desde las antologías de Cap- el movimiento romántico nuestro es determinado por
maoy, de Sivela y de Piferrer, arranca el prejuicio de los románticos ingleses y franceses: sin Merimés, la
la forma sobre el fondo. Poco a poco, de uno en otro obra más pujante de nuestro teatro romántico-el &lt;Don

La Revisión de los Clásicos

Riquezas naturales de

Alvaro&gt;-no sería como es; en &lt;L,s Almas del Purga
torio&gt;, del escritor francés, sd io;piró, para trazar una
capital escena de su obra, Angel Saavedra.
Un escritor fuerte-decimos- no imita a nadie; se
inspira en obras ajenas; toma como excitantes las obras
ajenas; pero su escuela, su norma, es la vida. Ahora,
ved lo que han hecho todos los grandes escritores de
la antigüedad española: el autor de «La Celestina&gt;,
Antonio de Guevara, Cerventes, Lope. Aplicando a
ellos el actual concepto universitario y académico del
clasicismo, nos encontraríamos con que esos grandes
escritores . •• . no son clásicos; porque esos grandes es·
critores no hao imitado a los escritores de una, o dos,
o tres centurias anteriores; porque esos noveladores y
poetas han vivido su vida, se han inspirado en su tiempo, y no se han empeñado-absolutamente-en sentir y
en ver la realidad como otros poetas y noveladores
pretéritos. La enseñanza que los clásicos pueden, pues,
darnos, salta a la vista: los clásicos nos enseñarán a ser
lo que ellos fueron, a hacer lo que ellos hicieron, a ser
libres, a ser independientes, a vivir en nuestro medio, a
recoger nuestro léxico de la corriente viva del pueblo
-Y no de los libros muertos,-a estimar más la sensación ~alpitaote actual que la brillante retórica pasada.
Todo escritor que se inspire en esta norma, será un es·
critor vivo ; todo artista que mire al pasado y no al presente y al futuro , será un artista muerto.
Y aqui está consignada la influencia que los valores
intelectuales clásicos pueden tener en la joven litera·
tura española-tercera de nuestras pn-guolas.-Tal es
tambié n el concepto que hoy comenzamos a tener en
España de los clásicos. Queremos una revisión de los
escritores pretéritos: se ba hecho hasta ahora-con algunas excepciones- la critica de los clásicos desde el
punto de vista erudito y formal: fué Menéndez Pelayo
un gran erudito y un formidable a copiador de materiales; le faltó penetrar en las obras y darnos el significado ideológico de los valores literarios del pasado. Len•
tameote se va iniciando en España la labor de la crítica interna e interpretativa; pueden servir de ejemplo
los trabajos que realizan los discípulos de Meoéndez
Pida!; en torno de la nueva colección de &lt;Clásicos cas-

México

tellanos&gt;, que edita &lt;La Lectura&gt;, se han agrupado•
notables son algunos de los prólogos-como el referen •
de Asís," y termina el libro, con una narración hermo·
te a Quevedo (~)-que esos ,h!storiógrafos y critico~
samente trágica, "Nuestra Seño.ra de los ojos verdes·"
poderosa y turbadora visión.
'
han puesto a primor?~ reediciones Parcialmente, poco a poco, se ha de ir viendo qué escritores represenI:as pu~ilas de esmeralda, de la Theotocos de Galí·
tan Y condensan el ambiente de España y cuales otros
poh han sido robadas por un capitán valenciano, de la
.no pasan de la fal_acia y la bambolla retórica. De la
hueste ~e Roger _de Flor, ,para satisfacer el ,capricho
penumb~a del olvido hab_rán de ~er sacados, a plena
de la rema Mana, pues, eran realmente admirables
l!lz, a ~r!me~ plano, escntores de intenso vigor y plás•
las dos gemas verdes incrustadas en las órbitas del ice•
,hca or1gmahdad. Ese lento trabajo permitirá definir
n~. Gr31ndes como dos almendras, brillaban con luces
misteriosas en el rostro tsmaltado.
1a verdadera y honda tradición intelectual española•
e~touces se podrá ver patentemente lo que hoy se co'.
El pueblo les atribuía vi_rtudes infinitas, y hasta las
m1eoza a so~pechar: que la tradición literaria española
P!estaba ~na verdadera vi~a. asegurando que ciertos
n~ es la ~ficialm~nte representada, sino la de los esan~s, el dia de~ Santo Entierro, manaban de ellas lá·
-enloces hbres e 10depeodientes, los escritores que hagrimas que tenian el color glauco de las aguas del golfo."
-ceo -en mayor o menor escala-lo que hicieron un Cervantes, uo Lope, el autor de &lt;La Celestina&gt; Guevara
U~ sac~rdote h~,bía dicho en presencia de la prince-el autor del &lt;Lazarillo&gt;.
'
'
sa b1_zaohoa, que aq~el que tuviera las esmeraldas de
la Virge~ de Gal~poh, no s61o sería invencible en la
En ~844: en su &lt;Manual de Literatura&gt;, escribía don
g_ue_rra, sino también en la paz. Y su ventura no tendría
Antonio ~11 de Zái:ate-tcmo 111-que nuestros escrihmites, porque todos sus deseos serían satifechos en el
tores antiguos outrian su saber de las obras de griegos
acto."
y rom'loos, d~ los Santos Padres y de los doctores de
_El sacrilegio aterra al pueblo y "al basileus." El Pala E:!a i Media &lt;No aod'lb,o, por .::onsiguieote, en bustriarca lanza su anatema, y los monjes del Convento de
ca d~ novedades&gt;, añade el a~tor. Y. agrega: &lt;No preSao-ta M:1ría ?e los _ojos, verdes, congregados, buscan
tendt~o reformar e_l Estado, 01 cambiar las instituciouna penitencia 9~e imponerse para castigar el descuines; s100 que, partiendo de lo que existía, consideránd~ que ha permitido el robo y en el furor de su exaltadolo como permanente y s~grado, daban sólo reglas
ció~ dolorosa, lo propone uno, y todos se arrancan las
~a.r_a obrar ~entro de ese círculo inflexible, de cuyos
pupilas, y luego, llevando en andas la santa imagen sal~m1tes C?ns1derdban como atentado y sacrilegio el salen en procesión. "Y ~ntonce~, el pueblo sobrecogido'. vió
lirse&gt;. S1en_do _el arte la levadura del progreso, habrá
a¡iarecer aquel corte10 trágico de frailes ciego, qu
que ver, principalmente, en la obra revisionista hasta
custodiaba a la Virgen ciega. Todo el mundo se a;rod"~
qué punto ese_ juicio de Gil Zárate es cierto; hasÍa qué
116. Los españoles mismos, silencioso,., se arrodillaro~
punto los clásicos, apartándose del presente, h3.n laboY en la !asta plau, s61o_ se oyeron los pasos incierto~
rado por el porvenir: hasta qué punto son inactuaks y
Sr. Dr. Manuel Cañas oombradosecrtario del Con•
y a.ogusllosos de los sublimes fantasmas ensangrentase h.illan, por consiguiente, en todo momento dentro
dos. "
sejo Superior de Salubridad.
d_el problem, de_ E,pa.iia. Y véase cómo-segün aoun"1:"lores ~e penitencia," es un bello libro. Su prosa
c1áb1mo, al com1enzq-el problema de los clásicos es
en definitiva, el problema total de España.
' haciendo de sus almas columnas del templo de la divi- ~usi~al, brillante, oculta la angustia de una confesión
10arhculada.
na sabiduría.
AZORIN.
No en vano se recorre el país en que vivió con su
En forf!la ~asi novelesca Gómez Carrillo, evoca a los doble naturale~a, J~sús! En esta hora, ahíta, del fruto
saot~s sohtanos que luchan en el desierto con los de· a_margo de la ciencia, tantos van hacia el brocal samamon_1os Y alcanzan la perfección espiritual; nos cuenta ritano, con la e_speranza de oir la divina palabra: "no
la vida legendaria de Sao Pakomio, la de Gerónimo
son las ~~nos, sino _los enfermos los que han menester
cuya e\ocuenc_ia_ in_flama su siglo, que es por cierto eÍ del :1-uxiho_ del mé~ico. Y yo no he venido para llamar
de oro del Cristianismo; y en los mismos arenales líbi- a.m1 a los 1ustos, ~100 a los pecadoresi" En los mismos
cos reconstruye el blanco monasterio de San Schenudi
"Y en vano me esfuerzo por campe?n formidable que arrastra los templos paganos'. dias en que he leido estas páginas de Gómez Carrillo
_hacer comprender a los unos Y ~,q_u1en el C~sar rinde homenaje; hace un poema de en las cuale_s hay algo más que curiosidad literaria'.
Y a los otros que la idea de la vida maravillosa de San Josaf," y trepa por los ba· fervor, he visto, los grupo_s de peregrinos, que acuden
ofende~ a Jesús no ha germi- rranco~ del Cedrón hasta el monasterio de San Sabás, de todos los paises católicos a besar el pie de Pedr
nado, 01 puede nunca germi- cu_al s1 . suspenso en el espacio, donde: "desde hace con sus estandartes al sol, guiados por curas aldeano~'.
lo~ pastores que el gráfico verso pinta, y "su piedad hunar en mi espíritu de buen qu1nc_e siglos, el sol de fuego vé, a las mismas horas, en
milde lame como un~ vaca." ¿No es verdad, poeta, que
cristiano."
lo~ m1sm~s lugares, las sombras arrodilladas ante las
he~os amado de~asiado el Jesús humano de Renáo?
m1smas_Jnedras._. .... Desde hace quince siglos el eco Y, sin embargo, aun no surje de nuestras ánimas atorE. GóMEZ CARRILLO.
del desierto ~epite las mismas frases," y allí, en un ve(Introducción de "Flores t~sto pergamino, mientras los monjes celebran los ofi- mentadas el agua viva que sacia toda sed!
Roma, Mayo de 19r3.
de Peniteucia.")
cios de 1~ tarde, le_e la vida de San Sabás,fundador del
monasteno, que hizo "brotar con sus oraciones para
TULIO M. CESTERO.
A la som'.&gt;ra del templo griego de la Magdalena en· qoe sus compañeros no muriesen de sed," la única
e) tercer piso del ~úmero 10 de la rue Castellaoe, En- f~eote que refresca aquellos campos calcinados. Luego
1'1q11e G5mez Carnllo, cuyo nombre puede ya escribir- discurre :Lcerca _de los "Evangelios Apócrifos;" dedica
~
se sin que le precedan adjetivos, ordena y reune los una crónica deliciosa a las " Fioretti de Sao Francisco
recuerdos de sus peregrinaciones apasionadas por las
tierras que la historia y la fe hao consagrado. En las
paredes: grabados, imágenes japonesas, acuarelas óleos
fotografías. En el dintel de la puerta que codiunic¡
con la alcoba, un retrato de su amigo Verlaine. En estantes, sobre los muebles, en el suelo, en el marmol de
la chimenea, entre b_ron?es y _estatuil!as _de Tonagra,
en la mesa de traba10, hbros, hbros, más libros en rio•
glas, en pilas. Las sillas hacen pensar, por sus' formas
en un coro gótico. Allí, en una tarde de Marzo, el ar:
tista, que es un laborioso extraordinario, me mostró un
montón de cuadernos y libros: "las notas de mi viaje a
Eg_ipto;" y en seguida, ac~riciando las vedijas, jamás
peinadas, habló con eolus1asmo de una novela próxima, "Entre las llamas, de la fe, " que desarrolla su ac-ción en el ambiente fascinador de Jerusalén, y concluyó ofreciéndome un ejemplar de "Flores de Peniten-cia," a su juicio "la mejor de sus obras," páginas, dice
en el prólogo, que son quizás las que co!l más amor he
escrito y las que con más orgullo publico, me contento
con decir que no creo haya entre ellas una sola que
pueda ofender a un alma verdaderamente cristiana."
De cuantos escriben en la lengua castellana en una
y otra orilla del Atlántico, es sin ducia Gómez Carrillo
el más amable y exquisit?·. Los_ sucesos vulgares narra:
dos por su pluma, se espmtuahzan; almas y paisajes se
transforman, y el lector conocedor de un país O una
ciudad, o que ha leído cien descripciones, les descubre
si G ómez Carrillo lo guía, bellezas nuevas. El secret~
·dt: su originalidad, de su frescura, está en la sensibilidad de su alma de poeta, que trasmite sus emociones
·encantan~~ con la gr~cia de su estilo. Asf viajamos en
su compama por las ciudades rusas, bajo los cerezos
-floridos del Japón, por la Grecia eterna.
. De su última romería_, G6mez Carrillo, nos trajo un
·libro, &lt;Jerusalén y la Tierra Santa,&gt; que la crllicafrao·
cesa ha elogiado con entusiasmo y en medida superior
.a lo que acostumbra, para los escritores de nuestro
idioma, y que también ha provocado ardientes polémicas y el anatema de autoridades eclesiásticas. "Flores
-de Penitencia," es un nuevo reflejo de los sacros luga·
res que ilustraron con sus vidas aquelloi&lt; fuertes varo·
-nes que castigando sus cuerpos vencieron al tentador,

"Flores de Penitencia"

0

r

El salto de J uaoacatlán cerca de Guadalajara, Jalisco.

( t) Véanse "Clásicos Castellanos," tomo 5, Quevedo:
•vi:ia del Buscón," prólogo y notas de Américo Castro.

t.

'

Los E~cmos. seño~es minist~os d: Italia Y de Noruega acompañados por los señores subsecretario de Rela•
ciones Exteriores Y primerintrod?ctor de Embajadores, el miércoles último que presentaron las
cartas autografas de sus respectivos soberanos.

�anterioridad una cita al marqués en su cuarto del hotel. Llega el galanteador, y al verFe b:1rlado por el marido, dispara contra él un revólver que "casualmente" estaba sobre
u~a mesa. La bala no hiere al príncipe, quien en plena felicidad, se limita a reconve·
n1r a su agresor. Los esposos se abrazan, mientras de una laguna llegan canciones po·
pulares. En la 10terpretación se han distinguido Mad. Ventura y Mm. Brule y Feraudy.
o o o

111111111111

TEATRO MEXICANO.-'·MADRIGAL."

Anécdota teatral
U a famoso empresario que decía &lt;prespicacia&gt; y cprespectiva&gt;, al comienzo de una
temporada, como los autores que se habían comprometido a darle obras¡le manifestaran
que el tenor que había comenzado a actuar era &lt;flojo&gt; y que hacía falta un tenor de
&lt;fuerza&gt;. a. los pocos días les manifestó que había contratado uno de primer orden que
en breve haría su presentación.
- eQuién es? ¿ Cómo se llama ?-le preguntaron.
.
:-Es un &lt;gallo tapado&gt;-contestó el empresario, encerrándose en una prudente dts·
c rec1ón.
Presentóse el nuevo tenor a los pocos días con la inevitable &lt;Marina&gt;, y lo primero
que hizo al saludar las costas de Levante, fué soltar un gallo.
C~mo ~e ve, &lt;se destapó&gt; en &lt;¡u;,nto se presentó al público, haciendo honor a la
&lt;presp1c~c1a&gt; del empresario.

en las obras de ese género que estamos viendo, basta en
el mismo Colón por la compañía Caralt. Plácfmes mere!:e la compañía del M exicaoo por haber confeguido
estrenar en su teatro el drama a que me vengo refiriendo, donde María Luisa Villegas tiene uo papel admira•
ble al qu,e de seguro le sabrá dar todo el realce nece•
sario.

¿Qué mujer no desea escuchar el suave madrigal como aleteo de canario, que la cante ensueños de oro o
ilusiones angélicas? Por tal motivo "Ana María" ( el tipo de mujer, a mi juicio, más completo, más delicado
que Martínez Sierra creó con su pluma de gran escriTEATRO COLON.
tor) ha de oirlo al fin y al cabo, apesar de losfalsos encantos de la diabólica "Carmelina," hemt&gt;ra que todo
Continúa el público mexicano acudiendo con entulo vende y que tiene especial empeño en que "A~ussiasmo a las obras que pone con estín" no seduzca los oídos de la pomero la compañía Caralt en este
bre niñr,, con las románticas frases
teatro, mezclando los dramas polisiempre nuevas y siempre viejas del
ciacos con los melodramas y con al•
amor, que espera como don primaguoas piezas guigñolescas. Hemos
veral en el solitario jardín de la cavisto la exhumación de "Los Dos
sona campestre.
Pilletes," por cierto muy bien mon·
Y, en estas pocas palabras está
tada la obra, y la verdad nada tene·
compendiado todo el asunto de la
mos que decir sino que mereció las
comedia "Madrigal" que con éxito
muestras de aprobación que obtuvo
se ha estrenado en el Mexicano y
del numeroso público que llenaba
que el público acogió con aplausos.
la sala. También se ha estrenado
El autor de "Canción de Cuna" ha
una obra titulada "Las Tres Másllevado a la escena una novela suya
caras," del repertorio de Sainatti
que se llama "Tu eres la paz" y ha
sin que por esto quiera decir qu¡
escrito un primer acto tan admiraactor tan notable pusiera en escena.
ble de poesía, de interés, de factura,
Ha sido por tanto un verdadero esde ambiente, de belleza, que dudo
treno y de una gran tensión dramá·
que haya nada igual en la comedia
tica. Tres hermanos oponiéndose a
contemporánea española. Después,
los amores de su hermana con un,
ea el segundo, la cosa cambia y lo
muchacho, efecto de viejas rivalida·
vu1gar sustituye a lo elevado, lo prodes entre las familias respectivas,
saico a lo romántico, y hasta el saiacuerdan matar al novio en un bainete deja aparecer su mascaréo de
le de máscaras, y como lo pensaron
risa por entre el palco escénico. Y,
lo ejecutan. En tales condicioneg,
conste que esto no quiere decir que·
llevan el cuerpo inanimado a la ca·
el desenlace no me satisfaga; que
sa del padre, haciéndole creer que
bien merece la jovencita encerravenía ebrio. El viej.:i Jo cree y leg,
da con la vieja tanto tiempo, penda a los amigos más vino, estos brin•
sando en el artista célebr€, en el
dan alegremente y se marchan. El
que anda por Europa, bien lo mereviejo queda a solas con el hijo y le
ce, repito, que curado de sus he·
dice que se retire hasta que pase e~
ridas eo el alma, producidas por el
mareo, pero visto su silencio y su
"frou- frou" de tanta falda dE&gt; muinmovilidad, se acerca, le quita la
jer como escuchó. en las grandes
careta y ve que está muerto. La io·
ciudades, vuelva los ojos al alma
terpretacíón fué buena, distinguiénpurísima de la niña soñadora.
dose Caralt, que encarnó el persa·
Muy bien estuvo María Luisa Vinaje del padre.
llegas en el magnífico personaje de
La ·.obra inglesa "El Vicario de
"Ana María," que al fin y al cabo,
Weyburg" que se estrenó el pasado·
él constituye toda la obra. Supo la
martes habrá tenido todo el éxito
distinguida actriz llegar al alma
que se iijo en Londrfs, pero el
del espectador, obteniendo grandes
asunto es deslabado, interesa poco·
muestras de aprobación Personaje
por adivinarse el desenlace y está
muy bien pensado es el de la abuela
de tal modo arreglado que no se ex·
"Doña. Margarita" con sus viejas
plican varias cosas que allí suceden.
máximas y su manera de mirar la
Además, hay que confesar que ese
vida, tan sosegada y pacífica. La
diablo de cinematógrafo que en to•
Otazo supo, eo varias situaciones,
rlo se mete, ya nos había dado en
dar carácter al personaje. Los de·
preciosa película el mismo asunto,
más, hay que decirlo, oo [son grany hay que confesar que allí oos re·
des aciertos del autor, pero los insultó mejor que en el escenario del
térpretes del Mexicano supieron saColón. Por esta vez creo que oo ha
carles adelante, mereciendo citarse
sido acierto poner semPjante comea Matilde Cires Sánchez, \,fotio y
dia dramática, advirtien~o que la
Barreiro.
interpretación estuvo ba~tante me·
Se prepara el estreno ea este teadiana y lo mismo la "mi~se in esce··
tro de una obra policiaca que segune. ' 1
ramente ha de llamar la atención.
Titúlase "La Huella Roja" y por lo
LUIS DE LARRODER.
sensacional del asunto, un episodio
de Sherlok Holmes y por lo bien
tratado el carácter de los persona·
jes, la auguro completo éxito, tanto
más cuanto que no hablo de memoria, pues he tenido ocasión de leer
el drama, siendo original del distincLA SEMANA LOCA.&gt;
guido periodista Gonzalo Rivera.
ventajosamente conocido en México.
Teatro Mexicano.- Matilde Cins Sánchez
M ·
El diálogo, en hermoso castellano es
En el teatro Athenée de París, se ·
y u110 en la comedia "Madrigal."
correctísimo eo extremo, cosa rara
ha verificado el estreno C:e "La Semana Loca ," comedia en cuatro ac-

EL TEATRO EN PARIS

tos de Abil Hermano. El autor pone la ac·
ción en Venecia. Los protagonistas del enredo son rusos. La acción ae la obra es
muy desigual.
Cuando parece que va a ·acabar en dra·
mase convierte en idilio.
El príncipe Kamensi, casado con una
-compatriota suya llamada Fedosia, la aban&lt;l.ona por creer que sólo ha aceptado 5 !1
mano para conseguir su nombre Y su h·
tulo.
t
Los esposos se encuentran casualmen e
-en Venecia durante la semana loca de
Carnaval.
Fedosia, para atraerse a su m_arido por
medio de los celos, se hace corte1ar por el
francés marqués de Mauviese._
.
Después de varias peripecias forJad~s
-por el autor para mostrar una V:nec1a
convencional de cantos y de en sue?º• r~·sulta que en el tercer acto el matrimonio
parece más distanciado que nunca.
Y, por el contrario, de una 01ao3ra también inexplicable, en el cuarto acto ~e en·
-cuentran el uno en brazos del otro, s10que
ellos mismos, según dicen, se expliquen se·
mejaote situación.
.
Pero .... Fedosia había concedido con

•cano
Dos escenas de cMadrig, ),&gt; obra de M.rtínez Sierra - Teatro Colón.-Escenas de &lt;Los dos Pilletes.&gt;
Teatro Mex1
•-

�hacer en los Estados Unidos igual
película. También obtuvo algunos cañones completamente de
aquella época, y tuvo que dar un
depósito de 600 libras para que
lo dejaran sacar objetos auténticos, y trasladarlos al campo de
operaciones cinematográficas.
Ya estaba conseguido casi lo
principal; faltaba no obstante las
personas, que deberían tomar
parte, y con este motivo contrató
basta 40 actores profesionales y
el gobierno no tuvo inconveniente en que los soldados del Doce
Regimiento de Lanceros tomaran parte en la película para que
las cargas de caballería resultaNapoleón aclamado por sus tropas al dirigirse al campo de Waterloo.
ran todo lo mejor posible.
Refiere igualmente Mr. W esLos fabricantes de películas cinematográficas no ceton que su sorpresa rué grande cuando al ir al campo
san en proporcionar toda clase de novedades al público
de trabajo se encontró con más gente de la que había
que ávido de emociones, acude constantemente a sola- contratado para la comparsería, lo que prueba que en
zarse en esa forma de diversión que tanto gusta a las todas pa~tes hay quien desea ganarse algo. Varios días
muchedumbres.
tardó en hacerse la película habiendo algunos incidenLa Historia con su campo inmenso, les proporciona tes desagradables, cerno cierto soldado que cayó grave•
Napoleón Bonaparte.
grandes elementos para la impresión de las películas,
mente herido por haberlo atropellado once caballos que
pues la gente gusta mucho de ver reproducido en e 1 tenían que pasar un río. Fué conduci:io al hospital don·
lienzo los grandes sucesos, los personajes notables, los de se le ha curado con sumo cuidado.
poco afortunado. N apol(ón , que se batía apercibico
Reyes célebres, los conquistadores famosos, etc., etc.,
Lo demás que podriamos añadir se refiere al éxito de
que ha visto en los relatos, y que ahora admira como si la película de la cual han hablado con elogio todos los entre tanto, con su anteojo, de la llfgada de un cuerpo
de ejército en el horizonte, al rededor de Chapellese dijera de carne y hueso.
periódicos de Londres, y sabemos que tiene pedidos Saint· Lambert, ueyó que era Grcuchy , siecdo Bulkw.
Esto hace que lo mismo en Francia que en Italia, que grandes de las primeras empresas cinematográficas de
en Ioglaterra y en otros países donde la industria cinematográfica raya a gran altura, se eche mano de los sucesos históricos más cnlmin..ntes, con el fin de presentarlos con la mayor propiedad posible en trajes. en
muebles, en armas, en sitios y dicho se está y sobre todo en los personajes, para que la ilusión sea más completa y el éxito, por tanto, no deje que desear.
Ahora acaba de hacerse en Londres una película que
a no dudarlo ha de recorrer el mundo entero. Nos referii;nos a la &lt;Batalla de Waterloo&gt; aprop:5sito de la que
presentamos algunas de las partes, por creerlas notables y dignas de conocerse en tanto llega a México, la
referida película.
Curiosos son los pormenores de la manera como se
ha hecho dicha película, la cual ha sido dirigida por
Mr. Charles Weston. Cuenta dicho señor que lo primero que hizo foé irse al Museo Británico de Londres,
para recoger los libros que allí le aconsejaran, con el
fin de documentarse lo mejor posible sobre el tan cono·
cido suceso histórico. Sabiendo ya los libros que nece·
~itaba los compró, y con la mayor atención, dedicóse a
enterarse del contenido de los mismos, sobre todo en lo
referente a detalles y a la verdadera situación de los
La última carga de la caballería francesa.
combatientes en la memorable batalla.
Después se fué al campo de Irthlingborou para escoger
Europa y de América para reproducir cuanto antes la que con treinta mil soldados formaba la vanguardia deel sitio más apropósito, para fingir i!l suceso. Recogió toBlucher.
dos los uniformes auténticos que pudo, tanto más cuanto
célebre batalla.
Bajo las órdenes de Ney en persona, las divisioneso o o
que sabía que habían llegado a Londres algunos:americaEl suceso histórico con toda la pujanza de su interés de Erlon recomenzaron el ataque y lograron dominar
nos que iban a proveerse de los mismos, con el objeto de
excepcional viene a nuestra alguna de las alas de los ingleses, que pienlen al gene- ·
mente en estos instantes. Bien ral Picton, primer lugarteniente de Welington, en una
sabido es que la batalla de de las acometidas, que fué terrible, con una carnicería.
Waterloo fué la última etapa horrorosa, Los dragones de Ponsonby cargan entoncesde la grandeza napoleónica sobre la infantería francesa victoriosa, sunbrando en ,
y que se libró el 18 de Junio
de 1815.
Después de la batalla de
Ligny (16 de Junio del mismo
año) es decir, dos días antes;
Napoleón que había vencido
a los ptusianos en Blucber,
se encuentra a los ingleses
fuertemente instalados sobre
el camino de Bruselas. Era
el día antes indicado por la
mañana y el Cesar tenía que
retrasar la ofensiva efecto de
las lluvias que habían puesto
los caminos intransitables. A
las once y media, el cuerpo
de Reille a la izquierda, ataca el castillo de Hougoumoot
cerca del camino de Nivelles,
la guardia inglesa resiste valerosamente el ataque y hasta quedan victoriosos. El ataque contra Haie-Sainte fué
Lo más reñido de la batalla.
El Duque de W elington.

coraceros de la guardia repetidas veces sin conseguir las ventajas que se
proponía
Welington deja entonces el camino
de Bruselas, para e vitarse los asaltos.
Bulow invade Plancheoois, ocupado
por Lobau. Napoleón manda a la división Duhesme de la joven guardia, de·
trás de la división :v:Iorand de la vieja
guardia, granaderos y coraceros comba·
ten con el furor de siempre, y recba·
zan a los prusianos. El Emperador hace avanzar el resto de la guardia, que
desciende velozmente por el grp.n cami·
no defendido por la artillería, \ Veling·
ton, hace un último esfuerzo ; reune sus
divisiones con la holandesa, del general Chas;é y las lanza contra los veteranos del Imperio, que arma al brazo
y en un orden completo, impasibles an·
te el peligro, avanzan sin cejar un solo
instante. Pero todo en balde, parece
que el de~tino tenía señalado ese día
para terminar con el poder de Napoleón y después de varios incidentes que
sería prolijo enumerar, las tropas in·
glesas, como avalanchas, derrotaron a
los franceses. Estos. al entrar en batalla, ernn 7 2.0 00, los enemigos 156 . 0 0 0

El combate de Hougournoot; toma de la finca por los ingleses.
ellas el desorden. Ramones, con los -:oraceros y los
lanceros franceses, atacan a los dragones triunfantes en
sus mismas líneas, pero era algo tarde, lo3 prusianos
avanzan; la lucha qu~da limitada delante de Hougomont.
Eran las tre~ de la tade. El cuerpo de Lobau había
tocado las tropas prusianas; para secundarlo, y también
por haber visto ciertl. debilidad en una de las líneas
inglesas, Ney lanza contra el centro de Weliogton los
coraceros del general Miliaud que luchan con denuedo:
pero sin obtener grandes ventajas, lo cual, irritando al
referido Ney, lanzó de nuevo a los lanceros y a los

El naranjo, uno de los arboles que da los frutos más
bonitos, nos viene, como sabemos, de la China.
Algunos creen que los primeros que lo trajeron a Europa hayan sido los Portugueses, otros los Italianos.
De todos modos, el naranjo no fué conocido en Europa h'l.sta fines del siglo XIV y a principios del XV.

•• i· ~-

~ ":k.. ~
t"

1

. .t '"\ ·: ~

Caídos sobre sus cañones; ingleses muertos en el campo.

Son tres las que deben cultivarse: la virtud, la bondad, la sabiduría.
Tres deben enseñarse: la verdad, la industria, la
conformidad.
Tres s~ deben amar: el valor. la caballerosidad y el
desinterés.
Tres se deben gobernar: el carácter, la lengua y la
conducta.
Tre,-se deben apreciar: la cordialidad, la bondad y
y el buen humor.
Tres se deben defender: el honor, la patria y los
amigos.
Tres se deben admirar: el intelecto, la dignidad y la
gracia
Tres se deben aborrecer: la crueldad, la arrogancia
y la ingratitud.
Tres se deben imitar: el trabajo, la constancia y la
lealtad.

la proyección radiante de dos soles
que al fundirse en tan má5i.;os crisoles,
humedecen tus ojos ne pasión.
Lloras, y ea tus pupilas que se anegan
entre cálidas lágrimas, palpita
El abismo de tus ojos
el sentimiento que en tu pecho grita
huyendo dolorido del sufrir.
Las sutilPs membranas de tus párpados
Para &lt;El Mundo llustrado&gt;.
se mojan y enrojecen en el borde,
y respira tu pecho desacorde
Ojos negroP, que n,iran y perforan,
en violento y penoso palpitar,
de un mirar tao intenso y tan sereno,
Tu boca, que es un nido de placeres.
se enarca convulsiva, y balbucea
que anegaron mi alma en el veneno
de tu dolor la tristP me Jopea,
de una jamás gustada sensación.
armónico gemido de mujer ..... .
Miras serenamente, y el abismo
Miras serenamente, lloras, ríes ... .
de tus pupilas, permanece quieto,
y son tus ojos de andaluza o mora,
11:uardaodo en sus negruras el secreto
abismos de atracción fascinadora
de una vida absorbente, pasional.
donde hay tinieblas, melodía, luz ....
Feliz el que naufrague en sus honduras
No hay cambiantes de luz, no hay inquietudes y presa de su hipnótico misterio,
que el nácar de tus párpados dilate;
muera viviendo en dulce cautiverio
es noche tu pupila y bl,.nco mate
abrazado a tu amor como a una cruz.
el húmedo contorno esferoidal.
JOSE ALBUERNE.
Ríes, y el fruncimiento de tus ojos
simula como un juel[o de diamantes
México, Junio de 191 3.
do la luz se refracta en mil cambiantes,
en gracia a su movib'e oosición.
Y hay eotonc~s. a flor de t!! mirada,

A ERNESTINA

-.

L'l madera del naranjo se usa para muchos objetos;
las hojas son un excelente medicinal y los frutos cons·
tituyen un alimento sanlsimo.
En cuanto a las flores .... ya sabemos toda la poe~ía
que eo~ierran las blancas flores de azahar.

El caballo muerto.

El comba,e de Hougou'tlont -Napoleón expulsado de la ficca.

~

El combate de Hougoumont; el ataque a la finca.

�CRONICA
Resueltamente la moda de los sombreros
pequeños gana terreno a cada momento ectre
las damas.
Ya no podrán los señores criticar nuestros
tocados con el pretexto de que les impedimos
la vista en teatros y cinematógrafos. La pe·
queñez de los sombreritos de última moda, raya a ve•
ces en la exa¡¡eración. He visto alguno que era una diminuta gorrita de paja, muy semejante a un canastillo
de costura. Su adorno estaba constituído por una angosta cinta de rase- brillante, recogida a trechos con
pequeñísimos ramos de nomeolvides. La forma era de
color verde botella; la cinta ostentaba un matiz muy
obscuro, ,~asi tirando al negro; y el contraste entre esos
tonos obscuros y el azul suavísimo de los nomeolvides,
forman un conjunto verdaderamente encantador.
Pero el adorno que más se lleva en los sombreros,
está constituído por "aigrettes" ya sean negros, ya blancos, ya de color.
Hay "aigrettes" que valen mucho; pero hay también
imitaciones muy bien hechas que suplen perfectamente
y que valen cortí'simas sumas.
Ultimamente tuve oportunidad de ver en un palco
del teatro un sombrero de la más rara novedad y ele-

gancia que pueda imaginarse. La forma era de paja
italiana color de espiga de trigo. Una gran pluma rígida, como un pompón, se alzaba por la parte de atras,
rematando en unas delgadas puntas rizadas. El color
de la pluma era del violeta más exquisito.
Una ancha franja de raso color de lila muy suave,
corría al derredor de la copa, y, esto era lo que coos·
tituía la novedad del sombrero: una gran serpiente do·
rada hecha rosca, parecía dormir sobre la paja de la
copa, poniendo en ella la nota relampagueante de aquellos anillos dorados, que terminaban ~n una cabeza
chata muy artística, adornada de dos topacios que eran
los ojos de la hermosa serpiente.
El efecto de este sombrero, por el brillo metálico de
la sierpe, era maravilloso; y el sombrero llamó la ateo·
cióo de la concurrencia, que vió en la dueña de él a
una mujer de exquisito gusto que pone empeño en lu-

La gracia consiste en
permanecer dentro del dominio de la fantasía; pero
hay este año una cantidad
tal de telas bonitas, que
para las que no pueden
satisfacer todos los caprichos, representan un verdadero suplicio; en cambio, las que se permiten
adquirir cuanto dPsean,
tendrán profusión de ca•
saquitas, todas distintas y
a c ual más bonita.
Con los vestidos de telas
que no son transparentes
se hacen estos gabancitos
sin mangas, no sé si porque en realidad son más
cómodos, o por invantar
al~o nuevo ; y si no nuevo,
algo que no se haya usado desde hace cincuenta
años. Digo esto, porque es
muy frecuente oír a esos
grandes creadores de modas, que hacen su fo rtuna
a casta de halagar la vanidad femenina: "Señora,
este modelo es complet~mente inédito ; si usterl lo
adquiere, será la primera
que lleve en París este género de ·•toilette," y la
única, si a~í lo desea. "

haciéndose mayor su influjo en el terreno de
la verdadera y legítima elegancia.
El raso abullonado para cubrir las formas
de los sombreros, está muy de moda actual•
mente. Para este caso, recomiendo a mis lectoras que cubran los torzales del abullonado
con angostos galoncilos de plata dorados, lo
cual da un efecto muy gracioso a las copas.
Las flores :.rtificiales, confeccionadas con
tela,-raso, vuela de seda, pongée, etc,.-son
de una vista muy exquisita para adornar los
sombreros, y se usan mucho. Hay que tener muy buen
gusto para escoger el color de la tela a la hora de confeccionar estas flores. Los colores más elegantes son:
el rosa antiguo, el oro viejo, el salmón, el gris plata, el
verde de Venecia, el violeta apagado, el plomo de humo, el a zul agua .... Hasta los nombres son sugestivos;
ya veréis, lectoras mías, si serán elegantes esos colores
cuando estén hechos flor •. . . ..
Intentad adornar de este modo vuestros sombreros, y
vosotras mismas apreciaréis el efecto, recibiendo en
vuestro honor las miradas complacidas de los que tengan la fortuna de veros pasar por su camino.
Entonces no podréis menos de dar las gracias a vuestra amiga afectísima.
MARGARITA.

o oo
LA ROPA BLANCA

Rica&lt;toilette&gt; de noche.

cir atavíos llenos de novedad.
Con la moda d~ los sombrercs pequeños los dolores de cabeza comienzan
a desterrarse. Aquellos
pesos de las formas am•
plias y estorbosas, producían verdadera incomodidad a las señoras. De ma·
nera que hoy por hoy, no
solamente lo, caballeros
están de plácemes, sino
que también las damas se
regocijan de la innova·
ción. ganando en ella cien·
to por ciento.
La estética es una de las
beneficiadas también, pues
con los grandes sombre·
roi&lt;, la armonía de la pro·
porción resulta casi siem·
pre fracasada. Y ahora no:
las dimensiones reglamen·
tarias de estos nuevos
sombreros, dejan la pro·
porción en lugar conve·
niente, y con esto, la b elleza de las mujeres gana

Oigo decir que la ropa blanca va a adquirir otra vez:.
todos sus derechos.
Es mejor que así sea. Nada más lindo que la ropa
blanca.
Sin embargo, ¿ cómo poner de acuerdo la amplitud de
la ropa interior con la exterior?
Es muy sencillo. Se suprime todo lo que se puede sac«r , para no dejar sino el encaje.
Las camisas son tan finas y ligeras que pasan por un
anillo, y respecto a las enaguas son meras envolturas de
raso para la noche y de entredoses de encaje para las.
toilettes de vestir, a no ser que se supriman por completo.
Las combinaciones e~tán más en boga, es decir, esa .
clase de prendas de vestir que consiste en reunir en
una sola pieza el calzóo y el cubre corset, siendo todo
muy ajustado y lo más estrecho posible, sin volantes ni
cintas
En esto también los entredoses de encaje representan un gran papel, alternando o bien con el bordado o
bien con tiritas estrechas de hilo.
Los entredoses tienen la ventaja de poder adapta rse
a todas las formas, y las costureras proceden del modo •
siguiente:
];'repa ran, ante todo, un patrón, sea de papel grueso ,
o de muselina para patrones, que siente perfectamente
a la señora para quien se destine la combinación.
Después extienden sobre una mesa dicho patrón y ·
preparan su labor deslizando los entredoses unos tras
otros, haciendo un fruncido en un lado o agregando un
extremo en otro, según la forma d el patrón.
Cuando está todo dispuesto se cose finalmente, y este•
aonjunto de entredcses, de bordado y de linón, se adapta tan bien a la forma del cuerpo, como si fuera una te·
la fuerte.
Estas combinaciones, tienen, pues, la doble ventaja de •
ser elegantes y de ocupar poco espacio.
Es fa prenda interior soñada por las toilettes actuales.
E l viso, de no ser de raso flexible, no se hace ya sino
de lencería: todos los visos de color, de "nansout," de
b atista, no son siempre muy elegantes.
El encaje, como orla de viso, ·ha tenido que ser reem· ·
plazado por el bordado.
Un festón los termina a todos y 'esto se debe a la re·
gresión de los tacones altos que se enredan fácilmente ·
en el encaje y exponen a caídas.
Y, además, el falso encaje con 'qu'e se adornan los visos, no produce buen efecto sino cuando es nuevo.
Tan pronto como ha sido lavado se vuelve muy ·
feo.
Así, pues, triunfa hoy el bordado para los bajos de los .
visos.

Los "kimonos" o túnicas japonesas se hac€n ldmbién
de "nansout" fino, bordados a mano, con delicadas gu irnaldas de florecillas, o bie n muy adornado con encaje y ·
cinta.
Las mangas son de forma japonesa. Un lazo de cinta.

Traje de niño para verano.
,cierra este encantador "deshabillé" en el cuello. que
queda más o menos libre y termina siempre en punta
por delante.
Para esta prenda de vestir también el trabajo de los
-entredoses de que os hablaba hace poco, dá buenos resultados.
Estas "matinées" son muy cómodas para ponérselas
encima de la camisa de noche en la ca ma.
Los pañuelos también han renunciado al color.
Solo se ven cuadraditos del todo blancos. Pocos enca·
jes al rededor; sólo un dobladillo sencillo calado o un dentellado festonado.
La inicial minúscula bordada en un ángulo contiene
esas iniciales.
El lujo del pañuelo es_tá en la calidad d:I tejido, que
debe ser de batista de hilo, lo más fino posible.
E l pequeño pañuelito de muñeca que se introduce en
el guante o el h ueco del corpiño escotado basta a mu. chas señoras.
El pañuelo de seda, no se vé sino con el traje "tailleur" y su color debe estar en armonía con el sombrero O uno de los artículos de la "toilette."
Metido en el bolsillito del pecho de la "jaquette," de¡, fuera una puntita y alegra con uoa nota clara la tonalidad generalmente oscura del vestido " tailleur."
Respecto a las camisetas el triunfo es de la lence1 ía
blanca.
Se llevan todo el año, de invierno y verano. Las se·
ñoras friolentas no varían sino su ropa interior; los cubre corsets carecen o no de mangas largas.
En eso estriba la diferencia.
Hasta se puerle agregar para los grandes fríos una
tricota fina de seda imperceptible y esta nota blanca y
fresca en todas las .estaciones, imprime grao elegancia
en la sencillez preconcebida del traje "tailleur."
Pero su conservación es dificultosa, porque la camiseta blanca no soporta ninguna manch! ni arruga.
.
Haciéndola planchat" todas las maoana~ hay la post·
,bilidad de usarla durante tres o cuatro d1as.

000

Sombrero de !arele.

DE PARIS
La manera de vestirse obedece la mayor parte de las
veces más al capricho y al hábito que a la necesidad.
Sólo así se explica que durante el invierno se lleve el
cuello al aire y las mangas cortas, y e11 Agosto una
echarpe guarnecida de piel sobre los hombros.
Durante este año hemos convenido en que no resul•
ta elegante salir a cuerpo. Mientras ha hech o frío, nada tan agradable como envolverse en amplio gabán de
pi~les; algunas veces, sin necesidad de cambiar de tra·
je; pero ahora, aunque estén muy en boga Jo5 a brigos
largos o "troits·quarts," siempre quitan a la "silhouet·
te" su aspecto primaveral, y ese aire cómodo que caracteriza la moda.
El vestido de tres piezas es una de las adquisiciones
más útiles para la prt:sente estación; además, es abordable para las que disponen de un modesto presupuesto, porque a un sólo vestido pueden darle diferentes
aspectos, según lo exijan las circunstancias. El vestido
de tres piezas Pstá sujeto a infinitas variaciones: pueden hacerse la falda y el cuerpo iguales y la casaquita
'1istinta, o la falda y la casaca de la misma tela y la
brusa de otro género, y si se quiere, diferente color.
La unión de telas lisas permite variar un vestido de
mil maneras, siguiendo cada cual su gusto personal.
Conviene evitar todo lo posible la aproximación al estilo de s 1stre; el vestido de tarde es el que servirá de
b¡,.se a este género de "toilette." Vestido flexible y adornado, precioso para una fiesta íntima o un teatro de segundo orden, que, gracias a la casaquita discreta , se
podrá llevar de día. He visto en este gé nero un modelo mooísimo de "taffetas" color de ciruela, con capullos bordados en sedas, menos la parte baja de la falda,
que es de "taffetas" liso, y se vuelve, como si fuese
muy larga, formando un nudo a la altura de las rodi·
llas.
La casaca es preciosa, también lisa y anudada sobre
el pecho, de igual manera que la falda.
Sobre un vestido de crespón de "foulard" de brocha·
do resulta preciosa la casaca Directorio de "sbantuog,"
en el mismo tono del fondo del crespón. Es un modelo fácil de copiar, y la caSdca podrá utilizarse con los
trajes de batista blanca.

Abrigo salida de teatro.
Lo cual significa que pague cuatro veces su valor para que nadie Jo copie, sin perjuicio de enviar otros
iguales a la Argentina e Inglaterra y adonde ~e los pidan. Si la señora insiste en su duda de que aquel mo ·
delo sea completamente original, el modisto trata de
convencerla, diciendo: "La falda es Directorio, estas
mangas no se han vuelto a usar desde 1850, el cuello
es Luis XVI y la faja oriental es exclusivamente mía."

�••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••
••
•
•

.••
•

CONSULTAS
PARA EL ROSTRO.-EMMA: La &lt;leche antefélica&gt;
es muy eficaz para quitar las pecas, pero mejor le recomiendo que vea a un médico espec:ial!sta para l~s
enfermedades de la piel, pues esas manch1tas tienen diversas causas, y por esto el tratamiento de be ser adecuado a cada ca50,
Si no tiene inconveniente en darme su di
recci6n particular, yo
le indicaría con todo
gusto el nombre del
doctor que puede atenderla, eficaz y oportunamente.
En cuanto a su grande y justa pena amorosa, no vacilo al asegurarle que pronto recobrará la libertad de
s u alma, pues la creo
a u•t€.d enérgica y resuelta; sus frases llenas de inteligencia y
de entereza r evelan un
corazón amante, pero
también un carácter
firme que no se doblega por las tempestades
del dolor.
Usted amará y será
amada, como lo merece por sus notables facultades intelectuales
y sensitivas.
¡Ojalá, querida amiga, que este pronóstico
se realice cuanto antes!

no obstante que también sea bueno. Así usted, aunque
tiene la fortuna de verse amada por un hombre de t~·
lento, de excelentes facultades par a _la lucha de la ".1·
da; trabajador, honrado, rico y pródigo, r ecu,.rda, s1~
embar go, la suavidad de carácter, los eleva~os sentI•
mientas de su primer esposo, l' siente una 10cura~Je
tristeza, un profundo desagr ado al compara:. su vida
pasad.. con la presente. Aquel fué su &lt;campanero&gt;, tal

las flores ni entiende el arte; se di~gusta con las exageraciones que usted tiene pa,a sentir; y, en una palabra, están atados u no al otro por una cadena, nunca
por un lazo de ~mor.
Me pregunta usted si será una falta de fidelidad el
cariño que consagra al recuerdo de ese adorado desaparecido, y yo le digo que sí, pues al jurar amor eterno al hombre a quien se acepta por esporn, la mujer
se compromete a entregar le su corazóo,sin
compartirlo con otro,
ya sea vivo o muerto.
Procu re ponderar delante de sí misma las
cualidades de su segundo marido; piense
en que él la quiere como puede y cuanto más
puede; olvide un poco
el pasado y viva en e l
presente, pues de otro
modo poco a poco irá
perdiendo e 1 afecto
que hoy tiene a su esposo, y llegará a sentir
por él uoa repugnaoci'\
que la hará profundameo te desventurada.

BUEN TRATO SOCIAL.-AMANDA: Las
personas de carácter
tímido no están excluí
das, corno usted cree,
de tener un excelente
t rato social, pues los
modales distinguidos
no dependen de la facilidad paro hablar mucho, ni de las sonrisas
amables, ni ·mucho menos de las miradas expresivas. No, señoritl;
UN BONITO OBSElas buenasmanerasson,
QUIO - Luc1A: Cr•o
casi siempre, aelicadas
q ue ningún otro r egalo
y opor tunas, lo cual es
será tan del agrado de
más propio de los casu amiguita, como un
racteres tímidos que de
cojín bordado para colos impetuosos y arre·
locarlo en el sofá de
ba.tados. Las personas
su sala.
de buena socieáad tieDicho cojín puede
nen todo su encanto en
hacerse en moaré cola sencillez, dulzura y
lor de marfil antiguo,
corrección que usan
bordado al est ilo roca·
en sus palabras, accioco, lo cual es muy aprones y ademanes; porp iado tratándose de un
que la educación exsaloncito cuyos muequisita manda reprimir
bles recuerdan la épolos ímpetus de las paca de Luis XV.
siones, para no hacer
Los colores más exun papel r idículo o
quitos deben formar el
desagradable delante
conjunto de ese borda•
de los demás. Así pues,
do: el azul pálido, . el
la cólera, el despecho,
rosa suave, los verdes
la burla y la envidia,
secos, el oro mate y la
jamás se manifiestan
lentejuela, prestan su
en las gentes que ~aben
valioso contingente palas l eyes del trato sora embellecer el concial; y, como usted com·
junto de esas lindas laprende, esta costumb r e
bores ferr.eniles, que
de reprimirse es mu·
parecen haber sido tracho más fácil para un
bajadas por las finísi-.
temperamento tranqui·
mas manos de alguna
lo que para un apasionoble dama de aquenado, de manera que
llos galantes tiempos.
no desista de s u em·
Espero que el citapresa; asista a las reudo obsequio complacef
niones, visitas y fiestas
rá el gusto de su e le· p hl'
os esta curiosa colee cién de fotografías que represen:an a las damas elegantes de París con sus J?erros avode sus :1migas distingante amiga.
urit~~~~ue fueron premiados en la reciente exposición caninapd~ la ciudad Luz. Sus no~bres son como s,g_ue:; guidas· vaya vencien·
Mme. Vorska con su perro Caruso. 2 -Mlle. Mowan con ,gget. 3.-Mlle. Cottanga1t, con Negro y L1sbet .
d I i'
su carác1
COM p AR A C JO N
t:r
y conse·
4.-Mlle. Renée Block, con Carlos y Dadet. 5 -Mme. Baltt~a, co~ Peggy. 6.-Mme. Watham, con Ropor:o VENTAIOSA.
quet. 7.-Mme. Block con Korota1.
guirá lo que desea.
-UNA PREO c UPAD A:
.
como lo dice la palabra: su amigo del alma; desde jóLIBRO SUGESTIVO.-JORGE: Lea usted las prosas
1
Cu~"ncto uoa rnu¡er es feliz en el matrimonio Y tiene_
Gutiérrez Ná¡·era;
d 1f 1.ª venes se amaron y, sobr e todo, se compren d'1eron d e un de nuestro célebre escr1·tor l\'anuel
,
inmensa desgracia de perder.ª su ~sposo, es muy
·
modo absoluto, que es la base más sólida del verdade- si sus versos son exquisitos, sus prosas no lo son meno_s,
nd
cil que encuentre la misma dicha en sus t:segu as ~?P"
ro cariño. Su nuevo marido 00 p iensa sino en los ne- y acaso tienen mayor personalidad que aquellos. Sm
cías, pues aún cuando dice un anugu? r frá?, que ~o- gocios, en la política, en la vida prác~i~a; detesta )os duda quedará usted complacido con la lectura que hoy
da comparación es odiosa," no es posible de¡ar ?e a·
libr os sentimtntales, no gmta de la mu~1ca, 00 admira me tomo la libertad de iodicarle.- MARGARITA.
cerla, si el nuevo marido es tan diferente dt l primero,

::s:~=~oe

•1•
1
1•
••

----•

~....... ...________

•

,

Aun los organismos más resistentes y mejor constituídos sufren serios trastosnos en estos días de
inconstante temperatura.
Estamos en la temporada de mil enfermedades, si no graves, sí molestas y no excentas de peligro, si no se acude

.••
••
•I
1
•1
•

oportunamente á prevenirlas ó curarlas, es decir, á atajarlas an &amp;u acción daíiina ó destructora. Ocurre que, bien por
efecto del sol á ratos parece que penetra en ~l cerebro por la fuerza de los rayos que queman, bien por la humedad de
que se impregna súbitamente el ambiente y por el esta,do lodoso del piso, son pocas las familias en que alguno de sus
miembros, ancianos, adultos ó jóvenes, no se encuentra atacado de catarro, de dolores neurálgicos ó reumáticos, de cólicos
alarmantes.
Pero acontece que, no obstante lo que lamentamos la más mínima alteración en nuest11a salud, nos cuidamos relati va,mente ,poco de conservarla, viviendo, mientras no nos asalta una dolencia, en la más absoluta tranquilidad y el más risueño de los optimismos.
Todas las personas precavidas tienen siempre á mano

l1lll

preventivo que entone y equüibre el organismo al pri-

mer síntoma de malestar, y en toda muestra República el popular y benéfico re constituyente conocido con el nombre de
1

1

VINO DE SAN GERMAN
nunca falta en infinidad de hogares que, por propia ex'Periencia, saben los maravillosos efect os que produce, así en la
curación radical de multitud de enfermedades, como en oponer resistencia á las que constantem ente nos amenazan.
ACEPTEN USTEDES ESTE BUEN CONSEJO : En todas las buenas droguerías y boticas s e halla de venta el

••
•••
•••
•••
•••
••

antiguo y acreditado tónico fortificante VINO DE SAN GERMAN. Usenlo en las dosis que se indican. en loi; frascos y experirnentarán la inefable alegría de Yer alejado -el ,peligro en momento que se crean presas de cualquier dolencia.
EL VINO DE SAN GERMAN ha dado resultados sorprendentes á los enfermes de la sangre, á los tuberculosos,

r emnfticos, anémico,s, neurasténicos Y, em general, á cuantos padecen de achaques nerviosos.
Para las señoras, durante el período de lactancia, es un fortaleci ente incomparable.
1

•

••
••
••
•••
••
•••
•••

.:•••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••.:
'

�EL MUNDO ILUSTRADO

feliz, el otro había venido a suavizar-au· abajo, en el refugio de los soportales, ex· Una vez hablando con él, quise hacerle
mentándolas, triste paradoja-las aspere· pectaban:
varias preguntas, Y con amabilidad exquizas del infortunio, y por él sentía el desdi· -jB ajal ¡A prisal- le vocearon; pero el ta satisfizo mis deseos.
Una tremenda mayoría de los chado obrero el remordimiento feroz de loco, en el colmo del empeño, haciendo Una de mis preguntas fué: qué concepmales en este mundo proviene de haberle traído al mundo, a ser víctima de cuestión de honor la empresa, pugnaba to le merecían los hombres, y la respuesta
mera negligencia. Las peores en- Ja miseria, de los afanes, de las maquina· por vencer. la torced~ra del ~c:ro, mur· se limitó a una sonrisa irónica y a un gesde los explotadores.
murando rncoheren~1as mald1c1ente~, .Y to de ~esdén,
.
.
fermedades que sufrimos, aque- rias;
Su aproximación al lecho produjo un c~ando con un empu¡e supremo se sm_hó Le mterrog~é sobre s1 era feliz, y me
llas que acarrean la muerte, pene- movimiento de la madre, que no se desper· triunfante, rasgó el espacio el estampido repuso tranquilamente, que desde que hatran en nosotros sin que lo advir- tó, y una exclamación del niño, que no po· incendiado del rayo que precipitó el cuer· bía tenido la ~evelación de . su modo de
tamos. U na herida que sangra ó día dormir, hambriento, sediento, llorando po del obrero, destrozáod.:,lo, contra el ser Y d: la soc1_eda_d en que v1v~a, hubo de
hablar porque se lastimaba la reseca suelo. . . . . .
renunciar a la 1lus1ón de la felicidad, sin
un repentino dolor agudo nos al
garganta:
cometer después el error de volver a ape0
0
0
hacen correr en busca de un alivio
-"!Pao, papá!"
.
. .
.
.
. tecerla.
.
_
inmediato. Pero la pesadez de
Enloquecido por aquel grito, smhendo A la puerta de! m1se~able !u?uno el ni· Y tu".o un ademá~ de srncendad, que
en
sí
mismo
la
tortura
del
hambre,
y
mas·
ño
lloraba
a
lágrima
viva
p1d1endo
a
su
me
obligó
a
la
emoción:
Sólo
una
vez, me
cabeza, pérdida del apetito, tristecullando con ira doliente un ·'¡hijo mío!" madre de comer, y la desdichada, escru· dijo, he sentido sin embargo el peso de la
za y depresión sin causa especial, se
abalanzó a la calle desesperado y sollo· tando la extensión de la calleja fangosa, le desdicha; puse los ojos ea una mujer que
¿por qué nos hemos de preocupar zante.
repetía, poniendo en su voz toda la dul· era un encanto por lo que se destacaba de
por nada de eso? Seguramente
zura del cielo:
la vulgaridad a que yo vivía ya habituado;
o O O
-Espérate, santo mío, ahora viene pa'pá la amé, la pretendí, llegué a forjarme la
que se disiparán esas cosas, y uno
Ea los muelles no hubo una carretilla con pan !.. : .
quimera de que había encontrado una
se encontrará bien otra vez. No para
él; ayudó a descargar el equipaje de
mujer capaz de comprenderme y digna de
encontrando oposición y com- un viajero y le pagaron con una copa de
participar en mis rebeldías.
prendido sólo á medias, el des- aguardiente; en el mercado no le hicieron
ISMAEL CLARK.
Al principio ella se mostraba así. Más
tarde, se recobró al medio, y pensó: &lt;como
arreglo se propaga hasta que la limosna de unas viandas pasadas; pidió
su hijo" a una "piadosa" que, rosa·
piensa todo el mundo&gt;: no me quiso porllega á convertirse en una afec- "para
rio en mano, rumiaba exorcismos contra
que se me llegó a tachar de iconoclasta y
cin local orgánica, difícil de los peligros de tranvías, coches y malhe·
se me señalaba despectivamente como a
curar; en enfermedades mante- chores, dirigiéndose a la iglesia, y le con·
un hombre que siempre decía la verdad,
cosa desde luego muy reprobable y que
nidas por alguna condición ex- testó con sobresalto rencoroso:
-iTrabajel......
obst..culizaba la subsistencia
tenuante del sistema nervioso, ó
Un camarada de jornales le llamó "va· ¿Véis aquel hombre de encorvadas es·
Aquella mujer, amigo, que pudo haber
en alguna forma de debilidad que go;"
un mercader le increpó que no "ro- paldas y rostro altivo, que transita apac:· sido mi estímulo para realizar alguna
poco á poco consume la vida.
baba el dinero para dárselo a cualquiera." blemente por el arroyo, bajo una lluvia obra de provecho, pensó como los homEso puede evitarse usando la Ya casi presa de la locura se_echó a andar pertinaz y fina, sin que le inmute la torva bres y me convirtió en el escéptico y en
acaso, apresuradamente, srn buscar na· faz del cielo, y que parece no percatarse el desencantado que soy ahora. Ah ! si ella
PREPARACION de WAMPOLE al
da. Ahora la envidia empezaba a aguijar· del mal tiempo?
· hubiera sido de otra manera; si hubiera
la cual, al fortalecer, limpia se- le, vió pasar en un landó de forro -verde ¿No Je conocéis?-Lo supongo. lilo hay que afrontar la vida al lddo mío .... Pero
gura y rápidamente la sangre de tres niños inocentes, que parecían tres flo- un sólo motivo para que sea un tipo de los a qué hablar de cosas desprovistas de tores en un gran cáliz, pensó en el suyo allá llamados populares; no es ni borracho, ni da poesía y de toda belleza ?... . -Y al
su peso mortal, estimula el ape- abajo,
escuálido, y siguió el carruaje con tim'ldor, ni político, ni millonario; no es decir esto, su rostro se erguía y su corazón
tito, pone el aparato digestivo en la vista, ansioso en lo más recóndito de su ningún miserable.
palpitaba visiblemente, mientras que sus
plena acción, y pronto renueva' alma de verlo volcar, y estrellarse aquellas Y sin embargo, ese hombre es un héroe. ojos fatigados clavábanse obstinados, en
No hay que sooreir maliciosamente.
un pretérito infeliz y doloroso ... ,
todas las cosas. Pero no hay que lindas cabecitas contra el empedrado.
El sol ascendía, lo iluminaba todo. Los Estad seguros de que no miento; conoz- Ahora me preguntáis por el heroísmo
descuidarse á uno mismo por mús tenderos
sus puertas, limpiaban sus co al personaje y relataría detalladamente de mi héroe .. . . Pero me parece pequeño
tiempo, no hay que confiar en la muestras abrían
de latón, o sacudían con _sendos lo que puede llamars~. casi con propiedad, el de no haberse suicidado, para lanzar
suerte. Este eficaz r emedio es bastonazos las alfombras de sus dmteles, &lt;su vida y milagros&gt;.
con ese gesto de liberación su apóstrofe
No haré semejante cosa, por supuesto. soberbio a una humanidad tan déspota y
tan sabroso como la miel y con- levantando torbellinos de polvo.
Los caoiones y los carrn:natos, con sus Me bastará con citar a grandes rasgos las mezquina 1..... .
tiene una solución de un exruedas, las vacadas con su do~le principales características de ese hombre, l Qué hubiera rectificado en su prove·
tracto que se obtiene de Hígados gruesas
uña. los oficinistas con sus pasos en prisa, extraordinario entre los hombres, y espe· cho ? Ah! cómo se ve que no le compren·
Puros de Bacalao, combinados herían el pavimento, ejecutando como el cialmente en la sociedad donde vivimos. déisl Cómo ignoráis el goce verdadero de
con Jarabe de Hipofosfitos Com- preludio de la brega ruidosa del día trafi· Figúrense ustedes que ha sido siempre la vida, el placer de sentirse a sí mismo,
&lt;un ser de convicciones&gt;, un amigo de la grande y libre de la "moral" comú n ?
puesto, y Extractos de Malta y cante.
Todo se agitaba, y aquel hombre, ajeno Verdad, un amante de la Libertad, un de·
Cerezo Silvestre. El Dr. J. Valer.- a la
balumba en torno, porque algo más fensor de la Honradez, un rebelde ante
RECTOR LE TESSIER.
zuela, Miembro de las Facultaden augustamente ensordecedor llevaba en su la Tiranía del dinero, un detractor coos· - - - - - - ~ ~ - - - - - - - - de México y París, dice : " L P, ánima: jel hogar sin pan! vagaba a la ven• tante de los necios, de los egoístas, de los
UD
Preparación de Wampole tiene In tura, sin creer en nada, sin esperar en na- que abusan del menesteroso, de 1-.is que
ventaja de ser tan inocente corno die, rebosando envidia,cólera, orgullo.,,• usurpan el poder, de los usureros, de los
quería pedir.
.
libelistas, de los hipócritas, y en una pala·
los nii'ios, para quienes está dest i- noAnduvo
calles y calles, a veces riendo, bra: de cuantos en una forma o en otra
nad.a, los que la aceptan con bue- con extrañeza de los transeuntes, a veces escarnecen la Ley de Equidad, que debie·
na voluntad." No puede fallar húmedos los ojos ...... y siempre bla9fe- ra regir los destinos humanos.
Ya sé lo que me váis a decir: que ese
Todos saben Que la opulencia de las fory obra desde la primera dosis. El mando.
Al revolver un pasaje, que conducía.a señor es un loco; un loco, víctima desu lo·
mas del pecho es muy apreciada de los
desengaño es imposible. De ven- una plaza, vió un grupo que miraba hacia cura, un lunático derrotado por causa de orientales
y que sus mujeres entienden
mara vlllosamente el arte de adau1r1r esta
ta en las Droguerías y Boticas. la torre de una iglesia. Acercóse, inquirió su propio desequilibrio.
robustez, oue no siempre la da la Natuy supo que se trataba de enderezar la va· Veo que además no encontráis gloria alraleza.
- - - - - - - - - - - - - - - - - ra del pararrayo, doblada por la tormenta guna en su carácter.
Fuera del Oriente, un hermoso tierho es
gualmente considerado en todas partes
del día anterior, y que nadie se atrevía: Pero es que vosotros lo habéis visto pacual
la expresión más perfecta de la bejestaba tan alta! Pensó en ofrecerse, pero sar inadvertido, humilde, casi tosco; no Jo
lleza femenina; además, es el signo atiroel instinto de conservación le dió una sa- habéis visto como yo, perseguido, calumxlmadamente cierto de una salud floreciente. Para adaulrlr este desarrollo que
- - cudida y sonrió como un imbécil. M'.1-s en niado, echar atrás la cabeza inteligente y
hace tan elegante y tan seductora á la
d
d
d aquel momento velóse el sol, y, Inste Y noble llena de sagrados orgullos, y con
mujer. no hay nada más eficaz ni mejor
Al despertarsedBlas, m~y , e
rugaá a, sombrío recordó la tos incesante de su sereno continente, insultar a toda una hor·
para la salud que las PILULES ÜRIEN·
TA.LES,
frotóse
pár(a os co:1 is in icesce~
mujer,¡~ hornilla fría .... "¡pan, papá!" ... da de caballeros de industria hábilmente
g ulo, ahs se e enmaraoa O crespo ª ~ 0 iAy no pudo más, vencido por el sufri- disfrazados, al uso corriente, de caballeEstas píldoras tienen, en
coo los dedos d~ ambas_ i:ianos se~~rahas mie~to estalló en lágrimas y en injurias, y ros intachables; no lo habéis visto luchar
erecto, la virtud de desarro·
llar y de reconstituir los tiea. maneta de peine Y m1 ~om~uogibf ha· apostrofando a la muchedumbre, sin saber como yo, sin fé en el triunfo cuando se ha
chos, de fortalecer los tell·
c1« el extremo opuest0 e ª miser~ \ a· ¡0 que decía, se abrió paso gritando:
tratado de la honorabilidad o el valor de
dos, de borrar los re11eves
hitación, donde, ftma nd ?. ~n c~a r~ ~~- - iCobardes, tenéis miedo! Yo voy a su- los demás, pero seguro de que hacíd reshuesosos de los :taom bros y
de dar á todo el t:usto una
!imero, so_bre un esve~c?~· 0 ca ref ed 1· bir. ¿Dónde está el señor Cura ? ¿Cuánto plaadecer inconcusas verdades.
10
graciosa gordura
Jeras, yac1a la esposa
e ice, _pro un a· dan?
Ah! señores. Yo he sentido vergü enza
Convienen á la joven
mente aletargada más que dormida, con el
. .
.
•
d'
,
roo nido a ónico de la tisis, mal escondida A poco ~repaba:, con la ag1h_dad de un por mis seme3aotes, un. 1a en que v1 a e~e
aue SA desarrolla a.~f como
á la mujer aueno ha.
la fl;.cura ;a ·o la mugrienta sábana y mar- felino, el 10coascieote, como s1 fuese un ~ombre en su casa, hac1en_do lo que dec1a
tenido nunca 6 oue ha
1 t
d
tr chos amortajado mensajero de la cólera humana que aseen· el que era 3:lmorzar, y disertando sobre
perdido la. hermosura del
ca asl en s_u ros ro, ªt dae 'a neg ra y vºigo· día para protestar de la injusticia divina, algunas &lt;ridiculeces&gt;, tales como el Amúr
pecho. Obran esti1
vi
1 c an"da.,
d Ia v·1rt ud , Ja H
P or a recia me
mulando la natural ena
d oa mano
odiosamente murmurando para sí:
a1 pr6º'
JIIDO, a
. onleza, y esto sin viorosa, las h ne l as e es
.
,
él
radez, el Respeto social, y otras &lt;vac1eda' lencla: de ahí su RC·
abofeteadora ·· ¡el hambre! y,· encima
d es&gt; en e 1 concept o d e Ia Mora1 corneo
• te.
d f de la -Cuatro duros .. . . para ti, nen •
clón benéfica sobre
pobre mujer, como _1;1na cami~a e ~erza
Las nubes habías hecho un ~ondo oscu·
He sentido que mi rostro palidecía, al
la salud y también
para el tór~x, el b110, angelito. rubio de ro compacto, y~¡ escalar la cupula_ aquel escuchar de sus labios las injusticias de
a estab1l1dad del resultado tiroducldo, el
tres ~ños, t~rando del pecho ahi_Jado, seco, arisco desconocido se destacó a la vista de que había sido víctima cada vez que con
cual se mantiene después ¡¡errectamente,
elástico,. ruin, en es~ prolongam,e~to de la los curiosos como un rar~. cometa d_e la sinceridad hiciera alguna manifestación
Las p lLIJLES ÜRIEN!FALES tienen, por lo
lactancia de las muieres pobres e ignoran· desventura en la noche trag1ca del cielo. de su temperamento altruísta y desiotedemás, una. nombradia muy antigua y un!·
versal. (Marca depositada según la ley).
tes, esforzándose en vano para extraer unó.
Comenzó a llover a grandes gotas, red
Tratamiento de dos meses aproximada.gota del precioso jugo, porque la glá~dula cias, que pegaban en la faz Y en las ma res; a~í Jo habéis visto inmutable y sonmente, fácil de seguir.
·¡
d
·n
tener
de
donde
destilarlo
,
esqui _ma a, si
' nos.
riente, pasar ignorado ante nosotros, que
Precio: El !rasco con noticia ex¡¡llcatl·
va, 6-35 trancos.
se resistía al reclamo.···
. .
Blas hacía esfuerzos titánicos por ende- seguramente Jo despreciáis coa ese prin1
1
1
6
Dlr1a-1rse al señor D. J. Ra.tlé, rarmacéu,
Levantóse el hombre, ca z se a a
rezar la barra, y las gotas de su sudor se cipio antropofágico que hay en el fondo
tlco de tirlmera clase, 5, Passa.ge Verdeau
gata, se abotonó la blusaélr e¡casquet d ª mezclaban con las de agua.
de todo egoísmo ante la humillación de
(Faubourg Montmartre) París.
gorra Y f~é ª¡ besar aqu doos froesscsaeryesher: Un relámpago deslumbrador, y luego que le hace víctima la altivez legítima de
su corazon: a una,
¡
¡
t·
éb ·
1
·
En México: J. La.badle, Sucrs.
, entcuan
mosa. se 1e h ab1a
rega do , enamorada y otro más intenso• amedrentaron a os que os que no 1eoen por qu a1ar os o¡os.

NEOLIOENCIA FATAL,

El He' ro e

Para obtener

hermoso Pecho

-

EL PARARRAYO
;.1ª

iºJ

Ir

Jº

~ª[

��</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="1">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="1">
                  <text>El Mundo Ilustrado</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="2">
                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="114376">
              <text>El Mundo Ilustrado</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="114378">
              <text>1913</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="53">
          <name>Año</name>
          <description>Año de la revista (Año 1, Año 2) No es es año de publicación.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="114379">
              <text>20</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="55">
          <name>Tomo</name>
          <description>Tomo al que pertenece</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="114380">
              <text>2</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="114381">
              <text>3</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="114382">
              <text>Julio</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="114383">
              <text>20</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="114400">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114377">
                <text>El Mundo Ilustrado, 1913, Año 20, Tomo 2, No 3, Julio 20</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="89">
            <name>Accrual Periodicity</name>
            <description>The frequency with which items are added to a collection.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114384">
                <text>Semanal</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114385">
                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114386">
                <text>Miscelánea</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="114387">
                <text>México</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="114388">
                <text>México Ciudad</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="114389">
                <text>Periódicos</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="114390">
                <text>Siglo XVIII</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="114391">
                <text>Siglo XIX</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114392">
                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114393">
                <text>Editora Nacional, S.A.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114394">
                <text>1913-07-20</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114395">
                <text>Periódico</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114396">
                <text>text/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114397">
                <text>2007187</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114398">
                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114399">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="38">
            <name>Coverage</name>
            <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114401">
                <text>México, D.F. (México)</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114402">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="114403">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="6169">
        <name>Edmeé</name>
      </tag>
      <tag tagId="6173">
        <name>El timo fotográfico</name>
      </tag>
      <tag tagId="6171">
        <name>Enrique Labrada</name>
      </tag>
      <tag tagId="6177">
        <name>Flores de penitencia</name>
      </tag>
      <tag tagId="6174">
        <name>La calle del puente o Salto de Alvarado</name>
      </tag>
      <tag tagId="6175">
        <name>La revisión de los clásicos</name>
      </tag>
      <tag tagId="6168">
        <name>La tierra para todos</name>
      </tag>
      <tag tagId="6172">
        <name>Noche Galilea</name>
      </tag>
      <tag tagId="6170">
        <name>Piece romantique</name>
      </tag>
      <tag tagId="6176">
        <name>Riquezas naturales de México</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
</itemContainer>
