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�EL MUNDO ILUSTRADO

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EL MUNDO I LUSTRADO

Las Embarazadas

Calendario de la semana.

L'&gt; mujer aoé micd o de s3lu:l quebrantada po r otras caus«s, es muy propensa a
padecimientos de lo; riñones durante el período del embarazo, y algunas sufren mucho hasta el alumbramiento, si no s,brevieoe aot~s el parto prematuro o aborto. Y
a unque el p ..rto tenga luga~ a su debido tiempo, r esulta ea esos _casos difícil y hasta
peligroso, porque la parturienta carece de las fue r zas necesarias al !legar el momento.
Muchas madres se hao salvado a sí mismas y a la criatura de sus entrañas, con
el u•o del tratamiento tónico y especifico para los riñones, cuya fór -nula se publica
a cootiouacióo para conocimiento de otras en ese estado cr ítico. Extracto compuesto
veo-etal Arvelioa, 15 gramos; Jarabe compuesto de hipofosfitos, 45 gramos: Jarabe
co~puesto de zarzaparrilla, 6o gramos. Todos estos medicamentos se consiguen en
cualquiera drogue ría o botica y se pueden obte ner sin prescripción facultativa. Mézclense bien y tómese una cucharadita después de cada comida, teniendo el cuidado
de agitar el frasco antes de usarse.

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de los hermanos de la Doctrina C ristiana expide l a presen te en Pon ce, Puerto
Santa Dimpna Virgen Mártir
Rico, (i cuatro de Septiembre de 1907.
Doctor F . Suar ez,
VIERNES 1(1.
P once, P u e r to Rico.
Sao Juan Nepomuceno, Proto Mártir del
Sigi lo de la Confesión, Sao Ubaldo Obispo
Confesor y Sao Simón Stok Coofesor.-Io•
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Obispo y Pedro Regalado Confesores.

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los señores hacendados, mineros, exploradores y partic ularmente a aquellas personas cuya residencia es en poblaciones de clima cálido. nos permitim-os recomendarles el u so d e

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propia
casa
ªª1
1

~=i_
Los moralistas de Cbicago están cooster= nadasen este momento histórico. Hay que
advertir que los chicaguenses vienen de
tiempo atrás poniendo cara de pocos ami~ gos a todo lo que huele a argentino dado
§ que éstos pretenden hacerles una ruinosa
-~= competencia en el comercio de carnes.
El argentino, tenaz y astuto, mejora cada día y selecciona con detenimiento el
= ganado que manda a sus mataderos, y al
= encomiar los méritos indiscutibles de sus
c«roes no desperdicia la ocasión de recordar !a historia de los envenenadores de Chi=·=- cago. Esto. como es natural, les mantiene
envenenada la sangre a los chicaguenses.
p ro testao, neo
·
· · ·
1ro01cameote,
rugen, se
burlan y ......
~
Los argentinos, sio embargo, no se inmutan ..\ cada rugido de Cbicago, responden )JARA VILLOSA CUR.\CIO::-1 DE UN
ffi con un navío cargado de tasajo que sale
AXTIGUO Y HO_ RADO PERIOcon rumbo a E uropa y, a Ia e h'tta ca11aodo, ~on sutileza machiavélica. continúan
DISTA
po01endo veneno, por todos los medios po~ sibles, en la vida de los podero,;os chica- El decano de los periodistas cubanos el

"El ArGt1·c" ¡
] ndudablem ente
· que hasta ho~· 110
se conoce ninguna otra máquina
&lt;J ue. en su o b jeto, ofrezca las

.-1=.

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~-; ;

ªª

ªª==

1=

gu~n~speor es que en Chicago van de sor- señor Arsenio Fernández Cárc;.va, de Hapresa en sorpresa con la audacia de los ar- bao~, nos escri?_ió c~n focha catorce de
~
~ gentinos, al grado de que, a estas horas, no Abnl de ~911: Escribo a usted con gusto
~
enfriar su agua.
¡i se dan punto de reposo con protestas y ju- para ma01festarle que sus preciosas píldo~
refrigerar sus b e·
ii ramentos ante la denuo.:ia que acaba de ras de Paw Paw son una bendición de Dios,
!!
bidas o hacer un
hacer Mrs. Gertrude Howe Britton, jamo- ~bre todo para los viejos como yo que di~
--~i&amp;tlloliilllOliÍillaiiii~i}i..i-~-··
exquisito he I ana muy r espetable que preside la Juveoile gieren mal por falta de dentadura y de
ª1
§ Associatioq.
trastornos gástricos. Tengo 69 años de edad'.
1
do.
ª1 )lo cabe dutla. Los argentinos se bao he- ~e padecido mucho de las muelas, cuando
;-ª
cho ya verdaderamente insoportables!
¡oven, Y unas me las extrajeron los deotisCon un gasto , ·enladerame11te insi,i:p1ifica11te, hará usted
Mirad Jo que ha descubierto, según Jos tdS, Y.~t;as me 1~ arranqué yo mismo; no
de 60 a So operaciones de la naturaleza indicada arriba.
cablfegramas del &lt;Diario de la Marina,&gt; perm1hendome mis escasos recursos el po1
Precio de la Máquina: $125.00.
esa defensora de las buenas costumbres nermeunadentaduraartificial.Estuvebaschicaguenses:
tante tiempo utilizando el Bicarbonato de
i
Pi da usted in formes a
•r
§ &lt;Mrs. Gertrude Ho" e Britton, presiden- Soda ~r~ ayudar a la digestión; pero este
ta de la Juvenile Association, declaró que proced1mtento me obligaba a ir aumeotaoi=
_=
&lt;]'=t)
&amp;
rr===:--,.
!E==i- e_l ~ogo ~ailado por personas de alta po- do gradualmente la dósisde B~carbooato,y
U
U
s1c1ón social, era causa de que las mucha• tanto he tom~do qu~ ~mpece a sentirme
_
ra . de Bolívar ~úm. 12.
.\partado Núm. 509 .
i! chas pobres en su afán de imitar a las ri- mal, Y determmé sustituir lo con sus prodili
ii
E
ª1 cas tomaran posiciones lascivas durante el g!osas píldoras de Paw Paw, tomando diaii
~I XlCO, D. F.
ª1 baile, y a su juicio el baile del tango ar- namente al acostarme, una de dichas píl~
iun11nnn1t111tq
·
gentioo ejercía más influencia que ningún doras; hace de esto dos meses y obser\'é
~4llltlllllfflllllllllllfflllllll1111111H11111HllllfflllllllltilllllllnlNIIIIIIII
lllllllllt111 MIIIIIIIIIIHIIIIIIIIIIIIIIUIIIIIIIIIIIIIIIIUUMllllllfatl\\~ otro sobre las niñas de Chicago &gt;
que me, encuen~ro bi~n y hasta he eog orDe donde saco yo estas terminantes con- dado. Us? al _mismo tiempo su excelente jaclusiooes: 1a. En Chicago las niñas r icas, bóo, Y m1 físico ha mejorado mucho."
tienen lascivas posiciones y ia. Con un tango no hay chicaguense que se resista... _.
1:'.AS PILDOR~S DE PA \V PAW (PaQue las aristócratas de Cbicago exhiban paya), son las me¡~res que se co~?ceo pasus carnes en todo su esplender y magni· r~ el estóm~go e bigado Y u_n ~1tivo y ráficencia, no debe asombrar a nadie tratán- P!do r~~e~io para la Coost1pac1ón, Icteridose del más colosal mercado de u roes eta, B!h?51dad, Dolor de Cabeza y todos los
del mundo; lo extraño es que :\frs. Howe padecimientos _causados por desórdenes del
Britton baya esperado llegar a la edad EStómago 1: Higa~o. Estas píldoras contieproyecta para apearse de su burro con la nen las me¡ores virtudes del Tónico Paw
noticia de que el tango es el corruptor de Paw, Y están preparadas del jugo de la frumenores ...... pobres.
ta Papaya. 50 centavos.
Porque, según el telegrama, la jamona
EL JABON "HA:\IA:'.\IELIS" DE MUNde este cuento, que debe ser aristócrata,
se indigna por espíritu de imitación de las YO);!. Recomendado por el Mundo Civilizado como el mejor Jabón medicinal y uoa
muchachas pobres, pues no parece desa- necesidad
para el Tocador.
probar que bailen el tango las personas de
alta posición social.
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Que esta :\Irs Ho" e Brittoo se las trae, alivia_ iom':diatamente y cura toda cla~
queda establecido ya de una vez para siem- de Dispepsia. 50 centavos. Marca 3 X, 3 2 .
pre; y para mí que su descubrimiento no
es más que una bueoa noticia para los mu- EL RE_MEDlO PARA EL REUMATISchachos solteros. Lo que en bueo roman- MO, corrige en unos días el reumatismo
en ,todas sus formas. 50 c~otavos. Marc a
ce quiere decir sencillamente:
3 x. S 2.
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ra las afecciones sifilíticas de los huesos las
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P. AVELINE

A, DELALANDE.

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1)

EUSEBIO GAYOSSO

�EL MUNDO ILUSTRADO

ra el cual aquel h ueco eo el muro, y más
si está florido, es como una protesta y como
u o paso eo alto hacia la libertad.
Si Anvecs guarda el sepulcro de Rubeos,
Mas por hoy e_l cootempl..dor o lvida la
guarda también la gloria de haber sido la pradera :r no quie re saber oadadel torreocuoa de Van Dyck, su grao discípulo, y de te, profineocto rev_olotear con toda dulzura
Q uinten M a.tsys, su antecesor en Id sobera- eo ala:s de su manposa sobre el r?jo de los
oía de la cic i pintura de Flandes.
geranios y el azul de las celesullas, que
Van Dycl:, flor de elegancia, fuésea bus- son el manto tle María Virgen y la túnica
car a la. sombra del trono de Carlos de lo- de Salomé
glaterra, ~ras flores gala ntes y elegantes,
Tambié n trepa po~ una ~uerd~ tend ida
que cubrió de sang re la·fatalidad.
eo la pared una flonda pas1ooana; de sus
Sus jo)'antes sedas, sus encajes, sus biga- verdes, sus blanco; y sus violetas, ha brotes rabias y sus manos finas, sonríen eo tado la obra maestra de Q uinten Matsys, la
otros museos de Europa; el de Aovo::rs , s u c~al _guarda el l\Iuseo de_ Aovers,_ y es un
patria, guarda las flores místicas. Crucifi- tnettco, y pone ante los o¡os el entie rro de
xiooes, Des_ceodimiento, Visiones, que bro- C n~to Jesús. ,
.
taran del prncel mundano: flores extrañas . No van aq~1 a decir las palabras (como
e o las que Magdalena arrepentida sé viste dicen los sabios y los guías) que el grupo
de r?so como una reina.
de las madres y las mujeres llorando al HiPero j11oto a ella están vestidas de saoti- jo, es una majestad escultural o que son
dad y de re1lidad, la realidad en la sao ti- shakesperiaoas las figuras de aquellos homdad de su corazón devoto que mueve la bresque, cansados de serrar la madera de
mano sabia y paciente, las Vírgenes y Sao• la Cruz, comen y se solaza.o, o que el dotas de Q11ioteo Matsys.
lor está impreso en los rostros, eo los cuerMatsys na.ció eo Aovers eo 1 466, y murió pos, eo las manos con cruel realismo.
e o 1530.
Las palabras, más nobles y más tímidas
Dicen los críticos que es el último adicto que la ciencia y la ioform.. ción hao resuela la vieja escuela de los País es Bajos, y al to callarse frente a esta ventana
mismo tiempo e l primer precursor de la
La ventana pide c!ootempladores. Lasaoueva tendencia veo ida de Italia.
la del Museo está si le ociosa y casi solitaria;
Algo así como una quieta v sabia venta- la ventana florece casi eo vano, y hay otras
oa que diese vist~ desde la apacible prade- muchas, no menos ap..cibles, que abren
ra de Hubert0 y Juan Van Eyck, sobre el sobre la ya dicha pradera de los Van Eyck,
desatado torrente de Pedro Pablo Rubens. sobre el místico jardín de fra Angélico,
Ello es que las ventanas siempre tienen sobre el opulento de _R~ger Van d~r Wayuo poderoso encanto de serenidad ; así co- da~, sobre el de su d1sc1pulo Memhog, clamo los ojos de los puentes.
ro ¡ardía.
Sentados eo la misma ventana, el arte,
Y de éste la ventana que se abre eo el
ya q[!e ventana le llamamos, do Quinten ~useo de Aovers es todo un pórtico degloMatsys, tiene el alféizar florido, con los na, con todo el oro de una puesta de sol.
geranio, má; rojos y las más azules celesti- Jesús entre los ángeles músicos y cantores.
llas, sentados, digo, bien pueden nuestros
Y ,sabéis de dónde le ha venido a Bélojos vagar sobre la p radera o sobre el to- g!ca esta flor- roja, or¡rullo de toda una narren!" con :oda fortaleza y toda templanza, c1óo_?
•
porque aquel a lféizar es como uo trono, y
"'.tno, de un ':_Onve?to de benedictinos de
es contemplador, si contempla desde una Ná¡era eo el ano ano oo tao remoto de
ventana , se siente investido de cierta io- 1 896
contestable soberanía sobre el paisaje que
le tiende a sus pies y s~bre el interior, paJEAN DE LA HO UG UE.

FLORES MISTICAS

Registrado como articulo de segunda clase er 3 de Noviembre de 1894.-

LEZA

Año XX. - Tomo 1.

Impreso en papel de las Fábricas de San Flafael

México, Mayo 11 de 1913.

- ------------ ------------

o~

Dos armas
valen mas
que una
Los perfumes LUBIN soo
preparados amorosamente.
De ahi su perfección, unaaimamente reconocida por la
clientela refinada.
Si V. quiere tambien gastar
un perfume de primer orden,
pida una de las últimas crea•
ciones Lubin

•

ENIGMA
PAMPRES D 'OR
SOLA MIA
.BOUQU E T GRE UZ E

.._

...

Sra. Isabel Zárraga de Ruíz, Abril 30 de 1°913 .

Número 19.

�mala obra, una grandísima iniquidad; cuando veía que
el protegido de hoy era el pui:al de mañana, el alma
volvía a lace rárseme y pensaba muy mal, muy mal de
los hombres, y necesitaba un largo lapso de tiempo y de
aislamiento para reponerme, para que mi h~rida se ci·
catrizara.
Yo bien sé, de sobra lo ~é. que hay almas espesas, eo
mo hay conciencias turbias, deformes, borrosas o inde·
terminadas, que a esta mi manera de ser y de pensar, la
calificarán con uoa de esas palabras que sirven para to·
do y no sirven para oada; ya sé, de sobra, lo sé, que a
esta mi manera de ser ¡,. calificarw de inocente o de ro·
mántica, y que sin haber leido los que as{ me califiquen
al poeta teórico del dolor, al que no predicó coo el ejem·
plo, sine divirtiéndose y amando fuertemente la vida, a
Arturo Schopenhauer, coincidirán con él en sus desoladas aprtciaciones, acerca de la fOCiedad actual, y me
ecb" ran en cara mi escasa sagacidad y falta de arrestos
para no sobresalir en un mundo, en el cual suele triun·
far con harta frecuencia el cínico, el osado y no caba·
lle ro.
Y claro es también que esta fisosof!a del mal, de una
falsa fortaleza, de una ficción, no ha de atraer a mi ádmo el convencimiento ni la mudanza. porque yo sigo
pensantlo que la verdad discreta y oportuna, que la bon·
ra y el buen comportamiento son más cómodos que la
falsía y la mentira.
Yo, aun a trueque de pasar plaza de incorregible, si·
go haciendo m!ds aquellas sabias y santas palabras de
Sbakespeare, puestas en labios del primer personaje de
su drama "Medida por medida," que dicen: "El cielose
sirve de nosotros, como nosotros de las teas: las encen·
demos pero no para ellas; y si nut stras virtudes no irra·
d iasen dA nosotros, serla como si no las tuviésemos;" y
vuelvo a pensar que nada hay rr.ás cómodo, oi más rico,
ni más elevado, ni que más ánimo dé en las situaciones
dificiles, que la pureza de li. conciencia.
Volvamos al primitivo tema, a l de &lt;1ue ni todos los
que se llaman caballtros lo son de todo en todo: que
unos son di:, oro, otros de alquimia, y todos parecen ca·
balleros; pero oo todos pueden estar a la piedra de to·
que de la verdad
Cicatrizado mi corazón de la puñalada que una mala
NO SE DEVUELVEN ORIGINALES.
obra, hecha por uno a quien disputara equivocadamente
por caballero, le infiriera, no tardaba mucho en volver
a ver a un necio queriendo ultrajar al hcmbre de talen·
to; al amigo traicionando al amigo, abrumándolo hasta
cegarlo con palabras dulces de falsa sinceridad.
. . . . Ni todos los que se llaman
Y entonces también he tornado otra vez a entristecer·
caballeros lo son de todo en todo, me; pero sacando una conclusión, penetrándome de lo
que unos son de oro, otros de alqui· q ue Cervantes escribiera: que ni todos los que se llaman
Decir mayo, es decir luz, perfumes, esperanza, joven·
mia, y todos parecen caballeros; caballeros lo so&lt;. de todo en todo; que unos son de oro,
tud, versos, alegría, vida. El opulento mes forma su ri·
pero no todos pueden estar al toque otros de alquimia, y todos parecen caballeros, y que sólo
q ue za de todas esas cosas gratas, y la derrocha como un
de la piedra de la verdad
son caballeros aquellos que resisten la piedra de toque
manirroto, cuyos tesoros soo inagotables. Las orugas se
sienten con alas y esmaltan la púrpura del dla como jo·
&lt;Don Quijote.&gt;-Parte segunda.-VI. de la verdad, aquellos que resplandecen por sus buenas
obras. por la luz del alm", que dirla el maestro fray
yas vivientes; las rosas, como princesas ori~otales, per·
Cogido del hilo de la vida, internéme en ella.
fuman sus vestes escarlatas con ricas aromas compradas
Pasando por todas sus callejuelas y laberintos, por 1&lt; s Luis de León, y que sólo de esos caballeros debemos
a mercaderes de Esmirna o de Bagdad; la esperanza de antros obscuros, por los lugares iluminados, dorados, per· fiarnos. y jamás de los que tienen su caballerosidad en
\os enamorados parece sonreír en el azul brillante de fumados; tratando hoy a hombr es quP. se decian caballe· los labios o tratan de que se les tenga por caballeros, a
las mañanas y la alegría de vivir se traduce Jo mismo en ros y no lo eran ni por asomo, y mañana a hombres que fuer de osados en la provocació n y de die• tros en el
la planta, que en el insecto, en las aves como e o el bom· no mentaban semejante palabra, y Jo eran por sus accio· manejo de las armas, sin perjuicio de conducirse de un
bre. El mes ftorido por excelenciá. regocija la tierra y
nes; estudiando las mil maneras que los hombres tienen modo censurable para obtener el ravor político o el fa•
los corazones, y bajo su influjo favorable se prende e n para componer, descomponer, adaptar, desadaptar y vor del rico o del superior, o para dar en uoa escalera
que conduzca directamente al medro, contando ya de
e l a ma ranto de la aurora el canto de l•s alondras, y ea desfi¡i;urar esa incopiable y movible máscara que se !la·
el fo\laje recién mojado por las prlstinas caricias del ma semblante humano; examinando las inesperadas antemano con inutilizarla.
DOMING O ALV ARh.Z .
a gua, sueltan su romanza los ruiseñores. Por eso es que transformaciones que la carencia o la abundancia de
ahora se ha ~olemnizado su advenimiento con la apari· dinero p roduce; viendo las mudanzas que ocasiona la
ción de dos revistas literarias, en c uyas páginas un gru· loca Fortuna, de la cual dice el Ariosto que cuando no
po de pájaros que empiezan a echar las primeras p!u• encumbra a algún necio, es que se baila moribunda;
mas, ensayan armoniosos vuelos y balbuten musicales
viendo cómo bienes y honores, caldas y ruinas truecan
sonidos, perceptibles ap"nas entre ei formidable roído de las maneras de ser y alteran los humores de los hombres
las discusiones pollticas y los estertores de muerte que
y les enseñan a amar Jo que desamaron, y a oo creer en
vienen del Sur, cada vez más siniestras y espantables.
quienes creyeron, porque en las horas prósperas les adu•
Encerrados en los &lt;hangars,&gt; los grandes &lt;pájaros de
Valientes muchachos, que coa ese gesto, casi heroico, laban, percatándose de cómo el tener o el no tener rom·
desagravian a la civilización, inmolada por tantos vili· pe vínculos, deshace amistades, dispersa familias, mues· hierro,&gt; reclaman la libntad. Y la bandera roja se muependios y por negras infamias. Al margen de los trastor· tra tal cual es la vida, analiza las almas, rasga todas las ve en el aire como una invitación, como una plegaria.
Al lado del changar,&gt; el aeroplano está al fio listo.
nos terribles en que se debate la República, cuando la artes de la bipocresla hasta desnuda ria, aclara todas las
El joven aviador, fuerte, sereno y seguro, está en su
indignación no ha inventado palabras suficientemente voces, aún las más dúctiles para mentir y para adular,
expresivas para protestar contra los sucesos tremendos fué como yo llegué a distinguir la eterna filosofía que puesto. •
Se prueba el motor: un ruido, un movimiento y se
de Nepantla, cuando la sociedad está amenazada de encierran las breves pdlabras que puse de eplgrafe a
vi.rse triturada y engullida en los maxilares zoológicos esta crónica, y que ha cerca de tres siglos salieran de oye que vibra con su latido regular. El corazón alado
del feroz Emiliano y del apocal!ptico Genovevo, cuyo la pluma imperecedera de nuestro Manco de Lepanto. empieza su vida.
El aviador besa en la frente a su esposa, que le mira
ape\lido de la O (sin significación ideológica alguna, y
Cuando mi candidez y mi hombría de bien sufr{an
inmóvil y muda; besa a su pequeña niña, que mira con
sólo exclamación tal vez descubierta por el hombre de
alguna cbafadura, algún desencanto, porque a uno que
las cavernas, para expresar lo inexpresdble, cuando sin· se decla caballero, una acción fea le despoja,a de ese curiosidad, sonde y va a sentarse en su sillita.
Los hombres ponen la hélice en movimiento; si:, oye
tió en su cerebro rudimentario el golpe furioso de las titulo, quedábame asombrado, anonadado. Era de todo
catástrofes primitivas) parece el agujero trágico por punto imposible el comprender tal desacuerdo entre la una voz, y todos se alejan .. . ... El aeroplano corre, se
donde se despeña como en un abismo, toda nuestra be· palabra y el hecho; como a uno que a toda hora se de· desl:za sobre la yerba, sobre sus ruedas, y después, con
reacia de cultura y de adelanto moral, esos valientes nominaba caballero no lo fuese, sino lo contrario, el re· lentitud, con dulzura, como si fuera un bote que entra
seguro en el agua, el aeroplano se levanta segur o en el
paladines, repetimos, levantan en el desencadenado bu·
la ant!tesis del caballero.
racán dos banderas pacificas, ea cuyos blancos lienzos verso,
Después, para reponerme de tan duro golpe, del que· aire
Todas las miradas son para él, todas las almas vibra n
han inscrito un bello y generoso ideal, bello como el branto, del sufrimiento de Id desilución y de la amargo·
entusiasmo y generoso como una esperanza.
.SI.
ra que lo inesperado y la falta de mundo me produje· con
La esposa siente un escalofrío . . . . . mira, mira, lepa·
Hay que loar el esfuerzo en todo lo que tiene de no· ran, porque yo creía que el obrar bien es la mayor co·
rece ver un pelie-ro; pero no: las alas tienen su equili·
ble y alto. Que esa meticulosa quintañona-la criticamodidad de los humanos, me acordaba de las palabras brio y el hombre sube, sube, sube alto, siempre más al·
no frunza el ceño molestada por tal cual arruga, que
de Hamlet: &lt;No hay nada bueno ni malo, si damos en
to, como un pensamie nto divino.
observe en el fino manto de la Belleza. Ya caerán, más
pensar en ello,&gt; y de Pascal y de Maquiavelo, que nos
Corre para ganar el premio de altura. ¿ Ganará?
tarde, con gracia, los pliegues verticales de la fimbria;
hacen comprender, el uno, q1Je el hombre no es ni un
Quien mira, casi no lo ve ya, pero lo siente o cree
ya lucirán después tersos tallados, las gemds policromas angel ni una bestia, y el otro, que niogún hombre es
de la fantasía, y se fuudirán suavemeote todos los tintes completamente perverso ni completamente bueno, sino sentir el soplo potente del motor.
La pobre mujer mira inmóvil, pálida, temblorosa: na·
del iris en las corolas tempraneras. Ahora sólo hay que
un conjunto de bien y de mal, impulsado por las cir· die casi se apercibe de la triste señora, de la esposa
saber agradecer a los jóvenes escritores ese suave arco
consta ncias y por sus pasiones y apetitos, y me volvía a
que sigue con el alma ansiosa al amado viajero del
de bonanza y de paz, que pretenden diseñar en sus pe·
quedar tranquilo, suponiendo, además, que aquella trans·
riódicos y estimularlos para que no se desmoraJic-,n ni
..... .
formación de un hombre aparentemente caballero en aire
La niña que está a su lado no sabe, no comprende,
se eofríen, agobiados bajo el peso de la pt\blica indife·
una realidad malhechora era un caso raro, aislado, casi
no
tiene
miedo ella por el padre que vuela, pero tiene
reacia, en el intento de una buena empreFa, cuya pri·
sin repetición inmediata.
miedo del silencio que reina a su rede dor; el silencio
mera manifestación ha tenido la animadora ayuda de los único,
Mas cuando, al poco ti.,mpo, con un intervalo muy
mayores en conocimiento y edad. En la lista de los co·
cono. la fosca y negra real idad volvía a mostrarme una de los hombres.
labora.dores con que cuenti:!9 •r.otas rle Tinta&gt; y &lt;t; J

Trovador,&gt; aparecen entre otros nombres prestigiosos,
los de Laura Méndez de C uenca y de Maria Enriqueta,
asaz conocidas en los bosques gratos al laurel y a ¡,.5
EL MUNDO ILUSTRADO
musas La primera publica un fuerte soneto, en cuyos
catorce renglones el bochorno de la naturaleza tropical
SIUIANARIO DE ACTUALIDADES, ARTE V LITERATURA,
ondula cargado de lasitudes, como una serpiente que en·
redara sus anillos llenos de pereza en el tronco de un
DIRECTOR PROPIETARIO
manglar. La señora Méndez de Cuenca, se olvida de
las finuras anejas a su sexo cuando escribe. Posee una
LIC . ERNESTO CHAVERO.
notable fuerza mental y sus concepciones est~ plenas
de viril hermosura. Sio faltarles por ello la delicadeza
y la gracia, tienen algo del gesto de un efebo, al lanzar
OFICINAS:
el disco. Leed su bello soneto &lt;La Siesta,&gt; en donde
encontraréis la lumbre de nuestro sol chispeando gin·
3f Calle de la Rinconada de San Diego No. 41.
riosamente en la fronda del mexicano paisaje.
Teléfonos:-Mexicana, 20-85 Neri
En cuanto a Maria Enriqueta, sigue siendo la tórtola
Ericsson, 14-51
crepuscular que exhala su quejumbre cuando se despi•
Apartado Postal 149.- México, f'. F.
de la tarde. L a autora de tantos juguetes deliciosos, ple•
oos de secretas torturas y de ioqnietudes indecibles,
prende en la página más exquisita de &lt;El T rovad:ir,&gt;
PRECIOS DE SUBSCRIPCION MENSIJAL:
una de esas flores empapadas eo rocio de lágrimas, de
las que es jardinera gentil. Y así, bajo el patrocinio de
Eo la Ciudad ............................ $ 1.qo
estas dos musas favorables, se presentan &lt;Gotas de Tin(pagadero por adelantado.)
ta&gt; y &lt;El Trovador,&gt; demandando un poco de atención
En los Estados .......................... S 1 25
y de interés a la sociedad, que no puede, que oo debe
(pagadero por trimestre adelantado.)
matar coo su desdén, esta palpitación de cultura, que si
En el Extranjero ........................ S loo
en tiempos normales reclama simpatía y aliento, abora
(pagadero por semestre adelantado.)
hay que admirarla como un prodigio Y también como
uoa esperanza. La aparición de las dos revistas, en es·
tos dlas en que la sangre de las víctimas se orea al calor
NUMEROS SUELTOS:
de mayo y parece avivar la púrpura de las rosas, y sus•
peoóerse eo las auroras de llama, encierra uoa dulce
$ n.30
En la Capital. . . . . . . . . . . . . ...... .
promesa de tiempos más tr,.oquilos. E~ como un ouocio
En los Estados. . . . .
. ........... . "0.35
de paz que se tiende eo cielos entenebrecidos. Es uoa
En el Extranjero .... . . .. . . .... ... ..... . "0.50
\'erbena perfumada, que mozos de veinte años van a
Atrasados ............................. . "0.50
depositar piadosamente en los altares olvidados del
arte.
Para la publicación de avisos en este periódico, diriAyudadlos, buenos lectores, en nombre de todas las
girse a B. &amp; G. Goetschel, Avenida 16 de Septiembre, ideas bellas y nobles.
16. Sus agentes en Europa, la Societé Mutuelle de Pu·
RAFAEL LOPEZ.
blicité, 14 rue de Rougement, (9 e).
D!RECTORlU

11

'FIT~l

,,.

!ª

_ El ministro de
Guerra y sus acampa·
na~tes en la presidencia de la fiesta de
Primavera efectuada el s;ibado de la semana pasada eu el Colegio Militar.

LA LUZ DEL ALMA

INFLUENCIAS DE MAYO

El Pájaro

r. •

-Mamá-dice,-mamá, ¿porqué papaíto
se va todos los días al cielo? ¿ Está cansado
de estar con nosotros?
-No, ?o-le &lt;;:nntesta la madre, siempre
con la mirada fi¡a en el espacio,- n?, va
buscando uoa nueva alegría.
- l Cuál, mamá ?..... .
- La del peligro.
Una nueva ansia pasa rntre el públi·
co. El pájaro rompt&gt; las nubes y desapa·
rece.
- Mamá- grita la niña,- pará se está escondien~o.
Per o la madre no contesta. S u alma está en los ojos.
Un minuto, dos, tres .... , una eternidad.
- Marcá, ya debe haber llegado al sol.
-No, no.
-lY por qué no? lQué es lo que le separa del sol?
-Un hilo finísimo.
- l Un hilo azul?
,- El hilo que separa la vid« de la muerte. Ruega, "e·
oe, ruega.
- J\lamá, dile que vuelva.
-Es inútil ; no nos escucha.
-Dile que.~o quieres. !)ile que yo tampoco quiero.
Ruega la n_rna sobrecogida de un extrañ:&gt; miedo, tal
vez porque siente temblar entre la suya, la mai:.o helad;.
de la madre.
-Está demasiado lejos, no nos oye
-Pero, ¿y qué b~ce que no vuelve?
- Lucha con el viento, con las nubes, con el sol; con
toda la Naturaleza combate él.
Se rompen las nubes y aparece un trozo de cielo azul
En aquel pedazo, en un altura que espanta. que da e Í
~értigo, aparece como un minúsculo punto negro.el &lt;pá·
¡aro de hierro&gt;.
El público ya no sabe contenerse.
-Bien, bien- le grita a través del espacio.
- Muy bien, papá-grita la niña. ¿No lo decía yo que
tú jugabas a los escondidos? Bien, bien-y aplaude con
las manitas, fel iz .
Ya n_o siente el miedo, porque ve que el blanco &lt;pája·
ro&gt; de¡a tras de si _el sol, )a montaña de nubes, el vien·
to y su~ca el esp~c10 y ba¡a_ c?n las ala~ abiertas y segu·
ras. ba¡a con rapidez descnb1endo una iomeosa curva.
Toca ahora blandamente el suelo, y se detiene. El
hombre ~e ~pea del aeroplano y, como antes, sonríe. •
Un grito inmenso lo acoge. El público, que ha sufri·
do y gozado, está contento y lo proclama el vencedor de
la altura. Pero él no escucha: corre a abrazar a su es·
posa, besa a su pequeñuela y le pregunta:
-lEstás contenta, Neoé, de tu papá ?
-Sí, papá; pero ¿por qué no me has traído el sol ?
-No, Nené. el sol está dema~iado lejos.
--,, Y las estrellas? ¿Me has tra!do las estrellas?
. - Las estrellas oo las vi; no estaban todavía encen·
d1das.
-lY entonces qué viste?
•
-Un cielo sin fin.
- l Arlónde estabas cuando te escondiste detrás de las
nubes?
-En Jo infinito.
-lTenías miedo, papá?
- Estaba _entre _lo azul, en la libertad, en la luz sin
confines y sin limites con mi fuerza y con mi ensueño
l Cómo podla tener miedo?
·
- l Y nos veías desde allá arriba ? Nosotros te mirába·
mos.
- No, no las vela, pero las sentía-dice mirando a la,

Un asalto á florete e n la citada fiesta.
mo cielos ofrecidos a la esperanza de un eterno vivir ·
desapare~en las horas, los siglos, todas las abrumacio'.
nes del tiempo presente y del pretérito, al cual está Ji.
g~do nuestro destine por gruesas cadenas, y se abre la
bienaventuranza que nos prometen todas las religiones
para otra vida, y sólo podemos gozar en esta merced a l
e~caD:t,? de la poesía, de su misericordiosa y santa fas·
c10ac1on.
!Bien venidos sean los poetas, como bien llegada la
p_nmavera después de ºD: sombrí~ invierno! Aves y ma·
nposas, prados esmeraldinos, palios de ramaje verdiclaro, nuevo, fon_ta~'.15 rumorosas que fluyen su líquido
mur~urando 1d1hos, nubes albas, rayos de sol, todas las
suavidades, todas las claridades, todos los halagos de la
Acabo de leer un tomo de poesías recientemente pu· Naturaleza en sus renovaciones periódicas, recogen les
blicado.
poetas_y nos las dan melificadas, como los pardos y do•
. _Leer, tratándose de verdadera poesla, no es la expre· rados rnsectos que, con néctares hurtados a las flores
s,on adecuarla.
fabrican su panal.
'
Be_ber, aspirar, libar un delicioso néctar, resulta más
Me&lt;!_icina de las almas es la poes!a; triaca contra las
propio.
ponzonosas mordeduras del dolor; sacerdotiza que su. La poesí_a ~o tiene de letra sino lo preciso para ves· blima nuestros espíritus ante el altar donde mora Ja Be·
hr un senhm1ento, un ideal; llega hasta nosotros envuel- lleza; diosa de la Libertad, que desnuda los fuertes lata en t:a.nsparentes y sutiles cendales; penetra en nues· zos ~on los cu_ales nos a ta e l negro Destino a la igno•
tro esp1nt1;1 como un perfume, como una esencia, como rancia y al crimen.
una luz, vibrando, centelleando, invadiéndonos, pose·
No son, pues, verdaderamente poetas quienes. guiados
yéndonos en absoluto.
, ¿Quién es el autor éle ese libro? Xo importa cual. La por )a va~1d_ad. labrat'. versos artificiosos o hacen tarea
l•ama se encarga de pregonar su nombre. Yo me refie- servil de 1m1tadores, aun cuando acierten con el primor
ro, al habl_ar de él. a todos los poetas, a todos los magos y deslumbren a los baldíos aficion;.dos a una retórica
huera; ?º lo son tampoco quienes pulsan su lira en loor
que depositau en nuestras ventanas, abiertas a la noche
de 1~ tiranos y adormecen al pueblo, ni lo son quienes
ofrend~s magníficas, juguetes brillantes de ilusión, mien:
prcshtuyen a la multitud, encanallándola con estrofas
tras sonamos y n~s perturban pesadillas monstruos,,s.
agradables al meretricio, la tasca, la tahurería, el bur•
De seguro, es ¡oven; lo son todos los poetas, cualquie·
ra q~e sea su. edad. La , poesla es juventud, una joven· del, don_d~ ~e ~bogan los nobles sentimientos y se trun•
tud 10marces1ble, que wlo puede y quiere manifestarse can las 1mc1ahvas más puras.
No. El poeta es un pájaro cantor, el rey de la melo·
en almas ta_mb!én jóvenes, c uyos cuerpos transfigura
d!a natural,. bo_nda, sincera, espontánea; su oficio, como
con sus sorhleg1os. yo hablo de todos los poetas.
C uando la mezqu!nd_ad ambiente nos asfixia y cuando el de 1~ rmsenores y las alondras, estriba en poemati·
zar la v,1da, en r_end1r culto eufónico a h Naturaleza y
hemos ?oblado la cus(?1de de nuestra virilidad, derivan·
d_o b~c:a las melancóhcas horas otoñales, nada hay tan en deleitar a quienes le escuchan.
hson¡e_ro y grato como encontrarse ante esa magia que
Per_? tam~ién es el flamígero arcángel que con su es·
nos re¡uvenece con sus elixires , de esa juventud que pada 1~cend1a las cavernas de Belial, el purificador de
nos trae su ramo florido y fragante, pleno de luz y co· !as pas1&lt;?nes enr1,;5cadas a nuestro pecho, el que, como
lores.
1!'1perahvamente dijo el clásico, ha de buscar, para baE~tonces, por cada recuerdo punzador, por cada ci· tirlo, el muro fuerte de los déspotas y amedrentar en su
ca\riz ensangrentada, por cada herida reciente, se nos angosto cubículo a la miserable avaricia.
bn~da c?a una flor--;--rosa, lirio, clavel, azucena, jazmío,
Homer? inmort~li~ó. luchas épicas; Tirteo enardeció
pas,onana,-que aphcamos sobre la llaga y hace el mi· a combatientes; V1rg1h? ensalzó la vida del campo; Scbi•
la¡;(ro de calmar nuestros dolores.
ller convocó a los patriotas con una campana ideal· Hu·
Ramo prodigioso y muolfico. tal como los panes y los go evocó un U niverso de justicia y de amor... . '
J)eces del Evangelio, 9ue ba•ta para embellecer y ,atu·
Todos los grandes, todos los verdaderos poetas bicie•
rar de aromas bal~m1cos a la Humanidad; que puebla
de armonías ~¡ aire desolado de la cárcel, de las mo· ron en sus días obra patriótica y humana, renovadora
'
rad3s paupé_rnmas, de todas las reclusiones donde pa· fecunda.
decen los tristes.
Y sus cr~ac!ones, corno estatuas de F idias, armoniosas,
Y e n ellas, _por virtud de la poesía, entra a r audales perfectas, ,uv,eron d~ntro un espíritu {gneo, una llama
el sol; despl~ega~ su vuelo unas aves blancas; desdó· 10mortal. que al mamfestarse, consumía lo malo, devo·
blan~ ~n ~¡ rnfi~1to perspectivas lurn!~O~, az~11es1 ~9 • raba los estorbos opuestos a la concepción del poeta,e

esposa, que aún pálida por la emoción le sonreía ahora
conteota.-Para ustedes be vencido.
- l Qué me trajiste entonces de allá, de la luz?
- A t! nada, alma mía. Pero a todo nuestro pueblo a
to~os los pueblos, les traigo un nuevo valor, un nue vo
tuunfo y una nueva gloria.
0

POESIA EN PRIMAVERA

�ilumioaba r:uauto oo habla aotes florecido por causa de
la obscuridad.
La poesía es luz vivificadora y es rayo que aoiquila.
Como la primavera, tiene céfiros acariciadores, vagos
murmurios, rosales en flor, cielos desplegados entrega·
sas blancas, amores iocipieotes en el corazón de las vírgenes, aleteos para todas las almas ...... Y huracaoes,
tormeotas. que se desatao o estallan de improviso; heladas tardías, qu" matan toda" uoa floracióo oo hecha a
resistir los fieros embates a cuyo rigor se templao las
criaturas destioadas a teoer próspera vida..
Y es que la poesía, como la primaver«, supooe uoa renovacióo, uo despertar del amodorramieoto, un sacudir·
se el frío y la pesadez invernal, uo salir de la semimuerte, de la prosa, de la mezquiodad ordioaria, para
mostrarse coo las galaouras y la pujanza de todo lo que
renace.
Y si carecieseo del empuje viril, traosformador, viví·
ficador, la primavera sería un otoño, uoa moribuoda estación del año próximo a extioguirse, y la poesía UDd
dec-adeote maoifestacióo del humano espíritu: Aor marchita sobre la losa de un repulcro.
BENIGNO PALLOL.

Como una colaboración a nuestro propósito de dar a
conocer las bellezas de ouestro pais en todo orden de
ideas, presentamos a nuestros leclores, en esta plana y
eo la frontera, uoas hermosas fotografías del aofiteatro
de la Escuela Nacional Preparatoria. Muchas veces se
hao publicado fotografias de este anfiteatro coo motivo
de las fiestas celebradas en él, pero eo oioguoa de ellas
se puede apreciar su belleza como eo estas que están
hechas exprofeso con ese objeto.

Bohemia
~--

Para &lt;El Mundo Ilustrado&gt;.
Yo beodigo al dolor porque es fecuodo,
Porque es ímpetu y fuerza, luz y vida;
Es la neurosis que a luchar coovida,
Y es S'lCro luego salvador del mundo!
Oh, vosotros que vais por el sendero,
Todo heroísmos, eodulzaodo agravios;
Eoclavado en el pecho agudo aaero,
Y el bálsamo del alma eo vuestros labios!
¿Quién os sembró de espioas la existencia?..... .
¿Qué Profeta os dió la uocióo sublime
Del que acepta un baldón por su iooc~cia,
Y que, expirando en una cruz, redime?....
Ah, vosotros sabéis que en la jornada
Brota del fuego el oro reluciente,
Y que al golpe implacable de la azada,
Germioa productiva la simieo1e!
Porque es la ley del Arte y de la Vida
La que hunde en la tierra mil puñales,
Y desgarra del surco la honda herida
Para cubrir de oro los trigales!
Deja en la sombra lumioosos rastros
El llanto del Poeta, y s urge el verso;
Así se cuajao en fulgeotes astros
Las lágrimas que llora el Uoiversol
Es que convierte en ritmos sus dolores.
,\ote el misterio que su vida eocierra,
Como, al llorar las nubes en la tierra;
Cubreo los campos de aromadas flores!

Alma buena, alma grande, alma discreta
Que ha adquirido firmeza, temple y brillo,
Forjada con los golpes del martillo,
Tal es el alma noble del Poeta!
Coojuoto de sublimes ideales,
Aosias inmensas de infinita gloria
Que sujetao las iras terrenales,
Y que gravitao eo la chumaoa escoria!&gt;
Maoaoliales de amor puro y ardiente
Que el odio azota y la maldad consume:
lmpetu volador, vista poteote
De águila presa que se torna implume!
Y todo este coojunto da eoergfas
Que blinda una coraza de dolores,
Lanza su grito, y brotan armonías!
O al querer estallar, germinan flores!
Vosotros que cruzáis la &lt;selva obscura,&gt;
Reflexionad, si oís dulce concierto,
Que cava el ruiseñor su sepultura,
Pues ya lo asecha cazador experto!
Que la ¡:.lacta fructífera se inclina,
Trooch,rndo el muslo de sus verdes ramas,
Y por cada fulgor que os ilumioa,
Hay uu sér que sucumbe eotre las llamas!
Y si miráis que en la fatal jornada
Canta el artista con amor iogeote,
Pensad que lleva el alma lacerada,
Porque busca la gloria del Vidente:
Uu beso de los labios de su amada
Y uo giróo de laurel para su frente.
E:SRIQUE C. OLIVERA.

454;

ntal

•
I':

Galerfa oc;cideotal y sillería del aofiteatro de la Escuela Nacional Pre¡:,m:tc ria de la ciudad de México, desde la parte superior·

fot Kahlo.

Parte inferior de la gradería.

Fots. Kahlo

�Hurgando entre la hermosa colección de fotografías
que nos proporcionó el gusto de ofrecer a nuestros lec·
tares los detalles hermosísimo:, de la casa del señor Ri·
vero, aparecidos en nuestro número anterior, nos halla·
mas una nueva joya que poner ante los atónitos ojos de
los mexicanos que no conocen a México, los cuales ya
convenimos que son la mayoría.
·
Entre la lista de bellezas arquitee?tónicas a que nos
referimos en el artículo con que iniciamos esta serie,
hablamos del templo de Santa Rosa de Querétaro, el

cual e~ poco conocido, y tenido en mucho menos de lo
que vale por los que lo conocen.
Efectivamente, los que Jo bao visto se han contentado
con decir que es un hermoso templo del estilo churrigueresco o plateresco, pero no es solo eso, no es uno de
tantos ejemplares del arte de Churriguera que existen
en nuestro país, y conste que los hay muy bellos; el altar de los Santos Reyes de la Catedral metropolitana,
copiado del altar de los Reyes de la Catedral de Sevilla, según la leyenda, es muy hermoso, pero es un ejem·

piar muy semejante a otros; tanto en su conjunto como
en sus detalles, nos muestra el estilo en general, sin al·
go que le de personalidad propia y le distinga de una
manera siagular de los demás ejemplares de su estilo.
Poco más o menos, sucede Jo mismo con la mayoría de
los trabajos platerescos o churrigueresco,; de talla dora•
da que existen en la República, todos tienen los mismos
1ineamientos generales y están trazados sobre un plan
que, en fuerza de ser semejante, se llega a hacer manó·
tono.
Por eso es más notable el templo de
Santa Rosa, porque dentro de ese esti·
lo, algo empalagoso de por sí, se distingue muy marcadamente por detalles que
delinean su personalidad y su singulari•
dad.
En la fotogr..fía de la plana frontera,
que representa el coro del templo y une
de sus altares, nos hallamos un retablo
que rodea la reja del coro bajo, corona·
do por dos haces de palmas y completa·
do en el vano con dos ángeles que -parecen recoger la cortina que se supone
cubría la reja; salvo este detalle de los
ángeles, no recordamos haber visto nada
semejante en otra parte, y lo mismo po·
demos decir del medio punto calado,
verdadera filigrana, que cubre la parte
alta del coro.
En el altar vemos una ordenación
general y detalles especiales distintos
de lo común; especialmente las colum •
nas tienen un sello propio y característico. No son, ni las columnas cuadradas
con aplicaciones de ornato, ni las co·
lumnas de follaje estilizado, (general•
mente v.id), son algo nuevo, y; a falta
de brillo pictó rico en nuestra palabra,
remitimos a nuestros lectores a la con·
templación de la fotografía, para que
se den cuenta exacta d1:1 lo que es.
Y, a que ctecirmás; la misma fotogra·
fía nos releva de descripciones, las que,
la mayoría de las veces, no sirven más
que para hacer alarde de conocimien·
tos que no tenemos.
Pero sí nos permitiremos llamar la
atención de nuestros lectores acerca de
otro detalle del templo : su púlpito, Es
un precioso trabajo de incrustación,
formado por piezas de nácar, haciendo
mosaico Uoa vez más tenemos que enviar a nuestros lectores a la fotografía,
que aparece en esta misma plana, y les
invitamos a que se figuren lo que será
e l dibujo que muestra el grabado hecho
en mosaico de nácar.
Ojalá que el gusto que les produzca
tal figuración, les haga pensar en lo be·
llo que es la contemplación del original,
y se decidan a conocer por ellos mis
mas todas las joyas que encierra el tem·
plo de Santa Rosa, que es, seguram, n·
te, si no el más bello, sí seguramente
uno de lo más bellos de la República.

Para '·EJ Mundo Ilustrado "
Ojos, divinos ojos,
Luminares de ensueño,
Sois cual dulce beleño
Q ue quita los abrojos
Del dolor.
Ojos, radiantes ojos,
Al mirarlos tan bellos,
Al sentir sus destellos,
Pensé caer de hinojos
Por ellos.
Ojos, triunfantes ojos,
Cármenes de consuelo,
Flores de un dulce anhelo
Q ue quitan los abrojos
Del dolor .
Ojos, di vinos ojos,
Púlpito de la iglesia de Santa Rosa, Queré taro

PARLO M. SOSA.

Coro y altar lateral del templo de Santa Rosa, Q ueretaro.

�ID.«s&gt;llTI'il&lt;IDffil~ @Illl

llii!la.ufüoo ffilil@Illl©ll"

Para "El Mundo Ilustrado."
Amar con delirio
tu imagen sagrada;
decirte: mi amada,
mi grato martirio.
Pasar a tu lado
las horas tranquilas,
mirando extasiado
tus bellas pu pilas.
Contarte mis penas,
y en plácida calma,
escuches de mi alma
las frases serenas.
¡Oh virgen! mi vida
es soplo que pasa,
es brisa perdida
que envuelve y abraza.
Olvida el pasado,
fué sueño sombrío,
que vuela a·zorado
dejando el vacío.
Contempla el presente;
¿ no miras que te llama,
el ser que te ama,
bajando la frente?
Que tn alma de armiño
presienta que oculto,
una alma de niño
en cuerpo de adulto.
¡Oh virgen! quisiera
morir adorando,
morir estrechando
mi santa quimer~.
Pasión infinita,
tiene algo de santo;
es página escrita
con gotas de llanto.
Pasión de querubes;
es algo como una
caricia de luna
bañando las nubes.
Pasión que te alcanza,
pasión que te hiere ....
pasión y esperanza
que nunca se muere.

de la vida breve y triste
que así acabas con la fronda y las canciones ?
Si es un mástil, leñador, para que ostente
su escarlata guión la guerra,
no mereces que la tierra te sustente,
ni tu t,uella señalar sobre la tierra.
Mira,
leñador, ese árbol fué la lira
libre y franca
que escogió Naturaleza entre la selva;
el invierno lo cubrió de escarcha btanca
y el verano de hojas verdes,
para que la grao parvada pronto vuelva.
1 Por qué, dime, leñador, con tu hacha muer·
[des
ese tronco que es sustento
de las voces de las aves y del viento?
Oh! ...... no sigas
el cruel trabajo rudo de tu hacha;
vé y cosecha en la llanada las espigas,
deja el árbol a la furia de la racha.
¡Mira! ...... Busco
el ropaje de las selvas del Ajusco ..... .
Si sacude el sol su lumbre,
o su dulce haz la luna.
¡qué infeliz desolación en esa cumbre!
/Por qué el árbol te importuna?
1 Por qué buscas con su muerte tu fortuna?
No prosigas, leñador, tu vil tarea;
vea
tu estulticia sin;ular, sin luz ni vuelo,
cómo crece el árbol noble sobre el suelo
para darte grata sombra en esta tierra,
y atraer sobr'e los gérmenes que encierra
toda el agua de las nébulas del cielo.
Abandona
ese árbol que tus ímpetus encona.
Bajo el golpe destructor con que lo hieres,
tus afaneS-ruin provecho-son prolijos.
1 Cuáles sombras buscarán tus pobres hijos,
con los suyos y sus débiles mujeres ?
Por la saña de tu hachazo
ya la cima es eriazo
que gravita sobre el alma recogida
en un antro de tristeza.
En tu sórdida pobreza
vas matando hasta la vida
de los seres porque luchas;
/qué tú mismo no te escuchas?
1y en tu espíritu no sientes
que esos árboles dolientes,
que
abaten a tus golpes en la sierra,
gala son y son riqueza de la tierra?

se

Oh! las frondas oh! las sombras, oh! los cantes
de las selvas que cubrieron como mantos
las montañas de la América: el desierto
no es tan árido, tan triste, ni está r,rnerto,
porque tiene sus esfinges y sus sa otos.
JESUS E. VALENZUELA.

Luis G,

VALDESPINO, JR .

-~~--~
Y yo he llorado así, Victoria mía,
Sin comprender por qué ....

Cuaod-., en tus ojos
Miro impreso el dolor y la tristen,
Siento en mi corazón intensa pena
Y sufro si tu sufres, vida mía,
Y lloro si tu lloras .... porque entonces
Destila sangre el corazón amante.
Y esa sangre a los párpados atluye,
Los humedece y presurosa rueda
Por mis mejillas, convertida en lágrimas...
iY tú sabes bien eso!. ... Tú me has visto
Poseído de íntima tristeza
Verter, gota por gota, de mi pecho
La ardiente swgre convertida en llanto;
Tú has visto cómo de mis ojos brotan
Las gotas del dolor, y cómo ruedan
Por mis secas y pálidas mejillas,
Y has sentido quizá, como yo siento
En medio de mi amargo desconsuelo,
Que el alma se destroza y sus girones
Se escapan en la hiel de cada lágrima ....
Es que mi vida con tu vida se halla
Unida por no sé qué ocultos lazos,
És que los dos para el amor tenemos
Un solo corazón y una sola alma.
Por eso cada día mi amor aumenta
Y más me impulsa porque estés conmigo

Y mires con el fuego de mis ojos,
Y vivas con la vida de mis brazos,
Y sientas al arruyo de mis besos
La ansiada dicha coronar tu alma.

San Francisco, Cal., Abril de r9r3.
AJ'ENODORO HERRERA.

DELIRIOS
Persi'go los fantasmas del pasado
Y rehuyo la dicha del presente,
Aturdo con mi grito despiadado
Los buitres que se posan en mi mente.

A «ELLA&gt;
Para «El Mundo Ilustrado».
Si el corazón, como la flor se empapa
Con el rocío sublime de las lágrimas
Y brotan esas lágrimas sinceras
Y ardientes de lo íntimo del alma;
Si de los ojos, convertido en llanto,
Brota el dulce raudal de la ternura
Y las palabras en el labio expiran
O traducen sus ecos en suspiros;
Cuando al impulso del amor se llora
Si otras pupilas adoradas lloran,
Y se sufren tormeutos indecibles
Si al ~ér amado en el tormento vemos;
Entonces .... no es amor el que se esconde
Del corazón en el ignoto abismo,
Sino algo más ....

Kermesse
de Caridad

Combato con los ,::egros gobelinos
Y marcho con la turba vocinglera,

Armando con los fuertes torbellinos
El vuelo de mi intrépida carrera.

AMOREUSE
Suena un eco
persistente que atormenta mis oídos;
es del golpe duro y seco
que los pájaros esparce en la fontana,
el del recio leñador cuyos ruidos
interrumpen el cantar de la mañana.
Leñador, /a cuál objeto la madera
de ese árbol que era gloria de los montes
servirá? /a la vida o a la munte? ....
iQué follaje le prestó la primavera!
¡Cuántos pájaros de ignotos horizontes
en el árbol joven, fuerte,
¡ay! sus nidos suspendieron en las ramas!
A tus golpes, leñador, huyeron todos.
Ora, dime, ¿qué, tu no amas?
-- ?-Wueca fu-istc: •·
como fronda de ilusiones
por encima de los lodos

Cuando en el pecho amante;
Hay una hoguera de infinitas ansias,
Sentimos incompleta nuestra vida
Y buscamos al sér que ha de integrarla,
A la mujer que nos promete dichas
En el cáliz de rosa de sus labios;
A la que hizo nacer dentro del alma
Nuestras tiernas y blancas ilusiones,
Lo mismo entre el clamor de sus promesas
Que entre el arrullo suave de sus besos.

Blasfemo de los seres descreídos,
Adoro las vestales del pagano,
Destrozo los encantos fementidos
Y sueño con el mito del gitano.
Es mi sino luchar p:&gt;r la belleza,
Engarzar los cantares del creyente,
Incendiar las llanuras de maleza
Y vivir con los Dioses del Oriente.
Viandante, no os asombren mis delirios,
Penetrad al serrallo misterioso,
Alumbrad con la Ju, de vuestros cirios
El alcázar del verso prodigioso.
¡Sí! Penetrad al olimpo de los Diosesy veréis en su gótica arquería,

A los poetas llenando con sus voces
El templo de la arcaica fantasía.
LAURO G . . CA LOCA.

La Sociedad Suiza de Tiro celebró el
domingo pasado, en su c stand.&gt; de Guadalupe, una fiesta de caridad destinada a aproo·
tar fondos para los fines caritativos de la
Sociedad de Beneficencia F rancesa, Suiza
y Belga.
La forma que se escogió para la festivi dad fué la de una kermesse, la cual se vió
coronada por el éxito más Iisongero, tanto
desde el punto de vista social como el económico. A las diez de la mañana se pre·
sentaron en el local los invitados de honor,
que fueron los señores ministros de Francia y Bélgica y el señor cónsul de Suiza,
y se di6 principio a la fiesta que duró todo
el día y durante la cual no decayó la animación un sólo instante.
Las batallas de confeui se efectuaban en
todas las callecillas del parque. la tómbola
tuvo un gran éxito, y cuando al caer la tar·
de, se retiraron los invitados. llevaban una
grata impresión de la hermosa fiesta.
J

un

·
· d ora d e Ia kerme;se de caridad.-Escenas sorprendidas
ta diractivl de la SJciedad Suiza de Tiro,
orgamza
p::&gt;r nuestros fotégrafos durante la kermesse.

�otros altos jefes; después desfilaron ante el Jefe Nato del Ejército todos los
que tienen méritos contraídos por he·
chos de armas, y todos recibieron el
galardón concedido a sus mér ito~.
La celebración pasó en medio del
mayor orden y no hubo oecesidac! ni
siquiera de dictar medidas especiales
de policía para conservar la tranquilidad, la cual no fué alterada eo la metrópoli

La gloriosa fecha, legítimo.orgullo de
las a rmas nacionales, fué celebrada este año de una manerd suntuosa y solemne; aparte de las ceremonias acostumbradas como son la ofrenda de flores ante la tumba del heróico general
Zaragoza, la ceremonia cívica en la rotonda monumental de Chapultepec, el
desfile militar, en el que form"roo seis
mil hombres, los fuegos a r tificiales :t las
diversiones populares, hubo una ceremonia conmovedora y de gran significación desde el punto de vista militar:
la i-nposición de condecoraciones a los
militares que se h10 distinguido desde
el año de 185;¡ a la fecln. Desde el
Presidente de la R ~pública hasta los
soldados de línea, todos fueron condecorados según sus méritos y según los
a ctos militares a que hao coocurridoeo
defensa de la patria .
Recibieron medalbs de primera clase del mérito militlr el Primer Magistrado de la Nación, el Secret11rio de la
Guerra, e l geoer d do:1 F cllix Diaz y

000

El ópalo rr.ás grande del mundo pesa
on zas y vale 300.000 pesos o ro. Pee·
teoece al emperador de Austria.
17

000

Ha habido sólo un papa de nacionalidad inglesa.
000

E I Presidente de la República condecorando al ministro de la Guerra.-Otro momento del mismo acto. -La escuela de Agricultura
desfilando frente al Palacio Nac:ooal.-La escuela Na,·al en el desfile

Los supervivientes de la gloriosa joroada.-El ministro de la Guerra condecorando al Presidente de la República. -El Colegio
Militar ante el Primer Magistrado - El secretario del Ayuntamiento leyeo:lo el parte de la batalla.

Se calcula que en Nueva Zelaodia
se podrá exporta r madera en la proporció n en que se hace ahora, durante
35 años.

�La Hora del Diablo
( FRAGME~TO.}
(Comedia inédita.)
María.-A medida que han ido pasando los años,. se
han ido despertando en mí cosas nuevas, _dese_os, ans1~,
ívaya usted a saber! Y, sobre todo, una 10fi01ta neces1·
dad de alegría ... , ... o de Pl:ºª! que no esl?Y muy s~¡eura .... en fin, de vida. ¡Ch1q011las, las mu¡eres no v1·
vimos!
Carmen.-Puedes quejarte de la vida tú, que te has
casado a los veinte años con un hombre riquísimo, que
te adoraba que has corrido medio mundo, que tienes y
has tenido 'todo lo que se puede tener, que viste todo lo
qlle vale la pena de verse.
María.-Sí, sí; es verdad, lo he visto todo, he pa~do
por delante de todo, pero eso no es vivir, es ver la vida
co"mo una función de teatro, desde una platea ....
Carmen.-No eres tú nadie: ¡desde una platea! Hay
quien la ve desde la última fila del gallinero.
María -Es lo mismo.
Carmen.-iQué ha de ser! Ya te daría yo un marido
con cinco mil pesetas de sueldo, do ascenso probable,
y tener que arreglar los sombreros. para dos tempor_adas,
y que correr los saldos en busca de un retal baratito...
y veranear en Pozuelo ..... .
Adela.-iSí, pues quéjate tú que no tienes hijos!
C lara.-iJa, ja, ja!
Carmen.-¿De qué te ríes?
.
C lara.-De que si os lameotais vosotras, ¿qué debiera

hay que agradecer encima. A~emás, que yo_soy muy
nerviosa . ... no puedo con los mimos .... me crispan las
caricias. Mi abuel~. que me quiere a morir, la pobre se-,
ñora, viene todas las noches cuando me acuesto a arreglarme la ropa en la cama, y me besa, no sé euantas
veces, y me acaricia el pelo ...... yo y tengo que agarrarme al embozo con las dos manos, y que morder la
sábana por no tirarle algo o decirle alguna impertinencia.
Carmen.-Hija, ¡pe·
ro un marido no es una
a buela!
Clara.--iQuiál ¡Debe
ser muchísimo peor!
Todas.-iJa, ja, jal
Inés.-i Niñas, que soy
soltera!
Clara.-Figúrate que
le suden las manos, o
que se dé cosmético en
el pelo . ... .. Y yo, que
duermo siempre atrave·
sada. Debe de ser irri
tante eso de repartir la
cama con un hombre.

e n brazos; niñera de casa burguesa bien acomodada, con
delantal blanco y cofia.)
Adela.-Trae acá. ¡Qué poca maña tienes para callar·
Je. (Se dispone a darle de mamar.}
Niñera.- Señorita, si no es por poca maña; es que ~ste niño eo cuanto le parece que es S? hora, no _se distrae con nada, y oo sirve cantarle, 01 pasearle, 01 nada,
señorita.

Señora Dolores Ruiz de Aguilar y señor Jesús ;\'l.
Aguilar, 3 de Mayo de x9x3.

Lus desposados y sus padrinos durante la rni~a de ,·tlacióc .
hacer yo, q ue por no tener, no tengo ni siquiera ma·
rido?
María.-Tú eres la más feliz de todas.
C lara.-Es posible
María.-Porque piensas, porque te mueves, porque
trabajas.
C l~ra.- :\iás de lo que q uisiera algunas veces. ¡Qué
remedio! Al venir a q uí, me ha pedido limosna en Reco·
lelos una mujer con tanta cara de salud como yo: «Se·
ñorita, una limosna por amor de Dios, que no tengo
quien me lo gane&gt; . .. ,¡)l!_Yº tampoco! Se q u':dó hecha
una pieza, cuando se Jo d11e: no Jo habrá c re1do, como
llevo sombrero de últimd moda. )lo sab e ella q ue para
comprar estas plumas, be desgastado tan.tas de la~ otras,
escribiendo sobre los derechos de la mu¡er .... mie ntras
e lla tomaba el sol en una e5quina.
Inés.-Ove, y tú ¿te casarías ?
C iara.- Si me enamorase como una loca, sí.
Inés.-lY si no ?
C lara.- Si no, no.
Carmen.--l Aunque fue ra con un hombr.: muy rico,
que te quitase de trabajar ?
Clará.-!No. no !
Ioé, .-10 con uno que te q u1s1era muc hísimo, mu·
cbísimo ?
Clara.- :\leoo;: me figuro e l tormento de tener al lado un cariño a l que no puede una corresponder, y q ue

l nés.-JNiñas, que soy soltera!
María.-Eso no .... Yo soy también independiente, y
bastante .... nerviosa, como tú dices . ... pues en ocho
años de matrimonio y sin locura ... . .. nunca me hamo·
!estado la compañía. Es una suavidad especial ver a un
hombre dormido a nuestro lado, con tanta paz, con tanta
confianza ...... como si fuera un niño. Y eso que mimarido tenía muchos años más que yo .... pues a mi lado,
así, siempre me pareció una c riatura. Algunas veces
hasta me entraban ganas de llorar, mirándole dormir, y
Je besaba muy despacio para no despertarle.
C lara. -Lo malo es que no siemp re esta ría dormido.
Ioé,.-iNiñas, que soy soltera!
.
'.'daría.- ¿Lo malo? .... ~o. tampoco . . .... oi malo ni
bueno. Algunas veces sí, da uo poco de r abia, que a ellos
les entusiasme tanto lo que a una le hace tan poca gra ·
cia .... pero tampoco rabia contra él, sino contra una
mi~ma, por oo poder o no saber entusiasmarse como
ellos ..... .
Inés.- iAhl ¿De modo que a una oo le hace tanta gra·
cia.
María - N iña, que eres soltera.
Juana (desde la puerta.}-Con permiso, señorita Adela, q ue la niñera dice que el niño está inquieto y que no
Je pue de callar, que si Je trae.
Adela.- l No le dije ?, sí, claro; q ue Je tr aiga. ü uaua
se va.} Esto es un oo vivir. (Eotr;. la n iñera con el niño

Adela.-Bueno, márchate, que ya te llamaremos.
Niñera.- Sí, señorita. (Sale.}
Adela.-Sí, hijo, si no desmientes la casta; tao Ira·
góneres como tu padre. (~ieotras da de ~amar al
niño, las demás están en pie cerca de ella, m1ráodola
con cariño y casi con respeto.)
Inés. -Porque quiere vivir, ¿ve!dad? Míra_le qué
rico . . .. (con embeleso} y qué ansioso. (Arrod1llándo·
se delante de él.} Cuando acabe, me le dejas un rato,
¿verdad ?
.
,
Adela.-iHija de mi vida, todos los que quieras_! (loes
se sienta en el suelo y mira al chiquillo c~u ateo;1óo.}
Clara - La verdad es que por un muneco as1, se podrían llevar con paciencia unas cua':11~ cosas .. . .
Carmen.-A mí me dan pena los ch1q01llos. ( Con uo poco de aspereza.)
Adela - l Pena por qné?
Carmen.-No sé .. , .. por nada ...-.porque sí.
::'vlaría.- Tienes razón: un niño es una cosa tan pe ·
queña, tan frágil, tan desval!da; se pued~ h~cer con él
Jo qu.i se quiera, y todo lo tiene que sufnr, sin defensa,
en silencio, . . . . .
.
.
Adela.- Eo silencio. ¡Ya se conoce que no tienes siete
a domicilio! Ea, toma (da el niño a Inés, que se levanta
con él y Jo pasea con embeleso} para que vayas apren·
diendo.
Clara (a María.)- (fú nunca has deseado tene r un
hijo ?
María (uu poco confusa.)-)lo.
lnés -¿ No te gustan los niños?
María. -j-:\,luchísimo! Tal vez demasiado. No puedo
pasar junto a un chiquillo sin hacerle un mimo; al más
feo, al más sucio q ue encuentro por Id calle .... Pero,
por lo mismo, me parece que un hijo es una_ cosa extr~ña, sobrenatural, que tiene que ve nir a la vida, por ll'1·
Jagro, por locura de amor, eo un mo~ento
q ue el pa dre y la _m adre sientan la necesidad 1rnpenosa d~ con·

:º

fundirse para siempre, de eternizar en una vida nueva
la angustia de quererse .... y como yo .... eu fin, como
soy incapaz de esa locura ..... . no me he atrevido nun·
ca a desearlo. ¡No, no; un hijo es demasiada bendición
para lograrla en un mornecto de !tedio resignado o de
placer vulgar! No es posible que se merezca esa corona
de toda una vida por algo tan sencillo y tao indiferente
como beberse un vaso de agua cuando se tiene sed.
Adela.-iPul\s no eres tú poco romántica! Los hijos
nacen porque sí, y se les quiere porque se les quiere.
Todo eso de locura y de consagración de la vida, música
celestial, créeme a mí. Ya se conoce qne tienes mucho
tiempo de más para leer novelas.
María.-No son novelas.
Carmen -No son novelas, no. Yo'también he sentido algunas veces ese i.nsia
de algo que oo muera con uno, porque
yo .... no soy seria, y quiero a mi mari•
do ( con tristeza) puede que :más de lo
que. se merezca, y en más de una oca·
sióo:he clamado al cielo pidiéndole el
hijo .... Jo que es que luego me he alegrado mucho de que el cielo no me haya hecho caso .... porque la vida está
tan cara .... y la verdad, yo hecha una
cursi. ¡bueno!, pero hijos míos, con los
zapatos rotos, ¡no lo permita Dios!
María.-iMujer! Con los zapatos rotos ....
Carmeo.-0 con medias suelas ..... .
Eu fie, con necesidad disimulada y ves·
tida de lujo. ¡No sabes la envidia que te
tengo!
María-¿Envidia . ... a mí ?
Carmen.-Sí, pero no te a,ustes, que
no es de la mala. No quisiera quitarte
nada de lo que tienes, pero daría por
tenerlo yo también .... ¡qué se yo! Tú
hace tantos años que saliste de esta angustia constante de la clase media, que
ya no puedes ni darte cuenta de Jo que
es ... ,¡Esos cinco duros que siempre
faltan! .... ¡Esos cinco días últimos de
mes, que siempre sobran ! Cuando ven·
go a tu casa, me parece que entro en
un oasis. 1\fe olvido de todo .... Aquí no
hay apuros; aquí estas golosinas tan ca·
ras parecen la cosa más natural del mundo; aquí se enciende lumbre eo la chimenea hasta el mes de mayo, y se da
uno el gusto de ver arder la leña con
el balcón abierto; aquí están las flores
por los rincones, como si no costase más
que el trabajo de salir a cojerlas por el
campo. iAy, chiquilla! ¿Te acuerdas en
el colegio, cuando no nos gustaba leer
novelas más que de gente rica y aristocrática que lo pasaba bien? Pues, estar
en tu casa me hace el mismo efecto;
una novela de gente bien . acomodada,
que no q uisiera una que se acab~e oun·
ca. Aquí me pasaría la vida.
G. MARTINEZ SIERRA.

en el camino. Todos me persiguen, y yo paso de largo,
desdeñosa, altiva, dando mis dones como limosna, sin
importarme jamás quién los recoge.
Poeta, déjame besar tu frente, y tendrás de mis tesoros lo que quieras; tu riqueza será única; tu poderío
enorme; vencerás por tu oro; el mundo estará a tus
plantas, y Je,s placeres serán fabricados a tu capricho.
Y el poeta dijo:
-Tu oro hace el crimeo. L a riqueza es considerada
solamente por una locura de la humanidad. Aceptando
tus tesoros, que intrínsecamente no valen, yo valdría por
ellos, y en mi ánimo seguiría siendo Jo que soy: hombre,
es decir: miseria.
Una nueva mujer surgió: blanca túnica envolvía su

sas, y deshojaba violetas. Habló con voz -aterciopelada,
acariciadora, trémula, llena de pasión:
- Soy el amor; bebe en mis labios la esencia de mi
vida; reclina tu cabeza en mi seno; deja que mis brazos
mórbidos te ciñan. Experimentarás a mi lado la supre·
ma felicidad de los elegidos; olvidarás todo, y fortuna y
gloria pondrás a mis pies por una sonrisa de mis,_labjos
o una mirada de mis ojos. Soy el amor; mis besosda'!yel
1
nirvana de la abstracción. N inguna música prefeg{.@1 a
mi voz; ningún perfume a mi aliento. En vez de s~r-- fe ·
liz fuera de mí, querrás la infelicidad a mi lado. '· ·ven,
mi alma busca tu alma; mi cuer po tu cuerpo. Ca'o taremos juntos el poema siempre antiguo y siempre nuevo.
Serás feliz porque amarás y serás amado.
:
-Yo te conozco amor; tu nombre es
mentira. Eres embriaguez y locura. Ha·
bias de espíritu y eres materia. Co·
mienzas un poema que terminas en tragedia o en bufonada. Tu elíxir deja un
rasabio de amargura. Ofreces el paraíso
y das el averno . ...
Y las tres visiones hablaron en coro:
-Poeta, te ofrecemos fortuna, gloria
y amor; serás excelso, serás grande, ser ás feliz, ... .. Enmudecieron, porque
apareció algo indescriptible, extrabu•
mano ... , Un frío intenso se hizo en torno; fué mayor la quietud, e l silencio;
todo permaneció espectaote . ... Y habló
aquél sér; su voz era monótona, y penetraba como agud.1 hoja de puñal florentino.
-Hombre: mi abrazo hiela la sangre,
marchita los ojos, pone r!gidos los miembros; es negación de vida material. Soy
el misterio. Nada ofrezco y quizá daré
todo .... Yo haré que descifres la supre·
ma incógnita. Dejarás de ser para comenzar a vivir. Soy fin de lo perecede·
ro y principio de lo eterno. Veo ....

Para «El Mundo Ilustrado&gt;
El sol, ya próximo a hundirse, presta
tonalidades de sangre y fuego a los nu·
barrones quese cooglomeraoameoazao·
tes.
.
Hay una quietud infinita; no silba
el viento; parece que el alma de las co·
sas experimenta melancolía , dolorosa;
que la vida se suspende un momento
para dar Jugar a la contemplación de
esa otra vida que se l!ama muerte.
Nada turba la serenidad de la llano·
Señor don Ignacio del Castillo y señora E5peraoza Montero del Collado
ra, que se prolonga como uo mar gris.
quienes contrajeron matrimonio recientemente.
Un hombre camina con lentitud; lle·
va un fardo enorme a las espaldas; va
cuerpo de líueas puras como de estatua modelada por
encorvado, y sus ojos contemplan sin mirar; los tiene
Fidias; su frente altiva la coronaba una guirnalda iu·
abiertos, inmensamente abiertos, y en sus aguas profunmarcesible; plegaba sus labios una sonrisa de supremo
das de zafiro obscuro. hay como vértigo de abismo. Su
edad es indefinible: parece joven, y, el rictus amargo
desdén.
que plega sus labios, los surcos trazados en su amplia
-Poeta- dijo:-yo soy la gloria; te daré a conocer la
frente, color de marfil centenario, el tinte violeta que
embriaguez divina del triunfo; ceñirá tu frente una co·
rubrica aquellos ojos, le dan aspecto de haber vivido
rooa como la mía; llegarás a l pináculo desde donde la
mucho.
humanidad parece más pequeña y e l cielo menos inacDetiene su marcha; se libra del fardo y se abisma en
cesible; recibirás incienso como un dios; tendrás la sencontemplación suprema. Teje el imponderable poema sación de lo inmenso.
del espíritu que, venciendo a la materia se sumerge en
-No; tu gloria proporciona el vértigo a los espíritus
lo ignoto ..... ¿Qué piensa? Niél mismo podría decirlo.
mediocres. Nada vale el incienso de lo deleznable. Tu
El leng uaje humano no expresa Jo '.inexpresable, ...... .
expleodor es oropel; decora pero no perdura. Sentirse
Y de pronto surge una mujer, blonda, como el C'ro sin
glorificado sabiendo que oo se tiene a ello derecho, soliga; de nívea blancura; su potente cuerpo de matrona
lamente es humano.
romana, lo cubren vestiduras áureas bordadas con ge·
mas; una clámide de púrpura y armiño pende de sus
Y otra mujer, núbil, apareció: arrebolaba su tez blao·
hombros; la corona una diadema que brilla como Vequísima, un rubor como de manzana tierna; sus labios
nus en noche tranquila.
eran rojos corno sangre de paloma; sus ojos negros y briY así habló la mujer:
llantes, orlados por pestañas sedeñas y realzados por ce- Soy la fortuna. Es feliz quien logra eoccotrarme
jas perfectas. Coronaba su frente una guirnalda de ro-

-Sí, abrázame. No sé si e res el
principio, pero sí que eres el fin; y si
haces resurgir mi espíritu, calmaré la
sed que me consume, o me anegar é en
el piélago supremo del no ser .... , ...
Hubo como uo sollozo enorme; todo
se borró; el sol había ya muerto, y por
entre las gasas impalpables que tiende
la noche, marchó e l espíritu del po1tta
hacia lo ignoto.
ISMAR.
México, abril de 1913.

Genio benéfico, aogel de la g uarda,
ambiente puro y saludable; la madre
rodea al hijo, Je ve, Je cuida, le defiende por todas partes: delegado de Dios,
la madre penetra lo futuro: inspirada y
santa pitonisa, adivina los males que
hao de sobrevenir a su descendiente.
esa inquietud, esa palidez, esa amable
impertinencia con que nos favorece cada día, sólo es amor. Su corazón es una
fuente pura: bebamos en é l para crecer
sanos y virtuosos: su ;ilma es un divino
espejo: mirémonos en é l para corregir
nuestras deformidades. ¡Si nos dejáse·
mos a lumbrar por ella, cuán claro res·
de Castillo,
plandeceríamosl Si nos dejásemos inspirar por ella, cuán rectos camioadamos!
No hay ma.-lre que no sea un sabio, cuando se trata de
la felicidad de su hijo: no hay madre que no sea poderosa, cuando su hijo necesita de su protección; cada
cual en su esfera, todas son eficaces, desde la pobre desvalida que en una puerta de la calle tiene a su parvuli•
to en los brazos, hast;i la señora coronada que anda
mostrando a los pueblos el heredero del trono, todos viven y obran para su hijo: la una mira con sus ojos de
hambre al transeunte compasivo que Je echa uo sueldo
en el regazo; ya tiene pan pa•a su hijo: la otra se pasea
pomposamente en el imperio, derramando grandiosas
caridades, ya tiene simpatías para su hijo.
La madre, la madre para e l hijo: ni el peligro la intimida, oi el sacrificio es superior a sus fuerz as, ni su
ruina le contiene si va a salvarle y hacerle uu nuevo
bien.
·
Entremos en el seno de donde salimos y véamos her·
vir en él mil clases de opuestas sensaciones; si somos
felices, el gozo, la satisfacción ccrren allí en abundantes ondas: si desgraciados, un torcedor exprime su cora•
zóo, una obscuridad profunda reina dentro de ella.

�que la gente no haya ido con entu·
siasmo.

TEATRO COLO'.I\

&lt;MIRElLLA&gt;

Solo cuatro palabras dedico a esta ópera, retirada de
los carteles de todos los teatros hoy en día, y que la he·

mos visto, por desgracia, medianamente, (por no dar otro
calificativo) representada.
Cuentan que en una ocasión ponderaban al eminente
Verdi las bellezas musicales de &lt;el miserere&gt; de &lt;El
Trovador,&gt; y refieren que contestó: &lt;Es cierto que es
una pieza muy hermosa, pero contaba con un libreto
muy dramático que me proporcionó una magnifica situación para inspirarme.&gt;
Gouood, tenía en el admirable poema de Mistral campo propicio para que su talento se excediera en compo·
ner una música lindísima, y a pesar de todo, notamosen
la partitura de que mo, ocupo, pesadez en los motivos,
lan¡:uidez en el desarrollo orquestal y frialdad en mo·
mentos en que debiera desbordarse la pasión, como se
desborda en las páginas escritas por el Rey de los poetas provenzales.
Solo el famoso vals se destaca en el campo de lamonotonía lírica, y para su lucimiento requiere cantarse
como no se ha cantado en el Colón. Y, basta de escribir
sobre una ópera que desde que se estrenó, sólo desvío y
cr!ticas acerbas ha merecido.
Con respecto a &lt;Mignon&gt; diré, sin evocar recuerdos

bien recientes, que la Cortez salió avante en el per,onaje de la protagonista, diciendo algunos recitados con
sentimiecto artístico; que la Charpantier en &lt;Philine,&gt;
lució su elegancia, su buena escuela de canto y nada
más, hay que proclamar la verdad, pues la bella cantante está en completa decadencia, que Brenat no pa~ó de
discreto en &lt;Lotham,&gt; y hago punto en la crítica de lo
restante.
La temporada ha terminado y el cronista debe hacer
algunas consideraciones en general, prescindiendo del
resultado financiero, que deseará haya sido bueno.
Plausible es el propósito del empresario señor Gaspar
de Alba, en traernos espectáculos cultos y de importancia y la crítica no puede meoos de celebrarlo. Pero además de que los tiempos no son muy propicios para • 1
teatro, por la inquietud de los ánimos y lo difícil de la
vida, lo cierto es que esta Compañía de ópera, en ¡¡eneral muy mediana, y ponieodo las obras pobremente y
con impropiedad, ha venido después, poco después de la
que actuó en el Arbeu, la cual solamente con Bonci dió
motivo a que se gastara el dinero en oír esta celebridad,
lo que claro ha sido otra razón para que se recibiera
con frialdad al espectáculo del Colón.
Con respecto a las operetas presentadas por la Com·
pañía de que me vengo ocupando, hay dos motivos para

&lt;Wilhem Meister,&gt; (Mr. Luca zeau.)- Teatro Coló u.- Una escena de &lt;Mignon.&gt;- &lt;Mignon,&gt; ( Mme . Cortez,)

•

En primer lugar lo anticuado del
repertorio. Hay que desengañarse
que todos esos autores tranceses que
ootuvieron rnidosos éxitos y ganaron
mucho dinero con sus obras, allá, a
mediados del siglo pasado, hoy nos
aburren, nos parecen anacrónicos y
ha.!&gt;ta nos admiramos de que los asun•
tos hayan podido hacer gracia a
nuestros abuelos. La opereta viene•
sa, con sus defectos, triunfa en todas
partes; los grandes empresarios de
los primeros teatros del mundo la
cult1_van montándola con ,lujo y sun•
tuos1dad y como las corrientes van
por ese cauce, por insensatez tengo
el querer contr,rrestarlas,
En segundo lugar, y e~ta trazón hmb1én puede referirse a las
óperas que en el Colón hemos visto
el idioma francés ha sido un motiv¿
de la ausencia del público, pues
a.demás de ser aquí muy poco habla·
do, el estilo de los cantantes france·
ses es muy diverso del de los italianos y disuena al oído de la mayot!a
de las gentes. De modo que sale al
paso en estos momentos lo que más
de una vez he anotado en mis crónicas y no hace mucho escribí ante el
completo y redondo mal éxito de la
Compañía &lt;Gattini- Angelini&gt; que
actuó en el Principal. Entonces dije
y ahora repito, que la experiencia
de escribir onc-e años sobre teatros
en México, me ha enseñado el fra·
caso, tarde o temprano de todas esas
compañías extrangeras, que tienen
como principal obstáculo para su
triunfo, d idioma. Y, como además,
los precios tienen que ser algo altos
para la clase media, que es la que
generalmente concurre a los espec·
táculos, tenemos que creo atrevimiento el que vengan los reteridvs
espectáculos Y si a esto se añade o,l
lxito creciente del c1nematógrato
que vence en toda la linea, hay que
deducir como consecuencia, que los
empresarios teatrales se ve con difi•
cultades de mucha monta, para acer·
tar con el gusto d~I público que pre·
fiere siempre compañías que hablen
castellano, y no se olvide este dato,
que es la verdad, aunque digan lo

contrario cuatro sabios a la violeta
que creen de buen gusto el!ltusias·
marse con lo que no entienden. Dios
quiera, por tanto, que ni el &lt;Guig·
nol&gt; famoso, 01 la compañía de óperas y operetas que ha terminado el
último IIJDes, ,iuelvan para nada por
México.

TEATRO MEXICANO

&lt;CAMINO ADELANTE&gt;

Contrastando con el proceder de
las empresas que acabo de indicar,
la del teatro Mexicano siguiendo por
buen« senda, nos presenta con es·
mero, con celo y con inteligente
propósito las obras de mayor éxito
teatral en España, que ostenta, como es bien sabido, autor es de gran
talento y de alta inspiración,
Entre ellos figura en primera l!nea
Manuel Linares Rivas, tan aprecia·
do en México, tan conocido de to·
dos !os amantes de la buena literatura castellana, y que en la comedia
e~trenada en el Mexicano y que se
titula &lt;Camino Adelante,&gt; ha de·
mostrado una vez más su conocimiento de los secretos de la escena;
es una obra que deleita, enst:ña y
conmueve ¿qué más se puede pedir?
«Camino Adelante&gt; es un trozo de
vida llevado a la escena con inge·
nio, y que, como en todas las obras
de Linares Rivas, surge el conflicto
a l final y en dos escenas se soluciona para enseñanza del público. El
autor de &lt;María Victoria&gt; se propo·
ne, en la comedia de que trato, de
exaltar el poderlo de la fuerza de
voluntad, la valía de la fé, que &lt;remueve montañas,&gt; según la trase bí·
blica, y todo el lirismo de su imaginación Jo dedica a entonar un him•
no, al que solo viendo el camino recto, lo sigue sin desfallecimientos ni
debilidades, removiendo obstáculos
y salvando abismos.
El &lt;Agustín,&gt; protagonista de la
comedia, ha dejado todo su porv.,u1r

Teatro Mexicano - Dos escenas de.la comedia. de Linares Rivas, &lt;Camillo Adelante&gt; que aca ba de estrenarse con gran éxito.

�en una escena algo ñoña, entre ambos, descubre que
ella quiere casarse con . ..... otro precisamente. Aque·
llo es el primer desengaño de ese dia que tan dichoso
aparecía. El segundo lo constituye la visita de cierto
usurero que viene a que se le paguen ocho mil pesetas
que prestó a º'Clemente" y con cédula falsa, por ~er me·
nor de edad y que, por tanto, puede surgir la causa criminal, teniendo que pagarse el dinero desmembrando el
que se guarda para satisfacer la hipoteca. Y, eu fin, la
tercera contrariedad aparece con la presencia del suegr"l de "Anuncia" que reclama, en nombre de su hijÓ
la legitima de su nue1·a, pues si bien antes no quiso que
se sacara del acerbo común esa cantidad, a hora la reclama al enterarse de qui; se pagarán las deudas del hermanito ligero de cascos.
"Agustín" se desespera, toda su obra está por los sue
los, la realidad le enseña las ingratitudes y los egoísmos,
su sacrificio ha sido inútil, su labor estéril, el camino
recto se le presenta intransitable. Pero ahí está el administrador, hermoso tipo perfectamente dibujado, que
con su lenguaje tosco, sus frases ordinarias y su escasa
cultura, le anima, le fortifica, le alienta. Se pagará a to·
dos, quedara la fortuna mermada; ¡no importa! ..... .
iadelante!. ..... a trabajar como antes, con más brío,
con más constancia, con mayores energías y al caer el
telón, vemos al joven sostenido por su anciana madre y
por la prima, que confiesa se ita a casar por no eren·
se amada y alentado por aquel fiel servidor que deseo·
rre un velo de esperanzas en mediode las negruras que
se acumularon, engendradas por las miserias del muo·
do.
El público ha celebrado ~¡ éxito de "Camino Adelan·
tE:" con nutridos aplausos. El diálogo es correcto, inge·
01oso, brillante, según las situaciones; los caracteres son
humanos y bien observados y Linares Rivas demuestra
q_ue ''.burla burlando," sin pretensiones de predicador,
s10 aires de filósofo, se puede presentar una tesis, soste·
n~rla y solucionarla en un ambiente burgués, y con senc1lla estructura e~cénica.
La interpretación fué correcta en general. Bien estu·
v? la Otazo _y la Cires Sáoc~ez; con respecto a !a señorita Dora V1la, hay que decirla que sienta más los pa·
pel~s, que se compenetre del personaje; no basta con
recitar la pa1te, hay que poner en ella el corazón· de
lo contrario, la crítica siempre hallará defectos en' una
labor de esa naturaleza.
Muy bien Coss, aunque buscando efectos en algunas
frases que no son dignos de un artista tan notable como
el Director de esta compañía, Barreiro fué aplaudido y
e I resto de los intérpretes cumplieron y nada más.
LUIS DE LARRODER.

Venecia no es la única ciudad edificada en una i~la.
_ Amsterd~m y Ghent:lambién lo están en islas peque·
nas Venecia está construida en u 8 islotes unidos por
378 puentes; Amsterdam en unas roo islas unidas por
unos 300 puentes y Ghent en 70 islas unidas por 270
puentes.
o o o
Lomb~o~o dijo que el trece por ciento de los hombres cnm1na les que examinó eran zurdos y que eran
zurdas veintidós mujeres criminales de cada centenar
que observó.

los panegiristas del presente y militó en la derecha y das las miserias ocultas d el vivir mesócrata, tan falso y
amargo ..... .
comulgó en las doctrinas de los claros varones sesudos tanSánchez
conoció en todos sus horrores la pobreza de·
que juzgan honradamente que las transformaciones son
cente, que se oculta con vergüenza, como un crimen.
funestas.
Su sueldo del periódico y su nómina de empleadillo
Pero a poco ascendió. Su espíritu, irónico y sutil. disapenas le daban para las necesidades más apremiantes.
ciplinóse en la lucha con el estilo. La gimnasia desor·
S u frac, su levita, uniformes obligados e imprescindi- l Qué te ha dicho el médico?
denada y ruda de sus mariposeas poéticos sirviole pa· bles, herramientas de trabajo, le forzaban con sus reY Genoveva, ansiosamente, fijó sus gr,mdes ojos en su
ra poder expresar las ideas con justeza, exactitud y ele· novaciones a hacer equilibrios financieros estupendos.
marido.
gancia.
luego, el niño. . . . . .
·
-Pues me ha dicho que tenemos que llevar al peque·
Salió del reportaje callejero para elevarse a las infor- Y Y
he aquí que un especialista, un sabio, le decía q_ue
ño a un clima templado, por lo menos, dos inviernos se- maciones políticas. Y, por último, le dieron el definitisi su hijo, ya de seis a ños, había de vivir, era preciso
guidos. De lo contrario ..... .
vo espaldarazo, permitiéndole que, en ausencias y en·
llevarle al Mediodía, durante algunos invie rnos, para
- De lo contrario, ¿qué?
fermedades del redactor jefe, escribiera los famosos fonque el cierzo madrileño, el vientecillo del Guadarrama,
- Se agravará mucho.
dos.
qae no mueve una hoja y m'lta a un hombre, no introGenoveva, abatida, inclinó la cabeza.
Desee su nuevo puesto pndo conocer la política y la dujera en su pechito e nfermo uno de s'us traicioneros y
- lY cómo hacerlo?-murmuró.-Tendría yo que ir·
vida interna de los partidos, y su escepticismo, fundahelados puñales ....
me con él, vivir lejos de tí y de la casa. Tú has de que•
mentado ya, acrecentóse. Midió los grados de inanidad
darte en Madrid .... Doble gasto.
e ignorancia de los grandes figurones sonoro~ que elo·
Sánchez se paseaba por la salita, con las manos a la
giaba o combatía diariamente, sonriendo mientras lle·
000
espalda. De pronto se detuvo y dijo con voz grave y
naba veloz las cuartillas ....
Y poco a poco sintió que las primeras rebeldías, que
ené rgica:
Llegó a la Redacción Eran las once. Allá, en el piso
-No hay otro remedio. Venderemos. empeñaremos,
le subían en bascas a la garganta, se dulcificaban, tro·
frío y desmantelado, Genoveva, después de acostar al
pE&gt;d1remos dinero a rédito. El niño es lo primero.
cábanse en léves cosquilleos de la conciencia .... Por
niño, lloraba en silencio ....
Genoveva repuso, con gesto de cansancio:
último, acomo:lóse al medio. Sólo experimentó un can·
El director le llamó.
- -El niño es lo prin:;ero .... Sí .... ¿ A quién Jo disancio y un desprecio de todo mayores que nunca.
- l Sá nchez ? No ha venido el redactor jefe. T iene
ces ?. . .. Pero no tenemos nada qué vender, ni qué em·
Escribía mecánicamente, luciendo en el anónimo de
uno de sus catarros. Hay que ,hacer el fondo.
peñar, que valga algo .... Y tu paga del miuisterio tie·
la prosa sin firma su bello estilo, ágil, sencillo, elegan·
-Muy bien. ¿De qué me ocupo?
te, armonioso .. Era como una inteligencia servida por
ne dos retenciones.
- Siga la campaña de estos días. Ya sabe usted. Nada
Sánchez miró en torno suyo. l Cuánto le darían por
órganos, pero sin corazón ni voluntad. Creiase incapaz
de blanduras gubernamentales. Exponga el criterio del
aquellos muebles humildes, estropeados por el uso, que
de afectos.
periódico. Sie mpre la misma nota.
Y ya de madrugada, cuando se retiraba de la Redac·
faeroo comprados de lance ?
-Perfectamente.
~
Y abatido se dejó caer en una butaca, que crujió las· ción y ambulaba por las calles silenciosas, que la auro·
Sánchez sentóse a su mesa. Sobre la carpeta, debajo
ti meramente, y ocultó Eu rostro entre las manos, mien- ra, vaga aún, manchaba con sus primeras livideces, aco·
de un pisapapeles de bronce, había un montoncito de
tras Genove va, limpiándose los ojos enrojecidos, salía metíanle ideas siniestras.
cuartillas apaisadas.
de puntillas.
¿Para qué vivía ? ¿Qué existencia era la suya? Pobre albas
Se pasó la mano por la frente para ahuyentar la .vi·
galeote, trabajaba, asiduo al remo de la galera periodís- sión del hijo calenturiento, durmiendo fatigoso, y de la
o o o
tica, para que otros, que valían menos que él, subieran
madre llorando con mansa resignación. Luego, apartan·
y triunfaran. Bien sabía que, adulando a los victorio·
do el pisapapeles, se puso a escribir.
sos,
lograría
unas
migajas
de
poder
y
de
dinero.
Más
Transcurrieron algunos minutos. Subió el regente y
Sánchez, en aquella hora de meditación y recogi- aún quedábale algo elevado y altivo que Je vedaba añaalgunos redactores diéronle original. La voz del direc·
miento espiritual, pasó revista a su pasado ....
dir, a la adulación escrita y anónima, la personal, haVióse estudiante, viviendo en casas de huéspedes, es·
blada y directa. '&lt;o .. . . Ne podría .... Y seguiría inde· tor llegó a los oídos de Sanchez:
tudiando poco, paseando mucho, apartando su imagina· finidamente en su oficio, hasta que sus ojos no tuvieran
- l Cón:o va ese fondo?
ción del Derecho romano para fijarla en los versos y en
- Pronto acabo.
luz ni sus manos fuerzas para mover la pluma ....
Y leyó distraído:
las novelas.
En una de esas crisis negras conoció a Genoveva,
«Nosotros, representantes de las clases conservadoras,
¡Cuánto tiempo perdido! Corrían los años, y lenta·
una jovencita callada, blanca, fina, de grandes ojos y
no podemos aprobar las debilidades gubernamentales.
mente, con una pereza que causaba la :lesesperación de
pelo magnifico que, confundida entre el batallón de sus
La conducta del Ministerio frente a las provocaciones
sus padres, aprobaba las asignaturas y se acercaba al
hermanas, veía alguna vez en Recolectos a la caída de
de los enemigos del orden social, es inconcebible. Pedidoctorado.
la
tarde,
mos energía, mucha energía. No tenemos nada de co·
Era melancólico, flaneador, distraído, al vagar noc·
El padre, empleado de 12,000 con descuento, lucha- mún con les que aspiran a la subvención total de lo
támbulo, a las excursiones por las afueras, a las aventu· ba heroicamente por colocar a su prole.
rillas sentimentales que no dejan rastro. En el fondo de
.... &gt;
Era un hombrecillo resignado, siempre soñriente, con existente
-iQué malo es esto! .. . . -murmuró.- ¡Cómo brilla
su alma se aburría siempre ....
sonrisa pálida y tristona, que se llevaba a la oficina traMurieron sus padres, que vivían modestamente en
el lugar común!....
bajos particulares, estafando su tiempo al Estado con
El recuerdo de su hijo enfermo y de Genoveva lloro·
una ciudad de provincia, y quedó sólo cuando aún no una intrépida convicción. No bien hubo observado que
había acabado la carrera. Le faltaban dos años. Care- Sánchez y Genoveva se querían, precipitó los aconte- sa, Je asaltó de nuevo.
- No hay otra solución- dijo entre dientes. -Veré a
cía de bienes de fortuna, y si no pasó hambres fué por cimientos. ¡Una menos! Y lo arregló todo a la carrera,
ese usurero y le rogaré me admita una letra a tres me·
la protección del diputado del distrito, que le propor- temiendo que el novio se arrepintiese.
cionó un destinillo, de temporero primeramente, de
plazo .. . .. .
Se casaron. Y bien pronto un hijo, un angelito débil, sesReleyó
lo esc rito. Mojó la pluma y añadió penosaplantilla después.
llorón,
de
ojos
claros,
cabeza
grande
y
meningítica
y
pe·
M~s tarde, ya doctor t-n Derecho, pero con un odio cho mal conformado, aferróle la vida con fuertes lazos.
mente algunos párrafos.
Pero su pensamiento estaba lejos de allí, en el piso
enorme a leyes y procedimientos judiciales, pretendió
Sánchez lucía ya en qué pensar. Y sus pensamientos tercero de la calle humilde donde tenía su hogar, y don·
orientarse en la vida, ser algo más que un presupuestí· giraban
siempre
en
torno
de
pequtñas
realidades
ingra·
voco modesto y holgazán. El diputado que lo protegía, tas y prosaicas. Genoveva, paliducha, apocada, de salud de, respirando sibilante. con las mejillas arrebatadas
habiendo sabido que escribía versos y capítu)os sueltos vacilante, no pudo criar al bebé y tuvieron que resig· por la fiebre, dormía su hijo, mientras la madre, sin
de una novela inacabable, recomendóle para «repórter&gt;
fuerzas ni ~ara la protesta, lloraba ..... .
al yugo de un ama.
de un periódico defensor del orden y de los intereses narse
F ABIAN VID AL.
Luego siguieron meses y años de zozobra continua.
creados.
El heredero, salvado por milagro de la denticióu, no se
Y Sáochez, escéptico, desilusioocidO, cansado sin harobustecía. Enclenque, con la cabeza enorme, marchaber vivido todavía, lleno de rencores inconcretos con· ba por las estrechas habitaciones oscilando sobre sus
lra todo y coutra todos, convirtióse en colaborador de
La mejor manera d e goberna r es no gobernar dema·
piernecilldS delgadas.
Salía a su madre, ví clima, en su niñez y juventud, de siado.
RICH TER .
la nutrición escasa, de la vivienda sin sol ni aire, de to·

Er galeote

Señor Lic. don Robe rto Núñez, ex·suhsecretario de
Hacienda muerto en París, y cuyo cadáver fué
inhumado el miércoles pasado en el pan·
teón Español.
brillante de médico en Madrid, por la oscuirdad de la
d irección de una fábrica de hilados e n un pueblo desconocido, que constituía todo su patrimonio y el de su
madre ya vieja y el de sus hermanos "Anuncia" y " Clemente."

·

El padre de esta familia ha dejado una carta escrita
d!as antes de morir. en la cual participa a su primogé0110 el ma_J estado de los negocios, la hipoteca que grava la fá brica y la cual hay que pagar e.o poco tiempo.
Además, ~¡ honrado administrador, que de simple obre·
ro ha subido al pueEto que ocupa por su laboriosidad e
intelige ncia, dice que es preciso trabajar mucho y eco·
nomizar más, par~, que el negocio se salve, razones todas que convence,, al joven médico para abandonar sus
ilusiones y quedc. •se junto a su familia, pues su herma·
~o "Clemente" rec haza el trabajo y solo quiere su legí·
tima paterna para g;,starla alegremente.
H&amp;.n pasado seis i.i'ios y todo ha ido en bonanza; falta
un dí_a para pagar la mitad de la hipotecá que está en
la ca¡a, en dmero contante ahorrado con miles de tra·
bajos. " Agustín" y el viejo administrador están muy con·
lentos y hasta han rechaza-do la venta de la fábrica que
se les ha hecho. E l joven, para redondear aquella feli·
cidad, piensa ya en habla r de amor a "&lt;:.acra," prima
suya, pobre, recogida desde muy niña en aquel hogar y

Cortejo fúnebre que acompañó los restos de-! señor L ic. Núñez a su última morada.

s~ñorita Elvira Penagos, dama distinguida ne la
sociedad de Córdoba, muerta r ecientemente.

Cámara mortuoria de la señorita P enagos.

�CRONICA

Caprichosa y voluble como nunca, la Moda nos anunciaba hace ~co tiempo la predilección de que gozaban

En el mes de !\'layo, el más hermoso de todos los meses, aquél en el cual sonríen el cielo y la tierr;i; cuando
la naturaleza entera parece querer demostrarnos su
alegría, ya sea en la frescura de las plantas, cubiertas
de verdes hojdS, ya en la suave y delicada belleza de
~as flores primaverales _o en el canto gozoso de los pá1aros que descansan ba¡o la sombra de los árboles, nuevamente vestidos de lozanos retoños; en este &lt;mes de
las rosas&gt;, mis queridas lectoras, es el más apropiado
para hablaros de ; los vaporosos atavíos que la Moda
ofrece a las damas-distinguidas para embellecerlas y aumentar pro~
digiosamente todos sus
encantos
Así, pues, sin duda
será del agrado de mis
lecto, as &lt;JU e tratemos
de ese capitulo tan importante para la mayoría del bello sexo.
Tnútil parece decir
que los trajes de batista, piqué, muselina pritl·
cesa y linón de la Jr,
dia, son los más ade
cuados para los paseo,
en el campo, excursiones en auto y juegos de
&lt;sport&gt;.
Naturalmente que en
dichos trajes no figuran para nada las elegantes draperías con las
cuales se confeccionan
la mayor parte de los
atavios actuales, y la
razón de esto se presenta a la vista con la mayor facilidad,
pues las telas recogidas y los artísti·
cos pliegues, no dejan ninguna libertad en los movimientos y las graciosu jugadoras no podrían eje(:utar
esos simpáticos ejercicios si se sintiesen ~t,das entre las envolvientes
draperfas &lt;JJUe la moderna inspiración ha creado.
Pan los citados trajes de &lt;sport,&gt;
se usan mucho las faldas lisas y relativamente ceñidas, hechas en algún
género blanco, y, si fuere posible,
grueso, porque las telas ligeras no
resisten la violencia de los movi·
mientas, y suelen destrozarse desde·
el principio del juego. Así, puts,
el piqué, la batista consistente y el paño blanco, sumamente ligero, son las telas preferidas a ese respecto. El corpiño se hace, por lo general, en estilo.de blu·
sa, sumamente amplio y casi sin ningún adorno, porque
los volantes de enea je, las vaporosas pecheras y los lazos voluminoscs, tambié.... son un obstáculo, aunque pare,ca increíble semejante apreciación, para la libertad
absoluta de los movimientos,
Lo más bonito y cómodo en estos casos, es lo que la
Moda indica sobre el particular: unas angostas corbatas
de taffeta ó de terciopelo, que con sus colores vivos y
originales formen un contraste enérgico con la blancura
del traje.
Las mangas de estos trajes no siempre son de estilo
japonés, porque también impiden el juego del brazo; se
usan, pues, con costura en el hombro y son hasta el codo o un poco más bajos. Las faldas tienen un marcado
estilo sastre y se adornan, generalmante, con botones de
concha, de cristal, o bien se forman en la misma tela
del traje.
Pero no es debido hablar solamente de los atavíos
adecuados para juegos de &lt;sport&gt;, paseos y fiestas campestres; preciso es señalar algunos detalles interesantes
que se relacionan c;;on otras clases de «toilettes&gt;.

los encajes gru~sos, com'?. es el de Irlanda, el de guipure, el de Venecia y el te¡1do al &lt;crochet&gt;; pero he aquí
que de improviso nos profetiza el reinado indiscutible
y absoluto de los encajes ligeros, tan frágiles y ligeros
como un soplo de brisa. De modo que el punto de agu·
ja, al estilo de Alencon, el encaje de Malinas y el finísimo valenciano, tendrán todo e 1 favor de las damas de
buen gusto para confeccionar sus elegantes atavíos de
tarde o de noche.
Los dibujos de estos encajes son verdaderamente exquisitos y admirables: unos tienen marcada inspiración
persa, cambiando los asuntos tanto cuanto varía la brillante imaginación de
~
'
los fabricantes de tales
I"'
- ,,
artículos. Las combina,
ciones de flores y de
(
ornatos son inagotables;
muchas de ellas son copiadas de los magníficos y antiguos encajes
de Ioglaterra; otros, de
los incomparables encajes de la poética ciudad de Brujas, y los
unos y los otros se destácan sobre fondos increiblemente finos; casi
impalpables por su misma delicadeza. También hay algunos encajes cuyos fondos tienen
fantásticos dibujos, inspirados en figuras de
geometría, como ¡hexágonos, triángulos y polígonos. La manera de
colocar los citados encajes cambia mucho,
c o m o comprenderán
· mis amables lectoras;
pero allí es donde reside, más que en nin~una otra parte, el talento y la graciosa
habilidad de las modistas y costureras.
Uno de los modos más aceptables para la colocación de esos suntuosos encajes, es ponerlos en c;ilidad de túnicas
cortas, cuando se trata de trajes de etiqueta, o también se emplean para hacer con ellos artísticas draperias, ligeramente plegadas o recogidas, a fin de
que no se pierdan los hermosos detalles
de los dibujos. Cuando el traje es blan•
co, cubierto con encaje negro, o de
algún color obsr.uro que contraste con .
la blancura del traje. el efecto no puede ser más bello. Así es un atavío que
hemos visto, representado en algún mo·
delo de las últimas revistas europeas,
el cual se hace en seda liberty azul
a,:,ero, cubierto con encaje Chantilly blanco. Para los
trajes de tarde, el encaje se coloca en volantes que imitan draperías; pero ya hablaremos de este asunto en la
próxima crónica.
MARGARITA.

Sombreros parisienses para veraoo.-Ultimo modelo de
tra jl;l estilo §astre.

Las jóvenes solte ras entran en el baile después de su
madre, del brazo de su padre o hermano; a falta de pa·
rientes próximos, van solas detrás o al lado de su ma·
dre, a la que da el brazo el dueño de la casa.
Se sientan delante o al lado de ella y sólo se separan
de la misma para bailar. Durante la cena se colocan
también a su lado, o por lo menos en la misma mesa.
Una joven casada o soltera no puede desairar a una
pareja que le desagrada bajo pretexto de cansancio, so
pena de no bailar en el resto de la &lt;soirée&gt;. Un cabaHero desairado de este modo tendría derecho para pe·
dir una satisfacción a su padre o a sus hermacos, si la
viese bailar con otro.

. Jvidando que ha ofrecido un baiS 1, o
. d b
1 cepta nueva pare¡a, e e excusarse
c~nª los dos caballeros y PE:rmanecer en
su s;tin ñur,.ote dicho b:tile: ~n este
ca.~o el último comprom~hdo 10s1ste cerca d·e ella. para que baile con el otro.
Este es un acto de buen gusto, tacto
más meritorio cuanto que cues~
al
amor propio de un caballero. - - . .
Una mujer da una prueba de d1go1d d O mostrándose ofendida cuando es
a · 'tn de semeiante olvido ¡;or parte de
o b ¡e o
. .
s
un caballero. Debe ª?m1t1r sus excusa
,•.concederle en segmda el perdón que
suplica.
b"
Al llegar los hombres, cam 1an un
apretón de manos eón el dueño de la
casa o se inclinan ante é_l y van a
saludar a la .dueña. En segmda se mezclan en los grupos ya formados o se
mantienen de pie en medio del salón,
en el hueco de un ):&gt;alcón o donde encuentren espacio hbre. .
.
.
Van a saladar a sus conocidas lll!De·
diatamente que éstas han tomado asiento; pero sería de mal gusto ~abiar con
ell.&lt;s, a no ser que baya _un asiento desocupado al lado ne las mismas y les au·
toricen para sentarse un momento.
· Ningún hombre debe permanecer de
pie delante de las damas sentadas alrededor del salón del baile. De este modo podría impedír que se invitase no
sólo a la dama delante de la cual se
encuentra, sioo también a_sus vecin_a s
de derecha e izquierda.
Unicamente cuando el primer salón
está lleno, pueden los invitados extenderse por los demás a su capr_icho; . sin
embargo las jóvenes deben permanecer en eÍ salón del baile.
Los caballeros que llevan uniforme,
colocan la espada de pie junto a la s!·
lla de su pareja, pues no se puede bailar con espada y espuelas. Bajo ningún
pretexto pueden los caballeros bai_lar sin
guante~. pues ~ería (!n ello? una rncoo-

veoiencia t;-.o grande como en una mujer.
Un hombre bien educado no estrecha nunca a su
pareja: únicamente la sostiene rodeando ligeramen•
te el talle de la misma con
su brazo. Esta debe apo·
yar su mano sobre la del
caballero, el cual no deja
dicha mano mientras baila
un vals o una polka. Bien
sea la pareja uoa mujer casada o una soltera, la actitud es la misma, pues am•
bas tienen derecho a igual
respeto.
Desde el momento en
que ella manifiesta tal de·
seo, deja de bailar y se se·
para de ella a cada descanso. Conservar su mano
en la suya o el brazo al·
rededor de su talle, sería
dar prueba de no tener
educación.
Evita el llevar a una jo·
ven fuera del salón en que
su madre está sentada, y
bajo ningún pretexto debe
encargarse de su «bouquet&gt;o su abanico. Si le
habla, -debe hacerlo en tono bastan!-, alto para que
los que está n cerca oigan
lo que dice.
Hablar mientras se valsa o polka, es tao inconveniente como incómodo. Toda mujer bien educada
de be ;,bstenerse de ello
igualmente que de toma;
una actitud de abaudono
sobre el hombro de su pareja.

!'.?:.s

Caprichosas tocas para vera¡¡p.-Rjca tojleHI" 9e paik

�El almi de los perros

Consultas
UNA CARTA
TAH0SER: Con toda oportunidad recibí su hermosa
carta; la cual conservaré con grande interés, pues por
todos·conceptos lo merece. Mil gracias, querida amiga;
no sabe usted cuánto placer se experimenta al verse favorecida con frases tan amables como las suyas, y, por
mi parte, tan inmerecidas. En ellas se adivina, más que
otra cosa, la espontánea simpatía de donde nacen.
Co¡i todo gusto volví a ver la linda postal que se sirvió devolverme. l Acaso pronto recibiré alguna otra, del
misterioso viajero que desea conocer a fondo el dulce
corazón de «Tahoser?&gt;
Las piezas de piano a que alude en su carta, pueden
ser las siguientes: «Elevación&gt;, «Lolita&gt; y la «Lisonjer..&gt;,
de Cecilia Cbaminade; «Airám&gt;, «María Luisa&gt; y «Soñadora&gt;, de nuestro inspirado compositor Ernesto Elor•
rluy, y una linda serenata del maestro Ponce, que se publicó ¡en uno de los números pasados, en este semanario.
¡Ojalá que con la suave y deliciosa influencia del arte
musical, su alma vaya encontrando poco a poco el olvido de ese amor sin vemural
MODELO
E~IILIA: Doy a usted el modelo que desea de traje
para reunión; está hecho en charmeuse azul Nattier,
adornado con &lt;ruches&gt; de ¡¡asa del mismo color que van
colocados a la orilla de la túnica y de las mangas, cortas hasta el codo. El corpiño tiene cruzados los delante·
ros, cerrándose por el lado izquierdo con un pequeño
ramo de flores de seda, blanco marfil. La cintura es de
t...ffeta azul Nattier.
Como usted verá este traje es muy adecuado para una
joven de poca edad.

SOBRE USOS DE SOCIEDAD
MARY: No se acostumbra que los amigos, aunque és·
tos sean íntimos, acompañen a sus amigas en la calle, ni
mucho menos que vayan a pasear con ellas al campo,
sin llevar entre los invitados a alguna señora de respeto.
Esta costumbre será muy bien admitida, como usted dice, en los Estados Unidos del Norte, pero en nuestra
sociedad no se ha podido aceptar nunca la referida costumbre, y para ello existtn razones de importancia, que
sería largo, y quizá indiscreto exponer a usted en las presentes lineas. Basta con decir que ni el carácter ni el
criterio de las personas de nuestro país se adaptan a
ciertas costumbres de las señoritas norteamericanas,
aunque éstas nos lleven una indiscutible ventaja en civilización y buenas maneras.
·
UN IDILIO ROTO
M1~u: ¡Cuánta tristeza me ha causado su carta! ....
Al ver que el tiempo transcurría sin que usted volviese
a escribirme, la juzgaba feliz; pensé que su vecino ya le
había declarado su amor, y me complacía en imaginarme su reciente ventura, sin tener ningún resentimiento
por su silencio, pues demasiado sabemos que la dicha es
un poco egoísta y gusta del aislamiento para dejarse sentir en toda su plenitud.
Pero grande y triste fué mi sorpresa al ver cuál ha
sido el motivo de su silencio. Una larga enfermedad;
una fiebre de muchos días. acabó con la vida de su vecino y con la naciente felicidad de ambos.
No k• ~ude usted, querida amiga; las grandes alegrías
son pasajeras, y sobre los amores verdaderos, flota casi
siempre una sombra funesta.
Su vecino era un joven inteligente, honrado, laborioso y de nobles sentimientos; ya le había declarado su
amor y le aseguraba que al terminar su carrera la haría
su esposa; gozaban los dos de ese primer capítulo de la
exetnsa historia del amor, cuando vino la muerte a rom-

per el bello idilio, separando dos almas que ya no formaban más que una sola! !Pobre «Mimí!&gt; ahora si que
podrá decir como la dulce protagonista de la célebre
obra de Puccini: &lt;volveré a l solitario nido&gt; .... Volverá,
sí, pero no sola como a ntes; llevará a su lado el recuerdo que es un fiel y afectuoso compañero. «Mimí&gt; amó
y fué amaQ;t; ya no est;.rá su cor«zón abandonado por
completo; no habrá en su alma una obscuridad abs'J)uta,
porque la historia de ese breve pe ro intenso amor, será
como una lámpara siempre encendida, que iluminará
las tinieblas de su existencia.

fan las rubias de un modo indiscutible; desde la rubia
que ostenta cabellos de oro mate, hasta la que tiene en
fUS rizos el color rubio rojizo de las admirables pintu·
ras venecianas. ¿Está usted contenta, rubia y linda «Marietta ?&gt;
MARGARITA.

La Moda.--EI Corsé

PARA L.\S MANOS
La moda tiene sus exigencias; pero cuando esta moda
en busca de la elegancia va en contra de las leyes de
CLARA: Use ustecl la siguiente fórmula para quitar a la higiene y compromete la salud y la estética, es pre·
sus manos, antes tan blancas y tan lindas, esas manchas ciso intervenir seriamente.
Las damas de la antigüedad se conformaban, en cuan·
de que me habla.
Se mezcla una cucharada de agua de Colonia con to a cors6, con una faja de tela sencilla, pues se envolvían en las severas y largas túnicas tan cómodas y lindas.
La Edad Media dejó también a las mujeres sus amplios vestidos que b~jaban basta el suelo; en la época
de Juana de Arco se empezó a usar una especie de coraza exterior, de piel.
Pero la moda del corsé auténtico, parece haber nacido en Italia y precisamente en Venecia.
Hecha de tela y ballenas, tuvo por fin de cambiar las
proporciones del talle. De Italia esta moda pa.:;ó a Francia, y la form3. entonces se modificó hasta llegar a ser
un objeto de molestia y a veces un verdadero martirio.
Más tarde, siend&lt;&gt; demasiado flojas las ballenas, se
hicieron de hierro, una verdadera coraza que encerraba el estómago e impedía algunas veces los mc,vimientos, puesto que hasta los cuellos llevaban finísimo alambre
España no quiso ser de menos y preparó e i corsé
más largo, una verdadera cárcel en la que las pobres
elegantes parecían puestas en un tubo.
Y parece que muchas damas bordaban su corsé o escribiesen alguna frase; dícese que Ana de Austria llevaba sobre su corsé estas palabras bordadas: «Descanso
sobre el corazón de mi señora&gt;. ¡Pobre corazón!
Después, en la primera mitad del siglo XVII, el mundo elegante se olvidó del corsé. En aqut,l tiempo la moda imponía la caza, y para cabalgar hubiera resultado
imposible el instrumento de tortura que dejaba las fi ·
guras inm6viles.
Mas al principio del siglo XV, el gusto de las damas
se fué modificando; se dejaron las corazas de hierro y
se volvie ron a usar las ballenas. M.ás tarde, los médicos,
los moralistas y los autores cómicos, se lanzáron. contra
esa bárbara costumbre.
La forma fué modificándose al principio del siglo
pasado en España. Con los trajes anchos se usó el corsé 1,rguísimo.
El corsé moderno tiene una forma más higiénica y
que permite la completa libertad de movimiento, con
muchas ventajas para la salud.
En muchísimos colegios de Ioglaterra, Alemania y de
los Estados Unidos, se prohibe el uso del corsé, adoptaodo una simple fajita cómoda.
Cuéotase también una pequeña anécdota sobre el
corsé y las ideas del ilustre hombre de ciencia, Cuvier.
Este, que deploraba la horrible moda femenina, quiso
un día convencer a una elegante dama, pálida y demacrada, que vivía encerrada en un horrible corsé.·
El culto hombre eoseñóle en día una espléndida flor
otra de glicerina y dos gramos de tintura de benjuí; se
añade el jugo de un limón grande y se pone esta prepa· abierta y olorosa y díjole: &lt;Esta flor es vuestra imágen,
ración dos veces al día, hasta conseguir el objeto que se señora; ella se os parecía ayer y se os parecerá mañana&gt;.
desea.
El día siguiente, Cuvier acompañó a la señora en P-1
mismo jardín; fué con un grito de asombro que l« bella
dama se apercibió de la flor que tan hermosa el día anA UNA RUBIA
tes, se bahía marchitado sobre su tallo.
Sin decir una palabra, el naturalista le enseñó a la
dama el tallo sobre el cual había hecho, con un hilo,
MARIETTA: No se disguste con «Margarita&gt; porque un nudo estrecho.
L'L comparación era buena; pero no sabemos si la
ésta ha dicho que las morenas siempre triunfan sobre
las rubias en cuestión de belleza: no es opinión perso- elegante señora baya quedado convencida ....
nal, estimada señorita, sino que la mayoría de los hombres piensa de tal modo, y por eso me atreví a dar aquella respuesta q ue a usted Je ha parec ido poco fundada.
Sin embargo; tal vez la razón está de su parte, a lo
menos en Jo que se relaciona con la época actual, pues
en París, la capital del mundo civilizado: la ciudad en
que con más empeño se rinde culto a la belleza, triun-

,,,.

¿Tienen los ~erros un a lma semejante a
la nuestra y son posibles las comunicacio·
nes telepáticas entre ellos, perros y nos·
otros hombres?
El astrónomo Camilo Flammarión plan·
tea el problema, sin resolverlo, en una car·
ta dirigida al &lt;):'ew York Herald &gt;
En tal escrito refiere el hombre de cien·
cia un hecho verda\ieramente curioso.
El astronómo Graeser de Losana po·
sP.ia un hermosísimo perro de San Bernardo,
llamado «Baby&gt;, que era su fiel compañero
y guardián.
«B:iby&gt; no se separaba un momento de
su amo, echado a sus pies en tanto estudiaba, siguiéndole luego en el paseo y en la
alc-oba por la noche; ~iempre se veía juntos
al astrónomo y a su liermoso can.
Los visitantes eran acogidos por &lt;Bob¡ &gt;
en forma tan amenazadora, que la familia
del astrónomo decidió deshacerse de él,
dándole muerte, y &lt;Baby&gt; fué conducido
al sacrificio, ocultando la cruel decisión a
su amo.
Graeser estando en su estudio sintió abrirse la puerta para dar entrada a l perro. El
animal parecía sufrir y se plantó eu el din·
tel. El amo lo llamó inútilmente. · Una segunda orden decidió a «Boby.&gt; a ac~rcarse
lentamente a su amo, dirigiéndole una mi·
rada tristísima al tumbarse a sus pies.
Graeser se inclinó para acariciarle; pero
su mano se agitó en el vacío; allí no había
nada ; «Boby&gt; era unl. S(•mbra.
El astrónomo buscó entonces a su hermoso perro y supo que lo habían matado. El
instante de la muerte coincidía exactamente con el de la aparición.
Flammarión formula la hipótesis de que
en el punto de recibir «Boby&gt; el golpe
mortal, había pensado en su amo con la intensidad de la desesperación, y una onda
etérea había cruzado de su cerebro al de
su amo
Fl
·d
b'é
ammanon r~cue_r a t~m .' n que en Ios
«!'--nales de las c1eoc1as ps1q~11cas&gt; han re·
g,st_rado muchos casos seme1antes de tele ·
palla e ntre los perros y sus amos.

)lo pretendía cerrarla, del lado de los

Campos Elíseos, por arcadas y pórticos
La resurreccmn del Pa- adornados
de estatuas ?
Yo amo aquella inqu ietud en el hombre
lais-Royal.
de Santa-Elena y en el hombre del Gran.Dios uos da las nueces . ..... pero

00

las

rompe.
. Ei que tenga miedo a los pájaros, que no
siembre.
El hombre capaz de hacer fortuna en
un año merece ser colgado doce meses aotes.
'
El obrero es amo; el trabajo, esclavo.
Debe escogerse la mujer con las orejas,
no con los ojos.
No son las mujeres ,·irtuosas las que más
En un tribunal:
E l presidente:-Diga, testigo: ¿ usted pre· se resisten a las acometidas del amor, son
las mal formadas
senció la reyerta '
El testigo:- Sí, seoor presidente.
El presidente:-¿ Recuerda cuáles fueron las palabras que provocaron la agre·
sión?
El testigo;-&lt;Es usted un imbécil&gt; señor
presidente.

4140

Los más grandes espíritus han tenido la
inquietud de lo que se llama en nuestros
días, un poco enfáticamente, «la estética de
las ciudades.&gt;
Napoleón, para no citar sino uno.
París le debe, al menos, el proyecto de
la estrella de avenidas que resplandece al
rededor del Arco del Triunfo, y tiempo le
faltó para erigir sobre la colina que hace
frente al Campo de Marte y en donde está
hoy la mezquita concierto del Trocadero,
el imperial palacio del Rey de Roma.
Y Chateaubriand! ¿ No debemos a su mano un diseño de embellecimiento de la Plaza de la Concordia ?

Bé.
El!os son los patronos de tantos humildes
ciudadanos que su~aan, también, con el es·
pleudor de la ciudad y su belleza arquitectónica.
Cada quien tiene su proyecto conocido o
su plano secreto.
Cada uno, en su imaginación, supoce,
dispone y propone.
Tienen sus ideas, sus deseos. Tienen sus
insignias de bufón,
Todos dirigen, en su fantasía, grand es
trabajos.
.
Son felices. París es el tablero rnbre el
cual jutgan su partida.
Resumen en sí mismos los días de Haus··
mano o de Alpbaud y las noches de Pira
nesi!
Yo tengo por amigo uno de estos soñadores.
Es un sujeto amable, inteligente y erudi·
to, pero su cerebro está arreglado arqui·
tectónica mente,
Cuando uno va a verlo lo halla en su
mesa de labor o, más a menudo, tendido
boca abajo sobre las alfombras, delante de
él desplegados los planos de París y las
largas hojas de papel cubiertas de r asgos.
El lápiz en la maco. el ojo atento. Mide ,
estudia.
París es él, su París, sobre el cual reina
como amo.
Cuando por acaso descubre una combi ·
nación, la apunta.
Eosancha calles, redondea plazas, tala ·
dra bulevares, siembra parques ....
Su principal ocupación es el Sena. ~ o
c reáis que procura dar sombra ni fbres a
sus ribas.
No creáis que construye puentes. ~ o.
Hace algo mejor.
Cambia el curso del río. Juzga que el
Sena corre mal.
Y hé ahí que lo toma en Neuilly--0h !
pasa todo entero, con la mitad sería suficiente!-Y esta mitad del río dividido lo
conduce por la Gran- Armada, lo hace pasar bajo el Arco del Triuufo,descenderlos
Campos Elíseos, atra,·esar las Tullerías y
detenerse en la Plaza del Carrousel, trans-formada en lago! Después de lo cual la
restituye a l resto rlel río.
¿ Qué opináis? París tendría así un G ran
Canal que ,•a ldría t,rnto cerno el de Veos·
cia!

Pero si París no tiene aún su Gran Ca·
nal que le sueña mi amigo, tiene ya casi
su plaza de San Marcos.
. Esta plaza San Ma rcos de París es nue,--

�EL MUNDO ILUSTRADO

Peligro Entre Los40 y 50 Años
En nin~n otro tiempo está la mujer mb
propensa a sufrír física y mentalmente como
cuando Je llega la "Edad Crítica" ó "Cambio
de Vida."
El problema estriba entonces en la
habilidad de arljustar el sistema á las
nuevas condiciones.
Algunos de los síntomas del malestar
nervioso que se experimenta son aquellas
sensaciones terribles como de llamas
interiores que parecen afluír toda la
sangre al corazon hasta que este órgano
pai:ece que va á explotar y aquel desvanecimiento que se siente después el
cual viene acompañado de escalofríoi;, en
cuyos momentos se llegaá creer que el corazón dejará de latirpara siempre.

El Compuesto Vegetal de la Sra, Lydia E. Pinkham
fué preparado para llenar las necesidades del sistema de la mujer en este
terrible período de su vida y todas las mujeres que lo toman pasan por este
cambio con seguridad y sin sufrimientos.
. ~u1!!ord, Alab~ma. - ~ •~staba tan nerviosa y d~bil cuando llegó la "Edad
Cr1t1ca· que tem1a morir a _c~da momento. M1 marido tuvo que poner
pedazos de goma en !os qu1c1os de las puertas pues el menor ruído me
afectaba muchísimo.
"Tenía también dolores de espalda y sensación de llenura en el e11tómago. · Leí que el Compuesto Vegetal de la Sra. Lydia E. Pinkham e ra
recomendado para estos casos y co~pré una botella. Me causó tanto provech? que seguí tomándolo y me d1 perfecta cuenta de que sus reclamos
son sinceros. Recomiendo el Compuesto Ve~tal á todas las señoras que
sufren como yo gufrí. "-Sra. F. P. Mullendore, Munford, Alabama.
Si est:i Utl. sufriflndo nlguna de f'Stas t&gt;nfermedades y 1lesea 1m
~use~o l'SJl~cinl, ~~~iriha, Mnfülencia)mente ;\ Ly11ia ~• Piukl!fllll Medi•
eme ('o., L) 11 11, )l.1ss,. },. U. ele A.. su carta sen\ abierta, le1da y COR•
testatla 1ior nna ~e:)om y considerada estrictamente eonftden~ia l.

a traer un poco de actividad y de su movi·
miento de otra época; nioguoode estos proyectos ha sido adoptado y el viejo PalaisRoyal continúa desmoronándose lentamente.
Yo no creo, por otra parte, que se llegue
a devolverle su antiguo esplendor y su antigua fama. A pesar de todo, el Palais-Ro·
ya! no volvera a ser jamás lo que antes
fué.
El árbol de Cracovie está bien muerto,
lo mismo que el castaño de Camilo Des·
moulios. Ha termioado irremediablemente su existencia de galantería, de fiesta, de
política, de frivolidad. Ya no será más el
Palais-Royal de Restif de la Bretonne y de
Louvet. sino apenas el que describía Balzac en la "Peau de Chagrio."
Con todo, habría acaso un medio de restituirle un poco de vida, no de vida ruidos~ y alegre, sino de vida tranquila y digca,
e n proposición con la nobleza de su decoro, en a rmooía con su ,·ejez.

EL MUNDO ILUSTRADO

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Constituye el remedio soberano contra los CAT~RROS, las BRONQUITIS
crónicas, la GRIPE, el RAQUITISMO y la ESCROFULA. Aumenta el
apetito 7 lu fuerzas, agota las secreciones y previene la

TUBERCULOSIS

&lt;,,.,.
ll-,.

◄fle,r.,

-

GE',

C0URJ11:VOIE-PAB18 1

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••1••

o&lt;t•• i•• f•'"'

1

EDUARDO UCEAGA.

Uno de los comercios más florecientes en
París es el de las antigüedades o, para llamarlo con un nombre menos ostentoso, el
Médico encargado del dedel «bric·a-brac&gt;.
Este comercio es, además, una industria,
partamento de enfermedaporque los comerciantes de curiosidades
des nerviosas,
son gentes industriosas.
Abundan demasiado, pero este exceso
viene quizás de las exigencias del público.
La pasión por las &lt;vejeces&gt; y &lt;traperías&gt;
Administrador,
se ha extendido de tal manera que los anticuarios, para satisfacerla, se ven en ocasiones obligados a secundar la obra del
tiempo.
Sea lo que fuese, yo no conozco nada
más divertido que sus tiendas, que su desorden de muebles, de cuadros, de objetos
curiosos, donde se aglomeran mil reliquias
del pasado.
Amenizan la calle en q ue se hallan. Son
un placer para los ojos. Detienen al transeúnte y atraen al aficionado.
Los anticuarios poseen sus centros de
EL DESARME
predilección.
El malecón Voltaire Y el muelle l\IalaEl famoso escritor Stead. que murió en
quais, la calle de los Saints-Péres, la calle la catástrofe del &lt;Titanic&gt;, a propósito de
del Seoa, la calle de Renoes, comparten la iniciativa del Zar para el desarme de los
Suavi,.a la piel y la da una bl~ncura naca,ada p&lt;rfecla. ' cura radica¡m;.,,
sus favores con la ca lle de Chateaudun Y· ejé rcitos europeos, escribió al humorista
irritac1oncs y s:ibanoncs Forllfie.:t las unas)' las da brillo, lranspart.ncta.
alg~nas otras.
.
~Iark Twain, preguntándole su opiniónres·
AGNEL, n•:ttYt:MtSTA, t6, Avenue de l 'Op6rs, PAR.IS
Es es~o lo que les atrae u na chentela pecto del asunto.
.
,
.
fiel, paciente y numerosa.
~Iark T waio se apresuró a contestarle
ti:o 1ard1_0 del Pala1s- Royal, con sus galePero, ¡cuál no sería el _placer de lo~ afi- por un cablegrama, t!D el que decía:
nas cub1er_tas en los ángulos.
.
cionados si hallaran reunidas en uo mismo «Querido Mr. Stead.
La seme1aoza es real por la extensión Y paraje sus tiendas preferidas
El z
·
d
yo tam b"é
.
d d" ·
,
«
ar qmere esarmar.
I o
por la forma ·
.
, .
S1
todas,
en
vez
e
1spersarse
aqui
Y
desarmo.
Con
esto
no
tendrá
usted
mucho
O
La plaza y. el 1ard1n
tienen
poco
más
llá
t
bl
·
por
·
mplo
ba1·0
las
•
•
•
.
.
b
a , se es a ec1eran,
eie
•
traba¡o para de1ar asegurada la paz uo,vermenos las mismas_ d1meos1ooes. Am os es· galerías del Palais-Royal, locales que pa· sal.
táo rodeados de hendas.
.
recen ciertamente dispuestos para su ioMARK TWAIN.&gt;
Eo París, como en Venecia, las palomas teo~ió~!
.
.
,s e posan y arrullan sobre las cornisas. Sólo
S1, sie mpre m~ ha pare?1do que el Pala,sDESCO~F IAllSE
El bello sexo se
que nu1:stras galerías parisienses resultan ~oyal se prestan_a ma rav1ll~mente a s1;r·
01!. LAS f'ALSlPICACI011"ES É IM.lTACIONBS
complace al saber
desiertas y melancólicas, comparadas a las v!r de una :spec1e de P~lac10 de la Curioque una sola aplide Venecia, tan alegres y frecuentadas!
s1d,ad, de Cmdad del Bnc-a-_B_rac. ,
cación del Real
Quién, en efecto, no dudaría hoy que el
Qué buen_ ~fecto producir!ªº alh todas
Exigir la
Palais-Royal fué un lugar a la moda? El esas i;osas v1~¡as, en el día discreto de _las
E xtirpad or que ahora se aventura a entrar allí no pue- galen~s cub1er!as, donde estarían al '.1-bngo
Firma:
de V ellos de menos de experimentar una impresión de la mtempene y donde se les podna exa,
,,
de soledad y abandono.
min~r cómodam~ntE;_, sin trab_ajo!
' Sirene es
Cada año esta decadencia va acentuáoComo amorn1zanan de bien con el de·
suficiente para hacer
dose. Poco a poco los p;iseantes se hacen suso del lugar.
.
~~:a~'l~~c;.~0e~ 1~; más raros, los a lmacenes y cafés cierran
Cémo ~e bermo~eanan ag_rada~lemeote!
iQué bien _estanan e!1 su silencio!
.
I)tllos defectuosos en cualquier.. parte del s11s puertas. El comercio abandona aquel
Sí, ya es tiempo de JDstalar el comerc•o
cuerpo, sin molestia, Irritación, aolor 6 lo- sitio que fué uno de los centros más briconv&lt;!Dlencla.-El cutis queda fresco, suave, lldntes.
del Pasado.
.,, llmolo como si jamás hubiese estado cuLa caída data de lejos. Sin embargo, ¿El_ Palais-Royal no. encoo_traría en _el
bierto de pel06 Ó pelusilla -El Real cuando yo recuerdo el Palais-Royal de mi cambio una_ man:':rª, lógica y cierta de aproiofancia, lo vuelvo a ver aún con sus tol- vechar su situac10n,
Extirpador de Vellos " Si- das
de provisiones de pescado y di, legum• _1~º- c~tá todo preparado en esta nueva
rene' 1 solo cuesta $2.60 (Perfumado $3 00) bres primerizas, con sus muestras de joye· d1sP_Osic1ón?
.
, .
Por correo certlftcado :.!5 cta. 111 ás. Muestra ría resplandeciente y lujosa, con sus vitri~ID perder nada de_ ~u caracte~,anhguo
sudc!ente para una apl1caclóo 30 cts. Se en- nas de tafileterías elegantes y ricas.
y sJDgular, se cooverttna en un pintoresco
vía oor correo caraoando el fran queo.
No es el mismo de hoy. Del comercio pas:o que teo~ría pronto sus conc~rre~tes,
Depósitos: JOHANSEN, FÉLIX Co.,
Avenida S. Francisco, 43.-J. LABA· de lujo ha venido el comercio de pacotilla venidos a rendir sus deberes al dios B1beDIE Sucs. Co., Avenida S. Francisco y hasta el de peores industrias. Allí se lot; y, bajo los ár~les, a_l red~r t.\el es·
39.-J . UIHLEIN Sucs., Av. Bolivar venden cosas chocantes y ridículas, que no tanque. se les v«:_na med1tando_sobre algu•
parecen tener sino muy raros compradores. na compra, o sonando en el balla.'.!gO ma25. - MEXICO.
Pero por más pasado de moda y más so- rav!lloso_ que ~recuenta el espíritu _de todo
CURACION
litario que él parezca, el Palais-Royal tie- ~ntii;uano, m,1entras que las palomas del
ne todavía su encanto, un eucanto debido ¡ardm les hana pensar en la arcada donde,
RADICAL
a su disposición arquitectónica, a su aban- caso de lluvi_a, amonton!rían lo que li:nen
dono, a su soledad misma.
de más precioso, es decir, todos los ob1etos
RÁPIDA
Más de un&amp;. vez se han buscado explica- inútiles, enca'ltad?~e~ y frági!es, que son el
·SlaOopalba - al iaJtcclaHS)
CAANIE - QUINA • HIERRO
ciones a cada atrofia progresiva y los· me· tormento y la delicia de ~u vida!
o
El mai 1,-:cot1,t1lt1V•ntfl sohel·~nc, tri
dios de remediarla. Muchos proyectos hao
HE~RY DE REGI:--ER.
lo c.M&lt;&gt;• .i. : Cloroa1!l, An cn\la pro•
sido elaborados. Se ha pensado en romper
el circuito tao estrecho que aisla este rio•
tunda. ~&amp;l.an,,. M&gt;=ll'lU-W&gt;OlO0CS
o o o
eón de París y aleja la vida de él.
dolorosas, Calentu.r1te.
Cada
~ lleve. el•
s~ ha pensado en abrir una larga vía
C&amp;J.Je R1, Dc11eu, i~. J&gt;ans.
cápsuie. de este Modelo nombre: IIDT
que
lo
ponga
en
comunicación
más
direcEn
Persia
hay
un
Eombre
diferente
paror-.t ·•fllllCAU•·· - -·
ta con los barrios vecinos y que le vuelva ra cada día del mes.
P!RlS, 6, Rne llYIIDUI J ID totta· 12! rar11ac1u.

Dr. A. Ruiz Erdozáin

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ANEMIA

-:::~o'!:ej/r!:i':111-

Del arte y de la vida.
Sin ser yo un Edg:ird Poe, sin haber lle·
vado jamás en mi cerebro las siluetas de
fantásticos duendes, ni escuchar los pavoro·
sos graznidos de los lúgubres cuervos, he
sido en cierta ocasión de mi vida acosado
por una infernal alucinación, que de no
haberla combatido ¡Jrootamente con la eficaz acción de la ciencia, ya hubiese dormido en la mansión del eterno reposo.
Me volví hace algunos años un desesperado buscador de las &lt;fórmulas.&gt; Busqué
las más inusitadas y laberínticas fórmulas para resolver las ecuaciones de la vida, y a
fe mía, que observé, con asombro, mi gran
facilidad para encontrarlas.
Mas un día .... un día cuando leía tranquilamente el &lt;Eclesiastés,&gt; me asaltó la
brusca impresión de un deseo .... Yo deseaba buscar la fórmula de la Felicidad.
Pero en vano luché, llamando con mi mano
crispada a la infranqueable puerta del Ar·
cano; en vano corrí con pie inseguro hacia
aquel horizonte sin horizonte; en vano . ... ,
sí, todo en vano; mi espíritu se esfumaba y
la fórmula no venía.
En una ciudad populosa, me detuve cierto día ante una lujosa vitrina, porque el título raro de un libro, llamó mi atención.
Pasé al interior del grao establecimiento ..
y, ¡oh!, terrible acceso de la más espantosa
alucinación: allí vi cierto joven, a quien he
llamado por muchísimos años &lt;el iluso,&gt;
cuya faz sonreía irónicamente, sonreía como un imbécil, como un necio, pero sonreía ....
Desde aquel día, mi familia me declaró
«maniático de la sonrisa.&gt; El médico que
me asístió se sonrió tranquilamente; todos
los que me visitaban sonreían, y yo, yo
también sonreía y veía en cada lugar una
sonrisa ....
No me ha sido posible recordar todo el
proceso de la penosa enfermedad, pero
siempre he conservado ua vestigio de la
infernal alucinación, la cual suele hacérseme real, cuando en alguna parte veo la ex·
traña sonrisa de un &lt;iluso.&gt; Allá diviso el
fatídico gesto, eu la cara de aquel que son·
ríe a causa de su no discutida superioridad
s-:,bre todos. Aquí cruza la calle, cou airoso
t,laote, ese que sonríe porque todos te llaman el supremo escritor. Ahora viene uno
que sonríe olímpicamente, sonríe porque é l
es orador y poeta. Y allá, sobre un banco
de piedra, aquel otro sonríe por su traje
lujoso y su lazo impecable en la roja corbata.
·
Pero al fin mi familia me ha declarado

Parls, 165, Rue St.ttonorE J todas Farmacias

-··-··-

1Boteusi'8 J te una Pnresa absoluta

VINO ARDUO

v

de los• Piojos Recientes Persistentes

~--

HAY QUE SER FUERTE,
Para obtener en la vida dicha
6 provecho es necesario poseer
cierto grado de fortaíeza. Las
personas débiles se ven siempre
prirndas de las cosas que constituyen la crema y nata de lo que
el mundo puede ofrecernos. Esas
personas darían sin vacilar todo
lo q ne poseen por adquirir fuerza
y vigor, pero no saben donde podrían efectuar el cambio. Taltls
personas se fatigan en seguida y
caen en un estad.o de depresión
y melancolía. Con facilidadpierden peso y se quedan delgadas y
enclenques. Lo mismo los jóvenes que las personas de edad
mediana y aún los niños sufren
frecuentemente y hasta se mueren
de lo que parece ser un desgaste
visible y debilidad. El desaITeglo
se halla en los nervios y en el
sistema digestivo. El remedio es,
pues, un tónico seguro y poderoso,
que limpi~ y fortifique, como es la
PREPARACION de WAMPOLE

Lt cual nunca fa Ha en su empresa
de hacer fL•~rte al débil. Es tan
sabrosa como la miel y contiene
una solución de un extracto que
se obtiene de Hígados Puros ,de
Bacalao, combinados con Hipo."
fostitos, ~falta y Cerezo Silvestre.
Los productos de la ciencia médica más adelantada entran en su
compos1e10n. l\files de personas
la deben renovación de sus fui. rzas y sus ánimos para trabajar y
para estar alegres. En Anemi.1,
Escrófula, Debilidad General y
Enfet·medades de los Pnlmonc;i,
no t iene igual. El Doctor lH.
Gutierrez, Profesor en la Escuela
Nacional de l\fedicina de México,
dice: "La Preparación de W am~ole se toma tanto por los adul.
tos como por los niños con el
mejor gusto, porque se vigorizan
con la mayor facilidad. Por estt&gt;
motivo hace muchos años que yo
uso esta medicina y siempre he
obtenido los mejores resultados. 11
Un~ bot~lla basta para convencer.

Pe venta en todas las Boticas.

FLOREINE
CREMA DE BELLEZA

El contacto de la CRE)IA FLOREINA, untuoso sin ser
graso, procura al cutis una sensación agradable de fr.escura,
de flexibilidad, de bienestar y le recubre d~ una capa delgada
y protectora que faeilita su función sin trabarla, y ~úmenta
su terciopelo y su diafanidad.

CREMA FLOREINE,

libre de la penosa enfermedad, y mi v1e10
doctor deja de sonreír. Ya estoy c urado,
mas sin la infernal alucinación, veo que
también esta vez yo he encontrado mi fór·
mula, &lt;mi última fórmula,&gt; la fórmula tor·
turante de la suprema felicidad ..•. Un millón de «dólares&gt; hao ofrecido por la an·
siada rt:ceta, y allá va de balde: ¡Felices
los imbéciles, los necios. los que en la vida
y en el arte, tao sólo aprenden a de~preciar
y sonreír!., ....

HIIIEIE 11e1 TOCADO
tu cualldadH uU.6ptloa"
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A,artacl• I06. Kbl«..

�a._,

a

va

ELIXIR ~TOMACAL
(ESTOMALIX)

1

de Sáiz de Carlos
Hace quince allos dimos • conoc.er esta especialidad farmacéutica • los -médicos y hoy lo recetan en las cinco partes del mundo, porque es el tratamiento m•s racional y sec.uro para la curación de las enfermedades del ESTOMAGO
é INTESTINOS, aunque tencan una antigüedad de treinta
allos y no se hayan curado con otros medicamentos, siendo
sus efectos quitar el DOLOR y todas las molestias de la
DIGESTION, ABRIR EL APETITO Y AYUDAR LAS DIGESTIONES, TONIFICAR EL APARATO DIGESTIVO y lallCOnomla en general, pues el enfermo COME MAS, DIG JE
RE MEJOR Y SE NUTRE.
CURA las ACEDIAS, AGUAS DE BOCA, EL DOLOR Y
ARDOR DE ESTOMAGO, LOS VOMITOS, VERTIGO ESTOMACAL, DISPEPSIA, INDIGESTIONES, DILATACION
Y ULCERA DEL ESTOMAGO, HIPERCLORHIDRIA, NEURASTENIA GASTRICA, FLATULENCIAS, COLICOS, DIARREAS Y DISENTERIAS, LA FETIDEZ DE LAS DEPOSICIONES, EL MALESTAR Y LOS GASES. Es un poderoso
VIGORIZADOR Y ANTISEPTJCO gastrointestinal.
Los nlllos padecen con frecuencia DIARREAS más ó menos graves que se CURAN, incluso en la época del destete
y dentición, hasta el punto de restituir á la vida enfermos
lnemlslblemente perdidos.
Con frecuencia muchos enfermos del aparato digestivo,
aunque no todos, presentan el siguiente cuadro de sintomas ó parte de él: al levantarsl', lencua suda, mal olor de
aliento, aguas de boca, estado bilioso, lnapetencls, abati•
■lento y tristeza después de las comidas, eructos agrios ,
cases, pirosis, vahldos, pesadez de cabeza, ruido de oldos,
sofocación, opresión, palpitaciones al corazón, dolores al
estómago, vientre y espaldas, vómitos, extrelllmlento, alternando á vetes con dlanea, el enfermo se altera con facilidad, está febril á vetes, se Irrita por la menor causa, evita
el trato social, teniendo por la noche ensuefios, sueflo ,
agitado )'. respiración dificil.

Nuestro ELIXIR ESTOMACAL cura el !j8 por 1oe de los
enfermos que lo toman y por sus propios méritos es cono-

cldo y de uso general en las cinco partes del mundo para
enfermedades del aparato digestivo.

1as

SAIZ DE CARLOS. Cura la
NEURASTENIA ., afecciones nemosu, siendo el mejor TONICO para curar el RAQUITISMO, recetándolo los médicos en cuantos casos están Indicados el aceite de bacalao y emulsiones con hlpofosrttos, tomándolo lo,; nlllos con verdadero placer, á los que
transforma de PALIDOS y ANEMICOS en SONROSADOS y
FUERTES. CURA la ANEMIA, CLOROSIS, colores pálidos, por ser el mejor RECONSTITUYENTE para todas lu

DINAMOGENO

edades y ambos sezos.

SAIZ DE CARLOS. Cura
el CATARRO bronquial
apdo y crónico la TOS, la TISIS y ENFERMEDADES DEL
PECHO, produciendo los slculentes efectos: la nutrición se
acelera, habiendo aumento de peso; los esputos, disnea y
fiebre disminuyen; la tos cesa y aumentan las fuer.zas y el
apetito, notándose el alivio con un_o ó dos frascos.

PULMOFOSFOL

SAIZ DE CARLOS. Cura el
REUMATfSMO apdo y cr6nlco, la GOTA, el ARTRITISMO y la CIATICA. Se elimina
el ácido úrico, quita el dolor y aumenta la cantidad de orina,
tornándose de turbia y sedimentos• en clara y transparente.

REUMATOL

'PURGATINA
'

SAIZ DE CARLOS. cura el utrelllmlento, pudiendo conseculr, con su uso, una deposición diaria los enfermos bllloaos y los que tienen lndlcestiones y atonta Intestinal, por

un ser tóolco-luante suave ·y efic;u.

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Carlos S. Prats, Apartado 468. México, D. F.

Pídase ,Catálogo Ilustrado.

Se remite gratis.

IL&amp;

1

.....J

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>��CAPITAL: $.Io.000.000.00.

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�El Murido Ilustrado

Calendario de la semana.
Invitamos á Cuantos Hombres ó Mujeres
Leyeran Esta PubllcaclÓn a Engrosar
á Nuestro Costo

La Octava de la Epifanía del Señor. Santos Gumcsindo Presbítero, Hermilo :\lartires y Glafira Virgen.
:\l.\RTl~S 14.

Santos Jlilario Obispo Conl'cwr y Doctor de la Iglesia, Ftolix Presbítero :\lártir,
Malaquías Profeta y :\lacrina Viuda. El
día 14 de cada mes, mis.1, ejercicio y exposición del Divinísimo todo el día en la capilla de :S:uestra Señora del Perpétuo So·
corro. en la Santa \'eracruz.

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Loclone■ de. laa Crlaa, 0111:

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P'A.. MACIAe.

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.A.partado II06. Mbloo.

Santos Pablo primer ermitaño, :\lauro
.\ bacl. Habacuc y :\J ichcas Profetas.

~. f.):~-:z;,..,
•o•• ~
t.;.,&lt;;c'~,
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Jt' E\'l':S

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lSo consienta ser "El E~auelPfo ,le la Reunllin" El remrdlo Sargo! hace que las
personas débiles, delgado§ y despreclubles, seun rollizas y populares.
E.1 esta una Jnv-Jtaelón á. la que ningún
hombre ó muier üebJer&amp; &lt;leMir. Le diremos el
porqut'i: Ilallámo.inOS dJspuestos i proporcionarle
uu clescubrtmtl'nto marn,·llloso que le- 2)·ud3rt. i
(lJgcrlr los alimentos: que come y como conse•
cuenl'la ú afütcllr sólida y cs:c~lente cnrne sobre
sus huesos. Xo hnoorta cu:-il sea. la cnusa de
su delgndez, este gran dc'k!ubrimte.nto banl que
el altinento se comlerta en maM em"e.fiillt:a
.
en
unu 5 horns Y en s:rni::re en 4, enrlqucelcndo
además ft. esta dl' glóbulos rojos, los Que son
de necesidad indispensable pnra tocio l1ombre
6 mUjer. ¿ Cómo podemos hacer toc:lo estor La
cJencta 11-. descubierto un asombroso trnta.rulento
concentrado, el cuál aumenta. la células (de
l as que uuestro cm~mo se compone) notable..
mente. Esta maravmosa invención, J1at,-e Que
la 1ndlgesttón y demás enrermedactes del estómn¡::o. d~apare,c,m como w r encanto y que
los antiguos dl.sPo(!ptlcos, enfermos de nervios

u~llg•~~

~80.:.ltal{~t~·

~efac\~s
n~e,~ei;~;~~r~~Wo
considera como llllrt bendlC'lón l)ara las pcr:-onns
,le&lt;.,;aldltS se J1nma HSara:o1... No olvide su
nombre f:,•-A·H-C-O-L.
Nnda. como él nl
ii:cmejnnte &amp; él se conoció nntes. F.~tc remedio
es una ,·ert1adera re\'claclón para las mujere!I que
nunca pudieron presentarse A gu.-llo en la
sociedad por sentarles horrJblemente los vestidos
A causa de su del1rode1.. Es un enrío cele!itfal
para los J10mhrcs faltos de peso, energía. Y
fuerza de nen·los. ~ deseara hermosa y per..
11
1
fl1~!rao~~~tlr~:;:~~ .~:r:~l~:~d~en:..
cuerpo txuberante en tueru Y enera:ra. escrtba. i
"The ~a,rgol Co.. tllU B HC'rnld Dldir.• Blnghamton,
N. Y., E. U. A. Y le ern-Jaremos nhsoJutamente
graUs una caja de Sargol \·,11lorada en
1A cual Je, demostrnrá la rerdad de Jo mantres•
tado. Tome una pnslllla cada comida y cinco
mJnuto9 de!1J)ués de tomar la prtmera. de e8te
c•xcelentc 11roducto conccnlrndo, emt&gt;ezari ,
producir sus ,·1r1udes y e.rectos. dándose CR.SM
en los que se ha notado cou él huta un aumento

~~~ª

EL SR. C'l.AY ,JOUNS O N dice:

DICnCSE" t'll\'la11ne otro trntnrnlento pnra 10
dí:is. Estoy sum:101ente satisfecho de los ~n•
tC'rlores e(('(•tos del remedio Sara:ol. Esta rnedt•
c1na. ha sido la lur. que me ha mostrndo ml
futuro blcnneftar pues vueh·o 6. ndQulrir el
P&lt;'SO que en otro t1c111pa tuve. Cuando empc•
eé , tomarlo, sólo r&gt;esaha 138 libras y ahora
(4 Hmauas después) pe.:,;o 156 y me hallo
adem,s en perfecta ,ialud. Ya no tengo et
aspecto desnaradnble Que tenfa antes y el grnn
mnlestnr Que sentfn todas )as nrnñnnas ha
dl'Sapar«-ldo. Me encuentro como nunca: sólo
de~ añadir al ptN&gt; (lue ahora. ten~ S libras
más y creo Que efto será 1&gt;:1stante.
E~~nhal~itr~AJt~9i~1rn"r:1~:i~ Que empecó
, usar el tr,1tamlento Sargol: Tengo 61 aiíos 7

estaba profundamente postrado Por la debUldad

QUO mo dom1nnl)a. Tau abatido rue hnll:tba que
me era del todo punto 1mposJbJe dedicarme ,
ningún trabaJo. Al presente, gracias al Surgol.
1&gt;art1.co un hombre nuP.ro. He ganado 22 Ubraa
en 23 días de tratamtento: no puedo mantres•
tarle cuan feliz me hallo al vrese:nte. Tod&lt;&gt;s
mis veslldos me vienen prietos, mi eara tiene
un perfecto y 11aturtl color y nunca he sido tan
0
11

Qi,t f~rEl ~R~m~ik~'Ji:
ii'oosE dice:
Trataniteuto Sargol, es sin eluda

$O.SO

~~ ~~IC~~ª
ne~e:;f
Jns encontrnrá; en ellas podrá enterarse de la
01&gt;lnt6n de nrlrt11: n~na&lt;11 eme l o han u1.'ldo,
aoe estan comenctoas ae sus erectos y que
nftm11m l:\s Hetlenclas de esta preparación
ninra\'lllotn:
·

J:&gt;r~ dt~éerl\l:,;~nrd.m~~.~~¡fl~:.

EL REVERENDO GEORGE W, DAVIS
dlce:

Ho 1,robndo loa et'edos del tratarnlenTo Sargol
y Ju• notndo con él uue\·a ruerza y yJgor; ~o
20 libras más y ml salud es mucho mejor, me
encuentro como sl hubiera ,·ue1lo á los aUos de
ruJ ntnez · esta medicina. h&amp; sJdo Ja causa de un
cambio r&amp;dlcal en ml vida. Ilállome tan bien
CJ11e 110 necest~o tomu nln¡una otra medicina '1
nl quiero vohcr 11 hacer uso de ellas.

LA

hl&lt;'e.
:Mis nmJgos, acostumbrados ii terme
siemore del¡nda manlfléstanme su asomhro '/
ml padre Y mailre están completamente satls·
techos rtenclo Que ho podido 11.lcaoiar un peso
aue nunca antes pudo conseguir.

SRITA
e...,crlbe:

A.

I.

VE N GA.

alguna
el mejor que lle us11&lt;lo, prot.luclendo eu ml
rC'Su1lnclos asombrosos. Apenas sl podía eomer
y iara era la semana en que no me hallaba 4
dlns enrem1a del e~tómago. Solttmente tom.S
dos cajas do Sar,ol, acabadas Jas cuales ruo
bnllnba yn en condlclones ele J&gt;Od('r comer
cuanto F.e me antojaba. sin que me hiciera daiio.
}~l ()olor de eah(-1.n. ttne nnh~! casi siempre
tenía ha. desaparecido com1&gt;leL'lmente. I•e~ba

_ _

_ _ _ _ ~YJJ.~RSES J 7. _ __ _ __ _

San .\ntonio .\bad, Patró~-~1e~1os pri~
cipal de la ciudad de :\[é:,,ico y Santa Leonila J\lártir,- Función solemne e indulgencia plenaria en la parroquia de Sauta Cruz
:\catlán, por el primer santo.- En la mi~ma
parroquia comienza por la tarde la bendición de animales que dura hasla el ,s de
Febrero.

El Tónico Más Enérgico
el mejor nutritivo y el reconstituyente más poderoso es e¡

VINO DE STEAR~S
de Ext. de Hígado de Bacalao
Ferruginoso.

No tiene rival

para la cura de la tisis, escrófula, anemia y es lo que debe
comar todo el que desee estar

fuerte, vigoroso y cr. salud.
Pí,:lasc siempre el rle STEARNS.

~!º':.,lt:~~l~O h~~}~n::m:lng~

~~l~m~bw:m:o
años Que no me encontraba.

Estoy tan gorda

como lo deseo y no CCSAré de recomendar Snrgol

á cuantos Jo nect"Sltnrau. pues rerdaderamente
hace lo Que Yds. vrometen.
J.os anteriores testtmonlos están tomados sólo
de Jlersonns residentes en la cluclod de I•'lla&lt;lelfla Y s1 lo deseara J&gt;Odemos remitirle su c01u..
J&gt;leta dirección para que se entere directamente
de t11os de tos benéficos Y marulllosos erectos
de el Sa1·1ro1.
Quizás dude, aun de lR. ,·erdad de lodo lo
que nrrtba hemos mnnlrest:u1o. Cese su tncer..
3 ~~:º\!a1!,,..~a e~~
$0.50. La experiencia le demostrará Que estas
J&gt;nstllJas son superlol'es á cuanto le acnbamo11

~\~~~!&gt;::• co':~~~~U1~~~

RODENHElSER de lndlc.u.

He l!lnado inmensamente desde que tomá el
remedio S:ug~l pues sólo pesaba 106 11brR!t
cuando empecé i 11sarlo y 11hor;, J)eso 180 de
modo aue he ohtentdo 21 Jlhrt1s de peso. Sléntome m,s fuerte y hermo•:1 que nunca. y tenro
&lt;'ll 1&amp; actualidad rosadas nieJllln.s, COSA &lt;1ue
nunca pude lograr antes Por mh egfuen.:os que

1(&gt;.

Santos :\larcelo Papa :\lártir y FulgPu·
cío Obispo Confcsor.- Oficio y misa du la
Domínica .w. clesputÓs de Epifanía que no
tiene cabida en su lugar. El rito es semidoble y el c,rnamento \'erde; se hace conmemoración del primer santo y se prohibe
la celebración de misas pri--adas de difunto. :Se recuerda que en la Catedral los lunes y miércoles de cada semaua , por especial privilegio, se puede decir misa. pri,·ada de difunto, aun siendo el rito doble, con
sólo excepción ck tit,stas de primera y segunda clase: ferias. \'igilias ~, octarns pri,·ilegiada•;_

No Jmoort• cual sea la causa do

la delgadez, Sargol hará tuettn y robustM ,
1:ts personns débiles. Pero i pesar de tocio lo
que acabamm, el&lt;' manifestarte no esperamos que
Yd. crea nuestra. palnbra, mas corte el cupón
de &amp;bajo, 11cUunte unos 10 centnos .Americanos
pua ayudar los gastos de franqueo, r Teciblrá
, rnelta de correo el má~ :tDrtelable paquete
Que en su ,·ldn. entera. á sus manos llegó.

COI\IA CON NOSOTROS A

Santa Prisca Virgen J\láriir 1· S:w Lrobardo el emparedado.

de

NAFÉ

Do~wwo 19.
El Dulce :-;-ombre de Jesús. La Dedicación de la Santa Iglesia Catedral de Mérida, Yucatfln Santos Canuto Hey. ~lario,
Maria, .\udifaz, .\bacum o .\baco 1\1ártir.,s
y \Volstano Obispo Confesor.- Oficio y misa de la ])omínica: rito semidoble y ornamento morado.

LANORENI
contra

la Tos, el Catarro
laBronquitis

NUESTRO COSTO.

Este cupón da derecho t una C&amp;Ja. de Sa-ra:ol (Siempre Y cuando que no se la
l1ubtt.!ramos )ti. remttldo) el remedio concentrado vor excelencia. onra. ena:ordar. AdJunto
hallnd. en t'StamPillas de corree unos Ju centt\\'os Amerlcnnos para. ayudar los: rastos
de franqueo.
Len. detenldnmcnte nuestro anuncio nmerlor y escribanos hov mtsmo
adJuutiuulo &lt;'J\ 1111 &lt;"llrfll 1!)!1 10 N'ntal'0.1:C menl"JonncJos y este cuoón &gt;' á vuelta de toraeo
reclblnl nu,stta cala de Sargo!. Dirección: The Sargo! Co., 910 B Hernld "Bid&amp;.• Blnghamton,
N. Y.. E. U. A. Eserlba su nombre y dirección con dnrldad y 1dlunte este cupón i

au carta.

S

Pureza
Esta debe ser la primera consideración
al escoger una preparación para e l tocador.
Someter el cutis delicado á la acción irritante
decomposiciones químicas que son deseo•
nocidas es invitar los males.
El Jabón Boratado y los Polvos de Talco Boratado rle

(Levadura seca de cerveza)

La CEREVISINA da maravillosos resultados en el
tratamiento ue los furúnculos. En los enfermos que pauu•
ct•n de psoriasis, herpes ó eczéma, pruJuce el mejul'
éxit~ mcjornntlo rapidamente su cslauu e;euerul, asi como
en el acné, la urticaria, cte.
~~===P=A=R=I=S=,=8:::,=r=u=
e:::::V=i=v=ie=n=n=e=y=:::ª=º=t=o=
d=a:::
s:::::la=s:::::F=
ar=m==ac:::i:::a:::s:=:=.J~

Un heGho y un diGhO del

to que en uno de sus versos babi~ "de sí
mismo en estos términos:

Dr. Wilson

coaltar Saponlnl

,,
S) , "'--- · - - -

..

H~l

0

Lt;NES 13.

El Mundo llustrádo

EL

PRESIDll:-ITE F1mRov1A1uo

v

"For beauty 1 am nota star.
There are others handsomer by far,
But my face- I don't mind it,
For I am behind it,
This the people in front that J jar."

Po~:TA.

El Dr. \Voodrow \Vilson, el nuevo presisidente de los Estados Unidos que ha de tomar posesión de su cargo dentro de tres
meses y medio, es un hombre muy cliferen•
te de todos los que desde algunos años a
esta parte ,•iene precediéndole en la Casa
Blanca. Su carácter, como su figura, son
más bien los de un estadista inglés que los
de un político yanqui. Director de la Universidad de Princelon hasta hace dos años,
gobernador luego de Nueva-Jersey, puesto
que debió a su seriedad y honradez, eo su
historia no hay esas aventuras pintorescas
ni esas proezas de novela que han hecho
populares a algunos de sus antecesores. Es
un hombre de pa_sado sencillo y laborioso,
de quien hace menos de diez años no se
hablaba más que en el mundo universitario. Eso no obstante, puede reconocérsele
capaz de hacer cualquier cosa que se atre·
van a llevar a cabo sus adversarios políti·
cos.
~o hace mucho, en plena campaña elec·
toral, Teodoro Roosevelt se enorgullecía
de haber con(lucido por sí mismo, durante
una "tournée" de propaganda, el tren espe.
cial que le lle\'aba en compañía ele sus
partidarios más activos.
.\1 tener noticia de las aclamaciones con
que "Teddy" había sido recibido por sus
partidarios al llegar a distintas poblaciones,
el Dr. \\'ilson decidió mostrar a sus amigos
que no es necesario haber sido coronel de
,·oluntarios parn saber manejar noa locomotor a. Habiendo pagaclo él también un üen
especia.!, tomó el puesto del maquinista y
consiguió lle1·ar su máquina a una velocidad mucho mayor que la de Roosevelt. Y,
Jo que es más importante, hizo el recorrido sin no sólo tropiezo, mientras que el terrible "Teddy," por una falsa maniobra,
hizo sufrir a su tren un choque sumamente
desagradable para los viajeros.
El Dr. \Vilson difiere especialmente de
Roosevelt y de Taft en su oratoria. Xo tie-

(En cuanto a la belleza no soy ninguna
estrella. Hay otros muchos más hermosos
que yo: pero 1io me preocupo de mi cara,
porque yo estoy detrás de ella. La gente
que hay adelante es la que yo discuto.)

-.:',~ -..-=

1c.........

El estandarte turco

Los Barros y Granos
asquero~os algunas
veces

contra los Barros,

ne la virulenta elocuencia de aquél ni la
charla campechana de ése. Es 1111 Yerda.
.
.
dero prosista, de estilo armomoso y e 1egante. También tiene algo de poeta, y por cier-

Quida de Salud
''R. Lavista"

La Salsa

Tlálpam, D. F.·•Teléfono 16.

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aumenta. en extremo el sabor de

La verdadera Salsa

las sopas, guisos, salsas, etc.

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alcohólicos y quirúrgicos,
empleando los medios terapéuticosmás modernos. Eficaz atención para los enfermos. Departamento especial para señoras. Instalación eléctrica co~pleta.
Rayos X, corriente de alta
tensión, mecanoterapia.
Director Médice,

EDUARDO UCEAGA.

no solamente son absolutamente puros. sino Que sus cualidndcs los
hacen ideales para el cutis 1nás irritado )r delicado. El uso con•
tinuo de estas preparaciones dán por resultado una tez mi\s lim•

pia, más saludable, m:\s bella.

Se vtnden ell todas las boticas y farm:lcl.'.!s
:.i. 50 centavos pla.ta la caja.

DE OR.IPPE

El estandarte sagrado del Profeta está
envuelto en catorce envolturas de tafetán
verde y encerrado en un estuche forrado
de tela verde que contiene también un Corán, escrito por el Califa Ornar, y las llaves
de plata de la Kaaba o sepultura de Mahoma que Selim l recibió de manos del jerife
de la :\foca.
E l estandarte mide tres metros de alto y
el ornamento de oro, una mano cerrada,
que lo remata contiene otro ejemplar del
Corán escrito por el Califa Os.man IIT, sucesor de Mahoma.
En tiempo de paz se guarda este precioAfeadores Siempre Curaso estandarte en el salón del "Noble vestidos en Cinco Días .
do," nombre que seda al traje usado por el
Usted no auiere es·
profeta. En el mismo salón donde se con•
,,,,, De r ar Indefinida·
serva la túnica se guardan también otras
,/,- .,..;;1 mente para aue de·
, , sap,.rezcan esos b .. ·
reliquias venerand~s del imperio: los dienrros. eranos ó erup·
clones en su car" ó
tes sagrados, la santa barba, el sagrado
/,en su cuello. Lo
estribo, el sable, ;- el arco de Mahoma y
iacons ..Jb ble es cu.. ' rárselos pronto.las armas y armaduras de los primeros ca·
• Quizá en la semana
Efas. En tiempo de guerra se arma una próxima, usted tentrá aue concurrir it
al¡¡un baile ó ba.nauete Y sin duda usted
magnífica tienda de campaña para guardar no auerrá aue sea repulsivo el aspecto de
el sagrado est.indarte sujeto con anillos de su rostro. Convénzase Ud. por sí misma
de aue un tarro de Crema Sirene
plata a un asta de ébano.
1°' exttrpa en
Esta cosrnmbre trae a la memoria el pedías y de Que no hay granos, erup•
queño templo en que se depositaba el Agui- pocos
clones y barros aue no se curen con certela de las legiones romanas, según cuenta za con esta. mar1&lt;vtllosa pomadlta cura.ti·
VIL• antiséptica y hermoseadora - T ARRO
Dionisia Casio. Al finalizar la campaña e] $2.00.- POR CORREO OERTIFIOADA $2,25.
En Méxtco: J. L•badlé Sucs. Avenida.
sagrado trozo de seda verde, que constituyt:
San Franclsco43.-Juhannsen, Féllzy Co.
el estandarte, se \'Uelve a guardar con toda Ave. San Fr..nclsco 39,- J. Ulhleln Sues.
.
.
solemmdad en un arca ncamente ornamen- Ave. Bollvar 25.
d
-----------------ta ª·
Hasta la época presente el estanda1ie ha

-- MENNEN
Gerhard MennenChemicol Co. , Newark, N.J.,E. U. de A.
Ase.ocia para la dhtribacio11 en Mcxico:
LA BOTICA NUEVA, Mo•terrer, Nuevo Leoa.

USADA C,ON MUCHO
ÉXITO EN CASOS

Médico encargado del departamento de enfermeda
des nerviosas,
4

El mayor
disolvente del Aoido úrioo
~ara abreviar 7 evilar laa Criaia de

GOTA,..ARENILLA, REUMATISMO
COLICOS NEFRITICOS
tomad al

nas m edidaa or dia.

•

Dr. A. Ruiz Erdozáin
Administrador,

J. Larista.

�l31BLI OT1='CA UNIVF"~:T,AíllA
•·1
r ·•-o R C) ...

-UNA SENORA

DE PANAMA

El Mundo Ilustrado

FONDO

sido UD v~rdadero 1.alismáo para los turcos
y ha servido para mflamar el valor de los
defensores del islamismo en sus batallas

El progreso industrial

~:~:r:~: c•~:tiadn:~l~:~ola:u:!:ª::s:::;
~!timo extremo. Es la sena! para poner en
Juego todos los esfuerzos Y salvar el imperio. A los cristianos no se les permite dete~erse ante el estandarte ni mirarlo siquiera,

A pesar de la terrible crisisque acaba de
atravesar China, su despertar industrial se
ha manifestado recientemente con la construcción de numerosas fábricas, según el
informe del agregado comercial británico
en Pekín.

cuRADA

_ _

Limitándonos a enumerar las más importantes ele las nuevas fábricas, citaremos:
una gran destilería instalada en Hong-Kong
para la explotación de las viñas chinas; una
fábrica de ladrillos montada en Cantón, de
una capacidad de producción de 40,000 ladrillos diarios; una fábrica ele cemento estilo Portlancl, en Tongcahn, cerca ele TienTsio, que puede producir 500,coo barriles
a l año.
Shangai posee ahora una fábrica de bu-

Con el Compuesto Vegetal de Lydia
E. Pinkham. Lease su carta :
La Boca, Zona de Canal, Panamá." Mis dolencias eran complicadas ; la
menstruación á ve.
ces abundante y otras escasa;sufria de
· much~ pesadez alrededor del vientre,
estabaabatida; también tenia mucha
picazón y ~ad.ic!a de
la vejiga. "'Atribuia
mis male&amp; á que era
estéril pues varios
médicos me dijergn
que no estaba baS,___ _,,;:_2!._..i tan te desarrollada
y por eso no podía tener una criatura. Me sorprend1 grandemente después de tomar 8 frascos del Compuesto Vegetal de Lydia E. Pinkham
de estar en estado y apenas si lo podia
creer. Volv1 á ver al médico quien me
dijo que se me estaba formando un tumor. Mi esposo me aconsejó que no le
hiciera caso al médico y que me fuera
á mi ciudad natal- Kingston, Jamaica
- lo que efectué-Hoy tengo el orgullo
de decir que soy madre de una preciosa
nii'ia de 7 meses. Apesar de haber estado casada 9 años si no hubiera sido
por el Compuesto Ve~etal de Lydia E.
Pinkham nunca hub1er;;. dado á luz.
Desde entonces lo he recomendado á
mucbisimas personas, tanto en Jamaica
como enBalboa."-SRA. ROSA ROSINA
DONA.LDS, la Boca, Zona del Canal,
Panamá.
La. Sra. Pinkham de Lynn,
Mass., E, U. de A, invita á las enfermas á que le pidan su consejo.
Ya ha ayudado á otras miles a
recobrar la s a 1 u d. Este será

~.
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irratuito,

H:.'\

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jías de enorme producción y una gran fábrica de hilados de algodón.
En Cantón existe una fábrica ele cueros
con aparatos de los más p erfectos; en HangChav una ·c1e cerillas y ell Hankow una de
papel.
Tres g,andes ciudades han puesto e n
marcha fábr icas de energía eléctrica para
el alumbrado.

PUENTE DE CONFIANZA.
Debe hablarse bien del puente
que le conduce á uno con seguridad al otro lado. Así dice un
antiguo adagio, y en él so encierm
la honradez y el sentido comí;u
de los tiempos. La mujer quo
p onía una vela encendida en su
ventana duranto las noch:s oscuras para guiar á las gentes quo
7iajaban, estaba poseída de un
verdadero sentimient o filantrópico, y más de un viajero la recordará con gratitud. P ero acaso el
más profundo y duradero agradecimiento y obligación se siente
por aquellos que ll0S han ayudado
en momentos de dolor y de enfermedad. Porque : ¿Quéalivio es
mi:ijor recibido que el alivio de un
sufrimiento? P or desgracia son
muy pocos los remedios que pueden dar tan grandes y precioso~
frutos. Y aún entre ello~, miles de
personas dan el primer lugar á la
PREPARACION de WAJ\liPOLE
E n olla se hallan los mejores
resultados de las investigaciones
científic:ts y experimentos. Contribuye ú la absorción de los alimentos y estimula todo el sistema
ner vioso. Es t an sabrosa como
la miel y contiene una solución do
un extracto que • se obtiene do
Hígados Puros de Bacalao, combinados con Hipofosfitos, Malta
y Cerezo Silvestre. El gusto
nauseabundo, y el olor del aceito
quedan completamente eliminados. Este es un triunfo de la
medicina que nunca so había obtenido anteriormente, porque eu
esta f orma científica y original,
el sistema se nutre en seguida y
se refresca. Su acción en las Enfermedades E scrofulosas, Debilidad y Afecciones de los Pulmones
es convincente. El Dr. G. Mcndizabal, Profesor de la Academia
Nacional de Medicina, de México,
dice: "He usado la Preparación do
Wampole con los mejores resultados, para enton ar constituciones
debilitadas y pobres de nutrición."
:No puede fallar. En las Boticas.

Registrado como articulo de segunda clase en 3 de Noviembre de 1894.-

Año XX.---Tomo l.

Impreso en papel de las Fábricas de San l'¡afael.

MéxlGo, Enero 12 de 1913.

I
•

o --------•----•----------■---- o

,~l~~~~~=m~=.::, ~~::~~~
siempre es eficaz. Millares de personas curadas por ella testifican
sus_maravillos~s resultados, y por eso es que se ha hecho la pre•
ferida del público. Basta usarla una vez para tenerla siempre en
prevención . .Produce efectos segurisimos en

1
f
riza el Rujo mensual,
rta los retrasos y
supresiones asi como
los dolores y cólicos
que suelen coincidir con las
épocas.

Q"IINOS, TUM0,,118, 141..MORRIINAS, HIIRID/48, PUSTULAS, L.LAQ/48,
UL.011/tAS, QUlltrlAOURAS, FISTULAS, ERUPCtONl/8, IITO., l!TO,
01! VENTA EN TOOAS L~S DROQUElttllS ¡I SOTIOAS,

A 25 CENT A VOS LA CAJA,

1
1

Pua 1011 lugares dOllde no 1e enouentre, se deapaohatranoo de porte1 en,lando
oon el ~do en aello1 de oorreo I0.80 on. por 911da oaJa y por dooena SU;o,al
Depo1ttarlo aeneral, SR, RAFAEL •• ORTEQA, a• OALLE 011 trlANRIQUII N9 ea.

SALUD

DE LAS

SENORAS

1

o---•:,:----•----•---•---- ---o
o, I',

FLOR DE BHHZA

POLVOS ADttER[NHS

~

1
1

APIIRT/40D 41541,

lll!XIOO,

I NVIS IBLES
FINURA, PUREZA, PERFUME IDEA L. - Corountca al rostro u oa ntara"illosa
y delicada. belleza, U04 blancura perfecta y un a.terciopelado Incomparable.
Cuat ro tonos en cad:1 una de los colores Rosa \&gt; Raquel Blanco de u na purtza
absoluta Son los poh·os de arrot d e las reinu y los reyes de los pol•os de arro1..
AONEL. PPftf'tl.HJSTA, 16, A venue de !'Opera, PAIUS ,:

,·oYARRUBIAS

k l\,,f"ll\t.J O ...

Grupo de damas distinguidas, asistidas por distinguidos caballeros, con los trajes
de fantasía que lucieron en la fiesta de Reyes, celebrada en la residencia de los
señores López, el seis del actual.

Númeró 2.

�DIRECTORIO

sable de Marengo al cinto, ni la estrella de los bravos a l dicos, otros dan lustre al calzado; éste implora la fepecho, ni la mecha histórica sobre la frente, entraba en- mentida caridad pública, aquél nada pide porque alivia
el salón del brazo de una "china poblana" que hubiera
de lo que puede al transeunte descuidado. Vemos a
inspirado un romance al viejo Guillermo P r ieto. Luego,
unos, en libertad de gorriones granujas, a saltos y b rinSEMNNARIO DE A c n : ALIDADE S, ARTE v LtTERATIJRA.
Blanca de Nieve, con la man,:ana del encantamiento en
cos por calles y p lazas; a otros, vestidos con el dril oprola mano; Pierrot, color de luna, en busca de la señor ita
bioso de las escuelas correccionales, custodiados por uu
DIRECTOR PROPIETARIO
Colombina; dos parejas del más puro Luis XV bailando gendarme con el maliser cargado -cuando les basta ría
LIC . ERNESTO CHAVERO.
un ceremonioso " minuet;" un "clown" bosquejando una
con una niñera- ; a unos enfermos, abatidos, solicitando
pirueta frente a una aldeanita estupefacta. . . . . . Y des- casi la muerte, a otros sanos y llenos de bríos, como bespués, marqueses, rpariposas, mosqueteros, capitanes ele
OFICINAS:
tias jó venes ... . . .
guardias, oficiales de zuavos, campesinas normandas y
Y nos decimos ¿ cuántos de estos niños se pondrán al
3~ Calle de la Rinconada de Sao Diego ~o. 4r.
provenzalas, marinos, arlequines, un cocinero vestido de
margen de la ley? ¿ Cuántos irán a presidio? ¿ C uántos
T e léfonos:- Mexicaoa, 20-85 N eri
raso que no esperaba los mariscos de Vate!, un caballero otros caerán bajo la puñala da alevosa, en la riña calleEricssoo, 14-51
D es Grieux que todavía no encontraba a su Manon;
jera? ¿ Cuáles de estas chiquillas descalzas vestirán maApartado P ostal 149.- México, D. F .
Francia , Inglaterra, México; la Edad Media y la época
ñana de seda y de ignominia ?. . ... .
contemporánea; la realidad y la ficción; la vida y el
PRECIOS DE SUBSCRIPCION ME::-SSUAL:
arte.
T e rmina el baile dorado de la infancia dichosa. En la
En la Ciudad. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . S r .oo
Y la tómbola de juguetes, con premios para todos, y el
puerta, un grupo de niños, curiosos y semi-desnudos tiri(pagadero por adelantado. )
gran comedor lle no de luces, las mesillas dispuestas ca·
ta d e frío a l cierzo acerado de enero. ¿ Por qué ocurriEn los Estados ............................ $ r.i5
da una para cuatro invitados. el rico chocolate humeanrán estas lúgubres filosofías en noches tan llenas de as(pagadero por trimestre adelantado. )
do en las tazas, las fuentes desbordantes de confituras,
tros y de risas?
En el Extranjero ................... . .. .. . . $ ,.oo
la corona de Reyes dorada y apetitosa, con incrustacio( pagadero po r semestre adelantado.)
n es de frutas en almíbar eu la corteza y el bebé de porFRANC ISCO M. DE OLAGUIBEL.
celana acurrucado en la miga tierna. Después, la alegria
XUMEROS SUELTOS:
del hallazgo - ·' Je roit boit! le roi boit!- y más música
y más baile. Y luego el a brigo bien caliente, el automóEn la Capital .... ........ . ......... .
$ 0.30
vil o el coche bien cerrados, la casa y la camita, y la
En los Estados ........ . .................. . .. o.35
bendición de papá y el beso de mamá, ya con los párpaEn el Extranjero ... .. . ... . ....... . . .
.. 0.50
dos medios cerrados, y el sueño de doce horas, poblado
Atrasados .................. . . ... .. . .. ... . "0.50
de Reyes Magos y de juguetes ¡Díos mío, que felices
Para la publicación de a visos en este periódico, diri- son los niños ricos!
000
Estamos profundamente agradecidos.
girse a B. &amp; G. Goetschel, Avenida r 6 de Septiembre,
H ay otros-y son uumerosísimos- que no conocen a los
Esperábamos para nuestra labor uo éxito lisonjero, ya
r6. Sus agentes en Europa, la Societé Mutuelle de PuSa ntos Reyes, ni reciben regalos. ni hao probado una que habíamos puesto en ella nuestro mayor cuidado, peblicité, 14 ruede Rougemeot, (9 e).
golosina, ni son invitados á los bailes, ni vau al ''Cer cle
ro confesamos que nunca lo esperamos tan amplio y ta,;i
NO SE DEVUELVEN ORIGINALES.
Francais." Asisten a las fiestas desde la puerta, para ver franco. La acogida que el público ha dispensado a nuessi un señor les compra el periódico de la tarde o les retro número de Año Nuevo, supera a lo que esperábamos
gala un centavo que les permita el lujo de dormir en un
y esto nos obliga profundamente.
mesón, entre bestias y gente maleante, pero con menos
¿ Cómo corresponderá EL MU~DO ILUSTRADO a
frío que en el quicio de una puerta y con menos mieeste favor del público ? En primer lqgar, manifiesta su
do al gendarme que no consiente la libertad de dormir agradecimiento a las personas que l~ao enviado cartas
al aire libre.
laud~torias, y en segundo renueva sus,propósitos de perNo tienen padre o por lo menos no le conocen. La severar por el camino de las mejoras q ue tan apreciadas
fueron en e l número anterior.
·
madr e, que para todo niño tiene dulzuras de hada y suaN iñ os fel ices e hijos del arroyo
En el presente iniciamos la publi&amp;ción de una previdades a ngélicas, está representada, para ellos, en una
ciosa novela ilustrada, debida a la galana p l umade Franmujer regañona e iracunda que maltrata y pega cuando
c isco Coppée, académico de la lengtia francesa, y una
uo se le lleva dinero. Y como es tan difícil llevarle diL a imaginación in~aotil, evocando la piadosa leyenda
nero, poco a poco se deja de ir por la noche a la,pocil·
de las glorias de la literatura de su pa.is. Recordamos con
de hace siglos, ha realizado ana vez más el milagro. Len- ga, hasta que se acaba por no volver más a ella, y se
cuanto gusto recibieron nuestros lecto'tes la publicación
tos y solemnes, a los di\"inos fulgores de la estrella que
de la novela "Enriqueta," del mismo Autor, y esto, unido
proclama la independencia trashumante y sin freno anesplende en las páginas sagradas del Evangelio, los tres
al mérito intrínseco de la obra escogiqa, nos hace espetes de los doce años.
Reyes Magos venidos de Oriente para adorar al Dios herar que la que hoy iuiciamos sea también del agrado del
Para los desheredados que, de esa suerte, pululan en
cho hombre han emprendido de nuevo la santa peregripúblico.
los bajos fondos sociales puede decirse que la infancia
na ción, rumbo al establo de Belén. Negro el primero,
Por lo demás, en todos los d etalles, tanto ele presentano existe. De ella sólo tienen la debilidad corporal y
de cabellos ensortijados y crespos,- amarillo el segundo,
ción como de selección de material literario, artístico e
restos- muy pocos-de candor: nunca la inconsciencia,
de diminutos o jos oblícuos,- blancü el tercero, de luenga
informa tivo, este número se halla a la altura del a ntela coofiauza, la sencillez. usuales atributos de la edad
barba nevada,- Baltasar, Gaspar y Melch0r han pasado feliz, que dicen los poetas, El niño abandonado fuma.
rior, y por el mismo camino hemos de seguir, pues creepor los sueños de los niños; uno á horcajadas sobre la j/mos que esta eq la mejor manera de corresponder al fajura y blasfema, bebe cuando hay ocasión, juega la rara
ba montuosa de un dromedario del desierto; otro. insvor público que tanto nos ha a lentado en nuestra carrevez q ue dispone de unas cuantas monedas, se inicia en
talado en un trono de marfil y seda que balancea el a nra periodística.
el desencanto nforal y en el mal físico a los años en que
dar pa usado de un elefante: el último rigieodo un corlas inoceucias dichosas 1·ezau todavía a l ange l de la, gaarcel raudo y orgulloso.
da. Es uu escéotico de primera hora, un descreído inSólo que ahora n o traían-como hace casi dos mil
maturo, un vividor cuyas malicias dau tristeza, por anoraño5--:- el tributo de oro:. incienso y mirra que entonces
mdes v monstruosas, y cuya alegria, artifidal y enferdepositaran en el regazo.!Ila_ternal y vírgen de María. sino
miza, duele en el corazón.
juguetes y dulces para sus rngénuos creyentes, los fieles
Eso, cuando el clesheredado tiene la miseria jovial y
adoradores que, después de _dejar en el balcón el zapaqué- me-importista. Porque la ¡rran mayoría de la
hto, se duermen con la sonrisa a flor de boca. y miran
hampa desnuda s uele padecer una eterna y como incuPara '·EJ Mundo Ilustrado:·
el desfile tcadicional, la caravana prestigiosa, aira vesar
rable tristeu: v nada puede haber más aflictivo que un
Bendigo a Dios por tu existir divino,
las calles de la cindaa. invisible para las personas maniño triste. T odos conocemos a esos parias que, en actiporque en él alientas mi existencia,
yo r es, callada y silenciosa como si caminara sobre nubes,
tud de resignada apatía, dicen bien a las claras qlte n apues cual la flor m e brindas suave esencia
De las alforjas de los monarcas orientales. de !ns enorda esperan ni desean nada de la vida. Canijos y desy cual estrella alumbras mi camino.
mes cajas que custodia su séquito, snlieron las maraviga rrndos han pasado rozándonos con sus sórdidos harallosas muñecas, los sonoros tambores y t'os prodigios de
pos de mendigos; nos han tendido, en ad,emán suplicanPorque te amo, le ruego a mi destino
juguetería científica que alegraron en la mañana del día
te, las manecitas en flaquecidas que ya conocen el trame conceda estar siempre en tu presencia
seis el despertar satisfecho de los niños pobres. Desgrabajo que lastima y la limosna que envilece; nos han
y que nunca, en mi mal, la fiera ausencia
ciadamente, la misión de la celeste embajadil que aquécontemplado con sus pupilas que parecen cargadas &lt;je
me haga vagar cual vaga el pereg'rino.
llos presiden consiste en dejar regalos en todos los zareproches y que no i~radian ya con el pnsmo infantil
Eres noble, mi madre, y·yo te adoro;
p atitos que a s u paso e ncuentren; y jamás hallan los de
porque están acostumbrados á mirar de frente a la potu nombre santo, como timbre de oro
los niños pobres .... porque éstos - como es bien sabibreza. Y nosotros nos hemos conformado con una palavibra en mi p echo y mis dolores calma,
do- no tienen zapatos.
bra de piedad hipócrita, con un óbolo presuroso . . . y
Gaspar, Melchor y Baltazar no traían sólo polichinehemos corrido a buscar un consolador contraste e n nuesPues si a ttt lado, en mis tristezas lloro,
las y c aramelos: traían también las invitaciones para el
tros hijos, porque nada hay más ·egoísta que la ventura
m e das tu corazón, me das tu alma;
baile infantil del "Cers;le Francais" fiesta de regocijo v
propia ante el infortunio ajeno.
y por eso al Creador tu vida imploro!
de buen gusto que año por año reune en los salones dé'!
¿y qué es de esos.piños que tan pobres nacen y tan
Círculo a un centenar de niños felices y risueños y a un
desvalidos crecen ? ~ d,¡5.nde van esos frutos podridos de
grupo d e padres más risueños y más felices todavía, s i
los hime neos sin am·o-r? ¿En qué.-abismos de desamparo
VIRGILI0 AZAMAR.
cabe.
!
se vierten esos vasos·re!,)osllltes' de la hi e l ele la amarguEsta vez el baile fué de trajes-"bal costumé, s. v. p ."~
ra y en dón~ferme.otap los impuros sed imentos de toC u adro encantador el' de diez docenas de p equ eños per- das las heréµ,cias mo rbosas, desde la enfermedad hasta
sonajes, arrancados a 1a historia. a la novela o a la vida.
el crímen? L o sabeo las septioas del vicio, los antros
primorosamente ataviados y 'saltando a 1 compás de una
del delito, las gem~nía$,_¡lel sufrimiento, las salas de l0s
La buena aducac-ión de la juventud es la primera bamúsica incapaz de ritmar e l movimiento endiablado de
hospitales, los ambulatorios d e los manicomios, las celdas se de la felicidad humana,- LEIBNITZ.
tanto danzarín menor de d iez años! Las Mil i una Node las penitenciarías: todos los infiernos donde se tritura
. ches y sus sultanas, Perrault y sus héroes. La Fontaine y
la carne y se desgarra el espíritu del hombre con las imLa fe, la esperanza, la caridad en una hora bendita.
,.sus animales pensantes. . . . . . . todo barajado e n la
placables tenazas del dolor.
crearon una estatua: " la P acieocia."-vV. G oETHE.
-animación más pintoresca y anacrónica. El cuento, la
Allá. como a un·)p.menso y negro golfo de desahogo,
fábula, el ªP?lo~o ~ncarnados en deliciosos muñécos .y van a dar. las o):&gt;_¡;curas c orrientes, nutridas con llanto y
Los hombres virtuosos son caritativos hasta para con
adorables cluquillas que ríen, cantan. juegan, bai lan y ·· sangre que pasa~por el mundo, sinuosas y atormenta d as,
los seres que vale n poco.
.saturan la atmósfera de un olor a limpieza. a mimos, llevándose a la deriva las scoluntades lacias. las eaergias
( fdl vez la luna deja de aclarar con su blanda luz Ja·
a salud, a dicha.
•
a trofiadas y los'•rigores anestesiados por el abandono y
choza del · pobre?- Pensamiento Indio.
L a esce na habría dibujado una sonrisa en los labios
por el hambre; allí d esembocan los tristes ríos ele tantas
ptó[ellcos y paternales de Hugo, ei soberbio burgrave existencias, concebidas en el famélico hacinamiento del
Procuremos pen sar s iempre en el b ien. Esto es el
de la lírica que cantó la gloria de ser abuelo .... Aquí,
tugurio, y q u e se derrumban. para dormir el sueño e terprinc ipio de la moral. - B. PASCUAL.
un soberbio D'Artagoan de seis años -prometía a Capeno. en la promiscuidad anónima y repugnante de la fosa
rucita Enca rnada d~fenclerla d e las acechanzas del Jo común.
El sufrimiento nos enseña los secretos de la fue rza de
b o ; más lejos una japonesa en miniatura pasaba, acomD e.aquí.que sea tao penoso e l espectáculo de los -ni- _ la esperanza y de la fe, aun cuando lloramos.
pañada por un desholl inador, negro de humo; por otro
ños abanclonados por la desgracia· o por la infamia · en
lado un Napoleón auténtico a quien nada f¡iltaba. ni e l
las p layas desoladas de la orfandad. Unos venden perió-

EL MUNDO ILUSTRADO

ººº

El maestro Elorduy a los 18 años de edad .

Acaba de morir a los 59 años, uno de los hombres más
simpáticos, más buenos y talentosos que he trata~~ en ~1
vida. Su nombre, que perten ece al_ de una famil~a antigua y prominente. originaria de Bilba~, ha cornclo de
boca en boca, apenas la suya se cerro en presencia_de
una santa mujer, de dos hijos adorados y de una legión

padres, y, en bu~ca ?e alivio a s_u d_ol?r, a la vez q_i:_e impulsado por sus rnchnac1ones p1an1s11cas, desde orno reveladas marchó a Europa antes dé los diez y o~ho años.
Visitó primero Alemania, pasando el mayor tiempo en
Berlín y en Frankfort. Allí estudió armonía y c?ntrapunto, y allí su trato, posición y relacione~ le abr~eron muchas puertas cerrad_as para los_ exfrao¡eros, ~s1 como su
dedicación al estudio, su rntehgencia y entusiasmo le señalaron en el Conservatorio como a uno de los discípulos predilectos de dos eminencias, de R~ff y de_ Clara
Shumann, ya viuda entonces. Más tarde oyo en . Edii:nburgo y en Hamburgo al coloso del pi_ano, Ru~mstern, de
quien alcanzó recibir algunas lecc iones, e) ¡oven. E}orduy, "su noble amigo azteca. " A Rubrnste'.n ..deá1co su
primera composición, un vals qu~, ~.eoommo A Onllas
del Efoa," y poco después _e~cnb10_ La_ Légende du Foret Noire," ambas composiciones 1mpregoada;5 de_teri:ura, apasionamiento, ingenuidad y melancoha nsuena,
verdaderos "suspirillos germánicos," como llamó Teófilo
Gautier a las primeras rimas de Reine.
.
Pasados siete años, emprendió un viaje a Oriente. Recorrió toda Turquía y los países balkánicos, penet:ándose tao bien de los usos y costumbres de la región levantina, hoy en cruda guerra, que má~ tarde ~u-afin,ado
y exqu-l'sito temperamento pudo pr?d~c1r la belhs1ma o_pera ··zulema" esencialmente descnphva, llena de msp1ración suave como una vaga armonía que adormece, y
fuerte a la par por los aromas artificiales de que lasa turó aquel olfativo.
Si la luz de la luna germánica plateó una parte de su
fisonomía, el sol de Oriente doró la otra. Sentimental
primero y siempre, fué sensitivo después, cuando comprendió la armonía volu¡:_&gt;tuosa del tal&amp;nte, el a1;1dar y el
gesto de circasianas y asinas: ~us cantos melod10sos, ~~s
danzas lascivas, el hablar poetlco, la dulzura melancohca de los ojos, la molicie de las posturas. "Zulei_na" y
más de cien obras de carácter morisco que produ¡o, bastan a probar que Elorduy ha sido en América un cultivador inimitado e inimitable dE la música oriental.
Aquella golondrina \"Oló una primavera desde un minarete de Constantinopla. dijo adiós al Bós_f?ro, a Creta_y
al Epiro y se plantó en París. Allí ap;eod10 e_l ~engua¡e
preciso y "espirituoso" ~el pueblo: alh _le ca~hv~ el perfume de la cortesía, alh conquisto la s1mpatta vtv':' y espontánea de los bohemios de buena cepa que miraban
en E lorduy un camarada ingenioso. sutil. ':rllsta, en una
palabra, sin que los distanciara la elegancia, finura y es-

El maestro ·pocos días antes d e morir.

música en los salones. ele México y éu las audiciones teatrales que se prepararon.
··
El vals "Toujours," contemporáneo del vals "Amor" de
Villanueva, el nocturno "Je vous implor'e" y la canción
oriental "Airam," provocaron e ntusiasta admiración y
decidieron el prestigio del músico.
: ·
De tantas obras como produjo el fecundísímo artísta,
quedan escritas más de cuatrocientas entre Danzas, Hojas de A lbum, Mazurkas, Valses, Romanzas, Berceuses,
Polonesas, Nocturnos, Caprichos, etc.
Elorduy es autor de los "33 Misterios del Mes de María," colección de estrofas tiernísimas a manera de un
epistolario, triste como la vida, y sagrado asilo de los pecadores en horas de tribulación.
'
Las danzas "Alma y Corazón" dulces y arrulladoras,
alcanzaron tal éxito que la casa editora ganó más de
quince mil pesos con su publicación, mientras que el
Maestro Elorduy apenas recibió cien depreciados por la
propiedad.
Sus "Viajeras," impresas en postales, a ún están e_n boga porque esa música es deliciosa y té1;1ue: comu01ca la
sensación de fuentes que corren hendas por una luz
ecuatorial.
L as "Playeras," elegantes y ricas, acar ician el oído
como acariciaría los ojos la suntuosidad de la galera de
Cleopatra con su popa de oro, con sus velas de púrpura
y remos de plata, deslizándose por el r ío Cidno, ai:_rullacla por los sones de las flautas, de los oboes y las citaras.
FRAKCISCO GÁ::-iDARA.

A JM!Il liWM!F-?,!ID

Acompa ñantes del cadáver del maes tro al salir de su casa en San Angel.

de fieles amigos, todos pugnando, sumergidos en llanto,
por conservar aquella preciosa existencia. Y tanto dolor
causa el fatal acaecimiento, que se ha alterado hasta esa
misma indiferencia asiática de nuestra gente por todo lo
que se refiere a Ja vida cerebral ...... Eso quiere decir:
"'Qu'oo tresse; pour son front, d'une immor'.ell~. main
Aux myr tes de l'amour le lanner de la glotre.
Es e l mirto blanco que de vez en cuando aparece, más
ahora sea bienvenido sin sorpresa, porque ~anta al más
dulce y legítimo representante del arte musical en México, ERNESTO ELORDUY, corazón sano y fragante
como la granada, cuya corteza r?mpe la madurez, y elevado espíritu de original potencia creadora..
Recordaré algo de su vida. muy poco a m1 pesar, en
los estrech os límites de esta página luctuosa.
Nació el compositor Elorduy en la v!lla de Gu~~alupe
el día u de Diciembre de 1853. Muy ¡oven perd10 a sus

plendidez del caballero. En P ~rís se_acentudroo sus, cuaJidades de orfebre y de pa1Sa]Ista mus1co y se torno más
delicado y dulce su estilo de intérprete Y de compositor,
recibiendo las enseñanzas del ilustre Mathías, último superviviente de los discíp':los de C~opí~, y a _la sazón
Director del Conservatorio. En la 1gles1a de Samt-Agustín de la misma Ciudad-Luz, se casó en r883 con una
bella dama mexicana, modelo de educación y de cultura,
de alma buena y grande, Trini Payno, hija de don Manuel, conspícuo político y literato que desempeñaba en•
tonces el Consulado General ele México en París. De
esa unión vinieron al mundo Eisa y Raul, los dos artis•
tas como su progenitor.
Al cabo de una breve temporada que pasó en Marsella con el cargo de Cónsul de nuestro pais, viajó Elorduy por España durante año y medio y regresó asu patria en 1885.
Allllque su fama d e compositor inspirado y genial empezaba a despertar, hasta entonces pudo ser conocida su

El f éretro del maest r o al llegar al Tepe yac

�o
. ¡Mucho tiempo hace ya! .... mas lo recuerdo cual si
música favorita. nosotros, rodeados de él, le escuchába[uese ahora mismo ... •... Aquella extraña influencia que
mos con religioso recogimiento, y a! terminar, cuando en
llegó -a ejercer sobre mi ánimo, no poco soñador, el vieel piano moría el último acorde arrancado por sus majo Conservatorio que, casiderruído por el peso de los años,
ravillosas manos de artista. nadie hablaba, todos quedáse alzaba medio sombrío en el fondo de la i;alleja solitaria;
bamos mu&lt;ios, suspensos de aquel sonido vago que cru·
y luego, aquellas .dulces veladas transcurridas allí, al lazaba despacio el salón y huía por la ventana abierta ....
do del Maestro Floriani.~ ... .
Entonces Floriani, al ver nuestra admiracion devota.
iAh! el viejo Conservatorio! ...... Me parece estar mi- sonreía levemente y nos decía emocionado.
rándolo. Aquellos anchos y extensos corredores, donde
-Ustedes me comprenden; ustedes son mi familia.
las golondrinas colgaban sus nidos; las toscas puertas de
iYa lo creo que le comprendíamos! Y razón le sobralas clases, adornadas de alegóricos relieves; el inmenso
ba para llamarnos su familia: le queríamos con toda e l
jardín misterioso y sombrío; los altos cipreses besando el
alma.
coronamiento del edificio; el vientecillo penetrante que
Aquella clase que nos daba, era ya una necesidad pase deslizaba por los pasillos, y, dominándolo todo, aque·
ra nosotros, Yo estudiaba todo el día en mi viejo piano,
lla salvaje confusión de notas que, al trasponer el dintel
bastante desafinado para regalar el oído con efectos herde la puerta, se dejaba oír, ensordecedora y tenaz; ex·
mosos; pero al sentarme delante del piano Steinway de
traña algarabía que se escapaba de todos los ámbitos del
la clase, sometido fielmente a la batuta del Maestro, inedificio, y que era producida por les más diversos ins·
fluído por él, y dando a cada pasaje su matiz correspondiente. se me figuraba qne. al cabo de pocos años y estrumeotos. Aquello era una queja, una carcajada, un
murmullo, donde se mezclaban los gorjeos de la flauta.
tudiando bajo la dirección de aquel hombre prodigioso,
los acordes del piano, el llanto del violín, los gritos del
llegaría a ser tan artista como él. ¡Vanidosas pretensiooboe, los mugidos del contrabajo .... Era una confusión
nes de muchacho!
Entre los discípulos habíalos de todas condiciones,
que ens&lt;&gt;rdecía, pero que a la vez halagaba, prestando
desde la más alta hasta la más humilde; pero al reuniral viejo edificio una atmósfera especial y atrayente.
nos en la clase, todos se olvidaban de su posición y paYo era de los que llega.bao a las nueve de la noche,
hora en que todos se ocupaban de sus estudios en el in· saban a ser hermanos. Floriani lo decía; para el arte no
terior de las clases. Subía las anchas escaleras, dirigía hay más que corazones Y por cierto que los nuestros
una mirada indiferente a los ya conocidos cuadros his·
eran bien grandes y estaban rebosados de ternura.
tóricos que decoraban los muros, y avanzaba por los am·
El Maestro no se concretaba a enseñarnos a mover los
dedos con más o menos precisión. Comprendía que las
plios y lóbregos corredores.
Aquella abanicada dé sonidos, parecía alzarse para ir almas elevadas interpretan de mejor manera las grandes
en pos de las estrellas que palpitaban tímidamente en la obras clásicas, y nos educaba el espíritu. leyéndonos para ello a Dante, a Homero, a Virgilio, al Tasso.
altura ...... ¡Qué ilusión! ¡Qué misterio! .. . ... Detenía
Encantábanos que Floriani tomase la palabra y nos
mis -pasos, y apoyado en e l barandal del corredor, diri·
refiriera este o aquel episodio de su vida. Había oído
gía la vista hacia el oscuro jardín .donde los árboles se·
tocar a los más notables a rtistas; había viajado por los
rnejaban fantasmas negros .. ,. ... Después d e meditar un
más bellos países; había leído los más hermosos libros, y
momento entre la so\edad de los córredores, me dirigía
como tenía fácil palabra y vigorosa imaginación, nos arrea l sal9n del fond,o, empujaba suavemente la puerta, y
ciando una'última mirada a los cipreses, entraba. Iba yo bataba, haciéndonos perder hasta la noción del tiempo.
A la hora de dar la clase. era otra cosa; se tornaba
a recibir mi clase de piano. aquella clase que era la i lu·
;,erio y se volvía tan exigente, que jamás mereció un elosión de mi vida.
gio suyo ni siquiera un compás tocado por nosotros; y
Penetraba en el salón, saludaba discretamente al maes·
eso que, a nuestro modo de ver, no dejábamos de tener
tro y a mis camaradas, colgaba e l abrigo y el sombrero
momentos felices en los cuales imitábamos muy acertaen la percha, e iba a sentarme a mi ricón favorito, don·
de en el misterio de una deliciosa semioscuriclad, podía \:!amente el ritmo de esta o de aquella frase musical explicada por él con toda conciencia.
yo dar alas a mi loca imaginación y echarme a soñar.
Era intransigente hasta e l delirio. Jamás llegábamos a
Desde aquel rincón nunca olvidado, lo miraba todo,
escuchar la ejecución de un estudio completo: cada seis
más qne con los ojos, con el alma. L as tres bancas lle·
o diez compases. el Maestro nos interrumpía diciendo:
nas de alumnos siempre atentos a la voz del Maestro,
''No, no; eso está mal comprendido: más delicadeza en
del gran Maestro Floriani; el pesado candil suspendido
esa frase, más dulzura .... " Y a poéÓ, volvía al eterno y
en el centro; los extremos del salón un tanto oscuros; los
reglamentario: "No. no; sin marcar tanto ese acento ....
estantes llenos de libros; los atriles diseminados desor·
ligeramente, con suavidad .... con gracia ...... "
denadamente; los dos hermosos pianos de cola.simétrica·
Jamás nos alabó como pianistas; elogiaba el talento de
mente colocados; y, destacándose en el fondo de aquel
éste, el ingenio de aquel, la bondad de uno. la paciencia
cuadro, el Maestro que, batuta en mano, dirigía con ar·
del otro; más como ejecutantes, nunca nos pasaba de pédor la interpretación de un estudio o de una pieza, ~je·
simos; aunque llegamos a conocerle tanto, que al fin pucutados al piano por alguno de los discípulos.
dimos distinguir cuándo lo hacíamos a su g usto, revelaAun me parece estar mirando a Floriani: alto, la freo
ción que comprendíamos por cierta expresión en los
te noble y espaciosa, la .nariz recta, negro e l bigote, la
ojos, por•una disimulada y ligera sonrisa, por un impercabeza artísticamente encrespada, los grandes ojos, ne·
ceptible movimiento de cabeza. No quería volvernos vagros también, soñadores, ardientes. La mirada de aque·
nidosos y por eso no nos tributaba elogios.
llos ojos se inspiraba en la música, bebía en rayos y fulAl llegar los exámenes, era diferente; entonces nos
gores las ondas sonoras.
_ .
,
.
alentaba, nos daba ánimo y hasta llegaba a decir que
A la ejecución de alguna romantlca e leg1a. esos OJ OS
tenía plena-confianza en nosotros. Hubo vez que ya an
se velaban; la poética balada de amor ponía en ellos to·
te el jurado, al decirle yo con la voz temblorosa: "Maesques de ternura; la marcha triunfal los pintaba con lu·
tro, van a reprobarme sin remedio," hubo vez digo, que,
ces de incendio; el g racioso rondó los tornaba jugueto·
llegó a responderme estas frases imperecederas; "Déjanes y los hacía son reir. ¡Qué ojos tao sujestivos! Con
te de tonterías, Juanillo. tus estudios están perfectamenellos nos dominaba el Maestro: ellos le prestaban aque·
te." Pasó el exámeh, salí aprobado con una calificación
lla atmósfera de autoTidad que le rodeaba como un nim·
que a poco andar olvidé, pasó el día, pasaron los años,
bo.
pero lo que no se ·me olvida aún, es la impresión que
¡Hace ya tanto tiempo! .. .. y sin embargo, no he_olvirecibí al oír decir a l Maestro Floriani: "Tus estudios
dado ni el más pequeño detalle de aquella clase. Cierro
están perfectamente."
los ojos y veo a mis condiscípulos, uno a uno, con el paCon frecuencia íbamos a visitarle a su casa, pequeña
pel d e música en las manos, acercándose al gran Stein·
y bien decorada habitaci6u, donde en artístico desorden
way ...... Y veo, claro, como si lo tu~ier_a en este_mo·
se ostentaban bronces, jarrones, bustos de músicos y poemento ante los ojos. al Maestro, de pie ¡unto al piano,
tas, cuadros. estantes con libros, dos pianos de media collevando nerviosamente la batuta ....
la y un armonium.
Floriani era italiano; muchas veces le habíamos oído
Allí Floriani nos tocaba cuanto queríamos. Beethoven
contar su historia, una historia que al ser evocada por
era su autor predilecto, aunque adoraba la música de
él, conmovíale profundamente. Su madre y su padre
Cbopín y sabía interpretar exquisitamente a Grieg. Desmuertos en Pale1:rno cuando él era casi un niño; su vida
pués nos hacía conocer sus propias obras, composiciones
bohemia recorriendo Italia; más tarde su viaje por Ale·
bel)ísimas, de un sabor clásico múy marcado, llenas a la
mania, donde se había formado maestro bajo la direc·
"ez de arranques apasionados y de vaguedades ideales
ci6n del gran Palowsky, y por ú!timo, _su llega,da a nues·
Al terminar la clase en el Conservatorio, era de rigor
tra patria, llamado.por .el ~Conservatorio pafa la clase de
que todos los alumnos acompañásemos al Maestro hasta
piano.
su casa; y si era noche de luna, íbamos con él ai parque,
Cuando a instanGias nuestras el maestro nos tocaba su

o
donde sentados en algún banco, nos hablaba siempre sobre cosas bellas e interesantes. No faltaban los temas: la
inmensa desesperación de Beethoven al sentirse sordo
cuando estaba en la plenitud de su genio; el cruel amor
que Jorge Sand inspiró a Chopín; la muerte de éste producida por una tísis que poco á poco había ido 1]1inandosn
vida; las extravagancias de los gr,andes músicos; los triunfos alcanzados por ellos; las decepciones que emponzoñaron su existencia .... Y corrían las horas, él hablando
con pasión, nosotros, llevados por su fácil palabra a sitios lejanos para presenciar esta o aquella escena .. . .
Así, suavemente, y casi sin darme cuenta, se habían
deslizado cinco años de mi vida, en los que, día por día,
aquel cariño hacia el Maestro había ido echando raíces
profundas en mi corazón.
Una noche fría y lluviosa en que nadie hubiera osado
salir a la calle, yo, cobijado bajo las amplias alas de mi
paraguas, salí de mi casa con rumbo al Conservatorio.
Era noche de clase y por nada de este mundo habría
faltado a ella.
Bien sabía yo que casi todo el plantel estaría vacío;
pero me halagaba la idea ciertísima de que en nuestra
clase, y sin faltar el Maestro, debían de estar ya todos
reunidos entregándose al divino arte. Me adelantaba con
el pensamiento y sentía ya en mi cuerpo aterido por el
frío el confortante calor que allí reinaba; y veía yo
a Floriani llevando el compás febrilmente mientras
murmuraba su inseparable: "No, no .... con más delicadeza, con más dulzura .... "
Caminaba yo de prisa, chapoteando entre el lodo, empapado, temblando de frío. ¡Cuánto se iban a reir mis
compañeros de verme llegar más mojado que un perro
de aguas! Y ya oía la voz de Floriani diciendo: "¡Pobre
Juan! hoy, con los ~~dos tiesos, va a darme su lección
peor que nunca . . ..
Apresuré mis pasos y pronto estuve en el Conservatorio. Subí de pronto las amplias escaleras, y sin echar
una ojeada al jardín porque el viento hería los ojos, me
dirigí hacia la clase.
Por fin llego a ella, abro la puerta y entro; mas¿ qué
veo? La clase. siempre tan silenciosa y tan tranquila,
ahora estaba revuelta; nadie en su sitio de costumbre;
todos hablando, y, lo que era aun más extraño: el Maes·
tro, ausente .... ¿Qué había sucedido? ....
Al verme, todos prorrumpieron en esta. exclamación:
"¡Por fin llegas! ...... isólo a tí esperábamos ya! ...... "
¿Qué quería decir aquello? .. . .. .
- Pero ...... ¿qué pasa?- les pregunté asombrado.
-Nada·, casi nada-me respondió con voz dolorosa
uno de los compañeros;- poca cosa: que el Maestro Flo·
riani parte para Francia, donde le ofrecen un puesto
en el Conservatorio de París, y nos deja; ya ves . . .. poca
cosa.
Y a continuación, sin darme tiempo de hablar, me
mostró una tarjeta del Maestro en la que nos anunciaba
su partida y nos citaba para su casa.
- Y puesto que ya estás aquí, salgamos en seguidadijeron los compañeros.
Yo era un autómata que aun no tenía tiempo de reflexionar sobre mi desgracia, mejor dicho, sobre la desgracia de todos: aquello nos hund,ía. El Maestro Floriani
era el orgullo del Conservatorio y estaba reputado como
el primero en e l profesorado. Ido él , ¿con quién íbamos
a substituirlo? Esto por una parte, y por la otra, nuestro
inmenso cariño al Maestro ...... Aquello era aplastante.
Salimos medio atontados por la brusquedad del golpe,
y nos echamos a caminar , como ebrios, por las obscuras
calles encharcadas y llenas de lodo. La lluvia era más
menuda, pero más picante, y oleadas de un viento de
hielo nos azotaba el rostro.
Era tal la rapidez de nuestra marcha. que no tenía·
mos tiempo de hablar, y cada uno se entregaba por su
lado a meditar sobre la brusca sacudida que nos .daba el
destino cuando nos sentíamos más seguros.
Por lo que a mí se refería, no hay palabras bastantes
para expresar la infinita pena que me embargaba al
pensar e n la pérdida del Maestro: aquello no tenía nom·
bre, aquello era inconcebible; yo casi no lo creería sino
hasta que la desgracia fuera evidente: hasta que el Maes·
tro Floriani estuviese ya lejos de nosotros.
Después de caminar largo tiempo entre la· lluvia y las
brumas de esa horrible noche, llegamos por fin a la casa
del Maestro.
Sonó el aldabón, abrió el criado y entramos. Confieso
ingénuamente que cuando me ví en ese pequeño salóq
donde habíamos pasado tantos ratos deliciosos escuchando al Maestro, y pensé que todo aquello se perdía, poco
me faltó para soltarme a llorar como un chiquillo.

•

,1

•

Iba a hundirme en hondas reflexiones, cuando Floria·
ni entró en el salón.
Al verle, ninguno pudo hablar; ¿qué íbamos a decir·
le? .... Pero él, con aquella ternura que reservaba para
los grandes momentos, vino hacia nosotros, y abrazándonos uno a uno:
-"Comprendo vuestra pena-dijo;-yo también lamento de corazón alejarme de vosotros, pero . .. ... ¡qué
remedio tiene! . . .... el arte me lo exige."
Y nos hizo ver la necesidad para él de ocupar un puesto de esa categoría; la esperanza que abrigaba de que
en el Conservatorio de París fuese adoptado su método,
un método rigurosamente progresivo, en el que había
trabajado por largos años: las promesas halagadoras que
se Je hacían; el anhelo inmenso que tenía de ir a esa
gran capital para ganar la opinión que lo consagraría
como artista legítimo y como maestro; la ilusión que
abrigaba de ver sus obras publicadas allí, y ae escucharlas instrumentadas por aquella orquesta maravillosa del
Conservatorio ...... iAh! nosotros no sabíamos cuánta era
su ambición de gloria; él se sentía subyugado por ella, y
luchaba, lucharía hasta alcanzarla, hasta sentirse llevado
en sus enormes alas ... .
Y todo esto lo decía con voz temblorosa, emocionado
por la pena que le causaba la idea de abandonarnos.
En cuanto a nosotros, le escuchábamos conmovidos, y
ninguno se atrevía a murmurar una frase de queja.
El volvía a tomar la palabra para demostrarnos q,ue su
partida era precisa, necesaria.-Sin embargo-repetíael vacío de vosotros me seguirá por todas partes .... ¡Estoy acostumbrado a vuestra compañía! .... ¡tan acostum·
brado a quereros! ....
Aquí hubo una explosión y todos hablamos. Nos dejaba y esto era lo único que comprendíamos; prefería la
gloria a nosotros, que éramos "su familia," como él nos
llamaba; iba en pos de nuevos alumnos y abandonaba a
los que le querían con todo el alma ...... Esto era lastimoso. Pagaba con ingratitud nuestro cariño; sacrificaba
a sus pobres discípulos sin ver que, por él, ellos hubieran dado hasta la vida ..... .
. - Pues bien-dijo en ese momento Floriani;--probadme que sabéis sacrificaros por mí, dejándome partir sin
tacharme de ingrato . . ..
r El golpe estaba dado. Sin embargo, ninguno quería
declararse vencido. Cada uno tenía algo propio que alegar, algo íntimo que decir ...... La lucha fué reñida y
larga;·nos defendíamos como soldados, como leones ....
Pero al fin tuvimos que ceder: la determinación de Floriani era irrevocable y había sido pensada despacio; nada le haría cambiar de voluntad; la tenía de hierro, y,
además, la razón estaba de su parte. ¿Quién hubiera po·
dido convencerle de lo contrario? ...... Tuvimos que ce·
der. Agachamos la cabeza yfdejamos que el destino pasara sobre nosotros, arrasándonos con su ola arrolladora ....
Callamos y sólo Floriani habló en esa noche. El Maes·
tro desplegó su fantasía de un modo brillante y deslumbrador. Habló como un inspirado; nos mostró hasta el
último rincón de su alma, dejándonos ver todas las fulguraciones de su genio. Y después, cuando a instancias
nuestras sentóse ante el piano y tocó para cada uno su
pieza favorita, yo, abrumado por el exceso de tantas impresiones me levanté bru~ca_mente .. del sillón, llegué al
piano, y abrazando a Flonam, le d1¡e con arrebato:
-Maestro, el piano ha muerto para mí; jamás volveré
a tocarlo.
No quiero ya referir nuevas escenas. Sólo diré que
diez días después de aquella noche inolvidable, antes
que el sol despuntara en el horizonte, un grupo silencioso de jóvenes se paseaba a lo largo del andén. Eramos
nosotros que habíamos ido a dar el último adiós al Maestro Floriani.
Este, profundamente conmovido, caminaba a nuestro
lado dirigiéndonos la palabra a media voz. Nos daba los
postreros consejos, nos hacía las últimas recomendaciones, nos exhortaba al estudio constante, y acabó por repartir entre nosotros unas hojas_ de papel escritas de su
p~opia mano, e~ las c~1ales hab1a anotado los defectos en
que podríamos mcurnr y el proced1m1ento más seguro
para evitarlos.
- Por lo que hace a mí- le dije,-no rezan con mi
persona esos consejos: he dicho que no vuelvo a tocar y
lo cumpliré. Anoche mismo eché la llave a mi viejo piano y aquí la traigo para dárosla: tomadla, Maestro, es el
único presente que puedo haceros.
Y al decir esto, se la introduje en uno de los bolsillos
del abrigo de viaje. Quiso decir algo, pero no hubo ya
tiempo; en esos momentos daban la última campanada y
el tren comenzaba a moverse.
Rápidamente nos estrechó a todos en sus brazos y subió al vagón. La máquina silbó estrepitosamente arrastrando los carros con violencia, y poco después, el tren
se perdía a lo lejos entre el humo y la distancia ....
Cuando no quedó ya nada en el horizonte, nos volvimos silenciosos y tristes, sintiendo en el alma un vacío
infinito. Y al llegar a la ciudad, cada uno tomó por su
lado; ya no éramos una familia: cada uno seguiría distinto rumbo en el camino de la vida ....
Aquello fué un desconcierto completo, un desórden;
todos andábamos a la desbandada.
Al día siguiente, fuí al Conservatorio a recoger mis
libros. La clase estaba polvosa, obscura y fria .... Tomé
los estudios y me salí a tocia prisa.
En los corredores, los mozos, armados de largos escobones, sacudían el techo. Los nidos caían al suelo produciendo un golpe ~co, y las golondrinas, piando asustadas, hufo n a la desbandada ... . -"Como nosotros," pensé.
•••••••••••••••• •

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¡~{f;i-~.,,.
-.

Hoy, ya soy viejo: las canas orlan mi · frente como la
hiedra orlaba en aquel entonces las paredes ruinosas del
viejo Conservatorio. Pero cuando escucho a mi pequeña
Lilí que con sus deditos color de rosa intenta modular
en el piano algún cantarcillo, una olt&gt;ada del pasado
viene a herir mi cansado cerebro, ¡ olvidando por un
momento las realidades de la vida, me echo a soñar como entonces: vuelvo a sentir mi corazón rebosante de
entusiasmo; vuelvo a ser jov~n; vuelvo a conversar con
aquel inolvidable Maestro, y así, medio adormecido por
los recuerdos, me hundo en grata somnolencia.
De pronto, la impresión producida en mi frente por
un beso tibio, me saca de esas ensoñaciones plácidas: es
mi pequeña Lilí, que al oirme balbucir un nombre, me
pregunta con dulce curiosidad:
- Papá, ¿ quién es Floriani?
-Floriani eres tu ahora, vida mía-le respondo atrayéndola hacia mí.
Y así, abrazados los dos, vuelvo a soñar en el pasado.
MARIA ENRIQUETA,
Fara "r 1 Mundo Ilustrado."

, ~~

----.. ::rf..!--

Las pardas golondrinas que vemos hoy al vuelo
En busca de algún nido y en busca de un amor,
No son las que partieron en busca de otro cielo
Dejando entre los aires su canto de dolor.
Las hojas con que cubren en esta primavera
Los árboles desnudos su triste ramazón,
No son las que ya secas el viento desprendiera
Cantando al arrastrarlas su fúnebre canción.
Y así si contemplamos hermosas a las flores
abriéndose tan frescas ,en un amanecer,
No son las que marchitas perdieron sus colores
Dejando poco a poco sus pétalos caer.

Pasó una prima,•era dejándote llorando
Y acaso alguna heri&lt;la tend,;á tu corazón,
:\fas vuelve ya otra aueva y vuelve ya cantando
Trayenrlo nuevas flores para esa ramazón.
ERNESTO ORTEGA,.

�En el Teatro Colón.

Para EL MUNDO ILUSTRADO.
La Empresa dirigida por el laborioso empresario J.
Gaspar de Alba ha inaugurado en el teatro "Colón" una
brillante temporada presentando un cuadro dramático
que lleva el título significativo de "Gran Guignol."
¿Qué cosa es "Gran Guignól. ... ? se han preguntado
las gentes.
- Un espectáculo de mimos, dij~ron u,os, en el cual
la acción se reduce a los pliegues más o menos sugestivos del gesto.
-La repetición de los cuadros presentados por Molasso: algo así como mímica con acompañamiento de música, de danza y de evoluciones escénicas.
- Títeres .... marionetes .... ,afirmaron otros sac ud i endo su memoria a fuerza de repetir el título ..... .
- Pornografía "plástica" y morbosa, aseguraron un buen
número de esos a quienes aplicó el Padre Coloma un
verso memorable en '·Pequeñeces," y qne por el estado
de descomposición de su espíritu no conciben manjares
sin gusanos, ni placeres sin lascivia, ni delectaciones sin
sensualidad.
Otros, los prudentes y no documentados suficientemente, no dijeron nada y fueron al teatro a escuchar, a juzgar ...... y finalmente a aplaudir.
Pues bieu, el "Gran Guignol," ni es espectáculo de
mimos, ni es colección de danzas enfermizas, ni está desempeñado por marionetes, ni mucho menos es pornografía .. . ... ¡qué atrocidad'
El " Gran--Guignol" es uri espectáculo supremamente
teatral. artístico, ·dramático, sugestivo, acondicionado con
suma habilidad para producir rápida y vivamente la
emoción.
No es sino la reproducción sintética de los cuadros
punzantes y trágicos de la vida misma, con su ineludible
fatalismo, con su inevitable causalidad; solo que el espectáculo es breve. repentino, por decirlo así;- como las
cosas se realizan generalmente, sin preparativos hábilmente dispuestos, en un abrir y cerrar de ojos.
Es el tipo eterno del drama, del excelso drama humano que es siempre el mismo, ya vestido con las opulencias del arte clásico, ya envuelto en terciopelos y fastuosidades; ya desprovisto de galas y desnudo de atavíos, en
los tugurios, o bien resplandeciente de gemas pero siempre implacable en las mansiones de los prócer es.
1 El drama es el mismo, el perdurable; reside en
las flaquezas de la voluntad, en las impetuosidades del
' amor. en las represalias del celo, en las inquietudes del
afán, en la pasión humana en fin que nace, se agiganta,
ciega y triunfa para suscitar el deleite, la venganza o el
crimen.
El "Grao Guignol" presenta pues la trama humana
análogamente a como lo han hecho "en sustancia" los
géneros todos del teatro antiguo y moderno; únicamente
que procede de manera especial,
Los asuntos se exponen dentro de una precisión y exactitud estrictas, el desarrollo se desenvuelve rápidamente
para conducir hacia el fin; pudiera decirse que los cuad ros, sin perder su interés ni su prestigio de p inturas, se
reducen al primer término: es decir que verdaderamente no existen figuras secundarias ni ambientes subalternos.
El teatro clásico del siglo de oro presentaba problemas y tésis y adornaba su forma dentro de los troqueles

soberanos de los versos de Lope, de Tirso, de Calderón
y de Moreto; los ilustres poetas de esa era gloriosa, aprovechaban los momentos culminantes de sus dramas para
pintar las emociones y los episodios, dejando volar su
oúmen excelso, y cada personaje era también un poeta
cuyas imprecaciones y cuyos megos alcanzaban las esferas más altas y más diáfanas de la lírica.
El teatro clásico francés resucitando las formas antiguas, vestía, por el contrario, la dicción, con el ropaje
suntuoso de la retórica más pura, convirtiendo a sus personajes en símbolos ele un culteranismo irreprochable.
Después las influencias íntimas del teatro en la novela y recíprocamente, del realismo y del naturalismo en
ambas manifestaciones del arte y en suma la evolución
general de la cultura, han conducido a formas tan especiales como el teatro alemán o noruego, y a escuelas tao
exclusivas como la de la producción netamente italiana.
Ha llegado el momento en que la abrumadora tarea
de la cultura necesita simplificarse por decirlo así: es
tan vasto el horizonte apropiado para la especulación en
sus diversas fases que no bastarían cien vidas para apercibirlo medianamente; se requiere abreviar, presentar
los problemas en sus términos más re!h¡ciclos, expresar
en palabras precisas las\ soluciones, explotar las fugacidades del tiempo: ir de prisa, volando, robar sus energías al minuto para aprender, planear, adquirir cultura,
enriquecer el pensamiento, sentir la emoción. saborear
el triunfo.
. Este afán moderno. insaciable de novedades pero justificado por la complexidad tremenda de nuestra vida.
tenía que refluir en el teatro que es la manifestación
suprema, tangible, insuperable de esa ,·ida nuestra.
Y así, a semejanza ele otros géneros análogos surgió de
improviso el "Gran Guignol."
No hagamos cronología: ignoro fechas exactas y episodios_ puntualizados; pero no se necesitan propiamente
esas riquezas de estadística, basta percibir claramente el
fondo mismo y significativo de la cuestión.
Partiendo pues de que tenía que conservarse impecable el troquel sustancial del drama humano por lo mismo que es lo que nos importa y nos atañe, el propósito
era presentar este drama desnudo, sintetice, sin diluir su
interés en vaguedades ténues, sin enmascarar la terribie
consecuencia con diálogos estériles, siguiendo solo el hilo inevitable del episodio culminante.
¿ Es pues este género extraño y flamante el "non plus
ultra" del arte dramático? de ningún modo. El arte es
un reino singular en el que empuñan muchos reyes e)
cetro, a condición de estar subordinados todos bajo ei
imperio sobrenatural de la Belleza ... . !
Ya se ha dicho mil veces q ue en el arte cabe todo lo
que sea bello. es decir sincero, siguiendo el consejo de
Goethe; y por lo mismo han podido caber en él todo el
siglo de oro, el romanticismo francés, el realismo, el teatro de Ibsen, el de Sudermaon, el de D'Annunzio, las
producciones regionales de Cataluña y de Sicilia, las de
Tolstoy y Dostoyewsky, la de Osear Wilde ¡todas estas
diversas .... ! y cabrá también el Guignol siempre que
en él haya sinceridad, emoción y belleza.
Evidentemente es muy fácil que este género, por su
naturaleza, quede expuesto a degeneraciones morbosas,
por prestarse a explotar lo espeluznante. lo terrorífico.
lo macabro en suma; pero sin talento y sin arte han fracasado también los imitadores de todos los géneros aburriendo a la humanidad tediosamente con plagios, copias y parafrasis de tantas obras maestras de los grandes
creadores. ¡Frente a un Miguel Angel hay siempre un

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O la de Reyes.-Arbol de la rifa y asistentes a la
f iesta de Reyes en e l Casino Alemán.

Bernino que lo profana, y al lado de Berlioz que in\"oca
a Beethoven, figura Fetis que enmienda sus sonatas!
El "Guignol," por lo dicho, es un género absolutamente
teatral por su estructura y emocionante por su objeto:
salvo las exageraciones explicadas y conducido con cordura, será, a no dudarlo, uga de las formas predilectas y
apropiadas para el teatro rlloderoo.
En París ha triunfado y en Madrid ha hecho temporadas famosas; apenas comienza, por decirlo así, no se
ha impuesto con energía por faltar aún el '·hombre representativo" como diría Emerson, que sintetice el géne·
ro en una obra maestra dando con ese ejemplo el tipo,
el canon, el modelo supremo que los demás talentos sigan, a semejanza de lo que ha sucedido en todas las
conquistas del arte humano.
¿Llegará ese representativo dentro de poco? quizá no ;
pero llegará, -el género lo exige: es producción legítima,
necesita como Diógenes, encontrar su hombre.
Cabría finalmente contestar dos preguntas para satis·
facer a algunos curiosos; ¿ El teatro Guignol es moral?....
¿ Tiene trascendencia? . . .... El Arte no es sustancialmente ni moral ni inmoral, (léase entre otras defensas
expresivas de esta tésis la "Cuestión P alpitante" de do·
ña Emilia Pardo Bazáo); el arte es arte puramente, no
lleva más objeto que cumplir las exigencias de la belleza; si la belleza existe, la Salomé de vVilde, e l Partenon
el Satanás de Milton, la Mesiada de Klopstok, son obras
de arte, y por lo mismo fraternizan en la esfera diáfana
del arte las más reñidas filosofías, las creencias más
contrapuestas, las tésis más encontradas, los exclusivismos más agudos.
Por lo que toca a trascendencia, el Guignol puede tener la de toda labor artística, ilustrar y sobretodo emocionar y hacer sentir.
No entr.rré en detalles acerca de la labor de los artis·
tas; me reduciría a repetir los elogios calurosos que los
cronistas todos y el público les hao tributado con abso·
!uta justicia. Básteme consignar que la señora Starace es
una excels~ artista, gallarda, vi?rante, de supremas fa.
culta~es tra!l"1c~s, de gesto ductil, de voz admirable; que
el senor Samatl es actor notable, culto, de gran dominio
escénico y que la compañía es modelo en su género, realzando fielmente la interpretación.
¿Tendrá éxito esta temporada que parece habe~ veni·
do como un auge! exterminador para hacer olvidar por
un momento las variedades y cinematógrafos que saturan
nuestra metrópoli? ¿prestigiarán nuestros ricos el brillante_ espectácl!lo? ¿ habrá por fin un renacimiento qué fulmme, al menos, en parte, las diversiones de permanencia voluntaria? ..... .
De todos modos, merece un aplauso el empresario del
"Colón" por haber intentado esta labor de regeneración, esa medida para salvarnos del naufragio .... ¡Adelante! formulemos votos porque estos espectáculos dignos
y renovadores lleguen a imponerse; enseñan y educan,
son formas selectas de levantar los ideales de un público que se respeta.
MANUEL

/
I

TORRES TORIJA.

Grup,o de niños tomado en los salones del Círculo Francés durante la fiesta de Reyes.

Fols. Mack y Clarck.

J

�mo, en los momentos en que llega e1 .ºb re ro entonando
e
sar
el himno de su triunfo. Tod~ este umverso r ~os
de dolor, fué pertecfamente_ ~nterpretado. Po
la obr.i
. • y e1 pu'bl.ico ª pl·tud10
con entusiasmo,
Sa1na11,
'
asional en su
0
desgarradora, tan falsa en su fondo, com p
concepción.
d
b . s más inten·
"La Puetta Cerrada" es otra e 1as o ra mentira qu&lt;'
o
sas que hemos visto últim~~1ente, y pa_rec! ánimo de moo o
siendo tan corta de extens,on, sobre~01ª e misma olvidana acertada dirección escénica del "Grand ~uignol" do tan horrible. Y, es que el au~o~. e 1:sables de vero·
h L ciado con obras netamente de su repertono,éalgu· do hasta los rudimentos más m ispe
r recargan·
a mez
caen dentro de las fronteras de su g ne_ro, similitud, pasa por todo con tal de con:r~v\~mo en los
nas que
. el e Dolor" del autor catalán Adnan do los efectos de una manera ~u rda, P que el conjunto
"Elno•·
!'i,1steno
c?m01 d 1 ue hablé Jargamenre al ponerla en escena lienzos de asuntos pavorosos, e caste~rocha gorda No
Gua
, e :.1unoz,
a g y no he de repetir Jo que entonces conmueva aunque las figurads ~~tn a sido ni mucho me:,1iguel
creo que "La Puerta Cerra a ay ·
elije.
b'10 h os celebrado el intensísimo dr':~ª nos un acier~o.' el ~~erla ~n esce;;· la primera actríz
En cam
em .
t
de esta Compan,a.
En ''La V1s1onana e1 ta ento
me El tipo de
" Lui" uno de los éiotos comp1e os .6 d 1 od'o
. d a, raya a una
enor
·
1 • el aleo- tantas veces cita
. .
ás b · la depravac1 n e
b alturarto
el marido
lo , e
~~!~º~~:entoªJ:stitutivo azotanjo i~~se:ef~ose:cu:: la esposa que después de h~ er muela acompaña; hast,,
por doquiera, lo ev?ca '! s1emi~e1ce olvidar todo, pero
ta llegar al crim;n, ~ e:at~~dcer•~i:~. fealiza el delito,
qut&gt; el médico la hipn~ii~¡ )~¿tic¿ siente que la faltan
Das de la obra. . 1 mise .cía busca al autor del acto cuando
vuelve del su~no P fi muere estuvo encar·
mata a una anciana, la pohd
· f me temiendo que
sus visiones para la vida: Y _por . °i-sta obteniendo calu·
·
la amante e1 m ª •
dehctuoso, Y
b'é
delata
a
la
justicia
para
nado
a
maravilla
por la ms1gne ar , '
I
algún día )a mate tam , r~• etfr una vez más, la gran rosas ovaciones.
que lo castigue. ¿He de ñ P Bella Starace y el s eñor
altura a que rayan, la.sel ortªores supondrán el partido TEATRO ARBEU.- " FRIZZIO "
·
·1
No· mis ec
Samall • • · · · · ·
• oda la obra, la manera como ma·
&lt;l
la noche del jue\'es
Con este nombre ha debuta ? en ue
r el mundc
~otable que sac~n d!~ culminantes, y el terror que por
t,zan los momeo os
titudes con sus ademanes, último uno de tantos transformd1stas eqvo s:°encuentra en
.
d
d
es
que
na
a
nu
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doquiera siembr~ con sus:: uel ~undo tan tenebro· existen, y 1a ver a
, . e 11 sucesi,•as represenl,t·
con su gesto refle¡and~
o6ras de esta naturaleza cu· su trabajo basta ahora: no. Se si
so, q~e oscur~eds~sa~tor que del autor, requieren io· ciones se verá algo l~amahv\ fué el conocidísimo de
El programa de dicha noc_ eC
rt" con la encarn;i.yo éxito es m
e
ue se borre en mucho
.
térpretes notables, Y no c~eo 1q "Martinet" representado ·'Noche de Amor". Y el. "Pans laonce
imitación de vanos au1
tiempo de nuestra memoria e
ción de d!versos ttpos incuso
ular Toreski, por r:ocos
por Sainati.
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de una intensidad dramá· tores musicales,. que hasta .e\r~ota en Frizzio cierta
Obra dolorosa, lnSllSima Y , 1 d ·'Sabotage" he· centavos lo exhibe. Adema~
, escasa voz, lo cual es
e
con
el
titu o e
tica enorme es 1a q u
f
de los arrebatos obre· lentitud en las transformbac,ooes: 0\eligencia de lo que
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ue plantea una ase
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mos vis o Y q
d r .
que conduce la pas, n
ros, de las locuras Y e m~~:ha magna del capital y el dice.
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Id
algún otro, que ha
contra los patrones eo esa
El inolvidable Frégol_i, .\ ~·'teatro Principal, y cuvenido
a
México
Y
por
cierto
a
escotaron
)a última patrabajo. .
. .
.
atográficas las exaltaciones dE:
Eo vanas v1s1tas ~,nem
tos contraproducentes, aqUt yo nombre ahora_ no recuerdo, Pfas transformaciones, por
los obreros. produciendo efef obrero creyendo que va a labra, puede dec1rs~ e~ esto hde l producir gran efecto.
en el drama de que ~ab!º• e la fábrica corta la corrien- lo que creo que Fnzz10 no a , e
producir un mal pro un ª
momento a un hijo suyo, con su trabajo.
u :is DE L.\R RODER.
·
en aque1 mismo
•
.
¡
te elé ctnca, Y
'ón de la traqueom1a la cua .
le están haciendo ladope;ªtitar la luz y muere el enferclaro está, se suspen e a a

rs~

.
h d
xperimentar sensación estética,
clistracc1ones, ª e e
1 do la última palabra
profunda/ pl~~-~~te;~u~~~!e:~ ita una degeneraci?n
~lel
art~ ~~~ d;I drama• todo lo cual no ha de ser ob)e·
,mpres1oms
to de estas líneas en este momento.

TEATRO •·~IEXIC.\NO."~"LA POBRE ::-;15:A."
Sil:i.lterando las costumbres establecidas, antes de empezar la función hubiera salido uno al escenario diciendo: "Señores y señoras, la llamada comedia por el autor
que van ustedes a ver, no tiene más objeto que hacer
reír," seguramente que el público no se hubiera llamado
a engaño y hubiera pasado por inverosimilitudes, falsedades, golpes preparadísimos con anticipación, con mucha anticipación (como el de la liga para coger pájaros
del último acto) y nada más se hubiese demandado.
Pero como el señor Arniches llama comedia a lo que
no lo es por uiog una parte que se la mire; como desde
el principio hasta el fio, solamente se persigue provocar
la hilaridad: y como además el protagonista "Don Silverio Doriga" es el mismo "Terrible Pérez, " o "El pollo
Tejada," o aquel de "La Alegre Trompetería," es decir.
un Yiejo Tenorio, el que pasa por la burla más afrentosa
de "La pobre uiña" que solamente es una bribona hipócrita a lece ionada por su mamá, una lagarta de tomo
.&lt;Jomo, r esulta que el interés no existe, que desde las

primeras escenas sab~mos lo que ~sará y q_ue por lo
tanto el ánimo se fatiga con tauto disparata, siendo esta
la impresión que ha producido en el público de México
el último engendro escénico de Carlos Arniches.
La obra, apesar de los cortes que coa buen acierto se
han hecho, resulta lánguida, pues el asunto es pequeño
para tres actos, y los tipos secundarios, como el del seminarista, uno de los mejores trazados; el del amigo re¡:añóo, el del jo,•en neurasténico, el de "Campitos," el
del tío cazador, con aureola de ,•aliente cuando sólo mata inocentes pajarillos; no son lo bastante para encadenar la atención del auditorio, no precisamente por falta
de matiz cómico, sino por carecer de conexiones preci;as y fuertes con el asunto principal.
Y sin embargo, dígase esto en obsequio a la verdad,
Arniches no ha fantaseado en la esencia del asunto. Por
desgracia, la busconcilla hipócrita es un tipo muy común, y las mamás que viven de eso, las encontramos a
cada instante, y ya en las obras del siglo de oro, tapadas
o sin tapar, nos las presentaron los ingenios agudos de
Tirso y de Lope. De modo que la indumentaria habrá
cambia.do; pero las costumbres persisten y el popular
autor de tanta obra regocijada, echóse por los Madriles
á buscar y encontró como no podía menos, "Auroras" y
no matutinas precisamente, y muchas"Doña Luz" capaces de embaucar al más listo.
"La Pobre :-Siña" ha sido interpretada con cariño por
la compañia que actúa eo el "Mexicano." María Luisa
\'illegas estuvo muy bien eo su papel oo muy largo,
aunque algo exagerada en el acto primero. Creo que
sobra algo de color en el tipo; hay demasiada hipocresía. Xo lo recargue la distinguida actriz )' ya verá cómo
la resulta mejor. Emilia Otazo estm·o a buena altura, lo
mismo que Harreiro. Mutio (,·aya un aplauso por la pri-

mera escena en que aparecen juntos, muy bien hecha
por ambos), Cen•antes y demás actores. El señor Coss
encarnó a maravilla el tipo del viejo pintado y aún, Tenorio incorregible, más por cooser~r la aureola de conquistador en el Casino del poblacho donde vive, que por
,•erdadero sentimiento amoroso, y tU\'O algún "muti.s"
muy celebrado. La obra sP. puso con esmero y no me
atrevo a decir con propiedad, pues el candil que aparece es muy lujoso y bello; pero no para despacho.
TEATRO "COLON".- "GIUND GUlGNOL.,'
Continúa esta compañía trabajando con éxito artístico
y ante un público escogido, nada más: pues el otro, el
gran público, el que hace las ganancias de las Empresas, el que llenó el "Arbeu.' cuando la opereta de la
Iris. se retrae y no acude, al "Colón," lo cual se puede
ver asistiendo a él cualquiera noche .
No ha de entrar el cronista en largas disquisiciones
sobre lo sucedido con el "Grand Guignol" en México,
ni decir quién tiene razon en este pleito, pues sobre to·
do descuella el acierto del Empresario o por lo menos
su buena voluntad, que le llevó a traer a México un espectáculo de gran éxito en otras ciudades cultisimas. Y,
si a esta, repito, buena voluntad, se añade el otro factor,
el referente al talento de los artistas que actúan en el
"Colón," tendremos que sólo queda en contra de esos
dos elementos, uno solo, la apatía del público, nacida de
su gusto especial por los espectáculos teatrales. Esto me
llevaría a examinar, si en el fondo hay razón para ello,
si la gente que aplaude a rabiar a Toresld, puede aplaudir a la Bella Starace y a Sainati, y si la muchedumbre
de la "permaner,cia ,·oluntaria" que tiene espíritu cándido, mente sencilla, y hasta cierta virginidad en sus

:;:i

°.

T e a t ro Mexican o.- " L•

Teatro Colón.- " Gra nd Guignol. "- Dos escenas de la obra " U n conc ierto e n un m a nic omi o."

Pobre Niña," -Una e sce na

d el a cto primero . • Otra del

m is m o . • [ I final d el acto segundo

�'
N

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....

• '''lí:

s

(Para "El Mundo Ilustrado")

. fCASTelLANA

.\ "C \R \ IEN

~

Y teñirá el rubor su faz de grana
cuando salga, infelice, del castillo,
la juvenil y rústica villana.
V

I
LA RELIGIOSA

iQuiernd en torno! ¡Calma vespertina'
Yace ahí, pensativa y silenciosa,
en santa unción, la herrpana religiosa,
cual mística doncella bizantina ....
La casta virgen ve, tras la colina
hundirse el sol, en pompa luminosa,
y entonces torna á su mansión dichosa
en chras,s &lt;¡ue al cielo la aveciua ....
l En que: sueña la monja de alma pura,
de. sayal y de tosca vestidura,
de o jos zaf:reos y de faz rugosa,

1

boca inviolada y virginal decoro?....
iA la isla azul, en góndola de oro,
vuela la be lla hermana religiosa!

EDAD MEDIA

Gloriosa Edad de amor y poesía!
Sueño con tu guerrera capitana
y tu doliente y religiosa hermana,
que se esfuman en vaga lejanía.. ..
Y en la alta noche, entre la fronda umbría ,
sueño yo con tu hermosa castellana
y tu infeliz tristísima villana,
llenas las dos de encanto e hidalguía
Mágica Edad de honor, de fe y de hierro,
de claustros mil de perdurable encierro,
de amor fiel de inextinguible llama;
de Guzmanes, y Cides y Bayardos
que a mor ir iban, fieros y gallardos,
"por su Dios, por su rey y por su dama!
FELIX MARTINEZ DOLZ

II

LA CASTELLANA

111n11m111nnn111111n1111

j~och~ de azul y nácar, noche fría!
Ah{ en el marco de ojival ventana,
está la hermosa noble castellana
detrás de la discreta celosía ....
Fija la ,·ista, ansiosa, por la vía
que a so castillo ,·a .. . .. y escucha ufana
el eco de u na cítara lejana
que lleva el ,·iento en lánguida harmonía ..
Filtra sus rayos pálidos la luna
por entre el melancólico frondaje ..... .
_::-iOh noche medioeval. fresca y galana!y bendice la dama su fortuna,
pues lle((a el trovador, y en homenaje
un b~o cla a la hermosa castellana.
7

·,..

Ill
LA GUERRERA

¡Vien~ d sol fuego y oro en la calzada!
A pasar va , calada la visera,
la entusiasta e impávida guerrera,
en una ye ((ua arábiga enjaezada,
¡Oh, cuán gentil, de pnnta en blanco armada ,
en alto 11,,"ª la feudal bandera,
1uce casco y loriga, y marcha fiera
al frente de su intrépida mesnada! ....
Va a l son de los clarines y atambores,
entre ,·ítores r épicos rumores,
a dar mandobles con su grao tizona.
a cona r testas de árabes infieles:
y a conquistar magníficos laure les
,,a en sc&gt;n de guerra la inmortal varona!

IV
LA PECHERA

¡Cuán c·i,ueiia despunta la mañana'
En un escaño, rústica doncella
seniada está . . . . Por juvenil y bella
parece rt&gt;&lt;;.1 de Corfú temprana.
Pasa y , ·e, en tanto, a la gentil villana
el joven' conde, que al mirarla, huella
su virginal pudor y que destella
fulgor de abi!:mo en su pasión insana .. ..
¡Suerte criiel la de la "vil pechera! "
Apagará el apuesto conde el brillo
de su gala na y fresca primavera....
(1) Premiadas en los Juegos Florales de San
Luis Potoo y recitadas por su autor en la sesión
extraordinaria que celebró el "Liceo .\ltamirano.'

Para EL :.HUXDO ILUSTRADO.
Rubia que encantas por tus hechizos,
cuando te asomas a tu balcón,
con qué donaire tus grandes rizos
al viento flotan como un a irón!
Cuando te miro por la maíThna
tras de los vidrios aparecer,
tras de los vidrios de tu ventana,
son tus mejillas de rosa y grana
una sonrisa para mi ser.
Tu faz de ,-irgen, tus labios rojos,
tu talle esbelto, leve tu pie;
hondos y bellos tus grandes ojos,
forman contraste con tus sonrojos
y con la gracia que se te ve.
Dulce esperanza, feliz ventura
de aquel que logre para su hogar,
con los encantos de tu hermosura,
virtud y halagos, dicha y ternura,
cielos sin nubes para soñar,
Siento quebrantos cuando te veo,
porque-delirios de trovador!
cada esperanza de mi deseo,
es como el buitre de Prometeo,
desesperante, desgarrador!
Cuando te miro, pareces una
visión de gloria, suave y fugaz;
porque eres blanca como la luna,
porque eres bella como ninguna,
ardiente e ingénua como locuaz,
Rubia que encantas por tus hechizos,
cuando te asomas a tu balcón,
con qué donaire tus grandes rizos
a 1 viento flotan como un airón!
B. ROMERO ROZTA~ .

Para "El Mundo llustrado."'
" Mi espíritu está pronto, -pero
la carne es flaca."
Señor, si en mi plegaria no escuchas los la mentos
Con que las a lmas tímidas, componen su oración ,
Si no imploro venturas, oi te hablo ele tormentos,
Por más que cruel me hiera
Con impiedad de fiera ,
Hincándome sus uñas el buitre del dolor.
Señor, si en las borrascas tremendas de la vida
Acallo mis gemidos y esconde el corazón
Las lágrimas que brotan candentes de la herida ;
Es sólo porque creo!
i~o soy el Prometeo
De los escepticismos, sin fé ni redención!
Y mi creéncia es honda, y mi creencia es santa:
Más firme que el granito, más grande que el amor ;
Mi fe, cual sol de fuego triunfante se levanta
Y alumbra mi camino,
Con un fulgor divino
Disipador de sombras, de dudas y temor!
Yo sé que en este mundo tan lleno de tristezas,
Los hombres todos tienen idéntica misión:
iHacer el bien! La senda plagada de asperezas
Es solo del valiente:
Mi espíritu creyente
Anhela en esta lucha ser púgil gladiador!
En esa lid ansío que me armes caballero:
Dispuesto es~oy a darte mil pruebas de, valor ;
Yo velaré mis armas de reluciente acero,
No en la noche con luces,
En la noche con creces:
La pavorosa y triste tiniebla del dolor!
Yo templaré la hoja de mi cortante espada
En yunque de infortunio con sin igual tesón;
Así como Quijote, la dedicó a su amada,
Es para tí la mia:
La esgrimiré a porfía
En los diarios combates. iEn tu nombre, Señor!
Eternamente en ristre yo llevaré mi lanza ,
Para destruir los velos de falsa tentación:
Resistir~ y venciendo la pérfida acechanza,
Proseguiré en la senda,
Arrancando la venda
De ojos ciegos que ignoran lo que es luz de tu amor:
No renuncio a dolores que prodigue tu mano;
Lo que busco y te pido es firmeza mayor ;
Salvar_quiero mi nombre del mundanal pantano;
Del crimen espantoso
Que es un mar tormentoso,
En que naufraga y se hunde la nave del h onor!
Señor, yo lo confieso contrito y vacilante,
Es un misterio ingente que turba al corazón,
l }:'od~é como lo quiero seguir siempre adelante,
S10 n10guna caída
En la escabrosa vida,
O vencerá en las lides traidora tentación .... ?
Perdóname esta duda. Conozco que en la tierra
El mal toma mil formas, y espiando la ocasión.
Halaga los sentidos, y pérfido se encierra
En la ilusión del beso
Que en lujurioso exceso,
Domina la conciencia y acalla la razón!
Mi espíritu está pronto para el combate fiero,
Mas temo la flaqueza de todo pecador :
Señor, por eso ansío que me armes caballero:
Que yo pondré en mi lanza
La luz de la esperanza,
Que alumbrará mis triunfos de eterno vencedor!
Mas si otro es mi destino, si acaso se quebranta
A pesar de mis fuerzas y a pesar de mi amor,
Esta fe que me alienta, esta fe que es tan santa;
Si me resisto en vano,
Si ya no está en mi mano
Vencer en los combates la artera tentación!
Entonces, si sucumbo sosteome entre tus brazos'
Al gener~ i~pulso que dicte tu perdón:
Entonces, s, m, alma se rompe en mil pedazos
Co:no un crisial al fuego,
Senor, yo te lo ruego:
La hi~toria de mis luchas acepta ea expiación!
S.\LVADOR PALENCIA Y LLERE:S.\.

()

CASTILLO" 1:-loPIRADA POETIZA YUCATEC.\

Sobr.e e l cal&gt;allete se ,·é uu enorme lienzo sin comenzar, a un lado trajes de época antigua, las mesas llenas
ele objetos artísticos, aquí una acuarela, allí grupos de
boceto,, _un retrato a medio hacer, cajas de pinturas, paletas y pmceles, todo lo que revela el estudio de un pintor.
Reclmado de codos sobre la me~a y eu actitud melancólica está Enrique. En su hermosa frente irradia el
destello del genio; sus expresirns ojos amortigüados un
tanto por el pesar, lanzan al animarse, Yh-idos fulgores,
que re\'elan una inteligencia superior, uno de esos seres
pr ivilegiado,. que a veces quedan obscurecidos porque
la carencia de fortuna les impide alzar el vuelo. mostrándose tal cual son, o se agostan desilusionados, faltos
de aliento a impulsos de hondas penas, de .tmargas decepciones, malográndose antes de nacer, obras que cansarían admir.tción y cubrirían su nombre de gloria.
Enrique es uno de esos seres, artista de corazón, de
superior inteligencia, logró ir pensionado a México por
un señor entusiasta del arte que, ansiaba protegerle, para que el nombre ele un yucateco se uniese al de Morillo. Miguel Angel y otros célebres pintores.
Los brumosos dfas del im·ierno le entristecen, siente
nostalgia por Yucatán en donde siempre brilla explendente el sol, recuerda con delicia las extensas plantaciones de henequén donde correteaba con delicia cuando
era niño y donde latió su corazón de amor por ,·ez p r imera. Piensa en su madre idolatrada que ya no existe y
en su vida tan llena de dolores y amarguras.
A su mente acuden-en tumultuoso tropel los· recuerdos de su infancia en que huérfano y pobre. tuvo que
trabajar desde muy niño para ganarse el sustento, robando al sueño las horas de estudio, que si le hicieron adquirir coooc imientos, fueron también causa de otras desventuras

De soc1edad.-Damas y caballeros asistentes al almuerzo dado en San Angel lnn el domingo
pasado con motivo del onomástico de la señorita Fanny Morán .

asunto que le agrade, no acude la inspiración que con
tanto afán solicita!
¡Espera ansioso la carta de su Amelía idolatrada. a
quien ha pedido le diga que idea le parece buena!
¡Pobre Amelía! Aquella mujer le adora, sufre con sus
penas y goza con sus triunfos. Le ofrecía dejar las comodidades, el lujo que lo rodea para uuirse a él, para
ser su esposa amada, aunque tuviese que pasar días de
mísera pobreza.
Enrique idolatra a su .-\melia; pero prefiere sufrir solo y q ue sus almas estén unidas en puro e indisoluble lazo y así se lo ha manifestado a su amada, noble y dignamente.
Se levanta presuroso, porque ha oído llamar y vueh"e
con una carta en la mano, rompe el sobre y lee con avidez lo siguiente: "Enrique del alma mía: Tu negativa
de aceptar que yo desobeciese a mi padre para ser tu
esposa y compartir contigo penas y alegrías, produjo en
mi a lma el efecto de acerada hoja de un puñal, hundiéndose en mi pecho.
Los celos. unos celos violentos se apoderaron de mi
y ví a tu lado una mujer muy bella a quien tu adorabas.
Creí morir ele dolor, pensé en tu madre y todas las tardes fuí al cementerio a depositar flores sobre su tumba
Tengo Enrique idolatrado la pretensión de creer que,
tu madre y yo, somos las dos mujeres, que más te hemos
amado en el mundo Ella en la aurora de la vida, meció tu cuna, te arrulló con sus dulces cantos. se embelezó con tu primera sonrisa. ro pensc, que podía con mi
inmenso amor, apartar las zarzas de tu camino, ayudarte solícita y cariñosa y allá en el ocaso de tu vida, l'erte
sonreír complacido de tenerme a tu lado, dulcificando
tus pesares. tus amarguras, tus decepciones.
Dios no quiere que así sea, noble y desinteresadamente me dices que mi padre padece del corazón y podría
morir si yo le causaba tao grao disgusto y alegas otras
muchas razones que yo en mi dolor, tomé por fútiles
pretextos y por indiferencia hacia mí, por amor a otra
mujer. La ofuscación de mi mente ha desaparecido, mi
dolo1· se ha calmado, y la resignación ha invadido mi alma.
_iSeré fuerte! ¿ ~ices que tu alma es mía y lo será
mientras respire ,·ida? i.\ceptado! Yo seré para tí !oque
Laura fué para Petrarca, lo que Beatríz al Dante: tu
númen, t u musa. tu inspiracióu.
Carezco de mérito; pero sé comprender el tuyo, sé lo
Señor licenciado don Joaquín Casaaús, electo que tú ,·ales. ¡Oh Enrique mío, no te desanimes! Pinta
presidente de la sociedad de Geografía y
con entusiasmo ese cuadro y obten un premio, y cuando
suene tu nombre cubierto de gloria ; yo seré felíz, dichoEstadística durante el año actual.
sa, porqu e me parecerá que parte ele esa gloria me perLa envidia forjó la calumnia y los que 11•&gt; podían trastenece, puesto que me amas.
ladar al lienzo los mágicos colores de la paleta quedaiMe dices que he de ser yo la que te he de dar la idea
ban obscurecidos y rezagados. ante él. como humildes
que has de trasladar al lienzo? iOh gracias, amado mío,
luciérnagas ante el astro rey, como pajarillos ante el
porque me juzgas capaz de compartir contigo, trabaio e
águila alti\'a. Esos envidiosos procuraron llenar de obsinspiración!
táculos su camino, amargando sus triunfos artísticos, reCastos. puros irrealizables han de ser nuestro~ amores
gateándole la gloria y haciéndole dudar de la amistad.
y a mi mente acude el nombre de ··xochiquetzal," la diEnrique solo ansía que ,-ea su protector, no es indigno
,·inidad azteca, casta cual ~lioen·a y como ella prudente
de sus fa,·ores. Sueña con el cuadro que ha de pintar
y discreta.
para llevarlo a la Exposición y obtener el anhelado preCompuesto está su nombre de la palabra "xochitl' que
mio; pero ahí está sobre el caballete el lienzo en blao·
significa flor y de la palabra "quetzal " pájaro que simco. ¡No se le ocurre ninguna ide.i nue,·a• ¡~o encuentra boliza la belleza.

La morada de esa diosa azteca, era el "Tamoachan,"
paraíso donde estaba el árbol prodigioso llamado "xochitlicaan" cuyas bellísimas y perfumadas flores, hacian fieles y castos a los que las aspiraban.
¿ No te parece, amado mío, un buen asunto para tu
cuadro, pintar a "Xochiquetzal," pura y bella con su túnica azul salpicada de floripondios. con la roja diade111a
en la cabeza formada de cuero y plumas de "quetzal,"
llevando en la mano el simbólico cetro de flores?
Trasládala al lienzo, en el día de su fiesta denominada " xochithuit," en que los pintores, plateros y tejedo·
res, depositaban en el a ltar de la diosa los utensilios de
su oficio pidiéndola inspiración.
Pabellones de rosas cubrían a la diosa, todos la ofrendaban flores, vestíanse niños de pájaros y mariposas. saltando de rama en rama, fingiendo aspirar las flores del
mágico "xochitlicaam."
Todo cuanto se refiere a "Xochiquetzal" respira poesía, amor, pureza, encanto.

J&lt;::Sta idea que te doy Enrique idolatrado, revestida
con las galas de tu exuberante fantasía, trasladada al
lienzo, con los colores de tu mágica paleta, resultará bellísima. ser;í simpática a los mexicanos porque verán a

J

S 3ñor don José T. Lanz Gutiérrez, quien a c a ba de obtenea el título abogado de l a
facultad de Campeche

�(Para "El Mundo llustraclo")

ll V l

.... . .............. , ... ........................... .
Hoy se ensancha mi pecho ....
Se apaga ya la luz de mis pupilas ..... .
.\! mirarme llorar ...... ¿por qué rncila,?
¿ Te arrepientes. tal vez, de lo que has hecho?
¿ Por qué cuando sonrío
Sientes pavor y hasta de mí te alejas,
Será tal vez porque ante el lobo impío
Se agitan y dispersan las ovejas?

~

\

t'I vda ,; d,1 p,)c f c,1d~c:,&gt; C&lt;&gt;p~'), cl,J

)1

\)

h\ :\c&gt;ad~)((\\';\ cr ¡&gt;'&lt;l&lt;~t)S;L

((

Traducido especialmete para 'El :\lundo Uustrndo"

Sr. Lic. don Miguel Macedo, nombrado consejero
del Banco ~acional.

Exmo. señor don Manuel Márquez Sterling. nuevo
ministro de Cuba en México.
'

EUSEBIO O. CUEVA

I

\'istos en conjunto. la Esplanada y el Hotel ele los In, álidos ofrecen □ no ele los aspectos más grandiosos de
París. El ,·asto espacio, los árboles ,·it:jos, y - allá en el
tondo, más lejos que los fosos de parada y los cañones
triunfales - la cúpula de oro de :llansard bajo la cual
reposa el léretro legendario trnído ele Santa Elena; nada más noble y más magnífico El menos impresionable
de los touristas extranjeros traído por cualquiera agencia de ,·iajes. con su "ulster" de cuadros y su Baedecker
en la mano, experimenta aquí una emoción solemne.
piensa en el gran rey y en el ¡.(riln emperador. Admira,
a vect:S em·iclia En esta Francia que posee tan graneles
y duraderos monumentos de su gloria, clelx&gt; haher pensado Bismarck en Ferrieres cuando. respondiendo a Ju·
les Fane. que pedía la paz para la República, y preE;Untaba un poco tontamente "¿ Pues a quién hacen uste·
de~ la guerra'" contestaba·".\ Luis XI\'"

Señor lng. don José Hamón ele lbarrola. nombrado
presideote de la Sociedad ele Ingenieros y Arquitectos.

la divinidad azteca inmortalizada en el cuadro que tu
~~

.

¡Qué te parece mi idea? Consúl~ame todo Enrique
mío, refiéreme tus penas y tus alegnas que con ello proporcionas placer y consuelo a tu
..\)IELIA"

A medida que Enrique iba leyendo la carta, se awma-

ba su semblante y al terminarla, se había disipado por
completo su tristeza.
Levantóse alegre, y con pulso fir!fle y seguro, trazó en
el lienzo el suave contorno de la diosa, sobre un fondo
de follage. Tomó la paleta, mezcló (ebrilm_ente los colores y se puso a pintar coo ardiente entusiasmo.
Al fuego sagrado de la inspiración del artista. se unía
el dulce recuerdo de su amada madre, evocado por ,\me·
lía, uniendo en amoroso lazo a aquellas dos mujeres que
le amaron con cariño puro y santo.
Su corazón se inflamaba ausioso, sediento de gloria, de
laureles, sabiendo que había un alma, un corazón que
palpitaba por él, que gozaría con sus triunfos y qi_1e la
distancia que los separaba, que los obstáculos que 1mpe·
c1ían su unión, lejos de amortiguar su afecto, lo aumen·
taba. purificándolo, elevándolo hacia lo ideal, lo que.ºº
muere, ni se olvida, ni se acaba, porque es t.manac16n
divina, unión de dos almas que se estiman. que se com·
prenden, que son \toa sola, y que hasta después de la
muerte han de ir unidas e inseparables,
Ah. sí! ¡La casta diosa ''Xochiquetzal" surgir,~ radi_a~te y bella en el lienzo, a la sombra del arbol xoch1thcaan" despidiendo lúcidos fu_lgores!
...
¡Enrique presentía la gloria, sentíase ac_anc1ado _por
el beso de la Fama! Yucatán, su Yucatán Jamá:; olvu,lado, tendría un pintor de alto ,·uelo, so protector, u~ cuadro hermoso y su Amelía, su _bue~a y dulce ,\meha, ht
íntima satisfacción de ser la 10sp1radora _de su obra, la
que animó su abatido espíritu, dándole ahentos para alcanzar fama., g 1oria, honores ....
PILAR FONTANILLES DE RUEDA.
Yucatáo. 1912 ,

La e,p¡anada

'
E,;cena final de la pie?a dramática "Jacinta," representada en el Teatro Arheu durante la fi.-,ta escolar del día 8.

:1

~===========~~

Hoy cuando suelo con, er~ar cootigo
De los pasados días.
Y preguotarte si me quieres tanto
Cual antes me querías:
RetrOCt!dO de espanto
Al escuchar que dices
Con tu voz incierta:
- No seremos felices
Primero que tu amor ...... que caiga muerta.
Grupo de niñas de la escuela "Doctor cos·· que bailaron el baile sueco en la fit:Sta escolar celebrada por las escue·
las de la tercera zona de la capital, el dia S ele los rorrientes t'n el Teatro Arbt.u.

~
~)

iAdiós .... !
Qué triste fué tu adiós,
Qué triste la partida
Cuando estrechándome la mano yerta
:\Ie digiste atrevida:
- Olvidarte jamás ...... primao muerta

Sin embar¡.(O, a lc•s ojos del parisiense. causados ele
contemplar t:ste espectáculo pomposo, la Esplanada de
!~ I1wáliclos presenta muchos cll'lalles melancólicos. El
"Gros-Caillou," a dos pasos de ;tllí, es un barrio muy
pobre, y. cuando la temperatura es agradable, o siquiera
soportable, derrama en el suntuoso decorado a sus ociosos que se pasean llenos de har.ipos Como grotesco Filem6n, un ,·iejo lleno de medallas y llevanclo gorrn de
cuartel, claudica sobre su pierna de palo cerca de una
:B.1ucis con camisa sucia l."na abuela, de espalda eucorlnda, empuja o arr.1stra a tres ? cuatro muchachos enfermizos. Sobre un banco. cubierta la cara con un fieltro grasoso, duerme 1111 rn¡:abundo quizás soñando en algún crimen terrible.
Este contraste de la miseria sórdida junto al lujo Real
mi, ha producido sit•mpre nna impresión dolorosa.
En Yenecia, las mujeres ele chal largo, que pasan
arrastrando la chancleta) rascando su tiña rojiza, me
echan a perder San ~Tarcos y el Palacio Ducal; y, en
Hyde Park, en Londres, los haraposos con los pies rlesnu
dos, echados &lt;le ,·ientre en el pasto, me hacen odioso el
torrente ele trenes lujo&lt;.os y el e legante desfile ele amazonas.
Por lo demás el pueblo me ·,trae. Gusto de mezchrme con ~I
Por eso es por lo que mis caprichos me llevan con
frPcuencia por la Esplanada y por el "Cros-Caillou"

Codeándome con las gentes pobres he ¡(Uardado en mi
corazón la dulce llama ele la piedad Quien la deje apa;{ar dentro de sí es muy culpable. Pensad en ello. ,•osotros que no os dais cuenta de la miseria mas que por las
miradas altaneras que le dirigís al pasar cerca de ella. a
tra,·és dij los vidrios de \'Uestro carruaje.
Y precisamente fué paseándome bajo los "iejos árboles
ele la esplanacla de los Inválidos como conocí a dos vie•
jecitas.
Eran los últimos días ele Febrero, y el sol de la tarde, tibio ya, hacía brillar en las ramas los brotes color
ele bronce. No atreviéndose a sentarse en descubierto,
las dos ,·iejecitas caminaban a pasos menudos, y la mayor, encorvada y vacilante, se apoyaba pesadamente en
el brazo de su compañera, persona flaca y desmedrada.
pero que se mantenía erguida y parecía llena de ener¡(Ía. Las dos estaban ,·estidas pobre, pero limpiamente.
Sus chales negros estaban prendidos con cuidado, sus
tocas de tela deslumbrantes de blancura. ,\ fiu de que
la enferma pudiera sentarse al menor signo de fatiga, su
compañera llevaba una silla plegadiza debajo del brazo.
Arreglaba su paso de manera que concordara cou el suyo y a cada rato parecía envolverla en una mirada de
protección. Aparecía como diez años más joven que la
otra ruina humana, lo menos sexagenaría-y, sóla, to·
ciada conservaba algo de salud y vigor. Esto bastaba para las dos. Al verlas pasar se pensaba, aun sin quererlo,
en esos tiros de caballos de los cuales uno es ciego y el
otro tuerto. y que sin embargo caminan y tiran.
Las dos mujeres me interesaron desde el primer momento y me propuse observarlas.
Sin duda la impotente debió haber siclo muy bella. La
toca contenía mal los cabellos abundantes y muy blancos. En su cara inmóvil y amarilla ele paralítica los
rasgos se conservaban puros; y, bajo sus cejas, siempre
negras, dentro de sus cuencas profundas, los ojos tenían
una chispa de fuego febril.
La otra ,·ieja-una anciana rosada d" piel fina y de
hermoso color,-clebió haber sido bella también. Pero el
tiempo es cruel para las muecas, las bellezas del diablo.
);o quedaba más que arrugas y capen s.-.. Esta pobre
cara agradaba aun por la dulzura de la mi rada y la
bondad de su sonrisa.
!\o eran hermanas, no se parecían en nacla.
La vista de estas dos pobres creaturas. apoyándose uoa
en la otra, asociando sus dos debilidades, me había conmo\'idq sinceramente. Una prima\'era precoz me hizo
dirigir ,·arias veces mis pasos de ese lado, y ,·arias veces
encontré a las dos ,·iejas.
En ciertos detalles. en sus manos t'nguantaclas siempre
decentemente de algodón gris. en yo no sé qué de "come
il faut" que había en todas sus personas. yo sentí que no
habían llevado siempre los pobres ,·estidos de ahora. que
en otra época debieron "tener sus pesares," como se dice comúnmente. Su apresuramiento para aprovechar del
mínimo raIO de sol, para salir a pesar de la edad y las
enfermedades, me hacía adivinar su existencia cautiva
durante el largo invierno en algún cuarto sombrío del
"Gross Caillou," en donde se hallaban solas con sus recuerdos y los pies sobre la hornilla. Cada día excitaban
más mi compasión y. debo confesarlo, mi curiosidad también.
Ya me conocían de vistq. Un elfo que la dulzura ex·
traordioaria de la temperatura les permitió tomar asien·
to en uno de lo~ bancos, me senté junto de ellas y tr:tba·
mos coO\·ersación en seguida Su instinto femenino,
siempre roncho más se¡(uro y más despierto_ que el del
otro sexo. les inspiró confianza en mí. En una palabra,
al cabo de una hora, vo conocía toda su historia.
Es conmovedora y ÓS la quiero contar.

H
, Existe aún alguno de los viejos &lt;lerntos del Vaucleville, que se acuerde de Nelly Robín?
Q uizás no. Pero en el invierno de 1859 era una de las
más bellas huríes del paraíso musulmán que ofrecía entonces la troupe de aquel teatro.
l\lorena, con cierto tinte marmóreo, con la cabellera
tenebrosa; alta y delgada, pero graciosa y llenita; con
una cintura que. según el decir común, se podía rodear
con las dos manos. pero con unos hombros soberbios y
lo; correspondientes alrededores; ojos profundos. ensimismados siempre en un ensueño ,·olnptuoro, tal era
.:--dty Hobin.

Su belleza de diosa, en la que la majestad se uoía a
la gracia. hubiera entusiasmado a los maestros del Renacimiento. :--o obstante lo cual, tenía por padre, humildemente, a nn pobre sombrerero agobiado de familia, y su infancia había pasado por las calles de Charonn1:, en compañía de otros chiquillos vagabundos. Secuestrada por la fuerza o casi-por un vecino, maquinista del teatro de Belleville, había dividido su ju,•entud
entre el escenario como figurante y la buhardilla de
aquel borracho, donde tenia que barrer, hacer la sopa
y recibir malos tratos. Llegaba a sus rnintidós años
cuanclo el gran galán M. Lamorli~re, que seguía siendo
el pachá del escenario, a pesar de sus cincuenta años,
su pata de gallo y el negro poco ,·erosímil de sus bigo-

Trabamos coo\'ersación ..

tes, se dignó fijarse en ella. La vagabunda se sintió pcseída de respeto la primera noche que entró á la modes
ta habitación del actor,que éstaba "en sus muebles" y
que había adornado las paredes con anuncios antiguos
y coronas de papel dorado, gloriosos testimonios de sus
pasados triunfos en el Mediodía. Una perdida llevada
a presencia de Luis XV no hubiera experimentado mayor em0ci611. El viejo actor estaba acostumbrado al
amor de las mujeres, y más de una familia había perdido la tranquilidad por su culpa; pero la inocente admiración de la pobre chiquilla enorgulleció a aquel corazón de mariposa ,·ieja, fatigado de \·olar de flor eu flor
Estaba convenido que la despediría al día siguiente:
pero pasó una semana y ya la chiquilla se ocupaba de
repasar la ropa.
Fué un verdadero afecto. Nelly ,·ivi.í cerca del primer galán en un continuo estremecimiento de emoción.
Le llamaba "el señor i\forlierre" ahuecando la voz,
cuando hablaba de él á las vecinas: le servfa como una
escla\'a amorosa. Le prestó los sen·icios más íntimos;
conoció los secretos de su tocador, aprendió a teñirle
los cabellos, que Yeía pasar bajo la acción ele los fi.
jati\'OS, del color de hortensia al de negro profundo.
sin que por esto dejara ele considerar al señor Lamorlierre comoal más jo,·en y helio de los mortales
El e ra un buen hombre E-n el fondo. Se conmo"ió de
verse admirado basta ese punto, tao bien servido; se interesó buenamente por ;'(elly, reconoció que, a pesar de
su ignorancia, no era una tonta; le dió algunas lecciones
de declamación, y al fin la hizo debutar en papelitos de
poca importancia. Al cabo de seis meses ya desempeñaba papeles ele coqueta con bastante perfección

�Vida Social.- Grupo de trajes de fantasía vistos en el gran baile dado en la casa del señor doctor don Fern~ndo López
!con motivo del día de Reyes.
'

navegar; ...... que ha palpado en su infancia y en su
adolescencia los restos p:tlpitantes y abrasadores aún de
la antigua monarquía que precedió al 89; que ha podido
conocer a la Delfina y a la Duquesa de Berry, almozar
en 1835 al lado del \'iejo Talleyrand, empedernido de
mentir, y habitar las trágicas Tullerías, donde hacían
eco todavía los acontecimientos del 10 de agosto y de
1830, por cuya puerta, ella. a su vez, tuvo que escaparse,
con el alma llena de rebe(día y de dolor, clamando, sin
cesar, al Rey su padre: "Es preciso batirse! Hay que
combatir?"
Y si se considera, además, que esta mujer privilegiada en la grandeza y en el infortunio, por injustas ad"ersidades, jamás. en ninguna ocasión, perdió el ánimo ni
el valor que tm·o siempre con asombrosa y rara serenidad, y mantuvo siempre alto su pensamiento, tao equili-

' ' '
Por HENRI LAVEDA~ ,
Traducción de Rafael López
de la Paz, tomada de L'Il ustration." -Xo\'. 30 de 191z,
o;

Yo tengo la certeza: en el carro que, rodando a través
de las conquistas, le sirve de tienda militar; sobre la mesa llena de mapas y de planos; en medio de todos sus
recuerdos; en el lugar de honor de sus miradas y de su
pensamiento triunfante, el Zar Fernando I no ha dejado
de colocar, como la imagen de uu santo patrono, el retrato de su madre incomparable.
Cada noche, antes de cerrar sus ojos frente a las victorias, y cada mañana, al abrirlos ante nuevas auroras
gloriosas, ha contemplado esa imagen que es el retrato
de su vida, el espejo de su pasado, de su presente, de su
porvenir, de todo su espléndido "Destino," ...... y, absorto en la contemplación de esas facciones veneradas,
se ha concentrado entre su madre y Dios. Entrevista secreta, conmov&lt;:dora y sabia! El hijo, de rodillas, espera
los consejos de la boca sublime, llena de prudencia; de
la boca muda , cuyos labios, no obstante, delinean las palabras que pronunciarían; y su corazón de rey, su corazón adolorido por tantos sufrimientos que le abruman,
reciben diariamente la santa ablución de aquellas pálidas pupilas, de un azul sereno y dulce, como el color de
aquella alma tau bella . . . . .. siempre llena de vida..\mbos a solas, como antes se explayaba su confianza en los
momentos difíciles, tienen un coloquio rápido y febril:
"Madre, qué haríais? Qué es necesario hacer? Debo
avanzar o detenerme? Tenéis en vuestras manos mi espada, y la brida de mi caballo! Quién fijará el límite de
mi carrera? Quién será mi consejo, mi esperanza, mi
ambición, mi voluntad, mi freno .... . . sino ,·os? Habladme! Inspiradme, puesto que ,·os habéis hecho cuanto he
sido: niño sin esperanza de reino, hombre, príncipe, rey,
vencedor .... ~o sois vos quien supo mirar eo mi porvenir todo lo que no pudieron ver ,•uestros ojos terrena-

dO el esfuerzo después ce! fracaso, a abordarlas,_ a ~itia rlas, a conquistarlas de todos modos: por la diplomacia, por las bayonetas. a través_de los obstáculos, de las
emboscadas y del peli11ro. Como ella conocía muy bien
la temible labor de dirigir imperios, se la enseñó con
sus palabras, con sus co1:1sejos y con su ejemplo.
Reina :,\ladre era, en realidad, la Soberana, No babia
un rey, en ni;igún trono, que a menudo y en secreto no
le hubiese pedido consejo. Poseía todo aquello que constituye, en la nobleza de las alturas, laperfecc!ón de una
criatura selecta, de un ser supenor que domina las cosas y los hombres. Era Catalina de Médici~ santificada
por Blanca de Castilla. Tenía la perfección, esa perfección sagrada, imponente y de origen div:no, que es la
diadema de las frentes a través de cuya transparencia
resplandecen el genio y la fe. Tenía bondad tenaz; dulzura y ardiente fervor; moderación y serenidad; paciencia y valor; miras amplias, profundas, que llevan lejos,
muy lejos, .... y también resoluciones francas, v1,·as, espontán eas. Para ella, la prontitud del acto acababa y
cerraba con broche de oro la madurez del proyecto. Fina, delicada, sutil, a la vez que soberbia de rectitud e
intiansigente de conciencia, así dotada de todos los dones que hacen las grandes organizaciones políticas, valía más que un parlamento y un ejército.
O 00
Si una~madre vulgar , una pobre mujer sin facultades,
de cortos alcances, que oo es más que una pobre mamá
y no tiene más que su corazón, revela ya una virtud capaz
de todo, tratándose del hijo a quien ella pertenece y que
para ella vale uo mundo, .. . .. . cuál será la virtud omnipotente que puede a lcanzar una madre, cuando es bija de un Rey de Francia, nacida eu el ''Palais·Royal,"
entre flores de lis; que se ha llamado :.\Ille. de Beaujolais, y después Princesa de Sajonia-Coburgo-Gotha, emparentada con Jas Reales Casas de Inglaterra, de Bélgica y de Portugal; que desde su jll\·entud precoz, por su
inteligencia magnífica, se ha engolfado en los grandes
acontecimientos de la Historia los que, sucesivaroante, la
han halagado, la han sacudido, la han arrastrado como
resto precioso de un naufral(io ,aobre cuya~ olas parecía

brado, tau lleno de ideas, de ardores y de vida, y elevado hasta sus últimos días como un santo sacramento de
sabiduría y de grandeza, ...... hay que convenir forzosamente, inclinándonos, que Fernando I fné objeto de
un inusitado y especial favor de la Providencia el día
en que le hizo nacer de esa madre que le daría cien veces, mil ,eces más que la vida, para honrarla y perpetuar su memoria!
Eo efecto, sin haberla pedido, obtuvo la gracia que
envidiarían todos los monarcas, de tener durante muchos
años, en su madre-refugio de ternuras y asilo de consuelos-un ángel custodio, una hada de su corazón, una
guía política iluminada como por el Espíritu Santo. La
Princesa C lementina fué el Richelieu de su hijo. "Es el
mejor estadista que be conocido en mi larga vida," ha
dicho el viejo Emperador Francisco José. Ella dejó, en

1:ª

Sal a ambigú en la elegante fiesta de Reyes ofrecida por los señores de López en su residencia de la calle de las Arles.

Empleados del Banco de Londres, reunidos en fraternal banquete el domingo pasado para celebrar el principio del año.

la memoria de todos los que la conocieron y admiraron
su obra, un emperecedero recuerdo, un benéfico ejemplo. Los que se acercaban a ella, por poco que fuera,
se sentían grandes a su lado. Esplendía en torno suyo
magníficas reflexiones, profunda serenidad, grandeza ea
las ideas . ..... Evoca las bienhechoras e imponentes figuras de la Historia, y habría merecido un lugar preferente en la de su país natal, de donde estaba como expatriada, que era la verdadera patria de todos sus deseos, de sus ideas más justas y más fecundas. Verdadera
princesa y Princesa reinante al fin, a propósito de la
cual todo lo que hay de más alto y majestuoso en la admiración del hombre no seria bastante para escribir su
elogio, celebrar el esplendor de su inteligencia, las magnificencias de su bondad y el tesoro de sus virtudes. Lástima grande que Bossuet no pueda ya expresarse con
aquella voz de la que no hemos oído más que el eco,
que dura todavía, porque yo me imagino que la única
oración fúnebre digna de él y de ella, sería la que hubiese pronunciado a pementina de Francia. •
oo o
, ..
Y, entretánto, cualquiera que sea en sus detalles la
apoteosis del desenlace de esta terrible y espléndida
epopeya de los Balkaoes, sea que Fernando I de Bulgaria entre a Constantinopla, o que no entre, obedeciendo
a las leyes del "Inevitable," o mejor dicho, cediendo una
vez más a los consejos de suprema sabiduría venidos de
ultra-tumba, es indudable que llevará a la grande y
venerada Victoriosa de su ,·ida, de su reino, de su "Destino," en su pensamiento. en su corazón, a donde quiera
que sean entonadas las acciones de gracias del triunfo.
Entre el oro de los mosaicos bizantinos encontrados
por doquier bajo las piedras calcinadas del Islam, en el
perfume de las ffores y eo las nubes de incienso que subirán a las bóvedas de los santuarios, verá destacarse, en
su nimbo de cabellos blancos, a la imagen augusta de h
madre, sonriente y dolorosa, cuyos ojos, húmedos de
llanto y llenos de alegría, le dirán: "Bien! Basta!" Entonces, él, a sus pies. ofreciéndole las banderas y los
trofeos, botín de las conquistas que a ella, en el Reino
donde está, le parecerán ahora menos preciosas, la dirá: "Tomad, madre; todo es vuestro!" Y en tanto que su
pueblo, en un arranque de reconocimiento.infinito, entonará e l TE DEUM ...... a estas dos palabras, el unirá
estas otras, esenciales: TE MATREM! .... TE MATREM
LAUDAMUS!
~léxico, dic. 29 de x91 ¿_

�veces ha surgido en el campo de la diplomacia y que por
unas razones o por otras se ha ido aplazando.

a
Impresiones Intern~c;ionales
No es precisamente en estos momentos la situación de
Europa muy tranquila, y si dirigimos la vista bien a su
política interior, o bien a la exterior, vemos que el horizonte se llena de nubarrones oscuros que amenazan
trastornos.
España, que por tantas razones nos debe preocupar,
que por motivos que el lector se le ocurrirán es tanto
para México, no bien ha terminado su lucha en Marrue·
cos con un Tratado con Francia, favorable hasta cierto
punto a los intereses hispanos, tiene encima el pleito, el
eterno pleito, de los liberales y conservadores, empezando desde los comienzos de la Restauración Alfonsina, y
qne ha seguido tomando diversas fases, hasta recrude·
cerse por la muerte de Canalejas.
Elevado a la Presidencia del Consejo de Ministros el
Conde de Romanones, político de valía a no dudarlo,
pero de escasa talla, para la jefatura del partido liberal (y es sabido que en España, el llegar a primer Ministro es consecuencia, ·de ser jefe del partido que man·
da) todos creyeron menos la mayoríd, que dicho gabi·
nete ministerial sería interino, y los conservadores con
Maura a la cabeza, vieron próximo el día de subir al
poder, olvidando la situación de Cataluña, y las amenazas de la parte más radical del partido republicano, que
por boca de Lerroux, ha lanzado amenazas pavorosas, que se dqminarían en último término, pero a
costa de perturbar la paz, a cuyo extremo siempre es
peligroso llegar.
Resulta por tanto que el Rey Alfonso al regreso de
una cacería en una finca del Conde de Valdegrama, ra·

¿QUIÉN SERÁ EL SUCESOR DE MR.
FALLIERES.

franJQra

tificó su confianza a Romanones, y con alguna variación
to el gabinete, nuevamente han seguido los liberales en
las esteras del poder.
•
De aquí ha surgido el conflicto, y parece que Don
Antonio Maura según las últimas notici:is, se muestra
reacio a seguir en la vida pública, deja la dirección del
partido conservador, se retira a la vida privada, y pierde con este motivo su fuerza esta fracción política tao
vigorosa siempre, tan llena de vina, como si guardara en
su seno el alma entera y' la inteligencia privilegiada de
aquel gran hombre vilmente asesinado por uno de
esos infames, que pertenecen a la secta odiosa del anarquismo, que debería ser exterminada, en todo el orbl'
sin la más pequeña consideración.
¿Es que con esto queremos decir que .-1 partido conservador queda acefalJ al retirarse el señor Maura de
la-política? No, en manera alguna, pues hay hombres como Don Eduardo Dato, que a no dudarlo asumiría la
jefatura, con bastantes simpatías por parte del país, y lo
mismo se puede decir de otros varios, aunque, hay que
decir, que ninguno de ellos, puede ostentar los méritos,
los antecedentes, el talento personal y la energía del citado señor Maura. Y, en tanto Don Alfonw recibe muchas felicitaciones por la solución dada a la crisis en
sentido liberal.
Cuando el crimen de Angiolillo hizo que desapareciera'. Don Antonio Cánovas, el partido conservador ya mi nado en su unidad por la escisión de Don Francisco
Silvela, uniose·todo bajo las banderas de este último político, que sin tener ni mucho menos los arrestos de su
protector y de su jefe por tanto tiempo, condujo con
prudencia y tino a las huestes a él encomendadas, por
buen camino para servir los intereses de la Monarquía
Ahora muere de la manera semejante el señor Canalejas, jefe del partido liberal y el conservador sufre otro
trastorno por creer (no nos atrevemos a decir si bien o
mal) que los liberales deberían haber desaparecido de El rey Nicolás de Montenegro visitando á sus sóldados
heridos, en el hospital de la Cruz Roja en Cetinge.
las esferas del gobierno, hasta reorganizarse y proclamar otro jefe en sustitución del asesinado cobardementoria. Según las últimas noticias, parece que Maura sóte. Ambos hechos tienen cierta analogía a no dudarlo y
lo dimitirá la jefatura del partido conservador y se añala crítica los tomará en cuenta, al emitir su fallo pasade, que se propone formar otro nuevo, con elementos
do el tiempo, y con la serenidad que debe presidir al
avanzados de la derecha a los cuales se unirán otros lidictaminar para siempre, en el alto tribunal, de la bisberales moderados, todo lo cual ha causado honda sen-

Tropas servias entrando a Uskub, antigua capital de Servia, que pe'rmaneció bajo el dominio turco desde 1389.
sación entre los elementos que antes acaudilló, pues al
parecer, es una prneba elocueutísima de que el infigne
hombre de Estado considera imposible gobernar con el
viejo credo conservador, y anhela irse en parte a las
fronteras del liberalismo.
Capítulo importantísimo ha sido el de las conferencias
celebradas en Londres, para arreglar la paz que solucione la guerra balkánica, presididas por sir Edward
Grey, Ministro de Negocios extranjeros de la Gran Bretaña. Asistieron Mr. Paul Cambon por parte de Francia; el Conde de Benckndorff por Rusia: por AustriaHungría el Conde A. de Mensdorff-Poui_lly Dietrichstein; el Príncipe Lichnowsky por Alemama: y el Mar·
qués Imperiali por Italia.
_
. .
.
Empezaron dichas conferencias por un 10c1deote
latorio de esos que tan a menudo surgen en las reu010·
nes diplomáticas. Este incidente se redujo a que pregun·
taran los plenipotenciarios a sus gob\ernos, si era posi~le
discutir las condiciones de paz ta.mb,én con la Grecia,
Jo que probó por una parte la solid~ridad de} bloc Balkánico, y por otra, que las negoc1ac10nes senan largas y
laboriosas,
El Presidente sir Grey presentó los puntos de vista
así en globo, que deberían tratarse en el discurso pro·
uunciado en la primera sesión. El l?rogra11;a era realmente extenso; pues habría que partir de ciertos puntos
de vista, tratando de la cuestión de las is!~, de los pro·
blemas financieros, y de otras no menos delicados, sobrn
todo por la intervención de Austria. Más todas las_ ?1squisiciones fueron eu vano, pues bien pronto se v,o la
actitud de Turquía, rechazando los delegados oto~anos
el "ultimatum" de los Balkanes en el cual se ex1g1a. la
entrega inmediata de la ciudadela d~ Adrian~polis y del
territorio que la separa de Constantmopla as, como tam·
bién la mayoría de las islas del mar Egeo.
La indignación de los jefes del ejército tt!rco fué g_r_an·
de al saberse dicho "ultimatum." Por doquiera se no el
deseo de reanudar las hostilidades, y con esperanzas ~e
triunfo, pues si bien los búlgaros cuentan con los _mismos elementos de que disponían al terminar el pnmer
período de las hostilidades, los turcos han reforzado htR
tropas en las líneas de Tehatalia, por lo cual se_ha
en mejores condiciones para defenderse de (~ eiérc,tos
balkánicos, en cas:&gt; de reanudarse las bost1hdades, lo
cual no se haya muy lejos.
Ha habido un momento en este asunto, en el cual la
Puerta, haciendo nuevas concesiones a los aliados Balkánicos, parecía conseguirse el que _hnyera el fant:"sma
de la guerra. ¡Todo en vano! Los aliados no re1,1unciaron
a sus pretensiones hasta el punto de que M. Dandi: Presidente de la Delegación Búlgara en las conferencias de
la paz reunidas en el Palacio de Saint James dijo:
·'Adrianópolis debe ser y será nuestra," palabras que
prueban hasta qué punto la intransigencia informa la
conducta de los hasta hoy vencedores en el campo de
batalla. Precisamente la Puerta renuncia de bneD grado
a sus derechos sobre Creta y hasta se encuentra en bue·
nas disposiciones para modificar la frontera de Trac!a.
negándose en absoluto de nuevo a la entrega de Adnanópolis.
Colo.cada la situación en términos algún tanto absolutos, las potencias Europeas están estudiando la manera
de evitar que la gue.rra estalle de nuevo, y así lo ha declarado Sir Grey hace unos días en la Cámara de los
Comunes, y no olvidemos que el Pontífice Pío X ha enviado un mensa.je a los representantes de los países mediadores, para que igualmente interponga~ ~u influencia
en favor de Palestina, alejándola del domm,o de los turcos, o si esto no es posible conseguirlo, que trabajen pa·
ra dar garantías a los peregrinos que ,·an a la tierra
Santa.
y en fin. en los momentos de escribir estas líneas, nos
enc¿ntramos con dos hechos muy decisivos para llegar a
la paz. Uno se refiere a la Servia, que promete retirar
,., .

?•·

Han

Cómo, van ahora los generales á la guerra.-El general Savoff, jefe del ejército búlgaro tomando su automóvil para dirigirse al campamento.

sus tropas de las costas del Adriático en cuanto se firme
el convenio por el cual cesan las hostilidades. Y otro,
referente a la capitulación de Adrianópolis, según el
mensaje enviado por el general Michet Savoff al Ministro de la Guerra en Bulgaria.
En resúmen, por una razón o por otra se aclara la incógnita de la guerra balcánica, que hace"un mes se presentaba con caracteres amenazadores para la tranquilidad de Europa. Ahora, y si como parece, terminan las
hostilidades, empezarán los gabinetes europeos a pensar
en la manera como queda Turquía, problema que tantas

.

Enfermera de la Cruz Roja socorriendo a un herido en
Sioek]i

En la próxima semana, se elegirá en Francia la persona que ha de ocupar la presidencia de !ª _República.
Si Mr. Fallieres. con su profundo conoc1m1ento de 1~
vida pública francesa, no hubiese eliminado su candidatura para tan alto puesto, posible, muy posible hubiera
sido que saliera reelecto.
Hasta hov, la elección presidencial ha sido falseada
por exigencias del momento en que ella se ha produci·
do, y la República no ha tenido, fuerza es declararlo,
al presidente soñado; Tbiers era un embrollón; Mac
Mahon, uo embrollado; Grevy, fué nombrado contra
Gambetta; Carnot contra Jules Ferry;;Casimiro Perier y
Félix Faure fueron vencidos por una crisis anormal y
no estaban a la altura de su misión: la misma corriente
que los arrastró encumbró a Loubet y a Falliéres. Nadie podría afirmar que ninguno de ellos ha ejercido con
completa libertad, las altas funciones a que han sido
llamados.
La elección de Presidente en Francia para el próximo período, ha de revestir gran importancia, por tenerse
que tomar decisiones de suma importancia sobre temas
vitales como la educación, las materias religiosas, asuntos sociales, etc., etc. Veamos algunos nombres que se
mdican como probables triunfadores y que son los seño·
res Bouxgeois, Poincaré, Dubot y Ribot.
La carrera del primero ha sido fiel y de miras desinteresadas. El partido radical lo deseó como jefe, y en la
actualidad se encuentra al frente de la fracción de ese
partido más moderada y d iligente. Pero, partidario de la
representación proporcional, ha roto con muchos de sus
correligionarios. Su mérito constituye su demérito a los
ojos de quienes lo desechan por las mismas causas que
sti personalidad se ha agrandado ante la opinión del
país.
Con respecto a Mr. Poincaré, actual Presidente del
Consejo de Ministros, es uno de los más conspicuos re·
publicanos del mundo. Sus cualidades de hombre de Estado nadie las desconoce. Es joven aún, es ardiente. es
grave, no es ambicioso; preparación única para una presidencia gloriosa ... ... pero sobre él pesa la túnica de
Neso, de ser "leader" de la causa proporcionalista.
Si persiste la tradición de que los Presidentes del Senado en Francia asciendan a Presidentes de la República, se impone la elección de Mr. Dubot, el cual ocupa
dicho puesto y se ha hecho estimar por múltiples merecimientos, pero la Cámara Baja reclamará a su vez.
¿ .\caso no le ha llegado su turno? Y M. Deschaoel entraría en la liza. Tiene fama, ingenio, elocuencia, brillo;
está perfectamente rodeado y preparado ...... pero la
campaña en pró de la representación lo perjudica.
Hemos reservado para lo último, la candidatura posible de M. Ribot, personalidad tan importante ea la República francesa que la honraría aceptando la presidencia. Después de 42 años de lucha en los negocios públicos, permanece firme y enhiesto, como en los años de
su mocedad No ha servido más que a las buenas causas
y las ha hecho mejores defendiéndolas con honradez y
talento. Ser a la vez una conciencia y una inteligencia,
son títulos más que suficientes; pero la endiablada cuestión de la representación proporcional puede, de no momento a otro, lanzarlo en la arena para diseminarlo o
comprometerlo.
LEON ROCH .

�Al comenzar el nue1.co año, mis queridas lectoras, se
abre una temporada de visitas y reuniones entre las personas de buena sociedad: así pues, nada más a propiado
para las presentes líneas, que tratar de los sombreros con
los cuales se acompañan las "toilettes" de visita y de paseo. Es cierto que los trajes son muy importantes en
cuestión de elegancia, pero, ¿acaso los sombreros no
complementan de un medo definitivo el atavío de las damas distinguidas?

Digamos, pues. algunas indicaciolles sobre el particular, porque sin duda mis lectoras tendrían una justa impaciencia por conocer las últimas noticias que tr-aen a
ese respecto las revistas europeas.
Las grandes formas, tan hermosas y arrogantes, están
ahora un poco abandonadas en el mundo del buen gusto, y se concede una marcada preferencia a los sombreros pequeños, ligeros y graciosos. ¡Quién se podría imaginar semejante capricho de la Moda, mis amables lectoras!
¿ Cómo creer que los suntuosos y grandes sombrercs
de terciopelo, fieltro o satín se habían de ver postergados y caídos de un trono, que por todos conceptos les
pertenecía, y ver colocados en el sitio preferente a esos
picarescos gorritos de piel o de terciopelo. a los audaces
bonetes de estilo ruso, y hasta los diminutos sombreros
de paja gruesa, sin adornos de ninguna especie que
prestan a las jovencitas de poca edad un aspecto travieso y risueño, más propio de la niñez que de la adolescencia? Imposible hubiera sido admitir esta predilección, si no la tuviéramos delante de nuestros ojos. Pero,
es inútil oponerse a la evidencia, mis buenas amigas, y
no pienso deciros nada nuevo, si os aseguro que las "toquets" Enrique II son actualmente el gran ·'chic" en
materia de e legancia, Ya conoceréis, indudablemente,
esas lindas tocas que !~nen las alas vueltas hacia arriba,
hechas en pana o en terciopelo, y adornadas con '•aigrettes" o con pájaros del Paraíso, ya sea conservando
éstos su color natural o teñidos en un matíz semejante a
del sombrero.
ti ,- Las plumas se colocan casi siempre en estos casos,
tendidas sobr·e el ala, inclinadas un poco hacia las sienes,
o levantándose airosamente en forma de "cuchillos," algo extravagantes en su colocación, pues se ponen en la
parte de átrás del sombrero, lo cual le presta u!I aspecto
original, atrevido y elegante. Hay que advertir una cosa
'a mis lectoras, y es que tan bonitas tocas no solamente
'c onvienen a las jovencitas de quince a dieciocho años,
sino también a las señoritas o señoras jóvenes, no habiendo más condición a ese respecto, que la de colocar
dichas tocas de una manera diferente, pues las jovencitas de poca adad pueden adoptar algunos "prendidos"
audaces, como es el de inclinar el ala sobre la sien, con
atrevimiento de chiquillo, y de tal suerte que el "aigrette"
o el pájaro del Paraíso bajen a acariciar la parte superior de la mejilla. En cambio, una señora ó señorita deben retener la toca en un sitio normal, sin permitir que
se incline sobre' las sienes, si no es ligeramente.
Al mismo tiempo que la ·'toquet" Enrique II, se lleva.
rá mucho la toca de piel, adornada con grandes nudos
de terciopelo, cuyas largas cocas se levanten en la punta
de atrás, o con "aigrettes" y pájaros del Paraíso. También se usarán mucho, en el fin de este invierno, las tocas de skung y de chinchilla, guarnecidas con voluminosos lazos.. de terciopelo, hechos en colores vivos come¡

el turquesa, rosa de China, verde esmeralda, Yerde luz
y verde Imperio. cereza y otros muchos tonos llamativoº. '
cuyo enérgico contraste sobre la piel obscura, es de lo
más bello y elegante que pueda imaginarse en cuestió,t
de buen gusto.
Como última novedad, señalaremos a nuestras lectoras
la linda toca "búlgara," muy alta de copa y casi sin bordes, hecha en piel o en terciopelo, guarnecida con un
enorme "aigrette," que sale de un "cabochon" dorado,
embellecido por gemas de color o por piedras preciosas. Otras veces, el arrogante "aigrette" surge de un
moti~o ele azabache bruñido, del cual se desprende una

7
Toca de tela abullonada con "aigrettes" Isabel,

Traje.de baile de liberty blanco: túnica morovingia
abierta. bordadas en perlas blancas y acero.
larga agujeta de azabache. que se mezcla artísticamentn
á las fl.otanles plumas del ·'aigrette." Esta nota es de ue
gran "chic', y ha gustado mucho a las damas parisienses
que tanto admiran lo original.
Aún quedan por dar otras muchas noticias referentes. a los sombreros de visita y de paseo; pero lo haré
en la prúxima crónica, a fin de no cansar la benévola
atención ele mis amables lectoras.
MARGARITA.

De Madrid

Traje de satín azul bordado con plata y diamantes,
falda y corpiño de encaje,

Sombrero de terciopelo gris adornado con plumas;
de avestruz.

Traje de noche hecho, en ''charmeuse" crema y muselina de seda con flores pintadas y bordadas.

La industria, que es a la vez un arte del traje y el
adorno del bello sexo, atraviesa en Francia desde hace
dos años una c r isis que en los momentos actuales ha llegado al período álgido, y como este asunto entraña verdadera importancia, juzgo que mis queridas lectoras le
prestarán la atención que merece.
Desde tiempo inmemorial, París ha dictado al mundo
en tero los. preceptos de la Moda, tanto en lo relativo a
la indumentaria de la mujer elegante, como en la disposición y ornamentación de las casas y en las costumbres·de la vida social. Pues bien, desde hace dos años,
como antes he indicado, este prestigio, este ascendiente,
esta influencia, han ido perdiendo terreno y ha llegado
el momento en que Berlín por una parte y por otra Lon-

dres Y Nueva York, han id? ganant1u lo que sin ciarse
cueuta ele ello ha ido perdiendo la capital de Francia.
Por un_a parte, el desarrollo del feminismo induciendo
a grao nu~ero d~ señoras a adoptar los trajes corte de
sastre de 011gen mglés que el gusto norteamericano Jm
exagerado h~ta el pun_to de asemejar el vestido femenino al_ masculmo, que dicho sea de paso. dentro de las
cond1c'.ones de la forma británica oo deja de ser práct,.
co Y_ comodo! f por otra las novísima~ creaciones de los
modistos pans,enses, que sin darse cuenta de ello han
exage:ado a su vez las de sus colegas neoyorki nos, han
supeditado la sencillez y el arte de la Moda de París,
ta? elegante y tan bella, a las excentricidades, atre,·imientos, Y ¿por qué no decirlo? inconveniencias de ]os
que han. aspirado a suplantarla y en grao parte lo han
conseguido.
Eu la cap}tal. de Francia aparecen tres grandes grupos de las subd1tas, llamémoslas así, que atacan los pre~eptos de la encantadora deidad: el que forman las sen?ras de la antigua y ya un tanto decadente aristocracia; el de la~ numerosas mujeres que figuran y bullen en
el extenso circulo de la. vida alegre parisiense, a la que
contribuyen con su oc1os1dad y su riqueza numeroso~
extran¡eros y no pocos franceses cuya única misión parece ser derrochar fortunas de antiauo abolengo ó de
modern_a data adquiridas por el gr:n desarrollo de la
rn?u~tna o de los negocios financieros de la cada día
mas mflu~~nte pl~tocra.cia, y por último, de Jas señoras
d~ la nov1s1ma anstocracia del dinero y de la clase media, que sin vivir solamen_te consagradas a lo que he llamado antes vida alegre, srn e l descoco de las que én esa
vida se encuentran en su elemento, no se desdeñan en
alt~rna_r con ellas en los teatros, en las fiestas hípicas, en
el B?1s de Boulogne," en las estaciones invernales o
veramegas y e~ los demás parajes en los que el lujo, la
riqueza, la vamdad, la sed de goces y el deseo de brillar forman_ esa vida artificial que parece un paraíso y
que en realidad es un verdadero infierno.
Las que figuran en los dos últimos grupos, son las que
verdaderamente preocupan a los creadores de la Moda
que si son ~rtistas _en ciertos momentos, son ante todo ;
sobre todo rndustnales, comerciantes, ávidos de explotar
las flaquezas, los caprichos y los absurdos humanos con
tal de enriquecerse pronto y abundantemente.
El primer grupo, sin dejar de incurrir en debilidades,
procura establecer una línea divisoria entre él y los
o_tros dos; por tradición conserva un delicado, monopo\iza,. por decirlo así, la verdadera elegancia, la que se
rnsp1ra en lo más noble y bello del arte y modifica las
nuevas modas que adoptan las de las dos clases citadas,
y hasta para esas señoras hay en París, en Viena, en
Londres y en Italia periódicos· especiales que, ofrecen
modelo~, no_ sólo de irreprochable belleza y ele suprema
elegrnc_1a, s100 hasta de moralidad y podríamos decir de
decenc,a.-Pero el segundo de los grupos citados, que
en la actualidad forma el extenso y fascinador grupo de
las que hacen un tráfico de las fllaquezas humanas, es
el que más preocupa a los creadores de la moda francesa.
BLANCA VALMOKT.
o

o o

FIJATIVOS l'ARA CUADROS AL PASTEL. Los dibujos al
pastel tienen una frescura que no puede dar la pintura,
pero en cambio son muy frágiles. Cuando no se los quiere protejer con uo cristal es prudente protejer la superficie con una ligera mano de fijativo. Operando con precaución sirviéndose de un pulverizador no se corre
ningún riesgo de alterar el original.
El mejor de todos los fijativos según Ostwald, inveutor
del nuevo procedimiento de pastel decorativo es una

Gran abrigo de terciopelo adornado con piel
de zorro, azul.
mixtura a base de caseína que se puede preparar ele este modo. Se mezclan 20 gramos de caseína, 4 de borax
y unas cucharadas de agua. Despues de algunas horas
se añade agua al jarabe obtenido hasta 750 centímetros
cúbicos. Entonces se agregan 240 centímetros cúbicos
de alcohol a 90 grados, se deja en reposo durante unas
horas y se decanta el líquido claro.
El pulverizador usado para la aplicación del fijativo
hay que limpiarlo muy bien después del uso, porque de
lo contrario, la mezcla caseinada obstruirá rápidamente
los tubos de salida. En caso de ocurrir esto hay que bañar el aparato durante varios claís en una solución acuosa de borax a 1 20 por 1 oo.

El dolor, como el trabajo, fortalece nuestras aptitudes
para la felicidad. Él nos enseña en el difícil sendero que
nos lleva hacia lo alto. du Ices flores que los profanos
nunca podrán conocer.-CHARLES \VAGNER.

�f-r:,--~¡;-

_J(..___ _

-

'--

Para las damas

ti

ALEGRIA Y TRISTEZA
UNt,. LECTORA: Su carta es muy jnteresante; la he leído
con verdadero placer. Desearía contestar minuciosamente a tedos los puntos que en ella trata, pero creo sufic!ente manifestarle mi opinión de un modo general, diciéndole que, en efecto, las personas de carácter triste
debían ser más queridas y estimadas, tanto en la familia
y en_ 1-:t sociedad, que las de un natural a legre, risueño y
bullicioso, pues en éstas se adivina un espíritu frágil,
quizá egoísta, porque no se afectan con las penas de los
demás, ni se impresionan por las suyas propias, en tanto
que l¡¡.s almas inclinadas a la melancolía, demuestran tener una exquisita sensibilidad, y una fina apreciación de
los séres y de las cosas.
Toqo esto es cierto, mi estimada "Lectora;" pero también lp es que en la humanidad entera hay un gran cansancio de sufrir; todos, cual más cual menos, tenemos
algo que lamentar, y por esto la alegría es un diamante
precioso por el que todos suspiramos, deseando contemplarlo siquiera unos breves instanres. Así pues, las personas de carácter agradable son muy simpáticas; su compañía se busca con anhelo y en todas partes hacen falta ..... ,¡Ya lo creo! como que la risa y el buen humor
es un¡¡, verdadera nece~idad en medio de las amargnras
de la existencia. Al procurar la compañía de esas personas amables se realiza un acto de egoísmo, pero éste no
es nocivo para nadie, y, en vista de ello, no se le puede
censurar.
Ya que usted trata de "elegir carácter ," pensando jusamente en la influencia que tiene la voluntad a ese res-

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De una carta que tenemos a la vista tomamos los siguientes párrafos sobre modas:
"No cambia_ la mod'.'- sino para ser siempre la misma
cosa. Pero la mnovac1ón verdadera, en el "tailleur" de
?,º?'• _e~. la falda p}egada. Se hace en pliegues finpg sin
b1~1s, derecha o aplastada, muy ligeramente apretada
aba¡o. Se usan poc? los géneros diferentes, lo que no es
un m&lt;l;I, pues !a unidad de color es preferible a todos
los ab_rgarram1entos, por armoniosos que ellos sea.o.
El ¡aquet se usa ligeramente ondulado, un poco más
que antes, sobre los costados y más largo, con la unión
de faldones cortados en punta.
También se confeccionan los bolsillos en " biais" sobre
las caderas, y para abrocharlo se usa sencillamente un
motivo de pasamanerí~ colocado bastante alto y siempre
por u1:_ lado. A _estos ¡aquets se les añade también una
peque.na p_ercahna o un cuel}o " incroyable," que no tiene más ob¡eto_ que hacer mas pesado el traje. Por eso
no se generaliza esa moda, lo mismo que la del saco
"bolero,,' bastante ancho y adornado con pompones, como lo_ u5'.'-n. los torero~ Estos son los ensayos y pruebas
de pnnc1p10 de estación, y temo mucho por el éxito del
saco "bolero,', llevado con faldas plegadas, lo que verdaderamente favorece ~uy poco. El paño, las sedas, los
terc10pelos novedosos sirven para los trajes de otoño.
Ta"?-bj.én se habla mucho de danascos, de rayados y de
pekmes.
Por otra parte, siempre tienen sus fieles la ·'charmeuse" y el tafetán. Los colores "hoja caída" y albaricoque son los más usados para los vestidos de tafetán
que también tienen reveses de seda y faldas con peque'.
íios pliegues y graciosos " relevés" sobre el costado. En
cuanto a la "cher meuse," el color musgo con encaje y
pequeños plegados de tul dan muy buenos resultados
Los "railleurn" se hacen mucho en azul oscuro con s61~
un pequeño " relevé" de género de lanaazul plata en
el cuello y en los reveses.
La b lusa.es layieza d&lt;: ropa más socorrida que ha inventado el mgemo femenmo en materia de indumentaria. Así nos dice nuestra corresponsal y agrega:
".S:omo el verano europeo no ha sido tal verano, y el
otono lleva trazas de no s1;r tal otoño, las elegantes que
no pn_e?en co1_1solarse de ~1as hermosos que les hubieran
pe,:m1t1do l~c1r las su_gestiv11;~ toal_etas propias de las estac10nes estival y otonal, se mgeman para suplir las deficiencias del tiempo con mil recursos de confección.
Pero el invierno llega, y la primavera nos hará volver
á las blusas en consonancia con el resto del ,•estido.

y

pecto, yo le aconsejo, amiga mía, que sea alegre y risueña con todos; guarde su seriedad y su tristeza para sí
misma, porque la mejor regla de moral y de virtud es
esta: ''Tratar con dulzura a los demás, reservando todo
el rigor del criterio propio para juzgarse personalmente.11

MODELOS
AURORA: Tengo el gusto de darle los modelos que desea. Los trajes de baile que verá en el presente grabado, son muy sencillos y bonitos; uno de ellos está hecho
en velo de seda, rosa pálido, guarnecido con bordados
de perlas y tubillos de cristal blanco. Tanto el dibujo
que rodea el escote, como el adorno de la falda, de las
mangas, y también el angosto cinturón, están confeccionados de esa manera. El tocado es muy lindo y frágil:
una fina guirnalda de pequeñas rosas, colocada en e l
frente, cerca del rostro. constituye todo el adorno de tan
gracioso peinado.
El otro modelo es encantador, pues está hecho en taffeta azul pastel; la túnica se abre por el frente, dejando
ver un fondo de la misma seda, bordada con rosas de
plata. El cuerpo es de gasa en igual color, y el efecto
de transparencia es delicioso, pues bajo la vaporosa gasa se ve el fondo de taffeta, bordado también con rosas
de plata. Las hombreras y las redondas orillas de la túnica, ostentan pequeñas perlas.
El tocado es de lo más hernioso y sencillo que puede
haber a ese respecto, porque solo está hecho con dos
angostas cintas de tela de plata, y un elegante "aigrette"
blanco, colocado en el lado izquierdo del rostro, un poco hacia atrás.
El modelo de pantalla que se sirv10 pedirme, es de
taffeta rosa antiguo, velada por un exquisito encaje de
estilo "Renacimiento."

..

PENAS DE AMOR
LucfA: ¿Está usted muy triste por la infidelidad de.

su novio? No le niego la razón de que sufra por tal causa, pero no me es posible participar de su opinión, pues
no creo que una pena de amor sea eterna, cuando solo
se tiene dieciocho años. A esa edad, mi querida amiguita, las impresiones cambian con la rapidez de las películas cinematográficas; después de llorar por la contemplación de una escena dramática, es preciso re!r de alguna historia cómica, que pone de relieve la nota ridícula, con la cual se ~ezclan casi todos los acontecimientos de la vida.
Por tanto, no se entregue usted a esa negra tristeza, y
procure asistir a las reuniones a que dese en llevarla sus
papás; acaso muy pronto encuentre otro " Rodolfo," cuyo amante y noble corazón sepa consolarla de las contrar iedades que le ha ocasionado, éste por quien llora
sin cesar. Guarde esas lágrimas para cuando llegue la
edad en que "de verdad" se sufre y se llora; boy, piense usted en que juega a amar. a sentir y a padecer,
PROMESAS VANAS
AzucENA: No me llama la atención cuanto me d ice
en su carta. Un hombre de poca caballerosidad y de
sentimientos perversos, nunca cumple a la mujer que ha
sido complaciente con él, las promesas de matrimonio
que le hace con el único objeto de alcanzar sus locas
ambiciones. ¡Pobre "Azucena"! .... pensó aprisionar su
ensueño en las suaves redes de un tierno beso; concedió
en muchas ocasiones el mismo favor, y ha visto inútiles
todos sus esfuerzos para retener a su lado un corazón
que no sabe ni amar ni agradecer. Compadezco su just0
dolor, deseando muy sinceramente, que pronto venga el
olvido a consolarla.

UNA PREGUNTA
GENERAL PR1M: Soy yo quien hace a u~ted una pregunta, en lugar de contestar a su rara consulta. ¿ La guerra es e l estado "normal" de los países modernos? Esto
es lo único que deseo saber, por usted mismo, para poder manifestarle mi opinión sobre las audaces cuestiones
que trata en su carta.
MARGARITA.

HIGADO DE CERDO A LA CÁZADORA. Se coloca en una
fuente sopera en que haya aceite renado, un hígado de
cerdo que se tiende a lo largo por la mitad sin que se
separen los dos trozos, para que resulte como un riñón
de can er o abierto.
Después se hacen incisiones a lo largo y a lo ancho
como si se cuadricultura como una libra de chocolate y
los surcos o huellas de los cortes se rellenan con picadillo de tocino, peregil y chalotos recortadas.
A las dos horas se moja la superficie del hígado con
agua y se espolvorea con sal y pimienta. Entonces se cierra el hígado que estar á abierto como un libro, se mecha con hojas delgadas de tocino y se asa al horno o sobre la placa en una bandeja de asar.
Cuando el hígado está bien cocido se coloca en la
fuente de servir, se desengrasa el jugo del asado y se
cuela para echarlo sobre el manjar , reforzado con sumo
de limón,

Por cansas ajenas a nuestra voluntad en el artículo
INVIERNO, del señor Agustín Alfredo Núñez, publicado en el 'número anterior de EL MUNDO ILUSTRADO,
deslizáronse algunas erratas.
El tercer párrafo comienza diciendo: ''En el PELO,
debiendo ser: "En el peplo ...... "
En el quinto párrafo, primera linea. dice: EXTINSION, por "extinción."
En el sexto párrafo, sexta línea, dice ESPUMEANTES, por "espumantes."
En el octavo párrafo. tercera línea, dice: ENTREGANDOSE, en medio de una UNIFICANTE . ... " en
vez de: "entregéganse, en medio de una munificente . . . "
Y en el mismo párrafo, cuarta línea, se lee: "entre el
rítmico crepitar del LECHO .... " debiendo ser: "entre
el rítmico crepitar del leño .... "

Este es el dentífrico que ha conquistado el mundo.

Millón y medio por
recobrar et· apetito
Uno de los hombres m,i., ricos ele l\ueva
York, James Buchanan•Brady, vicepresidente de uuo de los más importantes "trust' 1
de la libre .\mérica vió tqrbada, hace tiempo, su felicidad por la dolencia peor que
puede sufrir un hombre aficionado a comer bien. Enfermó del estómago de tal
modo que perdió por completo el apetito.
Cansado ele sufrir y quizás más de no poder comer se decidió a consultar con un
especialista e ingresó en el hospital de San
Juan, de Baltimore, para recibir los cuidados que exigía su estado.
En el hospital permaneció largo tiempo
y tuvo que someterse a uua delicadísima
operación, pero por fin, hace un mes escaso, fué dado de alta y el médico lo autorizó para comer a su antojo.
Un poco escéptico, Mr. Brady organizó
un banquete e invitó a una porción de amigos. El menú era extremadamente refinado y el anfitrión hizo grandes honores a
cada plato.
Con gran sorpresa suya, al día s iguiente
se encontró tan perfectamente que decidió
dar otro banquete digno de Lúculo y tam•
poco salió malparado a pesar del exceso.
Por todo esto, como Mr Brady es tan-

�•

El Mundo Ilustrado

Alas señoras que tienen
horror á la maternidad

ELIXIR ~TOMACAL
(ESTOMALIX)

Comiendo anguilas por metros

de Sáiz ·de Carlos
Hace quince ano·s dimos á conocer esta especialidad farmacéutica á los médicos y hoy lo recetan en las cinco partes del mundo, porque es el tratamiento más racional y se¡uro para la curación de las enfermedades del ESTOMAGO
é INTESTINOS, aunque tengan una antigüedad de treinta
anos y no se hayan curado con otros medicamentos, siendo
sus efectos quitar el DOLOR y todas las mole~tias de la
DIGESTION, ABRIR EL APETITO Y AYUDAR LAS DIGESTIONES, TONIFICAR EL APARATO DI GEST!VO y laeconomla en general, pues el enfermo COME MAS, DIG IE
RE MEJOR Y SE NUTRE.
CURA las AC EDIAS, AGUAS DE BOCA, EL DOLOR Y
ARDOR DE ESTOMAGO, LOS VOMITOS, VERTlGO ESTOMACAL, DISPEPSIA, INDIGESTIONES, DILATACION
Y ULCERA DEL ESTOMAGO, HIPERCLORHIDRIA, NEU·
RASTENIA GASTRICA, FLATULENCIAS, COLICOS, DIA·
RREAS Y DISENTERIAS, LA FETIDEZ DE LAS DEPOSI·
CIONES, EL MALESTAR y LOS GASES. Es un poderoso
VIGORIZADOR Y ANTISEPTICO gastrointestinal ,

Con una
sola aplicación

Los pelos super•
fluos desaparecen

"La Semana Ilustrada"
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~111111111111111111111111111111111111111m1111111111111111111111111111111111111111111111i!.li

Pecas paños en el
rostro o el cuello

En Rusia y en Sajonia la edad mínima
es de diez y ocho y diez y seis, y en Su iza
los catorce y los doce.
En Turquía pueden contraer mati:imonio
]os niños y las u iñas en cuanto pueden seguir las ceremonias religiosas.

o

Salvavidas para Automóvil

l&gt;e este modo el chauffeur tiene tiemw
La frecuencia de los atropellos por los para parar y el "paciente" sale de la red
automóviles no podía menos de tener 1111 con másmiedoquedaño. Asípor lo menosse
eco en el mundo de los inventores. Uno de ha quedado demostrado en los ensayos ofitQulere Ud. dar vida á nlilos f uertes y
ellos acaba de experimentar en el a.utodro- ciales de Brooklands. Un automóvil marsanos sin Al menor suf rimiento ni pena en
mo de Brooklands, cerca de Londres, en chanclo a 30 y a 40 kilómetros por hora reel •cto del alumbramiento?
E l Dr. J. II Dye ha. coos •gra.do su v1da
presencia de los delegados del gobierno in- coge un muñeco "reventable" sin produá aliviar lo• •nfrlmlentos
de
las
mujeres
glés
un dispositivo para atenuar ht grave- cirle la menor contusión. Falta ver el rey bar.e y 11, aJiru
nos aí'ios que T IA•
dad de los accidentes.
soltado cuand&lt;i_ el "revenlable" sea un indi•
ne dAmo, t r ..ndo
que, las penal!·
La delantera del coche va prO\:ista de ,-iduo de carne y huesc,
dades
del a.lu
bramlento.
som-n
una J)arra colocada ele modo que tropieza
al peatón en las corvas e instantáneamente,
~-a;1"a-~ d~~nJ~vi~!8:~lel choque pone en m0vimiento dos especies
Uo ma.r avllloso
iEs usted capa1. l1e cc:-:ierse de una sen- de brazos metálicos que se cierran sobre el
r ~medlo r.nnqcl• tada t 1 ,
d
.
d cuerpo del peatón para mantenerle en e(
TEJIDOS DE PAPEL
do ¡¡or T•bleta.•
a numero e angu11as, que suma as .
.,
nrlo,ldas
Mlt
el
t·
el
Com ~
sus 1ong,1u es respec ,vas e nn tota I d e aire. durante una fracc,on ele segundo y elecbella de t IJr. U.ve, ha. ayudi&lt;do á m!llans
t'
. aJ
d
t
el
pos,tarle en una red suspendida ele dichos
dt&gt; madres en el m undo p~t.ero y los mi- cen ,me1ros 1gu. a1 e sn es atura e usLos tejidos de papel no puede decirse
les de cert ificados exoo, tá ,eos r&lt;Clbldos tecl? Si es así, es usted elegible como miem- brazos.
oor D0HOtros, de señor11• sa.~lst,cbas y
que son una noveclacl, pero sus usos se mulagrlldecld.s, pr ueban ijln género de duil " clro del Club de comedores de anguilas ele
tiplican rápidamente: se los utiliza en la
llUe puedPn l,.Mmadres, enel difícil período dt&gt;l embarnzo conf iar ab;olut..mtnle Long Islancl, donde se celebran periódicafabricación de esteras y de cables eléctrien la. pflr.•clu. de este remed io.
·
d
1,ll Mlt"h•lla comprimida h•r.e rápido mente comidas
e campeonato. :\ctualcos y sobre todo en la. confección ele sacos
Y t~cll el alumbramiento, aceler a. el resmente es el campeón 110 individuo que mi·c1e embalaje en lo cual compiten con la art i&lt;blec,mlento de lu. madre después del
,111,clmlen•o d•l niño, pr t1vleoe todo géne ele 177 centímetros y medio ele estatura y
pillera.
ro dt&gt; com¡¡l 1C&gt;&lt;C'lnn e, y asegura. un 11, bue
h ¡
d
d
na cant idad de leche s1t.na que fa.•• lllt1t. el que a ogra o comerse 208 centímetros e
Estos tejidos se hacen con tiras de papel
crecimient o .V dt!S1t.rrollodel vá,t •go Evl· anguilas, es decir, 30 centímetros y medio
empleando como primera materia la .celuta. todo c,,nt r•t1empn, lnc,usl •·e l•s c•u
sas de esterilidad. c ura. i..s d~bl l!dades fe• más que su talla.
losa pura o una mezcla de celulosa y pasta
menln aH, t ale~ como ulc•rllclon• s, lecuo
p
el
rrea, ln! lamH.Clones 6 lrregularldades
or supuesto, en estos banquetes e camde madera.
.v 1&lt;lej , todos los sfntom1t.H moles• peonato no se sirven anguila.~ gordas, porSegún la revista alemana "Kunstsffe''
t os Y J;Jt!lhtrosos, Que se pr es , nt • n m• cbas
vectls dur•nt11 el " c e mblo d• vida ."
que no habría hombre capaz de engullirse
existen
actualmente en Alemania bastanLa Mltc b•lla. co mt&gt;r lu,ld a es r.nnocldA las necesarias para llenar las condiciones
desde h ,ce 30 11,ilos. No pierda. Ud, t!emtes fábrica~ ele tejidos ele pa¡:el para sacos
l)O. Escriba hoy mismo,
de los concursos. Las anguilas ele campeoy embalajes. En Ador t se fabrica también
lNSTiTtTOMEDICO DEL DJl, J. H. DYE
nato miden poco más ele uu centímetro ele
grueso.
un producto llamado textilosa compuesto
174 Lew!s Block. B utta.lo, N . Y .. U. S A.
Para que los concursantes "luchen" en
ele algodón y tejido de papel que sirve ex·
Se
soJtctt" corres¡¡ondencla
·
Ida cJ cJe con c1·1c10nes
·
lle vend"dº
" '" r ~• nn~1&lt;bl••·
,gua
se h acen pasar Jas
clusivamente para la fabricación de sacos.
.__ __.,_. ._,;;;.;.¡,,,,;,,;,_;,;,.::.,;;;,._,;..._ _,. anguilas poi: un calibre a fin de elegir las
En Rethel (Francia,) se acaba ele montnr
que tienen el mismo grueso exactamente.
otra fábrica ele textilosa. El precio de esDespnés de examinadas por los jueces, se
tos tejidos de papel viene a ser igual al de
fríen las anguilas en unas grandes sartenes
la arpillera, pero ofrece la ventaja de su
y cada socio va comiendo ha.~ta hartarse.
ligereza.
En los•concursos de comedores de pasteles, por ejemplo, se señala uu plazo y gana el premio quien come mayor número en
el tiempo marcado, pero en los concursos
ele comedores de anguilas no se limita el
tiempo. Cada cual come más o menos de
prisa y cuan do se clan tocios por har tos, un
El pello sexo se
complace hl saber juez miele las raspas que quedan delante de
que una sola apli- cada concursante, poniéndolas en nla y la
cación del Real fila que mayor largo alcanza es la que gana
Ya no queda ni
la me nor e xcusa
Extirpa- el premio.
pa r a continua r sindor de Ve·
t ié ndose ave r gonzada y humillada
llos ' 'Sirede t e n er pecas ó
ne'' es sufi·
paños en la cara,
· ciente pl\ra bacer
pues exis t e -muy
LA EDAD DEL MATRl~IONIO
desapa. r ec er I n
bien experimentapooos minutos 10s
da por cie rto la
pelos defectuosos en c ualquiera parte del
cuerpo, sin molest ia, Irritación, dolor 6 lnconv.,ntencla.- El c utis queda fresen, suave,
Creme "SIRENE" contra
y llmolo oumo si ja más hubiese estado cuLa edad ideal de la boda en foglatcrra
las pecas,
blerto de pelo.e 6 pelusilla -El Real es la de veinticinco años para el hombre y
Extirpador de Vellos "Si- veintidós para la mujer, aunque legalmente
que d esvane ce positivamente toda
clase de paños y pecas en ~1 rostro.
rene"8010 ouesta$2.5 0(PertumadoS,'l.OO). pueden casarse los jóvenes ele catorce años
A plíquese durante unas cuantas no Por·correo certtfl.cado 25 cts. o,ás. Muest:ra con muchachas de doce, siempre que los
ch es al acos tarse y obsér vese qu e
suf!clente· para una aplicación 30 cte. Seen- padres lo cousientan.
a un la s m ás obstinadas d esapare cen ,
vfa por co rreo Cllrllandoel frangueo.
En .\.ustria la edad mínima del matrimoDepósitos : J OHANSEN, F ELIX Co. '
quedando el cutis limpio y alab a striAvenida S. F rancisco, 43.-J. LABA· nio es la de los catorce años. En ,\.lemania
no. Frec uentement e un !lolo tarro
basta. $2.50. Ce r tificado por correr,,
DIE Sucs. Co., A venida S. F rancisco el novio debe haber cumplido los diez y
$2.25.
39. - J U JHLEIN Sucs., Av. Bolívar ocho. En Fraociay Bélgica también es esEn venta : J . Labadie Sucs. y Cía.
25.-MEXICO.
_
_ _ _ _ _ _ __ _ _ _ _ _ _ _ ta la edad i:eglamentaria.
A v . S an Francisco 43. J . Uhilein
En Huogría los católicos pueden casarse
Sucs. , 33 Av. Bo lívar 25. J ohannsen ,
l&lt;'élix y C ía, , Av. San F rancisco 39.
a los catorce y doce años respectivamente
LEA USTED
México.
y los protestantes a los diez y ocho y quince.

~°u'!~~~::/ tii~l

I

agracleciclo como tragón, llrú de talonario
ele cheques y extendió uno por valor de
millón y medio que envió en el acto al di·
rector del hospital de San Juan, de Baltimore, con la siguiente carta:
"Deseo que esta modesta suma, débil testimonio de la gratitud que le guardo, sirva
para cuidar a los enfer mos pobres que padezcan del estóma!!o
.. o de los riñones ....

nn

BANCO CENTRAL MEXICANO
OAPITAL sunscRITO .... .... ... .. ..... $ 30.000,000.00
DE RESER VA . ......... ...... .. ...........$ 7.500,000
Hace d escuentos y t&gt;rést a.mos con y sin p:i,enda.. Negoc los en cuenta cor:rlente, ¡¡;Iros
y cobros sob re t odas las ¡¡la.zas de la. Repúblic a y el extranjero, y en general toda clase
de overaclones bancarias con ba ncos, comerciales, 1n&lt;lustrlales, propietarios Y 8.&amp;'J'I·
=ul~~~:ii B ONOS DJC 0.1.JA de too, 500 y 1,000 pesos: sin cupón, ll&amp;lladeros á seis meses.&amp;'&amp;•
uaodo un interés de cin co por ciento a.l aí'io. Sobr e Deoósltos á ¡¡la zo{ cinco por ciento
an ual. En Depóslt.os á ta. vista t res por cient o anual, de $1,flfO en ade a nte.
B
0ORB§PONBJ.i!Es: Todos los Bancos de Los Estados mexlcaEDS, DentNCha Ba.nk, er•
l(n y sus su cursales en Londres, Ha.mburl{9. Bremen. M'10lcb, Franktort, Dresd~.
Blelchroeder, Berlín, 09JI1ptolr Natlona.l y Eseompte, Pa.rü. S. y elfo,. New York.-Na·
tlonal Olty Bank, New York.- Flrat, Natlona.l Ba.ulllerOhmlo lca,o Vor.-C1nk,Ofa,

•

Los niflos padecen con frecuencia DIARREAS más ó menos graves que se C URAN, incluso en la época del destete
y dentlciqn , hasta' el punto de restituirá la vida enfermos
Irremisiblemente perdidos.
Con frecuencia muchos enfermos del a parato digestivo,
aunque no todos, presentan el siguiente c~adro de sintomas ó parte de él: al levantarsl', lengua sucia, mal olor de
aliento , aguas de boca, estado bilioso, inapetench, abatimiento y tristeza después de las comidas, eructos agrios ,
gases, pirosis, vahídos, pesadez de cabeza, ruido de oldos,
sofocación, opresión, palpitaciones al corazón , dolores al
estómago, vientre y espaldas, vómitos, extreflimiento, alternando á veces con diarrea, el enfermo se altera con facilidad, está febril a veces, s e irrita por la menor causa, ~vita
el trato social, teniendo por la noche ensueños, suel!o
agitado y respiración dificil.
Nuestro ELIX!R ESTOMACAL cura el 98 por 1 00 de los
enfermos que lo toman y por sus propios méritos es cono-

cido y de uso general en Las cinco partes del mundo, para
1as enfermedades del aparato digestivo.

SAIZ DE CARLOS. Cura la
NEURASTENIA y afecciones nerviosas, siendo el mejor TOi'11CO para curar el RAQUITISMO, recetándolo los médicos en cuantos casos es·
tán Indicados el aceite de bacalao y emulsiones con hipo·
fosfltos, tomándolo lo'i nlflos con verdadero placer, á los que
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Ernesto Elorduy</name>
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                    <text>��CAPITAL:

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•
1

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1

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.\partado, 1336.
;\1ÉXICO, D. F.

·

Teléfono Ericsson, 1501.

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

,,.

Calendario de la semana.

El Estreñimiento

.

es lli:l mal muy común que coa frecuencia se descuida o se intenta corregir coa purgantes más o menos fuertes. Ambos casos son improcedentes. El mal es motiYado generalmente por deficiencia de la cantidad de la bilis necesaria para ablandar la materia
fecal en los intestinos, r el consiguiente e oveoeoamieoto de ésta Los purgantes facilitaa inmediato alivio; pero su efecto posterior es causar la continuació n o reproducción de la dificultad y, por lo tanto, son cootraproduceote5. Por otra parte, si se descuida puede dar lugar a trastornos más serios y hasta peligrosos. Lo que se necesita
es ao. l,uen estimulante tónico para restablecer la emaoaciúo adecuada de la bilis; o
sea tiara estimular la acción del hígado y los riñones. l'o facultati"o eminente y especialista dió :. conocer hace muchos años la siguiente fórmula que ha sido adaptada
en general por s u bien probada eficacia eo casi todos los países del mundo. Hela
aqué: Edracto compuesto Yegetal Arvelioa, 15 gramos: Jarabe compuesto de hipofosfitos. 4'.i gramos: Jarabe compuesto de zarzaparrilla, 6o gramos Todas estas sustancias se pued.,o comprar en cualquier botica sin necesidad de prescripción médica.
Mézclense bien y tómese una cucharadita despllés de cada comida, agitando el fraseo a11tes de usarlo.

Lu~ES 19

l
1

siempre ea eficaz, Millares de personas curadas por ella testifican

v:: :::a te!1e~1~e~~~~~!:

::J:ªJ:r::~:e,&lt;la~~~~~s!rfaru!!°
prevención, Produce efectos segurisimos en

1·

QltllN08, TUll01fll8, IIL.IIOlflfllN118, Hlllf/0118, ,.USTUL.118, L.L.IIQIIS,
UL.0lllfll8, QUllllll0Ulfll8, ,-ISTUL.118, lllfUl'OI0Nll8, llTO,, llTO,
011 VllNTII llN T00ll.8 L.118 0lf0QUlllflllS '/ 80Tl0118,

1

MIBRCOLES

2 I.

88

A 25 CENTAVOS LA CAJA,

Para loa l11&amp;&amp;N1 donde no ■e enouentre, ■e deapaohatranoo de porte, en't'luldo
con el pectlclo en aelloa de oorreo I0,80
por oada oaja y por docena 12.&amp;Z,&amp;l Depoaltarlo sener&amp;l, 8/f, lfll,.IIIIL. •• 0lfTIIQII, In' 011.L.L.ll 01! •IINlflQUll ,v9 •••
~lllfTIIOO 4Nf,

°"'·

1

...,uoo.

A nuestros LeGtores de

º· ,.,

1

San Juan Butista de la Salle Confesor
(del día r5.}- Saotos Valente Obispo, Hospicio Confesores y Santa Virginia Virgen
Mártir.-Comienza la novena del Sagrado
Corazón de Jesús en varias iglesias.- A las
tres y media de la tarde procesión coa el
Divinísimo del Sagra r io a Catedral, donde
queda expuesto a la a:loracióo de los fieles
d urante las vísperas, maitines y laudes, que
terminan a las seis.

Dice el Sr. Balleza después de haber
u sado la P eruna: Soy natural de M e jico,
pero hacen cinco atlos que resido e n Los
Angeles, California, adonde padecí por
largo tiempo de catarro, constipados,
dolores de cintura, agriedad en e l estómago y mala digestión. Tomé seis
frascos de PERUN A . Aumenté l0libras
y r ecuperé la salud. Fermin Balleza.

Espejos
Engañadores

___
.
.
El prcfe~rde la Un1ve_rsidad de Muo1c~.
M. José S~htock ha publicado los tres pri~ero~ vol~meoe~ de una obra de extraord10anas d 1mens1ooes, consagrada en su totalida~ al estudio de &lt;Haml:t.&gt;
Se titula &lt;Corp1;1s 1!amlet1cum,~ y le ha
co!ta.do más de ~•sanos de traba¡o.
.
_,::rata de reumr t.°: ella !as leyeod_as pnm1t1vas, las obras literarias, a rtísticas o
plástica.$, las notas o escritos, cualesquiera
q11e seaG, qae tengan alguna r e lación con
la leyenda, cuya versión más admirable
teatralmente. tiene por cuadro e l castillo
del señor de Dinamarca
El primer volumen de esta recopilación,
contiene h.s tr~ducciooes de textos sacad!ls
de lenguas antiguas ea UlO entre los bud1s~ _de las r~i?oes ve:ioas del Ganges m_end1ooal, se1,c1entos anos antes de Jesucns·
to, del sancristo, del chino, del turco, del
g riego, del árabe, t:tc.
Se ve, por esto, cuán diseminados están
los r ~gos principales de una leyenda, y qué
ioterés puede presentar dote el sabio el es·
todio de todas las moddidades humanas
que se revelau coa infinitas variedades ea
c1da idioma : es algo análogo al trabajo de
investigación y clasificacióu del naturalista,
y de este trabajo sobre u_na leyenda pueden desprenderse conclus1ones de una alta
psicologh. sobre los caracteres de las razas
~:':ad:t::i:!nación en los difere ntes países
El segundo volumen de &lt;Corpus Hamle·
ticum•, encierra versiones europeas de la
leyenda. y el tercero se ocupa de sus emi·
graciooes a través de todos los países, desde
l.1 India y la China hasta la Islandia.

La .irimera meocióa que se hace del
ÜO)IISGO 25.
piano ·data del 16 de Mayo de 1767.
Eo el cartel que anunciaba el concierto,
La Octava de la Santísima T1 ioidad.
se decía que el anista Buckle cantaría uoa Santos Gregario \'11 Papa Confesor y Urcanción de Judith, acompañado de uo bJ.oo r PapJ. Mánir
nuevo instrumento llamado "forte-piano."

El Agente exclusivo de
nuestros semanarios 11 El
Mundo Ilustrado" y II La
Semana l lustrada'' en esa
Ciudad, es el Sr. Manuel
Sancho, con domicilio en
la 1l1- calle de Juárez N &lt;:&gt; 6.

.Un estud'10 de "Hamlet''

NOTAS CORTAS

¿De qué? De muchas cosas lo ha sido
Nestor \Vilmart, hombre de cincuenta y
L os niños ¡:,equeños no son seos1bles al
dos aiios, que acaba de desaparecer de Pa doctor. Un doctor calcula que la sensibilirís, después de haberse gastado, en quince dad no se demuestra claramente e n ellos
de
del
años, unos cuarenta millones de francos. hasta 4 o 5 semanas después de nacer, y
PURGATIVOS, DEPURATIVOS v ANTISEPTICOS
Y lo curioso es que este hombre de tao antes de este tiempo no e chan Ir.grimas
T . LEROY, 96, Rue d'Amsterdam. PARIS U todas la, Farmacia,.
fáciles tragaderas no ha tenido ni una pe· cuando lllorao
seta que pudiera decir que era suya; gastaba el dinero de los demás, y los demás
000
se quedaban tao tranquilos creyendo haber
colocado su dioerc, en forma soberbia.
- .
Porque )séstor-ya lo habréis comprendíEa tiempo de guerra, Fran':'1ª paeilti per
do-era un hombre de negocies: a los oer en el _campo de ba~alla 376 &lt;le_ cada
veintidós años fundó en Bruselas, al abrí- r,ooo habttaotes,Alemama 310 y Ru~•:1310.
go de su padre, banquero de gran crédito.
Sola y Unlca Calldad
una sociedad por acciones para e"p!ot.;r
ººº
un ferrocarril: las acciooes eran amortizables ea uo plazo de doce años, y 00 p roDe cada 1 .5 personas, sólo una tit oc les
duciríao interés basta cinco de~pués de !a ojos perfectos. Ob~érvHe que los individe su emisión. La Bolsa se las be- duos que tienen el cabello muy abun!l.ante
Para conseguirla
y el Nombre "CHRISTOFlt" fecha
bió, como si fueran tendidos de sombra de son los que poseen la vista m,is defertnoEXIJASE esta Marca
sobre cada pieza,
uoa corrida e o que torease Joselino, y .... Sd.
comenzaron las obras del ferrocarril. Aún
° 00
MEXJC(I · 11.AUBER '!11' ZJVT '!11' C ...
oo se hao acabado, ni llevan camino, pues
.
.
.
•
se suspendieron al mes de empezadas, y
La cantidad de c~mzas que deJ:1 e.!- te
los habitantes del país que la grao línea cu3:odo se _quema, s~rve para ,Prec1sax su
había de cruzar . continúan haciendo sus cahdad. Cuanto mas bueno es el té menos
viajes ea silia de posta; ahora, con )a no· cenizas deja.
ticia de la desaparició n del g rao financiePOLVOS ADHERENTES
ro Wilmart, ha coincidido el hundimiento
1·
ele uno de los puentes de la única carrete1NVISIBLES
ra del país. ¡Es la muerte de la comarca!
FINURA, P UREZA. PERFUME IDEAL.. - Comunica al rostro un.a maravillosa
Entre tanto, ::S-éstor se llevaba en P arí,
DE QUENT IN
bJ!ºr::~f:::Chªo¿
R~t~~~J°f:~~C:, ~~co~~•~
la siguiente vi&lt;L: tenía diez automóviles,
absoluta Son los polvos de arroz de las tt1na, y los reyes dt los polrot dt arro,
una cuadra con cien caballos y una piano- MIMOSAS para los amantts
AGNEL, PRAl"UliUSTA, 16, Avenuo de l'O~ra. PARJS
C
la con roll,s de &lt;La Generala&gt;. El ::-i'abad
de Daudet resucitaba al cabo de los años;
pero un dia-hace muy pocoS- Néstor
vido algunos años, la abandonó con uo Wilmart se levantó a las ocho de la maiiatierno infante, para casarse coa una rica oa, mándó que le echaran uo pienso soheredera; siendo CdUsa, con su ..bandono. berbio a sus cien caballos y .... desapare·
de la muerte del niño y de la prostitución ció por e l boulevard Malesherbes, tara·
Todos estamos conformes ea que, para la de la madre.
reaodo &lt;la Tookiooise&gt;.
vida en sociedad, son necesarias ciertas Y y Pedro era para todas las gentes dedeterminadas reglas morales que sirvan de
d
d'
¿Dónde está? No se sabe : en Bruselas
.
'd
. d
ceotes el caballero Pe ro, el 1goo,e1 I1ush d . d
.
d d e'I
norma al io?iv1duo en su v1 a pnva a y trado don Pedro, citado con elogio por la se a e¡a o una mu¡er enamora a e ,
en sus relaciones con Jo~ demás hombrt,s. prensa respetado y admirado por todas qoe le espera, a pesar ?e todo. Acaso oo
Uoa :noral, es necesaria una moral-ex- las cl~es sociales, socio de mérito de ios- V\1elva: malas lenguas dicen que este maesclam_ª.nos ea todos los. t_ono_s.-Uoa moral ti·tuc,·ooes benéficas y hasta pres,·deote de tro de_ tantas co_sas se encuentra ahor3: con SI es para '·novia.'· ¡,orque su s•b·J• &lt;élesll,d•lc haI
1
] b J
b
1
d
\ d
ó rá su,pirar ror un beso.-Sí es r ~u.'l un novio. vor--1ue
r ~hg1os3:,óuna_ mobrl~1 u~1ó1tana, una . mora una cofradía.
os,. ubgaros da¡ol osb mi uros. e . o non . su suave frag,ncla embriagará su !ernura La /'1tutis10 sane, o DI o 1gac1 ~- .. . poco 1m~rGozaba leoameote del bienestar en la po 1s, uscao. o e e e monre que ooore da.. es¡,osa atraerá a su maridornn ,,, .,VtOI L'TAS.
tao las bases; lo esceoc,al es que exista t·,erra, y popr ao-adt'dur a, teoi·a bt'eo ganada tutta l_a sua v1tta&gt;.
porque la Jarón una boca sabro:a. Et mariJo ,l&lt;&gt;sa=y 51 00 ¡0
d
1
con esta"- VIOLETAS compl.lced a s'u ,"-posa.
una moral.
.
la felicidad en el cielo, gracias a su esencuentra,. cuan
ª g~erra Jo,
pues aunque fume o oeh )Icores, &lt;u ,1oon10 &lt;1•ied:rrá
Ea todos los órdenes de la vida, lo que I d'd
.
a
las
muchas
acabe,
fundará
una
soc1egad
por
acc1ones
Jellctoso.
LAS \-rOLETAS RUSAS DEQUFNTIN
1
vale es la representación soci«l que se ob- P ~o I ez hcobo. 1adg1edsia_ Y
t para un ferroearril de Varna a Aodriooó- son el alma seJunora Je la muj,&gt;r y ~, ,ru•t~ r•~n1e a su muer e.
.
h
.
.
misas
que
a
1an
e
ec1r
r
.·
E
quisrndor Jel hombre.-"C..1jita :trli-"1r1 Je .,tum•T'i•=&gt;'.
tiene, por la ereoc1a, por 1as riquezas, Garantizo la autenticidad del botón de po is y, ,cev~rsa o aque1 terreno mon- so cs. CenlficoJa por correo 6o cs.-Er,- M•'•i, o, J.
por la osadía, por la fuerza, por los mé- muestr
Como ést . podrían presentarse tuoso las acc1ooes h1brau de ser más ca- L.,bnJl_é Suc~. &amp; Co., Profesa 5. J \liUlem, ',11, s. 3, .
ritos.
h a.
'
e;
ras.
Je Bohva:- numero 25. Joh;:nn~en f ., ... &amp;. 1 o .•A..v ~
I
•
d
mue os.
nlJa S.,n f rancisco. ¡,.
Uo P0L re que cump ª cooc,eozu a~enPor cada hombre que triunfa en la vida
JOAQl11:-S BELDA.
te t?&lt;1°s los d~beres, que , ~o haga daoo a exclusivamente por sus méritos, cuéntanse
oad,e, que eSt1me ª su pro!'m'&gt;, que sea, ea millares que sólo lo consiguen por acc;ooes
su~a, _un dechado de pro~idad Y honrade%, reprobables ea abierta contradicción coa
serasiempr_e&lt;uopobrediablo.&gt;
las reglas morales. Pero el éxitolesab
Su_ °;lorahdad pasa µerfectameote desa- suelve de todo pecado.
perc1b1da, cuando 00 le es ob~táculo para
Poco importan tos medios: la cuestión es
p r&lt;?sperar, 0 cuaod o 00 se convierte en ma- conquistarse cuna posición ~ocia),&gt; que
El autor de &lt;Cyrano&gt; tiene escrita destena explot'.1ble.
una vez conquistada, todo se dispema, to- de hace mucho tiempo una traducción en
En cambio. el osado que sepa faltar.con do se disculpa todo se justifica, todo se ol- verso, de la primera parte del &lt;Fausto&gt;,de
&lt;arte&gt; a todos los deberes, que practique 'd
'
Goethe.
la máxima del «yo antes que nadie, y al v, La.
d
, •
d
,..
.
• tá
a mora 1 e 1 ex, 10.
Lo empezó hace veinte años, cuan o leía
pro¡tmo contr~ una _esquma,&gt; _cooquis oSubid, trepad, escalad la altura ... . Cui- correctamente el alemán y había trabado
dos~ a fuerza de_ ~¡ezas,. rntrigas Y haSt a dad ~ólo de no caer porque e ntonces la una grao intimidad con la. genial obra de
dehtos,duoa &lt;pos,ci~o social,&gt; ~ue~e f~ r sociedad, celosa de ;u moral, os recordará Goethe Al emprender la traducción de
s•guro de i:ierecerd ª revereboc,a d'ebl 0&gt; como afrentas lo que antes os dispensó co- «Faust~&gt; Rostaod se propuso dar un trase 1 muo o, 10c1uso e 1os &lt;po res 1a os
d'd
1·
d 1 ·d
•
•
11, •
¿Ejemplos? .... ¿Quién o_o pudiera pre• m;
'q: : : : / ¿~:g~egl:s ª ~~r!ies )~~o exacto y poético del gran poema teuseotarlos
por. docenas,
tomaodoles de sus d e una soc1e
· d a d , h ao d e respoo d er a 1a es·
•
•• que Rostand había
.
~
Hace
tiempo
se d1¡0
mismas re1ac,ooes.
· 1
·
·- d é t . ¡
h
h
Recuerdo un caso típico. Hacía aiios que pec1a o_rgao1zac100 e s a , _as : l?ues, en entregado su «Fausto&gt; a Sara . Bern ard
fdltaba de una gran ciudad. Al volver a una so_c~edad donde vale el 1od1v1duo por para su teatro, y que la gran a rtista se eoella, de dos amigos, de la juventud flor ida, la pos,ció~ que ocupa, .Y por la co?qu•stª cargaría del papel de l\Iefist6feles. Este
me acordé. La antítesis el uoo del otro de esa posi~ióo se convierte ª la vid~ . en rumor era cie1 to: según ha confesado Roserao: Juat1, un excelente muchacho, bueno, una lucha s,o t~egua, ea 13: que so~ hc1tas taod ; pero por d iversas razones la obra no
cariñoso, trabajador, sostén de su madre todas las ar~as, e~ tal sociedad,. i qué mo- pudo represeot~rse en el teatro Sarah
"iuda; Pedro, disoluto, vicioso, holgazán, ral_puede pnvar sino e~ la del "xito?
Berohard, Y paso a poder de Le Bargy.
eterna pesadilla de sus padres.
Seamos francos, arro¡emos la _careta de
Aunque el &lt;Fausto&gt; se halla completa_¿ Qué es de Juan? - prel(uoté.
una moral auSt e ra que 00 practicamos.. ea mente terminado, ~ería preciso, para repre-Por ahi anda, hecho UD desgraciado- :a quet DO ,creemo;,·l~r~ roclamar abier- sentarle, hacer en él modificaciones a que
fué la piadosa rtspuesta.
amen e &lt; a mora e ex, o&gt;.
Rostaod no se siente muy inclinado. Ade_¿ y de Pedro?
má~, el éxito que este año obtuvo en el
-iOh l Ha hecho ciirrera. Es todo un
.\DRl ,\N DEL VALLE. Odeón otra versión del «Fausto&gt;, hará que
caballero,. muy estimado y respetado.
el estreno se retrase.
Así era. Juan, coa toda su bondad y boaY sobre todo, Rostaod está encariñado
radez, era &lt;un desgraciado.&gt; Se había cacon la idea de que Sarah Berohard y Le
0
0
0
sado por amor, estal:a cargado de hijos,
Bargy sean los intérpretes de Mefistófeles
vivía casi en la miseria, prematuramente
y del doctor Fausto.
C.\RN€ • QUINA • l'tlER~
envejecido por el trabajo excesivo y lds
Hablando de &lt;La deroié re oui1 de Doo
El :ne~ ~~c.0~ ,tllu, ~Ot41 9o b.c.1'1N&gt; ~11
privaciones.
El pensamiento se mue"e a la velocidad Juan,&gt; recientemente ha manifestado Ros·
le. • r.a •ua ,1, Cloros1e, A ·,onla pro•
Era para todo el mundo el ¡&gt;Obre Juan, de 33 metros por segundo.
taod que es uo poema bastante largo, que
tunda. :'tl al.i.rt,1, M l!o·n1-w.01oocs
el desdichado Juan, el imbécil Juan. Es Una persona que no sea tarda de peosa- lo escribió hace unos quince años, y que
dolorosas, Calen! ura1&gt;.
todo lo q ue babia ganado con su vida mo- miento invierte dos quintas partes de se- tiene un corte muy original.
caiit- fl 1cnc11e&lt;1. ~~. Pann
ral y ejemplar.
guodo en recordar el nombre de un país, &lt;La derniére nuit de Don Juan&gt; está en
ft)r ... P• M"l.a•,.~• . - Por su parte, Pedro, después de seducir de una ciudad o de un objeto que le sea poder de Le Bargy, que la e~treoará en la
una modistilla, de cuyo trabajo había vi- familiar.
próxima temporada.

consecuencias: Jaqueca, Malestar, Pesadez Gastrica, etc.

11

La Mejor

Los volúmenes en preparación recogerán
JUEVES 22 .
todos los estudios y criticas consagradas ª
Conocerse a sí mismo es una de las ba&lt;Hamlet&gt; en todos los idiomas, las versio. .
.,
d 1
1
b'é
oes musicales de la leyenda y la bibliogra·
Cor pus Chnslt o sea La Coomemorac,oo ses e a mora, y es taro I n una de las
fía.
solemne del Santísimo Cuerpo de Nuestro bases de la el,.gaocia distinguida.
Conocerse bien a sí mismo. físicamente,
El número de obras musicales, compues· Señor Jesucristo. Santa Rita de Casia Viu- es tao dificil, y por tanto, poco común, cotas sobr': &lt;I:Jamlet&gt;, es coosid~rable. Ha}: da, de la Orden de Sao Agustío,abogada de mo conocerse moral mente.
ó peras 11ahanas de Domen1co Scarlatt1 .
.
_
.
p
·
¡
h
Santos Torcuato, Ctesifoote,
ocas mn¡eres 1ay que no se agao ilu( 171 :&gt;-), de Gasparioi ( 1735 ), de Caruso 1mpos1bles
s
d
r
d
siooes engañosas sobre su persona, ilusio( 1790), de Me rcadante (1822), de Franco eguo o, o :&gt;.lecio, Cecilia, Hesiquio y aes que a ,·eces 11 eoao d e espanto.
Faccio (1865) y de Adstides Hignard Eufrasia Obispos Mártires, discípulos del
No hablo sólo desde el punto de vista de
(Nantes, 1888.) .
Apóstol Santiago. Santos Casto y Emilio la belleza, pues todas somos, respecto a esEa otras ocasiones se han hecho muchos Má .
Ofi .
.
te particular, completamente ciegas.
poemas musicalessobre&lt;Hamlet&gt; Los más . rltres. - c,~ y m1sade la fiesta del día:
Hasta añadiré, aún cuando se extrañen
conocidos son: el de Marsczek (Bruno, rito doble de primera cláse coa Octava pri• mucho los señores q ue critican coa tanto
1848;) el de Alejandro Stradtfeld (Darms- vile~iada y ornamento blaoco.- F uoción afán nuestra coquetería, q ue a su vez, se
tad, 1857;) el de_ A_mbrosio_ Thomas (París, ea Catedral y solemoísima ¡&gt;rocesióo des- hacen tantas ilusiones como nosotras, y tal
1868). y de Anst1des H1goard (Nantes,
.
.
d
·
_)
pués de la misa, con asistencia del Prelado vez mas, respecto a sus se ucc1ooes.
1888
D'
C • E
•- .
.
.
Hay hombres que, afligidos por un ab1ocesaoo. una c 1esia5 t1ca, Universidad d6men imponente se figuran tener un torCONSERV.\R SA:,:O A UN NIXO es Pontificia, Seminario, Rectores de los tem- so de atleta, y .._1g~oos, completamente calmucho más fácil q ue ayudarle a recobrar plos, Clero Secular y Regular y diversas vilos, se c reen provistos de abundante cabela salud perdida. S \ se quiere . preserva: al Asociaciones religiosas, porta odo cada una era.
,
.
niño de las tao ter~ubles afecciones e~tlva- de ellas sus respectivos estaodart
El d..
La c09uetena natural _e~ las muieres, las
1
les, el cólera, la diarrea, el catarro 10tes- . . .
es.
galaotenas que se les dirigen, aumentan,
tioal, e tc., aliméntesele con el único ali- v101s1mo permanece expuesto ocho días a sin duda,_ esta ceguedad oaturdl, y he aquí
m,oto conocido ea su género, "K uf e k e .. la adoración de los fieles, habiendo por las como mu¡e res gordas se creen delgadas y
que da excelentes resultad~s en el niño~- tardes ,isperas cantadas. -En este día ha esbeltas. . . _
.
d'd .
.
.
Y Pero la 1lus100 más general es. la relatl00, ea el que padece afecciones gastro-10testioales y también ea e l débil y retrasa- cooce '. ª IDdulgenc,a plena ria Yotra para va a h juventud. Todas conocen su edad ;
do eo su de!arrollo.
cualquier día de la octava. -En la B1sílica hao _contado con gran amargura los años
de Guadalupe, función, procesión y e,po- ternbles que hao hecho desaprecer poco
sicióo del Di,·ioísimo toda 1 0 t v - E 0 a poco sus eocaot~s, demacrado tos ro~·
Los ciegos del Japón no llevan perro ni
.
.
. ª eª ª·
- tres, apagado el brillo de los ojos
lazarillo para que los guíen por las calles, Sao Fehpe de Jes us, función solemne.
Y, sin embargo. generalmente, serias ansino un pito, como el de los vigilantes, pete el espejo, no notan las líneas que cruro de sonido triste y especial, con el que
zao los párpados, ni los surcos de los caadvierten su presencia y obligan a los
\'tERSEs 2 3
rrillos, ni las tiranteces angulosas de los
transeuntes a dejarles el ¡,aso libre.
cootoroos de la boca, tan bien modelada
lofra Octava del Corpus-La aparición algunos aiios antes.
o o o
del Apó~1ol S ,01iago, S rntos Epitacio O bisEa u?a ~alabra : conozco mujeres que 00
po l\'Iámr y Juan Bautista Rossi Confesor. notan s1qu1era que el esmalte de sus dienKempis escdbió su cilebre obra "La -Toda la lnfra Octava de Corpus el oficio tes se altera poco. que la barba Sel pone
imi1acióo de Cristo" cuando tenía treinta
.
d
'd d
.
arrugada. que la tez se vuelve áspera y to·
y cuatro años de e¿ad.
Y m'.sa S'&gt;D e esta so1em~i d : el rito es ma esos tonos de ocre alrededor de los
semidoble, pero no permite la celebración ojos y de los labios, que caracterizau uno
o o o
de misas privadas de difunto.
de los síntomas de la vejez
Así es que si se quiere permanecer beEn los tiempos de Catalina de Médicis
lla, si se quiere vestir con distinció n y eleno se lavaban las mujeres, porque supogaocia, la primera condición es conocerse
. d' . 1
1
s,:sAOO 24.
o Íao que e 1 agu1 e ra per¡u 1c 1a par• e
a ~í misma, es decir, no hace rse ninguna
cutis.
Iofra Octava de Corpus.-;s;ucstra Seiio- ilusión sobre el estado de su rostro y las
Lo que hacían era pasarse por el rostro
proporcioiles de su persona.
un trapo mojado ea leche.
ra del Auxilio del Cristiano, Santos DonaCuando ~e mira una en el espejo, hay
c iaoo, Rogaciaoo y S usana Mártires.
que tener presente que ese espejo, por muy
o o o
bueno que sea sólo refleja la mitad de los

lSan Luis Potosí

MAESTRO

Contra el ESTREÑIMIENTO

y sus

·Platería "CHRISTOFLE

20.

Sao Beroardioo de Sena Coofesor.-Rito semidoble, que permite la celebración
de misas privadas de difunto.

UN

Exijase1o1YERDADEROS GRANOS SALUD D'FRANCK

Sao Juan "1epcmuceoo Mártir (del día
16) celebrándose con r ito doble de segunda clase y los días que faltan de su Octava
hasta el ¿3,-Santos Pedro Celestino Papa, Duostaoo Obispo Confesores y !Santa
Pudeociaoa Virgeo.-Fuoción al primer
santo en Catedral, Sagrario, la Profesa y
alguna otra iglesia.-Hoy y mañana función
ea la Saot!sima.
MARTES

~~'!.~~m~~~:,. ~~!~~ 11

·"'

AUMENTv JO LIBRAS
RECUPERÉ MI SALUD.

;;~~~J~:~n~~~~ ~~:m}Je~iza:~p;j~r i:e
tambiJc los hdy que a largan
'
Se puede por tauto, decir coa mucha
justicia que los espejos son e ogaiiadores, y
que no de~~ darselt,s un créJico iocoodicioua 1

11

FLOR or BELLEZA

tu:::!.~!~o:,e~~e:d:~:.

V o Ietas rusas

tº

LA MORAL DEL EXITO

°

0

Un "Fausto" de Rostand

~~:~::e

VINO AROüD
0

�1.i1t:JLlOTECA UNlVERS!lARIA
''ALFON . O REY ~
FONDO RICARDO CO\IARRUBIAS

EL MUNDO ILUST RADO

¡ATRAS CIUDADANO!
¿ QUÉ

ES LO QUE NECESITAN

Así dijtron al prefecto Ranc las fuerzas
revolucionarias que él había colocado pa·
ra impedir el paso por la calle de Drouet
en una de las jornadas de la &lt;Comrnune.&gt;
-No se pasa sin autorización del prefecto-gritó el centinel'l., poniendo a Ranc
la bdyoneta al pecho.
-Pero si el prefecto soy yo-replicó
Ranc.
- No me importa, hace falta uoa autori·
zación.
Entonces Ranc sacó del bolsilo un cua·
derno de apuntaciones, y sobre una hoja
escribió:
&lt;Dejadme pasar.
&lt;El prefecto H.anc.&gt;
Y entonces pasó el prefecto, y quedó
consignado para la Historia que entre los
comunistas también existían las ridícula5
fó rmulas burocráticas.

los DEBILITADOS, los FATIGADOS
aquellos que tienen d6biles los PULMONES y los BRONQUIOS?
Un ANTISÉPTICO y un RCCONSTl1UYENTE

f.i•)!IIijf,ITIUi\lIEífü~¡Jij~

en forma apropiada, reúne el antiséptico y el rec~,.etituyente mlia
poderosos, la Creosota y el Clorhidrofosfato de Cal.
Comtitu.ye el remedio soberano contra los CAT!RROS, las BRONQUITIS
CNÑlicas, la GRIPE, el RAQUITISMO y la ESCROFULA. Aumenta el
6l.petito 7 lu fuerzaa, agota las secreciones y previene la

q110

.

&lt;-.-4

TUBERCULOSIS
-

""..(/...,.Q

e,

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COURJIEVOtE-PAl\IS. Y ,n

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SIMON
CRE
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J

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~.

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·

La (Jra,n ·xa,rca, de las Crema,s de :Belleza,
· I1iventada e,i 1860, es la más antigua y queda superior
á todas las imitaciones que si, éxito ha hecho aparecer.

OLVO

DE

ARROZ 81111 Q N
SIN

ABÓN
,
,

Á LA

•

e

'

duquesa Oiga, h1¡a mayor del czar, y su
hermana la gran duquesa Tatiana, Esta,
aun cuando sólo tiene quince aii.os, es co·
ronela de na regimiento de lanceros.
La primera mujer que obtuvo el grado
de coronel fué la pricesa Carlota de Prusia, que se casó con el czar Nicolás I y
quién al quedar viuda, pidió a su herma·
no: entonces rey de Prusia, que le d iera
el título de ooronel del sexto regimiento de
coraceros prusianos.

Un rasgo de sinceridad
La novia.- iQué desgracia! ¿No sabes?
[ :l;:! ba perdido toda su fortuna en la

El nov!o -jQué contrariedad! Afo_rtuoa•~'"-•ii,,1~~..;;;:a11111-..~~ &lt;lamente, no nos hemos casado todav1a ..

ERACINA. MIDY
Bl mayor
disolvente del Acido úrico
~ar• abreviar 7 eviear l&amp;11 Crisis de

GOTA, ARENILLA, REUMATISMO
CÓLICOS NEFRÍTICOS

B,i l114H1ú Fcr111dcia1 r Dro1111nc,.

OTOSO
~

UMATIC

FLOR El NE
CREMA DE BELLEZA
·'He1,uosa mano, blasón rnle ... decía Luis XIY. Para tettet' man0s blancas, hermosas, finas, sin asperezas ni humedades rmpc;,-rtunas, para qne las uñas estén tersas y rosadas, como
digno coro·namiento de dedos graciosos, aconsejamos r¡ue se
nuten durante algún tiempo, al acostarse. con i,) CRE:JlA FLOLtE:lN .A, poniéndose después toda la norhe guantes de piel d e
perro, anchos y flexibles. Por este medio se consigue t ener unas
manos bonitas y aristócrátas.
4

CREMA FLOREINE,
POLVO FLOREINE.
JABON FLOREINE
.. -,- - ' fJMCOS .AGENTES para '4 Repriblica Mexicana

. ;:,.:·: _"_:~~ ú'KÁNUEL e&amp; Co. Avenida 16 de Septiembre, 65.-c:JKEXICO
l

Año XX.- Tomo 1.

Impreso en papel de las Fábricas de San Flafael

Méxito, Mayo 18 de 1913.

Número 20.

DESCONFIAR!,E
01!. Li\S l'ALSIFICAf.1O:'íF:S É UIITACIONBS

-··-••-

México Artísti-e,o y Monumental

:]É~,~;;;¡:,;~;:;;:,;;::;;

__;c&amp;.$!a ~ - ~ ~ . . .

tomad algunas medida. por dia.

Registrado como artículo de segunda clase er 3 de Noviembre de 1894.-

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o o o

•- E0ijase la Marca de Fábrica: ti■ SIMON - PARIS.

Para Caballeros y Se·
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mtem Jea t1a1· tas rarmac111.

Para obtener un

hermoso Pecho
Todos-saben que la opulencia de las for•
mas del pecho es muy apreciada de los
orientales y que sus mujeres entienden
maravillosamente el arte de adquirir esta
robustez. uue no siempre la da la Naturaleza.
Fuera del Orle11te, un hermoso pe&lt;"bo es
lt;rualmente considerado en todas partes
cual la ,;xpreslón más perfecta de la belleza femenina; además, es el signo aproximadamente cierto de una salud floreciente. Para adquirir este de&amp;arrollo que
hace tan elegante y tan seductora á la
mujer, no ha.y nada más eftcaz ni mejor
vara la salud que las PILULES ORIENTALES.

Estas vfldoras tienen, eo
efecto, 1a virtud de desarro·
lla.r :r de reconstituir los pechos, de fortalecer los tell·
dos, de borrar los relieves
huesosos de les bombros y
de d1&lt;r á todo el tusto una
grllclosa gordura
Convienen á la Joven
que s,i desarrolla así como á la. mujer que no ha.
tenido nunca 6 que ha
perdido la hermosura del
vecho. Obran estimulando la na.turaleza, y esto sin violencia : de a.hf su acción benéfica sobre
la salud y también
a establllda.d del resultado producido, el
cual se mantiene después perfectamente.
Las PlLULES 0RIEN:rALES tienen. vor lo
demá9,una nombradía muy anthrna y un!·
versal. (Marca del)OSltada según la ley).
Trata.miento de dos meses aproximadamente, fácll de se¡rulr ..
Precio: El f rasco con noticia exvllcatl ·
va, 6,35 francos.
Dirigirse al seil.or D. J. ·Ratié, fa.rmacéu ·
tlco de primera ele.se, 5, Passa.ge Verdean
(Faubourg Montmartre) París.
F.n México_: J. La.badle. Sucrs.

era..

t
I¡
1

Fachada de_la Colegiata de Ocotlán , Tlaxcala,

Fot. Kahlo.

�DIRECTORIO
EL MUNDO ILUSTRADO
SEMANARIO DE ACTUALIDADES, ARTE y LITERATURA,

DIRECTOR PROPIETARIO
LIC.

ERNESTO CHAVERO.

OFICINAS:
3~ Calle de la Riocooada de Sao Diego No.
Teléfooos:-Mexicana, 20-85 Neri
Ericsson, 14-51
Apartado Postal 149.-México, D. F.

41.

PRECIOS DE SUBSCRIPCION MENSUAL:
En la Ciudad. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . S 1.00
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r6. Sus agentes eo Europa, la Societé Mutuelle de Publicité, 14 rue de Rougement, (9 e).
NO SE DEVUELVEN ORIGINALES.

Las Colonias Metropolitanas
No hay nada más elocuente que estos días de sol y
polvo asfixiantes, abatiéndose despiadadamente sobre los
habitantes de la ciudad, para deleitarse por contraste,
pensando en las gratas sombras que ofrecen algunas de
las colonias más cercanas y más o menos urbanizadas,
que limitan hacia el Poniente los términos de nuestra
bulliciosa y jadeante urbe. Mientras los obreros, los horteras, los empleados, los comerciantes, y en general los
hombres de negocios se desparraman al medio día por
todos los rumbos de la ciudad, dejando las huellas de
los tacones en el asfalto reblandecido por el calor, para
ir a comer de prisa en habitaciones incómodas, faltas de
aire y de luz; mientras otros tripulan trenes que ostentan los rótulos de Peralvillo, La Viga, El Rastro, Don
Toribio, etc., más copiosamente repletos que la célebre
barca de Caronte, algunos, que en este caso son los elegidos, emigran, aunque sea por breves momentos, hacia
las colonias claras, adonde no se ha proscrito todavía el
árbol, y cuyas casas, del justo tamaño para contener un
idilio, se levantan con gracia a la orilla de calles interminables, amplias y silenciosas, como las de ciertas ciudades provincianas,
Dejemos la Colonia Juárez, que no obstante de llevar
el nombre del presidente demócrata por antonomasia,
es elegante y aristocrática como una estirada dama del
segundo Imperio. Si hubiera alguna lógica eo cuestión
de nombres, esa Colonia bien podría llamarse, i;fo.• mengua, Colonia Marqués de Mancera, Brancitorte,11;María
Luisa o de una vez Colonia Carlos IV, a pesar de que
este último personaje ha sido tan motejado última.mente
eo un irreverente y caprichoso soneto de Esteban Flores. En efocto, la distinguida Colonia es para nuestra
clase media, algo así como las posesiones de Versalles
para el estado llano de la época de Luis XIV. Una brillante serie de palacetes y chalets, erguidos gallardamente entre jardines geométricos, donde hasta el natural desbordamiento de la vida veget«l, se afina y se
alambica como uo pensamiento amplio en la cárcel dorada de ur. verso madrigalero, y donde respira la aristocracia del billete de banco, ya que la de sangre azul
es cada vez más rara eo la actual invasión de reivindi~aciooes populares. Pero oo sólo la riqueza vuelve inaccesible esta ':'l':'gaote barriada a la mayoría de las personas de pos1c1óo modesta. Hay otro serio inconveniente
que la hace inhabitable para las gentes de corazón sencillo, y ese iocooveoieote es el trazo zigzagueante de
sus calles pequeñas. torcidas y laberínticas, como si las
hubiera dibujado el vuelo errante de una mariposa loca
o de un abejorro arquitecto. Es indudable que se necesita de cierto refinamiento cultural para oo extraviarse
en ellas, de haber leído cuando menos a Mallarmé de
naber ejercitado la facultad comprensiva, siquiera' eo
tal c_oal ioi_otel ig!ble vista de cinematógrafo. Y la clase
media no lteoe !tempo para estas cosas. Es laboriosa y
amiga de la simplicidad. Quiere las calles, como sus
i~eas, ti~adas a cordel. 1:'asemos, pues, de largo, por la
••~a y prntoresca Colonia, en cuyas moradas S\Jotuosas

él deseaba, y caminó, caminó mucho, el cansancio lo
agobiaba casi cuando se presentó a su vista algo que lo
hiio horrorizar, quiso retroceder, pero se sintió asido
fuertemente por mil manos que en vano pretendieron
acariciarlo. Ali! había besos, fuego, mucho fuego, palabras engañosas, blasfemias, maldiciones terribles y
acercándosele una alma, le dijo con desesperación, con
ansia, con fiebre, con locura. Amame como yo amo, sólo
así lograrás mi libertad; veo, acércate, y todos mis besos
y caricias serán para tí; ven .... ven ....
No, hermano, retrocede; no aceptes nunca el amor de
una alma si tú oo la amas, porque serás la causa de su
perdición y de la tuya misma, retrocede, vete .... así me
engañaron, vete, porque sufrirías los tormentos crueles
a que se nos sujeta: aquí hay besos ardientes pero queman, porque los labios que lo~ ofrecen no los sienten,
aquí hay caricias pero son falsas, aquí hay fuego, mucho
fuego el de las palabras que también queman los oídos,
aquí hay amor, pero no como el que tú anhelas .... vete .. .. no des uo paso más porque estarás perdido para
siempre. Aquí caen las almas que no aman con un amor
verdadero; aquí también han caído las almas ingénuas
que escucharon con agrado los halagcs, las almas buenas e inocentes que tropezaron con la maldad, con la
mentira, con el vicio. Vete .... vete, porque aquí es el
Infierno de las almas, ¡vete! Y aquél mago retrocedió
horrorizado, y siguió caminando. Por segunda vez se sintió atraído por un abismo semejante al anterior, iba a
caer en él, el cal::ir se lo impidió: allí también había
fuego y caricias; besos y promesas, pero no se escuchaban las blasfemias que en el sitio anterior, y se sintió
asido nuevamente por mil manos que le acariciaban con
dulzura; algunas almas murmuraron a su oído tiernas
canciones de amor, una en su delirio le imprimió un
beso con vehemencia: se disponía a entrar cuando escuchó una voz que le dijo:-Vete, hermano mío, oo es aquí
el lugar que tú deseas, vete. Aquí hay almas que amaron intensamente, pero nunca fueron correspondidas,
otras que confesaron su amor antes que guardarlo; vete,
no es el lugar que tú anhelas, y si crees a l« que te ha
besado, tr-ndrás que permanecer por mucho tiempo aquí
hasta que te purifiques de la mancha de sus besos y caricias, vete y no correspondas jamás el amor cuando no '
lo sientas verdaderamente; vete porque aquí se encuentran las almas que amaron, pero que nunca fueron correspondidas, y esperan ser purifi¿aclas por las llamas
de un dolor intenso. Aquí está mi alma, que te amó con
locura ¿recuerdas? iAh! y pensar que nunca comprendiste mi cariño .... y pensar que las llamas me besaran
hasta que me purifique la mancha que el amor no correspondido y confosado ingénuameote imprimió en m~
alma!. ... Vete .... vete, porque aquí es el Purgatorio de
las almas .... ¡Vete!. ... Y siguió su camino aquel mago
con una tristeza infinita, indescriptible, con la tristeza
que se apodera de las almas cuando aman profunda y
apasionadamente, y se sentó a llorar eo silencio allí sobre la mullida alfombra que le ofreciera la naturaleza,
De pronto parecióle escuchar una canción dulcísima.
entonada por mil voces, se aproximó al lugar de donde
parecía brotar, y por tercera vez se sintió asido fuertemente. De nuevo se oyó la canción dulce, y aquellas almas se disponían a celebrar la llegada de una nueva
hermana, cuando escuchó una voz que le decía:-Vete,
no es aquí el Jugar que se te ha destinado. Vete. Tú
tienes la facilidad de amar, nosotras almas frías, indife·
rentes, sin ilusiones, sin esperanzas, somos muy felices;
pero más feliz eres tú.
-Y, ¿.,caso podré encontrar ui:a felicidad más grande que la que se presenta a mi vista?-murmuró el mago que iba a penetrar a aquel recinto.
-Sí, le dijo otra vez aquella voz. Vete, sigue tu camino porque si tardas un momento, mis hermanas envidiosas de la felicidad que te espera se interpondrán en
tu camino y te harán caer. Vete .... Aquí no se sufre ni
se goza, es el lugar destinado a las almas que se han
purificado, y a las que, como nosotras, oo tuvieron ilusiones ni esperanzas, y fueron frías, indiferentes, y no
amaron jamas .... Aquí es el Limbo de las almas ..... .
Y siguió su marcha aquel mago, que aún amaba intensamente, y que nó sabía en qué sitio podría encontrar
la felicidad envidiada por aquellas alma, ssoñada por los
poetas, no descrita aun y buscada por él.
Una brisa suave y perfumada acarició su frente, el
Especial para
eco de una música celestial, melodiosa y dulce, llegó a
"El Mundo Ilustrado."
oídos, y acercándose al lugar donde la felicidad lo
¿Qué podía desear aquel mago eo su palacio de oro, sus
esperaba, !oh Dios! infinito y bueno, se sintió entonces
marfil y nácar? Nada absolutamente, y, sio embargo, se acariciado por diminutas manos que con ternura le mossentía triste, muy triste, con esa tristeza que no se define, traron aquel cielo; allí todo era azul y blanco, las almas
y que se apodera de las almas cuando desean algo que reían, gozaban y eran felices; allí no había fuego ni
no es material, y que sólo en uo palacio de ternura, bon- blasfemias, oi desesperación, ni IJant.), ni amargura: todad, abnegación y sacrificio, puede existir, algo que no do era deleite, había besos, pero besos sin ansia, sin fiepodría encontrarse ni en los palacios de oro, marfil y bre, sin locura; besos tibios, besos puros, besos blancos
nácar. Así es que el rey mago, presintiendo que un nue- los que envía el alma en la mirada y en el suspiro, los
vo súbdito tendría que perderse para siempre, lloró que no se dan con los labios y se sienten aun más dulcon amargura y mostrando la puerta al mago triste, le
ces.
dijo:
Era aquello una felicidad muy grande para pertene-He ahí la puerta que ha servido para dar salida a
aquellos que, como tú, anhelaron lo que este palacio en· cerle y quiso retroceder cuando una voz argentina le
tre tanta magnificencia no puede ofrecer, he ahí el ca- dijo al oído:
-Ven, amado mío, ven, este es el cielo que se tiene
mino que conduce a la desgracia más grande que existe:
al amor, y tú amas así, lo has dicho; pero, ¿puedes de- preparado para las almas que no han manchado su vescirme a quién, de qné modo? ¿ Cuál de las hadas te ha tidura con el fango del amor vulgar, quédate: aquí hay
cautivado? ¿No respondes? Bien, allí está la puerta; si almas purificadas por el sufrimiento y tristeza infinita
te empeñas aun en salir, sal, y ojalá no encuentres como que produce el amor intenso, puro, interminable, bello;
el amor soñado por los poetas, el que no se dice con los
tus hermanos, los abismos hondfoimos, a los cuales conlabios, el amor comprendido solamente en la mirada, el
duce el amor.
Y aquel mago salió del magnífico palacio en busca de amor sentido por las almas buenas, el más puro y subliun sitio, a propósit0 para poder entregaree al amor cerno me de los amores, el que no se secara al soplo helado

palpitan las inquietudes del oro y se guardan los trascendentales secretos de la diplomacia.
No nos detengamos tampoco eo la Colonia Roma. Carece de n_ie,rca~o y de iglesia, los ejes sobre los que gira
nuestra vieja vida española, y hay que convenir en que
e~as cosas tienen su iraportaocia; como que en ellas está
vrnculada la existencia material y la felicidad eterna.
Además, esta Colonia es indecisa. No es ni abiertamente
elegante, ni francamente burguesa. Es una Colonia de
transición. Dicen que viven en ella los ricos que han
venido a menos, y los pobres que van a más. Yo no sé;
pi:ro es cuerdo esperar que se defina su situación, y
?11entras eso sucede, sigamos andando, sin que nos dejemos tentar por la alegría y la animación, ciudadanas
de la Colonia de Guerrero, demasiado ruidosa para
nuestras costumbres de solitarios y nuestro aire de meditabundos. Aires y costumbres, no tan excesivos por
cierto, que nos decidan por la Colonia de San R~fael,
la soledad de cuyas calles es alarmante. Y si no fuera
por lo peligroso que es ahora hablar de ciertas cosa.~
diríamos que todos sus habitantes conspiran; mas no va'.
mos hasta allá, y más bien pensaremos en un vasto priorato, cuyos afiliados están sujetos a una regla rígida y
austera. Hasta el nombre de sus calles, Manuel María
Contreras, García Icazbalceta, Gabino Barreda, etc.,
predispone a la meditación y al estudio. Apenas si el
nombre de Guillermo Prieto pone en tanta seriedad una
sonrisa pecadora con el recuerdo de su romancero y el
de Rosas Moreno alegra piadosamente el ánimo con la
evocación de su musa espontánea y sonora. Los hombres de ciencia y en general, toda clase de personas
trascendentales, deben buscar un refugio en esta Colonia, adonde abundan seguramente las moradas de silencio y de paz rie que habla Teresa la santa.
Por fin llegamos a Santa María, la Colonia de la alameda riente y de las muchachas guapas, floridas como
los nombres de sus calles en las que, como en cierto
cuento infantil, hay de todo, ruido y silencio. La cuestión es elegir. Algunas son bullangueras y charlatanas
cual comadres de buen humor; ostentan orgullosamente
el sello metropolitano de &lt;los eléctricos&gt; y la tersura del
asfalto citadioo. Estas son las más inc!lsmodas para los
enamorados que como es sabido, gustan de la tranquilidad. Eo cambio hay otras en que el poco tráfico ha hecho crecer la hierba en las junturas de las piedras y en
cuyas casas medra la bugambilia espléndidamente. Eo
estas sedosas tardes de mayo que parecen acostarse en
el Poniente vestidas de violeta, esas calles toman aspectos románticos y cree uno estar muy lejos de México,
en alguna ?iud~d silenciosa del Interior, esperando que
una cara nsuena asome por entre los claveles andaluces de la ventana, mientras se deshace en los labios un
suave verso de Rodenbach. Más allá descuella el toisón
verde de la Alameda florecido en la mañana dominguera de rosas, de niñas y de doncellas en estado de mere·
cer, como cantaba la vieja retórica. Algunas muchachas
de ojos árabes se acuerdan bien con el pabellón morisco, y no me extrañaría que se llamasen Fátimas o Zoraid~s. De cualquier modo, todas esas caras alegres y juvemles, parecen corresponderse secretamente coó la ale·
gría de las casas y con los nombres.floridos de las calles,
por cuyas banquetas pasan las bellas habitantes de la
Co_lonia, llevando tras las chalinas y los rebozos de seda,
quizás un dulce secreto o una indefinida inquietud.
Ya veis que esta hermosa Colonia tiene que ser la
preferida de la clase media. Los muy exquisitos la en·
cuentran algo cursi. Peto yo he hecho la observación de
que muchas cosas cursis son bellas. Ejemplo: el teatro
de los hermanos Quintero y los versos románticos. Por
lo cual, bondadosos lt,ctores, me permito aconsejaros
que en este verano, en que el sol parece batir uo heroico record de calor, con su manto de púrpura, emigréis a Santa María, la clara Colonia de la riente alameda y de las muchachas guapas
Yo ya comencé a buscar casa.
RAFAEL LO PEZ.

El Paraíso de las Almas

DAVALOSARCOCHA
10 de Mayo de
1913

...

/

La señorita Arcocha y su corte de amor llegando
al templo.
sin fe que lo alentase, sin esperanza que le reanimara
en la contienda de la vida, el pobre trovador habíase
transformado en un autómata; demasiado idealista, de·
masiado bueno, no podía soportar las groseras realida·
des de la vida, las traiciones del mundo: todo dejaba en
su sensible alma huellas indelebles, era imposible más,
y vino el epílogo trágico, pavoroso; desbordóse la copa
rle la amargura, se sintió el vértigo del sufrir; el corazón quiso estallar en llanto y no pudo, y entonces 5onó
una carcajada estridente, histérka,-llanto que ríe, pe·
nar burlándose de sí-el pobre, el idealista, el pálido
soñador estaba loco.-ANGELINA DOMO DI GORCE

La misa de velación.
de la indiferencia y del olvido, el amor que une a las
almas haciéndolas sufrir y las acerca. a Dirs. Quédate,
ya que tú amas eo secreto como yo y sé feliz como aquellos que supieron sufrir con resignación las torturas de
ese amor que hace la vida imposible aún eo los palacios
de oro, marfil y nácar y cerca de los hombres y de las
alegrías mundanas. Quédate, aquí puedes entregarte a
tu amor sin que nadie te perturbe. pues todas estas almas aman como tú. ¿ Escuchas/ Es el gorgeo de los pajaritos que amenizan con sus cantos la llegada de tu alma; es la canción de las hojas que comprenden lo subli, me de tu amor ; el murmurio del río que ya adivina que
tu alma le hará una confidencia ¿sientes ? son las flores
que te mandan su perfume, es la brisa que te habla del
ser amado y el beso que te envía con el rayo de plata
el mensajero celestial de los que aman en silencio.
Quédate en este bosque y serás feliz como el ermitaño del cuento,
Quédate aquí en la misteriosa soledad.
Quédate, porque aquí es el sitio que tú anhelas para
vivir feliz etern«meote.
Quédate, que aquí es el Paraíso de las almas que aman
en secreto ....
CLOTILDE VILLEGAS LEAL

Un Soñador
Erase un s?ñador pálido, un ideal trovero, ei:amorado de lo sublime y de lo bello; parecía oo haber nacido
para este mundo de groseras realidades, y en sus trovas
delicadas Botaba su espíritu bostálgico de la región de

las estrellas; caminaba por en medio de este valle de
amarguras con la frente levantada, la sonrisa en los la·
bios, y llevando en el alma todo el precioso c11.rgamento
de sus poéticas quimeras. de sus doradas fantasías. Creía
eo su ingénuo candor que todo el mundo era bueno, tenía fe en el amor y amaba mucho, con esa sutil pureza de
uo cariño ideal, eran sus má~ suaves cánticos a ensalzar
grandes virtudes, y así, velados sus ojos por prismático
vidrio que le hacían entrever sonrosadas lontananzas,
vivía cantando, siempre cantando.
Más un día, aquella frente siempre serena, nublóse,
aquellos ojcs ensoñados, viéronse plagiados por amargo
llanto, y los labios sonrientes dejaron de marcar las ingénuas alegrías de otros tiempos. ¿A qué ese contraste?
¿Por qué hoy llora el ayer sonriente soñador? iAh! es
que a las puertas de su corazón, llegó el penar con todo
su cortejo de males, los golpes fueron muy rudos y se·
guidos, los desengaños inmensamente cruele5; cayó la
venda de tintes rosas, y vió la descarnada realidad de la
vida, derrumbáronse los fantásticos castillos de sus ilusiones, disipáronse sus poéticas quimeras, y todo en su
derreder tornóse hosco y sombrío: ya no salen de su lira
alegres trovas de alma sin pena, tan sólo desgarraba sentidas elegías de tristeza infinita- reveladoras elocuentes
de sus peS'lres hondos,-ya no cantaba, pues ojos le faltaban para llorar su desventura, y así vivía llorando,
siempre llorando.
Pero aun hubo más; el dolor subió hasta lo intenso;
cada día era una nueva flor tronchada en su jardín, y
los pocos claros azules de su cielo desaparecieron, velados por negros nubarrones, y vino la noche, carente de
luna, desprovista c!P. estrellas, sombría, desesperante; ya

El sábado de la semana próxima pasada vistió el tem·
plo de ~anta Brígida su atavío nupcial de gran gala, pa·
ra servir de foodo y escenario a uno de los enlaces más
elegantes registrados recientemente: el de la señorita
Octavia Arcocha, con el capitán don Federico Dávalos.
A las once de la mañana, la hora solemne de las gran•
des ceremonias nupciales, los desposados se presentaron
a la puerta del templo.
El Rev. Padre Duráo, al presentane los novios, ella,
espléndida y gracio~amente ataviada, y él luciendo un
bizarro uniforme militar, les dirigió las consabidas 'exhortaciones, subsecuentes a la lectura de la epístola de
Sao Pablo.
Mientras se celebraba la misa solemne, oficiando el
referido sacerdote, una orquesta de cuarenta profesores
ejecutó &lt;Les Nuages de Debussy,&gt; una fantasía del
&lt;Parsifal&gt; de Wagner; el &lt;Ave María&gt; de Luzzi y la
arrebatadora Marcha Nupcial del &lt;Lohengrio &gt;
Fueron padrinos: de manos, el señor don Rafael Portillo y la señora Guadalupe Cánovas de Braniff; y de
velación, el señor licenciado don Frar.cisco León de la
Barra, Ministro de Relaciones Exteriores, y la señora su
esposa, doña Refugio Boroeque de de la Barra.
Todas ellas lucían vaporosos trajes azules. azahares al
pecho y grandes sombreros negros.
El matrimonio civil tuvo lug;, r a las 5 de la tarde, eo
la residencia del señor Osear Braoiff, 1~ de Berlín número 6, y fueron testigos el señor Presidente de la República, general don Victoriano Huerta; el señor licenciado Francisco L. de la Barra, Ministro de Relaciones;
el señor general Manuel Mondragón, Ministro de la
Guerra; el señor licenciado Toribio Esquive! Obregón,
Ministro de Hacienda; el señor general Samuel García
Cuéllar, Gobernador del Distrito; el señor don Tomás
Braniff, por sí y en representación de su hermano el señor don Osear, quien se e{!&lt;;:"eptr¡¡, en Nueva York, y
otros varios caballero§.

�..
UNA NOVELA DE DICENTA
LOS BARBAROS
(FRAG~IENTO.)

El interno aguardaba en la puerta. Cuando llegaron
Alejandro y Tomás, éste, con los ojos, sin atreverse a
proferir palabra hizo la pregunta.
El alumno echó al cuello los brazos y no habló palabra tampoco.
-iMuertal ¡Muerta! ..... ,¿Cuándo fué? ¿Cómo fué?
-A las doce, en una extinción lenta. Sin dolor, sin
conciencia de que moría.
-Quiero verla .... ¿podría verla? ....
- No hay obstáculo. Está en el depósito. Venid. Aun•
que-añadió, mirando a Tomás-mejor fuera dejarlo.
Será un rato muy duro.
-Razón de más para que vaya.
Guiados por el interno, atravesaron extensas gale•
rías.
Ganaron un jardín, descendieron tres escalones, cru·
zaroo un pasillo, hizo girar el alumno una puerta y se
hallaron en el depósito.
A su fondo, sobre un ancho estante aforrado con cinc,
había tres cadáveres.
El de la izquierda era un varioloso. Su cabeza constituía una pasta roja, un amasijo blando por donde chorreab~,el ;pus; el otro cadáver era un herido en riña:
sobre sus cejas se dibujaba el agujero cónico de la
bala.
Entre los dos hombres dormía su último sueño Encarnación.
Tomás, empinándose sobre la tarima, trepando por
ella, arrodillándose en el hueco que dejaba la cabeza
del varioloso, se inclinó hacia la muerta y besó aquellos
labios entreabiertos por una contracción que parecía
una sonrisa.
El frío de la muerte, ese frío a oioguoo otro igual, se
le entró eo la sangre con el beso.

Por un segundo se imaginó muerto también, sepultado
con Encarnación en una urna de cristales de hielo. Al
bajar del estante, al recular hacia la pared, hubo de
sostenerse contra ella para no caer redondo.
Entonces vió realmente a Encarnación. AJ penetrar eo
el depósito, más que guiado por sus ojos, impulsado por
su alma, fué iocooscieotemeote hacia aquel bulto de
mujer del que sólo se aparecían precisas. llamándole con
dulce imperiq, las pupilas engarzadas eo los párpados
lapislázuli.
Ahora contemplaba el cadáver clara, totalmente, como
lo dejaron la agonía y los hombres.
La agonía había desfigurado el rostro y tumefacciooado el cuerpo; el vientre, con su bárbaro abultamiento,
remarcábase sobre la ropa como· si quisiera hacerla estallar; las manos daban contra el zinc.
Eo la comisura de los labios burbujeaba uo espumarajo negruzco; los párpados eran dos brochazos azu·
les.
Los hombres fueron más crueles que la agonía con la
muerta.
Sus cabellos, sus largos y rizosos cabellos habían desaparecido.
Trasquilados por tijeras inhábiles, se erizaban contra
la piel del cráneo formando escalones, dibujando en
ella calvas irregulares que recordaban los cabellos de
los tiñosos.
La ropa con que ingresó al hospital oo ceñía su
cuerpo.
Sólo dejaron, para mal cubrirla, el gabaoote que puso
encima de su traje cuando fué en busca de Tomás.
Ni ioteocióo pusieron eo abrochar todos los botones
del gabán.
La carne surgía por los desabroches del paño; abierto el gabán en su parte inferior, se tendía a uo lado y
otro del estante, mostrando unas piernas sin calzas y dos
pies desnudos, amoratados hacia el tercio inferior de 11s
uñas.
El alumno les dió explicación de estos hechos. Las ropas se guardaban para devolverlas a las familias, si és·
tas las reclamaban; si oo, para repartirlas entre gl'otes

MEXICO

menesterosas; el pelo se cortaba para evitar obstáculos.
Las hermanas se lo vendían a los a los confecciona·
dores de peluquines y añadidos.
.
&lt;iDespués de todo! .... El cabello oo se estudia eo las
salas de disección.&gt;
-iSalas de diseccióo!- dijo roncamente Tomás.-¿Vao
a llevarla allí?
-Como a todos. Le harán la autopsia para que la
Ciencia estudie sus despojos. Al fin y al cabo, son estas
criaturas, que P,l desamparo nos entrega, quienes cum•
pleo más ooblemeote su misión. Después de muertas
cootioúao siendo útiles al bien de las humanidades.
-iNol ... . ¡Nol-gritó el joven.-No quiero que la
descuarticen; que su carne, ya de todos en vida, siga
siendo en muerte de todos. Tiene derecho a que en la
muerte, siquiera en la muerte, la dejen los hombres en
paz. Habrá medios para evitar ese nuevo ul!raje. Iodí
camelos.
-Reclamando el cadáver, haciéndole entierro de pago, oo es dificil arreglar el asunto. Como el envenenamiento y sus causas están diagnosticados y declaiadc s
con absoluta precisión, el médico de la sala, rogándoselo
yo, no hará hincapié en la autopsia. El !_)elo y las ropas
te serán devueltos si quieres conservarlos. Eso sí, de
resolver el enterramiento de pago, hay que hacerlo ao·
tes y con antes. El cadáver debe pasar hoy a Sao Car·
los, si nadie Jo reclama.
- iAguardadme, aguardadme!-dijo Tomás.-Logra·
ré, alcanzaré que este cuerpo vaya a la fosa entero, sin
que nadie vuelva a manosearlo.
Fué su madre quien Jo hizo. «No hay dinero en casa
-dijo a Tomás doña Dolores,-No importa. Mira-si·
guió, abriendo un mueblecito de caoba con incrustaciones de marfil, resto único de sus bienestares anti·
guos,-estos pendientes, estos dos brillantitos, son la
sola alhaja que conservo. No quería desprenderme de
ella; fué el regalo de boda de tu madre. Empéñalos o
véndelos. Con lo que te deo por ellos entiérrala. Y trae·
me su pelo. Lo guardaré en la caja don'd e guardo la
cruz laureada. Eo la caja de las reliquias&gt;.

......-

-

DESCONOCIDO

Interior de la Capilla Real de Cholula.

Exterior de la Capilla Real de Cbolula,-Las sesenta y cuatro cúpulas de la Capilla Real, en el fondo el santuario levantado sobre
la a11tigua pirámide cholulteca,

�I

¡Oh, Jardín del Alcázar! Maravilla
de paz por el silencio perfumada,
que envidian fos jardines de Granada
y los floridos patios de Sevilla...
El alma en tus umbrales se arrodilla

¿Dónde tus pabellones ideales?
Nada recuerdas de la antigua fiesta,
cuando a compás de la morisca orquesta
y entre blanco revuelo de almaizales
con un cr6ta!o de oro en cada mano,
incitadora y ondulante y muda
como perfume de áureo pebetero,
la hija de uo poderoso rey cristiano,
gloriosa de impudor, danzó desnuda,
a nte el dosel de Abderramáo tercero,

bajo el dose l gemado de los cielos,
se amaron e l lean y la pantera ?
IV
¿No recuerdas ? Bajo arcos de laureles,
a compás de los roncos alambores,
desfilan tus guerreros vencedores
de la bárbara cruz de los infieles.
Piafan estremecidos los corceles ...
De todas las ventanas llueven flores ...
Laozao las armas áureos resplandores,
bajo la albura de los alquiceles.
Tú sueñas con las nubias prisioneras,
cautivas a cuidarte destinadas,
y de orgullo te esponjas y palpitas,
mientras abren al sol sus primaveras
los estandartes de las Omniadas
sobre las torres de tres mil mezquitas.
ENVIO

iLa lucha va empezar! Tu adargaabraza
enrristra tu lanzón y el acicate
hunde ea tu potro, Antnoio; en el combate
sé digno de tu pueblo y de tu raza.
Desprecia de la envidia la amenaza,
y del odio brutal el rudo embate,
que coraza de orgullo oo se abate,
iy el orgullo ha forjado tu coraza!
Recoge el polvo ele tus vestiduras
tras de cada combate, y que le encierren
en las coplas más nobles y más puras.
Cuando al oli,ido a sepultarte vayas
como Almanzor, ordena que te entierren
entre d polvo de todas tus batallas.
FRANCISCO VILLAESPESA.

LOS "MURILLO" EN MEXICO

Monumento erigido a Morelos en la ciudad de Morelia, inaugurado el día

y evoca faustos de la edad pasada...
Para amar y morir no existe nada
como los laberintos, donde aún brilla,
bajo la claridad lunar del cielo,
negra pupila tras un blanco velo..,
El canto de los claros surtidores
que perla tus lunares palideces,
¿no es una gu,la suspirando amores
al pie de los marmóreos ajimeces?

2

del actual

III
l Acaso doras tu dolor presente
con los tesoros de la edad distante,
cuando fuiste esmeralda en el turbante
de la altiva Sultana de Occidente ?

En la plana frontera publicamos una reproducción di'
la Virgen con el Niño, cuadro de Morillo que existe ea
la Catedral de nuestra &lt;noble y leal&gt; ciudad de México,
que decían los virreyes nuestras dominadores.
Y al hacer esta publicación no hemos podido meaos
que pensar: ipara cuáotas personas va a ser una revelación esa página! Porque efectivamente, muchas personas se pasan buenas horas de su vida suspirando por conocer los museos de pintura de Europa; admirar los
Rembraodt, los Rafael, los Velazquez, y sobre todo, los
Murillo; apenas habrá quien no haya soñado uo éxt•sis
sacro- profano ante alguna de las muchas «madonas de
Morillo&gt; caot~das ea todos los tonos por los poetas faltos de mejor asunto, y término de comparación muy socorrido cuando se trata de alabar uoa cara hermosa.
Pues bien, si estos señores, en lugar de suspirar por
el viaje, se dedicaran a informarse mejor acerca de lo
que hay en nuestro propio país, sabrían que no hay necesidad de ir a los museos de Europa para extasiane
ante los cuadros de Mu~illo porque entre nosotros hay
muchos cuadros del célebre pintor español, y algunos
de los mejores.
Antes de que Murillo se hiciera célebre piot6 muchos
cuadros de santos, Purísimas y Vírgenes de Guadalu¡:e
que se vendían en América y esoecialmente en México.
Después, habiendo tomado cariño por el país que tanto
le ayudó en sus primeros años, mandó a México muchos
y muy bellos cuadros.
Para hablar solamente de los que tienen perfectamente probada su autenticidad, citaremos dos cuadros
que hay en la Catedral de México, de los cuales reproducimos uno; dos en las galerías de la E~cuela Nacional de Bellas Artes; uoo en la Catedral de Guadalajara
y dos en colecciones particulares.
Y lo que sucede con Morillo pasa con otros maestros;
ea las galerías de la Escuela hay primores y en las colecciones particulares hay otro tanto, solo que hay que
tomarse el trabajo de buscarlos .... y de saberlos conocer.

¿Ea el cristal insomne de qué fuente
mostró la palic!ez de su semblante
la dulce Umm-al Kiram, cuaodoel amante
besó la media luna de su frente ?

lI

De tus magnificencias orientales
- ioh, trágico j;.rdín!--apeoas resta
un ensueño de oro en la floresta
y un perfume de plata en los rosales.

/ Ea qué sendero, junto a qué footaoa,
la maoo de Almazor rasgó los velos
de la orgullosa y lúbrica Sultana ?
¿Al pie de qué rosal, por vez primera,

La muerte de los grandes hombres siempre es prematura.

La Vírgen con el Niño; cuadro de Murillo, existente en la Catedral de Mé xico.

�,..fCASTelLANA

..

vf
Fuente Azul
(ROSALBA)
Para &lt;El Mundo Ilustrado&gt;
Para &lt;El Mundo Ilustrado.&gt;
Cuando llega la noche tenebrosa
ocultando «marguras y tristezas,
prende en el alma su ondulante cauda
el amor de mi infancia lisonjera ... .. .
iQué distancia tan grande
existe entre los dos ..... .
Mi alma se llena
de penumbras que arrojan en mi vida
tenues visiones de nostalgias viejas ....
Y en medio de las sombras
de mi noche tan lenta,
siento el vago aleteo
del amor que se queja.
Viene el recuerdo que en mi vida canta
una caoci6o de plácida terneza,
y alumbra con su luz resplandeciente
gratos asilos de venturas muertas ..... .

•

¿Te acuerdas? ..... .
En las sombras de la noche
dejamos del amor todas las penas,
y al arrullo del viento quejumbroso
que pasaba robando las esencias
de los frescos rosales de tu estancia,
me dijiste tus cándidas promesas ....
/Te acuerdas? .... En un éxtasis divino,
mis pálidas tris tezas,
volcaron en la noche tenebrosa
la música elegiaca de sus quejas ....
Vidas que se redimen al contacto
de las bocas amantes que se besan,
y ensueños que florecen en el alma
·en un noble frescor de primavera..

/ Te acuerdas? .. .. Una noche
en cuyo c ielo, pálidas estrellas
brillaban dulcemente,
dejamos en tus rejas,
una estela de amor adormecido
y el eco de mis últimas endechas .. . .
iQué distancia tan grande
ha ocultado el amor .. .. Y ya no llega
a tu frágil memoria mi recuerdo,
ni el eco de mis ansias postrimeras!

***
.... Abro otra vez, con plácida esperanza
de mi pasi6n las puertas,
y en esta noche 16brega y sombría
s61o el viento pregona sus tristezas.
Busco un fulgor .... Y al cielo oscurecido
mi súplica no llega .... . .
Es en vano mi afán, y s6lo escucho,
en la orilla sinuosa de mi senda,
los pasos presurosos
de la muerte triunfante que se acerca.
Agostadas las rosas que dejaste
de mi vida en la augusta primavera,
s6lo conservo en mis aciagos días,
un perfnme que vuela, .. . . . .
un recuerdo sombrío . .. . .
y las hojas ya muertas.
Y en esta noche en que la vida duerme
y mi pasión se queja.
abro otra vez con plácida espera nza
de m1 pasi6n las puertas,
y .... s6lo el viento, al susur¡ar, entona
una canci6n de a ngustias y tristezas.
C E SAR CAMAC HO.

1Fuente: ... Fuente sombría
llena de ritmos y de voces tantas,
yo he escuchado en la calma de la noche
el rumor de tus férvidas palabras .... !
Yo he e~cuchado en mis horas de sosiego
el constante sollozo de tus ansias;
yo he escuchado tus vagos soliloquios
y tus voces sonoras, cuando cantas.
Fuente risueña que en tu seno copias
todo el azul con tus fulgencias flavas,
en mis horas de gozo eres arrullo
y er. mi torva tristeza una plegaria ..... .
Cuando la brisa matinal desvía
el penacho plateado de tus aguas,
eres fuerte rumor, y me parece
que en esa hora de calma,
son tus notas vibrantes
ecos lejanos de una voz que canta ....•.
Cuando llega la tarde, eres sollozo
que en mis horas aciagas
me deja la caricia embriagadora
de sus lentas palabras . .... .. .
En tu ritmo constante, me parece
que hallo las notas de una voz amada,
los últimos suspiros de unos labios
que me hablan dulcemente con voz .baja ....
i Fuente ...• fuente sombría,
el arrullo sutil de tus palabras
es nota quejumbrosa que penetra
en los hondos arcanos de mi alma ...... !
Deja que salgan de tus ondas leves
todas tus voces de armonía vaga;
no apagues tu rumor, que yo te escucho
y siento la caricia de tus aguas.

Cuando llega la noche, tus rumores
son más ténues, tal vez, que en la mañana,
y traducen mejor todas mis penas
con el lento vibrar de sus palabras.
Y el chorro cristalino,
al llegar a tus ondas argentadas,
forma estrellas sutiles que deshacen
los vagos movimientos de tus aguas.
iOh, fuente azul, tus ondas intranquilas
llenas de arrullos que al ambiente exhalas,
en mis noches tediosas,
me hablan serenamente con voz baja ...... !
CESAR CAMACHO.

SER CLASICO EN LO NUEVO
Ser clásico en lo nuevo. He aquí mi a mbici6 n.
Hacer un campanario del propio coraz6n
y que las oquedades de los bronces de hogaño
aniden los gloriosos alcotanes de antaño.
Loar en la arn:onía de mis alejandrinos
la hidalga fe de aquellos devotos peregrinos,
que iban a Tierra Santa a pedir al Señor
el perd6n generoso de un pecado de amor,
y bordar en el clásico bastidor de una reja
un madrigal, rimado a la manera vieja,
en que llame a mi dama doña Inés, doña Sol,
u otro nombre cualquiera de abolengo español.
Yo quiero que mis versos sean fuertes y sanos,
cual los de Castillejo y Juan Ruiz, mis hermanos,
quiero que sean recios y viriles. y quiero
que en sus sonoridades toquen a somatén
los roncos atambores de nuestro Romancero
y los claros clarines del divino Rubé n.

A la luz de una luna, redonda y castellana,
de doña Dulcinea, haré mi barragana;
y luego con un gesto lleno de excelsitud,
jinete en el pegaso de mi audaz juventud,
iré a clavar mi lema en una cumbre extraña:
«¡Por la inmortalidad, por Dios y por España!&gt;
EL LAZARILLO DE TORMES
Por el dolor an6nimo de los largos caminos,
que reseca la llaga refulgente del sol,
gui6 del viejo ciego los andares cansinos,
a través del moo6tooo territorio español.
Una noche de e5tío d urmi6 con Sancho Panza
en la camada de oro que les brindó nn trigal,
y desde entonces sabe que en la humana balanza
al platillo del bien vence siempre el del mal.
La tuerta Maritornes le inici6 en los placeres,
de cuya caja guardan la llave las mujeres,
conoce las angustias de los días sin pan;
y gracias a la ciencia del sabio Tagarote,
logr6 romper sus férreas cadenas de galeote
y acogerse a la insignia del turco Solimán.
JOSE LLOVET.

Tardes de Mayo
Tardes de Mayo, tardes
como ningunas gratas,
que con ser tan hermosas
no sois cual las lejanas
tardes de Mayo, aquellas
que en mi niñez dorada
llenaron de visiones
celestiales a mi alma ... .
Tardes de Mayo, tardes
que al son de las campanas
congregáis en los templos
en dulce caravana
a los seres que ignoran
las verdaderas lágrimas,
y van con muchas flores
frescas y perfumadas
a ofrendárselas todas
a la -virgen sin mancha .. ..
Oh niñas, blancas niñas
que lleváis rosas blancas
en estas bellas tardes
a María Inmaculada,
rogad por los que llevan
únicamente a su ara
recuerdos melanc6licos
de una dicha pasada;
rogad por los que sufren
una e xistencia amarga,
por los que ya no sienten ,
por los que ya no aman;
rogad por los que tienen
un nudo en la garganta,
y ni cantos ni lloros
pueden salir de su alma;
rogad por los que buscan
a Dios y no lo hallan,
y pierden una a una
todas sus esperanzas;
rogad por mis hermacos
que sin fe s6lo aguardan
dormir bajo la tierra
el sueño que no acaba;
y sin pensar que pronto
pasará la mañana,
cantad y dadle flores
a la virgen sin mancha ....
ULYSES CESAR SILVA.

Los &lt;teams&gt; de l&gt;a~eball &lt;Pre parato ·
ri~&gt; y &lt;2a. de Marte&gt; en el diamante
durante el sensacio•
na! juego del domingo pasado.

lt!L ©Wil(Cil© ID&gt;lt
ltOC!rulir@ffi.
¿ Produce el oficio de escritor? ....
Hay que ser franco, ua
buea escritor puede ganar holgadamente su vida, aún en la
hora preserte en que es enorme la competencia por el consumo de lectura, novelas, crónicas, estudios, variedades,
etc ....
¿ Cuánto pagan a lo, literarios de moda, los que tienen
fama en los campos de la literatura y del peri6dico ?
Blstante difícil es contestar
este punto, porque el escritor
jamás divulga lo que gana para no excitar la murmuración
de los colegas que lo acusarán
d e malbaratar su trabajo o de
acaparar los mejores precios.
Ea el periodismo, y tomo a
París como ejemplo, un colaborador de periódico se fija, es decir que tiene uaa especie de indemaizac i6n mensual que se le entre¡: 1 ea c::I
caso de que el peri6dico no haya nect-sitado de sus ~ervicios du rante el mes.
\ ' aría, por Jo común, de t 50 a 300 francos eo ciertas
p )blaciones.
Además de eso se tiene de 30 a 300 francos por cada
artículo que aparece
Las &lt;gc,rdas&gt; sólo caen cuando hay un artículo sensacional.
Ahora bien, como la mayoría de los escritores están
en dos o tres peri6dicos, y e n provinciales y extranjer,&gt;s,
pueden colocar holgadamente tres o cuatro artícu los semanales.
Como se ve, la ¡,(ananci., no es poca, pero p1ra tenerla hay que hacerse Jugar en medio de todos.
Un jugador preparatoriano.
Pero un escritor no se contenta con escribir sus crón icas del pe riódico.
.
.
.
.,
T .. mbiéo hace su novela, sus cuentos, algunos estudios y esta es nueva fuente de ganancias. eQu ien
de entre los periodistas no tiene su novela que duerme olvidada en algún cajón, esperando el día
foliz en que se deslice por la rampa editc,rial ?
Una novela es una fortunita.
¡Quién creyera que los novelistas po pula res de primera fila se ga nan cada año doscientcs mil
frnncos por hacer literatura con la eterna indicación de &lt;continuará!&gt;
Y ustedes se pregunta rán el c6mo. De una manera muy sen cilla. La novela es adquirida a muy
buen precio por el peri6dico que la ha recibido inédita.
Ese periódico paga a un franco la línea. Total, veinte mil líneas, veinte mil francos poco más o

edici6n. H aced el total, multiplicad por dos o tre:. según
t:1 número de novelas que han aparecido en el ano Y se
formará una idea cabal de lo que puede gaizar Y gana
un buen novelista.
Q ue conste que no hablo de autores d ramáticos: con
el porcentaje de los derechos del autor se ganan cantidades inmensas.
Viviendo S udou, &lt;Madame Saos Géne&gt; le dió cerca
de cu~tro millones y hasta ahora tienen los herederos
ganancias pingües.
.
.
S i se pregunta a Lavedan, a Ca,llavet. etc, de E;ie~s,
a Capus, a Pierre \\'olff, a Kistemaeckers, a Tnsta~
Beroard, Jo que ganan con sus piezas de teatro se vera
que más les produce el oficio. que plantar coles en el
huerto ....
Los únicos que parecen alej..dos del festín son los
poetas.
; Pobres poetas!
Uu volumea de sonetos es cincelado, adornado la rgos
meses, muy largos y los tditores siempre miran q&gt;n r ecelo a los que no estáa &lt;coosagrados.&gt;
En cambio, cualquier periodista hac". sus vers?s más
o menos malos, que los &lt;poetas de oficio&gt; y los 1Dserta
en a)guaa revista, quitándole a
estos a I g u o o s
francos que les
caerían demaravi:las Pero, me
dirá el lecto,, el
buen poeta se
impone, claro está, y si triunfa
sobre les demás
no tiene ya por
qué p,eocuparsP.
del ¡.,uchero. Lo
mismo su ce d e
con el periodista
d~ iogeoio y de
t,dtcnto,que logre
,obrepa~ar a los
de má&lt;, e l que
por demasiado
acostumbrado al
oficio, se g~na.
mi l francos en
dos horas . cuan·
do hay &lt;; •plo»
p-1pt:I blanco y
bucoavolu,Had.
PAUL CII.\UMET.

n1eoos.

Sin embargo, para lo que se llama la primera reproducci6n y son diez a quince mil francos los
q ue caen a su escar cela.
Agreguemos a esto otras copi«s que hacen ks demás periódicos y tendrerr.cs que una tola nonla sensacional puede dar cincuenta mil francos.
:-.o .s todo: la novela se vende a un editor, el q ue, además de comprar la exclush·a, con alto pre·
cio, paga unll'.'.prima de·40 a 50 céntimos por ,·olnmen vend ido, y ~ay novelas que tstán en Ja 50~

Interesante momento del juego.-El «s~on:-keeper.&gt;

�1f\. F\VIF\CION EN MEXICO
Desde hace bastante tiempo, desde que los progresos
de la aviacióa fueroo adelantos cooseguidos eo todo el
muodo culto, vimos eo ouestro país, pruebas d~ las mís
eficaces y de las mis atrevidas del grao ioveoto, oo so·
lameote llevadas a cab:&gt;, p:&gt;r aviadores extranjeros, sioo
tambiéo por mexic,oos, que coo arrojo y cooocimieoto
de la m1teria, asceodieroo p:&gt;r lo, aires, prop:&gt;rciooáo·
dooos espectáculos ioteresaotísimos.
Todavía el domiogo pas1do, invitados especialmente
por el ioteligeote aviador, señor Miguel Lebrija, pre•
senciamos pruebas muy notables eo el aerodromo de
Valbueoa, y coo este motivo tuvimos oportunidad de saber que el novísimo &lt;sport&gt; oo era eo México de mero
divertimiento. sioo que bieo prooto teodría aplicaci?oes
prácticas, sobre todo para las g uerras.
Eo efecto, el gobierno de México tieoe ya establecido
de uoa maoera defioitiva, su servicio militar. coa el
persoo'll siguiente: Es Mayor del mismo el señor doo
Miguel Lebrij1, y capitanes los señores Horacio Ruiz,
Eduardo y J nao Pablo Aldasoro. Eo breve llegarán
veiote máquinas Bleriot, de París, las cuales serán entregadas en México, y aquí se recibirán bajo cierta~
coudiciooes, es decir, después de hacer uo vuelo coa uo
p1Sajero, y 25 kilos extra, a 1,500 metros de altura, en

me:iia hora, y llevan:io c:&gt;:n'n;tible y lul:&gt;ric;iote bastaote pira tres horas de m uc~n .
Uaa vez recibid,; las míquin 15 , se lnrá~ !o; ensayos
de laonmieoto de b:&gt;mbn de ,aa a 1 ,ooo metros de altura, pua ver si lo; resultados · son bueoo;, utilizar los
aeropl toas eo las guerras.
[g-ualmeote se h to pedido cuatro dirigibles del tipo
semidirigido &lt;Astra-Torre;,&gt; que p:irece ser está daodo
ma¡¡oíficos resultados.
Todo lo que acabamos de expresar, demuestra lo que
ª?tes iodicamo;, el deseo de aplicar el domioio de los
aires, a resultados prácticos y útiles, para las luchas y
los combates, que siempre claro son delameotarse, pero
que las circuostaocias lo exigen, tal y como camioa la
humaoidad.
Por lo demás, es necesario confesar que la aviación
es peligrosa en extremo. La mañaoa a que aotes nos hemos referido, contemplando los vuelos arriesgados del
seiior Lebrija, pensábamos que el novísimo &lt;sport,&gt; como el de la motocicleta, el automóvil y otros aoálogos,
encierran graodes peligros para la ,·ida. Para dirigir uo
~ auto, se necesita mucha práctica y mucho ojo, por str
facilísimo estrellarse eo la primera boca-calle; mientras
que ea la aviacióo la saogre fría debe superar a la práctica.

Por cooocerla poco-oos decía hac e algúo tie:npo uo
osado aviador-por hablar de ella después de ver UO d
caída, sio mirar los millares de vuelos triunfales dia·
ríos, es por Jo que el público eo general le ha tomado
cierto horror. Dedicarse a aviador, es hoy ir eo busca
de la mtterte, del suicidio más o meaos voluotario.
Cada ¡:s-&gt;rsooa que sube, ya sea como piloto o como
pasajero eo uo aparato, teodrá que confesar, si es frao·
co, que tuvo miedo aotes de partir, pero no durante el
vuelo, segúo coofiesao los entusiastas de la aviación. El
temor a lo desconocido, aquello de &lt;lanzarse al espacio&gt;
asusta a más de uoo que ha de partir eo el aparato. Pero cuaodo ha pasado el momento terrible, se ha colocado eo su sitio, el motor ha fuociooado regularmente y
el aereoplaoo vuela, esa impresión desaparece y la sustituye un placer iomenso, uoa emoción desconocida. Y
así como el automovilista mientras más ,·eloz va más
quisiera acelerar su coche, así, burlándose quizás fríamente del peligro, se desea ir más alto cada vez.
El vértigo-los sabios sabrán el moth·o-no se sieote,
y de allí que el espectáculo sea maravilloso. Momentos
como ese no admiten discusión y para una naturaleza
poética, matarse después de uo seguodo así, tao dichoso,
no constituiría una desgracia, sino uo digoo epílogo.

--~-~- 7

---.&gt;.: j~- - - - -- - - - - ~....,

1

Uo v~elo del señor Aldaso/o E . eo uo Bleriot --• Aeroplano tipo Deperdussio construido en ~léxico, por e l joveo Gu illermo Villasaoa.-3 Seiior Eduardo Aldasoro tripulan~o uotBleriot.-4 . Un emocionaote; ''vol-plaoé" por el ~ .ayor señor Lebrija:.- S· El ~~yor seño,i; Leb_nia, j fe d.-1 s~rvicio ele a~iación militar de México - 6 El capi,áo Horacio Ruiz volando
en un Deperdussio -7. El mecánico lleoaodo los taoqu.;s antes de emprender un vuelo.-8. Ei grupo de aviadores: mayor Sléñor Miguel Lebrija, capitanes señor.es Ho_rac10 R
y Ed_~ardo r J~ao P~blo Aldasoro -9. Uo arnesgado_vuelo del s~oor Lebn¡a eo ~o Blenot. - 10 Revisando la maqu10a aote~ de parur.- 11 . El capitán Juan Pablo AJdasoro eo el momeoto de partir o uo Deperdussio.- u. El señor Ministro de la Guerra geoeral DJo ~1aoud Moodragón, ~xplicaodo al ¡efe piloto, sei! r Lebn¡a el [uoc1ooam1eoto de las graoada, que se arro¡aron hace d1as coa mucho éxito, sobre unos blancos eo el Ae1odromo de \ albuena.
.

'

�E_IAtentado contra el Rey de España

..

.

"
Sr. Ingeoiero Feroaodo Dubláo, peosio·
nado po_r el gobinno mexicaoo para que
perfecciooara rns eHudios , o Italia y en
Egipto.

U n Rico Pobre

'

¡
..,

"

'

'

yk
~.~, -.

Hubo un hombre que, h abiéndose acostado, no pudo
dormir en toda la noche.
Pen,;aba:
. . . . ¿Por qué la vida es tao penosa pHa los pobres?
¿y por qué los ricos acumulan tacto dioero? Tienen cajas llenas de oro, y, sin embargo, prívanse de todo para
seguir amontooando. Si yo fuera rico, no viviría de igual
modo; daríame b•1ena vida ,. procuraría que no fuese
\
peor que la de los demás.
De p,onto oyó uoa voz que le decía: .... ¿Quieres ser
rico? He aquí una bols«; oo hay en ella más que uo es·
cudo, pero en cuanto lo saques, otro lo reemplazará. Sa· Obras de sobrelleoacióo del dique de A•ouao en el Nilo, Ee:ipto, en las que trabajaron nuestros paisanos les señores
ca todos los escudos que quieras, y en seguida echa la
ingenieros Dublán y Ostos.
bolsa al río. Mas a u tes de echar al río la bolsa, no gas•
dado que deseó ,·ivir para su placer y el de sus seme·
tes ninguno de los escudos, porqué el resto se te volverá guiente, más, al otro más ...... Xo podía decidirse a C:e·
jar la bolsa.
james.
piedras.
Entonces sintió hambre, y entonces recordó que sólo
De ,·ez en cuando toma una resolución ; aprcximarse
El pobre h•Jmbre estaba loco de alegría. Cuando se
disponía de alguno que otro pedazo de pan negro.
al río para arrojar la boha al agua; pero se arrtpient&lt;&gt;
sintió algo más tranquilo, cuidóse del regalo.
Ir a comprar otra cosa era imposible; porque habría
y se retira al punto. Hoy está viejo, amarillento cerno
Y apenas había sacado uo escudo, en el fondo de la
querido comer, pero de ningún modo separarse de la
su oro, más no puede cesar en su tarea.
bolsa vió que surgía otro.
Y así muere, pobre, sentado sobre un banco y con la
.... iLa felicidad es mía! .... murmuró .... T oda la bolsa. Comió, pues, el desgraciado ele aquel pan negro
bolsa entre las manos.
noche pasaré sacando es;udos, y mañana seré rico. Ma· y duro; luego continuó sacando oro.
Ni aun por la noche descansaba.
ñana echaré la bolsa al agua, y desde entonces viviré
Pasó de esta manera, una semana, un mes, un año.
LEOC\ TOLSTOY.
cómodamente.
¿Quién no se hubiera contentado teniendo cierta can·
Pero, llegada la mañana, cambió de parecer.
-Si quiero tener doble que esto .... se dijo .... con tidad ? iTodo el mundo quiere acaparar !o más que puede!
estar un día más ante mi bolsa. lo tendré.
El cultivo del opio est«rá fo rmalmente prohibido t n
El hombre aquel hace una vida de meodigo; ha olvi·
Y también pasó aquél día extrayendo escudos Al si·
China, a partir de r917. Las cc,sechas se irán reducien
do anualmente &lt;&gt;n 11n décimo. Defd esa fecha todo fu
mador de opio será desterrado del Celeste Imperio

.. ,, ........
"'

Bien_saben los lectores el efecto prc~ucido por el atentado contra e l Rey
de Espaoa, que tuvo efecto hace alguo hempo, en la ceremonia solemne de la
Jura de la Bandera.
No hemos _de añadi~ detalles nueves a los ya conocidos por todos, sólo sí
d~mos la versión del mismo Rey de cómo fu é el atentado. S. M. dice: &lt;Yo rr,e
di cuenta de '!ue un hombre se adelantaba armado con un revólver, para dis·
parar sobre mt. Llegó hasta el caballo haciendo fuego por primera vez. En·
tooces refr~né la cabal~adura y la dirigí hacia el lado donde estaba la perso·
oa en cuesh~n. Esta hizo entonces el segundo disparo, que hirió al caballo y
me chamusco el guante con que llevaba cubierta mi mano derec-ha.
!iré de _las riendas y al dar la vuelta rápidamente, el caballo siotiéndo~e
~endo derribó con su grupa al autor de les disparos. Yo ví caer al mifmo
tiempo a otras personas que intentaban sujetarlo y desde tierra ví que hacía
e l tercer disparo.
Afortunadamente nada me ha ocurrido y así se lo dije a los que me rodeaban Y me ~reguntaban en aquellos _momentos, dando orden de que volvieran a
sus respectivos puestos, y que contmuara la marcha.&gt;
Exteo~as consideraciones saltan a _la pluma sobre suceso tao lamentable y
tao repeh?º· Pocos Soberanos h~ n s1dG tao acechados por la intención y la
maco asesina como J?on Alfonso XIIL Su generosa disposición, hacia cuanto
favorezca la prospendad de su patria; y mitigue los dolores del proletariado;
su ab;ioluto re~peto ~e aquellas normas constituciouales que, excluyéndole de
tod~ _mtervenctóo d1rect_a .e? los actos de gobierno, alejan de él toda respon·
sab_1hdad mo:al en las vtc1s1tudes de la política y en los errores y deficiencias
sociales; la piedad que tao profundamente ha derramado en el ejercicio de
sus prerrogativas; todas las bellas muestras de su entendimiento de su cora·
zón y de su serenidad grandes, no le hao servido de escudo coot;a la criminal
locura de los malvados.
Sobre los culpables caerán, junto a las condenaciones de teda conciencia
h~lOrada, las s_everida~es de las leyes que, al través del castigo, buscan la iodtspeosable e¡emplandad que refrene los brutales instintos de los desalmados
capaces del crimen.
~stos críme~es. son las r_eve)aciooes súbitas de una podredumbre social. La
teona de los cnm1nales sohtanos es muy cómoda porque exime de todo tra·
bajo ~iscurs ivo y adormece la obligación de busc~r los orígenes. En torno de ca·
da cnmeo hay que buscar el ambiente; su motor es la pasión; y en el delincuPD•
te ~olítico la pasión que lo impele, política también, es el fruto de una prepa·
ración, de un ambien_te, de una zona social donde está el deber del gobernan·
te. Los ateotad~JS se ~ncuban por un caldeamiento de ciertos espíritus que más
propeoso_s a !ª 1~fam1a del crimen o más accesible s a la sugestión, ponen por
obra las msp1rac1ones latentes de una atmósfera espiritual, torcida y exaltada.

S. M. el Rey Alfonso XIII, y su)gres:ir Rafael Sancho Alegre. ·

0

L1 pa:te más se_nsible del cuerpo :,umaoo es la punta
riP. la lecgua , s1gu1eodo luego en orden de sensibilidad,
la punta de lo, d~dos y los labios.

Las lechuzas no pueden mo,·er los ojos.

Barrage en la cabeza del D~lta, para elevar el oivel del Nilo, Egipto, obra estudiada por los ingenieros mexicanos
Dubláo y Ostos
• • !!

s~ñor Ingeniero don Javier Ostos quien
hizo notables estudios en Italia y en Egip•
to, pensionado por el gobierno mexicano.

Un mome nto después de la agresión en Madrid contra el Rey Alfonso XIII. -El públicc, que preseoc1'ó J • •
atentado de q ue fué objeto el Rev en la calle de Alcalá
f rente a la calle del Turco, rodeando a S. M. mientras la policfa ese cnmmal
apoderaba del asesino.

�TEATRO PRINCIPAL.- «POR LOS PECADOS
DEL REY.&gt;
El poeta Eduardo Marquioa pertenece y recuerda en
sus obras a dos distinguidos escritores espaíiioles, " Don
Tomás Rodríguez Rubí y a Don Luis de Eguil~z. que
en "Isabel la Católica," "Las querellas del Rey sabio,"
"El patriarca del Turia," "Una virgen de Murillo" y
otras composiciones llenas de espíritu caballeresco y de
versos elevados, imitación del romancero, fueron el deleite de nuestros abuelos, brillando como astros de menos magnitud junto a los soles que st: llamaron Zorrilla,
García Gutiérrez, Hartzeobmcb, nombres inmortales
en la dramaturgia castellana del pasado siglo.
Pero si tiene con los citados literatos esos puoto·s de
sem.ejaoza, en cuanto a la elección de los asuolvs para
sus dramas, en cuanto a su predilección por revivir la
historia de España, (no siempre en sus glorid.S, dígalo
"En Flandes se ha put:sto el Sol" y la misma obra de
que me estoy ocupando) en cambio difiere de los mismos en lo que teca a la versificación. Marquioa, es un

poeta de más talento, que inspiración; de mayor cultura
que fogosidad; en tanto que los otros arrebatados, fogo·
sos, ardientes, elevaron sus concepciones a lo sublime,
a lo inolvidable; conmovían hondamente, al revés de lo
que sucede con el autor de "Las bijas del Cid," que no
es lo mismo hacer poesía, que hacer, versos.
Todo esto sobre poco más o menos pensaba yo la noche que asistí al estreno del último drama de Marquioa
"Por los Pecados del Rey" en el Teatro Principal,
oyendo aquella versificación monótona, de forma y de
pensamiento, aquel martilleo constante, sin elevarse con
espíritu erguido, sin que la idea, el astro de la poesía,
salga de una esfera de mediano nivel, que no es ni con
mucho, el esbozo del teatro poético que al parecer constituyó la meta de las aspiraciones de este celebrado escritor.
Es por tanto el d rama de que hablo rígido y frío,
evocación triste de una época de desastres, página ne·
gra en que están escritos los nombres de Portugal, de
los Países Bajos y de Rocroi, y que sin embargo en el
mundo del arte irradia el genio de Lope de Vega, de
Cervantes y de Velázqu,;:z; pues parece que desde los
tiempos en que se inicia la material pérdida de los dominios hispanos en todo el mundo, el talento viene como a compensar, aquellos días de trastornos para las armas, haciendo que la fama del escritor sobrepuje a la
del guerrP.ro.
EJ drama de Marquioa en líneas generales, es endeble, de escaso interés, de factura mediana, limitado a
presentarnos los tenaces empeños de Felipe IV por con·
s•guir el amor de una hija del pueblo que no acc-ede a
las súplicas constantes del Monarca; súplicas y desde·

aes que se suceden, abrumando el ánimo del especia·
dor.
Pero el drama, hay que confesarlo, se hace muy teatral en el último acto. La escena pasa en un salón del
Palacio del Buen Retiro en Madrid, donde como es bien
sabido en los tiempos de los Felipes de Austria se verificaban fiestas, bailes, autos sacramentales, comedias, e
intrigas amorosas, no siempre muy caballerescas. El
Rey enamorado cada vez más de "María Candado" la
lugareña de Castilla, que sigue aun vestida con su traje típico, sin que hubiera logrado ponerse las ámplias
faldas de las damas y de las "meninas," acude a todos
los medios para seducirla, lo que no es fácil, pues la
honrada joven saca un puñal para darse la muerte antes de sucumbir a un capricho del Soberano, como una
"Calderooa" cualquiera.
En esto se oye el chocar de las espadas, "María" ve
por el amplio ventanal, que su prometido, el hombre
que ella adora, "Juan del Soto" que marchó a Portugal
a pelear a favor de Castilla, es atacado por varios, en·
tre ellos el Conde· Duque de Olivares, pues el favorito,
había puesto en prisión al mozo, para que no entregara
a Felipe IV, pliegos importantes del ejército que luchaba, en el reino Lusitano, y sobre todo para que no diese noticias del desastre.
"María" suplica al Monarca que entren todos, y grita
a su amado que resista unos instantes; por fin, se abre
el tapiz de terciopelo con las armas imperiales de Car·
los V, y penetran los combatientes en la estancia. El
validv, intenta que no hable "Soto;" el Rey desea saber
el por qué de la insistencia del soldado en verle; este
le entrega pliegos en los cuales se anuncia la próxima
pérdida de Portugal, y acusa al de Olivares, de haber·
lo aprisionado, obteniendo la libertad merced al Duque
de Maqueda que deseaudo la pérdida del favorito, consiguió que la cárcel se abriera.

Teatro Principal -''Por los Pecados del Rey,"-Una escena del acto Ill.

Teatro Priocipal-«Por los• pecados d e 1 R ep- U na escena del acto II- Una escena del acto III-«EI Rey Felipe IV&gt; (Señor Palacios) «María Candado~
N
(Señorita Nevare~.)

�Alrededor de Andrinópolis

digo en ?torgar la merced de grandeza, lo que dió
g~n al
dice
así:picante soneto del conde de Vil!ame dº1aaa,

La toma de Andrioópolis ha sido, a no dudarlo, una
de las acciones de la guerra búlgara de más import&lt;1.D·
cía, y en l¡l cual se ha demostrado el poderío de los
triunfadores, y los medios de combate modernos que
po:een.
La plaza tomada era uno de los últimos baluartes de
los turcos ; en las primeras Conferencias de Loodres
para la Paz, siempre Andrin6polis fué el punto oegro,
la dificultad que se preseotaba para llevar a feliz éxito
las negociaciones. Los turcos por nada la queríao ce der; los búlgaros por nada tampoco se resignaban a
perderla, y en esta disyuotiva, no hubo más que dejar
a las armas el decidir la suerte de los conteo.dientes.
El seoeral Ivaoof, que tenía su cuartel militar en
Kara Ioscufof, dió la señal decisiva del bombardeo de

REINANDO FELIPE IV.
SONETO

Cierto que es buen señor el "Almirante"
;"; el_ de "lof~,ntado" es hijo de vecino:
'
Penaranda, buen sastre a lo divino
Y a "Lerma" le va bien ~on la meog~aote:
" El "Co~.destable" es pobre vergonzante;
~astrana las apuesta al más pollino ;
'!:'•gura _de .~a rtó':1 "Hijar" mezquino;
Aham,ra, oficial de pujabaote.

"Oropesa"
., Y "V eraguas," en la cuna;
Estatua es Santa Cruz" de "aquí reposa ·"
Bracero de Jimeoa, "Villabermosa."
'
Garnacha dió a ''Los V~lez" la fortuna;

Señor profesor Miguel Eduardo Sbultz nombrado profeotor de Geografía en la Escuela de Altos Estudios.

El ca~itá~ N_arter, j~fe del crucero cSbeerwater&gt; de la
martoa ~ng esa qui.en _acaba de hacer una visita de
corteSla a. las pnnctpales autoridades de la Re·
pública.

.J'eli~~ 1y, au~ . cree en el dominio dE&gt; Portugal; y des·
P~ e a Olivares de su lado, y dice a "Soto" que vuel·
va a Portugal a lechar como lo ha hecho "Im
'bl
Port~gal ya oo es vuestro," noticia c:Íue a:i:.~ a~
110 .. e Fel~pe .~IL ·1:?dos los cortesanos se retiran me·
nos María Y Juan. Lo que pasa por el alma del Mo·
narca está perfectamente expresado; sus ideas místicas,
s~ voluotad volubl_!• sus aficiones seosuales, su orgullo
s10 1uodameoto, noen en terrible combate.
Y, en _aquel desmoronamiento de parte del poderío
de Espana, en aquellos instantes de melancolfa, de pe·
sar, de aba~d oo.o, sólo vislumbra a la pareja amorosa
de ios dos JÓve~es, ella criada en la vieja casuchll de su
pa re, y _él, valiente y esforzado que acaba de pelear
por el tr~unfo del pendón morado castellano; )os une
los bendice, con frases tristísimas y muy bell.1s y 0 ~
hay que ser ~uy ducho . para eoteoder, la idea sÍmbóli·
ca de Marqutoa en su obra, que consiste, en que sobre
~odos los trastornos, los descalabros, las derrotas espa·
ocias, queda~a &lt;::astilla, capaz de hacer de nuevo otro
mundo, ~astilla stemp_re leal, y siempre sufrida, Castilla,
que ensena ,con sevendad y lealtad los deberes a los
R~yes Y resiste los desmanes de estos; Castilh,, en fio
or~geo de todo el poderío y de toda la grandeza de Es~
pana.
Los enamorados marchan a su tierra, el Rey se quecompletamente sólo; una cMeoioa&gt; intenta distraer·
e, lo ve llorar y se admira, el monarca la ruega 00 Jo
cueot~; se escuchan por los jardines del Buen Retiro
carcaJadas ~ooras de las traviesas damas, y Felipe IV,
cae eo su s1ll6u pastrado por el sufrimiento, y viendo
todos los desastres, todo el aniquilamiento de su patria
en pavorosa visión eogendrada cpor los pecados deÍ
Rey&gt;

.~ijo a ,','Medinaceli," poca cosa;
Sessa, lechuza; carbonero, ''Osuna."
El soneto ha acabada
Y sólo a "Mooterey" he olvidado,

Que, entre grande.za tanta,
Le hallé como escarpín entre una manta.

r~º~•

fª

No-sé si teogo pena
De o~ ª"eotar "los Grandes de docena ;' '
Más siéntense en la Cámara en cuadrilla
Que el soneto no es banco de capilla.
•
000

Señor do'l Antonio Revilla nombra-to secretario de la
Escuela Nacional de Bellas Artes

000

"Por_ los Pecados del Rey" ha sido montada con lujo
Y proe1edad, en lo que respecta al mobiliario, a las de·
~o~ac!ones y a los trajes; por todo ello, la Empresa del
nocipal merece plácemes entusiastas.
Estos no pu.edeo hacerse extensivos, en rigor de la
verdad, a la ~oterpretacióo de la obra defectuosa en
Jr~do sumo, St se exceptúa a la señorita Nevares que di·
t~ ostefsosdmduy,,bien, Y que supo encarnar el tipo de
ar a a_n a o correctamente, aunque a mi juicio
co~ demasiada fi_nura. Siendo como era hija de modes·
tís1ma cuna, debiera mostrarse más torpe en los adema·
aes, más brusca en sus modales, mas vulgarota en todos
los momentos del dr.tma.
El señ~r Palacios lo encontré cansado, falto de alieo·
t~ al decir _los. versos, pronuociaod-.1 sin la debida JimT)¡e.za de d1cc1óo, aunque el tipo de Felipe IV, está. bien
observad~ en los detalles, y perfectamente vestido.
_Muy bien Cervantes en su pequeña escena del acto
pnmero. El resto de los actores dejaron mucho que de·
sear; observé un cDuque de Maqueda&gt; sin sabuse su
parte. Y un cCoode Duque de Olivares&gt; sin dar carác~r omguno al personaj_e, declamando defectuosamente.
on respecto a las actrices cumplieron en su corto pa•
pe!. En resumen : la obra no satisfizo al público ni co·
mo producción teatral, ni como trabajo escénico:
LUIS DE LARRODER.

Más, si la cbra decae en su desarrollo, en cambio es
laudable por todos conceptos el propósito de Mar uioa
de p~eseota~oos u_n Felipe JV, idealizado, simpátic¿, com? st ~!:.tuviera hbre de las fuertE&gt;s acusaciones que la
Historia ha hecho; como si oo fuera el pintado por v .
l~zquez eo sus lienzos inmortales, perezoso e indoleot:
st o eoer,fa alguoa, y dejáodolo todo en manos de aqueÍ
Doo 1:,uis de Haro, después, y aotes del Conde-Duque
de Ohvares, hombre de mayor sagacidad de la que s •
contemporáneos le supusieroo.
us
No he de ser de los que tieoen por defecto importaote eo esta cl:3-5e de producciooes teatrales la mayor ver·
dad en los tipos que se represeutan, y eo esto me en·
cueotro conforme con el distioguido crítico Manuel
Bueno, que arguye con sobrada razón, dicieodo e¿ Acaso fuer~m l°:' reyes que evocó Sbakespeare, en sus dra•
mas de u~a irrecusable autenticidad bi"ltórica?&gt; ... .
. ~o J;&gt;odta esperarse de Marquina, una completa reha·
b1h_tac1ón de ese Rey más desdi&lt;.,;hado, que culpable. Se·
meJa~te empeño estaba muy lejos de su misión de poet"l.
As1 es que nada de extraño tiene que su Felipe IV
sea-aunque lo presenta. eo tiempos de Olivares-el d~
la segunda é~a, el de las cartas a Sor María de Agre·
da, Y el que deJÓ co!r~~ los sucesos por indolencia 0
P?r no creer a .i;:u JUICIO que había medios para remed!arl~. Conste por tanto que la leyenda. ha sido la insp1rac160 del celebrado escritor, y legendaria es cMaña
Candad?&gt; cuya virtud tuvo en la realidad del siglo ....
XVII, e1eo:i~Jos com.o el de María Riquelme que ne to·
das eran hv1anas, 01 todas consideraban los caprichos
de los Mooarcas como leyes que habta que cumplir.
Alrreded?r del Rey ha agrupado Marquioa como figu·
ras d:corahv3:- a una pcr_ción de nobles, y grandes de
J:..spaoa, q~e s1 nada s1go1fican p:1,.ra lo seocillo (dema·
s1ado seoc1Ilo) del argumento. en cambio, dan car.icter
a la t§poca, que bieo sabido es que Felipe JV, fué pró ·

Después del comb1.te.-Uo soldado búlgaro comp~deci•
do de un herido turco, le dá de beber guiado por un
seolimieoto humanitario Que templa en algo los horr0res de la guetra.
la plaza, después de los indispensables preparativos; los
cañones acometen con un furor terrible ; los obuses en
un número enorme, no se quedan atrás en vomitar me·
tra.lla, y durante ocho horas no cesa el combate basta
que las sombras de la noche cubren la tierra, imposibilitando la continuación de la batalla.
Pero los búlgaros o.o permaoeceu• inactivos, pues el
general en jefe ba pensado, como primer objetivi.&gt; de su
plan de combate, apoderarse de Maslak, por ser un

La Hecatombe de Adrioópolis.- Artilleros que serviao una pieta de artillería de fortaleza y que cayeron muer·
tos en la posición de Aiva.&lt;t-Baba.
algur.os actos de verdadero heroismo tuvieron lugar, y
punto ofentivo de suma importancia al oriente de la
según la relación de las personas que entraron las pri·
ciudad. Al favor de la noche, la iofaotería búlgara
meras al rendirse la plaza, resulta que vieron grupos
atraviesa los ríos que rodean las colinas de Mal-Tepe,
de muertos que delataban, por su apostura, la lucha tisobre )as que se asienta el punto que desean domioar,
táoica ~osteoida. Los artilleros que operaban en las
y a la una y media de la madrugada lo consiguen, y las
piezas se les encontraron muertos sin retroceder ni una
primeras luces del alba alumbraron la sorpresa de los linea del sitio en que debieran estar, y aquellas terri·
turcos, los cuales, después de una pequeña resistencia,
bles bocas de fuego parecían que guardaban con su im·
abandonaron aquel punto estratégico, dejaodo bastantes
ponente masa de hierro, los cuerpos de los infelices
prisioneros y grao oúmero de piezas de artillería y acribillados a balazos.
A la tarde siguiente del dia en que comenzó el sitio
parque.
Todo el perímetro de Andrinópolis estaba ya rodeado
de An.\rioópolis, los fuegos de la plaza empezaron a
p'lr )as fuer.zas del general lvanof. que coa un fuego
disminuir, lo que probaba el estermioio que habían he·
intenso pretendió apagar el contrario, eo toda la línea
cho los búlgaros, en las filas de los turcos. A la noche
de las fortificaciones turcas. Las fuerzas sitiadoras se se enviaba metralla sobre los muros, y en balde, no era
extienden en poderoso y enorme triáogulo, y tres líoeas
contestada ni poco ni mucho. El asalto tenía que empe·
de fuertes con fuegos de cien cañones, defieudeo las
en breve.
maoiobras de la infantería que ataca las trincheras con zarAsí
se hizo: la brigada que mandaba el coronel
singular denuedo.
1..::ahrdjie[, compuesta del décimo batallón y del .:3 re·
En tanto las baterias de la parte del Este de los si· gimiente, como estaba cerca de Aidjiolou, que era el
tia.dores dirigían sus tiros al punto orieotal de la colina punto más fácil de abordar de la plaza, embistió a la
y parte interior del perímetro, detrás de la cara Norte
bd.yoo.eta sobre las trincberd.S eo.~migas, protegiendo los
de la posición en que operaba la artillería . De esta ma· obuses este movimiento. Al primer embite fueron recha·
oera se interrumpía por completo toda comuoicacióo de
zados ; los búlgaros caiao a millares como barridos por
la plaza con la villa de Aroautkeoi, por donde los sitia·
la artillería de los sitiados, que comprendiendo la estra·
dos podrían recibir socorros, pues hay que advertir que
tegia eoemiga habían reconcentrado grao parte del
estos últimos eran difíciles de llevar, por [alta de cami· ejército en el punto referido, y parte de sus cañones.
o.os, de rutas, de sitios transitables, lo cual imposibilita,
El general búlgaro vió el desastre próximo, y com•
puede decirse, la defensa de una ciudad.
prendiendo que todo lo ganado podia perderse, envió
Los turcos se batían ferozmeote y caían coo honor ; gruesas columnas a proteger a los combatientes, y tal
fué lo rudo del combate, que murieron 310, y fueron
heridos má, de dos mil turcos, lo cual decidió la bata·
lla M,omeotos después, Choukri Pachá enarbolaba la
b .1 0dera blanca, empezándose a tratar de las condiciones de la rendición de la plaza ,

¡Silencio corazón!
Especial para «El Mundo Jlustrado&gt;
¡Silencio corazón 1.... sollo.zas tao.to
f'.or quien tan sólo tu desdén merece
iSileocio cora.1:ón!,, .. sufre y padece······
Pero no lo demuestres con tu llanto.

iSilencio corazón 1, ••• en tu quebranto
No aparezca el dolor que no eoteroece
A un corazón de hierro en que se mece
La perfidia más cruel. ..... seca tu !hoto.

Sofoca esa pasión, vuelve a la vida
Despierta ...... ya no esperes a 1 amado,
No torna nuoca la ilusión perdida,

Silencio cor~zón abandonado ... .. .
D~spierta, ya no sueñes, sufre, olvida ... .
iS1leocio corazón .. . ,¡Cuánto has llorado!
CLOTILDE VlLLEGAS LEAL.

Señor do?tor J~slls Diaz: de Le ón, nombrado profesor
de f1lolog1a ea la escuela de Altos Estudios.

Blllgaros muertos en la toma de Adrio.opóliscayeodo en los fosos de las trincheras.

Choukri Pachá rindiéndose al li!:'"neral Ivanof en el ca•
mino de Kirk-KiFssé.

�CRONICA
R_eina una gran ~antasín y uua inagotable,
variedad en las &lt;to1lettes&gt; de visita o paseo
lectoras mías. Parece que los pliegu~s dispuestos en drapería, los cuales continúan
obteniendo un grao favor entre las damas
han abierto un amplio campo a la imaginació~
creadora _de_ los confecc!onadores parisienses, multiphcando los eH1los y las combinaciones, encontrando sien,pre pliegues novedosos quedan
a_los atavíos un aspecto absolutamente personal y apropiado a la dama que lo lleva. En efecto, mis querid;.s
lect?ras, estos trajes: hechos casi siempre en sedas muy
tlex1bles, son armomosamente drapeadas, ya sea en echarpe por el frente, hacia el bajo por pliegues negligentes
que se cruzan, suben, bajan o se redondean procurando siempre descubrir el pie.
. Para visi~a ? paseo ele tarde se hacen unos trajes muy
hados y practicas, compuestos de una falda de satén o
paño de seda, toda recta y plana por el frente y por
detrás, ligeramente drapeada en los costados y de una
blusa rusa basta.9te corta, hecha de una tela de seda
adecuad~ a la falda, como crespón de seda; pero con
la llamativa novedad de que estas telas son Jamadas de
plata, imitando las telas chinas. Otras son de &lt;satén ele
ele la reina&gt;, charmeuse, charmante, &lt;satín chateyant&gt;,
en los cuales el bajo de la falda es plissado y sobre él
cae una blusa rusa con doble faldón escalonsdo, for•

En lo tocante a los perfumes, hay que llevarlos bue•
nos o renunciar a usarlos. Lo mismo sucede con las jo·
yas.
Nada indica más mal gusto y vanidad que el abuso de
joyas, qne no tiene nada de artístico y sólo expresa el
deseo de exhibir la riqueza de un modo insolente.
Las mujeres que saben vestirse no llevan nunca más
de un brazalete a la vez; una o dos sortijas sólo y alguoas veces, cuando tienen una linda garganta. se dispensan de llevar collar.
Los perpetuos cambios de aderezos y piedras preciosas no favorecen a la mujer, porque es signo de frivolidad.
La elección de joyas exige gran delicadeza. Durante
mucho tiempo la moda las prohibió a las solteras, y hoy
se les permiten, pero con moderación.
Una mujer de buen gusto huye del exceso de joyas, y
no se las pone nunca por la m~ñana ni en las visitas del
día. Las joyas deben usarse en la intimidad, con los trajes ele casa, para agradar a las personas queridas, o reservarlas para los bailes y las ~raneles fiestas.
Habitualmente no debe llevarse más que un brazalete, los aretes, el reloj, algún &lt;pendentif&gt; y alguna sortija.
Cuando se ponga un aderezo de una clase de piedras,
no se mezclará con otras alhajas diferentes Si se posee
una joya suelta, el día que se use no se pondrá ninguguna de otra clase.
En las joyas hoy dos valores: el de su mérito y el de
su gusto artístico. En España se usan unas joyas de hierro adamasquinado e incrustado en oro y plata, que son
de un gran valor por su sólo trabajo.
En Inglaterra, las joyas se distinguen por la riqueza
de sus piedras, mientras que en Italia domina el arte
con el trabajo delicadísimo de los mosaicos y de los corales. Rusia recuerda con sus joyas los esplendorPs de
Bizancio, y en Dinamarca la filigrana d" plata hace
lindos modeles. La India posee el secreto de los esmaltes transparentes y los japoneses el de las joyas de acero y cobre de un trabajo maravilloso.
Todas estas alhajas son propias delas mujeres elegantrs, elegidas con buen gusto; pero las joya, falsas no se
pueden tolerar, por perfectas que sean.
La elección de piedras no es indiferente para el tipo
de cada uoa. Las morenas deben usar con frecuencia
las joyas de plata, y las de oro las rubias
Para las primeras se indican rubíes, granates, esmeraldas, amatistas y corales rojos, y para las segundas,
turquesas, topacios, zafiros y corales blancos. Las perlas y los brillantes les sientan bier. a todas, por lo cual
pueden usarse de un modo indiferente.

La elegancia

mando dos túnicas, llegando-la más larga a la altura de
las rodillas, y abierta una y otra en los lados; guarneciendo la abertura con una especie de sardineta de seda o gran presilla que une, negligente, dichas aberturas. Algunas, por último, hechas en seda pékiné, tienen
uua falda lisa con la tela puesta horizontalmente, de
manera que las rayas forman círculo mientras que la
tela del jaquet o veste abierta por el frente, va di~pues·
ta con la tela vertical, a fin de que las rayas se vean de
alto a bajo.
Otros 11entiles trajes, cuyo ai pecto está lleno de gracia, son de crespón. velo, satén japonés, crespón de China; se fruncen al rededor del talle, y el cuerpo kimono
se frunce igualmente en la cintura, siendo éste un peco
abierto en punta hacia lo alto, completándose por un
pequeño fichú cruzado y drapeado hecho en tul blanco
bordeado de un encaje plissado. Estos atavíos tienen un
aspecto gracioso y juvenil en extremo.
Otra de las notas cuacterísticas de la Moda actual,
es la predilección por los colores vivos, y favorece también la asociación de las más audaces combinaciones
respecto a matices contrastados Constantemente encontramos reunidos en las &lt;toilettes&gt; de tarde, muy elegantes, el verde y el azul vivo, el violeta y el cerezo o el
amarillo; el azul marino y el cobre rojo o el rojo ladrillo. Podemos notar, sin embargo. que los colores búlgaros de matices tan llamativos y vulgares, ban perdido
su prestigio, lo cual habla muy alto en favor del buen
gusto de las damas, pues no se dejaron influir por la
moda que trató de brindarle su favor, a despecho del
a rte y de la armonía en las &lt;toilettes&gt;.
Los trajes de noche continú~n siendo de una suntuosidad verdaderamente alarmante. Muchos de ellos son
hechos de bellas telas Jamadas de oro y plata, o hermosas sedas brochadas, en las cuales las tintas albaricoque
y &lt;mandarine&gt; con &lt;paneaux&gt; de encaje cayendo sobre
los lados de la falda drapeada, y el cuerpo flojo en muselina de seda o encaje, ornado de perlas y guirnaldas
de piedras de colores, son los matices más frecuentes y
preferidos por la Moda.
Las muselinas de seda, enteramente bordad~s de per·
las, los velos de seda con dibujos impresos, donde los
coutornos se bordean con filas de perlas o pequeñísimas
bolitas de plata, lo mismo que otras telas donde el decorado japonés está compuesto de lentejuelas, flores y
perlas de oro y acero. perlas de ámbar sobre tul de
plata; ricas telas bordadas en estilo Richelieu de una
suntuosidad un poco pesada; sedas bordadas en estilo
egipcio, formando enormes relieves, etc.. son las más
bonitas novedades que actualmente se emplean para
confeccionar los trajes de noche.
Los escotes varían de forma y de tamaño, pues se ha·
cen cuadrados o redondos en la espalda y en punta por
el frente; o PD punta por el frente y por la espalda,
descendiendo más por detrás que por el frente. En ge·
neral, los efectos de transparencias, obtenidas por la
superposición de tul o de encaje sobre muselina de seda rosa &lt;chair&gt;, hacen aparecer los escotes más grandes de lo que son en realidad, pero estos efectos no los
aconsejo a mis lectoras, a no ser que usen de ellas con
exquisita moderación, pues podría perjudicar la discreción y elegancia del atavío si se empleasen sin tener en
cuenta estos detalles.
Las mangas de los trajes de baile o reunión son sumamente cortas y estrechas, ce-asistiendo casi en una
pequeña hombrera plana y corta. Pero al mismo tiempo. las grandes mangas &lt;alas de a ngel,&gt; hechas en telas
impalpables ornadas de perlas o de piedras de imitación, son el más bello adorno de los ritados trajes dándoles un aspecto alado, aero, de exquisi1"- elegancia y
distinción.
La próxima vez, os hablaré de otras novedades que
la Moda nos trae, pues hoy temo haberos fatigado con
tan larga crónica. Así pues, me despido hasta muy pronto.

En lo que más se distingue la mujer verdaderamente elegante de la que no lo es, es en los detalles, que si separados parecen nimios, reunidos
revisten la mayor importancia. Un traje bien hecho y costoso, de última moda, se puede tener
con poco esfuerzo si se poseenmedios de fortuna, merced al gusto de un gran modisto; pero los
detalles elegantes y selectos se escapan a la perspicacia de las mujeres poco distinguidas. Son el sello
.¡ue las caracteriza.
Los perfumes, tienen una gran importancia. Su historia nos dice que del culto de los dios~s. en el cual se
empleaban entre los antiguos pueblos egipcio y hebreo,
pasaron al culto de los muertos y más tarde al tocado
de las mujeres Cleopatra tuvo uoa verdadera afición a
las esencias, y entre los judíos jugaban papel importante en la purificación de las mujeres.
En los puebles orientales ha habido en todos los tiempos una desmedida afición a los perfumes, que al fin logró desterrar el cristianismo, hasta que después de las
cruzadas tuvimos como un renacimiento.
El uso de los perfumes necesita gran discreción; es
recomendable usarlos de una flor s&lt;Jla o una mezcla
muy selecta. Las damas que se perfuman con exceso,
cada vez atrofian más su nervio olfativo y aumentan sin
darse cuenta la dosis, hasta producir neuralgias y hacerse insoportables a las personas que las rodean.
El perfume ha de ser débil, suave, como si en:anara
de nuestra propia carne. Hay que buscar &lt;nuestro perfume&gt;, según los gustos y e l tipo, y cambiarlos con discreción. Algunas damas adoptan perfumes hechos para
ellas, que las distioguen lo mismo que el aspecto a la fisonomía de todos los derr ás.

todas sueñan con poseerlas en n1í mero suficiente para
hacer un collar (el más bonito de los adornos) y además,
tienen una nueva aplicación. E ngarzadas del mismo modo que las del collar, con igual número de hilo e idéntico broche, so hacen pulseras, y uniéndolas en sentido
diagonal, hasta formar una c iota de tres metros de an•
cho, con un brillante en cada extremo, se obtiene la novedad que está haciendo furor en París entre las personas aficionadas a reformar y modernizar las joyas.

La Elegancia de las Damas
Las mmos de la mujer han tenido siempre apasionados de su belleza, que con el pincel o con la pluma can·
!aron su encaoto y su espiritualidad.
Así los grandes pintores se h an superado a si mismos
en la representación de las manos femeninas. Antonio
Van Dick, el pintor de las elegancias, nos ha dado la
distinción suprema en ias pálidas manos de mujer que
caen sobre obscuros terciopelos y salen de los encajes
blancos como flores de su cáliz.
Leonardo no puso más misterio y ensuelo en los la
bias de su &lt;Gioconda&gt; que en la r.:iística plegadura de
sus rqanos: Miguel A~gel ha olvidado la fuerza de sus
figuras para ponerles un~s manos tan espirituales, tan
desecadas, tan puras como las que tiene la estatua del
cardenal Caraffa en la cripta de la Catedral de Nápoles. Unas manos orantes. de plegaria.
Porque las manos, com'.l el rostro, tienen su fisono•
mía, su gesto, su ademán, su carácter. Parece si se ar1mite la teoría de Sangel respecto a los centros nerviosos de la médula, que no pensamos sólo con el cerebro,
que pensamos también con las manos.

Traje &lt;dernier cri&gt; para te o recepción

Receta para perfumar
armarios

I
'

He aquí una buena receta para perfumar vuestros armarios con saquitos de flores. En el momento de la floración, recoged una cantidad de pétalos de lirio y rosas,
y ponedlos a secar bien al sol o en un horno poco caliente. Metedlos después en saquitos de batista de colores claros, en los cuales pondréis también un poco de
polvo de iris
Cerrad los saquitos por medio de una cinta lindamente anudada y dispersadlos sobre los estantes. El perfume será entonces suave y persistente de un año a otro.
Si queréis, además, salir de viaje sin temor de
encontrar vuestras ropas perjudicadas por la polilla, he aquí un medio muy sencillo de preservarlas.
Comprad en casa de un herborista o farmacéutico, tallos de espliego que se parece algo al
estragón. Poned esos tallos con sus hojas en un
frasco lleno de alcohol común.
Dejad todo en infusión durante cincc• o seis días.
Echad después con un vaporizador chorros de agua de
esa esenci" sobre todos los objetos sujetos a ser destruidos por la polilla.
Es el más seguro y el más inofensivo medio de c0nservar intactas durante los calores, las tapicerías de valor y las telas de todas clases.

1

Las perlas

MARGARITA

.. Eleg!lnte traje para soirée o teatro
Deliciosa toilette para baile.

Túnica propia para recib:r en casa.

Se a firma que las perlas empiezan a pasar de moda,
y que los brillantes, obscurecidos por ellas durante mucho tiempo, vuelven a recuperar su puesto.
Perdóneme el que esto asegure, si me permito decir
lo contrario; pero, en prueba de ello, véanse los escapa·
rates de las principales joyerías y será fácil convencerse de la verdad de mi opinión.
Las perlas siguen siendo el encanto de las señoras, y

Traje de estación, para paseo o calle.

�Las alianzas europeas

EL ODOL es el primero y el único dentífrico
que contrarresta con absoluta seguridad las causas de la caries

DECEPCION PREMATURA.
MOSQUETA: A la edad de usted, estimada señor ita, no
es posible pe r der las esperanzas de ser feliz en lo suce·
sivo, pues se encuentra en plena juventud. ¿ Sería fácil
impedir que los pájaros cantafen, y que las flores se
abriesen exhalando sus perfumes embriagadores, cuando
llega la hermosa estación prim«veral? .... , . Imposible, y
del mismo modo no puede evitarse que el corazón de
una joven de veinte años vuelva a sentir el amor, aún
cuando haya recibido una dolorosa decepción, como le
ha sucedido a usted.
Si quisiera atenerse a mi consejo, ya que tanto me favorece con sus bondadosas palabras, y más aún, con su
confianza, me atrevería a rogarle que no escriba la his·
toria de ese amor desventurado, sino que, por el contra·
rio, procure olvidarla cuanto antes, borrándola de su
corazón y de su recuerdo, así como se hace todo lo po·

flotante, pues el manto ya no se usa para esta clase de
ceremonias. La toca debe ser de crespón inglés y de
gasa opaca, y el velo debe armonizar con el aspecto de
dicha toca, la cual puede tener en la orilla u na franja
muy aog;,sta de gasa blanca. Esto no altera en nada el
luto rigoroso.
Las señoritas sus hijas, también deben llevu sombre·
ros de crespón o g•sa opaca, pueden suprimir, si lo de·
sean, el velo flotante.
Mil gracias p,or la amabilidad con que me juzga.

buscar ese consuelo, no en el aislamiento de un dolor
egoísta, sino en el noble ejercicio de la caridad. Las pe·
nas personales se endulzan, cuando pueden aliviarse las
de nuestros semejantes; esto es indudable.
Usted quiere ingresar a la benéfica Asociación de la
Cruz Blanca,! para asistir y curar a los heridos, olvidando así la honaa herida de su propio corazón ... . .. ¡qué
hermosa idea Con todo empeño voy a tomar los informes que usted me pide, y a la mayor brevedad ~e los

DIRECCION.
AzucENA: Mucho gusto he tenido, al ver sus letras y
la hermosa postal que se sirvió obsequiarme, la cual
agradezco sinceramente.
No recuerdo cuál es la crema a que alude: ¿tendría
inconveniente en escribirme otra vez, diciéndome el
nombre de dicha preparación?
De todos modos, no dejaré de recomendarle, por aho·
ra, la deliciosa crema &lt;Favorita,&gt; que se vende en la
botica de Sanboro, situada en la Avenida de Sao Franci:;co. Esta crema es muy eficaz para mejorar la tez.
Me causa verdadera satisfacción que haya sido de su
gusto el modelo de peinado que le ofrecí hace tiempo.
Acepte mis afectuosos recuerdos.
UNA IDEA DIGNA DE ELOGIO.
JuLrA: Si todas las mujeres pensaran como usted,
¡cuántas penas se aliviarían y cuántas vidas serían útiles a los demás! Tiene razón en desear un consuelo pa·
ra su desengaño amororn, y mucha mayor es su razón en

Arco formado con troenos recortados sobre una
puerta de entrada al jardín.
daré en esta página, a fin de que se cumplan sus gene·
rosos proyectos.
DUDA ANGUSTIOSA.

1

..

UNA: Pocas cartas me han preocupado tanto como la
suya, y en verdad que la solución de ese problema es
difícil por demás. Su novio ha padecido un ataque al
cerebro, que ha hecho cambiar su modo de ser, y ya
persiste en casarse con usted o ya le dice que estando
enfermo, no es prudente hacer infeliz a una mujer, es·
poniéndola a sufrimientos futuros, cuyo alcance no es
posible preever. La duda de ustelll es muy justa, y, al
mismo tiempo, sumamente dolorosa: ¿Jos recelos del enfermo son sinceros, o desea romper su compromiso? ....
El problema es arduo, no Jo dudo; pero creo que un mé·
dico acreditado podría dar a usted su opinión, sobre la
influencia &lt;le la enfermedad de su novio, respecto de este asunto. Sin embargo, de un modo o de otro, no es digno que usted insista en llevar a cabo estas relaciones, no
obstante esa vacilación de su prometido. Cuando le bable de una ruptura, muéstrele su amor con tona franqueza; asegúrele que usted lo querrá de tcdos modos, y
que está dispuesta a hacer por él cu~lquier sacrifi•
cio, pero si él desea destruir su compromiso, lo deja en
absoluta libertad, aunque esto sea para usted un gran
dolor.
\Ojalá que tan extraña situación se resúelva de un modo favorable.
MODELO.

,.i , r

11111n11nl\t1l!!I' 11ÍUÍ11Hn1~l

~~-Pórtico al pie de la escalera de la terraza, formado
con rosales y coronado con un pequeño palo·
mar; el conjunto es de aspecto muy
gracioso.
sible por curar una llaga que atormenta. ¿No sería una
verdadera locura, en vez de buscar alivio a una enfer·
medad ffsica, emplear varios procedimientos que la em·
peorasen, aumentando así las penas que se padecen?
Pues las enfermedades morales deben tratarse del mis•
mo modo; es preciso buscar la salud del alma con ma·
yor empeño, aún que la del cuerpo.
Y usted no lo conseguirá si hace lo que desea: grabar
indeleblemente esa tr iste historia, a~udiendo al talento
de una sentimental escritora, para conservar siempre su
dolor actual, y no permitir que el olvido le traiga el an•
helado descanso, o la dicha codiciada con un nuevo y
sincero amor,
He dicho a usted todas mis razones, pero si no la con·
vencen, darl a usted la dirección de la escritora por
quien me pregunta, lo cual no hago ahora porque no la
sé, pero fácilmente puede informarme a ese respecto.

..

1\'

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~ " ' --

fi
~:

., 1 ...,t'.J
USQS DE SOCIEDAD.
AFECTÍSIMA: No hay ningún inconveniente en quesea
usted madrina de su hijo en el matrimonio religioso,
pues el luto nunca impide estos actos solemnes de la vida social.
Me parece más propio que lleve usted toca con velo

AURORA: Doy a usted el modelo que desea de traje
para calle. Está hecho en tela ligera, blanca, adornada
con bordados a la inglesa.
MARGARITA.

Para adorno del Jardín
Uno de los adornos más bellos para el jardín, muy
propio para nuestro clima, es la planta trepadora o rastrera levantada sobre armazones de madera en forma
artística.
De otro carácter, y no menos bellos, son los dibujos y
ornatos que se pueden hacer, recortando los pequeños
arbustos eo formas caprichosas.
Y como tercer forma de ornato, tenemos el empleo de
bardas o puertas rústicas que, debidamente adornadas
con plantas, producen un precioso efecto; de estos es·
tilos damos a nuestras lectora$ muestras en esta plana. y
esperamos complacer su gusto con nuestras ligeras in·
dicaciones.

Aun cuando desaparezcan por el mo·
dental. Esta acción positiva que está probada científicamente
mento los temores de una guerra europea
es lo cierto que . h situación general de
Europa es incierta y dominada por el pu· consiste· en la propiedad peculiar
gilato de los armamentos marítimos entre
del Odol de penetrar en los dienAlemania e Inglaterra.
No es precisamente el número de solda·
tes picados y en las mucosas de
dos, de caballos, de cañones y de buques
Jo que constituye la fuerza de uo Estado,
las encías. que embebe é impregsino que a ella constituye mucho la habilidad y rapidez en el servicio de los ios·
trumeotos bélicos.
Las escuadras marítimas tienen sobre los
ejércitos la-ventaja de poderse lle,·ar rápi·
damente de un lugar a otro, de poder sor·
prender al enemigo coa un ataque impre·
visto.
Los estadistas ingleses supierou ha~ta
ahora servirse de manera admirable de es·
te instrumento de guerra, sin necesidad de
hacerlo entrar en combate.
hasta cierto punto. Co mDesde hdce cerca de diez años. Ioglatepréndase la importancia capi• a ejerce con su flota una presión simpre
más fuerte sobre Alemania en asuntos de
tal de esta nueva y peculiarípolítica internacional, teniendo en et mar
del Norte a sus buques siempre prestos a
sima
acción. :Mientras que tola acción.
Para Inglaterra, cuyas arterias vitales
dos los demás medios usados
pasan por el Mediterráneo y oo por el
para
limpiar la boca y la denmar del Norte, esa dislocación de sus fuer·
zas 1lavales no puede durar mucho tiempo
tadura sólo obran durante los pocos momentos que se em.
sin producir sus inconvenientes. Duraote
uo siglo, la política inglesa se inspiró en el
plean en esa operación. el Odol deja en las mucosas _,· en las
principio de tener en el Mediterráneo su
flota mayor, para impedir en Oriente el
muelas picadas un depósito antiséptico cuya acción dura hoaumento de la potencia rusa o turca, y en
ras enteras. Así se logra una~acción antiséptica contínua que
Occidente el de la potencia francesa.
Cuando el período álgido de la alianza
limpiará seguramente la dentadura de todo gérmen infecciofranco rusa, Inglaterra tenía eo el Mediterráneo una flota tan fuerte que la flota
so hasta en las más pequeñas hendeduras. Claro está pues,
francesa de Tolón y la rusa del mar Ne·
gro unidas, oo hubieran podido combatirla
___..,__.,.,¡¡¡.,.¡¡¡¡¡_,..,;íi,,i...,;i:.;...,;r
que las peri'onas que se lavan diariamente la boca con el
con esperanza de victoria.
Odol protegen con toda seguridad su denta.dura contra la
La disminución de la potencia rusa con
motivo de la guerra con el Japón, tu,·o por
caries.
consecuencia el permitir a Ioglaterra el
aligerarse de su fuerza marítima: la flota
francesa, por sí sola, ya no era temible, y mana y la americana en el mercado mua·
Veamos las fuerzas de que a principios tria, 6 acorazados, 1 crucero y 4 3 torpedepor otra parte, Francia se mostraba propi- dial, comenzó a turbar a InglatQrra.
del año de r9r 2 d isponían la &lt;triple inteli- ros.
c ía a tratar con [oglaterra para obtener el
De ese estado de cosas debía originarse gencia&gt;, formada por Inglaterra, Francia y
De estas cifras r esulta evidente la supeapoyo de ésta en sus proyectos respecto a l la &lt;inteligencia cordial&gt; anglo-francesa. Rusia, y la &lt;triple alian za&gt;, o sea Alema· r ioridad de la &lt;triple inteligencia&gt; sobre
Africa Septentrional. Para garantizar la A su nueva aliada, foglaterra encomendó nia, Austr;a e I talia.
la &lt;triple alianza&gt;. Aun en el Mediterrá·
tranquilidad en el Bósforo y en Egeo, le h defensa de sus intereses en el Medite·
En el mar del Norte, Inglaterra tenía 37 neo, donde la relc:ción n úmérica es casi de
bastaba a Inglaterra una pequeña fuerza; rráneo, asumien do en compensación lapro- acorazados, 24 cruceros y 141 torpederos: uno a uno,_ la cuahdad de cada buque y la
el desenvolvimiento de Italia y la crisis bal· tección de las costas francesas en el Océa· Alemania 18 acorazados, 5 cruceros y 66 homogeneidad de la escuadra, y por lo tan·
kánica procedían tan lentamente que oo no Atlántico.
torpederos.
t&lt;;&gt; la eficiencia bélica, son sin duda supe·
era de temerse un imprevisto desequilibrio
El cootribuyente inglés se ha visto obliEn el Mediterráneo, F rancia tenía 18 nores en la flota francesa, no obstante el
gue viniera a turbar la situación.
gado a los mayores sacrificios por el fan- acorazados, 9 cruceros y 18 torpederos; descubrimi~nt? de
fomosa pólvora B.
Al mismo tiempo, la concurrencia ger· tasma amenazador de una invasión ale· Inglaterra, 4 acorazados: Italia, u acoraLa supenondad rnglesa en el mar del
mana.
zados, 10 cruceros y 22 torpederos; Aus- Norte es evidente Al~mania. para equilibrarla, debería por lo menos aumentar de
17 a 25 el número de sus· acorazados de
primera clase.
El sistemático y bien ordenado !lumento
de las construcciones navales en Alema·
nia, tiende indudablemente a buscar el
equilibrio de las fuerzas marítimas, coa
desventaja para Inglaterra. Esta está sin
duda en condiciones de batir a la flota a le·
mana, pero no sin grandes sacrificios, ¿ No
vería Inglaterra declinar su imperio mundial, si después de una guerra larga y cos·
tosa, se viera obligada a buscar en un período de calma la recuperación de sus fuerzas?
Verdad es que su estrecha intimidad con
Francia y la cooperación de Rusia contra
la triple alianza, constituyen para Iglate·
rra garantía de seguridad, y que las flotas
de la &lt;triple inteligencia&gt; tienen la posibilidad de ~eunirse. y prestarse recíproca·
mente directa ayuda, lo que oo pueden
efectuar las flotas de la &lt;triple'.a lianza&gt;, da·
das las condiciones geográficas; pero no
debe olvidarse que estas últimas flotas, en
el Mediderráneo y en el mar del Norte,
pueden operar, con un objetivo común, de
modo de distraer las fuerzas navales de los
contrarios. Malta, Túnez y Egipto, serían
puntos adecuados para tales operaciones.
La retirada del mayor número de las
fuerzas n~vales inglesas del Mediterráneo
y del Mar Negro, ha mejorado la situación
de Italia y de Austria. Estas, aprovechando las lecciones de la Historia, se aprestan
a construir buques para e\"Ítar que en el
Mediterráneo, en luitar de la suprem:1cia
inglesa, se establezca la supremacía fran·
cesa permanentemente.

!ª

wc;

�EL MUN DO ILUSTRADO

EL

ra dutar como las rosas, "l'espace d'un
matin!" Los folicuarios abundan; pero no
así los verdaderos periodistas; y a pesar de
todo, 1 puede negarse que existen resortes
vírgenes en este complicaclo mecanismo de
Cada vez que salga Ud. de viaje,
la difusión de la cultura? Y cada uno tie•
aunqu e no sea sino para estar ausente
ne su Hombre predestinado que no sabede la casa unos pocos días, no olvide
mos dónde está; cada uno tiene su Lobeo·
de poner en su maleta una bo~eili.
grin que ha de venir, si no tirado por cis•
del Compuesto Vegetal de la Sra.
nes precisamente, tirado al menos por el
Lydia E. Pinkham. Se dará Ud.
jamelgo de un coche de punto. Thiers, con
cuenta de que es un remedio muy valioso
su laconismo enumerativo, tenía razón.
cuando se apode re de Ud. un cansancio
El papel periódico de nuestros tiempos,
general. El cambio de alimentos y de clima
y sobre todo, de nuestr.. patria, no conoce
muchas veces causa irregularidades en el
más que dos formas: el rotativo de comba·
sistema de las muj eres, cuyas irregularite y la revista literaria, elegante y munda·
dades se complican y agravan si no son
na; el primero es, con raras excepciones,
atendidas desde el primer momento. Ninpolitiquero, mercantilista y frívolo, aunque
guna mujer enferma se hace justicia á sí
barato si 110 lo compramos todos los días, y
misma si no prueba este simple remedio
compramos uno solo, porque para seguir
h echo de hierbas y raíces que ha devuelto
los pugilatos y los altercados hay que comla salud á mu! ti tud de m ujeres qu e sufrían.
prarlos todos; la segunda es, algunas veces,
He aquí un testimonio de la Sra. Luz Sanza
artística y sincera, pero tiene el inconvedeGu tiérrez de T izayuca, Hgo. , Méxuiente de ser poco popular. Dedicada a
ico ; lea lo que dice del
una culta minoría,. requiere ser bien paga·
da para poder subsistir.
Y ese punto virtual y equidistante de am•
bos géneros es el que está aún por explo•
rar.
El rotativo, por gigantesco que sea, no
T_izayuca, H go. , México. - " Estaba sufriendo o.e un flujo terrible,
PREPARACION de W AMPOLB
resuelve sino muy débilmente e l problema
~entia peso en todo mi cuer po, dolores de r iñones y me dominaba la trisque conti ene u n a soluci ón d e un
cultural. Aparte de la ligereza inconcebi·
teza. Estos síntomas me h acían s\lfrir mucho. Tomé el Compu esto Vegeble con que hay que organizar la informa·
tal de la Sra. Lydia E. P inkham y m,á la Loción Sanativa y mi enfermedad
e xtracto que se obtiene de Hígación, hay otra fuente de males, inagotable:
cesé. Toda mujer que s ufre debería tomar en consider ación este hecho y
dos Puros de Bacalao, combi nallegan días de una estupenda intensidad
tener fé en estas admir ables remedios, el Compuesto Vegetal y la Loción
dos con J arabe d e Hipofosfitos
informativa, en que todo ~uplemento es
Sanativa. No encuen tro palabras adecuadas para dará Ud. las gracias
Compuesto, Extractos de Malta
poco; pero lleganotros en que no hay nada
por la ayuda que m e presté. Puede Ud. publicar este testimonio si así lo
que decir, en que no ha pasado nada, y
tuvi"ere por conveniente. " - Sra. L uz. :!ANZA DE GUTIERREZ, Tizayuca,
· y Cerezo Silvestre. Es tan sabroHgo. , México.
sin embargo se echa el diario a la calle
sa como la miel, y como rem edio
con el mismo número de páginas, como es
SI está Ud. sufriendo alguna de estas enfermedades y desea un cons('jO
para las enfermed ades p r oced Pnnatural rellenadas trabajosamente con sanespecial, escriba confldenciolmente á Lydla E. Pinkham Medic~'le Co.,
tes de debilidad, se col oca á la
deces y perogr ulladas.
Lynn, Mass., E. U. de A. Su car ta será abierta leida y co11test11da por
"Para du a luz las noticias teatrales de
cabeza en el progr eso de la
!llla señora y consider ada est rictamente confidencial.
la
una
de
la
noche,
bien
redactadas,
en
un
medicina.
Purifica la s a n gee,
periódico que entra en p rensa a las d0s de
.
promu e,e la digestión, . a viva. el
la mañana, hay que ser algo profeta." y v~ela ·: · · P:r0 00 tan ~e prisa que no J?er- porque desde entonces desaparecería el
apeti to natu ral y reor ganiza t0do
esto lo dice t&lt;1mbién Léo Claretie. ¿No se· mita disputar;=ela al Tiempo, el esc~ttor hondo por qué de la existencia.
rá ese vertigo devorador de actualidad, que ~on algunas hneas-fulgurantes Y el d,bu- Imaginad un mundo triste y horrible en
el sistema. L os que sufren de
llega a anticipar el futuro, una causa del ¡ante con algunos bellos monos.··•
el que ha desaparecido el noble instinto de
Pulmon es D ébiles, D ol or en el
"surmenage" contempor áneo? Ese látigo
SERGIO CARBO. sobrepujar, puesto que todas las metas es·
Pech o, Bron quit is y D esór denes
del perMdico matutino, enorme, donde pa·
,
tán a la misma distancia, y todas las Volun•
de l a Sangre, p u eden atestiguar
ra en contrar una idea hay que leer una
tades,_ todos los _Corazones y tod~s las Al·
columna, congestionado de telegramas fúmas tienen el mismo poder, el mismo seo•
s u mér ito transcendental. El Dr.
tiles, repetidos y glosados tres y cuatro ve·
~jj© fi&amp; lfü©J&lt;Clfü(!!)
timiento y la m(sma clarividencia.
Germán Díaz L ombardo, Prof esor
ces cada uno, con la crónica policiaca co·
.\nte ~ales gritos, el O~gullo,_Ia Sangre y
de Clínica externa en l a Escu ela.
mo una gran mancha de fango siempre
el Nervio de nuestros vemte anos, han es·
Nacional ele l\fedicina de México,
fr_esca, ostentando siempre el divino galar·
tado a punt_o de ~stallar, como cuerdas ~idice: · • La P reparación d e Wamdo~ de entenebrecemos el espíritu un poco
F r ag m ento.
brantes y d1stend1das por ~as cuales hub,emas .... Y no hablo del desembolso coti·
sen pasado un arco demasiado rudo.
p o le puede ser un b u en recu rso
diano con que purgamos la perversa curio·
«Y los sembradores co,Qué hacemos, Maestro?
eam h acer la medicación tóm ca.
sidad de enterarnos de las miserias de
secbarán y se holgarán.&gt; El Maestro, majestuoso y tra nquilo, ha•
recon s titu yen te, sobre todo en
nuestros semejantes, de cómo se matan y
bló as!: Observo C_?o J?ena, iO? amados aoil os casos en .los que por a lguna
cómo se ayuntan, sacudiendo así cada vein·
gos mios! que os habéis perdido en seode·
ticuatro horas el delicado minarete de
ros de inquietud y de alarma estéril. ¿ Dóocausa no s e pueda u s ar el aceite
nuestra personalidad íntima, que no puede
¿~o escucháis, Maestro ? Hacia nuestra de está la serenidad de vuestras a lmas ? ¿El
tle bacalao puro. " A cambio de
elevarse más que en el duro silencio de la cohna ~on~grada f0r el puro espíritu de noble templ~ del que es~á se~uro de sí misla desgracia de la enfermedad,
concentración volitiva.
la med1tac1ón y la belleza, han llegado rno porque tiene la conc1enc1a de su con·
ofrece la dicha de una salud
¡Oh, la venenosa prensa cotidiana! Di• frases inauditas de un desacato increi- ciencia y sabe disponer de su fuerza como
ríase un ajenjo literario que bebemos abú- ble.
,
·
un expe_rto q_ue lanzase uaa flecha seguro
robusta. F.n todas laE Boticas,
licamenle, no sin comprender el daño que . Entre la misera patulea de los de_formes de su d1_recc1ón y de su. alcance?
nos hacemos, esperando oír tañer en la le· libertados por la piedad de Jesucristo, se
Por cierto que habláis con mozcs pusijanía la bien sonada campana de la libe· ~a iniciado un canto de rebelión y de con· lánime~ _que ~n el círculo cornú!1 de la caración. ¿ Cuándo llegará el supremo vino? ¡ura.
.
.
sa fam,ha ~ la ~chara;'1 de vaheo tes, p~ro
El ideal del periodtsmo
Todos presentimos un Mesías del perió•
Queremos, han_ dicho,
sólo la igual· que al !.ahr ~ac1a cam,~'?s obscuros gr )taelico, un selecto periódico donde confluyan dad ante la ley, smo también ante la be· sen cual necws que d1¡erao haber visto
• .
,
.
la virtud ele la pur eza a rtística con Ja de lleza.
fantasmas.
En .toda m1 v1da-dec1a
Th1ers•
.
. superar en . N uest ro seoor
- J~~ucr~s· to que está en ¡os ¿Qué .os .pasa , pue s ? ¿Ha bé.1s per d 1.d o ¡a
.
. .
. no he la actuahdad
emoctonante
sm
coooc1do más
• a una h o¡a
• caJI eJera;
.
d cque ¡hes periodistas.
" y Lé0 ClRemu• e¡ precto
pero tan cielos y que padec10 ba¡o el poder de Pon· noble d1gmdad de callar despreci·a11·va _,,
sat, A
. rman
arre Y Yº· ,
aret_ie, discreta meo te distribuido a través Je los cío Pilatos, fué el gran liberador que sao• elocuentemente ? 1O es que queréis portarespirando una dulce 1roma, argulle: "m· d'1
t .é
f
, ciooó tal código para h vida
ros como gandules borrachos ?
dudablemente que había otros.•., .. " Sí,
qu\ uvid ramo~ 1-1tempo, entre ubn
He aquí que desde ahora Ías almas ten·
Ante «la sere na sonrisa de ·la belleza&gt;es
0
había algunos más que merecieron escapar m
un ~o~o so re
dráo el mismo anhelo y la misma esperan· estéril el alarde de los e•píritus ch; tos y
1 0ro, el~¡~·
a la rígida censura de Thiers; cuando ha• apren
en] te ub !rnºc1• oh sbu c ienl1~d para za
las voluntades blandas i.;-capaces de colobl b
· 1 ·d b
h b'
d compensar e ra a¡o e a ero
1 e1 o con ·
,
a a ast, o vi a a que ya a ia sa1ta o la asimilación de un átomo de verdad O
He aquí que desde ahora ninguna cabe· car sobre los hombres y sobre la vida , Ja
en la arena aquel rayo de la Prensa que
¡
d
.d
d
za
humana
osará
erguirse
•obre
el
nirnl
tabla
de
los
grandes
valores
de que hab la
tuvo la voluntariedad de llamarse a sí mis· cotnét~ goce e ~na pequeoadvo1u_ptuos , _a. común · porque además de ;er esto un pe· «Zaratustra.&gt;
mo EmTo
es 1ca, que sena un grano e tierra uttl
d
'
N b
.
.
1 1 de e· d.
,rai: m.
.
.
en esta vasta trinchera de nuestra v·da
ca o contra la moral de Jesucristo, noso·
o ay que 10q,11etarse porque los «bár·
,Qué razón teodna el terrible tnbuoo s·1
• d
. ás '. ,. 1..0 Iros que representamos en la tierra el gran baros&gt; quieran que todo en el mundo sea
para condensar en tan pequeño · cristal
, se ~aciert
JustÍpreciador de las quinientas
cabezas, barbarie, vileza o identidad de aspiraciod.
dto· h u b ,era
mven aa d oosG_veced~•
· 1r ar m.qu,z si ya
.
d a Ia tormeotosa nu b e d e 1 peno
1smo e
.
.
.
lanzaremos nuestros odios y rencores con• oes. .
su época ?
. ,E~te dio~mismo enfer_m_o ele nuestro tra el que se atre".a a decir que es de día
La vida ha probado_demasia_do que te-do
Pudo ser una humor~da a udaz de grao• si_glo. Más bten es un dehf1º . de persecu- cuando nosotros digamos que es de noche. entre los hombre~ es diferente; · no importa
d~ bo~bre, para a~emzar sus fun.ciooes ció1;1 que pr~voca, por anhtesis, una gr:io ~Véis, Maestro? Cuando un hombre de que hayan espíritus tan ciegos y tan impud1~estivas; o más ~ten una cerebrac1óo lu- aosi~ de desie~to. D~bem?s desear u_oa u~- espíritu chato, de miradas sin luz y de vi· ros que allá en las profuodidaqes de su vo
~mosa sobre la dificultad, que ha bab!do teostdad cent~ifuga, trr•diaote, que !mpn • sión sin vuelo, os diga que sois un loco por- traten de desmentir a la vida.
·
siempre, de ser oportuno en esa profesión ~a algo pr~pio Y durad~ro al me?'º am• que os empeñáis en exaltar la divina sensa- Confieso noblemente que nuestra época
que ilustró sus años glor iosos. ¡Es tan raro bieo~e _caprichoso; , senl!r la necesidad de tez de pensar, debéis de asentir si no que- es de fiebre, de conquista, de lucha y de
encontr ar la verdadera necesidad de un convivir con la farandula humana en to- 1éis que os encierren en el Manicomio de p redcmioio; por eso será de voluntad c ás
país y cub r irla con acierto! "No hay nada dos los momentos es como pr?di!far peda· la picota pública; sitio de honor que tiene noble aquel que haya logrado tremolar por
nuevo bajo el sol," pontificaba el Predica- zos de corazón. El hombre'. si, lt~oe que la locura universal para la d ignidad del encima del rebaño enfur ecido la oriflama
dor de Jerusalem ; hemos llegado en una busc_a~se Y amarse, pero Hn olvidar que pensamiento y el equilibrio de la razón.
triunfal de su espíritu.
época en que, al parecer, to_dos los reduc- emptri?amente, ~stamos separa?os unos de , Qué decís a esto, Maestro?
Dejad que griten las bocas rencorosas
tos están tomad~s y todo pie cuadrado de otros, mconmovtbles Y ~armonos como ¿Es posible que bajo los cielos trate de que las almas bajas lancen sus bajas fr :
planeta está registrado}' documentado.
las columnas de un bexáshlo. · · ·
cometerse tamaña locura e igncminia tan· tas sobre las cosas más altas de la -i~a· eo
Hablar de crear algo nuevo, y no preci- La hora que pasa, el momento efímero, ta ?
por eso ha de quebrarse el eje soi ' 00
samente un i:sc~lofrío, es una pet~lancia. pero no tanto que no nos deje una eose·
Yo sentiría vergüenza de mostrar mi freo· descansa Ja vida misma.
re que_
¡C uántos periódico~ surgen, a porrillo, pa· ñanza ; la hora que pasa, la sensación qut: te ante la luz del Sol si tal ccrn sucediera, 1:-?. virtualidad de vuestras volco:.ades y

CONT RA LA CORRlBNTE.

Las Mujeres Que Viajan

E l remar con tra l a cor riente es
un traba.jo muy d uro, aun cuando
c;;l bote sea ligero y el remero sea.
fuerte. Cada golpe de remo se
lleva nn poco d e fuerza.
Los
pulmones trabajan mucho para.
ir cian do oxígeno á la sangre.
Las cosas que están en l a orilla
no parecen pasar sino con una.
19ntitud. descorazonadora.
Los
hr~zos y la es palda dul:llen y el únimo decae. El enfermo qu e tie ne
el hígado pesado, la sangre mala
y la digest ión p eor , es como el
hombre que se empeña en i r con tra l a corriente. S u lucha para.
J onservar la vida da pena. K cccdita un tratamiento, pero n ingún
b e neficio d u radero puede esperarse del que quedó fuera de su uso
y e Jtú ya enmohecido por el pasa do. El t r atamie1lto s egur o es la.

COMPUESTO VEGETAL DE LA
SRA. LYDIA E. PINKHAM

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,.____1.:..pa~~d• 806. Mblc».

COGNAC

•

Ninguno tan delicioso como éste .

Marchita y arrugada á loa
dieciocho

Joven y seductora
á lossesenta años
La edad no lm
oorta.- N!nón de
L'Enclo~ tuvo un
•paslonadoad·
mlrodor cua ndo
contaba 90 afios,Las arrugas, la flo
jedad d~ las carnes en el rostro y

:~ci'U3!lºb~~J,ªf¿;

..usa el despr endel cutis
el r eblandecl•
miento de los tejidos subcutáneos
P.ra evitar todo
:'.;o Que • ovd•ce POrQue destr uye la apariencia juventl, nada t an bueno como la
~

~d.lmleoto

'".1

Creme Sirene para embellecer (des11:rasada.) -Además de ser
un bl11:léolco her moseador sin 111:ual, soll•
dlllca los tejidos, promueve una circulación oaludable y s•tur a de un m•rcoétlro
oerfome vo!upOO!Jo.-Blanca para la rubla.-Ros" 1&gt;1&lt;ra 11&lt; trlirueiia 6 morena.TARRO co~ tNTER&gt;:S.U ,'Tl!!S OONS&amp;JOS $ 2 .25
-1 OR C'OKREO C ER1'lFICAD0, $2.50.

MUNDO I LUSTRADO

de vuestras inteligencias, según aconseja raciones de aquel espíritu, al cual enviaba
«Zaratustra,&gt; deben dirigirse como velas conmovido los efluvios de su tierna simpa·
COLORl:S PALI OOS
infladas hacia remotos horizontes.
tía y de su eterno reconocimiento.
OEB/LIOAO
A eso debe aspirar el anhelo de ,-uestra Y cuando alguna vez le vió flaquear fa!•
EXTEKUACIOI
Ciencia, de vuestro ,\rte y de vuestro Es· to de valor y de fortaleza e n la tremenda
fuerzo.
lucha, le mandaba envueltos en la brisa de ,
AGOTAMIENTO
d
e
la
s
FUERZAS.
efe
P ero ante todo es preciso que seáis si- la tarde, pensamientos consoladores, que
curada, radlcalm,nt, par 11
leociosos; pero también inquebrantables. interpretados horas después por el Genio
¿Qué impor ta que los sordos no oigan, ni de la noche, le jecían: «¿Acaso, alma herlos ciegos no vean ?
mana, no es la vida terrest1e una etapa en
«);o oigo ni veo nada,&gt; dice el hombre el infinito de los tiempos, que ha de con•
vulgar, bajo el cielo cubierto de estrellas y vertirse en dichas también infinitas para el
sobre la tier ra agitada intensamente como que ha sabido alcanzarlas?&gt;
un seno repleto de fecundidad.
e¿Acaso los seres de quien nos separa el
El no oye ni ve nada y sin embargo &lt;el destino por nuestras imperfecciones, no se
mundo marcha&gt; como una sorda voluntad encuentran por fin allá, en los espacios ili·
a través del espacio y del tiempo.
mitados, o en los mundos paradisiacos, donde a no dudarlo, llegaremos por nuestros
LUIS FELI PE RODRIGUEZ.
sacr ificios y merecimientos ?&gt;
_
.
. . .
.
«Acaso son inútiles nuestras penas en la aranas, escorpiones e mf1mdad de msectierra, inútiles nuestras aspiraciones hacia tos, sazonándolos con el jugo de ,·arias hier·
,
la dicha, inútiles las pruebas a que nos so• bas.
.
.
mete la ley de la justicia y la equidad ?e
E;stos fanáticos ~stáo en perpetua ~ed1·
U
«I Acaso es perdido el lamento de las al· tac1ón, con los puoos cerrados y la mirada
mas heridas, desamparadas, agónicas por elevada _en alto, demostrando con ello su
la fuerza del dolor?&gt; a
desprecio a las cosas terrenas.
E l había venido al mundo como impul•
«¡No, bien lo sabes tú, iniciado como _te
sado por una fuerza extraña como ob d • hal_las en el se~reto, en los arcanos del mis·
o o o
'
e e terioso
po
ciendo a una ley fatal aunque
necesaria
.
. rvenir&gt;·,
,
.
L
b
•
d
'
1Sí bien lo sabia! y de aqut qu e pudiera
os o reros Japoneses, cuan o salen al
0 bl" d 0
1 á0 ¡
C?mo
ig: p~r e
:e Jue 1le prote- enten'der el lenguaje enigmático para las trabajo por la mañana, llevan co;'1sigo una
gdtera, a ec_ 1ª r ~ rehsus'ld om ros.da carga¡ multitudes de la pálida y esbelta mujer.
pequeña tetera llena de té, lo mismo que
e u na exts enc1a um1 e, sum1 o en e
D
,'
b.é
.
d. los ¡·or alero euro
JI
b l ·
desconsuelo de sus antiguas faltas acoo 0 _
e a9u1 tam , n que su _tristeza pu 1e•
n
s
r eos evan su o st1a
·¡ad o por ¡a crud eza d e ¡ presente,' amargag ra suavizarse
su
desesperac16n
hallar
cal·
con
el
almuerzo.
f
'
•
do por sus pensamientos sobre el futuro, ma, su e encontrar nueva sohdez y s_u es•
que e ntreveía en su desconfianza brumoso peraoza r~oacer al c~lor de sus. )~grimas,
o o o
mez uino
corno aterida golondrina a los v1v1ficaotes
.
y y e{travi~do en los rimeros años de su rayos de un ~ol ~e Juo_io
, .
.
En Coos~anti~opla, se establ~ció el año
vida, como corcel que ~ n desenfrenada ca• Y la voz aoad,a: «Sigue, esp1ritu amigo, pasado un,1 1gles1a donde se oficia en Es·
r rera no mira obstáculos, ni 0 e excitacio- )a senda que te has traza~o, hasta el fin, la peranto..
..
nes, ni teme a menazas, se o~ó en desbo· rndorn~ble_eoergía del leoo unasveces,_con Su ob¡eto os.~rocurar fac1hdades pa_ra
jar las d-licadas flores de lagvirtud, en bo- la pac1enc1a del camello cua;'1do atraviesa el culto a 105 v1s1tantes de todas las nac10llar, estrujándolos, todos los afectos, e n sal· las candente~ arenas del de_s1erto otras, y oes.
tar pcr encima de todas las conveniencia~. cuando_ el s1moun se avecina es ater rao o o
cayendo a l fin en esa a tonía desesperante, dor Y ciego, _espérale ser e~o, en la confianen la que parece que todas las fuerzi.s di- za del 9ue llene u_o _refugio seguro allá, o_o
rígidas al bien se agotan y los delicados muy le¡os, en el o..s,s seductor: donde re1La c úspide o remate de!ª corona d~los
sentimientos quedan atrofiados, rotos uno a nao_la ca~ma y la bonaoz:i _mas perfectas. reyes de I~gl~terra lo conshtu~e un e¡em·
uno, como ricas cuerdas a la presión de
Sigue s10 _desmayar _u? ap1ce en tu vale· piar notab1lfs1mo de agua marina, en for•
tosca e inexperta mano.
rosa. resoluc1~n, bend1c1eodo la .m~oo que ma de globo.
¡Cómo gimió entonces el áogel que le t': hter~, sonriendo ~nte el propio 10fo:tu•
.o o o
guiaba, y que en la esperanza de su rege- 010, en¡ugando burn1ldemeote cada lágrima
neracióo, le empujara en aquella vía llena ~e fuego que resbale por tu abrasada me·
de escollos, donde su voluntad se mostraba ¡tila. .
.
Las a nanás.se hacen ma~u.rar en Lon·
casi nula incapacitada casi para domar el
Y st tus _P!es y tus mao?s. sangran. acuér- dres por m~d1~ de la electr_1c1dad. Se cuel·
impulso de ~us pasionales deseos
~ate del t;nsto, que e! d1vmo modelo for- gan en_ hab1t~c1ones berméllcam_eote cerra·
Una luz se hizo· sin embargo en la pe- hficará t_u alma y h~ra brotar tu espera;'1za das. e tlurn,oad~s _con luz eléctrica.
r enne noche de su espíritu.
como chispa esc.;ond,da e ntre las cenizas El poder lum101co de las lámparas, pro·
El ángel dolorido la había hecho brillar del recue rdo• • • · &gt;
duce el efecto de la lnz del sol: y la rna·
para él, en su desesperacióo por aquella
durez de la fruta puede ser fac1lmente re
lenta agonía
CONS UELO ALVAREZ. guiada.
Y la hermosa luz, poniendo de maoifies·
o o o
to las lobregueces de su conciencia, le hi•
zo temblar! Tembla r, si, por su pasado de
El país q ue necesita más caballos para
sombras, por su porvenir sembrado de tris·
poner su ejército en pie de guerra, es Aletezas, convencido como estaba de quedar
mania , c uyas tropas exigen precisamente
sujeto a una expiación leot'l y cruel y de
pasar por rudas pruebas ante las que su
La línea de fer rocarril completameote un millón de cabezas de ganado cab, llar.
ánimo retrocedía acobardado.
recta, más larga del mundo es la que se
Ya le pa recía oir los martillazos del Des· extiende en e l ferrocar ril de Rhod~sia,
o o o
tino forjaodu su alma para las grandes lu· d_esde Bulawayo hasta las cataratas V1ctochas, y le parecía sentir también el des· na.
.
En Londres, con su población de seis
prendimiento de todas aquellas molécuh,s Su ~xteos160 alcanza uoos I 16 kilóme- millones de almas, no ocurren más que 1 g
pesadas, de toda aquella grosera materia tror s10 una sola curva.
ase5ioatos al año; mientras que en los Es·
que en,·ol\·ía a su espíritu con tenacidad,
lados Unidos, con una población de ochen·
como ea las últimas convulsiones de la
o o o
ta m illones, ocurren 10.000.
muerte.
¡Su alma tenía que pasar forzosamente
Las valijas de cuero fueron usadas en
o o o
por el c risol de los dolores, para despojar- Roma , en la remota époc:.. de Césa r.
se al fin de toda escoria, basta parecer pu·
En Inglaterra se importan de Tasmania.
o o o
ra a los ojos del Señor !
manzanas del tamaño de melones. El costo
Oh, córr.o sufrió esta vez, cuando al pun·
de cada una es el de unos veinte centa vos
zarse en los breñales del sendero que con - Algunas compañíai; de seguros de vida de nuestra moneda.
duce al bien, se encontró solo con sus re· norteamericanas consideran que el teñirse
mordimientos, sin sus antiguos compañeros el cabello abrevia la vida, y al efect&lt;?, reo o o
de vicios. de los que huía horrorizado, y busan los seguros a las personas que llenen
sin el consuelo que pudier~n prestarle a bo· esta costumbre.
De L ond res se trasmiten al día 475 oco
ra otros espíritus simpáticos que llamaba
telegramas; en París, sólo 120 oco.
o o o
en su vehemencia coa cariñosa solicitud
lín día, parecióle ver la imagen de su
o o o
más divino sueño en una mujer esbelta y
En París, se venden relojes para ciegos
pálida, q ue también vino a la tierra en en los que ésto&lt; pu~den apreciar la hora
La única fiera que se conoce en Austratriste peregrinación, como en aprendizaje mediaote el tacto sobre pequeños y movi· Jia es e l diego o perro silvestre.
de amor, d e experiencia y energías.
bles botones que sobresalen en la superfii Ay! desde aquella hora, las espinas del cie de la esfera .
o o o
camino le hi rieron más intensamente, y el
Una resistente mano indica solamente los
dolor se redobló en su alma, que ya empe· rr. ioutos, en tanto que las horas pueden co·
El pez botete o tetrotóo es el único pez
zaba a regenerarse, marchando hacia su cocerlas por la deptesióo que sucesiva• capaz d e nadar y de mantenerse boca
glorioso fin. el que nos lleva poco a poco a mente se va proi uciendo en los botones arriba.
las mansiones de celeste paz .. .. . .
cuando llega la hora que repnseotao.
Y la pálida mujer de esbeltas formas,
o o o
seguía su ruta, en pos de más y más perfec·
o o o
ciooes, en busca siempre de un ideal puEl muodo consume al año botones por
rísimo. con los ojos fijos en el cielo, pero
En la India existe uoa secta rt:ligiosa cu- valor de más de e ioco millones de Iibras
estremeciéndose por las sombrías desespe- yos miembros sólo se alimentan de moscas, esterlinas.

ANÉMIA

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�EL MUNDO I L USTRADO

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•:·

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MEXICO, D. F~

Las madres de las sufragistas

Cúrese Vd. en su Gasa

iQué infelices fueron!
Es decir, no todas, y ,·amos a e&gt;-plicarnos.
Sesenta años hace estaba arraigadísima
la idea de que el único destino natural de,
la mujer era el matrimonio.
Cuando una muchacha llegaba a los
veinte años, sus padres comenzaban uoa
gran serie de fiestas, banquetes, paseos.
recepciones, para procurar ocasión de que
se acercasen a la niña mocitos solteros y
tropezar coo un espow en buenas condiciones.
CURA POSITI\'.\ PAR .\ LAS
Si a los veinticuatro años la señorita no
.\ LMORRA:-:As
había pasado a ser señora. acababa la vida
brillante, los festivales y saraos se sopri
mían y pasaba la infeliz a la situación de
tr~sto inútil, de carga de fa~ilia, en el
El Cn¡¡t(en!o de :.\Iunyóo para las Almomismo punto de cerrar el periodo de ex ,anas alivia instantáneamente. Es uo oueposicióo en el mercado matrimonial,
o método completamente limpio. El UnLa doncella debía cl&amp;.usurarse dentro de liento viene envasado en un tubo de estalos mu~o~ de la casa pateroa, convertirse o. Es el ú?ico instrumento que hace lleen ce01cienta y la quedaba negado el per- ar el medicamento al origen de Ja enfer·
miso de salir sola del domicilio y siempre pedad. Con dicho tubo medica usted las
acompañada.
.
artes inflamadas que oo pnedeoalcaozar•
1:,as c~sturn_bres del heml:&gt;o de la gran e con los dedos Precio; 50 centavos.
Re10a V1ctona hao cam~llado mu~l.10 rn UX MEDICO PROMIXEC\'TE DE H.\·
e~tos otr:o~ en los que gobierna el hi¡o dt:I
BAN.\ TESTIFICA:
populans1mo Rey Eduardo.
Las solteronas forman parte de la dd~
"El. que suscribe. Médico Cirujano, etc,.
común, dedicándose al comercio y a los certifico: Que he usado con buen éxito eo
empleos, donde el número de solteras (al todos los clientes que han padecido de Hecontrario de lo que ocurre en Francia) su· morroides, el Uogüento de Munyón para
pera al 11úmero de las casadas.
las Almorran•s, habiendo obtenido resultaLa soltera, además, ha entrado en los dos satisfactorios. Y para que conste expiComités de beoeficeocia, ha seatado plaza do el presente en la Habana. a ocho de ju.de oradora de las muchedumbres y se io· nio rle mil novecieotos doce.-DR. JOSE
F DAVALOS."
mi,cuye en las agitaciones políticas.
Hasta no h~ce mucho usaban, sólo con
EL REMEDIO PARA EL REUMATISdiscreta dignid.d, de las libertades conquistadas; pero ahora hacen alarde de una MO, corrige en uoos días el reumatismo
ultraemaocipacióo que no se limita a fu. en todas sus fo rruas. 50 ctnta,cs. Marca
mar cigarrillos en público ni a señalar 3 X, S 2 .
cierta predilección ea las cooversaciooes .E.L ~EME:DIO PARA LA DISPEPSIA,
por los argumentos algo escabrosos.
ahvi3: 10m".d1atamente y cura toda clase
Para demostrarlo ahí estáo las sufr.gis- de D1speps1a. 50 centavos. Mar ca 3 X, $2.
tas rebeldes, perturbador'l.S, agresivas, ioEL RE:\IEDIO PARA LA TOS, cura la
ceodiarias, que a la fuerza preteoden apo· Tos, los Sudores nocturnos, y alivia los
derarse de )os derechos del hombre.
Pulmones. 50 ceotavos. :.\Tarea 3 X, $ 2.
iQué solteritas, válganos Dios!
EL REMEDIO PARA EL ESTRE~IPorq~e de seguro, y esperamos a que la MIE);TO El más moderoó el má · t'estadísllca lo demuest ¡
.
t d '
•
·
•
s cien 1
.
re , a mayor par e . e fico y eficaz para esa enfermedad. En tu·
las sufragistas deben ser solteras agrana· b
da
1
'd
.d .
os, por :,o ceo1avos.
. s Y ~a _avem ~s con pasar 1a n a visEL RE!\1EDIO PARA EL HIGADO,
hendo imagenes rnertes de sacros varones cura yositivamente la Biliosidad, la Icterique
fueron.
·
· ·
d e ¡ H'1gado, la sen·
y t
h..
.
cia. e eotorpec1miento
es as soo Ias :ias O metas de aquellas sacióo del Cansancio y Agotamiento. la
qu.e ha?e sese_nt~ anos se ence rraban a los \'eotocidad del Estómago, etc .. etc. se ceoveintlcrnco, a1slauclose del mundo ) de sus tavos. :.\larca X, i¡ 2 •
3
pompas Y peleas
EL RE:\IEDIO P.\R.·\ L.\ SANGRE,
extirpa todas las impureias de la sangre.
50 centa,·os. :.\Iar~a 3 X, S 2.
EL RE:.\IEDIO LIQUIDO PARA LA
SA:KGRE (eu pastillas) EO tiene igual para las afecciones sifilíticas de los huesos, las
úlceras sifilíticas y las enfermedades Cutáneas. Desarraiga todas las impurezas de la
~oo el diablo, (ilfbreoos Dios' 1, esos yan sangre. s .
4
qu1s.
~
Ahora resulta que hao enseñado a hablar
EL RE:.\IEDIO PARA LOS Rh~ONES,
en inglés a un perro.
cura prooramente los Dol?_res de Espalda
s llama ¡
d
·
X bl
y todos los males de los R10ones. 50 ceutae
e ora or cao100 &lt;. o e&gt; y es vos. Marca X, 82.
3
de ,raza escocesa ,
.
LAS PILDORAS DE PAW PAW (PaSu profesor y amo es mister Charles \V.
)
•
Bery, habitante de Pickfords Camps.
paya¡ • ~!1 1as meJh~resd que se co??cen páaA
I t I Ch ¡
h
- d ra e e~tomago e iga o y un positivo y r .
segura e . ª
ar es que ª ensena O pido remedio para la Constipación, Icteri·
a s~ perro cmco palabras ea un m~s ; .es cia, Biliosidad, Dolor de Cabeza y todos los
?efir, 1ne cada palabra hacosta.dose1sd1as padecimientos causados por desórdenes del
ª e:ci n.
.
.
Estómago e Hígado. Estas píldoras contie&lt;Xoble&gt; sabe. decir c.o n magr.1fico acent? oen las mejores virtudes del Tónico Paw
y perfecta clandad: &lt;¡Oh!, oo, how, papa. Paw y están preparadas del jugo de la fruont.&gt;
•
.
Y el maravilloso perro no se limita a la ta Papaya. :,o -~_entavos.
"
1
facultad de sostener un diálogo, s ino que
El; JABON HA:.\IA:.\IELIS DE M.U.Nrespoode al teléfono también, como un YO:::-.:. Recomend_ado por: ej :.\I~~do Civihhombre que responde bien, ;porque hay zado ?orno el meior Jabon med1c10al y uoa
muchos!. . . .
nec.esidad para el ;tocador.
Cuaodo &lt;Xoble&gt; oye su nombre, s,dta a
:\Iuoyon tiene ~&amp;'medios para cada ecuo banquillo de tres pies, y si no llega al fermedad, casi todos al módico precio de
prodigio de decir «de zapatero es&gt;, contes- 50 ceutavos. Se ,·eoden en todas las farrnata: «iguau!&gt;, lo mismo que no pocos ciuda- cias o puede hacerse el pedido directadaoos.
mente.
Si le prE&gt;guntao «¿ me quieres mucho:&gt;, . Pida usted la "Guía de la Salud," de
entonces el perro comienza a saltar, «mao· :\lunyon, en las Droguerías de J. Labadié,
da besos&gt; y menea el rabo, de seguro
Suc,.. y Cía., Av. San Francisco 43: J.
Nos da tao sorpreradente noticia el &lt;~ e"' Uihlein Sucs, 3a. Av. Bolivar25; Johannseo,
York American&gt;
Félix y Cía, Av. Sao Fraocisco 39; Dro·
¡Estamos&lt;epatés!&gt;, y propcnemos al pre· guería del Elefante, A,·. Isabel la Católica
citado Charles, profewr y amo del perro, 6; y otras. Consultas por correspondencia,
que pruebe a enseñdrle al piano la sooata confidenciales y libres de todo gasto patética y a que haga una ch:1que1a de agu• :\IU~Yox·s 53 AND JEFFERSON PII f·
ja de crochet
LADELPHIA, E . U. de A,

¡Ay, que americanitos!

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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>El paraíso de las almas</name>
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        <name>En Santa Brígida</name>
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        <name>Los Murillo</name>
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        <name>Musa castellana</name>
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        <name>Novela Los Bárbaros</name>
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        <name>Rey Alfonso XIII</name>
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        <name>Un rico pobre</name>
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                    <text>��EL MUN90 ILUSTRADO

La Ventilación Defectuosa
Por ventilación defectuosa o deficiente se entiende quf. las habitaciones o locales car ecen del suficiente oxígeno necesario para refpirar en los pulmones y aerear
así la sangre. Al mismo tiempo hay en los locales demasía del carbono que el cuerpo
exhala con~tantemente y que obre como veneno en la sangre. La sensación de sofocación y letargo que se siente e n las localidades donde hay mucha gente aglomerada,
po r ejemplo un teatro. es el efecto de la falta de oxígeno y demasía de carbono en
la atmósfera; por eso resulta grato el salir a respirar el aire libre y puro. La venti!ación defectuosa conduce a enfer medades de la sangre, como por ejemplo, el reumatismo. Para contrarrestar esos males y r establecer la normalidad en la circulación
de la sa~gre, conviene forta lecer el híga~o. y los riñ~nes y auxili_arlos en su faena
depurabva constante, tomando un buen tonteo reconshtuyente; y ntnguno se conoce
más eficaz y seguro que el de la fórmula siguiente de un afamado especialista, y cuyos ingredientes son bien conocidos y se pueden comprar en cualquier farmacia:
E xtracto compuesto vegetal A rvelina, r5 gramos; Jarabe compuesto de hipofosfitos, 45 gramos; Jarabe compuesto de zarzaparrilla , 6o gramos. Mézclense bien y agítese el frasco antes de ser usado. Tómese uaa cucharadita después de cada comida.

1

1!:~~~!m~:ffl ~~~!~¡!!!~

L~siempre es eficaz. Millares de personas curadas por ella testifican 1
1

11

sus maravillosos re'laltados, y por eso es que se ha hecho la pre•
ferida del público. Basta usarla una vez para tenerla siempre en

1

prevención . Produce efectos segurisimos en

1

QlflVIOS. TUMORl!S. ALMORlt .. NAS, HERIOAS, PUSTULAS, LL.. QAS.
I.ILOER•s. QUEM•oulf•s. FISTULAS, ERUPCIONES, ETO., ETO.
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LUNES ,6.
Infra Octava de Corpus.-San Felipe
• C f
f d d
d ¡ C
re
e~'; on esor Y •un ª or ~ a ong •
gac10n del Oratorio, cuyo oficio se traslada
al día 3 r. Santos Eleute rio Papa y Simitrio
Presbítero Mártir. Función titular solem·
, .
.
.
.
ms1ma en la Profesa, rndulgenc,a plenaria
y exposición del Diviaísimo por tres días,
de las cinco de la mañana a las seis de la
tarde
·
N

Infra Octava del Corpus. San Beda Venerable Presbítero Confesor y Doctor de
la Iglesia, Santos Juan I Papa y Rannlfo
Mártires.

APART.. 00 484f.

,.,!.1uoo. o. ,-.

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1

TÓNICO Y APETITIVO
INMEJORABLE
PARA MUJERES

Calendario de la semana.

JUEVES 29.

DBSCONFIARSE
O.E LAS PALSIPICACIONES B IMITACIONES

- ··-··-

La Octava de Corpus. Santas María
Magdalena de Pazzis Virgen, Teo:losia
Mártir y San Maximino Obispo Confesor.
-Función en Catedral y solemne procesión después de la misa, con asistencia de
algunos miembros del C lero y diversas Asoc:aciones religiosas, portando cada una de
ellas sus respectivos estandartes. Por la
tarde a las cuatro y media se repite la procesión para llevar el Divinísimo al Sagrario.-En la Ba5ílica i e Guadalupe igual
solemnidad,
VIERNES 30.

El Sagrado Coraz'5n de Jes\Ís. Santos
Fernando Rey Confesor, Félix 1 Papa y
Emelia Mártires.- Oficio y mi•a de la fiesta del día: rito doble de primera clase y
ornamento blanco Se suprime este año el
oficio de San Fernando y la conmemoración de San Félix.~Función en Catedral,
Sagrario, Basílica, La Profesa, la Eocaroacióo, Jesús María, Sao Fraocisco, San Hi-

1Dofel18ivo J de noa Pnreza absoluta
CURACION
RADICAL
Y RÁPIDA
(Sin Copaiba - Di lllyeccioDts)

de los Flujos Recientes ó Persistentes

FLOREINE
CREMA DE BELLEZA

La CREMA ~~LOREINA impide al cutis desecarse y descostrarse bajo la acción del aire y así permite á las Señoras
abandonar la ' 'violePte" que congestiona la nariz y las mejillas, reb:itando la sangre en las venas de la cara y oeasionrundo á esa última m ' baño de vapor permanente é inteI111Pestivo
principales causas del desarrollo tan frecuente de la caparrosa'.

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�ftllLIPTECA UNIVERSITAíllA
ALFONSO REYES''
RkOO ~lCARDO COVARRL,BJAI

EL MUNDO ILUSTRADO

pólito, Santa Inés, Santa Catarioa, Santa
María, C;Lpuchioas de Guidalupe y otras
iglesias.

Consejo da Madre

S.(BADO

La madre es en gran 1¡1arte responsable por el futuro de la hija. Élle debe
ejercer la debida influencia y dará la
muchacha información de vital interés
en tiempo oportuno. Consejos de
madre á tiempo no sólo salvan las vidas
de muchas hndas señoritas sino que
les proporcionan una existencia feliz.
Cuando la señorita comienza á sentirse
indolente, á sufrir dolores de cabeza, - desvanecimientos, mareos ; cuando
demuestra una disposición anormal
para d~mir, siente dolores de espalda
y en las piernas, tiene la vista empañada, deseos de estar sola y evitar la
sociedad ó compañía de otras señoritas,
cuando, en fin, es un misterio para si
misma y para sus amigas, la madre
debe acudir en su ayuda al ll',omento.
El este tiempo, el mejor socorro y ayuda á la natura1ezae11

El Compuesto Vegetal ·de la Sra. Lydia E. Pinkham
. Este r emedio prepara el sistema de las jóvenes para el cambio que
viene y es muy seguro cuando llega la hora de prueba.
Monterrey, N.L., México.- " Por algunos años sufrí de-inftamación del
útero, dolores en la espalda, riñones y abdomen. Tomé el Compuesto
Veietal de la Sra. Lydia E. Pinkham y dicho remedio me ha curado.
Guiada por mi amor á la humanidad he recomendado su Compuesto Vegetal á i:nuchas amig-as las cuales tt&gt;:mbién recuperaron su salud con este
remedio. Puede Ud. usar mi nombre para un testimonio .1e b excelencia
del Compuesto Y egetal, cuya meuicina continuaré recomendando. Acepte
de nuevo mis gracias." - CIPRIANA PEREZ. Barrio de las Fijerimis, Contiguo
á Calzada B. Reyes, Monterrey, N. L., México."
11
~

Si está Ud. sufriendo al~na de estu eaferme4ades y desea un consejo esp11clal, escriba confidencialmente 4 Lydla E. :Plnllbam Hedlcine
Co., Lynn, Mass., E. U. de A.. So earta será abierta, leida y contestad,.
por una señora J considerada estrictaaeate couadenclaL

VINO ARDUO

CAANIE • QUINA • HIERRO
El ma&amp; 1\ecot1,tll11'"otfl 11obet1tno c-n

lu ,:uoa ,1, Cloroe1e, Ancaua pro•
tunda. Ma.iarlil . M e o !!U-W&gt;OlOOCS
d olorosas, Calenturnt'.
ca11s p1, nc11eu. :t~. J&gt;ans.
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quiere s uavidad, lozanía y
buen color con pocas apli-

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fante. México. ·

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San Luis Potosí
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nuestros semanarios "El
Mundo Ilustrado" y "La
Semana Ilustrada" en esa
Ciudad, es el Sr. Manuel
Sancho, con domicilio en
Ja 1~ calle de Juárez N &lt;? 6.

CONSERVESE EL Pt:SU .

31.

Festivid~d de la Santísima Virgen María
Reina de Todos lo~ S:intos y Madre ilel
Amor Hermoso. Santa Angelr Mericia Virgen, fundadora de las Ursulinas, Santa Pe·
trooila Virgen y Sao Pascacio Diácono.Función en algunas iglesias por la conclusión del mes de María.
JUNIO

DOMINGO 1 9.

Santos Pánfilo Presbítero, Segundo y Re·
veriaoo Obispo Mártires.-Oficio y Misa
de la Domínica: r ito semidoble y oroamen·
to verde; se conmemora la primera santa.
-Función titular de la Asociación del
Saot!simo en la Parroquia de Sao Miguel,
y en otras iglesias se celebra hoy la función del Sagrado Corazón de Jesús.-Des·
de este día hasta el 30. se practica e l ejercicio del Mes de Jesús en Santa loé,, Sao
ta Catarioa, Jesús María, Sao Hip6lito,
Sao Francisco y otras iglesias.
La Beata María Ana de Jesús Paredes
Virgen. Santos Marcelioa, Pedro, Erasmo
y Blaodioa Mártires.

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Quinta de Salud
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dulcifica y embellece la piel, en-

durece las carnes

restableciéndoles
su frescura cuando se han marc hitado.
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caspa, los barros
y las enfermeda-

des cutáneas. vigoriza las raíces
del cab~tlo. delicioso para lavar la cabeza y bañar a
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Cuando el hombre cesa de ,:,r&lt;!
cer, empieza. á disminuir de ta .
m:iño. A lo menos, así lo aséguu
un doctor alemán, y lo prueba.
con cifras. Pero mientras podao os l'enovar nuestro cuerpo en la
misma proporción en quG se va
¡¡astando, no se vanar.'.l, mucho
de peso ni de medidas. Cuando
ne está demasiado grueso, será
bueno sin duda. perder unas
ct1antas libras ; cuando se está demasiado delgado, es conveniente,
nor el contrario, combinar el régim~n alimenticio y las costumbres para conseguir ganar algunas
libras. Muchas personas pierden
carnes-carnes que n ecesitan- sin
comprender el por qué. Comen
mucho, pero siguen flacas y débile::i del mismo modo. La causa
de ello es una digestión imperfacta. U nas cuantas tomas de la

Registrado como artículo de segunda clase er 3 de Noviembre de 1894.-

Año XX.- Tomo l.

lmpreao en papel de las Fábricas de San Rafael'.

México, Mayo 25 de 1913.

MEXICO

Número 21.

PINTORESCO

PREPARACION de WAMPOLE
b arreglarán todo. Está hecha
para. combatir esos casos de eníl!tqnecimicnto. Es tan sabrosa
como la miel y contiene una solu•
ción de un extracto que se obtiene de Hígados Puros de Bacalao, combinados con J araba de
Hipofosfitos Compuesto, Malta y
Cerezo Silvestre. Es nutritiva y
for ti fi.cante. No crE'a únicamente
gordura., sin o músculos también.
Para las Impurezas de la Sangre,
Anemia, Debilidad General y
Afecciones de la Garganta y Pulmones, es un remedio cuyo uso
engendra la gratitud de la? per•
ec,nas que lo ensayan. El Sr.
J osé D. Morales, Catedrático do
Farmacia en la Escuela Nacional
de Medicina de :M:éxico, dice:
' ' He analizado la Pr•. Ja.ración dP,
Wa.rupole de higad'j de bacalao y
la he encontrado ::bre de sustancias nocivas y correspondiendo
en t odos sus c:·: _cteres con las in•
dicacione!" que dan sus autores."
Es ci:m'jfica, n o un específico
cualquiera. Su olor y sabor satis·
hcen y auradan al p:i.ladar. No
puede fallar. En las :íloticas,

EDUARDO LICEAGA.
Médico encargado del departamento de enfermedades nerviosas,

Dr. A. Ruiz Erdozáin
Ad ministrador.

l. l.avista.
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EL MUNDO ILUSTRADO
SEMANARIO DE ACTUALIDADES, ARTE Y LITERATURA.

DIRECTOR PROPIETARIO
LIC. ERNESTO CHAVERO.

OFICINAS:
3t Calle de la Rinconada de San Diego No. 41.
Teléfonos:-Mexicana, 20-85 Neri
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En el Extranjero ...... . . . ................. $ 2.00
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En la Capital. ...................... .
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En los Estados ...... ........ . ............. . .. 0.35
En el Extranjero ............... .......... . .. 0.50
Atrasados ......................... . ..... . .. 0.50
Para la publicación de avisos en este periódico, dirigirse a B. &amp; G. Goetschel, Avenida 16 de Septiembre,
16. Sus agentes en Europa, la Societé Mutuelle de Pu·
blicité, 14 rue de Rougement, (9 e).
NO SE DEVUELVEN ORIGINALES.

Musas de Francia
La política es una cosa crnel para la crónica literaria
de un periódico como EL MUNDO ILUSTRADO. A
partir de la decena trágica, parece haberse recrudecido
la enfermedad de esa molesta señora, contagiando a to·
do el mundo. Es una maligna epidemia que invade el
organismo social, im¡:-idiéndole cualquiera actuación
digna de que la crónica semanal la exorne con el co·
mentario más o menos sugestivo y feliz. En vano se dPs•
pliegan los dia :íos informativos a la hora del desayuno,
con la esperanza de encontrar, como un remanso entre
la furia de las olas, un pacífico &lt;entrefilet,&gt; adonde se
anuncie, un vago estremecimiento de vida y de salud, el
intento de una mejora pública, un noble deseo consa
grado a honrar el arte y la belleza, algún debido home·
naje a una memoria ilustre, un soplo cualquiera de cultura, en fin, que purifique un poco el aire cada vez más
denso y más turbio, surcado por el ruido inútil de discu·
sienes bizantinas, y por el vapor de sangre que se le·
vanta en los campos de la lucha, pregonero de nuestro
prolongado mal y de nuestro estado irremediable. Ocioso afán. Federales y carrancistas se di,putan el triunfo
en las hojas periódicas, y el lector se ve obligado a con·
cluir el almuerzo entre las infamias colectivas que pa·
trocina el nombre de Zapaia·y el reportazgo en que se
refiere la muerte de una mujer alemana, apuñ;ileada por
las manos brutales de un asesino vulgar, que no conoció
seguramente a Thomas de Quincey. Y el comentario del
cronista se queda sin posible aplicación. Huye, como un
pajaro, del humo de la pólvora y del fragor del combate,
y menos gusta de sacar enseñanzas morales del charco
de sangre donde se retrata con repugnantes perfiles el
hombre del sombrero carrete.
Por fortuna, hay cosas amables de que hablar, más
prestigiosas y más gratas, mientras es más sombrío el
círculo dantesco en que nos debatimos. Y entre ese número está, sin duda, un hermoso libro recién llegado de
E~piña, el cual fija, a grandes y precisos rasgos, la evo·
lución contemporánea de la lírica francesa, haciendo
desfilar algunas composiciones de sus más connotados
poetas, generalmente bien traducidas a nuestra lengua,
por hábiles plumas habituadas a la labor preclara de la
rima.
Enrique Diez Canedo y Fernando Fortún, conocidos
con ventaja entre la gente de letras, han sido los felices
ordenadores de esta preciada antología. Ellos mismos,
especialmente el primero, firman varias traducciones; y
gradas a su cultís;imo esfuerzo, todos los que ignoran el
francés, podrán aspirar en su pureza casi nativa, des.:ontada la índole peculiar del idioma, el perfume de las
bellas flores extrañas. trasplantadas cuidadosamente al
noble terrón que glorifica el sol en la llanura castellana.
En cuanto a los que están familiarizados con el olifante
sonoro de Rugo y con la siringa católica de Verlaine,
tienen en este claro jardín, ancho margen para confrontar corolas y para verificar aroma~, bajo el frondaje florido en que ruiseñores dúplices cantan con trinos diversos la misma canción.
En la imposibilidad de poder citar a la mayor parte
de los poetas consignados eo estas bellas páginas, y aje-

na la índole de estas líneas a nacer crítica literaria, a
propósito de las versiones castellanas, sólo saludaremos
los nombres más insignes, aquellos cuya obra, ha influenciado de alguna manera nuestro actual movimiento artístico, aquellos que siguen presentes en la vasta produc•
ción poética de España y América. Todas las liras que
allende y aquende el mar, se afinan con clavijas castellanas, tienen en sus cuerdas persistentes, resonancias
di, Baudelaire, de Heredia, de Verlaine, para que los
inciensos rituales de la más alta admiració:i, no se que·
meo una vez más en loor de los armoniosos orfeos.
Allí está Baudelaire, entre los P recursores, exprimien·
do como un faquir indio, zumos de mandrágoras y cara•
zones de serpientes, para perfumar sus flores del mal.
Parece sonreírse téouemente del ceño adusto con que
lo miran Lombroso y Brunetiére. Sabe que una sensualidad inquietante, sutilmente perversa, es ·golosina que
se antoja con frecuencia a las gentes de bien, y espolvorea esa substancia sabiamente en pétalos y corolas, a
pesar de las críticas académicas, que protestan. Se co•
nace que los coleccionadores, tal vez por motivos edito·
riales, tuvieron especial cuidado en no publicar los poe·
mas más característicos de la obra baudelairiana. En
cambio, ofrecen la versión de &lt;La Cabellera Negra,&gt;
húmeda de esencias como la de una esclava oriental:
&lt;Cabellos azulados, pabellón extendido,- dejad que como nuevo cielo nocturno os vea;-en el bozo rebelde al
mechón retorcido-dejad que aspire ansioso el olor con·
fundido-del Eándalo ferviente, del almizcle y la brea.&gt;
Y la no menos bella de &lt;Las Viejecitas,&gt; en donde un
amplio sentimiento de humanidad y de piedad lleva a
las alm.1s el &lt;frisson nonveau,&gt; provocado en otras composiciones por el toque eléctrico de un agudo y pungente realismo .
Del grupo de los parnasianos había que citar forzosamente al impecable José María de Heredia, el artista
del único libro, pero en el cnal cristaliza una forma de
perfección absoluta tallada, en mármol de serena impa•
sibilidad. De aqní la difícil tarea de traslad;ir al espa·
ñol con todos sus esplendores, sus tersos y brillautes sonetos. Heredia, como los rhunas, creía que las palabras
ocultaban un alma, y se dedicaba a evocarla con una
paciencia sacerdotal, hasta que se realizaba el prodigio.
Sus magistrales sonetos son diamantes de catorce facetas desenterrados de una Visapur ideal, y en cuya superficie ondulante chispea gloriosamente el sol de Gre·
cia y la luz escarlata del Renacimiento Fué el último
de los conquistadores y como tal, su flecha de Sagitario
clavó luceros nunca vistos en las banderas siempre flotantes de sus Trofeos.
Y llegamos al círculo de los poetas malditos que se
agrupan al derredor de los harapos de púrpura que cuel·
gan de la pierna anquilosada de Paul Verlaine. Esta
Antología ofrece del más ilustre de los líricos contem·
poráoeos, una veintena de traducciones espigadas en la
obra genial que tan variadas resonancias ha dejado en
la literatura española moderna. Los violinesque tremo·
Jan en las &lt;Fiestas Galantes&gt; alternan cr n las oraciones
inefables de &lt;Sagesse&gt; y las inquietud•s exquisitas de
los Poemas saturnianos, se edulcoran con la miel grata,
cuajada en los panales de La Bonne Chauson. Como un
homenaje al poeta divino y lamentable que pasaba por
los polvosos senderos, modelando la figura de Nuestra
Señora de la Miseria en su bordón de peregrino, mien•
tras se extendía sobre su olímpica cabeza, el espléndido
techo de Guido, engarzamos aquí, el siguiente soneto re·
verentemente ajustado al castellano por la culta pluma
de González Martínez:

Pierrot
Ya ne es, como en la vieja canción, aquel rendido
amante de la luna que alegre se reía;
a un tiempo se apagaron su vela y su alegria,
y hoy vuelve exangüe y mustio como un aparecido.
Al fuego de un relámpago de súbito encendido,
su blusa, cual sudario, flota en la racha fría.
y su boca se abre de dolor, cual si impía
mordedura de larvas le arrancara un aullido.
Con el rumor que causa noctívago mochuelo
sus mangas van volando y haciendo con su vuelo
señales que contesta el silencio profundo;
sus ojos son dos astros de luz fosforescente,
y enharinado mirase más lívido y doliente
su rostro de aguzada nariz de moribundo.
El admirable libro de Diez Can~do reg:stra, además,
numerosos trabajos de poetas nuevos, que dan forma a
nuevas,y variadas tendencias, entre las que descuella la
llamada whitmanista, alentada, como su nombre lo indi·
ca, por la potente y sencilla inspiración del extraordinario lírico americano El empleo del verso libre sigue
haciendo prosélitcs entre los últimos poetas franceses. y
eso explicará, sin dud'1., la tendencia que empieza a ser
frecuente en los líricos de habla castellana, de escribir
poemas sin ritmo ni asonancia, en los que se mutila el
verso de las fundamentales virtudes que lo distinguen
de la prosa.
Pero dejemos estas cuestiones a los eruditos. Sólo hemos querido, con pretexto del vino galo que Diez· Canedo nos ofrece espiritualmente en artísticos vascs caste·
Jlaoos, dar un poco de gusto a la fantasía y echarla a

volar por jardines de ensueño, donde cantan aves de
maravilloso plumaje y florecen rosas de divino perfume.
Así entretenemos un peco la terrible inquietud de
estos tiempos cargados de amenazas y de duelos. Y por
eso mi crónica recuerda la gentil conducta de la dulce
prince•a Scherezada, que r efería cuentos hermoscs,
mientras la mandaba matar el Sultán.

Un divorcio
Hacía un mes de su matrimonio ..... ¡Cuánto se quisieron de novios! ...... ¡Qué deliciosa pareja formaban
despuls de casados! ..... .
¡Cómo se paraba la gente en la calle cuando salían
juntos, para señalarlos, ensalzando en él los prestigios
de un nombre conocido en el mundo del arte y en ella
la hermosura, la inocente coquetería de los ademanes,
el azul resplandor de sus ojos, velados por largas pest;iñas, el suave cimbreo de su cuerpo y la deliciosa armonía de su conjunto, don-ie se confundían, en crepúsculo
encantador, la virgen que ha dejado de serlo y la espoEa
que lo empieza a ser!
El in•pirab« simpatía con su aspecto de luchador, su
perfil atrevido, sus ojos tenaces, dirigidos hacia delante
como una sonda que penetrase para medirlos y vencerlos, los abismos del porvenir; su frente, bruñida por el
continuo ir y venir de los pensamientos; su bigote, t-ri·
zado sobre unos labios voluntariosos; su barba firme y
su cuello ele atleta. Agil, nervioso, trajeado con inñiferente desaliño que llegaba al descuido, sin tocar en la
dejadez, y le prestaba una elegancia personal que no
era deudora de vasallaje a los figurines de sastrería, era
un hombre del que ella podía mostrarse orgullosa.
Y ella ..•... A ella daba gozo mirarla, tan peripuesta,
tan bonita, tan satisfecha de su casorio; aganándose
muy fuerte al brazo de é', como si quisiera decir a todos que era suyo; nada más que suyo aquel pintor fa.
meso, y marchando a su lado con los párpados medio
caídos y la boca entreabierta, como si aun sioti~ra, agitada su sangre por el primer beso de amor, ese beso a
cuyo contacto la mujer adelanta los labios y cierra los
ojos, porque a la vez tiene codicias de recibirlo y ver·
güeoza de verlo.
Esbelta, delicada, respirando su felicidad y moviendo
a compás sus piecesitos, holgadamente prisioneros por
una bota de tafilete, era, vista en la calle, si su alma
respondía a la estructura de su carne, la más hechicera
imagen donde pudo encarnarse el porvenir.
-iQué buena pareja hacen!-exclamaban todos al
verlos.-Han nacido el uno para el otro.-Y no era co·
sa de dudarlo, puesto que ellos lo creían también. Se
casaron como dos locos; seaucido él por su belleza, por
la bondad de su carácter, por la modestia de sus aspiraciones, porque no dudaba de que fueran tales signos
exteriores anuncio de un futuro dichoso, donde las ¡¡l·
mas se compenetrasen al primer choque como los cuer·
pos se habían compenetrado al primer abrazo. Así se
casó él; como ella lo hizo sugestionada por el gracejo
de sus palabras, por la fantasía de su imaginación, por
el afán de poseer a un hombre de quien todos se deshacían en elogios y calurosas alabanzas. ¡y se entenderían
perfectamente! ...... ¡Vaya! ... . .. ¿ No se habían entendido hasta entoncesl-¿Me quieresl-Sí-Tu eres mi
dicha.-Tú la mía.-¿ Verdad que sientes como yo 1-Co•
mo tú y contigo.-/Verdad que eres mía,completamen•
te míal-Ni.da más que tuya.
Nunca discreparon en esto, desde que empezaron a
conocerse hasta que el cura les echó su bendición, bus•
cando la del cielo con su• pupilas de anciano creyente,
mientras ellos buscaban el cielo en el fondo Je sus ojos,
húmedos de ventura, y los convidados les auguraban dichas sin fin, y los padres sonreían de satisfacción o lloraban de enternecimiento.
Verdad es que después de los quince primerns días,
durante los cuales vivieron c:&gt;mo viven los pájaros en
primavera, embelleciendo el oido coo sus trinos, con
sus caricias y con sus locuras, que parecen locuras de
ángeles, porque abren las alas y se perpetran cerca del
cielo, notó ella que un artista es un sér muy raro, distinto de los otros; que no eran todo esplendores en su
presente, ni goces en su vid;i_de recién casada; que más
abundaba en tarros de pintura 1:l estudio de su m:trido
que en billetes del banco los cajones de la mesa de su
despacho: que el dioero podía faltar de un momento a
otro. y q~e él no trabajaba mucho por adquirirlo, porque no era seguramente trabajar aquello de pasarse las
horas muertas tumbado boca arriba sobre uta &lt;chaisselongue&gt; arrojando humo por las narices y por la boca,
sin hablar palabra y con los ojos fijos, inmóviles, sin darse cuenta de los objetos exteriores, como si mirasen hacia dentro y hubieran cegado por funa ........ Pero
aquello no tenía importancia ........ Al mes de matrimonio no podía exigirle que entrase en la normalidad
de la vida; natural era que ~ólo pensase en adorarla;

El secretario de Relaciones, Lic. don Francisco L. de la Barra, en el sitio ce honor en el banquete con que celebró la colonia española el natalicio del Rey Alfonso XIII
el 17 del actual.-EJ Excmo. señor ministro de España, en el sitio frontero.-Aspecto general de la mesa.

..
1

natural que se entregara a descansos forzosos; que el
trabajo le repugnaba ..... Más adelante sería otra cosa:
no iba a fallarle nada ...... ni lujo, ni distracciones, ni
placeres .... Un artista de tanto renombre está libre de
miserias, de privaciones y de ayunos. ¡Pues no faltaba
más! .... Estaba segura de no engañarse.
Esto es lo que notata ella en su marido ; y él .... palabra de honor que no había notado nada en ella, sino
que era muy &lt;mona&gt; y que sería la impresión viviente
de la novela soñada por él en su juventud .•..
Claro que su educación burguesa y un si es no es ru·
linaria, la obligaba a no comprender ciertas cosas ....
pero era demasiado pronto; en el fondo del espíritu de
su mujer había todo lo qu~ él necesitaba. Hallábase
cierto de encontrarlo el día que necesitara pedirlo ....
Era su otro &lt;yo&gt;; el áogulo complementario de su vi·
da ...... iTan seguro se encontraba de ello como del
cariño de su mujer!. .....
¿Quién mejor, para ser depositaria de sus esperanzas,
que la hermosa criatura que tenía en frente; aquella en
quien había vinculado su porvenir ?. . .. . .
A ella se volvió, y cogiendo entré las suyas sus manos, clavando en sus ojos azules los suyos relampagueantes de fiebre, de ambiciones, de sueños de gloria, le dijo:

-Mira, vida mía. /Ves ese lienzo a medio pintar,
esas figuras indecisas que sobre él se abocetan, esa cosa
que parece una mancha obscura y una tela grosera ?, ..
Pues es algo muy grande : una matriz fecunda y potente
d?~de _mi cerebro va a arrojar el gérmen de una concepc1on vigorosa.
Ahí está, ya lo veo, un triunfo, a cuyo lado valdrán
pvco todos cuantos haHa ahora obtuve. Mi cuadro será
algo sublime, porque lo tendrá todo: idea, forma, armonía &gt;'. color; yo lo miro, lo miro tal y como ha de ser, y
al mirarlo gozii..... . No más victorias regateadas y
vulgares, quiero no triunfo definitivo, y ese triunfo está
aquí. Con este cuadro venceré a la envidia, afirmaré
mi nombre, seré grande . . . .
No Jo dudes, yo te lo juro. O no valgo nada o estoy
loco, o esta obra que miras será la columna más firme,
de mi reputacióa y de mi gloria. ¡Oh, qué dicha ..... .
Vencer a todos! . . .... ¡Ser superior a todos! ..... .
1 Comprendes mi gozo; comprendes lo que esto representa para mí .... pa ra nosotros, porque mis victorias
son tuyas ? Lo comprendes. / Verdad que lo comprecdes
bien mío ?
-No he de comprenderlo-respondió Julia con el
rostro colorado por la alegría

- Si tu cuadro es como Jo imaginas, vamos a ser muy
felices.
- iMucho, amor mío!
-Ya lo creo que sí. Lo menos te dan por él diez mil
duros. i Cuánto dinero!
El pintor miró a su mujer con asombro.
- I Nada más que eso-le preguntó con una sonrisa
-se te ocurre, después de oírme 1 1 No e~peras nada
más?
-iTe parece poco!....
El artista se puso pálido; sintió algo así como si le
hubieran hundido un puñal en el alma, y arrojó al suelo con desesperación los pinceles y paleta.
- /Qué tienesl-dijo ella.
-Nada. Es el cansancio del trabajo; hoy no trabajo
más.
Y dirigiéndose hacia su cuarto, exclamó en voz baja:
-Mientras yo pensaba en la gloria, ella pensaba en
el dinero . ... El artista sólo es para ella una letra de
cambio .... Se acabó. Ya no tengo mujer. Acaba de di·
vorciarnos con uo¡¡ frase,
JOAQUIN DICE NTA.

�..

A:tar mayor del templo de la Enseñanza, o¡ue existe eu la ciudad de México, a dos cuadras de la plaza principal.

Altares laterales, a la derecha, del templo de la Enseñanza,

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" .... y ví a través de los rela·
tos de Mateo y de Marcos, no
ya un sér abstracto cuya e~is·
tencia parece dudosa, s100
una admirable figura humana
llena de vida y de movimiento."
ERNESTO RENAN.
I
La tierr" estaba en raz; en el sereno
crepúsculo brillaba la blancura
de la Jerus'llem rebelde, impura,
que arrojara uu profeta de su seno.
El suplicio empezó y el Nazareno,
apurando su cáliz de amargura,
fué clavado en la cruz, que lo tortura
en expiación de su crimen: el ser bueno,
Y al sentir el dolor, no ardió la ira
alterando su heróica mansedu-:nbre;
!ólo dice la pena que le inspira
La ruidosa y violenta muched~mbre .
que ansiando sangre y convulsrnnes, mira
las tres cruces erguidas en la cumbre.
II

El sol agonizaba lentamente
alcanzando el final de su carrera;
su enorme disco ensangrentado, era
lámpara funeral, bella y doliente.
El Rabí atormentado alzó la ~.rente
al reino éelestial que presintiera,
y su mirada naufragó en la esfera
misteriosa, impasible, transparente.
y en su tierna bonda&lt;i, su voi sagr~da
consuela a Dimas, el ladrón, que siente
tras el duro dolor llegar la nada.

Míen.t ras el sol declina lentamente,
manchando con su roja llamarada
la tranquila tristeza del poniente,
III

...

En medio del horror de la ~gonía
que sacude su espír!tu a~gustiado,
J?arece ténuemente 1!um10ada
su rostro por un rayo de alegría.
Es que ahí, entre la turb1, está María
con el obscuro manto de~garrado
por el trágico duelo, y a su lado_ ,,
:;!lq~jl_a quien Jesús tanto quena.
'

~'• Q

(

y ahí también, con :a mirada fiera

~onde prende el.dolor.su lumbre extraña,
el *aitón de su rubia 'cabellera., •
.,..
f 1

~

~

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ro.,,, . :ry

La fe antigua del pueblo, que era un ca.oto
de elocuencia magnífü:a y piadosa,
se ha tomado feroz y ruge, en tanto
que en la cruz el Rabí sufre y solloza
invocando a su padre, fuerte y santo
que creó todo sér y toda cosa.
V

¡Oh sangre de Israel, que le das vida,
y al impulso de fuerza mila~rosa:

como una fuente interna y s1lenc1osa
palpitas en constante sacudida!
Sus manos y su cara enflaquecida
unge con tu caricia dolorosa,
y embellece el dolor, finge un~ rosa
de corola viviente en cada herida.
El Cristo tiene sed, ¡Oh sangre, bro!a:
que ennoblezca tu púrpura el maldito
madero de la cruz, que fué picota,
Y cuando el Justo su postrero grito
lance, y se hiele tu post~era _gota,
El saciará su sed en lo 10fi01to.
VI
Fué su l!mpido verbo miel hi~lea,
bálsamo de ilusión, fuente de vida:
su cándida parábola tejida .
fué con rayos del sol de Gahlea.
Mu~ió como el cordero que desea
inmolarse en el ara, y ver teñida
su blanca lana por la abierta herida,
sobre la tierra dura de Judea.
Ante la turba innoble de paganos,
y el sectario tropel de ceño adusto,
sus vocablos tao débiles y humanos

~.J.·
~'

1f: .
,_..

..

Con gran lucimiento se están efectuando
en este año las tradicionales fiestas que
han venido a substituir a la antigua feria
de San Agustín de las Cuevas.
Cambiado por completo el escenario,
cambiado el medio y hasta el nombre del
sitio, que ahora se llama Tlalpam, natural
es que haya cambiado también el carácter
de las celebraciones. A la feria iban les
chalanes a comerciar en caballos; los puebJ03 de los alrededores se surtían de mercancías para todo el año, y los paseantes
que iban a divertirse, pensaban el viaje
durante mucho tiempo.•--;
: -- Ahora las cosas ha.a cambiado po~-~pleto, en la feria se venden flores, confetti
y golosinas; los pueblos de los alrededores
pueden surtirse cada vez que les venga
en gaua, y los trenes eléctricos llevan a los
paseantes en cuarenta minutos desde el
Zócalo hasta el propio San Agustín, y muy
cerca de las antiguas cuevas.
Por lo tanto, la feria solo tiene el oombre de tal, y se señala por una serie de
reuniones sociales, más por diversióu y por
tradición, que por s3tisfacer una necesidad.
Uno de los números más brillantes de las
tiestas de este año, fuJ la kermesse efectua•
da el domingo último en la plaza de Tlalpam,

ALFONSO TEJA ZABRE.

Especial para &lt;El Mundo Ilustrado .&gt;
La turba, como tigre sanguinario
que acecha )as torturas de su presa,
ve caer y doblarse la cal;&gt;~za .
del Maestro amoroso y v1s1onar10.
Termina Ja tragedia del Calvario,
y de su rara y fúnebre grandeza
quedará nada más polvo y tristez:i,:
un cadáver envuelto en un sudario.
Más la esencia escondida en lo profundo
de tu cuerpo mortal, Hijo del Hombre,
cual gérmen que el dolor hizo fecundo,
Ha de crecer con magestad q~e asombre,
y por siglos de siglos, en el m_undo
como un himno de amor se 01rá tu nombre.1
ALFONSO TEJA ZABRE.

¿Que vives tú sin luz ?... .. ¿Y quién !;_pie.asa?
¿Quién te juzga sumido en ooch~ umbna, •
cuando fulgura en tí con llama 1.atensa
tu alma que resplandece como el día?
Dios, que te tiene amor, cerró_tus ojos
para que, lleno de dolor .ao vieras .
cómo es el mundo, páramo de abro¡os ....
que cruzan los reptiles y las fieras.
Sereno así, sin ambiciones loca~ .
de la existencia en el amargo v1a¡e,
si hallas duro y prosaico lo que tocas
tú Je prestas poético ropaje.
y en el amor universal te i.a~amas,
y ocultas tus dolores y tus cmtas;
y del consuelo el bálsamo derramas
tú, que tantos consuelos necesitas.

Mas no todo e; la vida corresponde
al mal que daña, al dolo que consume;
seres-violetas hay que el mundo esconde
y vierten mil oleadas de perfume.

IV -.~

Lanzan 'gritos de· burla, y sus febriles · ,·. :,..,
arrebatos y tú¡,µ_!&gt;rei clamores,
~
0
.' denuncian sus fanáticos rencores
\ y tur.b an la expresión de sus perfiles.

\

. ... .. . ..... .. ......

VII

-

~orno turbión que· cho- :~ en los cantiles
y b;ama en la, explos!ón_clf SUJ furores,
asc\ieñden·a J;¡' cumbre·1os Doctores,
·"
y plebey~s; es?ribas ~ gent~es:
};: , ';; •

q~~-

· · · · L·a· fl~·r·
~~ i1ama y es boca,
Entre el ruido que disloca
De los crótalos sonantes,
Cierra sus labios llameantes
Sobre la melena loca,
Una tempestad provoca
La niña airosa y morena.
Entre un rumor de alabanza
Termina lenta la danza
Y en el aire llora y suena
La música macarena.

Dijo Já vez postrera el labio augusto;
se contrajo su faz y habló: e-En . tus manos
pongo mi alma, Señor&gt;. Y murió el Justo.

La Magdalena agita y enmarana;
y el. haz de }1~'1r~as d1¡ !uz. qu: reverbera,
alegra la aridez ·é(e ~a .montana.
~ •
' :,.,_ ,

Se enreda el mantón crujiente
Sobre el cuerpo adolescente,
Ciñendo las curvas sueltas,
Las lineas largas y esbeltas
Como de ánfora viviente.
Dulcemente, dulcemente
Brillan los ojos gachones
Cuajados de tentaciones,
Con ternura y con malicia
Con una fluida caricia
Que disuelve corazones.
Con los sentidos abiertos,
Aguzados y despierto~,
Sigo en la danza lasc1v1&gt;
La palidez atractiva
De los hombres descubiertos.
¡Cascabel de pandereta!
¡Maja ondulante y coqueta(
¡Anadyomena gitana!
Eres reina y capitana
Por la potencia divina
De tu mirada felina.
Por la gracia de tus cantos.
Y por los suaves en~antos
De tu danza serpentma.
Daré mis goces futuros
Y mis ensueños más puros
Y mi suerte y salud,
Por dejar mi juventud
Presa en tus labios maduros!

En el aire caóta y suena
La músi,:,a macarena,
y entre ún rumor de alabanza
Se inicia lenta lá dan:,;a
i.a niña airosa y morena
C'uée -eñ la ooscura melena
, ¡p.
Ut1a flor como úna boca
Que el beso ·eocie'nd~ y provoca,
Una flor como una lla~a
Que la negrura reclama
De la cabellera loca. •

Entre ellos vives tú .... de .e!los arrancas
el gozo puro que tu pecho siente;
mientras bandadas de ilusiones blancas
aletean en torno de tu frente.

¡.
~

Sigue así . . . . que raudales de ventura
-:,. te,acaricien con gratos embeli:sos, . ..
y te brinde el hogar paz-y, tetnura
y las musas . . .. sus lauros •Y sus bese~.
CLOTILDE VILLEGAS LEAL.

.,

,1'

..,

Los puestos principales estuvieron a cargo de las familias distinguidas como sigue:
banca, señoritas Macedo; helados, señoritas
Velázquez; cerveza y tortas, señora de
Pliego; flores, señoritas Vázquez y Sánch~z: confetti, señoritas de G1ray; soda~,
señoritas Buenabad; refrescos, señora Lavista; té, señora Bra.aiff; confetti, señoritas
Vaquier; tómbola, familia Robalo; tamales
y atole, señoritas Peralta.
Después del comercio, cuyos productos
se destinaron a mejoras materiales de la
localidad, el elemento joven se apoderó del
jardín y se dedicó al baile a los acordes de
las músicas militares. La fiesta terminó ya
entrada la noche, y su éxito fué muy halagador, tanto desde el punto de vista social,
come el económico.

Puesto de flores,-Grupo de niños y damas frente a la Banca.-Una decidora de la ventura.Señoritas paseante&amp; ea la kermesse.

�JUVENTUD
Ya estamos lejos del tiempo en que el joven José M.
de Heredia, presentado a Carlos Baudelaire, obtenía
por toda acogida una mirada desdeñosa acompañada de
un seco: &lt;Yo detesto a los jóvenes, señor,&gt; que puso fin
a una entrevista a raíz de la cual. el poeta de &lt;Los Tto•
feos&gt;, debo decirlo, no habíi guartlado rencor al ¡:tóeta
de las &lt;Flores de mal&gt;, a quien aümiraba profundamen•
te.

. E~a sali~a. lo sé bien, no debe ser~-tomada en serio y
significa simplemente que Baudela1re no se interesaba
más que mediocremente de lo que podía decir de él el
j~ven. Las opiniones de la juventud le párecían poco
dignas de tenerse en cuenta y no hacía de ellas gran
caso.
Sobre ese punto Baudelaire no parece estar muy lejos de. la manera que consideramos hoy. en día a las g~nerac1ones nuevas. Las relaciones actuales son Elisün:tas entre los jóvenes y sus mayores y no hay ya ningunÓ.
de éstos que quiera adoptar por su cuenta la frase de
Baudelaire que ya he ~tado.
La juventud de hoy en día, en efecto, goza de la in-'
contestable simpatía de sus anteG,.esons. Ocupa en nuestras preocupaciones un lugar avanzado. H~sta diría que
conoce, en estos momentos, una frase de extremado-fa••·
vor. La cualidad de ser joven confiere al que es feliz
poseedor de ella, una importancia particular.
Tomemos, por ejemplo, uÍr'debutante en las letras.
No niego que, no hac.t mucRo.._hi;biera tenido que vencer, para llegar al apogeo;''.iJ.1ficuij~ que se han atenuado notablementi,._ ¡Qué progreso, desde hace solamente veintici.nco a,ffos, se ha hecho" ' para facilitar al
autor joven la ·exl?osición de su valor! '
iQué entente g4neral para ponerlo en condiciones de
exhibirse! Ya n~.ncuentra en sus primeros ensayos, la
indiferencia que 'ácogió a los nuestros:
•
Las academias, las sociedades literarias, los dia\'jos,
les ofrecen premios, de los cdales algunos considera;.•
bles, y que le servirán de apoyo para solicitar la ate~
ción benevolente del públicv.
Porque, y esto también debe lrácerse constar, el Pllii:
blico de hoy día está admirablemente dispuesto para
con los nuevos llegado.s. Hay el gusto. de la juventud, y
es un gusto que no existía en la época en que nosotros,
escultores que ya bordeamos los cincuenta, tofl}amo¡¡_
contacto con él.
.
•.':
Por el contrario, ese público que ahora no pide ~ás
que novedades, y que podría quej . rse con toda razón
de que n:J se le ofrecen muy nuevas, era entonces sin
gularmente refractario a todas las innovacione3, No las
aceptaba más que con cierto mal humor y una visible
desconfianza.
•
En el combate que nos fué preciso librar, nuestra juventud nos perjudicaba acerca' de o.quello que teníamos
que conocer y conquistar, y nos hacía más bien sospechosos, si bien la única esperanza que podíamos acoger
de nuestra edad, es que nos permitía operar en nuestra
tenacidad.
.
Todo lo que acabo de decir no implica en lo más mí·
nimo una recriminación contra un estado de cosas, por
otra parte normal. Entre la genención que llegó a la
madurez y la que intenta sus primeras realizaciones, el
antagonismo es natural.
:•; ·,
La obra de la generación préc;ed;mte parece ~iempre
a la que sigue, inferior.:a la. que 1istá última descuenta
ya que todo lo que realiza, bueno o malo, está sujeto a
una depreciación inevitable. De esJ surge, en algunos,
cierta decepción, y, ea los otro5, ciertas amarguras, an·
te la malera presuntuosa y caba,lleresca con que son
tratados.
~
De eso también deriva g-eneralmente el malentendido
que separa a los que vienen de los que se van.
Ahora bien, este malentendido, 6, mejor dicho, ese
antagonismo que padría ,realizarse hoy en día, como en
todo tiempo, e~ seg'ttro,que no se ha producido. No es
que los jóve[!fs nayan' modificado su :ictitud tradicional,
sino que ext§te el hecho ge que, en casa de sus may0res, los tratos._de..qne•són· objeto no provocan ninguna
represalia de sen;imiento.
Por un_ fenódieno muy curioso, el est;.do, de espíritu
de la_iuventfi'd-&gt;~~'U'-}• has_t¡¡ en lo. q~e tie~e de .más in·
tran•1geQ.te, ha s1do•·aclptado casi srn res1stenc1a y admiti?o jn ~n~ing?lar facilidad por los mismos que
hubiera debido sentirse más contrarios a ella. Por otra
parte me;¡.apr.esuro a agregar que no hubo en e~a acep·
tación nPcále,ulo, ni precaución, sino más bien una es·
peC'ie de homenaje ,a un movimiento de opiniones tan
espontáneas, tan 'sinceras y tan radicales.
El re§ti,ltado, si no de ese recuerdo, por lo menos de
esa treguá, me parece en extremo interesante, porque
nos ofrece el curioso y ráro espectáculo-que tenemos
ante nuestra vista-de una juventud que, por la nitidez
y franqueza de sus. apreciaciones, y hasta diría por su
brutalidad y,_su violencia, ha sabiáo imponer sus maneras
de ver y ha ganado con esa fran-q'tieza el no ser más ob·
jeto de los desdenes ordinarios. Mostrándose tal co~es, ~e ha conquistado las simpatías y adquirido consiqe;í,-

i

Señoril~ María Teresa Contreras y Elizondo,
muerta el lunes último.

:&amp;--·

-,.

. •

1

=~

¡UNA ROSA MEÑOS!

Cuando todo parecía sonrelr eól!':-vida, cuando la
edad de la ilusión ofrecía un porvenir ·lleno de promesas halagadoras, Teresita, como la llamaban sus amista·
des, desapareció para siem¡:,re dejando u.na madre desolada y una familia que sentirá eternamente el vacío:
imposible de llenar.
Hija de un artista privilegiado, y miembro de cultísima familia, contaba con todos los elementos que hacen
esperar la felicidad en la vida, pero la parca le había
negado esa felicidad, y en un rato de artera perfidia la
hirió con terrible dolencia que había de arrojar a la
nada el conjunto ·de gracias y promesas que formaba
aquella vida privilegiada.
Ante el profundo dolor de la atribulada familia el
consejo y el consuelo son impotentes, unimos nuestros
sentimientos sinceros a los profundos de los señores Con·
treras y Elizondo.
Para dar álgún valor a esta nota, dictada sólo por la
sinceridad del dolor, adjuntamos una bellísima campo·
sición que dedica a la señorita Contreras su tío el dis·
tinguido literato don José F. Elizoodo.

Así en la tierra como en el cielo.....
-Díme, jardinero:
¿ tristeza es tu mal ?

-Sí, porque adivino
un botón divino
muerto ea el rosal!

0

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"';,:....

.....

,. •· fí¡ rdfn: fsla vida. _.
é)~Ill':_ ~¡ más all!,-(
~ ~*'. - .
=f.':;,-_

~~.=~-- ~

~-~ ·

~.,, .., ·~·

Y murió .la vir&amp;en
llena de bon.i;l~.&lt;"
Y ave y jardinero
dijeron al par:
-iUna rosa menos!_,., pi'
-iUna estrella más!
]OSE F. E LIZONDO.

Mayo 2r.-- r9r3.

Ojos que vísteis la gracia,
gentileza y hermosura
de la rica más que el oro
y más bella que la luna.
Que admirásteis la grandeza
de Dios, en los infinitos
del mar y el cielo, y rondásteis
al Amor por mil caminos.
Que incendiásteis corazones
con vuestra llama sin fin . .. .
No os ufanéis, que en cenizas
os habéis de convertir.
o o o
Labios frescos de mi boca,
del dulce Amor pregoneros,
cuna de nobles palabras
y blando nido de besos.
Que sois sabios en decires
de perdón y bendiciones,
y en el ca ntar a la vida
ponéis los ritmos mejores.
Que por frescos y lozanos
parecéisme flor de Abril ....
No os ufanéis, que en cenizas
os habréis de convertir.
000

- Alondra que cantas:
•.·
_¡ muy al gre estás!
,, /cuál es tu contento?
"' ~í4,l.lf \_,. :És que presiento,.:;,
un.1;~trilla más! · '

r

Tendría numerosas pruebas que ofrecer, pero hay una
que, entre todas, me parece notable. En estas horas de
graves conjeturas, en que frente a los.. ¡:¡_eligros de toda
clase, un país hace su examen de conciencia y el balance de sus fuerzas, la juventud ha tenido libertad de voz
en la deliberación que debía determinar nuestra actitud
nacional. Ha hablado alto y ha sido escuchad_a . La prue·

,.¡

ba fué de tal manera en su favor que hemos abrigado el
deseo de conocerla mejor y de proporcionarle las ccasiones de explicar lo que es, qué quiere y dónce va.
Es ese sentimiento, el que ha dado lugar a las últimas
encuestas por medio de las cuales se ha ofrecido a la
juventud la ocasión de formular públicamente su concepción de !a vida, tanto desde el punto de vista literario como religioso, filosófico como político, y e, as en·
cuestas no han hecho más que inclinar hacia los jóvenes
las disposiciones de benevolencia atenta de sus ma•
yore,.
Hemos tenido el placer, lo repito, de ver entrar en rn
existencia hombres tales como nosotros no los hemos hecho y de saludarlos amistosamente en el umbral de su
destino viril.
Sería fácil trazar un retrato del joven contemporáneo. Pero Enrique Massio y Alfredo de Tarde se han
preocupado de esa tarea en el libro que publicado re•
cientemente bajo el título de &lt;Los jóvenes de hoy en
día&gt;. Los vecinos caracterizados por su deseo de acción,
su realismo y su aceptación franca y entera de las condiciones actuales de la virta. Los vemos, en fin, con su
optimismo. Porque, opitimista, la nueva generación lo
es iostintamente y voluntariamente, y es en eso quizá,
en lo que refiere más completamente de la nuestra. Es
por otra parte, es,i diferencia la que contribuye principalmente a hacerla un poco dura a nuestro respecto y
que nos merece de su partil ta ,calificación poco consoladora de generación sacrificada. A los ojos de los jóve•
nes, el pesimismo de que fuímos atacados en los alrededores del ;,ño vigé3imo, es nuestra lacra más grave.
Habría mucho qge decir sobre ese reproche que nos
ha,4irigido. Y, por1'tra pal':fe, ese pesimismo deque fuí·
mos los primeros en sufrir las consecuencias, somos enteramente responsables y, además, ¿nos ha esteriliz;¡do
acaso tanto como lo pien•an los jóvenes optimistas de la
hora actual ? ¿Se nos ha quitado algo del placer de vivir, nos ha impedido acaso vivir, a pesar de todo, valien~ente y laboriosamente?
'
!l#'EI punto debería examinarse. Pero no toca a mí el
resolverla, c:irresponde a los jóvenes de hoy, que serán
los hombres de mañana, demostrarnos la superioridad
de su concepción vital.
De todos modos, es con a legría y simpatía que los vemos a su vez. y coa otros medios y otras aspiraciones,
tomar posesión de la exiftencia.
¿ Tendrán razón en preferir la acción al suPño, el
poste del telégrafo sin hilos a la torre de marfil? El por·
venir decidirá.
HENRY DE REGNIER,
· De la Academia Francesa.

Manos tiernas y suaves,
prodigiosas en caricias, '
para daros al caído
con el óleo santo ungidas.
En la defensa, prudentes,
y en el ataque, seguras;
tan blandas que ya os envidian
las lágrimas la blandura.
Mis manos sacerdotales,
llenas de ardor juvenil ....
No os ufanéis, que en cenizas
03 habréis de convertir.
000

Corazón tan orgulloso,
tan redivivo en afanes,
tan anheloso de gloria
y tan lleno de ansiedad es.
Corazón que al mundo entero
llenar quieres con tu vida,
tan amante, que quisieras
un amor por cada día.
Como un Quijote de loco,
con la arrogancia de un Cid ... . . .
No te ufanes, que ea cenizas
ya te habrás de convertir.
J. MUROZ SAN ROMAN.

El arte social
La nueva obra de Roger Marx, el libro al que pudo
intitular felizmente "El arte social," es un librode doc·
trin;i. y do combate, de iniciativas y de reformas, de filosofía y ele arte, de estética y de sociología.
Ese libro evoca. para nosotros una feliz alianza de
justicia y de belleza, nos invita a creer en el progreso
deseable que dará a los hombres la más bella de las
libertades, la de pensar y sentir.
1Con qué derecho una minoría de privilegiados, dota·
dos por el azar del nacimiento de una educación y una
sensibilidad particulares, han de privar 'a los artesanos y
al pueblo de las riquezas incomparables que componen
el patrimonio de la humanidad y dan a quien las prac·
tica goces infinitos ? ¿No es rehusar los goces estéticos a
esos mismos que paciente y largamente trabajaron y sufrieron para cre;irlos, conquistarlos y conservarlos?
Siempre nos ha parecido injusta y desgraciada esa
distinción entre lo3 destin03 sociales que no proviene de
la naturaleza.
La•expansión de las bellas artes, y de, las artes dec orativas resulta de la íntima constitución de las . socieda·
des; es digno de la huma.nidad permití! que ~todos los
seres p~nsantes participen de las nobles emocione(pro•
vocadas por las obras de arte; es loable qüerer eo.riéfúecer la vida de los hurnildes emeñándoles a &lt;¡(!~prender
y am;i.r las hellezas del arte y de la naturale~a. ,
A imitacióu de la savia que nutre el tronco y las ramas del árbol v hace la frescura del fQl¡aje, el brillo de
las flores, el sabroso perfume de las frutas, las lecciones
de belleza comprendidas por bs artesano3 enriquecerán su espíritu empobrecido por engañoso3 trabajos y
esas sanas visiones dará a a sus pensamientos un giro más
armonioso.
·
Es a obra tan útil y buena que Roger Marx, con la
autoridad de su elevada conciencia y de su gran :íalen•
to, se ha. consagrado desde hace veinticinco años.

&lt;La Leyenda. de los sacos&gt;, representada en. la fiesta
infantil de caridad con que los niños del Krnder·
garten &lt;Herbert Spencer&gt; celebraron t:1
sexto an;versario de su fundación,
el 1 7 del actual.
Han de leerse con placer los capítulos consagrados a
los fundadores del arte social moderno en Francia. Ga·
lié, Cherer, Lalique, las líneas que pintan k,s m~gicos
espectáculos, coloreados de la Loie Fuller, seml'jantes
páginas ponen de ma nifiesto el mérito del escritor y atestiguan la persistencia de sus convicciones y el éxito de
sus empresas; prueban que en el esteta y el filósofo se
unen al artista para bien juzgar y bien decir.
Apóstol incansable que sabe luchar mejor que nadie
para hacer pasar sus ideas a la acción y a la práctica,
nunca se ha entregado tan en absoluto como en el es•
fuerzo que hace para mezclar el arte consolador a la vida cotidiana, para ornar con él las existencias más humildes, para revestir con él a la sociedad entera.
A fin de resumir en conjunto su trabajo, sus tentativas
y sus éxitos, aplicaré a su espíritu batallador esta definitiva frase de Emerson: &lt;iBendit-o sea el que agita las
masas, disuelve el entorpecimiento y hace nacer el movimieritol&gt;
ANATOLE FRANCE.

Una escena &lt;J¡! &lt;La Leyenda de los sacos&gt;.
En las exceleotes páginas de su nuevo libro Roger
Marx nos presenta bajo una luz feliz, el papel civiliza•
dor y educador del Arte en la sociedad moderna. Nc.s
Jo representa sútil a todos progresos, reclama para él
la ayuda del maquinismo, la división del trabajo, todas
las aplicaciones Cle los inventos cie_ntíficos, in~entos que
espíritus mal humorados han querido denun?tª: y combatir como raras. Roger Marx, en contrad1cc16~ con
Ruskin, los coloca en primera fila entre las necesidades
esté ticas· nos los señala como auxiliar indispensable pa·
ra quien' quiera realizar este maravilloso problema: el
arte para todos, en todo y por todo.
Como Emerson en América y Mvrris en Inglaterra,
Roger Marx es ea Francia el gran apóstol del. a_rte ~o·
cial. Ha preconizado el principio de una expos1c16n 10teroaciooal de arte decorativo, ha hecho abrir a las ar·
tes las puertas de la escuela, ha obtenido la entrad': de
los artesanos a los Salooes anuales; le debemos la idea
de los más hermosos símbolos que decoran hoy nuestra
moneda.
Grnnde es el agradecimiento que le profesamos por Jo
que ha combatido en favor de las artes decorativas para
ha.cerles lugar junto a las bellas artes.
¿Por qué aberración se concebían artes superiores y
artes inferiores? ¿Había que entender, pues, que las artes industriales, demasiado enterradas en la materia, no
se elevaban a la belleza. pura? A cauia de esa desgra·
ciada distinción, se empobreciernn y se emvilecieron las
arlas industriales, que es a la vez industrial y grande, y
al mismo tiempo las bellas arlt:s, : isladas y privilegia·
das, viéronse expuestas a los peligros de aislamiento y
amenazadas con la suerte de los privilegiados.

Los niños del Kindergarten cantando el Himno Nacional.

�ll.-

La impresión que produce a l mexicano que por primera vez va a la F ábrica
de San Rafael, es de ascmbro, aHmbro de no saber que en su país ve repetidos y supe rados los grandiorns paisajEsde Suiza, ese país que con ta nta ilusi? o
van a buscar nuestros ccmpatr iotas, sin s;, ber que a las puertas de su casa h e·
nen bellezas na turales tao grandiofas , cerno las que contt mplamos desde la lle·
gada a la Fábrica.
Al acer carnos más y más a el la, las bellezas aumentan a nuestros ejes Y el}
asombro crece, no ya !ólo ante el paisaje, sino ante el trabajo humano, ante
esa colosal Fábrica, de la que ni rtmotamente rn tiene ¡:or lo general una
idea.
Larga sería la descripción de la F ábrica y sus contornos, ¡:orque si la Natu·
ra leza ha reunido allí cuanta belleza puede uno imagioarfe, y dan en pa_rte
idea algunos de los grabados que publicamos, la mano del bcmbre y el capnal
han hecho también de este lugar un centro indmtrial que sEgurameote ;iada
tiene que envidiar a nioguoo semejante del muoco entero.-Con ra zon el
Gerente de la Compañía está or gulloso cuando puede enseñarla a perscoas que
él sabe que aprecia r án la labor en ella llevada a cabo con los años, tra nsformándola de una fábrica sin importancia en un colorn de la industria moderna.
L a majestuosa facha da impresiona ya muy favorablemente para lo q ue se

espera ver en el interior, y c iertamente q ue corresponde a la grandiosidad del
conjunto, pues el espacio q ue ocupan las siete má quinas de papel q ue trabajan
en esta Fábríca, no puede apr eciarse con solo dar las medidas de sus líneas;
hay que verlas pára juzgar lo grandioso del efecto de esta colmena humana,
porque decir siete máquinas de papel, no es decir nada para quien no conoce
Jo q ue es una máquina de papel; pero significa mucho para el que lo vé, para
e l q ue conoce esta clase de industrias, y pr incipalmente si se tiene en cuenta
el tamaño de ellas.
Allí contemplamos con verdadero asombro la máquina monstruo n úmero 3,
y decimos monstruo porque así aes par eció cuando la vimos, y nos llamó la
atención porque en ella se fábrica el papel en que se imprim~n todos los pe·
riódicos de la República, pero indudablemente que ese calificativo no le con·
viene hoy, porque muy cerca de ella se está instabndo otra máquina para pa·
pel de periódicos de mucha mayor capacidad productiva, y, por consiguiente,
de mucho mayor tamaño.
Si de la Fábrica se pasa al Pueblo de San Rafael, como así lo llaman en la
fábrica porque en él viven los empleados y trabajadores en casas coostruídas
por la Compañía, y que se proporcionan gra tis a los empleados y obreros, debe mos también admirar, no sólo el aspecto de él enclavado en el bosque pre -

Arriba ~ a l_a izquierda: Casino, hotel y habitaciones de empleados. -En el centro::EI gerente general de 1a Compañía, señor don José de la Macorra, _re«:orrif:ndo las depe~de!'cias de 1~ fábrica.-A la derecha: El gerente general , señor de la Macarr a , en sv despacho en las ofici nas de México.- En medi o ,
a la 1zqu1erda: Sala de Cortadoras y de Empaque. -En el centro : Vista general de la Fábrica de San Rafa el .- A la derecha: Uno de los hermosos paisaJes visto desele la fabrica. - AbaJo, a la izquierda : La máquina 111 que actualmente hace el papel para los periódicos diarios que se publ ican en la Aepú blica .-En el círculo: Tanque de agua para la fab r icación, uno de los bonitos paisajes.- En el círculo de la derecha : La soberbia alameda de cedros.- Abajo, fachada de la fábrica , que mide ciento veinticinco metros .

�se domina todo el Valle y los montes circunvecinos, y
puede observarse a distancia de más de 5 kilómetros
cualquier movimiento. De noche el potente r eflector de
14.000 bujías ilbrfuna los puntos de observación, pudien·
do leerse a su ruz, y a una distancia de 4 kilómetros,
un periódico con la facilidad con que se leería a la luz
incandescente-de_ un despacho. Este reflector fué impar
tado" por lá Comp¡tñía de Francia y del m'.ldelo que usa
la Marina,d~Guerra Francesa.
El aspecto que pudiéramos llamar militar de la Fá• br\ca está, como todo lo demás que a ella concierne,
bien estudiado y establecido y difícil vemos que pudiera
ser atacada impunemente dada su espléndida situación
y los medio; de defensa tao eficaces con que cuenta, así
como por la organización de sus defensores.
Si fuéramos a detallar todas las cosas que nos hao admirado en aquella fábrica, sería uoa relacióo demasiado
larga, y como no hemos podido estar alli el tiempo
necesario para ver todas las instalaciones que tiene hasta tocar las nieves del Ixtlacihualt, que es donde empiezan lo; trabajos para la conducción de l;.s aguas a las
diferentes plantas eléctricas que la Compañía posee, y
que suministran en parte la fuerza que ésta necesita, no
podremos hacer una descripción como quisiéramos, de
toda la grandiosidad de aquel contorno y de los trabajos
e n ellos realizados por la labor humana, pero cuando
más nos acordamos de este viaje, más deseo, tenemos
de volver a hacerlo.
Bástenos atora decir que ha sido para nosotros una
revel_ación esta visita a la fábrica de San Rafael, que es
propiedad, como se sabe, de la Cía. de las Fábricas de
Papel de S 1n Rafael y Anexas, S. A.
Allí y usando la leña que producen nuestros montes,
se fabrica una gran parte de la materia prim_a que se
emplea en la fábrica para la ,;,laboración de papel, prinSeñor Iogeniero don Octavio Bustamante,
nombrado profesor de ge~graiía descr iptiva en la Escuela cipalmente para el de periódicos, y así mismo tiene
Nacional de Iogenieros.
,,
":r•
0

GENIO Y BELLEZA

,

.....,,

cioso de ceqros y a orillas de los bosques de pinos, si=o
la atención que la Compañía ha p restado al bienestar
material de sus emp'eados. Allí se;o~tenta en primera
línea el Casino q ue indudablemente muchas ciudades
pequeñas envidiarían, y que es el centro de. reunión de
los empleados, donde tienen su biblioteca, sala de billar.
etc., etc, anexo al cual está un hotel y restaurant instalados ambos en un soberbio edificio coa terrazas que
dominan al pequeñ l v.11le que cruza el Ferro.:arril de
San Rafael y Atlixco.
Los grupos de las casas de lo, trabajadores, con am·
plias calles y edificios higiénicos, dan la verdadera idea
de Fábrica, sólo por su agrupación, pues aisladamente
son casas que reunen condiciones de comodidad e hi·
giene, q .ie sería de todo punto imposible ¡,_ los trabajadores conseguir en oioguna ciudad por el jorca! que
pudieran ganar.
Otro de los aspectos interesantes es el Cuartel donde
se alojan lo; v:&gt;lu ntarios que la Compañía sostiene a sus
expensas y que están perfectamente uniformados y ar·
mados y cuentan con b:itería.s de artilleria. que, según
nos dijo el Capitán Primero señor Saavedra que es el
Jefe de estas fuerzas, ya saben manejar con toda pre·
visión.
Partiendo de este Cuartel en camino zig- zag hacia la
cumbre se llega a la " Torre del Reflector ," que a la vez
que es un punto de vigilancia y de defensa, es importan·
tísimo como lugar estraté;¡ico Je exploración; desde allí

Señor Ingeniero don Salvador Altamirano,
nombra".lo profesor de mecánica aplicada en la Escuela
Nacional de Iogenieros.

Nuestros lectores admirarán indudablemente las fotografías que hoy presentamos con algunos de los detalles
que a grandes rasgos hemos consignado, pero nunca se
tormarán una ide'l de lo que es Ja fábrica de San Rafael, como no la teníamos nosotros antes de hacer esta
visita de tan gratos recuerdos.
No terminaremos e;ta breve impresión de viaje, sin
manifestar nuestro agradecimiento por las finezas y aten·
ciones de que fuimos objeto durante nuestra visita, tanto de parte del señor de la Macorr a, como de todos y
c 1da uno de los empleado; de la fábrica, con quienes
tuvim:,; el gusto de hacer conocimiento.

¡Qué de torturas y cuántos siglos de enseñanza y buen
ejemplo necesitarían ciertos hombres para infundirles
carácter!
o o o

El mandatario debe tratar a su pueblo con amor, pe·
ro al mismo tiempo con firmeza.
o o o

Nada desprestigia más a la autoridad como la vacilación o debilidad en aplicar el castigo que merece el
que ha delioqui".lo.
'•

Señor don Belisario Becerra,
quien acaba de obtener su título de abogado después de
un brillante examen en la Escuela Nacional
de Leyes.

Señor Ingeniero don Manuel Torres Torija,
nombrado profesor de matemáticas superiores en la
Escuela Nacional de Iogeoiero~.

otra instalación para hacer las pastas al sulfito lo mismo
que las que se producen en Europa, dand::, así a esta
Fábrica un conjunto de' productora de materias primas
para sus propios produ~tos y los qu'e sirven para la
propagación de las ideas.
No hemos podido reproducir hoy la fotografía de la
casa del Director Té:nioo rodeada de un precioso jar·
dín, que está materialmente enclavada entre flores. Mr.
Austín M. Ward que es el Director de quien hablamos,
dirige también personalmente bs trab•jos del jardía y
es un gran perito en la materia; con su buen gusto in·
glés tiene aquello convertido en un vergel. J:&gt;ero no es
de admirarse ésto, que parece ser ley d" herencia, si se
considera que es hermano de Cyril \Vard, B A, el au·
tor del precio30 libro &lt;Royal Gardens&gt; que acaba de
publicarse en Londres ,¡ cuyas acuarelas originales, hechas por el mismo S r. Ward, fueron adquiridas por la
Reina Viud¡,_ Alexa.ndra.
Como dato interesante diremos que en aquella fábrica se producirán 100 toneladas diarias de papel cuando
esté montada la nueva máquina grande para papel de
periódicos a que al principio nos hemos referido , debiendo hacer notar qtie toda. la m~quinaria y edificios
están listos, y que de un momeoto a otro la montarán y
pondrán expedita. para el trabajo.
Si además se considera que la Compañia posee otra
fábrica &lt;El Progreso Industrial&gt; d•mde f•brica . los pa·
peles finos de impresión y escribir, se comprenderá la
enorme importa!!cia de esta Empresa y lo que ~ignifica
en el México industrial.

Señor General don Eduardo Paredes,
nombrado magistrado del Supremo Tribunal Militar.

-Antes no asentaba nunca la tristeza en mi corazón.
En•mí'mente bullían l~s ideas alegres. En la intimidad,
corño•en las 01gias, disipaba 1..s pesadurr.bres que aoi·
quilan las almas.
Mi risa era la risa fresca y sonora de quien no ha conocido ningún dolor y sólo turbaron sus rosados sueños
ligeras nubecillas. Más ahora .. , .. , Ahora .... es otra
cosa.
-Pero lno eres todavía hermosa, mi gentil Ofelia?
¿No derribas a tu paso hombres de presa. formidables?
l No sometes a tu capricho sabios y artistas ? Entonces
¿de qué te quejas?
'
-De qué me quejo me preguntas tú, que disecas las
almas, lees en el pensamiento y sonríes al sorprenderlo
en contradicción con la apariencia. ¡Bah! ....
-Más, lo qu" a tí te causa tristezas y filo~ó6cas consideraciones, mi gentil Ofelia, ¿ crees que no se las produce, y muy dolorosas, al hombre de genio que pierde
su característica, la facultad de crear la obra de arte,
o de dar a luz la nueva ley científica; al ~enio que
asombró con su palabra, con su pincel.cor. su pluma; al
sabio que, resistiendo impasible las mordeduras de las
v!boras, arribó al templo de la Fama, y, como tú, pres1ent~ q ue llega su flaqueza que empieza a decae~, que
no dispone ya de la fuerza, ni de la agilidad de que disponía ~n su exaltación, en su cenit, en su apogeo; que
se repite en sus obras, que ni una sóla de las que nue•
vamente crea supera a las geniales que le dieron renombre?
iOh, mi querida y gentil Ofelial Los momentos que
preceden a la desgracia, que la preludian, que la inician, son muchísimo más desgarradores que la desgracia misma.
Vamos a ver: tú sabes a qué saben los triunfos fáciles
v plenos que obtiene la Belleza. Conoces el inmenso po·
der, la fuerza inmensa de que dispone, Jc,s estragcs que
causa, !.,s víctimas que ocasiona, las conciencias que
perturba, las almas que lastima y ennegrece, los cora·
zones que desgarra, los lazos que rompe, las familias
que desune, las perturbaciones que ll6'va a los hogares,
las deshonras que reparte, los crímenes que comete.
Tú conoces, porque los has paladeado, los éxitos de
la Belleza; los azares a q ue empuja a los hombres, aún
a los de más tímida condición, aún a los más cobardes;
tú conoces los imposibles que borra, las energías que
doma, los avaros que transforma en pródigos, los morigerados que arroja. al torbellino de las disipaciones, !03
hombres veraces que trueca en mentirosos y en hipócritas.
Tú conoces, mi adorada Ofelia, porque los has sabo·
reado, los goces más refinados de la Belleza; las riva·
les que mata, las influencias de que dispone, las puertas que se le abren; tú-sabes las murmuraciones que
acalla y las que levanta, las imitadoras que tiene, las
bolsas que vacía, tú sabes que hace a los hombres a su
antojo: a l fuerte, débil; al truhan, educado y formal; al
pendenciero, circunspecto; al necio, discreto, y a l discreto, necio; al destemplado, sobrio; al altanero, dúctil;
al negligente, ávido; pero tú, que conoces t'Jdo lo que
con la Belleza se alcanza, desconoces lo que cuesta el
adquirir un cierto poder secreto, un cierto poder oculto, que lo siente un hombre sólo y con él domina a las
multitudes.
Tú, que con la olímpica crueldad de la Belleza paladeaste los infinitos placeres que proporciona; ti sometimiento de aquellos que por su poderosa voluntad y
por su oro te miraban despectivamente o con indiferen·
cia, desconoces el poder oculto que posee el Genio, y
filosofas y te tornas triste al notar que tus manos no pueden sustentar el cetro; que desde el brillante carro en
que te exhibes ya no produces la admiración ni el entusiasmo de acles, y que tus facilísimos éxitos, hoy y;; no
los obtienes sino por mediación del Arte.
Tú te entristeces porque presientes el final de tu reinado. Pero, ¿y el Genio, la sabiduría, la llama crea·
dora, la ciencia que inventa, el Arte que crea, educa y
perpetua formas e ideas, te imaginas acaso que no filosofa. que no se apesadumbra, que no vierte lágrimas
cuando presiente que su celebridad se conmueve, se debilita, que el sol de su gloria comienza a eclipsarse y
que habrá de dejar su puesto a otros genios. acaso al
charlatismo y a la Jamploneria, hasta que después, pa·
sados muchos años, quizás siglos, desgastadas las envidias, amortiguadas un tanto las luchas que su aparición
produjera, otros sabios, otros genios, otras generaciones
le hagan justicia, al tiempo mismo que otros necios.otros
cándidos, otros malos engendros remuevan sus cenizas,
se sirvan de su nombre y d., su gloria, para escarnecerlos y hacerse notar de la estupidez y de la ignorancia?
- iOh! ¡Sí! !Muy bien, mi querido sabio! Toda esa pe·
ro ración es hermosa, es muy bella; pero .... la encuentro un defecto.
-lCuál?
-Que tú hablaste de la Belleza en general, de les ruidosos triunfos de la Belleza plásticá, de los esclavos que
unce a su carro en la gran feria de las vanidades humanas, en la embriaguez de la victoria; pero no te has
referido, no has dicho absolutamente nada de la Belle·
za q~e se ve_nde, ?e la Belleza que se alquila, que co·
merc1a consigo misma, de la Belleza que a sí misma se
destruye cada día, cada hora; de mi belleza.
Tú no has hablado, mi querido representante del Genio, de la belleza que, al deformarse, se le acaban las
rentas, los medios de vida.
-Pero, mi gentil Ofelia, ¿ crees tú}: que es menos in·

fortunado el genio que se obscurece, el genio que des·
oiende de su trono. que la belleza que. atacada por los
añ:&gt;s y los combates del vivir, desciende, y, cuando más,
sólo inspira lástima a algún hombre que lo tildan de
original por ser compasivo?
Si tal crees, desde luego te aseguro que ignoras a qué
precio llega a ocupar el Genio su trono, reinado fugaz.
siempre discutido, e ignoras las amarguras, las hondas
penas que devora en silencio el hombre de genio antes
de serlo. para serlo y después de serlo; los cálices que
ha de apurar con la sonrisa en los labios, la altivez en
el semblante y en el porte, para que la turbamulta de
impotentes mediocres y deslenguados q ue le acecha no
le estorbe el paso.
-En suma, ¿cuál de esas dos potencias es entonces la
más desdichada en la caída, mi querido sabio, el Genio
o la Belleza?
-lY -1uién lo sabe, mi gentil Ofelia? Cada ser siente
con mayor intensidad sus propios dolores, y tiene la evi·
dencia de que ningún dolor es comparable alsuyo.
DOMINGO ALVAREZ.

E l Centena rio
de la Chistera
Entre los centenarios de diversos géneros que caeo,
como suele decirse, dentro de este tatídico a ño de 13,
hay uno que para mucha gente-los elegantes y lossom•
brereros, en especial-tiene más importancia que el del
nacimiento de \:Vagner y el descubrimieoto del Océano
Pacífico por Vasro Núñez de Balboa.
Es nada menos que el primer centenario de la castora, la bimba, la chistera, la canatiera, la canea; que to·
dos estos motes, y algunos más, ha dado ei vulgo zumbón
al sombrero de copa alta, como le llamaban nuo;,stros
papás, en vez de &lt;sombrero de copa&gt; a secas. Y decían
muy bien ; porque todo sombrero tiene copa, de cual·
quier forma y época que fuere.
Cierto que antes del año 1813 tuvo predecesores este
horrible y malsano tapachollas, qne ha recibido un culto
verdaderamente fetichista durante casi todo el siglo
XIX.
No hay más que recorrer los museos, y por donde·
quiera se hallarán muestras, al menos en las líneas generales, de los remotos abuelos _on que cuenta la
bimba.
La actual tiene por progenitor directo aquel sombre·
rón con que vemos a nuestro excelso don Francisco Go•
ya y Lucientes en el más popular y expresivo de sus
autoretratos. Es el rr.ismo cubrecabezas que el duque
de Orleans (el futuro Felipe Igualdad) lle~ó desde Londres a la corte de Luis XVI poco antes de la Revolución.
Pero aquel era un sombrerón peludo, y aun peludo a
contrapelo, con un hebilla por delante, y relativamente
blando y flexible. Podía recibir un par de bastonazos
sin grave detrimento.
Y algo más que bastonazos podía aguantar también.
En las curiosísimas estampas de los Sitios de Zaragoza,
hechas a raíz de la epopeya y &lt;de visu,&gt; se contempla
a casi todos los héroes cubiertos con el som brerón go·
vesco.

El verdadero sombrero de copa alta, armado, rígido y
lustroso, de c:a.stor fino o de seda., fué realmente lanzado,
como un globo, o botado, como un nav!o, en Londres, y
en 1813 Y de la furiosa fuerza con que empezó su imperio, responde la duradera vida que todavia goza, aun
cuando se le haya relegado a funciones y actos de estric·
ta ceremonia.
Entre las muchas antonomasias con que se ha designado al siglo XIX, creo que la más adecuada, sería la
del &lt;siglo del sombrero de copa alta.&gt;
¿Cómo te imaginas, lector amigo, a don Carlos María
Isidro, el primer Pretendiente, en sus andanzas por los
montes de Vasconia, Navarra y alguna parte de Castilla?
Dirás que con la consabida boina blanca y su pomposa
borla de oro. Pues no hubo tal. Cuando no vestía el uní ·
forme de capitán general (que era muy raras veces) con
el correspondiente sombrero apuntado y emplumado que
duró en nuestra milicia hasta el año 1882, si no recuer·
do mal, el bisabuelo de don Jaime iba de continuo por
aquellos agrestes andurriales con el sombrero de copa
encasquetado.
Y no te rías, amigo lector, si además de amigo, fueres
liberal; porque
en esta postura
y de esta mar.era
se batieron en las barricadas don Nicolás Maria Rivero,
don Manuel Becerra, y tantos otros hombres de pro, ya
con la bimba metida hasta las cejas, ya &lt;tirá p'atrás,&gt; a
estilo de Pucheta, ya elegantemente ladeada y con los
alirones anchos y abarquillados, al modo del impotente
é incoogruente don Joaquín Barruha, de grata y madrileña memoria.
Con lo cual quiero significar que el Centenario de la
Chistera no debe pasar desapercibido-como dicen los
q ne no saben hablar ni escribir-en este país de los
sempiternos e irremediables precedentes, Hasta gloriosos y todo, como se acaba de leer, los tiene la castora,
así para los blancos como para los negocios, según se
decia
cuando Fernando VII
gastaba paletó.
Y eso el gacetero infrascrito es tan devoto de la bimba (nuevas se le quedan todas las que compra,) como
don José Ferreras lo era de los hombres que se rizan el
pelo, que usan tenacillas de plata para fumar, y que to·
man pasteles de vainilla.
Mas no hay que atacar los gustos ajenos porque no
cuadren con los propios. Yo, norabuena lo digo, soy algo
menos puritano-{jue el señor \Voodrow Wilson, nuevo
presidente de Yanquilandia. Este austero varón ha de·
clarado guerra a muerte a la castora, lo propio que a
sus correspondientes complementos la levita y el frac.
No ha muchas noches, el sucesor de Taft se plantificó
en Washington, y en una función teatral de gala, muy
tirado .... de americana de color. Y por añadidura, de
tal corte, que parecía procedente de un ramplón almacén de ropas hechas ... ,&lt;¡Shocking!&gt;
La chistera todavía prevalece en muchas ocasiones
aunque esté repudiada por la higiene, la comodidad y la
estética. Basta, sin embargo, que a muchos les parezca
bien, para que en Madrid se festeje dignamente el Centenario de la Chistera.
MARIANO DE CAVIA,

Aniversario de la in~epend1:n~ia de Cuba-Su :eñorí_a _el encargado de Negocios de la República Cubana,
recibe la v1s1ta del Excmo. senor M101stro de España, el 20 del actual.

�critores, se siente muy hondo, y las almas experimentan
sacudimientos que a veces valen por una larga serie de
especulaciones intelectuales Y precisamente &lt;Nena Terueb es, a mi juicio, una de las obras que pertenecen
a esa categoría, aunque el donaire y la gracia salten
muy a menudo, en tipos como los :le las criadas, que
parecen arrancadas de alguna comedia de Bretón, por
lo castizas, por lo iogéoua~, por lo netamente cspaño·
las.

TEATRO MEXICANO
&lt;NENA 1 E 'WEL&gt;
Uo nuevo acierto de los hermanos Alvarez Quintero,
o_os ha traído un ambie?te humaoo, si se quiere" superficial, pues tal es la téco1ca de las obra5 de esos inspirados escritores sevillanos, pero no por eso menos bello,
ni menos interesante. Si la característica de sus obras
escénicas tiene por líoeas, lo que observan, lo que ven
a diario, lo que les sale al paso, sin enrevesada5 psicologías, ni trascendeotafümos profundos, ni deseos de hacernos mejores de lo que somos; si la evolución de la
vida moderna en sus manifestaciones de todas clases, pasa como resbalando nada más, por el ingenio de los autores de &lt;El Genio Alegre&gt; y en todo esto, quizás, estri·
ba su originalidad, en no ser originales en sus ailantos,
/por qué se les pide lo que al parecer no quieren o no
pueden dar? ¿ pues qué no es arte escénico el que vienen haciendo, dándonos pedazos de vida, sazonados con
gracia y delicadeza, para que olvidemos por algún tiempo, sentados en la luneta, las crueldades de la existencia, la duda que todo lo mina, el desengañoqueahuyenta a la ilusión?
Sí y mil veces sí. Atacar la extensa labor quinteriana.
porque a juicio de &lt;algunos&gt; no es profunda, intensa,
simbólica; es pueril en extremo, y los que tal hacen, olvidan que en muchas de las comedias de los j.9venes es-

•

En &lt;Nena Teruel&gt; como en &lt;Pepita Reyes&gt; se nos
presenta la vida del teatro por dentro, solo que la protagonista de la comedia que acaba de estrenarse en Mé·
xico, se hizo actriz, no como la segunda, para sostener
a su familia pobre, sioo contra viento y marea de sus
padres. Llega. a la celebridad, se enamora de un inge·
uiero, de &lt;José Manuel,&gt; enemigo de iarándulas y de
relumbrones escénicos y se casa con él. En el primer
acto, que e5 entretenido en extremo, asistimos a la últi·
ma función, a la despedida de la mimada artista, y entre todos los que van a rendirla pleito homenaje, lamentando el que el amor arrebate aquella celebridad, se
destaca n dos tipos, uoo de ellos sc-bre todo, que es a mi
juicio el más acabado de la obra. Me réfiero a &lt;Diego
Espinosa,&gt; cómico viejo retirado, que ha sido una celebridad y que sus últimos años los pasa en mísera buardilla, recordando sus glorias, pero altanero, orgulloso,
de soberbio espíritu.
El otro, es &lt;Román Olmedo,&gt; joven quf' empezó con
&lt;Nen~&gt; la curera,que hicieron siempre juntos los pap~les de amor, lo mismo en &lt;Romeo y Julieta&gt; que en

Teatro Mexicaco - \farí:l Loba Villegas y Mutio en la obra de los Quintero &lt;Nena Tcruel.&gt;-Una escena
de &lt;Nena Teruel.&gt;

«Don Alvaro,&gt; y de ahí nació una pa. 1on inolvidable
para el galán, muerta para la dama que enamorada del
que va a ser su e, poso, recibe con indiferencia la despedida de aquel, que acarició su alma en la primera y
dorada ilusión de su vida.
Enel segundo acto, que pesa un poco, ya &lt;Nena&gt; se
hace llamar, por orden rigurosa de su marido, &lt;Elena,&gt;
Aquel ingeniero de espíritu positivista, de temperamento ae:eno al arte, y que en el teatro solo ve la falsedad
de la tramoya, sin dejarse alucinar por la belleza de la
acción, aparta a su esposa no solo de cuanto pueda guardar la menor relación con la vida escénica, sino que trata de arrebatarla hasta el pensamiento íntimo, el recuerdo de su gloriosa vidá de otros tiempos. iloútil empeño! ...... el eco de los aplausos y de las ovaciones del
público, las caricias del entusiasmo provocado por su
talento escénico de antaño, se guarda en lo íntimo del
espíritu de la protagonista ; de la misma manera que el
&lt;José Manuel,&gt; por encima de su prosaico practicismo,
gusta también el alto goce de ser útil colaborando por
medio de su profesión al bienestar de sus semejantes.
¿No hay profundidad en estos dualismos ? ¡ No se han fi.
jada los que sólo en el teatro oyen y no escuchan, ven y
no miran, que esta acción dobl", caminando por diversas sendas, es toda la obra, y que a pesar del poco movimiento de la acción, la comedia se eleva, se sublima
en altas concepciones?
Hay una comedia italiana- cita un crítico a este pro•
pósito- titulada &lt;Los desertores,&gt; con argumento igual,
parcialmente, al de &lt;Nena Teruel &gt; Allí, la actriz, casada coa un conde, no lograodo sobreponerse a las nos•
talgias del teatro, se fuga del hogar, incorporándose a

una compañía de comediantes, de paso. Ese
desenlace, que viene a ser la reivindicación de la independencia espiritual de una
mujer, no podrá tentar a los hermanos Alvarez Quintero, por Jo que tiene de rebelde.
En su obra, &lt;Nena Teruel,&gt; puestaa elegir entre la gloria artística y la monotonía
del hogar burgués, opta por lo último; solución, en mi sentir, tan honrada como la

gresos de taquilla que otras, es cierto, pero profunda y
bella, obtuvo en el Mexicano una interpretación correcta. La señorita María Luisa Villegas encarnó bien el
personaje de la prota~onista, recibiendo aplausos al terminar los dos acto5 y el epílogo, Coss estuvo admirable
en el viejo "Don Diego Espinosa," sacando todo el par•
ti&lt;lo posible de personaje tan simpático y de líne..s tan
dramáticas. Mutio y Barreiro, a buena altura; la única
escena en que trabajó el último la hizo con naturalidad,
con sentimiento, sin desplantes de mal gusto; así se tra·
baja, señor Barreiro. El tipo que nos hizo Catalá, no es,
ni mucho menos, lo que debe ser, pues nos recordaba
al "Requejo" de "El Nido," que está a cien leguas de lo
que es el "Tarazana." Este es un riojano acomodado,
instruído, había viajado por Europa y muy aficionado al
teatro. De manera, ¡ que ; todo ello prueba cultura, y
de n inguna manera hay que representarlogroserote, con
gritos y ademanes incultos, que fué como lo vimos. La
obra fué puesta con lu jo y propiedad.

de la comedia italiana y más conforme a la realidad, dada la
psicología de la mujer española.
La obra podía haber acabado aquí, después de regocijarnos
la escena del matrim&lt;,nio con aquel riojano &lt;Tarazona,&gt; que
loco por todo lo que sea teatro, lleva al hogar del ingeniero las
remembranza~ del pasado glorioso de &lt;Nena Teruel,&gt; y de
presentar aquel toque sentimental en alto grado, y sobre todo,
prueba del conocimiento profundo de los Quintero, de las argucias teatrales , cuando el cómico viejo, &lt;Don Diego,&gt; pide a
la retirada actriz que trabaje en un beneficio que se ha organizado para favorecerle, lo cual da lugar a una protesta durísirr.a, cruel, egoísta en alto grado del esposo ; pero los celebrados autores comprendieron que allí faltaba algo, que las nostalgias de la cómica, subyugadas por el cariño de la hembra,
por el realismo positivo de la vida, que tanto puede, que tantos romanticismos ahoga, nevesitaba un desahogo; y por eso en
el epílogo, que es una maravilla de factura escénica y de sen·
timiento, de lenguaje galano y de intensidad pasional, la vemos
gozar en la fría vivienda del viejo cómico, que con toda su pobreza se sulfura y grita que no está visible, cuando tocan a la
puerta del tugurio y la vieja y charlatana vecina que le sirve
por compasión, le anuncia que podrá ser un mercachifle sin
conciencia, que desea comprar la espada que, colgada en la
pared solitaria, es lo único que resta de las galanuras teatrales
de que en sus tiempos hizo inmortales tipos como el &lt;Pedro
Crespo&gt; de &lt;El Alcalde de Zalamea&gt; y el &lt;Don Juan&gt; de Zorrilla.
"Nena Teruel" se asombra de la pobreza de ' ·Don Diego;"
deja con disimulo, sin que se aperciba de ello el viejo actor,
un billete de banco en una caja; f Juego. sentándose junto a
él, se lanzan por el mundo de los recuerdos teatrales. i Cuánto
gozan en aquella excursión a tiempos lejanos! iCon qué tino
se han escogido por los Quintero trozos de obras encantadoras! ...• y al terminar el relato de uno de ellos, caballeresco,
galante, del siglo de oro del teatro español, cae t:I telón, que·
dando los protagonistas en actitud teatral, como en sus mejores
noches de triunfo, aunque ella viste elegante traje de dama Ju•
josa, mujer de uo ingeniero rico, y él, capa pobre de cómico
viejo. Y el ·público aplaude con entusiasmo aquel lirismo seductor que 'le -ha hecho sentir hondamente, sin dejarle sombra
alguna de amarguras.
o o o
"Nena Teruel," que en resúmen. es una obra de menos in-

TEATRO LIRICO.
"EL PAIS DE LA METRALLA.'

Teatro Arbeu.- Un grupo y una escena de la opereta .. Maniobras
de Otoño."- Espernnza Iris en In misma obra,

La zarzuela de José F . Elizondo y del maestro Gascón que con este título se representa con éxito todas las
noches, merece el triunfo conseguido por la manera co·
mo está hecha y por el ingenio como se han aprovechado algunos sucasos de la decena trágica. No pasa, en la
obra de que me ocupo, lo que en otras similares, donde
se e xtrema la nota cómica o se llega a las fronteras de
lo atrevido. Pepe Elizondo, con buen sentido, ha tocado
la nota patriótica discretamente y la gracia envuelve someramente la irónica intención, dándole frescura y galano aderezo.
El maestro Gascón ha quedado a buena altura; sien•
do muy bello el coro de las sombrillas y cascabeles; el
cantable de las cruces blanca y roja, y el terceto del pri·
mer cuadro, en la fotografía, donde luce su gracia la
Caballé. Tanto est:1 tiple, como Mimí Derba, la Milla•
nes, Etelvina, Gavilanes y demás artistas, interpretan, ¡

�~rn thv;n d~} C,1 n()&lt;t,), q tonó vJl ,) )
~n~~""""'_:~,. . . -~--•~ll._ _ __,l-1_¡~·,..__~-/-~~

;il_,_........__~n.______
Acaba de inaugurarse la décima Exposición de canoas•
automóviles con asistencia del Prfncipe heredero de
Mónaco y de M. Camilo Blanc, presidente del "Interna•
cional Spor ting Club." El éxito de este certámen ha sido
completo, pues en él se ha conseguido unificar los mé·
todos de construcción y el tipo único y definitivo.
M. Camilo Blanc, funilador del ·'meeting" de Móna•
co puede mostrarse satisfecho por los diez años de experiencias, al cabo de los cuales la canoa-automóvil ha lle·
gado a su mayor apogeo, a su progreso más grande.
Nueve dfas han durado las carreras de este novísimo
"sport" en Mónaco, siendo el triunfo para la industria
fr"ncesa, que triunfó en el "Campeonato del M...r," (dos
mil kilómetrcs) con "Signe" de M, Soriano, llevando motor Despuljos; en "La copa de las Naciones" (ciento
cincuenta kilómetros) con "Santos Despuljos" de M .
Santos; y en la "Copa de S. A. S. el príncipe de Móna•
co" ganada por la misma canoa que acabamos de citar.
Y debe mencionarse, igualmente, el recorrido de una
milla que hizo el "Vonna" con motor Clément.
El triunfo de Francia en esta lucha ha sido, por tan•
to, completo, sobre las otras canoas suizas, italianas, inglesas y alemanas.
Después de la inauguración de esta Exposición que
tuvo efecto en el puerto de Mónaco, se realizó el con·
curso de Hidroplanos para disputarse el "Gran Premio

El &lt;Va:ina,&gt; veloz hidroplano &lt;l ! Mr. Emile D~ibounest.-El &lt;Je..n Veux,&gt; rápido cruce:o de Mr. Schntider
-r: ....

aviación marítima" ofrecida por M, Jacq~es Schneider,
que ha sido bautizada muy justamente _la copa GordonBennett del agua. La casa Deperdussin había ya con·
quistado en los Estados Unidos para los franceses, la co·
pa Gordon-Bennet, por sus vuelos en la tierra, &lt;!hora ha
sido igualmente sostenido ese pabellón; para Ías luchas
de aviación sobre el mar. El Jefe, M. Depe~dussin y su
hábil ingeniero M. Bechereau han realizado en Mónaco
un esfuerzo prodigioso que ha sido al fiu coronado por
el éxito.
·
.
Las condiciones del cvncurso han sido bastante luer·
tes; los que tomaran parte en él debían navegar por 1~
menos dos millas y media o sea un vuelo. de !-5-0 milla~
marinas (272 kilómetros) Los vencedores, lo mi;!"P que
todos los concurrentes a la lucha fueron recibidos después por S. A. S, el príncipe de Mónaco que·los-CeJicitó
cordialmente.
· -~"
Aristocrático enlace en Guadalajara.-Srita. Luz González Rivas y señor don Manuel Fernáodez del Valle Newton, que contrajeron matrimonio en el iagrario Metro·
politano de la capital de Jalisco el ro del corrriente.-La señorita Gonzátez Rivas y sus damas de honor.- .Fots. Lup.
maravilla su cometido, dándose el caso de que todos los
números se repiten, y el público llena el Lírico con el
mismo entusiasmo de la noche del estreno.
TEATRO PRINCIPAL.

"EL ECO."
El señor don Ramón Coy de Silva, distinguido literato español, autor del drama que se estrenó el P"sado úl·
timo miércoles en el teatro Principal es desconocido en
México, pues nioguoa de sus dos obras dramáticas ante·
riores, (una de ellas se llama "La Reina Silencio") han
subido a la escena de niogúo coliseo mexicano.
Días antes de estrenarse en el Teatro Español de Ma·
drid el drama &lt;El Eco,&gt; su autor dijo en una carta di·
rígida al distinguido escritor señor Catarineu, &lt;que se
traraba de uoa tragedia fotima, pasional, sin interés oi
simbolismo, sobre cuyos personajes la fatalidad inexorable pesaba coo todo su rigor, obedeciendo a la ley mis·
teriosa del destino.&gt;
&lt;Es una hi~toria-añadia en la eplstold-que me fué
referida por una voz trémula, espantada aún al recuer·
do de los acontecimientos fuo~stos.&gt;
Respecto de la técnica y del ptocedimieoto, maoifes·
tó el señor Goy de Silva, lo que sigue: &lt;todo mi trabajo
se reduce, pues, a llevar a la escena uo drama familiar,
respetando l..s leyes de nuestra técnica teatral; pero con
cierta independencia de ;.cción y evitando, aún coo per·
juicio del éxito teatral, los efectismos.&gt;
&lt;No quiero-añadfa-buscar uo triunfo fácil siguien·
do cómodamente cualquiera de los caminos que otros
autores avezados, más avezados y expertos que yo, se
han abierto con su propio esfuerzo, y he preferido afron·
tar el peligro ioternáodome por sendas escabrosas con el
único propósito de hallar un &lt;nuevo punto de vista&gt; que
es creo yo, a lo único que se puede aspirar, lo mismo en
el mundo p"sional que en el mundo artístico, donde to•
dos los horizontes ya están descubiertos.&gt;
He copiado los párrafos anteriores de la carta indica•
da antes, para que se vean los ant~cedentes de &lt; ~l Eco&gt;
que, a mi juicio, es una obra mediana, sin interés algU·
no, y solamente teatral en una escena del acto tercero,
éo la cual aparece el efectismo, que al parecer no gus·
ta al señor Coy de Silva, y que, sin embargo, es tocla el
alma de la obra escénica, cuando se maneja con líabi·
lidad y talento.

En dos palabras se puede referir el argumento. Un
aristócrata, el conde de Ancels se casa eoamoradísimo;
y al poco tiempo, en plena ilusión, la muerte le arreba·
ta a su esposa. Lleno de pena, desolado, conoce . a &lt;Ele·
na&gt; y se casa con ella; la voz de esta segunda mujer le
recuerda mucho la de la primera y esto le cautivó. Pero dicho encanto cede pronto, la actual mujer no vale
lo que la otra, a juicio del marido, y como es hosco, bru·
tal, egoísta, huraño, la maltrata, y la indiferencia más
dura es su norma de conducta. Más la muerta no era,
ni mucho menos, lo que el Conde crefa; y sabemos por
&lt;Jorge&gt; que este fué amante de la condesa, y ahora apa·
rece tal personaje para recoger unas car tas comprome·

tedoras que guarda la madre de la segunda esposa.
Pero la señora, fiel depositaria de los documentos, no
)(Js entrega; y &lt;Jorge,&gt; lleno de remordimientos, se lo
confiesa todo a la segunda esposa, (en vez de hacerlo al
marido para tranquilizar la conciencia) y así se prepara
el desenlace, pues "Elena," cansada de quejas, de com·
paraciones, de malos tratos, se lo revela todo al Conde y
este lo extrangula.
Todo esto, tal y como lo presenta el señor Goy de Sil·
va no produce sino horror, ni interesa ni es bello, es ho·
rripilante y nada más.
LUIS DE LARRODER.

~

.~('.L.f
j ~J•~,:

Lanzamiento al agua del &lt;Jeansson Colliese,&gt; fuerza de 230 caballos.-La hélice dd hidroplino &lt;Jeauson Colliex &gt;
de Hidroplanos de Mónaco" toman~o parte magnfficos
aparat?s de marcas tan conocidas como J,.s de Nieuport,
Deperdussin, Borel, Morane ,$aulnier, Farman, Bregue!.
Astra, etc., etc., los ruales efectuaron pruebas de altura
y magn:ficos "vol plané" mostrándOS" los aviadores con
fiados en su pericia y en la solidez de sus aparatos. Des·
pués de diversos incidentes se fijó la primera escala en
Beaulieu, siendo el premio de 25 ooo francos, ganado
por Gaubert, el cual, con una "tempestad muy fuerte, lle·
gó a l punto indicado, regresando a Mónaco, sin inciden·
te alguno en su biplano Farman.
Después la "Copa Schneider," el premio de 25.000 fran·
cos y un objeto de arte de ¡?ran valor, fu.,ron disputados
por Prevost en un Deperdussin, Espanet en uóNeiuport,
y Garros en un Morane-Saulnier, ganando el primero
d"spués de una lucha muy viva por parte de los compe·
ti dores.
"'
Ha sido, por tanto, una magnifica jornada "~portiva"
en la cual se ha disputado la •·copa internacional de

Lacanoa-automóvil &lt;Le Socram 11&gt;,&gt; tripulada por Mr. Pinto, su dueño.- La canoa &lt;La ~Iusellesa,&gt; que tomó
parte en las carreras de hidroaviación en Mónaco.

EN ALTA MAR

Una de las damas de honor de la señorita González Rivasllegando al templo.-Fot. Lup.
El hidroplano Deperdussin vencedor del concurso de Mónaco.

Es domingo ...... Los toscos
marineros
preparan el altar.
y yo, cual otros muchos pasajeros,
recostado en la borda, admiro el mar.
Al soplo de la brisa oliente y suave
aliviase el tormento del calor,
que atravi~sa la nave
el cálido Ecuador ..... .
El alma llevo henchida
de una angus tia mortal,
de esas hondas angustias que en la vida
se despiertan al mal
q ue sufre nuestro prójimo ..... .
&lt;Bendito.
Señor, Dios Infinito,
por ellos, por los pa rias

que viajan a la América del Sud ,
elevo mis plegarias!
Infúndeles virtud,
pues van como corderos
en fétido vagón;
no viajan como libres pasajeros
los que sufren inicua explotación ;
alienta a los humildes emigrantes,
que de tanto sufrir
quién sabe si anhelantes
de, tí esperan la gracia de monr."
Los toscos marineros
desarman el altar,
y exclamo: c ¡Todavíd los negrerr.s
dominan en e_l mar!&gt;
F RANCISCO DE l RACHJ::TA.

�CRONI CA
La persistente preferencia de los cuellos
bajos ha dado uo verdadero éxito a esos deliciosos &lt;collerettes&gt; que la Moda llama &lt;pierrot&gt;, ligeros como la brisa primaveral, y de
los cuales la excesiva delicadeza pone al de1redor del rostro como Ulja aureola de juventud; algo fresco, gracioso y acariciador.
Todos estos cuellos están hechos, por regla general,
en finísimo tul blanco, plissado, o exquisitamente plega·
dos en tubos de acordeón, y se cierran por un lado bajo
un nudo de satín; elementos muy sencillos y muy monótonos eo la apariencia, pero que sin embargo de esto se
prestan a muchas y variadas combinaciones, pues dichos cuellos son a veces de un solo color o bien de do~
matices diferentes, pero mezclados con arte, como por
ejemplo: lavanda y violeta; a'zul pálido y azul más fuerte; cereza y color de maíz; blanco y negro, mordorado
y amarillo suave; parma y malvd; en fin, otros muchos
matices que sería largo enumerar a nuestras lectoras,
pero que todos ellos son muy lindos eo sí mismos, y mucho más aún combinados de esa manera.
La mayorfa de los citados cuellos se cierra por medio
de una grao rosa de seda, sombreada en los dos matices
de que están hechos tao bonitos accesorios, que eo verdad favorecen mucho al rostro.
Como una gracios" variante, debemos citar los &lt;ruches&gt; o escarolados de tul, negro o blanco, los cuales se
afirman sobre uo fondo de satín de color contrastado
que forma una linda traos~arencia, y, eo este caso, el
nudo de listón debe ser semejante al tono del satín.
Al mismo tiempo que vemos la privanza extraordinar ia de estos coquetos cuellos &lt;pierrot&gt;, también notamos
el favor de que gozan los &lt;collier de chian&gt;, cuyo calificativo se ha tomado al pie de la letra de esos gra ciosos collares que usan los perrillos consentidos por las
damas elegantes Estos collar~ se hacen en plumas de
avestruz, sumamente rizadas, cerrados por el frente o
por la espalda con un &lt;chou&gt; de satín, eo forma de grao
crisantemo, y en otros modelos vemos que la pluma se
prolonga en largas puntas. y éstas terminan en bellotas
de seda o eo motivos de pasamanería, muy artísticos y
originales.
Estos collares tienen una marcada semejanza con las
echarpes, y ya que hablamos de tao hermosas prendas
de la &lt;toilette&gt; femenina, oo dejaremos de hacer notar
a nuestras lectoras que hoy, como nunca, se tiene pre·
fereocia por las echarpes, cuyo reinado parece ahora
más glorioso que en parndas épocas, y los modelos se

renuevan sin cesar con una fantasía inagotable y prodi•
giosa.
Se hacen, actualmeote, de una manera muy original:
en mus~lioa de seda de colores muy vivos, velados con
tul negro, y eo la orilla llevan una franja de seda, bastante doble y consistente para evitar que el viento descomponga esta bonita prenda que tanto ayuda al embe·
llecimieoto femenino. Esta franja de seda suele adornarse con aplicaciones también de seda, y en estilo de
bordados búlgaros,
Sin embargo; debe preferirse la eleg.iocia sencilla
pero infinitamente más distinguida de las echarpes de
Chantilly negro; de ese encaje fino e impalpable que se
coloca sobre uo fondo de muselina de seda blanca, or-

trenzas, que lucen en toda su extensión, ~n. tr~feos que
no deben caer bajo las tijeras, so pena de 1o¡una grave;
pues ya en aquella época la cabellera era una señal de
nobleza; y los historiadores de aquel tiempo censuran la
crueldad de la reina Fredegonde, que mandó cortar y
colgar a la puerta de sus habitaci~oes la opulenta cabellera de la mujer amada por su h1¡astro. .
.
En la ciudad Eterna un asalto de elegancia hace decir
a Luciaoo: &lt;Lo que más tiempo cuesta es el riza,lo del
cabello.&gt; Unos instrumentos de hierro calentados a fuego
lento, obligan al cabello a eorollane form~odo la~gos
anillos, cuyos bucles, conducidos con un cmdado m1ouciorn hasta las cejas, no dejan a la frente más que una
estrecha superficie, en tanto que las trenzas fletan soberbiamente sobre los hombros &gt;
Esos instrumentos de hierro, embriones de nuestras
mediacañas, fueron, sin duda, importados de Grecia, y
desde alli a las Galias, puesto qJe ya hemos comprobado que las mujeres francas luciao el rizado después de
la invasión romana. Las relaciones más estrechas que
principiaron entre el Imperio greco latino y los i_efe~
francos, para defenderse contra los ataques ~e célticos,
sajones y hunos, acabaron de borrar la sencillez ~ala e
introdujeron tal lujo en sus costumbres desde el siglo V

leada de plumas de avestruz, b'aocas o negras, y también de marabout. Estas echarpes son encantadoras.
Como una novedad digna de encomio, recomendamos a nuestras lectoras las echarpes hechas eo &lt;encaje princesa&gt;, eo blonda de &lt;Greoade&gt;, bordadas a mano, y el tul
de Alencoo bordeado de un encaje de seda,
extremadamente fino y ligero. Ciertas echarpes, muy amplias y propias para envolver el
talle, tienen un marcado aspecto de pequeños
mantos; es decir: se les concede mayor importancia que las otras y por tal motivo tendrán una
ventaja indiscutible para aquellas damas de cierta
edad, que aun en los días más calurosos sienten alguna
repugnancia para salir sin abrigo y con el talle descubierto.
Dichas echarpes se hacen con muselina de seda negra, forradas de seda negra muy ligera, y se fruncen
transversalmente de distancia en distancia y en toda su
longitud. Todos esos fruncidos se marcan o señalan
con pequeñas bellotas de pasamanería de seda, y en las
orillas ~e adornan con marabout. También hay otras
que se hacen en satfo negro, forrado de satín blanco;
las extremidades se cortan eo grandes puntas dentadas,
que dejan ver el fondo de satín blanco. Al borde de
estas puntas se coloca una franja de marabout bastante
ancha, y para que la echarpe sea más abrigadora, puede ponerse entre las dos telas una ligera capa de &lt;ooate&gt;, propia para acolchar.
Por último, se hacen algunas de estas prendas, en velo de seda bordado, y en la orilla se adorna con un
abullonado de la misma tela o con no volante de tul
plissado, el cual les presta un aspecto gracioso y juvenil, pues aun cuando os he dicho, mis amables lectoras,
que esas echarpes pueden ser muy útiles para las damas
de alguna edad, esto no impide que las usen mujeres
jóvenes, sobre todo aquellas que por ser muy delgadas
necesitan de una prenda adecuada a su~ circunstancias,
porque as_í su busto y sus caderas tomarán proporciones
más amplias; y ademas hay muchas señoras y señoritas
que por llegar de países cuyo clima es más cálido que
el nuestro, se ven obligadas a usar, aunque sea en d!as
calurosos y llenos de sol, algún abrigo discreto , y ligero
como es el que ha ocupado nuestra atención eo las presentes líneas.

MARGARITA.

Los Peinados en Epocas .Remotas

Toca de Verano con va liosas plumas - Elegante traje de paseo -Toca de paja de Italia.

más que el placer de ser bella, y las miradas del joven
paje que suspiraba a sus plantas al lado del fiel leb~el.
Los cabellos trenzados o enrollados se _llevaron as!
hasta el siglo XIII. Las cruzadas tr...erio, sin duda. oue·
vos elementos al peinado, a~f como a los ":domos de la
cabeza. El Oriente, más suntuoso que O~c1deote, ~~sarrolló el gusto a J..s joyas, perlas, ped~enas, telas te¡1das
con oro, que se llevaron a profusión, y como todo lo que
es nuevo, parecía encantador. Para sostener toda esa
joyería, era preciso, como es natural, colocarla sobre uo
terreno sólido, y aquí es cuando vemos_ aparecer 1~ pufos que ahuecaron las cabezas. Ese pe1oad_o oece;i1taba
una abundante cibellera, pero se remediaba la 1osu~cieocia, sosteniendo esos pufos con telas; este fué el ongeo de los crespones.
Desde entonces el peinado tomó mayor desarrollo,
nacido de esa coquetería ansiosa de novedad; el r~tro
que hasta entonces se vió en un marco de cabell_os hsos,
recibió con las &lt;cocas&gt; enrolla.das sobre las ore¡as, otra
expresió1; los cabellos se recogieron descubriendo las
blancas frentes, ocultando las sienes, aureolando las me•
jillas con trenzas enroscadas.

Al lado del arte de la Grecia y de ¡,. Roma antigua,
ejerciendo su iofluenci3: sobre R~ma fast~o•a Y ?Pulen:
ta la Galia aun sumergida eo la 1gooranc1a ru?1meota
ria y bárb~ra, no sospechaba siquiera las deh~adezas
del t.cado Las mujeres oo se cuidaban del peinado Y
sólo por instinto dejaban flotar hacia atrás sus largas
c:i.belleras esparciendo sobre sus hombros las re~plaodecieotes ~aseadas de oro en efusión. La falta de arte
la suplia Id inteligencia, dejando a la naturaleza toda ~u
simplicidad, sin estorbos oi torturas eo la cabeza. ~ 1?
embargo, algunas mujeres ¡;re~eotían ya ese arte y d1v1·
dían sus cabellos eo forma de vendas con las que cubrían sus frentes, para venir a recogerlos eo la nuca Y
s ujPtarlos con una larga aguja de las empleadas_ en los
vulgares trabajos de la costura Era el peine rud11r:eota·
rio, la horquilla naciente
Pno he aquf que a través de los :.\lpe~ avaouo las
águilas romanas, las cohortes de Julio Cesar trayeod~
aquellos efluvios de lujo que las m_ujere~ galas, mar~v1lladas, adoptaron con algunas mod1ficac1oo~s, c~o ciertas variaciones Las rubias hijas de Lutec1d m1rá~onse
eo las ondas. y las cristalinas aguas del Sena relle¡aron
sus imágenes embellecidas por las modas nuevas. Las
cabelleras trenzadas empiezan a enrollarse sobre las cabezas, formando encima unas borlas rizadas y los bucles
sedosos flotan alrededor de los rostros de líneas puras.
Otras recogen en forma ~e rodete sus treo zas. Y. se levantan el cahello de encima de la frente, pe1oandolo
hacia atrás Desde el siglo TU ha~ta el V, el pf-ioado
queda estacionario con la particulari_dad de que 1~ sencillez continúa siendo el g•je de las JÓ\"eoes, que siguen
dejando flotar libremente sus lar1tas cabelleras Las m~jeres casadas reciben por ese adorno natural una cons1·
deracióo que la menor mutilación destruye. Sus largas

al X, que los padres de la Iglesia comenzaron a agi·
tarse.
El nacimiento de la monarquía fué el que desarrolló
la elegancia; desde la cima de las castas "S de donde
parte el movimiento. La corte de Carlomagoo fué suntuosa, y para ello hubo una razón; la de que el grao
emperador poseia unas joyas raras, joyas incomparables
de belleza: la reina Luitgarde, su mujer, cuya cabellera, según dice un ~oeta de aquella época, resplaodecf_a
con un brillo má~ vivo que Id escarlata; después sus h1j•s. Rothrude roo cabellos dorados como la.• ef pigas,
Berta, Gisela, Rodaita, Teodrata, Hiltrude, que sufrían
)a influencia de Oriente y se peinaban a la chizaotioa.&gt;
los cabellos separados por la mitad, flotaoito libremente
o trenzados Ese ramo de flores animaba el palacio del
grao en:,perador; las cortes de amor a legraban los días
en tiempos de paz, y las mujeres desplegaban toda su
coquetería. La simplicidad del origen ha vclddo, la m t•·
jer conoció el prestigio del lujo, y si durante varios siglos fué constante eo sus adornos; evt&gt;luciooaodo lentamente, corno temerosa, ahora va a acelerar, bajo la influencia de los acontecimientos políticos y religiosos, la
marcha hacia adelante, no contentándose ya con tocados
rudimentarios, sino lanzándose a la faot~sia más txtremada.
El sombrio período de la Edad ~Iedia coa sus continuos sobresalto,, sus guerrds y sus persecuciones ligio•
sa.• oo alimentó mucho l'l historia del peinado; la casteliaoa vivía casi prisionera en su torreón, rodeada de
damas en medio de una soldadesca. siempre dispues a
dar el 'golpe. En aquellas moradas soberbias, el lujo tomó uo aspecto altivo, la silueta de la mujer nos aparece
hierático, cual un hermoso lirio erguido en la extremidad de su tallo; el peinado era casto; los cabellos sepa·
rados formando vendas y largas trenzas; pero, entre
tanto ' la joven castellana se moría de hastío entre las
espesas murallas de su castillo, sin tener para distraerse

,e

0

Al..rigo s.,Jida de tPatro.- Toca modelo parisieo Sllrnbrero eco lujcsa pluma.-Toilette para carreras

�=====================E=L~M=U~N~DO ILUSTRADO=====================
El genio musical más fecundo y más inspirado que ex iste,

iALABANZA AL ODOL!

PIETRO MASCAG ::'\I,
escribe del ODOL.
&lt;El O D OL es el ideal de los dentífricos.
Me sirvo de él diariamente y declaro que no
he encontrado nunca nada más higiénico y útil
para la boca.»
rado, y para comprobar lo dicho, pueden ustedes hacer
la siguiente prueba: procuren tener con él una entrevista que aparezca como casual; la señorita le contará,
con absoluta tranquilidad, que tiene un pretendiente al
cual no sabe si debe corresponder o no, pues se baila
indecisa n:specto de sus propios sentimientos. En seguida le pedirá su opinión sobre el particular y .... la
prueba estará hecha, porque si ese joven la quiere, al
ver que hay quien puede arrebatarle su dicha, se apre·
surará a declararse y a conquistar el c.:or.,.z6n de su
amada; pero si no hace nada de esto, claro es que no
tiene por ella un verdadero afecto; porque sería una
torpeza increíble que oo defendiese su propia felicidad.
¡Ojalá que su amiguita no sufra con esta prueba un
nuevo y cruel deseogaño!
•

Consultas
JULIA M.: En el número correspondiente al domingo
18 de este mes, se publicó la respueEta que tuve el gusto de dar a su interesante y hermosa carta.
Aún no he podido obtener los datos que d:seo ofre·
cerle sobre el asunto de que me habla; le ruego
dispense mi tardanza involuntaria; pero creo que muy
proJto cumpliré su encargo, lo cual me será altamt nte
satisfactorio.

ELEO NORA DUSE.
La encarnación más fiel y palpitante de la
verdad en la escena, escribe sobre el ODOL:
«El ODOL es excelente y me sirvo de él.»

«Lodo'l Odol, lo dolce licor
Che lo dolor del dente
Scaccia di sovente
Lo lodo la sera
E la m'.lttina in acqua
E il dente mio dolente
Va stritolando allodole
Ch'odo lanciar per !'aria
11 canto del cemente
Mimi, Rodolfi tutti
Che avete denti brutti
Adoperate l'&lt;Odol»
E a modo li terrete
&lt;Odol»lari piovete!»

OBSEQUIOS
MODELO
PRIMA VERA: i Cuánto me conmueve la graciosa inge·
nuidad de mi simpática amiguita &lt;Primavera!&gt; Su pre•
gunta res¡:ira candor y ternura, pues¿ cómo ha de haber
algún obstáculo para que tanto usted como su novio
usen los obsequios que mutuamente se han ofrecidc?
Sólo deben conservarse con sumo cuidado los retratos,
los rizos de cabellos y cualquier otro recuerdo de uso
personal, pero los demás obsequios putdtn y deben
usarse, prtcisamtnte como una demostración de afecto
bacia la per~ooa de quien se ha recibido el r,ga,o ¿No
se hace esto con las sortijas. relicarios y demás objetos?
Sabe usted, querida ami 5a, que mucho la estimo y
que le deseo mil felicidades

LAURA: Doy a usted el m_o delo que desea de cubreteclado para piano. Está hecho en moaré color de marfil, guarnecido con bordado rococo.
:ÓIRECCION
J. V. AcosTA: Sírvase darme su dirección particular,
para tener el gusto de contestar detalladamente a su
pregunta.
RESPUESTA DIFICIL
MARTHA: Mucha tristeza me causa aumentar con mi
respuesta la pena tao grande que tiene usted; pero debo
ser franca, y por este motivo le diré que, a mi entender,
las vacilaciones de su novio indican la carencia absoluta de un verdadero amor. Acaso el citado caballero es
de carácter débil, y pór eso, cuando usted le manifiesta
con el silencio su desagrado, ll vuelve a buscarla, impulsado quizá por la compasión; pero usted, querida
señorita, debe tener valor y dignidad para sacrificarse,
rechazando de un modo enérgico ese jueg,&gt; cruel en el
que está padeciendo tanto su pobre corazón.
Le deseo ese valor, que tan necesario es en un caso
como en el que usted se encuentra.

USOS SOCIALES
/

ETOILE DE FRANGE: No hay ningún inconveniente en
que sea usted madrina en el matrimonio religioso de su
amiga, oi mucho menos en que asi•ta a dicha ceremonia. Puede hacer ambas r.osas sin que por esto quebrante el luto d~ su querida heripanita.
El moño negro se coloca-en la puerta de la casa, oo
sólo por la mue, te del padre o de la madre de la familia, sino por cualquiera de los miembros de ésta.
Hay vendedores ambulantes del jabón de que me ha·
bla; pero si oo lo consigue ust,.d fácilmente por ese
medio, creo que podría obtenerlo enc-argáodolo directamente a la ciudad eo doodt lo fabrican, pues allí deben existir varios establecimientos comerciales que su·
ministrarán sus pedidos con toda regularida&lt;i.
Si tampoco así logra lo que desea, le recomiendo el
uso del jabón de lechuga, porque es muy .eficaz para
mejorar el cutis Lo venden en las drogue,ías y boticas
de esta capital.
Tengo mucho guEto en coote~tar a tocas sus preguntas.

El tenor de la omnipotente voz, escribe sobre el ODOL:
«Conozco el ODOL hace tiempo y me s1n·o
de él con placer, porque lo hallo excelente como preservador de la dentadura, refrescante y
desinfectante para la boca, productor del más
agradable ali en to.»

D e allí se podrá uno persuadir:
I.-Que el ODOL debe ser considerado como el dentífrico que responde con más perfección a las exigencias de la higiene dental.
2.-Qne el ODOL es usadó con predilección
en todos los círculos, hasta en los más altos
por su delicioso sabor.

El autor de estos versos, que forman un juego original de palabras y dedicadas al mejor
dentífrico del mundo, es el autor más sentimental que la música italiana glorifica ahora:
Giacomo Puccini.

LUTO
GERALE1: La~ visitas de pésame deben devolverse
hasta los seis meses después de haberlas recibido. De
ningún modo puede corresponderse una visita con el
envío de una tarjeta.
No hay inconveniente en que lleve usted en sii.viaje
sombrero en vez de manto. Este sólo se usa eo los tres
primeros meses del duelo. Lo más a propósito en su ca·
so, es la toca de crespón inglés, con largo velo flotante;
ya sea de gasa opaca o del mismo crespón con que está
hecha la toca.
·
MARGARITA.

DUDA SOBRE AMOR
EsPERA'.'iZA: Su carta encierra una contradicción evidente, mi estimada señorita: puPs al comenzar su confidencia me dice: &lt;Tengo mi novio a quien quería mucho&gt;. Al babl«r de ese cariño en ti:mpo pasado, parece
significar que hoy ya no le ama; pero al terminar su
carta dice así: &lt;Qué debo hacer? Por una parte mi corazón &lt;entregado&gt; y por otra; un amor tal como yo lo
había concebido y que me ha hecho llorar&gt; . .'.... La
contradicción es evidente, según ya le digo, pues si el
cariño que le tenía a su no, io se ha debilitado basta el
extremo de aceptar una nueva impresión, ¿cómo dice
que su corazón aún está entregado a su antiguo· amor?
¿Se refiere usted, acaso, a un compromiso que ya le es
pesado y que desea romper? Pues si así fuese, mi res·
puesta es la siguiente: hágalo cuanto antes; no dude,
no vacile ni un momento; la hora del amor es caEi sa·
grada; ningún prejuicio debe detener a dos corazones
que se quieren y que mutuamente se buscan y se necesitan; corresponda usted al dulce, sincero e impetuoso
amor de ese joven, cuya clara inteligencia y vehemente
corazón se manifiestan en los bellos párrafos de la car·
ta que envió a usted, los cuales me transmite en la rn·
ya. Sí; rompa su antiguo compromiso, porque esos vínculos, cuando ya no son gratos, se convierten to pesada
cadena; ame con toda su alma a su nuevo pretendiente,
ya que éste, por sus raras cualidades y extraordinario
atractivo merece ser querido con una grande y sincera
pasión.

CARUSO.

Ha sido raro el caso de que los últimos decenios se dieran tantos juicios por p arte de la
c iencia y el arte, todos concordantes, sobre un
producto industrial como sobre el ODOL, y
sus cualidades excelentes.

POSTAL
MARÍA DE LAS MERCEDES: Mil gracias por su linda
postal, y más aún por la inspirada cuarteta con que se
sirve dedicármela ; ya casi presentía que el alma de usted era esencialmente poética, y ahora lo compruebo de
esa manera.
He tenido mucho gusto en complacer tod«s sus anteriores indicaciones.
SITUACION SIN DEFINIR
TAHOSER: Hoy, como siempre, me ha sido muy grato
recibir su hermosa carta, y con todo placer con.esto a
la consulta de su amiguita.
Creo que el joven cadete no la ama de un modo cla•
ro, pues cuando los hombres se enamoran &lt;de verdad,&gt;
no hay nada que les impida manifestar su afecto a la
elegida de su corazón, si no es c11ando hay ob~táculos
insuperables que los obliguen a guardar un doloroso
silencio. Pero en este caso, siendo libres los dos, ¿ ¡;:or
qué callar un amor que flOdía ser la felicidad de ambos? Cuando un joven, colocado en estas cilcunstancias, no habla francamente, es que no se siente enamo-

Adivinar lo secreto de los seres por el estudio de sus
füooom{as, tiene un interés extraordinario.
Hay quieu lee en los ojos; otros observan la boca y la
nariz; algunos se fijan en el ritmo de los pasos o en el
movimiento de los brazos, reconociendo a diez metros
las cualidades de una persona a quieu jamás hao visto.
La manos hablan y dicen mil cosas; un movimiento
suyo aleja para siempre, y si oprimen cariñosamente otra
mano pueden ganar un coraz6a,
.
Los pies pequeños o grandes, impacientes o tranquilos, aunque se les presta menos atención que a la cara y
a las manos, suelen traicionar un estado de ánimo o un
temperamento.
Antiguamente, en Francia, se llamaba a los villanos
&lt;pied plat,&gt; y al aristócrata &lt;ta· 60 rouge &gt; Esto prueba
que el calzado era algo así como el caráct•r repre~eotativo del estado social; desde el pie envuelto en uoa
hoja de palmera que usaban los egipcios, hasta la bota
de los almibarados personajes dd Directorio: aquéllos,
libres, marchando lentamente sobre la arena; é;,tos prisi~neres entre hebillas. El siglo XVJII, espi,itual y licencioso, ::e nos revela por la audacia de sus tacones,
el lujo desenfrenado de las telas y la absurda punta de
las suelas, que hacía un pie ridículo.

Una tarde lluviosa y sombría,
cuando mi¡es pasar el cortejo
que acompañe al panteón mi cadaver,
donde yacen millares de muertos;
cuando escuches los tristes aullidos
de los canes.. . Los ayes del viento,
no suspires¡ mi bien, reza y llora
por las almas de todos los mue~tos.
Cuaudo mires la tarde murieote;
una tarde rojiza de invierno,
cuando escuches tañer las campana~
de la iglesia de algún cementerio,
no suspires, mi bien, reza y llora,
que tu llauto tr,1Dquilo y sereno
ha de ser cual plegaria bendita
que se eleve llegando hasta el cielo.
iOh mi virgeo!....Uoa honda tristeza
me atormenta implacable si pienso,
que al morir he de estar entre sombras
donde solo hay eterno silencio....
No suspires, mi bien, reza y llora
pues tu llanto es rocío de los cielos,
que caerá sobre mirtos floridos
en la. tierra. que cubra mis restos.
LUI.5 G. VALDESPt:-i'O JR.

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EUGENIO TALLERI YCIA.
Ja, Nuevo México, 65 y 69. · Sucursal: Sa. Tacuba, 73

México, D. F.

su casa
Nadie ignora cómo Balzac estuvier a
siempre rodeado de acreedons y que, por
mucho que se preocupara de ello, dejaba
pasar el tiempo sin perder su insólita serenidad y su talento.
Cuéotase que uo día Balzac fué convidado a comer en casa dP un notario, el
cual, viéndole tao afligido, le preguntó cuál
fuese el motivo de su silencio.
-Querido notario- contestó el autor de
«Papá Goriot,&gt;- mi silencio tiene un motivo y os lo voy a decir. ¿ Creéis que un
hombre pueda estar contento la víspera de
la fecha de uo pago, sobre todo cuando le
faltan los medios necesarios? .. . .
-1 Cuánto necesitáis?
- Mil francos.
- Aquí están. Me lo devolveréis con la
ganancia de la primera obra que publicaréis.
-No-contestó Balzac,-prefiero de la
«mejor&gt; obra que publicaré.
Y firmó lo siguiente:
«Me comprometo a devolverle al notario
D. la cantidad de mil francos sobre la ganancia de mi mejor obra.&gt;
La declaración quedó olvidada durante
tres años en la cartera del notario. quien
al fin un bonito día escribe al autor de «Eu ·
géne Grandot&gt;: «Permitidme deciros, querido amigo, que es una obra maestra vuestro último libro, que es la mejor de vuestras obras&gt;
Balzac contestóle: &lt;¿ Crelis que ya me
haya agotado? Esperad y veréis.&gt;
T rece años después, el notario escribió
a su amigo: «Mi querido amigo, he leído
«Les Parents Pauvres.• Es la coronación
del edificio; no llegaréis nunca más a una
mayor 11ltura.&gt;
Y Balzac le contesta:
&lt;Haré a lgo mejor.&gt;
Y quizás hubiera manteo ido su promesa;
pero d año siguiente murióse e l ilustre escritor, y, desde luego, sin haber pagado su
deuda.

Los Barros y Granos
asquero~os algunas
veces
Afeadores Siempre Curados en Cinco Días.
Usted no Quiere es-

-_¿.

fi!: perar !ndefinldH.·

ment e para Que de·
· Sil.parezcan esos bH. ·
rros, granos ó erup·
.clones en su cara 6
, en su cuello. Lo
1 acons ..Ja ble as cu. r:trselos I&gt; ron to.. Qulz:t en la semana
próxima, usted tentrá Que concurrir á
alguo baile ó banQuete y sin duda uoted
no Querrá Que Sello r epulsl vo el as1&gt;ecto de
su rostro. Convénzaoe Ud. J;&gt;Or sí misma
de QUe un tarro de Crema Sirene
1

contra los Barros, los extirpa en
pocos días y de Que no hay granos, erup
clones y barros Que no se curen con certez~ con esta maravlllos,. J;&gt;Omadlta curatl·
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Se Debe Curar Toda Clase de
las Enfermedades de la Sangre.
Ningún daño pueden causar los microbios ; y los gérmenes de las enfer•
meda.des se exterminan, cuando la
sangre está limpia y circulan,do con
actiJviidad en las venás y las arterias.
En estas con diciones cualquiera persona puede desa.fia:r los mi.erobios.
Las funeiones de la sangre son las
de proteger y conservar la vida.
C_~an.do la sangre eircnla a perfeccrnn, el cuerpo está saJuda:ble y activo, pues toda enfermedad es sqlemente el resultado de alguna obstrucción en la circulación de la sangre.

El Remedio de Munyon para la.
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la Sangre. 50 centavos, Marca 3 X,
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de los Huesos, las Ulceras Sifilíticas
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purezas de J,a Sangre. Precio $ 4.
Un Testimonio Entusiástico.
"IIaba:na, Julio 3 de 1912.
'' Perldone la diliw-ión de este testi·
monio, el que le ruego acepte unido
al maiyor reconocimiento y .más pro•
funda gratitud. Cmno usted saibe, des•
de hace más de dos a ños el estado de
mi sangre ha sido bast ante desfavora.b-le, mamiifestán,dose rparticula.rnnen·
te en el rostro esta &lt;lescoonposición .
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cientes p3Ta el completo restableci•
miento, inclusive la curación ,de la.
piel del rostro, cuyas buenas eondi•
ciones. obteniidas con su eficaz reme•
dio, me obligan a reco-menldarlo por
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titud a Ud. -como por .humanidad a
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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�= == = = = == = = = == = = = = = = = ===E=L=M
==
U N=D=O
= l=L=U=S=T=R=A=D=O= = = = = = = = = = = ==== = = = = = = = =

E L MUNDO I LUSTRADO

Una escena d e l acto 1o . de" El Secreto .••

PARA PROLONfl AR LA VIDA.
Un niño se levanta muchas
veces sin el menor daño después
de una cf1ida que h abría roto los
huesos de su abu elo. ¿ Por qué ?
Porque el cuerpo del niíio es
flexible y elástico, mientras el de
su abuelo es duro y quebradizo.
La sangre deposita materias que
tienden á obstruir el corazón y
las arterias é impedir la ci rculación; la mayor parte de las personas que tienen más lle sesenta,
allos sufren más ó menos do ese
desart-eglo, el cual las trae al
03tadp que se conoce por el nombre d~ vejez. Eminentes autoridnde¡¡ pretenden que si pudiéramos ilimentar convenientemente
el cuerpo y deshacernos de lo~
residnos inútiles, la vida p:&gt;dría
prolongarse casi indefinidamente.
En todo caso se puede vivir noventa· años lo mismo que cincuenta, siempre que tengamos un
En el teatro de los Bufos Parisienses se
cuidado inteligente de n osotros
mismos. Consérvese el sistema ha tstrenado la última obra del celebrado
francés Henry Berstein titulada &lt;El
· limpió de gérmenes múrbido3 y autor
Secreto, con un éxito excelente.
los nervios con pleno gobierno do
Se trata de ut'l matrimonio que tiene
una amiga íntima, viuda, la cual ;e va a
3tt8 varias funciones, mediante el
casar con un joven tímido y celoso, que
uso de un vitalizador como la,
quiere saber si en el pasado de la novia
PRE PA RACION de W AMPO LE
hay alguna tacha. Lá esposa dice que ni
y, descontando los accidentes, to- aún amó a su primer marido, que era egoísta y brutal; siendo lo cierto que había tedo el cuerpo permanecerá fuerte
nido un amante, un vividor vicioso, lo cual
y elástico mucho más tiempo del se calla Ya casados. se encuentran todos
que sería posible de otro modo.
en la casa de la r.ondesa de Savegeat; taml!Js tan sabrosa como la miel y bién está el ex ·amante, el cual desea saber
contiene una solución de un ex- la razón def rompimiento brusco con el de
tracto que se obtiene de Ilígados
Puroi de Bacalao, combinados
CALENDARIO DE LA SEMANA
con Ilipofosfitos, Malta y Cerezo
LUNES 2.
Gil vestre. Para Desórdenes de la
La Beata María Ana de Jesús Paredes
Sang1:e, Enfermedade3 Agotantes Vi rgen. Santos Marcelino. Pedro. Erasmo
y Tís\s está por encima de todas y Blandina Mártires.
las d~más. El Dr. D. M. Vclez,
MARTES 3.
Profef.,OT en la Escuela K acional
San Isaac Monge Mártir, Santas Clotilde Medicina de México, dice:
de Reina y Oliva Virgen.
"Desde hace varios años uso la
MIÉRCOLES 4·
Prep&amp;mción de Wampole -0n caSan Francisco Caracciolo Confesor.
eos de afecciones oculares infan,
JUEVES 5
tiles ~ostcnidas por anemia ó csSantos Bonifacio Obispo. Doroteo Pres·
bítero y Zenaida Mártires
crofulosis, quedando muy comVIERNES 6.
placido del benéfico resultado obSan Norberto Obispo Confesor y fundatenido." Eficaz desde la primera
dor de los Premonstratenses.
dosis: De venta en las Boticas.

LA PERUNA ELOGIADA
POR. LA STA. FABREOAS.

L a muy popular actriz Sta. Fabregus
dice como sigue acerca de la PERUN A:
Tomé dos frascos del gran remedio, la
PERUNA , y me sorpren dier on sus mar avillosos resultados. No sola.mente
desapar eció el catarr o , sino que sentí
tal at1mento de salud y vitalidad en mi
constitución que me h izo sentir mas
fuerte de l o que siempre he estarló.
Virginia Fa bregas de Cardenas,
su amada. Esta dice que por no haber
Teatro del Renacimiento, M éjico.
quetido casarse con ella. y en este diálogo
íntimo los sorprende el esposo. Sobrevieoe
una escena violenta. y en ella se ve bien
claro que la esposa, que dió buenos informes. fué la causante de la ruptura por en- :ece escrita en el país de los p asajes risue vidia de la feliciaad de su amiga.
nos.
En el tercer acto, mientras el recién caDe la tarantel'l que Nora danza un inssado gestiona una permuta de destino para !ante. el autor obtiene un efecto de valor
alej~rse de su mu)er; 1~ otra confiesa a su psicológico; este es el único rasgo aparenmando todas las 10fam1as que ha hecho só- te que la obra conservó en armonía con
!o por envidia y maldad instintiva, y aquél los lugares en que fué compuesta.
procura y lo consigue unir aquella pareja
"Los fantasmas, " obra más sombría fuesepara~a solo por artes perver~as. El triuo- ron escritos en Sorrento dos años de;pué~.
f~ ha sido, en gran parte, deoido a Mad. Como la tarantela de Nora, el sol evocado
S1moo.
por Oswald puede recordar el golfo de
Nápoles solamente a los que conocen que
el terrible drama fué concebido )' escrito
ante la contemplación de ese paisaje.
Ibsen creía en el cuadro y en el influjo
del ':°ismo en la obra pensada y en la obra
escrita.
E ~ nombre y la personalidad del g ran
En su cor respondencia o riginalísima, el
escritor_ Ib~en aumenta cada vez más, y la dramaturgo deja entrever. y hasta maoip_ren:sa 1tahana en estos días. según los pe· fiesta expresamente, la influencia ejercida
riód1cos que tenemos a la vista, recogen en en su labor por el escenario italiano.
sus columnas datos curiosos sobre la resiIbsen pasó en Italia una gran parte de
dencia de Ibseo en dicho país.
su ex:stencia, permaneciendo a veces duComo en México las obras de Ibsen han rante algunos años consecutivcs.
sido siempre muy gusta:las. creemos que
En I talia compuso sus obras más caractieoe_ io~erés todo lo ~ue se relaciona con t~rísticas; '"Brand," en Roma y en Aricel ex1m10 dramaturgo.
c1a, en 1865; en Roma ideó también '"EmIbsen pasó en Amallfi tres meses del ve- perador y Galileo," tragedia en dos actos
rano de 1879, durante los cuales escribió sobre Juliano el Apóstata.
.
"Casa de muñeca."
En 1867 escribió "Peer Gyot," en Ischia
Los propietarios del "Albergo della Lu• y en Sorrento.
na," cuando Ibsen permaneció allí, así coLuego volvió dos veces a la bahía de
mo el "maitre d 'hotel" y el cocinero, vi- Nápoles para componer "Casa de muñeca"
S ÁBADO 7.
ven hoy todavía; al segundo le obsequió y "Los fantasmas. "
Santos Pablo Obispo Mártir y Roberto
Ibsen con un frac, q ue el obsequiado lleEn Roma compuso igualmeote "Un eneAbad -R ito simple.
vó durante mucho tiempo.
migo del pueblo" y el "Pato silvestre.
DOMINGO 8
Los tres personajes han suministrado
Santos Maximino, Heraclio, Medardo y detalles de una p recisión rigurosa sobre
las comidas de Ibseo, lo, cigarros que fuGildardo Obispos Confesores.
maba y las horas que permanecía ioclioa- UIID ~Wlllfilllllll®lfili©&gt; lfilll
do ante las cu,&lt;rtillas en su mesa de trabajo.
Ló. hostería de la Luna es un antiguo
.
--- '
convento. cuyo claustro se conserva ?Ún . De .1ª mis~a manera que hay teatro al
donde se hospedaron en diversas épocas ª!re l!bre, existe un pa_rlamento también al
Víctor Hugo, León XIII, cuando era obis· aire libre, ~o cual sera muy bueno para
Uriloa Ca li dad
po; Gladstone y Mac Kinley· en el come- que las pasiones no se acaloren, como pasa
dor de la misma se ve un retrato de lbsen en los Coog:esos cerrados
y uua carta autógrafa en italiano, que el
No\rf~i~os ~
ca;t~nes de Uri, Apdramaturgo envió desde Cristanía. a fin de penze Y O en, ª s e oiza.
testimoniar el buen recuerdo que de Amallfi
Ttodos }do_s elector:s son diputados du1 N b 11CHRISTOFLEº cooservara.
ra? e un 1a. y se reune? en la plaza pú:
y e s:: rer:ada pieza.
Pero ninguno de estos pormenores- ad- bhc~ para el ncmbram1eoto de ediles y
vierte un Potusiasta de Ibseo-esclarece magiSt rados
.
.
mur.hn ''C::t~a rh~ mnñPr;:1." nhr:: aue nn f':l.•
Los parlament;:inos SdCan para ese día
el fondo del cofre y lucen la ropita de los
días festivos.
.
Poco hace aún llevaban para e l acto solemne, at~do c~n el paraguas, uo gran sable que s1mbohzaba rn dt:recho a votar
. Músic?s y tamborilero~. ,estidos con ira¡es del s1gl" XV, acompañan a la comitiva
del
parlam•ntaria en su entrad_a a la plaza.
~ ar• abreviar y evitar 1&amp;11 Criai11 de
Un heraldo y hombre de a rmas propone
a grito~ los nombres y proi:lama el resultado de la votarióo, como en tiempos de
Clodo\'eo ''el Peludo."
'
Es un anacronismo pintoresco para este
tomad al una• medida. por di&amp;.
, ig'o d., teléfonos y aercplanos.

IBSEN EN ITALIA

W@ Ilnlli&gt;ll'\e

,; ~a ll'!ejar
~ára conseguirla

L

E~p ASE esta Marca
11,f fi''r{/{!r)

A oc ó p .c o m parada

IIIPERACINA
¡:
4

i'º~

!lffl

lilll ·

El ma.yor disolvente

Aoido úrico

GOTA, ARENILLA, REUMATISMO
CÓLICOS NEFRÍTICOS

Evitad Operaciones

las caricias de los hombres. ~sos padres
criminales traficarán con su plenitud de
• • Las mujeres no debían someterse
mujer, como de niña comercian con su
á operaciones q_uirúrgicas sin a n tes
cesto de gardenias.
probar lo suficiente el Compuesto
- Hoy traes dos duros para emb:&gt;rraVegetal de la Sra. Lydia E. Pinkham.
charnos!- le gritarán-y empezará entonConsiderad qui casi toda operación que
ces la desYeoturada su viaje d e culpas y
s~ practica
las mujeres en los hos,
de abyecciones por los mismos puntos por
p1tale!l ha s 1d? hecha necesaria por
donde paseó en no remotos días los floreci?escmdos_ de ciertos síntomas como
mientos de su virginidad.
1~regulandades y desvíos. Es muy
Luego se convierte en una belleza estracierto que los males progios del sexo
falatia, una belle7.a de gestos lascivos, de
puede1'. ]legar á ,ui:i estado en que la
ojos áridos y de mejillas pletóricas de vioperac1on sea el umco recurso posible
cio. Y allá irá en carrera hambrienta a es· .
pero muchas señoras han sido curad~s por
perar la salida de los teatros, para abonar
a sus padres el escote de su vida; trepará
las escaleras de cervecerías de barrios bajos y franqueará la puerta de sotabancos
sombríos. acabaadv por ser iornrvible al
amor y a los placeres. así estrujada, manoseada, rebajada, pasteada por jovenzuelos
después de creerse q u e sólo con una operación sanarían.
libertinos y por chulos indecentes ....
Cienfu~gos, Cuba.-" Por much os años he estado enferma• tenia u n
Pobre Cera .... ! Cuando veo que te aletu_mor, ca!da de la matriz, h emorragias y el corazón casi no látía Er"
jas con tu trajeciro sujeto por el pequeño
n:11 creencia no en_contrar salvación para mí. Entonces ví uno de ios Jild~lantal de rayas; con tu madejita de pelo
r~tos ~e la Sra. Pmkham y me decidí á hacerle una consulta Se uí sucastaño atado sólidamente sobre la nuca;
direcciones Y 4 _frascos del Compu esto Vegetal de Lydia E. P inkh!m m ;
con tus flores que se apiñan en el cesto, insen~arof maravillosamente. Al presente encuéntrome en perfecta salud
' cl iaaado sus pétalos desmayados por el boU n a a scensión a ,as m onta ñ as de
Y mi_en ermedad Y los sufrimientos de antes han desaparecido. No pued~ 1 chorno de la tarde, pienso qu,. te marchiSnowd on .
reumr p~labr_a~ para concertará Ud_. mi agradecimiento por el socorro qu~
tarás también como ellas en un día.
mC ha pxopoicionado con sus marav1llosos remedios y consejos valiosos "
Qc:e como tus antecesoras, Eoriqueta.
- ONCEP~ION PRIETO, Vda. de Abreu, Cienfuegos, Cuba.
.
María, Gloria, Luz, las de los nombres de
Varios aficionados al &lt;sport&gt; ele las ex·
. Por tremta _años ha sido el Compuesto Vegetal de la Sra L dia E
diosas y de_estrel as, de rosas y d-, vírge- cursiooes, organizaron Ílitimamente en el
hamd el m~Jor remedio para los males femeninos y ha devueito fa salud
nes, irás a sen·ir de sombra en las ,,rgías; País de Gales, UJa asceosión a la cumbre
a m11es e muJeres.
y que como ella~ emprenderás también tu •ie las montañas de Snowdon con el objeto
lastimera marcba ~1 Hospital.
de vivir entre la nieve tao abundante en
Si está U cl. ~u frien~o a l gun a d e estas e n fer m edad es ·
Nadie se acordará eo,ooces de la floris- est« parte del año. La expedición se veri~es:.~111 ~~f coi~,;I·eJo_e~pecmJ, escriba con fi&lt;le nc ia lmcnte á Ly&lt;li!
1
/ ·
~ am
~&lt;ltcm e Co., L yn n, 1'1 ass., E . U. d e A . Su carta ' ta del trajecito Jih . . .. Morirás sin dejar fi~ó sin ~ovedad alguo3; y cuando descenuu recuerdo, sin despertar una pena. sin d~eroo d1¡eron_ que_hab1 '_º encontrado más
,erá; abier ta, _h•ula y contestada p or una señora y c 1&gt;nsidera da
estrictamen te c onfide n cial.
que el d-'lor en forma de neblina SE con- nieve que hacia vernte ano~, y que el Hodeose para caer en lluvia de lág rim•s tel que existe para de•caoso de los viajesobre tu blauca máscara de muerta!
ros se encontraba en un estado lamentable,
Mme. Simone e n " El Secreto ."
Pobre Cora .... !
siei:do necesaria s&lt;1 reconstrucción. El graMIGUEL EDUARDO PARDO.
b _a do representa_~ tre~ de los expediciona·
nos en la Estac1on mas alta de la cumbre
nevada, después de haber vencido bastantes dificultades para ascensión tao peligrosa.
Nació por casualidad, por sorpresa allá
en el fondo del cuartucho húmfdo Lamadre la arrojó del seno como un estorbo. y . S~ecia ha hecho
la gi_moasia una re,
como un estorbo rodó aquella criatura so- hg10n. E':1_aquel pais, lo mismo los adultos ~mor: la gota d~ roc10 que_ se prestó como
bre los jergones de paja podrida.
que los mnos, _ded_i~ao gran ¡&gt;arte de su ¡o_ya p_ara la &lt;to!lette&gt; matinal. la sencilla
Educada por unos padres abyectos, Ira- he_ml;'o a los_ e¡erc1c1os g1moásucos_: aun los h1stori~ta refenda p_or el céfi, o hablador,
tada como un mueble alimentada un día cnm10ales llenen clase de g1moas1a en la la mariposa qu!! parn con orgullo. mostrangolpeada otro, pegaj~sameote sucia vivió cárcel donde se les e?cierr'.'. Un gran oú- do sus exqu(sitos c?lores .
·
esa infeliz eo su &lt;cubil humano&gt; repleto mero de so~1edadesg1mo~sticas, con la ayu- . Pero llego un dia d': tnste_za para los
de miseria falta de a i re y de luz hasta la da del gobierno, proporcionan profesores a tiernos amantes. Laduenadel ¡ardín.-uoa
hora en qde fué lanzada a la calÍt con su las escuelas públicas. Todo niño que asiste niña de ojos azule~ y cabellos de dorada
pañuelo de colores vistcsos atado a la gar· a ellas ª.'!.rende, ante todo, a andar.
seda-con sus dPd1tos rosados. arrancó el
ganta y colgado al brazo el cesto de flores,
Los u10os s1:ecos pasan, ~os meses en ~I cl_avel r_Jo tra~plantó a otro t!esto solitario.
de cuyos senos vírgenes brotan como eflu- campo cada:'-ºº· los raq_mt1cos, los aoém1- :31 la nma hubiera comprendido el leog, avíos de primavera mP-zclados a los vahos cos y losdébil_es son eov1~dos todos los ve Je de las ~~ores, ;cómo !ª hubieran movido
todavía calientes de la tierra de donde fue- ranos a colonias establecidas en las menta- a compas10n las angustias del pobre clavel!
roo arrancados.
ñas. Los gastos de estas colonias corren a Pero en el mundo nadie más que las flores
Todas las noches absolutamente todas cargo de sociedades benéficas, y los ferro- conocen ese id ic m«, en quelaspalabra~son
viene la Cor&lt;1 al C;fé donde suele concu'. carriles del gobierno transportan gratis a exhalaciones d e perfume.
rrir. repartiendo gardenias automáticamen- los niños.
.
_
.
L~ rosa se entristeció mucho por la a ute a todos los parroquianos.
El e~colar su_eco d1sfrut~ de b~oos gratis senc1a de su ama_ote, y no quiso oi r más los
Cora es todavía una niña, de grándes Y méd&gt;eo, deoti~ta _Y oculista, . igualmente cuentos de! cefirillo mentiroso. ni le camaojos láo¡(uidos maravillosamente sombrea- de balde; por aoad1dura, los libros se les bao los t1b10s ra}OS de sol, aira cosa que
dos de pestañas negras; cuando se sonríe dan, oo_se_les venden. Los paseos:scolares melancolía. recordando a_quelfos otros felideja ver unos dientes menuditos. como toda no se hm1~an, con~o en otros pa1ses, a la ces que alumbraron su dicha. Pero a poco
ella: lleva el pequeño cuerpo arqueado, tar_de del_ ¡neves, SI?~ que duran a veces est~vo a~ompañada. La niña rubia plantó
flexible sostenido por dos pies "naooscomo qumce d1as A l~s omos de los pueblos _~e un ¡azm10 donde e l clavel vivía y la rosa se
de paloma; la piel es satinada. blanca, hue• les lleva a las cmd_a~es, y a los de las cm- co~solaba, conversando con su nuevo comle a carne de ángel si cabe; y dP- sus labios dades se les ?ace v1a¡ar por los pueblos.
panero.
frescos y medio entreabiertos por una eterE i:1 _Ias r~g1ones poco Pº?ladas, o d~ po- El pob~e clavel, en uo rincón del jardín
na sonrisa sopla uno c~mo perfume de vio- blac1on mas pobre que nc;a. el gobierno se marchitaba de dolor por la ausencia y
!etas.
ayuda al médico o le paga su sueldo com- el recuerdo más dulce se t rocaba punzador
-Ayer 1., compraste a la Miquelina- pleto La carrera de médico en Suecia al sentirse tao lejos c;le su adorada Los ra&lt;lice. ponié ndome una flor en el ojal-y 00 comprende once años de estudio.
yos de sol le parecían tristes destellos de
debía prenderte hoy con mis c laveles.
Después de leído esto le entran ganas a un cirio agonizante. Las horas y les días
-Bu"ºº· ... y qué!
uno de «hacerse e l sueco&gt;
pasaban. y ya el color había huído de sus
- iQ ué vamos a reñir!
pétalos, doblegándose su cor'Jla marchita.
Yo me sonrío de la amenaza y la veo
Un día (había de ser el último de su vida)
En París ha sido un éxito la última obra alejarse ondeando acompasadamente su
I}{j~\t©&gt;ffl @1® 1l!lllll (Clllfilv®Il
le trajo el airecillo una historia que le hizo
de Bernsteio titulada &lt;El Secreto&gt; y hay trajecito lila.
eSt remecer d e dolor Y celos, y doblando
que decir que en gran parte el triunfo se
Uoa noche llegó muy aprisa.
aun más s.i cabecita, e xpi ró enviando su
ha dtbido al talento de la conocida actriz
-Ahí va la mejor gardeni• !-exclama
Eran un clavel rojo como los labios de última esencia, como uo su~piro, a su adoMme. Simoo, en d p•pel importantísimo con una voz que parecía un gemido de una niña y u t•a rosa blanca como la nieve. rada.
de «Gabriela Jeaonelot&gt; la heroica del dra- esos que están aprendiendo a balbucear el Habían nacido en la misma maceta, y el priLa brisa se encargó de llevar a la rosa
ma. Es un carácter difícil en extremo, por dolor -Pero me das dos reales.
mer rayo de sol que recibieron, encendió aquel ú ltimo alien~o: mas la trist~za de la
la lucha de maldad que tiene lugar ea el
- Y para qué quieres tú dos reales?
el amor en sus frescas corolas. Ambcs que- rosa dur~ un ,ólo 1?sta nte. pues ¡unto c on
alma baja de aquella mujer, y por tal mo-Porque hoy es sábado, día ea que se va rlaroo admirados mutuamente al verse· él a el mensa¡e del monbuodo fué a ella tamt ivo se necesitaba una artista de talento su- de «juerga&gt; mi papá y si no llevo dos rea- ella tao hermosa y lo,aoa, ella a él ta~ele- biéo e? ala~ de la_ brisa el perfu,:nado hálipenor para encarnar el personaje. Toda su les más me castigan.
gante y a puesto .... ¿Habrá Que decir que _to del ¡azmrn vecrno que 1~ e~v1aba pr~sensibilidad, tocia su penetración. todo su
Aquellas palabras me revelaban un pre• se amaron en el instante en que se vieron? t~st ªs dulces de un amor 10c1tante y dehtaleoto. se ha puesto eu juego en esta obra. sentimiento de pena , me indignaron contra Estaban tan cerca entre sí. que cada vez .cioso.
revelan'1o en el curso d~ la misma con ar- aquel monstruo anónimo, que guardará de que la brisa los mecía. se besaban .... iqué
FERNANDO DE Z .-\ YAS.
te supremo, prcgresivo. irresistible. lento, fijo, sus iras y sus vejáme,:ies para esa ni- dulces deben ser los besos de las flores! Se
la maldad de un corazó n que sufre por la ña a quien se le exige hoy media peseta, vesa.bao embriagándose en perfumes suasola felicidad de una amiga suya, compa- y mañana, cuando esté ya crecida, hecha a bes y enloquecedores.
ñ era que fué de colegio -Wme.
las solicitaciones del deseo con las C3deras
Nunca falta bao temas a sus coloquios de

2:

~ Plateria "CHRISTOFLE",
Sola y

amplias y curvosas, con la garganta y el

~---•l!..J'-- amor
s,no hiuchados de juventud, repleta de
comprimido, ávida de entregarse a

o ..

UMATI

El Compuesto Vegetal de la
QSra. Lydia E. Pinkham

f m~

¡

LA FLORISTA

?e

�EL MUNDO ILUSTRADO

GOMEZ CARRILLO Y BENAVENTE

Cosas de los médicos

- . -..
_No sé en 9ué periódico sur~mencano ~e
leido:_ &lt;Enrique Gómez Carrillo _calumnia
a Jacmto Be~avente&gt;, con motlvu de la
obra &lt;La comida de las fieras&gt;.
E d
•· t
· f
•d bl 11
s e re,i~ encia . or~i
e
ega~óa
creer-pe_ro ni peosa_no s1qu1~ra-:-que. meL Ca~nllo ~~lumme nadie, si se llene
en. c~nsidera~i~n, ante todo, la cultu~a ex·
qu1s1ta del babi! cton1queur, reconoc1doen
et _mundo_ de las letr~s,. sobre todo en_ los
pa1ses lau~os, como unico. Es contrariando l_a propia vol':'ntad que se pued; ?ªr
cab1da a ~o publicado en aquel penodico.
Hemos leido, en todos sus te_mperament~s,
al célebre autor de &lt;Alma ¡aponesa&gt; sm
haber observado la mas tnvial nota que
pueda afoctar el concepto que se ha far~ado de la vida literaria como de la cienllfica.
.
.
.
&lt;G?mez Car:nllo ha sido mal mform~do,
ha dicho Jacmto Beoaveote;&gt;, Efectivamente no es otra cosa. Ha mformado lo
que ha sido como verdad; y los que conocen ne\ asunto hao leído y considerado
como una información afectada de fundamento y aun más de certidumbre.
¿Quién ha podido informarle tal? Nadie
sabe; es más, nadie desea saber. Gómez
Carrillo guarda y guardará silencio; é l sabrá ser leal; él asume y asumirá la respon·
sabilidad mor al.
Gómez Carrillo ha tratado de desvirtuar,
por causa de un informe mal adquirido, la
originalidad propia de Jacinto Beoaveote.
A nadie le es desconocida &lt;La comida
de las fieras&gt;, como a nadie le es extr&lt;1ño
&lt;Le repas du !ion» ( La comida del león)
de Cure!. No existe entre los dos títulos
simil itud alguna, ni si deseara el traductor
tomarse la libercad de traducirlo a su antojo. Cuanto al argumento de las dos obras
nadó. más diferencial. Basada está la primera en acontecimientos netamente de la
capital de la Península madre; y la segunda en una fábula que a nadie J., es ignora•
da, sobre todo el pasaje aquel, &lt;qui,. nominar leo ( por&lt;Jue yo me llamo el león).
No se necesitan conocimientos profundos de literatura para comprender la diferencia en asuntos esenciales y de fondo de
las dos obras como la de los dos a utores;
pero ni a nadie, que haya escarbado una
biblioteca, pase por ignorancia la existencia d e las dos comedias. Salve, vamos a l
decir, a un amnésico.
La Sociedad rle Autores franceses como
la de españoles sabe y comprende i. o riginalidad de &lt;La comida de las fieras&gt; que
G5mez Carrillo quiere arrebatar a Beoavente por un mal informe ¡;ublicado de
bu~na fe. A estds Sociedades corresponde
el deber, aún más, la oblig&lt;1ción de poner
fin a tal asunto por ser ellos las autoridades sobresalientes para un fallo de esta
naturaleza y responsabilidad,
Los que medio hemos traficado en el
campo literario; los que conocemos las dos
obras, !a de Cure! como la de Beoaveote,
podemos decir - sin interés alguoo-que
ti&lt;oto el periódico que ha presentado a
Enrique Gómez Carrillo como calumniador de Beoaveote, como el mismo Gómez
Carrillo, trafican por un· camino incierto.
E s lástima que ~crit:ires del rango de
Gómez Carrillo tratc,o de desrntnrizar los
conceptos de ¡.,. prensa española, emitidos
ya ea el universo.
H~y más que ouoca la admiración por
Beoaveote es .1uyor. El defieod, su, propiedades adquiridas y traspasadas legalmente por su talento y su conciencia El
mundo !iteró.ria lo comprende y lo r"cooo-

Cierto a.ctor inglés se puso enfermo, lo
que sucede a todos los mortales, llamó al
médico, le ,ece:ó una pósima y dijo que no
la tomaba. El médico ingenioso, interesado
1
·
· d ¡ , ·
h.
en vencer a res1stenc1a e com1co, izo
que ésta le fuera servido en una copa, en
la cual tenía que beber un veneno.
Llegó el momento culminante. Después
de uoa magnífica tirada de versos, el actor
se acercó la copa a los labios, aspirando la
fétida emanación de una droga. Vaciló e l
actor un instante, pero no había tiempo que
perder, La propiedad escénica exigía apurar hasta la última gota del apestoso líquido .... Cerró los ojos y bebió el brebaje...
El doctor soltó una carcajada entre hastidores, a la que respondió el actor sordame t .
~¡~e vengaré!
Y, en efecto, se vengó. El actor muna
años después, sin que el médico pudiera
cobrarle sus honorarios.

.ª

ª

DBSCONFIARSB

EUSEBIO GAYOSSO
MARISCALA 3.

Recaudación de Panteones, Cajas Mortuorias,
Servicio Fúnebre por Ferrocarril.
TELEFON0S: ERICSS0N, 836.
MEXICANA, 1006.

L.-============~·

Año XX.- Tomo 1.

México, Junio 1&lt;.&gt; de 1913.

Número 22.

MEXICO PINTORESCO

•

DE LAS FALSIFICACIONES É IM ITACIONBS

Exigir la

-··-··-

Firma:

Inofensivo y de nna Pore1a absoluta
CURACION
RADICAL
y RÁPIDA
(Sin Copaiba - ni Inyecciones)

de los Flujos Recientes ó Persistentes

--~
--~
el ~
. Cada
lleva
cápsuia de este Modelo nombre: MlDY
PARIS, 8, Roe YIYienoa J en 1oa1· 1as rarmam1.

Hlliltllf del TOCAUO
t.. 011•lld1dH antta,ptlci•~
cleter1tvaa y olo•itrl.r:•nt.eaqu,
bao mere,!ido al

Coa1tar Sapon1n8

LB Beut

adml1!6n et\ loe Boeplta~..,.
de Parta. 9lllpllcan la bo¡a d4
••• produoto para todo, loa u101
del tocador : Cuidadoa de •~
80&lt;.11 á qua purifica, de loa
Cabello• cuya calda detiene
Loolone■ de laa Crlae, Clli,
IQ

Jadoe

lntl:.a.o■,

et,,

ce así.
••oonf1•r••
"• l«• r•IH,ltoaolMM
Ea a lgunas de sus obr-t, Beoaveote lle11':N LA.a ~AJIIMAc•••·
ga a compararse con Maett!rliok que es
'-P■INiGui•nhelm
8alaraaqu,
1
hoy, en el mundo del teatro. la más noble
Á.partado Mlí. M4:doa,
y eficaz expr.,sión de la vida.
Pero si no ba,tarao tod ,s estas cooside- _ _ __
1

Agencia de Inhumaciones

Registrado como artículo de segunda clase er, 3 de Noviembre de 1894, - Impreso en papel de las Fábricas de San Rafael

•

'

~-=====:-:-:

racione; podemo, decir que Cure! jamás
produjo una sola obra p •ra el teatro francé, como &lt;Nido aj&lt;'oo:&gt;. Cure l poárí, eavidiar al comediógrafo más autorizado,
hoy por hoy, de la escena española.
EDMUNDO DE FRANCESCO.

Ea el Japón hay uail nueva moda que
consiste ~o coger gu,auos de luz y gudrdarlos en una j n1la para cuando hay convidados A la 11.,garia de é,tos sueltan los
gusanos en el jardín produciendo un t:fecto
decorativo b astdate origi nal.

A

nullstros LllGtorlls de
s L, pt
\J

an

\J

UIS

\J

oOSÍ

El Agente exclusivo de
nuestros semanarios "El
Mundo Ilustrado" y "La
Semana l lustrada'' en esa
Ciudad, es el Sr. Manuel
Sancho, con domicilio en
la 1'!- calle de Juárez N &lt;.&gt; 6.

"El Pocito" cerca del Sant1,1ario de Ocotlán, Tlaxcala.

Fot. Kahlo.

�tidores y el rumor armónico de las cascadas. Encantó
las umbrías llenas de secretos de los artísticos bosque·
EL MUN DO ILUSTRA.DO
cilios, coo el milagro de la perspectiva ÁJlfioita, por me·
dio de la amplia a lameda donde la vi,t'll se prolonga so·
SEMANARIO DE ACTUALIDADES, ARTE Y LITERATURA.
bre una alfombra de agua inmensa, para ir a perderse
en loutanaozas marinas. El supremo artista sembró con
estos variados prodigios las moradas regias de Versai·
DIRECTOR PROPIETARIO
lles y Triaooo, de Chantilly y St. Claud, de Saint. Ger·
man, etc., prepara.oda así las decoraciones para el esce·
LIC. ERNESTO CHAVERO.
nario del siglo XVIII cuya rosada aurora le sirvió de
mortaja. Murió en 1700.
De otra manera, a vivir má5 sobre esa tierra que de·
OFICINAS:
coró exquisitamente, hubiera visto la enorme influencia
de su .arte brillante de originalidad y finura. Esas pas·
3• Callé de la· Rinconada de Sao Diego No. 41.
toras que huellan con el tacón rojo alfombras de grama
Teléfooos:-Mexicaoa, 20-85 Neri
al parecer recortadas en una fábrica de tapicería, sobre
Ericssoo, 14-51
las telas de Watteau; esos bellos paisajes envueltos en
Apartado Postal 149.- México, D. F.
la clara luz que se desvanece gradualment" en las man·
sas lejanías de los cuadros de Fragonard; esas regula·
res froodazooes a cuya sombra muestran su gracia las
PRECIOS DE SUBSCRIPCION MENSUAL:
figuras pastorales de Greuze, todos esos elementos de·
En la C iudad ............................ $ 1.00
corativos que aprovecharon ventajosamente los mejores
(pagadero por adelantado.)
pintores del siglo XVIII, proclaman el grao talento y el
En los Estados ......... ................... $ 1.25
extraordinario gusto del poet'L de los jardines. Sin con·
(pagadero por trimestre adelantado.)
tar que sin é l, sin la realización de su obra delicada y
En el Extranjero ......... ·................. $ 2.00
brillante, disminuirían quizás los esplendores en que vi·
( pagadero por semestre adelantado.)
vieron La Valliére y la Mootespan, la Pompadour y la
Dubarry. Esas preciosas figuras de porcelana, tan finas
NUMEROS SUELTOS:
y tao exquisitas; esas últimas flores de lis que adornaron
el manto de la realeza tan locamente, perderían algo
En la Capital . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . $ 0.30
de su esmalte y de su perfume, si se las sacara de los
En ·1os Estados ............. .. ................ 0.35
c uadros en que las contempla la historia, de los tersos
En el Extranjero ............... .. ......... .. 0.50
jardines de Le Notre, por cuyos senderos siguen derraAtrasados .................................. 0.50
mando las risas de sus am-Jres y las lágrimas de su me·
Para la publicación de avisos en este periódico, diri- lancolía. Tampoco Maria Aotoniet«, la de los días ale·
girse a B. &amp; G. Goetschel, Avenida 16 de Septiembre, g res, se nos aparecería con los prestigios de Cloé y ar·
16. Sus agentes en Europa, la Societé Mutuelle de Pu· mooiosa como una rima de Tibulo, en los boscajes de
blicité, 14 rue de Rougement, (9 e).
Triaooo.
Por eso la culta Francia ha honrado con un bello mo·
NO SE DEVUELVEN ORIGINALES.
aumento la memoria de su grao jardinero. De hoy en
adelante presidirá desde los jardines histó ricos de Las
Tullerías, la fiesta renovada de las primaveras. Las ro·
sas serán sus sacerdotisas y sus custodios. Año por año
levantarán sus turíbulos en torno del Dios vegetal, que
tal vez sentirá ascender pur su tronco marmóreo, la
fresca savia de los abriles y de i!.S mayos, acumulados
en su risueña inmortalidad de dios Término.
Un cablegrama de estos últimos días, refiere cómo ha
Quien pudiera dejar tras de sí, un recuerdo tao gracelebrado la Ciudad Luz el tercer centenario del oaci· to y tao bello como el del insigne Le Notre. Es la más
miento de Andrés Le Notre, el jardinero ilustre de Luis perfumada inmortalidad que conozco.
XIV. Dice que se le erigió un monumento en el jardín
del palacio de las Tullerías, en cuya inauguración pro·
n unció un discurso, seguramente florido, Maurice Ba·
rrés, el exquisito artista de «El Jardín de Berenice.&gt;
DIRECTORIO

El jardinero Le Notre

ARCADES AMIIO.

La noticia es simpática y merece el homenaje de un
comentario cordial. El recuerdo amable de Le Notre,
es digno de vivir marmorizado en medio de los jardines
que enr iqueció con tao regia opulencia, con un gusto
refinado y sutil, con un arte delicioso y encantador. S u
memoria, dulce y sonriente, se sentirá fortalecida, entre
los inciensos de l&gt;s flores y el canto de los pájaros. Cabe la sombra glauca de los bosquecillos que se copian
en las pupilas extáticas de las fuentes, le parecerá más
ligero el fardo insi¡¡ne de la gloria. Es un inmortal cu·
ya vida terrestre sólo despierta sentimientos plácidos y
risueños, engastados en una admiración pura y que no
a medr enta. Y este es, sin duda, e l mejor premio que
prefiere, ya que cuando vivió, desdeñó los gules y los
azures de los blasones.-&lt;Poned en mi escudo-dijo al
Rey- Sol que pretendía conferirle títulos de noblezatres caracoles con una col por cimera&gt;. Tenía razón.
No hay gules como lo" de las rosas que sueñan bajo el
azul heráldico de una mañana . de Mayo. Y él las amó
extraordinariamente, como amante y como artista. Era
preciso que naciera en el mes florido, para que esa~
buenas criaturas de Dios en plena hermosura y pródigas
de su eterna juventud llegaran a tiempo a la fiesta del
aniversario y desempeñaran la má5 bella parte del pro·
grama en loor de aquel que supo darles trato eminente
en los jardines principescos de Versailles. Por eso las
rosas de Mayo cubrieron ahora el altar de Le Notre y
glorificaron su dulce memoria, en un culto de reminiscencias paganas, levantando sus turíbul.os en torno del
pacífico dios vegetal.
Le Notre fué un revolucionario genial de campiñas y
praderas. Fué el Euclides de los jardines y de los par·
ques. Poseía el número y la geometría para normalizar
y ordenar el desarrollo anárquico de la ciega vegetación que se produce libremente sin obedecer a otra re·
gla que a l calor de la tierra y a la caricia fecunda de
la lluvia y el sol. Pero Ee necesitaba un país como Frao·
cía, par a que el talento de Le Notre pudiera manife5•
tarse. Y un protector espléndido como Fouquet, para
hacerlo que transformara los desiertos en oasis y los jar·
dices en trasuntos de los Campos Elíseos. Gracias al
doble beneficio de la riqueza y del poder real, por
primera vez embellecieron los jardines, las grutas, los
pórticos, los rocallos y los laberintos. Las verdes ca·
belleras d~ los árboles se tendían sumisas a las tije·
ras del jardinero que las recortaba a su capricho.
Las rocas amontonadas artificialmente fingían desfila·
deros minúsculos en cuyas oquedades ondulaban flores
exóticas. La generación divina de las estatuas se mul·
tiplicaba ilustremente, haciendo resplandecer las blan·
curas del mármol eu la profundidad di! los aliñados fo·
llajes. A !a belleza de los parterres, supo Le Notre in·
fundir un temblor de vida con la palpitación de los sur~

•

El Reino del Amor
l.

Era una espléndida mujer, linda, delicada, con yo no
sé qué en toda su persona que me dió la sensación de
una de aquellas bellezas de los trópicos que yo tanto he
admirado.
Y además, sus ojos, unos ojos negros, grandes y rasga•
dos no pude en un priociRio caer a que otros ojos me
r ecordaron; porque aquellos eran ojos amigos, acaso tao
amigos que yo no debiera haberlos nunca olvidado.
Pasaba yo junto a ella, por no estoy seguro que calle
de Madrid, y como la gracia del cuerpo me había cau•
tivado, quise saber hasta qué punto la belleza del rostro la acompañaba; y no bien le hube dirigido la mira·
da, algo, algo, lo repito, en aquella car;,., los ojos más
que nada, removieron en mí ciertos recuerdos que no
podría decir si eran de ayer o eran de una época Jeja·
na. Tal imprecisión había en ellos o tal coojusióo se
había operado a fuerza de haber ido amontonando re•
membranzas.
Seguí andando y más de uua vez volví la cabeza para confirmarme .... de que me era imposible dar con la
persona, si no e r« ella misma, que esta otra persona me
recordaba.
Cuando atravesé la Puerta del Sol, camino de la ca·
lle del Arenal, fué la última vez que torné a mirarla, y
llegado a mi alnjamiento penetré en él, pensando que
seguramente se trataba de una deliciosa madrileña a la
que, por mi larga ausencia de la corte, difícilmente po·
día haber visto en parte alguna, pues en aquel supuesto
y dada su excesiva juventud, no era fácil que hubiese
llegado a las lejanas tierras de que yo procedía.
Y todo quedó aquí, en aquel día.
Al despertarme al siguiente, el 1"amarero dPI hote l me
entregó un sobre, que, abierto, contenía esta misteriosa
misiva:
&lt;Le he comprendido ayer perfectamente, es usted un
olvidadizo, no pudo recordarme; y sin embargo, no una,
sino cien veces, esos mismos ojos que ayer me miraban
dudosos, parecían, aún hace meses, devorarme .... Inú·
til, no se acuerda usted. Por si desea intentarlo, y que
le ayude, de tres a cinco pase usteá por frente al nú·
mer9 ...... de la calle de Zu rbaoo, y quien sabe, acaso

le sea posible recobrar la memoria. ¿O es que ado me
guarda asted rencor?
C. V.&gt;
No había manera de dudarlo: la esquela procedía de
la gentil mujercita que yo había encontrado la víspera,
que me había visto entrar en el hotel y que a él le ha·
bía dirigido la carta. Pero ¿quién tra y de dóLde a mí
me era conocida?
Se me ocurrió que habría sido una falta de galante·
ría peor que lo de no acudir a la cita acudir a ella, pa•
ra decirla: &lt;ya ve usted, tan poca impresión me produ·
jo su belleza, que ni uoa idea remota de donde la pude
ver por primera vez tengo al presente&gt;.
: ·No, o yo recordaba o renunciaba al placer de verla.
¡Y era necesaria abnegación para tal renunciamiento!
Pero quiso la suerte que no fuese preciso poner a
prueba· mi tenacidad, pues aquel mismo dla otro en•
cueotro afortunado vino « despejar la calígine que a mi
memoria envolvía.
Un amigo cubano con quien tropecé en un café fué
·et que entre otras nuevas me comunicó en esta forma la
p«ra m{ más interesante.
-1Sabes también a quién he visto aquí ? A aquella
chiquita que tanto te gustaba; a Coochita Valero, de cu·
yos ojos .. . .. .
-No hables más .... ¡Esos, esos eran los ·ojos que
«yer tarde vi! ¿y es posible que los hubiese olvidado?
I I.

Mi extrañeza tenia fundamento, porque hubo un tiempo, muy próximo ciertamente, en que yo estuve a punto
de enamorarme de Coochita Valero, no ya porque su
belleza fuera mucha y bastante para ello, sino porque
además algo ocurrió entre nosotros la única vez que ha·
blamos que me predispuso a un amor !lº el que eoteo·
dí que tenía yo suficiente adelantado en el camino de la
correspondencia.
Pero mi inmediato regreso a España dejó en proyec·
to aquel nuevo capítulo de mi novela erótica seotimeo·
tal, que poco a poco fuí transponiendo los límites mis·
mos del recuerdo para estacionarse más allá de la me·
moria en un nimbo de vaguedad, que es de donde a
veces desciende a l cor;,.zóo del hombre la angustiosa
dulzura de una inexplicable melancolía.
Más un sentimiento de orgullo, uno de esos arranques
de vanidad, que la simpatla que Conchita me inspiraba,
con ser mucha. me decidieron a acudir a la cita que la
ingéoua me daba, porque para mí no había duda, la po·
brecita estaba enamorada, y si su embarada confidencia
en la Habana indicios me dió de ello, la carta de ahora
era una prueba irr ~fu table.
Conozco pocas cosas más estúpidas que la actitud del
hombre en esos lances, en que seguro de su triunfo,
tratando de ser galante y hasta tieruo, tal es su preocu ·
pacióo de parecerlo, que dificil mente puede ocultar con
una hipócrita modestia la exacerbación de su orgullo de
macho solicitado.
No olvidé el menor detalle en mi tocado; el espejo me
confirmó que estaba &lt;irresistible&gt;, y yo que no suponía
tampoco encontrar una mayor resistencia, a la hora
oportuna me encaminé hacia la calle de Sursano, hil·
vacando el discurso que había de acabar la obra de se·
duccióo.
Eran más de las cuatro, pero todavía no las cinco.
cuando de la calle de Génova a la de Doña B lanca de
Navarra, por la de Zurbaoo, había yo dado por lo me·
nos dos paseos.
En el tercero, al pasar por frente al número que me
fué señalado, en uno de los balcones del principal ví
aparecer a mi cubaoita, hacer una bolita con un papel
que llevaba en la mano, echar luego la bolita a la calle
y desaparecer en seguida con la mayor naturalidad, no
sin antes haberse convencido de que yo estaba siguien·
do con la vista todos sus movimientos.
Como aquel papelito estrujado no podía ser más que
una misiva para mí. acerquéme con disimulo y disimuladamente también me bajé y lo rec:&gt;gí del suelo.
«Pensaba que me hubiera ~ido posible salir, pero no
ha sido así. Tenga usted paciencia: le recompensaré con
creces.&gt;

SPORT.-Team de baseball "Agricultura,'' vencedcr del "Marte" en el juego del domin
en terrenos del primero.
Al siguiente día amanecí con esa dicha interior del
hombre que aguarda una gran ventura. La alegría de
vivir, yo no la he gozado como en aquellas horas de dul·
ce esperar, de ese esperar sin impaciencias d , quien "s·
tá segtfro de que h~cia é l avanza la felicidad.
As{ transcurrió aquel día para mí; así pasó el otro.
Al tercero, de aquella beatitud en que yo me hallaba,
vino a arrancarme una nueva esquela, en que Coochita
me decía:
&lt;Tampoco esta vez ha querido mi suerte que mis ao·
helos se realizasen.
&lt;El mismo día en que le escribí recibimos un cable
de la Habana anunciándonos u1:1a grao desgracia, !agra·'
ve enformedad de mi hermana Aogelita, y hoy desde
Santander, momentos antes de embarcar, le escribo a
usted, para decirle adiós, y que si en su corazón existe
algo de lo mucho que en el mío hay, conserve, como yo
conservo íntegras. todas mis esperanzas&gt;.

c. v.

Por segunda vez se frustraba aquel idilio que con tan
buenos auspicios naciera y con mejores todavía indicaba todo que iba a reanudarse.
Pero esta vez, yo estaba enamorado de Conchita.
Ya no fué una vaga melancolía lo que ahora me pro·
dujo su ausencia; fué verdadera tristeza, que durante
mucho tiempo aun me perseguía, con esa tenacidad, y
tao intensa, que me hizo penSd.r más de una vez que mi
mal sólo hallaría remedio yendo tras ella aunque fuera
al fin del mundo.
Tanto me encariñé con esta idea, que un día al cabo
me decidí a llevarla a la práctica y me marché a Cuba.

....

lV

c. v.

A mi decepción primera, a mi casi despecho, sucedió
la más alentadora de las confianzas.
Esto es hecho, me dije.
Y continué mi camino hacia la calle del Barquillo,
p•nsando de qué modo, cuando se le antoja, viene a
vernos la fortuna.
I II

Aquellas horas, las que transcurrieron desde la cita
frustrada hasta que de nuevo volví a saber de ella, sirvier~o para reintegrarme en mi verdadero sn y estado,
y de¡é de ocuparme de mí para pensar en la dulce cric·
llita, con toda esa ternura, con toda· esa gratitud que su
espontaneidad, su sinceridad, su ingenuidad merecían
por parte del hombre que, era cierifsio10, no se conside·
raba con mérito:: bastantes para aspjrH a la conquista
de tao admirable criatura.
.,
Tales ideas crearon e11 mí yo no sé. si ficticio o real,
un estado que era si no el del mismo ec¡amoramieoto,
cosa a él muy cercana.
Pasé la noche pensando en Coochita y el sueño me
sob~ecogió pronunciando su nombre, mientras mi imaginación se recreaba en evocar la belleza espléndida de
aquel cuerpo ideal, dechado de perfecciones.

'

¿Pódría asegurar que los tres meses que t-o Cuba pa·
sé amando y siendo amado de Coochita fueron de abso·
!uta felicidad?
No me acuerdo.
Lo que sí tengo bien pre~enle es que cuando otro va·
por me reintegraba a España tuve más de una vez oca·
sióµ de pensar que «había sido aquella mucha aventura
para tan poc« pasión&gt;.
Aquel amor que en mi corazón había prendido artificialmente estaba condenado a morir al hallarme en con·
tacto de la realidad ; y así ocurrió.
1Pero es que, a !ir: de cuentas, no es esa la suerte de
todos los amores?
Nacer, crecer, dar su fruto de goces y morir ....
JY felices aquellos en que la muerte es rápida y oportuoal
TOMAS OHTS HAMOS.

Mi vida fué un fracaso
De mi propio albedrío. . . . . .
,
Varias manos mundanas me ofrecieron. uu vaso
D.e amor, que_yo orgulloso desprecié por el mío.
Mala o buena, a la gente
~o le doy importancia,
Y sin contar a nadie lo que ninguno siente
Me envuelvo en los harapos de ¡ni propia arrogancia.

¿Para qué unir mi vida
A la de los mortales,
S i soy bastante altivo para curar mi herida
Con la sal de los siete pecados capitales?
¿Para qué, si ha notado
Mi ánima siempre buena,
Que nunca falta un Judas hipócrita y malvado
Que nos venda por treinta monedas en la cena?
Cootíouamente solo
Me consuelo yo mismo,
Y en los santos altares en que al dolor inmolo
Mi llanto es el incienso de mi propio egoísmo.
4
¡juventud! eres vana
Expresión de mi empeño,
Yo seré cuando viejo lo que hoy en mi mañana,
Y se me irá la vida soñando que es no sueño.
Sólo así estoy tranquilo,
Y al hundirme en la sombra en que desde hoy me pierdo,
No dejaré ni el rastro que al buscar un asilo
.
Va dejando en las almas el paso de un recuerdo.
ULYSES CÉSAR SILVA.

AMOROSA
Especial para «El Mundo llustrado&gt;.
I
Feliz .... enamorada, te escribo, dueño mío, para de·
cir que te amo; para decir que el frío que lleva anterior carta es fuego aún más ardiente que el que a mi
pecho mata.
Te escribo, dueño mío; el alma se desata cual nube
tempestuosa, la pluma me maltrata cu;il rayo .... y fue•
go ardiente, al escribirte, manda ccm el papel mi mente.
El fuego que tao sólo mi enardecida frente, en su
éxta~is prof?odo, por tí, mi_ bien, lo siente; es fuego que
da vida al tiempo, que a m1 pluma la torna entumecida;
es fuego que te dice que mi alma nunca olvida, que
cerca de tí goza; que lejos y aun dormida de amor en
el exceso te manda como ahora en un suspiro., .... un
beso.
II
.
No hay canto que describa mi amor y mi embeleso;
te mando en esta carta con el eterno beso, mi alma, mi
ternura y en cambio tu recuerdo disipe mi amargura.
No_ tem~ el olvido,_quieo ama con dulzura, quien
ama 1deahzaodo, ¿olvida por ventura ? . . .. ¡Jamás!. ...
un pensamiento en cambio sólo pido de tí en este momento,
Termino de e5cribirte y ¿sabes Jo que siento? ....
que mi alma a li ha volado y un hondo sufrimiento
se queda en el vacío que espera la llegada de tu al•
ma, dueño mío. Escríbeme, y que vengan cual go·
tas de rocío a refrescar mi mente, tus letras, dueño
mío .... Escríbeme, esperarme, no puedo ya con calma, y mándame cual mando en un suspiro ¡un bEa·
,sol. ... y en ese beso .... ¡tu alma!
CLOTILDE VILLEGAS LEAL.

Casas, el terrible capitán del &lt;Agricultura~ a
..¡uien se debió el triunfo.

�{[

Altar mav,cir d el templo d e .San Francis-:o Acate
- pee, (Cholnla)
• Acatepec. (Cbolula.)
'forre y campanar·io d el templo de Sao Franci•co

Fol. Kahlo.

Fot, lühln,

�Despertad! ya principia en la floresta
Una suntuosa y animada fiesta
Primaveral: los campos de esmeralda
Lucen penachos de nevadas gemas.
Y el Orto, matizado de oro y gualda,
Esparce por los bosques sus diademas!
Oíd! s9n los jilgueros y clarines
Que cantan a la Musa de las flores,
Y llevan de la tierra a los confines
Un•efiuvio de ensueños y de amores!
Despertad. oh Poetas!
Pulsad la lira! conmoved las almas '
Ya os ofrece Natura sus violetas,
Grutas de encantos os darán su sombra,
Y los musgos que brotan de sus grietas,
Os servirán de a lfombra
Recamada de mirtos y de palmas!
Sorbed aquí la inspiracióa helena;
Que os bese el aura leda y gemidora,
Y al fulgor purpurino de la aurora,
Cantad al Losque y olvidad la pena!

Con vuelos triunfadores,
Surcando van la sideral esfera,
- Y trinan su canción de Primavera,
Con entusiasmo ardiente que convida...
Todo es placer y juventud y vida!

'
¡Oh, que bella mansión donde se goza
De las delicias de la dulce calma,
Donde tranquilo el corazón reposa,
Se adivina al Creador en cada cosa,
Se ama la vida y se engrandece el alma!
Caminante de espíritu abatido
Por la lucha cruel de la existencia,
Olvida tu dolencia,
Y tntre efluvios salvajes confundido,
Al ver al astro rey que te ilumina
Como ig.niscente floración divina,
Ven del bosque al recinto sosegado,
Y en él escucharás emocionado
El canto misterioso de la tierra;
Es el poema que Natura encieua:
El Himno consagrado
Al Autor de los gérmtnes fecundos
Que alimentan la vida de los mundos!
ENRIQUE C. OLIVERA.

o oo

Oís?... es una tierna sinfonía
De fulgores, de trinos y de aromas:
Bandadas de palomas
(Jue prenden a las brisas sus arrullo;s
Maripos'\S que rasgan sus capullos,
Azucenas que viercen ambrosía,
La púrpura sangrando los rosales,
E incendios, crepitantes de armonía,
(Jue tiñen de rubor los manantiales!
La araña-la selvática hechiceraColoca sus telares
Pendientes del madroño y la morera;
Y cuelgan de los robles seculares
-Custodios del recintoHicos panales de jugosas mieles,
Más dulces que las uvas de Corynto,
Que se antojau fantásticos joyeles!
Qué bello es ~nntemplar, bajo la fronda
De la encorvada eucina,
·
El temblor de la gota cristalina,
Diáfana cual brillante de Golconda '
Surge un rayo de luz,
La hiere bruscamente en el espacio,
Y es un fluido topacio,
·
O una perla de Ormuz !
Mirad el pastorcillo que indolente
Va lanzando guijarros con la "honda;"
Que busca el lecho de la clara fuente,
Y viene a descansar bajo la fronda
Del sauce de esmeralda,
Y al recostarse en la tendida falda,
Hace vibrar su flauta dulcemente!
Entre tanto ya trepan por las peñas,
Ya saltan µor los riscos y las breñas
Sus corderos de alburas de la· nieve,
O bajan en tropel por la ll•nura,
Y semejan un lago de verdura,
Copos de espuma que la brisa mueve!
Las ninfas danzan en alegre coro,
Cual corolas de pétalos de oro
Que vagan por el aire,
Al impulso de manos misteriosas,
Y detienen su vuelo con donaire
Para libar el néctar de las rosas!
El zafir inviolable de los cielos
Ha quitado a los nidos sus polluelos;
Pechirrojos, turpiales, ruiseñores ...

~====
- ========

Mi amada es blanca y rubia,
mi amada es rubia y blanca
como una eucaristía de purificaciones,
como una margarita de amor y de esperanza,
que sueña con los beso'l de las estrellas rubias,
de las estrellas rojas y de las lunas pálidas.
Tiene algo de Francesca doliente y sensitiva,
con algo de la Ofelia sentimental y casta;
sonríe con la risa de las sonrisas hondas,
y llora con e l llanto de las tristezas trágica5.
Las ro~as de la tarde, meciendo sus corolas,
derraman los perfumes mientras mi amada pasa ;
y los claveles rojos y azules campanillas
le envían en su aroma besos de luz lejana,
para la nieve- rosa de sus mejillas tersas, ·
para su frente pálida . .... .
Cuando su mente agitan las vagas impaciencias
de una ilusión truncada,
se acoge en el regazo de sus divagaciones
y tiembla como un lirio .... Suspiros y plegarias
palpitan en sus labios; y en ronda silenciosa
las líricas visiones del heroísmo pasan
por la celeste cumbre de sus sue-ños de gloria,
por el celeste imperio de sus gloriosas ansias.
De nuevo se re~nima su espíritu a la vida,
y tórnanse caricias sus cálidas miras .... . .
¡Ah, las penumbras suaves de sus pupilas negras!
¡Ah, las miradas tiernas .... 1 1Ah, las ardientes llamas
de sus pupilas dulces
que saben de las cosas sublimes e ignoradas!
Con el celeste hechizo de sns divinos ojos
omite las palabras;
y en líricos conjuros de amor y de ventura
penetran sus miradas
en la región más honda del pecho del creyente,
en la región del alma,
hablando de placeres y glorias no vividas,
hablando de no halladas
sublimes embriagueces
y de ilusiones raudas ...... !
¡Oh, amada de mis sueños!
¡Cuán bella estás! ¡Cuán blanca!
¡La rubia cabellera
sobre tu frente pálida
y tus pupilas negras.
clavadas en mi alma .... !
Corónenme las flores
de tus ardientes gra::ias,
mientras la luna brilla
y las estrellas pasan
bañando tus cabellos
de luz riente y clara,
soñando con tus besos,
soñando con tus manos tan finas y tao blancas.

Para el espíritu de María Te·
resa Contreras.-Devotamente.
¡Aun canta tu juventud dentro de mi corazón! iAun
están en mi alma tus últimas miradas y brillan en el fondo de ella como gotas de agua bendita!
Canta aun en mi corazón tu juventud, tu juventud, tu
santa y noble, radiante e inmaculada ju~entud que ~ué
alondra mañanera que pasara como el s1~00 de una 1lu·
sión bajo los cielos infinitamente azules.
Fué tu juventud, oh, amiga mía, un surtidor de agua
clara y murmuradora que de pronto se agotara.
Fué tu juventud como una estrella matutina que se
apagara en una noche clara de plenilunio.
Fué tu juventud botón de rosa que se abriera al rayo
de la luna, y se marchitara en una triste noche para no
ver ya la luz del claro día ..... .
Fué tu juventud una ola de mar que viniera cantando
la esperanza, y al llegar a la ¡:laya se deshiciera en leve
espuma que llevara su murmulJo hasta el infinito ....
Fué tu juventud blanca gaviota que 0xtendiera, con
los ojos siempre puestos en el cielo, sus a las sobre Jcs
mares, sobre los tristes y azules mares.
Fué tu juventud, tu amada juventud, una esperanza
mutilada.
Fué como lámpara de un altar que se consumiera
cuando solo iba a hacer el milagro, y dejara un punto de
luz en las sombras.
Fué como una tórtola que de pronto cegara; fué como
una sonrisa que se extinguiera, como un inmenso amor
que se muriera. en plena primavera; como una lágrima
que se evaporara; como un suspiro que se perdiera, com'l una nota que vibrara suavemente, como el toque de
una campana que se perdiera en las campiñas, como
una pleguia no acabada, como una ilusión deshecha,

Adóraose en el triunfo de. las constelaciones
de las sublimes horas de las esencias vagas,
de las palabras dulces ·
que vibran en el alma,
de todos los amores,
de todas las ternuras, de todo lo que exalta,
de todo Jo q Je huye,
de todo Jo que pasa ....
¡Oh, amada de missueñ0s!
¡Cuán bella estás! ¡Cuán blanca!
JUAN

J. GEADA.

Mueve la mariposa en paralelo
Giro sus alas de satín, y sola
Va en el aire estival como amapola
Que se tronchó en la plaot~ y alzó el vuelo.
Son dos pétalos de oro y terciopelo
Que la lumbre de Febo tornasola,
Y van cual vela diminuta en h ola
Profnndamente azul del vasto cielo.
Es un suspiro hecho color. Saludo
Primaveral que flota en los risueños
Parques, como una dalia al sol abierta:
La sonrisa con alas que del mudo
Misterioso país de los ensueños
Nos manda la amorosa madre mnuta.
MARA VELO.
Coyoacáo, MaJo r9r3.

Alma mía ....
Para «El Munio I111strado&gt;.
Noche lóbrega y sombría . ...
llora el viento en los cristales su doliente sinfonía
y en mi espíritu suspiran los Recuerdos, su canción.
Evoquemos la dulzura de las horas que pasaron
y al marcharse, nos dejaron
su fragancia sobre el muerto corazón ....
o o o
Si el rosal de las caricias en tus labios no florece
y tu vida se parece
a un jardín donde el Invierno no dejara ni una flor.
Alma mía, ¿por qué evocas
el recuerdo de las locas
turbulencias del Amor ?

Nuevo estandarte del Colegio Salesiano, bendito
el domingo pasado.

CRYSANTHEME.
A la memoria de la

bella señorita

María Teresa Contreras
Para la estimabilísima Señora
Carmen Elizondo Vda. de Con·
treras, respetuosamente.
Te fuiste, como todo lo que un día
nos da el consuelo de íntimos dolores;
como una dulce y suave melodía
que nos brindan los pájaros cantores.

•

Te fuiste, como tierna poesía,
como se van. los débiles rumores
que el prado pueblan al morir el día;
como se va el perfum~ de las flores .. ~ ..
As! te fuiste, oh virgen hechicera,
cuana"o la encantadora Primavera
envidiaba tu vida transitorir. .....
Y0 hoy que «una estrella más hay en el cielo,&gt;
su lu z enciende tu inmortal memoria
¡ay! entre sombras de indecible duelo ....
JUAN CASTRO.

01&gt;

?LJ

como una flor cortada del rosal en pleno florecimiento,
como una puesta de sol tornada en noche, en noche infinitamente triste y amarga ....
Por eso, amiga mía, aún tu juventud canta y ):¡ril)a en
mi corazón, y tu recuerdo está en el fondo de m1 me·
moria como una estrella en el fondo de un lago tran·
quilo; porque tu juventud la siento y la veo en la flor
que se abre, en la estrella que cintila, en la fuente qu_e
canta y suspira, en la plegaria que asciende, en el ave
que pasa, en la esquila que llama a oraciones, en la ho•
ja que cae, en las auroras y_ en los crep~s~ulos, y e!'
todas partes, porque tu espíntu, ese tu esp1ntu está diluido en todo mi ensueño, y por eso pienso en tí y me
extasío en la contemplación de las tristezas que dejaste, porque fuiste mi mejor cariño, mi amistad m~s cordial y más noble, mi consuelo más suave, y siempre
encendiste en mis dolores la esp~raoza y la resignación.
.
Desde aquí, desde el fondo de· la vida de la que ape·
nas te asomaste al obscuro abismo, de la triste vida por
donde pasaste regando las azucenas de tus encantos y
de tus misericordias, levanto los brazos en las sombras
de mis penas, para recoger un soplo de tu esperanza y
de tu espíritu, de tu esphitu que encendió mis melan·
coUas como cirios para que alumbraran tu cuerpo ya·
cente ... .. .
Y ¡oh, Dios mío! mi plegaria se pierde en las som·
bra~ en el infinito de mis penas, en el silencio de mis
ama;guras, porque tu juventud, amiga mía, tu juventud
que tanto amé y que. en uno de_ los más dulces días de
mi vida coroné de violetas, tu ¡uventud que fué lo mas
de mi ensueño, se ha extinguido ... .
Un dulce aleluya resonó en los cielos cuando tu vida
se extinguía serenamente; tu vida que se deshizo en
llanto y en dolores,. pero que a p~sar de todo, amiga

E l Excmo. señor ministro de Italia presidiendo las fiestas del domingo pasado en el Colegio Salesiano.
mía, te hizo feliz y puso en tus ojos el misterio y en tus
manos la santidad; porque tu juventud morará en los
jardines paradisiacos, donde oirás suspirar a las fontanas, cant,lT a las alondras, verás estrellas erráticas que
brillen como ojos de. niña, verás flores rojas como labios
de santa, los ángeles te coronarán de mirtos y la•ireles,
y a Jo lejos, sobre las márgenes murmuradoras, verás
largas teorías de alm!l_s silenciosas que van rumbo al País
del Ideal en bajeles divinos que llevan una enseña blan·
ca, blanca como aquellas almas, blanca como tu alma,
blanca como los lirios que brotan a la orilla &lt;le las már·
genes, bhncas como el pensamiento de Dios cuando
pensó en tí. .....
Y desde allá, desde donde estás, en una roca de oro
o en un bosque de laureles, en un jardín de margaritas
o en un lago trr.nquilo, verás, en la noche, como en la
sombra, cuando hrillen las luciérnagas fa ntásticas, llora•
rán sobre tu tumba mis recuerdos y mi ilusión, y siem•
pre ahí estará mi espíritu, mi espfritu que de continuo
escucha la última no'a que arrancara tos ái¡iles manos
-dos palomas asustadas-de tu piano, de tu piano que
hoy. empolvado y silencioso -corno un féretro-guarda
la última caricia de tus dedos ..... .
Allí estará n sobre tu tumba, mi pensamiento y mi ilusión, y de continuo oirás, amiga mía, -cuando desde el
cielo baje hasta ella una estrella, como mi espíritu mur•
mura silenciosamente, unciosamPote, mientras tu sueñas
y duermes dulcemente en tu tumba, las palabras de la
primera oración que mi santa madre puso en mis la·
bios:
Dios te salve María,
llena eres de gracia,
el Señor es contigo,
bendita tú entre todas las m11jeTes ....
CARLOS SERRANO (Jr.)

Juegos deport ivos de los a lumnos salesianos en las fiestas del domingo

�r-1

Sr. Ingeoiero Maouel V. Larios, electo Presideote
de la Asociacióo del Colegio Militar.

Las plumas del pavo
Cuando hube desembrollado el asueto de la quieta de
las Lilas y echado la zarpa al culpable, mi ¡efe Cronard
me -estrechó· la mano en un rincóo obscuro, embolsó la
gratificacióo del ministerio y cuidó de que le ensalzase
la prensa que le era adicta, en detrimeoto de mi per·
soca.
Sentíame ofendido, pero nada dije, pues todos ooso·
tros conocemos cuánto vale el silencio en algunos casos;
sólo aguardaba la ocasión del desquite.
.
No tardó ésta en ofrecerse con motivo del extraño ro·
bo de los diamantes de la princesa Poli, una de las ex·
tranjeras má~ acaudaladaf.
Además de la circunstancia de estar su esposo a la
embajada, el parentesco de dicha señora con la reioa
de Austrasia h izo que el r obo interesara a los extraoje•
ros tanto como a las gentes del país.
Durante la mañana funciooó el teléfooo muchas ve•
ces con ocasión del robo Crooard, por orden del pre·
fecto, fué enviado a la plaza de Beauvau, de donde vol·
vió con algunos elatos.
Yo me guardé mucho de hacer indkación alguna pa·
ra iutervenir en el asunto; pero el prefecto, que me te·
nía ocupado en una tarea que exigía no poco tiempo,
hablóme del robo de los diamantes con el aire bonachón
que le e ra habitulal.
·
-iOh!-dije;-ahf tiene usted a Crooard que pum en
claro lo de la quinta éle las Lilas; es seguro que dará
con el ladróo.
Mientras esto decía, yo pensaba: Vamos a reiroos
mucho.
Fuí por mi cuenta a husmear por los alrededores del
Palacio Poli, uoa aotigua caSd. señorial de los arrabales.
En el primer momeoto me pareció aquello poco menos
que impenetrable; más tarde hallé la clave en casa de
Auvergoat, que sirve vino y veode leña en una esquina
inmediata.
Allí iban los criados, no tacto pua beber como para
descansar y fumar y hablar coa toda libertad.
Yo conocía al cochero de la casa, un buen hombre
que tenía mucho apego a sus amos. Abrióme el corazón
en lo tocante al robo.
-Mi amo, me dijo, está trastornadísinio. Me envió a
la pr efectura y al regresar se digoó manifestarme que
teoía esperaozas de que pronto serían. tomados los l:t·
drones. Mostréle mi satisfacción, porque en asuntos dé
este géoero fácilmeote se. acusa a la servidumbre. · La
de la casa se compone de cinco italianos de ambos sexos
y cuatro franceses, servidores modelos a cual má~. La
princesa es muy bue oa con nosotros.y la queremos mu·
cho, lo propio que el príncipe.
Desde hacía mucho tiempo sabía yo que el príocip?
era jugador, que tuvo una aventura con cierta actriz y
que como coc.secueocia de la misma había sonado un
tiro de revólver, si bien la bala le rozó solamente el
cráneo. Pero aunque tenía importaocia lo dicho, n '.l m
atuve a ello, y rogué a mi hombre que cootiouara hae
blando.
-Después de haber estado &lt;in la prefectura, añadióel príncipe quiso ver al joyero que había arreglado el,
collar recientemente.
El joyero le dió las señas de la casa donde v1v1a un
oficial eo la Folte-Mericourt. Allí fuimos, al salir ex•
clamó mi amo: «Le tenemos ya no se nos escapa.Jo
_:_y luego, repliqué, volvió: usted a la prefectura.
_ ¿ Cómo lo sabe usted ?-exclamó e l cochero, con aire
de desconfianza.

-=~

-!Pardiez! Lo adivino. El oficial señalaría ciertas
particularidades que permitirán tornar al ladrón.
-Eso mismo. Pero, en verdad, tiene uoa cabeza co·
mo hay pocas.
Después de apurar uoa copa, nos separamos como
buenos amigo•.
Al día siguieote, el prefecto volvió a hablarme del
asueto. La cooducta de Crooard le tenía inquieto: no
parecía sino que iba a prender a todos los habitantes
de París.
-iOhl-le dije.-1Crooard tiene en su a1?ono el pre·
cedente de las Lilas!
-1 Sabe usted que me ha pedido muchas veces que
destioara a usted como auxiliar suyo eo esta cuestión?
-Es sencillameote uoa preocupación suya; cuando
uo hombre cuenta coa luces propias, oo ha meoester
de nadie.
Transcurrieroo cioco dí•s. La preosa oo cesaba de
censurar a la policía. Europa entera teoía puestos los
ojos eo nosotros. El trabajo que me había coofiado el
prefecto, me tenía sumameote ocupado; pero yo lograba
efectuar alguoas escapatorias. En uoa de ellas, y enc~&gt;n·
tráodome en la estacióo del Norte, ví allí al pdoc1pe
Poli, sio la priocesa, que esperaba el expreso de Ca•
lais.
·
Uoa coche, al llegar a mi casa, eocootré a Crooard;
me estaba aguardaodo desde hacía dos horas
.
-Vaya Bartold-me dijo-uo poco de complacencia.
Olvidemos ouestros agravios. Me siento reodido; mis
fuerzas se agotao ...... ¡Ah! ¡He tragado sapos y cule·
bras! ¡Cedo a usted la recompeosa entera; veinticinco
mil .... oada meaos!
•
-Acepto- cootestéle- coo la condicióo de que u;:ted
se retire.
-1 Cómo puedo hacerlo?
-La «grippe&gt; no es eofermedad de perros. s ino de
hombres.
· - Vamos a casa del prefecto-balbuceó.
Este oos recibió en segu ida. Sólo pronunció dos pala·
bras:
- - _¿y los diamaotes?-pues estaba esperando coa las
re :rimioaciones del público.
-El señor Cronard- dije-está enfermo. Desea obteoer alguoos días de licencia.
E l prefecto nos miró con cierta estupefaccióo.
-1 Y e~ usted, Bartold, qoieo va a substituirle ?
-Si lo permite e l señor prefecto . .... .
-iCómo oo! .... Es oecesario que el señor Cron:i.rd

Sr Jogeuiero don Gonzalo Garita, electo vice-presidente de la Asociacióo del Colegio Militar.
descaose. Además, eso hará que la opioióo se impacien·
te. Crooard oo ha teoido bueoa mano. Espero que ustecl ,
Kartold, oo se andará coa dilaciones.
- Podríamos, señor prefecto, dejar terminado e l asun•
to esta misma noche.
El prefecto hizo un movimieoto especial, y Cronard
vaciló cual si fuera a desvaoecerse.
- - i Esta coche ?
-Sí.·
-1 Cómo es eso?
-Telefonee usted al príocipe Poli que veoga; yo me
eocargo de traer al iodividuo que tiene los diamantes.
-No,-le repliqué;-soy, por el cootrario, uo hombre
seocillo; eo materia crimioal no acostumbrado a creer
eo las grandes complicaciones
-iSencil o este asuoto!-exclamó Crooard. Ha removido todos los adoquioes de París.
,
-iNo se empiedrao fas calle_s ·coo diamantes!-le' ob·
servé.
-Esto es un decir: he practicado registros eo todas
partes: eo el teatro, ea las botellerías, eo los arroyos, y
oacta he encootrado.
-Pues bieo-respondí;-yo oada he registrado, y es·
tarán aquí los diamantes dentro de una hora
-Si el señor prefecto lo consieñte, puede usted que•
darse y gozará sin tardaoza de tal satisfacción.
-Vaya, Butold-exclamó el prefecto:-no oos teoga
usted impacientes. Telefooear~ al príocipe; ya está
acostumbrado a ello. iQué hombre más impaciente! Yo,
ea lugar suyo, ya hubiera maodado a ta policía de pa·
seo.
Uoa hora después conduje a aquel sitio a no hombre
pálido y febril. Allí eMa el príocipe; creía que iba a
caerse de la silla.
-Ahí tiene usted a su ladrón- dije -al prefecto.
El hombre me echó una mirada suplicaote. Yo me di·
rigí al príocipe:
-1 Podemos declarar mañaoa en los periódicos que
ha eocootrado usted los diamaotes eo el fondo de uoa
alaceoa?-preguotéle.
-1 Cómo 1- txclamó el prefecto.
-Deje que el señor Poli conteste- repliqué.
-Sí-balbuceó el aludido,-sí, sí, eso es, eo el fondo
de una alaceoa.
El prefecto compreodió que el mismo príocipe había
d istraído los diamaotes y que el iofeli t iodividuo que
había venido coomigo, más bien que cómplice suyo, ha·
bía sido por él eogañado.
-Será oecesario echar tierra sobre este asunto- ex•
clamó. Y, dirigiéodose a mí, añadió:
- M is felicitaciones, Bartold. Crooard se halla fati·
gado, y le claremos otro cargo. Usted, Bartold, será
quien ocupe el suyo.
He ahí cómo tomé el desquite del oegocio ele la quin'
ta de las Lilas.

J. H . ROSNY.MENOR.

P a r a evit a r e l a t a q11e d e la poli lla a las a lf omb ra s

Eotre los muer.os procedimieolos que existeo, el más
seocillo es tal vez el que coosiste en arrojar sobre ellas
uoos puñados de sal, aotes ele barrerlas.
Para limpiar vasos d e cristal y porcelana .

Sr. brigadier doo Carlos García Aguirre, oombrado
Magistrado del Supremo Tribuoal \1ilitar.
F ol. Schlattman.

Sucede coa frecuencia que en los vasos de esta íodo·
le que se emplean para poner flores, se forma uo depó·
sito que es difícil hacer desaparecer con sólo restre·
gar. El mejor sistema para limpiarlos es lavar con uqa
ligera disolucióo de ácido muriático.

t

Por esta vez la cámara fotográfica abandonando el ilumioa?o
escenario, las par edes de cartóo, los muebles de guardarrop1a,
las luces eléctricas, y los adornos de talco y de or_o falso, h_a ~eflejado eo su lente, a una de las artistas más queridas del publico
de México, si, pero eo pleoo sol, eotre perfumadas flores, . Y ver·
dt s enrramadas, sin más aliño que su natural belleza, y s10 pre o·
cuparse de las manifestaciooes del público, pues lo~ que la rodean
se les conteota con muy poco, coa un beso muy -~prelado. Y uoas
cuantas golosioas.
.
Esperaoza Iris gusta mucho de pasar las horas que sus traba¡os
teatrales la dejan libre, en su precioso jardío de su casa de la A"e·
nida de Oaxaca, eo la colooia Roma, gozaodo de los encantos del
bogar, y sobre todo buscaodo entre las frondas algún descao~o a
la vida ficticia de las tablas. Sus hijos Garlitos el mayor de cinco
años. y Ricardito el que le sigue de tres añ?s, la hacen t?da e;lase
de diabluras, y auoque ella los desea dom,oar resulta 1mpos1ble,
que es más fáci l seducir a uo público cantando una opereta, que
obtener el domioio absoluto de dos pequeñuelos, que la verdad
aua uo eotiendeo de música.
Nuestros lectores que han visto a Esperanza Iris en trajes tan
diversos, la admirarán ahora en su seocillez campestre; y su cara
sio afeites oi aliños de cantante, se destaca fresca y sooriente en·
tre las de sus amados hijos. ¿Cómo la prefieren ustedes? preguo·
tamos; resérveose las r espuestas; la nuestra es de .... las dos ma·
neras.-L.

�LA EXPOSICION DE PINTURAS DE
'
ANA SAENZ.
Si en los tiempos normales en que nuestro país gozaba de paz y de relativa tranquilidad una exposición de
pinturas era acontecimiento digno de señalarse con piedra blanca y recordarse por mucho tiempo; en los que
corren, un acontecimiento de esta clase es insólito por
lo raro y heroico por lo grande.
Cuando llegó a nuestra mesa la esquela en que la se-

purísima y hasta su copia es·
cogida con gran cariño, ejecutada con profundo respeto
y guiada en todos sus detalles
por un alto ideal de entusiasmo por lo bello.
De entre las notas recordaremos el &lt;coro primitivo de
Santa Clara;&gt; el Coro &lt;delle
Carceri&gt; cerca de Assisi, sobre el que hemos de insistir;
la &lt;Cocina de Camp1:sioos en
Bagnaia&gt; y la &lt;Puerta ruinosa
en Assisi,&gt; ante todas estas telas se siente la persecu:ión
del ideal de la belleza, el deseo vivo de algo que satisfaga
las aspiraciones del artista y
el entusiasmo grand(simo al
enconttar ese algo.
Al hablarnos de su coro
&lt;delle Carceri&gt; nos contaba la
señorita Sáeoz que se lo encontró por casualidad recorriendo una montaña; después
de un paseo fatigoso, llegó,
sola cop un guía, a este retiro
a donde el Santo de Assisi iba
a ora~; el ambiente de leyenda
&lt;:¡ne se respira en la tierra
del grao Santo, la preparación del viaje y la belleza
propia del sitio despertaron
el entusiasmo de la artista y
d-ieron origen a la preciosa
tela a la que no vacilamos en
dar el primer sitio entre todas
las pinturas de interiores y
entre las notas de impresión
&lt;1rtística, intensa.
Y si esta nota eocootraca
en condiciones que predisponen el ánimo a la contemplación de la belleza es tan reveladora de un temperamento
cuanto más Jo es la &lt;puerta
ruinosa,&gt; nota llena de belleArcos del palacio de Septimio Severo.-Palatino.-Roma.
za que encontró la artista en
medio de una calle sucia y lodoza; tal era la suciedad del sitio que temió contraer por la luz y por el tratamiento cariñosa y delicado conalguna enfermedad, pero venciendo la repugnancia y el firman el gusto artístico de su autor; los &lt;Castaños&gt; que
peligro se puso al trabajo y volvió cuantas veces fué ne- están en la sala de paso revelan cariño por la naturalecesario hasta terminar la nota, que nos hace pensar en za entendida y explicada a través de un temperamento,
y el estudio de &lt;amapolas&gt; afirma aún nuestra idea.
todo menos en una calle suc-ia y lodoza de As• isi.
Y la copia del cuadro de Lorenzetti nos afirma una vez
Tales datos, unidos a la contemplación de los cuadros
más, nos acaba de convencer, por si hubiere alguna dunos han llevado a confirmar nuestra afirmación de que
da, de que hay un gran gnsto en su ejecutante. Ese saen la señorita Sáenz hay una grande alma de artista.
Lo mismo nos dicen los estudios. Su admiración por bor aun arcaico de los iniciadores tlel renacimiento italiano en que se siente la influencia del bizantinismo
la ciudad de Assisi, llena, como dijimos ya, con las leyendas de San Francisco, que han inspirado a todos los mezclada a la poderosa de Nicoló de Pisa y a la deciartistas, desde el Dante hasta nosotros; es buena prueba siva del Giotto, tenía que ejercer un grande sobre el espara un temperamento y los estudios más cariñosamente píritu delicado y altamente tierno.
Aquella virgen tan intensa amante de su divino hijo,
hehos son de esa ciudad privilegiada. Los interiores del
el niño que parece consciente de ese cariño y los santos
templo de San Funcisco, por la elección de los ;puntos,

-poseídos de una respetuosa ternura influyeron con su
armonioso conjunto en el alma de la artista, quien, a
pesar de su aversión por la copia, se vió tentada a copiar y copió.
. .
.
.
Su copia nos ha hecho v1v1r por un 10stante la vida
deliciosamente poética df' los artistas que iniciaron la
~poca más bella y más importante del arle pictórico en
ltalia.
o o o
Ahora veamos cómo ha expresado en la tela la artista todo eso que tan profundamente ha sentido. La observación de la técnica de Ana Sáenz nos lleva de la
mano por su vida de estudio y de trabajo; la notable di·
ferencia que hay entre sus cuadros nos dice la evoludón educativa de la pintora, se ve que ha buscado sus
sistema propio de expresión y antes de adquirirlo ha
pasado por las influencias de los maestros y de los compañeros de arte.
Dotada, como hemos dicho ya, de un i;¡ran temperamento, y dedicada al estudio técnico, ha habido veces
en que el sentimiento domina al oficio y otras en que
este se muestra ampliamente a expensas de aquel. El
temperamento de la señorita Sáenz es delicado por excelencia y lo muestran asi su copia de Lorenzetti, sus
interiores de la iglesia de San Francisco, su estudio de
cabeza de Campesina y aún su disposición de los Alcartaces y de las Amapolas.
Cuando se deja llevar de esa delicadeza de temperamento y se encariña con su obra o con su modelo su
técnica se resiente de ese cariño y parece poco segura,
como algo vacilante y sin gran amplitud En cambio,
en las naturalezas muertas. en las que se ha tratado ca·
si exclusivamente de e~tudios de técnica, esta es amplia,
los estudios de los Duraznos, las Cebollas, y sobre todo
los Limones, son pastosos, amplios y de gran vigor; el
color está puesto con gran facilidad y soltura, son obra
de un pintor de gran aliento.
Otro tanto pasa en los cuadros en que la pintora ha
tlejado obrar libremente su entusiasmo, como en el coro
&lt;delle Carceri&gt;; insistimos en que esta tela es la más
alta de la exposición tant•&gt; desde el punto de vista artístico como en el técnico; es el interior más intensa·
mente sentido y más valientemente pintado.
Hay otra tela en la que el entusiasmo artístico dió
valor a la pintora y permitió más soltura y más fuerza,
nos referimos a los Castaños que ya hemos citado. El
Otoño en Bagnaia participa también de estas cualidades.
En el retrato creemos encontrar el.punto vulnerable,
el dibujo es impecable, pero la técnica es débil, el color está puesto con temor, se ve el trabajo y para bo·
rrarlo se siente la necesidad de más trabajo.
Y ya que de dibujo hemos hablado, observaremos
que, es impecable en todo los cuadros; quizás en alguno de ellos el colorido no sea. todo lo armonioso que
fuera de desear como pasa en los arcos de Septimio Severo en Roma y en la Terraza de Santa Clara, pero en
todos el dibujo no tiene reproche posible.
Para explicar el colorido de estos cuadros se nos dirá
que así es la naturaleza, pero a una alma de artista tan

AmapoJ...s.
grande tenemos derecho a pedirle la naturaleza no como es, sino como debiera ser.

o o o
De lo dicho creemos poder concluir lo siguiente: la
exposición de la señorita Sáenz nos ha revelado a un
gran temperamento artístico, a una pintora estudiosa y
dedicada al trabajo.
No hemos de decir a la expositora que ha llegado al
sumum de la perfección, ni que descuella como astro de
primerísima magnitud en el campo del arte pictórico;
no gustamos de tales exageraciones. Pero sí no~ creemos
en el derecho de poderle decir que cuenta con todos los
elemento~ para el triunfo: sabe sentir y sabe expresar;
cuando llegue a determinar el justo equilibrio entre su
temperamento eminentemente emocional y las necesida-

des de la técnica, de las cuales ha probado 4ue conoce
el valor, habrá triunfado, y como ha dado también pruebas de una dedicación y de un cariño grande por el estudio, creemos que no está muy lejano el día en que ese
equilibrio se establezca. En su último cuadro: las Amapolas, vemos una tendencia marcada a dominar esas necesidades de la técnica por medio de la energía; cree·
mas que si insiste por ese camino nuestra profesía, será
pronto un hecho. Cuando todos sus interiores sean como
&lt;le Carcieri ;&gt; cuando todas sus naturalezas muertas sean
como los Limones, y cuando vea toda la naturaleza como en Bagnaia, contaremos con una grande artista y con
una excelente pintora.
o o o
Y ahora, en otro orden de ideas, ¿por qué seTá que
nadie va a la exposición de la señorita Saenz? Las invi-

Señorita Ana Sáenz.
ñorita Sáenz nos invitaba amablemente a su expos1c1on
de pinturas, sentimos al mismo tiempo cariño y admiración por quien era capaz de ello; cariño porque venía
a consolarnos en nuestra vida ambiente de zozobras y
sinsabores, admiración por haber tenido el valor de
afrontar nuestro medio, que si antes era indiferente,
ahora es perfectamente hostil para todo lo que se refiere al arte o tiene con él alguna relación.
Y cuando llegamos al edificio donde se exponen los
&lt;:uadros de la valerosa dama, sentimos más aún su heroicidad di ver que en la misma calle y en la acera de
enfrente se reunía un &lt;mitin&gt; de protesta contra cualquier cosa, el caso es protestar.
Estas ideas tristes y pesadas nos abandonaron al penetrar en el salón, para du paso a una ardiente curiosidad por conocer personalmente a la artista. Nos fué
presentada y !a simpatía latente que venía dentro de
nosotros tuvo ocasión para desbordarse.

o o o
Conocimos a h,. artista antes que a su obra; nos habló
oe su cariño por el arte, nos contó de sus trabajos en
Europa ante un mundo que es tan distinto del nuestro, '
nos dijo de sus desfallecimientos ante las primeras dificultades, que parecen invencibles, y de los esfurzos que
hubo de vencer para poder t:mpezar siquiera a trabajar,
Y al relatar estos trabajos y dificultades; al enuncia-r
tlespués las satisfacciones de la obra llevada a cabo, los
entusiasmos ante los progresos obtenidos, el placer de .
las sensaciones sentidas y trasmitidas a la tela, pudimos
v~r dentro de aquel cuerpo delicado una alma sedienta
de sensaciones artísticas y un temperamento capaz de
n,crearse con lo bello y hacerlo sentir a los demás
Al contemplar la obra confirmamos estas opinion~s;
en la señorita Sáenz hay una artista por inclinación y
por tem!Jeramento. Buena prueba de ello son todas sus
notas llenas de sinceridad y de entusiasmo, sus estudios
pensados y llevados a cab:, sobre un ideal de belle:i.a

Campesina. ( Cabeza de estudio.)

Interior de la iglesia de San Francisco - Assisi.

Foro romano y Palatino.

taciones han sido repartidas profusamente, y el día de
la inauguración apenas fuimos una docena de personas;
en la semana transcurrida desde entonces, apenas habremos ido otra docena, o quizás la misma . Harían bien
todas las personas invitadas en ir, aunque solo fuera por
curiosidad, hay muchas cosas bellas que admirar y muchas lecc iones que aprender; estamos seguros que aun
como pasatiempo, sería muy agradab'e.-J. M. C.

�Literatura Mexicana
IMPRESIONES.
La traducción de "El Cuervo" (The Raven)
de Edgard Poe, hecha por el señor
Licenciado Don Ignacio Mariscal

Refrescos.

Para cEI Mundo Ilustrado.&gt;
Aunque igr.oraote e imposibilitada por ende para expresar la belleza, como el arte conmueve el alma, movi·
da ha sido la mía por la bdleza de la composición del
poeta anglo-americano y movida para aquilatar el tra·
bajo y mérito de la traducción.
¿Llamaréla traducción o paráfrasis? Dejaré a las per·
sooas letradas el fallo. Para mi es tao dificil traducir·
poesía inglesa al castellano, como si dos ejecutantes, po·
seyeodo el uno un violín y el otro un arpa, trataran de·
interpretar la misma melodía. La interpretan, sin duda~
llevan al alma de sus oyentes la misma emoción. pero de
sus instrumentos sacan efectos diver~os, pues mientras el
violín gime con sonidos ligados semejantes a la humana
voz, insinuantes y persuasivos como ella., el arpa, de sonidos cortados, canta de diverso modo, lleva en sus no·
tas la sinfonía del viento y los murmullos de la fronda,
y parece también la intérprete del céfiro. Son sus len·
guajes diferentes; pero ambos, concertando la gama de
sus notas, hao expr esado el mismo pensamiento musical,
y llevado al oído la misma impresión. Algunas veces el
vencedor arco del violín acentúa la belleza de la melo·
día, mas en otros pasajes es el arpa, con sus mágicos ar·
pegios, la vencedora. Y en la traducción de "El Cuer·
vo" la vencedora es nuestra castellana lengua.
En algunas estrofas la traducción es casi literal; en
otras es imposible que lo sea, pues resultada incohereo•
te o sin 5entido. Hasta tal punto es fantástico en "El
C uervo" el idioma inglés. Cambia el tra:iuctor el giro
poético, aunque nunca la idea. No hay cuidado de que,
al destapar el vaso, el precioso bálsamo se adultere ; se
exhalará puro y la melodía, interpretada con diferente
instrumento, llevará en sus alas el mismo C0Dfepto de
quien la compuso. Y iqué pensamiento! con ra2ón tentó
la pluma del traductor.
Esta composición "El Cuervo" es de gran profuodid ..d para mí, en su siniestra y fatíd ica forma: la fatalidad, entrando así, familiarmente, como siempre nos viene artera. El poeta se encuentra en su estudio, entre·
gado a sí mismo; mas .... no está entregado a sí mismo;
está entregado a ella, pues le embarga el dolor de su
amada ausente layl por la muerte. Llaman y va a abrir,
creyendo que será "un necio y nada más" (este ambiente nos es tan familiar, que por eso es más impresionan·
te) y entra el ave fatal que viene "tapping, tapping,"
"rappiog, rappiog," dando saltitos y produciendo sonidos secos al caminar, y que repetidos con apremio gol·
pean el corazón del poeta, y son como el preseotimien·
to. Estas palabras onomatopéyicas "tappiog, tappiog,"
"rappiog, rappiog." naturalmente no las ha traducido el
Sr. Madscal; pero ¡cómo se veoga de esta cortapisa del
idioma, coo el empleo de los esdrújulos! Estos, con el
martilleo que producen en el oído, completan lo fatídico
y sioiestro de la composición, y seo a manera de bronces y latones en una marcha fúnebre.
Esta composición es hasta simbólica, según creo. Ese
negro cárabo que, posado sobre el busto de Palas, obscurece la gloria de su marmórea blancura y alarga su
sombra basta proyectarse en eltapiz, es el símbolo de la
tristeza posada sobre nuestra alma. Ya no brillará la luz
. de la abierta ventana sobre el blanco busto de Palas;
velada está por el capuz de las negras alas del cuervo,
y sólo tiene opacidades tristes el mármol. Tal es nuestra
alma cuando en ella se ha posado la tristeza; ya no re•
cibe ninguna luz ni la refleja; ya sólo tiene opacidades
tristes de mármol de sepultura. Ya no recibe ni la luz
de la ciencia, pues está muerta para toda aspira.:ión. Y
la luz de la esperanza ...... tampaco, pues las negras
alas del cuervo impiden que la inunden sus claridades.
El cuadro va obscureciéndose,• el ave de flamígero
mirar, posada está para siempre sobre el b asto de Palas;
su lúgubre revolotear ha enlutado la estancia y con des·
templado graznido dice llamarse "Jamás."
El poeta se siente sobrecogido por este misterio, y en·
tonces, rasgando el fúnebre capuz de este ambiente, y
como s i fuera el orto del día, brota la décimacuarta es-

al fin be de encontrar a mi Felícitas
y absorto en su belleza virginal
a par de los querubes darle un ósculo .... &gt;
El respondió: &lt;Jamás!&gt;
¡Jamás!, contestó el odioso oráculo a la suprema inte·
rrogación: cjJamás!&gt;
Quien se haya penetrado de la inmensa ventura de los
amantes- condenados por fina ironía del Dante a girar
en un eterno círculo, unidos por inacabable beso, puede
comprender lo contrario: la eterna separación . ¡Sólo
así!
l E~cogió, e_otre las otras del p e,ela, esta composición
el senor Mariscal, porque partee condensarse y sioteti•
zarse en ella todo el espíritu de Edgard Pee? Tal vez;
parece_ distinguirse el númen de este poeta por su vuelo
faotást1co que arrastra en pos de si auras de sentimiento; númen que a un haz de fuegos fatuos, fantásticos y
fugaces, reune un apacible rayo 1e luna, que es el alma
delicada del poeta!
DOLORES MU~OZ DE BARREIRO.

El Jardín de la FeliGidad
Cuenta el sabio Almosnino que en tiempos antiquísi·
mos, un rey muy poderoso y también de clara inteli·
gencia y sabiduría intensa, había promulgado una ley
según la cual sólo podría obtener honores y empleos
aquel qu_e los mereciera de verdad y que hubiese de·
mostrado palpablemente su propio mérito.
Había en la corte del mencionado rey tres nobles
jóvenes a quienes el monarca quería tanto como si fuesen hijos suyos, los cuales no teniendo en tal sitio oca·
sión de dar pruebas terminantes de su valor, resolvie·
ron, por consejo del mismo soberano, salir de la corte
y andar por el mundo. Pusiéronse, pues, en viaje y
llegados a la orilla del mar se embarcaron en una n¡ve
en busca de otros países, de aventuras y de fortuna,
por más que les fuese necesario desafiar a la onda y a
la tempestad. Por fin llegaron a uoa isla floridísima
desembarcaron y, complacidos con la suerte que a ta~
buen puer to les había llevado, enea mioáronse hacia un
pcóximo jardín que era el más hermoso de la tierra.
Entraron en el jardín y en cuanto estuvieron dentro
se encontraron con tres guardia nes. Uno de ellos se
acercó a cada uno de los jóvenes.
-Bellos señores,-dij-:&gt; el primero, -no piensen que
van a poder pasarse aquí toda la vida. Llegará un mo•
mento en que tendrán que abandonarlo sin remisión.
-Tengan ustedes presente,- dijo el segundo,-que
estarán en pleoa libertad de gozar de todo Jo que hay
de b?e~o y hermoso en este jardín, pero que les está
p roh1b1do llevarse nada de lo que hay aquí, ni siquiera
una piedrecita o una flor.
-Moderen su inclinación a los placeres que les brinda este jardln,--dijo el tercero,-y no hagan nada que
no sea bueno y honesto. Esta conducta les ayudará a
conservar la vida del espíritu y del c uerpo. Pasen, pues,
adelante
Los tres jóvenes avanzar on entonc;es por los floridos
y sombreados valles y se quedaron asombrados ante las
maravillas que se presentaban ante sus ojos. Ld belleza
de las flores, la fragancia de las frutas, la mórbida lu·
cidez de los verdes céspedes, la armooía fresca de las
aguas, todo distraía agradablemente. Por entre el tupi··
do ramaje di! los árboles pasaban como cintas de brillante oro los rayos del sol, mientras resonaban armo·
n_i?sos los trinos de los ruiseñores cantando con rego·
CIJO.

El encanto del conjunto dominó de tal modo a los

jóvenes, que no supieron decidirse a tomar determina•
ción alguna y marcharon al azar.
El primero, que tenía buen apetito y espíritu alegre,
se fué hacia un lado buscando cómo vivir divertido sin
pensar en nada, comiendo, bebiendo y durmiendo sin
mayor preocupación
El segundo encontró un sitio donde había un gran
depósito de oro, de plata y de piedras preciosas: y ante
ese espectáculo se dejó llevar por el frenesí de poseer
tal tesoro y no pensó sino en el modo de apoderarse de
él, por lo cual ni comía, ni bebía, ni descansaba.
El tercero, por t-1 contrario, recordando las palabras
de los tres guardianes, se dispuso a gozar de aquel pa·
raje encantado; pero sin abusar y estudiando, al mismo
tiempo, con intenso amor, la soberbia naturaleza que le
presentaba generosamente sus maravillosos prodigios.
Y tanto más le maravillaba todo aquello cuanto que no
veía por ninguna parte jardinero a lguno que cuidara
de ello Sin embargo, sentía la invi~ible presencia de
un amo poderoso, de un mago que lo manejaba todo, de
un mago a quien él amaba, puesto que tan buenas cosas
ponía a su alcance.
Así pasó el tiempo hasta que llegó al jardín un meo·
sajero del rey, quien dijo a los tres jóvenes que habla
llegado el momento de regresar a la corte.
Obedecieron los tres prontamente, dirigiéndose a la
puerta del jardín; pero en cuanto estuvieron fuera, el
primero, acostumbrado a comer mucho en plena beati•
tud, se enfermó con el cambio de aire. Como tenía un
apetito enorme y no disponía0 de les alimentos a que es·
t"ba acostumbrado, se atracó y se indigestó de tal modo
que no tardó en morir. El segundo, que había transfor•
mado su traje en alforjas e iba cargado como un asno,
de oro, plata y piedras preciosas, tuvo que abandonarlo
todo por orden de los guardianes y emprender el viaje
de regreso medio desnudo y sin un centavo, de tal mo•
do que cuando llegó a la corte nadie quiso reconocerle
y le arrojaron a palos, y como protestara le encerraron
en una obscura p r isión, donde lloró a lágrima viva su
poco juicio. El tercer joven salió del jardín con mucha
alegría en el corazón, sin llevarse nada de las cosas
maravillosas que había visto.
-Sire,-dijo el joven,-estuve en un delicioso jardín
donde aprendí a conocer y amar a la naturaleza y a mí
mismo, donde a dmiré lo que vale el orden y donde me
convencí de que para vivir feliz, lo mejor es practicar
la virtud. No ví al amo de aquel jardín, por lo cual de·
seo conocerle para agradecerle la hospitalidad.
- Pues bien, dijo el rey.-Soy yo quien gobierno
aquel jardín. ~s imagen del mundo y yo soy quien die·
ta sus leyes, mientras que tú y tus dos compañeros re·
presentan las tres especies de hombre quto andan por el
mundo: una busca el placer, otra la fortuna y la otra
prospera en el bien y obtiene el premio de una concien&lt;;ia t ranquila. Ven, hijo mío, a mis brazos, tú has
vencido porque eres bueno; tú te sentarás a mi lado.
Calló el rey y la corte aplaudió entusiasta al joven
juicioso, que vivió muchos y felices años.
A. M. GIANELLA.

El bien hubiera querido encontrar alguien que le in·
dicara el buen camino, y sin poderlo lograr se d_e jaba
llevar a la aventura, marchando delante y hasta parán·
dese de vez en cuando para leer alguno que otro epi·
talio.
Un ruido de sollozos interrumpió su marcha. E~cucjlp
y miró después .... Una mujer joven en aparienci1'.. )
de porte distinguido, arrodillada sobre una tumba llora•
ba amargamente. Emocionado por una tao grande pe•
na, Leopoldo consideró atentamente a la mujer.
··
Leopoldo tosio débilmente en primer lugar, luego
más fuerte, y después hasta de~gañitarse. La mujer en•
lutada es estremeció y secó nerviosamente sus lágrimas.
Era, verdaderamente, una mujer bonita, y esto iba
pensando Leopoldo sin atreverse a dirigirle la palabra.
La entrada en materia le parecia muy difícil en seme•
jantes circunstancias.
Al fin, tomando una actitud seria se acercó a ella.
-Perdonadme, señora; pero· me he extraviado, y de·
searía que me indicárais el buen camino.
-Es dificil de explicar .... Yo me marcho, seguidme.
Ella empezó a andar, cabizbaja, y Leopoldo a su la·
do.
-IAh, señora1 !Cuán dura es la vida cuando se ha
perdido algún ser amado! . ...
La mujer no respondió, Leopoldo añadió:
- iMi pobre mujer!
- ¿Vuestra mujer?
-Sí, murió hace cuatro meses.
Leopoldo no reflexionó que su corbata verde y sus
zapatos amarillos desmentían tal desgracia. La enlutada no pareció darse cueot:&lt; de nada.
- !Pobre señor!, dijo. Hoy hace un año que murió mi
marido.
-iYueslro marido! ¡Viuda a vuestra edad! Debéis
sentiros muy sóla.
-Sí, mucho.
Leopoldo se aventuró a decir :
-Deberíais casaros de nuevo.
-No, eso nunca.
- iBah! Yo pensaba lo mismo, y, sin embargo, des·
pués he sentido una necesidad imperiosa de constituir
und familia.
Ella calló. Reflexionaba. Eil este momento, el ce·
menterio les parecía un parque delicioso con sus ar·
bustos y sus flores.
Leopoldo se aventuró de nuevo:
-Sois muy hermorn, señora.
-iQué habríais dicho entonces si no me hubiera des·
figurado el llanto!
Y algunos meses después, un matrimonio se celebra•
ha en París, del que se hicieron muchos comentarios,
pero sin que adivinara nadie que el idilio principió en
el cementerio Pére· Lachaise, llorando al difun10.
·
EDUARDO ORMONT.

Leopoldo · atravesaba el cementerio Pére-Lachaise.
Debiendo tratar un negocio sobre las alturas de Menil~ontant, había verificado algunas horas antes la ascensión de la colina, y para acortar el camino, al regreso
había decidido atravesar la vasta necrópolis. Pero Leo
poldo se había extraviado en el dédalo de senderos bor·
deados de tumbds y erraba a la aventura.

trefa:

Cervezas. -l&lt;ermese efectuada el 2 r de Máyo en Córdoba, en celebr..cióo de la Primavera.
l¡ . '

&lt;Mas al pronto un aroma preciosísimo
cde incienso comenzóme a circunda r,
cy el eco me airulló de blanda música
cque ahuyentaba del seno todo afán.
c¡Desdichadol&gt; clamé; ce! Señor benéfico&gt;
&lt;te envía con sus ángeles la paz:&gt;
&lt;apura, apura, el delicioso bálsamo,&gt;
cy cese tan continuo lamentar,
&lt;olvida para siempre a tu Felícitas .... &gt;
Gritó el cuervo: &lt;Jamás!&gt;
El cuervo, convertido en oráculo, niégale el olvido.
No llegarán piadosas las ondas del Leteo a las playas de
su alma para llevarse consigo su amargura. Entonces en
angustioso, en supremo grito, él implora la esperanza. de
su alma: la unión con su amada en un mundo mejor.
&lt;Profeta de dolor, inmundo oráculo
ministro aterrador de Satanás,
por ese cielo de esplendor magnífico,
por su Dios que obedecen tierra y mar,
díme si de la tumba tras el límite,
en la región de inmensa claridad.

L

Mitin polftico del club &lt;Pu y Reforma&gt; efectuado el domingo último en el teatro Ar beu .

Niña que tomó parte en el programa m11sical del rritiq

�tado en la fiest'I, como ingeniero industrial, próximo .ª
partir para el Canadá, por el pintor &lt;Gootran de L1·
meul,&gt; un hombre sensible, impresionab_le, y el cual_ lo
ha cuidado y educado,_ de~de la infan_c1~ del expósito,
figuras culminantes, se mueven en no fondo verosímil, sin decirle nunca la historia de su-nac1m1ent?·
interesante y muy b ien combinada,;. Véamos el asunto.
En aquella terraza animada por las músicas_ de_ los
"Juan G~eret," constructor d~ automóviles, hombre &lt;tzganos&gt; y por- las perfumadas brisas de los 1ard10es
de grandes iniciativas, de 42 años, luchador, una fuerza, que la rodean, aparecen tipos admirablemente prensen·
en fin· da suntuosa fiesta en su casa de Niza, junto al tados; un general ruso que rompe las copas de cham:mar, a la cual asiste ese mundo cosmopolita, mezclado pagne, después de apurar el líquido, y hace una mu1t1:
de ricos comerciantes, aristócratas, artistas y bellezas de tud de incorrecciones con un orgnllo netamente sl:tvo,
fama, que tanto abunda en los centros de placer de la un jeveo tísico, cuya vida acabará, según los médicos,
dentro de cinco meses, y, por tanto, sólo anhela go~ar
Costa Azul.
Los negocios de Gueret no marcha~ mu}'. bien, lo qr_e los encantos de la existencia; y &lt;Cristiana de Servats,&gt;
no es obstáculo para que procure, l~c1r mfls de 1~ d~~,- aventurera, rusa, moscovita muy bella, la verdadi:ra tendo, con objeto de mantener el cred_1to de la negoc1ac1on . tación de «Gueret,&gt; que la ha deseado con ansia, reEn dicho baile conocemos a su muier, una hermosa ru- sistiendo ella, con el fin de enloquecer~~ Y ob!e!l~r lo
bia, de 38 años. algo romántica y muy arrogante,. y ñe deje todo, por marcharse en su compam~, a d1rig1r nn
la cual ha tenido una hija &lt;Ana-María,&gt; que empieza a negocio de acero, que_ posee el!~ en sn pats.
gozar de los albores dP. la vida, y nos enteramos que
La fiesta va a terminar; el h110 ha hablado con la ma·
&lt;Madame Gueret,&gt; aJlá en sus juveniles primaveras, fué dre sin saber con quién hablaba; y &lt;Gneret,&gt; que sabe
.seducida por un infame muerto en una taberna de Ve- que el joven ingeniero ha inventado una máquma espe·
·necia en noche de borrachera , siendo el fruto de aque- cial para los automóviles, comprende que esto puede
lla debilidad, el joven &lt;Roberto Marce!,&gt; que es presea-

y

TEATRO'MEXICANO.-&lt;LA EMBOSCA~A.&gt;
El autor de la obra, estrenada en este teatro, Mr.
H&lt;inry Kistemaeckers, es ventajosamente alabado en la
escena francesa, por dramas que alcanzaron fama, y co·
·mo "La Blessure," "L' Iostinet," "La .Rivale," "Marchand de bonheur," "La Flambée," y que hao dado motivo a que la crítica parisiense, escriba entusiastas elogios. En México nada hemos co~ocido antes ~e ahora
del literato a que me vengo refiriendo, y que bien merece ser conocido por las condiciones que muestra, en el
drama, .con tendencias melodramáticas, que con el titulo
&lt;La Emboscada&gt; admiramos en e~tos días.
Por los cuatro actos de la obra pasa como un huracán
de vida, que transforma, y da pujanza y bríos a los personajes, apoderándose del público de tal manera, q_u e los
sucesos no Je dejan tiempo de reflexionar, por la mane·
ra como se presentan, por la fuerza potente que desenvuelven. El melodrama surge con serias dificultades; el
talento del autor las vence, las domina, y saca de ellas
una emoción estética, ptofunda y snjestiva. No por es!º
se pudiera aducir que el argumento se _desenvuelve s•~
las gradaciones debidas; todo lo contrario, la compos1ción es ordenada· !ns colores del cuadro no pecan de
dilnídos, ni tampo~o de abigarrados, y los personajes, las

oo es obstáculo pata que ciertas medidas, tomadas por
&lt;Gueret,&gt; con los obreros, respecto a multas y otros de·
t~lles hayan engendrado honcJ,os o.isgnstos en los opera·
nos. ~Roberto&gt; está de parte de los trabajadores; cree
que tienen razón, y esto crea rozamientos con el dueño·
&lt;Crist_iana&gt; viene a despedirse del hombre que dese~
seducir, éste la rechaza de nuevo, manifestándose enamorado de sn mujer, y como ésta ha visto aquella escena
entrando en un momento de ternura de ambos, recrimina a su esposo por medio de cierta historia que le con·
~neve hondamente, l~aciéndole prometer que nunca se
irá del lado de &lt;Serg1oa,&gt; de la madre de su hija.
&lt;Ana-María&gt; con un candor infantil, habla con &lt;Robe~to&gt; de que la quieren ca~r con uno que ella no
qmere, y en una escena primorosa, por lo delica·
da y sutil, emite la jovep ideas encantadoras sobre el
matrimonio. Desea que el preferido por su padre influya para que no la casen a la fuerza, y él promete hacerlo, aprovechando para el cumplimiento de sn prome·
sa n1 momento en que está a solas con &lt;Madame Gueret,&gt; la cual rechaza aquella intervención de &lt;Roberto&gt;
en asuntos de familia, y le llega a decir con el alma la·
cerada, que él es &lt;solamente nn empleado! ...• &gt; El alma del muchacho se pa rte ante aquella invectiva, sufre
horriblemente, y entre sollozos recuerda de nuevo su
origen oscuro, su nacimiento de expósito. En esto se
oyen gritos en la fábrica; la huelga amenaza; la insn·
rreccióo es inevitable; "Gneret" entra rabioso contra
"Roberto," diciendo que él tiene la culpa de todo; le
ordena que vaya a aplacarlos, él rehusa, con energía, y
echa en cara la prosperidad de la fá brica por sus esfuerzos Este final es grandioso en extremo; conmueve
hondamente, y la impresión en el público es intensa en
grado sumo.
En el acto tercaro es de noche ; el matrimonio "Gneret" viene de la Opera donde han recibido el homenaje de multitud de persouas, que ignoran la difícil situación financiera de aquel negocio a punto de la ruina,

No he de ser riguroso al apreciar la manera Como se
por la huelga de los obreros, de la que lleva ya algún
tiempo. Un criado le dice al dueño, que a la una de la ha puesto esta obra eu el Mexicano, en gracia a habérmadrugada vendrá un delegado de los huelguistas a pre- nosla dado a conocer en una traducción discreta, y por
sentar su correspondiente "ultimatum." Por palabras los esfuerzos que a no dudarlo se han llevado a cabo
entrecortadas de los esposos se viene en conocimiento para presentarla decorosamente. No desconoce la dide que la calumnia lanzada por la rusa " Cristiana" al rección escénica que si hubiese presentado, por ejem·
verse despedida por ··Gneret," en el acto aoterior, refe- plo, la verdadera decoración en el último acto tan herrente a que "Alberto" era el amante de "Sergina," ha moso como poético, con la aurora iluminando aquellas
producido sn efecto, y que si no ha estallado la ira del ruinas de la fábrica, en vez de que lo veamos todo desmarido, ha sido por lo crítico de la situación obrera que de el ventanal del despacho de la misma, el efecto hn•
biera sido enorme, y la impresión magnífica.
preocupa hondamente al patrón.
Pero repito que no hablo de ello, y paso a la interEl delegado es "Roberto;" la situación es hermosamente conmovedora. Si "Gneret" no firma el documento pretación, muy correcta por parte d e María Luisa Viq ne se le presenta, volarán la fábrica los h uelgnistas. llegas, que lució elegantes "toilettes " Me permito deLos minutos correo, el dueño se resiste; las invectivas cirla que en el acto cuarto debiera salir con un abrigo
entre ambos son terribles, los insultos aumentan, ll?ga o nn velo o mantilla en la cabeza, de cualquiera maneel momento en que el patrón coge del cuello al joven, ra, pues la catástrofe la ha cogido de noche, y no hay
este lan,a terribles alaridos, y aparece "Sergina" que tiempo de vestirse y ponerse sombrero, y hasta una bolérita: JEs mi hijo!! ...• y en el mismo instante suena la sa en la mano en momentos tan tremendos. La señorita
Castillo admirable en sus cortas escenas, sobre todo en
gxplosión.
La obra termina por el sacrificio de "Gneret." Al la del acto segundo con "Roberto," sn declamación fné
principio decide irse a Rusia con la seductora slava y natural, el acento poético como se pide ; en resumen,
dejarlo todo ; pero la aparición de "Ana-María" hace una ingenua magnífica. Discreta Matilde Cires Sanchez; hay que matizar un poco más al decir el papel.
cambiar sn resolución.
-Contéstame con sinceridad, hija mía----la dice.-Yo estimada actriz; de lo contrario la monotonía mata el
he tenido no h ijo fuera del matrimonio; deseo recogerlo efecto. Bien el señor Coss, aunque el papel por el tipo ·
que representa no "le va," valga la frase vulgar. Mntio y que vin con nosotros. ¿Qué piensas de esto? ....
-Pienso-dice la niña-que si ha sido una grao cul· tuvo una noche muy buena; creo que el "Roberto" que
pa, se puede enmendar de esa manera. El hombre pne· encarna es de lo mejor que ha hecho; lo ha comprendido y le da sn doble carácter con tino y arte. Los de•
de tener un pasado de cierta índole; la mujer, no.
"Sergina" admira aquella generosidad; el esposo con· más cumplieron nada más; con excepción de Barreiro
movido se sublima en aquellos momentos; llama a "Ro- que dijo perfectamente su c,,rta relación del acto priberto" y le dice señalando los escombros de la fábrica, mero ; y de los señores Vargas y Rivas, que fracasaron
que esa es sn obra, que con el trabajo se puede cons- por completo en sus personajes, y es lástima que el del
pintor "Limeuil" no tnvie1·a el relieve debido. De todos
truir de nuevo.
-iAI trabajo! .... yo me retiro a mi casa . ... mañana modos "La Embo~cada" debe verse por todo México
a las diez te espero para que recibas mis órdenes.
LUIS DE LARRODER.

TEATRO MEXICANO.-Dos escenas
del drama "La Emboscada," es·
trenado con gran éxito.

salvar sn negocio, y le convence de que
no se vaya a la Australia, y que se quede
con él en la dirección técnica de los talleres, con un gran sueldo, lo cual acepta
&lt;Roberto;&gt; noticia que Jlena :de estupor y
de -p ena, al mismo tiempo a su madre.
El segundo a cto tiene Jugar .en el despacho de la fábrica; han pasado dos años
y merced a las iniciativas del joven ingeniero, el negocio va viento en po¡;a, Jo que

Señorita Julia Bulle,

Señor ita \\largot F ourcade.

�.11-

Carta a María--Cruz
(Dícense en ella razones del
matrimonio a la manera que al au·
tor se Je alcanza )
María-Cruz: En comenzando esta carta, viéoeoseme
como de propósito ciertos decires con los que doña Isa·
bel la Católica aderezase una muy sabrosa suya que a
Fray Hernaodo de Tala vera enviare: &lt; ... . querría tanto decir-escribe la reina-, y teniendo tao poco espacio, coofúodese el entendimiento; de manera que sé
muy menos de Jo que sabía con más espacio, y dexo de
deé_ir muchas de Jo querría, y Jo que digo, muy desconcertado.&gt; Y advertida ya de inis temores, paso al ro•
maoce.
María-Cruz, háome dicho que sales de soltería para
entrarte en matrimonie, con varón inteligente y puesto
en bondades. Bien hallen los cielos que así disponen el
encadeoi.r de las cosas, para que no tú te ayuotases a
~tormeotadoras demencias, cuando por gracia de aquel
1oc_omparable amor en que un tiempo vivimos, estuviste
a punto de ser mi esposa. Con mucho susto de nuestro
proplo amor que parecía iba a devorarnos entrambas
vidas, nos apartamos uno de otro, y una serena calma
dióoos olvido y paz, paz y olvid.o...q.:¡e en mí fuer:io fortaleza y atalaya en tí de tu virtud. Hoy no he de decirte si seguí amándote; callemos siempre-y sean nuestra,
almas en el recuerdo como esos ríos tao silenciosos que
parecen inmóviles. Y no me niegues tu amis•ad, ya que
no podamos vivir, como las hojas de un libro, eternamente presos uno en otro.
Te casas, María-Cruz, y yo, que ni tengo otra hacien·
da que mi melancolía, ni por hoy taño flauta ni zurro
alboges en el corro del amor, como envío de bodas, te
hago regalo de los razonamientos que a continuación se
ponen, harto sensatos y vencedores de mis viejas rebel·
días. Así mismo, con ésta recibirás un ramo de olorosas
lilas y la fragancia de unos lirios de los que ya se hao
erguido esta primavera en las acequias de mi huerto.
Poco es si piensas que hay lirios silvestres en el fondo
de los valles y discretas razones en los corazones doli·
dos, habiendo de éstos, por añadidura, en demasía. Más
distrae un punto tu venturoso amor, y para los ojos en
la rusticidad de mis palabras. Ellas sólo quieren afian·
zar tu pensamiento y no renovarle, pues bien sabeo que
le llenó de honestia y verdadera virtud el libro sin má·
cula del nunca bien loado fray Luis, que llaman &lt;La
perfecta casada &gt;
Juzgo que en esto del matrimonio errado está nuestro
siglo y muy descoocertados por diversos modos los espíritus que el amor debiera concertar. De un lado, el
mundial ruido; de otro, el obligado ayuno a que la va•
nidad nos encamina, y, en fin, el sensual apetito impe·
raote tuercen los mansos cauces del cariño para hacerle
despojo de miserables tercerías.
No sospeches que hay en mí un macetado Savooarola,
pues de cierto no hay en mí sino un endurecido peca·
dor; mas de igual manera que al decir del arcipreste:
«Sobre la espina está la noble ros::&lt; flor,&gt; eociéndeme
esta misma impureza en ansias purificadoras,
El matrimonio ni es el triunfo de la carne ni el impe·

UN-CONCURSO DE VENTANAS Y
BALCONES ENFLORADOS

•

La organización de un concurso de ventanas y baleo·
oes enflorados es mucho más difícil de Jo que parece a
primera vista, pues debe buscarse que todo el mundo
tome parte en él, lo mismo ricos que pobres, eocootran·
do estos últimos todas las facilidades para participar de
los resultados y de los premios.
La flor es el lujo, y si bien a menudo es el solo lujo
del pobre, es preciso que no le sea oneroso.
Pdra guía de los qut! deseen orgaoizaruo concurso de
los que venimos hablando, vamos a decir cómo fué organizado, no hace mucho tiempo el de Thooon-Eviao,
en Francia, cuyos resultados fueron magníficos.
La sociedad de horticultura de Chablais, en TbooooEviao, hdbía anunciado el concurso con mucha anticipación, y c~meozó por enflorar los monumentos públicos. como la Casa de Correos, el Ayuntamiento, las
f~eotes públicas, para que sirvieran como modelos, po01eodo a los 0oncursaotes las condiciones siguientes:
,~ hacer un trabajo de preparación entre los aficiona·
dos y los profesionales, miembros de alguna sociedad de
1.iorticultura, y
hacer la adquisición de un material
especial, para venderlo al público muy barato, distribuyendo gratuitamente las plantas y el follage para los
fondos de verdura.
. Es preciso hacer que el grao público comprenda el
1_oterés de estos concursos para animar el patriotismo local, con el fin de que la ciudad prfseote un hermoso
golpe de vfata. Les hc&gt;rticultores deben unirse cou los

•-··••••

,...,

i•

(

::srita. Carlota Collaotes, que contraerá matrimonio próxirrameote con el señor don Jesús M. García.
rio del espíritu. No a todas horas te entres por las excel·
citudes del alma; mas tampoco esperes con livian"- impaciencia, durante el día, el holgar de la noche, ni te
emperezc:rn el placer del lecho y el esposo para el trabajo del día. En el sano equilibrio de entrambos está el
secreto de tu dicha ...... Porque un infatigable prodigar de besos mataría tu amor con presteza, como rígido
y frío quedaría en una fiebre de espiritualidades ....
No uses más•afeite que el natural adorno, pero no lle·
gues al descuido, que torna tantas gentiles mujeres en
pandorgas sin ánimo, ni hagas como esas otras que an•
dan en greñas haldilla parda en casa, y póoense muy
ataviadas para regalar con su hermosura al ojo ajt:oo.
Tú, que eres hermosa cual Saraí, ponte en casa a todas
horas como de reina, que tu reino es el hogar, y sólo los
ojos del esposo han de decirte: &lt;Toda tú eres hermosa,
amiga mía, y en tí no hay manchas.&gt;
Ten la gracia de bien parecer, y, como sin quererlo,
te llegarás al alma de cuantos te vean: muestra a todos
estar muy enamorada del tuyo, para que nadie intente
remediar una sed que no sientes. No hagas como Cami·

Oficiantes y asistentes a la: so_lemne cere_mooia religiosa efectuada el domingo pasado en el temFlo
de Merced de las Huertas,

la que, aunque Anselmo «era el bl•nco de sus deseos y
el cumplimiento de sus gustos,&gt; al fin. rendida, fué por
la diligencia de Lotario. Sé honesta y corta las alas al
atrevido pensamiento.
Como eres alta y espigada, no te tuerzan tal gallardía
los trabajos ni los hijos.
Tienes claros y serenos los ojos a lo Cetioa: tienes la
boca graciosamente plegada en sonrisa hermética, que a
veces se abre como rosa bermeja en la hostia de tu faz,
pues oi tus ojos se empañen con la de~ilusióo, ni tu boca tenga el gesto del dolor. Sonríe al esposo en sus lar•
gas veladas de trabajo, y cuando el cansancio le riada,
sooríele.
Tus manos, que hoy Pmergeo de la transparente y es·
¡:,umosa gárgola de encajería en que remat: o tus ceñidas mangas: tus manos maravillosamente cinceladas pa·
ra tejer con perfección de araña sutiles telillas exagona·
les, presos los cabos eo los seis pétalos de una flor, no
se estéo nunca pulidas por el ocio, que ellas hao de co•
ser el Jioo y hao de envolver en finos pañalillos al hijo
de tus entrañas. El ocio es enemigo de las madres, y tú
vas a ser madre.
Tus dedos, de marfil y espiritualidad, largos y blancos
orno los de las santas, que engarzan maravillosamente
las cuentas del rocío o abren uo cabello a lo largo en
dos hebras, mejor hao de a prisiooar una flor que ser
aprisionados de un anillo; quise decir que nunca te co·
mala ambición, y que oo atormentes al espeso para tu
regalo; antes bien, hazle creer que te s-:ibra eco lo que
tienes y quieres menos de lo que te da .... Sea más ele·
vado y excelso tu corazón que uo lucero en la noche estrellada.
Si tu ef poso no hiciere de tí la merecida estima y fa ere a los campos del prohibido amor, no seas tú como la
esposa infiel del romancillo, porgue al fin de cuentas
!labrías de entregarle la espada de tu amante, di~iéodole;
Clavadla, señor marido,
clavadla en mi corazón,
que bien la muerte merece
quien a uo marido engañó.
Recuerda siempre las virtudes de ctc.ña Blanca de Navarra .... Y a tu paso recuerden todos aquellos versos de
Petrarca:
Non sa con Amor sana e come ancide,
chi non sa come dolce ella so~pira,
e co:ne dolce parla e dolce ride
No te dejes seducir por la moral al uso, que, como de
allende los Pirineos, es tentadora y frívola: sé como es
la tradición de nuestras mujeres, acas-:i uoa de las po·
cas acertadas y verdaderas tradickoes españolas.
Y, en fin, pon prudencia en las amigas y en el manejo
de la haEienda.
Y termino ésta, demasiado Jarga,coofiando en tu bUfo
entendimiento, porque, y perdona la última pedantesca
erudición, como escribía el preclaro padre Isla a su
hermana Mariquita, &lt;el tuyo es muy superior aún a los
que son de clase más elevada&gt;
Olvida mis palabras si nada te añadieron de enseñanza. Mas cuando remudes cuidadosamente el ag_ua del
J?úca,o eJ:l qu~-h~g~~ su~to. _d~- l~s_..J!ores~g_u_c;._.~!l~C.'il"ío,
recuerda el agradecimiento de mi rendido corazón, tanto
por el consuelo que prendiste en é·I cuando descaecía,
como por haberme vuelto hoy a la melancolía de mi serena soledad . .. .. . - LUTS FERNANDEZ ARDAVJN

Primer premio de ventanas enfloradas en el edificio del Hcspital; se adorna ron 38 veutaoas.

aficionados para enseñarles los detalles que quizás i¡¡oo·
reo, vulgarizando de esta manera los adornos de flores,
"diciéndoles los precios de las mismas y la manera como
se obtienen con más facilidad. De esta manera la Sociedad de Horticultura elabora un plan, procurando no
reparar eu los gastos, como pasó eo el concurso de Tho000-Jes-Baios, que se dedicaron sumas de importancia,
para la adquisición de buenos m-ateriales, coosiguiéodo•
se que se cc,mprara al cincuenta por ciento de su costo.
Antes de terminarse la confección dP.) material el co·
mité de organización pondrá eo conocimiento de todcs
el reglamento de puentes y calzadas y lo cooceroieote
a la vía pública, es decir, las dimensione~ que bao de
tener los adornos según la altura de las casas; facilitando jardineras y el hierro necesario para los postes y b:,.ses de los adornos.
La experiencia de Thooon-Evíau nos permite recomendar la disposición siguiente: se hace un cultivo de
plantas en grao desarrollo con el fondo de verdura indispensable a la deroración. después se pueden poner
orquídeas rodeadas de plantas y flores.
El balcón de la Casa Ayuntamiento decorado por la Sociedad de J Iorlicultorts.-EJ primer premio de
Por las macetas o tiestos pueden caer las guirnaldas,
balcones enflorados, coo campánulas blancas.
recogiéndose eo las flores de los mismos, como se ven
en algunos de los grabados que presentamos.
Hay concursos para tiempo breve y otros para tiempo más largo, por ejem·
P10 , para uo mes. En este caso, no basta decir, señoras, , aflorad vuestras
~eotaoas, vuestros balcones, vuestros huecos de las casas, sino que precisa
igualmente decir la manera como hay que gobernarse, para que las planta~.
las _flores, los adornts florales que el tiempo ba tenido que estropear oece~nameote, sean sustituidos por otros frescos y si es posible con dibujos
dH·ersos, con difereotes combioaciooes, y por tanto, el concurso rr;;ul !ª ne solamente hermoso, sino cambiado en el decorado y eo el con•
JUO!O.

Uno de lo pri meros premies.

Ventanas dt!coradas por la Soc iedad de Horticultura, con el objeto de
presentar un modelo.

El seguodo premio de ventanas enfloradas.

�CRONICA
Entre las mil fantasías que las modas pri·
maverales ofrecen a las damas elegantes, es
preciso señalar los chalecos sobre los cuales
se abren con mayor o menor amplitud, los
jaquets, los boleros y las pequeñas vestes, que
son el complemento obligado de los &lt;tailleurs,&gt;
prestando a estos una nota de graciosa y en·
cantadora coquetería.
Los chalecos citados son ceñidos y lisos, hechos en tela
de· Jony o en gruesa tela con dibujos impresos, en género
esponjoso, rayado en cuatro colores difereutes. Otros cha·
leeos se hacen ensed:i. pekioée, en taffeta a mil rayas, con
las vueltas adornadas sencillamente con un plissé muy
reducido y fino, o coo un ribete augostísimo y a bullooado. Hay, también. chalecos-blusas, hechos en paño ligero y en ottcmaoo de color claro o blaoco, ceñidos al ta·
lle por medio de una presilla adornada con botones de
nácar, concha o perlas de imitación. A veces, la maoera
de estrechar estos chalecos-blusas es sumamente original, pues consiste en uoa cintura drapeada que sube
hasta el escote del chaleco y allí forma un.. especie de
cuello chal, muy angosto y bieo adoptado. En otras oca-

siones, el chaleco se cierra por un lado con una hilera
de botones ribeteados de una seda de color diferente a
aquel con el cual se forran los botones, y por el frente
se ciñen al cuerpo muy ajustado y preciso en su corte.
No olvidemos, en fin, lo• innumerables adornos destinados a completar las blusas, corpiños y jaquets: peche·
ras dobles o sencillas, hechas en E'ncaje, tul, gasa y mu•
seliua de seda; vaporosas corbatas confeccionadas en linón blanco. plissado o encañonado, las cuales ostentan
una bonita originalidad, como es la de tener las puntas
cortadas en diferentes, figuras, destacándose sobre un
fondo de linón de otro color.
Citaremos, así mismo, los cuellos de variadas formas
que la Moda nos ofrece actualmente; los unos colgantes,

para todas las diversiones peculiares a la her·
mosa estación primaveral en que actualmente
nos encontramos.
Un lindo modelo, adecuado para jugar al
«tennis,&gt; y que también ¡;nede servir para regatas, partidas de &lt;golf&gt; y demás deportes, es·
tá hecho en batista blanca. La falda, bastan·
te corta, pues se vé todo el pie, se dispone en
pliegues o tablas, completamente marcade,s,
retenidos en el talle por medio de una cinto•
ra de satín en color vivo, como azul Sajoni;.,
cereza o amaranto. El corpiño es de estilo kimono y se
escota en punta sobre una camisola de linón blanco. El
escote se guarnece con un angosto cuello de satín, del
mismo color que la cintura, y este cuello tiene una for•
ma original, pues baja a adornar los hombros con dos
largas puntas, y luego va disminuyendo su anchura por
el frente, basta reducirse eo pequeños ribetes que bor·
deao la batista. Una bonita sardineta de satín, adornada
coa botones de concha, cierra ese c uello y embellece el

tren cómodos pueden marcharse pa:ra- de·
jar sitio a los demás.
-·
¡y menos mal si fuese la causa de esto el
deseo de recibir a sus amigos y de no dejar
olvidado ninguno de sus conocidos! Pero no
hay nada de oisto, sino la vanidad de hacer
decir: &lt;Había un sinnúmero de invitados.&gt;
Para esto van mendigando de salón en salón los desconocidos y amigos de ocasión.
Cuando se da un baile, uno de los prin·
cipales cuidados es procurarse el mayor
número posible de personas que bailen. Al
presente los jóvenes no se muestran muy
aficionados al baile, y muchos hombres, a
causa de su edad o de la gravedad de sus
funciones, no puede n bailar. La necesidad
de proveerse de bailadores, es actualmente
una de las preocupaciones materiales de un
baile.
Los dueños de la ca~a no tienen más re•
curso que invitar a los jóvenes agregados
de embajadas, a los oficiales de los regi·
mientos y a los funcionarios, también jó·
venes, de los ministerios. De es:e modo
consiguen, por medio de sos amigos o de
sus propias relaciones, un personal joven,
bien educado y de buena voluntad.
Poiro como por una y otra parte faltaría
tiempo para tan numerosas presentacicnes,
las cosas no se hacen dentro de las reglas de
la etiqueta; es decir, el joven invitado se
abstiene de hacer la visita preparatoria,
limitándose a hacerse nombrar al dueño de
la casa por el amigo que le presenta. Des·
pués hace una visita.
La orquesta se instala en un estrado ro·
deado de plantas y a rbustos y preparado al
efecto.

delantero de la blusa. En los puños de las
mangas semi cort..s, se ven, igualmente,
sllrdioetas de satín, adornadas con botones.
El sombrero es de fieltro delgado, blanco;
la forma es muy pequeña, y por única
guarnición tiene un gracioso lazo de satín
del mismo color del que se ha empleado
para confeccionar el cuello, la cintura y
las sardinetas.
Otro modelo, muy propio para traje de
excursión, está hecho en sarga verde seco,
guarnecida con botones y presillas de son·
tache en un color más obscuro. La falda
es cruzada y se cierra por medio de cuatro
grandes botones con sus respectivas presi ·
llas de soutache. La orilla del lado supe·
rior de la falda, se corta redonda, así es
que deja ver todo el pié. El jaquel es amplio, corto y recto; ninguna forma altera la
senciila y elegante sobriedad de su corte.
En el cuello se escota ligeramente sobre
un·a camisola de batista blanca, bordada.
El t1nico adorno de este jaquet, consiste
en cuatro botones y cuatro presillas de
soutache para cerrar el delantero derecho,
cruzado sobre el izquierdo, y en derredor
del busto, más alto que el talle, pasa a trechos, una angosta franja de satín, retenida
en el frente por una bonita hebilla de ná·
car obscuro. En las mangas también lleva
adorno de botones y de presillas de souta·
che. El sombrero E'S de estilo boina, hecho

Suntuoso traje para teatro.
en fieltro gris claro, adornado con una fantasía de plumas grises.
MARGARITA.

Al!plfu©~ C©llilMl]©~ 00~1]"$ Il~

Original &lt;toilette&gt; para el campo.

Elegante sombrero de paja.

W&gt;!J"®~!r@~llV©~ ~® Il©~ ~®$

lisos .y redondos, hechos en encaje o en
batista bordada, exactamente iguales a los
que usaban nuestras abuelas; los otros, más
importantes, formando vueltas o cnellos
chales, ya sea por un &lt;rabal&gt; de encaje, ya
por un fichú redondo, drapeado en tul,
guarnecido coo un aocho encaje plissado.
Cuellos cuadrados, cuellos ma rioos, cue·
llos de ottomaoo o en piqué blanco, ador·
oado con lindas corbatas de foulard o de
cachemira en estilo búlgaro, en satfn de un
color vivo que contraste con la blancura
del cuello o de la vaporosa pechera de en·
caje.
Como última y encantadora novedad,
señalamos aún los cuellos lisos y vueltos,
ya sean rerloodos, cuadrados y puntiagudos. con una pechera que de ellos mismos
se desprende; la cual se hace en tul blan·
co, muy ligero, guarnecido de un volante
de tul,.finamente plegado, en cuya orillase
pone un angostísimo encaje valenciano.
Estos cuelfc;,s·pechera son sumamente lindes y &lt;chic.&gt;
No terminaremos la presente crónica sin
dar a nuestras amables lectoras una interesante lista de algunos modelos de trajes,
propios para juegos de &lt;sport,&gt; paseos en
el campo, excursiones en auto, y, eo fin,

La hora de empezar los bailes es de diez
a once. Dad las órdenes oportunas para
que todo esté alumbrado media hora antes
de empezar. La misma dueña de la casa,
ya dispuesta, debe inspeccionar los preparativos; hay detalles que habrá que retocar
a última hora y los invitados empezarán a
aparecer antes de lo que se desearía.
La antigua costumbre de parar todos los
péndulos durante la &lt;soirée&gt; no se observa
ya escrupulosamente.
Desterrad las flores de aromas fuertes.
Los follajes de plantas exóticassuministran
los más ricos e inofensivos adornos. Ade·
más, no faltan flores sin perfume; hasta con
frecuencia son las más bellas por su~ formas y colores.
Uno de los primeros deberes de un dueño de cas.. es poner a disposición de los
invitados el mayor espacio posible. Espre·
ciso desamueblar y preparar el mayor oú•
mero de habitaciones, o restringir las invi·
taciones al justo límite.
Esta es una de las prescripciones de buena educación que no será probablemente
observada jamás con exactitud, Partiendo
del principio vulgar de que &lt;donde caben
dos caben tres,&gt; se invita trescientas per·
sonas, cuando eo sus habitaciones no cabe::1
apenas doscientas. Los que no se eocuen·

Traje de paseo.

Modelo parisién de traje estilo sastre.

Traje de verano para el paseo de la mañana.

�Consultas
UN PROBLEMA
OLGA. Ciertamente, querida amiga, puede usted llamarme con ese nombre, porque así considero a todas
aquellas lectoras mías, que me honran y favorecen con
so afectuosa confianza.
En contestación a so carta le digo Jo siguiente: es de
inferirse que so novio ha cambiado de sentimiento respecto de usted, pues si ese amigo de quien me habla,
sabe que el novio de &lt;Oiga&gt; está en Europa, gozando
de buena salud y de los placeres de un viaje de recreo,
es justo suponer que ya no la ama, y aun quizá que ese
viaje fué combinado con el médico para romper el compromiso que lo uofa a usted. Y si le hablo con tanta
franqueza, es porque así debe manifestarse la verdadera amistad.

misma esa triste historia de amor, ya que desea usted
conservarla para siempre, encerrándola en el fino relicario de una producción artística? Tiene usted suficientes dotes intelectuales para emprender en esa obra, y
como prueba de ello, citaré una de sos frases. Dice usted así: «¡Es muy dulce llorar sobre un recuerdo!&gt; .. ..
Por Estas bellas palabras, se comprende cuán exquisito
es so modo de sentir, y qué fino es so talento de apreciación.
Y teniendo tantas facultades, ¿qaiere usted encomendar el relato de sus penas amorosas a una persona, que
si bien es delicada y sentimental en sus obras espontáneas, acaso no daría un sello de emocionante verdad a
la que usted inspirase?
En fin, puede hacer lo que desea, pero no he querido
dejar de manifestarle mi opinión sincera, ya que con
razón me llama amiga suya.
MODELO
Doy a usted el modelo que desea de traje pa·
ra asistir a una partida de &lt;teo nis&gt;. La descripción de
este atavío, la encontrará usted en la página dedicada
.. la Crónica sobre modas.
PETJ1':

(i
•

SOLUCION DE UN CONFLICTO
AMPARO: Muy bien me acuerdo de usted, estimada señorita, y nunca he podido olvidar la difícil y rara situación en que se encontraba, teniendo en su casa a un
huésped; un joven extranjero, enfermo de fiebre, el cual
se hallaba en nuestro país, solo, pobre y sin auxilio de
ninguna especie.
Usted me preguntó si debería enviarle a un hospital,
no obstante la tristeza que el pobre enfermo manifestaba por ser llevado a un sitio semejante; comprendí el
conflicto en que usted estaba, pero juzgando el asunto
de un modo absolutamente caritativo, le aconsejé que
atendiese al enfermo, pensando sólo en hacer una buena obrii, y amparada para esto con el respeto que le daba la señora su mamá.
1-loy, el extranjero se siente fuerte, alegre y lleno de
salud; pero usted n~tó, desde el tiempo de su enferme·
dad, que él atribuía todas aquellas delicadas ateocioocs

y heróicas fatigas, a un amor naciente que la abnegada
enfermera no habla tenido la dignidad de ocultar. Esta
suposición la ha visto usted comprobada en una carta
escrita a un amigo que por descuido dejó el ingrato caballero en cierto libro que usted Je proporcionó para
distraer su hastío.
El desengaño ha sido cruel, no lo niego; pero considere usted, querida amiga, que la gratitud es una flor
que no nace en esta tierra de castigo; aquí sólo brotan
espontáneamente cardos y espinas que nos desgarran si
los tocamos. Es preciso &lt;hacer el bien por el bien&gt;. sin
esperar otra recompensa que la consumación de una
obra benéfica. Si el enfermo está sano y no sufrió las
tristezas de la estancia en un hospital, usted ha recibido
ya su premio.
PARA UNA MORENA
CLAVELLINA'. Por regla general, el uso de las cremas
de tocador, no es de lo más adecua,!o para las mujeres
morenas, porque su piel no se presta a esa clase de ar·
tículos, sino, que, por el contrario, la blancura de la
crema forma contraste con la hermosa y ambarina tez
de las damas de ese color. A ellas convienen los polvos
rosa o crema, y para. que éstos se adhieran al cutis de·
ben ponerse antes •&lt;Kaloderma&gt;, &lt;Suavisioa&gt;, o cualquiera otra substanda por el estilo.
SOBRE MODAS
A. M.: Los trajes sastre se llevan mucho en la esta·
cióo actual, pero con la innovación de· las faldas drapeadas, pues en eso se cifra principalmente, el carácter o
el sello de las modas primaverales. En cuanto" los som•
breros grandes, han desaparecido casi por completo de la
escena del mondo elegante; sólo quedan algunos de estilo &lt;jardinera&gt;, cuya forma es muy extensa, hecha en
paja de Italia, y guarnecida con una corona de rosas,
lilas, jazmiues o cualquiera otra guirnalda de flores en
matices claros.
MAHGARlTA.

.. Sin embargo; es preciso que usted reciba contestación,
aun cuando sea a la última de sus misivas, pues yo le
aconsejo que le escriba por la postrera vez, certificando
su carta con acuse de recibo, y en dicha carta. le· debe
pedir enérgicamente una resouesta dtfloitiva, porque su
papá se ha decidido a entregarle su dote, y queda en
espera de una resolución clara.
Si responde a esta carta, después de no haberlo hecho
así en las anteriores, el problema quedará resuelto: su
novio buscaba una dote y no un corazón ; entonces el de
usted, resfriado por tao hondo desengaño, aceptará Qtra
impresión amorosa, por lo cual le aconsejo que no 1echace a su nuevo pretendiente, el que tal vez sea muy
digno del cariño de una mujer tan inteligente y sensible
como usted lo es,
DJRECCION
M OSQUETA: Recibí su linda postal c¡oe agradezco sinceramente. Habiéndome informado sohre lo relativo a
so pregunta, he sabido que puerle usted escribir-a la se·
ñorita de quien me habla, dirigiendo su carta a esta Redacción. Pero, si no le parece inrliscreta mi pregunta,
le ruego que me diga, ¿ por qué cansa no escribe usted

Arreglo de las habitaciooes.-Sala de madera negra brill.aote, adornada con rosas rojas y follaje vude. El
espejo sólo va encuadrado con una delgada guirnalda.

L;,.sor
señoras
muy bien q,1,." su eo ·antadora
· eierce
·
· fl uenc1a
· a 1a que nadie
· puede resistir.
•
~ es pre·
ciso que
d á saben
d
•
soonsa
una 10
Mas para eso
no
rest
etr s e 10 ~ rosados labws apare::can unos ?•eutes hP.rmoso~ deslumbrantes de blancura. Por eso no hay mujer sPosata que
uet se ~ el m~y~r cuidadoª la cooserv~c•o~ de sus dientes en las meJores condiciones. Para este fio es el Odol la preparación ·usta,
ios di~nt!~.º la opimón de los hombres de ciencia} oorrespoode perfectamente a las exigencias de la higiene moderna de la boca ~

!L@§ ll1lllmÍ@§ ~w Il@~ Ilifilm-@~ @:(P)

ño para inspirar tanto odio, para merecer manito, él, el pobre Pablo, es olvidado &lt;'n
tao ta desgracia ?
no ria eón, y él, para. consolarse, , a a donHabía cometido el delito de desceuder de está el abue'o que Jo adora,
Vlí&lt;Cíc@Il" l}fül!l$@
de una familia de tiranos.
''La aurora y el crepúsculo-dice el roela-van siempre juntos: juegan y hablan, y
El grao poeta que nos ha hecho sentir ,"Ai-je le bonheur de mourir?
hondamente y que o ~s entusiasmó cou sus Duo cbat1meot saos fin, laoguissante victi· descansan juntos."
Pero un día-un triste día,-el abuelo
libros rebosantes de amor, con sus cuadros D
.
(me
d, una realidad desconsoladora, quiso que e ma uge arraché ccmme un tend~e ar· oo ,e despierta más, y Pablo, que no com•
en todas sus páginas mejores se sintiera J', .
. . .
[bnsseau p·eade, que no sabe, le acompaña al Ceun soplo fresco y puro
'
etais proscnt bteo Jeuoe, et j'igoorais que: meoteri?. Más vuelve a empezar para PaY ~ste rayo de luz, este perfume dti vio- J'
crime blo la vida de abandono y ~e sufrimiento
de antes ...... y el niño, cansado, va en una
1eta que pasa por todas las obras del viejo avais commis daos moa berceau.
poeta francés, se desprende de la iofa.ocia.
Y piadosa en su humildad es la historia noche helada de io,·ierno a buscar~I abutt•
de la infancia despreocupada y grnudc, t:o que el Poeta oos cuenta de un oiño que ha lito que du.,rme bajo una cru&gt;.. Toda la
su misma miseria.
quedado huérfano de madre. y a quien Ja noche lo llama:
Muchos hao sido los escrit0res, los poe- madrastra 00 ama Cuando nace ot•o h • r ·
-IPapá! ¡Papá!
tas, que hao descrito en sus bellos párrafos o en sus rimas profundas el mundo infantil que se agita alternando las ale,,,rías
inmensas con los inmensos dolores.
''
Y al, lado de Víctor Hugo, bastaría poner
a Daudet, quien con su ''Jack" nos preseo·
ta una joya literaria en el género.
Más en las obras de Víctor Hugo, estos
rostros infantiles. alumbradosddntima alegría o mojados en lágrimas, los vemos asomarse a cada instante. Ea medio de una
escena de crueldad o de terror, en medio
-ie la maldad o del vicio o de la miseria,
llegan a purifiear y a suaviza.r, por medio
de su cándida expresión, todo lo que hay
en rededor de ellos.
Miremos a la figurita que inspiró los ver·
sos que llevan un título tao tierno: "L'art
d'etre gran-pére." El poeta oye que la niña
dice, en su misma ignorancia. cosas sublimes; habla con el mar y el cielo y le pide
al abuelito la blanca luna. Y cuando lacastigan y el abuelo¡., lleva algunos bombones.•
la niña, agradecida, le dice, fijándolo con
una expresión suavísima:
"Cuando a IÍ, ahuelito, te pongan en penitencia, yo también te llevaré los dulces"
Y aquellos niños rtales que tdmbiéo gozaei y sufren mientras el destino se desarrolla en torno de ellos, i cuánta graorleza
tienen, y cuánta gracia exquisita!
Es por eso, dice el poeta, que cu rnrlv allá
en la soledad de Santa Elena el venc- dor
de la mirada de águila pensaba triste ensu
patria lejana, veía surgir de entre las olas
del mar:
.... la sombra blanda y rosada .
de un niño bello que duerme, su boca en.
( treabit:rta,
grachso como el oriente;
Y la imagen del hijo, del pequeño Rev
de Roma, llenaba de noslálgico deseo el
alma del glorioso vencedor.
¿Y el infeliz Luis XVII?¿Qué hizo el ni-

Más en vano .. .. Y al otro día se encuentran al pequeñuelo que también se ha dormido parn siempre allá en la puerta del
Cemente1io

¿ Y quién puede resistir al encanto de un
puro rostro ia!aotil?
Un día-es siempre Víctor Hugo que
cueata,-el populacho, sediento de muerte
y. de sao_g:e, lleva a un hombre, a una guar·
dia, al s1 t10 del fusilamiento.
Por el camino se encuentran a su hijito
que le vé, y corre y lo abraza.
La gente grita, mira, pero luego se ca lma al ver aquel niño sin madre que dentro
de algunos minutos se quedará sólo en el
mundo. El hijo se asusta, y vuelto hacia el
r11 ~1--1f'. Tt1ee;1

11or.:inrio:

�EL MUNDO ILUSTRADO

CURESE UD. MISMO EN
SU DOMICILIO

EL MUNDO ILUSTRADO

'lti:: l~~~a.,?!m~:=:., ~~!~:;a 11

La electricidad en la navegación

El actor M. La Bargy en el "Cyrano
de Bergerac.' •

Nadie dud_a de que la electricidad lo va
dominando todo, y sus aplicaciones en la
v ida práctica aumentan cada vez más.
siempre -es elicaz. Millares de p e rsonas curadas por ella testifican
La última aplicación que se ha enconsus maravillosos re~ultados, y _.por eso es que se ha hech o la pre•
para la electricidad es la propulsión
1 ferida del p1fülico. Basta usárla una vez para tenerla s iempre en 1 trado
de buques, y el primero de éstos así movip reven ción. Produce efectos segurlsimos en
dos ser_á el barco carbonero &lt;Júpiter&gt;, de
la manna de los Estados Unidos, botado
QRANOS, TUIIIORES. ALIIIOlflfANAS, HERIDAS, PUSTULAS, LLAGIAS,
en los astilleros de Mare Islaod (Estado de
ULCERAS, QUEIIIAOURAS, FISTULAS, ERUPCIONES, ETC., ETO,
OE VENTA EN Too•s LAS OROGIUERIAS .,. BOTICAS.
California).
Es el &lt;Júpiter&gt; el buque mayor que se
A 25 CEN f A VOS LA CAJA.
ha la:izado eo el Pacífico, siendo su desplaza~iento de 20,000 tone ladas, su eslora
Par&amp; loa tusrares donde no se encuentre, ae deepaoha tranoo de porte, enviando
oon el pedido en selloe de oorreo f().30 on. por oada oaJa y por docena $2.62,al Depo572 pies y 6 pulgadas La capacidad de
altarlo general, SR. RAFAEL B. ORTEQA . is• OALLE OE IIANRIQUE N9 sa.
sus carboneras será de 12,500 toneladas de
APARTADO 41541.
carb?o y 375,000 galones de petróleo comfll!XIOO, O, P ,
b~stibl~. Para ~n buque de semejantes
d1meos10nes ha sido, pues, necesario, inno quiero
Pero la más viva figurita de niño.aquella ventar una maquinaria eléctricasumamen-No hagan sufrir a mi papá;
que resulta más llena de atractivo, por sus te poder~sa.
que te lleven, oo.
mismos contrastes, es quizás, la de Gravo•
En Ju!~o de 19rr el gobierno de los EsY el padre ioteota calmarlo:
cbe , Gravocbe el ver dadero tip;, del pillo ta?os Unidos celebró c,.n la General Eléc-Vete- le dice.-vete y espérame en ca· infaotil, con todas sus maldades y su bon- tnca Cía, de Scbeoectadi (Estado de .Nuesa de nuestra vecina; yo voy a dar una vuel- dad angelical
v~ York) un contrato para equipar el &lt;Júta coo estos señores, y luego vuelvo.
EI es como todos los pilluelos de la ciu- p1_ter&gt; con maquinaria de propulsión elécY cuando el niño afligido s~ ha alejado, dad: canta, bestemia, se faja con los com· t n ca según el sistema propuesto e invenel hombre rec0bra su energh., y vuelto ha- pañeros, entra eo las tabernas, es capaz de tado por W . L . R. Emmeot, ingeniero d e
cia el pueblo que Je s ig ue, · pregunta con cualq uier acción atravesada y de cualquier la compañía. Por el contrato los fabricanindiferencia:
sentimiento de espontánea generosidad. Co- tes se c0mprometen a que la velocidad del
-Ahora bien, ¿dóode tengo c¡ue poner- me cuanto puede; se ocupa en todos los buque no sea menor de 14 nudos por hora
me ?
trabajos; todos los portales y sótanos son Y que el peso total de la maquinaria ño
Pero entonces, sobre aquella muchedum- su habitación ; no sabe nada de su familia e~ceda del de las máquinas de vapor orí·
bre obsesionada pasa un soplo de piedad, Observa, ríe, sufre y·es valiente; miserable ginalmente proyectadas para el mismo buy vuelta hacia aquel p•dre, grita conmoviy generoso al mismo tiempo.
que.
.
da:
En la lucha del 32, en aquel episodío de
Las pruebas realizadas han demostrado
-Ve a donde está tu hijo.
la calle de S. Dénis, en medio de aquellos qu~
fólo se han cumplido todos los reY de toda esta io faocia que llora y expía jóvenes utopistas, Gravoche es el primero qu,s1tos, sioo que también dieron resultafaltas ignoradas. Víctor Rugo le da su tier- en lanzar el g rito de la protes!a, en luchar, d?s mucho mejores de los exigidos. En
na piedad: uoa sombra coo rizos dora- en correr, en ayudar .
v 15ta de ello el gobierno ha decidido adop·
U n niño,
(dos
Va de uoa en otra fila, lleva los recados, t~r el nuevo medio de propulsión para va·
Ya proscrito, sio ser hombre todavía.
socorre a los heridos, pasa por ~ntre e l sil· nos de sus buques.
Otra figurita delicada y sensible, ¿ no es bido de las balas cantando, y con su loc a
E l &lt;Júpiter&gt; pc,drá suministrar carbón
Se acaba de pooer en París la inmortal
tal vez la pequeña Cosette de "Los Misera· alegría anima a los que luchan.
a un buque de guerra, a razón de 100 o_bra de Rostand «Cyrano de Bergerac&gt; y
bles?" Cosette, para quien la madre ha daValiente y lleno de calma como un pe- toneladas por hora, Y petróleo 125.000 ga- s1 antes se decía que el &lt;Cyraoo&gt; ioimita00
0
do todo, basta su belleza, ¡ pero ioútilmeu- queño héroe, desafía la muerte sonriendo. Iones por hor a.
ble era Coqueliu , muerto este, ¡ es el
•
te!
y la muerte llega: una bala del enemigo
tabl_e actor M. de La Bargy Bien puedeCuáoto sufre la niña que no tiene jue· interrumpe uoa a legre canción que se asodecirse. que el alma de la obra, el espíritu
gos, sino e l trabaj0 pes do: que oo tieoe maba 'l sus labios, y se lleva a la peq ueña
que a01ma sus cioco actos, está en el alma
ni carici:is ni besos afectuosos: para ella a lma valerosa.
Y e n el espirito del artista q ue Jo inter·
sólo hay ca~1igos y golpes.
Muchos han querido ballar un poco de
preta.
Y por tSO la vemos e mbargada :le júbilo retórica en las páginas de Víctor Rugo; peQue F rancia se d~spuebla es indudable;
El grao actor francés ha dado novedad
y de respeto e l día eo que un señor deseo· ro no es con la simple retórica que se pue- el rigor de 1~ estadística ¡0 demuestra, y hasta en lo posible, a la ioterpretacióo denocido y bueno le regala una linda muñe- den expresar los sentimientos más íntimos con ~ste motivo _se toman por el gobierno personaje tan interesante y en todas las esca vestida con 110 lujo magnífico.
y delicados, y es un corazón lle no de amor medidas conducentes a cooseguir remedio cenas se ha visto el dominio que posee de
Cosette la coloca sobre una silla, y luPgo, el que v ibra en todas estas narraciones el mal
las tablas La crítica parisiéo ha calificadopuesta de rodillas delante de ella, la con- conmovedoras.
Con este motivo la Cámara popular fran- de sublime_ la improba labor de Mr. Le
templa extasiada y muda, sin atreverse ni
Son las palabras de un ver dadero padre cesa ac~~a de votar uoa ley en favor de Bargy, y ~1en puede a~egurarst: que no hay
a tocarla. . . . . .
y abuelo estas que nosotros comprendemos las familias _numerosas, Cll)O designio es el obras v1e1as, para actores superio ·es. .
Es éste uo cuadrito tan vivo, que arran- Y que llegan a tocar las cuerdas más seosi· acrecentamiento de la población.
ca del corazón, junto roo un gri to de pro bles de nuestra alma.
Dispon e la oueva ley que c uand o un pa-·
EL PERFUME ROSE DE CHIRAZ
·t
· d d
testa,
por
tantas in(dmias, lágrimas de infi·
dre tenga más de tres hi¡'os, y sin contar de I a ca,a F. wolft y Son. recuerda la fragan01 a pie a y teruura.
~
c~&gt;D. recu•sos
suficientes
para
re- cia suave de las rosas de Persia.
c!~1rá
60 francos
anuales
poreducarlos,
cada ouevo
b1¡0, hasta que éste cumpla los trece años; .. -"'
-- ...,...
/°~·=-=!:·~"';:::':!;'=';"'=~=;;:=::,;=~
el Estado subvenciona con 6o francos
La caballería '.:"arroquie indígena desfilando delante del Rey de Esanuales_el cuarto hijo y los sucesivos, si
~
pana en el campamento de Carabanchel.
los hubier e, y el tercer hijo de la viuda
desde que oace basta los trece años
-w•u..,,
l!ssaralladas, RscanstituidD!i,
'
A esta edad la educación escolar. se su•
oon
~srmossados, Fortificadas
pone terminada y al oiño en disposición
les
de g~ oa r una parte por lo meo os de Jos
•l unloo producto au• en doe
gastos que ocasi?ºª eu el hogar
Los ~omenta~1stas_ de est • ley ~oosiderao,
~~~:,:S~g~/g~ud.Aprobadc,
como s!empre, 1ome1•,rables las rnteociooes
· ;r, RATIÉ ;," ::edlcas.
que an1maroob.a l J.,g,slador
al
5 , p aasage Verdeau,
' h •P aria..
·
. .formularlas
. .
P ro, en ca'." 1o. JU'!l'ªº ca•, rns,gmficaoJraseoeouinstrueeionesenParis6'3t,.
tes l~s cantidades as,goadas. y d udan, por
Mexico :
lo_ mismo, de que la nueva disposición conJ _LABADIE, SucesoresyQII.
tribuya a que veogao al mundo cuartos
111■■1
vásta~os, y meaos todavía los sucesivos a

Una caricia carne
de tus labios bermejos:
beso que en mí derrame
sabor a vinos vie jos.
Un néctar que me embri,.gue
de azul y cte quimeras,
en donde mi alma vague
soñando primaveras ..

1

1

Ko una caricia roja,
sensual y pervertida,
tal como esa que arroja
la escoria de la vida.

1

Nó! q uiero un beso santo,
suoremo, sobrehumano ;
que tenga el dulce encanto
de un fresco del Tiziano.

EL REUMATISMO SE PUEDECURAR

1

R. CAB E ZAZ O.
o o o

Quiero que todo el mt ndo sepa que mi
'Remedir, para el Reumatismo alivia los dolores de las Piernas, en los Bra2os, en la
Espalda. la Rigidez o Ioflamación de las
Coyunturas, y Cura en Muy p: co Tiempo
Neutraliza los ácidos y expele del organis'lllO todoel Veneno Reumático, 50 centavos
y uo peso. Mar ca 3 X, $,.

Añoranzas
Dulce r ecuerdo d e

.ºº

Orillando un terreno reciéo roturado
oiremos la sinfonía del crepúsculo: el do'.
liente susurrar de los platanales, que evoca
las selvas del Afric¡¡, y la canción de las
cañas, marcial como 110 himno de triunfo

Una de las principales calles de la
ciudad de Prizend en la Albania

La Albania _que hace algún tiempo ape·
nas era conocido c?mo país, es decir para
el vulgo eo genera1, ahora con motivo de
las tur??lencias de Turquía y el dominio
de lo&lt; Jovenes turcos, resulta de gran interés todo_lo referente a los a lbaneses, cuya
larga e 10teresante historia no hemos ahora de invocar.
La capital albanesa pre~enta un conjunto muy moderno ; los cafés cantantes los
boteles, los edificios al estilo europeo'. los
r estaurants, etc., etc., abundan de tal manera que se comprende que la vida europea pasa por allí dejando impresas las huellas d e su cultur a .
Un verdadero &lt;pandemonium:1&gt; de razas
all_í se ven; albaneses: búlgaros, servios
griegos, tzí~garos, italianos, judíos, que for~
man u n abigarrado conjunto. Los alrrededores ofrecen intereses por la fertilidad
del suelo, y la variedad de flores y de frutos.
En la parte oeste de Adriático baña las
costas y alli se encuentran villas misteriosas com? P ~izend, Diakovo, e Ipek en las
cuales s1 bien hay f l carácter indígena
P. F lores Valderram,."
también bri_lla el progreso en algunas p ar tes ~e las ciudades, ll_eoas de vjajeros d e
EL REMEDIO PARA LA DISPEPSIA, un tiempo a esta parte', de turistas que de,alivia inmediatamente y cura toda clase sean conocer el territorio albanés.
-de Dispepsia. 50 centavos. Marca 3 X . $2.

ME olDA IN Ef ICAZ

s EN os

Pal ules Orientales

r.:er~:~~~ho ~·~::'ser

Q

S -

Cura las Dolor es

·

Bolo 'Z'Of&gt;IOO

reemplazando el
Fuego aio dolor ni
ca1da del pelo. cura.
:--¡¡, 111da 1 n,rnr¿ da
JH Cojeraa. Espara•
vaaea,Sobrehueaos,
Torc• duraa.ete._etc.
- ReTulai..-o y reaolativo lüul~JOrable.

Parls, 165, Rue s•-Honoré y lodaslumacias

Retardos

,;s Menstruos

Supresiones d,

-lQué tom'Tía para esta ronquera ? Estoy completameote afónico.
-Toma huevos
-1 Y eso es bueno?
- iFi~úrate ! Las gallioas, cuaodo los po·
oen, cacarean.

UNIMENTO
GENEAU
.,.",~~~e,

{.

Dle3JORETy HOMOLLE

Un argumento poderoso

todo los detalles de la iofaotería yde la caballería mora, pues bieo sabido es que son
los moros excelentes jinetes.
Al día siguiente, parte de las tropas acampadas en C~rabanct.el hicieron la gua rdia
en el Palacio Real e o su~tituci(n del Regimienio _d e León que lo custodiaba, coo
cuyo motivo se reanudaron las mue~tras de
1::terés de_ los madrileños que acudieron
en grao oumero a presenciar el cuadro origioa Jí,in:o de los moros en el Alcazar Re·
gio

-

ENOitAS
EL APIOL DE LOS

tse numero.

Bieo sabido es el triuof,-, que E sp,ña
acaba de obtener en M'arru.-ccs. y cou ~ste
motivo gran parte de tropas iodígeoas establecieron su campamento en el pueblo de
Carabanchel, cercaoo a Madrid
El Monarc:,, los generales y la alta ofi·
cialidad militar de la capital española fueroo al campamento c itado y allí tuvieron
lugar interesantes maniobras efectuadas
por los marroquíes c~o suma precisión.
' El acto r esultó cu, ,eso en extrt mo, y una
multitud inmensa estuvo distraída viendo

EL REMEDIO PARA LA TOS , cura la
Tos, los Sudores nocturnos, y alivia los
Pulmon es. 50 centavos. Marca 3 X, $ 2.

Munyoo tiene Remedios para todas las en.fermedad~s. casi todos a l módico precio de
50 centavos. Se venden e n todas las farma·
-cias o pueden pedirse directamente.

F1• SEGUIN, 166,l.SÍ-H;l10Ni,Paris,J Ltdu ,,,....

;

.VINO ARDUO
CA~NE • Ql)fHA

. .. 1 Cllf\~ Hv.&lt;'t, fl~tllU')1 C Olf\ •:.fd• t\ r :,nn f?O

t•''- ca . . ,,~ ':1(\ EnJerm ~dad·. . &lt;: 1i,:-1 E.tJtf'.),,,
auuc o y ti'! lo~ l ntestlnos.Con"'sl t.' , enc,a9,

Cootwuac ,on dt· P a,..1¡;,.,., Muv1w1• ot..,,..
febrtlP!\ é lnOu,:&gt;n¿..,
CJllt..' Jt1(h, \IÍf'llJ.
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'1• •

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confideoc.iales y libres de todo gasto_
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S•s. PR¡LADELPRIA, E. U. de A,

am 1 la, vea a mí.

Ven; lla muerto el sol. Dirígete coomi ·
go, a través del campo, hasta la casita dis·
tante ea doo :le crecen rosas blancas y flotan lejan ,s memorias.

AQUI ESTA LA PRUEBA:
El señor presb. P. Flores Valde·
rrama, Ave. del Instituto, Puebla,
nos escribió el lo. de Enero de 1912,
'' El remedio 3X para el Reu:natismo, que vende la casa de ustedes, e,
inmejorable y por tanto íus-ubstitui ·
ble. Yo fuí uu pobre enfermo qu•
venía sufriendo, d esde hace más dil
20 años, de Reumatismo gotoso. Una
persisten&lt;te enfermedad nerviosa hizo que la eliminación d'el ácido úri·
-ca fu el'a punto menos de nula en
mi persona; y a,hí me t ienen 11stedes
sufriendo constantemente da desa ·
rreglos gástricos y, lo que es peor,
de todo ese cortejo de molestias, su·
frimieutos y dolores,--'.inclusos ks
-de Cálculos renales--que trae apa·
rejada una Diátesis Urica. Llegué
c asi a estar paralítico. En vano fué
-que tomara una serie incontable &lt;l ?
medicamentos nacionales y extran
jero-s; la condición ácida de mi or
ganismo se modificó .muy poco y el reu
matismo seguía su marcha devast,!
-dora, basta que se me ocurrió tomar
el remedio 3X preparado por el pro·
fesor 1-,funyon para esta enferme·
-dad. Con este medicamento me hr
curado por completo en menos de
-dos meses y con sólo tres frasquitos
Los dolores reumálticos se han reti
raño como por encanto; los riñone,
funcionan muy bien, y la elimina·
eión del ácido úrico es completa y
perfecta. •

11

Las' priinerasautorida_d es· r e c o miendan K U FEK E para niños co•
mo el a limentomejor en casos de cólera infantil, diar rea, catarro ictes·
tina!, etc.
&lt;El niño de pe·
adultos
cho,&gt; folleto ius·
t~ucti vo g ratis en las d roguerías y fa rmac,.as.
Para niños y

Para limpiar los guantes de cabri-

!

tilla

_Se tomÍ _una parte de j~bóa blando v.-se
d 1su.:1ve en ~uatro veces su _peso de agua;
,.
se an~den unas gotas de. esencia de limón
.,
Y tambien el yeso prec-i-pitado necesario
para formar una past&lt;!, .spesa.

El misterio nos acompañará por bajo de
los artocarpus en fruto, y junto a los nar~njos y cafetos, en donde hay pájaros y
01dos.
- Entraremos, c0mo en el seno de un mar
de verdura por estre:ha senda que separa
las frondas de do; canaverales, en los que
la orquesta de insectos_ e ntona cánticos en
qu_e se_ destaca e_l estridente y monótono
cn- cn de los grillos.

M ifitares Franceses examinando

el "Zeppelin núm. 4"
Fué el caso que habiéndole faltado com·
bustible a un globo, cayó cuando menos se
esperaba, en territorio francés, en los al·
rededores de Luneville.
La gente al principio r ecibió con ciert
hostilidad a los militares que venía
~
aparato. pero después reinó el buen ~ue~o~,
1
la a egría y confraternizaron todos, visitando las gentes el interior del &lt;Zeppelin,&gt;
que pronto se elevó camino dd Metz sin
Luego atravesaremos, como por una Apia que sucediera nada de agresión ni d¡ vioVí~. extenso intercolumoio de palmeras, lencia l?ºr parte de dos pueblos que apa·
ba10 las que parece verse circular los per · recen rivales a juicio de la opinión pública.
files femeninos que a la sombra de los árboles veía huir el Dante.

Y en el soportal r ústico, a l suave res•
plandor del cielo azul, nos deleita;á el
abanico que una sencilla joven agita con
la gracia de Celimene ; y su voz, de angé·
lico timbre, que habh al corazón de sen·
sibilidad y de cariños ....

Pecas panos en el
rostro o el cuello

Debía nombrarse Psiquis; pero la llaman
Esperanza.
FRANCISCO ROBAINAS.
.. .-.. .. .
'-,.,-:_ :._- ·
.·

ººº

Para conservar fas flores

No hay más que sumergir los tallos en
agua caliente y dejar que ésta se enfríe.
1:,as rasas pueden soportar agua muy caliente, y cu'lndo se enfría se la añade un
poco de bicarbonato de sosa, y de este mo·
do se logra que las flores estén frescas lo
menos queoce días.
'
Pureza del aire de las habitaciones

P~ra. averiguar la~ p~re~a del aire que
respi ramos en una bab1tac1ón, hay un método muy Sdacillo, pues sólo coo~iste en
llenar uu vaso h1sta la mitad con agua dP.
cal. Cuanto más pronto se poog,. el agua
blanca, tanto más ácido habrá en la atmósfera.

Ya no queda 01
la menor excusa
para continuar sintiéndose a vergonzada y humillada
de tener pecas ó
paños en la cara
p~es existe-muy
bien experimentada por cierto la

Creme ''SIRENE" contra
las pecas,
que desvanece positivamente toda
claR!l de paños y pecas en d rostro.
Aphquese durante unas cuantas noches al acostarse y obsérvese que
aun las más obstinadas desaparecen
quedRndo el cutis limpio y alabastri~
no. FrecuPntPmPnte un ~olo tarro
b,ist.a. $2.50. Certifi&lt;'ado por correo
$2.25.
•
En vPnta: J Labadie Sucs. y Cía.
Av. San Francisco 43. J. Uhilein
s.~c-~., 33 !1-v. Bolívar25. Johannsen
~eJ1~ Y Cia., Av. ~anFrancisco 39.
Mex1co.

[

flORorBHLEZA

POLVOS ADHERENTES
INVISIBLES

F'l~U.RA, PUREZA. PERFUME IDEAL. - COmuoaca al rostro una nnra,·illosa.

Y, •itlu.:ad:l belleza, una blancura perfecta y un atereiopelado ineompar:ibl•
&lt;.:u .. tru to~os en c;id,1 una de los colores Ros.a Y Raquel Blanco de u 11a ure:Ú

.thY,lnu !;On los poh·os de arroz de las rtin:ls y los reyes dt los polvos de parroz
AGNEL. l'P.T\f'UMISTA, 16, A venue de l'Opéra, PARtS
~

�e
Grand Prix Exposición Internacional de Higíene,
Dresden 1911. · -· · - -

a

CREMA KAI.ODERMA

JABON KAlODERMA
POLVOS KAlODERMA
Insuperables para conservar la
hermosura de la piel.

f.WOLFF&amp;SOHN
KARLSRUHE

De venta en todas las casas import:rnte,; del ramo.

El Estado más pequeño del mundo
Ya que México es tan extenso, pues su
territorio inmenso causa la admiración de
los que los que le conocen, justo es que di·
gamos algo del extremo opuesto, o sea de
una República, cuyos límites son más 1edu·
cidos que los de los principados de "Móna·
co, de Lichtenstein, y que el de las Repú·
blicas d • Andorra y San Martín. y es e l
pequeño listado de Talovara, sito en la
costa noroeste de Cerdeña, sobre la isla de
Terrano,·a.
Esta fte¡:ública de Talovara cuenta sólo
170 babitantes. y su historia es la siguiente:
en 1882 reinaba allí como monarca absoluto Pedro I, perteneciente a la dinastía de
los Bartholsai, y reconocido solemnemente
como tal soberano por Carlos Alberto de
Italia. Cuando en 1882 murió Pedro 1, es·
talló la revolución y se proclamó la Repú·
blica, cuyo presidente es elegido cada diez
años En esta nación tienen derecho elec·
to ral 1•s mujeres
Ya lo saben las sufragistas inglesas; en el
país que acabamos de citar las mujeres, es
venlad que serán pocas, y esto será el mo·
ti vo de su triunfo político.

Quinta de Salud
''R• LaVIS. ta"
Tlálpam, D. F.-•Teléfono 16.
Asistencia científlca de
morfinómanos, enajenados,
alcohólicos y quirúrgicos,
empleando los medios terapéuticosmás modernos. Eficaz atención para los enfermos. Departamento especial para señoras. Instalación eléctrica completa.
Rayos X. corriente de alta
tensión, mecanoterapia.
Director Médico,

EDUARDO UCEAGA.
Médico encargado del departamento de enfermedades nerviosas,

La escuela futurista no cesaen su propa·
ganda, y la verdad es que bien la necesita,
pues sus adeptos no son muchos. Acaba de
dar un manifiesto que se llama &lt;El a rte de
Ad ministrador,
los ruidos&gt;, y en él se leen cosas curiosas
como ésta:
&lt;Todos nosotros hemos amado y disfrutado las armonías de los grandes maestros, 1111111111---------------■
Beethoven y Wagner hansacudido deliciosamente nuestro corazón durante muchos
COGNAC
años Ya estamos más que saciados d e ~u
música. Por eso ahora encontramos un pla· •
cer infinitamente mayor en combinar ideal·
m·ente los ruidos de los tranvías, de los autos, de los coches y de las multitudes alborotadas, que en escuchar t~davia, por ejemplo, la &lt;Pastoral&gt; o la &lt;Quinta sinfonía.&gt;

Dr. A. Ruiz Erdozáin
J. Lavista.

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urada1 radlcatm,nt, por,

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Musa castellana</name>
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        <name>Ventanas y Balcones enflorados</name>
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                    <text>��CAPITAL:

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1501.

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNÓO iLUSTAAOO
MARTES

Muy Enferma Para Trabajar

Sauta Margarita Heina de Escocia Viuda
y Sao Primitivo Mártir -Hito semidoble
que permite la celebración de misas privadas de di[uotos.

•

i. Se ha sentido Ud. alguna Yez demasiado enferma para poder trabajar Y :,e
le ha diticultado en alguna ocasión el
lavar y planchar la ropa del día perencontrarse muy cansada y sufriendo terribles
dolores de cabeza y espalda y aquellos
m11reos que causan debilidad gcueral ?
Si tiene Ud. estos sin tomas y 1lcsea saber
lo que debe hacerse ; lo que olras miles
de muchachas han hecho en iguales circunstancias, acuda á In botica y pida un
frasco del Compuesto Vegél.a l de la Sra.
Lydia E. Pinkham. Es un remedio muy
simple hecho de hierbas y raíces y cuidadosamente preparado para males femeninos. Lea este testimonio de una scñom
que vive en Bethlehcm, N.H.,E. U.deA.

S:io Bernabé Apóstol. Patrón principal
de la ciudad de Mérida (Yucatáo) Sautos
Félix y Fortuoato hermanos Mártires.
JUEVBS

VrnRNBS 13

En la pasada prima,:cra mi_ madre me compró una botella del Compuesto
Vegetal de la Sra. Lyd1a E. Pmkham y ahora me s iento una nueva persona.
Me ~nfermo reg~larme_n!c y no ~ufro _los dolores que me obligaban á
~atdar cama. Contare a todas mis amigas los beneficios que estoy obteniendo con el Compuesto. " -Srta. GRACE B. Dooos Bethlehem k artado 133, N.H.
'
' .•,

Si eshí .U•l. s11frie111lo ali:-1111~ de estas eufcrmetlades y desea u~ oon•
sejo espt1ernl, escn bn coufldcncrnlmc11tc á Lydia E. Plnkl1am Medicine
Co., Lynn, _Mass., E. U: de A. Su ~arta sení a hierf a, leidn y contestada
por una seuora y considerada estricto mente conlltlcueial.
OBSCONFIARSB
•
O.E LAS l'ALSIPICACIONES B IMITACIONES

Ezigir la

-··-··-

__,,
7

Firma:

,~~-&lt;..,,_-_.

San Antonio de Padua Confesor.-Función titular en las parroquias de San Ao·
tonio Tomatlán y Sao Antonio de lasHuer tas.-Función solemne en San J uan de Dios
y otras iglesias.
SÁBADO 14.
Santos Basilio Magno Obispo Confesc r,
Padre y Doctor de la Iglesia Griega y Eliseo Profeta.

Efecto inmediato
ANEMIAS - CLOROSIS

DOMINGO 15.

CONVALECENCIAS DIFÍCILES
ENFERYEDADES de los HUESOS
y d e l SISTEMA NERVIOSO
PRETUBERCULOBIS

Nuestra Señora del Perpetuo Socorro.
Santos Vito, Modesto y Cresencia Mártire~.
-Oficio y misa de la Domíoica: rito semidoble y ornamento verde: se conmt&gt;moran
Saatos Vito y compa ñeros.-Fuacióu solemne por la advocación de la Virgea eu
la Santísima, S an DiPgo, Saata Veracruz
y alguna otra iglesia.

TRIXYL
FRAUD.I N

Agencia de Inhumaciones

EUSEBIO GAYOSSO
MARISCALA 3.

Recaudación de Panteones, Cajas Mortuorias,
Servicio FOnebre por Ferrocarril.

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Laboratorio E.FRAUDIN. Boulogne (pres Parla)
ll

&amp;f(

T0f\A8

u.a

MEXICANA, 1006.

Pi\RVlCUI-

EL JUBILEO DE UN NOTA·
Burlad los Años
BLE PUBLICISTA

Medalla de Oro Exposiciión
Universal.-Paris 1900
Medalla de oro

Ex osición universal Par,s 1900.

12.

Santos Juan de Facundo Confesor, Basilidis, Ciriuo, Nabor. Nazario Mártires y
Ooofre Anacoreta.- En la Basílica de Guadalupe Visita de los Siete Altares y función
de la ..\rcbidiócesis de Yucatáo.

Bethlehem, N. H. -"A consecuencia
de haber trabajado barriendo, sacudiendo nlfombrns, lavando, planchando
y de haber levantado pesadas canastas llen_a de ropa, llegué á sentirme
muy mal. :ipstaba muy cansada, muy nerviosa, no podía dormir y cada
mes me sent1a muy enferma durante muchos días.

de la cua F. Wolft y Son. recuerda la fragancia suave de las rosas de Persla.

pido esfuerzo por alcanzar la claridad
constituyen la razón del éxito que sus
obras han logrado fuera de Dioamarca.
Así se explica, por ejemplo, que Hoeffdiog
escr ibiera hace quince años uo volumen
reducido sobre Rousseau considerado en
Francia como un modelo de examen objetivo.
Creemos que en México, donde hay hombres tan eruditos, se podía haber hecho algo, si •no para vulgarizar, por lo menos para que fuera más conocido el nombre de
este publicista y filósofo tan diguo de- conocerse.

..

MIÉRCOLES 1 l.

EL COMPUESTO VEGETAL DE LA
SRA, LYDIA E. PINKHAM

EL PERFUME ROSE DE CHIRAZ

RECETA DE UN
MÉDICO
EMINENTB

10

Sed siempre jóvenes
.Eu la parte uorte de .Europa se ha celey bellas.
brado el jub;ieo de un poeta dinamarqués
que gozó de grao fama. Nos referimos a
Un qulmt.:o de
Harald Hoeffdiog cuyas obr«s más impor·
OrleatP,cuyosesl
f'
tudlo1
bao ásido
tan tes sob re fi oso 1a contemporánea puecuas.grados
emdeo leerse en todos los idiomas conocidos.
bellecer el rostro
Siguiendo la costumbre escandinava los
Y voluptoaear Ja,i
estudiantes daneses festejaron al nombre y
carnes de l•s mu·
la fama del escritor con una manifestación
l~~ePsn:tfa r~:~~
pública que recorrió las callt&gt;s de Copeola lle 1• Crema
bague terminando en los umbrales de la
' ' SIR~NE ' ' pa•
vivienda del escritor.
, : ..':i'!'aba':.'~eo~r'
El maestro tuvo ocasión de experimeoL&gt;&lt; bt•nos tran•·
J
lar un día de verdad• ra dicha con el seo·
mlte á la epldértido homenaje de la juventud, a la cual
gj~9tane:ie t~~~,~
CURACION
consagró buena parte de su existencia;
PorOS&amp;li bijas de las leyendas del Rhln .
. .
.
o..da una de las Imperceptibles y ad be·
RADICAL
porque H oeffd 10g no se 11m1ta a explicar
rentes partículas de Is CREMl!l SJRENE se
en las aulas de la Universidad, congrega
lncru•ta y se asimila en et cutlR, nutr én·
RÁPIDA también en su casa a sus discípulos, y en dole
de frescura juTen ti y dándole trans(Bla Copaiba - 1i la71ccioa1s)
los coloquios que mantiene con ellos les
-o•rencla alabastrlna •aturada de m11,rnéttr&lt;&gt; perta me oriental - La Creme " S1deja libertad completa en la emisión de
RENE" rosa. r ecomendada para la muler
ó
sus ideas.
trhrueña 6 morena. dá 11. la tez suavidad
Los discípulos llaman al maestro su &lt;vie·
de azalla Y el tinte seductor lle las volup·
tuo•as flores del 1rr1tnado.-üon e: uso de
jo Sócrate~,&gt; expresión afectiva que resestas cremsq la muJPr burhná 111a ailo• y
• Cada
lleva el •
poode al carácter del profesor. a la viveza
c•utlTará á lo• hombres má• soñ•dorP&amp;y
ex•ir11ntes. - TARRO CON INTERESANTES
cápsuia de este Modelo nombre: I IDY de su espíritu, a la ecuanimidad de su alCONSEJOS $2.25. - ÜERTJFJCADO POR CO·
ma y a la actitud interrogativa de su rostro
BREO U oo
P!RIS, 8, RO! ,1,1em J en IOdl" 111 rarmac111.
ante la vida y sus enigmas; envidiables
DEPOSITOS: • .J. J,abadle Sucs. Oo. A ve.
.d
d
·
t
d
11
J
d
·
San
r1tnrlsc089.-UlblA1n
Ave. Bocua l1 a es, aJenas o as e as e pe anl!s.Jfvarl&lt;'25.
-Jobann~en, FélixSocs.,
Oo., Ave. San
roo afirmativo.
Francl•co 39.
La revista 1aoesa &lt;Til~kueren&gt; ha con- - - - - - - - - - - - - - sagrado DO numero especial al maestro.con
ocasión de su jubileo,
.
.
cuart&gt;nla años, es decir, que durante el
LUNES g.
E n ella e~cn~ Hoeffd1og compen,hosas transcurso de una juventud ¡uiciosa con·
N t S _
d
G
.
. cotas autob1ograficas, eo la~ c uales habla centró sus fuerzas para una vejez que 00
1
ues r~ . enora e.Ia rac1a Santos Pn- solamente de sus l_ibros y expone su pare- enfría ni su cuerpo oi su espíritu.
mo Y Feltc1aoo Márl!res.
c~r sobr e las ~orneotes filosóficas que sur- Los amigos de Hoeffding i,ocueotrao
g1eron en su l!empo.
la observación justísima.
. Jorgl: Brandés, en _un extenso trabajo,
E l maestro distrae sus graves tareas le·
nnde s10_cero bomeo~Je al maestro, y ha- yendo diariamente a Sbakespeare, y afirma
bla también de sí mismo, comparando la que sólo le ha sido dable satisfacer sus an ·
soledad en que actualmente vive con las sias poéticas con las obras de los poetas
simpatias qu_e a ~u colega envuelven.
suecos contemporáneos
~~o el 10!1010 moral de uno y otro
E l filósofo ha sido muy dado a frecuenpubltc1sta, o _por lo me~os ~¡ empleo qu_e tar el trato de artistas y escritores, de quieuno y otro dieron a su 10tehgeoc1a. ha d1- ues afirma haber aprendido muchas co·
ferido mucho, el gran crítico escribe que sas.
Hoeffding es un hombre que siempre tuvo
Esta variedad de cultura y de ioterrum·

PINTURA PREPARADA
PARA

ÚSO INMEDIATO
"LA ESTRELLA."

"U ECONOMICA"

Inofensivo de una Puresa allsolnta

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de los Flojos Recientes Persistentes

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mismo

El "Pío IX" enfila gallardo l¡t bahía. Por
babor la niebla del amanecer lentamente
se disipa rasgándose como una cortina que
deja ver esfumado apenas Sao Juan de
Puerto Rico, la penúltima colooia de Es·
paña.
La Dispepsia se cura
Repujad.o a martiJlo, s-,bre ue brazo de
tierra, ''El Morro," el famoso fuerte que se
• defeodió con sólo dos cañones costeros ....
El remedio de Munyon para la Dispep·
En sus muros se gu-irda todavia, incrust..·
da, la metralla americana y en el torreón sia cura toda clase de iocligestiones y ma·
más alto, donde antes tremolara el pabe- les del Estómago, tales como Estreñimienllón rojo y gualda, flamea ahora la baode•
.
.
ra de doce listas.
to, Acedias coo devoluc1óo del ahmento,
_ T ras el fue rte, la capital portorrique- a la boca, Pesadez después de comer, Fla·
na
Empinado racimo de casas multicolores tulencia, Palpitaciones del corazón y tocias
forman la ciudad, coqueta, riente y pinto· las afecciones de éste e2.usadas por la inresca en la policromía de sus edificios.
.
.
.
•
Abierta al mar verde uva, como un aba- digesttón; Ventosidad en el estómago, Erupoico. de industria_ chinesca.
.
tos de alimento, Desgano, Debilidad del
Vibran en el aire tres largas pitadas.
Pensamos en cualquiera formalidad de estómago, Defecación dura, nudosa, y
reglamento.
difícil, Lengua cargada de sarro, Cardial•
-Es el saludo a las monjas, dice el capitán.
gia o Pirósis, Punzadas y Uluceraciones en
Miramos alrededor sin entender gran
cosa la explicación, y la vista tropieza con el estómago, Vahídos, Flojedad, Falta ele
una casa verde de tres pisos, que se eleva energía, etc., etc.
sobre una prominencia, en cuyo balcón
divisamos un enjambre de negras siluetas .
LO QUE DICEN:
Desde el balcón se agita uoa bandera
española, que salada al buque que llega
d~ la península luciendo en el tope los Dice el señor Juan Ocboa L., de Veramismos colores.
Y la ronca bocina del buque contesta cruz: "!'ne alegro mucho que se presente
al salude, con tres largos gritos que son ~o- la oportunidad de recomendar el Remedio
mo !hurras! coreados por toda la gleba 10•
migrante.
Muoyon para la Dispepsia. Seguramente
Las dulces monjitas que habitan la casa que es un remedio maravilloso; no tengo
que es templo y escuela y asilo de ellas;
las tiernas hermanas ••Siervas de Jesús," 'rases suficientes para decir cómo me curó;
desde hace quince años, a raíz de la gue·
rra, entre otros deberes que cumplen cris- Y me complazco siempre eo recomendar un
lianas, se imponen el triste, piadoso y pa- emedio que es tan beneficioso."
triota de sal ud«r a todas las naves que arriban de España, trayendo en su seno carne
española y españolas ansias.
¡ Pobres monjitas! Hu mildes, sencillas
"Siervas de Jesús."
LAS PILDORAS DE PAW PAW ( PaiQué bien aprendieron el arte divino de
con mover corazones y arrancar lágr imas paya), son las mejores que se conocen pa·
de pura emoción!
ra el Estóma o e Hí ado
un
··
Porque ese saludo, tao lleno de pena y
.
g
g
Y
positivo Y
dulce añoranza es una caricia, cálida y rápido remedio para Biliosidad, Dolor de
santa, que habla a las almas de la patria Cabe a toe!
d · ·
d
ausente trayendo a los ojos la visión lejana
z Y
os 1os pa ecimientos causa os
de uo "rancho" modesto perdido ent,¡:e ris- por desórdenes del Estómago e Hígado. 50
cos, del cortijo alt&gt;gre de 110 campo anda· centavos.
·
luz, del hogar sereno dejado hace poco,
allá en una peña dei golfo vizcaíno. ..... .
Y a esa visión que engendra nostalgias pro- EL J ABON "HAMAMELIS" DE MUNcede el amargo recuerdo cruel, de fuerzas
tronchadas, de saogre vertida en cien epi- YON. Recomendado por el Mundo Civilisodios de cruenta contienda.
zado como el mejor Jabón medicinal y una
La enseña guerrera que antaño en mano
de los conquistadores llenara al mundo de necesidad para el Tocador. 50 centa,·os.
asombro y espanto, ogaño agitada por blancas manos de claustro inspira todo el resMunyon tiene Remedios para todas las
peto, todo el amor de las cosas que se sobreviven.
Enfermedades casi todos al módico precio
"Estos Fabio lay dolor! que veis abo- de 30 ceotavos, Se veoden en todas las farra" ...... )lada más le queda a España en
las Aotillas.
.
macias o pueden pedirse directameñte.
Nada más que estas monjitas españolas y
por torriqueñas, que, desde hace quince
Pida Ud. la "Guía de la Salud"' de Muoaños, al ¡;aso de los barcos que van o vienen de la península, agitan la bicolor bao- yon, en cualquier d rcgnería.
dera, trazando ~n el espacio un "Adiós" o
un " Bienvenido" contestado por la ronca
Consultas por corre~pondeocia, conliclt&gt;nbocina del buque y por cieo pañuelos que
se estremecen en el aire y por 110 grito for- cias y libre de todo gasto.
midable que exhaltan al unísono mil pechos
españoles exclamando: " ¡Viva España!"
Muoyoo's .'i3 y Jefferso n, Philadelphia
Nada más, y oo es p'Jco.
E.
U. de A.
TITO L. FOPPA.

�BIBL!PTECA UNIVERSITAíllA
ALFONSO REYES"
FONDO RICARDO COVARRIJ§JAAJ

EL MUNDO ILUSTRADO

SABROSA COMO LA MIEL.
Antes de conocerse la caña de
azúcar, hacE\ unos 300 años, lo
único "dulce" que el hombre
poseía era realmente la miel, libada por las industriosas abejas en
los cálices de las flores. Durante
muchos siglos, la miel ha simbolizado lo sano y agradable al paladar. Las gentes dicen que nuestro
remedio es tan sabroso como la
miel. Así es en efecto. ¡ Qué
contraste con la mayoría de las
medicinas, muchas de las cuales
son tan nauseabundas que las
personas de gustos refinados no
pueden soportarlas, prefiriendo
sufrir antes que asquearse y enfermarse á causa de ellas ! Y
tienen razón, porque tanto las
medicinas como los alimentos,
para ser beneficiosos, deben sentar
bien á la persona que los usa. La
PREPARACION de W AMPOLE
al mismo tiempo que es agradable
al paladar, no por ello deja de ser
un antídoto cierto y poderoso
contra el mal; no se ha prescindido de una sola de sus facultades curativas. Es · tan sabrosa
como la miel y contiene una solución de un extracto que se obtiene de Hígados Puros de Bacalao, combinados con Jarabe de
Hipofosfitos Compuesto, Extractos de Malta y Cerezo Silvestre,
lo que forma un remedio distinto
de todos los otros, eficaz desde
la primera dosis, y tan agradable
al paladar que las personas de
gustos más difíciles ili cen: " Es
tan sabrosa como la miel." Sí, y
como remedio, es mil veces mejor
que la miel. Debe usarse en los
casos de Anemia, DPbilidad N erviosa, Influenza, Pulmonía, Tisis
y se qnedará seguramente satisfecho. El Sr. Profeso r Roque
Macouzct, de México, dice: ''Hace
muchos años que receto á mis
enfermos con el mejor éxito la
Preparación de Wampole como
tónico reconstituyente." Es el
dulce favorito de los inválidos.
De venta en todas las Boticae.

Animales luminosos
Tratando de la luminosidad en la vida
animal del fondo del mar, el abate Moreux
comenta el aserto de Lamarch y Daruio,
según los cuales no existen seres con ojos
en las vastas profundidades del Océano,
porque serían inútiles ea aquellas regiones
donde penetran los rayos del sol, y habla
de los descubrimientos modernos, que demuestran que semejante teoría es errónea
a pesar de su lógica aparente.
Cierto es que existen especies como el
Gastrotomus de Baird, que no poseen órganos visuales; pero en sus cuerpos hay
filas de placas fosforescentes, y si no tienen ojos, ¿ para qué necesitan iluminar su
camino? ¡Misterio!
En cambio el Photostomia, capturado a
r,138 metros de profundidad, tieae un par
de ojos con los cuales ve, y cerno habita
en una región de sombras tenebrosas, ilu·
mina su camino con ayuda de unos órganos luminosos situados debajo de los ojos
y diseminados por todo el cuerpo.
Grao número de peces son fosforescentes, y algunos llevan en la cabeza una especie de faro o reflector, igual que los
automóviles, que encienden y a¡J3gao a
voluntad. Otros llevan un cebo viviente
colgado de una larga fibra, y eociP,odeo
sus luces cuando van a pescar.
Pero aún hay representantes más per-

fectos de esta forma singular. Sus ojos ex·
teosivos a voluntad, están provistos de ver·
daderas lentes, cuya convexidad varía según el foco y los hace de rayos luminosos
que proyectan a distancia, tomando diversos colores.
Antes se creía que todo ese mundo submarino vivía sumido en la obscuridad,
cuando realmente, a falta de rayos solares,
se alumbra con la fantástica luz que él
mismo produce y muchas veces los habitantes de los abismos marinos resplandecen
con 'brillantes colores.
Hay peces vestidos como de terciopelo
azul, crustáceos de escamas de ópalo y esmeralda, erizos marinos de oro y de vermellón transparentes y esponjas que rtflejao los matices del zafiro.
Montones de piedras preciosas fulgurando a los rayos del sol, no podrían darnos
idea del mágico espectáculo que disfruta•
ríamos en estos abismos, rebosantes de vida
y de colores.
\,U!Jj}a)

ffi'(C©l©~ &lt;ill®

Ser Bella
La belleza es la gloriosa corona de la
mujer. El don más apreciado y más
deseado. Y toda mujer pnedeaumentar su belleza de una manera maravillosa dándole el debido cuidado y
atención. No se debe poner nunca
en el cutis nada que no se sepa que
es pnro y suave. Nunca debe rle
usarse nada que obstruya 6 esmal te
los poros.

Cuentan que cuando fué Mme. Falliéres a pasar una temporada en Rambouillet le sorprE:odió ver casi acabado el ga·
!linero. Se hizo traer 34 de las que poseía
ella en Loupilloo y el gallinero prosperó
rápidamente. Al dejar de ser Presidente
Falliéres su esposa reclamó el gallinero.
El intendente apresuróse a remitir 34
gallinas.
La ex-presidenta observó entonces que
en siete años sus gallinas se habían multi·
plicado, y que por lo tanto, eran mucho
más de las que ella tenía derecho a recia·
mar.
A esto, el intendente objetó .:¡ue los gallos pertenecían al Estado, y que sin ellos
no hubiese habido polluelos.
-Perdone usted- replicó la señora de
Falliéres-Losgallos del Estado murieron
de viejos hace mucho tiempo, y los dos ga·
llos que hoy constituyen el orgullo del corral de Rambouillet, fueron procreados
por mis gallinas.
-Es cierto-cootestóla el intendentepero ellos son hijos también de nuestros
gallos.
Como ninguno de los dos contendientes
quiere ceder un ápice de su derecho, el
Consejo de Estado-sPgúo afirma el &lt;Cri
de París&gt;-deberá emitir su ilustrado dictamen para declarar en definitiva si el ¡!"a•
llioero de Rambouillet, pertenece a la señora de Falliéres, que trajo las gallinas, o
al intendente del Patrimonio que procuró
los gallos.

Año XX.-Tomo l.

1mpreso en papel de las Fábricas de San Ftafael

México, Junio 8 de 1913.

Número 23.

Los poros del cutis y del cuero cabelludo deben mantenerse siempre
limpios y abiertos con el legitimo y puro .J&amp;bón Boratado de

México· artístico y monumental

MENNEN
Esto clevolverá al cutis su limpieza natural y al cabello sus
s11aves ond11laciones. D espués de vestirse y después del bal'lo
siempre deben usarse los Polvoscle'I'alco Borataclode:Menneo,

~:i~~~~:~~Í~~!~:::1osh~~~°¿id!~J~! :~:;~•1Yc~~f;~~::!:!~'l; ~:tt~:J0C.U•
50 0

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Registrado como articulo de segunda clase er 3 de Noviembre de 1894.-

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consecuencias: Jaqueca, Malestar, Pesadez Gastrica, etc.

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que en forma apropiada, reúne el antiséptico y el rec::...stituyente mrui
poderosos, la Creosota y el Clorhidrofosiato de Cal.
Constituye el remedio soberano contra los CAT~RROS, las BRONQUITIS
crónicas, la GRIPE, el RAQUITISMO y la ESCROFULA. Aumenta el
apetito y lu fuersaa, agota las secreciones y previene la

&lt;....

TUBERCULOSIS

l/)-4
,,••,.Q

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tod11 111

f•'111

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CREMA DE BELLEZA

La CREMA FLOR,BINA impide al cutis clesecarse y descostrarse bajo la acción del aire y así permite á las Señoras
abandonar la ''violctJtie" que congestiona la nariz y Jas mejillas, reh:i tan do la sangre en las venas de la cara y ocasionallldo á esa última lll' baño de vn.por permanente é intempestivo
principales c11nsas del des11rrollo 11\.n frecuente ele la caparrosa'.

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Emilio ú'KANUEL e&amp; Co. !venida 16 de Septiembre, 15.-ú'\1EXICO

BAJO-RELIEVE QUE SE HALLA SOBRE LA PUERTA PRINCIPAL DE LA BIBLIOTECA NACIONAL DE
ANTIGUO TEMPLO DE SAN AGUSTIN.

MEXICO,
Fot. Kahlo.

�DIRECTORIO
EL MUNDO ILUSTRADO
SEMANARIO DE ACTUALIDADES, ARTE Y LITERATURA.

DlRECTOR PROPIETARIO
LIC.

ERNESTO CHAVERO.

OFICI1'AS:
3~ Calle de la Rinconada de Sao Diego No. 41.
Teléfouos:-Mexicaoa, 20-85 Neri
Ericssoo, 14-51
Apartado Postal r49.- México, D. F.

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Ea el Extranjero .................... . ..... S 2.00
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Ea la Capital. . . . . . . .
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Ea los Estados. . . . . .
. ... , • . • • • • • • •
Ea el Extranjero.. . .
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Atrasados ................. ••.•••••·······

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"o.5o

Para la publicación de avisJ; ea esté periódico, dirigirse a B. &amp; G. Goets:hel, Aveaida r6 de Septiembre,
r6. Sus agentes ea Europa, la Societé Mutuelle de Publicité, 14 rue de Rougemeot, (9 e).
NO SE DEVUELVEN ORIGINALES.

JUAN DE DIOS PEZA
Ea el lugar ea que duerme el último ,ueño Juan _de
Dios Peza acaba de erigir una figura votiva el Cas100
E 5p 1 ñol, c~o el piadosod~seo de quelagloriase_ñale_coo
Sll índice de mármol, la tumba del poeta cuya hra vibró
cordialmente ea honor de la Madre Patria. Uoicameote
es de lamentarse que hayau sido los españoles, y no lo5
mexicanos. quienes realizaran este simpático acto, ll&lt;!no
de fraternidad si se qu~re por parte de la laboriosa colonia, y que por lo mismo, no nos recomienda como afectuosos ni corno agradecidos. Especialmente a las madres
mexicanas, se les ofrecía una ocasión de manifestar su
gratitud al dulce cantor del hogar. El sencillo autor de
«F'usiles y Muñecas&gt; acudió, para la música de sus mejore5 ca.otos, a las puras risas infantiles, a la alegría de
la flor humana que despierta ea la vi ia iluminándola
coa ¡,. luz inefable de su iooceoria, al iotroducible encanto de los niños en cuyos ojos límpidos se purifican
los corazones como eu fue ates ,le gracia y de bendición,
a Ja paz de los hogares tranquilos ea donde preside un
ángel bueno y silencioso, coa un dedo sobre los labios.
Fué uno de los pen &lt;tes de la familia y como tal debe
honrársele. Bien pudieran pues, las gentiles damas, tejer siquiera una corona de siemprevivas para perfumar
el recuerdo de su dios doméstico. Una ofrenda floral es
Jo meaos qne puede ofrecér~eles a los inmortales, aun
de mediocre estatura. Y Peza era un poco más alto que
Micrós. De ojos obscuros y bigotes de pláta, esto es. el
verw alterado de Darío Porque lo conocí 6 o 7 a_ños
antes de que enmudeciera finalmente. Una mañana alegre en que le fuí presentado por ocasión, por mi inolvidable Jesús Valeozuel•, el grao príncipe lírico de mis
cariños y de la faotasÍ"-.
Peza se ea aootrab, en e l quicio de una puerta, llenando su pali•cate de duraznos. Pedía a la vendedora
lo~ de amaraot&lt;&gt; más encendido, porque eran para uo
obsequio, según dijo. La frutera lo atendía penosamente. Era uoa mujer veotrudci que se movía con dificultad ea medio de los frutos, como una Ceres familiar deformada por infinitas maternidades; e~pectáculo que sirvió a Valenznela para despeguoos coa alguna sátira
sutil, de la io~vitable fealdad humana. Después oosdespedimos al final de un cogoac y de una calle en que se
habló de la s..lud, del f,ío y del calor, de cualquier cosa mecos de lo que yo hubiera qutrido e,fr Habrh sido
iotere!&gt;llote una conversación literaria, entre el director
de la &lt;Revista Moderna&gt; y el autor de &lt;Horas de Pasión&gt;. Un instante hubiera vibrado en el aire,,.¡ moribundo perfume de una flo r deshojada, y el temblor de
un lirio recién abierto, pleno ya de uo aroma triunfal.
Ot•a vez lo ví sentado en una banca 1el &lt;Zócalo&gt;,

una tarde maesa de otoño, que convidaba a gozarla con
largueza, y a hundir la frente ea sus cabellos dorados,
como un consuelo para la melancolía. Ningún lugar ~s
más favorable que los jardines públicos, para combatir
el tedio de las academias y demás sitios de reuoióo. ~e
siente más cerca de sí el alma colectiva del pueblo, 10génua y alegre; insensiblemente interesa, se desea confundirse con ella y su vecindad deja vigorosas levaduras
para la lucha.
Finalmente, como sitio de breve descanso, también tiene un jardín frecuentado por la masa, la ventaja
del anonimato tan recomendable para procurar el reposo. Que nadie lo conozca a uno ¡qué delicia! Verse
extranjero en su país momentáneamente! ¡qué sensación más exquisita! Por desgracia, para fa soled:i.d que
quizás ib \ a bascar allí, era demasiado conocido D. Juan
de Dios Peza, y su popularidad, llana y corriente como
su estilo, lo denunciaba en aquella banca, bajo un gran
árbol que se extendía sobre su cabeza de penate doméstico, meditativameote. Gentes de todas las clases se lo
señalaban entre sí. Algunas lo saludaban con familiaridad no exenta de reverencia; otras le estrechaban la
mano, de paso. Llegaron dos viejos solemnes metidos
ea sendos levitones y se sentaron a su lado. Parecían,
por lo ceremoniosos, antiguos servidores del imperio, y
el arcaísmo de su indumentaria demostraba su definitiva cesantía. Cuando se fueron, ya no resistí; me acordé
de la presantación de Valenzuela y me acerqué a saludulo con un movimiento cordial. Me recibió glacial,
pero cortés, y sobre este pie, era difícil atraerlo a una
charla en la q ue dejara abandonar su espíritu con alguna sinceridad. Fué la última ocasión que le hablé, separándome de su lado con una vaga pena, al pensar en
los desengaños que oo50ttos rumiaremos en la vejez,
cuando las nuevas generaciones vengan con su hervor
de marea, a sepultarnos sin piedad bajo lo~ infinitos cantos que les ponga la eterna belleza en los labios juveniles y frescos.
El viejo poeta estaba por completo desarraigado de
la juventud, que era ya su posteridad, No quiso, no pudo c reer eo la fuerza latente que ésta llevaba en las
a las para ascender a cumbres y su desconcierto ha de
haber sido visible cuando se dió cuenta de la labor llena de tenacidad, de conciencia y de esfuerzo creciente
que ha sabido realizar. Es el último espécimen del vate
propiamente dicho, del poseído por el divino fuego, que
sin ninguna disciplina mental, hace convergir asu mesa,
como sobre una trípode, el rumor de los vaticinios y el
poder de lasadivioaciooes. No es posible negar la fa.
cultad extraordinaria que distingue a los poetas de los
demás hombres. Lo que hay que poner en duda, es que
esa facultad baste por sí sola, para sintetizar en una
armonía el latido enorme del universo, o para dar en
un poema, la revelación de un misterio. Moisés tuvo el
dóo de las profecías, porque le era familiar el pasado
de Israel. Así pudo predecir los destinos de su pueblo.
Y la actual juventnd se parece en eso a Moisés,:del pasado saca la luz par.. alumbrar el porvenir; cree, con
Carlyle, que el talento es sólo una larga paciencia. Por
eso también, ella a su vez, se alejó del cantor popular,
pero de tal manera, que la lira cincelada por el escultor al pie de la figura simbólica, alli se quedará sin remedio. Ningún fervoroso discípulo se inclinará a recogerla.
Lo que no ob,ta para que hoy que el Casino Español,
en un noble sentimiento de confraternidad, le ha erigido su monumento, nosotros nos acordemos melancólicamente del viejo poeta que cantó las glorias del hogar,
con amor y dolor. Sus sufrimientos morales nos lo hicieron simpático y como desrle p•queños aprencimos
sus versos, hemos querido, como un homeoaj .. a su memoria, revivirlo un momento, tal como lo vimos en aquella tarde otoñal, mansa y dorada, sentado bajo aquel árbol de fronda profusa entre los viejos ceremoniosos del
Segundo Imperio, recibiendo en forll"a de halagadores
cuchicheos, dé saludos reverentes y de apretones de mal
nos c9rdia1es, la admiración ingenua de la gente, cuadebido tributo a su franca popularidad, fácil y llana como la melodía verbal de sus cantos.

Era una apacible tarde de mediados de Dic_iembre,
el mes de la sandía y de la cigarra e n el t_róp1co. E l
seminarista iba por una inmensa llanura, hm1tada por
una selva dilatadísima que se extendía paralela al Alto
Paraoá. Pacían ea dispersión por la pradera, manadas
de vacas, toros y c;i.ballo,. Veíase de trecho en trecbo
un avestruz que corría velozmente, a través del seco
espartillar. Ea las marismas y los pasos del val_le, permanecían inmóviles las cigüeñas ea forma de 1oterrogaciooes. De la ribera de algún estero próximo alzábase en precipit,.do vuelo una bandada de garzas blancas
o de flamencos. Al paso del caballo, de· las matas d e
espartillo se levantaban perdices &lt;_!Ue volaban silbando
en dirección da! monte y a las caoadas. Cortos y ralos
espioillares interrumpían de rato en rato la continuidad
del valle.
De divagación en divagación, Emilio volvió a formularse la eterna pregunta que constituía el objeto de sus
reflexiones: ¿ tenía verdadera vocación para el sacerdocio? Muchos son los llamados y pocos los elegidos Examinando implacablemente su conciencia, con aquella
sutileza que da el hábito de la meditación, parecíale
que él no era de los últ!~o_s. H3:ll:1ba amarga como_ la
hiel y áspera como un c1hc10 la v1s1óo que le ofrec1an
c'e la v ida &lt;Los ejercicios de perfección cristiana&gt; del
Padre Rodríguez, el «Combate espiritual&gt; del teatino
Lorenzo Escupoli, &lt;Las moradas&gt; y &lt;Camino de perfección&gt; de Santa Teresa y demás tratados religioso~.
Su adolescencia opulenta y pura no estaba hecha para
e l altar. Era, sin &lt;luda, superior a sus fuerzas la gloria
de pertenecer a la orden del sumo sacerdote Melquisedec. Lo veía claramente en el mariposeo placentero de
su pensamiento en torno a la delicada figura de Enriqueta, su compañera de infancia. El deleite que sentía
al verla, no era ciertamente impuro, pero tampoco parecía totalmente inmaculado, puesto que lo perturbaba.
Y había vuelto a verla, más seductora que nunca, acaso
por la distancia que iba c reándose entre ambos.
Marchaba agobiado bajo la pesadumbre de sus inquietudes. Un demonio interior tentaba su espíritu coa
la duda, con la horrenda duda que apaga las luces in
ternas y entenebrece el entendimiento. Imaginábase su
alma como metida en el primer aposento de Las Moradas; en la vía purgativa aún, lejos de la cumbre de la
perfección moral,
El sol, de un acentuado color de naranja, asaetaba
con sus radios de oro la región occidental, evocando en
el seminar ista la imagen del ojo inscr ipto en el triángulo radiado, coa que se representa la divinidad. Impregnado de lecturas clásicas, el menor accidente de 1
paisaje que iba contemplando, despertaba en su mente
reiñioisce.ncias de la antigüedad mística e idílica y al
mismó tiémpó· los recuerdos de su infancia. Las Pspesuras que convidan al descanso, los rincones de sombra,
las glorietas agrestes, los claros boscosos, le h, biaba a
de la edad de oro, en la' que las diosas se confundían
con los pastores, en la más amable de las libertades. a
la amena sombra de los árboles. El desierto de los anacoretas no estaba tan poblado de seducciones del mundo y de pompas del siglo, como la umbría en que posa·
ba s.u vista con complacencia pagana. El mugido del
toro, que resonaba e,1 todo el valle y repercutía en ia
selva, causábale una vag" impresión geórgica.
Descubría formas peregrinas en las nubes que ~e
amontonaban en el Poniente, y a través de las cuales
brillaban los rayos solares con esplendor velado. ¿ Rerncitaba eo la arcaoidad de su alma, el hombre salvaje,
nostálgico de la paz de las praderas y de la soledad de
los bosques, o el ser primitivo, idólatra de las cosas? No
se hallaba en estado de definir la compleja emoción que
lo embargaba . Pero sí sabía coa certidumbre total una
cosa: que se espiritualizab'&lt;, como si el libérrimo viento
del campo hubiera borrado sus contornos materiales y
desvanecido los sobresaltos de sus sentidos. Sentíase sutil, sensibilísimo, leve; parecíale flotar en un elemento
fluído, en un ámbito etéreo. Un amor místico, uoa veneración religiosa por la naturaleza, lo poseía por com•
pleto. La concebía a esa hora coa apariencias humanas,
como una m:&lt;dre amorosa que abra7a a todos los seres,
sin distinción de formas. vidas, ni colores, Con su sensibilidad aguzada, percibía todos los aspectos armoniosos del paisaje, que era el mundo que le rodeaba, y en
el cual él ocupaba el centro, perdida su p&lt;;&gt;quedad humana ea la infinidad cósmica.

r ]ación de

la imagen amada pasó de 7. uevo a la del panorama. Las torrts de la igle~ia del pueblo se anunciaban a lo lejos, por encima de les oa,aojales y los cocoteros. La ruta que r&lt; corría ahora, le era familiar. Por
las zanjas por que iba, correteó más d e una vez, siendo
niño. Teatro de las primeras turbaciooE s, penas y alegrías de su infancia era el esctoario fD que espaciaba
su mirada, con deleite sttwal. T odo lo transporta ha y
repercutía en él como en una caja de r esoo a ocia: el siléocio de la pradera, la majestad del ocaso, la vaguedad
del horizonte. S oorr ía iovolu ntariameote nmigo mismo, con la flor humi lde que hollaba n las pata s de rn caballo, coa los escuetos H pinillos que d ibuja bao su silu•ta retorcida y dfrnlada fD la lejan ía. El sol, de color
de miel, languidecía . .l:i&gt; fu má baose las penpectivas,
confundiéndose la llanada eco la selva y e l cielo. Creyérase que •e reintf g raba la unidad primera. univer sal,
iocread~. Y est:i unidad eta uoa totalidad a, moniosa y
divina. Emilio rreteodía ~er las vé, ttbras del mag~o
Pan en todas las cmas, cerno fD el canto órfico. N otaba
en sí mismo los eft-ctos de una grau fuerza bieoli'f chora
y clemente, que lo impelía a diluirse como un eco en el
infinito.
Un indefinible deseo de correr le accmetió; picó e~puelas al caballo y se lanzó a teda carrera por el camino re•I. mientras salía, desde lo m ás hondo de su alma. un grito salvaje que retumbó en la selva y fué a
perderse en la inmensidad como una saeta de luz en la
bóveda constelada de estrellas.
ELOY FARIÑ A NUÑE Z.

Declinaba el crepúsculo con la maravillosa policro·
mía de los ocasos tropicales. El sol, antes de hundirse
ea el horizonte, irradiaba con la intensidad luminosa de
un sol naciente, convirtiendo en un vasto arcoiris el firmdmento, en que ridabao mares de nubes trizadas. Uoa
quietud infinita se extendía sobre el valle y la selva.

Las Ve'rtebras de Pan

Emilio experimentó el sobrecogimiento universal de
la hora. Agobiado por la hermosura del crepúsculo, Je
acometió un dulce deseo de llorar, de cantar, de lanzar
un grito estentóreo que desahogase su corazón y expandiese sus emociones. Cambió de parecer respecto de la
Al cabo de tres años de ausencia de la tierra nativa,
naturaleza; no era humana, sino divina. La armonía,
a la_ que_ &amp;.baodonara para ir ah 1;iudad. 3: seguir ea el que descu~ría, ea ~~s aspectos, accidentes y relaciones,
1
seminano a carrera del sacerd?c,o, Emll,o lo hallaba
era ua atnb11to a lt1S1mo de su condición superior a la
todo nuevo a su alr_ededor. Mientras su _cabalgad~ra
humana Recor~ó en ese momento, con cierto espanto
marchaba con 1~ bnda _suelt.. por el polvoneoto cam100 - que su pensamiento era heresiarca. Pero la duda había
real, su peosam,eoto divagaba _como ~~r~llado por ti pe_o~trado ~n su inteligencia•, y ahora ponía en tela de
m onótono_aodar del bruto Venia de v1s1tar a su padre, 1u•c10 la evidencia del dcgma. ¿No era. por ventura
que t raba¡~ba en uo obraj;situadoen u_n punto deoomi· b_ello y divi~otodo cuanto_ alcanzaba su mirada ? La vi'.
o~do Palm1ra. donde hab1a abundancta de palmares, s1ón de Ennqueta apareció ante su vista obligándole a
distante tres !.-guas del pueblo
cerrar los ojos en un deliquio de dicha De Ja contem _

La reina de Noruega

Primera regata del Club-Un paseo por el lago.-Los "clubmen."-El señor ministro de íoglatnrn y el I residente del club izando la bandera inglesa durante la fiesta inaugural el domingo pasado en Xochimilco

Inglesa, según se sabe, la Reina Maud, es, como la
Soberana rumana, escritora muy estimable.
Autora dramática, siente por el teatro especial devoción, y son varias las obras que ha escrito destinadas a
la escena.
Por lo demás, sus hábitos: son de los más democráticos.
Cuando no sale de paseo con el Rey o con su hijo el
príncipe heredero, disfruta saliendo sola, sin esccIta ni
compañía.

�La Sed de Cristo
Acab.1b.1 de levantarse. Tomó un libro y subió al
santuario. Hacía cinco años que era capellán de la familia de Arredondo y poco más tiempo que había dicho
su primera misa. Cuand~ cruzaba el salón de las Madonas cálido y triste en su aspecto señorial, una vaga
impresión de arte llenó su espíritu, sumido e n las me·
ditaciones de Semana Santa. Al llegar a la puerta un
criado le cerró el paso, entregándole una carta del cura
de la parr oquia, quien le pedía que al día siguiente
fuer a a predicar a sus fieles. Era el se1món de Viernes
S.into. No sólo por amistad, sino también por devoción,
debía acceder a aquella solicitud honrosa, agradeciéndola.
Entró en la sacristía. A través de los cristales se veía
el cielo sombrío con nuburones de tempestad asoladora. La voz de un órgano r elataba el Encantamiento de
&lt;Parsifal&gt;. De una de las paredes pendía ua Cristo con
su corona de espinas. Le contempló en éxtasis divino
de mística ternura y se dió a preparar el sermón. El
p1dre Ernesto no g ustaba de la oraroria sagrada. Sabía
que para llegar al corazón de sus oyentes hacía falta
exuberancia de imágeces, tonalidad de voz, apostura eo
el ademán, todo eso que constituye el éxito individual,
ante In espectación pública. Y él por temper'lmento
odiaba lo te,üral. Hablaría sobriamente, como con parábolas, tratando de buscar así el convencimiento y la
persuasión. Sus propósitos no eran otros que practicar
el bien por el bien mismo. ¡Cómo había cambiado! No
psnsaba igual cuando estuvo a punto de ser abogado y
soñaba con triunfos jurídicos. Recordó los años idos,
los sacrificios del padre para hacerle bachiller, la

•
•

Celebración del Natalicio del Rey de Inglaterra.El excmo. seíior Ministro delaglaterraesperando a sus compatriotas a las puertas de la
legación.

Miembros de la colonia británica llegando a la
legación el 3 del actual.

cegaba a dar su nombre. Agregó que parecía demente.
La primera idea del padre Ernesto fué negarse a recibirla, pero luego accedió, llevado por su benevolencia
y piedad para con todos. B.,jó al recibidor. En un s illón estaba la visitante, quien al verle venir, se puso de
pie, respetuosamenté. Para el padre Ernesto, que la reconoció en el acto, aquello fué como una aparición. Iba
a retroceder suplicándola que se fuera, pero ella le detuvo con un gesto de infinita súplica. Estaba arrepentida. Dijo que de miseria en miseria había rodado hasta
allí, límite de su vida. Enferma, con el rostro desencajado y cubierto de llanto, se sentía morir . Era una pecadora miserable y pedía perdón. La confesión fué breve. Enseguida, ella, envuelta en su nimbo inconsolable
partió. El cura quedó anonadado. / Qué diría el criad~
del extraño suceso?¿ Y los señores si por acaso se enteraban? El q~e nunca recibía a nadie se veía torturado por
la calumnia más monstruosa. Sereaóse. Su espíritu puro
le salvaguardó de toda murmuración; su conciencia estaba tranquila.
Durante todo el día permaneció recluido en su cuart1&gt; trabajando coa fruición. Cuando le avisaron que la
mesa estaba puesta, y que los seíiores le esperaban para cenar, concluía de trazar el plan de su sermón. En
el comedor el señor de Arredondo le felicitó cordialísi~o. Ya le b~bíaa dic~o en la iglesia que al día siguiente iba a predicar. Mamfestó deseos de oírle. El padre
Ernesto bajaba los ojos humildemente.
Otra vez en su cuarto volvió otra vez sobre sí mismo
Había sido la suya sed de amor, y ahora era sed d~
ideal, sed de justicia. Como Cristo. C r isto repetía )as
mismas palabras.
J. E. BARANDA ICAZA.

amargura de los suyos el día que entró en el Semina·
rio, renunciando al mundo por un amor no correspondido. Sin saber cómo toda su alma casta se fué hacia
unos ojos dulces. Y se preguntó qué sería de ella. Temió una profanación, un desmán que hería sus sentimientos y retornó a l sermóu de las siete palabras.
El padre Ernesto comprendía como filósofo y como
creyente que ellas eran el compendio de la civilización
humana. El libro que aún conservaba en la mano, libro
muavilloso de un sociólogo, advertía que Cristo, si
existiese, repetiría hoy las palabras de hace veinte siglos. Siguió:
&lt;El Nazareno dió su sangre para que los hombres
pudiesen vivir en un mundo mejor. Cerró los ojos diciendo: Tengo sed. Sed de ideal, sed de justicia era la
suya; era una sed que no podía satisfacerse con todo el
agua de los arroyos más frescos sino con lágrimas de
arrepentimíento mojando enteramente la faz humana.
Al través de las edades, la obra de Cristo sufrió lentamente esas reformas coa que la ambición y la vileza no
podían meaos de ayudarla. Y en los días consagrados
por la cristiandad al recuerdo de la gran efemérides,
los pneblos adoptan, unánimemente, la indiferencia ab~oluta o el lamento que sale, apenas, de los labios.&gt;
1
&lt;Continuemos usando insaciablemente del don mejor
que Dios nos concedió entre todos los demás, el más
pnro, el lÍnico genuinamente grande, el don de amarle
puesto que no nos otorgó el don de comprenderle. Amemos toda su obra, amemos hasta esos vastos seres que
parecen no necesitar de nuestro amor, que inicialmente encerrados también en la mano de Dios y hechos de
nuestra substancia, no nos aman, ni tal vez~_nos conocen.&gt;

Sonaron varios golpes en la puerta de la sacristía.
-lQuién es-preguntó el sacerdote ?
El criado repuso que era uaa mujer ~•joven y que se

Edificio de la legación británica en la 3a. calle de Lerma.

Tras larga ausencia vuelve a aparecer en las columnas de "El Mundr, Ilustrado" e.I nombre siempre grato
de nuestro querido poeta
No hay necesidad de que ponderemos a nuestros lectores los méritos de N ervo, sería tanto como desconfiar
del profundo conocimiento que nuestro público tiene '
del célebre literato mexicano. Frescas están en la me·
moria de todos los amantes de las bellas letras sus hermosas composiciones poéticas repetidas en todos los periódicos literarios de habla española; todos han admirado sus galanas crónicas y nadie ignora los grandes
triunfos que ha obtenido en el mundo de las letras a su
llegada a Madrid.
Desde la capital de la madre patria, desde ese Madrid que ha sido siempre el emporio del buen decir de
la bella lengua hispana, nos envía Nervo sus artículos,
los cuales escribe expresamente para nuestra publicación, distiocióa que mucho agradecemos.
Con la seguridad de que nuestros lectores estimarán
en tod ~ lo que vale e~ta telicísima adquisición. terminamos este exordio y dejamos el campo al primer artículo del poeta e l cual deleitará a nuestros lectores mucho
más ..¡ue cualquier cosa que nosotros podamos~ decirles.

y aún por las vidas humildes; y millares de seres bascaa en el _éter, en la morfina, ea el opio, un lenitivo pa ra el terrible mal de vivir .
. Sabemos &lt;:~ertameate i:nuchas cosas; pero ya el Eclesiastés nos dtJO que &lt;quien a ñade cieoc ia añade do·
lor&gt;. ..... .
Al opio se acude especialmente, porque, según los que
lo hao tomado, produce uoa serenidad de dios.
El a)m.,. parece desligarse del cuerpo, flotar en una
a tmósfera de misterio apacible .... La pequeñez de la
vida la hace son reir. Se cree manumisa .... Ha vencido
al dolor .... Una suprema indiferencia amable reina en
ella y la satura de paz ...... Se c ierne en un plano mihgroso ~esde el cual el universo aparece como ea una
perspectiva confusa y ultra lejana. Ha entrado en el
mundo ~e la verdad ...... Se ha ~ustraído al número y
a( e~pac10 ...... iQ ué mísera es la humanidad! Cuántas
01m1edades la preocupan ...... Ella sí que descubre
ahora el verdadero sentido de la existencia!
. - .... Pero, hay que aumentar diariamente las dósis :
Una pipa, dos, diez, veiote, hasta cincuenta diarias llegda a s7r precisas para mantener el éxtasis, Ea T'olón
hay muJeres que fuman hasta ciento y que en un año
en _dos, no han pisado los umbrales del fumadero par~
saltr a la calle. El muodo exterior no las interesa. ¡Para qué contemplar el fastid io eterno del s&lt;,)!
Ea la aperlada penumbra de la ' estancia escondida
pasean diáfanas, casi ingrávidas, mostrando una palide;
qu_~ ya no parece de este mundo. O bien yacen entre
COJtnes de_seda, co_a _la mirada fija ea un edén lejano...
Solo sus OJOS, unos OJOS desmesurados, tienen vida en
aquel _cuerpo de cera ...... Son ojos que parecen año·
rar olimpos remotos ...... No les habléi~: Su reino ya
no es de este planeta ...... Pertenecen a otra dimensión.
Están más que muertas!
El despertar es espantoso. Hay que volver cuanto
antes a la droga despótica .... El cerebro ha naufragado .... El hombre que fuma tres veces opio, se vuelve
fa_atasma .... La voluntad en él es impotente basta para
1!11rar ... .
He aquí lo que la &lt;civilización&gt; hace de los pueblos
iCuá?do, oh gran Bergson, la humanidad cansada de )~
mentira, volverá al sabio instinto ancestral tan lleno de
mesura, de sabid uría y de dignidad !

El Miedo al Dolor
Ea las grandes naciones europeas, ha surgido de años
atrás y medra de un modo alarmante, una nueva pldga,
peor que la falta de natalidad y que el propio alcoholismo: Trátase de una trinidad lívida, que se llama la Morfina, la Cocaína y el Opio. Medio París busca en estas
drogas los viejos paraísos artificiales de Baudelaire, (en
el poeta más iogéauos y &lt;esnóbicos&gt; que otra cosa )
Entre las fobias ultramodernas, hay una inmensa: e l
miedo al Dolor,
Gómez Carrillo, en sus admirables &lt;Flores de Penitencia.&gt; nos recuerda las expiaciones espantosas a que
se sometían los Aatoaios, los 'Falemoaes y los Pakomios
en las Tebaidas, y cuando leemos esas páginas, parécenos que los hombres que realizaban tales mor tificaciones no eran de este planeta: los hombres de ahora no
solo huyen aterrorizados ante la menor de las penitencias, sino que, en cuanto desaparece la harmonía de sus
funciones orgánicas, la euforia de su vida, cor ren ansiosamente a buscar la pastilla de cocaína o la pipa de
opio que adormezca su mal.
¿Es que hemos o lvidado e l divino secreto de sufrir
coa resignación?¿ Somos por ventura inferiores en quilates de voluntad a los antiguos bárbaros?
No, yo no creo esto; creo por el contrario que somos
superiores a ellos y q ue nuestro miedo al Dolor no viene
sino de la afinación cada vez más extraordinaria de nuestro sistema nervioso.
La civilización nos ha traído a este puntó: No se lo
.agradezcamos.
No cabe duda que, un chino, un negro o un a ustraliano, sufren muchísimo meaos q ue un hombre de raza
.europea. De allí su estoicismo ante el dolor físico.
Un amigo mío que fué secretario de nuestra Legación
-ea China, vió cortar en pedazos a algunos celestes, con,deaados por fechorías con~iderables a esta odiosa pena.
Y referíame que antes del suplicio charlaban y reían
y cuando éste empezaba, el cuchillo del verdugo oo
.acertaba a a r rancarles un grito y a poner uu gesto de
angustia en la amarillenta impasibilidad de sus rostros.
.¿ Se trata por ventura de una milagrosa fuerza de voluntad ? No: Se trata solo de organi•mos extraordinariamente menos sensibles que los nuestros.
Comparemos a un hombre de esos, capaces de reírse
-del &lt;jardín de los Suplicios&gt; de Mirbeau con un europeo sibarita y refinado, a quien el menor cambio de temperatura le produce una bronquitis!
Se refiere que, cuando el barón de Moatcalm visitó
las cataratas del Niágara, era ea lo más crudo del Invierno. La milagrosa cabellera de la catarata estaba helada. El barón iba envuelto en pieles y le acompañaba
un indio, guía, casi desando, que no daba la menor se·
ñal de frío.
-1 Cómo es que puedes resistir una temperatura se-

o o o

Amado Nervo, nuestro distinguido literato con cuya
colaboración se honra desde hoy
"El Mundo Ilustrado"
mejante, sin cubrirte ?-le. preguntó el barón asombrado.
Y el indio a su vez le dijo:
- i Por ventura tú tienes frío ea la cara ?
Respondió el baróa:- )lo por cierto!
-Pues yo todo soy cara-replicó lacónicamente el
indio.
Y_ nosotr?s éramos_ cara también; pero vino el regalo.
La 10dustna nos traJo el roafort, los caloríferos respi~aroa su tibio aI!ento en ~u estros hogares ...... y ahora
-10ermes ante_ la 10t,impene, apenas si con los deportes
logr~os p~har un poco nuestra inadaptabilidad a los
cambios y nuestra excesiva y vidriosa sensibilidad ante
las menores molestias físicas.
En tanto, el berebere corre aún coa los pies desnudos
sob:e las zarzas y los.espinos_ y el indio del norte expone impunemente su piel cobriza a todos los cierzos
Las cincuenta mil tazas de café de que morfa ·Balzac. la pe~pétua vibración '!loderna, el &lt;aprisismo,&gt; el
~ercuna_hsmo de_ nuestra vida; el vértigo de los negocios, resttran, casi hasta reventarlas, las finas cuerdas
doloridas de nuestro sistema nervioso.
Ya los aristócra tas europeos no pueden más: El menor soplo exterior destruye el inestable ritmo de sus
funciones. La menor contrariedad acaba con su quebradiza pacieacid. Tres minutos de retardo en el sacramental: &lt;Madame est servie,&gt; sumen en la desespera•
cióa más profunda al ama de casa. Nuestra Señora la
N eu rasteaia pasea su espectro ,·erde por la vida prócer

iEI Dolor! T~nemos un miedo indecible al Dolor y
esta~os muy leJOS de exclamar como María Alacoque:
&lt;Il n y a que la dauleur qui me rende la vie supportable&gt;, o como Santa Teresa: &lt;Padecer o morir&gt;
. Y sin em?argo, e l Dolor es la razón esencial de la
vida. El obJeto de la vida es el conocimiento (cuando
de_scubrí esta ve_rd~d, dice Nietscbe, me llené de alegria) y el conoc1m1ento solo se adquiere por medio del
Dolor.
No podemos ni imaginar siqu:era un mundo sin dolor. Tendríamos que suprimir en ese mundo la Belleza
la elevación del :i,lma, e l Amor .... todo Jo que aquilat¡
y ennoblece los instantes ....
Só!o el Dolor qea, y es mil veces preferible su fecundidad todopoderosa que sostiene los mundos a los
aburridos deliquios de los paraísos. . . .
'
Al Dolor y a la Muerte hay que verles cara a cara·
Sl:&gt;n dos océanos imponentes y terribles desde la orilla:
pero cuando en ellos nos sumergimos resueltamente:
cada una de sus olas nos trae una delicia nueva
. E_I a lma humana está hecha de manera que ~e famihar!za con las _inmensidades, porque no hay abismo superior a los abismos de que está hecha .... El Dolor y
la M~erte son infer iores a ella: sólo el Amor es de su
tamano y por eso vence todas las muertes y todos los
tormentos
La ~~raleja de estas filosofías, debiera ser, por tanto,
no huir Jamás d~l Dolor ni temer a la Muerte: este es
el ve_rdadero opio que produce la serenidad.
As1 como frotándose con hielo se deshielan los miembros congelados, así sumergiéndose virilmente en e l
Dolor se mata el Dolor .... .
A::\IADO NERVO.
l\Iadrid_. Mayo de 19r3.
~

�Homenaje a la musa
del señor Doctor don Enrique González Martioez.
Tiene la montaña
donde está mi choza,
no sé qué de triste, no sé qué de extraña;
como que medita, como que solloza
bajo las torturas de una pena huraña.
Si ambiciona el cielo ¿quién su afán do?stroza?
¿o en qué abstruso arcano se hunde la montaña ?
Cuando Cloris viene
con su desbordante cuerno de Amaltea
provocando frescas risas a Hipocreoe,
y en el musgo rieg!l trébol y tomillo
y t,1 morrión del árbol en el aire ondea
como el estandarte de imperial castillo;
y hay dulces exordios
en el caramillo
de las aves ledas
y Favooio ensaya sus orquestaciones en los clavi(cordios
rle las alamedas,
la melancolía ·
siempre lo acompaña ..... .
iQué psicología
tao ioes~rutable la de la montaña!
Hay en su figura,
la expresión de un gesto como de pavura
y en la sombra incierta
de sus mudas abras,
las d.e solaciooes de una boca yerta
donde se cuajaron todas las palabras.
Cl,JCis o Cibeles,
Pan que pace ovejas y cultiva mieles:
¿qué panal produce mágica ambrosía
que curar pudiera la melancolía
contumaz y extraña
que hace, tal vez siglos, ,.iente la montaña?
Cuando los inviernos prenden albornoces
de glaciales brumas en las crestas bravas
donde el Sol sacude sus melenas flavas
y desgcaoa el Euro las gigantes voces
de su siofooia,
¡es muy más intensa su melancolía!
La montaña vive siempre taciturna:
ya en el misticismo de la paz oocl'Jroa
o en las opulencias de la luz que estalla
cual si de colores fuese una batalla.
Y en el abandono de las soledades,
Jo que lleva oculto, burla las edades.
A veces sospecho
que su mal se infiltra dentro de mi pecho
y al morderme el alma, deja la cicuta
que ha de acibararme la gloriosa ruta
de los Ideales y de la Belleza .. .- .
¡Ya me siento enfermo del mal de tristeza!
Y ella Jo comprende porque me interroga
con la voz con que habla la Naturalez•:
Rabadán: ¿qué sufres? ¿qué pesar te ahoga?
¿por qué hay densa bruma sobre tu cabeza?
Yo que mis quebrantos en el pecho escondo
como el mu las perlas de su joyeri•,
es que ya en el alma-- quedo le respoodo--me infiltró el veneno tu melancolía.
Yo alentaba ensueños, abrigué esperanzas
que ya no fulgurau como las auroras en el frio
(polo ....
Ya se marchitaron las lozanas flores de mis veotu(raozas
y me siento aislado, solo, solo, solo ....
Y la inmensa mole no sé qué murmura, no ~é
(qué me dice

tal vez condolida de mis desencantos y mis hondos
(males;
y yo me imagino que musita rezos y que me b~o(d1ce
porque mis estrofas tengan la graocl_eza de sus pe·
(ñascales.
Y así voy cruzando la candente arena de lahu·
(mana vía,
sin temer que el mundo ceo indiferencias oiga mi
(lamento;
ya sé yo que el ave, la montaña, el rio, la flores·
ta, el viento,
son buenos hermanos que hacen suya toda mi me•
(Jancolia.
J. SOBREYRA ORTJZ.

Amorosa
( De rimas del alma)

Especial para «El Mundo llustrado&gt;.
Pienso contigo en mi delirio ardiente, con ter·
oura infinita, con ardor, como piensa sencilla pas·
torcita en el desconocido cazador. Pienso contigo
en mi éxtasis profundo como el creyente piensa
en el Creador; como los niños con los cuentos de
hadas, como piensan los ángeles con Dios.
Sueño contigo en mi delirio ardiente, como la
primavera con el sol, como sueñan las florts al
rocío, como la mariposa con la flor. Como sueñau
las flores con el canto del pajarito alegre, arru·
llador .... como sueñan las aves con su nido, como sueñan los ángeles con Dios.
Busco en mi soledad eterna y triste, tu mirada
purísima de amor, como buscan las aves a la fror. ·
da, como las golondrinas el calor. Busco en mis
noches d~ nostalgia eterna, la luz de tu mirada
en mi dolor porque tao !Ólo tu mirada basta para
que yo te adore como a Dios.
¿Y dices que no te amo, dueño mío, cuando
pienso contigo y con tu amor, como los niños con
los cuentos de hadas, como piensan los ángeles
con Dios? Y dices que te olvido, dueño mío, cuando sueño contigo, dulce amor, como sueñan las
aves con su nido, como sueñan los ángeles con
Dios!
¿y crees que no te busco, cielo mío, si ea mis
horas de tedio y de dolor una mirada tuya sólo
basta para que yo te adore como a Dios! ..... .
Y .. . ... no puedo escribir más, mira, vuelve en
cambio de lo intenso de mi amor: un beso que me
mande en un suspiro tu dulce y amoroso corazón.
CLOTILDE VILLEGAS LEAL.

ltW!ffifilltlf1A
\

A la mem o ria de R isela

Para "El Mundo Ilustrado."

Cuando con voz temblorosa
me anunciaste tu partida,
murieron mis ilusiones
y también mis alegrías.
Q ueriendo calmar mi angustia
y mis penas infinitas,
me dijiste con voz b•ja ... .
me dijiste que vendrías ... .
El rumor vago .... muy vago
de tus palabras queridas,

se apagó cuando la tarde
en el Ocaso moría ..... .

................................. ·· ·· · ...... .
Te fuiste.
Mis ilusiones,
como rosas ya marchitas,
se agostaron lPotameote
viendo alejarse la vida ....
II

Ha p.1Sado mucho tiempo,
y en las tardes pensativas
ya no llegan a mi estancia
tus palabras y tus risas ....
En las sombras de la noche
busco tu imagen querida,
pero en vano ... . Sólo encuentro
en las sombras infinitas,
muchos recuerdos que flotan,
muchas visiones sombrías .....
Busco el consuelo que hallaba
en tu boca purpurina,
y ~ólo encuentro amarguras
que, como lentas neblinas,
cubren con su manto austero
los ensueños de la vida ..... .
Hao pasado velozmente
muchas ansias .... muchos días,
mas nunca vendrás, Risela,
a alegrarme con tus risas ..... .
CESAR CAMACHO.

Con el fulgor de tus pupilas negras,
el horizonte de mi vida alegras!
Y errante peregrino,
~ al cruzar el otoño de la vida,
las busco en el crepúsculo opalino
que a soñar en la muerte nos convida.
En _el fulgor de tus pupilas, hallo
una tristeza hermana de la mía,
y el seductor desmayo
de las tardes de amor, en agonía.
Mientras pasa el silencio pasajero,
quiero en tus ojos reflejada verte;
y esa visión de amor, llevarme quiero,
a las playas azules de la muerte ...
Yo soy un peregrino
a quien tus ojos marcan el camino
del país del amor, o la brumosa
y temida comarca del olvido...
;Yo soy ante su llama voluptuosa
una azul y coqueta mariposa
que al mirarla de cerca. se ha extinguido!
Con el fulgor de tus pupilas negras!
el horizonte de mi vida alegras!
Apoyado en tu mano
como en las tardes del ayer lej~oo,
quiero s-,guir la senda de la vida
bajo el hechizo de tns negros ejes
y de tu d:ilce voz enternecida.
que es aura fre~ca entre claveles rojos.
Y si no puede ser, el peregrino
que atraviesa el otoño de la vida
buscará en el crepúsculo opalino
la mirada adormida ;
la mira~a de fupgo que consume
les cuerpos de coquetas mariposas
que llevan en las alas el perfume
fragante. de los cálices de rosas,
porque en un tiempo hao sido
llamaradas de amor que hao consumido
la vida que me alegras
con el fulgor de tus pupil.. s negras... !

Siempre llego tarde
al lugar de cita
con mi carga inmensa
de melancolía.
Siempre llego tarde
.para la vendimia.
siempre llego tarde
por la Eucaristia.
Mirando paisajes
que nada me indican,
respirando un aire
que a ratos me asfixia,
soy un desterrado
que apenas camina
con el alma triste
y el cuerpo sin vida .,
A veces la encuentro
cruzar por mi vía,
y oigo que me dice
con voz de agua viva;
soy tuya, viajero
soy la que te anima,
soy la que contemplas
de noche y de día
clavada constante·
mente en tus pupilas.
soy la que te mueve
a estar en vigilia,
soy tuya, viajero
de las elegías.
Sígueme, que al cabo
de tantas ~spioas.
con mi cuerpo y mi a lma
labraré tu dicha....
Yo, ciego de ensueño,
falto de fatiga,
sin caer al peso
de tantas h eridas,
sintiendo en mi pecho
no sé que alegría
besando mi carne
su carne bendita,
la sigo, la sigo,
corno seguiría
un ciego el arco· iris
o un verso la rima....
Y bien ¿qué me queda
después? En las ruinas
casi ioumerables
de mi fantasía
otra cruz, y en ella.
como ave fatídica
la fé vacilante
diciendo: es mentira
la voz que has seguido
hasta hoy, es perfidia
de Aldooza la zafia.
No ves las cenizas
de tu Dulcinea
muerta por tí ?1Mira
aún las espirales
del humo allá arrib3....
Has llegado tarde
al lugar de la cita
con tu carga inmensa
de melancolía.
ULYSES CESAR SILVA.

JULIO A MUÑIZ.

Las •·almas gloriosas."-Dos áogeles.-Salida del Temelo.-Bellas escena,: sorprendida~ por nuestro fotógrafo el 31 de Mayo en el último ofrecimiento de flores
a Mana en templo de la Sagrada Fam1ha, Colonia Roma.

-

�QUISICOS.AS DEL ROMANCE
!L,&amp; ~Il~'lf&amp;
En el capítulo XII de la primera parte del «Quijote&gt;
se lee: "Y cuál hay que, sin dar vado ni tregua a sus
suspiros, en mitad del ardor de la más enfadosa siesta
del verano, tendido sobre la ardiente arena, envía sus
quejas al piadoso cielo." El cándido lector habrá leído
este párrafo, y se habrá quedado tan fresco con &lt;el ardor de la más enfadosa siesta,&gt; creyendo haberlo entendido tan 1 las claras, como lo escribió Cerva.otes. Si no
lo llevara a mal, y me atrevería a apuntarle que se me
ocurre no haberlo bien entendiño; ruégale lo vuelva a
leer.
-Pues, sí señor; a usted se le podrán ocurrir todas
las ocurrencias del munJo; pero yo he entendido bien
el párrafo, porque es limpio, corriente y castizo castellano.
- Y tan limpio, castizo y corriente en nuestros clásicos, que por serlo tanto se les fué de entre las manos a
la Academia y a los comentadores del &lt;Quijote.&gt; ¿ El
lector sabrá lo que es la siesta 1
-El sueño que se toma después de comer y el tiempo destinado para dormir o descansar después de comer
y ....
-Eso es según la Academia de hoy; según la primitiva Academia, no significa nada de eso. Y cierto, convendría se echasen a buscar autoridades los nuevos académicos para confirmar estas acepciones, como las buscaron los académicos de antaco para confirmar el valor
que le dieron de «Tiempo después de mediodía. en que
aprieta más el calor&gt; Verdad es que ni los de antaño
ni los de hogaño mentaron para nada otra significación,
limpia, corriente y castiza, que de esta primitiva rnlió.
y es la de Cervantes.
El cándido lector, si llega a paciente, volverá a leer
aquí el párrafo, y dando a la voz siesta el valor acadé·
mico, se dirá para su solapa:-Pues, en verdad, que no
lo entiendo: &lt;en mitad del ardor del más enfadoso sueño de despoés de comer del verano, tendido sobre la
ardiente arena, envía sus quejas al piadoso cielo.&gt; Este
endino se nos va a echar la siesta «tendido sobre la ardiente arena,&gt; y allí en medio del enfadoso sueño, o
siesta académica, &lt;envía sus quejas al piadoso cielo&gt;
Las enviaría entre sueños, sin duda; además, el dormir
a esas horas, no puede ser «enfadosa,&gt; a oo ser que se
vaya a echar como este papanatas, &lt;tendido sobre la ardiente arena.&gt; La Academia hace decir a Cervantes
que un fulano se va a dormir en la fuerza del calor
tumbado sobre la ardiente arena, y que allí, dormido y
todo, envía sus quejas al cielo.

-Ese será alguno de tantos deslices como, al decir
de Jo, comeotadons, se le escaparon a Cervantes.
-O se les escaparon a elloS-digo yo-por. o~ con?·
cer otro castellano que el que encierra el D1cc1o~ano
de la Academia. A ver si con él se entiende la siesta
del capítulo XV de la primera parte: «Vinieron a parar
a un prado lleno de fresca yerba, junto del ~ual corría
un arroyo apacible y fresco; tanto que convidó y forzó
a pasar allí las horas de la siesta, que rigurosamente comenzaba ya a entrar.&gt;
El sueño no comienza a entrar rigurosamente; antes,
con tal suavidad, que no la echa de ver y harto a gusto
del que se duerme.
.
.
,
Y no se pase algún otro de hsto, repo01endo que aqu1
se suple &lt;el calor,&gt; propio de tales horas, porque tamaña elipsis no la comete ningún buen escritor, y a ser
así, Cervantes hubiera escrito: &lt;La siesta, cuyo calor
rigurosamente comenzaba ya a entrar:&gt; pero . no, Cervantes escribió: «La siesta , que rigurosamente comenzaba ya a entrar.&gt;
-El que rigurosamente comenzaba ya a entrar, dirán todos, es el calor. Y tienen razón que les sobra.
-1 Luego, siesta significa calor ?
-Justo y cabal.
-Pues, ¿por qué no lo dice la Academia?
-Porque ese es su significado castizo.
- IY Jo de sueño que se toma después d~ comer?
-Allá la Academia con esa acepción. A ella le toc_a
buscar autoridades que la confirmen, ya que los anti·
guos académicos no la pusieron. A mí me b~stará confirmar con otras, fuera de las dos del &lt;Quqote,&gt; que
siesta significa calor, y no ~ólo el de la hora ,:ext~,. de
después de comer, sino aun en general. En la Cro01ca
de Pedro Niño" (1 , 2): ·'Cuando face en aquella tierra
la mayor siesta, ca era en el verano." No hacía sueño,
señores académicos, créanme. hacía siesta, porque era
en el verano, hacía calor. En el romance que trae Gallardo (título 1, col. 1,216.)
&lt;La infanta se aparta dellas
que sola se quería andar;
con la gran siesta que hace
dormido s'a so un rosal:,,.
En el «Diálogo de las transformaciones de Pitágoras&gt;,
escrito por Villalón, al folio 15: &lt;Con tempestades, pluvias y siestas&gt;. No dice &lt;Con tempestades, pluvias y sueños&gt;, como no die&lt;' Cervantes en el capítulo 73 de la segunda parte del «Quijote:,,: «Podrá v. m. pasa~ e~ el
campo &lt;los sueños del verano y los serenos del 10v1er·
no&gt;, sino &lt;las siestas del verano, los serenos del invierno&gt;. Y Fr. Bartolomé de Villalba escribe: &lt;Después que
todos hubimos reposado y que fué caída la siesta&gt;. Quiere decir, después que decayó el calor, al atardecer.
Y no sólo &lt;siesta&gt;, sino «siesto&gt; se dijo también el calor, y ahí está el Poema de Alexandre, verso 2,396, que

me dejará mentir: &lt;Eran a mayor si esto los días allegados&gt;. En la Academia, donde hay muchos que confunden
el dativo con el acusativo, término de la acción verbal,
pudiera haber quien tomase por :icusativo de té~mino
de la acción de reposar y de dormir el vocablo &lt;siesta&gt;
de .~stas frases del &lt;Quijote&gt;: «Había dormido más de
dos siestas con&gt; (r,26); «Durmieron la siesta&gt; (2, 3);
«Fué a reposar la siesta&gt;. El sueño después de comer
no se reposa ni se du 7rme ; «siesia&gt; º? es aquí ac_usativo, término verbal, sino acusativo hbre adverbial de
tiempo. Es como si se dijera: !Du;mieron durante el
calor y tiempo después del medio dia&gt;. &lt;Fué a reposar
durante ese tiempo&gt;.
Cuentan las crónicas de los pasados días que habiendo preguntado dicho señor visitante a uno de los muchachos del corro, que formaban junto al mapa de Europa, si sabía dónde estaba Florencia, respondió al punto: &lt;Florencia es una ciudad de Italia .... &gt;
-Muy bien, basta. Y el verbo heder, ¿sabes lo que
significa?
Como se parase cortado, le sopló su vecino: «Hiede
que apesta&gt;.
-Eso es oler mal-dijo el docto varóo.-Bien, pues
ahora me vas a decir si en una frase que escribió cierlo autor sabes distinguir el acusativo del dativo. La frase fué esta: &lt;Me hiede Florencia&gt;. IQué es aquí el
«me?&gt; ,
-Dativo-dijeron esta vez todos los muchachos.
Torció el gesto algún tanto am:ihinado el empingorotado visitante, porque cabalmente días atrás se había
decidido en la Academia que el &lt;me&gt; de esta frase era
acusativo, y que en la nueva edición del Diccionario se
había de añadir que el verbo heder es también verbc:F
activo.
-e Cómo dativo ? ¿En qué conoces tú que no es acusativo?
El arriscado muchacho, como quien recita de coro
una regla, ufano de sabérsela muy bien sabida, alzó la
voz con el tonillo acostumbrado: «Para conocer el acusativo, se vierte la oración por pasiva, poniendo el acusativo en nominativo y el nominativo con &lt;por&gt;. Luego.
bajando la voz: «Yo soy hedido por Florencia&gt;.
Todos soltaron la carcajada.
-Muy bien-añadió el maestro.-No puede decir·se
&lt;yo soy hedido por Florencia&gt;, de manera que el &lt;me&gt;
de &lt;me hiede Florencia&gt; es dativo, ¿verdad?
-Sí, señor-dijeron a coro todos los muchachos.
-Me hiede a mí, me apesta, me huele mal,-acabó
el maestro.
La decisión académica de dar por activo el verbo
heder, no saldrá en la nueva edición del Diccionario.
Los niños de la escuela han enseñado a los que no lo
sabían que el verbo heder no puede ser activo.
JULIO CEJADOR.
00

GALERIA ARTISTICA.- Cristo y San J uan, por Rubeos.

El Secreto de la Felicidad
Los do; rapaces cabían muy bien debajo de una escudilla, cuando el padre cerró los ojos a este valle de
lágrimas.
Y en la lucha diaria, sostenida con la cruel indigencia, se for jaron los caracteres de los herm¡u1os; los lanc es diversos por que pasara la viuda para ir sacando a
ilÓte la frágil navecilla de la orfandad, fueron templando de distinto modo el alma de los muchachos, y así, vinieron a reunirse en el mayor los afanes d e la madre
por allegar recursos con que p revenir el mañana iose·
guro, y en el pequeño cayó, como una siembra, toda la
resignación de los momentos de adversidad.
Esto vino a determinarse con mayor relieve a punto
de ser mozos los dos y haber ele mirar cara a cara al
destino, para elegir la senda de la vida. Entonces sí que
se notaron claramente los gustos y las inclinaciones de
cada uno; entonces sí que pudo verse la condición del
niayor,-egoísta. ladina y socarrona; y la del pequeño,
paciente y retraída.
Habían entendido opuestamente la ciencia de la vida.
P edro Lt.is cuidábase mucho de lo aparente, y el buen
parecer y las vanas galas eran su constante preocupación. Se acicalaba como el más remi lgado petimetre y
tenía a orgullo pasar por el homb~e más mnodano de
la sociedad y el que mayor número de ami,:os con•
taba.
En cambio, Leaodro lucía sin inquietud su abandono
exterior, y no frecuentaba oiro trato que el de sus
libros, a los que dedicaba todas las horas libres y algunas más que se sustraía del sueño. En esta pasión era
donde Pedro Lui• disparaba todos los dardos de su socarronería. ¡Los libros!. ... ¿Para qué le servían a Leaod ro todos aquellos libracos que con tanta fruición
leía? .... Ya veríamos lo que sacaba en su provecho al
final de aquellas andanzas; que siguiese apartáodo~e de
todo el mundo y quedándose sólo con sus libracos, ya
sabríamos qué le daban esos «buenos amigos,&gt; como él
los denominaba .... Consejos y refranes, cosa de mucha
lindeza par.,_ la teoría.
y se reía cada vez que se tocaba a este p2lillo. Ahora bien, que contra la opinión de Leandro. se estrellaban bravamente, lo mismo las advertencias que las punzantes ironías del mayor. No dejaba de reconocer los
triunfos de su hermano; poseía·a-la perfeccióo~Ja! ciencia
de la simpatía, y de ella había sacado gran provecho,
pues todo cuanto se propuso, por amista&lt;;!, y no por justicia, lo consiguió; preci~ameote al revés que él, que
por no tener un mal empeño, no había logrado algunas
cosas para las que le sobraban méritos. ·
El final nadie lo había visto; per o el presente, forzorn
es confesar que se h~ bía decidido abiertamente por Pe dro Luis. Su desmedido egoísmo no hallaba obstáculos
para lograr su fin; como su corazón no era un nido pro·
picio a los afectos nobles, podía caminar en línea recta
hacia la meta de sus aspiraciones, que no era otra que
el brillo vano del fausto y la riqueza.
Así .pudo separarse tao fácilmente de aquella heróica
madre, a quien tantos sacrificios debía el muy ingrato. ..
¡Válgame el S eñor, qué hijos! Cuando podía aliviar e l
peso de la vejez, se apartaba del amoroso corazón maternal por unas viles monedas que sonaba n en la dote
de uoa damisela desabrida y fatua, a quien llevó la únic amente a aceptar el enlace la liviana satisfacción de
atrapar un buen mozo.
¡Buen golpe fué para la pobre vieja! Emooces se vió
que no era Leaodro t«n uraño como las.apariencias le
mostraban; a la par de todos los momentos de a dver~idad, también las lágrimas del desengaño materno caye·
roo como triste sembradura en los surcos del corazón
filial, y las raíces se ahondaron más y florecieron de
continuo con palabras de esperanza y de consolación.
-iNo se apure, madre, que él volverá!
y el ingrato, bien orondo en la corte, adonde se trasladó coa rn esposa, no mostraba trazas d e confirmar las
profecías del hermano.
De mucho le servían a la madre· las protestas de cariño que de Leaodro escuchaba,; pero su inquietud era
continua; -porque aquel enlace sin amor le hacía presagiar grandes desventuras, y aun tengo para mí que la
causa que la arrebató de este mundo fué el deseo de
verse cuanto antes en presencia del Señor, para rogarle
por la felicidad del hijo ingrato, cuyo nombre vino a
ser la última palabra que se escapó de sus labios.
Entonces, con motivo de este luctuoso trance, supo
Leand ro de su hermano: el cielo le había concedido
una hija, y su propósito se veía cumplido, porque, caso
d e fallecer la esposa, la fortuna q uedaba entre sus manos. Fué la única vez que se desprendió de unas monedas para ayudar al sepelio; pero aún aprovechó estas
circunstancias para zaherir a Leaodro .... ¿Todavía andaba tao escaso? Pues, ¿y !os libros, los buenos amigos,
para qué le habían servido ' ....
y no volvieron a escribirse.

iQué de casualidades y de sorpresas reserva el tiempo
en las encrucijadas de su ruta ! Se veían a hora casi
anci.. oos, viudos los dos y padres cada uno de una hija,
casadas ya, pua mayor coincidencia. Pero el capírulo
de las sorpresas, desventuradas por d esgracia, estuvo a
cargo de Pedro Luis; su hija le había abandonado ; así
le pagaba el desvelo continuo invertido en su bienestar
y los consejos puestos- a la proa de su felicidad .... i Ah,
pero cabalmente por estos consejos, la muchach'a se
prendó de un truhán con aspecto de rico hacendado,
pero que no tenía sobre qué caerse muerto! Tarde lo
supo, porque ya no había otro remedio que dársela en
matrimonio y con ella también la herencia de la mad re; y así que el ladino seductor vió su obra coronad'&lt;
por el éxito, ya supo darse buena tr.,.,a para desentenderse de la compañía paternal.

momento se le podía hablar a la enamorada pareja de
separarse del padre! ¡Si os juro que en trance de pr~7ba no sé yo quién se hubiese sacrificado antes: la h11a
o el yerno!
Entonces, cayendo rnbre Pedro Luis todo el peso de
una claudicació n amdrga y tardí~, preguntó al hermano:
-Pero, dime, ¿cuál fué el secreto d e tu ful icidad ?
Y Leaodro, con su típica eutooacióo de juglar legendario. descubrió su conseja:
-Verás: había en un r, ioo fastuoso una princesa ~an
discreta y prudente. que llegada la hora de compartir
su trono, se vió rruelm~nte acometida por el deseo de
no ser sólo poderosa, sino también feliz. Para tener
ocasión de elegir mejor, fueron pasadas invitacio nes a
todos los que se hallaban en circunstancias de poder

NUPCIAL

Sra. Belem Méodez Armeodáriz de Sala.-29 de Mayo rle 1913.

.... Y allí estaba el experto Pedro Luis, al término
de su vida, triste, pobre y abandonado.
iQ &lt;1iéo lo creyera! ¿ Y a q uellos amigos en quienes
tanto había tia do siempre ? ... . Se habían perdido en
las revueltas de la vida, y los que restaban, como la vejez es una cifra negativa, ya no hicieron caso d e Pedro
o o o
Luis. Pero me diréis aún, iy el amor filial ? ¡Cómo había de saber el hijo iograto iofuodir la gra titud! El no
Cuando de nuevo sÚpieron el uno del otro había pasado mucho tiempo, mucho; juzgad si serían años los se ocupó más que de cultivar el afán de la riqueza y
qu;e. ba.biaa transcurrido, que. ya Leaodra tenía .u.n lindo.. no bu.bie.ra cooseotido para su hiia otro . con~jo..que.
aquel que viniese a aumentar la fortuna; de las prenpimpollo, recién casado con el hombre más bueno de
toda la cristiandad y había perdido la amorosa compa- d as morales no se ocupó jamás.
ñ era con quien oyó ante el altar la epísto la de San PaAsí se sor prendía ahora al ver la paz y e l amor en
blo y compartió el agr idulce sabor de la vida.
q ue se hallaba envuelto su rermaoo. ¡En cualquier

elevarse hasta ella.
Los más apuestos y poderosos monarcas desfilaban
por su palacio ; pero conforme los fué aceptando, así
los desechó después, d escorazonad a y triste. E n tan difícil trance. Ta dijo una de sus azafatas: ••si queréis, mi
señora princesa. salir aircsa de ese cuidado, recibid a
los p~etendieotes con u na venda en los ójos; de esta
guisa, ellos tendrán que h ablar para comunicaros sus
pretensiones, y ~l rico porte y ge'ntil continente-que
son yaoos.-01:opeleS-00 se.l.'á-ent-es- -Jo. q,ue -habrá ·de
b'lstarles para cautivaros, sino la palabra, que es el mejor n uncio de la inteligencia y del corazón" ... .. .
Pues así h ice yo en la vida para juzgar a las perso•

�Altar Mayor de la Colegiata de Ocotlán, Tlaxcala.
Detalle de la fachada de la Colegiata de Ocotláo, Tlaxcala,

Fot. Kahlo.

Fo.t. Kahlo-

�Señor Magistrado don Francisco Carvajal, presiden·
te saliente de la Suprema Corte de Justicia
de la Nación.
Fot. «El País.&gt;
oas: escucharlas, nada más que escucharlas, pero ce•
ri-aodo los ojos.
Quedó perplejo Pedro-Luis, con esa perplejidad cla·
r~videote por la que pasa de improviso todos los errores de la vida, y agregó finalm~ote:
-iQuiéo te enseñó hermano, Leandro, el secreto de
la felicidad ? .. ..
Y el hermano Leandro, el acusado de novelero v de
iluso, tendiendo la diestra hacia su biblioteca, respon·
dió:
-¿No lo adivinas? .... Mis libros, mis buenos amig,o;!
J ULIO HOYOS.

De Marie Bloede.
Traducción del inglés por Rafael Nieto.

El Poeta, en un¡,_ tarde triste y lluviosa entró ioespe·
radameote en la boardilla, y se encontró llorando al
Niño Inválido. El Duende de la Soledad, instalado cer·
ca del pequeño lecho, lo torturaba con sus diabólicos
gestos.
«Basta ya po~ hoy _de este odioso personaje,&gt; exclamó
él poeta, cogiPndo por una pierna al rebelde Dueodecillo y arrojándolo por la ventana. &lt;Y ahora,&gt; dijo, &lt;voy a
contarte el cuento que te prometí.&gt;

&lt;Había en cierta ocasión una madre que no tenía hijo ninguno. Tú creerás esto imposible, ¿verdad? que
pueda haber madre sin hijos? Pues yo te aseguro que
lleno está el mundo de ellas; pt-ro si no quiere~ creer·
me, entonces, no tienes más que decirte a lí mismo: &lt;esto
no es más que un cuento de hadas.&gt;
&lt;Esta madre vivía sola; trabajaba todo el día, y aun·
que encontraba al Duende de la Soledad acechando
siempre en algún rincón de la t-norme casa, jamás le
permitía reposo, sino que al extremo de su grao plome·
ro, lo iba arrojando de una en otra habitación. En las
noches, en que ella reposaba con sus párpados cerrados,
era cuando el implacable Dueoder.illo, sin ser molesta•
do, venía a instalarse al lado de su lecho. Ella no podía
verlo, pero lo sentía allí, y oía su voz murmurando,
murmurando siempre, acerca del hijo que nunca había
sido suyo; del hijo que pudo haber siito... . .
«Y entonces sollozaba en la obscuridad, y las lágrimas fluían bajo sus párpados cerrados, y caían, caían. ..
pero, ya pronto sabrás lo que sucedió con sus lágrimas.
&lt;Había un Hada,-naturalmeote, ¿no ha de haber
siempre-un Hada ·en ·un· cuento de hadas?-que todas
las noches, cuando sonaban las doce en el reloj, abría la
puerta sigilosamente, deslizándose en la alcoba de la
Madre sin Hijos. Suavemente arrodillábase junto a l lecho, y una tras otra, iba recogiendo las lágrimas en una
ánfora de cristal, luminosa y tra~parente como ellas.
Cuando las lágrimas cesaban, cuando todos los niños
fantásticos al servicio de 1 Hada del Sueño, misteriosamente aparecían, retozando en torno del lecho de la
Madre sin Hijos, la gracios1 y gentil Hada, retirábase
como había venido, quieta y suavemente, oculta la preciosa ánfora entre los pliegues de su blanca túnica.
«Te advierto que si el Hada hubiese ocasionado el
mayor ruido, nada hubiera importado, porgue ¡eran tao
exultantes el alborozo y la algazara de los niños en el
sueño de la Madre!
&lt;A menudo, en las grises horas de la madrugada, algún niño de cabeza rubia, cansado de jugar, precipitáb,.se en los brazos de la Madre. En su sueño, ella lo
a~etaba ansiosamente contra su pecho. Era el niño que
nunca había nacido; el hijo que pudo baber sido suyo,
pero que había permanecido en el Reino de los Sueños
«Cuando se hacía de día y penetraban los rayos del
sol por !a ventana, el Duende de la Soledad estaba allí
otra vez, y la Madre sin Hijos, que estrechaba amor~amente .,m sus sueños al pequeño, Jo sentía siempre desp renderse de sus brazos antes de despertar. Y cuando
sus ojos se abrían, el niño se había marchado; pero allí,
instalado al pie del lecho, cou las piernas cruzadas, el
Duendecíllo fatídico reía sarcásticamente. Así empezaba el día.
«Una noche, en que la luna llena inundaba la alcoba
con su luz de ('Osueño, la "1adre sin Hijos repentinamente abrió los ojos, maravillándose al contemplar al
HaJa al pie del triste lecho. Pensó sin :luda que sus
ojos, ofuscados por las lágrimas, la engañaban, pues que,
con una mano, los restregó precipitadamente, y miró, y
volvió a mirar
-&lt;!Qué hacéis aquí? dijo al fin.
-&lt;Vengo a recoger vuestras lágrimas-contestó el Hada.-Y viendo la mi rada de asombro que respondía a
sus palabras, prosiguió suavemente:-¿No sabéis que
nioguna lágrima se pierde; que cada lágrima es un te·

Miembros del foro de la Capital que se re micron en fraternal banquete el sábtdo ¡:.asado,

Sr. Magistrado dou Manuel Olivera Toro, nuevo presidente de la Suprema Corte de Justicia. Fot. &lt;El País.&gt;
soro; que cada mortal que sobre l:t tierra mora, tiene
un Hada bondadosa que las recoge y las conduce al
Gran Laboratorio ?
-&lt;Pero si las lágrimas-protestó la Madre-son cosas tan inútiles, tao feas!
-&lt;i [nútiles, f~as?- repitió el Hada con uoa su2x e ironía en la melodiosa voz.-¿Desearíais visitar el Gran
Laboratorio y convenceros por vos misma de q ue las
cosas más bellas se fabrican de lágrimas?
-&lt;Si no iuera un sitio demasiado triste!-mur muró
la Madre.-Estoy tan abrumada de tristeza!
-&lt;iOh, no!- contestó el Hada.-Es el Gran Laboratorio un sitio alegre y venturoso.
-&lt;Entonces vamos.
&lt;No voy a decirte cuál es el camino que, a tra,·és de
las estrellas, conduce al Gran Laboratorio. El Hada lo
ha prohitido. Algúo día tal vez, ¿quién sabe? ella quiera llevarte allá y permitirte C&lt;&gt;ntemplar las.bellas cosas
que con lágrimas se fabrican.
«Cogió el Hada a la Madre entre sus brazos, como si
fuese un niño; sigilosamente atravesó la puerta ; desplegó sus alas de gasa y oro, y, a través de la noche, levantó el vuelo hacia una rara y brillante estrella, de radiaciones azules, que cintila en la obscuridad como un zafiro.
&lt;No, no puedo quebrantar la prome~a que hice a l Hada: no puedo decirte el nombre de la estrella; pero debes saber que en ella se congregan las Hadas de todos
los mortales, para laborar con las lágrimas que vierten.
&lt;Afanosamente atareadas se en.:ontraban todas ellas
cuando NUESTRA Hada apareció con su asomb rada'."
visitante. Una mirada apenas lanzaron a las recién lle•
gadas. tan absortas por su trabajo se encontraban. De
las ánforas de cri•tal, dejaban caer las lágrimas. gota a
gota, en los grandes calderos dorados que colgaban sobre el fuego. Contemplando las llamas que se retorcíao,
en lenguas de intenso brillo, la Madr e sin Hijos comprendió inmediatamente por qué aquella estrella era.
más resplandeciente que las otras; y comprendió también que si sólo esa estrella fulguraba con azules radiaciones, entre sus doradas hermanas, era a causa de la.
acritud de las lágrimas que hervían sobre el crepitante
fuego.
&lt;La mano del Hada, posándose sobre su homb ro, la
arrancó de su abstracción.-¡ Mirad-dijo-al ca ldero·
que ten.;is más cerca!
&lt;Levantába_se de las. hirvientes lág:imas, ~na ténue yb!anca nubecilla, seme¡ante a cualquier ord10aria nubecilla de vapor, como las que h~s visto, por ejemplo. levantarse de las marmitas que hierven en el hogar. y al
alzarse la b!aoca nubecilla, llenóse el aire con un tierno y -~isteri_oso can!º· iOh, dulce canto! iOh plegaria
exgu1S1ta e 10matenal! La Madre contuvo su aliento y
olvid:5 todas las lágrimas que en el mundo había ,.e;ti,to. Escuchaba con tal arrobamiento, que no se apercibió de que MA S lágrimas,- lágrimas de éxtasis, lágri!!1ªs de gozo,-:- fl uían de sus ojos en aquel insta nte, banando sus me¡1llas.
&lt;La pequeña nube se alejaba, se alejaba; e l dulce·
canto se percibía más débil, cada vez más débil. La
blanca y ténue nubecilla se esfomaba en la dista ncia; el
canto se escuchaba como un eco, vagaroso, tremulante.
Por fin la nube se perdió en la distancia, y la melodía
suspirante se extinguió.
- &lt;Estaba hecha de lágrimas, ele lágrimas vertidas por
un ciego- dijo el Hada.
-&lt;i Y a dónde ha ido?-suspiró la Madre levantando
sus ojos asombrados.
··
-&lt;Al torbellino riel mundo,,-respondió el Hada_
_P_ero, mirad! mirad! El segundo calde ro comienza a hervir.
·
·
&lt;~e este segundo dorado recipiente, levaotábase marav1llosa nubecilla, indescriptible, irradiando en innúmeros colores, como un ópalo, como un arco-iris porte_otoso. Tambié n esta nubecilla se fu é esfumando en la
distancia ; también fu é a perderse en el torbelli no del
mundo.

El Presidente de la República, el ministro de la
Guerra y su acompañamiento en el lunch ofrecido por los jefes y oficiales del primer
regimiento de artillería el miércoles
último con motivo de la imposición
de condecoraciones á la tropa.
- &lt;Hecha de lágrimas,-repitió el Hada,- de las lágrimas de un hombre que vivió en una boa~dilla, hambriento y solitario; hambriento de pan, hambriento de
amistades.
-&lt;iOh, qué bella! qué soberanamente bella! Y decidme, ¿qué es Jo que significa?-Suplicó la Madre.
- &lt;Es un poema-contestó el Hada,-uo poema para
enriquecer de belleza al mundo ingrato que lo olvidó.
&lt;Un nuevo caldero comenzaba a hervir, y luego otro
y otro. Sucesivamente desprendíanse pequeñas y tenues
nubecillas, cau" una diferente, cada una maravillosa y
exquisita,
-&lt;Mirad! un pensamient0-dijo el Hada señalando a
una.-T ao solo un pensamiento, pero un pensamiento
que va a agregarse a la belleza universal.
Juegos deportivos ejecutados por la tropa
del regimiento.
&lt;Señaló otra después. -¡Uo sueño!-explicó,-para
llevar un consuelo a un corazón herido.
&lt;Y volvió a señalar.- Una inspiración para un cuadro
en cuya contemplación se extasiará n los ojos, otra para .
una estatua, ante cuya pureza se elevarán las almas; y
todavía otra para un libro en el que las multitudes elevarán su espíritu. Inspiraciones todas nacidas de la s lágrimas.
&lt;La Madre sin Hijos posó su mano sobre el hombro
del Hada suplicando:-iquisiera ver la transformación
de mis propias lágrimas!....
&lt;Si!enciosame_nte_ asintió el Hada y levantó su ánfora
de cristal. Las lagrimas resonaron cristalinas dentro del
dorado recipiente. En breve la nubecilla se alzó. Ba
madre, anhelante, la vió esfomarse en la distancia en
camino hacia la tierra.
•

cm Poeta hizo una pausa. El Niño Inválido, insatisfecho y clamoroso, rogó al Poeta terminase el cuento.
&lt;Lo ll!ás_herrnoso es el final-dijo el .~ Poeta,- porque
de las lagrimas de Ja Madre ha brotado una bellísima.
idea.
&lt;Ella es una Madre sin Hijos. Necesita, por tanto un
Niño sin Madre para llevarlo a su hogar, para e;trecharlo en sus brazos, pa ra llenar su vida. Ella me ha
encargado,-continuó el Poeta suavernente,-buscarle
ese niño .... y ya lo encontré: eres tú! Mañana te llevaré a sus brazos. Y con ternura infinita besó en la frente
al Niño Inválido.

'

El P r esidente de la República llegando al cuartel de •·La Libertad"

�nos deslumbran. Hay artificio violento en la mayoría de
las e;scenas; hay vulgaridad en el conjunto; pero en
cambio debemos celebrar por lo sentido y bellamente
ideado aquel final del primer acto, por ejemplo, cuando se ve huír a dos enamorados, que buscan para su nido otros horizontes, lo cual hace que llore aquella jo·
ven aristocrática y casquivana, envidiosa de un cariño,
que nunca sintió ni tuvo la suerte de inspirar.
En toda la obra hay naturalidad, no se buscan efectos de relumbrón, y en su misma sencillez el público saborea el desarrollo de la fábula, sintit ndo el corazón
placidez encantadora. Además lo cómico y lo sentimental, alternan en debida proporción, y &lt;Veletas&gt;en resumen sería una obra modelo para los &lt;sábados blancos:)
que en cierto tiempo tuvimos en México, en el mismo
teatro precisamente donde hemos visto la obra de que
mé ocupo.
Yo creo que el señor Garbea tiene delante de sí un
ancho campo de la escena, y hasta puedo asegurar que
en las obras sucesivas, que pronto han de presentarse y
que se titulan &lt;Lo que estorba&gt; y &lt;La noria sombría&gt;
se habrán corregido deficiencias de técnica ~eatral. .
La interpretación de "Veletas" en el Mexicano ha s1·
do de las más iguales que he visto en lo que va de temporada.

"vis" cómica que hizo las delicias de! público que a_d·
mira los visibles adelantos de este artista; Y nada mas,
pues no quiero hablar de la manera media~a como recita y como representa el señor Pérez Rod1lle, que pa·
rece que interpreta el "Tenorio."
Espero que esto se corregirá. L~ obra fué perfec!a·
mente montada y dirigida a maravilla, y conste que lle·
ne mucho que dirigir.
TEATRO COLON.-&lt;EL JUGLAR DE NUESTRA
SE1'ÍORA&gt;
Una de ]as obras de Massenet en que se manifiesta
más el carácter especial de su genio, es en !ª ópera &lt;El
Juglar de Nuestra Señora&gt;, que por vez primera hemos
visto en México en la pasada semana. Estrenada en
Monte Cario el año de 1902, no llegó a París a la Opera Cómica hasta dos años después, en 1904, confirmándose el éxito obtenido en su estreno.
El libretista Mauricio Léna tomó el asunto de .una
vieja leyenda de la Edad Medí~ que refiere, que en
cierta ocasión en la célebre Abad1a de Cluny. entre un
juglar, un histrión traído allí, por haber~o encontrado
un lego del citado convento, compadeciéndose de la

.
1 .
erece en cuanto al
defectos de técmca, :ólo _e ?g,o~ 10 de religiosidad en
modo como se supo 1mpnm1r e se .
ular
las piezas culminantes. Desde el ammadodctot po~e la
del acto primero en la plaza de Cluny, : ~n e d I caconocida Abadía, incluyen.do la fías~ m~l~d~~:vi!ones
cinero del convento que viene! caVr~a o d'abord voici
de flores cantando &lt;Pour ª
ierge
. ' • ·
les fleurs qu'elle aime&gt; basta la ú_ltima ple~:r::/e~~~:
sa que el prior canta ante el cadav~r del l g &lt; • e el
reux les simples car, ils verrout D1eu&gt;, todo . um
espíritu en hondas contemplaciones y conmueve profundamente.
El se undo acto es muy bello, y rec?rdan;os la tras~
de Gaufier cuando dijo que era &lt;una smfon!~ en¡ bl~nco mayor&gt;. pues todo es blanco, la decorac1?º• os r:bitos de los frailes, el altar, etc., etc_. El dehcado P el
Judío y la pastoral, son piezas de primera. fuerza .Y
genio del compositor se eleva a las superiores regiones
de la inspiración.
Desgraciadamente el desempeño de esta_ ópera no
pasó de mediano; pues si se exceptúa al ~antono Mon·
tano ya se sabe la inferioridad de los artistas que com·
pooí~n la Compañía de ópera Francesa, que hEmos
tenido en el Colón y que por fortuna ya se fué.

1f

Teatro Arbeu.-Coro de tambores del acto seguudc.
TEATRO ARBEU.- &lt;MUJERES VIENESAS&gt;
Un éxito completo y en toda línea, ha sido el
estreno de la opereta :le Franz Lebar titulada
&lt;Mujeres Vienesas&gt;. Pertenece esta obra al género, que podríamos decir. de aquellas en que la
música es fácil, sencilla, de la "que se pega" fácilmente, y donde las piezas más culminantes derraman melodías alegres y animadas. No hay como en &lt;La Hija del Príncipe&gt; dificultades vencidas, orquestación ampulosa, carencia de motivos,
· amplitud en el desarrollo.
No, en manera alguna, esta música parece ostentar la seductora coquetería de las jóvenes que
vemos desfilar entre los tres actos en que se desarrolla un argumento, disparatado, (por eso es
opereta) pero que sin interesar distrae, que al fin
y al cabo es su objeto, y su fin.
Aquellos casados que en la noche de bodas y
al quedarse sólos ven aparecer al hombre que
tuvo amores con la novia.y al que la madre de esta, dió dinero para que se marchara a América y
se hiciera pasar por muerto en un naufragio, y
ahora surge de afinador de pianos en la misma
casa, en que la boda se ha celebrado; aquellas
tres niñas casaderas, &lt;Fioi&gt;, &lt;Tini&gt; y &lt;Lioi&gt; cuyo padre no logra casarlas, apesar de llevarlas a
los &lt;Cines,&gt; aquella persecución al afinador para
que se case con algunas de ellas, que termina en
una carrera desesperada, cayéndose todos por
una rampa de madera; dá motivo a escenas grotescas, a no dudarlo, pP.ro que hacen reír al público.
Este aplaudió con entusiasmo, las piezas culminantes de la obra, como el coro de los tambores, presentado con mucho lujo y sumo gusto;
las dos romanzas del badtono, en motivos de vals,
y la preciosa canción española de tiple, que cantó a maravilla Josefina Peral.
La interpretación fué muy buena, distinguiéodostl como acabo de manifestar la Peral, que tuvu una de sus mejores noches; Enriqueta Sala
que caracterizó bien el personaje de la pizpireta
"Juanita;" el tenor Alarcóo que canta con sumo
gusto; y Villarreal siempre gracioso.
Las segundas tiples y los coros cumplieron satisfaciendo a la concurrencia; y la opereta se
montó con un lujo inusitado, saliendo al palco escénico a recibir muchos aplausos el Director señor Gutiérrez que una vez más ha probado lo
que sabe. En resumen "Mujeres Vienesas" es
una obra muy linda, muy movida, con bastante
gracia el arreglo que se ha hecho del libro original; y merecedora de que el público llene toddS
las noches la sala del Arbeu.

Una excepción tengo que hacer en lo que se
refiere a la manera de interpretar el barítono
Parera su papel, y como yo prodigué alabanzas
a dicho artista en "La Hija del Prí.1cipe" ahora
para ser imparcial, debo decirle que no entendió
el personaje del bohemio, dándole el carácter de
broma muy acentuado, lo cual no es así, ni mucho m€nos.
Además la noche del estreno, no estuvo bien
de voz, cantando con acento fatigado, y sin la
frescura que otras veces.
TEATRO MEXICANO.-"VELETAS"
En un concurso abierto por "E! Liberal" de
Madrid hace unos tres años obtuvo el premio un
bello poema teatral titulado "La muñeca de los
viejos" cuyo autor resultó ser Don Eusebio Garbea Lemmi, militar distioguido que ostenta en
el pecho cruces ganadas en la guerra de Ma·rruecos.
Poco tiemp:&gt; después el referido escritor se
presentaba en la escena del Teatro de la Princesa. a recibir los aplausos, por su comedia "Veletas" que la Guerrero y Mendoza, habían representado con cariño, y cuya obra se ha estrenado con éxito, por la compañía Villegas·Coss,
en la última semana.
La tésis de "Veletas" constituye una constante
galantería y creo que el bello sexo no queda descontento, de las ideas del autor, para el cual como las veletas, se mueven a impulsos del ;;ire
que sopla.
Son ¿casquivanas, ligeras? los padres las educaron negligentemente; son ¿algo más que coquetas? el novio, o el marido deben cargar en su
conciencia con tales culpas; y de esta manera resulta que el ~exo fuerte es el causante de las virtudes o los vicios, del débil, y por tanto Garbea
cual otro Dumas (hijo) se nos presenta como paladín arrogante de la mujer.
Biea está la intención y nG be de ser yo quien
entre en la discusión de la tésis, ni en citar excepcio~es por desgracia numerosas, de la teoría del
distinguido comediágrafo, excepciones que al fin
y al cabo, quizá~ confirmen la regla.
Por lo dicho se comprenderá que "Veletas" es
una comedia honrada, sana, de altos fines, y hasta docente, por lo que toca a la educación que
los padres han de dar a sus hijas. Pero; ¿ es además de todo esto, una obra interesante, bella, teatral en una palabra?
.
Por tal la teng'&gt;, sin que llegue ni mucho menos a ser una de esas producciones geniales que

Eo1ique1a S.1la.

El barítono Parera.

Josefina Peral.

En una escena de la opereta "Mujeres Vienesas."

El bajo cómico Señor Villarreal, tambor mayor.

La "Anita" de la Villega, es un tipo de ~ll:jer ~omántica perfectamente comprendido por la d1s!)ngu~d.~ actriz. En el final del acto segundo tuvo _un mutis admirablemente hecho; y en toda la obra mantuvo el carácter de esposa desgraciada, efecto del abandono Y de
las malas cualidades del marido, y supo dar el ver~ad~ro matiz al sentimiento amoroso y puro, que la msp1ró &lt;Eduardo.&gt;
En la escena final de la obra que termina (y esto como defecto lo considero) de la misma manera que "El
Amor que Pasa" de los Quintero, la artista de que h~blo y la Castillo estuvieron a grao altD;ra. Esta s1~páhca joven sólo elogios merece por su mter~retac1?n d~
la "veletilla" "María Teresa"; verdad, reahsmo, rntu1cióo artística, sentimiento, coquetería felina, todo lo s~po expresar baci~ndo algunas ~scenas como el rompimiento c:&gt;n el úllimo de sus quince novios, con ta lento
profundo.
.
Mis plácemes más entusiastas. El resto de las actrices estuvieron m4y bien, y he de mencionar a la V1Ja
en la escena con Coss de la carta, por la intención que
supo dar al personaje.
De Jos actores descollaron Coss, magnífico en el tipo
cel padre despreocupado, esmaltándolo con _detalles de
mucha gracia ; Mutio, bien y correcto; Barreiro con una

penuria en que estaba y las burlas de que era objeto,
del populacho en las plazas y calles.
·
Una vez bajo las naves de la Abadía, según se refiere,
observó que todos los monjes ~acían algo que f~era un
homenaje a la Virgen; unos pintaban, otros decian poesías, otros esculpían figuras, en una palabra, las ai:te_s
t,ellas servían como de plegarias ante la Jmage~ D1v1na. El infeliz juglar nada podía hacer, nada sabia, todo
lo ignoraba, y sin embarg0, en el fondo del_ alma sentíase abrasado por el amor a 1:1 Madre_de Dios. En tales apuros, se le ocurrió practicar sus ¡u~gos de malabarista de danzarín, de bufón, y he ah, que se puso a
bailar ~jecutando sus habilidades delante del ar~ donde
se veneraba a la Virgen. ¡Estupor en lo~ ~on¡es, sorpresa profunda! .... a~uello era un sacnleg10; mas subió de punto la admiración al ver que una noche, coa ndo dormía &lt;Juan&gt;, la Imagen salió de su _ca!Darín y c_on
los brazos abiertos pareció recoger el ultnno suspiro
del infeliz, y cuando a la ~añaoa siguiente le encentraron los monjes muerto, vieron en su frente la aureola
de los santos, como premio a su se_ncillez, a la pura
buena fe con que ofreció Jo que rnb1a a la Imagen \'eoerada.
.
, • d
Massenet se inspiró bien en el a~b_1ente m1sllc_o e
la leyenda, y hay que confesar que s1 llene la partitura

LA COMPA5:ÍIA C AR°ALT
Una verdadera novedad se habrá inaugurad~- anoche
en el Teatro Colón. Me refiero a una coa:p;ima excelente, según se dice, y en español, lo cual ya es una garantía para que el público acuda, y que pondrá en escena obras policiacas, sin esto . ser obstáculo para que
represente algunas del "Gnigool" las cuales a no dudarlo than de gustar más oín,e en castellano. Como. es
sabido, de algún tiempo a esta par~e en el mundo litera rio se ha introducido una colecc1ón de obras en las
cuales ladrones elegantes y policías ingeniosos, luchan
por conseguir, los unos, el triunfo d~ sus maldades y los
otros el echar el guante a los que VIV_en fuera. de ~a ley.
A no d11darlo, el género parece que llene partidarios entusiastas y de ahí la idea de explo~ar lo~ dramas de esa
naturaleza, algunos de eJlos esenios c~n verdadero talento. Por Jo dicho me rarece que el éxito del ~spectácuJo de que hablo ba de ser grande, sobre todo s1 se ponen
las obr~s con esmero y los artistas saben encarnar los
personajes. Podría citar opiniones muy favorabl_es a la
compañía Caralt, pero no
bago J?0r desear 1:!1e_l~r que
el público juzgue por sí, sin necesidad de pre¡mc1os de
ninguna clase.
LUIS DE LARRODER.

!º

�Jean Paul Laurens.-Meditación.

E. Maxence,- El libro de paz.

Como siempre, llegando la estación del Estío se abre
-el Salón de París y constimye una nota mundial de suma importancia sobre todo el llamado "barnizado" en
cuyo día salen las bellezas femeninas de más nombre
-con sus "toilette5" ele supremo buen tono.
En el Salón que acaba dP. abrirse, a jutgar por las
;noticias que recibimos de París oo !lay nada sensac.iooal, nada sorprPndente, y que marque una huella en el
-camino del arte pictórico.

Las obras de artistas célebres no admiran por adetan·
to alguno, es el mismo tecnicismo, y son semejantes por
tanto, a las ya juzgadas,
Hemos por tanto de indicar algunos de los lienzos
que se destacan de la vulgaridad. "La muerte del tore·
ro" de Vázque?. Díaz, muestra los personajes bien agru·
pados y en un justo contraste. evitando la exageraqión
o el carácter teatral que suele darse a esta clase : de
obras de asunto análogo,
·
No merece elogios, en cambio, el cuadro titul~do
"Bañadoras" de M. Ozenanfact, cuyo colorido demasía·
do pálido, y alguna incorrección en el dibujo, hacen
que el artista no se haya esmerado g ran cosa en su
obra.
El grupo de artistas de M. Lammert es un buen cuadro aunque algo exagerado en el fondo, pero de exqui·
sita luz y de un colorido correctísim,,.
Pero el más bello cuadro de la Sala primera, d~que
nos venimos ocupando, es debido al pincel de M. Hu·
gues de Beaumont, y que se titula "Los Herederos,"
ostenta una realidad muy buena y una expresión admirable, cosas que suelen faltar aun en obras que por bue·
nas se tienen. "Los Herederos," en fin, es una obra dig·
na de un gran museo.
En la sala segunda descuellan tres retratos del maes•
tro Gervex y de los cuales supera a los otros, uno de
mujer en negro, por su fuerte contraste y la perfecta
factura del conjunto.
También merece elogios el cuadro "Le Reveil" de M.
Muennes, una obra delicada y sugestiva. La luz de nn
claro sol de Estío penetrando en una habitación a tra·
vés de unas blancas cortinas, está perfectamente expre·
sado. El fondo de la habitación, el lecho en el fondo, la

Salida de Juana de Arco para libertar a:orleans.- Boutet de Mouvel

G. Seignac.-Pierrot vencedor.

joven iinda que ayudada por su camarista se está vis·
tiendo, todo ello es poético, encantador y delicado,
Siguen, como dignos de mencionarse, los cuadros
"Retrato de Mlle. Gladys," "Stuart Richarson" por M,
Glehn y un p1isaje de estío por M. Houyoux.
En h sala tercera los cuadros de M. Guignard son
dignos de que el público y la crítica los alabe. Especialmente hay uno que se titula "Claro de luna en las
landas" verd1deramente hermoso, y junto a él atrae las
miradas un retrato de mujer de M. Morrisset agradable
por el color de l'!.S carnes, lo mismo que otro retrato
de joven seductor, y muy bien entendido el conjunto.
El nombre del pintor de la Gándau no podía pasar
desapercibido y por tal ruón la gente pregunta en seguida el sitio de su cuadro. E,te representa "Don Qui·
jote" y es un lienzo vigoroso y original, y tiene mérito
hallar originalidad al héroe de Cervantes, después de
Gustavo Doré.
Rusiñol, el genial catalán, ha. enviado algunos lienzos
todos ellos de un sentiniento justo y poético; tambiénse
admiran allí un retrato de M. Guirand de Scevola de
grandes dimensiones, aunque algo duro; M. Lucien Simón en un bello "desnudo" muestra la manera de pintar a lo Rubens; y un retrato de "Mlle. Edith B. G." de
M. Raymond-Wood se destaca con dibujo correcto del
fondo de la tela.
"El vals chaloupée" de ·wmette es un ancho "pan·
neaux" decorativo en el que la composición es a la vez
elegante e irónica. Aquellas figuras que se mueven'en

Gabriel Nicolet.-Enigma
lanza vertiginosa, aquellas mujeres abrazadas fuertemente a sus parejas, dan un efecto fuerte, pero se nota
la buena agrupación del conjunto. Los apaches se mez·

clan con marqu~sas empolvadas &lt;lel siglo XVUI, y los
abates almibarados, alternan bailando danzas modernas. Un fondo de elegancia da valor al lienzo.

El secreto del Artista.

Monteoard.-Primer encuentro de Cristo y la Magdalena.

Había una vez un artista que pintaba un cuadro.
Otros artistas tenían los colores más ricos y más raros y
pintaban unos cuadros de mayor valor; pero él poseía
un lindísimo color: un espléndido rojo, y la gente lo ad•
miraba diciendo: "¡Qué cuadro magnífico; cuánta luz! "
Los otros artistas contemplaban aquel cuadro diciendo: "¿Dónde habrá podido hallar uo color semejante?"
Se lo preguntaron. El sonrió contestando: "No os lo
puedo decir. "
Y trabajaba, trabajaba.
Y uno se fué hasta el lejano Oriente y compró algunos colores rarísimos y empezó a pintar, pero después
de algún tiempo el color cambió. Otro estudió en unos
libros dntiguos y compuso un color muy raro, pero cuando quiw ponerlo en el cuadro, cambió de tono.
Mientras tanto el artista pintaba, pintaba. El cuadro
se ponía cada día más lindo y rojo y él cada díd más
pálido ....
Un día le hallaron muerto delante de su cuadro.
Los pintores observaron entonces todos los tubitos de
los col?res y las paletas, pero no hallaron nada que ya
uo tuviesen.
Mas cuando el médico quiso reconocer al muerto, vió
a la izquierda de su pecho la huella de una herida.
Era una antigua herida que debía estar allí desde mu•
cho tiempo, pues ya estaba dura y seca Pasó el tiempo
y siempre la gente preguntábase: 1Dónde hallaría aquel
espléndido matiz rojo1

�::::~~~====::::::-..._==-:::===:::.(o)_---_:-_-j

CRONICA
Iadudablemente habréis notado, lectoras mías, qne la
primavera ha sido casi una prolongación del invierno,
pues tanto por las mañanas como por las noches se ha
dejado sentir uu viento frío y tenaz, que obliga a llevar abrigo, como si aún estuviésemos en los meses invernales. Esta circunstancia ha hecho que la pintoresca
aparición de las sombrillas se haya retardado un poco
en el presente año, pero a pes,r del referido retardo,
podemos aseg.irar que tao bonito accesorio tendrá este
año una importancia capital debido, tal vez, a la moda,
siempre en boga de los sombreros pequeños. De manera que, además de ser estos sumamente vistosos y decorativo~. tanto por sus formas como por los adornos y colores que se emplean en ellos, nos traPrán la ventaja de
usar la sombrilla como un accesorio indispensable, el cual
formará parte integrante del atavío en general.
Dediquemcs. pues, lectoras ..¡ueridas, estas líneas, pa·
ra hablar un poco del elegante y coqueto accesorio, que
tanto encanto prestará a nuestras "toilettes" de prima·
vera, y más aún a las que se lucirán en el próximo verano,
·
Desde luego notamos una innovación muy dichosa en
la forma de h.s sombrillas, pues se renunciará definitivamente a las que se llevaron el año anterior que imitaban campanas, pagodas, sombrero de púlpito, cúpula~.
etc.; las cuales u, prestaban ninguna comodidad oí uti•

de una ancha banda de ottomaoo a rayas multicolores
dispuestas verticalmente; en surah negro con la orilla de
satén rayado a dos colores contrastados; en falla escoce·
sa o en "tablero de damas" blanco y negro o blanco y
de color con puño de madera lacaJa en faota~ías diferentes, t;das adecuadas a la sombrilla 9ue completan.
Cualquiera de estas acoml?añará muy lindamente a los
trajes de 11stilo sastre seoc1llos.
.
Le reina Moda, siempre iocamable para idear nov_e·
dades con que embellecer a sus adeptos, no desdeoa
ninguna oportuoidan por ajena y estravagaote que Pa_:·
rezca, a fin de obtener el objeto que se propone. ~si,
pues, contamos entre ellas los ecos de los a contec_imieotos ba lkánicos, y en la serie de las noved_ades mas elegantes nos encontramos, en efecto. sombrillas en surah
blanco, negro, verde, rubí o azul Nattier, borcleadas cnn
un galón de estilo búlgaro; parasoles :n _tussor_ crono
con anchos entredoses impresos con d1bu¡o~. bul~ar?s,
seguidos de un talón liso, y algunos otros en t\~11, prn•
tado de estos mismos colores bárbaros y llamativos.
_
Sin embargo, esta violencia d~ tintas fulgor ,~~es, e~ta
combatida por los tonos que pudiéramos llamar futunstas," pues su reciente a_~venimie~to es una noveda~ qt)e
causa no poca admirac100, ~spe~1almente a las per.onas
q~e se habitúan a las comb~oa~1ones _usuales y que con
dificultad a&lt;.:eptan los cambios imprevistos de la moda.
Pero para aquellas que ~speran ansiosas las _novedades
últimas, tendrán oportunidad de volver lo_s o¡os de los
matices citados antes, para posarlos deleitosamente so·
bre las encantadoras suavidades que nos ofrecen las
sombrillas rosas, azules, malva, hacia las orillas ~rises
en la cúspide o cumbre, verificándose este cambio de
colores poco a poco, pasando e 1 uno sobre el_ otro y for·
mando las tonalidades más finas y más delicadas que
puedan soñarse Indudablemente este género de sombr!•
llas ha de ser en el próximo verano uno de los prefendos por las damas de buen gusto, pues el . ~fecto que se
consigue es por demás encantador y exquJSJto.
.
En el mismo estilo, pero d&lt;&gt; un efecto menos ?º.'11~0 a
pesar de su novedad, cita~é aún las sombrillas d1v1d1das
en dos o tres zonas del mismo color, en las cuales el ma•
tiz va cambiando desde el más claro hasta el más obscuro terminando eu una banda de satén blanco. Aún
cuan.do estas sombrillas son muy lindas y oovedcsas,
siempre me parecen de :nejor gusto y más feliz efecto
las que antes he citado.
.
Otro género muy nuevo y elegante también, lo fo~man las sombrillas de surah tornasolado en una tooah·
dad uo poco obscura, como por ejemplo: azul mar:oo
tornasolado de rojo o de verde, marrón tornasolado de

\

\\W·

lid1d práctica por el reducido espacio que
velaban de los uyos del sol. Todas estas
formas serán reemplazadas por una forma
racional, de medianas dim~osiones, bast.. u·
te a\rnecada para adaptarse a la altura de
los nudos, "aigrettes" y paleta_s de rlu~a
de avestruz, que se levantan siempre hacia
atrás eo nuestros sombreros actuales.
Haciendo una selección entre los numerosos modelos que se nos presentan para ~l
uso diario, damos. sin duda, la preferencia
a las sombrillas de seda glaceada hechas
en dos colores contrasta-los, por ejemplo:
llevando en la orilla una banda de seda
pekiné en negro y blanco y alto ta}ón de
satén negro, siendo toda la sombrtlla de
tafetta glaceada. azul, verde, roja, blanco o
gris. Otra~ son de tafetta lisa, bordeadas

azul, negro tornasolado de violeta, gu~rnecidas con un
pequeño volante de_ tres o cuatro ce~IJ°!e.tros de ancho,
tPoiendo la orilla picada o con un hgens-1!110 calado.
Aún hay otras variaciones en las s~mbnllas, pero creo
que con lo dicho bastará pa_ra qne mis lect_oras se baga_n
cargo de Ja gran importancia que este bomto accesono
de la "toilette" femenina tendrá en el fin de esta estación y durante la que próximamente vendrá acompañada de 5 , s mañanas ardientes y de sus tardes tempestuosas.
MARGARITA.

Mucha~ páginas se han escri•to y muchos discursos se
han pronunciado sobre les incon,enientes de la ense·
ñaoza fuera de la familia.
Preciso es reconocer que semejantfs aprensiones provienen de la oposición que, por lo general, existe, y ~e
acentúa por modo muy visible e_n_ ouest~os días, entre la
instrucción externa y la educac10n.
El ideal sería que el niño no abandonase el medio en
el cual se abren sus facultades, medio que es el verdadero terreno de cultivo en el que puede desarrollarse
su inteligencia y fortalecene su alma.
•
Hágase lo que se haga, e l niño confiado a manos fX·
trañas es un "desarraigado."
Muchos de los maestros más eminentes. de los que
mas han profundizado la grave e inagotable cuestión de
la enseñanza, se han pronunciado resueltan:ente comra
el internado,
Par·a las niñas sobre todo, parece más anormál y peligroso semejante alejamiento.
, La futura ama de casa, que debe ser la guardiana del
bogar, la crganizadora de la dicha íntima, la reina
contestada de la mansión en que nace y crece la s« c1ed;,d en germen; esta mujer de lo porvenir es apartada,
desde su tierna edad, del medio en que deberá dernrro•
!Jarse toda su vida.
En este caso, ¿qué aprendizaje habrá hecho de s~s
futuros deberes, qué experiencia podrá aportar a la d1·
rección de este pequeño reino, tarde o temprano confiado su cuidado ?
Tendrá una instrucción escogida, un bagaje científico
oficialmente acreditado por un diploma oficial.
Se habrá hecho de ella una mujer sabia, p~ro difícilmente una esposa que ame su hogar, una madre conocedora de sus deberes y atribuciones.
Y gracias que no se convierta en_ una señorita presuo·
tuosa, en una joven vanidosa y altiva, para qmeo . las
ocupaciones caseras son un rebajamiento, y aun quizás
en una de esas lindas literatas petulantes cuya solemne
dignidad en manera alguna puede descender a la cocina.
Se objetará sin duda que para !íuardar eo. casa a _l?s
hijos, y darles a domicilio el mínimum de rnstrucc100
que exige su categoría social, preciso es po_seer recursos
suficientes y medios materiales para organizar la ense·
ñanza en familia.
Respondemos a esto que muchas madres capaces de
emprender esta empresa hallan excelentes pretextos pa·
ra no encargarse de ella.
.,
.
,
Menos egoísmo y más abnegac1on, un ~e~hdo rr~s
exacto de las responsabilidades y un conoc1m1ento mas
razonable de los graves perjuicios que resultan del aba1;1·
dono momentáneo de los niños, sería excelente remed10
a esta dificultad.
Sin tratar de sentar un principio abs?luto, creem~s
permanecer en los límites de Jo verosímil y d~ lo pos!ble afirmando que muchas mujeres podrían, ~1 lo quisieran, instruir a sus hijas.
Quizás no logren el diploma oficial, cuyas tres cuartas
partts de los conocimientos que supone para nada les

!º·

servirán nunca, pero en cambio, se formarán en lo3 de·
beres prácticos de la vida y estudiarán de hecho la eco·
nomía domé3tica y la buen1, administración de una
casa.
L1, ciencia adquirida al lado de la madre será también apropiada a su inteligdncia, y el espíritu no amenazará matar el corazón, lo cual siempre es un desas·
tre.
Tendrán a toda hora a la vista el ejemplo que afirma
la lección y la hace provechosa; harán el aprendizaje
de las virtudes familiares, desarrollarán el sublime ins·
tintp de la m iternidad bebiendo los principios en las
verdaderas fuentes.
Será esto un trabajo completo; jamás se consideran
como extrañas, y nunca olvidarán la dulzura y la fuerza protectora que emana del bogar, única escuela en
que se forma la mujer completa, conocedora de sus deberes y armada para las luchas de la vida.

Cuando estemos en situación de hacerlo, enseñernos
babi lidades a nuestros hijos; embellecerán su vida, pue·
den serles útiles, y los harán agradables al mondo.
La música, el dibujo la pintura, deben serles enseña•
dos por maestros, si se puede.
Estas artes afinan al hombre, y desarrollan en su
corazón el amor a lo bello.
Pero si los niños no están dotados de sentido artístico,
en vano se intentará hacerles aprender estas cosas; val·
drá más no pasar de las primeras nociones, que proseguir en una educación artí~tica de la que no sacarían
ningún provecho, y les haría perder mucho tiempo.
Por el contrario, cuando un niño muestra dotes extraordioárias. se debe cuidar mucho de su educación.
Desde su infancia se observan sus gustos y sus tendencias, y st- los guía por el camino que la Naturaleza les
señala.
Los padres dignos de este nombre no reparan en sacrificios para realizar el aestino de sus hijos.
Hay además otras artes que pueden completar su educación.
Los niños necesitan lecciones de paseo y baile.
.l!.stos ejercicios son excelentes para la salud y dan a
los cuerpos jóvenes agilidad y gracia en los movimien·
tos
La equitación es también conveniente, pero no está
al alcance de todas las familias, sobre todo para las hijas.
L1. esgiima es también ejercicio recomendable para
los jóvenes,
Pero estos estudios complementarios no deben apartar de los estudios serios cte nuestra é poca, ávida de saber.
No bay que consagrarles más que una tercera parte
del tiempo,
No encuentro ventaja en que una madre deje vagar
sobre el piano durante todo el día los dedos de su hija,
a oo ser que pretenda ser profesora o artista.
E~to desarroll~ demasiado la sensibilidad nerviosa.
E~ bueno variar las ocupaciones de una joven; que borde, pero que sepa preparar un plato.
Al volver de la lección de baile o de una visita, debe
ayudar a su madre en el arreglo de la casa.
En una palabra, recibirá las lecciones necesarias para llegar a ser Pn su día noa buena dueña de casa.
· En general, una mañre debe asistir a las lecciones d e
sus hijos, y hacerlos trabajar en ausencia de los profesores.
Esto se impone cuando son hombres los profesores de
las niñas, sin hacerse reemplazar por una doncella,
cuando no esté completamente segura de su carácter y
su rectitud.

Algunas mujeres sorprenden hasta a sus amigas ínti·
mas. por el modo elegante con que van vestidas con poco ,;asto.
Es que tienen en supremo. grado el gusto y el inge·
nio.
O, aseguro que no hay necesidad de gastar mucho
dinero para ir bien vestida. B isla &lt;saber arreglarse.&gt;
Una de las primeras cosas que se deberá hacer, es
establecer su presupuesto. He hablado aquí ya muchas
veces del presupuesto de la mujer, y cómo debe arreglarse para no pasarlo.
Séame permitido hablar todavía un poco, aunque só·
lo fuera pára refrEscaros la memoria, sobre ciertos puntos.
La cosa más oeligro,a. es dejarse arrastrar a pa~arlo,
so pretexto de hacer economías el año siguiente. Nunca, entendedlo bien, se tapa el agujero hecho en el presupuesto.
Es necesario, pues, ser razonable y restringirse a no
gastar sino lo que se ha previsto. Saber equilibrar los
gastos es un arte que se aprende como todo; los demás.
Por ejernpl.J, uo afio se comprará una hermosa piel,
el siguiente r"novará la ropa blanca; otro año las joyas
se remontarán al gusto del día, etc., etc.
Por último, se deberá arreglarse para no hacer estos
grandes gastos al mismo tiempo.
Al principio de la estación se deberá hacer una revisión del guardarropa y contentarse durante las primeras semanas con trajes del año anterior, algo renova·
dos.
Siempre es prudente no encargar nada al principio
de las estaciones, porque generalmente. tal moda que
parece ser admitida, resulta al contrario rechazada y se
lamenta entonces amargamente haberse apresurado demasiado.
Si una moda es muy original, es preferible dejar a las
demás, lanzarla y esperar que sea adoptada. La mujer
elegante no obra de otro modo, y estoy con,encida de
que todas mis lectoras opican lo mismo.
Así, pues, primera fase de la estación, arreglos y composturas de las &lt;toilettes&gt; del año anterior. Despué,
lanzarse a encargar algunos nuevos trajes. En eso también es preciso obrar con precaución y no dejarse
arrastrar. Se sobreentiende que digo todo esto para las
mujeres, cuyo presupuesto restringido las ob liga a ser
muy razonables.
No escoger nunca telas demasiado visto,as y formas
demasiado excéntricas, que no son permitidas sino a las
que pueden satisfacer la fantasía de tener muchos trajes
y no ponerlos nunca mucho tiempo. ¿Os figuráis toda

una estación con el mismo traje rojo vivo o verde esme•
ralda ?
Mient ras que si habéis tenido el b uen gusto de escoger colores neutros, negro y blanco, o todo blanco, po·
dréis salir impunemente toda la estación con el mismo
traje sin llamar la atención.
Este año los trajes negros dominan. Es, pue•, muy fá·
cil encargarlos; pero esta clase de &lt;toilette&gt; exige más
que los demás una perfección de forma y de materiales. Nada es tan feo como un traje negro hecho a poco
precio. Si es de terciopelo, el terciopelo deberá ser de
primera calidad, muy flexible y de un hermoso negro.
Lo mismo para los trajes &lt;pailletées&gt; o de tul o de muselina de seda.
Por Jo demás, €S un cálculo b 1stante bueno no esca·
timar dinero para un traje negro. E~ una &lt;mueble&gt; que
se lleva mucho tiempo y en todas circunstancias. Conviene siempre tener un traje negro en el guardarropa.
El gran recurso para las mujeres que no pueden emplear mucho dinero eo su &lt;toilette&gt; está en el traje
&lt;tailleur &gt;
Con dos por estación, el uno para la mañana y el
otro para vestirse de dí l , se puede hacer muy buena fi.
gura. Pero estas &lt;toilettes&gt; deben sdlir de una buena
modista con un corte irreprochable y telas flexibles y
de pura lana. Se ven tantos, que las tiendas baratas Jan·
zan al mundo, que es preciso justamente distinguirse
de ellos por estas dos cualidades: el corte y la tela.
L1, &lt;toilette&gt; más fácil dP. suprimir, o al menos que se
debe tener en muy p.:ica cantidad, es la &lt;toilette de la
tarde de vestir.&gt; Basta una por estación. El traje &lt;tailleur&gt; con una linda camiseta es muy suficiente para las
&lt;matinées&gt; y las visitas.

~

Seré menos razonable para hs sombre•
~os: Deben ser sie_mpre mu~ recientes y al
ultimo g usto del dta. Un tra¡e a lgo ajado se
realza con un lindo sombrero. Por eso
comp_rendo muy ? ien que se anticipen las
estaciones. Por e¡emplo, que se exhiba la
paja antes de fin de invierno, y 1:J terciopelo y el raso al principio del otoño.
Respecto a la cuestión de los abrigos
es tan importante, que la divido en aos:
los tapados de día y &lt;le noche.
·
Un tapad? elegante, bien a la moda, puede economizar una o dos &lt;toilettes&gt; de
vestir de día, en invierno sobre todo.
Los grandes abrigos de terciopelo negr0
liso, forrados de raso de cc,br, se lle,·a
0
mucho.

Tocas y SfJml reros Jara la e!lacióo .
Tocas Y sombreros para la estación

�.,

EL MUNDO ILUSTRADO

Divagaciones

che los humoristas entonaban una marcha abandono más dulce, al conservar de su úlfúnebre con aire de polca.
timo paso por la vida una carici.i de buen
,
.
Y así llegó la comitiva al término del amigo.
Pans ha dado una lec-c1ón a !º?ºs lo~ viaje; así rindió su tíltimo servicio el último Hay que ser espirituales.
De noche. Por los abiertos balcones pueblos avanzados que temen el, nd1culos1 ómnibus de París.
de una Sd!a emergen a la calle los acordes tamdan laós cosashdedl pasado: Pdan~dha mols- Acaso esto parecerá ridículo a todos Y@ jp&gt;llU~®llil 'ilf®ll" Il©)~ «tlli~©:~
•
U
h' •u
.h .
ra o e mo se a e ser agra ec1 o con as
d
. t
d
e un piano. na e 1qm a, casi a rap1en·
h
t d 0 , fl
. a que IIos e entre nosotros que no se in eHace meses había ingresado en el HosI
ta dice: &lt;Oiga, la marcha de &lt;Aida!&gt; Pi- C?sas que nos ao pres ª
u es servi• resan, no ya por las cosas viejas de la calle, pita! llamado Ovven Harris en Filadelfia,
cado
le pregunto: ¿ Cómo ciops.ans
, se ha d esped'd
d
. •
ó . de nuestra
bde 1la Tcuriosidad, d'
I o e su u 111mo mm• .
. . historia,
.
d de nuestra
d naturaleza,
t h un ,.__1·ego por efecto de un accidente que
1
osa es &lt; orna-me ice-en casa tene- b s El I g p 's 1 e t d b n hu- sino 01 s1qu1era e 1as cosas e nues ro o- le abrasó
los dos ojos.
mos el d_isco&gt;.
.
m:¡, no ah:
quªe 1u:s: :rri~~onado ~a~ de nuestra familia, de nuestra intimi- Los facultativos se decidieron a curarle
Y es cierto, el fonógrafo ha populanza- el coche ni vendido sus caballos sin hacer a ·
injertando en sus órbitas bisuales tejidos
do sobremanera la mtísica. La re5puesta ostensible mue~tra de su cariño~ las cosas París es una urbe completa. Ama lonue• vivos de otros órganos sanos.
de la chiquill'l no debió de asombrarme, que dejan de ser por los servicios que han vo y lo viejo, el presente y el pasado, sin
Hdce pocos días ingresó en el Hospital
por el contrario, debió de haberme sugeri· rendido.
'
tener miedo a que se le tilde de retrógado. un individuo con un ojo saltado y que de·
do la contestación que me iba a dar. Hoy El último ómnibus orlado con coronas Por otra parte, allá saben dar a los act&lt;'s bía extirpársele.
De este ojo se tomó la cantidad de teji
1por hoy, a pesar de que se . ha hecho un de laurel, y ocupado' completamente por la debida proporción.
~strumento de tortura d~b1do a las_ can- una mul1itud de gente bullaDguera, atraveParís se ha 5entido con humor para dar dos nece5arios y se les injertó en las pupi
c!ones popularfs, que OJ son. ~anc1ooes só la plaza de Sao Sulpicio, ostentando en un adiós, que no e5 uoa lágrima, 5ino un las muertas de Ovven Harris, cubriéndo
ni populares, ( lds cuales martirizan por la plataforma, entre guirnaldas, la cabeza abrazo de amigo, de amigo ligero que deja las con un vendaje apropiado.
horas ~nteras los tímpanos más _rebelde_s), del noble brnto, -con uoa frase : ¡Mercí!
una afeccióD por otra, con lasoo risa en los Después de nueve días de permanencia
el fooog~afo ha hecho el gran bien: ~l 10- Detrás del ómnibus, atronando el espa- labios:-Me has servido bien; toma un po- en una habitacióü obscur;,, se le quitó la
mens? bien, de despertar un sent1m1ento cio con sus bocinas, ibáo centenares de co de alegría.-Luego reposará en el c!e- venda a Harris y éste vió perfectamente
artístico en el alma popular.
automóviles, mientras en el interior del co- pósito de las r,o~as iosnvibles. con un por efojo injertado.
D1sie lo, antiguos cilindros de cera cu·
yo manejo era complicadísimo y que al
menor choque saltaban en pedazos, a los
discos de doble cara, hao pasado por la
máquina que inveDtara Edison y que perfeccionara la industria yanqui, todas las
piezas habidas y por haber, de cierto mérito artístico.
Cuantos grandes cantantes hao desfilado
por los escenarios más sancionadores de
celebridades, confído a la bocina el tesoro
de su voz, para deleitar lo mismo a los gomosos de los salones de Viena o de París,
que a los salvajes de la Papuasia
Cierto es' que la inexperiencia de algu
nos dueños de discos y máquiDas parlantes
CODVierten la argentina voz de Booci, en
un chirrido desagradable Todo es cuestión del tornillo, pero sea como sea, el ero·
nista, el observador, hasta el psicólogo y
con mayor razón el sociólogo estudian de·
teoidamente el fenómeno de evolución y
le consignan en sus infolios como un ade·
lanto del saber artístico y del sentimiento
musical.
Algún escéptico me decía : «El fonógrafo acabará por matar las representaciones
de ópera, del mismo modo que el cinema·
tógrafo acabará con el teatro&gt;. Mentira
grande, en mi concepto. El peligro está lejano todavía, suponit:ndo que exista tal peligro. ·
Yo creo que no puede aplicarse en el
caso actual el dicho del viejo Hugo; no
no estamos autorizados para afirmar &lt;que
~sto matará aquello&gt;. Eo una é poca, cuan·
do aparecieron los daguerreotipos se dijo
que la fotografía daría el golpe rle muerte
a la pintura
Y esto no ha sucedido. Son muy distintas, como dijera algún eximio cronista español, las tendencias de la escena de aquellas del cinematógrafo; a éste le falta la
palabra, la voz, la divina comunicación
del sentimiento del alma por medio de la
fonación.
Y la rapidez de la cinta del cinematógra·
fo no puede, no podrá nunca sustituir la
conexión que existe entre los diferentes
actos de una comedia y un drama. En las
tablas vemos pasioDes de bulto, si cabe la
frase, vemos gente de carne y hueso, y las
situaciones de las obras vald rán siempre
más cuando son hechas de una manera
plástica que reveladas al público por una
pantalla blanca.
Igual pasa con el fonógrafo, la voz de
un cantante encerrada en la antipática bocina del aparato, aún cuan-io este sea tan
perfeccionado que percibamos hasta la
Lo que distingue de un modo especial al
respiracióD del cantante y los menores de·
talles de su escuela de canto, no podrá
Odol de todos los demás preparados para
nunca competir con la plasticidad, con el
limpiar la boca, es su notable propiedad de
movimiento del artista en un tablado, cou
recubrir toda la cavidad bucal con una li el estudio del fuego de 5U fisonomía, con
gerísima y microscópica capa, pero sin emel cuadro que le rodea.
bargo de g ran poder antiséptico, que aíin
Nunca la bocina suplantará el decorado
los trajes, y más que nada la impresión de
durante algunas horas después de haberse
ver al artista, de saber que es &lt;él&gt; quien
lavado
la boca, c~rva su efecto. Este
caDta, En otras palabras, la fonación fisioduradero efecto, que ningún otro preparado
lógica privará siempre sobre la fonación
mecáDica.
posee, es lo que asegura a quien usa diaY he aquí cerno del espectáculo Ele un
diariame nte el Odol, de que su boca está
balcón abierto y de la &lt;repartie&gt; de UDa
protegida contra el efecto de las enries y
chicuela de la calle, he tenido el gusto de
materias de fermentación que destruyen la
cenversar con mis lectores Bien se vé,
dentadura.
que las pequeñas causas ..... .

:~erfJ~

Consultas
A UNA AMIGA.
AzuCENA: Recibí su amable cartita, muchas gracias.
Espero que obtendtá buenos resultados con esa crema,
pero, si no es así, tendré el gusto de recomendarle alguna otra que pueda complacer sus deseos.
.
· Cuando no se nota ningún éxi~o c.º°: las preparac1~nes
para mejorar la tez, no se debe ins1~hr en el !ratam1ento sino que inmediatamente es preciso cambiarlo, pues
1a' piel del rostro es muy d~!icad~, y mu~h~s veces_ ,se
maltrata de un modo defimhvo, s1 se ~onhnua someh~ndola a la influencia de una substancia que le es per¡u-

RESOLUCION DEFINITIVA.
~M MA: En su misma carta encontrará la solución del
difícil problema que tanto le preocupa. Le re_~_ordaré
algunas de sus frases. Dice as(: &lt;Al ve~ a las hi¡1ta~ d_e
mi novio, sufrí mucho; allí mismo veril ~margas l_agnmas, y quizá mi profundo dolor llevó a m1 enebro ideas

Pues bien, querida señorita; ¿cómo ha de ser posi?le
unirse en matrimonio con un hombre que h:KJ•contra1do
esa clase de vínculos, los cuales serían, constanteme?te.
un motivo de disgustos y de poco afecto entre dos seres
que, sin esa causa, podrían vivir_~elices ! tranqui_los. :.. ;
El no debe abandonar a sus h1¡os; sena un delito que
lo hiciese, y usted nunca tendrí&lt;?- paz ni aleg~~a. mirándolo atado con lazos indestructibles a esos nmos, cuya
existencia constituirá siempre para usted un recuerdo
en extremo doloroso, ¿no es cierto?
Así, pues, si se atiene a mi consejo! resuélvase .a_se·
pultár ese amor, como sepultó al primero que aguo su
corazón, y así como de aquella tu~ba brota la rosa en·
ceodida de UD Duevo afecto, también de asta otra nacerá una maravillo5a floración que será en lo sucesivo
la ventura de su alma, lo cual sinceramente deseo para
la simpática &lt;Emma,&gt; a quien mucho agradezco las be névolas frases con que me juzga.

dicial.
, d o1e tod o b'1en.
Le envio recuerdos afectuosos, desean
RESPUESTA TARDIA.
INDICACION.
JuuA: En esta página verá usted, mi estimada seño•
rita, la respuesta que doy a una de mis amigas descooocid«s, indicándole a dónde puede dirigir su solicitud
para ingresar como socia a la &lt;Cruz Blanca.&gt;
Le ruego que dispense mi tardanza involuntaria para
contestar a su pregunta.

JOSEFINA: Le ruego me dispense que. conteste_ su c_a_rta en esta página, pero se me ha extraviado la_ d1recc1on
que se sirvió enviarme, y de ningún modo quiero retardar mi respuesta
.
Si desea ingresar a la benéfica Asoci3:c1ón de la Cruz
Roja, puede tomar los ioformes_ ne_cesar!os al caso, en ~l
centro principal de dicha As~c1ac1ón, situado e? la primera calle del Alamo, Colonia de Santa Mana de la
Ribera.
, .
t d J Cruz
En cuanto a la oficina mas importan e e a
Blanca, se encuentra en la primera calle de la Perpetua y debe usted hablar con el Dr. Franco, que es
qui~n se ha hech~ cargo, como director de esta loable
institución de e-andad.
¡Ojalá que pronto consiga usted realizar sus nobles
· deseos a este respecto!

UN RETRATO.

UNA DUDA CALIGRAFICA.
lBANUEL URzA: Suplico a usted, estima~º. señor, que
tenga usted la bondad de volver a escn~irme, con el
objeto de aclarar su nombre, pues desgraciadamente no
Jo entiendo, y por esto no puedo tene_r ~1 gusto de contestar su carta y de complacer la petición que en ella
me hace.
d d' d
Tal vez no creerá que estas !!neas son e 1ca as a
usted, pues, como ya le digo, no ente~dí su nombre y h~
puesto el que me pareció más aproximado a la verdad,
pero, en este caso, esa certidumbre puede !!amarse &lt;La
verdad sospechosa,&gt; como la célebre comedia de un autor clásico,

que me hicieron retractarme de mi palabra dada; me
hicieron tomar una &lt;r,isolución definitiva:&gt; separarnos,
porque comprendí que con sólo ver a sus hijitos, mi ca•
riño para él se trocaba en repulsión .... en ira, en no
sé qué ... . &gt;

ARMANDO: Mucho me ha sorprendido su extraño relato, pues aunque ya me imaginaba que era mted UD
cab~llero y no una señorita, como parecía serlo por el
nombre femenino con que firmaba sus cartas; hoy, al
contemplar la severa figura de UD señor, vestido contra·
je de equitación, revelando en su fisonomía la gravedad
ceremoDiosa del carácter británico, no puer'fo menos de
sorprenderme, y quizá de sonreír ligeramente, al iden·
tificarlo con aquella misteriosa &lt;Tabostr,&gt; cuyas cartas
tenían un sello de virilidad muy diferente de otras misivas, graciosamente femeninas, que recibo algunas ve•
ces de cierta querida amiga a quien mucho estimo.
Gracias por sus explicaciones, y le aseguro que ni &lt;Ta·
hoser&gt; ni yo nos hemos ofendido por su inocente misti·
ficacióo.
MARGARITA.
,.._.,. "-n e..,,.._. ~v

SITUACION PELIGROSA.
AmA: Mucho me ha preocupado ~u carta, y c?moúnica contestación a ella, puedo decirle lo s1gu1ente: su
amiga merece tan digno y elevado nombre, po_rque los
coDsejos que le prodiga son los más rectos, ¡u1c1osos y
conveDientes, que pueden darse en un caso _como en el
de usted. Sígalos siD vacilar; se_ráD su salvación, yo se lo
aseguro; hay momentos en la vida: de los cuales depende casi definitivamente nuestra dicha o nuestra de~gr:cia; su amiga es para usted un angel bueno; no desdene
sus indicaciones y después, cuando la_ tempestad haya
asado. le conservará una eterna gratitud.
.
p Lo mismo que ella le acoc..seja, exacta~eote !º mismo
le acoDsejo yo, y le aseguro que &lt;Margarita&gt; tiene mucha experiencia en asuntos como el suyo; así, _pues, UDO
mis súplicas a las de su estia;able y buena amiga.
MODELO.
AMALIA: Doy a usted el modelo que desea de traje
para visita; está hecho en crespón de seda, color de

amaraDto, adornado con bordados de seda, tono sobre
tono. La camisola y los vuelos de las mangas s~n de encaje. El sombrero eR de tagal negro, guarnecido con
&lt;rosas reinas&gt; y una fantasía de plumas negras.

Original y elegante arreglo de jardín que tiene como elementos principales de decoración
un tanque con plantas acuáticas, un surtidor y una pérgola.

JOSÉ P . MICOLÓ.

�'
EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

,.

Quinta de Salud
''R. Lavista''

Sobre el Trono ensangrentado de la Grecia

'

Tlálpam, D. F.-•Teléfono 16.
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Director Médico,

EDUARDO LICEAGA.
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Dr. A. Ruiz Erdozáin
Administrador,

J. Lavista.
El Rey Jorge I y su hijo el actual Monarca de Grecia, a su entrada en
Salóoica.

CREME DE LUXE

La muerte a levosa del Rey ~e Grecia
ba sido una de las notas sensac1ooales de
esa guerra de los Búlgaros contra los tnr·
cos que de un tiempo a esta parte está impresionando al mundo entero.
Cuando Salónica es representada por los
grie_gos después de cuat!o siglos de domi~~::~
nación o_tomaoa, es _asesinado_ el Rey J~rge
0
caciones de Creme de Luxe. de ~recia como s1 la fatalidad qu1s1era
Empiece usted a usar esta protestar contra la conquista efectuada.
crema hoy mismo y jamás
F
d·
d
d
le pesará haber leído este
El coronel raocon 1s,ayu ante e camanuncio.
po del Soberano. y varios oficiales JlevaDepósitos: Johansen. La- roo el ~uerpo ~osangreot~do del Monarca
badie y Droguería del Ele- al _hosp1ral m1htal, teod1énd5&gt;le sobre ti
fante, México.
pnmer lecho que se encontro.
Avisado el príncipe Nicolás, tercer hijo
del Rey, y gobernador de Salónica se pre·
sentó enseguida a la orilla de la cama
adonde estaba el moribundo, en tanto que
se examinaban las heridas.
Uno de los proyectiles, penetró por el
oualldadH ant1a,ptloa1,
homóplato atravesando el corazón, y sa·
••t•Hlva■ yoioatrtante■ que
liendo por la garganta, derramándose la
llaa mereoido al
sangre a borbotones por la boca, man·
chando la placa de diamantes que llevaba
Jorge l., el cual bien pronto exhaló el ¡:os·
trer al iento.
Entonces, en medio de sepu lcral silen·
n adml116n en 101 Bo■plta~w
4• Parta, e11pllcan la bo1a d1 c io, alzóse la voz vacilante del Príocipe
Nicolás que dijo: Tengo la profunda peua
•n produoto para todo■ 101 u■ot de
la muerte de mi venerado pa·
del tocador : Cuidado• da 1~ dre,anunciar
el Mooarca de los Griegos. ¡Jurad fiB0&lt;.a i qua purifica, da lot delidad
al nuevo Rey Constantino I ! Un
Cabello• cura ca1da detiene
grito uná nime contestó a las palabras di·
LoolODH de 1.. Crlu,
chas, y la frase ¡Viva el Rey! escuchó•e
liado■ IDUuto■• etn.
en medio de aquella escena tao lúgubre.
0.1001&amp;/f41r11 ü 111, f•III/IOM,.._
Horas después al entrar en Jaoina el
RN LAa rA .. MAOIA••
ejército vencedor e l Príncipe heredero re.A...ai..1G1u1■nh ■Jm 1 ■alar■equ,
cibe la fatal nueva; y en medio de la intensa pena que alberga su alma, se escu
Apartado 806. Mbloo.
chao los tambores y las corneta, de los re·
gimientos, imponiendo silencio para lee r

CONSERVA LA BELLEZA Y JUVENTUD 0EL
CUTIS.
Evita y cura los barros
!as pecas. las erupciones. Y
las manchasen la piel. Desvanece las arrugas. El cutis áspero, marchito, pálido y quemado del sol. ad-

1i:v:~~dro'i;:~~~;7'.'.

una n1;1eva orden. del día, en la que se
anun~1a que ha sido ~levad~ al trono de
Grecia, el general en Jefe, D1ádoque Coos·
tan_tino, Duque de ~spa ria, Jo cual en síatesis se puede decir que un soldado ha
sucedido a un diplomático.
Más por necesidad, como por gusto, el
difunto Jorge I fué un verdadero diplomático. Diez y siete años tenía cuando Ja di-

fícil situación europea de 1863 cogió a este infeliz Rey, hijo segundo del Rey Cristian IX de Dinamarca llamado a recoger
la herencia del Monarca Oton de Baviera.
Entonces todas las miradas convergían en
el pueblo heleno, mirando con inquietud
las ambiciones de los griegos. En el interior
del país había que . vencer aquella oposición al extrangero que venía a ocupar un
trono que nunca estuvo en manos de un
descendiente de una raza del norte, que
ostentaba el bigote rubio y los ojos azules,
tao contrarios al tipo de los antiguos due•
ños de los destinos de la Grecia.
A fuerza de tacto, de talento, de seoci·
Hez, de buen criterio, el Rey Jorge I durante cincuenta años de reinado, logra el
~mor de sus súbditos. Y aún mtts, él consiguió que ciertas dificultades encontradas
en su camino de Monarca, no surgieran
ea manera a lguna, en la senda que recorriera por necesidad su sucesor, consiguiendo que tanto éste como sus otros hijos nacidos de su matrimonio con la Princesa Oiga, fueron verdaderos ciudadanos
griegos, en toda la extensión de la palabra.
Para ello, la educación d" los príncipes se
dió conforme las costumbres y usos ,· e
aquel país, siendo cbjeto de singular pre·
dilección el idioma heleno y la historia
de esta Nación, hasta tal punto que en el
seno del bogar no se hablaba ni el inglés
ni ninguno de los otros idiomas que dominaba e l Monarca, mandando que toda la
etiqueta palaciega fuera conforme a las
tradiciones griegas, es decir, lo más sencillas posibles.
Esta fami liaridad del pueblo con su Rey
constituyó en Jorge I una especie de nueva
naturaleza, que nunca pudo abandonar.
Todos recuerdan en sus contínuos viajes a
París, capital que amaba en extremo aque·
lla sencillez que Je caracterizaba; t.1maba
los boletos en los teatros con la mayor na·
turalidad, asistiendo sobre tcdo a la Comedia Francesa muy amenudo, como un simple particular.
,
H_e aqu1 u_na ané_cdo_ta conta_da_ por M.
¡
d
J
Xav,er Pao 1. co~1sano e po 1c1a encargado _de la cus(od1a del Soberano. _he leno:
cierta ocasión regresa~a
A,x a Pa_
ns, llegó el treo a la estación}, Y unos mo

E:º.

Los gusanos de scda salvajcs
En el Uganda, en-el Africa oriental alemana, ha comenzado la explotación de los
gusanos de seda salvajes. L as orugas que
producP.o l,1 seda están muy extendidas así
como en el Congo.
Siete u ocho semanas después de nacer,
se reunen las orug;,s para construir sus sed.,ñosnidos, cuyo color varía desde el amari·
Jlo al rojo y cuyo tamaño oscila desde el de
uo huevo de gallina al de una cabeza de
niño. Cada nido encierra de diez a cien
capullos.
Una vez salida la mariposa, se trata se·
paradamente la seda de los nidos y la de
los capullos.
De cada seis kilos de seda bruta se saca
uno de hilo de seda.

El reloj más grande del inundo

Las princesas Reales de Grecia, prodigando sus socorros a on herido
en los combates de )aguerra búlgara.
meotos en que estuvo sólo el régio viajero, que domina la plaza de la Constitución en
en tanto que sus servidor es cogían libros y el centro de los barrios e legantes' de Ateperi6dicos del vagón en que había hecho nas. Es un enorme edificio de forma cúbiel viaje, vió que una mujer no podía abrir ca, con innumerables vent:1nas, construído
la portezuela para salir al andén.
en tiempos de la dinastía bavaresa, por un
Jorge I. acude con prontitud, abre la arquitecto alemán.
portezuela y recibe en sus brazos a la viaEs un delicioso rt-tiro donde magníficos
jera ayundándola_ a descender con caba- jardines lo hac~n enca~tador, y la vista re·
lleresca galantena.
.
corre un mag~~fico honzoote, desta~fodo·
Cuaod? regresaba. a_ Atenas, ste,!l1pre se la A_cró~ohs, e! Partenon y el Htmetto.
mandaba 9ue se supnm1esen los c~nona· D_e ord1nano el difunto ~ey empezaba su
zos anuoc1ando su vuelta; y pare:1~os a d1a paseando muy de manana en coche por
e~tos pormenores otros m~chos podnamos los alr~dedores de Atenas.
. .
citar en abono de_ la seoc!llez de costum;. Vol~ta cerc_a _de las n~e~e a pres1d1r el
bres que caracterizó al d1fusto monarca. conse¡o de m101slros, as1st1enclo a l relevo
Du~ante e l i~vierno, la Corte habita el de la guardia rl~_Palacio; des_p!lés el desaPalac10 Real, situado sobre una terraza yuno, en compa01a de su fam1ha, y parte

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las Cámaras que deseaban
vd~r,lo Y dª. qui~n haya ._Pe·
1co au 1enc1a.
_:-:
Nada de bailes ni de
.
fi eSt as, 1_as mfi ás. precidsas
ceremonias o. c:1a1es,
y
f - U·
ran t e e I E s t10 1a ami 1ta
real lo pasaba en una fin·
ca del Pireo.
La educación chda al
heredero fué netamente
militar bajo la dirección
del capitán Sapouodzakis,
que ha sido uno de los
héroes de la reciente cam•
paña. A los r7 años era
COGNAC
el príncipe uno de los
más brillantessubteoientes
de la cabalJería helénica;
y además domit"taba la mayor parte d-, los &lt;sports&gt;
consiguiendo gran robuste,:.
Estuvo en la Academia Ninguno tan delicioso como éste.
militar de Berlín, teniendo aJlí como condiscípulo
a Essad-Pacba, que fué
ahora su adversario en el
sitio de Jauioa.
La figura del actual
Rey de G recia &lt;.s imponente, viéndose al hombre
fuerte y de buena inteligencia. La campaña de
Tesalia fué una de lasque
le dieron nombre, y la de
ahora está en la mente
de todos.
El engrandecimiento na·
cional de Grecia ha de
tener &lt;1 no dudarlo en el
nuevo Rey, su gran autor.

.tu

l

Lo poseerá muy pronto Nueva York co·
Jocado en el edificio más alto de que se
tiene noticia y que una sociedad de segu·
ros sobre. la vida está construyendo ea
i\1adison-Square.
En dos importantes descubrimientos bao
El_ reloj ~~oyorquino tendrá 8 metros Y
contribuido Jas ranas, en el galvanismo y ~edto de d1ametro; cada una de sus aguen los rayos X En el primero no bay para J~S 4 metros de largo, y cada uaa de las
qué decirlo, pues por vulgar se calla. Con cifras roma,as que marcan las horas, un
respecto al segundo, diremos que el pro· metro 40 ct-~tímetros de altura, de mane_ra
fesor Roeotgen descobrió los famosos r&lt;1yos que ~e podra leer la hora a una gran d 1s·
por casualidad. Un día cogió un tubo de taoc1a.
.
Crookes que, como es sabido, consiste en
Este_ re!oJ ocupa~á el z5, 26 y 27 pisos
una ampolla de la, que se ha extraído el del ed1fic10, es d~c1r , que el centro del
aire y que al pasar por ella una corriente cuadrante estara colocado a I I l metros
eléctrica produce el peculiar resplandor del suelo.
llamado fluorescencia, se bailaba suspE&gt;n· - - - - - - - - - - - - - - - - dido sobre una mesa y debajo, en uno de
los cajones, había una caj, de cartón con
CAMARAS
una docena de placas fotográficas nuevas.
Encima del c«jón, sobre el lugar ocupa·
do por las placas, había unas llaves. Más
adelante, cuando se usaron las placas y se
revelaron, resultaron veladas, pero en to·
das aparecía la im&lt;1gen del manojo de lla·
ves.
.
Esto hizo suponer que el tubo de Croo·
d
d' ·
d'
t
kes espe 1a ciertos rayos que po tan a ra·
vesar el tablero de la mesa, pero no el
metal de las )laves. Evidentemente se ha
b'1a d escu b'1er to un nuevo ¡1e cho . fís1·co e
.
t t
tmpor an e.

Las ranas descubridoras

HIIIENE•1TOCIDO

siempre es eficaz. Millares de personas curadas por ella testifican
sus maravillosos re,ultados, y por eso es que se ha hecho la pre•
ferida del póblico. Basta usarla una vez para tenerla siempre en
prevención. Produce efectos segurfsimos en

El actual Rey de Grecia haciendo
cálculos en los campos de
Janioa.

li'.l actual Rey de Grecia aclamado por el pueblo.

La Reina de Grecia y J¡¡s PriQce5as.-El Rey Jorge.

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de Sáiz de Carlos
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DIGESTION, ABRIR EL APETITO Y AYUDAR LAS DIGESTIONES, TONIFICAR EL APARATO DIGESTIVO y la•
economfa en general, pues el enfermo COME MAS, DIG IE
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CURA las ACEDIAS, AGUAS DE BOCA, EL DOLOR Y
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Los nlllos padecen coa frecuencia DIARREAS mAs ó menos graves que se CURAN, Incluso en la época del destete
y dentición, hasta el punto de restituir A la vida enfermos
Irremisiblemente perdidos.
Con frecuencia muchos enfermos del aparato digestivo,
aunque no todos, presentan el siguiente cuadro de sin·
tomas ó parte de él: al levantarse, lengua sucia, mal olor de
aliento, aguas de boca, estado bilioso, lnapetencl,, abatimiento y tristeza después de las comidas, eructos agrios,
gases, pirosis, vahidos, pesadez de cabeza, ruido de oldos,
sofocación, opresión , palpitaciones al corazón, dolores al
estómago, vientre y espaldas, vómitos, extreftlmlento, alternando A veces con diarrea, el enfermo se altera con facilidad, estA febril A veces, se Irrita por la menor causa, evita
el trato social, teniendo por la noche ensueftos, suel!o
agitado y respiración dificil.
Nuestro ELIXIR ESTOMACAL cura el 98 por 100 de los
enfermos que lo toman y por sus propios méritos es cono-

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>��CAPITAL:

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simple.

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Santos Gervasio y Protasio Mártires.
la PERUNA me salvó la vida. Después
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VIERNES 20.
resfríos que ningún r emedio podía
aliviar,me dispuse áprobar laPERUN A
San Silverio y el B. Francisco Pacheco y siento no haberme r esuelto antes. Con
Mártires.-Rito simple.
cinco frascos de Peruna r ecuperé la
salud de que hoy gozo. Leonarda
SÁBADO H.
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orientales y o.ue sus mujeres entienden
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robustez, que no siempre la da la Naturaleza.
·
Fuera del Oriente, un hermoso necho es
gualmente considerado en todas partes
cual la. exnresl6n más verfecta de la belleza femenina; además. es el signo anroxlmadamente cierto de una salud floreciente. Para ado.ulrlr este desarrollo o.ue
hace tan elegante y tan seductora á la
mujer, no hay nada más eficaz ni mejor
na.ra la salud o.ue las PILULJCS ORIENTALES.
Estas níldoras tienen, en
efecto, la virtud de desarro·
llar y de reconstituir los nachos, de fortalecer los tell•
dos, de borrar los relieves
huesosos de los bombros y
de dar á todo el 1::usto una
graciosa 1r0rdur a
Oonvlenen á la joven
o.ue se desarrolla así como á la mujer o.ue no ha
tenido nunca ó que ha
nerdldo la hermosura del
necho. Obran estimulando l a naturaleza, y esto sin vio, lencla: de ahí su accl6n benéfica sobre
la salud y también
a estabilidad del resultado producido, el
cual se mantiene desnués nertectamente,
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tlco de nrlmera clase, 5, Pass11,ge Verdeau
(Faubour¡r Montmartre) París.
En México: J. Labadle. Sucrs.

..

UMATI

Ofa.

DOMINGO

22.

La Natividad de San Juan Bautista, Pre·
cursor del señor, santificado en el vientre
materno, Patrón principal de la ciudad de
Tulancingo, San Paulino Obispo Confesor.
-Oficio y misa de la fiesta del día: rito
doble de primera clase con Octava y ornamento blanco; se conmemora la Domí·
nica. Se suprime este año el oficio de San
Paulino.-Función e indulgencia plenaria
en Catedral y víperas cantadas por la lar•
de.-Función eo el Sagrario, y en San
F rancisco las que celebran las dos Congre·
gJ.ciones de San Luis Gonzaga.

Un joven caminante se extr,&lt;Vió en un
bosque.
Durante mucho tiempo trató de ballar la
salida pero en vano.
La desesperación invadió su ánimo y se
apoyó contra un tronco, gritando:
"¡Tengo miedo! ¿Qué será de mí?"
Un geniecito del bosque le oyó. y como
el joven fuera de su agrado, quiso hacer de
él todo un hombre.
Se le apareció, pues, en forma atrayente y le dijo: "IDe qué tienes miedo, chiq uilín ?"
-"Tengo miedo de la inmensidad del
bosque, de la monstruosa grandeza de los
árboles, de la sombra que lanzan sus gigantescos t roceos y su espeso follaje, de los
susurros misteriosos que el viento arranca
de la cscuridad; de las fieras que se ocultan en la selva, p rontas a caer sobre su
víctima, de los ladron6s que acechan al
viajero extraviado."
El genio del bosque contestó r iendo:
- •·ya no volverás a tener miedo en adelante"
Desde entonces el joven ya no se asustó
de peligros ni de sombras, y siguió avanzando sin vacilaciones durante mucho
tiempo.
Pero llegado a cierto punto sintió uoa
dolorosa fatiga. Y exclamó:
-"Estoy rendido, los pies me escuecPD,
parece que mi cuerpo se hace pedazos."
Oyendo esto, el genio del bosque se Je
apareci6 de nuevo y le dijo:
-"Ya no volverás a sentir dolor."
Y en efecto, en lo sucesivo, el caminan·
te que iba creciendo en años y en robus·
tez, no tuvo ya que sufrir el peso de ¡a fatiga ni los tormentos del dolor físico.

4
f

DIOASE LA VERDAD.
ejercitándose en las luchas salvajes contra
Las exequias-a Madame Antony Poincaré
'« Allan Armadale, 11 refiero el las fieras y contra los elementos, y saliendo
Señor Wilkie Collins, " decia la. siempre victorioso y cada ve,: más fuerte,
porque despreciaba el miedo, el cansancio
verdad á derecha y á izquierda y el dolor.
11
bajo todas circunstancias. Eso - iAhora sí que este hombre es una nole ocasionó algunas veces dificul- bli, y hermosa criatura!-se dijo el genio
tades con cierta clase de gente, del bosque y se dispuso a realizar grandes
cosas con ayuda de tan buen discípulo.
pero le dió una reputación que Este había adquirido un as¡:ecto mageshacía su palabra tan buena como t,oso y terr ible, y hasta el león le miraba
el oro; para Allan, era lo más con respeto.
natural, decían sus amigos "por, Pero a veces el rostro del hombre fuerte
se nuhlaba de tristeza y cor rían de sus ojos
que no sabía hacer otra cosa." las Já~rimas, como cuando era ni ño y dé·
El hábito de decir la verdad eru bil.
tan bueno para él como para El genio se inquiet6
los demás. Si se desea establecer -iQué es lo que te falta?-le preguntó
un dta.
un negocio que dure aún des- -iMe falta el consuelo de volver a ver
pués de qua el fundador desa- a mi país, de abrazar de nuevo a mis pap1rezca, véndanse buenas mer- dres y a mis hermanos!
L
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p .
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can cías-,· y dígase la verdad so1're Debí haberlo comprendido repuso el gea muerte e me. orneare ma re e I ca e 1as u 1timas ctcgra 1as e es a a·
ellas mientrus se pued11,· mover la nio. Acuéstate hombre, hijo' de hombre; actual !"residente d~ la Re¡í~blica France- ma ~e hizo D:~ hace _n:ucho tiempo al ser
reclínate a la orilla de Ja fuente que ves sa ha sido muy sentida, venficandose sus eleg1~0 su h1¡0 pr':s1dente.
.
lengua. Desde el primer momen- brillar a la luz de la luna y bebe copios~ - funeral_~s con so(emne pompa
S.nora d~ sencillas c~stumbres: buena
to de SU introducción, nosotros mente sus cristalinas aguas, y tú me darás s.': h1¡0 ha tenido profunda pena, ?ºr el p9r educación, nunca ~ahó de la ~,ida pro.hemos dicho la verdad acerca de la Jas gracias en seguida.
c~nno grande q_ue la pr~f~saba. Hab1a na- p1a de u1;1a_ dama d~ la _clase media no d~El hombre bebió co:i afán y sobre su pa- c~do de una antigua fam1ha _de Lorena ha• seando v1v1r ':n Pans n1 ah_ora que pod1a

PREPARACION de W AMPOLE sado descendió una niebla que ninguna luz bténdose casado con Mr. Pernearé en 1858. hacerlo con cierta ostentación.
y ahora el público la compra, sin podía penetrar.
hacer ninguna pregunta. Se ha, ¡Era el a¡¡ua encantada del olvido!
descubierto que efectúa ahora y Una vez más el egoísmo de la naturale•¡ t
medio por ciento. y todo el mundo se ha.
l
za selvática, simbolizada por el genio del
UQlla
O
guerrero
lla dispuesto a soportar el sacrificio.
siempre O que nosotros prome- bosque, lo había separado dela humanidad
En Francia se solicitan créclito, dinero,
timos, Y así se confía Eln ella que se apasiona, compadece, sufre, tiem
hombres. Francia se pone en pie de guecomo un hombre tiene confianza, bla, sueña Y ama.
rra. La ley llamada de los fres años, a peen el sólido y vetusto puente de iAh_ora ya es un h_ombr~ perfecto!-pen- N .
. sar de la oposición de los sccialistas será
· d
h
'd l t áfi
s6 la implacable deidad.
adie ~n Europa pe~~anece tranquilo aprobada. Porque en Francia en los actua•
))le ra .que a SOi!t~m O 8 ,r co El es la fuerza que no vacila ni se do- en eSlos tnS!antes ~e dma que en los Bal- les momentos sólo se respira ambiente
de varias geueramones. Es tan bla; es la antítesis del sentimentalismo que canes se eSI~ hacieodo el ensayo d~ la guerrero. Ya vuelve a venir la locura de
sabrosa como la miel y contiene desbarata las más atrevidas empre5as, para magna :ragedi:1 que dentro de breve llem- la &lt;revancha&gt;. Hasta en los teatros solo
t o quo cuantoh se bpropongab.
po, manaoa mismo, puede estallar. Europa t •unf 1 1
t ºót·
Al . N
una so.1uci.6dn dH'
e undext rae
fi
d
está fumando una pipa sentada sobre un n
a e ema pa n 1co:
sacia, apou
d 8 El om re I Iega a en esto a 1 na I e Ia
.
león.-&lt;iLe drapean!&gt;
bt
se o iene e . iga os ruros
selva, y salió de allí con una lanza y una barnl de pólvora ..1:-ª menor chispa puede Antes de poco tocará el turno a España
Bacalao, combmados con Jarabe clava, v:stido de pieles de fieras, soberbio. provocar la expl?swn.
en esos preparativcs bélicos. Se aumentará
de Hipofosfitos Compuesto, y rígido y terrible, como el espíritu de con- Pu_e blos ~pacibles, tranquilos, como la el contingente de guerra; se castig¡¡rá al
1
Extractos de Malta Cerezo Sil- quista.
pr~I? ª Bélgi~a. lugar de agra?able tran- contribuyente. ·
t
T
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Yt
d l
Bien pronto a fuerza de golpes se hizo qu1hdad, la berra de los Ceffro1 y de las Europa se prepara. L es síntomas no
ves ~e. • orna a an es . e as respetar y se vió al frente de una legión kermeses, se ven impulsados hoy día ª re- pueden ser más alarmantes. España no se
comidas aumenta el apetito y e.\ de guerreros, a los que sometió a una fé- forzar sus arm:imentos. No pueden perma- verá libre del conflicto_
com]&gt;letamente distinta del nau• r rea disciplina.
necer neutrales. La misma Ioglat~rra co- Se diría que la sangre vertida en los
seabundo aceite de hígado de Como no conocía el cansancio, el miedo, mo contempla ndo desde su alto asiento _el Balcanes ha embriagado a -Jos Pjércitos.
bacalao Y de BUS emulsiones En ni los recuerdos de dolor alguno, tampoco sl?ec~ácu:o qu': se )repara, lf aco?~e¡a, y en buena parte de América .se imita
.
. .
• .,.
supo lo que era la derrota r llegó a ser el e rnvita, e ex~ita ~ ª i:ueva ey militar, ese pugilato guerrero. Por todas partes se
C~SOS de ;~-nemia, Debilidad N er- primer conquistador de ~u tiempo, lanzán- ª refor zar su _e¡ércit_o, ª ca~gar su arma- pide la reorganización del ejército, se
YlOSa, T1s1s Y las Enfermedades dose con éxito a las empresas más ternera- ~ent? como st e?tuvi~ra en visl?eras de una compra armamento y se contratan militaAgotautes ha merecido la con- rias.
i1;1vasión, c~mo si _peligrara su 1?dep:?den- res instructores de Europa. Basta leer los
E n una b a t ª 11ª gigan
·
te seª· gana d ª a eta,
• d e p araguay, B o 1v1a
. . e p eru,
, Cofianza que' en ella ponen los doc
• comos,d Bélgica- por su s1tuac1oc tu- d"1anos
1
1
1
za de valor sobrehumano, recibió dos vieór~ que eflsempe1;1ar un gran pape1 en la lumbia, el Ecuador, Venezueia, etc.
t ores y e1 pu, bl"lCO de t odas part es,• fuer
graves heridas de flecha.
pr x1ma con agrac16n.
.
El Dr. G. Parra, Profesor en la Su guardia ¡0 traslad6 al campamento, y _El ~,lado alemán reclama al Re1chsta_g
Escuela Nacional de México, dice: el bravo conquistador quiso dirigir las ~1I millones para las nuevas reformas m1EL PERFUME ROSE DE CHIRAZ
"Esta magnífica preparación pro- operaciones de los. médicos: que trata~an litare~. Esos gastos serán pag.dos por ~l
de extraerle las ho¡as de hierro, hundidas contn~uyente en una . sola vez por medw de la casa F. Wolft y Son. recuerda la fraganduce excelentes resultados en en
las carnes
de un impuesto excepc1onal, úmco, sobre
d
d P
numerosas afecciones del aparato -Son dosprofundasypeligrosasheri.:las, la fortuna. Se reclama cada menos que el cIª suave e Ias rosas 8 ers1a.
respiratorio." E n las Boticas, murmuraban entre sí los cirujanos.

p

f

-No tal, son tres, repuso el herido.
Como ellos insistieran respetuosamente
en que eran dos, les ordenó que buscaran
con mucho cuidado, porque estaba bien
seguro :le lo que decía.
Entonces, para ao desmentirle, mientras
lo curaban, decidieron practicarle una leve herida en el costado.
Los trozos de flecha fueron extraídos
con facilidad, mientras el enfermo sonreía,
como insensible al dolor fí~ico; mas al
abrirle la tercera en el costado izquierdo,
lanzó un rugido tal que les hi?O estremecer Pero al mismo tiempo, el rostro del
hombre se dilató en una sonrisa de felicidad.
Y es que con el renacimiento del dolor
físico y del miedo, vueltos a él por las
grandes vías del corazón, que da sangre,
sufrimientos y grandes emociones, había
vuelto a su espíritu la memoria.
Parecíale volver a ver su casa, su tierra
natal, y se volvía a sentir joven, delicado,
con la imaginación abierta a los más dul•
ces ideales
Veía inclinada junto a él a su cannosa
madre, que lo cubría de besos y le decía:
&lt;IQué te sucede, hijo mío? Has tenido un
mal sueño ¿no es verdad? _
.
El viaje de Alfonso XIII a la canital
-Sí, madre mía, un sueno. muy triste, francesa se verificó sin novedad alguna,
porque ha_bía ~anado la ~uahdad de ser habiendo recibido el monarca español el
fuer!e.&gt;'. victorioso a cambio de pe~der la homenaje de cariño no solamente del Pre·
sens1b1hdad del corazón Y de olvidar el sidente de la República, sino también de
amor a mi patria.
todos los habitantes de la metrópoli, que
lo vitorearon en las diversas fiestas que
ERNESTO SERAO. tuvieron lugar.
La gran revista de la guarnición de Pa-

El viaje del rey de España a París

LINIMENTO GENEAU
Bolo 'Z'OPZCO

reemplazando el
Pae110 1io dolor ni
caid• del pelo, cur•
rapida '1 se,rur1. ci•
lu Cojera■, Espara•
· nne1,Sobrehoe.,._
'l'orctdura1,etc..et.o;

::!'!1a':.'Jo~r::,ia-

Parls, 165, Rue S1-Honor6 J todu larmaciu

ris; la visita al Palacio de Fontenebleu;
una gran fiesta de aviación; los banquetes
de rúbrica; etc., etc, todo ha dado motivo
a que don Alfonso haya pasado una temporada agradable entre un pueblo culto
que lo admira y estima, hace palpable en
todas las ocasiones, la fraternidad de ambos pueblos.

�DOS FABULAS~MOOERNAS

Contestad ÁEsta Pregunta
- ., {:'-!ando un remedio ha vivido por más de
treinta años, aumentando continuamente su popularidad é influencia, y miles de miles de mujeres
declaran que deben sus vidas á él, no es
lógico suponer que es un artículo de
gran mérito ?
Desafiamos al mundo entero á que
se nos presente otro remedio para
cierta clase de enfermedad que haya
obtenido la inmensa demanda y mantenido la misma por tantos años como el
Compuesto Ve¡;etal de la Sra. Lydia E.
Pinkham, el famoso remedio para enfermedades de señoras. Solamente siendo
una medicina que produce resultados
maravillosos y muy honrados los reclamos 'f'&gt;!&gt;:l de ella se hacen, es posible
alcanzar el admirable éxito obtenido
por este remedio.

EL COMPUESTO VEGETAL DE
LA SRA. LYDIA E PINKHAM
• "Elkhart, Indiana.-" Por espacio de catorce años estuve sufriendo de
inflamación orgánica, debilidad femenina é irregularidades. Los dolores
en mis costados a umentaban cuando camim.ba ó permanecía de pie y tenía
terrible dolores t irantes hacía abajo. Además, estaba triste, sentía mis
ojos pesados, y me volví flaca y pálida. Seis :.loctores intentaron curarme,
pero el alivio que me proporcionaron fué sólo temporal.
Decidí probar el Compuesto Vegetal de la Sra. Lydia E. Pinkham y usar
la Loción Sanativa. Durante cuatro meses estuve haciendo uso de los citados remedios y no tengo palabras ahora para darle las gracias por los
beneficios obtenidos. Si estas líneas pueden serle útiles, tiene Ud. mi
I&gt;_ermiso para publicarlas."-Sra. SADIE WILLIAMS, 455 Ja,mes. Street,
Elkhart, Indiana.
., Si esbt Ud. snfrirndo alguna &lt;le estas enfcrme&lt;lades y desea un consejo
especial, escriba confidencialmente 1t Lydi11 E. Pinkham Medicine Co.,
Lynn, Mass., E. U. de A. Su ea.r ta sent abierta leida y contestada por
una señora y considerada estrictamente confidencial.
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1 - Comediantes

Los bueyes querían elegir uo nuevo
mandatario, y para eso mugíao duraote
siete horas los uoos cootra los otro5,
Cuando el hambre llegó a domin~rlos,
uno de ellos, que era una estrella de 10~enio, logró hacerse notar. &lt;H~roes y Dio·
ses&gt;, bramó, &lt;nada es más fác1_l que hall.ar
para vosotros el jefe mejor io_d1cado, Qmero mostraros la manera seoc,lla como po·
déis hacerlo&gt;.
Los de recios pulmones alzaron con estrépito la voz,
&lt;Ensayad vuestras voces los uoos contra
los otros, y elegid al más fuerte de los mugidores. Así seréis dominados por el que
os supe ra eo la sola virtud digoa de oota
que poseéis&gt;,

BlBLIOTECA UNIVERSITARIA
"ALFONSO REYES"

DESCONFIARSE
~
DE LAS FALSIFICACIONl;:S É IMITACIONES

Erigir la

-··-··-

COYARRUBJA!l

Firma:

Registrado como articulo de segunda clase er&gt; 3 de N oviembre de 1894.-

Año XX. -Tomo l.

Impreso en papel de las Fábricas de San i=¡afae1:

México, Junio 15 de 1913.

Número 24.

2.- Fundamento de la sociabilidad

El leóo, el grao solitario, se -~~ravillaba
de la miserable manera de v1v1r de los
mooos.
&lt;Por qué vivís siempr e&gt; preguntó él &lt;eo
montones y eo hordas I&gt;
&lt;Nosotros no podemcs vivir eo la soledad&gt;, respondieron acongojados los mo·
nos.
c¿No podéis vivir eo la soledad?&gt; dijo el
leóo con expresión meditabunda. c¿Y por
qué oo podéis?&gt;
&lt;Tenemos que quitarnos unos a otros
las pulgas&gt;, respondieron coo acierto los
animales sociables.
ROBERT WALTER.

LOS FEBRICITANTES NECESITAN
MUCHISIMO DE ALIMENTOS LIQUIDOS. &lt;Kufeke&gt;, cocido en agua y coo uo
poco de sal, es mu y ventajoso en estos ca·
sos, porque, además de calmar la sed,
contiene principios alimenticios muy útile5
para el organismo debilitado por la fiebre
y para conservar las fuerzas.

Inotenslvo J de nna Pureza absolnta
CURACION
RADICAL
v RÁPIDA
(BID Copaiba - Di lllyeccloues)

de los Flujos Recientes óPersistentes

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Ce.da
lleva el •
cápsuia de este Model o n ombre: IIDY
P!RIS, a, Rui llltem J entoaa, las rarmactu.

SEÑORAS
EL APIOL DE LDS

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"El Molino Holandés," puesto de confetti en la kermesse de caridad efectuada el
domingo último en el Automóvil Club

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EL MUNDO ILUSTRADO
S!!MANAt&lt;IO DI! ACTUALIDADES, ARTE Y LITERATURA.

DIRECTOR PROPIETARIO
LIC.

ERNESTO CHAVERO.

OFICINAS:
3~ Calle de la Rinconada de San Diego No.
Teléfonos:-Mexicana, 20-85 Neri
Ericsson, 14-51
Apartado Postal 149.- México, D. F .

41.

PRECIOS DE SUBSCRIPCION MENSUAL:
En la Ciudad. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. . . . $
(pagadero por adelantado.)
En los Estados .................. ......... . S
(pagadero por trimestre adelantado.)
En el Extranjt:ro ....... . ......... .. .. ..... $
(pagadero por sem.,stre adelantado.)

1.00

1.25

2.00

NUMEROS SUELTOS:
En la Capital. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
$ o.30
En los Estados ............ .. .... ..... ....... 0.35
En el Extranjero .... . ..... ., .. .. ... .. .. . ... 0.50
Atrasados ...................... . ........... 0.50
Para la publicación de avisos en este periódico, dirigirse a B. &amp; G. Goetscael, Avenida 16 de Septiembre,
16. Sus agentes en Europa, la Societé Mutuelle de Pu·
blicité, 14 rue d" Rougement, (g e).
NO SE DEVUELVEN ORIGINALES.

XOGHIMILCO
Las primeras lluvi..s que comienzan a refrescar el
suelo de nuestro hermoso valle, llevan en la punta de
sus canutillos d e cristal, poderes misteriosos que generan u na juventud inagotable sobre la tierra, como las
mágicas influencias que remozan en el maravilloso poema, e l rostro arrugado y envejecido del doctor Fausto.
Los pueblecillos de los alrededores, secos y polvorientos hasta hace poco, se visten con un verde de todos los
matices, salpicado de flores de variadas tintas y brillante por las últimas car¡ci"s del agua. Es un placer para
los qi:e están obligados a respirar el aire de la ciudad
toda la semana, emigrar, siquiera sea los domingos, a
esos sitios que multiplican sus notas risueñas por todas
partes, y que ahora se ostentan con los dones de la estación florida. Los extranjeros, sobre todo, cultivan el
amor del campo como uno de sus deportes preferidos, y
saben estimar las naturales bellezas, diseminadas con
tan rica profusión en torno de la vieja ciudad azteca.
·
Por eso, seguramente, los alemanes organizaron en
honor de su Kaiser, unas regatas 111ne tuvieron lugar en
el lago de Xochimilco, el último domingo. Hicieron bien·
Ese rincón es _el más espléndido del Valle y digno, por
ende, de feste¡ar a un emperador , aun de tan linajudos
mostachos, como los que subrayan el perfil del Hohe nzollern. El país de las chioampas, además, reclamaba
en cierto modo, ese honor, porque fué estudiado en su
curio;a estructura por Humboldt, el genial alemán que
tan interesantes disquisiciones nos dejó sobre todo Jo
que alcanzó. a ver e n estas regiones. Tienen, pues, los
bellos lagos de Xochimilco, hdsta el prestigio de haber
fijado las miradas de un hombre de tan superior valer
como Humboldt. Pero les basta su hermosura y las sombras legendarias que en las noches propicias parecen
surcar todavía sus liguas colmadas de silencio y .de misteriosas s ugestiones. Y ese domingo, mientras los alemanes se disputaban el triunfo al golpe de los remos unánimes; y las músicas y el bulliaio de la fiesta se derra•
maba en el a ire, de vidrio por la transparencia y sonoro
como un tímpano, nosotros, desde on:i canoa conducida
por un solo remero,-un indio que parecía llevar en la
mirada obscura la melancolía de su raza-a la rr.ooóto·
na cadencia de la vara que hundía con el acompasado
movimiento ancestral, suprimíamos imagioativamente,
las multitudes contemporáne¡,.s, diseminadas en las barcas, los restaurants improvisados en las chinampas, ya
inmóviles, todos los aspectos de la vida europea que interrumpe el sueño secular del antiquísimo pueblo, y volvíamos a convivir momer.táoeamente, con la noble raza
de los xocbimancas, que aleccionados por la necesidad
y obligados por las condiciones de la tierra, form:iron
campos y huertos flotantes sobre la misma superficie de
los lagos.

Po rque el · pueblo de Xochimilco, es quizás, el primero que tunda.roo las razas peregrinas de Aztlán. Sus
c ampos, los prime ros que cultivaron, después que el
águila anunciada les indicó su establecimiento en Te·
noxtitláo. En ellos cosechaban el maíz y todas las otras
plantas necesarias par a su sustento Multiplicados es·
p &gt;ntáneamente, o por su industria, pudieron destinar
varios de esos campos movibles ajardines de flores y de
yerbas aromáticas, que se em¡ileaban-dice C lavijeroen el culto de los dioses y en el recreo de los magnates.
Cuando el amo de un hue rto- 3grega- o de una chinam·
pa, quiere pasar a otro sitio b ien para alejarse de un
vecino perj udicial, ora par~ aproximarse a su familia,
se pone en su barca, y con ella sola, si el huerto es pe·
queño, o con auxilio de otras, si es grande, lo tira a r emolque y lo conduce a donde quiere. Est" ventaja hace
preferir las chinampas a las casas edificadas en tierra firme, sobre todo en los tiempos que correo, tan
abundantes en conmociones politicas, que bien q uisiera
cualquier c iudadano pacífico, lleva rse a remolque sus
propiedades a regiones menos agitadas, en las que nose
conspirara; o se conspirara poco, en último caso.
El comercio de las flores, de las yerbas y de las hortalizas, h¡,.bía llevado, no sólo la prosperidad, sino la
opulenc ia, a los indios dedicados a é l. En la fam_osa
&lt;g11erra fl~rida&gt; que les dió Itxcoatl, rey de los mex1ca·
nos, y en la c ual perdieron s u autonomía, eran tan nu·
merosos, que cubrían las llanuras, y estaban tan rica·
mente alhajados, que en las rodelas y divisas brillaba el
oro, entre los variados colores d e las armas, verdes,
azules, amarillas. Calcúlese oor esto el esplendor de sus
fiestas ctomésticas y de sus liturgias, la extraña suntuosid:i.d de los s ,crificios, en med io de una naturaleza tan
plácid, y tan pródiga en dones. En la fiesta solemne de
Xochiquetzal, la diosa del plumaje de rosas, los indios
se despedían de la estación estival, esto es, de las rosas
que ya estaban a punto de morir, con actos de regocijo
y :ie contento, pero impregnados de una refinada melancolía. Esos días enramaban sus habitaciones, sus templos y calles, y ellos mismos no lucían otro adorno que
el de las flores, dispuesto con arte y gusto delicados.
Xochiguetzal era la diosa abogada de los pintores, de
los tejedores que bordaban en lienzos hechos de finas
raíces , las rosas y sus tintas imitadas con una perfección
que fué el asombro de los Conquistadores. Y así, enflo·
rados, ebriO'S de a romas y de sangre, los indios se entre·
gaban a la danza rituál en honor de la diosa que ore·
sidía la grandeza de su culto feroz, enigmática y
cruel, como una divinidad asiática. Entretanto, las víc·
timas esperaban, pero sólo por poco t iempo. Los dioses,
con las mismas inclinaciones de sus criaturas, no se cansaban de exigir corazones bumeantes, y pronto las piedras
de los sacrificios se empapaban en el preciado licor rojo, propicio lo mismo a Xochiquetzal que a Huitzilo·
poxtli.
Pensaba. yo, evocando estas antiguas memor ias, en el
lago surcado ahora por los súbditos alemanes, en que no
hemos heredado de Ut•a manera completa a nuestros
abuelos. Ellos amaban las flores, tanto como el espec·
táculo de lo~ sacrificios. Sólo entre los chinos se encuentran nomb res tan e xpresivos, como los que escogierGo
los aztecas para bautizar las joyas vegetales. Cuetlasúc hil, quiere decir &lt;flor que se marchita;&gt; sochicahuite,
&lt;flor generosa:&gt; yolosóchil, &lt;flor que tiene la figu ra de
corazón &gt; Nosotros únicamente conservamos la afición a
la sangre. En cuanto a las flores, casi las hemos olvidado, y apenas si e n las comidas de ceremonia. permitimos q ue un ramo insignificante y anémico,recuerdeque
hemos nacido en la tierra de la florida Xochiquetzal.
Pensábamos también, cuando la tarde comenzaba a
inundarse de tristeza crepuscular, y el poniente fingía
una hecatombe gi¡¡antesca, bajo cuyas llamas desaparecían los dioses y los hombres de una fabulosa ciudad
bárbara, en que esas cosas, ya tan lejanas de nosotros,
y sin embargo, como embalsam,das en un fuerte perfume de leyenda, están esperando aún al poeta que las
cante y las aliente con el soplo divino del arte. Con los
elementos de las aguas, de las flores y de la sangre,
podría escribirse un bello poema de voluptuosidad y
muerte.

Juanilla
(Del libro &lt;Bocetos Metropolitanos&gt;)
- [Tengo hambrel-murmuraba con desfallecida voz
la pequeñuela Jnanilla, colgándose a las harapientas fal•
das de la pobre viuda de R amírez.
La chiquilla, tiritando lastimosamente,ocultaba su ca·
becita rubia bajo el manto verdoso de la madre, y ésta,
llorando en silencio, oprimía aquella pálida frente con·
tra su enjuto pecho d el cual brotaban los sollozos los
gemidos desgarradores que le arrancaba la implac~ble,
la maldita miseria.
-Tengo hambre, mamá, dame pan!-repetía la niña,

limpiando con su maogd desgarrada las lágrimas que
temblaban en sus párpados enrojecidos por e l llanto.
Y la mujer afligida, ge'l'.lía dolorosamente, besando con
sus labios amoratados por el frío, la frente pu ra y los
resecos de Juanilla .
-i Pobre hija mía!-barbotaba. Espera ... ... espera,
tu abuelito va a venir; él traerá pan .... mucho pan!
Pero e l abuelo no llegaba.
Afuera, el viento bel.ido se colaba por los vidrios em·
polvados, sucios, húmedo, y rotos de la car comida ven·
tana a través de la cual se veían caer los copos de nieve, desprendiéndose de un cielo plomizo, triste y som·
brío. iQué invierno tan crudo el de aquel año! Cuándo
se había visto una nevada así en México ?
Los poores sufrían mucho. Pasa bao tiritando, materialmente congelados. Los coches y los automóviles se
deslizaban allá abajo en las casi desiertas calles, rodan·
do sobre la a lfombra de nieve que cubría e l adoquinado. Y los descarnados árboles de San Juan susurraban
melancólicamente, alzando sus ramas cenicientas que
recibían la menuda lluvia de copos, albos como el más
puro armiño; algunos de éstos arrebatados por el cier·
zo, peaetraban a la desmantelada bohardilla oscura don·
de la pobre viuda esperaba con febril impaciencia la
llegada de su padre. Pdro sonaron las diez en el reloj
de &lt;El Buen Tono&gt;, y el anciano Pedro no parecía. Un
pesado silencio invadía el cucbitril de estcs de~gracia·
dos.
-iQué frío, mamá! Y mi abuelito q ue no parece!. ..
-iYa vendrá, ya vendrá!
- l Pero hasta q ué horas? ¡Tengo mucha hambre!
Oye cómo me hacen las tripas . ...
Marta desesperaba. Su hija, para entretener el ham·
bre masticaba una vieja liga de hule. En aquel vasto y
húmedo desván, lóbrego, destartalado, fétido, las paredes ruinosas destilaban gotas salitrosas, lloraban, esta es
la palabra. Y por qué no? . ... También los mudos ed;ficios toman parte en los dolores y en la miseria de sus
habitan,es.
Veíanse allí los últimos restos del antiguo menaje:
desvencijados muebles salvados del naufragio, en la te·
rrible lucha por la vida. Un lecho informe, asqueroso,
indescriptible; un su~io jergón amarillento; dos mrntas
llenas de remiendos y costurones, cuyo fleco de harapos
caía en desorden sobre el pi~o accidentado, surcado de
grietas y hoyaocos y cubierto de montículos pequeños
que despedían un olor repulsivo de humedad, de ollín
y de miseria.
Más allá, en un rincón tenebroso, se disting uían dos
s illas viej'ls, rotas, desfondadas, que se sostenían gracias
a la red de nudosos cordeles que ligaban sus rígidos
miembros; uoa mesa de tos'cas patas remachadas con
gruesos clavos de hierro mohoso y sobre la cual desean·
saba una enorme marmita abollada; ahumada; un girón
de mantel mugroso, grasiento y dos o tres fragmentos
de oxidadas cucharas con el mango roto.
En frente y arriba de un gran hacinamiento de repugnantes guiñapos, de t rozos de hierro y restos de ro·
jizas herramieotos, de calzados viejos, torcidos y enlodados, de correas salpicadas de fango y de paja húme·
da y podrida, sobre una gran mancha de la pared eri·
zada de piedras blanquecinas, se hallaba suspendida
una vetusta imagen de nuestra Señora de los Remedios,
encuadrada por un marco negro de madera cubierto
de moscas y telas de araña.
Y ésto era todo. Se respiraba un ambiente i mpuro,
nocivo, helado, como el olor de la tierra removida de
las fosas. Reinaba ahí un silencio de muerte, sólo interrumpido por lo, sollozos d~ aquellos dos infelices y
por la vol tierna y lastimera de la chica que rept:tía
sin cesar:
- iAy, qué dolor de estómago, mamá; desde ayer no
hemos comido ni un pedazo de pan! .. .. Qué, tú no tie·
aes hambre I Asómate a ver s i viene mi abuelito .. . .. .
Yo tengo mucho, mucho frío. ¡ P or qué no tenemos ni
qué comer? Mira: Carlota, h hija del señor que vive
ahí enfrente, en el 10, siempre tiene q ué comer y se po·
ne muy buenos vestidos y hasta trae botas bronceadas.
Es muy rica. Cuando va a la escuela dice 'que su papá
le da todos los días un tostón nomás para que compre
dulces; pero es muy hambrienta; no nos quiere convidar
de lo que compra ... . ¿Por qué nosotros no somos ricos,
mamá? ¿ No dices que Dios es muy bueno, y que les da
lo necesario a sus hijos? .... .. Han de ser mentiras tu·
yas. 1Cómo a nosotros nos tiene 1-.asta sin comer ? ..... .
¡Ah, cómo me arde el estómago!
Marta callaba, y ardientes lágrimas seguían resbalan·
do por sus escuálidas mejillas. Mientras que su hija contemplaba tristemente los cardamomos q ue crecían en
los coloniales pretiles del corralón, el viejo Pedro, en·
vue !to el rostro con una larga y grosera bufanda deste·
ñida. tembloroso y enfermo, tiritando bajo su abrigo ro·
to a través del cual se veía la flaca musculatura azotada
por la escarcha, encorvado, triste, pensativo y desespe·
rado, recorría en vano los desiertos barrios de la fastuo·
sa Metrópoli, en su decrépito coche, buscando una re·
zagada &lt;carga&gt; que no llegaba, unos miserables centavos con q ué llevarles aunque fue ra &lt;pambazos&gt; a su
afligida hija y a s u pequeña Juanilla. ¿Qué dirían ? ¿Qué
harían en aquellos angustiosos momentos?¿ Cómo había
~e. pr~s~ntarse ante ellas sin un mendrngo ? ¿ No eran
1n¡ustlc1as de la suerte ?. . .... ¿Cómo no había de r ene·
gar ?....
Pero el ansiado pasajero, la Providencia de aquella
des&lt;;ilada familia, se ocultaba siempre, y entre tanto, el
a nciano tosiendo débilmente, gastado, sin alimento, in·
tentando apretar con sus manos rugosas y engarabitadas

la.s riendas del escuálido caballo dosalvo, miraba con infinita
amargura las calles desiertas, a lzaba la vihta h:i. cía lo alto y escu·
•chaba los sordos crujidos de su pesado vehículo que, como él, ca·
minaba trabajosamente , apolillado, ruinoso, pase~odo su vejez a
la dudosa luz de las lá mparas que con sus pupilas funerarias,
semejantes a enormes huevos cocidos y luminosos, partcían con·
templar a través de la brum3 a aquel lastimoso grupo de viejos
en su l,.rga y melancólica peregrinación nocturna.
"Rico," el hambriento "Rico," arrastraba con lentitud negra la
'calandria" que rechinaba sin cesar haciendo estremecer al co·
chero en cuyo dolorido pecho resonaban cruelmente aquellos
postreros gemidos. A cada balanceo producido por algún bache
profundo, chillaban lúgubremente las mohosas muelles, y la fa.
ligada bestia se detenfa resoplando, jadeando, negándose a proseguir el doloroso Calvario.
-iAnda, " Rico," mi valiente "Rico!"-e xclamaba el desveÓ.·
turado auriga con su voz cascada y macilentá, interrumpida por
violentos accesos de tos áspera y seca.
Y el noble animal, sacudiendo las velludas orejas con filosófica
resignación, ver ificando un supremo, un desesperado esfuerzo
-seguía a vanzando lentamente entre las sombras ..... .
-Mira-dijo un currutaco a su ebrio compañe,o:-a esa chu-parrosa, ya se le cansó el "penco.'

!3anque:e ofrecido por la b;,nca de '1éxico al señor secretario de
H~c1e':1da, Lic. Toribio E~quivel O';&gt;regón, el sá babo pasado, por el
éxtto hsoogero del empréshto de dos::1entos millones de pesos - Aspecto
del restanrant de Chapultepec durante el banquete.-La mesa de ho•
nor.-Otra mesa,-Eu el medallón, el señor Ministro.
- iUf! iQué "canciones" e~tán los tres!
-Oye, Padre ~terno, _l~ndas en busca de tu compadre Mam 5 a)em ?
"R~olt.~ron u~abnsotada 1d1ota. El no los escuchaba. Su coche c ru¡·ía má•
1co agoniza a.
v Y más.
Repentina!11ente, al dar vuelta por la callejuela de la Teja, tropezó en un hoyan~o Y cay~ brusc~mente. lJ_~a de las ruedas del tosco y pesado vehículo Je
pas por ~ncima haciendo cru¡1r sus huesos, y el anciano Pedro, lanzado 'des·
de ~u ~stent?, fué a estrellarse el cráneo centra el poste de la esquina rebotan ° espue~ rnbre la rala capa de nieve que se enrojeció con la sao re' de Ja
espan\o~a henda. Cochero Y caballo lanzaron un débil grito sofocado fe agitaron
convu st vamente al¡¡unos se~undos, y después quedaron inmóviles, y~rtos, sal i•
~a~os por la; plu~1tas d~ meve que seguían cayendo, cayendo siempre . ... El ia4, 0 parecta reir plácidamente, como dicién dole a su amo:-Estamos me ·or
1
as1......
.
T ranscurrieron algunas horas.
Allá, en la bohardilla, Juaoilla lloraba sin descanso
. - iNo llores, pobre hija mía!-repetía la viuda. Espe;a . ..... tu abuelo va a venir, y t~aerá pan ...... mucho pan ! ..... .
Al mismo tiempo se escucharon sordos rumores en la estr echa escalera, pasos
que res~naron después en el sombrío corredor. Una voz di¡·o:
-Aqui es.
. Abriórn la puerta que giró chirriando rnbre sus enrrobecidos gcznc s y apareciere-u en el umbral dos hombres, llevando a cuestas un cuerpo envuelto or
ccmpleto en una manta. Otro vecino, vestido con traje azul ce obrero, alumla-

�ba con una linterna sorda la fúnebre comitiva; y dejando el cadáver sobre el miserable lecho, se alejaron
silenciosamente como sombras. Al llegar a la puerta,
un" de ellos se volvió hacia la viuda que contemplaba
!.,, esceoa con ojos espantados y le dijo:
-Ya lo ve "asté" doña Marta,' jué" allá en la esquina de la Teja .... Allí mero nos Jo encontramos tirado,
éste y yo ... El "penco" también está muerto y la "calandria" quedó hecha astillas .... Puede que ya la haya
"vicentiao'' el "tequis" .... Nosotros, como buenos vecinos, cargamos con el "dijuntito" y "ái" lo tiene "as·
té" .... No se había de quedar tirado como un perro ....
"Ora," si quiere .... este .... iremos a dar parte a la Comisaría ..... .
Esperó, y viendo que no le contestaba, se fué, eotor·
oaodo la puerta mientras el otro murmuraba:

-"iProbe" tío Pedro!
-iBah, bah!-exclamó el remendón de la li°'teroa.
Déjenlo. "Siquera" el "dijunto'' nos heredó sus chan·
clas, sus trapos y su gorra ...... ¿Qué ~ás "quereo" eo
pago del viaje ? Al cabo el viejo oogruñtrá ..... .
Un coro de conteoidas risotadas celebró el macabro
chiste y el repugnante hurto, y los tres caritativos l~drones se alejaron, reinando otra vez un pesado St·
leocio.
La chiquilla no comprendió y batiendo palmas ale·
gremente, gritó:
-iCuánto pan, mamasita, cuáoto pan ! ''¿Verdá" qoe
todo ese pan lo manda mi abuelito? ¡Qu:! bueno es mi
abuelito! ¡A mí ya me andaba de hambre!
,
Y corrió con precipitacióo hacia el lecho; apa.~to 1:1
manta con cuidado, para que no se cayeran los boh·

llos" y se fueran a enlodar; pero retrocediendo horro·
rizada ante el desfigurado y sangriento cadáver, chilló
eco acento que desgarraba el alma: .
.
-i Mi abuelito! ¡Es mi pobre abuelito! .... 1Y encuerado! .... ¡Muerto!
La infeliz madre lanzó un rugido penetrante, horri•
ble, extra-humano; alargó los brazos y rodao~o por el
pavimeoto quedó sin sentido, mientras que Juan1lla, tam•
baleándose, llorosa, espantada, hambrienta, de~esperada,
caía sobre su cuerpo fiío, be~áodolo, estrechaodolo en·
tre sus bracitos delgados y .. uesosos . ...
El alba empezó a clarear. La portera barría el patio de
la vecindad coa su escoba de ramas. Una saltapared
gorieaba. La vida se¡?"uía su curso.
¿Qué le importa todo esto al mundo?
S EVERO AMADOR.

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)

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Desde Cullera a Saguoto, en t1da la valenciana vega
no había pueblo ni poblado donde no fuese cooocido
Apenas su dulzaina sonaba en la plaza, los muchachos
corrían desalados, las comadres llamábanse unas a otras
con ademán gozoso y los hombres abandonaban la taberna.
-&lt;iDimóoi!&gt; .... i&lt;Ya está ahí Dimóoi!&gt;
Y é l, con los carrillos hinchados, la mirada vaga per·
dida en Jo alto y soplñodo sin cesar ea la picuda dulzaina, acogia la rústica ovación co.1 la indiferencia de
un ídolo.
Era popular y compartía la general admiración coo
aquella dulzaioa vieja, resquebrajada, la eterna campa·
ñ·era de sus correrías, la que, cuaodo no rodaba eo los
pajares o bajo las mesas de las tabernas, aparecía siempre cruzada bajo el sob...co, como si fuera uo ouevo
miembro c reado por la naturaleza en uo acceso de filarmonía.
Las mujeres que se burlaban de aquel insigne perdido, habíao hech::i uo descubrimiento. &lt;Dimóoi&gt; era
guapo. Alto, fornido, coo la cabeza esférica, la frente
elev'lda, el cabello al rape y la nariz de curva ~udaz,
tenh en su aspecto reposado y majestuoso, algo que re·
cardaba al patricio romano, pero oo de aquellos que en
el período de austeridad vivían a la_ espartaoa y se ro·
bustecían en el campo de Marte, SJOo de los otros, de
aquellos de la decadeocia, que en las orgías imperiales
afeaban la hermosura de raza colorando su nariz con
el bermellón del vioo y deformaodo su perfil con la
colgante sotabarba de la glotonería.
&lt;Dimóoi&gt; era uo borracho. Los prodigios de su dulzaina, que por lo maravillosos le habían valido el apodo, no llamaban taoto la atención como las asombrosas
borracheras que pillaba ea las g raodes fiestas.
Su fama de músico le hacía ser llamado por los clavarios de todos los pueblos, y veíasele llegar carretera
abajo, siempre erg uido y ~ileocio, con la dulzaina en el
sobaco, llevando al lado, como gozquecillo obediente, al
tamborilero. algún pillete recogido eo los caminos, con
el cogote pelado por los tremendos pellizcos que al des·
cuido le largaba el m'lestro c uando no redoblaba sobre
el parche con brío, y que, si caosado rle aquella vida
nómada abandonaba al amo, era después de haberse he•
cho tan borracho c.:&gt;mo él
No había en toda la provincia dulzainero como &lt;Dimóni&gt;; pero buenas angustias les costaba a los clavarios
el gusto de que tocase en sus fiestas Teoíanque vi~ilarlo
desde que entraba en el pueblo, amenazarle con un garrota para que no entrase ea la taber u hasta terminada
la procesión, o, muchas veces, por un exceso de coodesceodeocia, acompañarle deotro de aquélla para deteoer
su brazo cada vez que lo teodía hacia el porróo. Auo
así resultabao ioútiles tantas precauciooes, pues más de
una vez, marchaodo g rave y erguido. aunque coo paso
tardo ante el estaodarte de la cofradía, escaodalizaba a
los fieles rompieodo a tocar la «Marcha Real,&gt; freo te al
ramo de olivo de la taberna, y eotonaodo después el
melaocólico &lt;De profuodis&gt;, cuaodo la peaoa del saoto
patrono volvíaa e~trar en la igles_ia. .
.
y estas distracc1ooes de bohemio JOCorreg,ble, estas
impiedades de borracho, alegraban a la gente ~a chiquillería pululaba en torno de él, dando cabriolas al
-compás de la dulzaina y aclamando a "Dimóoi;" y los
~olteros del pueblo se reían de la gravedad con que
,muchaba delante de la cruz parroquial, y le enseñaban
-.de lejos un vaso de vino, iovita~ió_~ a la que contestaba
-con uo guiño malicioso, como s, d1¡era:-Guardadlo para después.
. Ese después en la felicidad de "Dimóoi;" pues r~presentaba el momento en qu_e: term1n.,da la fiesta Y. hbre de vigilancia de los clavanos, entraba en posesión
de su libertad en plena taberna.
.
Allí estaba en su centro, junto a los toneles ptntados
de rojo obscuro, entre las mesillas de zioc jaspeadas

por !as huellas redondas de los vasos, ~spira~do el tufi1lo del ajoaceite, del bacalao y las sardrnas frita~ que se
exhibían en el mostrador tras mugriento alambrado, y
bajo los suculentos pabellones que formaban, colgando
de las viguetas, las ristrds de morcillas rezumando acei·
te, los manojos de chorizos moteados por las moscas, ldS
obscureis longanizas y los ventrudos jamones espolvoreados con rojo pimentón.
La tabernera s~otíase halagada por la presencia de
uo buesped que llevaba tras sí ia concurrencia, e iban
entrando los admiradores a bandadas; no habían bastantes manos para llenar porrones, esparcíase por el ambiente uo denso olor de lana burda y sudor de pies, y a
la luz del humoso quinqué veíase a la respectiva asam·
blea, sentados unos en los cuadrados taburetes de alga·
rrabo coo asiento de esparto y otros en cuclillas en el
suelo, sosteniéndose coa fuertes manos las abultadas
mandíbulas, como •i estas fueran a desprenderse de tanto reir.
Todas las miradas estaban fijas en &lt;Dimóoi&gt; y su dulzaina.
-&lt;iLa agüela! ¡Fes J'agüela!&gt;
Y &lt;Dimóni&gt; sin pestañear, como si no hubiera oído la
petición geoeral, comenzaba a imitar con su dulzaina el
gaogoso diálogo de dos viejas, con tan grotescas in6exiooes, con pausas tao oportunas, con esca pes de voz tao
chil!ooes, que una carcajada brutal e interminable con•
movía la taberna, despertando a las caballerías del inmediato corral, que unían a la baraúnda sus agudos relinchos,
Después le pedían que imitase a la &lt;Borracha», una
mala piel que iba de pueblo ea pueblo vendiendo pañuelos y gastándose las ganancias en aguardiente. ·y Jo
mejor del caso ts que casi siempre estaba presente la
aludida y era la primera en reirse de la gracia con que
el dulzainero imitaba sus chillidos al pregonar la veo·
ta y las r iñas con las compradoras.
Pero cuando se agotaba el repertorio burlesco, cDimóoi». soñoliento po r la digestión del alcohol, lanzába·
se ea su mundo imaginario, y ante su público silencioso y embobado, imitaba la charla de los gorriones, PI
murmullo de los campos de trigo en los días de viento,
el lejano rnoar Ele las campaoas, todo lo que le sorpreo•
día cuando por las tar:le~ despertaba en medio del campo sin comprender cómo le había llevado allí la borrachera pillada ea la noche anterior.
Aquellas geotes rudas oo se sentían ya capaces de
burlarse de "Dimóoi," iie sus soberbias chispas, ni de los
rr.pelooes que hacía sufrir al tamborilero. El arte, algo
grosero, pero ingenuo y genial de aquel bohemio rústi·
co, causaba hooda huella en sus almas vír¡?"enes y miraban con asombro al borracho que, al compás de los arabescos impalpables que trazaba con su dulzaina, parecía crecerse, siempre con la mirada abstraída, grave,
sin abandonar su instrumento más que para coger el
porrón y acariciar ~u seca leogua con el &lt;glu glu&gt; del
hilillo del vino.
Y así es,taba siempre. Costaba grao trabajo sacarle
una palabra del cuerpo. De él sabfase únicamente por
el rumor de su popularidad que era de Beioicófar, que
allá vivía en una casa vieja que conservaba aún porque
nadie Je daba dos cuartos por ella, y que se había bebido, en unos cuaotos años, dos machos, un carro y media
docena de campos que heredó de su madre.
¿Trabajar? No y mil veces no. El había nac ido para
borracho. Mientras tuviese la dulzaina ea las manos no
le faltaría pan, y dormía como uo príncip.e cuando terminaba una fit:sta. y después de soplar y beber toda la
noche, caía como un fardo en uo rincón de la taberna
o en el pajar del campo, y el pillete tamborilero, tao
ebrio como él, se acostaba a sus pies cual un perrillo
obediente.

II
Nadie supo como fué el encuentro; pero era forzoso

que ocurriera, y ocurrio. &lt;Dimóoi y la Borracha&gt; se
juntaron y se confundieron.
.
Siguiendo su curso por el cielo de la borrachera, rozáronse, para marchar siempre unidos, el a~tro rojizo
de color de vino y aquella estrella errante, lívida como
la luz del alcohoi.
La fr«ternidad de borrachos acabó en amor, y fuéronse a sus dominios de Benicófar a ocultar su felicidad en aquella casucha vieja donde por las noches,
tendidos en el suelo del mismo cuarto donde había .nacido &lt;Dimóoi&gt;, veía o las estrellas que parpadeaban maliciosamente a través de los grandes boquetes del tejado, adornados con largas cabelleras de inquietas plantas.
Aquella casa era una muela vieja y cariada que se
caía en pedazos. Las noches de tempestad tenían que
huír como si estuvieran a campo raso, perseguidos por
la lluvia, de babi.ación en habitación, hasta que pcr fin
encontraban ea el abandonado establo uo rinconcito
donde entre pc.lvo y telarañas florecía su extravagante
primavera de amor.
¡Casarse!. ... ¿para qué ? Valiente cosa les importaba
lo que dijera la gente. Para ellos no se habían fabricado las leyes oi los convencionalismos sociales. Les bastaba el amarse mucho, tener un mendrugo de pan a
medio día y sobre todo algún crédito en J:, taberna.
&lt;Dimóoi&gt; mostrábase absorto, como si aote su vista
se hubiese abierto ignorada puerta mostrándole una felicidad tao inmensa como desconocida. Desde la niñez,
el vino y la dulzaina habían absorbido todas sus pasiones; y ahora, a los veintiocho años, perdía su pudor de
borracho insensible ; y como uno de aquellos cirios de
fina cera que llameaban ea las procesiones, derretí ase
en brazos de la &lt;Borracha&gt;, sabandija escuálida, foa,
miserable, ennegrecida por el fuego alcohólico que ardía en su interior, apasionada hasta vibrar como una
cuerda tirante y que a é l le parecía el prototipo de la
belleza.
Su felicidad era tao grande, que se desbordaba fuera
de la casucha. Acariciábanse en medio de las calles con
el impudor inocente de una pareja canina, y muchas
veces, camino de los pueblos donde se celebraba fiesta,
huían a campo traviesa, sorprendidos en Jo mejor de su
pasión por los gritos de los carreteros que celebraban
con risotadas el de~cubrimieoto. E l vino y el .. mor eogordabao a &lt;Dimóui;&gt; echaba panza, iba de ropa más
bien cui9-ado que ouoca y sentíase tranquilo y satisfecho al lado de c)a Borracha&gt;, aquella mujer cada vez
más seca y negruzca que pensando únicamente ea cu idarle, no se ocupaba en remendar las sucias faldillas
que escurrían de sus hundidas caderas.
No le abandonaba. Un buen mozo como é l estaba expuesto a peligros; y no satisfecha coa acompañarle en
sus viajes de artista, marchaba a su lado al frente de la
procesión, sin miedo a los cohetes y mirando con cierta
hostilidad a todas las mujeres.
Cuando &lt;la Borracha» quedó embarazada, la gente se
moría de risa, comprometiéndose con ello la solemnidad
de las procesiones.
En medio él, erguido, con expresión triunfante, con
la dulzaina hacia arriba como si fuese una descomunal
nariz que olía al cielo; a un lado el pillete, haciendo
sonar el tamboril, y al opuesto &lt;la Borracha&gt;, exhibien·
do con satisfacción, como uo segundo tambor, aquel
vientre que se hinchaba cual globo próximo a estallar,
que la hacía ir con paso tardo y vacilante y que ea su
insolente redondez subía escandalosamente el delante·
ro de la falda, dejando al descubierto los hinchados
pies bailoteando en viejos zapatos, y aquellas piernas
negras, secas y sucias como los palillos que movía el
tamborilero,
Aquello era un escándalo, una profanación, y los cu·
ras de los pueblos sermoneaban al dulzainero.
-Pero, ¡grao demonio! Cásate al menos, ya que esa
perdida se em¡:;eña en no dejarte ni aun en la rroce·
sióo. Yo me encargaré de arreglaros los papeles.

P ero aunque él decía a todos que sí, maldito lo que
le seducía la proposición. ¡ Casarse ellos! Bueno va ... .
cómo se burlaría la gente. Mejor estabao así las cosas.
Y en vista de su tozuda resistencia, si no Je quitaron
las fiestas, por ser el más barato y mejor de_ los dulzai·
o eros, despojáronle de todos las honores anexos a. su
cargo, y ya oo comió más en la mesa de los clavanos,
oí se le dió el pan bendito, ni se permitió que entrasen
ea h iglesia el día de la 6esta semejante.par de here·
jazos.

III
E lla no fué m:idre. Cuando llegó el momento, arraccaron en pedazos, de sus entraña.~ ardientes, aquel iL·
feliz engendro de la embriaguez.
Y tras el feto moostruoso y sin vida, murió la madre
ante la mirada asombrada de &lt;Dimóoi&gt;, que, al ver ex·
tinguirse aquella vida sin agonía ui coov~lsiooes, n~
~abía si su compañera se había ido para siempre o s1
acdbaba de dormirse como cuando rodaba a sus pies la
botella vacía.
El suceso tuvo resonancia, y las comadres de Benicófar se agrupaban a la puerta de la casucha para ver
de lejos a &lt;la Borracha&gt; tendida en el ataúd de los pobres y a &lt;Dimóoi&gt; ea cuclillas junto a la muerta, volu·
minoso, lloriqueando y con la cervíz inclinada como un
buey melancólico.
)ladie del paeblo se digoó entrar en la casa. El duelo se componía de media docena de amigos de &lt;Di~óoi&gt;, harapo;cs y tao borrachos como éste, que ¡,o~d10seabao por los caminos, y del sepulturero de Ben1cofar.
Pasaron la noche velando a la difunta, yendo por
turno cada dos horas a aporrear la puerta de la taberna
pidiendo que les llenasen una eoorme bota, y cuando el
sol entró por las brechas ?el teja~o, desp~rtaron todos,
tendidos ea toroo de la difunta, 01 más 01 menos que
los domingos por la noche cuando en fraternal confianza caían ea algún pajar a la salida de la taberoa.
¡Cómo llorabau todos! .... Y ahora la J?Obrecita ~staba
.allí, en el cajón de los pobres, tra~qmla como s1 durmiera, y sin poder levantarsE. a pedir su parte. ¡Oh, lo
-que es la vida! .... ¡y en esto hemos de parar todos!
y los borrachos lloraron tanto, que al conducir el
cadáver al cementerio todavía les duraba la emoción Y
la embriaguez.
.
.
.
Todo el vecindario presenció de le¡os el eotterro
Las buenas almas reían como locas ante espectáculo
tan grotesco.
.
.
,
Los amigotes de &lt;D1món1&gt; marchaban con el ataud
al hombro, dando traspiés que hacían mecerse rudamente la fúnebre caja como un buque viejo y desarbolado. Y detrils de aquel los mendigos iba &lt;Dimóoi&gt; con
su inseparable instrumento_ bajo el sobaco, siempre co~
aquel aspecto de buey moribundo_ que acababa de rec1·
bir uo tremendo golpe en la cerviz.
Lo~ chiquillos gritaban y daban cabriolas ante _el
ataúd, como si aquello fuese una fiesta, y la gente reta,
asegurando que lo del parto era uoa farsa y qu~ &lt;la
Borracha&gt; había muerto de un hartazgo de aguardiente.
Los lagrimones de &lt;Dimóoi&gt; también hacían reír.
¡Valieote pillo! Aún Je du_raba el &lt;c~ñamón&gt; de la noche anterior y lloraba lágrimas de vino al pensar que
y'l no tendría una compañera en sus borracheras nocturnas. .
Todos Je vieron volver del cementerio, donde ,por
compa~ióo habían permití?º el entierro de aque!la gr_ao
perdida, y le vieron tamb~o cómo con sus amigos, 10cluso el enterrador, se mella en la taberna para agarrar
el porrón con las manos sucias de la tierra de las tumbas.
·
.
.
d'ó
Desde aquel día, el cambio fué radical. iA 1 s excur·
siooes gloriosas, triunfos alcanzados ea las taberna~. se·
reoatas en las plazas y toques estruendosos ea las procesiones! "Dimóoi" no quería salir de Beoicó~ar, ª! lo·
car en las fiestas. ¿Trabajar? .... eso para los 1mbéc1Jes.
Que no contasen con él los clavarios; y para afirmarse
más ea esta resolución, despidió a l último tamborilero,
cuy« presencia Je irritaba.
.
Tal vez ea sus ensueños de borracho melaocóhco había pensado, mirando el hinchado vieo_tre de la "Borracha &gt; en la posibilidad de que coa el !tempo un muchacho' panzudo con cara de pillo, un "Dimoniet," acompa·
ñase golpeaodo el parche las escalas vibrantes de su
dulzaina A.hora sí que estaba solo. Había conocido la
dicha para que después su situación fuese más triste.
Había sabido lo que era amor para conocer el desconsuelo: dos cosas cuya existen.:ia ignoraba antes de tropezar con la "Borracha."
Eotregóse a l aguardiente con el mismo _fervor que s i
rindiera un tributo fúnebre a la muerta; iba r?to, mugriento y no podía revolverse en su casucha SJO notar
Ja falta de aquelldS manos de bruja, secas y afiladas como garras, que tenían para él cuidados maternales. .
Como un buho, permanecía en el fondo de su guarida
mientras brillaba e l sol, y a la caída de la tarde salía
,del pueblo cautelosamente, como ladrón que va al acecho, y por una brecha del muro se colaba en el cerneo·
terio, un corral de suelo ondulado que la naturalez_a
igualaba con matorrales en los que pululaban las man·
posas.
y por la noche, cuando los joroalercs retrasados vol;,íao al pueblo con la _azada al hombro, ~íao ?ºª musiquilla dulce e interminable que parec1a sahr de las
tumbas.
-iDimóoil. . . . ¿Eres tú ?
.
La musiquilla callaba ante los gntos de aq uell~ gente
,supersticiosa que preguntaba por ahuyentar su miedo.
y luego, cuando los pasos se alejaban, cuando se res•

tablecía ea la iomeosa ,·ega el susurrante silencio de la
noche, volvía a sonar la musiquilla, triste como un la·
mento, como el lloriqueo lejano de una criatura llaman·
do a la madre que jamás había de volver.
VICENTE-BLASCO IBAíiÍEZ.

Una Heroína Búlgara
. ·.. , Por mucho que la dominación turca hubiera ~asado dolorosamente sobre los búlgaros, nunca los. CIU·
dadanos de Svioleogrand sufrieron tanto como desd~
que empezó a gobernar 4:caimacan&gt; Galaledío-Effeo?1.
Este no era un hombre, sino una fiera: y para él los bulgaros no eran hombr~s.
Era el espanto del pueblo. Los pobres búlgaros, griegos y hebreos tenían mucho cuidado en defenderse de
sus acciones y de su contacto.
.
Pero sus deseos habían de ser ley, y aquel que hubiese pensado en oponerse, podía contar con el inmediato
castigo del &lt;caimacau&gt; o gobernador.
¿Cómo salvarse de un s~mejaote hombre-6era ?
La población obligada a callar, envilecida, débil, había llegado al grado más bajo y vergonzoso.
.
. .. . Un día el párroco de Svilengrad, Pepe ~1colás,
cansado de tantos ultrajes, habló al pueblo de defensa,
de honor y del amor de patria, y su voz era cálida y
profunda, sus p,labras altas t puras como llamas. .
_
El &lt;caimacao&gt; lo puso e hizo llamar a Pepe ~1colas
para decirle rabioso y serio: &lt;Que esto no se rep1t:1. ~e
lo contrario tu cabeza pagará por todo&gt;. Pepe N1colas
oada contestó, pero su mirada llena de desprecio y de
dignidad impresionó a Gelaledin-Effeodi.
.... Pasaron así algunos días. Pepe Nicolás acababa
de celebrar su misa, cuando en la penumbra de la ca•
pilla desierta, vió a una joven coa la mirada fija y los
labios tembloros0s.
-/Qué tienes hija mía?-le p reguntó el anciaoo.

-Tengo que pedirle un consejo.
-Te escucho: habla.
El alma simple de la joven se estremeció.
-Habla, /cómo te llamas, quién eres ?
.
-Me llamo Faoca Simidova, soy huérfaoa, he venido hace poco de Andrioópolis ......Ayer me encootr~
por la calle al &lt;caimacáo&gt; y me d1¡0:-&lt;Esta tarde tu
vendrás a mi Kooack&gt;.
-Le contesté que no podía ser y entonces_me declaró
que me haría busc• r a la fuerza. Es horrible; Y&lt;? no
conozco a nadie, estoy sóla en el muodo; acoosé¡eme
usted! ·
Y fijó su mirada llena de lágrimas eo el rostro pensativo del anciano.
Pepe N icolás bajó su cabeza encaoecida; y después
de una reflexión:-Veo-le dijo-dentro de una hora y'
yo te daré la contesta&gt;.
.... Fanca esperaba eo la oscuridad, cuando de una
puertecita del patio salió una sombra envuelta en uoa
manta negra.
.
..
.
-Pues biéo, este es mi conse¡o-le d1¡0 el aoc1aoo a
Fdoca: dándole un cuchillo fino como una oavaja.
Una l'lcha tremenda combatíase eo e l corazón de
Faoca; Pepe Nicolás se dió cuenta, pero no dijo n:ida.
Fanca quedóse sóla por un momento e°: el pallo o~;
curo, después como si tomara una resoluc1óo se ale¡o
resuelta a cumplir su debP.r.
,
. ... El &lt;cairnacán&gt;se hallaba acostado en un sofa; de
prooto levantó la cabeza porque vió algo q ue brillaba
en el aire y sin el tiempo de darse cuenta ca_yó s~J:&gt;re
los cojioes con la garganta cortada. Un débil que¡1do
cerró la íntima e ioapercibida tragedia.
En la mism1 noche Pepe Nicolás y Faoca desapare·
cieroo de Svileograod. Dos semanas después se presen•
taroo a una compañía de insurrecto~ y más tarde ~n~
el ejército vencedor entraron en Svileograd que fue hbertada del dominio turco.

GALERIA A.RT-ISTrcA.-Autoretrato por Jan Steeo.

�REGATAS

en honor

DEL EMPERADOR

Guillermo
(DE RIMAS DEL ALMA)
Para &lt;El Mundo Ilustrado.&gt;
Alma mía, defiende tu quimera,
la realidad es siempre dolorosa,
que perdure constaute la primera
ilusión de amor color de rosa.

ARPEGIOS

Especial para &lt;El Mundo Ilustrado.&gt;
- [Háblame!
-Nunca, sufre, olvida . ...
-Háblame sólo una palabra
- iNo!
-Y después .. . . que se cierren mis oídos
y enmudezca tu labio a mi pasión.
-iMírame!
-Nunca, sufre, olvida . ...
-Mírame amado
-Nunca, nunca más.
-Por la postrera vez hondo, muy hondo.
-No te puedo mirar.
-Por la postrera vez amado y luego
que se cierren r_nis ojos .... Sin tus ojos
;Quiero la obscuridad!
-iBésame!
-Nunca, sufre, olvida ....
-Por la postrera vez .... dulce, muy dulce.
-No te puedo besar
-Un beso . .. . sólo un beso ...... una caricia;
una caricia, un beso y nada más,
y después .... ¿para qué quiero la vida?
¡Mátame por piedad?

Conserva en el castillo de tus sueños
el recuerdo feliz de aquellos días,
y olvida en la ilusión de tus empeños
el dolor de tus lentas agonías.
Es muy dulce vivir enamorado
de una novia lejana que no viene,
porque así el corazón va ilusionado,
y sus negros dol&lt;&gt;res entretiene.
Una novia lejana deliciosa,
novia que se forjó la fantasía,
una novia muy buena, cariñosa,
llenó. de amor, de luz y de poesía.
Amala con la fe pura y sencilla
de tu primer amor de los quince años,
cuando libre de penas. sin mancilla,
no sabías de los negros desengaños.
No busques en amores del momento
el consuelo que borre tu tristeza,
ni quieras olvidar tu sufrimiento
man&lt;.:hando del recuerdo la pureza.

Alma mía, defiende tu quimera,
la realidad es siempre dolorosa,
que perdure constante la primera
ilusión de un amor color de rosa.

Para "El Mundo Ilastr,do."

PABLO M. SOSA.

MIS VERSOS
Al Sr. Lic. D. Ernesto Chavero,
respetuosamente.
Aquí están, como pétalos dispersos
de perfumadas flores, esparcidos
de este álbum en las páginas, mis versos
conjnnto de sonrisas y gemidos.

Cuand0 muere la tarde pensativa
llevándose lamentos y amarguras.
muere en el alma una ilusión esquiva
y surgen las 5iniestras amarguras.
Enorme cataclismo
vuelca en el alma sus estragos fieros,
y en el cielo, fantásticos querubes
encienden en el seno de las nubes
el tibio resplandor de los luceros.
Ya nada puede
mitigar el dolor de mi amargura;
al rudo cataclismo todo cede:
el goce, y el ensueño, y la ventura,
En esta soledad aterradora,
muy lejos del amor y la fortuna,
brilla en el alma un resplandor de auror., ,
brilla en mi frente, &lt;palidez de luna&gt;....

Nacido al parpadear de esa mirada
que al fondo del espíritu penetra,
es mi canto fulgente llamarada
con centellas de amor en cada letra.
¿ Qué llevas en los ojos? 1Quién te ha dado
ese modo de ver, hondo, profundo,
que en sus radiantes luces condensado
tanto guarda, ignorado para el mundo?

~

Yo he sido la Bohemia que supo de la vida
la efímera alegría y el hondo suspirar ....
Yo fuí la Soñadora que vió desvanecida
su pálida quimera, y triste y dolorida
cerró los grandes ojos, cansada de soñar ....
En mi p~sada vida de am·r y de pecado
yo fuí la ap1sionada que se llamó Mimí,
romántica y ard;ente, tal vez habré llorado
soñando en las caricias de un príncipe encantado
que nunca conocí .. ..
CRYSANTHEME.

Me encontraba tan tri~te. me encontraba tan solo,
sin tu amor todo risas, sin tu amor todo besos,
que mis sueños de antaño
que cantaron un tiempo como flauta de Eolo,
eran ya sólo penas: sueños ho•cos y aviesos
que lloraban, lloraban, como si un desengaño
los hubiera zaherido;
como si mis amores florecientes y bellos
en lugar de los claros y amorosos destellos
de tus ojos, tan sólo poseyeran tu olvido ....
Pero tú ai:areciste y tornó la altgría
y en la noche de mi alma luego se hizo de :lía.
Y cantaron mis versos como el ave canora
que madruga y que dice su canción a la Aurora
en un himno feliz.

Y es en vano mi afán.

Aquí la lira del amor palpita
elegías cantando o madrigales,
de mi ardiente pasión la ansia infinita,
expresando en renglones desiguales.

¡

Los labio~ de Rod,lfo su aroma me habrán dado
y habré gustado en ellos las mieles del Amor.....
y en una oscura noche de invierno desolado
igual que una avecilla friolenta, habré ocultado
mi faz sobre su pecho, con vivido rubor ....

CLOTILDE VILLEGAS LEAL.

Guarda la dulce flor de la añoranza
en un rincón azul de tu memoria,
mientras viva esa flor habrá esperanza
de amores, en tu vida transitoria.

j

En otra edad remota sin d uda mi alma ha sido
el alma bulliciosa y alegre de Mimí
romántica y ardiente, tal vez habré vivido
soñando ea la llegada de un príncipe aguerrido
que nunca conocí.

¡Quién sabe!. ... El corazón ea ellos vive;
es como el Fénix esa entraña loca;
agonizante ya, se alza Y revive
al fuego que le mata O le sofoca.

Busco una sombra que me dé consuelo,
busco un abrigo que me dé ternezas,
clavo mi vista en el azul del cielo,
y navego, con hondo de~con_suelo,
en el piélago azul de mis tristezas ....
Una voz en la calma se avecina,
y en medio de la sombra,
conozco aquella voz, dulce y divina,
que me llama y me nombra ....

y ioh supremo placer que en mis querellas
me abismas con tu voz arrulladora,
viertes en mi alma resplandor de estrellas
y en mis tri~tezas placidez de aurora!....

y de tus cjos al fulgor incierto,
escala de la dicha la a Ita cumbre
y se irgue como el león ea el desierto
del sol bañado por la roja lumbre. . . . . .

Y mientras dur:l la caricia extraña
de la brisa que llora su elegía
escucho aquella voz que no me engaña
y grito en mi dolor ¡oh madre mía!

Mayo 8 de 1913.
VICTOR DIAZ DE LEON.

.

CÉ SAR CAMACHO.

Y estas rimas, bien mío, que te digan mi gozo,
porque ya soy dichoso,
porque ya estás aquí.
CARLOS PADILLA.
México, r91 3.

Noble señora que yo adoro: unidos
en el viejo balcón que ve al poniente,
hablamos tristemente, largamente,
de dichas muertas y de tiempos idos.
De los rústicos tiestos florecidos
desprendo rosas para ornar tu frente;
y hay ea los fresnos del jardín de enfrente
un escándalo de aves en los nidos.
El .:repúsculo cae soñoliento,
y si coa tus desdenes amortig uas
la llama de mi amor, yo me contento
coa el hondo mirar de tus arcanos
?jos, mientras admiro las antiguas
Joyas de las abuelas en tus manos . ...

RAMON LOPEZ VELARDE

U na regita.-La pr imera caooa.-Señoritás·vencedoras.-Otra regata.
-La meta. - Instantáneas toma das
durante la fiesta depor tiva con q ue
celebró el domingo pasado, el Club
Alemán de Rega tas, el a niversar io
de la exaltación al trono del Emperador Guillermo.

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~(_.sw¼~,\~..sw-t,,,,~~~~A~~.Ío\~..sw-t,,,,_)4

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�íi~fULTITK

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pa que parecía transportada expresa-

Originada por el más bello de los

mente del la 5o de Xochimilco.

pretextos, la Caridad, y a iniciativa del
Gobernador del Distrito, se efectuó el

Aquella feria deslumbradora de be-

domingo pasado, ea los alrededor"s
del Automóvil Club, una deliciosa ker-

lleza se vió todo el día concurrida por

messe ea la cual tomaron parte los ele-

que a manos llenas contribuyó al fin

mentos más valioSOII y distinguidos de

caritativo de la fiesta que fué el arbitrar
recursos para la fundación de uc asilo

la crema de la sociedad capitalina, la

la alta sociedad mexicana.
El elegante edificio del club se veía

para ancianos y otro para huérfanos,
ideas que se deben a la iniciativa del señor Gobernador.

rodeado df, un paisaje cosmopolita en
el que se reunían: uc precioso molino

t

Campesinas holande :as, señoritas expendedoras de cocfetti en ,.J Molino Holacdés.-Grupo de chicas poblanas
• •
.
"Pompad our " en e J puesto d e fl ores.-Dos bellas turcas que atecdieroc a la clientela ecel"Caféor·
ea e1 ongmal puesto
JI "chmampa"
· - Damas
ien ta.,
,J

•

holandés, el r etrete turco ea el que se

Duradero recuerdo dejará esta pre-

ofrecía delicioso café, el kiosko francés

ciosa fiesta, pues mue-he ha de tardar

al estilo de los Luises, un puesto arrac·

para que se efectué otra que pueda
opacarla.

cado de la feria de Sevilla y la cbinam·

Odaliscas, manolas, japonesas, chicas... poblanas, toda la belleza femenina del
mundo, representada por las bellas damas mexicanas que
atendieron los puestos de la kermt-sse.

�Ioterior de la Cámara de Diputados tomado desde la entrada dAl salón de sesiooes.

Fachada de la Cámara de Diputados del· Congreso Federal.

Edificios de la Ciudad de México
La Cámara de Diputados
En los primeros días del mes de Febre ro del año de 1909, se incendió el antiguo teatro Iturbide, local que ocupaba la Cámara de Diputados, desde que el
fuego destruyó su local propio en el interior de l Palacio Nacional.
Como las obras del Palacio del Poder Legislativo, del que oos ocupamos en
otro sitio, se hallaban aun poco adelantadas y u querían mucho tiempo para
s u terminación, se pensó en construir un edificio pr ovisional, en el mi~mo sitio
ocupado por el que acababa de ser destruído por el incendio.
Se acomodó el salón de actos de la Escuela Nacional de Iogenieros, para
que en él se efectuar an las sesiones de la Cámara de Diputadns, mientras duraran las obras de construcción, y se encomendó e l trabajo al arquitecto mexi•
ca no don Mauricio Demaria y Campos, quien proyectó y dirigió la construcción
del edificio hasta su terminación.
Las obras de construcción, decoración y acomodación del nuevo Edificio,
duraron alrededor de dos años y quedaron terminadas en los primeros meses
del año de 19 n ; se había pensado que la inauguración de la nueva Cámara se
efectuara durante las fiestas del Centenario de nuestra Independencia, pero no
estuvo terminada la construcción para entonces, y el ecificio se inauguró el 2
de Abril de 19u, con la lectura del último mensaje que presentó a las Cáma·
ras el general don Porfir io Díaz.
E l edificio es bello y prop:ircionado en su conjunto, lo mismo que en sus detalles; el vestíbulo es muy hermoso y la sala de sesiones, decorada severamente, da idea de la majestad de la Ley.
Si tenemos en cuenta que el edificio se construyó con el carácter de provisional, mientras se termina el Palacio suntuoso que ha de ocupar definitiYamente la Representación ~acional, se comprenderá que no sólo se cumplió con
la misión de albergar a los representant~s del puEblo, sino que se les albergó
dignamente en un edificio bello y rico.

El mismo salón, tomado desde h plataforma presidencial.
Vestíbulo del edificio de la Cámara de Diputados.

F ot. Kahlo.

�Su señoría Estepbao Hedri de Hedry nuevo encargado de Negocios de
Austria-Hungría ante el gobierno mexicano.

En ·et Espacio
El joven piloto, diestro ya eo el manejo del aparato,
que le obedecía ahora con la fidelidad de un organismo
viviente, experimentó la embriaguez del domador '}Ue
hacer tascar el freno a un potro, cuando se cernió en
el espacio inmenso, en un vuelo elegante y gallardo.
El tiempo era magnífico para intentar cualquier &lt;record&gt;: una ligera brisa soplaba en las alturas y no había
indicio alguno de que pudiese arreciar el viento o alte·
rase la atmósfera, en cuvo seno luminoso. volaba, contento de sí mismo y de la sumisión del aeroplano. La luz
era perpendicular.
Desde la elevación en que se bailaba, veía confusamente, entre zonas de sombra, la mancha verde de la
arboleda de Palermo, más allá de la cual se dilataba la
inmensidad rojiza del estuario, cuyo término visible se
fundía allá a lo lejos con la línea del cielo. Más que
ver, adivinaba el hormigueo de la multit'!d diseminada
por el Jardín Zoológico y la avenida de Las Palmeras,
muchedumbre que estaría eo ese momento pendiPnte de
las evoluciones de la parda libélula errante en el espa·
cio, y que batiría palmas en honor del intrépido nefelí•
bata.
Parecíale llegar a su oído el rumor de la admiración
popular, amortiguado por la distancia.
Miró rápidamente hacia abajo y co'1sideró mísera la
condición de los millares de seres que se arrastraban
penosamente eo el polvo, esclavo cada cual de las materialidades de la vida, y sujeto, por la ley humana de
la gravitación vital, a la tierra.
Desconocían la indecible emoción única de sentirse
solo en la inmensidad, de aletear entre el cielo y la tierra, en la infinita región del vacío.
Morirían ignorando el inefable deleite de articular
una palabra eo los dominios de las nubes y de los vien·
to~. y escuchar coo supersticioso temor sus ecos, di•
ríase dilatados por la acústica de la bóveda celeste.
Jamás experimentarían en su precaria existencia el seo·
timieoto religioso del conquistador del aire en pleno espacio, fascinación de lo desconocido que le invade intermedio entre dos inmensidades, la sugestión del misterio que lo avasalla en me'lio del excelso silencio de
las alturas, el encanto de la lejanía que lo ~ubyuya en

Maqueta del Palacio del Poder Legislativo (en construcción, )

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~

En páginas anteriores hablamos del local que ocupa provisionalmente la Re~resentacióo Nacional. Bello como es éste, no es ni con mucho lo que será el grandioso
· de •res,·deoc1a
· a 1 má s alto poder de la República, ema·
palacio pMyectado para servir
nado de la voluntad popular y depositario de los más altos intereses del pueblo.
El edificio proyectado, ahora en construcción.se levantará en el centro de una pl~za elíptica, creada ex profeso, y que se llama plaza de la Repú~l'.ca. El :royec'.o del edi~
ficio, del que verán nuestros lectores un conjunto en esta pag10a, es graodio.o Y d
0

una grande belleza. Se debe al arquitecto francés Benard, quien ha hecho de él la
obra de su vida.
El proyecto fué seleccionado por medio de un concurso abierto por el gobierno
de la República, que pagó uo premio de diez mil peses a su ,autor. .
Actualmente las obras de construcción se reducen a la c1meotac1ón Y el arm~•
ál.
que están terminadas por completo; durante las fiestas del centenario
zoo met ,ca
...
ocia N aciooal se colocó \a primera piedra del ed1fic10, y de entonde 1a I od epe nde
'b' ndo las obras de escultura y decorado mandadas hacer
ces acá se han estad o rec1 ,e
• principales centros artísticos del mundo.
10
a º
• d
Cámara popular esté terminado será un ju~to orgullo paCuaodo el pa1ac10 e Ia
ra la capital de la Nacióu.
Armazón de hierro del Palacio del Poder Legislativo. (Terminada.)

Sus señorías don Jorge de Pottere y don Stephan Hedri de Hedry Encargados
de Negocios saliente y entrante (respectivamente) de Austria•Huogría.

presencia de los horizontes ensanchados, y el sagrado
temor que acomete su corazón, al bailarse fuera de su
centro natural, de su condición de sér sin alas, en la
órbita de los pájaros, y en el ámbito de las tempestades.
Llevado de tales pensamientos, asaltóle un impulso de
soberbia, la antigua pasión que llevó a !caro a precipi·
tarse en la profundidad del mar.
Juzgóse por un breve ra:to como impelido por una
fuerza centrífuga hacia lo alto,. al revés de la mayoría
anónima regida por una fuerza centrípeta hacia lo
bajo.
El no era como los demás: tenía alas. Estaba de tal
modo identificado con el aparato, que parecíale que era
éste una prolongación de su ser mismo, el cuerpo de
acero de su espíritu, el vehículo alado de su voluntad.
Palpitaba con el motor, consustancial con la fuerza fí.
sica que hacía estremecer el aeroplano. Figurába~e que
era como uoa especie de ser ambiguo o de criatura
nueva, con caparazón metálico y alas potenciales.
El sentimiento del valor heróico, que en ese momento
prodigaba, lo sublimó a sus ojos. Era un héroe del aire,
superior a todos los héroes de la tierra y del mar. ¿Qué
valía, eo efecto, uo marino luchando con la tempestad
en la inmensidad del océano, o un militar peleando con
la muerte en un combate, comparado con un oefelíbata?
No tiene ninguna rama de que asirse, oiogún rincón en
que 'esconderse, eo el espacio; navega en el vacío, con
el aliento de la muerte, otra inmensidad sobre sobre su
cabeza.
Un remolino de aire, uoa de~compostura del motor,
el menor desperfecto del aparato, lo precipita sobre la
tierra.
No; oo era posible conjugar la temeridad ciega de los
valientes de antaño, con el heroísmo razonado y tranqui·
Jo de los esforzados de su clase.
El piloto pr(lstó atento i&amp;ído para cerciorarse del re•
guiar funcionamiento del motor; todo marchaba admirablemente, y aprovechando la ocasión propicia, empezó
a remontarse más arriba, para conquistar el &lt;record&gt; de
la altura en aeroplano.
El imponente y realmente absoluto silencio, reinante
en las regiones superiores del espacio, lo impresionó a
tal punto, que, al llegar a los cinco mil metros, siotió
flaquear su ánimo, amilanado por la distancia que lose·
paraba de la tierra, cuyos relieves y contornos habían

desaparecido para éL El joven piloto no recordaba ha·
berle embargado la emoción plena'y total de soledad y
de silencio que allí le invadía. Hacía frío también. Es·
taba verdaderamente solo en la inmensidad, sin otra
compañía que el latido de su corazón, pues el roído del
motor se perdía hacia abajo. Se hallaba lejos de la tierra y de la mirada de los hombres, que apenas lo dis·
tinguirían como un indeciw punto móvil en la atmósfe·
ro luminosa.
Habituado a espaciar la vista en !l'orizootes estrechos
y a posarla en perspectivas limitadas, causábale ioquie•
tud la monotonía del espacio inconmensurable y sin tér·
mino.
A los cinco mil quin ientos metros, novicio en las altas ascensiones, recobró la noción de la altura, y, con
ella, el instinto del pelil!ro. El silencio ambiente pare·
cía!€ cada vez más emocionante y resolvió descender,
después de haber comprobado que había conseguido un
&lt;record&gt;. No pudo menos de sonreir de su valor, al
pensar que habí,. retrocedido ante el magnífico y terri·
ble misterio del silencio etéreo. Bajaba curado del ím·
petu de orgullo que lo acometió al subir, haciéndole
creer que estaba hecho de la esencia superior de los hé·
roes: era igual a los demás seres, y nada había cambiado en su naturaleza humana.
Descendía de un hermoso vuelo placeado. Tornó a
ver con una alegría nueva, con uo asombro infantil, to·
dos los pormenores del panorama que abarcaba desdearriba; como nunca, hería su retina el tono verde de la
arboleda, su imaginación, algún claro del bosque y su,
sensibilidad, la superficie tran..¡uila del lago de Palermo. Ni remotamente había wspechado antes la belleza
del árbol, la poesía del agua dormida y el encanto de
un sender o solitario
El eco del sordo clamoreo de la muchedumbre que
aclamaba su nombre friunfalmuote, en un frenesí de
entusiasmo, volvió a reconciliarlo con ella. No todo era
lucha egoísta y brutal entre los hombres, sobre los cua•
les descendía en ocasiones un rayo luminoso de lo alto.
Entonces comprendió, por primera vez, que la mora·
da del hombre oo dejaba de ser hermosa, y ~ue la vida
valía la pena de ser vivida eo su sentido más alto y duradero.
ELOY FARlf1'A NU~EZ.

�María Luisa Villegas en la obra
"Mlle. de Belle-Isle."

TEATRO MEXICA?\O
&lt;M LLE. DE BELLE- ISLE.&gt;

Teatro Colóo.-El actor Caralt eo &lt;Nick
Carter&gt; (acto segunde.)

Bien. sabido es que antes de tener Alejandro Dumas
(padre) la gran fama que tuvo como novelista, adquirió
r enombre como autor d ramático, y de eotooces, es de·
cir, por los años de 1830, data la comedia &lt;Mlle de Be·
lle·Isle&gt; que hemos visto en el Mexicano, arreglada a la
escena española por Jacinto Beoaveote.
El 2 de Abril del citado año de 1830 se estrenó eo el
Teatro F rancés a obra referida, y el insigne autor de
&lt;Los Intereses Creados&gt; la arregló no hace mucho tiempo
representándose eo Barcelona. Los cinco actos son bre·
ves, interesan por grados, y los dos últimos son bastante
teatrales.
Uoa intriga de amor y celos, asunto que tanto gustó
siemprtt a Dumas, es todo el motivo de la comedia y al
a utor de aquellas inolvidables "Memorias de uo Médico" en las cuales supo con arte mágico evocar las figu•
ras ma.s culmioaotes de los reinados de los Luises en
Francia desde Luis XIII, muéstrase ya dominando las
costumbres de aquellos tiempos con habilidad e inge·
nio.
Hay por tanto mucho ambiente en "Mlle. de BelleIsle&gt; y el diálogo cortado, irónico a veces, galante siem·
pre, perfectamente en consonancia con los personajes,
siu descripciones que distraigan, ni nada q:it desvíe la

Teatro Lírico.-Escenas de "Les Apaches
de París. "
mente de la intriga que se desarrc,lla, ha sido perfecta·
mente conservado por Benavente, por lo cual hay que
decir que es uno de los más bellos ornamentos de la co·
media.
De uoa aldea apartada de la Bretaña ha llegado a
Santilly donde a la sazón estaba la Corte una joven
cándida e inocente, "Gabriela de Belle Isle," para pe·
dir la libertad de su padre y de su l¡ermano que llevan
tres años encerrados en la Bastilla sm motivo a lguno y
por una de esas falsas denuncias tan generales en aquellos tiempos.
La joven encuentra en su camino al enamorado duque de Ricbelieu que ve en la muchacha una buena
presa para sus costumbres disipadas y la promete la libertad que solicita, pues bien sabido era el favor del
noble aristóc•ata en la corte galante de Luis XV
También tenía influencia la marquesa de Prié, que
hasta entonces había sido la favorita del duque y que
deseaba conc;icer la que había ido a sustituirla en el co·
razó n del voluble caballero. Sabe quien es por confe

s1on del mismo (cosa muy frecuente
por aquel entonces) y se propone dos
cosas, vengarse de su ex-amante y sal·
var a ·'Gabriela" de una asechanza de
mala ley, del que según cuentan, en
nada se paraba al tratarse de satisfacer un capricho, Y como además había
apostado mil luises con otros caballeros
a que pasaría la noche bajo el techo de
aquella joven, era preciso cuanto antes remediar la baja maniobra que se prepa·
raba.
Para ello ofrece habitación a la muchacha en su mismo palacio y la noche en
que se temía todo, la envía con uoa carta para el gobernador de la Bastilla, con
el objeto de que conceda a "Gabriela" el estar algunas horas con su padre prew.
Todo esto se complica con unos amores que tenía la joven con el caballero de
"Aubigny," con el cual iba a casarse en breve.
El conoce la apuesta, él ve que su novia le despide pronto, y él, en fin, embc,
zado delante de las puertas de la mansión donde vive su amada, ve entrar al duque y recoge, en fin la carta en que participa a sus amigos haber ganado la
apuesta. ¿Qué más se necesita para sospechar? ¿Qué p~cho enamorado no entra
en celos creyendo la deshonra de la mujer amada? Y como además "Gabriela" no podía revelar en donde pasó la noche, por juramento hecho a la marquesa, en tanto estuviera de primer ministro el duque de Borbón, se comprenden
las torturas del enamorado.
Dan las diez de la noche; Richelieu entra en la casa por una puerta falsa, el
salón está oscuro por col!lpleto, siente el contacto de una mano de mujer y cae el
telón. El duque cree haber conseguido su objeto y de esta manera los celos, la
venganza, el amor se unen para engendrar la ictriga, la cu~ 1 se deshace por ha·
ber visto el galante seductor que l;,. letra de la marquesa es la misma que escribió
las cartas que él creía recibir de "Gabriela" y por la calda del primer ministro,
la cual deja en libertad a la muchacha para contar a su novio todo y por tanto,
concluye la comedia, diciendo el caballero de Aubigny que •·Cabriela" es su futura esposa y que Richeliu su mejor amigo.
El público aplaudió algunas escenas, y la interpretación estuvo corecta.
TEATRO LIRICO.-"LOS APACHES D E PARIS. "
Un éxito completo, tuvo el estreno de la zarzuela en dos actos libro de Ventura

Teatro Mexicano.-Dos escenas de la obra "Mlle. de B elle·I~le.

�de la V "ga, actor y autor, y música de las renombradas
firmas Valverde y Fo~lietti titulada "Los Apaches de
París."
El primer acto es superior al sPguodo, porque en
aquel se reunen dos cuadros sainetescos de mucha fuer·
za cómica, y un tercer cuadro que la volcánica imaginación del libretista ha colocado en lo que pudiera llamarse residencia oficial de los apaches parisienses, y en
el que, si no hay mucha, ni poca, ni ninguna verosimilitud hay, en cambio. un derroche de gracia y de visto•i·
d,\d para transportar al espectador desde el plácido
campó'qe .la zarzuda, al del "vaudeville" más eotrete·
nido.
·.,..
El segundo ~cto, aunque menos movido y con recur•
sos má, seocijfos para mantener despierto el ioter~s. lo·
gró también aplauso unánime, aunque no muy calllloso.
Las ocasiooes de lucimiento para cantantes y daozaot~s
están muy bien buscadas, las frases felices tienen igual
fuerza que en la primera parte de la e bra, y una situación cómica habilísimameote preparada para el desenlace, que es gracioso y de iogeoio.
La música es alegre, animada, y a ratos brillante,
siendo siempre apropiada a las situaciones del libreto.
Sobresaleu uoos cuplés mita:! cantados y mitad silbados,
un tango muy lindo del "pelele," una danza de i&gt;paches
en tiempo de vals y una bella tarantela, por cierto muy
bien iostrumeotada.
La interpretación fué _cQrf'ecta, distinguiéndose Feli·
cidad Pastor y Eduardo Pastor, y el resto de los artistas
no descompusieron el cuadro. La obra se montó réguJarmeote. nada más. He oído decir que la Empresa trae
de España dos tiptes; ese es el camioo; reforzar la par·
te femenina de la compañía, poner más esmero en moa·
tar bien las obras y ¡a ganar dinero! que el género chi·
co, ni está muerto ni es ese el camino y si no que Jo digan los llenos casi diarios de este teatro.

TEATRO COLON.
COMPA~IA DE OBRAS POLICIACAS.
No se equirncó el cronista al augurar un buen é , ito a
la compañía española que bajo la dirección de don Ra·
móo Caralt, está obteniendo diarios triunfos por su es
merado trabajo y por la manera excelente como ponen
las obras.
Ya oigo a los Aristarcos baratos, a los que nada les
gusta, para hactrse ilustrados, a los exquisitGs de guard ..rropía, que la obra policiaca no es verdadero arte es•
cénico. que su desarrollo tiene a veces complicaciones
infantiles, que en fin, (no faltan señores de moralidad
profundísima ) dt:bierao prohibirse por ser ese uela de
malas costsmbrts
Todo esto no es más que pura exagerd.ción y de~eos
de mostrarse refinado~. con un refioamitnto que delata
desconocer lo que pasa en países tan cultos o más que
México. ¿No se da y se ha dado y se está dando en to·
das las capitales del muodo el mismo repertorio que en
Colón, por fortuna tenemos? ¿No se dieron 500 noches
seguidas en Nueva York y bastantes en Madrid el dra•
ma "Nick Cartee"? ¿ No está en manos de todos las novelas de policía? ¿Por qué si de novelas se han sacado
dramas y comedias y a diario Jo vemos, no !:a de pasar
lo mismo con las que tienen por asunto un delito o varios ? Y, con respecto a que se enseñan malas arte~. afi•
ciooes al robo en esas representaciones, he de decir que
entonces el teat•o no debe existir, pues en multitud de
producciones escénicas, las bajas pasiones, la ambición,
la sensualidad, la avaricia, el juego, la embriaguez, son
objeto de e!J:1s.
Las obras policiacas reflejan un aspecto de la vida
como otro cualquiera, y como están hechas con talento
hay materia de arte, y hasta como el malvado suele ser
cogido en sus propias redes, el fin de aquellas fS bueno
y cumple con el precepto categórico de los melodramas
que coosi~te en el triunfo del bien y en i,J castigo del
mal. ¡Si se fuera a examinar el fondo de obras que pa-

san por ser de tésis, qué doctrinas tan tristes se deducirían! ¡Cuanto más daño hace el constante adulterio,
asunto de las comedias y dramas modernos, presentado
de una manera sujestiva, poética, elegante entre encajes
y perfumes, esmaltado de b1illantes que deslumbran y
por mujeres bellísimas y delicadas que la astucia de un
"detective" en lucha con el atrevimiento de un ladrón!. ... . .
Tuvimos el "Guignol" y en italiano, y claro, cerno la
mayoría de la poca gente que iba no entendió uoa pa·
labra, parecióle de perlas el género, y eso que, señores,
se pusieron unas obritas que revolvían los más bajos fondos sociales. Y ahora, muchos de aquellos asistentes al
Colón, hacen remilgos de empanada, se suben al púlpito, le ponen el paño correspondiente, y lanzan invectivas en nombre de ideas falsas y absurdas.
Felizmente la concurrencia llena la: sala del teferido
Coliseo y los aplausos cootínuos prueban el placer con
que se admin. la compañía Caralt, que en su género es
muy buena.
"Nick Carter," "El róbo de la Diadema," "El perro de
Basckeville" son, hasta el momento de cerrar esta crónica, las obras puestas en escena y cuyo argumento no he
de relata r, por entender que e n esto estriba todo el mérito de este novísimo teatro. Baste decir que las referí·
das obras impresionan, que los cambios de personas y
los juegos escénicos están perfectamente hechos, y los
intérpretes cumplen coo talento.
El primer actor señor Caralt conoce perfectamente
el medio en que se desarrollan las obras en que traba·
ja, y se ve que ha hecho de él cierto estudio. Declama
con naturalidad, se caracteriza bien, viste con elegan·
cía y llega a el alma del público. Las actrices stñoritas
Gil, Gaspar, Villaoova, lucen bue na figura y buenas
"toilettes" y han gustado bastante por su discreto traba·
jo, y el resto de los artistas dominan igualmente sus papeles, obteniendo constantes muestras de aprobación
En resumen, la temporada se presenta brillante y sigo
creyendo que el público mexicano ha do:: gustar del espectáculo del cual acabo de hablar.

ORFEBRERIA LITERARIA
Bueno; pues déjate de mandangas y de garliborle...1.
y cuando tengas que decir a lgo y no puedas guardarlo
dentro de tí porque se te salga. dilo. Y dilo derechamente. Sobre todo, dilo, l eh? Decir no es escribir. Una cosa
es escribir y otra decir por escrito. Y debería tene&lt;se
cuidado con eso de "dice Fulano .... " cuando no dice
sino escribe. Otra vez más, y no será la última: que ha:
ble tu pluma!
Todo eso de las cacofonías y las asonancias y demás
bobadas no son más que eso: bobadas.
¿De dócde has sacado que al repetir una misma sílaba en pocas pal«bras es cacofónico?
T_oo~erías de preceptivos que, no teniendo nada que
decir, mveotan dificultades técnicas artificiosas para
atribuirse el mérito de vencer las.
La mayor parte de esas reglas que se dice fundadas
en principios intrínsecos de buen gusto, no son tales Se
han hecho un oído preceptivo, artificioso, falso, y están
sordos por dentro.
Y no quiero decir sordos a la idea, al pensamiento
desnudo del lenguaje-si es que tal cabe,-sioo sordos
a la música íntima, a la entrañada armonía, y armonía
acústica, por supuesto.
Porque hasta como música, esa prosa de ebanistería
es insoportable. Y monótona

.:--'·--

~~

-- - -

¿ :: -=-:~:_~~_,. --

--

LUIS DE LARRODER.
Soldados del servicio militar de puentes haciendo pruebas de una canoa portátil en el lago de Chapultepec.

Ofrecidv por varíes jóvenH de la buena sociedad a l as bellas senont¡;s
- ·
Maua
' Amparo. ,Mercedt s y Lilly Martine 2 y Amparo Castillóo .

Se oye en ella el chirrido de la muñequilla, que da
dentera.
iQue se te quite la manía de la perfección, hombre!
Si andas con eso de la perfección, acabarás por no hacer nada vivo. Y lo que no es vivo, ni se tiene en pie ni
dura.
La manía de la perfección es cosa de solitarios; pero
en el peor sentido de esta palabra, /sabes? euaquel sen·
tido que no es decente poner más claro.
Déjate, pues, de eso y convéocete de que todo lo vivo, de veras vivo, es obra de dos, por lo menos Ni el
parto literario es partenogeoésico. Y deja, por tanto, que
hagan tus obras tus lectores tanto corno tú.
No, no tienes razón en eso. Casi todos los más grandes escritores han sido fecundos, muy fecundos, se
han repetido mucho, muchísimo: a fuerza de repe·
ticiones h'ln llegado a las formas definitivas de expresión, y ha sido el público el que ha seleccionado sus
obras. ¿Por qué has de ser tú quien seleccione 1.o tuyo?
Déjate avasallar de ese modo.
En vez de andarles dando vueltas y más vueltas a tus
cosas, a la busca siempre de su expresion perfecta, deja
-que ellas rueden por el mundo. Es inútil todo cuanto me
digas al respecto.
No me cabe en la cabeza-vaya una cacofonía, ¿eh?
-que un hombre que se encierre en su gabinete y se
pase "llí solo, solo y solitario, ocho, diez, doce o veinte
años trabajando en una obra de arte, pueda llegar a hacer nada duradero y vivo.
Lo mejor es que haga, en medio de la calle y en
mangas de camisa si hace bochorno, hoy una cosa, mañana otra, pasado mañana otra, y así cada día la del día,

y acabará, no Jo dudes.haciéndola más perfecta, si es
que de algún modo h•bía de hacerla.
Y eso que me mandaste es un horror; irómpelo. rómpelo!
. Apesta a reb:isc'lmieoto, Cuando pasen cien, tal vez
cmcuenta. acaso menos, no más que veinte años, se dirán las gentes que lean esas colinetas que armáis con la
pluma. ¿ Pero de veras hablaban así esos hombres? Todo
eso es mentil"a, todo eso no es más que mentira, y hasta
P?r muy verdad que sea, cua~t&lt;;&gt; de esa manera escrib1s.
Porque hay una mentira de expresión, no te quepa de
ello la menor duda.
Se puede escribir las más grandes verdades de una
manera mentirosa.
Figúrate que uno expone las leyes de Kepler de un
modo grandilocuente, Jo que llamamos grandilocuente;
pues bien, aquella exposición será .una mentira.
Y si presentas la ley de Mariotte con un fingido calor,
mientes.
Y hay muchos, créemelo; pero muchos, que están mintiendo mientras exponen grandísimas verdades.
Y toda mentira sale al estilo, que es como la cara, espejo del alma,
¡Afeites. afeites. afeites, colorete en las mejillas, menjurjes y nada más!
Y en ello entra hasta cierta atectación de sencillez y
de sobriedad.
Esa; cosas no se dicen, te lo repito, se escriben. Mira,
haz de modo que qui-,n te haya oído hablar sienta dentro de ,¡ al leerte el timbre v la entonación de tu voz, y
si no te ha oído, se figu re una rnz que le hable. Que te

oigan al leerte, sobre todo esto, que te oigan, que te oi·
gao, y no sólo que te lo::ao.
Y para que te oigan y no sólo te lean es preciso que
les hables, que digas, y oo sólo que escribas.
Ya sabes aquello q ue es tao antiguo, pero que hay que
repetirlo tanto: '·No un escritor, sino un hombre que escribe. "
El escritor oo es más que para los escr itores, para los
del oficio; el hombre que escribe escribe para los hombres que Jet n.
/Quién ha visto un sastre que no vista sino a sastres,
un zapatero que sólo a zapateros calce, un barbero que
no afeite sino a barberos?
Pues de esta monstruosidad no están lejos los escritores, que no suelen escribir sino para los otros escritores
¡Hao hecho una literatura para literatos, y así anda
ello!
¿Pues cómo, me dirás, se lee tanto a ese cuyo estilo,
según tú, no es sino artificio, rebuscd.miento, mentira?
Muv sencillo: porque apenas leen sino los mismos que
escriteo.
Cuando no van a los conciertos mas que músicos de
profesión, éstos soportan el que un "virtuoso," como le
llaman, ~e les vaya con estudios y habilidades de prestidigitación,
Y cuandooigo decir de un poeta, pongo por caso, que
es un orfebre, ya estoy cerrando su libro.
Esa supuesta orfebrería sedicente, poética, es lo más
hórr ido que conozco. Ni es orfebrería ni es poesía.
U_na_vez allá, en_mi pueblo, un cierto confl.tero que
se s1ot1ó e:;cultor hizo con pasta de mazapán :10 bajo relieve, remedando, de un cromo, un cuadro que repre·
sentaba los últimos momentos de María Estuardo. E l
velo de la reina era de tul de verdad, y las lanzas de
unos soldados eran de palo. Y todo ello pintarrajeado. Y habiéndome detenido a verlo, entre una tropa de
P":paoatas que. boquiabiertos ante el escapar ate, lo admiraban, con un pintor amigo mío, hombr e ingeniosísimo y muy a¡¡udo, exclamó éste: "¿Pero qué caraocho es
esto? El que ha hecho esto ¿ es escultor o confitero? Porque si es confitero, yo le eocerraría en un calabozo y no
saldría de allí hasta que comiese todo eso con el tul y
las lanzas y hasta la caja en que está todo ello " Aplica
el cuento, y aplícalo a los orfebres esos.
-El de escribir es un oficio-me dijo un día no sé
quién.
Y yo le contesté:-Sí, y nadie tiene peor letra que los
calígrafos.
Porque ¿has visto cosa mas horrenda que esa letra
que llamao caligráfica?
En cambio, casi todos los buenos dibujantes no calígrafos tienen una hermosa letra, hermosa en el buen
sentido. Y en otro respecto no sé de nadie que escriba
peor que los profesores de Gramática. ¡Claro! Como que
la Gramática es, según dicen los pedantes, el arte de hablar y escribir con corrección y propiedad.
¡No hagas orfebrería literaria, por Dios, no hagas orfebrería literaria!
MIGUEL DE UNAMUN'O.

�Usos de Sociedad

CRONICA
Al hablaros semanalmente de las elegancias
femeninas, mis queridas lectoras, no creais
que lo hago pensando en que trato con vosotras de un asunto poco importante, no; la cuestión de la &lt;toilette&gt; femenina ha llegado a
ser de graves trascendencias para la mujer
moderna, porque en la época actual se le concede a la elegancia una supremacía absoluta
sobre la belleza, y siendo para las damas una necesi·
dad tao grande la de agradar y presentarse hermosas,
para inspirar afectos y simpatías que forman en torno
suyo, una atmósfera de bienestar, de dicha y de alegría, preciso es tambié n que se le otorgue a h Moda una
importancia extraordinaria, pues que de ella depende
un resultado casi descisivo a ese respecto.
A fin de apoyar esta opinión, citaré a mis amables
amigas unas líneas que a tal propósito ha escrito el insigne literato, Enrique Gómez Carrillo, en una de sus
más lindas obras. Al tratar de la elegancia femeniaa,
dice así: &lt;La Belleza ha pasado de moda. Lo que nosotros adoramo es algo menos grande y menos raro, algo que nos es divino, algo que tiene su parte de aTtificio y su parte de capricho, algo que puede llamarse
gracia, encanto o &lt;jobiesse&gt;, pero no belleza.
La belleza, ya ustedes lo sabeo, ha hecho bancarrota ..... .

sienten, absortes, en acordar a Mlle. Arlette
Dorgére lo que pide a cama de su traje, de su
sombrero y de su sonrisa .
No hay duda_: la importancia del traje, del
adorno, del afeite, es j!randísima. En el tea!ro como en todcs los lugares en que las mu¡eres más elegantes se ofrecen a la admira·
cióo del público, lo que más interesa es la &lt;to·
lette&gt;. Los cronistas que antaño hablan del
talento de las actrices, hoy no analizan sino
sus trapos.
el arte y toda la literatura es un himno a la divinidad
femenina, los filós,ifos proclaman la bancarrota de la
belleza.
Parece un absurdo y es una realidad
La primera causa de la ruina, del &lt;Krach&gt; de la belleza-dice Marce! Prevost-es la pasión del nivelamiento, el odio de los privilegios. La tiranía de un admirable rostro femenino ha humillado siempre a las
mujeres. Preciso es confesar que ninguna tiranía es tan
grande, por lo mismo que ninguna se ejerce con menos
esfuerzo A sí pues. era necesario suprimirla y se ha
suprimido.-Pero diréis-¿ cómo puede destruirse la belleza cual si fuese un orden político? El mismo Prevost
nos contesta: &lt;Por un maravilloso trabajo ejercido en
el espíritu de los hombres, por cien artificios de peina·
do, de afeites, de tinturas, de pinturas, por la deforma·
ción sistemática del tipo natural o clásico&gt; Y e~to es
cierto, muy cierto. Ved lo que hoy gusta; preguntad
cuál es la mujer más admirada, más halagada, contemplad en las exposiciones de bellas artes los retratos que
más éxito tienen; ved, en fin, en los teatros quienes son
las actrices más aplaudidas, y notaréis sin dificultad la
transformación del gusto. La elegancia ba matado la
Belleza.
Y así los jueces parisienses que probablemente harían
encerrar a Triné en Saint Lazare si Triné se presentara
ante ellos en el esplendor de su divinidad natural, con·

En efecto; esas "toilettes" que en las noches de estren?s encantan a los revisteros y quitan el sueño a las modistas, esas "toilettes" algo caprichosas pero de un gusto perfecto y de una armonía impecable, son los modelos ~ los cuales se somete sin murmurar el universo femen100.
. Porque el cambiar de régimen, lo único que las mu·
¡er:s han _hecho es cambiar de dolor. Huyendo de las
anhgua_s tiranías de una Teresa Cabaoús, de una Mme.
Recamier, d~ una Castigliooe, las parisienses han creado un despotismo menos feroz. Las reinas de la belleza
~an sido sustituídas por las reinas de la moda. Una mu¡er _bella, es el concepto de la alta sociedad, es una
mu¡er algo vulgar, algo ordinaria, algo plebeya.
Re~riéndose a una de _esas muchachas del pueblo que
atra~1esan las calles desiertas de los barrios bajos de
Pans, envueltas ~n sus pobres faldas sin gracia, y con
la cabeza descubierta, la gente dice: "les belles filies."
Más . o u ocJ. tal ~rase saluda el paso de una dama
de lu¡o y de prestigio. Se dice: "la deliciosa señ&lt;'ra
tal," "la exquisita señora cual," "la elegante señorita
esta." La elegancia, sobre todo, es el título de majestad. "La mayor parte de las mujereS-escribe un psicólogo-prefieren la moda a }a belleza."
El culto ~e la moda reemplaza al culto de la belleza. Una mu¡er puede no ser linda, con tal de • ser elegante. La que no es elegante, por linda que sea no tiene adoradores.
Y como en todo hay grados, como en todo h ay esfuerzos, como en todo hay dolores, el triunfo no es en nuestros días más fácil como en las épocas pasadas. Las elegantes, sin duda, son innumerables. Las bellas lo eran
tambi~o; eno_ se _dice en francés como en español, "una
bella, para 10d1car que se trata de una mujer? Sólo
que, así como en antaño había bellas entre las bellas
h~y hogaño elegantes entre las elegantes. En l'I teatr¿
mismo, a medida que el triunfo de la moda se acentúa
la selección se agrava.
•
No todas las que ll_evan t~ajes de muselina ·Liberty
color de rosa marchito y sombreros con cintas doradas
que caen hasta la cintura, son de igual casta. No todas
mere~en igual c rédito como catedráticas en la escuela
práctica de altos estudios suntuarios
Y si no decís: "De cualquier modo· la democracia femenina ha salido ganando al destr~nar a la belleza,
puesto que es mucho más fácil llegar a ser a fuerza de
trabajo, muy "chic" que muy bella-Si m~ decís esto,
os contestaré: "No os hagáis ilusiones. La gracia es tan
r~ra _como la perfección. Se nace elegante como se nac1a hada. Y más aún os diría si no temiera entristecer
ª. alg~oa de las que tienen fe en la victoria de la pac1en;1a y de la constancia."
Habéis oído, mis queridas lectoras, la opioi6n de uno
de los escritores modernos cuyo talento apreciativo, so·
b re todo en asuntos femeninos, ,es digna de tenerse eo
cuen~a; así pues nada raro es que concedamos a la ele·
ganc1~ y a las modas_ un lugar tan importante, pues que
de alh depende el triunfo o la derrota de la mujer, ya
s:a en los centros de sociedad o, lo que es lo más grave
aun: en los corazones que desean conquistar con sus
encantos.
La próxima semana os hablaré de las novedades que
el cercano estío nos prepara; hoy sólo he deseado hace·
ros ver, una vez más, la preponderancia que en nuestra
época se otorga a las mujeres Elegantes, y la necesidad '
en que estas se encuentran de estar ampliamente iofor·
madas de todos los graciosos caprichos de la Moda.
Por tanto amigas mías. me despido de vosotras hasta
muy pronto, y entonces complaceré vuestros justos deseos de conocer las más lindas creaciones de las modas.
estivales.
MARGARITA.

Traje de Sarao.
¡La bancarrota de la Belleza! Parece un absurdo
que en nuestra época, en que tanto se habla de concur·
sos de &lt;beauté&gt;, en que tantol se envidian entre sí ·los
pueblos el prestigio de sus mujeres, en que se proyecan templos consagrados ~ los ídolos vivos, en que todo

Traje de pa,eo.

Hay personas que tienen fama de saber conversar
porque nada las detiene: ni piedad, ni caridad, ni be·
nevoleocia. Manejan sin ningún escrúpulo el arma
cruel de la crítica y la sátira, sin cuidarse de las heri·
das que causan. Estas, aunque complazcan por el momento a los que las oyen y a las personas aturdidas, no
son estimadas jamás.
El axioma de un sabio antiguo dice que &lt;hay que
pensar siete veces las cosas antes de decirlas&gt;. Esto se
refiere a todo aquello que imprudentemente dicho puede dañar a alguna persona.
El aturdimiento es censurable. A veces, por él decimos cosas que no tardan en pesarnos, mientras que de
una palabra bondadosa, galante o amable no tenemos
por qué arrepentirnos nunca.
Sin dejar de ser sinceros, podemos callar en muchas
ocasiones, más bien que ofender con un alarde de exce·
siva franqueza.
La contradicción es un feo vicio peligroso, que puede
dar al traste con la amistad y el afocto en muchas ocasiones.

cer dP. un modo disimulado la selección de sus relaciones es de los talentos más ditícilcs que se le exigen a la
mujer de sociedad.
Es necesario ser cortés con todos y cultivar la amis·
tad de los que verdaderamente son amables y nos con·
vienen para formar la familia espiritual de elección.
Una dama casada no debe tener amigas íntimas, pero
sí amigas fraternales, con las que puede ser más franca
y sincera, pero no menos cortés que con las demás personas.
Con ellas puede permitirse en la intimidad bromas y
risas que jamás se permitirán en el salón.
La risa es grotesca. Una mujer elegante, con los íntimos puede reir discretamente, jamás con carcajadas
estrepitosas y contorsiones; en sociedad sólo debe sonreír.
Los sentimientos que excitan a la carcajada son el ridículo, la burla, lo cómico; y esto, desprovisto por lo ge·
'Oeral de delicadeza, debe evitarlo el espíritu distinguido de una mujer elegante y cuila.
Por fortuna hay un auxiliar poderoso para facilitar la
amenidad de la recepción en la costumbre de ofrecer
el té a los visitantes.
La aromática bebida oriental ha introducido un cam·
bio en nuestras costumbres.
La generalización del uso del café dió origen a los
establecimientos creados para expenderlo y en los que
los hombres establecieron círcul&lt;&gt;s y casinos, en los que
durante mucho tiempo trataron sus asuntos.
El té fué más aristocrático, más delicado.
Un encantador pretexto de reuniones selectas y de
&lt;flirts&gt; ingeniosos.
En la actualidad ocupa plaza importante en la vida.

Hay casas de té donde se reúnen !~s. damas todas las
tardes al volver de sus paseos y sus v1s1tas.
Deliciosos tés íntimos que estrechan lazos de· amor y
amistad; grandes tés de ceremonia que substituyen en
algunos casos a los banquetes.
.
En la vida ordinaria, el té ocupa una plaza importante para reunir a la familia en una hora de descanso.
Para tomar el té en el salón se dispone una mesita
cubierta con artístico mantel en uno de los ángulos del
salón, y sobre ella se coloGao las servilletas, los dulces
y las pastas.
La dueña de la casa o sus hijas son las que han de
hacer los honores, ayu ·adas por algún amigo, y van
ofreciendo las tazas a los invitados, empezando por las
señoras de más respeto y continuando con las que tienen más cerca.
Al mismo tiempo que se presenta la taza de té se
ofrece el azucarero y se pregunta si quieten leche o
qué pasta prefieren. Es preciso escoger una sola.
Cada persona conserva su taza en la mano, o se acomtoda en una mesita cercana, yendo luego a dejarla en
su sitio.
La etiqueta permite servirse hasta cuatro o cinco tazas de té, pero sin tomar pastas más que una sola vez.
Las pequeñas mesitas que se desdoblan son muy Ílti·
les, porque p~rmiten formar animados grupos.
Esto en los tés habituales. Los de ce remonia siguen
las leyes de los banquetes y los &lt;lunch&gt;. Se hacen para
ellos elegantes &lt;toilettes&gt;, que participan &lt;le! lujo de !.is
de baile y de las formas sencillas de los trajes de casa
y se denominan &lt;tea gowo.
Los guantes se conservan puestos en todos los tés. Se
asiste si'empre de sombrero.
La costumbre de fumar en los salones o delante de
las damas después de una comida no está autorizada por
la etiqueta y se consiente sólo cuando la dueña d~ la
casa lo autoriza de un modo especial y explícito. En nin·
gún caso un caballero puede pedir permiso parafumar;h~y
que esperar a que se Jo ordenen. Siempre antes de con·
sentirlo, la dueña de la casa ha de enterarse de que no
molesta a sus amigas concediendo esta libertad.

Preciosa &lt;toilette&gt; de noche.
Hay que huir discretamente las co,ntroversias y_ aún
prohibirlas de un modo explícito en caso de nec;es1dad.
La voz ya hemos dicho, en otras ocasiones, la iofluen·
cia que tiene en el encanto de conversar. Hay que va·
lerse de ciertas fórmulas graciosas de cortesía, dando
con oportunidad los títulos y tratamientos, a fin de que
se vea que en medio d:. la cordialidad de una coover·
sación no se olvida la jerarquía de la persona con quien
hablamos.
Esos pequeños y ceremoniosos detalles de cortesía no
deben olvidarse nunca.
Uno de los escollos de la dueña de casa es el demasiado número de relaciones que pasan por su salón si es
persona de alguna importancia. Esto ha hecho suprimir
las presentaciones y ha autorizado a los visitantes para
irse sin previa despedida, lo que hace perder a la cordialidad dc1 la reunión. S .ber atenderlos a todos y ha-

Traje de baile.

Modelo de traje de visita.

�EL MUNDO ILUSTRADO

El Otoño

RESPUESTA.-RosAURA: Tuve mucho gusto al recibir su carta, y no fué poca la sorpresa que me causó
sater coa! es la figura con que eu su imaginación se
representa a &lt;Margarita&gt;. Y digo sorr,resa, pues todas,
o casi todas las personas que me han hecho una pregunta semejante a la suya, han &lt;visto&gt; en su peosami~nto
otro tipo absolutamente diverso al que usted me atribuye. Han creído que soy páli~a: rubia, de ?jos claros y
de fisonomía suave y melancohca. Usted piensa que soy
alta, robusta y morena ..... .
Pues bien, amiga mía, no soy Ele este ni del. otro modo; perv esto no importa, pues lo que doy a mis lectoras
es el alma, y ern ... .. . la conocen perfectamen\e, se lo
aseguro.
Sin embargo, le agradezco inmensamente si; afectuoso deseo, y no tengo el menor inconveniente en satisfacerlo, ~i las circunstancias ayudan a ello.
Quedo enterada de su cambio de nombre, y con todo
placer seguiré recibiendo sus simpáticas cartas.
PARA LAS MANOS.-MARÍA EvANGELJNA: Sin duda alguna que le será muy útil la receta a la cual se refiere pues precisamente en casos como eo el suyo. produce' resultados excelentes. Las substancias indicadas
deben usarse dos veces al día: una después de haberse
lavado las manos con agua tibia, y otra antes de acostarse, para que durante toda la noche la piel absorv_a
dicha preparación. El modo de aplicarla es muy senc1llo, pues basta con poner una pequeña cantidad en el
hueco de la mano, y en seguida se mojan ambas en esa
pequeña cantidad, hasta que se h?medecen P?r completo, eojugándolas después con un heozo fino, sm secarlas
demasiado. Luego se aplica con la borla, polvos de&lt;An•
thea,&gt; y las manos adquieren blancura y suavida~.
Mucho agradezco sus bondadosas frases para ¡uzgar·
me son del todo inmerecidas por mi parte; pero en
cu~nto al fino y cariñoso modo con que se cespide de
mí, ese sí lo acepto con profunda gratitud y lo correspondo cordialmente. .
.
.
Su carta está muy bien escrita y me¡or redactada; no
tiene razón para estar descontenta de su estilo epistolar.
MODELO.-EM1L1A: Doy a usted el modelo que se
sirvió pedirme de cubierta para mesita.
Está hecha en moaré azul antiguo, guarnecido con

bordado cte P.Stilo rococo. El listóu con que se confeccionan lds flores, es rosa pálido, y los pequeños «nomeolvides&gt; son de listón azul claro. El follaje es de verdes
secos; la lentejuela y el galón son de oro mate.
Espero que dicho moddo será de su agrado.
VARIAS INDICACIONES.-JosÉ N.: El sudor de la
nariz, proviene del tempenmento linfático; puede corregirse tomando cv\:ampole&gt; o Emulsión de Scott.
En cuanto al catarro frecuente, también se rPtirará
con el uso de estas preparaciones: los baños fríos son
muy eficaces para preservar el organismo de tan molesta enfermedad, pero antes de seguir esta indicación,
creo que debía consultar con uo médico acr~ditado.
También le recomiendo que tome una substancia, llamada &lt;El Rey de los Pectorales,&gt; pues produce result~dos inmejorables en las Pufermedades de las vías res·
piratorias. Dicha substancia se vEnde en la Droguería
de Labadie, en esta capital.
Respecto de ese defecto de las uñ1s, creo que s~lo
podría darle un consejo acertado, algún doctor especialista para las enfermedades de la piel o cualquiera de
esas señoritas que se dedican al cuidado de las manos.
En cuanto a lo que tiene en los ojos, se mejorará si se
los lava con solución bórica al dos por ciento.
No crea usted que sus pr eguntas me rnn inoportunas;
contesto a ellas con todo gusto, deseándole un alivio
completo eo todas sus molestias.
RESPUESTA PARTICULAR.-X. X. X.: Ya tuve el
gusto de contestar por correo su ca na; espero, si el correo lo tiene a bien, que habrá usted recibido mi respuesta.

mucho tiempo, que no recibía ninguna carta suya ; por
esto me he sorpren3ido al ver su nombre, el cual me
recuerda a un am;go desconocido, hoy tan lejos de nuestro país, viajando por las encantadas regiones de la India Oriental.
Gracias por su recuerdo; quizá no vea estas líneas
hasta que regrese a su patria, lo que. según me dice,
será dentro de poco tiempo. «Hasta la vista&gt;, pues, señor Alfredo.
MARGARITA.

El Tocador
Hay un rincón del cuarto, piso o cas•, donde el espíritu y el corazón de la señora se encuentran mejor que
en otra parte, y es ahí doode hoy quiero acompañar a
mis benévolas y amadas lectoras: el tocador, denominado ahora en Francia «petit salon&gt;, y que para muchas
mujeres laboriosas o intelectuales se ha convertido en
&lt;gabinete de trabajo&gt;.
Es allí donde la dueña de la casa toma el té con su
mejor amiga .... o con su marido. Allí sueña, escribe,
echa sus cuentas, lee la última novela, borda tejidos maravillosos, SP. aplica a brocados preciosos y prepara sus
caridatles. Es allí donde se conversa amablemente,
donde se discute o murmura un poco-hay que confesarlo-donde se charla mucho.
Con ropas de interior holgadas y frescas, que en otro

HISl'ORIA DE AMOR.-MOSQUETA: Tengo a la vista
su linda postal y lo que en ella me dice. Ya sabe mi opinión a ese respecto, y por tal causi no le repito aquí lo
que otras veces le he dicho; pero insisto en creer que
si usted se dedicara a la literatura, dirigida por hábiles
inspiradores, conseguiría dos nobles fines: desah~gar su
corazón por medio de la producción artística, y cultivar
sus facultades intelectuales, que sin duda producirían
más buenos resultados de lo que usted SU{)One
)so tenga desconfianza en sí misma, pues así no se
triunfa en niogún combate; ni con la lucha por la vida
ni en las batallas de amor
RECUERDO LEJANO.-ALFREDO: Hace mucho,

lugar no se permitiría, la señora es en verdad ahí más
hermosa que en los ricos tapices de su salón, y más interesante que en las reuniones m,undanas, puesto que
ahí se percibe entera su alma y se a precia su corazón.
¿Qué cuadro conviene a este precioso rincón ?
El que se quiera, con tal de que en él todo sea delicado, fresco, en perfecta armonía con &lt;la mujer&gt;.
La luz llega allí por las ventanas. o por los &lt;bowwindows&gt; tendidos bajo una ancha banda de blonda
&lt;guipure&gt; o de punto antiguo. por encima de la cual
caen ligeros visillos de tafetán, adornadvs en los bordes
con aplicaciones de blonda
La decoración de las parerles será armónica en cuanto a color; éste se escogerá que permita destacar el b1 illo de cachivaches, &lt;bibelots&gt;, mue bles y e5tofas.

.
.
Ornada de guirnaldas y gractosos ~estonti pasa opulenta con sus frutos óp1mos,
sus auroras carmesfes, sus oo_ches de luna
perfun:iadas y azules, la estación fau~ta _de
Jos esttvos meses, de los blando~ des1gmos
del cuerpo y del alma que sólo llenen fuerzas para amar!
¡Oh! q~é dulce es entonces, _atravesando
la cam~rna alfombrada de cerinto, d: fragante a¡edrea, _?Uscar e I secreto as1~0 de
los bosques, sonar a la so~bra_ d~ los arbo·
le, veslldos de_ gala, cua_l s1 as1st1esen a las
sagradas nupcias de la tterra y el rnl, r~fre~car la sa?gre ardiente en el r'.1-udal cnstala no. -sentir, oreándonos la s1én, el sahumerio de la brisa impregnada en el olor
montaraz ~e las mirtáceas,. las tuber~sas,
las_bromehas. agreste efluvto ~uyo_ origen
se 1~nora, y qu_e parece la a_g1tac1ón pro·
duc1da en el :11re por el abanico de plumas
de leves odaliscas, que derramasen sobr~
nosotros al opio blaod_o de su vol_ul?tuos1•
dad, para darnos dormidos sus caricias celestesl
El viñador ve amarill_ar los pámpanos
en las cepas mad~ras; p1~rden l~s valles
su corona; ~n háhto de viento,_ fno, pene·
t~ante, contiene la fermentación ~e la sa·
via en los tro:icos robustos, cual s1 les hubiese llevado 1:is confidenc!as de la mue~te.
Caen las ho¡as descoloridas y mustias.
Remolinean co_n estridente _roce sobre _el
musgo en caprichosa confusión , eo faotas·
ticos giros, al impulso del cierzo qúe las
r:vuelve, las arrastra, las desmenuza, las
dispersa. . .
.
.
La ~c~c1:1 s1mbóhca de arrac1ma_das ~or~s, la b1b(1ca palmer:1, el tamarrndo_ 10d1a!1º• el s1coa_ioro ?nuodo_ de la griega
Chipre, el p~hdo ohvo antiguamente consdgrado .ª Mrn~!va, el umbroso _árbol de
que Ale1des te¡1era su corona, el 1aurel de
Pafos, la magnolia espléndida de Amér!ca,
el o~bú solit:irio ~e la_ P'.1-mpa argenttna,
guarida hospitalaria al rnd10 errante, todos
esos hijo~ lozanos del d~sierto Y las selvas,
estremecidos se despo¡an de sus frescos
adornos.
Otro tanto acontece con las plantas ~odebles semejantes a la doncella tímida
que, después de un3: fiesta en que se desencontrara con su oov10, esparce desconsola·
da en derre~or de su lecho las cintas Y l~s
rosas marchitas al calor del seno palp1tante.
No todos lo_s ár':&gt;oles, empero,. pierden su
verdor, langu1dec1endo al senti r la ausen-

cia del ambiente estival tan plácido a la
gárrula hojarasca .. ..
Algunos vienen de climas rigorosos, son
fuertes y severos.
Resignados soportan el alejamiento del
astro que destella el día de su frente, y parece como los tamariscos, las sabinas, los
enebros, y especialmente los cipreses de
que se coronab" el monte Ida, vivir en perpetua plegaria, envueltos en su ramaje som·
brío.
Triste está el prado, triste está la colina.
Mirad al cielo; en vano buscaréis en la re·
gióo olímpica el esplendor mag, ífico. las
fulgurantes ráfagas q ue os deslumbran en
las alboradas del estío.
No hay en el horizonte oi esrallidos de
volcanes, ni oleadas de topacio, ni monta·
ñas flamfgeras.
Son menos vivos los matices, los torna·
soles de las nubes livianas.
La luz y los colores dilúyense armoniosamente en el éter produciendo sonrosadcs
celajes que van desmayando hasta per~erse en una tenuidad vaporosa: así expiran
los dorados ensueños de la juventud; así d
pensamiento, después de haber iluminado
las verdes cumbres dt: Ja vida , siente debilitarse sus fuerzas hasta desvanecerse en
el océano sin riberas de la inmemidad
¡Oid! ha cesado el rumor de los campos;
no canta en la espesura la cigarra, ni zumba el grillo en los trigales.
De vez en cuando se escuchan sólo los
mugidos prolongados dt las vacas bravías,
llamando a sus terneros, El balido de los
corderillos friolentos, el cencerro de las
cabras ramoneando en las cañadas, el humilde cantueso y los sauces amargos. la
voz de algún p 1 stor solitario que más que
canta se lamenta, y al caer la tarde, allá a
lo lejos, el tañido de la campana de la er· ,
mita, que según la expresión del grande y
taciturno bardo de Florencia &lt;parece llo- ·
rar al dia que se muere&gt;.
¡Qué inefable tristeza!
•Es la dulce hora de la oración y del re· ·
cu~rdo! .. ... .
¡Oh, tú cuya alma sistemática y doliente
se armoniza con esa serenidad religiosa,
con esa melancolía sublime, ven, y desde la
cima de nuestra montaña desolada, salude·
mes juntos al Otoño-el otoño que ha he- campanillas silvestres, p~ra coronar tus cacho énmudecer demasiado pronto en tus bellos más negros que mis penas.
vergeles el coro alado de los tiernos amo- l Enjuga, enjuga tus lágrimas por no caures.
/ sar envidia al ángel del dolor.
As[ reverderean aquellos para tí brin- \! Las lámparas de tus altares están llenas
dándote de nuevo sombras y frescura; así toda~ía de óle? perfumado; una m(rada de
vuelvas a deleitarte un día al canto alegre ,tus ºJ?s bastaria a e_nc~nde:las, y tu puedes
de las aves amantes en los matorrales flo- 1 ser aun la sacerdottsa rnsp1rada de un culr idos, y se te vea otra vez vestida de blan_l·to mis•erioso y di,vino.
. , .
co, recogiendo entre el césp"ed ~violetas yl J En cuanto a m 1, he dado ya m1 ultimo
1

l

adiós a la juventud Y a la esperanza.
Jamds retoñarán las ramas, entre las
cuales abracé las castas visiones de la feli·
cidad.
Ya no ~ay misterios ~n la selva callada
que transito; ya no hay imágenes flotantes,
oi voces incógnitas haciendo al oido tier·
nas promesas que hoy ni comprender sabría
el corazón.
En cambio penetra allí más luz, más directamente pueden mis pensamientos remontar hasta el cielo, en donde tengo una
cita inmortal! , ... . .
En otro tiempo hubiera escrito en verso esta alegría; pero idyl mi lira está cubierta de crespón y ha enmudecido para
siempre!
CARLOS GUIDO Y SPANO.

Los peligros de la radiografía
La facilidarl con que los aficionados a la
telegrafía sin hilos pueden montar un apa·
rato para enviar y recibir mensajes, ha hecho que las áutoridades de Nueva York se
preocupen de regulatizar el uso d,i la radiografía, pues muchos aficionados, guasones y de mal género, se entretenían en enviar señales simulando que algún buque
estaba en peligro e interrumpiendo a veces
el servicio de las Compañías que se dedican a la transmisión de mensajes radiográficos.
Ultimamente un empleado de la Central
del sistema Marconi ha descubierto un
método para que los aficionados que se
dedican a esas bromas reciban el correctivo que merecen.
La primera prueba se hizo hace pocos
días y como resultado de ella cuatro curiosos se encuentran en el hospital, pues recibieron en sus aparatos una descarga tan
fuerte que el mejor librado q•1edó privado
de s,mtido cerca de dos horas.
La Compañía de Marconi ha resuelto
instalar definitivamente ese invento en todas sus estaciones para asegurar así el secreto absoluto de los mensajes que transmita, pues la descarga eléctrica aunque es
fuerte no se siente en los ~paratos de los
buques ni en los de tierra que estén debi·
dameote instalados.

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL

MUNDO ILUSTRADO
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• adml116n en Jo1 Ho■plta!-.,¡
de Parte, e.plloan la bo1a dt
eH producto para todo■ 101 u101
del tocador : Cuidado■ de J~
Boc.a i qua purlfloa, de 101
Cabello• OUJa ca1da detiene
LoolODH de IH CrlH, Clll,
dado• IDtiuto■, etn.

El g ran periodista argentino, doctor José
G . Paz, que ha fallecido hace algunos me·
ses en París, fué el fundador, como se sa·
be, del acreditado diario &lt;La Prensa&gt; y
quizás el que ha dado mayor impulso al
per iodismo argentino. Por tal motivo su
nombre es venerado por todos conceptos,

en Buenos Aires, y ahora, con motivo de
la ceremonia que representa nuestro grabado, se ha visto bien palp able el cariño
del pueblo a rgentino y de todas las clases
sociales al venerable escr itor, que tanto
hizo en pr o de la cultura por inedio del
periódico.

La freGuenGia del pulso, modlfiGable

a parece cuando hay taquicardía; y lo mismo cuando la persona ejecuta m1,vimieotos
respiratorios a la vez que acelerados y su·
perfkiales.

!:~~8;.~!}!=:N ~~!~:8 1

siempre es eficaz. Millares de personas curadas por ella testifican
sus maravillosos re.'!ultadoe, y por eso es que se ha hecho la preferida del público. Basta usarla una vez para tenerla siempre en
prevención. Produce efectos segurfsimos en

QtfANOS, TUIIIOltES. A&amp;.1110/flfANAS, Hl!lflDAS, ,.USTULAS, &amp;.&amp;.AQAS,
U&amp;.Ol!RAS, QUl!IIIADURAS, ,.l8TULA8, l!lfUf'CIONl!S, l!TO,. ETO,
DI! Vl!NTA l!N TODAS &amp;.oll8 DltOQUl!ltlAS f 80TIOA8,

A 25 CENTA VOS LA CAJA.
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oon el pedido en aelloa de oorreo $0.80 ova. por oada o&amp;Ja y por docena $2.62,&amp;I Depo.
altarlo general,
lfolll"olll!&amp;. • • OlfTl!QA, .,. OAL&amp;.I! Df! lllollNltlQUE N 9 ea.
A,.AffToll00 4841,

l
La Infanta en el Ferrol

Se ha preguntado: ¿ puede el hvmbre
La infanta Isabel, lía del Rey de Espa
modificar la frecuencia del pulso volunta·
ña, ha ido ea representación del gobierno
r iamente y eo reposo?
a fa botadura del acorazado &lt;Alfonso XIII&gt;
Sí, puede, según los resultados obtenidos E n condicion:s normales, diez centime; al Ferro!, en Galicia, que como se sabe
4- la f•'-Cffoce,.,,_
por
r
ecientes
investigaciones
del
doctor
t
ros
de
meve
ca,da
r~pr
esentan
un
cenll
existe
uno de los mejor es a rsena les espaltN LAe l"A"'MAOIA•.
Putzig, r elativas a la influ encia que la res- metro de agua de lluvia.
ñoles.
J..pate■1Gu1■nh■lm 1 ■af1r■equ1
piración puede ejercer en la frecuencia de
El recibimiento que se hizo por los fe.lpartado ~ M4x!OQ.
las contracciones cardíacas. Estos r esulta·
.
.
r rolanos a tan augusta dama, ha sido muy
dos se pueden resumir en la siguiente for- E¡n ~USla la m~rt~hd1 es mayor qut! en cariñosa, pues bien sabido es que goza de
ma:
cua quier ot_ro pa s :. uropa, pues ega generales simpatías la hermana del maloE n una persona que r espire normalmen- al 4 1 por mil Y por ano.
grado monar ca Alfonso XII.
te y cuyo pulso tenga frecuencia media,
Los festejos han sido muchos y estuvieésta aumenta en las inspir aciones y dismiron muy animados, alabándose en general
nuye en las expiraciones., La mayor difeLa_ r ei!la Guillermin~ de H olanda es al nuevo bar co de la marina de guer ra
J
CA~NE • QUl~A
r._, mns Hv.C(,05lll ll\'COIC- :,Col•!'r:rnn e !l rencia notada entre el numero de pulsa- p ropietaria de una gran¡a lechera que le española, que reune todos los mayor es
t,,c.: fa.-.•"~ 11\ E,n1e rm ~dad·~C:-. IÍ•:' l f::til ó-- ciones en uno y otro caso respiratorio _ha produce muy buen r esultado.
adelantos, por haberse hecho por exper tos
Cll&amp;t.!(• y d~ I'&gt;~ l n t..est.1nos.Coc"··11t.', enc 1a~. sido de 12 (en un minuto). H a ascend ido
ingenieros náuticos.
CootUluac ,un d&lt;.• Pa r to .... Mvv1w11·ol~,. basta 26 pulsaciones cuando la persona en
fE'brtl P9 é l nOu,en,..,
observación ejecutaba movimientos respi- Se sabe que las águilas vuelan hasta alratorios for zados. La influencia de la res- turas de 2 ooo metros.
piración en la frecuencia del pulso des0

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Una linda aGtriz parisiense
En el teatro Michel de París, que como
se sabe es el más pequeño y también el de
más lujo de toda la capital, se destaca por
su elegancia y belleza una actriz, Mlle.
Lucienne Guett, que está adquiriendo una
gran notor iedad, escogiéndola los autores
para intérprete principal de sus obras.
Su talento sugestivo en extremo, su figu•
ra netamente bulevardesca y las &lt;toiltttes&gt;
de sumo gusto que ostenta, la hacen una
de las Reinas de la moda.

l

0, I",

No aparezcáis n unca más sabio que lo
que sois, ni más prudente que aquellos con
quienes os halléis; llevad vuestro saber lo
mismo que vuestro reloj, en un bolsillo
particular, de donde no lo saquéis n i lo ha·
gáis sonar únicamente para que veamos
que lo tenéis.
000

Pertuman los
labios y dan á la
boca sabor de ambrosía, &amp;P&amp;&amp;lonan
y hacen divino el
beso de los amaJJ•
tes.
La esposB que
usa l&amp;&amp; Putlllu ,,
Vlolttu de Rual1, d1
Quentln, goza del&amp;.
, ternura de su ma•
••
rldo. Indlspen11"!:
sable par&amp; los
·
Que aman las exquisiteces. C&amp;jlt&amp;
artística de &amp;lu
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f,Ba 5. -J. Ui.J&gt;.Ui n , Sucrs., /Ja, BoUvar t5.

-------------CASOS Y COSAS

La verdaderd. grandeza es la que no ne·
cesita de la humillación de los demás.

o o o
El primer museo fué fundado 2 80 años
.
.
.
antes de Jesucristo.
La razoa que se deJa llevar ne la calera
llene la misma suerte del error.
El comercio consnme más de un millón
de pieles de gato cada .iño.
000
La policía no es otra cosa que la diplo· E n cier ta época, en Turquía, estaba
prohibido fumar so pena de muerte.
macia en harapos,
o oo

•

F.LOREINE

1

o oo

Hay una probabilidad contra ....... .
ooo ooo para que una persond. tenga
Hay algunos que para nad;t sirven colo- las lfneas digitales que dan la presión
E ntre los manuscritos del Museo de }iis- cados en segunda línea.
identificadora, igual a otra persona.
toria Musical de Colonia, el mismo conser·
La tuberculosis causa la muerte de más
000
vador de aquel centro artístico ha descupersonas de 25 a 30 años que cualquiera
b 1'erl0 una compos1c1on
· · , me
· 'd't
Np hay veneno más activo que la lectu- otra enfermedad.
I a d e 1 su bl'1me
maestr o.
ra de malos libros.-Chateaubriand.
o o o
Se t rata de una melodía adaptada a la
o o o
·
d ¡
,
·
El tiempo de existencia de un barco de
primera e as tres poes1as de Mattb1sson,
guerra moderno se calcula en 20 años.
que llevan por título &lt;A Laura.&gt;
Un hermaoo es un amigo dado por h,.
Todo hace suponer que fuera escrita en- naturaleza.-Proverbio chino.
tre 1
L
os anos 1790 Y 1792. os versos, un poO O 0
co mediocres, han sido ennob lecidos por
las notas de Beethoven ; pero el principal En un teatro,·
é •
. .
•
m rito de la composición esta en el acom• - Acomodador, mi butaca está ocupada
COGNAC
pañamient~ de piano.
por aquel caballero. Dígale usted que se
? esgrac1adame~te, falt~ el principio de vaya a otro sitio.
la rnteresante págrna musical.
-ilmposible! ¡Es un magistrado!
64-00 0

Un trabajo inédit o de B eethoven .

Ouoo,.,,.,..,

VINO ARDUO

1

La mu;er menos coqueta sabe que es
am...da un poco antes que Jo sepa el mismo
de que se enamor a.

Médico encargado del departamento de enfermedades nerviosas,

Dr. A. Ruiz Erdozáin
Administrador,

J. Lavista.
LEA USTED

'La Semana Ilustrada'

0 0 0

-lY qué tengo yo que ver con eso?

-lPero no sabe usted que los magistraEn la tumba de un r ey asirio se encon- dos son inamovibles?
tró un pan que debe tener más de 2,500
años.
o o o

Ninguno tan deflcioao como éste.

�EL MUNDO ILUSTRADO

1) Los Mal'.)damientos
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Uoa célebre dama parisieose doctora eo
los secretos de la &lt;toilette&gt; femeoioa, coodeosa los preceptos de su experieocia eo
diez artículos fuodameotales, que iotitula:
&lt;los diez maodamieotos de la belleza&gt;.
r. Cuaodo el espejo te dice que estás
uo poco indispuesta, descansa.
2.
Para conser var el cabello hay que
lavarlo una vez por semana.
3. La higiene de la boca exige un lige·
ro masage diario aplica ndo un dedo a los
labios y a la parte superior e ioferior de
los labios,
4. Hay que practicar todos los días el
mas.,ge de la barbilla.
5. La nariz requiere un masage diario MARAVILLOSA CURACION DE UN
con los dedos.
ANTIGUO Y HONRADO PERIO·
6. S i se enrojece la puota de la nariz,
hay que aplicarle comprensionescalientes,
coo un pedazo de tela muy fina.
DISTA
7. Para evitar las arrugas llamadas vul·
. .
garmente «p~tas de gallo&gt;, es preciso lavar ~1 decano_ de los penod1st1;5 cubaoos, el
coo frecuencia los pár¡:,ados con agua tao seocr Arsemo _F~;nandez Carc;,.va, de Ha·
caliente como se pueda sufrir.
han~, nos escn~,10 c~n fecha catorce de
8. El brillo natural de los ojos se coo· Abnl de ~gu: Escribo a usted_ coo gusto
serva bañáodolos con &lt;agua de rosas&gt; y para mamfestarle que sus pr~c,1?5'1s pfl~ousaodo para ello un recipiente especial.
ras de Paw Paw son una bend1c1on de Dios,
9 Para que no aparezca la vulgar bar- s~bre todo para los viejos como yo que dibilla o &lt;papada&gt;, hay que d0rmir con la gteren mal por. falta de denl_:ldura y de
cabeza muy baja tan baja como sea posi- trastornos gástricos. Tengo6ganos de edad:
ble.
•
he padecido mucho de las muelas, cuando
ro. La piel se refresca coo baños muy joven, y unas me las extrajeron los dentiscalientes.
tdS, y otras me las arranqué yo mismo; no
Las prevenciones generales pueden, en permitiéndome mis esca5?S _recursos el po·
principio, condensarse en las líoeas que nerme uoa dentadura arhfic1al. Estuve hassiguen
tante tiempo utilizando e_l B!carbonato de
En la práctica:
Soda para ayudar a la dtgesttón; pero este
En toda clase de lavados, y hasta en el procedimiento me obljg_aba a (r aumentan·
baño, debe usarse agua destilada. Si se do gradualmente la dosis de Bicarbonato, y
emplea el coldcream procúrese puro, pues tanto he tom3:do qui: :mpecé a sentirm~
cuando tiene plomo causa mucho daño a ~al, y d_etermtné sushtu1rlo con sus pro~•la piel.
g!osas p1ldoras de Paw Paw, tomando d1aE l masage tiene real y positiva impor- namente al acostarme, una de dichas píltancia. Debe practicarse en todo el cuer· doras; hace de esto dos · meses y observé
po, porque hace circular la sangre y evita que me encuen~ro bi:n y hasta he eng?r·
la formación de grasa.
dado. Uso al mismo tiempo su excelente¡a·
Jamás dtbe unt..rsevaselina en los cabe· bón, y mi físico ha mejorado mucho."
llos. Ninguna substancia mineral puede LAS&gt; PILDORAS DE PAW PAW ( .
hacer que crezca el pelo.
.
.
Pa
La receta empleada con éxito para evi- paya), son las me¡".res que !e conoc~n pa·
tar la caída del pelo se denomina «loción r~ ~l eSl6mag? e htgado Y un__ P?Stttvo. y
de camomille&gt; y debe aplicarse sólo en las ra~t~o re.~e~to para el estren 1m1ento, te·
raíces. Hay que usarla con cuidado, para tenc1a, b1,ho_s1dad, dolor de cabeza y todcs
que no salte ninguna gota sobre la cara, los padec1m1entos causados por, desórdenes
porque deja fuertes manchas amarillas.
~€1 e~tómago .e híga~o. Estas p1ldo~as conLa «camomille&gt; se fabr ica de este modo: heoen las r_ne¡ores virtudes del !ómco Paw
Echese en un litro de agua un puñado Paw, Y esta o preparadas del ¡ugo de la
bastante grande de yerbas de manzanilla. fruta Papaya 50 centavos.
Se_hace ~ervir la mezcla durante doce o
EL JABON "HAMAMELIS" DE MUNqumce mrnutos, hasta que tome un color YON. Recomendado por el Mundo Civilinegruzco.
.
zado como el mejor Jabón medicinal y una
D:~pués se echa en un J~rr~,. que no sea necesidad para el Tocador. 50 centavos.
metahco colocáodolo en un sitio fresco.
Para mantener la piel de las manos EL REMEDIO PARA LOS RTÑONES
si_e~pre lisa y ~uave, se emplea el proce· cura prontamente los Dolores de Espald~
d1m1ento que sigue:
y todos los males de los Riñones. 50 ceniaLavarlas primero cnn agua de jabón vos. Marca 3 X, 32.
cambiando el agua tres o cuatro veces y
dejarlas secar sin hacer uso de la toalla. Munyon tieoe Remedios para todas las enCuando estéo relativamente secas, hay fermedades, casi todos al módico precio de
que bañarlas con una mezcla compuesta 50 centavos. Se venden en todas las farma·
de treinta gramos de glicerina, noventa cias o pueden pedirse directamente.
gramos de agua de rosas y diez gotas de
Pida usted la "Guía de la Salud," de
zumo de limón.
Munyon, en las Droguerías de J. Labadié,
Suc». y Cía., Av. San Francisco .¡3: J.
Uihlein Sucs., 3a. Av. Bolívar 25; Johanosen,
Félix y Cía., Av. San Francisco 39; Droguería del Elefante, Av. Isabel la Católica
Los amigos de las aves venían quejándo• 6; y otras. Consultas por correspondencia,
se desde hace mucho tiempo del enorme confidenciales y libres de todo gasto número de volátiles destruídos por los fa- MUNYON'S 53 Rd. AND JEFFERSO N
ros de gran potencia.
S's. PHILADELPHIA, E. U. de A,.
Estas mortandades eran grandísimas, so·
bre todo en la época de la emigración.
Hasia hace poco se creía que las aves,
a~ra1das por los rayos luminosos, se precipttabao con Id.) ímpetu sobre la linterna
del faro, que caían atontadas o muertas
por efecto del golpe; pero las detenidas
observaciones llevad«s a cabo por muchos
El Agente exclusivo de
torreros han permitido determinar la ver·
dadera causa.
nuestros semanarios "El
Las aves muereo extenuadas después de
haber seguido durante horas enteras, en su Mundo Ilustrado" y "La
movimiento giratorio, los rayos de les pro · Semana Ilustrada" en esa
yectores. Generalmente, después de fatigarse en vano, concluyen por caer al m~r Ciudad, es el Sr. Manuel
a tierra o a los tejados de las casas.
' Sancho,' con domicilio en

Salvavidas para aves

Barniz superior de aceptación universal,
preparado pna uso inmediato
sobre metales, madera, cueros, paja, vid rios,
papel, cuadros, etc.

EUGENIO TALLERI YCIA.
Ja, Nuevo México, 65 y 69. • Sucursal: Sa. Tacuba, 73

México, D. F.

A

nuestros LeGtores de
San Luis Potosí

la 1:¡. calle de Juárez

N9" 6

��</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>��EL MUNDO ILUSTRADO

Recordad Este
Paquete

LUNES 23.

Ninguna otra rrc:licina en el
mundo, exclusiva,nente para mujer ci, ha hecho tantas curaciones
verdaderas ni se ha vendido en tan
grandes cantidades como el Compuesto Vegetal de la Sra. Lydia E.
Pinkham.
Miles de mujeres han recuperado
la salud con este remedio, cuya.
brillante historia es por mérito.
La mujer que está enferma y sufre no tiene
excusa en seguir sufriendo pues no hay duda alguna
dP. que este antiguo y gran remedio cura los males
femeninos.
Cárdenas, Prov. de Matanzas, Cuba.-"Estuve ,
,.ifriendo por muchos años de males en el útero y
en los ovarios y seguí tratamientos que me estuvieron el.ando notables médicos por espacio de 12 años. Estos trütam:ent.os
no me curaron y finalmente, los doctores opinaron que era necesaria una
operación, pero yo no accedí á ello.
"Después de leer un folleto que publicó Ud. determiné probar el Compnesto Vegetalele IaSra.LydiaE.Pinkham aunque sin fé alguna, pero
después de tomar siete pomos estaba curada. Esto sucedió hace seis años
y desde entonces no he experimentado la menor molestia. Antes de tomar
su remedio tenía to:los los años fuertes dolores en el vientre los cuales me
obligaban á guardar cama por espacio de tres meses. Sólo siento no haber
conocido antes su medicina pues me hubiera evitado muchos rnfrimientos.
"Puede U d. hacer público este testimonio para beneficio de las mujeres
que sufran. Cualquiera muier puede venir á verme ó escribirme. Estoy
segura que la convenceré de"to excelente que es el C,1m¡)uesto Vegetal
d e l a Sra. Lyclia E. Pink!lam."-Sra. REBEGA FLORES DE MORALES,
calle Ang!-:ma No. 153, Cárdenas, Prov. de Matanzas, Cuba.

Santos Zenón y Agripina Mártire~.-Hoy
y mañana cficio y misa de la lnira Octava
de San Juan Bautista, con rito semidoble.
MARTES 24

Santes Fausto Mártir y Sim¡ licio Obispo Confesor.

f

MIÉRCOLES

J UEVES

1

1

A 25 CENTAVOS LA CAJA.

"ª·

APARTADO 4641,

1

NEXIOO.

PARA

Santos Juao y Pablo hermaJJos Mártires
y_Aotelmo Obispo Confesor.

~CATARR

La Dedicación de la Santa Iglesia Cate- - - - - - - - - - - - - - - - - - 1
dral de Aguasc.lientes. Santos Ladislao
~
COGNAC
Rey y Sansón Presbíterc-.
S ÁBADO 28.

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1

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:-R

26

VIERNES 27

,~
l~~~t}!~~:M ~~~!~~:ª 1
1
siempre es eficaz. Millares de personas curadas por ella testifican
sus maravillosos res11ltados, y por eso es que se ha hecho la preferida del público. Basta usarla una vez para tenerla sien1pre en
prevención. Produce efectos segurfsimos en

25.

Santas: Guillermo Abad, Eloy Obiipo
Confesor, ~Febrcnia y Lucia Vírgtoes
Mártires.

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por una seüorc. y considerada estrictamente c.:&gt;nfldencial.
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Calendario de la Semana

1

D. "'•

(Vigiliad~ los Santos Apóstoles, con ;.yu·
oo y abstioencia de caroH. )-Santcs León
II Papa Confesor, Irento Obi~po y Plutarco Má,tires.-Rito _semidoble que permite
Ninguno tan delicioso como éste.
la celebración de misas privadas de d1funto.-A las tres y media de la tarde se can-, _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _,.;
tan en :Catedral las ví~peras, signen la salve, m ,tines y laudes_

CAMARAS

NETTEL

DOMINGO 29-

Sao Ptdro y S;,n Pablo Ar óstd~s y la
OctHa de San Juan Bat füt2. Olilio y misa de la lieita clel ola: r ito de ble de prime·
ra clase y ornamento encaroado;se conme
mora la Domínica 0curreote y n• da se hace del día octavo ae San J uan.-F unci ól'.
solemne en Catedral, indulgencia plenaria
y Visita de los Siete Ahares oficiando de
Pontifical el limo. seiior Ar:i:obispo. Por la
tarde h ..y vis peras cantadas-También ha y

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EL MUNDO ILUSTRADO

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PELIGROS

ñe la juventud. Desgrac~:.damente, el marino encuentra con
frecuencia los escollos más peligrosos en las aguas tranquilas,
y vemos á :menudo buques quf.
escaparon indemnes de las furiosas olas del Océano, chocar y
hundirse á la vista del puerto y
de la patria. En el mar de la
vida, el golfo entre dieciseis v
treinta es especialmente peligroso,
y el número de naufragios es incalculable. Es en ese período
cuando las afecciones de los pulmones, de los nervios y de la sangre recog~n su presa, y las semillas de las enfermedades que estaban adormentadas desde la niiiez,
brotan y se desarrollan. En el
joven la ambición sobrepuja á la
resistencia, y en la muchacha
ia, misteriosa transformación que
ia convierte en mujer, está llena
de especiales riesgos. En esa
época-para ambos sexos-un remedio y un preventivo como la

Registrado como artículo de segunda clase er, 3 de Noviembre de 1894.-1 mpreso en papel de las Fábricas de San ~afael

Año XX.-Tomo 1.

México, Junio 22 de 1913.

Número 25.

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�un bosque pleno de músicas y de murmullos. \Vagoer
sólo puede ser glorificado por Wagoer, y el maestro_Meoeses es acreedor a una felicitación cordial porlos 1001·
EL MUNDO ILUSTRADO
vidables momentos que nos proporcionó, interpretanclo
tan bellamente con sus compañeros, algunos trozos de la
SEMANARIO DB ACTUALIDADES, ARTE y LITERATURA.
estupenda obra wagneriana.
El autor de la Tetralogía fué uno de los hombres que
pudo morir en paz porque vió terminada su labor. Es
DIRECTOR PROPIETARIO
uno de los representantes más completos ~e esa fuerte
raza teutona que ha dado a Goetbe y a B1smark. ~on
LIC. ERNESTO CHAVERO.
el ritmo- afirma un critico contemporáneo,-contribuyó a la unidad de la Prusia. Su firme~a p_ara sobreponerse a los días adversos, es extr&amp;.ord1oaria. Como la
figura que ernca de Enrique el Caz3:dor, levaot~odose
OFICINAS:
al pie de la vieja encina para combatu, pretendió conquistar el amor de sirena de la Ciudad- Luz. Se sabe
3~ Calle de la Rinconada de Sao Diego No. ,p.
que allí tuvo que hacer párrafos en los periódicos para
Teléfooos:- 1'1exicaoa, 20-85 Neri
• no morirse de hambre. De vuelta a su país se le comEricssoo, 14-51
bate despiadadamente, la pr: osa está en su _contra, se
Apartado Postal 149.- México, D. F.
le cree ioceodiariQ, se le atribuye hasta un 1n!eot~ de
suicidio Pero no tardaría el instante de la victoria Y
en que las frentes opacas se iiumioaseo, y las bocas,
contraídas por la vociferación, se entreabriesen ante la
PRECIOS DE SUBSCRIPCION MENSUAL:
maravilla. vVagoer pudo exclamar entonces, c~mo la
walkyria de su leyenda, &lt;gloria al sol&gt;,_ &lt;gl~ria a la
En la Ciudad. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . $ 1 .oo
luz&gt;. &lt;gloria al día radiante&gt;, &lt;largo fué m: sueno; _pero
be dPspertado&gt;. Efectivamente, ¿qué sueno de triunfo
(pagadero por adelantado.)
brilló jamás con llamas má~ purpúreas? ¡qué esfuerzo
En los Estados ............................ 11 1.25
pudo igualar al suyo? ¿qué águila pudo ce! nerse en
(pagadero por trimestre adelantado.)
más alta y luminosa cumbre? Pudo. pues, morir en paz,
En el Extranjero .......................... S 2 .00
el poderoso germano, porque vió su obra gigantesca
realizada, la obra que sigue fluyendo como un manan(pagadero por semestre adelantado.)
tial inagotable, de una indefinida profundidad. .
NUMEROS SUELTOS:
Murió en Venecia, en la ciudad de los palac1os de
mármol y de los collares verdes, en el mismo lugar
Eo la Capital. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . S 0.30
donde, herido de amor y de melancolía, acabó su Tr!sEn los Estados .............. . ................ 0.35
táo, el drama maravilloso de sentimiento y de embriagadora tortura, en que la noche y la muerte exaltan la
En el Extranjero ........... ................. 0.50
vida efímera del amor. El divino D'Aonuozio, canta esAtrasados ....... .................. ......... 0.50
te lírico responso sobre el cadáver del formidable aniPara la publicación de avisos en este periódico, diri- mador: &lt;:SI mundo parecía haber dismiouído de valor.
girse a B. &amp; G. Goetscbel, Avenida 16 de Septiembre, El muerto estaba allí encerrado en la caja de cristal.
La segunda caja, de metal bruñido, brillaba a':&gt;ierta so·
16. Sus agentes en Europa, la Societé Mutuelle de Pubre el pavimento. Todrs mirab•n fijos al !'ieg1clo de l:t
blicité, 14 rue de Rougemeot, (9 e).
vida y de la muerte. Una infinita sonrisa 1lumio?~ª la
faz del héroe tendido; infinita y distante como el ms de
la nieve por el brillo del mar, como la reverberación
NO SE DEVUELVEN ORIGINALES.
de los astros. Los ojos no podían sostenerlo, pero los corazones, con una maravilla, con un ascmbro y un es¡:ao·
to que los hací« religiosos, creyeron recibir la revelación
de un secreto divioo.-La barca fúoebn, esperaba ante
la puert.&lt;. Sobre la caja se extendió el paño. Los seis
compañeros esperaron con l:t cabeza descubierta, qu~
la familia descendiese. Bajó reunida y apre12da. La
viuda pasó velada; pero el espleorlor de su semblante
quedó para siempre en la memoria de los testigos.-Los
La Colonia Alemana sigue de moda. A las eipléodi- seis compañeros sacaron el féretro dP- la barca y lo lledas fiestas que organizó para celebrar el jubileo impe- varon en hombros «l carro. Entonces avanzaron dos arrial. hay que agregar el homenaje preparado por la Se- tesanos con sus haces de laureles traídos del Jaoículo.
cretaría de Iost~ucción Pública y Bellas Artes en cco- Membrudos y fuertes, elegidC's entre los más bellos, pamemoracióo del primer centenario del nacimiento de recían forjados en el antiguo molde de la estirpe roma·
Wagoer, y en el cual, fueron los miembros de la expre- na. Estaban graves y tranquilos, con la libertad salvaje
sada colonia los invitados de honor. Sea esa fie~ta un del agro en sus ojos con venas de sangre. Sus líneas
noble desagravio de los espíritus cultos, a las calamida- enérgicas,--la frente baja, el pelo corto y crespo, las
des que hao sufrido en estcs tristísimos tiempos, los ex- mandíbulas iólidas, el cuello taurino, recordaban los
tranjeros que vienen a nuestro país a fecundarlo con perfiles consulares. Los seis compañeros en competecsus reconocidas cualidades de inteligencia y de la borio- cia, iguales en fervor, cogiendo los ramos de los haces,
sidad, como es, indudablemente, palmaria demostraci6o, las esparcieron scbre el féretro del héroe.-Nobilísimos
de que esta adolorida patria, procura en medio de sus eran aquellos laureles latinos, cortados en la selva de
crisis borrascosas, mantener encendida, una antorcha la colina, donde en tiempos remotos descendían las
luminosa y pía, como esperanza de días tranquilos y ri- águilas a llevar los presagios, donde en tiempos reciensueños en que los hombres cultiven las mejore• facul- tes. y sin embargo fabulosos, tantos ríos de rnogre vertades de su ser, y puedan las buenas ideas traducirse tieron por la belleza de Italia les legionarios del Libe·
en actos dignos del antiguo nombre de México, en cuyo rador. Tenían los ramos derechos, robustos, obscuros,
solar se conserva por tradició'l, un reverente y fervoro- las hojas duras, fuertemente enclavadas, con los bordes
so respeto a la ilustre memoria de los graod~s desapa- ásperos, verdes como el bronce de las fuentes, ricos de
recidos.
un aroma triunfal ... ... Y viajaron hacia la colina báLa velada tuvo la grandeza y la solemnidad Hqueri- vara, aún adormecida en el hielo; mientras los troncos
das por una gloria tao brillante como la del genial crea- insignes· d•bao ya los nuevos retoños en la luz de Rodor del drama lírico. Wagoer únicamente puede ser ma, al rumor de las fuentes ocultas&gt;
glorificado por Wagoer . El esplendor de la oda, el freEs tan soberanamente bello este fragmento de 1 gran
nesí dionisíaco del ditirambo, la quejumbre más seo1ida poeta latino, que hemos querido encerrarlo en la pobrede la elegía, cualquier poema en donde la iospir«cióo za de esta crónica, como el más puro homenaje a la gloalcao~e su mayor potencia lírica, palidece junto a la ria de vVagoer Jamás cayeron palabras más egregias de
música de las olas armoniosas perpetuamente socoras labios· humanos, sobre la radiosa frente :le un creador
del &lt;golfo místico&gt; y de la cual tuvimos una humosa muerto.
resonancia la noche del viernes. Trozos escC'gidos del
Tanohauser, de Lobeogrio, de Tristáo e !solda, de Los
Maestros Cantores, fuerro desempeñados por la orquesta del Conservatorio dirigida por el maestro Meneses
con la conciencia y el entusiasmo artístico que todos le
recooocen. También algunas partes de la gigantesca Tetralogía, transportaron al auditorio 3teoto y recogido a
quién sabe que países de leyenda y de sueño, a las grutas en donde S igfredo, después de matar al dragón, corr.preode el lenguaje de los pájaros. El trozo descriptivo
imprego:tdo de una insuperable belleza, conocido con
el nombre de cLos Murmullos de la Selva,&gt; y ·que comenta ese episodio de la leyenda, dejó en todas las almas, una infinita orquestación de csileocios sonoros,&gt;
( EJERCICIOS ESPIRITUALES)
como dice Maeterliock en cLe Trésor des Humbles.&gt;
Las almas se sentían vestidas de luz y por un momento
Viendo nacer el sol. en el alba del primer día, los
todos fuimos cerno Sigfredo: entendíamos el idioma de
las avPs disperso en los maravillosos sonidos, y parecía hombres caminaren hacia el Oriente para ser dueí':os
que se encontraban significaciones imprevistas, en el ru- de la luz.
Agiles y saltaotes, iban con ellos los sátiros, los faumor de las bojas, en el correr de los arroyos en las voces blandas de los vientos, en los mil ruidos que tradu- nos y los silvanos.
Trenzaban los sátiros las patas de chivo con el impulcía la orquesta, tran~formada por el soplo creador en
DIRECTORIO

:º

EN HONOR DE RICARDO WAGNER

El Matiz

so sagrado de correr la tierra ; reían los faunos: se coronaban de acanto los silvanos, y los hombres cantaban
con el ,itmo alegre que conduce las almas a través de
los sueños:
- iMás allá! ;Más allá!
Les anocheció lejos, durmieron bajo arcos de follaje;
al nuevo sol volvieron a cantar:
-iMás allá! ¡Más allá!
Pero durao:e la noche, baj" las estrellas, los hombres
habían sentido nacer el enigma del porvenir; Un enigma rudo como aquel primer sendero que abrían peregrinando sobre la tierra, para llegar a los reinos del
Sol.
Desde entonces el pensamiento del mañana se hermanó con cada una de sus jornadas, y fué creciendo eco
ellas.
Aquel primer sendero abierto en los bosques abría
otro sendero de lu7 en la conciencia de los btmbres Y
cantaba siempre la tribu nómada:
-!Más allá! ¡Más allá!
N iogaoo llevaba el cuento de las jornadas Debía hacer mucho tiempo que peregrinaban, porque el enigma
del mañana cubría sus almas, como la sombra de las
montañas cubre la llanura cuando el sol se pone. Algunos hombres ya tenían las barbas blancas, y el mañana
comenzaba a definirse para todos como la vejez. Sólo
en la juventud había sido la aurora.
Caminando por el bosque vieron que bajo la arcada
de una cueva esta ba sentado un viejo desnudo y sin ojos,
que clamaba, levantando sus barbas blancas:
-1 Es de día o es de noche ?
Toda la tribu se detuvo:
- El sol está en la ahora. Mañana pensamos lltgar a
sos dominios-y penetrar en sus selvas.
-iNo se lleg« nunca!
-Ayer y hoy hemos visto que se levantaba por encima de esos montes. ;Detrás tstán los Reines del Sol!
-iNo se llega ouoc~ !
La tribu miraba temerosa al viejo. Compreodl"a que
para aquel hombre desnudo, sentado bajo la arcada de
la caverna, no había mañana porque tenía vaciadas las
cuencas de los ojos.
Viendo indecisa a la tribu, los faunos, los sátiros y los
silvanos tocaban sus flautas de caña y bailaban con una
incitación para seguir adelante. El viejo, iocorporáodose bajo la arcada de la caverna, que llenaba su voz de
resonancias, clamó:
-iQuedad aquí esta noche, y sabréis del más allá!
Tengo ciegos los ojos y puedo ver las sombras que vagan al otro lado de la vida. ;Esta noche moriré!
Ninguno sabía lo que fuese la muerte; pero todos quedaron allí porque la voz cubría la risa de los faunos y
la música de las flautas paoidas.
Aquella tribu errante vió morir al viejo antes del alba. Cuando los hombres supieron que no eran inmortales, lloraron comprendiendo que jamás llei¡aríao a los
remotos Reinos del Sol.
Fué una, desde entonces, en las conciencias, la idea
de la muerte y de la vida. Pero la risa de los faunos y
la siringa de los sátiros, y la danza trocaica de los silvanos aun estremece los bosques, y los hombres no han
dejado nunca de oír a los genios inmortales.
"I - El Arte griego, creación de páoidas, se deseuvuelve en el Universo, guiando bajo nuestros sentidos
exaltados los divinos ccrceles del ritmo. El arte ¡¡ótico
se desenvuelve en la conciencia. Es una noción míftica
sutilizada por los sentidos, como la vida en el hilo de
los sueños. Lo que en el uno la gracia, en el otro el
matiz. La gracia es el ritmo de la vida, y el matiz es el
enigma."
o o o
Cuando las ideas nacen de una sensación difusa formada con nociones de todos los sentidos, es muy extremado empeño alumbrarlas en palabras y fijarlas en
signos de letras. Sol&amp;.meote lo que en palabras nos fué
dado hallamos fácil transmitirlo en palabras, y así acontece que sean siempre las menos nuestras aquellas ideas
que expresamos con más fluida verba.
·
El reónstruo de nuestra conciencia es lo más difícil de
conocer y definir. Apenas sabemos balbucear el secreto
sentimental que nos hace distintos, porque cuando creemos vivir para nosotros vivimos para la especie. Nos
gusta su instinto lo mismo en el dolor que en el delei!e.
Conocemos las cosas con un cooocimif'nto que busca
la razón de utilidad, y esclavos del impulso oscuro del
eterno semen no podemos descifrar el sentido esotérico
del ?.Iuodo. Para llegar a tan sutil y trascendente estado hay que amar todas las cosas en un supremo alejamiento de CUd0to en ellas d ice utilid«d.
)! uestras potencias hemos de consagrarlas a entrever
más allá de la vida mortal. El conocer de los ojos y de
los oídos, todo el humano y carnal conocimiento dice
dolor, porque encubre siempre el d _seo üe perpetuarnos sobre el haz de la Tierra.
Los sentidos aprenden a distinguir las cosas, no por
lo que ellas son, sino por el aspecto que conviene a
nuestro egoísmo, que es el egoísmo de la especie: y
cuando creemos conocer mejor, solamente aumentamos
el caudal de ocestras acciones utilitarias.
Para amar las cosas hay que sentirlas imbuídas de
misterio, contemplarlas haHa ver surgir en ellas el
enigma obscuro.
·
Y este enigma es el matiz. Solamente cuando nuestra

Sala del teatro Arbeu durante la distribución
de premios a los alumnos de las
escuelas primarias.
conciencia deduce un goce ajeno a toda razón de
utilidad temporal, comenzamos a entrever el significado místico de la rosa, del cristal, de la estrella.
Contemplación, meditación, edificación, son camiobs de luz por donde el alma huye de su cárcel oscura.
. &lt;11 -El mati,: es la emoción última de las cosas
en el goce estético.&gt;
o o o
Yo conocí a una santa siendo niño, muy niño, y nunca
me fué acord«da mayor ventura. Después d.: muchos
años he vuello como un peregrino a visitar el huerto de
rosales donde en la tarde azul, la tarde que es como el
símbolo de toda mi infancia, tuve la revelación de
aquella santidad.
~ /
Al final del camino de cipreses estaba sentada mi Madrina en la escalinata de piedra, y leía bajo un vuelo de
p~lomas con el libro devoto abierto en la falda. Aun rec•1erdu cómo me sentí penetrado de la gracia de su mirar ideal y cándido: Aun evoco y revivo en mí la emoción sagrada
Otras muchas veces había visto a mi Madrina en igual
actitud, al término del camino de cipreses que se juntaban 1,n una sucesión de pórticos, y solamente en aquella
tarde de leyenda piadosa gusté tao inefable alegría al
contemplarla.
Bajo la sombra de los viejos cipreses, mi alma de niño enlazaba la emucióo estética y la emoción mística,
como se enlazan en la gracia de la rosa color y fragancia.
Acaso fué aquella mi primera intuición literaria: Yo
había llegado a encarnar en la sustancia de la vida y en
sus sombras más bellas las historias piadosas y los
cuentos de princesas que mi abuela me contaba.
La tarde azul en el huerto de rosales fué el momento
de una iniciación donde todas las cosas me dijeroó su
eternidad mística y bella.
Yo guarrié aquel secreto de emocioues con el recelo
del niño, que advierte cómo no pu•de ser entendido el
misterio de su alma y teme profanarlo.
Así callandC', celando un día y otro día, el secreto in•
faotil y .:áodido se convirtió en un anhelo doloroso que
llenó de angustia mi infancia, que hizo gemir como un
arco mi adolescencia, que ahora en la vejez me salva y
me vuelve a Dios.
A los nueve años me enamoré de mi Madrina. Y no
he comprendido jamás cómo aquella sombra amable y
bella que pasó tan de prisa por el mundo, se me reveló •
en la tarde lejana con su encanto de azucena celeste, cuando tantas veces la había visto sin alcanzar nada
de su perfume ni de su gracia.
Pero desde aquel momento todos sus actos se me aparecieron llenos de un divino significado
Mi Madrina me mostraba las estampas de su libro devoto. cortaba las rosas, sonreía mirando una estrella, y

El señor Secretario de Instrucción Pública, Lic. Manuel Garza Aldape, entregando
sus premios a los alumnos de las escuelas primarias
todas sus acciones, al sucederse, m~ parecían la misma,
!?º~que todas estaban ungidas de una emlcióo igual y
UDICa.
Mi Madrina era llena de gracia, y ninguna cosa en el
11!-undo podía cambiar el sentido de su vid.1, que decía
siempre Amor.
Contemplando a mi Madrina durante horas enteras,
yo experimentaba una soh. emoción inefable y sutil que
ascendía por luminosa escala a divinas estancias: Transito Arrobo Deliquio Extasis.
Mi alma era entonces en su amanecer de cristal, y
hallábase apta para comprender el sentido esrytérico del
mundo: 1'odo nacía para dila y todo le contaba el misterio del nacer.
Y mi Madrina, en la más leve d, sus sonrisas, decía
su destino celeste, como si en cada una de ellas volviese
a ser y se contuviese toda entera.
Tal en la forma eucarística la sustancia Eterna. Y
amaba yo a la santa en su sonrisa, presintiendo acaso
nuestra estética decadente. ¡Oh, el matiz! ¡El divino ma·
tiz!
i ¡ cllI.-El matiz en las cosas y en los sentimientos, es

aquel leve indicio que alcanza a darnos viva la emoción
del todo. Una emoción estética y mística.&gt;
o o o
La musa de los poetas menores. insinuante como la
sonrisa de un andrógino, ha trocado la gracia griega en
cierta pueril emoción que algunos confunden con el
enigma del matiz.
Cuando el arte se torna decadente, busca perpetuar
la forma fugaz de las cosa~: Los sentimientos fugaces se
enredan hoy a nuestras liras. Esta relación efímera de
las conciencias con el mundo es como el polvo de los caminos cuando pasan los rebaños, y el arte qu~ engendra
tampoco vale más que una ráfaga de polvo. Pero lo efímero no es siempre aquel momento que vuela más ligero
en las horas, sino aquel otro que apenas labra surco.
Ninguna cosa es como la vemos, y todas son como las
recordamos.
La chispa luce fugaz en el pedernal, y, sin embargo
lo define mejor que la forma, porque va unida a toda;
sus mudanzas, y en todas las horas puede brotar. La
chispa reve!a la íntima sustanci«.

�El matiz verleniano, de un conocimiento casi místico,
surje del enigma. Abre el arc.i.no de las diferenciacio·
nes y el arcano de las afinidades; como aumenta la luz
aumenta la sombra. Es la revelación del sentido oculto
que duerme en todo lo creado, y que al ser advertido
nos llena de perplejidad.
El matiz inicia una visión más sutil de las cosas, que
al mismo tiempo oscurece su conocimiento porque presiente en ellas el misterio. Cuando los ojos quieren mirar fuera de la cavern l osc:::ra, quedan c iegos. Para el
místico nada se define.
El enigma se le muestra en todo incitándole a una
comprensión del mundo más allá de la acción temporal
con que el instinto conduce los rebaños humanos. Todas
las cosas, aun aquellas que se nos muestran más llenas
de claridad, esconden un enigma. Presentirlo es empezar a descifrarlo. Para nuestros sentidos es algo geométricamente definido una línea recta, y geométricamente
la recta no puede existir.
clV. -El matiz es la significación más expresiva de
las cosas, en un nuevo entrever&gt;.
o o o
¡Viejas catedrales! ¡Celestiales cristales! ¡Sol!
El motivo flamífero en el arte ojival es una interpretación teológica y mística de la Vida Eterna.
~
Bajo el pico de un cantero devoto, la llama fugaz, indecisa y mudable, se perpetúa en una evocación estéti·
ca sobre la piedra dura. obstinada y terca, rebelde a
modificar el perfil de su artista.
.
.
Lo ingrávido se enlaza con 1~ substancia gráv1d:i, t D
una divina armonía de contrarios. ¿Dónde aprendió el
viejo cantero a labrar en la piedra el temblor de la llama?
¿Qué brujo maestro de masonerías, imbuíd_o por los te·
rrores del milenario, definió y labró el primero, con su
pico en la piedra, la expresión de la llama en el viento ?
Cantero mediceval, con tu oración de terror ante el
misterio de la Muerte, el viento y su instante en la lla·
ma, tornaste en llama y en viento de piedra.
¡En la llama viste, eo la piedra revestiste temblando
al decir Amor de Dios!
Devoto cantero, místico cantero, brujo cantero, abren
las alas en tu oración Viento Instante Tiempo. Vi.,jo
cantero que alumbraste como un cirial, tres ángeles re·
beldes~"º esclavos en la piedra de las catedrales que
tu pico beato labró ¡Viento! ¡Instante! ¡Tiempo! Tres
enemigos de Dios.
&lt;V.-EI arte oj ival interpreta, teológico y místico, la
quietud y el vuelo del tiempo en la piedra. L a llama
fug,.z, indecisa y mudable, se perpetúa en una evoca·
ción Estática y Estética : FIDES AMOR DEI&gt;.

dente algún impulso a las expresiones corporales re·
presentativas de la turbación medrosa, termina más
tarde por encaroahe en los órganos y producir un es·
tado fijo de conciencia. La obsesión y la fobia son los
últimos términos de este proceso biopsíquico que exteriorizado a veces bajo la fo rma ingenua del &lt;vergon·
zoso en palacio&gt;, suele también irrumpir bajo el triste
aspecto de un temor generalizado, intenso, incoercible.
La timidez no es, empero, una emoción, ni un sentimiento, ni una pasión constante, es un esta do afectivo
particular distinto del &lt;feeling&gt; caracte rizado por la
forma permanente de reacción de una persona en pre·
sencia de otra o de su imagen conmemorativa; en una
palabra, más bien que un estado sentimental, es un mo·
do de ser y obrar. Difiere de las afecciooes orgánicas
más comunes e n que mientras éstas son debidas a la
fusión de varias sensaciones inconexas, aquella es e l
efecto de una biperexcitabilidad sensitiva provocada
por una sola excitación: la presen.:ia de la persona hu•
mana o de su respectiva imagen, representativa.

N

u ·p

LOS DOS POLOS

Esta c ircunstancia, sugiere sie mp re en el tímido la
idea de una opinion adversa de que podría ser objeto,
y como consecuencia el deseo de substraerse a ella por
la simulación, la humildad, la modestia y la contención
voluntaria.
La cortedad de genio no excluye la voluntad para el
combate ni la heroicidad. El tímido de la opinión pri•
vada o pública, es sólo un sobreexitado de la vergüenza, y como tal, un monomaníaco, normal en todos los
casos de la vida, menos en los puntos baladíes de la
vanidad, de que es un pobre y delicado enfermo.
CARLOSRODilGUEZETCHAR~

- El mejor predicador es el corazón, el mejor maestro el tiempo, el mejor libro el mundo; y el mejor amigo Dios.

•

C I AL

RAMON DEL VALLE-INCLAN.

EL TIMIDO
Mirémoslo con afecto porque el tímido está siempre
e nfermo de desconfiaoza de sí mismo. Tiene miedo de
ver, oír y hablar; se ruboriza y tiembla como joven pú·
dica al contacto del mundo y sufre al azar de la vida
sombras en la mirada, confusión en la mente, y, por
doquier cancelación de ritmos. Aunque malic ioso en
el peosamiento, es en el hecho un casto. La experien·
cia, que para otros es coraza, para é l sólo es leve y
trasparente lámina.
E l tímido es un pusilánime a fectado de poquedad,
rubor y angustia. Sus signos externos semejan los del
lánguido, belancéase taroíamente al marchar, y actúa,
por todos medios, como quien ansía no ser sospechado
de ambición, ni existencia.
E l apocado, como el que siente intensamente el frío
del invierno, contrae los finos capilares q ue al exterior
del cuerpo se diseñan, y, como éste, muestra también
marcada tenden cia por los cálidos goces de la vida ín·
tima.
La riqueza de su seosibilidad Jo inclina a la trepidación sensitiva, a la cavilación, a la incoordinación mus·
cular y psíquica, a l autoacálisis, al temor del ridículo,
al retraimie nto, a la contensión de los movimientos, a
la simulación de energías, a la vanidad y al orgullo
S i al pr incipio se presenta tierno y medroso como on
cervatillo, después concluye mostrándose desapacible y
tétrico como un misántropo. Los accesos de vergüenza
y miedo, de rubor y desconfianza , acrecen y se complican en relación con los años, sexo, raza y medio social.
S i el apocamieuto sigue un curso normal, grábase
bajo forma de recuerdo intelectual y afectivo en la conciencia del tímido y le acompaña siempre; en 1'11 ca.•o
la emoción aumenta los latidos, enrojece la faz, ahoga
la voz, apaga la inteligencia, suscita la envidia, la aver~i6n y el odio de sí mismo y he ahí su menor mal. Pero
si la afección se intensifica aún más, la cortedad se .
convierte en temor, emotividad paroxística, obsesión y
fobia. El elemento ideal o sensitivo Que en la primera
etapa de la evolución de l tímido daba sólo por acciSra. Concepción Palacios de Thacker y señor Isaac N. Tbacker . 7 de JuoiJ de 1913.

El periód ico japonés &lt;Jiji S bimpo&gt; nos da una nueva
receta para vivir cien años.
Esta receta se compone de doce mandamientos:
! . -Levantarse temprano y acostarse temp rano.
!!.- Dormir de seis a siete be-ras en una habitación
perfectamente o bscura con la ventana abierta.
III.-Pasar la mayor parte del tiempo que sea posible a l aire libre.
IV.-Comer carne una sola vez al día.
V.-Beber moderadamente té o café. Huir del taba•
co y del alcohol.
Vl.- Toma r un bañ,&gt; muy caliente ted as las mañanas.
VIL-No vestirse de seda sino de telas gruesa.
VIII. -Consagrar un día de la semana a l descanso y
no leer ni escribir en ese día.
IX - Evitar los sitios demasiado calentados, sobre todo si lo son por un si~tema de calefacción central.
X.-Restaurar l'&gt;s órganos que se gastan con la edad ,
comiendo órganos semejantes de animales.
XL- Evitar las emociones fuertes y e l cansancio in·
telectual.
XIl.-(E,te mandamiento se refiere especialmente a
los hombres): Si eres célibe, cásate. Si eres viudo,
vuélvete a casar.
o o o
Yo imagino que un lector obediente y tozudo, pone
en práctica todos e,tos sanos consejos, que, en suma, no
son difíciles de practicar, y que, eu virtud de ellos, vive cien años.
¿Qué ha ganado con ese siglo de existencia el lector
obediente y tozudo?
Pues cien años d e hambre... o cien años de tedio.
Es muy curioso nuestro deseo de vivir. Queremos a
toda costa prolong:u nuestra permanencia en el planeta
y en c uanto esta permanencia se prolonga un poco, ya
no sabemos qué hacer de la vida.
'
Nos ¡&gt;uecemos a los niños perezosos que cuando p:&gt;r
casualidad han merecido una recompensa, piden al
Rector d el Colegio que los deje estarse todo e l día en
la cama. Y se desesperan después porq ue no pueden
dormir ..... .
La vida humana fluctúa fa.talmente entre estos dos
polos: el Hambre ó el Tedio, según he dicho.
¿Qué .nos trae el hambre ?
Leed el siguiente diálogo que voy a traduc iros.
Es de Marce! Roland, en su libro &lt;La Conquete
d' Antbar&gt;, que se está publicando ahora mismo en un
g ran diario francés:
-&lt;Mirad en un microscopio una gota de agua y ve·
réis a los infioitamente pequeños devorarse entre ~í, no
de otra suerte que el leó n mata al antílope y el zorro
estrangula los vo 1átiles. De arriba abajo de la escala,
desde cualquier á nl(ulo que os coloquéis, la Naturaleza
está. llena de esta realidad incontestable: la matanza,
resultado de otra realidad no menos brutal: el ha:nbrel&gt;
&lt;La Naturaleza es el hambre. El hambre es la matanza.
-&lt;Los animales matan para comer, para obedecer a

un ne~esid ld fí,iu, p~ro no pua servir intereses pu·
rame nte convencional.,s, como les que el hombre se ha
fabricado.
-&lt;En efecto, hay una d iferencia. La guerra no te·
nía-que yo sepa-la disculpa de la antropofagia.
&lt;Tal cual se practicaba en los siglos XIX y XX, ( 1)
no respondía sino a móviles financieros o económicos y ser vía para resolver conflictos aparentemente in•
solubles por la vfa del arbitraje. Digo aparentemente,
puesto que más tarde e l .nundo se dió cuenta de la po·
sibilidad de arreglar todo eso sin derramamiento de
sanl(re. Pues bien, hay que reconocer que tales problemas financiero~ y económicos eran los tristes productos
de la c ivilización.
&lt;Así pues, la civilización trae consigo un ele mento
peligroso, cuyos efectos no alcanzan a Jo menos a los
animales&gt;.
-&lt;Para mí, las razones de la bestia y las del hombre
son idénticas y no establPZCO matiz alguno entre el ase·
sinato individual y el colectivo. Bajo las difereocias
internacionales de, que acaba usted de hablar hay la
misma Hambre que se esconde, más o menos disfrazada, más o menos direct~, la misma hambre que impulsa
a la bestia carnicera a buscar una presa. Siempre el
hambre, siempre los apetitos (y notad que no empleo
estos términos en el sentido figurado sino en el estricto).
e¿ Por qué se quería en Europa poseer colonias y se
batían las gentes para obtenerlas?&gt;
&lt;Para vivir, para cultivarlas y explotarlas; para sembrar en ellas el trigo y extraer el oro. Para comprar
granos, traficar, pagar territorios. Todo se liga y enea•
dena, ¿y a dónde van a dar esos encadenamientos? Al
estómago&gt; .. .. . .
Ya Campoamor nos había dicho esto mismo en versos
de un desencantado humorismo:
&lt;El hombre por su infamia o su inocencia-se puso
en el &lt;estómago&gt;, y no es broma,-la augusta cualidad
de la conciencia.
&lt;El hambre o interés deshacen o hacen-cuanto ofrece aumentar nuestra opulencia,- pues como dicen los
que pobres nacen:
&lt;El &lt;hambre&gt; es quien regula la &lt;conciencia&gt;
o o o
Pero ¿y el otro polo de la vida materia l de que hab laba al principio?
El otro polo ..... . es el tedio.
En cuanto el hombre está harto se fastidia.
Del hombre rico se forma el hombre ávido de po·
seerlo todo, y del hombre ávido, el hombre &lt;blasé&gt;.
Y esto es cierto desde hace muchos siglos y quien
dude de su inmortal certid umbre que lea los amargos y
maravillosos versfculos del Eclesiastés:
&lt;Di je yo en mi corazón. Ven ahora, te probaré con
alegría y gozarás de bienes. _Mas be a q uí esto también
era vanidad.
&lt;A la risa dije: Enloqueces; y al placer: ¿ De qué
sirve esto ?
&lt;Propuse en mi corazón agasajar mi carne con vino
y que anduviese mi corazón en sabiduría, con retención
de la necesidid, basta ver cuál fuese el bien de los hi( r ) Se trata de un libro "de los tiempos futuros ."

jos de los hombres, en el cual se ocuparán debajo del
c ielo todos los días de su vida
&lt;Engrandecí mis obras, ed ifiquéme casas, p lantéme
viñas;
&lt;Híceme huertos y jardines y planté en ellos árboles
en todos frutos.
&lt;Híceme estanques de aguas para r egar de ellos el
boo¡que donde los árboles crecían.
&lt;Poseí siervos y sier vas y tuve hijos de familia ; tam·
bién tuve posesión grande de vacas y ovt:jas, sobre to·
dos los que fueron antes de mf en Jer usalén.
&lt;Alleguéme también plata y oro, y tesoro p reciado
de reyes y de p rovincias; bíceme de cantores y canto·
toras, y los deleites de los hijos de los hombres, instrumentos músicos y de tedas suertes.
&lt;Y fuf engrandecido y aumentado más que todos los
que fueron antes de mí e n Jermalén.
&lt;A más de esto perseveró conmigo m i sabiduría,
&lt;No negué a mis ojos ninguna cosa que desearan, ni
apar té mi corazón de placer alguno, porque mi cora·
zón gozó de todo mi trabajo.
&lt;Y esta fué mi parte e n toda mi faena.
&lt;Miré yo luego todas las obras que habían hecho mis
manos y el trabajo que tomé para hacerlas: Y be a-1uí
todo vanidad y aflicción de espíritu y no hay provecho
deba jo del sol. ..... &gt;
¿Qué haremos, por tanto, amigos, de ese siglo de vida
q ue nos promete el higienista japonés?
¿Qué haremos de ese siglo y medio (por lo menos)
que nos promete p ua un cercano futuro el sabio
MetchniKoff ?
¡Cien años de hambre o cien ai:os de tedio!
Cien años de guerras, de sangre, de expoliaciones,
de injusticia ó cien años de bostezo &lt;bajo e l fastidio
eterno del sol ....
P ero ¿y no cabe por ventura la suavidad de un término medio entre estos dos angulosos y punzantes ex·
Iremos?
¿ No hay acaso una agua clara con que llena r esta
á nfora que ya se colma de amargura . . .. . . o de miel
aburrida y empalagosa ?
Sf la hay, y es el espíritu. El cultivo tenaz del espfritu, del &lt;Dios escondido&gt; que existe en cada uno de
nosotros ....
Más allá de nuestro yo concreto y limitado hay un
amplísimo, ¡;rofundo, en igmático, que usa nuestros pobres días de la tie rra como si fuesen otros tantos esclavos, para extraer del p laneta el oro de las enseñanzas
y aumentar asf su secular bagaje mental.
Procuremos acrecer las rique zas espirituales de ese
yo que no muere.
Leamos. meditemos, amemos. No dejemos ioactiva
ninguna función de nuestra alma. Fabriquemos nosotros
mismos nuestra eternidad como piensa el idealista alemán Euler, y asf, vengan en buena hora los a ños a
escarcharse sobre nuestras cabezas!
Ante la perspecHva de un siglo o siglo y medio de
vida, en vez de sentir el tormento de la &lt;cronofobia&gt;. y
sabiendo que todos nuestros años estarán llenos d : bien,
exclamaremos c¡Encorel ¡Encere!&gt; como el melónamano jamás saciado de la magia sublime de las sinfonías!
AMADO NERVO.

�Elegía
• V alparaiso-1f11T Caracas-18gc¡.

Bajo uo Cristo de mármol, que sombrea una palma,
descaosa para siempre la amada de mi alma.
Bajo uo Cr isto que se alza con los brazos abiertos,
la amada de mi alma ·desca?:sa entre los muertos.
E ra uo lirio eo figura de mujer. Era uo lirio
que la vida apagaba como llama de uo cirio.
Abstraída eo sus sueños, a todo indiferente,
vivía vida interna, vivía mentalmente,
porque fué la incansable, la errabunda viajera
del azul y lejano país rle la Quimera,
doode abrirse veía, bajo un cielo risueño,
los lirios oo tocados, las rosas del Ensueño.
Del tropel de los hombres esquivó.la alegría,
flor pálida, flor triste, flor de Melancolía,
Desligada de cuanto seduce y enamora,
oo pidió a las tinieblas de la noche, la aurora,
porqu ~ en su mente ardía siempre una clara estrella,
y su mundo de sueños iba siempre con "ella."
Ya, bajo extraños cielos, en edades remotas.
desde alcázar sombrío, junto al mar, las gaviotas
volar miraba, mientras entre las grises brumas
llegaban a la playa deshechas las espumas:
y a la senda lejana, que alumbraban los rojos
rayos del sol poniente, dirigía los ojos
en vano. Y no llegaba su señor, el guerrero,
el del cabello árabe, el del cortante acero,
el del penacho blanco.
Ya era Beatriz o Laura;
ya en los Juegos Florales era Clemencia lsaura;
y, Reina de la fiesta, bajo luces y flores,
los cánticos oía de errantes trovadores,
que eo el feudal castillo loaban su pureza,
y al són de bandolines cantaban su belleza.
De negro terciopelo vestida, y larga cola,
de perlas adornada, y al cuello blanca gola,
por verdes alamedas con el amado iba
eo noches estrelladas y diáfanas.
Furtiva,
la luna, los miraba tras el ramaje espeso.
eo tanto que vibraba la música de un beso.
Y alzábaose eu su mente fantásticas las calles,
llenas de luz y cantes, de un ideal Versalles,
y de acordadas músicas al dulce y vago són,
de damas y galanes poblábase el Triaoón,
y sobre altos tacones descansando su pie
era allí por su garbo la reina del minué...
Porque fué la incansable, la errabunda viajera,
del azul y lejano país de la Quimera.
Amó el silencio. Vida de quietud fué su vida ;
de uo ideal Ensueño la casta prometida,
buscó el silencio siempre, buscó el recogimiento,
y asl nutrió en la calma de h,z su pensamiento.
Amó los versos tristes, los que cantan dolores
r ecónditos y mudos, y b3blan de secas flores
que marcan una página; de soles extinguidos
que alumbraron la dicha de dos almas; de nidos
donde cayó la nieve ; de los blancos pañuelos
que eo la playa se agitan diciendo Adiós; de anhelos
impositles; de plantas que punzan los abrojos...
de nombres que son lágrimas eternas en los ojos!
E n su alma cantaba la Armonía.
El piano,
amado confidente, fué dócil a su mano,
y evocaban sus notas las leyendas del Rhin ;
la barca con el cisue del rubio Lohengrln;
la luna sobre campos cubiertos--por la nieve;
la luna sobre lagos y sobre el mar ; el leve
rumor del aura; el beso de un labio en la agonía ;
las flores del sepnlcro; la cama dura y frfa
de tierra donde duerme lo que en la vida amamos;
la trenza de cabellos que en lágrimas bañamos;
por el sér que agoniza la postrimer pleg"ria,
y el grito en las tinieblas del alma solitaria.

A mi memoria vuelve, como eu felices día~.

a evocar del pasado recuerdos y alegrías;
la muerte de sus sombras calladas, la devnelve
intacta ante mis ojos, y torno a verla ...
Y vuelve
de traje gris vestida, su color preferido,
un ramo de violetas sobre el pecho prendido ;
(las flores que "ella" amaba); la cabellera oscura
y crespa, en dos partida; d elgada la cintura;
esbelta; el busto breve como de estatua griega ;
pálida como lago tranquilo donde riega
su luz la luna como noche de invierno; las pupilas
negras como puntos de oro, y eo torno azules lilas;
la voz nerviosa y rápida, larg:,. y fina la mano;
la boca, dos botones de rosa en el verano,
y como perla de agua que el claro sol se irisa,
como radiante estrella su púelica sonrisa.
Así fué, y así vive. Vive así, casta y pura,
en mi memoria, espejo do esplende su hermosura
de nostálgica virgen, con nostalgia del cielo,
con nostalgia de mundos que conoció su anhelo
con nostalgia de edades remotas. Es la estrella
que surge de las sombras, más diáfana y más bella.

······ ·· ······. ··· ······ ·············· .... .. ······
Como tronchado lirio la ví sobre su lecho,
como una flor de nieve; las manos sobre el pecho
y uo cru cifijc eo ellas; el cuerpo frío, inerte:
eo sus mejillas pálidas las huellas de la muerte;
entornados los párpados; la nariz afilada ,
y mustia ya la boca como una rosa ajada.
Entonces, junto a ella, mudo cal de hinojos,
postrada el alma, y llenos de lágrimas los ojos,
y como ofrenda última de no casto y triste amor,
cubrí de blancas flores aquella muerta flor.

······ ·····. ········· ······· ······ ·· ·· ·· ..... .
Amó? Cruzó sus éxtasis una imágeo querida?
De un ideal E nsueño fué prometida ?...
Cuando en las tardes grises, sentada eo su ventana,
hundia las pupilas eo la extensión lejana,
el que la amó en silencio, y ambicionó la gloria
por "ella" solamente, pasó por su memoria ?
Eo todas las noches sin sueño, cuando callaba todo
en su alcoba de virgen, y, en la almohada el codo,
a la luz de una lámpara, dejaba el pensamiento
libre vagar cual ave que va a merced del viento,
no evocó su memoria los tristes corazones
que vieron en silencio morir sus ilusiones,
que ouor.a so ternura quisieron compartida,
y sin amor pasaron callados por la vida?...
De níveos azahares la cabellera ornada,
de blanco, y con el velo de casta desposada,
vió su noche de bodas, y vió ti hogar tranquilo,
la alcoba eo la penumbra, de un puroamur asilo,
y con el alma inquieta, y el corazón opreso,
sintió sobre sus labios el anhelado beso ?
Amó? Cruzó sus sueños una imag"o querida?

. ····· ·· ...... ········ ·· ···· ········ .... ······

Dormid, dormid con ella, secretos de su vida,
eo tanto que eo silencio, y en noche sin aurora,
un alma, sola y triste, sobre su tumba llora!

ISMAEL ENRIQUE ARCINIEGAS.

A LOS QUINCE
A la señorita Amparo Francés, eo su
cumple afies, con todo mi cariño.

1Nií!a tierna como hermosa
que ves risueña la vida!
Sin saber que es un fosa
esa edad que está cumplida;
que violenta la deshoja
cual el cáliz de una ro~a
¡el Huracán de la Vida!. .....
E DUARDO FRANCE S.

Ricardo Wagner
Composición leida por su autor en la velada coome
morativa efectuada el viernes pasado.
Una voz iofioita que en su rodu profundo,
corre como los mares, a lo largo del mundo,
ondulante, armoniosa, tumultuosa, orquestal;
voz que envuelve a la Tierra como uo viento clemente,
y decora el silencio maravillosamente
como una rara selva de trémulo cristal.
Un insólito ritmo que tiene difundida
su fuerza en el enorme corazón de la vida.
Un grao ritmo que alienta con uo beodo temb lor
la embriaguez exultante del a mor, y que alcanza
a renovar el canto de la vieja esperanza,
de la antigua alegría y el antiguo dolor.

•

Uoa lira de Jiras, hecha eo troncos de abetos
cuyas almas supieron los lejanos secretos
que en su alcázar de nieve guarda el gris Septentrión;
una lira que en torno de sus mágicos flancos,
ve agruparse las piedras como los osos blancos,
cual si hubiera caldo de las manos de Anfión.
Son los signos que indican t-o la suma eminencia
de una cumbre bañada de alma luz, la presencia
solitaria del bardo, del fuerte paladín;
el poeta y el héroe del esplendor sonoro,
el brazo formidable que eo uo yunque de oro
forja, como una espada, la voz de su clarín.
La tempestad preside su ruda caminata.
Al brillo de uo relámpago, las velas escarlata
de su buque fao_tástico, sa~grao eo el capuz;
y entre las multitudes hostiles atraviesa,
iluminado el fiero perfil de ave de presa
por una estrella sacra y ubérrima de luz.
La luz celeste d_e su numen, el que hizo
que_del pla~eta Inste y opaco, uo nuevo hl'chizo
radiara al cielo, absorto sobre el divino afán ·
que rompe las tinieblas con é pico derroche '
de llamas y de músicas, p&lt;1.ra anular la noche
donde resuena el beso de Isolda y de Tristáo
La tierra m!lagrosa de la leyenda escarba
en donde el mbelungo de enmarañada barba
tiende sobre los míticos tesoros, su segur ;
y errante en las brumosas montañas de los Eddas
oye a las dulces diosas, las de gargantas ledas,
'
las de cabellos de ámbar y pupilar de azur.
Esos rumores claros de una varia armonía
sacuden las flore~tas de la Tetralogía,
'
como c~ntos ~rfe_1cos de uoa espiral sin fin ;
co?1o ~1 aves !º~umer~ de encontradas regiones
y ele cielos d1s1totos, ¡untaran sus canciones
para alejar los tedios incurables de Odfo.

Mesa de honor en el banquete al señor de
la Barra -Grupo de los principales
empleados de la Secretaría.

~ por esto el bu~o rey Loi5 Segundo, que eo vaoo,
quiso ver aquí aba¡o los sueños del germano
en lai. trágicas ondas fué á buscar su visión '
Allí ve c!-1al se pie~de, eo la hora oportuna:
Loh~ogn_o eo su cisne, mientras sube la luna
en s1leoc10, como una favorable oración ...

Más la Tierra está eo gracia. Su divina tarea
sella el héroe del ritmo. Cual gozosa marea
el r!-1mor desbordante de una fueote lustral '
purifica el sendero. La voz de una victoria
se esculpe en el silencio. y uo cántico de gloria
y uo resplandor, anuncia que llega Parsifal.
Aunque yo tengo sorda y oscura el alma, lejos
de esa voz y ese ritmo cargado de reflejos,
honro al ast~o del Norte con mi verso español,
porque outnó en el seno de la oocbe sombría
el germen ;iO~r~humano de una iomecsa aleg;ía
como el D1001s10 de los países del Sol.
Hasta el Walhalla, donde centellea y fulgura
clavada en el gr~o pórtico de mármol, su armadura ;
allá donde Bruo1lda le escancia el hidromiel
vuela el águ!la azteca de la cumbre remota '
en que la cr10 dorada de la Osa Mayor, flota :
Vacoo uo ala prócer, eosangretada y rota.
más las garras hundidas eo haces de laurel.
RAFAEL LOPEZ.

•

El lunes de la semana que hoy termina
celebró el señor licenciado don F rancisco
León de la Barra, Secretario de Relaciones Exteriores, el aniversario d e su natalicio y con este motivo los empleados sus
subalternos le ofrecieron uo banquete que
se efectuó el sábado anterior en el pat io
del edificio del Couotry Club eo Churu·
busco.
Tomaron asiento a la mesa todos los em·
pleados de categoría del mioisterio, quie·
nes quisieron de esta maoera mostrar su
geoeral simpatía por el señor de la Ba·
rra.
A la hora del champagoe, e l señor :,ub·
secretario del ramo hizo uso de la palabra
para ofrecer al obsequiado el banquete a
nombre de todos los presentes. A las corree·
tas frases del señor Pereyra contestó conmovido el señor de la Barra dando las gra·
cias por la muestra de afecto.
Durante la comida se observó grao cor·
dialidad. Uoa organización musical amenizó el banquete.

Parte de la mesa geoeral.-El seror de la E arra, haciendo uso de la palabra.

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.

do, al menos de las «interviús&gt; literarias, des
pués de aquel famoso libro de Julio Huret.
¿ Cuándo vendrá el jefe de escuela porque
suspuan muchos?
Juan Muller y Gastón Picard, autores del libro
a que me refiero, han interrogado a no ~ocos literatos del día, a fin de saber lo que opinan de
la orientación de la moderna literatura francesa.
Les han interrogado sin esa ironía que cule·
brea al través del libro de Huret. Yo los veo ir
de casa en casa, llenos de audac;a ingenua, pero
no muy seguros de la necesidad de su misión.
Con qué respeto penetran en el estudio dal
pensador, mostráodonosle entre libros y papeles!
Para ellos el arte de escribir es cosa seria. En•
tiéndase cuando el que le ejerce es hombre cul•
to, escrupuloso e inteligente. En su galería figuran Paul Adam, con su «careta de centurión me:litabundo&gt;; Henry de Regoier, sonriendo entre
«b:belot,&gt; extravagantes; Henry Berostein, el co·
nocido dramaturgo, y otros.
La juventud es ilusa. Cree en muchas cosas,
que la vejez se encarga de probar que son frá·
gi les.
Los autores de este libro revelan ser demasiado jóvenes. ¿Es esto un defecto? Según.
Cervantes escribió el «Qui jote&gt; siendo v1e¡o, y
Goethe compuso el segundo «Fausto&gt; cuando pei·
naba canas, La juventud es una edad de derro·
che inconsciente. No es la crítica precisamente
lo que la conviene, sino el entusiasmo, dígase el
enemigo de la crítica, La crítica es análisis, disolución, y el entusiasmo es síntesis.
La critica no es santo, ni con mucho, de la de·
voción de los escritores a quien~s interrogan Mu·
ller y Picard. Hirsch no mira con buenos ojo5 al
crítico.

Carta autógrafo de S M. Nicolás de Montenegro, re·
conociendo al gobierno del Gral. Huerta.

i~fc1!.Ufftl"fil!Il@
:,e acaba de publicar un libro sobre las teoden•cias
de la literatura francesa contemporánea
Yo creía que el período de las «ioterviús&gt; había pasa·

.

-i;;Y,; J

G'\
Su señoría Rudolf de Cardoff, encar¡?ado de Ne·
gocios de Alemania, que presentó el martes pa·
sado la carta aurógrafo del Emp, Guillermo.

non

@@tutsdJtr&amp;

tn ®)

e.,~~~0)

Nótese que e~te,s escritores no se jactan de ser naturalistas ni románticos Paul Adam abc&gt;ga por el predo·
minio de la imaginación y Luis Bertrand declara que
hay que volver a la novela tal como la concibieron los
realistas.
¿ No exageremos, no hay que abusar del lirismo ni del
pormenor superfluo como los naturalistas Huyamos de
la novela del sigo XVIII y de la novela ultranaturalist"-.
Defendámonos de los simbolistas, pnr cuyo conducto se
han ingerido en la literatura francesa los delirios de los
rusos, de los alemanes, de los escandinavos ...... Huya·
mos ..... .
FRAY CANDIL.

Primera página de la carta autógrafo .del Emperarador de Alemania recooocieLdo el gobierLo
del general Huerta.

Sr. Lic. don Francisco León de Ja Barra, quien
presentó la carta autógrafo del rey de Montegro.

Si la crítica no tiene hoy muchos admiradores, lamo·
ral les tiene menos. La mor;,I. iQué «blague!&gt;
Según Paul Brulat. Rubelais no hubiera ~ocootrado hoy
editor para sus libros, porque al público ya no le guMa
la pornografía, ¿Qué me cuenta ust~d?
Cualquiera cn,ería que los libros que se publican hoy
en Francia respiran castidad y pur eza. ¿Dónde están
esos libros? Q ue me los traigan.
Yo veo que en los quioscos abundan las caricaturas
obscenas y que las tarjetas postales de mujeres desnudas llenan las paredes de las tiendas en que se vend;en
estas cosas.
P~ul Rebuex se muestra a;queado de este desbordamiento de moral. En su sentir, los discípulos de Jorge
Ohnet abund'ln que da grima.
Lo que yo noto es una superabundancia de novefas
novelescas para uso de porteras candorosas y modistas
sentimenteles, y novelas de aventuras más o menos bis·
tórica~, al estilo de las de Duma~. padre.
-No comprendo en qué se funda este escritor para
afirmar que los cuentos de Maupassant y las novelas de
Zola no hallarían un hueco en el folletío de los perió·
dices.
·Estas protestas mueven a risa porque carecen de base.
No constituyen, sin embargo, la principal de la «enque·
te&gt; de los señores Muller y Picard.

Para festejar dignamt:nte el vigesimo quinto aniversario de· la exaltación al trono del emperador Guillermo de Alemania, la colouia residente en nuestra capital
organizó una serie de festejes entre los cu_a les sobresalió la kermesse

efectuada e 1

domingo pasado en el parque del Colegio Alemán.
Los puestos de la kermesse estuvieron a cargo de bellas damas de la colonia y
algunas de la buena sociedad mexicana. La fiesta fué muy entusiasta y dejará re·

Segunda págin'l de la carta del Emperador Guillermo.

Puesto típico suizo.-Damas alemanas y mexicaoas.-El correo de la kermesse -Trajes típicos mexicanos. onagraciosa bailarina.

cuerdos gratos entre los a~istentes.

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A la distinguida Señorita
Concepción Carrere y Gómez Farías.
Acere'!. de l'l obra iom 1rtal del perenne preclarísimo
DJo Miguel de Cervantes Saavedra, se ha escrito tanto
y tao bien, que sólo me atreveré aquí a consignar en
breves líneas la hood I y duradera impresión que ha dejado eo mi á 1imo la agrad1ble serie de mujeres que
ap:1.receo ea esa imperecedera obra, que cada vez se
lee y estudia con creciente deleite, sien io la postrera
lectura la más sabrosa.
Coetáo~os del ilustre alcalaioo fueron el portentoso y
fecuodisim'.&gt; L"&gt;pe de Veg\ y el festivo Tirso de Molioa.
¿Cóm"&gt; el m1oco de L~paoto, de vida militar y azarosa,
si las bub'.&gt;, cu 11 la suya, trató a la mujer ea su obra
m 1estra coa especial miramiento, en tanto que los otros
dos alto, ingenios, hombres de profesión religiosa, eo
sus admirables producciones dramáticas, casi se complacen, por decirlo así. y coa pocas excepciones, eo
preseot.r a las mujeres con deseovo'tura, ora doooraisas, ya sin má, donaire que el de su gallardía? Contraste es este q•1e no he eocootrado explicado en ningún
cervantista, eiltre tantos que se bao ocupado eo comentar la joya más preciada de las letras espsñolas, explicación que no h~ hall&gt;1do desde el respetable señor

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f@l©)ffi. JtIL, IL.Il&lt;Cltlíl&lt;C!!AID&gt;© JIUIL,Il© ?l&amp;ffi.Aíiltº

&lt;jeres. Pero admitido esto, ¡cuánto ingenio en la inven·
&lt;cióo, cuánta habilidad ea la intriga, cuánta digoidad
«ea la mujer, cuánta viveza y cuántas escenas dramáti&lt;cas eo la acción! ¡Cuán digno, noble y bello se pcesen&lt;•a todo, y al mismo tiempo cuánto vigor, cuánta pro&lt;fundidad y dignidad encierran! Calderón es el depósi«to y arsenal de tesoros que los poetas de otros países,
&lt;cootemporáoeos y posteriores de tao esclarecido poe&lt;ta, hao saqueado para engalanar sus obras coa las de
&lt;tlste ingenio eminente» ..... .
El muy docto Meoéndez Pelayo al resumir un estudi'.l
crítico suyo del insigne Calderón dice así: &lt;Sus defec&lt;tos son del ingenio español; su grandeza se confunde
ccoo la de España, y no morirá sino con ella. ¡Privilegio
csiogular y poco envidiado! Pero aún hay otro más aleto: el ser a un mismo tiempo poeta admirable, "de su
&lt;raza y de su siglo," y poeta y m:i.estro y delicias de la
&lt;humanidad en todas las e:iades, como lo son Shakes&lt;peare y Cervant~s »
Compláceoos en sumo grado que la autorizada opinión del más eminente de los polígrafos españoles d, 1
siglo XIX, aproxime Calderón a Cervantes. Sí, ambos
fueron poetas admirables &lt;de su raza y de su siglo;&gt;
y ambos rindieron culto " las virtudes de las mujeres
españolas de su tiempo. Por eso en los dramas y comedias de Calderón aparecen sus damas coa tanta digoi-

.

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Dulcinea del Toboso eocaotada por el socarrón Sancho Panza.
Hartzeobusch y el cuidadoso Clemeodo basta el iomeoso Menéodez Pelayo:
Y téngase presente, que cuando desapareció el grao
Lope de Vega, empezó a elevarse y a deleitar a todos
el peregrino don Pedro Calderón de la Barca, talento
el más coosp!cuo ea el teatro español en todo el siglo
XVII, y que por GUS dramas debe de ser colocado entre
los más eminentes poetas de todos los tiempos. Lejos de
seguir a Lope y a Tirso, diríase que Calderón hereda
de Cervantes-cuya obra aparedó ea el primer tercio
de aquella centuria, e imit~ el miramiento que este último dedicó a la mujer. No sin razón dijo el crítico alemán Pbilippsoo: &lt;Los motivos y pasiones, al rededor de
&lt;los cuale; giran los dramas de Calderón, son el amor
&lt;y el honor; aquel amor ardiente meridional que oo re&lt;trocede ante el crimen y arrulla los obstáculos a viva
&lt;fuerza, y una honra que nada tieoe que ver con lamo&lt;ral, que a veces más bien la lastima, y que geoeral&lt;mente se C'.&gt;nteota coa m1otener incólumes el valor y
&lt;la verdad de los hombres y el buen oorr.bre de las mu-

(

Tllft t' Rl~ t~ t~,

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dad, y aunque enamoradas, guardadoras cuidadosas de
su honra. como aparecen en la novela inmortal de su inmediato predecesor. Uno y otro se inspiran en la sociedad que les rodea; eo el dramaturgo, romántico e independiente, ceden sus defectos de aberraciones de gusto,
sus ligerezas de ejecución y su poética caprichosa y
exuberante, y su arreglo arbitrario de las tres unidades, al poteotísimo aliento nacional que informa, palpi•
ta y vivifica todas sus producciones; en el egregio novel(sta, su ob_ra que es alta y trascendental por su coot~u1do, su ob¡eto, su fin, su belleza e importancia, la acción es coutemporáoea con h vida del autor, pues el libro empieza así: &lt;En un lugar de la Mancha, etc. &lt;no
ha ~u cho tiempo .... &gt; y de creerse que los tipos feme?1oos que apar~ceo en el Quijote s.:,u copiados de la
soc1edae1 en que vive, en plena época del tesoro de los
Felipes de España, en todas las esferas que aquella
of;ecía en su tiempo, desde la Duquesa hasta la rústica
e ignorante lugareña Teresa Cascajo, mujer del escudero Sancho Pauz:i..

E

•

Pero la personalidad femenina en la novela es, sin dad 1, la de Dulcinea, la de más relieve; y la más radiosa;
ella es la que siempre inspira, ella es la invocada eo todo
trance duro y apretado por ei:c:..bdlero de la &lt;Triste Figura.&gt; Ella es la finalidad de los actos y hazañas de este', y
el norte, cunea móvil e iodeclioable de sus pensamientos. Dulcinea, su numen invisible, determina eo el ilustre
caballero andante un estado particular fisiológico, psicológico, y dentro de su rara insania, uno también patológico. En la ruda tempestad que ha devastado la razón del pobre Alonso Quijal'.o el &lt;Bueno,&gt; sálvase la
celdilla cerebral en que quizás se hallaba depositado
cariñosamente, en toda su integridad el recuerdo de
«Aldonza Loreoza, moza labradora de muy buen pare&lt;cer, que vivía en un lugar cercano del de don Alonso,
&lt;de quien él un tiempo aoduvoeoamorado, aunque según
&lt;entiendo, dice el autor, ella jamás lo supo, ni se dió
&lt;cata dello .... A esta Aldooza, le pareció ser bien a
&lt;Don Quijote, darle el t!mlo de señora de sus peusa&lt;mieotos; y buscáudole nombre que oo desdijera mucho
&lt;del suyo, y que tirase y se encaminase al de princesa
&lt;y grao señora, vioo a .llamarla &lt;Dulcioea del Toboso,&gt;
&lt;porque era natural del &lt;Toboso:&gt; nombre, a su pare&lt;cer, músico, peregrino y significativo, como todos les
&lt;demás que a él y a sus cosas había puesto.»
En uno de sus raptos de inimitable lirismo, Lamartioe dijo: ...... &lt;la poesía es el sueño de la mañana de
las grandes vidas; contiene en sombras todas las reali&lt;dades futuras de la existencia; es el preludio de los
&lt;peosamieotos y eI;preseotimiento de la acción. Las ricas
&lt;naturalezas comienzan por la imaginación y la poesía;
&lt;es el lujo de las savias superabundantes en los hombres
&lt;de grao fantasía. ¡Desgraciado ctel que no ha sido poe&lt;ta una vez en su vida!&gt; Pero la poesía es eseocialmeute amor. y si al amor hubiérase referido el grao poeta
líric&lt;&gt; fraucé;, seguramente, habría dicho también: ¡Desdichado del hombre que no ha amado una vez en su vi·
da! ..... .
La memoria de la mujer amada en su edad juvenil
por Alonso Quijaoo sobrevivió en el naufragio que anegó la razón del hidalgo manchego; pero esa memoria se
irgue y surge con todo su presugioso encanto, y perfuma con su aroma seductor-como las rosas castellanas
que exhalan quizás su más preciosa fragancia, cuando
parece que van a morir-la acalorada fantasía del caballero andante, agravando en él ese estado patológico
dentro de su rematada insania, que antes dijimos. Ese
recuerdo del amor u afición juvenil se apodera de todo
s!-1 ser, ascendiendo impet!-1oso del corazón a su desiquihbrado cerebro, y determtna en él un amor platónico
que en sus delirios Je lleva hasta el deliuquio. Casi la
deifica en su platonismo, tanto más ardiente, cuanto es
invisible e intangible su a mada; es para él, Dulcinea Ja
suma de todas las perfecciones físicas y morales. Don
Quijote no imita en esto a los caballeros de sus libros
que aspiraban a grandes alturas, en cuanto que no quiere ser emperador ni rey; lo contrario de su rústico escudero Sancho, quien en su corpezuelo, harto de ajos y
saco inextinguible de refranes-como le llama su amc&gt;comilóo y voraz como Milóo de Crotona, y aunque medroso de suyo y doliente de sus costillas por los estacazos que _llueven sobre ellas: alienta una grao codicia que
se acre~1~~ta en él a compas de los golpes que recibe, y
l'.'- amb1c1on desaforada de alcanzar el gobierno prometido de una ínsula; Don Quijote, aparte de su alta mi·
sióu a que se cree destinado, la defensa y cumplimiento
del derech? )'. la protec_ci?o al desvalido, se deja guiar
por el senum1eoto platon1co que le subyuga, tierno de
amante rendido, hacia un &lt;desiderátum&gt;-que a cada
momento Jo proclama: "todo ladrón, malsín o gigante
vencidos por él, hao de ir al Toboso, y postrados a lo;
piés ~e Dulcinea hao de decirla: "domeñados por el inveuc1ble brazo del caballero Don Quijote de la Mancha, tu amador. nos tenéis aquí, señora de la iucomparab'e hermosurd, para que hagáis de estos siervos lo que
os plazca ..... . " Poco importa que Dulcinea no descienda de la excelsitud a que la eleva Don Quijote para
que figu!e eo la accjóo animada de la_ novela. basta que
sea un s1mbolo .... s1mbolo que refle¡a la subjetividad
de Cervantes en que respira el espíritu de su nación y
de su tiempo.
Atendiendo a la cronología de la novela, pasamos desde luego a la simpática figura de "Marcela," "la desdeñosa. " Esta hija'de rico labrador de un lugar del sur de
h Mancha, más opulenta en belleza que en bienes de
fortuna, era pers-guida y asediada por muchos hidalgos y zaiales de toda aquella tierra, entre los que se
d1sttogu1:'- por sus requiebros y pretensiones amorosas. un
ex estud1aute de Salama,-,ca, llamado Grisóstomo, hijo
de _un labrad_or, rico también, de aquellos contornos y
la ¡oven mehudrosa Marcela no daba oídos favorables a

Una escena de la novela &lt;El Curioso Impertinente.&gt;

La duquesa oyendo los discursos de Sancho.

l

sus amadores, decidiéndose un día irse al campo, con
las demás zag".las del lugar, pira guardar su mism) gmado de cabras Sabido de lo cual, Grisóstomo, vestido de pastor también, coa pellico y cayado, se
fué p'.&gt;r despoblados en p)s de M ,rcela, quieo no movid:i. p:&gt;r ruegos, ni poesías de su amrnte apisionado, le
opuso, lo mismo que a su, demh pretendientes, los desd~ues que so!ía. C1yó enfermo y murió el ap1siou:1.do
Grisóstom'J; cougréganse varios amigos suyos y llevan a
sepultar el c1dáver del desdichado ex-estudiante salm 1utino, al pié de uoa h 1ya, sitio en que vió el pretendiente pnfiado por primera vez a la amada desdeñosa.
A ese entierro se halla presente el caballero de la "Triste Figura " Ambrosio, uno de los amigos, dice una tierna tierna despedida al extinto, a la orilla de las fosas, cuando he aquí que se presenta la misma honesta Marce la, lo
qu~ m1tiva a Am~ro,io para dirijira la hermosa pastora
un ardieote"ex-abru¡:,to" achacándole la muerte de Grisó;tonio, y que viene a ufanarse en su obra ... . "No veu"go -contesta la bella labradora-a ninguna cosa de las
•'que h1s dicho ¡oh Ambrosio! sino a volver por mí mis- .
"ma, y a dar entender cuán fuera de razón van todos
•·aquellos que di: sus penas y de la muerte de Grisósto"mo me culpan, y así, ruego a todos los que aquí estáis"me estéis atentos .... Hízome el cielo, según vosotros
"decís, hermosa, y de tal macera, que sin ser podero"sos a otra cosa, a que me améis os mueve mi hermosu"ra; y por el amor que me mostráis, decís, y aun que,
"réis, que esté yo obligada a amaros . . . . Siendo esto asi
"¿por qué queréis que rinda mi voluntad por fuerza,
"obligada no más de que decís que me queréis bien? Sí
"o.o, decidme: si como el cielo me hizo hermosa, me hi"ciera fea, ¿fuera justo que me quejara de vosotros por"que no me amábades? ...... Cuanto más, que habéis de
"considerar qu" yo no escogí la hermosura que tengo;
"que tal cual "es, el cielo me dió de gracia, sin yo pedi'·lla ni escogella .... que la hermosura en la mujer ho·
"nesta es como el fuego apartado, o como la espada
"aguda; q ue ni él quema ni ella corta a quien ellos no
"se aqerca. La honra y las virtudes son adornos del al"ma, sin las cuales el cuerpo, aunque lo sea, no debe de
"parecer hermoso Pues si la honestidad es una de las
"virtudes...gue al cuerpo y al alma más adornan, ¿por
"qué la ha de perder la que es amada por hermosa, por
"corresponder a la intención de aquél que por sólo su
"gusto, procura con todas sus fuerzas e industrias que
•'la pierda? Nací libre, y para poder vivir libre escogí
''la soledad de los campos: los árboles de estas mouta"ñas son mi compañía, las claras aguas destos arroyos
"mis espejos; con los árboles y con las aguas. comunico
"mis pensamientos y hermosura ...... ¡Fuego soy aparta''do y espada puesta lejos! A los que he enamorado con
''con la vista, he desengañado con palabras; y si los de•'seos se sustentan con esperanzas, no habiendo yo dado

11

"ning 1a1. a G ·i;ó;tom'J, ni a oteo alguoo el sí," a nio•·guoo dello,, bien se pu!de decir que antes le m ltÓ su
"porfía que mi cruel:ia:l; y se m~ hice cugo de que
"eran b &gt;oestos sus pensa mientos, y que por esto estaba
"obligada a corresponder a ellos, digo que cuando en
"este lugar, me de,cubrió la b:Jnd,d de su intención, le
"dije que yo fa mía era vivir en perpétua soledad, y que
"sola la tierra gezase el fruto de mi recogimiento y los
"de,p:Jjos de mi herm'&gt;sura; y si él, con todo este deseu" desengaño, quiso porfiar contra la esperanza y nave·
"gar contra el viento, ¡qué mucho que se anegase en la
"mitad del golfo de su desatino! .....• Si yo le eotretu"viera, fuera falsa; si le contestara, hiciera contra mi
"mejor intención y prosupuesto. Porfió desengañado,
"de,esperó sin ser aborrecido; mirad ahora si será ra·
"zóo que de su culpa se me dé a mí la peoa. Quéjese el
"engañado, desespérese aquel a quien le faltaron las
" prometidas espereuzas, confiese el que yo llamase,
" ufáuese el que yo admitiese; pero no me llame cruel
" ni homicida aquel a quien yo no prometo, engaño, lla" mo ni admito .... El cielo, aun hasta ahora , no ha que"rido que yo ame por destino; y el pensar que tengo de
"amar p1r elecció.u es excusado, y entiéndase de aquí
"adelante q ne los desengaños oo se bao de tomar en
"cuenta de desdenes. El que me llama fiera y basilisco,
• déjeme como cosa perjudicial y mala; el que me llama
"ingrata, que no me sirva; el que desconocida que no
"me conozca; quien cruel, no me siga ; que este bas;lis·
"co, esta cruel, asta ingrata y esta desconocida, no los
" buscará, servirá, conocerá oi seguirá en oioguoa ma"oera; que si a Grisóstomo mató su impaciencia y arro"jado deseo, ¿por qué se ha de culpar mi honesto
' ·proceder y recato? Si yo conservo mi limpieza con la
"compañía de ios árboles; 1 por qué ha de querer que la
"pierda el que quiere que la tenga con la de los bom"bres? Yo, como sabéis, tengo r iquezas propias, y no co"dicio las ajenas: tengo libre condición, y oo gusto de
"sujetarme; oi quiero ni aborrezco a nadie; no engaño
"a este, ni solicito aquél, ni burlo con uno, ni me entre" teugo con el otro. La conversación honesta de las za·
"galas destas aldeas y el cuidado de mis cabras me en" tretieneo : tienen mis deseos por término estas monta"ñas, y si de aquí salen, es a contemplar la hermosura
"del cielo, pasos con que can¡ina el alma a su morada
uprimera."
Y terminando así su briosa y altiva defensa y de su
libre albedrío, la limpia, digna y honrad~ Marcela, sin
querer oír respuesta alguna, voivió las espaldas y se entró por lo más cerrado de un monte que allí cerca estaba, dejando admirados, a todos los que a!H se bailaban, tanto de su discreci6o como de su hermosura; y algunos, que heridos estaban de la poderosa flecha de los
rayos de los bellos ojos de Marcela, dieron muestras de
querer seguirla; a lo que se:opuso Don Quijote, quien po-

nieudo la mano en el puño de su espada, dijo con esforza:la voz : "Ninguna persona, de cualquier estado y con• dición que sea, se atreva a seguir a la hermosa pasto"ra, só pena de caer en la furiosa iudiguacióo mía . Ella
''b .. mostrado con cluas y suficientes razones la poca o
"ninguna culpa que ha tenido en la muerte de Grisós"tomo, y cuán ajena vive de condescender coa los de··seos de ninguno de sus amantes; a cuya causa es justo
"que, en lugar de ser seguida y perseguida, sea hocrada
" y estimada de todos los buenos del !llundo; pues es me"oester que en él halle estima la que con tao honesta
"intención vive." Ya fuese por las amenazas del caballero andante, o porque Ambrosio les dijo que concluyesen con lo que a su buen amigo debían, ninguno de
los pastores se movió ni apartó, hasta que acabada la sepultura de Grisóstomo, se separaron.
Dorotea, una bella y discreta andaluza, bija de un labrador rico de un lugar de la fértil Bética, y que era
vasallo de un grande de España, se presenta por primera
vez, disfrazada de mozo labrador, lavándose sus blancos y
hermosos piés en las aguas de un cristalino arroyo, de
los muchos que serpean por las quebradas aspérrimas
de la Sierra Morena y quejándose del mal de amores.
Así la ven el cura y el barbero del pueblo de Don Qu ijote, quien por aquellos vericuetos se entregaba a la
penitencia que sueña le ha condenado la señora de sus
pensamientos; los dos amigos del pobre caballero man·
chego van con el caritativo propósito de reducirle a que
vuelva a su lugar y a su casa. a fin de que se cure desu
rara manía y peligrosa locura. Dorotea refiere, can galanura y discreción admirables, su vida y desgracias a
los dos favorecedores del caballero andante. La disfrazada moza cuenta que : &lt;Hija de padres, vasallos de
&lt;aquel señor grande de España, que humildes por su li&lt;oaje, pero tau ricos, que si los bienes de su naturaleza
&lt;igualara n a los de su fortuna, ni ellos tuvieron más que
&lt;desear, ni ella (Dorotea) no temiera verse en la desdi&lt;cb? en que se vé, y que tal vez nace su poca ventura
&lt;de la que ne tuvieron sus padres en no haber nacido
&lt;ilustres, aunque era verdad que oo eran tao bajos que
&lt;pudieran apartarse de su estado, ni tan altos que a ella
&lt;le quitaran el pensamiento de que su humildad viene
&lt;su desgracia. Ellos, labradores, gente llana . . . ... pero
&lt;tan ricos, que su riqueza les va adquiriendo poco apo·
&lt;co nombre de hidalgos, y que la mayor riqueza y no&lt;bleza que ellos se preciaban, era de tener a ella por
&lt;hija. Que ella era el espejo en que se miraban, el
&lt;bác;;ulo de su vejez, el ~ujeto a que encaminaban todos
&lt;sus deseos.&gt;
( C OXTIN UARÁ)

�seno vibran y se yerguen las incitaciones y en tus mejillas tienen su edreclón los ardimientos . . . .. . ; porque te
a mo así, an gel y mujer, caricia y llama!
TI

E L DESENGA~O.
¡Pobre amigo mío! ¿No sabes que tcdo muere?
Mi aliento será miasma; mis redondec es será n áogulos; mis abr azos caerán en prisiones del entumecimiento, el carmín de los ósculos encanecerá e n el hueso árido, y la fuente de los senos se agotará en el despeñade·
ro de las costillas secas .... . .
Si adoras mi carne, habrás gusanos de la tumba, si
ambicionas m i espíritu lo incógnito te disputará la posesión.
¿No sabes q ue los besos de h amistad se contagian de
amor, y q ue los del amor se contagian de hastío ?
El arrullo se torna sensualidad, y la sensualidad se
vuelve crimen.
¿Olvidas que un aogel cayó del cielo, y que una mujer fué arrojada del paraíso?
¿No sabes que u n apetito mancilla el labio, y que el
fuego d¡, un ansia cuece el corazón ?
Huye, amigo: la belleza se marchita, la brasa se apaga, la saogre se coagula, los deseos se postran, los nudos
&amp;e desatan ...... y la insaciabilidad se sacia!
Huye: que Lucifer se rebela, y .Eva se condena, y la
cari,ia se borra y la promesa se pie rde.

m

EL AMOR.
E~cuchad: soy inmortal, en m i refugio seréis felices.
Por mí cuando el aliento ~e corrcmpe, y las curvas se
aplaoao, y los brazos se rinden, y la boca se descarna
y los senos se agostan . . .... aun está hermoso corazón.
Por mí hay pájaros que no tr inan en la alborada porque
sonríen ante la ofrenda del gineC€o , o sus oidcs; por
mí la brisa caldeada de la siesta se baña en e I remanso
de la sombra d e los árboles; por mí se renuevan los colores cada primavera; por mí las estrellas vencen la no•
che.
Yo cobijo en m i palio sueños que hacen despertar en
lo infinito. Yo poogo rosas e n los sepulcros.
Por mí si un aogel se rebeló, mil rebeldes se hao sometido, y si una mujer insinuó la culpa otra venció el
pecado.
Por mí los besos con ansia calman la sed del alma,
por mí las ansias con fuego tiemplan el corazón.
iOh, amigos míos, cuando no tengáis juveotud ya no
la pediréis; cuando no responda vuestra a lma ya no habrá quie n la solicite!
No temas, amiga mía, que si la belleza pasa el espíritu queda ; si el hogar se apaga cenizas se avientan; si la
sangre se coagula, el vaso no reclama; si la atadura se
afloja, es a fuerza de oprimir, si el apetito se sacia, ya
el hambre no da torturas.
No huyas, amigo, que -el angel caído se perdona, y la
mujer pecadora se redime, y la caricia disipada se renueva y la llama sofocada se revive.

Señor general don F elipe Mier, nombrado subsecretario de G uerra ,
radas, aparecía la inscripción tierna y
acercamos a leerla ..... .
Decía así, libremen te traducida:

delicada y nos

"¡Reposa en paz!
i basta que nos veamos
en el cielo,
si hay sitio todavía!'.'
iEI comerciaote había padecido un error al interpretar la or:ien que le daba la buena amiga de Francisco
Latouche!
O ¡quién sabe .. .. ! Acostumbrado a hacer coronas
pua todos los que van al cielo, e l pobre hombre sospecha que en efecto debe quedar ya poco sitio disponible y teme que de un momento a otro pongan el «¡Completo!&gt;, como e n los tranvías.
La ceremonia fúnebre ba dado fin mientras los invi·
tados sonreían discretamente ..... .

o o o

- Y tú tamhién, pobre poeta, tú también habrás sonreído allá a rriba, e n el cielo . .. . sí, como dice tu buena
amiga, has encontrado un rinconcito todavía ... . !

Así dijeron, y el Desengaño, arrojándose en brazos de
la Pasión, desde e ntonces fundidos en el Beso, se des·
!izan por e l mundo, en seguimiento del Amor.
ISMAEL CLARK.

Señor general don Aureliano Blanguet, nombra do secretario de G uerra y Marina.
JOSE JUAN CADENAS.

LA MUERTE DEL POETA
No lo conocéis .... La glo ria no le había abierto sus
puertas aún .... Coqueteaba con él por el ventanillo,
dábale esperanzas, le sonreía amante; puo prometiéndole la dicha de un beso para □ás tarde ...... El poeta
era joven, muy joven ...... Llamábase Francisco Latouche .... Ha muerto de una manera horrible .. . . i Le ha
aplastado un autobús!
Francisco Latoucbe tenía talento y bubiera triunfado al fin . ... Si su nombre no había llegado aún al gran
público, conocíale ya la gente del oficio, y sus obr¡;s
íbanle conquistando poco a poco una reputación envidiable .... C rean estedes que para que un literato joven
y pobre triunfe en París, necesita valer mucho. La competencia es mayor : el público, más oumercso .... Todos
los poetas no tienen la sue rte de llama rse Mauricio
Rostaod y encontrarse con una celebridad fabricada
, qor su señor padre ..... .
Ya era mucho lo que Francisco Latouche había conseguido; las gentes de letras augurábaole una t.rillaote
carrera, y el joven poeta podía considerarse feliz ....
Y jabí tienen ustedes! Prcmesas, esperanzas, juventud,
sueños de gloria, todo ha perecido aplastado por el peso
de un autobús .....
La muerte fué horrible ..... Francisco Latouche di•
rigíase al domicilio de su jefe, caminaoco a buen parn
para no llegar tarde, cuando de repente un autobús se
desvió é invadió la acera, chocando contra la pared ....
El infeliz Francisco Latouche encontróse de prcoto
cogido, aplastado, entre la pared y el enorme vehículo .... Cuando, después de grandes esfuerzcs, retiraron
e l autobús, apareció el cuerpo de Franci!co Latouche
en pie, crucificado en la fachada, exánime .... Sólo p udo articular ' traba josameote su orILbre y las stñas de
su domicilie .... E l portero de la ca,a inmediata le recogió, y en un coche le llevó al bo~pital a escape, vif odo que aquel bcmbre se o:oría a d:orrc:· . . .. .. El pebre

Latoucbe suspiraba: &lt;iMe ahogo! ¡Me ahogo!&gt; Media
hora después había muerto . . . .
La policía francesa está de duelo, porque acaba de
perder un futuro poeta .... .. Nosotrcs ignoraremos una
colección de lindas estrofas .. .. Las musas llorarán inconsolables la muerte trágica d e uno de sus amantes
predilectos, ungido por el beso de la d i".ioa Poesía.
Ayer hicieron pedazos el cuerpo del poeta, a petición
de la Compañía de Autobús, que solicitó la autopsia para averiguar si , en efecto, Fraocisc? Latouche babia
muerto a consecuencia del atropelle .... o de las viruelas .. .. ¡La Compañía genera l de Autobús gasta unas
bromas verdadarameote macabn s!
E n tanto, la buena amiga de F;aocisco Latoucbe, enterada de la de~g raocia, dispúrnse a rendir al difunto
el último tributo, y fncargó una corona de llores naturales. grande y linda, con anchas cintas de seda y la inscripción siguiente:

Señor dcctor don Aur eliano Urrutia, oombraco min istro de Gobernación .

Tres Voces
BALA D A.
I

&lt;Repose en paix! au revoir!&gt;
Pero horas antes del entierro, la buena amiga de Francisco Latouche pensó q11e la inscripción no estaba corn•
pleta, y guiso agregar algo más expresivo, más tierno.
más poéticc- ....
Torturó breves momentos su imagioacióo, y, por fin,
encontró lo que a su juicio faltaba ..... .
Sin perder tiempo 1:scribió una tarjeta al comerciante
e ncargado de hacer la corona, diciéndole: &lt;Haga usted
el favor de ~gregar en las cintas de la corona, a continuació n de la inscripción, lo siguiente: &lt;au ciel&gt;, si hay
sitio todavía .. ... .
Hoy hemos a sistido al entierro del malogrado poeta .. . ... Los despojos ne Francisco Latouche, encerrados en una caja, iban cubiertos de flores y coronas .... .
La ceremonia r esultó hondamente conmovedora .... .
Al arrojar sobre la tumba los cbouguets&gt; y ramos de
flores enviados por los amigos de F rancisco Latouche,
pudimos admirar la famosa corona encargada por la
buena amiga de l poet2 . . . . En las cintas, en letras de-

Sr, Lic. deo Jgoacio PérfZ Vargas, ocmbrado ag€nte,
del Ministerio Público.

LA PASION.
¡Amada mía, amada mía ! Te adoro. Q uiero vivir para
tí en tí; quiero sorber tu hálito; asirme a tus curvas y
palidecer contigo de seo~acióo, de fatiga, de ansia; que
me ateo tus cabellos y me encadenen tus brazos; que
me cieguen tus ojos y me amordacen tus lab ios; que me
agobie tu carne sensual, y besarte .... besarte ...... besarte ... . !
Quiero vivir unido a tí, fuodido contigo; que a los
claros de la aurora trine tu boca en la mía; que en los
abrasadores rayos del sol a medio día tu aliento r efresque el mío; que al lang uidecer la tarde mi frente a nide
en tu seno; que en la noche tu mirada conduzca mis
pasos; que el sueño me sorprenda en tus hombros para
dormir en tí y soñar contigo.
Quiero adorar tu alma y tu carne; que te entregues
a mi en espíritu y en mate ria ; que me unjas de amistad y
me embalsames de pasión; quiero el arrullo que adormece y la sensualidad que mata ; que me guardes como
abgel y me pierdas com0 mujer, que me quemes con
a nsias y me ansíes con fuego; que me des y que me pidas; que me llames y que me respondas.
¡Porgue eres bella, amada mía, bella como la encarnación· del deseo! Porque tas órbitas con lá mparas del
infierno y tus manos hostias en estrella ; porque en tu

E l S r. Dr. Urrutia y distinguidas damas que le felicitaron el lunes pasado en Ccyoacán tanto con motirn
de su nombramiento, como por su onomástico.

�patrios; poner el nombre de la patria en labios de actores .Y actrices Y apo·
derarse del ánimo de los espectadores, en terreno tan fértil para las emo·
ciones intensas, se ha hecho y se hace comuomeote en el teatro, todos los
días, y nada tiene de particular.
.
.
Pero mezclar ese amor a la tierra donde se ha nacido, con el resurg1·
miento de otro amor santo, el conyugal, haciendo que un corazón q_~e ar·
dió en fugaz llamarada, vuelva a sustentar el fuego sagrado del canno al
esposo, es de lo más nuevo en la escena, y de lo más dramát!co .~uP. pu:de
idearse. Y, si a esto se añade, la presencia de Prelado católico, Moosenor
de Jussey" que enterado del divorcio de "Mónica i;:ett" al verla nu~vameote cariñosa con su marido, lo atribuye a obra de Dios, cuando h3 sido_ con·
secuencia de las circunstancias humanas, tan huJilaoas como un cnm~n,
tener un argumento impresionante, realista, humano, y de esos que sostte·
neo al espectador en contíoua tensión nerviosa.
.
Algo hay en el fondo del corazón de aquella mujer, no muy claro, qui·
zás por lo difícil que es si.-,mpre presentar la psicología fe!11eoina; digo con·
veociooal, es el pronto cariño di esposo que t anto la hab1a malt~atad?, al
que minutos antes odiaba, y del que se encontraba dispuesta a d1vorc1arse;
y sin emb:i.rgo al conocer que había matado al espía ·'Glo~ao" de pronto,
siente adoración por su marido, le salva, le jura que seguirá su suert~, Y
se muestra amantí~ima mujer. Yo, hubiera deseado que el autor hubiese

&lt;Mónica Felt&gt; (María Luisa
Villegas).-&lt;El coronel
Felt&gt;.-Ooaquín Coss.)

TEATRO MEXICANO. LLAMARADA"

"LA

En mi crónica de "La Embos·
cada" y al ocuparme de su autor,
Heori Kistemaecker, cité varias
de sus obras que habían obtenido
éxito en París y entre ellas hube de consignar "La Llamarada" que hemos tenido la profunda satisfacción de ver pronto en
bs carteles del Mexicano, traducida al español por el señor Al·
berto Michel, que ha hecho una
versión correcta, fluida, y con·
servando bastante, la fuerza de
los caracteres.
Es "La Llamarada" uno de los
dramas mejores del teatro francés contemporáneo, pues reune
la teatralidad, en grado sumo, es
muy original, y conserva el inte·
rés basta las últimas escenas. Pocas, muy pocas veces, he visto
entre las producciones escénicas
contemporáneas, una obra que
se destaque con relieve más grande, con pujanza mayor, con caracteres mejor sostenidos, para
llegar al desenlace bellísimo, sentí mental, admirable por losobrio
y poético. Excitar los sentimientos

Teatro Arbeu.-Esperanza Iris en la noche de su b•oeficio. -Teatro Me,icano.-Esceoa final dtl drama &lt;La Llamarada&gt;

saogriento zarpazo, y ella no Jo niega; la pureza d e aquellas relacio·
nes la hacen que sea franca, pero
hay que despedirlo, y no vacila e':
áecir detrás de la puerta, que esta
indispuesta, que la deje.
Nada se oye; cBeacourt&gt; se ha re·
tirado cou la desencadenada tor·
menta en su corazón y como las ho·
ras pasan, y hay que ocultar el ca·
dáver, la mujer decidida, valiente,
más serena que el esposo, coge con
una mano un candelabro de plata
encendido que hay sobre su escrito·
rio, en tanto que con la otra arras·
tra a su espo~o debilitado, dolorido,
medroso, ¡él que tanto alardeó de
valor y fortaleza en su vida!. ... y
penetran en el cuarto teatro del cri·
meo. El telón baja lentamente.
El interés del espectador aumenta por momentos y por tal motivo el
acto tercero es sensacional en extremo. El despedido adorador de
&lt;Mónica&gt; arde en cólera, y como
sospecha quien es el autor del ho-

insistido sobre el carmo maternal, que cita es cierto, que
sirve de apoyo, en algo a la
transformación de aquella al·
ma femenina, pero no tanto
corno fuera de desear.
Una esposa ultr,ijada, que
odia al esposo, puede en mo·
mentos dados compadecerle,
¿quién lo duda ? Pero de abí,
el autor ciego, al cariño intenso, a la pasión arrolladora,
a todo ese mundo de ilusiones
muerto ya, me parece una
transición muy rápida, algo
falsa, y que no es posible jus•
tificarse. En cambio, si se to·
ca el cariño maternal en toda
su profundidad, si se insiste
en el porvenir del hijo, en su
abandono, en su deshonra,
por ser hijo de un asesino veríamos explicado a maravilla
la metamórfosis de &lt;Mónica&gt;
en hacer todo lo posible y
aún lo imposible, por el pa·
dre de su hijo. Y, repito que
esta parte del cuadro escéni·
co, no tiene todo el color, to·
do el relieve que debiera.
Más, todo esto se subsana
con un derroche de bellezas, Teatro Colón.-EI Jurado en "El Secreto del Cuarto
y sobre todo de profundas
Amarillo."-Teatro Arbeu -Beneficio de Esperan·
ideas. ¡Qué escena tan bermoza Iris.-Una escena 1e "El Flechazo."
sa la del esposo &lt;Coronel
Felt&gt; y la de &lt;Marcelo Beaucourt&gt; el político insigne, ministro socialista, cuando deslindan los campos de sus relaciones con &lt;Mónica.&gt;. . . . ¡Qué fina observación la que se
desta~a de ese diálogo, modelo de su clase, y esmaltado con intensas ideas! .... iQué ele·
vación de conceptos hay en la escena ,!el Prelado con la mujer próxima a divorciarse,
que se irrita contra las esclavitudes de ciertas creencias, que protesta contra ideas que
de nada sirven en los conflictos humanos, y que ante palabras tan duras «Monseñor Jussv&gt; no puede hacer más que mirar al cielo, y disertar sobre atavismos femeninos de una
vaguedad desconsoladora!. ... Y, si alguien (que no creo que haya nadie de buen sen·
tido por lo menos) dudara del valor del drama que examino, ahí tiene como magnífico
todo el acto segundo, sin más que dos personajes, como en &lt;El Ladrón&gt; de Bernstein,
cuyo acto vale por toda la obra.
«:Mónica&gt; se ha retirado a su habitación en el Castillo, de los nobles Stettio, en el
Jura, que es donde pasa la acción de la obra, con el objeto de descansar. Es de noche,
y ha dejado la puerta sin pasador para que venga a hablar con ella, «Marcelo de Bea·
court&gt; que no es en maoer... alguna su amante, sino su futuro, en tanto ter mine el expe·
diente de divorcio que ha incoado. Es por tanto profunda la sorpresa de la dama al ver
entrar al esposo, descompuesto, pálido, en una situación nerviosa extrema.
Le recibe mal; piensa que viene a recobrar sus derechos de marido, y le manifies•
ta que jamás ha de conseguirlo, añadiendo, que la deje, que desea dormir. El, iosi~te,
en que desea hablarla, pues el porvenir del hijo de ambos está en peligro. Entonces la
madre, depone la actitud hostil y anhela escuchar al coronel "Felt." Este la explica que
acaba de matar a un hombre, a "Julio Goglan" que estaba igualmente en el castillo vi·
viendo con todcs.
¿La causa? dicho personaje bajo la máscara de banquero, es un espía de los enemigos de Francia, y poseyendo fuertes créditos contra su matador le propuso o hacerlos
efectivos y por tanto arruinarlo inmediatamente, o romper los documentos que los am·
pari,ban a cambio de la copia de los planos de unas fortificaciones, que dirigía el pundonoroso militar. Este no le dejó ni aún concluir la proposición, y saltando a su cuello
lo abogó. Allí, en la habitación inmediata, está el cadáver.
El alma de "Móoica" resurge en aquel momento, y sacudiendo las miserias de odios
al marido, lo ve grande, sublime, en aquel arraoque patrióti,:o que le ha cooducido has•
ta el crimen. "1:,o _que sea de tí será de mí," exclama; "¡yo te be de salvar!"; y cuando
sufre este sacud1m1ento en su alma de mujer fuerte, suenan pasos en el pasillo, alguien
se acerca a la puerta.
Es el hombre amado, que viene a la cita, ya olvidada por la esposa que es toda de
sn marido. Este, lo comprende todo; sus celos poderosos saltan, rugeo, van a herir en

Uoa escena de &lt;El Secreto del Cuarto Amarillo&gt;.

�micidio, eo veogaoza lo del•tará, eo veogaoza de amor,
pues oo igoora que eo aquel soñado cuarto de "Mónica" estaba el coronel "Falt" cuando oo pudo él, trasponer los umbrales.
Pero el noble milita r se lo confiesa todo; y eo una
patética escena, escrita con verdadero genio le dice
el motivo que le impulsó a matar, y entonces ambos entonan un sublime canto a la patria, y se estrechan la
mano, en aras de sentimiento tan hermoso. "Marcelo
Beaucourt" le promete salvarle; marcha a París, y con
su gran influencia probará qne uoa veogaoza personal
fué la causa del crimen cuyo autor ha huido. Ambos
hombres antes rivales se comprenden y se despiden con
cariñoso abrazo, y al salir del salón encuentra a "M6·
nica" llorando, y que le dice eotre sollozos ¡"Perdón
Marcelol .... el hombre tan amado se inclioa con respeto, y termina la obra
La interpretación fué muy buena por parte de María
Luisa Villegas, que estuvo muy inspirada. Los diversos
sentimientos que sucesivamente impresionan a ''Mónica" fueron perfectamente eotP.odidos por la aplaudida
actriz. Esos personajes de coostaote tensióo nerviosa
sabe encarnarlos con talento, esta inspirada artista; el
públi.;o premió con justicia trabajo tan excelente. Coss
y Mutio cumplieron, sin hacer nada de extraordinario.
Eoriqu~ Catalá muy acertado en el antipático personaje de "Glogan," y aprovecho con gusto esta ocasión
de alabar a este actor que en otras ocasiones le he ma·
nifestado sus deficiencias. Vargas en "Monseñor de
Jussey" muy mediano, l::ay que decir esta parte con más
calm3, con m~nos nerviosidad, se trata de un Prelado y
además de un viejo.
Y, con respecto al actor Alfredo Macías, me permito
recomendarle menos gritos, pues en el teatro debe ha-

blarse en igual diapasóo, y menos payasadas. Esos tipos cómicos de obras delicadas y finas, no son los de
brocha gorga de bulgares sainetes. El resto de los intérpr~tes cumplieron y la esceoa estuvo bien puesta,
TEATRO LIRICO.-"LAS MOCITAS DEL BARRIO"
¡Qué satisfacción qne el nombre de Chueca lo veamos en los carteles! .... Cuentan que Casero y Larrubiare dieron al popular maestro el libro de un sainete, y
cuando ya tenía pute de la música hecha, la muerte le
sorprendió, y entooces los antes citados escritores modificaron el argumento para aprovechar los números de
música escritos por la fresca inspiración d!l autor de
"La Grao Vía."
E l éxito de la obra ha sido completo. El asunto es
bien pequeño; los padres de una joven, mortifican a
otros que sufren el disgusto de la huída de su t.ija para
correr aventuras por esos mundos de Dios: y luego resulta que la fugitiva vuelve, y la mocita modelo filial,
se escapa. Esto es todo; pero hay tal derroche de gra·
cia, el ingeuio de los libretistas se derrama en raudales tan brillantes que las carcajadas no cesan, y sólo
descansan en un pequeño sentimentalismo colocado con
buen talento en el desarrollo del argumento.
Aquel gracioso zapatero remendón, que se siente
moscovita y que quisiera ver a Marconi ante una compostura difícil : aquella &lt;señá&gt; Potamia, que compara a
un gendarme con Robespierre: todos los otros con sus
incoherentes ocurrencias, muestran perfectameote al
celebrado poeta de los barrios bajos madrileños, autor
de conocidos romances de rompe y rasga. En "Las Mo·
citas del Burio" me parece que Casero tiene persona·
lidad propia, algo oscurecida en sus obras anteriores co-

mo "El Miserable Puchero", ' 'La Familia de la Sole·
dad" y "Música Popular" en las cuales se nota la imi·
tación a López Silva.
Confieso que no sin emoción escu_ché la músi~a. escrita por Chueca, que es un preludio y unas segu1d1llas,
que preceden al duo lleno de pasión, y preciosa cadec.cia. Surge en este número el genio que supo hacer can·
tar a la pobre chica, a los tres ratas, al viejo verde, y a
multitud de chulos: el que ilominó la musa castizameo·
te madrileña, picaresca y alegre, descarada y zumbooa,
rebosante de majeza y de rumbo, y llena de frescura,
desenfado y donaire. Las maoos de la concurrencia
aplaudieron con entusiasmo; y el recuerdo para el simpático, para el bneno. para el inolvidable maestro, lo
sentimos todos en el fondo del alma.
La interpretación fué bueoa por parte de la Caballé,
de Etelvina Rodríguez, esta última admirable; de Ote·
ro, Arozamena, Ruanova, y demás artistas.
En este mismo teatro ha tenido lugar el beneficio de
los señores Elizondo y Gascon autores de "El Pais de
la Metralla" cuyo éxito no se aminora con las cincuenta y tantas represeotaciones que ya lleva.
El aumento de algunas coplas relacionadas con la última crisis ministerial, y el estreno de un nuevo número "El amor a obscuras" cantado por la señorita Caba·
llé, fueron atractivos bastantes para que el público
aplaudiera con entusiasmo haciendo salir a escena el
autor, señor Elizondo.
El estreno de "Los Efectos de la Metralla" no gustó
mucho al público. Yo creo que si le hobieran puesto al
"apropósito" distinto título hubiera satisfecho; pero se
esperaba algo distinto de lo que la obrita es.
LUIS DE LARRODER.

A la memoria de Catulle Mendes
Ante un público numervso y distinguido, compuesto
de los individuos más conocidos en la literatura francesa, de periodistas, de artistas, actores y actrices, etc.,
etc., tuvo lugar en el cemeoterio de Montparnese, de
París, h. inauguración de un monumento elevado a la
memoria del insigne escritor Catulle Mendes.
La obra sencilla pero de artística severidad, se debe
al escultor Maillard, que ha sabido imprimir en el rostro del célebre poeta, todo su aspecto genial y altamente simpático Alrededor de la tumba se congregaron
personas tan conocidas como Rostand, Richepe1n, Cour·
telain, Leroux, Kistemeak ~rs, Croisset, Brissoo, de
Flerz, Lessuer, Mme. Severioe, Leconte, Nozieres,
Hahn y otros que no recordamos.
Mr. Bérard, subsecretario de Bellas A1tes, se excusó
por razones de negocios urgentes y entre todos los dis·
cursos pronunciados en homeoaje a la memoria del
muerto, el d~ Edmundo de Rostaod, fué el más elocuen·
te y el que puso más alta la gloria del finado.
Entre los párrafos de oración tan hermosa, se encuentran algunos altos conceptos digoos de traoscribirse: &lt;Fué - dijo-uo hombre extraordioario. uno de esos
h'.lmbresque dejan tras de sí, una estela de gloria, y que, a
¡&gt;esar de su alegría ingénita, la nostalgia había devorado, pues eo su mente superior podemos decir que lo
quería todo. Parecí• poseedor de uo secreto de algún
mito antiguo, mágico, que le hacía esclavo del misterio,
y al mismo tiempo era un orfebre maravilloso, una es·
pecie de &lt;Don Juan&gt;, de las id,as que anhela poseerlas
todas de una vez y para siempre, para él solo, para que
no fueran &lt;le los demás."
Cuando terminó e! discurso del autor del "Cyrano"
Hermoso castillo en Schleswig-Holsteio donde viven los Príncipes Enrique de Prusia,
el Presidente de la Sociedad de Autores M. Roberto de
Fleurs: habló de una manera admirable también, enal· todos los que le oían •·yo le debía todo-dijo-desde el
de la Crítica dramática, recordó los servicios y la glotecieodo las prendas que adornaban a Meodes, y acto primer luis que gané con mi pluma."
ria que Mendes di6 al teatro; después se escucharon
continuo. Mr de, Courtelaioe. gran amigo del poeta, lleMme. Daniel Lessuer tomó la palabra en nombre de
con emoción las palabras que dijo Sebastián-Carlos Levó el tribµto ardiente &lt;!e un viejo cariño, al ánimo de la Sociedad de Literatos; Adolphe Brissoo, presidente
coote, eo nombre de los poetas franceses, Camilo La
Senoe, habla en nombre del "Souvenir Fraocais·" y
Fernando Hausser, enviado por "Le Jouroal," enco~ia
. en elevadas frases los méritcs del escritor, cuyo recuerdo estaba eo la mente de todos en aquellos momentos.
El nombre de Catulle Mendes evoca un género literario que ha estado de moda, más por el talento del au~tor, que por la elevada idea que Jo informara
Las novelas, los cuentos, las narraciones del cc.nocid? poet~ ostentan uo carácter e~pecial, que inspiran
ciertas ideas no muy morales, pero que presentadas de
1~ manera 9ue las presentaba el _insigne lite;ato, seduc~ao y cau1111abao, con redes de oro y con éadenas de
piedras finas.
Nadie como Meodes pa_r~ presentar a la mujer mod~~na sobre todo a J'!' par1S1ense, en sus lujos, en sus deb1_hdades. eo sus ansias de alegría, eo sus desfallecim1t&gt;otos de placer.
_Por eso los libros del autor de que hablamos hao sufndo acres y duras censuras, y sie embargo el hombre
célebre ~e que nos 4:1cupamos tenía un hogar respetable
compar_hendo sus triunfos, su gloria, con la compañera
de su_ vida, tal vez colaboradora , pues ella también es
una literata de nombradía en París.
El último triunfo de Catulle Meodes en el teatro fué
con &lt;Scarron&gt;, pues la &lt;Santa Teresa&gt; del mismo autor
· sólo por la firma salvóse de un completo fracaso. Y. sin
Edmond Rostand leyendo su di~cuno.
Mr. Courteline ekgiando los méritcs del pceta.
embargo, el asunto de la obra primeramente citada no

es propio de la escena y la crítica eo general as! loco~sider6. Pero los versos fueron tan s~noros, . tao mago ficos, tan brillantes, que el drama triunfó s1 ~o por los
detalles ni por el fondo, por el hermoso ropa¡e de que
se revistió.
¿Quién no recuerda la muerte de_ Mendes en un carro
del tren subterráneo de Paris? ¿Quién no tu~~ palabi:_as
de compasión, para el conocido escritor pans!ense, victima de aquel choque tremendo del Metropohtaoo? · 'ci'
Desde entonces no se le ha olvidado y por ew no es e
extrañar que toda la intelectualidad fraoce~ le t,aya
rendido el debido tributo de cariño con m?ttvo de lace·
remooia, a la que hemos a.ludido en estas hoeas.
o o o
Los Príncipes Enrique de Prusi.. gozan de gran po·
pularidad Jo mismo en Alemania que en Inglaterra, Y
ha dado Ja casualidad de que bao_ celebrado su~_bodas
de plata el mismo día del casam1~nto de la h1¡a de~
Kaiser. Con este motivo puede decirse qu; las cere:0
nias han revestido más interés, y en ese dta, se tom e1
grupo fotográfico que presentamos en nuestro grabado.
Jur a de la bandera po r e l Batallón de Cadetes.

La ceremonia se efectuó eo el campo mil~tar; en su
discurso el Rey de Inglaterra, dijo a los ?fic_1ales_ ~. ca·
balleros cadetes, entre otras cosas lo s1gu1eote. Me
causa grao pl~cer presentar nueva ~andera al ba:tallón y perpetuar la costumbre establec1dd por la Reina
CarÍota en 1813. En un regimiento la bandera es el
recuerdo de las glorias ganadas, el acto _de su consagración Je comunica un significado especial. Ya no son
simples banderas, sino emblemas sagrados_ que recuer·
dan a quienes se confían sus deberes, hacia el_ Rey: su
patria y bacia sí misme. Vuest_ra ~andera no tiene 1ns:
c ritos nombres de campañas victoriosas, pero es el peo
dón de esta graodic:,sa institución, deo!r~ de cuyos mumuchos soldados distinguidos, rec1b1eron su educaros.
.
d ..
cióo durante el siglo pasa o.
L UIS DE LARRODER.

EL ABANICO
Es muy natural que e l ~ c o haya sido creado Pº:
al una dama de la antigüedad : y antes que Pila, por a 1
gu~a iod!gena qu~ usó las anchas hojas de palma para
aminorar el excesivo calor - .
..
bl
Así, pues, resulta casi imposible fi¡ar por ~ué pu~ o
'do creada la costumbre de este gracioso ob¡eto.
h aya s1
· ·11zac1
•
'6 en los
Los chioos -que tuvieron tanta c!v1
°
tiempos antiguos-pretenden haber sido los. creadores,
ara afirmar su aserto cuentan una graciosa ley_eo~ ~ "En una ciudad de Ja China se celebraba una fie~t:~~ntuosa en honor de .... la luna. El_templo. rebosaba
de gente y el calor era_ intenso. Lam- s1. bellis1ma da~~
h" d un mandarín neo y poderoso, que llevabd uo
11ª e tifaz se lo quitó agitándolo apresuradamente p;;~=riar~~r J; penosa opresión ; y desde_ aqnel día .~odas
las señoras imitaron el ejemplo de la ¡o~en dama.
De alli parece surgió el uso del abanico.
Los primeros qoe se usaron en Europa &lt;lran de piel
ada a dos solas varillas.
.
pelo el siglo XV y XVI el ab~nico llevaba también uo
e'ito unido con una cadeo1ta de oro o de pla!ª·
es~l período triunfal del abanico fué cle~de el siglo ~JI
hasta el siglo XVIII, y tuvo casi siempri; una clara ID·
fluencia en la vida pública y privada. D1cese que Car·

El príncipe y la priocesa Enrique de Prusia que han
celebrado sus bodas de plata.

t'--s

La jura de la bandera por el ba1allón de cadetes del Rtal Col&lt; gio Militar de Sai:dhu1st.
lota Corday cuando se presentó a !"larat para asesinar·
lo tenía entre sus manos uo abamco.
.
'y si quisiéramos hablar de todos los abanicos en l_as
edades de Jas grandes revoluciones, tendrh mo~ material
para un volumen.
.
d ·
En los viejos y grand_es museos artísticos se a mira·
rl?n espléndidas colec..:1ones q1 ~ son unas verdaderas
páginas de historia de este gracioso cbjeto dP. la indumentaria femenina.
b
Durante los reinadcs de Luis XIV, XV y XVI, 1os a. anicos revelan en las pinturas un carácte~ románhco
ro io de la época. DEspués con los cambios de la_ poÍ'tic~ cambiaron también los motivos de los abamccs.
~espués de la muerte de Robespierr~ se empEZaron a
usar )os abanicos con los colores nac10nales. .
E l 1700 fué un período de oro para los abamcos: .~e
crearon unas verdaderas joyas de arte y de elegancia.
Ta oani, Bouchrt, Coodez y el célebre \Vatteau nos
ha! dejado preciosas muestras de sus finas y elegantes
miniaturas.
• • 1
d 1 b
En la corte de Versailles se proh1b1ó e uso e a a·
nico delante del Rey y de la Reina, a menos que se !:atara de ofrecerles algo Jo cual se hacía con el abamco
abierto.
·
r la
En muchos casos ha resultado d'f'
1 1c1·¡ e¡ asigna
é oca y el autor de un abanico antiguo puesto que no
ptáo firmados· es preciso Estudiarles a través ~e l_as
~~lumbres de' uua época histórica y según el vanlla¡e.
Los abanicos españoles tenían por lo ~Eg~lar las va~
rillas riqu!simas de marfil_ y nácar con d1hu¡o~ de oro:
los italianos son más senc11lcs; les alemanes tienen va
rillas de marfil pintado y_ los hol~ndests de marfil deco·
rado con el célebre ba~n1z Martlo. .
Ahora el buen gusto ousca uo motivo de arte y una
revelación de genialidad_ en todo lo que nos preocupa,
en todo Jo que nos entusiasma.
.
y resultaria ioteresaot!simo el trabajo de colecc1onar
estos pequeños objetos graciosos que ~o a_ la p~r q~e
fina s obras de arte, mudas páginas de historia, h1stona
de otras épocas y de otras costumbre.
_
Muchas veces se hallan desterradas, estas peque~as
obras de buen gusto y de P:1-ciencia, ~n el tºº~º dde v1e_· v·sta del monumento elevado :t la memoria de Catulle Meo·
jos muebles cerrad~; abanicos, enca¡ts y or a os, to
J
des en el cementerio de Montparnasse de París.
do duerme en el olvido.

�CRONICA
Según ofrecí a mis lectoras en la pasada
crónica, quiero hablarles hoy de las noveda·
des que el estío t,a traído en las "toilettes" femeninas. Parc,ce que el tiempo un tanto frésco no había permitido que las telas ligerá:s y
vaporosas tuviesen mucha aceptación, pues
durante la p ·imavera notamos días tan fríos y tan desa·
pacibles, que más bien parecían de un otoñ'l avanz ..do
o de un invierno que toca a su fin. Pero ahora que e l
verano se presenta clara y distintamente, creo oportueo
dar a conocer las novedades a que antes me refit,ro, por
ser en el momento presente de grande e indi~cutible
importancia.
Entre las nuevas creaciones vemos algunas que ao
merecen ser mencionadas a causa de su aspecto poco
agradable; ea cambio. hay otr ..s que iadudablc,mente
complacerán el buen gusto y la coqu~tería de nuestras
jóvenes lectoras Entre ellas señalaré los bonitos "trot·
teurs," en lo; cuales, la sencillez encantadora ao impide que tengan un aspecto lindo y seductor. Uaossoo to·
dos blancos, hechos en piqué, ea "cóte de-ch,-val" ea
tela de lino ea "aeigeuse" de algodón, con cuello y ador·
nos en faya o satén de colores vivos, como: rnjo, azul
bandera, mimosa, verde Imperio, etc. Otros se hacen en
estas mismas telas ea matices menos vivos como violeta
de Parma, rosa antiguo violín, ladrillo, cobre, etc, coa
cuello y adornos blancos.
Nosotros recomendamos de una maneraespecial a las
señoritas y a las m·Jjeres muy jóvenes, los trajes hechos
en crespón blanco rayado muy finamente de color, com·
puestos de una falda fruncida en el talle, toda lisa o ro·
dea~a de uno ancha alforza en el bajo y ua cuerp0-blusa ktmoao con cuello de lencería, vuelto sobre el borde
de ua escote bajo, cintura de cuero barnizado adecuado
al matiz de las rayas.
Para las mañanas y las reuniones de confianz:t están
!11uy ea boga los trajes .hechos ea crespón de algodón
¡apoaés, sembrado de minúsculos bouqut:ts
pompadour sobre fondo blanco, rosa o azul
cielo. sea con una cintura "bayadera," sea
coa cintura redonda, drapeada, hecha ea
satén Liberty, estrechando un cuerpo· blusa escotado ea lo alto sobre una camisola
de tul punto de espíritu o de muselina de
seda. Las "toilettes" blancas realzadas por
una nota de color, se llevarán también coa
mucho éxito. La falda unida al cuerpo se
hará plissada verticalmente, de alto a b.i.·
jo, ea pliegues cosidos, terminando en el
bajo por dos o tres alforzas de tamaños es·
. c:i-loaados. El traje se completará con una
crntura drapeada a la cual se añadirán
si se desea, unos pequeños faldones almenados, ua poco más largo por detrás que
por el frente, en muselina de seda de co·
lor. Estas •·toilettes" tienen grandes venta·
l~s: no solamen,e son resistentes y sólidas
s1ao que pueden lavarse perfectamente sin
que se descompongan, y se empacan fácil·
, mente ea una petaca pequeña sía que se
arruguen, por lo cual son particularmente

recomendables para las excursiones estivales a las que
tan afectas se muestran nuestras damas elegantes.
Las telas de algodón de las cuales es ahora el reinado, tienen ua aspecto especialmente bonito, pues ape·
nas se diferencian de las telas de seda que tratan de
imitar. Los crespones y los velos de algodón son real·
mente deliciosos por su flexibilidad, ligereza, frescura y
delicadeza PO el colorido. Nunca como hoy habíamos
visto estas telas tao extraordinariamente seductoras. El
encanto del color se encuentra fácilmente ea las eta·
minas mercerizadas, las telas "épooge" lisas o brocha·
das, tono sobre tono, la tela tussor, la "piel de guante"
y los terciopelo• rizados.
También se llevará 1 mucho, los foulards con pt queños dibujos negros so'lre fondo blanco, hecbos coa falda for rada sin guarniciones, ligeramente drapeada y le·
vaatada por el frente. El cuerpo-blusa se abre en punta sobre una camisola de linón bordado, completando el
ata\'Ío una cintura drapeada, de color. Ea un género
más elegante, estos trajes se compondrán de una túnica
abierta por el frente sobre un delantero de tafetta blaaco velado con muselina de seda negra, cayendo por detrás en punta, y ua cuerpo-kimono escotado en forma
de corazón sobre una camisola de tul punto de espíritu,
blanco, velado de negro, con ancha cintura drapeada,
hecha, una parte de satén negro, y la otra de terciopelo
de color vivo como: cereza, rosa, verde esmeralda y
aznl turquesa.
Se verán, frecuentemente, liados atavíos de paseo o
visita hechos ea etamina blan ca, en los cualEs la falda

No debemos reir delante de los que lloran. La~ per·
sonas de edad o enfermas no pueden tampoco asociarse
a la alegría ajena.
Conviene escatimar las carcajadas delante de ellas.
No bromeéis demasiado. Hay personas que ao ent1en•
den las bromas, aunque sean inocentes; que se ofenden
con la más ligera ironía desprovista de toda maldad.
Pero no quiero por esto condenar la alegría.
Cuando es dulce, discreta, Ddtural y nada burlona, es
casi una virtud.
La alegría es, por lo demás, el patrimonio de las almas sanas. de los caracteres bien equilibrados. Consue•
la, reanima; es un rayo de sol bien acogido por todo el
mundo, porque es comunicativa.
No estéis tristes, o, por Jo menos, desechad vuestra
tristeza cuando no estéis solos.
Si no son muy generosos, vuestros amigos y basta
vuestrcs parientes más cercanos, huirán de vosotros. Son
muy raros los que permanecen al lado del afligido.
Por Jo demás, no cooseguirias nada con
obligarlos a llorar coa vosotrcs: esto dis·
minuiría vuestras fuerzas morales.
Hasta que podáis soportar el pPso de las
penas que abruman vuestro corazón, retugiaos en la soledad, tan saludable para
tcdos los dolores.
Junto a las gentes alegres o d ichosas,
¡cuánto disonaría la ocia de un rcstro triste, de unos ojos llorosos. de una pena inmensa! Parecería una reconvención a su
felicidad.
Es muy natural que cuando el alma re·
cibe ciertas heridas, permanezca abatida
mucho tiempo; a veces, hasta la muerte.
Pero tenemos-el deber de disimular nuestras penas, para no entristeeer a los demás; a aquellos mismos que han sido afli•
g1dos por la misma pena, aunque no tan
profundamente, o que la soportan mejor.
La sociedad admite una melancolía se·
rena; no ignora que, unos tras otros, todos
tenemos nuestros pesares.
Pero nos agradece que no la asociemrs
a nuestros dolores, que ocultemos nuestras
lágrimas, nuestros infortunio~ para no obligarla a compadecernos.

será plissada en pliegues planos y el cuerpo abierto sobre un chaleco bordado en estilo búlgaro de
colores muy vivos. Otros, tendrán una falda lisa
terminada por ua ancho doblés cosido a punto
calado, y sobre ella caerá una túnica corta formando como largos faldones cortados ea punta
de chal por detrás, plegada al r ededor del talle.
Esta túnica irá bordada con grandes flores ea las
ti atas. búlgaras, las cuales son sumamente llamativas y violentas. Para completar estos trajes ~e
les pondrá cuello, vueltas y cintura con largos
paños, en seda, de los colores antes citados, es decir:
verde, amarillo o azul eléctrico, etc.
Aunque la Moda impone estos trajes, nosotros damos
la preferencia a otros de matices más suaves, los cuales
también tienen grao éxito en e•te momento, por ejemplo: las "toilettes" hechas en batista rosa pálido, azul
cielo, malva o marfi1, adornadas del modo indicado.
MARGARITA.

La Risa y la Tristeza
No os riáis de todo. A pesar del célebre axioma, o;
crearíais muchos enemigos, disgustaríais a mucll'as per~ooas.

Ea general, excepto en el niño, la risa no nace de los
mejores sentimiectos del alma: la provoca la vista de
ua defecto físico ea una person a, el recuerdo de una
co•a rar~ , el sentimiento del ridículo
Cuando tiene este origen, la bondad la reprueba por·
que molesta a alguien.
No critiquéis, no o• burléis de nadie; guardaos del
e•píritu burlón
Acordaos de que. en estas condiciones, la risa es una
mueca que afe,. mucho.
Este argum_en:o de estética os convencerá, tal vez-~~1or que otros. de la neces i:lad de reprimir
la risa.
·
·
Las ~~rson'ls burlonas y thorda"cesse ha·
cen odiosas: no lo o'vidéis. ,, _
. Hista_uaa alegría ino:eate p?ro demasiado ruidosa, puede desagradar a más de
una persona.
Fatiga a los que ao pueden compartirla,
Y_J. porque tengan penas, ya porque necesiten un pJco de r.alma.
L~s pusonis graves t'lcban de ligeras a
las que son d ➔ masiado alegres; las perso·
n'ls h1ea educad 1s dicen que carecen de
di ,tinc,óa.
_ L'l alegría ruidosa sólo agrada en los ainos.
· Ea 11. adolescencia, ya gustaría meaos
~xuberaacia, más moderación en la expresión de la alegría.
~~(ante de las pe•sonaq de~graciadas,
afltg,das, una alegría demisiado viva constituye una falta de tacto.
Esto las molesta. la~ hace entregarse a
amuga, retlexioaes sobre su suerte.

Sobre todo, no hagáis o aparentéis hacer a los demás
responsables de vuestras desgracias. como hacen algunas mujeres, que porque sufren , se creen autorizadas a
ser desagradables, injustas con cuantos las rodean
La tristeza, cuando no sabemos dominarla, aleja de
nosotros hasta ·a los mismos que venían a consolarnos.
Por el contrario, una meli.ncolía, dulce y resignada, que
sabe sonreír, atrae muchas veces.
En cuanto a la tristeza sin objeto, no interesa a na·
die. Es basta censurable.
Podemos librarnos de ella haciendo un esfuerzo sobre
nosotros mismos, y para desterrarla, no hay nada mejor que buscar una ocasión para sacrificarnos.

Hay quien supone que basta con ir a París y encar·

llos defectos físi::os que con tanto empeño ocultamos o
disimulamos ante los dtmás.
Adquirida la costumbrt: de estudiarocs, con el wlo
objeto de gustar, nos convencemos de que los elogios
son banales, no satisfacen el alma, y p rofundiza mos un
poquito más para encontrar el medio de que nuestra
moral de~pierte tanta admiración como el físico, y tras
un detenido estudio vemos que el egoísmo nos priva de
afabilidad para escuchar sin aburrimiento lo qu e a
otros intere~a; la iuóolencia nos quita actividad para
correr al encuentro del que nos nectsita, y la indife·
reacia refleja en nueMra mirada una frialdad capaz de
apagar el más vehEmeote entusiasmo.
Hecho este descubrimiento, quenmos poner el remedio, y en vez de decir a la modista que modifique y
adapte la moda a nuestro físico, somos nosotras mismas
las que modificamos nuestras costumbres y dominamos
nuestros caprichos, teniendo una inmensa ventaja rnbre
la modista, porque ella sólo consigue disimular las im·
perfecciones físicas, y nosotras podemos
llegar a C"Dvertir las imperfecciones mora·
les ea virtudes.
o o o

!P'~ffil~IIi!Nffili@.
Suelen );1; mujeres moqtrarse celosas del
trabajo intelectual de sus maridos. ¿Será
porque en él vea una prueba de la supe·
rioridad del hombre, o porque las horas
consagradas por éste al estudio y la inves·
ligación las consideran perdidas para
ellas?
Aunque ha y quien sostenga ambas opiuioues, creemos que la ra zón es otra. La
mujer se siente contrariada al ver que el
hombre ''hace alguna cosa que ella no pue·
de hacer."
Observad, si no, cómo a este respecto se
parecen la criada más humilde y la dama
máq eacopeta,fa. Ambas procurarán dis·
traerse valiéndose de los menores pretex·
tos, de las pequeñeces más iasigaifican·
tes ......

..,,11111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111,,

,,,1111111111111111111111111111111111111111111111111111,.

Traje de baile.

Peinado para teatro.-La gran moda de sombreros ce verano - Peinado de C'.1.lle.

,

gar a madame Paquin ua "trou!i!eau" para ser ele gante.
Esta es una idea ccmpletamfote errónea. Todo el
que aprende a pintar no es artista, y todas las que se
~onea bonitas "toilettes" no poseen el arte de ves·
llrse.
Este arte consiste, primero en conocer los defectos
propios_(~oa pocas las que no los tie,,ea), y segundo ea
saber d1s1mularlos o aprovecharlos.
Ea eso coasiHe el secreto de ser elegante, la verdadera ciencia que no &lt;e improvisa ni se adquiere más
que haciendo uo profua:fo estudio de estas frivolidades,
estudio que precisamente por la íodcle del asunto debe
~er muy minucioso y detenido, tratando de buscar algún
interés en el fondo ya que en la superficie fólo se encuentran gasas que se chafa o a la primera postura y flores que se deshojan al contacto del aire.
Pe~o- com~ en el fond o de todo podemos tropezar coa
algo uh) sab1éodolo aprovechar. el estudio de nuestro
físico puede sernos muy provechoso, puts al cabo de algunos minutos de contemplación ante el espejo, y des·
pués de_ habernos pr~bado va rios sombreros y otros ta o·
tos vestidos, descubrimos que el cuello es una pizquita
cort? para soportar el cuello Médicis, los 1-ombros demasiado caído;: para la hechura "kimono" el tobillo poco fino, las orejas m~ grandes _de lo que nos figurábamos, y por lo tanto, srn reouac1•r a la moda, decimo; a
la modista: "Suprima el cuello Médicis, sustitnyeadole
por ~tro vuelt?; póogame las mangas un
poquito fruncidas en el hombro y simule la forma "kimono" con una "draperie" sobrepuesta, y alárgu~me la falda
sin que llegue al , ueio. lo suficiente pa:
ra que cubra el tobillo. "
Luego, al peinarnos, ea vez de levan·
tar el pelo imitando aquella cabeza que
nos gustó, le bajamos de modo que tape
la mitad de la oreja, y nos presentamos L.
en público tao bien arregladas que nosotras mismas llegamos a olvidar aque-

Traje para banquetes.

�EL BESO

CONSULTAS
FELICITACION. -TAHOSER : ¡Cuáoto le agradezco
su amable felicitación y el envío de esa lindísima postal! He leído sus versos con verdadera delicia, y puede
crer que sus deseos son agradecidcs por cMargarita&gt;
con el m.is cordial y sincero afecto,
UNA CARTA,-MANUEL MEZA: Ya tnve el gusto de

contestar su carta por correo; sin duda que habrá recibido mi respuesta
~ ,.MODELO.-ANITA: Doy a usted el modelo que desea
de traje para desposada.
Está hecho en seda brochada y en charmeuse, blan·
cas. El velo, preo 1ido en esttlo de cofia , lleva a la ori·
lla un pequeño volante de finísimo encaje valeociauo :
tanto en el tocado como en el cc.rpiño, tiene flor~,s de
azahar.

UN CONSEJO -AMIGA MISTERIOSA: Verdadero placer tuve al recibir su carta y su linda postal; ¿acaso es
el retrato de mi buena amiga, esa encantadora figura fe·
meoina que he contemplado en dicha tarjeta?
Respecto de su pregunta, me permito aconsejarle que
corresponda al amor de ese caballero, que tan fielmente
la ha querido, !1-in esperanza de ver aceptado su afecto.
Yo le aseguro que mi cverdadero&gt; amor tiene el mágico
poder de comunicarse a quien lo ha inspirado; usted
llegará a tener por su pretendiente una pasión tao pro·
funda y tan sinr.era. como la que él le profesa desde ha·
ce tanto tiempo. Todas las facultades prominentes, como
el ta lento, PI genio y la voluntad, se imponen tarde o
temoraoo, cualesquiera que sea la forma en que se manifitsteo. Pues bien, querida amiga; un amor sincero,
grande y constante. llega a imponerse y el triunfo de
quien así s::i.be querer, es tan seguro, que no debe po·
oerse en duda.
Olvide usted a ese pretendiente indeciso, tímido o po·
co leal, que sólo ha sabido inquietar el corazón de mi
camiga misteriosa,&gt; sin satisfacpr lasansiasque en él ha
despertado: corresponda a su fiel y devoto adorador, para que uronlo disfrute de la dicha que yo le deseo.
INDfCACION .-RouERT0: Creo indispensable que
consulte usted con uro médico especialista para enfer•
medades de la piel, pues ese defecto de la:; uñas, sin
duda depende de una afección de tal género.
También podrian indicarle un tratamiento adecuado
las señoritas que se dedican al cuidado de las manos.
Mucha pena me causa no responder asu pregunta como
yo quisiera, pero por falta de conocimientos en el asunto, me veo privada de tener esa sdisfacción.
AMI STAD INCOGNITA.-D1ANA: Siempre que re·
cibo alguna carta suya, me sorprende con las noticias
que me comunica. Hoy, la sorpresa fué triste: su esposo
ha estado sumamente gra~·e de la herida que recibió en
un brazo, y desde bace tres meses se encuentra sufriendo las consecuencias de este grave accidente. Nunca
creí que la causa del silencio de mi querida amiga, fue·
se tan desagradable . Pero, no obstante esto, hay algo en
su carta que me ha sido grato conocer .... veo en todas
sus frases un espíritu de sumisión, una dulzura de carácter, que antes no tenía la rebelde y poco reflexiva
cDiana &gt; Hoy me dice : cHe pasado largos y tristes días,
lúgubres noches angustiosas al lado de Fernando ; lo be
visto entre la vida y la muerte: he luchado como una
leona contra esa horrible agooia de tanto tiempo, y al
verlo así, casi moribundo, débil entregado por completo
a mis cuidados, me he arrepentido hondamente de mis
antiguos arrebatos, y me he puesto a sus pies, cuando lo
creía perdido para siempre, llorando con inmensa ama,gura . El, aunque gravemente enfermo, no ha manifesta·

Puede decirse que boy el cboudoir&gt; se ha trasladado
al tocador, ya que esta habitación es la de mayor y más
refinada intimidad femenina.
Ya las Romanas concedían una extraordinaria impar·
tancia al tocador.
Las damas de aquella época poseían verdaderos ejércitos de fraitcos y de pomos, que guardaban pr~ciosa·
mente esencias y bálsamos.
Durante la operación harto larga y miou.::iosa del tocado, y en tanto que a ella se aplir.aban las esclavas, la'mujeres patricias distraían sus ocios contemplando las
grotescas piruetas de sus mon&lt;&gt;'i domésticos, y escuchan·
do la parlera algarabía de sus loros, encerrados en jau·
las de plata.

0

A UNA. AMIGA .-BER_THA Mt\ RIA : No ti•ne nada qtae
agradecerme; soy Y" quien se apresura a maniff'starla
mi &lt;:3'riñosa simpatia por las pa¡labra s benévolas con q,ue
me ¡uzga.
En cuanto a su pregunta, le digo lo siguiente: el estilo '!pistolar debe ser claro, sencillo y correcto; las frases rebuscadas y la afectación pomposa. han de excluirse por completo de las cartas de amist:i.d y aun de las
que s irven para sostener relaciones solamente sociales.
Nada le digo de la correc-pondeocia amorosa, pues
ésta, mientras más espontánea y sencilla. más conmueve
y convence mejor Las galas de la literatura se quedan
para la oratoria y la declamación, pero no para el e!lilo
epistolar. Si desea leer buenos modelos a este respecto,
le recomiendo las obras de Mme . rle Sevigoé, que la fama ha consagrado para siempre, Las encontrará en la
libridria de Bouret, en esta capital.
Me parece más propio que so;; dirija a su amiga, del
primer modo que me indica en su carta.

!ºu!~t:ti:i~:t~s~:t:s!l~~u d ~1i~:t~:í:m~:q~:~áe~=~;m~~
ralmeote: por esto ahora lo a.me y lo respeto más que
antes. Quiero ser dócil, Margarita , pero \cuán difícil es
esto para mí! Ya convaleciente, pero reducido a la quie•
tud por el dictamen de los médicos, desde su sillón o en
su mismo lecho, sigue siendo cel amo ;&gt; me habla con
severo acento si pretendo algo que indique mi amor a
la independencia ; reprende al niño si comete alg una
falta, y los cr_iados se someten al oir su voz, grave y
firme, como s1 en é l solo se encontrara toda la autoridad
de esta casa. Yo siento en mi espíritu una agitación vio·
lenta, pero ... . le obedezco, lo cuido con inmensa ternura y no le muestro mi rebeldía, sino que .. .. lo reser·
vo para mejor oca,ión.&gt;
Mi querida &lt;Diana ;&gt; su carta es muy bella y revela
que en usted se ha efectuado un cambio sorprendente ;
pero ya que este milagro es un hecho real, ¿por qué intenta volver a sus antiguas dificultades? ¿Por qué ere·
servar para mejor ocasión&gt; sus pasadas rebeldías? Esto
no debe ser, y si sucede semejante cosa, yo no tendré
ya para usted ~I mi'&gt;mo cariño, pues me indicaria que el
corazón de &lt;Diana&gt; no es tao noble como yo lo he creído siempre.
MARGARlTA .
o o o

El Arte de la dueña de la Casa
E L T O CADOR

El ~budoir&gt; de que .hablábamos en nuestra plática
anterior SP. ha convertido en el sa)Un íntimo, perdiendo
de tal modo su veróadero carácter.

Con no menos lujo que sus tocadores, las damas Ro~anas di"poniar;,. sus cuartos de baño, verdaderos palacios de mármoles y alabastros, sobre cuyas piscinas se
deslizaba, mansa y perfumada, el agua transparente y
tentadora.
Pero las Romanas eran exageradamente limpias, y la
escrupulosidad y el detalle de ii;u cuidado corporal excluían del tocador toda sociedad que no fuera la de sus
esclavas.
No_ ocurría lo mismo con las marquesas versallescas
del siglo XVII[, que si pródigas en ingenio y elegancia,
º? lo eran de igual modo en aseo personal ni en lim·
pieza.
Por esta razón ér ales posible recibir a sus ami gos en
el propio tocador, y a la hora crítica de sus someras
abluciones, seguidas. en cambio, de interminables em·
polvamieotos, de complicadísimos peinados, y de sutiles
y poéticas charlas.

Bruscamente, vibrante, atronador, estalla
el cohete en el espacio, esparciendo oor to•
da la ciudad su estampido guerrero Y hacia
el cielo limpio de nubes se el eva en segui·
da una columna de estrellas rojas, verdes,
azules, que hace palidecer el fulgor de los
astros, mientras que un inmenso clamor se
extiende a través de la población El pue·
blo testimonia su alegria al ver aquel pro·
digioso fuego de artificio, ofrecido por los
ediles al rey que se acaba de coronar .
Cuando los cohetes, como canastilla de
espigas luminosas, caen suavemeDte rayan·
do el cielo con una lluvia de oro, el príncipe de Whismaon aparece en el alto mirador del palacio, del cual parteo las dos
e~caleras, que , formando espirales, condu·
cen al parque.
Después de haberse asegurado con rápida mirada de que nadie le sigue, el príncipe lanza un profundo suspiro d~ satisfacción y de sus labios se escapa la frase ex ·
presiva como ninguna, del cansancio:
- iAl fin, solo\
Hacía tres días que duraban los festejos
oficiales µor la coronación del rey, a la
c ual habían a-.istido represen! mtes de todas
bs naciones del mundo . El pobre pdncipe
no se había quitado durante ellos su vistoso uniforme de coronel del regimiento de
la Guardia Real.
Desciende las escaleras ~ozoso de disfrutar un momento de libertad y de poder
fumar un cigarro a sus anchas, y experi·
mentando uo vivo placer al sentir que el
aire fresco de la noche acaricia su rostro.
¡Ah! ¡Qué imbéciles son los que envidian
a aquellos que, favorecidos por la suerte y
la. alcurnia, se veo obligados a asistir a las
recepciones
pa.lacieg~s
¡Si sup iese•
cuáotas tfatigas lisicas,cuáo• guota tao seoéii\a. Ir6oicameote coote,ta:
-Mico .... co....
de podres y abuelos amaotísimos son ioúti·
l'5 preocupaciooes morales teodr!ao que
-Si, soy yo.
-Aquí 00 hay co.,., co.,., que valga. les, todos los recu'50S que prodigan médi·
experimeolar, qué soorisas lor,adas, qué
lomediatameote una mujer se precipita ¡Qué hacías eo el jardio ?
ces emioentes seo estériles. La ciencia de·
fiogimieotos se veriao precisados a hacer, eo sus braws, imprime eo su boca des ar·
-Esperaba a mi novia.
clara que seguirá lucbaodo, pero sic espe·
se alegrarla• coo su absoluta iodepeodeo· dientes besos, y apenas sin tiempo p.r.
_ 1Quiéo es tu oovia ¡
raoza de remedio eo lo humaoo. A esto
cial
respirar, le dice:
-Mi coronel, es una criada de palacio. exclama el abuelo:
¡Dios sabe a qué hora se verla libre
-Amor mio, ceo la recepcióo de esta Me babia prometido veoir aquí a \as die,.
-Aúo hay recurso, Queda la Provideo·
aquella noche de la opresión que el unifor· noche me es imposible permanecer un rato
El príncipe se echa a reír: aquellas pa· cia.
me le producía, de los cuinplictos y de cootigo, como te había prometido. Para labras acababa• de darle la clave del mis·
Desde eotooces todos soo a pedir Y a
acompañar damas tao cargadas de títulos compensarle y para que to sirva de coo· terio. La aparicióo 00 e ra la de uoa dama rogar y a suplicar al cielo; se acude a la
de nobleza como de años !
suelo, toma este pedazo de crosbif&gt; y estos enamorada. de él, no: una mísera criada le intercesión :ie los santos, se apela a una
¡Ah! ¡Con qué placer trocaría todas a.que· céntimos para que bebas a la salud del babia contundido con un simple $Oldado. novena al Santo Niño de~ Remedi~- Trans·
llas ceremoni3.s por un momento de liber· rey .... A más de mi corazón y de este
-Tu novia no vendrá-le dice al pobre curren los días .con creciente ~nstedad, Y
tad, por gozar de aquella noche de verano otro beso de despedida .. . . Buenas noches, muchacho;-el servicio de palacio 00 se ¡0 al _fin la enfermita, que ya comienza a son·
en medio de los jazmines y a orillas del basta mañaoa, y que no bagas ninguna lo· permite; pero me ha suplicado que te en· reir _como los ángeles sus hermaoos,qu~. ya
lago del jardio florido y umbroso! \Poder cura......
tregue este peduo de «rosbif&gt; y estas mo· com,eoza a poder v~r ceo aquellos 01&gt;1os
pasear libremente fumando un habano, coY la joven desapar eci5 como un fa.atas· nedas de cobre para que bebas a ta salud por donde antes venta la muerte, va r~cogldo del brazo de su hermosa mujer! ¡De ma. dejando al príncipe, coronel de la del rey.
br~odo la vi~a, la salud , la vista.
una mujer moreoa, de abuodaote cabellera Guardia Real embobado, como si fuese uo
El soldado quisiera que se abriese en
,Qué alegna ya en todos los cor~zooesl
nejiit:ra y de ojos de fuego .... !
colegial, con el crosbif&gt; en una mano y Jas aquel momento la tierra bajo sus pies.
¡Qué hac1oam1entos de gracias a Dios por
El príncipe cierra los ojos para recen· piezas de cobre en la otra.
El príncipe continuó diciendo·
el favor recibido!
centrarse mejor en su halagador ensueCo.
Permanece absorto sin decidirse a lla
- También me ha dado un be~ para ti;
Pe ro el abuelo, que invocó a la Pr :.viy en el ensueño cree oír unos pasos ti- mar a la desconocida para sacarla de su pero supongo que 00 querr ás que yo re lo dencia en días de angustia y desesperanza,
geros, de pisar suave, que avanzan por el error, cuando de pronto, iluminado por la dé
Me lo quedo en pago del recado. es en el mundo un hombre político, y ce·
jardín. V?• vo, fresca y joven, vibra soco· claridad de la luoa, ve a u~ soldado de su Pe~~- para recompensarte, dotaré a tu 00 • dieodo a exigencias de radicales descreí· ·
ra a su 01do:
regu~uento qu~ no ~uy le1os p~rmanecía via el día de vuestra boda.
dos,. contrae los llamados compromisos del
- ¿Eres tú~
en pie como s1 estuviera d" centloela.
gobierno y se dispone a decretar que el ca·
Imposible dejar de respoo1era una pre·
-¿Qué h:1.ces tú aquí?- le preguntó con
tecismo no sea obligatorio para todos eo
mal humor.
fl '"" ""l!ll,ml'R\Ó~
las escuelas de su patria, es deci r. que DO
El sold::i.do, al reconocer a ~':'- jefe, se
Vuu ~ ~ uuu.~ 000 00 u,¡;¡¡ '-&amp;l,'ll"IJl.l,,',\,ll
se acerquen para conocerle y amarle a ese
e~~ó a temblar, !'laludando m1htarmente
Santo Niño del Remedio, a Jesús divino,
ri¡d'l como una. estatua:
que a los que le invocan, ahora, como
Con el título de cLa nietecita Y el abue· cuando vivía en Galilea, da vista a los c1e·
lo&gt;, escribe cEl Universo&gt;, de Madrid :
gos y salud a los enfermos y vida a los
e En la alcoba de suntuosa morada, en muertos, que cura los cuerpo!'! y salva las
cuna preciosa, descansa la recién nacida, almas .
victima de una oftalmía purulenta que po·
ne en peli,ro su vida . Todos los cuidados ¿Te gusta el cuento, discreto lector?

Ihl~!l!!:a.l!......::-

El Odol es el primero y e! ú nico den tí :L ico ¡ t.:t s c; ue ~u ;.cc:l n
antisé ptica y re frescante obra no sól o durante lo:-- ¡-ce- os mc. 1r .e nt c 5
En ~uestr_os dias, la higi.ene y la elegancia imponen a
la mu¡er cmdados, que exigen, para la habitación destinada a tocad_or, uo aspE.-cto y unos elementos eminentemente prácticos; por ello, esta nota ha de ir íntima·
mente ligada a la del lujo, si el toc;i.dor ha de reunir
las c~ndiciones de estJtica y de utilidad que nos son ne·
cesanas.
Las paredes se hacen decorar con colores claros o se
visten con sedas pálidas,
•
1:,-as ventanas s~ adornan coc grandes cortinas de muselina, cuyo mahz ha de responder al del mobiliario.
Los aparatos de alumbrado eléctrico han de disimular
el b~illo excesivo de las lámparas, tras de los pétalos
opahoos de grandes flores de cristal deslustrado.

q ue se empl ea sinó dura esa acc'.ón hortis erte1 ne·.

�EL MUNDO ILUSTRADO

~ Pues es uo sucedido. La eoformita es la
(( h1¡a de Jo-; duques de l:'astra~a, el ábuel_o
el conde rle Romaoooes. Quien esto escn·
be, que ha unido sus oracioo e~ a las de
esa famil ia , sigue pidiendo a D ios que les
conserve b uena y sana la e nfermita y que
cu re también de la ofta lmía del alma a l
abuelo que puso ~u e~pera o za en la Divina
p rovidencia&gt;

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ñía de ópera, cuando h.&lt; termioaco ya l~
estación y van a aparecer las modas de,
ver a no, ha p rod ucido e n &lt;Tina&gt; un trastorno incalculable.
-lA quién se le ocurre-exclama llena
de cólera-hacer una temporada de ópera
en el mes de Mayo! Esta es una estación
de cinematógra fo con acertijos ....
-Todas las épocas son b uenas para oír
música excelente-dice &lt;el Señor&gt;.
-iPero no cuando una ha agotado sus
vestidos! ¡Cómo me voy a presentar eco
todos esos &lt;horrores&gt; del invierno que ya
todo el mundo me couoce!
-iPara el frío que hemos tenido!. ... mur mu ra e l &lt;Señor&gt;.
-De todos modos-dice Albertina re·
sueltameote-yo no voy a i r a l teatro con
los mismos trajes.
-Nos quedaremos en casa-responde
filosóficamente &lt;e I Señor&gt;.
_¿ Con qué pretexto? ¿Qué razón vamos
a dar ? ¿ Qué será lo que diga la gen ce
cuando vea que no nos abonamos?
&lt;El Señor.&gt; se encoge de hombr es.
-iYa veo que a tí todo te es indiferente! Sin embargo, debía preocuparte, aunque no fuera más que por el papel que
haces
-¿Yo?
-jNo sé! Mañana dirán q ue estás arruinado, que tenemos q ue hacer ecooom!as,
¡qué sé yo! Y todo por culpa de ese Misa,
que se le ocurren las cosas al r evés.
-Ha hecho un gran esfuerzo, hija mía.
¿Tú sabes lo que es conseguir cantantes en
ioviero&lt;9 ?
-Se m e ocu rre una idea que todo pue·
de salvarlo-exclama Tina, después de reflexiom,r un momeoto.-No podemos abo·
oaroos porque has caído gravemente eof~rmo . .... .
-iPero si van a verme bueno y sano en
la calle!
- No te verán, porque guardarás cama
todo el tiem·po que esté a q uí la Compañía . .... .
HECTOR DE SAAVEDRA .

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dolorosas, Calentu.rn,:,.
CaJtt- f'l&lt;'nc11r11.
IOr"•l!o

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Parts.

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•■- producto para todo, loa u101

del tocador : Cuidadoa d• le
Boc.• , qua purifica , de lo,
Cabello■ cuya ca1da detiene
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Catulle Mendes</name>
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        <name>El Ingenioso Hidalgo D. Quijote de la Mancha</name>
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        <name>La muerte del poeta</name>
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                    <text>��CAPIT AL:

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UJ

�El Mundo Ilustrado
El Mundo Ilustrado

Las mujeres catalanas son varoniles en el combate

NEOLIOENCIA FATAL,
Una tremenda mayoría de los
males en este mundo proviene de
mera negligencia. Las peores enfermedades que sufrimos, aquellas que acarrean la muerte, penetran en nosotros sin que lo advirtamos. Una herida que sangra 6
un repentino dolor agudo nos
hacen correr en busca de un alivio
inmediato. Pero la pesadez de
cabeza, pérdida del apetito, tristeza y depresión sin causa especial,
¿por qué nos· hemos de preocupar
por nada de eso? Seguramente
que se disiparán esas cosas, y uno
se encontrará bien otra vez. No
encontrando oposición y comprendido sólo á medü;,s, el desarreglo se propaga hasta que
llega á convertirse en una afeccin local orgánica, dificil de
curar; en enfermedades mantenidas por alguna condición extenuante del sistema nervioso, 6
en alguna forma de debilidad que
poco á poco consume la vida.
Eso puede evitarse usando la
·PREPARACION de WAMPOLE

la cual, al fortalecer, limpia segura y rápidamente la sangre de
su peso mortal, estimula el apetito, pone el aparato digestivo en
plena acción, y pronto renueva
todas las cosas. Pero no hay que
descuidarse á uno mismo por más
tiempo, no hay que confiar en la
suerte. Este eficaz remedio es
tan sabroso como la miel y contiene una solución de un extracto que se obtiene de H~gados
Puros de Bacalao, combmados
con Jarabe de Hipofosfitos Compuesto, y Extractos de Malta y
Cerezo Silvestre. El Dr. J. Valenzuela, Miembro de las Facultadc;:;
de México y París, dice : " La
Preparación de Wampole tiene b
ventaja de ser tan inocente como
los ni!los, para quienes está destinada, los que la aceptan con buena voluntad." No puede fallar
y obra desde la primera dosis. El
desengaño es imposible. De ven- _
ta en las Droguerías y Boticas.
f

LA CURA DE STEARNS ALIVIA
Too~ (LAS[ D[ OoLOI{

11
1

-¡
º-~

PIDASE SIEMPRE LA DE

(ABEZ,\

Sru
-

1
'

Porque es la única legítima y
la única en que se puede confiar

LA CURA DE STEARNS

nuevos alimentos se efectuaba con la más
perfecta regularidad, y sus fuerzas y salud
se desarrollaron de una manera notable.
Pero Julián recibía también sensaciones
más o menos agradables cuando comía sus
. hierbas, lo que le condujo a distribuir éstas
En Cataluña es refrán ''que en ocas10- en tres categorías distintas. En la primera
nes de guerra, las mujeres .. .. no lo. son." figuraban la pimpinela, las mielgas, los pámY no es vano y fanfarrón el aserto m t3:m- panos de la cepa, las hojas de la patata, los
poco grito de farándula, que _pruébase bien botones o yemas del roble, las bojas de molargamente con los claros e¡emplos de su rera, del rosal, etc., Estas plantas agradavalor y donosura que vamo~ a dar a cono- ban sobremanera a su paladar. ~a segunda
cer ª) lector:
.
, categ?ría, que no Je hací_aexper~mentar tan
Ambal, aquel remoto caudillo, tan ba~- superior goce, comprend1:1 los diversos carbaro como grande, en cuyo honor el gem? dos, las bojas de zanahoria silvestre, d~ los
formidable de Flaber compuso el marav1- nabos1 del hinoio1 de la col, de la paneta• etc., y los tall~ .t~ernos
•
d e 1os cerea_
lioso poe~a ~e ,' Salamlll:bó"
.. atacó con nu,.. - tana,
meroso e¡érc1to a los pnm1hvos del Rose· les. En la tercera d1v1s1ón se encontraban
!Ión. En gran aprieto puso su pericia y es- las hojas del pino de la jara, del roble
. a éstos y bu b"1era ob tem"do sob re blanco, de la enema,
·' del romero, d e 1 o ¡·1vo,
trateg1a
ellos buena victoria a no ser por el refuer- etc. Estas últimas no causaban a nuestro
zo de las mujeres, que cuando más com- hombre otra satisfacción que la que proprometido estaba el combate, se precipita- viene de una necesidad satisfecha.
ron en él con grandes gritos e inusitada fie- Un carácter dulce, bueno y compasivo
reza, poniendo en vergonzosa huída a los distinguía a Julián. y sus costum?res _e ran
cartagineses. . . .
sencillas y tranquilas, aunque su mtehgeny esta hazaña les valió a las mujeres del cia estaba suficientemente desarrollada. Su
Rosellón ser admitidas a las consultas de sueño era reposado y ligero como el de la
paz y de guerra, dando en ellas su voto Y mayoría de los hervíboros, y el ~uido más
parecer. . . .
. . suave, el más lejano, bastaba para 1nterrumy va otro caso: Se hallaba Tortosa sitia- pirle. Su sensibilidad cutánea estaba por el
da por los moros, y _c?mo éstos ~!ese°: suya contrario mu y poco desarr~llada; las rola conquista no quisieron admitir °:mgun saduras y cortaduras no ocas10naban absoconcierto con los habitantes de la ciudad. lutamente en él los agudos y súbitos dolores
Entonces, los sitiados no pudiendo con- que determinan en los demás. Por eso, en
sentir en una afrentosa entrega, decidieron razón de esta disposición sensitiva, no senseguir el_ heróico ejemplo de S~gunto Y de tía el frío, cuando t'?dos los . que estaban a
Numancia: dar muerte a sus h1¡os Y espo- su alrededor se que¡abao vivamente de los
sas y quemar todos sus tesoros por no ver rigores de la estación.
prendas tan amadas. víctimas de la barbaridad.
Sabida por las mujeres esta horrible re¿·Tensh'1 O M'1kado?.
· Y luego
solución, se juntaron en la Iglesia
de orar devotamente enviaron a sus esposos una e11;1bajada diciendo: "Que aquella
.
.
. .
. , .
noche subiesen al muro y que antes de esto
No existe ni ha existido n1ngun ¡efe de
que echasen dos hombres al real de_ los Estado a quien se haya tratado con ta~ta
enemigos para que cuando éste los cogiera reverencia como al emperador del Japon.
prisioneros dijeran que aquella noche la
Aún viven japoneses que recuerd_an el
ciudad había recibido un_gran_ refuerzo tiempo, no muy lejano, en qu_e se castigaba
con el cual sería segura 1a v1ctona. Y que con la pena de muerte eI mirar caraª cara
entonces ellas, vestidas de soldados. subí- al soberano, por cuya r~zóu h&lt;1;5ta los nobles
rían también al muro con mucho ruido de de más elevada alcurnia teman que encetambores, marchando los hombr es al ata- rrarse en su casa cuando el monarca se haque mientras las mujeres quedaban a la liaba en los alrededores. .
.
defensa .... "
Todavía hoy existen millones de ¡~poneTanto agradó a los varones elconsejoque ses, chapados a la antigua, q1;1e consideran
ejecutándole al pie de la letra, fueron_tan como un sacrilegio pronunciar e l nombr_e
dichosos que derrotaron y degollaron infi- del emperador. Sin embargo, todos los mnitos moros, quedando señores del campo. pones, pobres y ricos, reservan en sil: casa
y por este hecho tan glorioso el conde una cama llamada "toconoma," destmada
Don Ramón Berenguer concedió grandes exclusivamente a l m~narca en caso de qu~
privilegios a las mujeres, y entre ellos e-1 por casualidad necesite pasar la noche alh.
de más agrado fué que sobre un escapulaPero lo más curioso es _que así como la
río pudiesen llevar por armas un hacha de inmensa mayoría de los Japoneses no han
carmesí en memoria de su valor, como un oído mencionar jamás el Jap6a, porquevulsímbolo militar.
garmente sus habitantes lo llaman '·N1hon,"
y va otro caso en el que hasta los niños casi ningún japonés usa ni conoce la palatomaron parte con su valor Inv~dieroo la bra "Mikado.''. ~ su .~o_Ilarca lo _lla~~n
villa de lila, en Rosellón, tres mil france- Tenshi que s1gmfica H1¡0 del Cielo, y
ses y volando una torre donde había gran también, aunqu_e men~s frecuent~mente,
cantidad de pólvora, se apoderaron de Tenno, que eqmvale a emperador.
gran parte del pueblo, degollando a los
hombres alevosamente.
Entonces y cuando ya creían segur~_su
cobarde victoria, las mujeres y los mnos
les atacaron con loca fiereza y fué tal el
pánico que les entró a los franceses que
huyeron a la desband~da . dejan~o muchos
. _
muertos y gritando: ' ¡Sois !Ilu¡eres, pero
Un médico rnglés da la voz de al~rma
por fuerza tenéis el demomo en el cuer- contra los gigantescos sombrer&lt;?s de senora,
po .... !
diciendo que muchas de sus clientes se van
poniendo cargadas de espaldas a consecuencia del exagerado peso de los cubre-

El peligro de los sombreros grandes

Un preGursor de los vegetarianos
..,.Hace ya muchos años, más de sesenta,
~e el doctor Layet presentó un "hombre
hervíboro" como le llamaba la gente de su
tiempo, que constituía un caso !l1uy cUI:10so.
Antonio Julián, nacido en N1za, hab1asufrido tan espantosa miseria en_su juventu~.
ue se vió precisado a recurrir a la mash¿ación de hojas y plantas crudas para remed' r Ja insuficiencia del pan que le daban.
P:ro ¡0 que no fué en un pri~cipio sino
especie de adición a su alimento, se
una 'rtió bien pronto en el único objeto de
~~º:sto, y al cabo de algunos meses Julián
no ~omía ya sino plantas y hierbas, a las
ue añadía solamente tres o cuatro onzas
pan al día, y un poco de v~no, del que
edía privarse con suma facilidad. Su es~ºmago se acostumbró sin gr::w E:s,fuerzo a
este régimen particular; la d1geshon de sus

para el DOLOR de CABEZA
se prepara en pequeños caCh ,.ts muy fáciles de tomar que
'-se disuelven en el acto, haciendo así su efecto instantáneo.
,1
Cura todos los dolores neura gicos, reumatismo, J.aquecas,
etc.
d.
No se acepte otra que la de
• , Stearns."

ca~~z;:~ie:~d:~agerar - dice- los peligros que ofrece_ el encorv~oüento de la _e_,spalda alproduc1r.unapern1c1osacompres10n
en diversos ó_rganos vitales, y no hay duda
que de ello tienen mucha ~ulpa esos sombreros tan grandes que obl!gan_ a la portadora a llevar el cuerp_o mchoado hacia
adelarüe, _Un peso seme¡ante en,(ª cabeza
impos1b1hta para andar ?ere~ho.
Otro h_ombre de c1~nc1a op1na_que e l aspecto físico de la mu¡er va perdiendo _mucho por efecto de los som~r~ros demasiado
grandes y de otras exceotnc!dades que la
moda impone al sexo fememno,acarreaodo
hasta la degener'.1-ción de las razas. L&lt;:1- i:n~jer moderna se irroga un gra~ pequ1c10
con los sombrerones que se estilan, y con
los tacones altos, porque unos y otro~ no sólo dañan al pecho y los pulmones, smo todo el cuerpo.

AGUA PURA

No use Mas
Bragueros

El ao-ua libre de o-érmene, nocivos y otras impuresas, es la bebiJ.1
provista por la sabia n~turaleza para todo ser v_iviente. Sirve parn ilm·
piar y refrescar tanto el bt0ti0?· como el exteno;r del cu~rpo humano,
ayuda el aparato digestivo y , s el ~ejor. de todos l?s est=.ilan~~s. Es
un auxilio muy va1ioso para el fu,1cionamiento especial d~ los rmones,
y conviene tomarla en buenas cantidades diariamente, cmdando de su
pureza y frescura. Pel"o su acción benéfica ,para esos órganos no b~sta
cuando están desor-d enados por cualquier causa. En ese caso conviene
combinarla con la si!!'Uiente fórmula eficaz que ioYariab-Iemente ha •proporciO'llado resuJtado:' altamente satisfactorios, la cual se puede_ obte
n'tlr en cualquier botica:

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cuando
otros
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han Podido. Yo no uso emplastos, unguentos.
no uso arneses, ni engaños.

BL TÓNICO PARA

Calendario de la semana.

DÍAS CALUROSOS

LUNES 20.
E l Dulce nombre de Jesús (del día anterior), La Dedicación de la Santa Iglesia
Catedral de San Luis Potosí, San Fabián
Papa y San Sebastián Mártir, Patrón principal de la ciudad de León. -Funcióu titular en la parroquia de San Sebastián.
MARTES 2I.

Extraeto Compuesto Vegetal Arvelina. .
J ara,be Compuesto de Hipofosfitos. . .
Jarabe Compuesto de Zarzaparrilla. . .

.15 gramos.
.45 gramos.
.60 gramos.

Festividad de la Oración del Huerto. Santa
Inés Virgen Mártir, Santos Fructuoso Obispo, Augurio y Eulogio Diácono Mártires.Función solemne en la Concepción.

Cómprense los ingredientes separada?Jente y mézclelos un? mismo
en su propia ca,;a, to-mando una cu3hara:dlta de la mezcla despues de cada comida ó sea tres veces a-1 dla.

·R

M1ÉRC0LES 22.

EL

Santos V icente y Anastasia Mártires.

0------------------------0
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siempre es eficaz. Millares de personas curadas por ella testifican
sus maravillosos resultados, y por eso es que se ha hecho la preferida del _público. Basta usarla u~a vez para tenerla siempre en
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Sirvase escribir claramente.

Para obtener un

hermoso Pecho
Todos saben Que la opulencia de las tor•
mas del pecho es muy apreciada de los
orientales y &lt;1ue sus mujeres enblenden
mara vlllosamente el arte de adquirir esta
robustez, Que no siempre la da la Naturale•a.
Fuera del Oriente, un hermoso pecho es
Igualmente considerado en todas Da.rtes
cual la expresión más Dertecta de la belleza femenina; además, es el signo aproximadamente cierto de una salud floreciente. Para adQuirlr este desarrollo Que
hace tan elegante y tan seductora á la
mujer, no hay na.da más eficaz ni mejor
para la. salud (IUe las PILULES ÜRIRNTALES.
'Estas 1&gt;íldoras tienen, en
efecto, la virtud de desarrollar y de reconstituir los pechos. de fortalecer los tejidos, de borrar los relieves
huesosos de los llombros y
de dar á todo el busto una.
graciosa. i.-ord ur a
Convienen á la joven
Que Sil desarrolla a.~f como á la m uier &lt;¡ue no ha
tenido nunca 6 Que ha
perdido la hermosura.del
pecho. Obran estimulando la natura.... leza, y est o sin vio' lencla.: de ahí su l\Cción benéfica sobre
la salud y también
la establlldad del resultado producido, el
cual se mantiene después perfectamente.
Las PILULES ORIENTALES tienen. l)Or lo
demás,una nomhradla. muy antigua y unl·
versal. (Marca depositada según la ley).
Tratamiento de dos meses aproximadamente, fácil de seguir.
Precio: El frasco con noticia expl!cati·
va, 6,35 francos.
Dirigirse al señor D- J. Ratlé, tarmacéu ·
tico de primera clase, 5, Passage Verdeau
(Faubourll' Montmartre) París.
En México: J. Labad!e, Bucrs.

Cfa.

1
1

1
1
o

QlrAN0S, TUll01'l!S, ALII0lrffANAS, Hl!fflOAS, l'USTULAS, LLAGIAS,
ULOl!RAS, QUl!IIADUlrAS, ,.ISTULAS, l!RUPCIONl!S, l!TO., l!TO,
DI!

:N;~I!~;;;~

Para 108 lugares donde no ae enouentre, se deepaoba tranoe de porte, en,-l&amp;ndO
oon el pettldo en sellos de oorreo so.ao ova. por 9&amp;da oaJa y por dooena '2.62,al Depositarlo general, Sff. ffAFAl!L 8, OlrTEGIA • .,. OALLI! DI! IIAN1'1QUI! N9 •••
l#l!XIOO,

D, ,-.

Santos Ildefonso Obispo, Raymundo de
Peñafort Confesores y Santa Emerenciana
Virgen Mártir.
VIERNES 24.

Nuestra Señora de la Paz. Sa n Timoteo
1 Obispo
Mártir.
SÁBADO 25.

~~~~U{:A~:~::.AS•

APAffTAD0 484',

JUEVES 23.

GRAN

~
f

ONI

EL VINO de STEARNS

Enriquece la Sangre y
fortif,ca a las' Personas
Debiles.

·

1
1

~--=====-----

Señora de Belem. La Conversión
Pruebas y Hechos Prácticos
1 delNuestra
Apóstol San Pa blo (conmemo ra ción de
San Pedro). Santos Juvencio o Juventioo,
Máximo y Elvira Virgen Mártires.

---o

DOMINGO 26.

Festividad de la Santa Familia, Jesús,
María y José. Santos Policatpo Obispo Mártir y Paula Viuda.-Oficio y misa de la Domínica: rito semidoble y ornamento morado; se conmemora La Santa Familia y Sao
Policarpo.-El E vangelio nos recuerda la
parábola del Sembrador.-Función a la
Santa Familia en su templo.-En el Santuario de Xaltocao, parroquia de Xochimilco. función a los Dolores de María Santísima, que duran ocho días.-El cuarto domingo 'd e mes, función en San J uao de Dios
que celebran los Legionarios de San Benito Abad. En Corpus Christi o San Diego
función de los Terciarios Servitas y en Santo Domingo función a la Santísima Virgen
de Covadonga y procesión.- En San Hipólito el último domingo de mes (sea cuarto
o quinto) función de la Archicofradía del
Inma culado Corazón de Ma ría.

tUna Isla en Venta
::-So todos los días se presenta ocasión de
comprar una isla. de suerte que el q ue po·
sea millón y medio de duros y quiera gastárselos, ahora está a tiempo para hacerse
due ño de dos mil y pico de hectáreas de ter reno y señor de los 28.000 habitantes de la
isla Lewis que es la que está en venta por
tan módica cantidad.
Lewis es la isla principal de las Hébridas
Occidentales o Exteriores y pu ede calificársela de paraíso de los sportsmen, porque
en ella a bunda la caza y la pesca. Sólo en
una temporada pueden pescarse mi l salmones de 8 10 libras en el Grimesta, río principal de la isla y en uno de sus bosques
pueden cobrarse anualmente r 50 ciervos
de gran alzada,
La capital, Stornoway , es una población
completamente a la moderna con gas, alcantarillado y red de conducción de aguas.
Los bosques ocupan una extensión de cerca de 250 hectáreas y sus árboles fueron
plantados por Sir James Matheson, tío del
actual propietario, que en r840 adquirió la
isla por cinco millones de duros y construyó un castillo y varias carreteras.

han demostrado al público que
err tre todos los tónicos y reconstituyentes se encuentra en
primera línea el célebre

VI NO DE STEARNS
De Ext. de Hígado de Bacalao
Ferruginoso.
Hasta los niños lo toman con
agrado. No tiene rival para la
cura de las afecciones del pecho y ?s el reconstituyente más
enérgico.
No se acepte otro que el de
· 'Stearns."
Marchita y arrugada á los
dieciocho

Joven y seductora
álos sesenta años
La edad no lm.D orta.-Nlnón de
L'Enclo" tuvo un
a p a slonad o ad•
mire dor cu ando
contaba. 90 añgs,Las arrugas. la flo
,
jedad de las carJ . nes en el rostro y
• , • ,,. J• ~ / 1l ~ el cuello, la laxl -;;."' /1'"' 'ltud
del busto los
Ji -,.,_,
·c a.usa el des1&gt;reo~ ,"'~
,,_ dlmlento del cutis
,
- ~y el reblandeci~E.,
~
,,'1,,1~
, - ~
miento de los tell{/¡
...,,__---..._
....... dos subcutáneos
7 ~
P sra evitar todo
eso que enveJ,ce l)Or Que destruye la. apariencia Juvenil, nada tan bueno como la

d
~

~

Creme Sirene para embe-

llece.-

(desgrasada.) - Además de ser
un hlrlénlco ltermoseador sin Igual, soll•
dlflca los tejidos, promueve una clrcula.clón saludable y satura de un mall'nétlco
vert ame voluptoso,-Blanca :para la rubla.-Rosa para la trlgueíla ó morena.TARRO OO!f INTERESANTES CONSEJOS $ 2.25

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Se Debe Curar Toda Clase de

las Enfermedades de la Sangre.
Ningún .daño pueden causar los microbios; y los gérme,ne,s de las enf.ercrnedades se extenminan, euando la
sangre está limpia y circulan.do eon
a,ctilvitdaid en las v-enas y las arterias.
En estas condiciones cualquiera persona pu,e.de desafiar los mierobios.
Las funeiones ode la sangre son las
de proteger y conservar la vida.
CuaDJdo la sa·ngre eircnla a- per.fección, el cuerpo está sailuda-ble y a,ctivo, pues toda enfermedad es simrpleanente el resultado de alguna obstrueción e n la circulación de la sangre.

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"Habana, J ulio 3 de 1912.
"Pendo.ne la dilación de este testimonio, el que le ruego acepte unido
al qnlllyor reeonoeimie11to y ,más profnnda gratitnd. Coono usted srube, desde hace rnlás de dos años el estado de
mi sangre ha siido basta-ntc desfavo,rable, llllarnifestárudose rpartícularmenie en el rnstro esta descOllJlJposieión,
tan peligrosa coano· :U1olesta. Las poca,s dosis del remedio '' Líquido para
la Sanfile", por Ud. a mí recome,ndac1o conº tanto a.cierto, han sido sllficientes paTa el completo resta,bleeimiento, iliclus,i ve la curaeión de l_a
piel del rostro, cu¡yas buenas condiciones, obteniidas con su cfieaz reme(1io, me obligan a recomendarlo por
con.sidera•rlo un ,deber, tamto ,por gratLtud a Ud. ,c omo ipor hUJtDanidad a
mi s semejantes; ten!iendo pa,rticular
placer en contestar lo que cual.quiera
persona interesooa, se sirva int_errn-·
gaT1me.'' Atentaimente. Eduardo
Cardona.-Sle. Hwbana 151.
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FONDO R1C 1-1 R1.JO COVARRUBIAS

El Mundo Ilustrado

NUESTRAS COSTUMBRES ANIMALES
En el Congreso de Eugénica, celebrado
hace algunos meses en Londres, declaró
Mr. Balfour que el hombre es todavía un
animal salvaje y aunque parezca exagera~º él está basado en amplias pruebas cieobficas.
i Tiene usted miedo a la obscuridad? Casi
todos los ni~os y no pocas personas mayores lo experimentan. Hasta el hombre más
valeroso, e°: una casa que conoce palmo a
palmo, se siente más tranquilo cuando están las luces encendidas que cuando está
todo a obscuras.
La razón d~ .esto es,_ según los psicólogos, que las !tmeblas rnspirabao siempre
terror de peligros a nuestros salvajes antecesore_s. Cuando_ el ·hombre no era más que
un animal salva¡e, que vivía al aire libre
~on otros animales, su ingenio le hacía
igual a ell9s a la luz del día, más por la
noch~ se hallaba desamparado contra el
enemigo que se acechaba y la obscuridad
significaba muchas veces la muerte. Hoy,
oo obstante nuestra civilización, sobrevive
en nosotros, aunque en forma atenuada el
instintivo horror a la obscuridad.
'
Hay pocas personas lo suficientemente
despreocupadas para no mirar nunca atrás
al marchar por camino solitario sobre todo
si está bordeado de árboles.
'
Un sentimi_e°:t? instintivo nos hace pensar en la pos1b1hdad de que nos sigan los
pasos y nos aceche algún enemigo. La mirada atrá~ n~ tiene hoy razón ninguna, pero es un mstmto heredado de nuestros antepasados y tan profundamente arraigado
que no podemos olvidarlo por completo.
Al ver_ a no conocido en la calle, ¿no
han seottdo nunca nuestros lectores un imp~lso que les obliga _a volver la cara y fingir que no se ha visto al conocido? Este
impulso suele sentirs~ de vez en cuando, y
generalmente SE: domma en una fracción
de segundo, pero es una reliquia de la antigua inhabilidad animal para soportar una
mirada de frente. Todos los animales ofrecen esta peculiaridad. Si se mira de frente
a un perro, el animal desvía su mirada inmediatamente.
Much~ personas sienten una ligera repugnancia al sentarse en un sitio, en el
tranvía, por ejemplo, y notar el calor dejado por el ocupante anterior. Nuestros salvajes antecesores sabían que el encontrar
un sitio con el calor de un animal, significaba que el animal estaba cerca y presentía el peli¡¡ro. Esto no lo hemos olvidado
todavía en el siglo XX.
Hay muchos individuos que se desmayan de m iedo. Otros se asustan de tal modo ante un peligro que se quedan inmóviles en vez de huir. Ambos hechos corresponden exactamente, según los psicólogos,
a l ardid que muchos animales emplean de
fingirse muertos ante la presencia de un
animal más poderoso. Moverse sign ifica llamar la atención é imitan a la muerte. Por
eso los animales que han sobrevivido mejor son aquellos que poseen el instinto de
permanecer inmóviles ante el peligro. El
antiguo instinto subsiste.
Despertarse bruscamente soñando que
nos caemos de una altura, es un atavismo,
según algunos hombres de ciencia; es que
en nuestro sueño volvemos a los tiempos en
que los hombres dormían en los árboles.
El pequeño surco que tenemos en el centro del labio superior es la señal que nos
queda de cuando los hombres tenían ese
labio dividido en dos partes como los roedores. El corte se fué cerrando a medida
que pasaron los siglos, pero aun es tan recie nte la historia de la humanidad que e l
pelo del bigote no cubre bien la cicatriz.

Mueren sin dolor los aviadores?
Es muy posible que morir a consecuencia de un accidente de aviación sea una de
las formas de muerte menos dolorosa que
existen. Según los médicos, la persona que
cae velozmente, a través del espacio, no sufre dolor ni miedo y sin embargo se da
cuenta exacta de lo que está sucediendo.
Las facultades del pensamiento de la víctima se aumentan de uo modo extraordinario. Su pasado revive como un relámpago
coa todos sus detalles, en sus oídos resue-

Invitamos á Cuantos Hombres ó Mujeres
Leyeran Esta Publlcaclon á Engrosar
á Nuestro Costo
Registrado como articulo de segunda clase en 3 de Noviembre de 1894..., ,1

Año ·xx.---Tomo

l.

Impreso en papel de las Fábricas de San Ftafael.

MéxiGO Enero 19 de 1913.

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No consienta ser "El EsqneJ.,to ile la R eunión" El remedio Sargo! hace que las
personas débiles, delgadas y despreclubies, sean roillzas y populares.
Es esta una tnvttaclón á la que ntngún
hombre 6 muJer debiNa desoir•. Le diremos rI
porQué: lfallámosnos dJsvuestos á vroporclonarle
un descubrimiento mara,·1110s0 Q.Ue le arud:m\ á
digerir los alimentos que come y como cansecuencla á añadlr sólida y excelente carne sobre
sus huesos. No importa cual sea. l a causa de
su delgadez. este gran de~ubrimlento hará Que
el alhnento se conderta en masa. encefálica en
unas 5 horns y en snngre en 4, enriqueciendo
además á esta de glóbulos rojos, los Que son
de necesJda&lt;l indispensable vara todo hombre
6 muJer. ¿ Cómo Podemos hacer todo e:sto 1 La
cJcncla ha, descubierto un asombroso trntamlen~o
concentra&lt;lo. el cual aumenta la. células (de
las que nuest ro cuerpo se compone) notablemente. Esta maravll1osa. invención, hace Que
l a indigestión y demás enfermedades del estórn:igo. desaparezcan como J)Or encanto Y que
los antiguos dispépticos. enfermos de nervios

~era~~s ~ia:.ltaJ~ii• n:ev~tei;~ra~f~fo u~u:i~~
considera como una bendición para las personas
&lt;legaldas se JJnma ..Sargal.'•
No olvide su
nombre S--.A-R-G-O-L.
N'nda. corno él ni
semejante á él se conoció antes, Este remedio
es una verdadera revelación para las mujeres Que
nunca pudieron presentarse á gusto en l a
sociedad 1&gt;0r sentarles horriblemente Jos vestidos
á cnusa de su delgadez. Es un enTfo celestio.l
J')ara los hombres faltos de peso. eneri;::ía Y
fuerza de nervios. flJ deseara hermosa Y J)er1
~~!~a. flf::~fa~~~t:~~~:~~':r:ri::iª~es_d~ea Q~~
cuerpo exuberante en tuerza Y energía. escrtb&amp; i.
•'The Sargol Co.• Yl0 B lferald Bldg., B inghamton,
N. Y .• E. U. A. Y l e enviaremos absolutamente
gratls una caja. de Sargol valorada. en $0.50
la cual le demostr:irá 111. '\Jerctad ele Jo manlfes-tado. Tome una Pastilla cada. comida Y cinco
minutos de~óués de tomar la primera de este
excelente prodm::to concentrado, emoe1.ará á
producir sus Virtudes Y efeotos. dándose ca.~os
en los Que se ha notado con él hasta. un aumento

:a.

1:
~te~~~a J:!.~ d~~eeri\l!.,~n\di11~;~~-1fl~:. ne~;í
las encontrará;_ en ellas I&gt;Odrá. enterarse de la

hire.
Mis amigos, acostumbrados á verme
siempre delgadn manffl éstanme su asombro y
ml padre Y madre están completamente satistechos \'Jenclo Que he podido alcaniar un peso
Que nunca antes pude conseguJr,

EL SR. C'LA Y JOHNSON dice:

Dígnese e1winnne otro tratamJento para 10
dfas. Estoy sumamente sausrecho de los antertore9 erectos del reruedJo Sargal. E sta medlclna. ha sido Ja. luz que me ha mostrado mi
futuro biennestar pues vuelm á adquirir el
1&gt;eso Que en otro tierul)O tuve. Cuando empecá á tomnrlo# sólo Pesaba 138 1lbras y ahora
(4 semanas desvués) veso 156 y me hallo
además en ))Crfect&amp; salud. Ya no tengo el
aspecto desagradable Q.Ue tenia. antes y el gran
mnJestn r Que sentía tCKlas las 01afianas ha
desaparecido. Me encuentro como nunca: sólo
deseo afütdlr al De!O que ahora tengo 5 libras
más Y creo QUO esto será bastante.

E~ci~/?hfii&amp;rf~~i~1fJlr~~~ Que empecá
, usar el tratamiento Sargol: Tengo 67 año! y
estaba 1&gt;rofundamente 1&gt;0strado por la debilidad
Que me domlnabn, Tan abatido me hallaba Que
me era del todo punto imposible dedicarme á.
nJngún trabajo. Al presente# gracias al Sargal.
tm re1.co un h ombre nt1iPVO, He ganado 22 libras
en 23 días de tratallllento : no puedo manires•
tarle cuan feliz me hallo al Dresente. Todos
mis vestidos me vienen prietos. mi cara tiene
un perfecto y natural color y nunca he sido tan

f~ºfRi~iik~1iº~·ousE

dice:

El T ratamiento Sargol. es sin duda alguna.
el mefor Que he usa&lt;lo. produciendo en ml
resultados asombrosos. Apenas si podía comer
y rara era. la semana en que no me hallaba 4
d1ns enferma. del estómago. Solamente tomé
dos cajas de Sargal. acabadas tas cuales me
hallaba ya en concltciones de pode-r comer
cuanto Re me antojaba sin &lt;1.ue me h iciera daño.
El dolor de cabeu Que antes casi siempre
tení&amp; ha desaparecido complet.1.mente. Pesaba

:;l~m~b~1!mlo ~!or:a1J&gt;d~o~!º h~~}i'ª~~mgin:~
años Que no me encontraha. Estoy tan gorda
opJnlón de varfoq ,ersona~ nne lo han usado# como lo deseo y no cesaré de recomendar Snra:ol
aue están convencraas ae sus erectos y Que á cuantos lo necesitaran. vues verdaderamente
nflnnRn las excelencias de esta preparación hace lo Que Vds. prometen.
mnraviJlosa:
Los anteriores testimonios estlin tomados sólo
EL REVERENDO GEORGE W. DAVIS de personns residentes en la cludnd d6 Fllndeldice:
fla Y sl Jo deseara podemos remitirle su comHe probado los etec..1os del tratamiento Sargal Pletn dirección parA. que se entere directamente
Y Ju, notado con él nueva fuer.za y vigor: ~so do ellos de los benéficos y maravillosos erectos
20 ltbras mh y ml salud es mucho mejor, me de el Sargol,
encuC'ntro como si hubiera vueJto á los nños de
QuJzli:s dude aun de la verdad de todo lo
mi 111ñez; esta med1cJna ha sido la. causa de un Que arriba hemos ml'lnlrestnclo. Cese su tncercamhlo radical en ml vida. Hállome tan bien tldumbre. escríbanos inmell.latament,e Y le en• que no nccPSlto tomar ninguna otra medicina. , vinrrmos como prueba una caia valorada en
ni Quiero volver á hacer uso de ellas.
leá d::a~stt:~: ~~:b:~:
0
LA SRITA A. l. RODENHEISER de Indicar. No Importa cual sea la. causa de
escribe:
la. delgadez. Sargal hará. ruertes y robustos á
He ganado inmensamente desde que tomé el las personas débiles. Pero á pesar de todo lo
remedio s ~ugol pues sólo pesab&amp; 106 libras Que acabamos dei mantrestarle no esperamos QUe
cuando empecé A usarlo JI nhora peso 130 de Vd. crea. nuestra. palabra, mas corte el cupón
modo aue l}e obtenido 24 libras de t&gt;eSO, Slén.. de abajo, adjunte unos 10 centavos Americanos
tome más fuerte Y hermosa QUe nunca y tenao J)ara ayuda.r los gastoS de fran&lt;1.ueo, y rectblrá
en la. actualidad rosadas mejillas, cosa que á vuelta de correo el má!j apreciable paquete
nunca pud e lograr antes por rnb esfuerzos Que que en su vida. entera. t s us manos llegó.

~~s1riias~ :x:~:rl~~!s

VENGA, COMA CON NOSOTROS A NUESTRO COSTO,
Es~e cut&gt;ón da derecho i u na CaJ1 de Sara:ol (Siempre y cuando que no se la
hulJleramos ya remit.ldo) el remedio concentrado por excelencia para. engordar. Adjunto
hnllnrá en estampillas de correo unos 10 centarns Americanos para. ayudar loa gastos
de franaueo.
Lea detenidamente nuestro anuncio anterior y escríbanos h ov mismo
acUunt:mdo en R11 r.nrt.1. l os 10 et.ntavos mendonados y este cuoón y á vuelta dft correo
recibir! nueetta cal• de Sargo!. D irección : The Sargol Co., 910 B Rerald Bldg.• Blnghamton,
~• c!rta~· U. A. Escriba. su nombre Y dirección con claridad y adjunte eate cupón \

nao dulces armonías y lentamente se apaga todo al producirse la inconscieo_cia.
~ste es el est~do en que caen a yerra los
av1ad~r es _en op101ón _de los médicos, y la
ezpenenc1a de los aviadores que han sobrevivido a caídas graves confirma el aserto.
.
Vednnes, por ejemplo, el famoso aviador
francés que se cayó con el aeroplano desde gran altura ante un treo en marcha, recuerda coo toda nitidez todos los inciden·
tes de la caída y dice que al caer calculaba, coo sorprendente frialdad, si quedaría
delante del treo o iría a parar encima de
la chimenea de la locomotora.
Otros aviadores que al caer sufrieron
graves fracturas, no tenían idea de que estaban heridos y algunos aseguran que no

supieron cual era el miembro afectado hasta que intentaron ponerse de pie. .
.
La explicación de tan extrañ:3- mmu01dad para el dolor, se explica qmzás por el
hecho de aumentarse la actividad menta l
en grado tan extraordinario durante la caída, que la víctima oo tiene tiempo parasentir ansiedad ni dolor.
0 0 0

Las bananas se llevan verdes a Inglaterra
y allí las maduran en depósitos donde hay
uoa temperatura de 5 0 grados.

µn pintoresco momento de la fiesta de regatas celebrada el domingo
Una tonelada de gordura de ballena da
unos quinientos kilos de aceite.

último por el Club Alemán.

Número 3.

�DIRECTORIO

EL MUNDO ILUSTRADO
SEMANARIO DE ACTUAl,ID.\OES, ARTE Y L1TEltATUltA

DIRECTOR PROPIETARIO

LIC.

ERNESTO CHAVERO.
OFICINAS:

3~ Calle de la Rinconada de San Diego ~o. 4 1.
Teléfonos:- Mexicana, 20-85 Neri
Eric.=n, 14-5 r
Apartado Postal 149.- México, D. F.

PRECIOS DE SUBSCRIPCION MEc'&lt;SUAL:
En la Ciudad ............................ $
(pagadero por adelantado.)
En los Estados . . . .......... . .... .......... $
(pagadero por trimestre adelantado.)
En el Extranjero ........ . ................. $
(pagadero por semestre adelantado.)

1.00

1.2,

·
2 .00

NUMEROS SUELTOS:
En la Capital ...................... .
$ O. JO
En los Estados. . . . . .. . . . . . .. . ... . .. . ..... . "0.35
En el Ext ranjero.. .. . . . . .. .. . .. .. . .. .. .. .. 0.50
Atrasados ................. . .... . .. . ..... . . , 0.50
Para la publicación de avisos en este periódico, dirigirse a B. &amp; G. Goetschel, Avenida 16 ele Septiembre,
16. Sus agentes en Europa, la Societé M utuelle ele Publicité, 14 me de Rougement, (9 e).
NO SE DEVUELVEN ORIGI NALES.

objetiva que a algunos espíritus aprm•echa por más que
a mochos dañe. Nada hay más inútil, por ot ra parte que
e_ntrar en imposibles paralelos. y sobre todo suspirar por el
tiempo pasado, glosando el célebre decir de Jorge Manrique. Y toda la magia evocadora del recuerdo resulta impo·
t~nte para deseocauzar las inclinaciones, las prefer eocrn.s y e l gusto de una época. L a d ivina persuasión, adorada como virtud excrlente por los griegos, es menos
eficaz que en ninguna otra cuestión, en materia de arte
literario. No hay crisóstomo bastante elocuente para
obligar á una generación nacida en una edad bursátil
y mediocre a conversar de empresas altas con el noble
don Alonso de Quijano en vez de deleitar~e con las pornografías baratas de cierta p rensa, u i a medir la distancia que separa, en el teatro, al ilustre alcalde de Zalamea del innoble y bufo alcalde de Majalandrín.
Por lo demás, al lado de aber raciones de gusto y de
extravíos de criterio que es lícito comprender, aunque
no disculpar, aparecen manifestaciones de fuerza literaria que sorprenden y desconciertan por lo poco usuales, pero que dejan percibir con claridad a través de la
forma un tanto extraña, en el fondo bastante obscuro,
un rayo de arte que empapa una escena de realidad
,·ivida, una hendedura de luz por donde se bosqueja un
drama palpitante, a lgo en suma de lo que p retendía-y
consiguió-el eximio Eca de Q ueiroz cuando, en una
de sus obras más prestigiosas, quiso tender "sobre la
\'lgorosa desnudez de la verdad el diáfano manto de la
fantasía." Y una de esas muestras. convincentes y plausibles, de lo que sabe y p uede suscitar la tendencia colectiva de una sociedad que no tiene tiempo que perder y que en todo y para todo va muy de p risa, está
en el espectáculo extraño y original, muy conocido en
Europa, singularmente e n Francia y en Italia, y trasplantado hace varios días e ntre nosotros. Está nombrado el Gran Guignol.
o 'Jo

La existencia moderna, ajetreada y presurosa como si
alguien la aguijonease sin piedad para hacerla ir más
rápidamente, el vértigo de la agitación actual en
que los minutos pesan oro como troquelados por el bestial "time is money'' del mercantilismo sajón, han despertado en el mundo con temporáneo un gusto exagerado de cuanto es coñcreto y preciso. A la antigua a mplitud, ya pasada de moda, con que en la~ viejas épocas
se disponía del tiempo como de cosa propia e ioagota ble
y se le gastaba lentamente con la fruición de quien despilfarra un tesoro cu yo fin no se ha de ver jamás, ha
sucedido una ansia de vivir intensamente y de condensar cuanto más se pueda las alegrías, los dolores, las
emociones, los placeres y todo cuanto constituye la trama de la vida, que antes se creía amable regalo de los
dioses misericordiosos y que hoy parece ser considerada
como implacable castigo de un demiurgo violento y criminal.
Bajo el imperio de una ley que se dice de suprema
civilización, todo ha ido concentrándose y reduciéndose.
Se siente eu extracto, se piensa en síntesis, se habla y se
escribe en clave. E l arte literario, especialmente, en su
calidad de reflejo exacto del medio social, ha llegado a
las formas más abreviadas y eu su aborrecimiento de la
d ifusión, usa, para vaciar sus creaciones, de los moldes
menos vastos: el poema pequeño, de u nas cuantas estrofas, el soneto, por ejemplo, en verso, y en prosa, la novela corta, de limitadísimas páginas, o mejor aún el
cuento, fórmula brillante del pensamiento moderno, extraordinariamente embellecida por Maupassant y por
Osear \Vilde, y frecuentada por todos los escritores del
último barco
Ya no más líricas tiradas, como las de la falange romántica, ni interminables diálogos como e n las obras de capa
y espada, ni minuciosas descripciones coa aspecto de detallados inventarios, como en los capítulos monumentales de la escu ela oaturali3ta: el fresco e ingéuno episodio
de Pablo y Virginia cabría dentro de las estrechas columnas de un solo folletín: el duelo más gallardo de los
Mosqueteros de Dumas se acomodaría fácilmente en las
cuatro líneas de una nota de pol icía; y los cuadros enormes trazados en los Rougon Macquart por la mano vigorosa de Zola, no ocuparían cinco minutos el lápiz a
carrera abierta del repórter. La fiebre de condensación
llega a tanto, que los Miserables con sus enormes problemas sociales y sus tremendas interrogaciones religiosas, con sus grandes soplos épicos y sus encantadoras
penumbras idílicas, con e l presidio y el convento, el hos·
p ita! y el campo de batalla, con sus criminales y su~
santos, con sus ángeles y sus demonios, con Juan Valjean y Javert, y monseñor Bienvenido y Gavroche, y
Caseta y Mario, con todo lo humano y lo divino desparramado en el libro i nmortal por el genio resplandeciente y sombrío de Víctor Hugo, están en algunos centena·
res de metros de película cinematográfica. desenrollada
en cuatro tandas en todas las salas de espectáculos de la
ciudad.
Ciertamente, no hay que protestar con demasiada energía en contra de semejante tendencia, que, a falta de
o tras ventajas que quizá tenga, ofrece la de una fácil y
e con ómica di,·u lgación. así como la de una enseñanza

El título despierta la idea de algo inocente, sencillo e
infantil: un diminuto escenario al a ire lib re, instalado
en el jardín florido de una metrópoli suntuosa; un público de bebés satisfechos, de pilluelos azorados, de niñeras
elegantes, de soldados candorosos, de pueblo boquiabierto; y en el tablado estrecho, bajo las cortinas desteñidas,
man ejado por las diestras y ocultas manos de un ignorado Maese Pedro y hablando por la invisible boca de un
"camelot" ingenioso y risueño, el mundo colorido de la
comedia lionesa o italiana. Allí están el propio Gu ignol
y su heredero Gringalet: ó bien Arlequín y Casandro,
Colombina y Pantalón, Pierrot. y Polichinela. Polichin ela sobre todo. con su doble joroba, su perfil de cascanueces, su voz atiplada y maligna, su bico:nio majestuoso y el bastón ceo que golpea a todos y desenlaza el cándido enredo en medio del regocijo del puer il auditorio.
Pero no se trata de eso. Es u n espectáculo b r eve, torturante, con frecuencia doloroso y casi siempre cruel,
inspirado no en la jovial ficción de la fábula sino en la
desenvuelta realidad de la vida, y en donde la enfermedad, el vicio, el crimen y la muerte encarnan e n extraños personajes, lastimeros, repu lsivos, patibularios, que
transportan a la escena dramas intensos y momentáneos
que se presencian con calosfríos y se aplauden con enfermiza y casi dep ravada admiración.
Tipos que vienen de quién sabe qué bajos fondos inexplorados, r epresentantes de hampas desconocidas, ejemplares de faunas anti-sociales; y degeneraciones patológicas, neurosis atormentadas, locuras ululantes; y la embriaguez, la codicia , la lujuria; y e l robo, el suicidio, el
asesinato . . .. cuanto hay de negro, de pestilente, de crimi nal e n los abismos del alma human a . 'Rostros pálidos
de anemia 6 rojos de alcohol, miembros sacudidos por la
histeria o inmovilizados por la parálisis; taras fisiosógicas, delirios aterradores; el puñal dt&gt;l apache y el frasco
de vitriolo de la vengadora. Y todo rápido, sin largas
frases, sin situaciones escén icas rebuscadas, sin compl icaciones laboriosas: todo como en la vida.
Y bien, ¿eso es teatro? ¿Puede dárseletal nom bre? No;
no es la tragedia clásica, con sus reglas a rbitrarias y
convencionales, con sus cinco actos y sus tres unidades;
ni el drama romántico, en sonoros alejandrinos de dos
piezas. No pasa por el escenario la impecable peluca de
M. Boileau, ni se oye entre bastidores el cu erno de Heroaoi, ni tiene los soberbios apóstrofes de Ruy Bias la verba
canallesca de ese rotidador de los bulevares exteriores,
ni ,·uela la sonrisa de doña Sol sob re la faz casi imbJci l
de aquella a,,ilada de la Salpetriére. Pero teatro sí es.
Exótico, desconcertante, raro; pero ¿ no h a dicho el artista francés q u e lo raro es casi siempre lo bello?
El goce que en él se experimenta es de una naturaleza especial: consiste no en la dulce mentira que nos engaña al oído, si no en la ,·erdad brutal que se nos arroja
a la cara; está hecho de un sufrimiento morboso difícil
de definir, de angustia creciente y de ansiedad opresora.
E l público- no el que ríe en los momentos más trágicos.
con el suave pretexto de que no t:ntieude el italianosino el inteligente, sufre un placer hecho a base de congoja: ea su aplauso al final hay como la acción de gr acias por una liberación.
Pero en el teatro es sien¡pre así. De las dos máscaras
del arte escén ico estudiadas por Paul de Saint Víctor.
una- la Comeclia, - ríe, en tanto que la otra-la Tragedia- llora. ¿Y qué hay en el fondo de ambas? Una sola
cosa: el sufrimiento humano. Vamos a l teatro a contemplar la desgracia agena, el dolor del semejante. Cuando
ese dolor y esa desgracia son rudos y grandes, lloramos;
cuando, por el contrario, son leves y ridículos. reímos;
pero en uno y otro caso vamos a di,·ertirnos. El talento

inquisitivo de Faguet ha desarrollado esta tésis que hace extensiva al teatro, a la literatura. a la poesía y hasta
a la con,·ersación, que tienen por base- d ice-la pintura de las desgracias de la humanidad. nuestros errores,
nuestras locuras, nuestras alu'c ioaciones-la tragedia de
la existencia- y· nuestras flaquezas, nuestros defectos,
nuestra necedad- la comedia de la ,·ida.
De todo eso-más de lo primero que de lo segundohay en el nue,·o espectáculo. De allí que atormentando
deleite y estrujando el á nimo lo suspenda. Fuerte alimento para paladares gastados y rápida impresión para seres
que están de prisa en la vida, en ese d u ro e implacable
y rapidísimo Gran Guignol.
FHANCISCO 1\1. DE OL\GUIBEL.

~

Tengo en mis balcones un cactus especial, oblongo,
que no da más que una flor en el año.
Esta flor es de un maravilloso lila encendido, que
confina con el violeta.
Un áño se está allí silenciosamente la planta, circu ndada de espinas, para producir su flor única. Un año
alimenta con enigmático mutismo su designio escondido.
que florece al fin en una gran corola delicada y aristocrática.
¿No es esta planta, por ventura, el emblema de algunas grandes almas solita.rías, hoscas. ceñidas por las espinas de todas las contra~iedades y de todos los dolores.
y que al fin, un día, dan una flor magnífica de heroísmo,
de arte, de ciencia, de santidad?
Pero el adusto cactus que fragua su corola imperial.
su verdadero "lilium ioterpi nas," tiene un enemigo tan
pequeño como form idable: trátase de cierto arácnido,
de tal suerte minúsculo, que apenas si mi excelente vista a lcanza á percibirlo como un átomo amarillento, sobre el verde jade de la planta.
Este arácnido se multiplica cou esa rapidez de fecundación con q ue la naturaleza defiende c iertas especies,
y posee una cualidad, propia por lo demás a casi todos
los insectos, pero que me ha enseñarlo más que muchos
libros: la tenacidad, la perseYeraopia, elevadas hasta Jo
absoluto.
o o o

Todos los d ías, entre las espinas, que le sin·en á ma.
ravilla para su fin, tiende redes de un cri;.tal tau tenueque casi llega a la in materialidad, y todos los días agarro yo u n lar go alfiler y Je destruyo su tela, digna de
vestir a una diminuta Cenicienta en un país h ádico.
Invariablemente, después de! a lmuerzo, a l salir a mis
balcones buscando por breves instantes la pálida caricia de este ictérico sol del otoño, la tela peoelopéica
está tendida en e l telar de espi nas, e inrnr iablemente
con a lfilerazo b rutal la desgarro.
La araña no me ve; no puede ,·erme (vive en otro
pl~no): la d ia ria catástrofe debe ser para ella tan inexphcable como algunas de las que al hombre aterrorizan
y que lo han becho, en el albor de las edades, forjar
cóleras de dioses imaginarios .... Pero, al revés de muchos hombres, sin lamentaciones inútiles, sin detenerse
en escollos filosóficos, emprende resueltamente la restauración de su tela, como el héroe de "La Débacle," de
Zola, agarra el arado para construir la Francia desh echa, al día s iguiente del desastre.
_Esta pertinacia serena y laboriosa me recuerda también la noble voluntad del yanqui que, algunas horas
después de la quiebra_. se pone a trabajar por unos cuantos centavos, para fundar de nuevo su fortuna.
o o o

,IQuién se cansará primero: la araña que "quiere"
te1er su tela, 6 yo que "quiero" defender mi flor rara y
preciosa?
He aquí el choque de dos ,·oluntades, las dos consc ientes, quizá ..... .
¿ Cual ha de ser la ven cedora?.
Confesémoslo humildemente: la \'eocedora será la ara·
ña, a menos que un tercero en discordia, un "outsider,"
el invierno, mate al insecto.
Vencerá la a.raña, sí, porque yo ignoro los medios de
destruir los gérmenes microscópicos y ella tiene contra
mi tenacidad nativa, la fecunda pequeñez de sus huevos.

Pero vencido yo, debo a este animáculo una de las
mejores lecciones de mi rida.
Este animáculo ha sido para mí un "profesor de energía" (como dicen los locos de hoy).
Amiga araña, yo he de vencer como tú, porque soy
como tú laborioso, paciente, sereno, tenaz.
_Nada_ en la tierra me impedirá, ¡oh insecto enemigo,
te1er m1 tela de plata y de cristal ingrávido, y aprisionar en ella a muchas-voluntades, al parecer más firmes,
corpulentas y ruidosas, como las moscas zumbadoras
que tú aprisionas en la tuya.
AMADO NERVO.

lF~~@ &lt;tll®

~~&amp;}~©)~

@l®Il

CilllLThi

Ail®liilllállt
El Club .-\.lemán de Regatas acostumbra
celebrar animadas fiestas deportivas con el
o b jeto de saludar la llegada del Año y la
de la Primavera.
Si el club se hallara en la madre Patria,
la fiesta de principio de año no podrfa ser
de regatas, a lo más sería de patines sobre
los lagos helados, pero en nuestr a capital,
gracias a la benignidad del clima, el club
de regatas puede saludar al año dedicándose a su deporte favorito.
Por lo tanto, se decidió que la fiesta de
principio de año se efectuara el domingo
pasado en los canales del pintoresco lago
de Xochimilco y, puntuales a la cita, se
reunieron los socios del club a las primeras horas de la mañana. Por demás está el
decir que el día se pasó en medio de la
mayor,an imación y cordialidad; se brindó
por la patria ausente, por el feliz principio
del año de 1913 y se &lt;lió espaosióo al espíritu en medio de los placeres propios del
viril deporte.

Escenas sorprendidas por nuestro fotógrafo en la fiesta de regatas efectuada el domingo último en los
canales de Xochimilco por e " Club Alemán de Remadores. "

�&lt;ledos delicados, lo mismo que la familiaridad tierna y
riente, todo lo que formaba para mí el concepto de Valeria Deane.
EL ENC.\KTO CESA .

JF©ffi.. W'llIL,IL.IlhlMJ Jlo lL.©(GU.

- l Cómo se siente usted hov?
Ninguna palabra podría expresar la música fluida que
hi cieron estas sílabas al caer en mis oídos a tranis de la
inmovilidad y las tinieblas.
- No muy brillante, señora enfermera.
Imagioad algo hecho coa agua vi\·a y claro de luna , v
tendréis uoa idea del ruido de la risa que me contestó.
- No soy la enfermera. ¿No oota usted ninguna diferencia? Soy la hija del doctor Deaoe.
,_¿ Del doctor Deane ?
- llgoora usted, entonces, dónde está ?
- iTodo se embrolla aún eo mi cerebro!
~1e ciaba :vagamente cuenta de que se me había trasportado a alguna parte en ferrocarril, que se me había
puesto en uµ lecho y que manos delicadas habían vend ado y curado mis ojos. En cuaoto a l lugar eo que me
hdllaba, no lo sabía, ni procuraba sabe rlo: los tormentos de la ceguera habían sido más que bastantes para ocupar mi espíritu.
~ se halla usted, continuó la voz, en la casa d el d octor Deane, &lt;¡¡ue es hermano gemelo del señor Deane, el
g ran oculista de Grandchester, a quien se mandó lle"ar
a Shepton-l\1arliog el día ele su accidente. ¿Quizás recuerde usted que sufrió un accidente de tiro ? ¿Sufre
usted muchq? preguntó con tono de simpatía mi im·isible
interlocutora.
- ~o tanto, desde que se halla usted en el cuarto
- Mi tió, continuó, juzgando que la casa de su amigo
no era lo más a propósito para el tratamiento que reclamaba su está.do, hizo que le trajeran a Graodchester. y
así es como 71egó usted al sitio en que se encuentra.

--No comprendo, dije yo, cómo puedo haber llegado
a ser huésped de usted.
- No es usted mi huésped, respondió riendo. Entró
usted aqní en las condiciones más sórdidamente comerciales. Su amigo, M : Mobray, arregló las condiciones
con mi tío. Nuestra casa es g rande y la clientela de m i
padre pequeña: en vista de esto hemos establecido una
casa de safud para los enfermos de mi tío. Naturalmente tenemos excelentes enfermeras.
- é Y usted hace el oficio de tal?
-?\o precisamente. Gobierno la casa, pero bie 1J pue do enderezar esas almohadas que le están molestando.
Sentí al rededor ele mi cabeza y de mi cuello la trescura d e sus manos diestras. Un segundo o dos, mis ojos
dejaron de hacerme mal, y deseé que se me permitiera
"erla. Le e xpresé este deseo al darle las grac ias, y ella
rió con su deliciosa risa
- Si usted pudiera verme, no estaría aquí: y no podría
\'e rme tampoco.
- Podré ,·erla alguna ,·ez. suspiré.
- Sin duda! '.\o sabe usted que Enrique Dea ne es uno
de los mejores oculistas d e Inglaterra.
Hablemos de mi caso y de la habilidad del oculista
Deane. Despu~s se marchó, prometiéndome ,·oh·er. El
souido de su ,·oz pareció dejar una estela en la oscuridad, como un perfume.
LA PRESE;\;CIA l:'.\YISIBLE
Así empezaron las cosas Era el amor, oo a la prime r
mirada, sino al prime r sonido..\ la hora de las ,·isitas,

cuando ella se ocupaba de la s mil cosas que h ay que
arreglar en el cua rto de un e nfermo. la escuchaba cou
más gusto que si hubiera sido la música de las esferas.
--/ Qué significa eso ' me preguntó una mañana. La
enfermera dice que usted está nervioso e inconsecue nte.
- Tnsistió en torturarme con sus buenos servicios. Además, muero del deseo de ver su cara de usted.
- Y ¿desde cuándo está usted muriendo i
- Desde el instante en que oí su ,·oz preguntarme:
"¿ Cómo se siente usted boy?" Es irritante tener una
amiga e ignorar por completo los rasgos de su fisonomía.
La voz ele usted es tan bella que su cara segura mente
se le asemejará.
- Ella rió.
-Su cara se pa re ce a su risa, clecla ré.
- Si mi cara tuera mi sóla fortuna, aviad:1 estaba yo.
- La enfermera. dije, mintiendo delibe radamente, me
ha estrechado demasiado este vendaje ,
La oí mo\'erse , )' sus dedos se apresuraron al rededor
de mis ojos. L.-vaoté la mano y toqué sus dedos. Ella
separó mi mano con un golpecito.
- No hacer locuras, dijo. Cuando vuelva usted a la
posesión de sus ojos y \"ea la vulgaridad de mi persona.
que no puede ser mayor, se irá usted como los otros sin
querer ,·erme más.
-¿ Cuáles otros ? pregunté a~ombrado.
...¿ Pero cree usted que es mi primer enfermo'
- Hábleme de usted misma. dije. Sé por el doctor
q ue se llama usted Yaleria. ¿Qué edad tiene usted '
- Oh! replicó riendo. so,· bastante joven. Veintitrés
aücs. Ter¡;o cinco pies y cuatro pulgadas de alto. y algo
de b:'. l '.l qnpaque. pero en c uanto a cara, ni lo núnimo.
- Descríbame usted su persona, elije con impaciencia.
Debo sabe r .
- Tengo el color desabrido}' la piel defectuosa ; tengo la frente baja .... mis cejas y mis ojos cor&gt;ren en líneas casi paralelas. lo c ual es desastroso. Y como re mate una cabellera escasa y n egra.
Permita usted que la toque .
Seguramente que no. En c uanto a mis ojos son de
un azul húmedo de porce lana, y demasiado pequeños.
11i nariz, sin ser una nariz horrible, es una nariz carnuda, una de esas narices que parece que tieoen catarro constante. Mi boca es grande, me estoy mirando
en un espejo, y mis dientes blancos, pero largos y salientes ¿sabe usted, erns dientes que nos dan a las inglesas en las caricaturas que nos hacen en Francia. Pensándolo bien, soy el tipo de la " miss' ' inglesa que aparece en los periódicos franceses de caricaturas.
.No creo nada de eso, protesté yo.
- Sin embargo, es la rnrdad
- No, insistí, porque sospecho que se está usted calumniando sólo por gusto . Además. la belleza no está
principalmente en los rasgos aislados sino en la manera
como están armonizados.
- Los míos están armonizados de una manera bastante agradable. ~ o me quejaré de ser monstruosa .
- Debe usted ser la dulzura misma.
Ella suspiró y dijo en tono de meditacióu:
- Es una gran desgracia para una joven ser tan desesperadamente cualquiera. El sentimiento de esta desgracia cae sobre uno como una ducha de agua fria cuando
se sale en compañia de jóvenes de su edad. Es lo que
sucede cuando salgo con mi prima ......
- / Cuál prima ?
- La hija de mi tío Henry. ¿Quiere uste d que le hable de ella ?
- Su prima no me interesa lo menos del muodo.
R ió; la llegada de la enferme ra puso fin a nuestra conversación.
Lo confieso, había quedado gravemente desilusionado.
La descripción que me había hecho Valeria de sí misma como una persona d esg raciada y vulgar me despertó
brutalmante del sueño que me la representaba como una
diosa radiante. Pero pronto se presentó a mi vista una
cara; al principio una Cü ra imprecisa pero que se fué
precisando poco a poco hasta que adquirió un brillo vi''º y brusco para oo volver a separarse de mi visión
mental. Su persistencia me ccnvenció de su exactitud.
Era tan real, que yo podía \'er la cara de Valeria cambiar de expresión según el humor de la joven. La \'Ulgaridad, por no decir fealdad, de la cara me era repulsiva. Al cabo de un momento, sin embargo, coosirleraciones de más alta importancia me hicieron hallar en ella
un atractivo singular. Veía brillar a tra,·és de ella una
alma tierna }' valerosa. Una expresión ele inteligencia
alerta endulzaba los rasgos m,ís groseros: la boca grande.
la nariz carnuda, la frente baja y, acosta do en
mi lecho, pensando e imaginando, se despertó repentinamente en mí una harn10n ía perfecta catre la cara y
la voz. Desde ese momento Valeria Deane se re,·istió a
mis ojos de una helleza particular. Amaba la cara vnlgar
lo mi~mo que arnaha la preciosa ,,oz; lo mi~mo que los

I

Si hubiera tenido la audacia ele Young Dochinvar . en
,·arias circunstancias h11biera c;leclarado mi pasión. Pero
una desconfianza natuql mé obligaba a contemporizar. Pierdo los minutos preciosos, como otros pierden el
paraguas. Pero no hay o~cina de cosas perdidas para l~s
minutos, y por lo tanto pierden de una manera definitiva.
Y sin embargo yo lo atestiguo ; aunque entre nosotros
no se hubiera cruzado una palabra precisa, nuestras relaciones, cuando ocurrió el desenlace imprevisto, eran
las de dos novios.
Mis ojos ya n.o me causaban niugún sufrimiento; me
había levantado, vestido y estaba libre para circular a
tientas en medio de las tinieblas. Maña.na, por fa primera vez, después de tres meses de reclusión' volvería a tener la visión de las cosas. Estaba muy alegre. Valeria
me pareció muy abatida durante su visita matinal. .
- Figúrese usted! exclamé en un arranque de ego1smo
muy excusable, mañana podré verla! Es una felicidad
tras de la cual he languidecido más que tras el deseo de
ver el cielo azul!
- El c ielo azul! .... No hable usted más de c ielo azul,
dijo ella. Yo no sé como decírselo, continuó trágicamente después de una pausa. Mañana no estaré aquí. Una
de mis tías está muriéndose en el. país de Gales. Acabo
de recibir un telegrama y es necesario que parta.
Se sentó a la milla de la "chaise-longue" y me tomó
la mano.
-No es culpa mía, continuó:
,
- Tanto valía permanecer ciego, balbucee.
- Ya me e,peraba esto!
Una lá.,.rima cayó sobre mi mano. H;tcer llorar a Valeria era "'una crueldad de su tía. ¿no hubiera podido la
buena señora posponer su muerte para días mejores? Susurré algunas palabra~ de co~dolencia:
.
- Gracias señor Wmter, d110 Valena. Quiero mucho
a mi tia. M~ había complacido tanto la idea de que iba
usted a verme. Y ~uizás tenga ella toda~ía para algunas
semanas! El año pasado estuvo mucho tiempo a dos dedos de la muerte, y acabó al fin por re¡&gt;onerse.
. _
-Si no me apresuro voy a perder m1 tren, suspiro.
Como Carlos II, la tía tardó en morir más de lo que
era regular. El día que recibí una carta de Valer(a
anunciándome su pronto regreso a Grandchester, saha
ya provisto de anteojos azules. ?&gt;legocios urgentes me
llamaron a Viena.
Inmediatamente que pude arreglar mis negocios, salí
de Viena y me dirigí a Inglaterra con la idea. de visitar a
Valeria en seguida. La mañana misma de m1 llegada a
Londres me dirigí a la estación de Euston y tomé el tren
que había de conducirme a Grand~hester, Había tele:
grafiado a Valeria, y, para dar un tmte de pretexto_ a m1
visita, solicité una entrevista con el señor Deane, m1 oculista..
Me hallaba solo en el departamento.
Al ir a partir el tren s_e sacudí~, re_pent!namente se
abrió la portezuela, Una 1oven salto al mtenor, un mozo
de cuerda, corriendo a lo largo del tren arrojó dentro
las maletas y las mantas y cerró de nuevo la puert3:.
joven estaba de pie y me volvía la espalda. Su eqmpaie
se hallaba esparcido por el suelo. Me bajé para recoger
su saco al mismo tiempo qne ella hacía otro tanto; nuestras manos se junta.roo buscando las agarraderas.
- Oh! no se moleste usted, se lo suplico, me dijo en un
tono de voz cuyo timbre familiar me hizo saltar de gozo
el corazón.
LA OTRA VALER!.\

- Sí.
- Valeria Deane, entónces, no ?
- Sí.
- Pues en ese caso no queda más siuo deciros, exclamé perdiendo toda mi sangre fría, que no se atormenta
de ese manera a un hombre para negarse después a reconocerlo. Semejante conducta es un ultraje. Es odiosa. No hallo palabra para calificarla.
Ella permanecía en pie teniendo en la mano el cordón de alarma, y mirándome con aire de terror.
.
- Decidamente, voy a llamar al jefe del convoy, me
amenazó.

- Como usted guste. Pero yo me defenderé. Enseñaré
sus cartas. Por que no quiero ir a pasar el día en una
estación de policía .
Soltó el cordón y volvió a sentarse,
.
-,Qué quiere usted decir con eso demiscartas? ¿Qué
significa todo esto?
-Saqué de mi bolsa un paquete de cartas y le arrojé
una. Ella la recorrió rápidamente, se estremeció, como
sorprendida en el más alto punto y me la. devolvió sonriendo.
-No soy yo quien escribió esa carta.
-Pues si no fué usted, quisiera saber quién fué su
autor.
,
- Mi prima Valeria.
-No entiendo.
- Pues lo único que yo puedo entender es que usted
me ha confundido con mi prima.
- Las voces ele ustedes son idénticas.
-Pero nuestras apariencias ..... .
- Nunca he ;,isto a la prima de usted. Ella partió antes de que hu hiera recobrado la vista

1:ª

La miré, y los latidos de mi cor':zón se rodobl_aro~.
Era su cara, la misma cara que hab,a dummado mis t~nieblas como una aurora, la cara que yo había aprendido a adorar. La miré y me quedé absorto de sorpresa.
Ella se dirigió, iudiferente, al rincón más apartad~ d~l
departamento, Me seuté en el sitio frontero y me mchné hacia ella'.
- ¿Usted es miss Deane? pregunté con ,·oz temblorosa.
Ella se irguió como a la defensirn.
- Es mi nombre, en efecto. dijo.
- Valeria! grité en un arranque.
Pero ella se incorporó:
-e De dónde saca usted el derecho para dirigirme la
palabra?
-Soy Harold Winter, expliquédesconcertado por su
actitud. ¿Quizás ya no me conoce usted ?
.
- Jamás os he visto, me contestó secamente; ¡amás en
mi vida he oído hablar de usted; espero que no me obligará a tomar medidas de protección contra su impertinencia.
Me dejé caer en los cojines El asombro me quitó la
respiración.
-Pido a usted perdón, dije, luego ~t~e me ~epuse u~
poco pero no creo ser ni importuno m 1mpertioente. He
aquí 'que hace tres meses que te ngo mi espíritu lleno con
]a cara de usted, y como voy ahora directamente a Grandchester con el solo objeto de verla oor la pri~E;r~ vez,
quizás pudiera usted excusarme de haberle dirigido la
palabra.
.
,
.
Sus ojos buscaron ansiosamente el cordon de. a larr1'.ª·
después, voh·ien do a mí, se me clavaron como s1 estuviera loco.
- Usted es indudablemente, insistí yo, la señorita Deane, de G randr.hester, la hija del doctor Deaue ?

La criada que vino a abr irme me recibió con una
sonrisa. La señorita Valería estaba en el salón.
- Conozco el camino, le dije.
Subí la escalera con un solo aliento; eotré en el salón, y me detuve de golpe en la puerta ante una joven
desconocida, maravillosamente bella. Magestuosa y deldcla, tenía una frente admirable, sobre la cual los cahelios ondulaban en masas luminosas. Sus ojos, de un
azul profundo como zafiros. tenían el brillo de estrellas.
Su color, se hubiera dicho pintado por el Greuze. Esa
d iafanidad que se atribuye a las hadas se mezclaba en
ella con esa radiación de salud que es la característica
de las mujeres inglesas. Me quedé mudo de estupor ante esa maravillosa aparición.
- Perdone usted, balbuceé. me habían dicho que ....
La aparición, inmóvil hasta entonces frente a la chimenea, se adelanta hacia mí tendiéndome la mano:
- Sí, seguramente, lo informaron bien, Harold, yo soy
\'aleria.
Mis ojos se ofuscaron, todo el mundo · me pareció rodar, sin pies ni cabeza. La voz de encanto me acarició
los oídos. pero no se armonizaba con el encanto igual
del rostro. Tendí la mano.
- i Cómo está usted? pregunté estúpidamente.
- /No parece ust-ed contento de ver me? preguntó la
mujer exquisita.
- iSeguro! He venido desde Viena solo por eso.
- Pero parece asted contrariado.
- La verdad es, tartamudeé, que me la había figurado
tan diferente, itan diferente ! La cara que me deseribió
usted me ha perseguido durante tres meses!
Tuvo el descaro de reir, y sns ojos brillaron con malic ia .
- i Pero es que realmente me creyó usted espa ntosa
hasta ese pu oto?
- No tenía usted nada de espantosa, respondí, recordando a mi compañera de daje.
Y, en un relámpago, tuve la percepción clara de su
conducta para conmigo.
-&lt; Por qué me describió usted a su prima eo vez de
describirse usted misma?
-¿ Mi prima? ¡Cómo sabe usted eso?
- Poco le importa. Pero lo cierto es que su ca ra fué
la que usted me describió.
,
Valeria se irguió llena de dignidad.
-Si es una explicación lo que usted desea, la tendrá .
Otros jóvenes le han precedid0 en esta casa como enfermos. No teniendo otra cosa que hacer, se entretenían
en cansarme con sus requiebros amorosos y en fingirme
un cariño loco. No queriendo que sucediera lo mismo
con usted, hice de mí nna descripción poco agraciada, y
para dar cuerpo a esa descripción tomé como modelo a
mi prima.
- Entonces no ha hecho usted otra cosa más que burlarse de mí a todas horas.
En su cara se pintó una expresión de dulzura adorable; su voz se hizo de nuevo semejante al murmullo del
,·iento en las selvas.
-No a todas horas, Harold: corrigió.
- - Entonces, ¿por qué no haberme desengañado d.,sde
luego?
- Temía, dijo confusa, sí .... temía que .... le apesadumbrara ver que no soy tan fea.
-En efecto, Valeria, me apesadumbra, y aquí está lo
doloroso de la historia.
- iHa.bía deseado tanto el día en que me pudiera ver!
gimió.
Después, golpeando violentamente el suelo con sus
piecesitos:
- iEsto es horrible para usted! ¡horrible! ¡terminemos
de una vez!
Esta frase terminó con un sollozo. E lla se precipitó
hacia la puerta. Quise retenerla, me rechazó y se deshizo en lágrimas.
EL ALMA Y L.\ CARA

- Pero cómo, entónces, puede usted decir que mi cara le ha ocupado el espíritu durante tres meses?
- Temo, mis Deane, haberme equivocado en esto como en todo lo demás. Yo hablaba de la cara de ella, de
la que me tenía formacla una figuración mental.
Mi contestación pareció sumirla en el mayor estupor.
- Y ¿con el auxilio de esa figuraci6n mental pensaba
usted reconocerl::t ?
-Sí,
- Renuncio a comprender.
Hacia el fin de un viaje demasiado corto, de cuatro
horas, miss Deane me expresó g r aciosamente 1'1. esperanza de que nos volviéramos a ver.
-Me ha hecho usted encontrar a las horas que he pasado en su compañía la brevedad. de cuatro minutos.
Esto es habei:me hecho uo servicio del que bien puede
usted mostrarse orgullosa.
En el mismo momento el tren entraba en la estación
de Grandchester.
CONFESION DEL SUBTERFUGIO
Deposité mi saco de viaje en el hotel de la estación y
me hice conducir inmediatamente a la calle de Stavertoo. Olvidé a miss Deane. Mis pensamientos y mis deseos se concretaban sobre esta otra Valeria tan tierna, de
unas maneras tan acariciadoras y cuya voz, gracias a
una sutil inflexión tenía más ~racia que la que acababa
de oír.

:.Jiserable y atormentado por los remordimientos, erré
por Granchester esperando la hora de mi entrevista con
el señor Deaoe. Esta fué breve y de ella salí tranquilizado por lo que hacía a mis ojos.
:No dormí en toda la noche. Las dos Valerias se mezclaban, se fundían inextricablemente en mis deseos y en
mis esperanzas. Adoraba una quimera mixta. Cuando la
luz del alba penetró por ¡ni ventana, la quimera se desvaneció, pero para dPjar mi alma en el gris de la incertidumbr e. Después la luz de un día brumoso entró en
mi cuarto. Me levanté tembloroso y buí de Graodcbester' en e l primer tren que salió.
:No he vuelto por allá. Héme aquí en Viena, a donde
regresé a gran prisa por el Oriente-,Express_. Me acuesto .
deseando que esta n oche disipe mi duda. 'Ladas las mañanas me levanto coa la misma indecisión. Lo único
cierto que háy en mi existencia es que me consumo por
una de las dos Valerias. Pero ¿por cuál es por la que
me consumo? esto es lo que quisiera saber aún al precio
de mi propia existencia. Si yo encontrara a una mujer,
ya que las mujeres son más perspicaces que los hombres,
que me sacara de esta dud;., terminando así este celibato eterno, tendría derecho a mi reconocimiento imper durable.
WILLL\M

J.

LOCKE.

(Arreglo especial para El ~fundo llustraco.)

�A MI HERMANO HORACIO

de lágrimas que arranca mi saeta.
y .... bajo mis delirios adormidos
surgirán mis ideales de poeta ... .
A. L. FEffN .\NDEZ.

(SO)(ATA)

I

(Para "El Mundo Ilustrado.")

Princesa gentil,
d ime q ué se dicen
las flores de Abr il.

J:Iay en mi lira v,ibraciones tiernas,
Tristes suspiros que ele mi alma brotan,
Notas errantes que en mi vida vuelan
Como enjambre de blancas mariposas.
No es que sufra y que llore, ni que evoque
El recuerdo fatal de mi pasado;
~o. es la voz persistente, es el reproche
Que da mi corazón a su adversario.
.
La ingratitud, como serpiente, fiera,
Me atacó sin piedad. me hirió traidora,
Pues oculta del mundo entre las selvas
Me preparó su golpe y su ponzoña.
Fué ultrajado mi amor, y e n su venganza
Ha esgrimido como arma la nobleza,
Faro glorioso que cual sol irradia
En el campo siu luz de mi existencia.
VIRGILIO AZAMAH .
Cosamaloápam, \'er., Abril 8 de 1c¡o9.

Dicen que las flores
se cuentan mil cuentos,
cuentecitos dulces,
cuentecitos bellos:
d icen que sus voees
son notas, gorjeos.
melodías suaves
de un canto poético:
d icen que se dicen
amores de ensueño,
que se hablan susurros
y susurran besos ....

Para ''El Mundo Ilustrado."
MATINAL

Al Ocaso la niebla se confunde
con el cielo plomizo, y al Oriente
apenas se adivina la creciente
coloración que por instantes cunde.
Un amable misterio se difunde
por la vaga extensión, y de repente
la son risa graciosa de la ausente
es carcajada que I;:. vida infunde .
Preludia el ave su canción de aurora;
se oye la risa del arroyo: Flora
perfuma los jardines; y en e l rico
sembrado de mazorcas amar illas,
un labriego, cayendo de rodillas
da un hossana al espléndido abanico.

Princesa gentil,
dime si ellas hablan
asi.
[[

Princesa gen ti l.
d ime cómo ríen
las flores de Abril.

EL SOL

¡Noche de luna!. ... Cual jirón de nieve
v ienes incauta a importunar qué duerma,
como raudal de inspiración se mue,,e
tu rayo tenue sobre mi alm"- enferma.
¡Noche de luna!. ... Mi pasión secreta
viene anhelosa a sorprender tu calma,
¡Dios del espacio que soñó el poeta!
¡Musa d ivina que soñó m i alma!. ...
Vienes aquí donde por tantos días
tuve el reflejo de tus rayos preso
bajo las frondas, do bañar solías
la quieta fuente en tu mi rar travieso.
Amo de tí la calma .. . . la ambrosía
la nostálgica luz de tu m irada,
¡Noche de l una! .. . . ¡Noche de poesía!
)loche que acoges mi pasión cuitada!
Dame a sentir en m i constante exceso
sobre mi frente de dolor henchida,
tu rayo nácar que en mi boca ... . ¡es bt'so!
tu luz difusa que en mi pecho .... jes ,·ida!
Quiero dormir bajo tu velo níveo
para soñar en tu reflejo leve,
para aspirar entre tu ambiente tibio
la languidez de tu mirar de nieve.
Arrebuja tu luz allí, en mi lecho
¡allí! ...• donde llorosa mi alma inerte
volará fugitiva de mi pecho
cuando venga ya próxima la muerte.
iAllí! .. .. donde mi cuerpo sosegado
dejará un corazón sensible y tierno,
. . . . allí. ... donde en la vida me he soñado
quiero dormir por siempre el sueño eterno.
. ... iAlli . . . . donde mi último suspiro
recogerá la Intrusa en su reproche,
allí quiero mirarte, donde miro
disiparse las sombras de la noche!. ...
Allí quiero mirar tu luz difusa,
tu luz .... velo de plata que me arroba.
allí quiero mirarte .... icual mi musa
para cantar e n tí mi última trova!
Y luego..... ¡allá en la tumba que andrajosa
labrarán con afán sepulturero,
sé tú .... ¡antorcha! .... la novia que llorosa
vaya á dejar de su alma al compañero!
Y mi arrullo .... ¡sollozo placentero
vagará como tu alma en el espacio!
y será nubecilla en tu lindero
y será ruiseñor en tu Palacio.
Voy á alejarme .... jNoche de tristeza!
¡Noche de inspiración!. ... Noche que siento
trascender en el mal de mi aspereza,
¡Noche!. ... de nacarino firmamento.
Adiós, y que tu racha de poesía
siga adornando la azarosa calma,
que nunca vuelva el pernicioso día
a destrozar la inspiración del alma.
Voy á cerrar mis párpados henchidos

Conforme asciende el sol. así tomamos
Yigor y majestad, a el sol debemos
el tónico más fuerte que bebemos,
el placer menos malo que gozamos.
Si no fuera por él, los que llevamos
en nuestra alma la noche, y recogemos
para cada esperanza que perdemos
una espina en la senda que cruzarnos,
mur iéramos bien pronto, mas en tan to
que la muerte cubriera con su manto
nuestra perplejidad ante el hastío.
el alma entre las sombras se perdiera
imaginando un sol a su manera
que le aten uara el malesta r y el frío.
VESPERAL

:vlira en los cielos la última sonrisa
de la tarde que muere, y la tristeza
con que reclina su triunfal belleza
en la sombra letal en que agoniza.
Oye su últi 1TJO aliento ¿ qué es la brisa
sino su último aliento? Ora y reza
por la madre común Naturaleza
tú que eres su filial sacerdotisa.
Yo también rezaré si te contemplo
rezar. cabe la bóveda del templo
que tiene como cirios las estrellas . . ..
Y estaré de rodillas, sacerdote
ele la eterna hermosura, D. Quijote
Que sueña en renacer viejas querellas.
LA NOCHE

Sobre el boscaje de belleza rara.
el fulgor de la luua vacilante
cae como un manantial dulce y fragante
de agua bendita, transparente y clara
• La nieve del volcán finge la cara
de un exánime cuerpo, que adelante
perfila su figura de gigante
la cordillera, de la vida avara.
Frente a mis ojos pasa una caricia
de bienestar, percibo con delicia •
la iniciación ele mi alma en el misterio.
y a l hundirme en la sombra, de mí mismo
brotan, como del fondo de un abismo,
fuegos fátuos c ual los del cementerio.
ULYSES CÉSAR SILVA.

(

Dicen que las fl:&gt;res
ríen alegrías,
júbilos excelsos
de su excelsa vida:
dicen que se ríen.
y que con sus risas
cantan sus amores,
cantan sus caricias:
dicen que en su amable
sonreír destilan
mieles soberanas,
mieles de ambrosía ....

Té servido en la terraza del Automóvil Club , el viernes de la semana pasada , ofrecido por los señores Bernabé de La Barra
y esposa a sus amistades.

Princesa genti l,
dime si ellas ríen
así.

llI

Princesa gentil.
dime cómo miran
las flores de Abril.
Dicen que las flores
se miran: y cuentan
que son sus miradas
dulces como el néctar;
dicen que se miran,
y mirando, besan,
y en miradas-himnos
sus amores trenzan ;
' y que sus aromas
son miradas tiernas
que de sus almitas
una parte llevan ....
Princesa gentil.
dime si ellas miran
así,

Dime. priocesita,
dime cómo cantan,
dime qué ,ae dicen
en sus lindas charlas:
cómo son sus risas.
cómo son sus lágrimas.
cómo son sus mimos,
cómo sus miradas;
cuéntame su vida,
muéstrame sus almas ....
Princesa exquisita,
princesa gentil,
reí na de las flores
de Abril.
JOSE PA.R EJ A .
Concurrentes al té ofrecido por los señores de L a B arra, en el salón principa l del edificio del Automóvil C l.ub.

�TOMADA DEL ALflU ~t DE L.\ SEÑORITA CO:-. CEPCIO:-.
ORTEGA P.)

os cantaría un himno lleno de ternura; ungiría, con el
óleo de los versos, tu cútis, blanco como la pulpa ele los
"claveles de la India;" blanco como las alas de los cisnes;
blanco como las camelias blancas; blanco como la nieve
de las cumbres! ...... Más. ya que no llevo colgado al
cuello el "toisson" de los artistas, doblo reverentemente
la rodilla y beso, con no beso del alma, esas hermosas
manos, esas manos divinas y milagrosas!
EDUARDO MELO Y A:--IDRADE.

Tus manos son de hada. Tienen trasparencias de lirio
y alburas de jazmín. Cuando corren, con la graciosa coquetería con que lo acostumbran. sobre el pentágrama
aurt;:o que fingen las cuerdas de tu arpa, parecen palpitación de alas de c isne sobre un caf!lPº de dorados trigos.
Tus manos son de vírgen. Tienen irisaciones de nácar
y limpideces de plegaria, y cuando las juntas como para
que tomen r eposo, después de que han desgranado un
reguero de armonías, parecen hablar al alma soñadora
de anhelos de inocencia y nostalgías de cielo. Tus manos son de virgen, acaso porque lle,•as el dulcísimo nombre de la Vírgen.
Tus manos son de princesa. Tienen suavidades de seda y fragilidades de aristocracia. Hechas están para le\'antar a medias, con gracia infinita, esas tus guedejas
negras - negras como la noche- cuando descienden , silenciosas y triunfales, a acariciar reverentes, los satines
perfumados de tu frente inmaculada. Hechas estáu a

l\Iéxico.
~

El hombre salía del letargo de la generación, despertaba a la Vida, experimentando una especie de deslumbramiento doloroso ........ una ,·oz interior le or denó:
"Míra hacia adelante! Avanza! Y cuando hayas alcanzado esa sombra, habrás encontrado la felicidad absoluta, la sabiduría por excelencia."
...... " La Sombra" principió a marchar y " ti .hombre-niño" vacilante y débil. a seguirla .... "La Sombra"
burlab,L su inocencia y casi se dejaba tocar por él. Una
vez para más com-placerse en la desesperación de su pequeño perseguidor, se hizo chiquita y se escondió en un
juguete. El ·'hombre-niño" toma la bicoca y lanza un
grito de júbilo; más, en ese instante, al levantar su rostro infantil, queda sorprendido al ver que "La Sombra" está ya lejos y lo soorié con sarcasmo. El "hombreniño" destroza el juguete. y torna a andar, vacilante y
débil ................. .
. . . . . . . . . . . . . . . . El "hombre-niño" ha crecido un poco,
ya concurre a la escuela; le han dicho que tras el estu-

dio y el esfuerzo, atrapará a "La Sombra" que no .ha
podido alcanzar. y que es su constante obsesión.
. ..... Y eo las tardes somnolientas, hojea el libro con
afán; pero, luego. se pone triste ...... "La Sombra" se
va dibujando ~ada vez m.~ \~jana e?, el horiz_onte ~~ul ..
.......... El hombre-nmo es ya hombre-¡oven. Las
pasiones poderosas hierven en su pecho fuerte y la plena lozanía de la vida reviste de hermosura su organismo. Ha estudiado mucho y aprendido mucho. "La Sombra" sigue huyendo ante sus ojos; más ahora, no desmaya, confía en sus múltiples fuerzas que lo alientan siempre, que lo levantan siempre. en las peripecias de la jornada fatigosa.
Una melodía le ha dicho a su pensamiento: "Amor"
Es la Revelación! Un ansia le ha mandado a su cuerpo:
"Ama" Es la reproducción!
Y él, subyugado por el misterio de aquellas frases dulces, supone que ya va dando alcance a '·La Sombra."
...... Entonces, destacándose entre flores que se inclinan a besarla, desnuda, magnífica, ruborosa; la mujer
aparece ante él, con una lágrima de deseo en sus pestañas rizadas. Y el '·hombre" cree descifrar en las desnudeces luminosas el cruel enigma: '·L a fórmula verdadfelicidad, la condensaba a quella divina hechura de oítida
carne ... . .. Avaro, la oprime en sus brazos y bebe en la
boca jugosa un instante de vértigo. Después, le agita la
angustia; ha visto, al asomar la cabeza sobre el hombro
de la amada, que "La Sombra" huye ...... huye ...... y
le atrae irresistible, y dejando el lecho do suspirara el
amor, sigue en pos del húmeo fantasma ... .... ..... . .

El señor Lic. don Pedro Lascurain, secretario de
Relaciones, y su s~ñora esposa, al reg~eso de su
recient~ viaje a los Estados Unidos.
hundirse en la bordada escarcela y a regar después, no
un puñado de doblones, sino un puñado de perlas.
Tus manos son de diosa. Colocadashieráticamente, en
actitud de ensueño, sobr e las curvas de oro del bíblico
instrumento, parecen oficiar, a lbas luminosas, eo un rito
en loor de la Belleza,
Tus manos son de reina. Graves y magestuosas, conceden donos de ventura a magnates y pecheros: sabeo colocar sobre tus sienes de madona la corona de las reinas
y, llenas de piedad., derraman el bálsamo del consuelo
en las heridas abiertas por la Tristeza.
Tus manos son de artista, Blancas, frágiles, trasparentes, aristóeratas, sabeo a lzarse en radiaciones nacarinas,
en los éxtasis de la plegaria; saben resbalar, con suavi··
dades de beso, sobre las cabecitas de los niños; sabeo
deshojar, con terouras de muj~·. nardos recién abiertos:
sabeo desflorar cariñosamente los libros - almas vivientes de los a rtis t ~ y sabeo, en fin, aladas, finas. miseri cordiosas, elegantes y btllas, robarle al monstruo de oro
- tu arpa-ara cuando rimas la "Danza de los silfo~,'·
o ra cuando despetalas la "Ultima rosa de estío," todo el
tesoro de armonías que guarda avaramente,
¡ Oh eucantadoras manos; oh manos augustas y conventuales! ¡Manos de artista, manos de hada, manos de ví rgen, mano,, de reina, ma oosdediosa: yoos bendigo! \" si fuese poeta.

Los señor es secretario y subsecretario de Relaciones eo la estación de Buenavista al regreso del
primero de ~u reciente viaje a los E. U.

NUESTRO SUPLEMENTO ARTISTICO
Cumpliendo con el ofrecimiento que tenemos
hecho a nuestros suscritores, de obsequiarles
al mes un Suplemento Artístico, con el presente
númer:o repartimos una preciosa tricromía titulada &lt;Puesta de Sol». copia de un célebre
cuadro, que esperamos sea de su agrado, y
que deben exigir todas las personas que reciben nuestro semanario por suscrición.

. . . . . . El "hombre" está soñando en la gloria, pu Isa
una lira y la llama insinuante: "¡Ven! tú curarás el desencanto y la incertidumbre, que me causa eso negro, terrible o sublime, que esquiva mis afanes .... ¡Ven! ¡Corona mis sienes de frescos laureles! i El suspiro se lleva
el alma, y mis suspiros te buscan! ¡Veo .. _. !
La Gloria y la Fama escuchan el canto del '·hombre"
y acuden a su reclamo, besan la blanca frente al artista;
pero_ ..... su ósculo es frío .... . . la multitud aplaude
entusiasmada; pero ...... el grosero aplauso molesta el
delicado oído del poeta ...... Y él, implora a .. La Sombra" que, inexorable, sigue huyendo . . ..... .
...... El " h ombre" se ha hecho viejo. Su cuerpo enervado se inclina al suelo; en su rugoso rostro surcado de
estrías, se denotan el cansancio y el sufrimiento; de sus
cabellos de nieve, penden las penas y los años.
Se ha detenido al borde del camino de la vida y piensa amargamente en la inutilidad del esfuerzo.-Para qué
sirven- se dice- la gloria, el amor, el saber, el dinero:
todo; si "La Sombra" se ,·a, se va siempre y nunca se
alcanza.
Quiere detenerse bajo aquel árbol que le brinda quieto abrigo, suspender la marcha fatigosa; mas, la voz suena inarticulada: ¡Levanta! ¡Anda!
...... "La Sombra" casi se pierde en lontananza ....
el ·'hombre" vé de pronto que tropieza con una cosa negra y caé. Eleva una acción de gracias y avanza con
lento paso ...... se acerca y encuentra un ataúd, "La
Sombra" está allí. Se escucha uo corto diálogo: - Soy
tuya.- Al /in ...... ! Y une sus labios tibundos a . l a boca
descarnada, bebiendo eo el beso letal, las fuentes irreveladas de la excelsa sabiduría, de la super-dicha. Ha
lle~~do al objeto de la Yida; ha alcanzado "La Sombra ........ . .
FERNANDO DEL CORRAL.

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Señor don C a rlos de la Fuente, nombrado sub-director d el d epartamento del trabajo de la
secretaría de F omento.

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w.K . HENocnsow .

En otra vez dijimos, y lo repetimos ahora, que de todas las fiestas celebradas para saludar el año actual, ninguna había tenido la importancia que el bai~ le de trajes celebrado la noche de Sao S ilvestre en el "Couotry Club."
Consecuentes con esta 'idea, y tenienco en -cuenta la b elleza y suntuosidad
de los trajes que se lucieron esa noche, hemos qt:erido reunir eo una página
algunos de ellos, como .recuerdo de una de las liesias más bf llas que registra la
historia social de nuestra metrópoli eo les últimos años.

�Ya disuelta la compañía del famoso actor, la Adamuz
ha trabajado en e l teatro de la Princesa, donde ha des·
tacado su personalidad con luz propia en aquel escenario donde tan finamente se aquilatan los méritos artís·
tices.
La noche en que se estrenó "La cena de las burlas"
se reveló Anita Adamuz como una de las jóvenes actrices más capaces de seguir firmemente la senda de la comedia.
Entusiasta y animosa. al conocer el requerimiento de
Borrás no ha vacilado en abandonar su puesto en la
compañía de María Guerrero para lanzarse a la aven·
tura de un viaje a América, de una excursión de Arte
fén que dará la pauta del trabajo la portentosa actividad
del gran trágico catalán.
Anita Adamuz, que además de muy hermosa y muy
sngestiva es muy inteligente y muy estudiosa, hizo de
seguro una fructífera y ejemplar campaña en su excur·
,ión a las Américas. Anita tiene en los ojos la luz de su
pasión y en su boca el gesto de la delicadeza. ¿Qué más
necesita para triunfar en las situaciones violentas del
repertorio si esgrime ambas armas con buena voluntad.
La elección hecha por Borrás, de su primera actriz,
le acredita de buen catador.
TEATRO "LIRICO.''

na, examinen el archivo de ha·ce tres años a la fecha, y
verán que existen joyas no estrenadas en México, por
no haber habido compañías que valieran la pena de representarlas; y conste que soy de los que entiendo que
puede haber éxitos de importancia, saliendo del teatro
de los Quintero, el predilecto, según observo, de la Empresa del "Mexicano."
TEATRO "COLON."-"GRAND GUIGNOL."

TEATRO "MEXICANO."
"SUSANA DE MERIGNAC"
Entre los modernos autores franceses no se destaca el
nombre de Luis Artus como de gran mérito, ni mucho
menos. De manera que sus obras aU11que no las conozcamos en castellano, no importa y vivimos muy bien sin
dicho conocimiento. -Ya que la Dirección artística del
"Mexicano" gusta del teatro francés, debe seleccionar
bien lo que ponga en escena; no basta con que haga reir
con algunos chistes que en el original de seguro tienen
más fuerza cómica que traducidos, es necesario que se
examine bien si posee condiciones a_rtísticas de buen
éxito, y "Susana de Marignac," dígalo quien quiera, 1:s
un saiuetón mediano, monótono, con una trama conoc,dísima hasta la saciedad.
Hago, por tanto, a los lectores, e l favor de no referirles el argumento, y es lástima que los artistas del ''Mexicano" hayan perdido su tiempo en estudiar los pape·
les, que enhonor a la verdad desempeñaron correctamente, Se remediará en lo sucesivo eso de echar manci
de obras francesas a "troche y moche" sin depurar bien
sus cualidades? Esperamos que sí, para satisfacción del
público y del arte escénico. Y, si creen que no hay
obras españolas que valgan la pena de ponerse en esce·

No podía faltar el infanticidio en la clínica que tiene
el género del "Guignol" por objeto, y valga al talento
incomparable de la Bella Starase el éxito de la obra
"El Calvario" de Traversi, que al fin y al cabo sólo es
un sentido monólogo. La infeliz joven refiere ante e l
Tribunal que la vá. á juzga r por haber dado muerkl á
su hijo, sus miserias, sus pobrezas, su pena continua en
la existencia, y como resµltado de todo ello, e l haber
matado al niño. Nada de esto es nuevo, claro está; pero
lo nuevo, lo sorprendente, lo maravilloso es el trabajo
de lá citada actriz que con un talento superior rayano
en Jo sublime, presenta todo su "calvario" de una manera que sacude los nervios del espectador más frie.
Hay que tener la inspiración de artista tan genial para

TEATRO COLON.-Susana de Merignac.
escen;a del último acto.

do en el joven actor Saltamerenda, que en una de las
ú !timas escenas rayó a buena altura.
TEI\TRO ARBEU.-LA TEMPORADA DE BORRAS
El día 22 del mes que corre. tendremos en el Teatro
Arbeu a la Compañía del insigne actor señor Enrique
Borrás que de nuevo nos visita, pues como recordarán
los lectores, estuvo últimamente en el entonces Teatro
Virginia Fábregas trabajando con la distinguida actriz
mexicana y los artistas que por aquel entonces actuaban
en el citado Coliseo.
Borrás viene ahora después de una jira triunfal por
la América Latina habiendo e narbolado el pendón del
verdadero, del genuino teatro hispano, con poca mezcla
del extraugero. Y, es que el talento deh insigne actor catalán todo lo abarca, en estos momentos en que se encuentra en la madurez de su talento.
"Tierra baja," "Maria Rosa," "El abuelo," "El
místico," "Otelo," "Los viejos," "El alcalde de Zalamea" '·La vida es sueño," "García del Casta·
ñar" otras muchas o~ras, así mod~_rnas como
clásicas, cuya enum~racu?n fuera proh¡~, han da·
do ocasión a sus éxitos msuperables, siendo a la
vez prueba palmaria de la flexibilidad de su ta·
lento y de sus facultades.

Enrique Borrás, caricatura por Robledano .

y

subir ese calvario como ella lo sube, y transfigurarse en
la cumbre de lo admirable como un nuevo Tabor de su
fama y celebridad.
000

Enrique Borras en el " G ianetto" de La Cena
de las Burlas.

Mucho se había anunciado' el estreno de la'obra de
Lorde y Binet titulada: "EL HOMBRE MISTERIOSO"
y la verdad es que no ha defraud~~o las e,;peranzas del
público, qne muy numeroso acud10 a llenar la sala del
Colón.
El drama tiene una inmensa tetralidad, sobre todo en
el acto tercero, pues los dos primeros constituyen la preparación del desenlace, q_ue e:onsiste en que el protagonista que está en un mamcom10, es declarado sano, puede por tanto volver a la sociedad, a su bogar, y en un
arrebato de locura mata a su hermano. Antes ha tenido
arrebatos contra su esposa acusándola de adulterio, al
principio parece como que todo es una intriga contra
la libertad de "Raimundo" para tenerlo en el manicomio, pero bien pronto nos convencemos de lo contrario,
y vemos sus delirios, su!'t ceguedades, ms locuras en fin.
La obra por su factura, por la manera de conducir la
acción entra de llel.0 en el "GUJGNOL" y no faltan por
tanto escenas violentísimas, situaciones de enorme emoción, y detalles que sacu?e.n el espíritu fuert_ement_e, todo ello requiere mayor relte,·e por la maravillosa mterpretación de los artistas que interpretan el drama. Sainatti hace un demente admirable, sin recurrir a las exageraciones en las cuales es fácil caer en papeles de esta
clase. Ni un sólo instante deja de expresar con sumo talento la demencia al principio tranquila, pero demencia
simple, luego arrebatadora, criminal. El público no se
cansó de aplaudirle con entusiasmo por el acabado estudio que demuestra el haber l\echo de un loco atacado del delirio de per9ecución. A gran altura ¿cómo no?
la sin igual Bella Starace; y los de~ás artistas muy bien

Es laudable la campaña que están haciendo en este
Teatro los buenos elementos que alli actúan, casi todos
pertenecientes antes al Teatro "Principal." El público
llena la sala todos los dias y se recrea con las obras que
se estrenan, que si bien hasta ahora no son una gran
cosa en general, y no vemos los grandes éxitos de Ma·
drid eu el género de zarzuela, opereta y tandas, no obstante lo que se presenta está bien, y los artistas procur an esmerarse, lo cual siempre merece que se celebre.
Yo entiendo que sería bueno reforzar algo la compa·
ñía en lo tocante a tiples y esmerarse en poner las obras
con lujo, que éste fué el éxito del teatro antes citado en
sus buenos tiempos, no limitándose solamente a opere·
tas, Ja5 cuales retraen a la gente, pues ante la perspec·
tiva anual de la Compañía de la Iris, no hay quien vea
el referido género, esperando verlo soberbiamente montado, como acostumbra el inolvidable Gutiérrez. Ven·
gan por tanto, algunas buenas zarzuelas del antiguo re·
pertorio y a lgunos estrenos como el de "L a Hija del
Mar;" un éxito en Madrid ; vengan tandas donde Gavi·
Janes, Arozamena, los Pastor y demás buenos elementos
de la Compañía luzcan sus facultades, y nada de repe·
tir obras que se estrenaron en otra época no muy bonancible del "Lírico," y así el negocio seguirá viento en
popa, y los que creían que el "género chico" había
muerto por haberse cerrado el "Principal" para con·
vertirse ¡oh novedad! en cinematógrafo, con novedades
t'\mbién, como las "mañas," cuyo mérito consiste en servir de motivo para gritos de plaza de toros, se convencerán que el público sigue gustando de él, poniéndolo a
buen precio, con artistas regulares, y sin abandonar
por completo la selección de las tandas, como última·
mente sucedía.
LUIS DE LARRODER .

TEATRO COLON .~La distinguida actriz
Van Riel.

mereciendo el ser mencionados la actriz Van Riel y el
actor Saltamerenda.
"Aprés l' Opera" nos presenta el conocidísimo argumento del adulterio con la correspondiente venganza del
marido ultrajado que busca y consigue la muerte del
que ofendió su honra. Sea efecto de lo conocido de-J argumento, pues en caso de infidelidades conyugales llevamos cerca de un siglo de teatro en todos los países ex·
plotando el mismo tema, o sea oonSfcuencia de lo poco
efectista de la obra, en comparación de otras, que ya
hao templado los nervios del público, el caso es, que el
éxito de esta producción _no ha tenido mucha resonancia, pasando casi desapercibida, y no por medianía en
el desempeño de los papeles, pues la esposa culpable
tuvo una magnífica encarnación en el talento de la señora Saioati, y el amante lo vimos muy bien representa·

De Borrás se puede decir lo que se dijo de Antonio Vico.
Si va a trabajar a una población donde no lo c?oozca na·
die y sale en una obra que tampoco sea conocida, al pre·
sentarse en escena dirá el público unáoimemeote:-Ese
es e} primer acto!".- La fi~ura, el ge;to, la actit~d. todo
en el revela que ·es el primero, el numero _u~o ..... .
Hay quien cree que_ en 1~ que más se d1strngu~- "!30·
rrás es en la nota trágica, siendo ésta, como s1 d1¡era·
mos, su especialidad, el pedestal de su fama. Eso parece
a simple vista, porque lo trágico-jnaturalm_en~e!-produce mayor y más acentua?o efe':'to que lo com1co; pero
Enrique Borrás, por la nmversahdad de s~ talento y la
flexibilidad de sus facultades, aborda con igual fortuna
todos los géneros.
y únicamente el actor completo (como fué Vico y como es Borrás) puede en justicia llamarse primer_ actor.
Co~o primera actriz viene una artista descono_c1da en
México, Anita Adamuz (y no Alamuz, como he v1st~ que
hao puesto en los anuncios con el retrato de la misma)
la cual, además de hermosa presencia parece que tiene
talento, según las noticias que de ella tengo, y que son
las siguientes:
Dotada de una• vocación finísima por el teatro, se consagró a la vida del a.rte siendo casi niña.
En la Escuela de Declamación de Málaga, famosa por
el gran número de famosos artistas que ha dado al Teatro, aprendió los primeros rudimentos de su_ Arte. _ .
Al terminar los estudios del Conservatorio participó
de los aplausos que muchos públicos tributaban a Villagómez y a Lola Bremóo.
Después tuvo al lado de Thuiller_ noches triunf'.1les y
consolidó su naciente fama de actnz fina y expresiva.

Maria Luisa Villegas primera actriz del Teatro Mexicano.-Susana de Merignac, final de la obra.

�como ojos de diablos (¡bisojos, jorobados, malditos!) . . ..
Y en las noches de tormenta salen los muertos a pedir
oraciones a I caminante, y al que las niega, le hielan el
alma. que después sólo Dios puede sanar. ... .. .
Cuando la vieja a ldeana terminaba el relato. decía la
oración que tenía el poder de apartar las malas intenciones. Su voz sonaba cascada y chillona, conduciendo
los dóciles rezos de las otras mujeres llenas de fe. E l
corro se deshacía, y aquellas buenas almas marchaban
por sendas misteriosas, chocleando cou estrépito. Las
portaladas de roble íhanse cerrando bruscamente. Algún
gallo. lanzaba su alerta de feudal celoso .... Y en la paz
augusta de la noche serena, la aldea íbase adormecie~do
suavemente, mientras el ramaje frondoso de la enema
milenaria, movido por brisas de cumbres agrestes, se
mecía, desgranando entre el murmullo de sus hojas revueltas, el hilillo sutil de la añeja leyenda.

de Anvers siempre dorará en mi recuerdo con lumbre
amable la piedra blanca de su Museo.
Es un gran edificio plantado en una_ gran explanada:
amplias escalinatas y corredores amplios conducen a los
amplios salones donde la fría luz se hace majestuosa como en un templo.
Allí se van los ojos, y la recién nacida admiración con
ellos, a orar frente al tríptico que llaman los catálogos
"Cristo sobre la paja."
Tres hojas de oro contienen el poema del dolor y habéis de aprender, ojos, cómo supo p intar los dolo res la
mano que ha pintado " El jardín del amor."
.
Carne marchita y llanto como las casi sangrientas lágrimas que corren por el rostro de María Virgen, manando de los ojos, ciegos de llorar; loca de madre como
vaso lleno de dolor; manos que tiemblan al acariciar las
llagas del Hijo, cuerpo que el dolor rinde y que la misma intensidad del dolor sostiene.
Digo que por sólo guardar este poema de 5&lt;?brehumano sufrimiento, bien puede Anvers llamarse b1euaventurada. Y por la amarilla túnica de Magdalena y por su
cabellera blonda y desolada . ... . . JACQUES LOTL

ººº

('oucurrencia a la fiesta social ofrecida a la sociedad mexicana por la ,\sociación Cristiana de Jóvenes
el I unes pasado.

MILITARIZACION DEL INTERNADO NACIONAL. -EI director del plantel y dos alumnos del mismo
portando su nuevo uniforme , en compañía de los oficiales del Ejército que asistieron a
a la jura de bandera del establecimiento.

El mar del Norte ha hecho en las tierras bajas una
cortadura profunda; en lo más hondo de ella desembocan las aguas del Escalda.
. El río, ancho allí como un__ prazo de mar. ab).'e paso a
los grandes bajeles que -traen y llevan la riqueza del
mundo: los rubios trigos; las maderas más rubias que los
trigos que vienen de Noruega la blanca, y aún huelen a
bosque y a r esina; el cafe de Oriente; el tabaco de Occidente; las pieles preciosas del Septentrión extremo.
Estos bajeles, gloria del mundo, puesto que traen su
riqueza, éntranse río ab ajo, pasan con desdén a la vista
de unas cuantas aldeas que parecen dormidas en las
márgenes, entre praderas verdes y canales azules, y vienen a atracar en la orilla derecha, a l amparo de las fortificaciones de Anvers.
Anvers, orgullo del antiguo comercio de Flandes, hoy
primer puerto traficante de Bélgica y una de las plazas
fuertes más temibles de Europa.
Como una mujer que ha sido muy feliz guarda flores
y versos, reliquia de sus días azules, y so~ríe en la prosperidad de su madurez al humo romántico de aquellos
recuerdos; Anvers, hoy maduramente próspero, guarda
de sus tiempos de historia más romántica reliqui&lt;l:s _de
abundancia también de riqueza: de. mercaderes patnc1os
que gastaban e l oro en art~s, de pomposos brocados_y
otros y terciopelos: de festines, de cuadros; y como roJa
y soberana flor de todas estas flores de placer, de riqueza y de gloria, guarda el nombre de Rubens, el pintor
de las telas opulentas y nobles, del gozo y del vivir, y se
enorgullece custodiando sus lienzos en sus museos y en
sus iglesias, guardando en el sepulcro sus hueso~ y habiendo levantado su estatua como fantasma fam1har en
la mejor de sus plazas.
Rubens vive en Anvers y Anvers parece vivir por Ru- ·
bens. Sus calles anchas tienen como un eco de la amplitud soberbia de su genio.
Desde nuestras tierras latinas .solemos tener para esta
gloria flamenca un poco de desdé~; par_écenos que al
poema de sus lienzos le falta ese r~t1?o llltenor _q1;1e és
corno el alma misma de nuestro espmtual romanticismo,
hasta la belleza peculiar de sus figuras de mujer se nos
antoja demasiado florida, desprovista de alma.
Pasando por París vemos la suntuosa apolo~ía_ de sus
Marías de Médicis, naciendo. triunfando, g1m1endo y ,
nuestro espíritu aún no llega a embelesarse en una comunicación simpática.
Pero llegando a Anvers y recorriendo los salones que
la patria del pintor ha convertido en te_mplo de ~u gloria, no sólo reuniendo en ellos una cantidad casi abrumadora de sus lienzos más importantes, sino reproduciendo merced al grabado y a la fotografía la totalidad
de su obra, la labor que tal vez juzgábamos, con cierto
desdén, demasiado profusa, sobrecoge por formidable, y
frente a frente, el espíritu comprende al espíritu, y el del
contemplador se inclina ante la soberanía del creador
infatigable.
Imaginad un inacabable revuelo de poderosas figuras

soberbias; imaginad al desbordarse como cascada del
atrevimiento siempre inspirado, la fuerza hecha ligera
y llevada a las nubes. la materia trocada en espíritu por
el impulso de invisibles alas, la fuerza en su más noble
glorificación, el color y la luz en su más variante y triunfal apoteosis.
Por la serenidad en él al parecer desenfrenado movimiento; por la sabiduría en el color al parecer desenfre- ·
nado; por la intensidad de su vida; por los rojos magníficos; por los azules hondos; por el amarillo imperial y
la luz gloriosa, el himno interior surge, los ojos se detienen y el alma se para a conversar con la obra de arte, su hermana.
Es bien gr ato el recuerdo de una ciudad donde ha
Sr. don Enrique Santibañez, pri mer secretario
nacido al espíritu una nueva admiración; por eso el sol
de la Legación de México en Guatemala
quien se halla de visita entre nosot,-os .

.~-....,.....__ -

El director del internado nacional portando su uniforme mi l itar en compañia del oficial
instructor del plantel.

Era un prodigio del demonio . ... Los aldeanos, cuando pasabap por la vereda que flanqueaba la casona emtrrujada, se persignaban píos, mientras, fervorosas, salían
de sus labios añejas oraciones y arreniegos contra Satán.
Las madres, al otear la ruinosa vivienda, apretaban
contra su seno al hijín y palpaban sobre la ropilla los Santos Evangelios, bendecidos por el señor abad. Las mozas
suspendían la plática de amores, arredradas por malagüeros y maldiciones, y los rapaces marchaban rodeando por no pisar la tierra del diablo. En diez leguas a la
redonda, no se oiría hablar del hechizo sin murmullo.
La casona estaba embrujada desde hacía muchos siglos.
Por la campiña fértil, se extendía la vegetación exuberante, triunfadora, avasallándolo todo con su vigor magnífico de vida lozana y deseosa .. . . Pero ante el caseron,
las madreselvas, los bojes, los zarzales, se detenían como
impedidos por la malicia ele un endriago. De las altas
montañas que sellaban el horizonte con sil'lleta ciclópea,
llegaba la brisa saturada de tomillo, de albahaca y hierbabuena; bautizada en los romerales, henchida en los
plantíos.
.
Pero el efluvio no azotó jamá5 los muros terrosos del
hechizo .... En los bosques cercanos oíase de mañana.
de dia, de noche, trinar de verderones y jilgueros, y por
bandadas salían grises gorreones a picotear en los sembrados, en los majuelos, en los olivares. Pero sobre el
tejado de la casa no vió nadie que un pájaro descansara,
y sólo en las noches del sábabo, cuando de la lejana
abadía llegaba el rumor del lento toque de las doce, los
buhos lanzaban su chillido estridente.
Una vieja aldeana era famosa por su bien contar de
la leyenda. Era una vieja arrugada, de ojos brillantes y
cabellos nevados. En otoño, las muertas hojas caían sobre la plata de su cabeza con la suavidad de un beso.
Sentada bajo una eucina milenaria, rodeada por las demás mujeres (ancianas que adpraban su virtud, moi~s
que envidiaban su saber y rapazas que ignoraban el misterio), contaba la remota leyenda. Antes rezdba tres
Avemarías y pedia protección a Santa Orosia. Las gruesas cuentas del rosario caían por sus dedos huesosos como una cadena arrastrada por un esqueleto en i:ioche de
Animas. Y en la penumbra misteriosa de l sol que moría, la voz de la ,·ieja sapiente sonaba con un dejo de
beatitud angélica.
Muchos años, muchos años, muchos años ha. tantos que
ni los abuelos de los abuelos lo barruntaron, vivieron en.
aquella casona (¡de ella líbrenos Dios!) un aldeauo fuerte como un roble, con más doblas que un judío (¡maldecida sea su casta!) y más orgullo que un rey. Yade muy
viejo, cansado de perseguir doncellas honestas y de pecar
sin tino, trájose una esposa más blanca que la nieve de
Enero y más bonita que la Virgen de los Angeles. Ansioso de su tesoro, vigilábala como un águila, sin dejar
que entráse a besarla el viento de la mañana. Y ella lloraba y lloraba y pedía la dejase ver el campo y el sol y
correr por los semprados y triscar por los cerros, jurándole ser arisca como una Virgen. Pero él cada vez la
encerraba más y más y ni aún la dejaba sentir el ruido
de una voz.
Un día, el obscuro encierro de la cautiva fué iluminado por un rayo de sol, que entró no se sabe por dónde.
Y al mismo tiempo una canción de amores resonó, prometiendo cortejo}' libertad y vidi La incauta puso sus
manos ateridas en el rayo del sol. .... - Y la canción de
amores le entibió el corazón, de una manera tan rara, ·
,,np le pHcció como si 1:n alt'teo nue\'O comenzase a

palpilar, naciente. Lloraba sin que se oyera c,ómo gemía, y todas sus lágimas de amor se convirtieron en perlas que brillaban en las t inieblas del encierro como mi·
radas de ángeles.
Llegó el marido y fuese el sol y fuese la canción. y
todo quedó callado, y él la riñó y hasta golpeó su cara
de rosa.
Marchó el carcelero, y toruó la luz y tornó el rondador. De la noche de San Juan a la noche de San Andrés
duró el encanto. Entonces el demonio (iarrenegado sea!)
entróse en el encierro y empezó a seguir a la doncella
y a hablarla, de manera que ella no le veía, y pensaba
que lo que sonaba dentro de su cabeza y le llegaba al
corazón era su conciencia. Y no era sino la voz del Malo (ila Virgen te pisó, maldito!) que se le metía en el
alma.
Otro día oyó palabras más dulces que la miel de colmenas y más hermosas que la vida, y oyéndolas empezó
a turbarse y a temblar, y sus labios se abrieron con una
sonrisa que de amor era y para amor iba. Y en esto Satanás (iválganos San Gabriel!) hizo que el marido llegara, y viendo a su mujer de tal modo que no parecía sino
que el corazón se le saltaba, con más rabia que un león
y más maldad que una víbora, la ahogó. sin dejarla en·
comendar a Dios su alma. El viudo, que huyó de la justicia, se ahorcó en un árbol. que desde entonces secó sus
ramas; se ahorcó como Judas ....
Por eso en las noches de luna salen de la casona ruidos que son besos y gritos y lloros. y brillan las perlas

Or¡:aoizadores y participantes

01

Fué inútil que el señor abad. disgustado por la herejía de los crédulos, que llevaban al lugar sanadores y
ancianos engraciados, subiera un día a exorcisar la casona. Cada vez era mayor el hechizo. Ya algunos habían
sentido llegar hasta sus cas35 las sombras de los muertos,
pidieado misas para sus alm:'ls condenadas. Y, sin embargo, le encanto se rompió un día sin saber nadie como. Llegaron a la aldea, pidiendo acobijo, dos extranjeros esposos, CdSÍ niños, con mucho amor que brotaba de
sus ojos al mirarse. Supieron la ma licia de la casona y
rieron delante dé las caras asustadas de los buenos aldeanos. Aquella noche durmieron en el lugar maldito.
Y la otra .... Y siempre. Formando cor(osen el pueblo, .
se hablaba ele aquellos poseídos con terror fanático, presintiendo una desgracia : . . Y sucedió que llegó una
dicha.
Un día, cuando el extranjero volvía del bosque con
un haz de leña a la espalda, encontróse a su mujer en
plática con un mozallón, tan entretenida, que apenas le
sintió llegar. Sólos los dos, se alzó retador, hirviente:
-iBonitas cosas te diría, que así me olvidaste!
Coo malicia de mujer y pasión de enamorada, vió ella
e l relámpagó ....
- /Tienes celos?
- iiLos tengo y me matan, me rompen el alma 11 ¡¡Pobre de tí y pobre de mí, si me ciegan!! ....
Un momento quedó callada la tierra., .. _El sortilegio
vacilaba entre el triunfo y la muerte .... Pero la victoria
fué del amor . . . . Un beso ardoroso, mordedor, brutal'
estalló pujante .... El hechizo fué abatido. Y al otro dia.
cuaoclo los plateados tintes de un amanecer espléndido
besarao la campiña, las madreselvas, trepando por los
muros, por el tejado, por los huecos de la casona, la
unieron en un abrazo de hermana con la tierra redimida.
o o o
Lectora: Lectoc El autor ha creado una bagatela que
pensó dedicarla a los niños. Pero también sirve para
los mayores. Si algún día en vuestra vida feliz surgen
los ce los, "el demonio de los celos," ved q ne es preterible a la tragedia que hace estéril una vi&lt;fa, el idilio que
los ahoga en un beso ele amor. Tal es la moraleja de esta fábula infantil, que bieu puede ser leída por vosotr .)S'
con el convencimiento que sois niños todavía, si el corazón se retuerce en algún torm~nto amoroso.
JO.\QUI:-1 AD:\'.\.

el programa de la ,·elada social de la .\sociarión Cristiana ele Jóvenes.

..

�ºlilV AlL
(S IMBOLISMO )
( PARA E1_ Ml' XDO lLt: sTRADo. )
RESPETl' OSA\IEXTE. AJ. HOXORABLE Co~11TÉ

D1-

RECT1\·o DF: J'&gt;A:\IAS HER~JOSILI.ENSJ::S, DE L.\
" so cn:DAD

FtLA;\TRÓPIC.\

DE ~ O NORA.

1

'

Enn1elta en el manto imper ial ele todas las ternuras y
tocios los amores, manto salpicado ele albas perlas- lágrimas recogidas en las playas solitarias del Dolor, el Hacia
de la Caridad avanza sublime y magestuosa por entre
zarzas y malezas; al aire va flotando su cabellera rubia,

1' 0 , c'?mo estrellitas que se desprendieran de la diadema
ele ~1os, son las vírgenes dolientes que cayeron al abismo, impelidas por las rachas del Destino o del Amor;
aq~ellas amar illentas hojas que en perenne torbellino se
agitan, son los dementes que sin conciencia ni voluntad
hacen el éxodo triste ele la Vicia; veis esas raquíticas
plantas que se inclinan hacia la tierra y que matan con
su sombra a las que crecen junto a ellas? son los enfer~os i~curables que en vano imploran los auxilios de la
c~enc1a; más allá, entre las ruinas, besan el polvo las
h!_edras mustias y solas, desprendidas de los troncos de
anosos árboles o de jóvenes arbustos barridos por el huracán, que les pres!Arao apoyo: sc,n las viudas indigentes que lloran la eterna ausencia del esposo amado; y

ele a!b?s perlas, que son lágrimas recogidas en las playas
so litarias del Dolor .

................. . . ... ................ ····· ....... .

Por una de esas gracias inherentes al sexo, la chiquilla vagabunda de otros días, que muchas veces había almorzado con dos centavos de frituras. aceptó el lujo como su medio natural, sin hacerse por e llo interesable.
En el fondo se fastidiaba de su nuevo estado. En compañía de su amante, un bonito de provincia, con sólo
cuarenta años ele edad, orgulloso de su barba rubia sin
una cana, y gracias a quien Nelly tenía cochero, cocinero y recamarera, echaba de menos el tiempo en que tenía que ocuparse todas las mañanas de rejuvenecer al
señor de Lamorliere por medio de uoa tintura especial,
y por las noches tenía que preparar su cena antes de

Ya las vírgenes dolientes que rodaron al abismo, tendrán un asilo donde enjugar su llanto; la mendicidad
encontrará seguro abrigo contra el hambre y la intemperie: !os enfermos incurables no serán _rechazados por
la Impiedad; los dementes, pobres máquinas desquiciadas, recibirán lns auxilios de la Ciencia; las viudas indigentes atenuarán sus penas y sus hijos estarán lejos de
las mordeduras del crimeu y los vicios; y los tristes huer-

acostarse.

(Continúa)
Lamorliere, que recorría la legua desde hacía mucho~
años, tuvo una feliz ocasión. Se le contrató para e l gran
'.f eatro de Lille, donde lanzó los últimos rayos su gloria
provincial. Los que no la hayan visto entonces en "Los
Piratas de la Savaoa" desempeñar la gran escena de la
locura o morir enveoaclo por el licor de Java, lanzando
grandes carcajadas, no conocen hasta donde pudo llegar
lo patético en el "viejo juego" del melodrama.
' Precisamente por aquellos días acababa el actor ele
recibir una pequeña herencia, y gracias a ella pudo Nelly presentarse con trajes decentes junto a su protector.
E r a, y debía de ser para siempre, una mediana comediante; pero su belleza estaba en todo su esplendor y su
triunfo como mujer fué sorprendente. Todos los , iejos
verdes se sintieron arder en e l fuego que desprendía
aquel ser feme nino, pero todos perdieron su tiempo.
Nelly, loca de admiración y ele reconocimiento por Lamorliere, le era fiel, y durante tres años, los habitantes
de Lille vieron a esta admirable criatura hacer comedias vestida de harapos y llegar al teatro colgada paternalmente del brazo del viejo actor.

una polvareda en los pasillos; "i Vaya una niña!" Los par isienses del segundo Imperio- y en eso se les parecen
los ele la República-no eran muy virtuosos, y perdían
la cabeza ante una hembra guapa. En el "foyer" una
multitud ele personas de corbata blanca se hicii:ron presentar. rodearon a Nelly, y su director, un poco pariente
de Paodarus ele Troya, estaba encantado entre el grupo
de admiradores. ''Mi querida amiga, tengo el gusto ele
presentarle al señor Hauptmann." Y el banquero judío
mostraba su enorme vientre. "El coronel Sagé, de lanceros ele la guard ie," Y el militar, todo piernas, bacía su
saludo. Pero r epentinamente se separó todo el mundo
respetuosamente ante la aparición de un hombre de sesenta años, con la mirada desanimada ele los viejos licenciosos, y el director se lanzó a so encuentro: "Excelencia!" Era el conde de B .. .... consejero del Emperador. Tomó aparte a la comediante, le habló muy cerca con gestos de cochinilla sobre una rosa, y le dijo cosas que Nelly oyó con los ojos bajos.
Al fin pudo entrar a su cuarto y desvestirse; pero a cada in,tante: itan, tan! Era la vestidora con uoa tarjeta
y flores. Esa noche se despoblaron todos los puestos de
flores de las cercanías del teatro.
Pronto se hizo N ell y una de las reinas de la galanter.a; una cortesana pródiga y magnífica. Tuvo un hotel.
tocados extravagantes, descendió la avenida del Bosque
arrastrada por un par · de caballos de mil quinientos
Luises. En todos los escaparates se veía su retrato. L as
señoritas se morían de envidia delante de él y las muje·
res de mundo copiaban cada detalle de sus fantasías en
todo. Un hábil compositor de vaudevilles le arregló dos
o tres papeles en los que pudo mostrar algo de talento.
y con esto hizo furor en su teatro. A causa de ella el
banquero Hauptmann quebró y tuvo que refugiarse en
Bélgica; la duquesa de Esmont se vió precisada a vender sus últimas propiedades y establecer el derecho ele
interdicto sobre su hijo, a r ruinado por Nelly en hes meses.
( CoNT1:-.t:ARÁ.)

Traducido especialmente para
NellyRobin.

Ejército de espigadoras . -Cuadro de Jorge Langée que figuró en el Salón de París de 1912.

y en sus ojos inmensamente dulces, inmensamente misericordiosos- diáfanos c ristales por donde Dios coote~pla a la Humanidad, se refleja la imágen de ese Dios
Infinito: y en sus labios flota una sonrisa indefinible, como el suave aleteo de una blanca mariposa sobre el cáliz de una flor ..... .
Y llega al fin de su jornada; se detiene ante las tapias
derruidas de un jardín abandonado, donde zum):&gt;a~ en
pavoroso concierto los vientos de la Muerte y el Olvido ;
donde el Invierno tiende su blanca sábana de escarchas,
corno uo inmenso sudario hecho girones ...... Es e l árido jardín de los Infortunios.
Y la divina Maga cruza por entre escombros y penetra
a I solitario recinto; allí la esperan sus her manas me_oores, la Esperanza y la Fe; y las dice extendieodola d1est~a hacia aquel cuadro desolado y triste:- Somos los
mensajeras del cielo; cumplamos nuestra misión. Escuchadme: Esos blancos azahares que ruedan por el pol-

estas pálidas violetas que en vano buscan abrigo entre
las hojas secas, son los tristes huerfaoitos que ounca sintieron el suave calor del regazo de la madre; que no
conocieron las caricias de la que les diera el ser; que
no oyeron su voz dulcísima ni recibieron jamássus ósculos benditos: hostias envueltas en blancuras de alma!. . ..
Calló la Caridad, y avanzando entre la Fe y l a Esperanza, se acercó a las ruinas, tocólas coo su maoo inmaculada, y de súbito brotaron las fuentes de la Vida;
Y un suave calor derritió los hielos; y diáfanas corrientes cruzaron por los prados; y un sol . magnífico llovió
haces de luz sobre la tierra estér il; y las flores abrieron
sus corolas y elevaron sus perfumes al cielo como una
oración; y en las alturas entonaron los ángeles himnos
dulcísimos de Amor! ..... .
El Hada de la Caridad continuó su marcha por el tris·
te camino de la Vida, envuelta eu el manto imperial de
todas las ternuras y todos los amores, manto salpicado

fanitos, burbujas que nacen y se apagan en la vertiginosa corriente de la Existencia, ya tienen una madre
amorosa que los aduerma en su regazo: La Caridad!. .....
Hermosillo, Diciembre de

1912.

F.\CUKDO BERNAL.

Gibraltar es la menor de las posesiones británicas:
mide menos de dos millas cuadradas. Canadá es la mayor: mide tres millones setecientas cuarenta y seis mil
millas cuadradas.

Lamorliére.
Pero todo termina y, Laroorliere, que se había exaltado mucho un día de su beneficio haciendo el papel
principal de "Gasparclo el Pescador;" se si~tió resfriado
al entrar a su casa, y a los pocos d1as ~unó de un catarro a l pecho. El dolor d~ Nelly fué mmenso, perocosa inevitable - a l poco tiempo tuvo que c~nsolarse co~
la compañía de uno de los ma_gnates_de la cmda~. u~ h1laodero, cinco o seis veces 1D11lonano, que no hmJ?iaba
los lentes de sus gemelos más que cuando aparecia la
bella criatura en la escena. Este hombre, dotado de
buen gusto, comprend ió que aquella piel m~te y aquella
cabellera sombría necesitaba verdaderos bnllantes para
lucir. La van idad del señor hizo vestir a la bella de satín color de oro y la hizo rociar en carruaje.

"EL i\IUNDO ILUSTRADO"

Aun cuando había conservado siempre con ella el tooo
ele director de escena y la actitud d e actor mimado del
público, que oo hacía nunca "Treinta años o la vida de
un jugador" sin ser llamado a escena al final de cada
acto, Lamorliere había tratado a su humilde amiga con
indulgencia. Le perdonaba e l haber salido del pueblo y
conservar ciertas costumbres: su risa jacarandosa, sus
romances cantados con voz chillona cuando arreglaba
su guardarropa. Ella, ante estas consideraciones, había
ciado origen a un sentimiento mezcla de r espeto y gratitud para el viejo actor, mientras que junto al señor
Mallet-Deschaumes, este era el nombre del hilandero,
se sentía coh ibida.
Era un poco solemne el bello lilés; pretendía qoe su
amante tuviera buen as maneras y resultaba insoportable
MI modo de decir a cada instante: "Queridita, no se dice
esto, o no se hace esto o tro," mientras que se ~rreglaba
la barba con un peioecito de concha que llevaba siempre consigo. Fastidiada de esta manera durante cuatro
años por su amante, demasiado correcto, Nelly se aburrió, pero se educó al mismo tiempo; se convirtió en
"dama" sin perder por ello su fondo ele alegría y buen
humor.
Ahora, he aquí t;ue el director del Vaudeville. que había ido a Lille para juzgar del mérito de un actor cómico, vió a Nelly y quedó deslumbrado. Tenía entonces
veintiocho años, que es la edad resplandeciente para las
mujeres verdaderamente bellas. Por ese tiempo el empresario reclutaba un harem, porque trataba de poner
eu escena "Las Bribonas," una de esas comedias satíricontra el lujo reinante entonces, y para justificar las
tiradas moralizadoras, era conveniente exhibir algunas
personitas bellas cubiertas de diamantes. El empresario
subió al palco de N elly con un contrato en la mano.
Pronto, venga tinta y nluma. La ''dama" firmó el papel
que se le presentaba, sobre su mesa de tocador eu medio de las tintur as y las pomadas. Porque ya estaba harta de la provincia y de los provincianos: harta de oir
hablar todas las noches de la alza o de la baja del algodón y harta de su bello caballero de barba dorada ele·
corativa.

=

La misma noche quebró con su amante y. seis semanas después. debutó en el Vaudeville con un papel de
··Las Br ibonas."
El papelito no tenía ninguna importancia; veinticinco
líneas del tercer acto. Pero desde la "primera" se hizo El coronel Sagé, de la guardia de lanceros del Emperador

..

�franJe:ra
estos términos diciendo que las Potencias Europeas des·
aprueban la guerra en absoluto y han acordado en Lon·
dres enviar una nota a Turquía intimidándola para que
acepte las condiciones de paz.
La nota fué redactada y aprobada en la conferencia
que sus embajadores celebraron en el 'Ministerio de Negocios extranjeros. En dicha conferencia estuvieron re·
presentadas las siguientes potencias: Francia, M, Paul
Camboo; Alemania, C. M. Lichnowsky; Rusia, Coude
Benckendorff; Italia, G. Imperiali, y Austria-H ungría.
Conde .\. de Mensdorff-Pouilly-Dietrichsteio,
La mayor parte de los periódicos de Londres al hacer
comentarios sobre la uota que las potencias van' a enviar
a La Puerta, se muestran excesivamente pesimistas respecto a sus probables resultados.
Unos declaran que es muy posible que Turqu ía haya
preparado ya, a estas horas, a lgún plan para seguir contestando con evasivas a las potencias, y prolongar el ac-

~np@llíl Il@~ rru~©ccfüaici©lñl@$ &lt;dl® ~ p&amp;

i@ll"!lililnrrum Il@ p®n&amp; ~rurll~m&amp;
Diferentes aspectos han tomado las negociaciones de
p_az para concluir_la guerra_de los Búlgaros y no es posible hablar en primer térmrno de otro asunto, al dirigir
una ojeada a Europa.
Turquía con una fuerza de voluntad grande sigue resisti_éndose a ciertas imposiciones, y eón este objeto, es
decir, para obligarla a ceder se habla de una manifestación naval de las Potencias contra la Sublime Puerta, y
se a~ade que Rusia ha movilizado su flota del Mar Negro. Los griegos por otra parte no retiran sus demandas
e insisten con denuedo en la cesión de las Islas de Imbres, Lemnos, Tenedos, Mytiline, Chios y Rhodas.
No, lo curioso en esta lucha q ue parece más cruda desd~ e_l momento en que se abrieron en Londres las negoc1ac1ones de paz, es que los mismos aliados a!iora, combaten entre sí, con d iferentes exigencias. Por un lado,
Rum_anía exige de Bulgaria la cesión pronta de Silistria
mamfestando que de lo contrario movilizará su ejército;
por otro lado los mismos ·comisionados para conferenciar
sobre la paz, se di,·iden y apoyan a unas o a otras Po-

Bulgaria. pues, es el candidato más idóneo para constituir el país fuerte que puede substituir en Europa a l
poder turco. Si se llega a confinar a los turcos en el otro
lado de los Dardanelos, á Bulgaria, en &lt;1rado sumo se
deberá este cambio de tanta transcenden~ia en el po;venir de nuestra civilización.
Otro factor importante en esta diíícil cuestión de las
negociaciones de paz, es la actitud de .\lemaoia definida
por las declaraciones hechas por e l canciller.
Los pei_:iódicos austriacos expresan, en general, la gran
sat1sfacc1on que les causa el discurso de Bethman-Hollweg, haciend?. notar la forma precisa en que está concebido y que d1s1pa todo equívoco.
El oficioso_ "Fremclenblatt" estima que las declaraciones del canciller. tendiendo a decir las cosas tales como
sou, y definiendo claramente. sin retóricas inútiles la
dirección de la política alemana en la cuestión balkáoi'
ca, constituye? una prenda de completa sinceridad. Añade que este d iscurso será acogido con gran satisfacción
en todas partes donde quiera que se dt:see el mantenimiento de la paz.
La_ "Nene Freie Presse" ju1.ga que el discurso del
canciller muestra que la situación es ciertamente seria,

pero atestigua, '.' la ,·ez. que :\T. de l:3eihman-Holl\\'eg
consen•a toclana la esperanza de una pacífica solución.
El canciller ha querido poner en guardia a Rusia contra todo equívoco respecto ele la POiítica Alemana y
ha hablado de guerra, precisamente porque quiere la
paz.
En parecidos términos se expresan los primerns ¡;,eriód icos austriacos.
·
" Le News \\'ieoer Journal." por su parte. estima que
el discurso del canciller no ha causado ninguna sorpresa: porq ue, sah-o los intrigantes que trabajan por la dislocación de la ''Tríplice," todo el mundo sabía, por adelantado, lo que ioa a decir aquel diplomático.
Los periódicos italianos difieren algo en su opinión y
en sus apreciaciones relativas al discurso.
El "Popolo Romano" deduce esta conclusión: que será más fácil m,10tener el acuerdo entre las grandes potencias que entre las pequeñas, que se disputan ya el reparto de los territorios conquistados.
La "\'ita" dice que las dedaraciones del canciller
confirman la común esperanza ele que la paz europea no
será ya turbada.
SS. MM. Jorge V y María de Inglaterra, llegando de
visita al palacio del duque de Portl.tnd.

..

1
1

.·-:

~-

Soldados búlgaros en las trincheras cerca de
Tchataldja.

~.. P.tt-~
;!

-:; ~--,

"Los búl~aros se pa:ecen a los japoneses y luchan como ellos. T ienen la misma caballerosidad de sentimientos y la misma fuerza de voluntad. Su pot_encia ofensiva
resulta enorme, .Y a ella puede aplicarse fo que el almim1rante Togo d1¡0 referente~ sus paisanos: "que esa potencia no descansa solamente·_sobre fusiles y cañones, sino sobre factores morales que son alma de los fusiles y

,..

~

.

cañones,''

::V[arinos ingleses jugando cartas en la embajada
en Constantinopla, con las armas a la mano.
(Fot. tomada desde los balcones de la misma embajada.)
tual "statu quo" en e l cercano Oriente, que tantos perjuicios está ocasionando a Europa.
Como se vé los bú lgaros parecen llevar la batu ta, valga la frase, en estos asu n tos de la paz y de la guerra,
probando su indiscutible superioridad, sobre los o tros
aliados. ¿Son o no superiores? Creemos que sí, y estamos conformes con lo escrito por un estimado cronista
que dice:

Fuera de esto, Bulga'.ia aventaja a los otros tres pueblos, en e l ;~mrno que ¡untos emprendieron, pot antecedentes h1stoncos. Verdad es q ne Serbia se adelantó cronoló,gicame_nte en su emancipación a Bulgaria y aún empezo por disputar a este país la hegemonía en los Balkaues: pero la guerra serbia-búlgara de 1885, en que resultó derrotada Serbia, demostró claramente la superiondad de Bulgaria.
Bu!9ar ia ha jugado y juega el papel principal en la
cuest100 de Oriente. La nobleza de esta nación de héroes, que mueren (algunos ha~1 muerto ya) con esas preo~upac!ones que yo llamo sublimes Yerdades sociales, es
1mpas1ble c?mo el des_ti1w. No conoce la ignominia de
las corrupc10nes mushm1cas, la monstruosidad de los imperios orientales.
Por último, la situación geográfica hace dueña a Bulgaria de las comunicaciones entre Europa y Constantinopla. Sofía es el centro estraté&lt;&gt;ico más impor tante de
t~da Península: desde ella se p~ fácilmente a l Danub_10 por el Is~er, sa marcha a Constantinopla por el Mantza, a Serbia por el Morava, o se desciende a Macedonia P';)r el Struma. La guerra actual ha demostrado las
ventaps de esta posicióo estratégica.

res, siendo el objeto ele socialistas y radicales e l desacreditar la candidatura para la Presidencia Poiocaré.
'M. Lebrun. actual Ministro de la Guerra que era :O.[inistro de las Colonias, 110 reemplazará ciertamente a '&gt;I illerand, porque eomo Ministro de la Guerra había moralizado mucho al ejército y era recouociclo por amigos
y enemigos corno excelente laborador en la obra patriótica a la que había dedicado todas ~us energías, pero es
amigo personal de Poincaré y está identificado con la situación, por lo cual ha triunfado apesar ele lo dicho por
"Le Galouis."
.\! escribir esta crónica todos son preparativos en París para la elección Presidencial y el Decano de los Diputados e n la sesión preparatoria de las Cámaras dijo
que el sucesor de Mr. Falliéres tendrá que ser "un buen
lrancé s" no debiendo elegirse a ningún hombre de partido.
La reunión plenaria del Luxemburgo tuvo efecto el
día 1 5 y en los círculos políticos prevalece la idea de
que a última hora modificará su actitud M. León Bourgeois actual Ministro del Trabajo a quien se ofreció en
no principio la candidatura contestando a los llamamientos que se le hagan. Unánimeote se opina que ele ocurrir
esto perderá probableroente la candidatura. Mr. Poincaré. y comentando este cambio, el Diputado M. Bourely
defondió acaloradamente la candidatura del :\1ioistro Poin.caré, teniendo como adversario a :\1. Dalimier
R.

s.

El cólera en Turquía.- Soldados turcos atacadOs del cólera , llevados a los hospitales e11 procesioues de carretas.
Esto no obstante. la opinión más general en este asun•
to pa rece haber sido expresada por el ",V. :s,aggero. " ti
cual dice:
"'Las declaraciones del canciller no pecan por la claridad. Alemania está por la paz; pero, si es nece~ario.
combatirá al lado de sus al iados. Por nuestra cuenta podemos asegurar. desde ahora, a nuestros aliados de la
mano dert:cha, que oo tendrán que bajar a la arena ni
sufrirán grand.:s molestias por culpa de Italia
•·Hallándose resuelto el problema albanés, por consentimiento, casi unánime, según nuestras aspiraciones y
nuestros intereses, la demanda de Serbia. relatirn a la
cuestión de una desembocadura en el Adriático, nos encuentra favorables o. en el peor caso, i ndeferentes, de tal
manera que nadie en Italia sueña en la posibilidad de
una conflagración europea por una cuestión de tan me-

Turcos regalando cigarros a los marinos ingles,·senviados a guardar la embajada britáuica
en Constantinopla.

diana iinportét ncia .

teQcias; Austria-Hungría simpatiza con Rumania y hasta
hace abrigar esperanzas a Turquía para que conserve l;i_
plaza de Andrianópolis y ea fin se concede una gran impor tancia a una con_ferencia de Fernando I con Kismil
Pachá, todo lo cual significa el fracaso de las negociaciones de paz, Turco-Balkánicas.
Las ñltimas noticias acusan este hecho, pues los representantes de la Liga Balkánica cansados de las evasivas
turcas aseguran estar preparados para seguir la guerra,
advi rtiendo que con solo cinco mil hombres bastará para que caiga Andriooópolis. El jefe de la Misión Otomana en las conferencias de L ondres, ha hecho responsables a los representantes de la Liga Balkánica, de la suspen~ión de las -mismas, a unque consintió en dirigirse a
Constantinopla pidiendo ,¡l-g(&gt;bi-eroo ouerns instrucciones, sin que se le oculte que los turcos se hallan preparados para continuar la lucha haciendo grandes preparativos, concentrando doscientos mil hombres en las líneas de Tchatalja en tanto que sesenta mil se encuentran en la península de Gallipoli listos para impedir
cualguie~ desembarco.
En estos momentos puede calificarse la situación en

El Rey Pedro de Servia y oficiales de su Estado :\fayor.

..

.\rchiduque Francisco Fernando, heredero :i-1 trono
• de Austria Hungría, cuyos instintos bélicos
tienen preocupada a toda Europa .

Son muy comentadas. como no podía menos las crfa,is
ministeriales en Francia estando tao cercano el momen·
to de la elección Presidencial. Entre los cambios ministeriales el mássignificati,·o ha sido el del ministro ele la Guerra Mr. Lebruu,quehasustituidoaMr. Millerand. La izquierda democrática se está moviendo bastante. yes muy
significativo que el Senado francés se haya reunido para rehabilitar -al famoso coronel Paty de C lam que estaba en la sombra desde el asunto Zolá, y cuya reh~bilitación motivó la crisis última a que nos acabamos ele referir.
Con este motirn. el diario realista ·'Le Calouis." dice
que la rehabilitación de ~aty de Clam. que fué e l orig-eo de todo. fué e l resultado de un complot meditado y
lle,·aclo a efecto por los socialistas unidos a los radicales,
r¡ ue lograron eles! i zar entre infinidad de docmnentos qu e
dt:bía. firmar el primer ministro Raymond Poincaré. el
rle la rehabilitación que estaban seguros provocaría una
oleada &lt;le indignación pública y que, efectirnmente, _e l
jefe del gabinete firmó esa rehabilitación sin leerla; 1n1r·ga en que h iciei:oo también cae~ al Prl'sidente Fallié-

Señorita María Josefa M ussó y Gan-igues, en cuyo favo r
d ictó el Tribunal Supremo su sentencia condenando a "El
Liberal" y a la Sociedad Editorial de España a indemnizar
a la demandante en l 50,000 pesetas, por una noticia equivocada que publicó dicho per iódico

�, I I /,,
\ ..:' .. '

'I} . ,;::

.!t
_..,._

En la semana pasada hablé a mis lectoras de los gra·
ciosos y bonitos sombr-.ros que la Moda nos ofrece para
completar las "toilettes" ele calle, visita y paseo; prome·
tiéndoles, al mismo tiempo, tratar de los elegantes trajes
que se usan en esas circunstancias; así pues, hoy cumplo
con todo gusto mi promesa, dan'd o algunas indicaciones
sobre el particular.
Para los atavíos de \'isita se usará mucho la falda he·
cha en "charmeuse" negra, con el jaquet de terciopelo,
o confeccionado en la misma tela de la falda y adorna·
do con piel, tanto en el cuello como en los puíios de las
mangas. Cuando los jaquets no llevan esta guarnición,
entonces se completa el conjunto, llevando una linda es·
tola de piel negra.
Estos trajes son de una elegancia discreta y distinguí·

da, por cuya causa pueden sen·ir también, para teatro,
reuniones de tarde y comidas de media etiqueta. En al·
guoos modelos vemos las faldas, prolongadas en una co·
la pequeña, formando una ligera draperia en la parte
inferior, y dicha drapería se pierde hábilmente en un
costado. bajo un pliegue plano. Aquellas de nuestras lec·
toras que tengan la costumbre de salir a la calle a pie,
más bien que en carruaje, podrán hacer estas faldas de
un modo muy práctico. redondeándolas para el día, y aña
diéndoles. a voluntad, una cola postiza, que tenga simu·
lado el pliegue y la drapería, a fin de colocarla sobre la
falda, por medio de broches de presión.
El corsé, adecuado siempre a la índole del traje, se
confecciona en "charmeuse" y muselina de seda negra,
acompañado, igualmente, de un bello encaje blanco, y
en la fantasía de la modista debé estar el arte con que
se arreglen las draperías de la tela o de la muselina, pues
ese es ahora el gran "chic" parisiense: adornar los cor·
piños con draperías o con fichús ele encaje.

.\lgunas veces se alargan las puntas de la espalda o
del delantero, colocadas de tal suerte que semejan una
prolongación de la falda.
El conjunto de estos corpiños debe ser muy amplio y
"negligente," por decirlo así, procurando velar el enea·
je con muselina de seda, a fin de que las telas tengan
una apariencia flexible y cambiante en sus movimien·
tos.
Cierto es que los encajes muy transparentes no necesitan de este recurso artístico; sólo se empleará éste,
cuando se useu encajes algo pesados, como es el de
Cluoy, el de Irlanda y el de punto de Venecia.
La parte superior del corsé se abrirá discretamente
en punta o en cuadro, sobre una pequeña camisola transparente, hecha en tul blanco, ya sea liso o con dibujos,
de la cual, el gracioso escote deja ver el cuello, completamente libre. A la orilla de ese bonito escote deben llevar las citadas camisolas, una hilera de perlas o una aogostísima franja de piel, sino es que también .se adornan

/

Lujoso traje para teatro.

Sombrero de terciopelo, estola y. manguito de zorro. -Gran manto para sallda de teatro.

Abrigo de piel de nutria.- Toca de terciopelo negro.- Sombrero de terciopelo con plumas.

con alguna fina guarnición de bordados de fantasía, o
con un pequeño entredos de encaje ligero.
Sin embargo, las damas de cierta edad no deben vacilar en añadir a esas camisolas un cuello alto, hecho en
encaje, que puede ser transparente, pues de lo contrario
resultaría pesado comparándolo con el tul.
Las mangas l argas se hacen en encaje o en muselina
de seda, cerradas del puño al codo por una hilera de
doce o catorce botones pequeños, los cuales se reempla·
zan, en ciertas ocasiones, por lindas perlas, que no pocas veces se colocan al lado de un "plissé" que sube también hasta el codo.
Estas elegantes "toilettes" negras, propias para los casos ya indicados, se pueden hacer algo menos severos,
añadiéndoles una nota de color vivo, lo cual se hace, casi siempre, poniendo una cintura de matiz fuerte, hecha
en pana o en satín, ligeramente drapeada, sin lazos flotantes y cerrada en el talle por medio de un artístico
nudo plano. El violeta es un color muy adecuado para
esta clase de cinturas, lo mismo que los tonos enérgicos
del frambuesa, azul antiguo. verde luz, turquesa y rosa
marchito. Por otra parte, lectoras mías, nada más fácil
que tener diferentes cinturas, para cambiar totalmente
el aspecto del traje, dándole así siempre una apariencia
diversa, con el objeto de evitar la monotonía que no deja de ser uno de los defectos más grandes en cuestión
de elegancia. La mujer distinguida debe cambiar constantemente su "toilette."
En cuanto a los jaquets con los que se completan los
trajes de calle, visita y paseo, deben adornarse, cuando
están hechos en "charmeuse," con una pasamanería de
seda negra, y si se confeccionan en terciopelo liso o labrado, se guarnecerán con piel, colocando ésta en el
cuello y en los puños de las mangas. No importa que la
falda sea de tela lisa y el jaquel de terciopelo labrado;
los caprichos de la Moda se apoyau, generalmente, en
los contrastes más audaces.
La piel apropiada a ese respecto, es la cibelina, la de
oso o la de zorro negro, sin olvidar, tampoco, la de nutria teñida.
MARGARITA.
o o o
En estos momentos todo el mundo se ocupa de los
!(U antes. 1Se deben o no usar de noche?

La cuestión es dificil de resolver, porque no se trata
ele un accesorio insignificante de la "toilette" femenina,
sobre todo, en esta estación. Horroriza salir sin guantes y con mangas cortas. Aun yenclo en coche, el aire
se introducirá por las mangas amplísiml.S del gabán y
los brazos se convertirán en mármol.
Los que intentan desterrar los guantes alegan que no
permiten l ucir las sortijas, el adorno más bonito de una
mano bonita. Es cierto; pero para que las manos puedan
ser admiradas, es preciso que sean blancas, finas, con
los dedos muy afiladitos y las uñas sonrosadas y brillantes, y esto no se consigue más que preservándolas del
aire, del sol y de los cambios bruscos de temperatura;
en una palabra: usando guantes a todas horas.
Entre los guantes recomendables, sin el menor género de duda, los de Suecia son los mejores para conservar las manos bonitas.
Su flexibilidad tiene una influencia directa sobre la
piel, la suaviza y evita todo género de manchas de las
que suelen salir cuando se usan guantes de seda, porque la luz penetra a través de su tejido, y en los puntos
menos resguardados puede asegurar que ninguna renunciará a su uso.
Es una equivocación creer que los guantes gordos, llamados de "sports," son convenientes, porque, si bien es
cierto que preservan las manos del aire y del polvo, tam·
bién lo es que las costuras y la dureza de su piel entorpecen las articulaciones y quitan delicadeza y elegancia
a las manos. El guante de Suecia será siempre el predi lecto de toda la que sepa presumir, y se puede asegurar que ninguna renunciará a su uso.
El pretexto de las sortijas no tiene fundamento, porque sobran ocasiones de lucirlas, cuando se recibe en
casa y las comidas, que es para donde las señoras se visten más y reservan sus mejores joyas
000

Toilette de invierno para paseo.

El loco entusiasmo que han despertado las tarjetas
postales tenía que probar necesaria.mente una nueva invención.
Ahora se trata de un pequeño dije en forma de tarjeta
postal en miniatura.
Es de plata sobredorada y esmaltada; el esmalte reproduce \'istas de París perfectamente hechas. El an-

verso está en blanco, dividido, para poner en un lado la
dirección, y en el otro escribir lo que se desee, como
en las verdaderas postales. En estas se graban iniciales
o nn nombre y se pone un pensamiento, más o menos
inspirado.

�El Mundo Ilustrado

Liberalidad de los catalanes para
con sus príncipes

FLOR DE l\IAGXOLIA: Mil gracias, querida amiga, por
su amable carta y por su linda tarjeta; yo también Je deseo mue.has felicidades en e l presente aiio, y correspondo cordialmente a sus sentimientos de amistad hacia
n1í.
Respecto de su asunto, quisiera decirle algo que animara su espíritu abatido; algo que hiciera renacer sus
esperanzas agonizantes, pero ...... ante todo, debo ser
s1Dcera con usted, y me parece que ese caballero no le
profe3_a u~ verdadero ~or, pues cuando éste existe, y
no lo 1mp1de nrnguDa circunstancia, se hace saber cuanto antes, pues nunca se puede ocultar, sin objeto, un anhelo del cual se vive y del que se espera la felicidad si
se llega a realizar. ¿Por qué ese joven no se atreve a
declarar a u~ted su amor? Sencillamente porque su corazón no lo impulsa a tener este desahogo, y, en vista
de ello, usted necesita olvidar tan desventurado afecto
y procurar que su alma tenga otro dueño, Esto no es
imposible; baga un intento enérgico para libertarse, fomentando cualquiera impresión de la misma índole, y
ac,a so pronto una nueva ilusión vendrá a darle la dicha
que yo le deseo.

_Ci;R10,..,:_ Si prefiere atenerse a mi opinión, le aconse¡o ql:le asista a la representación de "Tierra Baja," pues
a l decir de personas entendidas en el arte dramático,
esta es la obra en que se pone de relieve el talanto admirable del afamado.actor, don Enrique Borrás.

cinos cerca de su casa; no le es posible pagar una persona competente que cuide al pobre joven que alquiló
la pieza vacía, con cuya renta han aumentado ustedes
su presupuesto, autes tan escaso .. . ... ¿ qué hacer en semejante conflicto? Una sola cosa, señorita; dejar usted a
un lado su grande timidez: recordar que la caridad es
un santo y sublime deber; pensar qu~ es usted en estos
mom~ntos, una ,·erdader'!- "Hermana de la éaridad," y
por cierto que estas admirables heroínas no se fijan en
que su enfermo sea joven, extranjero y desconocido· son
"hermanas" de t&lt;;&gt;dos los 4ue sufren y uecesitan de ~llas.
Haga uste? lo mismo, y no se detenga por necios prejuicios; el_pnmero en respe_tar su con_ducta alta y abnegada, sera el enfermo a quien \'a, qu,za. a salvar Ja vida
y a dernh-er la salud.

MADRESELv..,: ::So tema usted que sus consultas se extravíen con moti,·o del cambio de oficinas que se ha verificado en este periódico, pues su carta me llegó con
toda oportunidad..\ fin de que esté usted perfectamente, cierta de la nuev'!- dirección, me permito repetírsela.
aun cuando en el Directorio la encontrará usted segurameute. Las nuevas ofic10as de este Semanario, están situadas en la tercera calle de la Rinconada de San Diego número 4r. Espero con ansia la confidencia a que se
refiere.
En c_u~nto a la pregunta que me hace. pidiéndome
u_na _op101ón acerca del asunto de su hermano, Je diré Jo
siguiente: Procure ust~d evadir toda respuesta definitiva,
pues los enamorados piden consejo para tener el gusto
de desob~eecerlo, o al menos, con el objeto de hacer rec:3-er que¡as y ~argos contra quien les dió dicho consejo,
s , por desgracia les sale mal su empresa. En el caso presente~ m_ucho m7 temo que este sea el desenlace, pues
la senonta a quien tanto ama el señor hermano de us•
ted, me parece que no es sincer'l ni juiciosa en su manera_de conducirse, pues si_ lo fuese, no mostraría igual
cann_o por sus dos pretendientes, haciendo que ambos
conciban esperanza de preferencia. Pudiera ser que
e lla_ creyese no comprometerse con su actitud cariñosa,
debido a que a los dos jóvenes les brinda su amistad·
pero, si ellos le han hecho saber que las distinciones d~
que son ?bjeto los hacen tener esperanza de una correspondeoc,a absoluta e n sus sentimientos amararas ella a
su_ vez, debía retraerse, a fin de no alimentar u~ sedtin:_uento que no está dispuesta a corresponder. Así, pues,
s, prefiere atenerse a mi opinión, procure evitar una
respuesta a las preguntas de su hermano, o dígale suavemente lo que piensa.
_Respecto ~~¡ manguito q_ue desea cc,mprar, le aconse¡o que lo e_h¡a de alguna piel obscura, de preferencia
ne~ra, pt:es estos se ven elegantes, acompañando a cua lqmer tra¡e. La estola debe ser igual al manguito.

lp&gt;wai ll!llfu Illl!IW

EVA1'GELI1'A: Puede usted usar calzado de ante pero
no de terciopelo, y respecto de los sombreros, me parece que esos velos son más propios para señoras jóvenes
o de alguna edad, que para señoritas como usted y como su hermanita menor. El velo flotante se usa poco,
aunque es cierto que no se ha suprimido por completo.
Tengo mucho gusto en contestar a sus preguntas, y
sabe que estoy a sus órdenes para todo cuanto de mí solicite.

CLARA: Doy a .usted el modelo que se sirvió pedirme
para traje di¡ visita. Está hecho en "charmeuse" negro,
adornado con ,pasamanerías y bordados de seda, en color
turquesa. La falda, artísticamente drapeada, se recoge
en el lado jzquierdo, por medio de dos broches hechos
en forma de •media luna. Dichos broches son de plata
antigua y perlas. El cuerpo está guarnecido con pasamanerías y borda.dos. La camisola, de tul blanco, ostenta en el cuello uf'lin~o bordado de_ plata y perlas. El
sombrero es una graciosa toca "Enrique II," de terciopelo negro, cuyo único adorno es lln ,·aluminoso "aigrette," también negro.

~IARGARITA.

El que quiera vivir muGho tiempo, que baile
FLOR DE Lu;: He tenido un verdadero placer con las
noticias que me comunica en su carta, pues nunca he
creído sincero el ¡¡,mor que su novio decía tenerle. Ya
ve usted como aceptó fácilmente la ruptura de las relac iones amorosas que los unían, no obstante hab~r fingido
aún, grande pena al saber la determinación de usted.
; Es esa la conducta de un enamorado?
· En cuanto al otro joven que la pretende, rpe basta saber su buena conducta respecto de su madre, para asegurar a usted que es un corazón noble y generoso, muy
capaz de hacer feliz a la mujer a quien elija para su
compañera. Creo que debe usted coucederle el favor de
darle su retrato, y no hay ningún inconveniente en complacer sus deseos, visitando a la señora su mamá, mientras éi vuelve de ese viaje que va a emprender. En su
ausencia, usted necesita captarse el afecto y la estimación de dicha señora, pues así será más tácil que su pre
tendiente la quiera con mayor ternura, porque si es un
hijo cariñoso tendrá mucho placer en segui,r los consejos de su madre para elegir esposa.
'
' Le agradezco en extremo el envío de su bonita posta l, lo mismo que los deseos con los cuales me fa,·orece,
haciendo ,·otos por mi feliciead en el nuevo año.
·

A)tPARo: En efecto, q lierida señorita; el c¡¡so de usted_ es muy difíc_il de 'resolverse, porque su huésped, que
es Joven, e;&lt;tran¡ero, y de buena presencia, tiene una fiebre contagiosa: la mamá de usted, también se encuentra
enfern_:¡¡.; las criadas son muy torpes y no podrían desempeoar los clehcados oficros de enfermera. ~o hay ve-

Cuando Luis XlV fundó la Academia ele baile, hizo
constar en el acta que se levantó en la sesióa inaugura 1,
que el baile era útil al hombre, no solamente para acostumbrarle a tenerse bien, sino además como preparación para la guerra.
No sabemos qué conexión puede tener el baile con el
manejo del fusil, y quizá fuese pretender demasiado el
exigirá la tropa que valse; pero lo que sí es cierto es
que los baila,·ines célebres han llegado a edades fabu·
losas.
Gaetan Vestris murió a los ciento dos años; Petitpas
iba a cumplir noventa y seis, y su hermano, que actualmente es maestro de baile en San Petersburgo, tiene
más de ochenta.
Francisco Lerante, que hizo su carrera en Italia, murió en 19oi, pocos días después de cumplir los cien
años. Se había retirado a los sesenta y cinco, vivía en
una aldea al lado de Rouen, y gozaba de perfecta salud.
~noca supo lo que era un dolor de reuma, ni una mala
digestión, y coosen-ó hasta sus últimos días una agilidad
extraordinari a.
Esto; ejemplos demuestran que el baile prolonga la
,·ida \' evit;¡ los achaques de la vejez.

Nunca han abandonado los hijos de Cataluña a sus príncipes, que siempre que
vieron apuro en ellos, fué antes que el avío
de sus casas el esplendor de sus palacios, y
este homenaje llegaba a exaltación amorosa, como se verá, en casos de guerra.
Y pruébase en que al rey Don Pedro sirvió Barcelona con mil infantes, sesenta soldados de a caballo y once galeras pagadas.
En que al rey Don Alfonso sirvió con
quince galeras pagadas y armadas.
En que al rey Don Jaime le desempeñaron su patrimonio y le dieron trescientos
mil d ucados y esto haciéndose de honrados
y festejados.
En que el rey Don Alfonso III le dieron
diez galeras gobernadas por un conseller al
que Don Alfonso hizo gala del título de almirante.
En que el infante Don Martín, para ayuda a un viaje que hizo a Sicilia, le dieron
veintisiete mil escudos.
Y, por último, a más de otros muchos
que pudiéramos aducir pruébase en que a
la cesarea majestad del emperador Carlos
V sirvieron además de doce artillerías y
trescientos mil escudos el sacrificio de las
vidas de sus esposas. Como se ve, si los catalanes no han sido voceros de vanaglorias,
han sabido hacer realidad ese refrán ya un
tanto olvidado de "&lt;?,bras son amores y no
buenas razones ....

La HeGhlGera

en la Landa Bretona

En la landa de Bretaña, el pueblo sigue
c r eyendo en lo sobrenatural; se tiene tanta
fe en los filtros y en los sortilegic,s como
en los santos que venera la Iglesia, y las
brujas, cuya profesión, facultad o como
quiera llamársele se hereda de madres a
hijas, son respetadas y queridas; respetadas
porque en ocasiones pueden ser peligrosas;
queridas, porque se las cree capaces lo
mismo de curar unas sencillas calenturas
que de vencer al cólera.
La bruja b retona es una de las figuras
más típicas de su país. Joven o vieja, soltera o viuda (porque, o no encuentra quien
se quiera casar con ella, o si lo encuentra
pronto le hace mal de ojo), vjve en una cabaña antiquísima, en compañia de una vaca, de una cabra o de alguna~ ovejas que
cada día hace pacer en un sitio distinto, para enterarse mejor de las voces que corren
por el país. Lleva siempre un manto de
grandes pliegues, y se apoya en una nudosa
estaca. No se ríe jamás. Se ti tul a cristian;i,
y los domingos va a misa, aunque no está
nunca más que hasta la bendición. Si preguntáis acerca de ella a un campesino bretón, os dirá que cuatro veces por semana
se levanta después de media noche; que
asiste al aquelarre; que puede cambiarse
en galga o en loba, que destruye los pastos,
origina incendios, sube a lo alto de los pinos y se sienta a descansar en los nidos de
las cornejas.
Las ocupaciones de la bruja consisten en
hacer maleficios, confeccionar filtros, echar
la buena ventura, embrujar, y curar enfermedades. Además, casi todas practican la cabeza de un negro que haya comido carcartomancia, la quiromancia y el magn~tis- ne humana durante cinco días, un murciémo. Ellas mismas están por lo general con- lago abogado en su propia sangre, los cuervencidas.de su poder, porque no son ellas nos de un macho cabrío, el cráneo de un
las inventoras de sus prácticas; estas se ba- parricida y una cajita conteniendo perfusan todas en fórmulas escritas en libros de mes, áloe, alcanfor o ámbar gris, amasados
magia que guardan celosamente, o en ins- con sangre de topo, de macho cabrío o de
trucciones recogidas de los labios ya fríos murciélago. Dispuestos todos estos objetos
de sus madres agonizantes. Algunas de es- en la forma que minuciosamente explica la
tas fórmulas datan de los tiempos medioe- fórmula, se pronuncian ciertas palabrascavales, y revelan a la vez la ingenuidad de balísticas, y aparecerá el d iablo, que ha de
la época y la barbarie de los primeros que conducir a la hechicera al conciliábulo. No
en ellas confiaron. Para ir al aquelarre, por menos extraña es la receta para embrujar.
ejemplo, la bruja debe ayunar durante Según los libros de magia, cada persona esquince días, no haciendo más que una co- tá simbolizada por un animal. Hay pues,
mida ligera y sin sal después de ponerse el que empezar por procurarse este animal,
sol.
así como algunos cabellos o ropa de la perCada cinco días se emborrac,1ará con vi- sona que se desea embrujar.
no, en el que haya puesto en efusión seis
Por medio de estos cabellos o ropa se pone
cabezas de adormidera y cuatro onzas de al animal "en relación magnética" con el
cañamooes majados. Escogerá luego un si- sujeto en cuestión, se le da luego su nomtia solitario y pavoroso, tal como un cernen- bre, y se le mata de un solo golpe.
terio, unas ruinas, un altar druídico o el siEn seguida se le abre, se le arranca el
tia en que se baya cometido un crimen, e corazón y, durante tres días, se clavan en él
irá a!H provista de dos velas de sebo huma- espinas, clavos y alfileres enrojecidos al fueno, dos coronas de verbena, un vaso coote- go, pronunciando al mismo tiempo todo géniendo sangre de persona, cuatro clavos nerodemaldiciooes... Lapersonaparaquien
arrancados del ataúd de un ejecutado, la se hacen todas estas maniobras irá sufrien-

do tantas torturas como si alfileres, clavos
y espinas se hincasen en su corazón; enfermará, y al poco tiempo morirá de un mal
desconocido.
Las brujas tienen también ciertas palabras para calmar las penas del corazón y
las perturbaciones del entendimiento, así
como pases que ellas llaman mágicos y que
acompañan de consejos a veces muy juiciosos, lo mejor, indudablemente, de su repertorio cabalístico. Con ciertas hierbas que
recogen cuidadosamente. curan en realidad
una porción de enfermedades. A veces, los
médicos de aldea, más bien celosos de sus
éxitos que alarmados por sus pretendidos
poderes sobrenaturales, las hacen perseguir
por la justicia; pero esto aumenta la fama
de la hechicera; todas las amenazas del código no podrán impedir jamás que las brujas bretonas den consejos, vendan sus panaceas y digan la buenaventura.
Claro está que la exi~tencia de la hecbice ria en los días que corremos, supone un
ambiente todo simplicidad y atraso. Para
que se comprenda Jo que en este terreno
son los campesinos de la landa bretona, basta citar un hecho. En Trégnier hay una
iglesia de San Jbo, donde hasta hace muy

pocos a[os existía un altar dedicado a
Nuestra Sei:ora del Odio. Desde muy lejos, a marchas forzadas, acudían allí peregrinos, muy cristianos todos ellos, y algunos
hechiceros, a pedir por cuenta propia o de
sus clientes la ruina y la muerte de las personas aborrecidas!

El huerto del Canadá
En 1901, época en que se hizo una estadística, el Canadá poseía los árboles frutales siguientes; 15 millones de manzanos,
1.300,coo melocotoneros, perales 900,000,
2.4co,ooo ciruelos, 1.200,000 cerezos y ••• .
180,000 diversos, o sea un total de cerca de
21 millones de árboles frutales a los cuales
hay que añadir 2.700.000 viñas.
Estas cifras se han aumentado desde entonces en enorm"s proporciones; sólo los
propietarios de la Colombia inglesa han
plantado 4.500,000 árboles en diez años.
Calcúlase que en los huertos del Canadá hay
actualmente treinta millones de árboles frutales que a razón de 125 pesetas de valor
medio por árbol, representan un capital de
3.000.750,cco pesetas oro.

�El Mundo Ilustrado

==============

Uno que desprecia el premio gordo

profesión, domicilio, etc., de cada adquirente.
Y llegó . el sorteo, y salió agraciado un
Miss Maud K · • • •• de Baltiº more, es una empedernido
á dsolterón que se hizo el .sueco
-soltera joven, aunque no muchacha ni tam- no presen~ n ose a reclamar el premio.
4eter1Jvaa yotoabiaazátea qu,
poco jamona; guapa de verdad-una bellePudo miss M_aud K · · · · c3:llarse, embol- . ~ab_íamos q uedado, o habían quedado los
ban merecido al
za en pleno florecimiento,- inteligente y sin~ose tranquilamente el_ importe de la h1g1emstas, en que el tacón alto y el corsé
con algunos posibles, aunque 00 muchos.
\ª•.~«=;ro honrada Y c~mp}1dora del deber, SI?º dos azotes o plagas para la salud femeLa linda yanqui no encontraba quien la e cnbw al solter~n nohficandole su suerte. mna, y basta para la belleza !dem. (Aunque
dijei:a "por ah! te pudres," y como no pareEste _co~pare~)Ó:
.
. hay varone~ que usan corsé y_ tacón a lto,
ce dispuesta a quedarse para vestir imágeSen_onta- di¡o.-es usted bella, mteh- no se refenan a e llos las ensenanzas y ex10 adml1!6n •" l01 Hoaplta!~
nes, y como además eran muchos los varo- ~ente,_ di~creta, honesta, , hace_ndosa, dulce, periencias de los facultativos.)
de Parta, e.pllcan la hora d,
nes solteros que se hadan lenguas de su mst rmda, el ~ombre_ m~ ex1g:nte, el más B~eno; pues a hora resulta que donde di•H producto para todo■ lo■ u,oe
palmito, de su labia y de sus buenas cuali- d~scon~entadizo, sl:ra fehz teméndola _por go d igo, no. d igo digo, sino digo Diego.
del tocador : Cuidado• de 1~
dades, resolvió rifarse. El ganancioso al e mpanera de _la vida Y madre de sus h1¡os.
Dos médicos berlineses han "cogido" dos
adquirir la papeleta contraía el compro- Pero .· · ·· . yo Jugué por puro compromiso, muchachitas, dos mujeres de "edad media"
Boc.!l
' qu3 purifica, de loa
Cabellos cuya calda detiene
miso formal de casarse con ella, y el pro- pensando que la_suerte no me f~v?recería, -más bien de "edad moderna"- y dos sedueto de la renta de b illétes serla el dot Y como no soy dign? de tanta fehc1dad, co- ñoras de "edad antigua."
Loctonea de laa Crlaa Cui
que llevara Miss Maud K......
e ~o he resuelto morir soltero, le agr~dece- . Después, y muy científicamente, las su.iadoa IDtiUloa, etn
'
st
Para vergüenza de la juventud de Balti- na a u ed c¡ue acept~ra estos tres mil do!- ¡etaron a l uso del corsé, y han encontrado
í&gt;•1oonp.ru ü 141 ffllatfl4U&amp;o,-..
10
more hemos de registrar el hecho de que lars a cam? de mi hbertad, Y conste que y _declarado que, si bien este "artefacto"
":N LAe ~A .. 114ACIAa.
las papeletas se colocaron con a lgún traba- no es desaire.
dificulta un tanto la respiración, en cambio
.l,.11te1: Gu11nhelm y ■ al■ reeque
jo, pero se colocaron, llevándose un talona- Y aquí concluye la historia .
desarrolla la parte superior del pecho á ex!partado tl06. M'blco.,
rio en que consta el nombre, apellido, edad,
pensas de la parte inferior.
Por tanto, el corsé, lejos de estimular las
afecciones tuberculosas, es un medio de - - - - - - - - - - - - - - - - prevenirlas.
""\hora bien;" cuando ya los pulmones
funcionan mal, el corsé no es saludable,
¿
porque los órganos respiratorios, en vez de
los DEBILITADOS, los FATIGADOS
d_esarrollarse, realizan un trabajo exceu~~&lt;:~ Bolo 7'0P:ICO
aquellos que tienen débiles los PULMONES y los BRONQUIOS!
sivo.
...;~'gP
!f:a~:for11ni
Y
todo
exceso
es
malo.
Un AIITISéPTICO y un RECONSTl'J'UYEIITE
cau!a deJ pelo, cura

El corsé, vindicado

H~I!?!:~°!~!.~
Coa/tar Sapon1n,
Ls Baur

UNIMENTO GENEAU

QUÉ ES LO QUE NECESITAN

liIJ111efüTiir1Itfü:1 ~ ilB ~

que en forma apropiada, reúne el antiséptico y el reconstituyente má
po~erosos, la Creosota y el Clorhidrofos1ato de Cal.
Oon~ti_tuye el remedio soberano contra los CAT~RROS, las BRONQUITIS
cronrca_s, la GRIPE, el RAQUITISMO y la ESCROFULA. Aumenta el
apetito ¡ las fuerzas, agota las secreciones y previene la

TUBERCULOSIS
-

&lt;...,."
1',4t,8

t1tGe:

• COt111J11:vom-PA J11$, 1 '"

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NIEVE

rap1da y •e~ r, de
• Jaa Cojeraa, Eaparaftlln,Sobrebaeao,
~. Torceduraa.etc..etc,
Revul•i• ~ y resolaUvo 1ume¡orable.

Parls, 165, Rue S1•Honor6 J todasFarmacias.

Es tao blanca la nieve!
La nieve que en las mañanas de invierno borda las cimas de las sierras, es tan
blanca como tu ·cuello, Zagala. La nieve
de
más blanca que yo conozco es la de tus
manos y la de tu frente. Paloma blanca
flor, estrella: tu blancura me hiere, tu blan~
c-ura me maltrata el corazón. Oh, tu casta
y adorable blancura!
La nieve de tus manos me enferma, y
contra
esa otra que está sobre los dos milagros de
tus ojos, la nieve de tu frente, esa que, a l
la
Tos,
el Catarro
menor_ soplo de viento que la roza, parece
la
Bronquitis
derrehrse, ah! esa nieve me mata!
_Nievecita: sé buena conmigo; entra e n
m1 alma para que no vuelvas asalir de ella·
la,·a mis culpas; santigua mis pecados . . . :
sálvame!
~ieve ...... !
Ala _blanca, nido blanco, cigiieña blanca, - - - - - - - - - - - - - - - -Zagahta; tu blancura me llena de escalofrío, tu bla ncura es ingrata. Mi alma va
a monr, tu blancura la ha herido. La nieve de tus manos, y la de tu cuello, y la de
tu frente. Oh, qué nie,·e tao blanca! Nieve .. . . Nieve . . .. !
La nieve de tu corazón es más fría que
y
todas las nieves. Zagalita, mi alma va a moCura las Ootores, Retardos
rir; qué nieve tan fría! Zagalita, se muere
m1 alma .... Nieve .... ! Nievecita ... • !
Supresiones de los ,Menstruos

NAFe

VICHY

Ma.na.ntia.Jet..,
del Esta.do
Francés.

BIBN BBPBClB'lCA.8 BL NOMBRE

VICHY CÉLESTINS G~t¡1:::::d::!:;!jr::~ª
VICHY GRANDE•GRfLLE
VICHY ff OPIJAL
Enfer;:;:::.ea del

Enfermedades del Estómago.

fASTILLES - SELS - ( COMPRIMtS

VICHYªÉTAT

DESCONFIARSE
DR. LAS FALSIFICACIONES É IMITACIONES

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Exigir la

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lnolenslvo Jde una Pureza absoluta
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delos Flujos Recientes óPersistentes

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El Mundo Ilustrado

SEÑOB.AS

EL APIOL oe Los

Ores J0REJ

191 2.

F. RESTREPO GOMEZ.

HOM0LLE

F;• SEGUIN, 166,l.St ~ ,Paris,y lf&lt;lu far■"'.

P! RlS, 8, Bue, 1,1m1 J en roaa, las rarmaclaa.

V

~~SUL4
DE

d'

QUININA
PELLETIER
Las Cilpsulas
de Quinina de Pelletier
son soberanas contra
las Fie.bres, las Jaquecas,
las Neuralgias, la tnnuenza,
los Resfriados y la Grippe.
EXJGIF\ EL NOM BREt

Contra los vagos. .. . sin dinero
!!!Jlllllllllilllilllllllllllllillllllllllllllillllllllllilllllllllillllllllflllllllllilllllllll

s~::l::c1~ªnfsi~ la~~ndoªneºs"ªF!~~f¡~rr~u.":~;:~~ 1f:r~~Clb~1Íloc;r:ra::~~~:i~~e
1

AGNE.L,

1•i-;10-1.:,11sT.-.,

1.6, Avenue de l'Optra, PARIS

~

~ u~:"~!::ed:~~:e i

En ::-;oruega se han dicho: un individuo
que n? trabaja es forzosamente nocivo para
la sociedad, porque irremisiblemente tiene
que Yi,·ir del trabajo ajeno.
Y en virtud de ese principio, rigurosamente exacto, los legisladores han resuelto
concluir con la ociosidad y el vagabundaje
LA UNTCA PERFECTA
de toda persona válida, con una sola excepción: si el ocioso y vagabundo tiene diDe venta en las mejores farmacias
nero, la ley no reza con él.
Se ordena que por primera providencia
IIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIHIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII!
la J??licía_ invite a todo vago a tomar profes10n y a todo vagabundo a tomar domi- - - -- - - -- - - -- - - - -cilio.
¿ Que no hacen caso? Pues se les da traPara curar las ampollas
bajo e n casa de un particular ó en establecimientos libres del Estado, la Provincia o
el municipio.
Las ampollas que se forman en las ma¿ Que ni por esas? Pues se los encierra, nos y en los pies, a consecuencia de un
y no como criminales, y se los obliga a tra- trabajo excesivo, se curan abriéndolas con
bajar por medios no violentos.
unas tijeras o un bisturí, sin quitar la piel.
¿ Que ni a un as!? Pues encierro hasta de par a sacarles el líquido seroso que contieseis años y trabajo por medios más persua- nen y después de abiertas se cubren con
sivos ... . . .
compresas empapadas en un líquido comiQué útil es el dinero! Hasta para ser puesto de 50 gramos de alcohol alean·
,·ago y \"agabundo sirve.
forado y dos gotas de subacetato de plomo,

~
~

VINO
JARABE
CAPSULAS

de FOSF0GLICERATO
de CAL de CHAPOTB!UT
recetados en
la Tisis,
la

6rippe,
1a

Anemia,

la Neurastenia,
las Conoalescenclas.
Exi gir lu ~rmd ,

&lt;;f. ü. , En todas las Farmacias.

Azúcar contra el hipo

Lo que se siente al volar

Todo e l mundo sabe lo que es e l hipo,
porque no hay nadie que no haya experimentado los desagradables espasmos que
produce. El mal no es grave; pero muchas
ve_ces, sobre todo en los niños. produce vómitos· mucho más cuanto que los espasmos
, · ' suelen ser consecutivos a la rnges.
ntrmcos

Graham White, el aviador, cree que dentro de diez años los voladores serán tan co~i:nes como _los a_utomóviles y que la aviac;on ofrece_rn casi tan pocos peligros como
e automovilismo,.
.
Mucha gente, dice el aviador, duda que
JIegue ~ ex t end erse l a av1ac1_
· -6 o porque,1a y

tión del alimento.
A los mil medios recomendados para
combatir el hipo, hay que añadir uno ouevo que recomienda el Dr Petit de Beaumont, por haber comprobado su eficacia
durante muchos años. El remedio no puede
ser más sencillo. En cuanto se presentan
los primeros espasmos se traga lo más rápidamente posible, una cucharada de azúcar
molido. A los niños se les da una cucharada de las de café, y a los adultos una de
las grandes, pero no completamente llena.
" El hipo desaparece en cuanto se traga el
azúcar; pero en caso contrario se toma una
nueva dosis.
¿ Cómo obra el azúcar ? Probablemente
por acción refleja; la deglución del polvo
requiere una contracción violenta de los
músculos de la faringe y del exófago, y detiene la convulsión espasmódica del diafragma. Indudablemente el azúcar no ejerce ninguna acción específica, y quizás dé
iguales resultados cualquiera otra sustancia en polvo.

g_enerahdad de las personas Sienten el verllgo e~ cuanto se asoman a ~na gran altura, y srn em~argo, P?r ~x_trano que parezca, ha:y m_ulhtud ~e rnd1~1duos que se mar ean si miran hacia a~a¡o desde 1~ alto de
una torre. Y en cambw_ ?,0 expenmen_tan
esa s~nsac,~n cuando, v_ia¡ao por el aire.
Yo mismo siento el verhgo apenas me en~aramo en lo alto de un pico de las montanas Y en el aeroplano voy perfectame!lle.
Muchas personas me preguntan qués1ento al volar. A esto debo contestar que me
parecl: que vo)'. a bordo de un buque. La
s~~sación po~na compararse a la que sen!1namos ,~entandonos e~ un gran trozo de
J~~ea. N I un solo nervio se pone en t~ns1on. 1:os que crean que el volador_reahza
a)go milagroso cuando va por los aires, estan en un error.
0 0 0

PARA ESCRIBIR EN LATA
Acido n!trico .... . .. . . . . . ... 10 partes
Agua ... ................ . . . 10
,,
Cobre . ........... . ......... 1 parte
Disuélvase el cobre en el ácido nítrico
d
é
h
cuan o 1o est , se ec a e 1 agua.

Lavado de los teJ'idos de lana

Póngase a remojar durante un buen rato en agua ligeramente enjabonada el tejido que se trate de lavar, y frótese con las
manos dejándola después en reposo durante algunos minutos; al cabo de un rato se
frotará nuevamente y se aclarará en agua
limpia.
Si lo que se lava es un vestido, bastará
pasarlo por una segunda agua de jabón un
poco más caliente que la anterior, agitarla
bien, y después de bien limpio exponerlo
al azufrador por, algunas horas y dejarlo
secar.
Si fueran medias las que se lavara es
preciso no quitarlas el jabón ni azufrarlas.
Ni el jabón ni el azufre convienen a las
El descubridor del gas del alumbrado almillas de lana O franela que se usan junfué un individuo de Birmingham llamado to al cuerpo ; basta quitarles la suciedad
Murdock. En 1792 instaló en su casa el con agua de afrecho.
alumbrado por gas; pero hasta el año 1802
no fué ensayado públicamente.
Papel para calcar instantáneamente

Las gallinas-barómetros
Un barco de 106 años

Un labrador de Coureyaux-Loges (Francia), tuvo la ocurrencia de teñir de color
rosa pálido el plumaje de unas gallinas
blancas que posee, empleando para ello el
sistema que suelen usar algunos criadores
de canarios, y que consiste en mezclar con
la comida pimienta de Cayena. Las gallinas, en efecto, cambiaron de color; pero
ahora resulta que lé. composición química
de éste atrae la humedad, y en cuanto va
á llover las gallinas adquieren un bonito
color escarlata.
Por si alguien quiere copiar el procedimiento del labrador francés, hemos de añadir que, según afirma él mismo, el sistema
no perjudica en nad~- a la salud de las
aves, ni a la producc1on de huevos.

Mézclense íntimamente negro de marfil
o de índigo pulverizado con jabón verde, y
aplicar uniformemente, con ayuda de una
brocha, la composición sobre una hoja di·
Al lado de los buques maravillosos que papel resistente, pero delgado.
cuestan millones y que se estropean al cabo
Cera para modelar
de veinte años, se ha podido ver recientemente en el puerto de Nueva York un barquito de madera que cuenta ciento seis
años de existencia: el ' ·P olly."
Para hacer una cera que se preste fáci lEs una goleta de 20 metros de largo que mente al moldeo, fúndase cuatro partes de
empezó a navegar como buque corsario a cera blanca en una de trementina de Veprincipios del siglo pasado y después de necia. Después se añade ocre rojo o amaser apresado por una fragata inglesa, se rillo o bermellón ( es preferible emplear
destinó al comercio y continuó su carrera. colores que no sean venenosos). Para darSu propietario actual afirma que el bar_co la color, puede echarse de la tintura que se
se halla en t~n bu_en e:!'ado como c_ualqu1e- desee.
ra otro con solo diez anos de traba¡o.

�El Mundo Ilustrado

LA SUDDITA

LLEVO AN_,'OS

las tropas inglesas dispararon 15 millones
Cerveza de Saltamontes
de cartuchos y sólo mataron 21,000 rusos,
ó sea una muerte por cada 700 disparos.
- ·
UN COMBUSTIBLE NUEVO
Los franceses dispararon 29 millones y
En un notable estudio sobre bebidas inmataron 5r,ooo rusos, o sea uno por cada dígenas, publicado por el "Philippine JourEn el Sudán escasean mucho la leña y el 590 balas. Los rusos ~ispararon 45 millones nal of_ Science," se des~rib": el más extraño
carbón, por lo cual son bastante difíciles y mataron 48,000 abados, o sea uno por breba1e que se puede 1magmar.
allí las tentativas industriales.
cada 910 diez disparos.
El "sa-fu-eng," muy del gusto de los igoPara remediar esta pobreza, se les ha
Cuando los alemanes sitiaron Meziers en rrotes de la isla de Luzón, se prepara del
ocurrido a dos ,demanes utilizar como com- 1870, dispararon 193,000 proyectiles y sólo modo siguiente: Se cuecen separadamente
bustible la hierba que flota en el Nilo y que mataron 300 personas, una por cada 643 arroz, camote, saltamontes y carne de cerse multiplica con rapidez tan extraordina- balas. En Trouville no murieron más que do, se echan todos estos ingredientes en
ria que muchas veces entorpece la navega- dos personas de 30,000 granadas, y en una tinaja medio llena de agua fría, Y se
ción y hasta el curso del río.
Lorgny no mataro_n a una sola persona las añad~n huesos_ machacados despue_; de la
Esta h ierba llamada "sudd," seca y com- 30,000 granadas disparadas.
cocción. Se de¡a en reposo la mezcla una
primida e n forma de brinquetas, está dando
En Alma, donde luchaban rusos, france- decena de días, y se obtiene al fin un líexcelentes resultados.
ses e ingleses, los fran~eses perdieron el quido fermentado, a~rio y con un olor es·
Hacen falta dos toneladas de suddita pa- 40, los rusos el 47 y los tngleses el 75 por pantoso para las nances _d~_uneuropeo. Los
ra reemplazar una tonelada de carbón; I ,ooo de sus soldados.
igorrotes beben con fru1c1on esta cerveza,
pero la tonelada de los comprimidos de . En la famosa batalla de Sudá1;1 sólo mu- que_en muchas tribus ~onstituye la única S. Andrés Sierra, México. _" Tan
hierba cuesta veintiocho pesetas en aquel nó el 9 por 1,000 de los co!Ilbattentes ale- bebida durante las comidas.
agradecida le estoy á su Compuesto
país donde la tonelada de carbón vale un manes. Los frauceses perdieron el 2 4 por
Vegetal que recomiendo á todas las que
centenar de pesetas.
r,ooo de sus soldados.
--creo lo necesitan á
Durante los siete meses que duró la gue, .
.
_
que lo compren. He
. rra franco-prusiana, las bajas totales fueron
Dur&lt;l:nte los ulttmos qu10ce anos el costo
r eco bra d o de las
de 5 por 100 en ambos ejércitos. En la de la _vida ha crecido en Inglaterra un 25
afecciones siguien.
guerra civil de los Estados Unidos murió por ciento.
tes: pérdida de fuer.
La Mortalidad en las Batallas el 7 por roo..
.
zas, mareos, palpita.
Puede decirse que el nesgo de muerte
Terranova exporta por año, mas de cinco :
ción en el corazón
.
-.- - ..
en la guerra es de 1 por 14 ª zo.
millones de pesos oro de bacalao.
dolores de cabeza Y
D~ce un proverbio m1htar que hace falta
en el costado, Sé
media tonelada de metralla para matar un
____
por experiencia,que
hombre en la guerra, y los hechos lo prueCuarenta y ocho materiales distintos enel Compuesto Vegehan_
~
trao en la construcción de un piano, procetal fortalece los órCalcúlase que en la guerra de Crimea
dentes de diez y seis países.
ganos generativos,

DE SUFRI=

MIENTOS

Curada por ultimo con el Com•
puesto Vegetal dela Sra. Pinkbam

'-"'"-'-'""'-'-'-__,.,_..__...., siendo ~sible de tal
modo la procreación de criaturas saludables y evitar los abortos á las mu.
jeres débiles."-SRA.. FRANCISCA. B EL·
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Pinkham, elaborado de raices y hierbas,
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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>��. El Mundo Ilustrado

CONSEJOS.
fl VINO Df STfARNS
De Ext. de Hígado de Bacalao
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Boc.!l , qua purifica, de 101
111

Cabello■ cuya calda detiene
Loolone■ de IH Crlu, 0111:
1). .0011,,.rH

O,:N

LAS DAMAS

LUNES 27.

PERUNA RECETADA POR
DOCTORES PROMINENTES.

San Juan Crisóstomo Obispo y Confesor,
Padre y Doctor de la Iglesia Griega, Patrón de los oradores sagrados.
:'.IARTJ;S 28.

Festividad de la Pasión del Señor, Santos Julián Obispo Confesor. T irso Mártir y
la segunda fiesta de Santa Inés.
::\1JÉRC0LES

,9.

Santos Francisco de Sales Obispo, F undador, Confesor y Doctor de la Iglesia, Va lerio y Sulpicio Obispo Confesores.- Fuocióo "º Santa Iaés y en la capilla del Colegio Salesiano.- E l día ,9 de cada mes,
DOCTOR F. SUAREZ,
A las senoras 6 señoritas que sufran velación nocturna para hombres en la paEl
facultativo
que subscribe certifica:
de alguna enftlrmedad se les invita á rroquia de Sao Miguel.
que en varias ocasiones ha hllChO uso
ponerse en comunicación inmediata
JuEvEs 30.
con buen éxito de "PERUNA" en afeecon la Sra. Pinkham de Ly!D, Mass.,
E. U. de A.
..
.
.
. .
ciones catarrales del a.para.to r espir&amp;Santas ::\Ia rt10a Virgen Marhr, Aldegun- torio. y para satisfacción de su autor,
Sus cartas serán recibidas, abiertas,
leidas y contestadas por mujeres.• Una da Virgen y el B. Sebastián Valfré Coofe- expide la presente en Ponce, Puerto
mujer, por lo tant o sor.-Rito semidoble.- Aniversario en Ca- Rico, ácuatro de Septiembre de 1907.
0
~lfr puede asi exponer á tedral, a las nueve de la mañana, en sufraDoctor F. Suarez,
~ otraconenterafrangio del alma de los señores sacerdotes que
Ponce, Puerto Rico.
queza sus padecimurieron
en
nuestra
Ar,;hidiócesis
de
Mémientos privados.
Es por esto á que se xico, el año de 19Il.
debe la ¡ran confiVIERNES 3 1.
., ,,,,,
~ anza que tienen las
'A
mujeres de América
Sa·, Pedro Nolasco Confesor y fundador
v-c:&gt;
,:o"ll
en la Sra. Pinkham,
~v
s "
á la cual ella siempre de la Orden de redención de cautivos o
ha sabido corresponder: jamás ha dado Mercedarios. San Ciro Médico Mártir.á la publicidad un testimonio ó se ha Función solemne en Belem y absolución
CÁPSULAS DE
valido de una carta sin antes proveerse
del consentimiento por escrito de la del Escapulario.
firmante y t a mpoco ha permitido la
FEBRE HO
Compañia que la correspondencia se
lleTe fuera de su poder, lo que se puede
SÁBAD O i\l.
CHAPOTEAUT
probar fácilmente por los millares de
cartas que hay archivadas.
Santos Ignacio Obispo Mártir y Severo
De esta vasta expe1iencia, al alcance Obispo Confesor.
EL MORRHUOL suprime
de la Sra . Pinkham, es más que posible
el g usto r epugnante del
DOM I NGO l.
que cuente con el conocimiento necesario para darle un consejo sobre su enaceite de hígado de bacalao
La Purificación de María Santísima. La
fermedad. Nada pide en cambio y solo
desea vuestra buena voluntad-sus con. In,·eoción o el hallazgo del Niño Jesús en
EL MORRHUOL es mucho
sejos han socorrido á miles de mujeres. medio de los Doctores. Sao Cándido Mármas eficaz que el aceite,
Es casi seguro que toda dama, pobre ó
rica, se alegrará de este E[eneroso ofre- tir.-Oficio y misa de la Domínica: rito sedel que contiene tc-dos
cimiento de auxilio. Dinjirse á la Sra. midoble y oro.amento morado; no se con·
sus principios.
Pinkham, c/o Lydia E. Pinkham Med- memora ningún Santo.
icine Co., Lynn, Mass., E. U. de A.
EL MORRHUOL es popular
para curar los resfriados,
la bronquitis y los cata r ros .

Se asegura la mas
rigurosa reserva.

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Calendario de la se mana.

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ÁpDIN1Gu1enllelm '1 ■alareeq111
-'.parlado 906. Múleo.

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�B!BUOT~r" UNIVE: pc- rTAíl\A
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O Re.
,

El Mundo Ilustrado
UNA DIFBRENCIA VITAL.

Cuando se ven cogidos por un
fuerte temporal en el mar, los pescadores de N ornega usan á menudo aceite de hígado de bacalao
para disminuir ía fuerza de la9
ola3. El aceite en su e3tado natural, se adapta perfectamente ú.
tal propósito. l'ero cuando S\J
-viene á pensar en él c~mo un remol io para la.tisis y otras dolencias
tlebilitantes, el caso es completamente diferente. Cualquier alimento feculoso, tal como el arroz,
·.mgorda más que ningún aceito,
pero todos los alimentos fecnlosos
son en extremo indigestos, y cm
·nü,.:no ocurre al aceite natural do
:1íg:1dv de bacalao; y \¡na buena
ligestión es lo qne más necesitan
103 in-vá1idos. Por otra parte 11!
aceite de hígado de bacalao con tiene principies medicinales d11
alta categoría, pero p~:·a que sean
útiles al enfermo, deben extraerse
previamente de las abominables
grasas y mezclarse científicamente
con otras sustancias de igual
valor curativo y n utritivo. Esto
e3 lo que ha realizado con éxito la
PREPAIUC!ON de WAMPOUJ
la cual es tan sabrosa como la
:niel y contiene una solución d•.)
-;.m extracto :qué . $e oh tiene d:i
lfigados Puros de Bacalao, com 1Jin:1dos con J!l,rnbe de Hipofo1:C.tos Compuesto, Extractos de Malta y Cerezo Silvestre. En esta
unión científica de ingredientes,
tenemos la sustancia mejor para
dar carnes, para dar vida; y
cuenLa con una serie de éxitos en
1os casos de Tisis, Pétdida de Oarnes y Fuerzas y las Enfermedades
de la Sangre. El Dr·. J . R. do
.Arellano, Director en la Escuela
Nacional de Ciegos de México,
dice: "La Prepal'ación do Wampole proporciona un gran servieio
terapéutico en las afecciones de las
-vías r espiratorias, obteniéndose
i-esultados sorprendentes en los
estados linfáticos con tendencias
á escNfulismo." Eficaz desde la
_primera dosis. En las Boticas.

CO\/Ar&lt;KlJBIAS

El Melón del Desierto
En las regiones desiertas del .\frica ale·
mana del Sudoeste, y más especialmente en
el territorio de la bahía de la Ballena, existe una planta que puede ser considerada
como la Providencia de las míseras tribus
que habitan aquellas comarcas.
El " Narrah" es una cucurbitácea, pero
contra lo que ocurre con todas las demás
plantas de dicha familia, ésta no tiene hojas. Para hablar con más exactitud, en su
tallo se forman hojas pero apenas se far·
man se secan, se caen y son reemplazadas
por largas espinas muy agudas y muy re·
sisteutes que brotan siempre en parejas.
Estas espinas protejen eficazmente los frutos contra los ataques de los mamíferos y
de las aves, y los dejan a la disposición de
los hombres que saben cogerlos sin pin·
charse.
El fruto de la mencionada planta contiene materias eminentemente nutriti,·a~ y
constituye el único recurso de numerosos
nómadas que estarían condenados a morir
de hambre si les faltase la cosecha, por
una causa o por otra.
Las raíces de la planta muy semejante; a
las de la zarza, se hunden profundamente
a tra,·és de las dunas de arena hasta que
encuentran el suelo húmedo el cual se halla a veces a veinte metrcs de profundidad.
La ausencia de hojas es otra prueba de
la maravillosa adaptación del "narrah" al
terreno. Como allí se desencadenan frecuentemente terribles tempestades de are·
na, si tuviera hojas se cargar ían de una masa considerable y harían el efecto de grapas prolongando el entierro de la planta,
la cual florecería muy pronto. Libre de es·
ta impedimenta, el tallo enterrado busca
solidez a tnwés de las dunas y no tarda en
reconquistar su puesto al aire libre donde
puede recibir los rayos del sol.
EL PROCURAR UN DESARROLLO
NORMAL DEL TEJIDO OSEO es uno de
los cuidados que no se deben desatender
en el niño de pecho, si no queremos expo·
nerle al raquitismo, tan temido de las ma·
dres. A fin de evitar este peligro, bay que
prestar atención especial a la alimentación,
la cual debe satisfacer todas las necesidades del organismo infantil, dándole con tal
objeto un alimento como "I&lt;UFEKE," caso
de que no le pueda amamantar su madre o
una nodriza.
"KUFEKE" contiene la cantidad conveniente de principios minerales y albuminoideos que se requieren para la formación
de los músculos y de los huesos.

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VI CHY HOPITA L

Gota, Enf&amp;rmedadeadel~~edra
y Afecciones de la Ve11ga.

Registrado como artículo de segunda clase en 3 de Noviembre de 1894.-1 mpreso en papel de las Fábricas de San Rafael.

Año XX. ---Tomo l.

Número 4

MéxiGo Enero 26 de 1913.

Enfei:;:::.ea del

Enfermedades del Estómago.

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siempre es eficaz. Millares de personas curadas por ella testifican
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EL MUNDO ILUSTRADO
SEMANARIO DE ACTUALIDADES, ARTE Y LITE!lATURA.

DIRECTOR PROP IETARIO
LIC .

ERNESTO CHAVERO .
OFICINAS:

3~ Calle de la Rinconada de San Diego No. 41.
Teléfonos:-Mexicana, 20-85 l\eri
Ericsson, 14-5 1
Apartado Postal 14y - México. D. F.
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En la Ciudad.. .. .. . .. . . . . . .. .. . . .. .. . . .. $ 1.00
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Eu los Estados ..... . ...... . ............... $ r.25
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En el Extranjero . . ........................ $ 2.co
(pagadero por semestre adelantado.)
NUMEROS SUELTOS:
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$ 0.30
En los Estados ... . ..... . ........ . ......... . "0.35
E n el Extranjero ...... . .............. . .. .. "0.50
Atrasados . . ... . ..... . ................... . .. 0.50
Para la publicación eje avisos en este periódico, dirigirse a B. &amp; G. Goetscbel, Avenida 16 de Septiembre,
16. Sus agentes en Europa, la Societé Mutuelle de Publicité, 14 rue de Rougement, (9 e).
NO SE DEVUELVEN ORIGINALES.

INSTANTANEAS DE INVIERNO

pétalos de todas las formas, en hojas de todos los colores,
en cálices de todas las esencias. Y por eso hay siempre
flores en nuestros jardines: son promesas de besos.
-Ahora, los grandes deseos se vuelven bosques, los
anhelos desesperados se hacen montañas.
Y b ien, icuán distinta esta primavera opaca, con
su poco de bruma en los confines y su lenta lluvia de
hojas secas en los senderos, a esa dolorosa agonía, a esa
tremenda muerte de la naturaleza, que deja la tierra sin
una gota de savia, los troncos sin un ramaje, los nidos sin
ua pájaro, y que ocu lta el cielo con un fatídico coóinaje de brumas. desde el que la n ieve cae, cae, cae, con
inacabable y angustiosa monotonía! . ...
iAh! pero la nieve es la hermana de la leyenda. En
la bruma se arropan mejor los sueños. E l invierno con
sus árboles secos, sus desiertos blancos, sus lloros,1s ventiscas, es el padre de la poesía.
De aquellos países donde los días de enero no tienen
claridad, nos llegó el "hed-," nos llegó la balada, y nos
llegaron las fábulas milagrosas, las personificaciones dulces y amable;, las "willis," los g-nornos, las hadas, todos
esos cuentos infantiles y suaves, llenos de unción, de
amor y de piedad, todos esos viejos peregrinos de largas
barbas de armiño y cándidos ojos turquíes que traen en
su alforja juguetes para los chiquitines; todos esos genie ·
cillas de testas rubias y hombros alados que vienen en
procesión a proteger a los inocentes y a visitar a los desamparados; todos esos encantadores vestidos de plata
que abren de pronto la puerta de las cabañas, y con su
presencia alumbran las tinieblas, y se acercan a la cuna
del niño enfermo, y, para salvarlo. le tocan la frente
con la varita mágica en cuya punta resplandece una est rella . ...
Allí, en los hogares cerrados herméticamente, mientras afuera canta el viento cosas desesperadas y tristes,
y la nieve cae, cae, junto a la lumbre se juntan los cuerpos, y se calientan, y las almas se juntan también y se
aman. Y frente al roj izo resplandor del hogar, la fantasía forja sus poéticas leyendas en el yunque del sueño.
Este sol es hermoso. ¡Cómo alumbra! ¡Cómo calienta!
N ue:.tra tierra no tiene frío, no tiene nieve.
Y me pongo a soñar en un invierno muy blanco y muy
helado, que trajera mucha poesía y mucho amor para mi
espíritu,
Siento frío por adentro.
LUIS G. URBI NA.

ignoraría aún vuestra existencia. Solamente a fuerza de
andar en las oficinas he terminado por encontrar un ujier,
que es el del pueblo donde yo fuí educado. Sin saber nada, él ha hojtado mi papeleta y me ha dado copia de la
nota escrita al margen con lápiz azul, y dice: "Señora
Vegrán, 26, calle Legeadre, se interesa por la salud del
niño de parte de su madre que reside en provincia. Se
puede infor marla en caso de fallecimiento.' ~
Esta preciosa indicación me ha llegado ayer; como lo
veis, no he perdido el tiempo.
- i Si yo pienso con frecuencia en mi madre? Con decir, señora, que no hll pasado un día desde que yo tengo la edad de la razón sin que haya reflexionado en los
medios de descubrir su retiro .... iEs tao triste se[Jtirse
aislado, sía ningún ser en el mundo que nos dé su afecto! Cuando por la mañana desciendo por la calle Belleville, y considero el hormiguero de negociantes que me
rodean, tengo conciencia de estar más sólo en medio de
ese mundo de gt:ate que un explorador en el desierto.
Es verdad que hay muchos provincianos desorientados
en París, pero ellos han dejado a la sombra del campanario natal padres queridos cuya ternura llega hasta
ellos

-iApenas dos meses! ¿ Pero entonces.mi padrt:?

=M¡'

~;dreno lo conocía? ¿Qué pretendéis vos? Yo
oo os comprendo. Continuad, os lo ruego, habéis dicho
demasiado para callar ahora ..... .
- iEs posible, Dios mío! Yli madre eso y mi padre el
huésped anónimo ..... .

•

-Ciertamente, yo hubiera preferido ignorar esta ignominia, pero esto muy lejos de pensar que mi madre no
merezca alguna indulgencia. Adivino que no todo ha sido rosado en su existencia y que ha debido expiar crudrneote su falta. La miseria ha debido ser su más fiel
compañera, y me explico que haya sido forzada a abandonarme,

•

-No, no soy yo el que debe juzgar su conducta, y no
permito que se le insulte en mi presencia. i-\h ! vos sois
una amiga singular; desde hace media hora ao cesáis de
pintármela como la más vil de las criaturas. ¿Quién me
asegura, después de todo, que vos no mentís? ¿ Puede
ser que persigáis algún objeto? Y aúu cuando vos no hubiéráis hecho sino reproducir la ,·erdad. no tendría razón en rechazaros, porque es abominable borrar una madre del espíritu de su hijo.

-iOh! /Cómo se puede decir que una m_a dre no se
alegre de volver a ver a su hijo? Cuando yo le diga lo
dispuesto que estoy a amarla, a venerarla, a rodearla de
respeto, estoy seguro que ella me abrirá los brazos.
- Vos deseáis que entre tanto os cuente mi historia.
Ella es muy sencilla. Hasta la edad de doce años he sido educado en una aldea, por u na familia de labradores. Y a pesar de haber conocido más papás que gallinas, de haber recibido más co,cachos que besos, yo no
he sido tratado ma l.
Durante muc;:ho tiempo creí que los buenos aldeanos
eran mis padres. pero un día, en la escuela, un camarada se vengó de mí tratándome de niño eucootrado. Todo e l día bailaron estas dos palabras en mi cabeza, sin
poder explicarme su sentido preciso, y en la noche, a l
volver· a casa, interrogué a la madre Martina. Es verdad, me ha dicho ella, que tú no eres nuestro, y quien
te lo ha dicho es un malvado. ¿Pero qué importa eso
desde que mi marido y yo te queremos mucho? Y ella
me abrazó para consolarme.
Y entonces comprendí una multitud de cosas que me
parecían obscuras: por qué yo me llamaba Bertbelín, en
vez de llamarme Mooteaaxí, por qué un hombre de la
aldea, que se llamaba el señor Director. venían periódicamente a revis,1r una libreta que me pertenecía ... ,
Poco tiempo después, el Director de la agencia declara que yo era demasiado iuteligeote para guardar vacas y me envían a Onzaúo a apr-,ader a cerrajero. Meses después murieron los que me habían nutrido y experimenté gran dolor, pues habían sido buenos conmigo, y
me dediqué al trabajo sin descanso, hasta dominar m i
oficio, y entonces me trasladé a París, coa la esperanza
de esclarecer las sombras que ocultan mi nacimiento. . .
Y entre tanto, señora, decidme si mi madre vive aún.. .

Est~ sol de invierno es una delicia. ¡Cómo alumbra!
¡Cómo calienta! Entra, por el balcón de mi cuarto, una
Por encont rarse enfermo nuestro cronista, don Frangran ráfaga de transparencias ambarinas, dentro de la
cisco M. Olaguíbel, privarnos a nuestros lectores en este
cual, en una alegre ebullición, chispean los átomos.
número de su acostumbrada y espiritual crónica.
Está muy brillante la mañana, muy azul, muy limpia,
En su sitio reproducimos un fragmento de antigua cróy si no fuera porque los verdinegros cerros de allá e anica debida a la galana pluma de Luis Urbina, la cual
trente se hao dejado el gorro de dormir hecho de felpa
fué muy elogiada en su tiempo cuando apareció en este
gris y pesada, nadie pensara en que es éste un día de
mismo semanario, y que esperamos sea recibida ahora
enero.
con el mismo gusto por nuestros lectores.
En el campanario de la vecina parroqu ia oscila apre·
lll!l!lllllllllllllllllllllllll 11111111111111111111111111111111
suradameate la campanita oxidada y desde aquí, desde
mi me&amp;T de trabajo, alcanzo a ver la asoleada plazuela
!Hl©llílil®Il'Ml))®
@ll lll.fü@~\°tll°©
por donde cruza una caravana de beatas con el mantón
- / Vive? ¡Dios mío, qué feliz ~oy! ¡Yo sabía bien que
encapuchado sobre la cabeza, y en la mano temblona la
ella no había muerto! Le he visto tantas veces en mis
gruesa camándula enroscada al libro de oraciones. Las
sueños ....
EL MUNDO ILUSTRADO, deseando honrar la mevendedoras ambula ..tes pasan llevando al hombro sus
moria del delicado compositor mexicano que acaba de
canastos henchidos de fresca verdura; vuelve la madrurendir el doloroso pero indispensable tributo a la natu- l Cómo me la figuro? Alta, bella, d istinguida, joven
gadora vacada al establo, después de haber surtido de
raleza, ha obtenido permiso de la familia del maestro
todavía, con ojos dulces y tristes, y une. diadema de caleche a la barriada populosa; el tranvía, de ruedas chibellos blancos ... .
para t'eproducir y obsequiar a sus lectores una comporriantes, viene sonando el timbre con monótona y jovial
sición inédita del llorado autor.
impertinencia; un muchacho, trasnochadorrezagado, coAdemás de ser esto una muestra de respeto y estima- iAh, ella no es más alta que vos! ¡Cómo se forma
rre por en medio de la calle, trayendo a cuestas su oruno las ideas!
ción al inspirado compositor, constituye un valioso obseganillo y arrastrando su palo de bohemio; u na bandada
quio para nuestros subscriptores que estamos seguros
de niños pobres con libros y pizarras bajo el brazo, va
apreciarán debidamente.
----:-Ciert3:meotE:. Muchas _veces me he preguntado qué
rumbo a la escuela, a lborotando el camino a gritos y silEste obsequio lo recibirán nuestros abonados con el
razoo tan imperiosa la obl igó a abandonarme a la Asis·
bidos; lejanos clarines ensayan a peq ueños intervalos un
próximo número.
teocia. Pern jan_iás, os lo juro, he admitid.J ei por un instoque militar; un desvencijado coche de alquiler atravieEL MUNDO ILUST RADO cumple también un grato
tante la h1pótes1s de que ella tuvo intención de deshasa la vía, y por sus ventanillas se asoma una piña de cadeber mostrando su agradecimiento a la familia que se
cerse de mí. Po_r muy malos sentimientos sería inspirabecitas de cromo-sombreros empi.ngorotudos, moños vosirvió acceder a nuest ra petición.
do yo s1 supos1c1ooes tao afrentosas germinasen en mi
lantes de listones, y mejillas que se inflan, baje el polvo
cerebro.
111111111111111111111111
de arroz, en contagiosos gestos de car cajada.
Ya pienso que la pobre mujer ha obrado bajo el impeNadie, al parecer, tiene frío: ni un transeunte abrigario de una dolorosa necesidad, y que un terrible drama
do: ni una actitud entelerida. La luz es de oro diáfano y
se ha desarrollado alrededor d,, mi cuna. A veces me fisonríe; el aire acaricia con un soplo húmedo que huele
gur~ '.'- mi madre bajo los rasgos de una joven hija de
a heno, y sonríe; en lo alto, el horizonte es una sonrisa
-Perdonadme, señora, de presentarme en hora tan
fa?J•_ha, educada_eo los ~usleros principios de la religión
de zafiro; y los ojos imitan la claridad matinal, y los lacnst1aaa y cuya 10ocenc1a cae en las garras de un indiginoportu na, pues he sido retenido en e l taller hasta las
bios pagan la caricia del a ire: unos y otros sonríen. Es
no seductor: a veces como una pobre mujer casada con
ocho de la noche, y he querido presentarme a vos en
que todo sonríe. Hasta el mismo campanario produce la
traje de trabajo ....
un hombre celoso y brutal y que escucha las proposicioimpresión de estar aún caliente porque abrigó en la nones del amante que ella adora.
che golondrinas.
Yo imagino las torturas de este amor disimulado hasta
-Yo soy Carlos Berthelín, el niño huérfano por el
Sin embargo, ésta es una mañana invernal, sí, de incual vos os habéis interesado ....
lo inve~osímil Y_,:l alumbramiento clandestino y la desvierno, qu e así llamamos a la dulce m¡llancolía de la
apanc100 del amo, traza viva de la falta.
primavera. Y no es de extrañar que aquella rapazuela
-Pero vos sonréis, yo me equivoco sin duda.
-En efecto, yo hubiera debido preveniros de mi visitraiga, apretada al pecbo, una brazada de rosas, tao
ta; había pensado en escribiros: pero estaba tan impagrande y tupida. que ao parece sino que, como en los
ciente y además ... . tenía miedo de que vos rehusáseis
-Mi buena madre /empleada en un restaurant? ¿Esjuegos de p restidigitación, las flores se multiplican mienrecibirme ....
táis segura de ello?
t ras más las apr ieta, con s us roj izos brazos. la chiquilla.
Es q ue nuest ros campos no h an aprendido el verso del
- Serenaos, señora, yo soy un joven honrado y no tenpoema:
Desconcertado no es la palabra, estoy espantado. Es
go, creédmelo, ninguna mala intención. Vos adivináis
rerdad que Y-! no babia peos~do jamás en que pudiese
qué es lo que me trae aquí: yo sé que vos cooocísteis a
" L a tierra está cansada de dar flores."
ser una traba¡adora; yo la ve1a elegante, esbel ta, con las
mi madre y yo vengo a rogaros que me ayudéis a enconmanos blancas.
trarla.
i&lt;;Jué cansada va a estar! No ha sentido nunca tal faEn mis gustos, en mis ideas hay ciertas intuiciones
t iga. Nuestra tier ra es una pe r petw, enamorada del cie- Porque he sabido que vos íbais con regularidad a la
inexplicables; yo me supcnía venido de más a lto orilo; lo ve siempre tan lindo, tan azul, tan bruñido y lugen.
Asistencia Pública a preguntar noticias mías.
minoso por el día, y tao lleno de estrellas por la noche,
Puede ser que mi nodriza sea la responsable de esas
que todo su afán es acercarse a él par-a besarlo. Y sus
-No acuséis a la Asistencia de falta de discreción . Si
q uimera~: ella ~e repetía con frecuencia que yo debía
deseos pequeños, son. caprichos infinitos de amante, sus
supiéseis cuántos falsos manejos he tentado antes de obser un h1¡0 de neos, porque me había recibido envuelto
m últiples y variadas tentac iones, saleo a la superficie en
tener el menor dato. Si no hubiese usado del engaño, yo
en una mantilla de batista, ornada de valencianos. De

- / Lloráis? .... . . ¡Qué tonto soy yo! ...... ¡Mi madre!; yo la buscaba lejos y la tengo delante de rníi iOh!
perdón. iEra una prueba que vos me imponíais sin duda! . ..... no protestéis ...... ¡Qué necesidad tengo yo
de saber tantas cosas villanas! ¡Además, qué importa el
pasado puesto que os encuentro!
¡Madre, abrázame, madre'

_l.\ CQUES COl\STAXT.

Los novios al salir del templo.
Fot. Roqueñi y Pich?rdo.

Templo del Carmen de Toluca, durante la ceremonia religiosa del enlace Romero-Madrid.
Fot. Roqueñi y Pichardo.
imitación sin duda. ¡En el campo oo se conocen estas
cosas!
- Afirmáis vos que eso pasaba en 1879; yo soy del 8r:
¿este idilio ha durado más de dos años?

En la ciudad de Toluca se efectuó el día quince de
los corrientes un en lace que ha sido la uota social de
este principio de año, tanto por la elevada posición de los
contrayentes como por la selecta y distinguida concurrencia que asistió a él.
El templo del carmen, escogido para dar margen a la
solemne ceremonia, lucía elegantísimo adorno floral realzado por una iluminación feérica.
A las once de la mañana se presentaron a la puerta
del templo los contrayentes, que eran la bella y virtuosa
señorita María Teresa Madrid y el distinguido caballero
don Alfredo Romero. La ceremonia de las arras, llevada a cabo por el cura Chaparro, fué apadrinada por los

señores doña Guadalupe :Madrid de Garduílo y don Joaquín Madrid Velez.
En la misa·de velación apadrinaron el s¡,ñor Gobernador del Estado, don Manuel Medina Garduño y la señora doña María Goazález Viuda de Romero.
Después de las felicitaciones de estilo. la fAliz pareja,
lo mismo que la distinguida coacurreocia se dirigieron
al Palacio Municipal donde se efectuó el matrimonio
civil.

ltil@~ll1lY

EL · HIJO

Enlace Romero Madrid, con su Corte de Honor, formada por las señoritas Clarita y Lupe Pliego y Madrid, Eva y Carmen Berriozábal, Mariana Madrid y Velez,
Carmen Pliego y caballeros Hilario Avila Vázquez, Agustín Pacheco, Francisco Sánchez, Licds. Ernesto Goazález y Franco, Agraz y Sr. Pedro
Madrid Vélez.
Fots. Roqueñi y Pichardo.

�~·
J~

CASTelLANA
.:r
Al mirarte brillar en mi camino,
no sé qué oculta voz me habla de tí
¡Quién sabe los secretos del destino! ....
¡Siempre hallarás un corazón en mí!
II

Para hablarte de amor, tan sólo una hora
concédeme, señora,
en el huerto cerrado,
o en el bosque respuesto y sosegado,
o en el campo desierto,
al aire siempre y a la luz abierto.
Cualquiera S&lt;,ledad que nos ampare
se tornará en manida de ventura,
si la luz de tus ojos la alumbrare
y si en ella su encanto derramare
tu espléndida hermosura.
IlI

Una noch" me diste
para que algunas páginas leyera,
un libro tan hermoso como triste.
Mas nada leer pudf', no veía;
pues de c erca los astros nos deslumbran,
y las leteas aquellas
e l poder de tus ojos las había
convertido en estrellas.
IV
Aonqu" tu imagen en el alma llevo,
como quiero tenerla ante los ojos,
'
un retrato te pido.
Cada vez que le mire, un goce nue,·o
inundará mi espíritu; y de hinojos
mi cor~zón te ofreceré rendido.
V

Quisiera ser ese libro,
mdS no solamente así;
sino con vida, con alma ....
1Entonces fuera feliz!
Me tomaras en tus manos,
me pusieras junto a tí,
y al volver las blancas hojas
con tus dedos de marfil,
qué caricias, qué caricias
las que vertieras en mí!
S i alma tuviera ese libro,
¡oh, qué libro tan feliz!
VI
Al tt:,ttro no fui. porque temía
alh encontrar de Tántalo el tormento
querer verte de cerca y adorarte
¡y no poderte ver sino de lejos!
Por eso huí las músicas sonoras,
los melodiosos cánticos y versos ....
y en el fondo del alma, do eres mía
y tienes un santuario muy secreto.
n, , recogí, cual me recojo siempre,
• n la honda obscuridad y en el silencio,
p,1ra ver y adorar tu imagen pura
" " la nube gentil de mis ensueños,
p,ira adornar tu inmaculada frente
con un laurel de e spirituales besos,
,:¡ue tiene, como gotas de rocío,
-:n sus hojas, las lágrimas qne vierto.
bs que tu amor me arranca por las noches
Citando, en la obscuridad y en el silenc io
i ,¡ me llego sin que tú lo s ientas.
~n la nnbe gentil ele mis ensueños

VII
Como iamás e n mí tus ojos fijas,
,,, da logro e ntre ver en tus miradas
r amor, ni dulce compasión, ni enojos
,tt ensueños vagos, ni desdichas ciertas
:; i puertas del alma son los ojos,
p,,ra mí las de tu alma están cerradas:
Jamás las miro abiertas.
l\fas aunque así tu corazón se esqnh·e.
coa l,J.S más encantadoras anes
te mí tus ojos c1rntelosa apartes,
vo, po ~que tu amor en mi a'.ma ,·in,.
Y s, vida me das con sólo verte,
con 1.mor me vieses I qué sería;

L

El exceso de dicha da la muerte ....
al punto moriría.
Si, en vez de amor, me vieras con enojos,
tu mirada también me mataría
Pues morir quiero al rayo de tus ojos.
¡Mírame, diosa mía!
VIII
Desde la aciaga noche en que, se,·era
porquo te hablé de mi pasión profunda
al triste son de mi arpa lastimera,
te volviste hacia mí, cual corza herida;
desde entonces (escúchalo, señora)
sólo es noche de lágrimas mi vida.
FRANCISCO PASCUAL GARClA.

ltl l
Para ''El Mundo Ilustrado."
I.
Yo no le pido a la vida
Jo que la vida no tiene;
la dicha cuando es pedida
nunca viene.
Sufre el hombre porque ansía.
lo que nunca el hombre alcanza ....
¡no hagas locura, alma mía,
tu esperanza!
Si llegan horas de calma,
gózalas intensamente,
que en ellas se duerme el alma
dulcemente.
Para que después, soñando
con las pasada5 venturas.
vaya alargando, alargando
sus dulzuras.
Yo no le pido a la vida
lo que ella no puede dar;
corra el tiempo sin medida
ly a soñar!
I I

No es el amor carne ardiente,
más no es Ideal el amor
que el perfume no se siente
sin la flor.
Y como el vino divino
de Lesbos, sácia la boca;
pero no se liba el vino
sin la copa.
Yo quiero para beber
copa de oro cincelada,
más quiero amor de mujer,
no de hada.
Y cuando el amor imploro
sueño unos labios de fresa
que me digan: "Yo t~ adoro ... .
pero besa ....
Pues si la carne no impera
para hacerlo sólo ardor,
tampoco es una quimera
el amor.
I I I

La gloria, por no humillarme
no he de buscarla en la vida,
más si ella viene a buscarme
¡bienvenida!
'.\1intiendo, las alabanzas
halagan siempre el orgullo
y nacen las esperan zas
a su arrullo.
Porque nos dan la conciencia.
de nuestra propia medida.
y el conocerse es la ciencia
de la vida.
Todo aquel que se convence
de que se puede elevar,
tiende las alas y vence
sin dudar.
Quizá resulte después
fugáz la gloria adquirida ....
más ¿ qué cosa no lo es
en la vida?

IV.
Amo el arte, porque siento
que por él vive y palpita
la forma que el pensamiento
necesita.
Milagro suyo el que expresa
y hace tangible la idea;
sin el arte, no hay Belleza
que lo sea.
La vida con sus pasiones,
que jamás nuestra sed calma,
va acumulando emociones
en el alma.
Y lo mismo que la flor
la emoción germina y brota
y se hace ritmo, color,
línea o nota.
¡Bendito el arte que alcanza
hacernos amar la vida,
porque es la única esperanza
no mentida!
V

Yo a la vida no le pido
la dicha en el loco empeño
de todo deseo cumplido,
que es un sueño.
Que de cada ilusión muerta
otra forme el corazón,
que siga siempre despierta
la ilusión
Y así, ver pasar en calma
la existencia, sin temores,
sin que aniquilen el alma
los dolores.
Sentir siempre nuevo aliento.
Si la dicha no se alcanza,
que nazca del sufrimiento
la esperanza.
Y sin que ella sea ilusoria,
bajo la humana medida,
fundir arte, amor y gloria
con la Yida.
Cl,;ST..\\'O F . ..\.GWL..\R.

Para "El Mundo Ilustrado."
Como el arabe ausente y desterrado
suspira por la tienda de su aduar,
así yo, ~in consuelo, abandonado,
suspiro por las dichas del pasado
y la bendita calma de mi hogar.
El ángel celestial de mi ventura,
mi madre. no consuela mi aflicci6n;
ya no siento d calor de su ternura,
sus besos hoy no alivian mi amargura,
ya no me da su santa bendición
En la triste jornada me acompaña
un amigo tan solo: el padecer:
es cruel y dolorosa la campaña
y en las tinieblas de la tierra extrníia
doliente muero, sin ning ún placer.
Extinguida la luz de mi esperanza
no tengo quien alivie mi orfandad .
busco, en vano, la dicha y Yenturanza
y tao solo diviso en lontananza
el angel de la negra ad,•ersiclad.
,:\ti madre! al recordarla sufro y lloro
v se estremece el alma de dolor;
en dónde están ¡oh, madre! yo te imploro
y te busco y te llamo, pero ignoro
si llega hasta tu oído mi clamor.
Y sigo solitario mi camino
envuelto del dolor en el capuz,
cual sigue el ignorado peregrino
la senda que le marca su destino
sin hallar en sus sombras una luz.
Tal vez voy a morir abandonado
sin sentir las delicias de mi hogar,
llo rando por las dichas del pasado,
como el árabe ausente y desterr.tdo
se muere lejos del tra nquilo aduar.
ENR[QUE V.\RGAS BENITEZ.
Campeonato internacional de foot-ball del "Reforma Athletic Club" jugado el domingo último. (empatado),-Torneo de tennis, del mismo club y el propio día.
En los óvalos, escenas del campeonato de foot-b:.11.- En el centro y abajo, Golf en terrenos del Country Club, el domingo pasado.

�.... El sonar del clavicordio en vetustos castillos medioevales. bajo la presión de una mano ebúrnea, de princesa histérica y soñadora ....
. . . . Una ola del mar inquieto y rumoroso, acariciando
con beso de espuma la playa solitaria en un paraje ignoto ....
. . . . Una flor entre-abriendo su corola en el mi$lerio
santo y sosegado de la fronda, o muriendo enamorada
en el busto de una hermosa, durante un baile orgiástico,
~n el que luces titilen y se destapen botellas, y a lo le¡os suene nostálgico y cadencioso el vals, mientras partj:is de bellos amantes se esfuman en la quieta penumbra
del "parterre."

•

.... El vibrar de un organillo, bajo uo cielo napolitafrente al Mar. en una quinta blanca, mirando a lo lt,s la silueta trágica del Vesubio; una noche de Luna.
n que la ciudad del amor y los lindos hoteles asemeje
1rgir del misterio recordando la grandeza de Pomptya
, el fausto de .Herculano ... .
10,

♦

. . . . Un seno de mujer exuberante y perfumado, ánfo•
·a de deltite! temblando ruboroso, rozando estremecid.i,
d cojín de raso de uo h-.rem morisco, decorado en arabescos y filigranas m:irmóreas; la esclavas encienden pebeteros y nubes aromadas se esparcen por la estancia:
suenan pífanos ocultos y uo sultán gallardo de negros bigotes, le¿ broncínea y ojos de selvático león; se inclina
rendido, besando fervoroso. fanático. aquel blanco cuerpo de la favorita, expresamente traída para su halago,
de tierras lejanas, del país de Afrodita ....

Sr. Lic. don Rafot:I Frías CHmacho, nombrado Agente del
Mioisterro Público en la Procuraduría Gral. de la Nación.

El KaleidesGopio de la Vida
Poesía! Divina palabra, sacro concepto! Poesía es el
prisma que lo colora todo! Poesía es sueño, es dulce sensación, es algo que alegra y entristece. Es lo que despierta eo nuestro íntimo, vago i,ndefioido, con horizontes de esperanza, con lineamientos de inquietud, con perfilaciones 9e amor ....
Poesía es el beso de la madre, los ojos de la amada, el
cielo de la patria ....

. . . . En el silencio grave de una catedral, un monje
medita, sus ojos brillantes por la penitencia, enamorados
se fijan en el rostro hechicero de una vírgeo purísima:
es ya tarde; en la igl~sia desierta vibran extraños rumores, cual si los muertos entonaran huecas aleluyas: las
campanas en lo alto hao dado las doce; una lámpara votiva colgando del arco dorado. sus rayos verdes proyectan
sobre la sombra del monje hierático. que sueña en la
gloria que le prometen los negros ojos rasgados, de la
inmaculada, sus labios exangües, rezan fervientes, la oració~. se pierde en la nave y subiendo vá al "Hacedor ....
. ... Una aldea bretona; tarde de brumas. de nostalgia
de Sol; una cabaña de techo pajizo; h nieve azota insistente: un trozo de carne frié el azador. dos viejos callados ven el chisporroteo del hogar muge quedamente
la marmita: los rostros rugosos de los ancianos están
tristes, sombríos, extrañan el "Sol" .. . . al otro linde de
la villa, hay un cementerio y enterrada yace allí, la hija
de so ·amor, muerta aquel invierno por el frío inexorable.
Y les provoca una lágrima, una idea fija que refleja un

Sr. D. Ernesto Feroández y Arteaga, Encargado de
negocios de México en Honduras, de visita en
esta ciudad.
paisaje: "Una loza cubierta de nieve; noa cruz negra ..•
.... Y la Vida, la Muerte, el Amor: en todos los países bajo todos los cielos; son Poesía. Poesía es el dolor
y la dicha; las lágrimas y las risas. Poetizar es sentir,
sufrir. amar y vivir ....
FERNANDO DEL CORRAL.

.I

Salón del "Stand" de Guadalupe, durtnle la reunión celebrada el domingo último por la Sociedad Suiza de Tiro.
-iY qué deseas?
-Sólo tu amor tan inocente y tierno,
sólo tu amor mi corazón anhela.
Recuerdo que muy niño,
allá, en la edad aquella.
mis pequeños amigos de la infancia
llamaban a mi puerta
a que fuese con ellos
las flores a cortar de la pradera.
Recuerdo que más tarde,
gallarda y hechicera,
una mujer de dieci~iete abriles
llamaba ante mi puerta.
para invitarme a recorrer del mundo
la peligrosa senda.
¿Quién eres?-pregi:ntéle,
-Me llamo la mujer.

La contemplé un momento
y amé por vez primera,
me sedujeron tanto,
los mil hechizos de la niña aquella,
que abandoné por conquistar sus berns
a mi madre en la tierra.

Muchos años después,
y casi en la miseria,
regresé a la cabaña de mi madre;
estaba muy enferma,

'\

Su señoría don Otto Reinbeck, nombrado encargado
de negocios de Honduras.
cuatro día.~ mas tarde
llamaron a mi puerta
y dos hombres entraron
con una caja negra,
donde guardaron luego
el cuerpo santo de mi madre muerta.

Hoy el recuerdo impío
de la desgracia aquella,
con sus fúnebres sombras
de diario me atormenta;
paréceme que llaman,
cual antes, a mi puerta
y que pasan dos hombres
con una caja negra;
mas me convenzo luego;
enmedio de recuerdos de tristeza,
que es solo el huracán desenfrenado,
cual salvaje pantera,
al sacudir con furia
lus hojas de la puerta.
EUSEBIO DE LA CUEVA.
11111111111111111111111111111111

Un coleccionista de objetos curiosos, de Detroít, ha'.
hecho una mesa compuesta de 8,200 piezas de maderas'
diferentes recogidas en todas las partes del mundo.

Caballeros y damas asistentes a la fiesta social del Centro Español el domingo r,or la tarde.

Grupo de asistentes a la fiesta celebrada por la Sociedad Suiza de Tiro, el domingo pasado en su
"stand" de Guadalupe.

Tang Teong, chino residente en Los Estrechos -(Malaca), ha sido multado en cien duros por vender en cin.
cuenta una hija adoptiva para comprar un féretro para su mujer.

��TEATRO "MEXICA:t\0,"-"LA FIEBRE DEL ORO."
Con gran éxito se ha estrenado esta comedia dramática, arreglo de la obra francesa "Un negocio de oro,"
de M. Marce! Gerbillon, y cuyo arreglo castizo, brillante
y muy bien hecho, se debe a la pluma del conocido literato mexicano don José J. Gamboa.
Trátase de una comedia de sumo interés en la cual se
hace un estudio acabado y con ribetes de ironía y cruel
sarcasmo de J.,. vida y del modo de ser de los amer icanos ricos, de los que todo se encierra para ellos en la
palabra "negocio" y que arrebatados por la vorágine del
dinero, viven desgraciados a l fin y al cabo en sus palacios de oro y entre cientos de servidores, exorbitancias
de lujo.
El tema esencial de la obra es que la riqueza no constituye la felicidad. El lugar de la acción es Nueva York,
y todos los pi,rsonajes ideados por Gerbillon son muchas
veces millonarios, lo han sido o aspiran a serlo.
E l primer acto es el superior y puede afirmarse que
perfecto. Constituye una especie de prólogo.
Gibbs, secretario de¡ banquero Hutchisoo, recibe la
visita de una joven francesa llamada Germaioe, que aspira a ser taquígrafa del B anco. Gibbs, que es un yanqui de pura raza, la recibe mal; pero como tiene necesidad de ganarse la vida, suplica y es aceptada al fin.
También recibe Gibbs la visita de su padre, un astuto
labrador del Estado de Nebraska, que ha r egado de pepitas de oro una de sus propiedades para centuplicar
con esta astucia su valor. El banquero Hutchison, que
no sospecha el fraude, trata de engañ:1r a l labrador,
comprándole su finca a muy alto precio. Ignor a que su
empleado es hijo de éste. Es e l labrador qnien engaña
al banquero, pues su dominio, que no vale trescientos
dollars, se lo vende en trescientos mil.
E l segundo acto pasa doce años después. Gibbs se ha
casado con Germaine y es fabulosamente rico. Los esposos Gibbs tienen un hijo de nueve años, el cual es
educado en el lujo de los americanos del Norte, y que
a fuerza, sin duda, de los muchos cuidados que le prodig~. tiene una salud muy delicada. Gibbs es modelo
de esposos; pero Germaine no es dichosa, porque su marido sólo piensa en los negoeios y consagra pocos momentos a la vida familiar. El extremado atrevimiento de
muchos de los asuntos de su esposo espanta a la pobre
mujer, la que se propone evitar uno de gran alcance
que prepara Gibbs acaparando el carbón en los Estados
Unidos, y cuyo negocio, que considera, con sobrada razón, un crimen, arruinaría a millares de personas, entre
ellas al banquero Hutchison .
Germaine divulga e l proyecto de su marido, y cuando
aquél se realiza provoca numerosas ruinas y suicidios;
pero los que debían ser las principales víctimas resisten
el golpe, porque advertidas a tiempo han hecho venir
secretamente carbones de la Australia y de Europa.
G ibbs queda arruinado, y cuando sabe que todo es
obra de su mujer, la arroja de su casa. El padro de
Gibbs llega oportunamente para arreglar todo y poner
de relieve e l principio moral de la comedia. Reconoce
que Germaine no ha desempeñado correctamente su deber de esposa y que su hijo ha cometido un acto indigno de un hombre honrado. Se retiran todos a las propiedades de Nebraska, del viejo G ibbs, donde su hijo
medita explotar grandes negocios de ganados, siempre
devorado por la fiebre del oro, y donde ella cree que
bailará la felicidad e n la soledad de los campos.
Que la obra es de esas que impresionan hondamente,
no cabe la menor duda; que hay caracteres retratados
de mano maestra, huelga el decirlo, y que su teatralidad
se revela hasta en sus menores detalles, salta a la vista
desde el principio de la obra, pues el primer acto es de
lo mejor que se ha escrito y se ha concebido en la vida
escénica francesa contemporánea.
Pero ahondando un poco ¿no es cierto que resulta
falso aquellas predicaciones de moralidad en boca del
-viejo marrullero "Timethy Gibbs," que había htcbo negocioa tan sucios, por no decir completas estafas? ¿No
es ver dad que el desenlace de la en.media queda,iocorr.-

pleto y cuando parece que ha triunfado el buen sentido
de la esposa del multimillonario, y q ue su intriga dió
éxito, la víctima de la fiebre, "Jhon Gibbs," concibe en
seguida otro nuevo negocio, lo que prueba que si se hace rico, "Germaine Lesage" tendrá que idear nuevos
complots para arruinar al contumaz negociante? Todo
esto salta a la vista, por cuya fazón yo entiende que "La
fiebre del oro." como obra anecdótica (valga la frase),
como comedia que ha recogido en sus componentes sucesos verídicos, hechos palpitantes, fotografías de personas y de actos, (todo esto se dijo en París al estrenarse en el teatro "Antaine") es un modelo; pero no lo es
ni mucho menos, a l tra tar de presentarnos la psicología
de algunos de los personajes.
La interpretación ha .-esultado correcta. María Luisa
Villegas caracterizó bien el difícil tipo de "Germaine
L esage," estando a mejor a ltura e n el acto primero que

observo que no las pr?fundiza, pasando por ellas como
sobr~ ascuas, y es lástima,_ porque echa a perder, en
ocas1ooe~, momentos culmtoa~tes de la obra. Hay, pues,
que sentir m~ hond_o, entendiendo por "sentir" no sólo
las escenas tristes, stno todas en general.
Muy bien el señor Coss caracterizando al viejo "Tº~
1
methy Gibbs." En una sola escena no me convenció
la que trata el uegocio de· las falsas minas de oro co~
banquero "H_utchison.'.' Es cierto que debe hacerse el
!º?to, el senc11lote, el 1gnora?te, el cándido; pero 00 el
1~1o~a. b~ta e l punto de fingir la voz y dejar caer el labio mfonor,. con...marcada
exageración • Es c ierto que e r
b aoquero d 1c_e: ,este h ombre es un idiota!;"
pero Jo dice en el_seohdo que por lo general, en la conversación
se usa dicha palabra. para manifestar la tontería de una
persona. En el res~o de la obra repito que el citado acto r hace una creación del personaje.
Mutjo salió avante con e l largo
co~pl:cado papel de " Jhon Gibbs" mfrec1endo ~n justicia los aplauso~ que
se le prodigaron; igualmente estuvo bien
Solares, y el re~to de_ los intérpretes a
buena alt~ra, srn_ o!v1dar al niiio Iscaray,
un pequeoo prod1g10 de actorcito.
E l de~orado en genera l bueno. No
me gusto que se aprovechara el salón
de la obra "Madame Saos Gene," con
las NN de_ ~apoleón y todo, para sala
del mulh;r.1Jlonario "Gibbs." Buenoque se pu&amp;iera el estilo Imperio que se
usa ~n el mobiliario moderno; pero se
hubieran podido quitar las letras características del César, Y, menos aún puede resultar que en e l palacio de la
quinta Avenida de Nueva York, donde
vive !an potentado banquero, se saque
una ¡ofatna de peltre, y una tohálla
de dos reales, para curar una herida
a dicho Creso americaoo. En cambio
las libreas de los criados merecen elo:
gios por lo elegantes y ricas.

:r:-

TEATRO COLON. GNOL."

Teatro Principal.-El célebre Enhart cuyo doble beneficio tuvo lugar la pasada semana. Fot. ''Mars"
en los otros dos. Yo desearía que la estimada actriz
sintiera más los papeles, en todas las gamas del sentimiento; es decir, que de la misma manera que exterioriza con acierto la pena, el dolor, el disgusto, las lágrimas; manifestara la ironía, el afecto, la amistad sencilla,
la altanera dignidad, etc., etc.; pues e? estas s ituaciones

Aquel tipo de hombre senrnal que llrga al crimen,
ahogando a una mujer por el solo motivo de haberse resistido a los torpes deseos del vicioso, estuvo ioterprt tado por Saioatti de manera magistral, sin que se perdiera
un solo detalle del proceso que se desenvuelve en lo
profundo de aquella alma perdida. El personaje de la
criadita. campesina, todo candor, toda pureza, en la alcoba donde se revuelca "Bernardt" en sus iotepsas aflicciones, es una nota romántica y deliciosa que ilumina algo la oscuridad de la alcoba en que se torturll el protagonista. Y, como luego ofmos un canto delicioso de los
campesinos a 1a aurora como en el prólogo de "Fausto"
resulta el drama bellísimo y de gran efecto, terminado
por lanzarse a los espacios el desdichado, muriendo estrellado contra las losas de la calle.
Vaya un entusiasta aplauso para todos los intérpretes,
para la genial _Bella Starace, y para Saltamerenda, Martello y Van Riel.
Entre los dramas espeluznantes que el "Grand Guignol" ha representado basta ahora, ocupa uno de los primeros lugares el que con el titulo "La Vieja" hemos
visto, y cuyo argumento, como casi todos ellos, tiene una
sencillez aterradora. "Verdier" sabe que la vieja Tibón
tiene dinero, pero ignora dónde, y como las deudas le
agobian, comprende que no sHía malo apoderarse de
é l. En efecto, averigua en un viaje que hace con la an·
ciaoa, que lo guarda bajo un cofre, la asesina , lo en·
c uentra, y c uando ante el comisario declara algo de rn de·

"Como la mayor parte de los buenos actores. Enrique Bcrrás cnmpooe sus personajes despacio, evocando
lecturas, recordando figuras y costumbres y trajes, visros
por él en la realidad. Más tarde, ya metido dentro del
" tipo," un fenómeno de invasora autosugestión va robl\ndole su legítima personalidad, hasta permitirle enrojecer
o palidecer, según exigen las diversas situaciones por
que el personaje va hallándose. Borrás "siente lo que
dice ;" más dentro de este sentimiento auténtico, importa
sentar la división siguiente: que con los "tipos dramáticos" de pasiones muy definidas y que se mueven en escenas borrascosas ,· terribles, el actor se rinde a lo ficción artística de tal modo, que su risa, como su llanto,
como todas las manifestaciones de su ambición, de rn
indiferencia o de su odio, son fenómenos verdaderos
que remueven su ánimo y agitan sinceramente y hasta
lo más hondo su sensibilidad; mientras los tipos que
él llama "frívolos," por ser de mesurados afectos y
propósitos, cual hechos para moverse en el campo tranquilo de la comedia, los representa sin identificarse
con ellos, sin sufrimientos ni graves pérdidas de ener-

Teatro :\fexicano.- "La Fiebre del Oro. "
Germanía Lesage (l\faria Luisa Ville¡.:as)
la ,·trdad no disgustó al público del teatro
"Apolo" de i\Iadrid, a donde se presentaron
las primicias de la obra.
Pero aún hubo m-Js. En el teatro "::-;" oveda
des. " también de Madrid, di6se el caso de que
se presentara otro arreglo, de la misma opereta. que según e l arreglador se llamaba "El
Campesino Alegre" y al cual puso por título
"Los Lugareños." El maestro Ubeda también
entró a ~co en la partitura de Fall, y como
ésta, repito, que es bella, el éxito coronó al
estreno, dándose por tanto la coincidencia de
haber de un mismo original dos versiones,
He citado el caso, no como raro, pues suced~ a menudo en e l campo de los arreglos, deb1en~o decir que la zarzuela u opereta, como
se d ice en los carteles del "Lírico," ba gustado,
mereciendo los intérpretes muchos y merecidos aplausos.
L';'- compañía del "Lírioo" va por muy buen
camino, y no es raro, por tanto que la sala se
llene todas las noches.

"GR AND GUI-

El inmenso repertorio de la Compañía Saioatti la permite cambiar el car tel, puede decirse que casi todos los.
días, por Jo cual el cronista no puede extenderse en su
crónica todo lo que quisiera, examinando con atención y
largo análisis, cada uno de los dramas que se representan.
"La Angustia" es un drama bellísimo que tiene por
base el espiritismo y e l hipnotismo. Hay una modelo de
un escultor, que es al mismo tiempo una notable " vidente" la cual descubre el sitio donde se encuentra el cadaver
de una mujer que fué amante del artista, que áotes tuvo
aquel estudio, y a la cual abogó por celos, volviéndose
loco. E1 criminal está e n un manicomio, y la infelíz debajo de un sofá, por cuyo motivo el que tenía dicho estudio, sentía a menudo como la presencia de otro ser
bajo el mismo techo.
Tal es a grandes rasgos el asunto de la obra de Pierre
Lille cuya teatralidad es inmensa y el desenlace muy
sensacional. La interpretación, un modelo de arte fino y
realista; Bella Starace admirable en la vidente; y el escultor "Dastez" tuvo en Sainatti su mejor intérprete.
"Vida de Apaches," s i he de manifestar la verdad, no•
ha sido de las ooras que hao gustado debido sin duda a
lo ingrato del asunto, y a la completa semejanza con lo
que bacía Molasso en pantomima, y hasta con lo representado en las danzas llamadas de apaches, tan vulgares.
de algún tiempo a esta parte. Curie) ha hecho un drama
con la canalla más baja de París. Hombres y mujeres se
revuelcan en el lodazal de los crímenes y de los vicios.
Uno de aquellos, '·Mathieu" asesina a su amante por haberle sido infiel, y para evitar que la policía vea el cadáver, lo coge y baila la danza de los apaches, como si
estuviera viva la asesinada.
El asunto se desarrolla rápidamente, apenas se esboza.
el más pequeño detalle, con lo cual gana la intensidad
dramática, y el público nada pierde, conque desaparezc-a del escenario semejante cuadro repulsivo en alto,
grado.
De índole bien distinta, con bellos toques de elevada
poesía recordando un cuento de Maupassant, vimos con
gusto e l drama de Lorde y de Chaioe, titulado "La
Piccola Roque" en cuyo asunto se ponen de manifiesto,
las torturas del remordimiento, que producen al fin e}
suicidio, después de agudos sufrimientos morales.

les se hablará con e logio de su ameritada labor y de Ja
de los artistas que Je rodean.
Con este motivo no puedo menos de transcribir la
opinión autorizada de un cronista espa ñol, sobre el ~alento escénicode Borrás.

Una escena del acto primero ele "La Fiebre
del Oro."

Una escena del acto primero de " La Fiebre
del Oro. "

Jito, re!!ulta que en el testamento de la muerta lo nombn
heredero, por reconocerle como hijo, ante cuyo descu
brimieoto enloquece, se denuncia por entero y arroja J,
riqueza adquirida sobre el cadáver:
El público que sufrió hondisima impresión con el
drama, no pudo menos de admirar el talento de los itn
térpretes, de Saltamerende que encarnó perfectameneal protagonista, y de la señora Coloonelle, la cual, a pesar de hablar poco, supo en el momento de la agonía
expresar muy bien las torturas de la muerte, y la declaración de ser su hijo el asesino, todo ello con ademanes,
gestos y medias frases, que entusiasmaron a la concurrencia.
No tengo tiempo para ocuparme del drama lírico de
Rusiñol "La alegría que pasa," por haberse representado en la noche del jueves. En mi próxima crónica
haré de é l un examen detallado, como se merece todo
lo que sale de la pluma de Rusiñol.

l

gías nerviosas, y más cual "crítico" de su propia labor que como "sujeto," de suerte que, no bien termina una escena, y por muy oblfcua y diffcil que ésta
haya. sido, la superchería artística desfallece en él, y
quédase tan ser eno, tan dueño de sí, que su voz, poco
antes turbada, recobra su timbre normal, y de sus mejillas desapdrece "hasta el frío, a ras de epidermis, de la
palidez."
··
Conviene, pues, estudiar a l:lorrás en los raptos de
más temible exaltación trágica. Aunque capaz de expresar los ligeros medios tonos sentimentales- como Jo demuestra el magnífico estudio q ue hizo del alcoholizado
"Don Pedro Ca.ruso,-su rostro, moreno y ancho, tiene
siempre la austeridad afirmativa de la pasión; su gesto
ofrece aquella sobriedad e legante, a la vez fría y ardiente, que Napoleón pedía a Talma. y su voz. ducha en PJl
arte de traducir el sollozar fragoroso de los celos, de la
pena y del dolor, conoce las notas rotundas de la cólera,
el bipar entrecortado y sibilante de la ~o~ustia y esas
inflexiones del ruego o del supremo aballmieoto, que ci-•
ñen a l rededor de su garganta un ou do 'e lágrimas."

TEATRO LIRICO
"LOS CAMPESINOS"
La obra que con este título se ha estrenado en el teatro que acabo de indicar, tuvo buen éxito, rnlvaodo el
pabellón la mercancía; es decir, que la música de Lto
Fall nos hizo que olvidásemos las deficiencias del argumento, sin interés y con escasa gracia.
Constituye ya una verdadera manía eso de los arr eglos
de las operetas, y se ha dado con esta un caso por demás extraño, que confirma lo que acabo de manife,;tar.
L a opereta austriaca se llamaba "El Aldeano Alegre;"
el arreglador escogió de la música las piezas más bellas,
y sin encomendarse a nadie presentó su engendro, que

LUIS DE LARRODER ,

·'Timethy Gibss" (Señor Coss)
TEATRO ARBEU
A es'as horas la compañía d, Eorrás habrá obtenido
un gran éxito, y seguramente que en los círculos teatra-

�_i'P\

LA

s

"'
•

u

A

•

Un gran hotel Sanatorio en Randa, a mil seiscientos
metros de altura sobre el Viege, al pie de las hieleras
de Fieste y de Kien. La vista se extiende maravillosamente por sobre todo el valle del Zermatt hasta el Monte Rosa y el Cervino.
Al rededor del sanatorjo se desarrolla el espléndido
decorado de los altos paisages alpinos. Abajo el torrente; después las laderas de bosques, las pasturas; más arri-_
ba la hierba raquítica de las últimas vegetaciones, la,
hierba florida de gencianas azules, de silenes rosas y de
ranillas. Más arriba la espléndida aridez de las nieves.
En el primer piso del hotel, el mejor departamento
(terraza, vista completa de los Alpes, calorífero . . . ) está arrendado por un joven matrimonio riquísimo que lo
ocupa hace dos meses.
Ella, menudita, apenas algo más grande que una niña,
con el encanto dulce y triste de sus ojos de tísica, demasiado brillantes, en su pobre cara enflaquecida.
El, casi tan joven como ella, y, como ella, de esos seres que parect::n marcados por el dolor. Enfermo, con
el brazo izquierdo inerte desde la infancia y su¡eto al
sufrimiento de una imaginación demasiado viva y una
sensibilidad extremada, al mismo tiempo que al de sentirse desprovisto de la fuerza física y de la plena potencia del hombre.
Es medio día, un hermoso sol de octnbre, victorioso
de las brumas que cubrían la montaña hacia una semana, alumbra las cimas y eleva el termómetro. Un poco
de calor tibio, deslizado por sobre la nieve, se esparce
por la atmósfera.
Ella.-Tengo tanto gusto de ver el sol! .... Por qué
no quieres quE; me levante, amor mío? Me fastidio en
esta "chaise-longue" .... Necesito salir, respirar! ... .
EL- Ha hecho tan mal tiempo en los días pasados! .. .
sería una grao imprudencia.
Ella. -Por la ventana abierta se siente entrar un viento casi caliente ....
-EL-Porque el sol viene de este lado; pero fuera el
aire está helado. . . . Te lo aseguro queridita. . . . Es necesario no . ... Te voy a acercar a la ,•entana .... bien cubierta; pero salir no. . . . hoy todavía no. . . . recuerda
que ayer en tuviste muy fatigada . ...
Ella.- Pero esta mañana me siento muy bien .... Tengo una fuerza como para andar cincuenta kilómetros!
El, •·sonriendo tristemente,"- Ya será algo menos!. ...
- Ella.-Mirando su espejo.-Ya lo ves, una apariencia espléndida . . .. mira mis mejillas!
EL-Mirando con inquietud esas manzanas teñidas de
carmín vivo como si fueran de una muñeca. -SI, no lo
nit"go estás sonrosada!. ...
Ella.- Casi hermosa, l no es así? .. Te repito que nunca me he sentido mejor. .. Ni un sólo dolor; ni siquiera
toso .... Tengo en todo mi cuerpo una sensación de expansión, de tranquilidad! . . . . l Por qué no me respondes? .... Te fastidia que me sienta tan bien! . .. .
El.- No, de ninguna manera .. :. pero tengo miedo ponerme demasiado contento .... y quisiera estar más seg uro de ésa mejoría antes de hacer uso de ella! .. . . Por
eso es que....
·
·
Ella. -Por eso l).aces de gendarme. -eres muy malo ..
estoy segura de que el doctor ... .
EL_:.._Oyeo90 llamar.- Precisamen\e p.llí está .... Vamos a ver qué opina! ....
Efectivamente, uno de los médicos del establecimiento, especialmente dedicado al servicio del matrimonio,
entra a hacer su visita matinal. Muy admirado por la
exifacióo tan característica en que encuentra a la enferma, le hace un examen detenido; la ausculta prolongada, profundamente.
Ella, al doctor.- ¿Le sorprende a usted hallarme curada?
El doctor, preocupado.-Si ....
"Ella.-Figúrese usted que Rogerio me prohibe todo
fo que quiero .... y quiero tao tas cosas hoy ....
El doctor.-Pues hay que concederlas todas.
Ella, a ·su marido.-Lo ves! .... Primero tuve antojo
-de un gran almuerzo con champaña .. y flores en la mesa!
.. Después quisiera sentarme en la terraza, bien afuera,
.al cielo descubierto, y respirar .... respirar infinitamente todo ese azul que veo .... Meterlo en mis pulmones
.... Después un buen paseo ... . después ... .
El doctor.- Despoés!. ... -Y después ..... Empecemos
por el buen almuerzo en la terraza. Después, si no se
siente usted muy fatigada .... Aunque de todos modos
vendría bien acostarse un. rato-antes del paseo!. ... En
-fin . . .. lo permito todo, haga usted todo lo que quiera. . .
Ella.-iQué amable, doctor!
El doctor.- Estrechando la mano diáfana de la enferma más largamente que de costombre.- Adiós, señora!. ..
Ella, admirada.--c! Por qué adiós? .... ¿Se ausenta usted? ¿No vendrá esta noche? ....

"'ª

El doctor, embarazado.--Sí, có:no no, vendré esta nomos en los pueblecitos ...... dormiremos en las posadas,
che! .... Seguramente! . ...
iqué hermoso será todo eso! Y es curioso que tenya yo
Ella le sigue con los ojos y sorprende una seña que
todas esas ideas locas el dia de hoy, sólo porque hace un
hace con la cabeza a su esposo, quien le acompaña fuepoco de sol y que me siento mucho mejor! .... iA pesar
ra del cuarto.
de todo es buena la vida! ....
El, sólo, frente al doctor, que no se atreve a hablarle.
Esta vez, la antítesis demasiado violenta, la palabra
demasiado cruel, sobrepasan la energía del pobre hom-iQué h.ay?
El doctor.- Grave.- Hay que, tener valor, señor mío. a bre que, vencido, deja escapar un sollozo.
Ella (palideciendo repentioamente).-i Qué sucede,
Esto es el fin!
El, perdido.-¿ El fin?
Roger? ¿Lloras? .... ( Comprendiendo repentinamente).
El doctor.-Nuestra pobre enferma no terminará el
¡Dios mío! . ... Ese médico que te llevó aparte. que me
dijo adi6s .... sí, eso es .... lo adivino .... me has mentidía.
El, desesperado. - Pero si se siente mejor.
do .... (Lanza un grito) ¡Estoy perdida!. ... iVuy amorir!. .. .
El doctor - i La mejoría de la muerte!
El.- iLa muerte! ¡No, eso no puede ser! ¡Es una locuEl.-iNo!. ... ¡No! .... no es cierto, no ha d;cho nada
ra .... un horror! .... Doctor, se lo ruego .... se lo supli- &lt;le eso.
Ella.- iSí, lo siento! .... ahora estoy segura de ello ....
co . ... vuelva a su lado .... ¡Sálvela! . ...
¡Voy a morir! ...... (Lo atrae con sus dedos crispados).
El doctor. -iLa ciencia no puede más! . .. .
El.- No, no diga usted eso .... soy rico ... . lo daré to- ¡Amor mío !. ... . . ¡Sostéome! ...... ¡Guárdame! ..... ¡No
me dejes ir! . . .... ¡No quiero! ..... .
do .... . se puede tentar lo imposible!..... .
EL- No es cierto, te lo digo ..... El doctor ha menEl doctor.-No hay nada que hacer ya. lo repito, ....
más que endulzar ese fin dejándola morir en la esperan- tido ...... Vivirás, te lo juro, o no hay ya poteocia_humaza¡ .... Y ese es el deber de usted . ... su último deber na! ..... .
de cariño ...... Lo dejo solo para que lo cumpla. (OpriEl quiere levantar en sus brazos a la pobre condenada
me afectuosamente las manos del desgraciado que pera muerte, pero ella se debate en nna crisis espantosa,
manece inmóvil, agotado.) ¡Valor! ..... .
cae sin conocimiento sobre los cojines del si llóo, mientras que de su boca sale una espuma sanguinolenta.
(Se aleja).
El -(Perdiendo la cabeza)-iQueridita! . ... ¡esposa
mía! . .... . Yo soy quien te ha matado, yo sólo ¡miseraEl, solo, a sí mismo.- iOh! si .... ¡valor! .... ( Reunienble! .... yo que te adoro .... que aceptaría los peores tordo en un esfuerzo prodigioso sus escasas fuerzas). ¡Es
mentos por salvar un minuto de to existencia .... tod,i el
necesario! ¡Sí, es necesario dominarme! ....
corazón siento perdido de considerar que ya no me miCon la cara 'estragada, pero con algo como la sombra
ras! .... ¡Que ya no me hablas! . ... (Se arroja a sus pies.)
q.e una sonrisa, vuelve al lado de su esposa.
¡Mina! .... ;Mina! ....
Ella. -iDe qué te hablaba el doctor?
Ella.- (Después de una larga pausa como despertando
EL- De ...... de algunos detalles de precaución que
a medias de un sueño que la agobia, con la mirada perhay que tomar todavía . .. ... pero te encuentra realmendida en el infinito del más ;,.llá, y con una voz que parete mucho mejor.
ce recitar un recuerdo.- i Mina! .... ¡qué nombrecito,
Ella.-¿Pero qué tienes? estás muy pálido.
pequeño y deleznable, lo mismo que la cosita pequeñita
El.-lYo ? me golpeé mi brazo enfermo al subir la esque soy yo! .... Esta es la primera frase que te contestó
calera y me hice daño. (Se arrodilla cerca de su mujer
mi amor cuando me preguntaste mi nombre!
y le besa los dedos). Pero no hablemos de mí.
Ella.- Mirándole a los ojos.- lEs verdad que el médiEl.- ¡Habla! .... ¡Háblame! .... ¡Te sientes mejor!
co te dijo eso? ...... ¿Lo juras? ..... .
Ella.- ( Con un poco más de fuerza. )-l Mejor? ... .
EL- Ciertamente lo juro. (Se levanta para ocultar su
era una ilusión .... e l espejismo de hace un momento ... .
emoción). Bueno, ¿y el almuerzo?
Pero el fin está allí. ... dentro de un momento ... . den•
Ella.- Ya lo pedí mientras que estabas fuera .. . . pero tro de unas cuantas respiraciones .... Acércate amor mío,
para después ...... para dentro de una hora .... Quiero
acércate más, quiero que todas sean para tí, que has sitener mucha hambre para hacer honor a las buenas codo tan bueno y tan devoto .... Ya lo ves .. ahora ya no
sas que he pedido ...... y, sabes, tendremos rosas . .... .
me rebelo .... La vida es tan pequeña, y la paz del más
de esas rosas-té que adoro .... acaban de llegar en una allá tan grande! .... ¡tan larga! .... No hay que tener miecaja al hotel. . . . a precio loco .... He dicho que las com- do .... Prométemelo . ... júrame que no atentarás contra
pro todas ..... .
tí. ... que vivirás con mi recuerdo.
El.- iHas hecho bien!. ...
EI.-(Aterrado.)-iTe lo prometo! .... te lo juro ....
Ella.-iEspera! no me ayudes, quiero ir sola hasta la
Ella,- Que quieres, mi chiquitito, nos habíamos forjaventana (Llega aturdida, desfalleciente). No estoy muy
do un ensueño demasiado bello para dos pobres sé res cofuerte todavía, pero ya vendráu las fuerzas. ¡Siento que
mo nosotros, ¡Nuestra novela se originó en la compasión
se aproximan! ¡Ponte aquí, cerca, muy cerca, quiero_ que
mútua por nuestras miserias .. ,. hace dos años, en Hyehablemos! .... ¡Bien podríamos sentarnos en el mismo
sillón, somos pequeñitos como dos pájaros!. ... (Mira el ·res, cuando, llena de frío, tosía ya, invadida por este terrible mal, que, a pesar de todos mis millones, nadie me
admirable paisaje de los Alpes). ¡Qué bello es es!o! ....
había deseado!
Con esta luz, ese azul intenso ...... el azul del cielo de
EL- Y yo., enfermo, que con toda mi fortuna no haItalia que se adivina detrás de las montañas!. ... Hay un
gran placer en gozar de todo eso sucesivamente. (Sin bría podido pagar un verdadero afecto! ....
volver la cabeza). ¿No es verdad?
Ella.-Teniamos que tncontraroos para poder gozar
El, con la garganta oprimida.-Sí.
de nuestra parte del amor universal, y la hemos tenido
Ella. -El me~ que entra, cuando me halle bien por grande ...... muy grande. por no haber amado más que
completo, iremos a Italia. ¿Te parece? Pasaremos el l~- po r el corazón! ....
vierno en la costa napolitana ..... . después iremos a S1El, desesperado.-Pero es lo que hace precisamente
cilia ...... a todos los sitios donde vivimos nuestros pri- más horrible la espantosa desgarradura!
meros ratos de intimidad ...... hace dos años ...... l te
Ella, con voz más debil. continuando en su recuerdo.acuerdas?
y algunas semanas después, el matrimonio en Vallieres,
El, dominándose con gran pena.- iOh, sí, ya lo re- en medio de una profusión de flores, mientras •. ue alrecuerdo! ..... .
dedor de nosotros :os pobres de dinero decían: "Helos
Ella.-(Miraodo siempre al horizonte). Pero en la alli, a los felices de la vida! " . . .. (Repitiendo maquinalmente. ) Los felices) La felicidad .... la cosa maravilloprimavera, por ejemplo, seremos razonables y juiciosos.
Hay que cuidar los bienes, las propiedades, volveremos sa .... Y después la muerte . ... Oh, no, no llores . ...
a Vallieres. Por ricos que seamos. hay que prever el No quiero dejarte entregado a las lágrimas .... Quiero
tu sonrisa .... para alumbrar mi camino en la inmensa
porvenir, y si no se prevé!. ... Además, el mes de abril
noche! .... Y flores ....
es delicioso en Vallieres, con los árboles cargados de flores y los campos que huelen bien ...... l ~e ac1;1e_rdas que
Dos criados entran con el servicio de mesa. Roger los
el año pasado estuvimos allí? ...... Un día h1c1ste caer detiene con una seña.
sobre mí todas las flores de un manzano, - estaba-entera-Ella.- Sí, precisamente las rosas-té, me las pondrás
mente cubierta de ellas ...... ¡Cómo nos reímos! (Sigue todas! .... (Pierde el conocimiento.) Tu mano, ya no
sin volver la cara). Me oprimes la mano demasiado, me siento tu mano! ... .
haces mal. (Una pausa). Para el estío tengo un proyecEL-Aquí está, la tuya! ... .
to .... ¡un gran proyecto que imaginé esta mañana! ....
Para entonces yo estaré perfectamente bien ...... har~Ella.- Oprime más tuerte! .... más! .... Oh!.... tomos un viaje ...... adivina cómo .... .. En aoto_móv1l, davía un minuto, un segundo! .. . .
para ir muy de prisa y respirar mucho ...... respirar el
EL- Esposa mía! .. . .. .
aire que entra con fuerza en los pulmones .... Parare-

Ella.-No digas nada ... . sin hablar oigo tu corazón . ... sólo ... . con tu voz alta .... dí mi nombrecito . .. . el pequeñito . . ..
EL-Mina!
Ella.-Así. (Delirando.) Ya no hay aire en las hieleras!. ... Nada . . .. Frío!. .....
Con sus dedos contraídos trata de hacer una última
seña, después sus ojos se detienen fijos, mientras que sus
labios esbozan a lgo com0 wi adiós que, a l mismo tiempo
-que su alma. vuela con el último suspiro.
En medio del silencio espantcso de las soledades, la
noche desciende, dando a las cimas un color azoloso de
acero. En el cuarto anónimo del sanatorio, el hombre
mira, espantado la pequeña cosita que resumía la inmen,sidad de su amor huhiano.
Después, inconscien~mente, toma de la mesa brazadas
,de rosas, y, regresando junto al cadáver, se pone a re.garlas sobre el cuerpo, con movimientos acompasados,
-como si estuviera loco!
MIGUEL PROVINS.
(Traducido espr.cialmente para "El Mundo Ilustrado.")

Las flores maldi1eas
-Mi cuerpo producirá
flores malditas.

toria; y todos la respetan; y todos temen ser víctimas de:
las flores malditas.
Yo había oído algo, alguna vez, de esa leyenda, pero
en mi escepticismo se estrellaban todos los vi,os de certidumbre que podía tener. ¿Quién me prueba-pensabaque es el cadaver de la india maldiciente el que se encuentra bajo estas flores? Y. aun suponiendo que esto sea
cierto, ¿qué efecto pueden tener en nosotros sus maldiciones?
Y raciocinios por el estilo me obligan a sonreír cada
vez que alguien, al reterirme la leyenda, procuraba, con
mal disimulados aspa,ieotos, infundirme temor a esas
flores alimentadas con los despojos de un cadaver.
o o o

P";S"ron muchos años y ya, de la leyenda, no guardaba m el recuerdo. Mas un día primaveral, uno dt: esos
días llenos de luz y de calor, de vida y de encanto, p:isé,
otra vez, en compañía de mi novia, por aquel país: y, al
cruzar_ la calzada que conduce al cementerio, una piedra gns y uuas tlores blancas despertaron en mí, los recuerdos.
Form~ un ~amiHete con_ dos o tres de ellas y. ~1 dárselo a m1 novia, d,¡e, con ironía que no comprendió: •
-~oarda estas flores, que son prodigiosas ma-,cotas,
y quizás 00s den la felicidad
Y nos alejamos murmurando una frívola lt,tanía de
ternezas,
o o o

(Para "El Mundo Tlustrado.")
No, no es esta una leyenda vulgar, n i tampoco vulgairizada, pues apenas si la conocen unos cuantos de aquel
lejano país; pero eso sí los que la conocen la conocen
b ien; no discrepará la relación de uno a la de otro en
11ma sola sílaba; y todos creen en la veracidad de la his-

Poco tiempo después la encontré con otro
Entonces, a pesar de mi escepticismo, creí en las flores malditas.
E. ABREU GOMEZ.

El suspiro
La blanca espuma del mar tiene más pureza si se
pierde entre las embravecidas olas que la quiebran cual
cristal.
Es más sonoro-el trino del ruiseñor si su canto se funda en la brisa primaveral que lo lleva desde el bosque
de verde follage basta la árida montaña que atraviesa el
caminante.
Es más triste también un suspiro cuando está el alma
enternecida, cuando al corazón lo agovia un sentimiento
de amor, cuando el pensamiento después de sumergirse
en el mar de los recuerdos halagadores flota en el presente. en donde se esfuman los divinos colores y queda
tau sólo la luz blanca de la esperanza que rasga la densa niebla del porveuir.
Es doloro$o contemplar una niña de belleza virginal
exh,i lar un suspiro si en su rostro se adivina honda tristeza. porque ·este aliento perfumado es símbolo de una
alma pura. de un corazón que sufre callandito ante el
dolM, como la flor de rojos pétalos al sentir e l aguijón
de la colmena.
'
El suspiro es el colmo del sentimiento íntimo, profu~do, misteriow y elocuente. Es la emoción que experimenta el alma cuando siente un grao pesar o adivina la
desdicha que pn,cede a la alegría del ser humano.
l lna ilusión desvanecida, una realidad que alumbre
nue.stra té, nos arranca un suspiro de lo más recóndito
del ;,lma y entonces. es bello como las azuladas aguas de
un riu que. en vertiginosa carrera se desata alumbrado
por los plateados ra) os dt: la luna que se reflejan sobre
la superticie en diáfanos colores.
Al \"er dilatado un hermow pecho por la acción de
este aliento soberano se piensa en el volcán que agita su
seno para dar salida a esa bocanada de fuego que !astí·
ma sus entrañas.

¡Ah!, el suspiro es lo más triste y lo más bello.
-RAUL MIER P. SEDEG.

Regreso del campo. -Cuadro de Regnault que figuró en el Salón de F'aris de

191¿_

J

�(1895), luego Vicepresidente de la Cámara, fué electo
Senador en 1903.
Entró al Gabinete Sarrier con la cartera de Hacienda, y conforme a la declaración ministerial, preparó un
proyecto de impuesto sobre las rentas. Por su desacuerdo con la comisión de impuestos, rehusó en 1906 formar
parte del Ministerio Clemenceau.
En 1909 entraba a la Academia Francesa, reemplazando a su compatriota Gebhardt.
Sin desinteresarse de la política, vivió luego en gran
actividad parlamentaria. Se le creía dispuesto a retirar~e de la vida pública, cuando en 1912 un llamamiento a
su abnegación lo hizo aceptar la presidencia del Canse•
jo, que antes habfa rehusado reiteradamente. Pero en
cuanto se le dijo: "la situación es grave," el peligro atrajo su alma generosa.
La crisis balkánica reveló a Mr. Poincaré como emi·

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l

11:

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El nqevo .Piresiik)ntle de 1~
·it~pl!lblic~ 1 rranca$a

Eran las seis de la tarde .del 17 cuando se supo el resultado del segundo escrutinio que probaba el triunfo.
de Poincaré por 483 votos contra 296 que obtuvo el cou·
triocaote. La llegada a París del vencedor fué verdaderamente triunfal, dirigiéndose en seguida al Elíseo
donde fué recibido por Falliéres que lo felicitó cordialmente y al retirarse de esta visita a su alojamiento, en
la Avenida de los Campos Eiiseos, miles de personas seguían al Presidente electo, que dicho se está admitió
las dimisiones de todo el ministerio, formando uno nuevo que según noticias es como sigue:
M. Aristides Briand, Primer Ministro.
M. Jonnart, Relaciones Exteriores.
M. Klotz, Finanzas.

Con todas las formalidades de ley ha sido electo Pre·
sidente de la República Francesa Mr, Raimond Poinca
ré y haciendo un examen retrospectivo de los anteriore,
que han ocupado la alta primera magistratura francesa
tenemos que el primero fué Thiers, cuyos méritos, ta
lento y servicios no hay para qué encarecerlos en esti
momento; la historia los ha de juzgar como es debido.
Después de Thiers, que encarnaba el alma de la clas,
media francesa, republicana y lógica, subió al poder u,
general lleno aún de imperial prestigio, Mac Mahór
Entre sus manos la idea de libertad estuvo a punto d,
perecer. El vuelo de las águilas heridas en Sedán fu,
para su cerebro una tentación. El pueblo, entonces co
mo ahora deseoso de paz, le c,bligó a retirarse.

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El "tzarevitch" cuya salud está preocupando a toda
Europa por padecer de una enfermedad cuyas
causas no se hao pueEt:&gt; aún muy en claro.
t.a Sala del Congreso en Versalles donde se ha reunido la Asamblea Nacional.

Madame de Poincaré, esposa del nuevo Presidente de
la República Francesa.

El tercer Presidente fué Grevy que tuvo también que
irse del poder antes de tiempo. Un pariente suyo, M.
Wilsoo le comprometió en asuntos antipopulares. Era sí,
el elevado funcionario, una encarnación del alto espíritu
francés. Amable, liberal. ingenioso, conciliador, su elocuencia no tenía brillo, pero en cambio era de una clara
precisión de matemático. No entusiasmaba, convencía;
era un cerebro más que ur alma.
Con el Presidente Carnot se inicia la época actual.
El nieto del ilustre "organizador de la victoria" organizó
también una victoria nacional haciendo ver al mundo
que la Francia republicana pensaba en trabajar y no en
conquistar. El fué quien en 1889 abrió las puertas de la
Exposición a los representantes de Europa a los Reyes
y Príncipes que le visitaron. Su carácter frío en apariencia, escondía un alma ávida de justicia; los caricaturistas Je representaban como un muñeco de madera;
su frac fué el más correcto y el más invariable de Europa; su elocuencia se parecía a su frac. Y la suerte irónica o ciega quiso que este hombre muriera como un
personaje de epopeya.
Casimiro Perier que reemplazó a Carnot, no hizo sino pasar por el Elíseo. Su renuncia no sorprendió a nadie; en los círculos políticos se sabía que su carácter, su

La fachada principal del Palacio de Versalles donde aeaba de reunirse la Asamblea Nacional para la elección
del Presidente de la República Francesa,

modo de vivir, sus ideas, todo, en fin, lo hacían soportar
sin gusto el peso del poder. De su trato, ¿qué decir que
todos no sepan? En el Elíseo, como en su casa, nadie
tiene ni ha tenido mayor elegancia social."
Este hombre, que algunos consideran alejado de todo,.
ha conservado un prestigio muy grande y una muy grande influencia. ¡Ah, si quisiera volver a la presidP,i·
cia!
Y he aquí a Félix Faure, a Félix Primero, al más ex-traño, al más solemne, al que dió al Elíseo esplendores.
de regio alcázar, al que, olvidando sus orígenes plebeyos, pensó hasta en poner flores de lis en su vajilla. Este viajó con pompa igual a la del czar de Rusia. Este·
se creyó primo de reyes y de papas. Este llegó a hacer·
creer que basta era capaz de soñar en tronos, en cetros,
en conquistas. Su elegancia fué legendaria. Nadie comoél para esc,Jger corbatas y pantalones. ¡y sus levitas! ¡Y
sus camisas! Los periódicos satíricos le flamaban el hom-·
bre de los dos mil chalecos.
,Qué contraste entre Faure y Loubet! Este último era
la sencillez misma, la bondad misma. Todos recuerdan la
sesión del Congreso de Versalles, en que, sin quererlo.
fué elegido. ¡Los gritos de Deroulede! Y luego, graciasª su serenidad sublime, entre las complicaciones de las .
luchas dreyfusistas, se le ve pasar ganando cada día una
simpatía. ¡Lo que va de ayer a hoy! Hoy todos desearían que el período presidencial se eternizara. El que·
entró en París entre silbidos, se irá entre aclamaciones.
Fué el más popular, el más querido, el más respetado, el
más francés, el más "cbarmant" de los presidentes de la
República Francesa.
Su ingenuidad era proverbial. En su pueblo todavía
solía durante las vacaciones, jugar partidas de dominó coll!
el boticario y con el barbero.
Suave, deseoso de ser agradable, generoso, liberal,
merece en verdad el nombre de "papá Loubet," que ·
las muchachas de Mootelimar le han dado entre flores y
sonrisas.
Tras de Loubet viene Falliéres que triunfó sin que ·
nadie Jo esperara venciendo a Doumer, representante·
del centro y de la derecha del radicalismo. El Presidente que acaba de bajar, representó el prototipo, el pequeño burgués. Rico, no mucho, por su trabajo y por la dote de su esposa, le ha permitido disfrutar de una honrada independencia. y en el tiempo de su gobierno si bien
nada de notable ha hecho, ha sabido conservar el prestigio de la Francia, la buena armonía con los demás países, desarrollando todos los elementos sanos del país, .
que lo ha despedido con pena,
o o o
Mr. Raymond Poincaré triunfó de su contrincante ·
Mr. Paros no por muchos votos, es cierto, pero los bastantes pera obtener la victoria. No es Poiocaré un desconocido ni mucho menos; a los 53 años llega a la más .
alta magistratura de su país, despues de haber ocupadoaltos puestos incluso el de jefe del gabinetb. que en los momentos de su elección desempeñaba.
Hizo los estudios de derecho con grandes aptitudes,.
dedicándose c0n preferencia al cultivo de las bellas le- tras._ En 1886 entra en la política que a principios de·
su vida, según su propia frase, "no le seducía" y siete·

·meses después sale diputado por Meuse ocupando su
puesto en la Cámara durante tres años sin hablar uo3.
,sóla vez. Pero un día cuando hubo dominado las cuestiones financieras, sube a la tribuna, se expresa con elocuencia y traza con una clarividencia extraordinaria, el
problema haceodario de la Nación francesa.
Sus asombrosas aptitudes de financiero le dieron pront3. fama en toda Europa. Su programa estaba contenido
-el esta frase: "debemos practicar una política de econ~mías sinceras y reales, por que la salud de las fioanz3.s sólo se obtiene a ese precio." Tal principio lo practicó constantemente.
Ministro de Instrucción Pública en el Gabinete Ribot

Miss Marso célebre domadora que a los acordes del piano consigue que un feroz león la oiga con deleite.
nente estadista y diplomático de primer orden, tal vez
el más avisado y prudente de toda ~uropa.
Sólo veinte dí;is antes de la Celebración del Congre•
so de Versailles re,·eló Mr. Poincaré su condición de
candidato a la presidencia.
Mr. Poincaré llevará en su política futura una intervención decisiva y autorizada a la solución de los grandes problemas que actualmente preocupan a Europa.

La condesa de Flandes, que ha fallecido últimamente, rodeada de sus nietos los pñncipes Leopoldo y Carlos y la princesa María hijos de los reyes de Bélgica.

Ningún inciden!! particular tuvo efecto en la elección
de Poinc~ré para Presidente de la República Francesa.
El aspecto de Versailles fué el de siempre en estos ca•
sos: es decir que la concurrencia era muy numerosa, no
solamente de los que debían por obligación de estar
allí, sino tamhién de curiosos. En el primer escrutinio
ya se vió la mayoría a favor del primer ministro y antes
d~ verificarse el segnodo, los amigos de Mr. Pams deliberaron caluros;,meote acordando apoyar su candidatura con la aprobación del ex-ministro M. Combes.

M.
M.
M.
M.

M.
M.
M.
M.
M.
M.

Etienne, Guerra.
Baudio o M. Guisthau, Marina.
Vallé, Justicia.
Jules Steeg, Instrucción Pública.
Juan Dupuy, Obras Públicas.
Paul Moret, Trabajo.
Lebrun, Colonias.
Fernand David, Comercio,
Mougeot, Agricultura.
Chaumet, Subsecretario de Correos y Telégrafos
y M. Leon Bernard, de Bellas Artes.
R. S.

�¡Oh danzas! ¡oh aires de tiempos lejanos, que resonábais en el templo secular o en la virginal estancia, que
resonábais dolientemente bajo las blancas manos.-manos de mujer sedienta de amor; pero que ya ni es joven
ni es amada, suscitais vosotros esos tiempos lejanos que
ya no existen!
¡Oh perfumes de tiempos lejanos, que en el fondo de
las redomas encantadas, ambarinas y huecas, dejasteis.
tan profundamente vuestra dulzura esencial, de la que
parece como si emanara algún espíritu! (Acaso en las.
almas tiernas no se desvanece uno sólo de esos recuerdos!) ¡Oh perfumes que despertais vanos sueños de tiempos que ya no existen!
¡Oh, imágenes de tiempos lejanos que animáis el pálidoreflejo en que se reproducen las ninfas de los ríos; las.
cazadoras armadas tras los cornudos ciervos en los hermosos bosques paganos (Diosa de Delos! en las ardientes.
noches de verano quien te admiraba no dormía!): reís,
imágenes de estos sueños vanos, como en los tiempos queya no existen!
Mujer: tú que viviste en tiempos lejanos, como tus.
da~zas olvidadas, como tus perfumes en las redomas;
m_u¡er que tienes manos tan blancas: tú que viviste sedienta de amor, que ya no eres joven, ni serás amada,
pasa hoy en estos sueños vanos, ¡oh, tu, muerta de tiempos.
que ya no existen!

jeta de visita, llena de grasa, en la cual la comediante
leyó el siguiente nombre:
SAINT-FIRMIN
Segundo apunte del teatro imperial del Odeón.
(segundo teatro francés.)

GABRIEL D'ANNUNZIO.

(Continúá.)
El campeonato del "polo-club."- Escena del juego efectuado el domingo en el hipódromo de la Condesa.

En el declinar de la bella estación, las uvas colgaban
pesadamente de los muros de la casa. Algunas hojas
caían mariposeando, sobre el sueño del estanque, bajo el
viento ~ie:npre dulce.
Apenas un poco de silencio en el corazón de la floresta, hacía presentir que el sol moría. No se escuchaban huir, dos a dos, por las sendas, los amantes que daban gracias a las estrellas ausentes. Toda labor estaba
cumplida, y la tierra maternal decía su oración antes de
dormirse. Unicamente una campana turbaba a lo lejos
la paz de los horizontes, como la colmena de oro que
canta en la época de la miel.
La campiña se llenaba con la púrpura del sol poniente. Ahogando nuestras voces y amortiguando el paso, tomamos el camino que conduce hacia la fl.orest... Y no
sentíamos- ioh dulce desfallecer!--sino el mudo anhelo
de adorar el santo silencio.
De repente, alzando los dos brazos al cielo, dejaste

caer el toisón de tu cabellera sobre los ojos . . .. Y yo recogí, a pesar de tu gesto esquivo entre su blondo fulgor
la rosa de tu boca.
Y en medio de tus gritos y tu reír de espan to, creí ha-.
ber besado el sol, pues miré, como una ciudad de oro
incendiada por un rey bárbaro, al través de tus cabellos
toda· la gloria del crepúsculo.

Aquel 9ello jardín de los tiempos lejanos parece perdido entre las nieblas, entre las som ,rns. Las fuentes
límpidas y claras con claridad de ó ,alo. guardan en su
seno extraños y misteriosos sonidos. De los rosa les caen
extenuadas las rosas: caen, casi per lido por completo su
perfume. El alma languidece, y los t11'f&lt;' cl,.J ~•ma. tristes y vanos. evocan tiempos que ya no existen, perdidos
en el limbo de la memoria.
0

Sra. doña Isabel Pesado de Mier, condesa de
Mier t en París la semana próxima pasada.

El típico jugador de ¡,uw,

"º t:l ca111pcu,.1.,tu u.,, r'vlu L-IUb

Nada tan simple como la caída de las hojas, que es-.
una acción trivial de los árboles, el cambiarse de pren·
das de vestir y endomingarse para Primavera.
. Hay ocas!o.nes, sin em~argc,, en que una fuerte presión de esp1ntu nos predispone a conmovernos mirando•
las pobres hojas muertas, y muchas, también, a prorrumpir en violentas injurias contra el Otoño; acaso porque·
en el fondo de nuestro sér se ha despertado el sentimiento de unción infinita hacia la vida vegetal; porque·
hubiéramos querido ser una rosa en el crepúsculo y una.
hoja verde en la copa del árbol eterno.
En la última tarde, yo experimenté de manera maravillosa este cruel estado de espíritu ante la sencilla aparición de una hoja seca en forma de corazón, que yacía~
aislada de las otras, en la avenida discreta por donde el,
brazo de la Acariciadora me llevaba al amor.
Hubiérase dicho, ciertamente, que era una víscera
abandonada en medio del camino por la pareja que nos.
había precedido en la tarde. Cuántas veces no dejamos
por ahí el corazón, en el parq_ue, en la calle, en el Café." ...
A pesar de la muerte, todavía la sangre parecía circu!ar por aquel corazón amarillo_. Yo tuve ímpetus de arro¡arme en pos de él, de recogerlo piadosamente y abrigarlo contra mi ¡_&gt;e_cho, de ~alvar esa existencia extinguida; pero la Acanc1adora, siempre cruel y enemiga, me·
tenía abrazado horriblemente y se reía con risas menuditas que se mezclaban al caer de las hojas ..... .
Ella adelantaba su bota hacia el sitio donde yo mira·
ba el pequeño corazón, colgada de mis labios, sobre mi
pecho.
-No la pises!:-g1:Íté iracun_do, con acento en que iba
envuelto todo m1 odio, todo m1 roocor, hacia aquella per·
versidad largo tiempo sufrida.
Pero la Acariciadora tenía puesta ya su botina de claro charol, en que moría el sol, sobre la pobre hoja muerta, y sentí un dolor súbito aquí dentro, como si me hubiesen pisado el corazón.
STUART MERRILL.

Pero hay que confesar que era merecedora de su éxito. Buena, inteligente. muy natural y posedora del más
preciado de los tesoros para una mujer de mundo: la alegría, encantaba y divertía por el contraste de su belleza
de patricia y su buen humor y su alegría de la vida. Encantaba a todos sus amantes. Se decía que Sagé, el coronel de los lanceros blancos, a quien el Emperador pagó cien mil francos de deudas contraídas por ella, se había hecho matar en Solferioo del pesar de no poder
verla más.
¿Gustaba Nelly de esta existencia? ¿Se sentía felíz ?
Seguramente que si. Ya no le sucedía echar de meaos
su vida al lado de Lamorliere. ¿ Cómo no esperar que
gustara de una fortuna tan admirable, una pobre muchacha sin ninguna educación moral, abandonada al vicio
desde sus más tiernos años?
Ea veinticuatro meses tuvo cuatro o cinco amantes,
los soportó sin repugnancia, fué hasta encantadora para
ellos; les dejó los mejores recuerdos, pero los obligó a
todos aún sin quererlo, a vender hasta su última camisa.
Era en ella un don. El oro se evaporaba ea sus manos
como el agua sobre un metal caliente, Gastaba enormes
sumas de dinero con la inconsciencia de un animal que
cumple con sus funciones naturales, A los hombres a
quienes arruinaba no !OS' compadecía, y hacia bien, ellos
no la habían amado, eran vanidosos. Ea la inmensa fiesta del París &lt;Imperial - y ea sus mejores tiempos, al dfa
siguiente de los grandes triunfos- la hermosa niña se·
dejaba amar embriagada de ser una de las flores de la
orgía, mareada como por un grao valse y sin siquiera
darse cuenta de que tenía una vísera llamada corazón.
III.

Una tarde de noviembre, cerca de las cinco, Nelly
acababa de regresar a su casa, un poco fatigada por un
largo ensayo.
Antes de vestirse pa ra la comida, se había tendido en
una "chaise-longue" y fumaba un cigarrillo ruso cuando
su ca marera, con un gesto de disgusto, le pasó uua tar-

- iCómo! /aún vive el pobre hombre? Hazle entrar ea
seguida. exclamó Nelly sonríeodo coa alegría,
Esto le recordaba sus tiempos de la juventud. SaiolFirmio era un cómico que había trabajado ea Belleville
con ella y Lamorliere.
Apareció _ea la puerta, hizo una reverencia y, aunque
ella no Jo había visto desde hacía mucho tiempo, Nelly
reconoció luego al hombrecito de cara lisa como de patata cocida, coa el cabello pegado al cráneo como si fuera una peluca, y vestido de cualquier manera, pero coa
un brillante falso de a cuarenta centavos en la corbata.
Ni siquiera le pareció envejecido; Saiot-Firmin tenía
esa edad dudosa de los actores que envejecen pronto, pero que se defienden heróicameote contra los estragos de
los años,
-Buenos días, Saint-Firmin. dijo cordialmente Nelly
con su voz caliente. ¿ Cómo te va? ¿Qué te haces? ..... .
Qué buena idea has tenido de venir a ver a tu vieja
compañera.
La pobre cara del cómico se iluminó. La mirada hostil de la camarera y las tapicerías de la aotecamara le
hadan temer una recepción muy diferente.
Se irguió en toda la altura de su pequeña talla y tea·
dió la mano coa actitud teatral.
-iVamos! Veo que sigues siendo una buena chica, como en los tiempos de Lamorliere.
Continuó, exagerando su emoción verdadera y limpiándose la lágrima q ueo las gentes de teatro tienen siempre a su disposición:
-Por más que digan .... No hay como los artistas!
Lo !::izo sentarsP- cerca de ella, en un amplio sillón.
- Vamos a ver, Saint-Firmin, ¿qué es lo que puedo
hacer por tí? ...... Por tu tarjeta sé que trabajas ahora
en el Odeón, ea un teatro imperial, pero .... dispensa
que te Jo diga, me parece poco eso de apunte .... Qué
¿ya no haces comedia? ....
-No, respondió él, me he retirado de la escena por
algún tiempo .... Solo me ocupo de la administración.
En reaíidad, sus funciones principales ea el Odeón
consistían en hacer los ruidos entre bastidores y recorrer las escaleras tocando una campana. El era el rayo
que truena, la lluvia que crepita, el viento que gime. El
era el rodar de la silla de postas que se aleja, el perico
de la señora que grita: "¿Ya almorzaste, Juaoito?" la pila de trastos que quiebra la cocinera, las doce campanadas del reloj que da la media noche cuando entra el
traidor; el pistoletazo del desesperado que se levanta la
tapa de los sesos. Pero gracias a la imaginación de los
comediantes, y a su don de engrandecerlo todo, pronunció la palabra administración como si se hubiera trata-

Pronto fué una de las reinas de la alegría... ,.

El e rn el r ayo que truena ..... .
do de la gerencia de un bauco o de la presidencia de
una compañía de ferrocarril.
-Ya me doy cuenta, dijo Nelly eon una sonrisa de
complacencia. Unos ciento veinte francos al mes, ¿ 0 o es
así? .... Si tienes necesidad de dinero en el momento, ya
lo sabes, no te apenes . ...
Pero el viejo titiritero, aunque muy pobre, era uu altivo, con su gran dignidad. Hizo el gesto clásico de la
negativa ; el gesto de Hipócrates ante los prese ntes de
Artaxerjes. Y, sin disgustarse, conmovido por el ofrecimiento de Nelly, dijo:
- Gracias, Robio . ;'/o necesito nada. No soy rico, pero la paso como puedo .... No, vengo a pedirte algo más
importante .... Protejo a un joven poeta y se me ha
puesto en la cabeza hacer representar su primera pieza.
Ante la pob1e cara del bueu hombre, Nelly, que sabía
que la influencia de un segundo apunte no podía alcanzar a más que hacer figurar entre las comparsas a la
hija de un portero de barrio, no pudo contene r una sonrisa
-No te burles de mí, replicó Saint Firmin, y admírate aún más No se trata de un papel para tí, ni de una
obra que se pueda representa r en el Vaudeville .... Ea
el teatro. francés y por . los có micos del Empera dor es
como quiero ver representada la obra en c uestión. Y
sería justo .... Mira, tú tiene; magníficas relaciones- lo
sabemos todo, bella dama-hasta en los ministerios, hasta e n la Tullerías, y si te interesas por mi joven recomendado, puedes hacer mucho por él .... Ya ves, mi querida Robín, Jo que espero de tí: una ayuda enteramente
desinteresada .... Ten ea cuenta que no te hablo de una
gran máquina continuó, sacando de la bolsa un cuaderno de exíguas proporciones ...... Nada más que un acto
en ,,erso ...... Pero delicioso ...... o yo ya no entiendo
de estas cosas. Y creo entender ...... ¿Te acuerdas en
Belleville? Me llamaban el pión. porque corregía ea los
e_o sayos l~s "morcillas" del galán -joven, aquel que había
sido eba01sta ...... Vamos a ver. ¿he estado acertado a l
contar coa tu buen corazón ?
( Contim,a rá.)

�ve~ ~ás repudiada por las costumbres modernas; las
eg1pc1as. adornadas con flores de loto, muestran ya pendientes en las orejas.
Bárbara es la costumbre de perforar la carne para
mostrar colgando de ella una piedra y un pedazo de
oro.
Desde los pendientes de las mujeres romanas, que rasgaban los lóbulos con su peso, hasta e l sencillo diamante
llamado solitario que se atornilla delicadamente, el cambio es tao notable que indica la decadencia. Es un grao
paso dado hacia la sencillez que exigen el arte y el buen
gusto, si bit:n es cierto que últimamente hao vuelto a
aparecer en el mundo elegante, los pendientes largos.

:\Iuy antiguo es su uso: aparecen entre los egipcios y
los griegos usados hasta por los hombres. Se hacían de
oro para las personas de calidad y de cobre o hierro para el populacho y los esclavos. Las mujeres los llevaban
más generalmente en figura de serpiente o bien de un
cordón o una trenza redonda terminada por dos cabezas
de serpiente; en Oriente las fabricaban de cortezas de
árboles. Las mujeres turcas ,. africanas ks usan en las
piernas.
Los brazaletes se hao hecho formando juego con los
pendientes y los collares, conociéndose las tres prendas
con el nombre de medio aderezo

~-

e~t () rll C1\
Aun ~uaodo mucho~ cronistas de modas aseguran, lectoras m1as, que los tra¡es actuales son poco artísticos y
de mal gusto, hay modelos tao hermosos y exquisitos, que
demuestran todo lo contrario, porque aquellos en los cuales hay una iosp_iración marcada de algún estilo antiguo,
adaptado d los tiempos modernos, pueden considerarse,
sin exagerar en lo más mínimo como una verdadera obra
de arte.
Con excepción de los trajes "tailleur," hechos en la-

nas gruesas y consistentes, todos los demás atavíos son
drapeados y esta disposición favorece tanto su diversidad, que sería imposible encontrar dos modelos idénticos en su confección. En efecto, ninguna regla fija impera sobre el particular; ningún traje se arregla, si no
es en el mismo ma.oiquíe; de manera que allí, bajo la
delicada y hábil mano de la costurera, los pliegues se
recogen y se forman, siguiendo solamente los impulsos
de la fantasía creadora. Las draperías son un amplio
campo para el desarrollo de esta fantasía: ya se indican
nada más en la parte inferior de la falda; ya también
desprendiéndose de lo alto del talle, bajan por el costado o por el frente; unas veces caen por la espalda, otras
por el delantero, bien sea flotando con toda libertad o
bien recogiéndose por medio de broches, muy hermosos,
los cuales son, en ciertas ocasiones, un exoui-sito trabajo
de arte y de buen gusto. Esos broches ya lo sabéis, mis
queridas lectoras, se hacen en pedreria o en finos metales de diferentes clases: la plata antigua se confunde
con las perlas y las turquesas; el oro con los granates y
los topacios; el azabache, por sí mismo, no necesita de
ningún otro elemento para realzar con su hermosura los
atavíos de colores obscuros o negros. También se emplean para la confección de estos broches, la pasamanería de seda; las aplicaciones de soutache, las borlas de
seda, de bellotas de oro, plata o tubillos de cristal, ya
sea en forma alargada o redonda, como perlas lisas.
Muy a menudo. en estas elegantes draperías, la túnica,
se levanta por alguno de sus lados, dejando ver el fondo
del traje que casi siempre debe ser de seda Cuando los
pliegues se fijan en la parte infer ior de la túnica, vienen
a recogerse a la altura de la rodilla, por n,edio de un
fino cordón de seda, un artístico nudo de listón, un "chou"
de gasa o de seda, una aplicación de perlas colgantes, o
por grandes fk•res de seda, hechas a mano y apropiadas
al maúz del traje.
Algunas veces, la túnica, abierta sobre una falda ligerísima, plissada finamente en acordeón, se drapea de un
modo particular que las modistas llaman: "esquinas de
pañuelo," lo cual equivale a dejar algunas puntas de la
tela, flotando con gracia exquisita, y en cada una de esas
puntas se coloca una bellota de seda, a fin de asegurar
"la caída" con el arte que en estos casos se requiere.
Se ven, igualmente túnicas redondeadas en la orilla,

un poco fruncidas al derredor del talle, en donde se ostenta una línea de pliegues, que después se recogen eo
la parte inferior, en el frente del delantero, y suben hasta la altura de la rodilla. Las túnicas ligeras, hechas eo
tul, gasa o muselina de seda, se colocan sobre un fondo
de satín flexible, teniendo una amplitud de un metro setenta centímetro~, en la r~rte inferior.

Traje de noche, de gran lujo.
Cuando el fondo se hace más estrecho, lo cual
sucede a menudo, entonces es preciso abrir un
poco la faldn en la parte inferior, por un costado,
o de alargar éste lo bastante para llevarlo hacia
atrás con la ayuda de los pliegues drapeados, a
fin de formar la cola, que, en semejantes casos,
es pequeña y termina en punta. Sin e,tas precauciones, los movimientos carecerían de libertad,
y el paso sería imposible . Aún así no deja de ser
difícil y estorboso.
En cuanto a los corpiños. ya hablaremos de
-ellos en otra ocasión; por ahora sólo diremos que
algunas grandes casas de confección se empeñan
en sostener la línea del talle, muy alta, pero en
otras casas de este mismo género, se fija ya en su
sitio normal. Las cinturas que lo marcan se hacen
ligeramente drapeadas, o, por mejor decir, casi
sin pliegues; otras son lisas, planas y sencillas, cerrándose con un gran nudo cuadrado, del cual, el
centro igualmente liso y sin pliegu~s,_ pasa sobre
las cocas sin estrecharlas; y como u ltima novedad
se emplea para confeccionar estas cinturas, hermosos lazos de listón, ya sea de moaré, saúo o tafetta. Nada más elegante, mis queridas lectoras,
que estas lindas cinturas de la moda ar:tual, pues
los trajes más severos y sencillos, toman un aspecto de graciosa coquetería, cuando se les añade esta nota de color, cuyo vivo contraste con las telas obscuras, es de tan buen gusto.
MARGARITA.

Muy antiguo es el uso de esta alhaja, que parece cada
Traje de soirée, último mcdelo Parisieo.

Traje de luto en crespón, adornado con tul.

Abrigo de terciopelo negro, adornado con piel
de armiño.
fabricados de distintos modos según el arte de los
artífices creadores.

Los collares son quizás las más antiguas de todas las joyas Eo los tiempos prehistóricos, hombres y mujeres llevaban collares de dientes de
animales o de conchas perforadas. Más tarde el
collar de ámbar fué considerado como un amuleto, y en las primitivas épocas históricas se hallan
los collares de hombres y mujeres hechos en oro
y plata con pedrería. Los egipcios los llevaban
con el escarabajo sagrado. Conocidos son los fastuosos collares de los romanos, algunos de los cuales llegaron a valer un millón de sestercios, o sea
aproximadamente, 200,000 pesetas. Los distintivos
de órdenes célebres, como la del "Espíritu Santo" y la del "Toisón de oro," son collares.
Muchos collares de mujeres bellas se han heDiadema de brillantes y collar de perlas.
Generalmente las mujeres libres lo llevan en el brazo
derecho y en e l izquierdo las casadas o prometidas.
En estos últimos tiempos se bao hecho los brazaletes
o pulseras con reloj, Jo cual presta a esta joya una utilidad verdadera e indiscutible. Se llevan de piel o metal,

cho célebres en todos los tiempos, y tristemente el de
María Antonieta, que marcó ya en su garganta la huella
para la guillotina; en el siglo XV el de la reina Ana de
Austria y en nuestros d ías. entre otros, los de perlas de
la bella Cecilia Sorel.

�RAL
AMA
UNA CARTA INTERESANTE
ANGÉLICA: Si todas las mujeres pensasen como usted
piensa, querida señorita, acaso la sociedad no sería lo
que hoy es. Porque, en efecto, de la virtud femenina se
forman las buenas familias y de las buenas familias se
forman las buenas sociedades. Del interior de los hogares brotan las virtudes de los pueblos, y por eso se observa que mientras más se desorganiza la familia y
mientras menos unión, respeto y cariño hay en su seno,
más se acrecientan los males colectivos. Se acabaron ya
los felices tiempos en que el padre y la madre eran profundamente respetados, amados y obedecidos en su casa;
terminó ya la dichosa época en que los hermanos se queúan y se ayudaban entre sí: no se consideran tampoco,
como entonces, a los criados y empleados de una familia
.como miembros de ella. Todo se ha roto; todo se ha degradado a ese respecto; es inútil negarlo. El padre es el
juguete de los caprichos de su esposa y de sus hijos; la
madre sólo se ocupa de trajes y de vanidades; las hijas
imitan su ejemplo y los hijos no piensan más que en gozar de la vida, sin tener en cuenta la moralidad y el respeto de sí mismos. Los sirvientes siguen el ejemplo de
sus amos ...... 1Qué hacer para que la sociedad se reforme? La pregunta de usted es la misma que todas las
mujeres nos hacemos, sin encontrar respuesta; pero, teuiendo en cuenta la influencia decisiva que tienen los
ideales religiosos sobre el criterio humano, es de inferirse, con fundadas razones, que sólo esa 10fluencia
puede salvar de la ruina a nuestro pobre país.
Con ese objeto se ha fundado la respetable "Asociación de Damas Católicas" y el ilustrísimo señor Arzobispo desea que pertenezcan a dicha asociación todas las
damas de la sociedad mexicana. Si usted tiene, como me
dice, tan vivos deseos por ver cambiadas nuestras costumbres, procure hacer propaganda de esta obra tan
útil y benéfica; sólo así quedarán satisfechos, aunque sea
eo parte, los nobles anhelos de su generoso corazón.

su matrimonio, ya que, según dicen, han sido completamente felices durante todo este tiempo.
En cuanto a la forma eo que desean ofrecer esa fiesta,
me parece sumamente apropiada, pues las dichas íntimas deben celebrarse del mismo modo. Basta con que
inviten a las personas de su familia y a los amigos de confianza; así todo el auditorio estará contento y tendrá esa
alegría cordial y comunicativa, que sólo se disfruta en
ocasiones semejantes. La etiqueta oo admite expasiooes
sinceras y francas; es como uoa máscara de mármol que
se adapta al rostro, para ocultar todas las emociones intensas.
Uo concierto formado de pocos y selectos números de
música, h~rá las delicias de los invitados por espacio
de dos horas o algo más; después, servirán ustedes uo techampaña y la fiesta concluirá en medio de una general
alegría. Eo cuanto al programa del concierto, debe de
estar en armonía con la índole de la citada fiesta; creo
que deben elegir ustedes algunas composiciones de nuestro inspirado compositor Ernesto Elorduy, cuya desaparición ha sido tan lamentada entre las personas de la sociedad mexicana. Esta elección dará al concierto uo toque de seotimeotalismo, muy apropiada al caso. y Jue¡;o,
para cerrar el programa de uo modo oportuno, sería conveniente que los artistas tocasen algunas producciones
del exquisito maestro Ponce, de quien se admira actualmente su delicado y raro talento.
Agradezco mucho a ustedes sus amables frases oara
juzgarme.

muy indulgente con ellos. Si bien se observa en los círculos y los salones donde concurren, les sonreirán acaso
amablemente, pero bajo esta sonrisa se descubre un rasgo de conmiseración o desprecio, espectáculo bastante
triste y tao común, que no hay más que volver los ojos
para encontrarlo.
Es engañar a la juventud o educarla mal oo decirle
que la sociedad vive sobre un fondo de moral muy sólido y que contra los que faltan a ella tarde o pronto ejerce su más justas severidades.
Puede recibir a los culpables y hasta infames, cubiertos por su fortuna o su rango; pero esto no influye sobre
la posición inferior que les asigna la consideración pública.
Al entrar eo el mundo debemos tener la convicción
de que entramos en un ambiente honrado, en el cual los
actos no siempre están de acuerdo con las máximas; pero sabiendo que el mal es mal, se respeta el honor y se
sostienen los caracteres legales.

VESTIDOS Y SOMBREROS
AM"LIA: Los trajes de terciopelo no han tenido la
misma aceptación que hace un año; hoy triunfan por completo los atavíos confeccionados en "charmeuse" y taffeta. En cuanto a los sombreros, aconsejo a usted que
elija el suyo de forma pequeña, porque éstos son sin
duda alguna. los favoritos de la Moda.
MARGARITA.

RECETA
L1Lí: El color del rostro se altera mucho cuando se
recibe con frecuencia el ardiente beso del sol y las rudas caricias del viento, pero no crea usted que su mal es
incurable. Lave su tez con agua tibia a la cual se le
mezcla un poco de almidón en polvo. jugo de limón y
diez gotas de tintura de benjuí. Después, enjuáguese suavemente la piel con uo lienzo fino y póngase la crema
"Favorita" que deja el cutis tao fresco, terso y suave como uo pétalo de flor.
CONCIERTO INTIMO
VARIOS AFICIONADOS: Es digna de elogio la idea que
11stedes hao tenido de celebrar el primer aniversario de

Cuello &lt;le crochet rr.o jerno.

En el seno de la sociedad nueva, como en el seno de
la antigua, nada se adquiere sio voluntad y sin esfuerzo:
esta es una ley de la Naturaleza, pero aplicada a la , oluntad, y hecho el esfuerzo, las personas estudiosas y
arregladas alcanzan hoy éxitos extraordinarios.
Para llegar a vivir eo paz con su conciencia, hay que
tener presente una palabra, una palabra de sentido pro·
fundo, de la que hay que penetrarse de tal forma, que
sea la regla de todos los actos: "el deber." Un ilustrt:
americano escribió a uno de sus hijos las siguientes líneas:
"Esfuérzate siempre por ser franco con todos: la fran
queza es hija del valor y de la honradez; debemos decir exactamente en toda ocasión Jo que tenemos intención de hacer, sin dejar dudas acerca de nuestra sinceridad. Si un amigo te pide un servicio, hay que prestárselo si es razonable. y en caso contrario, decirle francamente por qué se lo negamos: todo subterfogio sería
indigno de uno y de otro. Jamás ha de obrarse mal por
adquirir o guardar un amigo: quien se da a este precio
nunca valdrá el sacrificio que se hace .....
"En cnaoto Jo que es al deber, voy a contarte lo que
sucedió hace cerca de cien años en un día de eciipse
conocido bajo el nombre de "día negro," en el que a. la
luz del sol quedó extinta durante algún tiempo. La
Asamblea Legislati,,a de Connecticut estaba en sesión:
en presencia del fenómeno, los miembros sintieron un
terror general; muchos de ellos creyeron llegado el fin
del mundo; en aquel momento un viejo puritano se levantó y dijo que si efectivamente era el día fatal, quería que a él lo encontrara en su puesto, cumpliendo su
deber, y a este fin propuso que trajeran luces para que
cont10ua, .. , d sesión. En aquel hombre brillaba una calma sobre natural y resplandecían una voluntad inflexible y una grao tranquilidad de espíritu. La palabra "deber" es la más sublime de nuestra lengua; procuremos
imitar en todas cosas al viejo puritano y que jamás por
una falta nuestra salga un cabello blanco en la cabeza
de nuestros padres."
Pues bien; en la sociedad se encuentran muchos hombres y muchas mujeres que comprenden el deber como
el viejo puritano. Cierto es que hay otros que oo observan la misma conducta, pero sabeo que hacen mal aunque su posición social sea buena y el mundo se muestre

No exageremos con eso de la higiene
privada

Detalles del cuello de crochet.

Ofrecemos a nuestras lectoras un modelo de cuello de
crochet, de estilo moderno cuya labor consiste en estrellitas reunidas por un fondo calado, compuesto de presillas de punto de ca., adornadas con piquitos.
Un festón almenado remata los contorno,.
Por separado damos también detalles de las estrellitas,
agrandados para qne nut:stras lectoras se den cuenta ele
la labor.

Está bien eso de bañarse; pero un doctor
Lymao. que estudió este a,unto, aseguró
que es una necesidad artificial, no natura J.
más impuesta por Jo que llamamos civilización, es decir, algo tan artificial-y tao
necesario, dada. nuestra vida-como el sombrero, las botas y la ropa. a saber: camiseta, faja. camisa, chaleco, cazadora y gabán.
o capa por Jo menos, que " les·· hay que,
además, llevan corsé, peto y chaleco . de
Bayona ....
"Regresando·· de esta digresión á los baños, el Dr. Lyman-que no los condena.
como Ventura de la Vega no condenaba el
hongo-, dice oue el hombre en esta.do
salvaje o natural no tendría necesidad de
b"l.ño alguno, porque "expuesta" la piel al
sol, al viento v a la llu,·ia. se mantendría
siempré limpi;;, con la ,•entaja de una circulación muchísimo más acti"a que aquella
que disfrutamos nosotros los civilizados
Pero como lo que no ,·a en costuras '"ª
en bebederos, esta mayor actividad de la
circulación sanguínea se consigue a expensas de una menor acti,·id&amp;d uen·iosa.
Ahora bien· como hay ci,·ilizados que, a
pesar de eso del aumento de actividad
nerviosa, como si no. pues á éstos les resultan unos depósitos de agua y de grasa, que
en las mujeres son deliciosos, siempre que
no se exagere la morvidez ....
Y de todo este lío, querido lector, resulta que debemos bañarnos, no solo por limpieza, sino para activar la circulación , y
que esta necesidad ~s menor p:ira las individuas e iodi,•iduos de poca ropa.
¡Pero qué bien arregladito está todo!

-ll.
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su clase,
&lt;t~UJftfl!lf, ~

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DEPÓSITO GENERAL:

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�El Mundo Ilustrado

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1 ? de Febrero de 1913.

&amp;¡~rfüi¡ur.m ©!® Il@ 11@11mifpXó)!l"@©lcID
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Quien acaba de recibir todas las
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~rt:~adNI!,ºó.;'3¿
L'Enclo.o tuvo un
a 11 a slonado ad·
mirador caando
contaba. 90 años.Las arru¡as, la flo

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cl!mlento del cutis
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miento delos t ejl,..,,,_.._,___...,.
dos subcutáneos
'I - Para evitar todo
eso que env•i ' Ce p0rque dest ruye la. a.pa.rtencla Juvenil, nada tan bueno como la
-

/li

/f; ~
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]{epresentante General en México,
Octavio Sarti 2a. Calle de López 25.

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"Ste,1rns" qu;:! es la única legítiTPa.

"La Semana Ilustrada"

de

NAFB
LANORENI
contra

la Tos, el Catarro
laBronquitis

- ,Sabes quién estámuygravel-diceuo
pintor boemio a otro.
-,Quiéol
- El pobre Ramírez, ese chico que tao
bieo pinta los toros.
- iY qué tiene?
- Pues que le ha dado dos cornadas uo
modelo.

Misterios que han preotu- Cúrese usted mismo en
pado al mundo
su casa
Se Debe Curar Toda. Clase de
las Enfermedades de la. Sangre.

La pérdida del "President"

:Ningún daño pueden causar los microbios; y los gérmene-s de las enf-ermedades se exter1U1inan, -cuando la
sangre está limpia y circulando eon
actividad en las ,,ena,s y las artel'ias.
En e3tas condiciones cualx¡uiera persona puede des-afiax los !IIlicrobios.
L as funciones de la sangre son las
de proteger y conservar la Yida.
CuaDJdo la sangre circula a pemecci6n, el cuerpo está saludable y aetivo, pues tooa enfe1·.medad es siunlJ.)l e1meute el resultado ele alguna abstrucció u en la cireulación de la sangre.

El día rr de Marzo de 1841 zarpó de
::\Tueva York, para Liverpool, el vapor correo "Presiden!" y oo se ha rnelto a saber
nada de él.
Era un barco hermoso. nuevo y el más
grande y el mejor de aquella época e iba
lleno de pasajeros.
Hoy sería difícil darse cuenta de la tremenda agitación que causó en Inglaterra la
desaparición del buque; algo así como la
impresión que causó en España y en
todo el mundo la desaparición del inforEl Remedio de Munyon para la.
tunado crucero "Reina Regente."
Durante muchos meses después de faltar Sangre, cura radicalmente todas las.
a su llegada e l trasatlántico no se hablaba impur.ezas de la Sangre, los Banros,
de otra cosa en Inglaterra y todo el mundo la Complexión defectuosa, Heripes,
hacía cálculos y suposiciones acerca de la E}cz,eana, y todos los desarreglos dela Sangre. 50 centavos, Marca 3 X,
suerte que había corrido.
Según una de las teorías, había sido co- $ 2.
El Remedio Líquido de Munyon pagido por los hielos y rotas sus máquinas y
falto de gobierno, había sido arrastrado por ra la Sangre ( en pastillas) no tiene
las ccrrientes bacia las regiones árticas. igual para las Alecciones Sifilítica-sAtendiendo a esta explicación se envia- de lo3 Iluesos, las Ulceras Sifilíticas
ron buques de guerra en su busca al estre- y las enfermedades Cutáneas y Es·
crofulosas; desarraiga todas Jas im_cho de Davis y a las costas del Labrador.
Luego indicó otro sabihondo, que e l tran- piurezas de la Sangre. Precio $ 4.
Un Testimonio Entusiástico.
satlántico podía haber desviado en otra dirección y que era muy probable que estu"Ifabana, ,Julio 3 de 1912.
viese detenido entre las algas del mar de
'' Pe1x!oue la dilación de este testilos Sargazos.
monio, el que le ruego acepte unido
Al leer esto, el público creyó ,·er a l gi- al mayor reconocimiento y .má.s progantesco buque preso en el centro de una funda gi·ati tud. Co,mo usted saibe, desmasa de vegetación marina de millones de de haee rn.á.s de do3 años el estado demillas cuadradas, y comenzó a pedir que mi sangre ha si,do bastánte des.favose le e nviasen socorros, pero la oficina de rable, lllla n,ifes,tándose ¡particularmenHidrografía del Almirantazgo publicó una te en el rostro esta descomposieión,
nota diciendo que las algas flotantes del tan peligrosa COimo molesta. Las pomar de los Sargas no tenían suficiente den- ca,s dosis &lt;lel r emedio "Lí.quido par.a
sidad para impedir el paso a un barco.
la Sangre", por 1.'d . a mí reeomen,daSegún otra teoría, debía existir una roca do con tanto acier to, han sido sufioculta en pleno Atlántico. El Almirantazgo cientes pa1'a el completo restablecitomó en consideración esta idea y mandó m,iento, iDJClusfre la curación ,de la.
hacer sondeos a lo largo del presunto de- piel d el rostro, cuyas buenas eon&lt;lirrotero seguido por el '·President." Estos ciones. obteni,da,s ton si1 efieaz remesondeos revelaron la existencia de varias dio, 1111e obligan a recomendarlo por
montañas submarinas. pero la cumbre de cons i derarlo un deber, tanto por gra la más alta de ellas quedaba a más de se·
tituod a Ud. eomo por hU!IIlanidad a.
seota metros bajo la superficie del mar, por
mis semejantes; teniendo partieula r
lo cua l no constituía ningún obstácu lo para
placer en eontestar lo que cualquiera
la navegación.
Mientras tanto a umentaba la excitación persona interesada, se .sirva intenoEduardo
a medida que transcurrían las semanas sin ganme.'' Atentannente. noticias. E n todos los cerros de Inglaterra Cardona.-Slc, Hwbana 151.
El Remedio para. los Riñones, cura
se prepararon hogueras para encenderlas
en e l momento que se supiese algo del prontamente los Dolores de Es,pa&lt;lida
"President." La reina Victoria se. trasladó y todas Joas enfermedades ,de los Ridel palacio de Buckingham al de Windsor , ñones. 50 cenfavos. 3 X, $ 2.
El Remedio para. el Estreñimiento.
dejando instrucciones para que estuviesen
siempre preparados unos mensajeros, de El má.s moderno, el 1111-á.s oientí.fi.co y
noche y de día, y la llevasen noticias en el efi.caz para •esa enfeJ·medad. En tubos, por 50 cen.tavos.
acto.
El Remedio para la Dispepsia., aliNo faltaron bromistas de mal g usto que
aprovecharon la ocasión para divertirse. via insta·ntánea.mente y cura toda
Alg unas de las bromas fueron verdadera- clase de Disp~sia. 50 centavos. };larmente crueles, como. por ejemplo, la de un ca 3 X, $ 2.
individuo, bien portado, que llamó a un
Ungiiento para las Almorranas.
cochero de punto y le &lt;lió cinco duros y Nuevo método completamente J:ümuna carta para que la llevase al g.tlope a pio. A1Jivia instantáneamente. Cura
las oficinas de la compañía naviera, dicien- posiiti.va. 50 centa.Yos.
do que contenía noticias de la llegada del
El Remedio para la. Tos, cura la
"President" a un puerto.
Tos, los Sud.ores nocturnos y alivia
E l cochero medio reventó al caballo por los Puil,mones. 50 centavos. Marca 3
llegar pronto. Por la calle iba dando voces x, $2.
y diciendo q ue estaba a salvo e l buque, y
El Jabón " Hama.melis" de Munla noticia corrió por todo L ondres como un
rayo. H asta los jueces suspendieron las vis- yon. Recomendado por el Mundo Citas que estaban celebrando para correr a vilizado como el ,mejor Jabón medicilas oficinas de la compañía en busca de na/1 y un.a n ecesidad rpara el Toeador.
:Munyon tiene Remedios ,para ca.da
más noticias. El parlamento suspendió la
sesión y los diputados se unieron al público Enfenumdad, casi todos al anódieoque corría y vociforaba alegremente por pr,ecio de 50 centavos. Se vendem en
la aparición del transatlántico. Inútil es de- todas las farmacias, o puede hacerse
c_ir_ que la carta no contenía ninguna oo- el pedúlo dfrectamente.
ttc,a.
J&gt;ida uste,d la "Guía de la Salu&lt;l ",
También se recogieron en el mar muchas de Munyon, en las Droguerías de J.
botellas con falsos mensajes de los supe rvi- La,ba,dié, Sucs. y Cía., Ave. San Franvientes del naufragio. Según uno de estos cisco 43; J. Uihlein Su·cs., Ave.
mensajes, los pasajeros y la tcipulación es- Bolfrar. 25; ,Jobannsen, Félix y Cía.,
ta b~n refugiados en _un iceberg, y se man- Ave. Sau .Francisco 39; Droguería
teman de carne de tiburón.
del Elefante, Ave. Isabel la Ca,tóliPero en realidad no llegó ni ha llegadº ca, 6; y otras. Consultas por eorrestodavía el menor resto del naufragio a ma· porudencia, co116 denciales y libres denos humanas, y el misterio de la desapari- todo gasto.
ción del "Presiden!" sigue siendo un mis}funyon ·~ 53 ancl .Jefferson, Philaterio.
&lt;lelphia, E. r. ele A .
..;.

,

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>��CAPITAL: $ro.ooo.ooo.oo.

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�El Mundo Ilustrado

Los diagnósticos

-YU'f\YYU'f\Y~

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una enfermedad si los síntomas no resultan bien evidentes. Además los síntomas de
ciertas enfermedades se asemejan mucho a los de otras; por lo tanto es fácil la confusión. Pero al sentir una persona un dolor fuertP en la espalda y los lomos, acompañado de jaquecas, nauseas, vómitos y escaséz ó deficiencia al orinar, puede tener
la desagradable certeza de que hay algún desarreglo de los riñones. En tales casos
debe recurrirse sin dilación a la medicación bien conocida y aprobada, cuyos componentes y cantidades proporcionales se expresan en la siguiente fómula farmacéuti·
ca: ~xtracto compuesto vegetal de Arvelina 15 gramos; Jarabe compuesto de hipo·
fosfitos 45 gramos; Jarabe compuesto de zarzaparrilla. Mézclense bien estos compuestos y tómt·se una cucharadita después de cada comida.

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día anterior.)-San Bias Obispo Mártir,
Patrón menos principal de la ciudad de
México, San Celerino Diácono Mártir.- Función en Catedral, Basílica y parroquia
de la Santa Veracruz.
MARTES 4.
Festividad de la Sagrada Columna-en
que fué azotado Nuestro Señor Jesucristo.
El Divino Rostro. Santos Andrés Corsino
Obispo, Gilberto y José de Leonisa Confesores.
MIÉRC0LES 5.
.
Cemza.-(Ayuno y abstinencia de carnes. )-San Felipe de Jesús Mártir Mexicano, Patrón principal de la Archidiócesis
Mexicana, Santa Agueda Virgen Mártir (su
fiesta el día .)-Oficio y misa de la fe_
13
ria; rito simple y ornamento morado; no
'ó d
. ,
hay conmemorac1 n e 01ngun santo.-Se
prohibe celebrar misa privada de difunto

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Sed siempre jóvenes
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No se acepte otra que la de

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embellecer

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la1n

$7.00

Dice el Sr. Balleza después de haber
usado la Peruna: Soy natural de Mejico,
pero hacen cinco afios que resido en Los
Angeles, California, adonde padecí por
largo tiempo de catarro, constipados,
dolores de cintura; agriedad en el est6•
mago Y mala digestión. Tomé seis
frascosdePERUNA. Aumentél0libras

San Juan de Mata Confesor y fundador
de los Trinitarios y Santa Cointa Mártir..
, .
Función en la Bas1hca de Guadaluoe, de
la Diócesis de Chilapa.-Desde hoy hasta
el Sábado Santo, excepto los domingos se
cantan e~ Catedral y Basílica las vísp~ras
en la manana.

y recuperé la salud. Fermin Balleza.

DOMINGO 9.
Santos Cirilo Alejandrino Obispo Conf
D t d
.
. é
1
esor y oc or e 1a 1gesta,
N1c foro y
Apolonia o Polonia Virgen Mártires.

Algunos datos sobre la araña
peor del mundo
Cómo es su picadura y cuál
su antídoto
Todas las a rañas tienen un par de glándulas de veneno situadas en la parte anterior del cuerpo, pero están en un error los
que creen que todas ellas son dañinas para
el hombre.
. Solamente p~eden oonsidera.rse como pe·
hgr?53-5 las tarantu_J~ y los latrodectos, espec1almente estos ulhmos.
El latrodecto, muy abundante en Italia,

ñeca..
.
,
.
El lllfehz empezo a gn~ar, temblando
como un azogado, con los o¡os fuera de las
órbitas y acometido de espantosas convulsi?nes, acompañadas de vómitos y sudor
fno.
la ~f:a,m;~~:s ~~::!~dm: l~aid:~ºt~~:~:
se encontraba débil y sufría frecuentes escalofríos.
Se supone que el terrible efecto de la
picadura de esta araña se debe a que su
veneno destruye los glóbulos rojos de la
sangre.
. Sus efectos son rapidísimos, y a diferencia de los del veneno de la tarántula y del
escorpión, no son locales, sino que afectan
a todo el organismo.
En cuanto a la violencia del veneno, se
ha calculado que e l de una sola araña sería
suficiente para matar mil gatos.
Según una estadística hecha en Rusia.
el año 1910 fueron picadas por los latrodectos en el Asia Central, 394 personas, de
las cuales murieron r 1; 378 camellos, de los
que resultaron muertos 276, y r92 caballos,
muriendo 39.
Como remedio contra tan terrible picadura, se recomienda una inyección de hipoclorito de cal, y parece ser que está dando buenos resultados un suero obtenido de
la sangre de camello, siempre que se le emplee antes de transcurrir veinte horas después de la picadura.

A toda persona que durante el
mes de Febrero nos remita de cualquier punto de la República, la cantidad de
.

SIETE PESOS,
en giro postal, check o express, le
enviaremos durante seis meses la
suscripción del Semanario de actualidad, arte y literatura,

y cualquiera otra votiva.-San Felipe de
Jesús
.
. queda para
_ el siguiente día.-El E van· d ond e 1e 11aman .. malm,gnatta"
es probage110 nos ensena 1a pureza de intención blemente la araña que ha dado origen a la
que debe haber en el ayuno.
fábula de la ta rantela, basada acaso en
las convulsiones que siguen a la mordeduJuEVES 6.
ra del temible animalejo.
S
F l'
,
En EspañG. existe también, notándose que
an ~ 1pe de Jesus (del día anterior)- es mucho más abundante en las regiones
Santos Tito y Amando Obispo, Dionisia Pa- años que abunda la langosta.
y
pa, Guarino Cardenal Confe~res, Teófilo
Las hembras sou realmente las únicas a
Abogado, Dorotea Virgen y Revocata Már- que h:ry que temer; el macho, mucho más
.
.
.
.
. pequeno, no puede atravesar la piel humahres.-Ofic1~ y misa del primer santo: nto na con sus ganchos venenosos, y por considoble de primera clase (pero sin octava es- guient~. es inofensivo.
te año) y ornamento encarnado; se con me· Son arañas de c?st_umbres nO&lt;:turnas, muy
mora la feria ocurrente.-Se suprime el lentas e':' sus movimientos, y viven debajo
.
.
de las piedras.
oficio de San Tito y la conmemoración de
Lejos de ser feroces, tratan de huir en
Santa Dorotea.
cuanto se las molesta; pero no hay que jugar con ellas.
VIERNES 7.
Hace pocos años, una expedición cientíF f 'd d d
.
fica estuvo estudiando las costumbres del
10
, es iv, ª- e la c.orona de Esp as de latrodecto en las estepas de Rusia. El jefe
Nuestro Senor Jesucristo. Santos Romualdo de la expedición, después de pasar un mes
Abad, fundador de los Comandulences y cazand&lt;! arañas y tratando en vano de haRicardo Rev.-Todos los viernes de cua- cerse picar por el!as, ~có en consecuencia
•
.
.
.
que lo que se babia dicho sobre su veneno
resma se_gana 10dulge~c1a_ ~!enana visitan- era pura fábula, y determinó tomar algudo al Senor de la Exp1rac10n en su capilla. n~s fotografías para probar su aserto.
-El Evangelio de la feria refiere el manPara ello, puso seis arañas sobre el pecho
damiento de amar a nuestros enemigos
desnudo_ de un hombre Y. empezó a prepad
. • .
Y rar la camara y los chasis.
per onar 1as 1n1unas.
En medio de esta preparación, una de
SÁBADO .
las arañas echó a correr por el brazo de
8
aquel individuo y le picó cerca de la mu-

'
-

mlte á la ep1d6rmis f'Sa albura
diáfana de las"'ª
Porosas hljRS de las leyl'ndaA del Rhln 01tda unR. de lR.8 lmperoopt,lble• y adbe·
rentes partículas de la 0REME SIRENE se
lncru•ta y se asimila en et cutl•, nutr én·
dote de fresrur,. juvenil y dándole transp ,rencla alabutrlni• ■aturada de m•a-nétlco perfume orlentRl -L ■ Crema " ■I•
rene" roe■ recomendada para la muJer
trhrueña 6 morena, dá , la tez suavidad
de azaltR. y f'l tinte sednr.tor /le las voluptuo•as fl.ores del irr•nado.-Olln el ufiO de
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/J&amp; JftcA.I ffOll,vM 4,CO

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Un 11ulmlco de
Orlent..,cuyosestudloe han sido
c..ns,gradot&gt;ltembel lecer el rostro
y voluptose..r las
carnes de las mujeres del Harem
lnvPntólafórmu·
de 11\

Oferta EspeGial para febrero

LUNES 3.

"El Mundo Ilustrado"
y rec ibirá además como obsequios durante ese plazo, seis hermosas oleografías en eleg-'lntes paspartouts que pueden servir de beTlo adorno en cualquiera
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DIRECCION:

~

3a. Rifü;onada de S. Diego
Número 41.

~

Apartado Postal 149.

~

MEXICO, D. F.

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El Mundo I lustrado

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FONO.O

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O L.OVARRUBIAS

RlC AKLi

El monumento a Wilbur Wright
El Aereo Club de Francia ha decidido
elevar uo monumento a la memoria de
Wilbur Wright. Se ha designado el campo
de Hunaudiéres, sobre el cual el genial
americano hizo sus primeras experiencias
eo Francia, el sitio donde se levautará el
monumento a la memoria de aquel a quien
la humanidad debe sus alas. .
Se ha nombrado uo comité especial que
recoja l~s donaciones y las sumas de subscripción. En este comité se encuentran
muchos de los que tuvieron fe eo "\Vilbur
Wright y le prestaron apoyo hasta el último momento con Lázaro Weiller y Hart
O'Berg; sus tres primeros discípulos, el
conde de Lainbert, Pablo T issaodier y Er·
cesto Zeos, y por fin los amigos fieles Fordyce, Peyrey, Zahm, Reichel, el comandante Ferrus, el capitán Girandoille, Gasnier y el comandante Beoel.
A pesar de hallarse .la obra bajo el pa·
trocioio de personas de valía como son las
que acabamos de citar, la subscripción uo
adelanta, y los pocos miles de francos que
hasta ahora se hao recolectado se hao obtenido eo medio de grandes dificultades.
Sin embargo, el mundo tiene una deuda
pendiente con Wilbur Wright. quien fué
el primero eo volar el 3r de Diciembre de
1908 la distancia enorme, para aquel tiempo, de 124 kilómetros y 700 metros, en ¿
horas, 20 minutos y 23 115 segundos. La
hazaña oo hubiera sido creída de no haber
volado, el mismo aviador, cuatro meses y
medio antes en una bella tarde de Agosto
sobre el campo destinado a sustentar el pe·
destal de su gloria

Cuando la jovencita llegó a la gran ciudad, se halló en mitad de las turbulentas
calles, como aturdida con el marcador vaivén de las mismas.
-&lt; Cómo lq haré, pobre de mí-dijo apesadumbrada- para encontrar entre tantas
casas aquélla eo que yo he de ir a parar?
A poco vió uo bellísimo joven cubierto
de oro y de perlas que la miraba sonriente.
L a jovencita, tímidamente, se le acercó.
-Señor -le dijo- ¿es usted conocedor
de esta ciudad?
-La conozco toda- contestó el gallardo
joven.
- i Y tiene usted f!1Uchas relaciones?
- Sí; tengo mucha gente que me conoce
-iPodría usted, pues, hacerme el favor
de indicarme las personas a quienes mi
buena estrella y consejera me indica que
me acoja?
-Seguro que puedo.
- P ues bien, hágame el obsequio de de-

Registrado como artículo de segunda clase en 3 de Noviembre de 1894,-

Año XX.---Tomo l.

México febrero 2 de 1913.

Impreso en papel de las Fábricas de San Rafael.

Número 5

Al oír esta fr,ase, si está is sanos y vuestro estórhago funciona normalmente , no podréis por menos de experimentar u na agradable sensación; en ese momento váis a reparar las pérdidas orgánicas que ocasiona el trabajo diario y a recobrar nuevas energías para seguir la marcha de vuestras ocupaciones.
Por el contrario, esas palabras, dichas a u n individuo que no di giere bien y cuyas digestiones constituyen para él un constante tormento, son un sa rcasmo.
Sin embargo, hay que hacer una distinción : a es tos enfermos no
deberá decírseles que la mesa está servida hast a tanto q ue se haya colocado sobre la m isma un frasco de
SOMA TOSE,
cuyas propiedades a peri ti vas, tónicas y reconsti tuyen tes garant izan una
d igestión perfecta,· mejorando en breve plazo la nutrición general y devolviendo al organismo las energías y la más completa salud.
Al a dquirirla , exíjase expresamente el frasco original con la CRUZ
BAYER .

cirme dónd e habita el ama u te "sueño."
IJº·r,q_- ~ J,i "'l,.~ ( ', ( ( r,,,11 f"I
,, ( ) ![) 11 ciente de esta profunda necesidad humana.
Banderas de nieve
-En mi casa - r espondió el joven.
\ ~ ,U ,{..\
_
'l\·&lt;.A
.:,.;i11¿( ©.\ J Ya no más la pálida ciencia que ofrece a
1
1
-iAh! He tenido. pues, un encuentro
la memoria las moribundas cosas desecadas,
afortunado. ¿y la "Deliciaº'?
p intadas, desfiguradas, sino la vi va ciencia,
-En mi casa.
.
e l contacto directo con las cosas y seres que
-Mejor que mejor.~éY la '·Felicidad ?"
Imag111ad uua hectárea de terr~no_, en el le interesan y que le perm iten comprender
U~A l\I.\lUVILLA DE MONTAl&gt;l'A
-Está también en mi domicilio.
centro de la cual se yer~ue el ed1fic10de la más adelante las cosas y los seres lejanos.
-iOh! esto es sorprendente: exclamó la escuela: a uu lado la casita ,del maestro.
Aquí están aprendiendo los niños la cienjovencita fijando sus ojos en el hermoso joCercado y_ aparc_elado _fue e_l, terreno por cia de la vida fecu nda, la actuación de la
veo. Acompáñeme, pues. a su casa.
manos de n111os ba¡o la d1recc100 del maes- ley e n la naturaleza, la evolución de las
_ _
. .
, .
-Con mucho gusto. chiquilla. Vamos.
tro.
_
_ ,
formas, la per petuidad de la vida recóodi- _ Ba¡o c iertas cond1c10~es atmosfencas faPusiéronse en marcha; pero a medida , Hay parcelas para hue1ta y Jarclí_n, oara ta que anima a todos los seres.
,orables, suele producirse un fenómen o
que iban adelantando camino, se iba ou- arbole~ fruta!es y para ensayos agncolas.
Cuando las ho ras de calor r everberan so- oatu~al mur sorprende~t~ en las cumbres
blando el semblante de la muchacha.
Hacia un extremo se ve _la caia de una bre los campos, cuando las lluvias los ioun- de S1er_ra :--evada (Amen ca del Norte).
-iAh!--dice aque)lo_s a cuy? lado m_e colmen'.1- y cerca de la casita del maestro dan, los niños, en el interior de la escuela.
En ciertas ocasiones cuando e l viento
c?oduce_, no son los u111cos a quien _debo v!· un galhuero, y un establo eu el extremo leen, escriben, calculan O aprenden una barre las alturas eo d_eter mioada d irección
s !tar. M1 buena estrella me encargo q ue v1- opuesto.
_
. breve ocia de Luis de L eón acerca de la y con sufic,e!"'te vel_oc1dad, se forman en lo
s,t~ra otras f'ersonas menos amables, ~ero a
Las bellas horas d_e la. manaua ya_ no d1_s- vida del campo, 0 u na silva de Andrés Be- a (to de los picos gigantescas ~&gt;anderas _d e
q111e11es nadie en el mundo puede de1ar de Ct_trren para estos amos ¡unto a! sdaba_no llo a la Zona Tórrida, 0 d e Rioja a la Rosa 01e,·e, formadas por los _r emohuos de a ire
conocer
_
_
01 en el aula de confinado ambiente. s1110 0 las flores, 0 de Lougfellow
Gutiérrez al levan!ar copos pequenos que cubren la
O
-Pues b ien , dime el nombre de esas per- en pleno campo, en contacto de la natura- Goozález al maíz, 0 una estrofa de Virgilio superficie..
.
.
,
sonas. .
_ .
lez3;, eu la fuente de la salud y de la sab1- dedicada a la belleza de las labores del
Desde c1er_ta d1sta11c1a el feuomen? se
La pnme-ra es el ''Sent,m,eoto." ¿Sabe duna.
cam O
ofrece a la vista del observador como s1 en
usted dónde, habiti:,?
Aq~í un grup~ de _niñas_ cuid~ c!e la huer·
Li ~scuela se ha com·ertido en un centro lo alto de los pic~s flota seo ba?cleras de
-Se¡{1,ro, e~ m, casa
.
ta, alh otro, _d~l prdrn, _mas_ alla otro, ele las de d ifusión de los conocimientos a rícolas. color ciar? _q~e, agitadas por el net_tto. for-iI•e- v_eras/ ¿ Y la_ '.'Melaocoha"'
pla~tas med 1c10ales_; mas le¡os, otro, de las de cultura moral por el ejemplo, d~ amor man olas md1scen_tes de gran amp(1tud.
-En ,n, casa tamb1e11.
abe¡a~ y de las gallmas.
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al traba·o
r medio de una intel i ente , _Hay que a_dvertir qt_te tan maravilloso fe-'Y e 1 "Dolo r··,
Y de seme¡aote modo los varones c111dan b " d" J__pod
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e os pequenos ar o_ es ru a es, e ~aiz,
Las virtudesacdel" ciudadano
y del hombre o¡~
La ¡neoc1ta quedose marav1llad3: y d110: ele la d_esy~rba, del ~ierre de lo~ portillo~. quedarán asegurados con esta noble educa- via¡ero q~e ha te1:udo la suerte de observar
-Pert•, es muy e,~t_raño, que hab1t~n to- de la hmp1a de los msectos 11oc1vos, de la ción, que resultará ser nueva a fuerza ele la mara,·1lla de Sierra Nevada.
dos en, o~( casa. ¿Qmeo es usted p~1es.
. mea y del establo.
ser vie·a ,, ele hallarse olddacla.
- ilc, · Soy el "Amor.· exclamo el rubio
Es la alegre ,·ida ele la naturaleza, el rel ,
y sonríe, 'e .iovt nznelo.
greso del hombre a la 1ierra, aho1:a consR, B. 1\1.

El Excelentísimo señor Ministro de Alemania, barón von Hintze, saliendo de la Escuela Ale·n,ana,
el lunes pasado, después de la fiesta con aue celebró la colonia el aniversario
del natalicio del Emperador Guillermo.

�DIRECTORIO
EL MUNDO ILUSTRADO
SEMA:'&lt;ARIO DE ACTGALIDAOES, ARTE Y LITERATURA.

DIRECTOR PROPIETARIO
LIC. ERNESTO

C HAVERO.

sa, coaodo se disponía a descansar de la brega de veinte
años; desapareció antes de que su talento en plena sazón
diera el fruto definitivo y madurado, gracias al empeño
fraternal de un alto intelectual que le amaba. Y aliá
quedaron las hermosas ilusiones que llamaban a la puerta; allá la obra dispersa y errante; aJiá el hogar cubierto
por crespones de luto, la frente cana y prosternada de la
madre bendita, la juventud desamparada de la amante
compañera, las maoecitas enclavijadas de las niñas huér·
faoas ...... Hace ya dieciocho años. ¡Oh, dulce Príncipe
del Arte! ¡Oh, pobre Duque del Cerebro de Oro!

OFICI:-;AS:
3• CaJie de la Rinconada de San Diego No. 4 r.
Teléfonos:- Mexicana, 20-85 Neri

Parece que fué a_yer. La amarga noticia que después
habría de recorrer la América latina produciendo una
Ericsson, r 4-5'!:
conmoción de dolor supremo de las márgenes del Bravo
Apartado Postal 149.- México, D. F.
a las riberas del Plata, se clavó, como una daga artera,
en el corazón de la bohemia literaria, de la que era bri·
PRECIOS DE SUBSCRIPCION MENSUAL:
llaotísimo corifeo el joven maestro, caído, como él lo
deseara, antes de que el tiempo aleve secara la gentil
En la Ciudad ............................ $ 1.00
corona, regalo de los dioses inmortales. Pero no fueron
(pagadero por adelantado.)
los cenáculos del arte los únicos en vestir de duelo: el
En los Estados ........ . ................... S t.25
viaje luminoso de aquella alma tibia de ternuras dejó
(pagadero· por trimestre adelantado.)
tras sí un coro de afectos, un esplendente reguero de
En el Extranjero ............... . .......... $ 2.00
admiración, una argentada estela de gratitud y amor. En
(pagadero por semestre adelantado.)
el cortejo fúnebre, presidido por tres ministros, se veían
trajes humildes, pobres indumentarias, ropas raídas. En·
tre las lujosas coronas y las cruces móoumentales adver·
NUMEROS SUELTOS:
tíaose las sencillas ofrendas de los pequeños, salpicadas
En la Capital. ...................... .
$ 0.30
de rocío de cariño.
En los Estados .............. . ............. . "0.35
Por:que el Duque, además de su arte prodigioso, de su
En el Extranjero .......... . .......... . ... . "0.50
increíble vigor intelectual y de su inmarcesible frescura
Atrasados ........ . .............. ••••••••· "0.50
imaginativa, poseyó un celeste sortilegio: la bondad. NaPara la publicación de avisos en este periódico, diri- da, ni las negaciones estultas, ni los ataques envenenados,
ni la indiferencia ambiente, ni los ruidosos triunfos
girse a B. &amp; G. Goetscbel, Avenida r6 de Septiembre,
de las medianías, logró ensombrecer aquel espíritu bue16. Sus agentes en Europa, la Societé MutueJie de P1¡no que conservó la piedad cristiana de los primeros años
blicité, 14 rue de Rougement, (9 e).
trao;formada en una suave y magnánima indulgencia de
, hombre superior a todo género de mezquindades.
NO SE D;EVUELVEN ORIGINALES.
Esto en el que vive atado al banco de la galera periodística, cuya tripulación no ha profesado nunca la misericordia ni arde en el fuego del amor al prójimo, es
virtud rara e insigne. No en balde un poeta, muerto ya
también-José María Bustillos-pudo sollozar sobre el
sepulcro, aún no cerrado, de Gutiérrez Nájera esta es·
trofa empapada en lágrimas:

Cierro el libro, de modesta apariencia, que tina mano
afectuosa dejó sobre la mesa de mi estudio, y bajo la
impresión, llena de sutil tristeza, de la lectuca terminada un mundo de recuerdos, imprecisos y borrosos por
la distancia, se agitan en la memoria, de súbito iluminada por claridades espectrales. La luz solar se apaga
en un crepúsculo que tiene desmayos de agonía, y en e¡
jardín los árboles se estremecen, sacudidos por l:'-s ráfagas violentas de esta tarde helada y melancohca de
enero.
El volumen que he leído es el cuarto de las obras de
Manuel Gutiérrez Nájera. La estupenda labor de aquel
ilustre galeote de las letras fué tan vasta, tan rico es el
tesoro acumulado por aquel mago fastuoso, que un tomo
de poesía y dos de prosa, nutridos y abundantes, no bastaron a agotarlo, y que a ellos viene a agregarse otro
más, integrado con un buen número de artículos e~cogidos entre los innumerables que la opulenta elegancia del
Duque Job, la gracia retozona de Puck y la corrección
impecable de Junius regaron en las columnas de la pren·
sa con generosa negligencia.
Crónicas de arte, críticas teatrales, revistas literarias,
artículos de costumbres ...... aún queda más. Análisis
políticos, estudios económicos, conferencias disertas, patrióticas evocaciones, .. . .. aún queda más. Sátiras ate·
nienses, epigramas dignos de la Antología, impresiones
de viaje, retratos históricos ...... aún queda más. Una
caudalosa e incesante corriente lírica: estrofas maravi·
llosas, cantos admirables, poemas únicos; las Gracias de
la Hélade, las Musas del Lacio, la fantasía moderna
junto al antiguo numen; rosas de Anacreonte en cálices
rebosantes del vino de Horacio; espumas del lago de
Lamartioe salpicando los soberbio,. laureles de Je. flo·
resta de Rugo; el vaso de Musset en la mano temblorosa de Verlaine; los camafeos de Teófilo Gautier escondidos entre las flores del mal que adormecieron el en·
sueño satánico de Baudelaire ..... .
Y siempre más y más. Porque aquel caballero cruza·
do que sobre las ruindades de su época y de su medio
levantó como un regio oriflama el estandarte de la divi·
na Poesía, aquel religioso iniciado que en la capilla de
la inmortal Belleza dejó arder hasta consumirlo el cirio
pálido de su pensamiento, aquel prestigioso artista que
esparció las energías ardorosas de su alma creadora y
noble a los cuatro vientos de la Gloria, fué, sin duda ninguna, la encarnación más completa del hombre del ce•
.rebro de oro de Daudet. ... Ya os acordais: "Hay en es.te mundo desventurados que tienen que vivir de su ce·
;rebro, y pagan con oro bello y fino. con su médula y su
•substancia las menores cosas de la vida. Este es para
ellos el dolor de cada día; y luego, cuando están cansa·
dos de sufrir ... . . . "
Guti&lt;!rrez Nájera no se fué, cansado de sufrir; no revelaban, por lo menos, esa impía fatiga ni su obra lite·
raria serena e inmutable, ni su sonrisa bondadosa, ni su
-charla íntima chispeante de "esprit" y cálida de sinceri·
dad. Mur(ó cuando iba a recoger la merecida recompeo·

Yo en mi hogar, en las horas de quebranto,
De languidez, de soledad, de frío,
Pronunciaré tu nombre como un canto ..... .
¡Sobre mi humilde pan caerá mi llanto;
Que por tí tengo pan, hermano mío!
Y no en balde Justo S ierra-otro grao bondadosohablaba a propósito de Gutiérrez Nájera de: "la perfect,t imanación de su alma, que ejercía sobre cuantos lo
trataban el magnetismo irresistible de la bondad y de la
pureza de sentimiento, redimidas, intactas, de una ju·
veotud arrojada en flor a todas las sensaciones y expuesta al contacto de todos los fangos."

Sí, parece que iue ayer. De los muchos episodios ama·
bles y risueños en que, en mi memoria, figura el Duque,
uo hay ninguno que se desprenda tan de bulto como éste. sombrío y deprimente, de sus funerales. •Le ví en
fiestas, en sociedad, en su hogar; le quise -como todos
los que a él se acercaban-; me deleitó con su ironía
inofensiva y alada; pero de nada de eso me acuerdo con
la precisión y exactitud que de aquella tarde del 4 de
febrero en que ya no le ví -ni le escuché porque iba dentro de la caja negra, rumbo al Panteón Francés.
Allí le dejamos, en el regazo de la tierra misericor·
diosa en donde el infatigable trabajador iba a descansar
por primera vez y ya para siempre. AJií le despidió la
palabra emocionada de sus amigos jóvenes, de los que
más de uno ha ido a reunirse con él. Y allí duerme, a
la sombra de los viejos á.-boles soñolientos, en el seno
de la paz infinita del o') ser, que jamás la agitación hu•
mana osó turbar y en donde todas las pasiones de la vida se estreJian y mueren como oleajes sin rumores.
Pero a veces esa tumba habla. En la charla jovial de
los que entonces tenían veinte años, brota de repente el
recuerdo de uo retruécano lleno de gracia que pasa con
el zumbido de las abejas áticas y brilia con el instantáneo fuego de las luciérnagas tropicales: una frase del
Duque! En los abatimientos de alguno de los que en·
tooces tenían entusiasmos, luce de pronto una claridad apacible hecha de serena conformidad y de tristeza
resignada, y cruza por el dolor encrespado, con las alas
abiertas del ángel de Tobías: un verso del Duque! En
las veladas laboriosas de los que entonces cantaban como pájaros, de súbito una voz misteriosa dicta la expresión pintoresca, pule el concepto, redondea el período y
abriJlaota la estrofa: un consejo del Duque! Y es él, el
amado ausente, quien provoca el regocijo y aquieta la
tormenta y ;.lijerll la tarea. No. no se ha ido para siempre, no está muerto del todo' "Non omnis moriar."
Hoy, es un libro de prosa colorida y sonora, de la que
él condenaba a la vida efímera de la boja impresa, el
que nos trae el recuerdo de Gutiérrez Nájera. Toda una
época, ya lejana, de la sociedad de México palpita en
esas páginas: cartas de Juoius, pláticas doctrinales, tributos a los grandes hombres, cuadros de fina observación que hubieran regocijado al señor Graiodorge, amigo de Hipólito Taine, el retrato de cuerpo entero de un

prelado famoso, crítica festiva, una corooasobre el mau·
soleo de Juárez, la saeta política disparada contra un
congreso saturado de ciencia lírica: un delicioso "bricá-brac,'· en suma, en que la imaginación va, en vuelo
continuo, de la crónica de uo banquete a la elegía consagrada a un amigo, y del panegírico de un poeta al sabroso elogio de la pereza; casi todo a la ligera, burla
burlando, y sin embargo, con el dejo acerbo que hay en
el fondo de la copa del humorista, cuando el humorista
es un hombre bueno, como en máximas dosis lo fué el
Duque.
No es este un libro triste, y a pesar de ello, la huella
que deja en mí su lectura es de tristeza. Pienso eo aquella existencia espléndida tronchada en su mayor fuerza,
en aquel corazón puro que dejó de latir demasiado
temprano, en aqueJla ioteligeociadeslumbraote que una
racha profanadora apagó antes de tiempo. Y como un
puñado de flores piadosas deshojo mis recuerdos en la
tumba en que el Duque reposa hace dieciocho años.
Cumplo así su sagrado deseo:
Si me muero, dormir quiero
Bajo flores compasivas.
Si me muero, si me muero
Dadme muchas siemprevivas.
FRANCISCO M. DE OLAGUIBEL.

Nos complace sobremanera ofrecer hoy a los suscriptores de EL MUNDO ILUSTRADO la bellísima danza
"Violeta," que acompaña a este número, producción inédita original del inspirado bardo de .Ja música ERNESTO ELORDUY, cuya muerte acaecida ha poco constituye un duelo justo é inmenso para el arte nacional.
Más que a nosotros mismos, agradézcase este obsequio
valiosísimo a la Señorita Eisa Elorduy Payoo, hija del
llorado Maestro, quien de manera muy delicada y gene·
rosa, se ha dignado ofrecer la mencionada composición
a EL MUNDO ILUSTRADO desdeñando ofertas que
algunas casas editoras le hicieran para publicarla. y "co·
mo una muestra de su simpatía para nuestro periódico."
Quede en estas líneas un testimonio de viva gratitud
para la estimable Señorita Elorduy.

de la fraternidad. En otros tiempos, en cada pecho ami·
go nacía un desteJio pláci_do de rosa, que formaba, con
los otros, la aurora colectiva de la esperanza. El, eoton·
ces, hacía germinar en cada labio una º?ta df: l?- ~cala
triunfal, listas para juntarse en un egregio ep101c10 que
no había de sonar ..... .
Por eso, después, desengañado pero fuerte, de:5e~can·
tado pero valeroso, decía como Vvagner a su d1sc1pula
Augusta Holmés: "No imitar a nadie y, mucho menos, a
mí." Abandonó el mastil del oavio al que se había atado
como Ulises paraoiralas Sirenas y se tornó el más bohemio de los filosofos epicureístas.
Arroyado por la fama que ya le había pu~sto b 7sos_ en
los ojos, se consagró a observar el mundo s10_ pre1u1c1os,.
sin intolerancia de pensamiento. sin angustias y sobre·
saltos. Su humor cortante, acompañado de aquel mirar
agudo y felino, le &lt;lió a su persona un carácter o_riginal,
tao original como su música. No creía como Tarne que
el humorista es el hombre triste q,ue ríe a través de sus
propias lágrimas. Elorduy se complacía en vestir de ar·
lequío las ideas más graves para, enseñar al m~odo que
"la vida es buena" y menos ingrata de I? qu 7 dicen . ~- .
Pero era gracioso sin hiel y, con una risa s10 poozooa,
disculpaba las debilidades y defectos de los demás, pues
como era un sér culto, opinaba igual que Sócrates: el
hombre no es malo, porque quiere. Con los amigos bro·
meaba casi de continuo y la forma habitual de su broma
era el juego de palabras, que l'l salía por los labios con
una espontaneidad y agudeza sin igual. El~~duy era_ ~no
de los pocos graciosos de la gran compa_ma dramahca
humana, ejemplar dfaperso de una huma1;udad más_ alegre que la nuestra, caído del cielo como por casualidad
en este mundo melancólico. Con uu gesto. con una pa·
labra hacía estallar a veces lo que llama Leopardi "la

Fiestas alemanas.- Grupo de niños que tomaron parte en la fiesta efectuada el lunes p'tsado en el Colegio
Alemán en celebración del aniversario del natalicio del Emperador Guillermo.

*·X·*
Exigencias de formación determinaron que el artículo
necrológico dedicado al Maestro Elorduy, apareciera mutilado. Esta nueva ocasión propicia a la alabanza del
celebrado compositor, nos obliga gustosos a publicar el
complemento de dicho artículo.

**-K·
Las dotes de improvisador de Ernesto Elorduy eran notables. En
la solemne velada que
se dedicó a glorificar
la memoria de nuestro
gran poeta Manuel
Otbón, su buen camarada, compungido y lloroso, se sentó al piano
dió tres graves y largo·
acordes y, abaodooáo
&lt;lose a su propio dolor
produjo la más tierna
de las elegías. Esa página sentimental inspirada en aqueJios mismos
momentos,- muchos Jo
sabeo- tao sonora y bri·
liante, tao plástica y dolorosa, la comparó Don
Justo Sierra a un "Tro•
feo" de Heredia.
Otra vez, no hace mucho tiempo, la coqueta Srita. Eisa Elorduy Payoo.
casita que posee Miguel
Lerdo en la Colonia del Carmen, habíase transformado
en un cenáculo de artistas. Allí estaba Elorduy, fuoambulaodo siempre, jovial y delicioso. De repente, salió
de la caja de un antiguo relox de pared, un pajarito que
daba la hora. Elorduy fué al piano y con "el motivo" de
aquellos arrullos y notas breves, su gracia juglaresca hizo regalo de melodía. La rapsodia de gorgoritos, susurros y murmurios recordó a los asistentes el "Cucú" de
Daquin y el Scherzo de Beethoveo que reproduce la
onomatopéyica impertinente del lechero, llegado a la casa del geniazo cuando éste roncaba aún bajolassábaoas
Esa facilidad de improvisación sólo se comprende habiéndola presenciando. Maravillaba oírle componer caprichos o "cuasi fantasías" en pocos instantes. Me cupo
en suerte verle producir la mazurka deliciosa "Diez Minutos," dedicada a su hija Eisa; y muchas veces también
fuí testigo de sus "momentos musicales" que es mucha
lástima no trasladó casi nunca al pentágrama. Habría
que acudir para recordar cada hazaña del artista, a Perico Ogazóo, a Miguel Lerdo de Tejada, a Luis Moctezuma, a Manuel Pooce, a Rubén Campos y, más especialmente, a sus discípulas predilectas Señoritas Alicia
Guernsey y Raquel Elorduy, las más inteligentes y dul·
ces intérpretes del Maestro.
.... Y aquel músico errabundo, jamás envidioso y
tantas veces envidiado, fué el arco que pasó despertando
con su roce el violín de cada bardo. Y en el violín de
cada artista, iba naciendo, cual retoño de ritmos, el aria

Sr. don Enrique Sáochez .\ldaoa que contraer~ ma·
trimooio proximamente con la Srta. Sota R1va.

locura pasajerd," tal como si le hubiera sido confiado el
oficio de representar la parte bufa de la vida para amonestarnos a no tomar con demasiada seriedad nuestras
miserias, ni aún a nosotros mismos . .... .
Su carácter era centrífugo en todo, quiero decir, comunicativo en relación con su temperamento saoguíoeonervioso. Su voluntad ?Cciooó siempre sin "arriére-peosée." ¡Era un grao sincero! Prefirió !~línea qu7brada d_e
las emociones a la línea recta que dicen segmr los hipócritas fustigados por el remordimiento.
Saboreaba el placer de no pensar c~mo el r~baño, de
no compartir sus entusiasmos y sus odios y, s1_0 embar·
go, era querido y festejado por todos. A las muieres desde la niña hasta la anciana, hablábales de amor, de arte,
de sueños y ¡claro! las mujeres I&lt;; '.1dmi~ª?ªº _y le amaban. Atraíaolo hacia ellas las fam1has d1shogu1das, se lo
disputaban los músicos, los pintores, los escultores y los
literatos.
-Eres hermosamente horrible-le decía Chucho Valenzuela en una ocasión en que el artista se a lborotaba
con ímpetu su cabeJiera gris. Urbioa enmendó la frase
a tiempo: Es a veces feo y a menudo hermoso.
Para sus admiradores era bello, con esa belleza indefinible que no reside en lo somático, sino en lo psíquic~
Así, ·cuando acababa de morir,"ºº de sus más fiele~ ami·
gos exclamaba anegado en lágrimas: "Vengo de besar su

Srta. María del Carmen de la Sota Riva, quien con·
traera matrimonio con el Sr. Sáochez Aldaoa.
frente, está como dormido. ¡:,.;uoca lo ví más hermoso!"

Ya no está con nosotros el artista, pero si váis a aproximar el oído sobre la fresca hierba de su tumba, allá, en•
la colina del Tepeyac, se oirá cantar la poesía ~e snr.
música inextinguible en aquel regazo de la madre tierra..
Volveréis a oir las cadencias suaves que arrancó de lac.
enorme cítara del piano y el estrépito jocundo que producía el minúsculo cascabel de su risa.
A su sepulcro no irá de tarde en tarde algún enemigo
a arrojar unas cuantas piedras, segú_o la costumbre musulmana. Sólo amigo3 dejó, y ellos piadosamente sembraron su tumba de violetas la tarde de la triste despedida,
mienlras no está lejano el día del retorno para ofrendar
a su memoria el mausoleo que ya preparan el .amor y la.
admiración!
FR \1-CISCO G .(Nn.\RA.

Dam:ts de la Colonia Alemana que asistieron a la fiesta del lunes en la Escuela de la propia Colonia,

�La República Cubana ocupa su sitio en el desfile.

La ciudad de Irapuato, del Estado de Guaoajuato,
acaba de d.•r una prueba de su vitalidad desde el punto
de vista industrial, con la celebración de la exposición
de sus productos inaugurada el día siete del mes próximo pasado en el local del palacio municipal de la ciudad.
Rápida y completa ha sido la transformación del suntuow Palacio Municipal cuyo patio es hoy el centro de
esa importante manifestación de recursos industriales.
Irápuato exhibe allí solo los productos ordinarios de su
constante elaboración en esta fiesta improvisada. y sin
embargo, todo se presenta bien acabado, corno si hubiera sido objeto de especial preparación.
Uno de los números más brillantes del programa de la
fiesta inaugnral de la exposición fué el desfile de las
naciones latino americanas en amable compañía con España, la madre Patria. En este desfile cada nación fué
representada por una bella señorita de la localidad, quien
al ingresar al desfile, recibía de manos del señor Presidente Municipal, Teniente Coronel Francisco Avila, la
bandera correspondiente.
Las señoritas que representaron a las naciones en el
desfile fueron las siguientes, acompañadas por los caballeros que_en la lista se expresa:
Argentina, Marina Buzo Sr. Noe Aranda; Bolivia,
Guadalupe Gutiérrez Buzo Sr. Guillermo Cortés; Brasil, Carmen Alonso Sr. Prof. Ambrosio M. Vargas; Columbia, Margarita Raq,írez Sr. Manuel Ortiz Guerrero: Cesta Rica, Rosario del Moral Sr. Manuel Viadero;
Cuba, Lupe Luna Sr. José Sánchez; Chile, Luz del Moral Sr. Ignacio León Pérez; Ecuador, Rosario de la Garza Sr. Antonio Ramírez Goozález; Guatemala, Carmen
Feroández Sr. Manuel Gutiérrez Buzo; Honduras, Guadalupe Ayala Sr. Lic. Juan José Garza Galindo; Nicaragua, María Gutiérrez Buzo Sr. Francisco Buzo; Paraguay, Jgnacia Llena Sr. Antonio Legaspi; Perú, Es-

Las fiestas en Irapuato.-La señorita Luz Cangas, representante de España en el desfile de las Naciones en
maternal abrazo con México.

peranza Pérez Sr. Dr. Salvador Moreno; San Salvador,
María Rivera Sr. Lic. Agustín Gutiérrez; Uruguay, Elena Rivera Sr. David Cortés; Venezuela, Esperanza Ca;
macho Sr. José del Moral; cerrando la marcha entre los
aplausos de todos, nuestra bandera llevada por la Srita.
Arnalia Alcántara acompañada del Sr. Salvador Ecbeverría y una escolta de dragones del primer Regimiento
cuya música eucabezaba el desfile.
El desfile se dirigió al kiosko construido al ef..,cto. el
cual llevará el nombre de "Unión de las Naciones. " En
él se efectuó la fiesta cívica alusiva al acto y el cortejo
regresó al palacio de la exposición.
Con gusto reproducimos en esta página varias fotografías tomadas durante la simpática fiesta, las cuales nos,
hao sido I emitidas por nuestro activo corresponsal.

Fiesta deportivo-social.- Aspecto y escenas durante la fiesta de sport efectuada el domingo pasado en Anzures,. en la cual se disputaron las 'cepas y premios
ofrecidos por el Club Hípico Internacional, que se ven al pie de la págma.

Señoritas que representaron a las naciones en el desfile.

\

�entre sí, grandes los labios y gruesos; más que todo y sobre todo ...... una papada colosal.
Yo no sé si su donaire personal o su habilidad en confec·
ciónar pasteles le dieron tanta fama; sí puedo asel(urar
que no había en Guadalajara geote que no conociese a
"Chepito el pastelero."
Desde las cinco de la mañana a las ocho de la uoche
se encontraba nuestro hombre en el trabajo. En sonan·
do las ánimas se le veía salir alegre como sonaja, con
su vestido perpetuela; su sarape del Saltillo; fieltro ne·
grg CQn toquillas, de copa diminuta y grandes alas.
•.,...Adiós Chepito ¿ a dónde vá usted?
L A hacerle contrapeso al mundo, respondía.
Aseguraban los maldicientes -luego veremos que te·
oían razón- que noche a noche se las ·•colocaba" regu·
lares, y que no sabían cómo podía ser constante en su
trabajo con la vida azarosa que se daba.
Tenía Castro una inventiva inagotable; era cosa de
verle urdir travesuras noche a noche. Precisamente cerca del, ahora jardín y entonces Convento de San Francisco, nos encontramos una noche, tirado cuan largo era
-Y hemos dicho que era poco- al impertérrito Chepito, con una "mona" de padre y muy señor mío. ~or·
mía de modo que no bastaran a despertarle un repique
a todo vuelo o una saiva de veintiún cañonazos por lo
menos.
He aquí a Chepito, dijo Castro; tengo el sentimiento
de anunciarles que probablemente no volveremos a co·
mer pasteles de su mano.
~¿Vas a matarle? preguntó Vargas.
-No.
-/Pues entonces?
-Ya verás: tú levantas a Esteban que vive cerca y te
le traes con todo y sus avíos, Tú das esta limosna en el
Convenio y te pides un hábito para un agonizante. Todo
pronto, que urge.
En menos de media hora estábamos de regreso, Jorge
con el peluquero y yo con el hábito del seráfico Fran·
cisco; después de un "córtale aquí," "razúrale allá,"
"desnúdale" y un "vámosle vistiendo," quedó aquel hom·
bre inconocible para su misma madre.

fpl
Aunque jure, y perjure si lo que ,·áis a leer pasó
aquí o más allá; si testigos presenciales trataron al protagonista, y los hechos pasaron de diferente manera a
como yo los cuento, no hay tales carneros y trabajo ha
de costarle al que quiera sostenerme, que lo que ví, no
lo ví.
Hace de ésto cincuenta años, ¡Cincueuta años! ¡Cuán
otra era Guadalajara de Jo que es hoy! y no hablo de su
aspecto puramente material, del que puedo daros una
idea con sólo deciros que eran contadas sus casas de dos
pisos; pocas las calles empedradas y menos las aceras
con banqueta llenas de hoyos que aquí y allá forma·
bao las ··corrientes" en la estación de lluvias. De
no ser en noche de luna, no se podía sin grave peligro
de romperse la crisma, estar fuera de casa en sonadas
las nueve de la noche.
Y sin embargo ...... ¿me váis a creer que a ciencia y
paciencia de tantas dificultades como originaban aquel
estado de cosas: la falta de alumbrado, no sobra de sere·
nos y abundancia de ladrones, que al volver de la esqui·
na y aún no sonadas las ocho le quitaban a uno donosarn_ente: el sombrero. el chaquetíu, la camisa, el clásico
p¡¡ntalón de tapabalazo, los calzoncillos y ...... el cal-

zado, dejandolo, como supondréis, de riguroso cutis; a pesar de la natural zozobra que originaba el continuo estado de revoluciones, era aquella gente mucho más socia·
ble que la de hoy?
De las cinco de la tarde a las nueve de la noche, se
convertía cada zahuán en salón de recibir; señoras y señores arrellanados en cómodos "equipales" de cuero, en·
tregábanse, ajenos de cuidados, a gozar de los placeres
sencillos que las reuniones íntimas ofrecen.
Llegada la visita, salía la fam ilia a recibirla; momen·
tos después estaban en el zahuán todo~. con la respectiva
guitarra. Le servíao a usted una taza de chocolate bien
caliente: abríanse de par en par las puertas, y si la con·
currencia era numerosa, '"se ampliaba el salón" basta la
banqueta, y no pocas veces hasta el medio de la calle.
Es común entre los viejos la du lce enfermedad "amor
al recuerdo" y váis a asegurar: "este buen hombre lapa·
dece." Lo cierto es que no puedo mirar sin tristeza tan·
ta casa hermosa como tiene mi Guadalajara de hoy, en
donde dadas las nueve se encierran las familias, sin que
a dejar tal sistema de vida les decidan, ni bailes, ni cou·
ciertos, ni te~tros ni paseos.
¡Oh mi Guadalajara de entonces!

En los "salones" de que hablaba, celebróse muoho
tiempo el sucedido que ahora paso a referir.
Estaba en tod0 su auge la entonces elegante y suntuo·
sa "Pastelería de la Luna," lugar de cita de la juventud
dorada de aquellos días. Parece que fué ayer. Mis cabellos ahora blancos, eran negros, y apenas si acaso, me
pintaba el bozo. Allí nos reuníamos noche a noche Jorge Rizo, Juan de Vargas, Manuel Castro y "Otros jóvenes
todos ellos de vida disipada, llenos de ingenio y travesura, a los que, sea por admiración, o bien porque m i sangre fuese del temple de la suya, acompañaba a todas
partes, habiendo tenido 1)0l' culpa suya que escapar de
las garras de los "sere.:o_s" muchas veces, y no pocas re·
cibido buenos palos del marido de alguna "ella."
Trab,1jaba en la pastelería aludida, un tipo, el más
original que podráis creer. Se llamaba José de no sé
cuantos, pero era de todos conocido con el nombre de
"Cbepito el pastelero." Vara y cuarta, aún escasas, de
estatura; contrahecho, cascorbo y enormemente barrigu·
do; cabeza grande y redonda; pelo crespo, negro, abundante; casi cerradas las cejas; ojos chicos, naríz roma.
los bigotes en contínuo pleito co'} las barb,s y oeleados

bas y el bigote turbulento, dijo, haciendo un esfuerzo,
al Prr'lVinéial que en esos momentos le repetía indignado:•
-iQue cómo se llama, le pregunto!
-Hágame su reverencia la caridá de mandar a "La
Pastelería de la Luna" .... que pregunten por "Chepito
el pastelero" . ... y si está allí .... isi allí está! .... decía
el hombre compungido ...... ¡entonces sí que yo no sé
quién soy!
MARCELINO DAVJ, LOS.

Sí, tienes razón ... . Magda me quiere. iEs tan sentimental! Pero sabes también que ni siquiera protesta. se
resigna; aún más, por nosotros con gusto se sacrificaría.
¡ Pobre m,;,sticita !
-Pues saldremos de esta monotonía, Delia. Iremos lejos, al campo, a embriagarnos ele poesía y vigor en plena naturaleza. En mi verde heredad, cabe la sierra, hay
una. monísima huerta que se viste de novia, toda azahar
y primor, en primavera, y cuyo idilio madura cada año
en ricas frutas de turgencias incitantes, doradas por el
sol otoñal que entristece gratamente la majestad piadosa
del paraje. ¡Ah, si tú la vieras! Llena de mariposas, de
pájaros y aromas, clareada por maizales, sombreada por
discretos oquedales, tiene sendas polvorientas o ligera-

El poder dominante, insuperable, de un Doctor fa,;itástico, garrido, rendido enamorado, y sobre eso, acau·
dalado rival, se reveló, penetróle, sacudiendo hasta sus
muy recónditas entrañas: y entre el escalofrío ~e inevitable derrota que extinguía su cordial acaloramiento, se
escapó flébil, musitado casi, el último hálito de su esperanza:
-1 Accedes, Delia? . .... .
Poco a poco habíase ido nublando el Poniente, donde
no quedaba sino una franja opalescente que se esfumó
también.
El cuerpo resplandeciente de la niña con el reflejo intenso del crepúsculo, eclipsóse invadido por la sombra,
precisamente al sonar conjurante la tímida interrogación; revolvióse contrariada, molesta: sus pupilas cente·
liaron coléricas, y con ademán resuelto, expresó soberbia:
- Ruego a usted, joven, que se retire ...... Su insistencia sería inútil y me mortificaría ...... Paquita, creo,
le ha explicado ..... .
No terminó. El desechado, ya dueño de sí, altivo y
digno, la interrumpió:
-iAdiós!
-iAdiós!
Y su silueta varonil se alejó airosa entre las medias
tintas del anochecer que envolvían el recogimiento de
la ciudad maya, vasta y taciturna.
II
Frente al viejo parque bañado por la luna en ideali·
zaciones mágicas de plata, la casa municipal, extraordinariamente fulgurante, estallaba en la franca alegría de
un baile popular.

--Llama tú; posible es que me conozcan y lo echemcs
a perder. Llamó Castro y a poco respondió el lego por·
tero:
-,\!abado sea Dios ¿qué se ofrece a estas horas buen
hermano?
-Traemos aquí según podrá ver el hermanito, a este
popre fraile .... que'.... vamos .... una desgracia; yo no
dig-o que hizo mal, pero ... .
-IY qué es ello?-dijo el lego asomando por el pos·
ligo la cabeza-i]esús y nuestro padre San Francisco
me valga! ¡qué e~cándalo para la religión! y¿qué vá dec i r Su Paternidad cuando lo sepa? Pasen, pasen y pónganle en mi cama; yo no doy esta noche un disgusto al
Provincial. Por aquí .. . . iy qué mal huele el buen her·
mano!
A duras penas contuvieron Rizo, Vargas y Castro la
gana de reir ante la congoja del pobre lego; y cuando al
fin salieron, Quede con Dios hermano; dijo Manuel.
-Con El vayan, respondió el lego; recen ustedes en
desagravio del Santo lo que su piedad les dicte.
- Así se hará.
•
- /Dice que es franciscano?
- Lleva el hábito de nuestro seráfico padre por des·
gracia ..... .
-No le preguntan más hermano. ¿ Falta alguien del
convento?
- Si no pertenece a esta santa casa. ¡Cómo podría, si
en tantos años que yo ....
-iSilencio! ¿Le ha preguntado de dónde es?
-jTanto que sí! pero no hace más que verme; ver el
techo .... examinarse luego .... Yo creo que el arrepen·
timiento y la tristeza han acabado por ....
-Habla demasiado el hermano.
: -Perdóneme su Paternidad.
' -Condúzcale aquí.
Era el Provincial hombre de gran talento y mejor cb·
razón; le mortificaba pensar en la vergüenza que iba a
sufrir el pobre religioso .... pero la disciplina de la or·
den lo exigía: era necesario ser inflexible.

. Acérquese hermano-Dijo el Padre Provincial, al frai-

le, que había introducido el lego.
I

- /Quién? .... ¿yo? ....
-P•dele perdón hermaníto, dijo el lego al oído del
aturdido fraile.
-iiiHermanito!!! yo .... . . ¡pero qué diablos es esto!
-iNo blasfemes, por Dios! ¡Si se le escaparán todas
las herejías que en mi cuarto ha dicho!
_¿De dónde es usted? preguntó el Provincial.
- i Yo? . . .. no sé.
-/Qué hace usted aquí?
-iNo lo sé!
-iQUién es usted entonces?
Pos .... tampoco lo sé!
-/No sabe usted quién es? /no sabe el hermano cómo se llama?
1 El pobre hombre clavaba su vista en el lego; en el
Provincial después; nuevamente en el lego .... y desliZflndo las manos por encima del hábito desde el pecho
a las rodillas; después de registrar en todas direccion~s
su cara de la que habían desaparecido las díscolas bar-

.-,
!';port.- Team de basse·. ball de la Asociacién Cristiana que figura en el campeonato deportivo de la corporación,
.¡;,,,:•

mente herbáceas, donde, a ciertos intervalos, se levantan
las benditas cruces del viajero con su anónimo tribu!o
siempre nuevo, su árbol o enramada protectora y una
piedra bien lustrosa para la fatiga o el ensueño; y tiene
blandas, escondidas vereditas que se internan, se obscu·
recen deliciosas entre misteriosas espesuras, hasta desembocar en alguua gruta fabulosa o límpida cisterna que
sólo conocen ninfas y torcazas.
Mi cabaña sobre el collado destacada-albo lirio, cumbre de embelesos y ¡1ureza-te acogerá gozosa, como
acoge el nido a su paloma: cuajada de rocío en lamaña.na, brillante y tibia por la tarde, joh virgen esperada!
• Allí presenciarás cómo florecen para el Amor cielos
• y praderas, y cuán dulcemente el milag10 de mis besos
te hará también flor y estrella.
Desde esa cima evangélica, !oh divinísima Ascendida!
nuestro afecto abierto al infioito, como astro inmortal de
caridad y de dicha, se derramará magníficamente; y pa·
ra adorarte acudirán sumisas las labrieg.:J.S, y subirán
ufanas las aves a cantarte."
Ella con su bata nevada que parecía por lo sencilla
evaporarse en transparencias de espuma al rededor de
su belleza morena, sobre la cual se prendía en crenchas
su tenebrosa cabellera, sosteniendo una lozana rosa térecostada en su columpio al borde de la calle, muellemente abandonada de cara al ocaso alucinante, habíase
sumi&lt;lo, ofuscada por completo, en sus sueños opulentos
de chiqurlla vanidosa, chispeantes los ojos, cual si den·
tro se acu.nularan el oro, las policromías cegantes del
tramonto, enardeciendo sus desmedidas ambiciones, insensible al arrebato pasional, enteramente estulto para
ella. del romántico Mario; quien, observándola transfigurada, radiante con el deslumbramiento interior que la
incend(aba, comprendió la enorme verdad que le comu·
nicara días antes una buena confidente.

.

Una hilera de veinte fragantes· "vaqueritas" con sus
grandes lazos mariposeando sobre las trenzas colgantes,
atravesadas por la auca, con sus gruesos, típicos rosarios, sus lindos trajes regionales de anchas orillas matizadas que abajo rozaban levemente el raso labra do de
sus chapines puntiagudos, tendíase satisfecha ante la admiración de los mozos que, .relucientes por lo pulcro de
sus ropas, rondaban a lo largo del salón, resonando sobre el rojo enladrillado sus modernas alpargatas chilladoras.
A. los lados cabeceros y en la parte colindante con 1~
multitud que bullía. por la calle, damas y caballeros distinguidos platicaban envanecidos, ajenos a la muchedumbre, como flotantes en ambiente de o.límpicas altezas
sobre el zumbar regocijado que, sin embargo, se elevaba unánime con su palique· de señores principales hacia
un mismo motivo querido, constituido en tema exclusivo .
de las conversaciones.
Mario Altamirano- el huérfano compatriota lanzado
por un ofensivo desengaño amoroso que -l~ abrasara en
vehementes aspiraciones, á las excelsitudes del porvenir;
sin otro elemento que su voluntad inflexible manejada
por privilegiado talento; el periodista eminente; el poeta
predilecto de las prosas galanas, susurrantes, espléndi•
das, cautivadoras con sus músicas suaves y aristocráticas
exquisiteces; el cantor consagrado de la '.:Mestiza," emocionante drama doloroso, nostálgico de leyendas y eternales venturas-había arribado aquel día, a los diez
años de ausencia. trayendo a su dilectísimo terruño la
gracia ingenua de sus lauros; y el pueblo llorado, enaltecido por su pluma ante el orbe civilizado, el pueblo
de sus penas y cariños, su heroico pueblo indio y agradecido, lo recibía con su fiesta favorita para alzarlo en
homenaje sqbre su humildad honrada.
La orquesta lista, el local pletórico ya, sólo se aguar:·

�que él a su vez procuraba abreviar; y cuando ella, caída al fin en la cuenta del caso, pretendió hablar, mudo
e impasible la condujo a su asiento.
1
En seguida se acercó a Magda, la cándida mesticita,
inspiradora suya, recatada de sus propios encantos en un
rincón que iluminaba miríficamente ; y afable, suplicante, le ofreció su brazo.
La ingente concurrencia suspensa en sensacional silencio, comprendió aJ acto la intención del poeta, y de
pronto erguida, entusiasmada. contemplando al elegante,
al más simpático e insigne conterráneo con la más modesta y gentil de sus beldades, delirante por aquella suprema armonía de dos maravillas suyas, prorrumpió en
,·ítores, agitando sombreros y pañuelos, mientras llovían
flores sobre la victoriosa pareja, complacida sin a larde
, o &gt;

Para "El Mundo Ilustrado "
La bruma extendió su velo
por todos los horizontes,
velando los a ltos montes
con un nublado capelo;
rasgó sus nubes el cielo.
y en la oscura lejanía,
se escuchó una sinfonía
desparramada en mil notas:
eran las primeras gotas ... . ;
allá en el campo ¡llovía!
¡Mirad el cielo y los prados!
¡ved 1as casas en las lomas! ....
Los gorriones y palomas
que se arrullaban, posados
en los oscuros tejados,
huyeron al bosque umbroso;
en pos de un árbol frondoso;
y el viento en las enramadas
vacilantes y empapadas,
a lzó su canto armonioso ....

Y en los sauces temblorosos,
la bruma colgó nivosos
crespones que tal parecen
hamacas en que se mecen
los sueños más perezosos ....

Cuando pasó junto a la infiel amada,
Ella gritó con mofa: "es el Poeta!"
Y después de burlona carcajada:
'·Que improvise y que " juegue la careta!''

Al verte, ¡oh. tarde tan grata!
toma el pintor la paleta,
sus versos teje el poeta,
y el músico su sonata;
yo también una cantata
te dedico, ¡oh, tarde breve!
iDeja que mi canto eleve
con acento conmovido,
mientras dices en mi oído:
-"Cierra tu cristal, que llueve!"

Y el Bardo, con el alma hecha pedazos,
Aparentando indiferencia y calma,
Se quitó el antifaz, cortó sus pasos,
Y dió expansión a la altivez de su alma!

-A compld.ceros voy: todo en la vida
Es constante y risible mascarada:
Guarda espinas la flor más delicada;
Y en ella el áspid tiene su guarida!

MARIA E~RIQUET A.

-·

~1•ir.v~
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ú~

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¡Ved los árboles! parece
que están temblando de frío ....
Y hasta la linfa del río
que en silencio se adormece.
tímida, hoy se estremece
cruzando por el juncal,
al sentir en su cristal
cómo golpean las gotas
que, convertidas en notas,
saltan al cañaveral,
Sr. Ing. D. Pedro Cór&lt;lova, que. contraerá
matrimonio con la Srita. Ortiz.

daba al huésped, cuya llegada, a medida que se aproxi·
maba, acentuaba la ansiedad.
Por momentos, algún rumor sc,spechosovolteaba hacia
determinado punto los semblantes que tornaban chasqueados; hasta que las notas argentinas de la diana y
espontáneas, profundas aclamaciones colmaron el ámbito, saludando al viajero, quien avanzó sonriente, correspondiendo finamente, apuesto y tranquilo, a ocupar su
sitial.
Ancianos consejeros, parientes, camaradas, amigas
con hijos, ¡cuántas remembranzas, cuánta angustia con
duro esfuerzo disimulada en el fondo de su alma!
o o o
Transcurridas varias piezas, cuando en su colmo rayaba el espectáculo, Mario, con un temblorcillo íntimo aún
por él apenas percibido, dirigióse a la silla donde se encontraba la estupetacta Delia, o mejor, el fantasma suyo
(por que eso era nada más aquella arpía calcinada por
el fuego de una estúpida codicia y helada al cabo por
las burlas merecidas que de continuo la batían) y ceremonioso, insinuante, la convidó a pasear.
Estremecióse la invitada, vacilando un instante, y aceptó ruborizada, repentina y horriblemente alentada por
quién sabe qué rescoldo oculto de su fatal temperamento.
Aunque olvidado por la animación, todos conocían al
dedillo lo ocurrido entre ambos. Así, calcúlese la vivísi-ma impresión que produjo verlos juntos; él, gallardo, be-névolo, glorioso subyugador; ella, un espectro, una momia, odiosa, entonces ridícula, espantosa con el flamear
fúnebre de su postrera ilusión absurda, despertada por
la atizante fascinación del joven triunfador.
Fué un rato de espectación profunda ante la exhibición elocuente del monstruoso contraste.
Con voz cristalina, fluida, sin rencor ni recuerdos, sin
la menor alusión al pasado adverso, contóle Mario su
obra en el extranjero, sus ruidosos éxitos, sus conspícuas
-relaciones, pintando con interés creciente y regios colo-ridos a las mujeres conquistadas, ávidas de su regreso

Las aguas de las canales
que de las casas chorrean,
en mil rayos serpean
huyendo hacia los maizales;
cruzan los rubios trigales,
y al correr por las calzadas.
fingen rápidas cascadas,
y van a dar a los huecos
de los parajes resecos
donde quedan estancadas.
Hay flores que sienten penas,
las violetas, sin congojas,
ocultas bajo las hojas
la lluvia miran apenas;
más las blancas azucenas
y los lirios nacarados
--que son copas de los prados-,
llenos del licor del cielo,
rebosantes van al suelo,
como búcaros volcados! ....

Srita. Luz Fraoyutti, cuyo matrimonio con el señor
don Alberto Braniff estaba anunciad')
para ayer.
en su apoteosis única deseada: la cual con igual placidez se despidió: Magda rumbo a su choza, sita a la vera
de un sendero que serpentea entre violas y amapolas
hasta el blanco cementerio, y él para la lucha, los mares, a las estepas, y tal vez para el olvido, dejando a la
desesperada Delia presa, devorada ya no solo por la llama de su ambición fatídicamente aumentada conforme
arreciaba el viento del desast~e. sino, lo que es peor, por
el suplicio infernal de los celos impotentes.
El agraviado se había desquitado; y en la culminación
de la venganza, su corazón marchito por tantas antiguas
pesadumbres, sintió, con el consuelo de una hora felíz,
el estremecimiento de algo muy hondo que moría para
simpre.
FRANZ SAENZ AZCORRA.,
Ticul.-Yucatán.

Envueltas en agua y frío
están la tarde y las frondas ;
rotas las espigas blondats,
esmaltado .de rocío
el pequeño cacerío ....

Srita. Carmela Rivero Carvallo, a quien están dedicados
los versos que aparecen en la página frontera.

.

Descansa el lirio de impecable albura
Y hunde su tallo en el hedor del cieno,
Y en el nectario de la mies madura,
Se esconde a veces el mortal veneno!
Y así con esos ojos seductores
En que ha perdido un corazón la calma.
Y los labios de fresa, arrulladores,
Que en cambio del amor, matan un alma!

Frenética aplaudió la concurrencia,
Y al dirigir en torno la mirada,
Notó que una carmínea refulgencia
Coloreó las mejillas de su amada!

Empapado queda en breve
el paisaje adormecido,
y el viento dice en mi oído
con una caricia leve:
-"iCierra tu cristal que llueve! "
En todos los diapasones
canta el agua en los pilones;
y allá van por los vallados,
pastorcillos retrasados,
chorreantes cual tritones ....
Con las notas cristalinas
del armonioso aguacero.
debajo de algún alero
se arrullan las golondrinas;
y en las añosas encinas
que son de los bosques gala,
donde el agua no resbala,
las aves de azul plumaje
dormitan entre el ramaje
la cabeza bajo el ala ....

Srita. Ana Margarita Ortiz, quien contraerá matrimonio
en los primeros días del presente mes con el
señor ingeniero Córdova.

Fulgente luminar quema las alas
Y hace morir a incauta mariposa,
Y se entrelaza hiedra venenosa
De algún rosal bajo las ricas galas!

México. -MCMXIIL
ENRIQUE C. OLIVERA

A

LA SRITA. CARMELA R IVF.RO CARVALLO

testimonio de admiración por el brillante recitado
de unos versos del suscrito.
( 1né dito)'

El Sena, el viejo Sena de brazos tembladores,
fuertemente la oprime sobre su corazón:
desde ha ochocientos años le ofrece sus amores •
y Je musita versos con religiosa unción.
Ella le oye en silencio,
Los góticos primores
que ostenta con orgullo, son pétrea floración:
sus tres maravillosas vidrieras de colores
abre como tres colas ele gigante pavón.
Gárgolas y quimeras, endriagos y vestig.los,
gesticulan y ríen al paso de los siglos
y exhornan las fachadas, de sucio tono gris,
Y como en ella Hugo vive con~ Cuasimodo,
y a través de los tiempos lo ha presenciado todo,
es ella el monumento más alto de París.

JUAN B. DELGADO..
(.\licandro Epirótico entre los Arcades de Roma)
París. 23 XI. 1912.

(Para "El Mundo Ilustrade." )
Con noble empeño labró.
tosco diamante un joyero.
y con delicado esmero,
en mil fases Jo pulió.
Cuando la obra terminó,
fué su pena de seguro,
ver que en su taller obscuro.
la piedra opaca y sencilla.
era menos que la arcilla
de su ennegrecido muro.

Logró penetrar furtiva
la diosa de Primavera,
eo cuya frente Iuciera
sol, de lumbre ardiente y viva.
A su contacto, la esquiva
piedra en mil iris brilló ..... .
La gloria que allí reinó,
¿fué de la piedra un momento?
No; sino de tu talento,
que con su luz la inundó!
ARTURO AGU[LAR.

.

San Juan Bautista, Tab.
Enero. 191 3.

�pensando "que más balazos da el hambre," acepta su
peligroso oficio, a cambio de un pedazo de pan.
Y este es, mal contado, el argumento de la historia
trágico-cómica que se aplaude siempre que se representa en el Teatro Mexicano, o.onde, como es 'sabido, se estrenan las novedades más culminantes de los teatros de
España.
La interpretación fué muy buena, pues el teatro de los
Quintero siempre sale redondo en la Compañía "VillegasCoss." El personaje de "AMERONTA," tuvo en la señorita María Luisa Villegas una superior intérprete. Natural, delicada, fina. supo poner .de relieve la compasión

y al mismo tiempo la gracia que le producía las desdichas de Fortunato, y el público celebró el talento de ia.
distinguida actriz mexi&lt;;ana. Muy bien Emilia del Castillo y Matilde Cirez Sánchez, lo mismo que Coss, siempre hecho un maestro, Cervantes ·Y Ban-(l:i-ro. _
, 1
TEATRO ARBEU.-"MALVALOCA."
No estuvo muy acertada la idea de inaugurar la compañía Borrás su temporada con la preciosa obra de los
Quintero, "MALVALOCA," por la sencilla razón de

TEATRO ~1EXlCAKO.- "FORTUN ATO."
Un nuevo triunfo de los Quintero que pueden unir a
los muchos que hao obtenido en la esceua. "FORTUNATO," historia trágico-cómico, es una preciosidad como factura, como asunto, y por el interés que despierta.
Mezcla de gracia y de seriedad; refleja la vida, que al
fin y al cabo es siempre una resultante de penas y de goces y el protagonista, a pesar de llevar un nombre que
parece le atrae suerte, no es así ni mucho menos, pues
su falta de buena sombra, su carácter tímido, su carencia de fuerzas para la lucha por la vida, traen como consecuencia el que lo rechacen de todas partes, la miseria
rodee y amargue su existencia.
Así las i:osas en el colmo, ya de la desesperación y de
la angustia, se entera de que cierta artista, llamada Ame·
roota, necesita un criado P.~ra sus ejercicios de circo.
La especialidad de Amerotifa es la que hizo célébre a
Guillermo Tell. Ella dibuja a balazos la figura de un
hombre puesto en el blanco, apaga la luz que aquel sostiene y hace otros tales prodigios de puntería.
Por lo dicho, se comprenderá qué clase de servicios
son los que ha de exigir Ameronta de su sirviente. El
infortunado Fortunato, aunque temblando como un azogado, y muriéndose de miedo, hace de tripas corazón, y

Teatro Lírico. - Una escena de "El Diablo en Coche."
haberse representado !:asta la saciedad en México. Por lo demás no nos pesó en manera alguna verla nuevamente y aquilatar una vez
más su belleza.
En la figura de la protagonista. ha y cierta
simpática audacia que euamora, viéndose una
penetrante psicología, rica de matices. Es tal
vez el alma de "MALV ALOCA" la creación
más profunda de todo el teatro de los Quintero, y el drama que allí se desarrolla lo considero altamente espiritual, y tan humano, tan
merecedor de una recompensa elevada, que
pocas veces el problema de la redención de la
mujer caída, se ha presentado con matices más
bellos.
Claro, que no se me oculta, que toda la trama de la obra, interesaría aún más si los auto·
res se hubiesen dado cuenta de que era un
drama de pasión y no una comedia de ambiente, lo que hacían: pensando así, el acto primero hubiera pesado menos y, sobre todo, hubiera preparado mejor las situaciones subsiguientes. Hay en él cosas que, aun estando bien,
huelgan en un drama de ese género y hacen
que la evidente desorientación de los au,ores
se traduzca en desorientación del público y
amengüe el éxito real y efectivo de la obra.
Este defecto capital del drama, muy acentuado en el acto primero, perdura en el segundo y él, además, se agrava, porque los personajes y escenas episódicas están, en algún
momento, tocados de pecaminosa sensiblería,
que tampoco dice bien en obra que, siendo
más sincera, hubiese tenido más hondura.
Entiendo que por el juicio que me ha sugerido la protagonista del drama quinteriano, la
primera actriz de la Compañía Borrás, señorita Adamús, lo encarna a maravilla. Como
tan simpática artista es malagueña, habla uu Teatro Colón.-El actor Sainati en
andaluz dulce, correcto, fino y como debe ser.
"La Alegría que Pasa."
No rebaja el tipo, para hacer de él, una mujerzuela, .del arroyo. que no fué este
el pro~sito de los Quintero, y en las escenas de señtimiento, de pasión, de amor.
encontre en sus ademanes, en su rostro, en toda ella, las señales del cambio radical, que se operaba en su almá, por la presencia de "Leonardo."
Este p~rsonaje encontró en el insigne Borrás un buen intérprete, sin ser este terreno, 01 mucho menos, el más a propósito para el talento del eximio actor. Le
falta ambiente, le falta medio artístico, para el desarrollo de sus enormes facultades, pero todo lo vence y obtiene un triunfo. por su naturalidad, por su dulce amor,
por ~l modo como refleja aquella lucha entre la pasión que hermosea su vida, desde que conoció a "MALVALOCA," y el pasado de vicio, y de baja deshonra, en
que aquella mujer vivió, y el cual con bada en el mundo puede borrar.
Muy bien, señor Codina, al que ya conocíamos desde que vino con la Guerrero, la última vez que esta actriz española estuvo en México. Cuando un actor hace
de la manera maravillo5it que éste !¡izo, la escena del último acto, al despedirse de
$U amigo, para no amargarle la vida, bien puede elogiársele sin temor alguno de
p¡tsar por apasionado. De manera que eJ "Salvador" que vimos lo encontramos
•irreprochable. Lo mismo digo de Ramírez en "Martín el ciego:" de Muñoz en ~¡
"Tío Geromo" que supo en sus dos pequeñas escenas darlas un relieve, y de Catalá en el "Lobito." Y, no termino sin enviar un sincero aplauso a la Plá en "Juanela" y a la lnfiesto, en la viejecita "Mariquita" que hizo perfectamente, sintiendo
no poder seguir en este camino de alabanzas, en lo que toca a la actriz Lasheras,
que grita mucho y toma un tonillo molesto en extremf

raote algún tiempo escribió con b.rillaurez las crónicas de Teatros en ''EL '.\IUNDO ILUSTRADO," ya se ocupó del poema dramático de Sem
Benelli, cuando por vez primera '.\1imí .\guglia.
nos lo dió a conocer en italiano.
Después Miguel Muñoz lo representó no hace
muchos meses en eastellano, traducido hermosamente por Catarineu, y ahora Borrás lo_ ha puesto en escena, quitando algunas escenas s,n que se
me alcance la razón que para ello tuvo El gran
actor catalán estuvo magnífico interpretando el
"Neri" de la obra. Figura, voz, expresión trágica,
ademanes, todo supo expresarlo con arte soberano. Irónico en el primer actc, cruel en aquellas
patéticas situaciones, furioso al verse vencido, terrible de dolor al sentir la venganza de "Gianetto" no tuvo un solo instante en el cual !!O levantara el alma del espectador a la contemplación
de aquel talento escénico tan inmenso. Justas y
merecidas fueron )as ovaciones que e l público
prodigó al eminente artista.
El señor Codina estuvo bien en el "Gianetto"
en cuanto a figura y expresión: en lo que toca a
la manera de decir hs versos, no estoy conforme
con el modo de "cantarlos." "Al componer mi
"obra-escribió Sem Benelli- he rechazado toda
"imagen que no expresara una acción acorde con
"la del drama. Los versos de este, son versos de
"acción y no de canto.·• '.\1e parece que no peco
de injusto al censurar al joven actor su declamación
La señorita Adamús no llegó al nivel que exige
el tipo de "Ginevra;" la encontré fría, sin pasión.
sin verismo alguno. Es n{cesario que el amor en
unas escenas y el terror en otras se manifieste con
todo el fuego, con toda la intensidad necesarios;
mujer de ardientes pasiones, no era posible que
se manifestara con la calma fría que expresó la
simpática artista.
El resto de los intérpre'es cumplieron como
buenos y la obra se montó con lujo y propiedad.
Ante la falta de espacio, para detenerme todo
lo que quisiera en alabar el drama del "insigne
literato español" (así lo llama Unamuno) don Juan
Arzadum, titulado "FI)¡ DE CONDENA" que ha
sido otro triunfo para Borrás, lo dejo para la
próxima semana.
LUIS DE LARRODER.

"LA CENA DE LAS BURLAS"
Teatro Arbeu. -"Gianetto" (Codina). "Ginevra" (Srta. Adamúz) en ''La Cena de las BurJas. "-Una escena del acto 2'-'.- El actor Borrás en la misma obra-

::-lada diré de la obra ni de su autor. :Mi compañero ''MAESE PEDRC," que du_-

Una escena de "La Alegría de Pasa"

�Tiene el nombre de la Mad,;e Dios, tiene el nombre
:le los sentimientos de mi alma, se llama: Dolores.
Parecía que las emociones aletargadas en mi alma,
las palpitaciones dormidas ha mucho tiempo en mi corazón, resurgían con mayor ímpetu, con mayor fuerza
para amar a aquella niña de labios de fresa, de cutis de
;isne. La amaba sio decirlo, en silencio y aquella era
la primera cita que me daba, en ella le diría toda la
Euerza que tenía mi amor ¡cuánto la idolatraba! la llanaría por su nombre, aprisionaría eo mis manos las suyas, tersas, diminutas y finas, respiraría el mismo ambiente que ella; era la primera vez que nos encontraríamos frente a frente .
En el reloj de la vecina torrecilla sonaron lenta y
,compasadamente doce campanadas. Era la media oo~he.
Mientras más me acercaba al lugar de la cita más
1ervioso e impaciente me sentía.
Por fin llegó el instante deseado, me encontré frente
L frente de la que amaba, se lo iba a decir, la iba a ser
&gt;articipe de mis ilusiones, de mis esperanzas. iba a pelirle mi dicha.
Y sin embargo, al verla frente a mí, amable y son:ieote, dejaodo entre ver por entre sus labios de grana
:a correcta hilera de las b lancas perlas que adornaban

•nado, entre el silencio religioso, de la espaciosa safa, ,;;n
100 de los museos de la patria del Arte.
Lánguidamente. recostada en el triclinio, Malia Phri1é, la hetaira griega de hermosura sio par, deshoja con
;ns dedos nacarinos pob!ados de_ ~ortijas, los pétalos selo~ de las rosas; sus o¡os ,·erd1 uegros que tieoeo la
¡metud aparente de los mares, miran coo impaciencia
,oluptuosa la clepsidra de cedro, 111ientras su esclava
fooia del éb?-ºº más puro, con cioámono y cáucamo, peruma su rubia cabellera; cubre su cuerpo escultural de
liosa, soberbio . peplo de sidonia púrpura, y eo sus bra:os y piernas, aoíllanse como reptiles, luminosas joyas exrañas guarnecidas de diamantes, ele zafiros y perlas
Malía Phriné, la hetaira corrompida, espera la visita
le ~~ héroe !10 gozado, quiere en sus brazos, ébria ele
·ar~c1as, de ltcor y placeres, olvidar a su amante, a Hi1éndes famoso, que en el circo romano, triunfara en su
aetoo de alazanas yeguas.

.\'ib~~~.ci~_-¿í~b¡~¡;s· ;; g,; ~¡;s· ~-¡; ·1ei~ -s~- ~;,~; ~~¡ ~~~:
isa de pas100 se asoma a los labios de Malía, abrocha
,resurosa sus sandalias, cuajadas ?e esmeraldas, y orde,a con_ su voz arrttlladora, se eoc1eodao pebeteros e ioeosanos que perfumeo la estancia ele caoba tallada con
_,asajes de la vida pardisial del dios Pao; sátiras y oioas revoleando en el césped su desnudez lujuriosa.
. . . . . . Es que llega Helespooto, el vencedor de la
:ohorte siria ciñendo su cabez_a ele gigante coo acanto y
aurel, y envuelto entre los pliegues de su clámide se
tcerca presuroso hacia la hetaira, e hincando su rod¡'lla
le ofreee dracmas y minas, eu sus rudas manazas
guerrero. Malía Pl~riné acepta aquel tesoro y en la rosa&lt;la copa de sus !abt0s le brinda el dulce néctar de sus

su linda boca, me quedé mudo, extasiado y contesté con
marcada turbación a su amable saludo.
¡Lo que es el amor! muchas veces nos arr~stra hast:i,
el ridículo. Late con violencia el corazón. vienen mil
ideas a nuestra mente, pero los labios callan, oo dicen
nada; y aquellos que no están en el mismo ánimo que el
del enamorado. los que conservan su sangre fría, los
que no sienten palpitar el amor en aquél momento, s~
mofan, se rieo y hasta desprecian a aquel pobre delirante.
No hagáis eso los que me leeis. Al amor verdadero
debe guardarse respeto, veneración, porque es sublime,
porque es muy raro entre los mortales.
•
Ella me invitó a conversar, yo poco a poco fuí reco.braodo mi serenidad.
Mis ojos besaban sus ojos interrogando con la mir3:da1
mis oídos estaban atentos para escuchar frases de ilusión.
Después de un corto silencio, que parecióme un siglo,
y eo los momentos en que con mayor fuerza latía mi
corazón, abrió los labios y con voz nerviosa, que quedó
por mucho tiempo vibrando en mis oídos, despidióme
del lugar ..... .
A causa del golpe tan violento que acababa de reci-

0

d~

Grupo de personas asistentes a la ceremonia del matrimonio civil del señor don Alejandro Amor con
la señorita Elena Limantour, el lnoes pasado.

Señor Ingeniero don Reinalgo Gordillo León
quien rennoció el puesto de ministro de
México en Guatemala, para encargarse
del gobierno de Chiapas.
tarde, poniendo en los labios de Malía una sonrisa Iumiuosa. Ante la salvaje lucha, su busto de felina se enarca
voluptuoso, sus ojos de demonio fulguran como noctílucas y sus narices se dilatan con aquel hálito de sangre,
de placer y de mnerte, y conteniendo de su lujuria el
grito, se oprime el pecho ...... mientras, en el pelo, eo
el cuello y en la boca. la besa delirante su nubio favorito ..... .

(POR FRANCISCO AVELLANEDA )
Especial para "El Mundo Ilustrado."
Aun me parece tener entre mis manos aqueffragmeo
to de marmol de Pródicos, maravillosamente tallado e,
bajo-relieve, de seguro por uno de esos discípulos d
Praxiteles, que le dieron el renombre de patria del A1
te a la legendaria Hélacle. El guía me lo mostraba poc
deraodo l!º su jerga_vulgar, la forma exacta y prec.ios,
que conservaban aquellos perfiles evocadores de la glc
ria &lt;).e otros días. Hoy, recordando la dureza ebúrnea d
a9uel troz? de piedra hechó vida, al conjuro de algú,
cincel d1v100, me atrevo a reproducirlo aquí, pidiend,
perdón por mi tarea deformadora, a los manes del tau
matúrgico escultor, cuya memoria se pierde en el mi,
terio de los tiempos, pero cuya creación testificadora d,
lo inconmensurable en Arte persiste a través de los de
sastre~ d~structores de aquellos emporios de iospiració1
y sentimiento que se llamaron: Tebas, Esparta, Guido
Pompeya, Herculano,
M_i fantasía rn1:1tilará sin duda, la sublime coocepció•
del 1goorado arltsta; más yo me ufano al rendir tal tri
buto a sus olvidados méritos, afirmando que el siguiente
pas_a-j~, me fué ins~irado eo el fragmento de rnarmol de
Proc\1cos que el guia me mostraba vulgarmente entusias-Xkf=

Era una niña de ojos de mar en borrasca, bulliciosos
brillantes y negros; su talle gentil y flexible, era movido aristocráticamente, en uo vaivén delicioso, por unos
dimiuutos piecesitos de princesa.

'I
Lunch inaugural del edificio del Círculo Michoacaoo cuya inauguración se efectuó el sábado de la semana pasada.
bir, me quedé en un momento petrificado, sin sentido,
corno si me hubiera aniquilado un royo, soñando acaso;
y mi corazón, preso de hondo estupor, se agitaba, víctima de torturas convulsivas: parecía que acababa de entrar en el infierno de la vida y que acababa de .revelárseme algo·más terrible que la desesperación.
Y al darme cuenta de la realidad, resbalaron por mis
pálidas mejillas dos candentes lágrimas, que rodando,
fueron a quemar la blanca mano, que sin darme cuenta,
at1o estaba aprisiooaoda entre las mías. Cayó ,ni llanto
en el mismo sitio eo donde uo momento antes posáronse
mis labios, como queriendo limpiar el ósculo que había
depositado ea él, al darme cuenta de ello, solté la tersa
mano, que lánguida y sio ósculo ninguno quedó suspendida en el espacio.
"\fi amor era uo sueño, mi ideal, uoa ilusión.
Aquella niña de labios de fresa. de cutis de cisne, de
canto de ave, era uoa mujer como todas, de hielo, sin
amor, ambicionando ser aún más hermosa, no ya para
premiar con esa hermosura a algún mortal, sino para re·
crearse ea ella, para causar simplemente la envidia de
las demás mujeres.-lOh vanidad de la mujer! si no existieras, las harías más ideales. Si los hombres se concretaran a adular a las mujeres por sus virtudes y méritos,
no ya por su hermosura, acabaría en ellas el orgullo,
serían más sabias; oo est..rían reñidas con el hombre
simplemente por ser su género opuesto o por costumbre
de llevarlo eo contra, sioo que verían en él al compañero de la vida, a uo ser que hacer feliz con sus caricias
y consuelos, pata guiar sus pasos por la senda del
bie~
Ac;uella mujer. por quien mi corazón latía con violencia, aquella mujer, a quien había idealizado, a la que le
ofrecía un amor puro, verdadero, supo que yo no podía
ofrecerle riquezas y me dijo con frases que yo no pude
comprender de pronto, a causa de la venda que el amor
pone ante nuestros sentidos, que la olvidara, que no pensara más en ella, que su amor para mí era un imposible, que mi amor una quimera, ¡que ella nnoca llegaría
a quererme: Buscaba oro. iiEra una tiple de teatro!!
Me alejé de aquél lugar con el coraz6n hecho pedazos y el alma destrozada.
Las ilusiones que se alejan ya nuoc1 volv«)ráo, como
nunca vuelve una segunda primavera en el año que con·cluye.

Regalos recibidos'por la hoy señora de Amor, coil
motivo de su reciente matrimonio.

s¡g

J

.... se funden sus miradas y sus cuerpos se estre1, 'Jesos
neceo de amor .... en tanto Jonia, en la tricorde arpa,
1esgrana insólitas y melodiosas armonías ....

.

Otro lote de regalos a la séñora Limaotour de Amor.

-Más vino, quiero besos, besos mil de tu boca escan:iadora del delirio-grita Helespoot•~ en un lascivo es¡asmo, y cubre de frenéticas caricias la blanca· mano
¡ue le tiende Malía, al brindarle en la copa de esmeralla el vino del Merú ....
-i Más vino aun! ¡quiero Falerno! El chipre de oro.
u21 tu blondo pelo, quiero embriagarme aquí en esta
staocia impregnada de índicos perfumes; aquí donde tú
ueñas linda Malía, cubierta de nelumbos, de magnolias,
le azucenas y lirios; aqui donde suspiras por el ser ama1 '.o,
en tanto que tus labios besuquean el oriental talic1 ro .... Sí Malía veo a mí ....
...... Un ~rito agudo recupercutió en la estancia de
aoba! Enmeélio de la puerta estaba Hipérides con la
lirada torva, delirante, impregnada de celos y despeho; arrojaban sus labios contraídos espumarajos de terible rabia ..... .
...... Como dos centellas fundiéndose en una, crúánse las miradas de aquellos hombres y como dos fieas, ávidas de sangre de lucha y destrucción, aquellos
.olosos se aprestan -a disputarse a Malía y, empieza la
ucha tremenda, horrorosa, crujen los músculos, vibran
)S golpes, cual batir de ariete, los dos hércules rugen y
e increpan, y hay, en aquel combate a lgo de bárbaro y
livioo! ...... El hiértico lecho cae hecho añicos, pdr el
uelo hao rodado los pebeteros de ágata, junto con los
asos marracioos ...... y la ,sangre corre, corre, sobre
10s tapetes de Tira, y salpica el tallado de los muros ..... .
Por la dórica ventana penetra la luz iridiscente de la

México, Octubre
Asistentes al banquete ofrecido a los señores. vizcondes de Footaura por los señores Zacaoy, en
"Villa des Roses," la semana pasada.

30

de

1012.

MANUEL LOZANO BRRNAL.

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y como tal, había co:nbatido en r866 al lado de lcis austriacos contra Prusia, y en 1870, al lado de los prusianos
contra Francia. Su vida se deslizó sin sobresaltos hasta
el mes de Junio de 1836, cuando se produjo en Baviera
la tragedia del lago de Starnberg.
Circulaban desde mucho tiempo atrás rumores alarmantes sobre las facultad"s mentales del rey Luis II.
Alejandro de Munich, el rey vivía en los castillos fantásticos que había hecho construír en medio de los Alpes, y sus ministros recibían órdenes reales descabelladas. El protector de Wagner, el rey amante de las artes,
vivía en un mundo imaginario, crda vivir en plena edad
media; veía en los que lo rodeaban caballeros andantes
y paladines de alguna corte misteriosa, y quería gobernar de acuerdo con estas ideas. Un consejo de gobierno
reconoció la necesidad de instituir una regencia y proclamó regente al príncipe Luitpoldo.
Pocos días después, el rey fué encontrado ahogado en
el lago de Starnberg, al lado de su médico. Lu,ís II no
quiso probablemente sobrevivir al derrumbamiento de
sus ensueños y su t rágica muerte demostró al mundo que
ni aún a los grandes de la tierra les es dado vivir a su
antojo y dejar de adaptarse a las condiciones y necesidades de su época.
Sucedió a Luis II su hermano, el actual rey Otto II;
pero su advenimiento al trono ful sólo nominal, pues el
nuevo rey había perdido la razón muchos años atrás, y
Luitpoldo quedó así soberano de hecho del reino.
El Reinado de Luitpoldo-se puede hablar de su reinado, aunque la historia consigne el de Otto II-ha sido
uno de los más felices para Ba,·iera. El reino es hoy día
uno de los principales centros de la floreciente industria alemana y su capital, Muoich, es la ciudad de las
artes por excelencia. Fiel a las tradiciones de los \Vittelsbasch, Luitpoldo fué un protector de los artistas y
continuó la obra de Luis I y del ma!cgrado Luis II, que
hicieron de Muhich el primer centro artístico del imperio.
El regente de Ba,·iera era popular, sobre todo, por su
carácter llano, que tanto gusta a los bávaros, gente campechana y sencilla.
Aunque partidario del régimen creado en Alemania
por los sucesos del aí';o 1870, Luitpoldo velaba por la
autonomía de Baviera y se oponía a toda intervención
del pod~r imperial en los asuntos internos del reino, lo
que contribuyó también a asegurar su popularidad entre
los bávaros, celosos de conservar las peculiaridades que
los distingue de los otros pueblos dd imperio.
Si a tocio esto se agrega el e~píritu liberal del regente- la constitución del reino ele Ba\'iern PS más democrática que la de la ··República" de Hamburgo-se explica el duelo sincero del pueblo bávaro por la muerte

Búlgaros abriendo brechas frente a las posiciones de Tchataldja.
,, _
tie~da, pues a ve~es poseen tal relieve, que muestran
me¡or c¡ue c~1~lqu1era otra descripción el f'Stado de la
lucha 10tens1s1ma que se está verificando en aquellos
países tao lejanos de nosotros.
He aquí el trozo de una carta dirigida a su familia
por u_n soldado herido e? la batalla de Elasso!l'. ·H ay en
los parraf~ q~e transcnb1mos una prueba fehaciente
d; la supenor_1dad de la artillería griega y de la fe magm fica que la tienen.
,,
"Con algunos camnradas heridos como yo--dice la
carta- porla metralla turca, nos acostamos en Larissa,
en un café transformado en ambulancia, sobre sofáes y
e_nvuelt_os en alfo~bras para rel?araroos del frío demasiado vivo que rema en estas regiones montañosas.
'_' A la aurora el ejército griego avanzó en la llanura,
ba¡o e l fttego de los cañones turcos apostados en las alturas d_e Elasson. Al primer disparo de obús cayó un
sub~enie_nte a nue~tro lado y tuvimos un momento de
vac1l;'-c10n y de miedo; pero pasó procto. En cuanto
entro en escena nuestra artillería, redujo a los cañones
turcos al si lencio en menos de dos horas. Sobre todo se
distinguió una de nuestras baterías. Un obús, al caer en
las columnas cerradas del enemiao,
mató a cincuenta
0
hombres e hirió al doble (sic).
El oficial que mandaba esa batería realizó una hazana más notable aún, atajando al vuelo (,ic) los obuses
lanzados por los cañones turcos. Ese oficial fué ascendido inmediatamente.
'·Gracias a nuestros catones, pudimos afrontar el peligroso asalto de la colina de Elasson , a pesar de los
numerosos hendes que nos hacían las ametralladoras
enenigas. Fué al principio de ese asalto cuando recibí
la herida en la p:erna. Algunos camaradas, heridos le-

..
Una reunión de aliados -

Los reyes ele Grecia y ele Bulgaria en su reciente entrevista en Salóoica.

~~~©

vemente á mi lado, rehusaron abandonar las filas pa ra
seguir combatiendo hasta el fin.
"Lamento tener que quedarme en Larissa mientras
mi compañía marcha actualmente hacia Macedonia.
Hubiera deseado tanto entrar con ellos en Servia y comerme la gallina {sic) en Salónica!"
_Esta car'.a está firmada por un soldado del z9 regimiento de infantería.

.,.,.,'.~; ;_" El pacificador Universal. - Conde Adan
.. ., " 9rJowsky a qnien se atribuye el descu' " 1,, , brimieuto del secreto de la paz
. .. ¡ ; ,
universal, acerca de la cual
-;,¡.,, ,
está escribiendo en París.
q, .. ) ll1 ' ' )

_fu@l lfifü11U®lnt® ~tSil hfirru&lt;cií~ ITA©~Il~©
1
. • •
~~tS!lill't® ~(!') ~V~Il"@
.

)

. :~fs,

u
Mr \Voodrow \Vilson electo presidente de los
Estados Unidos, acompañado de su esposa.

•

d el prín_c ip~ ,que durante más de un cua rt, de si6 lo rig ió
sus desh nos.

~.ll"íi@m®~ ~ ® 1m Alrl't~
CGll"~~

...

- -

-

Hay en la g uerra de los Balkanes páginas de soberbia:
hermosur'_'-, que se d estacan en medio de las batallas, •y
que const1tuyen cuadros de una belleza soberana. Entendem~ que estos apuntes del natural debe recogerlos et
cromsta en los momentos en que se e ncuentra la con-

El Rey Fernando de Bulgaria hablando con
un jefe revolucionario búlga ro durante su
reciente viaje a Salóoica.

~®

f@ ~lll](W'IJ"@

En Constantinopla reioa verdaderamente el terror y
como co11secue?cia de tdlo se ha proclamado la ley Marcial. La com1,1Icac1ón europea amenaza más que nunca
con su aspecto bélico pues Italia se muestra alarmada
porque el (riunfo de l~s "Jóvenes :rurcos" es completo
)'. este partid~ es enemigo 1rreconc1hable del país itahaoo. Anuncian ele Roma, que la escuadra italiana se
encuentra lista p~ra zarpar _rumbo a Turquía al primer
1w1so, y por doquiera el honzcote cerrado no anuncia
luz por parte alguna.
P_,,,r,otro lado se s~?e que no to~o el ejército apoya a
los Jovenes Turcos, que gran numero de oficiales desaprueb:1.n su conducta, "ª términos muy enérgicos, declarando algunos que están dispuestus a rebelarse contra
el nuevo Gob'.erno. si fracasa "ª sus gestio, es pa ra retener a Aclnanopohs y otros lugares sagrados que los aliados balkánicos reclaman en s us demandas.
Hace t res días se dió como cierto que el Sultán de
Turquía había sido destronado, pero noticias oficiales
como una nota_ enviada a las cancillerías por el Embaja '.
dor de la Sublime Puerta en Viena, desmintieron tal~s
rum~re~. pues habían estos llegado a consignar que la
Hepubhca estaba proc lamada en la referida Nación.
Ya _los s~~esos habían precipitado la caída de Turquía
y la s1tuac10G de ésta era poco meaos que desesperada,
pero la entrada en las esferas del Gobierno del partido
de los "'Jóvenes Turcos" pareció reanimar los ánimos,
pues estos han declarado qne nunca firmarían una p a z
d~shonrosa para su país y eu estos momentos puede decirse que se está redactando el "ultimátum" de los aliados para la Sublime Puerta.
R S.

Es probable que el eco del duelo nacional llegue también al apartado castillo ele Fuerstenried y que el hombre qué ciñe la corona de los \Vittelsbach oiga el tañido de las campanas. ¿ Se dará cuenta de la significación
de esas manifestaciones de luto? En todo caso, el nuevo
príncipe regente, siguie'.1do el ejemplo de su augusto padre, velará por el pres11g10 de su soberano y firmará las
leyes y decretos "en nombre ele su majestad el rey Otto
l[, a quien Dios guarde.'
Ha sucedido al príncipe Luitpoldo en el cargo de Regente de Baviera, su hijo Luis Leopoldo José María Aloya Alfredo, nacido el 7 de Enero de r 845 en Munich y
casado en 26 de Febrero de r 868 con María Teresa archiduquesa de Austria-Este, fallecida en 1902. El nue,·o
regente es abogado graduado en Mu,,ich, e ingeniero de
la misma Universidad.

._,

.. •· Honda impresión ha causado en Alemania la muerte
acaeoida ,en Munich, del Regente de Baviera, de hecho,
pues e1·15oberano de derecho vive en el castillo de Fuerstenried-,"al pié de los Alpes, es decir, el infortunado Otto -Il.
.
• , N&lt;MtS muy general el ejemplo .qel fallecido, que te-nieooo.'&gt;;90 años siguiera cumpliendo los deberes de su
ált:o.icl:&amp;tgd-con buen cerebro y enérgica volunt¡¡d. Adedes¡¡,u~-~ del Emperador Guillermo, era la figura
mas saliente de toda Alemania, que bien sabida es la
jtyP?f.t~%Ít 1de_~":viera entre todos los Estados germánicos~ ..
' ' 'itl.tfil'ó' éf h &gt;dli' Marzo de 1821, el príncipe Luitpoldo se hizo cargo de la regencia del reino en el año 1886,
es decir, a una edad en que otros hombres ya consideran acaso como terminada la labor de su vida, y creen
haber llegado el momento de dedicarse al descanso.
5\nttri9rin~.Qte pabía llevado la vida de los demás prín-i::ipes'i:,o' reinantes de Alemania. Fué, ante todo, soldado,

~(citlll]@!l

~ Il@~ ~-~

Campamento d e la Cruz Hoja búlgan, frente a
Tchataldja.

Del mundo teatral. Mlle Jane Renouard
del teatro del "Palais Royal"
de París.

':

B:1.teria búlgara frente a las líneas turcas de Tchataldja.

�-

Sport.-Team de baseball "Williams," que cruzó su bat con el "Marte," el domingo pasado,
en terrenos del segundo.

Al poeta Alonso González
de Castilla, fraternalmente.
(Para "EL l\IuNDO

ILUSTRADO")

Por los guijarros de la calle se arrastra, más que camina, una pobre mujer. Su aspecto es misérrimo y doliente. Tiene los pies descalzos, las ropas desgarradas,
el pelo desgreñado; y en sus ojos pardos, humedecidos
por el frío, brilla un anhelo infinito. Pertenece a esa legión de seres desventurados que nacen sin cuna, que viven sin hogar, que mueren como los perros errabundos:
las "soldaderas."
. Lleva en sus brazos un niño de pecho, un niño escuáhdo como ella y como ella harapiento. Es su hijo, su hijo del alma, que abrió los ojos a la vida sobre el duro
empedrado, bajo las arcadas seculares de una lóbrega
fortaleza. ¿El padre? ¡Dios lo sabe! Acaso algún cabo,
tal vez un corneta o un soldado raso &lt;lió origen a un nuevo infortunado, por aquello de que el Dolor se destaque
siempre por encima de todas las edades, al través de todos los siglos, como el símbolo eterno de la Humanidad.
¡Pobre chiquitín, venido al mundo por brutal y sarcástica paradoja de la casualidad!
Ahora está enfermo, muy enfermo; la fiebre lo asesina. Sus ojitos perecen congestionados, revueltos, hundidos en un lúgubre estrabismo. Los miembros están contorcidos: espantosamente vueltos por los efectos de la
eclampsia. Y su ~abeza calenturienta se agita intranquila en un desasosiego cruel. La madre, sumida en tortura~ora in~ertidumbre, camina con paso torpe y respirar
fatigoso, sin darse apenas cuenta del fuego de muerte

cargadas de líos, suben atropelladamente á reunirse con
sus "juanes," que las esperan, serios y callados, en el
último carro.
El conductor cruza el andén haciendo señales. Un
gringo enfoca su cámara fotográfica hacia los grupos.
-iVámoooo! ..... .
Al conjuro de esta voz triste y monótona, suena un
ruido insólito de topes y de hierros sacudidos; bufa rabiosamente el fluido en ebullición al ser lanzado por los
émbolos, y el tren se pone en movimiento, culebreando
pesadamente; "chafe, chafe, chafe, chafe."
En estos instantes una mujer, con un niño en brazos.
penetra en la estación. Es la "soldadera." Su rostro pálido y consumido, toma de súbito una expresíóo de suprema angustia. Acaba de ver los primeros arranques.
clel tren, del tren que se va y la deja. Corre ansiosa a
darle alcance, gritando con voz honda y desgarradora..
Pero el tren, que no espera, se aleja impasible.
En el furgón de la cola van los soldados, los humildes.
y heroicos servidores de la patria, con sus armamentos.
nuevos y sus kepís relucientes,
Y ella, la pobre "soldadera," el.avada al borde del
andén, en actitud dolorosamente trágica, los ve alejarse,
más y más, en el enorme vientre del móostruo maldito_
Sí. se van ellos, sus ºjuanes," sus "viejos," los inolvidables camaradas de tanto~ años. i Adiós!-exclama sollozando.-Y agita en lo altosu brazo flácido, descarnado,
como azotado por todas las miserias de la vida. iAdiósr
El tren corre ya raudo, crepitante, cual visión demoniaca, a hundirse en la lejanía del horizonte. Un postrimer silbido viene á ella, amargo y doliente, como el
triste Ia~eoto del que nada eJpera. Y con sus ojos pardos, sublimados por el lloro, vislumbra un punto rojo.
parpadeante, brillando como una lágrima sangrienta en
el fondo plomizo del anochecer. Después esta visión seesfuma por comp)Pto y sólo quedan aéreos cendales de
humo que antójanse crespones fúnebres flotando en la
atmósfera como un luto consagrado á la tarde quemuere.
Entonces es cnaodo la pobre "soldadera" siente más
trío, un frío gélido, intenso, de hielo polar, que penetra

r
t
ella un beso respetuoso, de acuerdo con las mejores tradiciones del repertorio, y se retiró lleno de esperanzas.
IV

L
Continúa.

que devora el débil organismo de la infeliz criatura.
Por su facha lastimosa y por el ser que lleva a cuestas,
parece una de esas mendigas que tienden implorantes
la mano descarnada al transeunte. Pero no; esta mu¡er,
apesar de todas sus miserias, apesar de sus grandes priva-:iones, no pide lirr..osna: va en seguimiento de la tropa que se aleja rumbo a la estación, tras los soldados
que se marchan a guarnecer otra fortaleza allá en el
último confin de la patria. Y esta partida inesperada de
sus compañeros de cuartel, entre quienes ha pasado muchos años de su existencia abyecta y pecaminosa, la aturde seriamente.
Esta vez la dejan atrás, muy a la zaga, con su hijo enfermo. La disciplina militar es así, rígida, fría, inexorable; no entiende de afecciones, ni de amoríos, ni tampoco ampara desheredados. Más la pobre soldadera, sigue
al batallón con fé ciega, con firmeza inquebrantable,
con la misma fidelidad que el perro sigue a su amo. Para ella no hay más horizontes, ni existe otro mundo que
la vida miliciana. Allí están sus cuitas, allí sus gustos,
allí los quereres todos de su alma. Privarla de esta reclusión a que el destino la condena, implicaría tanto
como privar el pez del agua, sin cuyo elemento no podría subsistsr. Por eso nuestra heroína siente el corazón
oprimido a la sóla idea de no llegar a tiempo al punto
de partida; por eso se arrastra, descalza y aterida, por
los guijarros de la calle, en tanto el niño se retuerce en
un desasosiego cruel y constante.
o o o
Cae la tarde. No hay crepúsculo. El viento sopla frío,
pertinaz: entumece los huesos. Y el cielo está entoldado, triste; presenta una opacidad grisácea, característimente invernal.
La locomotora maniobra malhumorada, lanzando rugidos de impaciencia. De vez en cuando vibra, persistente, el tintineo de la campana. Los pasajeros rezagados se abordan nerviosos. Junto a las ventanillas de
primera, las familias se despiden. Las "soldaderas,"
La batería del "Marte."
en lo más recóndito de-su alma desolada. Oprime ~ontra su corazón palpitante el cuerpo infantil de su hijo infortunado; y, al buscar
en la mirada del sér que es sangre de su sangre y carne de dolor y de miseria, un poco•
de valor y de consuelo para su espíritu abatido, la encuentra apagada para siempre!
C. MARTINEZ RIESTRA.
Veracruz, Invierno de 19 ....

~ltW~~~'1f©~
Es posible_ cura~se de las heridas que causa
el acero; lo 1mpos1ble es curar las heridas que
causa la lengua.
- Nada hay tan orgulloso como la almiba- rada afabilidad del orgullo.
. -La pulla es el relámpago de la calum01a.

Un momento del juego "\VilJiams" contra "Marte," el domingo pasado.

-9obieroa tu casa y sabrás cuánto cuesta
la lena y el arroz; educa a tus hijos y sabrás.
cuanto debes a tu padre y a tu madre.

i

Nelly se sentía halagada. Hasta entonces todo el mundo: su director, sus compañeros, sus amantes mismos, la
habían tratado como una mujer galante y nada más. En
los ojos del caballerito que le decía en el foyer: "Ha estado usted _sublime en el segundo act_o esta noche," veía
"lgo más s10cero que el mero cumplido. Hablándole como a una artista y pidiéndole su ayuda desinteresada, el
bueu Saint Firmio acarició su vanidad. Prometió su
concurso en seguida, quiso informarse desde luego quién
era el protegido del viejo apuntador.
-Vamos a ver, viejecito. Cuenta como ha sido' eso.
¿ Dónde conociste a tu poeta? ..... .
-Sencillamente, en el figón, contestó el buen hombre. ¡Diablo! tú comprenderás que no como en el Café
Inglés. ni hago que me cambien el vino a la primera copa con el pretexto de que sabe a corcho. Como en casa
de un comerciante en vinos de la calle Vaugirard, pero
en el cuarto del fondo, a donde van las gentes de bien.
los cocheros de alquiler. Allí fué donde encontré a mi
hombre, que ni siquiera se permitía el lujo del bifté con
patatas y la botella de vino violeta. ¡Pqbre muchacho, es
demasiado pobre para eso. Se contenta generalmente
con una comida de cincuenta céntimos: pan, caldo, huevos, rociado todo con un claro botellón de ''Chateu-Lapompe" (Chatean-La-Bomba-agua.) El chico me gustó
luego que le ví. Con unos cabellos rubios que cintilan a
la luz del Sol, una barbilla partida en dos, ojos morenos _de tímido que se bajan cuando se les mira, én fin,
el aire dulce y triste de un Jesucristo de veinticinco
años. . . . . Después de esto, un poco feroz. Por más que
me empeñaba en pasarle la mostaza o el aceite, no había
manera de trabar conversación con él ...... Pero cuando po_de hacerle saber que yo era un viejo artista, que
trabaJaba en la comedia desde hace treinta años, que
me hallaba en el Odeón, ya no le infundí miedo, se
abrió ...... Fuimos a pasearnos juntos al Luxemburgo,
al rededo~ de_I lago, y allí me declamó su primor de pieza. A la v1gés1ma vuelta me recitaba el último verso, y
yo me le lanzaba al cuello. Me dió su manuscrito; lo releí, y cada día lo hallo más encantador. Pero /qué iba
yo a hacer? /Hablar de la obra en el Odeón? Yo, el segundo ªl?uote, me exponía a que el director guardara al
maous~nto en uno de los cajones de su escritorio y no
se volviera a ocupar de él ni de mí. Y, ,idemás, yo me
dije que era necesario que la obra se representaraen la
"C~ Gr'.1-ode," y para escalarla era necesario que a lguien tuviera 1~ escalera a mi joven amigo. ¿Quién podía
ser? Pensé en b, m1 bella Robin. Conocía tu fortuna,
había oído decir que conocías al superintendente de Bellas Artes y un "montón de grandes legumbres" ... . E hice bien en venir, tú sigues siendo la buena muchacha
de otros t!empos .... Tendría tanto gusto en que obtuvieras un éxito en_ este caso .... Porque tengo debilidad por
el, mu.chacho,_ tiene l'.1- edad que debería tener un hijo
mio _s1 lo hubiera te01do. Pero envejecí como una rata de
bastidores y no tengo nada .. . . En fin, ya tienes el manuscrito_ y mi dirección, en caso de que haya algo nuevo
me escribes y yo te envío al poeta, porque hasta ahora
no sabe nada de mis agencias, tenía miedo de que fracasaran.
-Y ,IC?mo se llama tu protegido? pre¡;untó Nelly, que
~e hab1a 10tere~ado, durante el pintoresco relato del vieJO actor, en el ¡oven poeta ignorado y simpático.
-Juan Delhi .... y yo te respondo de que es un nombre que se hará célebre.
-Desde mañana, replicó Nelly, me ocuparé de tu
hombre. Tengo que cenar con do~ grandes personajes ..
X espero que dentro de poco te podré dar buenas noticias .... f'.or ahora déjame vestir, voy a comer fuera.
Y tendió su mano al viejo apunte, quien depositó en

Viuda de un comandante de infantería muerto durante el cólera de Crimea, Madame Delhi había obtenido
del Gobierno un puesto de tabacos en Beauvais, y le
cmdaba en persona porque era su único patrimonio. Su
hijo, admitido como pensionado en el liceo de la ciudad
hizo estudios bastante buenos, por más que era un soña'.
dor, distraído y de salud menos que mediana. Al cumplir éste los diez y nueve años perdió a su madre, y después de pagar los funerales se halló con menos de cien
francos por todo capital. Provisto de un diploma irrisorio, de bachiller en letras, con el cerebro lleno de ambiciones y de bellos ensueños, llegó a París, donde no
encontró más_ que empleos miserables. El pobre joven,
deo_tro de quien velaba u~a flama de inspiración, se vió
obligado a ~op1ar ~emonas_ para contratistas y vender
algo de su 10strucc1óo clásica a los estudiantes. Este
poeta, de instin(~s elegantes y refinados, tuvo que llevar
zapatos de ocas100 c~~prados en_el raerrndo de viejo y
que comer en compa01a de alb:iniles y canteros en in·

--,A#

~~odos figones. No tenía familia. Su padre, oficial del
e1erc1to salido de las filas, había perdido de vista a sus
padres y a todos sus parientes mucho antes de -su muerte. La madre era una hija natural, y cuando el"comand~o_te se casó con ella tµvu que burlar los reglamentos
militares q_ue e~igtan una dote de parte de la desposada.
Juan Delh1 hab,a hecho algunas amistades durante su
estancia en el liceo, y la mayoría de sus amistades vivían en París; pero todas- pertenecían a familias acomodadas y el poeta no sólo no las buscó, sino que las huyó
temeroso de su extremada pobreza.
Durante tres años vivió así, horriblemente solo. Habitaba una vieja casa del muelle de Sao Miguel· una
buhardilla en forma de mansarda en donde se sof~caba
durante el Estio y en donde se helaba el agua en el
cantaro durante el Invierno. El sitio era demasiado tris t~; el po_eta pro_cui:aba estar en él lo menos que podía,
solo el tiempo 10d1spensable para dormir su hermoso
sueño de joven.
CONTINUARA.
Traducida especialmente para "El Mundo Ilustrado.")

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. • ... . depositó en ella un bern respetuoso. : .... -

�Del mismo modo se tiene en cuenta que la persona de
menos categoría es la presentada a la de más importan·
cia. Así, de una señora y un hombre, se le presenta primero el hombre a la seiiora, y de dos seiiores el de menos respeto al superior.
Las personas de edad están autorizadas a tender la
mano a los que les presenten, hombres o mujeres: los
hombres de mediana edad a los de su misma clase y a
los jóvenes. pero no a los de más edad y respeto.
Las mujeres de posición y las de cierta edad se pueden permitir ofrecer la mano a las de su misma edad y

TRUCHA EN CALDO FRESCO
Se vacía y limpia_cuidado?'1mente el animal, atá11dole
la cabeza, y se le pone a gmsar en caldo fresco. Cuando el pescado está cocido, se le coloca en una tabla cubierta con una servilleta, y se adorna con una hilera de
perejil muy verde. Sirvese con una salsa formada por
parte del caldo reducido y al cual se le da consistencia
con un poco de manteca untado de harina.
~ABIOLES FEDERICO
Una libra de harina, un p.ollo, media libra de carne
de puerco picada, medio kilo de aguayón, una libra de
mantequilla y espinacas.

~

Algunas damas se han servido dirigirme sus letras rogándome que diga aunque sea unas cuantas palabras so·
bre la moda para caballeros, y yo, siempre dispuesta a
dar gusto a mis queridas lectoras, tomo en cuenta su pe·
tición y paso inmediatamente a hablar sobre lo que desean.
La chaqueta puede ser recta o cruzada, con dos hileras de botones, un poco más corta que la del afio pasado, sin abertura detrás. El pantalón se puede hacer de
color gris medio o de tela rayada con finos filetes blancos, y en este caso e l chaleco es del mismo·color y tela que

ta. Es de cachemir de seda. Vestido interior bastante
largo, cubierto con una túnica ligeramente fruncida en
e l talle y rodeada por un bies de terciopelo. Mangas y
solapas van adornadas igualmente, con bieses dt terciopelo. Volante de Malinas fruncido en las bocamangas.
Camisolín bordado. Y sombrero peqoeiio de fieltro con
penacho de plumas.
Para salir a compras, hay un modelo muy cómodo y
que es a la vez sencillo y de exquisito gusto. Se confecciona en tela inglesa de mezclilla. La falda es rer.ta
con costura delante. Chaqueta frunc ida en el talle, con
aldeta redonda. Cuello marinero de tela rayada y corbata de terciopelo.
Ya comienzan a hacer su aparición las peinetas. No
podían las damas pasársela sin ellas, cuando ayudan
tanto a la gracia y buen ver del tocado.

SALSA
Se fríe el aguayón en mantequilla con unas ct&gt;bollas y
sus yerbas, se le mezcla gitomate y caldo y se deja que
se consuma y queda nna salsita.
A la hora de servirse se tiene preparada una cacerola
con agua y sal; por otro lado una sartén con mantequilla
y la salsa también preparada para servirse t:n el platón.
Inmediatamente antes de servirse se echan los rabioles
en la cacerola a que den un ligero hervor, se cuelan en
ana coladera y se pasan a la sar tén ya preparada con la
mantequilla, de la sartén al platón y se va poniendo una
capa oe gitomate, otra de rabioles y otra de queso de
Parma y sus bolitas de mantequilla.

En París, durante las representaciones teatrales, que
es donde las damas lucen más libremente sus bellas cabezas, todos los peinados están sostenidos y adornados
por las peinetas. Las hay de oro, de carey, de plata cincelada, de acero grabado, de concha. Algunas llevan
incrustadas piedras preciosas, tales como amatistas, rubíes, esmeraldas. Otras están cruzadas por hilos de per·
las muy pequeñas. Lucen las más, relieves-elegantes
formando cenehs arte nuevo. Hay algunas que llevan
guirnaldas pompeyanas grabadas al fuego. Las más elegantes son las que están salpicadas, como noches deEnero, por brillantes de pequeño tamaño, que lanza1i
chisporroteos de luz entre las guedejas de cabellos ne gros o rubios.
Las damas están de plácemes con esta nueva apari-

Traje de luto para comida cubierto de tul y
adornado con pieles.
Gran sombrero forrado de seda y adornado con
plumas en el mismo tono.
la chaqueta, en tanto que puede ser de tela de fantasía,
gris, kaki o blanco.
Dentro de estas reglas queda cierta libertad de inter·
pretación en cuanto al modo de llevar las prendas, sea
imprimiendo a la persona un aire severo y correcto,
abrochando rigurosamente los tres botones reglamentarios, o uno más familiar, dejando sin abrochar el p r imero.
Con la bota negra o con caña de paño fantasía, están
admitidos los calcetines de colores lisos, de hilo o de algodón, muy finos y de matices discretos.
A~adiendo ~ todo_ e~to unos guantes de cabritilla y un
baston con puno arbsttco, puede un caballero considerarse bien vestido, cumplir con una visita amistosa y
aceptar una comida en la intimidad.
Con bota o zap;.to amarillo, se impone el calcetín de
este•mism~ color, de hilo, a la vez blando y resistente.
Ahora bien, respect? de las_damas, les aconsejo que
procuren a_rmoo1zar bien ~u tipo con las "toilettes" que
deseen lucir. B:ay que cmdar de las exageraciones, porque éstas suelen llevar, o mejor dicho llevan frecuente·
mente al ridículo.
He aquí un modelo elegante para traje de recepción.
Es de seda rayada y seda lisa, muy bien combinadas. El
vestido interior, liso por abajo, está rodeado por un ancho bullonado, y por arriba es de seda rayada, lo mismo
que al "kimono." Una túnica de seda lisa cae sobre Ja
falda; camisolín de linón muy fino adornado con bordados venecianos.
Hay un modelo de muy buen gusto para traje de visi-

Toca de seda liber ty con lazos de pieles.
ción que va a dar encanto y prestigio a sus lindos tocados.
Estas son, lectoras mías, las últimas noticias que nos
trae la moda.
MARGARITA.

La distinción en los saludos

Elegantísimo traje de baile.

. El arte de saludar es más difícil de lo que a primera
vista parece, y su ceremonial bastante complicado.
Eran los maestros de baile los que antiguamente enseñaban este arte.
Para saludar a una emperatriz había que estar tre:cnartos de minuto inclinado y al levantarse inclinar modestamente la cabeza hacia la mano derecha de la soberana, como s i se suplicase la gracia de besarla, si111
osar dirigir la mirada hacia su rostro.
La fisonomía no debía expresar más sentimiento queel del respeto.
Para saludar a un príncipe no se inclinaba una dama,
tanto como para los reyes; se guardaban unas cuatro
pulgadas de diferencia.
Para cada dama, para cada categoría, había un saludo diferente.
Se amaban las maneras respetuosas, la más rigurosa.

etiqueta; la condesa de Cymont tenía fama por saber ejecutar a la perfección sus reverencias.
Aun en la corte española existe el ceremonial para
las_reverencias, doblando la rodilla ante los reyes y ejecutando una especie de pl.SO de minué con el cuerpo
echado hacia atrás p:ira las infantas.
Por lo demá,, en la alta sociedad rigen las leyes y
c :J;tumbres de la sociedad francen. imperante bey en
to:b el mundo.
Una mujer elegante necesit1. estar al corriente de estl, costumbres si desea no hacer un mcLl pl.pel en la so·
ciedad.
Si estam:Js en nuestra casa, tenemos la obligación de
levantarnos a la entrada de todas las señoras u hombres
de grao posición y respeto que entran, mientras que si
estamos en otro scLló::i, de visita, podemos permanecer
sentados.
Inútil es advertir que las señoritas no reciben nunca
solas, y que las huérfanas que han de hacer honores de
u_na casa es!áo acompañadas de su p1dre, de alguna pl.·
nenta o amiga respetable, y a falta de ellas, de su institutriz. Del mismo modo las recepciones de noche exigen la presencia del m1rid:J, que e,tá excusada en las
de tarde.
Después del saludo a la señora. de la casa, se saluda a
las demás personas conocidas.
E": ~lgunos salones muy concurridos oo se presenta a
los v1S1tantes, más por regla general, la persona visitada
h1ce la presentación dd recién llegado: "El señor X o
la señora Z," añadiendo sus títulos y rango: "Artista notable, académico, profesora, abogado," etc., o bien algu01 palabra amcLble: "Mi buen amigo, mi amiga querida,"
ú otras análogas. Se comienza a presentar generalmente
por las personas cercanas, pero si hay alguna de gran
respeto, se empieza por ella.

Traje estilo sastre de terciopelo de lana gamuza, chaleco parma violeta.
a-las jóvt:nes. En cambio los jóvenes de ambos sexos no
han de ofn·cer jamfs la mano, sino esperar a que les saluden. Un ho:nbre joven no debe jamás ofrecer la mano
a una mujer.
El modo de dar la m100 es imp:Jrtante. Se tiende con
soltura, con sencillez pero sin familiaridad.
La costumbre de besarse las mujeres en ambas mejillas ha c1ído en desusn p:Jr completo. A las personas a
las cuales no estamn presentadas se las saluda sólo con
una inclinación de cabeza, má, o menos afectuosa, se gún se desee o no hacer su conocimiento.
El saludar con gracia es un verdadero arte. Nada causa peor efecto que ver a una persona aturdida en un
salón sin sab~r b1cia qué lad:&gt; dirigirse. La naturalidad
en les movimientos es señal de gran distinción.

T:! :~.1:~t~ traje de recepción en seda liberty en

dos matices del mjsmo color.

�•1 Aun los organismos más resistentes y mejor cons- 1•
················································••:

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UN CONSEJO.
FLOR DE MAGNOLIA: Recibí su carta, siempre del modo misterioso con que llegan las suyas a mi poder. :Ni
sello del correo, ni dirección en el sobre, ni otro dato
que me indique cómo hace usted pará enviarme su co·
rrespondencia. ¿Me permite llamarla ''mi amiga misteriosa"?

Dejando a un lado esta pueril circunstancia y r efiriéndome al asunto de q ue me habla, le digo lo siguien·
te: comprendo su justísima pena y su profunda desolación, al ver que ese joven no corresponde al cariño que
usted le profesa; pero en estos casos, querida amiga, lo
importante es adquirir una convicción, pues de ésta depende el giro que deben tomar nuestros sentimientos.
S i ese caballero no la ama y usted se convence de tal
vérdad, aunque no conseguirá olvidarlo desde luego, yo
le aseguro, sin temor de equivocarme, que poco a poco
se irá resfriando su corazón, hasta llegar a la indiferencia más completa, en cuyo caso ya se encontrará dispuesta para aceptar una nueva impresión que le traiga
la felicidad.
¡Con cuánto afán deseo para usted este venturoso mo·
mento!
En el próximo número tendré el gusto de darle el
modelo que me pide; hoy no puedo hacerlo por falta de
espa~io.

fumadas, parece que se contempla una bella alborada
primaveral.
Sí, es cierto; debe ser una dicha sin límites la que
usted goza actualmente, pu.-,s habiendo pasado varios
años, amando a uu hombre que no se babía fijado en )os
encantos de una amiga tan inteligente, afectuosa y sím·
pática, como sin duda lo es "Gloria," y al romperse hoy
el hielo incomprensible de esa indiferencia, para dar
cabida a un amor vehemente, sincero y profundo, la dicha llega a usted con la deslumbrante visión de un amanecer triunfalmente hermoso, y como d ice en su carta:
"con una potencia tal de ventura, que el corazón no es
capaz de contener."
Que para usted sea ésta larga y tranquila; así lo merece su alma generosa, la cual nunca supo levantarse

indignada por las humillaciones de amor propio a que
se vió sujeta; jamás permitió al desfallecimiento que se
apoderase de su noble y valiente corazón; no se apartó
del amado por ningún motivo, ni siquiera por haberlo
visto apasionado de una mujer sin méritos ni buena f~ma; no la intimidó su resfrío, su ingratitud y desconoc1·
miento; ilo ha sufrido "todo!" ¡pues bien; hoy es justo
que lo goce ··todo," como yo lo deseo.
Según nos Jo enseña la expenenc1a, nunca falta en la
vida una justa compensación de pe~as y de ~legría~; el
que ahora sufre, mañana goza, y quien ha temdo o tiene
una gran felicidad, razón Je sobra para tener un cambio de fortuna. Así Jo dice el antiguo refrán: "Después
de la tempestad viene la calma."
MARGARITA.

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AMOR Y ESPERANZA.
GLORIA: Su hermosa carta respira tal encanto; hay en
ella tanta frescura y tanta viveza de emociones, que a 1
pasar los ojos por:: esas líneas, trazad'!S stn orden ni cálculo, semejantes a una lluvia de flores, húmedas y per·

I

:~ ~ . --

VINO DE SAN GERMAN
nunca falta en infinidad de hogares que, por propia exiperiencia, saben los maravillo-sos efectos que produce así en la
curación radical de multitud de enfermedades, como en o.poner resistencia á las que constantemenrte nos amen'azan.
ACEPTEN USTEDES ESTE BUEN CONSEJO : En liodas las buenas droguerías y boticas se ha,lla ,de rvienta el
,antiguo y acreditado tónico fortifü:ante VINO DE SAN GERMAN. Usenlo en las dosis que se indican en los fra.iscos y experimentarán la inefable alegría de ver alejado el ,peligro en momento que se crean presas de cualquier dolencia.
EL VINO DE SAN GERMAN ha dado resultados sorprendentes á los enfermos de la sangre á los tuberculoso~
reumfticos, anémicos, neurasténicos y, en general, á cuantos padecen de achaques nerviiosos.
'
'
Para las señoras, durante el período de la.ctan-cia, es an fortaleciente incomparable.

El Japón Y el Opio

L ~t123

~.~')K/
d,¡,'

Estamos en la temporada de mil enfermedades, si no gra "es, sí molestas y no excentas de peligro, si no se acude
oportu,namente á .prevenirlas ó curadas, es decir, á atajarlas &lt;ln su a-cción dañina ó destructora. Ocurre que, bien por
efecto del sol á ratos parece que penetra en el cerebro por la fuerza de los rayos que queman, bien por la humedad de
que 1:le impregna súbitamente el ambiente y por el estaido lodoso d~l piso, son pooos las .familias en que a1grnno de sus
miembros, ancianos, adultos ó jóvenes, no se encuentra atacado de catarro, de -d olores neurálgicos ó r eumáticos, de cólic&lt;&gt;&amp;
ala rmanties.
Pero acontece que, no obstante lo que lamentamos la más mínima alteración en nuest:ria salud, nos cuidamos relas
tivaimente ,poco de consenarla, viviendo, mientras no nos asalta una dolencia, en la más absoluta tranquilidad y el más risueño de los optimismos.
Todas las personas precaviJdas tienen siempre á mano lllll preventivo que entone y equilií.bre el organismo al primr.r síntoma de malestar, y en toda ,nuestra República el popular y benéfico reconstituyente conocido con el nombre de

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.,,; aJi.

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UNA DESDICHADA: No se preocupe usted, querida se•
ñorita, por esa enfermedad que hoy la molesta y acon·
goja tanto. Es probable o casi seguro que desaparezca
con el tratamiento del masaje; he sabido de varios casos
en los cuales dicho tratamiento ha producido el r esultado que se deseaba.
También es un remedio excelente la tintura de iodo,
y esta substancia es muy eficaz para hacer que desapa·
rezcan los defectos a que hace usted alusión al terminar
su carta.
¡Ojalá que pronto obtenga un alivio C!Jmplefo de su
enfermedad!

•

tituídos sufren serios trastosnos en estos días de •
•
inconstante
temperatura.
:

•:•••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••:•

~--:-\;

..

RECETA EFICAZ.

i•
•
•
•
•

Doy a usted los atavíos de baile que desea, junto con
un hermoso disfraz de "Electricidad," el cual está hecho
en satín blanco, !amado de oro, velado por doble trans·
parencia de muselina de seda. La primera es azul eléc·
trico y la segunda es violeta. Hsta última compone la espalda y la cola. La primera forma el traje interior y está guarnecida de hiler.is de cuentas cristalinas y lente·
juelas de plata. El cuerpo está adornado por una gran
estrella de plata y cuentas de cristal. El tocado es se·
mejante a dicha estrella, la cual está cruzada por aguje·
tas de plata, que simulan un rayo. Además tiene una
diadema de perlas cristalinas que ciñe los cabellos de
un modo artístico.

los

••

•
•
•

1\1,'J)RESELVA:

AGRIPINA CoRNELIA: Sí se contestan las cartas de pésame aún cuando para esto es conveniente que tr3:n~curran quince o veinte días después de haberlas rec1b1do.
Las visitas del mismo género se corresponden a los tres
o cuat ro meses subsiguientes al duelo.
En cuanto a l uso del manto se ha reformado bastante
en
tiempos actuales, pues ahora se lleva un ~es y en
seguida puede adoptarse e l sombrero de luto nguroso,
el cual es, como ya se sabe, de crespón inglés y de gasa
opaca, con velo flotante cuando se trata de señoras jóvene~ o de a lguna edad, y sin dicho velo en el caso de que
el sombrero sea para señoritas ó jóvenes de quince a
dieciocho años.
Téngo mucho placer en contestar a sus preguntas y
estoy a sus órdenes para todo cuanto de mí solicite.

•
•
•

,.

MODELO

USOS DE SOCIEDAD.

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•
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.•

•

•

necesitan una autorización para fumar el
opio. y en esta autorización se limita la
cantidad que ha de consumirse. Además,
Ya ,•n ,85J los periódicos europeos cons- la manufactura Y la "eota del opio son motataron con tristeza que la desastrosa costumbre ,le fumar opio no sólo se había limita do al imperio del mediodía, sin_o tam·
bién había invadido la lnglate1ra: 1mpor·
tada allí por los chinos empleados en los
trabajos de estibn. Hoy nos hallamos en
peores condiciones. )lo existe país donde
la droga no haya hecho su aparición. Sobre todo en Europa el vicio se encuentra
muy extendido y más de un ruidoso "affaire" ha demostrado que los puertos euro·
peos paaan un pesado tributo al "humo di·
\'Íno. " ~\lema nia está tan viciada en este
punto como Inglaterra y Francia, y en
.\mérica del Norte el vicio se halla tan
arraigado, que según la encuesta reciente
del doctor Wright, en ~ueva York existen
_,;,800 blancos que son fumadores de opio y
8,000 en Chicago, a pesar de la lucha enérgica estableada contra esta forma del peligro amarillo. Un solo país ha escapado
al contagio: el Japón. vecino imrtediato de
China y en constante relación con ella. En
un volumen bien documentado l\f. Miraben
ha presentado el tipo del japonés inteligenie y sobrio, quien comprendió desde muy
temprano las causas proverbiales del debí·
litamiento y decadencia ele la raza; al opio
y el alcohol, y desde entonces el japonés
oo fué opiómano ni alcoholista.
Los gobernantes del país no anduvieron
con vueltas, como se dice vulgarmente, para evitar la temible intoxicación que amenazaba al pueblo japonés. Comenzaron por
castigar con la pena de muerte a todos los
fumadores de opio, y hoy en día aun se les
aplica la pena de los trabajos forzados. El
contrabando del producto se castigó con
multas tan fuertes, que ningún armador
quedó con deseos de reincidir.
Hay más: cuando el Japón se apoderó
de Formosa y Corea. emprendió acto con·
tiauo, por el método lento, la campaña
contra el vicio que enbrutecía a sus habitantes Hoy, los fumadores empedernidos

nopolios del Estado,
los viejos fumad?:es,
les por una com1s1ón
cio tan subido que lo

que sólo Jo vende a un vicio tan caro.
recoo?cidos como taEs un buen ejemplo de profilaxia socia 1
especial, y a un pre- que el Imperio del Sol Le,•ante ha dado
invita a abandonar al mundo.
'

�El Mundo Ilustrado

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pedido no olvide color, medida y precio.

FOTOGRAFIAS HECHAS DE
NOCHE

en las frases que en tan memorable ocasión pronunció éste. Al dirigirse al punto
en que había de encontrarse con Fernando
el Católico, cruzóse con el cardenal González de Mendoza y díjole con melancólico acento; ''Id. señer, en buena hora y ocupad esos mis alcázares en nombre de los
poderosos re.yes á quien Dios, que todo lo
puede, ha querido entregarlos por sus grandes merecimientos y por los pecados de los
musulmanes." Luego, al llegar ante el rey,
y después de hacer ademán de bajar del
caballo, lo que aquél no consintió, Je hizo
entrega de las llaves de la ciudad, a la vez
que le decía: ··Tuyos somos, rey poderoso
y ensalzado; estas son, señor, las llaves de
este paraíso; esta ciudad y reino te entregamos, pues que asi lo quiere Alá, y confi,.mos en que usarás de tu triunfo con generosidad y clemencia.

Hermosos son los edificios de las grandes
capitales italianas: de Roma y de Venecia,
de Milán, de Florencia, cuando la luz solar los ilumina de lleno; grande es también
la belleza de los paisajes tropicales con sus
gallardas palmeras subiendo hacia un cielo
de color de añil y su vegetación polícroma
brillando bajo un sol de fuego; pero todo
ello es más hermoso cuando el sol sale o
se pone, y la vegetación, las p:llmeras y los
edificios quedan envueltos en la sombra.
Comprendiéndolo así, algunos turistas
originales, si se quiere, pero ingeniosos al fin
y a l cabo, han empezado a poner de moda
las vistas en silueta, coleccionando los más
hermosos puntos de vista, no como se ven
a la luz del día, sino como nos los presenta
la semi-obscuridad crepuscular. Claro es
Los mendigos de Londres
que con esta moda el arte pictórico no da
ningún paso, corto ni largo, en la senda del
progreso; m~ bien .P?dría decirse que
La policía londinense ha empr endido
!rocede a_su IDfan~•a, P;ro es que los_ \la· una verdadera cruzada contra los pordio¡eros no he?en obh~ac10n de ser artistas. seros que pululan por las calles de la ca iLo que si se co?s1g_ue con es~a nutva ma- tal de Inglaterra, y con este motivo se hp
ner_a de reprodu~1r v1stú.S y pa1sa¡es, es re sabido cosas muy curiosas.
~n
v1v1~ aquella antigua moda de los _retratos
Calcúlase que vi,·en allí de la mendi ien silueta, tan en auge en otro tiempo y
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. . . .
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b t t da unos cuatro mil 1Dd1v1duos, cuyos ID. º.Y casi por comp1~ 0 0 vi ª a, as an ~ gresos semanales vienen a ser de unos treinin¡ustarnen~e., por cierto. El arte de !ª s1· ta y siete bolívares y medio con el benefilueta no_ exig1a grandes talentos en qmenes cio del cambio, ¡0 cual da un total de siete
lotpratchcabant. ~a pásersona que dedseaba millones y medio de bolívares anuales gasre ra arse, no ema m que ponerse e 1an- tados en limosna.
te de una pared, de modo que su sombra El año asado se reco ieron en la calle
se proyectase de perfil sobre una cartultna I z- m ~n'I u· ~e t
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en
aquella;deellasiluetista
co~ ¡~~ f~er~~ :!~f~i~~s.q
contorno
sombra trazaba
y en segut·
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su 1tó que teman cuenta corriente en diver-

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siempre es eficaz, Millares de personas curadas por ella testifican
su~ maravillos~s re_,;ultados, y por eso es que se ha hecho la prefer1da del pó.bhco, Basta usarla una vez para tenerla siempre en
prevención, Produce efectos segurisimos en
•
Q,tANOS, TUIIO,tl!.S. ALIIOlflfllNAS, Hl!.lflDAS, ~USTULAS, LLAQAS,
ULOE,tAS, QUEIIADUlfAS, FISTULAS, l!.lfUPCIONl!.S, l!.TO., 1/TO,
DE VENTA EN TODAS LAS DlfOQUl!.,tlAS 'I aOTIOAS

1

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A 25 CENTA VOS LA CAJA, •

Para loa lugares donde no ae enouentre, ae deapaohatranoe de porte, .en•v•l•an•do-•I

oon el pe&lt;Hdo en sello■ de oorreo SQ.80 ova. por 9&amp;da oaja y por dooena '3,&amp;Z,al Depo&amp;ltarlo general, stt. ltllFAEL s. 0/fTl!.QA, ISf- OALLE DE MANlflQUl!. N9 aa.

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A,-11/fTADO 41S4t.

Vl!.JOOO,

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D. ,.,

a em ª u_rnta .ª codo tlD tª' a grtan es roe hazos, e 1 in enor e es e con orno com~
pletando a veces su obra con un par ele trazos blancos para indicar la oreja o el ojo.
El que no tenga grandes conocimientos
de dibujo, puede también hacer estas vistas
en blanco y negro, sin más que emplear
una cámara, ó bien una máquina fotográfica vieja e imprimiendo las pruebas muy
fuertes de tono.
Cuando la silueta se obtiene con cámara
clara, simplemente copiando a ojo, conviene emplear un papel gris o azulado pálido,
con Jo cual se consiguen efectos muy agra-

dables a la vista y realmente artísticos.

los hó.rO"S
Cómo S"" rind"n
"
"
"
FR.\SES CÉLEBRES 1)E

Su3\'iW la piel y la da una blaucurn nacarada perfectti, y cura radicalménte
1rrítac1ones y s::ib:rnones f'orlifica l3S unas y las da brillo 'Y tunsp:.ircncia.
AGNE.L, .,,rn1-' c)USTA, 16, Avcnue de l'Opéra, PAll.lS ~

Contra el ESTREÑIMIENTO
y

sus consecuencias : Jaqueca, Malestar, Pesadez Gastrica, etc.

Exijase101YERDADEROS GRANDSdeSALUDd:1orFRANCK
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PARA

PARA
de

NAF~
LANORENI
contra

la Tos, el Catarro
laBronquitis

GUERREROS

"
CELEBRES

La nobleza y la generosidad acompañan
siempre a la tristeza en las frases que los
más famosos reyes y generales han pronunciado al rendirse a sus enemigos. Si hay
alguna que demuestre un poco de orgullo,
es Ja de Francisco 1, cuando en la batalla
de Pavía dijo al soldado que le intimó la
rendición; "No me rindo a ti, sino al em·
perador; yo soy el rey."
En cambio, alguuos siglos después, el héroe entre los héroes franceses, Napoleón I,
no se avergonzó de escribir al príncipe regente de Inglaterra: "Alteza: Presa de las
facciones que dividen mi país y de la enemistad de las mayores potencias de Europ.t, he terminado mi carrera pública, y
vengo, como Temístocles, a buscar refugio
e n el corazón del puebloinglés. :.\Je coloco
bajo la protección de sus leyes, que reclamo de su alteza, como el más poderoso, el
más constante y el más geReroso de mis
enemigos." Después de tan sencilla carta,
:--apoleón se embarcó en el ''Bellephoron"
y se entregó á su capitán, Maitland, dando
así el primer paso en el camino del destierro.
Otra rendición histórica, comunicada
también por escrito, fué la de Napoleón
IIf. Rodeado de i50,oco enemigos y acompañado del residuo desmoralizado de su
vencido ejército, envió al rey Guillermo de
Prusia la siguiente nota: "Hermano mío;
No pudiendo morir a l frente de mis tropas,
pongo mi espada a los pies de vuestra rna·
jestad." Y a la mañana siguiente él y Bisma rck arreglaban los términos de la rendición ; ésta fué completa: Xapoleón fué
enviado al castillo de Vvihelsnshohe, y 39
genera1es, 230 oficiales y 83,006 soldados
quedaron prisioneros de guerra.
La tristeza que la rendición de Granada
produjo a Boabdil. se refleja pe rfectamente

sos Bancos por sumas no despreciables.

Una revolución en el juego
del billar
.
.
.
A los aficionados al· billar les interesará
saber que un arquitecto inglés acaba de inventar una nueva mesa de carambola verdaderamente revolucionaria.
En ella desaparece l_a acostumbr_ada_forma rectangula~, ?-~optandose la ehpso~dal,
con ~a que. a JUICIO de los carambolistas
lond1Denses que ya la han experimentado,
aumenta el interés del ¡·uego de un modo
extraordinario, cesando en absoluto la monotonía del procedimiento antiguo.
No es necesario en lo más mínimo cambiar la forma de picado y de ataque gene·
ral de las bolas, y en cambio, 00 sólo se
aumenta la dificultad de las preparaciones,
con lo que habrá ':1e de~plegar mayor des·
treza ~¡ carambolista: SIDO que ~ueden. ha·
c~rse ¡ugadas y reu01ones en numero 1Dfimto.
.
.
.
.
L~ mesa ehps01dal ha sido adopt_a;.da ID·
mediat_a~ente ~espués de su apanc1on por
la ~amiha real •_nglesa y Y'?r todo~ los prof~s_ionales ?el billar bnt'.1-nicos, qmene_s va·
t1cina11 al 1Dvento un brillante porvenir.

HAY QUE SER FUERTE,
Para obtener en la vida dicha
6 provecho es necesario poseer
cierto grado de fortaleza. L as
personas débiles se ven siempre
privadas de las cosas que constituyen la crema y nata. de lo que
el mundo puede ofrecernos. Esas
personas da.rían sin vacilar todo
lo que poseen por adquirir fuerza
y vigor, pero no saben donde podrían efectuar el cambio. T ales
personas se fatigan en seguida y
caen en un estado de depresión
y melancolía_ Con facilidad pierden peso y se quedan delgadas y
enclenques. Lo mismo los jóvenes que las personas de edad
mediana y aún los niños sufren
frecuentemente y hasta se mueren
de lo que parece ser un desgaste
visible y debilidad. El desarreglo
se halla en los nervios y en el
sistema digesti.o. El remedio es
pues, un tónico seguro y poderoso'
que limpie y fortifique, como es l¿
PREPARACION de WAMPOLE

la cual nunca falla. en su empresa
de hacer fr "?rte al débil. Es tan
s:i.brosa como la miel y contiene
una solución de un extn.wto que
se obtiene de Hígados Puros do
Bacalao, combinados con Hipofostitos, Malta y Cerezo Silvestre.
Los productos de la ciencia médica mús adelantada entran en su
compos1c1on. Miles de personas
la deben renovación de sus fuerzas y sus ánimos par.:i. tratajar y
p:ua estar alegres. En Anemia
Escrófula, Debilidad General
Enfermedades de l os Pulmonc:i,
no tiene igual. El Doctor 11.
Gutierrcz, Profesor en b E:cuc1a
Nacional de }Iedicinn. do :México,
dice: "La Preparnción de Wampole se toma tanto por los adul.
tos como por los niños c:n el
mejor gusto, porque se vigorizun
con la mayor facilidad. Por est&lt;1
motivo hace muchos años que yo
uso esta medicina y siempre he
obtenido los mejores resultados."
Una bot'311a basta para COU\"'encer.
P~ venta en todas las Boticas,

y

r-------~--,- ------,

JABON DE VERBENA
CALENDULADO.
(Obsérvense sus resultadas durante das semanas)
ExQulslta ayuda en
el tocador, vorQ.ue es
un a r.leL t!6ca combl·
nación de las virtudes dulclficantEs de
Verbena y de calendula,
Su u•0 en vocos~días
afirma las ca,-nes y
embellece la tez, lmvartlendo la lozanía.
y una v i vlficaclón
verfumada, comvarable sólo con la Que
se obtendría de experto masaje dado
~on voluvtuosos aceites orientales.
Evita y cura la
casva, los barros Y
las enfermedades cutlineas, vl¡;corl za las
"afees del cabello,
delicioso vara lavar
la cabeza y bañar á
los niños. Precio de
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(FRANCESA).

En los Estados Unidos se han verificado
experim~ntos muy interesantes para com·
probar s1 los árboles podían utilizarse co·
mo an~en~ para las transmisiones telegráficas SID hilos. Y en efecto, se ha visto que
los troncos desempeñan a las mil maravillas el pap~l de conductores de las corrien·
tes producidas por las descargas electromagnéticas.
Las hojas son grandes auxiliares de la
transmisión, pues ~egúo las pruebas, el árb~I cargado de ho¡as conduce mejor la cornente que el árbol pelado, y cuanto más
car~'!-ªº de hoja está, se efectúa con mayor
fac1hdad la transmisión.
El modo de utilizar los árboles para la
telegrafía sin hilos es muy sencillo. El contacto con tierra se obtiene con las raíces
d~ los árboles uniendo el hilo a unos clavos
fiJos en la base del tronco. Todos los enla·
ces eléctricos se aplican a la base; el tronco Y la copa del árbol hacen las veces de
antena. El receptor telefónico unido a los
clavos puestos en el árbol acusa con perfecta nitidez el paso de las señales,

Los romanos que eran gente experta en
el arte de vivir, no habían quizás inventado del todo los Casinos; pero tampoco de·
jaban de pasar la estaci6n a las orillas del
Mediterráneo, en sus villas dP. Baias y de
Tarento. Les gustaba, como a nosotros, reunirse y conversar en la playa, y hacían ir
allí, para distraerse, histriones y tocadores
de flauta.
Allí, frent-~ al mar, la vida es dulce y
elegante. Está, en suma, constituída por
una ingeniosa combinación de los placeres
de la sociedad culta y de los del campo,
con más variedad y libertad que las que
ofrece la "vida del castillo."
Voy a referiros una historia verídica: es
su único mérito.
Hacíamos, ayer, un gran paseo a lo largo
del mar. Teníamos con nosotros mujeres
jóvenes y niñitas de toilettes claras, risueñas y florecientes de salud, de una salud
pulcra y cuidada, delicada en su frescor:
una salud de ricos.
Encontramos un gran rebaño de bueyes.
acorralados en lo alto de la duna. Nada
más bello que el perfil de los bueyes sobre
el mar y sobre el cielo. Pero, como el coBOCA DELICIOSA. FRAGANCIA
rral estaba abierto, los niños tuvieron mieen el ALIENTO COll la•
do y no querían pasar. De pronto, una forma humana surgió de la yerba en donde
estaba acostada: un pobre hombre, cubier·
Pertuman los
to con una piel de cabra, la cara color de
labios y dan á la
tierra. Era el boyero. Llamó a su perro y
boca sabor de amtranquilizó cortésmente a la compañía. Te.::;:;-~i::'-,
brnsía,
~,
y hacenapasionan
divino el
oía consigo a un niñito, raquítico y feo, que
beso de los amanparecía tener seis o siete años. Una señora
tes.
preguntó:
-l. Es su chico I
Ylolahs de Rusia, de
-Sí, señora.
Quantln, a-oza de la
-Q ,
d ·
~
r
í
ternura desu ma•
-e ue eda tiene I
I,"~
rldo. Iodi~ven- Once años.
sable vara los
La señora exclamó un poco aturdida~
Que aman las exmente:
•
•
,,,._
-Once años! Pero es de la edad de Jua- minio. 50 cvs. Por corl'eo, r.Pl'tlfte•da, 60
•
cn.- E n Méxlco:J~hnnn...,., FtU1.&lt; &amp;: Oia .Av
mta.1
.
.
.
8an Francúco, ,9.- J. Lt&gt;badú S,LCA. &amp;: nn."Pr,;_
Ahora bien, J uanita es una hermosa m- resa, 5.-J. lhhrein, Suers., sa, Bolívar !5,
ña, ya grande como una mujer, con una

VIOLETAS RUSAS

uA!'ra:i~rtfiai~:

S'

~~lrJtfc°aesa;'ªJl~~

Ninguno tan delicioso como éste -

SENOS

l!aHrolledo•, Recon1tltuldae, '
Hermo11eado11, Fortificado•

f.~ Pil oles Orientales
el unlco producto que en dos:

meses asegura el desarollo y
la firmeza del pecho sin caU88r
doiloalgunoálasalud.Aprob&amp;do
por las notabl!ldades medicas.
J. RATIÉ, Phe:1,

5, Pa•aage Verdeau, Parta..

Jrasco coa inslructiones en Puis6'35
Mezico :
l. LABADIE, Sucesores yQII,

ACUDID
Tomad los CIGARILLi~,
los PAPELE:r:~~U w
_ del DR.

Representante General en México,
Octavio Sarti za. Calle de López 25.

LEA UD.

'"'El Mundo Ilustrado"

~=~y~ru~~r~=============================~~

contempló a la niña y dijo:
-Oh! señora, es que vuestra señorita come carne!
Dijo esto con sencillez, sin amargura, y
aun sin sorpresa. La señora lo interrogó.
Nos dijo que tenia ocho hijos, que ganaba
veinte ce1;1tavos por día, pero que pagaba
cincuenta francos en la granja en donde
estaba empleado, por alojamiento de su
mujer y de rns hijos. Y no se quejaba de
esto. Agregó que sus dos mayores podrían
pronto ganar algo. · Estaba absolutamente
resignado: miserable, pero no desdichado,
a Jo que parecía. Os digo lo que be visto.
Se le dieron al hombre algunas monedas,
pero la elegante compañía quedó pensativa ante aquella revelación súbita, de una
existencia tan diferente de la suya, de una
humanidad tan poco parecida a aquélla que
frecuenta los exquisitos Casinos de verano.
Hay cosas tristes que bien se saben, pero
en las que no se piensa. Las damas de sabias toilettes, bellas a la vista como flores,
se preguntaban cómo dos personas mayores
y ocho niños pueden vivir con veinte ceo·
tavos por día, y hacían cálculos. Yo traté
de figurarme el alma de aquel pastor, cuáles eran sus pensamientos y cuáles podrían
ser sus alegrías.
Dos formas extremas de la vida, la más
próxima a la naturaleza y la más distante,
la más desnuda y la más paramentada, la
más ruda y la más enternecida por la industria humana, venían de pronto a encon·
trarse una frente a otra,-bajo la mirada
de los grandes bueyes, que no se cuidadan
de ello, y a la orilla del mar, que, ciertamente, rodaba sus olas mucho tiempo antes
de la aparici6n de la vida humana, y las
rodará mucho tiempo después de su desaparición ..... . Hé ahí una idea muy propia
para consolarnos de los males de otro, y
aun de los nuestros, algunas ,·eces.

Agencia de Inhumaciones

EUSEBIO GAYOSSO
MARISCALA 3 .

Recaudación de Panteones, Cajas Mortuorias,
Servicio Fúnebre por Ferrocarril.

JULES LEMAITRE.
De la Academia Francesa.

TELEFONOS:

Ap. ,
.
EL PERFUME ROSE DE CHIRAZ
722
MEXICO, D. F.
de la casa F. Wolft y Son. recuerda la fragan' - - - - - - - - - - - - - - - - . . . : cla suave de las rosas de Persla.
~
Ave. rndepenáe!c~!~~OR.

COGNAC

MEXICANA, l 00 6,

ERICSSON, 836.

)}-==========================:::::::✓
-

�,•

El Mundo Ilustrado

UNA MUJER
AORADECI=
DA CURADA
Con el Compuesto Vegetal
de Lydia E. Pinkham.
S. Gabriel, Huehuetoca, México." Ilará dos ai1os que de resulta de una
caída al levantar
una vasija pesada de
agua, senti dolores
de ingles muy fieros..
particularmente durante el · periodo-y
parecía como si me
hincaran con alfileres y el caminar me
era mu y molesto.
Me someti á su tra\ , tamiento que tuvo
·
\ lll, bondad de indi...:...J carme; tomando el
Compuesto y el Purificador de la Sangre de Lydia E. Pinkham y me sorprendi al sentir un alivio notable con
solo la primer toma. Continué con su
medicina. según sus instrucciones y me
curé. La gratitud es una de las virtudes más bellas de la humanidad, y
por ella le escribo esta testificando á
Vd. mi eterno agradecimiento por haberme curado tan maravillosamente."
-SRTA. MARINA TORRENTERA,
Gabriel, Huehuetoca, México.
El éxito del Compuesto Vegetal de
Lydia E. Pinkham, hecho de raíces y
hierbas, no tiene paralelo. Las mujeres que sufran de desvios, ulceración
é inflamación, tumores fibrosos, abatímiento, pesadez, flatulencia. indigestión ó postración nerviosa lo podrán
emplear con entera confianza.
Se han efectuado millares de curaciones. ¿Porqué no pnede curará Vd?

l

..._~2..ll-.....

Trenes que hacen más víctimas
que la guerra
Las graodes catástrofes fercoviarias ocurreo eo América. Todo el que tenga costumbre de leer diariamente un periódico
estará co~vencido de ello, a pesar de que
los yanqms se las dao de ser muy prácticos
y muy precavidos.
Pero un señor estadístioo-jsiempre la
estadística!-se ha encargado de demostrar
que tomar el tren eo una de las muchas
estaciones de las redes ferroviarias del país
de Tío Sam es peor cincuenta veces que ir
a Ja guerra. Los números que aduce eo su
tr.-..bajo 00 dejan Jugar a la meoor duda,
comparando las muertes ocurridas en la
guerra del Traosval y las que en el mismo espacio de tiempo ocurrieroo eo las bermasas cuanto fatales líneas americanas.
Véase la clase, como diría un comerciante de tejidos. Mientras que el ejército ioglés anotaba 22 , 000 muertos y algo menos
de cien mil heridos, los ferrocarriles yaoquis, lleoog de comodidades, registraban eo
igual espacio de tiempo 20,847 muertos y
13 5,ooo heridos. Sólo durante el año de
1903 la lista fúnebre tenía en el pasivo
u,oo6 muertos y s9 .s72 heridos.
~o hay duda, pues, de que es preferible
cargar con una rr.ochila y un fusil de gran
alcance y meterse a guerrear en cualquier
parte que sacar dioero del bolsillo y pagar
unos ~uaotos dollars por uo asiento de vagón de los veloces trenes de las decantadas
Jíoeas americanas.

La medalla de Andrée

B. PEREZ GALDOS.

La Sociedad Antropológica y Geográfica
de Stockolmo ha acordado honrar de algún
modo la memoria del heroico y desgraciado
aeronauta Aodrée, acuñando uoa medalla
conmemorativa.
El encargado de hacerla ha sido uoo de
los mejores discípulos de Chaplaio, el grabador sueco Eric Liodberg,
El artista representa el globo de Aodrée
eleváodose sobre los hielos de las regiones
polares. Suecia mira con ansiedad cómo se
aleja eo direccióo del Polo, mieotras que
uo grupo de jóveoes Je aclama y uo veoeSi desea un consejo particular, rabie aociano dirige su mirada escrutadora
gratis, escriba á la Sra. Pinkham, al horizonte misterioso.
Lynn, Mass,, E, U, de A.- éste En lo alto de la composición se lee la
alempre socorre.
palabra "II Julio 1897," y en la parte iofel--...:::=;..;;====--------• rior, al lado de un medallóo, eo el que aparece Aodrée de perfil, se leen los nombres
del explorador y de sus compañeros Steinber y Fraeokel.

s.

Alas Sen-oras que tJºenen
horror á la maternidad

¿Qalere Ud. dar vida á nli!os fuertes y
sanos sin el meoor sufrimiento ni pena en
el acto del alumbramiento?
El Dr. J. H Dye ha consagrado su vida
á aliviar los sufrimientos de las mujeres
y bace ya algunos años o.ne Tiene demostrando
o.ue, las penalidades del alumbramiento, so o
loneces ar I as y
oueden ser fácll~¿:o¡~,-.}"1 mente vrevenldas 6 evitadas.
Uo maravilloso
r emedio conocido vor Tabletas
comorlmldas l\Ut
chella del Dr. Dye, ha ayudado á millares
de madres en el mundo entero y los miles de certificados exoortá 1eos recibidos
t&gt;Or nosotros, de señoras satisfechas y
agradecidas, pruebao sin ¡réoern de duda
o.ue oueden las madres, en el difícil perío•
do del embarazo conflu absolutamente
en la efic•cla de este remedio.
La l\iltchell a comwlmld&amp; h'lCe r ápido
Y fácil el alumbramiento, acelera el restablecimiento de la madre desoués del
nacimiento del niño, orevlene todo género de comollcaclones y asegura una bue·
na cantidad de leche saoa que facilita el
crecimiento y desarrollo del vástago. Evl•
ta todo contratiempo. Inclusive las cau
sas de esterilidad, cura las debilidades femeolnas, tales como ulceraciones, !ecuo•
rrea, loflamaclooes 6 Irregularidades
y alej~ todos los síntomas molestos y oeUgrosos. que
se presentan muchas
1
veces durante el ' camblo d• vida. ''

La MltcbeUa cnmorlmlda es conoctd"
desde hoce 30 años. No o!erda Tid. tlem¡¡0. Escriba hoy mismo,

INSTITtiTO MEDICO DEL DR. J. H. DYE
176Lewls Block. Buftalo, N. Y.. U. S A.
Se solicita corres1&gt;0ndencla
ile vAndedo•es •P•onn•,.bles.

A y U' n

(ESPA~OL.\).
Mal conocido es eo España el nombre de
este peregrino artista, aunque sus obras hao
estado y estáo a la vista de todo el mundo,
y nos son familiares, como si fueran obra
uuestra. Ese! iogeouo bordador de los pañuelos de i\laoila, el inventor del tipo de
rameado más vistoso y elegante, el poeta
fecundísimo de esos madri_gales de crespón
compuestos coo flores y nmados con pája-

¿ QUÉ

ros. A este il~~tre chioo deb;º. las españolas el hermos1s1mo y caracten~t1co chal que
t3;0to favorece su belleza, el mantóo de Manila, al mismo tiempo señoril y popular,
pues lo han llevado eo sus hombros la gran
señora Y la gitaoa. Envolverse eo él es como ve~tirse ~-ºº un cuadro. .
L3: 10dusti 1a ~od;rna oo 1?veotara º";.da
que _iguale a la 10geoua ~?es1a del maotoo,
salpicado de flores, flex1b_le, plegadizo y
mate con aquel _fleco que tiene ~go de los
enredos d~l su~oo y aquella bnllaotez de
colo~ que 1lum10aba las muchedumbres en
los tiempos eo que su uso era general. Esto
preoda hermosa se va dester~aodo, .Y s~la
el pueblo la conserva con admirable 1ostm:º· Lo saca de_ las arcas eo _las grandes
epocas de la vida, en lo? bautizos y eo las
bod~, como se da al viento un h1moo de
aleg~1a eo el cual hay una estrofa para la
patna.
_
.
1':l maotóo sena uo~ !'renda vulgar s1
tuviera la c1eoc1a del diseno; oo lo e~ ~o.r
conservar el carácter de las artes pnm1hvas Y populares; ~s com? la leyenda, co~o
los cueotos_ d_e la 10faoc1a, cao_doroso y neo
de _color, fac1lm~ote compreos1ble y refractano a los cambios de la mod~.
Pues esta preoda, esta oac1ooal obra de
arte, tao nuestra como las pa_odereta~ y los
toros,¡°º e_s nuestra eo realidad i:oas que
P?I/a uso, se la debemos a un artista nac1 - la otra parte del mundo, ?- un tal
Ayuo, que consagró a oosotros su vida toda
Y sus talleres. Y t3:n agradecido era el buen
hombre al comerc10 español, que enviaba
ª l~s de acá su r,:trato Y los de ;5~s catorce
muieres, uoas se:ioras tiesas y pahdas como
las que se veo pmtadas eo las tazas, con los
pies increíbles por lo chicos y las uñas iocreíbles tambiéo por lo largas.

Hacer crecer al Hierro
El Instituto de Fraoklio ha coocedido la
medalla de oro de Eliot Cresson al ioveotor de uo procedimiento nuevo, pcr medio
del cual se coos1gue hacer crecer al hierro.
. .
El proced1m1eoto se reduce a calentar
y eo~riar cierto número de v~ces, hasta determmadas temperaturas, el lingote que se
trata de hacer crecer, y segúo noticias, los
resultados que se obtienen son eo extremo
sorprendentes y extraordinarios.
Aote la sección de ciencias mecánicas de
la Asoci3:cióo Ameri~aoa fuer'?n presentados dos h_ogotes de hierro fuod1do para que
los so~ehese_o a una iospeccióo previa, y
despues se hizo crecer a uoo de ellos mediante el nuevo sistema de un modo gradual, eo dimensiones cúbicas, hasta que llegó a ser un 46 por 100 más grande que el
li_n_gote que se dejó para hacer la comparac100, pero oo aumentó nada en peso después de la espaosión. Luego. se trabajaron
ambos liogotes por uo lado para dejar al
descubierto su contextura y su aspecto metálico, y resultó muy difícil observar difereacia alguna entre ambos, excepción hecha de la del tamaiio, que era demasiado
visible.
Dícese que ya se han descubierto impor!antes aplicaciones prácticas de tao notable
descubrimieoto,

ES LO QUE NECESITAN

los DEBILITADOS, los FATIGADOS

aquellos que tienen débiles los PULMONES y los BRONQUIOS?
Un ANTISÉPTICO y un RECONSTITUYENTE

~i,l!II8f•fflgl\"1Jffiífü ~¡te!

q1_1e en forma apropiada, reúne el antiséptico y el reconstituyente más
poderosos, la Creosota y el Clorhidrofos:'cato de Cal.
Oon~tituye el remedio soberano contra los CAT6RROS, las BRONQUITIS
c:ronlca_s, la GRIPE, el RAQUITISMO y la ESCROFULA. Aumenta el
apetito y laa fuerzas, agota las secreciones y previene la

&lt;......(/
,..,.(/

TUBERCULOSIS
-

lt¡,~G~

• counattvon:-PAJUS. Y••

oe1••·
1
tod•• 1'

f1ff11

CURESE UD. MISMO EN
SU DOMICILIO
EL REUMATISMO SE PUEDE CURAR
_Deseo q~e todo el mundo sepa qu~
Remedio para el Reumatismo ali•
Yia los Dolores en las Piernas, en
los Brazos, en la espalda, la Rioide¿
o Inflamación de las Coyuntur~s, y
Cura en Muy Corto Tiempo. N eutraliza los ácidos y echa fuera de:
organismo todo el Veneno Reumático. 50 centavos y un peso. Marca 3X, $2.
AQUI ESTA LA PRUEBA:
El señor presb. P. Flores Valderrama, Av-e. del Instituto Pueola
nos escribió el lo. de Enero' de 1912;
'' El remedio 3X para el Reumatismo, que vende la casa de ustedes e~
inmejorR!ble y por tanto inwbstituible. Yo fuí un pobre enfermo que
venía sufriendo, desde hace más dd
20 años, de Reumatismo gotoso. Una
per,istente enfermedad nerviosa hizo que la eliminación del ácido úrico fuera punto menos de nula en
mi persona; y aihí me tienen ustedes
sufriendo constantemente d3 desaneglos gástricos y, Jo que . es peor,
de todo ese cortejo de molestias sufrimientos y clolores,-'.inclusos ' J, ,
ele Cálculos reoales--que trae apa•
rejada uoa Diátesis Urica. Lleaué
casi a estar paralí•tico. En vano fué
que tomara uua serie incontable de
medicameotos nacionales y extranjeros; la condición ácida de mi organismo se modificó muy poco y el reumatiii!mo seguía su mareba devastadora, hasta que se me ocurrió tomar
el 1·emedio 3X pr~parado por el prnfesor ~Iunyon para esta enfermedad. Con este medicamento me he
curado por completo en menos de
dos meses y con sólo tres frasquitos.
Los dolores r eumMicos se han reti1·ado como por encanto; los riñones
funcionan muy bien, y la eliminación del á cido úrico es completa v
perfecta. ·
·
El Remedio para la Dispepsia,
alivia instantáoeamente y cura to_
cla clase de Dispepsia. 50 centavos.
Marca 3X, $2.
. El Remedio para la Sangre, e,·
tupa todas .Jas impurezas de la sangre, 50 centavos. :Marca 3X, $2.
Las Píldoras de Paw Paw, (Papaya), las mejores que se conoc&lt;'n para el Estómago e Hígado, y un po~ilivo y rápido remedio para l:J.
Constipacióo, Biliosidad, Dolo,· de
Cabeza y todos los padecimientos
causados por desórdenes del E,t0mago e Ilígado. 50 centavos.
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, ·_ilizado como el mejor Jabón medicrnal y una necesidad para el Tocador. 50 centavos.
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ele J. Labadié Suc. y Cía., Ave
San Francisco, 43; J. Uíhlein Sucrs..
3a. Ave. Bolívar, 25; Joh:10nsen.
Félix y ,Cía., Av. San Francisco,· 39;
Droguena del Elefante, A&lt;ve. Tsabei
la Católica, 6, y otras. Consu}tas por
correspondencia, confidenciales v Ji
bres de todo gasto.
Munyon's, 53 &amp; Jefferson,
P hi!adelphia, E. U . ele A.
1111

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Bajo relieve ático</name>
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        <name>Libro de Gutiérrez Nájera</name>
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        <name>Obsequio valioso y delicado</name>
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        <name>Una escuela rural</name>
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        <name>Wilbur Wright</name>
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                    <text>��CAPITAL: Sro. 000.000.00.

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EL MUNDO ILUSTRADO
SEMANARIO DE ACTUALIDADES, ARTE Y LITERAT URA.

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LIC.

ERNESTO CHAVERO.

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Teléfooos:-Mexicaoa, 20-85 Neri
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En la Capital. ............................
En los Estados ........ . . . ... ..............
En el Extranjero ........................
Atrasados ................................

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., 0.50

bajo el dominio del tirano Rozas, el restaurador ele las
leyes, como le proclamaban sus adictos gauchos.
Todas las grandes tiranías, políticas y religiosas, hao
compensado las libertades suprimidas con el libertinaje
permitido.
La decadencia del Carnaval en los tiempos modernos
debe regocijarnos. Señal es de que podemos desenmascararnos en •&gt;tros muchos días del año.
Ya sólo se disfrazan los tímidos y los vergonzosos. Los
demás, ¿para qué? antes, se aprovechaban estos días para decir en broma unas cuantas verdades. Ahora, nos
decimos todos los días las mayores verdades y lo tomamos a broma
Antes, las máscaras nos decían Jo que oo habíamos
oído en todo el año. Ahora, vendrían a decirnos lo más
oculto de nuestra vida privada, y oo nos sorprendEría ni
creeríamos por eso que era uo amigo íntimo quien nos
embromaba, no: cualquiera, uno que lee periódicos.
¿Quién tiene ya una historia secreta? ¿Quién tiene ya
vida privada?
El Carnaval ya oo tiene razón de ser como fiesta ele
la verdad. Por eso, a las caretas y a los disfraces sustituyen las batallas de coofetti y de flores. Hay quien lo~
envía como una caricia y hay quien los arroja como s1
apedreara. A &lt;,Stos les convendría mucho esaam,•ble careta, ese disfraz elegante que son la educación y la cortesanía, sin los cuales no debiera andar nadie nunca, y
menos eu Carnaval, ya que está permitido disfrazarse.
Más vale una buena careta que una mala cara. Sobre
los instintos naturales, que son la mala cara, pongamos
la educación, que es la buena careta, y antes que fiesta
de la verdad, como los carnavales, hagamos del mundo
fiesta de cortesía, aunque hubiera de ser Carnaval todo
el año.
JACINTO BENAVENTE.

Para la publicación de avisos eo este periódico, dirigirse a B. &amp; G. Goetschel, Avenida 16 de Septiembre,
16. Sns agentes en Europa, la Societé Mntuelle de Publicité, 14 rue de Rougement, (9 e).
NO SE DEVUELVEN ORIGINALES.

C1\RNAVAIC
"Todo el año es Carnaval" escribió "Fígaro." En efecto, todo el año ...... menos en Carnaval. Con sus disfraces y sus caretas, el Carnaval es la fiesta cie la verdad.
El hombre inventó la careta que cubre el rostro. para
destaparse, y los disfraces carnavalescos, para vestir una
vez al año a gusto suyo, a despecho de la moda y de la
costumbre. Durante todo el año, apenas si podemos distinguir la condición social ele cada uno por el traje oi
siquiera lo que haya en él ele elección propia. Modistas
y sastres uniforman a la humanidad, y si por el vestido
se advierten diferentes graduaciones eo las huestes sociales, más será por el gasto que por el gusto. Se viste
como se puede y oo como ~e quiere. ¿ Quién oo sabe hoy
de elegancias, si los periódicos vulgarizan a diario todos
los refinamientos de un arte, que ya no tiene secretos,
divulgados todos por inteligentes escritores?
El teatro, por su parte, quizás oo sea escuela de las
costumbres, oi espejo de la vida; pero. en cuanto a las
mujeres se refiere, sobre todo, es figurín de la moda elegante y espejo de maneras distinguidas.
Sólo eo Carnaval triunfan la libre inspiración y el
propio gusto. Díme de qué te disfrazas, te diré quién
eres; lo que oo hubiera sabido decirte eo otros días del
año. ¿No es cierto, Maoolito, Juanito, Enriquito, que por
unos días andáis a gusto vuestro, con las ceñidas faldas
de vuestras hermanitas? Y vosotros, niños llorones y be•
bés de corto, que así disfrazados embromáis a vuestra
novia en estos días y solo en ellos parecéis lo que seréis
siempre, eternos niños llevados por una mujer, que será
eterna niñera vuestra.
Y vosotros, gu erreros, tenorios teatrales, cocineros, ratas, pierrots, payasos; y vosotros los que, por todo disfraz
os envolvéis eo una colcha o eo un tapete o eo un capote de monte; los que sudáis bajo uo disfraz complicado
o los que buscáis holgura y comodidad ante todo, ¿oo os
desnudásteis espiritualmente al disfrazaros?
Por algo fué la primera careta pintada sobre el rostro con uvas estrujad...s en vendimiales triunfos. Como
en el vino, está la verdad en ell,i. Y como sobre la turbia cerebral del beodo flotan la grosería o la educación
de su espíritu, sobn· la careta, de cartón o de raso, asoma la verdad del rostro espiritual y el traje de máscara
~s el espíritu exteriorizado por unas horas: horas de Ji.bertad para e l esclavo, como en el Carnaval de la anti:gua Roma.
Por eso advertiréis que los más aficionados a disfra·zarse en Carnaval son los que más disfrazados andan
,durante todo el año. Por eso también los carnavales más
brillantes hao sido en pueblos y en épocas de tiranía política y de hipocresía social. Famosos fueron los carnavales de Florencia, bajo la tiranía de los Médicis, los
carnavales de Venecia y de Roma, bajo el despótico po,der de la Señoría la una, bajo la taimada política ele los
pontí fices la otra.
Famosos fueron en Buenos .\ires los carnavales rnjos,

Sobre tu frente de diosa,
eo la penumbra dormida
del dosel que hace a tu rostro
la mantilla;
bajo los negros cabellos,
muelle nido de la brisa,
hoy miércoles puso el cura
la ceniza.
Lanzó después tristemente
hondos suspiros y trenos
diciendo que todo pasa
como viento;
que somos como las flores,
cuyos pétalos risueños
hoy besa el sol y mañana
mancha el cieno.
¡La belleza.... ! Es una sombra,
sobre las aguas de un lago,
sombra que viste la luna
con sus rayos;
una sombra amada mía,
cuyos mágicos encantos
se extinguirán como leves
fuegos fátuos ....
Tus ojos, lámparas ígneas
llena~ de extraño misterio;
tus pestañas, cárcel grata
de mis sueños;
tus labios, que me convidan
con la~ mieles del Himeto;
la embrujada red que tienden
tus cabellos:
la jácara de tu risa
y el poema de tus manos
que ahuyentan las desventuras
por en,;almo;
los contornos de tu cuerpo
y las sales de tu garbo
¡se extinguirán como leves
fuegos fátuos .... !
Dirigió luego sus trenos
contra el amor .... Le llamó
-escarcha' que. sobre el prado,
mata el sol;
niebla que el huracán rompe,
garza que mata el halcón ....
Esto predicaba el cura
del amor .. ..
Amada mía estás triste.
¿Por qué tus labios se crispan
y entre sollozos naufraga
tu sonrisa .... ?
Que habló el cura la verdad
y la belleza es mentira,
·
y amores, fuego y pasiones
son ceniza ....
JOSE A. LUENGO.

Para este carnaval que será ruidoso y lleno de locas
músicas, est:i dulce leyenda será oportuna y triste como
todas las historietas ele almas y corazones enfermos de
nostalgia.
Soñaré siempre con aquel rojo zapatico de muñeca, de
alto tacón agudo como uo puñal; con el policromo traje
ele Colombina neurótica -con el lánguido tocado de
aquel Romeo sin elocuencia erótica, que no tenía Julieta
con quién charlar de amor eterno.
Recordaré por siempre al Dante coronado y con trágica máscara, cerebro vacío donde no había ni oro ele
rimas oi oro latino. El Dante de ese año lo hizo uo pobre muchacho soñador que había escrito largos poemas
místicos, donde no había ningún verso digno de ta eternidad.
Había leído muchas historias que estimulan el cereb,o, y h abía querido imitar a todos los máximos. En
muchos carnavales por tres días fué Rey, Emperador
Conquistador y grao Poeta.
·
Eo los tres fugaces días ele mascarada, fue cabeza de
altas dinastías. señor de vastos dominios; guerrero invencible temido del mundo; supremo poetadeliramajestuosa y dueño del recuerdo de los siglos.
Fué Alejandro y se sintió tao admirado y temido corno el macedonio eo sus bellos días de victoria. Fué eo
otro año un magnífico Luis XV, con un traje no ele la
época pero se sentía Rey. Fué Homero y con lira de cartón eo sus manos presintió en su cerebro, repleto de Jeyeoclas, uo mágico rumor ele versos.
Ese año hizo al Dante y con una capa verde corno uoa
hoja enorme, salió a la calle tao poeta como el año en
que fué H omero.
Recorrió las plazas y los suburbios y no pudo despertar la loca admiración que esperaba.
Eo silencio y sin cortejo de granujas pasó el domingo
y el lunes de ese carnaval ido, eo que el pobre Dante
había ele recibir un hondo dolor. El martes y a la hora
crepuscular en que la multitud epiloga con u,i entusiasmo inmenso la muerte del carnaval. el Dante pudo des·
perlar una admiración profunda.
Como durante los dos locos días nadie se había detenido a mirarle ni había producido gritos de admiración
o de entusiasmo, ese martes se dispuso a señalarle su lira de papel a la multitud que desfilaba ante él y a hacer
grotestos gestos a manera ele reclamo.
Se detuvo en una esquina y gesticulando y mostrando
su lira,?ªª pa_rva?a de chicuelos se puso a mirarle, ya
con algun aud1tono que estaba pendiente de él se aire·
vió a decir: yo soy el Dante. Yo soy el poeta que ha visitado el purgatorio. Yo he visto el infierno y he dialogado con Satán.
Los granujas le siguieron cuando el Dante continuó
su camino.
En_otra esquina se detuvo también y al pronunciar
las mismas palabras con una voz de iluminado, aumentó
notablemente el corro de chicuelos que iba animándose
con aquel d1zfraz raro que había hablado con el diablo.
Siguió su marcha el Dante con un centenar de chiquillos que se entusiasmaban cou aquel señor vestido de
verde, que repetía en cada esquina el mismo discurso y
señalaba y amenazaba con su lira como si fuese una espada.
En pl~na marcha victoriosa otro disfraz de capa roja
que hacia de torero andaluz, se le ocurrió halarle la
toga verde al Dante y decirle una palabra obcena. Más
adelante, un hombre alto que hacía de bailarina con
enaguas de muselina tuvo la osadía de reírse :ielaote de
él y gritarfe otra palabra de color. Esta ocurrencia hizo
reír y gritar de contento a los granujas que le seguían.
Al lleg~r .ª una plazoleta una comparsa que venía cantando y d1c1endo coplas acompañadas de una guitarra,
al ver a l Dante se les ocurrió una idea diabólica: robarle la toga, la lira y la máscara.
~
El Dan~e ignor_ante del plan de la comparsa que cantaba, cammó hacia ella con su cortejo de granujas como
una cola arzobispal.
, Al est3:r juntos un disfraz con voz femenil le gritó al
01do-ch1co, como que estás enfermo-y de un tirón le
arrancó la capa, otro le arrebató la lira, y por último
~~a mano fuerte le arrancó la máscara, y el Dante sinlto en su cara el dolor de una bofetada.
Al verse ?ltrajado y burlado en plena vía pública su
corazón se mflamó de odio y una cólera salvaje le hizo
arremeter sobre un coro de chiquillos que se reían con
todo el fuego de sus años. Agarró al más grande por un
br3:zo y empe;ó a golpearlo con toda la furia de su ultra¡e.
A los gri!os del granuja acudió la gente en fiesta y el
Dante volvió a recorrer su vía victoriosa acompañado
de dos gendarmes camino de la prevenció n.
Fué una noche horrible aquella noche de prisión en
que aquel gran poeta latino renunció sus dinastías de
Rey, sus vastos dominios de conquistador y su g loria excelsa de poeta máximo.
JUAN D'SOLA.
Se puede preguntar a una mujer por qué llora; pero
no por qué ha llorado, porque generalmente no se acuerdan.

o oo
El matrimonio es como una plaza sitiada. Los que están fu:ra qui_sieran entrar, y los que se ha llan dentro
deseanan sahr.

Como era de rigor, el templo elegiao fué el de Santa
Brígida, decorado como eo las grandes ocasiones. No
faltó ninguno ele los detalles eo que se sueña con anticipación y que se recuerdan mucho tiempo después: las
simbólicas flores blancas dominando en el adorno; los
velos de tul en los altares; el alumbrado feérico en todas partes, que pone puntos ele oro e n medio de las nubes de incienso. y la novia pasando del brazo del señor
su hermano en medio de aquel murmullo formado por
todas las cabezas que se vuelven para ver mejor.
Después los acordes de la marcha nupcial; la poética
entrega mptúa de los desposados en la ceremonia ele las
arras, y !quella misa de velación que termina con las
felicitaciones eu las que se adivina ya sea la sinceridad,
ya la envidia, ya a veces el arrepentimiento,

La señorita Limaotour entrando al templo del bra•
zo del señor su hermano.-La hoy señora de Amor, eo
traje de desposada.

Como ecos lejanos de una suntuosa fiesta llegan a
nuestra memoria los detalles de la elegante nota coostituída por el enlace de la señorita Elena Limaotour y
Mariscal con el señor don Alejandro Amor.
Ya eo nuestra edición pasada tuvimos el gusto de ocuparnos del enlace civil. elegante reunión que congregó
en los salones de la suntuosa residencia de la familia
Limantour a lo más granado de nuestra sociedad. En el
presente número publicamos fotografías alusivas a la ceremonia religiosa, la cual tuvo el privilegio de volver a
reunir a todo lo que brilla y sobresale en la sociedad
capitolioa.

El señor don Alejandro Amor y la señora Elena Ljmantour de Amor. momentos después ele la. ceremonia nupcial.-La cer&lt;&gt;monia religiosa en Santa Hrigida

�Sr. Lic , doo Victoriano Pimeotel, nombrado director
interino de la Escuela de Jurisprudencia.

t't.lA R'LA
I
Era una pequeña ciudad construida sobre uoa colina.
El ardor furioso del sol, envolvía, abrasaba, devoraba
la colina y la ciudad, tristes las dos, las dos muy blan·
cas: casas y rocas confundidas corno entre uoa polvare·
da de cal.
Eo la cumbre desnuda de la más alta roca, bajo In ar·
dorosa desolación del cielo, un sólo árbol-una palme·
ra-exteodfa sus ramas fatigadas.
Uoa oiña salió de una casa de la villa- choza más
que casa--eo la cual se escuchaba uo mooótooo ruido
de martillos.
Joven, alta, uo poco pálida: sus cabellos recogidos eo
dos hermosas t renzas negras; vestida coo una larga tú·
nica blanca que oo dejaba ver siquiera la punta delica·
da de su pie desnudo, la oiña llevaba eo la cabeza uo
pequeño cántaro de greda rosa, al cual, su brazo derecho levantado, ponía uoa fioa asa de alabastro.
Por entre las casuchas blancas eo cuyas paredes reverberaba el sol, bajaba leotameote la estrecha callejue·
la pedregosa siotieodo bajo sus pies que los guijarros
la quemaban como brasas. La hora era de fuego. Pero
la oiña tenía eo sus ojos el azul de uo tao límpido lago,
la nieve de su frente era tao ,·irginal. que en la calle y
alrededor de ella se sentía un poco de frescura a causa
de su pureza

Eo mitad del camino encontró a uoa pobre vieja que
gemía fatigada junto a un gran cesto de uvas negras, algunos de cuyos gajos rodaban por el suelo. Apresurada·
mente la casta oiña posó su cántaro; levantó la pobre
vieja dolorida; uoo a uno recogió los dispersos racimo~;
se ecl:ó el pesado cesto eo sus espaldas. y dirigiéodos~
a la anciana: Venid, madre- le dijo-apoyaos en mi,
pues vos me parecéis mu y fatigada.
Y, luego que hubo conducido el cesto y la mujer hasta su casa, voh·ió sobre sus pasos, recogió su cántaro y
continuó su camino.
Alegres, bulliciosos, bellos bajo sus harapos dorados
por el sol, un puñado de niños jugaba, gritando de albo·
rozo a la vuelta de la calle. La doncella se detuvo a
contemplarlos, y a poco el!a reía también. Hubi~ra qu~rido jugar con ellos, niña como era. llena de mfaoc1a
aún. Pero no; ella era una persona mayor y debía ser
fundamentosa. Se contentó, pues, con aconsejarlos y enseñarlos a jugar, diciéndoles: Así; los más pequeños se
ponen de este lado: el más gl°ande va a esconderse tras
"quel muro.
Y. al mismo tiempo, le distribuía menudos juguetes de
madera blanca, fabricados en las horas de asueto por
los aprendices de la carpintería.
Tan contenta se sentía en aquel sitio, que no podía separarse de los niños, extasiada en admirar su cándida
alegría. Uno ele ellos sobre todos, que tenía largos cabellos rubios y el aspecto más débil que los otros, la
atraía y la encantaba. Besándolo en la frente se sentfa
llena de ternura, y si"o saber por qué llena de tristeta.
Y su corazón se estremecía coo el presentimiento de
un delicioso y doloroso amor ....
Junto a uoa ventana de carnes, un hombre sangraba
a un cordero colgado al muro por las patas. Con los
brazos enrojecidos el carnicero se regocijaba, feroz, de
la sangre vertida y de los gemidos de la bestia inocente,
semejantes al suave estertor de \tn oiño que se muere.
La niña se echó a los pies de aquel hombre pidiéodo·
le la vida del cordero. Su voz temblaba de angustia: sus
ojos estaban llenos de lágrimas.
El carnicero hizo un gesto de enojo, y como tenía sangre fresca en la mano con la cual empujó a la oiña supli·
cante, dos trémulas gotas de aquella sangre ca:yeron sobre su túnica blanca, las cuales al correr se encontraron, formándose una cruz . . ... .
La pobre oiña, despavorida, huyó.
Entre una espesa fronda de nopales florecían, en la
ribera de la fuente, rosas blancas y rosas rosas, narcisos
y anémonas. lirios amarillos y lirios blancos.
El mu~murio fresco de la fuente ponía en el aire uno
co:no rocío vaporizado. Ninguno otro ruido. A veces en
el ambiente perfumado se escuchaba el trino de un pá·
jaro invisible. Hnbiérase creído que alguna de las rosas
había cantado.
La niña, al lado de su cántaro, v.icío aún, sentóse bJ·
jo un manzano sih·estre que inclinaao sobre la fu,ente
miraba en ellas sus flores delicadas, y se puso a ver co·
rrer el agua pura en donde se reflejaba el cielo azul.

v1e¡o que no ha sabido hacer de tí ni siquiera una mujer, semejante a las otras mujeres!
¿ Era acaso para un lecho solitario que estaba destinada tu belleza? ¿Ignoras tú que el amor de los hombres
es dulce; y no sabrás jamás llena de qué deliciosas emociones vuelve de tarde la novia- los ojos húmedos y las
mejillas rosas-del bosque de olivares al cual no ha ido
sóla?
Fué para las miradas de ternura que se hicieron los
ojos y para los besos enamorados que se hicieron los la·
bios.
¿Te dormirás en la tumba bajo la fría caricia de la
tierra, sin haber dormido nunca en los ardientes brazos
de un esposo ?
Pero, la niña no escuchaba lo que decía la serpiente,
distraída en contemplar el agua que corría.
Entonces el Tentador pefüó que e lla vería si no oía.
.
Y el Tentador bajó sus ojos hacia la fuente y miró '
allí sus malos p~amientos reflejados. Poco a poco en
el azul cristal se dibujaron imágenes extrañas.
.
Se veían ao;uí y allí parejas de enamorados con las ¡
manos unidas, las bocas sobre las bocas, y las cabelleras
entrelazadas por el espasmo de los besos.
Después, en salas suntuosas- tocias de mármol y de
ágata-ónix, sobre lechos de púrpura llenos de rosas rojas, al rededor de mesas cargadas de frutas maduras,
servidas en vajillas de oro- se vieron bellos jóvenes seMomento de ser sacados los féretros de los herna nos Noriega de la ca sa babitnción del señor su padre d onde murieron
mi-desnudos, y bellas mujeres cuyas túnicas entreabier·
tragi c;imente el d omingo pasad o

SI'. don José Heynoso, nombrado subsecretario de
J lacienda.

I I

En el manzano se oyó una voz.
¿Quién hablaba .allí? Una serpiente salida de la fronda de nopales había rampado por el tronco del árbol y
se había mezclado a las ramas, como otra rama viva, hecha de acero azul y de luminosas pedrerías.
-Tú tan bella, ¡oh, tan bella! y vives en la casa de un

_Róiriliiíl]!fll~IIIID1111111

Llegada de los féretros al panteón Español.-El señor &lt;loo Iñigo Noriega. presidiendo el duelo de sus hijos, en comp:iñi,, del señor Minist ro de España y doo Enrique C ree!
tas y largas eran como un lento desparramiento de ru
bies.
Ebrios de vino y de amor, los coll\·idados se extasiaban, las copas siempre llenas, los labios siempre juntos.
Algunas veces entraban en las salas de mármol y de
.ágata-ónix, escla\'OS y esclavas negras portando enormes
cofres hechos con mat!era de color de oro, y en esos co·
fres, abiertos ante los ojos de las mujeres, habfa ricas
telas, y preciosas pedrerías; sedas escarlatas y malva,
gasas luminosas y muselinas de sol, perlas, zafiro~. diamantes: todo eo amontonamiento prodigioso de colores
incendiados y de brillos relarnpagueantes.
Pero, las enamoradas desdeñosas, no se fijaban en los
ricos presentes: y rechazando los adornos-seguras co·
mo estaban de sus bellezas desnudas- besaban a los be·
llos amantes ebrios, mientras instrumentos golpeados
con los puños o rasgueados con las uñas, riman el paso
de hermosas bailarinas, las cuales llenas de frenética
voluptuosidad, danzaban infatigablemente exhibiendo l1
cálida nieve deslumbrante de sus vientres y de sus se·
nos desnudos.
La oiña, mientras tanto, estaba abstrufda ea la coo·
iemplación de una libélula, que sobre una piedra, fuera
del agua, extendía al sol el iris de sus alas temblorosas.
Después, pensando que bacía largo rato que estaba en
la fuente, debajo del manzano, llenó de agua su cánta·
ro, y echó a andar por la pendiente pedregosa, hacia la
casa, sacudida por uo monótono ruido de martillos.

~-,-~

II 1

Concurrentes a la fiesta inaugural del año escolnr en f'I Conservatorio Nacional de Música,
efectuada el lunes último.

El señor Lic. don ,\lejandro Cuevas, secretario del
Conservmorio. leyendo su informe en la fiesta
inaugural del año escolar.

Fué la noche de aquel día cuando el arcángel Gabriel,
enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazareth, se presentó ante uoa virgen casada con un hombre de la familia de David, llamado José.
Y fué aquella niña a quien dijo el Arcángel:
-Dios te salve, María, llena eres de gracia.
CATULLE MENDES.

E l cortejo fúoeore llegando al panteón.

�na," dijo Jeremías, con tono de verdadera: amargura

POR HAROLD OHLSON

Lady J ,,lia se sintió rodeada de tal silencio cuando
hubo asc,,ndido a la terraza, que Jeremías se abstuvo de
interrumpirla con su charla inútil. Además, era su sirviente; y aun cuando él se hiciera siempre llamar su
agente, factor o introductor (y este título era el que le
gustaba más,) y dijera que en todos los asuntos era el
brazo derecho de Julia, ella St: reía de tales declaraciones. Todos se reían de Jeremías, lo cual no le lastimaba,
sino más bien le complacía. Dotado de poca paciencia,
pero con un caracter seco que tergiversaba de una manera grotesca todos los asuntos, nunca se sentía más feliz que cuando hacía reir. Había adquirido tal reputación
de alegria irresponsable, que nadie tomaba en serio niognoa de sus palabras. No era vanidoso; estaba dotado
de un buen temp.. ramento y llevaba su mote de gracioso
con el mejor modo del mundo.
La tarde estaba horriblemente fría y Jeremías que no
gustaba de los vientos del Norte o del Este, vigilaba ansiosamente la nariz de Julia. En caso de que pudiera siquiera indicarle que su nariz se estaba poniendo roja, la
podría convencer de la necesidad de volver junto al fuego del hogar, de donde no debió haberse separado, según su opinión.
"¿ Sabe, Jeremías, dijo Julia después de un gran silencio, agitando sus manos, sabe que soy propietaria de todo esto?"
"De todas estas amplias tierras," corrigió él en su mejor estilo epistolar. Era el secretario redactor de la correspondencia de Julia.
"Los árboles y las tierras; los pájaros del aire v-continuó dirigiéndose marcadamente a Jeremías-las bestias del campo."
"¿Incluso yo? preguntó él en tono apesadumbrado. Si
me bailo en vuestros campos no es por mi gusto. Odio
los campos en Enero. Están demasiado ventilados y mal
calentados. Sé que soy vuestro criado, pero nosotros los
siervos tenemos nuestros sentimientos. Y nuestros grados. Puede usted poseer vacas y cosas en estos sitios,
pero yo soy vuestro agente, y uu agente muy frío y muy
serio."
Jeremías era un pariente muy distante de Lady Julia.
y, teniendo una renta que bien le hubiera permitido satisfacer sus necesidades, y esperando rr .ejores rentas todavía, podía trabajar sin recibir sueldo. Decía que trabajaba al lado de su pariente, sólo por el gusto de ayudarla en algo y por amor al trabajo. Julia decía que tenía la seguridad de que él administraba mal sus negocios, pero le toleraba porque la divertía, y, aunque ella
era joven, rica y bella, e inspiraba muchas conversaciones acerca de su próxima boda, nadie se atrevía a discutir la razón asentada..\ún su tía, que vivía con ella y
se interesaba profundamente en su bienestar, jamás gruñó por las horas en que el buen Jeremías se bailaba con
ella. Parecía cosa imposible el que se le asociara con la
idea de sentimiento. Cualquiera que le hubiera oído la
más ardiente declaración de amor se hubiera echado a
reir. Tal era, decía la gente, su modo de ser.
"Necesito que haga usted algo por mí," continuó Julia, sin dar señales de descender de la terraza.
'·No tenéis que hacer más que mandar, ya lo sabéis,
pero la verdadera nobleza es siempre cortés. Vuestra
bondad no es igualada más que por .... por .... la blancura de vuestra nariz," bizo notar Jeremías.
"¡Qué es lo que dice?"
"No es nada; es vuestra propia nariz; es tan vuestra
propiedad como las amplias tierras, y las bestias del
campo y yo. Tiene usted todo el derecho de hacerla permanecer blanca."
"Está usted diciendo disparates," afirmó Julia.
"¿No es eso para lo que estoy contratado?' · dijo Jeremías con una mueca dudosa de obediencia,-"el Bufón
de la Reina."
Lady Julia cambió de conversación con una habilidad
admirable.
"No se trataba de discutir su sabiduría."
'"A Dios gracias," dijo Jeremías. "El día que se sirviera usted discutirla tendóa que irme."
"Ultimamente he estado pensando en que me ha tocado un lote demasiado grande de cosas buenas."
"¿Es esto una introducción cortés para an11nciar una
separación?"
"No estaba pensando en usted como una de mis posesiones," dijo Julia riendo. "Quiero decir que yo soy muy
rica, y que hay tantos que son tao pobres . ... "
"Cierto," asintió Jeremías. Si creis que puedo hacer
algo para aliviaros del peso de la riqueza, no tenéis más
que ordenar. Mi sastre me acaba de recordar que tiene

el derecho de vivir, pero no sé cómo podré ayudarlo en
este momento."
"En ese caso deberíais estar avergonzado de vos mismo."
"Esa frase la oigo con demasiada frecuencia en la boca de mi respetada ama."
"¿Por qué no sois serio, aun cuando sólo sea por una
vez, Jeremías? Podríais ayudarme mucbo. Quisiera hacer algo por los pobres, pero no quiero contentarme con
los regalos acostumbrados; quisiera alguna cosa má5 alta
y más significativa."
"Si seguimos por el mismo camino, pro11to estaremos
estereotipados," asintió Jeremías. Muchas veces me he
maravillado, con mis maneras infantiles, de por qué no
nos ha ocurrido ser buenos para con los ricos. Los pobres ya están acostumbrados a ello. Nada les coge de
nuevo. Hablamos de los millones de pobres sin trabajo,
y ¿por qué no nos ocupamos de los miles de ricos ociosos? ¿Qué ellos no tienen también derecho al trabajo?
Es cierto que el golf les ha dado algo que hace r, pero
todavía quedan muchos campos cn los c;ue se podría
aprovechar su esfuerzo."
"¿ No quiere usted hablar nada en serio?"
"Lo procuro hasta donde puedo," respondió Jeremías
en tono burlón.
"Los pobres son un deber," enunció Julia.
"En ese caso hay que dejarlos pobres, porque si los
hacemos ricos habremos destruído uno de los deberes
que nos bao sido impuestos por nuestro bien, según lo
aprendí de mi madre, cuando me daba lecciones sentado
sobre sus rodillas. Es este un asunto de gran dificultad,"
concluyó Jeremías.
"Los ricos tienen una gran responsabilidad. Supongamos que yo ahora quiero un vaso de Champagne .... "
"¿Voy por él? preguntó Jeremías con ansiedad.
"Hablo con metáfora, naturalmente."
"Perdón, pero creí que hablaba usted con sed."
"Pues si quisiera el champagoe teadría que gastar en
una sol.. botella el sueldo de una semana de un pobre
trabajador, y nadie se atrevería a decir que hago mal."
"Podrían. Todo depende de lo que ganara el trabajador cada semana. Y por lo que hace al champagne, hay
que tener mucho cuidado."
Julia se volvió a otro lado visiblemente molesta. En el
mismo instante, sobre las desnudas ramas de un árbol
que se hallaba cerca del sitio, un tordo se puso a silbar.
Jeremías dirigió sus miradas al árbol. '·He allí un pajarillo valiente." dijo, "un verdadero filósofo entre los tordos. Probablemente no ha comido nada y, sin embargo,
tiene valor para silbar."
"Creo que bien podría usted hacer otro tanto en caso
de dificultad," dijo Julia socarronamente."
"El hombre no silba siempre que se siente feliz, sino
que es feliz cuando silba."
"Tengo que meditar eso detenidamente."
"No urge," dijo Jeremías soplando las puntas de sus
dedos.
"¿Quiere usted decir que practica el hipnotismo o la
autosugestión?
" ¿Quise decir todo eso? No me había dado cuenta. Sólo sé que silbo."
Julia hizo un movimiento para abandonar la terraza.
"Volvamos dentro, dijo, temo que esta tarde no hemos
de llegar a entendernos."
Por un momento la cara de Jeremías pareció afligida,
pero la nube pasó pronto.
"Es una tarde espantosa," susurró.
Habían caminado en silencio un largo rato, cuando
Julia d ijo, como prosiguiendo en un orden de ideas:
"Es un placer tan grande el sentirse uno capaz de hacer feliz a alguien."
"¿ Realmente 1"
"¡Oh! usted no lo comprendería. Temo que nunca lo
haya procurado."
"Es una tarde espantosa," asentó Jeremías, apresurando el paso. "Pero, si tiene usted tan grandes deseos de
repartir felicidad, ¿ por oué ha hecho a cuatro personas,
tres de ellas perfectos caballeros, completamente infelices?"
"No me había dado cuenta de haber hecho tal cosa,"
respondió Julia, secamente.
Pero la curiosidad natural tenía que triunfar. Jeremías esperó pacientement,a este triunfo.
"¿ De quiénes habla usted?" preguntó ella,
El le citó tres nombres en seguida, los de los tres perfectos caballeros, seguramente.
"Dijo usted que eran cuatro," dijo Julia después de
meditar un momento."
"¿ Lo dije?, seguramente quise decir tres."
"Tengo la seguridad de que quiso decir tres." Naturalmente que sé de lo quiere usted hablar. ::,./o soy iusu~-

tancial, al contrario, tengo ojos y veo, y tengo también
algo de inteligencia. "
"¿Tiene usted?." preguntó él cortesmente.
"Pero h.i.blar de cuatro sería ridículo."
"Ya sé que el cuarto es ridículo,"
"Proow llegaremos a la casa, y me alegro," dijo Julia
con aparente inconsecuencia.
"También me alegro; dijo Jeremías. Pero conste que
había querido decir cuatro.
'·Me parece que no es usted bueno conmigo," dijo Julia cuando entraban por la reja de la casa. "Me hace
usted reír de las cosas, cuando debería tratarlas seriamente. Pronto me hará usted ser tan mala como usted
mismo."
"¿Quiere usted verse libre de mí?"
"Nó," contestó Julia después de una pausa corta.
Ella hubiera debido aparecer irónica al hablar así, y
quizas haber reído, pero en lugar de ello miraba el suelo al hablar, y no rió. Los ojos de él estaban fijos en la
cara de ella, enrojecida pcr el viento, y en su abundante y ondulado cabello. Su expresión de cómica solemnidad había desaparecido y en sus ojos brillaba uua mirada insólita. Bien pudiera haber sido un cambio de humor. Pero bien pudiera ser también que se hubiera quitado una máscara por un momento.
El hall estaba oscuro cuando entraron, con una luz incinta de crepúsculo invernal, pero en el hogar ardía un
buen fuego. Julia no intentó subir la escalera, sino que
permaneció delante del fuego calentando uno de sus
piés.
"¿Ha hecho usted alguna vez algo con dedicación , Jeremías ? No me importaría que fuera algo malo. con tal
de que fuera grande. Aún cuando fuera un crimen ... .
'"No recuerdo en mi vida un solo crimen," dijo Jeremías, escapando cuidadosamente la contestación. "Pero
si usted tiene empeño en ello," continuó con calor.
··Nadie llegaría a concebir la mínima sospecha acerca d_e usted," exclamó Julia desesperada. ·'Pero, /no ha
sentido usted nunca hondamente?"
_"A.~ora me acuerdo mu:;- _claro de haber golpeado a
m, muera una vez en Kens1ogton Gardens"' dijo él como buscando algo a su favor. ''Pero parece que he olvidado las bellas promesas de mi niñez."
"Sois incorregible," dijo Julia, y sin embargo, oo puedo creer que sea enteramente ins~nsible, Jeremias. Nunca ha tenido usted pesares. Verdaderos pesares."
Jeremías se estrem,ició.
''Para qué quiere usted remover las cenizas del pasado dt:_ un pobre hombre, ¿no es mejor olvidarlo?"
Juha se volvió rápidamente. ¿ Habría vulnerado al fin.
su coraza?
"La amaba, empezó Jeremías lentamente. Creo que
ella también se fijaba en mí, pero había obstáculos. No
teníam?~ derecho para amarnos. Decidimcs partir juntos ....
Julia miraba al fuego sin querer dar espresión a su
rostro. Un rostro demasiado inexpresivo.
"Llegamos a Charing Cross. La había dejado esperando mientras iba a comprar los billetes, pero intervino
la suerte. Nuestros planes fueron desbaratados y nuestros corazones destrozados "
El pié d e Julia se movió ligeramente sobre la barandilla de la chimenea.
"Dos chelines, un reloj para la servicio de la escuela
y un pedazo de pizarra no bastaban para comprar dos
billetes a París."
"Pero que me está diciendo usted?" gritó Julia.
·'La verdad, contestó Jeremenías. "Ella tenía doce
años y yo catorce: Nos amábamos locamente, pero la
suerte fué demasiado fuerte para nosotros. La regresé a
su casa. Llegó a tiempo de tomar el té."
Julia permaneció silenciosa, pensando durante un
gran rato. Después empezó:
"Por ser tan amante de la broma es por lo que ha
llegado usted a perder el crédito y nadie le cree. Puede usted estar diciendo la verdad con sus palabras; pero
no tiene la apariencia de verdad. Creo que puedo hablar francamente, no nos conocemos de ayer. Aun cuando usted hablara con toda seriedad, nadie le creería.
No se tendría seguridad. Si alguna vez usted llegara
a .... a . . .. enamorarse de una mujer, sería usted muy
desgraciado, Jeremías. Un hombre puede decir casi todo lo que quiera a uoa mujer que le ama, y ella perdonará_. Pero lo que no perdona ninguna mujer es que
algmen se ría de ella, La mujer debe sentir confianza
en el hombre, poder descansar en su fuerza, respetarlo, Jeremías."
"¿Y a mí no podría respetarme?"
"No podría sentir confiaoza .
"Debo par~cer a usted una muy desgraciada perso
11

al fin.
"No," contestó Julia, "no hablaba de mí." En su voz
había una inflexión suave, casi tierna.
Jeremías avanzó un paso hacia ella y tendió sus manos.
"¿No para usted?" preguntó con gran expresión, como si aquella nota de suave ternura le hubiera convertido en otro hombre.
"Qu izás sea porque le conozco más que los otros. Pero quizás sea porque no le conozco tanto como ellos,
No siento suguridad, Jeremías."
"Julia," gritó apasionadamente, con sus manos tendidas, tocándose ligeramente, tan cerca de ella que casi
Ja tocó.
Perc ella se escapó. ¿Obraba él seriamente? ¿Se atrevería? Parecía como si hubiera roto en un momento las
ligas que le oprimían y se mostrara como un hombre libre y dueño de sus actos.
"¿ Por qué habla usted así?" preguntó ella. "Cómo puedo comprender su intención ? Sus actos parecen tan
cuerdos."
"Soy el bufón de- la reina," contestó Jeremías amargamente, sin la menor huella del tono apasionado que mostrara antes en su voz,

"Si solamentt: pudiera pensar otra cosa de usted; si
pudiera siquiera figurarme cuáles son sus verdaderos
sentimientos. Pero debe usted $aber que no puedo creerle. Y .... y .... me es usted muy simpático, Jeremías, pero ...... nunca sabría si es que está usted riendo."
"Siempre he sabido que usted no habría de ocuparse
de mí, pero como en todo el mundo no había nadie para mí más que usted; como toda la humanidad se resumía en usted. No me atre·1ía a decírselo porque me parecía que yo no podría enfrentarme con la vida en otra
parte más que aquí. Quizás no me haya comprendido
usted siempre. No quiero asegurarlo. Ahora, por un momento, me figuré que lo imposi~le iba a sucecer. Pero
no sucede. No podt:mos seguir siendo lo mismo uno para otro. Tendré que marcharme."
"Sí, creo que tendrá usted que irse en seguida. ¿ Se
reirá usted de todo esto-muy pronto-Jeremías?"
El se volvió rápidamente y se marchó. A los oídos de
ella llegó algo como un juramento, que ~onó más grate
que el discurso más elocuente. El recobró su dominio,
rnlvió hacia ella y le dijo tranquilamente:
"Volveré por la mañana. Hay algunos asuntos relacionados con la propiedad, que deben quedarse arreglados
antes de que me marche."
Mientras él hablaba, cruzó por el hall un criado. seguido de cerca por un hombre que era visiblemente extraño en la casa y que seguía a su cicerone con miedo
de perderse.
"Perdón, señora," dijo el criado, "no sabía que estuviera usted aquí." "Este hombre quiere ver al señor
Wentworth, y yo lo llevaba a la oficina."

"l\1uy bien Maaoers, el señor ,ventwort está aquí."
El criado se retiró y dejó al visitante en pié con aire
de timidez, junto a la reja de la chimenea. Era un hombre bajo de cuerpo y grueso, con una cara ancha y bonachona y con la piel curtida por el sol y por el viento;
en una palabra, un marino. Estaba en pié al lado de Julia, no muy a su gusto; en su manaza llevaba cogido firmemente un ramo de tulipanes, el cual conservaba recto
como si temiera que se cayesen los pétalos.
"Davis!" gritó repentina¡nente Jeremías
Julia hizo un movimiento como si fuera a marcharse,
pero antes de que saliera, el hombre se adelantó hacia
Jeremías y empezó a hablar rápidamente, coa ansia visible de oír su opinión a la mayor brevedad.
''He querido encontrar a usted lo más pronto posible,
y mi novia ba querido enviarle esto, dijo tendiendo las
flores, y nos vamos a casar ahora en la Pascua, y todo
por usted, porque usted ha s:do tan bueno para conmigo."
"Creo que me quedo," dijo Julia. ·'No quiere usted
venir junto al fuego y sentarse, señor Davis?"
Jeremías tomó las flores contra su voluntad, sólo por
que se le habían metido por debajo de las narices.
··Gracias señorita." susurró el marino. Sólo quería . . "
"'Venga usterl conmigo," insinuó J':'remías tomando al
hombre por el brazo.
·•siéntese usted," ordenó Julia con tono tan perentorio que él no tuvo que hacer más que obedecer. Se sentó en una silla de brazos y se puso a balancearse. Julia
se sentó al otro lado del fuego y Jeremías se quedó en
pié entre los dos como alguien a quien se tiene en prisión, y hubiera parecido un reo, si el ramo de tulipanes
no le hiciera asemejarse a un novio en día de boda.
"¿Se me permite oír la historia?" preguntó Julia.
"¿No se la ha contado él? Yo tenía disenteria y el ,·iejo, es decir el capitán, me puso en hospital español. Estábamos en Cuba, y el señor '~' entworth estuvo conmigo un mes, sin lo cual me hubiera muerto, como se lo
dije a él, en medio de aquellos extranjeros y en aquella
isla, sabe usted"?
Julia miró a Jeremías, quien trató de hacer una explicación, que no resultó mucho mejor que la del marino.
"No es nada que valga la pena. l:fabía ido de los Estados Unidos a Cuba con el objeto de visitar la isla, y
me hallé a bordo de un buque de cable cuyo capitán
me dijo que acababa de desembarcar a un marino que
estaba enfermo de disenteria, porque no tenía tiempo
de llevarlo a Jamaica. Yo fuí a ver al marino y permanecí ~ su lado por pasar el tiempo, como no tenía mucho quehacer; ya sabe usted que yo nunca teog'o mucho qué hacer."
·'¿Pero el viaje era en beneficio de su salud?" preguntó Julia.
"No había nada que pudiera servir para su salud,"
continuó el marino. "Figúrese usted. señorita, que había

filas de enfermos durmiend'.l a la sombra de los muros
del hospital, porque ya no cabían dentro. Hubiera muerto, y ya lo deseaba, porque no les entendía una palabra.
Pero llegó el señor Wentwortb y a él si le entendía, y
había que verlo cómo llegaba todas las mañanas y me
llevaba alguna gracia y nunca parecía tener miedo de
contraer la enfermedad, a pesar de que había allí tantos
enfermos y aquello era como el infierno."
"Voy, susurró Jeremías, voy a poner estas hermosas
flores en agua," y se retiró a gran prisa por la primera
puerta que encontró.
'"Es todo un hombre, señorita, dijo el marino, es todt'
un-hombre."
"Sí," contestó Julia pensando amablemente en el hombre que se había llamado a sí mismo el Bufón de la
Reina.
"Perdone usted, señorita, pero como Polly mi novia
me ha de llenar de preguntas, quiero informarme de todo. /Que, piensa usted casarse con el señor Wentworthl"
"No, es decir, no lo sé. Pero ya he dicho que no."
E1;1 la cara del marino se dibujó una amplia y franca
sonnsa.
. _"Per~ creo que ahora él preguntará de nuevo," insis!Io m~&gt;V1endo la cabeza alegremente.
J,uha_permanec_ió en silencio por un momento Desp~es miró al manno, con los ojos brillantes de alegría y
d 1¡0:
"Creo que sí, así lo espero."
HAROLD OHLSON.
(Traducido especialmente para "EL MU)!DO ILUSTRADO).

(P_'.lra "El Mundo Tlustrado.")
Cuando dejé mi pueblo, paso a paso
por la quebrada y arenosa senda,
para. irme a luchar en la contienda
de una vida sin alba y sin ocaso:
me detuve un momento en una tienda
de sus alrededores; un buen vaso
apuré tie licor, luego, al acaso,
dejé a mi potro caminar sin rienda.
El camino era bello; en ambas lados
se miraban los montes cultivados;
todo era en torno incubación de vida,
pareciendo que el campo y la que ondea
fecunda mies y hasta la misma aldea
se quedaban llorando mi partida.

II
Hoy he vuelto a la aldea; es mi regreso
la esperanza de un sueño que ha nacido
hece ya mucho tiempo con un beso,
con un beso d~ amor hondo y sentido.
No puedo por más tiempo tener preso
ese amor que me mata; lo be tenido
por muchos años, con su enorme peso
de más tirano y fuerte que el olvido.
Nació cuando era niño y en su busca
desde muy lejos vengo; estoy cansado
con los vaivenes de mi vida brusca.
Lo encontraré como ántP.s? ¡Nadie sabe
si tras dejar su nido abandonado
lo encontrará cuando regrese el ave!

Pero ella me olvidó, no me arrepiento
de conocer su h istoria; en los vaivenes
de mi ingrata existencia, los desdenes
no bao logrado matarme el sentimiento.
Me creyó doblegar y un vivo aliento
se condensó en el fondo de mis sienes;
y escuchó el corazón mis pambieoes
por su noble estoicismo en el tormento.
Cuánto más a mi pueblo hubiera amado
con su naciente amor, sin ese hado
que me es adverso; más que nadie impida
que en sus crueldades mis anhelos trunque:
hay que tener el alma como un yunque
para forjar a golpes nuestra vida.
EUSEBIO DE LA CUEVA.

�LEON, la industriosa y pacífica, en la que la efervescencia de las pasiones políticas y la revuelta en ningún
período de su vida hao podido anidar, la que dedicada al
trabajo ha sido siempre uo modelo de laboriosidad y de
patriotismo, pues nunca ha dado acogida en sus talleres
ni en sus hogares a lds disolventes ideas socialistas, ni a
las destructoras y antipatrióticas ambiciones revolucionarias, acaba de dar una vez más, ante la faz de la República y ante el mundo entero, una muestra de su amor
al trabajo y de su grao cultura.
Con motivo de la celebración del aniversario de su
fundación , sus hijos, los que trabajan, muchos de ellos
dedicados a la lucha constante y escabrosa de la vida,
se juntaron, y únicamente animados por el amor al Arte, sin esperar ninguna recompensa, sino sólo la satisfacción de contribuir en su esfera al engrandecimiento
de su patria, ya que tantos otros dedican desgraciadamente todas sus energías a su desprestigio y a su ruina,
organizaron una Exposición de Pintura5. Afortunadamente el éxito coronó sus esfuerzos esta vez. Nuestros
lectores se pueden dar cuenta por las fotografías que
publicamos, del gran número de trabajos presentados,
y si bien en algunos de ellos se notan vacilaciones y
poca seguridad, eo cambio en otros descuella ya de una
manera franca, el haber entrado por las verdaderas
puertas del Arte, pues en algunos trabajos se puede ver
una vigorosa técnica, verdad en el colorido y precisión
en el dibujo.
Hay que hacer mención, como un acto de justicia por
el gran empeño que han tomado por el eugrandecimien-

f) ~~1u.e
\V{.
)

II
Jamás saberte mía , y estar sie mpre contigo,
en un perpétuo ruego de pasión augural. ...
¡Crucificar de amores mi corazón mendigo,
y elogiar tu belleza ec o un canto triunfal! ....
Vivir tu amcr de ens•ieño sin un sólo testigo,
con una extraña fiebre dolororn y sensual . ...
¡Y estar siempre a la vera del tálamo enemigo
coronando de rosas tu cabeza imperial! ..... .
¡Sentir cómo palpito de amor bajo tus ojos!.. .
y no poder decirlo, y estar siEmpre de hinojos,
y tú cómo ignorando mi ferviente pasión:
Sin que una tarde de oro rcmáotica y florida,
ite sienta entre mis brazos gemir enardecida,
bajo mis luminosas pupilas de león! . . ... .

a_.,,-

,,\- ,-. 'I
1 •

· -

¡

c~-wnnv,al ,/
A Madame Leopoldo Lugooes.
Ha mucho que Leopoldo
Me juzga bajo un toldo
De penas, al rescoldo
De una última ilusión,
O bien cual hombre adusto
Que agriado de disgusto
No hincha el cuello robusto
Lanzando una canción

rnñar ser todo tU)O, y en tus manos tranquilas,
ser como el inconsciente cadáver de una flor! ... .
Vivir con la esperanza de un día ser amado ... .
Poco a poco ir sangrando la vida en el sentir ... .
Ser dichoso en tu ausencia, ser mártir a tu lado.
Llorarte si estás lejos, si estás cerca rdr: ·
ipara tentr por siempre mi corazón, clavado
entre tus milagrosas pupilas de zafir 1 • • • • • •

.... , ... ¡,•.

no Po8nta il :3

J O SÉ :\1. DE ANCU ITA ZEBAL L OS.

Juzga este ser titánico
Con buen humor tiránico
Que estoy lleno de pánico,
Desengaño o esplín,
Porque ha tiempo no mana
Ni una rima galana.
Ni una prosa profana
De mi viejo violín.
Y por tales cuidados
Me vino con recados,
Lindamente' acordados,
Que dice que le dió
Primavera, la niña
De florida basquiña
A quien por la campiña
Harto perseguí yo.
No hay tal, señora mía.
Y aquí vengo este día,
Lleno de poesía
Pues llega el carnaval ,
A hacer sonar en grata
Hora, lira ,ie plata,
Flauta que olvidos mata,
Y sistro de cristal .
Pues en París estamo,¡,
Pansieoses hagamos
Los más soberbios ramos
De flores de París,
Y llenen esta estancia
De gloria y de fragancia,
Bellas rosas de Francia
Y la hortensia y la lis,

to de las Bellas Artes en León, a los señores doctores
José Dolores Torres y Valente Palomino. : Presidente y
Tesorero respectivamente de la "Sociedad de Bellas
Artes de León."
En el acto de clausura de la Exposición y distribución de las medallas adjudicadas a los agraciados, el
señor doctor José Dolores Torres, en su informe, invita
y alienta a todos los aficionados a seguir trabajando, a
seguir luchando hasta llegar a vencer, y su invitación se
hace extensiva a todos los aficionados de la República,
para que el próximo año manden sus trabajos al certámeo y de esa manera se puedan estrechar los lazos que
deben de unir a la gran familia del Arte, y si es posible, formar de nuevo, con el estímulo y el intercambio
de ideas y de impresiones, la abatida y disgregada "Escuela Mexicana."

¡Viva la ciudad santa.
- De diabla que es- que encanta
Con tanta gracia y tanta
Furia de porvenir;
Que es_la úntca 'en el mundo
Donde en sueños me hundo'
Con lo dulce y proftUJdo
Del gozo del vivid
Viva, con sus coronas
De laurel, sus sorbooas,
Y _sus lindas personas
Pérfidas coirto el mar;
Viva, con "gamfn" listo,
Estudiante y aristo,

LUIS :\-1O1\TES.

I
Amarte bajo el oro de las tardes tranquilas,
aunque los labios nunca te confiesen mi amor ..
besarte con los ojos, y en tus ojeras lilas
rodar como una lágrima mi romance interior ..
Sentir bajo los fúlgidos astros de tus pupilas,
las dulces sensaciones de un divino candor ....

Detalles de los salones de la exposición regional de arte pictórico en la ciudad de Le6 n, Guanajuato.

Y el gallo nunca visto
Y el gorrión familiar.
Yo he visto á Venus bella,
En el pecho u na estrella;
Y a Mamnón ir tras ella
Que con ligero pie
Proseguía adelante,
Parándose delante
Del fuego del diamante
De la rue de la Paix.
Creí tras los IJlacizos
De un jardín, los carrizos
Oír, llenos de hechizos,
De la flauta de Pan.
Reía Primavera
De la canci6o ligera,
El griego dios no era,
Era ,;,J pobre Lelian.
Y ahora, cuando empache
La fiesta, y el apache
Su mensaje despache
A la alegría vil,
Dará púrpura a Momo
E.n un divino asomo
Escapada de un tomo
La sombra de Baoville.

¡y pues que Primavera
Quería un canto, fuera
La armoniosa quimera
•Que llevo dentro yo!
Y de nuevo las rosas
Y las profanas prosas
Vayan a las hermosas,
Al aire, al cielo, al sol;
Vaya el verso con alas
Y la estrofa de galas
Y suenen cosas galas
Con el modo español.
Así verá Lugooes
Como las ilusiones
Reviven á los sones
Del canto fraternal,
Y brota el tallo tierno
En Otoño ó Invierno.
;Pues Apolo es eterno
Y el arte es inmortal!
Que mire nuestro Orfeo
Cumplido su deseo
Y que no encuentre un reo
De silencios en mí;
Y para mi acomodo
No emplee agudo modo,
Pues "á pesar de todo"
Nuestro Hugo no era así,

Las musas y las gracias
Vuelven de las Acacias,
Con sus aristocracias
Doradas por el luis;
Y el avaro de Plauto
O Moliére, irá incauto
Tras las huellas del auto
Al Café de París.

tViva Gallia Regioa!
Aquí nos ilumina
Un sol que no declina;
Eros brinda su flor
Palas nos da la mano,
Mientras va soberano
Rigiendo su aeroplano
Jcaro vencedor.

Pero todo, señora,
Lo consagra y decora,
Lo suaviza y lo dora
,La mágica ciudad
Hecha de amor, de historia,
De placer y de gloria,
De hechizo y de victoria,
De triunfo y claridad.

iAb, señora, yo expreso
Mi gratitud, mi exceso
De gratitud, y beso
Tanto ilustre laurel.
Celebro aulas sagradas
Artes, modas lanzadas,
Y las damas pintadas
Y los "maitres d'hotel!"

¡Vivan los carnavales
Parisienses! Los males
Huyen a los cristales
De la viuda Clic9uot.

Y puesta la careta

(í-=====Y\

'

Ha cantado el poeta
Con cierta voz discreta
Q.ie propia suya es;
Y reencontró su aurora
Sin viña protectora
O caricia traidora
De brevaje escocés.
Sepa la Primavera.
Que mi alma es compañera
Del sol que ella venera
Y del supremo Pan.
Y que si Apolo ardiente
La llama, de repente
Contestará: ;Presente,
Mi capitán!
RUBEN DARIO.

�Aquel ··Pueblo Gris" de Rusiiíol es el mismo que se
nos presenta en el drama, o, mejor dicho, en el cuadro.
pues no bien apunta la pasión, todo se desvanece como película cinematográfica, y el tamboril del saltimbanqui apenas ya se oye, la "troupe" se marcha, y vuelve la
tristeza, la pesadez, el aburrimiento a dominar a los pobres habitantes, que quizá por única vez escucharon algo alegre, algo animado, algo con el abigarrado colorido de los trajes, 1~. farándula en fin, que se disipa, que
se cles,·an~ce, como sueño azul, al despertar en triste
mañana de invierno.
TEATRO COLON
"LA ALEGRIA QUE PASA"
No sólo la alegría sino un derroche ele belleza artística pasó por el escenari'J del Colón con la obra de Rusiñol,

dejándonos encantados por la belleza de aquel cuadro
tan melancólico y hermoso " la vez.
El insigne autor catalán ha sabido con su magia, conmovernos con aquellos saltimbanquis que traen un pe·
&lt;lazo de placer, y sacan ele la• modorra en que vive,
aquel pueblo vulgar y aburrido, en cuya plaza mayor,
polvorienta, con sus cuatro árboles que miden el andar
del tiempo, con la caída de sus hojas, nunca conoció la
música, las piruetas, las payasadas de los ambulantes
cómicos.
;Qué poesía tan dulce envuelve todo esto! ¡De qué
manera tan perfecta hizo Bella Starace la "Zaira•· y
Sainatti el clown; y todos los que trabajaron en la
obra! ..... .

"La corbata negra," como obra, tiene muy poco interés, pero como motivo para lucirse un actor de la talla
de Sainatti, da ocasión a que se le aplauda en cada momento, en cada instante, por la mara,·illosa labor que
ejecuta.
El tipo del anarquista arrepentido por cariño a sus
hijos, y que antes de suicidarse visita a un abogado para referirle cómo tuvo que matar a un gendarme por
defensa propia, estuvo magnificamente encarnado en el
gran actor, que supo conmover al público, sobre todo en
las últimas escenas, cuando deja la negra corbata al abogado como recuerdo de los últimos instantes de vida que
le quedan. En suma, un triunfo más para el eximio Sainatti.
"La casa di Pena" es un drama de una intensidad
enorme y a no dudarlo, como factura de lo mejorcito
que nos ha presentado el "Grand ..Guignol" envolviendo
una tésis completa. cosa rara en estas obras, donde sólo
se busca como resultado la impresión profunda, la violenta sacudida de los nervios del espectador. Escrita por
autores italianos, se desarrolla la doctrina de la igualdad penal del hombre y de la mujer , criticándose el sis-

tema de las prisiones, en una fábula bien hecha por cier
to, con líneas trágicas. Bella Starace estuvo magistral
ni un solo momento dejó de conmovernos y en todas las
escenas supo darnos la ilusión de la vida con todas sus
penas y sombríos matices.
"Sempre Cosi" ha sido otro triunfo completo de esta
compañía. Drama hermosísimo bajo cualquier punto.
que se le mire, con diálogos admirables, por lo propios y al mismo tiempo por lo sencillos, se ve la mano.
de Butti, el celebrado autor, en la manera magistral como la fábula se desenvuelve. El feminismo sufre un rudo golpe en esta obra: la influencia de las pasiones libres en la vida de la mujer actual, que según algunos
debe ser la norma de las sociedades, se presenta de un
modo descarnado y con verismo cootundent&lt;l, y después
de varios momentos de a lta comedia, nos encontramos
con el desenlace trágico que surge de repente, que nos
sale a l camino, para darnos la marca guiiíolesca del drama. La Starace luce de nuevo su enorme talento, y los
demás intérpretes son dignos de alabanza, descollando
la joven Van Riel en el tipo de "Carolina Bemetti" que
lo hizo con sumo arte.
TEATRO MEXICANO.-MA DAME PEPITA.
Permítaseme por esta vez alterar la costumbre establecida empezando por hacer constar la manera admirable como María Luisa Villegas interpreta el tipo de
" Catalina," en la preciosa obra de Martíoez Sierra "Madame Pepita."- Es tan profundo el talento que pone la
referida actriz en el personaje que acabo de citar: son
tan finos, tan exactos, tao sutiles los pormenores, los detalles con que borda su trabajo, que la crítica imparcial
debe betir palmas, en honor de la artista mexicana que
puede anotar c-omo uno de sus mayores triunfos, este sob re el cual estoy escribiendo. Así se trabaja; así se mezcla la ficción y la realidad &lt;ln un consorcio tao íntimo, tan
amoroso, tao dulce, que nace la emoción estética como hermoso engendro de maridaje tan bello. Desde las primeras escenas ví que la señorita Villegas dominaba la obra,
y en el trascurso de la misma tuvo frases admirablemente dichas con una naturalidad ,an sorprendente que
eran gritos del alma conmovedores. de esos que producen entusiastas aplausos. Por eso la envío mis plácemes
más calurosos y la exhorto ¡¡ seguir así, viviendo los personajes, no diciéndolos únicamente, y de esta manera
cercana está la cumbre del arte esperándola con flor idas palmas.
Muy bien estuvo Emilia Otazo, y discreta Matilde Ci-.

t.

-res Sánchez. De los hom'lres
Coos hizo a ratos un "Don
Guillermo" irreprochable; alguna vez el papel le dominó
a él, debiendo ser lo contrario: ¿ no es • cierto señor don
Joaquín ?.... esos pícaros nervios echan a perder los mejores propósitos. Mutio y Barreiro muy bien. En cambio medianamente el señor Catalá en el personaje dl:l "Don Luis" el aristocrático conde.
,c!Quién le ha dicho que hay que convertir en
cómico un personaje serio por completo?
o o o

La distinguida primera actriz de la compañía Borrás señorita Ana Adamúz cuyo beneficio se efectuó el pasado vieroes.-Teatro Mexicano. "Madame
Pepita." Una escena del acto II.
·

La obra de M&lt;lrtíoez Sierra es un primor
&lt;le diálogo, de pensamientos delicados y de
factura escénica. P .Jdrá, en el desarrollo de la
fábula, verse asomar lo convencional y ficticio
pero eu cambio, si la fotografía no es muy real ,
el cuadro es bellísimo.
Oigamos al mismo autor, para comprender
mejor la tendencia de la comedia: "En resúmen-dice- una acción real y humana, una
ligera burla, una leve caricatura ... . .. y much;i. piedad. He querido hacer sonreír a los
·espectadores y moverles, en la misma sonrisa,
~'l una gran compasión humana har.ia la inconsciencia de mis personajes, que son sencillamente retratos un poco exagerados. Si alguien
llega hasta hacerme el don de una lágrima,
,que apenas rn advierta, habré logrado aún más
&lt;le lo que me proponía, y mi agradecimiento
no tendrá límites Confiado voy en la benevolencia y en la agudeza crítica de mi público.
Del menudo "acontecimient0" de la obra, si a
alguien le pareciese un tanto extraordinario,
,quiero decir que a estas gentes humildes y pobres de e¡;píritu es a quienes generalmente les
suceden las aventuras más estupendas. Por lo
mismo que ellas viven con absoluta naturalidad y sin ponerle nunca al Destino la barrera
de una preconcebida determinación.
Al pueblo hay que ir a buscar lo poco inesperado y pintoresco que aún queda en elmun-do, ya que aristocracias y clases medias, a fuerza de ficciones de responsabilidad y de orgullosas pretensiones legisladoras, hemos cerrado

Teatro Colón.-Dos .escenas del drama " Siempre así," representado por el "Grand Guignol. " -featro Mexicaoo.- " Madame
Pepita."-Una ~scena del acto II.

la puerta de nuestra vida y
de nuestro corazón a todo lo
verdaderamente libre y fuerte que pudiera venirnos de la
suerte, de la casualidad o de
la Providencia. El protagonista de mi comedia no es, sin
embargo, un inconsciente, como los demás personajes que
le rodean; pero se sujeta como ellos al Destino precisamente por sobra de
conciencia, por egoísmo y porque es de esos
hombres capaces, no ya de hacer un matrimonio desigual, sino de inventar un sistema filos6fico para justificar un a pasión .... o un antojo."
Apesar de todos los propósitos del autor manifestados en las líneas anteriores, la base de
la trama es falso y las escenas se suceden sin
que el interés aparezca con toda la fuerza debida, lo cual se nota co~ sólo relatar el argumento. Aparece como figura principal un sabio, que vivió siempre para sus libros, olvidado del mundo. Al declinar de su vida siente
la nostalgia de la familia, del cariño filial, y
se enamora paterna lmente, digámoslo así, de
u::.a niña, hija de una modista que vive en su
misma vecindad. Aquel cariño le lleva repentinamente, demasiado repentinamente, a casarse con la madre de la muchacha, a quien
no ama poco ni mucho, haciendo tan heroico
sacrificio sólo para evitar las murmuraciones
a que p11diera dar motivo su constante presencia en la casa.
Una vez casado, cuando se ve en plena felicidad al lado de su hija, ésta, siguiendo la ley
natural, se enamora y se casa, dejándole en
más triste soledad aún; en la soledad de dos
en compañía, con una mujer vulgar contraria
a sus gustos y aficiones y a su espíritu delicado de hombre culto y superior.
Pero es el caso que aquella mujer le ha tomado cariño sin que él llegara a rnspecharlQ
siquiera, y que cuando se lo declara la modista en un arranque de expontaoeidad, el sabio
olvida todo su despego y también de pronto
abre sinceramente su alma al nuevo amor que
se 1,- ofrece.
LUIS DE LARRODER .

�El grao novelista portugués, Eca de Queiroz, hizo un
cuento maravilloso titulado: "Singularidades de una
muchacha rubia." Yo acabo de verlo glosado en la realidad y quiero escribirlo poniendo así sobre la tumba
gloriosa del maestro, la flor de mi pobre ingenio.

sueltos, hasta noticias de policía y de interés social. En
invierno solíamos encender -la estufa y la velada transcurría agradablemente, pero en verano la tarea era insoportable. El calor, los mosquitos, las bebidas heladas
y el cigarro consumían nuestro ánimo y minaban nuestra salud. Nos pagaban poco. Sin embargo, éramos constantes y día a día p)uiamos todo nuestro orgullo en el
éxito de nuestras fuerzas y tratábamos de escribir mejor, siempre mejor.
Yo vivía sólo, contento, pues ganaba más de lo que
necesitaba. Augusto, uo. Augusto era uo muchacho triste. Siempre estaba pensando en la familia. Tenía padre

Era por el año 1909. Augusto y yo trabajarnos en un
rotativo de la mañana. Trabajábamos por la noche desde las primeras horas, hasta las primeras de la madrugada. Juntos en la misma mesa, hacíamos telegramas,

1

.i'-•~-! ... .1.'1'
~

'!I.Jll:

y madre y dos hermanos. El sueldo no le alcanzaba pa-

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ra pagar la casa. En aquélla época habían subido los

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alquileres. El emprendió una campaña furibunda contra la carestía de la vida.

Todos los días con su clara

u

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San José "al bat."

Sport.- Team "ia. de Marte" que venció al "Sao José" en terrenos de "San Pedro," el domingo pasado.

Carbajal, pitc he r del San Jcs.;,
El "Sao José" que jugó en ··san Pedro," el domingo.

inteligencia y su noble corazón escribía un editorial pero como si nada. El dueño de la casa le subió veinte pesos en la renta y Augusto tm·o que trasladarse a una vivienda más modesta, malsana y obscura.
Allí se puso enfermo su p:tdre. Augusto consiguió por
medio de valiosas influencias, que se le cuidara en un
hospital. donde tardó tres meses en curarse. Augusto no
desfallecía. Trabajaba de día también, en casa de un escribano. En el diario ascendió. Le aumentaron el sueldo. Le dió por jugar a la lotería y un año por Navidad
tuvo la suerte de que le tocarau veinte mil pesos.
Compró una casa sencilla en un pueblo de los alrededores y allí se instaló con su familia. Abandonó sus puestos en el diario y en la oficina, ávido de más segura y rápida prosperidad y se dedicó a remates y comisiones.
Hizo negocios fácile3 y brillantes. En menos de dos años
llegó a ganar cien mil pesos. Procedía honradamente y
en todas sus empresas manifestaba una habilidad extraordinaria. Daba limosnas con frecuencia y apesar de
haber adquirido relaciones ricas y distinguidas gustaba
más de la compañía de los olvidados y de los vencidos.
Conoció en un balneario a una bella muchacha. Era
alta, delgada, velluda con perfil grave de estátua. Se
enamoró, pero supo ocultar sus sentimientos. Era la suya una de esas pasiones que asolan una existencia y
asaltan como un huracán. Temía al eterno femenino;
todas las mujeres que hasta entonces había conocido le
parecían insignificantes. ::-.lo pensaban más que en elegancias y fantasías, en puerilidades y superficialidades.
.Ninguna le había inspirado la menor afección en su
mundo de emulacioues, de envidias y coqueterías. Le
asustaba tener que comprender que algún día debía casarse constituyendo un hogar, una familia a quien dar
su nombre, de quien esperar la única dicha duradera.
Poco a poco frecuentó el trato de aquella desconocida. seductora y espléndida, cuyo espíritu ern para él un
deslumbramiento. Divinos le parecían sus ojos; divina
su voz. Se llamaba Gloria. No sabía piolar ni tocar el
piano como casi todas las señoritas que en su ambiente
de periodista había conocido Augusto; no hablaba como
ellas varios idiomas; era una mujer de hogar; penetraba
en la cocina, probaba sopas y revolvía guisos. Bordaba
y se hacía sin ayuda de nadie sus vestidos y sus sombreros. La madre trataba a Augusto con singular distinción
y cortesía. Ambas aparentaban vivir noa vida sencilla,
llena de paz y de consolación,
Cuando él estaba para contraer matrimonio sintió nece~idad de aumentar su peculio. Fué a la bolsa donde perdió en poco tiempo toda su fortuna. Aquello para los
padres de Augusto fué la muerte. Tuvo que sacar a sus
hermanos del colegio dedicándolos al trabajo y él recuperó sus viejos empleos, peor remunerados que antes.
Otra ,·ez volvió a los tiempos de escasez y de miseria.
Visitaba a su novia con menos asiduidad, a la hora del
anochecer para que no le notaran las manchas del traje
y los zapatos raídos. A menudo tenía d isgustos con sus
padres porque se oponían a su boda diciéndole que si se
casaba quedarían desamparados. Vendió alhajas y muebles para sostener su casa y contrajo nuevas deudas con
agiotistas que le cobraban intereses enormP.s.
El rango social de la novia a quien Augusto adoraba '
le comprometió en gastos que él satisfacía a costa de
grandes sacrificios.
Una noche se efectuó un baile en casa de una amiga
de Gloria y fué invitado Augusto. A las dos de la mañana cuando la fiesta estaba en todo su esplendor la policía dió un toque de alarma deteniendo a la servidumbre.
Había desaparecido del joyel de la señora un aderezo
de esmeraldas valuado en 200.000 pesos. Las primeras
pesquisas resultaron infructuosas. Una denuncia anónima acusaba a Augusto como autor del robo.
Estuvo preso recuperando a los tres días por falta de
pruebas su libertad. La novia se deshacía en llanto protestando de la ligereza con que se había procedido en
la investigación desacreditando el nombre de su prometido. Ella, compadecida de la situación de su novio cada vez más precaria, le ofreció dinero que él rehusó
rojo de vergüenza.
Como el protagonista de Eca de Queiroz fué escapado
a escribirle pidiéndole una despedida, una última despedida y la encontró llorando porque estaba enferma su
madre en la cama. Augusto lloró y adelantó la fecha de
la boda que había postergado. Se casaría aunque tuviera que conocer el peso de los fardos humillantes, la melancolía de las caravanas que bordean en violentas noches los ríos tranquilos de donde se escapa la muerte.
La misma noche de su matrimonio se embarcó en viaje nupcial para Montevideo. Estando en el camarote ordenando la ropa descubrió en el fondo de la maleta un
aderezo de esmeraldas. ¡Era el que G loria había robado a su amiga! El vapor iba a partir. Llamó a su esposa, corrió a buscarla, pero en la escalera del salón le
detuvo un camarero entregándole una carta de la madre
de Gloria. Decía: "Mi hija es una infame. Acabo de
descubrir que anoche intentó envenenarme suministrándome arsénico en una dosis de un jarabe que acostumbro tomar. Doy parte a la policia."
Lívido de terror Augusto subió a cubierta, donde &lt;!Staba Gloria que acababa de saludar a un gentleman sonriéndole con sus ojazos negros al mismo tiempo que le
tiraba un papel escrito. Augusto alcanzó a recogerlo en
el aire. Era una cita en el Hotel X de Montevideo. Bajo el cielo estrellado sonó el pitido angustioso de la sirena entre el ruido de la hélice y del viento. Los pasajeros ch:trl~han y reían oyendo música y bebiendo copas
Fiestas esp&lt;1ñolas de Carnaval.- Trajes de fanta~ía vistos en el baile organizado por el Centro Vasco.- Orfeón g? de champán.
llego con el uniforme con que '·corrió gallo" el domiog&lt;l de carnaval.-Comparsa de pamperos
J. E. BARAKDA !CAZA.
en el baile del Centro Vasco.

�Se atienden con preferente interés en este ouevo programa, los grandes problemas sociales, para lo cual se
creará el Ministerio del Trabajo, se hará una ley de Sindicatos Obreros, reconociendo personalidad jurídica a
las asociaciones obreras, se asegurará la eficaz ioterveoción del Estado en los grandes servicios públicos para
salvaguardar el i oterés genera l.
Ta mbiéo se detiene especialmente la declara cióo, en
las fórmulas que tiendan al desarrollo del comercio, de
la industria y de todas las fuerzas pi oductoras del país.
El problema de Africa es otro de los asuotos que se
atienden en el tan repetido programa del gobierno.
Entre ot ras cuestiones de suma trascendencia, figuran
en la dech,ración el aumento de las escuelas y la instrucción obligatoria.
Según el programa, se respetará la libertad de conciencia, se abaratará la justicia, que se procurará sea
rápida y eficaz.
Se d iscutirán las leyes de asociaciones y de las J\1aocomunidades, se desarrollará uo plan de obras públicas,
siogularmPote hidráulicas, se aumc&gt;otaráo las comunicaciones y se facilitará la constitución de Sindicatos agrícolas.
'1 ales son las orie1,taciones que señala el gobierno eo
su declaración. cuyo cooteoido, es motivo de las más
animadas conversaciooes en todos los círculos, doode se
h~bh de las g.-andes naciones.
Tanto los morestistas como los mismos consen·adores
han elogiado los propósitos dtl gobierno español, y parece ser que se entra por una seoda defioida y concre-

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LA MUERTE DE DO;-.i SEGISMU:-;Do MORET
Está atravesando un período triste la nación Española con la desaparición de políticos eminentes. No hace
mucho fué Canalejas el que murieodo alevosamente asesinado, dejó uo vacío difícil de llenar; ahora ha sido el
señor don Segismuodo Moret y Prendergast, que a los
75 años fallece víctima de una afección cardiaca.
Fué Moret un distioguido y notable político y un orador eminentísimo. Ioició la evolución de la democracia
hacia la monarquía después de la Restauración, exponiendo con conmovedora elocuencia el estado de ánimo
de la gente del campo y de las villas, deseosa de paz para pedir al trabajo el bienestar y la prosperidad. Se ha
pasado la vida saltando de uo lado a otro dentro del
campo liberal, y no es de extrañar que cuando el duque
de la Torre, empujado por todos los que estaban descontentos de Sagasta, tuvo o le sugirieron la desdichada
idea de formar la izquierda , Moret sentase plaza en el
conato de nuevo partido, porque le fascina y atrae cuanto es agitación r novedad.
Fué ministro de la Gobernación, pero cuando llegó el
momento crítico de disolver las Cortes y hacer nuevas
elecciones, fué sincero y se negó a hacerlas comprendiendo que la izquierda era una ficción sia personal ni
arraigo. No quiso perturbar al país, y eo esta resolución,
que algunos le hao criticado, demostró cualidades de
hombre de Estado. Volvió a Sagasta, a quien le va muy
bien con D. Segismuodo, porque es hombre dúctil que
e n cada bolsillo halla una fórmula para salir del paso e
ir tirando bien o mal. y eso no tit:ne precio para D . Práxedes.
Luego siempre está dispuesto a pronunciar uo g_rao
discurso sea cual fuere la cuestión, y un :nioistro as1 es
de grao utilidad, casi irreemplazable, dado el abuso del
sistema parlamentario, que ya llega a charlameotario.
Qué un ministro parlamentario en toda la extensión
de la palabra,,pero en el silencio del gabinete le perjudica lo que en las Cortes le favorece: la exuberancia
de imaginación y de proyectos, que apenas concebidos
saleo empujados por los que vienen detrás y se evapora o a I contacto de 1 aire.
Me decía uno que ha sido director general siendo él
ministro: '·A Moret no le asusta el trabajo y va por las
mañanas al mioisterio, cosa rara dadas las costumbres de
Madrid. Si tuviese buenos auxiliares sería uo grao ministro, porque necesita quien recoja sns ideas, deseche
las fantásticas y d&lt;!'. forma a las prácticas. Con sus proyectos le pasa lo que a los millonarios. que por teoer
mucho dinero no dan importancia a caotidades que para otros la tienen grande. y los entrega al que los recoge, sin encariñarse con e llos. Cuando me llamaba para
exponerme algún pensamiento, procuraba enterarme

ta.

LA GUERRA DE LOS BALKANES.

Elefaote y palanquín en que eran conducidos el Virrey de la India y su Real consorte, eo la fiesta
de la apertura del parlamento local, cuando
les fué arrojada una bomba que
hirió al primerc.

Como se retrata una reioa,-EI artista español Moreno Carbonero haciendo e l retrato de la Reina Victoria
de España que ha sido tan celebrado últimamente.

M. ~ul':s Paois, candidato ;"; la ¡iq:sidencia de la Republica Francesa, clerrota_d_;&gt; _por M. Poiocaré .

bien de cuanto me decía, y luego me fijaba en lo que
me parecía factible y desarrollaba el plan, prescindiendo en absoluto de todo lo que c reía fantástico. Entregaba las cuartillas a D. Segismuodo, quien se ias llevaba
a su casa, las leía, llamaba al taquígrafo y le dictaba lo
que él pensaba que debía ser el proyecto. Al día siguieote sooal,a el timbre de mi despacho, a veces poco
después de med iodía, que es cuando se almuerza en Madrid. y acudía al del ministro, que daba las cuartillas
que ac~baba de dictar al taquígrafo. Las leía, aceptaba
lo factible. redactaba un nuevo proyecto y este era siempre el que prevalecía sin oingún esfuerzo de mi parte,
lo que prueba que el Sr. More! no e.s uoa medianía,
porque estas suelen ser tercas, y en cuaoto se les ocurre

una idea no admiten que pueda necesitar eomiencla ¡ Ah,
si D. Segismuodo tuviese buenos auxiliares!"
'
Al morir el señor Moret ocupaba el puesto de Presidente del Congreso. Sus funerales fueron suntuosos no
por el lujo desplegado, pi;es en su testamento prohibía
toda clase de pompas, smo por los hoooresque se le tributaron_igual~s a los qu'? se r iodieroo a Canalejas y en
o~~os le¡anos _tiempos a l 10s1goe .\yala, que falleció tamb1en de Pres1deote de la Cámara popular.
Mucho antes del triste acto el gentío llenaba las calles por las que había de pasar la comitiva, siendo imponente la fuerza pública para contener la muchedumhrP ,,ue se apiñaba eo los alrededores de la casa mortuoria.

El Rey, vistiendo uniforme de iofaotería, visitó la familia del ilustre muerto, orando durante cinco minutos
ante el cadáver.
Dió, luego, el m.,uarca el pérnme a las hijas, retirándose, para dirigirse enseguida. a Palacio.
,\ las once fué colocado e l féretro, cubierto con la
baodera nacional, en una modesta carroza, poniéodose
en marcha la comitiva.
Presidía el duelo el Iofaote don .-\lfouso, en representación de los Reyes. Figuraban en el cortejo el Gobierno en pleno, los p:uientes del fioado, comisiones del Senado, del Congreso, del .\teneo y de todos los centros y
corporaciones de la capital, las autoridades, delegaciones de provincias, todos los e x-Ministros liberales y conservadores, el Cuerpo Diplomático en pleno, grao número
de políticos perteoecieotes a todos los partidos y millares de personas perteoecieotes a todas las clases sociales.
Seg_uíao 1~ carrozas_ de grao gala de la Gámara y de
Palacio y mas de trescientos c0ches y automóviles.
Uoa doble fila de guardias formaba en toda la carrera
La comitiva se detuvo freote los edificios de la Academia de Jurisprudencia, del Congreso y del Ateneo.
En cada uno de dichos sitios se eotooaroo responsos,
agregándose grandes grupos que a llí espenban al cortejo.
,\ 1 llegar al Consejo de Estado se despidió el duelo;
pero tueroo muy poros los que se retiraron, especialmente de los que formaban las represeotaciooes oficiales, las _cuales, incl~so e l Gobierno, llegaron hasta el cementerio de Sao Isidro, doode el cadáver del insigne
orador fué sepultado junto con el de su esposa.
La Gaceta publicó un Real Decreto en el que se disponía que fuera izada la bandera a media asta en todos
los edificios públicos.
La desaparición de :\1oret parece dejar el campo libre al Con_de de Romaoones para desarrollar su programa de gobierno dentro de los márgenes del liberalismo
y el partido que se inspira en esta idea en España ha
de seguir las inspiraciones del actual Presidente del
Consejo de_Ministros, pues otro de los primates del bando que el mmortal Sagasta, fundó, el señor Montero
Ríos, por su edad, más de 80 y por el estado de su sal ud. en nada ha de hacer política activa.
El jefe, por taoto,delgabinete ha dacio últimamente el
programa de su partido o mejor dicho los propósitos que
animan al gobierno que preside.
E~ uo documeoto extensísimo en el que se revelan
T?amfiestameote ~n espíri_tu defioitivo de reoovacióo poh t1ca en un sentido ampliamente democrático y uoa manifiesta tendencia de cordialidad coa todas las fuerzas
parlamentarias.
En la referida declaracióo, que eovuelve todo un programa político, maoifiesta el gobierno que desea una
constante comunicación con e l Parlamento y que confía
en el inquebrantable monarquismo de los conservadores, para restablecer la armonía entre los dos grandes
partidos dinásticos.
Dentro de la Monarquía, se rebustecerá la hacienda
pública, se implaotarán grandes reformas financieras,
se orgaoizaráo las haciendas locales, creando un impoesto sobre el vaJor del suelo, se maoteodrá la suspensión ,!el Impuesto de Consumos, se concederá la autonomía de los Municipios y se reorganizarán las contribuciones industrial y territorial.

El ex-presidente de Venezuela, Cipriaoo Castro en c 1arente11a en la isla de los inmigrantes en New York.

El tiempo pasa y las probabilidades para un arreglo
eo la lucha de los Balkanes con Turquía se alejan, hasta el punto que los más optimistas dudan ya de todo lo
que se refiere a negociaciones de paz.
La Sublime Puerta envió un extenso meosaje en clave a Rechid Pashá, jefe de la delegación que envió a
Lood res para las conferencias de paz, ordeoáodole que
permanezca en esta capital, juntamente con los demás
miembros de la misión otomana, hasta que se reanuden
las hostilidades en el Cercano Oriente.
Por informe recibido por los principales periódicos
de Londres, de sus corresponsales en Constantinopla. se
sabe que el Gobierno que preside el Grao Visir Mahamoud Shetket Pashá, se ha dirigido también a los jefes
de las fuerzas turcas instaladas en Tchatalja, dáodoles
órdenes de que se absteogao de hacer un solo disparo
antes de que los a liados rompan el fuego.
Los representantes de La Puerta declaran que Turquía trata de evitar una nueva carnicer1a y de hacer
comprea~er a las poteocias que está d ispuesta a seguir
sus coose¡os.
El doctor Daoeff, jefe de la misióo búlgara, ha declarado nuevamente que los aliados recha,aráo todas
las coodiciones que permitan a Turquía retener una sola pulgada de Adrianópolis.
El doctor Daneff, jefe de la Delegación de Bulgaria,
sahó de Loodres rumbo a Sofía.
Aotes de abaodooar el hotel donde se alojó durante
s~ permaneocia en Londres. hizo importantes declaractones a un grupo de periodistas.
Aseguró a éstos qn&lt;' con la reanudación de las hostilidades, los miembros de la Liga Balkáoica tienen mayores probabilidades de apoderarse por completo de la
Turquía Europea, iocluyeodo Coostantioopla.
R. S.

El Virey de la India, herido p~r una bomba, es conducido en automóvil a su palacio.

�-~~,.,--

-

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f&amp;L
CONTINUA

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111111111111111

Grupo de las des parejas ~'lixtas que se disputan el campeonato internacional de tennis. y momentos de los juegos de campeonato.

&lt;Cmmro~Il\1@11© Drrill1ffll\l@&lt;Cll©Il\l~ @!~ lwlWlñl
'li~Il\lD esde el día primero del presente mes, nuestra ciudad
ocupa un lugar prominente en el mundo deportivo, de·
bido al campeonato internacional de Lawn Tennis que se
está disputando en los "courts" del "Reforma Athletic
Club"' y del "Country C lub" de México. Para la celebra·
ción de este campeonato se lanzó una convocatoria a
todos los jugadorés de los Estados Unidos y de Inglate·
rra, quienes contestaron aceptando en su mayoría.
En los juegos qt1e se han efectuado hasta ahora ha ha·
bido gran animación. y el interés por ellos es creciente,
como lo ha sido el ardor mostrado por los jugadores.
· Entre ellos se halla la pareja mixta, caballero y dama,
que tiene el campeonato de la ciud~d de Nueva York, y
los dos jugadores, caballeros que tienen el campeonato
de "singles" en la misma ciudad; por la parte de los jugadores locales hay una pareja mixta que defiende el
campeonato de México, un caballero con el record de
los "singles." y otros especialbtas en las diversas peripecias del juego.
Aun cuando parece hasta ahora que los jugadores ex·
tranjeros llevan la ventaja, como faltan por jugar los
juegos definitivos del campeonato, que se jugarán hoy
en terrenos del "Country Club," todavía se esperan a l·
o-unas sorpresas en los juegos finales, y quizás el cam·
peonato se decida en favor de los jugadores locales.
Mientras podemos informar a nuestros lectores del re·
sultado final de estos juegos, presentamos en esta plana
a los principales jugadores y algunos interesantes mo·
mentos de los jugados hasta ahora.
o o o
Discutiendo no se cambia j'lmás la o¡:inión
demás, pero se cambia a menudo la propia.

ce los

o o o
Si perdiéramos la ironía no será ¡:or cierto la bt lle za
quien la reemplace sino la tontería.

o o o

El capitán está sobre cubierta. con el reloj en la mano, espiando en si·
lencio el instante preciso en que el disco del sol parece tocar en las aguas y
flotar un momento, antes de sumergirse por completo. Alza de pronto la
voz y dice:
- i Señores, la oración! ..... .
Todas las conversaciones cesan. los juegos quedan en suspenso, los ma·
rineros arrojan al mar el cigarro encendido todavía, se quitan sus gorras de

lana y van a arrodillarse junto al palo mayor. El más joven de ellos abre su libro de
oraciones y canta el ''Ave María Stella"
y las letanías, en un tono tierno, quejumbroso y grave.
Las tinieblas van a bajar sobre las olas
y a en\"Olver en su obscuridad peligrosa el
camino del buque, y la vida de tantos seres
que no tienen más favor que la Providen·
cia ni otro amparo que la mano invisible
que los sostiene sobre las ondas.
Si la oración no hubiera nacido con el
hombre, habría sido inventada alli, por los
hombres que se ven solos, con sus pensamientos y su debilidad, en frente del abismo del cielo en que se pierden sus miradas, y sobre el abismo de los mares, del que
sólo una frágil embarcación los separa; al
rugido espantoso de las olas; a los golpes
d ~l viento que hace dar una nota parecida
a un gemido a cada cuerda: en las proximi·
dades de la noche que agranda los peligros
y multiplica los terrores.
.\ . DE LAM.\RTI)IE.

f

Se fastidiaba horriblemente. Oh! el disgusto de las
largas horas pasadas en la casa del contratist., de copias,
en compañía de bajos bohemios, de copistas ebrios,
cuando, para ganar tres francos tenía que emborronar
cuartillas hasta muy entrada la noche, con la espalda
encorbada y el puño acalambrado.
;Oh! Los bostezos disimulados rlurante las horas de
lección a cuarenta sueldos, en interiores burgueses, sobre un ángulo de la mesa del comedor, junto a un muchacho sucio que se hurgaba las narices con los dedos
y se limpiaba la pluma en la cabeza.
Y, sin embargo, se consideraba feliz cuando tenía co·
pias que hacer o lecciones que dar. Sus horas sin ern·
pleo, desgraciadamente muy numerosas, las mataba con
enormes lecturas en la biblioteca de Santa Genoveva, o
en paseos sin objeto por los muelles o por los bulevares
suburbanos que recorría lentamente, absorbido, sin ver
nada, entreteniendo en su cerebro sueños agotadores.
Una v:da tan miserable. tan sin objeto, hubiera acabado al fin por embrutecer al joven poeta. Ya casi no
escribía nada y no aumentaba una sola línea a la colec·
ción de poemas cortos y delicados que había empezado,
a pesar de todo, y que escribía en sus horas menos malas. Porque una inspiración joven es fuerte como la
Primavera, que hace brotar flores en los campos yermos
y desolados, en los alrededores de los pobló.dos, en me·
dio de las conchas de ostra y los pedazos de botellas
rotas.
Juan Delhy se desesperaba. El amor le salvó.
Un domingo de Junio, tibio y húmedo, después de la
lluvia, Juan Delhi se paseaba p or el jardín de Plantas.
La tarde era muy dulce. La tierra estaba muy blanda y
las legumbres mojadas olían muy bien. En el jardín
zoológico los gritos de las aves estallaban claros a cada
momento. Mezclado a la multitud popular, Juan admiraba los racimos de rosas en los árboles de Judea pla11tados por Buffon,- hoy están casi rnuertos,- cuando se
halló con la que había de ser su amiga.
Los guantes, no muy frescos y las botas no muy nue·
vas. Un vestido negro en pleno mes de junio! Un mal
sombrerito dP paja rejuvenecido coa dos ramitos de Ao·

Todo lo que se escribe con el corazón
no debe leerse con el cerebro.
o o o
Aunque las mujeres fueran de cristal. no
por esto su corazón sería transparente.
o o o
El que me enseñase a olvidar todo cuan·
to quisiera, me haría más obsequio que si
me enseñase a recordarlo.
o o o
Ejerce la hospitalidad hasta con tu mis·
mo enemigo si él se te acerca; los árboles
no rehusan su sombra a nadie, n i a los mismos despiadados leñadores.
o o o

Los hombres acaban siempre por olvidarse de las maLos que creen que el d inero lo hace to·
las acciones que han cometido. De las buenas, muy ra·
do, suelen estar sujetos a hacer cualquier
r amente.
Los dos caballeros que disputan e l campeonato internacional de "singles.'' cosa por dinero.
-- Que bonitos a nimales, ¿verdad señorita?

res azules. Pero qué brillo, qué esplendor de juventud,
en esta rubia de veinte años, con su cabellera loca de
color cobrizo, con los ojos cafés, con una piel color de
aurora! Un libertino hubiera adivinado inmediatamente
bajo aquel pobre traje unas formas de diosa. Pero el po·
bre Juan Delhy no vió más que dos ojos color ele café
que le veían con dulzura.
Era, evidentemente alguna obrera, sin trabajo como
él, que paseaba su domingo. Instintivamente, y sin darse cuenta de ello, la siguió a pocos pasos. Ella entró al
jardín zoológico y se detuvo frente a la janla de las zebras. El también se detuvo, cerca de ella, y, por la se·
gunda vez, los ojos de la rubia buscaron la mirada de
los del hermoso rubio y la sostuvieron por un rato. ¡Viva el pueblo sincero que abrevia los idilios!
Pronto los dos, acodados casi juntos, a la orilla ele la
fosa de los osos, se miraban ya con esa claridad en los
ojos que es precursora de una sonrisa. Uu instante después, al pasar por el parque de los antílopes, Juan
Delhy, con los labios secos y las orejas rojas, se atrevió
a decir a la joven: ·'¿Qué bonitos animales, verdad se·
ñorita ?" Entonces se pusieron a charlar y echaron a
andar uno al lado del otro. Se dijeron sus nombres al
pasar frente a la jaula de los monos; y. cuando, una ho·
ra más tarde, las avenidas del jardín les llevaron por la
dlcima vez frente ai jardín de los elefantes, iban ya del
brazo. ¡Dios me lo perdone! Iban tan absortos en su
conversación, que no se preocuparon siquiera por ofrecer un pan de centeno a la trompa del paquidermo.
Temo incurrir en vuestro disgusto, o dama encopetada que quizás me leeis; tal vez mi Marietta, que así se
llamaba la pobre chiquilla, va a pareceros demasiado
desenvuelta por haber cedido tan pronto a las insinuacioees del bello poeta; pero tenía el alma muy grande y
muy tierna; oyó que Juan le decía que era pobre; que
vivía sólo y que la vida le era punto menos que insoportable, y tuvo compasión por él; quiso ser su compañera
y compartir con él sus pesares; así seguramente la vida
sería más llevadera para los dos.
Y, además, no creais bella dama, que cedió tan pronto corno parece; se necesitaron ocho días y tres citas en
la silenciosa y tranquila calle Cuvier para que Marietta se decidiera a subir a la destartalada bohardilla de
Juan en la calle de San Migu,.I. Pero en esa noche
de Primavera hubo, allá a rriba, en aquel nido tan alto,
una fiesta de besos y de lágrimas, alumbradas por la luna, como deseo más de una a mis amables lectoras.
Huérfana desde los diez años, Marietta había sido
educada de cualquier manera por su tío, cartero de la
estación de Orleans. Este era un buen hombre, no muy
joven, un poco bruto, viudo y sin hijos, que se dió por
muy satisfecho con no tener que comer más en las fondas, y encontrar la cena hecha y la cama arreglada todas las noches por la chiquilla. Más tarde la hizo entrar
de aprendiz, que llegó a la calidad de obrera, en la casa de una modista que estaba entonces en boga. Allí ganaba un sueldo mediano, pues no era muy hábil, y se le
empleaba sobre todo eu hacer los manuados y entregar
los trabajos. Su tío no hacía caso de ella. Muy libre, la
mayor parte dd tiempo en la calle, cuando encontró a
Juan Delhy no era ya una inocente. Son muy impuras
iay! las conversaciones de las muchachas de taller. A los
quince años conoció de las caricias y poco después fué
abandonada por su amante. Desde ªentonces había conservado un gran disgusto por el amor y se había portado
muy correctamente. Pero las caricias de un poeta que
tiene respeto por la mujer, que es delicado en todos sus
actos y en todas sus palabras, la embriagaron y la conquistaron para siempre. Estos dos pobres niños que de
la vida no tenían nada de bueno más que SU$ besos, se
adoraron. Marietta pensaba siempre en su amigo: cuando pasaba la aguja en el taller, cuando recorría las calles para ir a casa de un cliente, cuando recostaba su
cabecita en las almohadas por la noche, y hasta en sus
sueños. Por su parte Juan no vivía más que para saborear el momento en que Marietta llegaba a su casa, entre dos mandados, con la caja del trabajo al brazo, cou
un paraíso en el corazón y en los ojos. Al sentirse amado el poeta recobró su valor, se puso de nuevo a trabajar; entonces fué cuando escribió en pocas horas de tra·
bajo, ese delicioso idilio dialogado: "La Noche de E stre·
llas" que, más tarde, cuando se representó en el Teatro
Francés, le hizo ser saludado por todo el mundo con el
nombre del Teócrito parisiease.
Juan leía alglUlas veces sus versos a Marietta. Ella le
escuchaba encantada. sin comprenderlos mucho quizás,
p.ero con el éxtasis de un niño que cree que Cristo mismo es quie n le habla en la magnífica. Vaoidoso,-este

es el defecto capital de los que hacen versos,-Juan gus·
tó deliciosamente del placer de ser admirado, y su ter·
nura por Marietta aumentó por esta razón. Ciertamente
él no amaba tanto como era amado. En esta clase de
música no existe el acorde perfecto. Juan era bueno,
pero tenía un fondo de egoísmo como todos los artistas
que se sienten poseídos verdaderamente por su arte. Sin
embargo, no podía pensar sin te rnura en esa amiga que
se le había entregado tan absolutamente; que se había
arrojado en sus brazos como quien se a rroja en un abismo. No se imaginaba la existencia sin ella. Las otras
mujeres no existían para él; y como era en el fondo agra·
decido y justo, no se forjaba ningún ensueño de éxito o
de felicidad, sin asociar a él el nombre de la que canso·
!aba y animaba su miseria.
Hacía varios años que Juan y Marietta, reunidos con
la mayor frecuencia, siempre juntos en el pensamiento,
se amaban así; se amaban corno sólo pueden amar los
pobres, que no tienen otro placer y a quienes nada distrae de su cariño. Tímido por naturaleza, y desprovisto
por completo de iniciativa, el joven se dejaba vivir, Ira·
bajando un poco, pero sin buscar la manera de mejorar,
cuando la casualidad le hizo encontrar, en e l _figón don·
de tomaba sus comidas, al viejo Saint-Firmin. Juan Delhy
no había pensado en el teatro al escribir su "Noche de
Estrellas," y el entusiasmo del cómico lo admiró. Le confió su manuscrito con poca confianza en el éxito. ¡Qué
había de hacer el segundo apunte del Odeón? Así es que

.,

En el ja rdín de Plantas.
la alegría del joven fué menos grande que su a&lt;;&lt;&gt;mbro
cuando, quince días después, recibió una carta, en tér·
minos mu y corteses, en la que el administrador de la
Comedia Francesa le felicitaba por su trabajo y le invitaba a venir a conversa r con él a la mayor brevedad.
V

La noche misma en que Saint·Firmin le había entregado el manuscrito de "Noche de Estrellas," Nelly Rabio lo había leído en su cama, con el codo apoyado en
las almohadas. No entendía mucho de literatura la bella joven. Como la mayoría de las actrices, aprendía de
memoria su papel, copiado aparte , sin conocer la pieza,
y se portaba lo mejor que podía, en los ensayos, obedeciendo las órdenes del apuntador y del director de escena.
CONTINOAJ&lt;Á.

�Elegid ata,·íos de ese género; si sois morenas, adoptad
el disfraz de gitana, de andaluza o de húngara. Si sois
rubias y pálidas como encantadoras azucenas, vestid el
poético traje de las aldeanas suizas o de las campesinas
de la bella Lombardía, Las mujeres graciosas se verán
más aún, si se disfrazan de ·•manolas;" y las tranquilas,
majestuosas y graves, deben adoptar las regias galas de
los pasados imperios: sobre todo el que dió lustre a la
historia de Francia, en días no lejanos, como son los
del famoso Imperio de Napoleón el grande, al cual an·
tecedió la coqueta elegancia del Directorio. Pero como
no debo terminar estas líneas sin deciros algunas pala·
bras sobre la Moda actual, os describiré en breves frases un elegante traje de fantasía, el cual, no obstante lo
dicho, es digno de todo elogio. El citado disfraz es de
"baraja," Está hecho en seda flexible, de un suave color
crema. La falda está adornada con franjas y figuras de
la baraja. formadas con seda de colores, los cuales armonizan con el matiz del traje, pues son azules, rojos y
color de oro antiguo.
Una drapería o reoogido de gasa crema baja del talle
hasta la rodilla, y allí se pliega con mucho arte. El cuerpo, de estilo japonés, está adornado lo mismo que la
falda, y tanto en el escote como en las mangas, cortas
ha~ta el codo, se ven unas lindas flores de terciopelo

El carnaval llegó ya, mis amables lectoras; y. por
tanto, nada hay más oportuno que hablaros en esta eró·
nica de los elegantes trajes de fantasía y de los bellos

disfraces que la '.\foda actual nos ofrece a ese respec~o.
Siempre, y en todos los casos, no puede haber más d_is·
creta elección sobre el particular, que lo de los atav1os
de otra época, pues además del lujo con_ el cual es p_o·
sible confeccionar dichos atados, éstos llenen en sí mis·
mos la indiscutible ventaja de la "verdad."
Decimos la verdad, lectoras mías, porque en todos los
demás disfraces hay mucho de convencionalismo, mien·
tras que en los trajes de épocas pasadas, sólo puede encontrarse una artística reconstrucción de otros tiempos.
Mirad, por ejemplo, un fantástico atavío de ·•rosa" o
de "estrella." ¿ Cuáles son los elementos de que ambos
están formados? El primero se confeccionará, sin duda
alguna, con gasas ligeras y vaporosas que imitan los
frescos, suaves y 1indos pétalos de la reina de las flores.
.\caso la· fantasía se extiende hasta simular pistilos, ho
j;i.s y tallos; mas, ¿ logrará Jo que desea? Indudablemente
que no, pues la magnífica obra de la madre naturaleza
no puede copiarse sino de una manera muy deficiente,
y la verdad, en tal caso, deja muchísimo que desear ;
¿ no es verdad 1
Contemplad, en seguida, el hermoso disfraz de "estrella." Inútil es que la tela de plata, los diamantes, las
perlas cristalinas, y todo un mágico conjunto de ri·
queza, buen gusto y ardiente imaginación, se ponga al
~ervicio de la femenil coquetería: el traje de "estrella"
es solamente una simulación convencional, si no es que

servar siempre la inflexible etiqueta que e~i_ja su ra?go.
El traje que deberá llevarse en esas visitas, se_r~ en
los militares e! uniforme de su grado y en los c1v1les,
traje elegante de ciudad, le,·ita o jaquet, según la edad
y las funciones que se desempeñen.
Los que hayan recibido el homenaje de la visita, deberán corresponderla en el término de una semana.
Las visitas de año nuevo no son obligatorias, más que
en el mundo oficial; entre simples relaciones sociales,
se usa ya poco hacer esas visitas; pero entre parientes y
entre amigos íoti,nos, entre quienes el afecto ha destronado a la inflexible etiqueta, éstos se reunen para [este·
jar alegremente el año nuevo.
Las llamadas "visitas de digestión" deben hacerse en
los ocho días siguientes a aquel en que se tuvo el honor
de sentarse a la mesa de la persona que nos invitó; es·
tas visitas son una cortesía bien debida a la persona que
nos ofrece un almuerzo, una comida o una cena. Aun
en el caso de que no se acepte la invitación a comer,
deberá hacerse esa visita
Cuando se anuor.ia oficialmente un matrimonio, tam·
bién debe hacerse a los padres de los futuros esposos
una visita de felicitación; pero nunca debe hacerse antes del anuncio ":lficial, pues parecería inoportuno.

nos atrevamos a calificarla de pueril y torpe. Hay disfraces de flores, de noche, de aurora, de luna, de sol y
de nubes .... pero ¡cuán insuficientes se muestran los
recursos de los más hábiles confeccionadores, para lleaar siquiera, a dar un carácter definido a su intento!
\1gunos trajes fantásticos llegan al absurdo más oom-

/

l

/

1

1

Precioso abrigo de terciopelo negro, adornado con
un cuello de astrakan.

(

Traje de calle formado por falda y jaq uette de terciopelo gris acc ro. ManguiCaprjcbosa toilette de calle en seda azul obscuro con botones azul claro
tJ de zorro y sombrero de terciopelo y plumas. =====~~~•==---~~------~·Estola y mang11ito &lt;te zorro gris, ....,_ _ _ _ _ _ _ _ __

pleto que pueda soñarse, pues hemos visto de "océano,"
de "sirena" y otras ridiculeces por el estilo, que jamás
una dama elegante debe aceptar. El verdadero "chic"
excluye la vulgaridad, es cierto; pero nunca admite las
extravagancias que sólo se toleran para vestir a los bufones.
Al exponer estas ideas, queridas lectoras mías, no
tengo otro intento que el de oooderar ante vuestros ojos
el peligro tan cercano que hay a este propósito; pues no
dudo ni por un momento, que vosotras mismas habréis
sentido asomar la risa a los labios, al ver alguno de esos
disfraces grotescos e incomprensibles, que reclaman la
atención y la ironía de todos los espectadores de buen
• gusto y de talento.
En cambio, los suntuosos trajes de pasados tiempos,
i cuánta poesía encierran, y cuán sugestivo encanto poseen! Mirad a una dama bella y arrogante, disfrazada
con el riquísimo atavío de la reina mártir, Marja Stuardo, o de la hermosa y cortejada Ana de Austria.
Contemplad el sereno y espléndido lujo de los trajes
de la época en que reinó Felipe II; la sonriente galao·
teña de las damas de la corte de Luis XV, cuando en
pleno siglo XII[, las marquesas y los ceremoniosos caballeros de aquellos tiempos, consideraban la belleza y
el amor como las únicas cáusas de todos sus anhelos y
de todas sus preocupaciones
No debemos olvidar, tampoco, los trajes regionales,
lectoras mías, pues éstos también tienen un gran encanto, unido a una absoluta verdad.

Elegante adorno de cabeza.
rojo vino, que simulan, también, figuras de 1
baraja francesa. El tocado es muy lindo: varias
pequeñas cartas de la baraja van colocadas como una corona en lo alto de los cabellos, y una
agujeta de oro completan este gracioso y bonito
adorno.
El abanico es de gasa crema, dibujado con figuras de la baraja y salpicado con lentejuelas de
oro,
Creo que mis lectoras gustarán de este hermoso atavío..
MARGARCTA.
LAS VISITAS.
Cualquiera que sea la importancia mayor o menor de
las funciones que se desempeñen en sociedad, siempre
deben hacerse algunas visitas. No deben excederse de
quince minutos y la conversación entre desconocidos
tiene que ser forzosamente vulgar; se evitdrá siempre
tocar asuntos que se relacionen con los cambios o movimientos administrativos o militares, también se evita·
rán las palabras imprudeote5 que puedan dañar a la carrera del marido o crearle por lo menos enemistades o
la mala voluntad de su~ jefes.
La simpatía puede dar a esas visitas de cortesía, una
intimidad encantadora, cuando se tiene tiempo para ligar una amistad más estrecha; sin embargo, debe tenerse siempre cuidado de no salir de ciertos límites, y cuando se trate con algún personaje superior, habrá que con-

Traje para paseo, hecho en terciopelo oscuro,
con adornos de piel de armiño.

�El Mundo Ilustrado

~===========~===

PAR.\ DESMANCHAR SED.\.
MARTHA EUGENIA: La seda se desmancha con gasolina, sumergiendo la tela en esa substancia has!a _q?e la
mancha desaparezca por completo: Me parece 1out1l decirle que como la seda es muy ?ehcada, no debe_frotarse sino ligeramente, a fin de evitar que se demente o se
maltrate.
Mucho le agradezco su amabilidad para juzgarme.
SOLA O ACOMPA~ADA
TRISTANA: Su caso no se prest&lt;1 a vacilaciones, mi estimada señorita; pues como la sociedad es tao severa para calificar la conducta de las mujeres, si usted desea
conservar la intachable reputación que hasta hoy ha tenido, es preciso resolverse a vivir sola, "is(empre _sola!"
como usted exclama con tanta y con tan ¡usta tnsteza.
Pero hay desgracias sin remedio, au_nqu". ,ºº sin consuelo, y el suyo s".rá compre_nder la est11nac10? y el respeto
con que la sociedad admire su gran energ1a y su nobleza de alma. Usted podía ser dichosa, viviendo con ese
primo al cual ha coosi?erado siempre_ como ~o berma:
no; él es un caballero irreprochable; tiene novia foi:_mal.
para usted sería un excelente y afectu?so campanero,
mas .... .. ¡qué se va a hacer! la inocencia de tal amistad
no la habían de comprender la mayoría de las personas;
comenzarían las críticas, las sospechas y aún las calumnias .... Es preciso ser fuerte en el dolor, mi querida
amiga· manifieste usted a su primo todas estas razones y
él, co~o hombre de talento y de buen c:iterio, l~s ac~ptará desde luego, aumentando así la canñosa estimacwn
que la bella "Tri~tana" le inspira.
Con todo gusto correspondo a su amistad y estoy a sus
órdenes para todo cuanto quiera consultarme.

MODELOS
FRANCINA: Doy a usted los IT.odelos que _se sirvió pedirme para confeccionar dos hermosos tra¡es d_e fantasía. Uno es de "baraja francesa," y está descnto en la
"Crónica'· que hoy hago a mis lectoras, de las modas
actuales.
El otro representa a la dios;a "Juno," y es muy elegante, discreto y lindo.
.
La ventaja de este atavío, es la de que, al q,mtarle el
manto, puede convertirse en un suntuoso tra¡e. de reunión el cual es de muselina de seda azul páhdo. El
manto, ligeramente drapeado es de satín azul, y en la
orilla lleva una franja de plumas de pavo, ya sea bordadas, pintadas o naturales. En el toc_ado ~e ostenta el
mismo adorno al cual se añade una nea diadema de tela de oro. Ta~to el collar, co:no la cadenilla y los br~ches que sujetan y retienen el mant?, son de oro afiligranado, y en estilo egipcio. El abamco es de ore y plumas de pavo real.
.M.\RGARIT .\.

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FLORES DELICADAS
.-brA DE CASA: Las gardenias son muy difíciles de cultivarse con éxito en nuestro clima. Acaso conseguirá usted lo que desea, si coloca los tiestos en un (n_ver;1ad~~º•
adecuado al caso. Si se propone aceptar m1 10d1cac10n,
sería conveniente que tomara usted algunos datos en_ el
jardín de plantas que existe actualmente en la Avemda
del 16 de Septiembre, en el Hotel del Jardín.

HISTORIA TRISTE
MAGDA: Sí, es cierto; cualquiera mujer, por insignificante que sea en su parte sentimental, es más "suficiente" que el hombre más delicado para querer. No cabe
duda de que las energías varoniles se emplean en otras
muchas cosas, pero las facultades afectivas, están en
ellos bastante atrofiadas. ¿ Cuál es la causa? ...... ¡Quien
sabe! pero si la causa se ignora, el efecto está a la vi~ta
y nadie podrá negarlo. El amor en los hombres ¡adquiere un matiz tao diferente al que tiene en las almas femeninas! .......\sí como la luz cambia de color al pasar por un cristal blanco o de t,mos vivos, así también el
cariño se transforma al contacto de los espíritus. Para
que la imagen sea completa, podría decirse que el amor,
en las almas de las mujeres, tiene un reflejo azul, cuando es un afecto tranquilo, dulce, casi de ensueño; o es
rosa, cuando el sentimiento es vivo, tierno, lleno .de
ilusiones y de esperanzas risueñas.
Pero en el espíritu varonil, parece se: qu". el amor no
tiene sino dos colores: el rojo de la pasión impetuosa y
arrolladora, o el gris de la monotonía y de la costumbre.
El fuego que abrasa y que consume, o la ceniza que enfría y que sirve de sepulcro a ese infeliz amor; no hay
término medio.
Por eso usted, pobre "Magda," después de h_aber inspirado una pasión ardiente, volcánica y embnagadora,
hoy, al removerlas cenizas de esas cartas vehementes y
amorosas, ha encontrado en ese triste sepulcro el cadá\'er de su ilusión; no puede resignar~e a llorar sóla, y
me ha escrito contándome su historia, para solicitar de
mí algún consuelo. ¿ Lo tendrá, acaso, su inmenso dolor? .... Sin dada alguna, y es el siguiente: así como el
ave "Fénix," renacía de sus propias cenizas, así también
el amor renace una y otra vez en el interior de los corazones.
Tal vez muy pronto usted sienta en sí misma la realización de este bello milagro, y entonces comprenderá la
verdad de lo que hoy le digo, aún cuando por ahora no
lo crea posible. ".\mará usted a otro hombre y será dichosa."

Una hermosa boca de mu¡er es el mayor de los atractivos. Sirviendo la boca de intérprete a la inteligencia y al amor, su hermosura tiene
tanta importancia para la mujer como los ojos. Pero mientras que la hermosura de los ojos no depende de nuestra voluntad, depende felizmen te de nosotros corregir los defectos de la boca. Para esto es preciso dirigir nuestra atención a los labios y, ante todo, a los dientes. U na boca
grande, que nada tiene de estético, no desfigurará el rostro si, al abrirse, _deja ver dos hi leras de perlas blancas. Al revés, una boca, por elegante que sea su forma, pierde todo encanto cuando una sonrisa descubre algunos dientes dañados, y más aún si da paso a un aliento fétido.
La atracción que antes ejercía puede cambiarse repentinamente en asco, repulsión y completo desvío.

Quien tenga interés en la conservaGión de su dentadura, debe acostumbrarse al uso diario del O DO L.
.--

El Odol es el primero y el único Dentífrico que ejerce su acción antiséptica y Refrescante, no solo durante
los pocos momentos en que se aplica, sino continuadament" por horas enteras después .

•

�El Mundo Ilustrado

El Mundo Ilustrado
islas relativamente pequeñas: Tahiti, 1 ,o
toneladas; Las Comores, So; las Seychelles,
65; Borbón, 40; Guadalupe y ~artioica, 6;
Fidyi y Zanzíbar, 4 y Mauricio. 3-

La Belleza
Es, en gran parte, un asunto del debido cuidado y atenciób.
Si se desea tener el cutis limpio, bello y suave,
y los cabellos hermosos y ondulantes, se deberán mantener todos ios poros del cutis y del
cuero cabelludo completamente limpios, saludables y abiertos con el puro y legítimo.
Jabón Boratado de

Pecas paños en el
rostro o el cuello

MENNEN

Ya no quedan

Después del bal'ío y después de vestirse se
deberán usar los polvos de Talco Boratado de
:Mennen, c¡ue absorverán rápidamente toda humedad.

la m enor excusa
para continuar sintiéndose avergonzada y humillada
de tener pecas 6
paños en la cara,
pues existe - muy
bien experimentada por cierto la

sudor Y secreciones venenosas y mantendrán los pÓros
limpios para que no irriten el cutis mientras que sus propie•
dades suaves calmaran las irritaciones.

GERHARD MENNEN CHEMICAL CO.
Newark, N. J. , E. U. de A .
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¿DONDE SE PRODUCE LA
VAINILLA?

Mariposas valiosas

El :Museo de historia natural de Londres
ba recibido hace poco, como regalo, una
valiosísima colección quizás única en su Todo el mundo sabe que la vainilla, que
clase. Es una numerosa colección de roa· tanta aplicación tiene en perfumería y con·
riposas exóticas, pertenecientes a cierto fitería, es el fruto de una orqtúdea que se
Mr. H. J. Adams, ya difunto, que pertene- cría en dirnrsos países tropicales.
ció a la Sociedad Entomológica y a otras Pero no deja de ser curioso que lama ·
corporaciones científicas y que gastó más yor parte de la que el comercio mundial
de 200,000 duros en adquirir este magnífico consume se produce en islas, y las más de
tesoro
éstas de corta extensión.
La colección consta de rso,ooo ejempla- , Entre los priuc!pales países_ productores
r es encerrados en seseuta y ocho armarios solo hay uno continental, México, que cada
.
.,
año proporciona al comercio unas TOO to·
de caoba de prec10sa construcc100. Todos neladas
los ejemplares se hallan eo perfecto estado
.
.•
.
Entre los dernas hay dos islas e.,teusas:
y cada cual tiene su etiqueta detallando la \
.r
localidad en que fué cazado.
• Ia&lt;lagasca que, con Nossi-Bé, produce
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J
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La colección es especialmente rica en 5° toneª as; Y ava. que, ¡unto con otra is'láu
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La escuadrilla de los Dardanelos

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I'

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fortalecerlos y d esdt-rollarlos,-asi como EL VINO
DE DUSART se receta en la Anémia, colores
pálidos de las jóvenes, y á las madres durante
el embarazo_
,.

f

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l

11

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¡:
.........................................i

•

ESPALDAS

EDUARDO LICEAGA.
Médico encargado del departamento de enfermeda,
des nerviosas,

Dr. A. Ruiz Erdozáin
Administrador,

J. Lavista.
na sola, con un brazo solo, sin
bra7.os, sin piernas, entre dos aguas,

:'-Jo e s verdad que las heroicas tripulacione s de los cinco torpederos
italianos que forzaron los Dardane·
los hayan sido seleccionadas entre
los mejores marineros de la escua· l •
l
d ra; es t as t npu ac1ones esta ian

El alimento más
acreditado y que
más recomiendan
las primerap auto·
ridades " miles de
médicos prácticos
para el niño y para el adulto, talllo
e n el estado de salud como en el de afecciones gastro-intestinales. Es sumamente nutritivo. regula la
digestión y su consumo resulta barato.
"~l Kiñt, de Pech~:· folleto i?structirn
gratts en las drog-uen;is v fanuac1as.
·

constituídas por sus marinos habi•
tuales.
Tal es lo que asegura el comandante Fenzi, capitán del torpedero
Climene. El mis mo Fenzi, cuya hu•
morada de poner un par de cuernos

POR FUERTE QUE

su, SE CUIA co.. us

/PASTIUAS DEL DR.

ANOREU

Remedio pronto Y eepro, E11 las boticas

en la proa de su nave ha sido tan
comentada.
En los cinco días que precedieron
a la famosa noche las tripulaciones
s e ejercitaron e n los más extraños Representante General en México,
O ctavio Sarti 2a. Cal le de L6pe7. 2 1 .
ejercicios d e natac ión: con una pier-

greso de los intereses generales de la Sociedad.
Como se ve, en Inglaterra el Feminismo
está en su pleno vigor.

Ingenioso y Convincente

Está en Madrid el sabio sociólogo belga
Vandervelde. Días pasados, visitando la
Casa del Pueblo, pronunció un breve dis·
curso que tuvo grao resonancia en la preosa y _muy especialmente en aquella que por
medios nobles procura mejorar material y
Con el Compuesto Vegetal
moralmente la suerte de las clases obreras.
S_e alaba, sobre todo, el siguiente parangón,
de Lydia E. Pinkham.
viéndose en él una enseñanza útil para goberoantes y gobernados:
Matachín, Zona del Canal, Panamá.
"Visitando por primera vez- dijo-una
-"Muchos años llenba sufriendo de
de las magníficas fábricas de metalurgia
dolores en las es.
establecidas en Bélgica, ví dos grandes elepaldas y fatigas.
meotos de percusión de que se sirven para
Probé varias medibatir el hierro, y en ellos se me representó,
cinas sin obtener
simbolizada, la diferencia de eficacia enbeneficio alguno petre las huelgas precipitadas y violentas y
ro después de haber
las de resistencia o pasivas.
tomado el Com.
Son dichos elementos, como todos sabéis
puesto Vegetal de
el martillo pilón y la prensa hidráulica. •
Lydia E. Pinkham
E l primero cayendo desde gran altura
recobrá completa..
aplasta y lamina el bloque de hierro canmente."--SRA. CAdente; pero cuando la fuerza de cohesión
TARINA DIXON,
de éste se rebela contra los golpes de aquél,
Matachín, Zona del
~éte~e _entre las dos platinas de la prensa
...,__,_.,....:..&gt;J......,..:.,,= "'-' Canal, Panamá.
h1drauhca, que poco a poco, sin ruido, sin
Culebra, Zona del Canal, Panamá,aparato, a fuerza de presión igual y cons" Mensualmente era un suplicio lo que
!ante, acaba por dominar a su adversario
sufría de la espalda, estando abatida y
. Las huelgas intempestivas, las huelga~
fatigada. Alguno me habló de su fa.
v10lentas, son como el martillo pilón; poe·
maso Compuesto Vegetal y comencé á
den en un momento determinado de un
usarlo. Ya hace algún tiempo que llevo
solo golpe, producir el efecto ap~tecido·
tomándolo y he recibido un gran alivio.
pe;~ si éste fracasa, todo nuevo empeño e~
1Ojalá! que todo el bien que Vd. me
toutil, porque oo hay en el procedimiento
está prodigand o continua siempre."más _
c antidad de fuerza que la empleada.
SRA. DE TOMAS MILLINGTON, Culebra,
Mientras qoe las huelgas de resiste·ncia,
Zona del Canal, Panamá.
las huelgas prácticas, económicamente orLas mujeres en las biblioteGas
El dolor de espalda es slntoma de de·
ganizadas para la lucha larga y continua
bilidad 6 desarreglo orgánico. Si Vd.
contra los gobiernos o contra los patrones,
sien te dolor de espaldas no lo descuide.
son como las prensas hidráulicas, a cuya
Para lograr una curación permanente
En Alemania es exhorbitante el número conS ta.nte presión n~da se resi_ste."
_
se debe siempre atacar el mal en su
ra!.z y con nada mejor lo logrará Vd. de mujeres que se emplean en las bibliote· Aplicando a Bélgica esas ideas, tan to·
gemosamente expuestas, anunció que allí
con tanta certeza como con el Com- cas
Recientemente se fundó en Berlín la los socialistas tenían ya más de treinta mipuesto Vegetal de Lydia E. Pinkbam.
Asociación de las empleadas en )as Biblio- llones de frao-::os, _recaudados P.°: medio
de sellos qoe adqmeren las familias obreEscribá. a la Sra. Pinkham de tecas que consta de más de roo socias
Lynn, Mass., E. U. de A.; pidicn•
Lo~ puestos se ganan por examen ~ por ras
compr~r sus vituallas en las Co·
operativas gremiales, con el ro por 100 de
1lole un consejo particular. Su concurso.
M has veces son senontas
- •
d octoras en aumento.
e arta será tratada reservada"P t
- d'ó-&lt;l bl
mente y no le cobrara nada leyesuco .letras,
y han de conocer por lo me·
ron o-aoa ,
o aremos la suma,
uor él.
nos dos idiomas extranjeros
hast~ contar con 200 francos por pen,ona
Pero no solo en las Bibliotecas de Ale- asocia.da, que es la ~antidad necesaria para
mania se emplean muchas mujeres· en In- la res1stenc1a. El d1a qne se acuerde dar
glaterra, en Italia y en otros países,· las bi- 1~ batalla tendremos de c~ntado el tr!unfo.
Los amores de un tenor
bliotecarias son muchas y moy bien consi- No creemos que haya go'?ierno tan tosen.
,
d d
sato que cometa la temeridad de colocarse
Entre las d1rnrsas aoecdotas contadas era as.
.
. .
entre esta prensa hidráulica ue
b ,
por :lfadame Jodith Gautier en su biogra- Después de las mu¡eres penod1stas, na- p
t
'• q
aca ana
1ar1e. ,.
'
d
d
·
l
·
L
d
h
,
or
es
rangu
fia del famoso tenor Mario, hay algunas a e _parttcu ar st en_ on r~s. aya nacido
concernientes a sus numerosos amoríos. la sociedad de las mu¡eres mus1cos.
Mario fascinaba a las mujeres no sólo por Se ha co_nstitui~o en el _I~stituto Femenisu excelente canto, sino también por su bue· no c~n vanos motivos arttsttcos.
na figura, y era cosa corriente que al aca- .!'rimero: el de ofr:cer un lugar de reu- LEA USTED
barse la función cayese a los pies del tenor 0100 en d&lt;;&gt;nde_las senoras pu_edan enconun verdadero chaparrón de flores y cajas trarse y discutir de co~s musicales.
.
de cigarros arrojadas por sus admiradoras. Se~uodo: de pr~porc10nar_ a las socias
Entre éstas había una inglesa que estaba tra'?~JOS y benefi:c1os profes10oales; y de
loca de amor por él, pero Mario, lejos de fac1l~tar las ocasiones de repr~sentar las
corresponderla, la a borrecía con sus cinco propias obras, y en fin de mirar al pro-

Pª:ª

¿QUE ES

INVI S IBLES

!

Asistencia cientínca de.
morfinómanos, enajenados,
alcohólicos y quirúrgicos,
empleando los medios terapéuticos más modernos. Eficaz atención para los enfermos. Departamento especial para señoras. Instalación eléctrica com,pleta.
Rayos X, corriente de alta
tensión, mecanoterapia.
Director Médico,

.
y remolcar un compañero, inmóvil
Sobre el verde amaraoto ~ esp,idaña
Que Guadalhorce baña,
como un cadáYer ....
Tenía con dorada llave el sueño
Todos estos ejercicios. un tanto
Cerrados los dos ojos, claros soles
fúnebres,
se cumplieron no sólo con
De mi hermoso dueño,
la
mayor
corrección y serenidad,
Y del rostro los rojos arreboles
Con un vapor cubiertos oloroso:
sino entre las mayores demostracioVídola el cristalino dios del río.
nes ele alegría.
Y a tierra sale de su albergue undoso
Vestido el cuerpo ele ovas ,· rocío,
Y con helados labios bebe y toca
Una chica que de noche lle,·aba de la
El delicado aliento de su boca ;
cocina al comedor una pila de platos y que
El sueño sintió el hielo,
tenía que pasar por un corredor obscuro,
Y abrió los soles del sereno cielo:
iba imitando el ruidq del treo. La patrona,
Y al dios hecho de escarlata así le ofende al oir los gritos. le pregunta el motivo, a lo
que contesta la chica que era para evitar
Que suena ya so pecho como fragua,
un choque_
Y teme que los rayos que lo encienden
Lo conviertan en agua;
Y así turbado y ciego
Saltó en el agua y escapó del tuego.

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LUIS \TA RTI:s'.

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FINURA. PUREZA, PERFU~iE IDEAL. -

CUKE ~U

Quiíta de Salud
''R. Lavista"

sentidos. Durante varios años la dama ena·
morada acud!a a todas las funciones en que
~antaba Mano_ hasta que éste se hartó y diJO al empresario que º? Yolvería a salir a
escena si no desaparec1a aquella mujer del
palco que ocupaba diariamente. Con la
mayor diplomacia posible, el director conv~nció a la espectadora para que no volvt~ra a ocupar la~ · butacas,. . pero aquella
m1sm_a n&lt;_&gt;che, a mitad de la función, cayó
un diluvio 2e rosas sob;e la ca_beza del tenor. La senora se habia refugiado en otro
palco.
Un~ contrata para c~otar e?, América
parec1ó ofrece:le a Mano ocas10n de desha~erse para siempre de su d~lce persegmdora. _Ya en alta mar empezo a ponerse
malo el tiempo y los pasajeros fu~ron reti·
ránd_ose a sus camarotes hasta de¡ar solo a
Mar_10 en el puente. Un balance del barco
le h1_zo ca~r sobre ~to _montón d~ velas yen
~I mismo mstante stohó un gemido. Era la
toglesa que se _ocultaba entre las lonas, mareada, pero fehz.
, Mano estaba muy orgulloso con sus amonos, pero le enorgullecía más su barba.
Hallándo~:, en ~usia, donde habla llegado
a ser el 0100 mimado de la corte, el emperador Nicolás le mandó cantar una ópera
basada e~ un episodio del siglo XVIIT cuyo
protagoms_ta debía ~parecer en escena afeitado. :11ano se nego a obed':cer.
El emperador se puso furioso y la emperatri~, ensayó,_ en vano, las_arte~ de la per·
suac1on. Mano se most:? toflexible. . .
- Estoy d1sp~esto- d1¡0-a dar m1 vi?a
por vuestra ma¡estad, pero m1 barba iJa·
más!
- O cantas o te vas-- insistió el zar que
no esta'?a acostumbrado a que le llevasen la
contraria.
'.\!ario no replicó, pero inmediatamente
res_c_indió su~ contratos, hizo el equipaje y
salto de Rus,a.

CONTRA LA CORRIENTE.
El remar contra la corriente es
un trabajo muy duro, aun cuando
el bote sea ligero y el remero sea
fuerte. Cada golpe de remo se
lleva un poco de fuerza.
Los
pulmones trabajan mucho para
ir dando oxígeno á la sangre.
Las cosas que están en la orilla
no parecen pasar sino con una
lentitud. descorazonadora.
Los
brazos y la espalda duelen y el ánimo decae. El enfermo que tiene
el hígado pesado, la sangre mala
y la digestión peor, es como el
hombre que se empeña en ir cont ra la corriente. Su lucha para
conservar la vida da pena. N ce )oi ta un tratamiento, pero ningún
beneficio duradero puede esperarse del que quedó fuera de su uso
y está ya enmohecido por el pasado. El tratamiento seguro es la

PREPARACION de WAMPOLE
que contiene una solución de un
extracto que se obtiene de Hígados Puros de Bacalao, combinados con Jarabe de Hipofosfitos
Compuesto, Extractos de Malta
y Cerezo Silvestre. Es tan sabrosa como la miel, y como remedio
para las enfermedades procedimtes de debilidad, se coloca á la
cabeza en el prog1·eso de la
medicina.
Purifica la sangre,
promueve la digestión, a viva. el
apetito natural y reorganiza todo
el sistema. Los que sufren de
Pulmones Débiles, Dolor en el
Pecho, Bronquitis y Desórdenes
de la Sangre, pueden atestiguar
su mérito transcendental. El Dr.
Germá.n Díaz Lombardo, Profesor
de Clínica externa en la Escuela
Nacional de Medicina de ~léxico,
dice: '' La Preparación de Wam• .
pole puede ser un buen recurso
oara hitcer la medicación tónica..
~econstituyente, sobre todo eu
los casos en los que por alguna
causa no se pueda usar el aceita
de bacalao puro." A cambio do
la desgracia de la enfermedad►
ofrece la dicha de una salud
robusta. En todas las Boticas.

"LA SEMANA ILUSTRADA"

t

Afeadores Siempre Curados en Cinco Días.

La Salsa

Usted no Quiere esiDdefintda·
mente para que de·
saparezcan esos ba · ·
rros, granos ó erup·
clones en su cara ó
. en su cuello. Lo
, acons"h ble es cu. rárselospronto.. Qoizá en la semana
próxima, usted teotrá Que concurrir á
algun baile ó banquete y sin duda uo,ted
no Querrá Que sea repulsivo el aspecto de
su rostro, Convénzase Ud. por sf misma
de que un tarro de Crema Sirene
I&gt; erar

LEA &amp; PERRINS
dá cierto picante y un gusto delicioso á
la carne, al pescado, á la caza, al qu , so,
á la~ aves y á la ¡insalada.

Los Barros y Granos
asquerobos algunas
veces

La verdadern Salsa
origen de \i ORCESTERSHIRE.

\'enla ~! por m ay&lt;&gt;r pm· LF. A &amp; PF.RI1 I NS on W o,·eestei·, Jngfaterra ; CROS&lt;;E &amp; BLACKWELL , Ltd., en L ondres,
y por todos los E xportadores e n genera l.

contra los Barros, los extirpa en

pocos días y de que no hay granos, erup•
ciones y barros Que no se curen con certeza con esta maravlllos,. pomadita curatl·
vfL. antlséptlr.a y bel'm&lt;'sea&lt;iora - TARRO

$2.00.-POR CORREO 0ERTIFIOADA $2 25

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San Franr.lsco43.-J, b,nn en. Fé lzYCo.
Ave A•n Fr1tocisco 39.-,J. Ulhlelu isucs.
A ve. Bollvar 25 .

'

�EL MUSEO DE DONIZETTI

FLOREINE

En Constantinopla hay instalado uu pequeño museo en el que se guardan las principales reliquias del célebre compositor
italiano, cuyas obras, aunque ya no del gusto de los inteligentes, sigue no obstante proporcionando solaz al vulgo de los aficionados (incluso al rnlgo rico.)
Allí se guardan los autógrafos de Donizetti, sus joyas, sus retratos, los regalos de
más \'alar que se Je ofrecieron como tributo
ele admiración: una botonadura de camisa
que le envió Rossioi, el reloj de oro que se
le regaló con motivo del estreno de su última ópera, la llave con que el maestro afinaba personalmente su piano, una batuta
de nácar, y, entre muchos otros objetos íntimos, un número del "Charivari" de 1840,
en que figura la caricatura de Gaetano Donizetti dirigiendo una orquesta grotesca.
:\Ias ¿ por qué este museo está en Constaotiuopla y oo en la patria del maestro
italiano?
~luy sencillo. Ea 18;7 el sultán de Turquía Mahmud JI, queriendo dotar a su ejército de buenas bandas militares, rogó &lt;1.l embajador del reino de Cerdeña que le recomendase un buen músico, y el músico re·
comendado fué José Donizzeti, hermano del
célebre Gaetano.
Coando éste murió, todos sus objetos íntimos fueron a pasar a poder de la fami lia
de José, cuyos descendientes siguen viviendo ea la capital turca. y tienen instalado
en la casa que habitan el museo citado.

CREMA DE BELLEZA

1

El contacto de la ORE:M:A FLOREINA, untuoso sin ser
graso, procura al cutis una sensación agradable de frescura,
de flexibilidad, de bienestar y le recubre d,e una capa d elgada
y protectora que faeilita su función sin trabarla, y aumenta
su terciopelo y su diafanidad.

CREMA FLOREINE,
POLVO FLOREINE.
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De A, GIRABD, Bue d' A¼,¡.\a, 48, París
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a lugares en donde ta Historia ha eserito sus más brillantes

págiina,s; entre los muchos que ha.y d-escu8llan las ciudades de
:México, Puebla, Querétaro, Ouautla, Oaxac,a y Morelia.

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a sitios en donde la Naturaleza ha pintado con los más hermosos eolorei sus obras maestras en panoramas y paisajes, y -que
abundan en TOil.uca, J ala¡pa, Tampico, Guadalajara, (LaiO de
Chapala), Colima, Manzanillo, Cuerna.vaca, etc.

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a puntos salutíferos de esparcimiento y descallM&gt;, en donde se
goza a·l igual que de un clim&amp; embalsamado, de aguas mediciiDales, cuya eficacia está bien reconocida; como Tehu&amp;eán, Santa
Rosalía, etc.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>��.
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I~Of,

�EL MUNDO ILUSTRADO

Las impurezas de la sangre

Calendario de la semana.

son innumerables y provienen de diversas causas; pero una de las principales es la
absorción de matserias impuras y nocivas contenidas eo los alimentas y bebidas que
LUNES 17.
tomamos. Muchas de ellas son tao d iminutas, !!amadas átomos o moléculas, que solamente se pueden ver coa la ayuda de un microscopio.
La Huida del Niño Jesús a Egipto. SanEl hígado y los riñooes son los órganos encargados de la alimentación de estas tos Teódulo y Rómulo Mártires y Santa
impurezas, y mientras funcionan con regularidad, la sangre se conserva dt:purada y Constan za.
sana. Pero al entorpecerse o dañarse esos órganos, parte de dichas impurezas permanecen en la sangre y motivan desarreglos más o menos graves. Debemos, pues. cuidar
de esos órganos y corregir sus irregularidades sio demora, si queremos gozar de buena
MARTES 18.
salud. Para ello oo se conoce mejor remedio que la bien probada fórmula farmacéuSan Raymundo de Peñafort Confesor
tica siguiente, cuyos componentes pueden obtenerse ea cualquier botica: Extracto
compuesto vegetal Arvelion, 15 gramos; Jarabe compuesto de hipofosfüos, 45 gramos; (del 23 de Enero.)- Santos Simeón Obispo
Jarabe compuesto de zarzaparilla, 60 g ramos. l\lézcleose bien y tómese una cuchara- Mártir y Heladio Obispo Confesor.-Rito
da después de cada comida, tenieodo el cuidado de agitar sit:mpre el frasco antes de
semidoble, que permite la celebración de
osario.
misas privadas de difunto con ornamento
negro, en todas las igl.,sias del Clero Secu·
lar, dentro del Arzobispado dé México.

;.., Verdadera
Agua Mineral
Natural de

VICHY

Ma.nantiale~;
del Estado
Francés.

BIBN BSPBCIB'lC.A.H BL NOMBRE

VICHY CÉLESTINS
VICHY GRANDE•GRILLE Enfew;:::.
VI CHY HOPIJA L

Gota, Enfermedadeadela~edra
y Afecciones de la Vejiga.
91

del

Enfermedadea del Estómago.

~STILLES - SELS - ,COMPRIMis
1

VICHY.. tTAT

VIERNES

Festividad de la Sacratísima Sib.1na de
'&lt;uestro Señor Jesucristo. Santos Se,·eriano
Jbispo, Vérulo y el B. Diego Carballo
v!ártires.-EI Evangelio de la feria, refie.-e la parábola del Padre de Familia.

DOMINGO lJ.

Santos Pedro Damiaoo Obispo, Confesor
y Doctor de la Iglesia, Florencia Confesor
y Milbnrga Virgen -Oficio y Misa de la
Domínica: rito semidoble y ornamento morado; se conmemora a San Pedro Damiano.-Domiugo del Demonio mudo, por re
cordaroos el Evangelio la curación que hizo el Señor, de nn sordo-mudo, que estaba
poseído del demonio.-Semaoa de la Samaritana.

La Caridad bien Entendida

li1] llJBfüil:l\"l]ifífü ~ ;{ij ~

que en

forma apropiada, reúne el antiséptico y el reconstituyente más
poderosos, la Creosota y el Clorhidrofosiato de Cal.
Oon~tituye el remedio soberano contra los CAT~RROS, las BRONQUITIS
cronlca_s, la GRIPE, el RAQUITISMO y la ESCROFULA. Aumenta el
apetito 7 laa fuer.zas, agota las secreciones y previene la

&lt;....~

TUBERCULOSIS

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mes de Febrero nos remita de cualquier punto de la República, la cantidad de

SIETE PESOS,
en giro postal, check o express, le
enviaremos durame seis meses la
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-21

SÁBADO u.

los DEBILITADOS, los FATIGADOS
aquellos que tienen d6blles los PULMONES y los BRONQUIOS!
Un ANTISÉPTICO y un RECONSTl1UYENTE

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La muy popular actriz Sta. Fabregns
dice como sigue acerca de la PERUN A:
MIÉRCOLES 19
Tomé dos frascos del gran remedio, la
Santos Gabioo Presbítero Mártir y Alva- PERUNA, y me sorprendie ron sus ma•
ravillosos resultados. No solamente
ro de Córdoba Confesor.--Rito simple.
desapareció el catarro, eino que sentf
tal aumento de salud y vitalidad en mi
]UEVES 20.
constitución que me hizo sentir mas
Santos Eleuterjo Obispo Confesor y Sa· fuerte de lo que siempre he estarlo,
lot Mártir.-Rito simple.
Virginia Fa bregas de Cardenas,
Teatro del Renacimiento, Méjico.

La Dedicación de la Santa Iglesia Cated ral de Zacatecas. La Cátedra de San Pedro en Aotioquía, (conmemoración de Sao
Pablo.) Sao!a Margarita de Cortona Penitente (su fiesta el día 26) y Sao Pascasio
Obispo Confesor.

¿ QUl ES U}QUE NECESITAN

LA PERUNA ELOGIADA
POR. LA STA. FABREOAS,

Garlitos sale de paseo con su abuelo.
Después de haber caminado un rato, pasan
por ?el~nte de una pastel.ería, donde hay
el s1gu1ente cartehto: 'Merengues moy
tiernos."
E! abnelo pregunta a Carlitas:
-¿Te gustan/
- Mucho.
- Pues toma 30 céntimos y compra dos,
uno para tí y otro para mí
El niño fué y volvió con un sólo mereng ue y a dela atándose a so abuelo le devolvió 15 céntimos.
•- 1 Cómo? ¿l\o has comprendido '
- Sí. ,í: pero iqué quit:re u~ted! No quedaba más que un merengue que era el

"El Mundo Ilustrado"

Para obtener un

hermoso Pecho

y recibirá además como obsequios durante ese plazo, seis hermosas oleogra-

Todos saben que laoouleocla de la.s formas del oecho es muy aoreclada de los
orientales y que sus muj.,res entienden
m:uavlllosamenteel arte d11 adqufrlr esta
robustez, que no siempre la da la Natu•
raleza.
Fuera del Oriente, uo hermoso oe~ho es
l1rual mente considerado en todas r&gt;artes
cual la. E&gt;xpreslón más perfecta de la belleza. femenlnl\: además. es el signo a LJroxlmadamente cierto de unl\ salud flure•
ciente. Para adquirir este de.arrollo que
hace tan ele¡rante y tan seductora á la
mujer. no hay nadl\ más eflCHZ ni mejnr
Pnra la. salud que las PILULES ORIENTALES.
Estas píldoras tienen. en
efecto, la virtud de desarrollar y de reconstituir los perhos, de fortalecer los teJt•
ños. de borrar los relieves
huesosos de les Jao.,-,bros y
de da.r á todo el custo una
graclosa,rordura
Ooovlenen á la joven
que sft desarrolla ru.f co"'º á la mnjer aue no ha
tenido nunca 6 Que ba
perdido la hermosura del
oecho. Obran estimulando 1:. naturaleza, y esto sin vlolencla: de abf su HCclón benéfica sobre
la salud y también
la establlldad del result&gt;\dO producido. el
cual se mantiene después pertectamentl',
Las PILULES 0RIEN&lt;rALES tienen. l)Or lo
demás,una nombradía muy antl,rua y universal. (Marca de.llOsltada se,rún la ley).
Tratamiento de dos meses aproximadamente, fácil de seguir.
Precio: El frasco con noticia explicatl·
va, 6-35 trancos.
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ora.

DIRECCION:

NAFÉ

3a. Rintonada _de S. Diego
Número 41.

LANORBNI

Apartado Postal 149.

mío.

de

Mimoseria
Mamioa, ¿ me das un terroncito ele a,úcar?
-No, no, querido mío, glotooci llo. rPrque luego te hace dai'.o.
-Sabes- dice Juaoito, poniendo un w.n hín cariñoso-si te lo he pedido es 1,, ra
poder darte i:n lieso dulc-e, no por otra
u osa.

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MEXICO, D. F.

ta Tos, el Catarro
la Bronquitis

1

===============

~

�BIBLIOTECA
UNIVe'R~ITAlll,\
"
,,
ALFON'"O FFY ·,

FONDO RJCMWO (;í',.

'i,IJBIAI

E L M UNDO ILUST RADO

Las Bibliotecas lnfantiles
- Niílo, los libros son tus armas,- dijoen
su dulce libro "Corazón," De-Amicis, el
gran maestro y amigo de los pequeñuelos;
y los niños que leen sus páginas sinceras y
buenas repiten las palabras del maestro
con admiración y hasta con cierto orgullo.
Y no temáis: ellos comprenden que estas
palabras encierran algo muy ~rave y muy
importante porque, cuando quieren, ellos
saben también reflexionar un poco.
Pero no es bastante que el niño lea los
libros que Je asigna el programa didáctico,
es preciso si queremos que él se interese
a J estudio y se entusiasme con el ejercicio
de sus "armas," que él pueda disfrutar de
otras lecturas que lleven su espíritu a pe~egrinar un poco por la inmensa región del
intelecto.
Libros que infunda!l el deseo ele saber,
de conocer, de aprender mucho más
La lectura de páginas sencillas y amenas
es un descanso para la inteligencia y un
manantial de ideas nuevas para el espíritu
dd niño siempre ávido de saber.
Cuando ha pasado la edad de los juegos
infantiles, el regalo ele un libro bueno y
rico de graciosas ilustraciones, es para un
niño una verdadera alegría. Acostumbrarlo a querer a estas buenos "amigos" es un
deber de todo educador.
Así cuando más tardt- en la vida estos
niños y estas niñas de hoy querrán hallar
la distracción que llene algún vacío triste
o queuán oír una palabra seria .que reanime, en Jugar ele encontrarla en las inútiles
diversiones mundanas, la buscarán en los
fieles "amigos" que aprendieron a querer
en su niñez y que han sido siempre sus
"armas" más nobles.
Los ingleses que han comprendido desde
hace mucho tiempo la influencia que las
primeras lecturas ejercen eo la educación
infantil, preparau con verdadero amor t:sos
libros artísticos y buenos que forman la
delicia de los pequeños lectores.
Pero allá -como también en otros países
-existen muchas bibliotecas, bibliotecas
populares, bibliotecas infantiles en la.~ que
los libros son escogidossegún el criterio ele
los profesores y educadores.
Nosotros también tenemos una buena
"Biblioteca Nacional" pero siempre está
tan desierta, tao fría!
Ahora en algunas escuelas públicas se
han creado pequeñas bibliotecas para los
discípu los, quienes han acogido con verdadero .entusiasmo la bella iniciativa. Porque
tener· u na bibliotequita es para ellos una
a legría, un santo orgullo.
¡Que este ejemplo y este entusiasmo se
extiendan y que todos los niaos de nuestras
escuelas lleguen a tener una escogida bibliotequita "toda para ellos!"

Registrado como articulo de segunda clase en 3 de Noviembre de 1894. - 1mpreso e n papel de las Fábricas de San ~afael.

Año XX.- Tomo 1.

México, Febrero 16 de 1913.

Número 7.

pµes su deber es dar a sus hijos la mayor salud posible: esto puedrn
ustedes conseguirlo fáci lmente sometié11do les desde su más tierna edr.d
a un régimen higiénico y dietético apropiado.
Cuidad sobre todo de que vuestros niños conserven siempre en su
integridad la función digestiva normal: no en vano se dice que el origen de las enfermedades infantiles hay que buscarlo much ísi mas veces
en una perturbación digestiva. Si el organismo del n iño, extremadamente delicado y susceptible a toda influencia morbosa, se encuentra
en un estado de nutrición defectuosa, ha_,. q ue ponerse en guardia, pues
las enfermedades de la infancia, que tantas víctimas causan, pueden
atacar a l niño con gran facilidad.
Robusteced , pues, a \'uestros hijos, y con ello les daréis por adelan t ado la salud para lo futuro y les evitaréis gran número de enfermedades.
·
Un preparado apropiado a estos fines lo constituye la SOMATOSE,
poderoso reconstituyente que viene proporcionando constantes éxitos
desde hace muchos años y que por su agradable administración es
irremplazable como reconstituyente infantil.
Téngase únicamente especial cuidado en ex ig ir siempre el frasco
original con la CRUZ BAYER.

Las Poe~ías del Mikado
Matsu-hito el Emperador del Japón, que amenazada o el amor hacia la humanidad.
falleció hace algunos meses, compuso en , (_)tros versos del Emperador rtflejan el
pocos aaos una infinidad de poesías puesto 10ttmo entusiasmo 9ue la 11aturaleza con
que ~I ser poeta es una de las condiciones sus enca~tos se1:c1llos despertara en él;
más Importantes para un emperadoi:, japo- versos cas: 10fant1l~s, unas vec:s, y otras
nés.
~
veces casi como gritos de rebelton y de 111Mntsu-hit-0 se ocupó de muchas obras de cha.
_
' t'
.
caridad y escribió muchísimos versos· fueTodo esto d!c~n sus en _icos, qmenes
ron ést«s sus ocupaciones predilectas.:.¡ lle- comprenden el idioma del difunto Empe·
gó por lo tanto a ocupar un puesto notable rador-poeta.
en los benefactores y los modernos poetas
de su país. El pueblo Je 'amó y leyó sus
composiciones con entusiasmo y respeto
porque sabía que el Emperador acercábase a él para conocer sus miserias y sus alegrías.
Desde muchos siglos los Empe radores
Los establecimientos c!oode se reccgen
japoneses vivían ,etraídos del movi miento
popular.
lós__enfermos atacados de formas agudas o
Y Mutsu-hito había querido bajar hasta subagudas de alienación mental y de crisis
su pueblo para estudiarlo y considerarlo de agitación violenta en el curso de sus es·
con el afecto de un padre.
tados crónicos, poseen medios de conteo·
Cuando por los hechos heróicos de la ción o de protección destinados a inmoviliguerra ruso-japonesa el antiguo ritmo de zar a estos agitados, peligrosos para sí y
los "tancas" (género especial de composi- para los que les rodean.
Entre los medios a que nos referimos fi.
ción poética japonesa) volvió a brotar bajo
la pluma de muchos artistas y de los labios gura en primer término la camisa de fuerza
y luego, la habitación revestida de coldel pueblo, Mutsu-hito quiso también expres.'l.r sus sensaciones y sus sentimientos chones donde se puede dejar sueltos a
y revelar todo el ardor de la heroica alma aquellos a quienes asfixia la camisa de
nacional.
fuerza.
Esto era Jo único que •quedaba de los
Y en algunos de sus versos no se sabe si
habla aconsejando el amor de la patria aparatos de lúgubre memoria de los asilos

LA CIENCIA EN EL MANICOMIO

de alienado~ de priocipios del siglo pasado, fermos, leche y tisana, procurando, en lo
pero tamb1e n vao a desaparecer muy p~on- posible, oo llamar la atención dd paciente
t&lt;:. porque está demostrado po_r l:i, ~xpenen- a quien vigila especialmente y, en una pac1a que ~on perfectamente mutiles tales labra, dejándole en la plena satisfacción
procedimientos.
.
de sus movimientos, mientras que éstos no
E l Dr. _Magoan,_ d':'( Asilo de Santa Ana ccmprometao su seguridad.
de Francia, _supnmio en absoluto, desde
Estas salas ele cliooterapia están situadas
r875, la ca_misa ele fuerza_ Y t&lt;:dos los de· en la planta baja para evitar suicidios.
más medios de contencioo, rncluso los
El resultado d ¡ · t
t d'd
aen
1
cuartos revestidos de colchón y no ha teoi- el extrani·ero h e .dsis ema,_ex e n
&lt;: ~d.
, a s1 o supnm1r 1os su1c1 10s
d0 necesi·d_a d d evol ver¡osª uti·¡·izar.
_ tan frecuentes en los establecimientos de
Cualquiera que sea el estado de agita- alienados
ci~n en qu~ se hallen a su ent:ada en el
Desde ~897, en que se inauguró la clino·
asilo, l~~ ahenados, los ª!,cobóltcos ataca- ter~pia de Santa Ana, sólo se han registrados de deltnum tremens, son colocados do tres suicidios. Y téo ase en cuenta ue
en las salas comunes y se les acuesta en las desde entonce
d ·g d d h
q_
salas donde permanecen los demás aliena- ti'ci'nco an~os hs, es. ecir, des e ª cel~etnd
.,
, an 10gresa o 53.726 a 1enaos. A lo sumo _se toma la precau.ciou de dos, de los cuales 31,726 fueron colocados
colocar
en los rincones, en una cama como o t ros ea f ermos cua¡es· · a losl mas agitados
d
re,-1sttendo . as ~are es con colchooetas.
quiera. La duración de la esta'ocia en las
La expeneoc1a ha demostrado q_ue en las salas generales es variable. Algunos enfersalas comunes, los enfermos excitados se mos se calman a las veintic uatro horas. pecalmai: más pronto que e? los cuarto~ de ro, en general, tienen que permanecer acosa1slam1ento; la preseatac1on de los vecrnos tados de cuatro a ocho días
tranquilos que ac~ptao los cuidados
los . Para los alcoholizados 0 ~ hay nada meenfermeros ~onshtuye 110 e¡emp(o. rapida- ¡or que esta clinoterapia, que hace inútil
mente co~.tagios_o. Atto los a,lcohohccs ata- el e~pleo de medicamentos hinópticos. Los
ca?os de dehnun:i tremens se hacen ma- mantacos agudos se hacen rápidamente
oe¡ables en poco tlempo.
manejables si tienen al lacio personal ex·
Todo lo que se necesita es que se ha lle perto.
a la vista un enfermero que sin dar mues·
tras de preocuparse por nadie se acerque
1111
cuando llegue el caso y ofrezca a los en.¿.

?e.

,1

Los señores generales don Manuel Mondragón y don Félix Díaz en su gabinete,
calculando los tiros de la artillería desde la Ciudadela.
Fot. especial para " E l M undo Ilustrado'' tomada dentro d el recinto d e la fortaleza durante los combates efectuados en la semana que hoy termin a.

�DIRECTORIO
EL MUNDO ILUSTRADO
SEMANARIO DE ACTUALIDADES, ARTE Y LITERATURA.

DIRECTOR PROPIETARIO
LIC.

ERNESTO CHAVERO.

OFICINAS:

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Teléfonos:- Mexicana, 20-85 Neri
Ericsson, 14-51
Apartado Postal 149.- México, D. F.
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En la Ciudad. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . $ 1.00
(pagadero por adelantado.)
En los Estados ............. . .............. $ 1.25
(pagadero por trimestre adelantado.)
En el Extranjero ............ ......... ..... $ 2.00
(pagadero por semestre adelantado.)

NUMEROS SUELTOS:
En la Capital ....................... . ..... $
En los Estados ....... . ..... ... . .... ..........
En el Extranjero ........................ .,
Atrasados ..............•................. .,

Era una mafü,na de Noviembre, una mañana obscura
y fría, y en la calle, desierta, caía la lluvia en silencio,
sin golpeteos de chubasco: pero constante, abrumador~,
copiosa. Las nubes formaban un velo uniforme, plom1zo, y la nota gris imperaba en todas partes. Gris, el ba·
rro de las calles; gris, el cielo; grises, las tapias, las casas de adob&lt;:s, los cerros pelados. Unicamente, como
nota de distinto color, se destacaba la silueta del señor
cura, que se alejaba calle adelante con los manteos recogidos y siguiendo, pegado a la pared, la línea de ca·
sas.

0.30
0.35
0.50
0.50

Para la publicación de avisos en este periódico, dirigirse a B. &amp; G. Goetschel, Avenida 16 de Septiembre,
r6. Sus agentes en Europa, la Societé Mutuelle de Pu·
blicité, 14 rue de Rougement, (9 e).
NO SE DEVUELVEN ORIGINALES.

Por una vez más nos vemos en la necesidad de suplicar a los lectores perdonen la ausencia de nuestra crónica en este sitio; pero las circunstancias de5graciadas
en que hacemos el p~esente nút?ero justifican esta ausencia absolutamente involuntaria.
Esper?mos que dentro de muy poco tiempo reinará
de nuevo la paz y la tranquilidad en nu_estra Patria y
entonces los genios literarios podrán dedicarse nuevamente a sus dulces y civilizadoras tareas.
_ Mientras tanto, ofrecemos a nuestros lectores e n e~ta
plana una cuidadosa selección literaria de los ingenios
extranjeros que esperamos será de su agrado.

I
Aturdida penetró la pequeñuela en la ca~1. rectoral.
Al encontrarse con el ama del cura, pregunto:
_¿ Ha venido ya don Esteban?
-Creo que sí. Entre. en ese cuarto. Me parece que
esta leyendo.
. .,
_
La muchacha se asomó a la hab1tac1on que la senora
Mercedes le indicaba, y vió al sacerdote, sentado en un
sillón de cuero, ante 1~ camilla mugrienta, leer en un
libro grande, encuadernado en pergami~o. Leía despacio, leía y fumaba, y, e.o su frente, una _hnea recta separaba lo marfileño del crP:neo de lo cetrino del rostro.
-iHola, chiquilla!-dijo don Esteban, alzando los
ojos por encima de las gafas-¿Qué te trae tan de mañana?
.
-Ya ve usted .. .... Mi madre ....... Cgsas de m1 padre .... Que quiere que se pase usted por allí para pedirle un consejo.
-iCaramba! ¿Le ocurre.algo desagradable?
-iAnda!.... Ya lo creo. Mi padre es así; tiene su
genio. Mi madre .... , ya la conoce usted. Y nosotros,
llorando.
-iVaya por Dios! Dila que ahora mismo iré.
y la chiquilla abandonó la casa rectoral, después de
despedirse, agradecida.
.
Don Esteban se dispu~o en el acto a cumplir su promesa. Cerró el libro, limpiose con las manos las manchas de ceniza que blanqueaban su sotana,__se puso el
ancho sombrero de teja y el manteo, y salto de la habitación, palpándose todos los bolsillos en busca del estuche de las gafas. .:..
.
--lSe va µsted y no lleva paraguas?-le preguntó la
señor.. Mercedes, al verle dirigirse a la calle.
- Pero, ¿llueve?
-Nada más regresar usted de la iglesia comenzó a
caer un agua munuda que cala hasta los huesos.
-Bueno; lo llevaré,
y salió del portal, cobijándose bajo un paraguas de
tela verdosa, largas ,•arillas y puño lustroso.

A la salida del pueblo se alzaba el palacio de los condes, un caserón negruzco, de dos pisos, con una amplia
huerta cercada de elevada tapia Tenía a la vez aspecto de finca de recreo y de casa de labor, y para ambos
usos destinábanla sus dueños.
En las habitaciones altas vivían, desde principios del
verano, los condes, un matrimonio joven, sin hijos. La
planta baja la ocupaba la familia del tío Felipe, un viejo criado que lkvaba al servicio de los señores muy
cerca de cinco lustros.
Don Esteban llegó a la finca empapado hasta las rodillas y con la sotana llena de salpicaduras de cieno.
-¿Se ha mojado usted mucho, señor cura?-exclamó
la mujer del viejo criado, saliendo a su encuentro.
.
-Ya lo ve usted; pero la cosa no merect la pena. S1
todos los malr.s fuesen como éste ..... .
-Tiene usted razón. Ahí está para prueb.. lo que a
mí me ocurre.
Y rompió a llorar amargamente.
-Calma, mujer; calma, y cuénteme lo que pasa.
La tía Juana se enjugó con el mandil los ojos, y, después de haber hecho sentar al párroco junto a la lumbre del hogar, se dispuso a referirle sus cuitas.
-La culpa de todo-dijo-la tiene la pícara falta de
dinero; sí, señor, nada más que eso. Antes de todas
nuestra, desgracias, era mi Felipe un bendito, y en esta casa. no se oía una voz más fuerse que otra; pero desde que carecemos de lo más necesari? para la ':'ida, este rincón, don Esteban, se ha convertido en un 10fierno.
Y rompió a llorar de nuevo.
.
.
-No llore, mujer, que llorando nada se consigue 01
nada se arregla-dijo para consolarla el cura.
-Tiene usted razón. Pero no es ya sólo la falta de
dinero lo que me apena. Es que con estas vicisitudes
que pasamos se ha maleado el carácter de tod?s, y es·
pecialmente el de mi Felipe. Antes no be_bía m se emborrachaba, ni había para él otra cosa me¡or que su familia; pue_s ahora no sale de la taber?ª• y cuando vuel·
ve a casa y quiero contarle las calamidades que nos envuelven para buscar el medio de acab~r con ellas, comienza a vocear, a desesperarse, y ya tiene usted otro
nuevo disgusto.
.
Era verdad. Había sido siempre el tío Felipe un
hombre rudo y agreste, que ni imaginaba grandes cosas, ni entendía letra, ni alcanzaba más allá de sus narices mas de corazón sano y de carácter noble y bondado;o, Pero desde que, debido a sus penalidades, perdió so alma toda esperanza de bienessar y sosiego y
probara a ahogar la pesadumbre que le punzaba por
dentro en varios cuartillos de clarete, y observase que
mientras le duró el entontamiento se esfumaron sus fatigas, puso otra vez en práctica el remedio y volvió a
repetirlo y a menudearlo tanto, que acabó por transformarse en un pellejo de mosto avinagrado, rezumador de
groserías y de malas razones. Y su pobr~ mujer pagaba
]os vidrios rotos, cuando las cosas no saltan a derechas.
-M ire usted, don Esteban-continuó diciendo la tía
Juana.-Lo peor de todo es que los amos, que, afortu1;1a·
dameote, ignoran lo que pasa, se van a enterar cualquier
día y nos van a poner de patitas en la calle. Y para que
me aconseje, para que usted, que es tan bueno, y tanto
sabe. me abra los ojos, le he llamado.
Ni en los momentos en que tuvo que improvisar una
plática, se vió don Esteban tan perplejo como en aquel
instante. Le pedían un consejo, y como él, por razones
de su ministerio, se consideraba obligado a darlo, batallaba por encontrar una_ ~órmul~ q1;1e, aun cuando no
fuera muy eficaz, le perm1t1ese salir airoso del atranco:
_¿Afirma usted que la culpa de todo la tiene la falta
de dinero?-dijo después de una larga pausa., durante
la que intentó más de una vez hablar y no supo qué
decir.
. .
-Sí, señor: ¡Ay, quién lo tuviera! Esa.es la folic1dad.
Ahí tiene usted á los amos. ¡Quién pudiera cambiarse
por ellos! ¿No es cierto, señor cura, que la abundancia
hace aumentar el cariño?
Sobre el tema que e::icerraba esta pregunta de la tía
Juana podían decirse muchas cosas, y don Esteban hubiera dado suelta a una a:uy regular sarta de aonsejos
y buenas razones: pero por temor a aventurarse en filosofías que no alcanzara a comprender su interlocutora,
y que, por añadidura, no se acomodasen _clel t?do al caso que se consultaba, optó por guardar stlenc10.
.
Y prometiendo discurrir sobi:e. la maner~ -~e soluc1?·
nar la situación de aquella fam1ha, se desp1d10 de la tia
Juana, y se dirigió a las habitaciones altas para visitar a
la condesa..
III
-Llega usted a tiempo, señor cura-exclamó la condesa., al verle entrar.-Precisamente necesito de sus.
consejos. Estoy muy apenada.

Confuso estaba ya don Esteban, _1;orque toda visita de
cumplido producíale ciert~ turbac1on; per~ más confuso
quedóse aún ante aquella 10esperada acogida.
Llorosa, abatida, la condesa mostraba en s~ semblante
la huella del dolor y de la amarg1:1ra, Sus o¡os 1;10 reflejaban la serenidad de las almas dichosas; su mirar er~
más dulce, más apagado que otras veces. Estaba paliducha, demacrada.
.
_¿Pasa algo malo, señora?-se atrevió a preguntar,
cuando hubo logrado serenarse un poco.
Ya Jo creo que pasaba. Se lo r~firió punto por punto,
y él se sintió hondamente conmov1do ante aquella &lt;elación de ingratitudes y desvíos.
,
Los disgustos que en la corte hab1an estallado entre
los esposos, reproducíanse en 1~ al~ea, y amenazaban
destruir el lazo que un:a al matnmon10. El co?de no se
resignaba a hacer una vida reposada, tranqmla. Y su
pobre mujer, encerrada en aquella finca, lloraba amargamente su abandomo.
.
_
,
-De todo tiene la culpa el dmero, senor cura-:-decia
llorando-; esta abundancia, que algunos consideran
como la felicidad misma.
.
El no era malo, no lo había sido antes cuando en v1da"de su padre tenía que arreglarse a lo que éste le entregaba mensu~mente; per~ desde e l mome~to en que
pudo disponer de la he_ri:nc1a, l~s cosas camb!aron, y el
dinero, generador de v1c10s e 10cubador de mfideltdades Je fué poco a poco apartando de la buena senda.
y don Esteban, que tenía escritos dos o tres sermones
sobre los males que acarrean las riquezas, daba en todo
la razón a la condesa, y no veía acercarse el momento
de exponer su juicio, porque en aquel punto sí que estaba fuerte.
-Sí, señora-exclamó de pronto, dejando ~on la palabra en la boca a su interlocutora.-El dinero trae
siempre consigo la desgracia, el dinero es el mayor enemigo de la felicidad.
.
.
,
. .
-Tiene usted razón, iSt sup1eracuanto env1d10 a los
que no lo tienen! Daría la mita_d de_mi ~i~a por ser c~mo son otros, como es ese matnmo010 v1e¡ec1llo que vive abajo. ¡Esos sí que son fe:ices, esos sí que se q~ieren \ ¿ No es cierto, señor cura, que la lucha por la vida
hace más fuerte el cariño y más apretados los lazos de
familia ?
Con un palmo de boca abierta quedóse don Esteban
al escuchar esta pregunta, Recordó la entrevista que
con la tía Juana había tenido, y todas las razo?e_s y consejos que pensaba dar .ª la con_desa, se le vrn1eron al
suelo, dejándole perple¡o y aturdido.
.
~ ¡Y a bonit;. altura quedó su fama de buen conse¡ero!
Considerándose incapaz para salir del atranco de una
manera airosa, acudió al mismo resorte a que había acudido con la tía Juana, y, prometiendo estudiar el asunto
para llevar al día siguiente a la condesa una solución
satisfactoria, abandonó la casa más azorado y confuso
que cuando llegó a ella.
IV
-iJesús, María y José-exclamó la señora Mercedes
al ver llegar al cura.-Por fuerza ha tenido usted que
venir metiéndose. en todos los charcos.
- Sí, hi¡a, sí. Es posible. Viene uno tan preocupado
que no se da cuenta de lo que ~ace.
,
-¿Preocupado? ¡Vaya por Dios! Acabara la gente ¡x,r
volverle a usted loco si sigue dando en la costumbre de
pedirle consejos, porque seguramente viene usted de
darlos. Es usted el paño de lágrimas de todo el pueblo.
-Quier.en.que lo sea. y lo sería de buen grado si pudiese; pero' es más difícil de lo que se supone dar consejos.
-Pero eso no reza con usted. ¿ Para qué, si no, quiere todos esos sermones que tiene escritos?
-Para romperlos. No pienso dejar hoy ni uno sano.
-¿Pero qué está usted diciendo? Por fuerza algo le
hace a usted desvariar. La debilidad tal vez. ¡Claro, ha
tardado usted hoy en venir a casa una h,&gt;ra más que de
costumbre! Como que la sopa debe de estar hecha en·
grudo. Vamos a comer y déjese de preocupaciones.
Don Esteban y la señora Mercedes entraron en el comedor y se sentaron a la mesa. Poco después, una criada colocó en el centro de ésta la humeante sopera.
El sacerdote hundió en ella el cazo varias veces, sacándolo siempre pletórico de sopa,•y, cuando tuvo lleno
el plato, exclamó, persignándose:
-En el nombre del Padre .... .
Luego quedóse un momento pensatiyo, y al vei: gii:ar
la vida en torno suyo dulce, solemne, sosegada, s10 s1_n·
sabores de pobreza, ni intranquilidades de opulencia,
exclamó:
-iBienaventurados los que ni sufren privacion&amp;s, ni
disfrutan de la abundancia, porque de ellos es la tranquilidad en la tierra!
,
.
La señora Mercedes se le quedo mirando sorprendida y picada por la curiosidad, no pudo menos de decir:
-1 Por qué añade usted hoy a la oración esa bienaventuranza que, si .nal no recuerdo, no está en el cate·
cismo?
-Porque el mundo así me lo aconseja. Quizá rodando de boca en boca realice una misión tao provechosa
como las que Jesucristo pronunció en el sermón de la
Montaña, que predicarla equivale a decir a los hombres
que el camino para llegar a la felicidad mundana está
en crearse un sencillo vivir que no !legue nunca a tocar
en los límites de lo superfluo.
Y prendiéndose la servilleta del alzacuello, se dispuso
a comer en paz y en gracia de Dios.
ARTURO GARCIA CARRAFFA .

tras modas actuales, de líneas sencillas,sobrias de
adornos, se prestan admirablemente a esta distinción; pero para que haya eleg,rncia, no es preciso que esa. sencillez se lleve hasta la sequedad y
la insignificancia.
El traje que dibuja con demasiada exactitud
las formas, a ,·eces poco esculturales, es no sólo
inmodesto, sino poco artístico.
La exageración, es absolutamente contraria a
la distinción. La primera ley de la verdadera elegancia, coociste en no apartarse de la armonía,
pues ésta es la condición indispensable de la belleza.

Cómo se puede alcanzar la distinción
El "chic," palabra que ya hemos empleado
alguna vez, y que no se encuentra en el diccionario de la Academia, ni en francés ni eu español,
es una alocución esencialmente parisiense, palabra y cosa, artículo de París, podríamos decir, que
sólo se encuentra en París.
El "chic" es lo pintoresco, lo coqueto, lo sutil.
Es a la vez encantador y picaresco, pero siempre
atractivo en sumo grado. La cara de las parisienses se presta al "chic," con sus rizos iudomables,
su sombrero adornado como un poema. Afalta de
lazo, una flor o una pluma coquetamente colocada, atraen y encantan la mirada.
El "chic" significa, además, el gusto supremo.
Al decir "chic," se quiere decir que no hay co~a
más bonita ni más elegante. Sin embargo la primera aceptación es la verdadera.
El "c!:ic" se improvisa, pero no se enseña. Se
nace con ese genio particular, esencialmente original. Algunas mujeres, por mucho que hagan, no
tendrán nunca "chic," no solamente la naturaleza de su espíritu no se presta a esos hallazgos,
sino que toda su persona es una antítesis del "chic,"
que envuelve siempre la idea de lo imprevisto,
de lo inédito.
Se pue:le tener mucho "chic" y carecer en ab·
soluto de distinción. La distinción, en cambio, se
puede aprender, y es lo que desearía enseñar a
mis queridas loctoras.
No hay verdadera e legancia sin distinción, y
todas las mujeres pueden llegar a la distinción,
que es la elegancia de las bolsas modestas.
La distinción es la medida perfecta, Ja gracia
noble, el color atenuado y que sienta bien. Nues-

Los baños esmaltados se quedan como nuevos
limpiándolos con trementina y sal. Después se
aclaran bien con agua caliente.
Para. sacar un tornillo enmohecido, se le aplica
a la cabeza un hierro hecho ascua durante unos
momentos, y se desatornilla antes de que se enfríe.
{::::-*

:;:Para que las sillas y los demás muebles no es·
tropeen el linoleum, se les pega con cola en las
patas unos discos de fieltro grueso.
El campeonato internacional de Tennis.-En nuestro número anterior hablamos de los juegos del campeonato internacional de tennis que se estaba efectuando en nuestra ciudad. Dichos
juegos terminaron el domingo próximo pasado, con el triunfo ele
los campeones extranjeros. Damos algunas fotografías de los juegos.

Las patatas asadas salen más secas y harinosas
si se tiene cuidado de pincharlas un par de veces
con un tenedor, para que tengen sólido vapor.

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0

.

ta;n;; M ,. :§. JI\I l~riJ-.;J~fcl~~~-n~\li-~ ,¡UIIJlii. . . .t&amp;il
Para "'El Muudo Ilustrado."

En el parque yo solo....
Han cerrado,
y o lvidado
en el parque viejo, solo
me han dejado.

El pálido poeta, el incansable
Admirador del bosque y de las auras,
El que penetra audaz y que escudriña
El fondo misterioso de las almas;
El pálido poeta, el buen amigo
De las aves, del bardo y las montañas;
El que sus notas entreteje, y guiado
Por una luz que advierte en lontanat}za,

La hoja seca
vagamente

indolente
roza el suelo. ...
Nada sé,
nada quiero,
Nada....
iSolo
en el parque me han dejado
olvidado
. , . y han cerrado!

Lleno de fe, concentra sus ideas ·
Y á merced de los vientos las derrama
Convertidas en versos, empapados
En las grandes tristezas de s.i alma;
El pálido poeta, al verse enfermo
Acercándose al médico, reclama
La virtud de la ciencia, y consternado
Al apóstol del bien así le habla:
Yo me encuentro muy malo, sí. ... siento algo
Que al dilatado corazón desgarra;
Este mal me proviene, según creo,
Desde que esquiva oculta sus miradas

Colombina llora,
Colombina ríe,
Colombina quiere
morir y no saJ&gt;e
por qué....

La niña que ha inspiradc1 mis cantares,
Que me niega su amor y .... ¡que me mata!
Yo no quiero morir, algo me liga
Con ésta vida de miseria . . .. ¡ingrata!

Pierrot, todo blanco,
de hinojos la implora,
la besa y la pide
perdón, y no sabe
de qué....

Quiero vivir aún más .... Qui.ero c;ontarle
A la niña que así mi vida amarga,
Todas las penas que engendró en mi pecho
¡Todo el am_or que despertó en mi alma!

La Luna sonríe
la señora LuQa. , ..
y nadie ha sabido
ni Sábrá;, ni sabe
por qué... ,

El poeta calló y eL buen apóstol
'Cuyas pupilas la ternuras empaña,
Díjole al fin, después de examinarle:
AdivlllO tus males .... ¡Cierto es que amas!
La ciencia en estos casos . . . . es inútil;

Sólo están en vela.
la nieve, la Luna y Plerrot. · ·
París duerme y sueña.

La ciencia de estos males . . . . inunca salva!

iEI mal que a tí te hiere es INCURABLE!
El mal que te consume .. . . jes mal del alma!
JUAN JOSE DE LA GARZA.

Colombina en brazos
del marqués se entrega
por una pulsera de oro
y un collar de perlas.
La señora Luna tranquila blanquea,
y en vano la llama
Pierrot, y la increpa....

Otoño, otoño . ... Amor,
no queda en los rosales
ni sombra de una flor.
Gime un responso el mar ....
Campanas funerales,
¿ por quién vais a doblar?

Colombina duerme,
Colombina sueña
en el brazo blanco, de Pierrot desnudo,
mirar su pulsera....
en el cuello blanco de Pierrot desnudo,
en collar de perlas.

IL,llru©
Casi todo alma,
vaga Gerineldos
por esos jardines
del rey, a lo lejos,
junto a los macizos
de arrayanes....
Besos
de la reina dicen
los morados cercos
de sus ojos mustios,
dos idilios muertos.
Casi todo alma
se pierde en silencio,
por el laberinto
de arrayanes ... ¡Besos!
MANUEL MACHADO.

iEI cielo es de carbón .... 1
¡Frío en la tierra, y frío
dentro del corazón!

'

Lluvioso atardecer ....
¿ Por qué será el hastío
la sombra del placer?
¡Olvidar cuanto ví!
El cielo gris, el cielo
llora por tí y por mí ....
¿Pdr qué, al amor, los dos
dimos con el pañuelo
nuestro postrer adiós?
¡Otoño .... ! ¡Nunca más
junto a su pena amada,
mi palidez verás .... 1
Otoño, otoño .... ¡Amor,
en los rosales .... ! ¡Nada .... !
¡No queda ni una flor!
FRANCISCO VILLAESPESA.

A Sara Guerrero

Para "El Mundo Ilustrado. "
El ala de un ángel le sirve de vela,
a la caravela
·que espera a la amada a orillas del mar ....
Y el bada madrina
ha hilado en su rueca, con bruma argentina
el traje de novia y el velo nupcial.
Las castas ondinas, cual rico presente,
su 5a11gre inocente
cambiada le ofrece en rojo rubí,
prendida en un rayo fulgente de luna,
para que la novia de la trenza bruna
sobre el albo cuelio, lo pueda lucir.
Y, basta alegres gnomos, caprichosos tules
y gasas de ensueño, doradas y azules,
le ofrecen, al canto de estrofas de amor;
y las rubias hadas
que vienen de lejos en conchas tiradas
por nevados cisnes de airoso plumón,
le brindan pendientes
de perlas fulgentes
y un traje formado con rayos de sol!
De la rubia aurora al primer reflejo
alegre se_ acerca, nupcial, el cortejo
que cierra la novia riente y gentil!
Un canto de ensueño, de amor y esperanza
se escucha a lo lejos como una alabanza
que a Flora entonara, el Príncipe Abril'
La nave se mece, gallarda y graciosa.
Ya viene muy cerca, felice, la esposa,
la nave a ocupar;
asciende la novia, y el hada madrina
le viste la gasa, sutil y argentina;
le ciñe la frente con velo nupcial,
y el ala del ángel que sirve de vela,
hinchase de p ronto, y la caravela
emprende ligera su marcha triunfal!
La nave se a leja dejando la playa ....
¡Dios quiera que vaya
con viento propicio a puerto feliz!
En tanto, a lo lejos perden.e la mira,
el hada rr.adrina que triste suspira
y vuelve en su concha dorado al zafír.
Se mira la nave cual punto lejaco
que brilla un momento cual pálida luz;
después se confunden el cielo y océano,
con sólo una vaga tristeza de azul!
ENVIO
Trasmonta:, la infancia, gentil mariposa,
y feliz pen,etras al país de rosa,
al país ideal.
Ya el traje vestistes de la casta esposa
y ciñó tu frente, corona de azahar.
Te aguarda en la orilla graciosa la nave
que lleva a los puertos del bien o del mal.
¿y a cuál me conducel- preguntas,IQuién sabe!
¡Pregúntalo ~1 cielo, prugúntalo al mar,
o al pálido Hamlet que medita grave,
pregúntalo a Ofelia o al velo nupcial!
JULIO A. MUÍ\IZ.

~~

©ell!IM.l

Para "El Mundo Ilustrado."
Por la Avenida-cauce de glorias femeninas
Pasa rítmica grácil y espiritual gacela
Que, entre sonrisas fúgidas y fragantes, revela
Triunfadoras y blondas primaveras divinas ... .
Brevemente contempla las fastuosas vitrinas,
Las_ cuales el prestigio de las joyas constela;
Y pienso para mí que aquesta damisela
Preferirá al que "enjoye" sus manos peregrinas.
Feliz el que la ofrende los mil diamantes tersos
Que so mirada escruta con ansiedad suprema!
Mi joyetero sólo tiene un collar: sus versos.
Y es un collar que nunca la detendría a soñar....
En él no encontrarían la más ex.igua gema
Sus ojos de esmeralda... volublescomo el mar!. ...
ALFREDO l LEVEL.

•

- La luna ha salido ya .... ¿quieres que vayamos a
sentarnos allá fuera?
-Vamos, me respondió Luz. y los dos fuímos a tomar asiento en el poyo de piedra que babia a ambos
lados del portón de la casa de la h¡icienda.
Era la hora en que las sombras de la noche, ascendiendo por los riscos de la sierra, comenzaban a invadir el valle, los montes y el caserío; la hora en que los
ganados, balando o mugiendo, volvían a los corrales de
los que se desprendía ese olor penetrante del e~tiércol,
tan característico en las propiedades rústicas del país;
la hora en que los peones, con sus útiles de labranza al
hombro, se dirigían a sus jacales, y quienes al pasar se
tocaban el ancho sombrero diciendo:
- Buenas tardes. señor amo ....
- Buenas tardes, José ... ~
El río, cuyas aguas cristalinas y murmurantes, corrían a unos cuantos metros de la casa, hacía rielar sobre sus ondas la luz pálida de la luna que comenzaba a
levantarse en el horizonte, y allá, de la lejana ranchería, llegaba hasta nosotros, traída por el vieoto, una
canción campesina, entonada a tres voces, y cuyos ecos
melancólicos venían a morir a donde nos encontrábamos ella y yo ..... .
"Qué hermosa luna nos alumbró ....
y en tus brazos me dormí ..... .
Y aquellos versos, ingénuos, sencillos y disparatados,
tenían para nosotros no sé qué encanto, nos producían ·
una emoción intensa, y en sileucio, enlazadas las manos,
oíamos la canción ranchera ...... "¿Qué no recuerdas,
vida mía, que fuí tu primer amor ...... ?" decían las tres
voces lejanas, y mirándonos los dos sonreíamos ...... !sí!
yo era su primer amor, yo era el primero que había hecho latir aqu~l corazón virgen, quien había descorrido
el velo de aquella alma seucilla y ardorosa de la linda
rancherita. Y la causa había sido lógica .. . ... yo iba de
la metrópoli, de la entonces rica y feliz capital de la
República, y aparte del afecto natural entre primos, la
comparacióu con aquellos c.•mpiranos, no podía meaos
que inclinarse a mi favor. Comenzaron las bromas de
sus hermanas, ella se ponía roja como una cereza y corría a esconderse en medio de la risa y la chacota de
todos, y así, poco a poco, nuestros corazones e:npezaron
a latir al unísono, y en cierta ocasión, una tarde en que
íbamos todos de paseo a una hacienda cercana, adelantamos nuestros caballos, y al lado uno de otro, le abrí
mi corazón e hice desbordai; mi cariño hacia ella ..... .
Luz me escuchaba sonriente y conmovida, y desde aquella tarde, feliz para ambos, ví correspondido mi cariño.
Por el día, casi nada hablábamos ...... ella era la que
ordenaba y disponía en la casa, la mamá chica de sus
hermanitos, y yo la veía pasar, ya llevando alguno de los
rebeldes chicos para peinarlo, ya con los robustos y morenos brazos desnudos, las mangas de la blusa arremangadas, roja y fatigada por los quehaceres del amasijo, o
ya en la quesería, fabricando las panelas de cien ojos.
el frescal de vestidura vermellón, o los sabrosos y elásticos asaderos.
Ya en la tarde, después de la merienda, salíamos a dar
un pa~eo, ya a pie, ya a caballo, o eu el guayin de la casa, si la distancia era algo considerable, cuando se trataba, por ejemplo, de ir a alguna de las estancias vecinas, o al pueblo cercano, triste y ramolón como todos los
pueblos del interior de la República, y entonces era.
.cuando hacíamos placenteros proyectos para el porvPnir.
cuando hablábamos de nuestro amor y de nuestro mutuo
cariño, o le narraba yo la vida de la capital, que ella ni
en sueños conocía y que se le figuraba algo como una rle
aquellas ciudades encantadas que veía en los cuentos de
las Mil y una noches.
Por las mañanas, mi ocupación era la de acompañar,
bien a mi tío, bien a Jorge, el primogénito, a recorrer
los campos de la hacienda, vigi !ar las labores de los peones, irnos a bañar al río, o a internarnos en el monte en
busca de algún conejo inocente o alguna liebre candorosa que nos hiciera el regalo de un "civet," o a dar caza a los coyotes que daban cuenta y razón de pollos, g¡¡llinas, palomas y demás aves de corral.
Y aquella existencia dulce y sencilla, lejos del bullicio
y de la algarabía de la metrópoli, tuvo que concluir un
día ...... Las vacaciones terminaron y dispusimos nuestro regreso a la capital.
Aun recuerdo la despedida triste y dolorosa ...... sus
lágrimas acerbas, su llanto inconsolable, la negra visión
de un olvido, el augurio tremendo de una ausencia quizá
eterna; en vano trataba yo de mitigar su pena; era inútil,

y sus negros y hermosos ojos se nublaban y lloraba en
silencio con su cabecita reclinada en mi hombro.
Y la hora inexorable de la partida llegó. Una mañana gris, nebulosa, fría ...... el guayín, atalajado· con seis
mulas fuertes y robustas, cuyas riendas afianzaba la tosca y férrea mano de José María, el cochero, nos aguardaba a la puerta de la casa. Ya me había despedido la
noche anterior de todos, ella inclusive; así es que mi dolor ~ué indecible, cu~ndo l_a ví aparecer en la puerta,
cubierta con un amplio abrigo, para darme el adios postrero ...... La extreché en mis brazos, la sentí sollozar
amargamente, un beso largo y ardiente selló nuestras
bocas, y me arranqué de su lado, sin ver, sin oír, subí al
guayía, y dije con voz ahogada a José Marí.. :-Vámonos
pronto, José! El guayín arrancó al galope, me asomé a

la portezuela, y allá, en la puerta de la casa, un blanco
pañuelo, ondeaba. símbolo de la última despedida.....
me arrebujé ea mi abrigo, me arrojé en un rincón del
carruaje, y pensé con los ojos húmedos por las lágrimas
que pugnaban, rebeldes, por brotar: ¿La veré de nuevo?
las vicisitudes de la vida me impedirán realizar nuestro
idilio de juventud, nuestros proyectos para el porvenir?
nadie podría adivinarlo, y cuando, un poco repuesto de
la emoción de la partida, me asomé a la ventanilla del
coche, la casa había ya desaparecido tras de las lomas,
y sólo se divisaba entre el boscaje, el lejano caserío del
molino, y la cinta de plata del río que serpenteaba entre los árboles.
iFué un pobre idilio de juventud! un relámpago de

�felicidad que iluminó por breves horas mi existencia...
quizá fué la dicha que se me ofreció en 1quellos mo•
mentas, y que yo, inconstante, desprecié .... sin embargo, aquel amor a distancia no era viable .... y recorda·
ba yo el cantar hispano:
Cartai van, cartas vienen
por el correo ....
¿qué hago yo con las cartas
si no te veo?

Y el amor, anémico y enfermizo, se fué debilitando,
y por fin voló al cielo de donde surgiera un día, para
darnos a conocer sus dulzuras y sus sinsabores . .. . Cada
uno sigió gu camino, y de cuando en cuando viene a mi
oído la canción campesina, las notas tristes e ingénuas
que llegaban muriendo hasta la casa de la hacienda ....
"¡Qué hermosa luna nos alumbró . . .. y en tus brazos me
dormí ......" y como un ec? sarcástico y doliente, la fra·
se que al 01rla, nos hacía sonreír, enlazadas las manos
y los ojos en los ojos ... . . .
"¿Qué no recuerdas que fuí tu primer amor .... ?"

***

¡Pobr_e cas_ita blancJ. d_e mis are.ores! la implacable tea
revolucionaria ha calcrnado tus níveas paredes, ha

verá usted una cosa rara:
Dos mujeres en el horno ... .
¡¡y las dos están calladas!! .... "
-1 Bromeamos?
-Brom~emos un poquillo, sólo un poquillo, y déjeme
usted contmuar. Ante casos como este, exclamamos:iPero si eso parece imposible!. .. . .. ¡Pero si eso se po·
ne ~n una novela y no bay quien lo crea! ... . Pues es
posible y hay que creerlo. La explicación de estos "imp_osibl!:~•" unas veces se queda en el tintero, y el miste•
no extiende sobre ellos sus blandas alas de murciélago,
y, otras, una pequeñez, una minucia, viene a ser la cla·
ve que los descifra, apreciando entonces lo incompren·
sible, lo misterioso, ¡., hermético, rodeado de una cla·
ridad meridiana.
- i Caramba! ¡ Así sí que puede ser!-decimos en ton·
ces.-iAsí sí que es creíble!.... Y no nos cuidamos de
rendir tributo a los manes de Perogrullo, afirmando que
todo lo que es puede ser, aunque se nos oculte el cómo
y el cuándo de ello.
Yo recuerdo, a propósito de esto, una historia-sin
explicación, increíble, "inverosímil," ¿eh ?-un hecho
remotísimo .... ¡Figúrese usted: como que yo se lo oí
referir a mi padre, y éste lo oyó de labios de su abue·
lo! ..... .

frase aquel enigma Y todos, todos, se quedaron con su
curiosidad y con sus ganas, pues "Don Saturnino" jamás
dejó clarear el menor indicio por el cual pudiera vislum·
brarse ,1.lgo de lo que aparecía tan obscuro.
&lt;::onjeturas, iufundios, leyendas, sí que se inventaron,
y a maota de Dios .... Nino había descubie rto un tesoro
y lo tenía a buen recaudo en la "Ingalaterra" del inglés ....
Nino había asesinado a una familia de indianos para
quedarse con sus caudales ... . Nino habfa sorprendido
una fábrica de moneda falsa y había vendido su silencio
por un tanto más cuánto .... ¡Nino había hecho pacto
con el demonio! ... . No, no; nada de eso; silencio; que
no se trasluzca, que no se sepa .... Nino había resulta·
do ser hijo de un marqués de cadena de oro; y sus difuntos padres -los que siempre habían pasado por sus.
padres- no eran más que sus ayos, que lo habían cambiado en la cuna por su propio hijo! .... El "Mosca" se
reía de todos y de todo; y sólo contestaba a quien le iba.
con el cuento de cualquiera de estas invenciooes: •·¡Nova mal, no va mal!. ... ¡Por ahí va la cosa!" Y seguía.
callando y dándose la gran vida.
.
Y una noche, noche aciaga para el metamorfoseadomarinero, durante una comilona, en la que había libadode lo lindo, el "Mosca" habló: habló con el empeño ma·
chacón del borracho, que quiere demostrar que él solotiene la razón, y que todos los demás se equivocan. Ha·
bló y refirió su aventura. ·El diablo que la creyera!. ...
.. . . El bahía desembarcado una tarde en un puertogrande, grandísimo, llamado .... , llamado .. . . , no hace
falta saber cómo s~ llamaba. En un puerto grandísimo y
le1ano .... , muy leJano .... ¡allá por el otro cabo del
mundo! .... Unos hombres lo llevaron con engaños a
una casa....

agrietado tus enjabelgados muros, ha incendiado aque•
llas estancias donde ella y yo fuimos tan felices unos
días .. . ... La casita blanca, risueña como sus campos
donde las espigas entonabau su rubia romanza, alegre
como las murmurantes ondas de su río cristalino y ju·
guetón, feliz porque en ella se albergaban la virtud y
la honradez, es un montón de escombros .. . ... Muebles
roto~, merc_ancías robadas, ha hitaciones saqueadas, cam·
pos incendiados, ganados apresados, pobladores fugiti·
vos, es lo que ahora se vé de lo que fuera un día el em·
oorio del trabajo y de la actividad ...... Las hordas re·
beldes, han dejado sus huellas de muerte y destrucción
a su paso, y de aquella hermosa propiedad no queda ya
más que ruina y desolación ..... .
¡Así pasó con nuestro idilio de juventud .... y la mis·
ma voz cruel e irónica, me repite, cuando entre aque·
lla devastación veo aún la casa blanca de la hacienda,
sus campos llenos de espigas, sus trojes reventando de
trigo, sus peones trazando los surcos .. . . y ella, ella pa•
sando por los corredores, fuerte y robusta, bella flor de
las campiñas, de color apiñonado y negros ojos, me re·
pite la voz desconsoladora, y punzante ..... .
"¿ Qué ne recuerdas que fuí tu primer amor .... ?"
ALBERTO MICHEL.
México, Enero de 1913.
llustraciones de A. Gómez

~Il~1ilEITlll©
No me hable usted de inverosimilitud, ni me saque a
colación esas zarandajas! .... La vida ofrece constante·
mente ejemplos estupendos de cosas que "parece" que
no pueden ser y son. Y son, a pesar de todos los carac·
teres de inverosimilitud habidos y por haber. ¿ No re·
cuerda usted la saladísima copla popular?
"Madre, ,renga usted corriendo,

-Va usted a hablarnos de algo precolombiano, antediluviano, quizá .. . . . .
-No tanto, no; voy a hablar a ustedes de una época
en la cual el general Castaños, duque de Bailén, era
capitán general de Cataluña. ¡ Ayer fué la víspera! ....
Había en mi .... , en un pueblo que no hay para qué
nombrar, célebre entonces por sus astilleros y por su
Escuela de Náutica, un mozo burdo, ignorante, feote ....
uno del montón, que a bordo de una goleta cruzaba los
mares de Dios en clase de marinero.
De uno de sus numerosos viajes regresó nuestro hom·
bre transformado: con unos humos y un orgullo que era
lo que había que ver.
_J?ejó su a_rriesgada profesión, co_mpró la casa en que
v1v1~ y _se h 1z_o llamar don S_aturnmo: él, que siempre
babia sido N100 a secas, o Ntno el "Mosca,' a mojadas;
y "Don Saturnino" rezaban también los pliegos oficiales
que de vez en cuando recibía, procedentes todos ellos
de la Capitanía general.
Mi bisabuelo, gran amigo del duque, aceptó de éste el
encargo de velar, en cierto modo, por "Don Saturnino,"
de entregarle mensualmente cien riquísimos duros caro·
linos; de que no le faltase nada, si por azar se viera en
algún aprieto .... y de enviarle inmediatamente la fe de
óbito, si la .nuerte se decidiera a llevarse a Don Nino el
"Mosca" a sus dominios silenciosos ...•.. ¿Por qué había
de morir aquel hombre, joven, rozagante, lleno de salud
y de vida? ... , .. Pues sí. señores; murió, murió mtty
pronto y murió de miedo ....
-&lt;De miedo?
- De miedo; así como suena. El tal Nino era una tumba. Nadie pudo saber jamás el por qué de aquel cambio
de fortuna tan repentino y tan misterioso.
Sus parientes, sus íntimos, sus novias-¡ tuvo varias el
pí~ro!- las comadres del pueblo, todo el mundo, en fin ,
ard1a en deseos de conocer la causa de aquella ma·
ravillosa transformación, de dar con la clave que desci-

...

iQ~é casa aquella! Los palacios del rey se quedan en
mantillas a su lado .... y allí, un señor muy "respetoso"
con unas barbas así, hasta el pecho, le preguntó en c~tellano claro y neto, si quería ser rico. ¡Claro es que sí
que él quería ser rico ! /Qué había que hacer para ello?
Pues muy poca cosa. ¿El era mozo? Sí, señor, que era.
mozo. ¿Estaba libre? Sí que estaba libre ...... Pues entonces lo que había que hac.-:r era ca.s,.rse. iCasarsel
¿Confor1;1es? ¡Conformes! Pues vengan nombres, apelli·
dos y quieto.
De allí no se Sdlía ya .... Y allí estuvo, atendido siempre por _aquel señor de las barbas, un mts, dos meses,
much? tiempo; y una mañana, en la capilla del núsmopalac10 se caso con una señorona cubierta con un vele&gt;
espeso como una manta; y al terminar la ceremonia hi·
ciéronl~ firmar unos papeles; y el señorón aquel_'que
había sido padrino-le dijo: "Ahora vuélvete a tu pue•
blo; a tu casa. Jamás saldrás de España; no habrá de
faltarte nada durante tu vida. Acuérdate siempre de que
eres casado: que no puedes volver a casarte mientras.
no se te avise.·..... Todo esto ha de quedar e'n el mayor
secr~to ...... S1_ se te escapa una palabra, por el mismoca~100 que _rec1~as el dinero recibirás la muerte. No ¡0
olvides: tu silencio es el guardián de tu vida .... " Dié·
ronle dinero en abundancia, mucho di:i.ero; embarcáronlo de noche y regresó a su pueblo. No había pasadomás ...... ¡Ya lo sabían todo!. .... .
Nadie lo creyó. ¿Quién creía aquel embuste burdo
hijo de la exaltada imaginación de un borracho? "Inve.'._
rosímil" a todas luces. :r:,io; no lo creyó nadie-acaso por
ser ello la verdad-nadie más que él: Nino, quien al darse cuenta de que había hablado, de que el silencio jurado bajo pena de la vida, quedaba roto por él dió en Ja
manía de verse perseguido por todas partes ~ a todas
h?ras ... ·l':Iº comía, no bebía, no descansaba ...... y un
d1a, al abr!r la puerta de su casa, halló clavado en ella,
con un puna! herrumt,roso, un cartelón pintarrajeado de·
calaveras y de cuchillos, con un letrero que decía:

'

.)

•

Pablo Corrales apartó el manuscrito como una tenla·
ción demasiado peligrosa.
L\lego, hundida la cabeza entre las manos, oprimién·
dose la frente ardorosa, sintió vergüenza y pena de sí
mismo.
En torno suyo, el despacho tenía serena y recogida
paz. Sonaban los tictaqueos de dos relojes; uno, en un es·
tuche de piel, sobre la mesa; otro, de porcelana azulenca, desde lo alto del último estante de la librería.
Por la ventana entraba la luz perfumada del jardín y
el zumbido de las avispas, a quienes el sol, ya próximo
al cenit, enloquecía.
Al otro lado de la puerta la casa parecía deshabitada.
Ni una voz, ni un ruido; ni siquiera aquellos gritos áspe·
ros, metálicos, del loro, siempre inquieto y vocinglero.
Era como una complicidad de los seres y de las cosas
incitándole al crimen. Todo. Hasta el tiempo.
Habían pasado quince años desde que Luis Santibá·
ñez le entregara el manuscrito de su novela solicitando
un prólogo.
Poco después murió Luis Santibáñez. El manuscrito
_permaneció inédito, y cuando Pablo Corrales empezaba
a sentirse agotado, a vacilar ante la blancura de las cuar·
tillas y a buscar entre los legajos los cuentos, los artícu·
los de su juventud, he aquí que surgía el manuscrito co•
roo una tentación demasiado peligrosa.
Huyéndola, se asomó al balcón. Detrás del jardín, as·
cendiendo con el terreno, iban de izquierda a derecha
los bancales de las huertas. Alternadas las gayas notas
del verdor y las pardas, severas, de la tierra. Sonaba
oculta y sola una esquila; se oía ir el agua por invisibles
canalillos; entre los grupos verdes se alzaban y hundían
las figuras de los hortelanos.
Pablo Corrales se aquietó, se libertó algo de la tenta·
-ción criminal.
Contemplaba la tierra, y la tierra volvió a sugerirle
la torpe idea de aprovechar la obra ajena. Aquello era

la semilla que podía hacer brotar nuevamente la belle·
za. Todo en la pompa de las flores, en la granada madu·
rez de los frutos había venido de otra tierra y de otras
flores y otros frutos. De la muerte surgía invencible la
vida, y en él como en el jardín florido, como en las huer·
tas libérrimas, podía renacer la obra del escritor muer·
to.
Ya resuelto, entró nuevamente al despacho, y, sentán·
dose en uno de los sillones de mimbre y de cáñamo, em·
pezó a leer el manuscrito de Luis Ibáñez.
Como una humareda votiva surgía de aquellas cuarti•
llas escritas quince años antes, en plena juventud, la
apasionada sinceridad de entonces. Leyéndolas, Pablo
Corrales notaba remozado su espíritu, ennoblecida su
visión del mundo y de las cosas.
iQué sutil fragancia, qué espontánea gracia de vuelo
y de música y de danza tenía el estilo de Santibáñez!
Se engarzaban las palabras como para una canción. Las
imágenes brotaban con la sutil frescura temblorosa de
surtidores.
Pero, sobre todo. había la apasionada, la amarga fie·
reza romántica del amor. Un amor amplio, fuerte inven·
cible, que envolvía todo el libro. Unicamente después
de mucho amar y mucho sufrir podía escribirse con tal
orgullo del propio corazón y de sus latidos.
Así lo comprendió Pablo Corrales, y cuando febril,
vibrante aún su espíritu por la emoción de la lectura, se
dispuso a copiar el manuscrito y a firmarlo con su nom·
bre, sonrió, seguro de que "su" nueva obra realizaría el
milagro de renovar ante los demás una juventud que no
pudo o no acertó a vivir realmente.
JI

La publicación del libro fué un gran triunfo para Pa·
blo Corrales.
Al principio, el novelista sufrió el remordimiento de

su villanía y reh,;yó los homenajes y se disculpaba ante
los elogios. Pero esta actitud suya se imaginó que era
un mérito más, y la modestia del escritor acrecentó la
admiración ajena.
Pablo Corrales llegó a creerse el verdadero autor del
libro. Todo escrúpulo había desaparecido; los temores
de que alguien pudiera conocer la obra además de él se
borraron por completo.
Una tarde se disponía a salir de su casa el novelista,
cuando le anunciaron la visita de una señora.
La tarjeta no le recordaba nada. Era un nombre vul·
gar dentro del ancho rectángulo negro de luto: "Joaqui·
na Belmonte."
-Joaquina Belmonte, Joaquina Belmonte-repitió va·
rias veces el novelista.-No me suena. Es la primera
vez que veo este nombre. ¿Qué señas tiene?
El criado sonrió, levemente confuso.
-No me. he fijado bien. Va de luto, con manto ..... ,
Parece una señora; vamos .... así. ... ya de edad.
"Algún sablazo-pensó Corrales;-la huérfana de al·
gún e~critor. la viuda de algún actor" ....
-iLe has dicho _que estaba?
-La dije que iba a salir el señorito .... Pero dice
que necesitaba verle; que es una cosa muy urgente acerca del último libro del señorito.
Instintivamente, Pablo Corrales se estremeció. Tiró
el sombrero sobre una silla; empezó a quitarse los
guantes.
-Dila que pase.
Y quedó de pie junto a la mesa de trabajo, con la mi·
rada fija en la puerta, inquieto por no sabía qué fatal
presentimiento.
Entró Joaquina Belmonte.
Eralllna mujercita menuda y tímida. Vestía de luto.
El manto negro acusaba más la marfileña blancura del
rostro surcado por los años.
Pablo Corrales la miró fijamente. La mujer le era

' 'iPOR LA BOCA MUERE EL PEz!"

" Don" Saturnino, presa de un terror inmenso, se parap_etó en su casa, cerrán~ola a piedra y lodo, y de allí
!uv1eroo qu~ sacarlo, cammo del cementerio, pues el
Juez lo hallo muerto, debajo de la cama, casi descom·
puesto ya.
Mi bisabuelo envió el _óbito al duque, y, poco tiempo •
despué_s, con una expresiva carta de gracias, recibió la
encomienda de Isabel la Católica o de Carlos JU ....
-Bueno: ¿y qué más?
-Nada_más. Ya le he dicho a usted que no se llama·
se a engano. Nada más. Que ello es inverosímil ya ¡0 .
veo yo. Que ello "sucedió," yo se lo garantizo . .. .' Arré·
gle~lo ustedes como gusten. Yo, para remate, sólo puedo .
decirles que en el cement~rio viej? de ...... de aquel
pueb!o, arrasado por una 10undac1on, había en uno de
los :11chos-en aquél en que '·Don" Saturnino dormía el
sueno eterno-una lauda de mármol, colocada allí por
"unos fran~hut~s," que despué de revolver papeles en
P'._'rroqma, dieron con el enterramiento. Nadie pudo
Jamas leer sus borro~s y extrañas inscripciones. Había
en e_llas R. R. al re_ves; O. O. atravesadas por un palo
vertlc~l. ... Eocogianse de hombros los que lo miraban
y tomabanlo por "gringo." Alguien c reo que contestó •

!ª

una vez:

-No: esto es ruso ..... .
Yo recuerdo aún ;haber visto esculpido sobre aque·
llos ¡;arrapatos, encima de una M, de una U invertida,
y de_ una T, algo como un aro; una cosa así como un
servilletero, con unos botoncitos como flores
-Sería una corona de siemprevivas.... · · · · · ·
-Nó; era una corona de barón ..... .
VICENTE DIEZ DE TEJADA.
El movimiento antimaderista.-Trincheras al rededor de la Ciudadela, tomada la mañana del domingo pasado por las tropas al mando del Brigadier don Félix Diaz.

�desconocida en absoluto. Pero, sin saber por qué, esto
q.ie pudo tranquilizarle le inquietó más aún.
-Tenga la bondad de sentarse, señora .... Estoy a
sus órdenes.
Ella levantó hacia el novelista sus ojos humildes, de
pupilas apagadas, mortecinas.
-/No le dice a usted nada mi nombre?
El lo había ya olvidado, y mirando la tarjeta de nuevo, lo repitió en voz baja.
-"Joaquioa Belmoote" .... En este momento .... la
verdad es .... que .... Usted sabrá perdonarme ... .
-/Usted conoció a Luis Saotibáñez?
Fué tao certera, tan decisiva la pregunta, que Pablo
Corrales se tambaleó como si hubiera recibido en el
pecho la punta de una espada. Sintió que en las ~ieoes
le brotaba sudor frío y que las mejillas palidecían.
- Sí .. Fuimos amigos ....
-Entonces él debió contarle la historia de .... nuestro amor .... ¿verdad? .... Porque esa historia es la que
hay en el último libro de usted, tao hermoso y tao doloroso para mí, señor Corrales. Luis decía siempre que
en todas las obras de un escritor hay siempre una mujer .... y la mujer de su novela .... soy yo.
La emoción le apagó bruscamente la voz, los ojos se
la llenaron de lágrimas. Pablo Corrales, mudo, estupefacto de asombro y de vergüenza, no sabía qué decir.
- .... Le extraña a usted, ¿verdad? Yo entonces era
bonita Ahora, ¡ya ve! .... Los años no pasan en baJcJ,.._
Además, fa muerte de Luis marcó para siempre lo que
había de ser mi vida. El culto absoluto, único a su memoria. Luis hubiera sido un grao escritor, como usted;
hubiera escrito obras tao hermosas como la suya .. ... .
Tenía un grao corazón. Pero nunca, nunca me imaginé

--

Las defensas de la Ciudadela - Cañones de las tropas felicistas, emplazados frente a la Ciudadela
para defender la fortaleza.

dimieoto que imaginó apagado pua siempre y que aparecía de pronto avasallador, invencible.
Cuando el novelista terminó de hablar y hundió la
cara entre las manos. Joaquioa Belmonte se puso de pie.
Estaba transfigurada. Su menuda figurilla parecía haber crecido; sus ojos brillaban sin la mentirosa acuidad de las lágrimas. En ~u espíritu, la fe del amado
muerto se imponía con más fuerza que nunca.
- iGracias, gracias. señor Corrales! Me ha devuelto
usted mi amor de toda la vida. ¿ Ve usted? ¿ Ve usted como Luis era uu gran corazón? Ya lo ve, hubiera sido
un grao escritor; hubiera escrito obras más hermosas que
nadie.
Pablo Corrales observó que ya no dijo "como usted"
ni "como la suya. "
y cuando Joaquioa Belmonte salió del despacho y e l
novelista quedó sólo, se comprendió más agotado que
nunca, anulado ya para volver a escribir ninguna obra
como aquélla, que tampoco había escrito ..... .
En el fondo del CO{azón en medio de su vida de solitario, habría desde abora un nuevo dolor.
Muerto él, eo pleno triunfo, no quedaría en el mundo
una mujer que le amara más allá de la muerte, como
Joaquina Belmonte al muchacho obscuro, que se fué de
la vida sin saber a qué amarga dulzura iabe la gloria.

Sr. general Manuel Mondragón.

El movimiento anti-maderista iniciado el domingo último en esta ciudad, y que ha dado origen a una terrible lucha entablada en el corazón mismo de la metrópoli, está encabezado principalmente por los señores
generales don Manuel Mondragón y Félix Díaz, y el
señor Lic. don Rodolfo Reyes. Jefe principal del movimiento fué tambien el señor general don Bernardo Reyes, cuyo retrato publicamos en otra parte, pero desgraciadamente fué muerto en el combate habido la mañana
del domingo en la plaza de la Constitución, y la causa
revolucionaria perdió así ese valioso elemento,
De los jefes que viven está pendiente la opinión pública que, a decir verdad, simpatiza con el movimiento
en su mayoría. Publicamos los retratos de los tres; sus
personalidades son demasiado conocidas para que ten~amos que decir nada de ellas.

JOSE FRANCES.
Trinchera en la esquina de las calles de Balderas y piezas de artillería apuntadas a l Sur.
que nuestro amor lo supiera persona más que nosotros
dos. Ustedes hao debido ser muy amigos, porq ue se lo
ha contado todo, todo, hasta lo más íntimo. En este libro
que acaba de publicar hay inclu5? carta~ mías ~n tera_s,
que yo nunca pude creer que Lms cometiera l,1 mf~
de enseñárselas a nadie.
~
Hizo otra pausa, abogada por las lágrimas. La blancura del rostro se enrojecía lamentablemente. Húmedas
de llanto, las pupilas parecían brillar con el lejano fulgor juvenil. Pablo Corrales, inclinada la cabeza sobre e l
pecho, escuchaba avergonzado.
- .... Y esto no to puedo perdonar. Su libro, señor
Corrales, me ha arrebatado toda la ilusión, todo el cul'.o
que yo be mantenido durante quince años a la memoria
de L uis .... Yo lo hubiese perdonado que aquel amor
tan grande, tan doloroso nuestro, Jo h ubiese escrito él
mismo; pero decírselo a un amigo, entregarle los secretos más íntimos, más llenos de ternura, de nuestra pasión, a una tercera persona, fué una villanía que nunca
podré olvidar ....
Pedro Corrales desfallecía de vergüenza y de dolor.
Mientras hablaba Joaquioa Belmonte, pensó en cómo
era mayor su ruindad robándole al muerto el amor,a?;más de la gloria. ¿Tenía derecho a apoderar5: tam!nen
de aquel culto que durante quince años florec1a cotidianamente sobre la tumba de Luis Santibáñez? No era
una infamia, mucho menos perdonable que la otra, que
la de arrebatar el laurel y el dinero a que tellÍa derec~o?
Del fondo de su misma cobardía, sintió renacer una
noble au&lt;lacia, y sentándose junto a la mujer en lutada,
con la voz apagada y ronca de los momentos supremos,
la dijo la verdad, puso a los pies de ella toda su robada
gloria de gran novelista, libertó su alma de aquel remor-

Señor brigadier don Felix Díaz ,

Señor Lic. don Rodolfo Reyes, retrato tomado
durante un b:inqude.
Cañones en la esquina de la calle de Minerva, apuntados al Oriente de la Ciudadela.

retrato antiguo con uniforme de coronel.

�La prime': se~ana de combate.- Alrededori:s de la Ciudade!ª: después_de la toma de la fortal_eza por el brigadi~r Díaz.-Autom6vil de la Cruz Roja. propiedad del
senor Lic. Requena. que ha prestado 11nportantes serv1c1os.-Arhlleros cargando una pieza de grueso cahbre.- Aspirantes disparando ametralladoras.

Tropas revolucionarias disparando en las ruinas de la carcel de Belén. -Cañ6n emplazado dentro del recinto de la Ciudadela.- Parte posterior de la caree], destruic'a
por las granadas de la Ciudadela, -EI cerco de la fortaleza en la esquina del Ayuntamiento.

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1

)')

Para "El Mundo Ilustraco."
- Vamos, queridita, a arreglarse para irnos al tea·
tro- dijo Eduardo a su esposa después que, . habieodo
krminado la cena, conv.,rsaron un rato de sobremesa.
-iüye! yo no voy al teatro, respondió María con aca·
riciador acento.
- /No vas, ¿por qué?
- Porque ahora dan "El Nido Ajeno;" ya he visto ern
comedia lo menos diez veces y aún la he representado,
¿qué atractivo puede teuer para mí? . ...
-Pues yo la he visto también mucho y sin embargo
deseo verla una vez más ...... y tú pudieras tener gusto
en acompañarme añorando ..... .
- No iosistas, me duele un poco la cabeza ...... ,·e tú,
te acompañará algúo amigo.
-iY si estás enferma, cómo he de irme?

El héroe•dios, profeta, poeta, sacerdote, son formas
de heroísmo de los tiempos antiguos, formas ct1ya aparición corresponde a las más remotas edades; algunas
de el(as hao desaparecido enteramente y ao aparecerán
ya mas sobre la tierra. El héroe como escritor, del cual
nos vamos a ocupar, es ua producto exclusivamente de
nuestra época; y mientras subsista el arte maravilloso
de la escritura y el ao meaos maravilloso de la imprenta, se puede asegurar que continuará siendo una de las
principales formas de heroismo para las edades venideras. Por varios motivos viene a ser uno de los fenómenos más singulares.
Es co~a nueva, dec:mos; apenas si cueuta ua siglo de
e~1steac1a. Jamás, hasta poco más de un siglo, se había
visto la forma de una grande alma, viviendo separada
de aquella manera anómala; trabajando por echar fuera de sí, sirviéndose del libro impreso, la inspiración
qu"' ea sí tenía y por e~te medio procurar ua lugar y
manera de ganarse la vida coa lo que el muudo quisiera darle por su trabaje. ¡ Cuánto se ha vendido y comprado y regateado por los mercados públicos! Pero jam_ás c?sa alguna, hasta entonces, como la inspirada sap1eac1a de ua alma heroica.
El escritor, coa sus "derechos de autor" y sus "ea·
tuer_tos de autor," arriocoaado ea su guardilla miserable
cubierto el cuerpo de mugrientas ropas; rigiendo (porque verdaderamente esto es lo que hace) después de
muerto, desde su sepultura, naciones y generaciones ea
teras que cuando vivía apenas si se diguaroa darle uo
mead rugo coa qué arrastrar la existencia, ofrece al mua
do uo cuadro de los más interesantes. Pocas formas d 6
heroísmo más inesperadas.
i~h! Los héroes, desde los tiempos prehistóricos, hao
te01do que presentárseaos bajo muy diver~as formas;lo,
pueblos jamás supieron de qué manera acomodarse coa
ellos ;tao rara es una aparición ea el mundo! Parecíanos cosa absurda que hubiese habido hombres que allá
ea su ruda admiración, tomaran a ua grande y extraer

1/
l

Cadáver del señor general don Bernardo Reyes.
Mil y mil tramas s101estr&lt;!S bullían en la mente del
enamorado esposo. No había duda, su mujer lo engañaba, ¡y él se dejaba engañar de un modo estúpido!
Unos celos frenéticos se apoderaron de él, y loco, febril, apenas pudo esperar a que terminara el primer ac·
to para abandonar el te¡itro y correr a su casa.
Llegó por fiu; con mano temblo'rosa buscó en el bolsillo la llave del zaguán; abrió procurando no hacer rui·
do, entró. y viendo luz eo la pi~za que servía de asisten·
cia a María, se dirigió hacia ella con paso de lobo.
Al pisar el umbral vió a su esposa de pie juoto a su
escriwrio cuyo cajón de la derecha estaba abierto.
De un salto se colocó junto al mueble y, poniendo la
mano sobre el cajón, lo oprimió con fuerza.
María se volvió dando un grito de sorpresa: pero al
1 econocer a su marido:
-iAh! ¿Eres tú? ...... ¡Qué susto me has dado!-dijo
mientras intentaba cerrar el cajón.-Déjame que lo cierre-añadió.-Entonces, fijando la vista en el rostro de
su marido, retrocedió espantada.
-iNo! ;no lo cerrarás!-prorrumpió Eduardo-ibasta
de engaño, quiero ver lo que guarda! ¿lo oyes? tengo
derecho a saberlo todo-y revolvía los papeles y volcaba las pequeñas cajas.
María lo con templaba muda de indignación y él proseguía:
-Vamos, entrégame lo que guardas aquí; es algo que
tú vienes a contemplar a solas gozando con su vista . . ..
Quizá el retrato del amante, ;enséñamelo! ¿tan feo es
que no puede verse? ....
Y los sobres, las plumas y papeles caían en desorden
sobre el piso.
-Eduardo, por Dios, cálmate-dijo María,-no es lo
que te imaginas.

~

Señor General don Gregario Ruiz, anciano septuagenario y miembro del Congreso de la Unión, fusilado el domingo último en el interior del Palacio Nacioo4J.

Destrozos _c.a~sados por las granadas de artillería
eu el ed1hc~o de la sexta iospeccióo d" pc.licía,
esqurna Victoria y Revillagigedo.

dinario Odino por una divinidad, y como a tal le adora•
sen; '.'- u~ grande y extraordinario Mahoma, por un prof&lt;:ta rnsp1rado de Dio•, y siguiesen y sigan todavía religiosamente su ley durante doce siglos; pero aún nos paree~ mucho ?1ás absurdo, y por tal lo tendrán las generac10nes venideras, el que uo grande y extraordinario
Samuel Thooson, a un Robert Burus, a un Juan Jacobo
Rousseau, se les considerara por sus contemporáneos
por cosa "nondescripta" y venidos al mundo sio otro obJ':to que e l de ~ntreteo er la ociosidad de las gentes, mediante el sacrificio de algunos ochavos y unos cuantos aplausos.
Mientras _tanto, y ya que lo espiritual decide siempre
de lo material, a este héroe hombre de letras escritor
literato, pensador, poeta, filósofo, o llámesele ~orno quie'.
ra, se le debe considerar como a uno de los hombres
';1ás importantes de los tiempos moderaos. Todo cuanto
el ensena, el mundo lo hará y llevará a efecto. La condu&lt;:ta del mundo para con él será el medio mas significativo de vemr en conocimiento de su situación general. O_bs7rvando bién su vida, podremos obtener un
coooc1m1e.nto, t_an perfecto como nos sea posible, de
aquellos s1~los s10~~lares que le produjeron, y en que
nosotros mismos v1v1mos y trabajamos.
Hay escritores ingenuos y no ingenuos, ni más ni menos como en todas las demás cosa~ las hay que snn sioc':ras y las hay que no lo son. Si héroe significa siocero,
diremos entonces que el héroe, comn escritor. vendrá a
dese?'lpeñar para nosotros una función siempre honrosa, siempre de las más altas, y hubo un tiP.mpo en que
fué una de las más sublimes.

Viene a decirnos, de la manera que sabe, la inspiración contenida dentro de su alma; todo lo que un hombre sabe hacer en cualquier caso. Digo "inspiración,"
porque lo que nosotros llamamos ori~inalidad, sinceridad, genio, la cualidad heroica, para la que no teoemos
nombre adecuado, significa eso
Héroe es el que vive dentro de la esfera íntima de las
co~, e_n lo verdadero, en lo divioo, en lo eterno, que
existe siempre, su sér está en eso: él lo hace público por
obra o de palabra, o como mejor venga declararse al
mundo.
Su vida, como dijimos antes, es un pedazo del sempiterno corazón de la misma Naturaleza, es la vida de todos los hombres; pero la débil muchedumbre no conoce
el hecho, y le es infiel las más de las veces; pero los po·
cos fuertes, son fuertes, heroicos, contestes, porque no
se les puede ocultar.
El escritor, como todo héroe, está allí para proclam:3-rlo de la_ manera que pueda. Intrínsicam&lt;"nte es la
misma función que las antiguas generacion&lt;"s b~utizaroo
con 71 nombre de profeta, sacerdote, divinidad: la cual
función la ejerce en el mundo toda clase de héroe, bien,
por obra o de palabra,
TOMAS CARLYLE.

-Bien, pues yo quiero ver lo que es; ¿Jo oyes? quiero
conocer el maravilloso secreto ¿me entiendes? ¿dónde
lo has ocultado? ;dámelo!
Y sacudía fuertemente a María, a quien tenía asida
por un brazo.
-Está bien, voy a entregártelo; pero . . .... /me perdonarás? ..... .
Eduardo se sintió desfallecer; todo un mundo de ne·
gras ideas se atropelló en su cerebro. Era cierta su desgracia ...... su mujer le engañaba. . .... .
Súbitamente un acceso de enternecimiento 10 agitó y
dijo con lágrimas en los ojos:
-Te perdono ...... pero quiero saberlo todo ..... .
todo ..... .
María sacó de su pecho una pequeña cajita de nácar
y la tendió a su esposo.
Este la abrió con desfallecida lentitud y aote su vista
asombrada apareció un retrato eo miniatura y un ramito
de violetas secas atadas con una ciuta de seda color de
rosa.
Eduardo reconoció aquellas flores. Eran las primeras
que había dado a María después de que ésta correspondió a su amor. Eo cuanto al retra,o, también era el pri·
mero que él le había regalado y que ella había ofrecido
guardar siempre como sagrada reliquia.
-iPero, nena mía! exclamó al fin.
-/Qué? ¿No te había jurado guardar siempre ese retralo y esas flores como un tt-sorol Ya ves que cumplo
mis juramentos y la leccioncita te servirá para que no
vuelvas a dudar de tu María.
Eduardo abrazó a su esposa y cubrió de besos su hermoso rostro, besos que ella recibía entre enojada y sonriente.
EMILIO GANDARILLA.

Señor general de División don Bernardo Reyes, uno
de los iniciadores del movimiento antimaderista muerto frente al Palacio Nacional
el domingo pasado.
- Si no es cosa de gravedad, ve sin cuidado, yo me
acostaré Iuego.
-Está bien. Si así lo deseas ..... .
Eduardo se dirigió a su cuarto y poco tiempo después
salió ya dispuesto a marcharse. Estampó un b_eso en la
freote de su esposa diciendo:
-Que duermas bien-y abandonó la casa con aire
preocupado.
No hay duda, decíase, María me engaña. Y está triste
y trata de aparentar alegria, y sistemáticamente se niega
a salir. y se finge en terma para ,quedarse en &lt;;asa ..... .
Algo hay ...... ¿ Una infidelidad? ...... No me atrevo a
pensarlo .. .. .. Por lo demás, su retraimiento no es nue·
vo, y est;¡, era una de sus cualidades que más me gustaban antes de nuestro matrimonio. Pero si hay algo, yo
puedo saberlo con sólo exigirle que me entregue la llave
de ese famoso cajón, que nunca se abre delante de mí. ..
Si tiene un secreto, ese cajoncito lo encierra.
Mas ...... /cómo voy a manifestarle mi desconfianza?
E,;o es ofenderla y . ... a la verdad, no tengo motivo. Así
monologando llegó Eduardo a_i teatro, entró distraído, y
de la misma manera ocupó su butaca.
La representación había comenzado; Eduardo trató de
fijar su atención, pero su pensamiento iodócil se volvió
inmediatamente a María, y hacia el cajón del escritorio
de ésta que nunca se abría, y cuya llave, separada de las
otras, jamás quedaba olvidada en parte alguna.
La idea de que allí se encern ba el terrible secreto
fué adueñándose de sus pensamientos y se convirtió en
una obsesión espantosa.

Conducción de muertos 1 heridos a los puestos de socorros, durante los combates de la semana que hoy
termina, en contra del maderismo.

�que la maten, Pero la joven no teme la muerte; los planos están en manos del esclavo y éste ya se halla en camino de Granada. Poco le importa morir, pues, por su
amor y por su patria.
o o o
Tal es la obra que si triunfa por la maravilla de su
forma, por el lirismo encantador de los versos, por la
inspiración elevada, propia, hermosísima de las estrofas,
probando una vez más el talento poético de Villaespesa,
oo alcanza tan señalada victoria al tratarse de la estructura dramática, que no es ni fantástica, ni romántica en
absoluto, ni simbólica por completo. Tiene de todo, es
cierto; y se ve algún simbolismo que significa el triunfo
del arte cuando le acompaña el amor, sobre el arte si
sólo dispone de la fuerza.

TEATRO ARBEU.-"FIN DE CONDENA"
La compañía cultísima de Borrás no sólo nos dió en
-esta obra uoa producción nueva, sino también tuvimos
la satisfacción de conocer a un autor dramático de gran-des vuelos, a doo Juan Arzadúo, perteociente al cuerpo
-de artil_lería española, hombre de talento y oo porque
yo lo diga (aunque procuro documentarme al hacer cual•quier afirmación) sino por reconocerlo así renombrados
-escritores madrileños y críticos teatrales como Manuel
Bueno, "Miquis," "Caramanchel" que escriben admirables crónicas teatrales y no reportazgos insulsos.
"El señor Ar~adúo-dice Manuel Bueno-que es un
pen~ador y un ltt~rato Gle grao estatura espiritual, no ha
vemdo a congraciarse con la muchedumbre exponiendo
melodramáticas sensiblerías. En toda su vida de apart?miento fecundo para el Arte hay un de~dén de la popularidad que le honra .

Si ooy se asoma al Teatro es porque imperiosamente
le empujan anhelos de moralista, de los que.el candor
no está ausente del todo. El señor Arzadún conoce nuest~o régimen penitencia_rio, y no de oídas ciertamente,
s~oo_por haberlo estudiado con piadosa atención. Su desi_gmo es ~) de probarnos que el presi :lio, lejos de corregir a_l del10cuente, lo degrada aún más; que la convive?ci~ carcelaria en?u.rece las almas, y que, por consigmen.e, este proced1m1ento de reeducación inventado
por la sociedad es negativo."
'"Alejandro Miquis," después de examinar el drama
"Fin de condena" añade: '' El señor Arzadún es, pues
positivamente, un artista y un pensador y es, además:
un c:Jramaturgo, porque en su obra bay elementos dramáticos ee primer orden. hábilmente combinados.
A mi juicio, p~es, tenemos un autor dramático y no
un autor dramáttco más, sino más autor dramático que
muchos de los que pasan por tales."
"Cai:amaochel" no se queda atrás en elogiar la obra y
en decirnos la valía del autor, recordando que P.scribió
en "El Imparcial" un ?otabilí:imo estudio sobre la guerra de la 10dependeoc1a espaoola, que ha merecido los
honores de la traducción a varios idiomas europeos; que
es autor de muchos versos elogiadísimos por Federico
Balar!, y de cuentos muy ingeniosos, de uno de los cuales aprovechó el argumento para "Fin de condena;" y
de una novela que sólo alabanzas mereció y que por tanto al presentarse con su obra al Teatro Español de Madrid, traía ya un bagaje literario de importancia y de
valía.

rostro expresivo, su aspecto arrogante; pero mediana,
muy mediana. en el recitado del verso, y, cuidado si hay
para lucirse! Bien el señor Codina, y me permito recomendar a tan estimado actor, que solo en los momentos
en que se requiere, dé acentos lastimeros ~1 verso, puesto que los domina por completo, y tiene talento para imprimirles la inflexión que se debe. El señor Rivas muy
correcto y el resto de los intérpretes también.
La escena hermosamente puesta. Las cuatro decoraciones son un modelo por Jo propias y bellas, representando la primera el alcázar de Habus Benzavi en el
Albaicin de Granada; la segunda un jardín del Alcázar
de la Alhambra; la tercera las ruinas de El vira en las cer
canfas de Granada; y la cuarta el torreón de un castillo
cerca igualmente de esta ciudad.
LUIS DE LARRODER.
o o o

El señor Borrás estuvo magnífico en "Fin de condena." Su genio artístico y el estudio vencieron una vez
más, siendo objeto de constantes ovaciones. El reste de
los.artistas cumplieron muy bien sin que ninguno sobresaliera, y es que toda la obra, todo el drama es únicamente el insigne actor catalán.
'

El próximo miércoles 26 tendrá efecto la inauguración
de la Compañía Gattini-Aogelini en el teatro Principal
con la opereta ya conocida titulada " La Cigarra y la
Hormiga."
Hay en el público mucho deseo de escuchar de nuevo
la bella partitura de esta opereta.

"EL ALCAZAR DE LAS PERLAS"
Había en México verdaderos deseos de conocer esta
obra del ilustre poeta Villaespesa, y la compañía Borrás
debe apuntarse en su "Haber" el que por ella conociéramos, la leyenda trágica, que estrenó en la misma Granada la Guerrero y Díaz de Mendoza.
. El seño: Villaespesa se encontró con una leyeodaprec10sa esenia por el distinguido literato García Goyeoa,
tomándola coa:o base de la obra dramática. y digo esto,
porque a raíz del estreno de "El Alcázar de las Perlas"
surgió la cuestión de si era o no original, confesando su
a~tor de dónde había sacado el argumento, la idea matriz, cuyo desarrollo era exclusivo de su numen, y no
en manera alguna del ingenio del citado señor Goyena.
La ~cción pasa en el reinado de Alhamar el Magnífico, y tiene por base la rivalidad amorosa de dos moros
que adoran a la encantadora •·sobeya."
Un~ de ellos, Ashuma, lleva en la mente un proyecto
gran?ioso que ha de ser la gloria de Granada por todos
los siglos; su mente de artista concibe la creación de un
a_lcáz~r tan her'!loso que ha de ser para siempre el teshmomo del gemo de la raza morisca; el emir de Grana-

Esperanza Lovreglio. Angelo Fiori.

Tina Bioi de la compañía "Gatini-Aogelioi."
Me honro pues, marchando en compañía de estos señores en cuanto al juicio que debe merecer el talento del señor Arzadum y entiendo que
su drama si bien no ostentando ciertas cualidades teatrales, es hondo, está bien pensado, interesa, es real, su desarrollo es sobrio, los
pormenores de la acción están subordinados al pensamiento del autor, y lo que al parecer resulta falso, es
precisamente lo que se trata de corregir, las corruptelas
de las Penitenciarías, el que se beba alcohol, el que se
salga a la calle, el que se hable con mujeres, etc., etc.
.. Que esto no es teatro" dicen muchos. Allá cada quien
con su manera de concebir las obras escénicas. Lo que
sí es demasiada exigencia, es creer que el escenario no
es medio de propagar ideas. ¿Hay culpa en ello? Me parece que no. No bay para qué exigir a un dramaturgo
que sea de un modo determinado y conforme a nuestro
propio punto de vista. Es preferible, a fin de cuentas,
que cada uno aporte al teatro su personalidad, con sus·•
sentimientos, con sus gustos y sus preocupaciones. De
esta diversidad intelectual el arte dramático gana mucho.

da, Alhamar, le proteje en su empresa y le ofrece los
medios de realizarla. Sobeya, llevada por el amor y el
patriotismo, es su compañera fiel en la larga peregrinación que hace por todos los pueblos y naciones en busca
de la inspiración que le huye, para realizar los planos
que su espíritu vislumbra.
Su rival, Abu Ishac, ha urdido una conspiración para
arrancar el trono de Granada a Al!:amar. Encabeza a
los 'guerreros descontentos de que éste haya pactado con
el rey cristiano Alfonso X, en vez de sacar todo el fruto
de sus victorias sobre la raza enemiga. Sobeya le rechaza. En una misma noche trata Abu Ishac de sorprender
al emir y de robar a la joven. En ambas empresas fracasa, y jura vengarse de su derrota.
Seis años pasa Ashuma, después de inútiles viajes en
que no ha logrado dar forma al magnífico palacio con
que sueña; llega cansado y abatido a las ruinas de Elvira. Sobeya que le ha acompañado todo ese tiempo, le
consuel;; y le infunde esperanzas. El anciano emir se
desespera porque siente la aproximación de la muerte
y no verá alzarse el alcázar que debía ser la gloria de
su reinado. Seis años de lucha contínua con Abu Ishac

han agotado sus fuerzas; sólo le quedan pocas horas de
vida, cuando también él llega a las ruinas de El vira. Pero Abu Ishac, cuyos espías le siguen paso a paso, llega a
su vez, para apoderarse de su antiguo soberano.
Allí sorprende a su rival Asbuma que por fin, en un
momento felíz de inspiracióo, cree ver erguirse en las
colinas de Granada el alcázar soñado y transporta febrilmente sus planos al pergamino. Frente a frente los
dos rivales, en vano implora Ashuma a su adversario, no
por su vida, sino por esos planos que hao de ser su gloria y la de la patria. Abu Ishac, ciego de odio y celos,
le mata de una puñalada y le arranca el precioso pergamino.
En el último acto, Abu Ishac vencido en batallas sucesivas, queda reducido a refugiarse en el Torreón, cerca de Granada. Un puñado de hombres solamente le
acompaña. Pero conserva siempre los planos preciosos,
tiene segura su venganza del que después de muerto
vuelve a matar, quitándole la fama que alcanzaría su
genio.
Una embajada del emir viene a buscarle y a ofrecerle la paz, a condición de que restituya esos planos. Y se
niega. Entre la servidumbre de la embajada, se oculta
Sobeya, ansiosa, a su vez, de vengarse por la muerte de
Asbuma y de restituirle la gloria, apoderándose de los
planos. Al pie del Torreón un esclavo esperará que ella,
con astucia femenina finja rendirse al amor de Abu
Isbac, los recupere y se los arroje.
Domina la joven los impulsos de su odio al hallarse
frente al que mató a su amante; logra sonreirle y engañarlo con sus palabras de amor. Pero ,\bu Ishac pretende anular por completo la memoria del pasado, destruyendo los planos. Sobeya aprovecha el segundo en que
los tiene en las manos para arrancárselos. Para defenderlos luego, le hiere con el puñal que llevaba oculto.
Antes de morir Abul Ishac da orden a su gente de

Augusto Angelini. Italia Ciampolioi.

¿ Es "El Alcázar de las Perlas" una ol.,ra que pudier;,
iniciar en España el teatro poético? Me parece que no;
pues a los personajes que en ella aparecen les falta personalidad propia; habla el poeta con estro sublime; pero
no los hace hablar a ellos. Es, pues, un alarde de lirismo admirable, y sólo en este concepto llena al audito- '
rio. Además, el desarrollo dramático es lento, faltan es
cenas que inten,seo, faltan momentos en que nos conmovamos, por los caracteres, por la lucha de las pasiones. En una palabra, el fondo es endeble, pues pocas
veces la naturaleza concede, como a Zorrilla le concedió, dotes extraordinarios de cantor lírico, y al mismo
tiempo imaginación superior, como poeta dramático.
o o o

Aonetta Gattioi. Felice Ciampoliui .
La interpretación de "El Alcázar de las Perlas" ha
sido muy desigual. Muy buena por parte de Borrás, adPrincipales artistas de la Compañía Gattini-AÓgelini q ue
mirable en el decir, magnífico en la presencia y en los
adi;manes, soberano expresando las escenas de amor, en breve actuarán en el Teatro Principal.
cuando sufre los desdenes de "Sobeya."
La señorita Adamúz luciendo sn hermosa figura, su

�11

~
¿VENDRA EL REY DE ESPAÑA A AMERICA?
Esta noticia ha llegado en esta semana trasmitida po te! cable, y la verdad es que por doquiera, se ha recibiuo la noticia con júbilo e intensa satisfacción.
En los círculos oficiales de Madrid no se ha desmentido la v.ersión, se da como probable tal propósito, 'afirmándose que deseoso don Alfonso de evidenciar las simpatías que siente por los países hispano-americanos, quisiera visitar algunos de ellos. bien que sin fijar la fecha
en que llegase a poner en práctica dicho pensamiento.
La idea al igual que otras veces que ha circulado como un hecho probable, es comentadafavorablemente en
los círculos políticos y entre todos aquellos que consagran el esfuerzo de sus iniciativas materiales e intelectuales al desenvolvimiento de los problemas llamados
americanistas.
Es unánime aquí la opinión de que la visita del Soberano español a las naciones hermanas de ese continente, tendría una altísima y eficaz significación moral y política, que contribuiría. indisc utiblemente, a estrechar
íos vínculos históricos que unen a España y a aquellos
pueblos.
pon Alfonso, en su misma juventud, con sus tendenC'Íi\S ampliamente liberales y democráticas, sintetiza en
su regia personalidad las aspiraciones progresistas del
pueblo español, y por consiguiente, los jóvenes países
])ispano-americanos verían en él la representación de la
España nueva, la España que avanza imperturbable en
· €!1 concierto de la vida internacional.
·
: Esto es lo que dicen algunas significadas personalidades que se han ocupado del asunto.
En general, dejando estas y otras apreciaciones, no
hay quien deje de considerar que la presencia del Rey
en las na.ciones de América, sería altamente favorable
a la mayor in,imidad d: las relacione; espirituales y materiales de aquellas con España.

j
(Continúa.)

LA AVIACION EN LA GUERRA.
Por vez primera en los combates se ha hecho uso de
la aviación, siendo en la guerra turco-búlgara, en la que
ha presenciado semejante espectáculo. El famoso aviador griego, capitán Maraitmas realizó un maravilloso
vuelo en hidroplano sobre el Estrecho de los Dardaoelos, arrojando varias bombas sobre el arsenal de Maide$,

El Consejo de Embajadorer Europeos en Londres, discutiendo la conveniencia de enviar una nota
colectiva a Turquía, en favor de la paz.
y sobre algunos barcos turcos que estaban en el canal.
El capitán Maraitmas recogión importates detalles sobre las fortificaciones otomanas y acerca de la
situación de la escuadra. En cuanto los fuertes y las unidades de la flota otomana observaron a Maraitmas le hicieron varios disparos sin que afortunadamente le hicieran blanco los disparos.
Los otomanos han huído a la desbandada ante la aco~etida furiosa de los turcos. En los encuentros que se
libraron al sur del río Kavar, las fuerzas turca,, opusieron gran resistencia a los búlgaros, pero al fin se retiraron en completo desorden. Los montenegrinos han
desplegado gran actividad y desde las alturas de Busati.
Gora y Gimatani enviaron constantemente una verdadera lluvia de balas a los turcos. Y en resúmen, hasta el
presente sigue el combate con verdadera fuerza y parece que esta guera no se ha de acabar sino en largo plazo.
LOS BARCOS DE GUERRA DELOS ESTADOS
UNIDOS EN CENTRO AMERICA.

Una costumbre rara.-Encapuchados que asisten a los funerales de los soheranos de Baviera, y que
asistieron al reciente entierro del príncipe Leopoldo.

Después de la muerte del Presidente del Salvador víctima de un asesino guatemalteco, los negocios de los
paises Centroamericanos, no caminan a gran altura y se
asegura que los zelayistas expulsados de Nicaragua se
h_an unido y preparado un complot contra todos los Presidentes de las Repúblicas Centroamericanas con e l prop_ósito de convertir las cinco naciones en una sola, designándose para presidirla al ex-presidente de N icaragua José Santos Zelaya.
Con este motivo el gobierno de \Vashiagton ha ordenado al "~n'.1polis" q~e se dirija en seguida a Amapala
para repnmtr cualqmer desorden con motivo de los súcesos que se avecinan.
Loscomandantes de 1"5 embarcaciones llevan órdenes
para impedir qu_e se altere el orden. El "Denver," que
estaba en la babia de Acapulco también recibió orden
de zarpar para Acajutla, siendo uoo de los primeros
barcos que ha de llegar a Centroamérica.

Pero tenía por los versos, por las frases de amor
,rimadas, respeto supersticioso de las hijas del arroyo
-qtie siguen en un papel comprado en dos centavos, el
tono del organillo de manija acomodándose Jo que van
leyendo. La música del poema de Juan Delhy era deli-ciosa. Conmovió a Nelly y le pareció desde luego muy
superior a los couplets de Maupeon y de Luisa Puget,
que ella había seguido en su infancia frente a los organillos de Belleville. Se durmió soñando en el joven poetá, reducido a comer con los cocheros, y cuyos versos
-el había acariciado el corazón.
A la sazón era amante de Nelly el duque de Eylau,
hijo legítimo del heroico mariscal, del antiguo tamborcito que había batidc- la carga al lado de Napoleón en el
puente de Areola. Era un hombre guapo, un poco fati~ado, de grandes maneras, con una inteligencia por arriba de lo común; y el segundo imperio no había podido
hacer de él más que un chambelán. A la cena, presidí-da por su bella amante, que el duque ofrecía en una
-cantina a la moda a algunos de sus compañeros de las
Tullerías, Nelly llegó c:on el manuscrito de Juan Delhy
-dentro de la manga. La reunión no tuvo nada de inconveniente. Todos los invitados eran gentes de cabeza
,gris y de alta corbata. Pero la comediante tenía a su
&lt;lerecha a M. Caduc, secretario particular é intimo del
Emperador. Era un viejecillo muy amable y gran letrado, omnipotente en los teatros. Ella le hizo prometer
que leería la "Noche de Estrellas;" y, ocho días después,
recibía una tarjeta de M. Caduc con estas palabras:
"Una obrita maestra. Corro a la Comedia Francesa."
Nelly, encantada del éxito de su recomendación, escribió a Saint-Firmin. Pero el pobre viejo no pudo siquiera leer la carta, la cual le fué remitida al hospital
del "Hotel-Dieu" donde se hallaba desde hacía tres días
entre la vida y la muerte; y como él no había prevenido
al poeta acerca de sus agencias con la actriz, por miedo
de un fracaso, ésta no recibió ninguna respuesta, y aun
se sintió ofendida al principio por el silencio del segundo apunte y de su protegido. Después, arrastrada por su
vida de placeres, no volvió a recordar nada.
Sin embargo, la fortuna, que a veces tiene sus capri-chos, iba a pagar a Juan Delhy todo lo que le debía, de
:un sol-&gt; golpe.
Todavía no habían pasado dos semanas de que había
,entregado su manuscrito a Saint-Firmin, cuando recibió,
una mañana, en su cama, una esquela escrita por el director de la Comedia Francesa. Marietta no podía venir
.a verlo y en medio de su loca alegría tuvo el pesar de
no poder dar a su amante la buena nueva desde luego.
'Tampoco era día de visita en el hospital, y además, el
viejo apunte se hallaba en tal estado, que no estaba pa.ra participar de los arranques de entusiasmo de su
amigo.
Con el corazón pal pi tante, oprimido por su secreto, }
-después de haber leída diez veces la carta prestigiosa,
Juan Delhy, con el objeto de presentarse por la tarde en
la Comedia-Francesa, hizo toda la "toilette" de que era
capaz. Por fortuna tenía una levita presentable y una
hermosa corbata, regalo de Marietta. Salió y encontró
.las calles con un aire de fiesta, a pesar de estar lodosas
y sucias; el cielo nublado de noviembre le pareció primaveral, y todos los transe untes le parecieron radiantes
-de felicidad. Al dar una lección a un joven, en la calle
de¡Monsieur-le-Prince, dejó pasar, embargado por su felic dad, el barbarismo espantoso "Románibus," el cual
valió al colegial, hasta el fin del año escolar, las burlas
pesadas de su profesor. En el figón, junto a los cocheros, Juan se creyó sentado a la mesa con los dioses del
-Olimpo y comió ambrosía rociada con néctar, por más
que lo que le sirvieron fué una cabeza de cabrito frita

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en aceite rancio y una botella de vino color violeta. Terminada su colación se puso en marcha con el aire firme
del hombre feliz.
Pero en cuanto llegó frente a la famosa "Casa de Moliere" decayó toda su animación. Se sintió extremadamente tímido. En la escalera, los retratos pomposos y
los bustos enfáticos de los ilustres comediantes del pasado parecieron mirarle con desprecio como a un insignificante; y el ujier, a quien dió su nombre. le habló con
un tono tan desdeñoso, 'que se preguntó si no estaba soñando, y si realmente había sido llamado a aquel sitio
de tanta arrogancia.
El poeta recobró algo de sangre fria en presencia del
administrador general, quien le recibió con las palabras
más amables. Su pieza seria, dentro de muy poco tiempo, leída ante el comité, y seguramente aprobada y representada. Era un verdadero servicio el que había hecho M. Caduc a los ordinarios cómicos del Emperador,
dándoles a conocer y a gustar aquella obrita maestra.
El joven, estupefacto, se dió cuenta de que se hallaba
baj9 la protección del "Chateau." Y, como se deshacía
en votos de gratitud, Je dijo el funcionario:

-Hay que nanifestarlo a M. Caduc. Vaya usted a
verlo, a dos pasos de aquí. A él es a quien debe usted
dar las gracias ...... Vive en la calle Rivoli ..... .
Juan se dirigió allá en seguida y fué introducido en
una biblioteca amplia y perfectamente cuidada, cuyas
dos ventanas daban sobre el jardín de las Tullerías. El
amabilisimo viejecito. que se presentó en seguida, tuvo
para Juan todos los cumplidos y galanterías del hombre
de Corte.
-No me debe usted nada, querido hijo. Al contrario,
para mi será una verdadera satisfacción el haber hecho
participar al público de las encantadoras sensaciones
que me han proporcionado sus versos ...... Además, los
recibí de manos de la belleza misma. Nelly Robin, del
teatro del Vaudeville, fué quien me dió su manuscrito.
Lo tenía, según me dijo, por un viejo cómico amigo de
usted ..... .

Era un viejecillo muy amable ..... .

CONTINUARÁ.

..

�Aúo cuando es cierto que actualmente ooo eocootramos eo ese período de "statu quo," particular a los cam?ios de estaci?~• período que, dicho sea de paso, es muy
10grato y fastidioso, porque el presente oo tiene ya sorpresas que ofrecernos y el futuro todavía oo oos revela,
sus interesantes secretos; sio embargo, lectoras mías; la
Moda oo es tan escasa eo recursos que oo pueda encon-

Rica to ilette para baile.

trar algunas graciosas coqueterías, alguoosdetalles novedosos, que sio transformar por completo las "toilettes,"
las modifique y renueve de cierto modo, a fio de variar
un poco el aspecto de ellas.
Por ejemplo, e o estos momentos, los trajes sastre parecen haber evolucionado y oo tienen el mismo corte
que al comienzo de la estación invernal; las faldas tieoeo uo bonito movimiento de drapería eo la parte inferior, ya sea por el frente o por uo costado. Algunas veces, la citada drapería baja desde las caderas, y cruzándose por el delantero va a recogerse por detrás en ar·
tísticos pliegues, adquiriendo así la falda uo lindo aspecto de túnica drapeada o sobre-falda, que no está desprovista de elegancia.
Los jaquettes se abren por el frente y llevan faldones
muy amplios que están como sujetos bajo uoa cintura, ya
sea del mismo género del traje, ya de terciopelo o cuero
barnizado. Estos faldones varían mucho eo su forma,
pues uoos seu redondos, llegando e.si al nivel de la ro-•
dilla, y otros afectan un corte bastante audaz, porque
son mucho más largos por la espalda que por el frente.
Ciertos faldones tienen la forma de uoa punta de chal
que cae sobre el delantero, y luego se recoge eo los lados, simulando unos pequeños "paoiers." A veces la espalda de dichos faldones s~ corta eo puotJ.s. dicha espalda sube hasta los hombros y de allí vuelve a bajar.
convertida en dos largas tnaogas "Kimonos," disposición
más atrevida que graciosa, si hemos de manifestar a nuestras lectoras la verdad completa.
Eo cuanto a los colores que se prefieren para la coofeccióo de estos "tailleur," vemos también, una variedad
extraordinaria, como soo lo~ matices siguientes; mostaza, canela, café con leche, arena, y otros muchos que
sería largo enumerar. El adorno predilecto para las
"toilettes" indicadas, es el de pieles, tales como la nutria, el zorro negro y el skungs. Debemos señalar, como
una novedad bastante ingeniosa, los cuellos chales, y las
guarniciones de pieles, independientes del traje, que
pueden suprimirse o cambiarse a voluntad.
Para las excursiones en auto y los paseos campestres,
se hao adoptado los "tailleur" blancos, hechos eo paño,
en satín de lana, en sarga flexible, y, por el contrario,
muchos de estos trajes se coofeccionao en terciopelo negro, realzado. Estos últimos atavíos son muy elegantes.
Las camisetas que requieren los citados "tailleur,"
pueden ser adecuadas al color del vestido o de un tono
más claro, por ejemplo: un traje café arena se armonizará perfectamente con uoa camiseta del mismo matiz o
algo más claro. Las blusas "kaki" hechas eo satín o eo
crespón de Clioa, hao obtenido uo grao éxito, por su
aspecto audaz y elegante. Como único adorno llevan dos
líneas de pequeños botones de nácar, colocados en el delantero, y a la orilla del escote, que sólo deja ver la
garganta, ostentan uo doble cuello volteado, redondo o
en cuadro hecho eo linón blanco, formado por dos bandas unidas cuyos bordes están ribeteados por un fino
cordón de seda, adaptado al color del traje. Esta oota
de elegancia es digna de todo elogio.
Los atavíos sastre, de grao lujo, se acompañan con
blusas de encaje crema, velados de tul del mismo tooo,
y como uo adorno, sencillo y lindo a la vez, llevan franjas de pequeños botones de ámbar o de perlas. T a mbién
a estas blusas se les puede añadir la elegante coquetería de esos cuellos vueltos; pero, en este caso, los dichos
cuellos se hacen en gasa o tul de colores vivos, como rosa, azul o rojo.
Citaré a mis lectoras un hermoso modelo de traje para visita, el cual está hecho eo crespón de China, color
de canela. La falda es drapeada eo la parte superior,
simulando uoa túnica que llega hasta la rodilla, ligera·
mente levantada en el frente, por el mismo corte de la
túnica. Esta lleva a la orilla una franja de piel de zorro
negro, y el mismo adorno se ve en el cuerpo, que es de
estilo japonés.
Las hombreras soo de la tela del traje, bordadas de
soutache color de canela , pero eo up matiz más claro.
El corpiño se abre sobre uoa blusa de encaje inglés, velado por tul crema, y el cuello es levantado y de encaje
de Chantilly. Este cuello está unido al jaquet, pero la
blusa tiene su cuello propio, hecho eo encaje inglés cubierto de tul crema. El manguito es de satín color de
canela adornado con franjas de piel de zorro. El som-

de las que califican de advenedizas. Ahora bien, estas
advenedizas bao prescindido a su vez de la ioflueocia
de las damas aristocráticas, y como la Moda vive al mismo tiempo que del arte del lujo, soo las que en la actualidad inspiran sus creaciones.
.
Ya es demasiado tarde para contrarrestar esta corneo·
te. Las que más gastan en "toilettes," las más fastuosas,
soo las que vulgarizan las modas actuales.
El "sport" guía y modifica eo los homb_res el modo de
vestirse y eo las mujeres el deseo de fascm"-r a los que
pueden realizar sus caprichos.
Por otra parte, los extrao¡eros bao cc:i~vertido a Paris, coo la complicidad de no pocos parisienses, en un
gran Corinto al que acuden eo busca de placeres. Para
agradar a esta clientela, cada día más numerosa, los
industriales y los comerciantes hao modificado sus pro·
ductos. Desde hace Jo menos cinco años vienen ideándose trajes, sombreros, artículos de lencería confeccionados especialmente para los extranjeros.
Eo la época del año en que vienen a París se les espera, se les ofrecen los artículos destinados a obtener su
favor, y en las carreras de caballos, en los teatros, en
los "restaurants" de lujo, en todos los parajes que frecuentan los ociosos vividores del mundo entero, se exhiben los artículos ideados para agradarles. Las que vive~
y triuofao en los círculos de la vida alegre, son las pnmeras eo ostentar las excentricidades que agradan a su
clientela, y poco a poco las advenadizas enriquecidas
imitan el ejemplo, y de aquí vienen los resultados que
se tocan en la actualidad.
Convencidos los extranjeros de que lo que l~s ofrec(ao
los parisienses no erao ya las antiguas cr_eac1on~s, s100
otras modificadas para complacerles, los 10dustnales de
otras naciones supusieron, no sin razón, que ellos po·
dríao introducir las modificaciones sin necesidad de re·
currir a los parisienses, y como es de presumir, en ".Ísta
de la iovasióo de formas excéntricas y de colores ch1llooes procedentes eo primer término de Alemania, se hao
adoptado estos productos }'. actualme_nte puede asegurarse que Alemania ha obte01do una v_1ctona sobre Francia en el capítulo de la iodumentana.
Hoy triunfan en Europa el gusto ale~án y el norte·
americano. Los modistos parisienses, te01endo e? cuenta sólo sus ganancias, han sacrificado el arte al 10terés Y
sufren las consecuencias de su pecado.
No será extraño que los dos países del Norte _que _más
se hao aeercado eo todo tiempo a París, es decir Viena
y Munich, acaben por ser los que impongan la moda al
mundo entero.
r
Las modas del tiempo presente pueden atribuirse a la
necesidad de complacer a las desdichadas mujeres que
viven de las flaquezas de los hombres acaudala_dos, No
generalizan el buen gusto, el arte y hasta_los mas _nobles
sentimientos del alma; pero por lo extrll;nas y vistosas.
sirven a los fines de las que tan expléod1damente pagan
con el dinero ajeno a los que a su vez las ayudan a realizar buenos negocios.
Algunos periódicos de París y sus similares _alemanes
y norteamericanos reproducen modelos coi:it_ranos al ~rte
y al buen gusto de la verdad~ra moda par:s1ense, Y siendo, por fortuna, relativamente escaso o! numero de las
que fuera de~París, de Viena y de Nueva York comercian con su belleza, las señoras que son su P?lo opu~sto,
aceptan las modas exéentricas impuestas a 10dustnales
y comerciantes.
B. V.

brero de forma extensa, es de terciopelo negro, guarnecido con un hermoso "aigrette" de plumas blancas.
MARGARITA.

Hasta hace poco una aristoc racia formada por las familias de la antigua nobleza, por los artistas, por todo
lo que eo los diversos países representa inteligencia y
superioridad, imponía las modas. En la actualidad todo

El abrigo femenino-en diversas épocas

Traje de comida ó recepción.-

Traje de r ecepc ión, último modelo de Pa rís.

Toca de media estación

ha cambiado. En Francia se ha visto que las mujeres
más distioguioo.s desde hace algunos años parecen com·
placerse en vestirse sin elegancia, con uoa afectación
de sencillez que constituye una protesta contra el lujo

Las damas elegantes, lectoras mías, si~pre han tenid;&gt;
grao cuidado y coquetería para la elecc1ó? de sus abngos. Multitud de formas y aspectos ha te01do e~ta confortable prenda, la cual se transforma y cambia según
lo ordena la moda.
El manto de la época de Luis XVI está ad.ornado con
una capucha voluminosa qui: sirve de marco _m_aravilloso a los !iodos rostros femen10os; E'Ste era el u01co tocado posible para preservar los monumentos empolvados.
Está también acompañada de una "dulleta" o bata,
hecha de tela flexible, acolchada coo ánade, y dos aberturas dejan pasar las manos que vemos metidas dentro
de enormes manguitos.
o o o
Eo fi.o, en tiempo de la Revolución, fné el período de
las manteletas y después de los chales, de los que hablamos en otra parte; manteletas y chales sintetizaron las
elegancias del abrigo bajo el Directorio, el Consulado y
la Restauración.
Algunas mujeres llevaron también bajo el Imperio l'.1"dulleta" larga. bajando D?":a el suelo, con una esclavina en forma de rotonda y grandes mangas vueltas. La
levita alternaba y se llevaba debajo del chal.
.
En 1814, el chal subsistía aúo así como la lev1_tll; coo
tres esclavinas; y el manto forrado de pieles participaba
también del favor del momento,
En 1830, la manteleta era el furo~ de la moda, maottleta ligera, flotando al aire, aérea, impalpable, caye~do
sobre los brazos con un abandono eocaotador. También
se llevaban los abrigos llamados "Girondinos" adornados delicadamente coo tres pequeñas trencillas de color.
Después, cuando aparecieron las "Misteriosas," su~lan
tando a las "Leonas;• aquellas, para envolver sus siluetas etéreas arborarón un pequeño abrigo de terciepelo
negro adornado con pasamanería ~uy fina; prenda _sin
pretensión que se adaptaba maravillosamente a la ps1co-

Traje estilo sastre para pase:&gt;.- Sombrero con adornos
de pluma.
logia especial de esas heroínas que sin duda fueron las
inspiradoras de Balzac, de Musset y otros poetas, román. ticos y soñadores.

�~====================~~E;Lillil~U~N~D~O~l~L~U~S~T~A:A~D:0~::::::~===~~
. oran des deI mundo
Los murciélagos mas

UNA PREGUNTA

CuruosA: Sí, señorita; cuando unas relaciones amorosas se rompen, hay la obligación de no conservar las
cartas ni los objetos que durante esas relaciones se han
cambiado entre sí los novios. Así.pues, por grande que
sea su pena al devolver a su prometido todo cuanto él
le ha obsequiado, es preciso hacerlo de este modo, porque de lo contrario quedaría usted expuesta a graves
críticas, que una señorita juiciosa debe evitar a todo
trance. El sentimiento no puede prevalecer sobre la razón en casos como éste.
Por otra parte, 1qué ganaría usted con tener esas cartas, en las cuales hay tan bellas frases de amor, y esos
cabellos que formaron todo su encanto? ..... .
Terminadas las relaciones que los unían; rotos los
vínculos del corazón, esas cartas, esos cabellos y esos
recuerdos, ya no significan nadá, y, si he de manifestar
a usted mi opinión con absoluta franqueza, creo que
cuando esos objetos se conservan contra la voluntad de
su dueño, 1al acción reviste el carácter de un robo, y,
por tanto, jamás debe -conducirse así una persona que
se crea honrada. ¿No piensa usted lo mismo que yo?
Deseo un alivio para su pena de corazón, y sabe cuánto la estimo, no obstante que no tengo el gusto de conocerla personalmente.

MISION DIFICIL

J;.

no no se llevan los de hilo o los de seda; estos son propios únicamente de la estación calutosa, y también durante la primavera, pero ni aun entonces se llevan para
visitas de ceremonia. L a cabritilla, la piel de Suecia, Y
la piel de gamo, son los elementos que se aceptan para
la confección de los guantes finos y de buen gusto.
Tengo mucho placer en contestar a sus preguntas.

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FAMILIA EN' CONFLIC~

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BLANCA: Es digna de todo elogio su noble conducta;
pero creo muy peligrosa la intervención que tiene usted
en los disgustos matrimoniales de su amiga, mucho más
si se tiene en cuenta la viv.1 simpatía que el esposo de
dicha amiga profesa a usted desde hace tiempo. Con ',
demasiada inocencia piensa la candorosa "Blanca," que
esa grande simpatía es el mejor elemento para conseguir del esposo descarriado un cambio completo de conducta, sin comprender que tales cambios son bastante
difíciles en hombres de malos hábitos, y no tan jóvenes,
pues el citado señor tiens cuarenta años.
Usted es sencilla, linda y sin experiencia:goza del cariño y de la confianza de ambos cónyuges; la pobre esposa es aún más jóven que usted, y sólo así se explica
que no haya_previsto el peligro al cual se está exponiendo. No es necesario dar a usted mayores explicaciones,
/verdad, estimada señorita? El mejor influjo que puede
usted ejercer cerca de su infeliz amiga, es el de retirarse en lo absoluto de su bogar, encomendar en sus oraciones la dicha y la paz de ese matrimonio, y no ponerCANTO RELIGIOSO
se en la triste ocasión de ser usted misma la causa principal de disgusto entre dos esposos que no se aman ni
IRENE: Soy de su misma opinión, pues no hay nada
se coQlprenden. A esto se debe reducir su difícil misión
más impropio y desagradable que oír en las iglesias, durespec\o de tal asunto.
rante los ejercicios piadosos, esos cánticos profanos, los
cuales tienen un sello de trivialidad mundana, compleMODELO
tamente indigno de las solemnidades religiosas. Hay algunos "misterios" del santo rosario, que más bien parePRESUMIDA: Doy a usted el modelo que desea de tracen romanzas amorosas, muy lindas para escucharse en
je para calle, el cual es muy elegante y original. En la
un teatro o en un salón, pero nunca para ser cantadas
Crónica de modas está descrito dicho modelo; allí pueen el interior de un templo. Y lo que se dice de la múde usted ver de qué modo se confecciona este traje.
sica vocal, se dice también de la instrumental, porque
Debe usted suprimirle !a cola, pues ésta sólo es adehay ciertas orquestas que más bien parecen músicas pacuada para las ceremonias.
ra bailes que sagradas armonías, y como la imaginación
Respecto de su pregunta sobre los guantes, me permies dificil de ser reprimida, en vez de recogerse el espíto aconsejarle que los use de cabritilla, pu·es en invierritu en atenta meditación, se escapa de aquel santo re-

..

r

cinto, vuela a los paseos o salones mundanos, y la lucha
que es preciso sostener en dichos casos, es no sólo dificil sino .c asi imposible para las almas inquietas.
Muy pocas serán las personas cuya vi rtud acrisolada
triunfe d~ todos los elementos exteriores, dominando sus
sentidos ,hasta lograr que éstos permanezcan indiferentes a todas las emociones y recuerdos que tal música
despierta.
Próximamente enviaré a usted el cat-álógo al cual se
refiere, para elegir con acierto algunos cantos verdaderamente religiosos.
i'

MARÍA ELENA: En efecto; pocas dificultades hay en
la vida más penosas y molestas que las desavenencias
de familia; pero creo que en su caso no es imposible
encontrar la solución del conflicto, pues si el señor esposo de usted no puede avenirse al carácter de "su terrible suegra," como él dice, ni tampoco a '·Jas necedades de su insoportable hijastra," Jo i~di.cado es alejar a
ambas de la casa de usted, aun cuando le sea muy doloroso separarse de su madre y de su hija.
El primer deber de una esposa es el de conservar la
paz del matrimonio y complacer a su marido, siempre
que {ste no le pida algo notoriamente malo; así pues, en
el caso de usted no hay otro remedio si no es el que me
atrevo a indicarle. Tal vez con el transcurso del tiempo se olviden los disgustos pasados, y como su esposotiene buen corazón, a pesar de sus arrebatos de carácter, él mismo propondrá que vuelvan a Ja casa esas pobres desterr.adas, que hoy son causa de tanto~ disturbios
domésticos. 1 No cree usted que así se soluciona el gran
conflicto?
J\fARGARITA.

LO S:?OR1C
Los "sports" están demasiado a la orden del día •para
pasarlos en silencio; tienen sus detractores y sus defensores apasionados.
Lo cierto es que la equitación, el aut-0movilismo, las
bicicletas, la natación, el canotaje, la esgrima, los juegos al aire libre , el patinaje, los ejercicios de tiro y hasta las ascensiones en globo, cuentan con gran número deadeptos en el sexo femenino, y que no abusando de estos ejercicios tienen gran valor dentro de la vida seden•
taria de las g randes ciudades para la higiene de las mujeres.
La bicicleta es contraria a toda persona cuyo corazón,
no funcione normalmente, y sus esfuerzos pueden causarle accidentes mortales. Este, como todo "sport," nodebe practicarse sin previa consulta de un médico.
Para ir en bicicleta o a caballo. remar o nadar, y en
general para todo "sport," no han de llevarse corsés quedificulten la entrada del aire en los pulmones, cuya dilatación se hace mayor con el ejercicio. Esto es en todos los juegos. Se debe llevar un cinturón que sujete el
talle sin apretarlo; nada de guantes ni trajes ajustados.
En automóvil y ejercicios de velocidad, es indispensable un velo espeJiO que proteja la respiración y ]os.
ajm
A
Como en todo cuando interviene la mujer, la cuestión
de traje se impone. Los trajes de juegos sportivos, krikret, Law-tenis, Golf, etc., la gimnasia, la esgrima y las.
ascensiones en globo, son todos semejantes. Faldas cortas, blusas sencillas de cuello vuelto y mangas de puño .
parecidas a las camisas de los hombres, y peinado bien
sujeto, de acu.erdo todo con las prescripciÓn~s higiénicas que dejamos apuntadas.

1. d las especies de murciélagos que
t
, o as
viven
en nuestros climas, son baS ante peq Ue -nas·, las más grandes apena~ tienen_ el
tama -00 de una alondra; pero en los pa1ses
d
tropicales
delde
antiguo
muo o se
eucuenalg unos
tran
estos mamí_feros
alado~
9u_e
SOu tan grandes como ga_lhuas. ,,E n .F 1I1P1,;
s llaman a estos murciélagos pamques,
nambre que bien podríamos adoptar en
castel
no laoo con preferencia
. a l d e "b
. er mel
1b
y
jizos"
e se les da en a gunos '., ros,
Ue noque
s sino una m_ala traduc_ cton d&lt;;I
q
d h
francés "roussette," apdl,~a:~:on ,pco~~e:~;
males
bor
el
conde
!
1
d las especies e pe o ro¡o.
una e
.
bºé h sido lla-

~~~~¿~~s~l~~:e~ª;o/

i

l.
. , ºb.d_e re. .mo
debe
ponerse en cura
como
case UD esfuerzo de ap 1cac1on
· ' el
d jugador
c1·ese una
enfermedad
mental
de
flexión Esta debilidad aparece tam 1en en SI pa e
.
.
su; superstici_ooes. Su. creencia en l:t efi- otra cualqmer especie.
Cacia de ciertas prácticas para co_n¡urar
b
d d d
la mala suerte sobrepuja en a sur I a a
La s·1tofob·1a sus rarezas
todo lo imaginable. Desde _este punto de
á
f
q
Vl· sta, los ¡·ugadores_son _m s 10 enores
ue
___
.
.
los fetichistas más 1nfehce~.
, .
Detesta usted el ajo? ¿Le 10sp1ran una
Otra de las particularida_des l patolog,cas
av¿ers1·o·n
par•.1·cular
los
huevos
friws?
f lt d
fi ¿Le
J
de los ¡·ugadores es lad abulta,
d
d a aesta
ª, cae ponen malo las naranjas? ¿Hay,
? en u, a voluntad. La faculta mo era ora . . .- gún plato que le cause horror.
h más
si completamente aniquilada. Hay 10d1v1No se asuste usted. Su caso, mue o
duos que se dan c~enta
denota
·
tde t e~t_e
cton defecto; frecuente de lo que pudiera_
d cree~,
f . lmente
pero ceden a la pnmera en a
..
uoa es ecie de locura ano rna ac,
.
.El negro cuadro patológico del_ ¡u~ador
ablep Sufre usted una enfermedad que
. ,1
ad,endo cur
.
. d
d"
lo ensombrecen los ps,co ogos ao . ,
hasta ahora no la había ba~ttza o na te y
que se obsen·a en él la atenuac1on del I cual se Je acaba de aplicar uo nomb_re
sentido moral · La impulsióu -al juego
rea
t
im• quea no tardará en ser popular: la dsitofobta.
. J, ,
viste en ciertos casos un carac1er an . L
endici,is iba pasando de mo a, acta

y

ªii~~-

El Dr Buraud y su compañero el Dr. '
111arn·1er·, autores de estudios inter_esantes_
é t ca ase
sobre la gastronomía y la terap U I
.
guran que son legión las personas que s10
motivo
experimentan
. plausible
. ºbl
n plato una una
fruta,averuna
sión_ 1rres1sh e a u
.
bebida o una legumbre._
un
,,
· menciona el_ caso de
El D r. ,,armer
.
11 d t • t y tres auos de edad,
carp10tero. e re10 a. .
de desadmirablemente conshtu1dof,'1sc,.acpoaza
qu,·en
f erzo
arro_llar
h
¡~n
d granso~slouel olor de 1'a manteca
dacia pa t ifeJoctor había observado por
e vacas.
d
·tofobia y penentonces
pocos
c~dsosl
e sr,s1·o·n del card
era fingt
a a ave
san o que
.
n man·ar hepin tero le convidó a comer u
11 hubo
t ca y aceite }•apenas o
cho ceo man e .
'
,
vomitar.
probado el carp10t~ro comen~o a s anáI:I Dr. Buraud cita numerosos caso
.
Jogos.
.,
._
ien

ma~~:
1: f~~ma de su ~~rii~fi ~7d~º:t~~,~=r~i.
~~:~ent~~i fa~t;~tn pa~;~~:i:n~~n~::~!r~:;:dq~1c~i po;í~::i~\:s ':t~~:z:n:~~ t~n;~ cJr~oso
1
cabeza,_fique ef~ctivt:e~::r;r~cuerct:~~;~~ pu~de ~oosiderársele, a cometer los a~tos ~:!~:s:o;~rtable al alcance de todos, y era que ¡~ ¡¡ustaban mucttmaºun~u~u=a~~
posa,
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.
eren
e
o
V
1
de
día
con
más
,,.raves
e
irreflexivos,
y
por
ser
en
erº6
la
sitofobia.
podía
res1surse
a comer a •
por muchos conceptos.
ue an
"
nac1
tanta soltura como de noche, duermen colgados de las ramas de los árboles, y no en
las cue,·as o en los troncos huecos, y en
vez de comer insectos _comen ~rutas. Se
1 ula que uno de est0s mu reté lagos d~~~r~ diariamente mtdio kilo de_ fruta..~ 10
duda debido a este género de ahmentac1on,
su caroe es bastanté sabros_a, y en algunas
islas d., Oceanía Jos 10d1genas la comen
con placer.
. ¿·
d
Ea Ceilán, en los famosos ¡ar 10es e
Peradeniva, estos animales se cuentan f
millares. Las autoridades locales pr?h•·
bieron hace pocos ailos que se l~s ?,era
caza, y desde entonces se han mulupltcado
de un modo asombroso.

y

El aceite alcanforado en cirugía
Desde hace algunos año~ se emplea en
Medicina y cirugía el aceite alcanforado
como excelente estimulante. En, un enfer·
mo en el curso de una pulmoma, de uoa
fiebre continua, debilitado y propenso a l
síncope obra muy favor~blem&lt;;nte para r~aoimar la, fuerza; una inyección de aceite
a lean forado.
La introducción del alcaof~r en _la eco·
nomía modifica los estados 10fecc1osos, _Y
los cirujanos recurre,n a este producto pa1,t
combatir las septicemias de todas clases.
, el Dr· Baudd para obtener
S egun
pé · resulh
tados ventajosos de "sta tera ut1ca, ay
que administrar dosis elevadas.
.
E~ un caso de septicemia _pentone!11,
Mr Baudet no tuvo inconveniente en ,oye¿ta r I oo gramos de aceite o sea una proorción de 10 grñmos de alcanfor pur~.
La dosis media, ordinaria, es de zo ~ent•~
metros cúbicos. La fórmula es la s1gu1ente.
Alcanfor, roo gramos.
Aceite de olivas lavado, 900 gramos.
Después de la disolución del alcanfor, se
filtra el actite y después se pone e? _ampollas de 20 centímetros cúbicos ester_1ltza~a~.
La inyección se hace con una ¡ena,,u1lla de las de inyectar sueros y debe peuetrar lentamente bajo los tegumentos.
Los resultados son sorprendentes y por
este medio se han logrado verdaderas _r;surrecciones de enfermos cuya s1tuac1on
era desesperada.

La patología de los jugadores
Según los últimos trabajos de los psicólogos el hecho de ser jugador denota una
graví~ima degeneración mental. El exa_men
de todo aficionado a tirar de 1~ oreJ:t al
popular Jorge revela v~rias parllculandades oatológicas predominantes...
En primer lugar, está la debilida d intelectual.
.
El jugador habitual juega_ stn teu_er conciencia de la ausencia de . 10terés 10tele_ctual de sus actos. Los realiza para ocupar
su ociosidad, para matar el tiempo'. para
divertirse como un niño con sus ¡~egos .
Por su puerilidad se Je podría_ considerar
como afectado de una tendencia a la regresión mental.
El testimonio de la debilidad iotelectt!al
de los jugadores se encuentra en _la vac1e·
ditd de sus frases habituales. L_as tdeasque
expresan no tienen hilación Lit fundameuto· repiten frases hechas, Jugares comunes,
gr~cias insulsas, como si q~isierao a12arta_r
d e su espíritu todo peornm,ento que tmph-

Lo que distingue de un modo especial el
Odol de todos los demás preparados para
limpiar la boca, es su notable propiedad
de recubrir toda la cavidad bucal con una
ligerísima y microscópica capa; pero, sin
embargo, de gran poder antiséptico, que
aún DURANTE ALGUNAS HORAS después de haberse lavado la boca, conserva su efecto. Este duradero efecto, que
ningún otro preparado posee, es lo que asegura, a quien usa diariamente el Odol, de
que su boca está protegida contra el efe~to
de las caries Y materias de fermentación
que destruyen la dentadura.

�EL: MUNDO ILUSTRADO

CONSERVESE EL Pfü,n
Cuando el hombre&gt; ce~a clC' .:,r¿

cer, empieza :L cli~minuir de ta
maño. A lo m e nos, a sí lo nsl'gnr.i.
n n d '.&gt;ctor alem(m, y lo pl'Ueba
con C'uras. P ero mientns oodamo3 1·enovar nues tro cue?rp/qn lo.
misma proporción eri '} u e, se Ya
gastando, no se v1u,arr, mucho
de p :)so ni do m ed idas. Cuando
~e está d e m a3iado grueso, ser{t
bueno s in duda perder unas
cuan tas libras; cuando so está demasiado delgado, es conveniente,
por el contrario, combinar el régimen ali mentic io y las c ostum~res para conseguir gan!lr alguna·
libras. :Muchas p e r sonas pierden
carne3-ca rnes que neces itan- sin
comprencler e l por qué. Comen
mucho, p:)rO signen flac:is y débil es d e l ni3illo modo. La causa
d e ell o es un:i. digestión impetfecta. U n ,,s cuantas tomas do b

PREPARACION de WAMPOLE
l o arregl::trán todo. E stá b ech..
p:tra combi:ttir esos casoq &lt;le enflaq u eci minnto. Es tan sabrosú
como la miel y contiene una solución de un extracto que se obtiene do Hígados Puros do Bac::1l:10, c :&gt;mbina&lt;los con J arabo do
Ilipofostitos UompnJsto, )falta y
Cerezo S i lvestre. .Es nutriLirn y
fortificante. X o crr:i. únicame nte
gordura, s ino mú3culos tamb;én.
Para bs I mpur ezas do la Suugr c ,
Anemia, D c bilid:1d General y
Afeccione;¡ ,le la lla rgan b y Pulmone,i, es un r emedio c uyo uso
engendra fa g r atituu de hi p:)reonas que lo ens.,yan.
Et 81.
.José D. )forales, C1tte&lt;l,.-úlicv d o
Farmacia en la Escuela Xacional
de M edicina de M éxico, dice:
•· He analizado la Pr•.2::i.r ación &lt;l'l
Warupol e de hígau:; de bacalao y
la h e e n contrado :.ore de sustancias n ocivas y correspondiend o
e n todos s u s caracte;·cs con l as in d icacione~ que dan ~u s autores."
Es científlc:i, no u n específico
c u a lquiera. 8u olor y s abor satiG._f:lcen y agradan al p ~ladar. X o
pued e fallur.
En laa Roticas.

q~ie i~:ariablemente le producían una ind1gestiun Una vez, paseando por un jardín
con_ el doctor, la enseñó éste un manzano
y solo de ver el fruto se puso mala
H~y muchos casos de sitofobia debidos a
los a¡os, a1~n entre personas nacidas y criadas en re¡?1ones donde se come mucho esta
planta.

El trote cansino ele las cabalgaouras y el
Cilscabeleo de los collarones, turban la paz
geórgica del paisaje, que se creyera muerto, a no advertirse de tarde en tarde un rebaño que pasta, un pastor que silba, un
mendigo que renquea, camino adelante
\I cabo, se vislumbra un macizo de ,·er·
dor, Vna tapia, cerrnodo un collado. viene
a morir junto a la sombría mole de un convento Eo San Pedro de Cardeña, el cobijo predilecto del C id, a lbergue de su espo·
sa y de sus hijos durante las empresas belicosa~. Queda el ánimp suspenso ante el espectáculo de intensa e,·ocacióo. Aunque
Yo no quería irme de Burgos sin visitar trasformado por los si¡l"los, éste es San PePedro de Cardena. La Catedral, las Huel- dro de Cardeña
gas, la Cartuja .... Eso es lo que todo tuEl Cid holló con sus plantas el suelo que
rista ha de ver indefectiblemente, oyendo ahora pisamos Bajo esos robles sombrosos
las mismas bana lidades del "cicerone." A hiló su rueca Doña Jimeoa, mientras ElviSan Pt&gt;dro de Cardeña no va ca~i nadie. No ra y Sol. sobre el césped, jugaban o repe· puesto
faltó quien mirase sorprendido al saber que tían r,raciooes eo pro del padre ausente. Y
S. Andrés Sierra, México. - "Tan
me proponía visitar e l antiguo mooastnio. en tamo, allá, eo las profundidades del agradec ida le estoy á su Compuesto
¿ Qué está lejos? ~o importa. ¿Qué hay allí c laustro, resonaría, grave la salmodia de los Vegetal que recomiendo á todas las q u e
poco que ver? Por lo menos habrá mucho bened ictinos, a cuya guardia confió Rodri- ,-.....- - - - - -..,,,.,_, creo lo necesitan á
que evocar. A Cardeña, pues. Uo coche. go los tres pedazos de su alma.. ..
que lo compr en. He
Tarde espléndida Quedó atrás Burgos. y
Del pa lacio del Cid, nada queda. Del
recobrado de las
el minúsculo Arlanzón: por la calle de Pi- primitivo monasterio. muy poco. El actual,
afecciones alguien.
sones, salimos del campo. Diez kilómetros sin importancia arqui¡ológica, es muy postes: p é1dida de fuerde marcha por una carretera ddiciosa. bor- terivi -siglo XV.- Los estragos del tiemzas,mareos, palpita.
deada d! á lamos y chopos. El campo de po y la incuria de los hombres se hao deción en e l corazón,
Castilla, menos árielo aquí que en otras par- jado sentir desastrosamente en este monudolores de cabeza y
tes, se extiende por doquier. Atraves.1mos mento, cuya ruina es io~vitable, a oo acu,._.-.--.,,-.
e n el costado. Sé
Cardeña&lt;lijo y Carcelf', dos pueblecitos dir con rapidez La torre, desmantelada,
,..,.,,,,,.,... ,
por experiencia.que
adormilados, que parecen menos miserables sin tejado, se derrumbará muy pronto. El
e l Compuesto Vegeporque sus casuchas son de piedra.
resto del ediflcio oo durará mucho más.
tal fortalece los ór .
Da lástima penetrar en el templo. sumido
ganos generativos,
eo la tristeza de las cosas abandonadas. De i....:""'-""'--'-'-...&amp;.:e-'-..._. siendo posible de tal
la grandiosa bóveda no pende oi una lám- m odo la procreación de criaturas sa lupara votiva. Las paredes transpiran hume- dables y evitar los abortos á las m u.
COGNAC
dad esa humedad que a la larga dará fin jeres débiles."-SRA. FRANCISCA BEL
del edificio. Los altares._ horros del culto. rRAN', S. Andrés, Sierra, Dgo., Me_xico.
desaparecen bajo telaranas y polvosecular. El Compuesto Vegetal de L yd1a E.
Los pasos de los visitantes rnsueoan lóbre- Pi nkham, e laborado de raíces y hierbas,
gos. en e l recinto......
no contiene narcótico ó droga dañina
A la izquierda, sombría, oliente a moho, Y es la med.ic i!)&lt;'\ actual que ha reali .
está la capilla de los Santos Mártires, En zado mayor n_n~ero de curas de enfe~Ninguno tan delicioso como éste. ella reposan los doscientos monjes inmola- medades fe~1mle~, que sepamos. Midos por los sarraseoos eo e l año8 3.1. Isabel liare~ de test1momos espontaneous_hay
I ,. Felipe II hicieron el viaje. nada cómo- arch1 vados en los laboratorlvs de Pinkdo, Insta Cardeña, para orar sobre el se- ham. en Lynn, M ass., E. U . de A ., ex:
pulcto de estos mártires, cuyo influjo fué ten did os por damas curadas de C=!-SI
BOCA DELICIOSA, FRAGANCIA
causa de estupendo prodigio Parece ser tlodos \os achaqn~s del sexo, com~: lll•
en el ALIENTO con la c
que tocios los años, el día del anh·ersario flamac1ón, ulcl'rac1ón y d csvlo qcl ntei:o,
del martirio, las IOl&lt;as del claustro en que tumores fibrosos, m en struaciones 1r.
Perfuman los fueron sacrificados. se cubrían de sangre reg!1lare_s Y penosas, ~l~lor de espal~as,
labios y da n ~ la Y así un año y otro año. . . hasta que ex- 11;1digest1Ó!1 Y postrac1on de _los n ervios.
boca sabor de am•
pulsada de España la morisma dejó de re- [oda. muJer enferm~ debiera probar
bros{a, aoasloofLn
petirse.
d _ Compuesto Vege.al de Lyd1a E.
y hacen divino el
F n-o 1e a. esta cap,·11a, a 1a d e rec h a de la Pmkham. ,
beso de los amantes.
nave, está la llamada de los reyes y condes, ~ ¡ desea con sejo particula r, esLa e~ooso. Que
e! cenotafio del Cid, el tosco sarcófago •r-11Ja á. la Sra. Pink hnm, Lynu,
usa lu Putlllu fo
Ylolotu do Rual1, do
donde reposaron sus restos y lo; de Jimena, l:J. _U. do A. Este siempre ea beneQuontln, iroza de 1.. hasta que eo 184, fueron tr&lt;tSladados al IC1080 Y gratis.
•
t ernur fLdesu marido. Todl, pensable 1.&gt;• ra los
EL PERFUME ROSE DE CHIRAZ
Que amAn las exQulslteces. Cajita
de la casa F. Wolft y Son. recuerda la fraJanart f,tlCA de alu·
cla suave de las rosas de Persla.
minio, 50 cvs. Por rorrPo, r.Pr tlflc•da, 00
cv...- En :.Iéxlco:J,.hnnn.,,,. FtJIJ: &amp;, Cia., ,fr.
,,,,n FranctAco. 39.-J. IA/Jarl.íe St1r,. &amp;, r,,. Pro•

EL CENOTAFIO DEL CID

Curada por ultimo con el Com•
Vegetal de la Sra. Pinkbam

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EL MUNDO ILUSTRADO

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nos e~cribió el Jo. ele Enero d~ 191?.:
"El rcmeclio 3X ¡,ara el Reu:nat:s
mo, que ,·enele la ,·as:i de u,t,.de,, e
inmejorab 1e y por tanto insubstitui
ble. Yo fui un pobre enfe rmo qn°
, cnía sufriendo. el ·,de hace más &lt;lJ
:?O años, ile Reuma_tis:no goto~o. Unu
por-is.ente enfermcrlall ueniosa bi
zo qnc la eliminación del áci&lt;lo úri·
1·0 fu ra punto menos de nula &lt;'11
mi persona; y ahí me tienen .istedtls
sufriendo constante:nente dJ desa
rreglos gástricos y, lo que es peor,
cle todo e,c corte.jo de molestias, sufrimientos v dolor('-.-inclusos l•'
,le Cálculos· renales-que trae a¡nr cjada una Diátesb Urica. L legué
1·asi a estar paralítico. En vano fué
que tomara una serie incontable d,,
111~1licamt•11tos nU1·ionales y extranjeros; la condición ácida de mi or•
gan ismo se modificó muy poco .r d reumati -':no seguía ,u marc ha clevastn•
dora. hasta que se me ocurrió toma1
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A,·e. Bolh·ar, ~5 ; Johanosen.
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Dro~u~ría ilel Elt&gt;fnnte, ,\ ,·e. I-abe,
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,·orre•ponrlenci~. roufidenciales y Ji
bres de lo lo gasto.
Munyon 's, 53 &amp; Jefferson,
Philadelphia, E . U. de A.
0

Ayuntamiento de Burgos. Una cartela ado*"*
roe _la madera, o, aud::zmente, se encarama
sada al túmulo, nos dice: "Estos cuerpos Pocos persooajes han sido tao solicitados encima.
•
del Cid y de su muger, se trasladaron de como el Cid por la musa poética Desde el
Es menester que Y? no muev~ 1a_pier_0 ª u~
la Capilla mayor ~ ésta con facultad r~al, poema de "~lío Cid," la "Gesta Hoderici punto, que no respire fuerte. saldna e
de nuestro cathóhco monarca D. Phehpe C'ampidocti" y los innúmeros textos que fu¡?a
.
. .
.b.
V -ano
- 1736"
·
..
Pero es necesario
. E o Ia, pared es reposan 1os enriquecen
el vas11s1mo
Hom,,ncero, hast,1
. que conunue, escri d,en·
restos de D . Ramiro Sáochez. rey de Na- los dramas de Guilléo ele Castro, ele Cor- do; y _por t~n:ior ~e c¡_ue el ~ato~ me e¡e
varra, yerno del Cid, Doña Eh·ira. reina oeille, de Fernández y Goozález, de ).lar- con m1 fas11d10 solll~rio, escnrs,goos.doode ~avarra, su hija, D. Die¡.co Rodríguez. quina, sio contar las nol'elas, ,;uentos, epi- na_das. ra•¡.:os l?equ~nos, menud?s. meou os,
.. a quien
· rna taron 1º! moros en 1a sod'10s y relatos en que ha rntervenido,
·
,
su h_1¡0,
la 'as, como el ru1dec1llo de sus 1entes .. . .
~ac1enda de_ Consuegra; D?.ºª Teresa, mu- que pudiéramos llamar "biblioteca rodeJULES RE)IARD.
¡er de D O1ego Layoez. h1¡a del conde D. riceose" es de las más copiosas.
X~ño Alvar_ez, madre del Cid;_ Ordoño, so- Bueno. ¿ Y si después de todo esto resulbrino: Martlo Peláez, el asturiano, deudo; tase que tiene razón Masdeu cuando afir- - - -- -- - - -- - -- - - - e l conde D. Pedro, hijo del conde Fernáo ma que Rodrigo Díaz de Vivar es un perGoozález, hermano del conde Garc, Fer- sonaje mítico, carente eo absoluto de realinández ; D. Nuño Alvarez de Lara; Hernáo dad, creación fantasmagórica de un pueblo
de Cardeña, caballero del Cid; Fernand_o exaltado? Esta idea me quita las ganas de
D íaL, su hermano bastardo; Alvarez. sobri- :,eguir escribiendo. Por si acaso, dejé~nsno; Doña Juliana, hija de Antón .\ntolínez lo dquí
de Burgos; Fernáo González y Conzalo
Nuño, nietos del conde Fernáo González :
Pedro Bermúdez y Martín Antolfaez. sobrinos del Cid; D Bernardo Sandíoez:
L_ín Calvo, primer juez de Castilla, D.
Gómez de Gorma,:; Fernaodo Alonso, sobrino del Cid. D. Diego Laynez . su padre;
Histori as n aturales
Doña Frónilde. hija del conde l e~nán
Goozález ; D. Alvar Fáñez de !11inaia, primo del Cid, D Ramiro, rev de León DoFRAXCESA
ña l\laría Sol. reina de Áragóo. hija del
he roe castt:llaoo, D Sao cho, rey de \ raIGARILLOS Y
gón. su yerno -En el cent ro de la capilla,
Tomad los C AZOADOS
las estatuas yacentes de Rodri¡:o y Jimena
EL RATOX
los
parecen presidir patriarcalme11te el cónCuando a la Ju, de una lámparn, hago
._ del D awt-&amp;#H/~
clave macabro de sus famih,1res y deudos
mi págin;o c11tidiana rle escritura, oigo un
Carácter extraño, comple¡·ísimo. el del ligero ruido Si me detergo. cesa al punto.
comi.:uza de nue,o en cuanto raro el
Cid Humilló a su rey para serle fiel y Y
pap,
1
adicto a pesar de todo, luchando hasta con
ó
'l'd d d ¡
.
el
h d I' _ Es un rnt n que ve 1a
la ~ost, 1 a
e_ ~onarca espec a O • ro
Adivino sus idas y venid,1s por los bordes
tollpo de) espintu caballeresc?, fu~ .. 00 del obscuro hueco eo que la criada deposi· Representante GeneraJ en México,
obstan!~, rn~~otor del tao acreditarlo 11_mo ta sus trapos y cepillos.
Octavio Sartiia. Calle de López 12.
rd
d~I entierro -recué e~ el f~oso episo- Ad,ierto que salta a tierra y corre sobre - - - - - - - - - - - - - - - d io _del_ cofre lleno de piedras, q~e de¡ó a los ladrillos de la cocina Pasa cerca de la
los ¡udios burgaleses eo garant,a de fuer- chimenea, bajo la pila, &gt;· se pi.:rde entre la
te suma por éstos entregada Por si e5t? vajilla Por una serie de n,cooocimiemtos.
era poco, la leyenda de sus ao:,ores_ con Ji- practicados cada h:z a mayor dist,rncia. se
meo~, oo pasa de ser una utop1a masó me- aproxima a mí
Bolo TOPico
reempluando el
nos hada.•••··
.
Cada vez que paro la pluma, el silencio
Faego a10 doJor Dl
caid,1. del pelo. cura
_El conde Gormaz habia,. abofete~do ª que se produce lo inquieta. Ea cuanto pro·
rapida y u,:ur• de
Diego Laynez, pa~re del C '? _\nciano Y sigo escribiendo, cree acaso que hav otro
In Cojerao. Eaparaachacoso, el ofendi~o 00 l?°dia vengarse. Y ratón eo alguna parte y se traoquilizá
noea.SobrebT orc• d u raa.etc..e.\c..
esto ~ausábal_e pertinaz tnSleza. Has.ta que
Uespués, ya no lo columbro. Está bajo
R e•u:111•0 r rMOIDttvo 101UtsJOrablo.
Rodrigo mato al ofensor, cuya cabezai11~- mi mesa. entre mis piernas Circula de un
1
vó a l viejo Layoez. · · · E 0•10.a_ces la_ 111:1 pie~ otro de la silla ~Je roza los zapatos.
Parli;, 165, Rue S •Honoré J toda.s Farmacia&amp;
del muerto acude al rey. p1d1eodole ¡us11c ia en forma alternativa: o matando a Rodrigo en represalia de su c rimen , o bien
obligándolll a casarse con la huérfa_na La
huérfana era Jimeoa. ¿ Cómo explicar su
extraña petición? ¿ Como una prueba del
amor que Rodrigo la inspiraba? Entonces.
¿q ué amor era el suyo que pedía la muerte del amado; ~lá.s bien. al verse sola y
des,•alida. ¡?anosa. de un apoyo, bu,có el d&lt;'
Sua\lr.t la f'•d y :a J:a u11.1 bl;m_cur;i .1t.tr;,uJJ pe1f«h1, ,. cura r:tdicalme ote
11 nt.. c1ont'll ,- ~.1Wnnne1 h,rllhca la!t u11;.1~ y lu da bnho y trtnspanoric.11
quien habíala dejado cles.icnparada. No por
AGÑEL• .-.. 11.H 1,.11sr.-.. 16, A. vcnue de l 'Op6ra. PARl S ~
hambrienta de él, sino por hambrienta de
la protección masculina.
Por su parte. Rodrigo no quería el ma0
trimonio Pero, eo la disyuntiva. optó por
casarse, antes que morir El más rabio•o
celibatario hubiera proceditlode i):(ual mo·
es la reina de las pomadas porq ue siempre c ura, siempre ab_v1a y
do. El ofrecimieoto que hizo de no aproxisiempre es eficaz. Millar As de pe rsonas cu radas por e lla testifican
marse a su esposa hasta haber ganado cinsus m aravillo!los rc,;11ltados, y por eso es q ue se ha hecho la p re•
co grandes batallas a los mor~s. da idea_de
ferid a del pñb lico. B asta usarla una vez pa ra tene rla siempre en
los esca.sos entusiasmos que J1meoa le rnspreven ción. Produ ce e fectos segurle1mos en
pi raba. Además, es indicio de que lapobre señora debía de ser muy fea. Rodrigo
QRANOS, TUIIORl!S. ALIIO." IRANAS, HERIDAS, l'USTULAS . &amp;.LAQA8,
comprendió que, después de debatirse una
U&amp;.O l!RAS, QUl!AIAOURIIS. FISTULAS, ERUPCIONl!S , l!TO •• l!TO,
temporada entre horrendos morazO'l. pare01! VENTA EN TODAS L.'18 OROQUl!Rl'IS &gt;' 80TIOA8,
ceríale a Jimcna algo más aceptable ....
A 25 C EN rA VOS LA C AJA,
Todo esto no obsta para que Rodrigo fuese
después uo marido modelo. Y se comprenPara 101 hurarea donde no ae enouentre, oe deapaoha rranoo de porte, en•lando
ooa el pedido en aelloa de oorreo $0.80 o•• por cada oaJa y por dnoena P.6%,al Depode Su aspiración se cifraba ~n guerre~r:
sitarlo r eneral, SR. RA F AEL •• ORTl!QA . I!~ O'IL.L.1! 01! IIANRIQUE N 9 s:z.
lo demás. ca, ecía para rl de 1mportanc1~.
APART'IOO 41141,
Babieca, la Tizona y la Colada, antes que
lill!l&lt;IOO, o . I'.
nadie ....

ACUDID
PAP~~E¡NDREU ~

isiiTICOS

LINIMENTO GENEAU

ILa Pomada Balsámica Maravillosa

1
1

1

El Cid murió en Valencia, conquistada
con su esfuerzo Embalsamaron allf su cadáver, y condujéronlo a C.,rdeña. donde
permaneció muchos años. sentado en uo:i
silla de marfil. a la derecha de! altar mayor, con la mano sobre .,J puño de la '!'iz?na. su espada favorita Diz que _un ¡udio
quiso tirar de las barbas al cada,·er: _mofándose así del defen~or de la fe de C risto.
Pero el Cid. acostumbrado a ganar !)atalhs después ele muerto, no se arr_edro por
tan poco. y sacó la espada de_ la varna, da.ºdo lugar a que el judío. atónito, se con~1rtiera en un cristiano piadoso, que llevo el
nombre de Diego Gil.

BANCO CENTRAL MEXICANO
CAPITAL SUBSCRITO .................. $ 30.000.000.00
DE REBERV A .............. . .... .......... S

1500.000

Aace descuent&lt;&gt;'I y oréstamos con y Rlo prenda. Negocios en cuenta corr iente, a-Jroe
f cobros sobre \&lt;"1&gt;&lt;' ¡,... phu&gt;&lt;S de la Reotlbllca y el extr ..nJ.. ro. Y ea a-eoeral toda clue
de operaciones b..ocarlas con b ..oco,,, comMch,Ies. tn&lt;J ustr1..1es. oropletarloe y acri·
:ul~~~ÍI BONOA o~ CA J A de 100. 500 y 1.000 pesn~· qln cup6n. oa,r,.deros á seis meses, a-anaodo un lnter6q de rtnco por ciento al ..110. Sobre Det&gt;6•1tcs á plazo, cinco wr ciento
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Aletr.hrneílPr. RArlfn. ""motntr Nlltlnnal y F.sr.omnte. PM!s. 8. y Oía .. New York.-~atlonH.l 'Jltr n •n~ ;-.,,w ,-;.,l&lt;.-FlrNL. l'h tlon1&lt;I Ra.ulllerObrno lca«o Voc.-G'nk,O!a .

�EL MUNDO ILUSTRADO

VINO
JARABE
CAPSULAS ·

de FOSFOGLICERATO
de CAL de CBAPOTBAUT
recetados en
la Tisis,
!a Brippe,

1a Anemia,
la

Neurastenia,
las Conoalescenctas.

Exigir lu firma ,

&lt;:fD+::5
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Los bancos europeos

El tabaco y el cólera

Marchita y arrugada á
dieciocho

Recientemente ha reducido el Banco de
Inglaterra su tipo de descuento, bajando
Ya hace tiempo que se había observado
esta vez de 5 a 4 por ciento. Al dar a co que los fumadores son relativam_eo,te _iomuoocer los directores esta resolución, decla- oes a ciertas. enfermedades ep1clem1cas Y
r_aroo que la situación financiera del con- especialmente al cólera.
.
.
trneote, y de hecho la dtl mundo entero,
El Dr. Weuck, profesor del Instituto 1mhabía~ m_ejorado de tal manera que que- perial de Berlín, se propuso _com¡Jroba~ el
daba ¡usttficada la baja del tipo. Se dice hecho en el curso de una ep1de~1a colenen los cfrcu los financieros que esta acción ca que alarmó a Hamburgo _recientemente
del Banco de Inglaterra hace prever que y ha comprobado que manipulando c1galos bancos de Alemania y de Francia to- rros con agua que coote:-:ía 1.500,000 bac1maráo iguales medidas.
los coléricos por centímetro cúbico, quedaDurante el período crítico. por el que se bao destruidos todos los microbios en el
acaba de pasar, todos estos bancos estuvie- término de veinticuatro horas.
rod constantemente aumentando su tipo de
También ha comprobado el citado docdescueoto basta el grado de llegar a alean- tor que el humo del tabaco mata rápid~z'.'-r un máximum de tipo del 9 y medio por mente los microbios coléricos. En la fábn;
ciento. En este aumento fué Inglaterra ca de tabacos de Hamburgo no se registro
siempre a la cabeza, así corno va ahora en oi una sola invasión del cólera entre los
el de las rebajas. Se hace constar que el obreros.
Banco de Francia redujo su tipo en descuento al ¿ por ciento.

EL FRIO A DOMICILIO

101

Joven y seductora
álossesenta años

ltll 11w@11©:mlil[~lfü\1@ ~\ell Im\Jtir@=
llf.ailff©

DESCONFIARSE
DE LAS t'ALSIFICAr.lONES É IMITACIONES

-··•··-

Inofensivo J de una Pureza absolnta
CURACION
RADICAL
v RÁPIDA
(SID Copaiba - ni Inyecciones)

de los Flujos Recientes ó Persistentes

En muchas grandes ciudades modernas
se distribuye a domicilio el calor durante
el invieroo, verbigracia, por medio de tu·
berías de aire caliente. /Por qué oo distr i.
.
,
bmr también el fno d_urante el verano, de
manera que pueda evitarse el uso de ventiladores que aparte de sus veota¡·as pre·
'.rnconven1entes.
.
,
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hace algún tiempo y ahora parece que es. . .
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d f ara a _1stn uc10n. e 1 no se emp1ea
ya el amoniaco d1stencf1do en tubos de canalizacióo, ya un líquido incongelable enfria do. Los distributores de este último sistema llevan generalmente dos líneas de tubos, una de ida y otra de vuelta, con aparatos refrigerantes distribuídos en el tra- 'do se b ace c1rcu
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1ar med'1anyecto. El 11qu1
te bombas de pistón.
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c1rculac10n directa del amo01aco, son _tres
tubos, "º lugar de dos, los que se necesitan,
uno para ida, otro para vuelta y otro para
vacío. Este último comunica con una máquin'.1 neurn~tica. Con este sistema el frío
no circula, sino que se produce en cada
lugar donde ha de nota rse el efecto. Hasta ahora los resultados parecen satisfactorios con los dos sistemas.

El millonario americano Augu,to \'an
Golden, era hombre aficioo'.1do ª hac~br 1 s
cosas en grande y dondequtera que I a 1e
se •uía una rao comitiva de secretarios y
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tomóviles
cna os_ Y sie e ª.°,
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En
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-fué a Europa
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mv1ta o a uoa cacena en una e as mejores fincas de Inglaterra, el propietario de
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la cual recomendo a a serv1 um re que
tratase co11 gran respeto al forastero. Pero
a pesar de las advertencias, el primer día
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que sa 1ero_n_ e caza se. os .
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mente fam1har con el m1llonano el guarda
mayor, porque le llamaba por su nombre
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e P1 ª· 1 uen 10, ':. us º·
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esa escopeta, Augusto? Estas y otras frases
por el es~ilo_ moleHarcn profundan:ente al
o~ulento 'fv,tad~, que echaba funbuodas
m,pradads ª g':art_a.
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dasa- o ela gua fi,~mpo se ¡acer o ah u so
e 1 ueco e 1ª. oca_ y a_ escuc ar . una
muestra de la 1mperhnenc1a de su cnado,
le llamó aparte.
-/Estás loco O borracho hombre? ¿Cót t
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mo e-ª reves a 11 amar por su nom re
ese se;or?
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da- ¿ or su nom re -rep ico e 1 guar· S'
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- 1, 1e es as 11aman, o ugus o a ca a
paso.NI Có_rno te at~eves. b lb . ,
o, s1 yo me a revo- a uc10 e 1 guar-

ª

Depósitos: J ohansPn, Félix Co,
Ave, San Franci~c-o 39.-J Labadie
S ucs Co , Ave. San F rAnc1s
· co 39 J_ Uihlen Sucs., Ave. Bolívar 52.-

Méxibo.

.
da-Lo
que pasa
· es
· que cre1aqueesegran
·
senor era un pnoc1pe extran¡ero y que eso
de "Augusto" era uo título &lt;;orno el de ''Se-·
·
renisimv senor," por e¡emplo.

COLORES P LI OOS
EITEIUACIOI
ANÉMIAOEB/LIDAD

AGOTAMIENTO de las FUERZAS, etc
curada, radlcalm,nt, po,.,t

HIERRO

BRAVAIS

fior _ __

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Cada
lleva el
cápsuia de este Modelo nombre: MIDY

PA RIS.

FLOREINE

a. r.··i v1,1em J eo 1101- 1as rarmaclaa.

CREMA DE BELLEZA

El contacto de la CREMA FLOREINA, untuoso sm ser
graso, procura al cutis una sensación agradable de frescura,
de flexibilidad, de bienestar y le recubre de una capa delgada
y protectora que facilita su función sin trabarla, y aumenta
su terciopelo y su diafanidad.

Las Cápsulas
de Quinina de Pelletier
son soberanas contra
las Fie./Jres, las Jaquecas,
las Neuralgias, la tnnuenza,
los Resfriados y la Brtppe.
EXIGIR

EJ. NOMBRE:

CREMA FLOREtNE,
POLVO FLOREINE_
JABON FLOREINE
De A, GIRARD, Rne d' Al~1,a. 48, París
UNÍCOS AGENTES para la República Mexicano

•

Emilio ú'KANUEL e&amp; Co. Avenida 16 de Septiembre, 6ó.-ú'KEXICO

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Bibliotecas infantiles</name>
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        <name>Bienaventurados</name>
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        <name>Ciencia en el manicomio</name>
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        <name>Idilio de juventud</name>
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        <name>Impurezas de la sangre</name>
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        <name>Musa castellana</name>
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        <name>Poesías del Mikado</name>
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                    <text>��EL MUNDO ILUSTRADO

El Raquitismo
Este mal obedece a empobrecimiento de la sangre. En algunos casos se hereda de
padres enfermizos o agotados y entonces resulta con;titucional en la criatura sin esperanza de restdblecimiento porque existe degeneración en la estructura de los órganos.
Pero, la mayor parte de los casos de raquitismo se deben a la falta de aseo del cuerpo y a la deficiente o mala alimentación, que traen consigo el empobrecimiento e impureza de la sangre. Por eso es raro ese mal en familias acomodadas donde los niños
están bien cuidados y alimentados, mientras que es bastante frecuente entre familias
pobres y descuidadas. Buena alimentación, aseo, y un tónico reconstituyente son los
remedios, y con ellos se logra alargar la vida del raquítico. Como tónico seguro, potente y eficaz, y a l alcance de todas las familias, se recomienda especialmente el de
una fórmula de un especialista eminente de la ciudad de New York. He aquí la fórmula: Extracto compuesto vegetal Arvelina, 15 gramos; Jarabe compuesto de hipofosfitos 45 gramos: Jarabe compuesto de zarzaparrilla 6o gramos. Estas subs'ancias pueden comprarse en cualquier botica, sin necesidad de prescripción facultativa. Mézclense y tómase una cucharadita después de cada comida, agitando el frasco antes de
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El Beato Sebastián de Aparicio Confesor, Santos Avertano, Cesáreo y Pepino Duque Confesores.- Indulgencia plenaria en
Catedral, exposición de la reliquia de San
Pío Mártir y misa votiva del mismo santo,
que se canta después de Nona.
)ÍIÉRCO LES 26.

Santa Margarita de Cortona, Santos Porfirio Confesor y )&lt;éstor Obispo Mártir.Rito semidoble como el día 18.
JU EVES 27.

San Ba!domero Confesor. - Rito simple.

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E. Piokbam. Lease su carta:

ONDO RICARDO COVARRUBIAS

de las Cinco Sagradas Llagas de Nuestro
Señor Jesucristo.-La segunda Traslación
del Cuerpo de Sao Agustín. Santos Román
Abad y Macario Mártir.-EI Evangelio de
la feria refiere la conversión de 1,._ Samari·
taoa.
MARZO.

Santos Albino y Roseodo Obi~pos Confe·
sores, Eudoxia y el Beato Miguel Carballo
Mártires.-Rito simple.
DomNGo 2.

La Boca, Zona de Canal, Panam:i.El Beato Bartolomé Gutiérrez Mártir
"Mis dolencias eran complicadas; la Mexicano. Santos Pablo Mártir, Federico
menstruación á ve.
ces abundante y o. Abad y Simplicio Papa Confesor. Ofic10 y
tras escasa;11ufr1a de misa de la Domínica: rito semidoble y ormuch?. pesad~z
oamento morado; se hace conmemoración
dedor de 1 VIenore,
•
e·
estabaabatida; tam- del Beato Bartolomé.-DomIDgo de 1os ID·
bién te ni a mucha co Panes. por recordarnos el Evangelio el
picaz.~rr Y ¡;;,aaee:la de milagro de la multiplicación de Cinco pala veJ1ga. Atnbuta
mis maleii á que era aes y dos peces qt'.e obró _el Salvador, para
estéril pues varios dar de comer a cIDco md personas.-Se·
médicos me dijer-on mana de Lázaro.
que no estaba bas.
'----.::...Jl..:l.!.-...J tan te desarrollada
y por eso no podia tener una criatura. Me sorprendi grandemente deBpués de tomar 8 frase os del Compuesto Vegetal de Lydia E. Pinkham
de estar en estado y apenas si lo podta
creer. Volvi á ver al médico quien me
dijo que se me estaba formando un tU;,mor. Mi esposo me aconsejó que no le Quizás, la ciudad desconocida no tiene
hiciera caso al médico y que me fuera nada de misteriosa ni de extraña. Pero el
á mi ciudad natal-Kingston, Jamaica viajero no sabe de ella más que lo que le
-lo que efectué-Hoy tengo el orgullo bao dicho los libros, acaso lo que ha leído
de decir que soy madre de una preciosa en una guía, mientras el treo le conducía
niña de 7 meses. Apesar de haber es- a la urbe ignorada.
tado casada 9 años si no hubiera sido Ha llegado la noche; un automóvil le ha
por el Compuesto Ve~etal de Lydia E. conducido velozmente al hotel cruzando
Pinkham nunca hubiera. dado á luz. calles que han desfilado rápidas ante sus
Desde entonces lo he recomendado á ojos como en una película de cioematógramuclúsimas personas, tantoenJamaica fo. Luego de reposar un momento y de
como enBalboa."-SRA. RosA Rosr'.'&lt;A asearse, el atractivo de la ciudad descoooDoNALDS, la Boca, Zona del Canal. cida Je ha impulsado a echarse a la calle.
Panamá.
De una parte Je atraen los oros de una ca·
La Sra. Pinkham de Lynn, lle brillantemente iluminada, llena de caMass., E. U, de A. invita á las en- fés, de anuncios luminosos, de tiendas consfermas á que le pidan su consejo. teladas de focos eléctricos, calle por la
Ya ha ayudado á otras miles a cual circula una multitud al parecer alegre
recobrar 1a sa 1 u d. Este será y descuidada, que embellecen y animan las
irratuito.
siluetas de las mujeres airosas que cruzan
con las ceñidas faldas de moda; más lejos
el viajero se siente asediado por el miste·
río de una calle obscura donde se alza la
mol~ gótica o romántica de una antigua
glesia; acaso, cruza después un puente bade
jo el cual brama su canción eterna, grave
y móootona, el caudal de un río; allá descubre una estátua, más lejos divisa una elevada torre, en otro paraje se le entra en
los oídos a la fantasía, la música de unos
contra
violines zío¡;iaros que tocan un suave voluptuoso vals vienés.
la Tos, el Catarro
Todas estas cosas parecerán al viajero
la Bronquitis
vestidas de una nueva y fresca poesía, como si fuese el primero en gozarlas o ante
ellas estrenara él una nueva vida. Mas este encanto de la ciudad desconocida, que

ªlre,

El encanto de la ciudad
desconocida

NAFe

LANORENI

PARA PROLONOAR LA VIDA.
Un niño se levanta m u chas
veces sin el menor daño después
de una caida que habría roto los
huesos de su abuelo. ¿ Por qué?
Porque el cuerpo del niflo es
flexible y elástico, mientras el de
su abuelo es duro y quebradizo.
La sangre deposita materias que
tienden á obstruir el corazón y
las arterias é impedir In, circulación; la mayor parte de la:i personas que tienen más de sesenta
afios sufren más ó menos de eso
desarreglo, el cual las trao al
estado que se conoce por el nombre de vejez. Eminentes autoridades pretenden que si pudiéramos alimentar convenientemente
el cuerpo y deshacernos de lo:::
residuos inútiles, la vida podrfo.
prolongarse casi indefinidamente.
En todo caso se puede vivir n oventa años lo mismo que cincuenta, siempre que tengamos un
cuidado inteligente de nosotros
mismos. Consérvese el sistema
limpio de gérmenes mórbidos y
los nervios con pleno gobierno do
sus varias funciones, mediante el
uso de un vitalizador como la
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y, descontando los accidentes, todo el cuerpo permanecerá fuerte
y elástico mucho más t iempo del
que sería posible de otro modo.
Es tan sabrosa como la miel y
contfone una solución d e un extracto que se obtiene de Hígados
Puros de Bacalao, combinados
- con Hipofosfitós, Malta y Cerezo
Silvestre. Para Desórdenes de la
Sangre, Enfermedades Ag_otantes
y Tísis está por encima de todao
las demás. El DP. D. M. Velez,
Profesor en l a Escuela Nacional
de Medicina de México, dice:
"Desde hace varios añoJ u so la
Preparación de Wampole en casos de afecciones oculares infantiles sostenidas por anemia ó oscrofulosis, quedando muy complacido del benéfico r esulta~o obtenido." Eficaz desde la primera
dosis. De venta en l as Boticas.

Registrado como artículo de segunda clase en 3 de Noviembre de 1894.-lmpreao en papel de las Fibricaa de San Rafael.

Año XX.-Tomo 1.

Número 8.

México, Febrero 23 de 1913.

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Cuentan las h is torias que en una ocasión, en cierto
país hermoso y ae pa norama esplén dido donde las flores
encantan la v is ta y los frutos sazonados son el deleite
del paladar, y la l uz de oro del sol lo envu elve todo en
nimbos de celestial transparencia, vivía bella señora buscada por todos los países, por los benéfi cos dones que
repartía, por los inmensos b eneficios que siem pre trajo
en pos de sí, por los progresos enormes q ue significaba.
su solo nombre.
Cuentan igualmente que cierto clia, aquella señora de
estirpe celestial, de majestad inmaculad a, de corazón
tan noble y bueno, huyó del país d ichoso que t uvo la
fortu na de cobijarla en su seno, y desde entonces, a pesar de tod os los esfuerzos para buscarla, para atraerla
de nuevo, para que regresara, nada se consiguió, con
pena de todos, co n disgusto profundo de ricos y pobres,
de jóvenes y a nc ianos, de todos, e n suma, que entonces
comprendieron lo que valía la presencia de tao augusta
dama. Y, añaden las crónicas del pais a que me refiero,
que ni los poetas con s us t rovas, n i los oradores con su
elocuencia, ni los sacerdotes coh sus p legarias al Altísimo, obtuvieron resultado alguno fa,·orable.
La desolación era completa, e l duelo general, los campos antes fért i les, hermosos, con ópi mos frutos, con simientes sazonadas, morían yermos de cultivo, regados
con sangre, en vez de q ue e l agua c ristalina los fecundase. Los pueblos, víctimas de todas las arbitrariedades,
se estancaban en s u progreso; los h abitantes no vivían
.en aquella calma y sosiego tao apetecible para el amor
del hogar y para el desarrollo del t rabajo. pues al marcharse la dama angelical, había dejado triunfantes sus
terribles enemigos. y éstos, en forma de ambición, de
apetitos desordenados, de corrupciones de todas clases,
dominaban el país de la historia que vengo refiriendo,
con menoscabo de la hon radez, de la perseverancia, de
las más apreciadas virtudes.
000
Un día, de pronto, cuando menos se lo figuraban los
ha bitantes de la ciudad que aún albergaba a la señora
referida, que no era ni más ni menos que la Paz, ese
doo que constituye PI regalo más precioso del C ido a los
pueblos, vieron las calles solitarias y tristes; en vez del
tranquilo ciudadano que iba a.su trabajo, el soldado de
torva faz, rodeando su pecho y espaldas el correaje con
balas, y en la mano el "mausser" homicida; en lugar de
los vehiculos ordinarios que t.aositan por las avenidas,
el rodar de los cañones y de las a metralladoras, cou sus
fauces negras y sq cuer po de hier ro, largo y nervudo;
y en e l ambiente la ansiedad y e l miedo.y por doquiera
cierre de puertas, g ritos de temor, zozobras mortales,
caras pálidas, miradas de espa!lt0, jla guer ra! ... . eofin,
con 5U cor tejo de penalidades, con sus peouml;,ras de
miseria, con e l desgarramiento de corazones que aman
y de espíritus q ue su(reo por las personas amadas.
La gran urbe ha sufrido cruentas aflicciones. Doce
-días de terrores pavorosos ha o sembrado la desolación
por calles y edificios; y el palacio arrogante de bella

arquitectura; lo m ismo que la modesta casa, se presen·
tao ante nuestros ojos con huellas visibles de cañones y
de met ralla, qu.- hao ido a i ncrustarse en paredes y e n
m o ros, eu su marcha desvastadora por los aires, en busca de víctimas propiciatorias.
E n el silencio de la capital las balas silbaban con
metálico r.hirrido. ¿No las habéis oíiol Suenan de una
ma nera quo, hidao la sangre. Quizás el combatiente, en
el fragor dd combate , en los ardores d- la lucha, .cegado por la pólvora, con los impulsos de la dura disciplina q ue lo sujeta a su deber con garfios de hier ro, q u izás, digo, no se dé cuenta d e ese lenguaje de los p royectiles en el ai re Pero el que lo oye agazapado en un
rincón ele su casa, le parece algo asi como un llamamio,oto de la mue rte, como una despedida de los que
agonizan, como el postrero grito do, ios que se :van, de
los que no hao de ver nuevo sol, sino la luz sin fin de
la eternidad.
E n t:stos días tristes, sólo una bandera ha flotado entre las negruras del dolor y de la muerte, y esa bandera
ha llevado como signo la cruz, cual si quisiera p robarse de nuevo q ue la insignia cristiana surge en los mo·
meatos críticos de los pueblos como lábaro santo, de salvación y de consuelo.
Pero, por desgracia no es la cruz de madera que re·
dimió al mundo e ntero: no es tampoco la que en tiempos r emotos levantó a Europa para combati r a l infiel;
es roja, como sign ificando sangre, pero al mismo t iempo
iodica que bajo su sombra bienhechora todos caben, con
ta l de que sufran, con tal de que sean de los caídos, de
las infel ices víctimas de la contienda, de los que heridos ruedan al s uelo, necesitando la mano de la caridad
que los levante.
Nada más tr iste que un hospital de sangre. La bata·
lla, la lucha, el combate, tio,oo,n mucho de épico, ue s ubli me, de grande. El poeta lo ha cantado en vi riles estrofas, el pintor lo traslada al lienzo constantemente, e l
tribuno la evoca en momentos difíciles, para enmienda
o p ara remordimiento, y hasta el crbtiano llama a su
Dios e l «Dios de los ejércitos.» Pero, las salas frías del
hospital donde los heridos gritan y los moribundos exh alan sus últimos ayes; las camas todas iguales alineadas
en correcta for mación como tropa en parada: los pasos
de médicos y practicantes, con la inalterabilidad que
engendra la costumbre en las almas de los que a d ia r io
ven en e l cuerpo humano motivo de estudio; la mujer
buena, santa. de corazón t ranquilo, que sólo anhela el
alivio y la ayuda de los que sufren, y sin moverse del
lado de los lechos alienta y fortalece los ánimos abatidos; figuras son que forman el lien zo que apenas esbozo, y que constituye en las ép ocas calamitosas de las
guerras, el único p ue rto seguro contra la galerna de los
odios y de las vengao;;as desencadenadas.
Bien ha beis visto a esa redentora Cruz Roja cruzar las
calles de la metrópoli en veloces automóviles. Las balas
silbaban, las ametralladoras enviaban sus proyectiles
mortíferos, el cañón con su soberana solemnidad, nos
anunciaba la devastación y la muerte. Todo en balde,
todo inútil. nada arredró a los que se impusieron la misión nobilisíma de aliviar los h er idos y los que caiao e n
el combate, y al verlos pasar con velocidad inusitada
sentimos cierta satisfacción, pensando que nuestros hermanos, tendrían quien los amparase, " hermanos" he dicho, ¡esto ha sido lo más terrible! pi:.es las contiendas civiles tienen por eso mismo aumentados los horrores, y a
veces pelean en diversos bandos, los que nacieron de un
mismo seno, los que se educaro n juntos. los que gozaron
con los mismos besos de la madre car iñosa para todos
ellos.
000
¡Quiera e l cielo que pronto vuelva la Paz a reinar en
México! Y, qut: pasado algún tiempo se cuente que aquel!d dama tao buena y tan sama. que había huído de
nuP.stro lado, ha vuelto para arrullarnos de nuevo en su
regazo, para bendecir nuestra labor, para. librarnos de
utopías y de errores, y para sonreírnos con su celestial
semblante. prodigándonos beneficios y dones d e inestimable valía. E speremos en el porvenir; que el pasado
sea como una. pesadilla, que desaparece en cuanto el
sueño huye al contacto de la luz de la mañana, y d e
esta mane ra los días tristes, se habrá n hundido e n e l olvido, y los risueños, los bdlos, los de cla ro sol, surgirán
en auroras de oro y azul.
TRISTAN DE LYRIA.

Cooversábase, no ha muchos días, de literatura. E n
el curso de la conversación alg uien propuso este tema:
¿ Cuál es la facu ltad más esencial y preciosa en la oaturalt,za del crÍlicol ¿ Cómo se definiría. la aptitud psicológica que determina 11l superioridad de la crítica honda, certera, penetrante/ Y cuando me llegó mi vez de
opinar, lo hice en la forma que trataré de reconstruir
por escrito,
- En toda facultad poderosa de expresión en el lengua je de todo escritor artista. hay, además de lo que se
significa, lo que St: sugiere: el ambiente, la aureola, la
irradiación que circunda a la letra y donde está lo más
intenso e importante dt: todo; la impalpable esencia que
rebosa sobre la limitada capacidad de la palabra. Es
esta parte no escrita la que precisa saber leer quien aspire a la comprensión cabal y honda de la obra, y más

q ue ni nguno, el critico que ha de juzgar de ella. Y
pa ra tal lectura no basta sino el sentido adivinatorio de
la simpatía, el mismo por el cual la mirada de amor de
la madre lee y descifra inquietudes, emociones, anhelos.
en el sem blante del n iño qne no sabría trocar los en pa·
labras, y el mismo por el cual llega el sonámbulo a la
lecturafidelísima del pensamiento de su dominador , aunq ue éste calle, por la percepción de la h ue lla sutil que
e l p ensamiento imprime en la mirada, el gesto y la actitud; huella que sus fascinados ojos aumentan y revelan
como tras el cristal de u n microscopio. Para quien sea
i ncap az de tal linaje de lectura, quedará tan ininteligible el idioma del artista como se coenta que lo es en la
obscu ridad de la noche el de ciertos salvajes que necesitan i ndispensablemente del acompañamiento del gesto
y de la mímica para determinar y p recisar el sentido de
los signos verbales.
M ie ntras no alumbre esta íntima luz de simpatía, con
q ue se t ransparenta el alma de la obra bella, toda la
tolerancia y b&lt;!oévola voluntad de la crítica no pasarán
d e epicurismo intdectual o de urbanidad cortesana, tao
distante de aquella milagrosa iluminación como en lo
q ue se refiere a otras idt:as, lo está la tolerancia fría y
escép tica de un Voltaire o de un Bayle, de la verdadera amplitud, enamorada y activa. La superioridad de la
to le ra nc ia que hoy asimilamos al concepto de la c rít ica
grande y fecunda, es que, radicando más en lo hondo
que la tolerancia que rnstituye la pura inteligencia, implica cierta actitu d de metamorfosis personal. La antigua crítica, inflexible y dogmá tica, reposaba sobre el
principio de la identidad de los espíritus. La moderna
reposa sobre el sentimiento de la complejidad y diversidad infinitas de que es capaz la humana naturaleza.
E l moderno c rítico es, por oficio, el hombre de las perp etuas metamorfosis de inteligencia y corazón; el homb re "de muchas almas," capaz de ponerse al unisono de
los más diversos caracteres y las más opuestas concepcion es; de la belleza y de la vida. La fiel imagen de esta
generosa virtualidad, clave de nuestra actual idea del
crítico, podría señalarse en esa comp lejísima y multiforme vida i ntelectnal de Saiote Beuve, e l insaciable
Proteo, partícipe de todas las modificaciones del pensam iento y la sensibilidad que hallaron eco en el alma
de sus contemporáneos; desde el materialismo algebra ¡.
co del siglo XVII~ hasta el desborde de_sentimiento y
color de los romaohcos; desde el helemsmo radiante
hasta el Port Royal sombrío.
Una convicción absoluta y recelosa, de las que p"san
con la fatalidad de un mandato h ipnótico ~obre el alma,
baria imposible esa virtud coove rsiva de los afectos y las
idea~. El sentimiento artístico reviste en la personalidad
del critico de este temple el carácter amplísimo y superior a toda forma o determinación particular, con que
se manifiesta el sentimiento religioso en e l alma del que
en tiende y sieo:e que la religión no es sino una y las religiones, como las ·'escuelas" en arte, son sus· formas sucesivas y necesarias; cada una ele ellas oportuna y en
c~erto modo ' verdadera" _dentro de ~u tiempo y su amb iente: la coocepc100 religiosa que informa el pensamien to de una Hipatía o un Temistio, de un L ecoute de
Lisie o un Tolstoy.
. Y co_otrariameote_ a lo q~e un raciocinio superficial
rnfenna, cua nto mas amphas y capaces sean esa liberalidad y esa aptitud de comprender, tanto más precisa y
p erfecta será la comprensión particular de cada temperamento, d e cada emoción, de cada idea; no de otro modo que cuanto más amplia es la extensión del amor car itativo que abraza la plenitud de lo creado, en su ímpetu devorador, tanto más ahinca y a tanto más prol ijo
y delicado interés llega en el amor individual y concre'.
to de cada c riatura.
La magna empresa y el más alto triunfo del entendimiento crítico, en lo que tiene de afirmativo y de fecundo, ser_ía la_ reali_zación de aquella obra con que soñó la
n oble rntehgeoc1a de Vauveoargues : la obra resumitiva
_humano espirito donde se hallasen el funda mento y
1ushficac1óo de los usos que nos pa recen más extraños
de las creencias que reputa mos más absurdas, y donde'.
en fue_rza _de sentirlo y compren~lerlo todo, se llegará,
por ohmp1co deseo lace, a a rmomzarlo y conciliarlo todo.
Y en ~u ~plicación a la obra de arte, que guarda , en
esencia imperecedera, lo caracte rístico y virtual de uo
a lma humana, la grande inteligencia crítica es la comp rensión d_e _lo ajeno llevada a aquel excelso punto en
que el esp1ntu engendrador de la obra se infunde en el
organismo del crítico, se hace uno con él, preside los
procesos de su pensamiento, vibra en la chispa de sus
ojos, ajusta el ritmo de su corazón.
E l deber de salir de sí mi~mo, cifra y compendio de
la moralidad social, es también la condición inde clinable de la justicia y caridad d e la crítica . La a usencia d e
~ta vi rtud de abnegación explica la limitada perspicacia del vulgo de los lectores y los críticos, que en ve z de
readap_tar y mode_lar su pers_onalidad según el espíritu
del artista con qmeo comuo1can, forjan, por el contrario, s u representación del artista a imagen y semejanza
de e llos
Es carácter de toda organización menta l poco compleja y afinada, la incapacidad de coi_nl?render cuanto salga
fuera del orden restnc!o de lo~ hab1tos, las ideas y los
afectos prop10s; y esta rncapac1dad trae como consecuenc ia n~tu ral esa penetración ilusoria que nos lleva incoo~c1eotemeo te a ver en cada semejante u n alma de
condición en todo idéntica a la nuestra, juzgando los actos y palabras qu 7 de_los d emás proceden con arreglo a
esta falsa geoe rahzac1óo de nuestra p ersonalidad.
Levantarse, sobre el prejuic io instintivo de ima ginar

Sr. Lic Rodolfo Reves, secretar io
de Ju sticia.
( Retrato tomado d urante u n banquete.)

Sr. Ing. Alberto García Granados, secretario
de Gobernación.
el alma de los otros no diferente de la propia, es punto
que interesa, lo mismo pa ra la especulación y la lt!oría,
que para las relaciones y propósitos de la vida práctica.
E n la actitud de vencer ese pre juicio y de va lerse del
medio de verdad y acierto que a él se opone: e l medio
q ue consiste en percibir la nota diferencial de cada tem
perameoto, en sentir el "quid ioe(ábile" de cada individualidad, está el secreto d e muc has super ioridades humanas.

De esa aptitud uace el modo ele sabiduría peculiar
del maestro q ae encuentra la maner a de aelaptar a la
íntima naturaleza del uiño el espíritu y las formas de la
enseñanza.
De esa aptitud procede el dón del m:siooero de l evangelizador, que acierta a encontrar en el alma bravía del
salvaje el resqu icio por donde abrir paso a la luz de su
verdad y al estímulo del amor divino. De ella viene también la facultad comprensiva y ju~ticiera del grande historiador, apto para aplica r al juicio de cada sociedad y
de cada persona el criterio que cumple a las di ferencias que interna y exteriormente las determinan. De
ella, la habilidad del expositor o i ntérprete de doctrina
ajena, que sabe abs traer de su trasladv toda r~fracció n
personal para lograr la transparencia crista lina que maoifie~ta, como en la pura d esnude z del aire, e l pensam ie nto del maestro. Y la eficacia intuitiva y penetrante
del crítico es también una d etermina ción de esa apt itud.
Diferenciar lo extraño de lo propio; diferenciar dentro
de lo huma no el espíritu del artista, y lu,go e l espíritu
de su obra, y apurar la d iferenciació n h ast a pre cisar lo

Sr. Líe, Francisco L. de la Bar ra, secretario
d e Relaciones.
( Retrato tomado durante su ioterioato p residencial )
individua l y característico de ellos, es tarea previa a todo juicio de arte que aspire á nota de justo.
Si esa tarea se propusiera alguna ve z, aprendería el
crítico estrecho que la nat uraleza humana es infinitamente más comp lej;i. y capaz, que lo que él la imagina;
sentirá la honda realida d y la virtua lidad poé: ic t de es-

tados de alma que él califica de falsos o moostruoscs,
porque les juzga con r~lación a los límites d e st~ p ropia
personalidad, en n ,z de penetrar. para .h_a b1hta r~e a
comprenderlos, el mister io d e l al!r.a ajena ; y hallnria la
clave - y con la clave la justificación- de les ¡emperamentos complicados e insól\to~, cuya _expre~i_ó o sincera
ha de participar forzosamente de la srngula ndad de su
est ructura ínti ma, en la que e l crítico ampliQ verá simplemente una forma d e la naturale za , oo menos d igna
de benevolencia y attcoción que las q ue eHán , a oadas
en más comunes y sencillos moldts.- M;n1p nss;¡ nt, en
"Notre creur," escribe, refiriéndose a las q ue jas de uno
de los oersooajes respecto a la protagooistil ele la novela; "Bien mirado ¿qué tenia qut: reprocha rla I J-;aqa más
que no ser e n un todo semejanti: ~ él y DQ llevar en e l
corazón un instrumento de seos1b1hdad completamente
acorde con el suyo." Y en esas palabras pcdría formularse la razón de iofioit'.ls des,íos e injust icia cc n que el
absolutismo indeclinab le de 110a cierta ma ne ra d e. ser
-disfraz~odose acaso de juicio impersonal y s~ reooestrecha y empequeñece " su alredtcor el . hor izcole

?el

••

Sr. Lic. T.oribio Esquive! Obregón, secl"etario
•
de Hacienda .

Sr. general Manuel Monclragó o, se cretario
de Guerra.

Sr. Lic. Jorge Vera Estaño!, secretario
de Instrucción Pública.

�Juliáo Urbina, mi entrañable amigo, se me presentó
un día presa de la mayor agitación. Balbuciente, trémulo, como si hablara en sueño o estuviese ebrio, y nada tuvo nunca ni de sonámbulo ni de alcohólico, me
comunicó una nueva, extraordinaria a la verdad. Llamado por aviso oficial al ministerio de Estado, habíanle allí hecho presente que don Sibilino de Luna,
.súbdito español, fallecido recientemente en Venecia,
legaba su palacio del Gran Canal y unos millones de
liras a don Julián Urbina, poeta, vecino de Madrid,
etc.
El funcionario del ministerio, después de leída la
comunicación oficiosa del Consulado español en Venecia, dijo amablemente a mi amigo, que escuchaba atónito:

Sr. Ing. Alberto Robles Gil, secretario
de Fomento.

•

~ :&lt;:.;.
~·

.

•

-Comprendo, por su actitud, que no esperaba usted
semejante herencia. Es digna de los hermosos versos de
usted. Le felicito calurosamente.
Efectivamente, era enorme la sorpresa de Julián Urbina. Como que ni de nombre siquiera recordaba haber
conocido nunca a D. Sibilino de Luna.
He aquí ahora la carta que me escribió mi amigo.
Me causó tanta o mayor sorpresa que la noticia de su
fortuna Decía así:
"Desde mucho antes de llegar a Venecia, desde que
salí de Madrid, declaro, y tú me creerás, que el pensamiento de' mi inesperada fortuna había casi desaparecido ante la idea de que iba a ver uno de los lugares que
todos los que amamos lo bello hemos deseado visitar.
Durante todo el viaje fuí saboreando por adelantado las
exquisitas emociones artísticas que me esperaban. Llegué por fin. La estación no "me dijo" nada, y hasta experimenté cierta decepción al apearme. Todo era allí
corriente, vulgar, anodino. Una estación de ferrocarril,
mejor o peor que muchas otras estaciones.
"Pero desde que salté a una góndola, me encontré como encantado ...... Toma esta palabra-aquí entra lo
inexplicable-no en su acepción de embelesamiento, si-

de la vida, en la relación intelectual como en las otras.
¡Para cuánta belleza que hay desparramada sobre el
mundo, ciega a cada uno de nosotros la inercia de su organización individual! ...... No ha mucho, fijando la
atención en el ondular de una víbora que,a poca distancia de mí, reptaba sobre el césped, verifiqué por mis ojos
una observación que de reflejo conocía. Nota un sagaz
pensador contemporáneo, Souriau, en substanciosas páginas que han consagrado a la estética del movimiento,
cómo nuestra impresión inmediata de la agilidad de la
víbora no se traduce en ese sentimiento de aprobación y
complacencia Que la gracia induce, desde el primer instante, en nosotros; sino que sólo el análisis sirve de eficaz mediador para que, objetivamente, reconozcamos la
gracia escondida en aquellas evoluciones rastreras. Pero
apelando al resultado del análisis, ¿ qué movimiento hay
en que mejor concurran los elementos de la forma graciosa que el reptar de la víbora? La inapariencia del
esfuerzo, el dibujo elegante, el desenvolvimiento ágil y
rítmico de las ondas en que se desata el cuerpo leve,
sutil, como llama que el viento dobla y agita -al ras del
suelo: ¿ no es esto gracia; no es esto viva, dinámica belleza, tanto como laque brota del despliegue de la armoniosa fuerza humana o de las alas del pájaro que se
remonta bogando por los aires?
Nuestra ineptitud para reconocerlo intuitivamente nace en parte, sin duda, de nuestro desafecto y repu¡;nancia por la víbora; pero aún más; nace de una profunda
diferencia de organización en cuanto a los medios y forma de moverse.
No comprendernos sin trabajo el mecanismo por cuya
virtud anda el reptil.
Nos identificamos fácilmente con los movimientos del
cuadrúpedo que marcha, del pájaro que vuela; pero en
aquel escurridizo ondular, en aquel deslizarse con el
cuerpo entero, sin pies, sobre la tierra, hay algo tan
inadaptable a la naturaleza de nuestro organismo, tan
extraño a las disposiciones naturales de nuestro sér, que
la imaginación es incapaz de reproducirlo simpáticamente en nosotros.
iCuán a menudo recuerdo esta observación en presencia de limitaciones de gusto, de "resistencias" íntimas, sinceras, con que espíritus, muchas veces superiores, puestos frente a la obra de otros que lo son también
pero por modo distinto, revelan una pasmosa "incomprensión," que no procede ni de malicia de voluntad, ni
de sensibilidad embotada, ni de odio, sino de insuperables antagonismos de estructura moral! ...... ¡Cuán a
menudo lo recuerdo, y con qué vehemencia diría a todo
aquel a quien veo empeñado en juzgar a sus antípodas
de alma: "Trate usted de quebrantar el molde de su
personalidad para comprender la hermosura que cabe
en organizaciones distinta!, de la suya. Si es usted pájaro o cachazudo buey, o gato doméstico, y encuentra un
día a su paso un sér extraño que se desliza silbando por
el suelo, y del que hay quien dice que es hermoso, pro-cure usted por un instante reptar, silbar ...... hágase
usted serpiente si ha de opinar sobre lo que)ay de her·
moso en la serpiente."
JOSE ENRIQUE RODO.
Sr. general Aureliano Blanquet, aprehensor del
presidente Madero.

Sr. Ing. David de la Fuente, nombrado secretario
de Comunicaciones, no ha aceptado.
no en, la propia de encantamiento verdadero y prodigioso. ¡Figúrate que, lejos de producirme novedad cuanto veía, parecíame volver a lugares de los que hubiera
estado breve tiempo ausente! ¡ Figúrate que la emoción
estética que esperaba hallábase obscurecida por la plácida sensación del que retorna a sus lares! ¡Figúrate
que, sin creerme conocedor de más italiano que el que
se necesita para entender a medias una romanza, me
puse a hablar con el gondolero de tal manera, que oí
decirle: "¡Bien se conoce que el señor es veneciano!"
¡ Figúrate, en fin, que hasta me permití indicar a ese
mismo gondolero el rumbo que había de tomar para reducir distancias! . . .. Cuando me encontré en el hotel
y pensé en todo esto, permanecí un buen rato como aturditio, como el que se esfuerza, al despertar, en reconstituir un ensueño impresionante.
"Visité al cónsul, persona amabilísima, que me garantizó el rápido desp«cho de todas las formalidades legales y se brindó a acompañarme, desde luego, a visitar
"mi" palacio. Al llegar a éste, mi sensación de lo "ya
conocido," que continuaba persistente, adquirió una intensidad angustiosa, y cuando entré en una de las habitaciones a la que me dirigí resu-,lto, sin necesidad de
guía, y me encontré frente a uno de los cuadros que la
engalanaban; caí desvanecido al suelo. Al recobrar el
sentido-mi desvanecimiento fué de rngundos-volví a
mirar al cuadro .... "En él estaba yo," yo mismo, retratado con maravilloso parecido y tal como soy ahora,
pero vestido elegantemente, a la usanza italiana de fines
del siglo XV.
- "Comprendo sus emociones- me dijo el cónsul.Esa obra maestra, la joya principal de este palacio, es
atribuída por varios el mismo Leonardo .... Pero ahora
observo . . .. Efectivamente, es extraordinario el parecido entre usted y ese personaje .... Es curioso.
"Me volví al escuchar esta última pa labra, pero nada
dije.Y por hoy tampoco quiero escribirte nada más.Todo
cuanto añadiese no serviría para explicarte lo que siento. "
Pasaron días, pasó un mes y no volví a recibir noticias de mi amigo. Indagué intranquilo. Por mediación
oficial supe que, una vez posesionado de la herencia,
había des..parecido de Venecia, sin dejar señas.
Un día- había transcurrido un año-recibí esta misiva:
"He llegado a Madrid. Estoy en el hotel. Ven inmediatamente.- JULIÁN."
No vacilé en acudir al llamamiento; acudí gozoso.
Nos abrazamos largamente. Después, adelantándose
a todas mis preguntas, me dijo:
- Vas a ver el cuadro al que debo mi felicidad ....
y '•mi conocimiento."
Y me indicó un caballete, del que quitó un paño.
Quedé absorto, sobrecogido, casi amedrentado.
Juliáo sonrió y sigL,ió diciendo:
- ¿Estoy parecido? Pues ahora verás otro modelo.
Acercándose a una puerta, llamó:
-iLaura!
Y, dirigiéndose a mí, añadió:
- Te voy a presentar a mi mujer.
Del aposento contiguo acudió sonriente una dama,
c~o la mano graciosamente tendida. Pero al ir yo a besarsela cortésmente, no pude reprimir un grito. Era
"ella," la del cuadro, la que estaba retratada con Julián
en aquella maravillosa obra pintada hacía más de cuatro siglos, quizá por el divino Vioci.
LUIS DE TERAN.

f

Recuerdos del combate y del triunfo.- En el centro: el señor briga&lt;lier Félix Díaz recibiendo a los periodistas de la metrópoli en el salón principal de la secretaría
de Gobernación.- En los medallones: arriba, una trinchera artillada en ta Ciudadela y efecto de una gr~oada en la fachada Sur de la
fortaleza -Abajo, cañones .de las tropa., felicistas que defendieron la Ciudadela.

•

�j :n sólo . . .. ni padre, n i madre. ni hermanos, ni hermao ,s. ni amigos, ni amigas ...... que lo dejen sólo; porqu e,
además. siente vergüenza y siente ira. jPor Dios! no acan ciadlo! no teuedle compasión! Dejadlo sólo!
o o o

La senda está mojada y llena de bojas secas, entre el
verd"r _lustroso de los ev6nimos y el bronce empolvado
de la hiedra; una pnmavera de rosas nuevas de color de
rosa !~ abre bajo la obs~uridad del abandono y la pe·
numtra de las ramas vie¡as; l uego, un ruido de agua de
fu~~te, que lo moja todo con su temblor de garganta solloza~t~ .. .... Al fondo'. entre la fronda cárdena, la piedr;&lt;l vie¡a del palacio mira al poniente; y son ventanas
cerrad.1s desde hace muc~os_ años y puertas tapiadas de
c~mp101llas azules ... . Quizas se ve un m1lva de cielo
de _crepúsculo; quizás brilla dorad~mente alguna cristalet1a .... Entonces es cuando canta el ruiseñor junto al
agua d_e la fuente; D~_sde el fondo silencioso y umbrío,
la que¡a dulce de. pápro resuena como dentro de una
b6ve~a con ec~. !leo'.'- de rosas otoñales. Es el ruiseñor,
q ue tiene sus o¡os bnllaotes y abiertos, que anda de rama ea ram:t, frente a unos cristales dorados, ju oto a una
fuente que llora A la caída de la tarde romántica.
Y alguien h'.1- dicho:- Es u n ruiseñor que no terce la
muerte repentina
CClmo la muerte va siempre dentro de nosotrcs, 00 hay

.\ veces \'amos caminando por una senda del jardín,
ya a las alta, horas. cuando la luna habla con las fuentes, y las luciéroagas pasean sobre las hojas verdes, con
su farol melanc61ico. -EI corazón late con fuerza; los
pasos son precipitados - El jardín está amenazante; la
muerte anda cerca: los canes aúllan a las estrellas, con
tos ojos e01ri,tecidos y húmedos; las fuentes siguen hablando .... Y de pronto, en un árbol, cerca de nuestro
oído, su.-na un canto de corm,ja: es un canto de una sola pena. un canto tardo y medroso, un canto que llena

General M. Cauz, comandante de una d,. las columnas
federa les que atacaron la Ciudadula.
T,os jefes revolucionarios Díaz y Mondrag6n, recibiendo a la comisión del Senado que fué a conferenciar con ellos el miércoles por la mañana,
después de la caída del gobierno maderista.
que pasa como un fantasma bajo la luz doliente de la
luna ....
Yo temo tanto a la muerte porque no tengo por quién
despreciarla. Todo desdén es una interposición de rosas, Muchas ooc':es. en el balc6o. bajo las estrellas
de las doce, he querido exhalar mi alma en un suspiro.
Si la muerte fuera oportuna, ya se habría uno muerto,
cantando, tantas veces! .... Pero no esta tarde de soledad primaveral. La muerte necesita su idilio deshecho,
su perfume ido, sus hojas mustias: la muerte necesit~ su
música romántica, su adulterio, sus cabelleras rubias,
desatadas. Después de unos brazos colgados al cuello,
desesperada mente, de un pecho de veintidós años sobre
el corazón, aparezca la fuente de fondo profundo ; los
p ies se irán a ella. por el sendero más fragaote.-:No en
vano lleva su traje de terciopelo negro, su puñal de oro
al cinto y su desdén en los labios.
Muerte, espera.

más que volver los ojos hacia dentro para ver su cuerpo
de reina trágica: no hay más que detener el paso un momento en el camino ele la vida para escuchar el ir y venir de sus caclenas. Está en las olas rojas de n uestra sangre, esperando el momento en que un dique se abra, intentando romper todas las puertas Está en medio del
mismo corazón, con la garra rle hueso abierta, amenazando apretar y de,,compooer a cada instante la máqu ina divina de la vida. Por eso el que la siente se tamba·
lea con un vértigo de inseguridade~ medrosas, por eso
e l q ue la siente da un grito a cada dolor del cuerpo, que
es un desgarramiento que hace ella. El que ha llegado
a verla, no puede olvidarla ounca. Ese es el que lleva
una sonrisa de mueca y de indifereo,;ia, como una rosa
seca, en los labios, el que no quiere lCts rosas ni las man·
zanas de la vida, el que sólo ve la sombra que se le ha
salido del cuerpo. en la amarillez constante de los cam inos. Pobre sombra mía, amigo de adentro, que salt,s a
hacerme e l a migo! Y para qué llamar a nadie, n i para
qué creer a nadie, si la caída nada ni nadie pod rá evitarla? Sólo hay que pedir al sol que no luzca. porque es
demasiado alegre; sólo hay que intentar oler a azul de
a lgo, de sueños, de luna. ne vados, de cielos, para olvidar e l perfume mojado de la tierra que ya pesa sohre
nuestro pecho .... Al que llegó a estas riberas que lo de-

- Dormir demasiado es hacerle un robo a la vida. Valtour.

- El ocioso se ocupa tan só lo en matar el tiempo sin
parar mientes que es el tiempo quien nos mata .

- Para algunas mujeres la conciencia es un corsé que
se estrecha ó se ensancha a voluntad de la dueña.

o o o

Dr. Samuel Espinosa ele los Monteros coootado re·
yista. que fué herido el domingo 9 al
lado del general Reyes.

•

El sacrificio es una condición esencial del bienestar
y de la felicidad.

'.\1ayor Emiliano L6pez Figueroa. ex inspector gener"I de policía que estu,·o prisionero díez
días en la Ciudadela.

Coronel Guillermo Rubio Navar retc de la artillería federal que se negó a tombardear la Ciudadela
por razones de humanidad,

de angustia todo el nocturno, a través de las arboledas
estáticas a la luna .... Entonces, al acercarnos todo es
silencio . . . . Una bri,a trémula, oliente y fres¿a, pasa
sobre el j;irdin. estremeciendo las frondas en sombra ....
Tal vez se adivina un vuelo indeciso, como d-, un ave
rle _cuento .. . . Y ya cuando, temerosos y pálidos. hemos
s;iltd? al _claro de luna ~e la ¡dorieta. ali# a lo lejos, en
otro ¡ard1n, en el m isterio ele las frondas lejanas, vuelve
a sooa: el canto de la corneja, igual, monótono, medroso, amigo del viento y de ¡,,_ muerte, angustia de sueños
en oro y nieve: el canto agorero, maldito y ,¡nelauc61ico,

. .. . A la luz de lámpara .... como tantas veces ....
Y, a qué? Tengo sueño, y no quiero dormir; no tengo
ganas de sombra. Cada vez las poras más cortas, cada
vez más negra la noche. Ya me voy cansando de la lu·
na, ya cierro el balcón como los otros, y no quiero ver
ta fiesta azul en los cristales, ni las arbolecLi.s celestes de
plata, ni la fuente con corazón: . . . Un libro. . . . unas
cartas .... ¿hay algo que soñar?_ /cuántas son las pe~as?
y otra vez las mismas cosas ; y tirar esas flores marchllas,
y roa:per esas citas de p3:pel, é irse quedando so)o con
este pobre corazón sin alas .... Qué grande es mi coca·
z6n! Y cómo late solo, aquí, bajo la lámpara .... ¿Por
qué la gente no será más buena, Dios mío ? Qué modo de
matar a los demás .... y así . . . . ta o señaladamente ....
Pero, después de todo. qué habían_ de añadi: a mi vida,
si no era otro amor :le ese de aba¡o, tao tedioso como los
anteriores ? Porque las almas .. . . ya sé que son las mis
mas: un poquito de papel y una flor ; mej~r si el papel
es celeste y la flor rosa; luego, la langmdez ; después,
que sí . . .. después que 06 . .. . y todo por una fiebre de
pocos grados! Nunca, coralón, nunca .... Y? ,·eodrá la
otra, la que se acaba .... Entretanto, haz divina tu soledad, a este amor de ero de la lámpara .. ..

JUAN R. JIMENEZ.

Don Gustavo Madero, alma del gobierno maderista, fusilado en la Ciudadela el miércoles
pasado al amanecer.

�El agua cae de los cielos sobre nuestros ~iñedos y _Penetra por las ralees de las viña~ para cambiarse en vmo;
rueba constante de que el senor ?OS ama y de q1;1e dep vernos feli'ces · El milagro particular fué realizado,
sea
,1
para apresurar la operación ~n un cas~ en que as1 o reclamaba la premura de las c1rcunstanc1as.
Es verdad que Dios también enseñó al ho1T_1bre a transformar el vino en agua. ¿ Pero qué. especie de agua_?
¡ Aguardiente! Y esto a fin de 9ue valiéndose de este hsea menesqui'd.::, puedan realizar ellos mismos,
• cuando
1
,
ter, el milagro de Caná, y _convertir e ag~~ comu~ en
esa especie excelente de 11100 que se llama punch.
Hermano cristiano, sea u_sted benévolo _Y benefactor
como él y no eche a perder un buen breva¡e.
Dios ha hecho el vino para alegrarnos.
Cuando vea usted a su vecino en la mesa que vierte
vioo en el vaso, no se apresurl" a ponerle agua en él.
Porque quiere usted ahogar la verdad.
Es verosímil que su vecino sepa mejor que usted lo
que para él es más conveniente. Acaso_ a él _no le gusta
el agu..; acaso no quie_re ponerle a su vmo :mo algunas
gotas, por complacencia con la moda del dia, acas? no
quiere que otra per sona observe cuán poca qué cantidad
ha vertido en su vaso. Por lo tanto, no ofre_zca usted
agua sino a los niños. Esa es una complacencia falsa y
además, muy incómoda.
Le digo esto a usted como hombre de m~mdo; pero
terminaré como he comenzado, en buen cnstiano, haciéndole una observación religiosa muy importante, sacada de las Sagradas Escrituras, a saber: que el apóstol
Los defensores de la Ciudadela -

TEATRO MEXICANO

"EL HOMBRECITO"

Grupo de aspirantes de caballería.
Una vez más hemos saboreado el vibrante estilo, la forma
bellísima, la picante ironía de Jacinto Benavente en su
comedia "El Hombrecito," estrenada con éxito por la
Compañía Villegas-Coss, que no desmaya en darnos obras
selectas y de interés.
Pertenece esta alta comedia a la primera época del
celebrado autor de "Los Intereses Creados" y se estudia
en ella un carácter de mujer, nada más. El resto es todo
accidental, sirviendo como de contraste a ")lené," tipo
de femenino orgullo digno de que se delinee. Por tal
motivo la acción interesa poco, falta asunto, se repiten
las situaciones y la teatralidad es muy escasa.
Veamos, por tanto, el carácter sobresaliente de la protagonista, y para ello he de recordar las siguientes palabras de la escena III del acto II. "Y haces bien-dice
"Nené."-Para los que pasan por nuestra vida indiferentes o amorosos no debemos mostrarntJs nunca como
somos, no debemos dar entrada en nuestra vida a cualquiera. Debemos ser como esas hadas de los cuentos que
viven encantadas convertidas en viejas horribles, hasta
que un príncipe enarr,orado las vuelve juventud y hermosura con un beso de amor."
"N ené" es orgullosa. Tiene el orgullo de sus ideas nobles, de sus actos graves, de sus palabras ~eren as. En el
medio frívolo y perverso donde vive no hay común con
ella sino los nombres y la misma sangre que corre por
sus venas y las de su hermano Carlos. Pero esto con ser
mucho oo le ha impedido ser altiva y consciente del mal
y del bien. Pa ra ella los sentimientos tienen la grandeza
necesaria para no rebajarlos ni envilecerlos. El amor lo
imagina tal como es, absoluto, tirano, sin deslealtades ni

Me ha regocijado usted a menudo, quer!do ~1;1igo. con
sus excelentes canciones báquicas. Eo retnbuc100. dt&lt;seo
edificarle a usted por medio de algunas_ reflexiones
cristianas, morales y filosóficas acerca del mismo asunto.
•'fo vino veritas," dijo el sabio: la verdad está en el
vino.
Antes de Noé, como los hombres oo tenían sino _agua
para beber no podían encontrar l'.': verdad. Así, tuv1ervn
que extraviarse; se tornaron abom1oablemeote protervos
y fueron con justicia exterminados por el agua que tanta gustaban beber.
.
El honrado Noé supo que a cau~'.': de esta mal~ bebida habían perecido todos sus pro11mos y_ le tomo av~rsióo. Dios, para aplacar su sed, creó la vrna y le ensenó
al patriarca el arte de sacar vino de ella.
Con la ayuda de este líquido, Noé descubrió ~uc?'.':s
verdades y desde su tiempo se usa la palabra ad1v1nar," qu~ significaba originariamente "descubr~r" .. p~r
medio del "vino." Así el patriarca José pretendia adivinar" por medio de una copa de "vino," licor _que ha
recibido este nombre para demostrar que era un invento
humano, si no "divino,"
Por eso desde aquellos remotos tiempos las cosas ex_celentes y hasta los mismos dioses bao sido llamados ..d,vinos" o "divinidades."
Se habla de la conversión del agua en vino en las bodas de Caoá. como de uo milagro. Pero esta traos~ormacióo se efectúa diariamente por la bondad de Dios,
ante nuestros propios ojos.

meo tiras, con una tal fiereza que asusta a los demás amores pequeños de momento, de conveniencia, de unión de
fortuna y de fastidios.
Por eso la llaman el "hombrecito." "Nené" acostumbrada a pensar en sí misma, abandonada a sus impulsos, se d ió cuenta bien pronto de lo sola que estaba
en medio de amigas un poquito locas y de hombres un
poco desaprensivos en torno de las dotes.
Y el único hombre que encuentra sincero, altivo como ella, orgulloso del bien como ella, le está prohibido
por la ley y la moral.
Muy a su pesar comprende entonces que no está sola.
El hermano, que encogiéndose de hombros comete el
acto trascendental de la b cda sin romper con su vida
aventurera de soltero, interviene en nombre de la familia. Su amiga Casilda que para todo tenía una sonrisa
bonachona la babia con palabras nuevas de renuncia y
de sacrificio.
"Nené" siente vacilar, extremecerse su orgullo; aquel
mundo tolerante hasta la complicidad, que para toda
infamia tenía su sonrisa y para cada pecado un chiste,
se vuelve contra ella. La devuelve en hipocresía todo el
noble orgullo con que e! "hombrecito" vivía apartadade
él.
Entonces vuelve los ojos al abuelo, benig::?o a fuerza
de años y de golosinas. El siempre la ha querido, siempre la disculpó, la defendió contra las asechanzas e injusticias ajenas, y Nené, como en un confesionario, le
enseña todo el dolor de su alma, funde -t n la ignición de
las palabraj cálidas atropelladas. el hielo de su orgullo;
ya no es el "hombrecito," no es la imposible, la serena
juzgadora de los demás y de sí misma, es una pobre mujer que se siente indefensa, que se siente débil y cobarde ante el envilecimiento futuro.
Nunca habló a nadie con tal apasionamiento, jamás
puso en su boca semejante emoción de concepto ni la
oprimió tan honda angustia el corozón fuerte.
"Defiende a tu Nené, salva a tu Nené, abuelito ....
iSe ha dormido! ¡Dormido! No oyó nada, nada•... Mi
corazón buscaba un refugio en este cariño santo. Y mi
corazón habló como siempre .... sin que nadie le oyera, sin que nadie pueda responder. "
Al abuelo, lejos ya del amor, le sonaron a canción de
Teatro Mexicano -"El Homhrecito. "-I:'on Juan
cuna las primeras palabras, y a su arrullo se durmió coManuel, " Sr. Coss.
mo un niño.
Vuelve el ritornelo altivo a sonar en el alma de Nené.
Recobra de nuevo la arrogancia de sus actos y de sus
las demás, a no ser "el hombrecito" y ofuscada por el
palabras y el orgullo que antes la salvó, la pierde dolor grita su ignominia para que todos la sepan.
ahora.
)/ené se resigna a ser como las demás, a vivir como
o o o
Como verá el lector Benavente ha querido en "El
Hombrecito" poner cátedra de psicología femenina y lo
ha conseguido, deleitándonos con su mágica verba. Los
tipos restantes de la obra, son fotografías de la sociedad
eleg,rnte de Madrid. hace algunos años, un tanto exóticas en México. Se respira en esta comedia un ambiente
de gran tono, sazonado con esa fina corrupción que c¡tracteriza a las altas clases, y tanto ellas como ellos, son
perversos como los personajes de ciertas novelas francesas. La comedia repite, gusta sin interesa r grandemente,
y por obras de esta naturaleza, no hubiera entrado su
autor en la Real Academia Española.

Banda de voluntarios junto a l carro blindado en la Ciudadela.
San Pablo aconsejaba muy seriamente a Timoteo que
pusiera vino en su agua por su salud; pero que ninguno
de los apóstoles ni de los Santos Padres, aconsejó nunca
poner agua en el vino.
Para confirmarle más aún a usted en su piedad y reconocimiento a la divina Providencia, reflexione usted
sobre la situación que ella le ha dado al codo.
Vea usted que los animales que deben beber el agua
que corre por la tierra, si tienen las piernas largas, tienen igualmente un cuello largo. a fin de que puedan alcanzar hasta el líquido sin necesidad de hincarse de hinojos.

La interpretación fué bastante acertada, mereciendo
las alabanzas del público. En primer lugar María Luisa Vi llegas, creó bastante bien el tipo de "Nené;" lo sintió, supo darle la expresión difícil de una psicología algo complicada, mereciendo aplausos en el final del acto
primero, donde lloró con sumo arte.y en varios momentos de la obra.
Magistralmente el señor Coss en el viejo "Don Juan
Manuel. " No cabe mayor propiedad, mayor arte, mayor
realismo. Su aspecto, su sonrisa de ochentón, su palabra
entrecortada, su boca desdentada, todo era un conjunto
admirable, por cuyo motivo en las dos escenas de la comedia, una en el acto primero y otra en el último, cosechó entusiastas y sinceros aplausos. Sólo por admirar
tanto arte se debe ver "El Hombrecito."
De las actrices debo mencionar a Matilde Cires Sánchez muy correcta, a la Otazo, discreta, a Emitía del
Castillo siempre acertada en sus "iogé nuas." Y de los
actores a Solares que nunca descompone el cuadro. a
Cervantes que estuvo bien, a Mutio apasionado sin exageración , y a Barreiro que debe procurar no subrayar ciertas frases demasiado, pues el público las comprende sin necesidad de indicárselas tanto. La obra fué
puesta con lujo y propiedad y en resumen el público
pasa las horas muy gratas viendo la vieja comedia de
Be navente.

Pero e l hombre, que estaba destinado a beber vino,
debe hallarse en estado de llevarse el vaso a la boca.
Si el codo hubiera sido colocado más cerca de la mano, el antebrazo sería muy corto para aproximar la copa a los labios; y si estuviera más cerca del hombro, el
antebrazo sería tan largo que habría llevado el vaso más
allá de la boca: así de ambos modos hubiéramos sido
tantalizados. Pero por la situación que en nosotros tiene normalmente nos encontramos en condición de beber
a nuestra comodidad, pues e l vaso viene a caer justamente entre nuestros labios.
Adoremos. pues, coa la copa en la mano, esta Sabiduría benévola .... Adorémosla y bebamos.
BENJAMIN FRANKLIK.

. D 1az
.
de la C 1'udadela, rumbo al palacio de la Gobernación.
Momento de la salida del brigad ter

Teatro Mexicano. -"El Hombrecito" . ..{loa escena del acto III,

LUIS DE LARRODER.

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~~$'1i'A
Cual · la tímida corriente
cristalina,
que camina
por el monte, tristemente
desolada,
y olvidada
como la tumba sin cruz,
como flores
sin primores
como los ojos sin luz,'
fué mi vida
compungida
por el mundo del dolor, , , , ..
sin consuelos . ...
sin anhelos
por otra dicha mejor.
Caminaba
y avanzaba
tristemente .. , . tristemente
cual la rara
ninfa clara
de la tímida corriente
de aquel monte,
de horizonte
taciturno, ... misterioso ....
el cual finge
com:&gt; esfinge
UA secreto fabuloso.
iOh! mi vida
dolorida
de infinitas desventuras! .. . .
se ha curado
del mal hado
con los soplos de ternuras
de mimiña
que se aliña
con bondad de corazón ..... .
iOh! mi amada ... .
mi adorada
que formó la redención
de mi a lma,
que sin calma
cual la tímida corriente
suspiraba . .. ,
musitaba
tristemente, .. , tristemente ....
su plegaria
tributaria
a los mares del dolor .. . , ..

............ ......
- .. , iOh! milagros del amor! ....

En busca de la senda silenciosa
Camino lento, lento y fatigado
Sin encontrar la sombra cautelosa
Donde romper mi sistro destemplado.
Quiero ahogar !oh Muerte idolatrada!
L os pesares de mi alma soñadora,
Bajar silente a mi última morada
Antes que huya mi fuerza vengadora.
Quiero ser, ¡oh fantasma sepulcral!
Hermano de las almas silenciosas
Y detener allí sobre el umbral
El pesar de mis horas tormentosas.
Quiero sentir tu garra destructora,
Ac•bar para siempre con la vida,
Y ver pasar del tiempo hora tras hora
Sin sentir los dolores de mi herida.
Quiero romper la lira plañidera,
Acabar con mi enferma redeldía,
Sepultar mi doliente primavera,
En el seno de la honda fantasía,
Quiero en terrible ca~cajada,;_eir
Hasta encontrar la tumba mistefiosa;
;Quiero llorar .... quiero besar y herir
El pecho de la Diva candorosa.
Quiero acabar con todo; quiero ser
Amigo de los bardos sepultados;
¡Quiero morir soñando! quiero ver
La angustia de los muertos olvidados.
iMi anhelo! Tánto he dicho y tánto quiero
Que tengo miedo de seguir viviendo;
!Oh Parca! ven por. mí, que si no muero,
La suerte pérfida me sigue hiriendo.
L AURO G. CALOCA.

I

Dulce a sus labios la sonrisa asoma·
B_ella, como la fé del pensamiento, '
T,er~a cual la cándida paloma
Gentil como las aves en el viento ....

A. LOPEZ !BARRA.

Para " El Mundo Ilustrado."
Eres de los jardines fragante rosa
Que se mece al arrullo de suave brisa,
Dibujas en tu rostro dulce sonrisa
Y en mis ensueños vuelas cual mariposa.
Eres de las mujeres la más hermosa;
Con tus g racias imperas en mis amores;
Eres bella, María, como las flores ....
Eres de los jardines fragante rosa.
VIRGfLIO AZAMAR,

En el fondo del lago transparente
que bulle apenas sus azules ondas,
hay límpidas alburas de torrente
y leves movimientos de las frondas ....
En el fondo de mi alma acongojada
&lt;lande viven las huellas del estrago,
hay fulgores de amor de tu mirada,
hay alburas de amor como en el lago ....
CESAR CAMACHO.

Porque tus bellos ojos inspiran mis poesías
Grabando en su estrofas las dulces armonías
Qu~ encierran sus arcanos de esencia espiritual
Y vierten en sus líneas escuetas y sombrías
Tu alma toda entera con solo tu mirar .... ?
Porque tus labios rojos imprimen en mis versos
Las notas más sublimes en tonos tan diversos
Haciendo de mi estrofa un canto celestial
Y vibran en mis. v~rsos t-an rítmicos y tersos
Las voces más d1vmas del coro angelical. ... ?
En fi~, por qu~ en mis versos palpita tu alegría
T?rnandose m, estrofa tan pálida y sombría
S1 b:ota de tus ojos el llanto del pesar .... ?
-Mts versos son tu alma que vuela hacía la mía
Y surge de mis labios .. . . ¡Tu alma es la poesía!
ALFREDOM. RENSHAW DE OREA.

II
Mujer divina que en tu amor haz hecho
Palpable tu bondad y tu hermosura,
Ale¡ando los duelos de mi pecho
Y trocando en sonrisas mi amargura.

III
Cual viajeras golondrinas van mis versos
a re&lt;;rearse, querubín en tus miradas
y a hbar en esos labios, lirios tersos
el almibar de las flores perfumadas.
No les niegues. princesita, tus ternezas·
ipobres aves que su nido abandonaron ·
atraídas por tus nítidas bellezas
que a los ángeles envidia les causaron .... 1!
Deja, niña, que tus ojos halagüeños,
en las noches borrascosas de mi vida,
sean los astros que realicen mis ensu¿Ós
vivas luces que iluminen mi p;trtida..... •
Id de pas'?--·• de mi1mente pobres aves;
no os perdáis en ese bosque de pes,tañas;
dadle alegres mis caricia_¡¡, tiernas, s1,1aves .. .
y dejadla en su santuario .... . ...... . .. ..
................ Regresad a: mis cabañas . .. .
/ PORFIRIO T°'RO RAMIREZ.
•
1

~

• A NELLlE.
PARODIA

~~

~o hay penas, ni dudas que en mi alma,
Deo1hten la fe que en ella impera,
M, peche• es un santuario en donde en calma
Mi amor puesto de hinojos te venera ....
IV

Y ya que, como nube los enojos
Transpusieron la triste lejanía,
·'Dame a mirar, en tus divinos ojos,
La tenue luz del explendente día"
V

Dichosa tú, que la ventura alcanzas
Y que en felice y plácida existencia, •

Con la luz de tus dulces esperanzas
Alumbras el altar de tu existencia.
IV
Y no ign~ras "mi bien" que pues mi anhelo,
'!f,s la ~ns,a so_la que en mi pecho encierra:
Tus hndos o¡os de color de cielo ....
Amar mientras yo viva en esta tierra."
ROBERTO E . CARDENAS.

Tal como enlaza en serpentín la yedra,
Los altos sauces en el bosque umbrío,
1:~l como abraza del altar )a piedra,
1 u abrazarás mi corazón, bien mío!
Como el pálido rayo de la luna
Besa las ondas de la mar en calma
C~al ~aja solitario a la laguna,
•
Tu ba¡arás al fondo de mi alma!
Así cc;imo de noche al cier zo frío,
Las aves se acurrucan en sus nidos
~í _en m i corazón, dulce bien mío.'
V1v1rás con tus sueños adormidos!
E NVIO
MA DONA de mi hue~to solitario
que lle,nas con tu afecto mis amores
Recibe_ este homenaje, blancas flore;
Q ue mt mano coloca en tu :;antuario.
T. E . SANTACRUz.

~=======================:::,~=======================~-.:::===================.¿

LO QUE SfGNIFICA EL TRIUNFO DE POINCARE
En F rancia, país constitucional y parlamentario, el
cargo de Presidente &lt;le la República encuentra mayores
limitaciones a la actuación que en los Estados Unidos,
por ejemplo; pero, no obstante, siempre significa mucho
una elección Presidencial, porque puede descubrirnos
algo del pensamiente del país, de las orientaciones de la
opinión pública.
La elección Presidencial de ayer ha revestido, desde
tal punto de vista, un interés extraordinario. Después
de circular muchas candidaturas, después de las antevotaciones de las izquierdas, quedaron frente a frente
dos hombres: M. Poincaré, jefe del Gobierno.y M. Pams,
tninistro de Agricultura.
M. Poincaré era, por decirlo así, el candidato de la
opinión pública francesa. Hombre de una mentalidad
,:xtraordinaria, abogado expertísimo inmortal de la Academia Francesa, su figur¡t se ha agigantado en el año que
lleva de Gobierno por el acierto con qu'e ha intervenido
en las cuestiones de política exterior.
Sin embargo, las agremiaciones políticas no todas
veían con buenos ojos la candidatura de Poincaré. La
elección de éste era un golpe más, asestado al partido
radical-socialista, el fautor del "bloque" que bajo Combes descatolizó a Francia, era un triunfo de los que
creen en la necesidad de apretar los resortes de gobierno, de robustecer el principio de autoridad; era, en fin,
la victoria de los proporcionalistas, de los que quieren
acabar con la política oligárquica y caciquil de los pequeños distritos, suplantadores de la verdadera voluntad
nacional.
y por significar todo esto la candidatura de monsieur
Poincaré, se alzaron contra ella los radicales-socialistas,
arrastrando tras de sí a muchos diputados y senadores
de la izquierda. Contra Poincaré se eligió a Pams, el
autor de las fracasadas delimitaciones de la Champaña.
No fué perdonado ningún medio en la campaña contra Poincaré. Se le insultó en la Prensa, se repartieron
profusamente folletos contra él y su familia, se le derrotó en las antevotaciones de los izquierditas, y le visita·
ron los Clemenceau, Ribot, Sarrien y demás jefes de
grupo de las izquierdas, para invitarle a la retirada. ¡Se
ha llegado hasta el incidente personal!
,
Un episodio de la política favoreció a sus enemigos.
El ministro de la Guerra, M. Millerand, que olvidando
sus radicalismos pasados, había hecho una buena obra
en favor del Ejército, acabando con el régimen de fichas,
regulando los cuadros de ascenso, restableciendo el derecho de castigar, robusteciendo, en fin, la disciplina,
firmó un decreto que exasperó a los radicales. Era el
decreto de reintegración en el Ejército del teniente coronel Du Paty de Clam, que participó tan activamente
en la cuestión dreyfusista. El decreto no era más que
una conformidad con el Consejo de Estado; pues el expediente había seguido sus trámites.
La p•sión política tuvo bastante con ello para calificar a M. Poincaré de reaccionario. Fué inútil que M .
Millerand dimitiese, que declarara que la responsabilidad de la iniciativa era suya; pues no se había hablado
del asunto en Consejo de ministros. !Gusta tanto a los
radicales encontrar algo que justifique el tremendo apelativo de "raccionario," aplicado a sus adversarios.
La cuestión se simplificó, y así vino a ser Poincaré
candidato del orden; Pams, candidato de los sectarios
de la izquierda. Pero con una particularidad; la de que
M. Jaurés y sus amigos, estimando que la primera necesidad de Francia es instaurar la representación proporcional, han defendido más la candidatura de M. Poinca·
ré que la de M. Pams.
_El t~iunfo _de M. Poincaré tiene, por lo tanto, una sig01ficac1ó n evidente. Es un paso más que da la vecina
República en el camino de la po!ítica templada, de moderación, de prudencia, exenta de los sectarismos de
Waldeck·Rousseau, Sarrien y Combes.
Y tiene una importancia indudable, porque no es an
paso aislado, sino continuación de bastantes anteriores.
Esa política de robustecimiento del principio de autoridad. de combate a toda relaiación, fué la seguida por
M. Briand durante dos años, militarizando los "cheminots," persiguiendo duramente el "sabotage," no consintiendo el llevar la laicificación hasta los extremos persecutorios para el Catolicismo, a que los elementos cambistas le querían empujar.
La caída de Briand, con el entronizamiento de los
Monis y de los Caillaux, fué un alto en la marcha. Al
gobernante de autoridad y firmeza sustituyeron los "flexibles," los que para evitar descontentos en el día se ple-

, La elección presidencial en Francia.-Reunión d~ la facción izquierda de las cámaras en la antigua capilla del
Luxemburgo la víspera de la elección.
gan a toda exigencia, por penosa que sea a la larga para el país, y así vino la benevolencia para los "heminots," la anarquía en el Champaña, la desorientación en
Marruecos, los disgustos con Alemania, las edificantes
escenas y conducta en la aplicación de los retiros obre-

r~s; en una palabra, la desorientación, porque en el Gobierno t;to había más influjo que el del combismo.
•
Pero Francia r~capacitó, y empezó a sacudirse de la
pesadilla, volviendo a los tiempos de serenidad, de or-

�deo, de Gobiernos que gobiernan, que caracterizaron e
Ministerio Briaod
Chispazos de aquel sentir fueron las manifestaciones
del procurador Loubat, quejándose de la dP.bilidad de
la represión, y del prefecto Lépioe, enalteciendo las severidades policíacas y de eojuiciameofo. Señalmásaceo.
tuada fué la elección de M. Descbaoel para la presidencia de la Cámara, derrotando a M. Reoouit, el candidato radical socialista. Y por último, tuvo la categoría c'e
paso decisivo la constitución del Gabioet~ de ootablts,
presidido por M. Poiocaré, siendo el propio M . Briacd
vicepresidente del Consejo.
Ahora, la nueva derrota del partido radical-socialist.:
tiene todos los caracteres de definitiva. La República
fraocesa parece haberse curado del sarampión de sectarismo. ¡Triste es, sin embargo, que la enfermedad le
haya dejado tantas reliquias!

En un hermoso día de verano...

LA POLITICA DEL PRESIDENTE WILSON
Apenas se marchó a las Bermudas, el Presidente electo Mr. Wilson para conseguir algún descanso, comenzó
a circular el rumor de que había escrito a Mr. Bryan,
invitándole a una conferencia. Este rumor se desmintió
en seguida, Jo que oo impide que la opinión pública crea
completa uniformidad de miras entre ambos políticos,
pensando que el conocido político de Nebraska sea llamado a desempeñar la secretaría de Estado, es decir,
que eo la nueva administración será el jefe del gabinete y ministro de Relaciones Exteriores.
Hay algunas razones para que esto oo sea exacto, a
pesar de la gratitud que Mr. Wilsoo demuestra por Mr.
Bryao, a quien, seguramente, debe su elección a la presidencia de los Estados Unidos Los demócratas, en efecto, eran eo grao mayoría favorables a la caodid~tura de
l1r. Cbamp Clark, presidente de la Cá'llara de Rep,esentantes, ganada, al .fin, por el partido demócrata, y se
preparaban a votar por él eo la convención de Baltimore, encargada de elegir el candidato presidencial c'el
partido.
Fué entonces que, por razones personales, más o menos atendibles y legítimas, Mr. Bryao, que había sido en
dos ocasiones candidato demócrata a la presidencia, pe
ro que había fracasado, conservando gran influencia en
el partido, decidió a la convención a rechazar a Mr
Clark para aclamar el nombre de Mr. Wilsoo, quien no
se ocupaba de política y hacía tres o cuatro años era
un desconocido, sio envidiosos ni enemigos, lo que le
habilitó para ser proclamado jefe del partido Demócrata.
Esta jefatura había sido desempeñada por Mr. Bryan
desde la muerte de Mr. Grover Clevelaod, el último
presidente demócrata. y sería natural que Mr \Vilson
no se dejara eclipsar por él iovistiéodolo con el cargo
de secretario de Estado, tanto más cuanto que las ideas
de Mr. B,yao serían tao radicales que harían perder
la calma al presidente electo, quien tieoe el propósito
de aplicar el programa del partido Demócrata, pero sin
apresuramientos oi sobresaltos.

Terminadas las fiestas con que fuer~o recibidos_ eo el
ueblo los seis mozos, después de un ano &lt;le :"useocta, Pabl como sus compañeros, reanudó sus antiguas tareas.
s º'iado a Ja puerta de su choza, desde la mañaoa hasta la
e\e cortaba y pulla pequeños pedazos de madera,
;~~ecáodolos y talláodolos cuidadosamente, para que resultaran verdaderas obras de arte.
.
El joven indio era, sin duda, uno de los más hábiles
obreros de la aldea, y los estribos_ que salían de s~s manos hallaban siempre buena acogida entre los arrieros y
los pequeños traficantes que recorrían _el valle ~oo sus
caballos y sus mulos, cargados de bar~tcas de v100. La
aldea india era una pequeña agrupación de casas de bacañas· un rincón del mundo, con uo valle ancho y
~:i[egos" ¡l frente y una serrao(a rocallosa y áspera a
]a espalda.
,
f d·
p
las laderas y entre los árboles cornan coo uo 1dos :~ños y cabras. Eo una depresión de las montañas se
abría una quebrada, donde cre&lt;?ía ~l pasto y ondulaba
uo verde océano de maíz. Los 10d1os de la aldea _erao
1 d ños de esa quebrada y los productos de la tierra
~ ebricacióo de estribos, célebres en toda la comar~.ªd:bao al pueblo traoquili~a~ y bieoes~r.
Pablo había llenado su serv1c10 de uo ano eo los caminos. Fué por las fiestas de Sao Ju:30 y por las fiest'!-5
&lt;le Sao Juan regresó. Era fuerte,_ ágil y valer?5?· Sab)a
correr al lado de los caballos, gu1aodo a los v1a¡eros, s10
fatigarse jamás; sabía atar con fuertes nudos las ~uerdas
ue sostenían las cargas en el lomo de las acémilas. Su
(.-abajo fué penoso, porque le_ l&lt;:&gt;có uo largo trayec\O por
tre agrias serranías, y los v1a¡eros son a menudo 1mpa:~eotes y crueles, y lo mismo eo !as bdoras hedl:3dads_ de la
mañana que bajo el sol ardo~osístmo. e 1 me 10 1a_y eo
la noche oscura, bajo la lluvia y el vu=:oto o e~ me&lt;ho de
1 tempestad. hacía y deshacía su cam100, subta y des-c~odía las sierras, evitando el abismo, rodeando_los grandes eñascos y hundiéndose en el agua de los nos . .P~ro
babí~ cumplido su deber y el Estado no podía ex1g1rle

f

El señor Francisco Icaza, ministro de México en España llegando al Palacio Real a preseotarsus credenciales.
000
Desea cambiar la política exterior, seguida por el
partido republicano, pero sin brusquedades. Así, tratará de arreglar, suavemente. la cuestión entre Panamá y
Colombia, asunto bien ardiente, sobre todo después de
los ataques de Mr. Root, uno de los jefes republicanos,
y antiguo secretario de Estado, que proclamaba últimamente, eo uo banquete de la cámara de comercio _de
Nueva York, que los Estados Unidos habían procedido
indignamente hacia Colombia, despojándola de la provincia de Panamá, y hacia el muodo eotero e loglaterra,
sobre todo, haciendo caso omiso de los tratados solemnes
relativos a la igualdad de peaje en el caoal ioteroceáoico.
Y sin embargo, l\1r. Root, era una de las columnas de
los gobiernos de Washington que hao cometido esas iodigoidacles, que -Mr. \\'ilsoo consentirá, probablemente,

eo atenuar, hac iendo entregar a Colombia los diez millones de dólares de que se habla en los círculos diplomáticos como indemnización parcial y tardía.
Mr. Bryao oo vacilaría eo hacerlo si pus~era su mano
sobre la política extt-rior de los Estados Unidos, él que
tao frecueotemeote ha protestado contra la política "imperialista" aplicada a Puerto Rico, Hawai, Santo Domingo, Filipinas. "Imperialismo' es la palabra empleada aquí para caracterizar esta "diplomacia del dólar"
que el partido republicano trató de aplicar eu la América Central.
Se quiso co11veocer a los diversos elementos polfticos
de algunos países. de que la salud de estas repúblicas,
tao a meoudo eo cooflagracióu, reside en el panamericanismo, es decir, eo la protección más o menos ostensible de los Estados Uoidos sobre esas repúblicas.
El sueño era agrupar estrechamente a todos los Estados americanos, reservándose el derecho, el gobierno de
Washington, de ioterveoir eo su oombre cada vez que
se preSt.•otara uo problema de política general. Esta concepción es el origen de la "diplomacia del dólar," gracias a la cual la diplomacia norteamericana, apoyándose
sobre los dólares que haría prestar por medio de sus fioaocistas y hombres de negocio a los pequeños Estados,
los gobernaría y explotaría a su antojo.
Sin embargo, aun eotre los mismoo republicanos, esta
diplomacia del dólar no se consideró exenta de peligros,
pues el Senado rechazó eo dos ocasiones diferentes la
sanción de empréstitos ofrecidcs a H onduras y a Nicaragua.
De modo que oo es, pues, probable. que llr. \Vilsoo
reanude esta diplomacia de Mr. Roosevelt, y, sobre todo,
de los señores Taft y Koox, y la dejará extinguirse de la
mejor manera.
No es éste el mejo r modo de proteger los intereses
americanos: poclria llevar al gobierno demasiado lejos
para que el pueblo coosieota en acompañarlo, tal vez,
oi aun basta México.
B. V.

.,

m~~ando regresó a la aldea fué recibido con músicas Y
grandes libaciones. Dos días y dos noches danzó y ~ebió con sus compa.ñeros. Después fué al bosq1:1e, derr)~
un árbol corpulento, de madera fuerte y dócil, lo ?tvtdió eo infinitos pedazos, 1~ llevó a su &lt;?hoza y volvió a
ser el antiguo obrero, ioteltgeote y hábil.
Todo el pueblo sabía que Pablo debí~ casarse co,o J~r oa cuando Juliana cumpliera doce anos; as! babia st~~ pa'.ctado entre los padres de am~ .. bacía much(si°:o
tiempo; pero sabía también que el v1e¡o Tomás, d~pues
de muerto el padre de Pablo, vacilaba en _cumplir lo
convenido. Y esto era porque al lado de su tierra estaba
situada la tierra de otro mozo, y Tomás qu~rfa casar a
este otro mozo con su bija para juotar las tierras. Y no
había otro motivo.
Todos los viejos del pueblo censuraban la c?_oducta d e
Tomás; pero decían; Julia_oa oo es nuestra hiJª· Y Pablo triste y ceñudo, traba¡ando desde la manaoa hasta
la ~ocbe en la puerta de su. choza, veía pasar, al caer la
tarde, al viejo indio y a Juhaoa y a l mozo Marcos, que regresaban de cultivar sus campos..de maíz. "
.. _ _
Avanzaba la primavera. Los cbullques y los qu10
chamales" del bosque, los "molles," gruesos y a_Itos, q~e
-cubrían las chozas, esperaban su fronda. , El no crec1a
eosaocbaodo su !echo. Aumentaba el numero de los
viajeros que penetrando por el bosque iban a detenerse
-delante de las casas del pueblo, donde a ambos lados de
las puertas, sobre largas tablas fijas en los mur~, se
alineaban los estribos de madera, osteotaod~ caprichosos tallados y pequeñas argollas blancas y br!llantes por
donde pasan las correas que penden de las sillas: ,Y las
mujeres indias corrían a ofrecer leche a los vta¡eros,
llevando sobre los hombros pequeños cá_otaros de barro;
las ramas espinosas herían al paso sus piernas y sus brazos desnudos, y flotaban sobre las espaldas y sobre el
seno los groseros mantos de laoa.
El cacique recordó a los mozos del pueblo &lt;¡ue_se
aproximaba la estación de las lluvias, y todos los 10d1os
jóvenes acordaron reunirse en la choza de Tomás para
subir un día juntos a la montaña; porque la choza del
padre de Juliana era la más alta de la aldea
los muros de su aprisco subían por las faldas_ de_ la sierra.
Una mañana, al rayar el alba, los 10d1os efectuaron
la ascensión. Pablo estaba con ellos, y como ellos llevaba una azada en la mano. La eoorme mo)e era_ ~carpada y peñascosa; en las grietas y en los 1_otersttc1os de
las rocas, las semillas, llevadas por el v1eo(o, habíao
germinado, y oumerosísimas plantas, eoferm1zas Y raquíticas, erguían sus ramas delgadas ~ larg~s, serpenteando entre los peñascos. Hacia la mitad de la_ montaña, los mozos se.detuvieron delante _de una z~o¡a Las
últimas lluvias y la fuerza de los v~eotos ha~tao empujado una considerable cantidad de _tierra y ptedr":s ª. la
enorme hendidura o¡ue estaba sem1ce~ada. Lrn; 10chos
emprendieron ardorosamente su traba¡o y algunas horas
más tarde la zaoja se hallaba libre de piedras y de
tierra.
. .
Cuando volvieron a la aldea, Pablo l_os de¡ 6 _ir y a_po·
yado eo su azada, permaneció al{ún t,empo 10móv1l y
silencioso. A sus pies se extendía la mole roc~!losa, de~puls las chozas, con sus techos negros y p_a¡1zos; mas
allá el bosque, luego el valle pedregoso y á_ndo! cerrado
por su línea de colinas. A la derecha e 1zqu1erda au-

:r

~unca nos falta dinero para nuestros caprichos; lo que
ponemo~ a discusión es e l precio de las cosas útiles y
oecesanas.
o o o
Se sirve a lo ideal bacie:ldo el bieo, descubriendo la
verdad, realizando lo bello.-Renáo.
o o o

Carece de sentido la palabra "utopía:" el mundo se
compone de utopías realizadas; la utopía de hoy es la
realidad de mañana - Pasy.
o o o

El general turco N°a?im Pacha, ministro de la guerra, asezioado, tratanro el armisticio con los b:íl~arcs

La cuoa _del t:3len_to es el corazón. Allí la pusieron sus
P:"dres: la u!1ag1_oac16n y el sentimiento. La primera Je
d,~ forma, v1vac1dad y luz. El segundo delicadeza y lágna:as.

DAMAS DIST1NGU1D,\ S.-Srita. Ivonoe Suest.
mentaban las ondulaciones del terreno y el valle parecía cerrarse en uo horizonte próximo. Eo las lejanías,
los altos picos nevados alzaban sus crestas por encima
de las nubes anchas y brillantes.
El indio cootiouó así hasta la puesta del sol. Entonces descendió a su choza. La aldea estaba tranquila y
sólo los perros vigilantes descubrían el paso de Pablo,
cerca de las tapias de los apriscos.
.
Al día siguiente Tomás anunciaba a sus vec10os q~e
el matrimonio de Juliana y Marcos se celebraría el d1a
de Pascua de Resurrección, y los vecinos. al oírlo, sacudían la cabeza murmurando: Eso oo está bien hecho;
pero volvían a sus chozas y hablaban a sus mujeres de
preparar los regalos para los novios, a fin de que sus
provisiones fueran suficientes para uo año; porq~e 1~
esposos oo deben conocer las tristezas del traba¡o, 01
pensar eo otra cosa que en su amor durante los primeros doce meses de la unión. Y eo la choza de Marcos
se construía ya la habitación que debía guardar los presentes de los amigos.
Uoa hora después regresó Pablo.
-Era cierto, José Celis. murmuró.
José Celis se levantó, volvió a poner su saco de maíz
en la cintura y dijo:
- Yo labraré el campo de Marcos el segundo mes.
Tú puedes labrarlo el tercero.
-!No! exclamó bruscamente Pablo.
José lo miró uo instante; después, asiéndolo d.- uo
brazo. Je dijo eo voz baja:
-Si quieres hacer al1?0, te ayudaré; tú me has salvado dos veces; pero ya sabes que hay cárceles y que los
blancos fusilan Y se fué.
Pablo se encerró eo su choza y oo salió de ella durante todo el dia. Eo la noche se oyó sooar su quena.
Era uo gemido largo y lamentable que rompía plañiderameote el silencio. Y los perros respondían ladrando
y aullando al sonido de la quena. Y así pasó toda la
noche.
Al otro día, los vecinos pudieron verlo alineando como siempre los estribos en la~ tablas del muro y trabajando silenciosamente con los ojos fijos eo los trozos de
madera.
Cuando declinó la tarde, se dirigió a la choza de José.
Poco después la noche caía sobre el valle, pero la luoa se levantaba detrás de las montañas, tendiendo un
amplio velo blanco sobre el bosque, bañando de resplandores las ramas negras de los árboles y bruñendo el

agua clara del río Los picos salientes de las rocas se
esclarecían, mientras las nieblas se espesaban eo las
g rietas de los cerros.
Cuando se ocultó la luna, Pablo y Jooé, con azadas y
picos en la~ manos, salieron de la choza y entraron en
el bosque; lo atravesaron hasta salir de la línea del pueblo; y empezaron a ascender por la montaña. Al llegar
a la zanja reposaron un instante. Después dieron principio a su trabajo Arrancaban con los picos grandes pedazos de roca y los empujaban al fondo; luego, con las
azadas 1')5 cubrían de tierra. Así trabajaron basta que
las estrellas empeza ron a palidecer. Eotooces arrojaron
los iostrumeotos y se precipitaron hacia la falda de la
montaña. Aún oo había aparecido el alba cuando ellos
se encerraban eo sus chozas.
A la noche siguiente reanudaron su trabajo y, después, al ocultarse la luna, volvían a la montaña, y cuando la luna los sorprendía en medio de la tarea, se escondían eo la zaoja para no ser descubiertos desde el
pueblo.
Y pasaban las noches y la ancha hendidura iba desapareciendo. Pacieotemeote, sin cruzar una palabra, los
dos indios llenaban su enorme labor y sólo la proximidad de la mañana daba descanso a sus cuerpos rendidos
y cubiertos de sudor.
Borrada de la inmensa mole la líoea de la zanja, Pablo y José removieron la tierra y las piedras, eo la ladera de la montaña.
Terminaron esta nueva obra cuando el veranocreinaba eo toda su fuerza y caían las primeras lluvias.
La estación muerta.
Los viajeros no llegan a la aldea y era necesario llevar lejos los productos para ,·eoderlos. r,es.tba d urante
tres meses el trabajo de los obreros, porque los restos de
la labor del invierno y de la prima,•era bastaban para
el escaso tráfico. El sol caldeaba y hacía relampaguear
las piedras en las márgenes del río. Eo la tarde se cabría el cielo de espesas nubes y la lluvia. regular y monótona, caía sobre el valle y anegaba el pueblo.
Al rayar el alba los iodios dirigían sus miradas inquietas hacia la cumbre de la montaña, donde brillaban los
hilos de agua. Después, tranquilizados, reanudaban sus
tareas.
Fué durante la fiesta de Nuestra Señora de la Candelaria, cuando ocurrió la catástrofe.
Los indios, vestidos de gala, acudían danzando y tocando el tamboril y la zampoña a la blanca iglesia del
pueblo. Había llovido torrencialmente eo los últimos
días y el cielo se presentaba entonces p uro y sereoo. Ni
una sola nube cruzaba por el espacio. El sol, enorme y
eoceodido, empezaba a inclinarse sobre e l poniente.
Los aldeanos celebraban su fiesta. La campana, echada a vuelo, resonaba sin cesar y la pequeña planicie, cubierta de yerba, que rodeaba el templo, resplandía gozosa con las músicas y la luz brillante del sol.
Pero de prooto cesaron los juegos y las danzas. Un
hombre señalaba con el brazo extendido la cima de la
montaña y lodos los indios, agrupándose junto al muro
de la iglesia, contemplaron en silencio el fenómeno que
empezaba a producirse en las alturas.
Todos los años, durante la estación de las lluvias, una
eoorme masa de agua se detiene eo las concavidades superiores de las sierras. Cuando esa masa se desborda,
rueda mugiendo por los flancos de las montañas y arrastra cuanto eocueotra a su paso. La tornan pesada y espesa la tierra y los peñascos, y es una gigantesca ola de
faogo.
Los indios vieron inclinarse lentamente las rocas más
elevadas de la mootafü1 ; rodaron después los primeros
peñascos; se abrió un ancho canal eo la cima y apareció
la negra y movible ooda de lodo. Llenó rápidamente las
hendiduras y las grietas de las piedras y empezó su descenso.
Se la veía extenderse por todas partes, rodear las peñas, arrancarlas de su base; crecer espesándose con la
tierra y las plantas que hallaba eo su camino y bajar
con uo rugido eoormr:.
Los indios esperaban verla llegar a la zanja y precipitarse por ella hacia el lecho del río, que desbordaría
por toda la extensión del valle: pero la negra masa no
encontró oiogún obstáculo. Cuando pasó la línea de la
zanja, un clamor espantoso partió de la a ldea.
Los indios enloquecidos por el terror, huyeron hacia
el valle, para alcanzar las colinas lejanas, precipitándose e n el rio que, aumentando por las últimas lluvias, seguía con su rugido el rugido de la ola de fango. José
Celis y Pablo contemplaban aterrados su obra. El alud,
que jamás había sido tao terrible, oo devoraría solamente las chozas y los campos de Tomás y de Ma rcos, los
más próximos a la montaña. Veíase que el pueblo entero iba a ser aniquilado.
José emprendió entonces una desenfrenada fuga. Pablo se dirigió pausadamente a su choza y se encerró eo
ella. Pocos instantes después se unía al espantoso ruido
del río y del alud el sooido suave y triste de su quena.
La masa de piedra y barro llegó al pie de la montaña, se detuvo uo instante, avanzó después lentamente, ciñó la aldea y la estrujó, como una eoorme boa. Crujían
los árboles y las vigas como huesos humanos y se desplomaban sobre e l torrente
El alud penetró eo el bosque, se abrió eo é l un ancho
cauce y se precipitó eo el r ío.
Y fué así como desapareció la aldea india eo ese hermoso día de verano.

RICARDO JAIMES FREYRE.

�sangre, olas de sangre que saltan de rrpeote eo la vi~a,
como de arterias rotas! Sangre de completa reouoc1a,
sangre de agresiones brutales, una mancha purpúre~ que
va eosancháod-:&gt;se misteriosa, bajo uo doloroso crepusculo .... El infortunio y la muerte andan paseándose juntos como dos íntimos compadres.
¡Cómo. bajo el sol risueño, entre cantos y ri~as, p~oer
el pie eo la barca de la muerte y alejarse hacia la _ribera remota, sin volver la cabeza atrás y con el ansia de
penetrar en el arcano obscuro! Y sin emb,.rgo. a pl~oo
~ol. olvidando dicha, amores y placeres, se hao parll?O
hacia la tumba seres desdeñosos o desesperados a qmeoes sobraba o hacía daño la vida. ¿ Por qué? i Para qué?
¿Qué pensaban esos hombres de la muerte? /Qué pretendían encontrar más allá de las tétricas lindes? , Qué
infinito afán de renunciamiento vino a posarse, como ave
fa tídica, sobre el desencanto de sus corazones? ,Qué poder satánico vino a morderles el alma llena de úlceras
para qu" tomaran la fúnebre esclavina y emprendieran
el camino que ao puede andarse sino una sola vez y en
una sola dirección?
Afuera cae imperturb~ble la llovizna. Y ante los ojos
no hay más que grises difusos. gris de perla eofern:a,
l!ris mortuorio y opaco, gris de llantos y de irremed1a·
b!e ausencia. E l cielo está turbio y borroso, y diríase
q •1e pa ra siempre: y las palomas oo se aventuran a d~sbancla r la nieve y la gracia ele sus vuelos en ese ámbito
casi funerario. Sólo las golondrinas ágiles y taciturnas
revolotl'an con angustia rápida, trazando augurios negros eo ('] firmamento triste.
Amores desdichados, hastío de toda labor y de todo esfuerzo, retoño de horror que se arraiga eo el pecho ante "la infinita vanidad del todo," silencio en que se re-

1,

Edificio de la Asociación Cristiana de Jóvenes eo
la esquina de Balderas y Morelos.

Los efectos de la metralla.- Estado en que quedó el templo de San Hipólito.-Esquioa de Balderas y Avenida Juárez.

Tarde de paz doliente. L1 lluvia se desprende del
cielo gris, lenta, menuda, continua; envuelve, a lo lejos,
en uo velo blanquecino y diáfano las col"ioa5 azules; cae
con tenue rumor sobre los tejados y canta suavemente
eo las canales de zinc, deslizáod;)se aburrida y perezosa ¡ Llovizna fría y tenaz, que parece em_;&gt;añadl. en volvernos a todos tristes!
Yo, con la frente apoyada en los cristale5 del balcón,
miro cómo ruedan, por fuera, las lentas lágrimas que se
cuajan en el cristal mism~; y a lo lejos las col inas part'.ceome lúgubres, como difuntas amortajadl.S en traospet·
rente sudario gris. Envolviéndolas. la llovizna parece
una bruma grave, húmeda y espesa.
Me explico esas desesperaciones, esas terribles angustias que allá fuera estallan, eo la calle, ea el recinto doméstico, como súbitas chispas de tragedia. El suicidio
enciende su luz solitaria; el crimen sus cirios rojos. Y

Esquina de Balderas y Nuevo México; eledificiode
la "Nueva Era," incendiado por el pueblo.
sigue el hombre a ser pasto de las reacciones químicas
entre cuatro tablas de madera! .... Yo veo cómo todas
esas lástimas andan volando allá afuera, cayendo coa la
lluvia triste, vagando por el aire como b&lt;Lcterias crueles
y voraces: y con la frente apoyada en los fríos cristales,
pienso, lleno de vaga angustia, en qué parte estará incubando la tragedia.
Pasan en crudas ráfagas, males horribles: alcoholismo, neurosis, vesanias agudas, f unerales ráfagas de viento que arrancan las hojas menos firmes del árbol humano. En la paz gris, silenciosa de esta tarde, anda de paseo el verdugo suicidio, eligiendo sus víctimas. iQue perdone a los seres claros, que perdone a los seres jóvenes,
a los seres bellos y a los seres puros!
No habrá eo ese rebaño oscuro y feo que se encharca las botas y corre con avidez y con prisa brutales bajo los alfilerazos de la lluvia, víctimas propicias al cuchillo exterminador ? Ay! Sólo les falta el instinto y e l
vigor de conservarse a los seres inútiles! ¿ Ha de llegar
sin remisión el estallido destructor para los marcados
por el destino adverso con una señal trágica ..... .
La lluvia continúa cayendo con. abrumadora monotonía. Mañana será día de sol de oro y de azules celestes.
Mafütoa mancharán las palomas con sus nieves errantes
la diáfana dulzura cr~I cielo. AcdSO esas flores q ue se
d isponen a esparcir mañana sus fraga ocias estarán envenenadas para muchos corazones, y junto con el efímero
deleite del aroma, infiltrarán en los c uerpos uo siniestro
designio .... ¡Qué importa! Esperemos la eclosión de las
rosas y el triunfo del sol, soñando con la amada triste
que ya llegará. aunque no la deseemos, la amada de un
, olo día. cuvo beso inevitable nos concede la paz, el reposo, el olvido para siempre jamás ..... .
Fachada Sur de la Ciudadela después de los diez días de combate.

Casa a la espalda del Colegio de Masca rones en Sao Cosme.

JESU S SEM ? R :.n1.

�VID

A

1

CONFERENCIAS

•

Es en una calle de nombre español, Villa Hermosa,
donde se encuentra la sala en donde he escuchado a la
señorita Van de Wicle, disertar sobre un tema poético
e interesante: las leyendas flamencas y walonas. Está
enamorada de lo poético antiguo y del ensueño tradicional; no es una desconocida en las letras de este país.
Ha publicado ya varios volúmenes y se ha ganado con
ellos el aprecio de los que gustan de finos regalos.
Folk-lorista de gran mérito y con un espíritu de poeta que la bace encontrar en las narraciones de los abuelos de antaño el hechizo singular de las cosas en que
florecen las imaginaciones populares, ella ha sabido demostrar la parte que en los mitos e invenciones de las
edades pasadas toca a la Walonia y a la tierra :flamenca. Las explicaciones y comentos de la señorita Van de )
Wicle se oyen como los discursos de una buena hada
de cuento azul.
El público atento, -un público elegante y cultoaprueba las amables palabras que nos suscitan deliciosas escenas de encantamiento y de prodigio; y no hay
sino un aumento de estética satisfacción, cuando la gentil actriz María Debover lee en un libro de la conferenciante, unas cuantas de esas lindas leyendas que en es·
tas tierras se transmitieron al amor de la lumbre y al
ruido de la rueca en largas y pretéricas veladas invernales. Yo evocaba entretanto algunas de las "petites leyendes" que ha cantado en su lengua soberbia y
sonora la musa de pechos de oro que inspirara a Emite
Verhaeren.
Otras son las tradicionales narraciones que Mlle. V dn
de Wicle ha transpuesto de la boca del pueblo a su expresión gallarda y bellamente comprensiva. Hé aquí a
la cruel Aleydis de Seef, que ha de dar el premio de
su beldad al pretendiente que a caballo ascienda hasta
la puerta de su castillo por las rocas ásperas y casi c01 •
tadas a pico. Han perecido ya dos príncipes hermanos,
cuando un tercero logra realizar la casi imposible haSeñor general Manuel Velazquez, jefe de la artillería de la Ciudadela, que dirigió gran parte del combate con cuazaña; y por éste ella se ha sentido conmovida, siente
tro balazos en las piernas, actualmente es subsecretario de Guerra.
que le ama.
Levántase para ofrecerle sil amor y su mano, más él
Más el viento no entiende de engaños, ni se deja deEl tema, demasiado nacional, confieso que no fué de
-como el caballero del guante en el circo de la balacir meo ti ras porque él ve la verdad de todo, colocándomi predilección; mas pude admirar a un orador sabio,
da germánica-desdeña tal galardón altivamente,- vense por los int-=:rsticios de las casas; y así, una vez, cuande palabra elegante, y que revela un estudioso de vergando así a sus hermanos los caballeros de Henssen. Y
do Griete y su amante real están diciéndose palabras dad que bace filosofía de la historia sin pretenderlo y
como ella comprendió bien que iba a morir, pues le
dulces, llega el viento enojado y sopla sobre todo con
que domina la atención de su auditorio por la seguridad
amaba, Aleydis se arrojó en el abismo, a donde fué a
sus potentes carrillos, y todo se lo lleva el diablo, por la
:le su criterio y la expresión viva y tocante de sus ideas.
unirse con los que por ella habían muerto, y desde doncólera eólica, y los dos amantes se van también no se
Las dos conferencias que he oído, no son ni con mucho
de, una vez al año, vuelve ella a vagar por su castillo
sabe a dónde. arrebatados por la ráfaga furiosa.
aisladas. Si no tantas como las que nos cuenta de Nueva
desierto, por su expiación de su cruel fantasía. En "Los
La conferenciante se hace aplaudir, con la lectora
York nuestro distinguido colaborador señor Nelson, en
Bufones" de Michel Zamacois, hay una balada preciosa
que la acompaña. Y así oímos algo sobre la fiesta de
Bruselas se dan muchas, muchísimas conferencias sobre
que recita Sarah Bernhardt, en la cual balada se cuenlas Coronas y sobre Jeao de Nivelles. De tal manera golos asuntos más diversos; y para todas ellas hay un pútan los sentimientos del viento enamorado de una prinzamos gratos momentos los auditores de todas esas Sd·
blico asiduo, interesante y entusiasta.
cesa.
brosas ioveocioues legendarias.
Aquí está el viento también adamado de la bonita
Otra conferencia he oído en Bruselas, ésta por un
RUBEN DARIO.
Griete, hija del molinero; la cual como buena hija de
.-.bogado, hombre de verbo y de estilo. que dice nada
Eva sonríe y coquetea con el viento y le hace soplar pamás que aquello qi:e decir quiere, sin orat•&gt;rios énfasis
ra que se aleje de las costas de Flandes el navío en que
ni glosas suplementarias.
viene el novio escogido por el padre, y a quien ella no
El tema de este disntaote, cuyo nombre es Paul Verama. Pues, como bija del molinero, ¿con quién ha de
haegen, fué la personalidad hov no muy recordada de
querer casarse Griete sino con el hijo del rey? Es al
un promotor de la unión holaodobelg-a a fines del siglo
príncipe a quien ella quiere entregarse, al príncipe que
diez y ocho: el barón Federico von Hartemberg, "nacitodo es oro y seda y que la llevará en carroza a su pado en 1763 en el Furstemberg. hombre de una energía
lacio.
y de una inteligencia prodigiosa."
Estoy como en un hondo encantamiento
al influjo supremo de ta hechizo;
y todo el infortunio del momento
lo depongo en la onda de tu rizo.
Y es tal devoción que me encadena
a tus fascinaciones de Sibila
que no.sé si_ es tu amor o si es mi pena
lo que 1rrad1ando veo en tus pupilas.
Domadora imposible de leones
ó gran seducidora de serpiente
o colmado rosal de tentaciones
lo que seas, te adoro intensam~nte.
Te adoro así, cubana ensoñadora
sin conocerte aún, pero presiento '
que no podrá durar más de una aurora
este amor que perfuma mi lamento.
Lo que sí vivirá como una rosa
o claridad romántica en mi vida
es tu recuerdo de mujer hermosa
y tu perfume de mujer querida.
Me atrae a ti tu divinal belleza
y la gloria ideal de tu peinado
y comprendo que toda mi tristeza
de tu fascinación se ha enamorado.
Eres triunfo de sol, y eres cadencia
de un madrigal azul sobre los nidos
v eres tú como un ánfora de esencia
donde encierra mi alma sus latidos
y donde se refugia mi existencia!
r.1 placer del triunfo -

M;inifest, ciones carif:osas tntre los defensores de la Ciudadela.

•

OSVALDO BAZIL.

( Continúa).
En vista del aire de admiración de Juan, el viejo continuó:
- l Lo ignoraba usted? ..•... Tales son los recovecos
de la vida parisiense, de la que se habla tan mal, y en
la que, a pesar de todo, un hombre de mérito no vegeta
mucho tiempo ...... Lleve usted. por lo tanto, a los pies
de Mlle. Robio los testimonios de su gratitud. Trabaja
esta noche; la encontrará usted ea su camerino ...... y
estoy persuadido, concluyó el amable viejo, con una sonrisa libertina, de que el poeta le gustará tanto como la.
obra.
¡Nelly Robin!. ..... Juan Delhy se repitió este nombre
a cada minuto mientras erraba por las calles de París.
Había leído a veces ese nombre en los periódicos, y siempre rodeado de palabras que evocab"a el lujo, el placer
y la galantería. Había visto, en casa de los comerciantes,
retratos de la espléndida actriz. ¡Así es que era esa Nelly Robín quien le protegía! El no participaba del prejuicio que hace de la cortesana un animal venenoso, temible y se sentía conmovido ante la idea de que una bella artista, una adorable creatura, le iba a sacar de la
miseria y de la obscuridad por un mero capricho.
"Mañana, se dijo, cuando yo cuente mi aventura a
Marietta, adorará a esa Nelly Robín."
Pero inmediatamente le saltó una duda.
"¿Quién sabe? Quizás Marietta se sienta molesta al
saber que tal felicidad me ha sido proporcionada por
otra mujer .... ¡Vaya! ya la haré comprender .... "
Y, solo ea medio de la multitud. recorría los Campos
Elíseos, adonde le había conducido el azar, habiendo
separado por completo de sí el recuerdo de su amiguita,
y sin acordarse más que de su bella benefactora. ¡Cuántas horas habían de pasar todavía antes de verla! Seguro que le recibiría en su camerino, a donde le iniciaría
en los misterios de bastidores que los inocentes como él
se figuran como lascivas catacumbas ea las que flota el
olor de mujer libertina. / Cómo se presentaría delante
de Nelly ? Se sentía tan poco seguro de sí mismo que
temblaba de temor de parecer tímido ante ella. ¿Dónde
hallar la palabra justa y penetrante, la palabra conmovedora para darle las gracias ? Sin duda que entonces
ella le sonreiría y le tendería la m;i.ao pe r fumada ....••
Y el sensual poeta atribuía a gratitud el trastorno que
sentía en el corazón.
Esa noche, cuando Nelly llegó al Vaudeville, no iba
del mejor humor. No todo es color de rosa en la vida de
las gentes galantes de las que se apodera n los tontos con
dinero como de una gardeoiapara el ojal. El duque de
Eylau-eiacuenta años. majestuoso como caballo de pa·
rada,- había dado a su am~nte la gran tabarra de cinco
a seis con sus indignaciones de cha mbelán acerca de un
error de genealogía que había hallado esa tarde en el
almanaque de Gotha. Llegó furiosa a su came rino y empezó por emprenderla contra su vestidora, pero incapaz
de una larga c61~ra, se había sentado frente a su mesa
de tocador, en corsé. con el peinador desabotonado, y
comenzaba a "hacer cara'' cuando el apunte le anunció
que un Juan Delhy, que se tallaba en el cuarto del conserge, quería hablar con ella.
- /Juan Delhy? .... i Quién es ese Juan Delhy?...•.•
iAh! sí, ya recuerdo, el poeta amigo de Saint· Firmin ....
¡Bien se ha tardado para venir a dar las gracias! En
fin ...... que pase.
Pero la buena muchacha le perdonó en seguida su
tardanza y no pensó más que en mostrarse amable _con
un joven que era tan pobre v que tenía tanto talento.
Y cuando apareció en la puerta. blanco de emoción,
ella se levantó sin arreglar su peinador, mostrando las
bellezas de su garganta, y, con las dos manos tendidas,
se dirigió a él diciendo:
- Pero venga usted a que se le felicite, señor . ... Es

preciosa su piecesita, y espero que se le representará
pronto y bien ...... Venga usted a que se le conozca, a
que se charle con usted alguna vez.
Le atrajo y le hizo sentarse al lado de ella en un diván estrecho. Y mientras que Juan, aturdido por un recibimiento tan cordial, por el perfume del cuarto, por el
contacto de las manos cálidas, por la presencia de aquella mujer, se excusaba, daba las gracias tartamudeando,
ella le examinaba.
Nelly tenía entonces treinta años y un largo pasado de
vida galante. Pero repentinamente fué invadida por una
sensación nueva, por una especie de corriente magnética, exquisita y dolorosa, que la debilitaba y la enardecía
a la vez, que le desazonaba el cuerpo y le caldeaba la
nuca y las entrañas. Y al mismo tiempo que su desazonamieato físico, experimentaba un enternecimiento delicioso. Fué una sensación que le envolvió como un baño y que le dañó como una herida profunda y punzante.
Amaba por la primera vez en su vida.
Se sentía cogida y llevada por una fuerza superior a
ella; algo poderoso como un instinto. Vuelta a ser por
un minuto la hija del arroyo de otros tiempos, se acordó
de sus compañeros de la calle, de los amantes brutales
acostumbrados a ser obedecidos a la primera seña. Si el
joven que se hallaba sentado junto de ella la hubiera mirado con fijeza durante un momento, hubiera caído sobre
su hombro deshecha en lágrimas. Pero el tímido apenas
se atrevía a levantar los ojos. Le parecía tan puro, tan
superior a ella, que sintió vergüenza; y, cuando él mostró sus dientes al sonreír, se sintió indigna de un beso
de e•a boca; como se sentiría escrúpulo de tocar una rosa con las manos sucias.
/ Qué se dijeron ? Nada. Palabras vanales. Ella le dirigió cumplidos cualesquiera, repitiendo siempre las mis-

mas frases, y le interrogó acerca de su vida con bondad
pero con desacierto. El respondía apenas; por novicio
que fuera, se dió cuenta y se admiró de la turbación de
la comediante. La atmósfera tibia del cuarto le enerva·
ba. No sabiendo qué decir, temiendo ser indiscreto, se
levantó para despedirse. Los ojos negros, profundos, de
Nelly palidecieron.
~ Volverá usted a verme, verdad? ....
Su voz tenía un tono casi suplicante.
-Con mucho gusto, respondió él, pero es que no sabría donde ....
--En mi camerino, a esta hora, estoy siempre sóla.
El saludó, ella le tendió la mano, que ahora estaba
helada. Y sólo cuando estuvo fuera se d ió cuenta de que
esa mano había temblado.,_¡ estrechar la suya.
!Qué hermosa es! se decía al regresar a su buh..rdilla ... ,iYa lo creo! Diré a Marietta que Saint-Firmin
dió personalmente mi manuscrito a M. Caduc .... Si
supiera que soy protegido por esta real persona, creo
que sentiría celos y se apenaría.... Más vale que no
sepa nada, pobre chiquilla! .....•
VI
Dijo su mentira el poeta, y la alegría de Marietta fné
inmeos;1 cuando supo que se iba a representar la "Noche de Estrellas," pero esa alegría se vió pronto turbada por un pesar muy grande; le pareció que su amante
se resfriaba con ella. En otro tiempo. cuando venía a
su casa, Juan la esperaba en el quicio de la puerta y
salía a encontrarla al último escalón de la escalera. Y
entonces, que besos, que a bra zos!

-Pero venga usted a que se Je felicite, señor . . ..

(Continua rá)

�---- -

:
,1
'I
1

¡,i!

faltas que cometa, y si él lo hiciere no debe contestarse.
Es muy incorrecto también hacer señas o indicar al compañero con palabras de doble sentido la carta que debe jugar.
No se discuten ni las reglas del juego ni los puntos.
Cuando pierde uno, paga graciosamente y si hay mujeres jugando, a éstas en primer término. La delicadeza
más elemental prohibe entrar al juego si no se !leva dinero. No es correcto jugar a crédito; pero si &amp;e hiciera,
debe pagarse esa deuda de honor en las veinticuatro horas siguientes. No estrecha uno las cartas contra el pecho, para que no las vean los demás jugadores, porque
eso indica desconfianza; tampoco se levanta uno apresuradamente después de ganar, eso es prudente, pero muy
incorrecto.
Los asistentes que forman galería detrás de los jugadores, deben abstenerse de dar consejos y lo mejor que
deben hacer es observar en el más absoluto silencio. Si
algún jugador les consulta en un golpe dudoso, sí podrán
dar su opinión.

:1

EL TE

C.RO't'UCA

se guarnecerán con lazos de listón que tiene~ dibujos
impresos, en donde la fantasía de los confeccionadores
puede mostrarse en toda su extensión, porque su variedad es verdaderamente extraordinaria. Unos ostentan
flores fantásticas, cuyos matices sorprenden por su excentricidad, como por ejemplo: rosas de oro, azuce':'as
de plata, lirios verdes y otras creaciones por el estilo.
Algunos dibujos tienen un marcado estilo de ciertas
épocas o de países determinados, así, pues, vemos. ornatos de inspiración egipcia, griega o netamente oriental.
No acabaríamos nunca estas líneas, si quisiésemos citar

Ya se inicia en nuestras damas elegantes la natural
curiosidad por conocer las modas primaverales, y este
deseo es muy justo, lectoras mías, pues la florida estación se acerca y es preciso saber cuáles serán las novedades que meditan las modistas y confeccionadores, a
fin de preparar las bonitas "toilettes" de este hermoso
tiempo.
Como sucede siempre, son las telas las que despiertan
mayor interés entre el bello sex~, y aunque nada se sabe de un modo cierto sobre el particular, casi podríamos decir que el futuro nos ha revelado ya sus secretos
en ese sentido. Los· primeros lugares están reservados
para el foulard y la taffeta; estos dos géneros serán i&lt;&gt;s
predilectos, sin duda alguna, entre la magnífica colección de las telas primaverales.
Había foulards de mil rayas, foulards sembrados de
pequeñas florecillas o de grandes "pastillones;" otros
serán "pékinés" de finas guirnaldas de rosas, ramajes de
amplios dibujos impresos sobre un fondo rayado o a
puntos. En algunos casos, esos lindos foulards están 1
dispuestos de tal modo, que como único adorno llevan
unas anchas franjas, cuyo dibujo armoniza con el fondo
de la tela, y esas franjas se colocan a la orilla de la
túnica, de la falda, o se arregla en el cuerpo simulando
un fichú.
Las taffetas se usarán de muchos y diversos modos:
brochadas de seda, realzadas de terciopelo o por gruesos puntos de seda, bordados en distinto color al del
traje. También había taffetas '·pékinés" o de cuadros,
las cuales tienen un aspecto netamente escocés. Los 'I
tonos muy vivos, tales como el rojo, el violeta y el verde
esmeralda están en favor de la Moda.
Se llevarán también, muchos crespones impresos en
colores fuertes, y con m2 rcada inspiración japonesa; tussores rojos con dibujos fantásticos; sedas exóticas que
participan a la vez del tussor } del "charmeuse" con
rayas de otros matices que recuerdan las suntuosas telas orientales. Entre las novedades cuya aparición es
indudable, debemos citar el hermoso crespón de China,
brochado, que todos los confeccionadores han convenido en llamar "Mousme," el cual tendrá los tonos de coral, violeta de Parma, salmón, rosa vivo y verde luz,
mezclados con flores negras, azul marino con dibujos de
colores fuertes y otras audaces fantasías por el estilo.
También se usará el reps de tonos discretos como el
crudo y el marfil, bordado con flores verdes y esta combinación, que al parecer es absurda, resulta muy elegante y original. Los ottomanos rayados en azul y blanco o en café y blanco; el terciopelo impreso en dos matices como negro y verde claro, o cualquiera otro color
a la moda, el charmeuse, brochado de dibujos blancos
y los crespones a que hemos aludido anteriormente, nos
recuerdan las telas con las cuales se tapizan los mue- :1
bles de gran lujo.
Para los trajes ·'tailleur" se emplearán próximamente
gruesos surahs rayados, y telas exquisitas de seda que
imitan el terciopelo de lana. Estos géneros tienen una
belleza muy original.
En cuanto a los atavíos de noche se usarán mucho las
gasas brochadas, otras, serán entretejidas con hilo de
oro y plata, colocadas en transparencia sobre fondos de
seda eo diferentes colores, entre los cuales tendrán la
preferencia el azul pálido, el oro antiguo, el salmón,
verde luz y el rosa antiguo. Estas hermosas "toilettes"

n

a nuestras lectoras la interminable lista de tales adornos, pues cambian constantemente según es la índole_ del
traje. Hemos visto listones que representan en sus dibujos el antiguo arte etrusco.
Para la bella estación florida en que imperan los encajes, se prepara una esplendidez de tan bonitos y coquetos adornos: entre ellos se contará, como un elemento prin~ipalísimo, la delicadeza del tejido con que éstos.
se fabriquen, y por tal causa es natural creer que lamalla y el encaje de Malinas obtendrán un éxito insuperable. Se habla muy formalmente de la aparición triunfal
de una nueva clase de encaje, el cual posee el aspectodel "tricot," o sea el punto de media, maravilla de los.
innovadores que aún no podemos admirar sin haberla.
visto, porque la imaginación no tiene taoto alcance que
llegue a representarse el conjunto de dichos encajes, los.
cuales se usarán plissados, según nos lo aseguran las revistas de modas, y de esta manera simularán una gasa
consistente y opaca, en extremo linda, vaporosa y original.
Aún queda mucho que decir respecto de los encajes.
pero Jo haré en la próxima semana, pues por ahora temo haber fatigado a mis lectoras.

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MARGARITA.

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11

EL JUEGO

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!1

Las amas de casa que reciben cada ocho o quince
días, después de pasar el verano en el campo, a su vuelta a la ciudad, envían a sus amistades una tarjeta diciendo:
"La Sra. de C . ... recibirá en su ca,a todos los martes (o el primero y último martes del mes) a tal hora. "
Ya se sabe que una taza de té y algunas horas agrada- ,
bles ~speran en esa hosJ?italaria casa a todos los que estén libres esas noches, sin que su ausencia sea motivada
y sin obligación de presentarse cada vez que reciba la
señora.
Estas son reuniones agradables sin pretensiones; puede asistirse a e llas con traje suntuoso, o con lo que los
franceses llaman "demi-toilette," es decir poco escote, y
mangas cortas; los hombres deben ir siempre de casaca.
Si algún intermedio anima la velada, lo improvisan los
aficionados que allí se encuentran y que de esa manera
lucen sus facultades.
El ama de la casa deberá procurar que su piano sea
de lo mejor y que esté bien afinarlo, pues hay casas donde verdaderamente sería preferible que no lo hubiera.
Las personas más tranquilas y equilibradas, sienten
que se les exasperan los nervios oyendo tocar uo piano
malo.
La música que debe tocarse en esas reuniones, deben
ser piezas ligeras y en boga, nada de clasicismo.
Si en la reunión ·hay me~os de veinte personas, el té
se sirve en un'.': mesa especial; y el ama de la casa, ayudada por su h1¡a mayor o en su defecto por alguna amiga. hacen los honores.

I!

'

Riquísima y original toilette de baile de gran boga
en París

Las personas de buena educación muestran en el juego la misma corrección que en cualquiera otra circunstancia de la vida.
El juego es la verdadera piedra de toqu,e del verdadero hombre de mundo, porque muchas gentes se imaginan que dt-ben entregarse a determinadas pantomimas. como 5ilbar, canturrear, etc. Sobre todo en familia
se abandonan a esas maneras, que no demuestran másque una carencia ab5oluta de elegancia y de buen to-no
La menor infracción en e l juego, es muy severamente juzgada. por ligera que parezca.
Para algunas r errnoas el juego es un pasatiempo, pa-ra otras una pasión; pero pasión o pasatiempo no tienen
excusa las incorrecciones que se cometan. En la buena
suerte, lo miimo que en la mala debe dtmcstrarse la máscrmpleta sennidad y no olvidar que d&lt;cbe uno reprimir
sus impre~iooes y oo manifestarlas ruidosamente muchom~oos arrojar los oaipts sobre la mesa con movi~ieotos.
ne desptcho EH'S movimientcs nerviosos dt ben reprimirse en lo ab5oluto, pues oo son admitidos por la gente·
de buen tono.
De día rn día, se juega menes en la buena sociedad;:
pero sitrrpre en un baile o en una tertulia dtbe reservar, e ~o ~alcati10 rara los jugadcns. r--o te d.s las geotts ba1_lan y tnccnuarí~n el titrrFo dtma~iado largo, si·
1 o tU\1erao la d1~!racc1(n del juqw. l:s el recurso que
les qu«:'a a les radrH que tienen hij«s cas~deras y que-,
las acompañan a los bailes.

•

Abrigo para salida de teatro o baile hecho de terciopelo con adornos bordados, cuello y puños de marta cibelina,

· Hay mesas especiales para todos los juegos, que se
iluminan con candelabros bajos misteriosamente velados
para no fatigar la vista. Las mesas citadas coatieneo su
-dotación de fichas y bloques de papel, con coquetos lapiceros para marcar los puntos.
Cuando los hombres están seguros que ninguna señora toma parte en el juego, pueden fumar; pero por lo g~oeral no se fuma en las salas de juego a menos que las
mesas se encuentren en el salón de fumar.
. Si una señora entrase y quisiera tomar parte en e l
Juego cuando los hombres están fumando, éstos deberán
decir que van a cesar de fumar y a ella le toca indicarles que pueden seguir haciéndolo, pues el humo no la
molesta.
. Los dueños de la casa se encargan de instalar a los
Jugadores y de presentarlos uno.; a otros si no se conocen; una frase hábil y discreta fija el máximum de las
apuestas para evitar incidentes penosos; esa frase puede
decirla la señora de la casa, y si parece muy corta la
suma ind.icada, no debe hacerse reclamación ninguna.
. Debe cederse el asiento a los jugadores que deseen
¡ugar y no eternizarse en el juego.
Al sentarse a la mesa de juego, los jugadores se salu·dan y se quitan los guantes: es muy incorrec to jugar con
las manos enguantadas. Al terminar el juego y volver a
la sala vuelve uno a calzárselos.
~o hace uno ningún reproche a su compañero por las

Elegante sombrero de media estación

�EL MUNDO ILUSTRADO

RAL
AMA
COl'lSULT S
UNA RARA AMISTAD

MIMf: En efecto, queridaseñorita, la amistad que tiene usted con ese vecino suyo no puede ser más poética
y original, pero no encuentro el modo de que lleguen a
tratarse personalmente, como es natural que usted lo
;..mbicione cada día con mayor anhelo.
La pequeña habitación de "Mimí" tiene una puerta
cerrada que comunica con la habitación del huésped
misterioso, que nunca recibe visitas, ni siquiera de sus
amigos íntimos, y al cual usted sólo ha visto pocas veces
al pasar por el patio, cuando el vecino está asomado a
su ventana, fumando siempre y siempre pensativo, como
si su pensamiento habitase en otras regiones, y evocase
lejanos recuerdos.
Y usted se sintió impresionada por aquel rostro pálido
y grave, en donde resplandecen, con miradas ardientes
y profundas, esos grandes ojos obscuros. La soñadora
"Mimí" se fué enamorando. sin comprenderlo, de esa
frente hermosa y melancólica, de ese cuerpo alto, vigoroso y erguido como un árbol de los bosques. Después....
el alma del vecino, en armonía cou su belleza física,
comenzó a mostrarse en su inspiración genial, interpretand,) en el piano a los grandes compositores. Usted ha
llorado con las melodías de Schubert, y ha sollozado con
los nocturnos de Chopín; el vecino ha escuchado, a su
vez, el piano de "Mirní" que responde a l dulce contacto de unas blancas manos temblorosas, y ha oído armonías.
de Sch ..man y sonatas de Beethoven.
Así se ha ido formando esa amistad poética y lejana;
así se han unido, a pesar de la distancia, dos almas que
sin duda son hermanas. ¡ Cómo acercarse uno al otro?...
Ese es el problema. Usteo se lo pregunta a "Margarita,"
y ésta se lo pregunta al destino. 1Le admira tal resolución? Pues no le sorprenda, porque en casos como el
suyo, "lo imprevisto" es lo mejor.
Si desea aceptar un sencillo consejo que me atrevd"a
darle, rogaría a usted que deje de tocar algunos días;
su piano permanecerá mudo, su corazón "alerta" y ....
su vecino, inquieto por ese inesperado silencio, se iniciará de algún modo. Es preciso obligarlo a dar el primer paso; después ...... irán los dos siempre juntos en
el camino de la vida, sin separarse jamás.

menudo, faldones redondeados en el frente y su tamaño puede calificarse de mediano. Se confeccionarán estos trajes en sarga, cachemir;,. y lanas de fantasía de diversos estilos y colores. Los botones seguirán desempeñando un papel muy importante eo'.el adorno de los trajes, empleándose, frecuentemente, para detener las dra·
perías de las faldas y de los cuerpos.
Ojala que mis respuestas le sean útiles para elegir su
guardarropa de primavera, el cual deseo que sea muy
lindo y elegante.

MODELO

CECILIA M: Doy a usted modelo que pidió de colcha
para matrimonio.
Es de muselina blanca, con volantes de tul bordados
de estrechas puntillas. El fondo se adorna con cuadros
de aplicación de "guipure" moderna, combinados con
rosetones y cenefas de bordado inglés, de labor muy calada.

todas las probabilidades dicho señor no siente por usted
más afecto que una amistad completamente fraternal, y
este sentimiento casi nunca se transforma en amor. Si
por el contrario, se viese en su conducta algo que indicara la existencia de una amistad amorosa, entonces sí
la animaría a procurar con sus ternuras y delicadezas
que dicho sentimiento, tomando mayor desarrollo, se convirtiese en un amor pleno y potente, capaz de hacer la
felicidad de ambos. Pero desde el momento en que no
es así, vale más que usted procure desarraigar un sentimiento que por desgracia, no se verá satisfecho, sino que
tal vez en tiempo no muy lejano, sea causa de grandes
padecimientos que amarguen una vida que podría ser
feliz, encontrando un hombre que la complemente al
calor de un amor correspondido y venturoso.
Tal vez encuentre mi consejo duro o impracticable,
pero yo le a,;eguro que una voluntad resuelta, triunfa
siempre, puesta al servicio de cualquier causa y en este
caso, sería la de formar la felicidad de usted, tan seriamente ameaazada actualmente.
MARGARITA.
LA FOTOACUARELA

AMOR SIN ESPERANZAS

LucILA: He leído su carta con la atención que ella
merece, y después de reflexionar sobre su contenido, me
permito aconsejarle que procure dominar el amor que
hace tanto tiempo alimenta por su amigo íntimo. SegJn

Se hace empleando colores muy transparentes desleídos en agua, porque no han de ocultar el dibujo de la
fotografía.
Se barniza el trabajo de fotoacuarela o se le da un
cáustico de cera virgen, fundida al baño maría con esencia de trementina.

es uno de los placeres de los viajes, es fugaz, pasajero, como una ilusión que cruza
rozándonos con el ala y presto se aleja y
torna invisible.
Al día siguiente. ese hechizo de la primera noche en la ciudarl ignorada se habrá desvanecido.
Quizás la ciudad os parecerá hermosa y
atrayente; tal vez admiraréis la magnifi{:encia o la gracia de sus monumentos, la
belleza de tal paisaje, la animación de las
{:alles, acaso sonreiréis a las mujercitas que
{:rucen airosas y elegantes, pero ya nada
de esto ofrecerá el encanto pasado de la
visión primera sazonada por el misterio de
la noche.
Vuestras impresiones serán ya corrientes,
sosegadas. normales: las mismas que babéis
t-xperimentado ea otras cien ciud~des. El
misterio se ha ido y con el misterio el encanto de la noch" de los desposorios ideales con la ciudad.
Y es que el encanto no estaba en la ciu-dad, que sin duda se parece a otras, que,
por magnífi,;a y bella que sea, no es única
en el mundo; estaba en la sed de nuestra
propia alma de hallar algo ignorado que la
satisfaga, de estrenar una nueva vida, de
salir de sí misma.
Este sentimiento no es sólo propio de las
vidas atormentadas, que arrastran la cadena silenciosa de sus penas ocultas, de sus
tedios, sus melancolías y sus desesperanzas.
Es un sentimiento humano, un sentimiento
de la especie. Pobre es de fantasía quien
no ha esperado a lguna vez algo misterioso
,que abriera una nueva ruta en su existen{:ia.
El encanto de la ciudad d.-sconocida es
-el mismo que en la niñez, edad de oro de
Ja existencia, nos hace anhelar ser hombres; él pone también su enigmático aroma
-en el amor, en la ambición, en todo lo que
.ansiamos, como promesa de una dicha, de
una satisfacción, de un deleite. A est' he{:hizo debemos la literatura de imaginación,
las composiciones que fingen vidas imaginarias, para sacarnos unos momentos de
nosotros mismos.
Y no es este hechizo un sentimiento frívolo de dilettante, de espíritu estragado. Es
un sentimiento metafísico. Es que, como en
-el mito platónico del andrógino, buscamos
no sólo en el amor, sino en la vida toda, la
media naranja, el complemento que nos
falta. Es que el fenómeno individual no se
satisface a sí mismo y busca, en vano, por
el mundo entre la vistosa procesión de los
-otros fenómenos, un algo misterioso donde
-espera hallar satisfacción y reposo, y que
en vano aguarda toda la vida. Tentados
estamos al analizar esta emoción, después
-de pasada, ya con frialdad obietiva de observadores, a decirnos con el poeta:
¿ Ciego, es la tierra el centro de las almas?
ANDRENIO.

RESPUESTA

CLARA: El cambio de fortuna que ustedes han tenido,
puede considerarse como una dicha, es cierto; pero esa
felicidad presenta algunos peligros, según usted misma
comprende y por tal causa Je hablo con toda franqueza.
La vanidad se despierta en sumo grado al adquirirse
de improviso una fortuna considerable, cuando siempre
se ha vivido en la pobreza, o, por mejor decir, en lamiseria.
Reprima usted esos impulsos de necio orgullo, porque
el orgullo del dinero es el más vil de todos los ímpetus
del amor propio; siga tratando con cariño a sus amigos
pobres, y la sociedad entera, tendrá para usted estimación y respeto.

SOBRE MODAS

CURIOSA: Es muy natural, querida amiga, la curiosidad que usted tiene por conocer los secretos que la Moda prepara, a fin de embellecer a sus fieles adeptas en
la próxima estación; por tanto, no me parece justa la pena que le da hacerme sus consultas. Puede usted creer
que contesto a ellas con todo gusto, deseando que mis
respuestas calmen su natural im~'l.ciencia.
Según todas las probabilidades, las draperías seguirán
usándose mucho en las faldas, tanto en las de estilo sastre como en los trajes de ceremonia o paseo. Algunos de
ellos tienen la falda un poco larga ¡.,or la espalda, sin
llegar por eso a poder llamarla claramente, "falda de
cola" sino solo un poco colgante. Los jaqueles tienen, a

Sabido es que las serpientes soportan perfectamente un ayuno prolongado indefini•damente. Algunos de estos reptiles, ence•
rrados en institutos zoológicos, se niegan a
tomar alimento, y se mueren de inanición.
El zoólogo M . Duméril ha observado una
víbora americana (calopina obscura) que
-desde su llegada a! jardín zoológico, pasó
15 meses sin tomar alimento alguno, y una
serpiente de cascabel (crotalus durissus)
que ayunó 26 meses antes de decidirse a
tomar el primer bocado.
Vaillant hizo análogas observaciones en
un pelo philus madagascarienses, y en una
boaconstrictor (python ·s eboe), de los que el
primero tardó 23 meses, y la segunda 29,
hasta que se decidieron a comer el pan del
•cautiverio.
Uno de los casos más interesantes lo consigna M. Pellegrin, de la sociedad zoológica de París, respecto a una boa japonesa
(python reticulatus) que había ingresado
·ea la colección zoológica el 17 de noviembre de 1899, y que medía 6,45 metros de
largo. Su gran tamaño, la brillante coloración de su piel y su carácter agresivo, dem_ostraron que se hallaba en plena salud.
Sm embargo, se negó obstinadamente a tomar alimentos; en vano pusieron a su disposición conejos, carneros, ocas y patos; se
•contentó con extrangularlos, dejando luego
los cadáveres intactos. Lo único que hizo
para la conservación de su salud fue tomar
un baño de vez en cuando. A consecuencia
•de este ayuno prolongado, perdió el volu-

~-.~:,•.- .f'.....,:,,- ""-.........;'"'·- ~

__ ....,....~.--·--

Una sensaGión
de
bienestar indeGible
~ueden proporcionarse aquellos que adquieran la costumbre de eo·u
1 b
tiempo de acostarse EL ODOL ·
l garse a oca con ODOL por las noches al
•
impregna 1as membranas mucosas de la boc Al
·
·
membranas odolizadas y adquiere una frescura agr d bl
d
a,
re~p,rar pasa el aire sobre estas
especial.
a a e que pro uce una sensac10n de bienestar enteramente

�men, y la magnífica coloración de la piel
se trocó en un color gris.
En los principios del año 1902 , el reptil
había perdido tanto, que no presentaba más
que la piel. En vano se trató de nutrirlo

.!!11--------------COGNAC

Ninguno tan delicioso como éste .

DIVIHIA
El perfume exQulalto
Que ha conquistado en
muy poco t i empo el fa•
vor del "1UNDO ELEGAl',TE

EL PERFUME

DIVIIIIA
t:S DE UNA FRAGANCIA F"INISIMA Y
NO TIENE RIVAL POR LA PERSISTEN•
CIA Y SUAVIDAD EN SU AROMA•••

J. WOLFF &amp; SOD!V, 1.arlsrnhe
l"\l!D"LL" DI! orto
EXPOSIOON UNIVERSAL FARJS 1900

con h_uevos cr~dos; nada pudo_ lograrse, y
el a01mal munó el 20 de a~nl de 1901,
después_de haber pasado 2_ anos, 5 meses Y
3 d1;15 s1~ haber t-0mado a(tmento. Su peso
babia baJado de 75 a ~7 kilos, o sea de dos
terceras partes, aproximadamente.
Según ensayos más antiguos de Cbosset,
en Ginebra, casi todos lo• animales que tienen sangre caliente, mueren al quedar pri·
vados de todo alimento, cuando han perdido el 40 o 50 por ciento de su peso h:tbitual. Resultados parecidos logró Pellegrín
con culebras nadadoras, a las cuales se ha•
bía privado de todo alimento sólido y líquido.
Se murieron así que hubieron perdido

~~3 !Jeº~t~~:n~~l~~r~~ ~:sfahª!\!:~• i::!~~:

cie, a las cuales no se había privado del
agua, resistieron hasta haber perdido un
43 por ciento.
Como caso curiosísimo, menciona Pellegrín el de dos ejemplares de pelophilus, de
los que el uno soportó el ayuno durante 45
meses. Hay que advertir que el cambio de
materias nutritivas se verifica con suma lentitud en estos reptiles.

Ht~

c~!!:::~!!~!~ª~

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bao merecido al

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Bo&lt;.!il á qua purifica, de 101
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En estas condiciones cualquiera persona puede des,a fiar los mic.robios.
Las funciones de la sangre son las
de proteger y conservar la vida.
Cuando Ja sangre e.ircnla a perfección, el cuerpo está saludable y activo, pues toda enfel'lmedad es sillDlpleanente el resultado de alguna obstrucción en la cireulación de la sangre.
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y las .enfermedades Cutáneas y Escrofulosas; desarratga todas Jas impurezas de Jea Sangre. Preeio $ 4 •
Un Testimonio Entusiástico.
"Ilabana, Julio 3 de 1912.
'' Pe11done la dilac-ión de este testimonio, el que le ruego aeepte unido
al mayor reconocimiento y más profunda gratitud. Coono usted saibe, desde hace DJ.á.s de dos años el estado de
mi san.gre ha siido bastante desfavorable, mami,festán.dose ¡particulanrnente en el rostro esta descomposición,
tan paligrosa como molesta. Las pocas dosis del remedio '' Liquido para
la Sangre", por Ud. a mí recomen.dado con tanto aicie,rto, han sido sufie.ien tes p:ll'a el completo restableci11líiento, inclusive la eurax!ión de la
piel del rostro, cuyas buenas -condiciones, obteniidas con su eficaz re.medio, lllle obligan a recomewdarlo por
eonsideraTlo un deber, tamto por gra•
titu.d a Ud. -como !POr .humanidad a
mis semejantes; temiendo pal'tieular
,placer en contestar Jo que cualquiera
persona interesada, se &lt;Sirva interroga1'IIle. '' Atent8JDlente. - Eduardo
Cardona.-S¡c. Hwbana 151.
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de Munyon, en fas Droguerías de J.
Laiba.dié, Sues. y Cía., Ave. San Fran-cisco 43; J. Uilhlein Sucs., Ave.
Bolívar, 25; Johannsen, Félix y Cia.,
Ave. San Franeis,co 39; Droguería
del "Elefante, Ave. Isabel la Católica, 6; y otms. Consultas por correspondencia, confidenciales y libres de
todo gasto.
:Vfuuyon 's 53 and Jefferson, Phila•
ilelphia, E. U. de A.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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enfermarse. Por eso en el tratamiento de las heridas y granos, así como en las opeSantos Emeterio y Celedonio hermanos
raciones quirúrgicas, hay que observar la mayor pulcritud y emplear las sustancias
desinfectantes y antisépticas modernas. Para auxiliar y vigor izar los r iñones, no se Mártires.-Comienzan las pláticas doctriconoce mejor fórmula farmacéutica que la siguiente, la cual está ya adoptada y en nales en todas las iglesias que duran tres
uso en casi todos los países del mundo: Extracto campuesto VegetalAr velina, 15 gramos; Jarabe compuesto de hipofosfitos, 45 gramos; Jarabe compuesto de zarzaparrilla, días, a fin de que los fieles que asistan y
6D gramos. En todas las boticas se consiguen estas sustancias. Mézclense bien y tómese comulguen e l domingo siguiente, ganen la
una cucharadita después de cada comida. Agítese el frasco antes de usarse.
indulgencia plenaria concedida.

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•

91

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Enfermedad•• del Estómago.

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(Obsémm sus resultados durute du se■anas)

Inotensivo J de una PnrHa absoluta
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RADICAL
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(811 Copaiba - ni Inyecciones)

de los Flujos Recientes ó Persistentes

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ExQuislt a. ay uda. en
el 1,00a.dor, porQue es
una clentíftcacombl·
nación de las vi rt u·
dPR dulclflcant,s de
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Su u•o en w coe a í u
a firm a las c u nes y
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y u na vlvUlcaclón
perfumad a, comparable sólo con la Que
se obtendría de exper to me.saje dado
oon volu ptuosos acelte11 orient ales.
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l as enfermed ades cutáneas, vigoriza. la.s
raíces del cabello,
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San Franr.ieco, 39,- J. Ul h leln, Sac ra., aa;.
Bolívar 25.

Santos Casimiro Confesor, Lucio Papa y
Elpidio Mártires.-Comienza en la parroquia de la Santa Veracruz, la novena llamada de la Gracia, en honor de San Francisco Javier.-Rito semidoble que permite
la celebración de misas privadas de d ifunto
i /ION. BNRIQUB O. do la MADR.ID.
con ornamento negro en todas las iglesias
Muy Srs. m ios:-Sirva l a presente
del Clero secular, dentro del Arzobispado
p ara 'maniiestar á Vds. q ue habiendo
de Mixico.
usado su medicamento •'La Peruna"
p ar a combatir a lgunas de las enfer meMitRC0LES 5a a d es par a cuya c u ración es preparada,
b e obtenido l os m ejores r esultados, por
cuyo
m otiv o , no dudo en recomendarla .
San Eusebio y ~l B. Pablo Navarro MárD e Vds. a f mo. atto y S . S.
t ires.-Comienza la novena de los Dolores
E . O. de l a Madrid.
de María Santísima en la parroquia de Santa Cruz y Soledad.
cía la riña de una cuadrilla de asnos. EnJuEVES 6.
tonces el emperador Fi-fí ordenó-hace de
esto miles y tantos años antes de JesucrisSantas Perpétuay Felícitas Mártires, San- to- que los ministros pusieran término a
tos Olegario Obispo Confesor . Víctor Már- tal desb:i,rajust~- .
tir y Santa Coleta Virgen, fundadora de las
E l pr_imer m101stro, que era un magis.
trado p10, estuvo toda una noche en oraCapuchinas.
ción y por fin Confucio le inspiró lo que
debía hacer. Y Fufú-jijí-dicen que asi se
VIERNES 7llamaba el ministro-se subió bien de ma. , .
d rugada, a tiempo que la Aurora en forma
Festividad de la P r ec10s1s1m~_Sa~gr~ de cándida virgen se bebía el rocío en el
Nuestro Señor Jesucristo. Santo Tomás de cáliz de las flores, al picacho más alto de
Aquino, Confesor y Doctor de la Iglesia.- la vecina montaña, que tenía mil codos de
Indulgencia plenaria en Catedral.-Fun- elevación, y la encon tró poblada de hele.
_
chos y bambúas.
c1ón solemne al Senor del Rebozo en SanTomó Futú-jijí el tronco encanutado de
ta Catalina de Sena; en Santo Domingo a un bambú y lo cortó entre dos nudos, limSanto Tomás de Aquino, con indulgencia pió el t ubo interiormente e hizo una senplenaria.-También hay función en la Pro- cilla flauta. Sop!ó suaveme~te en el _can~to
.
y obtuvo un somdo raro, 01 a lto- 01 ba¡o,
fesa y en la parroquia de Santa Cruz Y So- equivalente al tono empleado por él en la
ledad.-El Evangelio de la feria, refiere la conversación para razonar, c uando estaba
resurrección de Lázaro.
iljeno en su natural lenguaje, a toda excitación nerviosa.
SÁBADO 8.
Estando en este estudio, notó Fufú-jijí
que dos pajarillos se posaban en una rama
San Juan de Dios Confesor y fundador de helecho cerca de é l. Cantó el mayor,
de los hermanos de la Caridad. Santos qu~ parecía ser el ~acho, y prod~jo "seis"
. .
.
,
.
., .
somdos, claros, precisos. Respondió la aveQumttl y F 1lemon Márttres.- Func10n tttu- cilla más pequeña, que debía ser indudalar e indulgencia plenaria en la iglesia del blemente la hembra, y arrancó desu tierno
primer santo.-Se cubren los a ltares de las pecho otros "seis" sonidos, bien perceptiiglesias, cruces e imágenes, en honor de la bles y distintos. Entablóse un "duo" a~o.,
_
,.
roso entre los alados amantes. Los arpegios
Pas10n del Senor.- En Catedral y Bas1hca se sucedían melodiosos y los trinos repede Guadal upe, después de terminadas las tíanse con vertiginosa rapidez; pero los
víspePs, que son por la mañana, tiene Ju- "tonos" eran los mismos. Una escala de seis
1
·
· d I s sonr.S.
gar a primera ceremoma e a ena.
La ondulación del canto de los pajarillos
DOMINGO _
producía vibraciones sonoras en el aire,
9
q ue cambiaban la intensidad y timbre de
Santa Francisca Romana Viuda
San los son_idos_P~oducidos rítmic~ment~. loq~e
•
•
• Y • el sabio m101stro supo apreciar bien d1sPaciano Obispo Confesor. -Ofic10 y misa tinto y calculó que aquellos movimientos
de la Domínica: rito semidoble y oroamen- moleculares eran los que daban lugar a
to morado; se conmemora la primera san- tan dulce melodía en los suaves acordes de
ta. - Domingo llamado de Pasión porque en l~s avecillas. Y ~sí_ llegó Fufú-jijí a las dis.
'
tintas notas armomcas de la gama.
él trataron los fariseos la muerte del SalEl inspirado ministro tomó nota exacta
vador, aunque no la verificaron sino hasta de semejantes sonidos y formuló "doce"
la semana siguiente.- El Evangelio nos en- grados de la escala cromática. Para estar
seña que sólo el que es de Dios O
más seguro de su de:cubrimient?, cortó d~.
_
•. ye su ce canutos de bambuas y les d10 la long1bend1ta palabra.- :,emana de Pasión o de tud necesaria para producir los "doce" seDolores.:-Segunda ceremonia de la Seña mitonos o grados, comprendidos en la unien Catedral y Basílica de Guadalupe a las dad de la octava.
cuatro de la tarde, después de vísperas.
II
La observación, pacífica y paciente, había arrancado a la Naturaleza esos acentos
La Leyenda de la Música
eólicos, que forman el cántico halagüeño y
susurrante del arroyuelo en su cadencia
acompasada, la gulce canción de los pinaI
res, la quejumbrosa romanza de los sauces,
el himno adormecedor de las amplias hojas
E_l desorden que reinaba ~n la_ música del platanal y el tableteo guerrero de las
nacional en el Cel~ste Impe_rio era 10a_g~an- aceradas pencas de la palmera. Sonidos,
table. Aquello más. que som?os armomcos placenteros o tristes, de inefable harmonía
era una aglorner;¡.c19n de ru¡dos, que pare- q ue forman el lenguaje del sentimiento y

~~

~'-~~~~~'(~~

VENTA AL POR MAYí
Rue V iv ie nne, PAR!

Quinta de Salud
''R• LaVIS• ta"

que al infiltrarse e n nuestro pecho nos conmueve, sojuzga, a r roba o excita, preparando el ánimo a diversas emociones con mágica influencia.
De estos acentos de la Naturaleza, alegres o tristes, se apoderan instintivamente
los pajarillos para expresar en trémolos de
suspiros y quejas, su pasión an.orosa de
primavera o llorar sus torturas de invierno
con sublimes acordes.

III
El emperador F i-fí p remió a su sabio
ministro construyéndole un fantástico palacio, rodeado de un extenso bosque de
bambúas con una in mensa pajarera circular poblada d e canoras aves traídas d" los
más recónditos sitios del Imper io, par a que
su gran ministro pud iera perfeccionar su
descu brimiento extraordinario.
Fufú-jijí, entregado a los alegres gorjeos
y a rmon iosos arrullos de sus pajar illos, vivió luengos años, plácido y tranquilo, en
aq uel encantamiento enervador.
y como lo recogí de unos viejos pergaminos de la China-o mejor dicho lo recogió y tradujo u n inglés-añadiéndole "algo" de m i cosecha por no decir "casi todo," te lo cuento, ~aro lector.
C . CO~L Y TOSTE.

Tlálpam. D. F.·•Teléfono 16.

,

,

33,000 bohvares por un articulo
Asistencia cientínca de
•
, •
per1od1st1co
morfinómanos, enajenados,
alcohólicos y quirúrgicos,
Cierto periódico ha decidido no v?lver a
artículos pagados a ese precw, desempleando los medios tera- solicitar
de el momento en que, aunque par ezca
péuticosmás modernos. Efi- mentira, existen personas capaces de ofenpor hacerles una in vitacion de dicho
caz atención para los en- derse
género. Expliquémonos.
.
fermos. Departamento esEscaso de artículos sensacionales, el d!rector de una popular revista norteamenpecial para señoras. Insta- cana
tuvo la ocurrencia de escribir al e mlación eléctrica completa. perador Guillermo, ofreciéndole, sin embajes, 33,000 boílvares por u n artículo de coRayos X, corriente de alta Jumna
y media. Acompañaba a la carta un
tensión, mecanoterapia.
cheque por la expresada cantidad.
1

•

Director Médico,

EDUARDO LICEAGA.
Médico encargado del departamento de enfermeda,
des nerviosas,

Dr. A. Ruiz Erdozáin
Administrador,

J. Lavista.

E l audaz periodista no tuvo q ue esperar
m ucho tiempo la respuesta. A vuelta de correo recibió una nota, en estilo muy seco,
redactada por el secretario par ticular del
kaiser, participándole que S u Majestad Imperial no ten ía tiempo, ni aficiones periodísticas por lo que se apresuraba a devolverle e l cheque.

El color y el olor de las grandes
ciudades

Burlad los Años

viaja por los ferrocarr iles, los turi~tas nos
hablarán del color y el olor_ de las cm_dade_s,
y las guías Baedeker no de¡arán de incluir
en sus páginas detalladas informaciones soSed siempre jóvenes
bre este p unto.
Los :3-eronautas qu~ han hscho muchas
y bellas.
ascens101;1es, han ¡;od1d? observar este fe1;1ómeno. Vistas desde arriba, las gr~ndes c_mUn Qulmk o de
Orien te, CUYOS esdade~ del mundo presentan maltees . ~1en
t
udio,
han s i do
defimdos. Unas son azules, otras ro¡1zas,
cons•grados á emotras grises: pero la mayor parte son verbellecer el r ostro
y voluDtosear las
des. En algunas, muy pocas, se mezclan
carnes de las mud?s o más colores, ora armoniosamente comjeres del Harem
b10ados, ?ra en br~sco contr_aste.
in ventó la fór mu·
la
de la Crema
El matiz de Pans,_ por e¡emplo, es el
1
'■ lrenl ••
pa•
crema, ~n crema suc1~ y monótono, a pesar
r a embellecer
de la fa¡a resplandeciente que forma el
( desgrasado. )
La blanca transSena.
.
mite á la epldér•
Londres visto desde un glo~o. aparece
m is esa albur a
azul en el centro, pasando a gns en la pediáfana de la.s va
r iferia_, desp ués a pard"., y por úlli~o,_ e?, vc&gt;rosas h ijas de las leyendu del Rhln Oada una de las i mperceptibles y ad be·
e l honz,mte, a az~l pálido. E_n la C1ty,
r en t es p artículas de la CREME SIREN]J) se
el color es azul g:risaceo, debido a la capa Incr
ust a y se asimila en el cutis, nutr,én·
de humo que casi con~tantemente cubre co- dole de frescura. juvenil y dán4ole transv arencla. ala.ba.strtn a. ■a.tura.da. de maF,Démo un t?ldo la población.
perfume oriental - Le Creme ' a l ·
~ashmgton es_un verde. de un verde tlco
rene" rose, r ecomenda.da para la muJer
brillante en med10 del verano, y más obs- t rhrueña ó morena, dá , l a t ez sua vidad
de azalla y el tinte seductor de las volu p·
curo e n el otoño.
tuosas flores del gr an a.do.-Con el uso de
Hay en esta cap ital más de medio millón estas
cremas la mujer burlará le s afio• y
d e árboles en las calles, aparte de n umero- c•utlTará
á los hombres más soñadores y
sos parques y jardines, y a e llo·es debido exigentes. - TARRO CON -rNTERESANTES
CONSEJOS $ 2.25, - ÜEBTIFIOADO POR -CO•
e l mat iz predominante.
RRE0$%50
Nueva York, en cambio, aparece como
DEPOSITOS:- J . La.badie Sucs.
Ave.
un conjunto abigarrado de muchos colores, San F rancisco 39.- Uibleln Sucs., Ave. Bolívar 25. - ,Toba.nn.s en, Féll" Oo., Ave. San
entre los que domina el castaño claro.
F rancisco 39.
Las ciudal:les tienen también su olor peculiar, q ue desde un g lobo se nota perfeciame nte.
_
Los gases q ue suben desde la población
son los que llevan este aroma característico, cuya causa n o siemp re p uede explicarse c laramente, porque la combinacicn de
Tomad los
muchos olores produce en ocasiones u na
impresién muy diferen te de la que cada uno
los
d e ellos produciría aislado.
• del
Se explica, por ejemplo, que Londres
h uela a hollín; pe ro es difícil decir por qué
razón.
San Petersburgo huele a cuero, no siendo éste el producto principal de la metrópoli rusa, y no es más fácil explicar por Representante 'General en México,
qué Moscú despide un olor a arándano muy Octavio Sarti 2a. Calle de L6pez 12.
marcado.

ºº·

ACUDID
CIG~~¡~~¡

PAPELEASNDREU • :
DR.
·

ricos

u1

000
Eu Londres hay más de mil edificios religiosos, de los cuales el más célebre es la
catedral de San Pablo.

ººº

El cuarenta por ciento de l calor de una
Cuando la navegación aérea sea unh h e- estufa se va por la ch imenea.
cho y se viaje por el espacio como oy se

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...

.lpa~do 805. M,xico.

El contacto de la CREMA FLOREINA, untuoso sin ser
graso, p r ocura al cutis una sensación agradable de frescura,
de flexibilidad, de bienestar y le recu bre de una capa delgada
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�Casos increíbles de ciegos
A uoa de las amigas particulares de la
reioa de Rumania, la baronesa de Kraoicbfeld, se le nubló repentinamente la vista
estando escribiendo unos versos, y quedóse
a los cincuenta años completamente ciega;
domioó su desgracia basta el punto de que
después de ella, se hacía su ropa y sus sombreros sin auxilio de nadie.
Ciegos eran los poetas Homero, M1lton
y el célebr e director de Correos y orador
Fawcett.
El médico inglés, doctor Campbell, es
ciego, y sin embargo monta a caballo. rema y
ha.ce excursiones en bicicleta, y por increible
que parezca, hasta ha llegado a la cima de
:';lontblaoc, cosa de que oo pueden blasonar
muchas personas con vista.
Otro ciego inglés, Mr. James Soape, bizo
un recorrido a pie, de cerca de novecientos kilómetros, a través de Inglaterra.
En el mismo país hay otro ciego que es
magistrado, y desempeña su cargo a las mil
mara villas.
Ultimamente ha llamado mucho la atención, \Valker, un negro bailarlo que ha trabajado en varios teatritos de Londres. Quedóse ciego repenJioamente por atrofia del
nervio óptico, y estuvo a punto de volverse
loco ante la miseria que se le veoiaencima:.
Pero se le ocurrió que aúñ podía bailar.
Como tiene los ojos claros, como si viera,
no dijo nada a los empresarios, y de este
modo pasó diez y ocho meses gauándose
la vida bailando sin que supiese que era
ciego nadie, más que su mujer.
Un famoso dibujante de yates, yanqui,
que trazó los planos de los dos barcos que
defendieron la Copa de América, es ciego
también.
Con quien más ha probado el destino su
ironía, ha sido con el doctor Emile Faval,
célebre oculista francés, que se quedó ciego a los sesenta y dos años y que ahora se
dedica a enseñar a otros ;:,. hacer las mismás operaciones que le dieron fama en
Europa.
No menos notable como ciego, es el francés M. Camille Lemaire, que tiene la carrera de arquitecto y trabaja co:no si disfrutase de la vista.
En España ha.y uo excelente periódico,
"El Castellano," dirigido por uo ciego: el
señor Rodríguez Pinilla, hermano del ilustre médico.

¿Sufren los mellizos simultáneamente?
Una joven que actualmente tiene dieciseis años se quedó sordo-muda a los dos y
medio al tiempo de morirse de repente una
hermana gemela suya. La investigación
cieotifica ha revelado algunos casos curiosos que pudieran llamarse de "simpatía"
entre hermanos gemelos.
Por ejemplo, de treinta y cinco casos observados, en siete sufren ambos mellizos algún padecimiento especial u otra peculiaridad excepcional.
Caso curioso es el de dos muchachas que
ª la edad de veiote años empezáron ª seotir gran dificultad para bajar las escaleras,
como no fue~e muy lentamente.
Dos mellizos de veintitrés años fueron
atacados de dolor de muelas, y a los dos
hubo que extraerles el mismo hueso de la
boca. También se han observado curiosos
casos de coincidencia eo la caída del pelo.
Un mellizo murió de la enfermedad de
Brigbt y siete meses después falleció su
herma~o del pacleci~iento De los tre10ta
.
·
.
y c10co casos observados, en nueve melhzos enfermaron simultáneame:1te de la misma enfermedad, aunque no se habían iofeslado un? a otro..
.
Darw11~ '!1enc1ooa unos mellizos fra~ceses que v1:"1an separados, uno en Pans y
otro _en V1eo~•. y que fueron atacadas de oftalm1a reumahca.
.
Est.: caso recuerd_a el de otro~ d~s melhzos h1¡os de un fabricante de B1rm1ngham,
q~e se querían eot_rañab~eme?t~. Po~ espac10 de cerca de veinte anos v1v1eron ¡u otos,
y luego se tr8:5lad6 uno a Londres, donde le
mató un º'!lmbus.
E:n el m1sm~ momento de ocunir el fatal
accidente, segu_n _se comp_rob? despué~, ?l
hermano q_ue v1v1a en B1rm1ngham s1ot1ó
agudos y violentos dolores en la cabeza, y

Registrado como articulo de segunda clase en 3 de Noviembre de 1894.-

Año XX.- Tomo 1.

Impreso en papel de las Fábricas de S an Rafael.

México, Marzo 2 de 1913.

•

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1

1

La adolescencia

1
E

lleva muchas veces consigo pe~gros para las jóvenes; los años de tránsito
en los cuales la niña pasa a ser mujer, exigen al organismo grandes trabajos para terminar el desarrollo. Cuando el gasto de fuerzas necesario para
el desarrollo es mayor que el que puede producir por sí el cuerpo, aparecen en estas muchachas trastornos de distinta índole bien conocidos. como
son, por ejemplo, la fatiga, irritabilidad, nerviosidad, anemia, agotamien,
to corporal y mental, falta de apetito, etc. En la conocida

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11
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SOMA TOSE
tenemos desde hace tiempo una preparación acredi tada, cuyos efectos sorprendentes venimos obser,ando desde hace muchos años y que es recomendada por todos los médicos del mundo. Este preparado estimula el apetito
de una manera natural; hace que la disgestión se verifique de un modo perfecto, y, ante todo, tonifica, de lo cual constituyen pruebas los innumerables dictámenes científicos que se han emitido sobre él.

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-1~1&amp;.J: ~&amp;
1 -~,~~&amp;¿;
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~AP~

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,
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falleció ~cos. días después de. una enfer- hasta muy ta~de en la cocrna_ leyendo una
m_edad m_1steno~. que los médicos no pu- novela, Y ya iba a cerrar _hbro para n,edieron diagnosticar.
terse en la ~ama cuando v10 ante s_l el espectro de Dick C~nnolly, que poméndola
un dedo en la nariz la decia: "iEs muy tardel ¡Es muy ta rd e!"
Nora ~lanoigan dió u~ brinco Y cayó
--desvaneci~a. Cuando v_olvió en si, el fanEo una casa muy grande de la Northen, tasma babia desapare~ido.
Aveoue de :Nueva York, ocupada por un Oiga Obsea, otra criada de la_ casa, se
artista llamado Moore y su mujer y sus hi- despert? un día de madrugada Yvió al apajos, ocurrieron cvsas ~uy extrañas. Por el r~cido ¡unto. a la ventana. Cortés corno
año de rgo , hacía siete años que Mr. Moo- siempre ~ evidentemente_ pesaroso de ha4 t d' ali'
t í
ber molestado a la durmiente, el fantasma
reLeo a su es u to .,d d' h
exclamó: "¡Usted dispense!" y desapareció
a casa, como. que ª ic o, era muy
r la uerta sin abr'rla
1 ·
grande; constaba de veintitrés habitaciones po
P
espaciosas, y el edificio contarla más de un
siglo de existencia. Cuando el aparecido
empezó a molestar a la familia, se supuso
qu? _era un tao Dick Coonolly, antiguo _inquihoo de la casa y persona que en vida
había sido muy sociable y de costumbres
Los marineros creen mucho en los esmuy democráticas.
pectros y realmente sorprende el número
Por lo que se verá, su modo de ser no de fantasmas que aparecen en· el mar. Las
había variado con la muerte. Siempre pro- sociedades de investigaciones psiquicas
curaba e~tablar conversación con las cria- nunca han podido explicar este hecho.
das de M1ster Moore, las cuales, alarmaUna de las historias más extraordinarias
das, se despedían a escape de la casa, y que se recuerdan, la contó la tripulación
esto obligaba a la señora a hacei;., frecuen- de un barco de vela al acabar un viaje de
tes visitas a las ageo_cias de colocaciones Rio Janeiro a Nueva York en 1903.
para reponer la serv,1dum~re.
.
En los comienzos de la navegación había
Una noche, hace c10co anos próx1mamen- muerto un tripulante llamado Pedro Me
te, Nora Flaooigao, la cocinera, se quedó Cann. Una noche, otro individuo de la tri-

e!

El Amigo
. dC Ias Cna
. das

Un Caso en el Mar

.
pulactón se echó a dormir sobre cubierta
y al despertarse, al cabo de una hora, le
extraño ver que estaba desenrollada una
cuerda que tenía la seguridad de haber de·
jado enrr~llada.
La volvió a arreglar y pensando en el
inexplicable suceso, pues nadie podía haberse acercado alli, volvía a dormirse para
despertarse de nuevo al cabo de otra hora.
Cuando se restregó los ojos, vió con asombro que la cuerda estaba otra vez desenrroliada, Y al levantar la cabeza si- encontró
con el fan_tasma de Pedro Me Caon sentado tranqu1larneote en la borda fumando su
pipa.
•
· é
-1Q~ buen~ !loche hace! exclamó el
aparecido despidiendo una bocanada de
humo.
.
.
.
. , .
.
El marinero vivo quiso muhlmente arhcular una respuesta.
_ .
- :fo te asustes. J_uao-a?ad!ó el fantasma.-Es que las noche:,solitarias como ésta
me guSt a tener compan_1:1.
-Bueno, _trueno- di¡o el otro castañeteaodo los die,ntes Y empezando a pensar
cómo escapa na de aquella aventura.
En aq_uel momento se presentaron otros
dos ma_nneros, Y uno de el)os que vi6 a l
aparecido, se puso a pedir socorro. La
sombra entonces se cejó caer al mar desde
la bor da en donde estaba sentada.

Número 9.

---------- - ---- ----------

B año público y grupo de palmeras en las cercanías de Colim a,

�DIRECTORIO

EL MUNDO :ILU STRADO
SEMANARIO DE ACTUALIDADES, ARTE Y LITERATURA.

DIRECTOR PROPIETARIO

LIC.

ERNESTO CHAVERO.

OFICINAS:
· 3~ Calle de la Rinconada de San Diego No. 4r.
Teléfonos:- Mexicana, 20-85 Neri
Ericsson, 14-51
Apartado Postal r49.- México, D. F.
PRECIOS DE SUBSCRIPCION MENSUAL:
En la Ciudad ............................ S 1.00
(págadero por adelantado.)
En los Estados ........... ................. $ I ¿5
(pagadero por trimestre adelantado.)
En el Extranjero ................... ....... S l .oo
(pagadero por semestre adelantado.)

un globo adornadq de fanales rojos y azules, de fanales
fantásticos como los de las góndolas venecianas; imaginémonos en la navecilla del globo, suspendido a millo·
nes de metros sobre el planeta, inmóviles o err~tes en
la cristalina bóveda vacía, en medio al gran s1lenc10
vasto de los cielos, mientras deshoja su3 rosas una alegre música de bandolinas, hacia abajo, donde apenas se
miran las agujas de los campanarios como leves p~otos,
v los grandes focos eléctricos como estrellas mustias, y
los grandes, inmensos ríos, como delgados h1)os de
agua .... Imaginémonos entonces los poemas del aire que
envuelve las ciudades y las montañas, los volcanes y i&lt;Js
ríos, con su gigantesca gasa cristalina.
.
Pensemos en toda esa poesía nueva y rara, mientras
pasa a nuestro lado, en otro globo, la música de_ un or·
feóo doliente de estudiantes y grisetas, por encima de
la vida más allá de la vida, mientras abajo, en el gran
hormiguero humano acecha el dolor y bulle la tierra
con toda sn fealdad y podredumbre como una mancha,
apenas una leve mancha impura, una levísima mancha
imperceptible como una gota de tinta .... ¿Y el hombre
entonces acaso no será mejor? . . ..
A.

FmrnA:-;DEZ GARCIA.

NUMEROS SUELTOS:
En la Capital ...................... .
En los Estados .......... . .. . .......... . . .
En el Extranjero ................... . ... .
Atrasados ............................... .

$ 0.30
"0.35
.. 0.50
.. 0.50

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r6. Sus agentes en Europa, la Societé Mutuelle de Publicité, 14 rue de Rougement, (9 e).
NO SE DEVUELVEN· ORIGINALES.

Para "El Mundo Ilustrado."

A

CAROLA.

Tramonta el sol en su agonía fulgente
el zafir de los cielos empurpura.
Hay prodigios de luz en el Poniente
y fiesta de celajes en la altura.

•

El murmurio que brota ledameote
del bosque en la prolífica espesura,
es el psalmo que entona reverente
ante la pompa occidental, Natura.

Los poemas del aire.

En la fronda hay eróticos rumores:
una pareja alada cuchichea
glosando con terneza sus amores;

Tengo un amigo cuya vida ha sido una eterna, loca
aventura. Sus pies han errado por todos los climas, sus
pupilas han mirado todos los horizontes. De Nueva York
a Flandes, de Flandes a España, y de España a Italia,
a Alemania a Inglaterra.
No sé si ha ido a Egipto y a Calcuta como Pérez Bonalde. En Venezuela ha navegado entre caribes pensativos, en una piragua, por el misterioso Orinoco. Ha recorrido el llano sobre el lomo brillante de un alazán.
Ha visto jaguares y cocodrilos; y ha vivido en Güiriá y
en Cúcnta, Mi amigo es un gran viajador.
Cuando su cuerpo no viaja, viaja su alma.
Y su alma como no puede viajar a la manera de cualquier obeso mercadante burgués, se embarca en raras
esquifes: se embarca en la cristalina góndola del éter,
en la negra galera del opio o en la verde funambalesca
tartana del haschis ....
Noches pasadas en su extraña habitación -en donde
junto a un monstruoso colmillo de elefante, lanza reflejos de acero la fina, sedosa pelan:bre de una piel de tigre- conversábamos. El humo de nuestros tabacos subía por el aire, en vagas, lentas, hetróclitas espirales. Mi
amigo, después de un corto silencio me dijo:
-Si Carlyle descubrió el profundo reino del silencio,
el fabuloso reino del silencio poblado de tan imponderables tesoros, actualmente está por descubrirse, un reino más vasto, más hondo, más profundo, más fabuloso:
el reino del aire. Santos Dumnnt, o tal vez otro, dentro
de un año o dentro de mil, pero alguno, alguno Jo descubrirá. Y entonces, ¡qué de maravillas! Yo hice una
ascensión en Suiza, en compañía de varios astrónomos,
y desde entonces he comprendido que todas las maneras de viajar que ha inventado el hombre, son bárbaras
en comparación del viaje aérec,.
En ferrocarril, en vapor, en automóvil, el hombre no
hace sino arrastrarse como un reptil. Por el contrario,
en el aire, el hombre viaja en cuerpo y alma. Es igual
a la golondrina, la paloma, al águila. Solamente se
viaja así en las leves alas del éter o del opio ..... .
Hubo un silencio. Mi amigo volvió a tomar la pala·
bra:
:
-Pero donde el Santos Dumoot del porvenir va a realizar una verdadera revolución es en la poesía. Ya el aire, nuestro buen •hermano el aire, como diría Sao Francisco, no habrá de ser cantado a la manera de nuestros
viejos poetas. Ya no se escribirán más aquellos versos
simples y cándidos, aquellos célebres sáficos:

En tanto, como heraldos de alegría,
turban aquellla majestad salvaje
dos ninfas, que, cantando entre el ramaje,
vagan desnudas por la selva umbría.

Dulce vecino de la verde selva
Huésped eterno del abril florido
Céfiro blando.

Contémplanse de pronto .. . . Sus miradas
brillan como las rojas llamaradas
del sol, testigo mudo de la escena ....

y mientras todo en derredor gorjea,
va hacia tí mi recuerdo hecho fulgores
con la muriente radiación febea .... !
JOSE IBARRA OLIVARES.

Con la solemne pompa de un dios el sol declina
trenzando lentamente su roja rabellera;
y en el confin brumoso se esfuma, cual si fuera
de un cíclope gigante la colosal retina.
No turba un solo acento la calma vespertina.
El mar-inmensa placa de cobre-reverbera;
y las errantes nubes. flotando en la ri~era,
semejan vastos chales de blanca musehoa.
La luz por fin se muere .... Sus últimos reflejos
se filtran por el rústico follaje de los viejos
pinos del bosque, y, rotos en luminosas hebras,
pálidamente alumbran nn tronco carcomido
que sirve, entre peñones abruptos escondido,
de tálamo a un ardiente connubio de culebras.

a

Ya el dulce vecino de la verde selva será cantado como merece. Los poetas y los artistas futuros escribirán
los poemas del aire; tiel misterioso, invisible, fabuloso
imperio del aire.
Imaginémonos en una clara noche de primavera, en

Gravita urente sol. El Mediodía
lanza flechas de luz sobre el paisaje;
y en las rústicas liras del boscaje,
toca el viento su eterna sinfonía.

LOS pequefiueios, sus aiumnos, se han acostumbrado 3
mi compañía, y juegan conmigo y me maltratan cruel
mente muchas veces, mientras la profesora ríe.
Saht: de mí que gano ¡,. vida "n una oficina espole~
&lt;lo p0r la. 11ec.,sidnd
Q " f11 .-•. ,J.,· la s hnr~~ ,. ·&lt;J'• P 1.·l-·b&lt;'r me ocupa, le

tu·l 1

A mi existencia solitaria y triste, como flor de consuelo y de promesas, se asoma una mujer.
,
.
Vino hacia mí oo sé por dónde; no sentt el ruido dt:
sus p:.sos, y mis ojos, absortos en la lectura,_ apenas_ ~!
notaron la sombra. Una vocecilla dulce y mimosa hmo
mi oído como una música.
-iMe permite?-y señalaba con su mano_ enguantad«, que oprimía un libro, el banco en que m1 cuerpo se
reclinaba cno indolencia.
Me recogí con gusto en uoa postura _cor_recta; 5:1ludé
un tanto embarazado, y cuando la senonta, sonnent':•
me dió las gracias, mis ojos se encantaron en el capricho de sus dientes pequeños, blanquísi_mos, arrao~ando
suaves de unas encías muy pobres, pálidas, exangues.
Vino basta mí no sé por dón_d e. No tengo más 7on~cimiento de cómo comenzó nuestra charla. Es m1 primer recuerdo, que con motivo fútil, leí en mi libro unos
versos de Safo. Ella, cnn otros de Campoamor, me dió
respuesta.
Mostré mi libro:
-iLos líricos griegos!
-"iLas Doloras!"-me contestó, mostrándome el
suyo.
-Todo dulznra, todo amor, todo alegría de la vida,
todo natnraleza y optimismo, fuerza y belleza todo.
-Todo dudas, todo amarga y superficial filosofía, pi,simismo con voces de idilio todo ello.
-¡Juventud! ....
-!Vejez prematura!. ...
Nuestra charla, incoherente, artificiosa, só lo tuvo un
punto de realidad.
---Vivo leyendo.
--Vivo educando.
Y, en efecto, no mucho después, llegaron hasta ella ,
precipitándose en sus brazos, unos arrapiezos gentiles
con estruendo maravilloso y encantador de infantiles
voces y gritos desaforados.
Ni la profesora ni yo leímos más. Ella, porque no la
dejaron sus pequeños alumnos. Yo, porque me abi5mé
en el espectáculo de su inagotable paciencia, de su maternal bondad, de su amor sin fin para los muchachuelos. Y ella, tan joven, tan bonita, tan delicada, llamó a
mi alma reciamente, impresionáodome dolorosamente,
como si fuera nna personificación de aquellos versos de
su poeta, de dnn Ramón; pero de don Ramón, diciendo:
"Conforme el hombre avanza
de la vida en el áspero camino,
lleva siempre a su lado la esperanza
y tiene siempre enfrente a su destino."
Y ella, mujer, por compañera llevaba la tristeza, y
por adversario el dolor.
No había más que verla. Joven, muy joven; apenas
contaría los veintitrés años. Pequeña y graciosa. Flexible y blanca, con esa blaocura de las imágenes de Murillo. Rubia, como las mnjeres de Rubeos. Claros sus
ojos, como los del madrigal de Cetina, dignos de él. Y
en sus labios, finos, plegados en un gesto incopiable, el
rictus de un pesimismo naciente, temprano, cruel para
la almita en flor de la señorita.
Sólo se anudó ya nuestra charla, para ofrecerle mis
libros. Y ella aceptó el ofrecimiento, pletórica de naturalidad, cortés, sin timideces absurdas. Y aún corres
pondió a él.
- Yo no tengo libros; pero, los que me cedan mis señores, puede leerlos.
-Todas las tardes vengo al parque- le dije.
-Todas las tardes vengo a este banco o a alguno
próximo- me contestó.
-Seremos amigos.
- iPor qué no?
Y un tanto azorados, sin estrecharnos las manos, sonriendo a nuestra turbación, nos despedimos con uoa
mirada que parecía una promesa, como el corolario de
la inconsciente cita.
Ella fué por un lado y yo por otro. Y la miré ir, y
me pareció que detrás de ella quedaba una estela de
luz, y de bondad, y de amor.
A mi existencia solitaria y triste, como flor de consuelo se asoma una mujer. Tengo una amiga.
II

Con mutuo frenesí juntan sus bocas,
y, enardecidas, tremulantes, locas,
ruedan entrelazadas por la arena.
RAUL .\.. ESTEVA.

Tengo una amiga. Una amiga buena, que a mis vehemencias pone la paz de sus sonrisas, y a mis amarguras
el sedante de sus resignaciones.
Hemos hermanado graciosamente, por influjo de simpatía, por unidad de ideas e impresiones, por parentesco de alma.
Blandamente me dejo guiar por ella, que me sugestiona con un encanto nuevo, de voces de indefinible ternura, que desde que me abandonó mi madre no oí.
Ella me toma por un alumno más ya grandecito; yo,
por una hermana mayor, que en su bondad funda
su tiranía. ....

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g' ll '"&gt;l li Í , :,.ñltf \l l lU n 1,:;, ,

Cosas dt: .,nsueño y dt: romanticismo qu" ella me oy,
sin ponerme dudas ni realidades.
·
Sabe que no tengo padres ni amigos, bienes ni amo
res.
Ha aprendido mi nombre. Ha sondeado en mi alma
y detiene con bella ciencia de amor mis ambiciones dt
cosas fáciles, que en la realidad de mi vida se muestran
como imposibles.
Sé de ella .... ¿Oué sé de ella? Su nombre: Paula. Un
bello nombre, me parece. Su bondad Su encanto. ¿Qué
más? JAh! Sí; que no tiene más parientes que una viej~
lejana y arisca, y no es más rica que yo en amores m
bienes
Ella vive ¡le sí, como yo de mí vivo. Pero,¿vivo en mí
o en ella?
Es una pregunta que nunca me he hecho hasta ahora:
y a la que no sé dar respuesta. Ha pasado un mes, y m1
verdad, en apariencia al menos, no ha cambiado. Tengo
una amiga, una amiga bella.

III

L

l
1

-Paula, ¿quiere aceptar los nardos?
Me miró: tendió la mano a ellos, y dijo con tristeza.
-Reñiremos.
- i Por qué?¿ Es tan gran pecado?
-JOh, no! Pecado, no. Pero ..... .
-Hable, diga con sinceridad cuanto piense.
-Hoy son nardos; ayer, ¿recuerda bien? Fueron jazmines. La tarde anterior, una atención nueva. Y cuando
no es conmigo, es con los niños. No, Andrés; eso no. Sé
que no es para arruinar a nadie; pero, aún así, no quie·
ro que usted se sacrifique por esas bagatelas, que parecen significar algo .... algo .... Dejémoslo, André~, sea·
mos amigos, amigos siempre.
Y yo bien aprendí, mirándola, por dónde caminaba su
pensamiento.
Hablamos luego del amor de unos conocidos suyos y
míos. Y ella, como un eco, como un punto más de la
charla, dijo:
-El amor es la muerte de la amistad.
Y no mucho después:
-iDa una pena perder a los amigos cuando el amor
es imposible!
Y contemplando su pensamiento tímido:
-Yo nunca podré amar, aunque "ame. "
Su alma entera vertida en la renunciación. Ya otra
tarde había dicho con su voz dulce, con su voz triste:
-Es mi vida un abismo, y de él no me sacará más que
la muerte, porque el cariño, tal como yo lo eotiend&lt;;&gt;, no
existe. Los iguales a mí. son inferiores; los superiores
no descenderán.
La pregunté en que plano me juzgaba. Se sonrojó.
hurtó la respuesta y me contestó huyendo la verdad.
-En el plano de los amigos ideal':s.
Así es su alma, así es ella toda. Digna y humilde. Orgullosa para el amor, como una princesa me~ioeval. Tí·
mida y buena, como una Hermana de la Candad.
Tengo una amiga, que es mi enemiga bella.
IV
He recibido una esquelita breye y perfumada.
"Andrés: En vez de al Parque, iremos al Retiro: Junto al Palacio de Cristal. Estoy muy contenta. ¿ Llevará
"Corazón"? Su afectísima "Paula."
No más. El "corazón" entrecomado, la colosal obra de
Amicis, que Je ofrecí ayer. El subrayado, ¿qué puede
significar?¿ Cuál es la causa de su alegría 1
Su contento, sin base alguna, da zozobra a mi egoísmo.

Cuando la encontré, reía, bromeaba, besaba a los niños con una ansia extraña, mientras estaban a punto de
romper sus lágrimas. Y apenas estuve a su lado, me tendió la mano y estrechó con fuerza la mía.
- iQué es ello, mi enemiga? ¡Enhorabuena!
-Gracias. Una gran cosa, demasiado grande.
-Pero ¿qué?
-Me redimo. Dejo mis alumnos, dejo Madrid, y¿ por qué se pondría coloradal-le dejo a usted.
-1 Por eso está t;in contenta?
Me miró, reprócliándome la queja.
-Por eso, no. Estoy contenta y triste. Triste, porque
les dejo. Contenta, porque mi vida tomaotro camino que
creo mejor. Mi tía ha muerto. A la hora de la muerte se
ha arrepentido de lo que me abandonó en vida, y me
ha dejado sus pocos bienes, su casita, sus viñas, que he
de compartir con otra prima.
Me impresionó dolorosamente su dicha, ioh, mala hierba del egoísmo! y aunque disimulé y fingí cuanto pude,
no fué Jo bastante para que sus divinos penetrantes ojos
no advirtiesen la pena. Calló, sin embargo, pero se ensombreció como yo, y fué nuestra despedida seca y
fría.
-éEs la última vez que nos vemos ?
- iComo usted quiera!
Y, ah.na ella desorientada, no sabía que decirme. Su
voz se entrecortaba po, e: sollozo,

•

L u is G, Urbi,r, nc mb rado director de la Bibl ioteca Kacior:al.
- iEstará aún muchos días aquí ?
-Ha5ta pasado mañana.
-Entonces, mañana, ¡si quisiera! ....
-¿Por qué oól ¿En nuestro banco de siempre ?
Se alegraba como una nena ante la nueva cita.
- En "nuestro banco de siempre."
- Hasta mañana.
Y no pudo bastar la última impresión de esperanza para desvanecer el pesimismo. Una entrevista más, ¿y qué 1
¿Y qué? Una más amarga despedida!
¡Tuve una amiga!
V

Cuando llegué al Parque, a distancia, la vi ya en nuestro banco. ¡Nuestro banco! Tenía un traje nuevo de luto
que le sentaba a maravilla.
La acompañaba sólo un niño y la doncella, y cu..ndo
llegué, se fueron ellos a jngar como si adivinasen nuestra necesidad de hablarnos .... como nunca. Y aun así
la invité a pasear para charlar mejor.
Se levantó, acordó su paso al mío, y lentamente, sin
hablar recorrimos un trecho.
-La debo a usted noa explicación, Paula. Ayer debió
formar mala idea de mí. ¡Como si yo pudiese sentir su
dicha! Y no: bien sabe usted qne no la siento. Si acaso
deploro algo es mi desgracia.
- No debe deplorarla, Andrés, si es que ha llegado a
conocerme. No nos debemos nada. Estamos pagados en
todo, en "todo. "
Y reía picaresca en la afirmación, desconcertándome.
-Somos amigos, amigos más que nunca, Andrés, aunque usted no quiera. Es decir ...... ¿ Si usted no quiere? .. . .. .
Su lindo coqueteo me supo a una gloria lejana incomprensible.

- iQue si guiero! .. .. . .
- Bueno, usted quiere, y yo ...... también. Voy a reponerme, a vivir más tranquila, de ot ro modo. Así tendré más tiempo de escribir a alg ún amigo ..... .
Y me miraba, jugando, gozándose en m i impaciencia
bien conocida de ella en cosas más f ú tiles.
- Bueno, no se impaciente; a usted. ¿EstamoR ? Le escri biré con alguna frec ue ncia, siempre que usted me p ague. ¿ Le parece b ien 1
-Siga, Paula, siga, ¡po r lo que más quiera!
- iNo adivina el resto ?
- Creo que sí; pero, dígalo, dígalo usted.
Y allí en el pueblo pensaré en ..... .
- ¿En qué ?
- En el amigo de Madrid, a q uien d ejo lnchando por
esa carrera que puede ser un porvenir magnífico; el
amigo que quiero ver ,·encedor. Y cuando lo sea, o
cuando las fuerzas le falten, victorioso o derrotado, yo
le pediré ...... Si h.t subido. que se olvide del orgullo
y descienda hasta mí. Si se ha estaciona do, que se olvide del orgullo y del amor propio por el amor ••ajeno. '' ., ....

Y fué nuest ra última tarde. la primera tarde de
idilio ..... .
VI
,\. mi existencia solitaria y triste se asoma una mujer.
Una bella mujer, que vive entre mis libros, que anida
en mi alma, que me acucia con sus consejos de calma.
Y mientras estudio, mientras paseo, mientras reposo, su
imagen peqneña y graciosa alegra mis horas y me hace
repetirme, muchas veces con orgullo, con un cosq uilleo
extraño de dic ha y de juventud:
- iiTengo una novia!!
JUAN AGUILAR CATENA.

�"La vuelta de la Golondrina"
Especial para ''El Mundo Ilustrado"

1

\

E l Soñador p ercibe rozar de alas e n! os vidrios del balc ón. [mpaciente se dirige a él y vé que la Golondrina
que una tarde partió llevando sus quejas, ha r egresado
bu ll icios&lt;1 y juguetona
La Golondrina.
- Soñador, bue nos días. ¿Me e sperabas?
El Soñador.
-Con impaciencia te aguardaba; d esesperado estaba
oor tu vuelta, porque me trajeras noticias d e Ella.

RELAMPAGO
Anoche miré en tus ojos
un relámpago de amor.
i Cuánto su zig-zag fugace
alegró mi corazón!
Dime. sueño de mis sueños:
¿cómo haré para lograr
que se convierta el relámpago
en perenne tempestad ?
I [
PALIDEZ
iOh, qué dulce palidez,
tan vaga y encantadora,
veló en tu rostro, señora,
al fulgor de tu altivez
aquella di~hosa vez,
en que tu alma conmoví,
cuando a tu lado leí
los humildes versos míos.
en que lloré tns desvío~
y mi dolor· te ofrecí!
Mas di: ¿no palideciste
y fué necia presunció n
de una amorosa ilusión
pensar que te conmoviste ?
Di qué fué lo que sentiste;
ipor tí misma te lo pido!
pues, aunque yo te sé amar,
de tí solo sé esperar
iridiferencia y olvido.
III

UNA PALABRA DE AMOR
Una palabra te pido ,
una palabra de amor.
Si te la dicta Cupido
y la dice tu candor,
aplaudiráu los Amores;
y el viento garrulador
lo dirá a todas las flores,
encendiendo su rubor.
"Vuestra reina, dirá el viento,
"se encuentra enferma de amor;
"y están más lindos sus ojos
"y más lindo su color."
Y para que se conmueva
todo el reino del amor,
llevará el éter la nueva
a la celeste región.
Y como a las flores bellas
el aura, a los astros él
les dirá: "Lindas estrellas,
"vuestra reina dió el laure l
"de su amor, gloria del cielo,
"a un caballero de fe

"que, a dorando su hermosura
"y humilde ante su altivez ,

contigo en vida y en muerte
estará siempre mi alma."

"puso a sus plantas la lira ,
"la vida, el alma y el ser,
"y se tornó su cautivo
"sin demandarle merced,"

Al volver la primavera,
sobre la tierra sagrada
en donde la niña duerme,
floreció una rosa blanca.

Y aire y éter, discurriendo
al son de dulcearmouía,
la nueva irán difundiendo
por cuanto ilumina el día.

Trémulo cogió el amante
la bella flor solitaria ·
y como airón se la puso
ele su chambergo en el ala.

Y ornarán, con los Amores,
ufanas de tí y muy bellas,
In noble pel.ho, las flores ;
tu blanca sien, las estrellas.

El mozo partió a la guerra
en busca de nombre y fama,
ya que su bolsa está pobre,
qwiere el triunfo de su espa&lt;la.

Bien harás, noble señora,
obra de tanto grandor.
si dices al que te adora
una palabra de amor.

Flandes conoció su arrojo,
le vió vencedor Italia,
oro le d ieron las Indias,
y descanso y paz, España.

FRANCISCO PASCUAL GARCIA.

La Golondrina
- i De Ella! .... La tarde que llegué a verla, la encontré triste y pensativa como lo estabas tú cuando partí; al verme se sorprendió y cuando la elije quien me env iaba, asomó a su rostro una sonrisa de alegría. Me acarició
con suspiros y besos, m·e hizo muchas preguntas de tí,"¿ Me
quiere mucho, verdad? me decía. "Qué hace?" " ¿Piensa mucho en mí ?" "¿ Qué dice ?" .... Contele todo: tu
a ng ustia, tu tristeza, tu desesperación por saber de Ella.
iQué ojos tan hermosos tiene! iQ ue encantadora estaba!
¡ Sus cabellos daban sus tonos de oro, al caer sobre su
cabecita los últimos rayos del sol que se ocultaba tras la
montaña! ... ,
_t':..... ' :·¡

Mes1s latera les del salón en q ue $e sirvilt rm ba'Uq uete
a l S r . L ic. J. B Car rasco, e n P uebla, corim'Orit"b d e
su toma de po:;esión del gobierno d el Esta'do:
..- r . l
• '! ,

L a Oolontlrina ·.

• ·- 1

- Díjome, d irigiendo s ,s e ncantar.d ores oyos'· ;rl • cielo:
"Retorna a El, llé\'ale m~chos, m Lcho,, mil ' suspiros,
mil frase; de amor!
· ' · ·' • • ' ''

Lances de guerra y fortuna ,
fruto de su edad temprana,
gozó, buscando el consuelo
ele su pasión firme y s&lt;1nta .

Admiración de las gentes
fué siempre la flor extraña,
pues, vencedora del tiempo,
estaba siempre lozana.

L a vida , al verla tan pura ,
tuvo miedo de ma ncharla,
y la convirti6 en recuerdo
cuando era sólo esperanza.

_ ¿Qué poder tuvo una bella
para rendirle a sus plantas,
qué infernal hechizo pudo
destruir tanta constancia?

1

·1

él

- Gracias, G olcndri□a, que m e has trJíco
consue lo
de la única f uen te en que la tengo: an c_ra· iófo vie· resta, suplicar te en nombre de este amor tá,'l' 'grande que
t ú conoces que : sigas siendo su fie l meii;,,¡era","tjlie_tcdos
los días Je lle\'es mis suspi res y me ,trai~á,s,'I,o~:fli~-6s Pnt re tus alas!
·
, '. '.
L a Golondrina
__ \I caer d e la tarde, tenderé mi ,_µe)f! 'y\(tit}ar del
d ía estaré de vuelta . De~de hoy rny ,_meos~je,a ...~e dos
q ue se adora n con el alma y con la ''. ÍPí' l . , 1 /,'. • • 1
El Soña dor bern en las alas a la G,olf)fl9.!',li:1&lt;\ ·Y, ~s1a se
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FRA?\CJSCO :" A:K C HE1/'. M-AfUX .

La llevan cuatro doncellas,
]tenas de flores las andas;
a Blanca -Rosa la lloran
todos los 'de la comarca.

El tiempo todo lo borra,
todo lo muda y lo cambia,
y él vence con i!l olvido
del amor las arrogancias.

Y más que nadie un mancebo
que una noc he perfumarla,
escuchó a la p obre niña
estas div inas palabras:

Una noche en que la hermosa
tendió a su amado una escala,
escucharon las estrellas
frases de amor y esperanza.

"Quiéreme como te quiero,
ten en el amor constancia,

: ,;j

E l Sorador

En el corazón amante
grabó el nombre de la amada.
en el chambergo lucía
su hechizo la rosa blanca.
Blanca-Rosa, con su traje
de novia, que linda estaba;
se desposó con la Muerte
una noche tibia y c lara.

i· JfJ

· · · • ,,),, ";• ,.

1;Jesa

de honor en el cita do salón .

El S oñador (sJnríenclo.)

- , Te d ijo muchas cosas de mí ?
La Golondrina

Frases que endulzan los labios
lo mismo que una plegaria
que son perfume y consuelo
para las amantes almas.
En las horas misteriosas;
cuando ya la alondra canta,
¿cómo negar una súplica
que una dulce voz desgarra ?
- Quiero una gracia pedirte.
- Y yo le daré esa gracia.
-Como prueba de c.. riño
deseo tu rosa blanca.
Cogió el amante la rosa
para ofrecerla a su dama,
la flor estaba marchita,
su aroma al cielo volaba.

- il\Iuchas ! muchas cosas de amor, muchas cosas ele
.í. Me explicó su tristeza por estar separada de tí; me
refirió lo mucho que te quiere; díjome, que sin tí la vida la pasa en continuo sufrimiento, que su alma y su
corazón te los ha entregado por completo, que su pecho
só lo por tí suspira, que sus labios solamente se abren
para pronunciar tu nombre y para elevar una plegaria
a Dios por tí!
El Soñador
- Sí, Golondrina, de todo Jo que me acabas de decir
estoy convencido y quisiera tener un corazón más g rande; para quererla más y una alma mayor, para a dora rla más!
La Golondrina
- Con lo que tú la quieres está conforme. Tu alma y
tu corazón deben sentirse satifecbos de haberse entregado a Ella; nunca los olvidará, siempre los cuidará, puesto que dice son su vida entera.
El Soñador.

L UIS BRU.

•

- iSu vida entera! sí, así me Jo ha dicho Ella. ¡;\y
Golo ndrina, que hermoso es querer como nos queremos
Ella y yo! Díme: ¿qué más te d ijo ?

.\specto general del salan en que se sirvió el banquete al Sr. Lic. Carrasco

�La parroquial de Llaotares es un templo de imprecisa vetustez; sus paredones sorbieron la ltiz sol'tr de muchos siglos, a la vez que rezumaron humedades centenarias; así aquellas venerables piedras se nos aparecen
eoga)anadas con uoa_ doble coloración de cobre y de
verd1a. Esto al exterior, que dentro todos los objetos se
humillan en luz penumbrosa, filtrada de lo alto por ventanucos angostos como rajas, y esparcida con cauta dulzura, que vela por la mansedumbre del santuario.
El cual se levanta sobre el lomo verde de un collado,
desde donde señorea el valle de Llantares, imponiéndole la dominación de su silueta como vigía de santidad
campesina.
Una arboleda densa recubre las laderas de la loma,
de modo que se apacigua el templo en los silencios rumorosos del castañar.
El caserío de la parroquia está desparramado sobre
el verdor de las praderías: todas son moradas humildes
y humildemente recatadas entre lozanía de higueras y
nogales.
La casa rectoral tiene una solana tao enflorecida de
geranios, y las paredes tao blanqueadas, y en lo trasero
de ella una huerta tan pingüe, que aparenta señorío. A
su señor don Epifanio, nada le da de esta apariencia;
el engreimiento sólo florece en el pecho de Paula, su
gobernante; alma simple poseída de trc,s simplicísimas
vanidades: la floración de los geranios de la solana, la
blancura de las paredes, y la feracidad de la huerta.
Verdad es que es ella sola cuidadora y agenciosa de
estas galas: Paula riega las cajoneras dos veces al día,
enjalbega las paredes dos vecc,s al año, y labra en su sazón las correspondientes hortalizas.
Algunas veces, don Epifanio insinuó una represión por
estos atildamientos algo ostentativos, pero las réplicas
despóticas de Paula le infundieron la tranquilidad de
que no eran superfluos.
Su gobernante y hortelana le dejó entrever como una
recóndita significación de aquellas faenas que propendían a santificar la casa del señor Cura con la virtud
virginal de las flores, la mística albura de las paredes, y
el sobrio mantenimiento de las personas que supone la
humilde cosecha de unas legumbres.
Paula no lo dijo así, pero así lo comprendió don Epifaoio, con el pensamiento perspicuo que acaso aventajó
al de su servidora, cuyas faenas de exornación y labranza quedaron para él dignificadas por una especie de su·
til simbolismo casi teológico.
No era este un caso nuevo en las reláciooes de amo
y clavera: las más veces, suscitada una di3crepaocia, el
pensamiento de doo Epifaoio era el que se abatía, pero
la sumisión, en vez de apocarle, le remontaba; concepto
que Paula sugería como especie rudimeotaria,amparado
por el juici.J trasmutatorio del Cura, se despojaba de su
rudeza, sutilizándose. Ceo esto el equilibrio de la vida
familiar era perfecto eo casa del señor Cura: para la
servidora, el regodeo de la dominación iostiotiva; para
su señor, el goce de las superposiciones ideológicas.
Era don Epifaoio hombre de volnotad blanda, pro·
peoso a la sumisión doméstica; si no poseyera esta be·
oigoidad nativa aun el imperio de Paula sería firme. El
párroco de Llantares había llegado a la eliminación de
todos los anhelos de la vida a fin de poner, íntegras, las
potencias espirituales, al servicio de una aspiración única, grande.
Es el caso que aquella parroquial, doblemente venerable, por lo santa y por lo antigua, era un templo sin
voz; es decir, sio voz exterior, ya pregonera, ya clamorosa, porque el interior, a más de la espiritada vocecilla
de don Epifaoio, contaba con los resoplidos desapacibles
y aflautados de un armonio.
La mudez exterior del terrplo att&gt;nebraba la existencia de aquel varón bendito. Si la espadaña de la parroquia de Llaotares en vez de recortarse vacía sobre el
cielo sustentara, como era debido, su campana, don Epifanio hubiera pasado por el mundo sin sombra de pesadumbre.
·
Debe decirse que la falta de la campana era una deficiencia inmemorial; ningún feligrés viviente guardaba
recuerdo de haberla oído resonar en el valle. Lo que
guardaban, y ya de herencia, era el rencor a los feligreses de la parroquia vecina que escarnecieron a los de
Llantares con el apodo de "campaneros." ¡Como si fuera leve burla el retintín de la campana vecina que hasta ellos llegaba en los días de grandes ventoleras!.
A don Epifaoio,_este r.!)_lañido le _partía el alma: amurriado, guarecíase en la rectoral en espera de bonanza.
Entonces la servidora, viendo su conturbación, le interro·
gaba malignamente:
-S.:ñor, ¿oye usted la campana de San Saturio?
El señor le respondía con un silencio lastirner.J. Y
ella, implacable, reforzaba la zumba:

-lNo será la campana "del nuestro" campanario?
Y él, doliente:
-iPaula, Paula .... . . , ya repicará la campana ''del
nuestro" campanario!
Y Paula. desvaoecienclo en compasión la burla:
-"Van traerla" los angelinos del cido.
-Puede ser que sea. si no alcanzan de aquí a un año
las limosnas que voy recogiendo para comprarla.
Corrían los años, y las limosnas que don Epifaoio
ahuchaba no alcanzaban. No alcanzarían nunca. Ya lo
sabia él, convenciclo de que el tema de la campana era
impotente a mover corazones de labriegos. Ni tenía
adónde acudir de renuevo, tras veinte años de imploraciones mendicantes.
Muy de tarde en tarde entraba ya moneda en la al·
caocía: era la igle,:ia misma la ageociadora de ellas,
que por ser obra de tao remotos siglos, alguna vez ªP"
redan por allí. corno descarriados. algunos visitant,.s;
verlos aparecer don Epifanio y captarlos, era una misma cosa
Durante la visitd, indefectiblemente, cura y curiosos
trepaban por una escalera repodrida a la espadaña. No
valían protestas ante el desvencijo de los peldaños: el
párroco incitaba al escalamiento con cebo de r.irezas
arqueológicas en lo alto. Y uoa vez arriba, dádiva segura; jamás fallaba el ardid.
La contemplación del camf¡aoario vacío allanaba los
impedimentos que la natural timidez oponía al petitorio.
Allí ni trasudores ni encogimientos para deslizar coo

mo el edificio; y todo ello al amparo de un tapial verdinegro, más lóbrego todavía que la casa y que la fronda.
Sobre el arco del portón se encopeta el aditamento de
un escudo. que en tiempos debió ser emblema jactancioso, ahora roído por la humedad y empatioado por los
musgos
El i oterior de esta mansión era el grave misterio de
Llanta res.
Algunos aldeanos viejos tenían memoria de haberla
visto habitada tal cual vez por el "señor Duque," y aun
daban de él referencia.s de mucba alabanza.
Algunas alcleanas septuagenarias reforzaban el encomio del prócer.
Pero desde los tiempos ya remotos de aquel Duque,
nadie volvió a saber de los amos de la Quinta.
Las leyendas corrían por la aldea, al i~ual que por el
mundo, como suplentes muy diverti:las de la historia. El
larg"&gt; cerramiento del palaciote, su hosca apariencia, estimulaba la fabulación campesina con tosco aderezo de
brnjnfa y malignas añadidura.s desvergonzadas.
Con lo cual. así que la Duquesa apareció en su Quinta, corriendo por Llantares los rumores del comadreo
irreverente. Don Epifaoiooo lesdió acogida: en cuanto a
Paula ensayó a iniciarlos, nuestro párroco se encerró,
se abroqueló en su celda, para no volver a presentarse
ba.sta el día siguiente.
Aquella noche ni cenó don Epifanio. Al salir del en·
cierro era otro hombre; de tal modc, era otro hombre,

-lLa campana?
Y don Epitanio, imperturbable ea su perturbación festiva, asistió, repitiendo:
-"Tintionabulurn habemus!"....a la vez que con todo
su cuerpo echó a vuelo un rnpique.
Paula ¡uraría que, de haber podido, el señor Rector
hubiera dado cuatro volteretas en el aire para que más
claramente se transparentase su idea y su regocijo.
. Al sereoársele un tanto_ el espíritu, se le apaciguaron
¡untarnente las gest1culac1ooes y los ademanes imitativos.
Poco a poco recobró su porte natural, la dulce gravedad propia de su ministerio y de su persona, y entonces
fué el desbordarse las explicaderas.
Apenas le había sido menester deslizar la súplica; la
señora Duquesa, con perspicacia de grao dama, con
una desenvoltura muy graciosa, le hizo cerrar el pico
en el instante en que él preludiaba, entre rubores, el
parrafillo preparado en el desvelo de noche para mover
aquel corazón aristocrático.
-Te digo, Paula, que la aristocracia existe; que es
una realidad palmaria Se me reveló desde que entré
en la Quinta; si tú entrases allí, se te revelaría de la
misma manera: se mete por la vista; se mete por el olfato.
Un leve respingo de Paula obligó a remachar el concepto.
-Se mete por el olfato, porque apenas entraste, ya
te da el perfume del verdadero señorío. Tú no lo comprendes; yo tampoco lo comprendo; pero esa aroma existe: ':s una realidad palmaria. Aunque tú digas lo cootrano.

La razón del silencio campanil quedó secreta entre
el Recto_r y su servidora. La víspera de la fiesta, ya
aoochec1do, Paula se había determinado a hablar sin
melindres a su amo, imponiéndole la acritud de su ha·
bitual despotismo.
Si don Epifanio, ignorante de la verdad de las cosas,
quería repicar, que repicara; ella descargaba su conciencia, y decía: la campana de la Duquesa no deLe
voltear en lugar santo. Sería escaodaloso-¿Me entiende bien, seiiorl ¡Escandaloso!
Hirió en lo sensible. Aludir al escándalo, era asegurar el perpetuo silencio del flamante bronce. Y así, tan
silencioso como el bronce. quedóse el Cura desde aquella triste noche hasta la última noche de rn vida. Paula
recogió amorosamente los suspiros y las palabras postreras de su señor. Las palabras fueron unos vagos y desacordes mono&amp;ílabos, semejando lejano voltear de campana.
-Indudablemente-se dijo a si misma Paula,-mi
amo se va al otro mundo repicando campanas. Acercóse a la cabecera, y murmuró:-Señor, señor .... repica·
rá la campana "del nuestro" campanario.
,Oyó don Epifaoio la promesa de Paula/ Paula se
quedó con la duda tocla su vida. Pero es la verdad que,
así que rayó el alba, la campana de la parroquia de
Llantares tañó sonora, solemne. Era Paula la que tañía
reciamente, devotamente, en la convicción de que don
Epifaoio la oía desde las regiones celestiales.
FRANCISCO ACEBAL.

Del restaurant me escribe en que estuvimos
a recitar los locos madrigales;
los besos de pasión que allí nos dimos
aún baten con el ala los cristales...
Pero, triste final de una novela
que humedeció mis ojos, importuna,
he quemado en la lámpara la esquela
y he salido a vagar bajo la luna...
Manóo fué la fragancia de un ensueño
que entró al atardecer por la ventana,
que fué un instante de mis libras dueño
y que tenía que morir mañana.
Nos reunió un crepúsculo inquietante
y ví en mi vida penetrar, absortr,

sus ojos verdes, su infantil semblante,
su pelo rizo y su vestido corto.
Mis ojos por los suyos retenidos
la gloria mundanal desatendieron
y en sus rubios cabellos desceñidos
mis labios y mis sueños se perdieron.
En lejanos montículos de bruma
olvidada quedó la poesía
y si un instante requerí la pluma
tao sólo fué para decirle: ¡mia!
Bajo la luz de lámparas rosadas
en alcobas de ideal y de embeleso
nuestras bocas sedientas y cansadas
deshojaron los pétalos del beso...
Y del idilio abierto en primavera
quedaba todavía la fragancia ...
pero aunque amaba por la vez primera
Manóo amaba como se ama en Francia...
Cuando su pluma humedecida en llanto
me refirió las dádivas aquellas,
hubo en mi corazón un gran espanto
cual si se desplomasen las estrellns. . .
Fugaz como el relámpago de gloria
que anuncia del poeta la agonía,
la balada infeliz de nuestra historia
murió como las rosas en un día ...
. Mas laJie querido y_mLJa _querido.tinto
·q ue, en memoria y honor de ese cariño,
su recuerdo tendrá siempre el encanto
de una música oída siendo niño.
Y cuando, prisionera de sus blondas,
la vea pasar blanca y pensativa,
tendré la peor de las tristezas hondas:
saberla muerta y contemplarla viva.
MANUEL UGARTE,

.'
decoro la cuestación; allí los visitantes hadan sus oblaciones como por impulso espontáneo.
Las únicas ofrendas que se le escapaban a don Epifaoio eran las de extranjeros, con los cualt's él no tenía
comunicación posible. Estos quedaban relegados al ser·
vicio seglar de Paula, experta lucradora de emolumentos.
Esforzábase el amo por inquirir la cuantía de ellos, y
aun más. por alleg"r porción a la hucha de la campana.
Todo inútil: Paula era una mujer sórdida.

que Paula, por primera vez en su vida, tuvo el sentimiento de la supeditación servil. Fueron horas turbuli:otas en la rectoral: el rector, trepidante de nerviosidad: su clavera, despavorida y un poco sentida de humillación.
Mediada la tarde, el Cura salió de casa corno si le
arri:batara una ventolera; Paula tuvo la precaución de
subir a la solana; desde allí registró el rumbo de su señor. Lo que ella maliciaba: camino de la Quinta. A través de los "caleyos" zarzosos y ele los prados en verdor
Al bendito señor cogíale la vejez con el corazón made estío fué siguiendo la mancha negra y oscilante. Hascerado por la desesperanza. Los aldeanos, sus feligreses
ta que la perdió de vista, sorbida por la s11specta fronveíanle vagar como una sombra dolorosa a través de Jo~
dosidad del palaciote.
maizales y de las pomaradas, pero empedernidos ante su
Entonces a las horas de turbulencias sucedieron otras
d_olor.. Que así llegó a ser un dolor dignificado por el
de espera anhelante; anochecía y doo Epifaoio demoras1lenc10.
do allá dentro. Aquella demorao7,a en la Quinta fué el
Hasta que una tarde, en cuanto Paula le vió entrar en
pasmo supremo de Paula.
la rectoral. le espetó esta preguot~:
Ya la noche cerrada presentóse el visitante de la Du- l Dijéroole Jo que pasa?
quesa: _le resplandecían los ojos, sus labios borbotaban
Don Epifaoio abrió mucho los ojos, con pasmo intefrases 1ncoogruenles, sus manos se movían con activida·
rrogativo. La servidora ahincó la pregunta.:
des insólitas. La serviclora hizo esfuerzos por regular
- lNo se lo dijeron/
tao desconcertado devaneo o sorprender al menos un
Todo el rostro del sacerdote se dilató consternado. Lo
r, squicin de lógica.
que pasaba era una cosa muy extraordinaria: que la
Fué el mismo don Epifanio el que espontáneamente
"q_uiota_' bab!a amanecido abierta de par en par, y con se_ cl_areó: no por efecto de la palabra, sioo por arte de
seoales _rneqmvocas d~ estar d':otro la Du111esa.
m1m1ca, porque la simplicísima mujer jamás hubiera
-ID..tces que la.Qu1otai¿D1ces que la Duquesa?- io-. alcanzado la verdadera significación de aquel ·'Tintioquirió el Cura.
nab_ulum_ haben:ius!" que su amo se c;lió a repetir con jo·
-Como lo digo. Llegara ayer anochecido en autc·
cos1dad 1mprop1a de sus años.
móvil.
'
~or suerte q~e )a machaquería de la frase fué acomEl estupor embarazó los comentarios.
panada de mov1rn1eotos correspondientes al repiqueteo
L'.'" Quinta es un palaciote de torva arquitectura hede una ,campana. De manera que Paula comprendió, y
rrenaaa, emboscado entre arboleda, tao melancólica ceexclamo:

Paula no decía nada; más bien guarda. silencio, aun·
que, en verdad, su silencio era un poco hosco. Don Epifaoio no estaba para percatarse del valor de los graves
silencios.
-En resolución: te digo, Paula, que con tal naturaralidad, puedo añadir que con tal eleg;.ncia, la señora
Duquesa me prometió costear la campana, que parece
como si hubiera venido a Llaotares de propósito para
hacer la ofrenda
Paula oyó la narración sin poner un comentario y sin
secundar el alborozo del amo. Esta misma reserva arisca observó don Epifaoio en todos sus feligreses. En cuanto a la Dnquesa, su presencia fué tao fugaz, que a los
tres días estaba la Quinta trancada, como para otros cincuenta años de cerramiento. La campana, ella misma la
remitiría.
Y tan a tiempo llego, que para el dia de. la patrona
de Llaotares estaba el bruñido bronce reluciendo en el
campanario de la parroquia. No hay que decir si don
Epifanio f)Staba también reluciente.
El primer repique se dispuso para la alborada del
día de 1a fiesta. Dicen que los feligreses de la parroquia de Sao Saturio estuvieron oído alerta.
Calentaba ya el dorado sol de la mañana de Septiembre, y en el aire azul, limpio, como dispuesto a recibir
el alborozo del campaneo, nadie oyó el repique. Iba a
comenzar, con la solemnidad natural del día, la misa
cantada; pues la campana, muda. El traqueo de los cohetes fué el único rasgador del aire. Salió por los campos la procesión de la Virgen; pues la campana, muda.
Detrás de las angarillas, ea que se bamboleaba la
imagen de la patrona, seguía don Epifanio revestido de
una pluvial blanca y dorada; los diáconos cogían las
puntas de la c3pa, corno si llevasen a rastrar al pobre
Párroco: de tal modo iba atribulado. Cerró la noche sin
que se rompiera la mudez de la campana.

(De un libro en prensa.)

Hay en las calles solitarias una
tristeza penetrante y l"5timera...
Las luces como lágrimas de luna
reilejao sus angustias en la acera.
Siento un cansancio singular que inclina
mis pensamientos como exhaustas flores;
y hay en mi corazón una neblina
que evoca los fantasmas interiores...
Por un vestido de crespón y encaje
vendió Manóo sin amistad su beso;
Maoón no sabe lo que cuesta un traje
y fué perjura a nuestro amor por e,o
Su billete con lágrimas mojado
implora mi perdón por su desvío,
dice que sus delirios l&gt;&lt; hao burlado
y que no hay besos como el beso mío,
Culpa es de la ciudad; y, según ella,
por borrar el horror de su caída
daría nuestro amor: su única estrella
o el recuerdo de ayer: toda bu vida.

"¡T.-oemos que hablar ..... . ...... !" ¿de qué?-de
nuestro amor que ba nacido lleno de color de rosa! "¡Te
quiero!"-me dijiste ¡qué bonita armonía existe en esta
frase, qué fuerte ha sonado en el fondo del alma mía
que dormía, y que al oir ese juramento de tu amor ha
despertado preguntando: ¿quién me llama tao bonito?
¡tú, mi Virgeocita de los cabellos rubios y de los ojos
negros; tú, a quien en otro de mis cantares te llamé: ·'La
Ensoñadora de la Vida!"
Te amo así, con toda mi alma, con todo mi ser, con
toda mi sangre y con toda mi vida; quiéreme con locura, quiéreme mucho, que cariños corno el tuyo nunca
se acaban! ¿Por qué piensas en la ausencia? si ni ella
podrá hacer que este amor se aparte de mi pecho; si
mientras mire al cielo y a las flores, te he de estar mirando a tí!
¿Eres feliz con mi cariño? ¡qué dicha la mía! yo lo
soy mucho con el tuyo y mucho más cuando pienso que:
ya puedo llamarte mía y yo puedo llamarme tuyo! iQue
nunca uaa nube negra empañe este cristalito a traves
del cual me miras cuando snt,ñas y te miro cuando duermo! ¡Que-todos los días cuando me digas: "(hasta mañana!" me repitas esa armonía sonora que ha brotado de
tus labios esta tarde, en estas palabras que van vibra u&lt;.!~
siempre en mis oídos: ·•¡te quiero mucho!"
México, 6 de Septiembre de

1912.

FRANCISCO S .\N CHEZ MARÍN.

�"Fué a bordo del "Kenilworth-Castie," duraut-e mi último viaje al Aftica del Sur. me dijo Héctor, Al dirigirme a mi camarote me sorprendí grnndemente al encontrar a un señor de ed-id avanzada instalado en él y leyendo una novela, como si fuese suyo aquel camarote.
Con tono ag-resivo le pregunté:
-IN9 es este el número 53?
-Por supuesto, contestó. sin apartar sus ojos del libro.
-El número 53 me pertenece, expliqué.
-Se equivoca: es mío.
-,!Verdad? ¿Pero no ha encontrado ustrd aquí algunas maletas '
'
-Las hice sacar. PL1ede encontrarlas detrás de la escalera.
-Voy a ,·er al comandante o al comisario para hacerlo colocar a usted en su lugar, contesté creyendo haber
descubierto el argumento decisivo.
- )fo irá solo, contestó con aire irritado, y me siguió.
-Cálmense. señwes, cálmense, nos dijo. ¿ Usted tiene
el número 53 y usted también, señor? Pues bien, entonc~s los dos ocuparán el mismo número. Es un camarote
muy lindo, uno de los mejores, bastante grande para muchas personas
-Pero yo p1g-ué el camarote para ocuparlo solo, grité al oído derecho del funcionario,
-Yo no me habría embarcado si hubiera sabido que
iba a ir otro con'lligo, objetó mi adversario, al oído izquierdo del cor¡i.isario.
-:'fo hay más camarotes. señores, contestó el comisario, hemos rehusado gente y el número 53 es el único
ocupado por do, personas. Si cada uno de us.tedes pagó
el valor entero del camarote la Emprc,sa les reembolsará lo que corresponde. Ya he dicho que no hay más lugar.
· ·
- ~o re'¡1rbcho nada al señor, pero no quiero estar
con nadie, Quiero estar sólo decía el caballero anciano.
-Tal véi: haríitmos mejor aceptando la situación sin
más reclamos, propuse.
- Después,de•~odo no tendría nada de terrible que estuviéramos junios ~ie-mpre que nos hubié~amos resignado a soportarnos mútuameote, opinó el señor, y agregó
con alegría; . •
., .
-Me llamo Ke11drick.
-Y yo de,B.e11lieu·.
-Entremos a ou(lstra .casa.
Una vez en el camarote se negó terminantemente a

ace!?tar la cama de abajo y prefirió lct de arriha. Me
obst10aba yo en darle la preferencia: pero fué en vano.
Desde entonces la paz más completa reinó entre nosº!ros, Kendrick poseía una conversación animada y
p10toresca, llena de cultura y rica en detalles. M.e agradaba oírlo y lo interrogaba frecuentemente. Durante
los primeros días oo hablamos coa nadie. Keodrick conocía a varios pasajeros. pero se contentaba sólo con
saludarlos.
Repentinamente una mujer llamó nuestra atención.
S_u carácter debía ser muy alegre a juzgar por el crecido número de niñas y jóvenes que se reunían a su alrededor.
- Es una señora Harding que se ca~ó muy jm·en con
un tunante que la hizo desgraciada Afortunadamente
tuvo él la buena ocurrencia de morirse luego y ella ha
podido recomenzar $U vida.
-Parece que lleva alegremente el duelo. Tal vez encontrará un se~undo esposo antes de llegar, pues aun
nos quedan quince días para termioar el viaje.
- Es verdad, faltao quince días, repitió pensativa mente, y en c¡uince días . ... No coocluyó la frase. Miró
con los OJOS parpadeaotes a la señora Hardiog, apoyada
ea el parapeto.
-No encontrará r eemplazante entre esos mocitos.
¡Todos demasi&amp;dos jóvenes! ¡Eso carece de técnica!
- La ioexperiencia del amante es uo encanto para
una mujer prevenida.
- Tal ,·ez, pero ella no cederá sino aote un hombre
capaz de dominarla
Al día siguiente, la señora Harding vino a sentarse
juoto a uosotros durante una buena parte de la mañana.
Kendrick le devolvió la visita y fué a sentarse junto a
ella una buena parte de la tarde. Bien pronto pasaron
largas horas unidos. Los jóvenes admiradores se desconcertaron y Kendrick llegó a ser el compañero peferido
de ella.
Una noche volvió a acostarse más tarde que de costumbre y tarareando algo, en vez de entrar con cuidado
como lo hacía siempre.
.-~epa usted, exclamaba, sépalo, como cootestando a
m1 ~ 1rada asombrada, que no hay en el mundo mejor
ocas1~n para un hombre_ e namorado que un viaje en un
mar sin tempestades, baJo un cielo estrellado.
Se acercó a mí y me &lt;lijo a media voz, pues necesitaba confiar a alguien su felicidad:
- i La señora Harding volverá a casarse!
Lo felicité. El agregó modestamente:
-Ella no se ha comprometido formalmente aún, pero
me queda una sem~?ª· y iqué luna, mi amigo, qué luna!
No se me perm1tio dormir aquella noche; me d obli-

gado a escuchar las alabanzas de su buena amada. Al
amanecer la elocuencia de Kendrick se extinguió y pude entregarme al sueño.
Un ruido extrañ:i cuyo origen no podía explicarme
me despertó. Puse atento el oído. No había dud:i, era
producido dentro del mismo camarote. Un ser desconocido. grotesco y espantoso asomaba la cabeza desde la
litera superior. Me froté los ojos para convencerme de
que no soñaba, después salté hacia la orilla de mi cama.
Con 1,na mano me sostuve de la camilla superior, con la
otra cogí al hombre y le atraje con todas mis fuerzas hacia mí. Pude ver perfectamente su rostro. ¡Era un loco!
Aquel loco me amenazaba con los puños crispados y
repetía una misma frase que yo no podía entenderle. Al
fin creí comprender:
- /Qué ha hecho de ella ? , Qué ha hecho?
-iDe qué ? pregunté.
-Allí, allí. . . . en el vaso, cerca de la cabecera de la
cama.
Maquinalmente miré el vaso y dije:
- Está vacío.
Esta simple contestación originó un nuevo acceso de
furor en aquel hombre. Se golpeaba la cabeza contra la
pared.
Repentinamente tuve un vago recuerdo.
En la mitad de la noche algunas gotas frescas cayeron
en mi mano que tenía fuera de la ropa. Iostinti,,amente,
con un gesto de impaciencia, lancé el contenido del vaso demasiado lleno, por el tragaluz. Dije entonces:
- Arrojé al mar lo que había en el vaso.
Entonces aquel viejo sollozó apasionadamente:
- i Hi! .... Bu .... u .... Se acabó .... la señora H a rgclin .... ¡Oh! ... ,¡Mi dentadura postiza! .... ¡Oh! ....
¡Dios mío! .... El loco era Kendrik y yo había arrojado al mar su dentadura. El infortunado no abandonó
más la cama, se cubrió la cabeza y no se dejó ,·er ni
por mí. Algunos meses más tarde. estando en París, recibí una carta suya. Me decía:
"No pude justificar mi extraña conducta ante la señora Hardiog. Jdmás quiso verme y se casó poco después
de llegar al Cabo. Yo no hice el viaje más que para obtener de la señora Harding una promesa de matrimonio
y como sé que ella habría aceptado mi mano, antes de
abandonar el vapor si usted, por su imprudencia desgraciada, no me hubiera privado de los medios he entablado juicio contra la compañía por haber introducido a mi
camarote una persona que me ha hecho un mal irreparable. Le advierto también que Je sigo juicio a usted y
le cobraré 800,000 francos por perjuicios, por haber destruído mi última felicidad en este mundo.
MARIA LUISA VERRI!:'.R .

Sr. Lic. V. Hurtado de Mendoza, nombrado Procurador de Justicia del Distrito Federal.

Sr. Lic, M. Castellanos, uvu,urado Procurador Ge neral de Justicia de JaRupública.

certidumbre no llegara nunca a ser una convicción,
'tanto así es lo que el hombre hace por evitarla.
Los pueblos educados en la indiferencia por la muerte no aprecian muchos de los goces de la vida: en ellos
la noción del rleber obra en la conciencia por modo absoluto.
La mnerte es la que cambia el escenario inalterable
d~ la vida.
Cuando pensamos en tantos seres amados, desapaTeci·
dos ya de la vida, nos sorprendería como un reproche
íntimo que los olvidemos tanto, si otros no hubiesen venido a ser como ellos en nuestros afectos, y si no amásemos a éstos como amamos un tiempo a los que ya olvidamos.
El corazón humano es un cementerio sin recuerdos.
¡Ah! si el hombre no olvidase, su corazón sería la desolación de su vida: él vive porque olvida: y oo huy culpa
en ello, pues cuando se olvida de sí, siendo una máquina de egoísmo movida por su propio interés ¿que podrá
exígirsele que tenga para los demás?
Sus propios afanes, los cuidados de cada día lo arrebatan como en un torbellino de inquietudes y de ambiciones.
Scele a veces pensar momentáneamente en los que
en un tiempo amó, y entonces la muerte aparece a sa
imaginación como un refugio o como un consuelo de sus
días tristes.
Ella es el inescrutable signo de interrogación levantado ante la razón humana sobre el ocaso de los desti- '
nos: es el último azoramiento de la duda y la certidumbre de la fe sin malicia.

¿Cómo nos vendrá la muerte? ¿En qué forma, cual
día, paralizará esta máquina que se gasta consumiéndonos, y hará cesar los latidos de este corazón a l cual, para gastarlo más pronto, hemos acelerado locamente tantas veces? Este, que por una piddosa imprevisión es el
más olvidado, debiera ser el más constante pensamiento
de la vida, no para desfallecer ante su realidad, sino
para no dar, ante su enseñanza, más que su positiva relativa importancia a los sinsabores que nos preparan para llegar sin hesitación a la última hora.
Tanto es la muerte lo único cierto de la vida que los
afanes del hombre por la conservación de su existencia
no son más que medios puestos en juego para acelerar
la muerte: de aquí que se diga que el hombre no muere
sino que se suicida.
Y esto es así porque el hombre muere siempre por
algo que pudo evitar; lo cual nos prueba que nada de
la vida debiera influir por nue'Mra voluntad rnbre los
latidos del corazón.
Economizar emociones es prolongar la vida; luego,
los que se procuran éstas no hacen más que buscar la
muerte, aun temiéndola, como sucede en la generalidad
de los casos.
Pero /qué sería la vida sin emociones? Considerado
esto, ir voluntariamente a la muerte es una necesidad
de la vida, porque ésta no es sensible sino por los sufrimientos y por los goces, que son las únicas fuentes de
las emociones.
De lo inesperado, la muerte es lo único que conocemos: es lo único que habiendo la certidumbre de que
vendrá, nos toma siempre de improviso. Parece que esa
Sr. Ing. Camilo González, nombrado Direc1or
General d,- Telégrafos.

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Sr. doctor don Manuel V. Cañizares designado por
el gobierno cubano para la secretaría de la
legación en México.

D E LFIN A. AGUILE RA.

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Fachada ele la c: pill:i anexa a· templo de San Felipe de Jesus, iriaugura:la
a mediados del mes mes rasaco.

Sr. mayo_r den Celso Acosta, nombrado Inspector
Generalae Policia del Distrito Federal.
Ofr~ndas florales colocadas en el monumento a Juárez por la colonia americana con mo th·o del aoi,·ersario del natalicio de \Vashiogton,

•

Sr, don Rafael Vázquez, nombrado sub-secretario
de Comunicaciones y Obras Públicas.

Sr. doo Ra fael Manterola, no:nbradoAdmio istra 'or
loca l de Correos.

�La gran actriz ~ella Star~ estm·o magnífica en la interpretación de es·
te tipo femenino y la vimos como fué pasando por grados desde el cariño intenso al hombre amado, hasta el odio rabioso, profundo, con náuseas de aseo,
que la precipita a l abismo del crimen El público ovacionó a la artista in·
signe.

fJL,e

TEATRO COLON -"GRAND GUIGNOL"

Dirijamos nuestra vista a las funciones del "Grand
Guignol", que la falta de espacio, nos impidió tratar de
ellas y que luego tristes acontecimientos fueron motivo
de tener que suspenderse, reanudándose en cuanto la
tranquilidad re inó en la capital.
Entre las piezas nuevas que se han presentado, una
de ellas "El c~poral de mineros," constituye a no dudarlo, una de las más fuertes y emocionantes, ~el vasto re•
pertorio guiñolesco.
El asunto a grandes líneas trazado es el siguiente. Un
ingeniero de experiencia y de sabidnria es separado de
su trabajos, de una mina, que con gran acierto dirigía.
Sustitúyele otro ingeniero también, pero joven, inexper·
to, y en éambio muy presuntuoso de su sabiduría y cono·
cimientos que cree poseer. En cierto momento se pre·
senta el caporal de la mina al nuevo ingeniero y le dice
que allá abajo hay peligro inminente, que se teme una
inundación. y qut sería bueno que la gente no bajara a
los trabajos. A nada hace caso el jefe, diciendo que él
sabe lo que se hace, que él manda y que por tanto se
continuará en las labores como siempre, y que el obrero

que desobedezca será despedido. El caporal insiste, pe·
ro ·todo en vano, visto lo cual baja a la mina arrastrando
tras de sí a todos.
Por desgracia los'temores no eran infundados. La ca·
tástrofe sobreviene, hallándose el ingeniero con su mujer en la oficina principal Se escucha el timbre del te·
léfono pidiendo auxilio sin cesar, toca y toca con insistencia que hiela la sangre en las venas; piden protección,
piden socorro, la muerte se conoce que está haciendo
presa en algunos o en casi todos; y Sainatti, con un arte
soberano, nos hizo ver en su rostro, en sus ademanes, en
su aspecto, en su voz apagada, en la tensión de los ner·
vios, los zarpazos que el remordimiento daba a su cora·
zón causa de todo. Hay una lucha, un combate entre la
missricordia, la piedad para aquellos infelices, los cuales se les puede socorrer aún, y el amor propio, que ha
de sufrir las duras censuras del caporal que todo lo
preveyó, que todo lo dijo, que se negaba al trabajo. El
teléfono sigue tocando desesperadamente; los momentos
son siglos; por fin, vence la mala pasión, la rastrera, ·Ia
miserable, el amor propio, y el feroz ingeniero rompe el
teléfono para que ::io toque más, para que no lleguen los
.-,isos desesperados de los que mueren en aras de su de·
ber y a&lt;rastrados por la ignorancia y el orgullo.
La impresión de la obra fué durísima; Sainatti estuvo
admirable. No cabe más, no es posible llegar al verismo,
a la fuertísima realidad, de una manera tan completa
como llega el insigne actor italiano, que fué ovacionado
justamente.
o o o
Otra de las obras estrenadas últimamente de gran mé·
rito se titula "La Grande Mort" y puede decirse que
Sainatti estuvo de igual manera, a una altura inconmen·
surable. La acción pasa en la India inglesa y el insti,ito
de conservación del hombre, el egoísmo llevado hasta
el exceso, hast;i. el crimen, motiva el que, el ingeniero

o o o

Berwerley, por sah·arse del cólera que todos los días
siega muchas existencias, mate a su compañero de tn·
bajos el Doctor Skinpton. Más, la enfermedad aumenta
de una manera alarmante; los médicos luchan en vano
contra la epidemía, y siendo inútiles sus esfuerzos, y en-,I
terado el gobierno inglés de lo que pasa, manda destruir
todo aquel campamento infesto, incluso los que lo babi·
tan. El ingeniero Berwerley gusta de la medida, igno•
raudo que se encuentra atacado del cólera y que por
tanto será sacrificado con los otros enfermos; el funcio•
nario Bruff, encargado de cumplimentar las órdenes, no
excluye a l referido ingeniero que muere sin haberle valido e l asesinato que cometió para librarse del contagio
o o o
"La Voz" es un drama corto que apenas dura mf'dia.
hora, pero que no por eso deja de tener una intensidad
grave y conmovedora. Dos sobrinos ayudan a morir a su
tío rico, conduciendo e l cadáver a la sepultura. Pero como solo está asfixiado el que creían difunto, al sentir el
contacto de la tierra húmeda, vuelve en sí, y grita apresurándose los herederos a sepultarlo para cuanto antes
gozar de la herencia. Su propósito se consigue, no sin
que el sobrino mayor enloquezca creyendo oir la voz de
ultratumba, que Je acrimina su conducta.
No tengo para qué decir la dificultad que entraña obra
tan horrible, y será ocioso que repita, el que Sainatti,
venciendo todos los obstáculos, llega a lo sublime, pre·
sentándonos una demencia originalísima que parece ser
un caso nuevo en los anales de la locura.
Igualmente breve es otro drama de los estrenados ú ltimamente. Me refiero al titulado "Mammina" de los autores Sartene y Achuzma. En esta obra se presenta un
tipo de mujer que en el colmo de la desesperación, sa~
biendo que su amante ha matado a la madre de ella y al
0 iño fruto de sus ilícitos amores, lo asesina.

t

'

"Ninna Ranna," una obra del repertorio del Guignol, que parece escrita
sobre un recorte de periódico, que en su "crónica negra" nos participa el
intento de suicidio de un matrimonio, cansado de la vida, por la miseria que
los rodea.
Y, éo efecto, eso fS el corto drama estrenado en la noche del último jueves con gran éxito. Juan y Blanca deciden matarse, ante las dificultades que
la existencia les proporciona. La muerte escogida es la asfixia, pues comprar
una rama, cuesta lo que no poseen, y huyen de la calle, para no dar el espectáculo del magullamiento por un tren, o de estrellarse cayendo de un te·
jado. E_l marido In prepara todo, el carbón, el cerrar las puertas y ventanas,
el cubrir las más pequeñas rendijas adonde el aire pueda entrar, y por fin,
de&lt;:i~idos, tranquilos se sientan a esperar a la que tarde o temprano vendrá
a v1S1tarnos.
Pero, en esto el hijo de aquellos dos amores que duerme en la cuna su
inocencia, se _despierta, sonríe, .nira con sus ojitos de angel a sus padres y
estos ya no piensan en la muerte, sino en la vida manantial de consuelos y
esperanzas, y abriendo las ventanas dejan que el sol, los envuelva en sus rayos de o~o y 9ue el aire puro embriague sus pulmones. Añadir{ que los es·
posos Sa1nattt nos encantaron una vez más, haciendo alarde de la flexibili•
dad de su talentc, y de lo enorme de su genio artístico. Creo que es inútil
repetir lo que por sabido se calla.
No tengo muy acertada la elección de fa vieja "Dama de las Camelias"
par~ el benefi~io de la Bella Starace que tuvo efecto el pasado viernes. Si
hubiese escogido otro drama menos vulgarizado seguramente que hubiera
habido un lleno en la sala.
Claro que la beneficiada estuvo admirable en el tipo de "Margarita" lo
mismo que "Sainatti" en el de "Armando," pero todas aquellas muestras de
afecto que recibió la gran actriz más se deben a su labor de toda la tempo·
rada que a la citada noche precisamente; los públicos de todas partes ya oo
reciben con gll:sto la que en su tiempo constituyó una
verdadera glona para Dumas, y por tal motivo ven la re·
presentación con frialdad, con descuido y de mala ga·
na. Por grande que sea el talento de una actriz o de un
actor, oo puede llenar con encantos de juventud, lo que
está en el panteón de lo pasado, de lo muy pasado, co·
mo sucede a la pobre tísica de las camelias.
TEATRO PRINCIPAL.-"LA CIGARRA y LA
HORMIGA."
Aunque el público rio acudió r.omo debiera al "debut',
I

Sainatti en 'Babo Gouraos.'
Una
escena de "Il Padrigno.'
de la Compañia Gattini-Angelini los buenos aficionados a la opereta, reconocieron
o mejor dicho reconocemos, que e l espectácu
lo inaugurado en la noche del último miér·
coles es muy aceptable y reune excelentes
condiciones para atraer numerosa conc u·
rreucia,

Teatro Colón.-Escena final de "Il Padrigno."

Otra "posse" de Sainatti en "Babo Gournos

El genio de Audrán vino de nuevo a evo·
car recuerdos, y a traernos ambientes del
pasado, que no por ser precisamente pasa·
do es bueno, sino por reunir aquellos inol·
vidables elementos de gracia, picardía. in·
tención y encanto que caracterizaron las
obras del citado autor que con Lecoq y Offembach, constituye la trinidad
de músicos encargados de ahuyentar el mal humor y de procurarnos deleite
grato y ligero.
''La Cigarra y la Hormiga" la escuchamos coo verdadero placer, y eso
que no es de lo mejor ni mucho menos de Audrán y sin entrar en compara•
ciooes, ni traer recuerdos a colación merece los aplausos que recibió y aun
algunos más la señora Gattini, por lo seductora que se mostró en el tipo de
"Teresa" (la cigara). El "duo" con Ciampolini del acto primero, y los de los
otros actos, con la Teheran que hizo la ' 'Carlota" (la hormiga) se celebra·
ron mucho. Igualmente otras piezas de la obra, siendo repetida la canción
del segundo cuadro rlel acto primero
Augusto Angelini sin grandes facultades de voz, es uo magnífico caricato. Fino, expresivo, procurando la nota cómica sin que la exageración empañe el efecto, sabe sacar partido hasta ele los menores detalles. y su "Duque de Fayersberg" es una de esas creaciones que nunca se olvidan, pues
como no tiene que cantar mucho, sino que el mérito estriba en '·hacer" el
tipo, en este terreno triunfa en toda la línea. por su talento y arte soberano.
Bien la artista Zaira Teherán, aunque algo anticuada eu su escuela ele
canto tremolando la voz, pero como se trata de música de mediados del si.
glo pasado, casi resulta semej;i.nte manera de cantar
El resto de los artistas coadyuvaron al conjunto con excepción del tenor
.\madeo Baldi que estuvo por completo desacertado y he de celebrar que en
otras obras recupere el terreno perdido y ele cierto descuido del Director de
orquesta Luigi Lovregilo en el acto primero, no siendo esta distracción obstáculo para que h'lya formado buen juicio del mismo, pues lo encontré muy
acertado en el resto de la obra.
Esta se montó bien con bastante lujo y propiedad, sin nada deslumbrante,
es cierto; pero el "minué" es acreedor a c..lurosos elogios
¿ Por qué suprimieron la preciosa gavota del acto segundo? es lástima, pues
rn factura es muy linda y hubiéramos deseado oírla de nuevo.
De nuevo hemos visto "Los Saltimbanquis" en que la preciosa música lle
Gaune nos esclaviza y encanta, sobre todo en aquel delicioso vals del final
ele! acto primero, y en otras piezas tan conocidas, que ~nía ofender la ilust,~ción del lector enumerándolas una por un~.-LTJIS DE L:\RRODER.

�Huyendo a los ventarrones de Catia la Mar, que so
piaba de lleno sobre la casa, !!'- familia cenaba en la
abrigada galería, que era una pieza de paredes encaladas, de alto z6calo musco, rematado por ancha cenefa
de colores vivos y chillones.
_. .
Allí precedidos por el abuelo, un v1e1ec11Io manco,
de los.días de la epopeya, tomaban la ~opa los hij_os y
los yernos, las hijas y las nueras, los metos y las metas.
Todos comían el pan del abuelo, conquistado en su he•
roica mocedad, sin distingos odiosos que tornaren foscos
los semblantes de los yernos o hiciesen suspirar hondamente a las nueras.
A todos sabía bien aquel pan, como que estaba sazonado con las sonrisas cariñosas del anciano. En silencio
cada cual engullía su raci6n; mas, cuando llegaba su
turno al café, como si el alma aromática de éste tirase
de las lenguas, comenz~ba la charla de sobrer:nesa, ini·
ciada siempre por la misma pregunta del anciano:
-¿Y qué se dice, hijos míos?
.
y todos a la vez, profusamente, rompían a hablar. Se
comentaban los dichos y los hechos de los grandes hombres de aquellos tiempos, tema pre&lt;:1ilecto de tod? charloteo nacional. Como eran gentes simples y cándidas, se
escandalizaban con poco, se acaloraban a punto de que
el abuelo tenía que intervenir para calmar los ánimos.
Ya en razón y en paz, el abuelv buscaba en las cosas
del pasado, la explicaci6n a las del present~ y oí3;nle
todos con religioso silencio, pues que sus labios verhan,
detalladamente, cosas que no estaban escritas en \os
libros, como decía el mismo anciano. Y éste, engolfandose en sus narraciones, terminaba por tratar de sus
propias hazañas.
Decía c6mo había perdido aquel brazo en. defensa
de una posición estratégica importante, hacia donde
Brindis en el banquete de despedida ofrecido por
sus amigos a la Upl_e Amparo Garr_ido con
motivo de su v1aJe a la Argentina.
convergían los fuegos d el enemigo y de la que pendía
la esperanza salvadora de la Patria. Cu~_ndo hablaba de
semejante asunto, el semblante de los h1Jos tomaba una
expresi6n bélica, y respiraban penos_amente c?mo que
si sus pechos necesitasen más y más aire; la~ h11as, trémulas. con los ojos empañados por las lágnmas, seseaban a sus chiquillos, quienes en los cálidos regazos maternales se revolvían y alzaban sus cabecitas somnolentes para mirar al abuelo, que hablaba enérgi~a y expr_esivamente desde un extremo de la mesa, agitando tns•
temente la manga vacía de su chaqueta, como poseído
del numen patri6tico. Luego, cuando el anciano, como
ensimismado en la embriaguez que le causaba el vinillo
añejo de sus recuerdos heroicos, apenas dejaba ya esca·
par aisladas frases, los oyentes, entre bostezo y bostezo,
lo iban dejando solo.
Mas entre los nietos, en aquello última empolladura
que calentaba y nutría el abuelo, se hallaba el 1?e9ue?o
Tobías, el más crecido y formal de todo el p1p1ola¡e,
aunque apenas si alcanzaba al canto de la mesa llegan·
do a estar de pie. Ocupaba éste en la mesa el extremo
opuestó al anciano, y cuando comenzaba la charla de
los mayores, tomábale con frecuencia el sueño de su
cuanta; pero cuando era el abuelo el que hablaba, so·
bre todo si hablaba de los tiempos viejos, se enderezaba en la silla, restregábase los ojos sin apartarlos del
anciano; imita ba sus gestos y ademanes, y cuando la voz
cascada y monótona de éste se hacía triste, casi opaca,
narrando algún episodio doloroso, apretaba los labios,
corrían las lágrimas por sus mejillas, o amortiguaba sus
sollozos dejando caer la cabeza sobre sus brazos acodados en la mesa. Al fin, también e l sueño le rendía,
pero aun en sueño continuaba oyendo al abuelo! ..... .
r,. Unos Iras otros se s1Jcedían los años, y éstos encontra
ban siempre a Tobías en el extremo opuesto al abuelo
oyendo sus relatos, atragautado por las lágrimas, ahogando sus sollozos; más, con ellos también el pequeño
estiraba de piernas, anchaba de espaldas, prestaba más
atención a las cosas del abuelo, comprendía mejor cuanto decía.
Su alma de niño, se nutría a costa de la savia vieja;
su corazón era un campo en flor. Ahora, cuando todos
abandonaban al abuelo en el desbordamiento de su verbo generoso, el pequ~ño, sin pestañear, le hacía compañía, y llegaba hasta hace rle obsen·aciooes:
- i C6mo, papá abuelo, pudo Bolívar libertarnos, siendo todos los de aquí enemigos de la libertad 1
-Hijo, decía el anciano, porque tenia fe e n su em·
presa, y cuantos le oían creían en él y en lo justo de la
causa que defendía!
-(. Y qué es fe, papá abuelo?
-Es la primera de las virtudes: es un testimonio que
prestamos sobre hechos y cosas que ni vemos ni conocemos: es la absoluta convicción en el triunfo de nuestras
ideas.
Otras veces era e l abuelo, quien decía al nieto, a causa de tal o cual fabulosa hazaña:
-Hijo, no te maravilles! Todo está en el comenzar;
cuando llegues a ser hombre nunca te vuelvas atrás se·
guido que hayas un camino. La constancia, todo lo pue•
de: maja el hierro, horada la peña.
qué es la constancia? inquiría el pequeño.
-Es, niño mío, la firmeza continua en nuestros propósitos y resoluciones.
Así Ileg6 a zagalejo Tobías, siempre risueño y conteo-

- ,Y

Fachada de la Cámara de Diputados enlutada en memoria de las víctimas de la pasada revoluci6n.

to pues que en su alma había muchas bellas cosas. En
más de una ocasión, con asombro de sus ca,maradas,
.apartó de su boca la merienda . para entrei:arsela al
mendigo, que con voz plañidera _imploraba, stn que na-die fuese a él. Sin parar en pehgros, se lanzaba a levantar al que caía en medio de la calle. Los hombres-;-decía:-"nos debemos los unos a los otros," tal era la simiente que el abuelo había. derramado a manos llenas
en el jardín interior de su meto.
.
Al fin Ileg6 un día en el cual el abuelo de¡ó de o.:upar su sitio en la mesa; se había en:orba&lt;:10 tanto sobre
la tierra, que la fami lia no encont_ro abrigo en su sombra porque ésta se había confundido con su cuerpo en
la f~sa. Entonces, cada cual se estableci6 por su cu~nta,
llevándose junto con las miñorrias del escaso patrimonio los recuerdos del buen señor. Pero entr~ todos, e l
m~ rico, no en dineros, sino en nobles máximas, era
Tobías merced a lo cual, conservaba su alma como
cuand~ pequeño, cándida y buena.
Con sas veinte años a cuestas y su alma he_rmosa a
Tobías parecíale chico el mun?o pa~a esparcirse. D~seaba que la humanidad no tuviera srno una sola oreia
para gritarle en provecho de ella:
.
,
_
-"Hé! por aquí, hermanos, es el camrno ':JlªS cort?,
la tierra de este bdo es verde y lo2;~na. Mirad hacia
ál Las flores son más lindas, los paJaros unos grandes
~~ntores los ríos deliciosos; la grama, la verde grama
-que alfo:nbra las laderas, convida al s~eño y a la p~z.;,
Con semejantes ideas, no es de extran~r que Tob1as
cansado de gritar sin llegar a hacerse otr, se e?forzara
en hacerse comprender, como siempre _acontec16 a los
hombres; pero como sólo hay dos medios p~ra que nos
entiendan: por el amor o por los golpes, Tob1as, creyen·
do haber agotado el primero, optó por el segundo, que
entre nosotros equivale al de la guerra.
.
y se fué a la guerra junto con otros muchos, a quienes
juzgaba poseídos de sus mismas ide!'-5 y es!aban como
él roncos de tanto gritar. Y fueron crnco anos de lucha
tenaz y cruel, porque estaban armados de fe y constancia. La sangre de nuestros hermanos,nuestra noble_ san·
g re, empapó nuestros campos, ;in que por esto la llerra
diese espigas rojas como i:nanoios de corazones des_tr~zados, sino ociio y más odio ...... ! Después de tan 10util riego, los que sobreviviero_n tornaron a sus casas, los
unos, creyendo haber sido 01dos, los otros, tan sordos
como lo eran enantes.
,
He aquí que durante aquellos cinco _años, '.fobias no
había pasado un sólo día contento consigo mismo. Más
de una vez se había viste obhgado a tapar la boca al
Tobías íntimo que llevaba encerrado dentro ~el pecho,
que gritaba y se quejaba amargamente. En abierta contradicción con él, le amordazaba so pretexto de pode;,
andando el tiempo, llevar a la práctica sus bellas ma ximas.
h d' d 1
Sólo cuando ,,lgún golpe inesperado lo un. ta e , o
lindo, se acordaba de su prisionero, y acongo¡ado, &lt;;&gt;1a
sus lamentaciones, pero tan luego como sus dole~c1as
le abandonaban, cerraba sus oídos a las rec?nvenc1ones
del pequeño. No se acordaba, pues, de él, s100 en raras
ocasiones, tanto más lejanas cuan~º- ~ás pasaban los
años, y la vida se le hacía menos d1fíc1l.
~
La conquista del pan y los afanes de la ~amda?, o.10
daban lugar a desmordazar al pequeño Tob;as, quien ya
no se quejaba, ni se r evolvía al)á dentro, lll d~ba tope:
tooazos anunciando su necesidad de expans16_n. Tra
bajo, mucho t rabajo, hubiera costado a ,su du~no despertarlo del profundo sueño en que yac1a. As1 llegó el
día en que los cabellos encanecieron_ y. las arrugas C?menzaron a trazar sus cabalísticos d1bu¡os en la pelleJa
de don Tobías; su despensa estaba atestada h~ta el techo, para todo el resto de su vida había prov_1s1ones _e_~ 1
abundancia; su vanidad a ratos llegaba a sentirse ah,tQ,
el mundo le había dado con exceso cuanto de bueno
puede dar: nombre, dinero y fama,
D on Tobías era acatado por !os grandes, temido de
los humildes; pasaba y se tenía por_ el hombre más fe_1
Iiz; nadie tocaba á su puerta para importunarle.
Ajeno a preocupaciones pasaba el tiempo bostez~ndo
y vigilando tenazmente la buena_march~ de su dige;tión. Con frecuencia, a la hora de la s:esta, acontecia
que los bostezos a umentaban y el sue~o, ?urlando s~
vigilancia. se apoderaba de él! proporc10nando\': algu
nos malos ratos. Y fué el caso que en cierta_ocas10n_ que
no cabía de contento, se cerraron sus 010s al mismo
tiempo que en su imaginación se repro~~cian los acontecimientos de sus primeros años. Y v10 ~l abuelo, en
medio de la fami lia, agitando la mang_a vacia de su_ :ha
queta y hablando enérgica y expresivamente. V10 a
pequeño Tobías, apretando los labios, atragantad~ por
las lágrimas, ahogando sus sollozos al oír al an&lt;:1ano.
Vió todas esas cosas y otras muchas, y :obre t~do 01a la:
súplicas, las amonestaciones d~l p_eciueno Tob1as, que Is
arañaban, le roían, clamando ¡ushc1a contra todas la
pequeñas iniquidades con que había burlado, manchado, lo más bello y hermoso que existía en él. Y don Tobías, ante aquellas justas quejas y lamen:os, llamó desesperadamente; pero el pequeño no acud1a . á sus voce~
e introduciendo la mano en lo más recó:1d1to d?l pe
cho, encontró con espanto que el pequen&lt;;&gt; _Tob1as h_?-bía desaparecido, que s6lo existía allí un v1e¡o corazon
que funcionaba difícilmente, que regu~aba a dura~ pe
nas su vida. Lo que no es de extranar, pues as1 nos
acontece a los hombres: come_?zamo~ por acall:1r con
buenas maneras nuestro pequeno Tob1as y term10amos
por estrangularlo .... Pero lo mejor de todo, es que no
sabemos cuándo! ..... .
LUIS M. URBA::-.!EJA ACHELPHOL.

1

Señorita Clementina Escobo31 y señor Prof. Gabriel Fsnaurrizar; contrajeron matrimonio recientemente.
oficial.-El otro prado era mejor, los p astos más frescos .
-Lo sé, señor-repuso el viejo;-pero a quel no era
mío.
Do3 países estaban en guerra. El Ejército ele uno había invadido el territorio del otro. Un día, a un capitán
de Caballería del Ejército invasor le fué encomendado
el servicio de buscar forraje para los caballos.
Dirigi6se a un prado y l!am6 en una casita pequeña.
Salió un viejo de cabellos blancos.
.
-Buenos días-dijo el oficial.-Nosotros vemmos en
busca de forraje. Enseñadnos un prado donde se halle
verde y a punto de poder cortarse.
.
-Venid conmigo-dijo el viejo, cam1nándo delante.
Después de media hora llegaron a una bellísima y
ferti I pradera.
-iAh!-dijo el capitán volviéndose a los suyos.-He
aquí lo que buscábamos. .
..
. .
.
-No es aquí, señor ofic1al-d110 el v1e¡o.-S1gamos un
poco y seréis satisfechos.
En esto llegaron a otro campo.
-Este es.
Los soldados descabalgaron y dieron comienzo ¡i. la
tarea de cortar forraje .
..
- No era preciso habernos he&lt;).o and ar tioto- d,¡o el

LA IMPACIEKCIA.
El padre.-He encontrado la carta que escri~es a
Pedrito invitándole a la fiesta que tendremos maoana:
pero he observado con disgusto algunos errores; por ejemplo, escribes pronto con dos erres.
.
.
El hijo. -Sí, papá; ¿pero. sabes por qu_é~ He quendo
demostrarle que era muy urgente que v101era.
La mamá ha prometido a Juanito un fusil para el día
de sus días. Una tarde, que Juanito está má3 revoltoso
que de costumbre, le dice su mamá:
.
--Vaya, Juanito, si sigues tan incorregible, te ,·as a
quedar sin fusil, y l'sto me contraría mucho. _
-Entonces, mamaita.-dice Juanito,--dame 1gualmen•
te el fusil, sea o no revoltoso, y así no tienes por q 11é
contrariJrt&lt;'.

�quía europea de haberlo impuesto medio siglo
antes. Eo 1908 era ya tarde para salvar la
Turquía europea. Aun puede salvar la Turquía
asiática.
MAURA
La renuncia de Maura. de su puesto de jefe
d.,l partido Conservador y su retiro de la política española, ha causado el asombrv de muchos que aún creían en laomnipc,tencia de es·
te obscuro personaje. Probabltmente, el primer desengañado fué él mismo. Conocido en
su orgullo. A oo poder dominar, se aleja de la
lucha, Más vale así.
A pesar del documento que ha publicado
para explicar su actitud, la razón es uoa sola:
la presión dela época. El asesinato de Ferrer
lo imposibilitó para siempre y es de suponerse el martirio de ese hombre, acostumbrado a
ser el primero, cuando se encontró relegado a
los papeles secundarios y a soportar sus ridiculeces de característico,
Poseedor de uoa inteligencia brillante y de
una voluntad indomable, hubiera llegado a un
triunfo definitivo y duradero, sioo hubiera
vuelto las espaldas a los entusiasmos republicanos de sus primeros años de político.
Pertrechado coa todas sus armas, quiso como el caballero Rolando, con su sola espada
milagrosa detener el avance de todo uo ejér·
cito, pero menos afortunado que aquél, la
formidable columna en marcha, lo ha volcado
Jameotablemente, eso, sí, después de mucho
Juchar.
La época ha vencido a Maura. Cuando el
fusilamiento del apóstol de la escuela moderna, muchos pensaron en el puñal vengador
del anarquismo iuternaciooal. Sio embargo, si
ha sido atacaélo, otras causas hao armado el
brazo criminal.
Pero su destino ha sido peor aúo que la
muerte. Su sacrificio, como a Cristo en el
Calvario. lo hubiera eod iooado. Como ahora
con Canalejas, hubieran doblado las campa·
nas y su victoria hubiera sido indudable y segura. Pero no.

LOS JOVENES TURCOS

Grande ha sido la estupidez general europea al emitir
juicios s o ~ guerra balkánica.
No supo ver la importancia de la Liga cristiana. No
tuvo ojos tampoco para la decadencia omnilateral del
imperio otomano.
Creyó posible que subsistiera su poder militar en me·
dio de la corrupción universal.
No se dió cuenta de que el poder militar no puede
producirse aislado, por ser consecuencia de la energía
de los demás poderes y, sobre todo, de la unidad espiritual, de la buena distribución de los bienes económicos,
del funcionamiento de un régimen de relativa justicia y
'de la intensidad de la cultura.
Pero esa estupidez se corona con la acusación que re·
piten publicistas estimados, lo mismo en Londres que en
Berlín, en París que en Roma; la de que los Jóvenes
turcos. en géneral, y particularmente el Comité de Unión
y Progr~so. son los principales culpables· de la derrota.
Se dice, sobre todo por la prensa conservadora, que
Turquía ha sido derrotada porque la revolución de los
Jóvenes turcos destruyó la unidad del Islam, el culto de
las masas hacia el Padichá, la creencia de los turcos en
sí mismos, en sus tradiciones, en sus instituciones, para
convertirlos en imitadores incompetentes de las cosas de
Europa.
Ahora bien; es muy cierto que los Jóvenes turcos co·
metieron una falta grave, desde el punto de vista militar; la de incorporar reclutas cristianos a las filas de su
ejército.
Esos reclutas cristianos, que iban al servicio de mala·
gana, han desertado a la primera ocasión, y hao cootribuído con ello a la desmoralización del ejfrcito turco.
Uno de los Jóvenes turcos más distinguido, el genera·
lísimo Bajá Mahmud Schewket, dijo una vez, r.oo cáodi·
do orgullo: "Los alemanes no son tao tolerantes ni tao
justos como los turcos, puesto que no admiten a los judíos en su cuerpo de oficiales, mientras nosotros aseen·
demos lo mismo a cristianos que a mahometanos."
Mahmud ~kbewket tenía razón; pero se olvidaba de
que antes de mezclar a cristianos y a musulmanes en los
mismos cuarteles había que empezar por dotarlos de un
espíritu común, educándoles en las mismas escuelas.
Sin duda que los Jóvenes turcos soñaban también con
crear la unidad espiritual de la raza por medio de la
unidad educativa; pe-ro no tuvieron tiempo para reali
zarla.
Los Jóvenes turcos no triunfaron hasta 1898. Era materialmente imposible, en ese tiempo, dotar de espíritu
común a razas distintas y enemigas.
Pero fuera de ese cándido aunque funesto error, /puede dudar nadie de que los ejércitos de Abdul-Hamid
habrían sufrido la misma derrota?
Pues qué. si no se hallaba el ejército turco tan desordenado como ahora? ¿No padecía de la misma incultura
y de mayor inmoralidad?
Eso aparte de que la derrota no la han recibido les
hombres del comité de Unión y Progreso, sino sus enemigos, los oficiales de la Liga militar, que derribaron
hace tres meses el gobierno del comité , desposeyeron a
sus hombres de los puestos principales y los sustituyeron
por sus mayores adversarios.
Hubo .in tiempo en que el Ilam fué grande y en que
Turquía se caracterizaba por sus aptitudes organizadoras.
Lutero presentaba a los turcos como modelos de orden y de organización.
Era en tiempos en que Turquía era una mezcla de
despotismo y democracia, porque toda organización. por
ser a la vez cooperación, supone cierta democracia.
Pero lo que había de democracia en los pdíses musulmanes primitivos fué absorbido lentamente por el despo·
tismo.
Así desapareció la unión y el progreso para Jo(pue·
blos del Islam.
El de~potismo tiene que fundarse en la desunión y en
el atraso de los poderes que pueden disputarle la hegemonia.
El despotismo turco tuvo que acabar primero con el
poder religioso, persiguiendo toda clase de discusiones
teológicas, basta hacer del mahometismo una predicación ciega de obediencia al poderío del Sultán.
Luego acabó con los propios genízaros "- que debía su
poder exterminándolos a mano armada en 1827, por miedo a que el p0derío militar tratara de imponerse al d e

B. V.

,

Fin del régimeu.-Enver Bey, jefe del partido de los "jóvenPs turcos" convers~ndo con un periodista francés,
al día siguiente de haber derrocado al gabinete de la ~ublime Puerta
los sultanes, como se había impuesto ea las revueltas
numerosas que acabaron con el asesinato de los déspotas.
Desde entonces el poderío del Sultán se sostenía meramente por la eliminación de todo imperio que oo fuera el suyo y por el fome oto de la discordia entre las distintas razas gobernadas.
Hacía o;ue el turdo matara al armenio y el armenio al

turdo, el turco al cristiano y el cristiano al turco, el
griego al judío y el judío a 1 griPgo, el búlgaro al servio
y el servio al búlgáro, el sirio al árabe y el á rabe al si·
rio
Lo mismo cuidaba de evitar el prestigio de los ulemas que la riqueza de los oegoeiaotes, la gloria de los
genera les que la unión dE los pnbres.
El despotismo del Sultán no tenía ctra organización

La .popularidad del presidente de Francia.
- M Poincaré y su familía recibiendo las ovaciones del pueblo el día
de la elección presidencial.
que la de sus espías y sus eunucos, ni otro
plao de gobierno que la destrucción sistemá·
tica de cualquier poder o ioflueocia que oo
fu-,ran los suyos.
Para el antiguo Sultaoado era tao peligrosa
la constitución de un clero iofluyeote como la
de uoa burguesía acaudalada, la de un profesorado inteligente como la d" uo ejército eficaz.
Abdul-Hamid tenía regimientos enteros a los
que no daba cartuchos por miedo a que se
sirvieran de ellos contra su despotismo, plazas
fuertes a las que no enviaba cañones por te·
mor a que se alzaran contra su mando.
No pagaba regularmente a los empleados por
temor a que se acostumbraran a coosidt!rar
como debidos sus emolumentos.
Prefería que los fuociooarios públicos, así
aduaneros como comisarios de ejército, recaudadores de impuestos como magistrados, se bus·
casen uo medio de vivir por medio del cohecho, porque cuanto más delioquies"n los empleados públicos, más sujetos estarían a su
arbitrio. Basta entonces para obtener su servilismo, amenazarles con el cumplimiento de la
ley.
Este ha sido el régimen del despotismo en
Turquía, como ea éuá1quier otro país.
La frase aquella de '·Marina poca y mal
pagada" es característica de todo despotismo.
El lema de todo despotismo es el de "Atraso y Desunión." Por eso hicieron bien los jó·
veoes turcos alzando el suyo de '·Uoióo y Progrts'.)." Con ese lema habrían salv.. do a Tur-

Las tribunas del público en Versaides durante la elección p residencial

�Y aquí estoy ahora, pío lector, arrelleoaodo plácidamente sobre un banco calioo en este parquecito adormido, en cuya santa paz gozo la inefable dulzura del
éxtasis.
En estas hermosas noches costaneras, en que el -Golfo
nos envía su frescura iodada; en que la lluvia lumínica
de Seleoe asperja sus nieves sobre la tibia superficie de
las cosas, tienen estos parajes solitarios un no sé qué de
evocador y amable que aroma mi alma con místico perfume de melancolía.
La musa de la fuente no teje aquí sus rimas diaman·
tinas; los pájaros no cantan en la enramada querenciosa
el himno jocundo del amor, ni de~grana sus notas de
cristal el rosado enjambre infantil, ni se escucha la
charla risotera de los felices enamorados entre tules y
fragancias; pero hay, en cambio, quietud, mucha quietud, quietud augusta que es la música predilecta de mi
corazón. Sólo de vez en cuando viene a quebrar el curso de
mi arrobamiento, un rumor sordo, multiforme, tremolante, que se expande por entre la santa paz nocturnal.
como el resuello apocalíptico de rril sátiros mitológicos.
Son los rugidos de la bestia que respinga en el alma
masoquista de los hombres ante las diabólicas contorsiones de Colombia; son los suspiros hiperestésicos del
corazón femenino, bajo el fuego llameante de las pupilas de Arlequín.
Y el eco formidable de tao morbosos homenajes, trae
a mi mente abstraída el recuerdo del amigo querido, del
amigo melancólico, en los instantes en que ha de concertar una hora de amor con la hermosa criolla de los
ojazos negros, profundamente negros . .... .
¡Así es la vida!
C. MARTINEZ RIESTKA.

'('!~

~

A

RICARDO DE ALC ÁZAR, AD1A DE ARTISTA.

- , No entras?
-i::--lo!
La negación brota de mis labios, precisa, rotunda, per o va en ella un suave acento amistoso.
~os quedamos pensativos, uno frente al otro, en la
antepuerta del "Salón."
Sentimos por igual la idea de separarnos, de no proseguir juntos por calles y parques solitarios comentando
con calor las bellezas de alguna novedad literaria, ahor a que la noche está fresca y que las sombras abrieron
en el cielo los cálices fulgurantes de las estrellas. Mas
hay en nuestros espíritus una conformidad mutua, un
asentimiento tácito, como si hubiesen celebrado de antemano un pacto fraternal.
Ni él extraña mi resolución, ni yo repruebo su conducta. ¡Bah! Nos conocemos lo bastante para que haya entre nosotros el más leve asomo de discordia.
Compañeros de andanzas uocherniegas, hermanos
también en ideales, nuestras almas háose compenetrado
al soplo divino de un ansia mism;i. de tender las alas, de
volar, de soñar mucho .. ... .
Harto me sé que mi excelente camarada tampoco entraría si a ello no le obligase una circunstancia tao po·
derosa como amable.
Los que peregrinamos por la vida siempre con el
ideal a cuestas, estamos condenados a sentir ecos de
tristeza allí donde tantos no sienten más que acentos de
epitalamio.
Las .aglomeraciones rnmoreantes del rebaño nos asustan. agobian y entristecen.
6-nstamas:más rle ia.melaocolía soli-tar.ia que del contento público.
Generalmente somos huraños, discursivos y ua tanto
egoístas. Pero opinamos que los pueblos deben juntarse
para saborear una bienandanza.

Estado de la torre del templo del Campo Florido
desalojada por las tropas federales,

~@v~ll&amp; oom ~ll" W. (C©)~ &lt;di~ Ils:i &amp;oo&lt;fula lfll"n~.

~~.:::::::::=========::;:;==========---===--=--==----&gt;

r
f·
\

'
El goce en montón, la alegría callejera, el desbordamiento a gritos, son signos evidentes de felicidad y
unión.
B ien sé-repito-que mi amigo no entraría tampoco,
porque mi amigo del alma también "ama más la ideal
tristeza de Pierrot, el triste joglar de la leyenda blanca,
que el cascabeleo fuoambulesco y la bullanga estrepitosa dé Arlequín, el bellaco;" pero, ¡oh poder de la carne, con qué fuerzas tiranizas la voluntad, con qué imperio empujas el espíritu por los cauces revueltos de la
voluptuosidad!
Sí, a mi buen amigo le esperan allá, P.otre el tumulto
tandofilano, un _par de ojazos criollos, ojazos dominadores, turbulentos, plenos de vida y de deseo ..... .
iiQue entre, que entre!!
De pronto, hácese la luz, con agravio de los amarte·
lados. Es que ha terminado la película y va a dar comienzo la variedad.
Junto a l grueso cortinón, violado por mil manos astrosas, surge la figura liliputiense del empresario.
Sobre el ancho puente de sus narices chatas y cobrizas, cabalgan los lentes encastillados en valiosa armazón de oro.
Este empresario es la personificación de la actividad
infatigable: va y viene, corre y gira, da órdenes, se desliza como un felino por entre las lunetas, recoge los boletos, cobra, y allí donde hay dificultades, pone el remedio con la bondad de su carácter siempre conciliádor;
nada, nada se escapa a la acción de su positiva sagacidad.
Diiérase, además, que la suerte es su eterna compañera, que guía siempre sus pasos. Ponga o no buen cartel, •
tenga o no rivalidades en el negocio, el caso es que para .él siempre .hay: las gentes le llueven y el dinero le
entra a brazadas .por las puertas de su "jaula de •oro.'! "'·,
Y.Juego.das !:coup:letista5,""'ºb, ~.Jas-!!c.oupletistas," có- ~ ·
mo se Jo d isputan! . ... ¡No he visto jamás un empresario
tan afortunado!
·
Bien .... Pues mi arr.ig-o y yo nos despedimos con uná
mirad, fratern~, plena de afecto.

1
1

t

Casa de la calle de Araoda, frente al mercado de San Juan, destruída por las granadas de la Ciudadela.

f"

......- ·

Continúa.
Ella tenía la sensación de que, ausente o presente,
Juan no dejaba de amarla nunca. Pero ahora ya no era
lo mismo. Siempre se mostraba dulce y bueno con ella,
pero era menos tierno, se sentía que su espíritu estaba
en otra parte. Ella lo excusaba hasta cierto punto; era
natural que estuviera distraído de su amor por sus ilusiones de artista al aproximarse la representación de su
obra. Pero siempre Je inquietaba el verle tao disiraído
aún en los momentos de mayor intimidad, y con acento
de angustia le preguntaba:
-lEn qué piensas?
La contestación era tranquilizadora:
-Ya lo sabes .... En mi obra, en esa lectura ante el
comité. Será dentro de quince días, ¿sabes? ....
Pero mentía una vez más; y mientras que Marietta se
refugiaba al lado de su amante y Jo besaba en el cuello,
este no pensaba más que en Nelly, esa flor exquisita ele
lujo que había respirado por un momento, que se la había ofrecido- ahora no tenía duda acerca de ello,- y
cuyo perfume voluptuoso le perseguía por todas partes.
¿Por qué, entonces, a pesar de haber pasado diez días
no había vuelto al Vaudeville? A causa de Marietta, a
pesar de todo. Era tan malo tener un s_ecreto_ para _ella.
En el fondo se reprochaba su deseo de 10fideltdad. ,Ella
que le amaba tanto! ¡y él t'."mbién la am_a~a. 911é diablo! Sucediera lo que sucediera, ella segmna siendo su
única compañía, su amiga; en el corazón de su corazón.
Y él se prometía el gusto de mirar aún ~uchas ,•eces,
recostada sobre su hombro, la bella cabecita con su cabellera leonada; con sus preciosos ojos color de café,
que se levantan de cuando en cuando hacia él, confiados e inocentes.
" No, se decía, eso sería desleal! · No trataré de volver
a ver a esa Nelly Robín!"
Pero volvió a verla sin haberla buscado.
Fué en el cementerio del "Pere Lachaisse" en la orilla ele la fosa común, a donde se acababa de bajar el

cadáver de Saiot-Firmin, muerto en el hospital. Muy
afectado por la muerte de so pobre amigo, Juan Delhy,
cuya pieza había sido representada la noche anterior
en la Comedia Francesa, escuchaba los últimos "De
Profundis." Caía una lluvia fina y fría, y un corto número de compañeros del viejo apunte habían acompañado su cadáver hasta la fosa de los pobres. No había
allí más que tres o cuatro actores jóvenes del Odeón, y
una docena de actores viejos que habían representado
en otro tiempo en provincias al lado de Saint-Firmin.
Pero en los momentos en que se echaba el último asperges de agua bendita, llegó una mujer envuelta en un
elegante abrigo de pieles y con los brazos cargados de
flores. Juan reconoció a Nelly Robin. La buena muchacha iba a expresar sus sentimientos ante el cadáver de
su compañero de los días de miserias.
Se aproximó rápidamente a la fosa, inclinó la cabeza
santiguándose, y dió las flores y una moneda, a uno de
los enterradores. Entonces se dió cuenta de la presen·
cia de Juan que la saludaba.

acoginada del carruaje y envuelto con la piel perfumada, Juan perdió la cabeza. Nelly sorprendió el deseo en
los ojos del joven y se dejó caer sobre su hombro agotada por la felicidad.
- No ves que te adoro! dijo casi en un grito.
Es muy dificil decir en cuantos besos iban cuando el coche se detuvo a la puerta del hotel de la actriz.
Nelly saltó del coche, entró por la puerta y subió la pequeña escalera de su hotel arrastrando detrás de ella
a Juan. Lo robaba, lo quería inmediatamente.
Pero en la antecámara surgió la camarista:
-El señor duque espera desde hace veinte m:nutos.
Está esperando a la señora haciendo juegos de cartas.
¡El duque! ;Se había olvieado enteramente de él.
Era la hora en que venía invariablemente a jugar su
partida de cartas.
Con una seña despidió a su camarista; después puso
sus manos, aun enguantadas de negro, sobre los hombros de -Juan, que se irguió con altanería, y lanzándole
todo el alma en su aliento le dijo:

- ?fo seas malo! Perdóname! suplicó. Maüaua tú se¡Qué mirada má~ expresiva bajo los rnlos negros! A
rás el amo, si quieres .... Y prométeme venir esta nola vez tierna y cálida. Hacía quince días que Nelly no
che al Vaudeville! ... . . .
pensaba más que en el joven po~ta. Todas las noche~ lo
Amante de corazón! Vamos! pues no era poca su
esperaba en su camarino. Obsec10nes d~I recuerdo, impaciencias de la espera en vano, suspiros de la espe- suerte, pero más era su amor propio. Se despidió, saludó y salió sin dar una respuesta.
ranza frustrada todas las noches, todo eso le reprocha"¡No, seguramente! se decía casi en voz alta, marron los ojos elocuentes de la bella Rabio, toda ello en
un segundo, pero al mismo tiempo s~ veí~ qu~ eran chándose a grandes pasos, furioso. No! no iría esa noche al Vaudeville! .... Es cierto que era bella como el
unos ojos amables llenos de perdón y ~in _odio 010guoo.
día y sus besos le ardían aún la sangre. Pero él 00 era
El joven se ruborizó y sintió una palpitación tan fuerte
de esos amantes que consienten en ser escondidos denque tuvo que llevarse la mano al corazón.
. .
¡Se hallaban en medio del lodo de un cementerio, bat~o. del a_rmario, }'. _se rebelab~ en contra de la repartijo el cielo gris y nublado de diciembre, junto a la carllci6n. El amo, diJo ella. Manana. El amo en medio de
ese lujo d.-slumbrante que procede de otro ... . en menaza común a donde van a parar los pobres!
dio de ~se lujo que no le ha costado nada. ¿Por quién
¡Sí, el amor es más fuerte que la muerte!
lo habna tomado? Y además no estaba loco ni era
Sin embargo, para empezar a hablar a Juan la come• ingrato .... ¿ Y Marietta? ....
diante tomó wn aire triste.
Y trató de exaltarse al recuerdo de su amiga. ¿ Acaso
-iPobre Saint Firmin! Los dos le queríamos bien,
había pensado en abandonarla? ¡Nunca! Iba a cometer
¿ no ?
una infidelidad, tendría que acusarse de ese crimen.
Pero los dos; le habían ya olvidado, y el viejo actor
Después de todo no era más que venial, porque a pesar
se los perdonaba seguramente desde el c ielo de los acde ello o~ dejaría de ~mar a Merietta. Sin embargo!. ...
tores, en el que todos desempeñan primeros papeles y
Y Juan '!11sm~ s_e admiró de su sangre fría al pensar en
ven su nombre a diario en los carteles.
que babia traicionado, al menos con la intención InvoJuan y Nelly se alejaron de la fosa común y descenluntariamente comparó a las dos mujeres y si~tió de
dieron juntos la calzada de ronda bajo los árboles trisnuevo una bocanada de embriaguez. Tenía aún Jos lates y sin hojas.
- lPor qué no ha venido usted a verme ? preguntó bios cálidos con los besos de la cortesana. Vaya! se estaba poniendo. demasiad? escrupuloso, seguramente
ella en voz baja.·
que aquella mu1er no senha más que un capricho por
En la misma voz contestó él:
él. ¿Por qué no aceptarla?
-No me be atn,vido! ....
Solame,nte que había qu~ ser franco antes que todo.
Y continuaron marchando silenciosamente uno a l laElla sabna que él no era ltbre; se lo diría esa misma
do de la otra. A la puerta del panteón esperaba el cu·
noche.
pé de Nelly.
- Os llevaré a París, no señor Delhy?
( Continuará),
Pero apenas instalado junto a ella dentro de la caja

�Sobre muelle "ch~ise Jongue" de terciopelo,
de tibia alcoba en la penumbra grata,
en actitud de perezosa gata
luce Margot su desnudez de hielo.
La dorada cortina de su pelo
•por e l busto marmóreo se desata;
y en su rostro de nieve y escarlata
pone el esplín su máscara de duelo.
De súbito en sus labios se dibuja
s~til sonrisa .... Imperceptible aguja
hinca en el raso de su pierna fina;
Y alegre a l fin , con languidez mundana,
se entrega la indolente cortesa na
a un sueño vaga roso de morfina,
RAUL A. ESTEVA.

Eo la pasada crónica os prometí, lectoras mías, hablaros sobre las novedades que, en la próxima estación
1 os ofrecerá la Moda respecto de los encajes y el empleo de los mismos.
·
·
En efecto; se prepara para e l bello tiempo primaveral una colección de encajes de uoa finura casi impalpable.
Alguoos de ellos tendrán la apariencia de ser hechos
a l punto de aguja y se emplearán plissados.
Muchos tendrán su forma determinada: aplicaciones,
boleros, cuellos, etc.
Telas belHsimas o " laizes" de tul negro, incrustadas
de listones completamente bordados de lentejuela, colocados en tamaños escalonados sobre el traje que adornen.
No pocos tendrán a plicaciones de encaje blanco sobre
el negro, con largas bandas blancas que terminarán o
atravesarán la falda.
Habrá, así mismo, gran cantidad de telas de encaje
bordadas con perlas negras o blancas, pues la combinación del blanco y negro y del negro y blanco, tendrá
grao privanza entre las damas elegantes. Aun en este
momento de transición se nota mucho el predominio de
estos dos colores, que alguna otra vez os he señalado y
cuyo predominio se afirma cada día más y más, lo mismo que la boga creciente del tul y del encaje.
Se llevan con mucho éxito sobr e los trajes de terciopelo, las túnicas "sobrepelliz" en tul finamente plis,aado
o en caje orlado de piel.
T ambién son muy lindos los modelos confeccionados
con a nchos volantes de tul, sembrado de aplicaciones
ligeras, teñidas en matiz de encaje antiguo, los cuales
se hacen caer sobre fondos recubiertos de punto de Venecia "poiot a la rose."
El Chantilly negro goza de un favor completamente
e~pecial, empleándose a menudo en los trajes de alta
elegancia, dispuesto con un ingenio encantador.
En este género de modelos hay "toilettes" sumamente

artísticas, creadas por los grandes confeccionadores europeos, entre las que vemos las novedades más imprevistas y originales.
Uno de dichos modelos es un lindo traje de muselina
de seda blanca, el cual tiene la falda rodeada por dos
anchas bandas de Chantilly, muy finamente plissado en
acordeón.
Este mismo encaje forma en lo alto del cuerpo un
amplio canesú que llega bajo los brazos y sobre el cual
pasa un "voilage" b lanco en muselina de seda. Un pequeño cuello cuadrado, hecho en Chantilly, baja hasta
el borde del canesú y se completa discretamente el conjunto, por medio de una c intura de terciopelo negro,
dando de este modo a l traje una nota de exquisita dis•
tinción.
Otro delicioso m~elo está hecho sobre uu fondo de
seda blanca, broch4da, terminado por una banda de piel
en matiz obscuro; por ejemplo: skungs o zibelina, llevando el cuerpo velado con muselina de seda blanca.
Una echarpe de Cl\antilly cruza la espald&lt;t, pasa bajo
los brazos formaod9 una pequeña drapería flexible, y
cae, levantándose Juego de cada lado por el frente, estrechándose al nivel de los hombros, para volver a caer
bajo la cintura drapeada, que pone una brillante nota
de color sobre tao linda "toilette," escapándose de ella
para prolongarse en dos paños que llegan a la altu ra de
las rodillas.
Es muy frecuente, también, ver atavíos hechos sobre
un fondo de satén Liberty o charmeuse blancos, sobre
los cuales se ponen .dos túnicas de encaje: la de abajo,
blanca, en aplicación de Bruselas o punto de Inglaterra,
casi tao larga como el _fon do, y la otra, la de encima,
unos cinco o seis centímetros más corta que la primera,
hecha en C ha ntilly neg ro. ' El cuerpo, de satén, se recubre también de un doble "voilage" en forma de kimono,
uno de encaje blanco y otro de Chantilly negro. igual
al de la túnica.
Se puede variar este elegante traje, poniendo la primera túnica de Chaotilly negro y la segunda en encaje
blanco, cubriendo aquella. y el cuerpo, una parte blanca y otra negra. Por ejemplo: lo alto del cuerpo blan-

co y la parte inferior velada con Chantilly negro, formando corselete.
Una bonita novedad Que no dejaré pasar inadvertida,
es la de confeccionar trajes drapeados en forma de abanico, y otros, fruncidos sobre un lado como vemos algunos "stores" o visillos. Otros aún, muy cortos, se drapean en el bajo ensanchándose a la altura de las caderas. Sería innumerable , lectoras mías, pretender describir la inmensa variedad que la faotasfa creadora ha desplegado en estos modelos, pe ro po r lo que va dicho,
comprenderéis cuántas modificaciones lindas y artísticas
pueden hacerse en estos atavíos, valiéndose de los elementos citados.
Entre los últimos modelos de "toilettes" prácticos, figuran gentiles trajes, hechos en lana brochada de dos
tonos; otros, compuestos de una falda plissada en satén
liberty y una veste rusa en terciopelo del mismo color.
Se predice la r eaparición del bolero, pero aun no es un
hecho comprobado por el éxito.
Los trajes de seda, he chos en tintes obscuros, llevan
actualmente una cintura de listón de doble vista, el cual
se vuelve de manera que dicha cintura luzca por mitad,
los dos tonos contrastados. Por ejemplo: para un traje
azul marino o azul cue rvo, se empleará un listón violeta y rubí, verde y ambar o verde r oca y a zul antiguo.
L a cintura se cierra por detrás bajo un nudo plano en
los dos matices terminando en un paño plissado que al
menor movimiento se desplissa, dejando ver los dos co·
lores artisticamente contrastados.

!

MARGARITA.

REGLAS DE HIGIENE

r

El sueño es de lo más importante: un poeta inglés Je
ba llamado "padre de los pensamientos frescos y de la

¡
f

Original toilette pa ra ba ile o recepción.

Abrigo de última moda para salida de l:aile

Grupo de sombreros de media estac ión muy en boga en la Ciudad-Luz.

salud a legre ," y Cervantes decía de él que era "el ma nto que c ubre los pensamientos de l hombre." Ambos conceptos nos dan idea de la importa ncia del sueño pa ra
reparar las fu er zas. Es pre c iso dormir bien si se quie re
estar fresca y r eposada.
L a noche . como la falta de la luz q ue activa todas las
funciones vitales , es la más p ropi c ia a l sue ño; pa re ce q ue
la Na tura leza nos marca las ho ra s de reposo, y que vamos contra sus leyes todo e l tiempo q ue continuamos e n
viid lia con la luz a rti ficial. Se Je roban al sueño demasia&lt;las horas de las fijadas pa ra e l reposo.
Realmente no se puede establecer una regla para la
duración del sueño, que va r ía según, las edades, los trabajos y el temperamento de cada uno. Los niños d uermen
casi co nstanteme nte y los ancianos apenas r eposan. En
los adultos, sobre todo los sometidos a trabajos que causen excitación e n e l cerebro, la falta de sueño es el camino de l manicomio.
P or regla general, no se debe dormir menos de ocho
horas. Una mujer que desee conservar su belleza largo
tiempo se a costa rá a las once y se levantará .a las siete,
si quie re goza r de buena salud. El insomnio es un mal
te rrible, difícil ele vencer y q ue debe combatirse
des&lt;le su aparición. Aflige sobre todo a las personas de
temperamento nervioso y a las que traba jan más de lo
conveniente.
C uando se nota la falta ele sueño es preciso recob rar
la c alma con el descanso y la vi'da del campo . Los baños de agua salada y las duchas a ntes de meterse eo·e 1
lecho determina n un buen sueño y logran hacerlo habitual al cabo de uno o dos meses de tra tamien-

to. Son muy recomendables fricciones de alcohol después d el baño.
Algunos médicos aseguran que el insomnio· depende
de la mala digestión y recomiendan toma r •de spués de
cada comida una taza de infusió n de algna~ hie rba: aro·
mática muy caliente.
,,m,t,· · 1 °
T omar esta infusión al a costarse, o bien una: taza· de
leche, o un bizcocho mojado en un vasito de vino gene·
roso, suele ob rar ma ravillosa mente sobre algunos- temperamentos.
La tempera tura de la habitación e n que se duerme
es de grao importancia. Muy e levada se op0ne a l completo reposo, y lo mismo sucede si está demasiado baja.
Se procura tener una temperatura a propósito y bien
ventiladas durante el día todas las pa rtes del Je cho.
Las preocupaciones y las inquietudes causan cori fre cuencia al insomnio. ·H ay q ue refrenar la imaginación
demasiado viva y no recorda r e n el lecho: púa que el
sueño nos sorpre nda; si el cerebro trabaja- d urante la
noche, el sueño no puede aprovechar. Se· ha-c e ·preciso
no pensar , evitar el ensueño, d ur miendo del lado derecho, con la cabeza no muy a lta, a fin de que la sa ngre
riegue con faci lidad el cerebro, y sin ligaduras q ue d ifi culten la circulación de la sangre.

\

\

Elegante traje de paseo.

,,

�EL MUNDO ILUSTRADO

El origen del monótulo

RAL
AMA_
DOS CONSEJOS
MAGDALEsA: Su carta me ha conmovido profuudamente, y con todo gusto contesto a las preguntas que eu
ella se sirve hacerme.
Si el hombre a quien usted ama no le es fiel, a pesar
de las protestas y juramentos con que intenta demostrar·
le su cariño, y se permite la deslealtad de enamorar a
otra mujer, no cabe duda de que no tiene un hondo
afecto por ninguna de las dos, y es preciso desligarse de
esos vinculos qne están atormentando a usted,• con pa·
decimientos indescriptibles, según me dice.

moleste a los caracteres inquietos e investigadores, como son los de la mayoría de las mujéres, es la continuidad de un misterio que no puede explicarse.
Pero el enigma de sus cartas, ocultas bajo dos sobres,
queda ahora manifiesto, y yo, como usted, he tenido que
reir de mi necia curiosidad.
¡Si supiera cuántas novelas forjó mi exaltada imagi·
nación por ese misterio!
Tal vez muy pronto pueda referírselas, siempre que
se sirva darme su dirección particular; de otro modo no
me sería fácil hacerlo.
Preocupada por el famoso "enigma," he olvidado cuál
es el modelo que me pidió en su carta anterior; le rue·
go, querida amiga; que tenga la bondad de recordárm_e·
lo, y en la próxima semana se la daré con toda satis·
facción.
DUDA PENOSA

Rompa esas relaciones con absoluta energía; liberte a
s u pobre corazón de tan insoportable tormeuto, y, no
pierda la esperanza d~ ser dichosa, querida amiga: en
el mundo hay una justa compensación de penas y alegrías; si hoy sufre usted hasta el grado de querer morirse, tal vez mañana considerará la vida como una gran
fiesta , en la cual encuentre la felicidad más desbordan·
te que pueda imaginarse. El dolor y la ventura son co·
mo el cuerpo y la sombra; vienen siempre unidos: tras
de el uno llega la otra: así pues, espere con calma el
momento en que ha de presentarse la compensación de
su pena actual.
Respecto de su segunda pregunta, le digo lo siguiente:
tenga con su mamá una confidencia sincera, relatándole
todos sus pesares, a fin de que tanto ella como el papá
de usted se expliquen la ruptura de esas relaciones, las
cuales, si antes eran de su gusto, por creer a ese señor
un completo caballero, honrado. decente, rico y de buena familia, ahora lo verán tal cual es; falso, cruel y absolutamente indigno de poseer el corazón de una joven
como usted. Al comprender esto, ellos mismos la impul·
sarán a terminar con ese amor desventurado.
Deseo para usted un pronto y completo olvido a su
justa pena.

Flor de Lis; No creo qne exista ninguna razón para
que se disgusten con usted y con sus papás, la familia
de "Jorje," el pretendiente desdeñado En cuestiones de
amor debe imperar la más completa libertad, y si usted
ama a "Luis," y esas relaciones están aprobadas por su
famili?, no hay ofensa eu rechazar las propuestas matrimoniales que reciba de otros jóvenes.
Ya que tiene la bondad de atenerse a mis consejos, no
\'acilo en indicarle que visiten la casa de "Jorje, ' como
si nada hubiese sucedido entre ustedes. S i los reciben
con poca amabilidad. entonces ... . ya había un motivo
justo para retirarse de esa casa, y así deben hacerlo;
pero antes no.

Le agradezco sinceramente sus palabras afectuosas
y le envío mi cordial simpatía.

El monóculo es de origen inglés y '$u
adaptación fué debida a una necesidad.
A principios del ~iglo XIX las autorida·
des militares inglesas p rohibieron terminantemente a los oficiales el uso de las ga·
fas y lentes, fundándose en que unas y otras
daban poco aspecto militar al portador. La
orden tuvo que ser acatada causando no
pocas molestias a los milita~es cortos de
vi,ta, hasta que uno de ellos mventó el mo·
nóculo y lo empezó a usar considerando
que no contravenía a la orden, pues los
monóculos ni son gafas ni son lentes, y en
seguida se extendió su uso e~tre la oficia·
lidad no sólo de Inglaterra, smo de otras
naciones: mucho más cuanto que en opinión de casi todo el mundo, el monóculo
da aire de resolución y ferocidad al que
lo usa, mientras que las gafas dan aspecto
de endeblez.

PARA UNA AMIGA

Rosa Lima: ¡Cuánto gusto me causa saber que hace
varios años lee usted mis modestas producciones! Estas
son las verdaderas amistades de las almas.
Con pena le digo que no encontré un modelo de za·
patitos tejidos; sin embargo, voy a buscarlos con todo
empeño y pronto tendré el g usto de ofrecerle dicho modelo,
.
Hoy sólo puedo darle el que verá en esta pagina; es
de piqué bordado] ya sea con cinta angosta o con una
cadeneta de seda lavable.
Le recomiendo la "Hemoglobina" como un buen reconstituyente de la sangre.
AMORES ROTOS

Una desgraciada : Ko tiene por qué darme las gracias:
tengo para usted mucho cariño y simpatía. Creo que es
una joven muy sencilla y afectuosa.
Para poder contestar a su pregunta, me es iudispen·
sable saber cuál fué la causa que de terminó a la familia de usted a oponerse a que tenga relaciones amorosas con el primo de quien babia. ¿Tendrá nsted la
bondad ce responder a mi pregunta ?
MARGARITA.

¿Hay ojos azules?
Constantemente se usa el térmiuo "ojos
azules·', pero en realidad hablamos en seo·
tido convencional,
Lo cierro es que ese color de ojos se encuentra muy rarísima vez, y hasta no falta
quien afirme que no existe, y que lo que
tomamos por azules es un gris más o menos
azulado.
A pesar de su belleza, no hay que lar_nen
tar mucho que sean raras o que no existan
las personas con ojos azules, porque todos
los animales que los tienen son más o me·
nos sordos.
El caso más general y por lo tanto más
conocido es el de los gatos, y resulta igualmente cierto en los caballos y en muchos
animales salvajes.
•
Es lo que llamaba Darwin una "ley de
correlación."

Wagoer era muy amigo de los perros.
La p rime ra vez que estuvo en Inglaterra,
en 1839, iba acompañado de un magnífico
terraoova de gran tamaño, el cual se le
extravió en Londres, pero al cabo de dos
d·
¡·
J'
· l 1 ,
t
,as e iote igente amma ogro encon rar
el hotel donde se hospedaba su amo.
Todos los que visitan Bayreuth saben la
historia del fiel Russ, que está enterrado
cerca del sitio donde yace el grao compo·
sitor.
En una carta que Wagoer escribió a un
amigo hallándose en París, en 1861, habla
de otro de sus perros. La carta fué escrita
el 12 de Julio, y a pesar de su r eciente
fiasco de Taoobáuser que tenía hondamen·
te preocupado al maestro, habla de la
muerte de su perro, y cuenta como lo enterró con sus propias manos, añadiendo:
"Al enterrar este perrito entierrp muchas
cosas. Ya no tengo quien me acompañe en
mis excursiones." ·

NOTICIAS ·
BLANCA RosA: En cualquier botica pueden informar
a usted del domicilio en que reside el doctor a quieu
hace alusió n en su carta.
No conozco la medicina de que me habla, pero creo
más prudente, a fin de evitar un resultado p¡,ligroso, que
consulte con algún médico competente, antes de tomar
la citada medicicina, la cual se vende eo las droguerias
de esta capital.
RESPUESTA
MARIA EGLANTINE JARD0N: Mil gracias por su amable
carta. Le ruego que dispense le conteste en esta sec·
ción, pero no recuerdo su dirección particular.
Supongo que no habrá venido a esta ciudad, a causa
de los últimos acontecimientos oolíticos, pero, en todo
caso, creo que estará bien a lojada en donde le indiqué
anteriormente. Hay en esa casa mucho orden y comple·
ta limpieza.
Reciban mis afectuosos saludos, tanto su estimable
mamá como usted, y saben que estoy a sus órdenes para
todo cuanto de mí soliciten.
Tengo el gusto de darle el morlelo que se sirvió pedir·
me rle cubierta para mesita.
UN ENIGMA EXPLICADO
A MIGA MISTERIOSA: Sería inútil decirle que su carta
me ha producido µna g:rata sorpr esa, pues si !:ay algo que

NOTAS CURIOSAS
Un pianista de los Estados Unidos ha co·
brado veinte mil duros en calidad de daños
y perjuicios por las heridas que recibió eo
uo coche de tranvía y que le hao qtJitado
la flexibilidad de los dedos.
000

En Francia hay más ciclistás del género
femenino que del masculino.
En Monte Cario se suicidan anualmente
por término medio cuarenta jugadores.
"Un virtuoso del. ... orgaoillo."-Los pe·
riódicos italianos nos cuentas la hi~toria de
un buen patricio llamado Pietro B onelli,
el cual, después de haber vivido cincuenta
años en los Estados Unidos ejerciendo el
oficio de virtuoso ambulante, acaba de re·
patriarse, llegando de Boston a Italia.
Cuando se embarcó para la América del
Norte no contaba un céntimo, llevando con·
sigo, solamente un pequeño organillo, y a l
volver a su patria lleva los cabellos blan·
cos, pero también un bolsillo bien r epleto.
Dando vueltas a la llave de su manubrio
por las calles ha ganado 250,000 francos.
Ciertamente que la fortuna de un Pade-

Una hermosa boca de mujer es el mayor de los atractivos. Sirviendo la boca de intérprete a la i:iteligencia y al amor, su hermosura tiene tanta importancia para la mujer como la de los ojos. Pero
mientras que la hermosura de los ojos no depende de muestra voluntad, depende felizmente de nosotros
corregir los defectos de la boca. Para esto es preciso dirigir nuestra atención a los labios· y ante todo
a los dientes. U na boca grande, que nada tiene de estético, no desfigurará el rostro, si al abrirse deja
ver dos hileras de perlas blancas. Al revés, una boca por elegante que sea su forma, pierde todo encanto cuando una sonrisa descubre algunos dientes dañados, y más aún si da paso a un al iento fétido .
La atracción que antes ejercía, puede cambiarse repenti namente en asco, repulsión y completo desvío.
Quien tenga interés en la conservación de su dentadura, debe acostumbrarse al uso diario del
Odol.
El Odol es el primero y el único dentifirco que ejerce su acción antiséptica y refrescante no sólo durante los pocos momentos en que se aplica, sino continuamente por horas enteras despuée.

rewski o de un Kubelik es muy superior. una señal en el hombro para poder ser re·
pero en el arte del italiano en cuestión conocidos. A estos judios conversos se les
también es tao difícil.
llamaba "judios de señal."

. . .
Un md1v1duo de Portsm_out (Inglaterra),
que por Jo enamorado pudiera c1&gt;mpararse
o oo
El celebrado pianista Ferruccio Busoni con el Tenorio, ha tenido la singular ocucompone actualmente un " misterio dramá· rrencia de hacer convertir en cartón pieA los judíos convertidos a quienes se les tjco y musical" en tres escenas que llevará dra todas las cartas de amor que conserva
permitía vivir entre cristianos, se les ponla por título "El secreto. "
y hacerse con este material una taza.

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

Sufrimientos
t:Edad Crl=
tica Femenil

dad modelos de cera y de escaloya, repreFantasmas d bUºIl humor sentando
el paladar y la laringe en sección
longitudinal. de modo que al moverse los
{l

\l

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.SABROSA COMO LA MIEL.

--referidos órganos por medio de ciertos reAntes d e conocerse la caña de
En el mundo de los fantasmas hay algu- sortes, se vea con toda claridad el fuocio- azúcar, h::tcEl unos 300 años, lo
oos bien educados, afables y corteses, con oamieoto fisiológico de los mismos al pro·
único "dulce" que el hombre
quien!!s debe dar gusto tratar. Estos apa- ducir determinados sonidos. Una vez que
recidos llevan su cortesía al extremo de ha sido educada la vista del escolar, se poseía era real:nente la miel, libaestrechar la mano de la persona a quien procede a educarle el oido. En este mo- da por l as industriosas abejas en
visitan, como uno que se apareció una mis- mento es puesto en acción un fonógrafo los cálices de l as flores. Durante
ma noche al barón Basil von Drieseo y al oculto en e l interior de los modelos, y que muchos si glos, la miel ha simbopadre Basil Bajenoff, sacerdote de la igle- merced a ingeniosísimas combinaciones
sia de la Trinidad, en Koi (Rusia Central). mecánicas repite palabras y frases, guar- lizado lo eano y agradable al palaEl caso fué sometido al estudio de la So- dando perfecta armenia coa los movimieo- d.'.l.r. L :1s gentes dicen que nuestro
ciedad inglesa de investigaciones psíqui- tos labiales y paladiales de la figura autó· remedio es tan sal-roso como la
cas y los investigadores reconocieron que mica.
miPl. Asi es en efecto. ¡ Qué
el barón y el sacerdote habían recibido la El profesor de p ronunciación se limita
vi~ita de un aparecido de tipo nada co- diariamente a exponer la teoría de la lec- contraste con la mayoría de fas
muo.
ción, encomendando la demostración prác- r...1edicinas, muchas de l as cuales
tal de
El barón no había vivido en bueoa ar- tica a las máquinas parlantes.
son tan nauseabundas que las
Nueva Orleans, E. U. de A.-"Al lll'- monía con su suegro M. N. J. Pooomareff. No es, pues, aventurado vaticinar que
gar á mi edad critica, fui presa de la dii- Ciertas circunstancias los habían conserva- dentro de pocos años serán enseñados en porsonas de gustos refinados no
bilidad y de l m areo, do distanciados y esta antipatía había sub- todas partes los idiomas por fonóg rafo, co- pueden soportarlas, prefiriendo
estando hinchada. sistido basta el fallecimiento de M. Pono- mo ya ha empezado a hacerse en Greno· sufrir antes que asquearse y enAmanecia muy can mareff.
ble, resultando, por tacto, innecesario el fermarse á causa de ellas I Y
sada sin poder ha..
A los nueve días de la muerte de éste trasladarse al extranjero para adquirir una tienen r az6n, porque tanto las
cer nad.i. Escribi á ocurrió por la noche una cosa extra_ordina- proJtuociacióo correcta de la leogua a cumedic i nas como l os alimentos,
la Sra. Pihkham y ria. El caso lo refiere el barón e o estos yo pleno dominio aspiramos.
tomé su Compuesto términos: •·Apenas acababa de apagar la
p :ira ser beneficiosos, deben senta r
. .
,
.
.
Vegetal, conven- vela cuando sentí pasos en el aposento cony
bien á l a persona que los u sa. La
ciéndome que vale tiguo, q ue cesaron al llegar a la puerta de
.
lo que pesa en oro. la alcoba. "¿Quiéo anda ahí?" pregunté Toda medalla t1e~e su reverso. No hay PREPARACION de WAMPOLI?
Ahora. me siento echando mano a las ceri llas, y al encender que oer~r las venta¡as_ que se reportan del al mismo tiempo que es agradable
~ ~ muy bit.i."-SRA, la luz vía M. Ponomareff de pié ante la autom~v1I; pero no de¡a de tener s_u s cona l p:1lad:1r, no por ello deja de ser
-,:Z:::-...
DE GA.STÓN B LON• puerta que seguía cerrada como yo la ha- tras, 01 es de las menores el peligro que
un antídoto cierto y poderoso
~ ~ ~,
DEAU 1812 1.'c,rsich- bía dejado.
c~r~e de que s~ inflame por razón. del deore St., New Orleans, La., E. :J. de A. " Sí era él. indudablemente. Lo conocí postto de benc10a de que está µrov1sto. En c ontra el mal; no se h a prescinRacine, E. U. de A.-·"Tomé su Com- por s~ chaqueta azul forrada de piel de vista del peligro, se han ideado aparatos dido de una sol a de sus facultapuesto Vege tal durante el Cambio_de ardilla, por su chaleco blanco y por sus transpor tabl~s _q':'e puedao ahogar. el 10Vida. cuando h acia. arduos traba.Jos, pantalones negros. Era mi suegro, pero no cend,o a l pnnc1p10, y de_ ~llos tendna que des curativas. Es tan sabrosa
como l a miel y contiene una solufortaleciéndome y conservan do buena. sentí miedo.
estar dotado todo automov1l.
la. digestión. Hará 7 años que pasé "¿Qué quiere usted?" le pregunté. M. La may~r parte de, estos ap~ra!os que ción de un extracto que se obdicho periodo critico, ¡mes cuento 55 y Ponomareff avanzó dos pasos, se detuvo están en circula r c?nh eoen los hqmdos se- tiene de Hígados Puros de Bac:1estoy fuerte y sana." - SRA, CATAR!NA ante mi cama y dijo: '·Basil Feodorovitc~, pa~ados por un tabique y que se mezcla? lao, combinados con J arabe d e
KtraIK, R. No. 2, PO. Box 51, Racme, he obrado mal contigo. ¡Perdóname! Sin al_mvertlr el aparato, oyo~ otro proced~H ipofosfttos Compuesto, ExtracWis., E . U. de A.
tu perdón no siento descanso allá."
m1eo!o adecuado. Los hqmd~s, son una d1Ningún otro remedio p ara las mu"Al decir esto señaló hacia el techo con solución ácida el uno y soluc100 de carbo- tos de M alta y Ce1:ezo Silvestre,
jeres ha recibido una. sanción tan exmano izquierda al mismo tiempoque me nato alcalino el otro, que al lle~ar a con- lo q ue forma un r e m edio distinto
tensa y completa. ; ni tampoco ha. Y la
reme dio conocido con tantas c uras alargaba la derecha. Yo la cogí entre las tacto ?espreoden, grandes canh?ad~s de de todos l os otr os, eficaz desde
realizadas á su favor como e l Coro mías. Estaba frfa como el mármol. Sin ate- anhídrido carb601co, el cual e¡erc1eodo b p r imera dosis, y tan agradable
pr~sióo sobre e l mismo liquido, lo hace
puesto Vegetal de Lydia E. Pinkha~. rrarme le respondí:
"Nicolás lvaoovitch, Dios es testigo de sahr en forma de chorro sobre el fuego por n,l paladar que las p ersonas de
Por SO años ha c:uado los padec1
gustos más difíciles dicen: '' Es
nna espita acomodada.
.
mientos de la mujer, t a les como: infla que nunca te he guardado rencor."
mación, ulceración, tumores fibrosos, "El fantasma de mi suegro saludó con la . Este aparato no cumple bien con su ?b· tan sabrosa como la miel." Sí, y
periodos irregulares y penosos y pos- cabeza y desapareció por la puerta de la ¡eto cu,aod~ el fuego procede de beocma como remedio, es mil veces mejor
tración nervioso. Es sin Tiva.l p a ra la sala de billar. A los pocos momentos apa- o petroleo mflamado. Para este caso se ha que la miel. D ebe u sarse en los
gué la luz y me dormí tranquilamente co- ioveo_tado o~ro ªJ?ª_rato. que en la forma
edad critica de la mujer.
el hombre que ha cumplido con su de- exterior y d1spos1c1óo rnterna es bastante c:tsos de Anemia, Debilidad N c rLa Sra. Pinkbam de Lyun.Mass, mo
semejante al descrito. Su particularidad nosa, I n:!luc nza, Pu1monía, Tísis
E.U. de A, invita toda mujer en• ber."
dificil que pueda citarse otro caso en coosi,te en que los líquido~ q_ue se mezclan y se quedará segur amen te sati s terma á. que le pida. un ccir~;.t! el Es
que un hotasma haya venido del otro al extender sobre la matenu mflamada dan
~r escrito. Este ei1- era.tia J 1:iem• mundo a presentar sus excusas. Realmente espuma que separ~ la s1;perficie ardiendo fecho. El Sr. Profesor R oque
\tre, provechoso,
es rarísimo que un aparecido hable nada. del contacto del aire; siendo el volumen Macouzet, de México, dice: "Hace
de las espumas seis veces mayor que el muchos años que receto á mis
volumen del aparato.
enfermos con el mejor éxito l a
La espuma la da una solución de exDa.aro/lado•, Reconatituida.1 1
tracto de regaliz,. substancia inerte e in- Preparación de W ampole c omo
Hermoseados, Fortlf1c11doa
El maquinismo hace progresos cada vez ofeosiv:i- qu~ se _pued~ derramar ~obre tónico reconstii:.uyente. " Es e l
más sorprendentes. Su última aplicación cualqmer ob¡eto sm pe_hgro de detenorar- dulce favorito d e los inválides.
f.~
~;~~Jg~c!f 3~1~:&lt;; coosiste en facilitar el aprendizaje de los lo, y _aun sol'&gt;re_los veslldos de una perso- De venta en todas las Boticas.
la firmeza del pecho sin causa, idiomas, desterrando para siempre el pesa- na, s, éstos se mflamarao.
dailo algunoá lásalud.Aprobado do sistema de las gramáticas y de la ense·
por l_!ls notabilidades medicas.
prehistóricas
dría que llevar suelas de más de tres me·
ñanza a viva voz en academias o en clases
J . RATIÉ, Phe:1,
tros de grueso.
5 1 Pa■■age Verdean. Parta. particulares.
En la Universidad de Greooble se ha
frasco con instrucciones en París6'35
inaugurado recientemente un aula de pro- El pale_ootólogo
Harlé_ se ha ocupado
:Mexico:
11
J. LABADIE, Sucesores yQII, nuociacióo, donde el profesor está susti- d~ la cunosa cue? ?°. relattva al vuelo de
tuido por unos cuantos aparatos mezcla de ciertas aveb 1rreh1stor!cas, y pa~ece que en
fonógrafo y de piezas anatómicas, que de- épo,cas aotenores v1via un reptil alado que
muestran al alumno visual y auditivameote tema ~ás de ocho metr?s, de envergadura, Un cirujano alemán ha eacootrado un
el sonido correcto de las palabras.
Y ;:'c,ab:"!'-610s d: r5o kilomt1r~s.
t d nuevo uso para el reloj de arena, y ha pe·
Habla r bien una lengua so _es _solo
l°béf~ ien s; , ª 0 eocoodra O re\ os de dido una docena para el hospital que di·
de
ticular palabra tras palabra, s10 mcurnr I
u as que eman cerca e un m: ro e rige.
en "lapsus." Las frases deben ser proouo- ~nver/:ladura, Yª las cuales les sena hoy Dicho cirujano descubrió que algunos de
ciadas con el acento, el ritmo y la entona- im~~le l~olar.
.,
t
sus ayudantes eran muy poco cuidadosos en
ción con que las pronunciaría un natural fé . · a: sáupor°e que 1a pr~sioo ª mrs· lo toca nte al lavado de las manos antes de
del país cuyo idioma tratemos de aprender. . nea era ~- \ _uerte que ª ora en es las operaciones. Según lo dispuesto en el
Para lleg~r a vencer esa dificultad sin tiempos pre ist neos.
reglamento, los médicos deben lavarse las
contra
0 o o
gran trabajo, sólo hay dus medios: permamanos cuatro veces durante cinco minutos,
ta Tos, el Catarro
necer algún tie_mpo_ en el_ extranjero, s:i-tuCuando los árabes invadieron la peo!o- pero ra~a ~ez se observaba la regla.
.
rando_, por decir as,, _el_01do de los somdos sub española, los cristianos concibieron la
Los c1ru¡aoos se exc~sabao con !a d1filaBronquitis
espec1ales de cada 1d1oma,_ o com_o v~ a idea de dejar de usar toda la barba, recor- cultad de cal~ular el lle~po, pero ah~ra
kacerse en Grenoble, estudiando cieottfi· táodola en forma de cruz para distinguirse cada lavabo llene un relo¡ de arena de c10·
camente la lengua _que querE:mos pos~er. . de los musulmanes. Crey~ron que lograban co minutos de duración_.
A este efecto existen en d icha Uoivers,_ el resultado apetecido conservando una¡¡.
De este modo~! mé di~o s~ lava las manea horizontal de pelo debajo de la nariz nos ~on agua cahe_nte ,Y ¡abo_:1 hasta que el
y dejando crecer, debajo del labio inferior, relo¡ se ª!l;ota; sehmp1alasuoas, da la vueluoa especie de maoojito perpendicular. He t~ a l rel?J y vuelve a lavar~e durao_te otros
ahí el origen del bigote y la piocha.
crnco minutos con agua caliente y ¡abóo.
La tercera vez se lava con alcohol y la
y sus consecuencias : Jaqueca, Malestar, Pesadez Gastrica, etc.
o o o
cuarta se esterlitza la piel con sublimado
Por término medio cada persona gasta corr?sivo. En todas e_stas operaci?nes es el
de
del
cinco centímetros de suela al año; de suer· rel~J de arena el árbitro que decide la doPURGATIVOS, DEPURATIVOS v ANTISEPTICOS te que un "calzado eterno" o '·para toda la ración,
T. LEROY, 96, Rue d'Amisterdam. PARIS !/ todas la, Farmacia,.
vida," como dicen algunos zapateros, ten•

MENNEN
Es tan puro y s u ave que no puede dañar el cutis más delicado.
Los Polvos de Mennen de 'falco Boratado son igualmente
excelentes para después del baño, El continuo uso de
estas dos preparaciones dán por resultado un cutis más
limpio, más saludable, más bello.

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El automov1I el peligro de mcendlO

,~ l~~~~-~m~~~:!, !!~!!!¡~:,a

l
I

siempre es eficaz. Millares de personas curadas por ella testifican
sus maravillosos rc,;11ltados, y por eso es que se ha hecho la preferida del público. Basta usarla una vez para tenerla siem pre en
prevenció.n, Produce e,tectos segurfsimos en

Gl/fANOS, TUIIORlfS, ALIIOlfR•NAS, HElflOAS, PUSTUL•S, LL•Gl•S,
ULOER•s. QUlfll.DUR•s. FISTULAS, ERUPCIONES, ETC•• ETC,
Dlf VlfNTA EN TODAS LAS DROGIUERIAS '/ BOTICAS,

A,.A/fTADO 484',

161f1f.lOO.

o,

f',

1

NAFé

LANORENI

¿ Fué después de la desventurada aventura de los yaogüeses, o a renglón seguido
de la campal batalla seguida contra "Alifanfaróo de Trapobaoa" y su disforme y
descomulgado ejército?
Ello es, que Sancho tomando por los cabellos la ocasión, qu,i para sermonear a su
amo le pareció propicia, luego al punto que,
descalabrado y maltrecho le vió ponerse
trabajosamente en pie, le acorrió con el
oportuno socorro de estas o parecidas palabras:
-¿No le parece a vuesa merced, mi seM EX ICO OPTICAL CO., S. A .
ñor don Quijote, que en vez de andar de
Fabricantes.
la Ceca a la Meca, yendo, como quien diVentas al por Mayor y Menor.
ce, de zoco en colodro, nos estaba bien el
recogernos a nuestra casa, ahora precisa- l.a casa más grande y mejor surtida en
mente, que la estación de la siega se aproxi- la República.
ma, y las espigas parece que nos llaman pa- Toda clase de a rüculos de óptica. Precios
raque del grave peso de los granos, las muy reducidos, trabajo rápido y exacto.
descarguemos?
Almacenamos una grande existencia de aoFíote, lector, que, si no las mismas, fueteojos prismáticos para ópera, campo y
roo a estas muy semejantes las razones que marina.
.
trajo Sancho a colación para persuadir a Enviamos gratis, nuestro catálogo general
su señor de la conveniencia que habría de
número 44 .
reportarle el partirse de aquellassoledarles Av. Independencia No. 2
México, D F.
abruptas, únicamente de gentes montaraces Amb-:&gt;s Teléfonos.
Apartado 1722.
de cuando en cuando habitadas, y recoger· - - - - - - - - - - - - - - - - se a la vida civil, que tanto el
de 1a, CU}OS msu
· 1anos, gen t es remo t'1s1mas
·
·
. cuidado
d
e 10su sa1ud , como e 1 d e su h ac1en a Ie esta- fi 1 t d b ,
t' 1
1 ·, d
ban a todas luces recomendado.
e es, e e eria_n .ª, 1 a sa vac10n e su~
Sentóse a esta sazón el asende reado Ca- alma_s y te bend1c1nao como.ª. su padre.
ballero, y según dice "Cide Hamete Be- Y, d1_go yo ahora, hermano, v10iend_o ya al
neogeli después de meditar por un breve térm,10_0 y remate de este lar_go d1 7curso,
·
d e h't
/ es hc1to• que por •un manteam1eotos10
Conespa C 1·o' de t'empo
1
, y d e mirar
I o en
b ó h
·t
hito a Sancho, como si quisiera escudriñar secuencias, que º.' te_ que r
ueso, Il1 e
en lo más recóndito de su pensamiento con descompuso la maquma del cue~P?• vengas
..
:.
a apartarme de la honrosa y cnsttana provoz 1enta y sosegad a, d1¡0 a su campanero f .6
d
á
'd d t ·
de esperanzas y de infortunios:
es~ o en que ª? o, m _s mov1 o e u ~n- -Háme dado en la nariz hermano Sao- teres que del mio propio, y de !us conse¡os
h
1
·
d
y alabanzas hasta ayer acompanado ?
e o, que e reciente suceso e 1a venta enCalló el buen Caballero, y con paso gracantada, en que Juan Palomeque y sus
bl
•
d. · .,
·•1
compinches hicieron salva de sus espaldas, ve Y. no e co_ntinente ing,ose a ens1. ar a
ha venido a parar en que se te abran los Roc1~ante, ?11entras Sancho, tan_ me_droso y
caminos del entendimiento, y te cambies, c?otnto, ba¡ab&lt;l; la cabeza se hmp1aba los
de escudero zafio y un tacto simple, como o¡os con el reves de ¡~ ma o.
lo fuiste hasta ayer, en el más discreto,
SERGIO CUEVAS ZEQUEIRA.
prudente y avisado de cuantos servidores
recuerda en sus prolijos anales la andante
Caballería.
De la cordura y buen seso que ahora te
quiso acordar el Señor en su infinita misericordia, dan cumplida muestra las pru- Todos los fumadores que se enorgullecen
&lt;lentísimas razones q ue estuviste ahí enzar- de poseer una o varias pipas culotadas, de·
zaodo, amigo Sancho, que no parecía sino ben deshacerse de ellas inmediatamente si
que era el propio Merlín u otro encantador aprecian en algo su salud, porque según e,
no menos sabio y provecto el que ha blaba doctor Reckitt, de Londres, las pipas usapor tus labios.
das son mu y peligrosas.
Por la orden de Caballería que he reci- Producen disnea, o lo que es igual, difibido, te juro que no tardarfa yo más tiem- cultad de respiración y asma, por efecto
po gue el necesario para reponer un tanto del veneno de la nicotina de que están samis fuerzas, en someterme, dócil como un turadas.
niño de la doctrina, a tus consejos, retor- Explicando lo que sucede cuando se tunando al lugar y dedicándome a velar por ma en una pipa vieja, el doctor Reckitt dimí hacienda y a cuidar de mi salud, si no ce que la acción de la nicotina sobre el
fuera que me detiene y escrupulizar una corazón produce una especie de hambre
cierta duda que allá en lo más oculto de de aire que obliga a la víscera a trabajar
mi ánimo se está hurga que hurga sin de- más de prisa.
jarme reposar tranquilo en la contemplaLos siotomas de la disnea se observan
cióo de tu presente y no esperada sabidu- fácilmente.
ría.
E l fumador experimenta tales dificulta·
Es el caso, Panza amigo, que allá por los des en la aspiración del aire, que mucha.s
días en que, movido a mi juicio, de alguna veces, a l andar, siente deseos de dt:tenerse
inspiración celestia l, y hechas todas las y descansar para recobrar el aliento. Por
prevenciones necesarias, determinaré salir lo expuesto, se comprende que es un ca.a buscar aventuras y desfacer agravios, y pricho muy peligroso el de usar pipas en·
poner la fuerza_de brazo al servicio de les negrecidas por e l humo, porque para conpobres y desvalidos, que es tanto como po- seguir aculotarlas hay que fumar mucho, y
nerla a l servicio de Dios, te pareció a tí de se saturan de "nicotina."
perlas mi determinación y aún me diste
·
por ella mil parabienes.
Tu juicio, por lo iogénuo de tu condición se me asemeja un tanto al de los niños, de quienes se afirma que dicen siemy
pre la verdad, la fe que pusiste en la eficacia portentosa de mis hazañab, la confianza
con que siempre aguardaste el gobierno de "Con la adoptacióo por parte de Fra12·
1~ iosula o el condado que te tengo prome- c(a ,d~ la nueva h"ra legal, se eocuen_tra
udos. fueron voz alentadora y fortificante dividida Europa en tres centros horarios
que me rr,aotuvo sin desfallecer en mi Forman parte del Occidente, Bélgica,
propósito 1e restaurar la Caballería y ha- Francia, Ioglaterra, Holand~, España y
c er para siempre famosa la ma nchega re- Portugal; pei teneceo al horario centra l. Itagióo donde nací.
lia, Austria, Alemania, Suiza y EscaodioaSi la mala condición y envidiosa ene mi· va, en el oriental entran Rusia y Turqufa.
ga del mago encantador que me pe rsigue
En todo_el mundo hay veinticuatro cenoo lo hubiera estorbado, ¿quién duda que tros horarios, y cada uno adelanta o rea estas horas, estaría yo rigiendo un gran trasa una hora exacta sobre el precedente,
Imperio en Ultramar, y tú llevando las rien• según se halle al Oriente y al Oceideote.
das del Gobierno de a lguna apartada ínsu•

r

El peligro de las pipas viejas

Pilules Orientales

ª:-

1

A 25 CENTAVOS LA CAJA.

Los idiomas enseñados a máquina

l'I!·

1

Para loa lugares donde no ae enouentre, se despacha tranoo de porte, enviando
oon el pedido en sellos de oorreo $0.80 ove por oada oaja y por docena $2.62,&amp;l Depositarlo general, SR, RAf'AlfL •• ORTEGIA, s• o•LLE DE IIANRIQUE N 9 ea.

a

Aves

Que a don Juan Montalvo
se le quedó en el tintero.

hacen bella á cualquier mujer. Y cualquier mujer puede poseerlos con el debido
cuidado y atención. No debe usarse nunca
jabón que no sea p11ro y suave.
No debe usarse nunca preparación alguna
que esmalte la superñcie y obstruya los poros.
Los poros del cutis y del cuero cabelludo deben
mantenerse siempre completamente limpios
y abiertos con el Jabón Boratado de

Curadas con el Compuesto Vege•
Lydia E. Pinkbam.

SENOS

Capítulo tantos

Los cabellos suaves y ondulantes y un hermoso cutis

I

El lavado de las manos de tos médicos

.....

,¡,~
, jj~~7i :,{f; ~

.

.......,.

¿~:~¡;t;~

,

PERFUMl!S

~UBI~

cootrae1ESTREÑIMIENTO

GRANDES ÉXITOS ACTUALES

Exijase1o,YERDADEROS GRANOS SALUD DrfRANCK

1
-

BOUQUET GREUZE _PAMPRES D'OR
ENIGMA _SOLA MIA

Horarios de Europa

América

�E L MUNDO ILUSTRADO
BOCA DELIC IOSA, J!'KA(ilANClA
en el A LIENTO C nt1 la•

VIOLETAS RUSAS
Perfuman los
labios y dan á la
boca sabor de am·
b r&lt;'~Í,., a pasion an

~~~CJ~1~!~::i'i:~

i
'

tes.
La eRPoR" Qu e
n•a Ja.q Putlllu ••
Vlo'•h• de Rual1, de
Quentln, ,r, za de la
ternura rlesu ma•
rldo.

lndl~p en·
s11ble p a ra los
(l U P "mAn lM AX·

QulslteceR. Oajlta
a ,tí, tl&lt;'1&lt; dA a.In·

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ElTEKUACIOI
ANÉMIAOEBIL/DAD

ABOTAIIEJITO de las AIERZAS, etc
aurada~ radtcatm,nt, por 1I

HIERRO
BRAVAIS

Ninguno tan delicioso comu este .

Suavil.a la piel y la da una blancura nacarada pcrfecla,. Y cura radicalme.ote
irritaciones y :sabanones fort1flca las unas y las da brillo y transparencia.
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MARAVIL LOSA CURACION DE UN
ANTIGUO Y HONRADO PERIODISTA

El decano de los periodistas cubanos, el
señor Arsenio Fernández Cárcava, de Ha·
bana, nos escribió con fecha catorce de
de Abril de r9rr: "Escribo ª usted con
gusto para manifestarle que sus preciosas
píldoras de Paw Paw son una bendición
d e D.10s, sob re to d o para 1os v1e¡os
• • como yo

pi~: eÚo insistieron tanto el subastador que digieren mal p~r falta de deo~adura
como el público, porque el hombre había Y de trastornos !l'ástncos. Tengo 69 anos de
conducido a la mujer del cabestro, tal co- edad; h~ padecido mucho de las_ muelas,
mo suelen llevarse los animales al merca- cuan.do ¡oven, Y unas me las extr~¡eron l_os
do, y p recisamente es esto lo que da lega- denhStas, Y 0.t~~s me las ~rraoque yo m,slidad a la venta.
,
mo; no perm1hendome mis escasos :ec?r·
El historiador Charles Forshaw cita to- sos el ponerme ?na den!~dura artl~c1al.
da una serie de estas transacciones, ocu- E 5tu~e bastante tiempo uh hzando ~¡ B,~ar•
rridas en la provincia de Yorksire, hasta bona,o de Soda ~ar:1 ayudar a la ?1gest1ó1;1;
el año de 1852 _
pero este p roced1m1ento me obh~aba;,. ~r
No es sólo en esta provincia donde tal aumentando gradualmente la dós1s de Biocurre, sino también en la de Dorsetshire, carbona~o, Y tanto he tomad_o que 1:mpecé
a ¡uzgar por las novelas de Thomas H ardy, por senhrme.~al, Y ?etermmé sushtut1rlo
que tienen fama de reflejar fielmente los con sus pr&lt;;&gt;&lt;h~wsas pildoras de Paw Paw,
usos y costumbres de esta región.
t~mando_ d1anamente al acostarme, una de
E n su novela: "The Mayor of Caster- dichas p1ldoras; hace de est? dos meses y
bridge," este autor describe una de estas obser vé que me encu_entro ~,en Y hasta he
escenas, siendo considerada la venta como engor~ado, Uso :tl ~ 1.smo tlem~o su excelegal 'por todos los que en ella intervie- leot7, Jabón, Y mi fisico ha me¡orado munen, ó sea el mar ido, la mujer y el com- cho.
prador. Parece que estas transacciones se LAS PI LDORAS DE PAW PA W (Paefectuaron muy a menudo a principios del paya), son las mejores que se conocen pa·
siglo X IX, a raíz de las guerras oapoleó- ra el estómago e hígado y un positivo y ránicas.
pido remedio para la Constipación, IcteriAl volver el ejército después del año 1815 cia, B iliosidad, Dolor de Cabeza y todos los
muchos de los soldados encontraron que padecimientos causados ¡,or desórdenes del
sus esposas, creyéndolos muertos, habían Estómago e Hígado. Estas píldoras contie•
contraído segundo matrimonio; al vender nen las mejores virtudes del Tónico Paw
la mujer al segundo marido creyeron so- Paw, y están preparadas del jugo de la fruluciooado el problema, y las autoridades, ta Papaya. 50 centavos.
en vista de Jo dificultoso de la situación ha· EL JABON "HAMAMELIS" DE MUNcíao la vista gorda.
YON. Recomendado por el Mundo Civilizado como el mejor Jabón medicinal y una
!P&gt;Ir©v~lli&gt;oo~ furll@ml&lt;tl\~
necesidad para el Tocador.
__
E L REMEDIO PARA LA DISPEPSIA,
.
.
alivia instantáneamente y cura toda clase
. No es _sólo Ch1oa .1a tierra de los pr~ver- de Dispepsia. 50 centavos. Marca 3 X, 32.
bios sabios. Lo.s ~hguos reyes Y senores EL REMEDIO PARA EL REUMA TIS·
~:uf:lpe~é~~: ie:i~::~~d~~t~\s~:
MO, corrige en unos días el Reumatismo en
.
.
. todas sus formas. 50 centavos y un peso
da," fueron hombres de gran 1Dtehgenc1a M
X .,
·
y sabiduría, que legaron a su país frases arca 3 • 112 ·
sentenciosas de las que ahora se enorgu- EL REMEDIO LIQUIDO PARA LA
lJeceo aquellas gentes.
SANGRE (ea pastillas) "º tiene igual paHe aquí algunas de ellas:
~a las af~cc!~nes sifilíticas de los huesos, las
Un ciego no puede ser juez en colores. ulceras s!lihh~as y las enfe.rmedades CutáCuando el gato está en los tejados el ra- neas. Desarraiga todas las impurezas de la
tón anda suelto por las casas.
sangre. $4.
La fama perdura más que la vida.
E L REMEDIO PARA LOS RTílONES,
La esperanza consuela al perseguido.
cura prontamente los Dolores de Espalda
La borrachera es her mana del robo.
y todos los males de los Riñones. 50 centaAprender es el deseo constante del sa- vos. Marca 3 X, $2.
bio.
Si no tienes dinero carecerás de ami- Munroo tiene Remedios para cada engos.
fermedad, casi todos al módico precio de
El hambriento siempre tiene mal humor. 50 centavos. Se venden en todas las farmaMita lo que tiene~ delante de tí antes de cias o puede hacerse el pedido directadar un paso.
mente.
Ningún hombre, por sabio que haya sido Pida usted la "Guía de la Salud." de
0 que sea, lo es en todos los tiempos Y en Munyon, en las Droguerías de J. Labadié,
todas las ocasiones.
,
.
Las mujeres ansían todo lo que es caro. S':'cs. . Y Cia., Av. Sa? Fra~c,sco 43: J.
La sabidur!a t iene más poder que la Ulh!elll S':'cs., 3a. Av. Bohvar 7:s, Johannsen,
fuer
Féhx y Cia., Av. San Francisco 39: DroElz;in de una fiesta es siempre mejor que guería del Elefante, Av. Isabel la Católi~
el com ienzo de una orgía.
6; y otras.. Consulta_s por correspondencia,
,
¡
d. ·
confideoc1ales y hbres de torlo gasto.1
A
. ~1 com~ a _esperanza es ame ,cm~ que MUNYON'S 53 AND JEFFERSON, PHI·
altv1a la m1sena, la muer te es el medico LAPELPH IA E u. d A
·
que cura la pobreza,
• ·
e ,

i:::r~t

Agencia de Inhumaciones

---------------------------~'V""v""~~1

EL MUNDO ILUSTRADO

Parece que los antiguos conocían esta
resistencia de los cabellos La historia nos
refiere que las cuerdas de las catapultas
romanas estaban fabricadas con cabellera
Se ha calculado el esfuerzo que pueden
hacer nuestros cabelllos.
de los esclavos, y que las mujeres cartagi·
Un cabello de mediano grosor puede n.esas ofrecieron sus cabelleras para que
.
sirviesen en la defensa de la patria.
sontener. s:n romperse, un peso de 178 gra·
_ __
mos.
¿Es
dable
en
Inglaterra
que un hombre
Ahora bien, como una cabeza mediana·
mente poblada sustenta unos treinta mil
venda a su mujer
cabellos, síguese que nuestros cabellos, ó
lo que e.s más paradójico, la cabell_era ~e Esta cuestión fué ventilada hace poco en
una n:iuier pu_ede ofrecer ~~a res1stenc1a Londres.
superior a c!llco toneladas;
De la contestación se desprende que, si
. Téngase en cuert~. ade!llas, que las tor· bien antiguamente la ley permitía semejans1ón aun:ienta_ la res1stenc1a y se compren- te abuso, actualmente esta transacción es
derá lo !llcre1ble de la fuerza de la tren· imposible, aun cuando la mencionada ley
zas d_e la cabellera..
. no se halle abolida formalmente.
As, no es de admirar que algunas mu¡e- Sin embargo, encontráronse varias perres levanten con su cabellera enormes pe- sonas que citaron dos casos, ocurridos, dusc,s.
.
. rante los últímos veinte años, en los que
La d1fi:ultad o el secreto de la marav1- el hombre había vendido a su mujer en
llano _esta tanto en los cabell?s como en pública subasta.
los muscules que han de verificar el esUno de estos casos ocurrió en la poblafuerzo.
cióo de Pontefract, ea la provincia :le
Yorkshire; el otro en los Midlands. Ambas
mujeres fueron vendidas en pública subasta; la una por siete shillings y seis pences, la otra por dos shillings y seis peoces.
COGNAC
El comprador de e 5ta última sólo había hecho ¡.._ apuesta para librar a la infeliz de
las garras del marido, un verdadero bruto;
pero encontró la cosa muy incómoda ea
cuanto
• d d le obligaron a llevársela en pro-

Salud Esencial para· Desempeñar las Faenas del Hogar.

Huelga decir que
las felici dades de
la vida dependen
la salud. Si Ud.
sufre de alguna
dolencia, su pri, mer deber es curarse. Ninguna mujer puede esperar.
d isfrutar el amor de un hombre n
los favores de la sociedad si está
siempre afligida y quejándose. Alégrese Ud., sea úti l, sea bondadosa.
Dirá Ud. ''es" dificil estar alegre
con UI!. fuerte dolor de cabeza, el
Hfgado torpe y el estómago desordenado."
Entonces, ¿por qu é estar
atormentada con
esas dolencias?
¿ Por qué no tomar remedios que curen? EL REMEDIO DE MUNYON
PARA EL DOLOR DE¡ CABEZA le
quitará el dolor de cabeza, no importa cuál sea la causa, en 3 a 15 minutos, tonificándole los nervios y el
estón:ago y sin causarle malos efectos.
Si Ud. está irritada, y nerviosa y
no pudiere dormi r , tome el Remedio
de Munyon para los Nervios. Precio 50. centavos.
Si Ud. está viliosa o sufre d e alguna dolencia del hfgado, tome el
Remedio de Munyon para el H fgado. Precio 50 centavos.
EL REMEDIO DE MUNYON PAR A LA DISPEP SIA cura todos los
padecimientos del estómago. Precio
50 centavos.
EL REMEDIO D E MUNYON PARA LOS RIÑONES cura los dolores
en la espalda, la hinchazón en los
pies, orina escasa y frec uente, hinchazones debajo de los ojos, cutis
pá lido y ceroso, hid,ropes!a y de·
más afecciones de los riñones. P recio 50 centavos.
El Remedio de Munyon para el
Reumatismo, cura 90 por 1 00 de
los casos de reumatismo. Precio 50
centavos.
EL REMEDIO DE MUNYON PARA LAS DAMAS cura todos los males del bello sexo. Es superior a todos los demás remedios conoéidos.
50 centavos.
Toda madre deberá tener siempre
en su hogar los Remedios para los
Resfriados, el Catarro, las Tos1&gt;s,
Mal de Garganta, Cólico, Diarrea y
demás enfermedades de los niños,
pues u.na dosis o dos de estos remedios muchas veces evitan Largas,
penosas y costosas e n fermedades.
GRATI S La "GUIA de la SALUD"
de Munyon, la cual le enseñará a ser
su propio médico y el de s u familia de una manera fácil, sencill_a¡ Y
barata.
Es el m e jor
EL JABON AVELLANO jabón medicinal y de tocaDE LA BRUJA
dor que se coDE MUNYON
noce. Da buen
color y l ozaI!.fa a los cutis pálidos
y m1rchitos. Cura los barros, impide la caspa, pone el cutis tan terso
como la fel pa. Se recomienda en
particular par~ bañar a los niños.
CUIDADO CON LAS IMITACIONZS. El único Jabón de Avellano
de la Bruja, legitimo es el de Munyon. Todos l os demás que lleven este nombl'e son imitaciones.
CONSUL TAS GR ATIS POR CORREO.

··&lt;.tonsult~s

Se da¡¡ casos de que el dolor moral mata Instantáneamente, y con
;,,l"'
mucha má11 t recuencla de eI!.fer medades adquiridas bajo la pena y P"-Sión
LA CARRERA DIPLOMATICA.
de án im o.
Las pasiones violentas, cólera , ceInci'.ignito: Entre nosotros basta los, odio, en vi dia, cau1l!ln alten1.ciocon ser abogado para tener derecho nes g r aves ee la salud. La cólera es
a la carrera de los diplomáticos; pero
la más terrible de todas cuando lleno teniend o el titulo citado hay que
sustentar un examen, según progra- ga al exces o. Una cólera violenta
ma de la Secreta1fa de Relacione•, puede engendrar casi instantáneapara ser admitido ya sea como canci- mente fiebre biliosa, inflamación del
ller de up.a legación, o escribiente hfgado, del cerebro y hasta la locura. El abandonarse con frecuencia. a
c:.e d icha Secretaria.
Los grados para llegar al puesto de la cólera puede ocasionar la. icteriMinistro Plenipotenciario, son los si- cia, la fiebre nerviosa, la con sunción y la parálisis. Después de un acguientes:
Canciller, tercer secretario, segun- ceso de cóler a, la leche de una mado secretario, primer secretario y Mi- dre o unaJ nodriza originan convulnistro. No estoy muy segura de si és- sio n es a uI!. niño y la leche obr a cotos ser án solamente los puestos que mo un venen o, produciendo la muerhay en las legaciones, pero segura- te instantánea.
La persona alegre que r1e siemmente en la Secretarla de Relaciones podrán decir a usted todo lo que pre, es sin duda de buena salud. Por
eso se dice: "La ris1t engorda" pordesea.
·
que es el t ónico del sistema nervioso mejor que las medicinas de los
EL HOGAR.
doctores. Hay e jemplo¡; de personas
~l a t•uc ha: "El hogar es lo que pro- cur adas de la enferll'.'edad por un
porciona mayores dichas para los se- repentino acceso de risa. Agita el
res b ien intencion,ados" no sé quién cuerpo, promueve la digestión , la
dijo, pero seguramente el pensamien- clrct,Jación de la sangre y reaviva
to anterior no tiene, en lo absoluto, el podev vital en todas par tes.
Las fábulas y libros de caba.llerfa
náda qu no sea verdad.
Los hombres, por torpeza, me refi•!· nos hablan de elfxeres que da ban a
ro a los que tienen cierto principio sus héroes una eterna juTentud .
de moral, hacen muchas veces cosas Nuestro eHxir hoy consiste en te11.er
qt&gt;.e si se dieran cuenta exacta de su una mentEt libre y fresca, no tenl'r
import ancia, indudablemente no las un cor azón demasiado impresionable
ha1 !an, pero ya que desgraciadamen- y pasar ser en os sobre las pequel'ía.s
te su esposo ha hecho algo que pu-, miserias de la vida.
do ofender a· usted, este hech o, por
Puede comprobarse que las pergrande que lo quiera usted ver, no sonas que p arecen más jóvene s de
amerita su enojo al grado que me lo que en realid ad son, tienen u n esdice h,"I. llegado, tanto más que lo p fr itu fresco y j uvenil, m ientr aa qua
que me cuenta ha motivado su in- por el con trario, las q u e parecen de
dignación, aunque grave, np hay una ,m¡a¡yor ede,d Jon prematU!ramen te
ca,,.sa, o más bien dicho, un derecho viejas en el modo de pensar. De aqut
que autorice a usted para seguir la se infiere que par a mantener el asHne"I. de conducta que ha adaptado.
pecto juvenil, debem os con servar nos
Al decir a usted ésto, seguram ente jóvenes Inter namente. E l enveJectr
se me juzgar á poco femenina, es de- más pronto o más tar de depende de
cir, poco afecta a defender los dere- nosotr os mismos y de que tomamos
chos de n uestro sexo, pero por otra costum bres p r opias de las personas
parte me siento inclinada a la clemen cia, al perdón de los error es, de edad.
LUISA.
cuando éstos son, como digo antes,
por .torpeza o falta de reflexión.
Haga usted por medio .d e ,.razonamientos, comprend er a su esposo Croquetas de lan gosta a la milita1·.
su conducta q ue cier tamente no es
Se llenaiü Íos mol des especiales
buena, pero sea clemente, piense p_ara croqlfefas con una masa de pariue hasta con los malh echores a tatas mezcladas con queso parmes1q uienes un jurado popular condena
no, se deja un hueco en el cer.tro v
a la última pena toda.vfa, en mu- .se
rellena é3te con un salpicón de
chas ocasiones, obtienen el indulto Je.ngosta
y ·'cliampignons" cocidos,
de la terrible pena y que s i bian ligad.'!. con bechá.me l, reducido co:r.o
es cierto q ue tal vez sufran más
tormentos al estar prisioner os veinte o más años, también es cierto
que al recibir el indulto, lo deben
recibir como un gran bien, como u "'la
caridad de amor de los prójimos que
en toda su vida tendrán, a no dudarlo, en la mente con un sentimiento
de g r atitud y de car iño.
Debe usted sufrir cruelmente con
lo que Je pasa, pero recuerde que,
afortun adamente, todo tiene compensación en la vida. Resfgnese que
vendrán dfas mejores.

~

~

P iensa Utl. comprar
acciones

Venga a ver nos:

{ NO
';)

~

f

seña1•e m os a c o -

~

Í

~

n ocer los tí tulos sei•io s

{

y l os q ue son impresos /
s o lam e n te pal'a. . . . . . • }

)
~

~

........ . .... ... ..........

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Exija c1ue e n las necio-

~

~

n es que l e oil'e zcan es-

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té e l n o mba•e

)

impreiiO

a l pie del an,,ei•so:

~
f
}

tEDU;:o;;~~~ILAR \
~ ES UNA GAR ANTIA. )

¿ vJ',, v-J',,l\,,...,J'\,...,J'\,v.J",~
deja énfriar en lugar fresco.
para una masa de croquetas y se
Se sumergen los moldes en agua
calier.te para sacar las croquetas, se
harinan, se envuelven en huevos v~tidos y luego en pan · rayado, se
untan con aceite muy frito, para col orearlas, se ponen a escurrir y se
sirven.
Hay insectos tan pequeños que
se necesitan 540 milones para completar el peso de -un gramo.

+++

A,
,La Universidad. má!¡, concurrí_~
del mundo es la del Cairo, pues , a.
ella ,concuQ!'en 11,000 estudi.anie:L

++

&lt;t•

La policfa de Parfs ha sido equiparada con linternas de acetiienoj
para usarlas en dfas de espesa niebla.

Sin embargo, casf todas las salsas "Worcestershire" se esfuerzan· en
imitar el modo de presentacion del producto de origen.
El solo hecho de imitar la etiqueta y el frasco de Lea &amp; P errins E&gt;Qlli\·ale á una
confesion de inferioridad. Esto no impide que millares de personas sigan diciendo de
la ••,vorcestershire" u de l a "Salsa Inglesa," cuando lo que quieren decir es la
"Lea &amp; Perrins."
Sois una de ellas ?

La escritur a blanca sobre
la etiq ueta roja :
,,,_.,_~

. d.
m 1ca

la verdadera

SALSA WORCESTERSHIRE
d e origen.

b1

~.

vende mos acci o.a:. .
n es; p e l'o l e en- }

S

Ana: La In fl uencia del espfr itu en

f

petroleras? }

I alguien hubiese p roducido una salsa tan buena
como la de LEA &amp; PERRINS, pued e Vd. estar
seguro que no imitaría el modo de p resentacion
de esta.

EL E SPIRITO Y LA MATERIA.

la salud del hombre es uno de los
misterios de nuestr a existencia.
E l estado de espir ftu influye sobre lp. s alud: ,imposible m a ntener
regular y gradual el estado ffsico
en buenas y san as condiciones, si el
espfrltu sufre. Fácilmente se puede
ob servar la alteración del aspecto de
una per son a que exper imenta de
pronto un a desgracia.
La lmiaginaclón y el pensamiento,
por lncr etble 4.ue pare:.i:ca, son capaces de curar y producir d olor es y
enferliO.e da d es. !'!Olo as! se ex plican
cur aciones de neuralgias y enferm edada ner v iosas por la influencia de
la confianza en u n m4dico o en un
remedio.

~

�EL MUNDO ILUSTRADO
de su riqueza presente, ganada sin co:110 NUBES EN EL CIELO SON
deshonra?
LAS PECAS EN EL ROSTRO
Triste era la existencia que llevaba en compañía de su familia. Su
esposa, doña Micaela, sin mostrarle
desapego, era un instrumento de sus Ocultan la Limpieza y Lozanía de Ja
Usa La Peruaa Porque Es Ua Buen Remedio.
Tez. Desperfeccionan la Belleza.
hijas y compartía sus inclinaci ones.
Ansiaba hacerlas casar con moz·,s
distinguidos, bien emparentados en
la sociedad. Tenía siempre listo el ¿Por qué no desvanecer las pecas .v
todas las manchas
dinero para un abono de ópera o de
en la cara con la
conferencias, un viaje a Mar del
CREME "SIREN''
Plata o París, para cualquier acto,
CONTRA LAS PEen fin, impuesto por la moda y la
CAS? Preparada por
ostentación. Natural mente, se presespecialistas
con
cindía del viejo en las fiestas Y en
los viajes, aunque don César, como
muchos años de exbuen italiano, era aficionado a la ópeperiencia, UNICAra, cuando de la temporada teatral
MENTE para desse trataba.
t r uir de una maneLas muchachas explotaban la bue- ra radical toda clase de pecas y
na disposición de la madre para con manchas en el rostro. Esta CR!l1M.o\
ellas, induciéndola a realizar gastos "SIREN" CONTRA LAS PECAS es
sup ,rf!os. So pretexto de c;ue era ya bien conocida como muy eficaz,
é!e buen tono hablar el francés con
acento parisién, la persuadieron de en México y en todas partes. Tar ro
u.n breve viaje a París. Al regreso, con valiosas indicaciones, $ 2.50.
sorprendieron a sus amigas con un Por correo, certificado, $ 2. 6 2.
nuevo encanto: el de sab er recitar
En venta: Johannsen, Félix y Cia.,
versos de Francisco Coppée. . . . Ha Av. San Francisco 43.-J. Labadie
de saberse que Alda sobresalia en la
recitación, Margarita en e l papel de Sucs. y Cía., Av. San Francisco 43.aldeana en las fiestas de b eneficencia J . Uihlein Su c., 3a Av. Bolívar, 25.
y Elena en el c;i.nto. Eran tres joyas, A. Vargas Sucrs., Isabel l a Católic.a
6.-México.
como d icen.
Don César, quebrantado por la
edad y por el t r abajo, carecía de oposición de sus hijas y estuvo a
fuerzas, y, sobre todo, de la auto- punto d e estallar de indignación; peridad paterna necesaria para impo- ro sintiéndose débil y cobarde ante
ner un limite a las demasías de los ellas, sólo se limitó a decir en voz
suyos. Lo aceptaba todo sin prote:3- alta y colér ica:
-¡Aunque el viaje me cuest~ la
ta, hasta el forzado aislamiento en
que su esposa y sus hijas lo man- vida, he de ir!
'¿No había tle ir a recoger el último
tenían. Como s i manchara con su
presencia, lo tenían realmente es- suspiro de su madre, ya que de su
co • dido. Parecía no existir vtnculo madre se trataba? Sólo una vez había
Tbe Peruaa .Compsoy.,
Mayaguez, Puerto Rico.
alguno entre él y l a familia. Una ido a visitarla, desde que vino a AméColumbus, Oblo, E. U. de A.
gran distancia se había creado en- rica. Entonces le propuso traerla consigo a Buenos Air es, pero ella no
Muy Señores m ios :-R.ecomleado la Peruaa á mis enfermos porque
tre sus almas.
Nada había más penos()( para él quiso a bandonar la ciudad donde haes buena, por que cura y por que para cuanto esti recomendada la be
que aquellas comidas silenciosas con bía transcu r rido toda su vida, aparte
empleado, obtealeado siempre los mejores resultados.
los suyos, en las cuales desempeña- d~ que la espantaba la cruzada del
De Vds. atentamente,
ba el papel d e convid ado. Dolíanle océano. ¿ Cómo iba a vacilar, cuando
PEDRO PEREA FAJARDO, M. D.
las miradas fm'tivas que dirigían sus su madre lo llamaba? Aunque estuh i jas a su ropa o s u modo de co- viese en !é.l rincón más apartado de
la tierra, haciéndose todos los samer. Angusti._áb anle las palabras dei,,
La Peruaa Siempre Victoriosa.
Certifica: H aber reconocido r epetid as
d eñosas e hirien tes con que ellas ha- crificios imaginabl es, acudiría al laLas r ecientes con quistas d e l a Pernna veces "La P eruna" s iempre con éxito,
blaban de la gente humilde, en un do del ser que le dió la vida. ¡ No
en p aises extran jeros ha llegado á ser especialmente para combatir la tos d e
a la r de de nobleza de que carecían. faltaba más, s ino que dejasa morir
Por ello procu raba vivir a lejado de a s u madre sin satisfacer su último
u no de l as temas mas inte1esan tes de l a los convalecientes de l a "Grippe" m uy
f recuen te en l as Ant illas, y están do
ellas. Pasaba casi todas las horas deseo, estando al alcance de sus mah istoria médica.
del día en el jardín de su casa, ata.- nos satisfacerlo! Ya lo creo que iría,
L a Peruna se adapt a admirablemen te seguro de s u eficacia , no vacila en r ereado en cuidar las pl antas, regan- se opusiese qu ien se opusiera.
f l as enfermedades de climas cálidos com en darla.
Leyó de nuevo el telegrama, y poDr. Julio Ferrer .
dolas con solicitud paternal y delP1a d on de pr evalecen las afecciones cata- P once, Por to Rico.
niendo en el recuerdo de s u madre
tándose
en
su
cr
ecimiento.
nales del estómago, la a n emia y enferCarta De Un Profesor.
Viendo florecer las r osas, pensaba todo su amor filial que no le profemedades n erviosas.
a veces que en el mundo vegetal rei- saban sus hijas, en una crisis de terAreci bo, Porto Rico.
La P er una es un tónico admirable v Srs. P ernna Company.
na un orden de vida superior al de nura, y como reproche para ellas,
proporcion a un apetito vig oroso é in m;los seres humanos. En las tiniebl as exclamó en italiano, llor.ando a láColu mbus, Ohio, E. U . d e A.
jorable d igestión.
de su cerebro elemental fulgurab:.J. grima v iva:
Muy Srs. mio:-Pliiceme comunicar á
-¡Maroma! .... ¡Poverina! ....
D octores prominen tes d e r epu tación V ds. que he h ech o uso d e s u admirable
fugazmente el pensamiento de que
las rosas se conducian mejor con él
i nter n acional recomiendan l a Peru n a á preparado " L a Perunal ' p ara combatir
Eloy Fariña Núñez.
que sus hij as. Y no podía menos de
sus pacientes, y cer tifican que es buen a , nn fuer te acceso d e grippe, con satis•
m irarlas con afecto, con cariño casi,- - - - - - - - - - - - - - - -factorio
r
esul
tado
.
Dicha
medicina
la
Doctores Promlaente, Usan La Peruna.
como s i fuesen criaturas de carne
creo un tónico inmej~rable p ara conva•
accesibles a la gratitud.
El i nfrascrito M édico-Cirujano de la lecien tes,
Una nocbe, duran te la cena, reciF acultad de Medicina de Bar celon a,
José D'Elias,
bió un telegrama urgente de NápoEspnfia.
P rofesor.
les. El corazón de don César lati6
precipitadamente, sin saber por qué,
desde el día lejano en que, abando- Allá vivía su viej ecita madre, en
uando la ciudad natal, Génova, vino compañía de un hermano, y a cua América, jamás cruzó por su men- yo sostén proveía él. Abrió e' papel
Dor. César MHani vivía como un t e la idea de que su ignorancia ha- v leyó, con la inquietud consiguiene,1t1 año en su propia casa, en el seno br!a de ser alguna, vez, causa para te, que su madre- se hallaba enferde aquel hogar cuya prosperidad que dejaran de amarle los suyos. El ma y que deseaba verlo por última
presente era el fruto C:e toda una vi- no tenia, ciertamente, la culpa de la vez.
-Mamá está muy enferma y ma- 1
d.a, de trabajo. Era menos que un rusticidad de sus maneras. El, don
extraño todavía, era simplemente un César, tuvo que inclinar la cabeza y ñana mismo voy a Italia-di jo don
estorbo y un motivo de vergüenza ,...,rnarse e l pan con el sudor de la César.
-¿A tu edad? No puede ser-obpara los suyos. Sus hijas Alda, Mar- frer.te. Siempr e en relación ,1 trato
garita y Elena, señoritas presumidas con gente de su condición, modesta jetó tímidamente doña Micaela.
Sus hijas se opusieron también;
qpe renegaban en secreto de la hu- pero virtuosa, no pudo aprender urmildad de su origen, presente s iem- banidad de la oscura esfera social en pero sin calor, al viaje del viejo. En
pre en el aspecto rudo y desaliñado que desenvolvía su esfuerzo. ¿ Iba a el fondo, se pusieron contentas, po1·del viejo, como lo llamaban comun- r.9gar, por ventura, como si fuera que así se desembarazaban por un
mente, hubieran deseado tener un un crimen, que llegó como inm igran- tiempo de él y se evitaban a sí mispadre culto y distinguido que supie- te a las p layas de la Argentina y que mas la vergüenza de presentar a su
se vestir bien, a fin de ir con él sin en los primeros tiempos vendía ho•·- padre a sus amigas, las que .andatemor de ponerse en ridfculo, a las talizas por las calles de Buenos Ai- ban diciendo por ahí, que la riqueza
fiestas munda n as. Pero el viejo don res? ¿,No era más bien un motivo no le había hecho perder sus trazas
César, no era ni una ni otr~ cosa. de satisfacción para él el recuerdo de de vendedo1' ambulante. Don César
Pr~ocupado de amasar una fortun:.i. aquella época de trabajo er&gt; me'1io advirtió toda la doblez de la fingida

EL DOCTOR PEDRO PEREA FAJARDO,
CIRUJANO Y OCULISTA REPUTADO.

r;;;: ______ _, ___ . . ,. , _ ------.......,.,~-- . . l

EL VIEJO

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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        <name>Cuento de amor</name>
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                    <text>��BIBLIOTECA UNIVERSlrAntA
"ALFONSO REYES
FON DO RICARDO COVARRUBIAS

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MÉXICO. D. F .

�_____________

EL M UNDO ILUSTRADO

EL MUNDO

,

Calendario de la Semana

UnaMujer Saludabls
LUNES

Una mujer saludable es una b~ndición para su espo~o, En cambio,
una mujer que esté siempre delicada
y enferma es una desgracia para el
hogar y mucho más cuando es madre
de familia. Si la mujer nota que sus
energías flaquean y que todo la cansa;
si sus órganos femeninos no desempeñan bien su cometido, si hay nerviosidad, falta de sueño, dolores de
espalda f cabeza, dolores tirantes
hacia abajo, irregularidades etc., y
todo esto le causa melancolía y tristeza - una condición que muchas
veces confunde al más experto de los
médicos-

7.

Santos Cirilo y Metodio Obispos Confe•
sores, Fermía Obispo y Claudio Mártires,
Lorenzo de Brindis y Willebaldo Obispo
Confesores y S.1nta Pulchéria Emperatriz
Virgen.-Comieoza la Novena de Nuestra
señora del Carmen en su iglesia.
MARTES 8.
:;anta Isabel Reina Viuda y San Proco·
pio Mártir.-Rito semidoble como el día
tres.

El Compuesto Vegetal de
la Sra. Lydia E. Pinkham

Mll'ÍRCOLES 9 .

hará desaparecer estos males pues él vá A la rafz de los mismos y cura lo
que el doctor no puede curar.
:tan Antonio, Texas.-"A todas las muj eres que deseen tener niños en
su hogar y ser felices les recomiendo el Compuesto Vegetal de la Sra.
Lydia E. Pinkham. Yo sufría de caída de la matriz y de otros males propios de nuestro sexo y tomé su Compuesto Vegetal. Fué la única medicina que me ayudó y soy ahora una madre feliz que mucho recomienda el
uso de su medicina á todas sus amigas. "-Sra. AURELIO B. MARTINEZ,
645 Lopez Street, San Antonio, Texas.
Por treinta años ha sido el Compuesto Vegetal de la Sra. Lydia E. Pinkham el mejor remedio para los males femelllinos y ha devuelto la salud á
miles de mujeres.
.

• Si está Ud. sufriendo alguna de estas onfennedades y desea nn con•
sejo especial, escriba confidencialmente á, Lydia E. Pinkham Medicine
Co., Lynn, Mass., ]::, U. de A.. Su carta se1·á abierta, leida y contestada
par una señora y considerada estrictamenlte confidencial.

~o'-vos, J4eo+

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Productos m a ra v illosos p a ra suavizar,
blanquear y aterciopetar el cútis.

Los Prodigios de María Santísima. Santos Efréa Diácono y Cirilo Obispo Márti·
res.
JUEVES IO.

Los Santos Siete hermanos Mártires,
Félix, Felipe, Genaro, Marcial, Silv: no,
Alejandro y Vida!. Sant is Rutina y Segunda Vírgenes Mártires, Amalia Vi rgen y San
Leoncio Mártir.- Rito semidoble.
VIERNES

rr.

s~n Antonio María Zacaría Confesor
(dd día 5.)-Santos Pío I Papa, Abundio
Pre~bítero y Sidronio Mártires.
SÁBADO

DE VENTA

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h~cen b~lla á cualquier mujer. Y cualquier muJer puede poseerlos con el debido
cuidado y atención. No debe usarse cunea
jabón que no sea puro y suave.
No debe usarse nunca preparación alguna
que esmalte la superficie y obstruya los poros.
Los poros del cutis y del cuero cabelludo deben
mantenerse siempre completamente limpios
y abiertos con el Jabón Boratado de

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Es tan puro y suave que n o pucdcdai!arel cutis ruás delicado.
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I 2.

Santos Juan Gualberto Abad. Nabor y
Félix Mártires.-Ea la Basílica de Guada·
!upe Visita de les Siete Altares y función
de h Archidiócesis de Durango.
DOMINGO 13.
Nuestra Señora de Ocotlán, Santos Ana·
cleto Papa Mártir y Joel Prcfeta.-Oficio
y mi~a de la Domíoica: rito semidoble y
ornamento verde; se conmtmcra San Aoa·
cleto.

-~-

-~-

EXÍJASE J..A MARCA

ES PELIOROSO
DESCUIDAR
LOS R.IÍVONES

Trlstán Bcrnard, fcnómcno.

DESCONFIARSE
•
DE LAS FALSIFICACIONES É UIITACIONBS

Ezigir la

Es el famosísimo autor francés un homxe recio, boxeador duro y con unas bar:&gt;as que parecen un bosque inmenso; tan
{raodes, en ñn, como grande es el ingenio
de su dueño, y desarrolladas al pat de la
picardía y de la gracia.
A pesar de ser hombrón fuerte y poco
blando, es comodón, y cuando viaja no le
gustan las apreturas ni las molestias.
Peco hace. en una expedición de ferro•
carril, al subir en el tren vió que todos los
vagones estaban ate~tados de gente excepto un departamento de señoras solas, y en
él se metió Tristán Beroard.
Sentado a sus anchas, preparó concien·
zudamente la pipa y se dejó llevar tranquilamente por el rápido expreso.
En una estación ictermedia ascma a la
ventanilla el jefe.
-/Qué significa esto ?-le dice con- se·
veridad.-Ha visto usted donde se ha ins·
talado?
Tristán Bernard, bajando tímidamente
los ojos y con voz aflautada. replica:
-Sí. señor, perfectamente; en un departamento de señoras solas,
-1 Entonces? insiste el jefe.
-Entonces- replicó Beroard con una
revereocia "xquisita- be subido aquí por·
que soy la mujer barbuda que habrá usted
visto anunciada en muchas ferias.
El jefe pidió mil perdones y Tristán
continuó el viaje cómod;imeote, fumando
un número incalculable de pipas.

ILUs'rAADO

Lun a de Miel. ...
Cuando Elena y Pedro,que se acababan
de casar, se vieron solos en el wagón del
ferrocarril, se abrazaron atrevidamente y
unieron sus labios en un prolongado beso.
iAI fin casados! Unidos para siempre.
Unas voces en el departamento contiguo,
los obligó a separarse.
-Vamos. Seamos formales-dijo Elena.
-Sí; nos pueden ver-murmuró Pedro,
sentándose y encendiendo un cigarro.Dentro de cinco horas estaremos en ca·
sita.
Iban a una quieta del padre de ella, a
pasar los primeros días de la luna de miel.
Era una hermosa casa de campo, perdida
entre umbrosas arboledas y solitaria por
completo.
Pedro y Elena, co obstante ser hijos de
padres riquísimos, se habían casado por
amor.
El interés no había mediado para nada
ea aquella unión. Se conocieron en un
baile, se enamoraron el uno del otro y se
amaron locamente.
No hubo oposición. V1 boda pronto se
concertó. Y los cronistas sociale~ tuvieron
oportunidad una vez más, de llenar una o
dos columnas de pár rafos hinchados, dm·
bombantes, hablando del himeneo y de la
pureza de las almas blancas que se identi·
fican a la primera chispa amorosa ....
El tr en corría vertiginosamente.
Elena, con los ojos brillantes, había re·
costado su cabeza sobre un hombro de Pe·
dro. E~te, fumando, acariciaba con suavidad el rostro de su esposa.
-IY me querrás siempre mucho?-pr e·
guntó de repente Elena como si siguiera el
hilo de sus pensamientos.
- Siempre, siempre te querré lo mismo,
María Conesa en el Teatro de las Artes en París
vida míal-contestó él, apretándola contra
su cuer¡xi.
- iOh, seremos felicPs, /verdad?
La distinguida tiple del género c .. ico das, según noticias de la capital francesa .
-Completamente felices.
María Conesa ha debutado en París en el Lt que fué el ídolo de México está gus
Y locos de amor, siguieron augurándose Teatro de las Artes, en unión de LoEta !ando en extremo, y con decir q ue alterna
venturas sin término, f.elicidades inacaba- Requena, Louis Requena y M. M. Mirales con Ivette Gilbert que está en el mismo
bles.
y Cariles.
teatro, se comprenderá la importan-,ia del
De vez en cuando, poniendo primero Toda esta &lt;troupe&gt; de baile ejecuta dan· espectáculo.
atención por si algún iñoportuno se acer- zas españolas las cuales son muy celebra·
ca ba, se besaban silenciosamente, ahogan• _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ __
do el chasquido de sus labios como mejor
podían.
-/Tardaremos mucho en llegar?-pre•
De pronto el tren silbó. Fué un silbido
largo, angustioso, que vibró en el aire.
Como el calor se hiciera cada vez más guntó Elena.
-/Qué sucede ?-preguotó medrosa E le·
intenso, Pedro subió la cortinilla de Ja Unas tres horas y media. Son las seis y
na.
ventana. Anochecía. Ea el cielo empeza• media. Allá a las diez.
- Alguna estación próxiILa-replicó Pebao a brillar débilmente algunas estrellas. -iCuánto tiempo falta aún!
dro.
El campo desierto y silencioso, parecía su- -iDuerme un rato!
-iOh ! tengo miedo.
mirse en un letargo absoluto. A lo lejos se -IY tú?
-lMiedo a qué, tonta?
veía u n bohío ruin y miserable. Una co· -Yo velaré tu sueño.
-A nada .... Pero·teogo miedo.
lumna de humo, surgiendo del techo, fe -/No te dá sueño el tren ?
desvanecía en el espacio.
-No. Al contrario: me desvela siempre.
Po::o a poco el tren fué acortando su ve·

- ··-··-

FLOREINE

Firma:

CREMA DE BELLEZA
LA CREM.A FLOH,EINE restituye al cutis la frescura
que los C3Jnsancius, las vigilias, las pE:fladumbres, la enfermedad
le han quitadó. Las caras las más deslucidas, las más tiernas
las más marchitas, aún mismo ·q ue la decrepitud y la caducidad
de la ,edad, se encuentra1U bien del uso de la CREJ\IA FLOREINE. Su presencia invisihle cautrva todos los homenajes y desempeña en mismo tiempo que un perfume discreto unas distinguidísimas gracias.
'

Inofensivo yde nna Pureza absoluta
CURACION
RADICAi;
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Y RAPIDA
(Slu Copaiba - ni lllyecclo11s)

de los Flojos Recientes ó Persistentes

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Emilio c,KANUEL e&amp; Co. b eni4a 1G de Septiembre, 65.-üKEXICO

MUCHO RUIDO
no convence. U na afirmaci6n no
es más digna de fe porgue esté
impresa en tipos grandes y ocupe
una plana entera del periódico..
Mucho ruido no convence. Razón, consistencia y la entonación
natural del hombre que cree lo_
que dice, son el alma de un argument o. Si las palabras do un
hombre son discretas y racionaleJ
y su reputación está libre de cri~
ticos, nos sentimos inclinados á
creerle y á colocar nue3tros intereses en sus manos. Pero
n:iestra salud eJ un:1, cosa demr.sbdo preciosa para que se con:6.o
á los charlatanes. Las persona:i
afligidas con l~•1a enferraedud
ambicionan su ponto alivio y
curación; y asegmarles que so les
puede ayudar sabiendo que es
imposible, no es justo. Hay que
hacerse cargo del hecho do que la
P REPARACION de WAMPOLE

no se ofreció al J&gt;Úblico en general hasta que se probó dcbidamente en un gran número de
casos de aquellas mismas enfermed:ides para las que se recomienda sin vacilación. En cuanto ú.
ous componentes, ni siquiera se
han mantenido en secreto, E□
ta,n sabrosa como la miel y cont iene una solución de un extracto
que se obtiene de Hígados Puros
d3 B:1calao, combinadosconHipofo3fitos, Malta y Cerezo Silvestre.
Es una mezcla medicinal do fo
mayor eficacia para las Im1:urezas de la Sangre, y Afoccicne□
d3 b G::rganta y Pulmones. El
Dr. Luis E. Ruiz, .Profescr do
Higiene en la Escuela N acionr.l
de Medicina de México, dice :
" La Preparación do Wampolo
reconocida ya en todo el mundo
Y. aceptada por todos los médico:;
Ilustradoa, es á no dudarlo un
poderoso recurso para combatir
muchos estados patológicos así como para prevenirlos." Es el fruto
de la ciencia moderna y no puede
dar un resultado ineficaz. No hay
engaño posible, En las Boticas.

locidad hasta que se detuvo. Pedro sacó la
cabeza fuera de la ventanilla.
-Una estación. No te lo decía.
Ella, desasosegada, intranquila, volvió a
recostar la cabeza sobr e el hombro de su
marido.
El tren lanzó un corto pitazo y arrancó
de nuevo
Había ya anochecido. Un airecillo fresco y agradable entraba por la ventana, deshaciendo el peinado de Elena. Pedro le
pasó la mano por el rostro acariciándole.
Al sentirla inmóvil, comprendió que se
había dormido. Con unción depositó un
beso en sus cabellos. !Cuánto la quería!
1Qué agradable existencia lesesperaba!.. ..
De repente un crugido espantoso le hizo
dar un salto. Elena cayó r,odando por el
pavimento.
Pedro se abalanzó hacia la ventana, Pe·
ro al mismo tiempo que un estruendo ho•
rrible llenaba el aire, sintió que el tren rn
deshacía, que se hundía todo a su alrec'e•
dor.
Y cayó de espaldas perdit.ndo el corocimiento., . .
A las dos o tres horas volvió en sf. Ex·
tendió los brazos y tropezó con pedazos
de maderas desechos. Una densa obscuridad reinaba en su torno. Se palpó todo
el cuerpo, viendo con alegría que ne esta·
ba herido. 1Pero qué había ocurrido? ... ,
Lo recordó todo de pronto. be seguro que

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·. EDUARDO LICEAGA.
Médico encargado del departamento de enfermedades nerviosas,

Dr. A. Ruiz Erdozáin
Administrador,

MUNDO ILUSTRADO

el treo al cruzar algún ¡,ueote, se había - - - - - - -- - - - - -- - - -- -- - - - - - -- - - -- - - .
despeñado destrozándose eo el fondo de
un barranco. IY su esposa ?..... /Habraf
muerto la infeliz ?
Con infinitos trabajos se pu~o de pie y a
tientas, comenzó a buscar el cuerpo de
Elena.
Le parecía ahora que soñaba. No se entristecía porque imaginaba que despertaría
de uo momento a otro, viéndose tranquila•
mente acostado eo su cama Avanzó un pie
y las maderas rotas crugieroo. Su cabeza
t ropezó con U 'l hierro. El dolor que le
produjo el golpe, le dió la noción ~xacta
de la realidad. No; oo dormía. Estaba bien
despierto: Su esposa había muerto y él
también moriría, eot-rrado vivo. Se horrorizó. Eo su memoria se reprodujo la catás·
trofe que oo había visto. El treo sepultáo·
dose en el abismo, destrozairdo c;oosigo la ·
vida de todos cuantos en él iban ....
Y eo su horror , sólo una idea apareció
fija eo su cerebro: salvarse. Un sudor frío
empapó su frente.
Registróse los bolsillos y encontró lo que
buscaba: los fósforos. Encendió uno. A su
débil lucecilla contempló a su alr ededor
uo hacinamiento horrible de astillas de
maderas, de hier ros retorcidos. Levantó la
oabeza y vió la veotaoilla del vagón tapia·
da por completo. Por ahí podría salvarse!
Alzó sus brazos, pero no alcanzaba. Tornó
a encender otro fósforo. Encontró a sus
pies una maleta, La aseguró bien y subió
sobre ella. Alca nzaba ?. . ,,,. Con toda su

Reg istrado como artícu lo de seg u nda clase e r 3 de Noviembre d e 1894. - lmp re so e n papel de las Fáb r icas de San ~afael

Año XX.-Tomo 11.

México, Julio 6 de 1913.

fuer
za sobrehumano,
empujó hacia que
arriba.
uéuoesfuer·
zo tao
saltóF la
pared que - - - - - - - - - - - - - - -- - - - - - - - - - - - - - - - - - obturaba la ventanilla. Pedro lanzó un r uUn desembarGO de ruedas de ~añón
gido de alegría.
-Esh&gt;y s~~vo!
Presentamos como cosa cur iosa la mane· rueda y se dejan deslizar hasta t ierra, con
Pero sufr10 un desencanto al notar que ra que se ha usado en Ioglaterra, para el suma velocidad. El procr.dimieoto es rapi·
la lu~ no entraba. Con la luz de u_o fós_fo· desembarco de ruedas de cañón desde un dísimo y en poco espacio de tiempo se ve•
ro, ~16 que era otro ,~agóo que babi~ caido barco de guerra a la costa. Dos marineros rifica el desembar co.
COGNAC
encima del suyo. No importaba. Quizás de se agarran a l cable que sostiene la citada
allí saldría fuera.
Y sin pensar más, se agarró con ambas
manos a los bordes de la "'.eotaoa, y se en- y de todo el mundo. Uoicameote pensó en manos para tu buena mujer , y r,ara tf uo
cara'?ó. La madera crug16, ameoa~ao~o salvarse. Se puso en pie y saltó al otro wa· largo, largo bes~ de tu Ga~riel.
.
hundir~:· Pedro de proa!º· le pareció o1r góo. Al esfuerzo que hizo por tomar im- E~ 1~81, de T1tta _ao.uoc1a a su ª ~ )go y
un que¡1do. Prestó ateoc160, aguzando el pulso la pared del otro wagóo se hundió ex d1sc1pulo el oac1m1eoto de un h1¡0 y
oído. . ,
sepultando a su esposa....
d'Aoouozio responde de Prato, el 19 de
Volv1'? a escuchar.~º laoe?to. E ra una
Pr onto se orientó en el otro wagóo. Oyó febrero: "Tomo la p luma para tí, cuyo co•
N i nguno tan delic ioso como éste .
voz débil como de 0100: Saha del wagóo lejanas voces. Creyó volverse Joco de ale- razó~ ~s má~ grande que el mar, mi buen
. - - - - - - - - - - - - - - - - que acababa de abandonar.
.
gría. y con todas las energías de su alma exqu1S1to amigo ....
-Pedro, ¿d~odeestás?- oyó débilmente empezó a gritar:
"Tu carta cuyo culor rosado concuerda
Se estremeció. Era Elena, su esposa. La - iSocorro! ¡Socorro!
probablemente con el de la carne delicada
había olvidado, abandonándola.
. • .
P ronto oyeron sus voces le s que estaban de tu Titioo, m~ ba llenado de gozo el ce-Espérate, voy a salvarte-le gnto, d1s· removiendo los escombros buscando cadá- razón por la feliz nuévá¡•••te abrazo cor·
pooiéodos~ a bajar .
reres. Y media hora más tarde, Pedro respi· dialme~!~; bes~ por mí · lós 'dulces. labios
Pero al 1r a desce!lder, el al~ro de la raba con alegría iomeosa el aire puro del de.tu h1¡1to y dile q ue hay allá le¡os alventana se desprendió con estrépito. Trató campo. Cerca de él, el tren desbaratado, ~u~eo que!º a~a ya y le desea• teda fa I L·
C4RN~ • QUINA • HIERRO
. .
semejábase a las ruinas de una ciudad des· hc1dad posible.
.
,, •º
El :nas Hecon,1nuv•ntt1 eoher11no &lt;·n de afianzarse de otro lado.
. La madera d~secha ~o re~tStló la pre- truída por un terremoto. No obstaote saber
:1
lo r.e~&lt;&gt;• ••• Cloroeui, A ncaua pro•
s160. Comprendió que si ~~¡aba, ~odo el que el cuerpo de Elena, de su ama;fa es·
tuada. M ala.na. MeU 'IU-W&gt;Ol OOtS
!71ade~amen aquel se. huod1na, haciéodo)e posa, yacía deshecho entre aquellos escom•
dol orosaa, Calenlur1rn.
Entre dos hermanas
1mpos1ble la salvación, enterr ándolo vi- bros, Pedro sentía un placer muy hondo,
Calle 111eno11e11. 2~. Pan s.
voy.··
1·
••
•
•
d
.
.
.,
muy
grande
por
haberse
salvado.
ror-.1!, P "IJ;\M AIAAa • ..__ .
- Ahora si que estoy segura de que E re 10st10to e v1v1r sur~10 eo su a 1ma,
nesto me ama.
te rrible, impooeute. Se olvidó de su ~sposa
RAMON RUILOPEZ.
- i En qué Jo has conocido?
-En
que empie:..a a no poder aguantar
9
Grand Prix Exposición Internacional de Higiene,
UD\l&amp; ©)lli&gt;ll"&amp; lll:lll!l~V&amp; @1~ @1 Alll:l- a mamá.

J. Lavista.

VINO ARDUO

Dresden 1911.

D\lll!lD\l~Il©)

Pecas panos en el
"L:i Pisanella o la Muerte perfumada,"
rostro o el cuello
tal es el título de una pieza nueva de Ga·

CREMA KAlODERMA
JABON KALODERMA
POLVOS KALODERMA
Insuperables para conservar la
hermosura de la piel.

f.WOLFF&amp;SOHN
KARLSRUHE

De venta en todas las casas importantes del ramo,

briel d'Aoouozio, .:uyo manuscrito ha entregado a Mme. Ida Rubiostein.
Ya no queda n1
Es uoa comedia en tres actos y uo pró·
la menor excusa
logo que debe ser representada en el teaparacont inu arsintro del Chatelet eo el mes de junio. L a
tiéndose avergonparte musical que comprende los prelu•
zada y hum illada
dios, la música de escena y de bailes, ha
de tener pecas ó
sido confiada al compositor florentino Hipaños en la ·ca ra,
debraodo da Par ma: las decoraciones y los
\:-·:_, :,.·· .
pues existe-muy
trajes serán de M. León Baksat, y M. Wse·
--¡,, .:,::
bien experimentawolok, d irector general de los teatros im·
··
da por cierto la
periales de Sao Petersburgo, dispondrá la Creme ''SIRENE" contra
&lt;mise eo scene&gt;.
J
A propósito de d'Annuozio una revista
as pecas,
italiana publica las carlas dirigidas por ·el qu e desva~ece positivamente toda
poeta a su viejo profesor Filippo de Tit· clas.e de panos y pecas e n el rostro.
ta, que vive en una aldea lejana de los Aphquese durante unas cuantas noAbruzzos.
ches al acostarse y obsérvese que
De Titta conserva todos los libros, cua- aun las más obstinadas desaparecen,
deroos y dibujos de su célebre discípulo: quedando el cutis limpio y alabastriha in5talado en su casa todo uo museo de no. Frecuentemente un 110)0 tarro
d 'Anouozio. Una de las primeras cartas basta. $2.50. Certificado por correo,
está fechada el 19 de marzo de r88o y $2. 25.
contiene noticias sobre la vida de la escue• En venta: J . Labadie Sucs. y Cía.
la superior en que estudiaba d'Anouozio. Av. San Francisco 43. J. lJhilein
La car ta empieza así: "Mi querido, que• Su_c~., 36 Av. Bolívar 25, Johannsen
rido Filippo" y t ermina: "Un apretón de 1''eh::e Y Cía. , Av. San Francisco 89.
México.

Señora doñ a Dolores Fer nández Jáuregui de Licéaga , dama distinguida de
la sociedad metropol itana , muerta el martes pasado • .

Número 1.

�DIRECTORIO
EL MUNDO ILUSTRADO
SBIIANARIO DE ACTUALIDADES, ARTE y LITERATURA.

DIRECTOR PROPIETARIO
LIC.

ERNESTO CHAVERO.

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PRECIOS DE SUBSCRIPCIQN MENSUAL:
En la Ciudad. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 8 r.oo
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En el Extranjero .......................... 8 2.00
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En los Estados .............. . .......... ...... 0.35
En el Extranjero. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. o. 50
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Para la publicación de avisos en este periódico, dirigirse a B. &amp; G. Goetschel, Avenida 16 de Septiembre,
16. Sus agentes en Europa, la Societé Mutuelle de Pu·
blicité, 14 rue de Rougement, (9 e).
NO SE DEVUELVEN ORIGINALES.

Gran Guignol
La crónica desearía sonreír, aunque fut:ra discretamente, acordándose de tal cual fiesta de las efectuadas
en estos últimos días por diversas agrupaciones iociales. Kermeses y bailes brindan a maravilla elementos
propicios para engarzar en hilos alegres y cascabeleros,
palabras líricas que reflejen con más o menos fortuna
el entusiasmo de los que se divierten, y bailes y kerme·
ses hao acompañado con el ruido de sus &lt;two-steps&gt; la
melodía monótona de la lluvia y extendido en las murrias de las tardes la pintoresca ondulación de las serpentinas. Pero tqdas esas fiestas desaparecen sin dejar
otra huella que la que dejan las aves al huir espantadas por la tormenta, y la crónica siente que su sonrisa
se biela frente a los espectáculos horripilantes que la
semana, como una bruja sabia en los más variados se•
cretos de la magia negra, no se cansa de improvisar
con las hierbas envenenadas que se mezclan en sus retortas a favor de perversas alquimias.
Un soplo de tragedia, de ruina, de desolación y de
muerte parece levantarse todavía de la caída de Durango. A creer lo que dicen los periódicos sobre la toma de la infortunada ciudad, aquello no fué una derrota en que la victoria tiene un gesto de piedad para los
vencidos. Parece que el asalto no se libró en estos
tiempos en que un sentimiento de humanidad ha logrado deslizar en el propio rigorismo de las leyes de la
guerra, el respeto a la vida humana, ni en esta ti,.rra
que registra en su historia la magnanimidad de D . Nicolás Bravo. Lo3 vencedores, en una borrachera de
odio, sedientos de matanza y de sangre, no economiza·
ron padecimientos ni torturas a sus enemigos. Robo~.
incendios. asesinatos. todas las formas de la destrucción
y el exterminio, afligieron a la desgraciarla población,
por cuyas calles pasó en esa noche de horrores, la velluda figura de la muerte, cabalgando la bestia apoca•
líptica de Fra,oz Hals. Se habla de una persecución
tenaz de ochenta kilómetros, a lo largo de los cuales
fueron cayendo k)s fugitivos, cazados por las balas fratricidu, sucesivamente. Se menciona la muerte de varios jóvenes conocidos que se habían organizado para
defender la ciudad. Se citan espantables escenas que
recuerdan los suplicios persas ref.,ridos por Herodoto.
Y todo ese estruendo abominable se refleja en la Me·
trópoli, poniendo pavor en el ánimo de los ciudadanos
pacíficos. Porque la política de tipo africano acordada
por Gar ch Calderón a los p-iíses del Trópico. se está
refinando entre nosotros de una manera inefable. La
máscara de la tragedi:t que este inteligente_escritor le
atribuye en su interesante libro sobre las democracias
americanas. no cuadra ya a noestra política. Es poco.
Ahora comienza a tener perfiles de medusa y silban
serpientes en sus cabellos.

Mas aún fuera de la política, la semana sigue siendo
pródiga en tintas sangrientas que re;altan vigorosamen·
te en la bltocura eucarística de los días nublados y
pensativos, d~sde temprano encapotados en sus capuchas de armiño, como si quisieran que no se observaran
sus remordimientos. Ese asesinato de que dan cuenta
los periódicos y del cual fué autor un joven tejano, no
podía ser más repugnante. Revela extraordinarias aptitudes para el crimen ese asesino que apuñalea fríamente y sin misericordia, como si fuera una máquina de
destrucción. La víctima fué un confiado alemán que
estaba a punto de abandonar el país y que tripuló el
mi5mo automóvil que su matador, para efectuar un viaje más largo. Por rareza, en esta vez caminó con fortuna la policía y pudo aprehender al culpable. Lo que
no impide que un nuevo delito, cometido con la crueldad flotante en el aire, hiera los sentimientos piadosos
de los que no tienen embotada la sensibilidad, a pesar
de estarla poniendo a contribución en todos los momentos de la vida actual. Y mientras continúa así la serna·
na, signando con una cruz roja la frente de estos días
amortajados de sombríos nubarrones, encontramos hasta en el teatro, la prolongación de la macabra pesadilla.
Una sombra del Gran Guigool, representado por media
docena de tragediantes italianos, magnetiza a las multitudes ingenuas con la truculenta visión de los asuntos
más pavorosos, en los cuales se derrocha la emoción
desatentadamente. La tarde en que una lluvia imperti·
n~nte nos empujó a una función de cinematógrafo, cuya &lt;variedad&gt; estaba a cargo del Gran Guignol. tuvimos ocasión de ver cómo basta las mujeres se deleitaban frente a un episodio espeluznante que parecía un
ocio literario del purpúreo Zapata, con colaboración
del lívido Genovevo. Los tipos patibularios, los ademanes descompuestos, y sobre todo, los gritos en tessitura
dramática lanzados por los actores, pu•ieron en fuga a
cuatro o cinco niñeras, cuyos pequeños comenzaron a
llorar ruidosament~ y hubo que sacarlos. La tragedia,
en tanto, bien adobada de malas pasiones y de todo lo
más repugnante que existe en el corazón humano, siguió desarrollándose escandalosamente, en medio d_e
los aplausos que premiaban n'l el castigo del culpable
ni el triunfo de la virtud, según las reglas de la dramática vieja, tampoco la perfecta labor de los simuladores, ni la propiedad de la escena. . . . . no sabemos todavía qué cosa premiaban esos aplausos, pero algo nos
dijo que los niños -iue habían salido bacía poco, eran
más sabios que los hombres.
No nos saciamos de emoci:,nes fuertes, por lo visto,
sin embargo de que el círculo dantesco que nos roded se
extiende por todas partes. Es imposible disimularlo con
el confetti y las serpentinas de bailes y kermeses. Los
&lt;two-steps&gt;, acaban destempladamente, con discordancias de misereres o responsos, y la rnorisa de la crónica. que quisiera hablar de cosas amables y regocijadas, se hiela sin remedio. Y con voz moy baja, casi
ininteligible para no parecer indiscreta, se permite
aconsejar a sus buenos lectores, más recogimiento en
estos días cruentos y penosos, en que hasta el sol parece velarse para no glorificar con su antorcha este mísero pedazo de tierra sobre el cual se amontonan tan
grandes desastres y tan lamentables calamidades.
Si es enteramente necesario procurar alguna distracción al ánimo ocioso, busquemos la que nos ponga má5
cerca de la piedad y de la humanidad. Un poco de silencio en último caso, no cuadra mal, frente a las desgracias sufridas en la triste ciudad de Durango, tan
cruelmante castigada por el duro destino.
El verdadero Gran Guignol está teniendo por escenario a la República entera.

LA FALTA
-lHdy gente en la consulta?
- No, señor.
Terminó el médico su café y luego, con deleite, se
retrepó en el sillón y encendió un cigarro. La familia,
como de costumbre, había desertado a los postres y el
criado trajinaba en torno de la mesa. Se fué y el comeder quedó silencioso.
T ras del primer momento de sosiego, medio cerrados
los ojos, sintiendo la tibia voluptuosidad del sol abrileño, que matizaba el estor, el médico se removió un poco aburrido, y su vista se tornó hacia la puerta como en
vago requerimiento. Hubiese apetecido que alguien entrase y le refiriese cosas ligeras.
Aquella conversación de sus hijos que solía oir con
el espíritu ausente, desdeñoso de su trivialidad.
Dentro sonaban. obstinados. los timbres y los criados
corrían por la casa. El médico, que los sentía rezongar,
pensaba: &lt;Si yo diera la guerra que esos chicos .... &gt;
El primero que apareció en la puerta fué el varón
Augusto. Viendo a su padre, se detuvo:
-1 Cómo, estás aquí? ¿Y la consulta?
-Me la he fumado-contestó el padre.

Augusto hizo un gesto equívoco. Calló, mientras se
ponía los guantes.
-Bueno, hasta la noche. Que le diviertas.
Y, ya marchándose, volvió un poco la cabeza para decir:
-Oye, papá; si vas por. el e.sino, haz el favor de
abonar mi cuenta. Está agotada.
Salió sin esperar la contestación. El padre seguía fumando.
Apareció luego la mujer. Al verle, preguntó asustada:
-¿Cómo no estás en la consulta( ¿Te has puesto
:nalo?
-Es que no ha venido nadie.
-1 Estás cierto?
Llamó al criado y se aseguró.
-Es la primera vez que sucede.
-Y no será la última.
-1 Lo dices con esa indiferencia ? ..... .
-/Qué quieres que le haga?
- Te mueves poco, Ayer se Jo decía a Eocarnita. An·
tes tenías más activid;.d.
-Antes era más joven.
Iba la señora a protestar vivamente cuando llegó Encarnita, Diecisiete años gen ti les, gentiles e inquietantes.
Lo más encubierto el rostro. Be~ó al papá a través del
velo.
-Adiós, papá. Si no tienes muchas visitas que hacer,
podías dejarnos el coche.
Tú no sabes .... Estarnos agobiadas esta tarde. Te lo
enviaríamos a las seis, cuando nos dejara en el &lt;cine.&gt;
¿Eh, papá, con que sí? ¿Dónde quieres que vaya a buscarte?
-Os le cedo por completo. Iré a pie. Y si ocurre alg una urgencia avisaré al Casino.
-Gracias, papá. Nos vamos corriendo. ¡Las cosas que
tenemos que hacer! .. ... .
Rafaguearon los tobillos bajo la falda, y la nena desapareció rauda, arrastrando a su madre. El doctor quedó definitivamente solo. Había acabado de fumar. Se
fué a su despacho.
Apenas le inquietó el vacío io~ólito. Casualidad. Al
día siguiente habría doble entrada. Aun no se sentía en
decadencia.
Y. sin embargo, ésta habrí:t de llegar. Y un día, prc.baolemente lejano, se le iría la clientela, con tanto
afán congregada. Bastaría una enfermedad, un fracaso;
un capricho de la suerte solitaria. Se le iría la clientela ...... ¿Y qué? 1 No se le había idc ya la familia?
Lo pensó muy bajo, tan bajo. que apenas lo oyó y hubo de repetírselo No tenía familia. Y, en realidad, ¿la
había tenido alguna vez?
Desde que se c«só, sin dinero, para luchar enconadamente con la vida, estaba solo. El trabajo le había absorbido.
Quizás su mujer, en los primeros tiempos de privaciones, cuando los niños pequeños, la agobiaban, le buscó alguna vez y no le encontró. Como en el cuento
oriental, distraerse, pararse a oir los insultos o los halagos, era convertirse en piedra. Siguió y dominó la cumbre. Fama, bienestar ....
Pero su mujer y sus hijos habían formado aparte de
él, y ahora les era sentimentalmente extraño. Le nombraban con orgullo, satisfacíalos su progenie. Si una
enfermedad le postrara, ofrecerían les treinta y tres
credos porque sanara pronto .... y volviera a visitar.
Aquello era profundamente triste. Porque acababa su
vida y él no había vivido. No hizo más que trabajar y
ganar dinero.
Sólo veinte a ños atrás, cuando novio, la ternura esponjó su corazón. Después, nada. nada. El camino derecho, sin una desviación, sin un descanso, ¡qué estupidez!
Había que rectificarse y aprovechar toda ocasión. sin
miedo, sin escrúpulo, antes de que la vejez inexorable
se lo impidiese. Pensó en su mujer, en Encarnita y en
Augusto, que se divertían tan frívolos, incocscieotes de
que iban a ser engañados, defraudados. Y el doctor
quimerizaba, como el cordero que sintiera le nacían
dientes y garras de lobo.
Luego miró la hora. Había pasado la de consulta.
Podía marchárse.
o o o
La tarde era vernal, riente, con aroma de violetas y
un aire tibio y suscitante El doctor entretuvo la primera hora en algunas visitas que no le alejaban del
centro. Deambulando de una en otra, se retrasaba, se
retrasaba mirando a las mujeres buscando en sus ojos
un llestello de simpatía.
Llegó el anochecer. Madrid tomó ese aspecto decisivo que le dan las luces voltaicas, las demoras lánguidas
ante los escaparates, la aventura que se presiente. Hora
peligrosa de desfallecimientos en que la mujer, por
huir del pecado, se refugia en San Luis.
El médico andaba, perdido entre la gente. Su alma
se sumía en un vago ensueño y sentía timideces de colegial.
Se encontró en la Carrera. Los coches, forzados por
la aglomeración, marchaban al paso,
Algunas bellezas profesionales, pintadas, inmóviles,
parecían ofrecerse sobre aquel pedestal de lujo a la
admiración y a los descaros de la muchedumbre.
Más allá de las Cuatro Calles, una mujer pasó a su
lado, lenta y suave,
·
Tenía tipo grácil y el a ndar como desvaído. Al médico le chocó, y la curiosidad le hizo avivar el paso. La
adelantó fác il, y su descaro al mirarla hizo que ella levantase los ojos. Eran grandes, zarcos y la mujer rubia

muy joven . Al doctor le gustó, y recatado
• -Sí, señor.
en una esquina, volvió a esperarla.
Entró y la dió el termómetro, indicánPrecisamente ella torció por allí. Casi
dola cómo había de ponérselo.
se tropezaron, y a la excusa del doctor la
- Ya sé, ya sé. Hace dos años tuve ñejoven sonrió débilmente. Testado estuvo
bres de Malta.
de abordarla. Miró, indeciso, hacia la
El termómetro marcaba 39 grados.
C arrera, alumbrada y ruinosa. y en tanto
- l Cómo has podido s11lir?
ella se alejó. Entonces siguió detrás.
Titubeó la muchacha Luego musitó:
En la obscuridad, su silueta borrosa per-No tenía más remedio.
dí" el encanto. El médico pensó que aque-=--Bueno. ¿y la criada? 10 es que ootiella era una aventura plebeya, indigna de
nes?
él. Iba a volverse, cuando ella torció el
-Sí; 5Í. señor .. .... Pero ahora no está
rostro.
. ..... Se ha_:marcbado unos días al pueblo
La luz de un escaparate le iluminaba.
-1Y
quién te arregla la casal
E n sus ojos había una súplica ingénua . Dos
-Mi~otras ella está fuera •... yo misma.
pasos más allá, emparejaban.
Su rostro estallaba y se la oía apenas.
-1 Cómo se llama usted ?-la preguntó
- l Pero uo tienes a quien mandar un reél, balbuciente.
cado?
- Me llamo Ofelia.
- '-í, señor .... a la portera.
El doctor no pudomeoos de sonreír; pe-Bien
ro guardó, piadoso, el comentario.
Extendió una receta y bajó a la porte-IY adónde va asted ahora?
ría. Allí habló con autoridad del estado de
-A mi casa.
Ofelia, y exigió que alguien se quedase a
-1 Puedo acompañarla a usted?
coirlarla. Sacó un billete para la medici-Sí, señor.
na y los primeros gastos.
No hablaron más. La miraba é l a hurta- Yo mi,ma me quedaré.señorito. Cuan•
dillas, aquilatando su primera impresión .
do se trata de una caridad .... En .eguida
Era dulce, aniñada, feble. Al andar se ensubo Y mi marido, que está en la taberna.
cogía, como si tuviera frío, dentro del larirá á la botica.
go abrigo de piel.
El doctor volvió arriba a despedirse. La
Por aquel barrio, antiguo y desierto, el
enferma Je mlró angustiada.
doctor marchaba tranquilo. Sólo trope-/Se va ya?
zaban con alguna pareja, como ellos, ah•-No hay más remedio. Tengo otras vitraída. De los portales, hondos, no salía
un rumor.
sitas que hacer.
-Pero, ¿volverá usted ?
Tal cual taberna marcaba discretamen·
te sobre la calle un rectángulo de luz.
-Claro, hijo mía ; mañaoa por la mañana.
-Aquí es-murmuró Ofelia.
-Sí, por Dios, no falte usted Yo lepaSuspiró con alivio y entró en una casa,
mirando Si su acompañante la seguía.
garé cuando pueda. Pero no me abandoUna portera, que hacía mPdia en su cune. Tengo miedo de que me lleven al hosDa~as Y caballeros que figuraron como testigos en la presentación matrimopital.
chitril, lesdió, afable, las buenas noches.
mal de la señorita hija del Presidente de la RPpública efectuada el sáLa tranquilizó y se fué.
Siempre guiando, Ofelia subió al sP.gundo
bado de la semana p'lsada.- S~ñorita Luz Huerta y señor capitán
piso y abrió una puerta. Cuando é l llegaSus pasos por las calles defiertas y cis1
:lon Luis Fuentes, los futuros esposos.
ba al umbral, un globo, incrustado en el
tizas, resonaban con cadencia de romantecho, iluminó la antesala.
e&lt;::. La noche era tibia. Se oía uoa música
lejana.
Ya en un gabinete, decorado con lujo trivial, el doc-Dame la mano.
tor, silencioso, dejó el sombrero sotlre un velador y se
Al desembocar eu la Carrera vió que eran cerca de
-Ella se le acercó, sumisa, con ademán acariciante
sentó.
El insistió, más seco.
las nueve. Ya estarían aguardándole para cenar. Se disOfelia, también callada, se dest"caba ante la luna del
colparía c.:on las visitas y tranquilizaría a su mujer, que
-La mano.
armario y se ahuecaba el pelo, laso y ambarino. DesLe tomó el pnlso, y mientras la seguía mirando, se- temía Je faltase la clientela.
pués s" volvió hacia su comp.. ñero, disculpándose:
rio. Al soltarla, la orderó:
Y el doctor sonr eía. travieso, cerno si realmente hu•
-2Quién dirá que me he peinado hoy?
-Acuéstate.
biese cometido una falta.
La mir• ba el médico tan fijo, que la muchacha se
Sin chistar , Ofelia re metió en la alcoba. El médico,
azoró y, enrojecida, tornó hacia la luna con el pretexto
en el gabinete, miraba un álbum de postales.
RAFAEL LEYDA.
de a rreglarse. Pero la detuvo la voz de él, imperativa:
-¿Estás ya?

�EL CASINO ESPAÑOL DE LA
CIUDAD DE MEXICO
L'l numero,a colonia española resid~nte en nuestra
capital, aunque dividida por razones de provincialismo,
forma uno de lo, mis fuertes elementos de la ciudad
metrópoli, hoto desde el punto de vista industrial como
desde el comerci'll y el social.
D1do lo anterior, se comprende que dicha colonia
tenga necesidad de sitios de reunió.1 que respondan a
1lS cuantiosos elementos dt!I grupo, a su número y a su
cultura. No hay grup:&gt; provincial de los que forman
la colonia que no teog1 su casino o c~ntro, y todos ellos
ocup1n edificio, am;ilios, eleg1ntes y aun suntuesos algunos.
P .&gt;r su antigü idad, por su r epresentación y por admitir en su seno a representantes de todas las provinc ias, el C1sino Español es indudablemente el centro de
mh imoorhncia, y su suntuosidad está di acuerd.&gt; con
su calidad.
El edificio del casino se halla en la calle de Isabel
la Católica y fué construido expresamente para su ob·
jeto desde los cimientos. El estilo dominante en él es el
renacimiento español, mezclado en partes. como en el
gran salón de fiestas, con el estilo romano.
Es lástima que en la fach1da figuren algunas casas de
comercio que algo le afean, pero en el interior no h'ly
un solo detalle que esté en dencuerdo ni que desarmonice del conjunto.
El patio es un,i bella muestra de arquitectura y de
escultura, trabajado con gran delicadeza, nuestros lectores se podrán dar cuenta de !!llo por las fotografías
que acompañan estas líneas.
Otro detalle regio del edificio es la gran escalera qu.:
también verán nuestros lec,ores en la plana frontera.
El gran salón de fiestas ha sido muy discutido y las
opiniones están divid idas acer ca de su mérito; hemos
de confesar que no corresponde al estilo general y que
aun en sus detalles falta algo de unidad; el pesado ar·
tesón parece estar demoliendo la delicada ornamentación de los muros, pero aún as{, la impresión general es
grata, y sólo los muy exigentes se podrán quejar . En resumen, c r eemos que el Casino Español de la ciudad de
México es un edificio digno de verse.

Fachada del Casino Español de la Ciudad de Méxiro .

Fct. Kahlo.

Corredores de la planta baja dEI patio del Casino Español de México.-Escalera n:onumel'.tal del propio Casino.-Fot. Kahlo.

�DI

íl

!

u~~~·. -~u ·~

:](

1

El fuego sagrado
Leyendas y ritos
de pasados tiempos,
liturgi3s sagradas,
que hoy son u o recuerdo
de olvidados dioses
y arruinados templos,
aunque eo nuestros días
parece que huyeron,
y el terrible impulso
de vientos modernos
se llevó vestales,
aras y amul..tos.
grandes s~cerdotes,
ídolos y gen ios,
nada se ha movido,
que a través del tiempo.
y aunque fatalmente
los siglos hundieron
altares y tronos,
p•lac ios y templos,
con formas distintas,
con nombres diversos.
subsisten los mismos
ídolos y genios,
sagradas litugias,
aras y amuletos,
que l-a c reado el hombre
de todos los tiempos,
que teme y espera
ca~tigos y premios,
q ue siente terrores,
que busca consuelos,
y en vano pretende
romper el misterio.

La estrella c repuscular
Ojos verdes como el mar
Como el mar por la ribera
Ojos de lumbre hechicera
Que ignoráis lo que es llorar
¡Glorificar mi penar!
¡No me desoléis así!
¡Tened compasión de mi !
¡Ojos verdes como el mar!
o o o
Ojos cuyo amor anhelo
Porque alegran cuanto alcanza
Ojos color de esperanza
Con lejanías del cielo
Ojo;: que a l través del velo
Radian bienaventuranza
Mi alma a vosotros se lanza
Eo alas de la embriaguez
Mirádme una sola vez
Ojos color de esperan za.
o o o
Cese ya vuestro desvío
Ojos cc;n aspecto de hojas
E mpapadas de rocío
Húmedo esplendor d'31 río
Q ue por esquivo me enojas
L nz que la del sol sonrojas
Y cuyos toques son besos
iDerrámote en mi por esos
Ojos con aspecto de bojas.
BALDOMERO HOYUELA.
o o o

Boulevardiére

o o o
¡Oh, tú, fiel amante,
valiente guerrero,
artista sublime
y honrado labriego!
Si eo honor de Cer es,
o de Apolo e l bello,
de Marte o de Venus,
quemáis vuPstro incienso,
no olvidéis los ritos
de pasados tiempos
y el fuego sagrado
cuidad con desvelos,
que dioses a ntig uos
v dioses modernos
dan. justos o ingrato~,
castigos y premios.
Y ¡ay, del que se olvida
d,,J ara uo momento!
¡Triste del que rleja
que se apague el fuego!

(De un libro en prensa.)
En tu automóvil ligero,
por la avenida anchurosa,
luces con garbo altanero
al par que un rostro hechice ro
tu "chic de moderna diosa.
Uo clamor alborozado
tu paso arranca a la gente...
R íe el sol embelesado,
te da un gran beso dorado
¡y se ilumina e l ambiente !
La turba que te difama
alza uo himuo en tu loor;
y en todo aquel que te aclama
vas encendieodc la llama
diabó lica del amor.

CELSO LUCIO.
o o()

OJOS VERDES

~
·

Ojos que nunca me véis
Por recelo o por decoro
Ojos de esmeraldas y oro
Fuerza es que me contempléis
Quiero que me consoléis
Hermosos o jos que adoro
Estoy triste y os imploro
Puesta e o tie rra la rodilla
¡Piedad para e l que se humilla
Ojos de esmeraldas y oro,

o o o

Yo que persigo tu huella,
obstinado y taciturno,
como en el dombo nocturno
persigue el nauta una estrella,
en esta tarde de esplín,
evocando tu donaire,
y tu a lba tez de ~atin,
me pongo a hacer un sin fin
de castillOs en el aire ....

Eo el teatro, mi amante
pupila, doquier escruta
por descubrir tu distante
perfil, tu basto elegante
y tu mano diminuta.
Y si zumbando en t u oído,
sonroja tu cutis fresco
el moscardón atrevido
de algún couplet picaresco,
pieos.) en la miel que dora
la luz del sol en la cumbre
al ioceod:ar con s o lumbre
el manto azul de la aurora.

o o o
Expira el sol. Uo arcano
goce mi espíritu mece ...
Hasta mí llega uo lejano
y dulce ritmo de piano
melancólico.-Atardece.
En la alcoba, decorada
eoo primor, donde te espero,
tiemblo al oir la pisada
fugaz de tu pié ligero,
que me anuncia tu llegada.

~ 11 ~

]~

Comprendo q ue estas notas han de llf gar tarde; tarde como me vino la noticia de la muerte de Luis G.
León.
Del &lt;malogrado&gt; Luis G. León, decía no sé qué per iódico.
Yo no creo que se malogre naélie en este mundo. La
muerte siempre viene en su sazón.
Como no creo que haga falta nadie. Los muertos oo
hacen falta jamás aquí. Hacen falta allá, a donde van,
d onde se les espera.
En la playa m ister iosa hay muchas almas que esperan .... Llega un barco blanco, llegan dos y el ausente
no torna .... E l ausente es el vivo, el que va con uo
cuer po prestado, dando tra~piés por la tierra , hasta que
se le de!poja de él y la muerte devuelve a la naturaleza Jo suyo, lo que era de pega, dejando libre al ave de
invisibles alas azule~ ....
Cuando supe la muerte de Luis G. Ltón sentí co ~é
qué suave placer.
&lt;Ya está en su ambiente&gt;, me dije.
Su ambiente eran los sislt mas de oro y de plata en
que giran rítmicamente les !oles y los planetas La harmonía de las fuerzas có!micas; lo que , rr,pit za rr ás
allá de la atmósfera .' ... Y recordé con grati1ud que él
me ayudó a deletrear el divino alfabeto.
Cuántas ncches de esas de nutstra México, tibias y

l'or fin penetras al niáo,
ll ena de miedos puP.riles ..
(Mientras tu ausente marido
a solas urde, abstraírlo.
magnas empres•s fabriles. )
...Y me hab las de tus temores
fantástiros .... y suspiras
si te requier o de amores....
¡y a pesa r de tus pu,lor"s
entre mis brazos deliras!
O bien-pro~ig!le el mira.je
rle castillos en el viertoSorprende rte en un boscaje
Jo mismo que el personaje
mitológico de un cuento.

Sólo ha sido uo espejismo
rle mi mente... narla existe !
Todo es un vano lir ismn....
Y en la realidad me abismo
de mi vida obscura y t riste.
Y eo tanto que por tí muero
en esta tarde tediosa,
en tu automóvil ligero
nor la avenida anchurosa,
lnces uo rostrr, hechicero
y uo1. majestad de diosa,
RAUL A. ESTEVA,

Cuando la ciudad te hastía.
con sus goces libertino,
vas al bosque, y eo la umbr!a,
una alada síofonía
te saluda con sus trinos.

Ojos en que reverbera

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;!,

Especial de nuestro corresponsal literario en Madrid.

Toda de rubor cubierta,
tus azoradas pupilas
miran la estancia entreabierta;
y, atrincherada en la puerta,
resistiéndote ... vacilas.

Más... mi éxtasis voluptuoso
de súbito se disipa
en el é ter vagaroso.
como el humo caprichoso
que se escapa de mi pipa.

~:

Un Divulgador de Ideas

~
□

~ 11

Sr. don Enrique Q uijada, viejo actor, muerto
recientemente.
cristalio~, pasé con L uis León en la simpática azotea
de su casa de Cocheras, aprendiendo a conocer las
constelaciones.
Cuántos consejos prácticos le debí para la instalación
de uo pequeño obser vatorio: ventana de ser enidad por
donde me he asomado al universo y desde la cual he
visto tan de lejos la Tierra, que en ocasiones u oa alegría tranquila y honda parecía mecerme en éxtasis que
ya casi oo eran de este mundo.
La Astronomía es el mejor antídoto contra la vanidad. La mejor luz r,ara ver a través de esos tapujos de
nuestro mísero amor propio:
Todavía poseo el anteojo de 70 milimetros que por
consejos y estímuloe de L uis compré; un anteojo de
lente tan luminosa y pura que he debido preferirlo más
tarde a otros de gran potencia, pero de muy defectuosa
defioicióo.
Llevaba yo a diario mi estadística de las manchas
solares; los siete n ocho primeros días de cada luoacióo, viajaba con las alas de mi mirada ávida por la
luna y no había mar ni monhña ni claro ni ra nura que
no conociese. Entreteníame en ver con oo sé qué emoción misteriosa las sombras dentadas que p royectan
las más altas cimas sobre el fondo dorado efe los circos, las rugosidades impooeotes de los Apeninos, el
amanecer prodigioso en que sobre la nt grura de más
allá de los &lt;terminadores&gt;, van io cendiáodose las cús·
pides, mientras las bases de aquellos picos de !eis y

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basta siete mil metros, permanec,n en absoluta negru· dos&gt; A veces a estos hombres se les llama «histéricos:&gt;
ra; y puedo decir que si mi P siquis un día, en quién pero son bistériccs &lt;que conducen el mundo&gt;
sabe qué peregrinación de esas que quizá nos están
&lt;Este es-dice el citado Myers en su &lt;Hnman perso·
destinadas, viajase por n uestro satélite, sabría orientar- nality,&gt;-el terreno en que la histeria se encuentra con
se en el hemisferio único que vemos, con más segur idad el genio, oo con el genio en su forma &lt;intelectual ,&gt; si·
que una golondrina que torna a rn n gióo asoleada, no más bien con el &lt;genio moral,&gt; con el g.:nio de la
después de un año de ausencia.
santidad, o sea e!a po~e~ión por alguna idea altruista.
o o o
que forma la base de las vidas heróicas: (heroicidad a
Luis León hizo en México mucho bien, ayudado por veces vistosa y resonante-añado yo-ctras humilde y
hombres de nobifísima voluntad (r) y por algunas de obscura.)
esas señoritas normalistas que, a pesar de todo, hao
&lt;Todas las religiones nos ofrecen ejemples ionu mera·
decidido instruirse y pensar, en nuestras tierras, salien- bles de este tipo. El hnmbre, cuya conducta aparece
do de la sumisa indolencia criolla, un poco brata de como razonable a la masa Je la humáoidad, pasará di·
nuestras mujeres. (2)
fícilmente por un gran saoto. Con razón o sin ella, se
En la Plaza de Sao Sebastiáo se había instalado uo asigna al santo un sitio aparte y se Je trata, ya coa ve·
observatorio popular donde tuve ocasión de ver a in- neración, ya como a un ser r idículo.
numerables hombres del pueblo verdaderamente inte·
&lt;Se le considera a las veces uo io~pir ado, a las veces
resados en la observación de algún fenómeno astrooó· uo enfermo, cuando en realidad su vida no presenta
mico y donde funcionan ~n la actualidad tres lunetas. más que cierto número de ideas fijas, oo sin valor en ~í
Me placería sobremanera cre'!r que ninguno de esos mismas, las cuales t ienen una potencia tal, que según el
hombres se ha lanzado al bandidaje que diezma a la caso, su acción impulsiva empuja, ya a lo sublime, ya a
pobre Patria.
lo ridículo&gt;
Como nuestro problema es ante todo un problema de
Ahora bie", estas cuantas ideas fijas, son las que coneducación, con algunos maestres que como Luis León ducen a la humanidad.
y sus amigos espaciasen el espfrilu del pueblo, en todas
Si algnoos homhres oo se saliesen de lo normal, la
las direcciones del pensamiento, se lograrían grandes hum,rnidad andaría aún coa t~pa·rabo .. ... .
frutos.
L , divulgación de los conocimientos hecha con amor
es omnipotente.
'
Muchos de nut:stros sanguinarios bandidos mostrarían
la más inge nu'l. sorpresa si los apostrofásemos, como en
los versos de Hugo al incendiario de la biblioteca:
«¡No sé leer !&gt; respondió sencillameote el incendiario.
La noción de nacionalidad, de patria, los &lt;altruismos&gt; más elementales, suponen elevaciones de espíritu
que no pueden ser ioshntivas.
L os mexicano~ no acertamos quizá a iov~otar aún
grandes cosas; pero sí podemos divulga r muchas.
Nuestra enseñanza deberá ser límpida y cristalina y
las luces que difundamos habrán de temblar en ella
como los remotos luceros en la fuente.
o o o
Los luceros! Entre ellos vivió, modestamente, Luis
León. Algunas gentes se reían de él. L es astrónomos
suelen dar risa. ¡Cómo hay hombres que se puedan dedicar a esa santa inutilidad de contemplar las estrellas
y de descubrir su diamantino secreto! .... ¡Pobres dia·
blosl Como si no hubiese carne y alcohol y vanidad y
ganancia, sobre todo ganancia, buena o mala ..... .
Make mooey, honestly if you can ; but. . .. make moneyl
Y esos buenos señor~s (los astrónomos, los físico~) !e
empeñan en avanzar hacia lo desconccido, en saber algo, eo no ser &lt;prácticos&gt; .. .. en imitar a un Newton, a
un Herscel o a u n F ulton.
Y Jo peor es que no se quej•o ... . .. y peor y desconcertante aún más, es que son felices!
-Que guarde sus secretos la naturaleza-dice Pérez:
Yo oo sazono mi estofado con ellos ....
La naturaleza.-iob Pérez!-no tiene secretos: El velo de Isis no existe. Isis es diáfana; pero su estatura
Sr. don Eduardo P rieto Basave, nombrado Cónsul
desmesurada, suele rebasar nuestro ángulo visual. El
en Nueva Orleans.
Misterio está en nuestros ojos miopes. Cada velo que
arrancamos, no desviste al Enigma, porque el Enigma
o o o
está desnudo: Nos desviste los o jos eotelarañados de em·
Uoamuno
dijo
alguna
vez
que el papel de los escritopirismos y de necedad ancestral!
En cuanto al estofad•&gt;-oh Pérez-también se sazona res españoles, debiera quizá ser por ahora el de adapcon uo poquito de ideal, qué diablo! (No sabe usted que tar las ideas (las ideas &lt;fijas&gt; agregaría yo) de los penlas coronas de laurel de los poetas suelen servir para sadores extranjeros.
En México la adaptación resulta aún más necesaria.
darle sabor?
No hay que convertir e l yantar en la comida de las Y mi amigo el astrónomo y físico modeHo y tenaz a
fieras, que se engulle entre rugidos. El hombre moder- quien dedico estas líneas, fu é un afectuoso adaptador.
Flammarión, el admirable divulgador francés tuvo en
no ha sabido poner (en Europa por lo menos) cierto arte y cierta elegancia ... hasta en la sopa! Una cernida de él un eco resuelto, fit:l y lleno de cordialidad, y así Jo
ahora es casi una orquestación .... Todo el esfuerzo de reconoció, o por lo menos así me lo dijo, en una inolvi•
las amas de casa del gran muodo, intenta lograr que el dable visita que le hice en r905 eo su castillo de Juacto más brutal de nuestra vida diaria, sea uo acto ex- visy.
o o o
quisito ..... .
o o o
Oh, bueno y apacible Lnis León, cuyo nombre re&lt;La vida humana-dice Myer~-tiende cada día más cuerda al apartado y manso sabio que a la sombra de
á cimentarse sobre ideas y emociones que ya oo tienen su huerto salmantino, escribió:
sino una relación indirecta y obscura con la conserva«¿Cuándo será que pueda
ción de la raza y del individuo.&gt;
libre desta prisión, volar al cielo!&gt;,
El &lt;point de_ vue de Sirius,&gt; va volviéndose, oh Renáo, menester era que, aunque tardío, te enviase este homeun punto de vista aceptable ..... .
naje cordial, a tí que_ eras humilde, bueno, y que ayuPor lo demás, el planeta marcha, gracias a una mino· daste a tantas almas mgénuas a alzar los ojos hacia la
ría anormal de hombres no prácti cos, de &lt;progenera- remota y serena majestad de las estrellas!
( r) Como el ap-:&gt;stólico don José María Medfoa.
(2) Ejemplo admirable es el de la señorita Guadalu•
pe Aguilar.

AMADO NERVO.
Madrid, Junio de r9r3.

�COMENTARIO DE UN lIBRO
Remoto como ellos el comeotario de los libros, es tao
ardoa labor literaria, que oo la desdeñaroo para suma•
yor gloria graodes y clarísimos iogeoios.
Lleva el comeoto ea sí uoa grave respoosabilidad, que
exige las dot•s de iotuicióo, lógica y cooocimieoto má,
d~puradas; supooe especiales aptitudes y preparacióo
muy seria; sio cootar la sereo'l objetividad, el fervor y
hooradez artí;ticos, quo:: a mi eoteoder soo coodiciooes
ese aciales d, uoa perfecta exégesis.
Mas s1 se trata de comentar uoa obra propia, la r.ues·
tióo varía de aspecto. Se exige uo raro equilibrio de la
voluotad y del eoteodimieoto y uoa noble sioceridad ...
si D? absoluta ..... perfecta.
Y entooces asoma el peli¡¡ro de la &lt;autocrítica&gt;- que
tratáodose de mí sería preteociosa,-que quisiera evitar, auoque oo puedo dejar de ser &lt;sujeto&gt; y &lt;objeto,&gt;
o se'\ a uo titl-np:i el poeta, el actor y .,1 espectador de
la obra comentada.
Por fortuoa, eo toda manifestación artística hay uoa
pule admirable de iocooscieocia creadora, oo siempre
eo razóo directa de la miyor o menor facultad, y coocieocia estética &lt;acumuladas&gt;. y no debe tomarse por
iomodestia este aserto, ya que ésa se maoi6esta eo
obras comoletameote mediocres, como ea &lt;obras maes·
tras&gt; que coosagra la devocióo uoiversal.
¿ Y pJdrá testimoniar esa 'incooscieocia el autor que,
uoa vez termioada la obra, la aoaliza y sabe objetivarla por el momento, como si to:io en ella fuese precon·
cebido y de una completa responsabilidad/ ;Yo creo
que ~í!
En literatura nada se produce por sorpresa, porque
to:io se elabora; hasta las ionovaciooes que parecen
fulmioaotes y hacen revolución de peosamieotos y formas auteriores, oo soo más que la fhracióo, al fio visi·
ble, de muchos gérmeoes ocdtos; la coodeosacióo brusca de uoa sensibilidad secreta, cuya autoridad súbita
tiene tanto valor porque ap irece cargad;i. de expresiones lateotes que pugnaban por formularse, y, por tanto,
ajenas a uoa voluotad determioada.
Cuaoto hoy se produce, malo o bueno, es efecto oatu•
ral de la grao idc:a cootemporáoea: [usióo de las art~,
todas y reduccióo de su; elemeotos; el ambieote sonido,
color, ritmo y verso están sujetos a la geoeral emocióo
uoi6cada.
Seotado este priocipio, me atrevo a afirmar que el
libro de que hablo puteoece al &lt;m:imeoto wagoeria·
no.&gt;

S! que c 1eré bajo el anatem1 que persigue a los mú·
sicos coloristas, a los pjotores .... poetas; pero confieso
que me parecen esos l~s má; hijos de nuestra hora; co•
mo la vieja Roma, debiera el Arte teoer ley y leoguaje
uoiversales, améo de multiformes usaozas e idiomas,
porque sól:&gt; así es ve!lículo capaz de todo peosamieoto
humaoo.
Eotieodo, :&lt;demás, que la libertad nunca debe coar·
tus~ eo el que crea, imponiéodole la forma pretérita y
encauzando su impulso b3.cia uoa lógica de molde o
&lt;m'loera&gt; preestable:id:1.. Su originaliiad, auo cuando
fuese digoa de ce&lt;isura, sería re,pecable, y eo cuaoto a
h personalidad de6nid1, mi opinióo es que debe esti·
marse y procurarse siem,1re, aun a riesg&gt; de ca.er bajo

Señor d&gt;a Alfrejo Gómez, notable orador, '}Ue dió
uo recital literario el vieroes pasado.
la excomi,oióo académica, el lápiz rojo de los &lt;kapel
mei~ter&gt; y la risa burda de los filisteos.
Yo oo haré m(a la espiritu'llísima frase de Rollaod
&lt;hay que teoer el valor de teoer taleoto&gt;; pero .. .. se la
recuerdo .... a los que no lo tieoeo.
Me diréis '}Ue todo libro puede clasificarse ea uo or·
deo iotelectual; que debl! saberse su procedencia y fi.
liacióo basta el detalle, y que ha de ocupar un lugar
eotre los de su íodole; cuando se trata de la obra de uo
m'lestro, eso es indispensable; pero tratándose de uo
p)eta del mo:itóo, &lt;auoque tieoe ideas propias,&gt; eso oo
ha de p reocuparos.
¿ Clásico 1 ¿ R ,máatico? ¿ Paroasiáno ? ¿Simbolista /

¿Decadente? Qué oos importa proouociar la palabra si
~61o oos preocupa el espíritu ; lo que perseguimos eo
uoa obra es que teoga fuerza, verdad y belleza. ¿Pero
tiene alguoa vez esas cu~lidades e_l poema del Cisoe?
La coocieocia wagoenaoa, nacida poco a poco eo su
propio sentir, había de dar f~rma a uo pe9ueño poema.
Esta coocieocia la compreodt &lt;a postenon&gt;, cuaodo ya
erao uo hecho los sooetos que llamaré &lt;eseociales&gt;, y
se me presentaban como )'ágioas dispersas de uo libro
futoro o como suooados frutos que requeríao el com·
plemeoto de bojas lozaoas del mismo arbol eo forma de
otros sooetos, que llamaré &lt;episódicos&gt;, y que oacíao
espootáaeos como los primeros para mi seleccióo.
Sup) oer que \Vagoer ea el seguodo acto de &lt;Tristáo&gt;
hizo deliberadameote de &lt;la noche&gt; yde la &lt;aotorcba&gt;,
algo más traosceodeotal que los mismos amaotes, es
absurdo, y, sio embargo, &lt;así es&gt; en el mito wagoe•
riaoo
Eo mi peqoeña esfera, yo tambiéo he acudido a las
fuentes del mito para sororeoder por medio del simbo·
lo la forma ideal; eo los amores del cisne y la priocesa
triste, quise ballar algo de la divioa sorpresa de las ma•
ñaoas del mundo, y lleguon a mis manos los elemeotos
eteroos de la Naturaleza, del amor y de la muerte.
No veréis en su lírico subjetivismo más que la imagen
represeotativa de uoa emocióo y de uoa idea; si se mi•
ra eo el foodo, es seocillo el feoómeoo estético; la ver·
dad real y la verdad artistica, fuodeo bellamente sus
dos verdades para hacer uoa &lt;metafísica de artista &gt;
Oid a Haos Sacbs: "El verdadero destioo del hom·
bre se maoifiesta ea sueños; toda la poesía oo es más
que ioterpretacióo verdadera del sueño." Decidme si
i,sas palabras oo coofortao al más desaleotado Y cuan·
do cabe a esos sueños estar en relacióo coo la alteza
iotelectual y la iostruccióo a rtística-cosa que oo ocu·
rre ea los limbos del sueño físico,-se produce la obra
poética.
No be de bablar de mis versos; a la postre, ¿qué se
yo de ellos sioo que, sabiéodome rebelde, quise sorne·
terme al precepto del sooeto, como el frágil que ediftca sobre üoa base segura 1
Catorce versos y uo ritmo, iotacto como el de la be·
lleza eteroa; lo demás sería según la necesidad de mi
emocióo, ajustado a mi visióo ioteroa, capaz del símbo·
lo, y lo que es más grave, tal coir.o lo quisiera mi mu·
sicalidad interior.
No era uoa tonalidad sonora, oi ur. palabreo armo·
oioso, sioo esa extraña disposicióo musical de que ha·
bla Schiller, algo que evocaría uoa serie de imágenes
coa causalidad ordenada de los peosamieotos, cosa que
bien explica la lírica antigua; no místico abaodooo de
sí mismo y estado de uoidad que tuvo uoa coloración y
no ritmo distiotos al del muodo plástico y épico de los
Apclíoeos.
No me desmeotiráo los poetas que me leao; ellos sabeo ese mundo de los sueños, donde "todas las for·
mas oos hablan," doode oada existe iooecesario y está
la transpareote seosacióo de nuestra "apariencia."
Elles CJooceo la disposicióo musical que precede a
ouestras rimas.
De lo que llamamos la circuostaocia imprevista, y
que puede ser coocausa de exceleocias o deficiencias
ea toda obra, me veda hablar uo pudor de alma, y más
cuaodo no me propus~ ahoodar eo el análisis subjetivo,
sioo esbozar no sencillo comento.
Si el Arte es uoa actividad propiamente metafísica
del hombre, oo es meaos cierto que el ansia de la be·
lleza es hija de la melaocolía y del dolor. que pueden
crear por sí sólos algo que llama Nietzsche "uo alma
mística y casi freoética." (i!)
Así, el mito y el símbolo debían revelar coo ademán
sublime cómo necesitamos el dolor para obligarnos a la
visióo redeotora; ese fué el elemeoto eterno eo que hubo de apoyarse mi eosueño.
El poema del cisoe y la priocesa eoamoradá, como
la esposa de los cantares, tiene eo sus cabellos rocío y
perfume de los campos; eo los ojos, el misterio de las
noches y la hermosura de aquella hija del rey, "toda
ioterior."
Soo el día y la ooche, las horas y estaciones; fondo
de los paisajes del alma que se sucedeo, coa seotido
simbólico bieo pateote, coo uo "leit motiv" a lo Wag·
oer, el amor al cisoe.
Aquí, el estío será "pleoitud"; "caducidad," el iovieroo; "obras," los pasos y el "gesto," episodio.
El Cisne pasa como la eocaroacióo más alta, la verdad más t raosceodeote ; como fastuoso meridióo ea la
vida de la priocesa, que lo buscará después hasta ea la
muerte.
La Dueña, el Paje Sylvio, uo Héroe, Iselo el remero,
la Zahorí, ascmao sus almas primitivas, necesarias pa·
ra la realidad del ambiente.
Uo Cisne oegro veodrá de lo lejos aofreodarsc, y como la Aloodra, el Ruiseñor, el cortejo de Cisoes, y, sobre todo, -el Lebrel, dirán la emoción de su belleza•
símbolo. Eo uoa pagina fantástica, la vieja mitclogía
se fundirá coo el mito wagoeriaoo.
Este es el Poema del Dolor, que eocaroa uoa prio•
cesa que llamé "Triste."
La poesía es resplandor imitativo de la música eo
imágeoes e ideas, y sus amaotes debeo ser, como dice
Schiller, "el muro viviente que la tragedia levaota a su
alrededor para separarse del mundo real, conservando
el terreoo ideal de la libertad poética."

El Maestro Pooce. eocargado de la parte musical del recital literario.

LA CONDESA DEL CASTELLÁ.

Balada de Estío
Especial para &lt;El Mundo Ilostrado&gt;.
Primavera.-Tuyo es el campo. Aquí está: lo he pre·
parado sólo para esper~ rte .... ¡Veo l. ... l Veo 1
Cuaodo llegué, las ramas de los árboles esta b3o des•
ondas, secas y aúo crujían si el viento l'lS tocaba. Los
jardioes oq_ teoíao flores, oi caotabao los pájaros y ha·
cía frío, m•cho frío; el invieroo, o uestro eoemigo cruel,
había helado las cosas. y las almas, pero llegué y coa
mi cortejo de aves, mi calor y mi vestido esmeralda he
adoroado lo que desde hoy te perteoece .... ¡Veo! ....
Las ramas ya oo crugen. murmurao caociooes dulci·
simas y sus hojas se meceo de seotir el beso de la bri·
sa para festejar tu llegada. Los jardioes desoudos, se
hao eogalaoado magníficamente para esperarte, los pá·
j:,,ros mudos ayer, caotac y todo es alegría, belleza, per·
fume y esperanza. Veo, rey de los magos, el más fuerte
y poderoso, el que coo solo su presencia ahuye~ta al
enemigo cruel que se oculta bajo el albo maoto 10ver·
na! . . ... .
Veo, rey de los magos, que coo tu llegada muchas
flores se traosformaráo eo frutos y las espigas de los
campos verdes aúo, se dorarán ..... .
Veo, rey de los magos, y que les sueños, ilusiones Y
esperanzas de las almas que aman se convierten eo rea·
lidades ..... .
Veo, rey de los magos, porque yo también te espe·
Homenaje al maoestro MPoeses durante la audición
popular del domingo pasado ea honor
de Wagoer.
aman se coovertir áo ea r ealidades; pero oo durarán
más que yo: el Otoño las marchitará y después, el In·
vieroo impío y cruel las matará coo su olvido .. . .
Reina de las hadas, be llegado hasta aquí porque sabía qoe era esperado coo impaciencia como al amado
ausente y desconocido .....
Reioa de las hadas, Primavera, feliz. yo también te
amo como las aves, como las flores, como las nubes, co·
mo las almas ..... .
Reina de las hadas, Primavera feliz, ocvia del amor,
unamos solamente por uo instante ouEShos coraz0D€S,
nuestros poderes y nuestras esperanzas ..... .
Aquí está el beso de mis ojos_ y la caricia d_e ~i~ la•
bios .... Tu cercanía ba cooverhdo en c .. lor m1 hb1t2a
y mis besos, eo realidades tus sueños y esperanus,
pero allí está el Otoño que se encuentra cerca de no,o·
tros y se burla de nuestro amor ....
Es necesario separarnos .... ¡Adiós! ... . !Adiós! •••...
Toma un beso muy dulce ...... dame otro, y después,
Primavera her mosa, novia del amor olvídame y vete;
vete lejos y oo digas nunca a las almas que esperan al
amado auseote y desconocido para ~uieo se ha prepa·
rado el jardío del corazóo coo ilusiones y esperanzas,
que nosotros somos culpables de la inccostaocia, y Otoño e Invierno del h ielo del olvido y de la muerte de las
cosas y de las almas.
CLOTILDE VILLEGAS LEAL.

Estrado de honor eo la fiesta de reparticióo de
diplomas a los alumoos de la Escuela Ma·
gistral de Esgrima el sábado último.
raba coo impacieocia como e l amado auseote y deseo·
nocido ..... .
Veo, rey de las estaciones, Estío beoéfic-o , .... . sien·
to que tú eres el amado que me ha~e falta ..... .
Veo, rey de los magos, yo soy tu novia feliz, tu eoa·
morada, la Primavera de los campos y de las almas; la
novia del amor, que te esperaba coo impaciencia .....
¡Veo! ..... .
Veo, Estío piadoso, quiero decirte que también amo
como las aves, como las flores, como las nubes, como las
almas ..... .
Veo, Estío, y cariñosos uoamcs nues!ros corazones eo
uoo solo, unamos nuestros poderes y nuestras esperan·
zas para que fuertes logremos vencer al enemigo cruel,
al Invierno que con su scplo y ayudado del Otoño oos
destruye y mata ..... .
Ya sieoto que te acer ca~ y con tu aliento me besas ...
Ya sieoto tu maoo que con ternura iofioita acaricia
uoa de las mías . .... .
Ya siento un be~o de tus labios dulces .. . .. .
Ya sientll tu mirada ..... .
Tu cercanía ha refrescado mis enardecidas s ienes ...
Qoé feliz me siento, amado Estío; así quiero vivir
eteroameote, así ...... así .... . .
o o o
Estío.-Reina de las hadas, transformaré ea frutos
las flores y las espigas ver des aún, se coovertiráo eo
oro y seráo mañaoa el alimento del hombre y el pao de
vida eterna ..... .
Los sneños, ilusiooes y esperaozas de las almas que

Uo alumno de la Escuela Magistral recibiendo su diploma,

�gría de los C)DCurrentes por el carácter franco y jovial del Presidente Huerta.

o oo

W(!l)i1ii&lt;V&amp;Il @!! &amp;llllll'V(!IJ!l''.~filll"il© (!l)lJ!:i Ilm It~u¡¡~il&amp;
@J(!IJ A~ccllllll&amp;u¡¡ll"@

El barco de vela;-Una belleza campesina.-La "máquina''-Grupo de damas en el estrado de honor.-Original
puesto rústico.

Para celebrar el aniversario de su fundación, los elementos 'docentes de la Escuela Nacional de Agricultura organizaron un gran
festival que se llevó a cabo el domingo último en el edificio que ocupa el plantel en la calzada de Tacuba.
.
La escuela había sido convertida en un hermoso campo de diversiones y los puestos de la kermesse adornaban el local dándole un
aspecto brillante de feria.
Entre los más bellos y originales recordamos uno que representabe un barco de vela y en el que se vendía confetti; en este se regis•
tró un curioso comb1te entre el señor Presidente de la República y
varias simpáticas señoritas; el aguerrido veterano fué vencido por
las bellas damas y desalojado de su embarcación. Atendían este puesto las señoritas: Angela, Luz, Carmen y Amelia Avilés, Josefina y
Clementina Tamborrel, Nely y Juana Formento, María Teresa Cardoso y Luz Cardoso.
11 R El puesto de Jalisco que representaba un viejo castillo feudal,
fué también posesión del señor Presidente y de sus acompañantes.
Allí les atendieron las señoritas Margarita Cárdenas, Luisa y
Elena Sánchez Aldana, María Luisa Briseño y María Ortega. También en este lugar sufrió nueva derrota el huésped de honor, retirándose -en medio de los acordes del Himno Nacional y de la ale-

Fué uno de los mís vistosos el de la Banca y lo atendieron las
señorins Herrerías, M~rcedes B~tancourt, Dolores Hernáodez, María Alcántara, Dolores Escoto Esperanza y Elena P. de Lara.
Otros puestos estuvieron atendidos por las señoritas Magdalena
N1va, Lupe Fregoso, Luz Cardona Chapital, Concepción Alvarez y
To,tado, Sara y Carmen Islas. Adelina Sáochez, Carmen Viener y
G ,reía Granados, Mercedes Gutiérre¿, L-1ura Palomino, Lupe Mal&lt;bnado, Luisa Maldonado, Lupe Cardona, Margarita Rey Campillo,
J ulieta Maldonado y otras más,
"La Máquina" de Tamaulioas, en que estaban las señoritas Ortiz, Soberón y G1rza, fué uno de los puestos más originales. El Café
Chino, de las señoritas Molina, Piral y Reyes, semejaba un cenador
adornado con todo gusto.
Sin duda el más seocillo y más vistoso, fué &lt;El Alhajero&gt;, por
Yucatán y Tab1sc1, atendido ROr las bellas señoritas Adela Acosta,
A:l~lina Lnao'l. M1ría e Ign;icia P&lt;!squeira, Margarita Dual y Sa.ra
y Mugarita Murguía. Era este alhajero, de .;respón rojo y en la tapa lucía una fina luna.
El programa de la festividad se dividió en dos partes; por la
m 1ñaoa se hicieron juegos deportivo3 que tuvieron gran lucimiento
y por la tarde se ioició la kermesse.
El festival íué uo é~ito de muy gratos recuerdo, para los asistentes.

U .1a buena plancha.-Actitudes de los basebolistas.-Un
ven::edor.-Lucha greco-romana.-Un molinete
en la barra.

�(CONCLUYE)
"Que la joven y hermosa y educada por una es·
"clava cristiana que le infundió el cristianismo; que del
seaba ir a tierra de cristianos, que muchos de e~ta fe
'religiosa había visto desde su ventana, y ninguno le"babía parecido caballero como él; que procurara la fu"ga de ambos, y que ella sería . su esposa si él, así lo
' quiciere &gt; De ese modo sostuvieron una Clnllnua ccrrespoodeocia amorosa el capitán y la enamorada y bella Zoraida; con los dineros que ella hccía baja'. frecuentemente por medio de la caña, logró el pnmero
pagar su rescate y el de dos compañeros fieles de desgracia que le ayudaron en su evacióo de Argel, ceo
un barco que les esperaba en e l puerto, comprado ceo
eJ dinero de Zoraida: puesta esta de acuerdo con _Jc_s
cautivos, salieron todos a determiuada hora, y se dn1gieroo a la embarcación, llevando la enamorada mo,a
consigo un cofre que contenía sus joyas
más valiosas, se hicieron a la vela, y vieron que el moro Agimorato, sin ser seotido
1~
había seguido a su hija y se hallaba a bordo. Al saber que su hija llevaba parte de
su tesoro, se entregó a la desesperación,
la maldijo y lanzaba espantosos gritos, qui·
zás para que de aquellos mares, siempre
concurridos por numerosas embarcacio•
nes pudieran acudir en su socorro. Tales
fueron los gritos del moro, que resolvieron los fugitivos, con consentimiento de
Zoraida, que le desembarcaran en la cos·
ta africana de Oráo. E llos prosiguieron
buscando las patrias de España; pero antes, fueron asaltados y robados por unos
corsarios franceses. Al fin, pisaron las costas :le Andalucía, el capitán Pérez de
Viedma se dirigió al reino de León para
alcanzar abrigo en su casa paterna, llegando de paso a la venta con ese motivo,
acompañado y más enamorado que nunca
de la amante, bella y abnegada Zoraida,
que babia dado por él todo; apatte de su
corazón, fortuna, padre, religión y patria.
En la tercera salida de Don Quijote de
su aldea, seguido de su escudero fiel, se
dirigió al oriente de la Mancha, con el
propósito de ir hasta Barcelona; después
de muchas aventuras que afrontó, y queoo
hacen al caso referirlas, encontró en una
verde y agradable selva que pertenecía a
las tierras de Aragóo un grupo numeroso
de gente principal que e ran c~ zadores,
entregados a ese ejercicio. Descollaba en el
grupo una gallarda dama que iba sobre
una blanca hacanea, mostrando la señora
un vestido verde, muy vistoso y galano, llevando en la mano izquierda un azor, por lo
que comprendió Don Quijote que aquella
era una grao señora , q•,e debía serlo de
todos aquellos cazadores, y así era lo
cierto, pues era una duquesa, acompañada
de su e~poso el duque, c uyo nombre no
cita el autor del libro, y de numerosos servidores, se solazaba en los placer es de la
caza. Don Quijote ordenó a Sancho que
se adelántase a saludar en su nombre a la
hermosa dama, lo que hizo el hueco de
Sancho ·con menos rusticidad de la que
era ingénita en él; avanzó a su vez Don
Quijote, y saludó cortesmeote a los duques. diciéndoles su
nombre y condición de caballer o ándante ; a lo que contestaron los nobles que se holgaban mucho de haberlo
conocido, que ya los dos esposos habían leído la primera
parte de la &lt;Historia del Io11eniorn Hidalgo Don Quijote de la Mancha,&gt; que ya corría impresa, y suplicándole al caballero que fuera eoo ellos a un castillo suyo,
que se hallaba cerca de aquel sitio, doode seria tr atado,
como ellos sabían, a todos los caballeros que llegaban a
esa residencia.
Suma fué la alegría de Sancho-comelón empederní·
do-prometié ndose que allí pasaJÍa la buena vida, con
mesa regalona, que esperaba de la r iqueza de aquellos
señores y de la afabilidad con que la Duquesa accgia
sus sandeces que no cesaba de decir, mezclácdolas, como siempre, con sus inagotables refranes.
L&lt;L permanencia del caballero y escudero en el verdadero castillo, y no las ventas que Don Quijote había
tenido siempre por tales, en que fueron recibidos con
pompa y burle,ca magnificencia, fué algo prolcogtda. la
Duquesa aparece una señora discreta, aurque jactanciosa, que da idea de algunas damas de su tit mpo. Pt ro

debemos decir, que la impresión que deja rn el ánimo
del lector del carácter de su iotervencióo de la oovtla no
cede en favor completo de esa dama. Noble y lioajuda
aquella señora, se la ve des¡::.lt gar cortt ~ías y finezas e, n
su huésped; pero nunca manifestar oiogúo seotimieoto
hu manita, io en favor del ilustre maochego; lejos de ello
y de mostrarse más carit;i'.;vay compasiva con el_ pob1e
caballero aodante, es wlíc1ta y fecuoda para fabncar en
su mi• ma carn toda máquina y suertes de aveoturas encaminadas a maoteoer la manía de la caballería andante en su huésped, para mayor solaz de la alta señora en
sus ratos de ocio, que parece erao para ella ledos lo~
del año. Forma contraste de su aoti cristiano empeño ceo
el de los plebeycs, amigos del Mao.chego, el cura y el
barbero del putblo, y el bachi:ler Samóo Carrasco,
quienes con escasos medios, rn empeñan en prccurar el
remedio y descan,o del eofermo y ato,meotado _cereb1_0
del hidalgo, a quien la duquHa muestra esa 1m¡::e111·

ron Quijote se despide de la duquesa.
neo te deferencia, que parece habitual de los de su clase,
y que dispensan los que colccados en lo alto, por la
suerte o la fortuoa, a los que no pueden comprender, o
que ocupan un lugar social inferior, acoque padezcan.
Lo único que atenúa el defecto de lá duquern, que aun·
que discreta, nuoca manifiesta haber ccmprndido el
carácter grave e interesante del buen manchego, es haber enviado a Sancho a gobernar la ínsula de Barataria, cuyo gobierno da motivo a muchas págioas de las
más preciosas que se hallan en la rovela. Altisidor J,
guapa y lista doncella de la duquesa, es uoa joven desenvuelta y coqueta ; pero esas desenvoltura y ccquete,ía
son fingidas, de orden e instrucción de su mi! ma ama,
en su afán de burlarse sin tregua del malavt nturado
Don Quijote.
la zafia y humilde Teresa Cascajo, es¡::osa ele Sancho
Panza, merece que los cittmos eo úhimo Jugar. Tao ru·
da e ioculta como fué su marido, así es ella, y como el
escudero hablador mueHra ella alguoa vez, n ,sgos de
buen se.o ti do, ce mo en él se suelen ballar al lado de las
lucubraciooe~ idealistas del arr.o. Muestra ella ese buen
seotido cuardo se resiste a conveoir con Sancho, que
María Sane ha hij:. de ambcs, ha de casarse ce n un ce D·

de, cuaodo él lleg-ue a l codiciado gobierno, pues lo que
le conviene t s que se enlace ceo un su igual, el hijo de
su vecino Lope Techo. En la carta que contesta a Sancho, cuaodo éste le aouocia que ya ts goberuadcr, carta que escribe el mooaguillo de la a ldea, bajo el dictado de la goberoadura, le dice al marido que ¿ "quién po"día pensar que un pastor de cabras había de venir a
"ser gobernador de íosulas? Mi señora la duque.' a te di"rá el deseo que teogo de ir a la corte; mírate en ello,
"y avísame de tu gusto, que yo procuraré hoorartti en
ella andando en coche." Y en la carta que dirige a la
duquesa, le dice: ...... "Yo, señora, de mi alma, estoy
"determinada roo licencia de vuesa merced, de mettr
"este buen día en mi r asa ) éndome a la corte a teo"derme en un coche ("ch, eterno femeoioo") para que"brar los ojos a mil eosidiosas que ya tergo; y ad supli"co a vuestra excelencia mande a mi marido que me
,'envíe algún dinerillo, porque en la "corte son
los gastos grandes. . . . . . . . siendo for" zoso que pregunten muchos: /quién sen
"estas señoras de este coche? Y un criado
"mío responderá: la mujer y la hija de Sao"cho Panza, gobernador de la ínsula Bara"taria, y desta manera será conocido San·
::cho,_y yo seré estimada, y a Roma por
!)do ..... .
Hay una simpática figura femenil que
aparece desde las primeras páginas de la
novela, y en la última se la vé cómo uoió
sus a yes y llanto a los del Ama y de Sao·
cho Panza, que fueron los tres fieles dolientes que rodearon el lecho mortuorio
de Alonso Q uijaoo el "Bueno." Esa dulce
y apacible figura qne pasa innominada
a través de la novela, p ues hasta en las
postrimerías del libro-y con motivo del
testamento-se sabe que la modesta v anónima doncella se · llamaba "Antonia Quijano," es la sobrina del ingenioso hidalgo .. . ... Cuándo el lector cierra el libro,
emocionado, 1 por qué? .... Será por asistir
a la muerte de un varón justo y booísimo;
será porque ha terrnioado la lectura de un
libro muytriste y de profunda melancólica 6:osofia en el fondo, aunque a los necios aparezca-y tal es- juzgada ~uperficialmente uoa g rande y regocijada comedia-libro el mejor escrito en el más bello,
opuleotísimo, más noble, más rotuodo y
harmonioso del muodo, y que ha sido traducido en todos los demás, será porque ha
ces1do el provechoso y plácido vagar que
hemos dedicado a s, guir al insigne caballero en su mar cha heróica y arrebatada
en pos de lo imposible? .... .. Será por todos esos motivos; pero ello es que, luego
por natural asociación de ideas, piensa el
lector en la desamparada rnbrioa, rama
desprendida bruscamente del tronco de los
Quijaoos, única sobreviviente de la famiha que mereció el reoombre de los "Bue·
nos. " Pobre Antonia Quijaoo, que muertos
su protector y )avieja Ama, languidece,á
pálida-como las blancas y bien olientes
rpsas de los peosiles castellaoos-y sola en
el caserón de sus mayores, dónde creerá,
a veces, oír las atr,madoras y b ravas voces
del c;,.ballero de la '"Triste Figura," cuando soñaba q ue combatía, revuelto en
recia y descomunal batalla, con follooe~, sierpes
Á gigantef •. .... Cuáodo el morir el día, apoyada rnbre
rurnosa baraoda, mirando al sol hundirse como globo
de fuego en e l horizonte, por el rumbo de Ciudad
Real, proyectar entre sus áureos rayes, sombras larguísimas sobre los rubios trigales de las secas llanuras de
la Mancha, sueñe a su vez, que e l tío amado y protector volverá prooto de su c uarta salida, pero recordará,
luego, llorosa y doliente. que esa salida fué para lle~arJo exánime al cementerio, del que oadie retorna nunca
jamás. (Pobre rama desgarrada y arraocada del trcoco
de los Quijancs!, heredera de la sargre y de la fanta~ia
de los rnycs, quién sabe si g uardó to su corazón algún
amor intenso y platónico, co comprendido, hasta morir,
quizás en el mismo aposento en que "dió su espíritu el
Ingenioso Hidalgo,' · años atrás, en el mismo caserón
del lugar de la Mancha, de "cuyo nombre no quiso
acordar se," ni dijo nunca el siempre laureado MIGUEL
DE CERVANTES SAAVEDRA.
JULIO ZÁRATE.
Coyoacáo, (D. F .,) Junio de 1913.

Señor doctor do·n Luis E. Ruiz, nombrad'll director
de la Escuela Nacional de Medicina.

El Precursor
Ea el fondo tenebroso de la cisterna yacía una forma
indecisa y bárbara. Yacía entre faogo fétido e in_muo·
do. A su lado había una ánfora de barro samant~no,
de dos asas, y un 1. escudilla de cobre con un pan ácuno
y roído. Vaga claridad que de lo alto descendía. alum·
braba lúgubremente aquella horrorosa prisión. La forma no se movía: diríase que estaba muerta. Los alacranes tijereteaban en torno de ella, sin tocarla; pululaban
en las viscosas paredes llenas de un sarro húmedo y
fofo como caócro de lepra; brotaban de las juntura~ ~fo
los enormes cantos; hervían en el suelo excremeotic10,
acre y pegajoso.
Oyó un crujido y se incorporó bostezaodo.
- iAbre bien la baoasta, Zochooías! iArrójalas todas!-ordenó una voz imperativa de mujer.
-Están muy irritadas,-dijo el esclavo.
-Esta vez estoy segura de que morirá.
La vaga forma miró hacia la cl;;.raboya. De proot0
se puso en pie de un salto. Algo helado, escamoso, culebreaote y horrible como un sospechoso haz de látigos animados, había caído desde _el disco_ de bronce
que cubría la trampa y el eore¡ado horizontal de la
puerta. Eran serpientes del desierto. Las había de to
das clases. formas y colores. Unas fingían troncos de
sicomoro como las cobras; otras, las corales, simulaban
cintas rojas, brillantes como los carbunclos de Bactrana. Unas llagaban ·y podrían las carnes: eran las Maoddala Naja y las Kollaja de la India. Otras eran trígonocéfalas de un amarillo fúnebre, najas de cabelleras y
anteojos, crótalos cascabeleaotes, cerastes de protube·
rancias monstr&lt;1osas, hidras verdes como esmeralda,
aofisbeo:.s que se arrastraban hacia adelante y hacia
atrás, basilíscos de Ec-dor, veoeoosísimos áspides ... .
Todas se erguían, azotaban, retorcíaose, silbaban ame·
oazadoramente ante aquel hombre siogitlar cuyos ojos
reverberaban como b razas Miraban con las preciosas
gemas de sus pupilas aquella melena encrespada, violenta, sucia y salvaje como eriza estopa de coco. Sin
atreverse a hincarle sus temibles colmillos, retrocedían
a nte aquel espléndido _,uerpo cubierto con enmarañada
piel de camello; huían cobardemente ante aquella voz
estaotérea y sobrehumana que parecía superar al dia·
pasón del trueno.
É l las maldijo.
-Más peligroso que el de vosotras es el veneno de
vuestra hermana, de la Incestuosa que os envía, de la
que hizo un lecho de púrpura y marfil para acostarse
con el hermano de su esposo! Más peligrosos que los de
vosotras son sus ojos de dragón, que sólo se abren para
adorar la flor de la concupiscencia! Más peligrosas que
vosetras es la que relincha como una yegua, la que lle·
va zarcillos de sardónices, y velos de lino, y anillos de
orfebrería en los brazos, y ajorcas de oro puro en los
calcañares, v espejos de plata en la frente, y altas sandalias de oácar eo los pies. Empero e l Señor le arrancará sus abanicos d., plumas de avestruz, la insolencia
de sus perlas, el bálsamo perfumado, de sus negras trenzas, los afeites de sus uñas, la escarlata de su túnica, la
babera de su mitra asiri:i y su corazón de adúltera. Y
los guijarros de los gentiles la herirán en mitad del se·
no, y morirá c omo vosotras, malditas alimañas, morirá
desgarrada con su propia poozoña!
L&lt;1s contemplaba tranquilamente, las fascinaba con
su mirada hipnótica y terrible ; y cuando en la entrada
del foso se oía la cruel respiración espectaote de Hero·
días, el prisionero alzó la diestra al invisible cielo y
las serpiente~, convulsas, mnrieroo todas.
Después, sintiendo ,:.ostalgia por los desiertos donde
se alimentaba con langostas y miel montés, se paseó
con la impotecte fiebre de un león encadenado. De su
boca bella y viril brotaban espantosos anatemas y profecías extrañas. Sus manos de uñas negras y larguísimas,
que a través de la mugre se adivinaban blancas, crist1ábaose con nerviosidad irrefrenable. En veces bramaba como el musculoso toro alado de los babylonios. E n

\"eces lloraba con gemidos dulces como la paloma de Azim'l. Al fin se tornó dócil. Hiciéronse más profundas las
tinieblas. Ya era de noche. Extenuado, se acurrucó en el
rincón más sombrío y así semejaba una informe y grao
tarántula vefluda. El hambre, el cansancio, el sopor y
"1 sufrimiento lo vencieron. Pasaron muchas horas y él
parecía soñar plácidamente: soñaba en &lt;El,&gt; en el que
vendría del Austro y del monte de Pharao, cubriendo
los r.ielos con su majestad, llenando la tierra con su
loor. Veialo más claro que la luz, caminando detrás de
la Muerte con rayos de gloria en las manos, recibiendo
el homenaje de los collados encorvados ante su fortaleza y reduciendo a polvo los montes de. los siglos.
-1 Iaokaoaoo ! i Iaokaoaoo ! 1Por qué no me amas 11 t'or
qué no quieres quti bese tu divina bocal /Por qué no
quieres que bese tus divinos ojos? ¡ Déjame be~ar tus
ojos y tu boca, Iaokaoaoo !
·
Despertó sobresaltado e iracundo. Le había parecido
oír sobre su cabeza estas frases impregnadas de uoa
ternura infinita; pero su oído equivocado, sólo escuchó
c JQfusos rum:ire, de veces y lejanos arrullos de flautas,
arpas y samisenes. Librado de aquel acento pertinaz
que lo tentaba diariamente, volvió a d9rmirse con la
paz de un santo.
· A poco, una sombra fatídica levantó sigilosamente la
tapa del pozo, dobló la reja y descendió con felinos pa·
sos por la resbaladiza escalera circular. Su mano larga,
seca y peluda, temblaba. Era la misma odiosa mano que
había degollado a Pappo, estraogulado al rey Aristóbulo, carbonizado a Matathías y decapitado a Antipater.
Jadeaba su desnudo pecho. S lis piernas doblábanse al

á vanzar h ..cia el dormido. Hub o un silencio de muerte
que interrumpían de vez en cuando los leves y agudos
chirridos de los alacranes. Pisaba con los talones, cautelosamente. Un rayo de luna bajaba como una próxima
esperanza. A ·s u luz, el verdugo de ~atipas ~aciló,_ se
detuvo, retrocedió al ver que el mártir se babia mov1~0
y que sus ojos, sus tremendos ojos flameaban en la ti·
niebla como dos apocalípticas antorchas.
-e Eres tú, Maooaei?
Súbitamente fulguró la cuchill&lt;1 siniestra y el Precursor &lt;sintió&gt; un golpe ardoroso en la maoclibula y en el
cuello; &lt;sintió&gt; que su cabeza rebotaba sordamente so·
bre el cieno; «siotió&gt;que la diestra asesina cogíala por
los cabellos y la elevaba; «sintió&gt; una inefable dulzura
que se iba desvaneciendo, que se iba debilitando, debí·
litando deliciosamente .....
Púsola el repugnante samaritano en una bandeja de
plata, y entrando a la sala de los festines. exclamó:
-iHela aquí, princesa! Esta es la cabeza de Iaokanaoo, llamado también Juan el Bautista.
La cabeza palidísima sangr aba hilos de rubíes y pa·
recía que iba a hablar. Herodías, desde la tribuoa de
oro, gritó espantada:
-iCiérrale los labios, Salomé, ciérrale los labios!
Y Salomé los selló para siempre con un apasionado
beso que era una rabiosa mordedura.
SEVERO A \1ADOR.
México, 1913.

Galería artística

El niño y so nodriza, por Frans Hals.

�TEATRO MEXICANO.-cCALAMIDAD&gt;.
Una verdadera calamidad es a oo dudarlo, la comedia eo tres actos del autor francés Romaio Coolus, cu·
ya versión al castellano hecha por el señor Julio Necc,ecbea, hemos visto en el Teatro Mexicano la última
semana.
El asunto no muy nuevo, y llevado con lentitud sin
efecto teatral alguno, es todavfa pasadero eo los dos
primeros actos, pero en el tercero la inverosimi litud,
la violencia, la falsedad se apoderan de todo él y no Jo
dejan hasta que el telón cae coo placer de los espectadores.
Una ingenua, uoa joven de rg años "Marcelina Lambret" se propone que no tenga un momento de debili
dad la señora "Paula Chamtroo" eo cuya casa vivía co·
mo re~ogida desde muy niña. Para conseguir el citado
objeto se insinúa todo lo posible con d que ama la referida señora, coo el abogado "Rogelio Chancelot" y lo
enamora de tal suerte, que hace que no asista a una cita que tenía con la casada. En tales circunstancias se
convierte en la futura del joven, que la adora de todo
corazón, más corno todo fué uo jueii-o, pues "Marcelioa"
no le quiere por guardar cariño profundo a "Alberto
Chantelouve," aunque durante toda la obra lo trata
mal, con despego, y basta con grosería resulta que hay
que solucionar el conflicto de alguna manera.
De ello se encarga.el marido, que toa estado a pique
de caer en ridículo, el cu.ti sabedor de todo, abraza
con efusión a su esoosa, felicitándose de que la entre·
vista amorosa con el otro, no hubiera tenido efecto y
n_o_ por culpa de ella ciertamente, que puntual fu/ al
sitio, en que habían de verse, y se decide ir a· ver al
abogado para decirle, que no _v uelva por la casa, pues

allí nada tienen que hacer; y la obra termina, porque
si, como hubiera terminado una hora antes.
La crítica na.da tiene que decir sobre comedia tao
deslabazada, y tao ridícula. El público con su instinto
siempre certero, oo gustó de toda aquella burda fábula,
sin interés de ninguna clase. y con caracteres que oo
resisten al más somero examen; y sólo añadiré, que Ma·
ria Luisa Villegas estuvo muy afortunada ensu trabajo,
siendo aplaudida eo varias escenas; que Matilde Cires
Sáncbez gustó bastante, expresando con talento algunos
momentos d-a-~also papel; quA Va.rgas no pasó de
discreto, que Mutio, fué como siempre el mismo. sio
que se logre que personifique un tipo, distinto de los
otros; que Barre,ro bien eo toda la obra, eo el acto ter·
cero, dijo la escena con "Paula" en cómico, debiendo
ser en serio, muy en serio, puesto que tiene que expli·
carla el por qué faltó a la cita amorosa que con ella te·
oía; y que en fin, Macías siguió según costumbre gritan·
do mucho, coo menoscabo del conjunto escénico.
Para quitar la mala impresión que &lt;Calamidad&gt; dejó
en el público, se estrenó en la misma noche, uo paso
de comedia lindísimo del conocido escritor español Pa·
blo Pareilada (Melitón González) titulado cRepaso de
l!.xarnen.&gt;
La escena pasa en Toledo; un alumno de la Acade·
mia ~ilitar que existe en la imperial ciudad, tiene que
exammarse y se levanta a las tres de la madrugada avisado por el sereno, par;. repasar las lecciones e ir bien
preoa.rad~ a la prueba. En esto, llega a la casa de al
lado uoa 1oveo, que acaba de venir de Madrid y va a
pasar una temporada co':' _sus tíos. Toca a la puerta y
n~~"• no cootest~n; el m1htar finge la voz de la criada
d1c1endo que baJa a abrir, pero la muchacha cAurea&gt;
comprende el eo¡¡año y comprende también que el alumno es &lt;Suárez,&gt; uno qu~ la enamoró el año pasado, cuan·
do estuvo a pasar unos meses con los referidos parien·
tes que se han ido fuera por unos días.
El peligro se avecina; el militar bajará y la encoc·
trará..&lt;~u~ea&gt; es~á sola, ¿qué hacer? .... pues fingirse
una_ v1e1ectta: As1 lo hace, se echa el velo a la cara, y
s~sttene un diálogo precioso y lleno de bellezas litera·
r_1as, y se entera de que el muchacho la quiere, de que
siempre la amó, y de que ciertas bromas fueron obra de
sus compañeros los alumnos.
-Ahora, eo este instante eo que sueoan las campa·

"" d,I

Coo,oo&lt;oi"-di" la •l•J•-io p,o

se: el eosay.J·parodia de danza de apa·
ches, la polka del segundo cuadre , el
trío del reloj, y la t&gt;sp1ñolísima canción
d.i las matonas, que pronto se hará pe·
pular.
La interpretación fué discreta por
parte de todos lo• artistas, y como es casi toda la compañía la que toma parte,
no tengo para que citar sus nombres.
Como datos curiosos para juzgar de
h manera como se forman conceptos
inexactos sobre las obras antes del es·
treno, citaré Jo sucedido con ' 'El Nuevo Testamento" en Madrid, que se creía
iba a ser un fracaso.
Prest-ntada J:i. obra, los allegados a la
Empresa del Teatro de Apolo, que fué
donde se estrenó, decían "que habría
hasta tiros" la noche de la primera representación.
-Este Don Enrique (el empresario)
está loco-exclamaban muchos.
Una primera tiple devolvía su parte:
-Yo no podré cantar esto. Al llegar
a este número, ya nos habrá matado el
público.
Los autores Lepina y Plañiol, vaci·
!aban:
- l Será tan malo esto, como dicen?
A nosotros nos parece que tiene gracia
y puede que la gente opine lo mismo.
Pero el ambiente desfavorable se enrarecía cada vez más. Anuocióse la
furición, y por pretextos fútiles sufrió
uo aplazamiento.
Otras obras ensayadas mucho des·
pqés se pusieron delante de "El Nuevo
Testamento" y se estrenaron.
Pero don Enrique es hombre enérgico y formal. Había prometido a los se·
ñores Lepina, Plañiol y Calleja, estrenar "El nuevo testamento," y contra
viento y marea, poniéndose frente a la
opinión de actores, autores, músicos y
consejeros áulicos, exclamó con voz tonante :
-Eso se estrena el Sábado de Gloria, y lo que sea sonará A fusilarnos
por la espalda no creo que lleguen.
Y se estrenó y fué un triunfo completo; y la concurrencia reía y reía a
carcajadas, lo mismo que ha pasado en
México.
L UIS DE LARRODER.

para su aotrgua novia para profesar, a cuya ceremonia
he venido yo desde Madrid.
El alumno se desespera, se vuelve loco, y &lt;Aurea&gt;
que ve cercano el amanecer dice que se marcha a oir
la misa del alba en tanto regresan sus parientes. El jo·
veo se retira transido de pena, y en esto aparece el se·
reno que se brinda a probar r,lguna de las llaves que
tiene, por si puede abrir la casa. Conseguido el objeto,
la muchacha entra ella, y como cSuárez&gt; ha sabido ya
por el referido sereno que es su adorada &lt;Aurea,&gt; hace
que se suicida al pie del balcón, sin por e5to conseguir
engañar a la que tanto quiere, y después de sentida re•
conciliación entre ambos novios, cae la cortina dejando
en todos los concurrentes un placer tranquilo y poético,
producto de las buenas obras escénicas.
La señorita Castillo estuvo admirable de naturalidad,
consiguiendo uo completo éxito; Barreiro acertó en el
desempeño de su papel, lo mismó que Catalá En resu•
men &lt;Repaso de Examen&gt; debe repetine muchas noches, por lo delicado del diálogo y lo fino del asunto.
TEATRO COLON
Sigue el público llenando la sala de este Coliseo para
recrearse con las obras policiacas que allí representa
la compañía. Caralt.
En todas las épocas y en todos los países, el crimen
ha sido siempre interesante. Esa afición del público a
lo que tiene rc:,lacióo con el crimen, hizo que Shakes·
peare escribiera cMacbeth&gt;. Por ella Shelley (!ió vida a
su drama cThe Ceoci&gt;. Balzac y otros esciitores de ge·
nio hallaron inspiración en las profundidades del crimen. Algunos autores, como el ruso Dotoievsky, lo han
tratado en forma de tragedia, mientras que muchos han
escrito a su respecto en tono más ligero. Antes de que
Edgar Allan Pee escribiera sus interesantes cuentos, el
crimen ya tenía su sitio en l:i. literatura. Bismarck, el
canciller de hierro, y Gladstone, el idealista, descansaban su mente-así lo decíao,- con la lectura de &lt;Monsieur Lecocq y otras novelas de Emilio Gaboriau. Y si
los más grandes y los más célebres se sintieren poderosamente atraídos por las novelas relacionadas con robos y asaltos, ¿qué tiene de raro el enorme interés con
que d~ceoas de miles, tal vez millones de lectores, pertenecientes al vulg~ hayan devorado las obras que tie·
nen como protagon1stas a héroes de la investigación.
como Sherlock Holmes, o a canallas como Raffles y como el atrayente Arseoio Lupia?
El estreno de &lt;Jimmy el Misterioso&gt; ha sido seo~acio-

' ,,;~,~•;*·"'1

na! y el público ha gustado mucho de
la obra de M. O. Henry y de P. Arms·
trong y la cual ya conocíamos con el
nombre de &lt;Jimmy Samsoo&gt; por haber·
la dad.J la compañía Villegas-Coss cuando estuvo en el Teatro Díaz de León.
Ahora hemos podido ver alguna variación en el desarrollo del asunto, pe·
ro más de detalle que de esencia, de
manera que la fábula con su nota seo·
timeotal bien dada, interesa sobre manera, conmueve a veces y siempre distrae eo grado sumo.
No se trata eo ella, como eo otras
análogas, de la lucha del &lt;detective&gt;
con el criminal o de las astucias de éste para despistar al otro; sino que el ar·
gumento tiene mucho de real, de verosímil, y hay escenas emocionantes sin
ser traídas por los cabellos, lo cual pa·
sa tao a menudo en estas producciones
escénicas.
La interpretación fué acertada, di~tioguiéodose las señoritas Gaspar, Gar·
cía y Cano, y los señores Caralt, e~te
abusa demasiado de la frialdad, desea·
riamos verle con más colorido en sus
papeles, Aguirre, Bonell y demás intérpretes.
TEATl&lt;O LlRICO.-' EL NUEVO
TESTAMENTO."
No sólo en este teatro, sino eo otros
de 11 capital, se estrenó la m isma no·
che la zarzuela en cinco cuadros, libro
de los señores Lepioa y Plañiol, músi·
ca del maestro Calleja, titul~da "El
Nuevo Testamento."
Es una obra sucesora de ''El Pollo
Tejada," puesto que se trata del repa r·
to de la herencia de Emeterio fej~da
y Carantoña, y oo hay para que decir
que la risa domina durante el largo
lapso de tiempo que dura la represen•
t ,cióo. Los chistes se suceden unos a
otros en alegre catarata; las escenas regocijadas pasan ante la vista del espec·
tador de una manera incesante; y aque·
!lo es el "summum" de los restruéca·
nos, de las agudezas, y de los golpes de
ingenio.
El maestro Calleja ha acerrado en la
partitura de esta zarzuela. y entre los
. números más bonitos, deben mencionar·

Teatro Mt::xicano,-Dos escenas de &lt;Calamidad,&gt; obra francesa últimamente e~trenada.

Tres escenas de cJimmy el misterioso,&gt; obra policiaca recientemente estrenada

�..
QUISICOSAS DEL ROMANCE

Nupcial

EL YUGO

Bellezas albanesas - Tres elegantes de Scutari.

A diez mil metros de altura.
El "record" de altura e o globo acaba de batirse eo Francia con el "!caro." El
18 de Abril de 1878 el "Zeoith" subió a 8,6oo metros aterrizando a las tres horas. y
ahora se ha pasado de los diez mil, aterrizando dos horas más tarde, es decir a las
cinco.
Los héroes de tamaña empresa hao sido los señores Seoouque, Scboeider, y
Bieoaime. El globo llevó 3,500 metros cúbicos, e r a de ti5ú, con cautchout, y estaba
La salida del "Icaro" al partir del aereo parque de Le·
motte-Breuil.-La barquilla del •·1caro" coo los
tres aeronautas. Eo ella se veo a M. M. Schoeider
y Bieoaime. M. Seoouque, eo tierra aúo. tiene en
la maoo un barómetro registrador.
inflado con hidrógeno p uro. LI ?vaba además un para·
caídas ecuatorial, compuesto de uoa banda de tela de
un metro 25 de largo la cual iba fija al rededor del globo, cou mallas de cor deles finos.
También iban provistos de cuatro aparatos respiratorios, compuestos de un obus de oxígeno comprimido, de
una capacidad de 1,6oo litros y con uoa máscara que se
pone en parte de la cara y en la nariz para respirar,
coo un tubo metálico de dos metros de largo. Un manómetro indica la cantidad de gas contenido eo el tubo, y
otro manómetro regu la lo que debe respirarse, que puede variar de dos litros a diez por minuto.
Como el frío en alturas enormes es grandísimo, los
apar atos de que hemos hablado se llevaban en cajas llenas de aserraduras de corcho, y para que e l metal de
las máscaras no les quemase la cara, se guarneció de
cautchout.
La altura era iodispens1ble marcarla y para ello llevaban dos barómetros Richard, también llevaron un dinamómetro para graduar la fuerza muscular y aparatos
de fotografía.
Escogieron para tan audaz tentativa, un día sin nubes y coo viento muy ligero. Después de hacer sellar
todos los aparatos registradores, por M. Magoe, ingeniero de la casa Richard, e l globo se elevó a las doce del
día en el aereo parque de Clement-Bayard. A la salida
uo viento suave los llevó algo al sur, y cerno llevaban
de lastr~ 112 sacos de 20 kilos cada uno, para. obtener
una subida regular y contínua de 50 metros por minu·
to, era necesario arrojar cada diez minutos uo saco pa·
ra subir lentamente, huyendo a todo trance de las brusquedades y de los sacudimientos.
BELLEZAS

El pri:ner cliché fotográfico impresionado a más de 10.000 metros de altura.

ALBANESAS.-TRES
DE SCUTARI.

ELEGANTES

. Todo lo que se refiere a la Albania y a la Bulgaria,.
interesa sobremanera en estos momentos, y tanto más Joreferente a Scutari, por eso presentamos tipos de muje··
res con sus trajes típicos,

Nosotros, los que leemos y escribimos, somos los que
sabemos castellano.
Ello es claro como el agua; porque si no /quién es el
que sabe castellano 1 1 Los tiorros que se pasan el día en
el tajo, y si a maoo viene, y no tieneo qué hacer, se pa·
sao el día en la tabe1Da1 De sus dichos nos burlamos
diciendo que no sabeo más que estropear el Jeogu~je,
que diceo &lt;ajuera&gt;, &lt;trujo&gt;, y otras pachochadas C1er·
to que a las veces, u:iestro saber está ea que acudimos
al Diccionario, donde se encierra, y corr.o oro en paño
se guarda, el sab~r de muchos sabios.
Lo bueno es que, aunque el Diccionario sepa algo
más que nosotros, pues a él acudimos, sabe bien poca
cosa de castellano, como creo haber demostrado más de
uoa vez. Entonces, 1 qué slber es el o u estro, cuando el
mismo que nos enseña sabe tao poca cosa?
.
El d iccionario y nosotros sabemos que el yugo se dice yug~ y creemos saber tanto como los tiorros ea esta
parte. Pero en esta, como eo tantas otr as cosas, nos eng ,ñamos. Porque los tiorros, que son los que andan a la
labranza, y han de conocer el nombre del yugo. aJsueJea llamarlo yugo, cuando entre sí hablan.
¿ Hay alguno entre mis lectores que conozca otro nombre, el comúnmente empleado por los labradores de
toda Castilla la Vieja, la Nueva Andalucía, Extremadura y A ragóo, esto es, de casi toda hspaña? /No? Pues
ao oos ufanemos coo que sabemos castellano. Porque
¿qué chisme hay más común y castellano que al yugo
por estas tierras de pao llevar?
.
Y cuando los r omanistas hablan del castellaoc d1ceo:
los españoles llaman yugo alc:iugum&gt; latino, siendo así
que debieran decir que tal lo llaman los que de y_ugos
oo eatieadea, la gente letrada; pero que los espanoles
que entieodeo en. la labranza le dan otro nombre, _que
no es latino. Nadie conoce, pues, e l nombre comuo y
vulgar del yugo, fuera de los tíos del campo, que lo
manejan.
Tao hechos estamos a creer que el pueblo corrompe
los vocablos, q ue yo había oído el verdadero nombre
del yugo por Aragóo, y lo dejé pasar como uoa corrup·
tela. Oílo después por Casilla y por corruptela lo dejé.
Torné .. oírlo eo Andalucía y eo Extremadura, y al -cabo me dije: Pues eso oo puede ser corruptd3: del pueblo, sioo igaorao_cia de los letrados: Y esta m1sm3: consecuencia he teotdo que sacarla c1eo veces, abatiendo
mi soberanía aote el pueblo, que creía ignorante y zafio
Ea achaque de hablar e l pueblo no es zafio oí igoo·
rante; lo somos nosotros, q ue pretendemos aprender el
castellano en los libros, y oo es en los libros uoode el
habla vive. En los libros no hay más que uoos garaba·
tos, sombras de nuestras palabras eruditas. y nuestra
habla erudita es sombra del habla verdadera. La prue·
ba está ea que si alguno, los labradores españoles soo
los que hao de saber el nombre del yugo, pues soo los
que los t ratan y manejan, como oo~otros somos los que
sabemos el nombre de la pluma. B1eo; pues los labrad ires españoles llaman al yugo &lt;jubo&gt; y &lt;júbio&gt;, nom·
bre que no conocemos la gente &lt;b letras_ oi e l Diccio·
nario, que se arroga el derecho :le ensenar castellano.
y no me venga algún r omanista con que esta vnz es
corrupción del &lt;yugo&gt; o &lt;iugum&gt;, porque le diré que
harto despreciables·soo sus estudios romáo1icos, pues le
ci~ga hasta el punto de negar todas las leyes fonéticas
que su ciencia le ha enseñado, y esto, sólo por la comezón de ver latín eo todo el castellano, que es un ver
de ciego, que ve lo que quiere y cuanto se le aotoja.
Otro artefacto vulgar es la correa ancha que pooea
sobr e el sillón de la caballería y pasa por las varas dt 1
c ,rro sosteoiéoriolo: es lo que sujeta el carro a la mula
y hace que ésta arrastre a aquél.
El diccionario académico oo sabe nombrar cosa t~a
común y tao vieja, y acaso tampoco muchos de mis lectores. Coaveozámooos de que en achaque de castellano calzamos muy pocos puntos. Pues eso se llama eo
Castilla la Vieja y en Andalucía &lt;sufra&gt;.
Ea Extremadura lo pronuncian &lt;zufra&gt;, en el alto
Aragóo &lt;zofra&gt; y en Aragóa &lt;a-zofra&gt;.
Los susodichos romanistas pueden romperse los cascos buscándole etimología latina. Casi lo mismo es el
&lt;sobeo&gt;, que por Castilla es correa para atar el yugo a
la Jaaza, viga o timón, eo el B ierzo la coyunda, y eo
Andalucía el látigo de cuero coo que se afianza el ara·
do al yugo. Como se ve todo se va allá.
En la Argeotioa es torzal o lazo de una o tres tiras
de cuero retor cidas. Ya se ve si es vieja la cosa. Su
etimolo~ía ce sobar es tan cierta como que &lt;sobada&gt; es
ea Burgos la correo. que sujeta el yugo al cabezón. Pero del verbo sobar saben los romanistas y el latín tanto
como del &lt;jubo&gt; y de la &lt;sul-ra&gt;. &lt;Ir de zofra&gt; o &lt;hacer
de zofra&gt; es en Aragóa lo mismo que &lt;azofrar&gt; y que
&lt;azofra&gt;, o sea trabajar para el común o a vecina 1, la
prP-stacióo personal, que dicen a la latioa los que sabeo
la.tío o tienen erudición, pero 1ue calan poco de castellano.
Porque todo ello es uoa car ga, que suena &lt;zofra&gt; y
&lt;azofra&gt;, como la correa que tira del carro, que esto
es llevar a vecinal las obras públicas de común. Y que
venga todo ello de "sobar" se ve por el verbo "sobrunar" y "asobruoar", que suena o cargar y apesgar, o
"asobruñar", c., mo lo dicen estos ejemplos, además de
Rosal. "Para ahuyentar los diablos, que no están me-

Sr. dio Alfonso !caza y señora Aoa María Teresa de !caza, que contrajeron matrimonio recie11h ni• rte.
Fot. Mant,
nos asobrunados sobre el cuerpo del agonista que. en•
jam~re sobre colmena. " (Alonso Vaoegas, "Agonía," 3,
u ). "Tao recio puede ser el calor, que baga huír el
frío mis que de paso, el cual frío por huír apriesa va~e
asobruoaodo uno sobre otro, de donde resulta el intenso frío" (ídem, ' ·Diferencia de libros," 2.30) . "Como la
respuesta es angosta abajo y ancha de arriba y están
asobruñadas uoas sobre otras, luego empiezan a subir
(hs abej'ts por los lados de la espuerta" L. Méndez,
"Colmenas").
Ahora se entenderá cómo la sobrecarga pudo llamarse soberoal y sobornal. que nada tiene que ver con ~obre ni con sobornar. "A la bestia cargada el sobernal
la m'tta" ( Correas, 3/; "Auctarium por el colmo de la
medida o sobornal" (Nebrija).
Claro está que del mismo sobar salieron los dos bonitos verbos de~conocidos de la Academia, "asobinar"
y "eosobioar." "Asobinar" es sobar mucho, como el
g-üo se asobina en una cosa restregándose ; eo Jaéo vale caerse desfallecido de fuerzas. Y tal en el libro de
Albeitería de Conde (2,1 5): "Por echarse mal en la caballeriza y asobinarse por meterse debajo del pesebre".
"Eosobioar" es eograsu las tortas para q ue, sobrepuestas eo e l horno, por no ocupar uo espacio mayor,
no lleguen a pegar~e unas coo otras. Es verbo que se
usa eo Salam \Oca. Eo Aragóo "ensobinad&lt;:&gt;" dícese de
la res enfermiza, y en Salamanca, ·•eosobioada", de la
torta de pan aceitada antes de cocer. "Sobioa" es cla·
vija de madera. que se dice tarugo, y la citan Rosal y
N ~brija; •'sobijón" es acción de sobajar, ea Honduras.

Hasta aquí nuestra supina igooraocia del ca~tellano
y aún harto más allá; pero baste por hoy.
JULIO CEJADOR.

Ail ~i@w Allfi~rn:.©lir@
lt~fur@ifi&lt;e©
JUAN B. DELGADO.
El bosque y la campaña me dieron la quejumbre
ele queAlicaodro, ha muchooopulsael caramillo:
que }ª oo siega trébol, oí acanto. ni tomillo,
oí liba eo los panales sabrosa dulcedumbre.
Que ya oo hace poemas coo ánima de lumbre
y morbidez de pieles dt nutria y de tigri llo:
que olvida en sus querellas el zurear sencillo
de la torcaz que vive desolada en la cumbre.
'Las Aguilas,' 'Los Gatos,' 'El Buey,' 'Los Alacra(oes
amigos son que sieoteo coo él los sus afanes
y siguen presurosos las huellas de su parn.
Alond•a: canta, canta. Centauro: hinca la espuela
a tu corcel p e!!ígero y hacia la gloria vuela
, tañendo el clarín de oro de Lope y Garcilarn.

J, SOBREYRA ORTIZ.

�l&gt;?nito siste~a de atavíos, y en París, cuya preponderancia e~ cuestión de modas es completamente indiscutible,
el estilo búlgar~ ha obtenido éxitos en extremo felices,
Pero en esto de los estilos, mis queridas lectoras, hay
que poner un gran cuidado en la elección, pues si esta
no es hábil y prudente, el resultado será desastroso.
Las morenas deben aceptar unos, las rubias otros las
pálidas y las sonrosadas deben buscar, con esp~cial
emp1;ño, cual es ~I estilo, el cqlor y la forma que más
convienen a su tipo. Lo que a •una la embellece a otra

..,

11

11

~·-==========~(o)~==========·
~

·-----'(o)

F

~

cienes de encaje, y en este capítulo, la faota·
sía creadora puede mostrarse en toda su ili·
mitada extem-ióo.
Hemos visto uaa deliciosa blusa de encaje
inglés sobre fondo de seda ligera, violeta pá•
!ido, y como el traje es de heJiotropoobscuro,
la combinación resulta en extremo artística y
delicada. Otra de esas blusas es de seda Jiberty azul hortensia y el canesú, los eotredo·
ses de las mangas y el adorno del cuerpo es
de encaje de guipure color de marfil.
La más !::ella de estas combinaciones, la he·
mos admirado en un elegantísimo modelo de
&lt;tailleur,&gt; hecho en seda flexible, rayada de
verde bronce y negro. La falda tiene por el
frente una artística drapería que se cruza en
pliegues muy sobrios y se rec0gen por el lado
izquierdo coa u:, broche de &lt;cabochoos&gt; de
azabache. El jaquet es bastante abierto y los
ddanteros se cruzan, pdsandoel lado derecho
sobre el izquier~o y allí se cierra con otro
grao broche de azabache. La blusa que acom·
paña a este lujoso atavío, es verdaderameat"
encantadora, pues está hecha en fino encaje
de punto de Veoecia, y el fondo es de tafetta

se llevaron zapatos que tenían la forma de za¡,atillas y
se hacían de terciopelo. Brantóme describe los gracia·
sos patines que calzaban las bellas damas que empleaban aquel extraño instrumento con una gracia incomparable &lt;cuando lo dejaban aparecer bajo la saya y le
movían y removían en todos sentidos&gt;.
También habla del &lt;escarpín puntiagudo&gt; y &lt;no cua·
drado por· delante&gt; y dice que &lt;el blanco es el má;
lindo&gt;.
Como las egipcias, las mujeres francesas eran aficio·
nadas al cuero estampado y cuando sus chancJosno eran de terciopelo, lo hacían de cuero
estampado en oro.
El Museo de Cluny, en el número 6,646 de
su catálogo, tiene inscrito uno de esos altos
patines, que se supone fué propiedad de Catalina de Médicis. La punta es cuadrada y
plana; el taC'ón, muy elevado, es de piel blanca y el tejido bordado de plata. Al lado de
este calzado histórico se encuentran varios
patines de ordeo diferente y sin ningú o nombre de origen ; uao de ellos está inscrito con
el nl1mero 6,645 y e; de cordol;án dorado, calado y adornado con cuero verde.
Escarpines y chanclos, encierran, bajo
Francisco I los pequeños pies de las damas y
esta mofa sobrevivió al Rey CabJ.llero, corno
tambiéo la de ),is altos patines.
En tie:npo, de Enrique II, los Valois y después de Eorique IV y Luis XUI la moda para
los zapatos de mujer quedó estacionaria; y ~ólo se usaron los zapatos de tacón excesivamen·
te altos.
Luis X IV y Luis XV

Lc,s tacones en tiempo de Luis XIV eran de

Las hebillas jugaron un gran papel
ea la historia del calzado en tiempo de
Luis XV; las princesas y las damas de
la corte se arruinaban por esas costosas
joyas; además ellas solas eran las que
podían llevar el verdadero diamante;
pues todas las damas no podían como
María Josefa de S«jonia, permitirse
el lujo de tener una hebilla estimada en
20 375 libras, sPgún nos diee M. G.
Bapst.
En ellas habla más piedras que diamantes y hasta se acudía al cincelador
en boga para que diera a esas joyas de
plata unas facetas milagrosamente bri·
llantes que lanzaban luces engañadoras.
Bajo Luis XV, el zapato se hizo arqueado, acabando en una punta tan es·
trecha, que parecía imposible que los
pies pudieran alojarse en ellos. Madame de Pompadour, según la vemos retratada en el Louvre, luce unos zapati·
tos blancos. cuyos tacones eran de piel;
la punta está ligeramente redondeada
y levantada, como el calzado de las
mujeres turcas. Las pieles en esta época se bordaban de flores graciosamente
sembradas en ramitos de colores vivos
y las hebillas quedaban inalterab)Pmen·
te ~nidas a esta parte de la indumentaria.
El Museo de Cluay nos sigue mostr:i,ndo la evolución del zapato; con el
numero 6,6g3 figura un par de zapatos
bordados de follaje verde con una mezcla de_ adornos de plata y uoa hebilla
del mismo metal con pie-iras del Rin
engarzadas.

ia perjudica; así pues, no debe dejarse este
asunto a favor del capricho de la costurera,
porque no siempre tendrá el tino suficiente
para decidir en una cuestión por demás impar·
tante, sino que es preciso recurrir al buen
,gusto de personas competentes sobre el particular, para definir este punto que oo es tan poco interesante corno a primera vista podríajuz.garse.
MARGARITA,

El calzado fcmcnlno en diversas époGas
Edad Media

CRONICA
El verano se muestra demasiado benigno,
mis queridos lectoras; casi podría decirse que
no estamos en tiempo de calor, pues las contíouas lluvias, los constantes nublados y el
viento frío que azota a todas horas, más bien
evocan los melancólicos días del otoño, y no
nos sorprendería ver hojas am&lt;1riltas en los
árboles, ni flores marchitas en los parques y
jardines de nuestra hermosa capital.
La Mo~a actual, peo_saodo como siempre en
las oeces1dildes más exigentes de la estación
sin descuidar por eso el buen gusto que recia'.
ma la elegancia, ha puesto un cuidado particular en los trajes &lt;tailleur,&gt; que sin discusión
alguna son los atavíos prácticos y distinguidos
por_excelen?ia; sir~en para toiio: sen traje y
&lt;1,bngo al mismo llempo; pueden confeccionarse en telas ~odestas y en géneros costosos;
la seda, e I terc1opelo, el paño y el lino, se
disputan la preferencia de las damas, según
Jo requieran los diferentes actos de la vida
social. Si queréis asi•tir a un espectáculo de
tarde o a una visita de cumplimiento, el &lt;tailleur&gt; de seda rayada, en finísimas líneas verticales, o coofeccioaado en terciopelo de color obscuro, como azul marino, café hoja se·
ca, heliotropo o verde sombrío, y sobre todo,
en negro, será un atavío severo, exquisito y
elegante el cual no deja nada que desear a
ese respecto. Inútil parecP. añadir que tao distinguidos atavíos, reclaman el acompañamien•
to casi obligatorio de lindas blusas blancas o
de colores claros. Estas blusas, por regla ge•
neral, S"D de encajes exquisitos cerno el de
punto de Veoe?ia, ¡¡uip,~re, encaje inglés y
otros p:&gt;r el estilo. También se hacen dichas
b1usas en seda ligera, combinada con aplica-

Traje de Teatro

madera de fresno, sobre esos zancos cuyas pisadas reso·
naban, el paso de las mujeres no poaía ser muy aírom
por ser menester que se sostuvinan en equilibriú sobre
unas estacas de las que la suela era el único apoyo,
pues la tela era de seda o de piel muy fina, y los ador.
nos, galones de oro, de plata, hebillas de joyería, verdaderos diamantes o piedras del Rin y de Alencon res•
plandecían entre cintas y encajes.
Todo ello era muy frágil para soportar la a 1tiva Mcntespao y la austera Maintenon .

azul marchito, resultando con esta combinación de elementos y de matices, un conjunto
t!n extremo distinguido. Una señora Joven de·
bería adoptar este modelo con la seguridad
de obtener un éxito completo. por su discreta
y positiva elegancia.
En cambio, los trajes sastre que se hacen
en paño ligero, lana . flexible y otros génerosadecuados a la estación actual, son insustituibles para las salidas en la mañana, ya sea
a compras, paseos en el campo o visitas de
confianza. En este caso la blusa no debe ser
tan costosa; y la muselina, el linón de la India, el velo de lana y otras telas por el estilo,
p.!edeo suplir a las exquisitas blusas que he·
mos descrito, siempre que se adornen con
&lt;chic,&gt; para lo cual se emplean liados valen·
ciaaos V entredoses de maya o de guipure.
Respecto de los &lt;tailleur&gt; coafecciooados eo
!ieuzo, y que son absolut~mente propios para
Juegos de &lt;sport,~ excurs1oaes en auto, y fies·
tas campestres,_ mis lectoras ya saben cual es
el color favorito: el blanco, y siempre el
blao?º· La forma es muy sencilla, pues así Jo
reqmere el objeto a que se destinan tales atavíos,_ y los ~éneros que se prtfieren son, como
es bien sabido. los más resistentes, entre ellos.
figura_ en primera línea, el piqué, la batista y
el pano delgado. No quedan excluídos, sin
e_mbargo, los colores claros, cerno el azul, e&gt;
hla, el rosa y el cereza, para confeccionar
estas pocas y _ri~ueñas &lt;toilettes&gt; primaveralf~.
y que se coahnuan asando durante el es!ío.
J:Iay modelos muy bonitos hechos en telas de
hao y en colores suaves; hemos visto deliciosos traies de batista azul hortensia, rosa pá,ido, color ~e maíz, cereza, verde luz, y otros
por el eslllo. Las telas impresas están en pleno favor de las darn,s, y allí es principalmente en donde los estilos se marcan de un modo·
?r~ferente: el b~lgaro, el japonés y el que
1rmta la cachemira de la India oriental, , 00
por ahora los más buscados para arreglar ese

A principios del siglo XIV aparecieron los
.zapatos &lt;poulaines&gt; nombre de su inventor
Poulain. Estos eran enormemente largos y la
fantasía adornó la punta de ese calzado con
un cascabel. Además había varias formas de
calzado: zapatos con hebillas, calzado esca·
tado en forma de corazón, con tiritas y abro·
chado interiormente sobre el tobillo. Las mu•
jeres de aquella época, con sus &lt;escofiones&gt;,
sus &lt;hennins&gt; y sus vestidos recamados, con
sus largos &lt;poulaines&gt;, parecidos a los &lt;skis&gt;
noruegos, completaban su indumentaria y sobre los cuales se deslizaban silenciosamente
sus gracias hieráticas.
Hacia 1420 las nobles damas renunciaron
sl1bitamente a ese calzado tan puntiagudo corno el resto de su tocado, y el zapato fué re·
&lt;londeáadose y recobrando las dimensiones
normales, y para andar por casa empleaban
un calzado. completamente descubierto y bajo
&lt;¡ ue se llamó escarpín.
Bajo el reinado de Carlos VIII, las mujeres
se ponían encima de sus ligeros escarpioP.s
un calzado más resisteatP., y bajo Luis XII
empezaron a elevarse sobre
chapin,s de altas suelas precursores de los tacones. Según
puede notarse, el calzado has·
ta aquel momento, adhería
completamente al suelo; has·
ta el sii:lo XIV el tacón hizo
su aparición.

El

Luis XVI.

Renacimiento

En la -:orte de Francisco I

Dos Toilettes de noche.

1Qué ha sido de aquel zapato de raso
n~gro muy usado que poseía el Museo
de los Soberanos en el Louvre?
Pobre zapato, tan fino, tan
elegante y pequeño que hu
biérase dicho que era el zapatito de la Cenici,.ota; 7ap~to llevado por la infortunada
reina Marí. Antonieta, y que
se eocoatraba al lado dPI &lt;pequeño sombrero&gt; d~J vencido
de Waterloo; colección triste
compuesta de reliquias tan
lamentables que producían
estremecimientos a la evocación de las _¡¡ngustias que pa·
saron¡sus posesores.

�CONSULTAS
UNA CARTA. TAHOSER: A su debido tiempo recibi
la hermosa postal que tuvo la bondad de enviarme, y en
seguida la contesté dándole las gracias más sinceras y
afectuosas por su amabilidad. Tal vez como usted se
encont raba enferma no pudo ver mi respuesta, lo cual
siento muy de veras, lamen·
tando, sobre todo, la do·
)encía de que ha sido victima.
¡Ojalá que a la fecha
haya r ecobrado la salud de
un modo completo!
Si hubie ra yo podido
conser var el retr ato del
caballero inglés que por
· a lgún tiempo me escribió
usando el nombre de u,·
t ed, teudría ahora mucho
gusto e n hacerlo llegar a
sus manos, pues acaso él
pensó en esto a l enviarme
dicho retrato; pero, como
usted 1,omprende, yo no
debo formar un álbum de
r ecuerdos de amigos des·
conocidos; tratándose de
señoritas ya es otra cosa, y
con verdadero placer co·
loco esos obsequios entre
l os de mis amistades oer·
sonales. Allí estarán siempre las lindas tarjetas que
me ha enviado mi querida
cTaboser ,&gt; cuyos bueuos
deseos para mi agradezco
de todo corazón, mocho
más ahora que están próximos a realizarse.

ASUNTO GRAVE. UNA INTERESADA: Mucho me ha.
preocupado su carta, y como el asueto que trata en ella
es de una iudole absolutameute privada, le r uego que
me envie su dirección particular , a fin de corresponder
a su bondadosa confianza del mejor modo que me sea
posible, agradeciéudole sinceramente la honra que me
concede con su delicada coufideocia. No es necesario
que me señale su domicilio; basta con que yo le mande
mi respuesta a la Lista de Cor reos bajo el nombre su·

quedai án complacidos, leyendo el libro que sobre usos
de sociedad y b uenas maneras ha escrito la Condern de
Tramar. Dicho libro tiene por título: &lt;Trato social,&gt; y
lo encontrará en la casa de Bouret, en esta capital.
UNA DUDA. HANGER: Es muy doloroso tener que
afir mar en un corazón enamorado las dudas angustiosas
por las cuales padece, pero la sinceridad me obliga a
dec;r a usted que tiene razón para vacilar st br e si su
novia lo qu iere realmeute.
Los csacrificics volunta·
rios&gt; no mere;:eo tal oom•
bre, y el que usted pide a
su prometida les tao pe·
queño y tao justo! . ... Pe·
queño, porque si todo su
amor es para usted, ¿qué
le importa prescindir de
ese amigo? Y j usto, porque
habien'do tenido en otro
tiempo relaciones amorosas con el citado señor,
¿cómo exige que usted
acepte con gusto esa amis·
tad? Además, la mucha d iferencia de edades que hay
entre usted y su novia, podría ser causa de graodPs
penas en lo sucesiv.&gt;. Cuaudo hayan trauscurrido diez
años ella estará en toda la
pleuitud de su juveuil her·
mosura; verá eu torco suyo hombres jóvenes y atrae·
tivos, el corazón de uua
mujer casada, si no está
lleco del amor de su esposo, p uede inclinarse ha·
cia un cariño culpable y
eutouces la de~gracia eu·
traría al hogar de usted.
Por tanto, lo uecesario eu
este caso es convencerse
de que la jovencita a quien
u~ted quiere, correspoude
ese amor cou la misma inteusidad, pues de ese modo hay esperanzas muy firmes de que sabrá ser fiel.
¿ Desea seguir mi coose·
jo? Ponga a prueba el corazóu de su prometid:t,
exíjale que reouociea esa
importuna amistad ; dígale
que segúu opina un célebre escr itor, &lt;el verdadero
amor encierra eu un solo
ser el universo entero;&gt; y
si complace los destos de
usted, podrá asegurarse
que lo ama; de lo contrario ...... es indudable que
pr efiere a su antiguo novio,
pue, no teme ofender y
atormentar a usted.
Muy deveras le desee un
tleseolace feliz en su p roblema sentimental.

USOS DE SOCIEDAD.
ROBERTO: Me parece, es·
t imado señor, q ue una declaración amorosa no de·
be hacerse delante de ningún testigo, por más que
éste goce de la absoluta
confianza de usted y de la
señorita a quieu quiere.
La mayor dulzura del ca·
riño es el secreto quP. lo
e nvuelve; el amor es como
u n perfume, mientras está
reprimido y oculto su en·
cauto crece, pero s; se en•
trega a la publicidad pa·
r ece como que se disipa y
que se disminuye. Solamente podría disculparse
esa ocasión en el caso de
no tener usted una oportun idad favorable para ha·
blar con h. señorita, per o
si no encuentra manera de
con versar con ella a solas,
me atrevo a indicarle que
le manifieste su amor por
TINTURA EFICA Z.
escrito, pues as! tendrá más
UNA SIMPATIZADORA: Le
facilidad paraexpansionar
recomiendo la tintura &lt;Pasus sentimientos.
raíso.&gt; con la cual conse·
En cuanto a la opinión
guirá lo que desea. Se venqud tiene usted de los méde en las perfumerías y
d icos de nuestro país, aunpeluquerías de esta capital,
que por desgn,cia hay en
El vino rojo lo encontraEL ADORNO FE:vtENINO.-Hermosa colección de modelos fantásticos y c•prichorns para sacos de
ella mucho de cierto, pero
rá eo las principales tieo·
mano y sombrillas. E ntre ellos J;,.s hay en las que domioa e l capr icho sobre la utili.:iad; otr os
quizá exagera un poco; tedas de abarrotes, como en
son por el contrario, sumamente útiles y prácticos.
n emos varios doctores de
cLa Puerta del Sol,&gt; &lt;La
verdadero talento, coocien•
Universal&gt; y otras casas
cía irreprochable, y abneacreditadas a ese respecto.
gación heroica, cuyos nombres podrían honrar a cualpuesto que usted elija, y allí recogerá mi car ta, en la
RESPUESTA . DAtRY: En el próximo número tendré
q uier a Escuela d.: Medicina. Si usted lo desea le indi- cual le manifestaré mi opinión con toda franqueza. y,
el gusto de ofrecerle el modelo de traje que se sirvió
caré alguno de esos facultativos, que acaso podrían ali- al mismo tiempo, le indicaré el único remedio que en- pedirme; hoy me es imposible hacerlo por falta de esviarlo de la molesta enfermedad" que lo preocupa, la
cuentro para mejorn, auuque sea en parte, la situación
pacio, pues be teuido que contestar varias cartas ;intecual, a mi entender, proviene de anemia, pues be visto
tao triste d e ese pobre niño.
riores a la suya. Le ruego que dispense esta falta iovootros casos semej'&lt;ntes al suyo
luutaria, y sir vas'e aceptar mi agradec imiento por sus
Le deseo un pronto y completo alivio.
LIBRO UTIL. AL1c1A ZOZAYA: Creo que sus des•os boodado~as frases para juzgarme.
MARGARITA.

Lo que distingue de un modo especial al Odol de todos los demás
preparados para limpiar la boca, es su notable propiedad de recubrir toda la
cavidad bucal con una ligerísima y microscópica capa, pero sin embargo de
gran peder antiséptico, que aún durante algunas horas después de haberse
l:i.vado la boca, conserva su efecto. Este duradero efecto, que ningún otro preparado posee, es lo que asegura a quien usa diariamente el Odol, de que su
boca está protegida contra el electo de las caries y materias de fermentación
que destruyen la dentadura.

Fiesta de los cojos

reservadas a los cojos que hayan tomado
parte eo el almuerzo; a las 6, apertura por
los cojos de un baile ofrecido a las persoEl 24 de Noviembre se efectuó eo Va- nas provistas de mejores piernas&gt;.
reones, una curiosa fiesta de los cojos, &lt;Nota: Un &lt;garage&gt;, custodiado durante
acerca de la cual permite formarse una toda la noche, estara instalado para las
idea del siguiente programa:
muletas y las piernas artificiales&gt;.
&lt;El comité de cojos de la comuoa de
Vareooes Saint Sauveur, tiene el honor de
informar a la población, que se celebrará El reloj más grande del mundo
una fiesta en su honor el domingo 24 de
Noviembre&gt;.
&lt;A medi_o día, baoquete en el restaura_nt Sin duda alguna tienen razón los grieSorgues-L1vet; a las tres, carreras a pie, gas en asegurar que poseen el reloj más

grande del mundo, reloj que ofrece ade·
más la particularidad de haberlo hecho la
misma naturaleza

Del cercado ajeno

Hay en el mar Ereo un promoutorio de
grandes dimensiones, cuya cúspide se alza
a 915 metros sobre el nivel del mar, y que
los helenos bao bauti,:ado con el nombre
de Hayoo Horou, el cual, al darle el sol,
proyecta una grande sombra que va tocando sucesivamente, y a intervalos regulares,
a unas islas que lo rodean formando un
cfrculo. Dichas islas hacen las veces del
horario.

A pr~pósito de estar cerca al centenario
de E?nco Petrella y habiéndose dicho y
repettdo que el famoso autor de Joo e vivió
pr_obablemeote .Y murió en un hospital, desmiente el Mutttoo esta falsa versión.
Casado a los 23 años c.&gt;o una mujer de
~ás de cuarenta, aunque bien provista de
dinero, Petrella no vióse nunca en grandes
estr echeces.
Uoicamente eo el período en que sus
obras comenzaban a ser couocidas, fué
cua?do pudo tener momentos de penuria.
AleJado de su esposa, que •ya llegaría a los
sesenta, P~tre~la se unió por toda su vida
a ot~a m~¡~r, ¡oven y bella, con la cual hizo vida d1s1pada y fastuosa.
Cuando le hablaban a la editor¡¡ musical
Juana Lucca de la pobreza de Petrella
decía: &lt;V~nid a Nápoles y os demostraré
con los as1eot?5 de mis libros que Petre·
lla, sólo de m1 casa ha sacado 200,000 ¡¡.
bras&gt;.
, ~ostieoe_ el_ ~attioo que Petrella, en sus
u!hm~s ve1nttc1oco a ños debió gastar me
d io millón aproximadamente.
La casa Ricordi le adelantó 10,000 liras
po_r ~u Sala~bó, de la que sólo llegó a escnb1r el primer acto.
Entonces habitaba el maestro cerca de
Génova, en una hermosa Villa, y allí Je
sorprendió la enfermedad que pronto iba
a poner fin a sus días.
Sus amigos y admiradores, entre los que
s~ contaban el Rey y el grao Verdi, facihtároole cuanto necesitó, y murió Petrella
eo una rica residencia de la calle de Gaetano Alessi, de Génova.
o o o
La c ostu mb re

Habituado Victorio a que antes de dormir se le ~ueote siempre un cuento, no se
duerme 010guoa noche sin oírle.
Mamá-dice ayer, reudido ya de sueño.cuéntame lo que le pasó al pajarito que
estaba enfermo.
:-~ºY la que estoy mala soy yo, y no el
paJanto. Duerme, .duerme.
-Bueno, pues entonces... cuéntame el
de la mamila que estaba eJJ ferma.
~

'

�EL MUNDO I LUST RADO
EL MUNDO ILUST RADO

CONSERVA LA BELLEZA Y JUVENTUD OEL
CUTIS.
Evita y cura los barros
las pecas, las erupdones, y
las manchas en la piel. Des-

vanece las arrugas . El cu-

tis áspero, marchito, pálido y quemado del sol , ad-

quiere suavidad, lozanía y
buen color con pocas apli-

caciones de Creme de Luxe.

Empiece usted a usar esta

c rema hoy mismo

f

jamás

le pesará haber leido este
anuncio.

Depósitos: Johansen. Lal,é~f~;uería del Ele-

?::,~.

Seductora belleza

Jabón de Verbena
Calendulado

Purifica, htrmosea. perfuma,

dulcifica y embellece la piel, en-

durece las carnes

restablec iéndoles
su frescura cuando se han mar-

chitado.
Evita y cura la
caspa, los barros
y las enfermeda-

des cutáneas, vigoriza las raíces
del cab~llo, dellc loso para lavar la cabeza y bañar a
lo~ niñ?s. La pastilla es grande, sólida y dura mucho

ll~mpo. $1.00. Por correo certificado $1.~5.

Depósitos: Joh11 ns~n, Félix Co.,
Ave, San F r anci~ro 39.-J L abadie
S u cs. Co, Ave. San F r a ncisco 39 J . Uih len Sucs . , Ave. Bolívar 52.-

M . Paul Hervieu en España . -EI ilust re escritor en una f iesta
campestre en el " Rocio " en Sevilla .

Mr. Paul Hervieu estuvo eo Madrii y
·
eo otras capitales de España hace poco
sieodbo odbjel10 di e to~a clase de agalsaj?s,
EL PERFUME ROSE DE CHIRAZ
prue a e a a ta esltma eo q ue se e 11eA · '6
· ¿
b
de la cua F. Wollt y Son. recuerda la fraganoLe. stsl1 a uoda rlepreseotahc160_ e su o ra
cia suave de las rosas de Persla.
&lt; as car reras e as aoterc 3s&gt; interpretaf é
·b·d
d a por Ia CO b eoa,
Y u reci I o por e I
~ey de una manera afable y c ariñosa.
Méxibo.

LINIMENTO GENEAU
11.a.ac.a.

Acompañado de varias distinguidas persooas fué a conocer Sevilla, dándose en su
honor •rna fiesta netamente española con
. ·
'
tra¡es popo lares andaluces y una decoraci&lt;"o flo ral pr eciosa en la ' finca del &lt;Ro•
ciu,&gt; uoa de las más bellas de Ja capital
.1
sevil aoa.

po.~que el "motivo" oo puede ser más "Joco ).
El Debe y el Haber de ese balance oo
es uo grano de anís, sino uo anís de muchos granos, tamaño de una sandía. Porque, vamos a ver: /de qué oi para qué
van a servir las millonadas ha~ta aquí consumidas eo el perfecciooamieoto de uo
aparato, curiosísimo sin duda, pero cuya uti·
Jidad positiva se reduce a la militar, y aun
esa es1á por ver, no baMaodo los tosayos
practicarlos hasta ahora ¡;&gt;ara fo rmar juicio ?
Esto último oo Jo decimos ocsotrcs, que
somos unos pobres diablos como estrat~gas
(creemcs q ue ahora se dice así, aunque la
a cademia de la lengua española oo Jo diga), sino cuantos hao pre~eociado tales
pru1:bas aéreas.
Ya sabemos que a lgunos hao tenido la
chiripa, oo sólo de oo caerse de Jo alto,
que es peor que caerse de no nido, sino de
embolsar primeros premios cootaotes y
sonantes en sus "ncords'' de velccicadts,
alturas, etc., ~te.
Pero se me figura que la aviaci6o se parece eo esto a la tauromáquia moderna de
España. casi reducida (dicho sea c on ¡:erd6o de la afici6o y los diestros) a jugarse
la vida a cara o c r uz al cebo del momio.
Con tener el iosaoo aliciente del r iesgo,
el aeródromo oo resulta, 01 tao piotoresr.o
como la plaza de toros eo días de cartel,
o i siquiera tao c6modo por parte del espec,ador , obligado a levantar los ojos a l
cielo, y no eo son de piedad oi de imploraci6o de la protecci6o divina.
Por lo demás, este nuevo motivo Joco, e~
decir Jocomotivo, abr e ancho campo a la
imagioaci6o para el porvenir . Hoy y de
tiempo ha, ya vuelan muchas cosas, el di·
oero, por ejemplo.
p
'd
t d
1·
ero ayu eooos us e es a seo 1r maoaoa q ue se escapi:o por eot~e nubes, los
deudores, los oov1os, los mandos, las espot d I b
t
h
sas Y o as a~ ueoas geo es q ue no se a
llao bien sentaditas, oi de pie, o aquellas
·
¡
á ·d ¡ h 'd
a qmeoes e~ par ece po_co r p1 a a . u1 a
eo fe r rocar ril autom6v1I o trasatlántico
•
·

Febrero 26.- Señor : Solicita usted, bondadosamente, mi opioi6o sobre el romanticismo y me interroga sobre mis pr incicaida del pelo. cura
rapida y tei?UrA • •
He aquí una curiosa carla de Héctor pios, mi "credo," etc. Podría contestarle,
. lao Cojerao, Eapara....,..,8obreh - - .
B~r lioz. La fecha está incompleta y se ig· que las pocas obras que he conseguido
Torcf"duraa.etc..e~
nora a q uién fué d irigida. M. Jules Com- hacer oír a l p úblico, dicen bien claros mis
l\eYllloiYO•NaOIQ,o
U• o ,amejÓrablo.
barieu, director de la &lt;Revue Musicale&gt;, gustos Y. que, sin los viol_ioes, soy, . tal vez,
Cien kilos de carne pierden 33 de su pe·
al publicarla, garantiza su autenticidad:
Parls, 165, Rue SI.Honoré J todu lumaciu
uo mal intérprete de mis peo~m1eotos. so al ser asados y 28 al ser hervidos.
Pero vuestra carta es demasiado halagadora, para q ue su único r esultado sea hao o o
cenr e pasar por descortés; voy, pues, a satisfaceros. Soy un clásico. 1Romántico? IgPara la calefacción, 12 kilos de cub6o
nor o lo que esto significa.
de leña calientan lo que 10 kilos de carb6o
Por a rte c lásico, entiendo, uu arte jo- de piedra o de ccke.
Sola y Unlca Calidad
ven, vigoroso y sincero, reflexivo, apasionado, amante de las bellas formas, como o o
pletamente libr e. Y con la palabra clásico
indico todo lo original, lo grande, lo atre - En Inglater ra hay 78 pozos artesiauos.
vido que se ha hecho Gluck y Beethoven
Para conseguirla
y el Nombre ºCHRISTOFLE" son clásicos, jamás tuvieron reparo en deo o o
cir lo que querían, y c6mo q uerían, a desEXIJASE esta Marca
sobre cada pieza.
pecho de ciertas reglas. Virgilio y ShakesLa primera escuela par a ciegos se estapeare son clásicos. Lo único que despre- bleci6 eo Liverpool en 179r.
Al EXICO · IIAUSER .., ZJVT ,r C ...
cio, es la iniciativa chata, sin vida, sin carácter .
o o o
Mi casa no es una c a pilla, pero de b uena gana adoroalfa e l marco de la puerta, El chocolate empez6 a popularizarse eo
como Cocas, r.oo las cabezas de ciertos Europa en ,65o.
«clásicos&gt;, a q uienes se ha adjudicado una
falsa etiqueta, cotsideráodolos como conl~S
o o o
tinuadores de los grandes.
Suaviza la piel y la da una blancura nacarada perfecta, J cura udicalmintt
irritaciones y ubanonea Forhllca lu unH y tas da bnllo l tn n1parencia.
Siendo &lt;clásico&gt;, vivo a menudo con los Una tortuga grande da 40 kilos de car ey
A.GNEL. .-urt:NISh, 16, A venuo de J'Op6ra. P A R I B J
dioses, otras veces con b andidos y demo· para peines y otros objetos.
oios, pero nunca con monos.
Deseo, señor , que estas pocas líneas le
o o o
informen lo suficiente y le ruego me crea,
ceo la más alta e~tima, su seguro servidor.
El football profesional se iosla)6 en In-Héctor Berlioz.
glaterra eo 1885.
Hl'A8&amp;1t..l

Las rosas del pintor

Lo que hace la costumbr e

C REME DE LUXE

Bolo 'l'OPZCO
ree mplazando 11

f'laec,o , in dolor Dl

'·Plateria "CHRISTOFLE",
La Mejor

Una viuda se casa por ter cera vez.
-/Cuándo es la boda ?-le preguntan.
-Yo quería que foese mañana; pero
habré de esperar u nos días porque está
enfermo el padre Beoítez, que es quien
debe casarnos.
-Puede casarla a usted otro sacerdote.
-)Si, es verdad; ¡pero estoy tan acostumbrada a que me case ese!

Llegué una tarde al taller de mi amigo
Luis eo ocasión de estar despidiéndose de
él.un tal don José, a q uien cooocJa yo por
haberle encontrado allf otras veces, el
cual nos dijo:
-Mañana les espero a ustedes eo mi
q uinta, quiero que vean mi~ rosales; tengo
más de cincuenta variedades . .. . Es mi
manía. A usted, Luis, como a rtista, bien
deben gustarle las flores; en cambio a usted, hombre de ciencia-dijo dirigiéndose
a mí-no diría yo otro tanto. En general,
son ustedes demasiado positivistas para
t.u cualldadH uu.,puo~ ha cer mucho caso de las flor€s.
Se lo p rometimos, march6se don José y,
••tenlTUJolGatr.luDteequc
una vez fuera, exclamó L uis:
laaa merecido al
-A nadie se le ocurre sioo a este hombre coost.ruir una casita de ca!'°po eo aque!los para¡es, tao cer ca de la cmdad y entre
fábricas y habitaciones ~e ob_reros. Su
• adml116a en loe Boeplta~..., mujer, q_ue esté eo la glona, odiaba, aquee•plloan la bo1a •• llos barrios; me figoro yo cuanto sena, ~or
• .. produoto para todo• 101 u101 haber oído algunas veces los comentarios
del tocador : Cutdadoa de ~ de la vecindad sobre la forma de sus somBoc.a , quo purilloa. de loe b re ros O la intensidad de sus ~erfumes que
Cabello• cura ca1da detiene, u~:iba (ambas cosas, del '!1e¡or gusto, sea
entr e paréntesis). Sm d_uda no Sf:
LooloDH de laa Crtu. Calo dicho
haría cargo de que su elegancia era casi
4a4oe IDUULoe. etn.
una p rovocación para aquella.pobre. gente
0.eoo,i/fMH a ,U , ...,,....,.,...
q ue soñando eo una futura 01velac16n soltN LAI P'A'°'MAOIA.,
· ' es v1chma
, ·
·
d e .. , ,
c1al,
siempre
Á . . . . .1C1111•nllelffl 1 lalal'Mll!III
-!Ya pai;eci6 el socialista! Anda, .?éia·
Áparlade 806. Kbl-.
!e de filos'?fias y vámoocs a l café -d1¡e yo
10terrumJ&gt;1éodole-que se hace tarde Y 00
- - - - -- -- - - - - -- - - - - podrás ya trabajar con esa luz.
Así lo hicimos, quedando luego al des·
í
1lí
p er'hro~s e?- que nos encontrar amos a
~I ?ía sigmeote, desp?~s de cc~er , para
CAMARAS
1r ¡u~tos a hacer_ la v1S1la prometida.
Fuimos}:'·,•• ¡rosas, muchas rosa~!
-Aquí tienen ustedes las Francia, las
&lt;Marie Heoriette&gt;, éstas son musgos .. . .
-nos decía don José mostrándonos satis•
fecho sus rosales, mientras iba de aquí para a llá cor tando flores, hasta hacer los dos
e normes mazos con que nos obsequió al
mar ch~roos.-Lléveselas usted a su Sf ñora, me dijo a mi; Luis hará quizás u n cuadro con ellas .. . .
Caía la tarde c uando, a través de aquellos c.smpos y solar es, nos dirigíamos a la
ciudad con nuestra olorosa carga. Cansado p ronto de llevarla, le dije a Lu is:
- -Mira, chico, si quieres, podrás piolar
tus rosas y las mías, que como cargues tú
con e llas te las regalo. Con una para mi
A. MADELINE'. Av. Veracruz 7.
Pídao catálogo mujer tengo bastante.
Apartado 1038.

HIIIEIE11e1TOCIDO
coaltar Saponlnl

LI Bluf

•• Pan-.

NETTEL

"ªDfrl II

ESTREN-1MIEN To

BHLEZA

l.~-~;~i~:.:~~J~~;:!;' 1
1

aua maravilloaoa re.'lultadoa, y por eso ea que se ha hecho la pre-

ferida del póblico. Basta usarla una vez para tenerla siempre en
prevención, Produce efectos eegurfeimoe en

1
1

Las guías de trenes para los viajeros son
de ioveoci6o icglesa.

1

o o o
Pues, señor, (y no va de cueolo) cada
vez que leemos Ja noticia de una nueva
En el Br~sil hay más de novecientos mivíctima de la aviación, que es a diario, llooes de cafetos.
•
cuando no varias veces al día, aumenta
o o o
nuestra confusi6o eo e l cálculo de las
ventajas e iocooveoieotes de semejante
.
medio locomotivo (No sabemos eo este Un camello llene doble fuerza que uo
momento histórico si tal adjetivo está en buey.
el léxico, pero si oo está debiera estar,

Tu•o1t• • · ,.,.01t1t'4NAS, Ha1t1011s. l'U8TUL'48, LLAQA9,
UL0•1t••· QUa•ADUlfA8, l'ISTU&amp;.'48, alfUl'OION•• · aTo•• uo.

QlfANO8.

o• vaNTA • N TOOA9 ,,.. DlfOQUalflA9 'i •OTIOAS,

1

A '.25 CENTAVOS L A CAJA.
Para 101 lopree donde no 1&amp; enouentre, ae deep&amp;Ob&amp;tranoo de porte, enYlando
oon el pedido en aelloa de oorreo 10,80 Ol'I , por O&amp;d&amp; oaJs y por docena P ,52,&amp;l Depo-

1lt&amp;rlo cenera!, .,,. """"·' • • OlfTl!QA,
Al'AlfTADO 41541,

1

••x,oo.

ª" 011&amp;.L• ºª IIANlflQUa N 9 • ••

o. "•

o o o

fiel a la consigna

1:º

d

Los tribunales de París acaban de ver y
fallar una causa seguida por lesiones su-

LOS MEDICOS INGLESES
fridas
en e l del
ejercicio
sus funciones
por T enemos el gu.!=to de prt)sentar a los lectores de "El
una artista
teatro de
Folies
Dramatiques.
Mundo Ilus trado .. una fotografía de
La señor ita Perouoe debía salir a escena
con1ecuencia1: Jaqueca, Malestar, Pesadez Gaatrica, etc. tripulando uo .eroplaoo que volase a la LA UNICA SILLA ELECTRICA EN MEXICO
1
vis6~a~~ t:~~c~i aparato volador era de
PURGATIVO•• DEPURATIVO• Y ANTISEPTICO• cart6o, y que el vuelo aparente se realiz..
T .· L•RoY.
96, Rue d'Am■terdam.
P.lRlS
11 torio,
la, Formacl41.
ba deslizándose
avi5odecon
la señorita
.._,.¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡;.._____
,_,..¡¡._,¡¡¡.¡¡.¡¡¡¡¡¡¡¡.,¡.¡¡_,¡
• ..,_
.._.
_______
_. dentro
sobre un elcable
acero
tendido
1111
y su,

ExUm1oaYERDADEROS GRAN0SdeSALU0delD'fRANCK

fil
~~,t. AGNEL

s
MANO

-Deja, me cootest6 tomando las flores, Grao Bretaña que viven en ;{reas de gran
que por mucho pan .. ,,
poblaci6o, el riesgo es coosider~blemeote
-IY, r ealmente pit:osas pintar uo cua- ma}:'or. En Maochester, por. e¡emplo, se
dro de rosas ?.añadi.
registraron eo 19II, 1, 200 accidentes entr e
-!Quita allá, hombre!. ... Esto no lo ·mortales y oo mortales, eo las calles. de la
pinta~ más que las señoritas!, me replicó ciudad; lo cual r.epreseota u~ accidenta
sonriendo. Las quiero porque vendrá ma- por cada 700 hab1t~ntes. Eo I:,1verpool fué
ñaoa a mi taller cierta persona. . . .
un poco menor la proporc16~; pero eo
Así hablábamo•, cuando se cruz6 con Londres es verdaderamente seno Y ri:al el
nosotros un grupo de obr eras que eo aque- peligro callejero El número da acc1deo·
!la época salían de las fábricas,camioaodo tes pasa de 17,000.
silenciosas, apestando a aceite de máqui- En los años. que dur6 la guerra del_
nas, el pelo en desord~o y vivo el paso, Traosvaal murieron aoualm~ote bastantes
en direcci6o a sus casas !?ara prepara~ la menos sol?ados que eo las call':..s Y eo los
cena Después de este primer grupo v100 ferrccarnles de ta Grao Bretaoa.
otro compuesto de muchachas ¡6veoes,
obreras cerno las otras, cogidas del brazo,
o o o
r iendo y bromeando, con la alegría y la
deseovottura de la juveotua. Al pasar juoto a nosotros exclamó una de ellas:
-iMirad cuáo_ta rosa! iqué hermosura! Un eoeral, tao bravo cerno bueno, que
-No te entusiasmes, chica , rootest6le auo vite y viva muchos años recorría los
una de sus compañeras, que no hao de ser cuartele~ de madrugada v, stido de paifa•
para nosotras.
.
,
..
oo.
que ~ído por m1 amigo les d1¡0, de- Era aquella época de algarada~. de coosteotéodose.
taote alarma y las precauciones militares
- I Y por qué oo ?-a la vez que ponía
sostenían ~00 rigor.
los dos mazos:º ~ano~ de la que acababa se Al efitrar eo uo cuartel, el centinela,
de hablar, aoad1eodo.-Tomadlas, vues- que er a soldado bisoño, le di6 el alto y,
Iras soo.
.
.
p~eparaodo el fusil, Je detuvo eo firme.
Con torpe ademán y como. 10coosc1eote
-iAtrás, paisano! No se pasa.
de lo que hacía, las tom6 la ioveo. En su -So e l eoeral O.,, .-dijo, avanzansemblante y en el de sus am1~as leíase la d
Y
g
· b ao y soo· o uoAtrás
paso.paisano te he dicho y no me
sorpresa. U nas a o t ras se mira
r , iao aot~ aquella ioes~erada galaoter (a, im-orta ~e seas general No ;e pasa.
Tal e~tra.neza y azoramiento les . produ¡o! ~Vam~s. hombre, mira-replicó el ge·
q u': 0 1 at!oa~oo en dar las gr~cias a mi neral con un a sonrisa, y alzándose el chaamigo. Stgu1eroo el!as su . cam100 y nos- )eco le hizo ver la fa1·a ue acusaba su alotros el nuestro hacia la ciudad, de la que
.
í
..
q
1a ¡erarqu a m1 111ar.
áb
est amos cerca.
-Tampoco me importa que seas torero.
- ID6_ode :,-as con esta rosa?-me pre- Atrás paisano 00 se pasa.
gtml6 m1 mu¡er al llegar a casa.
.
y hasta ue salió el oficial de guardia 00
-/De dóo d e ve.o~o querrás decir ?-Y de uso el 6ueo centinela su resuella actile conté nuestra v1s1ta a don José, el en- t
1., uo · · · · · · ma goi'fico c·iga·
cueotro con las obreras, la acción de Luis. u ,dq~e 1e va:°
-Que te p arece de su rasgo, es propio de r ro e genera ·
uo artista, verdad?
-Propio de un tonto, cootest6me. !Dar
o o o
flores a &lt;esa gente!&gt;.. . .
Al oi rla .. .. la rosa se me cay6 de las
Ingenuidad
mao.,s.
Eo u na tablilla fijada eo la puerta de
D. COROMINAS PRATS.
una casa se lee Jo siguiente:
"Se alquila uo cuarto tercero eo 10 du ros mensuales; su último precio siete."

A Sal;a LEA &amp; PERRINS es de un gusto tan ,·ariado
y tan agradable, que facilita una mayor ,·ariedad de
empleos que cualquiera otra salsa, con la carne, pe~cado,
caza, caza mayor, aves, jamon, queso, marisco•, ensalada~,
etc., etc.. de tal manera es así. que en la India y en otros
países cálidos, se acostumbra tomarla con Soda, en guisa de
"pick-me-up " (es:imulante ·.

L

L~ comoonc-n in · redic ntc~ de calida-J s 1 ·pf"ti" r , · P~tt\ confPrcinnad.1. srgun la
verdade ra receta or ginal. Se pre par.t r t·mbotclla en condu iones pt&gt;rfoctamcn tc ideales.

La escritura bl.inca soore
la etiqueta roja :

A _..

~

indica
la yerdadera
SALSA WORCESTERSHIRE

lllr=JAC.

'

de origen.

de un lado a otro del escenario.
Pero el cable se solt6, y el aeroplano y
~u tripulante cayeron sobre el tablado,
dando la seosaci6o de uo accidente de ver&lt;iad. La señorita Peroone resultó lesiona·
da eo su Jiodo ro~tro, con fractura de la
nariz y e l consiguiente detrimento de la
belleza física de la linda aeronauta.
El t ribunal ha condenado al tramoyista
q;.;: sujet6 mal el cable a cien francos de
multa, p ero a la empresa de Folies Dramatiques a señalar una peosi6o vitalicia
que asegure el presente y el porvenir de
la infeliz y desnarigada actriz.
La ley de accideutes del trabajo, se ha
cumplido esta vez. Menos mal.

.

&gt;,

o..:

...

...

e - -.. ..,....

-t,,l.o~

-SZ'•

c.·

,O:,• ~ · o

~c..&lt;tE-9.:..•:;.,•-

.:. "° _:-qz&gt;

Los peligros de la ca lle
En las calles de las ciudades de la Grao
Bretaña mueren O son heridas diariamente
por los vehículos, cien personas, por térm ino m~dio.
· d
JI
Pero temen o eo cuenta que aque as
islas tienen más de cuarenta y cinco millooes J med(o de habitao_tes, es ba.stante
pequeoo el rie~go de sufnr uo accidente
de esta clase La proporci6o es en reali·
dad de 450,000 contra 1, es decir, una pequeñez.
Pero dentro de esta proporci6o general,
hay que hacer ci11rtas distinciones. Si se
vive en uo área muy poblada, y téngase eo
cuenta que el 78 por 1co de h..bitaotes de

~ •.'.¿r•~

.. ofc;-~e~
o ..&amp;" ' ~

-~~Ó

Esta silla. cuyos únicos y exclusivos propietarios
son el Instituto Médico Británico. constituye una curación positiva de todos los casos cura bles de Reuma-

tismo. Parálisis, Neurasteni•. Agotamiento Cerebral,
Debilidad Nerviosa. Enfermedades de la Próstata. Espe rmatorrea. Impotencia y Esterilidad en cualquier
sexo.
Garantizamos u.na curación en cada caso . y daremos
$ 500.00 oro a cualquier enfermo cuyo caso hayamos
aceptado y dejado de sanar.
Toda corresPondencla y consultas son consideradas
sa¡rradalNS~if u fle~~~i'c o BRITANICO
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Q

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un pe~o~ Enviaremos un libro a, 1&lt;1 dlre&lt;;~lón que $~
110~ de. enteramente grats,

�EL MUNDO ILUSTRADO

Victoria

'A

~

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MARISCALA 3.

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Servicio Fúnebre por Ferrocarril.
TELEF0N0S: ERICSS0N, 836.
MEXICANA, 1006.

EL REUMATISMO SE PUEDE CURAR

El ronco golpe del gong me hizo temblar
de placer.
Terminaba el décimo round recibiendo
en la mandíbula un titánico directo de mi
rival y oí como si las campanas de innumerables igl"esias elevasen a los cielos la
furia de un canto demente.
Caí en la silla, y solo la energía de mis
ayudantes me hicieron revivir sin que el
público hubiese notado la tremenda impresión del golpe.
Todo se fu_é acla_rando lentame~te, el Quierb que to.do el mundo sepa que mi
corazón volvió a lat,r . con regularidad Y Remedifl para el Reumatismo alivia los dosentí que la sangre c1rcu_laba de nuevo ; lores de las Piernas, en los Brazos, en la
solo quedóme una especie de calambre Espalda, la Rigidez o Inflamación de las
sobre la cara.
Coyunturas.y Cura en Muy p:co Tiempg
. Los sesenta segun.dos d~ r~poso los de· Neutraliza los ácidos y expele del orgaoiJi
d1qué a la observación; m1sm1radasfueron mo todo el Veneno Reumático 5o centavos
prim~ro hacia Ji°:my G_aylor, mi temible un peso. Marca 3 X, $2,
'
contrinc":nte; lo v1 sonriente, afirmando a Y
AQUI ESTA LA PRUEBA:
los _cons~Jos de su m_anager, con las dos
El señor presb. P. Flores Valde·
recias p1er~as extendidas sobre _los brazos rrama, Ave. del I nstituto, Puebla,
d~ su pa~rin?, que le daba_ rápidas frota· nos escribió el lo. de Enero de 1912,
c10nes; v1 el ¡urado, t~es senore_s con som- •, El remedio 3X para el Reumatisbrer?s de copa a quince refleios- el del mo, que vende la casa de ustedes, e,
medio, con una barba color_ de azafrán, inmejorable y por tanto ÍnS'llbstituime ~uso de bnen humo.:-v1 al referee ble. Yo fuí un pobre enfermo qu~
sonnen?o a un~ bella senora de un palco, venía sufriendo desde hace más da
expand1 la mirada sobre los correctos
_
'
.
sportsmen de frac y guantes blancos, sobre 20 a_nos, de Reumatismo goto~o. Un~
toda aquella muchedumbre frenética que, pe1"1s1s tente ~nf_ermedad ne1;v~osa, h!gesticulando, comentaba los postreros gol- zo que la elimmac1ón del ac1do unpes d~l round ; alcé por último los ojos ha- co_ fuera punto !11enos. de nula en
cia los pisos superiores y,-en el momento m1 ~ersona; y a1lu me benen 11stedes
que la voz de bajo de un jurado coreaba: sufriendo, co?stantemente d3 · desa
iScoods out! y mi mcnager susurrábame al rreglos gastncos _Y, lo que e~ peor,
oído: Will, en este round, apercarts ccn la dll_ t~do ese corteJo de ~olestias, su•
izquierda y crosse con la derecha sobre el fnnuentos Y düllores,-·mclusos ks
corazón-ví a Maggie Linch, mi amada, de Cálculos renales--que trae apa•
mi collie de grandes ojos azules y magoí- rejada una Diátesis U rica. Llegué
fica cabellera blonda.
casi a estar paralHico. En vano fué
La ví claramente, como si ' fuese solo a que tomara una serie incontable di'
dos pasos, sentada junto a Tommy, el her- medicamentos nacionales y extran
mano de mi rival Jimmy Gailor; los ví que jeros; la condición ácida de mi or•
. se hablaban en boz baja Y no ví más por• ganismo se modificó muy poco y el reu
que el gong roncó de nuevo, y de un salto matismo seguía su mareha uevast.a
me hallé en medio del riog, rugiendo cual dora, hasta que se me ocurrió tomar
león herido, sangrient.:&gt;s otra vez los ojos, el remedio 3X preparado por el prosidtiendo que mis músculos se henchían fesor 1\fonyon para esta enfermecomo un mar y que todo el odio del aman- dad. Con este medicamento me hr
te burlado inundaba mi soberbio c•Jerpo curado por completo en menos de
de ~~xeador.
dos meses y con sólo tres frasquitos
J1mmy alzábase frente de mí, y en él Los dolores reumá,ticos se han reti
concentré tod~s ~is vengaozas, ~l terrible rado como por encanto; los riñone,
deseo de ao1qmlarle, _de hum1_llarle, de fun cionan muy bien, y la elimina·
venc~r en su cuerpo mis dos rivales: el eión del áeido úrico es completa y
del nng y el dd balcón.
ed'ecta •
Mi brazo derecho se extendió f)oderoso, p
·
olímpico, y ca¡ó como férrea maza sobre
P. Flores Valderrama."
el corazóu de mi contrario.
EL REMEDIO PARA LA DISPEPSIA,
En lo alto, Maggie y Tommy hablaban; alivia inmediatamente y cura toda clase
é l con su ancha gorra a cuadros verdes, de Dispepsi:i.. 50 centavos. Ma•ca 3 X, $2.
cubriendo casi la cara de la pérfida y su EL REMEDIO PARA LA TOS, cura la
robusto brazo de gimna!;ta desapareciendo Tos, los Sudores nocturnos, y alivia los
tras h espalda de ella,
Pulmones. 50 centavos. Marca 3 X, $ 2.
Aproveché un momento y mi puño iz-· · UNGUENTO PARA LAS ALMORRA·
qui&lt;lrdo desplomóse pesadamente sobre el NAS, Un nuevo método completamente Iimrostro de Jimmy. Este rodó por tierra.
pio. Alivia instantáneamente. Cura positiva.
Al séptimo segundo, Jimmy se alzó; t~m· 50 centavos.
baleando recuperó la guardia y saltó freo· Munyon tiene Remedios para todas las en·
te a mí, lívido, descompuesto, con un es- fermedades, casi todos al módico precio de
pumar sanguinolento en los labios: vino 50 centavos. Se venden en todas las farmados veces a buscar en el cuerpo a cuerpo cias o pueden pedirse directamente.
un segundo de n,poso; pero el ansia de
Pida usted la "Guía de la Salud," de
asesinar, de concluir co,i todo, mis celos Munyon, en las Drogúerías de J. Labadié
espantosos me embriagaron, y de nuevo Suc~. y Cía., Av. San Francisco -43: J.
mis dos brazos cayeroo sobre el iofortuna- Uihleio Sucs., 3a. Av. Bolívar25; Johannsen,
do rival. Esta vez fué al suelo inerte, co• Félix y Cía., Av. San Francisco 39; Dromo mnerto El referee alzaba la voz hasta guería del Elefante, Av. Isabel la Católica
el grito para dejarse oir entre el huracán 6; y otras. Consultas por correspondencia,
:le dos mil voces.
confidenciales y libres de todo gasto.Yo, entonces, alcé los ojos y Maggie vióMUNYON'S 53 AND JEFFERSON,.
me: apercibió el fuego de mis pupilas y, PHILADELPHIA, E. U. de A.
medrosa, ocultó su busto tras Tommy que,
de pié, crispado, esperaba el fin del Knock _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ __
·out, y al verlo en esa actitud de reto, 110
pude reprimir un rugido de ira que el público creyó un avohé de victoria.
Toda aquella multitud, de pie, delirante
me aclamaba; mis amigos me alzaron sobre
fla1aro/lado1, Recanstituldait1
los hombros como a un autocrator antíguo,
Hermoseados, Fartlf1cadiJ•
y mientras Jimmy, desplomado sobre una
silla, recibía la confortante ayuda de rns
'f.~
el unlc:o producto 3ue en dO@
ayudantes, de mi corazón manaba sangre,
producida por la maldad de aquella muñe•
h!Tr~~~'i~~O ~l~~~
dai!oalgunoólasalud.Aprobado
ca que yo tanto amaba ..... .

SENOS~
r
Pi! oles Orientales

DORIO DE GADEX.

por l_a s notabilidades medicas.
.1, RATIÉ, Pb•&gt;,
5, Pa■aage Verdeau, Parta.

rraseo coainslrauiones en Paris6'35
.

M:ezicQ. :

J. LABA.DIE, Suoeaorea yQII,

��</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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          <name>Título Uniforme</name>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Balada de estío</name>
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        <name>Casino español</name>
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        <name>El Ingenioso Hidalgo D. Quijote de la Mancha</name>
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        <name>Escuela de Agricultura</name>
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        <name>Un divulgador de ideas</name>
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                    <text>���EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNOO ILUSTRADO
Según la tradición, es desde la platafprma de uno de estos molinos que el 23 de
Julio de 1358, Etienne Marce!, preboste
de los mercaderes de París, espiaba los
movimientos de las bordas mercenarias
que saqueaban los "faubourgs, ' y como
este mu~bos y muchos otros hecbcs que
han temdo gran trascendencia en la bis·
toria. Como última citación diremos que,
el 30 de Mayo de 1814, durante la invasión
extranjera, los últimos en arr&lt;&gt;jar sobre rusos y alemanes torrentes de metralla, fueron las nueve piezas de artillería colocadas sobre la "Butte."
Antes de la desaparición del sacrifica•
do, tres molinos se levantaban sobre el al·
to de la colina, pero preciso es confesar
que ·uo eran sino molinos decorativos silenciosos, -paralfticos, los cuales no te¡iao
más don, que el de evocar sobre esta "mamel~e _du rnond~" como dijo cómicamente
el difunto Senhs, todo un pasado "bucólico y primaveral."
Tanto los P?etas del siglo de Luis XIV,
que los del siglo de Luis Felipe le bao
cantado a los molinos de Montmartre.
Regnard contemplando desde las ventanas de su habitación del Bonlevard Mootmartre esquina Richelieu, el horizonte de
los suburbios parisienses, señala las huert~s de la Gracge Ba.teliere, a las cuales'
sirve de marco la "Butte·Moolmartre:"

Evitad Operaciones
• • Las mujeres no debían someterse
á Qperaciones quirúrgicas sin antes
probar lo suficiente el Compuesto
Vege_tal de ia ~ra. Lydia E. Pinkhar.i.
Considerad qm casi toda operación que
s~ practica á_ las mujeres en los hosp1tale~ ha s1d? hecha necesaria por
descmdos de ciertos síntomas como
i~regularidades y desvíos. Es muy
cierto que los males proi;iios del sexo
pueden llegar á un estado en que la
operación sea el _único recurso posible,
pero muchas senoras han sido curadas por

I alguien hubiese producido una salsa tan buena
como · ia de LEA &amp; PERRINS, puede V d. estar
seguro que no imitaria el modo de presentacion
de esta.

S

Sin embargo, casí todas las salsas " \Vorcestershire" se esfuerzan en
imit~r el modo de p~e~entacion del producto de origen.

El Compuesto Vegetal de la
•Sra. Lydia E. Pinkham

El. solo ~ech? ~e mnta r l&lt;1 et1quel:L y el frasco de L€'a &amp; Pcrrins equi,·alc á una.
confes1on de tnforiondad. Esto no 11np1dc que millares de personas sigan diciendo de
la ll Salsa Inglesa," cuacdo lo que quieren decir es Ja.

!~{'e~V&amp;cP!~~f~l~~ff'' o de
Sois una de ellas ?

después de creerse q11e sólo con una operación sanarían.
Cienfu~gos, Cuba. -''. Por muclios años he estado enferma; tenfa un
tu_mor, ca1da de la matriz, hem~rragias y el corazón casi no latía. Era
n:11 creencia no en_contrar salvac1on para mí. Entonces ví uno de los ¡¡ 0
~tos ~e la Sra. Pmkham y me decidí á hacerle una consulta Seguí su·
d1recc1ones y 4. frascos del Compuesto Vegetal de Lydia E. Pinkham m:
sen~aron maravillosamente. Al presente encuéntrome en perfecta salud
Y m1.enfermedad Y los sufrimientos de antes han desaparecido. No pued~
reumr palabr_a~ para concertar á Ud_. mi agradecimiento por el socorro que
me ha proporcionado con sus maravillosos remedios y consejos valiosos."
- C0NCEP~ION PRIETO, V da. de Abreu, Cienfuegos, Cuba.
. Por tremta _años ha ~ido el Compuesto Vegetal de la Sra. Lydia E.
!'m½1hamd el m?J0 r remedio para los males femeninos y ha devuelto la salud
a m1 es e muJeres.
.

La escritura blanca sobre
la etiqueta roja :
~

~

l.
indica
la verdadera

ESTERSHlRE

de origen.

"Ou de trente moulins les ailes eteodus
m'apprenent, chaque jou r, que! vent chas(se les nues."

bl

ci?n, un v~lumen ·de ver5?s tilnlado &lt;La el calor de tu vida en la que diríase quP.
Vida en m1&gt;, versos que dicen !11llJ bella· se levanta un palacio en donde hay una
d Si está _ud7 ~ufrienc!o algu!la de estas enfermedades y
mente cómo es verd~d que elru1senorcan- mujer que inspira todos los amores, y UD'l
espe:.-, un conseJo especial, escriba confidencialmente á Lydia
t'.'- a pesar de la _serpiente y su veneno, del tumba en donde hay un ángel muerto que
E
/' . ml~h:~m ~~dicine Co.,_ Lynu, lUass., E. U. üc A. Su carta
t~gre y sus colm11los, del hombre y sus pa· inspira todas las tristezas.
. er.í. abie1 ta, lcula y contestada 110r una seii.ora y cl)nsiderada
siones malév,olas .. ,,..
De la ex_quisitez de su poesía ¿a qué ha·
estrictamente confideucial.
Na~a hab1~ vuelto a s~ber ?esde a que- blar ? Santiago Argüello es un maestr.:&gt; del
llos d1:i,s ya le¡aoos en que la ti.:rradel pa- buen decir. Su mente es un joyero magoídre Hidalgo, hecha t~d~ uo h1mno_y una fico, y sus versos, joyas de su mente.
JUEVES II .
~~dera nos daba i::ratis1mo ho~peda¡e, del Ahora sí, oo obstante ser tan rico y fasms1gne ~ardo a quien apreod1 a querer tuoso el traje :le su poesia, Jo que más SP·
Santos Prc;to y Jac into y el B. Ca rlos e~ la prisa de un hotel y en el deslumbra- duce en ella, es esa tierna ingenuidad, en·
11!-iento de unas horas de constante apoteo· cantadora pesadumbre, que emerge de sus
Espíndola Mártires.
sis.
comoosiciones.
LUNES 8
VIERNES 12_
De ahí acas_o que sea mayor el j~hilo en De sus composiciones todas, si, porque
La Natividad de María Santisima, Paq_ue rebosa mi alma ante el mensa¡ero va- en Santiago Argüello no hay una en que
trona principal de la ciudad de Zacatecas.
El Dulce Nombre de María.-Saotos lioso, pues con él me ~aa- llegaJo melodías no estalle un grito, o musicalice un sollo.
. .
y afectos arrulladores. notas de oro para zo, o vibre un beso ... .
San AdriánMártir.- Función en Catedral, Macedonio, Leoncio Márllres Y Silv1no el fino t1;clado de mi_ caj'l de e~sueños y El, se ve que no hace poesía, como el
indulgencia plenari« y Visita de los Siete ·Obispo Confesor.
un poquito de ensueno para m1 vaso de zapatero hace zapatos, a cuatro O cinco
Altares -Función en Loreto, Regina, Mon.
ternuras.
pesos el par. sino de lo~ que vive, goza o
SABADO 13.
Mucho consuelan _l_?s versos del poeta : sufre, y Juego, al caer la tarde, cuando soserrate, San Cosme, Santo Domingo Y Baellos son como los oin?s de la casa. Pero bre el mundo parece que desciende la insilica de Guadalupe, que celebra la DióSantos Amado y Maurilio Obi~pts.
mu~h~ consuela _t~mb1én el recuerdo del decisión de Dios, ~e recoge en si, y pone
cesis de Sonora.
ª,migo. él es med1c1na de mucbasmelaoco- en estrofas armoniosas las ternuras del albas, rayo de s~J de muchas ~ombras ... •:. ma, y las dudas de la mente ....
DOMINGO 14.
Po!'ta, gracias por tu hbro Y gracias Poeta, ¿quién eres? ¿Qué sientes? Si alMARTES 9 .
La Exaltación de la Santa Cruz. Santos tambiéu por t~ re&lt;:uer~ 0: Uno Y. otro han guíen le preguntara así, acaso .;i él respon0 grado sacudir mi espmtu Y ale¡arl_o - un deria, de la misma manera que el divino
Santos Pedro Claver Confesor, Gcrgo• Crrscenciaoo y Salustia Mártires .
!instante
que sea-del horno encendido en Reine·
nio y T iburcio Mártires.
donde veo desaparecer.diariamente, caros
·
idea)es de mi vida, an~e :a indiferencia re- 1Quiéusoyl-Bardo germaoo,en Alemania
goc11ada de los que sienten como que la
de todos conocido;
MIERCOLES JO.
luz entra en ellos, cuando en losotros, que cuando se citan los más altos nombres
fueron, o son bogue.ras en calma , no 9uetambién se cita el mío!
Sao Nicolás de Tolentino Confesor, PaEN LAS D!~RREAS AGUD~S Y CRO- da, o o~ se les ve 01 rastro de una chispa ¡ Qué sientol- Lo que sienten en tni patria
trón menos principal de la ciudad de MéNICAS del nrno y de\ adulto v1e_n~ pres- eoc~ndid_a.
.
.
muchos por crut:1 destio·o:
xico.
tando &lt;KUFEKE&gt; b nllaotesserv1c1os des- S1, el hbro del tierno poeta amigo, en cuando se citan los dolores grandes
d e hace algunos decenios como alimento donde proclama que piensa en azul, que
también se cita el mío!
'
fácilmente digestible que regulariza la vive en rosa, que siente en nácar; que
nutrición puesto que proporciona al orga- cuando &lt;una sierpe le lacera el nido&gt;, se
.
. . .
.
cismo los principios nutritivos necesarios echa a volar; que del &lt;tronco de un enes~ es un J_uicio, 01 ?'º me te~go por
51
t
~in irritar de nuevo al estóm• go ni al in- sueño roto, nace el ·rosado r etoño de otro ~r tico .., penas
eS asd,110eas ~eoal:i,n la
testino.
ensueño&gt;; que su alma &lt;sólo an~ía, ca len- imr: 5!ºº que en est?s tas de mqu1etud
Pídase en farmacias y droguerías el Li· tarse las a las en su nido, r·e zando la ora- ~a.nott: m~ ha dde¡ado la g r~ta lectura
brito de cocina cKUFEKE&gt; que contiene cióu de la armonía&gt;, me ha hecho 'gozar e U? 1 r o e ver adera .poes1a, de esa
más de roo recetas de cocina muy acredi· como de la ígnea majestad y limpieza que poesia q ue ya va escas~ant.o en el mundo,
tadas.
inunda el campo a la hora del amanecer, porq~e 1os poetas, ansiosos de no parecer
después de una noche de tormenta.
&lt;cursis&gt;, están llevando so!Jre el corazón
y es que los versos de Santiago Argüe- - cuando les llora-un racimo de cascallo no son como los de tantos acróbatas y beles.··· .
.
albañiles de la rima que se dicen poetas. Poeta am1go, g~ac1as de nuevo por tu fiSus versos, sonoros y delicados, llevan en no ·r ef:(alo, meosa1ero de no recuerdo que
sí el se, reto de la victoria; van almados. de veras conforta .. • •
Yo me los imagino retozando en s u mente, Poeta, lte acuerdas ~e las veladas de
como los bravos bayameses que prendie- aquel_Jas ~oches de amistad franca ,en
ron fuego a sus casas para que tuvieran aquel Méx1c:&gt; fastuoso? /Volverán/ ¡Quién
Un libro, un amigo . que salir todos su s habit,.otes a pelear por lo sab~l
.
el decoro y libertad de )a patria.
México se desploma, pero la vida es larFué en México, mas no en el México de
Sus versos, antes de vaciarse en el pa- ga Ylas noches eternas.•••
estos _últimos tiempos-;mancha de saogre pel, deben quemarle por ~entro, cosa de
NESTOR CARBONELL.
y fena de horrore~,-s1no en aquel otro, que con ellos tenga que sah r el alma. /No
rico y generoso que hace tres años cele• es así, poeta amigo? l No son tus versos cobrara el centenario de su independencia, mo tus hijos?
donde conocí a Santiago Argüello, el gran Yo así lo creo porque encuentro en ellos,
poeta Nicaragüense de · quien recibo abo· entre la música que los anima y la be lleza
ra, como mensaje de afectuosa recorda- que los adorna, un calor de intema vida:

Calendario de la Semana

Una representación del Guignol de
historia natural en el 'Jardín de
plantas. de París .

.
El abomrnable y vetusto Guignol, espec•
táculo bárbaro, en el que nada bueno puede apr~~d~r la ni_ñ!z.' ha sufrido en París,
por 1nic1ativa fehc1S1ma de un grupo de
hombres d~ ciencia, una transformación
digna de los mayores elogios. Lostradicionales muñecos de cabeza y manos de palo
y sus grotescas farsas 'pueriles, hao s ico
sustituidos en el teatrito levantado "ad

"

.
.
hoc en el &lt;Jar?fn Botánico&gt; por figuriJlas repres:nt~hvas de animales que, puestas en moy1m1ento por un grupo de exce·
l~ntes artistas, represent~n las m~ cono·
c1das fábn)as ~e Lafontame y Florian. .
La ~unción '.?ªui:ura,1, tuvo un é:cito bn·
llantís1mo, los. artistas y sus mampulador~s lograron mteresar enorm:meot~, no
solo a los espectadores pequeuos, sino a
las numerosas personas mayores que habían ªC:udido_ al original Y cultfsimo e,spec·
táculo 10fa~hl, cuya propaganda deb1a ex·
tenders~. ciertamente, a t?dos los países
progresivos, en cuanto deleita y educa al

f.1

Notas marginales

Agencia de Inhumaciones

EUSEBIO GAYOSSO
MARISCALA 3.

Recaudación de Panteones, Cajas Mortuorias,
Servicio Fúnebre por Ferrocarril.
TELEFONOS: ERICSSON, 836.
MEXICANA, 1006.

Beranger, Desaugiers, Emile Delvaux
Colmaoce, Gustave Nadaud,Charles Mon'.
selet y Aristide Bruand, han glorificado
sus alas, ;.las sobre las c-uales )as más her•
mosas y deliciosas griséttes de París, han
colgado sus cintas y sus sombreros.
Generaciones de pintores entre Jos que
se d:stacan Tbeodcre Rousseau, Daubigny,
Adnen Gignet, G Micbel, Cabat Steiolen
y Willett~, han aguzado el iog~oio para
reproducir estas pintorescas siluetas.
De todo esto se puede sacar en conse·
\1
cuencia que por '"derecha" estos molinos
forman parte del horizoote"parisiense" y
a sí como han servido de decoración p'ara
'-' \1 los días alegres, sus g randes alas sombrías
se han despedazado más de u na vez ante
. .
las desgracias que desolaran a París ....
Una nohc1a que sorprendió al mundo
Montmartre campestre es el último·r efuentero hace ~nos me~e~, fué aquell_a de gio de~ paganism? artístico. Esta pequeña
que el, Cons1;10 M~n!c1pal de la_ crndad montana de apariencias juguetonas, cuan de Pans babia decidido por motivos de do uoa vez entró en erupción, no fué para
embellecimiento, la·demolición de los tres arrojar un ratón, sino que fué para dar a
antiguos molinos existentes en el barrio de luz un "Chat-Noir" como el diablo, el cual
"Montmartre," de ese barrio único en el ha señalado con sus garras la historia de
mundo que aquellos que no Jo conocen no Paris.
pueden ni r emotamente hacerse una idea Ahor'.'- bien, para terminar diremos, que
de lo que es, y que a los que como yo han e l más importante de estostres molinos es
vivido en él largo tiempo, esta noticia no el que al priucipio de esta reseña deci~os
habrá dejado de indigoarlos y al mismo que fué visitado por Etieonee Marce) se
tiempo traer a la memoria una serie de re· denominaba "Blute fin" más conocido hoy
cuerdos agradables.
con el nombre de "Monlin de la Ga)ette."
De todas partes del mundo recibió el El segundo, el "Radet" más modesto sirve
Consejo Municipal de la Ville " Lumiere" de decoración a un pequeño jardin que se
peticiones para que este desistiera de su encuentra al lado de la grao sala de baile
propósito .. .. .. P arís, y en particular los a la cual parece ser vir de ''telón de fon'.
habitantes de la "Butte" pusieron el grito do" las n oches Calurosas de eslío, en les
en él cielo al conocer tal decisión, llegan· momentos precisos, que los que pudieran
do la protesta a grado tal, que se temió llamarse las futuras esperanzas de Mont·
seriamente estallaran motii¡es. "Grebau- martre bailan y se zarandean a les acorva)" subió a la tribuna del Consejo Muni- des de una orquesta endiablada El terce·
cipal para denunciar a los Vándalos "que ro un anónimo .... fué traído de "Moodesfigurao la plaza du '·Tertre" levantan· trouge" en el año 1830 por los hermanes
do al r ededor de ella construcciones de "Debray," los cuales. ID instal:&gt;ron en el
seis pisos". . . .
•
jardín que pertenecía a su señora madre.
Después de é l, otras personas tales Jean
E,te es el que ha desaparecido, sacri!'i•
Var enne, concejal por "Montmartre"; cado por el Consejo Municipal, para pro•
Frederic Brunet y Adrien Mithouard, el seguir la prolongación de la Avenida de
eminente Vice Presidente de la Comisión "Juoot."
del "vieux Par(s': levanta~on enérgicas L~ avaricia, de la gente de negocios h a
protestas que originaron serios debates, los petrificado la 'Butte;" la vejez ha paralicua)es dieron por resultado una modifica- zado con no gesto de súplica las alas de
ció n completa del primer proyecto, que· los viejos molinos. Ellos son, los últimos
dando acordado que los "tres molinos" só- mártires, las últimas víctimas.
lo uno fuera el sacrificado, y así ha suceGASTON POITOU.
dido.
Menos mal que todo ha terminado bastante bien, pero convengamos que la pro·
o o o
testa gener a l ha podido en parte t,vitar el
desastre total.
Nota final.

.
.
m_1smo tiempo, según el precepto hora·
C 1ano.
.
..
E_l Teatr~ Gu1gndl, como aux1har pedagó~1co, es s10 duda una bella y noble conquista.

Un r·1nGo'n dA Par1's
que DesaparAGA

o o o
Los molinos de Montmartre ocu pan un
importante lugar e n la historia de h g ran
C'lpital. Los plaoos más antiguos los mencionan, y no es posible hojear un atlas
posterior al siglo XV, sin encontrar en
ellos las a las de éstos, colocadas como ma•
riposas eo ·la cima del "Moas Martyrum."

U na señora muy hermosa dice a un ca•
ballero muy elegante:
-Ayer paseaba yo por la G ranja Mo·
delo, cuando de pronto me ví rodeada de
uu enjambre entero de abejas.
Y el caballero contestó:
-Es indudable que andaban buscanca
una reina.

�-BIBLIOTECA UNIVERSITAíllA
11
&amp;\,Al FONr-o REYES
FONDO RICARDO COVARRUBIAS
!:::::::::::=::::==~~=======~===========E~L=M=U=N=D=O=IL=U=S=T=R=A=D=O======================

CAPITAL SOCIAL: ,

Alma angélica:
Tu doloroso grito "Sin nombre" ha repercutido en mi corazóQ. Estremecien do
mi espíritu basta en la más íntima hor.dura,
ha sido para mí una revelación desconsoladoramente triste.
CGJmo tú, vagué inútilmente tras el alma
tierna y sentimental, amorosa y noble, que
fraternizara con la mía, blanca y pura; la
adelfa de mi pecho no dió fruto ; fui errante golondrina llegando siempre a álgidas
e¡tepas; incansable g aviota abatiéndose
sobre mares sombríos; paloma flébil volan·
do silenciosa ent re i.,rumas hacia el nunca
alcanzado olivo de la paz . .... .
Y aún voy por el sendero.
Ahora, mi cuerpo no me pertenece,
apresado por las leyes mundanas, estultas
y torpes; pero mi alma, que es libre.quiere volar hasta ti, para implorarle: ¡No su·
fras!
He sondeado en tu arcano, y más que la
desesperanza de no alcanzarte, con ser és·
ta desconsoladora y doliente, me aterra tu
pena, por avasallante y profunda.
Anhelaría que cesaran tus aflicciones
tao pronto como posaras tus divinales ojos
en estas líneas, tao desinteresadas que no
encierran más ambición que la de aminorar tu enfermiza melancolía ; que concluyeran así que conocieras la solicitud con
que he escuchado tus vehementes anhela·
ciooes, similares de las mías, aunque menos estériles que ella.
Por más de que físicamente tangible no
te conozco, ni sé tampoco si eres tropical
o siberiana, morena o blonda, ya te amo,
en una dulce orientación de fraternidad,
que de ser conjunta sería sel de luz, y,
palpitando con tus vibraciones y desmayos; me siento impulsado a la confidencia.
Pero-ventura póstuma la de haberte conocido-sólo puedo ser para ti una sombra, una estela imprecisa, un haz de in·
tangible luz; porque quizás si basta temas
acercárteme; que si entre nuestras almas
está Dios, borrador de las distancias, también entre nosotros se halla el mundo, mor·
daz y disolvente.
Empero, sabe sí que mi alma, que es tao
fuerte en la adversidad como bondadosa
en todo momento, si¿nte y se unifica con
tu tristeza, trema y suspira con tus fallecimientos, y que llega a ti sumando en un
esfuerzo magno los empeños parciales de
una existencia consagrada, como la t uya,
a la consecución del ideal soñado : y sabe
también que no conozco más lenguaje que
el de la Verdad, porque soy poeta .
Apóyate, alma rosa, en mi alma blanca;
sostengámonos recíprocamente, decidida·
mente, en el camino de la eternidad, iluminados por aspiraciones afines, cordiales
y buenas.
Pudieran llegar hasta tí mis súplicas,
mover tu ánimo, y la ventura sería con·
conmigo.
Y si piensas que divergen nuestras s en•
das, antes de alejarte devuelve mi saludo,
estrecha un momento la mano cariñosa que
te tiendo; y entre tanto, y después, oye y
no desoigas mi voto: ¡No s ufras!
FRANCI:,CO ROBAINAS.

LA COQU ETERIA
ES UN A ARMA LE AL E N LA MUJER
Si os valéis de
vuestra coquetería pa~
ra combatir los años;
nadie os dirigirá e,

más ligero reproche!
pues de qué sirve una

aureola de

cabellof

blondos si vuestro cutis descolorido. arrugado o marchito no

armoniza con ellos? La

s. A.

EL BUEN TONO,

$10. 000,000

Cuarta Colección No 39
DIRECTOR GENERAL:

E. PUGIBET

MEXICO.

Registrado como articulo de segvnda clase 3 de Noviembre de 1894.-lmpreso en papel de las Fábricas de San Rafael,

Año XX.-Tomo 11.

México, Septiembre 7 de 1913.

NUESTRO PA IS

PROVEEDORES DE _LA

POR REAL DECRETO DE

REAL CASA DE ESPAÑA

17_DE FEBRERO 1909.

LA _MEJOR _CERVEZA DE LA REPÚBLICA, ES LA DE .MOCTEZUMA, ORIZABA.
o o e
o oo
Una vida bien rec!a, bien regular, tiene
Todos creemos que la necesidad de sobre poco rnás o menos el mismo encanLa propina la damos siempre que nos parecer virtuosos más que en el deber de to que unlargo trayecto de ferrocarril entre dos desmontes.
Id pidan; y la limosna, en cambio, la ne ejercitar las virtudes.
gamos.
A colón comparada

Creme «Siren&gt;
para
embellecer
bien podría decirse que lleva en sí el calt,r y la vida
apasionada y amorosa del Sol de O rie nte , pues pronto y siempre i mparte a la piel la frescura y voluptuosa suavidad perfumada de las carnes tan célebres de
las H urie s..-:...Blanca para la rubia. rosa para la tri gueña. T arro acompañado de valiosas i nstrucciones,

Por correo.

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~ara abNvlar 7 evií&amp;r la.a Cri11is de

GOTA, ARENILLA, REUMATISMO
CÓLICOS NEFRÍTICOS
tomad al

a• medida•

:r dla,

'" la, 11,11ú 1,r111cleic1111 Dr,111.,nu.

O'TOSO
~
UMATIC

PANORAMA DE CUERNAVACA.

Número 10.

�DIRECTORIO
EL MUNDO ILUSTRADO
SEMA!'IARIO DE A CTUALIDADES, ARTE Y LIT.ERATURA.

DIRECTOR PROPIETARIO
LIC. ERNESTO CHAVERO
OFICINAS:

3&lt;1 Calle de la Rinconada de San Diego No. 41.
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NO SE DEVUELVEN ORIGINALES.

La Vida que Pasa
LAS MONEDAS TENTADORAS

Acabamos de ver en el teatro a la famosa envenena•
d•&gt;ra, L'i Voisin, que constituyó uno de los escándalos
más fuertes de la corte de Francia en los tiempos de
Luis X IV, y al mismo tiempo que la farándula nos representaba la obra sensacional d" Sardou, una pobre
joven, con la inexperiencia propia delos diez y seis añ!Js,
envenena a sus amos, de una manera torpe, felizmente
para ellos.
El reporta:r.go de los periódicos _h a descrito los pormenores del suceso, y por ellos sabemos que la vista
del oro y de la plata, las tentadoras monedas relucientes, brillantes, hermosas, ti filando ante los ojos atónitos
de la jovenzuela que nunca había visto tanto dinero
junto, fueron las que revolvieron los bajos fondos del
alma que todos tenemos, produciendo la concepción
del crimen con s~s ~orrespondientes cómplices y todo,
pues la autora principal, María Magdalena, según reza
el relato de los diarios, fué en seguida a referir lo visto a otras personas para que la ayudasen en su nefanda empresa.
Lo demás no importa al cronista. El suceso tal y co•
mo fué, tiene su honda psicología en la ignorancia
hasta del peligro, y hace pensaren el efecto del dinero,
que parece que a veces nos llama y nos seduce con
cantos de sirena. ¿ Quién negará que la honradez existe? Pero ¿qué persona observadora no ve que las más
de las veces, el bueno, el digno, el correcto, el caba:
llera, oo ha sentido jamás el cosquilleo de la riqueza,
al contemplarla cerca de su mano, casi rozando su voluntad, para que se incline y caiga?
L?. autora del crimen era pobre, y seguramente que
siempre la pobreza la había rodeado. Apesar de todo,
no ignoraba lo que el mundo guarda para los ricos, y
seguramente que las comodidades a su modo, el lujo a
su manera, los sueños de no trabajar, y hasta el amor
que busca con mayores facilidades a las ricas, cuadros
foeron todos ellos que allá, en las vigilias asaltarían su
inteligencia por poco experta y falta de ideas saoas y
de austeros principios. De ahí al delito, sólo existe un
paso, y como aquel corazón no estaba aún pervertido,
como solamente fué el roce de las alas negras de la
culpa en el espíritu de una joven, vino acto continuo
la confesión entre sollozos entrecortados, entre pala·
bras comprometedoras, como si la inocencia reaccionara y volviese a su limbo de blancura.
No sé lo que la Justicia dictaminará, ni es mi objeto
defender a oadie, pero seguramente que la mujer que
,en ciertas condiciones penetra en las negruras de una
cárcel, y experimenta el choque de su vid¡. con las in•
famias de los que habitan semejantes antros del cri·

Dejáronme en libertad andar por la casa.
Volví en mi después de tan horroroso suplicio; pero la con·
moción persistía en mí; soñaba yo con mi dueña., tan ingra·
tamente abandonada, viva, palpitante en mi memoria surgía
delante de m! aquella vida que llenaba de caricias, los re·
cuerdos en mi mente se extienden cada vez más como la pie·
dra que al caer en el agua forma alrededor de ella círculos
más y más anchos, y pienso en los incidentes de mi vida pa·
sada con profusión de detalles, ansiando por ellos.
Ya nada podía alegrarme; no estaba tranquila y deseaba
volver al hogar abandonado.
El presente me es odioso, el porvenir me da miedo y me
refugio en mi pasado.
Las horas aumentaban mi dolor y Jo hacían más violeuto y
profundo.
Yo que ansiaba mi libertad, sufro ahora las torturas del
hambre. iQué lejos de mi siento a mi dueña adorada desde
que me ha herido este nuevo dolor.
No sé que pasó. En mi escas:t inteligencia, no tuve idea
de los días que pasaron. Sacudida demasiado joven por una
conmoción terrible no tenía fuerza más que para suspirar
la dicha perdida.
Halléme poco después en una fea jaula, fui conducida a un
lugar de ventas. iQué triste me parece ahora la vida, me
espanta ese dudoso día de mañana.
.
E~perando, día por día el fin de mi suerte, miro pasar in-

meo, si alguna vez sale otra vez a la superficie social,
Llegamos a la casa, en donde, en abigarrada confutrae en su alm1 la, raíces perversas, plantadas ya en sión se hallaban muebles, cuadros y otros objetos. Es·
terreno fé rtil pira du sus frutos correspondientes. Pe· cudriñan,fo, vimos en un rincón y encerrada en fea y·
ro ieso qué importa! ba de gritar el severo tribunal y · sucia jaula de latón, uaa Caca.lúa, de aspecto de resig
el Juez, al que la sociedad le paga, para que separe nada ferocidad y de miseria incurable, sus ojos mira·
loE buenos de los m1los, según la letra del Código. Y bao recelosos y humildes, algo que tuviera derecho por
en efecto, viviendo al d'a, no mirando el futuro, des·
haber luchado mucho.
Mi amiga y yo la contemplamos mudas de asombro,
oyendo el porvenir, la razón ayuda a los que así pien·
san. ¿No delinquió esa criada? ¿No echó el veneno en y mirándonos tristemente, exclamamos al unísono: No,
el vino que sus amos iban a beber? ¿No mostró cinten· no, es la misma, pues ésta presenta un aspecto bien dis•
ción&gt; en el delito? preguntará seguramente el Fiscal; tinto a nuestra ,lllerida ave.
pujs entonce, huelga tojo comentario, y sobre todo, en
Retirámonos, con la realidad, el desengaño y las ilutanto se dilucidan los pormenores, los detalles, la in· siones desvanecidas.
tensidad del crimen, allá va al abismo, como andrajo
Transcurridos algunos días, el principal de la casa
viviente, una criatura; allá va a la cárcel. a la miseria de ventas le envió de ob,equiol a mi amiga, la Cacatúa
viciosa, a la infamia que mancilla para siempre, a pa· mutilada, deseando que llenara el vacío de la ingrata
sa.r hambre y enfermedades, a rodar por las gradas de mimada.
la perversión un día y otro día, un mes y otro mes,
Con mezcla de alegría y tristeza, escuché, cuando mi
hasta que el J urado, serio, circunspecto, probo, con las amiga me comunicó la nueva noticia, invitándome para
mayores solemnidades, examine lo que hubo en el de- ir pronto a contemplarla.
lito, juzgue de las circunstancias agravantes o atenuan·
Encaminéme a la casa de mi amiga, y allí en el mistes y quizás brille la verdad, teniendo que absolverse mo ángulo del espacio,o y alegre corredor, se hallaba
a la que por envenenadora fué al infamante banquillo. la blanca trípode, sosteniendo en su férreo cuadrilongo
Y entonces la jov~nzuela paliducha por las privacio· a la desc..inocida Cacatúa.
nes y por las perversidades, sin puerta alguna abierta
Acerquéme a ella, proponiéndome observarla, para
más que la de la cárcel, q.;e se entreabrió para dejar· encontrar algo, algo que me indicara que me enconla salir, ha de encontrarse muy sola, muy triste, y cuan· traba frente a nuestra antigua conocida; pues tenía un
do relate el fallo de sus jueces, nadie ha de creerlo, interior presentimiento que era la misma, aun cuando
que siempre la primera impresión es la que se graba al aproximarme, no protestó, no se defendió, haciendo
en la frente de todos, y pocas veces rectificamos los uso de su corvo pico, que aun podría causar daño.
juicios que un suceso, o un testigo o la maledicencia
¡Cuando recuerdo cuantas veces me acercaba a la
impulsada por el escándalo, consignó.
antece;ora para lograr dominar su ferocidad, las perY si nada de esto pasa; si la justicia no penetrando sonas que me veían, me creían demasiado exagerada y
en lo íntimo, sólo exteriormente ve el sur.eso, entonces violenta ; pero ella 110, lo (.;Omprendí, pues cuando en
la condena vendrá, y todo ¡por la visión de unas mone· señal de desagrado erguía las plumas r izadas de I copedas desparramadas en el suelo!. ... ¡qué suceso tan pe· te gualda, yo entonces con mi voz aunque demasiado
queño para engendrar consecuencias tan grandes! ....
chillona cuando cantaba, o con alegres filbidos, cense·
guía dominarla y lograr acercarme mucho a ella hasta
o o o
tener muy cerca d~ mi vista aquellos ojos redondos,
donde intentaba descubrir los pensamientos de la taciA veces el crimen camina a la par que el heroísmo. turna ave.
Un veneno precisamente fué la causa de aquel suceso
Y así me aproximé a la infeliz y desconocida Caca·
que el cronista recuerda en estos instantes y que pro· túa que se hallaba mutilada, pues las blancas alas y la
dujo la muerte de Blanca Capello. Enemiga de su cu• espléndida cola, habían sido cercenadas por afiladas tiñarlo, el cardenal Fernando de Médicis, aprovechó una jeras.
visita de éste para prepararle unas torth, que sabía
Más, ¡oh fortuna!-exclamó llena de alborozo ¿qué
eran de su agrado. El cardenal poseía uoa sortija, un descubrí? Pues sencillamente, qué observando de do
ópalo, regalo de Sixto V que tenía la propiedad de pa· dimanaba la sangre que manchaba su nítido plumaje,
lidecer cuando se le aproximaba una substancia vene· observo detenidamente sus miembros, y miro que la
nosa. Desconfiando de su cuñada, hizo las pruebas y herida se baila en una patih; la tomo entre mis manos
uegóse a comer aquellas viandas. Su hermano el Gran y veo incrustada en ella, un anillo de hierro, y miranduque insistió eu que las probara, y viendo que era im· do y mirando, veo la realidad, pues la iograta, en la
posible vencer su resistencia, dijo volviéndose a Blac· precipitación de su ruga, hízola llevando adherida un
ca Capello:
fragmento de la cadena con que estaba sujeta, y que se-Ya que mi hermano es tan poco galante yo haré guramente en sus excursiones había quedado en algún
honor a tus tortas.
arbol, no pudiendo desprenderse del último eslabón por
Y se sirvió un trozo Blanca hizo un movimiento pa· h aliarse fuertemente cerrado.
ra impedir que su esposo comiera, pero se detuvo. La
¿ Puede existir, acaso, más grande bienestar que el
situación era horrible. Teoía que confesar su crimen que experimentamos cuando nos damos cuenta exacta
o dejar que su marido se envenenase.
de un problema que nos tortura?
¿Será posible?-pensaba yo, que sea ésta la indoma•
Su determinación fué rápida, como lo habían sido
todas las de su aventurera vida. Se sirvió otro pedazo de ble ave de actitud siempre amenazadora,cau~ábame ex·
torta igual al que se había servido él, cogió a éste la trañeza el convencerme de ser la misma, veía que se
mano y se comió el trozo enveneoa do, con la sonrisa dejaba acariciar mansameote,aun cuando le pasaba la
en los labios. Al día siguiente, el Gran Duque Fran· mano por el indomable copete.
Cojíla, y aproximándome a ella al fin, conseguí leer en
cisco y Blanca Capello, estaban de cuerpo presente.
Aquí el crimen tomó los caracteres trágicos y la bis· sus ojos tristes muy tristes, la historia de su fuga. Y ya
toria con visos de leyenda nos lo señala .. .• ¿Quién se que tú, amiga mía, descubriste que ansiaba libertad,
atreverá a decir que la inconsciente María Magdalena, oye lo que a mí me contó.
¡Oh, ~añada libertad, cuántas añoranzas encuentro en
en las tristezas d e la cárcel, esperando la sentencia,
horas y horas, con profunda amargura, y al mismo tiem· tí!
Cuando el sol empezaba a declinar, me lancé a los
po careciendo de la maldad bastante para el delito, no
es heroica, y sin llegar a la tragedia, no es ante los ojos espacios, subí sin dudar siquiera que allí había de en·
del que conceptúa el mundo de cierta manera, uo per· contrar más febriles emociones que sujeta a terrible
esclavitud.
sonaje dramático y conmovedor , ....
Volé con inusitada alegría y alborozo; todo aquello
resultaba tranquilo, grande, bello, hendía el aire con
AMADIS.
majestuosa lentitud, y, sin embargo, aun repercutía en
mis oídos el grito de dolor que lanzó mi cariñosa dueña
al mirarme por los aires; pero pronto Jo olvidé por la
inmensidad y magnificencia de la naturaleza, sí me
sentía orgullosa en mi vuelo. Me posé en un copudo
álamo, el sol se hundía en el horizonte; me pareció que
el campo florecia de noche, que las yerbas crecían con
mi alegría, y que las estrellas fijas en el espacio, envi·
diaban mi libertad. ¡Oh, libertad, cuántas ilusiones y
qué terriales desengaños encontramos en tí!
ARREPENTIDA.

AMI AMIGA S. M. DE B.

o o o

Recuerdas, tierna. amiga, la fuga de la aristocrática
cacatúa? ¿Recuerdas la tarde que nos visitaste, como
llenas de angustia, nuestra amiga y yo te narramos el
incidente, y que nuestras pesquisas habían sido inútiles
para saber algo de la iograta que había huído? iQué
desesperación por seguir su rastro! Nos dijiste enton•
ces: yo no dado ni un instante, mis buenas amigas, que
el pájaro ha volado, en busca de la libertad que todos
los seres ansiamos; no estéis tristes, la desertora se halla
gozando de la libertad conseguida, sin recordar las tier·
nas caricias que le prodigábais.
Pasó algún tiempo, y cuando ya resignadas, pero sin
olvidar la fuga de la nívea Cacatúa, en uoa lista d~
anuncios hemos encontrado de venta una Cacatúa. Ya
puedes imaginarte, amiga, que sin perder tiempo nos
encaminamos a l:t casa de ventas con la ardiente esperanza de hallar lo que buscábamos.

Cuando la naciente aurora extendió su policroma
clámide, anunciando al astro rey erguí la cabeza, aun
creia soñar al bailarme en aquel espléndido follaje,
envanecida contemplabil mi albo plumaje brillar a los
reflejos del sol.
•
Extendí las alas, y al remontarme, recordé el cariño
de mi dueña, pues siempre conservólas con orgullo y
cuidado.
Me hallé seguida por un gárrulo enjambre de pája•
ros que contemplaban mi espléndida hermosura, ha•
ciéndome feliz con sus aduladores gorjeos y suaves trinos. Todo esto sabía a dulzor de besos y miel de ca·
ricias.
·
Un aciago día, después del reposo de la noche, sentí
mis miembros entumecidos, quise emprender mi matu•
tino vuelo, y sentí, no poder sacudir mis alas, los com·
pañeros que se posaban en el mismoarbot emprendie·

•
•

ran el vueb, dejando en la soledad, a
la que en un tiempo rodeaban afanosas; l,aciendo un supremo esfuerzo consegui volar: pero ¡oh desesperación! me traicionan las alas, y
caigo en tierra con verHginosa rapidez.
Al volver del aturdimiento de mi
caída, encontréme en un sucio co·
rral, rodeada de aves de destintado
plumaje; quedéme inmóvil; de pronto me hallé rodeada y aprisionada
por un cprro de muchachos que exclamaban al mirarme: iQué pajarraco tan feo! explicar lo que sentí, al oirme llamar así, es imposible
para mi vanidad, pues cuantas veces mi adorada dueña me nombraba linda Cacatúa! Yo, envidia de
mis compañeras, ¿oir apostrofarme
de tan dura manera?
Me sujetaron férreas manos y ví
acercarse a mí un chicuelo, que
armado de afiladas tijeras, hizo caer
al suelo las exrremidas de mis poderosas alas y mi espléndida cola.
¡Oh cruel desengaño! cuánto suspiré por mi esclavitud, y cuánto ansíe hallarme de nnt:vo sujeta
a la percha, rodeada de exóticas pal•
meras y exuberantes helechos. De·
seaba oir la voz cariñosa de mi due•
ña y los silbidos con que pretendía
dominarme su amiga.

num_erab!~s person_as, y rntre la muliitud dislir ¡;o
a m1 carmc!a duma en ce rrp; il!a de rn 1 mig,;
abro las alas enstñal de HgLcijo, pero tila eco·
tinúa indiferente. Mas ya se acerca, rne obse1•
va, habla con ~u, miga ¿qui le dice? Que ~upli·
cio de lortura a cada imta i.:te. Llegan basta
a mí unas ¡:alabras que dHoibe oo ié qué, que
no ccmprtndo; mas ¿her a, d veo ccmo mue"Oe,
dt: un lado para otra la nbeza y dice: No, no,
es la miima.
Esta palabra ioi:ó más dHfarréclora y si~nificativa a mi corazón e inclico la cab&lt;:za para co
saber más.
Mi corazón se aprisicoó horriblemente, cuan•
do hubo desaparecido la única persona a quien
pedia cariño y recuerdo.
Como me encontré otra vez en poder de mi
dulce dueña, inexplicable e~. ce!arcn mis ¡ufri•
mientas, pero mi dueña ccntinúa descoPociéndo·
me. Yo quiero que mi cariño Ha tan vh·o y aráiente que Je haga olvidar mi iograti'ud; quiero borrar de su mente los recuerdos que amar·
gar on los días pasados, y pienso constituir una
vida nueva en mi. ¿No tendrá mi dulce dueña un
afecto para la pobre arrepentida?
Esta historia leí en los tristes ojos de la iofortunada ave, y este postrer pensamiento:
Mientras exista el cariño habrá amor. y cuan•
do hay amor, existe la esclavitud voluntaria.
Team de baseball del colegio de «Mas-:arcn~s.-fücecas del juego ganado
por el &lt;Mascarones&gt; al «San Luis&gt; el domiogo pasado.

Y escond iendo el pico entre rn blanco plumaje, continúa ea su impésible y trii te actitud la
Cacatúa.

�Mas aun no concluye esta triste historia, amiga mía,
pues tú ignorab..s que a mi amiga le enviaron otra muy
linda Cacatúa, que hizo desterrar a la mutilada, enviándola a un lejano lugar de la casa, y aprisionada en
la jaula de latón, no pudo resistir la infeliz ave al hallarse relegada al olvido, y encerrándose ea una dura
abstinencia, la hallaron un día sin vida en su triste
cárcel,
Este fué el fin de la triste ave, que ansió la libertad
y halló la muerte.
COQUILLE BONROU.

Gran ConGurso de Fotografía Artístita
DE "EL MUNDO ILUSTRADO"
&lt;El Mundo Ilustrado&gt; abre un concurso de fotografía
artística sobre las siguientes
BASES

Primera.-Se admiten a este concurso fotografías artísticas de composicién de figura, incluso retratos. El
fondo sobre el que se hallen las figuras solo se conside·
rará como incidente del conjunto y no como parte esen·
cial de ll. Para la otorgación de oremios se considerará en primer lugar el mérito artístico de la composición
y en segundo su mérito como trabajo fotográfico.
Segunda.-La admisión de fotografías empieza desde
la publicación de estas bases y terminará el 30 del actual. Las fotografías deberán venir amparadas por un
lema, y en sobre aparte, cerrado, los datos para la identificación del remitente.
Tercera.-Se admitirán a concurso impresiones foto·
gráficas en cualquiera clase de papel y cualquiera que
sea el procedimiento de revelado, virage y fijación de
ellas.
Cuarta.-La redacción de &lt;El Mondo Ilustrado&gt; se
reserva el derecho de publicar las fotografías que a su

juicio lo merezcan, sin publicar el nombr-e de su autor
(sino después del concurso) y sin que esto signifique
nrngún compromiso para el jurado calificador.
Quinta.-El jurado estará formado por personalida•
des de respetabilidad y competencia cuyos nombres se
darán a conocer oportunamente.
Sexta.-&lt;El Mundo Ilustrado&gt; ofrece tres premios en
numerario: un primero de CIEN PESOS; un segundo
de CINCUEN fA PESOS y un tercero de VEINTI·
CINCO PESOS; además de estos premios, habrá meo•
cienes de honor y obsequios a los concurrentes, los que
se irán anunciando posteriormente.
Séptima.-Las fotografías que se remitan para el
concurso no se devolverán a los r'lmitentes por cuenta
de EL MUNDO ILUSTRADO; y si alguno de los NO
premiados deseare la devolución, tendrá que hacer por
su propia cuenta todos los gastos que esta demande.
Las fotografías premiadas se considerarán como pro•
piedad de EL MUNDO ILUSTRADO.
o o o
Tilles son en general las bases de este gran concurso,
al cual no dudamos concurrirán todos los fotógrafos de
nuestro país, a quienes nos dirigimos con la única mira
de estimular el gusto por el arte fotográfico en una de
sus manifestaciones más bellas. Ninguna manifestación
del arte debe considerarse como inútil, ni niogún esfuerzo se pierde.
Cuando el espirito se siente inspirado, lo mismo puede crear una ::,bra bella el profesional que el aficiona•
do, y nuestro esfuerzo actual tiende precisamente a
desarrollar y estimular el gusto artístico en los fotógrafos.
No dudamos que nuestro concurso hallará eco y de
antemano nos congratulamos y congratulamos a nues•
tras lectores, pues pronto podremos dar a conocer las
primicias de nuestro concurso.
Confiamos en él entusiasmo de nuestros artistas, y
por anticipado les damos las más rendidas gracias por
el coutiugeate que se sirvan aportar a la labor de edu•
cación artística que ahora emprendemos, pues éste será
el primero de una serie de torneos artísticos que nos
proponemos llevar a cabo, contando ¡::ara ello con el
favor del público, que tanto nos ha alentado hasta aho·
ra en nuestra larga carrera periodística.

Canción, a un artista muerto
(Justo Sierra)
Para &lt;El Mundo Ilustrado&gt;.
¡Canción, vieja canción, ¿por qué las alas plegas
quedando pensativa junto al freEco rosal,
cuando volar debías en busca del ausente
por la turquesa límpida bañada en claridad? ,
¿Por qué como una Ofelia, amargamente ríes
cabe la orilla rústica de lago de cristal?
¡Vuela, canción; emprende tu viaje azul y raudo
en busca del ausente cantor de Calazans!
Llévale de mi novia las rosas que le envía
y la oración que reza, de noche, al descansar;
yo la enseñé a quererlo, yo la enseñé a admirarlo
y la enseñé en la noche sus cantos de bondad ... . . .

Cuando vivía yo en mis montañas
-lle acuerdas, mi querido Rubén1tu voz -:on músicas extrañas
me dijo cordialmente: Ven.

¿ Por qué las alas plegas y en el jardín sombrío
te quedas sollozando junto al fresco rosal?
¡Mira, de azul la noche se viste, y se engalana
con las estrellas fúlgidas que empiezan a brillar!

Aquí estoy. Recorrí el camioo
como plugo a mi Dios Criador:
bebí H'asta las heces el vino
y hasta la~ heces el amor.

Grato es ver al paso de la hora sombría
el jardín de ensueño del claro país
en donde la luoa luminosa y pía
riega entre la fronda sus flores de lis.

Pero las rosas encendidas
de aquellas primaveras idas
nunca perdieron su virtud,

Ve en busca del ausente, ve en busca del poeta
y díle que en mi espíritu por siempre vi•irá;
que en la nocturna calma de nuestro hogar sileote
es su mell!oria un símbolo de amor y de piedad ..... .

Alguoa vez, cuando tengas tiempo, rHa
a Nuestra Señora fiel de la Belleza,
que en este breviario tiene su oración.

que hallarás en estas redomas
donde están presas las aromas
de la fragante juventud.

Que vive en nuestras almas y caota en nuestra ,•ida
su palabra sonora de fé, de amor, de paz ....
Y, la canción que dice:
-&lt;Permíteme un momento.
por el divino ausente, mi llanto derramar!&gt;

Irás a la lucha más fuerte y risueño
si en el alma guardas un poco de ensueño,
y algo de quimera bajo el corazón.

Maestro, tú no puedes morir A tus axiomas
todas las primaveras del pensamiento seo.
Ellos sobre nosotros estáo, cual las aromas
de esas flo res abiertas sobre tu corazón.

Quisiera tener tus supremas
y rojas fraguas ~e Vulcano

JULIO A . MU~IZ.

para dar les a mis poemas
temples de acero toledano.

i

Tu sombra es la de un árbol pleno de ricas gomas
y frutos generosos en el patrio terróo ;
de frondas frecuentadas por alas rle palomas
adonde esparcen vientos celestes su canción.

Quisiera los hondos emblemas
que hay en tu sueño soberano
para grabar mis turbias gemas
como las puras de tu mano
Así y todo, se lanza el ave
al pino enhiesto, fuerte y grave...
Para oir mis cantos ligeros
refrena un poco tus ciclones,
para que juegen mis corderos
c ierra el cubil de tus leones.

Los filósofos y los poetas
seguramente son hermanos,
y aunque llevan .distintas metas
a. un tiempo se henden sus manos
En el silencio, tras siluetas
de seres y de cosas vanos,
y en las meditaciones quietas
los dos interrogan arcanos
de arte, de luz, de bienes píos,
para iluminar los s?mbríos
senderos de los u01versos...
Por lo que alegro con el dúo
sin importanci~ de 'llis versos
tielmeote, tu vida de buho.

A José M;.ría Lozano,
Que por su voz alada y fiero
corazón, me parece hermano
de Aquiles el de pie ligero.
Al del gesto ciceroniano
de cosas bellas mensajero,
al del espíritu pagano
sonoro como el mar de Homero.
Van estas pági oas, trasuntos
de jardines que vimos juntos
en un magnífico arrebol.
EL TORO. -Cuadro de Pablo Potter, existente en el museo de la Haya.

Consagro est~ carmeo de sol y alegría
a los ocios tristes de mi hermano Luis,
cuando va ea el alma la melancolía
tejiendo su turbia telaraña g ris
'

Cuando nos daba la fortuna,
para las almas, luz de luna,
para los ojos mucho sol.

Sr. Rafael López,

Padre, hermanos, amigos de los risueños días,
decid, ¿ es este el viejo portó o de la heredad
donde enterradas yacen todas mis alegrías? ..... .
-Sí ... es la vieja casona que os vió nacer ... Entrad ....
El patio .... la escalera .... Ah, el corredor, degrata
vista con los floridos tiestos del barandal ..... .
¿Y aquella enredadera de flores escarlata? ..... .
Vino el trémulo iovierno de las barbas de plata
y la tronchó con sus tijeras de cristal.
Pero ¿por qué-pregunto con voz baja y cobardemi madre no me viene como antes a besM 1... •
-Dormida en uoa caja negra, ~e fué una tarde
de octubre .... a un viaje del que no ha de tornar ....
Por aquella veotaoa mirábamos el río
cuyas crecientes broncas daban tumbos de mar;
por ésta se escapaba la vista al caserío
de la ciudad, disperso como un gran palomar.
Por esa otra veíamos )os giganteEcos lomos
de los cerros, echados bajo el brillo solar.
y por cuyas cavernas van hundiendo los gnomos
eo los cuarzos preciosos plata y oro al azar.
-El comedor .... -Ah, sí..,quéluz .... Meditabundo
vuelvo a vivir el ágape sencillo y familiar ....
¿En dónde está el hermano de abierto humor jocundo?
-Una loca aventura lo lleva por el mundo
dejando en esta mesa desierto su lugar ....
Y cada sitio llora recuerdos ... . Allí el loro,
con su hopalanda verde se ponía a charlar
haciendo al mentidero de los canarios, coro .. ..
¿Y aquel gato de alternas listas de armiño y oro? ....
-Ya es viejo. Filosofa tumbado en el hogar.
Cerrado el salón. Ciegos los espejos viudos
de las claras figuras que olvidaron guardar •.....
Los retratos parecen gemir •... los piar.os mudos
se veo, ellos que nunca cesaron de sooar . ...
¿ Y la hermana armoniosa que uo zeozootleescondido
llevaba eo las alegres notas de su caotar
hondo cual la nostalgia de uo dulce bien perdido?....
-Una mañana fría, con un desconocido
se fué .•.. toda de blanco .. . . vestida de azahar ....
Ya está lleca la alforja de mis melancolías;
me duele el alma, triste de tanto recordar
y están mis pies dolidos de tantas correrías ....
Quisiera, en la casona de los risueños días,
eo mi lecho de ciño ponerme a descansar ..... .
México, Diciembre de r912.

Los niños de almas puras y corazones claros
cuidan que no se apaguen tus encendidos faros
de paz y amor. Por eso tú oo puedes morir.
Tus surcos están vivos en nuestras-sementeras
y al soplo fiel de las humanas primaveras
tu siembra ondula en un perpetuo devenir.

En esta jau!a abierta dejé una ave, que hoy hacia
tus lares cordialmente vuela, cuya cancióo
suelta en el árbol nuevo de nuestra democracia
crecido bajo el soplo de la revolución;
por tus nobles .empeños frateroos, por la gracia
de tu bonJad, amiga del sueño y la ilusión:
tú sabes que la lira conjura la desgracia
porque serena el alma y exalt.._ el corazón.
El arte siempre vive-dijo Gautier. Al olvido
los reinos. Solo el arte posado en el mido
de lo que pasa, yergue su glorioso peodóo.
Más fuerte que la Grecia-bronces, mármoles orotriunfa el divino aeda del esplendor sonoro
•
en pié sobre los muros deshechos de Ilióo.

Q ue las más dulces gracias remolquen dulcementesobre risueños mares en calma, tu bajel ;
que jóvenes nereidas, a flor de la corri~ote
sartales de corales sacudan en tropel.
Que el Sur te dé sus perlas, sus gomas el Oriente
mientras quieta el ábrego su piafante corcel·
~
y que uoa paz elis~a sin sombra oi ponient~
te colme el labio, el alma y el corazón, de miel.
Que juoto al corazón fiel de tu compañero
cante la vida, como por un blando sendero
canta una fuente clara con su voz de cristal;
y que siempre fl.'.&gt;rida tu cabellera bruoa,
sienta que lleva atados con listones de luoa
los blancos azahares de la fiesta nupcial.

RAFAEL L0PEZ.

�El llano del diablo
I
Por una exteas, llanura
Cubierta de pedregales,
Ec.tre secos m 1torrales
Sía arbustos ni verdura,
Cuando ya declina el día
Y triste el saoate canta,
Y la luna se levanta
Tras la agr~ste serranía,
Paso a paso y fatigados,
Ua grupo de guerrilleros,
Por los tendidos senderos
Ea el llano dibujados,
Llegando van sin ttsmores
Y como a paraje amigo.
B 1scaodo el humilde abrigo
De un rancho de labradores:
Muestra el que mandando viene
Señales de hombre resuelto,
Porqu? g,llardo y_esbelto
ED su caballo se tiene.
Bordado con oro y plata
Tendido sornbrero ostenta,
Que c uadra a su polvorienta
Y ancha blus3 de escarlata,
La pistola en la cintura
Con la canana ceñida,
La calzooera prendida
Con rica botonadura.
D~ colores matizado
Lleva el zarape vistoso
y el duro fuste lujoso
Con hierro y plata incrustado.
Flota el ancho vaquerillo
Y entre su l 1.cia guedeja
Lanza la argentada teja
De la montura, su brillo.
y cuando el aire de lleno
Envuelve al corctl pujante,
Deja en su crin oouulaote
La espuma que roba al freno,
y se escucb~ acompasado
De los caballos el trote.
y alguna ~ez un azote
o el canto de algún soldado;
y flotan como las ola,
Por los vientos agitadas
En las lanzas elevadas
L'3s rojizas banderolas.
De polvo tendida nube
Va quedando como estela
Que al soplo del viento vuela
y se arremolina y sube.
Alegre el corcel_ relincha ,
Que el rancho vecino otea,
y utaoo caracolea
Haciendo crujir la cincha.
y contest«n, repetidos
Por la llanura desierta,
Desde la rú;tica puerta,
De los perros los ladridos.
y con rostros placenteros
Los moradores curiosos,
s~ adelantan afanases
Por ver a los guerrilleros.
Suen,, el clarín, y al momento
Aquella gente que vi~oe,
Ante el rancho se deoene
Para recobrar aliento;
Como huéspedes amables
Agrúpa ose los soldados,
Arrastrando descuidados
Sobre las piedras, los sables.
Suena la tosca montura
Cuando tras ruta tan larga
El caballo ya sin carga
Se sacude coa holgura.
Comienza de las hogueras
A reflejarse la lumbre
En la pajiza techumbre
Cubierta de enredaderas;

Y con trovas de q uebraoto
Y de cariño y de lucha,
De los soldar1os se escucha
El melancólico canto.
Y así entre gozo y tristeza
Por fío el rumor se apaga
Y ya sólo el viento vaga
Gimiendo entre la maleza.
11

Está durmiendo la gente
Sin zozobra ni recelo,
Y por la mitad del cielo
Cruza la luna espl~ndeote.
El jefe, que siempre alerta
Las noches en claro pasa,
Con el dueño de la casa
Está charlando en la puerta.
Y en un silencio profundo
En esa noche tan pura,
Hundida está la llanura
Como si durmiera el munrlo.
Mas de repente del llano
El silencio majestuoso
Lo perturba un espantoso
E inmenso rumor lejano. ·
Cruje en la extensa pradera
Todo el suelo conmovido,
Por el duro casco herido
De un corcel a la carrera.
Y se acerca a cada instante
Tao raudo y precipitado,
Cual va desencadenado
El huracán resonante.
-! El enemigo que viene!
Dice inquieto el guerrillero;
Q uiere alz:trse, y el ranchero

Por un brazo le detiene.
No se atemorice tanto
Yo bien sé lo que le digo ;
Ese no es el enemigo,
Teog:i calma, es &lt;el espanto &gt;
Y el soldado en tal momeLto
Puede ver frente a la casa
Rápido corcel que pasa
Más veloz que el pensamiento,
Destrozando los Zdrzales,
Arrollando troncos y hojas,
Y envolviendo en chispas rojas
Los quebrados pedernales,
Al fin se pierde ligero
Entre peñas encrespadas
Do no arrie~gan sus pisadas
El ciervo ni el lobo fiero.
-¡ Dios nos valga! con devota
Expresión, dijo el soldado,
Me he visto m..Ss espantado
Que al salir de una derrota.
-No juzgue que le reproche
Su miedo, el otro contesta,
Lo que ha visto es una fiesta
Que tengo noche con noche.
Mas como nunca perjuicio
Nos causa tal accidente,
Aquí ya lo ve la gente
Con gran calma y mucho juicio;
Y para que hai¡a memoria
De esta mi pobre posada,
Mientras llega la alborada,
Voy a contarle una historia.
Y al repetir este cuento
A la 1oz de las·hogueras
Hará tal vez más ligeras
Las noches dd campamento.

III
&lt;Este llano eriazo y triste,
Sin ranchos y sin caminos,
Y q ne tan sólo de espinos
Y pedernales se viste,
En donde no cruza un río
Ni crecen pintadas flores,
Ni pájaros cantadores
Alegran en el .estío,
Donde sólo entre las quiebras
s,. le triste y repetido
El repugnante silbido
De ponzoñosas cr.lebras,
Este llano de que os hablo
Y que tenéis a la vista,
Allá desde la Conquista
Se llama &lt;el Llano del Diablo.&gt;
Que hay razón para tal nombre,
Siempre al &lt;diablo&gt; se le aplica
Lo que no entiende ni explica
El pensamiento del hombre.
Narran que en mejores días
Bajo un cielo azul. sereno,
Ese campo estaba lleno
De colore~ y armonías.
En bosque de limoneros
S aludaban entre aromas,
A la aurora las palomas
Y a la luna los jilgueros.
Mientras cruzaba vielenta
La garza entre la espadaña,
Bajaba de la montaña
De ciervos tropa sedienta.
Sobre las flores bermejas
De pitayas olorosas
Temblaban las mariposas
Y zumbaban las abejas,
Los arroyos murmurando
Llegaban de las colinas,
Con sus olas cristalinas
Tranquilos lagos formando.
Y entre las verdes papayas
Y las palmas cimbradoras
Volaban las gritadoras
Bandadas de guac,mayas,
Y los loros repetían
Ocultos en los ramajes
Ecos y cantos salvajes
Que en los bosques aprendían;
Pero una vez, aquí vino
A establecer su morada
Una pareja, g uiada
Por la mano del destino.
El hombre· casi un auciac o:
La mujer, niña hechicera,
De su dulce primavera
Mostraba el vigor lozano.
El padre, adusto y severo;
Ella, jovial y obedi~nte;
Negros ojos, blanca frente,
Talle erguido y pie ligero.
Llegaron sin compañí-\,
Y por cierto el vulgo pasa
Que el anciano alzó su casa
Por obra de hechicería.
Sin pastores oi sirvientes,
Sin temer del tigre daños,
Se vieron aquí rebaños
Ricos, mansos y obedientes.
Aquí la casa se alzaba,
Acotando sus linderes
Ua bosque :le cocoteros
Que fresca sombra le daba.
En los oaraojos tupidos
Y en las sensibles mimosas,
Calandria~ y cbuparosas
Colgaban sus blandos nidos.
Aquí pasaba un arroyo .
Y sus ondas recogían
Las h~jas que •'esprendíao
Las flores del chirimoyo.
Y los que miráis horrores
Del llano árido y desierto,
Fueron entonces concierto__,.
De ondas, luz, aves y flores,

Mas era tan dado el vitjo
A diabólicas quimeras
Q ue con brujas y hechiceras
E,taba siempre en consejo.
Y da el pueblo testimonio
De que en noches de tormenta,
Aquí juntaba sangrienta
Toda su corte el demonio.
Y iamás en noches tales
Nadie audaz osó acercarse
Temeroso de encontrarse
Con brujas y con nabuales.
Porque contaban que luego
Por el llano rebotando
Iban las brujas volando
Como unos globos de fuego.
Y las fieras espantadas
Hacia las cuevas huían
Cuando a lo lejos oían
Infernales carcajadas,
Con extraño clamoreo
Entre las tinieblas densas
Pasaban turbas inmensas
Con perezoso aleteo,
Se escuchaban tras las hojas
De los altos cocoteros,
Hondos gritos lastimeros
Al zándose llamas rojas,
Pues, según cuentan, hacían
Sacrificios repetidos
Con niños recién nacidos
Que aquí las brujas traían.
Así el viejo muchos años
Pasó en estas soledades,
Daod• vuelo a sus maldades
Con manejos tao extraños.
Mas di~en que la doncella
Fué tdn pura y tao cristiana.
Que la legión inhumana
No pudo jamás con ella.
Y huyendo de noche y día
ne caterva tao inmunda,
Doblegóse a una profunda
Y tenaz melancolía.
Y era tanta su belleza
Q ue cuanto más la ocultaba,
Más sus gracias pregonaba
Su arrogante gentileza.
Y encadenado y sumiso
Por rostro tan soberano
Presa de un amor liviano
Hac~rla el demonio quiso
El viejo, que del demonio
Iba el capricho acatando,
Convino ea aquel nefando
Diabólico matrimooio.
Y pues al diablo acomoda.
El lugar y t iempo fija,
Pdra entregar a su hija
En tan sacrílega boda,
Y va sintiendo en sí mismo
Que su orgullo se concentra,
Pues ya tao cerca se encuentra,
Del monarca del abismo,
Que no hay nada que le asombre
Si por tal camino avanza
Y mayor poder alcanza
Que ha tenido ningún hombre.
Mas de su hija a la inocencia
Todo el misterio ocultaba,
Sabiendo que no contaba
En esto, con su obediencia.
Contento ya con el yerno,
Si la dama resistía
Para vencerla tendría,
Todo el poder del infierno.
Con pompa infernal se apnsta
Eo noche tri•te y obscura
De Satán la corte impura
Para celebrar la fiesta.
Desde la elevada sierra
Negros fantasmas bajaban,
Terribles otros brotaban
De los antros de la tierra.
Alzan grita los nahuales
Al ver que duendes y brujas
Retozan en las agujas
Que limitan los corrales.
Y con asquerosas alas
De murciélagos gigantes
Los dragones repugnantes
Lucen sus feroces galas.
Gruñen, silban, rojeo, gritan
Espantosas alimañas
. Que en nube, de las montañas
Al llano se precipitan.
Tan grande el rumc,r se extieatle
y a regiones tao distantes
Que a sus quietos habitantes
Despierta, aturde y sorprende.
Rumor del viento que zumba,
Que los peñascos de5gaja,
Y los árboles descuaja
Del monte que se derrumba.
La joven en su retiro,
Débil tiembla y no se atreve
A entregar al aire leve

GALERIA ARTISTICA .-Retrato de Mrs. R. Smith, por Romnq.

I,i una queja; ni un suspiro.
La asusta el rumor de afuera,
Y oprime contra su pecho
La cruz humilde que ha hecho
Con hojas de una palmera.
De pronto escucha el crujido
De la puerta, y efpantada
Se siente I u ego arrastrada
Por brazo desconocido.
Y al mirarse en esa hora
Entre la turba precita,
Besando la cruz bendita
El nombre de Dios implora.
Al oir el nombre santo
Que de aquellos labios brota,
La legión que se alborota,
Retrocede con espanto
Y nadie acercarse intenta
Mientras empuña en su mano
El símbolo soberano
Que la escuda y que la alienta.
Ella cobra la esperanza;
Mas a poco desfallece
Cuando su padre aparece
A impulsos de una venganza.
Ella vuela a la llanura ;
La sigue el viejo impaciente;
Y la niña dulcemente
Reza a Dios con alma pura.
Y cuando ya sin cccsuelo

Medita que le da alcance,
Y no tiene eo aq111·l trance
Más Psperanza c;ue el cielo,
Un corcel rápido IIPga
Que ante sus plantas se humilla ,
Salta la dama a la silla
Y en manos de Dios se entrega.
Como estrella luminosa
Que atraviesa d horizc nte,
Cruza el llano y salva el monte
En marcha vertiginosa.
Y con feroces aullidos
Que espantan a la doncella,
Veloces vuelan tras ella
Los monstruos ecfurecidcs.
Terrible, espantoso, lllmemo,
En los espacios retruena
Un rayo que el campo llena
De rojo fulgor intenso,
Y se al::ren las claras fuentes
Del cielo que se desata
En tremenda catarata
De piedras incandescentes.
Las infernales legiones
Vencidas y amedrentadas
Huyen laozando irritadas
Blasfemias y maldiciones.
Como de santo exorcismo
Por la virtud humillado,
Huye Satán aterrado

A ocultarse en el abismo.
Y al lucir el nuevo día
Llano, arroyos, casa y huerto,
Eran el triste desiexto
Que miramos todavía.
Y refieren que brillando
En México la a lborada,
En un templo arrodillada
Vieron a la niña orando.
Sólo por milagro pudo
Ir a tan lejano templo
Tan proto, pero es &lt;ejemplo&gt;
Que yo oo afirmo ni dudo.&gt;
Calla el ranchero y la diana
Del clarín a la guerrilla
Leva.n ta, porque ya brilla
La estrella de la mañana.
Listas las cabalgaduras
Montan y van desfilando
Refiriendo y esperando
Goces, penas y aventuras.
Por delante, el jefe ufano,
Va, inclinada la cabeza,
Mirando con extróñeza
Las negras piedras del llano.

JUAN DE DIOS PEZA.

�D~spués de la Victoria.-El rey de Grecia Constantino coo su primer
Ministro, extendiendo las condiciones de pa1.

La reivindiGaGión de los griegos
en la guerra de los Balkanes
Hemos visto pJr las noticias llegadas del extrangero,
que por largo tiempo los griegos han hecho alarde de
pretensiones excesivas, qae no han podido porotra parte, apoyar jamás con la fuerza de Lis armas. Soñaron
con la reconstitución del antiguo imperio de Bizancio y han reclamido Tracia y Macedonia,como propie·
dade, intangibles griegas. Pretendía izar nuevamente
la cruz sobre la cúpula de Santa Sofía.
To'.iis e,tas reivindicacioaes les restaron muchas
simpatías. Peasó;e en Europa que Grecia era insaciable, que debía darse por satisfecha con la anexión de
Creta, una vez realiz1da, y dejar de soñar con el ensanche de su dominación sobre otros territorios, por
má; que éstos llevaran bien marcados el sello helénico:
PerJ am':&gt;as partes estaban equivocadas. Si bien era
cierto que Qrecia no po día abrigar grandes esperanzas ni pretemiooes a la realización de su "gran idea,"
también era cierto que esta oacióo tenía el derecho de
formular exigencias más modestas; tenía razón Grecia
cuando se nep.ba a ser siempre oada más que un objeto de curiosidad p.ira turistas aburridos y artístas entusiastas.

-Pues nada. Miika quiere venir a verte a todo
trance para que la quieras como a su bija. T e ....
-¿ No decía yo que ibas a darme algún disgusto,
-Escucha, marrá.
-Imposible. Esa mujer, ya te lo he dicho. no debe acercarse aquí. Su condición, su vida. iQoé vergüenza!
-Manías tuJas. Adtmás es mi esposa, y la amo.
Tú hablas así porque oo cooc ces su virtud y ~u carácter. Eo dos años que está conmigo ba probado
ser digna de nosotros
-Infeliz. Es que e~tás ciego. Cometiste uoa barbaridad y el corazón, que entonces te perdió, quiere ahor:.. salva,te Jamás lo olvidaré. Pr imero fué
ella la ruina de mi casa, dfspués el escáodalo d e la
familia y ¿aun quieres que me trate con ella y que
sea FU madre? Estás Joco. Vete. vete ... . . .
-Precisamente porque me voy be venid o a hablarte. Tenemos pensado un viaje en cuanto Mir ka
dé a luz.
- / Qué bas dicho, que te vas? ¿A dónde ? ¿Cómo ?
-A Europa, a Egipto, a donde va lo que brilla,
lo que arrastra. 1Cómo. dices I En un magnífico vapor, eo un camarote de lujo que me cuesta s ooo
francos. Te advierto que no tengo un centavo, pero
los robaré.
-Eres un truhán. Y ahora que dices va~ a tener
un hijo. Me das pena. Vas a concluir por matarme.
-No te pongas melancólica De todo tiene la culpa tu inflexibilidad para con Mir ka.
-Pues, ya lo sabes, mis propósitos son inquebrantables.
-Bueno, adiós.
-Y /a eso has venido? ¿nada más que a eso ?
-A que me des el cuadro de Anglada que está en
la sala. Lufante me ha ofrecido por él 20.000 pesos.
Hay que aprovechar la ocasión de venderlo, ahora
que necesitas dinero. No dirás que por esto se profana la memoria de r:ni padre.
La Barooe~a no contestó, lloró. Y el hijo se fué
petulante y siovergüeoza.
A les pocos instantes llegó una carta para la Baronesa. Era de Mirka: &lt;Stñora-dtacía.-He resuel·
to ~irigirme a usted para que sepa que Albertoquiern Jugar en el &lt;Grao Premio Iateroaciooal&gt; una soma exorbitante de dinero y convendría que usted
crat~ra. de evitarlo. Va a ir a verla, explotando sus
se nt1m1entos de madre, con mentiras que merecen
u~a buena reprimenda, como la de un viaje a no sé
donde y como la de un nacimiento que por cierto
me haría feliz. Lo peor es que todo es falso y que
Alberto, con quien rae ca~é por un gran amor, es
actualmente la causa de todas mis desdichas. Ayer •

El paso del Danubio por la armada rumana.

Ya un antiguo Presidente del consejo de ministros,
hombre p :ilítico de primera iila eo Grecia, el señor
Tricoupis se había dado cuenta de que Grecia si quería engrandecerse, debía consentir grandes sacrificios.
Después del Congreso de Berlín, en el que por poco
no quedó ratificado el Tratado de Sao Esteban, Tricoupis había pensado que el helenismo tendría mucho
que ganar poniéndose de acuerdo con el bulgarismo;
pues de quedar en su soberbio aislamiento obstinándose en las estériles reivindaciooes de la "grao idea," la
Grecia corría el peligro de perecer abogada en sus es·
trechos límites. Y el señor Tricoupis inició las oego·
ciaciones, que mantuvo estrictamente secretas para tratar de obtener un acuerdo con Bulgaria.
El gobierno de este país exigía una al mar, declarándose satisfecho con la sesión de Porto-Lagos, Kavala,
y Salóaica, c aerían naturalmente bajo la dominación
Griega, la que se hubiera extenc!ido en este reparto,
sobre casi toda la Macedonia central y occidental.
El acuerdo estaba casi concluido cuando Tricoupis
tuvo miedo de chocar no solamente contra la opinión
pública gdega, sino también contra su mismo partido
que permanecía intransigente y afiliado a la &lt;gran idea&gt;
reclamaba para la Grecia toda la extensión, desde Volo
hasta Constantinopla, cerrao.do así a los búlgaros la salida del mar Egeo.
El entonces Presidente del Consejo de Ministros no
tuvo el valor de imponer, a su partido y al país, suma·
nera de ver, y cuando más tarde quiso reanudar estas
negociaciones, sobre la misma base no encontró ya la

misma cordialidad, ni las mismas facilidades, en las esferas gubernativas búlgaras.
La cuestión estaba resuelta, griegos y búlgaros serían
enemigos irreconciliables en las poblaciones de Tracia
y de Macedonia, enviarían partidas de agitadores y de
bandoleros cuyas fechorías harían necesarias o la conservación de la dominación turca o la iotervención
austriaca con la llegada de esta última potencia hasta
el mismo puerto de Salónica.
Vino más tarde el señor Venizelos el actual Presidente del Consejo de Ministros quien con suma habili dad, supo ofrecer la amistad de Grecia a los Estados
vecinos, y dando prueba de grao sagacidad política,
llegó a la conclusión del célebre acuerdo balkáoico,
cuyo anuncio fué una verdadera sorpresa para todas
las cancillerías europeas.
Los enemigos mortales de ayer, eran hoy amigos y
estaban resueltos a marchar el uno al la:lo del otro,
uno para todos y todos para uno, contra su enemigo
común.: el Imperio Otomano.
Grecia se encontró entonces frente a un nuevo problema, cuya solución ha emprendido con innegable
habilidad. Se trata de ensanchar el helenismo, juntamente con las esferas de acción de sus aliados, pero
manteniendo siempre el equilibrio necesario; había de
evitar. sobre todo, el caer del peligro torco en el peligro búlgaro, pues es evidente que si el zar de los búl_
garos hubiera arreglado el conflicto balkánico con el
apoyo de una cualquiera de las dos grandes ag¡upaciooes de potencias europeas. tanto los griegos como los
servios hubieran sido completamente sacrificados a los
apetitos, a las ambiciones búlgaras. Con la Liga balkáoica, en cambio, el equilibrio ha quedado asegurado
entre los tres Estados que se disputaban, hasta entoo·
ces, la supremacía en la península.
o o o
La Servia engrandecida, llegando hasta ·xibra, Perlepí y Kumanovo, servirá de contrapeso contra una
Bulgaria que tuviera veleidades de representar el papel de Prusia en la peninsula balkánica, y el helenismo
podrá siempre encontrar un punto de apoyo, sea en Sofía, sea en Belgrado, contra las tentativas de expansión
de una u otra de las dos nadooes eslavas. Quién sabe
si , más tarde, Greci1 no logrará también la adhesión
de Rumanía, formando así con esta última nación todo
un sistema de deft:nsa contra un paoslavismo que podría llegar a ser amenazador para la paz.

Mesa directiva de la sociedad de Mecáo1cos Mexicanos qoe celebró su fiesta. de aniversario el domingo pasado.

'-

Puesto de flores.-Confetti.-Refrescci..-Kermes~e de caridad a beneficio
de las víctimas de la explosión de Tacubaya, efectuada el domiogo
pasado en la escuela "Florencio M. del Castillo."

En las Garreros
La Barone~a d~ Do.e había dejado aq~ell&lt;1. mañana muy temprano el lecho y pa•
seaba por el iardrn, viendo cómo el jardinero regaba las plantas.
Los hilos del ~ol se enredaban en las ramas de los árboles, que parecían de oro.
A tra.vesó la.glorieta, don de la atmósfera fresca olía a nardos, y donde revoloteaban
gorrionas piadores, y se sentó a descansar.
La hist~ria .~e su vida. pasó por su mente. Esta.ha hecha de venturas y de dolores,
como la h_1stor!a de los s1mp!es mortales. Había sido bella en su juventud y rica, y
ya n-:&gt; tema mas que aquel rincón, entre cuyas paredes tristes transcurría su vejez.
No eran ya los achaques del cuerpo lo que más la preocupaba, eran las heridas del
espíritu. Sufría. Ya no esperaba nada. Extraía del pasado el recuerdo de su marido, q ue había muerto en un duelo, y el de su hijo que &amp;.penas transcurridos dos años
se casaba con detrimento de su nombre y de su rango. Pensando en todo esto oyó
c óm_o se . abría la ,P1;1erta del jardín, cómo Alberto hablaba al perro que ladrando
hab1a sahdo a rec1b1rle. Hasta que le tuvo delante de su• ojos y se levantó para
abrazarle.
-Mamá, mamá, ¡has madrugado mocho!..... .
-Oh, Alberto, no esperaba verte hoy; ¿no me besas' ingrato.
Y absorta en su S.lmbrero de copa y en su monóculo, en su habano y en su sonris a agregó dulcemente:
-Con seguridad que vienes a pedirme algo o a proporcionarme alguna contrariedad. Cuándo será el día que satisfaciendo tus antojos me des alguna alegría.
-Hoy.
- eHoy ? C reo que me engañas. Pero en fin, explícate.

�-Bah, fingí yo, ese valor ha disminuído mucho, y no
l)Uedo ofreceros más de quinientos por todas ellas.
Al fin, hicimos trato por setecientos, y la pobre an&lt;:iaoa partió lloriqueando, contentísima con los sitte billetes de a cien que metió en su bolsa.
ti--~Yo había hecho el grao negocio, pues a los tres meses
había vendido los ciento CUdreota dibujos, a ocho mil
pesos cada uno.
Co~pré esta casa, estas tierras que la circundan, y
y ya iba a vender mi pobre almacén, cansado de aquella vida de esclavitud y sacrificio, cuando estando yo de
pie en el dintel de la puerta, veo venir calle arriba a
1:1 _mi~ma anciana, con otro paquete, esta vez ma)Or,
aeoaio del brazo.
-Esta vez. caballero, traigo a mted lo que me
-que~a de los dibujos de mi esposo. Escogí los mejores,
a m1 gusto, naturalmente, porque yo no entiendo de
arte, y ahora queda eso, por lo que pido a usted el pre•
&lt;:io que juzgue justo.
-/Sabes, amigo, que estabas estafando a la pobre
·señora?
-Déjame concluir. Además el negocio es siempre
el negocio. ,Qué iba a hacer aquella vieja setentona de
un fortunón que podía hacerme feliz a mi y a mis hijos?
-Egoísmo puro, lo que dices.
Espera. Le ofrecí mil pesos por sus cartulinas, y
marchó con ellos riendo y temblando de gozo. Pero me
asaltó el sentimiento de la compasión hacia· aquella mujer que después de gastar sm: mil pesos, en dos años a
lo sumo, caería en la miseria más espantosa. Y le pedí
·su .dirección, para el caso de que quisiera yo socorrer·
la.
Supe, casualmente, que la pobre viuda de Dayer,ha•
oía acudido de nuevo a mi almacén, que, eocontráodo·
lo cerrado, había vendido en casa de un anticuario un
-sólo dibujo, uno sólo, olvidado seguramete en algún
cajón o carpeta.
Fuí a visitar a la pobre señora, y con lágrimas en los
-ojos me contó que aquel dibujo era el retrato hecho
por su marido de una hijita suya, muerta a los quince
.años.
_¿y qué hiciste tú?
-/Qué hice? Verás como no soy tao egoísta. La to·
mé del brazo, la llevé a cas'l del anticuario y tuve que
-ofr ,cerle cien veces más de lo que pagó a l:;i. anciana
,por el retrato para recuperarlo. Me costó dieciseis mil

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Mesa del banquetP. ofrecido el domingo pasado por la redacción del "Noticioso Mexicano" a la
Asociación de la Prensa, bajo la presidencia del señor general Huerta.
pesos, pero la iofeliz entró de nuevo en posesión de la
imagen de su hija &lt;1uerida. Allí, en aquel rincón del
jardín que ves, tiene la viuda su casita limpia y cómo·
da. En su dormitorio, a la cabecera de la cama y junto
a uo retrato de la virgen, tiene el r•trato de su niña
muerta, la última. obra de su espo!;o difunto. Está bien
cuidada, mi cocinero le trae la comida, una doncella
la acompaña en sus paseos, en fin, ella es feliz, así me

lo manifiesta, y yo he podido conseguir también la so·
segada vida que anhelaba.
-En efecto.
-Y ya tienes txplicado ahora el origen de mi fortu·
nón, y sabes además que a todas horas puedes ver en
mi casa a la señora viuda de Dayer, el más famoso di·
bujante que tuvo la Galia famosa.
PIERRE MILLE.

f
En el .. tío vivo."

empeñó mis joyas. Le dieron cinco mil pesos y los per·
dió en el club. Me martiriza sin campasióo.
&lt;No trato de quejarme ni de aumeotar sus pesadum·
bres. Sólo quiero que usted me ayude a encamioarle
por la senda del bien y que me perdone -Mirka.&gt;
Pensó la Baronesa que era, en efecto, una pobre mu·
chacha y que el indigno era él Y ya no t,mía remedio.
La Ba.rooesa claudicó y resolvió ir a ver a Mirka. Or·
denó al &lt;chauffeur&gt; que preparara el automóvil.
Estando vistiéndose la preocupó el carácter de aque·
lla primera entrevista. Siempre Mirka le había pareci·
do antipática, repugnante. Y, al fin, debía acercarse a
ella; besarla, enjugarle las lágrimas. Ignoraba su fisonomía, su voz, su trato. Hasta aquel instante había du·
dado de su digaidad, pero empezaba a creer en ella.
Llegó a la puerta de la casa. El lacayo llamó. Apare·
ció Mirka en el rellano de la escalera y al reconocer a
la Baronesa se extremeció de júbilo. Corrió hacia ella.
cayendo sobre su pecho, a.negada en llanto. Ambas fue·
roo al pequeño recibidor donde la cooñdencia duró una
hora, al cabo de la cual se separaron temiendo ser sor·
prendidas por Alberto.

Una guapa vendedora de confeti.
el bra~o uo montón-de cartulinas. Vestfa de luto por
la r~c1_ente muerte de m marido, y lloriqueando, me
suplico que le comprara aquellas obras de su esposo.
Yo, natutalmente, para hacer mayor el nfgocio, fingí
desconocer el valor de aquellos dibujos y el nombre

de su autor, y eso que Dayer gozaba de gran fama en
París.
-/Cuánto queréis, señora-le dije-por esas 140
cartulinas?
-Mi marido-respondióme con voz temblona-las
vendía a 50 pesos.

. . . . . . . . ;¡ ••

Antes de partir, la Buonesa, conmovida, dejó· a su
nuera dinero para que desempeñara sus joyas. Además
le dió instrucciones respecto a los procedimientos que
era urgente adoptar con el fin de que Alberto se en·
mendara.
Este. que había estado escondido, apareció radiante
de conteoto. Y poco después, del brazo de Mirka., que
co11taba con perversidad lo difícil que 1" había sido
engañar a la vieja, silió hacia el hipódromo-a b eber, a
jugar, a vivir.
Eci la s tribunas se confundían con la aristocracia de
aquella tarde, aunque algo dt: amoral y de vil se des·
prendía de ellos como un perfume.

J. E. BARANDA. !CAZ A.

l

LA VIUDA
Ya sabes, amigo, que ea Montmartre tenía yo alma•
cé11 de compraventa de cuadros y dibujos.
-IY con ellos hiciste tu fortuna?
-Precisamente. Diez años hacía que habitaba mi
humilde tienda, viviendo como un oscuro comerciante,
cnndo vi110 a v isitarme la viuda Dayer, llevando bajo

Grupo de caballero!', socios de la sociedad ''Empleados Libres," que organizaron una Kermes·
se de caridad, beneficio de las víctim:;i.s de la explosión en Tacubaya, la cual ker·
messe se efectuó el domingo en el tívoli.

Grupo de amigos del señor don Manuel Mondragóa jr. que le ofreció un banquete de despedida, con motivo de su próximo viaje a Europa

�--

donde vivía la infeliz. Llamó a la puerta. Transcurrió,
algún tiempo antes de obtener respuesta y por fin apareció en el umbral una pobre mujer anciana.
-La señorita no recibe,-murmuró con voz cascada.
Roseo deslizó en sus mauos una moneda de oro, logrando así penetrar en la casa.
-Ya que deseáis ver a la señorita con tanta insistencia, héla ahí; dijo misteriosamente la sirvienta.
Roseo sintió latir apresuradamente su corazón.
En el fondo de la habitación donde se le introdujo
estaba sumido en la semi- obscuridad, y cerca de la
ventana estab1 Gaby, vol\'iéndole la espalda.
De pronto, oyendo ella unos pasos extraños, volvió la
cabeza.
Roseo la miró largamente, y sus brazos, insensible•
mente, cayeron a lo largo del cuerpo, mientras Gaby,
con un grito desesperado, llevaba vivamente a su mejilla izquierda un velo de gasa que rodeaba su cuello.
Estaba desfigurada, horriblemente desfigurada, Gaby
Fleurac. Roseo había podido ot&gt;servar en la mejilla
que ocultaba ella y en medio de una grao mancha roja, la carne corroída.
-iMi buen amigo!-exclamó Gaby,-·m ieotras sus
ojos se llenaban de lágrimas.
Roseo supo mostrarse tao bueno, tan compasivo, tan
fraternal, que poco a poco, ella se sintió renacer, y le
cortó el horrible accidente causa de su desgracia. El
verano anterior, en un paseo en automóvil por las tie·
rras de Italia, cuando su viaje, el motor hizo explosión,
quemfodole horriblemente el rostro.
-Y ya lo veís, Roseo. Uno a uno, mis amigos me bao
abandonado,, .. Quedo sóla . ... Algunas veces, de ooch~. salgo a dar un corto paseo con el rostro siempre
tapado.,,, Por unos momentos siento la ilusión de lo
que era, pero pronto la realidad actual me sume de
nuevo en mi tristeza.
-Vamos a ver, Gaby, no estáis tao desfigurada como
creéis.
-iAh, amigo mío, ¡bien lo sél Hice retirar todos los
espejos hace unos días, para que no aumentaran mi tortura.
-Snpoogo, querida amiga, que me permitiréis visitaros de vez en cuando.
-Otros me hao dicho lo mismo y no hao vuelto.
-Volveré, Gaby, os lo juro.
Roseo ha vuelto a ver a su amiga. La visita con fre•
cueocia. En los primeros días ella escondía su rostro.
Daspués, poco a poco, aumentó su confianza, y ya no
cuidó de ocultarle su mejilla quemada.
Emocionada, Gal:.y recuerda sus primeros tiempos, y
sonríe a su amigo tiernamente, expresándole su inmensa gratitud.
Ya no es ella quien sufre. es él.
TABARIN.

Gaby FleuraG
-1 Habéis leído &lt;!~o? interrogó Davray tendiendo un
periódico a Rosen, una de
las principales figuras del
teatro, aunque joven todavía.
Rosen había llegado en muy
poco tiempo a ser uno rle los
autores favoritos del público,
y se veía ya rodeado de discípulos a quienes trataba amigablemente, dándoles a la par
c¡ue el consejo de autor la
frase aduladora del amigo.
Rosen tomó el periódico
que le tendía so amigo y leyó
el párrafo que éste le indicaba. ,
-No, no le había leído, dijo.
Su fisonomía calma y grave, se ensombreció.
--Confesad, dijo Davray ,
que es muy raro esto. Nadie
lo sabía.
La noticia, en efecto, era
inesperada. Roseo •cababade
saber que el periódico que
Gaby Fleurac, que había hecho en otro tiempo una verdadera creación de una de
sus obras, se encontraba ahora en una muy precaria situacjóo.
¡Cómo la bella Gaby había
pedid.o Jlegu hasta aquí ?
Mientras que el grupo que
rodeaba a Rosen e,·ocab"
a hora los triunfos de la ar-

Recuerdos de la fiesta de caridad efectuada el sí~ado último en el Internado Nacional.

tista, sus audacias y ~us caprichos de mujer hermosa, Rosen,
pensaba en esta defgracia acaecida precisamente en los días.
próximos del año nuevo, época
de regalos y galanterías, en laque la bella Gaby habría debido,
ser objeto de mil solicitudes por
parte de sus admiradores.
¿ Qué había paEado, ento nces?·
¿ Cómo se explicaba que Gaby,
se encontrara en la miEeria hasta el punto de implorar socorro
desde las cclumnas de uo periódico?
Rosen se ioscribió en la list a.
anónimamente por una suma importante, y sus amigos hicieron.
lo propio. Se habló de otras cosas, y bien pronto, nadie, fxcepto Roseo quizá, se acordaba deGaby Fleurac .
Durante una semana Rose n estuvo ocupado en los ensayos deuna obra suya, pero no basta el,
punto de olvidar por completo a,
Gaby. Con gran trabajo se había,
procurado la dirección de la artista, no precisamente para visitarla, sino más bien para hacep·
llegar basta ella algún socorrn,
anónimo.
Algunos días pasaron aún,.
cuando una tarde en que Rosen,
iba a entrar al teatro para presenciar un ensayo, sintió súbitamente una extraña emoc ión que·
reprocbab.1 su egoísmo, acusándole de bobertardadotanto 1iempo sin visitar a Gaby.
De un gesto brusco llamó a un,
taxi, y se hizo llevar a Boulogne.

Los Viejos
Masch y Baba ( el viejo y la vieja), así se les llamaba
simplemente, Y eran tao viejos, que nadie conocía sus
nombres.
Eran &lt;Mosch y Baba&gt;, las dos personas más aocia·
nas en los dom 10ios de nuestro gran poeta Alexaodri,
en Mircesi.
El bahía sido antaño postillón, y basta un postillón
célebre. E,1 su larga vida había juntado casi ona fortuna: ¡doscientos francos! y después de haber casado a su
hijo único en una aldea lejana, habíase casado asu vez
en segundas nupcias, con una mujer que sólo tenía una
hija, también casada en otra aldea.
Vivían juntos hacía ya mucho tiempo, y de tao viejos,
parecían encogerse cada día más y más, cual si fueran
arrugándose.
·
A menudo se les veía por las llanuras de Micersi,
atrave%.r la floresta y luego sentarse bajo un árbol, muy
juntos el uno al ot ro. y durante horas enteras disfrutar
así del hermoso día, conversando U!:. poco, adormitándose otro poco.
En una ocasión le había pasado casi una desgracia
al viejo. Habíaole confiado ciertos gansos para cuidar
y mientras hacía eso dió uo paso en falso y cayó en el
arroyuelo del valle.
Demasiado dlbil para levantarse por sí solo, se hubiera ahogado sin remedio, y miserablemente, si alguien
no lo hubiera visto y acud ido en su auxilio. Sólo cuando contaba sus aventuras de postillón, se rejuvenecía
aún; entonces sus viejos ojos resplandecían y en torno
suyo todo parecía animarse con tilines de campanillas
y piafar de caballos; él se sentía de nuevo en la posta,
caminando de día y de noche, caminando siempre, como la brisa.
Guardaba también muchos, muchísimos recuerdos de
la historia del país.
Era muy celoso con su mujer: ésta no debía mirar a
nadie; ni hablar con nadie. Y con grao contrariedad
suya, un joven rondaba de continuo por los alrededores
de su casita.
- / Qué viene a buscar por aquí-decía el viejo muy
irritado. Hasta que por fin descubrió que era por la
hermosa hija de un vecino por quien el galán rondaba
los contornos.
En medio de esta paz que llenaba • su vida, el viejo
fué un día a casa del propietario del campo.
-Cocoou Vassili, queremos divorciarnos.
El propietario, lleno de asombro, dijo:
--,'Pero qué idea se te ha metido en la cabeza ? ¿Te
has peleado con tu vieja? ¿ Qué idea se te ha ocurrido ?
Porque, ál fin, .y de todas maneras, vosotros uo teoéis
mucho tiempo que vivir juntos,
0

-Justamente es por eso, Cocoou Vassili. Hemos reflexionado que no nos quedan muchos días de vida por
delante, que cada uno de nosotros tiene un hijo, y que
después que nosotros nos muramos, nuestros hijos van
a pelearse por la herencia. Y por esto que nos pasa, es
por lo que queremos separarnos de autemaoo ....
Nadie pudo disuadir a los dos viejos de su decisión,
la cual principiaron a poner pot obra sin tardanza. Los
doscientos francos en monedas de oro fueron agrupados en mootoocitos, y el viejo, poniendo una moneda de
oro delante de sí mismo, y otra delante de su mujer, iba
diciendo:
-Una para tí. ... una para mí. ... una para tí.., ...
una para mi. ..... Hasta que no hubo más monedas que
distribuir. Una almohada para ella, una almohada para
él; un tapiz para ella . . .. un tapiz para él. Después el
viejo dió a su compañera los dos bueyes, y se reservó
para sí el caballo con el carrito. Y después, fueron.a la
posada para decir adiós a la geote. Allí los rodeó todo
el mundo y se bebió a la salud de ellos. Y aunque la
gente pretendía estar alegre, vertía lágrimas. Pidiérooles perdón a todos, con objeto de que nadie pudiera
guardarles reoc~r. Al fin emprendieron la marcha, des·
cendieodo, y llegaron al puente de Sereth En ese sitio
se detuvieron un instante: se abrazaron, lloraron y ca·
da cual tomó su camino: el uno por la derecha, el otro
por la izquierda ... , . .
Con mucha frecuencia es más fácil ejecutar uoa re·
solución que soportar sus consecuencias. El viejo se de·
bilitó y transformó de tal manera, que al fin de breve
tiempo no era más que la sombra de sí mismo. Si acaso
le preguntaban cómo iba, solía responder:
-iYa no puedo dormir, porque no percibo su aliento
que me acariciaba el cuello!
Se lo pasaba errando por doode quiera como un espíritu sin reposo, como si buscase siempre algo sin poder encontrarlo.
Cuando h!lbía pasado una semana le dieron la noticia
de que su '"Baba" estaba muy ecferma. Sin tardanza
ató su caballito al tarro y se marchó tao rápidamente
como le era posible. Pero cuando llegó a la aldea adoo·
de ella se había retirado, se encontró con que justamen•
te llevaban el ataúd al cementerio.
Sin decir uoa palabra siguió a la muerta, y asistió al
entierro sin una sola queja. En seguida volvió directamente a su casa y se acosió. Al día siguiente amanec ió
muerto.
Entretanto la casita se va cayendo con lentitud ; y_ de
tal manera está ruinosa, que ya no se veo en ella sino
las plantitas y los rosales que cubren el techo ..... .
Pero Alexaodd no permite de ningún modo que la
oqueo . .... .

México Pintoresco . - Fuente pública y mercado en Tonalá, Chiapas.

CARMEN SYLV A.

�1 .

TEATRO COLON.- "LA CAS·
TA SUSANA."

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a
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g'

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f,

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e

. La verdad, si se compara el
hbro de la opereta de este mis·
mo título c.:&gt;n J:¡ comedia de donde ~e tomó, resulta ésta muy su·
P&lt;;nvr , y se vé que se han supri·
mido escenas cómi cas de impor·
t~ncia y escrit•s con suma gra·
c_ia, Todo el acto tercero es dis·
tinto por completo en nna y tn
otra. En la opereta la esposa del
académico nunca llega a saber
las galantes !.°danzas de su espo·
so Y de su hi¡o; ep la comedia lo
descubr~ todo; en cambio en és·
t~. no existe el personaje de ¡a
h 1)ª• qu~ en la opereta propor·
c1ona s1tuac1ones de interés. De
1?dos modos, el público que asistió al estreno, salió complacido
por lo animado del espectáculo.
_ ~uy bie!l, m11y elegante, la se·
nonta Gaspar, encarnando el ti·
po de_ la protagonista. Los de·
más 10térpretes nada deja roo
que desear; y la obra se puso c on
e~mero, Me permito creer que
51 se suprimiera la canción de la
opereta " Susana ven.. " cantada
e? el a cle te~cero, nada perde·
na la comedia.

•
TEATRO L1RICO.-"SI YO FUERA REY."
No merece esta op"lreta, libro de López Monis y música del maestro Serrano, haberse estrenado en dos teatros la misma noche, en el Lírico y en el Principal Pero como esto de la competencia es m~tivo de muchas tonterías, y como
además, parece ser que se anda mal de obras españolas, y peor aún de mexica•
n..s, hw que acogerso a lo poco que se presenta, para que en la noche del sábado no falte el estrenito de marras.
El argumento de la citada opereta española, (género que basta ahora ha da- '
do poco de sí en la midre patria,) es mitad serio y mit~d . cómico,_ pero amb~s
elementos se hayan unidos con 1.an escaso "rte, que el pubhco empieza a seohr
a la mitad del acto primero cierto cansancio que termina en bostezo al terminarse el segundo ; y, en resumen, dudo que dure en el cartel más que la semana

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"THOMSON EL ENVENEÑ'ADOR."
De éxito completo puede juzg,,ne el e5;treno de este drama policiaco en cinco
ª':tos deb1~o ~ , la pluma del periodista Gonzalo
R1ver~, y ao:i,d1re qu~ es inexacta la versión que
p ~r ah1 lle visto escrita de haberse tomado el asun·
to de una novela americana. No hay tal novela, ni
cosa que se lo parezca, y seguramente que trabajo
le h'l. de costar !l que esto asegura de citarnos el
nombre de la misma.
En 1~ ?bra de que hablo se mezclan las ~orpre•
sas poltc1acaf efecto de los crímenes cometidos por
el citado_ doctor, ~on unos amores sentimentales del
doct?r R,gth, antiguo discípulo del criminal, y de
una ¡ove~ Angela B~andon, poseedora de un dote
de dos millones de libras. Y como este dinero era lo
que apetecía el envenenador y su complice Lady

Maube tutora c!e Ja joven
grao Sf'osación , con esceo::s;:,l!a un a~gumento :'le
cales de acto que aumeot
~ movidas, y con fi1
El leoguaie ~s correcto y~~~d mte~és de la trama.
das hs veces que se ha u ~• o, Y a~ta ahora tose h'l n:ostrado sati, fecb~ e1o en escena el público
escéni~o que debe •ati•fa· n resum~n un triunfo
autor.
. . cer en grado sumo a su
L:t interprPtación ha sido e
tas Gil y Gaspar mu b"1
xce 1ente. Las seíiorigran_ relieve a su paif-¡_ ~~r~J~\:ª~ura
les, y dando
dom1oaodo como él sabe
c O un maestro,
bien, y di resto de los act;sos pedsonajes. Aguirre
cuadro. El drama se ·ha mi:: ~oO escompu~iet'on el
buen gusto.
a
eco prcp1edad y
Teatro Lírico·- E scenas de la opereta Si yo fuera Rey.

de costumbre.
No es todo lo dicho para que se crea que olvido la música del maestro Se·
rrano, muy bella y con más instrumentación que propiedad en las situaciones.
Algún número lo encontré de suma originalidad y con otros cantantes seguramente que la partitura hubiera lucido mucho; pero en los teatros adonde se puso
en escena la 01&gt;ra, los intérpretes dejaron mucho que desear.
Todavía en el Lírico la Millanes sabe lo que h:ae entre manos; frasea con
limpieza, saca partido de su voz, algo oscurecida en algunas notas, y dice bien
con matices artísticos.
Pero en el Principal, Mimí Derba estuvo deplorable. Ni eso es cantar, ni
eso es teatro, ni eso es más que una bella escultura, que ha bajado de su pede~hl y por arte mágico mueve lo3 labio; Afortunadamente para ella, el tenor Lt •
món adolece d., igual defecto y por tal motivo su voz regular no luce lo que;deb iera con el detrimento de las ¡;iezasmusicales, que las oimos incoloras, y sin
pasión alguna. En fin, un desa~tre.

Teat.-o Colón.- Cuatro esct'nas de la obra policiaca "Thomson el Envenenador.

�La boda del ex-Rey de Portugal

Pecado venial
Heme aquí en una tarea bien extrañ« para un hombre de letras. Estoy colgando un cuadro en la pared.
No extraña por el hecho (me he mudado ayer y no
sorprende que me ocupe este pequeño detalle de instalación), sino por la hora temprana en que me ha dado
por esta actividad.
En verdad, para que un hombre de letras, que no es
un extravagante, sino un tranquilo ciudadano, con la
preocupación de un hogar, se halle a las seis de la mañana empeñado en colgar un cuadro, es porque debe
tener una poderosa razón.
Así es, en efecto, y os la contaré.
Desde ha~e unos días buscaba un pequeño departamento para 1~stal~rme. Dí al fin con éste. Me ha gustado extraordmanamente. Son · tres piezas, una a la
calle, dos ioteriores. Abrigado y lleno de luz.
~~ enamor~ desde que lo ví y no dudo que me ha
tra1c1ooado m1 poco arte en disimular impresiones. Sí;
no dudo: el encargado me cobra veinte pesos más de
lo que pensa~a cobrarme por el alquiler.
Cuando quise defenderme era tarde. En 6n: después
de todo, no me quejo. Haremos un cuento más por
Sr. Prof. don Ponciano Rodríguez, nombrado jefe
mes .... . .
de la sección rudimentaria de la Secretaría
He traído, pues, mis muebles y he comenzado a arre•
de Instrucción Pública.
glar la C;isa, con ayuda del encargado, que ha tenido
e:a genlll~za, y de 1! muchacha que desde hace cinco
E:1_ te~or del Líri:o, se~or Varela, hizo lo que pudo, · anos nos sirve de cnada, de portera, de amiga y últiy dio br:llantez a la parl!tura que hay que decirlo, pe- malll:ente_como aya de nue,tro pequeño Arturo.
sa un poco. Los coros de este Teatro muy bien, el de
M1 muJer no ha venido aún de provincia. Previó que
los co~spi!adores merece un aplauso. En c;ambio, los pasaría un buen tiempo antes de volver a estar con su
del Prmc1pal, cada uno por su lado y el vestuario de f~milia y se quedó allá, hasta que yo arreglase nuestro
ese Teatro deplorable: 1.qué lástima, allí donde iitmpre nido en Buenos Aires
las obras se montaron bien! .... Las fotografías que da•
Ayer ha sido el ¡;(ran día. Desde temprano comenzames del L!r~co 1;&gt;rueban que la '.:&gt;pereta de que hablo se mos la tarea y confieso, ahora que me ha tocado ayudar
puso a conc1enc1a y con sumo gusto.
a .moverlos, he cambiado de opinión sobre mis bienes.
o o o
Siempre creí que eran pocos; be y ncs parecen innuY ya que hablo del Principal, algo hede decir de merables.
El destino de las habitaciones fué objeto de madura
«Las Musas Latinas&gt; que la empresa ha creído ser un
verdadero éxito, y a mi juicio es una lástima que obras reflexión. Siempre sucede que después de rdlexionar
1::n que el decorado y el luJo, lo es todo, las veamos se arriba a unll' solución.
.Así_fué, pues. Destinamos las piezas ioterioH s a dorp resentadas de manera i mpropia en l:ts trajes, y hasta
m1.ton_o y comedo:, y la qu.e daba a la calle para mi es·
en las decoraciones.
•
Si otros asuntos de mayor interés no debieran ocu• cntono. Se traba1a muy bien en una habitación que da
par las páginas d e EL MUNDO ILUSTRADO hubié- a la c alle, en un tercer piw, en la cual e[)tra ampliamente la luz.
ram?s d ado la reproducción de las decoracioues que
Al arreglar en ella mis libros y papeles, noté que has e pintaron para el Teatro de Apelo de Madrid al es·
trenarse dicha obra. Pet"o, ¿ qué se va a esperar de una bía allí un vago perfume. Ya lo había percibido desde
d irección artística que hace que la romanza del gondo· ayer y me llamó la atención la persistencia. Se lo hice
!ero, que es para fiple, la cante un tenor? Y, así todo notar al encargado, que estaba conmigo.
-Así es-me dijo.-Desde que se han mudado les
por el estilo, sin que yo sea de los que digan que tales
otros iogu_ilioos, bace m€s y medio, ha quedado eite
«Musas&gt; son una cosa extraordinaria, pues empezando
perfume. Sin embargo, he lavado los pisos, he limpiado
Eorq11e ~~s "Latin:15" 1:1º se reducen _únicamente a Espa·
las paredes y la ventana ha quedado abierta todo el
na, I!aha} Franc1~, smo ,jue t~mb1én están Portugal y
Bélgica, que se deJó el autor senor Moncayo en el tia· tiempo.
Después agregó:
tero, y concluyendo por lo vulgar de los tipos que se
-Esta era la habitación de la señorita •...
presentan, siendo siempre los mismos, hay que confeAl rato me picó la curiosidad y pregunté:
sar que si España y en Buenos Aires triunfó la zarzue- l Qué señorita ?
1~ de que me ?cupo, débese a buenas y propias decora·
Me contó entonces que mis antecesores en el dlparcienes, no copiadas de postales (como ha dicho un co·
nocido cronista) y a intérpretes de gracia y de talento tamento habían sido un rr..atrimonio inglés con una hija
como la Isaura, ¡a Memvribes y la Moreu, la Domín· ú nic3 de veinte años. Habitaron un año en la casa,
marchándose luego a Inglaterra, porque la niña se mci·
guez y otras de no menos renombre.
ría aquí presa de una incurable tristeza.
LUIS DE LARRODER.
Me intrigaba la inglesita. Queriendo ccmpletar la
impresión volví a preg~ntar:

Una reunión de los Delegados de la paz, para la cuestión de los Balkanes, celebrada en Bucares!.

Con una solemnidad deslumbradora ha tenido
efecto el pasado último jueves el matrimonio de
don Manuel 11 ex Rey de Portugal con la Princesa Victoria Augusta de Hohenzollern, sobrina
del Kaiser de Alemania.
La ceremonia tuvo efecto según el rito católi•
co por ser esta la religión del marido, y la que
ha de prevalecer. Los novios entraron en la ca·
pilla precedidos de dos pajes; después seguían el
Príncipe de Hohenzollern padre de la novia, la
ex-reina Amelía madre del novio, el Príncipe de
Gales, el Duque d-, Montpanseir, el Duque de
Oporto, tío del recién casado y otros invitados.
Cuatro damas de honor llevaban la cola del traje
de la desposada, y siguiendo la tradición, la Prio·
cesa Agustina Victoria ostentaba en la ceremonia
un vestido de brocado de plata que tenía de lar·
go cuatro metros.

oo o

Sr. Lic. don Macedonio Gómez, nombrado Direc:
tor del Archivo General de la Nación.
- ¿Alguna mis desgarbada ?
- iCa! no señor. La más hermosa mujer del mundo ·
ru_bia como el oro: con unos ojazos azules, dulces
tnstes, que la hac1an. adora b le. No bacía más que leer.
N_o sé por qué me 1':11presion6 aquella fervorosa evo~ac1ón de la b~lla muJer que había dejado allí, en el
1odelebl~ y suhl perfume, un trasunto de su misteriosa
personalidad. Pensé en ella con simpatía y triste
¡pobre niña enferma!. .. . . .
za,
«En vano te busco en mis peregrinaciones-alma
h~rmana de 1~ mía: ¿Dónde estás l-acaso presa de Ja
m!sma aog~sha lloras la soledad de tu vivir.-Acaso
miras la m1S1~a estrella que yo contemplo desile mi
ventana- y mientras que nuestras miradas se confun•
den en el objeto del mismo ideal-una fatalidad sepa·
ra n~estras almas-que se ignoran en medio de ]a soledad inmensa de la vida.&gt;
La lectura .de los desconsoladores versos, el recuerdo
de _aquella triste y be_lla muj.e: que lo$ había escrito
al~ como una _con~es1ón espmtual, alguna tarde en que
sonaba_nostal¡pas Junto a la ventana, me produjeron
?º~da impresión y en todo el curso de la tarde pemé
1ns1stentemeote en aquella dulce y enferma iogl ·1
9ue en ésta, mi habitación fut ura, había suspirad:s~:
1Dcurable melancolía.

y

!

E l Cardenal Netto, arzobispo de Lisboa, dió
la bendición a los desposados, de~pués de que és·
tos cambiaron los anillos.
L'\ ex Reina Amelía se inclinó enseguida ha·
cia la Princesa Agustina ::lándole un beso. El
Príncipe de Hobenzollero béSÓ también a su hija.
Despué3 de eutonarse un himno, la salida de
los novios se efectuó con el mismo ceremonial
que la entrada.
Eotre los innurn ?rabie, regalos que recibió la
novia, figuran un collar de dos mil diamantes,
presentr. del Daqu~ de Oporto, tío del ex-Rey
Manuel de Portugal. La princesa recibió también
regalos d el Emperador Guillermo, de Alemania,
d el Rey Jorge V, d~ Inglaterra, de los Reyes de
Italia y de otros soberanos.
El día anterior a la ceremonia religiosa tuvo
1u¡¡ar el acto de firmarse el contrato matrimo·
nial y con este motivo se efectuó un banquete al
q ue asistieron 77 soberanos y princesas de las
principales familias reinantes en Europa.

o o o

Cuan?o dimos por termrnada la tarea anochecía. Dí
las gracias al encargado, despedí a la muchacha y quedé solo.
Me sentí? ~an~ado, presa de no sé que extraña laxitud. No sah s1qu1era a cenar. Tomé apenas una copa
d~ aporto y me recosté en el amplio sofá de mi escrito•
rio, !rente a la v~ntaoa, por donde entraba una vaga
claridad de crepusculo. Me adormecí.
l Fué la ~oledad prop(cia, la consecuencia de un dfa
de c~nsanc10, la pote~c1a evocadora de aquellos versos?
1J!ue aquel_~aro y sutil perfume, perturbador y feme·
o~I,_ o ~e v1S1tó la sombra d e aquella bella mujer que
v1via aun en la sombra de la habitación como un fantasma?
N? 1? ~~- Irresistiblemente, en la. consciencia de la
semi v1g2ha, en el pesado su eñ o que me acometiú des·
pués,_soué con ella, con la hermosa desconocida.
Son~ ,• • • i9~é sueño turbador y culpable! . . .• Era ella
la muJer dehc1osament e espiritual, la visión idílica que
!levaffios todos los hombres como un ideal imposible e
1~habable en lo más hondo del corazón. iC6mo la bab)a buscado af~nosamente en todos los senderos de la
v1da,~en angustiosa ind agación, sin hallarla!
Soné. •• - .. recordando cómo mi matrimonio no había
encarnado la aspiración ideal que guardé siempre cui~adosame?te ocult~, para mi pobre esposa, a cuyo 'cari •
no tranquilo Y adicto no quena inferir un agravio
crue!.
i Cómo renegué de ese afecto, merliocre y vulgar com·
puesto de pequeñas preocup11ciones, de gcces as;z bur•
gueses, qu e basta _entonces lo fueran todo para mí!. ...
En la enagenac1óo del s u eño creí que rompía aquet
lazo terrestre y v~lga~ para unirme, en las claridades
de un _mundo de 1ntehgencia superior, a aquella adorable criatura, sc beranamente bella ; la amada soñada en
las vag~edades de )a adolescencia y en las quiméricas
exaltaciones de la Juventud, que volvía a mí para re•
corda~me que bab~a olvidado, en las mezquinas preo•
cu pac1ones de la vida, las rutas de un destino superior.

t

El Rey Manuel II de Portugal en traje de gran gala. En el medallón la Priocesa Alejandra de Fife, bija del Rey Eduardo de Inglaterra, y con la que se dijo hace
algún tiempo que iba a casarse.-El ex Rey de Portugal con el traje de Caballero de la Ordea de la" Jerartierre."-La Reina viuda,madre de Manuel II de Portugal.

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fL ~- ~¡~

~,

~ w ) f l t i d. . . . .l l i # I \ ~ ~ ~ ~
acompañarán con sombrillas de un color vivo y contrastado, rubí, esme_ralda, violeta, azul
rey, etc., con forro de faya .o satén pekiné negro y blanco, detenido sliamente de las varillas, permaneciendo independiente del resto de la scmbrilla. Este detalle, cerno veréis,
lectoras mías, es completamente nuevo y original.
·
Impuesta por la forma de las faldas que descubren casi por completo el pié, la boga
del lujo en el calzado ha llegado a su apogeo. La bota está suprimida, casi en total atandono de la Moda, dejando todo el favor para el calzado de fanta!Ía. En estos mementos el
coturno es el que se lleva las preferencias; bajo o subiendo por detrás se hace para la ciudad
en cabra blanca, gris claro, beige o marino o en
gamo blanco, gris, cchampagne,&gt; con empeine
negro de cuero barnizado. Para los salones se
hacen de terciopelo negro n en satén de todos
colores y en este caso, adecuado al traje.
El calzado de lujo, vosotras lo sabéis bien, mis
queridas lectoras, tiene siempre tacones altos.
Actualmente hay dos formas distintas: el tacón
Luis XV y el tacón ccubano,&gt; el cual hecho de
uoa sola pieza como el anterior en una altura de
cinco centimetros y medio, es completamente recto por lo que tiene la ven·
taja de no deformarse tan
pronto como el primero.
Sin embargo. ¡cuántas
encantadores modelos de
calzado rivalizan con el
coturno! Unos en cabra o
gamo blanco, gris o beige
con empeine y talón de
cuero barnizado, ,o todos
en cuero o todos en cabra, son detenidos por una
sola barreta abotonada o
por dos barretas dobles
bonitamente recortadas
que se entrecruzan y se

Traje de teatro.

DE PARIS
Un vaso de porcelana negra de la China es el refinamiento
en su grado máximo, y toda mujer elegante desea poseerlo.
Tratándose de uno sólo, es fácil complacerla; pero lo grave
es que se empieza pn el vaso de porcelana, y se concluye por
el salón completo
El blanco y negro se impone, es de rigor, y uo h ay más remedio que sacrificar los muebles de caoba y las sedas color de
paja.
Las cortin~s irán al tinte a que las tiñan de negro, y lueg;i
se sobrepondrán algunas aplicaciones de encaje o de seda blanca. Los muebles se pintan c~n laca negra; las puertas, de blanco
con filetes negros, como las esquelas de defunción, y el suelo será de mármol, también blanco y negro.
Las fbres, blancas, y la, pantallas1 de este mismo color, cubiertas de tul negro.
•
Esta p~sión desgraciada de enlutar la casa traerá c~nsecuencias desagradables, porque involuntariamente el espín tu se en•
tristece al penetrar en una
casa así decorada, y si, como es de rigor, todos sus
habitantes van aparecieo•
do vesti:los de m idio luto,
andando pau~adamente y
hablando en tono bajo, la
conversación recaerá por
fuerza sobre asuntos trágicos, y si alguno distraí-

Traje parisiense,
Traje de baile.

Crónica
Aún cuando parece, mis queridas lectoras, que ya no es tiempo de ocuparnos de las sombrillas, por haber calmado un tanto los ardores del sol estival, es preciso convencernos de que el citado accesorio es actualmente un
objeto no solamente de lujo sino de utilidad práctica, especialmente en las
playas y poblaciones veraniegas, en las cuales el verano se prolonga todavía
p!Jr algún tiempo. Así, pues, creo que vosotras desearéis conocer las últimas
· novedades de la Moda a ese respecto.
Después de su aparición que a su tiempo hicieron las sombrillas prima·
v erales, y de las que en otra ocasión hemos hablado largamente, han venido
otros .modelos completamente nuevos y originales, destinados de una manera
espeéial para acompañar a los trajes de playa, campo y poblaciones balnea·
rías o veraniegas:
Para los trajes de matices claros hechos en foulard, en muselina, en velo
de algodón, vemos encantadores parasoles de faya blanca, ya sea con la orilla
'!'.jardinera&gt; formada por minúsculas florecillas de colores bordadas o impreo;as, ya bordeadas con una banda de ~atén o de una tinta viva extendiéndo~e
hasta formar el forro, dejando todo lo de arriba blanco. Los mangos o puños .
son de madera en estilo rústico, terminados por dos extremidades o cabos de
marfil esculpido de un tinte amarillento dándoles un aspecto antiguo que
creeríamos prestado de las pequeñas sombrillas que hace medio siglo velaban
)as capotas de nuestras abuelas. En cambio, la novedad de las sombrillas .:¡ueda atestiguada por su forma completamente nueva. Pequeñas y planas en el
género japonés, doblándose en el interior sobre el borde, facilitan el movimiento por la manera con que está hecha la montura, pues las varillas semejan unas finísim:s. láminas dor,adas, l_:1s cuales se doblan si~ , ~ingún eduerzo
encorvándose factlmeote, segun dec,a por razón de su flex1b1hdad.
La, ctoilettes&gt; de alta elegancia serán completadas por sombrillas de rntén blanco o de matices muy suaves con anchas orillas floridas en terciopelo
labrado de una coloración fina, armonizando con la tonalidad delicada del
fondo. Es, igualmente, muy linda y agradable la sencillez di!tinguida de las
sombrillas de faya o satén de un solo color, rodeadas por un ancho bies fo.
rrado en muselina de seda, vuelto hacia adentro y sobrepasando del fondo para formar un volante plano. Estas sombrillas se hacen, generalmente adecua
das al traje, a la cint;;ra o al sombrero. L:;s vemos con mucbafrecueocia confeccionadas en negro con el bies y el volante en blanco y también a la invers3, con mangos lacados de blanco o de negro, La mezcla de estos dos colo~es
está, por otra parte, muy en favor de la Moda en estos m~mentos y se repite
en una serie de modelos a cual más elegantes. Las sombrillas de faya blanca,
rodeadas en su base por un ancho comienzo. de satén negro, veladas con muselina o tul negro fruncido, v guarnecidas en la orilla con una ancha franja
de tul punto de espíritu, negro. fruncido por cada lado con uua pequeña cabeza abullonada, son de las más favorecidas por las damas de buen gusto.
Los trajes de estilo sastre, hechos en telas de lana lisa o de fantasía, re

Traje de casa pard to mar el té
fijan en un lado por un único
botón. Otros completamente
perforados en el frente adornados con botones de &lt;siras&gt;
o de acero; otros más de estilo americano en cabra ama·
rilla, en cuero negro adornados con botones barnizados.
Aun quedan vat'ios estilos
y modelos de qué hablar, pe·
ro creo suficiente con In expuesto pues temo haberme
alargado demasiado.

Traje de paseo,

Traje de Casino.

MARGARITA.

EDAD MEDIA

En Italia, en los siglos XI y XII encontramos el mosquitero, más pequeño, el cflabelum,&gt; las plumas estaban sujetas a una caña ricamente adornada de pedrerías, de perlas, oro plata y marfil delicadamente labrado.
En el siglo XIII el mosquiteroahizo su aparición en
Francia, pero entonces oo era más que una fanta~ía
traída de lejanos palses por los galantes caballeros. La
condesa de Mabaut de Artois tenía uno soberbio con
montura de plata.

Traje para carreras.
Traje de carreras

damente pregunta:"¿ Qué tal estuvo el baile de anoche?" un
gesto de asombro se dibujará en
todos los rostros, y por todas las
imaginaciones cruzará el mismo
pensamiento: "Aquí no se puede
hablar de cosas frívolas." Lo
mismo que pensarían si en una
visita de duelo se hablase de Anselmi.
Voy a referir a ustedes, sin
exagerar lo más mínimo, todos
Toilette para "Garde.1 los de!alles que pude 0bservar
Party."
en los minutos que duró mi visi:
ta, la primera que be hecho a
una señora oorteamericana, que es esclava de la moda
blanca y negra.
El coche me dejó a la eotrada de un parque ideal.
Sul,í vados escalones de mármol, y penetré en uoa alameda donde debe haber sombra siempre, porque las
ramas de los árboles se unen, formando espesa bóveda,
y al pié de todos ellos crecían rosales trepadores, cuajados de flores. Conforme iba avanzando, el parque me parecía más bonito. Al fin divisé la casa, que me sorprendió extraordioariameote. Er.a bastante grande, pintada
de blanco, con el tejado de pizarra muy obscura; los toldos de los balcones, de lona blanca y negra, a rayas; los
5illones, de paja de idénticos colores, y el paragüero, de
porcelana, lo mismo.
Pe'.letré (,D el salón, y mi sorpresa no tuvo límites•
Las paredes estaban tapizadas de blanco con sobrepues-

Traje de noche.

tos negros. Los muebles eran de madera de tilo, que es' muy parecida
al ébano. Las cortinas, butacas y almohadones, de damasco blanco, y
los "stors," de tul negro.
Sobre las mesas había algunas porcelanas chinas,oaturalmente, negras, y un busto de mármol.
A los pocos minutos salió la dueña de la casa, alta, esbelta, rubia y
guapa; venía vestida, como era de suponer, y quizá, o mejor dicho, seguramente, me hubiera parecido de una elegancia irreprochable en
otro marco y cuando yo no hubiese estado bajo la impresión de aquella nota lúgubre, tan persistente y tan poco en armonía con la alegrí:1.
del parque.
Su "toilette," aislada, repito qúe era elegante. Llevaba falda de
raso, zapatos y guantes negros; casaca de raso y una echarpe inmensa,
blanca.
Hablamos de cosas insubstanciales. y cuando mi vista se iba acostumbrando a la tonalidad de;.! salón, se presentó el marido, con traje de
cuadros blancos y negros, seguido de un lulú blanco con sayo negro.
Ya no pude,resistir por más tiempo, y temiendo que mi seriedad
tocase a su fin y no poder contener la risa, me despedí; pero la joven
"mericana, no satisfecha con mi silencio indiferente, me preguntó:
e/Qué le parece mi casa l&gt; &lt;Preciosa, mistres R .... ; pero falta no detalle; los verdes del parque son demasiado brillantes,&gt; dije con la mayor formalidad, para que no adivinase que hablaba en broma; pero
ella, ni lo sospechó siquiera, y repuso: ·&lt;Ciertamente; por eso estamos
estudiando el medio de que las bojas broten muy obscuras, casi negras.
y las flo res todas blancas.&gt;
¿Será posible que no los encierren en un manicomio?
CONDESA D'ARMONVILL.c.

Los jugadores de cgolf&gt; toman su juego favorito tan en serio. que
pua los profanos resulta cómico Figúrense ustedes un inmenso terreno m·1y verde, con árboles frutales y una casita campestre, que parece
destioada a conservar entre sus muros, cubiertos de yedra, el secreto de
un idilio sublime. A la puerta de esta casa llegan todos los días varias
personas de ambos sexos, cargadas coñ un saco de cuero, dentro de)
cual se encierran unos palos que parecen monstruosos instrumentos de
dentista. Estos extraños personajes hablan poco y con tecnicismos especiales, pero la mayoría de las veces no pronuncian ni una sóla palabra.
De e.os en dos recorren varios kilómetros, lanzando con sus palos una
bola del tamaño de uoa mandarina, dura como una piedra, que, a impulsos del golpe.salta o rueda.

�El Conde

Consultas
PARA UNAS LINDAS MANOS.-MARÍA EVANGELI·
NA: Comprendo su preocupación por lo que me dice
respecto de sus manos, y aun cuando no creo gr.e ese
resultado dependa del tratamiento, es preciso, sio em·
bargo, cambiar de receta, para lo cual le recomiendo
el uso de la crema &lt;Ideal&gt;.
Esta crema está de venta en la Perfumería Higiéoi·
ca, que se eucuentra en el callejón de Saota Clara.
Mucho agradezco las bondadosas frases con que me
juzga, no las merezco, se lo aseguro; y en vista de eso
me siento confundida por su exquisita amabilidad pa·
ra mí.
R-icuerdo muy bieo su nombre y sus preguntas; en
este cAlbum de impresiones&gt; que se llama «Sección de
Consultas&gt;, todo queda grabado para siempre, sio que
eo el corazón de «Margarita&gt; se borren la memoria y
el cariño de sus amigas desconocidas.
¡Ojalá que mis modestas indicaciones le sean útiles!
RESPUESTA.-MARIA DE LAS MERCEDES : Hace po·
cos días contesté por correo su cartita; espero que ya
habrá recibido mi respuesta.
DUDAS AMOROSAS.-MARIA: Las preguntas quese
sirve usted hacerme son de diferente índole en la apa·
riencia, pero en realidad todas coo ,.,ergen al mismo fio.
Contestaré, pues, a ellas en el orden con que usted las
coloca en su interesante carta.
El conocido proverbio que dice ; "Quieo bien te quiere te hará llorar," se refiere sólamente a los dolorosos
pero necesarios resultados de la educación que se imparte a los niños o al benéfico aunque penoso efecto
que se experimenta al oir la voz de la verdad en los
labios de alguna persona, cuyos deseos son de hacer
bien a quien así habla, aunque para conseguir éste ob·
jeto fuese preciso desvanecer gratas ilusiones y destro·
zar risueñas esperanzas.
En el caso a que usted se refiere, ootieoe aplicación
el citado proverbio, pues su oovio la hace sufrir por
sus celos iofuodados, es decir: por una desconfianza
injusta, aun cuaodo es verdad que el calo nace del
amor. Nada hay tan complaciente como la indiferencia,
ni existen mayores exigencias que las del cariño Sin
embargo; nsted necesita algún remedio para moderar
las penas de su actual situación, y por esto me permito
hacerle las siguientes indicaciones. No asista a paseos
ni a fiestas de ningún género; l qué importa ese sacrificio a un corazón tan generoso como el suyo? Procure
tener testigos de semejante sacrificio, a fio de que pueda probar a su novio las cooscaotes renunciaciones a
las cuales se somete por su amor, y si a pesar de e~to
él insiste en disgustarse, maoifiéstele su desconfianza
como lo ha hecho coo "Margarita", haciéodole ver que
también usted duda de la siocerid~d de su amor y de
sus celos, ya que éste es un recurso muy gastado entre
los hombres para romper unas rela~iones que le son
pesadas.
Ahora, si él la convence de que su cariño es real y
profundo, no omita usted ningún medio para complacerlo; todos los esfuerzos del corazón resultan peque·
ños si se comparan a la grandeza de tener un afecto
noble, elevado y dignamente correspondido,
Mil gracias por su boodad hacia mí; correspc,ndo a
su simpatía con la más cordial estimación.
MUSICA Y LlTERATURA. -AMARIL1s: No haynio-

guoa superioridad reconocida entre una y otra de esas
bellas artes, pues si a la primera se le llama cdivioa&gt;,
es acaso porque las emociones que despierta son de
una delicadeza ideal; pero es indudable que la literatura tiene uoa iofluencia más enérgica sobre el espíritu. Los libros, malos o buenos, gobiernan las voluntades, y machos acontecimientos de grande importancia,
tanto en el orden religioso como en el civil, se deben
a la influencia de alguna obra trascendental. Así se
han introducido los cismas, las revoluciones y todos los
sucesos de graves consecuencias que han acaecido en
el mundo.

Así pues, no crea usted que rn amigo es de un temperamento opuesto a la poesía, porque prefiere las buenas letras a las célebres creaciones musicales: verdade·
ra poesía hay en una literatura hermosa, y si Wagner
es un geoio inmenso, Cervantes y Fray Luis de León,
no lo son meoos, y tal vez su potencia sugestiva es de
mayor fuerza.
No sostenga usted discusiones vehementes con ningún caballero, porgue el amor propio de los hombres
es tan refinado en ese punto que si se sieoteo veocidos,
su afecto por la mujer que los confunde, disminuye
luego.
MARGARITA.

Cuando salí del Hotel, la eflorescencia
blanca del crepúsculo, la palidez hialina
de la aurora, dab" tintes de ámbar al cielo somnoliento.
Las estrellas parpadeantes, parecían
azahares desbojados sobre el manto de duelo de uoa viuda.
Ea la calma profunda, eo el espejo tenebroso Je la sombra, flores de lujuria
abrían sus cálices rojos, como labios sedientos de la sed divina de los besos.
. Yo pensaba en el Cood-e, y su recuerdo
s10 saber por qué me entristecía.
V ~fa su juventud agonizar en uoa apoteosis de sueños y dolores, y a su pobre al·
ma, ~erida y triste, sollozar ante la presencia de esa nube luminosa y radiante
que algunos llaman Felicidad.
. Eo el estatuario de su juventud ya moribunda, las olas turbulentas se retiraban
dejando co descubierto. sobre la playa tris'.
te, ruinas de sueños y de pasiones, como
esqueletos de crustáceos desmesurados.
Triste y abatido, veía la marea de la vid_a alejarse de su corazón, y allá, en el ho•
nz?nte, como naves empavesadas. divisaba
la ¡uventud de otros marchar hacia la vi·
da.
. Una gran sombra 1e tristeza vagaba
siempre sobre su rostro, y se refugiaba co·
mo el ala de un pájaro negro, en la comi•
surjl de sus labios, en el rictus doloroso de
su boca elocueole y melancólica, en donde
el desdén habit.ual de la vida había impreso un sello triste, perenne, como uodesafío
a la risa y al amor.
iEl Amor! He ahí Jo que preocupaba su
alma extrañamente turbada, aote ese pro·
blema pavoroso.
Y hubiera querido amar, hubiera querido ser susceptible de la pasiónseotimeotal

· 1~1'
,~

~

1,

El Odol es el primero
y el único dentífrico pues

que su acción antiséptica
y refrescante obra no só-

lo durante los pocos momentos que se emp1ea sinó dura esa acción horas
enteras.
!ules y b:,rdados - Da las carreras de -París, cátedra anual de la moda, nos llegan los modelos de tra·
Jes que aparecen ~n esta plaoa; eo todos ellos dominao el tul y la muselina bordada. con exclusióo de cualquier
otro material. Coo gusto ofrecemos a .nuestras lectoras este soplo halagador de la elegaocia parisiéo.

Quien tenga interés en
la cons ervación de su
dentadura, debe acos-

y tierna, hubiera querido tener uo corazón, para darlo en cambio de aquel otro
corazón que se le ofrecía saogriento y doloroso; corazón que teoía el valor de re•
nuociar a la esperanza y que sio embargo
desgarrándose a sí mismo, con sed di vio¡
de holocausto, solía decirse a si propio:
&lt;sufre, pero ama&gt;.
Y ese corazón desnudo Je daba horror
porque al m!rar en el fondo de él, com~
por un coo¡uro mágico, surgía la imagen
de su amada, la de alma exquisita como un
perfui:ie y de)ica~a como uo pétalo, que se
resenha de 10sp1rar aquel deseo brutal
que contrastaba coo la idealidad divio¡
del amor.
La amaba así, como aparecía enla nube
blanca de sus sueños; soberbia, irreductible,-misteriosa y extraña, con el gesto del
desdén en su boca divioa, y el verbo musical y gesto trágico que se unían en ella
en amalgama incomparable.
•
Y él sin decirlo a nadie oi oadie comprenderlo, amaba aquella carne tentadora
y fulgeote, aquellos ojos de luces fosforescentes, lumioosos y profundos, aquel seno,
aquellas curvas, lodo aquel cuerpo que hablaba a su deseo, que lo fascioaba como
un sortilegio de caroe, como uoa vibradora admiración a interminables horas de
placer.
Si le hubieran dicho que esa mujer il::a
a ·desaparecer de su vida, a dejarlo para
siempre, habría sentido un dolor profundo
Y. verdadero, uo eclipse de sol en su espíritu, la wledad de uo náufrago que se siente morir eotre !as olas y el cielo.
. Pero, sabiendo como sabía que vivía, sab,eodo que ella lo había visto replegar el
ala en la soledad como uo cóndor herido
y lo había oido sollozar en silencio· eo eÍ
misterio casto de sus grandes pesare's sentía la nostalgia de ser amado y en f~erza
de qnerer oividarla, la amaba con toda el
alma.
Y para disipar s us peoas, para ahuyentar los tristes recuerdos que atenazaban el
alma de este pol;ire joveo viejo, el Coode
oo encontraba otro lenitivo, que embriagarse de éter eo la hora de la tristeza aug usta, en que se veo huodir en el horizonte todos los ideales como un derrumbamieoto de estrellas,
Decidme ahora; ¿verdad que la vida así
no es envidia ble?

tumbrarse a 1 u s o del

ODOL.

ROMAN ALVAREZ.

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

..., DIOASE LA VERDAD.
~
" AUan Armadale, " refiero el
Señor Wilkie Collins, " dec1a la
verdad á derecha y á izquierda
bajo todas circunstancias,,, Eso
le ocasionó algunas veces dificultades con cierta clase de gente,
pero le dié una reputación que
hacía su palabra tan buena como
el oro; para Allan, era lo más
natural, decían sus amigos "porque no sabía hacer otra cosa,"
El hábito de decir la verdad er11,
tan bueno para él como para
los demás.~- Si se &lt;1esea establecer
11n negocio que dure aún después de que el fundador desaparezca, véndanse buenas mercancí11s, y dígase la verdad sohe
ellas mientras se puedii, mover la
lengua. Desde el primer momento de su introducción, nosotros
.hemos dicho la verdad acerca d0 la

Mlle. Lili Boulaoger
Mlle. Lili Boulanger
que ha obtenido
· se introduce
·
·
·
. d R
. .
con esIe mo tº1vo 1e h a h ec h o un o b sequ10
en 10yecc1ón
y que preserva
e 1 premio e oma en mus,ca
que representa al héroe Fridthjof, escul- de la enfermedad o por lo menos se le qui-

PREPARACION de WA.MPOLE

.
pido en colosal estatua por el profesor ta fuerza caso de que ataque. Parece ser y ahora el público la compra, sin
. La Academia de Be_llas Artes de Fran- alemán Max Uoger. Dicha obra tiene 12 que los resultados son hastaahora. excelen• hacer ninguna pregunta. Se ha
cia, a la cual toca designar!~ persona me- melr? de ~!to; su peso es de 14,000 kilos; tes, -y que en el corto tiempo que se está descubierto que efectúa. ahora y
reced?~ª de obten_er el premio de Roma los pies miden un metro setenta centíme- empleando ha disminuido la mortalidad siempre lo que nosotros promeen Mus1ca, ha des,g_nado para t~i:i alta re- Iros de largo; y es~e coloso S'&gt; colo~ará so- en los hospitales en los cuales se ha pues- timos, y así se confía en (llla
compensa en este ano a Mlle. Lih Boulan• bre un promontorio que el Sogoefiord cer• to en práctica tan importante invento.
como un hombre tiene confianza
ger después de un notable concurso en el ca de Bergen.
·
en el sólido y vetusto puente de
que salió ésta vencedora.
Los candidatos eran cinco y obtuvo la
:i:&gt;iedra que ha so:itenido el tráfico
o o o
agraciada 31 votos contra cinco. Cuenta
de varias generaciones. Es tan
19 años de edad, pertenece a una-familia de Poniendo una inyecc1on contra la
sabrosa
como la miel y contiene
músicos, pues su padre fué un excelente
compositor, que escribió un &lt;Don Quijo- ·•
fiebre tifoidea en el hospital
una solución de un extracto quo ·
te&gt; que se puso en escena en la Opera
de París.
se obtiene de Hígados Puros de
Cómica, y además una hermana de la pre.
.
.
.
Al redactar estos renglones, el primer
miada, MJle. Nadia Boulaoger, obtuvo en
Es una conquista de la ~iencia médica pensamiento que me ocurre es p~e~untar: Bacalao, combinados con Jarabe
1909 el segundo premio igualmente de Ro- fra~cesa el haberse d~s~ub,erto una vacu- ¿Sabrán muchas personas las nohc1as que de Hipofosfitos Compuesto, y
ma.
nac16n ~oo la fiebre tifoidea, la cual pue- ahora voy a referir de la divina Avellane• Extractos de Malta y Cerezo Silde C&lt;?n~1derarse tao notable como. el d_es- da? Los mejores literatos de Cuba apenas
vestre. Tomada antes de las
· cubrimiento de Roux de su suero ~'hfténco saben de Heredia que escribió una poesía
oo o
y el de Ko~k co~tra la tube:culos1s.
más notable y valiosa que &lt;El Niágara&gt;; comidas aumenta el apetito y e,1
Hace ve10te anos se traba1aba ea el sen- la titulada : &lt;En el Teocalli de Cholula&gt;. completamente distinta del nauLa estatua colosal del héroe escan- tido de que hablamos para eviti.r las mu- De la Avellaneda, pues. no es de ,isperar
seabundo aceite de hígado de
dinavo Fridthjof, ofrecida a Nochas víctimas que hace el tifo en Francia, que sepan mucho, como tampoco saben
bacalao y de sus emulsiones. En
ruega por el Emparador
pues pasan de 5,000 muertes por término mucho de Casal, de Milanés y otros cubade Alemania
T?edio, lo que arroja tan terrible estadís- nos que lucieron como astros de primera casos de Anemia, Debilidad N erEl Kaiser alemán efecto de sus exoedi- hca.
. magnitud en el parnaso nacional. Pues viosa, Tísis y las Enfermedades
ciones continuas a las costas de Noruega,
Ahora los docto;es Chaotemesse y V,n- hay motivos suficientes para que ello sea Agotantes, ha merecido la conha tomadc cierto afecto a dicho país. y cent, han conseguido obtener un sueroque así: nuestros mejores !i.eratos, saben infi- fianza que en ella ponen los docnitas cosas de la Grecia, de Roma, de París, y, aun algunos, según prueban en ar- torEls y el público de todas partes.
tículos notabl~s y en hermo-,as conferen- El Dr. G. Parra, Profesor en la
cias, saben de literatura rusa, alemana, Escuela Nacional de México, dice:
portuguesa-yo podría citar quienes-arro- '' Esta magnífica preparación progándose el derecho de poner en sus lugares respectivos a los Sófocles, Dante, Flau- duce excelentes r esultados en
bert, Tolstoy, Hupman y Eca de Queiroz numerosas afecciones del aparato
respectivamente.
\'espiratorio.,, En las Boticas.
Est'ls consideracicnes me deciden, pues,
a hacer una relación de las noticias de
doña Gertrudis Gómez. &lt;::reo que voy a - - - - - - - - - - - - - - - - contar algo que no sabe mucha gente, y poetisa, cómo era su carácter, cuáles eran
asi entiendo que, aunque alguoas de las los ra~gos más salientes de su alma.
cosas que diré son de antiguo publicadas, Es verdad que buena parte de estos co·
han de parecer noticias casi inéditas. Voy nocimientos se la debo al Director de la
a decir cómo e.ra el rostro de la ilmtre Bibliote~a Nacional, el laborioso y erudi-

Noticias de la Avellaneda

La Belleza
Es, en gran parte, un asunto del debido cuidado y atención.
Si se desea tener el cutis limpio, bello y suave,
y 10s cabellos hermosos y ondulantes, se deberán mantener todos ios poros del cu\is y del
cuero cabeliudo completamente limpios, saludables y abiertos con el puro y legítimo.
Jabón Boratado de

MENNEN

Después del baí'lo y después de vestirse SQ
deberán usar los polvos de 'l'alco Horatífdo de

Mennen, Que absorver{m rápidamente toda h umeclML

~ud~r y secreciones _ve_nenosas ~ mantendrán los pÓros
hmp10s para que no irriten el cutis mientras que sus propiedades suaves calmaran las irritaciones.

GERHARD MENNEN CHEMICAL CO,
Newark, N. J•• E. U. de A.
Areacia para la dídribadon ea 1-lexico !
LA BOTICA NUEVA, Monterrey, Non• Leon.

Se venden en todas las boticas y iar-maclas
a SO ccntav'&gt;s plata la caj1
La colosal estatua del ;héroe escandinavo,

Cúrese usted en su

to Figarola Cadena, el cual quizás sea el
cubano que más sabe de la gran camagüe·
yana. Pero no es menos cierto que otra
parte la debo a mis esfuerzss personales
en husmear )03 libros viejos de los cuales
tantas veces ví reir al vulgo necio que ig·
norándolo todo ríe de todo y de todo emi·
te juicio con carácter de &lt;infalible&gt;.
Mas, entremos al :.sunto
Alguna vez. lector amable, ¿no te ocurrió pensar, cuando lefas las poesías de
doña Gertrudis Gómez, si lq autora fué her·
mosa, de buen talle, de ojos dulces y de
labios de rubí ? ¿ Alguna vez oo te ocurrió
pregnntar si su carácter fué apacible o
colérico, vehemente o reflexivo, firme u
débil? .... ¿ Cómo has imagioado tú que
fué la Avellaneda?., .. Pero oo me digas
nada a tal respecto. Cualquiera que baya
sido la imagen caprichosa que pudiste
imagin,i.r cuando leías sus producciones o
la otra más real que se forjara tu ilusión
al ver dos o tres retratos mediocres que la
prensa ha publicado .... oye la verdad bis·
tórica, buscada y reconstituida en virtud
de esos viej, s y empolvados manuscritos
que no _más se hallan eo sótanos hediondos
y en raictas claraboyas . ...
.
L: Avell~neda fué d~ alta estatura, _tn·
![Uen.a, de ops gran~es y neg_r_?s, de mirar
,atehgent~. _Sus me¡,llas se trneron de uo
suwe Y h,.b1tuil color de rosa. Sus cabe·

..

domiGilio

Todas las enfermedades de la
Sangre Deben Curarse

Ningún daño pueden causar los microbios; y los gérmenes de las enfermedades
!los fueron negros, abu-odaotes y sedosos, belleza: su matrimonio con el tísico don se exterminan, cuando la sangre está lim·
le".emente ondulados por un artístico ca- Pedro Sabater.
pia y circula con actividad en las venas y
p~1cbo de 1: N?-turaleza. Su nariz más
Habíase éste enamorado de la ilustre las arterias. En estas condiciones cualquie~1en pequ-:na, s,n ser &lt;ñata&gt;, no muy ro- escritora coo más fuego que un Macías, y ra persona puede desafiar los microbios.
JOS sus labios, fino y terso su cutis.
oo perdía o~asión de requerirla de amo- Las funciones _de la sangre protegen y
D~sde el pleno desarrollo O edad núbil res_. Padec1e~do_ ~na profunda afonía por conservan la v_1da. Cuando la sangre cirse hizo gruesa, acaso más de Jo que era la rntensa lanng111s que se -apoderaba de cula a pe!fecc1ón, el cuerpo está saludanecesario, aunque también esa gordura (a él, era realmente algo tragi-cómica su ac• ble Y activo, pues toda enfermedad es simia que llamaba ella cmole&gt; en chanza) fué titud de tenorio acerca de la altrnista plemente el resultado de algun'l obstrucatenuada por un cúmulo de líneas el~gan· c_Tula de Avellaneda&gt; a ll par que un pe· cióo en la circulación de la sangre.
t~s, que se hubieran dicho dignas de un hgro const,a~te de contal{io. No obstante, .
Un testimonio entusiasta.
pmcel c, mo el de Rubens.
ella,_ la alt1S1ma, _la noble, ila cubana! se
"Haba·na, Julio 3 de 1912.
Su carácter fué imperioso. hasta lo irre- movió de gran dolor por aquella alma ex•
ductible, como co'lsecueocia acaso de su quisita del ilustre Diputado a las Cortes
''Per&gt;dooe la dilación de este testisuperioridad iotelectual y de cultura. Es- españolas, y una caridad infinita se apode- monio, el que le ruego acepte unido
ta energía que traducíase lo mismo en sus ró _de todas sus potencias. Le amó y se le al mayor reconocimiento y .más proversos que ea su vida privada, fué la que unió p:ir matrimonio Pero este matrimo- funda gratitud. Coano usted sabe de5inspiró al poeta Ju•n Nicasio Oallego las nio sólo fué espiritual; ella enviudó a los de hace más de dos años el estado de
palabras siguientes: cTodo en sus cantos pocos meses siendo u~ señorita. Fué pa- mi sao.gre ha sido bastante desfavoes nervi?so y varoo.il; así cuesta trabajo ra él sólo uo_a_hermana en amor de cari• rable, manifestándose ,particularmenpersuadirse que no son obra de un escri· dad, una sohc1ta enfermera que endulzó te en el rostro esta descomposición
tor del otro sexo&gt; y estas otras, pronuncia· al desdichado los últimos momentos de la tan pel~grosa eo,mo molesta. Las po'.
das según creemos presenciando el estreno vida. Y cnando él bajó a la tumba, ell,1 cas dosis del remedio "Líquido para
de su tragedia &lt;Alfonso Munio&gt;: &lt;iEs mu· eocerróse en un convento largo tiempo. la Sangre", por Ud. a mí reeomendacho hcmbre esta mujer!&gt; Porque en efec· Así fué bella de alma como bella era de d? con tanto acie,rto, han sido sufito, ella fué muy varonil, y, como un hom- cuerpo .. . ,
cientes p:ua el completo restablecibre, algo suelta de lenguaje. Esto último Pero observo que el artículo rebasa ya miento, inelusive la euraeión de la
lo afirma Figarola Caneda, quien me ha los límites que indica la costumbre, a la piel del rostro, cuyas buenas condi·
contado de ella una anécdota imposible de par que mi misión está cumplida.
ciones, obteniida.s con su eficaz re.meestampars_e ea este escrito; aunque la aoéc· . Dejaré, pues, para otra ocasión el con- dio, me obligan a reeomendarlo por
dota aludida nada dice en desdoro de ,~ houar con este tema, y antes de poner la
C?nside-rado uil deber, tamto por gralaureada escritora, y Figuerola la oyó del firma, encareceré al lector que m.i perdopintor Miguel Melero, testigr, presencial. ne el haber entretenido dtmasiado su t,~ud a ~d. como ip~r humanidad a
mis seaneJantes; tell!lendo particular
Como la genial Aurora Dupin, la Ave· atención.
plaeer en contestar Jo que cualquiera
Jlaneda tenía el vicio del tabaco; 5i bien
p ·_ DlAZ DEL GALLEGO.
persona interesada, se s irva inter.ro- - - - - - - - - - - - - • - - - - éste era en ella mucho más disculpable
gar,me." Atentaimente. - Eduardo
que en la extravagante amiga de Flaubert.
Cardona.-s¡c. llwbana 151.
EL PERFUME ROSE DE CHIRAZ
Pero no iba como ésta a los cafés y cRes·
EL REMEDIO PARA LOS RTNONES,
de la ca,a F. WolH Y Son. recuerda la fragan- tauraots&gt;, a departir y alternar coa re·
c:ura prontamente los Dolores de Espalda
cla suave de las rosas de Persla.
nombrados literatos vestida de varón. Por·
todos los males de los Riñones. 50 centaque aunque es cierto que la Avellane,b.
vos. Marca 3 X, $2.
usó en aistintas ocasiones-muy contadas
EL REMEDIO DE MUNYON PARA
por cierto-el nombre de su hermano don
LA SANGRE cura radicalmente todas las
Felipe de Escalada, dio fué comopseudó·
COGNAC
impurezas de la Sangre, · los Barros, la
nimo de escritora, y cual lo hizo la impe·
Sólo una persona, de cada mil, llega a la Complexión Defectuosa, Herpez, Eczema,
cable y espiritual Cecilia Bobo!. Fué ge·
y todos los Desarreglos de la Sangre. 50
cerosa hasta rayar en prodigalidad. Cari- edad de cuarenta años.
centavos. Marca 3 X dos pesos.
tativa en extremo, socorría con largueza a
EL REMEDIO PARA EL ESTRENIcuantos menesterosos demandaban su li·
o o o
MIENTO. El más podercso, el más cientímosma. En lo que atañe a esta admirable
cualidad de la poetis~. se registra un Ppi·
Los egipcios y los sidos usabaupelucas. fico y eficaz para esa enfermedad. En tubos, por 50 centavos.
sodio en su vida doméstica, de una enorme
Ninguno tan delicioso como éste.
o oo
EL REMEDIO PARA EL HIGADO,
cura positivamente la Biliosidad, la Icteri·
Los lobos matan en Rusia, a doscientas cia, el entorpecimiento del Hígado, la senpersonas cada año.
sación del Cansancio y Agotamiento, la
Ventocidad del Estómago, etc., etc. 5c centavos. Marca 3 X, $ 2.

=-----------------

ººº

' Las hojas del arbol del té se cosec:i;i.n
Pida usted la "Guía de la Salud," de
en Ceylán, tres veces al año.
' Munyon, en las Droguerías de J. Labadié
Suc». y Cía., Av. San Francisco -43: J.
o Oo
Uihlein Sucs., 3a. Av. Bolívar 25; Johanosen,
Félix y Cía., Av. San Francisco 39; DroCada año muere en Holanda una per- guería del Elefante, Av. Isabel la Católica
sona atropellada por un treo.
6; Y otras. Consultas por correspondencia,
confidenciales y libres de todo gasto.o o o
MUNYON'S 53 AND J EFFERSON,.
PHILADELPHIA, E. U. de A.
En Rusia no se puede usar tarjetas pos·
tales para mensajes amonisos.

ººº

RECETA PARA EL REUMATISMO.

En el Japón, los niños 00 pueden ir a la Extracto compuesto vejetal Arvelina, •i gramos;
escuela basta que tienen seis años.
Jarabt compuesto de hipofosfitos,
4i gramos;
Jarabe compuesto de Zarzaparrilla, 6o gramos.
o o o

Cómprense e~tos ingredientes en cualquier

E d u "d
Botica, mézclelos cada uno en su propia casa y
os sta os 01 os es el país que tiene tómese una cucharadita después de cada comida
mayor v.uiedad de sellos de correo.
y ~I acostarse.
L

•

�ELIXIR ESTOMACAL
(ESTOMALIX)

áiz de Carlos
Ha.ce quince aft&lt;ls dimos• conocer esta eipedalldad far..
macfuttc.a , los mfdlcos y boy lo recdao en las dt1eo par•
tts del mundo, porque es ti trat&amp;flltoto mts uctonal y s~
coro p.a.ra la curación de las enfermedades del ESTOMAGO
6- INlESTINOS, aunque ttn¡ao una anUcüedad de lrt1ota
anos yoose:bayao curado c.oo otros aedftamtntos. siendo
sas tlectos quitar el DOLOR y todo las molntlas de I•
DIGESTION, ABRIR EL APETITO Y AYUDAR LAS DIGESTIONES, TONIFICAR EL APARATO DIGESTIVO y lattOffomla to gener1t, pues ti tnle,mo COME MAS, DIG IE
RE MEJOR Y SE Nl1TRE.
CURA las ACEDIAS, AGUAS DE BOCA, EL DOLOR Y
ARDOR DE ESTOMAGO, LOS VOMITOS, VERTIGO ES·
TOMACAL, DISPEPSIA, INDIGESTIONES. DILATACION
• Y ULCERA DEL ESTOMAGO, HIPERCLORHIDRIA, NEU•
RASTENIA GASTRICA, FLATULENCIAS, COLICOS, DIA·
RREAS Y DISENTERIAS, LA FETIDEZ DE LAS DEPOSI•
CIONES, EL 1Y.Al.ESTAR Y LOS GASES. Es un Poderoso
VIGORIZADOR Y ANTISEPTICO rutrolotestlnAI.
Los olnos padecto coo frfflltotla DIARREAS mis 6 me-oos traves que se CURAN, Incluso tl'I la epoca dtl destttt
y deatlclón, hasta e1 punto de ,estttuJr, la vtda tofermos
lrrtmlslbluatnte perdidos.
COo frec:uenc:la muchos tolt.rmos del eparato dlgestl•o,
auoque no tocios, presenttn el slguleote cuadro de sln•
tomas 6 parte de ti: al tevantarst, tenruasoda, mal olor de:
adtnto, aguas de bOu, estado btlloso, ln&amp;peteod,.;-at&gt;&amp;tf·
mfento y trts-ttia despob de las c.oeldas, eructos a¡rios,
gasu, p1,osls, vabldos, pesadei de cabeza, rufdo de oidos,
sotocad6n, opresl6t'I, patpltaclooes &amp;.I eoru6n, dolores al
e.stóm,10, vltntre y e:spaldas, y6Qlltos, extretl.i.mfen to, alternaDdO i veces con diarrea, el enfermo so altera con lad-lldad, titt febr11 • ve«s, se Irrita Por la mtoor causa, evita
el trato social, tenltndo por la oocbe e:nsuen.os, sueOo
a¡ltadO y respiración OJlkll.
Nuestro ELIXIR ESTOMACAL e.ara el 98 por 100 de los
enfermos que ~ to■ a.o y por sus propios múitos es cooo--

cldo 'Y de uso general eo las dnco pa.rtt$ dt.l mundo para

las enfermedades dtl aparato digestivo.

DINAMQGENO

SAIZDE CARLOS. Olrala
NEURASTENIA y afecd4oes nerviosas, sltrtdo el mejor TONICO para cu.rar ti RAQUITISMO, re:&lt;.t.ttodolo los mfdlcos en cuantos C&amp;$OS estU lnd.Jc.ados ti aultt 4t bltalao y emulslone:s coo hipo•
tos titos, tomtodolo lo~ oltlos coo Ytrdadero placer, t los que
tnnsforma de PAL.IDOS y ANEMICOS eo SONROSADOS y
FUERTES. CURA la ANEMIA, CLOROSIS, (.J010rN pAIJ..
dos, por ur ti mejor RECONSTITUYENTE p&amp;Ja todas tu
tdades y ambOs sesos.

DE CARLOS. Cura
PULMOFOSFO L SAIZ
tl CATAR.RO brooqulal
qudo y cn'.&gt;nlco la TOS, la fJSIS y ENFERMEDADES DEL
PECHO, produdeodo los l(¡ulentes efectos: I&amp; ootrldóo u
acelera. tiablendo auaeoto de ptso; los espatos, dlsota-,
!el&gt;re dl$■1ouyer,; la tos (4$1. y 1.1,1,■ eotao las ruenu y el
apt-tfto, ooU.OOOse ela.1"'1o coo uoo 6 dos true-os.

SAIZ DE CARLOS. Cura. el
REUMATISMO a¡udo y e,~
oleo, la GOTA, el ARTRlilSMO y ta ClATICA. Se ellm.Ja&amp;
e! Addo (lrfc.o,~utta el dolor y aumeota la caoH4&amp;4 de orfo•,
torotodose de turbia y std.l.11mtosa ,o dara y traa.spar,ote.

REUMATOL

DE CARLOS. C•r• al ox·
PURGATINA SAIZ
trerualeoto, pudleodo coo,..
rutr, coo su a.so, una deposlctóo dJarta los enrtrmos blllosos y los que tleoeo t.odf&amp;tSUooes y aton1a latest10-t1. por
uo ser tóolto-lu.aote soave y ,fieas.

•

De venta en Farmacias y Droguerías. Pídanse folletos á
Carlos S. Prats, Apartado 468. México, D. F.

Pídase •Catálogo Ilustrado.

Se remite gratis.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1913, Año 20, Tomo 2, No 10, Septiembre 7</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Colegio de Mascarones</name>
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        <name>Concurso de fotografía artística</name>
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        <name>El jardín de las ofrendas</name>
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                    <text>��,

EL MUNDO ILUSTRADO

Muy Enferma Para Trabajar

LOTERIA
NACIONAL

¡, Se ha sentido Ud. alguna vez demasiado enferma para poder trabajar? Se
le ha diticultado en alguna ocasión el
lavar y planchar la ropa del día per encontrarse muy cansada y sufriendo terribles
dolores de cabeza y espalda y aquellos
mareos qi¡e causan debilidad general ?
Si tiene U d. estos síntomas y desea saber
lo que debe hacerse ; lo que otras miles
de muchachas han hecho en iguales circunstancias, acuda á la bo.tica y pida un
frasco del Compuesto Vegetal de la Sra.
Lydia E. Pinkham. Es un remedio muy
simple hecho de hierbas y raíces y cuidadosamente preparado para males femeninos. Lea este testimonio de una'señorn
que vive en Bethlehem, N. H., E. U. deA.

- PARA EL DIA -

16 DE SEPTIEMBRE DE 1913

EL COMPUESTO VEGETAL DELA

A LAS NUEVE DE LA MAÑANA

SRA. LYDIA E. PINKHAM

GRAN SORTEO DE

ssoo,·ooo.

Bethlehem, N. H.-"A consecuencia
de haber t rabajado barriendo, sacudiendo alfombras, lavando, planchando
y de haber levantado pesadas canastas llena de ropa, llegué á sentirme
muy mal. Estaba muy cansada, muy nerviosa, no podía dormir y cada
mes me sentía muy enferma durante muchos días.
En la pasada primavera mi madre me compró llna botella del Compuesto
Vegetal de la Sra. Lydia E . Pinkham y ahora me siento una nueva persona.
Me enfermo regularmente y no sufro los dolores que me obligaban á
guardar cama. Contaré á todas mis amigas los beneficios que estoy ogteniendo con el Compuesto. "-Srta. GRACE B. Donns, Bethlehem, ~artado 133, N. H.

00

2,887 Premios que importan $1.401,900
70.09 pg Repartible en Premios

Si está Ud. sufriendo alguna de estas enfermedades y desea un con•

sejo especial, escriba confldencialnumte á Lydia E. Pinkham Medicine
Co., Lynn, M:ass., E. U. de A.. Su carta será abierta, leida y contestada
por una señora y considerada estrictamente confidencial.

OFICINAS:

Calendario de la Semana

abogada para comulgar con mucho fruto.
Rito semidoble,

L UNES 15

MIERCOLES 17.

L a Octava de la Nati~idad d_e María L a Impresión de las Llagas del Reden·
Santísima. Santos Porfirio Y Nicomedes tor, en el cuerpo de San F rancisco de Asis.
Presbítero Mártires,-Comienza la novena Santos Lamber to Obispo y Pedro de Arde Nuestra Señora de la Merced.
bués Mártires.

5a. Donceles 121.

México, D. F.

Entero $1 OO. Vigésimo $5.
El Administrador, Pedro Sandoval y Gual

MARTES 16.
JUEVES 18.
Santos Cornelio Papa, Cipriano Obispo, S
J éd C
• e f
.
an os e upert100 on esor y
Eufemia, Lucía, Geminiaoo Mártires y la S f' Má f
Beata Imelda Lambertini Virgen, especial O 1ª
r ires.

santa

VIERNES 19.
Nuestra Señora de la Saleta, Santos Geoaro Obispo y Compañeros Már tires, Pomposa Virgen Mártir y el B. Alfonso de
Orozco Coofesor.- Fuoción e indulgencia
plenaria e n Santa Teresa la Nueva.
SABADO

20.

La Vigilia de San Mateo. Santos Eusta·
quio y Compañeros Mártires, Agapito Papa y Clicerio Obispos Confesores.-Vísperas o mai1 ines en la parrcquia de Santa
Cruz y Soledad,
DOMINGO

21.

Festividad de los Dolores de María San·
tísima, Sao Mateo Apóstol y E vangel ista ,
Patrón principa l de la ciudad de Durango. Sao Jooás P r ofeta y Sa nta Efigenia
Virgen.

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Año XX.- Tomo 11.

'

México,, Septiembre 14 de 1913.

Rafael.

Número 11 .

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;.

~

BRAZOS VELLUDOS
como los del mono , o

LABIOS SUPERIORES CON
BIGOTE
como los de un hombre.

Una sola aol lcaclón de REAL EXTIRPADOR DE
VELLO S " SIREN." bast&gt; para extirpar en pocos
minutos toda c lase de pelo s en cualquier parte del
cuerpo; no importa cuantos años h ayan exist ido
allf. E s t a modernísima
prepa r;1cion cuent::11 muchos años de ser fa vorecida en Méx ico. pues no

s ólo es s umamente eficaz.
sino que no causa moles-

tia ni irritación en la piel.
por delicada que sea, y la

deja fresca, limpia y s uave Como si jamás hubiese

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Isabel la Ca tólica, 6.-Méxlco.

EL PERFUME ROSE DE CHIRAZ
de la can F. Wolft y Son. recuerda la fragancia suave de las ros:is de Persia.

S;E:&amp;0:RAS EL APIOL DE LOS

OresJORET, HOMOLLE

Cura Ju Oo/ores,Retarttos
Supresiones da los Menstruos
F'• SEGUIN, 166,l,SWITnoré,Parls,7 to4u r,,....

UNIMENTO GENEAU
Bolo 'i'OPZCO

reemplazando el
Faego oin dolor DI
caida del peto, cura
,rapida y ae«ur&amp; de
, 111 Cojeraa. Eapara.,.,.ea,Sobrebauoa.
'l'orceduraa,etc.,ot.;
IIHulllYQ y NeOIDIIYO &amp;Dme¡orable.

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E l prime ro de los bancos de ahorr os de humedecen y empapan fácilmente y tar·
los Estados Unidos se fu ndó en F iladelfia dan luego mucho en secarse.
o o o
el 2 de Diciemb r e de 18 16 .
o o o
El Club de Cazadores de Moot real (Ca·
o o o
oadá), celebró hace poco un banquete en
Auu cua ndo la gente r ubia no es tao vi- el que figuraron p latos hechos con carne
Los gatos sienten tanto miedo al agua gorosa como la que tiene el pelo negro, de ballena, momo, boa y puerco espío
porque , no teniendo grasa en la piel, ~e suele vivir más ti empo,

31 mayor
disolvente del .6.cido úrico
.Para abreviar 7 evitar laa Cri•ia de

GOTA, ARENILLA, REUMATISMO
CÓLICOS NEFRÍTICOS
Comad al

a• medidas

r dia.

E l Presi dente de la República presidiendo la fiesta conmemorativa del día 8 en honor
de los héroes de Chapu,ltepec y Molino del Rey.

�DIRECTORIO
EL MUNDO ILUSTRADO
SEMANARIO DE ACTUALIDADES, ARTE Y LITERAT URA.

p 1ís, necesita sufrir en lá calle de la Amargura, para
ascender al Calvario glorioso.
o o o

Eternidad . .. . Con ella no temo, n1da nada!
¿El infierno?-iEI infierno será donde ella falte!
¿Y el cielo?-Pues donde ella se encuentre ....
Que me exalte
o me deprima tanto como quiera mi estrella:
,Qué importa, si desciendo y asciendo yo con ella ?
¿ Qué más me dan las hondas negruras del Arcano
si voy por los abismos cogido de su mano ?

El mes en curso está lleno de recuerdos para México. El día 14 de r813 se reune en Chilpanciogo el primer Coogreso Mexicano; el r5 nace en Oaxaca el Ge·
neral D. Porfirio Díaz, una de las grandes figuras de la
LIC. ERNESTO CHAVERO
Historia mexicana; el 16 se proclama e11 1810 la emancipación política del país, y eo el mismo día de 18u se
Pero tanh ventura enojó a no sé quien
OFICINAS:
incorpora a las fuerza\; de Morelos el valiente cura Maen las tinieblas y una hoz me segó mi bienl
riano
Matamoros;
y
en
fin,
el
día
30, es efeméride céle3" Calle de la Rinconada de San Diego No. 4I.
bre por recordarse el nacimiento del citado héroe Mo- Una garra de sombra, solapando su duelo,
Telpfonos:-Mexicana, 20-85 Neri
relos, caudillo aguerrido en los comb¡ites, por la liber• me la mató . .. . y entonces me volví a quedar solo!
Solo, pero con una soledad más terrible
Ericsson, I 4-5 I
tad de la Patria.
que antes.
De
modo
que
si
en
Septiembre,
España
conmemora
Apartado Postal r49.- México, D. F.
Sollozando, buscaba a la Invisible
la fecha de una rec,.&gt;Uquista de siete siglos; si Italia celebra el día·20 la fecha de aquella victoria de la Puer- y pedía piedad a lo desconocido ;
ta Pía, de tan grandes consecuencias para el progreso abriendo bien los ojos y aguzando el oido,
PRECIOS DE SUBSCRIPCION MENSUAL:
del pueblo italia:10; México consagra la grandeza del en un mutismo trágico, pretendía escuchar
pasado y vuelve los ojus a taoto heroísmo, ya que los siquiera una palabra que me hiciese esperar . . ..
En la Ciudad. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . S r.oo
albores
de entonces, hao sido estelas de oro, que hao
(pagadero por adelantado.)
Mas no plugo a la Esfinge responder a mi gr_ito,
dejado los soles del desarrollo liberal, en el horizonte
y ante el inexorable callar del Iofinito
En los Estados ....... . .... . . .............. S r.25
del país.
(pagadero por trimestre adelantado.)
El martes próximo contemplaremos al ejército eotre (Tal vez indifereote, tal vez hosco y fatal )
nubes de polvo y entre barreras compactas de muche- escondí en lo más hondo del corazón mi mal,
En el Extranjero .................. ........ S 2 .00
y apático y ayuno de deseo y de amor,
dumbre, desfilando por las principales avenidas. Irán al
compás de música arrogante, con paso marcial; muchos entré resueltamente dentro de mi Dolor
(pagadero por semestre adelantado.)
de ellos, hace poco que osteotan el uoiforme, pero ¿qné com? dentro de una gran torre silenciosa . . ..
importa ?.... si llevan en el alma el espíritu guerrero,
Mis pobres Rimas fieles, m11 decían : " Reposa
NUMEROS SUELTOS:
aquel espíritu que tantas veces fué el asombro del mundo entero, la admiración de otras tropas disciplinadas y luego, con nosotras, canta el mal que sufrimos;
En la Capital. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
S o. v,
y aguerridas El Universo t:ntero ha admirado a Cuauil• ven, duerme en nuestro dulce regazo, no e~tés triste !
témoc en la hoguera ; sonriendo y despreciando a sus Aún hay muchas cosas que cantar . ... cobra fe!"
En los Estados . . .... .. ........ .............. 0.35
verdugos. Aquella actitud digna de los cantds de la IliaEn el Extranjero .. . . ... .. .. . . .............. ,. 0.50
Y yo les respondía: "Para qué! para qué!
da, es de las que perduran; y parece que la lumb re que
Atrasa.dos ............ . ...... . .............. 0.50
tostaba los pies del Emperador Azteca, calentó la san- "A quoi bon .. ."-como dice con certera expres ión
gre mexicana, haciendo que se inscribieran páginas el modismo francés: •· A quoi bon ... a quoi bon" ....
.. .. Mas ellas insistían ; eo mi redor volaban
Para la publicación de avisos en este periódico, diri- guerreras dignas de figu rar en las más heró1cas de la y como eran las úoi.:as que no me abandonaban
Historia.
girse a B. &amp; G. Goetschel, Avenida 16 de Septiembre,
acabé
por oirlas ....
Por la tarrle, después de haberse embriagado con las
Un libro, gota a gota,
16. Sus agentes en Europa, la Societé Mutuelle de Pu·
aureas patrióticas que el desfile militar habrá dejado
blicité, r 4 rue de Rougement, (9 e).
tras de sí, mucha gente ha de acudir a visitar el árbol se rezumó, con lágrimas y sangre, de la rota
de la Noche Triste Yo recuerdo haber ido un año, y entraña; un haz de rimas brotó para el Lucero
por cierto en risueño día, dorando la luz del sol, las inaccesible; un libro de tal suerte siocero,
NO SE DEVUELVEN ORIGINALES.
tristes ramas que caen con cierto desmayo de vejez ve· tan íntimo, tan hondo, que si desde su fría
oerable Y fuera o no verdad qne el Conquistador allí quietud ella 10 vi!'se . . . . me 10 agradecería!
Desp_ués de haberlo escrito: quedé más resignado,
llorara, de todas suertes el patriarca del reino vege.tal
guarda entre su verde follaje el secreto de una ambi- como s1 en su fiel á ofora h ubiese yo vaciado
ción, que era la vida de aquellos tiempos, la médula todo lo crespo y turbio de mi dolor presente,
de aquellos siglos, el ideal de aquellas edades. No pue- dejando en !'alma sólo la liofa transparente,
do oir la campana de Hidalgo al dar las once horas de el caudal cristalino, diáfano de mi pena,
la noche del día 15, sin figurarme que a_quel amanecer profundo cual la noche, cual la noche, s erena!
de Septiembre de 1810, tiene la misma tristeza que las
Y aquel fantasma negro, que miraba temblando
horas pasadas por Cortés al pie de la vetusta encinJ.,
yo antes, blandamente se fué transfigurando ... .
tan sagrada como la del Tasso en Roma, no lejos del
monte Pinicio, pues si ésta hace soñar con la "Jerusa- En la pálida faz del Espectro, indecisa
Mañana empiezan las solemnidades que todos los lem Libertada," la otra también significa los sentimien- como un albor naciente, brotaba una sonrisa ·
años en estos días $e dedican al pretérito, al pasado, tos del caudilllo español, que deseaba libertad de fana• brotaba uca sonrisa t:in cordial, de t•l suert~
que se nos presenta con los matices brillantes de lo he- tismos y de atrasos al país que tanto resistió a la con- hospitalaria, que me pareció la Muerte
roico y de lo valiente.
quista y que luego supo mostrarse grande hasta obtener más m~dre que las madres; su boca, ayer h orrible,
Esos varones ilustres que luego la Historia les ciñe su sacrosanta independencia.
más que todas las bocas, d 'hembras, apetecible!
aureolas de gloria inmortal; esos patriotas excelsos que
sus brazos, más seguros que todos los regazos ... .
en un momento pasan a la celebridad y trasponen las
AMA DIS.
puertas del alcázar de la fama, casi siempre no vislumY acabé por echarme, como un niño en sus brazos!
bran la extensión de toda su obra, y a veces la creen
más grande de lo que es, y otras inferior a lo que
vale.
o o o
No particularizo oaís, ni siglo, ni figura histórica alguna: sólo enuncio una ley histórica observada casi
Hoy, ella es la divina barquera en quien me fío;
siempre cuando estudiamos profundamente los motivos
con ella, nada temo, con ella nada ansío.
y los cálculos, que movieron la voluntad, de los héroes
En su gran barca d'éb1no, llena de majestad,
considerados por el mundo entero. A veces las Naciome embarcaré tranquilo para la Eternidad!
nes mismas piden sus reformas, sus cambios, su traosformación. Otras, se viene preparando todo en el seno
de la sociedad con lentitud que hasta pasa desaperciAMADO NERVO,
( l ~ÉDITA )
bida para los más inteligentes; y entonces, como ioespe·
r.&gt;do alumbramiento, por un grito, por un gesto, por
una palabra, que son al parecer insignificantes chispas,
el incendio se propaga y las materias inflamables depositadas por el azar, por el tiempo, por Dios quizás, ar(De nuestro corresponsal literario en Madrid.)
den consumiéndolo todo, que no en balde el fuego dicen
que purifica y regenera.
iOh Muerte, en otros días, que recordar no puedo
Pero el tiempo, esa grao patina de los sucesos y de sin emoción profunda, te tenía yo miedo ..... .
las acciones humanas, todo lo depura; y si para algunos En medio de la noche, incapaz de dormir,
se presenta el acto o el hlroe tal y como fué, en la rea- clamaba congojado: "Yo tengo que morir ... . . .
- l Pero, señora, por qué no encarga usted. un retralidad, para los más, para la generalidad, para el pueblo ¡Yo tengo que morir irremisiblemente!"
to a Pedro Dumoulard ? Con lo hermosa que es usted y
que siente mucho y piensa poco, todo ello se agiganta y y sudores glaciales empapaban mi frente.
con su exquisita distinción, el gran artista haría una
se aumenta, tomando proporciones enormes, que no ~o
obra maestra.
balde el Dios-Exito, existe por más que se niegue, y a
¿ A quién tender la maoo ni de quién esperar ?
Raro el día en que no le hicieran esta pregunta a la
todos nos ¡¡.lienta a veces y otras nos lanza a los abismos Estaba solo, solo de la vida en el mar . .... .
señora de I velines.
de la desgracia.
Tenía un formidable aislador: la pobreza,
Pedro Dumoulard era, en efecto, el pintor de moda
Sí; esta-es la Historia de la Historia. El éxito hacién- y ningún seno d 'henbra brindaba a mi cabeza
en los salones. Las mujeres más elegantes de París no
donos grandes y heróicos a veces hasta a pesar nuestro. febril una almohada.
admitían otro pintor que él. Era el hombre del día. No
La adversidad llegando liasta que la mofa cuelgue el Estaba solo, solo, 1de quién esperar nada ?
había b_anquete ni fiestas mundanas en !jue no figurase
andrajo e11carnado de la locura, sobre las espaldas de
el pintor en primera línea. fodo el mundo se lo dis;
muchos. Como vencedor escucha himnos de gloria por
Mas, pasaron los años, y un día, una chiquilla
putaba.
doquiera~como vencido oye críticas acerbas, crueles bondadosa, me quiso. Era noble, sencilla;·
iQué más hubiese deseado la señora de Ivelines que
censuras, se encuentra solo y la tristeza del fracasado la fortuna la había tratado con rigor:
hacerse retratar por Dumoulard, y seguir así el ejemárruga bien pronto su. frente. T.ambién sucede que la
Nos uoimos .... y, juntes, nos hallamos mejor f
plo de casi todas sus amigas!
'
opinión varía; que el crimioal de hoy, es el genio, es la
Entonces, si la muerte volvía, con su quedo
Desgraciadamente, Pedro Dumoulard, que pocos años
celebridad de mañana, es el sabio consagrado, pues co- andar yo le teoía ya mucho menos miedo!
antes da~a l?ºr ~nos cuantos francos preciosos dibujos
mo ha dicho el viejo Hago, "si modelar una estatua y Buscaba, despertando, la :liestra siempre leal
a los periódicos 1lustrados, era a la sazón un pintor fadarla vida es grande, modelar una inteligencia y darle de mi amiga, y con ímpetu resuelto, fraternal,
bulosamente caro. No accedía a . pintar un ·retrato por
la verdad, es más grande todavía ;" y a veces esa ioteli• , la estrechaba, pensando: •··con ella nada temo!
menos dé cincuenta mil francos. Cantidad de la que no
,geocia, ese valor, ese heroísmo, esa grandeza de alma • Cón tal de marchar juntos, qué importan tu supremo·
todo el mundo puede disponer, y mucho menos los Ivepara que se cristalice en la senda del progreso de un horror y tus supremos abismos, oh callada
lines, cuyas rentas no eran muy grandes
DIRECTOR PROPIETARIO

Gozaban de grao considerJ.ción en la alta sociedad y la casa, sólo hablaban a Dumoulartl de s11s obras;
po&lt;eíao un hermoso castillo histórico i!n la ribera del del retrato de la sei':or-a de Muflard, que habían
Loire; pero no podían disponer a!í como así de cin- admirado en la exposición ; del de la baronesa
cuenta mil francos.
de Bourre, del de la condesa de Kratowskiki · y
-iEs vergonzosol-exclamaba apesadumbrada la se- de cien retratos más y a cual de ellos mejor.
ñora de Ivelines.-¡Peosar que infinidad de feas tienen
Pero el pintor procuraba desviar la conversaun retrato pintado por Dumoulard, y yo tengo qne con- ción.
tentarme con colocar mi fotografía sobre la chimenea!
-Cómo me gustaría 'l'erle pintar a usted algo
- iClaro-contestaba con acritud la señora de lveli· -le solía decir su huéspe&lt;la.-Debe ser hermoso
nes.- iTú te conformas muy fácilmente! !Como te im- . presenciar el trabajo de un maestro como usted.
porta un comino el tener o no mi retrato!
- iBah!-exclamaba Dumoulard, y se dirigía a
Y añadía con conmovedor y lastimero acento~
la sala de fumar, donde inmediatamEDte a1maba
¿Y s i yo me muriese ?.. .. . . me gustaría que pudieses una partida de "bridge," encarnizada y silentener algo que te hiciese recordar a tn mujer • .. . .. Me ciosa.
parece que así no desaparecería por completo, que te
La señora de Ivelines se desesperaba.·
dejaría una l}ermosa imagen mía, una imagen siempre
-Y peosar, querido amigo-le dijo por fin
i!namorada y fiel! .. . .. .
una noche-que mi sueño dorado consiste en , . . .
-- , Pero, a dónde vamos a parar, amiga mía ?• . .. . .
¿ A que no lo adivina usted ?
,Quieres que llame a Dumoul~rd ? Haremcs un estuer-Es muy difícil adivinar cuál es el sutño do·
.zo ... . .. Venderé algunas acc1oneF, ... . .
rado de una mujer bonita, señora .

La vida que pasa
Las fiestas patrias

Tanatófila

El Retrato

··· ·· ········· ·········· .. ..... .. ... ..... ... ·······

- lVeoder el pan de mis liijos ?... . Eso jamás.
o o o
-Se me ha ocurrido una cosa-dijo un día la señora
de Ivelines.-lQué te parece la idea de inv:tar a Pedro
Dumoulard a pasar una temporada con nosotros en el cas·
tillo de Turena, por la época de la caza?, . , . Ese joven se
sentirá halagado por la invitación de una familia tao distinguida como la nuestra, pues a pesar de su fama , aun no
está hecho a las costumbres aristocráacas .. . . Me apuesto a que le comprometo a hacerle pintar gratis mi retrato ... .
-Es una idea a bsurda. Pero, en fin, allá tú. P or mi parte no he de poner reparo a que pongas en práctica tu proyecto. Puedes invitar a ese majadero de Dumoulard s1 tienes gusto en ello.
El pintor fué acogido en el castillo como el niño mima•
do de la casa. Le destinaron la mejor habitación, dieron
un baile en su honor, y, por último, el señor de Ivelines
puso a sus órdenes el mejor de sus guardas, un viejo ro•
busto, llamado Terat.
Pedro comía, bailaba y cazaba a más y mejor. Era hijo
de un cazador furtivo de Puy de·Dóme, a quien nombraron guarda para que de este modo fuese el único a cazar
sin permiso del dueño de la finca. Así, pues, Dumoulard,
hizo en seguida grandes migas con el tío Terat.
Toda la mañana la pa!abao juntos cazando.
Por la tarde la señora de Ivelioes le llevaba en automó·
vil a visitar los alrededores.
.
No perdía ocasión de recordarle que era pintor.
Ante el más sencillo panorama, al ver reflejarse una casita en el agua, exclamaba extasiada:
-Es divino ...... ¡Qu~ hermoso paisaje podría usted
pintar, querido maestro!
- La pintura, señora, no es nada ante los esplendores
de la Naturaleza-contestaba Dumoulard con modestia.
Había banquete casi a diario, y la señora de Ivelines tenía buen cuidado en colocar siempre al pintor al lado de
las más simpáticas y bo.11itas de sus convidadas.
Y como es natural, éstas, con gran regocijo del ama de

Una graciosa "india."-EI jarabe.-Coro de varones.- Recuerdos del baile de trajes
con que celebraron sus bodas de plata !9s señores Manero
el sábado de la semana pasada.

..

�4
Señor d on Poblo Ko,idow;ky, cóosul de Alem:ioia,
muerto recientemente.

NUESTRO GRAN CONCURSO
FOTOGRAFICO
s~pervivieotes del 47 antt! el monumento en los campos del Molino del Rey.
-Pue~ bien: mi sueño dorado consiste en tener un retrato con la firma de
"Pedro Dumoulard" .. ..
-iOhl ¡Oh! Señora, me confunde usted-exclamé el artista sin dar al part!•
cer importancia alguna a la indirecta.
Y como era ya media noche se retiró a su cuarto,
-iQué animal-exclamó la señora de Ivelioes.
-!Pero es que va a acabar con todas mis perdices . ..... ¡Empiezo a estar
ya hasta los pelosl-refunfuñó su marido.-iCreo que no pensará echar aquí
ra{ces . ...
Al día siguiente, durante el almuerzo, dijo el pintor:

El Presidente de la República despué~ de haber hecho su ofrenda ante el
monumento a los ca deles de Chapultepec el 8 del actual.

A juzgar por el principio. el Grao Concurso de Fo·
tografía Artística de EL MUNDO ILUSTRADO será
un grao éxito.
No vamos a decir que las fotografías llueven Fobre
nuestra mesa de redacción, oí se creería si lo dijéra·
mes, aun no es tiempo; pero sí heme:; recibido consultas e indicaciones que nos prueban que nuestros Jecto·
res hao tomado interés en la idea del concurso.
Una de las consultas recibidas, se refiere a la admisión de aficioo¡¡,eos, consulta que de hecho quedó con•
testada en ~sira convocatoria, pue:to que to ~lla se
dice que / se considerará para la adjudicación de los

-Señora, ya no podrá usted acusarme de perezoso ...... Voy a empezar a trabajar de firme ... .
-Gracias a Dios-dijo el ama de la casa.
-Voy a hacer un retrato, un retrato magnífico, soberbio ....
Dumoulard hizo una pausa. La señora de lvelioes se
puso roja, casi lloraba de emoción .
.. .-Sí, voy a hacer un_ Velázquez-siguió . diciendo el p1ntor con eotusiasmo.-Uo tipo soberbio, magnífico ... .
Estoy encantado ..•. Jamás 'habré trabajado con tanto
gusto ....
- lSí? lDé verdad ?.... - preguntó la señora de lve·
lines.
·
-Sí, se lo aseguro ...... Voy a pintar el retrato del
guarda .... ¡Es delicioso el bueno del tío Teratl

Rubéo Mootiel, joven violoocefüta 4ue acaba de ~er pensionado por la Secretaría de Instrucción Pública,
para que continúe sus estudios musicales en Europa.
premios, en primer lugar, el mérito artístico de las fo•ografías y después su mér ito desde el punto de vi,ta
fotográfico; de esto se desprende que un aficionado ar·
tista podrá hacer obra tao meritoria para el concono
como cualquier profesional.
En otra de las cartas recibidas, se nos indica la conveniencia de que el concurso dure abierto más tiempo,
pues se estima que ~l plazo coocecido no dará lugar a
que concurran los fotógrafos de los Estados lejanos de
la República. Ya tomamos en coosideració::i esta indicación, y sitmpre que las circumtaocias lo permitan,
haremos una ampliación en el plazo para recibir fotografías.
.
Por lo pronto, nos congratulamos de la manera como
ha sido recibido cuEstro concurso, y en vista de ello
nos permitimcs augurarle un re~ultado muy satidactorio.

MAURICIO PRAX.
o o o

Tras de los espejuelos el ojo obscuro y ledo
recela la mirada de un malicioso oidor
que hubiera acá venido de la antigua Toledo
a estudiar el proceso de algún Conquistador.
Todo él es una viva leyenda. Es un remedo
de las sombras q ue evoca. Y su risueño humor
alejara las murrias del Revillagigedo
con sus bellas historias de docto sabidor

esta buena persona de arraigo y calidad
-mientras vuelve la hoja pel libro preferidooye en la calle el paso de la S'lnta Hermandad.
RAFAEL LOPEZ.

Los rayos caen en el campo "cinco" veces más que
en las ciudades, "qu:oce" veces más que en los ferro·
carriles y "veinte" veces más que en el mar.
o o o
Una visita entre la aristocracia de Persia, debe aonn·
ciarse con dos horas de anticipación cu;¡odo menes, y
si es de mucho cumplimiento, desde la víspera. Los
grandes personajes de aquel país, tienen empleados es·
peciales, más o menos elega ntes, según la categoría de
la visita, que se encargan de ir a su encuentro mucho
antes de que llegue a la ca~a.

o o o
Mozart. cuyos cabellos rubios eran muy bellos, los
llevaba largos, flotando sobre las espaldas y cogidos con
una cinta de color.

A la hora de nona, como un viejo primate
oficia en una jícara ritual de chocolate
y ya en su lecho de solterón aburrido,

La tribuna de Chapultepec durante el acto comoemorat ivo del día 8.

o o o

Señor Lic. don Francisco Pascual García, nombra·
do abogado consultor de la Secretaría de:
Gobernación.

Cuando los pájaros dejan de cantar es probable la
lluvia o la tormenta, cuando se picotean las plumas y
se lavan o vuelan al nido, lluvia proba ble. Los loros y
canarios se aliñan las plumas y velan la tarde que precede a una tormenta. Si el pavo grita repetidas veces
antes de dormir, señal de lluvia. Canto largo e intenso
del pitirrojo, por la mañana, significa lluvia ; si se posa
en las ramas más altas para dormir y silbotea, es que
se acerca una tormenta .

o o o

La Reiaa Isabel de In3laterra, dtjó a su muerte tres
mil vestidos diferentH, y durante mucho tiempo, en los
ultimas años de su vida, no podía sufrir la vista de un
espejo. temiendo ver los estragos fatales que el tiempo
hat ía hecho en su rostro.

�la cita en la Gatedral

Era don José Campero,
El capitfo general.
o o o

I
La aventura triste y rara
Que hoy mis lectores sabráo,
La refiere el padre L:ua
En &lt;apuntes&gt; que dejara
De historias de Yucatán.
o o o
Tres siglos van ya pasados,
Y viva la tradición
G uarda estos hechos legados
Como recuerdos sagrados
Por cada generación.
o o r
Intenta el saber humano
Esta leyenda explicar,
Pero hace su empeño vaoo
Con su empuj~ soberano
La tradición del hogar.
o o o
Y cuantos refieren esto,
Juran en nombre de Dios,
Que pasó el lance funesto
El siglo décimo sexto
Y el año sesenta y dos.
o o o
Como cristiano, sincero;
Como súbdito, leal:
Como noble, caballero;

Modelo como soldado
De varonil altivez,
Foé de so rey estimado
Y en Yucatán respetado
Por su raogo y su vejez.
o o o
Su vigor, que no desmaya
Bajo aquel ardiente sol,
Al pirata pone a raya
Si insultar viene a la playa
Al pabellón español.
o o o

No empaña sus alegrías
El torcedor de uo desliz,
Y ganando simpatías,
Huyen veloces los días
De su gobierno feliz.
II

Al seotarse una mañaoa
A la mesa, entre el mantel
Y el plato cie porcelana,
Halla, por mano profana,
Medio escoodido uo papel.
o o o
Lo toma al punto, y ligero
Lee sin hacer reproche:

&lt;Señor don José Campero,
En la catedral te espero
A las doce de la noche.&gt;
o o o
Cáosale extraña sorpresa,
Desasosiego y afán
Hallar una carta impresa,
Que en la época que atraviesa
No hay imprenta en Yucatán.
o o o

Pero Juego se figura
Que le han querido burlar
Una infantil travesura,
Y en tan extraña aventura
No vuelve más a pensar.
o o o
Aquel día, como tantos,
Se consagra su ateoción
A un gobieroo sin quebrantos
Y a los ejercicios santos
De la misa y la oración.
o o o
Y en la tarde, cuando ufano
Abandooando el taller
Su bogar basca el artesano,
No estro honrado veterano
Se llega alegre a comer.
o o o
La coociencia como espejo,
Cuerpo sano y con vigor.
Fresco pan y vino añejo
Que lanza vivo reflejo
A la luz del comedor.
o o o
Sobre los limpios manteles,
AZdfates de cristal,
Donde destilan sos mieles
Las frotas de los verjeles
De la zona tropical.
o o o
Todo convida y provoca.
Al delicioso festín;
Y con la risa en la boca
En la mesa se coloca
Campero con grato fio.
o o o
Y muy cerca de su asieoto, Insepuable y fiel,
A echarse llega contento,
Arroga,.te y corpulento
Su precioso lebrel.
o o o
Campero llega risueño
El primer plato a tocar,
Cuando so rostro halagüeño
Eo rostro de torvo ceño
Súbito se ve tornar.
o o o
Y es que vuelve hallar Campero
Y ya le ioquieta el asunto,
Aquel mensaje altanero:
&lt;En la catedral te espero
A la media noche en punto.&gt;
o o o
Pregunta a la servidumbre,
Con. fiera tenacidad,
Muy ajeoa a so costumbre,
Y oo hay dato que le alumbre
Para eocontrar la verdad.
o o o

Con ioútil diligencia
Inquiere y vuelve a inquirir,
Mas, cierto de la inocencia
Juzga caso de conciencia
Q ue se debe discutir.
o o o

La mesa deja turbado,
Y con creci .. nte inquietad
S,le en busca del prehdo,
Que en Yucatán es tomado
Por modelo de virtud.
III
No con el lujo fastoso
D" ricos omnipotentes,
Sino humilde y boodadoso
Sin aparato eogañoso,
Vive fray Luis de Cifuentes.
o oo
De su corazón de oiño

Tanto la fama pregona,
Que más que mitra o armiño
Vale el iomenso cariño
Con que el pueblo Je corona.
o o o
Y va con los ojos fijos
Bos~aodo entre los humanos
Llantos y duelos prolijos.
Que son los pobres sus hijos:
Los que sufren sus hermanos.
o o o
Y en doncle brota el dolor
Y en donde la pena aclama,
Allí, con dulce candor,
Bálsamo consolador
Su amante pecho derrama.
o o o
Dlbil so cuerpo ante el rudo
Golpe del tiempo fatal;
Como en él, hallar no pudo
La virtud más firme escudo
Mayor enemigo el mal.
'
o o o
Por eso el grande y el chico,
Y_ el plebeyo y el señor,
Dicen cada cual:-&lt;Me explico
Que haya un obispo más rico;
Mas no un prelado mejor.&gt;
o o o
Apenas el firmamento
Enluta la noche incierta,
Cuando con golpe violento
El obispo, en su aposeoto,
Oye llamar a la puerta.
o o o
Suelta el breviario al instante,
Y cuando deja el sitial
Por ir a abrir anhelante,
Se le presenta delante
El capitán general.
o e o
Algo revela funesto
Al obispo la expresión
De aquel rostro descompue~to
Donde están de manifiesto
El espaoto y la aflicción.
o o o
-S1a la debida licencia,
Perdone vueseñoría,
Que me llegue a su presencia,
Por un caso de conciencia
Que está abrumando la mía.
o o o
-Hágame aotes el honor
De tomar cómodo asieoto
El señor gobernador,
Que aquí tiene un servidor
Dispuesto a escucharle atento;
o o o
lDe qué Re trata?-!No sé!
Asegurar sólo puedo
Que en la guerra no temblé
Y esta noche por mi fe,
Ju rara que tengo miedo!
o o o
-Mas lo que pasa les tao gra,·e,
Que a un ho_mt.re tan aguerrido,
Que tanto d~I mundo sabe,
Amedrente hasta que acabe
Su valor no desmentido ?
o o o
Campero entouces habló;
Y con J;¡bio vacilante
Todo el caso re firió
Al obispo, que le oyó
Sin divagar un iostante.
o o o
Después de la relación
Tan en sibncio han quedado,
Qae sólo en aquel salón
Se oye la respiración
Del obispo y del soldado.
o o o
Fray Luis, la vaga mirad;¡
En lo iofinito perdida;
L'\ frente, el 01ro, inclinada
Sobre la mano apoyada
Y entre la sombra perdida.
o o o
A _los dos la pena oprime;
El e 1,,0 chisporrotea,

Que no hay quien su luz anime,
Y por fuera ~1 viento gime
Y el cielo relampaguea.
o o o
Pasa un rato, y de repente
Ambos con el mismo empeño,
Vuelven, alzando la frente,
El soldado a ser valiente
Y el obispo a ser risueño.
o o o
Dijo el prelado:-Tenemos
un caso grave en verdad ;
Hombres doctos llamaremos,
Y aquí lo consultaremos
A la mayor brevedad.
o o o
Y ordena a sus familiares
Q-ae con recados atentos
Llamen a algunos seglares
Y a otros sabios regulares
Que escoge de los conventos,.
o o o

Llegan todos diligentes,
Y pidiendo reflexione
Cada cual de los presentes
Con gran madurez, Cifuentes
El caso dudoso expone.
o o o
Ningún pormenor evita,
Y asienta en cuestión final
Q ue a r esolver los invita,
Si ocurrir debe a la cita
El capitán general.
o o o
Con tímidas opiaiones
La plática se comienza,
Mas unas y otras razones
Avivan las discusiones
Sin que nadie se convenza.
o o o .
En español y en latín
Citan cánones y leyes.
Hablan de san Agus1ín,
Y aducen casos sin fin
De emperadores y reyes.
o o o
Y tal discusión sostienen
Sin medida ni compás,
Q ue los más doctos mantienen,
Unos, que los muertos vienen
Y otros que no vuelven más.
o o o
Y salen allí Samuel,
Y la Si~a Cumana,
Santo Tomás y Daniel,
Orígenes y Ezequiel
Y Apolonio de Tyana.
o o o
De que tornan los difuntos
Convencido basta el más lerdo.
Por citas y por barruntos,
Fijan los siguientes puntos
En que convienen de acuerdo:
o o o
Q1e debe asistir Campero
A la augusta catedral,
Confesándose primero,
P or pasar trance tan fiero,
Tan raro y original.
o o o

Llevando al cuello prendidas
Muchas r eliquias sagradas,
Y en la iglesia prevenidas
Las lámparas encendidas
Y estén las puertas cerradas.
o o o
Pero no habiendo concierto
En si Campero ha de entrar,
Opina un clérigo experto,
Que, a no abri_r la iglesia el muerto,
Debe a l palacio tornar.
o o o
Con tan sabias prescripcioues
Conforme el gobernador,
Las santas coogregaciones
D isponen sus oraciones
Para aquel lance de honor.
IV
Cuando las doce sonat&gt;an
En la saota cate:lral
S:&gt;bre los goznes giraban
Sus pu!'crtas. y paso daban
Al austero general.
o o o
Rumor de rezos pausados
Se levanta en la ciudad,
Y allá en lo~ templos cerrados,
Lanzan los cirios sagrados
Su indecisa claridad.
o o o
Todo a Campero le aterra
Y si recobra la calma
De aquella noche que encierra
Tinieblas para la tierra
Y tinieblas para el alma,

Retrato de la artista con su hija, por Vigée Lfbrun.
Lo que debe hacer no acierta,
Juzga que sueña al estar
Eo tal sitio, y se despierta
Al ver sola aquella puerta
Abrirse de par en par.
o o o

Al templo penetra fiero,
Coc una mano en la gola
Y en la otra el negro sombrero,
Y no bien entra Campero
La puerta se cierra sola.

Pasan así en el misterio,
Una hora y Juego dos...
iAy! el humano criterio
lQué vislumbra en el imperio

De los arcanos de Dios ?
o o o
Por fin con triste c ru jido
Se abre una puerta maciza,
Y entre las sombras perdid.,
Se mira un cirio encendido
Que en el altar agoniza.
o o o
Y de la cita temible
Sale tan triste y turbado
Campero, que es imposible
Mirar la expresión horrible
De su rostro demudado.
o o o
De pavor el alma opresa,
Hundido en negra aflicción,
Parece en la sombra espesa
Un espectro que atravie~a
La dormida población.
o o o
Sus inciertos pasos guía

Al palacio, y en retire,
P or honda melancolía
Devorado, al quinto día
E xhala el postrer suspiro.
o o o
Fueron los añes pasando,
Jamás se aclaró el misterio,
Y el vulgo cuenta temblando,
De un alma que anda penando
De noche en el presbiterio.
o o o
Y alguien afirma que vió
Una antorcha funeral
Que a media noche brilló;
Y es la misma que alurr.bró
&lt;La cita en la catedral.&gt;
JUAN DE DIOS PEZA.

...s'W"t"'t

�La exposición de la mujer
en Amsterdam

...

La Exposición de la mujer que ha teni•
do efecto en Amsterdam con un gran éxi·
to, se debe a la iniciativa de una abogada
holandesa, Mme. Boissevain La idea de
señora tan instruida y que al parecer tie•
ne iofluencia entre las damas de aquella
capital, ha sido exponer el interior de la
vida femenina holandesa que iodudable·
mente no es muy conocida y siempre tie·
ne interés.
Pdro nn sólo en dicb, Exposición se ha
presentado todo esto, es decir, la vida fe·
m,rnioa actu4I, sioo que. también SE' ha
visto ta misma existencia hace cien años,
en 1813. L, curiosidad se ha aumentado
con este motivo y tanto más cuanto que los
tr~jes, los muebles, los encajes, las tocas,
etc , etc., todo ello ha sido auténtico, ver·
dadero, con paciencia y constancia entre
las familias que guardan lo viejo con toda
veneración.
Además, se han resucitado las ceremo·
ni 1s familiares rle aquella época, como se
verificaban los bautismos, las bodas, las
comidas, las recepciones, los días de las
fiestas onomásticas, y de qué manera las
mujeres amantes d?. las bellas artes y ele
las letras, dedicaban sus horas a estas afi·
ciones, viéndose esculturas, cuadros, la•
bores de todas clases de tiempo tan pa·
sado.
En una gran plaza al aire libre, frente
al Palacio de la Exposición, se han veri·
ficado tos bailes de hace un siglo eotre
los aldeanos, entre la clase popular. Todo
ha sido una admirable reconstitución, y la
gente ha venido de muchos lugares con el
objeto de presenciar espectáculo tan ma~·
nífico; ,y sobre todo tan nuevo en medio
de su vejez. La R~ina Guillermina, que
tanto ama a su pueblo, siendo adorada por
sus fieles súbditos, asistió a las ceremonias
princ ipales y con el traje típico de botan·
desa, l&lt;&gt; cual fué muy celebrado, tanto
más cuanto que se 1,, vió el entusiasmo por
este movimiento feminista, tan digno de
elogio, ya que se mueve dentro por com•
pleto de la órbita en que la mu1er debe
girar.
La exposición de que hablamos sirve
para la instrucción doméstica de la mujer
y en este sentido hay que considerarla,
por ser un punto de vista de importancia,
de má.~ importancia que el puro recreo
que de aquella se deduzca.
Con este motivo no podemos menos de
traer a colación un recuerdo que si bien
no se ha efectuado en Holanda ha tenido
su ejecución en Bélgica y que se refiere
precisamente a esa instrucción doméstica.
Nos referimos a que uno de los hombres
qne mayormP.nte contribuyeron en dicho
país al progreso de la enseñanza casera,
llegó a traur el programa de los conocí·
mientos de la labradora, cuya formación
profesional es ba~tante extendida y má.s
complicada de lo que se creería a primera
'Vista.

LO INEVITABLE
¿ Lo recuerdas ?. ... Yo decía: tú me amas, tú me
quia:&gt;res, más no eres para mí; yo pensaba, meditaba, y,
este triste desenlace, y este epilogo doliente lo espera·
ba yo de tí.
· Tú llorabas, te enfadabas, y mirándome a los ojos:
"¿en qué piensas?., ..¡no me quieres?" sollozabas con
amor; y devuelto yo a la vida por tu voz dulce y quti•
rida, mis visiones ahuyentaba y olvidaba mi dolor.
Pc,ro s&lt;1bes qué pensaba esa, tardes en que juntos
por el parque al pasear, me mirabas mudo y triste, con
afands misteriosos, con anhelos de llorar? .... Yo pea•
saba en este instante, lo esperaba, lo temía, y aún sa•
biendo que eras mía, siendo dueño de tu amor, desea·
t..ce inevitable, tras los velos de lo arcano, lo miraba
yo cercano, con pavura y con horror. Y aunque al
mundo proceloso desafiara yo orgulloso de tu espléodi•
da belleza, levantando la cabeza con desdenes y altivez,
allá d~ntro de mi pecho las pasiones batallabao, y a mi
oído murmuraban: &lt;Es pua otro!. ... Tuy.&lt; no es!&gt; .. . .
¿ Lo recuerdas? ... Esa tard•, tarde opaca, triste, fría
cual sonrisa de desdén .... Tú en el piano, quedamente preludiabas sua vemente un nocturno de Chopín. Yo
sentado junto al piano te eácuchaba silencioso. contemplando perezoso empañarse los cristales con la lluvia,
que fingieodo caprichosas espirales, pooía tintes de
tristeza eo la lánguida belleza del crepúsculo iover·
nal; en el aire se aspiraba la amargura del ambien·
te, y la clámide plomiza de los cielos, arrojaba su luz
téoue y enfermiza, que medrosa penetraba por el amplio veotaoal.

A. DE GILBERT
1889
HISTORIA DE MIS "ABROJOS."

En días de gran trabajo y no pocas tristezas, v1v1a·
mos Rodríguez Mendoza y yo en dos departamentos del
edificio de "La Epoca. "
El bregaba con su pluma de escritor brillante y fuerte por las ideas politicas del diario, que era, ccmo
es, el principal órgano de los monttvari~tas.
Por el escabroso terreno de esas luchas apasionadas
empezaba a descender al valle de los dernogaños.
Yo pensaba en mi lejano país, en todas las dulces co·
!'as de la tierra en que se nace, los amigos de la prime·
ra edad, las ilusiones en flor, el trópico vibrante y cáli·
do, la cosecha de tristezas en plena primavera de la vi•
da; hasta en las torpezas, cegueras o infamias que más
de una vez llevan o los hombres al destierro voJunta·
rio .
. Juntos, Ma.nuel y yo,comuoicábamosnosouestras penas
y nos consolábamos con la visión del sol alegre, de la
grata esperanza; con la alentadora, serena e ingenua
vanidad del que para no caer en la brega se ase a su
alma y cuenta en la noche con el porvenir.
Entonces escribí mis" Abrojos, de los cuales Pedro
Balmaceda fué el entusiast.. y bravo editor.
Pedro vió en ellos la expreFión sin cera y profunda de
una desolación íntima y verdadera, de uoa amargura
experimentada; me hizo el bien de no confundir mis
versos de mi alma con tantos arranques quejumbrosos
o blasfemias estúpidas que por ahí han florecido como
hierbas malas, que pretenden en el jardín de las Le·
tras el mismo jarrón que los "vergissmeionicht" y rosas
espinosas de Heioe o los desfallecientes lirios y campa·
nillas azules de Gusti.vo B écquer,
Si; mis "Abrojos" "vívidos," por decir así, eran desahogos.
En cuanto al procedimiento técnico, nacieron de las
"Humoradas," de Campoamor, y, sobre todo, de las
''Saetas," de Leopoldo Cano
En el prólogo de ellos he dicho ya cómo nacieron.
Los escribía sin plan, sin relación ninguna de unos con
otros. Eran recuerdos, ideas que dejaba,
descocado, antimetódico,
en el margen de un periódico
o en un trozo de papel.
Pedro los hizo imprimir en casa de Jover. Hasta en·

Las fiestas de Covadonga -El Excmo señor Ministro d e España a la puerta del templo de Sauto Domingo,
esperando la llegada de la señora esposa del Presidente de la República.
tonces nunca había aparecido en los escaparates y vi·
drieras edición chilena de vt rsos más artística oi más
lujosa que aquélla.
El libro fué bien recibido, y P.! artículo de Pedro, mi
querido editor, el mejor de todos los que trataron del
asunto y uoo de los más lindos cincelados por aquel
orfebrero de la Literatura, fascinador en su rara poli·
cromía de la palabra.
Si Pedro no hubiese publicado el libro, los "Abro·
jos" no habría o sido conccidos
Yo no quEría que viesen la luz del público por más
e.e una razón.
El libro "dolece de defectcs, y aun entonces, no esta·
ba yo satisfecho de él
Como primer libro, cerno tarjeta de entrada a la vi·
da literaria de Santiago, no era muy apropó~ito.

Aote todo, hay ton él un escepticismo y una negra
desolación que, si es cierto que eran verdaderos, eran
obra del momento.
•
Dudar de Dios, de la virtud , del bien, cuando aún se
está en la aurora, no.
Si lo que creemos puro lo encontramos manchado; si
la mano que juzgamos amistosa nos hiere o nos enloda;
si, enamorados de la luz, de lo santo, de lo ideal, nos
encootramos frente a la cloaca ; si las miserias sociales
nos producen el terror de la verRüenza ; si el hermano
calumnia al hermano; si el hijo insulta al padre; si la
madre vende a la hija; si la garra triunfa Gobre el ala;
si las estrellas tiemblan arriba por el infierno de aba·
jo ...... ¡truenos de Dios! ahí estás para purificarlo to·
do, para despertar a los aletarga dos, para anunciar los
rayos de la justicia.

Grupos de tipos femeninos de la Exposición.
Al contacto raudo y leve de tus manos marfilinas,p .. jaritas de la nieve,-sollozaba triste el piano, con
acento casi humano, melancólico de amor, y las notas
arrancadas a sus cuerdas dominadas, en el 'lire se agi·
tabao como grandes mariposas, que volando misteriosis, el espfritu llenaban de tristeza y de dolor.
Más de pronto, repentina, suspendiste la harmonía;
la divina siofonfa tuvo un brusco terminar, y cerrando
el negro piano. con los ojos empañ:tdos, con anbelos de
llorar, silenciosa. quedamente, a mi lado te sentaste, y
a mi oido murmuraste temblorosa de pa~ióo: &lt;Es muy
triste . ... yo no quiero recordar esa cancióo, que sien·
to 3(go aquí en el pecho, que no puede por estrecho
eocerrar el corazón&gt; ... .. .
Y tu rubia cabecita, soñadora y amorosa, reclinaste
temblorosa eo mi pecho varonil, y lloramos, lo recaer•
das? .... y muy juntos sollozamos, y en el llanto desa·
bogamos el espíritu febril.
. Y la n~cbe cnn sus ~ombras sorpreodióoos siempre
¡untos, mientras los brillantes puotos de las luces taci·
t~roas, se e~ceodiao en la~ nocturnas ca_lle~ de la gran
ciudad, y sonamos con la dicha de una vida sin quere•
lla, siempre joven, siempre bella, como el brillo de uoa
estrella, lejos de la humanidad ..... .
Pero no! ... . Toilo era sueño, vaco intento, loco em•
peño de un mom_ento_ de ilusión: ... el fioal llegó impla•
cable, doloroso, 10ev1table, realidad y no ficción.
Yo te amaba intensamente, con amor lánguido, sua•
ve, como el canto de algún ave, un amor intimo ar•
diente, que no puedes comprender, tú pensabas qu~ me
amabas, y contenta, sonriente, existías para el p r esente,
y al amarme te engañabas, me engañabas sin saber.
Pero yo lo comprendía!. ... Tu carácter siempre ale·
gre y mi atroz melaocolía, no podían juntes -rivir; lo mi•

rab'l yo en tus ojos, lo esperaba, lo sentía, y al pensar•
lo cada día, me espantaba el p:irveoir:Ya lo ves! .... Era forzoso! ...• Este triste desenlac e,
implacable, doloroso, terminó nuestra ilusión; tú que·
daste indiferente, yo sin fé, sin luz, doliente, tú soñan·
do en lo futuro, yo pensando en lo presente y llorando
mi pasión.
Y aunque pasen meses y años, y aunque premies mis
ª!lhelos con terribles desengaños y no escuches mi aflic·
c1óo, tu recuerdo en mi memoria vivirá lleco de gloria,
y el amarte eternamente será el úoico consuelo de mi
triste corazón.
Y por eso cuando evoco las venturas ya pasadas, y
nostálgica doliente de mis dichas esfumadas se recuer·
da el alma mía de esa tarde gris y opaca, de esa tarde
obscura y fría cual sonrisa de desdén, siento anhelos
insensatos, y en mis horas de delirio, y en mis ratos de
martirio, vuelvo a verte como entonces, queda, triste,
suavemente, preludiar lánguidamente el noc turno de
Cbopín.
Y olvidado de este mundo, sumergido en lo profun·
do de mi pena y mi dolor, sueño, eterno visionario, en
la_ dic~a hoy imposible de morir en la penumbra y el
m1steno de esa estancia, embriagado en la fragancia
de tu boca, flor de Abril, con tus ojos eo mis ojos, y tu
r~bia cabecita aooyada sin sonrojos en mi pecho varo·
mi; Y entre tanto en el ambiente, melao·cólicas vagando
las dolientes, suaves notas del nocturno de dolor, y la
lluvia en los cristales azntaodo persisteote, murmuran·
do quedamente con acentos celestiales su monólogo de
Amor!. .....
Monterrey, N. L.

F . DE FUENTES

JR.
La señora doña Emilia Aguila de Huerta, digna esposa del Presidente de la República, llegando " Santo Do~ingo para la misa solemne de Covadonga.

�"PENSANDO EN TI"

Pedro, en su delicadí;imo artículo, en que el cariño
guía la pluma, ll'lrna a los "Abrojos" "el libro de Job de
!a Adolescencia."
Hoy, por más que los desengaños hao destruído muchas de mis ilusiones, adorador de Dios, hermano de los
homb res, amante de las mujeres, pongo mi a lma bajo
mi esperanza .

Para &lt;El Mundo Ilustrada.&gt;
Mi lapiz producía sabre el papel,
un chirrear como de luciérnaga que
en noche obscura, ra~ga el ~spacio
con sus iotermiteocias luminosas. Es·
cribía para ti, de tí y par tí. ¡ Las
once de la noche! ni un ruido que
turba ra m i meditación; solamente
como para acordarme de que vivia,
golpeaban los latidos de mi cora·
zóo en mi frente, y de vez eo cuando formando acorde, el cacto melancólico de un pájaro oc cturno y
los clamores del reloj de la Cate·
dral, llegaban a mis oídos. ¡Qué
saeta calma! 1Qué hora tan propi.:ia
para pensar en tí!
1Pensaba en tí, cada más en ti!
Una abstracción completa hacía ol·
vidarme de todo; y allí estabas conmigo; tal me obcequé en e•h segu•
ridad, que : alargoé la maco al ex·
tremo de la mesa para tocarte! ¡Si
tal me parecía oír en el silencio de
la alcoba tu respiración ; no esta·
bas ahí, y sin embargo, te tenía conmigo y hasta sentía que me b~sabas
con tu aliento! ¡Q ué bella abstracció n! Tu cuerpci en esa hora de s u•
prema traoquilidad estaba envuelto
en los lienzos de cu cama ; oca de
tus m1necitas, tal vez !talida fuera
de ellos, acaso estaba fría ; tu cabecita se hundía entre la suave almohada: todo 1? humano_ en tí, dorm(a; todo lo grande, lo sublime que tienes
tú: ~staba ~oom1go!_ Algu1eo que ~ub1er.. osado tocar tu corazón, oo Je hutiera
sentido latir. Alguien que se hubiera atrevido a despertarte, no lo ·hubiera
logrado. Tu corazón y tu alma no estab,rn ahí, yo los tenía!
Hubiera querido que esa abstracción fuese eterna; no quería acostarme · necesita~a escribir lo que me dictaba_ tu recuerdo; pero la aurora venía, la Stela
Matutina se había clavado en el cielo y el canto del gallo que rasi;:a con su clamore? del &lt;alabado&gt; ~¡ aire de la mañana, me dijeron: c¡ya es de día!&gt; y me
dorm1 pE&gt;nsando en u y yo, que nunca recordara haber soñado, tuve un sueño .... . . !

Maiutenant, je vois l'aube .. . . L'aubel c'est
!'esperance.
Al son de la gloriosa mú;ica del arpa, me quedo con
David.
RUBEN DARIO

Melancolía
La tristeza de la vida
h siento como una garra,
que tena z como ninguna
en mi corazón se clava
como si fue ra una pute
de, mi dolorosa entraña,
como s i al abandonarme
se llevara presa a mi alma ....

¡O~ cautos que nunca he dicho
pero que en mi pecho estallan
con la elocuencia que muestra
el temblor de mi pestaña!
¡Oh cautos que sin sonidos,
sin rítmos y sin palabras

El m;i.estro Carrillo y el señor R'&lt;mos Martinez, director de la Ac'ldemia de Bellas Artes, a quieu
dedicó el Conservatorio un concierto el jueves pasado.
coo mi corazóo os pago
por un latido una lágrima,
la tristen de la vida
la sieoto como una garra,
y soi~ vosotros, ¡oh cantos
de notas iom\culadas!
los ayes que en vano luchan

por salir de mi garganta,
la muda expresión que dejan
mis inconcebibles ansias
coaudo doy uoa respuesta
a "el má; allá" c¡ue me llama ....
ULISES CESAR SYLVA.

FRANCISCO SA.NCHEZ MARIN.
México, 9 de Septiembre de 1912.

o o o o
Uo reloj que anduvo sic pararse en todo un año, ba hecho sonar su péndulo,
ciento sesenta millones, cie nto cuueuta y cuatro mil veces.
o o o o
Se calcula que hay en Ioglaterra cerca de "cien mil" oovt'iistas que no alcaoz~o a ver sus obras public3das.

Más acero se consume en Eu~opa eo la fabricación de pl•1·
mas de escribir, que el emplea·
•do en sables, cañones y armas de
toda clase para el mundo ente·
ro.

t

o o o
Una tonelada de agua de mar,
,deja al evaporarse, 8 1 libras de
sal en el Atlántico, 79 libras de
sal en el Pacífico. 85 en el Polo
y 187 en el Mar Muerto.

o a o

S r. Pérez Gavilán y señoritas Elvira González Peña y Julia Alonso, qoieoes tomaron parte en el concierto dedicado a la Academia de Bellas Artes.

En Inglaterra hay por térU1ino
medio un policía por cada 712
personas, can excepción de Li'l
,colo, donde sólo hay un:&gt; por
,cada 1,023.

El Mioistro de Iostrucción Pública presidiendo la ceremonia de eotre¡¡a de bandera al cuerpo de infantería de la Escuela Normal para
maestros el miércoles p:i;ado.-EI mismo funcionario en el acto de la entrega -El batallón presentando las armas a la enseña nacional.

�¡Cosas de hombres!.....
Aiivinaba la voz de ella, rígida y fría como siempre.
Cuan-lo Viseotico, el hijo de la &lt;siñá&gt; Serafina, volEn las noches de verano, cuando al cal.Jr arrojaba a
vió de Cuba, la calle de Borrull púsose en conmoción. las familias en medio de la calle y se formaban corros y la otra aguda y mimosa, la dd cubano, que decía:
En torno de su petaca, siempre repleta de picadura en torno de las cenas servidas sobre mesitas de zapate- &lt;Vente conmigo&gt;, con una intención que al &lt;Menut&gt;
de la Habá.na, agrupábase la chavalería del barrio, an- ro, la genti, veía pasar al celoso chiquillo, recatándose parecía arañarle en el pecho. Conque &lt;vente conmisiosa de liar picillos y escuchar estupendas historias con en la sombra, misterioso y fatídico como un traidor de go&gt;, ¿ eb &gt;•••• !Cristo! Aquella noche iba a arder todo
en la calle de Borrull.
credulidad asombrosa.
melodrama.
Y se lanzó fuera del cafetín, sin llamar ia atención
-En Matanzas tuve yo uoa mulatita que quería nos
La aparición terrorffica pasaba varias veces ante la
casáramos Jueguito ...... Jueguito. Tenía millones, pero puerta de Pepeta, lanzando miradas espeluznantes al de los bebedores acostumbrados a tan nerviosas saliyo no qui;e porque me tira mucho esta &lt;tierresita &gt;
coro que hacía la corte a la buena moza, y después das.
Y esto era mentira. Seis años había permanecido fne- desvaoecíase por un escotillón: el cafetín donde el &lt;Me·
Ya no era el alma en pena; iba rectamente a su sira de Valencia, y decia tener olvidado el valenciano. a out,&gt; cual nuevo Prometeo, entregaba sus entrañas a tio, a aquel corro maldito que lastas noches había sido
pesar de lo mucho que le &lt;tiraba la tierresita &gt; Había las rampantes garras de las &lt;?guila!&gt; amílicas.
su tormento.
salido de allí con lengua, y volvía con un merengue de-&lt;Tú, cubano, ascolta &gt;
1Qué noches aquellas! Los nuevos amores de Pepeta
rretido, a través del cual las palabras tomaban el tono tenían la acera pc,r escenario y por coro aquel corrillo
Movimiento de asombro, de estupefac:ióo. Calló el
empalagoso de una flauta melancólica.
donde sonaba et acordeón y ella recibía honores de organillo, cesó el coro y Pepeta levantó fieramente la
Por su leoguaj ➔ y las mentiras de grandiosidad con reina festejada. A su lado, la maJre, una vieja insigni· cabeza. / Qué queda aquel pillete ? / Había por allí alque asombraba a la crédula chavalería, Visentico era el fi:aote que no abría la boca sin recibir un bufido de gún borrego que robar?....
soberano de la calle, el motivo ñe conversación de lodo Pepeta.
Pero sus insolencias de naela sirvieron. El licencia•
el barrio.
La calle tostada todo el día por el sol, revivía con los do se levantaba esti rando fanfarronamente su levita de
Su casaquilla de hilo rayado con vivos rojos, el bone- primeros soplos de la noche.
lino.
te de cuartel, el pañudo de seda al cuello, la banda
-Me paese .... me paese que ese muchacbillo se
Los lóbregos faroles, cuyos palmitos de gas parecían
dorada al pecho con el canuto de la licencia. la tez pintad:is en la pared con almazarrón, dejábanlo todo la va a cargar por torpe.
descolorida, el bigotillo picudo y la media romana de en fresca penumbra; eo las puertas destacábanse las
Y salió del corro, á pesar de las protestas y consejos
corista italiano, habíaose metido en el corazón de todas manchas blancas de la gente casi en paños menores: de todos.
las chavalas y lo hacían latir con un • estrépito rsólo chorreaban rftmicameote los balcones con el riego de
Pepeta se había serenado. Podían estar tranquilos;
comparable al &lt;fru-fru&gt; de sus faldas de percal almi- las plantas; en cada balaustrada asomaba un botijo, y ella lo aseguraba. No llegaría la sangre al r,o. E l &lt;Me·
donadas en los bajos hasta ser puro cartón.
de arriba, de aquel cielo obscuro, que parecía un lien- out&gt; era un chillón que no valía un papel de fumar, y
La &lt;siñá&gt; Serafina estaba orgullosa de aquel hi- zo apolillado transparentando lejana luz, descendía un si se atrevía hacer pinitos, ya le limpiaría los mocos el
jo que la llamaba &lt;mamá&gt;. E lla era la encargada de soplo húmedo que reanimaba a la tierra, arrancándola otro. Vaya . . .. a cantar. No debía turbarse la buena
hacer saber a las vecinas las onzas de oro qne Visenti- suspiros de vida.
armonía por un bicho así.
co había trafdo de allá, y al número que marc~ba, ya
En todas las puertas sonaban el acordeón con su chi·
Y la tertulia reanudó su canto débilmente, de mala
bastante exagerado, la gente añadía ceros sin remordi- Uona melancolía, la guitarra con su rasgueo soñador, el gana, mirando todoR cc,n el rabillo del ojo a los dos que
miento.
canto a coro desentonado y estridente, y algunas vec1:s estaban plantados eo el arroyo, frente a frente.
Además, se hablaba con respeto supersticioso de cier- en las esquinas estallaba una tempestad de aullido~. el
to papelote que el licenciado guardaba, y en el cual el estrépito de la lucha cuerpo a cuerpo y los antipáticos
&lt;Que la que aquí es prima doona
Estado se comprometía a dar tanto y cuanto .... cuando perros chatos chocaban sus amenazantes cabezas de
Reina en mi casa será.. á .. .. á&gt;
mudase de fortuna.
foca, basta que el silletazo de algún vecino de buena
No era extraño, pues, que un hombre de tantas pren- voluntad los ponía en dispersión.
Pero al hacer una pausa, se oyó la voz del &lt;Menut&gt;,
das, rodeado del ambiente de la popularidad y poseeDespedazábanse en los' corros enormes sandías; hun• que decfa lentamente, con rabia y acentuando las palador de irresistibles seducciones, trojese loca a Pepeta díanee las bocas en tajadas como medias lunas; prio- bras como si las mascase:
(a) &lt;la buena moza,&gt; una vaca brava que por las maña- gábanse las caras con el rojo zumo; exteodíaose los
-&lt;Tú eres un morral .... si, señor, un morral&gt;.
nas revendía frut&lt;L en el Mercado, y con su falda aco- arrugados moqueros baj:&gt; la barba para no mancharse,
Todos se pusieron en pie, rodaron las sillas, cayó el
razada, pañuelo de pita, patillas en las sienes y puntas y, al fin, la gente, con el vientre hinchado de agua, su- acordeón al suelo, lanzando un quejido: pero .... ¡quiát
de bandolina en la frente, pasaba la vida a la puerta miase en dulce beatitud, escuchando como angélicas por pronto que acudieron ya era tarde.
de su casa, tan dispuesta a arañarse con la primera ve- me lodías, los arañazos de los acordeones
Se habían agarrado como gatos rabiosos, clavándosecina, como a conmover toda la calle con alguno de sus
Y a esta hora de digestión líquida, al cantar el sere- las uñas eu el cuello, empujándose, resbalando en ' las.
escándalos de muchachota cerrril.
no las once y estar los corrillos más animados, era cortezas de sandía y lanzando sucias blasfemias.
La gente consideraba naturales y justas las relacio- cuando a lo lejos la difusa luz de los faroles marcaba
Y el &lt;Cubano&gt; de pronto se bamboleó para caer co•
nes cada vez más fotimas entre Visentico y Pepeta. algo que se aproximaba balanceándose, trazando zigzags mo un talego de ropa; y en aquel momento de~vanecióEran la pareja más distinguida del barrio, y además, como una b irca sin timón, echando la pesada ancla en se la melosidad antillana, y el lenguaje de la niñez reaantes de que é l se fuese a Cuba, ya se susurraba si ba- cada esquina.
pareció junto con la desgracia.
bia algo entre ellos.
-&lt;iAy, mare mehua! .... ¡Mare mehua!&gt;
Era el padre de Pepeta, que con la gorra desmayada
Lo que ya oo le parecía tan claro a la gente es lo y el pañuelo de hierbas en una mano, volvía de la taRetorcfase sobre los adoquines como una lagartija.
que diría el "Menut," un chicuelo enteco y vicioso, berna. Salu!l,aba a la reunión con tres gruñidos, des- partida en dos, agarrábase el vientre allí donde había
empleado en el Matadero para repartir la carne; un preciaba las insolencias de la bija, y se hundía por fin sentido la fría boja de la navaja, comprimiendo instinpillete con la mirada atravesada y grandes tufos en las en la obscuridad de su casa, maldiciendo a los avaros tivamente el bárbaro rasgón, al que asomaban los intesorejas, que siempre iba hecho un asco, y de quien se caseros que, para fastidiar a los pobres, hacen siempre tinos cortados, r?zumando sangre e inmundicia.
mu,muraba si en distintas ocasiones había afanado bo- las puertas estrechas.
Corría la gente desde los dos extremos de la calle.
rregos enteros.
En aquellas horas de regocijo público, en medio de para agolparse en torno del caído; sonaban pitos a Jo
La Pepeta estaba loca; sólo una caprichosa como ella la calle, acariciados por la expansión de todos los ve- lejos; poblábaose instaotáneameote los balcones, y en
podía haber aguantado dos años los celos machacones cinos se arrollaban el licenciado y Pepeta; él dulzón y uno de ellos la &lt;siñá&gt; Serafina, en camisa, desmelenay la5 exigencias tiránicas de uo granuja rabiosillo, al
empalagoso, hablándole al oído; ella, grave, estirada y da, sorprendida en su primer sueño por el grito de su
que ella con su potente brazo de buena moza era ca- seria, apretando los labios como si estuviera ofendida, hijo, daba alaridos instintivamente, si n explicarse toda·
paz de deshacer la cara de un sólo revés.
porque una chavala que se respete debe poner siempre vía la inmensidad de su desgracia.
Y ahora iba a ocurrir algo. ¡Vaya si ocurriría[ Adi- al novio cara de perro. Los hombres son muy presun•
Pepeta retorcíase con epilépticas convulsiones entre
vinábanlo los vecinos sólo con ver al "Menut," Quien tuosos, y si llegan a comprender que una está chiflada los brazos de varios vecinos; avaczaba sus uñas de fiera
con aspecto de perro abandonado pasaba el día vagan- por ellos ... , ya. ya.
enfurecida, y no pudiendo llegar hasta el &lt;Menut&gt;, le
do por la calle, tan pronto en el cafetín de "PanchaY mientras tanto, la pobre alma en pena a la puerta escupía a la cara siempre los mismos iosu:tcs con voz
bruta," como frente a la casa de Pepeta, siempre su• del cafetín, con la garganta abrasada por el amílico y estridente, desgarradora, que despertaba a todo el ba-cio, con la cami5eta listada de azul y la blusa al cue- el corazón en un puño, oyendo de cerca las bromitas rrio: &lt;iLladre!. ... ¡Graouj::l!
llo impregnadas de la hediondez de la sangre seca.
de sus amigachos y a lejos las canciones de corro de
Y el autor de todo estaba allí, sin huir, con su figuri•
Ya no repartía carneros a los cortantes de la ciudad;
Pepeta, unos retazos de zarzuela repetidos con mono- 11~ triste y desmedrada, el cuello desollado por varios
olvidaba su carrito mugriento, y embrutecido por la tonía abrumadora.
arañazo~, el brazo derecho teñido en sangre basta el
sorpresa. queriendo llenar aquel algo que le faltaba,
Pero qué cargantes son los amigos del cafetfn. /Que codo y la navaja caída a sus pies. Tao tranquilo como
sólo sabía beberse "águilas" en el cafetín, o ir tras Pe- Pepeta
no le quería ya? Bueno; dale expresiones ....
al degollar reses en el Matadero, sin estremecerse ar
peta, humilde, ~obarde, encogido, expresándose con la ¿Que él era un chiquillo y le faltaba esto y lo de más sentir
en sus hombros las manos de la policía; con una
mirada más que con la lengua.
allá? Conforme; pero aún no ha!&gt;fa muerto y tiempo le sonrisita q ue plegaba ligeramente los extremos de su.
Pero elb estaba ya despierta. ¿Dónde había tenido quedaba para hacer a lgo. Por de pronto, a Pepeta y al boc
..
tos ojos? .... Ahora le parecfa imposible que hubiese
cubano se los pasaba por tal y cual sitio. EBa era una
Salió de la calle con los brazos atados rnbre la espalquerido aquel bruto, sucio y borr.chín. IQué abismo
y él un mariquita con su hablar de chiqui- da y la blusa encima; la innoble cara llena :le arañazos,
entre él y Visenticol .... una figura de general, un chi- &lt;carasera&gt;
co muy gracioso eo el babia, que cantaba guajiras y llo y su peluca rizada. Ya les arreglaría las cuentas. . . . hablando con su escolta de municipales, satüfecho, en
A ver, tío &lt;Panchabruta&gt;: otra águila de petróleo refi- el fondo, de que la gente se agolpase a su paso, comobailaba el tango c:&gt;mo un ángel, y que, en fin, si no tenado. De aquel que está en el rincón, en el temible en la entrada de un personaje.
nia millones y una mulata, ya se sabía que era por lo
tonel que ha enviado al cementerio tres generaciones
Cuando pasó ante el cafetín, saludó con altivez a sus
mucho que le "tiraba la tierresita."
. de borrachos.
amigotes, que, asombrados, como si r.o hubiesen presea·
Indi~n:lbase al ver que aquel granujilla forrado eo
Y
el
fresco
vientecillo,
haciendo
ondear
la
listada
ciado el suceso, le preguntaban qué había hecho.
la mugre de la carne muerta, aún tenia la pretensión
-&lt;Res; coses d'homens&gt;.
de que continuase lo que sólo había sido un capricho cortina de la puerta, arrojaba todos los ruidos de la
calle
en
el
ambiente
del
cafetín,
cargado
del
calor
del
Y contento con su suerte, erguido y tr indante, !iguió. .. . una condescendencia compasiva .... ¡arre allál
gas y los vahos alcohólicos.
el camino de la cárcel, acogiendo el infeliz lasmiradasCuando no manifestase su cariño con zarpadas y
~e la curiosidad. con la prosopopeya de la estupidez saaprendiese a decirla: ¡flor de guayaba! y tmulatital coAhora cantaban a coro eo casa de Pepeta.
tisfecha.
mo el otro, entonces oodria ponerse en su presencia.
La buena moza fué inflexible, acabó por no escuchar,
&lt;Vente conmigo y no temas
Estos parajes dejar&gt; ....
V. BLASCO IBA~EZ.
y desde entonces la calle de Borrul tuvo un alma ~n
pena, que fué el &lt;Menut &gt;

La ver¡a que ita entrada a la puerta de hooor.

El Castillo de Clos de Mr. Poiocaré.

Fachada de la casa de familia.

Las vaGaGiones de Mr.
Raimond PoinGaré
En un m•goífico castillo de la Lore11a, y del cual presentamos algunas fotografías pasa las vacaciones de verano el P r esidente de la República francesa. Desde
hace más de 25 años vive en el Estío en esta mansión que fué como la casa solariega de toda la familia, si bien ha ido aumeotándola con nnevas compras hasta hacer una fiaca de mucho valor y de un aspecto verdaderamente regio, que recu&amp;rda el de Jaépoca del Renacimiento y el de las casas nob les del siglo XVIII. !Un
gran jardín y un parterre perfectamente cuidado, llenan de perfumados ambientes
las habitaciones y los recuerdos de la juventud del célebre ahogado y las preocupa•
ciooes del polftico, allí se deslizaron.

Un aspecto del jardín.

Los muros del castillo vistos exteriormente.

El salón del Presidente en el castillo de Clos.

�111 1111111111111

L os que esto quieran, les aconsejamos que no pisen
el antes boyante y hoy de~grac"i¡ido Principal.

TEATRO PRINCIPAL.
Los artistas malos como los cocineros malos, pueden
m.is que Dios, porque lo bueno lo convierten en pési·
mo. Esto ha sucedido precisamente con la obra estrena·
da en el PriJcipal, que es una parodia de &lt;La Corte
de Faraón&gt; y se llama &lt;El Pueblo del Peleón,&gt;
No digamos que es una zarzuela de mérito.ni mucho
menos, pero tiene gracia, hay escenas de ingenio y la
música esta'. bastante bien .seleccionada. De modo que
para que el público la aceptara y no hubiera la atrona·
dora silba que escuchamos en la noche del estreno,
bastaba, primero, con haberla ensAyado mejor; segundo
con que se hubiesen sabido los papeles para evitarnos
oir los gritos del apuntador; tercero, con que Liñan no
hubiera resultado afónico; cuarto, con que Tirado no
desafinase lastimosamente; quinto, conque Wimer hu•
biese puesto ma'.s de su parte; y en fin, para terminar,
con que Cbole Alvarez no se fuese quedando poco a po·
co sin voz, lo que es de lamentarse, por ser la primera
fignra femenina de la Compañía, pues Teresita Calvó
ni ahora ni antes, (no sé en lo futuro lo que pasara'.) se·
Ta'. para tiple.
Resultado de esta nueva silba que el público salió
disgustadísimo del Principal y no es para menos; pues
pagar lo que los excelentísimos revendedores quieren,
y luego ver un destrozo completo, ni es correcto, ni merece eso la gente, que aunque poca, asiste al antiguo
emporio de la tanda, que ahora, por deigracia, se en•
cuentra por los suelos en este teatro, a pesar de las
buenas intenciones de la Compañía Teatral, S. A. que
no ha conseguido que el triunfo corone uinguno de sus
esfuerzos.
Yo creo que si se evitaran ciertas cofas y se formara
otro cuadro mejor, la buena sociedad irfa a teatro tan
céntrico. M.is no se ha logrado eso ni una rnla noche, y

TEATRO LIRICO.

la gente que sostiene los especta'.culos huye del Pri~ci·
pal, no siendo estos juicios únicamente del cronista;
pues casi todos los diarios critican acerbamente todo lo
que se refiere a dicho Coliseo, y en los centros sociales
y artísticos esta'.n conformes en que nunca ha estado
peor que ahora. ¡Como ha de ser!. ... si &lt;El Mundo
Ilustrado&gt; hace presente todo esto, es con el fin de evitar el que vayan personas de escogida clase, a las cuales gusta ver las obras bien presentadas, con buenos artistas, y sin asomo alguno de sicalípsis.

Contrastando con la decadencia del Principal, se
presenta el Lírico hasta el punto de que obras cerno
&lt;Las Musar Latinas&gt; que destrozaron en el primen, de
dichos Coliseos ha sido un triunfo completo, ndondo,
unánime, en el segundo
La noche del estreno la concurrencia era ~electa en
extremo, y en los palcos vimos muchas familias conocidas que amantes del género chico no van en manera
alguna al Principal y acuden con entusiaEmo al Lírico.
Y en verdad qne no se equivocaron, pnes ahora hemos
visto en México zarzuela tan celebrada; ahora podemos
decir que apreciamos fUS bellezas; ahora hay para rato
en el cartel &lt;Musas Latinas.&gt;

\)
r,rimero, que es a mi juicio el m.is
flojo.
El fondo de h obra es la lucha de
c 1ases en el ejército francés; los odios
entre uuos y otros por no ser todos de
la misma elevada cuca: y adema'.s, un
conflicto muy humano el amor a una
misma mujer de dos jefes, que precisa·
mente son los que ma'.s se odian.
En un castillo. donde estaba de guar•
nición un regimiento para sofocar una
huelga, conocen el teniente Ferbach y
el capitán D'Tberissya uoa pobre mu•
chacha. Juana Morin. E { ¡¡rimero desea
hacerla su esposa, el segundo, guiado
por las ideas aristócratas de su clase y
como era casado le brinda lujo y dine•
Teatro Lírico.· -Escenas y personajes de &lt;Las Musas Latioas&gt; que se han represen·
ro con tal de que sea su amaote, prolado con gran éxito.
posición ..¡ue rechaza la muchacha,
En el segundo acto, un año después,
guido autor francés y &lt;¡Ue se titula &lt;Bajo las Charrete· ya vemos que vive el teniente con la mujer adorada.
ras&gt; y aq1Ji hemos visto arreglado al eEpañol por el se· pues si bien desea casarse con ella, el padre del mili·
TEATRO MEXICANO.-&lt;BAJO EL UNIFORME.&gt;
ñor Michel de &lt;Bajo el Uniforme&gt; es una obra bien tar, Pastor protestante de Alsacia, fe ha opueHo a la
pensada. de correcto desarrollo, de escenas sensaciona- boda, dando lugar a que vivan sin santificar su amor,
El drama en cuatro actos de Arturo Bernade, distin· les, y con una exposición breve y suscinta en el acto
Estos lazos son motivo de escfodalo en el Regimiento

El triunfo que alcanzó la Millanes es
d.i los que forman época, y por tanto
las ovaciones, las dianas que oímos en
su honor, fueron merecidas. Eso es
cantar, así se pueden poner obras, con
intérpretes de tal valía. La Caballé es·
tuvo admirable en los tipos de la Espa·
ñola y del papelero de París. Muy bien
la Iris, y por lo que se refiere a los
b,.1mbres merece citarse a Pepín Pas·
tor, que canta su parte con sumo gusto.
El decorado magnífico; esas son decoraciones propias y bellas y no las de los
::iermanos Tarazona que vimos en el
Principal. En resumen &lt;Las Musas Latinas&gt; ha sido una victoria en toda la
línea y recomendamos a nuestros lec·
tores que vean dicha obra en este Co·
liseo.

Teatro Mexic..oo.-Dos escenas del drama &lt;Bajo el Uniforme.&gt;

•

�El vencedor en el concurso de bolos en la romería de Covadonga el 8 del actual.
adonde no es bien mirado "Ferbach" sobre todo por
su rival vencido. Este va a la casa donde vive la enamorada pareja, pues le han dicho que el referido teniente ha quebrantado el arresto que tenía en su domicilio; encuentra sola a "Juana Morín," la repite de nuevo sus ofrecimientos, la pinta su amor e intenta abrazarla, en cuyo momento aparece " Ferbach" que cruza
la cua de su superior gerárquico con una fusta que
traía en la mano.
El proceso es inevitable, la sentencia será dura; y
después de algunas escenas bien hechas y rebosando
interés, hay una culminante entre la joven que ha de
declarar ante los jueces y el capitán D'Therissy, concluyendo porque ella echa mano de una pistola, que
hay sobre una mesa y dispara, hiriendo de muerte al
causente de todas las desgracias.
En aquel momento, sale el teniente libre, pues se ha
hecho luz sobre los móviles nobles, que le obligaron a
pegar a su superior y este ya moribundo declarn de
nuevo la inocencia del acusado. El telón cae y la verdad, el público se pregunta, que a no dudarlo "Juana
Morín' habrá sido procesada, lo que significa qui, la
obra no queda todo lo bien terminada que debiera.
Como se vé, predomina en todos estos odios y rivalidades de jefes del ejército, la idea religiosa absorviendo el argumento. De la negativa de "El Pastor Ferbach" dimana todo; aquella barrera de religión es la
que impide un matrimonio digno y honrado, y en el
segundo acto que por cierto es bellísimo, oímos la voz
soberbia, enérgica e intransigente del ministro de la
secta anticatólica, prohibiendo al hijo por la diversi·
da:l de la fé entre los amantes, un vínculo que todo lo
legitime.
Este aspecto no es muy vulgar en el teatro contemporáneo, y casi ya no se presenta en escena, y por tal
motivo tiene cierto mérito la obra de que hablo, aunque en verdad, no sé hasta qué punto en realidad
en los albores del siglo XX, semejante conflicto exis·
ti ría.
La interpretación fué correcta por parte de todos.
María Luisa Villegas estuvo a buena altura, sobre todo
en el acto segundo, que lo sintió intensamente. En el
tercero, no alcanzó igual nivel; la encontré como can·
sada, y dijo su parte con ciflrta monotonfa. Bien Emi·
Jia del Castillo en su corto papel. De los actores, me·
rece un aplauso Vargas en el Pastor protestante, que
encarnó perfectamente. He observado que los papeles
de carácter son los apropósito para este artista, que
posee una buena facultad, la de gesticular con arte,
dando mucha expresión a todo lo que dice, con la cara.
Muy bienCoss en el "Capitán Lancelio," cuyo tipo en·
tendió y supo expresarlo con todos sus maticesde fran·
queza y de buen fondo. Mutio, correcto en el protago·
nísta del drama; y Codina, lo ví frío en el ''Capitán
D'Therissy" y falto de ciertos detalles. que hubieran
establecido la diferencia entre el militar noble, rico y
elegante y el otro plebeyo, pobre y vulgar. La obra
est"Jvo bien puesta.
LUIS DE LARRODER.

los al vano ensueño · y ·a la culpable inercia antes que
a la acción fecunda y generosa, al esfuerzo vid! y proficuo, base en los actuales tiempos del progreso y de la
civilización.
Y si entonces concordaba con el espíritu coetáneo
aquella retorcida fantasmagoría de hechizos y endriagos, de gigantes, gnomos y hadas bienhechoras, encantamientos y amorosos devaneos, nuestra posteridad hallará que en este ~iglo XX, conquistador de los más
grandes progresos, feliz vulgarizador de las ondas her!·
zianas, de la navegación por petróleo y de la fuerza
hidráulica hábilmente aprovechada, hemos dado nuestra simpatía y nuestro afecto en el orden literario a las
aventuras misérrimas de criminales y ladrones, campar·
ti.!ndo nuestra atención y nuestro amor entre el audaz
bandido Arseoio Lupín y el investigador portentoso de
allende el Atlántico Sherloc k Holmes, débil copista del
maravilloso Dupin cisatlántico, creación insuperada del
mágico Edgard Poe.
Tal decadencia de aSciooes, semejante degeneración
.que nos consiente sustituir un personaje lleno de valor
y de osadía, hidalgo en su alma y en sus actos, un Ama·
dís, con un rebelde de las leyes sociales que se entrega
a la depredación y al engaño con fruición culpable, o
ese morboso anhelo de conocer los elementos que concurren en los crímenes sangrientos y en los r obos audaces de los Raflles ¿es, realmente un síntoma de debi•
litación de nuestro sentido moral ?
No es en manera alguna: las circunstancias distintas
que caracterizan nuestra época de la lejana en que tuvieron su boga los caballeros andantes, consisten en
que entonces la lucha entre el hombreaudáz y ternera·
rie se entablaba entre ellos y otrcs hcmbns de igual
audacia y bizarría, y hoy se debate entre el hombre
rebelde y la sociedad mejor organizada, que fía rn

mañanas de otoño grises y sombrías, debiendo ser azules, muy azules como el cielo que nos besa?
¿Por qué traes en tus últimas tardes, tristezas sin
nombre, en tus mañanas sin sol, recuerdos muy hondos
y en tus noches obscuras, copiosas lágrimas?
¿ Por qué eres triste como el poeta de los ojos azules ?
¿ Por qué suspiras?
¿ Por qué sollozas?
¿ Por qué lloras?
¡Ah! ya lo adivino mes azul, ya lo sé. T raes en t us
primeros días el fin del estío y con ello los recuerdos
para algunos de aquel vivo amor nacido en primavera;
para otros la esperanza de la realización de los sueños.
Preludias la canción de las hojas, la ci.nción de otoñe
porque es la música que conviene -a las almas que sufren y que lloran la muerte prematura de sus ilusiones.
Los vientos invernales e impíos traspasan con crueldad
el otoño y sacuden con violencia las ramas para deshojarlas, del mismo modo que las decepciones llegan al
corazón en plena primavera de la vida. Traes en tus
últimos días, tardes de invierno muy obscuras y maña·
nas de otoñ o grises y sombría para que se refugien en
ellas las almas que lloran la huida de las ilusiones que
ya no volverán.
Traes en tus últimas tardes tristezas que no se pueden describir, que no tienen nombre: en tus mañanas
sin sol recuerdos hondos, muy hondos, y en tus noches
de insomnio copiosas lágrima:5; no porqt:e seas cruel,
no, tú Septiembre sólo inicias el principio de· la esta•
ción sombría y gris y Diciembre, helado como todos con

guarda y su defensa a la policía uniformada o a los
agentes de investigación de la categoría &lt;secreta.&gt;
Simpatía por el caballero andante y simpatía por el
ladrón, son producto semejante en su índole: el caballero andante era hombre que rompía con las costumbres de su tiempo, encarnaba la rebeldía, el ladrón ac·
tual del tipo Lupín, es el rebelde que escarnece, burla
y atropella las leyes de su país, representa la protesta
del hombre libre contra el hombre encadenado b~jo
las férreas ligaduras que nos denuncia Spencer en &lt;El
ir.dividuo contra el Estado&gt;
Abstracción filosófica, pura disertación, simple teoría
en el grao sociólogo, !:.echo concreto y positivo en Lu•
pín, en última síntesis ~ncarnan ambos, la teoría y el
hecho, el gesto rebelde del que viene a la brega social
demasiado tarde para dictar las !•yes y eoCOlltrándolas
hechas no puede amoldarse a sus estrechos cánones
contra los cuales protesta.
No es, en suma, J,. propiedad, como tampoco Jo es la
ecoGomía, según un popular anuncio . d" cierto Banco
habanero, un &lt;instinto&gt;, un producto de nuestra huma·
na condición; es un hábito contraído, la propiedad es
relativa, negada y nula en ciertas regiones. desconocida
durante siglos de ¡,. humanidad, producto de iutereses
muy complejos que se han ido ..irganizandc hasta com·
pletar la estrecha y ominosa red que nos envuelve has·
ta asfixiarnos, según la frase de Srencer.
No es, pues, un atentado a ningún derecho &lt;natural&gt;
el desconocer los fueros de la propiedad, que, después
ele todo, escuelas y personalidades preeminentes de este
siglo niegan y combaten en nombre de la verdadera
moral social.
Todo lo contrario el instinto. las fibras que permane·
ceo puras en nuestro iér íntimo, en ~I &lt;ioner self&gt; de
los anglosajones, se rebelan contra la tiranía social. En
los hombres superiores se concreta por la campaña ardorosa, la predicación stgerente, la acción positiva, en
los más, sin dar tiempo a la reflexión a razonar, se Ira·
duce por la simpatía al personaje rebelde de la ticción,
al que lucha contra reyes y contra sociedade~, al que
burla a la sociedad organizada en sus polizoous y sus
investigadores policiales.
Y en cuanto al otro personaje, deplorablemente fx·
pintado por autorzuelos sin fantasía ni lógica, en cuanto a ese investigador de la deducción inexora ble y la
ob;ervación minuciosa y lógica, inspira simpatía por
otro rasgo típico de nuestra edad : el análisis, que es la
base, la síntesis y el exponente de cuanto ha progrerndo en todos los órdenes la humanidad terrestre.
Uno y otro, el investigador detective y el audaz la·
drón, son encarnación del espíritu de la hnmanidad,
jalones que marcan sus tendencias y su condición ínti·
ma, fruto de la época en que vivimos, y como es J;,, novela el más gráfico y elocuente documento que retrata
en -sus páginas las iendencias y los afanes coetáneos, es
caballeresca en los tiempos cervantescos, rcm¿oti·
ca en los tiempos de conmoción y de crisis de la
Europa, burguesa en los lustros de prosperidad na•
cional, arrogante y rebelde en estos días de lucha enconada del hombre contra la naturaleza y del hombre
contra el hombrtl, perenne enemigo que conocieron los
antiguos, triste destino de la especie: horno, homini, lu·
pus ...•
ARTURO R. DE CARRICARTE.

Comensales y anfitriones navegando en el lago de Xo·
chimilco r umbo al sitio escogido para el banquete que
los alumnos y profesores de la Academia de Bellas Ar·
tes y del Conservatorio de Música ofrecieron a sus di·
rectores el sábado de la semana pasada.

¡SEPTIEMBRE!
Después de pronunciar las palabras Abril, Mayo y
J uni,o, la de Septiembre nos parece algo dura y pesada,
y a~1 como las primeras son los nombres de los meses
más alegres del año. de los que semejan jóvenes enamorados y felices, de los que son - símbolo de belleza
ilusión, amor, flores y esperanzas; Septiembre ¡oh!, Sep:
tiembre me ha parec ido siempre no el adolescente bu•
llicioso, no la joven risueña y feliz, imagino ver en él al
poeta d~ los ojos azules, t riste y meditabundo que ha
~ufri?-o y ha llorado en silencio pesares muy hondos .. . .
1mag1no ver en él un futuro dolor vestido de azul como
el infinito y como el amor sin esperanza de los que
aman ea secreto.
Y por eso te amo, Joh Septiembre!. ... y por eso te
espero con imp1.ciencia, sí, porque pienso que eres el
p~eta de los ojos azules, y dime ¿por qué en tu princi·
pto traes el fin de una de las ~staciones más bellas del
año y en tus últimos días preludias la canción amarilla
la canción de otoño, la canción infinitamente triste d;
las hojas?
¿Por qué los vientos impíos y prematuros del invier·
no traspasando con crueldad el otoño, llegan hasta tí y
arrancan las hojas que debían tener vida durante tu
estancia?
¿ Por qué, )oh! Septiembre, mes de los poetas tristes,
mes de los que lloran dulcemente la huída de las go·
londrinas del alma, mes de los que aman en secreto y
sin esperanza, mes de los recuerdos, por qué traes en
en tus últimos días tardes de invierno muy obscuras y

~

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El Ministro de Bellas Artes, con los directores aga·
sajado~, presidiendo el banquete.

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La Novela y la Epoca
La exégesis literaria ha pretendido darnos la razón
que asistó al insigne Cervantes Saavedra para comno·
ner su más famoso libro, ~iendo no otra que el propósi ·
to de destruir la insana afición de sus contemporáneos
a la lectura de las obras de caballería, productos de
fantasía desatentada que extraviaba lament•blemeotela
voluntad y la energía de sus coetaneos, predisponiéndo-

su olvido, con su indiferencia y con su hielo destroza
y mata los corazones que aún tienen vida.
Eres triste como el poeta que he soñado, el de los
ojos azules de mirar dulce y tranquilo y por eso te
amo ioh! Septiembre!
Suspiras porque, al huir llevarás consigo las últimas
flores d~ la e~tación con que terminas y por eso te cont emplo 1mpas1ble, absorta, muda; acaso no iráu entre
ellas las últimas ilusiones que me hicieran sonreír?
Sollozas pero _no sólamente tú Septiembre, mes azul
y de las flores tristes, contigo está mi corazón sollozando! tu dolor es mi dolor ya lo sabes; te hundes en el
ab1s11;10 en q';le s.e hunde el t iempo, y en él se hunden
también las 1lus~ones de los que amamos un imposible,
y lloras y te ale¡as como se alejan las esperanzas de los
que sufren, como lloran las alma.s de los tristes dulce
apacible y silenciosamente.
'
CLOTILDE VILLEGAS LEAL.
Entre madre e hijo :
- 1Ves, hijo mío ? El lobo se comió al cordero, por·

que el cordero fué malo .
-:Sí·, ya lo comprendo mamita. Si el cordero ht¡.biese sido bueno. . . . nos lo hubiéramos comido nos.o tros.

ºº º

Aspecto general de la mesa del banquete.
El t:,rneo de bolos en el parque Español.

•

Un agente de la secc ión 28 va a un teatro de :género
chico y dice al boletero:
-Manda decir el señor comisario que me de tres en·
tradas.
- ¿Para qué sección ?
-Para·Ja 28.

�r
\.
plazando la rosa por un clavel, un grupo de flores de garbanzo o un
pensamiento.
Pero volviendo a las ctoilettes&gt; de fin de estación, indicaremos a nuestras jóvenes lectoras algunos geutiles modelos completamente nuevos
y otiginalmente adornados. Por ejemplo: vemos un traje hecho en nansú de hilo blanco, con un ancho pliegue plano, guarnecido con tres
pliegues cosidos formando delantal o escapulario por delante y por
detrás de la falda. Una hilera de botoncitos forrados en namú azul
porcelana o rosa, señala el delantal por el frente ; el cuerpo lleva cintura redonda, e.uello vuelto, prolongado en solapas y carteras en las mangas de nansú rosa o azul.
Otro lindo modelo está hecho en muselina blanca pékiné de rayas ce•
reza La falda va ligeramente frunc ida alrede·
dor del talle y se termina por un anch o doblés
cosido a punto calado. Se acompaña de una pequeña casaca con faldones finamente plissados,
abierta en línea recta en todo su largo, escotada
sobre U'la camiseta de tul liso.
Uo p ~ ¡ueño cuello vuelto en linón bordado
guar1.occido en el borde con .encajes valencianos
y unas vueltas semejantes en las mangas, semilargas, adornan esta prenda, completa1&gt;do el con·

'

111

junto una estrecha cintura formada de augosto listón cereza en forma
de bies, el cual une el faldón al cuerpo y termina con un nudo
"pampille" formado por tres angostos cordon.:illos forrados en seda
cereza y terminados cada uno por una bola de .. lgodóil de l tamaño de
un guisante, forrada en seda.
Señalaré aún uo encantador modelo compuesto·de una falda en velo
de algodón blanco, toda plissada, y de un casaquín de batista blanca
a rayas azules con faldones adornados de encaje. La pequeña casaca
va cubierta hasta el talle deja ndo ver un plastrón de lencería y está
guarnecida en el borde, con un plissée de lioón orlado de encaje. El
conjunto se completa con un cuello-chal en satén azul y una ciátura en
piel blanca. Este modelo es extraordinariamente elegante y artístico,
especialmente para ser lucido por una joven blanca y de cabellos
rubios. Como comprenderán mis lectoras, dicho modelo puede admi·
tir variantes más o menos lindas, pue,s · podría hacerse rosa todo lo
que éste tiene azul, y resultaría verdaderamente
delicioso para una morena fresca y r osada como
una flor.
Los atavíos citados se acompañan con sombre·
ros de paja o tagal, frecuentemente adornados
con flores, procurando que éstas armonicen con
el color que lleve el traje como nota dominante;
por ejemplo, el que arriba citainos se vería sumamente artístico y elegante acompañado por
un sombrero de paja adornado con nomeolvides,
hortensias azules o -campanillas silvestres. Otro

Crónica
A pesar del poco calor que hemos tenido en el
presente verano, las "toilettes" ligeras, blancas la
mayor parte de ellas, han sido y continúan siendo
la nota brillante y predilecta de la estación. Las
vemos, lectoras mías, adornando deliciosamente las
playas, las estaciones veraniegas, los paseos en el
campo, las excursiones y los garden-party, en una palabra, estas lindas •·toilettes" se disputan la preferencia en todos los centros elegan·
tes. No cabe duda que debemos mostrarnos agri.decidas actualmente a
la reína Moda, pues esta clase de atavíos son generalmente hechos con
telas poco costosas y su encanto indiscutible está c:n so frescura, en
su flexibilidad, y, especialmente, en la gracia de las lfneas y en la ligereza y transparencia de las tel.i.s Muchos de estos encantadores trajes se hacen en muselina de 1« India, en batista de lino
~n etamina, en velo o en crespón de algodón. Algunos tienen la fald~
finamente plissada en toda su altura, y sobre ella cae una túnica corta
igualmente plissada, formando como un gran faldón cerrado; sobre ei
cuerpo-blusa escotado en punta por delante y guarnecido con un pequeño volante de tul coloca.fo en el borde, pasa un listón rosa azul cie•
lo, Natier, rubí, esmeralda, etc., formando cintura, la cual se' anuda ligeramente hacia un lado.
·
En otros modelos la falda está fruncida al rededor del talle y va
cercada en el bajo por tres grandes alforzas cosidas con un punto
calado, y el cuerpo, drapeado y cruzado en forma de fichú, se recoje
por una cintura de satén blanco cerrada por detrás bajo un nudo plano
con un paño flotante en un largo de treinta a cuarenta centímetros de
largo. Las mangas, terminadas en el codo, se adornan con un listón en
forma 1e brazalete, el cual detiene un volante de encaje, constituyendo esto el adorno. Como nota de color, llevan estos graciosos atavíos
una gran rosa de seda colocada en un lado del talle. Diremos también
a propósito de este bonito adorno, que casi todos los atavíos estivales'
sean de la elegancia que fueren, van adorn;.dos con una rosa de est~
clase, entre las cuales son preferidas las crosas Jacqueminot.&gt; de un
rojo intenso;·rosas de Francia, rosas Reina, rosas cPaul Nerón,&gt; crosas
Niel,&gt; todas ellas tan admirablemente imitadas, que se creerían corta•
das d e algunos de nuestros jardines. Para los trajes de estilo sastre se
elige siempre este florido adorno en proporciones más pequeñas, reem-

bliinco y rosa reclamaría un lindo sombrero c apelina, de paja de Italia, guarnecido
con una corona de rosas, y así los demás.
Aún ,iuedan algunas novedades de fin
de estación y principios de otoño con que
procuraré distraeros la próxima vez.
MARGARITA.

DESDE EL RENACIMIENTO HASTA L UIS

Traje de noche.-Traje de teatro.
• •.

l

Habillé de gran lujo para r ecepcioues.-Traje de paseo.

x rv,

Brantóme pronunció y a la palabra abanico al hablar del
que Margarita de Valois regaló a la mujer de Enrique III,
que era de nácar y que costó r.200 escudos.
La pluma desapareció y el abanico entonces recibió del
concurso de artistas de valía, hermosas pinturas.
En el siglo XVIl era plegado y más gran:le. Ana d e Austria
lo llevaba suspendido a la cintura.
. Bajo Luí~ XCV era ent~ramente de marfil o de hueso cubierto de pinturas alegóricas, todas las divinidades del Olim•
p o ~ueron representadas; era el abanico majestuoso como conve01a a la corte del cRoi Soleil,&gt; también lo había de cuero
de papel, de tafetán y de franchipán , cuyas hojas estaban'
montadas sobre oro, marfil, plata, nácar, madera de Calembour muy de moda en aquella época.
M'!le. de Sevigné mandó a su hij~, Mme. de Grignan, un
abanico repr~sent~ndo cla toilette de Venus,&gt; y otros sobre
los que Sil ve1at1 p intados los niños deshollinadores de c himaneas; l_os enyíos eran muy frecuentes y más tarde la P rovenza
se ennqueetó con esa soberbia colección
Es indudable que el abanico tiene un doble fin, dar aire y
. preservar.del sol ; la moda.fué expor.tada de España cuyas her mosas ~UJere~ poseen ~.! .a~te !l~q!lisito d.e. hace.r evolucionar
las frágiles ho¡as y servirse de él conio una sombri((a.

�ANTE LAS FIERAS

CONSULTAS
UNA LINDA PO::,TAL.-DAISY: Recibí su fina carta, junto con la bonita po~tal que tuvo la bondad de enviarme. Mucho le agradezco su exquisita atención, yya
sabe usted que estoy a sus órdenes para todo cuanto de
mí solicite.

ya sea de tarde o de mañana. Elija un atavío de color
discreto, como el azul marino, el gris acero o el heliotropo sombrío. El adorno debe ser sencillo y elegante
a la vez; por ejemple,: botones de nácar obscuro, de esmalte o de cristal; motivos de pasamanería de seda, o
bieses de taffeta en un matiz igual al del traje. También
se u~ao mucho los botones forrados de seda. Los guao·
tes deben ser de cabritilla o de piel de Suecia.
Ataviada de este modo, se presentará uHed con una
discreta elegancia.
CARTA OPORTUNA.-TAHOSER: Su carta, querida señorita, llegó a mis manes con más oportunidad
, que nunca, pues ~i en general todas las suyas me son

g ratas, la última lo fué de un modo especial, porque•
en vano he esperado que me llame por teléfono, y atri-•
buir este silencio a una enfermedad ioespuada o a
cualquier otro accidente desagradable. Por fortuna nofué así, y creo que pronto volveré a tener el gusto de
conversar un rato con mi querida amiga "Tahoser" a
la cual ya envié la tarjeta prometida y no se si habrá.
llegado a su destino.
·
UN ENVlO.-TAHOSER: Ya tuve el gusto de mandar-·
le a la Lista de Correos, la tarjeta de que hablamos en,
nuestra última y grata conversación por teléfono. Espero que dicha tarjeta habrá llegado oportunamente a su,.
destino.
MARGARITA.

CONSEJO DE IMPORTANCIA.-LAURA: No creo
conveniente que salga usted todas las noches a la reja
de su jardín para conversar con su prometido, pues las
persooos que viven cerca y las que pasan por la calle,
criticarían a usted, juzgándola ligera. La sociedad es
muy exigente a ese respecto, y en verdad que no le falta razón para tener esos principios tao severos, pues el
buen nombre de una señorita debe estar completamente
limpio en cuestión de m.Jral, y es preciso hacer cualquier sacrificio pa·ra no dar un motivo fundado a la
c rítica que puede suscitarse con alguna de esas imprudencias. Así, pues, resígnese a ver a su novio delante de
la señora mamá de usted, aunque no goce de la expansiva franqueza que quisiera tener en su conversación,
y reserve todos esos desahogos para manifestárselos en
sus cartas, mientras llega el momento foliz de que su
matrimonio se realice, y entonces comprenderá usted
cuán grande ventaja es para una señorita no tener ninguna causa para ruborizar.e delante de su esposo, si
durante la época del noviazgo fué discreta para conducirse, a pesar de los impulsos del amor, que casi siem·
pre están reñidos con la prudencia. Escuche mi consejo, y sin duda llegará un día en el cual me dará las
gracias por él.

y

BODAS DE PLATA.- SoFu: Doy a usted las indicaciones que desea para celebrar las "bodas de plata,"
deseándole un éxito completo en su fiesta .
En dicha solemnidad se procura reunir a todas las
personas que asistieron al matrimonio. Allí deben de
haber muchos ·•vacíos," pero esos vacíos los llenarán
fáci lmente los hijos y los nietos de los esposo~ que celebran tao feliz aniversario. En algunos países euro•
peos el orden de la ceremonia es el siguiente: el bi-·
jo mayor conduce al altar a su madre, dándole el bra•
zo, y el padre lo ofrece a su hija mayor. En algunas
ocasiones sucede que aún viven los padres de los esposos, y entonces es un espEctáculo conmdvedor ver como
conducen al altar nuevamente, a aquellos quienes lle•
varon veinticinco años antes.
Los hijos, bijas, yernos, nueras y nietos, sigue n al
cortejo nupcial, sin excluir a los criados más antiguos
y fieles de la servidumbre. Todos deben asistir a la misa solemne que se celebra en acción de gracias.
Así como cuando se efectuó el .matrimonio. acostúm·
brase ofrecer regalQs a los esposos, y el marido debe •
dar a su señora algún recuerdo de este día venturoso.
Lo más propio en este caso es una medalla de oro o
plata, en la cual se grabarán las fechas del enlace y
del aniversario que se festeja.
La comida debe ser la más suntuosa posible, y los
hijos mayores brindarán a la salud de sus padres.
El baile se comenzará con unas brillantes cuadrillas,
en las cuales el padre bailará con su hija mayor, y la
madre con su hijo primogénito.
Deseo para ustedes un feliz aniversario de sus bodas.
TRAJE PARA (;ALLE.-AURORA: Los trajes de estilo sastre son los más apropiados para salir a la calle,

E l hecho acaeció recientemente en los
bosques de Fontainebleau.
Un autom_óvil rueda lentamente por las
sendas cubiertas de musgo, j unto Barbizon.
Cómodamente instalados un señor y una
dama en el automóvil se abandonan al
placer de respirar el aire tonificante del
bosque.
!Qué grato gozar, lejos del tumulto de
las ciudades, la dulce paz campesina!
De pronto percibióse un rumor en el
boscaje. Acaso un ciervo, a quien no asusta el rodar del auto silencioso. Las ramas
se abren dando paso a la bestia.
La dama, aterrada, exclama:
- iCielos!. . . . jUn leóo!. .. . ¡Un león !.. .
La fiera ruge. La señora laou un grito
de terror y se desvanece.
El caballer o, sereno de ánimo, aumenta
la veloci~ad del auto, mieotras que el rey
de los amrnales contempla irónico la fuga
del carruaje.
Gracias a l aire fresco, la señora vuelve
en sí.
Sin embargo, despertóse para recibir
otra desagradabl~ sorpresa.
J unto al camioo había otra bestiade piel
amarilla con rayas negras.
--iUna panter a!
Después de lanzar este g rito de horror,
la dama cayó otra vez desvanecida.
Ya con un poco de miedo también el
señor hace partir el auto a toda velocidad
aun a r iesgo de estrellarse. ¿ Adónde va?
No lo sabe . ... Huye .... Por todas partes cree ver surgir leones, tigres, paot.iras
y chacal, s
E l auto sigue su carrera. Al cabo de a lgún tiempo, la señora se reanima.
-Eduardo,allá lejos, hay neos hombres.
¿ Los ves?
En efecto, hay UD grupo de hombres en ¿Mu eren sin dolor los aviadores? cul~ba, co.n so·rprendente frialdad, si que- 47,600; 30 de J unio, 6 912,000; 10 de Julio,
el cruce de var ios senderos. E l automóvil
dana delante del tren o iría a parar enci- 869-440,000; 20 de J ulio, 84,252.800,000.
avanza. Pero, ¿quiénes son ? Allí está una
ma de la c~imenea de la locomotor a.
• Y continu ando los cálculos h.tsta fin de
docena de mozos, envueltos en paños blan- . Es muy posible que morir a consecuen·
Otros aviadores que al caer sufrieron
cos, con casco en la cabeza y escudo al c1a de un accidente de aviación sea una gra ves fra~turas, no tenían idea de que es- Septiembre, 84 724 977,242.880,000 000,000.
brazo. Algunos llevan largos tridentes.
de las for mas de muerte menos dolorosas tab~n heridos, y algunos aseguran que no
Alcoholismo mortalidad
Los dos viajeros del auto se sorprenden, que existen. Según los médicos, la persona supieron c~ál era el miembro afectado
Y con razón. ¿ Se tratará de locos? ¿ Se- que cae velozmente, a través del espacio, hasta que .mte?taron pooerse en pie.
r áo ellos los que sueñan ? Acaso sean fan- no sufre dolor ni miedo y, sin embargo, se
La explicación de tan extraña inmunitasmas.
d~ cuenta exacta de Jo que está suce- dad para el dolor se explica quizás por el
De una información hecha por el preUno de los extraños personajes avanza d1endo.
hecho de aumentarse Ja actividad mental fecto del Paso de Calais, resulta que en
y dice:
Las facultades del pensamiento de la e n grado tan extraordinario durante Ja Len~, que tiene una taberna por cada 49
-Señores, ¿han visto ustedes a nuestras v~cti~a se aumentan de un modo extraor- caíd~, que_la víctima no tiene tiempo para habitantes, la mortalidad i~fantil es de 51
fieras?
d1nano. Su pasado revive como un relám• sentir ansiedad n1 dolor.
por 1,000, Y por tuber culosis, de 37; en
Nueva estupefacción.
pago con todos sus detalles, en sus oídos
Grenay, con una taberna por 15 habitanAl fin se explica uno de los p
t . resuenan dulces armonías y lentamente se Poder de multipllGilGÍÓD de las mosGas tes, estas son 187 y r 50 respectivamente.
-Tal vez se extrañen ustedes r~!e!s::~ apaga todo al producirse la inconsciencia.
En esta pre~ectura hay pueblo que por
t rajes. Estamos impresion ando p ¡- 1
Est: es el estad.J en que caen a tierra
cada 15 habitantes (6 o 7 hombres adulde cinematógrafo Se han lt de ,cu as los aviadores, en opinión de ]os médicos
tos) p osee una taberna.
·
so a o, para 1
• • d
.
• Según las observaciones y los cálculos E
ello, entre el boscaje, un león y una pan- Y a ex_p:nenc1a e 1os aviadores que han d I
f
L O H
d
n París existen 30,000 tabernas, sólo
tera, después de adormecerlos con morfi- sobrevivido a caídas g raves confirman el e pro esor · · owar ' la mosca pone S 800 en Londres 5 7 4o en Chicago, 3 40
aserto
4~º . huevos q?e _se desarrollan en diez e~ Edimbur O ; 1 • e n
na. Se reconstruye la escena, e n que nos·
·.
dias, por consiguiente, una mosca aparecí- d'Hº .
) g Y 4
Moscou. (Anales
otros representamos los bestiarios q ue cap• Vednnes, por ejemplo, el famoso avía- da en 19 de Junio habráse multiplicado a
igiene ·
tu~a~ las fieras destinadas a devora r a los dor francés, que cayó con el aeroplano fi n de Septiembre, si todos los huevos se
cristianos.
desde gran altura ante un tren en marcha, dtsa~rollao y 00 es des truido ningún desy el señor y la dama rompen a reir.
recuerda con toda nitidez todos los inci- cend1e? te, en Ja siguiente propor ción: r&lt;/
dentes de la caída y dice que al caer ca)· de Junio, r; 10 de Junio, 48o; 20 de Junio,

El Odol es el primero y el único dentífrico pues que
su acción
a ntiséptica y refrescante obra no sólo durante los
pocos momento~
que se emplea s ino dura esa acción horas enteras.

EL TRIUNFO DEL TUL.-En nuestro ,
·
·
gunos modelos de trajes vistos en las nc°mer o adnteno~_tuvimos el guSto de _ofrecer a nuestras lectoras alb d d .
arreras
e
Par1&gt;,
en
los cuales dominaba el tul y la muselina
or
as, en eS ta p!.yia ofrecemo.otro grupo de trajes en el que absolutamente triunfa el tul.

ª

�EL MUNDO ILUSTRADO

PELTGROS
ñe la juventud. Desgraáitla•
mente, el marino encuentra con
frecuencia los escollos más peligrosos en las aguas tranquilas,
y vemos á menudo buques qllf
escaparon indemnes de las furiosas olas del Océano, chocar y
hundirse á la vista del puerto y
de la patria. En el mar de la
vida, el golfo entre dieciseis y
treinta es especialmente peligroso,
y el número de naufragios es incalculable. Es en ese pedodo
cuando las afecciones de los pulmones, de los· nervios y de la sangre recog-m su presa, y las semi11as de las enfermedades que estaban adormentadas desde la niüez,
brotan y se desarrollan. En el
joven la ambición sobrepuja á la
resistencia, y en la muchacha
la, misteriosa transformación que
1a convierte en mujer, está llena
de especiales riesgos. En esa
época-para ambos sexos-un remedio y un preventivo como la
PREPARACmN de WAMPOLE
se requiere con urgencia. Ayuda
á la digestión, limpia la sa:1gre,
y con sus propiedades tónicas
aviva la acción de cada órgano
y de cada función del sistema.
Es· tan sabrosa como la miel y
conti~'ne una solució u de un extracto que se obtiene de Hígados
Puros de Bacalao, combinados
con Jarabe de Hipofosfitos Compuesto, Extractos de Malta y
Cerezo Silvestre. Es un científico anf.ídoto contra las causas de
Clorosis, Debilidad, Desórdenes
de la Sangre, Escrófula, y las
Afecciones de los Pulmones. El
Doctor D. Orbafl.anos, Profesor
en la E scuela Nacional de Medicina de México, dice: "He
usado con el mejor éxii;o la, Preparación de Wampole en los nifl.os débiles, linfáticos y anémicos,
en las personas convalecientes y
En Ja.s afecciones de las vías respiratorias." N adíe sufre un desengaflo con esta. De venta en
todas las Droguerías y Boticas.

fl Aeroplano Ideal •

JaqueGa OftálmiGa

Cúrese usted en su
domiGilio

Edmuodo Parrier acaba de pre;entar a
la academia de .ciencias de París el resuE-s brusca y des..gradable. Primeramen· mea de un t"rabajo de M. Magnau, direc_tor
te aparece una mancha gris sobre el obje- de _Ja escuela francesa de altos estudio~,
to que se mira.
quien ha calc:ulado los ele:mentos de un
Luego la nubecilla toma forma, se afiT· a_eroplano mo?oplano de acuerdo con el
ma c1,mo un ángulo lumino~o apenas per· hpo de los pá¡aros de vuelo planeado. .
ceptible.
Este aparato podrfa t"ransportar 500 ktPoco a poco la figura se desarrolla y co- los.
.
,
bra intensidad y tamaño.
El tr-aba10 de M Magnau lleva el t,tulo
Finalmente se convierte en un disco '"Datos para la constr.ne;ción de un monobrillante adornado con todos los colores plano ideal. l-Olnados de acuerdo con las
del arco iris, donde las líneas zizaguean· características de Jo_s pájaros."
tes se trenzan en una multitud de relám- Para la oonstrucetón de este aeroplano,
pagos incesantes, que atraviesan rápida· dice ,el autor, tod~vfa no se h_a recurrido a
mente grandes ondas luminosas.
!os datos que arro1a el estudio de Jo·s páCuando el círculo brillante se hace de- Jaros.
CURA POSITIVA PARA LAS
masiado vasto para que pueda contenerlo Las detenidas inv-estigaciones hechas a
nuestro campo visual, desaparece de proa· este re5pecto por M. Ma~?ªº le han deALMORRANAS.
to. dejando tras sí la vista debilitada y la mostrado 9ue es posible uhltzar los elemeuvacilacióu en el espíritu.
iºs Y las Ctfr.as presentadas por la natura- El Ungüento de Munyón para las AlmoLuego todo vuelve al orden y pronto se eza.
.
.
.
rranas alivia instantáneamente. Es un nueolvidaría el fenómeno si no queda como A pe-sar de las d,f.erencias constderables
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una h?ella de su presencia, la pu!lta aguda en e peso, que separan ª. P l_ª
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· güento
envasado
tubo. de estade la Jaqueca, que permanece clavada en r&lt;?plan&lt;?, ·el autor ha podt~o e;alc~lar las ño. Es el único instrumento que hace lle·
las sienes durante horas y aún días
d1mens1ones de un aparato, constrmdo sod'
t
.
de
fe
•
• gar
e1 me
a 1 origen
r·
Ia en las
Tal es la jaqueca oftálmica, cuyo ·origen, bre el modelo de un pá¡aro,
Y contn'b utr
medad.
Con1camen
dicho otubo
medica usted
desarrollo y tratamiento se estudian actual- de eSt e modo al progreso de eS te proble· partes inflamadas que no pueden alcanzarmente en la Sociedad Terapéutica de Fran· ma. .
se con los dedos. Precio· 50 centavos.
cia.
Primeramente M. Magoau hace notar
•
Esta jaqueca, de carácter variado y de que, las caracte~íst_icas dd pájaro varían UN MEDICO PROMINENTE DE HAfrecuencia irregular, se convierte en una segun Que este ultimo practtque el vuelo
odiosa tortura para aquellos que a meo u- planeado, el vuelo a vela o ·e l vuelo rasanBANA TESTIFICA:
do sufren sus ataques.
te.
0

Un espasmo de las arterias cerebral·e s le
da nacimiento, al mismo tiempo que pro·
d11ce una irritación mecánica o no del
sistema nervioso de' la vida vegetativa y
frecuentemente de esos flexus solares, cuya existencia y sitnación conocen tan bien
los pugilistas.

. Las rapaces que practicancon preferen• "}!'.l, que suscribe. Médico Cirujan'?, etc,.
c1a el v~elo plan-eado ~resentan un~ gran certifico: Q_ue he usado con bue1;1 éxito en
superficie de sustentactón, un pequeno mo· todos los citentes que han padecido de Hetor, representado pc-r reducidos músculos morroides, el Ungüento de Munyón para
pectorales, una gran envergadura, un ala las Almorranas. habiendo obtenido resultabastante ~ncha JI u_n a cola lar~~dos satisfactorios. Y para que conste expiLos pá1aros martnos que utthzan el vue- do el presente en la Habana, a ocho de JU·
lo a vela, poseen una superficie de susten· nio de mil novecientos doce.-DR. JOSE
A su vez esta irritación depende .de tan- tación casi tan extensa como la de los ra· F. DAVALOS."
tas causas, que lo más difícil en este pro- paces. susenvergadurassonmayores,mien· EL REMEDIO PARA LA SANGRE,
blema es descubrir lo que da origen a la tras que el ala es muy estrecha y la cola extirpa todas las impurezas de la sangre,
aparición del círculo bri11ante ante los es casi atrofiada; el motor es igualmente 50 centavos. Ma:rca 3 X. $ 2.
ojos del neurópata predispuesto a ello.
pequeño.
_
EL REMEDIO PARA EL ESTRE~ILa afección es molesta., obsesiona?t~ y
Los l)ájaros de vuelo_ rasante, ~les como MIEN TO. El más podercso. el más cientídolorosa, auLque su gravedad sea m101ma los galltnáceos, por e¡emplo, !ten·e n por fico y eficaz para esa enfermedad. En tuen la mayor!a de los casos,
el con~rario u~a superficie de sustent:ición bos, por
centavos.
50
El tr~tam1ento, como la enfermedad,son reducida, y musculas pectorales muy po- EL REMEDIO
PARA EL HIGADO,
comple1os.
tentes.
••
BT ·d a I I
·
La higiene apropiada a las condiciones La envergadura es pequeña y las alas C?ra pos1ttvame~t~ 1a I tost ;t , a ctende -c ada uno, forma la base de este trata, anchas lo que les da una forma redan- c1a,_óel e;tfrtec1m1e~to delAH1t_ad'?, ser
miento ; algunos medicamentos de mantjo deada.
sact n . e
ansan~to Y go murn o, a
delicaao constituyen arrrassuplemeotarias El vuelo de los pájaros planeadores es Vento¼dad del is!.°mago, etc .. etc. 5c ceomuy eficaces,
el que más se parece al vuelo de los mo- tavos. arca 3 • "' 2·
noplaoos.
Pida usted la "Guía de la Salud," de
M. M:gnau ha encontrado las dimensio- Munyon, en las Droguerías de J. Labadié
aes necesarias ,para hacer un aeroplano Suc:.. y Cía., Av. San Francisc0 .43: J.
de ese tipo, copiando las características Uiblein Sucs., 3a. Av. Bolívar25; Johannsen,
de un pájaro de vuelo planeado:
Félix y Cía., Av. San Francisco 39; DroS uperficie de ostentación r42m . 70. peso .guería del Elefante, Av. Isabel la Católica
de las alas 98 500, envergadura 10m.50, 6; y otras. Consultas por correspondencia,
Desarollado•, Reconstituido&amp;.
loogitud de la cola 2m 6, longitud del apa· confidenciales y libres de todo gasto.Hermoseados, Fortificado~ 1
4m 67.
MUNYON'S 53 AND JEFFERSON,.
f.;~Pilules Orienlalet i rato
M. Magna u deduc&lt;i de estas indicaciones PHILADELPHIA, E . U. de A.
el unico Producto q·ie en aw •
interesantes conclusiones.
meses asegura el d&amp;arollo l ¡
Dada la fórmula se puede calcular prila flrmezad del pecho a1n cau ,'
sar dai'io alguno á ia =l&amp;lt.1,i
meramente las dimensiones exactas de un
Aprobado por lai;1 """".aht' ·~
o o o
dnrl,,q mnrffMl!ót
monoplano. de acuerdo con el peso que
En cierta época se prohibió a los bar·· J. RATIE, Phés, 45 Rue
debe traosportar.
En opinión de un ~rao médico, el &lt;l&amp;wnberos que hablaran a los clientes más de
En seguida hace notar que los aeropla- tennis&gt; e•s el más saludable de los juegLs.
lo necesario.
nos
actualmente
en
uso
son
demasiado
larlraris: 6'35. Mexico gos, con relación a aquellos que copiaron
· ~ -T. i./.8ADIR. ~'U:•••!'lls l'J'\
o n n
la estructura de un pájaro de vuelo planeado.
Finalmente, y esto es lo más notable, las
otras dimensiones se acercan más de lo que
Consejos Para Adquirir La Belleza
se cree a los datos presentados por la naturaleza
Se debe usar siempre un jabón que se sepa que· es
suave y puro' que limpia perfectamente en lugar de
obstruir ó abrillantar el cutis.

Ir

'SENOS!
-)
"&gt;.\ de,.'~~c-~.'.~~-~~::_~a~ís.

La mejor manera de mantener el cutis limpio y
saludable es usar sólamente el puro y legitimo

COGNAC

JABÓN BORÁTADO DE

Después del bal'lo y después de vestirse deben
de usarse los Polvos de Mennen de Talco
Roratado. Absorven el sudor y otras secreciones venenosas. mientras que st.s cualidades
suaves calman cualquier irritación.
El uso continuo de estas dos famosas preparaciones
dán por resultado un cutis más limpio. más salurlable.
más bello. Gcrhard Me.o.ne,, Che111. Co., Newark, N.J., E. U. de A.
Agenctapara l&amp;dlatrtbucton, en Mezi~o: LA BOTICA NUEVA,
:Monterrey, Nuevo Leon. Se venden en todu lu
botica■ y f&amp;rm&amp;cia.a a. 60 centa.voa pla.t&amp;la. caJ•

El secreto de su bondad está deotr;i
de la botella,

RECETA PARA EL REUMATISMO.
Extracto compuesto vejetal Arvelina, 15 gramos;
J arabe compuesto de hipofosfitos,
4S gramos;
Jarabe compuesto de Zarzaparr illa. 6o gramos.
Cómprense estos ingredientes en cualquier
Botica, mézcleJos cada uno en su propia ca~a y
tómes" un.1 cucharadita después de cada comida
y ,.J o.costarse.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>La mujer en Ámsterdam</name>
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        <name>Las fiestas patrias</name>
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        <name>Luis González Obregón</name>
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        <name>Raimond Poincaré</name>
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        <name>Tanatófila</name>
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                    <text>��EL MUNDO ILU STRADO

Contestad ÁEsta Pregunta
., Cl!ando un remedio ha vivido por más de
treinta años, aumentando continuamente su popularidad é influencia, y miles de miles de mujeres
declaran que deben sus vidas á él, no es
lógico suponer que es un artículo de
gran mérito?
Desafiamos al mundo entero á que
se nos presente otro remedio para
cierta clase de enfermedad que haya
obtenido la jnmensa demanda y man•
tenido la misma por tantos años como el
Compuesto Vegetal de la Sra. Lydia E.
Pinkbam, el famoso remedio para enfermedades de señoras. Solamente siendo
una medicina que produce r esultados
maravillosos y muy honrados los reclamos
de ella se hacen, es posible
alcanzar el admirable éxito obtenido
por este remedio.

.,\!&gt;~

.EL COMPUESTO VEGETAL DE
LA SRA. LYDIA E. PINKHAM
"Elkbart, Indiana.-" Por espacio de catorce años estuve sufriendo de
inflaJ'!lación orgánica, debilidad femenina é irregularidades. Los dolores
en mis costados aumentaban cuando camini.ba ó permanecía de pie y tenla
U;rrible dolores tirantes hacía abajo. Además, estaba triste, sentfa mis
OJOS pesados, y me volví flaca y páhda. Seis ¿octores intentaron curarme,
pero el alivio que me proporcionaron fué sólo temporal.
Decidí probar el Compuesto Vegetal de la Sra. Lydia E. Pinkham y usar
la Loción Sanativa. Durante cuatro meses estuve haciendo uso de los citados remedios y no tengo palabras ahora para darle las gracias por los
beneficios obtenidos. Si estas líneas pueden serle útiles, tiene Ud. mi
permiso para publicarlas. "-Sra. SADIE WILLIAMS, 455 James Street,
Elkbart, Indiana.
. Si está Ud. sufrit'ndo alguna de estas enfermedades y desea un consejo
t.Speclal, escriba confidencialmente á Lydia E. Pinkham Medicine Co.,
Lynn, Mass., E. U. de A. Su carta será abierta leida y contestada por
llDa señora f considerada estrictamente confidencial.
...._

COMO NUBES EN EL GIELO SON LAS PEGAS EN EL ROSTRO

canonista; y eran motivo de controversias vo necesidad de las luces de_! docto profe·
apasionadas en los ceoáonlos y en los co• sor; y Je despac~ó un propio con carta
rrillos, desde el puente de Sao Stéfaoo al autógrafa o sem1an!ógrafa, el ~nal a ~u de·
de Sao Felice.
bido tiempo cumplió ~u cometido. G1ovao·
A mí, de paso sea dicho, se me oc!1rre ni. catól_ico fervcroso y ª!1st_ero, no menos
una solución del primero, de que casi me que sabio profundo, se s10hó_ ~ob!emtote
avergüenzo por su misma trivialidad. ¿No balaga~o por ~sa s_eñalada . d1s110c1óo_. 9ue
cabría suponer que las costumbres de la prove~1a d_el v1can~ de Cristo y s~ dir!gía
época no eran tao contrarias, como sopo· a su c1eoc1a, y se dispuso a la gloriosa ¡or·
oemos. a que las mujeres de la clase aco• uada.
modada se dedicasen a graves estudios? Y Pero su cátedra no podía quedar buéroo sería posible que los comentarios de los faoa ; y era difícil, en aquellos tiempos en
convecino~ de Aodrea naciesen, más que que no se tropezaba con un doctor en ca•
de la extrañeza, de la natural propensión da esquina, encontrar sustitoto al egregio
a fiscalizarse mutuamente de los que viven comentarista.
muy cerca unos de otros?
En este apritto fné donde se pusieron
Mientras este árduo y delicado proble· de re_lieve 1~ sagacidad _de Aodrea y su
ma histórico se p&lt;-oe en claro, contenté· espíritu previsor. Traoqu1Jameote propuso
monos con saber que los boloñeses esta- al senado de la Universidad que Novella,
bao divididos en dos bandos, con motivo so bija y su discípula eminente, lo sustitu•
del caso, extraño o no, de Novella. Unos, yera en su ausencia y explicara cánones a
los menos, aplaudían al padre y encomia• sus alumnos.
.
bao a la hija. Otros los ceusurabao agria· No hay par a qué decir que la propoesta
mente o los crucificaban con burlas dis- cayó como centella fulmiuante en el claus·
cretas.
tro universitario, y poso en conmoción pri·
De todos modos el hecho mantenía cier· mero a los ebtudiaotes y al vecindario
ta agitación agradable en la ciudad. Bolo· luego.
oia, en aquel_los tiempos remotos, no peca· El catedrático de prima, conservador a
ba de al:gre, a pesar del grao concurso macha·martillo, declaró que Aodrea co•
de estudiantes, ~ume~tado eoto~~e3 por el meozaba a chorrear; y que Ja preseor.ia
renombre de G1ova01 todrea, lux, ceo- de Novella en la cátedra producir!a ver•
sor, oormaque morum.
.
dadero escándalo.
En honor de la verdad, tanto más digna
de honra cuanto menos pródiga de su pre· El de súmulas. hcmbre amigo de ooveseocia, debo decir que las facciones pro y dades, Je alegó que eso dependía del puoaotioovellista habían perdido un poco su to de vista; porque tal ~e escandalizaba
antigua virulencia, cuando ocurr ió un in- por el arrullo de una tór tola, y tal vtía,
cideote que las hizo buJJir y eofervori• sin fruncir el ceño, apedrear un judío o
zarse.
descuartizar no crisriaoo,
La santidad del Papa Booifacio VIII tu•

El Feminismo de Antaño
_

Novella era muy docta y muy linda. Las
doocellitas de q uioce se detenían siempre
Ocultan la Limpieza y Lozanía de la para verla pasar, como embobadas; las
Tez. Desperfeccionan la Belleza. mozas de su edad le pooíao tachas; las
cuarentonas la llamaban marisabidilla.
Es lo cierto que No.vella era eocaoto
para la vista y regalo para el oído. En to
Por qué no desvanecer las pecas y todas da ~olooia no había mucbac~a ~e ma.l'.or
las manchas en la ca· gentileza; y en su famosa uo1vers1dad 010•
ra , con la CREME gúo estudiante disertaba con más facuo&lt; SIREN &gt; CONTR A dia.
LAS PECAS? Prepa· Por la apostura no parecía Novella nija
rada por especialistas de su padre, célebre a la vez por su mu·
con muchos años de cho sabe r y su poca estatura; en cambio
experiencia, UNICA· con él corría parejas en eso de glosar de·
MENTE para destruir cretales y clementinas. Sus ojos, negros,
de una manera radical húmedof, profundos, como los de las man·
toda clasi: rle pecas y docas de Aodrea de Sarto, chispeaban eco
manchas en el rastro. Esta CREMA &lt;SI· el f~ego sacro,_cuaodo disputaba sobre el
REN&gt; COXTRA LAS PECAS es ya bien sentido recóud1to de alguna ?e las reglas
couocida como muy eficaz, en México y en de Sextus. Y su voz argeot10~, de tonos
todas partes. Tarro con valiosas indicacio- tao su~ves c~mo los de Cordeha, se alza·
oes 2.50. Por correo, certificado S2 6S.
ha cas, al diapasón_ pedantesco.
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Av. Sao F rancisco 43-J Uihleio Suc., poco acomodados a su sexo, dadas las cos·
3a Av Bolívar, 25.-A Vargas Sucs, Isa- tumbres de la_ época? Y ¿por qué la b~lla
bel la Católica 6 -México.
mucha~ha olv1dab_a tanto tiempo su luc1eo
te espe¡o de bruñida plata por el polvoro·
so "!&gt;peculum" de Durando( Estos dos in·
trincados problemas, que pudieran ten tar
la paciencia, el espíritu crítico y la invectiva de los eruditos, preocupaban ya a los
compatriotas y coatP.mporáoeos del gra0

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Extracto compuesto vejetal Arvelina, 15 gramos;
J a rabe compuesto de hipofosfi tos,
45 ¡¡ramos,
Jarabe compuesto de Zarzaparrilla, 6o gramos.
Cómprense estos ingredientes en cualquier
Botica, mézclelos cada uno en su propia casa y
tómese una cucharadita después de cada comida
y ~1 acostarse.

S

I Vd. cree que la palabra '\Vorcestershire significa
la Salsa Worcestershire de origen o sea la
LEA &amp; PERRINS, os engañais.

Esté V d. prev~nido ! De la primera impresion por parecida
que sea la semeJanza de el fra ~co y de la etiqueta con los &lt;'e
Lea &amp; Perrins no acepte l1 marca q ue le ofrescan, a m es de
haber visto la etiqueta dete r.idamente y de comprnLar la firma
de Lea &amp; Perrins, en letr:is blancas.
La ucfrara l,J .nea socre
la

cllqu~t • rcfa:

A -

~

/'//.r.=:;.,_A!.q¡

ind ica

la verdad era

~ALSA ,✓".:RCESTER~ HIRE
de origen.

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EL MUNDO ILUSTRADO

LO MALO DEBB
desaparecer. ¿ A cuántas persoi

CAPITAL SOCIAL:

EL BUEN TONO,

$10.000,0QO

naii les gusta el sabot· y olor del
aceite de hígado de bacalao 1
" Seguramente á nadie," contes◄
tarán todos. " Es una de las
cosas más repulsivas en el mundo.
Algunos lo toman indudablemente, pero sólo porque se les dice
que debe tomarse." ¡Pensa,r que
1m medicamento precioso no puede emplearse cuando es neces1Pio,
sin repugnar y molestar al pacienie I Y, según el público declara,
las emulsiones son pQCO menod
ofensivas que el aceite al natural.
Pero el reinado del te1Tor pasó ya.
La ciencia vino al fin al rescate.
Ahora puede usarse una medicina
eficaz sin que su olor y sabor causen repugnancia. Porque en la

s. A.

Cuarta Colección No. 45

P'ONOO RICARDO COVARRUBl.4\ft

DIRECTOR GENERAL:

E. PUGIBET

MEXICO.

Registrado como artículo de seg11nda clase 3 de Noviembre de 1894.-lmpreso en papel de las F'ábricasde San

Año XX.-Tomo 11.

México, Septiembre 21 de 1913.

Rafael.

Número 12.

f&gt;REPARACION de W AMPOLE

se tiene el resultado de un triunfo farmacéutico probado y bien
merecido. Es tan sabrosa como fa
miel y contieue una solución de un
extracto que se obtiene de Higados Puros de Bacafao, combinadon
con Jarabe de Hipofosfitos Compl:.02~-o, y Extractos de Malta y
Cerezo Bi!vestre. Estimula las
secreciones de~ iugo gástrico y es
el remedio más eíi.caz contra la
•Anemia, Enfermedades Agotantes, Postración que sigue á las
Fiebres, Bronquitis y Tísis. El
Dr. G. Malda, Ex-profesor, Ciruj~no y miembro de la Academia
Nacional de Medicina de Méxir,o,
dice: "Una de las mejores '-ormas de administrar el aceite de
hígado de bacalao, es prescribiend :&gt; la Preparación de Wampole, de
s:ibor agradable y perfectamente
toleracia por las vías digestivas.
Yo la receto hace muchos años,
con el mejor éxito." La nuestra
satisface á los más difíciles, porque cumple lo que se espera de
ella. Es efic3z desde la primera
dosis y justifica la confianza que
aconsejamos se ponga en el1a.
Basta una botella para convencerse. " No tiene substituto."
De venta en todas las Farmlcio.s.

¡Caso?a~ apacbismo en Arvejonia!
¡ladrones automovilístas. émulos de
Bonot r Cía. haciendo victimas de sus
!echonas a los honrados arvejones!
ésto rebasaba toda medida y el rey
Borraja XVI bízo llamar a su ministro
de poli~í~ '""" 8

.,___.,, ~
_tt-C ~

fil
. ! 11111/i l.'

.....

.,!! • -

de la casa F. Wollt y Son. recuerda la

tragar. ◄

Boca .voluptuosa~Labios deliciosos, suave fragancia en el üllento

---..

VIULETAS RUSAS DE_QUENTIN
A

esas

ho&lt;;as de
mu¡er entrto cuyas
perlas 1se
ª r ru( ª
la ~onrisa,
esla, pas•
•illa~ les
"' crasrnit e o

su fragan•
cia cc,lestial. D ,j,.o sabor de ambrosía y eo la &lt;'Oo·
versación y eo su e 1010 coostituven el almi fascioadora dc, la mujer eleg rnte. Eo
el hombre son su espíritu con ¡uistarlor.
Cajita artística 50 es Cc,rrificada oor correo, 6o cs.-En México. J. Lab,die -.ucs ,
y Co., Profesa 5.-Joh~onsen, Félix y Co.,
Av, Sao Francisco 39.-A. V ,ri,s, ',uc~.
Isabel l:i Católic1 6.-J. Uihleio S1.:s, Co·
liseo 3.

--

Cu~;;-dolc;'s cacos. seguros de su ímpunidad se apeaban del coche para repartirse el botin, como un buracan se
les vino encima el ministro que no tuvo mas que tomarlos del ciiello, montarlos en su propio auto y llevarlos a
chirona.

ta de tan grandios
rey ordenó que todos los polizontes fumaran ALFONSO XIII, po"r lo que los apaches, perdida la esperanza de ~
hacer de las suyas, ahuecaron el ala y •
gracias~ los cigarros del Buen Tono,
la se~un~ad ha renacido en el plácido
y fehz pa1s de los arve1ones.

"EL BUEN TONO," S. A., tiene registrada conforme.á la ley, la propiedad de estos anuncios.

EL PERFUME ROSE DE CHIRAZ
cla suave de las rosas de Persla.

' - -~

· ~ ~ Al doblar la esquina pudo ver como
- unos apaches, des1,&gt;uesderobarsumu.
~ !-eta a un pobre COJO, hujan velozmen~ te en su auto. Una idea 1lum106 el cerebro del ministro: colocó el cigarro
ALFONS(? XIII entre las roe~ de
unos paunes, se los calzó Y . • - • -

6RANDtS PREMIOS: PARIS 1900

Y ST. LOUIS MISSOURI 1904.

PROVEEDORES DE LA
REAL CASA DE ESPAÑA

POR REAL DECRETO DE
17 DE FEBRERO 1909.

LA MEJOR CERVEZA DE LA REPÚBLICA, ES LA DE MOCTEZUMA, ORIZABA .
A la iuna

Los días de la semana

El profesor.-Pues bien, ¿cuánto tiempo Eduardo que es un niño ioteligeotísimo,
necesitaría usted para llegar a la luna que de siete primaveras, llamó a su primo En·
dista 384.000 kilómetros de la tierra?
rique y le dijo:
El discípulo.-Nó lo sé. Eso depeorlería
-Querido Enrique. ¿A que no eres cade los caminos.
paz de citar ciuco días de la semana sin
prnuunciar sus nombres ?
- - - - -- - - - - - - - - - - - ' - Eorique exclamó tranquilamente:
p
.
-Ya lo creo que los digo, lunes, marara niños Y
Alimento ._exce- tes...
Iente p_ara nmoi;de
-Bueno. pero los otro cinco sin pronuocualquiera _edad, ciar su nombre.
O
sanos
débiles Y Enrique se quedó irrésoluto. y entonretrasados ~ en su ces Eduardo ante el estupor de su primo
derrollo. N1ngun~ exclamó:
le supera par~ evi-Anteayer, ayer, hoy, mañana y pasado
y combatir la mañana.
diarrea, el cólera
iofaotil, el catarro
adultos.
o o o
ictestinal, etc.
"El Niño de p~cho," folleto instrcctivo
gratis en las dro; uerías y farmacias.

Una peseta más.

Doña Salustiana Ruilova tiene on hijo
de ocho años, muy aficionado a las repre•
seotaciooes teatrales.
El otro día cediendo a las iosinuaciones
de su hijo lo lle,-ó al teatro, y naturalmeate, á la entrada que se llama de gallinero.
Durantelarepresentac ión,intensado por
d
·
la marcha el asunto, se apoyó el n,ño demasiado en la baranda sacando fuera su
cab~za.
-Niño mío-exclama la sEñora muy
alarmada -Te vas » caer a las plateas, y
ya sabes que se paga uoa peseta más.

tu

El desfile m litar del día 16.- La . Escuela Preparator,·a desf,"lando por I

a

A

venida de San Francisco.

�En el arte flamenco los c ie~os son motivo de l!enzos
y de asuntos para grabados. W_ael _en _su proces_1ón de
EL MUNDO ILUSTRADO
ciegos ha m1strado suma_ perspicacia, viéndose d1feren:
tes ti pos de esos desgraciados unos tras de ~t ros. El re
5BlldANARIO DE ACTUALIDADES, ARTE Y LITERATURA.
signado, el razonador, el místico, el que siempre bromea, el charlatán sempiterno, todos marc~an cantando,
como en otro tiempo los leprosos, en los d1as en que s~
DIRECTOR PROPIETARIO
les perdonaba.
.
LIC. ERNESTO CHAVERO
Van Dyck en su &lt;B~lisario&gt; prese~ta al ilust_re ~eneral romano, que como se sabe e~a ciego con c1er,a ac•
titud soberbia, dimanada más bien de su carácter gueOFICINAS:
rrero, que de la desgracia que s~fría. ~o vemos más
bien ecbado que sentado en un sillón; hende la mano
3f Calle de la Rinconada de San Diego No. 41.
con un ademán al que no nos tienen ac~stum~r:dos los
Teléfonos:-Mexicana, 20-85 Neri
mendigos, su rostro es atormentado, t~ág,co; d1r!ase q!1e
Ericsson, 14-51
sirvió Mounet·Sully de modelo al artm~ del s1gl&lt;;&gt; diecisiete. En torno suyo las mujeres. se ap1ada!1! un ¡oven
Apartado Postal 149.- México, D. F.
capitán considera, inquieto, al &lt;virtuoso m1htar&gt; que
restauró el trono de su emperador y se ve recompen·
s'ldo por el destierro, la miseria y la más. cruel de las
PR.ECIOS DE SUBSCRIPCION MENSUAL:
desgracias. Pura leyenda, por lo de':llás, 10ve!1ta~a por
En la Ciudad ............................ S 1.00
un fraile del siglo doce que confundió ~ Behsa~10 con
Juan de C:i.padocia, leyenda poco _conoc1d~ en tiempos
(pagadero por adelantado.)
de Van Dyck, pero que habla de 10mortahzar más tar·
En los Estados ....................... ,,,,, S 1.25
de la escuela de David
_
(pagadero por trimestre adelantado.)
A veces el ciego es motivo de burla y de enganos de
En el Extranjero .......................... S 2.00
ciertas almas perversas Aquel &lt;Guzmán de Alfarache&gt;
de la clásica novela que juega uo_a mal": ~~da al ve. nerable anciano, privado de_ la vista, s1rv10 de asu~to
(pagadero por semestre adelantado.)
al pintor francés Teódulo Rlbot para uno de sus me¡_ores lienzos. Sin embargo, en todas las épocas de l_a h1s·
NUMEROS SUELTOS:
toria, .el ciego ha encontrado un verdader':' es(?irttu _de
caridad; ya en su propia familia c~mo el 10fehz Ed1po
En la Capital ................ . ...... .
que gozó de la filial pie:l.ad de Anllgone, ya e!1 un s10En los Estados ............ ...... ....... .
número de instituciones, ya en fin, en actos s10gula~es
como el que acabo de citar y que me ha dado mouvo
En el Extranjero . . .......................... 0.50
para estas líneas.
Atrasados .................................. 0.50
Y no creas, benévolo lector, que sólo estos ciegos víc•
timas de cruel dolencia, son dignos de lástima; que tamPara la publicación de avisos en este periódico, diribién los otros los del espíritu, los que &lt;tienen ojos y co
ven&gt; los que se aferran a grandes errores, los qi.e regirse a B. &amp; G. Goetschel, Avenida 16 de Septiembre,
chazan la luz de la verdad, los que se niegan a &lt;;ue las
16. Sus agentes en Europa, la Societé Mutuelle de Pu·
mayores certidumbres les enseñen, toda esta gente ahoblicité, 14 rue de Rougement, (g e).
gada por el murmullo· de que todo lo saben, y con la
hinchazón vacía de la vanidad, es mucho más ciega c¡ue
el que cerrados sus párpados a la luz o padeciendo alguna de las múltiples enfermedades que atacan ~ la
vista, se nos presenta causándono_s profunda compasión.
Esta no la merecen aquellos: ¡de¡adlos que se estrellen
contra la realidad que les convenza de sus errores! ..••
DIRECTORIO

La vida que pasa
UNA HERMOSA ACCION

El suceso al parecer no tuvo nada de particular,
y sin embargo me conmovié hondamente. Fué al terminarse el desfile de tropa en la mañana del 16 Por
)as amplias avenidas desemboca~'.'- un tropel de . gente.
una ola humana. Coches, autos, ¡10etes en veloces ca·
bailas multitud desbordante, un escuadrón de caballería, todo ello sin orden, sin camino fijo, rnovi~ndose
como huracán de una parte a otra. En esto, con 1mpre·
meditada insensatez, vi a un pobre ciego en 1~ mitad
del arroyo, sólo, sin amparo y que en un momento viose rodeado de infinitos peligros. Fué un mom~nto d_e
angustia para mí, tanto más cuanto que me era 1mposi•
•ble socorrerle, por estu en un balcón viendo el cua•
-dro pintoresco de tan abigarrada multitud De pronto,
pasando por los peligros, casi atrope!lada p~r los ve•
bfculos, jadeante, pero serena, apar~c1ó una )~&gt;Ven que
apenas contaría 18 años y con decisión atrevida coge
ia mano del infeliz, lo arrastra a la banqueta, lo salva,
recoge el sombrero de aqut:1 hombre, que se había
-caído al suelo, lo limpia con su mano enguantada por
fina piel de Suecia, y solícita deja al cieg.:i en una caHe segura y libre de todo peligro
.
.
JQué sublime acción!. ... ¿no es cierto? .... Me 1m·
presionó tanto que hubiera querid&lt;;&gt; _saber el nombre
de la joven no para darlo a la pubhc1dad, que ~ veces
la publicidad mancilla, sino Pª:ª recordarlo ~iempre
con veneración y resp ~to. E I ciego es para mi el ser
quizás más desgraciado de la tierra, y la literatura y el
arte Jo presentan hasta como símbolo. En la infancia
leemos con embeleso, con ternura, el milagro Ele Cristo dando vista al ciego con sólo haberle pasado los de·
dos por los ojos, y entre las muchas ilustraciones de
este suceso, el agua fue-r te de Celestino Nanteuil rl~stinada a los &lt;Evangelios&gt; de Beda, es una de las me¡ores por su admirable factura. La :ictitud del que 110 ve
echado de espaldas en una puerta , apoya?~ ~n su ba~tón, con los ojos cerrados, y el rostro . dirigido hacia
adelante, es muy expresiva. Ante él, Cristo suavemente
aureolado se adelanta en un rayo de lu z y se contenta
-con levantar con un dedo el párpado caído.- En la som·
bra están los apóstoles y en el fondo ap'\rece la ciudad
-con sus azoteas luminosas y sus paredes brillantes.
Otro trozo del Evangelio, aquel que se refiere a ,los
-dos ciegos que se conduce el uno al otro, produce emeción intensa. Ambos son peregrinos; uno de ellos sirve
de lazarillo al otro: pero -uinguno da con el puenteci·
Uo y caen al agua y recuerdo el verso que hay al pie
-del grabado:
Mirad qué mala suerte la del infeliz ciego,
Que se confía en otro tan ciego como él._ .
Aunque se apoya en él marcha con paso 10c1erto
Y al hoyo ha de caer con su ~ísera escolta.

AMADIS.

LA MUERTE DE PAN

campo, la frescura de la fuente, la espesura de la enramada.
.
Nunca quiso reinar en la ciudad, n1 pretendió _q~e
sus devotos le erigiesen templos suntuosos en los sities
públicos; contentábase _co!1 ser adorado de la ~ent~ del
campo, bajo formas rusilcas y. groseras, al aire hbre,
·e n plena naturaleza, en. e_l propio centro de las fuer~a~
que reconocían su dominio. ¿ Pan qué altares magn1ficos si él lo era todo y estaba en todo ? El ritmo de su
flauta concertaba la armonía universal; una nota de su
camarillo resumía los murmullos de la selva, el rumor
de las corrientes, el canto de las aves, todas las voces
de )a naturaleza corpórea e invisible. Adorar el eco
más imperceptible era rendirle tributo.
Después, fué acrecent~ndose,su poderío. De las ,·er·
des praderas de Arcadia paso a los campos de to·
da la Hélade y su cuico fué extendiéndose, propagado
por los poetas bucólicos.
.
.
La frente del númen arcádico llenóse de pensamientos sombríos, al llegar a este punto de su evocaci_ón.
Como náufrago de un desastre, encontrábase en la isla
solitaria, s10 otra compañí~ que la de un fiel faun&lt;;&gt;, el
único sobreviviente, también, de la raza de los sáttros,
silenos y faunos.
El inmenso mar glauco se hundía en las primeras
sombras del crepúsculo que iba a presenciar el ocaso
del último dios heleno. Pan creJó percibir un debilísimo eco del canto de las sirenas y las nceanidas bacía
tiempo ex1inguido.
De los montes de la isla descendía a la pradera como un murmullo de trinos apagados Eó una verde colina triscaba una manada de cabras. En la distante
costa se aprestaban a lanzarse a alta mar unos barqueros.
.
b'é
-Ya que todos han muerto, voy a morir yo tam I n
-dijo el númen, saliendo de su abstracción melaocó•
lica.
-No quiero sobrevivir a la desgra&lt;:ia que ha caí~o
sobre la raza de los dioses; pero conmigo ha de hundirse para siempre algo que ya no conocerán las gentes
venideras
Luego dirigiéndose al fauno, ordenó:
-Pás¡me la flauta .... Voy a to~arla por última vez.
Tomó su instrumento favorito, hinchó los carrillos y
sonaron los cuatro primeros tonos de una solemne y
fúnebre melopea hipolida. Con la mirada fija en dirección a Atenas y con el pensam ieoto puesto en las
praderas de Arcadia, arrancó a su flauta los postreros
sonidos de la melodía infinita del Olimpo y de la augusta armonía del pensamiento griego.
El fauno, al oírla, comprendió toda la intensa angustia humana del dios agonizante y procuró consolarlo de
nuevo, exclamando con júbilo:
-ilo, Pan! ¡Lánzate a la conquista del cetro del
mundo, salva a los tuyos como en otros tiempos ve!1ciste al enemigo, infundiéndole terror con tu presencia!
Pan dejó de focar y repuso serenamente:
-Es tarde ya, y, además, no puedo eludir el cumplimiento de la voluntad del destino. Nuestra sue1 te t sta•
ba ese tita, antes de existir nosotros, les primeros dioses,
de los cuales salieron los demás.
Era inevitable la extinción de la desceodenc ia de
Zeus, y la ley va a cumplirse totalmente. El 01áculo de
Delfos ha enmudecido, y es fuerza que tedas las voces
divinas, que han venido resonando en las prcfuodidades del mar, en las alturas del firmamento, en las umbrías del bosque y en el fondo de los santuarios, se
apaguen para siempre. Día vendrá en que sobre las
rninas de los nuevos altares aparecerá otro dios desconocido ...... Y así, incesantemente, hasta el fin del mundo por disposición de la fatalidad, pero siento que las
fuerzas se me escapan, que la inmortalidad me abandona, que muero....
•
Fueron sus últimas palabras, dichas con la serenidad
de la inmortalidad caduca, de la agonía humana y del
crepúsculo moribundo que se extendía sobre la isla desierta.
Rodó la flauta al suelo y el cuerpo de Pan cayó pesadamente sobre la fresca hierba en medio de un profundo silencio, sólo interrumpido por los gritos del fauno.
Entretanto, los barqueros, atraídos por la extraña melodía que sonaba allá lejos, en la isla solitaria, venían
remando hacia ella. Cuando llegaron a la ribera, cesó
repentinamente la m1steriosa melopea, y, al cabo de una
breve pausa, oyeron aterrorizados un grito de~garrador,
que retumbó en la inmensidad del mar, y que decía:
- iEl gran Pan ha muerto!

Pan fué el último sobreviviente de los diorns de la
Hélade.
Extinguido el reinado de Ztus, conforme a la profecía de Prometeo, y viendo que no le era posible librarse del inexorable decreto del destino, anti cuya voluntad se doblegan los propios dioses, se refugió en una
isla desierta, pesaroso del espectáculo que ofrecídn a
su vista los altares destruídos y las estatuas mutiladas.
Veía próximo su fin, y la congoja que sentía ante la
idea de la muerte, era para el dios el más claro te~timonio de quu su inmortalidad tocaba a su término. Su
condición divina experimentaba ahorl\ las zozobras de
la naturaleza humana, inaccesible al dolor, conocía hoy
el sufrimiento; inmutablt!, perdía a menudo la serenidad inherente a los seres olímpicos; exento de flaque•
zas, desfallecía con frecuencia. Come, participaba de
las dos naturalezas, sufría como divinidad y como criatura perecedera El Pan humano suspiraba por una in- mortalidad inextinguitle, en tanto que el Pan divino
acataba sin prctesta el fallo de los hados.
Según su costumbre, hallábase aquella memorable
tarde a la sombra de una enramada, frente al mar azul,
cuyas olas llegaban bland;¡meote a la playa arenosa de
la isla, desde la cual se distinguía la costa de la sagrada tierra de los dioses. Una rama colgante acariciaba
sus cuernos de cabra.
-iOh, Pan, la tierra ya no es digna de ser habitada
ELOY FARIÍ\'A NUÍ\'EZ.
por los inmortalesl-díjole el postrer fauno, tratando de
endulzar sus últimos mc.mentos. Mira a tu alrededor y
o o o
no verás más que ruinas por todas partes. Oprime el
corazón pensar.en lo que ha venido a parar tanta granLas, primeras mesas de billar se hirie ron en 1827.
deza.
Hasta los olímpicos, menos tú, el más antiguo de ellos,
o o o
han desaparecido.
Todo lo que está pasando, es extraordinario y me lleUn joyero italiano ha esculpido un barco en una
na de terror. Algún titán, más poderoso que nosotros, perla.
se habrá hecho señor del mundo. Tal vez el dios desconocido ..... .
O CT O
Nada repuso el inmortal a las palabras del fauno, el
cual se tendió resignado scbre la hierba a los pies caEl aire es tan puro en Spitzberg, que puede disprinos de Pan, en v-i sta del tenaz silencio de éste.
claramente a una distancia de ochenta mi•
Nada del idílico paisaje ambiente veía el númen en tinguirse
llas
aquel momento; su imaginación volaba por los rientes
y húmedos prados de Arcadia, donde viviera feliz y
o o o
respetado durante tantos siglos, en compañía de pasto·
res y ganados que amaban, como él, la libertad del
Cada abeja cosecha una cucharada de miel por año.

Las razas balkánicas
La guerra entre Turquía por una
parte, y Grecia, Bulgaria, .Servia y
Montenegro por otra, oo ha sido
más que una fase de la contienda
que desde hace siglos está empeñada entre los pueblos de la península de los Balkanes y los turcos que
invadieron y conquistaron esa región, favorecidos por la decrepitud
y disensiones que minaban la existencia del imperio bizantino en la
primera mitad del siglo XV. Se trata, pues, no sólo de una guerra de
r,.Jigión, sino de una lucha de razas.
Los turcos, originarios del Asia
Central, forman una rama de la gran
familia de los tártaros, al igual de
los turcomanos que han permanecido en las llanuras del Turquestán,
y constituyen, por consiguiente, una
sección del grupo étuico llamado
··turanio."
En muchas épocas de la bistoria
los turaoios se han señalado por las
grandes invasiones que han t.echo
en todos los países limítrofes con la
región de donde son originarios. Con
el nombre de '·Hunos" conquistaron
la Tartaria, invadieron la China y
devastaron gran parte de Europa.
El nombre de Atila se ha tr..nsmiti·
:lo a través de los siglos como sím ·
bolo de f~rocirlad. Bajo la denominación de "Húngaros" se establecie•
ror. a fines del siglo IX en el país
que aun habitan y al que dieron su
nombre. Apellidándose "Seldyúci·
das" fundaron en Asia un inmenso
imperio, que fué destruído por otros
Entreg;¡ de
turaoios, los tártaros •de Gengis•
Kban.
La primera vez que la denominación de "Turcos"
aparece en la historia es a principios del siglo VI, con
ocasión del alzamiento de ciertas bordas del Asia
Central. E,3.t'ls bordas, con el nombre de "turcos," fundaron un tfitperio inmenso, pues se extendía desde las
fronteras de la Mancburia hasta los Cárpatos, y por el
Sur hasta las márgenes del Indo. Andando el tiempo,
su poder en la región Sur-occidental de Asia fué arro·
liado por los árabes, que fundaron el imperio de los
Samaois. Pero los turcos quedaron rlm,ños de las grandes estepas centrales, y durante mucho tiempo proporcionaron a los Samanis tropas mercena.rias, cuyos jefes
llegaron a suplantar. a los amos a quienes servían, y
fundaron una famosa dinastía turca en Ghazni, · Poco
tiempo después nuevas masas de turcos invadieron el
Korasan, y crearon el espléndido imperio de los Seld·
yúcidas, los cuales, del siglo XI al XIII, rigieron la mayor parte de los dominios de los Califas en Asía y extendieron ei poder musulmán hasta las montañas de
Anatolia, preparando así el camino a sus sucesores los
oto14anos.
En efecto, entre los emires que quedaron independientes cuando Geogis-Kban d?strU)Ó el imperio de

bandera al cuerpo de la Escuela Nacional Preparatoria.-Los infantes en línea desplegada y el abanderado
en su puesto de~pués de recibir la e11seña.
los Seldyúcidas, figuraba Otmao, quien fué venciendo
a ot ros emires y gru¡:,os de tártaros hasta hacerse el más
prominente de su tiempo. Sn hijo Orklan continuó las
conquistas, concluyendo p or hacerse dut ño de gran
part~ de Asia, y, en fin, los demás sucewres de Otman
fueron extendiendo, a expensas del imperio bizantino,
les límites del imperio turco fundado por aquél, basta
que Mahomet II coronó la ohra con la toma de Constantinopla en 1453.

clamación de Chateaubriand: "Los torces no esrán en
Europa sino acampados "
Actualmente los turcos constituyen mecos de fa quinta parte de la población de la península de los Balkanes. En muchas comarcas de ésta han ido pa~ando de
dominadores a dominados; y no pocos de ellos, por oo
soportar el nuevo estado, emigran a las provincias don·
de aun impera el r égimen otomano.

Así dominaron los turcos la península de los Balka·
oes, y tuvieron por mucho tiempo en jaque a Europa,
luchando contra toda la cristiandad, y en particular
contra Venecia, füpaña y el Papado, haciendo temblar
a Viena y amenazando a Pclonia y la Moscovia.

o o o

Pero en esta larga lucha ha ido gradualmente dismi·
ouyendo su poder, estrechándose poco a poco sus fronteras por la acción de las oacioots próxim;.s y alzándose contra ellos algunos de los pueblos oprimidos,
como los griegos, los servios y los húngaros, que han
llegado a constituir nacionalidades independientes en
territorios un tiempo dominados por completo por los
otomanos. Así está eo vías de coofirmarse la famorn ex·

La guardia de honor de la nueva bandera .

Los griegos, famosísimo~ en la antigüedad prr su civilización , su genio artísticn y su carácter emprendedor,
llegaron a extenderse por las comarcas deocmioadas
Tes&lt;1lia, Epiro, Acaroaoia, Etclia, Doria, L ócrida, Fó·
cida, Beocia, Atica, Megaria y Pelopooeso, al Sur de
la península balkánica y p&lt;&gt;rtodas las islas del mar Egeo
y dd mar Jónico. Fundaron colonias en el Asia Menor,
en Afric:i, en !licilia, Italia, Francia y España, esto es,
se e.;parcieron por toclo el litoral mediterráoto, dejando rn todas partes huellas de su civilización y de su
genio.
Dominados por los macedonios y más tarde por los
romanos, la mayor parte de la Grecia Quedó constituyendo una provincia romana bajo el nombre de Acaya.
Pa•ó después a formar parte del imperio de Oriente,
en el que los helenos predominaron tanto, que se llam ó
también imperio griego. Subyugados por los turcos en
el siglo XV, pasaron a poder de los veneciancs en 1685,
pua volver bajo el dominio otomano en 1715, bajo el
cual permanecieron hasta que en 1821 se rebelaron
contra el yugo tu reo, coostituyéndose el reino independiente de Grecia en 1832.
Esto y el hallarse d iseminados gran número de griegos por todas las provincias que dependen del imperio
otomano, explica las aspiraciones del panbeleoismo, es
decir, la constante ambición de los griegc-s a recuperar
todo el territorio que en la antigüedad fué ocupado
por los de su raza y aun más, a constituir un núcleo
poderoso e independiente en la parte Sur oriental de
Europa. Esta es la causa de sus repetid.;s luchas contra
T urquía, y una de las razones que han motivado la
guerra actual, ansiosos los g riegos de recuperar el
prestigio moral y político que ✓ perdieron en la para
ellos desastrosa campaña de 1897.
Actualmente los griegos pueblan, además de la Grecia independiente, el Su!' del Epiro, gran parte de la
Macedonia, Creta y otras islas del archipiélago. A lo
largo de las costas forman un cordón que se extiende
todo alrededor del imperio turco.
Son preponderantes en todos los puertos del Asia,
Menor, ocupan las dos orillas del mar de Mármara, y
en el mismo mar Negro se les encuentra desee Con s•
tantinopla hasta el Danubio, y desde el Bósforo hasta
Trebisonda. El resto de la raza se baila repartido formando colonias, más o menos numerosas, por todas las
comarcas eslavas de la península balkánica y aún en
las provincias turcas de Asia.
\ 'IC EN fE VERA

�'

TARDE DE VERANO

-

.

,CASTeILANA
-

...... ~...,,•

l/._,,

r

v'~

Copa de Hiel

Abismos insondables, misteriosos,
No vienen con su luz a acariciarme

Para "El Mundo Ilustrado."

Yo quisiera dec irte que tu eres
Mi aspiración más noble y más querida,
Ddcirte de rodillas,
Contemplando tus pálidas mejillas,
Que eres mi sueño, mi ilusión. mi vida!

Elevanio la copa
de licor renegrido,
suspiró tristemente
exclamando:
Yo brindo,
Por la horrorosa mueca
de los que entierran vivos,
de los que se debaten
en su prisión estrecha
cuaoio se ven perdidos.
y al contemplar la muerte
se aturden con sus gritos,
bajo la tierra muda,
h 3Sta perder el juicio.
Por los ajusticiados
que en las noches sombrías,
tienen sobre sus hombros
a las aves malditas
que les vacían los ojos...
Y las horcas rechinan
cual si entonar quisieran
tétricas elegías
Por la irónica risa
de los desesperados
que se arrancan la vida ..
¡seres desvePturados!, ...
el alma se contrista,
al ver bañada eo sangre
la pálida cab"eza
de algún loco suicida ...
Por los que mueren de hambre
con los ojos hundidos...
ipupilas apagádas
de los viejos mendigos!,
que fijas eo el cielo .
con h"rrible fastidio,
pueceo implacable
signo interrogativo ...
Por los que van llorando
sus esperanzas muertas,
y llevan sus pesares
com:i una cruz a cuest ,s ...
Por las alm \S que buscan
la sombra de otras almas,
formando interminable
cortejo d" fantasmas...
Y exhalando un suspiro,
apuró lentamente
el licor renegrido ....

Decirte que tu imágeo adora&lt;la
Amante viene a consolarme en sueños,
Que eres reina y señora
De mi espíritu triste que te adora
Con la dulce ilusión de los ensueños.
Decirte que en las noches de verano,
Contemplando el azul del firmamento,
Oigo tu voz de amores,
Más dulce que el trinar de ruiseñores,
Que lli,ga a mí, vo!ando con el viento.
Decirte que en las noches del invierno,
La lluvia al deshacerse en mis cristales,
Me trae a la memoria
Con tu imágen, tu espíritu y tu gloria,
El alivio a mis penas y mis males.

Yo qui;iera decirte de rodillas
Lo que mi alma enamorada sientE',
C uando tus ojos bellos,
Llenos de luz y pálidos destello~
Se posan con amor sobre mi frente.
Yo q uisiera decirte lo que sufro
Cuando a mi lado pasas sin mirarme,
Y tus ojos hermosos,

GABRIEL GOMEZ MENDOZA.
o o o

LOS NIÑOS HEROES
Dadicada a los alumnos del &lt;C Jlegio Militar&gt;
Para &lt;El Mundo Ilustrado&gt;
Egregios palad ines de mi patria
Surgid entre las sombras de la muer te,
Y escuchad él hosanna sacrosanto
Quo, el pueblo entona a sus humildes héroes.
Mirad, cual se refleja el entusiasmo,
Cómo se inclinan las altivas frentes,
Y en ese monumento que os recuerda
Depositan coronas de laureles.

Y quisiera decirte, reclinado
En el seno de amor de tu reg'lzo,
Q ue mi sueño, mi vida,
M i dicha y mi Ilusión, a tí está uoija
Con intangible y sempiterno lazo.

Cómo goarda la historia vuestros nombres
Q ue entre nimbos de luces aparecen;
Y al recordar vuestros g randiosos hechos
El labio los pronuncia reverente .... .. ... .

Y quisiera mirar tus ojos garzos
D;,nde asoma tu alma inmaculada,
Con amor y ternura
Premiar mi corazón con la ventura
Sin igual de la luz de to mirada.

Y vosotros, apuestos militares ....
Que su memoria honráis. cual se merece,
Y que seguís la senda que os trazaron;
Con marcial y atrevido continente,

Y quisiera sentir sobre mi frente
Para olvido a mi llanto y mis agravios
Al darme en su embeleso
Con la caricia virginal de un beso,
La humedJ.d de las fresas de tus labios.
Mas ay!. . que mis sueños, mis deseos,
Visiones son de los dolores míos
De amugos descoosuelos;
Q ue solo son mis qoejas, mis anhelo,,
Tristezas .. ilusiones... des,aríos!.. ,
F. DE FUENTES, jr.
o o o

Mística

. .. ······· ... ... ··· ··.

Era un canto suave la brisa de mayo,
Tifón cootemplab3 a O,iris que moría,
Y Eros en tus ojos, como en uo&lt;!esmayo,
Me hablaba de besos y de poesía...
Bajo los ramajes, junto a tus encantos
Como un viejo esclavo tus manos besaba,
Y el sutil aroma de los amarantos
Entre aquella brisa pasaba ... pasaba.
!Como me gustaban tus gráciles man os!
i Cómo eran hP.rmosos tus ojos azules...
Y mi alma qué ingenua! ante los arcanos
Reía al mirarlos envueltos eo tules.
iOh encanto sublime de los veinte abriles!
( Mujer-diosa, ensueño. perfume, alegría)
¡Oh gratos recuerdos de años juvrniles!
(Viv_iste cual viven las rosas:. un día.)

······ ................ · · ··•· ······ ... .

El señor Presidente de la I-&lt;epública presidiendo la ceremonia cívica dtl día 16 ~n la tribuna de Cbapultepec.
actitud iodoleote; dejé que mi vista errante se perdiera
en el confío lejano, €O d,lDde la azulada cumbre c e los
distantes montes se unía y confundía con el porísimo
zafir de un cielo sin nubes.
Haciendo un esfu erzo me levanté, sacudí la cabeza
de donde huyeron como parvada de asustadas aves los
mil peosamieotos que me hacía n scñar y lentamente,
como el que no quiere dejar un lugar en que ha sido
muy feliz, me aparté de aquel sitio y emprendí el ca•
mino de regreso al pintoresco pueblo de Juanacatláo en
doo:le me Pocontraba pasando unas vacaciones desde
hacía seis días.
E l campo envuelto en una semiobscuridad de nuevos
encantos se cubría. La tembl&lt;,ro~a luz de las estrellas

difundía discreta claridad, nflejáodose eo el agua su
incierto parpadeo; las luciérnagas aparecían aquí y allá
semejando lágrimas de oro. La noche llegaba cerno una
soberana envolviendo con su regio manto salpicado de
brillantes a la tierra, que dulcemente se adormecía entregándose a pro fu odo reposo,
Preciso era dejar el campo; así lo bice y trabajosa·
mente empecé- a subir el pedregoso camino que al sim·
p ático pueblito conducía ........... .
MARIA LUISA.
Guadalajara, Agcsto de 1912

··· ········· ······

Volved vue;tra m_e moria, hacia el pasado,
Y mirad esos jóvenes imberbes
Q 1e apenas pueden contener su arrojo,
Del enemigo ante la innoble hueste.
Esos niños que aún llevan en sus labios
Del seno maternal la dulce lP.che;
S)o los mismos que empuñan el acero,
Y lo esgrimen serenos y sonrientes.
S:,n los mismos, que lucban con denuedo
Y cuyos e uerpos pálidos e inertes ,
Poc¼s horas después, están cubiertos,
Con el negro sudario de la r..,: uerte.
Y cuando al fin, su saog•e derramaron
Ese grupo glorioso de valieotos,
Al salpicar los muros del castillo,
Temblaron de dolor, los ahuehuetes ....... .

. ....

o o o

Para ........... .

Hoy mi alma no ríe, no siente, se muere;
Te extraña, te espera, te busca, te implora,
Como en otros tiempos contera plarte quiere
Y al ver que no vienes, suspira, te llora .....
Le hacen mucha falta tus gráciles manos!
Le hacen mucha falta tus ojos azules!
Y muy seria mira los negros arcanos
Qoe envuelven morta jas en vez de los tules.

Decirte con acento enamorado
Que en la senda sin luz de mi existencia
Tu eres la sola estrella
Que brillas sin cesar, fulgente y bella.
Con suave y misteriosa transparencia.

LUIS G. VALDESPINO jr.

A morosa

--

• .~

Las tranquilas aguas del río Lermadeslizábaose man·
sam,rnte eo su anchuroso cauce, cuyas riberas veíanse
cubiertas de verdes lirios acuáticos y de estos en apre·
tados grupos erguían de trecho en t recho hermosas espig;is de azules flores.
Buscando ref rigerio al excesivo calor que mA abrasaba encontré uo hojoso árbol que con su espeso follaje
brindaba grata rnmbra ; a su amparo me seo1é y abriendo una preciosa obra del inmortal Hugo me puse a leer .
Rápiclas e inadvertidas se deslizaron las horas.
El céfiro perfumado traía hasta mi oído como vago
suspiro, el eco lejano de algo ya ido ... ... El leve mur·
mullo del agua corriendo a mis pies, parecía el remedo
de una voz q uerida contando una historia muy dulce y
seo1ida; de un amor que nace, crece, se agiganta y luego .... se esfoma, se p ierd", se acaba muriendo en los
brazos del olvido cruel, dejando en el alma tristes re•
membr,ozas de besos furtivos y ardieo,es suspires que
luego se truecan en tristes gemidos del alma que siente
mor: r la ilusión ..... .
El tiempo transcurría insensiblemente para mí, estao·
do fascinada ante el espléoctido cuadro que la na tu raleza a mi vista ofrecía, y la soberbia creación de Víctor Hugo, que con verdadero deleite mis ojos recorrían.
Aotojábas, me pasar así la vida entera , lejos del mundo
falaz y cerca del genio cuya alma sentía palpitar en
aquellas páginas sublimes que parecían escritas con ra•
yos del sol primaveral. A medida que leía sentía entrar
a torrentes la luz a mi pobre y obscuro cerebro, que
disipando las tinieblas hacía sentir a mi alma noble aspiracióo.
Iaevitablemeote empezó la caída de la tarde. ¡Cuán•
to hubiera deseado detener el sol en su carrera C'lmo
el Josué de la Biblia, para segui r empapando mi ardie01e imaginación en la frescura de aquellas páginas
llenas de filosofía y excelsa verdad!. .....
El sol moría y en su lenta agonía enviaba a la tierra
sus pálidos rayos faltos ya de calor. La luz se extinguía
con dificu ltad apenas percibía los caracteres del volu·
meo que entre mis manos cerno un tesoro con afán
oprimía . ...
A mi pesar cerré el libro y recliné la cabeza en el
duro tronco de aquel hojoso árbol que durante el día
habíame prestado bienhechora rnmbra. No sé cuáoto
tiempo me qaedé sumida en profunda meditación y eo

········ ·· .... . .. ....... . ······· .. .

Ejemplos de valor, nos da la histori a.
Cada línea en sus páginas eovuel ve
Hechos gloriosos que c.:ioserva el mundo
Y que la patria conmemora siempre.
Pero ante aquellos mártirt:s sublimes,
Ejemplos del honor y los deberes;
Ante aquellos campeones del derecho,
Hasta lo íntimo ei alma se conmueve ..... .
Mujer, y ffi fx icao~, yo os admiro,
Héroe! insignes que escogió la suerte,
Y os ofrezco entusiasta y conmovida
Mis cantares, sencillos y dolientes.
México, 8 de Septiembre de 19r3.
A. G. A.

E l estrado oficial eo la tribuna de Chapultepec eo la fiesta cívica del día 1 6

�ltlL, Il~VAILil~~

ºIl() Lallr

La tarde empezaba a caer, y aún no había llegado el
vapor. En el mue11e esperaban dos hombres, ambos de
edad avanzada.
- iQué raro que no venga! exclamó Blagoz, el herre·
ro, un poco fatigado. Era un hombre bajo y grueso.
-Cierto, quién sabe por qué será-repuso el capitán Jetitsic, hermoso tipo gigantesco, que al menos medía sus tres varas.
- , A quién espera usted, señor capitán?
-A mi mujer.
•
- Y yo a mi hijo. E~tá herido, pobre; pero una cosa
de nada-agregó apuudo el herrero. Yole, un amigo de
él me escribió que mi hijo había estado unos días en el
hospital, y que ahora necesitaría un poco de descanso
en su casa, a fin de recobrar las fuerzas antes de volver al batallón. Hay que castigarlos a esos paganos,
pues. iQue Di;)s nos asista!
-Su hijo de usted ,qué es?-preg 11ntó el capitán en
q,tien recién se había despertado el interés por el hijo
del herrero.
- l Mi hijo? Mi hijo es herrero, como yo, señor capitán ¡herrero con el alma y vida! ¡Ah, si lo viera traba•
jarl Sus minos son tan grandes como las mí,is_ El
tiempo hoy día es muy malo, capitán; he tenido que
vender casi todo, no me quedan sino las herramientas,
pero teniendo a e11as y las manos de mi hijo, no nos faltará la comida p~r más bocas que hubiera que Henar.
-Sí, si, lo interrumpió impaciente el capitán, pero
preguntaba no más a qué pertenece su hiio en el ejército?
-!Ah! a la infanteria, señor capitán. Yo siempre le
decía: hijo, debes ssr artillero, nadie mejor que tú
puede maneja r los cañones. Pclro me contestaba que no
le gustaba pelear a la d:stancia. ¡No, mano a mano_ . . .
us ar la bayoneta .... ¡Si lo hubiera visto enojarse! ¡ Don·
de él pegaba, no salía má~ pasto! . . . .
- , En qué bata11a fué herido ?
-En la de Kumanovo, señor capitán ... . ¿ Ha visto
usted al inválido, aquel que siempre está en li puerta
de la iglesia? ,aquel que anda con mulet11s ? le serru•
chuon la pierna; pob re diablo, a mí no me puece bien
q11e un h:imbre que sacritica la s~ngre y la vida por l.1
p 11ria se vea obligado a mendingar _.....
-,-Todo se debe a la patria,-le interrumpió el capitán-todo; la sangre que cada uno da por e11a amortigua algo de la deuda que tenemos para con ella. L:i
püria no no, debe nada; pero repito que nosotros deb~mos todo a ella.
-Ah sí .... gracias! eso mismo he oido muchas veces. Antes .... pero si se perjudica en mi servicio me
obliga a mí a pagarle daños y perjuicios ...... ¡El Esta1o debía tener la misma obligación . . .. .
-Bueno, pues ;,.sí es, la caja del! Estado socorrerá a
lo, inválidos una vez terminada la guerra.
El capitán reconoce a su mujer, que sacudiendo el
pañuelo lo saluda desde a bordo. Se apresura a subir
al puente. Da pronto el capitán se qued;,. ::omo petri6:ado; se encuentra frente a frente con un soldado a
quien le falta la pierna derecha y el brazo izquierdo
-,Eres tú el hijo de Blagoz?
-Sí, señor capitán-contesta el soldado que trata de
dar al superior el saludo correspondiente, mas pierde
el equilibrio y el capitán tiene que sostenerlo.
-Gra-::ias a Dios que salvaste la vida. To.1o se arre·
glará ...• El pueblo te recompensará, por haber sacrifi·
~ado tu sangre por la patria.. . . . . .
.
El capitán, conmovido, saca el reloj de oro y lo entre·
ga al inválido.
-iGracias! ¡Gracias!-balbucea el soldado.... De
Tres interesantes instantáneas del
Circuito Chapultepec.
pronto rompe en llantos .. . , recién ahora se da cuenta de que es ioútil. .....
un mendigo.
- iNo, no!-grita el padre-no llores,
hijo mío .... todo se arreglará. El pue•
blo te recompensará.
El capitán lleva los dos consigo en
el carruaje a la ciudad.
Durante el primer tiempo todos ayu•
daban de buen corazón al pobre invá•
!ido, pero a todo se acostumbran, sea
el entusiasmo como la compasión, todo
se marchita. Blagoz, que había empezado dir.ieodo: la patria te recompen•
zará lo expresó poco a poco de otra manera, diciendo: Dios te pagará. Corto
tiempo después se murió.
El hijo consiguió una pensión insignificante del caud al de inválidos . . .. y
sigue mendigando .. . .

La avenida de Sao F rancisco aotEs

SAGAR SAC AREVIC.

la Coostitución.- La mis-

gio Militar frente al Palacio

ma escuela desfilando

Muoicipal.-EI Colegio
Militar.

¼N\.S'"
El señor director del servicio de Aguas Potables y sus acompañantes en la ceremonia de inaugur,.,,ióo riel servicio de
aguas para Guadalupe Hidalgo.

Lunch servido el r 4 del actual con motivo de la inauguración
de las obras para dotar r'l" a2ua potable a Guadalupe
Hidalgo.

La P reparatoria en la pl3Za de

del desfile.-La banda del Cole·

por San Francisco.

�este sitio, mientras la brisa fugiti,·a nos trae el aroma
de tus rosas, yo siento ...... ¡no sé qué! ...... una tristeza inefable que inunda todo mi sér, una angustia in5nita que me dice ..... .
RISELA.
¿ Qué te dice?
OSCAR .
Muchas cosas sombrías. La mú•ica, muchas veces,
arrulla nuestros oídos, pero deja amarguras iofinitas en
el alma. Yo presiento que más tarde, cuaodo alguna ruda inclemencia nos sep..re, mi recuerdo, como un ave
medrosa, huirá de la jaula de tu corazón .... El amor
es como esa música fugitiva que pasa sin dejar huella
en el ambiente .. . .
RISELA.
¡Cuánta poesía! ....
OSCAR .

infancia aletea en mi memoria .... Esa época podemos
compararla con la época del amor.
El niño encuentra gran delectación buscando una
mariposa en un jardío. Cuando la halla, corre, brinca,
se fatiga queriendo aprisionarla. Muchas veces rompe
las flores con mano ágil, y, al fin, después de tantas fa•
tigas apdsiooa la mariposa deseada, no sin sentir que
su mano se empurpura coa la sangre que brota de sus
heridas. Mas, ¡oh dolor! la felicidad dura un momento,
pues repetidas veces la mariposa se le eicapa de las
manos. Y tú, Risela soñadora, eres una mariposa fugi·
tiva que vuela en el jardín de mis sueños .... Voy ha•
cia tí, cerro, me fatigo y . .. , muchas veces no te hallo ....
iFelicidad, mariposa intangible. yo te busco olvidan·
do las flores de mi sendero, esas flores que tal vez po·
drían ser felicidades más seguras .... Por creerte más
dulce que las otras venturas. te he seguido mucho, por
los largos senderos de este erial ....
Ya traigo la frente empurpurada, los labios exhaustos
y el corazón adolorido.
Risela fugaz, en esta noche ya he logrado apr isionar•
te en mi corazóo; pero., .... tal vez mañana. burlando
mi fatiga, recuperarás tu libertad como la maripcsa de
los jardines . .... .

La poesía dolorosa del amor.
RISELA.
Lo que dices carece de verdad, auoque .. . . no totalmente. El amor no e~tá sujeto a nuestra voluntad; es
un sér diminuto que entra en nuestro corazón y sale

A~istentEs a la vel;,da coa SP. coomemoró ~1 primer
aniversario de la moertP. rite! maeHro Sierra,
en la Escuela Pro:,parator ia.

iCalla! icalla! Si la felicidad dura un momento, olvi·
demos en este instante los dolores del futuro.
Sepamos gozar: t0do nos ofrece su belleza; los astros
ruedan esplendorosamente en el abismo de la noche,
las flores vierten su mejor perfume, el agua canta la
mejor de sus canciones, la brisa nos brinda sus mejores
arrullos, mi corazón te ofrece la dicha más he1mosa , ,
¿ Qué rná, quieres ?....
OSCAR.

Antes que nuestras almas se ale jen para siempre, an·
tes que el arrullo de esta música se apague, estréchame
en tus brazos; que la miel que destila tu ser caiga dul·
cemente en mi corazón, y después, mariposa fugitiva,
déjame el leve polvo de tus alas ....

Las sombras que se acercan .....
Para &lt;El Mundo Ilustrado. "
AL SR. Lrc

RI5ELA.

ERKESTO CHAVERO.

CESAR CAMACHO.

Después de una lluvia torrencial, la luna aparece en
un claro del bosque. Las flores recién abiertas perfuman la calma dd a nbiente Son las doce de la noche;
todo se halla sumido en u n silencio profundo ...... Por
todas partes fluctúa una onda misteriosa de melancolía ..... .
Un arroyo interrumpe a veces el silencio con sus pa·
Jabras suaves y a rrulladoras . . . . .. En el balcón de una
casa antigua, Osear y Risela pl;,tican amorornmecte.
De p ronto se oye una música vaga cuyas notas se ex·
tinguen dulcemente al pasar por !os judines....

Puebla, 1913,

AMADO NERVO
E voc a c ion es d e Rubé n Darí o. -La R ev ista
" M e rcu rio " y el ú lti mo r etrato d e Ne r vo .-Efectos del afe lte.- En quécon síste la cal idad del verdader oar tista?- J uic io de Andrés Gonz ález Blanco .

OSCAR.
¿Escuchas?
RISELA.
Sí; ES una música que conocí desde que era yo muy
niña.

Rae~ poco tiempo, el año pasado apenas, Rubén Da·
río escribiendo de Amado Nervo y haciendo las más
sentidas evocaciones de felices horas de vida parisina,
vividas en su compañía en el legendario Barrio Lati·
no, desliza expresiones de fina amargura y de exquisito
sentimiento cuando dice: &lt;Aunque Amado Nervo es

OSCAR.
IQué t ri~te es esa música, Risela! En esta hora , eo
El señor Lic. don José M Lonno, en su calidad
de Ministro de Instrucción Pública, presidiendo
la velad, en honor del m 1estro Sierra en el
primer anive rsario de su muerto.
cuaodo quiere. Por ahora nada temas: yo siento que el
amor ha encontrado buen asilo en mi corazón. ¡Pcsee
tantas comodida:les . .... .
OSCAR.
Pero nada difícil sería que ese ~ér dirniouto, al no
hallar mas comodidades, ~e escapar? para siempre ....
RISELA.
Ya te lo he dicho repetidas veces: la volunt¡¡d no tiene domiuio sobre el amor.

Fiesta efec.tuad~ el 15 del actual en :1onor de Morelos. frente a ~u monumento en la Ciudadela.

OSCAR.
Ni una gota de consuelo destilan tus palabras, y ~qué
hacer? En este momento de supnma beatitud en que
mis labios, corr.o dos mariposas, buscan la flor de tu boca, siento un fufgo iodefioible en el interior de mi ser,
una pira cuyas lt,oguas rojizas me bacen estremecer de
felicidad porque me encuentro cerca de tí; pero al mismo tiempo, un prE:seotimiento lleno de austeridad me
habla en voz baja anunciáodorne el naufragio de nues·
tro amor. muy lejos del verdadero país de la felicidad ..... .
¡Qué loco afán el del hombre! Ir siempre en pos de
algo dulce que ha soñado en esta no,:he bnve d., la vida; pero queriendo acercarse a la felicidad, sólo consigue acerc¡,rse a la mu~rte
¡Cruel destino!. ... Ea esta noche, Risela; en estacoche traoqu ila en que la ft,ticidad . no hallando más espacio en nuestras almas se difuode en el piélago infinito de la noche, mil recuerdos me hostigan. como esas
aves marioas que perdidas en las sombras. buscan la
luz benéñca de los faros. La vida inconsciente de mi

Sr. don José F . Elizondo, autor de --Las Musas
del País" estrenada anoche en el Principal.

mejicano, nada en él encontraréis de azteca. ¿Os he di·
cho ya que se parece a Jesucristo? Mas ahora caigo en
la cuenta de que os estoy hablando del Amado Nervo
que yo he conocido hace algunos años en .t-'arís, y cuyo
busto, plasmado por el escultor Nava, su ccmpatriota,
figuró en los salonts. Sí, aquel Nervo tenía ciertamen·
te una cara israelita y un aire nazareno. El de hoy,
mutilado, pues extirpó su bella barba característica y
apartó su amable aire de ensueño, es el que correspon·
de a las atenciones del prctocolo y al diario contacto
con su jefe, el notorio mundano y distinguido señor de
Béistegui, el mismo que regaló, si no me equivoco. al
rnusea del Louvre de París, una famosa colección nu·
mismática.&gt; (Todo al vuelo; Pág, 70.)
Esto decía de Amado Nervo el gran Rubén Darío el
año pasado, cuando aquel iólo había extirpado rn barba; pero no sabemos qué diría ahora que nuestro EY ·
quisito y sentimental poeta y Primer ::,ecretario de la
Legación de México en Madrid ha extirpado no ~ólo su
bella barba característica, sino también su fino bigote
evocador de aquella barba nazarena;-porque no hay
que olvidar que allí donde falta la barba porque se la
ha extirpado, pero persiste el bigote, éste evoca aquella
en ansia de completar el cuadro en el que el uno harmonizaba con la o tra.
Yo no lo conocía, si he de decir verdad , no lo cono·
cía ni podía creer que fuera nuestro mismísimo pot ta,
aquel cuyo retrato viene ornando el centro de una pá•
gina del último número de la revista &lt;Mercurio,&gt; que
se publica en Nueva Orleans enmarcado por uno de
sus últimos artículos de honda y sabia filosc fía titulado
&lt;Los Amigos,&gt;
Contemplaba su frente, frente amplia, espaciosa,
abierta y honda ;-frente q ue cubre gallardamente ese
poderoso y delicadísimo cerebro en dende ha vibrado
el pensamiento portador del pulso y el fuego de un
hondo sentimiento;-observaba rn nariz recta y fina
deslizándose atrevida sobr e una boca de labios delga•
dos y vagamente plegados; miraba atentamente de con·
junto aquella faz nueva, desconocida y rara para mí, y
hubiera asegurado que se trataba de un actor de alguna &lt;trouppe&gt; de drama, a no haber sido porque me
veían sus dos grandes ojos, grandes y amplios, denun·
ciadores de la grandeza y amplitud de su espíritu que
palpitaba allí dentro de aquel cuerpo ; y tras de aquella
lumbre de su mirada, lumbre latente, mansa y tranqui•
la, adivinaba-diría &lt;reconstruía&gt; en mi interior a nuestro Amado Nervo, fino, de exquisita complicación de
espíritu; al poeta de aristocratismos artísticcs y de misteriosa idealidad envuelto en toda la ambrosía y el perfume que echaban a mi ambiente sensitivo las delicadas flores de sus &lt;Jardines Interiores&gt;
Abajo de la página veía su firma, en el centro su retrato y circundándolo su pensamiento en la concreción
de un artículo, ese pensamiento inconfundibl&lt;! porque
es suyo, porque rtvela su individualidad de que nos habla el mi~mo Rub¿n Dario cuando nos dice: &lt;Es de esos
poetas privilegiados que ponen algo inconfundible en
lo que producen&gt; Y a pesar de tcdo, dudaba de que
fuese el mismo delicado autor de &lt;Ea voz Baja.&gt; A tanto llegaba el disloque que me había producido su faz
completamente afeitada, pues yo también sentía que mi
espíritu esperaba encontrar :iquellos aditamentcs cuya
extirpación absoluta me lo hacían apancer también como desprovisto ya de su &lt;cara israelita&gt; y de rn &lt;aire
de ensueño.&gt;
Pero haciendo una observación más cuidadosa y detenida de aquella faz, atraídos mis ojrs por la luz de
los suyos que es lo que más atrae y dcmioa de modo
especia I hoy en su cara limpia y mutilada por les efee •
tos invasores del afeite, descub rí, cerno no había podi•
do descubrir fácilmente antes, que tras la serenidaEl y
mansedumbre de aquella mirada ebullía toda la encan•
!adora ingenuidad, toda la sutil y misteriorn vibración
del sentimiento poético, toda la ingenuidad del espíritu
finamente sensitivo y profundamente complicado de
nuestro Amado Nervo; aquella inquietud que descubre
en el fondo de sus intimismos tan sutilmente el macizo
y erudito crítico español D. Andrés González B lanco
en un &lt;Fragmento de un Estudio,&gt; y en lo que hace
consistir la calidad de verdadero artista cuando dice....
.. .. &lt;Porque en ser inquieto (pienrn yo y pienso que
acaso no piense mal) se manifiesta quién siente y quién
no siente el Arte, y no en llevar longa y tupida melena ,
rapada faz, flexible sombrero, corb,ta garrafal y gruesa pipa germánica&gt; ...... (Elogio de la Crítica; pág.
2 93.)
No sabernos que Nervo haya recurrido a estos acro·
batismos exhibitorios, pero seguramente les tiene a me•
nos, y además no le hacen falta Referente a Jo de rapada faz ·en él no sienta mal, por lo que este poeta manifiesta su completud de genuino. calidad artística a pesar de la mengua que en su rostro ha producido el in•
vas.:ir afeite.
Pero sobre todo, la opinión que estampa González
Blanco en seguida poniendo a Nervo en parangón ceo
Rubén Darío, enaltece con teda justicia a nutstro insigne compatricid': &lt;Amado Nervo,-dice,-es, ~obre todo, un gran poeta de nuestra época. Nuestras inquieto·
des, nuestras zozobras, él conjuntamente con Rubén
Darlo las ha expresado en delicados y acariciadores
poemas. Quizá es aún más metafísico que el potta de
&lt;Azul ;&gt; aún abstrae más y gusta de los particularismos
psicológicos &gt;
Esa es la inquietud que palpita en toda la delicada
organización de espíritu de Nervo, y que asoma e
irrumpe en buena parte de sus presas galanas cerno en

sus poesías; esadnquietud que ebulle en aquel primoroso cuento &lt;Lía y Raquel&gt; de sus &lt;Ultimas Prosas;&gt;
esas sus ansias íntimas que, pudié ramos afirmar, tienen
su punto más alt:&gt; de intensidad en aquella poesía de la
qui': ti autor de &lt;Azul&gt; dice: &lt;La Scmbra del ala&gt; de·
bía estar bajo la invocación de Mcntaigne. Es un conjunto de variaciones rnbre el &lt;/Que-sai-je r&gt; Eteri:o.
... . Pero dí, ¿qué esfuerzo cabe
en un ah.oa sin bandera,
que lleva por donde quiera
su torturador? ¡quién sabe!
iOh padre de los vivos! ¿a dónde van los muertos,
a dónde van los muertos, Stñor, a dónde ván?
¡Oh, buena hada ! /tendrá Dios
piedad de nosotros?"
No cabe duda de que este &lt;inquietante Nervo,&gt; torturado y torturador, lleva dentro toda un alma de poeta. Por eso, porque es inquieto: porque, siéndolo, &lt;en•
tiende las alm,s a maravilla&gt; y porque, para terminar,
como dice Darío, "el poHa verdadero vive de si. pro·
pía meditación y la persecución de Jo absoluto es causa
de inenarrables angustias."
i Ah! y cuántas angustias, cuán tas torturas, cuántas vi·
braciones pungentemente atormentadoras agitan la de·
licada fibra de la noble entraña del poeta verdadero)
iCuánta seositividad dulcemente dolorosa sacude el corazón de aquel que siente E o conjunto el ~ufrimi, oto
de la colectividad, porque representa el punto más alto
de la masa humana, y que lleva en su espíritu la sed
insaciable, gloriosa o fatal, de la persecucióu de lo ab·
soluto! .. ..
Todas estas delicadas divagaciones afluyeron a mi
m~ote ante la contemplación del último retrato de Ama•
do Nervo, cuya mirada impregnada de una misteriosa
idealidad os da la sensación de que sus ojos están
abiertos continuamente como frente a una portentofa
visióo de lo absoluto, o de que siempre está contem•
plan::lo una visió n superior interna.
JOSE VELASCO.
México, Septiembre de 1913.

E r osof ía
¿Cr{es, acaso mujer, que por tu olvido
no veré más la hermosa luz del cía?
/Q ue no quedan en mi alma todavía
auroras de ilusión que no he sentido 1
Es cierto que tu amor me había mentido
el cielo azul que fl corazón acsía
y tu dul ~e mirar me prometía
un mundo, para mí, desconocido.
Más... ya lo ves... ; fué ensueño colorido
que pa!ó sin dejarme ni una her ida.
Bien sabes que durmiendo el alma es ida.
y el que se hiere en sueños, no está herido...
!Que el sueño es un parénttsis incluido
En la gran realidad que llaman Vida!
GADRIEL GOMEZ MENDOZA.

Sr. don Xavier Navarro, autor de "Las Musas del
País" estrenada anoche en el Priccipal.

�Yo recuerdo la primera representación, en este mismo teatro, de obra
tan bella, y si la memoria no me es infiel, al día siguiente del estreno que
fué un éxito, partía para Guatemala su autor. De manera que no pudo presenciar el triunfo de hs noches consecutivas. Entonces la crítica en general alabó comedia dramática tan hermosa y ¡:;or ese motivo poco he de manifestar sobre elJa.

j

El público de ahora saboreó como el de h•ce ocho años, la's bellezas de esta comedia fuerte, real, vigorosa; obra de un cerebro que tie·
ne de la existencia una visión completa; eogendro de un escritor que al
escribir para el teatro prescindió de ciertos formularismos, apoderándose
del documento humano y bueno o malo, completo o degenerado lo lanzó a
las tablas con toda la fuerza impetuosa de un verismo encantador.
AqnelJos personajes que aman y odian ; que lamentan deshonras y predican noblezas de alma; aquellos tipos arrancados a h vida mexicana, como
se arranca de un bloque de mármol la estatua arrogante, nos interesa de
tal manera que ha5ta la hora de la vengaoza la encontramos beJJa, y el sentimiento del odio, tan rastrero, tan bajo, tan miserable, se nos figura hermoso en grado sumo.
Todo Jo que allí sucedP., la misma fuerza del conflicto, es tan poderosa
que nos c.&lt;utiva, pero no con lazos de ficción ligera, dP. entretenimiento escénico, de juego :ie farándula, sino con cadenas de hierro indestructible
que allí en aquellas bastardías, en aquellos cariñeos de juventud lozana, se
destaca un problema social; hay semillas del odio de clases, hay frutos per~
versos como consecuencia de envidias consuetudinarias; escuchamos gritos
de desheredados, que cuando no exageran tienen razón, y oímos con deleite las ilusiont-s de aquellos viejecitos en la sala de la Hacienda, llena de
recuerdos honrados y de remembranzas consoladoras.

Y, e5 que cuando un'.l comedia o un drama hace pensar, cuando penetra muy
h'.&gt;ndo, cuando nos conmueve hasta el punto d., conseguir que la huella permanezca
mucho tiemp:&gt; en el alma, entonces puede asegurarse que ha pasado por entre telones pintados y bambalinas de tela un trozo de vida pujante, absorbente, poderosa,
irradiando amor, que es la savia potente que nos anima.
El señor Gamboa fué ovacionado y en unión de los intérpretes salió varias vec~s al palco escénico. María Luisa VilJegas hizo una &lt;Loretc.&gt; admirable por los toques de realismo que supo imprimir a muchas de sus escenas. Emilia del Castillo
nos cautivó en el personaje de "Blanca" todo ilu~ión, todo encanto, todo candor. La
Otazo muy bien, lo mismo que Coss, y con respecto al beneficiado solo diré que su
"Damián" es uno de los tipos mejor hechos que le l,e visto hacer. En resumen una
gran noche de triunfos, de aplausos y de plácemes. para todos.
Una pregunta al ilustre Federico Gamboa, ¿cuándo admiraremos en la escena
la~ otras dos partes :le la t rilogía, pues "La Venganza de la Gleba" es la primera,
t ituladas " A buena cuenta" y '"La Sima ?" ..... .
iAh .. .. pícara política lo que nos arrebatas! ..... .
TEAT RO COLON.-BENEFICIO DE C ARALT.--&lt;SANSON&gt;.
No hace mucho tiempo daba en Buenos Aires con notable éxito, Mr. Víctor
Mugueritte, una serie di} conferencias sobre "La novela y el Teatro Francés" y
disertando sobre la personalidad de Bernstein dijo: "que era el primero de los autores jóvenes, que revela en sus obras la influencia de la esc uela naturalista y que
c onquistó su sitio de preferencia por el éxito colosal de "Detour."
En efecto al autor de "Sansón " por más que digan sus enemigos, posee magnífic1s condiciones para el teatro, en donde ha sido un afortunado en toda la extensión
de la pala[;ra. "El Ladrón" le hizo célebre en una noche y en casi todas sus obras
hay oJSadía, violencias, temeridades, que nos impresionan de tal suerte, que nos ren·
dimos ante tantos atrevimientos. Tal vez con razón Emilio Faguet al escribir sobre
" S1nsón" calificaba a Bernstein de '"freoético" y Doumic llegó a insinuar que había
hecho el conocido dram1turgo, "de la violencia una especialidad."
Yo confieso, mi falta, caso que lo sea, Henry Bernstein lo considero como un
gran dramaturgo dentro de su género, sin por eso negar que lo artificioso de algunos
personajes de sus obras, y la impetuosidad rectilínea que caracteriza la fábula de
sus argumento3, menoscaban en grado sumo, el fondo de sus concepciones. Así el últim J acto de "L1 G 1erra" e, horrible, doloroso, precipitado; y la escena entre San•

Luego, la forma es castiza y depurada; el hermoso castelJano vibra con
todas sus b ellezas, y los que amamos esa lengua hacemos caso omiso de
la extensión de algunas escenas en favor del goce que nos proporcioaa la
palabra sonora, el período redondo, el pensamiento profundo.
No es para todos los públicos "La Venganza de la Gleba" y hay que decirlo en honor al nuestro, que la sala del Mexicano se JJena ~iempre que
se representa.

Teatro Colón.-Dos escenas del drama "Sansón. "
TEATRO MEXICANO.-BENEFICIO DE RICARDO MUTIO.
LA VENGANZA DE LA GLEBA."

Justo por todos conceptos es que un actor tan estudioso y tan infatigable como es Ricardo Mutio, haya tenido su beneficio, y si en algu•
na, obras de las muchas que ha interpretado, se ha hecho acreedor a
mi juicio a ciertas advertencias, eso no quita para que en el largo tiem•
po quP. viene actuanda en los teatros de México, le hayamos visto siempre con deseos de agradar, con modestia si;npática y-con indiscutibles
condiciones para la escena.
El tiempo y algo menos premura en las labores teatrales, lo cual es
bien difícil dada la costumbre del ensayo semanal, han de hacer del
actor de que me ocupo un artista concienzudo, y digno de entusiastas
alabanzas.
El beneficio de Mutio fué, por tanto, merecido y la gente llenó la safa del Mexicano, con doble motivo·puesto que iba a representarse "La
Venganza de la Gleba" de Federico Gamboa (y perm!tame ti inteligente Ministro de Relaciones que lo trate con cierta franqueza ya que al
literato insigne me refiero) la obra mexicana de estos dempos, que se
destaca por sus méritos excepcionales.

tiago B rachat y Jerónimo de Sorain en el acto tercero de " Sansón" es bestial hasta el delirio:
Todo ello ha sido moti vo de que el autor de que me ocupo haya sido víctima de profundos
odios, los cuales no hemos de tener en cuenta para emitir un ju icio, siquiera sea muy somero sobre su obra teatral. Ya conocíamos ''Sansón" por haber puesto este drama en escena la Compañía Fábregas, hace tiempo, es decir, a raíz de su estreno en Pa1 ís, lo que no es obstáculo para
que Caralt estuviera acertado al elegir esta obra para su beneficio.
Si el hebreo Sansón decidió morir entre las ruinas del temP.lo. por él destruído, con tal de
que los filisteos perecieran; " Jaime Bracbart" un Sansón moral, por lo herclÍleo de sus propósitos y !_o fuerte de su voluntad, determina arruinarse por completo ante el goce de la venganza,
dejando en la pobreza al amante de su mujer a la cual idolat raba, sin ser n unca correspondido.

Teatro Mexicano.-Escenas de "La Venganza de la Gleba',

..

T~atr o Colón.-L; señorita Gil y el señor Caralt, en una
escena de "Sansón. '

Tal es la obra llena de- situaciones dramáticas en alto grado, su jestiva en todos los instantes
y con efectos, alguno muy rebuscado pero de éxito seguro. Caralt supo encarnar perfectamente
el p rotagonista; amoroso basta la humillación, cruel y duro al d escub rir ~u deshonra ; frío cern o
hoja toledana al realizar su venganza, mereció aplausos justos en m i concepto. La Gaspar y la
Gil muy bien y muy elegantes: el primer acto lo matizó la primera con delicada y fina ironía,
perfectamente expresadas; y en lo que se refiere a la segunda, tuvo acentcs de pasión que deben
con~ignarse por lo precisos y bien dichos. El resto de les intérpretes no descompusieron el cuadro , sin t raspasar los límites de la discresion. L.~ escena lujosa.
L UIS DE L ARRODER.

�.,,

1

~
1

¡

Los alumno; de la Escuela Industrial de Huérfan:is juran:lo su nueva bandera el 14 del actual.

IRMA
Para &lt;El Mundo Ilustrado&gt;

Los "autos" de la concurrencia.-Coche número4· vencedor en la carrera de

200

kilémetros, piloto-

J. l. Limantour -Coche número 3, vencedor fn la
carrera de

150

n úmero

vencedor en la carrera de 60 kilómetrc s

II

kilóm'!ltros, piloto Casfaux.-Coche-

• piloto José Camacho,-Coche número 5 reto -en Ja
carrera de

200

kilómetros; piloto Buenrostro,

Tuvo la des¡¡racia de nacer hija de un crimen y de
nacer bella.-Su madre, si así pudiera llamarse a la mujer que la envió al mundo era una traficante en amor;
su p i:lre, bien pon ría haber sido un buhonero brusco y
mil formado o algún señorito pulcro y aristó.:rata, a lgún muqués calavera, ¡qué se yo! lo que si se asegura
es que el autor de sus días debe h1.ber tenido entrañas
muy negras. ¡Porq ue eso de dar vida a un ser que ni lo
pide ni lo quiere, crear un angel para convertirlo en
demonio, formar una paloma destinada a vivir en lo
a zul, para h..indirla en el cieno, es verdaderamente
un'!. acció3 que tiene el tinte má; subido de criminalidad!
¡Pero desgraciadamente el caso de I rma se r&lt;!pite con
dem1.sía! -A.sí-decíimos-nació ella, así creció en
m~:iio de una atmósfera m1.leaote, saturada de vapores
impuros, des:onoció las c-&lt;ricias maternales, y si, se le
alimentaba y se le impartí 10 medianas deferenci,s, no
eran por cierto por amor, sino que veíase en ella un
Tico tesoro que más tarde, daría opíparas ganancias; no
de otra manera se obra, cuando se limpia y adereza
una alhaja para adjudicarla al mejor postor; también
-con igual fin un traficante en anim1.les cuida que estén
sanos y rob :1stos para su venta. ¿Y, qué no habrá diferencia entre una muj ~r y un simple bruto? no sólo la
hay ; sino que ni compuación cabe, pero esto no exis·
tí, en la madre de Irma.
L:i oiñ1 s~ transformaba en mujer. crecía en edad,
crecí, en belleza ; sus ojos aoacibles, color turqueza,
hech:i, para reflejar cuadros de bogar; sus labios fiaos,
sus labios coralinos para_recibir el casto beso del esposo ; sus m'l.oos de cGioconda;&gt; su cuerpo adorable, todo
fué v~odido, cu1.odo empezaba 11. décima-sex ta primavera de su existencia; fué vendida al que dió más y al
que volía m~no;; érase él, un mortal, gistado más por
los vicios que por los años; gustab1. de compr:ir flores
pua deshojadas y luego que las pisara el que quisiera.
lrm1. le pareció una flor elegante. y d ió algo más ¡;or
ella, más de lo que le costaba un traje de etiqueta hecho en Londres y menos de lo que hubiera pagado por
ua t.erm:iso cFiat,&gt; t ,mbién se la vistió cnn hermosos
trajes ~e seda y se le dió el trato de g rao señora, ella
inconsciente iba a todo, ¡era tao niña! su pecado fué
sin malicia, el crimen venía de parte d • otros.
Pronto su comprador cansóse y un día de tantos, sin
más decir, poniéndole en las manos unos cuantos bille·
tes de banco, la envió a la calle, Aquí empezó su calva·
ri3, ella tenía ilusión de que i..quello no tendrí 1 fin y
lloró por sus coch ~s. sus sombr.,ros y taotas cosas booi·
tas como p~rdía; lloró tambiéo pn aluel hombre para
-quien seotía si no amor sí algo de cariño; si este, en lugar de despedirla la hubiera retenido en su casa, la hu·
biera hecho su esposa, no tendrí1 por qué arrepentirse,
sin mancha llegó a sus manos y eo el tiempo que la tu·
vo a su lado se por tó cual una honorable dama; pero el
segador de flores no abrigó compasión para su nueva
víctim1., no supo detener al angel en su c.i.ída, al cootraTi J, aceleró el descenso.

Ya en medio de la calle, ya en terreno resbaladizo,
ya sin quien le diera la mano, fué bajando más y más;
sus amantes ya no eran señores de "clarck" y guantef
blancos, un cualquiera, un simple artesano gozaba de
sus favores; y ella vivfa así por costumbre, por necesidad, vivía sin gusto, sin conocer el amor, el amor del
alma, y la ¡pobrecita! lo deseaoa; sentía horr or hacia
su vida, hacia aquellos hombres be~tias que por doquiera la perseguían ¡cuantas veces! las lágrimas se agolpa·
bao a sus ojos al ver los niños de cabecitas rubias jugando en los jardines! i Cuanta envidia sentía por las
mujeres que se oían nombrar madres! y luego recor daba a J uan ... ,¿qué quien era ? un obrero trabajador y
honrado que habitaba una casa no muy distante de la
mísera buhardilla de Irma,
1Qué casa!, ¡tan mona!, ¡tao aseada!. y todo obra de
uoa viejecita con las sienos orladas de plata, con sus
vestidos trascendiendo limpieza; cual infat igable hormiga iba y venía de un lugar a otro, las macetas, los
pájaros, todo daba razón y a tPstiguaba rns fatigas, había que tener listos los alimentos y arr.,glada la rústica
mesa para el regreso de Juan. iQué recibimiento! en·
cant,ada de su hijo y éste enamorado de su viejecita, y
esta felicidad le dolía a lrma, sentía no poseer esa dicha; amaba a Juan y su amor era irreali zable; nunca
gozaría de los amor.is puros, el abismo era iumenso;

entonces llegaba la hora de la desesperacióo ~ de_ mal·
decir a todo el mundo, a todos los que la hab1an mducido a esa carrera y al llegar a su madre .. . , se dete·
nía, la leng ua no acertaba a profer ir iojuriascoo_tra ella
al r ecordar ciertas palabras que leyera en un hbro ve·
nido a sus manos al acaso. "Respetarás a tu padre y a
tu madre"
De nuevo se le presentaba J uan ; ¡ por qué nunca iba
a verle? ¿que no !~quería ? ¡quién sab_e!_ pern _es el c'."·
so que más de al,¡una vez había rec1b1do dmero sin
saber de dónde venía, había tam bié n encontrado algu·
nas cartas anó nimas y presumía que eran de Juan, aunque sin tener razón para ello; todo se red ucía a ciertas
miradas cariñosas cuaodo la encontraba en la calle,
pero se admiraba de que nunca le hubie~a dicho una
palabra. Y en efecto, Irma no se engañaba a l atribuirle a Juan aquellas cosas ; las cart:ts y el dinero que recibiera cuando se encontraba más necesitada eran cosa
suya. J uan conocía la historia de Irma y tenía compa·
sión ·para aquel capullo agostado en primavera ; en ot ro
tiempo la hubiera amado, pero ahora era únicamente
un cariño piadoso el que lt, llevaba a escribirle aconsejándole su regeneración , y también solía enviar le
cortas cantidades de dinero, d~ 1, s que nunca pemó
pagarse.
o o o
¡Muerta! excla mó el Docto r con la frialdad de su oficio y dió las órdenes necesarias para que fuese traosla¿ada a l anfiteatro, el cuerpo de una joven cerno de 21
años que acababa de expirar en la cama de un hospital,
allí se le destrozó y después en un cajón de comunidad
fué conducida a su última morada, un montón de tierra
encima de sus despojos mortales y fué todo
Este es el fin de Irma; pensaba regenerarse cuando
la at&amp;có traidora enfermedad, sola. sin hogar, Gin familia, el único recurso que le quedaba era un hospital: el
abrigo de los desheredados, allí tuvo que acudir, allí
confundida entre otras mujeres, sin que nadie derramase una l:igrima por sn muerte , dejó la existencia en la
flor de su edad, muri5 arrepentida de sus faltas y pt·
dieodo pe•dóo para la autora principal de ellas, y así,
mientras ella moría abandonada en aquel lúgubre hos·
pita!, la desnaturalizada madre reía a carcajadas en
una descomunal orgía.
ANGELINA DOMO DI G ORCE.
Guaoajuato, Agosto 23, 1913.

-Todo está muy mal. No se hacen negocios.
-Me extraña lo que usted dice, porque en casa ha
sido preciso aumentar el personal por el mucho queha·
cer.
- l A qué se dedican ustedes ?
-Tenemos casa de préstamos.

o o o
En un tranvía:
- iEsto es intolerable, conductor! !El agua se filtra
a través del techo!
- !Agua filtrada ! ¿Y todavía se queja usted?

Miembros de la sociedad &lt;Ignacio Pérez&gt; que celebraron su fiésta de aniversario ti sábado último.

,,

�los libros amigos, estaba el retrato de ella en aptitud
pensativa, entre teat ral y romántica, con una enorme
füir blanca en el pectio, corno alentándolo a perseverar
en e l estudio. &lt;;:orina 9cupaba todo su pensamiento, y
por ella, por su amor, por la ventura de ambos y para
premiar su fidelidad, redoblaba su esfuerzo y se aplicaba con más ardor a vencer los obstáculos. El amor,
avivado por la ausencia, espoleaba su voluntad y ennoblecía. su fatiga. En las horas de abatimiento, la imagen
de Corioa se presentaba a su espírit u para iofuoc!irle
fortaleza.
La.s cartas iban y venían, impregnadas del dolor de
la ausencia, del optimismo,de la e3peraoz1 y del encanto d el cariño.
Al principio, se escribieron con frecuencia; más tarde. escasearon las cutas. Corina se quejó amargamente,
habló de enfriamiento de afecto, de olvido quizá;
Leandro la consoló, coatestáoclole que los exámenes no
le dejaban tiempo para nada, pero que e lla seguía ocu•
pando el primer lugar en su corazón.
Y a fe que no mentía : Corioa contiouaba siendo su
prometida ideal, pero al lado de ella, figuraba otra.
Aoatilde, una linda y elegante porteña, a la q ue prin·
cipió cortejando por emplear los ratos de ocio en un
deporte placentero Con el trao~curso del tiempo, la
figura de la a•1sente fué b~rrándose para ocupar su sitio la nueva elegirla. lnsensiblemeote, sin que él lo notara, Aoatilde se enseñoreó de su corazón. Cuando el
estudiante se dió cuenta de ello, sintió remordimiento y
tuvo vergüenza de sí mismo.
Luchó por desprender de su alma el afecto que babia desalojado a aquel antiguo amor de i nfancia. Com·
puó minucios1meote a ambas, y del paralelo, salió

Un Ciego Sepulturero
Diligente sin desmayo, con acabada
conciencia de las muchas obligaciones
que se babía impuesto por sí milfllo,
Eduardo, el ciego de la Casa de Expósitos, era el primero en levantane,
antes de aparecer la luz nunca alcanzada por sus órbitas muertas, y recorría
los corredores y salones de la primitiva
instalación, en busca de puertas sin vidrios, de cerraduras falseádas o de ventanas caídas, para colocar los cristales,
arreglar las llaves, y trabajar los espigones de los quicios, hasta regularizar
los herraj es.
_ Nunca l~s Her~anas debieron repetirle una rn&lt;hcac16n. A cualquier ho·
ra, aún en las de comida. lo dejaba
todo para tomar su diamante y escalera, sacar las m~didas, tallar el vidrio
y enmasillar los bastidores, en una ta•
rea segura, realizada con dcminio de
vident.,_

•

_~ba~~onado a la entrada, la "piedad
d1v10a, pregonada en el viejo tablero
lo habí'l recogido, a los pocos días d:
nacer, confiado, quizá, al torno, para
ahogar alguna doble desgracia, ya columbrado el abismo, de tinieblas a
q~e parecían condenados sus ojos sin
vida, y las Hermanas lo habían recogi·
do con el amor que inspira las granD amas y ca b a JI eros as1s
· t €D t ES a ¡a recepc1"6 n ~ f ectuada en la legación
· de Guatemala el 15 del actual para conmemorar la
d es d esven
Iuras.
· 10·
· d••.e.een d enc1· i d e d"1ch a nac1"6n h ermana,
•
,
•
• •
. : ali! hab1 • crecido, en la bulltc1osa morada de los
·
nmos srn madr~, _sano de cuerpo, adormeciéndose en
Luego supo de los muchos nií1os c¡ue morían entre bía acar iciado en su camita o r on quien hubiera corriregazos de rehg1osas y arrullaaos con sus cariños, co- la impotencia piarlosa de las mayor s· .abnfgaciones, y do al calor de un sol de ventura.
Eduardo ponía algo de su alma en el ajuste de las
rreteando por los salones poblados de cunas y de incu- sintió que sus cuerpecitos, después de aih-0.rtajados de
bado::ts, y buscando imitar las inimitables armonías de blanco inmaculado, y de recibir la bendición religiosa tablas sencillas.
Y acaso las serruchase entre sollozos. Después salía
los pa¡aros de sus alegres despertares, los amiguitos 00 Y las plegarias de todas las Hermanas, reunidas en code la casa.
alcanzados de la arboleda vecina.
ro,-las bondadosas Hermanas adivinadas doquiera por
Necesitaba tomar aire, huir de la muerte.
Ya grandecito,_y siempre encanto de las Hijas del el melodioso matraqueo de sus rosarios colosales,-las
Sin anteojos, ni bastón, la frente l~vantada, dijéraseHuer~o y de las rnspectoras, y de los médicos y de los fisonomías no descubiertas en su condenación a inforpractic~n_tes, un día sorprendió a todos, mostrándoles tunio perpét;;o, pero forjadas como reflejo fiel de sus le buscando luz, recorría cuadras y salvaba calles. Mensu dom1n10 del secreto de las cerraduras y de los cor· virtudes,-eran puestos en cajoncitos blancos, y cubier- talmente trazado el plano de su paseo, jamás volvió a
tes de las llaves. Y al saber Ja rotura de una, se apre- tos de flores, para llevarlos al cementerio.
molestar a nadie con ayudas: distinguía el tintineo de
~uró a componerla.
Enternecido at saber de aquella peria, más honda e los tranvías y las pisadas de los caballos, y sabía demo•
Después estudió los vidrios, siempre en las tinieblas intensa que la suya, aprendió a cerrar estos cajoncitos, rarse antes de intentar un cruce.
de su noche eterna. Y si primero fuéron los más chi• Y a atornillarlos con prolijidad.
Eu un almacén defa esquina de Brasil y Buen Orc~s Y a su ~)canee, pronto subió hasta las banderolas,
Después ensayó la fabricación de uno. Su conclusión den, conquistó amistades.
sin más guia que su tacto, ni otra ayuda que la escale- resultó esmeradísima.
Y como era un industrioso. pidió trabajo y se puso a.
ra, por él mismo acomodada.
Le puso un colchoncito de virutas muy cortadas para preparar otra clase de cajones.
Así, se c~nvirtió en el cerrajero y vidriero de la enor- hacer grato el reposo de la inocencia dormida . .•. DesY todos los días, después de revisar las cerraduras
m? casa, sin que nunca se inculpara pulmonía 0 ¡ res- fie entonces, Eduardo se hizo el "cajonero fúnebre" de descompuestas y de reponer los vidrios rotos de rn albergue, se iba al almacén de los amigos, a anunciar la
fno alguno a la-demora en reponer un cristal pedido. los niños,
tarea terminada, y ,. pedir la nueva. •
1:ªm_Poco hubo de lamentarse ninguna hecatcmbe de
Al sentir el frío de los que ya no vivían, tomaba la
v1dn~s rotos por el ciego en su andar a tientas en el medida exacta para cortar las maderas, pues, rebelde
En ese trayecto estrechó la mano de un Padre de
laberinto del taller improvisado en el extremo de una a familiarizarse con la visita de la muerte, tan frecuen- Santa Catalina, al salvar la acera.
·
galería.
te en el hogar de los niños sin hogares, jamás consintió
El ciego habló de sus hermanitos abaodonadcs en Ja
Y ni si&lt;Juiera hubo de tachársele de despilfarro en amontonar ataúdes, como si con su falta detuviera los Casa de Expósitos, y de los que morían t;.o tristemente
y el salesiano le dijo de los protejidos en la escuela d~
l?s materiales, porque su habilidad llEgó a ser de ar- estragos de las fiebres.
lista consumado, para no desperdiciar trozos ni trazar
Cuando el caído era uno de esos amiguitos, de liso- º?cios, taml;,ién .;in madres y sin hogares, o muy pobrecortes innecesarios.
nomía riente, aunque nunca dominada-por sus órbitas, citos, y como aquéllos, rodeados de infortunio. Dos alque no llegaron a traslucir cosa a lguna, pero al que ha- mas que se encontraron.
Eduardo conoció la escuela de la calle de Brasil. Y en el comedor de los
Padres se le puso un asiento. Y en
los días en que la muerte alternaba su.
visita al templo de la piedad de la ave•
nida Montes de Oca- en la primavera, al renacer los á rboles, cuando la vida de los pequeños resiste muchos embates -Eduardo lo frecuentaba.
Era el amigo de los asilados, su hermano mayor y como un asistente de los
profeso res.
Así pasaba su vida este ciego expósito, tranquilo, solícito con las Hermanas, cariñoso con los hijos de la inclusa, ga_oando para sus cigarrillos, con
su traba¡o de cajonero.
La civilización, en su avance estre·
pi toso, sacudió la placidez de su exist~ocia-el "teff·teff" de los automóviles, acoplado al repetido tintineo de
los eléctricos, de marcha regulariza,
da, y al trotar de los caballos.

Grupo de algodoneros industriales, con el Presidente de la H~púhlica a quien ofrecieron su adhessón recientemente.

Eduardo nunca llegó a dominar el
anuncio de los nuevos coches. Sus
desastres lo estremecían Entre el so·
nido de la bocina y la llegada de los
autos,_ m~diaba tan poco tiempo.que su
sacud1m1eoto le resultaba superior a
su percepción mental. Y como le dije·
ran de las muertes causadas, su horror
se tradncía en espanto. Sintiéndose así
más ~iego que en sus anteriores días,
necesitó de ayudas para aventurarse en
las calles. P_ero muchas las pa~ó solo,
la cabeza siempre levantada, sin anteojos sus órbitas, la mano sin bastén
Y con cuidados y sobresaltos, llegab~

destrozar una vida. ;Si al menos pudiese comprender
ella la intensid'td de la luctia que había sostenido entre el amor nuevo y e l amor viejo! Pero no; mejor era
guardar silencio, darla a entender que la ausencia había traído el inevitable elvido.
Corína no lo entendió así, pues achacó a la proximidad de los exámenes el sil Qnc io de Leandro. ¿Cómo
pensar en que otra rival afortunada ocupase su pensamiento? ¡Imposible!
No tardaría en comunicarle que había r ei;ibido, por
fin, el ambicionado t'tu lo y en participarle rn regreso
a la capital provinciana, después de seis años d" au•
seocia.
Se estremecía de secreto gozo, al pensar e n su casamieuto cercano con el hombre ardientemente querido.
¿ Acaso no era digna de la dicha que la vida reserva
a las criaturas que aman y que esperan 1
Y, mient ras Leaodro, sordo a las voces amorosas del
pasado y dueño y;i de un titu lo doctoral, ptdía en Buenos Aires la mano de Anati lde, la desvPnturada amante a¡¡uardaba al lá, en la tierra nath·a, al prometido con
la antorcha encendida en la mano.
ELOY FARIÑA NUÑEZ.

Sr. Lic. don Ramón Corona. nombrado Gobernador
del Distrito Federal.
·al alm \Céa de s01 primeros amigos, y al comedor de
los salesianos Pero tenía p:foico a las travesías.
Un coche a o 1fta le anonadaba hasta hacerle renunciar al paseo.
Coa todo, su cariño a los amigos era superior a los
m1.yores temores, ahogado, acaso, por el ambiente de
tristez'I. de los expó:;itos que lloran o mueren.
Cootiou1.ba saliendo, pues.
Y una tarde no debió oir el "teff teff." el tráfico in,ten,J y cJmplicadl, Cla mu:h &gt;s ruido; y campanas de
eléctricos y bJCtn'ts de bicicletas. L1 ola lo arrolló en
Ja esquina de Ituzaiogó y Montes de Oca. Y cayó para
no levantarse. Tenía t reinta .años. Su rost ro era plácido y sereno.
La.s H~rm1nas y los s'l.lesiaoos, y las inspectoras de
tlos e xpó;itos, y los médicos y practicantes, lo lloraron
·m:ichJ, intensamepte, porque en todos supo dejar un
,dulce recuerdo de bondad y resignocióa.
ALBERTO MEYER ARANA.

LA ANTORCHA ENCENDIDA
Corina, fie l al juramento contraído, dejó trascurrir
añ"l tra, año, aguardan:lo con resignación la fecha en
que Leandro, ya con su título de doctor en Jurfaprudencia, vendría a realizar el sueño dorado de su vida.
-l. Me esperarás hasta entonces?-habíale interrogado él en la víspera de su viaje a Buenos Aires, con la
voz alterada por la emoción de la despedida.
-Te esperaré siempre-habíale contestado ella con
el supremo valo{ de la enamorada y con la sublime
abnegación del amor, vencedor del tiempo, del espacio
y de la muerte.- -Sólo te quiero a tí y a nadie más en
el mundo.
¿ Qué e ran seis años para esos dos seres que se había" conocido en la infancia, y que habían jurado unir
sus destinos, una vez que se dieron cuenta de que na·
cierno el uno para el otro? B ien poca cosa, en verdad.
El tiempo pasa pronto, con la velocidad del deseo,
cuando la esperanza ilumina el porvenir y la felicidad
se entreabre en el foturo como el galardón de un afán.
Coriua, enamorada, paciente y sumisa, s&amp; entregó por
completo al recuerdo de Leandro, cuando éste abandonó la ciudad natal.
Desde entonces, llevó un'\ vida retirada, la viudez de
la ausencia. Raras veces asistía a las fiestas y a los bailes, porque parecíale que cometería una infidelidad no
guardando estrictamente el retiro monacal que se había impuesto como testimonio de constancia. Todos sus
pensamientos estaban fijos en el ausente y todos los actos de su vida reflej aban la firmeza inalterable de su
hondo cariño.
Vivía virtnalmente, en constante comunión espiritual,
coa él. Cualquier motivo o circunstancia le hacía recordar ue Leaodro, una flor marchita, un trozo de música, unos versos .... . . Y su corazón ardía como una antorcha. encendida, siempre en aras del recuerdo.
P or su parte, Leandro no tenía otro recuerdo que el
de Corioa, la compañera de infancia y la fiel prometí. da que guardaba, allá en la capital p rovinciaua, la ter. minacióa de su carrera universitaria, para desposarse
con él y vivir felices. Allí, en su desordenado cuarto
. de estudiante, en el sitio de honor de la mesa, junto a

Grupo de la sociedad de "Damas Católica~" que ct:lebró su pri mer aniversario el

12

del act ual.

malp~rada Corina, la cual, aunque bella y graciosa,
carecía de la distinción, del donaire y de la cultura de
Anatilde.
En esto, recibió una carta de Corina. llena de confianza y de ternura. Pintábale la alegría de su corazón
ante la nueva de la próxima terminación de su carrera.
Nada, absolutamente nada, había cambiado en elh;
seguía .¡ueriéndolo con el mismo cariño de siempre y
esperándolo con la misma fidelidad de antes. Abora,
q ue se acercaba la fe~h-i de la realización del sueño
común largamente acariciado, bendecía todo el sacrificio que había hecho por él Y concluía diciendo quebien merecían ambos la dicha a tanto precio conquistada.
Leandro leyó y releyó la5 protestas de amor de la
novia fiel , con la melancolla con que se contempla un
ramo de flo res marchitas o se bojea un álbum de re
cuerdos. El tiempo h abía hecho su obra, pisando sobre su corazón con su hoz segadora de nobles ilusiones y de pu ros afectos. Nada había respetado, ni la
santidad del juramento, ui h sinceridad del amor, ni
la grandeza del sacrificio, Todo se había h undido en
en el pa.sa.d3, impelido por las arrolladoras y brutales
corrientes de la. vida. ¿Qué quedaba de aquel cariño
inm1culado y grande, nacido en h adolescencia, madurado en la juventud y acend rado por la ausencia en los
primeros tiempos? DJbió ser inextinguible, pero duró
bien pJco, no fué suficientemente fuerte como para
resistir todas las pruebas y sobreponerse a todos los
amores.
·
Y ahora., ¿qué iba a resp3oder a Corioa? ¿Habría de
desengañarla cruelmente, correspondiendo con el olvido
a la lealtad, o seguiría alimentando una esperanza vana,
añadiendo al engaño la burla? · No s1bía qué partido
tom,r. H1bí .. ds:struidJ un coraz6o y no le era dado

Sr. Jesé. de la Fuente Parres, nuevo att 1ché a b
legación de México en Berlín.

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..._,..,.,._.....,,..,.........,..,,,,,,.-_r_¿.,,."¼~,, . ,...,,...,.....,,..~....,,.-=~--=:!m-""111'--oW~..-..,i,-=,r--=~,~wi,,............,,..,........,..,,,N""'',..I__,.;=-=~•"'t-"""li""'.-""""IJ
Cuando Antero Marjaliza fué llamado por el sargento tallador, atravesó la compacta masa de público que
llenaba el salón de la Diputación provincial para acerca~se al estrado donde actuaba la Comisión receptora
de los quintos. Sobre la impresión de tristeza que dominaba a lo~ concurrentes, que eran mozos sorteados,
su¡ padres. sus hermanos y sus amigos, surgió un movimiento de alegría, o más bien un impulso de risa,
p roducido por la breve estatura y la resuelta actitud
de Antero.
Este revolvió en torno sus ojos neg ros y brillantes,
como si deBfia.ra a lo, burlones. Nada más des1gr adable pira él que aquel capricho de la naturaleza que Je
había hecho tan pequeñuelo Hubiese dado la mitad de
los alios que Je quedaran por vivir a cambio de crecer
súbitamente un palmo; pero esos milagros no se dan
más que en los cuentos de hadas. El que nace para
pequeño, pequeño muere.
Desde el co:nienzo de su pubertad Antero Marjaliza
había sentido a diario la amargura de ser tao bajo.
Conf ió algún tiempo en que, cuando el bozo le apuo•
tara, se desarrollaría su figura hasta poder hombrear·
se con los otros mozos de Azutáo, su pueblo nativo,
que no era, ciertamente, patria de gigantes; pero luego
hubo de convencerse de que el donoso ingenio de sus
convecinos había acertado aplicándole un mote por el
que era más conocido que por su nombre de pila y su
Apellido familiar.
L'! llamaban " Quejigueta" en recuerdo del a rbusto
enano que crece en las montaneras de la Sagra. Era
Marjaliza de la altura de ese arbusto, y, como él, recio,
duro, enjuto y fuerte. Lo que no había gastado la naturaleza en la. cantidad, habíalo empleado en la condición, y nadie podía aventajar al mozuelo en la firme za
con que hincaba el azadón en los pétreos terrones, ni
en la rapidez y resistencia enla marcha.ni en el a~uaote para estarse horas y horas en el pegujal, doblando
la espina sobre el surco. Pero "Q uejigueta" hubiera
preferido ser el más endeble de los muchachos de Azu•
tán a cambio de no ser el más menudo de todos ellos;
y esta desesperación suya se mezclaban el temor a la
riS\ ajena y el desprecio de los que le humillaban por
s er más alt9~.
En aquellos días sus compañeros de quinta le habían
di~bo, más con lástima que con envidia:
-Tú te quedarás eo Azutáo. Tú oo sirves para sol•
dado. Tú oo llegarás a la talla.
Por eso cuando " Q uejigueta' se vió sobre el estrado
de la sala, dominando p ~r la altura de éste a los es·
pectadores, creyó que iba a jugarse una partida de la
que dependía su porvenir, porque si, eo efecto, no llegaba a la chapa de bronce que fija la mioima estatura
exigida por la patria a los que bao de servirla con las
a rmas en la mano, esta proclamación de su pequeñez
iba a hundirle para siempre en los abismos del dolor
y de la tristeza. La naturaleza había!'! condenado a
ser eoaoo, y esta sentencia iba a proclamarse con la
solemnidad aparatosa de un acto oficial. Adivinaba
Antero la carca j~da ruidosa -iue iba a sonar cuando el
sargento dije ra:
-Corto de talla. Ioúti I para el servicio.
Por eso cu iodo, descalzadas las alpargatas y desou·
d os los pies, se colocó e l mozo sobre la base del apara·
to medidor, estiróse cuanto pudo, irguióse con toda la
fuerza que le e ra dable, esperando asf tocar con el crá·
neo en la chapa niveladora de los héroes.
Observólo el sargento, y Je dijo:
-Otros se encogen por no llegar, y tú te alargas pa·
ra dar con la cabeza en la meta,
Faltábanle unos milfmetros. Entonces Antero apretó
los músc ulos de la caja torácica, juntó los brazos al
cuerpo, ar rimó las piernas a la columna de la talla, y
con un esfuerzo supremo consiguió lo que deseaba: su
pelo, recio como alambre, raspó en la chapa. Un im·
pulso vigoroso le hizo quedar encajado entre ésta y la
base del aparato.
E l sargento, riendo, le dió un empellón y le hizo descender.
-Util-dijo.
Sonaron algunas palmadas, escucbároose palabras de
aprobación.
-iBien por "Quejigueta!"-dijeroo varias voces.
Y el cura de Azutáo, que asistía al acto, exclamó:
-A ése no le hace soldado su estatura, sino su vo•
!untad.
D.is:le entonces cambió la manera de ser de Aotero
Marjaliza. La tristeza desapareci5 de su ánimo y de su
rostro. Sintió que, ya que oo su cuerpo, crecía su alma,
y su tierna fe en la Virgen de la Asceosióo de Azutáo
atribuyó a la bondad de la Divina Señora el asceo~o

que él y su linaje habían recibido en las jerarquías
sociales.
Porque su padre, su abuelo, su bisabuelo y todos sus
aotep)\sados de que se conservaba memor ia habían si•
do tao p~q ueños como él, por lo que niogooo de ellos
alca nzó el honor de iogresar eo las marciales legiones
de la patria. ' Quejigueta" iba a ser el primero de los
Marjalizas en cuyas manos iba a poner Españ a un fu.
sil.
Y ese hooor no significaba para él solamente el eono·
blecimieoto de su existencia y el cambio de las vulgares ocupaciones de ella por las aventuras y peligros
d el ser vicio militar: era además la c redencial de hombre que se le entregaba, anulando una excepción vejatoria que sobre él y sobre los suyos pesaba .
P uso Aotero todo e l pode rfo d e su voluntad en c umplir las obligaciones de su nuevo estado, y cuando in·
gresó en las filas del batallón de Cazadores de .... ,
túvose por el más dichoso de los humanos. Allí, como
en su pueblo, era el más chiquitín de todos, y las bro·
mas que en las taberna~ y en la plaz3. de Azutáo ha·
bían ª!Dargado su juventud, continuaron en el cuartel ;
pero ahora no le molestaban ni le ofendían, por.qoe sobre ellas estaba la cifra de la talla : un metro quioieo·
tos cuarenta milímetros.
Verdad es que, como no podía mantenerse en aque•
lla rígida tiesura que le hizo engañar a la patria en
unos cuantos milímetros el día de la declaración de
soldado, sorprendía a cuantos le miraban comparándo·
Je con los otros quintos; y el amplio capotóo, el largo
fusil, el ancho y achatado ros parecía n aplastarle y disminuirle.
E ra como si uo represen tao te de la generación de Liliput hubiera ingresado en el E jé rcito para que apare·
ciesen H.é rcules los hombres de mediana estatura. Pe·
ro las bromas y chanzoneta~ de las cuadras, o eran
contestadas en términos acomodados, o daban lugar a
que ''Quejigueta" enseñara sus puños eu amenazadora
crispatura e hiciese valer la potencia de sus brazos.
Aquel muñeco pareda hecho de hierro.
El periodo de instrucción destacó a Marjaliza por la
rapidez coo que todo lo entendía, por su empeño en
ejecutar los movimientos que se le enseñaban , por su
agilidad de acróbata. E l teniente coronel se fijó en
aquel muchachuelo y le eligió para corneta de órdenes.
Esto obligó a "Quejigueta" a oo nuevo apr endizaje.
Durante mul:has mañanas fué con otros alumnos
de la misma eoseñaaz4 a los barraoccs de la montaña
del Príncipe Pío, y allí se pasaban largas horas ioteo•
tando sacar del dorado cornetín les sones bélicos que
en la paz sueoao como regocijado cacareo de gallo
contento, y eo la hora de la saogre tienen la medrosa
estrideoci1. del g rito de muerte eo la tragedia.
También aprendió rápidamente el manejo de la corneta y su po cómo h1bía dé combiuar el soplo q ue hace
vibrar el metal, y los movimientos de la lengua que modulan, matizan y recortan esa vibración.
C uando Marjaliza fué por vez prime ra detrás del caballo del teniente coronel a unas maniobras eo las cam•
piñas de los Carabaocbeles, tuvo un vivo sentimiento
de orgullo. Las órdenes del jefe pasaban a través d el
cornetín como uo alarido de autorictad y de victoria.
La compacta masa de soldados d isteodíase en hileras,
y a cada nuevo son cambiaba el orden de éstas Agrupábaose, se diseminaban, corría n a ocupar las lomas:
los fusi les apuntaban a uo invisible enemigo imaginado
en el horizonte; sonaban los disparos, y los centenares
de columoillas de humo que aoarecíao aquí y allá,
creía "Quejigueta" que oo o,ran sino el homenaje rendido a aquel instrume nto de cobre que sus labios caleotabao y que se estremecía sonoro bajo la mano que
le oprimía.
•
P icaba el teniente coronel a su caballo y eo r ápido
galope descendía les altozanos, c ruzaba la llanura, volvía a s ubir los montículos subsiguieotes, y a su lado iba
"Quejigueta" con velocidad que mas parecía vuelo qu e
paso, sio que la fatiga molestara sos pulmones. sin que
su respiración dejara de ser isócrona y tranquila. Por
dura que fuera la marcha jamás descendía por su rostro una gota de sudor. So tez morena permaoec!a seca
y fría, y los ojos, fijos ea e l jefe, aguardaban el gesto
que se traducía inmediatamente en uoa nota que cara•
coleaba eo los aires como uo arabesco musical.
-lNo te cansas, "Quejigueta ?"-le decía alguna vez
.:ll teniente coronel.
Y el muchacho, sonriendo, contestaba entre vanidoso
y modesto:
-Mi teniente coronel, ¿qué es cansarse?
H abía comenzado la campaña de Africa Del puerto
de ~1álaga salfan diariamente vapores llenos de tropa.

En el campo de Melilla levaotábaose los campamentos
como por improvisación milagrosa del patriotismo.
Coaodo "Quejigueta" se bailó delante de uoa tienda de
campaña y vió a lo lejos la mole iogeote y temerofa
del Gurugú, experimentó eo su alma seotimieotos oue·
vos para él.
Era la hora del crepúsculo. El sol, al ponerse detrás
d e la negra montaña, pa r ecía apr oximar se a la tierra
para quemarla con su fuego abrasador . En todo el espacio visible, desde el río de Oro hasta el Hipódromo y
la posada del cabo Mor e no, exteodíase la perspectiva
de los campamentos.
Comen zaban a eoc€.oder se las lumbres de los rao·
chos. Iban y venían las acémilas cargadas de víveres.
Pasaban al trote largo las baterías, que iban a ocupar
posiciones para una operación p róxima.
A la izquierda, las tranquilas aguas del ma r reflejaban los últimos resplandores crepusculares, y la Mar
C hica, encerrada en su marco de arena, brillaba como
un espejo de plata. Coincidían la calma suprema de la
Naturaleza y la interrupción de la lucha.
Las hondonadas y los vallecillos del Gurugú estaban
desie rtos. Diríase que el enemigo había desaparecido y
que las jarcas rifeñas no existfao más que eo la imaginación de los españoles. Poco después reinaron las som ·
b ras de la noche, y minutos más tarde lució en lo alto
la luna. La inmensa concavidad celeste iluminábase con
una luz suavísima y misteriosa.
Sonó una corneta: era el toque de silencio, que pareció imponerse, oo sólo a los hombr es, sino a la Natu·
r aleza también. Oíase oo más, de cuando en cuando,
que el rumor de las blandas olas, que dejaban eo las
arenas de la playa una orla blanca. Las luces de los
bar cos anclados frente a Melilla relucían como e~trellas que hubieran cafdo eo el mar.
Un infinito y dulce reposo domioaba el sublime escenario de tantas proezas, como si Dios h ubiera q uerido
otorgar a los que se preparaban para la locha, tal vez
para la muerte, el conteo to deleitoso de: la divina poe •
sía, porque fuese más d olor ow pero más noble y más
grande, el sacrificio. Porque, en efecto, aquella amorosa quietud qoe saturaba el ambiente, aquel hechizo que
templaba los ánimos para el placer de vivir , era el prólogo de la traged ia, y la Juo a, rielando en los picachos
que sobresalían entre las ginestas y los nopales, pan cía
señalar los parajes en que iban a caer los valientes. El
Gurugú alzaba en el lumioorn ambiente su lomo de fiera acostada que espera la presa.
· "Quejigueta," tendido eo el suelo entre su corneta y
su fusil, contemplaba e l cuadro grandioso, y su alma
estremecida sentía conmovedoras emociones. Aquella
ciudad de casitas de tela, improvisada frette a la moo·
taña, parecíanle un r esumen de la patria, una avanzada
de España sobre Jo porve nir. No era la t ierra africaoa
lo que él divisaba e n lootaoaoza, sino los horizontes
morales de la raza hispánica, ante los que ésta se hallaba desde tanto tiempo detenida. Para "Quejigueta"
la idea de patria tenía dos r eprtsentaciooes distintas.
Una e ra la madre, la menuda y eocogida viejecita qu e
le había despedido ante la capilla de la Virgen de Az utáo, con lágrimas y consejos; la iglesia de la aldea, que
e rguía e n los aires su torre mud éjar; las tumbas mar•
móreas situadas eo el carnero d el templo y cubiertas
con las estátuas yacentes de los antiguos caballercs que
realizaron la epopeya de la Reconquista; el bueno fa.
miliar, cuyas tapias semiderruídas estaban cubiertzs de
madrest:lvas, y en c uyo esta nqu e oacíau 11,s lirios y las
azucenas; el habla sonora y eoérgica, aprendida con las
oraciones, que vibraba en los cantares, y resumía eo el
r ico y pintoresco refranero la sabiduría vulga r, el ba·
bla castellana, que se usó en Toledo antes que en
oioguoa otr .. comarca española, y que con el ritmo resonante del "Romancero" evocaba en la imaginación el
paso de andadura d el r ecio caballo eo que el hér oe de
las soñadas aventuras iba por los caminos de la gloria
y de la muerte. Eso era la {latr ía para " Quejigueta, y,
además, la bandera, ~l amado trapo bicolor que ondea·
ba eo los días solemoes en el balcón de la Casa de)
Consejo. Sabía que la patria, como el honor de la mujer , es una esencia intangible, un algo divino y purísi·
mo por el que hay que dar la vida cuando es necesario, que ennoblece a quien la defiende y que eleva les
corazooe~. trocando al más rudc gañán en caudillo de
inmarcesible prez. Pero ahora, eotre el rumor del campameoto, sintiéndose como uo á tcmo de aquel ser orgánico formado por la ley y la disciplina, la patria e ra
a lgo más: era la ser ie de sacrificios ioiciada allá, to las
lejanías de la historia, continuada a tra~és de los siglos.
doliente un día coo los desastres de la derr ota, regocijada otr.&gt;s con lo~ esnleodores del triunfo, sitmpre ex-

celsa y grande. Era el pasado, f_uodiéodose con el presente Y. eogeodra!ldo lo porve01r, e n la continuidad
nunca mterrump1da de las generaciones que se daban
la mano, f~r maodo una fila infinita que penetraba a través de la tierra por la puerta medrosa del sepulcro y
flotaba en los cielos con los ser es que aun no han naci•
do, y qu_e ea su día vendrían a seguir la obra ibé rica.
L: patria e~a les soldados de ayer, de anteayer, dE1 los
anos y los siglos que fueron y los soldados de mañana
de pa_sado mañana, de los años y los siglos que aun 0 ~
b~o s,_do; tod_?S ellos formaban la grao cadena de la
historia espanola, y era preciso que, en cada momento,
los enc«rgados de conser varla hicieran con sus brazos
duros esla bones de hierro que asegurasen la per enne
labor tle la ran.

Ypor el sacrificio de cada uno de ellos, que habían de
entregar su. libertad, sus ambiciones, sus comodidades
Y hasta su vida para constituir uo depósito común de
las en~rgías nacionales, d epositó, o mejor, tesoro, que,
resumiendo y condensando los individuales esfuerzos,
los concretara. constituyendo así una corriente de fuer·
zas, capaz de arrollar los ·obstáculos que el odio ajeno
levantara.
Y él veía la rep resentación de ese caudal de los es·
fuer~o~, de las iniciativas, de los sacrificics y de Jas
amb1c1ooes de todos en el ~jército. eo aquellas legicoes
de soldados, en aquellos millares de bayoneta~. recias
como el valor del hé roe, brillantes como joya de dama.
Hay i:nom_eotos en que las ideas más abstrusas y las
geoerahzac1ooes más vagas se sintetizan eo el cerebro
PO&lt;:o sabia ' ºQuejigueta•· del pasado de España. Ape· más humilde, y e o él adquieren la forma precisa y clanas s1 recordaba los c uadros murales de la escuela, ra de las verdades primarias y de los dcgmas de la fe.
donde aparecían Pela.yo, Alfonso et Conquistador de • 9uejigueta•: se bailaba en uno de esos momeotcs, y el
Toledo, _Colón, el gra~ Capitán, H~rnáo Cortés, I sabel misero destripaterrones de Azutáo percibía con nitidez
la Catóhc'&lt; ; y en los u_empos modernos, el general Al· y comprendfa cou la profundidad de uo pensador que
as~ como la necesidad de conservar y ddender la pa'.
var ez de Toledo, t errible en el dolor de su martirio
subl~me en 1~. ene~~ía ele ,!ª heroi~idad. Estas imágene; tria une todas las voluntades de los ciudadanos en una
ensenaban a Q ue11gueta que la idea de la patria ha- aspi ración común, y así como esa aspiración, orgaoi·
bía tenido mantenedores esforzados, héroes de admira- záodose_ en formas eficaces, constituye el E jército, ts
ble r esolución, cuy_?s nomb res atravesaban los tiempos ne~esano que ;ste grao cuerpo tenga un ;,Jma que la
y d 7safiabao el olvido de la muerte. convirtiendo las gme, uo corazoo qu~ reputa por todos sus miembros
ceo1z4:s sepulcral:s. eo brillantísima polvareda de oro. la sangre, uo sistema nervioso que una a esos miembros
Resuc1t~ban las v1e1as memorias, y el pasado, confusa· e_o la relación pe rm anente de una sola iniciativa y uo
mente visto entre las fi_e~res de su ignora ncia, se eo la• s1ste?1a muscu lar que lo mueva. Ese alma, ese sistema
zab l con el prese.,te, p1d1endo a los hombres vivos el nervioso y muscular era la discip lina .... ¡ La düciplicumplimiento del deber sagrado de continuar la obra oa! • .. . .. La vol u atad de todos sintetizada en una vo•
!untad sola, el poderfo de todos los br azos obedeciendo
de los hombres muertos.
Compr eudía "Quejigueta ", no obsta ote su rudeza de a un_a c_orriente eléctrica, el valor, la abnegación, el
labriego iletrado, que esa obr:. común de la raza 00 sacnfic10 entregados a un entendimiento director que
RW.
podía realizarse s in el acuerdo y el consorcio de todos R~~ ff.

Lema: Churobusco, r y

2

EL GRAN CONCURSO FOTOGRAFICO
De "El Mundo Ilustrado"
Tenemos el gusto de ofrecer a nuestros lectores, en
el presente número, las p rimicias de nuestro concurso de fotografía art'stica.
La re:l~cción de EL MUNDO ILUSTRADO estima
que las fotografías que acc-mpañao eHas líneas seo bellas, y por eso las publica, pero recuerda que, según las
bases del concurso, esta opinión es solamente de los re•
dactores de nuestro semanario, y que en nada compromf;te el criterio del jurado calificador, qoe bien puede
opinar otra cosa.
Respecto a correspondencia r elativa al repetido con•
curso, hemos seguido recibiendo solicitudfs de ~mplia•
cióo del plazo concedido, a legando que oo alcanzaría
el tiempo para recibir fotc-gn fía s de los Estados apartados_ de la República. Como la razón es de peso. y
efectJva~~ote estimamos que no babtía tiempo para
que ~em1t1erao sus fotogr afías los fotógrafos que viven
en c1ud~~es lejanas, hemos decidido ampliar el plazo
de adm1s1óo por un mes más; por lo tanto, se recibirán
fotog rafía,; para el concurso basta el 3r de Octobre
próximo_. &lt;?orno estimamos que en este tiempo pcdre·
mos rec1b1r fotograffas de cualquier p arte del país, no
se hará otra prórrc•ga.
Para terminar, r eiteramos las gracias a los coocorreotes, por el interés grao de que bau demostrado en
nuestro concurso, cuyo éxito está asegurado, debido a
ese interés de su parte.

�.

De París
Estos días ha ~ido el tema cbligado de todas las ccnversaciones los sombreros de una multimillonaria yanqui, por pasar de sesenta los que ha adquirido en su
breve estancia en París.
Tanto tanto se ha hablaao de los famosos scmbrercs
que yo me prometí verlos, para lo cual era preciso ir a
casa de la norteamericana, cosa bastante difícil de ceoseguir cuando no se conoce a una persona.
Pero, al fio, con un poco de ingenio y aprovechando
algunas coincidencias felices, conseguí que me ccnvida·
se a tomar tes, y, naturalmento, pronto hice recaer la
conversación sobre modas, y a los pocos minutos penetraba en el "santuario" de Mrs. R.
Mrs. R. ro es una mujer vulgar: es alta, rubia, delgada y se mueve con una gracia extraordinaria.
Se viste de una manera puramente personal, y no se
la concibe más que envuelta en gasas, indolente meo te
recostada en el fondo de su automóvil.
Es coqueta como la parisiense más presumida, y su
equipaje es digno de verse.
La ropa blanca, los vesddos y los pequeños accesorios de "toilette" son un primor.
El ::alzado, hecho bajo su dirección, rivaliza en variedad con sus sombrillas; pero lo que pudiéramos lla·
mar su "chifladura" son los sombreros.
Los tiene grandes, pequeños, altos, bajos; cada día inveLta uno nuevo: su coquetería es insaciable, y se divierte comprando sombreros como las niñas comprando
muñecas.
Hay días que compra ocho o diez, y quizá más.
Al penetrar en su salón de "toilette" no pude reprimir la sorpresa que me produjo ver sombreros por to·
das partes: sobre las sillas, en los candelabros del tocador y basta prendidos en las cortinas.
Estab.1n dispuestos para guardarlos en las cajas de
viaje, operación que ella misma dirige.
Anuncian una nueva visita, y yo le pido autorización
para quedarme viendo los sombreros.
Con la mayor calma los miro uno por uno, pensando
cuál eligiría paro mí, cuál es el más original y cuáles
son los inaceptables, porque entre tantos hay vuios que
no me gustan.
Aprovechando la soledad tomo las siguientes no·
tas.
Un sombrero de paja verde tiene la forma de un ces. to redondo invertido, una cinta de terciopelo negro cru•
zando la copa pende por ambos lados para anudarse
debajo de la barba, y como adorno dos manzanas con
sus correspondientes hojas bordadas en lana.
El pequeño tricornio de faya blanca con el ala forrada de faya negra y un galón de oro viejo rematado for•
mando un cocarde al lado izquierdo es una evocación
encantadora, que se completa con una de esas casacas
Louis XV, tan elegante para salir por la mañana. Otro,
muy extravagante, tiene la &lt;calotte&gt; de terciopelo negro, el ala de encaje y una &lt;aigrette&gt; blanca.
Una cap~line de crin blanca con un lazo colosal de
tul negro.
Sobre una banqueta vi algo muy pequeño: era una
gorra (casi de bebé) de &lt;tafettas&gt; blanc.:&gt; como una
rosa.
Uno de los canJelabros del tocador sostenía inmensa
pamela de paja de Italia &lt;drapée&gt; de tul rojo y a su lado descansaba una "toque" chiquitita toda de flores.
Luego, en un delicioso barullo, dos "marquis:" uno
obscuro y otro claro rodeado de pluma; tres"canotiers"
para diversos "sports:" ·u no de piqué blanco, otro de
paja marrón y el tercero azul y blanco; dos sombreritos pequeños con ala vuelta de paja de arroz y "calotte"
de hule, que es una nota de última moda para los días

lluviosos; pero suelen usarse en las mañanas espléndidas, cuando el sol brilla sin una sola nube en el
firmamento, y, por último, como el predilecto de to
dos los sombreros de "spcrt," se erguía sobre su pie
de madera un fieltro blanco fltxible, con una cinta
de faya blanca anudada al laao izquierdo.
De la colección dedicada a cubrir su cabecita
rubia durante las horas que pase en el jardín, no
sé qué decir: todos son igualmente bonitos y gracio·
sos.
El de paja gorda con espigasyamapolases ua encanto; otro de pajatostada:coronadode' bluettes;" uno
blanco con rosas y bridas de terciopelo negro y varíes
de batista bordada e incrustada de encajes iguales a
otros tantos vestidos.
Enumerarlos todos es tarea punto menes que imposible; por lo tanto, me limito a hacer un resumen general.

5
OJOQ5

~(2)e

Se lleva todo lo que nuestro capricho o nuestras ne·
cesidades exijan; pocas plumas, aunque están admitidas;
muchas flores, bastantes "aigrettes y tul de todos colores en volantes y en lazos de proporciones alarmantes
cuando llega el momento de cambiar de residencia y
hay que meterlos en las cajas de viaje.
D 'A . .... .

No hay polvos, ni afeites, que puedan competir con un encaje de finísimo dibujo o un tul
::é6ro para prestar al cuello una blancura alabastrina.
.
No hay un sólo vestido en la presente tempc,rac;ta que no tenga cuello camiseta o gola
de tul.
Este tejido de mallas invisibles que parece creado en sueños, desdibuja y esfuma los
contornos con arte inimitable, y es tal el éxito que ha obtenido, que sirve no só!o a los ves·
Jidos y sombreros de verano, si no también a los abrigos, prestándoles un aspecto ideal de vaporosa fragilid,d.
.
Si se quiere tul blanco, deben elegirse los de Alencón o Bruselas; s1 se desea nEgro, debe
optarse por el de Cbantilly o Malines.
Sol:re ser los más bonitos, tienen la ventaja de que no se estropean con la humedad
ni con el aire de mar.
Además, resulta un adl)rno tan elegante como económico, porque dura toda la temporada.
Son infinitos los aspectos a cual más seductor que se obtienen uniendo al tul nE'gro el
blanco, combinación que ha triunfado, después del breve reinado de los colorines llamad:is
búlgaros, que fueron, durante algunas semanas, la nota dominante de nuestras ''toiJ,._ttes "
La más sencilla será en forma de gola Pierrot, muy ancha y plegada a máqutna, para
que forme marco al rededor de la cara. Según lo largo que sea el cuello, puede hacerse
doble ó sencilla. Se montará sobre una cinta que servirá para ocultar los frunces del tul, y
si se quiere adornar esta cinta, puede cubrirse con pequeñas florecillas rococo. .
También es bonita la &lt;colerette&gt; de tul sin cabecilla, plegado a máquina y después fruncido, puesto por dentro y vuelto. Como debe ser muy grande y el menor soplo de viento lo
levanta, es preciso apuntar el tul al abrigo de modo que no se note.
Con estos cuellos la forma de abrigo que mejor armoniza, por su estilo un poco antiguo,
es la llamada &lt;visita&gt;, que se usaba en el año 1860.
o o o
Son muy pocas las señoras que aprisionan su cuello dentro de un tul emballenado.
Dudar que es más cómodo no sentir nada que opri-'
ma y moleste sería absurdo;_ pero ~firmar que es más
bonito para la calle un vestido semiescotado que uno
alto, pod ría discutirse. En este caso la discusión sería

Tules y encajes han sido en todo tiempo el marco
adecuado para realzar fas bellezas de un cuello escultural.

Toilette de paseo.

in~til, puesto que los decretos de la moda se acatan siempre sin protesta, y por lo tanto nos limitaremos a recomendar a las que no tengan una garganta perfecta, que sigan el ejemplo de las
parisiennes, que poseen como nadie el arte de embellecerse.
Todas las que tienen e l cuello demasiado del1tado se ponen un terciopelo negro de dos centímetros de ancho, del cual pende una perla en forma de pera engarzada en brillantes o cualquiera otra joya pequeña, aunque tenga gran valor artístico. El terciopelo debe atarse lo más
alto posible.
o o o o
Entre los diferentes tormentos a que la moda somete a sus devotos, el más elegante es el régimen en las comidas. Cualquiera se atreve a decir en un círculo de gente &lt;comme il faut.&gt; &lt;Yo bebo agua de Lozoya y como de todo.&gt;
El que a esto se aventurase, de seguro sería calificado de loco, si por su calidad no podían llamarle cursi.
Es indispensable estar sometido a un régimen, siendo el más elegante el de la manteca, porque
un doctor alemán lo cura todo, obligando a sus enfermos a tomar diariamente 400 gramos de
manteca; nos parece oportuno recomendar unos moldes de plata para darle diferentes formas, con
objeto de que varíe la vista, ya que el sabor tiene que ser siempre el mismo.
La manceca, trabajada con agua, se moldea perfectamente.
Los moldes a que nos referimos son como la boca de las máquinas de picar; pero en vez de
agujeros pequeños y uniformes, los tiene grandes, y en forma de estrellas o de espiral. La manteca
se introduce en un tubo con agua; a una de sus extremidades se ator nilla el molde, y por la
otra se introduce un mazo de madera, que poco a poco va oprimiendo la manteca, hasta que toda
ella sale convertida en diversas figuras.

He aqui un objeto muy útil, que no debe faltar en ninguna casa. Se trata de una escoba para limpiar el calzado; pero no es una escoba vulgar. Es una borla de lana gorda, llamada de mecha, que se coloca en un palo de 95 centímetros de altura Se cuelga en un sitio visible de la ante·
sala, de modo que al entrar se pueda coger, y sin necesidad de bajarse se pasa rápidamente sobre
los zapatos y los deja completamente limpios de polvo.
Como su utilidad será mucho mayor en el campo, durante el verano, que en Madrid, nos parece l:5gico hacerla de tonos claros, procurando que esté en armonía con los mueb_les y decorado del
recibimiento. El palo de caña, e, pintado de laca blanca, y la borla de lana gris ceniza, por str
el color que menos se mancha, nos parece lo más bonito.

Traje para carreras. Chaqueta de gabardina azul y falda con grandes cuadros blancos y azules.

Traje de rec~pción de tela de plata guarnecido con bordados
de tubos.

Un bonito regalo de boda, o para una de esas personas que tienen de todo, es el alfiler de sombrero &lt;téte de chien.&gt;
En cristal de roca está tallada una cabecita de &lt;bu! dog&gt; con los ojos :le rubíe~ y el collar de
platino con brillantes.
Lo más gracioso de este alfiler es la forma en que está presentado, En vE'z de estuche tiene
una funda de piel verde obscuro, terminada por una especie de garita &lt;ouatée&gt; en raso del mismo
color; t-n la funda se introduce la aguja, y la cabeza aparece como si el perro estuviese confortablemente sentado .

�el cutis una costra ligera, y al día siguiente los labics
se encontrar:in buenos, sin necesidad de usar cremas
ni mantecas de botica, que casi nunca producen un re·
sultado pr:ictico, pues el alivio es muy efímero y lamo·
lestia vuelve a presentarse con una tenacidad extraer·
d ina ria.
Deseo que mis indicaciones le sean útiles.
UN LIBRO AMENO.-OcIOsA: Le aconsejo que busque alguna ocupación constante para distraer sus injus.

tifi~adas melancolías. Si no es afecta, como me dice, a
las labores de manos, ni al estudio del piano, de la pintura o cualquiera de las bellas artes, y sólo res iste lec·
turas amenas, le recomiendo un libro que es a la vez
muy hermoso, interesante y bien escrito. Esta obra es:
cDe Madrid a N:ipoles&gt; y su autor es el insigne litera•
to español. don Pedro Antonio de Alarcón. Creo que
sus deseos quedarían complacidc.s con la lectura de di·
:ha producción.
MARGARITA.

UNA D UDA.-AYMÉE: Si supiera yo con exactitud
el tiempo que tiene usted de haber correspondido al
cariño de su novio, podrla dec irle si esa tardanza para
formalizar su matrimonio depende de falta de cariño,
pues si dicho señor ya tieoe asegurada una manera de
vivir, lo natural es que arrel(le cuanto antes su enlace,
si de verdad quiere a su noYia. Pero también puede
atribuirse esa tardanza al justo deseo de conocer ínti·
mamente la personalidad de usted, porque antes de
unirse para siempre, es necesario saber con quien se
,·a a enlazar el propio destino, y si el novio de usted la
ha tratad_o poco tiempo, es muy prudente que prolongue
sus relaciones amorosas, antes de tomar una resolución
definitiva sob re el particular.
Así, pues, me eximo de dar una contestación conr.re•
ta a su pregunta, en vista de la duda que Je manifiesto,
porque todo dep&lt;'nde, a mi entender, del tiempo que
ha transcurrido desde que comenzó el noviazgo basta
la fe.:ha.
~on todo gusto responderé a su consulta cuando haya
tenido usted la bondad de darme los datos indicados.

J

efecto del sol á ratos p arece que penetra en el cerebro por la fuerza de los rayos que queman, bien por la humedad de

ala rmantes.
P ero a contece que, no obstante lo que lamentamos la más mínima alteración en nuest ra salud, nos cuidamos relati,·amente ,poco de conservarla, ,i,·iendo, mientras n o nos asalt a una dolencia, en la más absoluta t ranquilidad y el más

ri-

sueño de los optimismo'S.
Todas las personas precavidas tienen siempr e á mano

lllil

prevent ivo que en ton e y equilibre el or ganismo al pri-

mN· síntoma de malestar, y en toda nuestra República el popular y benéfico reconstituyente conocido con el nombre de

VINO DE SAN GERMAN

\

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í

nunca falta en infinidad d e hoga res que, por propia experiencia, saben los maravillosos t&gt;fec~os que produce, así

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l'll

la

c:uración radical de multitud de en fe rmedades, como en oponer resisteneia á las que constantemente nos amenazan.

'Íif

ACEPTEN USTEDES ESTE BUEN CONSEJO : En todas las buenas droguerías y boticas se halla de venta el
antiguo y acreditado tónico fo rtificantr VINO DE SAN GERMAN. Usenlo en las dosis que se indic:an en lo~; frascos y experimentarán la inefable alegría de vt,: alej ado -el peligro en momento que se crean presas d e cualquier dolen cia.

EL VINO DE SAN GERMAN ha dado resultados sorprendentes á los enfe rmos de la sangre, á los tubercu losos,
l'éUlllf ti'!os, anémicos, neurasténicos y, en general, á cuantos padecen de achaques ner viosos.
Pa ra las señoras, dura nte el período d e lactan cia, es un fort~leciente ineomparable.

RECET,A_-AMELI~: Doy a usted ~na fórm?la que le
ser:!. muy uul para evitar que sus labios cambien sin ce-

sar de epidermis
Se derr!te una poca de cera en una cuchara de plata
y en ~egu1da se mezcla con unas gotas de eseucia de
rosas. Se aplica sobre los labios esta composiciou, todu
l_as nochts antes de acostarse a fin de que se forme en

oport unamente á prevenirlas ó cura d as, es decir, á atajarlas ~n su acción dañina ó destructora. Ocurre que, bien por

miembros, ancianos, adultos ó jóvenes. no se encuentra atacado de catarro, d e dolores neurálgicos ó r eumátícos, de cólicos
.

PENAS DE AMOR-MARIA: Comprendo la tristeza
que usted siente al ver la tardanza con que su prometido le escribe, pero si él insiste en recibir diariamente
carta de usted, sin duda es porque la quiere con uo
amor grande y sincero, aunque tenga una negligencia
algo reprncbabl" para.sostener su correspondencia epis·
tnlar.
l Le ha mo,trado usted la _pena que experimenta por
esta causa ? H:igalo en términos afectuosos y si tal re·
curso no le da buenos resultados, sería conveniente que
retardase un poco sus cartas, a fin de hacer ~entir a su
novio la misma inquietud que usted padece por sus
inexplicable~ silencios.
Si tampoco esta tentativa produce el efecto deseado•
entonces, querida amiga, acepte a su novio tal como es,
resígnese con las rarezas de su car:icter, supliendo con
•o propio amor las _deficiencias del de su futuro e~poso ;
esta es una resolución que con mucha frecaeucia tienen
que aceP.tar las mujeres abnegadas y cariñosas, porque
los hombres dejan bastante que desear en cuestión de
sentimentalismo, y no es posible r eformarlos sino m:is
bie~ procurar adaptarse.ª su modo de ser,' ya que la
ley inexorable del amor impone esos sacrificios, en cam·
bio de grandes felicidades que no tienen ni pu.,den te·
ner substitución.
Le déseo un alivio completo en sns penas amorosa~.

Esta mos en la temporad•a d e mil enfermedades, si no graves, sí molestas y no excentas de peligro, si no se acude

que se impregna súbitamente el ambiente y por el estado lodoso del piso, son pocias las familias en que alguno d e sus

Consultas

DOS ~OTlCIAS.-1:AM PIÑo: En las droguerías y
perfumenas de esta capital. venden una substancia que
se llama cBigotina&gt;, la cual servir:!. a usted para conSP.·
guir el objeto que justamente se propone. El buen bigote es el mayor atractivo de un rostro varonil.
Si el baile de que me habla no es de etiqueta ni tam·
poco de mucha intimidad, creo que debe usted presen•
tarse de jaquel negro o de algún color obscuro.

•
me1or
consAun los organismos más resistentes y
tituídos sufren serios trastosnos en estos .días .de
•
inconstante
temperatura.
- - - -

Sombreros de terciopelo y corpiños de tul.- Las modas francesas
·
· vierno con sombmos de terciopelo y plumas, pe ro todaviae:t~::~:r{~

·
~tt:t:~ \~s ~~~;1·i:~~ad
del in-

�E L MUNDO ILUSTRADO

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y un peso. Marca 3 X, $2.

A QUI ESTA LA PRUEBA:
El .señor presb. P. Flores Vald&amp;rrama, Av-e. del Instituto, Puebl~,
nos escribió el lo. de Enero de 191a:
"El remedio 3X para el Reumati •
mo, que vende la casa de ustedes, e,
inmejora,ble y por tanto inS'llbstituible. Yo fuí un pobre enfermo qu~
venía sufriendo, desde hace más d¿
20 años, de Reumatismo gotoso. Una
persistente enfermedad nerviosa hizo que la eliminación del ácido úrico fuera punto menos de nula en
mi persona; y aihí me tienen 11stedes
sufriendo constantemente da desa
rreglos gástricos y, Jo que es peor,
de todo ese c~rtejo de molestias, sufrimientos y dcilores,--'.Ínclusos lt s
de Cálculos renales--&lt;¡ue trae aparejada una Diátesis Urica. L legué
casi a estar paralítico. En vano fué
que tomara una serie incontable dP
medicamentos nacionales y extran
jeros; la condición ácida de mi or•
ganismo se modificó muy poco y el reu
matismo seguía su marc.ha devastn
dora, hasta que se me ocurrió tomar
el remedio 3X preparado por el profesor Munyon para esta enfermedad. Con este medicamento me hr
curado por completo en menos de
dos meses y con sólo tres frasquitos
Los dolores reumálticos se han reti
rado como por encanto; los r iñon e.,
funcionan muy bien, y la elimina·
ción del ácido úrico es completa y
perfecta. ·
P. F lores Valder rama."

u

«:~!ID©i&amp; y ~n moollIBIIIDil@

Uno de los remedios más sencillos y me•
jores par a cur ar el insomnio es, según se
dice, el olor de la cebolla cruda.
Hay que machacarla para sacarle el ju•
go, y olerlo después durante diez minutos
antes de acostarse.
Asegúrase que el remedio calma losner·
vios de las personas más excitables.
Las cebollas contienen una especie de
opio que le da cualidades soporíferas. Lo
desagradable de su olor desaparece después de llevar un rato oliéndolas. Perso· ,
nas que la aborrecen y que han probado
este remedio, no han sentido náuseas ni
jaquecas,
Al cabo de diez minutos de olfateo, la
persona que recurre a tan heroico remedio ~: siente soñolienta y con los nervios
dcb1htados..
.
Las propiedades médicas de las cebollas
son co~ocidas.
.
Com1écdose una cada noche, en tiempo
de verano, durante un m~s., antes de acostarse, aclara la tez, Aphcand~Ja en emplasto, cura la ronquera y las rnflamaciones. Si se aplica el emplasto al pecho, da
buenos resultados para combatir la br onquitis y otras dolencias de los pulmones.
A Jo menos, esto es Jo quP. dicen los en•
tusiastas de la cebolla.
o o o

El automovilism·o y la salud
Hace poco tiempo un i lustre fisiólogo.
Mr. Mouoeyrat, ha enviado a la Academia
de Ciencias de París un estudio acerca de
la saludable influencia que ejerce el automovilismo sobre la piel, los órganos respiratorios, la circulación de la sangre y el
sistema nervioso.
El Dr. Legendre había observado asimismo los benéficos efectos que los rápidos
cambios de &amp;ire de un viaje ro automóvil
producían a las personas anémicas o neur óticas.
Mr. Mouneyrat ha hecho curiosísimos
experimentos con varias personas y durante ocho días, dando por resultado qu,: in•
dividuos de buena salud que al empezar
las observaciones tenían 5.200,000 corpúsculos sanguíneos por milímetro cúbico, a los
ocho días de paseos en automóvil contaba
con 6. 700,000.
En las personas anémicas el aumento de
glóbulos rojos es aun más notable, oscilando el enriquecimiento entr e el 18 y el 30
por cieato.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1913, Año 20, Tomo 2, No 12, Septiembre 21</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Musa castellana</name>
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        <name>Tarde de verano</name>
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        <name>Una hermosa acción</name>
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                    <text>��S. S. Pío X aprecia las mara,,illosas cualidades de Jas .-\guas )linernJes C'l'UZ Roja, de Tebuacá11, consideránclolas como benefactoras de la
ht1111ani&lt;lad.-Ho11rosísima distinción a n. Lud ndo Cal'l'iles )" a su 11istin¡1;llÍcla familia.

�EL MUNDO ILUSTRADO.

El fracaso del Traje
Europeo en Lllina
El canciller de la embajada fran cesa en Pekfn, hace saber a sus compatriotas que los europeo11 padecen
un gran error al creer que, a rai:11
de la revolución china,- los habitantes del Celeste Imperio adoptartan
el traje europeo. Si bien los chinos
que permanecen más o menos tiempo en Europa, visten según la moda de Londres o de Paris, al volver
a su pais se apresuran a vGív,,. "usar su cómodo traJa nacional.
" Los chinos de clase acomodada
- dice M. Valentin-, usan el tra;e
europeo cuando están en constant~s
relacionE&gt;S comerciales con las ca1:1i.,CAPITAL SoctAL.

europeas, pero no cabe du(U\ de que
sufren con este modo de vestir y
no acaban nunca de acostumbrarc;e
a ello. Por otra parte, el traje europeo no resulta práctico para este
pafs y además es caro. Un chino de
la clase trabajadora no gasta más
allá de diez francos para un traje
que le dura dos o tres años. Como
es tela de algodón, puede lavarse
en casa y resulta siempre limpio. A
este precio ninguna casa de confección europea puede ofrecer su mercancfa.
Los chinos han solucionado, además, del modo más sencillo, el problema del abrigo contra los cambios de temperatura: tanto en invierno como en verano, llevan el traje confeccionado del mismo género,
pero durante la estación fria llevan

dos o tres de estos, un.o encima de l
otro. En la Mandchuria, se añaden
pieles baratas ly aun calzado de paño, forrado de piel.
Aun hay otro argumento que influye en el chino para "ue no renuncie a su traje nacional, y es porque
el traje de fiesta pasa de padre a
hijos, y durante las generaciones
los varones de la casa ostentan en
las grandes fiestas los ropajes de
seda de sus antepasados. El chino
sabe además quie, vestido con sus
ropas de seda, su aspecto es siempre elegante, y, en cambio, vistiendo
a la moda europea, le queda siempre un algo cómico. Si bien ha quedado suprimida la trenza, el traje
nacional sigue siendo el encanto ñe
la inmensa mayoría del pueblo chi-

no,,.

EL BUEN TQNQ S A

Cuarta Colección No,48

MEXICO.

E. PUGIBET

'

$10.000,000

•

•

º'RECTOR GENERAL:

_,,._-

Vitualla alegó desde luego falta de
uempo ~r.• hacer la obra. t,er" ante la
obcecactón del functonano, ruvo la
pt:regrina OCUNl;.Dcia de hacer instalar
un motor 50 H -1' y pasandose la han·
da bajo el brazo intentó pintar movido
por electricidad

,ir;! 1J1"

¡
1

..,.r.,.,.

~

Y si el apn:ndiz nu lt: ttra d&lt;: los pies
t:n \Ug-«r d&lt;: retrato lo qut: hay alll ,,.
unahecatombt:,puesel pintor fu~ane•
batado hMta la polea y aott: tamañ&lt;, Q,.
fracasu, el infeliz no tuvu ma,; remedio ~
qut: declararst impotente pan, .:umplir su cometido

PUENTE DE CONFIANZA.
Debe hablarse bien del puente
que le conduce á uno con seguri-

dad al otro lado. Así dice un
antiguo adagio, y en él se encierra
la honradez y el sentido común
ele los tiempos. La mujer qutr
p:mí.a. una vela encendida en su
ventana durante las noches oscuras para guiar á las ~entes que
viajaban, estaba poseida de un
verdadero sentimiento filantrópico, y más de un viajero la recordará con gratitud. Pero acaso el
más profundo y duradero agradecimiento y obligación se siente
por aquellos que n :,s han ayudado
en momentos de dolor y de enfermedad. Porque: ¿ Qué alivio ea
m~jor recibido que el alivio de un
sufrimiento? Por desgracia son
muy pocos los remedios que pueden dar tan grandes y preciosos
frutos. Y aún entre ellm1, miles de
personas dan el primer lugar á la
PREPARACION de WAMPOLB
En ella se hallan los mejores
resultados de las investigaciones
científicas y experimentos. Contribuye li la absorción de los alimentos y estimula todo el sistema
nervioso. Es tan sabrosa como
la miel y contiene una solución ds
un extracto que se obtiene de
Hígados Puros de Bacalao, combinados con Hipofosfitos, Malta
y Cerezo Silvestre. El gusto
nauseabundo, y el olor del aceite
quedan completamente eliminados. Este es un triunfo de la
medicina que nunca se había obtenido anteriorm~nte, porque en
~sta forma científica y original,
el sistema se nutre en seguida y
5e refresca. Su acción en la3 Enfermedades Escrofulosas, Debilidad y Afecciones de los Pulmones
es convincente. El Dr. G. Mendizabal, Profesor de la Academia
Nacional de Medicina, de México,
dice: "He usado ia, Preparación de
Wam pole con los mejores resultados, para entonar constituciones
rb'.1ilitadas y pobres de nutrición."
~ o puede fallar. En 111-s Boticas.

Registrado como artículo de segunda c,ase el 3 de Noviembre de 1894.-lmpreso en P"Pe(de 1as Fábricas de San Rafael.
'-

Año XX.-Tomo 11.

México, Octubre 12 de 1913.

Número 15-

1

V ST. tOUIS MISSOURI 1904.

POR REAL DECRETO DE
17 DE FEBRERO 19 09.
LA MEJOR CERVEZA DE LA REPOBLICA. ES LA OE MOCTEZUMA. ORIZABA.

Fot. Clark.

-SRITA, LUZ VIZCARRA y GARCJA. TERUEJ., NO:\IBRADA POR EL POETA QUE on•rUYO LA FLOR NATURAL, REINA DE LOS
JUEGOS FLORALES DE COVADONGA, QUE SE CELEBRARA.~ PROXDIAl\lENTE.

�DIRECTORIO

" EL MUNDO ILUST RA 00 "
Seman ario de Actuelldadea, Arte y Literatura
Editado por ..El Mundo Ilustrado" y

•·r.a Semana

de la música que el viernes culminaron como
directores de una gran masa orquestal y vieron
abrirse en las lejanfas de nuestra precaria vida
artfl:;tica, amplios horizontes luminosos. Para
ellos, el nombre del autor de "Aida," estará
amable y ,ernocionantemente ligado con \es1'
nueva etapa que señala un progreso definitivo.
y será para ellos un buen augurio haber empuñado la batuta un siglo después, en igu&lt;1l
fecha en que en el pueblecillo de Roncole, Gi-.1seppe, infante abrta los ojos bajo una constelación propicia.
Para los que con su entusiasmo Y su devoción
han ayudado a borrar en los extranjeros la aupuesta elefantiasis moral con que se nos quiere afear el espíritu, un aplauso caluroso y sincero.

fragor. Aquí somos inofensivos, señores. Podéis pasar con confianza. No estáis en la Cámara de Diputados ....

ilustrada," S. A.

Director General Gerente: tDUIIRDO l. AíilllLIIR.
Jefe de Redacción, MANUtL HARO.
Colaboradores Lk. fedtrlco &lt;iamboa.-Llc. Jesús M. Rábago.-

Llc. Nemeslo &lt;iarcia Naranjo.-Llr: Rubén Valcnti.Llc. Antonio Ramo:¡ Pcdr ueza.
Oficinas: 51.l Calle de Bucarcli. llf..-Apattado 1.49.-Tcltfonos: - Mcxica
na, 684, Juárcz. Ericsson, 1518. (con lineas de extensión.)

PRtOOS Dt SUIISCRIPCION MtNSUAL:

.¡,+.e,
Después de Wagner, Verdi. Es consolador
en esta época y en este país. Después de la glorificación del alemán extraordinario que operó
tan resonante evolución en e, mundo de las
ideas musicales, llegó el dfa en que México
haórfa de poner ante las plantas del insigne
italiano, sus ofrendas de amor. Es consoladnr
y reconfortante. Porque cuando mañana sepan
las Europas engr eidas de su paz kaiseriana y
de su cult!.lra latina, que en ésta República.
ensangrentada por una guerra tres veces infame, rO'.da por el cáncer de la poHtica com-

'-

r!CAST elLANA

·... ~

,

.i

0f

POESIAS INEDITAS DE ALFONSO CRAVIOTO

e, 1 11 11 1 1 1 cía a11.cmnmrm11rmn::u:nrm11·~

s

V ERSOS DE ELLA

a

En la Ciudad ................ . .•......... . .. ! 1.00
( paf'adero por adelamado )
En los fstado, ....... . ................ . , ... ,! 1 25
(pa¡:adero poi trimestre adel3utado. )
En el Extranjero ......................... . ..S 2.00
(paradero por semestre aflclan1ado.J

§

s

u~i~~

NUl'ltROS SUtLTOS:

~/- ·

~• . .

En I• Capital. .................... . ........ . SO.JO
En los f:stados .•.••• . .... • •.• • •.. •• • . ... • ...• , (135
En el F.J:tranjcro •............. .. . .. . .. ....... O ~O
Atrasados ..... , ....................... . .... ,, O.SO
Para la publicación de uisu~en este l)friódico. dirir:rsc a B. d- C. Goct•
ecbcl, Avenida 16 de Septiembre, 26. Sus agrmes en Europa, Ja Societé Mu~
tllcllc de Pub1ícité, 14 ruc de Routcmont. l 9 e] No se devuelven oririnales.
Toda correspondencia y riros deben dirhdrse a1 Director Gerente General.

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Crónica Litera1·ia

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~

§

Como el Alonso Quijano de la portentosa leyenda, vuelve el cronista, después de su gloriosa hazaña de los batanes, al viejo solar J.cl
Arte, que abandonara un dfa sangriento de
pelea y fragoroso de escándalo. Vuelve a los
viejos lares, entristecido por la versatilidad de
la fortuna, amargado por las apacherfas Je
la poUtica, decepcionado por el desvanecimiento de tantos bellos sueños de ideal. Asf
el soldado que retorna a la casa paterna, después de dejar girones de alma y de carne en las
contiendas del camino. Asf el hijo pródigo, que
se refugia en la morada familiar después de
probar todas las hieles de la ingratitud. Asi
don Alonso Quijano, cuando sonriendo a lll.s
mentiras piadosas del ama y del cura, sabe mny
bien que le ha abandonado la divina locura heroica, ya que "en los nidos de antaño, no hay
pájaros ogaño." Ya que en el rescoldo de la antigua hoguera juvenil, no fulgen las rojas chispas del amor y del odio. Vuelve el cronista a
espaciar sus ojos y su espiritu en los cielos
claros del amanecer y en el vago incendio del
crepúsculo, cuando la tarde se viste de oros
vespertinos Y de bellas draperias pontificales.
Vuelve a comulgar con la sagrada eucaristfa
olvidado de todo rencor, con los oidos tapad,)~
a las disputas poHticas, como Ulises e l prudente, cuando pasó junto a las sirenas. Ya de tos
gritos pindáricos, ni un eco. Ya de los apóstrofes yámbicos_, ni un verso ardiente y sutil.
Ya de las catilinarias, ni una frase fúlgida que
atraviese por los apretados renglones de la prosa como un reHimpago de fuego. La comedia
terminó. La tragedia, si queréis' rectificar. Los
actores se quitan la máscara, como al salir del
proscenio griego, y aparecen según son en la vida rea1, con todas sus actitudes pro¡J1a .., con
sus gestos de todos los días. ¿ Hicimos de hoplitas? Ya nos hemos aliviado del herraje bélico. ¿Hicimos un poco de comparsas? Bien empleado nos está, puesto que soñamos hacer pil.peles airosos ante el pasmo de los espectadores
y a la postre fueron otros los que se alzaron
sobre los altos coturnos para admiración de la
República. En eI horizonte se destacaban gigantes formidables. Nuestro brazo estaba a,·mado de poderosa lanza. A ellos! Bah! Eran
molinos de viento .. . .
Y bien. Nos hemos convertido a la religión
del Arte. Somos discipulos de la divina Pocsia. Volvemos a nuestro banco, bajo la mirada
augusta y serena de Pallas, la de los ojos verdes. Aqui se está bien. Afuers, gritan. Aquf,
de vez en cuando, suenan lejanos carrilloncs
de égloga. Afuera, la lucha, la arrebatiña, el

'

c(V

1

Qué tierna ingenuidad la que revela
Esa congoja vana que te agita
Cuando, por ténue sombra que nos vela
Piensas que mi pasión es flor marchita '
Y que acaba ya nuestra novela.
Y en mi fijas mirada que presiente,
Con absurdo temor, iluso olvido,
Y, nublando lo terso de tu frente
A atravesar empiezan por tu mente
Muchas ama.rgas cosas que has leido.

Y desconfiando de la hoguera que arde
En mi pecho y que tanto me conmueve
Algo torna tu espiritu, cobarde,
'
Murmuran do a tu oido: El goce es breve;
Apresúrate, pronto será tarde.

¡ Oh la vaga tristeza que en tus horas persiste!
Te da el supremo encanto de la melancolía:
Si te amo por !ngénua, te quiero más por triste
Que asi tu alma se encuentra más cerca de la
(mta.

También mi vida agobian nostalgias impreci(sas,
También yo siento un ansia de lloro sin motivo,
Y si hay flotantes duelos en todas tus sonrisas
En mis pensares todos hay un dolor ·furtivo.

POETAS MEXICANOS

¿ Y quién podrá, sin agravios.
Qué es más bello, decidir :
De tu hoyuelo el soni,eir.
O el sonreir de tus lab ios?

En vano imprudente celo
Una solución invoca,
Pues es tan linda tu boca
Y es tan hermoso el hoyuelo!

Alegra tu rostro terso
Con no sé qué travesura
Y a veces se me figura
Como un corazón inverso.

Y miras nuestro amor h echo pedazos,

Y e-?- el futuro ves signos adversos,
Y, sm pen sar que eternos son tus lazos,

Hasta dudar alcanzas que mis versos
Al contacto florezcan de otros brazos .....

O imagino que en tu cara
Su dibujo t:enta:dor
Es el arco del Amór
Cuando su flecha dispara.

¡Loquilla: no hay razón para tu pena;
Cese tu cuita, acaben tus enoj os;
Nuestro amor infinito mi alma llena,
Siente mi corazón, mira mis ojos:
¡Cuando se adora asi, la vida es buena!

Y es tan grácil que por eso
Parece, cuando · lo admiro,
Como cuna de un suspiro
O como nido de un beso.

Ahuyenta el ansia del temor inj usto;
Que mi pasión a tu dudar responda;
Grabado se halla en mi tu a.mor augusto
Cual nombr e en la corteza de un arbusto:
· ¡Mi~ntras más pasa el tiempo más lo ahonda~

Lo miro, lo vuelvo a ver,
Siempre con mayor anhelo,
Y pienso qwe ast han. de ser
Los rinconcitos del cielo ...

Te amo con fuego tal que suspendida
A tu dulce mirar está mi suerte,

¡Cómo olvidarte, pues! Vanos temores
Los que alimentas son. Mi vida es tuya.
¡Ven! cíñeme tus brazos como flores,
Con tu voz celestial mi ensueño arrulla
Y que canten por fin nuestros amones,
Con música de besos su aleluya!

Ese hoyuelo que asumisa
Y que me provoca tanto,
Pone en tu faz el encanto
De una segunda sonrisa.

Abre en tu mentón su fina
Concavidad di minuta
Y le da aspecto de fruta,
Pero de fruta divina.

Una ilusión florece en nuestr a vida
Su magia se extiende y a ensoñar nos' lleva,
Juzgam os que es la dicha apetecida
Y cu anto mlis embriaga y más elieva,
Más triste y dolorosa es la caída.

¡Ay! tus ojos causáronme una herida
Que haciéndome morir me da la vida
Y haciéndome vivir me da la muer te!

EL HOYU E L O

ALFONSO CRAVIOTO

Por eso d ura el lazo que en nuestro amor
(existe,
Por eso he sido tuyo, por eso has sido mta:
Si te amo por ingénua, te quiero más por t r iste
¡Oh el celestial encanto de tu melancoHa !

Ojalá cosa tan be}!a
Me dé su hospita.lidad:
Yo engastaré en su oquedad
Un beso, como una est:i:e!la!
1913.

l!il3.

bativa, y enjuta y triste y macilenta por él
banditismo de los Atilas del Norte y del Sur,
se rinde culto al Arte sagrado y se quema rn
mirra de nuestra admiración ante la figura del
viejo autor de "Otello" y de "Falstaff", al par
de las nacior..es más civilizadas del orbe, lograremos atenuar un tanto el concepto de apaches en que se nos tiene allá fuera, y a¡;arecer
ante los que nos suponen profundamente zoológicos, con un p_e queño destello de inteligencia
en el cerebro y un sentimiento de humanidad
en el corazón.
Por eso es laudable la iniciativa d'!&gt;- la. Secretaria de Instrucción Pública y Bellas Arteii.
Por eso es necesario aplaudir con calor al egregio Julián Carrillo y a los artistas de buena
voluntad que han colaborado al homenaje del
glorioso Giuseppe Verdi. Por eso, Y porque,
aparte la consideración de que el homenaje es
justísimo, esa fiesta de noble arte constituve
una emulación preciosa para los profesio1~alc-3

Otra fiesta. La de la raza. En razón de ser
hoy aniversario del descubrimiento de América por aquel iluso navegaute que buscando
un objetivo puramente comercial, tropezó con
un mundo nuevo y una raza nueva, formada
de oscúros conglomerados étnicos, se ha qu:irido rememorar el nombre de Colón y celebrar
la fiesta de la raza. Llistima y grande que esa
fiesta no haya tenido la solemn.e preparación
que requerfa ya que debiera reYestir proporciones casi continentales. Esa conmemoración
debió rnarcars~ con un gran poema ciclico, debiclo al númen &lt;le un gran poeta americano. M•I!os mal q11c la iniciativa es hermosa.
Una atenc ión preferente dará a estas fiesta s
"El Mundo llustrado" y entonces el cronist 1.
podrá agregar dos palabras !fricas a tan o rigin:il asun to .
JOSE Ll'IS YELASCO.

ENVIO
Que un aristócrata ver so gallardo,
ele rico espadtn,
abra sus nítidas alas de nardo
para llevar el presentie del bardo
b asta el misterio de tu camarfn.
el-e áulico traje y

Yo mando a U un madrigal ¡oh, sultana!
con el disfraz del divino Siebel,
para que enflore tu abierta ventana
y entre tus labios-poema ele granadeje su Hrico beso de miel!

Siempre busco anheloso tus pupilas
Y a un tiempo mismo temo tus m.iradaa:
Si en mi clavas los ojos ¡me aniquilas!
SI de mf los alejas ¡me anonadas!

Que este fogoso amor con que te quiero
Vuelve a n siedad hasta mis horas gratas;
Estoy contigo y siento que me muero;
Te vas y entonces :.::lento que me matas.

¡Oh, mi virgen! si ves en esta suerte
Los designios altfsimos impresos,
Si amante o esouiva me darás la muerte
Oy,e esta imploración: ¡mátame a besos!
1913.

TU BOC A
Tu boca, con la que sueña
mi pasión, es tan pequeña,
que, al mirarla con ardor ,
de mi arrobo en el exceso,
me be preguntado :-"Sefior,
¿ cabrá en ella tanto amor
como el que pondré en un bet10?" ... .

�LITERATURA MEXICANA
LEYENDO UN CUENTO
POR MANUEL LARIIANMiA PORTUGAL

Habta luchado mucho, cien veces el peligro
surgió a mi paso, y cien Vieces ' logré vencerle.

Yo el conde Lobewich, habta despertado los
odios del circulo más poderoso de San Peter11burgo y aun los del mismo Emp.erador. Mis
enemjgos eran poderosos y múltiples, como la
sombra sigue al cuerpo, la acechanza persegu!a.
mis pasos.
Durante mi estancia en la Siberia Oriental,
muchas veces tuve que errar por las estepas,
acompañado sólo de un mujila y ocultándome
bajo un disfraz siempre distinto y eternamente
peligroso. En Irkutsk, una noche fui agredido
por un oficial cosaco, a quién dos horas después
dejé tendido sobrie. la nieye, con una tremenda
estocada en el pecho. Hui burlando más que
ta acción de
justicl:', la venganza de mis enemigos.
La politica obscurecía más y más la atmósfera que mJe rodeaba y· en Illledio de aquellas
negruras de noche sin estrellas, me levantaba
luminoso, brillante, soberbio. Sin estrellas he
dicho, ¡ah, no! Un astro pálido como la luna,
cuya luz de plata azulea la nieve de mis queridas estepas, iluminaba mi corazón. Oiga, la du •
quesa, Oiga, el alma de mi a1:11a, el amor iu(Dilnso que como fuerza extrana levantaba mi
espiritu y fortificaQa mi varonil entlereza.
De vez en ' cuando recib1a yo noticias de ella.
El Duque Alejo, s1i hermano, era un adversario
más terribe. ·
Sofocadas . un tanto las pasiones, calmados
en parte los odiós y fingiendo mis eneroigo11
que roe olvidaban, regresé a Cracovia después
de contar con· las simpaUas y el apoyo de los
Cosacos del Don.
Oiga, me esperaba. En silencio Y con la mayor cautela, logré . verla,. y una noche enloquecido por la pasión la dije: Olga, nuestro e nlace es imposible, la vida sin H, no. puedo ?quererla y estoy resuelto a todo .... -bA qué. me
interrogó.
. .
Mis ojos despidieron un fulgor snnestro.
-A morir si. es preciso-contesté.
.
_ y s1 yo te dijera.-Te he amado. siempre
y te aroaré-:. áún, no nos siepararemos Jamá.s.
- ¡ Imposible! ¿Morir tú?
,
- No, no se trata de eso, debemos v1v1r, tu
para tu causa, yo para amarte Y ser tu compañera a despecho de todos.
La resolución de Oiga me causó espanto. Cre1
no entenderla. .__
- Huyaroos1 ni.e repeUa- con voz dulce Y muy
baja mientras . su cabeza de Diosa Griega cata
indoientieroente sobre mi hombro.
- ¿Huir? ¿Y· tu hermano el Duque Alejo?
·Y tu honor mismo? ¡Oh, mi Oiga!
~ - ¿No has dicho que estás' resuelto a todo?
- S1.
- Pues entonces, ¿por qué dudas? La veng_anza de Alejo, fa burlaremos ambo~ o la sufriremos los dos. ¿ Mi honor? ¿Qué importa a los
de más? Si ¡fúlgido, olaro, esplendoroso lucQ
para u. ¿Acaso me amarás menos porque huyo
contigo para amarte sacrificándote quizá, mi
vida ·y siempre ya mi nombre?
-Está bren, Oiga, huyamos. ¿Amarte menos?
jamás.
y ,estreché contra mi corazón aquella cabecita adorable.
-Mañana por la noche, siguió diciendo ella,
saldré en trineo y lo abandonaré a la puerta
del palacio de la Condesa Wilhemina. Sin perder tiempo acudiré al sitio e n q~ debas esperarme.
-¿En dónde?
-Al pie de la tumba del Conde Pat ocki.
- Hasta mañana.
- Que Dios nos proteja.

la

'!'

++

Mi Mujik, Pedro, el hombre fiel como el P-3rro, el hombre aue jamás me abandonó, aguardaba a la entrada de ·Ja ruta de Kosciuscoberg.
Oiga, cumplió su palabra; al borde de la
tumba del patriota Patoc ki, i¡_os juramos amarnos siempre y buimos, en medio de una noche
negra y espantable en que la nieve cata, cafa
impalpable y muda.
Debertamos embarcarnos para cualquier pais
cr·as desnués de nuestra fuga llegamos al
puerto de Odessa.
La vi~nera de embarcarnos, Ole:a, reclina&lt;la
en una Chais-Iou~e, jugaba distraida con la fely

La novia rodeada de su familia y de la distinguida concurrencia que asistió a la boda.

Sr Lic. Don Emeterio de la Garza (Jr.) nombrado Cónsul de México en Paris

La gallarda mariposa acudió a la cita, llegó
Yo, de codos en una mesita-ve lador, dejaba a la flor, hermosa flor y agitó sus alitas de
va~ar mis pensamientos en todo lo obscuro dP,l cristal y raso, la flor, la hermosa flor la envolpasado y en la esplendorosa claridad de lo por- 1•ió en su perfume y se besaron.
. Entonces, d~sde una rama alta, por un h ilo
venir. Amado, dueño d,e Ol~a y muy pronto lejos de mis mayores enemigos, la vida en uu ll5ero que osmlaba al viento, descendió pausapais hospitalario y desconocido me ofrecia la do Y en silencio el monstruo que guardaba
calma animada por mi espiritu cansado en la el rosal. Era una tarántula horrible vestida d e
negros terciopelos y d€scendió pausada y siadversidad.
· Oiga, levantó la cabeza y fijando en m! sus lenciosa.
La flor, la hermosa flor cerró violentamente ,
pupilas luminosas, me dijo dé pronto:
-No pensemos más, dejemos que la suertd su broche que quedó lleno del polvo de oro de
decida de nosotros. ¿ Por qué no lees algo? Mi- las alas de su ama,nte y la tarántula aprisionó
·ra, aqu1 hay un libro, y señaló sobre el velador a la mariposa, la maripoiia gallarda y subió con
ella por el hilo ligero que oscilaba al viento y
un volumen de ricas pastas.
Abr1 el tomo, eran unos cuentos fanUtsticos la penumbra de la noche cercaP..a hacia más negro el jubón de terciopelo del monstruo. La
y lei maquinalmente lo que sigue:
"La flor, la hermosa flor, última explosión tarántula es la fatalidad."
Cerré el libro, 01-ra se levantó y vino a enlade colores y perfumies del gentil coral, la codiciada de las brisas y los insectos de oro, esta- zar sus brazos redondos y blancos -a mi cuello.ba enamorada, que las flores también aman Y La fatalidad no se ha hecho para nosótros, diio.
En ese momento · sonaron dos golpes a la
suefían.
puerta y J.os pasos de varias personas.
La flor, la hermosa flor le dió una cita a la
Oiga palideció.
má.s bella maripo~a, la de alas de cristal y ra-"~brid," dijeron, y resueltamente ,ab.rL
so.-"Cuando el sol huya, tras las altas monTres policias rusos penetraron a la estancia.
tañas y el cielo, vista su clámide de púrpura,
ven, mariposa gallarda, te abriré mi cáliz Y Uno de ellos me present.'6 una orden firmada
embriagada por el perfume dormirás posada por el Emperador.
Oiga fué conducida a San. Petersburgo, llesobre mi corola." La noch,e es el misterio y los
vando sobre su frente mi último beso, el polvo
que aman buscan el secreto.
de oro de mi amor infinito, mariposa d e mi
Oiga y yo nos vimos con una mirada profunalma.
da.-Sigue, me dijo ella.
Yo fu! deportado a Siberia. El monstruo de
- "Y el monstruo que te aguarda?" p:cegun- la venganza me rabia aprisionado para siempre
tó la mariposa.- "No podrá vernos y si nos \·e
como la araña del cuento. Yo el conde Lobemur~mos, ¿qué no amas?"
wirh, había sido vendido.
Oiga y yo volvimos a mirarnos.-"Vendré
La tarántula es ta fatalidad.
cuando e l cielo se cubra de púrpura y el sol
!\léxico.
huya."

r==u:zo=unuu1:1:x:1:1:::mmxx::ia117

1Matrimonio Gómez-Ortuño

pa sedosa de su abrigo de piel de zorro azul.

~

11i1111111 l l l l t i l l m l l l l l i 111111111111 XXU.11111.::.J

i

Parece que la llegada del Otoño con sus
poéticas languideces invita al matrimonio, y
raro es el dia quizás por este motivo, que no
se celebre alguna boda en los diversos templos
de la capital.
La capill,a arzobispal fué la escogida por la
señorita Emma Rosa Fortuño para. Uillrse en
lazos indisolubles al señor Ingeniero don Roberto G. Gómez. Vestia la novia un ncu uaje
blanco de elegante corte y adornado con valiosos encajes Y la concurrencia fué muy selecta
asistiendo las numerosas relaciones de los con~
trayentes.
El enlace civil tuvo efecto el mismo dia antes del religioso, firmando como testigos los se11ores Manuel J . Ruiz Sandoval, Enrique 'l'agle, Alberto Sánchez, Julio Soto y Miguel Taboada. Los regalos recibidos fueron valiosos
y del mejor gusto.

En plena céremonia religiosa.-La. rec16i casada firmando el acta.

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Cuento original pa,·a "El :\fundo Ilustrado.·•

Luis Ponce era un pesimista sincero. Su fllosofia no era tomada de los renglones sistemáticos con que el convencionalismo de ciertos
pensadores ha recargado el tono obscuro de l'.l
vida. Habfa deducido su pesimismo de la contemplación directa de los espectáculos del mundo
sin j uicios teóricos anticipados ni fines p recon~
cebidos, y, amador leal de lo espontáneo, dejábase acariciar por los vientos de la prosperidad
exterior, sin que juzgase quebrantada la rigidez de su doctrina, y consentía en complacerse
en la onda tibia con que en el fuego interno del
espiritu inunda, en ocasiones, los pensamientos,
con plácido y leve misterio, sin que por ello se
creyese inconsecuente con el criterio triste que,
ciertamente, no tenia empeño especial en profesar. Luis Ponce era un pesimista que refa todos los dfas con risa franca.

++

Sr. Director de la Escuela Nacional
Prepar~toria rodeado de un
grupo de prefesores

El Sarao de Chapultepec
C-Omo un e o del alegre y brillante baile dado por los prep _a ratorianos _el\ el airoso edificio de cristales de Chapultepec,
a!, que asistle:·Qn mjj.s de seiscientas personas, damos a coutmuación algunos nombres de damas concurrentes a las que
nos fu~ dable .s~ludar a la hora del "buffet," pues en el
torbelhno bull1c10s0 del salón, era imposible fijar los ojos en
punto determinado.
Señoras: Catalina Altamirano de Casasús, Clara Mariscal
de Morán, Angela Bringas de Couto, Leonor Correa de Zozaya. Sras. de la Lama, Maass, de Avalos, Justina A. de Falomir, Mll;ria C. F. de Sánchez Aldana, Carmen Garcia Granados de V1eyra, Maria Santacilia de Obregón Ho1&gt;e de Palacios, Perkins s.
'
_S,eñ_oritas. Ma1•:a Clara, Luisa Bringas, Luz Vieyra, Evangelina Casasus, Carlota Y Amada Morán, Elena Huerta Amparo Sánchez Sant
Concepción Fortuño Mirabón, Marta Obregón y Santacilía Ana M º~•
Gabucio, Dolores Falo nir, Libia Zapa.ta, Elena Sánchez Aldana
lia Elizondo V).llarreal, Estela Fortuño, Emma Subikurski, ca.'rmen
Vieyra, Sara Ramos Y Guzmán, Elena Y Carmen Mendoia Josefina y
Esther Tamborrell.
'

3;~~

A N DRE S

¿ Un amor que se va? ¡Cuántos se han
(iál

Mi amor, como las águilas podría

salvar el cielo sin tender escalas,
porque mi corazón tiene dos alas
y yo tengo veinte años todavía.
Camino de las cumbres que señalas,
al vértice imposible llegaría,
camino de las cumbres que señalas.
Anhelo tu gloriosa compañía,
porque a los altos númenes -igualas
en pureza, en pasión, en poesía.
Deslumbra al orbe con tus·regias galas.
¡Vive en mi ardiente corazón!
,
. 7Sé,mia!
Ya que -rh1 c·ora1ótt -u~ne élós a1as-·•·
y yo tengo veinte años todavía.

M ATA .
M USICA T R IST E

ANHE LO

r.:~ ..

.¡,

Sus años eran de amor, como que andaba en
la cumbre de los treinta, en la abundancia de
las energías corporales, y en el cenit de la ilusión, si las ilusiones pueden calar el pecho de
un soltero como Ponce, de pensamiento amargo
y de tinta negra. Su amor participaba de la rndole melancólica de sus ideas y se de11ositaha
en las manos de Rosario Gil, creatura contemplativa y bondadosa sobre cuya cabeza cafan ya las
hojas huérfanas del otoño. Ponce encontraba en
ella a la novia escogida que, por su aspecto de
flor de otros mundos, invitaba a paraísos de
idealidad, y que, en el cristal infantil cori que
sonaban sus galabras, hacia el don continuo de
una brisa de paz que acallara el tumulto de las
bajas pasiones. Y la amaba por su blancura _pálida, que evocaba a la Renata de la novela francesa, y por el matiz de violetas difusas de sus
ojeras perennes. La amaba con el sentimiento
macizo del celibato que comienza a tener miedo a la chimenea sin lumbre y a los aposentos
destartalados.
Pero Luis Ponce tropezaba en el programa de
su dicha con un capítulo escabroso: el matrimonio. Razonador por hábito y de idiosincracia
cerebral que prevaled:a sobre cualquier albor0to de la sens.ibilidad, él no podfa, siendo pesimista, casarse, fundar un taller de sufrimiento,
abrir una fuente de desgracia, instituir un vivero de infortunio, y lejos de esto, estaba resuelto a proceder con dura justicia y con lógica implacable, cegando los manantiales de la vida en
1a parte de dominio que en ellos le correspond1ese. En términos decorosos y con el estilo pintoresco y amable con que siempre hablaba a Ro-sario, Lui s Pon.ce abordó la cruda cuesti6n:
-Tú sabes que en la trama gris de nuestros.
-&lt;Has, el amor es el único punto de claridad que
nos baña. los ojos. La nobleza de tu alma Y el
sueño de la mía se confunden para ir sobre el
barro Y la miseria del mundo como una sola ala
&lt;le luz. Llevo años de contemplarte como un e~pectro de niebla sutil que te borrases a cat!a
momento, como figm·a transparente que surgie-ses del crisol de las meditaciones de un mfstico.
Es oportuno que sepas que para mi no podrás
-ser nunca más que un.a novicia que regasen
pétalos de austera piedad en un zodiaco de
ultratumba, sobre el que cayese, con lentitud
y con gracia, el deshojamien-to de los rosal,1s
-eternos. En esta vida angustiosa Y mezquma ·

Otro amor volverá más duradero
y menos doloroso que el olvido.
El alma es como el pájaro inseñero
que roto el nido en el ruinoso alero
bajo otro alero reconstruye el nido.
Puede el último amor ser el primero ..•
Mientras más torturado y abatido
ei corazón del hombre es más sincero.
Trasde cada nublado hay un lucero
y por ruda tormenta sacudido
florece hasta morir el li manero.
¿Un amor que se va? ¡Cuántos se han
(ido!
¡Puede el último amor ser el prim!ro!
Preparatorianos y señoritas elegantes en un
descanso del bai!e.-Una pareja de vals.

-Y ¿cuánto estarás entre nosotros?
que nos maltrata, nada podrá haber entre nos-No sé; depende del negocio que traigo ...•
otros más que la comuu.ión directa de corazóu
- ¿ Qué negocio, Montaño?
a corazón. ¿Acaso tú quisieras vivir la vida como
-Sencillamente, casarme .... No re asustes;
todos los que se aman?
-Yo quiero lo que tú quieras, respondió Ro- ya me conoces.
- ¿ Casarte tú, que tendrás experiencia, que
sario Gil sin titubear.
'
·Ante la abnegación de aquella mujer que te guiarás por el cerebro?
-El cerebro sólo da malos ratos. . . . Casarechaba la casa de su porvenir y la fecundidad de
su sangre en el tapete de las filosofías turbias se es sencillo, como todo ... A mi no me espandel hombre que la amaba, Luis Ponce, pesi- ta. . . . Yo no me enredo en historias metafísimista Y soñador, saboreaba golosamente un,, cas que lo vuelven a uno desabrido y . seriote,
felicidad substanciosa, Y, pesimista y soñador, como te han vuelto a U. . . M-e he divertido altoda la noche estuvo arrobándose en la visiún ¡,;o, no mucho, y quiero reposo. . . . Ademt.s,
de la boca que Je decía mansamente, con €scon- voy a trabajar en forma, y estando casado J:.,
liaré con mejor éxito. . . . El cerebro sólo da
dido heroismo: yo quiero lo que tú quieras.
malos ratos ..... Ya me conoces . ...
,4, ,., v
El doctor Montaño dialogaba con voz fuerte,
La llegada del &lt;!octor Montaño a la ciudad
era la nota culminante de la gacetilla de aquella un tanto chillona, y al accionar movía los bramañana. Como ag·ente de la reservada que viaja- zos en m,a igualdad simétrica. Subrayaba el e,;tribillo de su conversación con una sonrisa de
ra sin anunciarse, Juan :\1ontaño habia desee nvanidad.
dido del ferrocarril a la primera llama.da de !:1 satisfecha
-Pero, ;,quién es la dama? interrogó Luis
primera misa, entre los saludas desconcertado.;
Ponce, con benévolo aire zumbón.
de los ancianos madrugadores y tos coment:irio3
-Rosario Gil .. . Ya veo que te sorprendes ...
inquietos de las doncellas del lugar.
Es natural, sabi endo que no es mi novia te conYa bien entrada Ja mañana, un vendedor am.fundes. . . . Pero es que he pensado las cosas
bulante dió el notición a Luis Ponce, en la calle. a mi modo .... Ya me conoces ... Mañana que
y el sincero pesimista, que gozaba particulares mi cumpleaños voy a proponerla qud se case
mente con Jas efusiones de Ja amistad, obed •e- conmigo .... Así, sin más rodeos . . .. Nos conociendo su regla de abandonarse a lo espontáneo, cemos desde _chiquillos y ella es buena y herse regocijó con el inesperado regreso de Juan
mosa. . . Creo que mi elección es acertada ....
i\Jontaño, el antiguo condiscípulo de preparat-1Luis Ponce asintió con la cabeza, desfallecido
. rios, que antes de cumplir dos años de médi&lt;'u
habla ya recorrido las principales ·cl!nicas euro- sobre el respaldo del sillón. Su pdmer impulso
peas, en jira de perfeccionamiento. Muy bien se había sido de cólera contra el ladrón sonrient&lt;J
acordaba de Montaño, con su rostro sanguineo, que lo despojaba de su tesoro más intimo, contra
el malhechor pulido y agradable que Je asestaba
su estatura pequeña, su alegria estrepitos.a, su
lnblar fácil y deshilvanado y su carencia de un golpe cruel, contra el salteador de su ventura
que aparecía, por fatal sorpresa, en su sendero
ideas trascendentales. Pensando en el camarada de idilio, para separarlo de los brazos de la
de las aulas volvió Luis Ponce a su casa Y no
tenia en el!¡ media hora cuando Juan Montaño amada. El doctor Montaño, con toda su pulcrien persona colándose por zaguán, corredores, tud exterior, habfa venido con la llaneza de sus
ideas y con su grosero sentir a volcar de un
sala y recimaras como por tierra conquistada,
puntapié el vaso en que el adorador de Rosario
entró súbitamente al escritorio de su colega de
la primera juventud. Hubo abrazos Y salnd•JS Gil creía beber la escasa bondad humana.
Apagado el aliento de la ira en el. organismo
cordiales.
de Luis Ponce, se levantó inmediatamente en
f-l - Pero, hombre, ¿qué aparición es ésta?
/;'. - Ya me conoces, yo soy asi ... Mañana es él, poseyéndolo de un modo en.tero, el egoísmo,
:' mi cumpleaños y quise estar aquf desde la v .s- dominaute y calculador. Podía él, con la revela' pera .... Desde las vacaciones de tercer año de ción brusca de su noviazgo, cortar intempestivamente los propósitos de Juan Montaño, caba:\ledicina no habfa vuelto al solar paterno .....
J.leroso en su vulgaridad, y que, con saber lo
y agradéceme la visita, Ponce; eres el primero
que busco ..... Y eso que apenas me he sacc.- que ignoraba, desistirla para siempre de su p...:regrino proyecto. Pero un movimiento instintivo,
dido el polvo .... Ya me &lt;'onoces .....

�BELLAS ARTES

____________1_,_a_G_r_a_11_D_an_1_a_
. ..:H:::.ermoso cuadro de la Escuela Inglesa.
que hasta después logró definir, lo mantuvo callado.
Quedó, por fin, bajo el imperio frío de la razón Y se aquietó al extremo de poder bromear
a su amigo que, despidiéndose, le decfa al trasponer la puerta:
- Espero tu obsequio mañana, sin falta ....
&lt;!&gt;

++

La herida habla sido profunda y manaba copiosamente. Luis Ponce se sent!a, en las intim1~ades de su ser moral, bañado en sangre. La
mecánica de sus sentimientos, aunque se agitaba
con furia, estaba regida por la reflexión, como
por una soberana impasible. El análisis también
lo torturaba, apretá.ndole sin compasión éontra
las asperezas de la realidad. Vléndon acosad•:&gt;
por la severidad de su propio criterio, llegó a
apetecer que fuese exacta la opinión del doctor
Montaño. . . . ¡ Si, como é l repetta, el cerebro
sólo sirviese para dar malos ratos! Mas, al fü•gar a esta encrucijada de sus cavilaciones comprendió que el desamparo lo volvfa cobard'e hasta que:er abdicar de su entendimiento, y bajó,
en un impulso de amor propio, a la sima Jóbre-

ga en que se desenvolv:a su drama psicológico.
Si sólo estuviese interesada la felicidad de
Juan Montaño, en aquel conflicto malhadado
pasarfa sobre ella como sobre una hojarasca'.
¡Buen lobo carnicero era él para mirar dónde
pisaba al atropellar a los ve)J.cidos! Pero ante
la felicidad posible de Rosario Gil era debido
era justo, meditar con sosiego.
'
'
Su novia se sometfa a la perpetuidad del noviazgo. . . Asi se lo habia protestado con firme
ternura. Para ella el matrimonio era un desenlace indiferente, al que babia renunciado libre y
gustosa, porque preferra, seguramente, las mi!lles efectivas de una devoción ya comprobada
a la perspectiva de unas nupcias de conveniencia. Ningún trovador, pues, la tentarla, aunque
se le presentase con el cura de un brazo y eí
ju,ez del Estado Civil del otro. ¿ Qué tenia, entonces, qué ofrecer el atolondrado médico que
no fuese impertinente y despreciable?
'
Pero, al discurrir asi, abandonaba pronto ~1
rumbo tranquilizador en que se engreía su co,·ciencia. Según Luis Ponce, la conducta de la
mujer, la de Rosario misma, era exclusivamen-

te ocasional, y de este modo ella le habia sac1·ificado, en ocasión de cariño, sus Instintos mate1nales; pero é l, cerebral ante todo, debia elevar
su análisis por encima de lo contingente y de lo
casuistico para resolver que ninguna diferencia
fundamental apartaba a Rosario Gil de la legión
femenina que prefiere un mediano marido a un
excelente novio, cuya mejor prenda es nada m"!nos que lo crónico de su noviazgo. Al hacerse
blanco de sus propias ironfas, Luis Ponce de.sataba el efimero vinculo de las effmeras palabr11s
con que Rosario Gil se babia unido a él, renunciando al porvenir, y la entregaba, con velos
color de nieve y olorosa a azahar, en los brazos de Juan Montaño, para que en una espléndida mañana de epitalamio se encerrasen en el
cubo sombrio y asfixiante de la torre de la fecundidad, donde Rosario, como todas, multiplicarfa los ayes y las blasfemias de la estirpe de
Cain.
Con una lucidez ftrme comprendia el atormentado solterón su resistencia, hasta entonces
no explicada, a revelar su noviazgo al doctor •
Montaño: era el respeto instintivo a un derecho
sagrado, al d erecho de Rosario Gil para perseguir la felicidad por el camino que mejor quisiese. El, Luis Ponce, no podia interponerse
entre su novia y su condiscipulo, para frustrar
un matrimonio, defendiendo un vano coloquio
sin frutos exteriores, un po·ema en cuya prolon' gactón Rosario Gil envejecfa, como una rosa de
claustro que se marchitase en un afán ultraterreno. Ciertamente, la amada era feliz con el recreo
sentimental en que se complacia como en un
ejercicio superior, con el trato Ideal en que
cosechaba nobles emociones; pero tal vez su
dicha fuera más cómoda y más grata si en lugar de permanecer absorbida por una gimnasia
prácticamente estéril, consagrara sus dias a la
vigilancia del fuego del hogar, bajo el techo de
un hombre cualq uiera, buen animal, más bueno
de lo que manda el positivismo.
Hasta entonces, Rosario Gil había recorrido
del brazo de su amante, senderos de edén y
florestas inmortales; con su amante habia compartido la embriaguez de los éxtasis; con él habfa suspirado, viendo dibujarse sobre la inquietud de las nubes los vuelos de las aves locas;
Y con él se habla sentado en el borde de un
astro, para sumergirse en el s ilencio ; mas eJJa
podia descender a la tierra enemiga y casarse
prosaicamente, sin ninguna vibración de alma
sin ningún sueño que la transfigurase.
'
Si, él debfa dejar el campo expedito para que
la dulce a~ga, la creatura predilecta, salie~e
del retiro ~nlagroso en que era reverenciada por
una emoción perenne; él debfa apartarse p.tra que ella, Pálida como Renata y 1eve como
las vfrgenes de las estampas, guiada por u1t
hombrecillo al uso, marchase a presidir una
casa en que_ su ternura de sentimiento y su de!icad~za de ideas fracasarfan al contacto de un
mando grosero y ootus0, él &lt;'oe~[a desaparecer
para que su novia otoñal se Inmolase tln las
aras fértiles del himeneo, pagando su contribución de sangre, de tortura y de desencanto.
Nada importaba que esa inmolación · fuese mis
que una obra benemérita, una obra ciega, si
la amada pretería descubrir la primera cana
Y la Prim~ra arruga ante su espejo de matrona
a des~ubnrlas ante su espejo de vestal. La fuga
del tiempo era inapelable, y el tiempo no consent.a más episod ios de romanticismo pueril
más nomb~es grabados en el tronco de los ár~
boles solariegos, má.s di'álogos en las noches en1u1;1adas, más Iniciales sobre el vaho d9 las vidner_as en las tardes de lluvia más cartas de
vacuidad retórica.
'
Luis Ponce quería cumplir con !JU deber aunque _no P?r virtud, sino Por justificarse 'a sus
propios OJOS. Y. al afirmar su resolución, sentía
que al~o esencial morfa, sin esperanza de resurrección,
dentro . de él., que e n 1o sucesivo,
.
á
s que nu_nca la vida se le presentarfa como ur'
rama necio, como una agitación absurda. Y
que sus hábitos de desprecio irónico serran Ím~otentes para refrigerarlo con un poco de paz
uso fin a la actividad de su cerebro Y se sentó
frente a su mesa a redactar la siguiente carta
l&gt;~ra el doctor Montaño: "Amigo J
. R
no Gil de·a d
.
.
uan.
osa_J
e ser mi novia en e l momento en
que ~scnbo estas lineas, porque quiero que
~sté hbre desde antes de que te dirijas a ella
ata carta es el obsequio que te envio en t~
tumpleaños. Y que será. en vano que rechaces"
esp_ués apartó el papel, soltó la pluma Y c·-1cond1endo la cabeza entre los brazos, prorrumpi,j
en sollozos, como un estudiantillo de gramática..

;:1

5 Agosto 913.
RA...\ION LOPEZ VELA.ROE.

Lerdo .. .. ¿No os choca la anUtesis, que hacen el sujeto y el nombre? Y bien, ¿cuán&lt;10 ,
dónde nació el viviente Miguel Lerdo?
El cuándo no lo vais a creer si os digo que
ese Efebo ya peina (perdonad la figura los que
sabéis que su alborotada cabeJJera se resiste a
la mordacidad del peine) ¡ 44 años! Los cumplió
el 29 del último Septiembre, es decir, desde hace tres que pasó ya el temido Rubicón.
El dónde es aún más diffcil que lo averigüéi!il.
-Es legítimo tapaUo-se decia una ocasión
en que ricamente vestido de charro enaroolaba
la batuta a la altura del galoneado sombr~ro.
-No, hombre-respondia otro.-Si nació en
San Angel, donde ha pasado buena parte de
su existencia. Prieto, Payno, Couto, MarUnez de
la Torre, Elguero, lo vieron nacer allf y au;,
cuentan que "Fidel" le hizo un romance augurando que seria tan polftico como sus tfos, Don
Miguel, su tocayo, y Don Sebastian. Y no se
equivocó el Roman-::ero, porque Lerdito es muy
cortés.
-No, señores-replicó alguno-Lerdito n :lcLó en esa cárcel de mujeres hermosas que se
llama Jalapa de donde era su p:i.dre, Dor. Juan
Antonio.
-Yo Jo sé mejor que todos-vino a decirme
el interesado cuando bace una semana le refe1fa lo anterior en un agradaote palique sostenido en su insula del Café Colón, como si die
jéramos, arriba de la plataforma desde donde
Lerdito deja caer al. golpe de su dorado r en10
" chorros de perlas de música."
"Naci en Morelia, la tierra del Cura Insurgente por quien lleva su nombre y . .. . la ti~rra de los curas y del guayabate. Vine al mundo en el 69, asi es que tengo cuarenta y cuatro
años; pero dicen que no se me conoce .....
Esto, que acabamos de saber, sirvió de punto de partida para averiguar cosas ignoradas
de su azarosa existencia que la pluma volandera
va a entremezclar aqui a la d esordenada relacVón de lo ya conocido.
Fué Miguel el tercero de los hijos del matrimonio Juan Antonio Lerdo de Tejada-caballero probo, si los hay, recto como_ el ángulo
de noventa grados-y María de Jesus Reyesdama piadosa y dulce, originaria de San Juan
de los Llanos, Estado de Puebla.-Su abueb
paterno, Don Francisco Lerdo de Tejada, pad 1·e
de su progenitor, se encargó de 1a educación
de los hermanos menores de éste, los más tarde
estadistas insignes, Don Sebastián y Don Miguel
aludidos. Don Francisco, considerado como el
cabeza de familia, y diputado desde los prim&lt;'ros años de gobierno del Señor Juárez, se distinguió como uno de los más terribles opositores de la administración de su hermano Sebastián y por esto le daban en la Cámara el
apodo de "Cain" y le censuraban ser enemigo
sistemático del Ejecutivo. Y si lo era, pero cou.
honradez, dentro del imperativo categórico de
su convicción, muy diversamente de algun~s
"actuales" y poco después adaptados, en gracia
del momentáneo encumbramiento.
Muy niño Miguel, palpó la desventura de perder a sus padres, quedando con sus cuatro h~rmanos Francisco, Ignacio, Concepción Y Ju!Io,
este último, el único ahijado de bautizo que
tuvo Don Sebastián, pues nunca gustó de l:&gt;s
parentescos espirituales. JuFo es el único que
vive todavia, si se llama vivir a Jlevar en pos
de si la sombra de la enfermedad Y la imagen
de la muerte. Espiritu cultisimo, vive encerrad.:&gt;
en la torre del silencio, esperando la hora del
toque fatal.
Los susodichos pormenores familiares, contribuyen a explicar en parte la melancolfa de nuestro hombre, y no pare~en redundantes tratáadose de los vástagos de rama tan ilustre.

lanto de sus hermanos que estudiaban en el
hogar con excelentes maestros. A Lerdito le
aconteció, para decidir de su carrera, lo mismo
que al famoso Abate Pcrosi: sentábase de cor,Unuo al "armonlum" a tocar lfricamente y ::i.
repetir lo que oyera durante la misa ¿ una vez
en que el organista faltara y el oficio no podia
celebrarse, el jo•,en, atrevido, abordó el complicado instrumento y no sólo repitió con fidelidad los pasajes importantes, sino que pudo improvisar lo que llaman los italianos "una )),,_
queña maravilla" musical, hazaña que le valió
un triunfo de los inolvidabl€s.
Desde entonces su dedicación férvida por la
música. Salvo un "coup de tete," un extravio
disculpable a su edad: entusiasmado por los
bélicos aires de las bandas militares y ávido e.le
lucir los vistosos arreos y brillantes entorchados, solicitó ingresar al Ejército, fué admitido
y en él sirvió cerca de cuatro años como
alférez de Caballerfa, hasta que obtuvo su baja
al ver que Marte miraba a Clío con gesto de
desdén.

Sr. Miguel .Le1·do de Tejada.

Se lanzó a adular a Terpsicore tocando el piano en los bailes y componiendo todo el· tiempo que le dejaba libre el batallar- continuo · por
el pan. Sus primeras composiciones eran trascritas al empautado papel. por su maestrn, Dario
Ramos Ortiz, más tarde su colaborador en "La
Danza de los Apuros," de la zarzuela "Las Luces de los Angeles," que con gran aplauso se
representó en el Teatro Arbeu cincuenta dfas
consecutivos, dos veces cada noche, y obra .,.i
que la encantadora Rosario Soler apareció como
protagonista haciendo su primer tipo de mexicana.

Con el mismo compañero y con idéntico éxito,
dió poco después al teatro "Las Dormilonas,"
nueva zarzuela con libreto de Fernando Luna
y Drusina y de Morales Puente.
Los halagos de esos triunfos determinaron al
joven compositor a est udiar con más seriedad
y constancia al lado del inteligente Ramos Ortlz y del maestro Alfredo Pacheco, Subdirector
de la Banda de Artillerfa.
En 1901, ya aftrmados sus prestigios de compositor y'l!é director de orquesta, tué ventajllsamente contratado para tocar en la Exposición
Panamericana de Buffalo, donde hizo su "d&lt;!but" su "Orquesta Típi&lt;'a", formada por veinticinco profesores de instrumentos de cuerda,
gallardamente vestidos a la manera del charro
mexicano. En esa Exposición y en la celebra•la
Reanudemos. Lerdito fué traido a la ciudad poco dest&gt;ués en Toluca, se discernió una mede México a la edad de dos años, Y, en cuanto· dalla de oro para el ll1a€stro Lerdo y su vistosa
su precocidad acusó simpatla por "la amiga," "trouppe".
A s u regreso de los Estados Unidos, él puso
ingresó al Colegio Inglés de Enrique Ro~e. _A
los diez años pasó como interno al Semmari0 de moda el establecimiento de orquestas en los
Conciliar (por algo habla nacido e-¡¡ Morelia) restaurants el egantes, to~ando en el Hotel Iturdond e aprendió no poco y bien, si, pero más qu.,, bide, e Implantó, con el tiempo, la orquesta t"1.
por el lat!n y la filosoffa, sus inclinaciones s e los cinematógrafos también, emp€zando en el
despe rtaron por la música, emulado por el adc- extinto "Cine-Club".

El Señor Vicepresidente de la República, Don
Ramón Corral, representante del Señor ·General Dfaz en la Exposición de San Louis Missouri de 1904, quiso que la primera orquesta
mexicana tomara parte en aquel fastuoso cert21
men internacional, y concurrió, por tanto, la de
Lerdo, ya más numerosa y experta y poseyendo
el más completo repertorio de obras nacionales.
Alcanzó el músico mexicano otra medalla de
oro, una mención honorffl.ca muy especial y toda
suerte de agasajos y provechos.
Para la celebración de la entrevista DiazTaft en la frontera, Igualm ente fué contratada
la Orquesta Tipica de Miguel Lerdo, a la que
se prodigaron señaladas distinciones por el Gobierno Federal y el del Estado de Chihuahua.
Citar las obras del artista equivaldria a formar un extenso catálogo, tal ha sido su fecunda inspiración. Mencionaremos, pues, algunas
de las más conocidas.
De las danzas de canto, en todo el pais son
sabidas "Te amo con toda el alma", un " lied"
a lo Schumann, verdadero grito de pasión (letra de1 mismo compositor); "Ya soy feliz", que
sé apropió y la hace tocar en Paris con versoi.i
franceslls un músico de ·nombre Fischer; "Sin
U", una queja doloros'.sima; "Tú bten lo sabes",
romanza al estilo de las de Tosti; "Anhelos,"
"Violetas" y "Perjura", cuya letra ha sido tra,duclda al Inglés y al franc~s. La última, sobr~
todas, es un capo lavoro de armonización y mclodia, página muy celebrada en Italia, la tierra
del más puro sentimiento.
De sus vals recordamos: "Consentida", "Am11da" y "Amparo", dedicada a Amparito Corral
y que se estrenó en un suntuoso sarao en el Casino Español.
La precisión ,en el ritmo del vals y,
las partes alternas de alegria y de pena melancól.ica, de locura y desf1llecimiento, conmueven a danzantes y a oyentes, que guardan en el
ofdo y en el alma aquellas notas, una vez escapadas.
Su último vals, "Tierra Quer ida", dedicado
al Señor Limantour (Don José Yves) se toca
actual mente en los salones y cafés de Paris.
También aliá se toca ahora su two-step "Tlalpan", sólo que le han cambiado el nombre, se
'llama Bi-Ba-Bou. En el Ba.1-tavarin se oye a
diario y el director de la orquesta ha puesto
al frente del papel "Bossen y Lerdo::._
Cuando a ese monsieur llegue el último twostep de Lerdito, "Chamaquita" (dedicado al señor Angel López Negrete) el muy ogro devorará como suyo ese primor.
Ahora emprende nuestro artista, la instrumentación de una grandio~a marcha militar para.
rnatro bandas. Está. escrita en recuerdo del "2o.
Rellano", una de las batallas campales de mtie
importancia habidas en el Continente. Los qub
han escuchado esa marcha de épicos acentos,
elogian la estructura oe la armonra imitativa
en que se describe el estruendo de la artillería
y los arrebatos provocados por la victoria, con
todas las demás peripecias fragorosas de la lucha
en el inmenso campo regado de sangre, lavada
a poco por las iras de Neptuno ....
Lerdo de Tejada fué uno de los cinco iniciadores de la primera sociedad de autores, presidida por Juan de Dios Peza y· después convertida en el Ateneo Mexicano. En ceremonia püblica efo::tuada en la Cámara de Diputados se
entregó por el Presidente Dfaz a los iniciador.-s
una medalla y diploma. Pertenece asimismo a
la "Sociedad Neo-Filarmónica", a la de "Autores y Artistas", a la "Filarmónica de Auxilios
Mutuos", a la de "Autores Lfricos y Dramáticos", etc.
Olvidamos decir que a Lerdo se debe ta formación de cuadros de concierto como los que
se aplauden eemanariamente en el "Salón Rojo"
y en "El Palacio de Hierro".
En la actualidad, su orquesta es la preferida
en los salones de los diplomáticos, de los altos
funcionarios y, sobre todo, de la sociedad rica
y distinguida. Es tan solicitada pnr ésta, que
no queremos dejar inadvertida una de esas victorias perdurables que ha ganado y de la cual
fuimos testigos ha&lt;'e pocos años. En la mansión
de un prócer aristócrata encontrábanse reunidas
en una fiesta de onomástico, las damitas m5s
bellas y encantadoras de Méxi&lt;'o. Se discurrió bailar y por unánime decisión fué llamado L erdo
a tocar él solo su música en el piano. A la tercera pieza,-era "Consentida," lo recordamos-

�.·! .·

las muchachas abandonaron a sus parejas, y fue·
ron a rodear al pianista, colmándolo de elogios
y de aplausos. Y aquellos corazones femeninos,
claró está, no ardfan en pasión por el artista
de pálido rostro y fisonomía m elancólica: lJs
entusiasmó de amor su música ardiente, clí.lida,
apasionada y varonil ....
Otro triunfo de Lerdo, e~ más reciente. Se
daba una gran comida en la casa del actual
Presidente de la República y, apenas abandonaqa la mesa, se dirigió el General Huerta a nuestro artista, diciéndole: "Amigo mio, voy a satisfacer ·una doble deuda con usted; primero con
el inspirado y dulce compositor, y después co11
el sobrino nieto del ilus. re Don Sebastián, cuya memoria venero y de quien recibí mi espada
de subteniente, en su propio despl!,cho, después
de un concurso de artilleros. Pues bien, queda
usted nombrado Capitá n de Caballerra, Insp':!c•
tor de Bandas Militares".
Hace de esto tan poco, que el antiguo alférez no luce todavía su bizarro uniforme de cal)itán.

·-:

~

~'

VIDA SOCIAL
las condiciones físicas que necesita un hombr~
para el teatro, Pero cuando recita !os versos
de los poetas españoles del Siglo de Oro o los
de Núñez de Arce, o los de nuestros Gutiérrez
Nájera y Urbina, domina al auditorio. Las magnificas estrofas salen de su garganta envueltas
en una voz muy fina más llenas de un fuego pasional tan artístico,' tan emotivo, tan neurótico, que a veces difunden en el aire resplandores de estrellas y emociones de magia.
Alo-o de sensualidad y de locura conmueve
en i;;'stantes las carnes y retuerce los nervios
de este muchacho complicado y sencillo, sutil
y superficial que parece haber heredado la sa:1gre ardiente del león y la sangre fría del gimnoto, ...
En el modo de pronunciar ciertas palabras,
en la manera de subrayar ciertos sonidos, en
el esmero de dar color a ciertas frases, y en el
ingenio con que sabe traducir lo que esconden
algunos versos, pone tanto afán, tanto dolor y
angustia, que hace generar la emoción, vibra;1.
te y libre, en el ánimo de los que al oírlo ~e
deleitan.
En buena hora que marche el bravo artista.
Agitando el pañuelo cuando la rtave se lleve al compatriota amigo, le diré:
"Ritorna vincitor ! "

REINA Y RBINAS DE LOS JUEGOS
FLORALES.

Luz- Vizcarra y García Teruel, Condesa d~
Pánuco ·y Marquesa de Casa Vizcarra, un~ beldad va a subir al trono por obra y gracia del
rey:poeta en el certamen literario a que couvocó la Junta de Festejos de Covadong3:. ,
El Señor Licenciado Don Ant onio Med1z Bolio, que obtuvo la flor na~ural,. hizo una elección atinadísima nombrando Rema de los Juegos Florales a la •joven dama, c, p. b.
La fiesta de "Clemencia Isaura" será el 23
del actual en el Teatro Arbeu. Man: enedor: el
sr. Licenciado Don Antonio Ramos Pedrueza.
Las siguientes señoritas-acompañad~s de
chambelanes qúe designará caaa una-rormaxán la Corte de Honor:
Beatriz Zaldívar y Redo, Ana Elena Algara,
Luisa '{ Dolores Iturbide,, Adelaida . Garc:a
Cuéllar, Evangelina Casa.sus, Margan~ Po.tilla y Cuevas, Lilly Martínez, Carlota Algará, Elena Brin.gas, Guadalupe Cuevas, Lnz
Vieyra y García Granados, I:;abel Bringas, Laura Garamendi Concepción Freyría, Elis¡¡, Martínez de Cast;o, Paz Cortina y Cuevas, Susana
Gara:a Elguero, Ana Rodríguez Y Huttado de
Mendoza, María Sorondo y Joaquina Y Maria
Fernández del Valle,

•De los proced-imientos músicos de Lerdito nada hablamos por no saber. Mas sí afirmamos .
que su estilo es propio y casi único en el país,
Es un ingenio Lrico que ama las efusiones del
sentimiento nacional junto a la delicadeza de la
forma. La frescura ,de su vena melódica y la
potencia de expresión, nos prueban que el inquieto y vib.rante músico tiene ~na alma que
sueña y un cerebro creador. Y Lerdo e¡¡ en la
vida real una afirmación de su misma mµsica:
es un sincero. No pretende más que mantener
ecuánime su personalidad, como aquellos ea•'
j)íritus delicados con los cuales le encuent~o alguna semejanza: Poe, Verlaine, Baudelaire, Moreas o bien con los ·compatriotas Elorduy, Villan~eva y Juventino Rosas, los apestados del
Conservatorio. Popular como · estos poetas-mf1sicos, Lerdo ha tenido hasta la virtud-como
ellos-de .no triunfar en seguida,
· El tiene la conciencia de su estilo Y por ello
es orguiloso, esto es, tiene la ponderada estim'.lc~ón de Sí propio sin que para nada intervenga
la arbitraria estimación ajena que a veces se
·determina en la vanidad del ·estimado.
Cuando no tiene otra cosa en qué inspirars·.•,
Lerdito trabaja en su mi-;mo corazón Y labra
rosas de púrpur~ porque sabe que son la saugre de su espíritu, · y el espíritu se vuelve pulume!
·
·
México, Octubre 8 de 1913.

DESPEDIDA DE UN TALENTOSO ARTIST,\.

Anoche debe haberse efectuado en el Coliseo de San Felipe Neri un recit!:l lirico-poético
patrocinado por distinguidas senoras que foi -

EL PRIMER AÑO.

Mr. Lionel Gresley Carden, nuevo Ministro de Inglaterra eo México, que acab, de II e!(ar.

;.o

Una fiesta de hogar, de esas en que una intima relació·n de afinidades encadena a todos los
corazones, acaba de festejarse en el. tibio nido
que tienen colgado en la calle de Amazonas los
jóvenes esposos Luis Creel y Teresa Luján.
Muy grata fué la fiesta, como que se trata-

FRANCISCO GANDAR/\.

Sr. Don Alfredo Gómez, distinguido recitador que úl·
timameote se despidió de México en una
función benéfica.

PARA BOLA_
EL JART&gt;lN 1&gt;EL RJ&lt;:;Y.

I
.,. Erase ciue se era un Rey,_ al -cual Rey antojó!fele cierta mañana dar un paseo por los
jardines que rodeaban su palacio,
Llevaba naturalmente, corona de oro :y manto , de ter~iopelo carmesí forrado· de armiño;
en la mano dere·c ha, el cetro, y en la izquie1:da
la pipa, El cetro era de oro macizo Y la P:P'2
estaba tallada en un · diamante como el puno.
Era el más . grande que se conocfa, Vió el Rey
uri ·alin~ndro florido. y exclamó:
- -¡Vaya un :i:osal más hermoso!
- Todos los cortesanos que l'&gt; roaeaban aprobaron :con un murmullo respetuoso, las palabras del monarca; únicamente el jardinero
atrevlóse a objetar:
-Perdone Vuestra Alteza, pero si Vuestra
•Alteza no dispone lo contrario, no es ningún
rosal, .. , sino un almendro,
-¡Ah!,.:, ¿Est:is bien seguro de ello?
-Segurtsimo,
- -Y, '¿en qué ~e conoce?
-En que más tarde todas esas flores se conYertirán en almentlras.
•
-¡Es curioso! ... : Y las rosas, ¿en qué s.,.
convierten?
-Las rosas no se convierten en nada; se denbojan .... y desaparecen.
.
-¿EsU.s también seguro de esto que acabas
il.e decirmé!
·
-Segurísimo, señor.
-Pues," entonces, arráncame todos los ros..iles y en su lugar planta almendros. No quier-¡
hdlgazanes en mis dominios.
II
Esto ocurría en invierno. Al llegar la primaYera, el Rey, éo'n la corona de 01-0 sobre su

Sr. Gral. Felipe A'lvírez, muerto trágicamente en Torreón defendiendo heróicamente la ca 11sa del Gobierno consti tuído,
frente, el cetro en su mano derecha y la pipa
de diamante en la siniestra, volvió a dar ,m
¡1aseo por su jardín, cuando, de repente, encarándose con el jardinero, le dijo:
-Cógeme una rosa; deseo asp·rar su fr:.gancia.
- No hay rosas, señor,
-¿Y por qué no hay rosas?
-Porque no _hay rosales. Vuestra Alt.eza re•
cordará que me ordenó arrancarlos todos y
plantar, en su lugar, almendros.
-Es cierto. Tráeme, pues, una rama de almendro en flor. Sin duda su fragancia aeo.
igualar a la de la rosa si no la sobrepuja.
-Por mucho que me pese, me es de todo
punto imposible complacer a Vuestra Alteza,
pues en la actualidad no se encontraría una
flor de almendro ni por los dos ojos de la cai·~-¿Cómo no? Bien veo allá apajo unas plantas que estll.n cargadas de flores,
-Esas son margaritas, señor.
- ¿ Sí, eh? Pues arráncame todos los almendros y substituyéndolos por margaritas. Ya sab-'s
que en mis dominios no quiero holgazanes.
III
Y llegó el verano.
A la calda de la tarde de cierto día canic¡¡lar, salió el Rey a respirar el aire puro de rn
jardín; sentóse junto a una .'.uente, tendió la
mirada a uno y otro lado y exclamó de súbito:

El niño Luisito Cree! y Lujáo, que fué festejado por
sus padres con motivo de cumplir un año.
man parte de la benemérita asociación de "Da•
mas Católicas Mexicanas",
.
La nota culminante de la benéfica función
-consistió en la despedida del notable r_ec1tador
.Señor Don Alfredo Gómez, qmen p~rtirá dentro de poco a Madrid con el propósito _de perfeccionar sus facultades de arte dra~á~1co ~nt&gt;,
en todos los teatros y salones de Mex1co pisados por él, le son tan celebradas_. .
_
Rara avis en este exhausto medio ae ensena11.za constituye la personalidad ya definida como
actor, del joven Don Alfredo, formado pe1· se,
intuitivamente, lfricamente. Talento, temperamento fogosísimo y ánimo para el estud10, SO!l
las cualidades distintivas que resaltan en el S€'ñor Gómez. Además posee una ampli~ cultu~a
literaria que ha depurado su -gusto, se1:alándo,e
dónde está el jardín ¡}erfumado Y exubero t.le
donde puede arrancar florones para su a~t.&lt;;,
Una buena muestra de esa cul~ura es su original monólogo en prosa "Página de Vida," _de
corte moretiano, y el cual recita con la prop1•:·
dad sóbria a la par que dúctil de un actor eminentemente moderno.
Alfredo Gómez posee, ni duda cabe, facultades excele11tes en ese sentido, €in carecer de

Sr. Uc. Don Antonio Ramos Pedrm:za, nombrado
mantenedor de los Juegos Flon,ies de Covadonga.
ba de celebrar el primer año de vida del primogénito, Luisito, un rubio querubín importado de Escocia si mal no recuerdo. •
Las relacio~es y parientes del feliz matrimonio hubieron de intervenir ese día, porque---;,i
no-perece Luisito, aho:;ado en la mar de b esos.
ENTRE I:.OS DOS L ,-\GOS.

Un cumplido gentleman,-príncipe del clolhu·, además-dió una brillante tiesta e l domin-

Sr- Don José Juan Tablada, autor del libro "Crónicas
de París," que en breve aparecerá.

go último en el Automóvil-Club dedicada a ~na
de las preseas sociales que cuenta con mlis s1mpatias de México, la gentil Señora l\1arfa Garamendi, esposa de Don Art uro Bramff,
El Señor Henry Howell Armstead-así se
llama el potentado-hizo invitar a todas las
relaciones de la dama y logró, por !o mismo,
::omirar en el sarao el más bri 1.lante conjunto
de gracia y de belleza, de elegancia y rle (fistinción.
Prue ba al canto: co11e u1-rieron al Automóvil-

�Club-que parecia retratado en eJ lago esponjarse de orgullo como un blanco cisne-las damas de nombre Catalina Altamirano de Casasús, Teresa Iturbide de Castelló, Concepción
Asúnsolo de Luján, Mar&gt; a MarUnez de la Torre
de Sánchez Navarro, Maria eurbelo de Azurmendi, Rafaela Garcra Elguero de Berna!, Amparo Villalva de Pliego, María Torne! de Obregón, Carlota Landero de Algara, Carmen Plancarte de Iturbide, Juana Cuevas de Portilla,
Maria Toi:nel de Obregón González, Sara Fernández de Castellot, Elena Corcuera de Alcázar, Soledad Rios de Bárcena, Teresa de Gavinde, Do\ores López Negrete de !caza, Angela
González Buch de Ituarte, Carmen Garcia Granados de Vieyra, Conde1a Dandini, Maria de
Jesús del Hoyo de Espinosa Rondero, Laura
Almada de Garamendi, Cristina Cortina de Alvarez . Rul, Elena Castañeda. de Antillón, Susana Martin de Corona, Guadalupe Camacho de
!caza, Eli~a Corona de Carral, Carolina Morales Manso de Elguero, · Almada de Thomalen,
de MarUnez, de Cornejo.

Señoritas Dolores y Luz Sánchez Navarro,
Maria Luisa Iturbide, Beatriz Zalfüvar Ana
Elena 'A.lg\J,ra, - Carmen Rodríguez C~rbelo:
Carlota Algara, Dolores Arcoch_a, Luz Vizca-

Rafael- Alducin, Ramón y Osear Obregón, AleJandro (.;arnacho, Raúl Arteaga, Javier !caza y
López Negrete, Lic. Ricardo Arteaga, Carlos Elguero, Manuel Diaz Vivanco, Eduardo Vivanco,
José Torres Perona, Manuel Alvarado, Antonio
Pliego Villalva, Federico Antillón, Ignacio Gonzáiez, etc., etc.
El festival fué-como dijo un colega-bien
digno de la dama en honor de quien se preparó.

dimos, y con el número próximo recibirán esa
joya nuestras lectoras.
La dan.za tiene acentos evocadores de la ventura y de la pena, hace enmudecer el corazón,
y al final desmaya como la flor del mirto, dejando su apacible olor de sueño.
Este último fruto de su inspiración, lo dedica Lerdo a la bellisima Se'ñorita María Luisa
Bringas, otra joya mejor.

F. G.

' "CRONICAS DE PARIS".

A las damas graciosas y "pschut" que gustan de conocer la moda en usos y costumbres de la ciudad galante, la ciudad luminosa, París, anunciamos la próxima aparición de
un interesante álbum en donde están las recientes impresiones que dejó la urbe en el ánimo
del exquisito cuanto mundano poeta José Juan
Tablada.
Veréis mucho nuevo, porque si José Jua!l
no es el cronista a lo Gutiérrez Nájera, tampoco lo es a la manera de los que en América
conocemos: todos siempre tras del mostrador
del mismo bric-a-brac de lugares comunes y
pensamientos gastados. No: Tablada es un cordial sensitivo que cada vez dice algo nuevo o
deecor.ocido-'-un sutil comentario, un detalle

BANQUETE INTIMO
El señor don Eduardo I. Aguilar, Director
General y Gerente de la Compañia Editora que
acaba de formarse con el titulo "El Mundo
Ilustrado" y "La Semana Ilustrada", S. A.,
deseando reunir a la mesa a todas las personas
que van a colaborar en las citadas publicaciones, convidó a un intimo banquete a distinguidos periodistas de nombre bien conocido en
México, y todos puntuales a la cita y agrad?.ciendo tanta amabilidad nos reunimos hace

=
En pleno juego.-Grupo de jugadores que componen el Williams y el Agricultura.
Uno de los jugadores.

Gmpo de asistentes al banquete ofrecido por el señor don Eduardo I. Aguilar.
rra y Garcia Terruel, Concepción Freyra, La,1ra Garmendi, Amparo y Lilly M;l.rUnez, Amparo Elguero, Dolores !turbe, Rosa Marra
Pliego y Guadalupe Cuevas, Carmen Monteverde, Consuelo Thomalen, Paz Cortina y Cuevas,
Luz Vieyra, Rosario de la Vega, Maria Matilúe
Ituaite, Beatriz Cornejo, Guadalupe Obregón,
Susana Garcfa Elguero, Luisa Dandini, Cristina Alvarez Cortina, Concepción Rubio y Obregón, Guadalupe Alvarez Cortina, Emma Antillón, Joaquina y Maria Fernández del Valle,
Maria Cristina Obregón y Adela Garita.
De señores, anotamos a [)on :,Javier Ici:i.za, Lic. Don José Marfa Luján, Don Luis A.
MarUnez, Don Antonio Pliego Pérez, Arturo
Braniff, Ramón Corona, Lic. Gui!J.ermo Obr&lt;?gón (jr.), Manuel Antillón, Alberto Garcfa Granados, Diego ,y Alejandro Redo, Pedro de la
Sota, Duque de Huete, Antonio Coca, Eduardo
y Salvador Cree!, Ingeniero Alfonso Castell-5,
Carlos Corona, Ingeniero Antonio Gil de Sola,
Lic. Francisco Verdugo Fálquez, Lic. José Castellot, Manuel Freyra, Francisco Terra~as Luján, Jorge Berriozábal, Mario Bulnes. Zen.ón
qarcia Granados, Ing. Manuel de la Sota Rlva,

original-Y sobre todo, su estilo impecable que
reverdece lo viejo con la magia del color y que
pone lo nuevo delante, muy cerca de los ojos,
por medio de un hondo verismo subjetivo, es
el más acabado producto del arte.
Esa obra flamante que os recomiendo-porque en sus páginas hay aromas de las resinas
del Bois'', siluetas del Boul. Saint-Germain y
de La Pa ix, escorzos de las carreras y de los
teatros y mil cosas más, seductoras-está dt'ldicada con sobra de justicia a Don Francisco
Asúnsolo, un espfritu refinado y libre, de los
más sanos Y cultos que conozco amigo predilecto de Tablada y-perdón qu~ lo diga--el
más amado amigo mio.
"MARIA LUISA".

Una dan~a inédita, linda y suave como todas
las de Miguel Lerdo de Tejada, h; sido cedida
galantemente por el aplaudido compositor p'l.ra "El )'luudo llustt·aclo".
Tal promesa de dádiva pude arrancarle
en el último cordial apretón de manos que uos

noches en uno de los elegantes comedores del
Casino Comercial.
El "Menú" delicado, la charla amistosa, la
frase Pulida como de gente conocedora de esas
exquisiteces del 11:mguaje, fueron atractivos que
hicieron que las horas se pasaran con demasiada premura. Al servirse el "Champagne" el
señor Aguilar tomó la palabra manifestando
con noble sinceridad sus elevados propósitos
Y el ruego que hacia que se le ayudara en la
empresa, tan digna de progresar. Los señores
Mar&gt;.uel Raro y José Luis Velasco, contestaron en breves y sentidas frases ·interpretando
los propósitos y las intenciones que todos sentfamos en aquellos momentos y entusiast:,,s
aplausos resonaron en prueba del placer con
que hablamos oido a los tres oradores.
Se tomó el café y se saborearon excelentes
tabacos, en un confortable salón y a la media
noche todos nos separamos altamente satisfechos de la caballerosa amabilidad del señor
Aguilar.

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Yriu.nfos. d~l ,$9di;1lllU1ra.

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Hftf--:&gt;fCIOC&gt;oDllGODOOIIICJI-___......C,,lCIIC&gt;OC:.~JIOUCJIII(

1

En h,s circulos del "sport" y entre los afiO cionados se hacian muchos comentarios sobre
0O el resultado del encuentro "Williams-Agricultura" que había de verificarse en la mañana
del pasado domingo en los terrenos de San Jacinto.
!D
El match, pues, despertó el entusiasmo· tanto
D más cuanto que los de "Agricultura" hab:an
s:do, como si dijéramos, el brazo fuerte de los
O que ahora figuraban como contrarios
Yestfa el team "Agricultura" el u~iform.e da
v costumbre y al hacer su aparición fué objeto

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CllfJIDIHCll90f!C310

1
1

de nutridos aplausos COJl especialidad Rendón,
Garcia Robledo y Jorios. Poco después, los contraríos aparecieron llevando al frente a (.;asas
de tanto renombre. El juego dió princi11io, :)
las variado-u-es en él, oscilando el triunfo entre
unos y otros, fueron motivo para que la nume.rosa concurrencia sufriera esas intensas imprP.- O
siones, que producen las luchas del "sport" en 1
general. Al fin los agricultores cerraron el juego, anotándose del 8 al O y distinguiéndose
en tan señalada victoria los señores Vargas,
Garcia y Jorios.

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. E=====A=====T======A======A=====-=='-===-=;::==E-===-===--s====-La empresa del Mexicano ha llevado a la escena, con
la indicación a grandes letras de que es uno de los últimos
y resonantes éxitos de la Comedia Francesa, "Primerose;·
de los celebrados autores Robert de Flers y G. A. de Caillavet, traducida al español por el infatigable y jovial Alberto Michel.
No es de ahora ciertamente-pero esto no puede saberlo MarUnez Bujanda-que los afortunados autores de
"L'Amour veille" y de "Miquette et sa mere," estrenau
en la casa de MoHere, y por cierto con escándalo de lo:;
celosos guardianes del prestigio literario "gaulois," de cie~tas personas pesadas-decía entonces Catulle Mendesque desearfan obligar al más glorioso teatro del mundo
a no representar sino grandes obras solemnes." Hace año:i
de esto, cuando de Flors y Caillavet, entraban de lleno
por un camino de triunfos fáciles, y se detenfan bajo el
Pórtico de la Comedia, sin que a muchos sorprendiera la
osadfa. Complacientemente, con su bondad de patriarca, ll
critico de "Le Journal" dijo que estaba bien, y así fué
que Parfs asintió y quiso n_·1e en la escena donde hd&gt;ía.n
resonado los versos del "Misanthrope," se escuchara la prosa ligera y frfvola, picaresca y sentimental, de "L'Amour
veille." Por lo demás, esto es muy parisiense.
"Primorose"-el traductor dice Primorosa-es una ÍÍJtil comedia sin llonduras de tesis ni problemas psicológicos complicados. Una comedia como hay muchas, y si no
fuera porque les empresarios están engreidos con la pieza y orgullosos porque procede de la mansión de Hug0,
dirfamos que es bastante mediocre y que no vaUa la pena
-hablamos para el público culto-de verterla al español,
cuando en español hay bellas cosas nuevas o de poco uso.
Lo que sucede-responderá alguienes que este público de las funciones de
moda, público muy simpático porque
aspira 6 todo aquello que no tenga la
chatura intelectual nuestra, recibe
muy bien y con grandes .muestras de
aprobaéilín lo que nos viene de ultramar, ya sea en latas o en papel impreso: arengues y comedias. Esto e3
chic. Es una manera de parisianizarse. De saber lo que hacen Y lo que dicen los gabachos de la buena sociedact,
las gentes de curia, las monjas .....
Hay una monja en esta comedia de
que venimos hablando. Una monJa de
mentirijillas. Una·· monja que se hama
necesaria para emplear el procedimiento romántico . de tomar los hábitos
cuando el amado se marcha. Y es CH•ro. La señoT1ta aristócrata, sin ideas
medulares en la cabeza a pájaros, sin
saber a punto fijo qué es lo que siente en el pequeño músculo hueco que le
sirve de corazón, cuando se pone la
toca, nos parece una religiosa de don
Juan Tenorio, y cuando se la quita,
nos parece una novicia aldeana expulsada de su convento, por la ley de
Congregaciones. Lo que quiere decir
que es una monja de calcomanía likraria.
El novio se marcha a América. Te nia
que ser"a América, a despecho de Ludovic Naudeau, que predica a los franceses el nuevo ·evangelio del vellocinio
de oro en el Japón. Se marcha a los
Estados Unidos a rehacer su fortuna.
Cuando vuelve, Primerose está en una
celda, entre la solicitud paternal del
Cardenal de Marence, y la solicitud
complaciente de una madrina. El novio
aborda a Primerose. Se explican. Pero
e lla-y aqui está la falsedad en la
psicologfa femenina-Je rechaza. Le
aconseja que se divierta "chez maxim."'
Y cuando creemos-bueno, cuanuo
creen los que han leido la obraque los autores preparan algún efecTEATRO ME:X:ICANO.-Dos escenas de la obra "Primoroso" recientemente estrenada
to shakespeareano, la monjita, que siquiera es capaz de sentir celos, se echa-- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - en brazos del novio feliz.
¿Habrá que decir que los tipos estiin d,?sdibu- exigir, si no sup1eramos que de Flers y Cailla- ejemplo: ciertas pocha&lt;les insulsas de Tristán
jados; que los Que tienen su definición den- vet hubieran sido autores de género chico, a no Bernard y toda la obra vaudevillesca tle
t.ro de la escena, son banales o sin importan- haber operado en Francia, que es la tierra pa- Flers y Caillavet, privan en Par!s, sobre obras
&lt;'e verdadero mérito. Los f1 anceses son los
cia, como factores de un conflicto dramático; radógica por excelencia.
que la acción es infantil a fuerza de ser ingéhombres más nacionalistas del planeta, ya no
nua, Y que al concluir la ol;&gt;ra queda la impreun nacionalismo a la Paul Deroulede, · excesisión de haber ofdo un cuento de abuela? "Privo y patrintico sino con un afán instintimerose," Por más que venga de tan noble casa
Efectivamente. Tendrfamos que hacer toda vo o hereditario de encontrar bueno todo lo
como es la Comedia Francesa, no tiene del alto una disertación para explicar por qué ciertas que es francés y a reconocer una gracia genti&lt;'SPíritu luteciano lo que podrfarnos en justicia garruler:as sicalipticas de Sacha Guitry, por licia a todo aquello que lleve impreso, de algún
modo, al prestigioso tello gá 1.!co. Y no se trata

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Teatro

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del caso a que se refería alguna vez Góm ez Carrillo, "en conección" con Donuay y Rechepin. Aquél, de rueta de cabaret,
~
fué a un sillón de la Academia. Este, del tablado de Polichi- .
....,..
· .,
nela fué directamente al escenario del Odeón, pero todos sabe/
mos qu.'iénes son y lo que valen, el poeta de "Blasphemes" Y el
/
autor de "Paraitre."
.
.
~/
Quiere mejor el autor de estas- !!neas, refenrse a la represen.
ración. Y le parece, que aunque un poco tarde, puede hacer un al~v
de critica acerca de las facultades de los actores, ya que en l_as celumnas de "El Mundo Ilustrado" se respira seriedad, Y ya que en
otras partes-en todos los ¡¡enódicos de información-los empres arios hacen critica a su guisa y no _tie?en empacho en dejar._"a coté''
toda consideración de Arte- y al publico que paga, para banarse con
el agua de rosas del elogio. En la menguada vida del periodismo
nacional no se puede hacer verdadera critica de ese género, porque los 'elogios pagan a tanto la linea ágata y las otas se publican
Integras; como salen de la contaduria!
J. L. V.
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PrinciJ)al.- Dos escenas de •'La Niña de los Besos."-La señora doña Emilia Aguila de Huerta en -el Teatro - Arbeu, la nóc.:he de ..la
función que se dió a benevcio de la Casa Benéfica "El Alfabeto."
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CENTENARIO DE VERDI.

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Hay fechas célebres que sólo son conmemoradas por los privilegiados
del talento, hay otras que parecen reservadas para las muchedumbres,
para el pueblo, para todos, y el nombre de Verdi suena en miles de
mil~s de corazones que han sentido ardores de amor, y arranques de
pasión con su música bella, melódica, de motivos fiiciles y de una
propiedad para dar vida al libreto, verdaderamente excepcional.
El d[a 10 de Octubre de 1813 nació ese extraordinario genio musical Y el 27 de Enero de 1901 murió, de manera que el d[a 10 de
Octubre del corriente, o sea, antes de ayer, no podta pasar asr en
blanco, valga la frase, para el mundo musical y en todas partes se
ha elevado un recuerdo, de admiración, de carifio, de entusiasmo para
el que nos hizo sentir en "Traviata", reir con "Falstaff"; transportarnos a Egipto en "Alda"; sentir ambiente de caballerosidad hidalga en "Hernani"; presenciar aquella revolución de Slcilia en "Las
v·,speres"; horrorizarnos con los celos de "Otello" y en fin pasa'!ldo por alto tanta y tanta partitura, llorar como presagiando el fl,¡
de todo, la muerte de las cosas, las negruras de las penas irremediables, en su Misa de "Requiem", grito doloroso exhalado por
un alma, que ante la majestad de la muerte, se rinde, se anonada, y sólo piensa en "el más allá."
Pero antes de que la fama cifiera sus sienes con la aureola de
la gloria musical, Verdi fué la bandera de la libertad de su Patria;
su nombre era el s:mbolo de los que peleaban en aquella guerra
que empezó en 1859 y terminó en 1870. ¿Quién ignora que el
apellido VERDI era como el anagrama de Vittorio Emanuele Re
d'ltalia? La$ melodtas del célebre maestro fueron para la revolución italiana, lo que la Marselleza para la de los franceses. Entonces estaba joven, vigoroso, lleno de hermosos • entusiasmos.
Y, era el mismo que muchos aíios "después en los ensayos de su
"Otello," decra a sus intérpretes cantantes y músicos:
-Hll.gan ustejes el favor de contentar a este pobre viejo. Los
que saben si la música sirve no son estos ni esos (y sefialaba
plateas y palcos), sino aquellos (e indicaba el parafso, la entr:ida de galer!a). Pero aquel cariicter rudo y
fuerte de los tiempos de lucha, lo conservó siempre Verdi, gustándole en extremo
decir la verdad aunque le pesara al oyente. En Milán, durante los ensayos de una
de sus óperas, un músico que tocaba PI
contrabajo le dijo que cierto pasaje de la
"particella" era "intocable" por las m.:chas dificultades que presentaba.
-Conque "intocable" . . . . . ¿eh? ....
· mañana veremos-aijo el maestro con mar
cadas muestras de disgusto.
En seguida puso a su amigo y paisano
Eustaquio Pinetti un telegrama redactado
asf: "Ven con tu contrabajo." Pinetti,
excelente ejecutanto. llegó y cuando la orquesta vió aquella figura, gorda y grasienta, de cara alegre y con traje de campesino, los profesores se echaron a reir.
Mas cuando con ágil maestría y notable
desenvoltura tocó a primera vista en su
instrumento el dificil pasaje el "intocable," las risas cesaron y Verdl, con voz
tranquila, desde el escenario dijo:
---Señores, asr se toca en Parma.
Mas a pesar de cierto amor propio,
Yerdi fué de costumbres sencillas. Miradle en sus retratos, seguramente que os dará la impresión de un buen hombre. El
sombrero de ala ancha, el traje amplio
sin pretensiones de elegancia algu1ia, la
barba poco recortada, el cuello siempre
bajo, la corbata negra, las manos en los
bolsillos, delatan al que sin rebuscamiento alguno, no es afecto a 1iretensiones de
refinamientos y de exquisiteces. En sus
costumbres fué sobrio y sin ninguna extravagancia. Lombroso dijo que el autor
de "El Trovador" era la únlea excepción
de su regla, de aquella que adjudicaba
rarezas y desequilibrios mentales en todos
los genios. Modesto con todos, menos cou
los petulantes a los cuales fustigaba duramente, cuando le hablaron de celebrar su
jubileo dijo: -~U jubileo! .... pero si
eso no tiene Importancia alguna.
Sus · grandes amores-dice un biógrafo-ran el campo, la vida patriarcal, h
,quiefud doméstica, la soledad y el reco- Retrato de Verdi, el afio del estreno de "Aida." -Vista exterior de la casa que habitó Verdi en Mllán.
gimiento. Cultivó flores, hizo construir un
lago en su Quinta de Santa Agata y allt en ':ll
tenga un exceso de vanidad. Y o no he sido
habla de su gloria, de su valor civil, en cierta
hermoso parque, los dfas- y- los años se desli- se
nunca vanidoso, y no es este el tiempo de
época de su vida, de multitud de recuerdos qu,,
:zaron en existencia siempre separada. de !as empezarlo a ser". . . Y en otra carta se queja
unos conocidos y otros Inéditos, han de evocarse
gentes y del bullicio mundanal.
de esta manera: "¿Qué me pasa? .... no ea'Este mismo odio a la vanidad, se confiesa toy enfermo, ni estoy bueno; las Piernas no en estos momentos, pero mi Inte nto no ha sido
en las cartas de sus ultimos tiempos, que por caminan, los ojos casi no ven, la mente no fun- ese: le dejo recibiendo los homenajes &lt;le los
Públicos del mundo entero en los escenarios
cierto tienen un pesimismo desconsolador, nn ciona. No vivo, vegeto."
de los teatros miis brillantes, y prefiero hamatiz de profunda tristl)za. "A mi edad-dice
Tengo a la vista réliqulas de la existencia dP.
berlo presefitado en su vida particular, muy
en una de ellas-no se atreve unu a empezar Verdi y d"e sde su casa natal en. Ronco le, hasta el
a la ligera, como lo permite el correr de la
trabajo alguno, de Importancia, a no ser que Palacio Doria donde habitó en Génova, todo me
pJuma.-LUJS DE LARRODER,
•)

--=I PAGINAS FEMENINAS

=--

1=I

samente algún sombrero pequefilto, confeccionado en seda de colores claros con dibujos
Pompadour. Más allá, un coqueto gorrito ue
ottomano o de taffeta, h echo en matices obscuros, guarnecido con flores de seda de tonos vivo&amp;, nos obliga a elogiar el buen gusto con que
alguna incógnita modistilla ha sabido imitar a
la Naturaleza, simulando con la tela, frescas
rosas encendidas, pálidas margaritas, obscuros
pensamientos y blancos lirios.
La vaporosa muselina de seda, arreglada en
lindos volantes, forma las cofias o "Carlotas"
con que se atavfan tan hábilmente las jove».citas de quince a dieciocho años; y, por último,
la "toca" negra, la que se coloca generalmente
sobre los plateados cabellos de las damas de
respeto, también atrae nuestro Interés, pues el
lujo sencillo y discreto con el cual se confeccionan estos sombreros, es digno de ser admirado.
Mirad, lectoras mras, esas bonitas tocas de gasa opaca o de terciopelo negro, adornadas con
"algrettes" o "cabochons" de azabache, y d.,..
cidme si no evocan la figura solemne, distinguida y respetable de alguna de aquellas damas que, a pesar de la acción destructora del
tiempo suelen conservar los rasgos de su b~lleza y de sus encantos, hasta el grado de hacer
que ciertos pintores célebres inmortalicen 11u
nombre con la ejecución prodigiosa de lo11 retratos de esas mujeres, cuya juventud desaparece pol'o a poco, dejando, sin embargo en to1••
no de ellas un resplandor de su pasada hermo-

'

" Tcilette" de visita, falda de
"charmeuse" blanca con túnica
ceñida y drapeada de liberty negro. Corpiño de la mism_a tela.

- - -- - - - - - nadores más notables buscan de
hacer ostensibles los inagotables
tesoros de su fanlasfa creadora,
se muestran desbordantes de luz
Y de belleza. AIU admiramos los
cambiantes reflejos de las sedas
acariciadoras, flexibles y suaves;
alli contemplamos la severa elegancia de las suntuosas pieles
que, en su prodigiosa variedau,
nos sorprende, fascina y encanta;
desde la obscura y aterciopelada
cibelina, hasta el delicado, ideal
Sui.tuoso atavfo de visita o cuemonia. hecho en seda lil:i pálido, com- y fin1simo armifio. Allf, también,
binado con una veste y larga banda de meteoro verde sombrío.
la ostentación admirable de los
diferentes sombreros de última
";JOda, nos causa grande admiración, pues poéticawente en esos art!culos es en donde la in.ventiva de las modistas tiene un extenso camHemos llegado, mis queridas lectoras, a la po para desarrollarse. Ya en el sombrero de formás bella de todas las estaciones: el otofio nos ma grande y magestuosa; el miis elegante de
visita nuevamente, trayéndonos un encantador todos,. el que Indudablemente se lleva las prey fantAstico bagaje de exquisitas novedades ferencu,,s de las damas de alta sociedad.
que la Moda nos envfa, a fin de engalanar con Bajo la viva luz de los focos eléctricos
Pilas a las damas elegantes y distinguidas. Una se destacan las blancas plumas "amazojusta curiosidad de cqnocer talei;: noved,ades, nas," haciendo resaltar su belleza sobre las
agita en estos momentos al inquieto espfritu sombrfas tonalidades del terciopelo. Los gallarfemenino. Los escaparat€s de las grandes ca- dos y atrevidos "aigrettes" ondulan suavem~:i- "Traje de estilo sastre" comput~to de fa,Jo~ t-,rrecba a
sas de comercio; esas en donde los confeccio- te al menor soplo del aire, adornando gracio- cuadros Dt'gr&lt;M&lt; y blancos, y de nn jaquet hecho tn "gabardioe" negro, este último está aJoroaco con un cuello
de piq:ié blanco

CRO -N lCA

�CONSULTAS
A USA A.\llGA.

-

-

Violeta: Mucho gusto he tenido al recibir
su carta, pues hacia ya largo tiempo que no ~abla nada de usted. Me causan verdadera satisfacción las noticias que hoy me comunica, relatándome sus impresiones de viaje, Y clari.me:ite veo la delicada apreciación artistica que tiene
la inteligente "Violeta," pues sus descripciones
de museos, edificios, monument~s Y demás b~llezas de los palses que ha recorrido por el vieJo
mundo, son tan bien hechas y tan finamente
expresad.as que sólo las he leido iguales en algunos llbr~s de autores conocidos. Debe,. pues,
cultivar ese género de literatura, porque sm duda tiene usted facultades extraordinarias a ese
respecto.
,
. .
En cuanto a su pregunta, le digo lo ~1gu1en!e:
no todas las personas gustan de _01r música
cfásica; de modo que será más d1~creto que
ponga en su programa a lgunos numeros de
piezas bonitas y accesibles a la mayo:1:1 de los
invitados, como por ejemplo:. composiciones de
Elorduy, Villanueva, Ricardo Ca~tro Y P-;mce.
un pequeño concierto, desempenado_ por _un
buen cuarteto de arco, dejar~ grata 1mpre~1ó&gt;!
en la concurrencia; y en segmda, debe servirseen el comedor un ligero "lunch."
¡Ojalá que su !\esta de regreso obtenga un
éxito brillante!

!.- Elegante abrigo hecho en satín negro, adornado con una manteleta de
seda liberty blanco. Cuello-chal de s1.tín negro.
2.-Traje de calle, confeccionado en terciopelo
verde esmeralda, guarnecido con seda escocesa, en
verde y blanco. Gran cuello de zorro gris.
3.-Original atavíe, de
paseo, en crespón satín,
violeta obscuro La túnica
es de velo de sed'l, en tono
más claro. Elegante estola
de piel blanca.

sura;
algo asr como
el vago y delicadisimo
perfume de una rosa
marchita, o como la incierta claridad del crepúsculo, después de uu
glorioso día de verano.
Pero, sigamos nuestro paseo por
las principale; avenidas, mis amables lectoras, y continuaremos recibi~n.do gratas sorpresas al pasar delante de los luminosos escaparates,
-en los cuales se exhiben a las miradas del público, el esplendor, el
arte Y la riqueza de las joyas modernas. Acaso es en este género de
-elegancias en donde la Moda actual se muestra más admirable y magnifica, porque las alhajas de ahora sirven para embellecer y engalanar
todo el ata vio femenino: se colocan sobre los trajes, en redecillas de
1&gt;er]as, de diamantes y de esmeraldas; se usan como diademas en los
~•tocados;" se llevan en los abrigos y mantos de noche, ya sea como
ibroches o aplicaciones, ya como suntuosos adornos de fantasia. Y para
,que en ningún caso se excluyan las joyas de la "toilette" de las damas,
vemos que hasta en el calzado con que se como Jetan los trajes de ceremonia, la pedrería desempeña un papel muy importante, pues los

RESPUESTA.

1
lindos zapatos de raso,
taffeta y terciopelo, se
adornan con perlas, zafiros y topacios, asi como se engalanan las
pequeñas sandalias de las bellas odaliscas
del lejano y poético Oriente.
En la próxima crónica os llablaré, lectoras mfas, de las originales novedades que
las modas ae otoño nos han tra1do para P.I
corte de los- trajes.
MARGARITA.

Curiosa: Sf, señorita; "El Mundo Ilustrado '
tiene sinceros deseos de compla_cer a sus lectoras ofreciéndoles en estas págmas todo cuanto pueda serles útil de algún modo; a::;!, pues, espero las preguntas que quiere usted hacerme,
y no tema importunarme con ellas, aunque
sean, como dice, de muy dlvers~s índoles. Ya
se trate de modas, usos de sociedad, asunto~
intimos confidencias sentimentales, o secreto,,
de toc~dor, tendré siempre para usted igual
gusto en contestar a sus consultas, Y lo baré
eon el mismo empeño que lo be hecho desde hace
varios años, porque "Margarita" es ya una
amiga conocida de las amables lectoras de este semanario.
Envie su carta &lt;'on Idéntica dirección a la
que puso en su última; lleg6 a mis manos
oportunamePte.
DOS CON~EJOS.

l'n l~norante: C,eo que su amiga. quedará
complacida, si le regala usted un reloJ-pulsera,
un "pendenttr" para el cuello, o un frasco d!'
perfume tino. Si no tiene usted con ~lla una
a.mistad suficiente que acredite este genero de
obsequios, entonces, debe limitarse a ofrecerle

un libro de algO.n autor notable, o un bello ramo de flores.
Use usted la "Suavisina" para combatir esos
barritos de que me habla, pero, si no obtiene
ningún éxito con este procedimiento, le aco:isejo que se lave con agua de végeto. También
será conveniente, si su médico lo aprueba, que
tome "Piperacina" 111idy, que es muy eficaz
para combatir el exceso de ácido ürico, al cual
son tan propensas las personas artrfticas.
POSTALES.
A:rmée: Mil gracias por sus lindas postales.
He tenido mucho placer en recibir ese recuerdo
de mi simpática amiga, a la cual Je deseo tollo
género de bienes.

UN CONFLICTO.

Carmen: No es fácil resolver el caso que usted me consulta, pues las consecuencias que le
puedan resultar de seguir mis indicaciones, acaso sean más graves de Jo que usted piensa.
Si su novio comprende la simpaUa, o, más
bien dicho, el amor intempestivo que "Carmen"
siente por su futuro padre politico, surgiria una
rivalidad terrible y odiosa entre padre e híj:i.
No; no es posible que usted manifieste a su prometido el estado de su corazón; mejor decf(lasP,
a romper con él esas relaciones, que Ya no
pueden llamarse amorosas, puesto que ya no ,¡I)
quieren mutuamente.
Es natural cuanto ha sucedido: usted tiene
treinta y cinco afíos; su novio, veinte; el padn•

�BRAZOS VELLUDOS
como los del mono. o
LABIOS SUPERIORES CON
BIGOTE
como los de un hombre.
Una oola aolic:acl6n de RHAL F.XTI RPADOR OH VKLLOS ••s1RE'l " basta para extirpar en pocos minuto, toda clase de pelos en cualquiera parte del cuerpo; no
importa cuanto! años hayan

cxlst1doalll. Eua modern11ima preparación cuenta mu-

chos años de ser favorecida
en Mlxico, pwcs no sólo e s
1umamentc e6caz. sino que
no causa mnlestia ni irritación en la pitl, por delicada
que sea, y la dela fresca.
limoia y 111uc como si ja.
má hubJcsc tenido vellos.
Fra sco SZ, SO. Perfumado.
• SJ .OO. [ Si se pidiere por
correo cenificado, en11len1e

iefltc para una aplicaci6n. 30 cu

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-

~ PA A
(b=
de éste es un hombr0
de cuarenta y do:.
años; su ;tspecto rs
agradable, aun es de
buena edad y se encuentra más cerca de
la ele uste&lt;l, porque el
prometido es casi un
niño; no creo que ese
matrimonio tenga bases para ser feliz.
Pero, le repito, la solución de este caso es
muy delicada y mejor
s~:a que consultara
con un sacerdote ele
virtud, talento y ex-

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t rutamien to de los furúnculos. En los enfermos que pade~c~ de psortasts, herpes ó eczema, produce el mejor
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perieucia, a fin de recibir una respuesta que convenga a la dificultad de una
sltuact6n tan rara.
)fODELOS.

An1apola: Doy a usted los modelos
que desea para confeccionar un traje de
desposada y otro de "doncella de honor."
Espero que dichos modelos serán &lt;le
su agrado.
L A LHlPIE ZA DE LAS JOYAS.

Para la limpieza de las joyas se recomienda la mezcla de Creta en polvo,
25; caolfn, 10; albayalde, 12; carbonato de magnesio, 2; óxido de zinc, 2.
Las joras de oro y plata y con prdreri:a se frotan con un cepillo de mediana dureza, embebido en una papilla de blanco de Espafia, l·asta la desaparición del óxido. No deben jamás
járselas sumergidas en agua o en alcohol joyas que contengan perlas o
piedras preciosas, sino sólo frotarlas
con el lfquido. Cuando estén limpias
se ponen durante un cuarto de hora en
u_na cajita llena de aserrfn; pasado ~ste
tiempo, se cepillan de nuevo para quitarles el aserrfn adherente.
Se lavan, mediante un cepillo, con
agua caliente de jabón.
Se sumergen en agua caliente que

•

~

contenga algo de cloruro amónico en
solución.
Las joyas de azabache empañadas
recobran su brillo frotándolas con miga
de pan, luego se les pasa una franela o
gamuza para quitar la miga adherente.
Las joyas de acero demasquinado
han de tenerse al abrigo de la humedad. Es conveniente frotarlas a menudo con un trozo de piel por el lado del
pelo.
Para quitarles el óxido se emplea
una mezcla de aceite de olivas y d~
grafito, o de hollfn pasado por tamiz.
También resulta eficaz una inmersión
en alcohol y una desecación rápida entre aserrin de madera caliente.

Aun los organismos más re'sistentes y mejor constituidos
sufren serios -trastornos en estos días de inconstante temperatura.
•
Jtstamos en la temµorada de m il enfermedades, s1 no graYes, sí molestas y no exenta1- de peligro,
s1 no se acude opor tunamente á prevenirlas ú curarlas, es decir, á atajarlas en su acción dañina ó destruc-

tora. Ocurre que, bien por efecto del sol, que á ratos parece que penetra en el cerebro por la fuerza de los
Se devuelve a los objetos de oro su
brillo primitivo lavándolos con una s1Jlución de amoniaco liquido.
Las cadenas de oro, cuyo brillo se ha
perdido por el uso, adquieren de nueYo
un p'ulimento poniéndolas en una botella con agua, a la que se ha añadido uu
noco de bicarbonato sódi~o. Tapa.da la
botella, se agita el contenido; luego se
extrae la cadena y se enjuaga con agua
clara; finalmente se seca con un trozo
de tela. /
MARGARITA.

rayos que queman, bien por la humedad de que se impregna súbitamente el ambien te y poi· el estado lodoso del piso, son pocas las familias en que alguno de sus miembro:-. ancianos, adultos ó jóvenes. no se
encuentra atacado de catarro, de dolores neurálgicos ó reumáticos, de cólicos alarmantes.
Pero acontece que, no obstante que lamentamos la más mínima alteración en nutstra salud, nos
cuidamos relativamente poco &lt;le conservarla, viviendo, mientras no nos asalta una dolencia, en la más
absoluta tranquilidad y el más risueño de los optim ismos.
Todas las personas precavidas tienen siempre á mano un preventivo que entone y equilibre el organismo al primer sín toma de malestar, y en toda nuestra República el popular y benéfico reconstituyente conocido con el nombre de

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nunca falta en infinidad de hogares que. por propia experiencia, saben los mararillosos efectos que pro•
d uce, así en la cu ración radical de multitud de enfermedades, como en oponer resistencia á las que constantemente nos amenazan.
ACEPTEN USTEDES ESTE BUEN CONSEJO: En tudas las buenas &lt;lroguerías y boticas

se halla de venta el antiguo y acreditado tónico fortificante V I NO DE SAN GERMAN . Usenlo en las
dosis que se indican en los fré}scos y experimentarán la inefable alegría ele ,,er alejado el peligro en momento que se crean presas de cualquier dolencia.
EL V I NO DE SAN GERMAN ha dado resultados sorµrendentes ;'1 los enfermos de la sangre, a los

tuberculos&lt;'S, reumáticos, anémicos, neurasténicos y, en general, á cuantos padecen de achaques nervioso!-.
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ejercer la debida influencia y dar á la
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tll tiempo oportuno.
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madre á tiempo no sólo salvan las vidas
de muchas lindas señoritas sino que
les proporcionan una existencia feliz.
Cuando la señorita comienza á sentirse
indolente, á sufrir dolores de cabeza,
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demuestra una disposición anormal
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y en las piernas, tiene la vista empañada, deseos de estar sola y evitar la
sociedad ó rompañíadeotras señori tas,
cuando, en ñn, es un misterio para si
misma y para sus amigas, la madre
debe acudir en su ayuda al momento.
El este tiempo, el mejor socorro y ayuda á la naturaleza es

Este remedio prepara el sistema de las jóvenes para el cambio que
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del Compuesto Vegetal, cuya medicina continuaré recomendando. Acepte
de nuevo mis gracias.'' - CIPRIANA PEREZ. Barrio de las Fijerinas, Contiguo
á Calzada B. Reyes, Monterrey, N. L., México.''
Si está Ud. sufriendo 11hruna de estas enfermedades y desea un consejo especial, escriba confidencialmente á Lydia E. Pinkham Medicine

Oo.;-Lynn, Mass., E. U. de .l. Su carta será allierta, leida y contestadr
por una señora y considerada estrictamente confidencial.

riza el flujo mensuai,
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los dolores y cólicos
que suelen coincidir con las
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SALUD

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Ningún daño pueden causar los
microbios; y los gérmenes de las enfermedades se exterminan, cuando
la sangre está limpia y circula con
actividad en las venas y las arterias.
mu estas condiciones cualquiera persona puede de safiar los microbios.
Las funciones de la sangre prote··gen y conservan la vida. Cuando la
sangre circula a perfección, el C'!erpo está saludable y activo, pues toda enfermedad es simplemente el resultado de alguna obstrucción en la
circulación de la sangre.
l'n testimonio entusiasta.

Asisten varias dan.as muy pintadas a la rece1ición de Palacio, de u:1
Embajador.
- ¿Qué le parece a usted la belleza de nuestras seiioras?-le preguntan.
-¡Ah! Yo no entiendo ni una pal.abra de pin.tura-contesta el Emba.
jador.

"Habana, Julio 3 de 1912.
"Perdone la dilación de este t-~stimonio, el que le ruego acepte uniYarios amigos hablan de la fra¡;ido al mayor reconocimiento Y más
lidad
de la vida.
profunda gratitud. Como usted sabe,
-¡Y pensar-dice un.o-que puedesde hace más de dos afios el estado de mi sangre ha sido bastante de uno salir de casa bueno y sano Y
caerse muerto en la calle por haberde3favorable, manifestándose partile caido una teja encima!
cularmente en e l rostro esta descom-Lo que es yo-contesta otro-posición, tan peligrosa como molesestoy tranquilo acerca de ese punto.
ta. Las pocas dosis del remedio "LiEl médico me ha dicho que moriré
quido para la sangre," por Ud. a m '. de una afección cardiaca.
recomendado con tanto acierto, han
sido suficientes para el compl eto restablecimiento, inclusive la curació11
de la piel del rostro, cuyas buenas
condiciones, obtenidas con su eficaz Extracto compuesto vejetal ArveHna, '5, gramos¡
remedio, me obligan a recomendar.o Jarabe compuesto de hipofosfit~s,
45 gramos;
por considerarlo un deber, tanto pvr
Jarabe compuesto de Zarza parrilla, 6o gram:sgratitud a Ud. como por humanidad
Cómprense estos ingredientes en .cualq~mer
a mis semejantes; teniendo particuBotica mézclelos cada uno en su pr opia cas~ y
tómese'
una. cucharadita después ele cada conuda
lar placer en contestar lo que cualquiera persoP.a interesada, se si,- y :il r~costars-e.
va interrogarme." Atentamente. l&lt;J&lt;iuanlo Cal'llonn. - Sic.
Habana
COGN.lC
151.
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RECETA PARA EL REUMATISMO.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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